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	<title>trios &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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	<title>trios &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Una amiga me ayuda con el cabrón de mi vecino&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2026 06:30:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[trios]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[&#160; &#160; Me pone super cachonda el cabrón de mi vecino 2. &#160; Mi desesperación creció de manera exponencial al saberme en sus manos y aunque sabía que la manera en que ese maldito me dosificaba sus caricias era con el objeto de volverme loca, no pude evitar que cómo un tsunami mi calentura alcanzara unos límites ridículos. Considerándome una mujer atractiva, sus continuos rechazos me estaban hundiendo en la miseria y tratando de sacudirme su influjo, nada mas llegar a casa llamé a una amiga y le pedí que me sacara de copas. Alicia no puso reparo alguno en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;">
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">Me pone super cachonda el cabrón de mi vecino 2.</span></b></span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><br />
Mi desesperación creció de manera exponencial al saberme en sus manos y aunque sabía que la manera en que ese maldito me dosificaba sus caricias era con el objeto de volverme loca, no pude evitar que cómo un tsunami mi calentura alcanzara unos límites ridículos.</span></span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Considerándome una mujer atractiva, sus continuos rechazos me estaban hundiendo en la miseria y tratando de sacudirme su influjo, nada mas llegar a casa llamé a una amiga y le pedí que me sacara de copas. Alicia no puso reparo alguno en acompañarme y quedé con ella en una hora.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Decidida a triunfar esa noche, me puse un sexy vestido rojo que me sentaba de vicio y unos tacones de trece centímetros con los que aliviar mi&nbsp; impotencia. Antes de salir me tomé un par de chupitos para ir calentando y ya medio entonada, llamé al ascensor.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Para mi desgracia en ese preciso momento, José salió de su piso y dando un repaso a mis pintas,&nbsp; con descaro comentó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-¿Te he dejado tan caliente que vas en busca de guerra?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Más que una pregunta era una afirmación y humillada hasta decir basta porque aunque me costara reconocerlo era verdad, contesté muy cabreada:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-No eres el único.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Muerto de risa, ese cabrón me levantó la falda y dejándome claro el poder que ejercía en mí, manoseó mi culo mientras decía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Lo sé pero soy el mejor.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Si&nbsp; ya estaba bruta de por sí, cuando sentí sus dedos hurgando en mi trasero,&nbsp; creí que me iba a dar un sofoco por la temperatura tan alta que alcanzó mi chumino e intentando zafarme de su abrazo, le solté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-He quedado con uno que si cumple, ¡No cómo tú!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Nada más decirlo me arrepentí porque de mis palabras se podía deducir que aceptaba que me ponía cachonda. Mi inútil rebelión le divirtió y mientras me daba un suave pellizco en las nalgas, me informó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Mañana, no quedes con nadie. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">La promesa que se escondía detrás de esa orden, terminó de ponerme como una moto y babeando ante la perspectiva de pasar toda una noche con él, salí huyendo&nbsp; rumbo a las escaleras sin esperar que llegara el ascensor. No había recorrido ni el primer tramo, cuando escuché que me gritaba:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Recuerda, te quiero sin bragas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Con mi mente hecha un lio, caminé hasta el bar donde había quedado con mi amiga. Durante el trayecto, me recriminé mi falta de autoestima por no haberle soltado una bofetada cuando me tocó y debido a eso, estaba casi llorando cuando saludé a Alicia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-¿Qué te ocurre?- preguntó al verme en ese estado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Incapaz de quedarme con ese dolor dentro, le expliqué lo mal que me sentía por culpa del capullo de mi vecino. Con todo lujo de detalles, narré mi desgracia mientras ella se iba enfadando cada vez más hasta que ya hecha una furia, me comentó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-No te comprendo. Eres un cañón de mujer y mírate, ¡Parece que disfrutas humillándote!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Dejándome llevar por la desesperación, empecé a berrear en sus brazos mientras la música del local amortiguaba mis gemidos. Alicia me estuvo consolando durante un rato hasta que harta de mi insensatez, me soltó;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Vamos a emborracharnos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Tras lo cual, llamó al camarero y pidió un par de copas. No sé si fue el cariño que me demostró o el efecto del alcohol que recorría mis venas pero poco a poco fui olvidándome de José mientras bailábamos como locas en mitad de la pista. Varios cafres se nos acercaron pero en ese momento lo que nos apetecía era divertirnos entre nosotras y por eso no hicimos caso a sus ataques. Tres horas más tarde, ya bastante borrachitas, salimos del bar y sin ganas de seguir deambulando por las calles, pregunté a mi amiga:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-¿Nos tomamos la última en mi casa? </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Alicia aceptó sin pensárselo y por eso a los quince minutos estábamos abriendo la puerta de mi apartamento. Al entrar no tardamos en oir el sonido de un berrido que venía de casa del vecino.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Lo ves. Ese cabrón todas las noches se folla a una diferente- comenté y muerta de risa, dije: -Si no me equivoco esta es la gritona.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Joder, ¡Se oye todo!- Alicia respondió pidiéndome que me callara.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Acostumbrada a ese tipo de serenatas, la dejé en mitad del salón y me fui a servir un par de copas. Ya de vuelta, no tardé en descubrir que mi amiga se había visto afectada por la demostración de mi vecino al ver que estaba completamente colorada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Es alucinante, ¿Verdad?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">El volumen de los gemidos de la pareja de esa noche de mi vecino lejos de menguar, habían aumentado y por eso tras pensárselo un momento, me contestó mientras cogía su vaso de mis manos:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Ahora comprendo cómo te tiene. ¡Ese tipo es un semental! Reconozco que me ha puesto cachonda.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Esa confesión no hubiera tenido importancia si en ese momento, no se hubiera acercado a mí y pegando su cara a la mía, preguntara: </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-¿Qué te apetece hacer?</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/adknFXSB" width="426" height="639"></div>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;">Aunque nunca me he considerado lesbiana, la cercanía de sus labios entreabiertos me excitó y </span><span style="line-height: 115%;">no pude resistir acariciar sus pechos por encima de la tela. Fue entonces cuando Alicia sonrió al ver mis labios tan cerca de los suyos y cogiendo mi cabeza entre sus manos, me besó. Sentir su lengua introduciéndose en mi boca fue maravilloso, pero aún más el notar sus pechos posándose delicadamente contra los míos.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Desinhibida por el alcohol y azuzada por el ruido que venía del apartamento de mi vecino, deslicé los tirantes del vestido de mi amiga, dejando al aire sus bonitos pechos. Ella no solo no puso impedimento alguno sino que luciendo una extraña sonrisa, alentó descaradamente mis maniobras diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Vamos a enseñar a ese cabrón que también en esta casa ¡Sabemos gritar!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sus palabras me permitieron continuar y por eso recorrí con mi lengua su cuello en dirección a sus oscuros pezones que erizados esperaban con ansía mi llegada. Alicia no pudo reprimir un suspiro cuando sintió la humedad de mi boca recorriendo sus areolas. Yo por mi parte, deseaba aunque fuera con ella liberar la excitación que llevaba acumulando durante meses aunque al día siguiente nos odiáramos &nbsp;por caer en la tentación.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Me encanta!- gritó al notar que con mis dientes estaba mordisqueando sus pechos mientras la terminaba de desnudar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Ya desnuda, mi amiga me miró con el deseo reflejado en sus ojos y sin pedir mi permiso, fue desabrochando los botones de mi traje mientras permitía que mi mano se apoderara de su trasero.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Nunca he estado con otra mujer- reconocí al quedar en pelotas frente a ella.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Para mí, también es mi primera vez-, respondió y sin dar importancia a que ambas fuéramos nuevas en esas lides, me cogió de la mano y me llevó hasta mi cama.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez allí, levantando mi trasero, me despojó del tanga dejándome totalmente desnuda. Para entonces, éramos dos mujeres necesitadas y nuestra excitación inundó la habitación con su sonido.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te deseo- susurró en mi oído mientras se quitaba sus bragas y se acostaba a mi lado. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La confianza que nos teníamos le permitió apoderarse con su boca&nbsp; de mis pechos mientras sus dedos se iban acercando cautelosamente a mi sexo. Os juro que al experimentar la suavidad de su piel sobre la mía, me hizo olvidarme de José y respondiendo a sus caricias, me tumbé sobre las sábanas mientras gemía de placer. Alicia al percatarse de mi entrega, &nbsp;separando mis piernas, fue bajando por mi cuerpo. Cuando su lengua entretuvo jugando con mi ombligo, creí que me moría y pegando un aullido, le grité:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Hazme sentir nuevamente viva!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi amiga ya imbuida por su papel, abrió con sus dedos los labios de mi sexo y dejó mi botón al descubierto. Fue entonces cuando llevando su cabeza hasta mi entrepierna, la punta de su lengua se aproximó a mi coño. La dudas de lo que estábamos haciendo vinieron a mi mente y suspirando le pregunté si estaba segura. Alicia, sonriendo, comprendió mis reparos y dejándolos a un lado, con una exasperante lentitud se fue acercando. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dios!-gemí al sentir su aliento. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con los nervios a flor de piel pero ya dispuesta, le pedí que tomara posesión de su feudo y para recalcar mi deseo, acerqué su cabeza a mi sexo mientras le rogaba que no me dejara a medias.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No pienso hacerlo- respondió &nbsp;mientras recorría &nbsp;mis pliegues y se concentraba en mi erecto botón.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tanto tiempo a dieta y la ternura de mi amiga hicieron que el efecto de sus caricias fuese inmediato y retorciéndome en la cama, &nbsp;me corrí salvajemente. Sorprendida pero igualmente encantada por la violencia de mi orgasmo, mi amante se fue bebiendo mi flujo al ritmo que brotaba de mi chocho. Su insistencia prolongó mi placer en un éxtasis continuado que me hizo desear &nbsp;más. &nbsp;Fuera de sí y con las hormonas de una hembra en celo, Alicia cambio de postura y &nbsp;entrelazó nuestras piernas, pegando mi torturado sexo al suyo. Esa maniobra que tantas veces había visto en las películas pero que nunca había practicado, fue el banderazo de salida a una loca carrera de ambas por encontrar el placer. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/acoeR99E" width="424" height="636"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fundidas nuestras pieles por la fuerza de nuestra pasión nos lanzamos al galope. Rozando nuestros coños con un frenesí sin igual, compartimos la humedad de nuestros sexos mientras como si estuviéramos lejos de la civilización, no dejábamos de gritar.&nbsp; El escándalo de nuestros gritos debía de oírse en toda la planta y aun así, no sentí ningún reparo porque de esa manera estaba haciendo partícipe a José, mi vecino, que también yo tenía compañía.</span></p>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alicia debió pensar algo parecido porque mientras posaba sus manos sobre mis pechos y así forzarme a acelerar mis movimientos, me dijo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Mas alto! ¡Qué se entere de lo puta que es su vecina!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus palabras me contagiaron de un fervor mayor y lanzándome al galope, busqué tanto su placer como el mío. Chocando continuamente mi coño contra el suyo, conseguí desbordar la pasión de mi amiga y al cabo de unos minutos, la oí gemir de gozo. Su orgasmo aceleró el mío y anegándome por segunda vez en la noche, me desplomé entre sus brazos. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya relajadas, nos quedamos abrazadas una a la otra y en esa postura, nos dormimos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A la mañana siguiente al despertarme, Alicia seguía abrazada a mí y observando su cuerpo desnudo, rememoré el placer que había disfrutado con un sentimiento extraño. Por una parte me era complicado porque no en vano, había sido mi amiga durante años y no sabía cómo iba a reaccionar cuando abriera los ojos, pero por otra no podía negar el placer que sus caricias me habían provocado y por eso me mantuve quieta y que fuera ella quien diera el primer paso.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No llevaba ni cinco minutos despierta cuando noté que se movía y no queriendo que me descubriera cerré mis ojos y me hice la dormida. Os reconozco que estaba horrorizada porque pensaba que sin el aliciente del alcohol tanto ella como yo íbamos a hacer como si nada hubiese ocurrido pero Alicia me sacó de mi error, cuando en silencio y con una ternura sin igual, empezó a acariciar mi cuerpo aprovechando que para ella, estaba todavía soñando.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres un putón- susurré al notar sus dedos recorriendo mis pechos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El tono dulce con el que le solté ese improperio, le hizo saber que no ponía ningún reparo a reanudar lo de la noche anterior&nbsp; y por eso ya confiada, usando su lengua recorrió todos mis pliegues y se apoderó del clítoris que tanto le había gustado unas horas antes. Imbuida por la lujuria, usó su lengua para recrearse en mi almeja. Su sabor agridulce la cautivó y por eso no le pareció extraño usarla para follarme como si de su pene se tratara. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al sentir que el placer se iba acumulando en mi entrepierna fue cuando me percaté que aunque nunca me hubiera dado cuenta era bisexual disfrutaba siéndolo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Por favor! ¡Sigue!- aullé al experimentar la caricia de uno de sus dedos en mi ojete.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Decidida a darme nuevamente&nbsp; placer, metió una de sus yemas en mi ojete mientras escuchaba como mi respiración se aceleraba. Alicia estaba tan ansiosa por servirme que no anticipó mi orgasmo hasta que mi flujo empapó sus mejillas y entonces completamente cachonda y con su propio coño anegado de placer, se dedicó a satisfacer a mi gozo.&nbsp; Sus renovadas ganas &nbsp;me llevaron a alcanzar un orgasmo tras otro retorciéndome en la cama y justo cuando caía rendida en el colchón, Alicia comentó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Llevo desde anoche pensando en tu vecino- y poniendo cara de putilla, me preguntó: -¿Te apetece que hoy nos lo follemos entre las dos?&#8230;.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b>Como “buenas amigas” decidimos enfrentarnos con José.</b></span></p>
<p><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/abimK6mr" width="425" height="638"></p>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abusando de la fascinación que sentía por él, mi vecino me había citado esa tarde nuevamente en el portal, poniéndome como condición que debía acudir sin bragas. Su idea era como tantas veces aprovechar el trayecto en ascensor para volver&nbsp; a ponerme bruta y después dejarme rumiando sola mi excitación pero en esa ocasión todo iba a ser diferente porque aunque no lo supiera ese día no iba a ir sola.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Alicia me acompañaría!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tal y como había quedado José llegó al portal puntualmente y sonrió al verme esperándole sin percatarse de la presencia de mi amiga. Ella se comportó como si fuera una vecina que casualmente esperaba también al ascensor.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como otros días, el ruín de ese tipo esperó a que entrara en él para ponerse detrás de mí y empezar a tocarme. Lo que no se esperaba es que al sentir sus manos rozando mis pezones, me diese la vuelta y sin darle tiempo a reaccionar bajándole su bragueta, saqué su miembro todavía morcillón de su encierro.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué haces!- protestó cortado al no estar preparado pero sobre todo por la presencia de Alicia.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta ni siquiera se lo pensó y colocándose a su lado, me ayudó a bajarle el pantalón. La sorpresa que se llevó no le dio tiempo a reaccionar y para cuando se quiso enterar, ya le habíamos quitado los pantalones y le habíamos dejado en calzones.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Será una broma?- exclamó cuando le dejamos allí en mitad del ascensor medio desnudo y sin llaves de su piso.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces y desde la puerta de mi piso, mi amiga le respondió:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Para nada. Si quieres que te devolvamos las llaves, antes tendrás que comportarte y dejarnos satisfechas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras lo cual entrando en el apartamento, lo dejó abierto para que José entrara detrás. Mi vecino tardó solo&nbsp; unos instantes en comprender que no le quedaba más remedio que acompañarnos e intentando recuperar sus pertenencias, accedió al piso de muy mal genio.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dadme mis cosas- exclamó al ver que Alicia le esperaba sentada en el sofá.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con la tranquilidad del que sabe que tiene al otro en su poder, sonrió y abriéndose de piernas, le mostró su sexo desnudo y dijo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cállate y empieza a comer.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Indignado, se negó amenazando con llamar a la policía. A ello e interviniendo, contesté pasándole el teléfono:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Toma, llama. Explícales que dos jovencitas te han desnudado en el ascensor y te han quitado las llaves de tu casa. Ja jajá&#8230;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo absurdo del planteamiento le hizo recapacitar y todavía de mala leche, preguntó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si accedo, ¿Al terminar me daréis mis llaves?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por supuesto- respondí- una vez que nos hayas satisfecho, no nos sirves para nada.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi promesa le tranquilizó y aunque era humillante para él, al final accedió y quitándose la camisa, nos soltó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Con cuál de las dos putas comienzo?</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Muerta de risa, me senté junto a Alicia y levantándome la falda del vestido, contesté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nos da igual. Para que te dejemos ir tendrás que habernos complacido a ambas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alicia, hurgando en su herido, apoyó mis palabras diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Date prisa que se enfrían los conejos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Derrotado por las circunstancias, a José no le quedó más remedio que arrodillarse frente a nosotras y separándole las piernas a mi amiga, empezar a lamer su sexo. Lo que no se esperaba fue que la rubia le parara y pusiera uno de sus pies a la altura de su cara, diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Empieza por mis dedos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esa nueva humillación le encolerizó más pero aun así, abriendo su boca, sacó la lengua y comenzó a recorrer con ella las comisuras de sus dedos. Alicia, no contenta con ese pequeño triunfo, me abrazó y me besó mientras José obedecía sus órdenes. Os juro que ver a ese cabrón prostrado, me excitó y bajando los tirantes de mi vestido, puse mis pechos a disposición de mi amiga. La rubia no les hizo ascos y se puso a mamar de ellos mientras mi vecino seguía lamiéndole los pies. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué boca tienes! ¡Cabrona!- exclamé al sentir la húmeda caricia de su lengua recorriendo mis areolas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alicia al escuchar mis gemidos, incrementó su lactancia mientras separaba sus rodillas, diciendo a José de ese modo que ya podía subir por sus piernas. El moreno quizás azuzado por la escena lésbica que estaba contemplando, fue dejando un mojado surco por sus pantorrillas en dirección a su meta. Para entonces ya estaba brutísima y por eso llevé mis manos hasta las tetas de la rubia y sacándolas por el escoté, me dediqué a acariciarlas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al recibir ese doble estímulo, la rubia no pudo más que empezar a gemir de placer y mordiendo uno de mis pezones, incitó mi morbo diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Puta mía, ¡Necesito comerte el coño!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni que decir tiene que al oírla, la complací y poniéndome a horcajadas sobre ella, puse mi sexo en su cara. Alicia en cuanto vio mi vulva a su alcance, usó sus dedos para separarme los pliegues y ya con mi botón al descubierto, sacó su lengua y empezó a relamerlo con fruición. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Cómo me gusta!- gemí olvidando momentáneamente a ese moreno que para entonces ya iba por los muslos de mi amiga.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="color: #333333;"><br />
<img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/aduNKPCS" width="425" height="638">Mi aullido aguijoneó la excitación de la rubia que mientras seguía mordisqueándome el clítoris, con un dedo comenzó a penetrar mi conducto con una rapidez que no tardó en sacar de mi garganta nuevos chillidos.</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Sigue que me estás volviendo loca!- grité sintiendo que mi coño se encharcaba.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dispuesta a darme placer, Alicia incrementó la velocidad con la que sus yemas me follaban mientras entre&nbsp; sus piernas, José ya había alcanzado su sexo. Al notar que mi vecino se apoderaba de su propio botón, gimió descompuesta diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A mí, ¡No! ¡Fóllate a mi zorrita!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi vecino tardó en comprender los deseos de mi amiga, por lo que tuvo que ser ella quien me bajara de su cara y pusiera mis nalgas a su disposición. Aunque intenté protestar, Alicia no cedió y con tono dominante, me ordenó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Deja que te folle mientras tú me comes el chumino.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para entonces José ya se había repuesto y colocando su glande entre mis labios, comprobó que mi sexo estaba suficientemente lubricado y de un solo empujón, hundió todo su miembro en mí.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Dios!- chillé al notar mi conducto invadido y la cabeza de mi pene chocando contra la pared de mi vagina.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Increíblemente excitada, me agaché entre las piernas de mi amiga y me puse a saborear su flujo mientras ese cabrón comenzaba un mete saca de lo más estimulante.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te gusta, ¿Verdad?, putita- susurró la rubia en mi oído.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Síííí..- gemí ya dominada por el placer que asolaba mis entrañas y recreándome en el chocho de Alicia, bebí sin parar del néctar que manaba de sus entrañas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A mi espalda, José cada vez se sentía más cómodo y menos humillado por lo que ya sumido en la acción, no tuvo reparo para darme un duro azote diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mete dos de tus dedos en esa puta.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su sugerencia lejos de molestarme, me estimuló y cumpliendo sus deseos, introduje dos de mis yemas en el coño hirviendo de la rubia. Mi amiga al sentir esa invasión separó aún más sus rodillas comunicándome su aceptación.&nbsp; </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi vecino viendo su entrega, volvió a azotar mi culo incitándome a sumar un tercer dedo a los otros dos. Alicia estaba tan mojada que su sexo no tuvo problemas en aceptar las caricias de tres falanges moviéndose en su interior.&nbsp; La facilidad con la que los absorbió y los gemidos de placer que salieron de su garganta, incrementaron el morbo que sentía y sin que tuviera José que pedírmelo, metí un cuarto.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres muy mala- chilló llena de gozo al experimentar la presión de tantos dedos en su interior.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando decidí probar su resistencia y mientras sentía que me estaba derritiendo por el acoso de la verga de mi vecino dentro de mí, introduje el último.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Me encanta!- oí que Alicia decía mordiéndose los labios de placer.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya puesta y observando que el coño de mi amiga era capaz de todo, presioné mi mano e introduje toda ella en su interior.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Me duele pero me gusta!- bramó como cierva en celo al sentir mi puño dentro de su vagina y retorciéndose sobre el sofá, gritó: -¡Hazme más puta de lo que soy!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comprendí lo que me pedía y cerrando mi mano en su interior comencé a mover mi puño&nbsp; golpeando suavemente las paredes de su sexo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No pares!- chilló y mientras todo su ser se licuaba, insistió: ¡Hazlo duro! </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus palabras me terminaron de convencer y con rápidos movimientos de muñeca, como si fuera un martillo asolé sus defensas hasta que pidiendo una tregua se desplomó sobre el sofá. El observar su orgasmo no solo no apaciguó mi morbo sino que lo aceleró y mientras le exigía a José que siguiera follándome, usando mi puño golpeé sin parar su interior.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Por favor!- aulló al notar que su clímax se prologaba uniéndose con el siguiente- ¡No puedo más!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La sensación de tenerla en mis manos fue tan placentera que sin dejarla de machacar pedí a mi vecino que derramara su simiente dentro de mí. El moreno ya contagiado de nuestra pasión me cogió&nbsp; de las caderas y comenzó un cruel asalto que no tardó en conseguir sus frutos:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Me corro!- berreé gritando al sentir que todo ese cúmulo de sensaciones me estaban desbordando y que mi cuerpo estaba a punto de estallar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">José al escuchar mis gritos, aceleró aún más si cabe el ritmo de sus incursiones y coincidiendo con mi orgasmo, noté las brutales explosiones de su pene bañando con su lefa mi vagina.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cabrón, ¡No te has puesto condón!- grité asustada al caer que me estaba follando a pelo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como comprenderéis trate de zafarme pero olvidando cualquier recato, me agarró de las tetas e inmovilizándome, prosiguió esparciendo su simiente en mi interior. La angustia de poder quedarme embarazada y la imposibilidad de evitarlo, amplificó ´mi placer regalándome un orgasmo tan brutal que caí sobre mi amiga, babeando e incapaz de moverme.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando José sacando su verga, no soltó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya he cumplido, ¿Dónde están mis cosas?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Agotadas y satisfechas, le dijimos donde estaban y sin movernos del sofá, observamos cómo se ponía el pantalón y revisaba si tenía las llaves. Habiendo comprobado que podía irse, mi vecino se acercó a nosotras y mientras nos pellizcaba un pezón a cada una, se despidió diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mañana, os espero a las ocho. ¡Venid sin bragas y con ganas que os dé por culo!</span></div>
<p><span style="background-color: white; color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; text-align: justify; font-size: 14pt;">Tras lo cual, nos dejó allí tiradas sabiendo que al día siguiente ni Alicia ni yo podríamos evitar estar allí puntuales.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><br />
</b><b>Para comentarios, también&nbsp;tenéis&nbsp;mi email:</b></span></p>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><b>golfoenmadrid@hotmail.es</b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://i.imgbox.com/abpcjchD" width="1600" height="1067"></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: black; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;"></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;El ídolo 4: la hija del jefe resultó ser una diosa&#8221;. (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 24 May 2026 15:02:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[Si creía que el haber sido designado por KuKulcan como su elegido iba a ser gratuito y que si ese Dios me había encargado convertirme en rey de los lacandones no iba a traer acarreado otras obligaciones, me equivoqué. ¡KuKulcan tenía otros planes para mí! Afortunadamente y como podréis leer a continuación, me dio un deber que me traería muchas satisfacciones. &#160; Ese Dios me da una misión La misma noche en que fui entronizado como rey de los lacandones y luego de haber hecho uso de Olvido-Yatzil y de Ixcell como mis concubinas, ese ser me visitó. Os aviso [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Si creía que el haber sido designado por KuKulcan como su elegido iba a ser gratuito y que si ese Dios me había encargado convertirme en rey de los lacandones no iba a traer acarreado otras obligaciones, me equivoqué.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">¡KuKulcan tenía otros planes para mí!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Afortunadamente y como podréis leer a continuación, me dio un deber que me traería muchas satisfacciones.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">&nbsp;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Ese Dios me da una misión</span></b></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La misma noche en que fui entronizado como rey de los lacandones y luego de haber hecho uso de Olvido-Yatzil y de Ixcell como mis concubinas, ese ser me visitó. Os aviso que fue en sueños pero como comprenderéis por los hechos posteriores, ¡Fue real!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Agotado después de una jornada extenuante, caí en la cama y me quedé dormido en seguida, por lo que me resulta imposible determinar en qué momento de mi sueño recibí su visita, pero al despertar su recuerdo fue tan nítido que a raíz de él se desencadenó toda esta historia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">En&nbsp; esa visión onírica, me vi entrando en la famosa gruta solo, sin compañía. En su interior me esperaba “La serpiente alada”, la más grande deidad maya y una de sus divinidades creadoras, enroscada alrededor del monolito esculpido en su honor. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Nada más verme y como desperezándose tras un largo tiempo de vigilia, se deslizó y en toda su magnificencia, pronunció mi misión y mi condena:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Halach uinik debes saber que te he encomendado sacar a mi raza de su ignominia. El dolor acumulado durante estos seis siglos no tiene traducción humana y valorándote digno, te voy a dar los elementos para que “Los verdaderos Hombres” renazcan.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Comprendí que se refería a los indígenas que se mantuvieron fieles a sus dioses y que nunca aceptaron a los que trajeron los españoles a esta parte de América.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Tu misión será difícil porque su degradación y muerte ha llevado a ese pueblo antes glorioso a su casi total extinción. El orgullo de los mayas ha sido salvaguardado por un puñado de hombres que sin mi ayuda difícilmente llegarían a soportar otros veinte años de pobreza y marginación. Por eso tu primera encomienda será acabar con su miseria, darles estudios y un estado para que se convierta en lo que siempre debían haber sido y no fueron: Los elegidos de KuKulcan.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">“Puta madre”, pensé, “lo suyo es un mal endémico, cuya solución es un tema que rebasa la vida de un hombre”. Como si me hubiese escuchado, prosiguió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Los recursos te serán dados y bajo tu mando, mi pueblo debe crecer y multiplicarse. Eres mi semilla y como un manglar nace de un solo fruto, tus descendientes se extenderán por todo el orbe- y antes de desaparecer, me amenazó: -¡Hay de ti sino cumples mi mandato o permites que mi pueblo olvide quien es y será siempre su Dios!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Cuando me desperté con el vivido recuerdo de su visita, creí que había sido solo un sueño pero no llevaba ni cinco minutos en pie cuando Uxmall, me sacó del error. Pidiendo permiso para entrar en mi choza, el jefe indígena se postró ante mi diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">&#8211; Halach uinik, KuKulcan me ha pedido que te haga entrega del tesoro que hemos resguardado para ti durante siglos.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Tras lo cual, me hizo salir para observar a lo que se refería. Os podréis imaginar mi sorpresa cuando vi a un nutrido grupo de cargadores trayendo un saco cada uno a sus espaldas. En cuanto el primero de ellos depositó su carga ante mí, le pedí que me la mostrara. No os puedo contar mi sorpresa al descubrir que ese pueblo que no tenía donde caerse muerto había sido depositario de una verdadera fortuna en oro y piedras preciosas. Haciendo un rápido cálculo de cincuenta kilos por porteador, esos hombres acaban de hacerme entrega de más de&nbsp; una tonelada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mi cara de sorpresa fue malinterpretada por el indígena y saliendo al paso antes de que le preguntara, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-No he creído conveniente traer hoy el grueso del tesoro, pero si son sus deseos deme una semana y lo tendrá aquí….</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Empiezo a cumplir mi misión, empezando por casa.</span></b></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/adzfUIQb.jpg" width="461" height="692">Sin haber asimilado suficientemente que gracias al regalo de KuKulcan podía considerarme uno de los hombres más ricos de México y con ello del mundo, entré nuevamente en mi choza Yatzin, al verme entrar, me comentó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Halach uinik, Ixcell quiere comentarle algo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Girándome hacia la nombrada, la vi con una mezcla de miedo y esperanza en sus ojos:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¿Qué quieres?- pregunté.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Cayendo de rodillas y besándome los pies, me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Mi rey, acabo de caer en la cuenta que por mi culpa el secreto de esta pirámide corre peligro. Le pido que me permita llamar al D.F. para que cancelen la ayuda que solicité. ¡Todavía estamos a tiempo!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Disfrutando de la sumisión de la rubia pero sobretodo deseando comprobar hasta qué punto era leal a mí, no le expliqué que la madre del profesor con el que había hablado era “lacandona” y que por lo tanto no hacía falta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-No me fio de ti- respondí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La mujer al oírme, se echó a llorar al saber que por su comportamiento anterior, mis dudas eran lógicas. Buscando convencerme, me confesó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Si vienen otros miembros de la universidad, se apropiarán de nuestros descubrimientos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Se arrepintió nada más terminar de hablar porque me había reconocido que lo único que le seguía importando era pasar a la posteridad como una gran arqueóloga y no es destino del que ya era mi pueblo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Sigues siendo una zorra- dije y deseando darle un escarmiento, le ordené: -Las zorras no llevan ropa, desde ahora y hasta que cambie de opinión, irás desnuda.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Tras lo cual la obligué a salir de la choza. Aunque mi idea había sido quedarme solo porque tenía muchas cosas en las que pensar, Yatzin no cogió la indirecta y viendo que me había sentado, se acercó a mí, diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Puedo ayudar a mi rey, ¿Necesita que le relaje?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Sin pedir mi opinión, se arrodilló y metiendo su mano bajó mi túnica, empezó a acariciar mi entrepierna. Muerto de risa y recordando la misión de KuKulcan, la comenté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Te aviso que el Dios me ha ordenado esparcir mi semilla en todos los vientres que pueda.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Lo que no me esperaba fue que poniendo cara de putón desorejado, contestara:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Mi cuerpo es tuyo- y recalcando sus palabras, buscó mi contacto subiéndose sobre mis rodillas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No tardé en responder a su beso con pasión y ella al sentir que mis manos acariciaban su culo desnudo, sacó mi pene de su encierro mientras me decía:.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Hazme madre.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Incapaz de contenerme, le separé las piernas y dejé que se incrustara mi miembro en su sexo. Contra toda lógica, era ella la más necesitada y quitándole la sudadera, redescubrí con placer la perfección de sus pechos. Dotados con unos pezones grandes y negros, sus pechos juveniles se me antojaron todavía más apetecibles que la primera vez y abriendo mi boca, me puse a mamar ese manjar con sus gemidos como música ambiente.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Olvido-Yatzin, contagiada por la pasión, se quedó quieta mientras lengua jugaba con los bordes de sus areolas. Poco a poco, &nbsp;mis caricias se fueron haciendo cada vez más obsesivas y disfrutando de mi ataque, sus caderas comenzaron a moverse en busca del placer. Ajeno a su calentura y mientras mi pene se afianzaba dentro de su cueva, con mis manos sopesé el tamaño de sus senos y haciéndola disfrutar, pellizqué uno de sus pezones. Al sentir mi caricia, se mojó, haciendo correr su flujo por mis muslos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Fóllame, mi rey- suspiró totalmente indefensa.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Comprendí que me estaba retando y por eso cogiéndola en brazos la llevé hasta el colchón. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Quiero tener un hijo- me soltó &nbsp;con voz temblorosa.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Le respondí hundiendo mi cara entre sus piernas.&nbsp;Su sexo me esperaba completamente mojado y al pasar mi lengua por sus labios, el aroma a mujer necesitada inundó mi papilas. Recreándome en su sabor, recogí su flujo en mi boca mientras mis manos se apoderaban de sus pechos. Mi antigua compañera colaboró separando sus rodillas y posando su mano en mi cabeza, me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Soy toda tuya.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Su confesión me termino de excitar y pellizcando nuevamente sus pezones, introduje mi lengua hasta el fondo de su sexo.&nbsp; Yatzin bramó de gozo y reptando por la cama, me rogó que la penetrase. Haciendo caso omiso a su petición, seguí tanteando con mi lengua en el interior de su cueva hasta que comprendí que esa morena estaba lista. &nbsp;Solo entonces, &nbsp;puse la cabeza de mi glande entre los labios de su sexo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Tómame-, exigió moviendo sus caderas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Comprendiendo que de no darme prisa se correría, de un solo arreón llené su sexo con mi pene. Mi concubina, al notar la cabeza de m glande chocando contra la pared de su vagina, gritó presa del deseo y retorciéndose como posesa, me pidió que la cogiera los pechos.&nbsp; Obedeciendo me apoderé de sus senos y usándolos como ancla, me afiancé con ellos antes de comenzar un suave trote con nuestros cuerpos. Fue entonces su cuando, &nbsp;berreando entre gemidos, gritó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Júrame que&nbsp; no vas a parar hasta preñarme. Quiero pertenecerte y que tu simiente florezca en mi vientre.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Como eso era exactamente lo que deseaba, me hizo enloquecer y fuera de mí, incrementé mi velocidad de mis penetraciones. Yatzin respondió a mis esfuerzos con lujuria y sin importarle que sus gritos fueran oídos por mi pueblo, me chilló que no parara. El sonido de la selva no pudo acallar sus gemidos y completamente entregada a mí, se corrió nuevamente. Al querer yo también disfrutar, convertí mi lento trotar en un desbocado galope cuyo único fin era satisfacer mi lujuria. &nbsp;Mientras alcanzaba mi meta, mi amante al soportar mi ataque unió uno tras otro una sucesión de ruidosos orgasmos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Su rotunda entrega me terminó de excitar y por eso cuando con mi pene estaba a punto de sembrar su vientre, informé a mi concubina de lo que iba a ocurrir. Yatzin al oírlo, gritó alborozada que me corriera dentro de ella y contrayendo&nbsp; los músculos de su vagina, obligó a mi pene a vaciarse en su vagina.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Mi rey- sollozó al notar las explosiones de mi miembro en su interior y sin dejar que me apartara de ella, convirtió su sexo en una ordeñadora y no cejó hasta que vació todo el semen de mis huevos,</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Agotado por el esfuerzo, me desplomé a su lado. La morena me abrazó y riendo, me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Nunca creí que el pensar en quedarme embarazada me hiciera ser feliz. Durante toda mi vida, he disfrutado de mis parejas pero me sentía vacía. Ahora sé que se debía a que esperaba al hombre que me llenara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Su confesión me hizo gracia y en plan de guasa, pregunté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Y ya lo has encontrado?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Muerta de risa al escuchar mi respuesta, se apoderó de mis huevos mientras me decía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sí y aunque sea el elegido de un Dios, ¡Todavía no ha conseguido saciarme!&#8230;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Establezco el marco con el que asegurar el renacimiento del pueblo lacandón.</span></b></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/acrPvjgc.jpg" width="461" height="692">Mis primeras decisiones como líder de ese pueblo fue dotarle de los instrumentos económicos con los que afianzar su futuro. Acudiendo al mercado, transformé una pequeña parte del tesoro que me habían dado en dinero en metálico y con ello, me transformé en uno de los hombres más adinerados de México, para acto seguido comprar a través de un conocido participaciones en las empresas que cotizaban en la bolsa del país.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Una vez con esos paquetes en mi poder, nombré a personas de mi confianza en sus consejos y conseguí que dedicaran parte de sus recursos a invertir en la educación y la sanidad de la zona donde se ubicaba mi pueblo. Esa decisión provocó las dudas en el consejo de ancianos, el cual me pidió una reunión. En ella, fue Uxmal quien &nbsp;las expresó.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&#8211; </span><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Halach uinik, ¿Por qué permite que sean otros quien invierta aquí y no lo hacemos directamente?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Comprendiendo sus reticencias, contesté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Debemos ser cuidadosos mientras sigamos estando indefensos. Si mostramos al exterior que tenemos oro, vendrán a saquearnos. De este modo, para los demás seguiremos siendo un pueblo pobre del que nadie puede sacar nada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Mi respuesta le satisfizo porque no en vano seguía la tradición centenaria de su gente que, siendo inmensamente ricos, habían ocultado su riqueza. Habiendo aclarado el tema, le anticipé mi siguiente paso:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Siguiendo el mandato de KuKulcan, he concertado una cita con el Gobernador de Chiapas. En ella le vamos a pedir que dote al pueblo Lacandón de un territorio exclusivo en el que se aplique nuestras leyes.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Todos sin distinción estuvieron de acuerdo pero dudaron que fuera capaz de sacarle esa antigua reclamación:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Jamás nos concederán ese tipo de autonomía.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Solté una carcajada, diciendo:</span></div>
<div style="background: white; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;">
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-¡Poderoso caballero es don dinero!</span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">&nbsp;Como en teoría yo solo era un asesor de ese pueblo, el consejo nombró unos representantes para entrevistarse con el mandatario local. La elección me sorprendió porque olvidándose del que había ejercido como su jefe durante años, Uxmal no estaba entre ellos. En cambio decidieron incluir a su hija Zulia a la que yo no conocía.</span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Al preguntarle la razón, el indígena me contestó:</span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Zulia es entre todo mi pueblo la más capacitada para ello, no en vano, es de las pocas licenciadas con la que contamos.</span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Extrañado que en una sociedad tan machista, la hija del jefe hubiese estudiado en el exterior, pregunté:</span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-¿Qué ha cursado?</span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Leyes y economía, mi rey.</span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Ante su respuesta, le mostré mi extrañeza de no haberla conocido antes. Creyendo que era una queja, contestó:</span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Vive en Tuxtla Gutiérrez. Trabaja para el departamento de asuntos indígenas del estado.</span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">“Vendrá estupendamente tener a alguien versado en el interior del gobierno”, pensé satisfecho. Al preguntarle cuando iba a conocerla, el antiguo jefe lacandón respondió:</span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Le estará esperando en el palacio de gobierno.</span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Saber que no conocería a esa mujer hasta instantes antes de reunirme con el gobernador me molestó y por eso cambiando los planes, le informé:</span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Como la reunión es el miércoles, llegaremos a esa ciudad el martes y así tendré tiempo de hablar con ella y que me cuente que es lo que ella piensa.</span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Nuevamente, Uxmal me malinterpretó y pidiéndome perdón de antemano, me soltó:</span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Señor, como usted sabe mi hija le está reservada pero creí que no le urgía tomar otra esposa. </span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Como podréis comprender esa revelación me dejó de piedra y por eso midiendo mis palabras para que el indígena no se sintiera ofendido al pensar que rechazaba su retoño, contesté:</span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-No me urge pero si Zulia conoce los intríngulis del gobierno, me vendría bien conocer su punto de vista con anterioridad. </span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Uxmal respiró aliviado porque en su modo de pensar, el casamiento de su hija mayor exigía una fiesta y más se iba a unir con su rey. Una vez arreglado el malentendido, le expliqué pormenorizadamente mi plan….</span></div>
</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/abz4IPch.jpg" width="462" height="694">La tarde anterior a la cita, junto con un&nbsp; nutrido grupo de lacandones, Olvido-Yatzin y yo llegamos al hotel Camino Real. Mi concubina había elegido ese y no otro por su cercanía sin pensar en que dirían al vernos llegar. Siendo la cadena de lujo por excelencia de México, los empleados de la puerta nos cortaron el paso.&nbsp; Solo cuando demostré que había pagado la reserva y amenacé con publicar en todos los periódicos que nos habían negado la entrada por racismo, el director salió y viendo el problema que se le avecinaba decidió dejarnos pasar. Sé que lo hizo a regañadientes y que por eso no relegó en un ala apartada del hotel.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Mi cabreo fue máximo y en mi mente decidí que lo primero que iba a hacer de vuelta a casa, iba ser dar un escarmiento a ese racista.&nbsp; Durante siglos ese pueblo había recibido menosprecios sin responder y no pensaba dejar que eso siguiera siendo la norma.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">“Este cabrón tiene los días contados en este Hotel”, vengativamente pensé.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Al entrar en el Hall a recoger nuestras llaves, vi que se acercaba hacia mí una belleza indígena. Morena de piel y diminuta de estatura no por ello dejaba de desprender a su alrededor un aura de extraño magnetismo. Supe que era Zulia desde que mis ojos se posaron en su cuerpo pero no tardé en confirmarlo cuando los otros miembros de la delegación se arrodillaron a sus pies. Fue entonces al honrarla cuando escuché por primera vez su título:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-¡Madre de Reyes!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">La muchacha sabedora que su destino estaba unido al mío y sin importarle el que nunca nos hubiéramos visto, se inclinó ante mí diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Señor, estoy honrada de conocer a mi rey.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Su voz grave y casi masculina contrastaba con la exquisita femineidad de su silueta pero a la vez tenía una suavidad que me erizó todos los vellos de mi piel. Cortado por desconocer cómo debía de dirigirme a ella en público, directamente se lo pregunté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Lo correcto sería “Cariñito” o “Amor” pero con Zulia será suficiente- bromeó luciendo una espléndida sonrisa.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">La modernidad que demostró al reírse de ese ceremonial trasnochado me encantó pero no así uno de los ancianos que de muy mal humor le soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-No le haga caso, debe tratarla como “Princesa”.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">La regañina del viejo me hizo gracia y dotando a mi tono de una excesiva formalidad, le pedí que me acompañara diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-¿Podría escoltar a la excelsa princesa de mi pueblo a su habitación?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Mis palabras cayeron como un obús entre los lacandones porque, siguiendo su extraño protocolo, Zulia estaba bajo mi protección y por lo tanto debería dormir en mi choza. Como estábamos en un hotel, se suponía que debía de compartir mi cama. Al escuchar las quejas de mis súbditos, llevando a mi prometida a una esquina le informé que había prometido a su padre no adelantar nuestra unión:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Se lo agradezco pero aunque no formalicemos nuestro matrimonio, aun así debo dormir con usted.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Pues entonces no hablemos más- respondí y dirigiéndome a los miembros de la delegación, informé: -La princesa dormirá con vuestro rey.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Asumí que se habían dado por satisfechos cuando en silencio nos acompañaron hasta la habitación. En aquel momento no me fijé que Olvido había seguido nuestra conversación con cara de pocos amigos porque, no en vano, la presencia de esa monada directamente la delegaba a un segundo plano. Fue al llegar hasta nuestro cuarto cuando Zulia se quedó charlando con uno de los ancianos, la morena muy enfadada me comentó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-¿Madre de reyes? ¡Si no mide ni siquiera un metro y medio!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Así es- respondió desde la puerta Zulia: -Mido uno cuarenta y ocho.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Al mirarla, descubrí que seguía sonriendo como si no le hubiese afectado el insulto. Quitando hierro al asunto, pedí a mi concubina que me sirviera una copa. Ésta &nbsp;viendo que había metido la pata, sin protestar fue al serví-bar y me puso un ron. La pequeña pero orgullosa dama aprovechó el momento para decirle a su rival:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Sirvienta, ponle otra copa a la futura esposa de nuestro rey. &nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Sé que fue poco apropiado pero no pude reprimir la carcajada al comprobar que Olvido refunfuñando cumplía la orden que había recibido. Al principio creí que motivada quizás por el miedo a recibir un castigo había claudicado pero me equivoqué porque de pronto al traérsela se la echó por encima, empapando por completo su vestido.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Os juro que pensé que iba a montar una buena pero en vez de ello y con una voz dulce, Zulia me rogó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-¿Podría mi rey darse una vuelta por el hotel y no volver hasta dentro de media hora?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Comprendí que deliberadamente me estaba echando para ajustar las cuentas con la morena. Asumiendo que en algún momento ese enfrentamiento iba a ocurrir y que eso solo adelantaba acontecimientos, me despedí y huyendo de esa planta, me refugié en el bar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Tal y como me pidió no volví a mi cuarto hasta pasados cuarenta y cinco minutos. Al entrar no me cupo duda de quién había ganado al ver a Olvido con un ojo morado peinando a la diminuta mujer que permanecía sentada totalmente desnuda. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;"><br />
<img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/acmbGKWu.jpg" width="461" height="692">Sin poder retirar la mirada del espectacular cuerpo de la cría, las saludé diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Veo que habéis llegado a un acuerdo- y sentándome en una silla, pregunté a Zulia que problemas tendíamos con el gobernador.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">La muchacha demostrando que tras esos ojos negros había una cabeza muy bien amueblada, me empezó a detallar uno por uno los escollos con los que nos encontraríamos sin ahorrar ningún detalle. Reconozco que me costó concentrarme en sus palabras y no en los pequeños pero perfectos pechos de la princesa. Esta con su discurso aprendido se explayó durante largo rato sin que le hiciera mella la calidez de mi mirada. Cada minuto que pasaba y ante el apabullante número de trabas, pensé que nuestra petición no tenía futuro porque era legalmente imposible el forzar esa autonomía indígena.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Pero entonces alzando tanto su voz como su diminuto cuerpo, me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Sabiendo esto, prometí a mi padre que no fallaría a mi rey. Como sé de qué pie cojea el gobernador, mañana en la reunión, firmará el decreto reconociendo a los lacandones como pueblo y dotándolo de las cincuenta mil hectáreas que usted quería.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Disfrutando de su culo perfectamente contorneado y no por ello menos impresionado, tuve que preguntar como lo había conseguido. Zulia, sonriendo, contestó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-De algo me ha debido servir tener unas fotos de ese hombre con su amante transexual pero también debo reconocer que aceptó gracias al cheque que usted le va a dar de un millón de dólares.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Descojonado&nbsp; por la astucia de ese bicho de mujer, me atreví a agradecer su intervención con un beso en los labios. La muchacha obviando la presencia de mi concubina se dejó llevar y me respondió con pasión. Los duros pitones de la niña se clavaron en mi pecho y sin recordar la promesa que le hice a su viejo, la cogí entre mis brazos y la llevé hasta la cama.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Ella al observar que bajo mi pantalón, mi pene pedía que lo sacara de su encierro, murmuró en mi oído:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Mi rey lo deseo pero no podemos fallar a nuestro pueblo- reconociendo que tenía toda la razón, la dejé de besar porque no me fiaba de no ceder a la tentación.&nbsp; </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Pero nuevamente esa chavala que no parecía haber roto nunca un plato, poniendo un gestó pícaro, llamó a Olvido y la ordenó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Desnúdate y vente a la cama. Mi futuro marido me va a hacer el amor a través de ti.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Esa peculiar orden sorprendió a la morena que, sin saber exactamente en qué iba a consistir su función, dejó caer su vestido y tímidamente&nbsp; se tumbó junto a ella. Zulia, muerta de risa, la acogió entre sus brazos diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Mi rey tiene buen gusto a la hora de elegir sus mujeres- y ante mi atónita mirada la besó mientras le decía: &#8211; Si vamos a compartir a nuestro hombre será mejor que seamos amigas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Y recalcando sus palabras puso su pecho en la boca de la asustada concubina. Comprendí al instante los planes de esa cría y desnudándome, acudí a mi lugar entre las sábanas.</span><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Cómodamente tumbado en el colchón fui testigo de cómo se besaban. Tengo que reconocer que por mucho que estuviese ya acostumbrado a tener a dos mujeres en mi cama, ver a Olvido separando las rodillas de la princesa me excitó. Con una ternura inaudita con una mujer que solo media hora antes odiaba, la morena se agachó a sus pies y sensualmente empezó a darle besos en los tobillos mientras le decía que nunca tendría queja de ella.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“¡Qué maravilla!” exclamé mentalmente al observar cómo sacando la lengua, iba subiendo por sus piernas mientras dejaba un húmedo surco sobre la piel de Zulia.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La lacandona cada vez más excitada, pidió a mi concubina que se diera prisa porque quería ver a su rey tomándola pero Olvido ralentizó más si cabe la velocidad de sus caricias, de forma que cuando su boca ya estaba a escasos centímetros de su sexo, Zulia no pudo evitar empezar a gemir mientras con los dedos pellizcaba sus pezones.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Amor mio, ¡Fóllame a través de esta puta!- rogó descompuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No tardé en comprender que a la morena, la idea de compartirme con ella, le había sobre excitado y por eso cuando sintió que con mi mano acariciaba sus pechos, se volvió loca y cogiendo entre sus labios el clítoris de la mujercita, empezó a masturbarla con verdadera ansia.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Mas!- chilló Zulia y llevando&nbsp; un pezón hasta mi boca, me lo dio como ofrenda.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Aunque temía luego no poder contenerme, no me hice de rogar y abriendo mis labios, me apoderé de si aureola. Ella al sentir la humedad de mi boca justo en el momento en que Olvido le torturaba el botón de su sexo con un par de dedos, fue más de lo que pudo soportar y se corrió sonoramente sobre el colchón. La morena al saborear su placer, decidió prolongar su orgasmo con una serie de suaves mordiscos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Fueron tantos y tan altos sus gemidos,&nbsp; que ambos pudimos comprobar que esa mujer iba a ser una fiera en la cama. Entonces aprovechando que la postura de ambas me daba una inmejorable visión del culo de Olvido, &nbsp;poniéndome a su espalda, acerqué mi miembro y me puse a juguetear con sus labios inferiores. Zulia al observar mi glande acariciando la vulva de nuestra concubina, gimió de deseo y besándome, me rogó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Fóllanos,</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/adpcAm6C.jpg" width="460" height="691">Como supondréis de antemano, obedecí metiendo mi pene en el interior de la morena</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Gracias!- gritó la susodicha al experimentar mi intrusión.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La total aceptación de la princesa quedó clara cuando presionando con sus manos la cabeza de la mujer, forzó nuevamente su contacto. Ésta agradecida se concentró en el clítoris de la cría mientras yo iba acelerando lentamente la velocidad de mis caderas. &nbsp;La calentura de ambas se iba desbordando por momentos y con las de ellas, la mía. Acuciado por las ganas de disfrutar de esa mujercita pero tirándome a la otra, en un momento, le solté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-He prometido a tu padre que no te desvirgaría pero nada he dicho sobre tu culo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Será tuyo en su día – contestó con un deje de rabia- pero ahora, fóllate a nuestra putita sin contemplaciones-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Su oferta me dio alas y agarrando a la morena de las caderas, profundicé en mis embestidas. Usando mi pene apuñalé su sexo con ferocidad. Mi nuevo ímpetu provocó que Zulia deseara saber que se sentía al ser poseída por un hombre y elevando la cota de su excitación hasta límites nunca antes experimentados, gritara:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Me corro.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Su entrega fue la gota que derramó el vaso de Olvido, la cual, uniéndose a su princesa, abrió la espita de su coño derramando su flujo por mis piernas. Demasiado excitado para aguantar más, permití que mi miembro se liberara y con una copiosa eyaculación, sembré de blanca simiente la vagina de mi concubina. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Satisfecha, Zulia me abrazó diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Gracias mi rey por hacerme disfrutar tanto sin tocarme pero como sabes es tu deber dar a nuestro pueblo muchos descendientes… &#8211; y poniendo voz de puta, me soltó: -¿Te apetece que repitamos?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
<p><b style="background-color: white; font-size: 22px; text-align: justify;">Para comentarios, también&nbsp;tenéis&nbsp;mi email:</b></p>
<div style="background-color: white; text-align: justify;"><span style="font-size: 22px;"><b>golfoenmadrid@hotmail.es</b></span></div>
<div style="background-color: white; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-size: 22px;"> <img decoding="async" class="aligncenter" src="http://i.imgbox.com/abqEvvdx.jpg" width="745" height="1118"></span></p>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></p>
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		<title>Relato erótico: “Doce noches con mi prima y su amiga en una isla 4” (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 May 2026 07:57:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Llevábamos siete días, varados en esa isla desierta y sin visas de ser rescatados. Durante una semana, no habíamos visto ningún signo de civilización. Por mucho que oteábamos el horizonte en busca de algún barco o la estela de un avión, jamás conseguimos descubrir nada. Buscando ser practico, marqué unas normas que todos debíamos cumplir así como una división de las tareas diarias. Tanto María, mi prima, como Rocío, su amiga, aceptaron mi liderazgo desde el primer día y el haberse convertido en mis amantes no hizo más que afianzarme en el mando. Aunque parezca imposible, esas dos niñas pijas [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llevábamos siete días, varados en esa isla desierta y sin visas de ser rescatados. Durante una semana, no habíamos visto ningún signo de civilización. Por mucho que oteábamos el horizonte en busca de algún barco o la estela de un avión, jamás conseguimos descubrir nada. Buscando ser practico, marqué unas normas que todos debíamos cumplir así como una división de las tareas diarias. Tanto María, mi prima, como Rocío, su amiga, aceptaron mi liderazgo desde el primer día y el haberse convertido en mis amantes no hizo más que afianzarme en el mando.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque parezca imposible, esas dos niñas pijas se habían olvidado de su vida anterior y se habían hecho a la idea de que pudiera darse el caso que jamás nos rescataran. &nbsp;Una muestra clara de lo que os digo, ocurrió esa mañana:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba profundamente dormido cuando un ruido me hizo despertar. Al abrir los ojos, las vi entrar en la choza agarradas de la mano. Desnudas, nada me perturbaba para admirar la perfección de sus cuerpos. Rocío era mas alta, morena con unos pechos pequeños que pedían a gritos ser besados, un estómago firme de mujer que hacía poco había dejado atrás la adolescencia. &nbsp;Maria en cambio, era un maravilloso ejemplar de rubia, con su pelo casi albino y ondulado por los rizos, tenía la piel morena que hacia resaltar sus ojos azules. Si su cara ya era hermosa, su cuerpo era perfecto, con la belleza juvenil de sus veintitrés años, sus senos eran la delicia de cualquier hombre, no solo por su gran tamaño sino que se mantenían inhiestos pidiendo ser tocados.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>-Venid aquí-,</i>&nbsp; ordené golpeando con mi mano la rudimentaria cama.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/41/79538990/79538990_056_5d14.jpg" width="460" height="690">Al obedecerme, movieron sus caderas intentando con ello provocar mi libido como solo saben hacerlo las mujeres que se sabían atractivas y bellas. Al llegar hasta el catre, se arrodillaron y &nbsp;gateando, dejaron que mis ojos contemplaran la rotundidad de sus curvas. Rocío y María eran dos panteras y yo su voluntaria presa. Sin mediar palabra, María me bajó el short que llevaba mientras con sus labios buscaba mis besos, Rocío en cambio se entretuvo cogiendo los pechos de mi prima con la mano y acercándolos a mi cara, me los ofreció como ofrenda.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me pude negar a sus caricias. Sin moverme mi lengua recorrió el inicio del pezón que voluntariamente me acercaban, y al hacerlo pude ver como se retraía tímidamente, endureciéndose excitado. Rocío al verlo, quizás envidiando mi lengua, se pegó a mí y también puso sus senos a mi disposición. No me podía quejar, al alcance de mi boca estaban cuatro de los mejores pechos de mi vida, deseosos que hiciera uso de ellos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo excitante de la escena, me hizo acomodarme en la cama y cuando ya estaba intentando acelerar sus maniobras oí a María que me decía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>-¡Manuel! ¡Relájate!,¡ déjanos hacer!</i>&#8211; y entre las dos me terminaron de quitar el pantalón, de forma que entre besos y caricias, me vi desnudo enfrente de ellas. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rocío tomó la iniciativa, bajando por mi cuerpo, su lengua se deslizó suavemente por mi cuello, pecho, entreteniéndose cerca del ombligo, mientras sus manos subían por mis piernas, acercándose a mi entrepierna. María, en cambio, seguía dándome de mamar, mientras sus manos acariciaban la espalda de su amiga.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>-¿Te gusta?-,</i>&nbsp;me decía mientras yo mordía sus pezones, torturándolos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Seis manos, seis piernas entrelazadas en busca de placer, tres mentes perfectamente coordinadas en una meta común, la unión de nuestros cuerpos y la exploración de nuevas sensaciones.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El sentir, la humedad de la boca de Rocío cerca de mi pene, me hizo gemir anticipando el placer que me iban a otorgar. Fue la señal que esperaba la rubia para unirse a la otra y cogiendo mi pene con la mano, jugueteó con mi glande mientras exploraba todos sus pliegues. La moreno no queriéndose quedar atrás sin ningún recato se apoderó de mis huevos, introduciéndoselos en la boca. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Atacado por dos frentes, sentía como esas dos chavalas competían entre sí, buscando mi excitación, mientras sus cuerpos se agitaban nerviosos por las caricias que mutuamente se daban. Estaba disfrutando y ellas lo sabían, por lo que coordinándose, ambas se apoderaron de mi falo con sus bocas. Alucinado me dí cuenta que mi prima y su amiga se estaban besando a través de mí. Sin darse apenas cuenta, sus labios se tocaban mientras &nbsp;sus lenguas jugaban sobre mi piel, siendo yo un mero vehículo privilegiado de sus caricias.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tantos estímulos hicieron que se acelerara mi excitación y al sentir mis dos amantes que se acercaba, como posesas buscaron ser cada una de ellas la dueña de mi explosión. Os juro que en ese momento, no pude distinguir quien era la dueña de la lengua que me acariciaba, ni la que con sus dientes mordisqueaba la cabeza de mi pene porque eran ambas, las que intercambiándose la posiciones, deseaban ser la primeras en beber de mi simiente.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>-¡Yo también quiero!- </i>protestó Rocío al ver que María se apoderaba de mi sexo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al expulsar mi pene las primeras gotas, fueron dos lenguas las que disfrutaron de su sabor y ansiosas fueron dos manos las que asieron mi extensión para buscar mi placer. Dominadas por la lujuria, mi prima y su amiga&nbsp; comenzaron a menear m pene mientras sus dos bocas estaban listas para recoger la cosecha. Creí que jamas iba a disfrutar de algo semejante cuando mi semen &nbsp;recién salido fue devorado por ellas. Como buenas amigas, María y Rocío compartieron alternativamente el chorro que salía de mi capullo en perfecta unión y &nbsp;no dejaron de ordeñar mi miembro hasta que convencidas que habían sacado hasta la última gota. Entonces y con una sonrisa en sus bocas, me preguntaron que me había parecido. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No les pude mentir:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="background: white;">-Ha sido la mejor mamada que nunca me han hecho-.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/41/79538990/79538990_064_aadb.jpg" width="460" height="690"></span></i></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Satisfechas por su hazaña, se tumbaron a mi lado y se abrazaron a mí, besándonos los tres con pasión. No habíamos tenido suficiente y el sudor que corría por nuestros cuerpos facilitaba nuestras maniobras. Al ver como Rocío se comía con los ojos a mi prima, decidí ayudarla y poniendo a la rubia entre nosotros, empecé a acariciarle los pechos. María se estremeció al sentir como cuatros manos recorrían su cuerpos y notar como nuestras bocas se apoderaban de sus pezones.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>-Me encanta-,</i>&nbsp;gimió cuando Rocío inició el descenso hacia su vulva y abriendo le gritó que era todo suyo. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La morena no se hizo de rogar y separando con los dedos los labios inferiores de su amiga, acercó la lengua a su botón de placer. Solo el aliento de la mujer, cerca de su cueva hizo que mi prima sollozara de placer. Pero cuando introduciendo un dedo en la vagina, comenzó a torturarla, esa humedad inicial se transformó en río y un torrente de flujo mojó la mano de la otra mujer. Rocío, al percibirlo, ansiosamente se llevó la mano a la boca bebiendo de su sabor agridulce.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>-¡Hazme el amor!-</i> me rogó mi prima ya completamente excitada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin esperar mi respuesta, se subió a horcajadas sobre mí y empezó a ensartarse toda mi extensión. Al hacerlo dándome la espalda, la postura permitió que su sexo seguía estando a disposición de Rocío. Aunque no pude verlo, mi prima sonreía a su amiga mientras se empalaba con mi miembro. La lentitud con la que se lo incrustó, me permitió notar cada uno de sus pliegues al ir desapareciendo mi pene en su interior y disfrutar de como mi capullo rozaba la pared de su vagina al llenarla por completo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rocío al verla abierta de piernas con mi sexo en su interior, debió de pensar que era algo demasiado atrayente para desperdiciarlo y agachando la cabeza entre las piernas de mi prima, con la lengua se adueñó de su clítoris., Y mientras se comía ese coño y bajó la mano a su propia entrepierna y empezó a masturbarse.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>-¡No es posible!, seguid así ¡soy vuestra puta!&nbsp;</i>&#8211; dijo María. Totalmente excitada por nuestros dobles manejos, aceleró sus movimientos en un loco cabalgar. Con su respiración totalmente entrecortada y el corazón latiendo desenfrenadamente, gemía pidiéndonos que continuáramos, mientras su vulva se derretía por el calor y sus manos pellizcaban sus pezones en busca de un plus de excitación. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero fue cuando Rocío se levantó y le puso su sexo en la boca de la morena, cuando ésta estalló retorciéndose como posesa. Sin parar de zamparse el coño de su amiga, se corrió dando gritos. Demasiado excitado por la escena, mi pene explotó dentro de ella de forma que mi simiente y su flujo se mezclaron antes de resbalar por nuestros cuerpos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Agotados caímos sobre la cama y entonces Rocío se dedicó a absorber los restos de nuestra unión y reiniciando su masturbación, consiguió su propio orgasmo justo cuando su lengua había conseguido su propósito y sobre nuestros cuerpos no quedaba ningún huella del éxtasis que nos había dominado.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue la propia Rocío quien, tras unos momentos de descanso, rompió el silencio llorando:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>¡No me lo puedo creer!, siempre busqué en el sexo mi propio disfrute, y me habéis enseñado lo estupendo que es dar en vez de recibir</i>.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pensando que lo único que le ocurría era que se había puesto tierna por la tensión sufrida en la isla, dejé que mi prima la consolara mientras pensaba en que ese infortunio nos había cambiado. No solo había conseguido que dos mujeres de bandera compartieran gustosas mi cama sino que ambas estuvieran ansiosas de acariciarse entre ellas. Con mi morbo saciado, observé a María besar a su amiga, diciéndole:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cariño, no llores. También Manuel y yo sentimos lo mismo- y para afianzar sus palabras, dijo sin parar de acariciarla: -¿Quieres que ahora seamos nosotros quienes te amemos?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Afortunadamente para mi alicaído miembro, Rocío pidió que solo la abrazáramos y por eso unidos sobre esa rudimentaria cama, nos besamos con ternura mientras ella se tranquilizaba. Una vez repuesta, se levantó y mirando el reloj, soltó una carcajada diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Son las diez- y sacando a mi prima de mis brazos, le soltó: -si no nos damos prisa en recoger algo de fruta mientras Manuel pesca algo, ¡Hoy vamos a pasar hambre!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comprendiendo que tenía razón, salí del puñetero catre y sin esperar a ver que hacían, salí en busca de comida. Con la caña en mis manos y mientras intentaba sacar un pez de las mansas aguas, me dio tiempo a pensar en lo sucedido:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Yo también las amo”, sentencié mentalmente al percatarme de que no solo era atracción física lo que sentía por esas dos chavalas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esa mañana me la pasé pescando y solo cuando ya había atesorado siete jureles, decidí volver. Al llegar mi prima y su amiga no habían vuelto de la plantación por lo que aproveché el tiempo para dar de comer a los cerdos que teníamos en la cerca. Según el plan que nos habíamos marcado, al día siguiente tendría que sacrificar a uno de ellos y contrariamente a lo que hubiese supuesto solo unos días antes, no sentí remordimiento alguno mientras los cebaba.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al rato las vi llegar cargadas de fruta, por lo que corrí a ayudarlas. Rocío se negó a que le cogiera el bulto diciendo:<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/41/79538990/79538990_253_45b6.jpg" width="460" height="690"></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ayuda mejor a María, viene un poco indispuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sorprendido la miré y entonces me di cuenta de que venían las dos borrachas. Intrigado por que hubiesen bebido alcohol al no haberlo en esa mierda de isla, directamente pregunté a la morena, de donde lo habían sacado.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mira- respondió y sacando una especie de mango, me lo dio diciendo: -hemos encontrado estos frutos tirados por el suelo y al probarlos están deliciosos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tanteando el terreno, mordí uno de ellos y no me costó reconocer el tufo que desprendía. Supe entonces que el sol y las altas temperaturas habían acelerado la fermentación convirtiendo el azúcar en alcohol. Al no saber si eran comestibles, regañé a las dos muchachas por haber sido tan brutas de comerlos sin estar seguras.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No lo pensamos- contestó la morena muerta de risa -¡Me siento de puta madre!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi prima que debía de haber comido más, tambaleándose, &nbsp;me preguntó de dónde venía la música.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No la oyes?- soltó al ver mi cara alucinada y sin más empezó a bailar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su amiga se le unió en la arena y siguiendo unos acordes que solamente ellas dos oían, se abrazaron mientras sus pies no paraban de bailar. Comprendí en seguida que esos frutos además de un contenido alcohólico alto debían de contener alguna especie de alucinógeno y por eso, francamente nervioso, me quedé observando la reacción de las dos muchachas. No tardé en descubrir que sin buscarlo, tanto Rocío como mi prima empezaron a dotar a sus movimientos de una sensualidad sin límite </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tengo mucho calor- dijo la morena mientras con una mano se pellizcaba uno de sus pezones ante la atenta mirada de su amiga. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Déjame ayudarte, ¿sí?- murmuró María estimulada al ver a su compañera de niñez acariciándose.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/41/79538990/79538990_436_f2f3.jpg" width="460" height="690">Rocío asintió un tanto sonrojada. Mi querida prima con sus ojos impregnados de un extraño deseo, acercó su boca al pecho de su amiga y lo besó mientras con sus dedos le acariciaba la espalda. Al oír el gemido que produjo su acción, dejo que una de sus manos fuese bajando y ya convencida, toqueteó la entrepierna de la morena. Rocío no pudo reprimir su deseo y separando sus rodillas permitió que se apoderara de su sexo.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Mi amor…- suspiró al sentir que una de sus yemas jugueteaba con el botón que se escondía entre sus pliegues.&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El corazón de María dio un vuelco al oír esas dos mágicas palabras. Decidida a demostrarle que compartía el mismo sentimiento, la besó con pasión tomándola por la cintura con su brazo derecho y por su espalda con el izquierdo. Sin importarles que estuviera presente, esas dos mujeres entrelazaron sus lenguas mientras con sus dedos buscaban el placer de su contraria.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rocío, en un momento dado,&nbsp; con la pierna derecha abrió espacio entre las de su amada y dejó de acariciarle la espalda para comenzar a acariciar sus glúteos. Entonces, sin pedirle dejó sus manos sobre los pechos de mi prima, presionándolos al mismo tiempo que volvía a meter su pierna entre las rodillas de la rubia. Ya bastante excitado por ello, observé como sus cuerpos se contagiaban de deseo y ya sin recato alguno, rozaban sus coños uno contra el otro mientras no dejaban de besarse<span style="color: #333333;">.</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue María la que dio el siguiente paso, violentamente, tumbó a su amiga sobre la arena y tirándose encima de ella, empezó a morderle los pechos. Los gritos que salieron de la garganta de Rocío me hicieron comprender que, aunque le hacía daño, estaba disfrutando y por eso me mantuve quieto mientras mi prima se lanzaba al asalto de su compañera. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Qué bruta!” pensé al verla torturar los pezones de la morena.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta sin quedarse corta, clavó sus uñas en la espalda de la rubia y dejó un profundo arañazo sobre su piel. Mi hasta entonces tranquila prima, pegó un alarido y llevando su boca a la de su amiga, le mordió el labio mientras su coño rebosaba de humedad. Sé que entonces me di cuenta de que algo andaba mal&nbsp;pero contagiado por la excitación del momento, me quedé plantado allí sin hacer nada.&nbsp;Estimuladas de forma brutal por la sustancia ingerida, ninguna de la dos era consciente de la violencia que estaban ejerciendo una contra la otra. &nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La respuesta de Rocío no tardó en llegar y cogiendo del pelo a María, le obligó a agacharse entre sus piernas, diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Comételo!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La rubia respondió introduciendo con salvajismo dos dedos en la vulva de la morena mientras relamía dulcemente el clítoris que le había ofrecido. Los chillidos de su amiga al sentir la intrusión, no le bastaron e iniciando un mete-saca atroz, empezó a follar con sus yemas el estrecho conducto de Rocío.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te gusta verdad?- le gritó al ver que tenía el sexo encharcado.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">–¡Eres una puta!- respondió con la voz entrecortada su amiga mientras se retorcía buscando el contestar a esa agresión. Increíblemente, consiguió darse la vuelta y metiendo su cara entre los muslos de mi prima, cogió entre sus dientes el botón del placer de su agresora. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Viendo que estaban llevando al extremo la mutua violencia, intenté intervenir pero con los ojos inyectados en ira, María me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No te metas!, ¡Esto es entre esta zorra y yo!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con el rabo entre las piernas, volví a sentarme. Desde el tronco que me servía de asiento, observé que las dos mujeres alternaban golpes y mordiscos con verdadera dulzura y que tras unos minutos donde no sabía el resultado de todo aquello, vi que poco a poco la brutalidad de sus actos iba menguando incrementándose la pasión.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En un momento dado, las muchachas cambiaron de postura y entrelazando sus piernas, empezaron a rozar sexo contra sexo. Más tranquilo por haber &nbsp;desaparecido la violencia pero más excitado que nunca, fui testigo del modo en que esas dos unieron sus coños dejando atrás todo rencor. La primera en correrse fue Rocío que totalmente descompuesta, gritó su placer a los cuatro vientos y convulsionando sobre la arena, buscó el gozo de su compañera con mayor pasión. María al sentir el flujo de su amiga recorriéndole las piernas, halló su compensación con un prolongado y brutal orgasmo.</span></p>
<p><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/41/79538990/79538990_439_a43d.jpg" width="460" height="690">Tras el mutuo climax, las dos cayeron desmayadas por lo que, viendo que estaban en una especie de trance, tuve que ser yo quien las llevara hasta la choza. Una a una, las cogí en brazos y las acosté en la cama. Solo cuando me aseguré de que dormían y que estaban bien, decidí cocinar los peces en la hoguera.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al cabo de dos horas, me acerqué hasta donde estaban y despertándolas, les pregunté cómo estaban.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tengo sed- respondió la morena y mirando a su alrededor me preguntó por qué estaba acostada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No te acuerdas?- contesté.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intentando hacer memoria, se rascó la cabeza y bastante aturdida, me respondió que solamente se acordaba de estar con María recogiendo fruta. Para entonces mi prima se había incorporado y ratificando las palabras de su amiga, confirmó que a ella le ocurría lo mismo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al oírlas solté una carcajada y tomando asiento en una orilla de la cama, les expliqué lo ocurrido. Me divertí al comprobar sus caras de espanto por el modo en que se habían comportado y ya con ellas más tranquilas, les amenacé con que algún día, yo probaría esos malditos frutos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Ni se te ocurra!- exclamó la rubia señalando el arañazo que le recorría el pecho –Si esto me lo ha hecho Rocío, imagina que me harías.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La aludida sonrió antes de contestar mientras le acariciaba el trasero:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te rompería este culo tan bonito.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Muerta de risa, mi prima le pasó su brazo por la cintura y mirándome con deseo, me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Para que me hagas eso, no necesitas ese fruto. ¿Verdad? Cariño.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: black; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/41/79538990/79538990_339_a1e5.jpg" width="768" height="512"></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: black; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;"></div>
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		<title>Realto erótico: &#8220;Fui infiel a mi marido con su padre, mi suegro&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 May 2026 13:23:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Nunca creí que me pudiera comportar como una puta en celo y menos que fuera con Javier, mi suegro. Educada en una familia de clase media, mis padres me habían enseñado recios principios morales que sin ningún esfuerzo asimilé e hice míos. Desde niña creí en el matrimonio para toda la vida, en la fidelidad y sobre todo en la familia. Por eso cuando conocí a Alberto, me enamoré de él. Con mis mismos valores, era a pesar de su juventud un buen profesional y un hombre de provecho. El sintió lo mismo por mí y tras tres años de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca creí que me pudiera comportar como una puta en celo y menos que fuera con Javier, mi suegro. Educada en una familia de clase media, mis padres me habían enseñado recios principios morales que sin ningún esfuerzo asimilé e hice míos. Desde niña creí en el matrimonio para toda la vida, en la fidelidad y sobre todo en la familia. Por eso cuando conocí a Alberto, me enamoré de él. Con mis mismos valores, era a pesar de su juventud un buen profesional y un hombre de provecho. El sintió lo mismo por mí y tras tres años de noviazgo, nos casamos por la iglesia, nos compramos un chalet e incluso adoptamos un perro.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Éramos un modelo de matrimonio para nuestros amigos. Mi marido al terminar de trabajar, venía a casa y solo aceptaba las invitaciones si estas me incluían a mí. Estoy plenamente segura que nunca me puso los cuernos y aunque viajaba mucho, no tenía miedo de que lo hiciera. Al fin y al cabo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Alberto era mío y yo, suya”</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por mi parte, siempre le había correspondido de la misma forma. Nunca dejé que nadie se me insinuara y si lo hacía algún incauto, le paraba en seco. Por aquel entonces, ni se me ocurría pensar que un día unas manos que no fueran las suyas acariciarían mi cuerpo y menos que otra boca besara mis pezones mientras su dueño se afianzaba en mi entrepierna.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero todo cambió e increíblemente, el tipo que me sedujo y abuso de mí, resultó ser mi suegro.&nbsp;&nbsp;Aunque le había conocido al poco de hacerme novia de Alberto, ahora me doy cuenta que nunca le traté. Viudo orgulloso de su independencia y relativamente joven, Javier se había mantenido al margen de nuestras vidas. Director general de una multinacional, vivía en un casón de Somosaguas cuando no estaba en el extranjero y aunque salía con mujeres, nunca se las había presentado a su hijo, diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cuando haya una importante, serás el primero en saberlo-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque mis amigas siempre decían que estaba bueno, para mí, ese hombre de cincuenta años era un ser asexuado porque era mi suegro. Hoy reconozco que con sus casi dos metros y una musculatura que contrasta con su edad, no solo está rico sino que está riquísimo. Nunca había reparado en su porte y menos en el enorme bulto que escondía bajo el pantalón porque era territorio vedado al ser el padre del único hombre que había amado. Ahora me&nbsp;río&nbsp;al recordar la insistencia de mi hermana mayor para que le concertara una cita con él. Siempre me negué porque Patricia con su falta de moralidad era capaz de ponerme en un aprieto.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vamos hermanita- me decía –Tu suegro es viudo y está forrado, hazme ese favor-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque me rogó de mil maneras, siempre le puse una excusa para no hacerlo porque temía que habiéndose tirado a esa zorra, mi suegro llegara a pensar que yo era como ella. Confieso que hoy me alegro porque no sé si podría soportar la idea de que ella hubiera disfrutado de la polla que me trae loca. Odiaría saber que carne de mi carne hubiera gritado y aullado hasta desfallecer al ser poseída por él. Todavía hoy, cuando ya me he convertido en su amante y reconozco que soy adicta a la forma con la que me hace el amor, sigue atormentándome la idea de ser infiel a Alberto.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No lo puedo evitar, cuando mi suegro me llama, me quito las bragas y perdiendo el culo, acudo a su lado. Me enloquece que me llame “mi querida nuera” mientras desliza su pene por mi sexo pero más aún cuando dominado por el morbo, me exige ser su putita. Me ha poseído de todas las maneras y en todos los lugares, pero donde realmente saca la perra en la que me he convertido es cuando llega a casa y me folla en la misma cama donde duermo con su hijo. Es más, cuando lo ha hecho, esa noche no he podido evitar masturbarme pensando en él mientras su retoño dormía a mi lado, convencido de la castidad de su santa mujer.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todas las semanas, al menos un par de veces, su adorado padre me telefonea diciendo dónde, cómo y hasta que manera debo de ir vestida para que sin casi prolegómeno alguno, me joda, folle, penetre, mame, acaricie, humille, ensalce, copule….. Sus deseos son órdenes que cumplo con satisfacción, sabiendo que al dejarle, retornaré a mi hogar con el chocho empapado y sintiéndome culpable pero deseando volver a leer en mi móvil “suegro” porque eso supondrá nuevamente llegar a sentir un placer indescriptible.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi marido no sospecha nada e incluso se alegra de que después de tantos años, su padre se acerque a nosotros y nos invite a cenar. Le hace gracia y alienta que su viejo se llevé tan bien conmigo que en vez de telefonearle a él, se dirija a mí directamente:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Creo que el jefe está deseando ser abuelo- me dijo un día que le comentó que tuve una falta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué dices eso?- pregunté asustada ya que ese mes me había acostado en muchas más ocasiones con mi suegro que con él.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Se ha puesto muy alegre y me ha dicho que estaba convencido que embarazada, estarías mucho más guapa-</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"></div>
<p style="text-align: justify;">
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Será cabrón” pensé en absoluto ofendida porque sabía que se lo había soltado a su hijo con la intención que yo me enterara que si me quedaba preñada, el seguiría haciéndome sentir viva y deseada. Soñando despierta con la idea de ser suya con el vientre hinchado, tuve que ir al baño a liberar el calor que estremecía mi entrepierna mientras su hijo no era consciente que de estar preñada, mi retoño sería su hermano.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Os preguntaréis como ese hombre ausente y distante llegó a convertirse en la razón de mi existencia. Pues es bien fácil, un día, Alberto llegó a casa con la noticia que&nbsp;&nbsp;su padre nos invitaba ese verano a su casa en Marbella. Como mi marido estaba tan feliz, no puse ningún reparo sin saber cómo me cambiaría la vida ese verano. Aunque faltaba un mes, mi marido me rogó que fuera preparando las vacaciones porque no quería que nada fallase:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y qué quieres que haga?- pregunté divertida al observar su nerviosismo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sé, llama y pregunta a mi padre si necesita algo- contestó emocionado con pasar una larga temporada en su compañía.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aun sabiendo que era absurdo, cogí el teléfono y después de agradecerle su invitación, cumpliendo el capricho de mi esposo le pregunté si le podíamos llevar algo que necesitara. Mi querido suegro, que había estado alternando con unos amigos y llevaba un par de copas, se tomó a guasa mi pregunta y me contestó riendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo único que necesito es una mujer y eso no podéis comprarlo-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Avergonzada, no pude seguir hablando con él y nada más colgar, le conté a su hijo lo que me había soltado su padre.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué cachondo el viejo!- exclamó encantado de la ocurrencia y sin dar mayor importancia, me tranquilizó diciendo: -Te ha tomado el pelo porque esta mañana le he preguntado porque no se buscaba una esposa. Lleva más de diez años viudo y ya es hora que rehaga su vida-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y qué te ha respondido?- dije intrigada por la respuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Que ya tiene una candidata pero que desgraciadamente está casada-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No fastidies! y tú, ¿Qué le has contestado?-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me he reído. Conozco a mi padre y sé que sería incapaz de intentar seducir a una mujer comprometida y con familia-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esa conversación, a todas luces inocua, fue mi perdición. Por primera vez comprendí que mi suegro era un hombre y me pasé toda la noche, pensando que tipo de mujer le gustaría. Conociendo su carácter dominante y perfeccionista, tras mucho pensar, decidí que de seguro su elección sería mucho más joven que él y guapa porque no soportaba la mediocridad y menos&nbsp; a alguien no le siguiera el paso. También me pregunté cómo sería ese gorila en la cama &nbsp;porque si era, en ella, tan perseverante y eficaz como en el resto de su vida debía de ser una fiera.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin saber que había sembrado la semilla que le permitiría seducirme, dejé a un lado esos pensamientos y me concentré en mi marido. Alberto se estaba desnudando a mi lado y mientras lo hacía, me puse a valorar a mi hombre. Con veintiséis años y un metro ochenta de estatura, era un hombre atractivo y bien dotado. Estaba segura que había muchas zorras que me lo intentarían quitar si él les diese entrada y por eso, mirándole a los ojos me abrí el camisón y le llamé a mi vera, diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tu mujercita necesita cariño-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi marido no se hizo de rogar y tumbándose en la cama, me empezó a acariciar los pezones mientras me besaba. Como soy pequeñita y apenas alcanzo el metro cincuenta, cada vez que me abraza me siento protegida y amada, por eso, subiéndome encima, le pedí que me besara los pechos mientras yo introducía su pene en mi vulva. La diferencia de tamaño hacía que al penetrarme me llenara por completo y por eso, tuviera que estar muy excitada para no tener dificultades al hacerlo. Alberto que me conocía, mamó de mis pechos mientras con sus dedos jugaba con mi entrepierna, de forma que en menos de un minuto, sentí su glande chocando contra la pared de mi vagina. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Decidida a sentir, empecé a galopar su verga con mi vulva tan caliente que estaba a punto de explotar y gimiendo le pedí que cogiera con sus manos mis nalgas y me ayudara.&nbsp;&nbsp; Mi entrega le hizo reaccionar y cogiendo mi trasero, me levantó y bajó con velocidad. Al estar empalada y empapada, gocé como&nbsp; nunca cuando pegando un grito descargó su simiente en mi interior. Su eyaculación coincidió con mi éxtasis y uniéndome a él, me dejé caer sobre él. Estaba todavía recuperándome cuando me di cuenta que se había quedado dormido e insatisfecha, me quejé pensando que a buen seguro, mi suegro repetiría al menos tres veces.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Estás loca!” maldije al darme cuenta de lo que había pensado y casi llorando, intenté dormir pero me resultó imposible. Había abierto la espita de gas y me resultaba imposible ya cerrarla y temiendo estallar, me masturbé pensando en Javier mientras me reconcomía por hacerlo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="color: #333333;">Con mi suegro en Marbella.</span></b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de un viaje en coche, llegué a esa ciudad en el sur de España, cansada y de mal humor. Durante los últimos treinta días me había arrepentido de haberme dejado llevar por esa fantasía y me sentía incapaz de mirar a mi suegro a la cara. Javier, ajeno a lo que estaba torturando a su nuera, nos recibió en la puerta, vestido únicamente con un traje de baño. Debía de estar nadando cuando escuchó el timbre porque venía empapado.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni mi marido ni él se dieron cuenta que me quedé prendada al ver los músculos que lucía el maldito. Acostumbrado al ejercicio, ese maduro se mantenía en forma y donde me esperaba ver una tripa incipiente, me encontré con un estomago plano al que las horas de gimnasio, habían dotado de unos abdominales de treintañero.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Mierda!” exclamé para mí al advertir que me había quedado con la boca abierta al contemplarlo y haciendo un esfuerzo, retiré mis ojos de ese pecho musculado y repleto de vellos que había hecho que mi entrepierna se mojara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Confundida y sin saber qué hacer,&nbsp; dejé que mi marido me enseñara la casa mientras mi suegro se volvía a meter en la piscina. Alberto me sirvió de anfitrión pero mi mente estaba a años luz y aprovechaba cualquier descuido para echarle un vistazo al hombre que nadaba sin saber que lo estaba observando. Acabábamos de dejar la maleta en nuestra habitación, cuando mi marido me pidió lo acompañara con su padre, a regañadientes, agarré mi bolso y entonces, oí que me preguntaba extrañado:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No te vas a bañar con el calor que hace?-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Juro que era lo último que me apetecía hacer pero, para no levantar sospechas, le pedí que me diera unos minutos y lo alcanzaba. Mi esposo se adelantó dejándome&nbsp; sola mientras me ponía un bikini. Indecisa sobre cual elegir, opté por el más discreto y me lo puse. Al mirarme al espejo, la imagen que este me devolvió fue el de una mujer atractiva con pechos grandes para su altura y unas caderas redondas que tan feliz me habían hecho siempre, pero que en esa ocasión me pareció que mis medidas eran demasiado sensuales y deseé ser más plana y menos exuberante.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al bajar a la piscina, me encontré a Alberto y a Javier charlando animadamente mientras se tomaban una cerveza. En cuanto me vio, mi suegro me acercó una silla y me preguntó si quería tomar algo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Una coca cola- pedí roja como un tomate al sentir el roce de su mirada sobre mis pechos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi esposo, que estaba en la inopia, incrementó mi turbación al decirle a su padre:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ves papa, Estefanía es pequeñita pero matona-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi suegro sin dar importancia a la falta de tacto de su hijo, contestó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tenías razón. Es una mujer preciosa-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su piropo hizo saltar todas mis alarmas y con los pezones duros como piedras, sentí que ambos se habían dado cuenta y por eso me tiré al agua. Asustada por la reacción de mi cuerpo, di unos largos esperando que el ejercicio me calmara pero cuando&nbsp; quise salir de la piscina fue peor, porque la tela de mi bikini nuevo se transparentaba y dejaba entrever el color de mis aureolas. Intentando tapar mis vergüenzas, me puse una camisa y mientras lo hacía descubrí en la mirada del cincuentón que no le había pasado inadvertido mi problema.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Coño!, ¡Me está devorando con su vista!” mascullé mentalmente tratando de disimular.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://25.media.tumblr.com/c4e467b7a6629e98b6d1e2c477ccd92d/tumblr_mr2qfgjtuw1r8kqe0o6_1280.jpg"><img decoding="async" src="http://25.media.tumblr.com/c4e467b7a6629e98b6d1e2c477ccd92d/tumblr_mr2qfgjtuw1r8kqe0o6_1280.jpg" width="426" height="640" border="0"></a></span></div>
<p style="text-align: justify;">
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El idiota de mi marido no se había dado cuenta de lo que pasaba y metiendo el dedo en la llaga, me aconsejó darme crema para no achicharrarme con el sol. Creyendo que eso me daba la oportunidad de alejarme sin que se me notara, me acerqué a una tumbona y abriendo un bote de bronceador empecé a untármelo por las piernas. Rápidamente me di cuenta de mi error, porque al mirar a los hombres, advertí que Javier disimulando con una charla, no perdía comba de mis movimientos. Perpleja por ser objeto de su escrutinio nada filial, agaché mi cara y haciendo como si no me hubiese enterado de lo lascivo de su mirada, seguí esparciendo la crema por mis muslos. Lo que no pude evitar fue que nuevamente mis tetas se pusieran duras ni que en mente divagara entre la vergüenza y el morbo por su acción.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo peor fue que cuando iba a empezar con la parte de arriba, mi marido recibiera una llamada de la empresa y me dejara sola con su padre. Javier, me dirigió una sonrisa perversa y acomodándose en la silla, se puso a mirar con descaro mis senos. Aun solo medio excitada, le lancé una mirada asesina que no tuvo ningún efecto. Decidida a castigar su osadía, me le quedé mirando fijamente mientras mis manos esparcían el &nbsp;líquido por mi escote. Sin retirar sus ojos, me volvió a sonreír y se levantó de la silla, para servirse otra cerveza. Momento que descubrí que debajo de su bañador una enorme protuberancia revelaba que no había presenciado impávido la escena y que estaba caliente.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Absolutamente indignada, cogí una toalla y me tapé mientras crecía mi rencor por ese hombre:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Quién se creé para mirarme así? ¿No sabe que soy su nuera?” me quejé en silencio sin armar un escándalo porque sabía que mi marido sufriría si se enterara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al volver Alberto, me excusé de los dos diciendo que estaba cansada y que me iba a echar un rato. Mientras me iba, observé que mi suegro seguía mis movimientos y con esa caricia pecaminosa sobre mi trasero, hui escaleras arriba del chalet. Turbada hasta decir basta, me tumbé en la cama y solo pude calmarme, cuando mis dedos se afianzaron entre mis piernas y separando mis rodillas, torturaron mi botón. Aunque intenté inspirarme en mi marido, fue su padre, él que lo hizo, al imaginármelo mostrándome su trabuco mientras me extendía la crema por mi cuerpo. El sopor me invadió y sin darme cuenta me quedé dormida.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Debía de haber pasado una hora cuando un ruido en la habitación me despertó. Al abrir los ojos, vi que una negra vestida con un uniforme de criada traía unas toallas. Desperezándome, la saludé. La muchacha me pidió perdón por la interrupción y pasando a nuestro baño, se puso a cambiar el juego anterior. Mientras lo hacía, me la quedé mirando al darme cuenta que era una mujer muy atractiva. Con un culo impresionante y unos pechos exagerados, no parecía una sirvienta sino una stripper. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi sensación de inferioridad se incrementó al levantarme y percatarme que no le llegaba ni al hombro. Era altísima además de guapa y por eso pensé mientras se despedía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Jamás contrataría a esa hembra para que limpiara mi casa. Sería capaz de quitarme a mi marido”.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cabreada por experimentar celos de su belleza, me metí a bañar y mientras el agua recorría mi cuerpo, me puse a imaginarme a Alberto follándose a esa morena y contra lo que debía haber sentido, me excité.&nbsp; Mis pezones adquirieron una dureza inusitada y totalmente cachonda, bajé mis dedos hasta mi chocho y me toqué. Al sentir mis yemas sobre mi clítoris, cerré los ojos y seguí acariciándome mientras llegaban a mi cerebro imágenes de mi marido mientras penetraba a ese bombón. En mi mente, fui testigo de cómo su verga entraba y salía del sexo de esa mujer y de cómo con una bestialidad que nunca había ejercido sobre mi cuerpo, la azotaba sin compasión. Deseando ser ella y que alguien me tomara así, me corrí dando un gemido.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Escandalizada por&nbsp; haberme tenido que desahogar dos veces en un mismo día, salí de la bañera y estaba ya secándome cuando escuché que mi esposo preguntaba por mí desde el cuarto.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Aquí estoy!- le grité.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alberto venía desolado, por lo visto le acababa de llamar su jefe y tenía que volver a Madrid durante dos días. Al oírlo, me enfadé y como una loca, le dije que me volvía con él que no iba a estar sola en esa casa. Mis palabras le destantearon y confuso, me intentó tranquilizar diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No seas tonta, no vas a estar sola. Ya se lo he dicho a mi padre y él me ha prometido cuidarte-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque no podía explicárselo, eso era exactamente lo que me temía y poniéndome melosa, intenté convencerle que lo mejor era que yo le acompañase. Mi estrategia no dio resultado y sin dar su brazo a torcer, me pidió que me quedara por él ya que le hacía mucha ilusión que después de tantos años su viejo intimara conmigo. Anticipando lo que ocurriría si me quedaba sola con ese cincuentón, temblé como una cría e quise hacerle cambiar de opinión pero poniendo un gesto serio, me preguntó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te pasa algo con mi padre? ¿No te cae bien?-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Temiendo que no me creyera si le contaba que ese hombre del que estaba tan orgulloso me miraba con unos ojos nada paternales, no insistí y poniendo cara de niña buena, le dije que me quedaría con la condición de que me hiciera el amor. Mi ocurrencia le hizo gracia y dándome un azote en mi culo, me dijo que tendría que esperar hasta la noche pero que después de volver de cenar, me haría gritar en la cama. Su palmada y su promesa me hicieron recordar lo que me había imaginado minutos antes y comportándome como una puta por primera vez, le pedí un anticipo sobándole por encima del pantalón. Sé que le sorprendí pero nunca me esperé que reaccionara quitándome la toalla y poniéndome contra el lavabo, me penetrara sin más.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reconozco que me encantó esa faceta desconocida de Alberto y gemí como posesa al experimentar el dolor de sentir forzado&nbsp; mi estrecho conducto sin preparación.&nbsp; Olvidando nuestra diferencia de tamaño, mi marido me poseyó con una pasión desbordante que me hizo olvidar a mi suegro y queriendo sentir lo mismo que había imaginado le pedí que siguiera follándome así. Tal y como había visto en mi mente,&nbsp; se comportó como un salvaje y acuchilló con su estoque mi pequeño cuerpo hasta que berreando sin poder aguantar más me corrí sobre las baldosas del baño. Fue entonces cuando recapacitando en el modo en que me había hecho suya, me pidió perdón diciendo que no sabía que le había pasado y que nunca más lo volvería hacer.&nbsp; Pero obviando que mi contestación iba a cambiar para siempre nuestra relación, le dije riendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me ha encantado y si no lo vuelves a hacer, dormirás en la habitación de invitados-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi respuesta le dejó helado pero rehaciéndose, me besó y mientras me daba el primer pellizco realmente doloroso en nuestra vida en común, me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sabía que tenía una putita en casa-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jamás me había insultado de esa forma pero tengo que confesar que en vez de enfadarme, me reí y volviendo a la ducha, le pedí que entrara conmigo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="color: #333333;">Me quedo sola</span></b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://i.imgur.com/WoFvfDw.jpg"><img decoding="async" src="http://i.imgur.com/WoFvfDw.jpg" width="426" height="640" border="0"></a><span style="color: #333333;">Esa mañana, nos levantamos a las siete porque el vuelo de Alberto salía temprano. Estaba cansada después de que nos hubiéramos pasado toda la noche explorando esa faceta recién descubierta de mi marido. Era increíble que, después de tantos años de relación monótona, hubiéramos descubierto que a ambos nos gustaba el sexo duro fortuitamente. Con el chocho y mi pecho adoloridos, me entristeció decirle adiós en el aeropuerto y sin ganas de volver al chalet, decidí dar un paseo por Puerto Banús. El esplendor y el lujo de ese pueblo no se habían visto afectados por la crisis. En sus calles puedes ver aparcado un Bentley como si fueran un utilitario cualquiera pero lo más impresionante era el tamaño de los yates fondeados en sus muelles. Mientras en cualquier otro puerto deportivo un barco de veinte metros de eslora es la atracción, ahí pasa desapercibido entre tanto&nbsp; buque de lujo. Y qué decir de la gente que deambula por ese pueblo, junto a los turistas que, como yo, se quedan impresionados al ver tanta riqueza es fácil encontrarte con potentados árabes y personajes de las revistas de corazón.</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de dos horas deambulando por sus calles, decidí volver a la casa. Estaba feliz, durante las últimas horas pasadas con mi marido, había disfrutado como una perra mientras el liberaba su tensión sometiéndome. Mi marido, esa persona cortés y educada se había convertido por azares del destino en un exigente amante que me sació por completa. Atrás se habían quedado mis dudas y más convencida que nunca que era el hombre de mi vida, entré al chalet. Al no ver a nadie, creí que estaba sola y por eso, con confianza, me dirigí a la cocina a beber agua. Estaba sirviéndome un vaso cuando, por la ventana, descubrí a mi suegro limpiando &nbsp;la piscina.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé mirándole con fascinación. Era impresionante como se marcaban sus músculos al mover el limpia fondos. Eran los de un joven y no los de un cincuentón.&nbsp; Marcados y completamente definidos era una delicia verlos mientras caminaba por el borde. Reconozco que en ese momento, no le observaba como nuera sino como mujer y estaba tan absorta que tardé en&nbsp; fijarme en que su criada había salido al exterior. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Será puta!” exclamé al&nbsp; observarla acercándose a mi suegro en bikini y con una familiaridad nada habitual, decirle que si le echaba crema.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Javier sonrió al escuchar a la muchacha y dejando el aparato en el suelo, la cogió entre sus brazos. Desde mi posición vi a esa zorra restregar su cuerpo contra el del padre de mi marido, justo antes que este, soltando los tirantes de la mujer, se pusiera a besar sus pechos. Indignada, fui testigo de los gemidos con los que la porno-chacha respondió a las lisonjas de mi suegro y estaba a punto de irme de la cocina cuando de pronto vi que le daba la vuelta y apoyándola contra la mesa, le quitaba de un tirón su tanga.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Colorada y excitada, me escondí tras el visillo y me puse a espiarlos. Mi pariente se había quitado el bañador y alucinada, observé que su&nbsp; pene era aún mayor de lo&nbsp; que me había imaginado. No parecía humano, además de enorme era tan grueso que dudé que mi cuerpo fuera capaz de absorberlo. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Dios! ¡Qué bicho!- mascullé en la soledad de la cocina mientras mis dedos me empezaban a acariciar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cara de deseo de la negra se multiplicó por mí cuando ese hombre le dio un sonoro cachete y separándole las nalgas, comenzó a lamerle su sexo. Su sirvienta aullando como la puta que era, le rogó que la tomara diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Patrón, ¡Necesito su verga!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No se lo tuvo que repetir dos veces y cogiendo su pene, se lo incrustó brutalmente.&nbsp; Metiendo los dedos en mi entrepierna, me lancé en una carrera sin retorno al observar como desaparecía en el interior de la negra mientras esta no paraba de chillar. Cogiendo mi clítoris, lo torturé duramente completamente bruta por la escena que se estaba desarrollando a escasos metros. Mi suegro, ajeno a que su nuera se masturbaba mirándolo, terminó de introducir su falo y cogiendo a su pareja del pelo, la levantó en brazos con una facilidad pasmosa.&nbsp; La muchacha al sentirse empalada, berreó de placer mientras mi suegro la llevaba a la tumbona. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al ver su maniobra, pensé que la iba a tumbar para seguir machacando su cuerpo pero no fue así sino que se sentó y sin soltar a su sirvienta desde esa posición, siguió follándose a la muchacha sin parar. Yo ya había perdido toda cordura y con las yemas de una mano en mi coño, usé la otra para pellizcarme los pechos mientras soñaba con ser la hembra que ese semental se estaba tirando. Para entonces, Javier había tomado el control e izando y bajando el cuerpo de la criada con una velocidad pasmosa, llevó a esta al borde del orgasmo. Sus negros pechos empapados de sudor, rebotaban siguiendo el compás de las estocadas y creyendo que estaba sola con el padre de mi marido, chillaba y gritaba como si la estuviese matando. Con mi coño encharcado, me creí morir al observar que mi suegro giraba a la muchacha sobre sus piernas y poniéndola mirando a su cara, la empezaba a besar. Os juro que deseé que fuera mi boca, la que con fiereza forzara en vez de la de ella.&nbsp; </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Qué salvaje!” pensé al ver que bajando por su cuerpo, había cogido un pezón entre sus dientes y sin importarle el sufrimiento de la mujer, lo mordía con dureza pero contrariamente a la lógica, me calentó de sobremanera y más cuando escuché los aullidos de placer que daba la morena. Mi cuerpo en completa ebullición, añoró ser el que sufriera esas “dulces” caricias y sin poderlo evitar, me corrí brutalmente. Habiéndome repuesto, la vergüenza de haber disfrutado espiando me golpeó y llorando compungida, hui de la cocina con su enorme polla en mi memoria.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://i.imgur.com/nhoKtzi.jpg"><img decoding="async" src="http://i.imgur.com/nhoKtzi.jpg" width="426" height="640" border="0"></a></span></div>
<p style="text-align: justify;">
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Traté de calmar mi calentura con una ducha fría pero la imagen de su espectacular sexo así como la maestría que demostró al follarse a esa furcia, me lo impidió y por eso, mientras me secaba tuve que reconocer que seguía cachonda y tumbándome en la cama desnuda, liberé mis frustraciones masturbándome otra vez. Con los ojos cerrados, me vi dominada por ese semental y deseando convertirme en su puta, pellizqué mis aureolas del mismo modo que había visto hacer a mi suegro con su sirvienta. Sin ser consciente de que podría oírme, pegué un aullido mezcla de dolor y placer mientras mi cuerpo temblaba dominado por la lujuria.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Ojalá Alberto fuera como su padre!” maldije al comparar a ambos hombres.&nbsp; Ya saciada y con un charco bajo mi trasero como prueba, me percaté de la gravedad de lo que había pensado y asustada por la amoralidad de mis deseos, lloré abochornada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Incapaz de enfrentarme cara a cara con mi suegro, me quedé el resto de la mañana encerrada en mi cuarto hasta que a la hora de comer, escuché que tocaban a mi puerta. Atormentada por mi culpa, pregunté que quien era:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Soy yo, Vanessa- respondió la criada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como no me quedó más remedio, abrí la puerta y dejé pasar a la muchacha. Vestida de manera adecuada a su trabajo, entró en la habitación y mientras hacía la cama, me la quedé mirando. Esa mujer era un monumento, con un culo y unas tetas que para mí desearía, se movía con una soltura tal que no me extrañó que siendo viudo mi suegro se hubiera sentido atraído por ella y con unos celos impensables en una nuera, la asesiné con mi mirada. En ese momento, pasó Javier por el pasillo y saludándome con un beso en la mejilla, me informó que comeríamos fuera.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ese cariñoso gesto, carente de segundas intenciones, me alteró y antes de contestar, supe que no podría negarme aunque eso supusiera estar con mi sexo encharcado toda la tarde y cogiendo mi bolso de una silla, contesté con toda la mala leche que pude, dejando claro mi estatus:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perfecto, así, EL SERVICIO podrá terminar de limpiar sin que le molestemos-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi suegro se percató de mi falta de respeto pero no dijo nada y dándome el brazo, me sacó de su casa.&nbsp; Al entrar en el restaurante, este estaba atestado de gente y en plan protector, el padre de Alberto pasó su mano por mi cintura y con su enorme envergadura, abrió paso. No os podéis imaginar lo que sentí cuando su mano me tomó y me pegó a su lado pero tuve que morderme los labios para no gritar cuando involuntariamente mi sexo rozó su entrepierna y por primera vez, comprobé en vivo su tamaño.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Qué grande es!” alborotada pensé separándome de él.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi reacción le pasó inadvertida por el gentío y con la gentileza habitual de él, separó una silla para que me sentara mientras hablaba de pie con el camarero. No sé cómo pero al sentarme, mi cara quedó a la altura de su bragueta y sin darme cuenta, me quedé embobada mirándola.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Tengo alguna mancha?-&nbsp; preguntó mi suegro al ver que tenía mis ojos fijos en su paquete.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con vergüenza, le contesté que no y buscando una excusa a mi actuación le dije que estaba pensando en las musarañas. Sé que no me creyó pero con una sonrisa en los labios, me dio la carta y preguntó que quería de comer. Como comprenderéis, le mentí y dije que unos langostinos en vez de la polla que ya para aquel entonces atormentaba mi mente. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Qué haces? ¡Es tu suegro!” me critiqué con dureza al darme cuenta que deseaba a ese hombre. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante la comida, Javier se comportó como un caballero y obvió que en un intento de olvidarme de esos funestos pensamientos, me dediqué a beber en exceso. Desconozco cuanto bebí pero lo que si me consta en que al levantarme de mi silla, me sentí borracha. Desinhibida por el alcohol, le pedí que me llevara a la playa porque quería darme un chapuzón. Muerto de risa, me recalcó que no teníamos traje de baño.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entonces, ¡Llévame a una nudista!- contesté con una carcajada, creyendo que no iba a hacer caso a tan absurda sugerencia.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Afortunadamente para mí y desgraciadamente para mi marido, se tomó en serio la propuesta. Juro que me monté en el coche sin saber dónde me llevaba y por eso cuando estacionó enfrente de Cabopino, comprendí que había cumplido mis deseos. Estuve a punto de echarme para atrás y pedirle que me llevara a casa, pero al visualizar en mi mente a ese maduro en pelotas a mi lado, me excité y bajándome del automóvil, corrí hacia la playa mientras me desnudaba.&nbsp; Me imagino su cara al ver mi striptease pero como fui directamente al agua, no la vi. Lo que si me consta es que recogió las prendas que iba tirando en mi alocada carrera y una vez acomodadas en la arena, se desnudó y &nbsp;esperó sentado mientras me bañaba.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El mar no consiguió apagar el fuego que consumía mi sexo y aprovechando que Javier no podía ver lo que estaba haciendo, me empecé a tocar de espaldas a él. Sabiendo que estaba loca, me dejé llevar y cada vez más caliente, busqué con mi mirada a mi suegro con la esperanza que se acercara a mí y calmara mi temperatura. Pero al darme la vuelta, le vi charlando con un par de rubias. Pillarle tonteando con esas dos putas, me cabreó y como si fuera una novia celosa salí del agua y sin pensar en las consecuencias, fui directa a reclamarle. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Ha venido conmigo! ¡Es mío!- con una irracional furia reclamé a las inglesas al ver que no solo estaba &nbsp;hablando sino que, a petición de una de ellas, le estaba untando crema por el cuerpo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Javier se me quedó mirando con una expresión colérica en su cara pero sin montar un escándalo, me acompañó a donde estaba nuestra ropa. Solo entonces y cuando nadie podía oírnos, me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mira, muchachita, lo que yo haga con mi vida es asunto mío y te juro que prefiero estar esparciendo el bronceador en unos pechos que soportar a la loca de mi nuera-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con el orgullo herido y azuzada por el vino, me tumbé en la arena y cogiendo sus manos, le contesté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Puedes hacer ambas cosas- y llevándolas a mis tetas, le grité: -Si no me echas tú la crema, ¡Me buscaré a otro que si lo haga!-</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://hcd-1.imgbox.com/acs0nYGA.jpg?st=cE1gEUe2kv5-He3CRL_8PA&amp;e=1379946082"><img decoding="async" src="http://hcd-1.imgbox.com/acs0nYGA.jpg?st=cE1gEUe2kv5-He3CRL_8PA&amp;e=1379946082" width="400" height="266" border="0"></a></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No os puedo explicar su indignación, rojo de ira, cogió el bote y derramando el potingue sobre mi piel, me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Tú lo has querido!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con violencia pero también con una sensualidad sin límites, mi suegro empezó a recorrer mi cuerpo con sus manos. Me creí derretir cuando sus dedos sopesaron el tamaño de mis senos justo antes de pellizcarlos cruelmente. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Dios!- gemí a sentir ese dolor con el que había soñado desde que le viera tirándose a la sirvienta y comportándome como una perra en celo, abrí mis piernas dejando claro que le daba acceso a todo mi cuerpo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi entrega no disminuyó su enfado y tras torturar mis pezones, sus manos bajaron por mi abdomen. Consciente de que la puta de su nuera estaba disfrutando, Javier separó mis rodillas y introduciendo dos dedos en mi sexo, empezó a follarme con sus yemas. Sé que no era yo pero confieso que me dominó el morbo de que mi suegro me masturbara a pocos metros de esas dos y dando un berrido, me corrí sobre la arena. Mi brutal orgasmo no le calmó y con los ojos inyectados, se tumbó a mi lado y cogiéndome del pelo, me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Adivina quién es la zorra que me la va a mamar?-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por supuesto queda que esa zorra: ¡Era yo! y olvidándome que solo había estado con un hombre en mi vida, me agaché y metiendo mi cara entre las piernas, empecé a besar sus huevos mientras mi mano le pajeaba.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Puta, ¡Te he dicho que quiero una mamada!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Indefensa ante semejante energúmeno pero ante todo sobre excitada, y lamí su gigantesco glande dudando que me cupiera. Fue entonces cuando incorporándose, cogió uno de mis pezones y apretándolo entre sus dedos, me exigió que introdujera su pene en mi boca. Tuve que abrirla por completo para que entrara y venciendo las arcadas, conseguí hacerlo desaparecer en mi garganta mientras se jactaba de la sucia sumisa con la que se había casado su hijo. Nadie ni siquiera mi marido me había tratado así pero mi coño nuevamente anegado me confirmó que me gustaba e imprimiendo velocidad a mi mamada, quise agradecerle el placer que me daba. Metiendo y sacando ese tronco con rapidez, conseguí que al cabo de cinco minutos, mi adorado suegro se vaciara en mi boca y no queriendo fallarle intenté tragarme su eyaculación pero&nbsp; mi lengua no dio abasto a recoger el semen que brotó de su interior. Con la cara manchada de su lefa y con el estómago lleno,&nbsp; observé que una vez saciado mi suegro se levantaba y se empezaba a vestir, mientras unos metros más allá, las dos inglesas aplaudían mi desempeño.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Humillada, le seguí y recogiendo mi ropa, me tuve que ir vistiendo camino al coche. Ya en él, me quedé callada mientras volvíamos a la casa y solo cuando nos bajamos, me miró y se dignó a hablarme, diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está claro que mi hijo no te sabe controlar pero, desde ahora te digo, que yo soy diferente-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras lo cual, se fue a su habitación dejándome sola en el hall. Asustada porque fuera a contarle a mi marido el comportamiento libertino de su esposa, corrí hacia mi cuarto y desplomándome sobre la cama, me puse a llorar. Mi vida pasada había quedado hecha añicos por culpa de la atracción contra natura que sentía hacia ese hombre y desconociendo lo que el futuro me reservaba, me hundí en la desesperación.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="color: #333333;">La cena y mi completa claudicación:</span></b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="color: #333333;"><b><br />
</b></span><b></b></span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://i.imgur.com/5b2Ae02.jpg"><img decoding="async" src="http://i.imgur.com/5b2Ae02.jpg" width="426" height="640" border="0"></a></b></span></div>
<p style="text-align: justify;">
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tardé en descubrir lo que me tenía reservado. Estaba todavía tumbada en la cama cuando a las ocho y media, Vanessa entró en mi alcoba. Sin pedirme permiso, me ayudó a levantarme y me llevó al baño, donde después de encender el agua caliente me empezó a desnudar. Intenté protestar al sentir sus dedos desabrochando mi blusa pero con una sonrisa, la negrita me tranquilizó diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mi patrón me ha ordenado que la prepare para le cena-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La sensualidad que escondían sus palabras, me desarmó y en silencio dejé que me fuera quitando la ropa. Sus manos al rozar mi piel provocaron que me pusiera colorada al no saber qué es lo que realmente quería mi suegro. Temiendo que hubiese mandado a esa mujer a acostarse conmigo como método de humillarme, directamente le pregunté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Don Javier te ha pedido que me seduzcas?-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vanessa soltó una carcajada y sin contestar me metió en la bañera. Su ausencia de respuesta, me terminó de poner nerviosa y más cuando comenzó a enjabonar mi pelo. &nbsp;Con una dulzura sin límite, sus dedos se introdujeron en mi melena y dando un suave masaje en mi nuca, me comentó que su jefe quería que estuviera guapa y limpia para disfrutar de mí. Me escandalizó que ella conociera mi tropiezo pero como nada podía hacer, cerré los ojos y me relajé. La muchacha me&nbsp; aclaró el pelo y dejando el teléfono de la ducha a un lado, se puso a dar jabón al resto de mi cuerpo. Me estremecí al sentir sus manos recorriendo mis pechos dando especial énfasis a mis pezones. Con el poco orgullo que me quedaba, me quejé de la sensual forma en que me los había limpiado pero ella, cerrando mi boca con un suave beso, riendo me contestó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Doña Estefanía, usted, tranquila. Va a ser su suegro quien haga uso de su cuerpo, yo solo soy su instrumento-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero no conseguí relajarme porque en ese instante, cogió una de mis aureolas en la boca y empezó a mamar mientras sus dedos bajaban por mi estómago y separando mis rodillas, se hacían fuertes en mi sexo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tiene prohibido correrse- susurró en mi oído al escuchar el apocado gemido que había surgido de mi garganta. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé horrorizada al experimentar que mi cuerpo se excitaba con las caricias de una mujer y deseando que terminara esa tortura, le pedí que se diera prisa.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo siento pero no puedo, me ha dado órdenes estrictas sobre cómo actuar – dijo mientras lamía el otro pezón e incrementaba la velocidad de su mano en mi entrepierna. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asustada&nbsp; por la fuerza de mis sensaciones, estaba a punto de correrme cuando la criada, viendo que estaba a punto de sucumbir, me sacó de la bañera y poniéndome de pie encima de las baldosas, cogió una toalla con la que me secó. Creí que entonces me iba a vestir pero rápidamente me percaté de lo errada que estaba porque una vez seca, me obligó a sentarme en un taburete y separándome las rodillas, untó de crema de afeitar mi vulva mientras me decía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No le gusta el pelo en el coño, dice que es de guarras-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé de piedra al pensar en que le iba a contar a mi marido cuando descubriera que me había afeitado ya que al contrario de su padre pensaba que solo las fulanas se hacían las ingles. Ajena al sufrimiento que me estaba causando, Vanessa con gran cuidado fue asolando con una cuchilla el bosque que crecía sobre mi sexo. Habiendo terminado, se agachó y lamiendo los restos de crema, lo limpió por completo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Así le va a gustar más- dijo y haciéndome una confidencia prosiguió diciendo: -Cuando me convertí en su esclava, yo también tenía mi coñito sin depilar-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su involuntaria confesión me reveló mi destino y contrariando a mi educación, saber que mi suegro iba a ser mi dueño, me calentó. Increíblemente, me emocionó pensar en servirle y por eso, no me escandalicé cuando la morena me vistió como una fulana barata de un bar de carretera con un transparente picardías rojo que no llegaba a ocultarme ni el culo. Al saber que iba a ir a su encuentro así y sin unas bragas que taparan mi sexo, me hizo sentir desnuda pero caliente y por eso, abriendo la puerta pregunté a la sirvienta si bajábamos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella me miró de arriba abajo y con una sonrisa en su rostro, contestó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está usted preciosa pero le falta un adorno- y sacando un collar de cuero me lo puso y enganchando una correa, me aclaró que era un deseo expreso de su jefe.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No supe que decir y cuando ya estaba a punto de protestar, tiró de mí y me llevó hasta el salón donde esperaba Javier pero antes de entrar me obligó a arrodillarme y así gateando mientras ella jalaba de mi correa, me acercó al sillón donde estaba sentado. La sensación de presentarme&nbsp; a cuatro patas ante mi suegro y que este se me quedara mirando como a una mercancía fue indescriptible: con mi chocho chorreando y mis pezones tiesos deseaba que ese hombre tomara posesión de su feudo.&nbsp; Su mirada era una mezcla de interés por la hembra que excitada esperaba en el suelo y de desprecio&nbsp; al saber que esa guarra era la que había engatusado a su único hijo. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tráeme una fusta- dijo a su criada después de estarme observando durante unos minutos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé petrificada al escucharlo pero fui incapaz de levantarme e huir. La negra debía de saber de antemano lo que le iba a pedir su jefe porque se la dio inmediatamente. Ya con ella en la mano, se levantó y me exigió que hiciera lo mismo. Temblando me incorporé y entonces me volvi a percatar de nuestra diferencia de tamaño, de pie y con tacones, no le llegaba más que al pecho y eso me hizo sentir todavía mas indefensa.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te voy a demostrar que eres una putita- en voz baja pero con un tono serio, me informó de sus intenciones: &#8211; Me da vergüenza lo engañado que me has tenido todos estos años. Realmente pensaba que eras una santurrona pero no eres más que una perra en busca de dueño-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus hirientes palabras fueron la confirmación de mi sumisión e involuntariamente, contesté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Amo, quiero ser suya-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi suegro no me hizo caso y pasando la fusta por mis pechos, se entretuvo sopesándolos mientras yo me deshacía. Con toda la lentitud del mundo, pellizcó mis pezones mientras seguía revisando mi cuerpo como si en vez de ser su nuera, no fuera más una res que estaba decidiendo si comprar. El látigo se deslizó por mi cuerpo y al llegar a mi entrepierna, sentí un calambrazo en mis muslos. Tardé en asimilar que ese dolor había sido causado por ese instrumento al caer sobre mi piel.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://i.imgur.com/xAwvUbf.jpg"><img decoding="async" src="http://i.imgur.com/xAwvUbf.jpg" width="426" height="640" border="0"></a></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Abre las piernas, querida nuera- oí que me ordenaba usando ese cariñoso apelativo que a partir de ese día se convertiría en la señal de que mi suegro quería disfrutar de su propiedad.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Excitada separé los pies, dejando mi coño recién depilado listo para su inspección mientras, a unos metros, su sirvienta sonreía. Os juro que creí que me iba a correr cuando noté que con la fusta separaba mis labios y&nbsp; usándola como si de un pene se tratase, se dedicó a rozar mi clítoris con ella. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Dios!- aullé al sentir esa perversa caricia y con lágrimas en los ojos, deseé ser penetrada aunque fuera con ese aparato.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obviando mis deseos, Javier me obligó a darme la vuelta y a separar las nalgas con mis manos. Con mi virginal ojete indefenso y mi sexo anegado, esperé sus instrucciones. Haciendo una seña a su criada, le pidió que me preparase. Vanesa no se hizo de rogar y arrodillándose a mi espalda, sacó su lengua y se puso a penetrar con ella mi culo. Quise protestar al sentir su húmedo apéndice violando mi esfínter pero, al recibir un merecido latigazo sobre mis nalgas, me quedé quieta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Relájate o te va a destrozar- me advirtió la morena al ver que mi suegro se quitaba la bata.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tengo que confesar que me aterrorizó ver el tamaño del pene que iba a romperme el culo. Aunque lo había tenido en mi boca, al verlo erecto frente a mí y saber que iba a usarlo para sodomizarme, me pareció todavía más gigantesco y por eso, separé mis cachetes con mis dedos y casi llorando le pedí a la sirvienta que me ayudara a dilatarlo. La negra comprendiendo mi angustia, metió dos de sus yemas en mi agujero y con movimientos circulares, buscó relajarlo mientras mi suegro sonreía con satisfacción.&nbsp; </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Apártate- ordenó a su amante cuando consideró que estaba lo suficientemente agrandado y obligándome a apoyarme contra la mesa, jugueteó con su glande en mi culo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque sabía que iba a sufrir, os juro que jamás creí que pudiera existir un dolor semejante al que asoló mi cuerpo cuando mi suegro introdujo su falo por mi entrada trasera. Forzando hasta el límite mis músculos, su extensión se abrió camino por mis intestinos mientras yo experimentaba un sufrimiento atroz que se prolongó mientras su incursión, centímetro a centímetro, iba rellenado mi hasta entonces intacto conducto.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Por favor!- grité retorciéndome de dolor.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin compadecerse de su víctima, mi adorado suegro llevó mi tormento hasta unas cotas impensables metiendo su trabuco por completo en mi interior. Solo cuando la base de su pene rozó mi esfínter, solo entonces paró y dirigiéndose a la negra, le exigió que se comiera mi coño. Su dócil sirvienta se deslizó bajo mi cuerpo y llevando su boca a mi entrepierna, obedeció mordisqueando mi botón mientras sus dedos penetraban sin parar mi sexo. Con mis dos orificios invadidos, el dolor seguía siendo insoportable y por eso, llorando pedí que me dejaran libre, diciendo que ya había aprendido la lección.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué lección?- gritó Javier dando un doloroso pellizco en uno de mis pezones -¿Qué eres una puta? o ¿Qué nunca debiste de intentar jugar conmigo?-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ambas- contesté con la voz entrecortada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creí desfallecer al advertir que haciendo a un lado mi sufrimiento, las caderas de mi suegro se empezaban a mover, metiendo y sacando lentamente su pene de mi culo. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No!- aullé consumida por el dolor e intentándome zafar, me retorcí buscando una salida.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi rebeldía sacó su lado más dominante y tirándome del pelo, aceleró mi empalamiento con bruscas arremetidas. Su pene se convirtió en un martillo neumático que golpe a golpe fue derribando mis defensas, hasta que ya vencida, me dejé caer sobre la mesa.&nbsp; Os prometo que creí que iba a morir destrozada por dentro al pensar que el líquido que recorría mis muslos era sangre pero entonces casi sin darme cuenta, el dolor se fue transformando en placer y aullando descompuesta, me corrí. Nunca había experimentado un orgasmo tan intenso y por eso, tardé en asimilar que esas placenteras sensaciones eran el inicio de una serie de clímax que entre esa mujer y mi suegro iban a regalarme esa noche.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mi querida nuera se acaba de correr-&nbsp; informó brevemente a su sirvienta al comprobar los espasmos que recorrían mi diminuta anatomía.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su afirmación dio inicio a la locura. Mientras Vanesa bebía de mi flujo, mi suegro continuó machacando mi culo con brutales cuchilladas. La combinación de ternura y de crueldad sobre mis dos agujeros me fue llevando a un estado de enajenación donde hasta la última neurona de mi mente, explotó de placer. Con mi sexo convertido en un torrente y mi ojete asaltado, oleadas de gozo golpearon contra la muralla de mis prejuicios y antes de caer agotada, supe que era su perra. Pero la gota que derramó el vaso, fue escuchar que Javier me susurraba al oído que esa noche iba a hacer uso de su esclava mientras mas abajo mi intestino recibía el ardiente semen que brotaba de su pene.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dele fuerte- gritó Vanesa al oir un azote en mis nalgas- enseñe a la puta de su nuera quien manda-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reconozco que jamás hubiera supuesto que en vez de revelarme ante ese castigo, actuando como una sumisa, implorando nuevos azotes, le dijera:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Son suyas, suegro-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Javier soltó una carcajada y abandonando mi culo, sacó su miembro de mi interior. El vacío que experimenté me hizo llorar y arrodillándome a sus pies, le juré que a partir de ese día sería solo suya. El padre de mi marido me miró con rencor y soltándome una bofetada, me gritó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Alberto está enamorado de ti aunque no te lo merezcas- .Os juro que&nbsp; me sentí como una huérfana que hubiera perdido a sus padres al escuchar sus palabras pero cuando ya creía que me iba a sumir en la desesperación, me dijo con dulzura: -Serás su fiel esposa y le satisfarás todos sus deseos. Quiero que mi hijo sea feliz pero cuando te llame, dejarás lo que estés haciendo y vendrás a mi lado-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Se lo prometo, amo- respondí ilusionada mientras Vanesa me besaba dándome la bienvenida al harén de su dueño.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi suegro al ver la entrega de sus dos sumisas, nos dijo que tenía hambre y felizmente fuimos a prepararle la cena. Ya estaba en la puerta cuando oí su orden:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por cierto, querida nuera, vas a dejar de tomar la píldora. Quiero que tu vientre germine y que el azar decida si voy a ser padre o abuelo-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Deseando que fuera su simiente la que me dejara preñada, con una sonrisa se lo prometí y cogiendo de la mano a&nbsp; Vanessa, le susurré convencida:</span></div>
<p style="text-align: justify;">
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nuestros hijos jugaran juntos-</span><br />
<span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
</span></p>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b>Si quieres ver un reportaje fotográfico más amplio sobre la modelo que inspira este relato búscalo en mi otro Blog: &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<a href="http://fotosgolfas.blogspot.com.es/">http://fotosgolfas.blogspot.com.es/</a></b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b>¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</b></span></div>
<p><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 12pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;" href="http://i.imgur.com/7KRmEBV.jpg"><img decoding="async" src="http://i.imgur.com/7KRmEBV.jpg" width="640" height="426" border="0"></a></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
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		<title>Relato erótico: ¿Harías un trio con un par de putas como nosotras? (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Apr 2026 15:32:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[&#160; &#160; Una de las fantasías que más se repite entre los hombres es la de realizar un trio con dos mujeres pero, si las candidatas son encima dos compañeras de trabajo, se convierte en una obsesión. Aunque suene a sueño masturbatorio de un adolescente y sea difícil de creer: ¡A mí me ocurrió! Antes de explicaros cómo llegué a realizar esa fantasía, debo presentarme. Soy Manuel Astorga, un tipo normal. Cuando digo que soy normal, quiero decir que no soy un modelo de revista ni un culturista lleno de músculos y&#160; tampoco puedo vanagloriarme de poseer un miembro de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div><span style="font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Una de las fantasías que más se repite entre los hombres es la de realizar un trio con dos mujeres pero, si las candidatas son encima dos compañeras de trabajo, se convierte en una obsesión. Aunque suene a sueño masturbatorio de un adolescente y sea difícil de creer: ¡A mí me ocurrió!</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Antes de explicaros cómo llegué a realizar esa fantasía, debo presentarme. Soy Manuel Astorga, un tipo normal. Cuando digo que soy normal, quiero decir que no soy un modelo de revista ni un culturista lleno de músculos y&nbsp; tampoco puedo vanagloriarme de poseer un miembro de veinticinco centímetros. Con dos o tres kilos de más, mi cintura tiene algún que otro Michelin&nbsp; pero como nunca he podido ni querido vivir de mi cuerpo, eso es algo que me la trae al pairo.&nbsp; Ni siquiera puedo deciros que poseo una melena cojonuda porque la realidad es que estoy bastante calvo. De lo único que si puedo estar orgulloso es de tener una mente sucia y lujurienta que unida a una profusa labia, me ha permitido acostarme con la gran mayoría de las mujeres que me han interesado.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Llevo dos años trabajando para una empresa y es justamente entre las paredes de sus oficinas donde me he encontrado con dos mujeres que rivalizan conmigo respecto al sexo.&nbsp; Lidia y Patricia son lo que usualmente llamamos los hombres un par de ninfómanas. Abiertas a experimentar con el sexo, no dudan en traspasar los límites de la moral si ello les reporta placer. Tampoco tienen tabú alguno, con gracia y maestría practican todo tipo de sexo ya sea en solitario, en pareja o en cualquier otra modalidad. Desde que las conozco me han demostrado que nada les está vedado. </span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">¡Le entran a todo! </span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Pero volviendo al tema que nos atañe, ya me había acostado con ambas con anterioridad a esa pregunta. Para que os hagáis una idea del tipo de mujer que son, os voy a contar mi primera vez con cada una:</span></div>
<div><span style="font-size: 14pt;"><b><span style="font-family: Arial, sans-serif; line-height: 115%;">Primera vez con Lidia:</span></b></span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://i.imgbox.com/lTP9Osbi.jpg" width="458" height="305">Descubrí que esta rubia es una fiera en la cama, un día que la invité a cenar en mi casa. Aunque hasta ese momento nunca nos habíamos enrollado,&nbsp; esperaba que tras la cena el hacerlo porque no en vano era clara la química que había entre los dos. Lo que no me esperaba fue que una vez vencida la timidez inicial y quizás gracias al vino, Lidia empezara a contarme las distintas anécdotas que le habían ocurrido en su vida desde el punto de vista sexual.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sin cortarse un pelo y muerta de risa, me explicó sus gustos por el sexo salvaje y las buenas pollas. Aunque no la tenía por una mojigata, hasta ese momento no supe el tipo de zorrón desorejado que era y por eso, a la vez que ella se iba revelando como una rapaz sexual, la empecé a catalogar como francamente apetecible. Es decir, a los pocos minutos de estar charlando, ya tenía ganas de echarla un buen polvo.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Medio en serio y medio en broma, tanteé que de verdad había en lo que me estaba contando, diciendo mientras pasaba sin disimulo una mano por su culo:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-La verdad es que cualquiera que te vea, desearía ponerte mirando a Cuenca.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sin quejarse por esa caricia no pedida, me respondió:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Ten cuidado! ¡Me caliento rápido!</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Su respuesta me dio alas y subiendo por su cuerpo empecé a acariciar uno de sus pechos con mis dedos.</span></div>
<div><span style="font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Lidia me respondió con una pasión arrolladora y pegando su cuerpo al mío, dejó que siguiera tocándola. Habiendo recibido su permiso, no tardé en descubrir que debajo de esa falda larga, había un culo duro y bien formado. Los gemidos con los que contestó a mis avances, me dieron la razón y cogiéndola en mis brazos, la llevé hasta mi cuarto. Sin&nbsp; darle opción a negarse, desabroché su blusa. Bajo un sujetador de encaje rojo, sus pezones me esperaban completamente erguidos. Como un obseso, la despojé del resto de la ropa y separando sus rodillas, pasé mi mano por su entrepierna. Mis dedos completamente empapados dieron fe de la excitación que dominaba a esa cría y sin más prolegómenos, me terminé de desnudar.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://i.imgbox.com/9e3M8qeH.jpg" width="459" height="306">Desde la cama, la rubia, pellizcándose los pechos, me dijo que esa no era forma de tratar a una dama. Al ver la cara de deseo que tenía, comprendí que era lo que esa mujer necesitaba y olvidándome que era su compañero de trabajo, le ordené:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Ponte a cuatro patas-</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Lidia se quedó pálida e intentó protestar pero, obviando sus reparos, llegué hasta ella y dándole la vuelta, le espeté:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Has venido a follar, ¿No es así?-.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Sí- contestó, en absoluto avergonzada.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Pues entonces relájate y disfruta- le dije mientras jugueteaba con mi glande en la entrada de su sexo.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La humedad de sus labios me indujeron a forzar su vulva de un solo empujón. La rubia gritó de dolor por la violencia de mi estocada pero no hizo ningún intento de separarse, al contrario, tras unos segundos de indecisión se empezó a mover buscando su placer. Lo estrecho de su sexo dio alas a mi pene y cogiéndola de sus pechos, empecé a cabalgarla. Dominada por la lujuria, la muchacha me rogó que la tomara sin compasión.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Eres una guarra-, susurré a su oído, penetrándola una y otra vez.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Cada vez que la cabeza de mi glande chocaba con la pared de su vagina, berreaba como loca, pidiendo más. Su completa entrega elevó mi erección al máximo y sin ningún reparo, azoté sus nalgas al compás de mis movimientos.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Sigue, ¡que me encanta!-, chilló al sentir la dura caricia.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El flujo, que manando de su interior, recorría mis muslos, anticipó su orgasmo y acelerando aún más si caben mis movimientos, no tardé en escuchar como la mujer se corría. Con los cachetes colorados y gritando ordinarieces, me dio a entender que no tenía bastante. Eso fue la gota que colmó el vaso, y cogiendo su espesa cabellera como si de riendas se tratara,&nbsp; forcé su cuerpo con fiereza. La dureza de mi trato consiguió perpetuar su clímax y totalmente desbocada, mi montura me exigió que continuara.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Su calentura era tanta, que no se quejó cuando cogiendo parte del líquido que anegaba su sexo, embadurné su esfínter y casi sin relajarlo, introduje en él mi extensión.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Qué cabrón!-, aulló de dolor al ver invadida su entrada trasera y reptando por las sabanas intentó separarse.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">No la dejé y atrayéndola hacia mí, rellené con mi sexo el interior de la mujer. El sufrimiento&nbsp; de su culo se convirtió en desenfreno y bramando sin parar, se dejó caer sobre la cama. Nuevamente, la incorporé y metí mi pene hasta que sus nalgas no dieron más de sí y con mis testículos rebotando en su sexo, no paré hasta que sacándole un nuevo orgasmo, me derramé rellenando con mi simiente sus intestinos.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Agotado, me tumbé a su lado. Lidia al ver mi estado, me abrazó y pasando su pierna sobre las mías, me dijo:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿No estarás cansado? ¡Para mí esto solo ha sido el aperitivo!-.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-No-, le confesé sonriendo.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La cría me miró muerta de risa y cogiendo mi pene entre sus manos, intentó reanimarlo, mientras me soltaba:</span></div>
<div style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;">
<div style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm;">
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Te voy a dejar seco!-.</span></p>
</div>
</div>
<div><span style="font-size: 14pt;"><b><span style="font-family: Arial, sans-serif; line-height: 115%;">Primera vez con Patricia:</span></b></span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://i.imgbox.com/uJ1RAsYj.jpg" width="461" height="692">Si la forma en que me follé a Lidia, da una idea de lo caliente que es, esperad a leer mi vez primera con Patricia. Esta compañera es morena y gordita. Dotada por la naturaleza de unas curvas generosas, para colmo, está permanentemente en celo. Como ambos estábamos en el mismo departamento, solíamos comer juntos pero no fue hasta que un día se me ocurrió contarle que ese fin de semana había triunfado y me había tirado a una negrita, cuando descubrí el furor uterino que escondía.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿En serio?- me preguntó y antes que pudiese contestarla, me pidió que le contara como me había ido.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Recreándome en mi conquista, le expliqué que la había conocido en una discoteca y que tras media hora tonteando en mitad de la pista, nos habíamos dejado llevar por la lujuria en los baños del lugar. Sin ahorrar ningún punto y con todo lujo de detalles, le narré nuestro encuentro en ese habitáculo.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Dios! ¡Cómo me gustaría hacerlo algún día!- respondió sin darse cuenta mientras sus pezones la traicionaban bajo la tela de su blusa.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Descojonado y sin saber a ciencia cierta si me iba a llevar una bofetada, la cogí de la cintura y mientras la pegaba a mi cuerpo, le susurré en su oído:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Vamos al baño-</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Al principio creyó que estaba bromeando pero al darse cuenta que no era así, sus reservas iniciales trasformaron en gozo en gozo al percatarse que, si la llevaba al servicio, era para que cumplir su fantasía. Mientras íbamos hacia allí, todavía no sabía lo hambrienta que estaba esa mujer. Os juro que no me esperaba que esa gordita pegándome un empujón, me metiera a la fuerza al baño de mujeres y que nada más cerrar la puerta, se arrodillara a mis pies. </span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Actuando como una posesa, me abrió la bragueta y sacando mi pene de su encierro, se lo metió de un golpe hasta el fondo de su garganta. Sus ansias no me dieron ni tiempo de prepararme y por eso, para no perder el equilibrio, tuve que sentarme en el váter.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Si creéis que eso la detuvo, os equivocáis de plano porque siguió mamando mi verga como si no hubiese pasado nada mientras yo la miraba alucinado. No&nbsp; tuve ninguna duda de que estaba más que acostumbrada a hacerlo, ya que, imprimiendo una velocidad endiablada a su boca, fue en busca de mi semen como si de ello dependiera su vida. No contenta con meter y sacar mi extensión, usó una de sus manos para acariciarme los testículos mientras metía la otra dentro de sus bragas.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Me encanta- chilló del placer que experimentaba al experimentar la tortura de sus dedos sobre su clítoris.</span></div>
<div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://i.imgbox.com/AsMayq4M.jpg" width="462" height="308">El reducido espacio del baño produjo que en poco tiempo llegara hasta mis papilas el olor a hembra hambrienta que manaba de su sexo. Aspirar su aroma elevó mi calentura hasta unos extremos nunca sentidos y sin poderme retener me vacié en su boca. Patricia, al sentir mi explosión de semen, se volvió loca y gritando descompuesta, bañó su cara con los blancos chorros que manaban de mi pene mientras se corría.</span></p>
</div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Durante unos segundos vi como todo su cuerpo convulsionaba de placer, pensando que había calmado su deseo, pero de pronto la vi levantarse y poniéndose frente al espejo, se levantó las faldas y bajándose las bragas, me miró mientras me decía:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿A qué esperas? ¡Necesito que me folles!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Levantandome del wáter, me puse a su espalda y sin más prolegómeno, la ensarté violentamente. La gordita chilló al disfrutar de mi miembro abriéndose camino por su sexo y facilitando mis maniobras, movió sus caderas mientras gemía de placer. De pie y apoyando sus brazos en espejo, se dejó follar sin quejarse. Si en un principio, mi pene se encontró con que su conducto estaba semi cerrado y seco, tras unos segundos, gracias a la excitación de la mujer, campeó libremente mientras ella se derretía a base de pollazos.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">No os podéis hacer una idea de lo que fue, gritando en voz alta se corrió cuando yo apenas acababa de empezar y desde ahí, encadenó un orgasmo tras otro mientras me imploraba que no parara. Por supuesto queda que no me detuve, cogiendo sus enormes pechos entre mis manos, forcé mi ritmo hasta que su vulva se convirtió en un frontón donde no dejaban de rebotar mis huevos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-¡Joder!- aulló y encantada con mi brutalidad, me dijo: -¡Fóllame duro!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">No hacía falta que me lo dijera, retirando la tela de su vestido, levanté su trasero y llevando hasta el extremo su deseo, la seguí penetrando con más intensidad. Fue entonces cuando dominada por el cúmulo de sensaciones, se desplomó mientras su cuerpo, preso de la lujuria, se retorcía estremecido. Satisfecho por haberla llevado hasta esas cotas, me dejé llevar y derramando mi simiente en su interior, me corrí pensando que esa gordita estaría saciada.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Patricia no tardó en sacarme de mi error. Al cabo de unos escasos minutos, la vi incorporarse y sin esperar a que yo me recuperara, bajó por mi pecho y dejando un surco húmedo con la lengua, se aproximó a mi entrepierna. En cuanto tuvo a su alcance mi pene todavía morcillón, se lo metió en la boca y con auténtico vicio, lo fue reactivando mientras se volvía a masturbar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">“Esta tía es una ninfomana” sentencié cuando de un empujón, me obligó a sentarme nuevamente en el wáter y poniéndose a horcajadas sobre mí, se volvía a ensartar. Ya empalada, se quitó el vestido dejándome disfrutar por primera vez de su cuerpo al desnudo y moviendo su trasero, buscó reanudar su celo. Yo mientras tanto, absorto en la perfección de sus pezones, llevé mis manos hasta sus pechos y recogiendo sus dos botones entre mis yemas, los pellizqué suavemente. Mi involuntario gesto fue la señal de inicio de su salvaje cabalgar. La morena, usando mi pene como si fuera un machete, se asestó fieras cuchilladas mientras berreando como una loca me gritaba su pasión. Inspirado por su entrega, cogí entre mis dientes sus aureolas mientras le marcaba el ritmo con azotes en su culo. Ella al sentirlo me gritó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-¡Dame duro!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Sus palabras me confirmaron lo que ya sabía y por eso tratando de incrementar su morbo, le solté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Esta tarde al salir de la oficina, ¡me darás todos tus agujeros!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">La gordita al oír que entre mis planes estaba el darle por culo, rugió de lujuria y sin esperar a que yo tomara la iniciativa, se levantó y poniéndose a cuatro patas, me exigió que la tomara por detrás. Al verla separando con sus manos sus nalgas, me puse a su lado y recogiendo un poco de flujo de su sexo, embadurné con él su ojete.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-¡Cómo me gusta!- bufó mientras colaboraba conmigo, llevando una mano a su sexo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Viendo la facilidad con la que su trasero aceptaba mis dedos, decidí no esperar y acercando mi glande a su esfínter, con un golpe de mi cadera, la penetré:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-¡Cómo me gusta!- suspiró al sentir a&nbsp; mi extensión rellenado su conducto.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://i.imgbox.com/fJT2JuzY.jpg" width="462" height="308">No me lo podía creer lo puta que era. Desde el primer momento, esa zorra estaba disfrutando y retorciéndose en el estrecho baño, me rogó que no tuviera cuidado:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-¡Rómpeme el culo!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Su confesión abolió todos mis reparos y forzando mi penetración al máximo, me puse a disfrutar bestialmente de la entrada trasera de esa mujer. Sabiendo que no iba a lastimarla, usé, gocé y exploté esa maravilla con largas y profundas estocadas. Mi compañera, que de por sí era una mujer calientea, se contagió de mi ardor&nbsp; y&nbsp; apoyándose en el lavabo, gritó vociferando lo mucho que le gustaba el sexo anal. Fue al cogerme de sus pechos para acelerar mis embestidas cuando llegó a mis oídos su orgasmo. Aullando Patricia se corrió pero lejos de estar satisfecha me reclamó que siguiera.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">“Es incansable” pensé al saber que con mucho menos la mayoría de las mujeres se hubiese rendido agotada y en cambio esa gorda seguía exigiendo más. Temiendo no estar a su altura, comprendí que debía ser todavía más salvaje y por eso azotando duramente&nbsp; su trasero, me reí de ella diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-¡Guarra! ¡Mueve tu puto culo!-</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">La gorda, completamente dominada por el placer, aceleró el movimiento de sus caderas mientras no dejaba de bramar cada vez que sentía que mi estocada forzaba su esfínter.&nbsp; La violencia de mi asalto hizo que casi sin respiración, me imploró que la dejara descansar. Su rendición me sonó a gloria bendita y negándome a hacerla caso, le grité:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-¡Primero quiero correrme!-</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Que no la hiciera caso y siguiese a lo mío, la sacó de sus casillas y haciendo un esfuerzo sobrehumano, levantó su trasero para facilitar mis penetraciones. Para aquel entonces, era tal el flujo que manaba de su sexo que cada vez que la base de mi pene chocaba contra sus nalgas, salpicaba en todas direcciones mojando mis piernas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-¡Córrete! ¡Por favor!- gritó.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Aunque deseaba seguir, mi cuerpo me traicionó y descargando mi semilla en su interior, eyacule en su interior mientras le declaraba mi triunfo con un mordisco en su cuello.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Ahh- chilló mientras se dejaba caer sobre mí.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Satisfecho y exhausto, la senté en mis rodillas y abrazándola, la besé mientras con una sonrisa en los labios, la invitaba esa misma tarde a continuar con nuestro asunto al salir de la oficina. Muerta de risa, me soltó:</span></div>
<div style="background: white; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;">
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-¡Espero que tengas en casa viagra! ¡No soy fácil de contentar!</span></div>
</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Como comprenderéis, el hecho de que me estuviera acostando con las dos fue algo difícil de mantener en secreto. Lo curioso fue que una vez se enteraron que mi relación con cada una de ellas no era la única, ninguna de esas dos mujeres se enfadó sino que empezaron a competir entre ellas, para ver cuál de las dos era más fogosa en la cama.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://i.imgbox.com/Ojz0onB5.jpg" width="465" height="310">Tanto Lidia como Patricia tomaron como un juego el explorar los límites de su sexualidad para luego durante las comidas, reírse entre ellas, contando lo que habían experimentado. Lo creáis o no, ese par sin darse cuenta se fueron introduciendo en un camino sin retorno que llegó a su culmen un día en que al salir de la oficina, estábamos tomándonos unas cañas en un bar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">La rubia estaba contando a la morena que el día anterior, habíamos follado en un cine mientras veíamos una película. Lo erótico de la escena, sacó de quicio a la gordita que excitada por las palabras de su compañera y sin pedirle permiso, me preguntó:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Harías un trio con un par de putas como nosotras?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Os juro que estuve a punto de dejar caer mi copa al oírla pero más aún cuando soltando una carcajada, Lidia insistiendo en la idea soltó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Aunque no lo había pensado, me encantaría probarlo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Más excitado de lo que me gustaría reconocer, creí que me estaban tomando el pelo y por eso en plan de broma, contesté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Si queréis, podemos ir a mi casa.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Contra todo pronóstico, pidieron la cuenta de forma que en menos de diez minutos, estábamos entrando por la puerta de mi piso. Aunque ambas sabían a qué íbamos y lo deseaban, se mostraron cortadas en un principio. Mientras les servía una copa, me fijé en mis dos amantes.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Rubia y morena, delgada y gordita, ambas eran dos ejemplares diferentes de mujer y no sabía cuál me gustaba más.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Al comprobar mis sentimientos y descubrir que esa era mi fantasía más que las de ellas, sonreí. <span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;">Mi sonrisa fue el detonante, acercándose a mí, Lidia empezó a acariciarme la entrepierna. Mi pene respondió a sus maniobras y ya totalmente excitado, las llamé diciendo:</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Venid aquí.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Mis dos niñas respondieron pegándose a mí. Con sus dos coños rozando sensualmente mis piernas, las muchachas empezaron a tocarme con sus manos. Las risas se sucedían, las bromas, los recuerdos de cuando nos conocimos y el calor del alcohol en nuestros cuerpos, terminaron de caldear caldearon el ambiente y acariciando sus traseros, me recreé en ellas mientras les decía:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-¡<i>Que suerte que tengo!, ¡Dos pedazos de mujeres para mí solo!</i></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="text-align: -webkit-left; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://i.imgbox.com/48gwkII6.jpg" width="461" height="307">La mirada pícara de Lidia me avisó que había llegado la hora, por eso no me extraño, que poniendo música la oyera decir:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><i style="text-align: -webkit-left;"><span style="background: white; font-family: 'Arial','sans-serif';">-¿Quieres vernos bailar?-.</span></i></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="text-align: -webkit-left; font-size: 14pt;">No dejó que contestara y dándole la mano a Patricia, &nbsp;la sacó a mitad del saló que se convirtió en improvisada pista de baile.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Observé como con su mano, la obligaba a pegarse a ella. Su cuerpo soldándose con el de la gordita, inició una sensual danza. Sus pechos se clavaron en los&nbsp; de la morena mientras sin ningún pudor recorría su trasero. Excitado por la escena, la ví besarla en los labios antes de quitarle los tirantes que sostenían su vestido mientras, coquetamente me miraba al desprenderse los corchetes que mantenía el suyo. Piel contra piel bailaron mientras con su pierna tomaba posiciones en la encharcada cueva de su compañera. Sabiéndome convidado de piedra no intervine cuando bajando por el cuello, vi la lengua de mi amiga acercándose a la rosada aureola de la morena. Patricia no pudo reprimir un gemido cuando sintió unos dedos colaborando con la boca de la rubia, pellizcar su pezón, e impertérrita aguantó sus ganas al experimentar &nbsp;que Lidia seguía bajando por su cuerpo, dejando un húmedo rastro sobre su estómago al irse acercando al tanga que lucía entre sus piernas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Arrodillándose, le quitó la tela mojada y obligándola a abrir las piernas se apoderó de ese sexo que tenía a su disposición. Con suavidad, la vi retirar los hinchados labios del sexo de la morena, para concentrarse en su botón. Fue entonces cuando con los dientes y a base de pequeños mordiscos, la llevó a una cima de placer nunca alcanzada. De pie, con sus manos en su larga cabellera, mirándome un tanto cortada , se corrió en la boca de la rubia. Lidia, al notarlo, sorbió el río que manaba de ese sexo y profundizando en su tortura, introdujo dos dedos en la vagina. Sin importarle que pensara, gritó su deseo y olvidándose de su papel, levantó a la mujer que le estaba comiendo el coño mientras le decía:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-Eres preciosa.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Desde mi sitio, no pude mas que darle la razón. La piel blanca de Lidia resaltaba su belleza y dominada por la pasión lésbica, su boca disfrutó de un pecho de mujer por primera vez. Aunque para ella &nbsp;era una sensación rara el sentir en sus labios la curvatura de un seno,&nbsp; lejos de asquearle le encantó y ya envalentonada, siguió bajando por el cuerpo de su compañera. La rubia dejo que le abriese las piernas y al hacerlo, pude contemplar su pubis perfectamente depilado que dibujaba un pequeño triángulo con si fuera una flecha que me indicara el camino.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Nuevamente el sabor agridulce de su coño, era una novedad, pero en este caso fue un acicate para que sin meditar que estaba haciendo usara sus dedos como si fueran un pene y penetrándola buscara el fondo de su vagina. La rubia recibió húmeda las caricias de la lengua de la gordita sobre su clítoris, y sin pedirle su opinión me exigió que la follase, diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';"><br />
anuel, ¡Quiero ver como penetras a Patricia!.</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Los primeros gemidos de Lidia coincidieron en el tiempo con mi llegada a su lado. Mientras la gordita seguía chupando el clítoris de mi amiga, abrí sus nalgas y satisfecho al escuchar un aullido de deseo, le solté un duro azote. Excitada por mi duro trato, pegando un grito, me exigió:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><i><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-¡Tómame! ¡Quiero sentir tu verga en mi interior!</span></i><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">&#8211;</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Su lenguaje soez espoleó mi lujuria y colocando la punta de mi glande en la entrada de su cueva, fuí forzándola de forma que pude sentir el paso de toda la piel de mi miembro, abriéndose paso por los labios de su sexo mientras la llenaba.</span><br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;"><br />
</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://i.imgbox.com/S7m8MPhB.jpg" width="461" height="307">Lidia exigiendo su parte, tiró del pelo de Patricia y acercando su cara a su pubis obligó que su lengua volviera a introducirse en el interior de su vagina, al mismo tiempo que mi pene chocaba con la pared de la de la gordita. Patricia gimió desesperada al sentir mis huevos rebotando contra su culo. Dotando a mis embestidas de un ritmo brutal, empecé a cabalgarla mientras su boca se llenaba con la riada que emergía sin control de la cueva de la rubia.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Éramos un engranaje perfecto, mi embestidas obligaban a la lengua de Patricia a penetrar más hondo en el interior de su amante y los gritos de Lidia al sentirse bebida, forzaban a un nuevo ataque por mi parte. La rubia fue la primera en correrse retorciéndose sobre la mesa y mientras se pellizcaba sus pezones, nos pidió que la acompañáramos. Al oírla, aceleré y cayendo sobre la espalda de la otra mujer, me derramé regando el interior de su vientre con mi semilla. Lo de Patricia fue algo brutal, desgarrador, al sentir mi semen en su interior mientras seguía penetrándola sin parar, hizo que licuándose al sentirlo, chillara y llorara a los cuatro vientos su placer.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Durante unos minutos, nos mantuvimos en la misma posición hasta que ya descansado me levanté y tomándolas de la cinturas, las llevé entre sus fuertes hasta mi cama.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><i style="text-align: -webkit-left;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Lo teníais preparado, ¿no es verdad?-</span></i><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">&nbsp;</span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">afirmé mientras las depositaba sobre el colchón.</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>No, ¡Cómo crees!</i>-, rio descaradamente Lidia mientras besaba los labios de la morena.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Sabiendo que era mentira y que antes de ir esa tarde al bar, ese par de zorras ya lo tenían planeado, les solté:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Sois un par de zorras ninfómanas!.</span></div>
<div>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Muertas de risa, no me contestaron y cambiando de posición, las dos mujeres, se pusieron a hacer un delicioso sesenta y nueve.</span></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://i.imgbox.com/GokrusOq.jpg" width="723" height="482"></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Di por culo a la puta de mi cuñada en una playa 2&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Apr 2026 08:18:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Esa tarde habíamos quedado con Mr. Goldsmith, el gran jefe de la empresa farmacéutica donde trabajábamos tanto mi cuñada Nuria como yo. El motivo de la reunión era doble: Por una parte, el viejo quería repetir la orgía de la noche anterior en la que obligó a la hermana de mi mujer a hacerme una mamada, pero por otra era, quería comunicarme mi ascenso. Para los que no hayáis leído mi relato anterior,&#160; la zorra de mi cuñada había caído en su propia trampa. Sabiendo de la amistad que D. Arthur tenía conmigo, me obligó a presentárselo sin saber que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="background: white; text-align: justify;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Esa tarde habíamos quedado con Mr. Goldsmith, el gran jefe de la empresa farmacéutica donde trabajábamos tanto mi cuñada Nuria como yo. El motivo de la reunión era doble: Por una parte, el viejo quería repetir la orgía de la noche anterior en la que obligó a la hermana de mi mujer a hacerme una mamada, pero por otra era, quería comunicarme mi ascenso.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Para los que no hayáis leído mi relato anterior,&nbsp; la zorra de mi cuñada había caído en su propia trampa. Sabiendo de la amistad que D. Arthur tenía conmigo, me obligó a presentárselo sin saber que ese anciano era un auténtico voyeur, disfrutaba de sobre manera mirando mientras otros follaban.&nbsp; Sin saber dónde se metía, insistió en acompañarme cuando el jefe me invitó a tomar una copa en su yate y allí, la situación le sobrepasó:</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Su idea era acostarse con él pero las circunstancias la obligaron primero a tener sexo con otra mujer y luego a mamarme el miembro mientras el puto viejo la miraba. Gracias a ello, no solo pude liberarme de su chantaje sino que grabándola con el móvil, se convirtió ella en la victima. Esta mañana, le hice saber que tenía ese video y la guarra de ella no pudo evitar que le estrenara ese culo con el que tantas noches había soñado en la playa.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Curiosamente, disfrutó de sobre manera del sexo anal y por eso mientras hacía&nbsp; tiempo para que&nbsp; llegase el momento de recogerla en su habitación, no pude más que rememorar en mi mente lo ocurrido. Aunque me constaba que la sumisión mostrada por esa zorra del demonio era en gran parte ficticia y que si tenía la oportunidad de joderme la vida, lo haría sin pestañear, decidí&nbsp; hacer buen uso de ella mientras pudiera. Por eso antes de pasar por ella decidí pasar a un sex-shop a comprar una serie de artilugios con los que disfrutar tanto de ella, como de Martha, la inglesita que iba a acompañarnos.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Conociendo como conocía a Mr. Goldsmith, no me quedaba duda alguna que el jueguecito que le tenía preparado sería de su gusto. Ese yanqui era un pervertido de libro y en cuanto se enterara del papel que tendrían que desempeñar esas dos mujeres, no solo se mostraría de acuerdo sino que colaboraría para que se llevara a cabo. Por otro lado, Martha tampoco me daría problemas porque esa rubia era un hembra insaciable desde el punto de vista sexual que siempre había disfrutado, como una cerda, de mis más locas ocurrencias. Respecto a Nuria, me la sudaba lo que pensara. Con esa grabación en mis manos, no podría negarse y por eso&nbsp; &nbsp;tenía seguridad en el éxito de mi plan.</span></span></div>
<div>
<p><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Como todavía me quedaba dos horas, decidí ir al área de relax del hotel. Gracias a que era un establecimiento de máximo lujo, esa zona estaba compuesta de sauna, jacuzzi y demás instalaciones pensadas para el confort de sus huéspedes. Os juro que cuando tomé la decisión de ir, lo hice pensando en que me vendría bien un poco de calor para sudar el alcohol de la noche anterior pero nunca supuse lo que la suerte me tenía reservada.</span></span></p>
</div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Ya desnudo y con una toalla alrededor de mi cuerpo, me metí en la sauna. No llevaba ni cinco minutos, soportando la sana tortura de ese calor artificial cuando vi entrar en la misma a Hilda, una alemana de la delegación de Berlín. Conocía a esa mujer desde hacía años pero apenas habíamos hablado durante todo ese tiempo. Tampoco había hecho ningún intento por mi parte porque, aunque era una mujer mona, sus casi dos metros me coartaban bastante. &nbsp;Contrariamente a la lógica, cuando vio que había otra persona en ese cubículo y que para colmo el susodicho no era otro más que yo, en vez de retirarse discretamente, me sonrió y obviando nuestra vestimenta, se sentó en la tarima de enfrente y me saludó, diciendo:</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Felicidades Manuel.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Al oírla comprendí que la noticia de mi&nbsp; nombramiento, aunque seguía sin ser oficial, era vox populi y haciéndome el inocente, le pregunté a qué se refería. Mi contertulia ya debía saber que yo iba a ser su superior porque poniendo una voz dulce, me respondió:</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Ya me he enterado de que te han nombrado director para Europa y quiero que sepas que puedes contar conmigo para lo que necesites.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Aunque sus palabras eran corteses, su tono escondía una sensualidad, teñida de sumisión, que no me pasó inadvertida. Alucinado por la actitud de semejante mastodonte, decidí ir con paso cauto no fuera a ser que antes de ser nombrado ya tuviese mi primer incidente con una subordinada. Por eso, adoptando un gesto serio, se lo agradecí sin más y me puse a pensar en los pasos que tendría que dar esa misma tarde.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La teutona viendo mi reacción y quizás intentado que diera el siguiente paso, dejó caer por su cuerpo la toalla en la que estaba envuelta, permitiendo que sus enormes pechos quedaran a la vista. Os reconozco que la muy puta consiguió fijar mi atención porque jamás en mi vida había visto unos pitones semejantes. Haciendo un cálculo estimado, pensé:</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">“¡Deben de pesar al menos cinco kilos cada uno!”</span></span><br />
<span style="line-height: 115%;"><br />
</span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">A pesar de que claramente estaba recorriendo su anatomía con la mirada, Hilda no se tapó sino que incluso alegando el calor que hacía cogió agua de un recipiente y se empezó a untar con ella las tetas. El tamaño de sus areolas iba en concordancia con el resto de sus pechos y aunque sea difícil de creer, estimé que al menos debían medir ocho centímetros de diámetro.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">“¡Menudos pezonacos!” exclamé mentalmente mientras pensaba en cómo sería mamar de las ubres de esa vaca lechera.</span></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La alemana, sabiéndose observada, no se cortó un pelo y cogiendo uno de sus pezones, lo pellizcó mientras me preguntaba:</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Tiene algo que hacer esta noche? Me gustaría salir a celebrar tu ascenso.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Os podréis imaginar mi cara al escuchar de los labios de esa mujer una insinuación tan evidente. Siendo apetecible su sugerencia, ¡Había quedado!. Por eso casi tartamudeando de puro nerviosismo, me disculpé con ella aduciendo una cita anterior. La rubia escuchó mi excusa con manifiesto desagrado pero sin dar su brazo a torcer, me dijo:</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Aquí hace mucho calor, ¿Te apetece que vayamos al jacuzzi?- tras lo cual dejando la toalla en su asiento se levantó completamente en pelotas.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">“¡La madre! ¡Está bien buena!”, tuve que aceptar al comprobar que aún siendo enorme esa mujer estaba perfectamente proporcionada pero sobre todo al admirar que su enorme culo cuando dándose la vuelta, abrió la puerta de la sauna.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Vienes?- preguntó con un tono tal que no me pude negar.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sin darme cuenta de que mi pene se había rebelado, me levanté de mi sitio. La rubia se me quedó mirando la entrepierna, tras lo cual, se pegó a mí. Avergonzado, descubrí que mi cara llegaba a la altura de sus pechos, no en vano esa guarra me llevaba unos veinte centímetros.</span></span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">“Soy un enano a su lado”, pensé.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Si se dio cuenta de mi cara de susto, no le demostró. Mientras tanto no podía dejar de observar lo descomunal de los pechos de esa dama y sin darme cuenta, llevé mi mano a uno de ellos. Al posar mi palma sobre su seno, descubrí que ni siquiera tapaba una cuarta parte de su superficie y ya francamente interesado, me dejé llevar por la situación y pellizqué su negro pezón. Al hacerlo, se encogió poniéndose duro al instante.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Su dueña debía estar acostumbrada a provocar esa reacción en los hombres, porque riendo me dijo:</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Son enormes-.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Avergonzado por mi falta de sensibilidad, le pedí perdón. Hilda en absoluto molesta, aprovechó la circunstancia para darme un suave beso en sus labios. Al sentir su caricia, abrí mi boca dejando que su lengua jugara con la mía y de esa manera tan sensual, rompimos el hielo y esa mole se mostró dispuesta a compartir conmigo algo más que trabajo.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Os confieso que fue una sensación extraña el estar abrazado a una hembra tan alta. Pero echando por suelo la visión preconcebida que tenía de las alemanas, esa rubia se comportó de un modo tan dulce que mi pene que se había mantenido medio erecto, se elevó a su máxima extensión. </span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">No contenta con esas suaves caricias, Hilda me llevó hasta el jacuzzi y sin darme opción a negarme, me depositó dentro de la burbujeante agua. Acojonado por la lujuria que leí en sus ojos, no pude evitar que cogiéndome me colocara entre sus piernas. Sin esperar nada más, comenzó a darme besos en el cuello mientras presionaba con sus pechos mi espalda. Ni que decir tiene que sentir esos dos globos contra mi cuerpo, me gustó y y ya convencido, apoyé mi cabeza contra sus tetas. Hilda lentamente me enjabonó la cabeza dándome un suave masaje al cuero cabelludo. Estuve a punto de quedarme dormido por sus caricias pero, antes que lo hiciera, la mujer empezó a recorrer mi pecho con sus manos. La sensualidad sin límite que me demostró al hacerlo, hizo que dándome la vuelta, metiera uno de sus pezones en mi boca y mordisqueándolo con ligereza, empezara a mamar de su seno como si de un crío me tratara. </span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Jefe, ¡Siga mamando!- me susurró sin poder un gemido al sentir mis dientes mordisqueando su oscuro pezón.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Envalentonado por su entrega, bajé mi mano hasta su entrepierna y separando los pliegues de su sexo, me concentré en su clítoris. Como el resto de su cuerpo, su botón era enorme y cogiéndolo entre mis dedos lo acaricié, mientras miraba como su dueña se derretía ante mi ataque. </span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Dios!- aulló de placer.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sus gemidos se hicieron aún más patentes cuando ahondando en mis maniobras, aceleré la velocidad de los movimientos de mi mano. Temblando como un flan, la enorme mujer me rogó que la usara diciendo:</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Fóllame-</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Su petición no cayó en saco roto y obligándola a levantarse sobre el jacuzzi, le di la vuelta. Fue entonces cuando colocándome tras ella, le metí un par de dedos en su coño mientras con la otra mano, masajeaba una de sus ubres.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Eres una puta calentorra- le dije mientras abriendo la boca, le mordía en el cuello.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La alemana, al no estar acostumbrada a recibir insultos y menos&nbsp; mordiscos, se mantuvo quieta sin moverse como temiendo haberse equivocado al ofrecérseme. Su pasividad me dio alas y colocando mi glande en su coño, empecé a jugar con meterlo. </span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Tócate, zorra- ordené.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Al notar que la mujer me miraba sin saber que hacer, llevé una de sus manos hasta su clítoris y dejándola allí, insistí:</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Mastúrbate-</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Liberada por mis palabras, separando sus labios, se comenzó a masturbar. Dominada por un deseo hasta entonces desconocido para ella y con la respiración entrecortada, esperó a que mi pene entrara en su interior para correrse ruidosamente. Al comprobar que esa puta, había llegado al orgasmo sin haber empezado todavía a moverme, supe que acababa de ganar una escaramuza pero tenía que vencer en esa batalla.</span></p>
</div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Directamente la penetré y saboreando mi triunfo, conseguí profundizar en su deseo. Su coño ya se había convertido en un pequeño manantial y sin dejarlo descansar seguí machacándolo con mi pene mientras Hilda no paraba de gemir como una loca. Su segundo orgasmo cuajó de improviso y gritando su placer, me rogó:</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡No puedo mas!</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sin darle tregua, ralenticé mis penetraciones para disfrutar de su mojado conducto. &nbsp;La mujer sollozó al sentir el cambio de ritmo y sacando fuerzas imprimió a sus caderas un ligero ritmo mientras me pedía que acelerara. Poco a poco la cadencia de nuestros movimientos fue alcanzando una velocidad de crucero, momento en que decidí que forzar su entrega y entonces convertí mis penetraciones en fieras cuchilladas. Ella chilló descompuesta al experimentar mi ataque. </span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Muévete! ¡Puta!</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">De nuevo, mis insultos la hicieron experimentar sensaciones arrinconadas largo tiempo y gritando a voces su sumisión y entrega, se corrió dejándose caer sobre el jacuzzi. Alargué su clímax, con una monta desenfrenada hasta que explotando de placer eyaculé rellenando su sexo con mi semen.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Agotado, me tumbé a su lado. Hilda me cogió entre sus brazos y sonriendo, me preguntó:</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Cuando vayas a Berlín ¿Me dejarás ser nuevamente tuya?</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Por supuesto- respondí satisfecho por la pasión que había demostrado.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La gigantesca mujer posó mi cabeza en su pecho y feliz por haber conseguido convertirse en la amante de su futuro jefe, me informó:</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡No te vas a arrepentir! Soy una mujer sumisa y fogosa.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><b><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La zorra de mi cuñada me da una sorpresa.</span></b></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://i.imgbox.com/bCYytbNr.jpg" width="424" height="636">Al llegar a mi cuarto, miré el reloj y me percaté de que había perdido mucho tiempo y solo me quedaba un cuarto de hora para tener que ir a recoger a las dos mujeres. Por eso, me metí rápidamente a duchar para no llegar tarde, gracias a ello, diez minutos después, estaba listo y recogiendo una bolsa donde se encontraban los juguetes que había comprado en el sex-shop, salí en busca de Nuria.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Lo que no había previsto es que como la coqueta que era, mi cuñada no estuviera lista cuando toque a su puerta. Su retraso me permitió repasar mis planes, aunque sabía que la supuesta aceptación de esa zorra de mi ascenso era fingida o al menos interesada, iba a aprovecharla. Por parte de Arthur, no me cabía ninguna duda de que ese pervertido iba a disfrutar con ellas y en cuanto a Martha, la inglesa, no tenía nada que temer por que no solo era una calenturienta de órdago sino que además estaba de mi parte. Estaba todavía meditando sobre ello, cuando Nuria salió de la habitación. </span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Confieso que me cogió despistado y por eso, me sorprendió verla salir vestida así. Os juro que si esa guarra hubiese salido medio desnuda o incluso si hubiese aparecido encorsetada en un vestido medieval, no me hubiese sorprendido tanto como verla disfrazada de colegiala. </span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">No le faltaba nada del estereotipo que adjudicamos a las niñas de un colegio. Lo creáis o no, Nuria salió luciendo gafas de pasta, una camisa blanca, falda escocesa a cuadros y medias blancas a mitad del muslo. Nada más verla comprendí que gran parte de lo que había adquirido esa mañana no me servirían de nada y por primera vez, temí que ese engendro del demonio fuera capaz de sacarme la delantera.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sonrió al ver mi embarazo y tratando de profundizar en él, giró sobre si misma mientras me modelaba su conjuntito:</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Estoy guapa?- me preguntó coqueteando descaradamente.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Fue entonces cuando me percaté de un detalle que me había pasado desapercibido: “Esa zorra llevaba bragas de perlé!</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Aunque ese complemento le iba al pelo, no pude dejar de pensar como lo había obtenido porque las madres de hoy en día, ya no obligan a sus hijas a llevar semejante prenda y si alguna lo intenta, tenía seguro que en cuanto lo intentara su retoño se revelaría.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿No te gusto?- insistió haciendo un berrinche.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Mucho- respondí- se te ve muy…. juvenil.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Encantada por haberme sorprendido, se agarró a mi brazo y juntos fuimos a por Martha a su cuarto. Al salir mi segunda acompañante, comprendí que no era casual y que ambas putas lo tenían planeado, porque la rubia salió vestida exactamente igual que mi cuñada.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">“Mierda”, maldije, “en cuanto las vea, a Arthur se le va a hacer la boca agua”. Si una ya era de por sí, excitante, dos colegialas unidas eran una tentación difícil de soportar. “Cualquier miembro de la especie humana se excitaría con esa imagen”.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Tratando de encontrar una salida y que esas dos no marcaran el ritmo de esa noche, comprendí que aunque no lo supieran esos disfraces en nada cambiaban mis planes porque podían ser complementarios. Más tranquilo, cogí a la hija de la gran puta de Nuria y a la hija de la gran Bretaña de Martha y abrazado a ellas, me dirigí hacia el ascensor. Aprovechando el momento, dejé caer mis manos por las cinturas de ambas y con descaro, empecé a manosear esos dos esplendidos culos.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mi cuñada, contra todo pronóstico, se pegó a mí y mientras me daba un beso en la mejilla, me dijo:</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Quita inmediatamente la mano del trasero de Martha!&nbsp; ¡Esta noche eres mío!</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mi desconcierto fue todavía mayor al cerrarse las puertas, porque aprovechando que estábamos solos los tres en ese estrecho habitáculo, dándose la vuelta, empezó a restregar sus nalgas contra mi entrepierna, diciendo:</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Qué ganas tengo que repitas lo de esta mañana!</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Como podréis suponer y sobretodo perdonar, la imagen que dí al salir al hall del hotel fue francamente ridícula. Franqueado por dos&nbsp; tremendos ejemplos de mujer, disfrazadas de niñas, y yo con el pito señalando al norte. Para colmo, tanto Nuria como Martha no dejaron de saltar y de pegar chillidos imitando a una fans mientras cruzaba el salón rumbo a la salida.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Dejad de hacer el tonto- les pedí al advertir que todo el mundo nos miraba.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Pero ellas, contagiándose una a la otra, se dedicaron a atraer todavía más la atención, bailando mientras salían. La vergüenza que pasé fue inmensa y tirando de ellas, les conminé a darse prisa. Los doscientos metros que nos separaban del embarcadero donde mi jefe tenía su barco, me parecieron kilómetros y por eso no descansé hasta llegar a la pasarela que daba acceso al yate.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Arthur nos esperaba en la cubierta y tal y como había previsto y temido, al contemplar a esas dos con semejante disfraz, se excitó y perdiendo la compostura, les ayudó él mismo a subir a la embarcación. El entusiasmo del anciano les hizo saber que habían acertado y sacando ambas de sus bolsos una piruleta, la empezaron a lamer en plan obsceno.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mientras el viejo las llevaba dentro, me quedé pensando en la actitud posesiva que mostraba mi cuñada y sin llegármela a creer, empecé a dudar de si me convenía estar con ella. Los gritos de alegría de ambas me hicieron salir de mi ensoñación y entré a reunirme con ellos.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La escena con la que me encontré no pudo ser más elocuente de cómo se iba a desarrollar esa noche. Arthur estaba regalándoles una joya a cada una, mientras estas se arremolinaban a su alrededor.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">“¡Estoy jodido!” pensé temiendo incluso que mi nombramiento fuera papel mojado.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Nuria al verme llegar, se pegó aún más al anciano y sin dejarme de mirar, le dijo:</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Profesor, ¿Qué lección va a explicarnos hoy?</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Totalmente imbuido en su papel, Arthur en vez de explicarles algo, las obligó a sentarse en dos taburetes y comenzó a hacerles preguntas de todo tipo. Ambas mujeres fueron contestando acertadamente pero en un momento dado, Nuria respondió mal a una de ellas y entonces el tipo la cogió del brazo y colocándola en sus rodillas, le empezó a azotar suavemente.</span></p>
</div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Curiosamente, la cara de mi cuñada no era de satisfacción y viéndolo Martha, intervino diciendo:</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Profe, ¿Si fallamos o nos portamos mal, usted nos castigará?</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Por supuesto- respondió nuestro jefe.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Entonces, poniendo una cara de zorrón desorejado y a propósito, tiró nuestras copas. Arthur comprendió que era parte del juego y sustituyendo a Nuria por la inglesa, le propinó una serie de duras nalgadas en su trasero. Mi cuñada una vez liberada y sin pedir mi opinión se sentó sobre mis rodillas, mientras me decía:</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Aunque apenas la conozco, Martha es una buena amiga. Me ha salvado de ese cerdo porque sabe que esta noche quiero ser nuevamente tuya.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Reconozco que aunque con esa frase, me acababa de confirmar mis peores augurios, el sentir su piel contra mis piernas me hizo calentar y empecé a acariciarla por debajo de la falda. Nuria al percibir que debajo de su cuerpo, iba creciendo un bulto que segundos antes no estaba, sonrió y pegando sus nalgas contra mi entrepierna, se empezó a frotar como hembra en celo.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Eres una puta- le susurré mientras con una mano, acariciaba sus pechos.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mi cuñada, más alborotada de lo que se suponía debía estar, dejó que mis dedos desabrocharan su camisa sin dejar de hacerme una paja con su culo. Su insistencia consiguió que mi miembro se alzara hasta su máxima extensión y sabiendo que había logrado, llevó su mano hasta mi bragueta. </span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿No vas demasiado rápido?- le pregunté al sentir que bajándola, sacaba a mi miembro de su encierro.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Tú crees?- contestó separando con dos dedos sus bragas y colocando mi pene entre los labios de su sexo sin meterlo.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La humedad que envolvió mi verga me alertó de que esa zorra estaba totalmente cachonda y antes que lo pudiese evitar, se empezó a mover haciendo que se deslizara rozando todo su sexo por el exterior. Al sentirlo, comprendí que estábamos dejando a un lado a la otra pareja y aunque lo que realmente me apetecía era follarme a esa mujer, decidí hacer partícipes a los otros de nuestra calentura, diciendo:</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Jefe, ¡Su pupila está bruta!&nbsp; </span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://i.imgbox.com/S9kaPZ8y.jpg" width="424" height="636"></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Arthur nos miró de reojo y al descubrir lo que estábamos haciendo, cogió a Martha del pelo y la obligó a colocarse entre nuestras piernas. La inglesa supo cuál era su cometido y por eso, nada más arrodillarse a los pies de Nuria, le sacó por los pies las tan nombradas bragas de perlé y sin más hundió su cara en su entrepierna.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Dios!- gimió la morena al sentir la lengua de su amiga recorriendo los pliegues de su sexo y sin esperar a nada más, se ensartó usando mi pene como herramienta.</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">El modo tan lento en que se empaló, me permitió sentir cada centímetro de su conducto abriéndose para dejar pasar mi polla dentro. Con auténtica urgencia, mi cuñada consiguió embutírsela completamente y solo cuando sintió que mi glande chocaba contra la pared de su vagina, se quedó satisfecha y dejándose caer sobre mí, me dijo:</span></div>
<div style="background: white; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Desde anoche sueño con esto: Estar siendo follada por ti mientras tu antigua amante me mama el conejo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Lo extraño, no fueron sus palabras sino que se quedará quieta mientras la rubia daba cuenta de su coño. Decidido a participar de algún modo, terminé de quitarle la camisa y con mis manos me apoderé de sus pechos. Si en un principio mis caricias fueron suaves, poco a poco fui elevando su intensidad y llevando mis dedos hasta sus pezones, fui incrementando la presión de mis yemas hasta que el pellizco la hizo gritar de placer. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sé que también influyeron los lametones de Martha pero lo cierto es que mi cuñada, involuntariamente separó sus rodillas, momento que aprovechó la inglesa para torturar su clítoris con un mordisco. Ese triple ataque demolió sus defensas y pegando un berrido se corrió sobre mis pantalones.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Me encanta!- aulló y dando vía libre a su lujuria, comenzó a moverse usando mi pene como montura.</span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Su cabalgar impidió que Martha siguiera lamiéndole el coño y queriendo seguir colaborando en el placer de mi cuñada, se incorporó y sustituyó con su boca a mis dedos en los pechos de la morena. Arthur que hasta entonces se había quedado en un segundo plano, aprovechó la feliz circunstancia para bajarle las bragas a la rubia y de un certero pollazo desflorar su culo.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La Inglesa gritó al sentir la herramienta del anciano forzando su ojete, pero en vez de quejarse, besó a mi cuñada en la boca. Nuria respondió con pasión y sacando la lengua, jugueteó con la boca de la rubia mientras su sexo nuevamente se licuaba. Al sentir que por segunda vez, la zorra de mi cuñada se había corrido y que yo todavía no lo había hecho, cogiéndola de los hombros la empalé con más fuerza.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Qué gusto!- chilló la morena confirmando a los cuatro vientos que le encantaba ser follada por mí y convirtiendo sus caderas en una batidora, buscó mi placer antes que el suyo.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Para ese momento, la edad de nuestro jefe le pasó factura y derramándose en el interior de Martha, eyaculó dejándola insatisfecha. La inglesa comprendiendo que no debía ni podía echárselo en cara, berreó como si hubiese llegado al clímax aunque luego me reconocería que se había quedado insatisfecha. La verdad es que el viejo se lo creyó y separándose de ella, se sentó en un sofá a observar como seguía follándome a mi cuñada.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Ya liberada de sus obligaciones, la rubia se concentró en Nuria y cogiendo sus pezones entre los dedos, los pellizcó mientras le susurraba al oído:</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Me debes una!</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mi cuñada que para entonces estaba absolutamente poseída de la lujuria, le prometió que en cuanto acabara se dedicaría a ella. Al oír que entre esas dos iban a regalarnos un show lésbico fue más de lo que pude soportar y pegando un alarido, eyaculé dentro de su vagina. La que ya consideraba mi morena, al ver rellenado su sexo con mi simiente, buscó ordeñar mi miembro con mayor énfasis hasta que agotada se dejó caer sobre mi cuerpo.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Después de descansar unos minutos, me fijé que Arthur estaba realmente cansado, sus ojos se le cerraban producto de dos días de juerga y acercándome a él, le pregunté si estaba bien. El yanqui se incorporó en su sillón y con gesto fatigado, me contestó que estaba hecho trizas. </span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Quiere que nos vayamos?- pregunté un tanto preocupado.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Para nada, hoy sois mis invitados- tras lo cual nos&nbsp; enseñó un gigantesco camarote, diciendo: -Quedaros hoy a dormir aquí.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Y saliendo hacía el suyo, me dejó con esas dos mujeres sin saber qué hacer.</span></span></div>
<div><b><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mi cuñada demuestra lo putísima que es.</span></span></b></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Una vez en la tranquilidad de nuestro alojamiento, abrí una botella de champagne para celebrar con mis acompañantes el éxito de nuestra velada. Aunque para nada se parecía a lo que había planeado, no podía negar que&nbsp; nuestro jefe se había visto encantado porque jamás en los años que le conocía, se había tirado a nadie. Como mucho había permitido que le hicieran alguna que otra mamada.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En cambio, esa tarde se había follado a la inglesa.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Por vosotras!- brindé levantando mi copa- Estoy orgulloso de las dos.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Las mujeres recibieron mi felicitación con una sonrisa y mirándose entre ellas llegaron a un acuerdo tácito. Supe en qué consistía al verlas llegar a mí y pegando sus cuerpos al mío, comenzar a desnudarme.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿No estáis cansadas?- pregunté soltando una carcajada.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mi cuñada me contestó:</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Todavía no- tras lo cual me empujó sobre la cama.</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Entre las dos me quitaron los pantalones y la camisa, dejándome casi en pelotas. Con mi bóxer como única vestimenta, creí que había llegado la hora en que tuviera que satisfacer a ambas. Cuando ya creía que como una jauría se lanzaría contra mí, Nuria puso música y cogiendo de la mano a la inglesa, se pusieron a bailar. &nbsp;No tardé en observar como, con sus cuerpos totalmente unidos, las dos muchachas iniciaban un sensual baile, teniéndome como testigo.&nbsp; Sus movimientos cada vez más acusados me demostraron que ambas los deseaban.</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mi cuñada tomando la iniciativa, cogió la cabeza de su acompañante y aproximó sus labios a los ella. El brillo de los ojos de Martha me informó de su excitación cuando su dueña, abriendo la boca, dejó que la lengua de Nuria &nbsp;entrara en su interior.&nbsp;&nbsp; Con sus dorsos pegados mientras se comían los morros una a la otra, siguieron bailando rozando sin disimulo sus sexos. Para aquel entonces, los corazones de ambas estaban acelerados y más se pusieron cuando oyeron mi siguiente orden:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Quiero ver como os amáis!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Actuando al unísono, Nuria desabrochó la blusa de la rubia. Me encantó disfrutar del modo en que sus pezones ya duros se clavaron en los pechos de la mujer que tenía enfrente. La inglesa no pudo &nbsp;evitar que de su garganta brotara un&nbsp; gemido de deseo al sentir la mano de la que ya consideraba su amiga recorriendo su trasero.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Aunque su entrega se iba desarrollando según lo planeado, comprendí al ver el nerviosismo de la rubia que como se había quedado insatisfecha, estaba sobre excitada. Por eso, para facilitar las cosas, me acerqué a mi cuñada y le susurré al oído:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Fóllatela rápido!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La morena comprendió mis razones y mientras rozaba con su pierna la &nbsp;encharcada cueva de la otra, cogió uno de sus pechos. Antes de seguir, la miró a los ojos y al vislumbrar deseo, decidió seguir. Desde mi posición, la observé bajar por su cuello y con suaves besos acercar su boca al pezón erecto de su víctima.&nbsp; Completamente excitada, la rubia experimentó con placer la lengua de esa fémina recorriendo su rosada aureola.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡My God!- exclamó en voz baja.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Durante un rato, Nuria se &nbsp;conformó con mamar esos pechos que había puesto a su disposición. Con la destreza que da la experiencia pasada, chupó de esos dos manjares sin dejar de acariciar la piel de su partenaire. Viendo que había conseguido excitarla y que Martha estaba preparada para dar el siguiente paso, siguió bajando por su cuerpo dejando un húmedo rastro camino alas bragas de perlé de la mujer.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Arrodillándose a sus pies, le quitó con ternura esa mojada prenda, tras lo cual la obligó a separar las piernas. Incapaz de negarse, Linda obedeció y fue entonces cuando se apoderó de su sexo. Con suavidad retiró a los hinchados labios de la rubia, para concentrarse en su &nbsp;botón.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Me encanta!- suspiró.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Esa confesión dio a Nuria el valor suficiente para con sus dientes y a base de pequeños mordiscos, llevarla a una cima de placer nunca alcanzada. De pie, con sus manos apoyadas en la cabeza de mi cuñada y &nbsp;mirándome a los ojos, se corrió en la boca de la mujer arrodillada. Ella al notarlo, sorbió el río que manaba de ese sexo, y profundizando en la dulce tortura, introdujo un dedo en la empapada vagina. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Por favor! ¡Sigue!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La maniobra de Nuria hizo que Martha diera un chillido de deseo y sin dejar de mirarme, siguió masturbando a la morena, metiendo y sacando su dedo de ese coño. Desde la cama, observé a la morena separar aún más las piernas de la rubia mientras le lamía la parte interna de los muslos. La humedad que encharcaba el sexo de la rubia me avisó de la cercanía de su orgasmo. Con su respiración entrecortada, esperó las caricias de la lengua de mi cuñada. Al sentir la acción de su boca sobre su clítoris, pegó un grito y se corrió dando gritos. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Os reconozco que me encantó ver que su cuerpo temblaba mientras Nuria no daba abasto a recoger el flujo que brotaba de su sexo con la lengua pero mas aún observar que una vez cumplida su promesa, Nuria se levantaba del suelo y poniendo cara de puta, me decía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Ahora, ¡Quiero mi ración de leche!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Nada más llegar a mi lado, me quitó los calzoncillos y frotando su cara contra mi sexo, me informó que pensaba dejarme seco.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Tu misma- le respondí muerto de risa.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Habiendo obtenido mi permiso, mi cuñada abrió sus labios y mientras me acariciaba la extensión con sus manos, se dedicó a besar mis huevos. Una vez había conseguido crecer a su máximo tamaño, la engulló y succionó hacia arriba, humedeciéndola por completo. No satisfecha con ello, lamió mi glande y viendo que ya estaba listo, se dirigió a la inglesa diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿No me vas a ayudar?</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://i.imgbox.com/fHOxh4FQ.jpg" width="424" height="636"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La rubia sonrió acercándose se sentó a su lado. Comprendí que iba a ser objeto de una mamada a dos bandas por lo que separé mis piernas para facilitar sus maniobras. Ambas mujeres ya se habían agachado entre mis piernas cuando mi móvil empezó a sonar en la mesilla.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Al ver que era mi mujer, antes de contestar, le dije:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Es Inés, tu hermana.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mi cuñada no pudo ocultar su disgusto y tras unos momentos quieta, decidió que le daba lo mismo y haciendo una seña a Martha, le dijo que empezara. Al rubia esperó a ver que ocurría pero al observar que su compañera con la lengua empezaba a lamer mi extensión, decidió no quedarse atrás y recogiendo en su boca mis testículos, colaboró con ella mientras yo seguía hablando por el teléfono.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">“¡Será Puta!” pensé tratando de seguir la conversación con Inés. Mi esposa ajena a que su marido estaba siendo mamado en ese momento por su hermana, quería saber cómo había salido el congreso. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Estupendamente- le contesté- me han nombrado director para Europa.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La noticia, lógicamente, la agradó y tratando de saber más, me insistió que siguiera contándole como había sido. Explicarle mi ascenso era lo último que me apetecía hacer porque en ese momento y entre mis piernas, Nuria y Martha competían entre sí para ver cuál de las dos era capaz de absorber mayor superficie de mi miembro.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Te importa que te llame luego?- le respondí poniendo por excusa una supuesta cita.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">M mujer aceptó pero antes de colgar, me interrogó por su hermana.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-No te preocupes por ella- contesté – sé que tiene algo grande entre sus manos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La puta de Nuria al oírlo sonrió y ganándole la partida a la inglesa, se incrustó mi miembro hasta el fondo de su garganta. Al sentir sus labios en la base, me quedé pasmado por&nbsp; su maestría. Martha viendo que mi cuñada se había apoderado de mi polla, cambió de posición y colocándose detrás de su oponente, le separó las nalgas y con la lengua le empezó a comer el ojete.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Afortunadamente, había colgado antes porque al sentir la morena la incursión en su entrada trasera, se dio la vuelta gritando:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Qué haces?, ¡Mi culo es de Manuel!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Que esa mujer me diera en propiedad su trasero era atrayente pero comprendí que de alguna forma tenía que demostrarle quien mandaba por eso, tirando de ella le obligué a retornar a la mamada mientras le pedía a la inglesa que me acercara la bolsa que había traído. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Embarcada entre mis piernas, Nuria no se percató de que su amiga había vaciado el contenido en el suelo ni que siguiendo mis deseos había recogido y se había puesto un arnés con un enorme aparato. Viendo que ya lo tenía ajustado a sus caderas, le dije:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Fóllatela.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Al oír mi orden, se giró pero nada pudo hacer porque la inglesa ya le había metido semejante instrumento hasta el fondo de su sexo. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Joder!- gritó la morena al experimentar cómo su conducto era forzado brutalmente.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Tardé en advertir que Martha había malinterpretado mis palabras y que en vez de forzar su culo, estaba usando la vagina de mi cuñada. Cuando por fin me di cuenta, cabreado, me separé de las dos y les ordené que intercambiaran las posiciones. Si creía que eso iba a molestarlas me equivoqué porque Martha necesitaba que alguien se la follara y para Nuria, que nunca había usado uno, le resultó tremendamente morboso. Por mi parte confieso que, al ver a mi cuñada desnuda y con ese pedazo de herramienta, también me calentó. Parecía una preciosa shemale con tetas y pene.&nbsp; </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Vamos a hacer un trenecito- descojonado les solté.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Martha no entendió mi frase, por lo que tuvo que ser la morena quien se lo aclarara diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Manuel me va a follar mientras yo hago lo mismo contigo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Te equivocas- respondí corrigiéndola: -¡Te voy a dar por culo mientras té se lo rompes a ella!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mis palabras le sonaron a música celestial y antes de que me diera cuenta, había obligado a la inglesa a ponerse a cuatro patas y sin preparación alguna, la sodomizó de un solo empujón. Como el culo de la inglesa ya había sido usado por mi jefe, no le costó absorber el impacto y desde el primer momento empezó a disfrutar como una perra. Gritando de placer le pidió que acelerara.&nbsp; Mi cuñada que jamás había usado ese instrumento le costó coger el ritmo pero cuando lo hizo, no paró. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mirándola a la cara, descubrí una luz en sus ojos que antes nunca había advertido y ya totalmente excitado me puse a su espalda. Al meter mis dedos en su sexo para embadurnarlos con su flujo, comprobé que chorreaba como nunca y por eso recogiendo parte, unté con él el orificio trasero de mi cuñada.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Hazlo que no aguanto más-</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Su calentura era tal que decidí hacerle caso y sin pensármelo dos veces, le clavé mi pene hasta el fondo de sus intestinos. El grito con el que recibió mi incursión me confirmó que me había pasado, pero en cuanto quise esperar a que se acostumbrara a tenerlo dentro, Nuria reanudó sus movimientos metiendo y sacando el trabuco del arnés del culo de la inglesa y al hacerlo, provocó que el mío hiciera lo mismo con su ojete.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Cómo me gusta!- berreó como loca&nbsp; y al escuchar que también Martha estaba disfrutando, me gritó: -¡Sigue cabrón!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Esa nalgada fue el banderazo de salida y sincronizando nuestros cuerpos, entre los tres formamos una maquinaria perfecta sexual. Al sacar Nuria el aparato del culo de la inglesa, metía mi pene hasta el fondo de sus intestinos y al meterlo, se lo sacaba casi totalmente de su trasero.&nbsp; Poco a poco, nuestro vaivén se fue acelerando hasta que lo que en un principio había sido pausado se convirtió en un movimiento desenfrenado de tres componentes.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La primera en correrse fue Martha que quizás por ser la que más tiempo llevando siendo sodomizada, se dejó caer sobre la almohada pegando un berrido. Su caída provocó la nuestra, de forma que tanto mi cuñada como yo nos vimos lanzados hacia delante siendo su ojete la víctima inocente de ese accidente:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Qué bruto eres!- se quejó.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Haciendo caso omiso a sus gimoteos y sin compadecerme de ella, reinicié con mas pasión mi asalto. Mi cuñada al sentir que nuevamente forzaba su maltratado esfínter, me rogó que bajara el ritmo. Pero en vez de hacerlo, le solté una nalgada diciéndole:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Muévete puta! </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mi insulto consiguió mi objetivo y con renovados ímpetus, Nuria movió sus caderas forzando aún más la profundidad de sus penetraciones. Para entonces, la inglesa ya se había repuesto y quitándole el arnés, se introdujo entre sus piernas. Mi cuñada para facilitar sus caricias, abrió un poco sus piernas pero a sentir su boca lamiendo con dulzura su clítoris mientras su ojete era violado brutalmente por mí, no pudo más y pegando un aullido empezó a correrse. Martha, ducha en esas artes, en cuanto observó el manantial que salía del sexo de la morena, con más ahínco, fue sorbiendo el maná que el destino había puesto a su disposición logrando prolongar el éxtasis de mi cuñada.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mi cuñada enlazó un orgasmo con el siguiente hasta que no pudo más y desesperada me pidió que me corriera. Sus palabras fueron el acicate que necesitaba y con un último empuje, exploté dentro de ella rellenado su culo con mi esperma.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Agotado, me dejé caer en el colchón. Las dos mujeres satisfechas se colocaron cada una a un lado de mi cuerpo y abrazándome, descansaron durante unos minutos. Os juro que en ese instante, me sentí como un pachá rodeado de un harén sin importarme que una de sus miembros fuera la hermana de mi mujer.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Al cabo de un rato, Nuria se desperezó y mientras me daba un beso en los labios, me preguntó con voz picara:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Manuel, ¿Qué otros juguetes me has traído?</span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Le enseñé las esposas y el látigo todavía sin estrenar. Muerta de risa, me soltó:</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿A qué esperas para usarlos?</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Tras pensarlo durante unos segundos….</span></span></div>
<div><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">“¡Comprendí que había creado un monstruo!”</span></span></div>
<div>&nbsp;<img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://i.imgbox.com/XOJaboXz.jpg" width="600" height="400"></div>
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		<title>Relato erótico: “Una jovencita y sus problemas trastocaron mi vida FIN” (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Feb 2026 18:03:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
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					<description><![CDATA[20 El castigo a Lidia se prolongó más del tiempo que habíamos previsto y por ello ya estábamos pensando en llamar la atención de María cuando el ruido de unos pasos por el pasillo nos informó que llegaban. Durante esos minutos, Elizabeth había intentado hacerme ver cómo debía comportarme con ellas para que aprovechar su estado anímico en nuestro favor, haciendo sobretodo hincapié en que debía “esperar”. Según había insistido la pelirroja, todos sus actos habían ido encaminados a que esas dos sintieran que yo era el juez al que debían rendir cuentas mientras ella había sido solo el instrumento [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h1 class="wp-block-heading">20</h1>



<p>El castigo a Lidia se prolongó más del tiempo que habíamos previsto y por ello ya estábamos pensando en llamar la atención de María cuando el ruido de unos pasos por el pasillo nos informó que llegaban. Durante esos minutos, Elizabeth había intentado hacerme ver cómo debía comportarme con ellas para que aprovechar su estado anímico en nuestro favor, haciendo sobretodo hincapié en que debía “esperar”. Según había insistido la pelirroja, todos sus actos habían ido encaminados a que esas dos sintieran que yo era el juez al que debían rendir cuentas mientras ella había sido solo el instrumento de mi justicia. Reconozco que en mi desconocimiento de las tácticas de interrogatorio que había usado solo había visto tortura y no lavado de cerebro. Por eso, cuando aparecieron por la puerta, me sorprendieron dos cosas. La primera fue que en sus miradas sus miedos se concentraran en mí y no en la americana: increíblemente ninguna de las dos era capaz de mirarme a la cara. Y la segunda, todavía más sorprendente: ¡que vinieran tomadas de la mano!</p>



<p>La sonrisa de la pecosa cuando le pidieron permiso para aproximarse me dejó de manifiesto que todo se estaba desarrollando según sus planes y por eso no me extrañó que les contestara que no era ella quien debía darlo sino yo. El nerviosismo de las dos se incrementó al oírlo y como si fuese algo que hubieran practicado, en perfecta sincronía, ambas empezaron a sollozar pidiendo que las perdonara y que estaban arrepentidas.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/320/76658647/76658647_012_48a6.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&#8211; ¡Mi hombre no os cree! Le habéis defraudado demasiadas veces-&nbsp; actuando de fiscal les recriminó mientras yo permanecía en silencio a su lado.</p>



<p>Tanto Lidia como María comprendieron que debían hacer algo más que lamentarse y por eso demostrando la forma en que esa brutal experiencia las había transformado, rogaron a la americana que volviera a azotarlas sin con ello conseguían que les diera mi perdón.</p>



<p>-No es así como debéis disuadirle y que os crea.</p>



<p>En su rostro leí desesperación y derrota. Sensaciones que se incrementaron cuando les exigió desnudarse. La rapidez con la que obedecieron despojándose de toda la ropa fue prueba de ello y antes de que me diese cuenta de cuál era la prueba a la que las iba a someter, abriendo un hueco en la cama, les ordenó que se tumbaran entre nosotros. Cumpliendo a raja tabla las directrices que Elizabeth me había dado, me mantuve inmóvil y eso me permitió reparar en que, por extraño que me pareciera en ese momento, los pezones de ambas lucían excitados mientras se encaramaban al colchón sin rozarnos.</p>



<p>Su indefensión se incrementó al no darles mayor detalle de lo que esperábamos de ellas y por eso tras unos segundos de incredulidad, Lidia se atrevió a preguntar cómo debía comportarse.</p>



<p>-Estando calladas hasta que se os de permiso de hablar- respondió sin apartar la vista de ellas.</p>



<p>Sintiendo nuestros ojos observándolas y sin pistas a qué se iban a enfrentar, su incomodidad se magnificó haciéndolas sentirse cada vez más desamparadas e incómodas.</p>



<p>«No entiendo a qué espera», me pregunté viendo que su turbación iba in crescendo con el paso del tiempo.</p>



<p>Supe el propósito de sus actos cuando nuevamente comenzaron a llorar implorando mi perdón. Entonces y solo entonces, su torturadora comentó:</p>



<p>-Por ahora, a mi hombre nada le hace suponer que habéis cambiado. Os sigue viendo como las dos hembras a las que me pidió educar. Unas perras sin corazón ni valores.</p>



<p>Derrumbándose, se abrazaron entre ellas. Al ser ese gesto el que estábamos esperando, desde ambos lados de la cama comenzamos a acariciarlas. En mi caso, fue el trasero el de la latina el que recibió mis mimos y su gritó de alegría coincidió con el de María al ser agasajado el suyo por la pecosa.</p>



<p>Tal y como había previsto Elizabeth, las dos buscaron nuestro contacto, pero se encontraron que estábamos ocupado besándonos entre nosotros. Impactadas y confusas, comprendieron que su papel se circunscribiría a recibir las migajas que les estuviésemos dispuestos a dar y eso lejos de calmarlas, aumentó la necesidad de sentir ese cariño que les estaba vedado.</p>



<p>-Por favor- sollozó Lidia separando las rodillas al sentir que profundizaba mis caricias jugueteando con una yema entre sus pliegues: -Necesito volver a ser princesa.</p>



<p>Imitándola, la cincuentona abrió sus piernas de par en par al notar que la americana le hundía un dedo en la vulva sin dirigirle una mirada mientras me besaba:</p>



<p>-Por dios, yo también quiero sentirme anciana- rugió notando la calentura que la dominaba y que amenazaba con hacerle explotar.</p>



<p>Obviando sus sentimientos, la pelirroja se giró hacia ellas y les dijo:</p>



<p>&#8211; ¿No veis que estoy amando a mi hombre? Quizás cuando terminemos y si estamos de humor, nos ocupemos de vosotras.</p>



<p>A ambas les costó digerir ese rechazo y durante unos instantes, se quedaron paralizadas sin saber cómo actuar hasta que me vieron llevar la boca a los pechos de la pecosa. Entonces y puede que movidas por su necesidad de aceptación, sin que tuviese que sugerirlo, se lanzaron a ayudarme. Compitiendo entre ellas, sus lenguas se ocuparon de lamer el clítoris de mi amada mientras yo seguía mordisqueando sus pezones.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/320/76658647/76658647_023_4a21.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Haciéndomelo saber, la americana rugió satisfecha:</p>



<p>-Amor mío, estas putas por fin han entendido lo que esperas de ellas.</p>



<p>Ese menosprecio no las retrajo y henchidas de nuevos ánimos, buscaron el placer de Elizabeth con sus bocas.</p>



<p>-Siente mi amor y déjate llevar- besándola de nuevo, susurré haciéndolas ver que para mí sus bocas eran meras herramientas.</p>



<p>El orgullo de la torturadora viendo el resultado del sufrimiento que les había infringido y el estímulo de las húmedas caricias que estaba recibiendo se sumaron amplificando sus sensaciones y de improviso todo su cuerpo se vio sacudido por un orgasmo brutal. El cual se vio prolongado en el tiempo cuando sus víctimas buscaron saciar la sed entre sus muslos.</p>



<p>-Alberto, ¡qué “lenguas” tienes! &#8211; gritó haciendo de nuevo referencia a que ambas solo eran el instrumento con el cual era yo quien la estaba amando.</p>



<p>No pude más que sonreír al advertir que tanto María como Lidia estaban intentando que no notáramos lo mucho que gozaban participando de nuestro cariño y por eso ninguna de las dos previó que las premiara con un azote mientras les daba permiso para sucumbir también ellas en el placer. Las dos arpías sintieron esa autorización como una orden y ante mis ojos un clímax no menos potente que el de la pecosa se apoderó de ellas.</p>



<p>Los gemidos que brotaron de sus gargantas mientras se despeñaban por el precipicio del placer impuesto que mis palabras habían abierto ante sus ojos me hicieron reír y hurgando en la humillación que sentían al saberse meros objetos de nuestra lujuria, exigí que lucieran sus traseros ante su dueño.&nbsp; La primera en hacerlo fue María, la cual, poniéndose a cuatro patas sobre las sabanas y de viva voz, me rogó que fuera ella el vientre en el que amara a Elizabeth. Cuando copiando a su antigua novia, Lidia expuso tanto su culo como su coño a mi merced, dudé en cual de esos cuatro agujeros saciar mi lujuria.</p>



<p>&nbsp;La espía, al contemplar mi indecisión, acudió en mi auxilio y tirando de la melena de María, llevó su cara entre las piernas diciendo:</p>



<p>-Hazme gozar mientras veo a mi hombre desvirgar a su juguete.</p>



<p>Curiosamente, la cincuentona no se sintió desplazada sino ansiosa y con una alegría difícil de entender, cedió su puesto a la hispana dedicándose por entero a lamer con la lengua el sexo de Elizabeth como si le fuera la vida en ello. Mientras a mis oídos llegaban las carcajadas de la pecosa, Lidia temblaba ante mí esperando que mi pene borrara para siempre esa sobrevalorada telilla.</p>



<p>Acercando el glande a los hinchados pétalos que daban entrada a su interior, comencé a jugar con ellos mientras le avisaba que se quedara quieta, porque era yo quién decidiría cuándo y cómo iba a desflorarla:</p>



<p>-Sé que no soy su princesa, sino una vagina de mi señor- sollozó sin moverse, pero mostrando con la respiración entrecortada la excitación que le dominaba.</p>



<p>Que se refiriera a ella como un pelele, una marioneta que podía usar para satisfacer mis necesidades, me enterneció y creyendo que no era el momento de disminuir la presión sobre ella, acaricié su pelo mientras le daba una lección de historia:</p>



<p>-Te equivocas. Un monarca está a servicio de su país y su razón de existir es procurar el bienestar de su pueblo. Si te tomo, será a condición que sigas siendo nuestra princesa y asumas que dedicarás tu existencia a darnos placer.</p>



<p>Mis palabras y el roce de mi pene entre los labios de su sexo la hicieron caer en el placer y mientras se corría gritó que su papel era entregarnos su vida:</p>



<p>&#8211; ¡Quiero ser su princesa y la de su pareja!</p>



<p>Con María dedicada en cuerpo y alma entre sus muslos, la pelirroja sonrió:</p>



<p>-No la hagas sufrir más y tómala en mi nombre.</p>



<p>La petición de Elizabeth no cayó en saco roto y tomando a la latina de la cintura, fui introduciendo mi pene en su interior hasta toparme con su virginidad:</p>



<p>-Te recuerdo que tienes prohibido moverte.</p>



<p>A pesar del sofoco, se mantuvo inmóvil. Eso permitió que mi glande entrara y saliera sin traspasar esa frontera:</p>



<p>-Mi señor, no quiero fallarle- chilló descompuesta al sentir que hasta la última célula de su ser se rebelaba y le pedía culminar su entrega.</p>



<p>Sabiendo la cercanía de su derrota y que esa criatura estaba abocada a desobedecerme, susurré en su oído que como princesa debía elegir entre servir a su patria o a nosotros.</p>



<p>&#8211; ¡A ustedes! &#8211; sollozó y echándose para atrás, mando al olvido el escollo que me impedía sumergir mi hombría en ella.</p>



<p>El lamento que resonó en la habitación fue más por haber traicionado los valores que la habían guiado tantos años que por el dolor y aun sabiéndolo, aguardé pacientemente a que terminara de digerir ambas pérdidas antes de comenzar a moverme. Ese desgarro físico y emocional comenzó a menguar oyendo que los lengüetazos de María eran premiados con gemidos y lentamente, la hispana comenzó a moverse mientras dos gruesas lágrimas caían por sus mejillas.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/320/76658647/76658647_041_f83b.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&#8211; ¿Qué le ocurre a nuestra princesa? – mirándola con ternura desde la almohada, me preguntó la pelirroja.</p>



<p>Aunque se había dirigido a mí, Lidia fue la que contestó:</p>



<p>-Lloro porque sé que no merezco que su hombre me dedique su cariño. He sido una perra sin alma y en vez de ponerme un bozal o darme una paliza, me premia haciéndome suya.</p>



<p>Despelotado de risa, aceleré el compás de mis caderas e incrementando la presión sobre ella, murmuré en su oído que, si tanto echaba de menos tener el trasero amoratado, solo tenía que pedirlo. Siendo una propuesta teórica no esperé que gritara:</p>



<p>-Mi culo necesita unas caricias que me hagan saber que me ha perdonado.</p>



<p>Mi primer azote no se hizo esperar, y tras él vino una serie rápida de nalgadas que se fueron alternando entre ambos cachetes mientras Lidia chillaba que no parara, que se los merecía. Tanto su ex pareja, como la americana se percataron de que sus alaridos no eran de dolor sino de placer y casi a la vez, me lo hicieron saber riéndose de ella.</p>



<p>-La perra sabe aullar- comentó María.</p>



<p>-Y está en celo- añadió Elizabeth, sonriendo.</p>



<p>Inesperadamente, o al menos para mí, la morenita tomó esos desaires como suyos y mientras intentaba seguir el ritmo que le marcaba, respondió:</p>



<p>-Estoy en celo y aúllo gracias a mi señor.</p>



<p>La humedad que facilitaba mis penetraciones fueron prueba de ello y poniendo mis manos en sus hombros, incrementé la virulencia de mi asalto con nuevas y salvajes embestidas. Incapaz de mantener el equilibrio, a la cría no le quedó otra que buscar apoyo en las caderas de la cincuentona y fue entonces cuando la pelirroja aprovechó para ordenar que hundiera la cara en la mujer. Por un momento, tanto ella como María se quedaron paralizadas y tuve que ser yo, con una dolorosa nalgada, el que preguntara si no habían oído a su dueña. Mi compañera de estudios, de nuevo, fue la primera en reaccionar y sin dejar de lamer el coño de quien la había torturado, usó sus manos para facilitar la entrada de la lengua de la latina en su interior.</p>



<p>-Parecemos una familia bien avenida- comenté al observar la escena donde mi amada recibía las caricias bucales de la madura, ésta las de Lidia y finalmente Lidia las de mi pene, empalándola.</p>



<p>Ese irónico comentario provocó que los cuerpos de nuestros juguetes se vieran inmersos en el placer y que ambas comprendieran que algo había cambiado en ellas. En esta ocasión, fue la morena la que lo exteriorizó:</p>



<p>-Ni anciana y ni princesa forman parte de su hogar. Solo somos dos mujeres necesitadas del cariño de sus dueños.</p>



<p>Cuando con voz dulce, la espía respondió que se equivocaba y que, por supuesto que como “mascotas” nuestras eran de la familia, las dos hembras se derrumbaron sobre las sábanas y gimiendo de gozo, liberaron su angustia corriéndose.</p>



<p>Ese orgasmo dio pie a Elizabeth a sustituir a Lidia entre mis piernas y tirándome sobre el colchón, tomó posesión de su hombre mientras las antiguas amantes se reconciliaban con un beso.</p>



<p>-Llévame al cielo, como tú solo sabes- rugió mi amada al empezar a cabalgar&#8230;</p>



<p>Prisionero de esos ojos verdes, obedecí&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">21</h1>



<p>Exhausto, pero contento, estaba descansando del combate cuando Elizabeth recibió el aviso que alguien había traspasado la verja de entrada. Como no esperaba ninguna visita, su preparación militar la hizo ponerse en movimiento y levantándonos de la cama, nos pidió que nos vistiéramos mientras sacaba del armario parte de su armamento. La dureza de su expresión me hizo recordar su profesión y por eso no pude negarme a coger el fusil de asalto que me entregó.</p>



<p>-Toma a nuestras niñas y llévatelas al bunker.</p>



<p>&#8211; ¿Qué ocurre?</p>



<p>-Nada bueno- sucintamente respondió mientras a nuestros oídos llegaba el sonido de una ráfaga de disparos.</p>



<p>Sabiendo que los que llegaban venían a matarnos, besé a la pelirroja y le pedí que, de llegar el caso, huyera sin mirar atrás, porque para mí ella era más importante que mi vida.</p>



<p>-Te veo cuando esto termine- acariciando mi mejilla, replicó mientras desaparecía corriendo por las escaleras.</p>



<p>Reconozco que me aterrorizó saber que seguramente no volvería a verla y por eso, sacando unas pistolas y dos granadas del armero, di las armas cortas a Lidia y a María, colgando las bombas de mano de mi cinturón. Acto seguido corrí hacía la instalación del sótano.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como no podía ser de otra forma, las dos mujeres me siguieron y en breves segundos, llegamos al lugar donde horas antes Elizabeth las torturó. Todavía el suelo estaba húmedo y al pasar por las jaulas, curiosamente, ambas sonrieron y murmuraron que su dueña no las defraudaría y conseguiría acabar con los sicarios. Sin compartir su seguridad, me quedé callado y cerré a cal y canto nuestro refugio mientras cogía el móvil y llamaba a mi contacto del CNI, por si podía acudir en nuestra ayuda. El teléfono de Manuel estaba desconectado, pero aun así dejé el mensaje mientras recordaba que la sala desde la que había visto a la pelirroja haciéndolas sufrir contaba con un sistema de vigilancia desde el cual podía conocer lo que ocurría en el exterior.</p>



<p>Por ello, corrí a ver en las pantallas cómo iba la escaramuza, pero sobre todo si la americana estaba a salvo. Reconozco que respiré brevemente al verla viva respondiendo al ataque con su fusil. Desgraciadamente, también comprobé que los sicarios encargados de darnos muerte eran muy superiores en número a los policías que nos defendían. En un silencio sepulcral, los tres ahí guarnecidos fuimos testigos de cómo iban cayendo uno a uno esos agentes de la ley a pesar del arrojo y la valentía que mostraron. Su jefa, la pelirroja que me había enamorado, no fue menos valiente y antes de ver cómo recibía un balazo en el pecho, se deshizo de al menos media docena de los atacantes.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/320/76658647/76658647_044_8507.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>La certeza de su muerte me destrozó y cogiendo la metralleta que me había dado, juré que vendería cara mi piel mientras por las pantallas veíamos que, habiendo vencido toda resistencia, los cinco miembros del cartel que seguían vivos comenzaban a revisar la casa en nuestra búsqueda.</p>



<p>Tanto la hispana como su compañera estaban llorando cuando nos localizaron y comenzaron a intentar tirar abajo la puerta acorazada que los daría acceso al refugio. Con el sonido de los golpes resonando en mis oídos, pedí a María que de caer tenía que ser ella la que protegiera a la activista.</p>



<p>-Al menos ella debe sobrevivir- añadí: &#8211; Es la esperanza de su pueblo.</p>



<p>No supe interpretar la cara de la cincuentona y menos preví que saliendo de la sala, nos dejara encerrados en ella mientras con paso cansino se acercaba a la puerta.</p>



<p>-Por favor, piénsatelo bien. Aunque nos traiciones te van a matar- le grité a través del intercomunicador viendo cómo se ponía a quitar los cerrojos que todavía resistían las embestidas de los sicarios.</p>



<p>-Lo sé- contestó abriendo la puerta.</p>



<p>Nuestros atacantes asumieron al igual que nosotros que la madura quería cambiar su vida por la nuestra y por eso al no ser un objetivo prioritario, pasaron en tromba al bunker. María esperó a que estuvieran todos para alzando el brazo, mostrar en su mano una de las granadas con la anilla quitada.</p>



<p>-Recordad que os he amado a los tres- consiguió gritar antes de que el artefacto que había robado de mi cinto explotara.</p>



<p>La detonación no solo acabó con ella y con nuestros enemigos, sino que momentáneamente me dejó sordo y por eso no pude escuchar los lamentos de Lidia mirando los restos de la mujer que había amado tantos años. Reconozco que tampoco necesité oírlos, y tomándola entre mis brazos, busqué el consuelo que necesitábamos ambos.</p>



<p>-Dieron su vida por nosotros, pero debemos seguir adelante- conseguí decir indemne físicamente, pero destrozado en mi interior.</p>



<p>Consciente de su martirio, seguía respirando y cogido de la mano de la hispana, salimos al exterior en el momento que Manuel Espina llegaba con refuerzos en un helicóptero. El burócrata al vernos a salvo, se acercó pidiéndome perdón por no haber oído el mensaje.</p>



<p>-Estás aquí- fue mi respuesta y dejando a mi acompañante en sus manos, fui en busca del cuerpo de mi pelirroja.</p>



<p>Con paso lento, recorrí los metros que me separaban de la columna donde la vi morir y al llegar ante ella, comencé a llorar recriminándola que no me hubiese hecho caso y no huyera.</p>



<p>-Soy difícil de matar- respondió abriendo los ojos.</p>



<p>La alegría que me embargó al ver que aun malherida seguía con vida me hizo pedir auxilio y con la ayuda de Manuel, la subimos al helicóptero. De camino al hospital, temí que cada respiración fuese su última y por eso cuando el equipo de urgencias se la llevó, caí derrumbado en un sillón de la sala de espera.</p>



<p>La operación duró seis horas, seis horas en las que el del CNI no se separó de mí, pero tampoco habló. Solo cuando el cirujano salió diciendo que había salido bien pero que seguía corriendo riesgo su vida, Manuel se atrevió a decir:</p>



<p>-No tendrás la suerte de que esa zorra sin escrúpulos se muera y por el modo en que te comportas, sé que serás su siguiente víctima. Solo espero que sigas mi consejo y le ates bien corto, no vaya a ser que encima decida torturarte haciéndote padre.</p>



<p>Cinco semanas después, estaba comiendo con Lidia en un restaurante cercano cuando desde la clínica nos avisaron que Elizabeth había recuperado la conciencia. Dejando la cuenta a uno de los guardaespaldas que nos había puesto la embajada de su país, corrimos a su encuentro.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Estás hecha una pena, pecosa- susurré en su oído nada más entrar a la habitación.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su sonrisa no evitó que me percatara de lo mucho que le dolía el incorporarse y con ayuda de la hispana, conseguimos que se volviera a tumbar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Descansa&#8230; no entiendo por qué, pero Alberto quiere que le dures muchos años- con una ternura poco habitual en ella, Lidia comentó mientras acariciaba una de sus mejillas.</p>



<p>Sacando fuerzas, la pelirroja respondió:</p>



<p>&#8211; ¿Dónde os habéis dejado a mi anciana?</p>



<p>Ni yo ni la morena habíamos caído en que no sabía del sacrificio de María y por ello, sentándome a su lado se lo expliqué poniendo énfasis en las palabras con las que se despidió.</p>



<p>-Antes de irse, nos hizo saber que nos amaba.</p>



<p>Las lágrimas de sus mejillas me hicieron saber que ese sentimiento era mutuo y que por extraño que me resultara, la fría espía la iba a echar de menos. Que precisara de un largo rato para digerir el varapalo ratificó el cariño que había sentido por ella y solo cuando la enfermera comentó que debíamos dejarla descansar, preguntó que más había ocurrido.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/320/76658647/76658647_033_0a60.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Lidia, tomando el testigo, le informó que a raíz del ataque el ejército en pleno se había levantado y echando al presidente, le habían ofrecido el puesto.</p>



<p>-Por lo que presiento, no aceptaste- más que afirmar, Elizabeth preguntó.</p>



<p>Entonces y solo entonces, poniendo sus manos en la tripa, la morenita contestó:</p>



<p>-Mi país no es un sitio seguro donde Alberto pueda criar a sus hijos. Por eso, lo rechacé.</p>



<p>Girándose hacía mí, con la mirada, quiso que le confirmara la noticia.</p>



<p>-Te tienes que recuperar pronto. Vas a ser madre a través de esta zorrita y sin tu ayuda, no sabríamos cómo educar a nuestra hija para que no salga activista.</p>



<p>&#8211; ¿Va a ser niña? – esperanzada, preguntó.</p>



<p>-Eso espero y de ser así, se llamará Isabel.</p>



<p>Dos nuevas lagrimas brotaron de sus ojos, pero esta vez de alegría y sin dar tregua a la convaleciente, Lidia añadió:</p>



<p>-Lo que no te hemos contado es que mi hermano, que es ahora el presidente, nos ha prometido que va a cambiar la legislación permitiendo el poli amor. Así que cuando nazca Isabel, no solo llevará el apellido del padre y el mío sino también el tuyo.</p>



<p>-Isabel Burns Esparza Morales- musitó feliz mientras cerraba los ojos.</p>



<p>Que antepusiera los de ellas al Morales no me importó y viendo que se había quedado dormida, cogí de la cintura a la hispana urgiéndola a marchar:</p>



<p>-Señora embajadora, debemos dejar descansar a nuestra amada.</p>



<p>La pérfida morena, respondió:</p>



<p>&#8211; ¡No me rebajes! Para ti y para mi dueña, ¡soy princesa!</p>



<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211; FIN &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/320/76658647/76658647_061_67b4.jpg" alt="" width="787" height="524"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;Compañera decente se desata en la universidad 8&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Feb 2026 07:55:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[11 Esa noche no solo desfloré el trasero de Irene, sino que también me sirvió para comprobar lo ardiente que podía llegar a ser esa morena. Y es que no solo buscó su placer sino también el mío y el de las dos putitas que el destino había puesto en nuestro camino. «Uno podía acostumbrarse a esto», me dije mientras observaba a las tres mujeres desnudas que dormían a mi lado sobre el colchón. Las tres eran totalmente diferentes, pero mirándolas dormidas tuve que admitir que las tres eran unas bellezas. Si Mercedes con su espléndida madurez era preciosa, Irene [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h1 class="wp-block-heading">11</h1>



<p>Esa noche no
solo desfloré el trasero de Irene, sino que también me sirvió para comprobar lo
ardiente que podía llegar a ser esa morena. Y es que no solo buscó su placer
sino también el mío y el de las dos putitas que el destino había puesto en
nuestro camino.</p>



<p>«Uno podía acostumbrarse a esto», me dije mientras observaba a las tres
mujeres desnudas que dormían a mi lado sobre el colchón.</p>



<p>Las tres eran totalmente diferentes, pero mirándolas dormidas tuve que
admitir que las tres eran unas bellezas. Si Mercedes con su espléndida madurez
era preciosa, Irene con su juventud y descaro no le iba a la saga. Pero la que
realmente me tenía impresionado era Xiu, mi pequeña y dulce oriental.</p>



<p>«Es perfecta», pensé totalmente embelesado.</p>



<p>Y es que además de ser una mujer guapísima, tenía un cuerpo que inducía a
pecar. Con unas tetas desproporcionadas para su diminuto tamaño, parecía
diseñada para el deleite de todo hombre que se cruzara por su camino. </p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright is-resized"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/abczp47w.jpg" alt="" width="503" height="750"/></figure></div>


<p>«Dios, ¡qué buena está!», murmuré para mí, todavía sin creerme que era mía.</p>



<p>En ese momento, Xiu abrió ojos y vio que estaba observándola. La expresión
de deseo que descubrió en mí, la alegró y con una sonrisa en su boca, me dio
los buenos días diciendo:</p>



<p>―Ojalá sea una premonición de mi futuro y a partir de hoy, pueda
despertarme con mi amo a mi lado.</p>



<p>La dulzura y entrega de su voz me sobrecogió y atrayéndola hacia mí la
besé. La chinita se desmoronó al sentir mi lengua abriéndose camino a través de
sus labios y pegando su cuerpo al mío, sollozó diciendo:</p>



<p>― ¿Puedo suponer que sigo siendo su núli?</p>



<p>Desnuda y abrazada a mí, esa pregunta era al menos extraña y eso me llevó a
suponer que esa muñequita necesitaba sentirse deseada y por ello sin dejar de
acariciarla, acerqué mi boca a su oído y dije:</p>



<p>―No podría nunca deprenderme de ti. Me gustas demasiado.</p>



<p>Al escucharme, dio un prolongado suspiro y retorciéndose sobre las sábanas
insistió en si me gustaba como mujer.</p>



<p>―&nbsp;Sí, y lo sabes. Me gusta verte desnuda y disfrutar del tesoro que
escondes entre tus piernas.</p>



<p>El sollozo de deseo que salió de su garganta me informó que iba por buen
camino y que lo que realmente buscaba esa mujercita era que estimulara su ego.
Meditando sobre ello, comprendí que a pesar de ser una mujer hecha a sí misma y
dueña de un negocio, seguía siento una niña necesitada de cariño y que quizás
realmente no buscara tanto un dueño como una pareja que le ayudara a realizarse
anímicamente.</p>



<p>Queriendo comprobar ese extremo, le dije en voz baja que era una zorra
ninfómana que veía en mí a su macho. Al escucharme, se puso a restregar con
mayor fuerza su coño contra mi pierna y antes que pudiese hacer algo por
evitarlo, su flujo recorrió mi muslo dejando un gran charco sobre el colchón. </p>



<p>―Eres todavía más puta de lo que pensaba― le dije al tiempo que, llevando
una mano hasta sus pechos, retorcía una de sus aureolas.</p>



<p>&nbsp;Mi enésimo insulto la terminó de excitar
y sin importarle la presencia de las otras dos mujeres, me rogó que la tomara
otra vez. &nbsp;Haciendo caso a su deseo, la
besé metiendo mi lengua hasta el fondo de su boca mientras le estrujaba su culo
con mis manos. La&nbsp;pasión con la que Xiu reaccionó, me hizo saber que le
excitaba mi violencia y viendo que cogiendo mi pene entre sus dedos lo intentaba
que llevar hasta su coño, le comenté que no me apetecía follármela.</p>



<p>Con lágrimas en los ojos, la chinita se separó de mí y con una expresión de
dolor en sus ojos, me preguntó qué era lo que había hecho mal y porqué la
castigaba de ese modo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft is-resized"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/abmh4qhj.jpg" alt="" width="500" height="400"/></figure></div>


<p>Sacando la lengua, lamí la humedad de sus mejillas, mientras le pedía que
me dijera porque consideraba que la estaba castigando:</p>



<p>―Mi señor, soy su puta y las putas son folladas por su macho.</p>



<p>Su gritó fue una llamada de auxilio que me dirigió a mí pero que
curiosamente fue escuchada por las dos mujeres que descansaban a nuestro lado e
Irene, saliendo de su dormitar, me rogó que me apiadara de la oriental y que la
hiciera mía.</p>



<p>― ¿No te importa?― pregunté a mi compañera mientras cediendo a sus
pretensiones, hundía mi verga entre los pliegues de Xiu.</p>



<p>En vez de responder, la morena se lanzó sobre los pechos de mi sumisa y
viendo que se plegaba a lo evidente, comencé a mover&nbsp;mi pene lentamente
mientras extendiendo mi mano, me ponía a acariciar a la que en teoría era mi
novia.</p>



<p>Xiu al sentir que mi pene jugando en el interior de su vagina mientras sus
pezones eran mordisqueados por su dueña, creyó que no tardaría en correrse y
aullando descompuesta, pidió a Irene que la marcara.</p>



<p>Mi compañera me miró sin saber que hacer y comprendiendo que no había
entendido los deseos de la chinita, soltando una carcajada, se lo aclaré:</p>



<p>―La muy puta quiere que dejes la marca de tus dientes en sus tetas.</p>



<p>No tuve que repetírselo otra vez. Haciendo gala de una buena dentadura, le
regaló a la oriental un par de duros mordiscos que me dolieron hasta mí pero
que contra toda lógica lo que hicieron fue azuzar la lujuria tanto de la
víctima como de la agresora y por ello fui testigo del modo con el que las dos
mujeres se buscaron la boca mutuamente.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright is-resized"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/adg2WgAF.jpg" alt="" width="503" height="750"/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La
pasión con la que se comieron los azuzó el morbo que sentía por estar tirándome
la muñequita asiática frente a mi novia y viendo que Mercedes nos miraba desde
la esquina de la cama sin atreverse a participar, le pedí que se acercara. Al
hacerlo, observé que la rubia estaba excitada y sabiendo que no podía negarse
la exigí que me pusiera las tetas en la boca.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Son todas suyas― dijo con alegría.</p>



<p>Y demostrando por enésima vez su entrega, me rogó que las mordiera y le
hiciera un chupetón.</p>



<p>«Este zorrón está excitado», pensé mientras intentaba dar cauce a su
excitación mamando de sus pechos, eso sí, sin dejar de someter a la acción de
mi verga el interior de su vagina.</p>



<p>&nbsp;Mi novia demostró nuevamente que la
pasión la tenía totalmente abrumada cuando dando un chillido y sacando la
lengua, se puso a lamer la cara y las mejillas de la oriental mientras me
rogaba que le diera caña:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft is-resized"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/abhcjoir.jpg" alt="" width="503" height="750"/></figure></div>


<p>―Sigue follándotela. Me pone bruta ver cómo te la tiras.</p>



<p>Sus palabras despertaron mi lado perverso y deleitándome en su confesión,
la obligué a acercar su sexo a mi boca. Al hacerlo, me apoderé de su clítoris
con mis dientes y comencé a mordisquearlo.</p>



<p>Disfrutando de esa comida de coño, mi novia ordenó a Mercedes que la
sustituyera con la chinita mientras me pedía que nunca la dejara porque sabía
que juntó a mí podría buscar sus límites en el sexo y poniéndose de rodillas
frente a mí, me sorprendió diciendo que al igual que la oriental quería ser marcada.</p>



<p>Al escuchar su deseo, solté una carcajada y le dije que tendría que esperar
a que terminara de follarme a Xiu. Demostrando una vez más lo guarra que era,
sonrió y girándose hacia la oriental, le metió un dedo en el culo mientras le
decía que se diera prisa en ordeñarme porque le urgía que la tomara.</p>



<p>Confirmé lo mucho que iba a gozar viviendo con ellas tres, cuando Xiu,
lejos de indignarse por el trato de Irene, me pidió si podía cederle el puesto
a mi “novia”, ya que la pobre necesitaba que me la follara.</p>



<p>Desde un inicio sospeché que esa petición tenía gato encerrado y por ello
no me extrañó que, al darle permiso, la chinita dejara claras sus intenciones
al obligar a Irene a ponerse a cuatro patas sobre la cama.</p>



<p>Como no podía ser de otra forma, en cuanto la vi en esa posición, la tomé
de la cintura con ánimo de penetrarla, pero entonces mi dulce oriental, sentándose
frente a ella con las piernas abiertas, la ordenó que comenzara a lamerle el
coño.</p>



<p>― ¿Y yo que hago?― riendo pregunté.</p>



<p>Con picardía y mientras presionaba la cabeza de la morena contra su sexo,
respondió:</p>



<p>―Una esclava no tiene opinión, pero si fuera una mujer libre le diría que le
rompiera el culo mientras ella me come el chumino.</p>



<p>Solo he de decir que entre esas cuatro paredes no tardó en oírse el
desgarrador chillido de mi novia al ser tomada por mí…<br></p>



<h1 class="wp-block-heading">12</h1>



<p>Totalmente agotado, me quedé dormido tras hacerles el amor. Fue más allá de
las diez cuando Mercedes me informó que el desayuno estaba listo y que su dueña
me esperaba. La adoración con la que se refería a Irene me sorprendió, pero
preferí no comentar nada y siguiendo sus indicaciones, la acompañé al comedor.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Allí encontré a mi novia
charlando amigablemente con la oriental y por ello no me extrañó que nada mas
sentarme a su lado, me comentara que le parecía alucinante lo que tuvo que
pasar Xiu al llegar a España. </p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No tengo ni idea de lo que
hablas― contesté recordándole que a pesar de las apariencias apenas la conocía.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Siempre me olvido― musitó con
una sonrisa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No tuve que ser muy avispado
para percatarme que me había hecho ese comentario con la intención de descubrir
si la había mentido sobre cómo me había hecho con los servicios de esa monada. </p>



<p>Acudiendo en mi ayuda, Xiu me explicó que al llegar a
Madrid se había pasado un año sin salir del taller de la gente que la había
traído y que solo cuando consiguió pagar la deuda con su trabajo, pudo pisar la
calle por primera vez.</p>



<p>―La tenían esclavizada― señaló colérica.</p>



<p>Juro que me hizo gracia su rabia porque no en vano en
ese momento, nuestra profesora, su sierva, la mujer que le había jurado
obediencia, permanecía desnuda y arrodillada a sus pies.</p>



<p>―No era para tanto― quitando hierro al asunto replicó
mi asiática: ― gastaron un dinero en traerme y era lógico que me exigieran su
devolución.</p>



<p>Reconozco que, en ese preciso instante, lo que menos
me importaba eran los padecimientos que había soportado esa morenita, lo que me
tenía acojonado fue reconocer en sus ojos el mismo tipo de adoración que había
descubierto en los de Mercedes al observar a Irene.</p>



<p>Constaté nuevamente que esa mujer bebía los vientos
por mí cuando al ir a servirme un café, me paró en seco y me pidió que me
sentara. Tras lo cual, trayendo la jarra en sus manos, con una sonrisa señaló
que estando ella su dueño no tenía que moverse. &nbsp;</p>



<p>―Tienes enamorada a la chinita. ¿Debo ponerme celosa? </p>



<p>Estaba pensando una respuesta cuando, adelantándose,
Xiu la contestó:</p>



<p>― ¿Debe mi señor estar preocupado por el amor que
siente por usted la perra que permanece arrodillada a sus pies?&#8230; Al igual que
Mercedes no puede evitar amarla por encima de su propia vida, sé que mi dueño
es todo para mí.</p>



<p>Las palabras de la oriental causaron un shock en Irene
porque jamás se había puesto a pensar en que sentía su sumisa por ella:</p>



<p>― ¿Me estás diciendo que estáis enamoradas de
nosotros?</p>



<p>Bajando la mirada, la bella asiática contestó:</p>



<p>―Señora, la devoción que siente una esclava por su amo
es mucho más profundo que el amor y no espera el ser correspondida. Nos basta
poder servir al dueño de nuestra existencia y que él nos regale unas migajas de
su cariño.</p>



<p>Mitad escandalizada, mitad orgullosa, mi novia preguntó
a Mercedes si eso era cierto. La madura se tomó unos instantes para analizar
sus sentimientos:</p>



<p>―Desde que me hizo suya, me he dejado llevar y nunca me
había puesto a meditar sobre lo que siento ―con lágrimas en los ojos replicó: ―solo
sé que moriría por usted.</p>



<p>Irene sintió que los cimientos se le movían al
escuchar de labios de la profesora la total dependencia que sentía: </p>



<p>«No puede ser que piense realmente así», se dijo
experimentando por primera vez la responsabilidad que involuntariamente había echado
sobre sus hombros y llamándola, la sentó en sus rodillas. </p>



<p>Mercedes
no opuso resistencia al sentir que Irene usaba sus manos para recorrer sus
pechos desnudos mientras le exigía que le explicara sus sentimientos al ser
acariciada por ella. Con sus areolas totalmente erizadas, contestó:</p>



<p>―Dichosa.
Me siento feliz.</p>



<p>Cogiendo
los hinchados senos de la rubia en sus manos, mi compañera sopesó su tamaño y
como si quisiera comprobar su consistencia, los empezó a magrear sin recato. Al
escuchar el primer gemido que salió de la garganta de su sumisa, dio un paso
más y aprovechando su calentura, los pellizcó.</p>



<p>Esta
vez los jadeos de la madura se prolongaron haciéndose más profundos.</p>



<p>―La tienes totalmente verraca― comenté mientras
imitando a Irene, sentaba a Xiu sobre mí.</p>



<p>―Lo sé― respondió y olvidándose de que tenía compañía,
la obligó a sentarse mirando hacia ella con las piernas abiertas sobre la mesa.</p>



<p>No dije nada al ver que lo concentrada que estaba al
recorrer con la lengua los muslos de Mercedes al saber que era el momento de
ellas dos. Mi chinita debió de pensar los mismo porque susurrando me pidió que
las dejáramos solas.</p>



<p>Supe que tenía razón y por ello, tomándola de la mano,
nos fuimos a la cocina donde le pedí otro café. La expresión de dicha de esa
monada mientras lo servía me hizo recordar lo poco que sabía de ella.</p>



<p>―Quiero conocerte, cuéntame: ¿Dónde y con quién vives?</p>



<p>―Vivo sola en un piso encima de la tienda, mi señor―contestó:
―Llevo ahí tres años.</p>



<p>Por un momento, intenté calcular su edad. Cuando la
conocí supuse que debía ser más o menos como yo, pero tenía mis dudas. </p>



<p>― ¿Cuántos años llevas en España?― pregunté.</p>



<p>―Seis en Valencia y cuatro en Madrid― me dijo.</p>



<p>― ¿Qué edad tienes?― con la mosca detrás de la oreja
repliqué. Si llevaba una década fuera de su país, no podía tener mis años a no
ser que saliera de China siendo una niña.</p>



<p>―Su putita es ya mayor― contestó con tono avergonzado:
―Tiene veinticuatro años.</p>



<p>Juro que me impactó que me llevara tantos años, porque
jamás lo hubiese supuesto ya que le había echado como mucho veintidós.</p>



<p>Xiu malinterpretó mi sorpresa y creyó que estaba
enfadado:</p>



<p>―Si mi señor me considera demasiado vieja para él, lo
comprendería.</p>



<p>Me impresionó la tristeza que destilaba y atrayéndola
hacia mí, la besé mientras le decía que era todo lo que un hombre podía desear.
No tardé en comprobar que mis palabras habían conseguido su objetivo y que, en
combinación con mis caricias, hacían que la pequeña asiática se sintiera feliz.</p>



<p>Su impresionante cuerpo y saber que era
mío, despertó mi lujuria.&nbsp; y se lo hice
saber llevando mis manos hasta su trasero. Me reí al comprobar que los pezones de
Xiu se endurecía con ese magreo y disfrutando de mi poder, susurré en su oído
que tenía un trasero que era una tentación irresistible. </p>



<p>―Mi
señor…― musitó mientras separaba sus rodillas para facilitar que mis dedos
recorrieran la abertura de su sexo. </p>



<p>Tal
y como preveía, me encontré su sexo mojado, y apoderándome de su clítoris, la
empecé a masturbar:</p>



<p>―Lo que voy a
disfrutar teniéndote de sumisa.</p>



<p>Las piernas de
la oriental temblaron al sentir mis caricias, pero por miedo a defraudarme se
mantuvo firme mientras me rogaba en voz suave que la hiciera mía. El morbo de
tenerla así, de pie a mi lado mientras me tomaba un café provocó que mi pene
empezara a endurecerse.</p>



<p>―Me excitas,
pequeñaja mía― dije llevando una de sus manos a mi entrepierna.</p>



<p>&nbsp;Se estremeció al sentir en su palma mi
extensión totalmente erecta y mordiéndose los labios, no pudo evitar que un
gemido de deseo la delatara.</p>



<p>―No te parece
que es una pena que esté tan sola― dije señalándola.</p>



<p>Xiu comprendió
mis deseos y agachándose frente a la silla donde estaba sentado, me bajó la
bragueta con la intención de hacerme una mamada, pero&nbsp;&nbsp; se lo impedí y agarrándola de la cintura, le
obligué a encaramarse sobre mí.</p>



<p>―Dios― gimió al
sentir que mi falo entraba en su sexo lentamente y disfrutando del modo en que
la iba empalando, se empezó a mover en busca de mi placer.</p>



<p>― ¡Quieta! ¡Es
mi turno! ―&nbsp;le grité.</p>



<p>Me gustó
observar en sus ojos una cierta desilusión porque dada su excitación era
evidente que lo que realmente deseaba en ese instante era menear su trasero
teniendo mi polla en su interior. A pesar de ello, se quedó inmóvil y premiando
su obediencia, le regalé un pellizco en su pezón mientras le decía que si se
portaba bien quizás me apiadara de ella y la dejara correrse.</p>



<p>Esa promesa
elevó hasta niveles insospechados su lujuria y de improviso su sexo se
convirtió en una especie de geiser expulsando un chorro de flujo sobre mis
muslos.</p>



<p>―Mi putita esta
bruta― susurré mientras incrementaba mi acoso, separando sus nalgas con mis dos
manos, e introduciendo un dedo en su interior.</p>



<p>La chinita, al
sentir que su dueño estaba haciendo uso de sus dos agujeros no pudo reprimir un
jadeo e involuntariamente empezó a retorcerse mientras trataba de evitar sentirse
dominada por el placer. Desgraciadamente la táctica que usó no fue la correcta ya
que, para postergar su orgasmo, presionó con su pubis sobre mi verga y con ello
solo consiguió que se acelerara su clímax.</p>



<p>― ¡No quiero
fallar a mi amo! ― sollozó al darse cuenta de su error.</p>



<p>&nbsp;Quizás fue entonces cuando realmente me
percaté de lo mucho que me gustaba que esa monada fuera mi sumisa y totalmente
dominado por la pasión, tomando sus nalgas con mis manos, incrementé la
profundidad de mi embiste mientras Xiu se deshacía de placer.</p>



<p>Sé que ese polvo
no pasará a los anales de la historia porque la excitación acumulada me hizo
correrme anticipadamente y aunque mi adorada oriental no paró de gritar lo
mucho que le gustaba sentir que la regaba con mi miente, supe que estaba
exagerando con la intención de alagarme.</p>



<p>Por ello, tras
descansar durante unos segundos, señalé la silla que tenía al lado y le pedí
que se sentara porque teníamos que hablar. Asustada por mi tono, Xiu tomó
asiento y se quedó esperando a que le comentara qué era lo que me pasaba. No
tuve que esforzarme mucho para observar la inquietud con la que aguardaba mis
palabras.</p>



<p>―Mercedes nos ha
ofrecido esta casa para que Irene y yo vivamos con ella. Como vivo en una
residencia de estudiantes, lo lógico sería aceptar… pero en mi caso tengo mis
dudas y quiero hacerte una propuesta.</p>



<p>―Usted me dirá―
sonrió al ver que sus temores se desvanecían.</p>



<p>―Como, al fin y
al cabo, esa rubia es la guarrilla de Irene, no quiero depender del humor con
el que se levante y por ello, me gustaría contar con tu casa en el caso que
esas dos se enfaden y nos echen de aquí.</p>



<p>―No entiendo,
¿me está pidiendo que viva aquí con usted pero que no deje el piso donde vivo
por si lo necesitamos?</p>



<p>―Así es―
repliqué.</p>



<p>Abriendo los
ojos de par en par, respondió llena de alegría:</p>



<p>―No hay cosa que
desee más que poder demostrar a mi señor que puedo ser su esclava veinticuatro
horas al día.</p>



<p>Preocupado por
la vaguedad de su respuesta, le pedí que respondiera claramente a mi pregunta. </p>



<p>Agachando su
mirada, Xiu contestó:</p>



<p>―Me encantaría
vivir a su lado. Donde y con quién me da igual, solo me importa el poder servirle.</p>



<p>Solté una
carcajada al escuchar su entrega y respondí:</p>



<p>―Vamos a probar
vivir con Irene y su putita. Si no nos gusta o no nos sentimos cómodos, cogemos
nuestras cosas y nos vamos a tu casa. ¿Te parece bien?</p>



<p>&nbsp;―Sí, mi señor― contestó y con una sonrisa de
oreja a oreja, prosiguió: ― desde ahora le prometo que todas las noches, al
volver de la universidad, me tendrá lista y caliente para lo que necesite.</p>



<p>Supe que la idea de vivir junto a mí entusiasmaba a la chinita al observar cómo se alborotaba su cuerpo y cómo sus pezones se erizaban bajo la blusa con solo saber que sería mía…</p>



<p><br></p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter is-resized"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/adsWoCK5.jpg" alt="" width="500" height="400"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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			</item>
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		<title>Relato erótico: &#8220;De vuelta al pueblo a casa con mi prima hermana FIN&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Dec 2025 09:49:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[bisexual]]></category>
		<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
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		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[25 Tal y como anticipé, Elisa y María al terminar la tomaron de la mano y sin esperarme se llevaron a la auditora al cuarto que compartíamos donde de inmediato se pusieron a besar cada rincón de su cuerpo aprovechando su desnudez. Sabiendo que debía no intervenir para que ellas se ocuparan de demoler cualquier reticencia que pudiese quedar en Patricia, me entretuve yendo a la cocina donde cogí una botella de champagne frio con el que brindar. A pesar de no haber tardado más de unos minutos, al llegar al dormitorio me encontré a nuestra reciente adquisición espatarrada sobre [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h1 class="wp-block-heading">25</h1>



<p>Tal y como anticipé, Elisa y María al terminar la tomaron de la mano y sin esperarme se llevaron a la auditora al cuarto que compartíamos donde de inmediato se pusieron a besar cada rincón de su cuerpo aprovechando su desnudez. Sabiendo que debía no intervenir para que ellas se ocuparan de demoler cualquier reticencia que pudiese quedar en Patricia, me entretuve yendo a la cocina donde cogí una botella de champagne frio con el que brindar. A pesar de no haber tardado más de unos minutos, al llegar al dormitorio me encontré a nuestra reciente adquisición espatarrada sobre las sábanas mientras mis dos mujeres exploraban con la lengua todos los recovecos de su piel.</p>



<p>No tuve más remedio que sonreír al advertir que me habían hecho caso y que los mimos con los que la estaban obsequiando eran tiernos.</p>



<p>&nbsp;-¿Te gusta cómo te tratan? – pregunté acariciando su melena.</p>



<p>Asolada por las sensaciones que experimentaba, la diminuta criatura no podía hablar y balbuceando pegó un gemido que interpreté como un sí.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/239/53690760/53690760_009_73e6.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Si te quedas con nosotros, deberás aceptar que ser unos días la sumisa más dulce y otros la dominante más exigente. ¿Lo sabes, verdad?</p>



<p>-Sí- sollozó incapaz de decir nada más al sentir dos bocas mamando de sus pechos mientras cuatro manos recorrían su piel.</p>



<p>Repitiendo la misma fórmula, seguí informándola de sus derechos y deberes.</p>



<p>-Si te quedas con nosotros, todo tu cuerpo incluyendo tu culo estará a disposición de cualquiera y si alguno te necesita, deberás dejar lo que estés haciendo y acudir a amarle. Por el contrario, si eres tú quien lo requiere, podrás exigir que todos acudamos a consolarte. ¿Lo sabes, verdad?</p>



<p>-¡Sí!- aulló ya entregada al notar que la boca de María se deslizaba por su cuerpo dejando un surcó húmedo en su camino.&nbsp;</p>



<p>-Sabiéndolo, ¿estás dispuesta a formar parte de nuestra familia?</p>



<p>No pudo responder ya que cuando debería contestar toda la excitación que llevaba acumulada se desbordó y fue un prolongado aullido lo que llegó a mis oídos.</p>



<p>-Zorrita, ¡te repito por última vez! ¿Quieres ser la puta y la dueña de nosotros tres?</p>



<p>-Sí, mi amo, mi señor, mi amante y mi dueño. Quiero ser la ama, la señora, la amante y la dueña de los tres.</p>



<p>Tras haber oído su confirmación, Elisa pidió que me tumbara y señalando mi erección, exigió a Patricia que se empalara con ella. Todos supimos incluso ella que con ello firmábamos su acogida y por ello, sin dudar, se puso a horcajadas sobre mí y lentamente se dejó caer sobre mi pene. La lentitud con la que clavó mi estoque en su vagina me permitió sentir como sus pliegues se iban ensanchando para acogerme.</p>



<p>-Es enorme. No sé si me va a caber- sollozó consciente de su tamaño.</p>



<p>Dejando que todo fuera a su ritmo, no la forcé y haciendo una seña, señalé a las otras dos los desproporcionados pechos de la nueva.</p>



<p>-Son preciosos- comentaron ambas mientras se ponían a mamar cada una de uno diferente.</p>



<p>Para Patricia esa experiencia era totalmente diferente a cualquiera de su pasado y cerrando los ojos, disfrutó de nuestras caricias mientras intentaba absorber la totalidad de mi tallo.</p>



<p>-Tranquila- comenté al sentir las dificultades que tenía la pequeñaja: -Tenemos años para que lo consigas.</p>



<p>-Voy a conseguirlo esta noche, cueste lo que cueste- rugió convencida de lograrlo.</p>



<p>Confieso que lo dudé al ver que todavía quedaba un tercio de mi pene sin entrar y por eso me sorprendió cuando alzándose, forzó la elasticidad de su cuerpo al máximo y de repente se lo terminó de embutir.</p>



<p>-¡Lo he logrado!- chilló entusiasmada a pesar del dolor que sentía.</p>



<p>Viendo las lágrimas que corrían por sus mejillas, comprendí que la insensata había estado a punto de desgarrar su interior y por eso sujetando con mis manos su cintura, le exigí que no se moviera hasta que se acostumbrara a tenerlo dentro. Tanto Elisa como María se percataron también de su sacrificio y alternativamente, la besaron haciéndole ver que la comprendían.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/239/53690760/53690760_010_aa05.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Lo que ni mis mujeres ni yo jamás previmos es que sin mover siquiera sus pestañas esa dulce criatura se comenzara a correr y menos que lo hiciera de esa forma.</p>



<p>«No puede ser me dije», al notar cómo brotaba un cálido pero enorme caudal de flujo de su interior, el cual no solo no tardó en empaparme, sino que fue de tal magnitud que dejó un gran charco bajo de nosotros.</p>



<p>&nbsp;-Lo siento, soy muy líquida- sollozó abochornada al ver nuestras caras de asombro.</p>



<p>La capulla de mi prima fue la primera en querer averiguar si se había meado o por el contrario era una clase de infrecuente eyaculación femenina. Por eso, acercando la cara a donde manaba ese manantial usó la lengua para explorarlo.</p>



<p>-No, por favor- gritó Patricia intentando advertirla, pero para entonces ya era tarde y una explosión de flujo chocó contra el rostro de María.</p>



<p>-¡No me lo puedo creer!- gritó divertida al sentir toda la cara embadurnada y sin mostrar ningún tipo de rencor, corrió a seguir satisfaciendo su curiosidad con la lengua.</p>



<p>-¿No os importa? – preguntó todavía colorada al oír nuestras risas.</p>



<p>-¿Cómo iba a importarnos?- respondió Elisa en nombre de los tres: -Estoy deseando que esa zorra se empache con tu esencia para ser yo quien la devore.</p>



<p>Noté que parte de su cerrazón debía venir motivada por la angustia que sentía por el raro fenómeno al ver que como arte de magia su estrecho conducto se relajaba y sin esperar más, posando mis manos en su culito, comencé a moverla. Ni ella misma se creyó que fuera posible que disfrutara tanto al sentir mi glande chocando con las paredes de su vagina y pegando un chillido de alegría, cabalgó sobre mí ya sin dolor.</p>



<p>-¡Por dios! ¿Qué me habéis hecho? ¡Me encanta!- aulló sin importarle por primera vez en su vida salpicar a su alrededor.</p>



<p>&nbsp;La duración y la frecuencia de su orgasmo nos entusiasmó y sabiendo que acabábamos de toparnos con una incomprendida máquina sexual, ya no vimos porqué seguir reteniéndonos y mientras cambiaba su postura poniéndola a cuatro patas, Elisa le mostró que tenía los labios de su vulva a su disposición.</p>



<p>-¿Puedo, mi señor?- preguntó todavía sin entender que era libre de hacer lo que quisiera.</p>



<p>-Puedes y debes- contesté clavando mi estoque hasta el fondo de su coño.</p>



<p>El berrido que pegó al sentirse llena fue el banderazo de salida que me permitió lanzarme al galope, acuchillando una y otra vez su diminuta anatomía mientras la treintañera devoraba la novedad que para ella suponía la femineidad de una mujer.</p>



<p>-María, ¡no sabes que lengua tiene esta cabrona!- enamorada con su desempeño, chilló la pelirroja: -¡Se mete por todas partes! ¡Es la leche!</p>



<p>El piropo que escuchó la hizo involucrarse con pasión y mientras su interior estaba siendo martilleado por mi trabuco, sus lametazos se extendieron más allá del coño de Elisa y llegaron hasta su ojete. Al meterlo brevemente, descubrió lo mucho que le gustaba su sabor ácido y presa de lujuria, gritó:</p>



<p>-Zorra, date la vuelta para que me coma tu puto culo.</p>



<p>Para su sorpresa no fue la pelirroja la que le puso el trasero en la boca, sino mi prima.</p>



<p>-Cómete el mío.</p>



<p>Con un coño y un culo a su merced, se decidió por ambos y alternando entre uno y otro consiguió que las dos mujeres se corrieran casi al unísono. Tras derrotarlas y por qué no decirlo humillarlas, giró la cara hacia mí:</p>



<p>-Mi señor, ya que ellas no han podido, hágame usted sentir su puta.</p>



<p>No tuvo que insistir e intuyendo que me pedía sexo duro, descargué un azote sobre su nalga derecha. La violenta caricia era lo que necesitaba y llorando de alegría, me juró amor eterno mientras imploraba que la repitiera en su otro cachete. Cambiando de glúteo con cada nalgada, marqué el ritmo con el que quería que se moviese y por muy rápido que le di, en ningún momento perdió el compás hasta que ya agotado le informé que me corría.&nbsp; Nada más decírselo y antes de que pudiera llenar su interior con mi esperma, su diminuto cuerpo colapsó y cayendo sobre las sábanas, rogó que la inseminara mientras el cálido geiser de su coño volvía a emerger.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/239/53690760/53690760_012_ba7f.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Por la postura, todo su flujo cayó en mis muslos y eso lejos de repelerme, me enervó y tomándola de la melena, forcé cruelmente su espalda mientras me corría.</p>



<p>-Por fin, alguien comprende cómo debe tratarme- sollozó antes de caer desmayada de tanto placer.</p>



<p>Mis últimas detonaciones cayeron en su interior con ella ya sin sentido y sabiendo que no tardaría en recuperar la conciencia, pregunté a mis mujeres qué les parecía la chavala. Riendo, contestaron las cabronas:</p>



<p>-Pablo, con un poco de experiencia y bien dirigida, no creo que te vayamos a necesitar. Con ella, tendremos suficiente para satisfacer nuestras necesidades.</p>



<p>Cuando ya estaba a punto de mandarlas a tomar por culo, escuché a la pequeña hablar en mi favor:</p>



<p>-Mi señor, puede que ellas no lo necesiten. Pero su fiel putilla no podría vivir lejos de usted.</p>



<p>Agradeciendo su apoyo, la besé mientras elevaba el dedo índice hacia la pelirroja y mi prima&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">26</h1>



<p>Después de la tormenta siempre llega la calma. Tras una noche de pasión donde pusimos al límite nuestras fuerzas, nos despertamos agotados y a ninguno de los cuatro quisimos castigar nuestras adoloridas anatomías con un nuevo combate cuerpo a cuerpo. Por eso, al terminar de y Patricia nos rogó que alguien la acercara a la empresa para seguir con la auditoria, no solo me ofrecí a llevarla sino que previendo que ella y su grupo me podrían llegar a necesitar, informé a mi prima y a Elisa que me iba a quedar con ella. Supe que ambas la habían aceptado cuando comprobé que sus celos habían desaparecido y acercándose hasta la puerta, nos despidieron con un beso.</p>



<p>La ternura con las que trataron a la auditora mientras le decían que al salir de trabajar dejara el hotel y se instalara en la casa, me confirmó ese extremo. Lo que reconozco que no fui capaz de prever fue la reacción de la pequeñaja y es que mientras se sentaba en el asiento del copiloto, se echó a llorar. Impactado por sus sollozos, le pregunté qué pasaba y entonces reteniendo brevemente su llanto, me informó que jamás se hubiese imaginado al llegar a Lanzarote que en vez de un cliente iba a encontrar un hogar.</p>



<p>-Ni yo que tu jefe me iba a mandar una zorrita tan dispuesta- respondí mientras encendía el coche que nos había prestado la pelirroja.</p>



<p>No habíamos salido del jardín cuando vi que Isabel y Ricardo llegaban en un taxi. Al bajar la ventanilla para saludarlos, observé que la morenita venía llorando y que el hombretón tampoco le iba a la zaga. Al verlo, quise quedarme con ellos, pero entonces me pidieron que me marchara porque tenían mucho que pensar. Asumiendo que quizás su experiencia con la pareja no había salido cómo ellos anticiparon, decidí darles su espacio y saliendo a la avenida, me dirigí a la inmobiliaria.</p>



<p>Ya en ella, me llevé una alegría cuando los ayudantes de Patricia nos informaron que creían haber encontrado todo lo que habían ido a buscar y que el monto de lo defraudado no superaba los treinta millones de euros. Si alguien se pregunta por qué esa noticia me contentó, es sencillo:</p>



<p>La empresa de los hermanos era capaz de soportar ese quebranto, ¡pero no mucho más!</p>



<p>&nbsp;&nbsp;Con ello en mente, pregunté a su jefa cuanto tiempo tardaría en dar un informe provisional con el que Ricardo en el papel de presidente pudiera usar para elaborar la denuncia contra los culpables.</p>



<p>-Si me ayudas, un par de horas- contestó más necesitada de compañía que otra cosa, esa maravillosa criatura.</p>



<p>Sentándome frente a ella, fungí durante ese tiempo como su secretario sin quejarme cuando me mandaba buscar un dato o con los ovarios bien puestos me ordenaba hacer una fotocopia de un documento. Lo curioso fue la cara de satisfacción que sentía al verme obedecer e intrigado, llegó el momento que no pude contener la curiosidad y pregunté qué era lo que le pasaba.</p>



<p>-Si quieres saberlo, levanta tu culo y cierra la puerta- elevando el tono de su voz, respondió.&nbsp;</p>



<p>Descojonado con el modo tan autoritario con el que me lo ordenó, no dudé en mover mis posaderas y de un portazo cerrarla. Volviendo a la silla, alcé las cejas:</p>



<p>-¿Y?</p>



<p>Desabrochando lentamente uno de los botones de su camisa, contestó:</p>



<p>-A esta bella e inteligente sumisa le pone cachonda cuando su dueño, un cabrón malo y pervertido, le obedece.</p>



<p>Acercándome a ella, metí las manos en su escote antes de replicar:</p>



<p>-Y a tu amoroso y tierno amo, que seas tan zorra de pedirme que te follara mientras tu gente está al otro lado de la puerta.</p>



<p>Pegando un gemido al sentir mis yemas pellizcando uno de sus pezones, sollozó:</p>



<p>-Todavía no se lo he pedido.</p>



<p>-¿Y a qué esperas?- reí incrementando su turbación, izandola de su asiento mientras le levantaba la falda.</p>



<p>.-Upps, ¡se me había olvidado que no llevo bragas!&#8211;&nbsp; exclamó muerta de risa al ver mi cara.</p>



<p>Soltando una carcajada, la besé y ya me disponía a poseerla en mitad del despacho cuando escuchamos que alguien tocaba antes de entrar.</p>



<p>Apenas le dio tiempo de acomodarse la ropa antes de que Pedro, uno de sus ayudantes nos informara que un tal Ignacio Cifuentes quería verme. Confieso que me extrañó que fuera a mí con quien quisiera hablar, pero asumiendo que ese hombre pensaba que yo era el culpable de que los hermanos hubiesen descubierto los malos manejos, me senté en la silla del que había sido su despacho y haciendo como si para entonces ya fuera mío, respondí al auditor que lo acompañara hasta allí.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/239/53690760/53690760_013_fa1c.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Mientras llegaba, Patricia subrayo en rojo los veintinueve millones seiscientos mil euros que habían encontrado y añadiendo otros tres en virtud de los intereses se los sumó y tras obtener trienta y dos millones seiscientos, escribió a su lado en mayúsculas, CIFRA INICIAL A DEMANDAR. No pude más que reírme y dejándolo claramente a la vista, recibí al primo de los hermanos, poniendo geta de cabreado. El imbécil empalideció al ver a la mujer que se había atrevido a atosigar de pie con su mano en mi hombre, demostrando que formábamos un equipo.</p>



<p>Ignacio mismo fue quien nos informó que había hablado con alguien de KPMG Madrid para pedir referencias de la auditora cuando muy molesto me preguntó desde cuando conocía a la jefa de Back Office de la firma.</p>



<p>Fue la propia Patricia la que le contestó con otra pregunta:</p>



<p>-¿Quiere la realidad o la que sostendría en un juicio?</p>



<p>-Ambas- gruñó claramente cabreado por esa irónica respuesta.</p>



<p>Soltando una carcajada, la experta replicó:</p>



<p>-Ante un juez, diría que desde que fui contratada para llevar a cabo esta auditoría, pero cómo es algo que jamás podrá demostrar en confianza le voy a decir la verdad: ¡soy la amante de Pablo y de Elisa desde hace dos años!</p>



<p>La indignación del sujeto fue algo digno de haber sido grabada y más todavía cuando descojonándose de él se lo demostró forzando mi boca con su lengua. Comprendiendo que, si era así, no solo no iba a poder dividirnos, sino que el informe de auditoría que hiciera iba a ser totalmente proclive a los intereses de Ricardo y de su hermana, se avino a negociar.</p>



<p>-¿Cuánto nos ofrece para dar por zanjado este penoso asunto?</p>



<p>Mirando de reojo, la cantidad que resaltaba en el papel que tenía en frente, respondió:</p>



<p>-Estaríamos dispuestos a abonar treinta millones en este acto siempre que se comprometan a no demandar.</p>



<p>Siendo algo corto su ofrecimiento, comprendí que se debía aceptar por el bien de la compañía. Como yo no tenía poder alguno y debían ser alguno de los hermanos los que firmaran, llamé al gigantón.</p>



<p>Por desgracia, Ricardo no contestó. Ya estaba buscando una excusa para postergar la respuesta, no fueran a ponerse nerviosos y en vez de pagar lo defraudado, cogieran el dinero y huyeran cuando de improviso apareció la pelirroja por la oficina.</p>



<p>-Elisa, ¿podemos hablar un minuto?- le dije nada más entrar por la puerta.</p>



<p>Al contestar que sí, me fui con ella a otro despacho donde le informé tanto de la oferta como el peligro que correrían de no aceptar. La chavala que no era tonta comprendió mis temores y tras asegurarse de lo que yo haría en su caso, no contestó y dejándome con la palabra en la boca volvió donde su primo. Una vez allí, le soltó un guantazo para a continuación decir que firmaría ese compromiso en el momento en que desde el banco le informaran que el dinero estaba en sus cuentas.</p>



<p>Lleno de ira, Ignacio sacó su portátil y metiéndose en la web donde su padre y él tenían los fondos, los transfirió.</p>



<p>-Revisa tu cuenta y firma una puta vez, ¡zorra!</p>



<p>Pacientemente esperamos a recibir la cantidad acordada para que Elisa rubricara el documento.&nbsp; Entonces y solo entonces, dejé que la ira con la que recibí el insulto que había lanzado ese cretino y de un puñetazo en toda su jeta lo mandé directamente al suelo. Lo que jamás me imaginé que vengando esa afrenta y el modo en que había abusado de ella, tomando impulso, Patricia aprovechara para regalarle además una patada en los genitales.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/239/53690760/53690760_016_3693.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Como no podía ser de otra forma, no esperé a que esa nenaza dejara de llorar para echarlo de la oficina, avisándole que no se le ocurriera volver porque de hacerlo lo mataba. Tal y como preví, Ignacio se marchó de allí en silencio mientras oía que humillándolo aún más su prima le amenazaba con mandar a Ricardo a sodomizarlo.</p>



<p>Ya sin él, me giré y abrazando tanto a mi prometida como a la pequeñaja, les pregunté dónde íbamos a celebrarlo. Demostrando su ninfomanía, Patricia respondió muerta de risa:</p>



<p>-No hay mejor sitio que en la cama de mis amos.</p>



<p>Elisa aceptando de inmediato, le soltó un sonoro azote a modo de anticipo y mientras los empleados de la empresa y los auditores nos observaban alucinados, cogimos la puerta y nos marchamos directamente al chalet.</p>



<p>Lo cierto es que nunca llegamos porque ya estábamos llegando cuando vía telefónica Isabel nos informó de que en nuestra ausencia habían aparecido por la casa cinco de los amantes despechados de Ricardo y le habían dado una paliza.</p>



<p>-¿Está bien?- horrorizada quiso saber su hermana.</p>



<p>Para entonces, mi prima había tomado el teléfono y le dijo que, aunque no corría peligro, estaba en el “Jose Molina”. Dando un volantazo, Elisa cambio de rumbo y saltándose todos los semáforos que hallamos en el camino, al cabo de diez minutos aparcó frente a ese hospital y sin siquiera apagar el coche, salió corriendo a ver a su hermano.</p>



<p>Comprendiendo sus prisas, me ocupé de cerrarlo y de la mano de Patricia, fui a interesarme por el herido. Nuevamente, no llegamos a entrar en su habitación al interceptarnos antes Isabel y Maria. Viendo la tristeza de su semblante, me temí lo peor y horrorizado pregunté si Ricardo había muerto.</p>



<p>-No es eso, pero tenemos que hablar- contestó mi prima y pidiendo a Patricia que nos dejara, me llevaron a la cafetería del lugar.</p>



<p>No entendiendo nada, me senté en la mesa y aguardé a que esclarecieran los motivos de su tristeza. Echándose la culpa, Isabel me comentó que no solo que la pasada noche había descubierto que prefería ser dominante a sumisa, sino que hablando con Ricardo habían llegado a la conclusión que debían intentar vivir los tres juntos.</p>



<p>-¿Los tres?- pregunté sin entender todavía el alcance de sus palabras.</p>



<p>-Yo voy en el lote- llorando sin ser capaz de sostenerme la mirada, contestó María.</p>



<p>Mi mundo se derrumbó al oírla y con las misma lagrimas que recorrían sus mejillas, quise saber si había dejado de quererme.</p>



<p>-Sigo amándote, pero lo nuestro es imposible y mi lugar está junto al padre de nuestro hijo.</p>



<p>Comprendiendo su angustia, me negué a aceptar esa solución. Pero negándose en banda, la lacónica respuesta de mi prima fue:</p>



<p>-Para nuestro hijo, su padre es Ricardo y tú solo su tío. ¡Júramelo!</p>



<p>Su determinación me hizo plegar alas y forzando una sonrisa, le pedí que al menos me dejara ser el padrino. Lanzándose a mis brazos, me besó por última vez. Supe que Ricardo debía haber informado a su hermana, cuando al terminar ese interminable y doloroso beso, Elisa y Patricia me tomaron del brazo y me sacaron del hospital para que pudiese llorar en sus brazos.</p>



<p>Destrozando dejé salir mi angustia durante mas de una hora en el interior del coche hasta que, sabiendo que era lo mejor, decidí aceptar la imposición de mi prima y secándome las lágrimas, les comenté que aún no habíamos celebrado el acuerdo que daría viabilidad a la inmobiliaria.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Tienes razón- Elisa contestó y haciendo rugir los caballos del Maseratti, nos llevó al restaurant donde la había conocido.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al llegar descubrí que habían sustituido al maître y que en su puesto habían nombrado a una mujer de raza negra guapísima, dotada además de unas tetas y un culo de fantasía. Involuntariamente no pude más que comerme con la mirada mientras saludaba a la pelirroja. Viendo su complicidad, esperé a que nos tomara la comanda y nos dejara solos, para preguntar a Elisa quien era esa belleza.</p>



<p>-¿Luisa? ¿No me digas que te gusta? &#8211; contestó.</p>



<p>Al reconocer que no me importaría tener un encontronazo con ella, riendo me informó que eso mismo le había dicho ella al verla entrar de mi brazo y del de Patricia.</p>



<p>-Esa zorra, además de estar buena&#8230; ¡es bisexual!- añadió riéndose al ver mi cara.</p>



<p>Lo que Elisa nunca previó es que Patricia tomara al vuelo esa información y colorada, le pidiera saber qué tenía qué hacer para seducirla.</p>



<p>-¿Tú también me quieres abandonar?- protesté más que enfadado.</p>



<p>Posando su mano sobre la mía, me tranquilizó:</p>



<p>-Nunca podría abandonar a mis dueños. Lo decía para adelantar lo inevitable.</p>



<p>-¿Qué es lo inevitable?- desde su silla, preguntó la pelirroja.</p>



<p>A carcajada limpia, la impúdica criatura contestó:</p>



<p>-¡Qué esa diosa pase a formar parte de nuestra familia!&#8230;</p>



<p>FIN</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/239/53690760/53690760_011_69af.jpg" alt="" width="760" height="507"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;De vuelta al pueblo a casa con mi prima hermana 10&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Dec 2025 09:37:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[trios]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[Esa tarde me resultó imposible hablar con los hermanos sobre la auditoría ya que Hans y Mario se negaron a dejarnos solos. Tan impresionados estaban con que les hubiese gustado que mi sumisa hubiese tomado el mando, que se pasaron conversando con Ricardo sobre cómo habían conseguido conciliar ser homosexual con dejarse dominar por una mujer. Curiosamente, esa preocupación era compartida por Isabel, ya que para ella había sido también una experiencia perturbadora. -Pablo, no entiendo lo que me ha ocurrido. Estaba tan a gusto entre ellos que vi lógico ordenarles cómo debían satisfacerme. Comprendiendo su extrañeza, la senté en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Esa tarde me resultó imposible hablar con los hermanos sobre la auditoría ya que Hans y Mario se negaron a dejarnos solos. Tan impresionados estaban con que les hubiese gustado que mi sumisa hubiese tomado el mando, que se pasaron conversando con Ricardo sobre cómo habían conseguido conciliar ser homosexual con dejarse dominar por una mujer. Curiosamente, esa preocupación era compartida por Isabel, ya que para ella había sido también una experiencia perturbadora.</p>



<p>-Pablo, no entiendo lo que me ha ocurrido. Estaba tan a gusto entre ellos que vi lógico ordenarles cómo debían satisfacerme.</p>



<p>Comprendiendo su extrañeza, la senté en mis rodillas.</p>



<p>-No es tan raro. Tú misma sabes que antes de unirte a nosotros María y yo alternábamos nuestras funciones. Me encantaba ser tanto el dominante de la relación, como su sumiso. Ambas facetas tienen su punto y me alegra que lo hayas descubierto.</p>



<p>Pensando en mis palabras, sollozó:</p>



<p>-Pero con vosotros no me pasa. Cuando estoy a vuestro lado solo puedo pensar en obedeceros.</p>



<p>-Princesa, si te gusta lo que has sentido, sigue explorándolo. Tanto tu ama como yo, deseamos que seas feliz y no queremos que te sientas cortada. Te aconsejo investigar lo que sientes cuando los dominas.</p>



<p>María, que hasta entonces se había mantenido callada, añadió:</p>



<p>-Si quieres, hablo con ellos para que esta noche la pases en su casa.</p>



<p>Pensando qué contestar durante poco más de un minuto, respondió:</p>



<p>-No hace falta. Si quiero ser su dueña debo demostrarles quien manda.</p>



<p>Tras lo cual y sin encomendarse a nadie, se acercó a los hombretones y les informó que los cuatro iban a quedarse en casa de la pareja hasta el día siguiente. Ricardo miró a su prometida pidiendo permiso, pero entonces cruzándole la cara con un tortazo la morenita le prohibió mirar a otra mientras ella estuviese presente.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/324/33330773/33330773_002_cc75.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-No quiero tener que volver a usar la fusta en tu trasero. Así que despídete y vete saliendo.</p>



<p>Para sorpresa de todos, los amigos del gigantón poniéndose del lado de la pequeña le urgieron a darse prisa si no quería que lo cayeran a golpes.</p>



<p>-¿Seríais capaces de atacarme?- preguntó alucinado.</p>



<p>-Si esta criatura con su tamaño ha sido capaz de darnos tanto placer nada más conocernos, ¿te imaginas lo que podrá hacer cuando tome confianza? -comentó Mario explicando los motivos de su traición.</p>



<p>-Solo por esto, permitiré que seas el primero en lamer mis pies- ejerciendo el poder que ellos mismo le habían dado, Isabel lo premió.</p>



<p>El suspiro del africano fue lo suficientemente elocuente de lo mucho que le apetecía ser quien sumergiera los dedos de la chiquilla en la boca, pero lo que me dejó de piedra realmente fue cuando Ricardo protestó que no era justo porque el solo estaba dando su lugar a María.</p>



<p>-Tienes razón, no he sido justa- y dirigiéndose a Hans, le preguntó que parte de su cuerpo le apetecía poseer en cuanto llegaran a su casa.</p>



<p>-Su culo, mi señora. Me muero por usarlo- contestó el alemanote ilusionado.</p>



<p>-Será tuyo mientras este perro se conforma con lamer mi coño.</p>



<p>Por increíble que parezca, bajo el pantalón de Ricardo emergió una gran erección al saber que no lo iba a dejar al margen y mientras su hermana se partía de risa, humildemente agradeció a la morenita que le permitiera hundir la lengua en tan preciada posesión.</p>



<p>Viéndoles partir, mi prima se me acercó y con una sonrisa en los labios, suspiró:</p>



<p>-Temo que nos hemos quedado sin sumisa.</p>



<p>Desternillado, atraje de la cintura a la pelirroja:</p>



<p>-Te equivocas, seguimos teniendo a esta zorrita.</p>



<p>Elisa restregando su sexo contra mi pierna replicó:</p>



<p>-Eso es algo que debemos hablar, pero de primeras creo que no me importaría cumplir esa función&#8230; si con ello consigo que me embaraces y así heredar.</p>



<p>-Me quieres por “tu dinero”- me hice el ofendido.</p>



<p>-Por mi dinero y las tetas de tu prima- contestó.</p>



<p>La carcajada de Maria resonó en la habitación mientras preguntaba dónde la íbamos a llevar a cenar&#8230;</p>



<p>Estábamos a punto de salir hacia Lilium, un restaurante de comida canaria, cuando mi teléfono comenzó a sonar. Sin apetecerme contestar, miré a ver quién me llamaba. Al ser Patricia, la auditora de KPMG, decidí atender la llamada y preguntar qué quería. La treintañera estaba histérica y por eso tardé en entender que entre balbuceos me estaba informando que, al salir de la empresa que estaba auditando, había tenido un altercado con uno de los primos de los dueños. Por la descripción del sujeto que la había acosado con preguntas sobre su trabajo comprendí que había sido Ignacio, el anterior director financiero de la firma.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Tranquila. Ladra mucho, pero es inofensivo- comenté tratando de quitar hierro al asunto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mis intentos de tranquilizarla no sirvieron de nada y viéndola cada vez más nerviosa, decidí ir por ella para que cenara con nosotros. Cuando Elisa mostró su cabreo, no me cupo duda de que su enfado venía motivado por los celos más que por los actos de su familiar y por ello insistí en que me acompañaran las dos. Aunque María no veía la razón de que nos desplazáramos todos, aceptó y cogiendo su bolso, nos azuzó a marchar. Aprovechando que Ricardo e Isabel se habían marchado en el coche de la pareja, tomamos prestado el Maserati al ser de cinco plazas para recogerla. De forma que eran cerca de las nueve cuando nos reunimos con ella en su hotel.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/324/33330773/33330773_004_fd46.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>La media hora que tardamos no había menguado su histerismo y por eso lo primero que dijo es que iba a presentar su renuncia al jefe.</p>



<p>-¿Tan pesado se puso mi primo?- Elisa preguntó tomando su mano.</p>



<p>El cambio de actitud de la pelirroja no me pasó inadvertido y dejando a ella el peso de la conversación, María y yo nos mantuvimos en silencio mientras oíamos contestar a Patricia:</p>



<p>-Ese imbécil llegó a zarandearme cuando me negué a informarle de mis avances.</p>



<p>Indignado con el comportamiento de Ignacio, me quedé pensando que su estado era lógico ya que, sin ser un tipo demasiado alto, tenía suficiente envergadura para que la auditora se sintiera intimidada al no superar el metro sesenta. Su minúsculo tamaño quedó de manifiesto cuando Elisa la envolvió entre sus brazos mientras la consolaba. Ese abrazo sirvió para que la imprevista enemistad entre ambas se disolviera y prueba de ello fue que necesitada de apoyo Patricia se echó a llorar sin soltarla.</p>



<p>Sonriendo, mi prima susurró en mi oído:</p>



<p>-¿Te has fijado?&#8230; ¡apenas le llega a la mejilla! ¡Es una muñequita!</p>



<p>Algo en su tono me alertó que, considerando perdida a Isabel, veía en esa treintañera su posible sustituta y sabiendo que no deberíamos traspasar los límites de lo laboral para que su trabajo fuera imparcial, le pedí que se abstuviera de confraternizar con ella.</p>



<p>-No me lo digas a mí sino a la zorra de tu prometida.</p>



<p>Supe de lo que hablaba al girarme y ver que Elisa la llevaba de la mano hacia el coche.</p>



<p>«Solo está siendo cariñosa con alguien que lo necesita», pensé no muy seguro cuando se sentaron juntas en el asiento de atrás.</p>



<p>&nbsp;Sin otra opción que conducir yo, encendí el motor y tomando la avenida Olof Palme, me dirigí hacia el centro comercial donde habíamos reservado la mesa. Al aparcar mis temores se incrementaron cuando comprobé que las dos mujeres salían y se tomaban de la cintura al dirigirnos al restaurante.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Tengo que hablar con Elisa», me dije mientras inconscientemente me fijaba en el trasero de su acompañante.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La forma del culito que se podía intuir bajo su falda no me resultó indiferente y por primera vez, me dije que lo importante eran las pruebas del desfalco y no tanto la autora del informe. Ya que llegado el caso de ver comprometida su parcialidad, éste podía ser firmado por otra persona del equipo. Mi prima que era la persona que mejor me conocía advirtió el deseo de mi mirada y muerta de risa, bajó el volumen de su voz, al decir que a ella también le apetecía dar un mordisco en esa preciosidad.</p>



<p>&#8211; ¡Ni se te ocurra!- respondí sin revelarle que era lo mismo que había pensado al contemplar la sensualidad de ese pandero: -Tenemos que ser prudentes, no se vaya a asustar y nos deje tirados con la auditoría.</p>



<p>Ya en la mesa, no pude decir nada cuando María insistió en que Patricia se sentara entre ellas dos para no alertar a nuestra acompañante de las intenciones que sin lugar a duda motivaban esa elección. Como la auditora no vio nada raro en tener a Elisa a su izquierda y a mi prima a su derecha, no dije nada y llamando al camarero, pedí una botella de rioja mientras ordenábamos la cena.</p>



<p>Al darse cuenta de que no había siquiera abierto la carta, Elisa sugirió a Patricia que pidiera por ella.</p>



<p>-Por favor- suspiró a punto de volverse a echar a llorar.</p>



<p>Desde mi silla, me quedé aterrorizado al advertir que la castaña miraba con adoración a mi prometida.</p>



<p>«No puede ser tan loca de querer seducirla», me dije notando la sonrisa de la pelirroja al oír que esa mujer le cedía la responsabilidad de elegir su cena.</p>



<p>Me quedó claro que así iba a ser cuando el empleado rellenó nuestras copas y tomando la suya, Elisa brindó con ella:</p>



<p>-Por el inicio de una amistad o algo más.</p>



<p>Lo que nunca me esperé fue que Patricia se pusiera roja al oírlo y menos que casi balbuceando respondiese:</p>



<p>-Por el algo más.</p>



<p>Asumiendo que, a pesar de su vergüenza, esa monada estaba abriendo la puerta al coqueteo de mi prometida, quise cambiar de tema y pregunté si ya conocía Arrecife.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/324/33330773/33330773_005_3715.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Vine hace un año con un antiguo novio.</p>



<p>La cabrona de mi prima vio la oportunidad de intervenir y valiéndose de su respuesta, quiso saber si había reemplazado a ese ex.</p>



<p>-No he salido con nadie desde que me dejó- confiada, contestó.</p>



<p>Mientras la tristeza de su tono me alertaba que todavía no lo había superado, a María le hizo saber que estaba libre y usándolo a su favor, comentó que la mayoría de los hombres no eran capaces de comprometerse con una mujer:</p>



<p>-Menos mal que Pablo, no es así. ¿Verdad querida?- dirigiéndose a Elisa añadió.</p>



<p>-Si no fuera así, nunca hubiésemos aceptado estar con él- respondió la aludida.</p>



<p>Abriendo de par en par los ojos, Patricia no pudo permanecer callada y medio escandalizada, quiso que le aclarara la relación que manteníamos.</p>



<p>-Aunque para cumplir con unos tramites Pablo y yo nos vamos a casar, los cierto es que somos partidarios del poliamor y los tres estamos juntos- contestó obviando el tema de Isabel y su hermano.</p>



<p>&nbsp;Durante unos segundos, se quedó digiriendo su respuesta hasta que enfadada pidió que la dejara de tomar el pelo.</p>



<p>-No te ha mentido. Para mí, Elisa es mi mujer- interviniendo matizó María mientras levantándose de la silla, besaba a la pelirroja en los labios.</p>



<p>-¿Y tú qué opinas?- me preguntó sin llegárselo a creer a pesar de haberlo visto.</p>



<p>Con pasmosa lentitud bebí un sorbo de vino, antes de responder:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -La vida es más hermosa cuando existe amor.</p>



<p>&nbsp;La cursilada de mi respuesta le hizo reír y cogiendo su copa, se la terminó de un trago para a continuación comentar que debíamos considerar que la suya debía ser horrible al no tener pareja.</p>



<p>-Nada tuyo puede ser horrible. Eres una monada- tomando su mano, replicó mi prometida.</p>



<p>Al sentir que ese piropo escondía una oferta, la treintañera enmudeció mientras bajo su blusa emergía dos elocuentes montículos. Satisfecha al reparar en el tamaño de sus pezones, la pelirroja no siguió presionando y coincidiendo con la llegada del primer plato, la soltó. &nbsp;Desde mi sitio, creí intuir el desamparo de Patricia y señalando las croquetas de plátano y chorizo que nos habían puesto como uno de los entrantes, le pedí que las probara sin saber que la hija de puta de mi prima se le iba a adelantar y que tomando una con los dedos, se la iba a dar directamente en la boca.</p>



<p>La auditora nos sorprendió abriéndola y tomando con los dientes la mitad, dejó la otra porción para María. La sensualidad de la escena se incrementó cuando imitándola, Patricia cogió otra y la puso a disposición de Elisa. Como si fuera una ronda, mi prometida hizo lo mismo que ella y tomando una tercera, la acercó a mi boca. Al morderla, me di cuenta de que la mujer no perdía detalle y añadiendo más presión, en vez de darle la cuarta a María con los dedos, se la acerqué entre mis labios. Mi prima entendió mis intenciones y besándome la recogió sonriendo. El suspiro que brotó de nuestra invitada al ver el beso la convenció de repetir mi gesto con el siguiente aperitivo y tomando entre los dientes un rollito de carpaccio de atún, se lo dio. La auditora dudó si aceptarla.</p>



<p>Cuando ya creíamos que se iba a echar atrás, riendo no solo recogió el bocado, sino que añadiendo más morbo al tema mordió los labios de María. La cabrona de la rubia no hizo ascos a semejante atrevimiento y olvidándose de que estábamos en un lugar público, aprovechó para acariciarle un pecho mientras hundía la lengua en su boca.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No pude más que sonreír al ver la pasión con la que se besaban y llamándolas al orden, les pedí que dejaran algo para después de cenar. Asustada quizás por lo que había hecho, Patricia se puso como un tomate mirándome:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Lo siento&#8230; me dejé llevar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La carcajada de Elisa rompió el silencio y uniéndose a sus risas, la auditora se quejó diciendo que, si llega a saber que terminaría acostándose con los clientes, nunca hubiese aceptado hacer la auditoria. Al ver mi cara, añadió con picardía:</p>



<p>-¿Acaso me vais a dejar dormir sola?</p>



<p>-Por supuesto&#8230; ¡que no!- escuché a mi prometida contestar.</p>



<h1 class="wp-block-heading">24</h1>



<p>Cuando tras pagar la cuenta, comenté que comentar si seguíamos en casa, vi que Patricia palidecía. Pensando que debía darle la ocasión de negarse, la tomé del brazo y me la llevé a un rincón del local mientras nuestras acompañantes pasaban al baño. Al plantearle que no tenía por qué acompañarnos, se echó a llorar diciendo que antes de ir tenía que saber algo de ella.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/324/33330773/33330773_006_197c.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Mientras no seas un hombre disfrazado de mujer, nada de lo que me digas tiene importancia- contesté pegándome a ella.</p>



<p>-No es eso- respondió mientras me demostraba su sexo restregándolo contra mi entrepierna: -Es que nunca he estado con una mujer y menos con dos.</p>



<p>La sinceridad de esa monada me caló hondo y para evitar que se sintiera forzada, respondí que no tenía que hacer nada que no le apeteciera.</p>



<p>-Me excita la idea de estar con los tres, pero me da miedo- insistió sin dejar de frotarse en mí.</p>



<p>Admitiendo sus reservas, le pedí que nos acompañara prometiéndole que, de sentirse incómoda en algún momento, la llevaría personalmente a su hotel.</p>



<p>-¿Me lo juras?- preguntó esperanzada.</p>



<p>-Aunque mis esposas sean unas zorras, ¡yo soy un caballero!- exclamé sellando mi promesa con un beso.</p>



<p>Al sentir mis labios, sus reservas se disolvieron como un azucarillo en el café y gimiendo de deseo, me rogó que hablara con María y Elisa para que fueran dulces con ella.</p>



<p>-No te preocupes, sé que lo serán- respondí no muy seguro de tal afirmación al conocer lo pervertidas que podían llegar a ser esa dos una vez puestas en faena.</p>



<p>Desgraciadamente mis temores no tardaron en hacerse realidad. Cuando salieron del servicio y nos vieron abrazados, no tuvieron recato alguno en afirmar ambas las ganas que tenían de sumergir sus lenguas en el coño de la mujer.</p>



<p>-No me hagáis castigaros y que lo primero que Patricia vea sea vuestros culos rojos- comenté a modo de advertencia.</p>



<p>Por extraño que parezca la más afectada por mi exabrupto fue la treintañera, que viendo que mis dos mujeres bajaban la cabeza intentó defenderlas diciendo que no tenían culpa de que ella fuese tan boba y que, si tenía que reprender a alguien, era a ella.</p>



<p>&nbsp;-Lo tendré en cuenta- respondí e intrigado el verdadero significado de sus palabras, acaricié por primera vez su trasero mientras añadía: -pero no creo que sea necesario que tenga que darte una tunda.</p>



<p>El sollozo que provocó mi amenaza me avisó de que quizás María no se había equivocado al verla como la sustituta de Isabel y tomándola de la cintura, la llevé al coche mientras a mi espalda me llegaban los cuchicheos de mis señoras. No tuve que esforzarme para comprender que se habían dado cuenta de la reacción de la Patricia y valiéndome de ello, las exigí de malos modos que se sentaran detrás dejando a la auditora a mi lado.</p>



<p>-Sus deseos son ordenes, mi adorado amo- contestó la rubia dotando a su respuesta de un servilismo que a nadie le pudo pasar inadvertido.</p>



<p>Supe que la treintañera había captado su entonación cuando ya sentada en su asiento esperó a que le dijera que se abrochara el cinturón:</p>



<p>-Pensaba que usted iba a hacerlo- suspiró.</p>



<p>No pude más que reparar en que, si desde que la conocía me había tuteado, en ese momento se había dirigido a mí de usted y por ello, cogiendo el anclaje, yo mismo lo cerré premiando sus pezones con un roce de mis dedos.</p>



<p>-Gracias, mi señor- dijo confirmando su condición de sumisa mientras se mordía los labios.</p>



<p>Entusiasmado, quise también dejárselo claro a las que teníamos detrás y mientras encendía el Maserati les comenté:</p>



<p>-Quiero que esta noche miméis a esta cachorrita como se merece. No os admitiré ningún fallo.</p>



<p>Captando la razón que me había llevado a decírselo, Elisa respondió que no tendría motivo de queja y que la acogerían con cariño. De reojo, comprobé que la chavala involuntariamente había cerrado las piernas asumiendo la clase de “cariño” que le mostrarían. Sonriendo, no añadí nada más hasta llegar a la casa.</p>



<p>Ya en el salón y mientras nuestra anfitriona servía las bebidas, ordené a María que pusiera música y a Patricia que se sentara en mis rodillas. Obedeciendo de inmediato, aposentó su trasero sobre mis muslos. Teniéndola donde quería, vi que la pelirroja se acercaba con mi whisky y haciéndole una seña, la informé del modo que debía dármelo. Como alumna aventajada, comprendió y arrodillándose a mis pies, adoptó la postura de esclava mientras lo hacía entrega.</p>



<p>Sin necesidad de nada más, advertí que la auditora se revolvía incómoda y asumiendo que se estaba excitando, premié la fidelidad de mi prometida con un beso para acto seguido decirla que quería verla bailando con mi prima.</p>



<p>-¿Quiere que las acompañe?- preguntó aterrorizada cuando obedeciendo se pusieron a bailar pegadas.</p>



<p>-No, cachorrita. Tú solo mira- contesté con tono serio.</p>



<p>&nbsp;Para verlas mejor, cambió de posición y dándome la espalda, posó su trasero sobre mi entrepierna. Como eso era exactamente lo que le iba a pedir, no la reprendí y únicamente susurré en su oído qué era lo que pensaba de mis mujeres.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/324/33330773/33330773_008_b001.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Son bellísimas- suspiró sin perder detalle de la forma en que se estaban exhibiendo ante nosotros.</p>



<p>-¿Te apetece verlas desnudas?- insistí sintiendo que su calentura se incrementaba por momentos.</p>



<p>-Me encantaría verlas amándose- respondió totalmente avergonzada con su respuesta.</p>



<p>Complaciendo su deseo, pedí a mis esposas que se desnudaran. Nerviosa ante la perspectiva de verlas retozando, Patricia se bebió de golpe su copa y me pidió permiso para servirse otra mientras en los altavoces sonaba una bachata. Tras dárselo, corrió a ponérsela y en menos de un minuto, volvió a sentarse sobre mí.</p>



<p>-Bebe, pero no te emborraches- comenté mordiendo su oreja</p>



<p>El gemido con el que me respondió a ese tierno mordisco me hizo comprender que estaba bruta y más cuando instintivamente usó mi pene para restregarse su pandero.</p>



<p>-Quiero que observes y aprendas- insistí señalando a Maria que en ese momento estaba magreando el trasero de su pareja de baile.</p>



<p>Respondiendo a sus caricias, Elisa deslizó los tirantes de su rival dejando al descubierto sus pechos.</p>



<p>-¡Menudas tetas!- exclamó la treintañera al comprobar la belleza de los atributos que hasta entonces mi prima había tenido ocultos.</p>



<p>Tal como esperaba de ella, la rubia no hizo intento de tapárselos y luciendo una sonrisa, imitó a la pelirroja liberando su delantera.</p>



<p>Al ver a las dos mujeres semidesnudas, Patricia se removió sobre mí y variando su postura, no le importó sentir mi pene clavado entre sus nalgas. Es más, al notarlo, me regaló con un breve movimiento de caderas.</p>



<p>-Tranquila, llegará tu momento- respondí cogiéndola de la cintura.</p>



<p>Sintiéndose presa de mis manos, experimentó un pinchazo en su entrepierna mientras observaba que Elisa replicaba acercando la boca a uno de los pechos de mi prima.</p>



<p>-Dios- gimió viendo la ternura con la que se ponía a mamar de los cantaros de María y sin que se lo tuviese que ordenar, se vio pellizcando sus propias areolas.</p>



<p>Presionando su lujuria, en silencio, introduje una mano en su escote y tomando el lugar de sus dedos, fueron dos de los míos los que se pusieron a torturar su pezón mientras en la improvisada pista de baile la auditora veía que la rubia había tomado la iniciativa acariciando el sexo de su antagonista.</p>



<p>&nbsp;-Su prometida, ¡lo lleva totalmente rasurado!- exclamó al observar que mi prima estaba metiendo una yema entre esos pliegues desprovistos de pelo.</p>



<p>-¿Y tú?- pregunté para a continuación y sin darle oportunidad de negarse, usaba la mano libre para subirle la falda.</p>



<p>-También- recuperada de la sorpresa, contestó mientras abría las piernas para darme vía libre.</p>



<p>Gratificando su disposición, comprobé bajo su tanga que no mentía y mientras la empezaba a masturbar, le ordené que siguiese mirando. La calentura que para entonces corroía su interior le hizo obedecer mientras restregaba cada vez más rápido su pandero contra mi erección.</p>



<p>Ajenas a la forma en que estaba agasajando a nuestra invitada, mi prima siguió acariciando con sus yemas el clítoris de Elisa y ésta no tuvo reparo en contestar a su ataque, hundiendo la lengua entre los labios de su rival.</p>



<p>Al sentir el beso, María incrementó la velocidad de sus dedos sobre el botón rosado de la pelirroja mientras con la otra mano se apoderaba de su pezón.</p>



<p>-Zorra, ¡cómo me pones! &#8211; chilló la que estaba recibiendo esos estímulos mientras se deslizaba por su cuerpo.</p>



<p>No queriendo perder su ventaja, la rubia la imitó y sin que tuviese que sugerírselo, ambas terminaron tumbadas sobre la alfombra mientras Patricia no paraba de gemir totalmente entregada a lo que estaba viendo y sintiendo. Informado por sus gemidos de la cercanía de su orgasmo, dejé de masturbarla y sonriendo le pregunté si no le sobraba el top y la falda. Comprendiendo que más que una pregunta era una orden, se dio prisa en desnudarse y ya en ropa interior volvió a ocupar su lugar diciendo:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/324/33330773/33330773_011_fc41.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Gracias, hace mucho calor para ir vestida.</p>



<p>Despelotado al percatarme de que no se había quitado el sujetador y las bragas era para que yo lo hiciera. Por eso, llevé mis manos al cierre de su espalda y saqué sus pechos del encierro. Fue entonces cuando con picardía, tomó mis manos y llevándola a los recién liberados, me preguntó si me gustaban. Sin perder la compostura, los amasé con delicadeza durante unos segundos hasta que fue evidente que su calentura había retornado con mayor fuerza y prohibiéndole que su excitación culminara en un orgasmo, exigí que volviera a observar a mis mujeres.</p>



<p>-¡Están haciendo un sesenta y nueve!- chilló al comprobar que mientras se desnudaba la pareja se había incrementado el espectáculo y que en ese preciso instante estaban comiéndose una a la otra sobre la alfombra.</p>



<p>-¿Tan raro te resulta ver a dos mujeres amándose?- pregunté sabiendo su respuesta.</p>



<p>-Al contrario, ¡es maravilloso!- rugió impresionada al&nbsp; contemplar cómo disfrutaban sin cortapisas de su bisexualidad, mientras su hombre y una recién llegada lo atestiguaban.</p>



<p>&nbsp;Alucinada y sorprendida por lo que estaba experimentando, no retiró su mirada al ver cómo cada una de esas mujeres recogían entre sus dientes el clítoris de la otra.</p>



<p>-Su puta no va a tardar en correrse- gritó.</p>



<p>-¿Cuál de las dos?- pregunté.</p>



<p>-Yo, ¡joder! &#8211; contestó exteriorizando que su cuerpo ya no aguantaba más.</p>



<p>Teniendo a esa monada donde yo quería, desgarré sus bragas y dejándola desnuda, mostré mi extrañeza por qué se auto nombrara mi puta. Casi llorando, replicó:</p>



<p>-Sabe de sobra qué deseo.</p>



<p>Hurgando en la herida, me eché a reír respondiendo que debía ser muy corto y que no tenía idea de lo que hablaba.</p>



<p>-Quiero que me folle- ya con lágrimas en los ojos, sollozó.</p>



<p>-¿Sólo eso? ¿No quieres algo más?</p>



<p>&nbsp;Admitiendo sin reservas su verdadero deseo, lloró desconsolada:</p>



<p>-Quiero formar parte de su harén y que también me follen sus mujeres.</p>



<p>&nbsp;Premiando su esfuerzo por ser sincera, la atraje hacia mí y mordiendo sus labios con rudeza, respondí:</p>



<p>-Tu deseo se hará realidad en cuanto las que también serán tus putas terminen de amarse&#8230;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/324/33330773/33330773_007_61df.jpg" alt="" width="579" height="869"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;De vuelta al pueblo a casa con mi prima hermana 7&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Dec 2025 11:56:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[bisexual]]></category>
		<category><![CDATA[filial]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[trios]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[Como el Porsche era de dos plazas, la pelirroja cambió su coche con el del hermano y de esa manera, me vi nuevamente al mando del Maserati. Confieso que no me quejé. Tampoco hice mención alguna cuando las dos muchachas se sentaron en los asientos de atrás, y eso que ni siquiera aguardaron a que saliera de la urbanización para lanzarse una en brazos de la otra. Usando el retrovisor para espiarlas, sonreí al ver a Isabel sin camiseta.&#160; &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; -No sé cuál de la dos es más zorra- alzando la voz comenté al contemplar a Elisa devorándole las tetas [&#8230;]]]></description>
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<p>Como el Porsche era de dos plazas, la pelirroja cambió su coche con el del hermano y de esa manera, me vi nuevamente al mando del Maserati. Confieso que no me quejé. Tampoco hice mención alguna cuando las dos muchachas se sentaron en los asientos de atrás, y eso que ni siquiera aguardaron a que saliera de la urbanización para lanzarse una en brazos de la otra. Usando el retrovisor para espiarlas, sonreí al ver a Isabel sin camiseta.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -No sé cuál de la dos es más zorra- alzando la voz comenté al contemplar a Elisa devorándole las tetas como si no hubiese un mañana.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Soy yo- respondió mi sumisa mientras disfrutaba como una loca de las atenciones de mi prometida.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Si alguna se merece ese título no eres tú, sino yo. No puedo dejar de pensar en follar desde que os conozco &#8211; le corrigió en absoluta molesta la pelirroja.</p>



<p>Desternillado de risa intervine en esa cordial disputa proponiendo una competición. La morenita más habituada a mis pruebas preguntó qué debían hacer, pero sobre todo que premio obtendría la vencedora.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/355/40138876/40138876_031_d57a.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-La que consiga que la otra se corra más veces antes de llegar a nuestro destino, se habrá ganado el derecho a que me la tire en lo alto del volcán- repliqué creyendo que era algo justo.</p>



<p>Isabel también lo creyó y buscando con sus dedos bajo la falda de Elisa, se puso a masturbarla. Pero entonces sacando a la luz un carácter dominante que ni ella misma sabía tener, la ricachona le soltó una bofetada prohibiendo que la tocara a partir de entonces. Admitiendo su derrota, la sumisa se quedó paralizada mientras la mujer con la que me iba a casar terminaba de despojarla de la ropa.</p>



<p>-Ama, no es justo que se aproveche de mi condición- se quejó cuando la pelirroja la obligó a separar las rodillas exponiendo su vulva.</p>



<p>-La vida tampoco lo es y disfrutamos viviendo- contestó ésta agachándose entre sus piernas.</p>



<p>Al sentir la lengua de mi prometida hurgando entre los pliegues de su coño, pidió mi ayuda diciendo que su contrincante estaba haciendo trampas.</p>



<p>-Yo puse las reglas y según veo, Elisa no está quebrantando ninguna- comenté descojonado acelerando para no perder el coche donde iban mi prima y su hombretón.</p>



<p>Soltando una carcajada, la puñetera pelirroja ordenó a su víctima que se masturbara mientras ella le comía el chumino. Ante esa orden directa, Isabel nada pudo hacer y llevando las yemas hasta su clítoris, comenzó a tortúraselo diciendo:</p>



<p>-Mi señora no sabe lo rencorosa que puedo llegar a ser.</p>



<p>-Calla y solo habla cuando te vayas a correr para que pueda contar las veces que lo has hecho- hundiendo la lengua hasta el fondo, la que estaba ejerciendo de dominante replicó</p>



<p>Menos de cinco minutos después llegó a mis oídos el primero de los orgasmos de la morenita, la cual casi llorando pidió que al menos le dejara comerle el coño un poco.</p>



<p>-Si ahora mismo me declaras vencedora, lo tendrás todo para ti- replicó Elisa sintiendo que había ganado.</p>



<p>-Lo reconozco, Usted ha vencido.</p>



<p>Con el triunfo en la mano, mi prometida la tomó de la melena y la obligó a hundir la cara entre sus piernas mientras le decía que si no la satisfacía esa noche dormiría en el suelo. Incapaz de llevarle la contraria, Isabel se tomó en serio la orden y no solo lamió, mordisqueó y estrujó su clítoris, sino que, usando las manos, se dedicó a hurgar en su culo mientras decía lo bella era su dueña. Esos piropos unidos a la acción de su boca no tardaron en hacer llegar a la pelirroja, la cual sin importar la tapicería de su hermano con su extraña forma de correrse manchó no solo su asiento sino también el techo.</p>



<p>-Mi dueña tiene un geiser por chumino – susurró mi paisana mientras intentaba saciar su sed bebiendo entre los muslos de su oponente.</p>



<p>La pericia de mi paisana junto con su insistencia logró que Elisa uniera una sucesión de placenteros clímax impregnando con su aroma la totalidad del ambiente y tras media hora de viaje e innumerables orgasmos de mi prometida, llegamos al parking donde dejaríamos el coche.</p>



<p>Una vez ahí y nada más bajarse del coche, la pelirroja se colgó de mis brazos preguntando en qué volcán iba a follármela, pero entonces desde atrás Isabel comentó que era a ella a quien yo me iba a tirar y que como no era tan rencorosa no le importaría que su dueña la mirara siendo usada.</p>



<p>-Reconociste tu derrota y proclamaste que yo había ganado- escandalizada respondió la afectada.</p>



<p>Con su natural ternura, la sumisa respondió:</p>



<p>-No era yo quién debía hacerlo, sino Pablo y según mis cuentas mientras yo me he corrido una vez, usted lo ha hecho siete.</p>



<p>Despelotada al verse burlada, Elisa le juró que esa noche le haría sudar sangre. Sin alterarse, la morenita respondió que esperaría ilusionada su castigo colgándose de mi brazo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/355/40138876/40138876_056_fdcd.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Haciendo una turisteada, Isabel insistió en que contratáramos un paseo en camello para subir hasta las cumbres. Por eso me vi a lomos de esa máquina de tortura cuyos únicos partidarios son los beduinos y que no están pensados para las delicadas posaderas de un asturiano de pro. Sé que no fui el único que pensó igual ya que tras esos treinta minutos de castigo sobre humano, todos excepto la causante se quejaron de dolor de culo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Lo que os pasa es que estáis en pésima forma- se defendió la muchacha al oír la queja unánime de resto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Queriendo darle un escarmiento, me acerqué a ella y susurré en su oído que ya que su trasero se encontraba ileso que fuera buscando un sitio donde pudiera disfrutar de él. No necesito decir que, al escuchar esa propuesta, la morenita palideció y excusándose en la presencia de público, me pidió postergar ese placer hasta que hubiese menos gente. La ricachona aprovechó esa evasiva para decir a Isabel que con ella había perdido la oportunidad y que por tanto era su turno. Tal afirmación provocó que discutieran sobre a quién le tocaba. Como no consiguieron un acuerdo, pidieron que María les sirviera de árbitro. Esta, tras escucharlas atentamente llegó a una conclusión:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Tras oír a las dos partes, he decidido que toca que quién se tire a Pablo sea…. Yo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa decisión levantó las quejas unánimes de ambas, pero mi prima no dio su brazo a torcer:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Os habéis pasado toda la noche con él, ahora es mi turno. ¿Verdad, mi amor?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las chavalas trataron de hacerla entender que no se podía quejar porque, si bien era cierto que ellas me habían hecho el amor, María lejos de estar sola, se la había pasado con Ricardo.</p>



<p>-Tenéis razón… dejo que os lo folléis.</p>



<p>&#8211; ¡Estás loca! ¡Es mi hermano! – protestó Elisa haciéndole ver que no se le pasaba por la cabeza el cometer incesto.</p>



<p>-El tuyo, pero no el mío- acomodándose los pechos y muerta de risa, respondió Isabel.</p>



<p>Como el gigantón sentía que ya había satisfecho su cuota de mujeres, no dudó en escabullirse conmigo al bar más cercano y mientras nuestras mujeres discutían cómo pensaban organizarse en el futuro, pedimos que nos trajeran dos rondas de cervezas. Y cuando digo dos, no fue un lapsus ya que la primera desapareció como por arte de magia en nuestros cogotes. Ya en confianza y sin la presencia de ninguna fémina, le confesé que tanto su hermana como yo les habíamos espiado y le pregunté que le había parecido la experiencia de haber estado en la cama con una mujer.</p>



<p>-Aunque te parezca extraño, tu prima me vuelve loco, pero no siento que soy menos gay. Por mucho que he intentado encontrar un sentido, no consigo comprender por qué me atrae tanto. Lo que si sé es que disfruté follándomela y siendo follado por ella.</p>



<p>Pensando en la escena en que la vi sodomizándolo, comenté:</p>



<p>-Quizás contigo ha podido sacar una vertiente masculina que conmigo no puede.</p>



<p>-Pues no sabes lo bien qué se le da- susurró para que nadie más que yo, lo oyera: -Nunca nadie me había dominado sexualmente como María. Me he creído un bebé en sus brazos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que un tipo de dos metros admitiera que una dama de escaso uno sesenta y con un arnés en la cintura había sido capaz de zarandearlo como nunca antes, me dejó perplejo e, intrigado, le pregunté si le apetecía repetir con ella:</p>



<p>-Sí, pero ya me ha dicho que esta noche será tuya y que al igual que mi hermana nos tendremos que conformar con quedarnos mirando.</p>



<p>Confieso que no creí que Elisa fuese capaz de mantenerse al margen cuando nos viera disfrutando y estaba a punto hacérselo ver cuando las arpías hicieron juntas la aparición por el local. La sonrisa que traían no pronosticaba nada bueno.</p>



<p>&#8211; ¿No me puedo creer que no nos hayáis pedido unas? &#8211; se quejó Isabel al ver sobre la mesa solo cascos vacíos.</p>



<p>-Las embarazadas no deben beber- respondí mientras terminaba la que tenía en la mano.</p>



<p>Sonriendo, replicó que ella no estaba preñada y ya estaba pidiendo al camarero que le trajera una, cuando de pronto mi adorada prima la canceló diciendo:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/355/40138876/40138876_087_dcb5.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-No lo sabes con seguridad ya que hace una semana que no tomas la píldora. Es más, si no lo estás, pronto lo estarás.</p>



<p>La chavala no se atrevió a contrariarla y por eso cambiando de bebida, pidió una schweppes de naranja. Juro que aduje el cambio a su carácter sumiso, pero entonces Elisa la imitó.</p>



<p>&#8211; ¿Desde cuándo no bebes cerveza? &#8211; preguntó su hermano.</p>



<p>-Desde que tu prometida, su zorrita y yo hemos llegado a un acuerdo.</p>



<p>&#8211; ¿Qué acuerdo?</p>



<p>Acercándose a él, María le recriminó ser tan curioso mientras le daba un tierno mordisco en la oreja. Viendo que el hombretón no iba a seguir insistiendo, lo pregunté yo.</p>



<p>-Ya lo veras en cuanto lleguemos a casa- contestó mi adoraba: -Solo puedo anticiparte que, esta noche, os pensamos exprimir a conciencia.</p>



<p>Isabel, la chiquilla, que hasta ese momento había mantenido un segundo plano llegó a mí y con su típica desfachatez, me informó que si no me gustaba la sorpresa podía vengarme usando su culote.</p>



<p>-No necesito estar cabreado para que me apetezca rompértelo- contesté al tiempo que le regalaba un azote.&nbsp;</p>



<p>Ricardo, al oír mi burrada, se desternilló de risa y atrayendo a la cría hacia él, dio un buen repaso a sus posaderas diciendo:</p>



<p>-Si tanto te gusta que te lo partan, pídeselo a un profesional.</p>



<p>La forma en que la magreó me hizo sospechar que al prometido de mi prima le estaban empezando a “inspirar” el culo de las mujeres y meditando sobre ello, di por probable que la sorpresa de María consistiera en aprovechar que estaríamos los dos para ser ensartada por ambas entradas.&nbsp; &nbsp;Dudando entre el morbo de follárnosla entre los dos y el miedo a que, en plena lujuria, ese gigantón cambiase de objetivo y buscara mi trasero, venció este último y por ello mientras nos repartíamos entre los coches, expliqué a la rubia cuáles eran mis límites.</p>



<p>-Algún día deberías probar qué se siente, a lo mejor te gusta- susurró en mi oído mientras alababa en voz baja el cuerpazo que tenía el susodicho.</p>



<p>-Quizás en otro momento, pero no hoy- contesté comprendiendo que no estaba listo para saltarme ese tabú que llevaba grabado en lo más profundo de mi mente.</p>



<p>Aceptando mis reparos, cambió de tema y llamando a Elisa, le preguntó a qué playa podíamos ir.</p>



<p>-Ya que estamos cerca, yo me decanto por cualquiera la caleta del Congrio.</p>



<p>Su hermano sonrió al escucharla, pero se abstuvo de decir nada. Por ello y como el lugar elegido estaba a menos de quince kilómetros, no me importó que la pelirroja fuera la que condujera, es más lo agradecí al ver que tras pagar tres euros se internaba en un camino de tierra.</p>



<p>«Yo me hubiese dado la vuelta», pensé al oír las piedras pegando contra los bajos del Maserati.</p>



<p>Ricardo, al mando del Porsche, en cuanto escuchó el primero de los golpes del suelo contra la carrocería se dio la vuelta y llamando por teléfono, nos informó que se volvía con Isabel a casa. Confieso que me resultó curioso que mi prima no insistiera en que su prometido se quedara, pero como me apetecía estar con ella sin el impresionante sujeto no dije nada mientras aparcábamos. La hermana del gigantón tampoco hizo ningún comentario y tomando una toalla del maletero, se encaminó a la arena.</p>



<p>-Esperadme, debo ponerme el traje de baño- comenté al ver que las dos mujeres se alejaban.</p>



<p>Girándose a mí, la isleña se echó a reír diciendo:</p>



<p>-Como quieras, pero aquí no te va a hacer falta.</p>



<p>Mirando hacia el mar comprendí a qué se refería al ver que una pareja se dirigía hacia la orilla en pelotas:</p>



<p>&#8211; ¡Es una playa nudista! &#8211; exclamé sorprendido.</p>



<p>-Naturista es el nombre que aquí usamos- contestó una madre con un crio colgado de su pecho desde mi izquierda.</p>



<p>Avergonzado por el zasca que acababa de recibir, me quedé observando como su bebé mamaba de ella y he de confesar que la ternura que sentí con la escena me hizo desear que el embarazo de María hubiese llegado a su fin y fuera mi hijo el que se estuviese alimentando de ella.</p>



<p>-Se te ve ansioso de echar un diente a una teta llena de leche- murmuró mi adorada sin importarle que la mujer pudiese escucharla.</p>



<p>Para sorpresa de propios y extraños, la desconocida comentó que le vendría bien una ayuda cuando su hijo se sintiera saciado para que no le dolieran los pechos. Sin saber a ciencia cierta si era una oferta o una broma, me quedé callado, pero no así Elisa que tanteando el tema le pidió que nos avisara llegado ese momento. La mujer, una agitanada treintañera, prometió que lo haría mientras se dirigía el lugar donde había plantado su sombrilla. A pesar de estar solos en la playa, la pelirroja puso nuestras cosas a escasos metros de ella y acto seguido se acercó a hablar con ella. Desde mi toalla, traté de escuchar de lo que charlaban, pero la continua brisa y mi pésimo oído me lo impidieron y por eso, solo pude certificar que aparentemente la madre y su retoño habían ido solos a la playa al no ver que tenían compañía.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/355/40138876/40138876_099_1fff.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Menudo morro tiene, al final va a conseguir que le dé de mamar- comentó María viendo la animada charla que habían entablado entre ellas.</p>



<p>Solo pensar en que lo lograra me puso cachondo y contra mi voluntad, mi falo se irguió entre mis piernas sin que una tela por medio pudiera disimularlo al mirar esas hinchadas ubres. Mi prima se percató de mi deseo y solo la presencia de la treintañera evitó que se lanzara sobre mí para calmar la calentura que esa erección había provocado en ella.</p>



<p>-Nunca creí que el tener público fuera algo que te cortara- tomando mi dureza entre los dedos, reté a la rubia.</p>



<p>Respondiendo a mi provocación, María ya se había levantado y se dirigía hacia mí, cuando de pronto cambió de dirección y ante mi sorpresa, fue a sentarse junto a Elisa. No tardé en comprender sus motivos al ver que la pelirroja había sustituido al niño y que, contra todo pronóstico, estaba mamando de la desconocida.</p>



<p>«¡No puede estar pasando!», exclamé para mí al ver que, imitando a nuestra amante, mi prima se llevaba a la boca el otro seno de la morenaza.</p>



<p>El espectáculo alcanzó cotas nunca vistas por mí cuando reparé en que eran incapaces de absorber la producción de esos pechos y que dos hilillos blancos recorrían sus mofletes.</p>



<p>-Por favor, ¿puedes llevar el niño a su cuco? &#8211; con mis mujeres colgadas de sus tetas, mirando a mi entrepierna, rogó la madre.</p>



<p>Sin poder negarle tal ayuda, me acerqué y por ello no pude dejar de notar su calentura cuando cogí al crío de sus brazos. Y es que al sentir los labios de mis acompañantes succionando de ella no pudo dejar de gemir y con una expresión de lujuria sin igual en su rostro, aprovechó que estaba cerca de ella para echar mano de mi pene evitando que me fuera. Juro que me quedé anonadado al ver la urgencia con la que esa hembra se lo metió en la boca, pero también el cachondeo con el que María y Elisa se tomaron esa imprevista maniobra, ya que lejos de molestarse con ella, ambas azuzaron a la desconocida a deslecharme.</p>



<p>&#8211; ¿Seguro que no os importa? Desde que me embaracé, no he catado una- se disculpó la treintañera, sacándosela brevemente de la garganta.</p>



<p>-Siempre que nos sigas dejando mamar, puedes follártelo- adjudicándose el derecho de disponer de mi persona, contestó mi prima.</p>



<p>La pelirroja no quiso quedarse atrás y creyendo quizás que luego le devolvería el favor, sin separar sus labios del grifo en que se había convertido el pezón de la trigueña, comenzó a masturbarla. El grito de placer que pegó ésta al sentir unas yemas recorriendo sus pliegues, tras tantos meses a dieta, me alertó que no habría marcha atrás y que lo quisiera o no, iba a tener que poseerla. Por ello, sin recato alguno, le cogí la cabeza pensando en que antes de nada debía de disfrutar de esos gruesos labios.&nbsp; La madre no solo no puso objeción alguna a que me follara su boca, sino que el placer la dominó al sentir mi glande en su garganta y ante nuestros ojos colapsó presa de un ruidoso orgasmo.</p>



<p>&#8211; ¡Vaya forma de correrse! ¡Se nota que esta puta estaba necesitada! &#8211; Elisa comentó, muerta de risa, al escuchar los gritos que pegaba cada vez que sacaba mi estoque de su boca.</p>



<p>A la morena no le importó que mis compañeras se rieran de su urgencia, es más, creo que sus carcajadas la incitaron aún más y sin siquiera preguntar, cambiando de posición y poniéndose a cuatro patas sobre la toalla, me rogó que la follara. Por unos instantes dudé cuál de sus dos agujeros era más apetecible, si ese sobreexcitado chocho que derramaba flujo por doquier o el rosado ojete que vivía entre sus nalgas. Llevando una de mis yemas a este último, comprobé que estaba más que acostumbrado a ser usado al ver la facilidad con la que entraba y escuchar el gemido de placer que su dueña pegaba mientras me pedía que no la hiciera sufrir más. Asumiendo que esa sería la primera y última vez con ella, decidí no limitarme a uno y disfrutar de ambos mientras sumergía mi tallo hasta el fondo de su vagina.</p>



<p>&nbsp;&#8211; ¡Cómo echaba de menos una polla! &#8211; aulló descompuesta al sentirla rellenando su interior y llena de alegría, me rogó que no dejara de usarla.</p>



<p>Tras un par de empellones, saqué mi polla y colocándola en su ano, pregunté si podía. Como no contestó, di por bueno su silencio y con un rápido movimiento de caderas, se la incrusté en su trasero.</p>



<p>&#8211; ¡Qué bestia eres! &#8211; exclamó mi prima al escuchar el alarido de dolor de la mujer, dando por sentado, su cabreo.</p>



<p>Ante su asombro, la morena en vez de enfadarse e intentar quitarme de encima, casi llorando me rogó que la siguiera empalando. Yendo a lo mío y sin compadecerme de ella, la informé que me la iba a seguir follando por ambos agujeros y prueba de ello fue que tras forzar durante un minuto su entrada trasera, clavé nuevamente mi estoque en su coño mientras alertaba a mis acompañantes de que estaban desperdiciando la leche de nuestra amiga. Y es que, debido quizás a su deseo, esas dos moles no habían dejado de manar desperdigando su producción en la toalla que nos servía de soporte. Elisa fue la primera en reaccionar y tumbándose debajo de ella, se apropió de un pezón y como si fuera algo que necesitara para seguir viviendo, succionó de él mientras estrujaba el pecho que coronaba. María no tardó en imitarla, pero en su caso además de mamar se dedicó a morder la erizada espita de la que brotaba ese blanco elixir.</p>



<p>&#8211; ¡Por Dios! &#8211; sollozó de placer al sentir nuestro triple ataque y coincidiendo con la incursión de mi verga en su trasero, la joven madre volvió a correrse.</p>



<p>Juro que me encantó ver que se derrumbaba sobre María y Elisa, pero aun más que éstas aprovechando su desconcierto comenzaban a restregarse con ella mientras me exigían que siguiera amándola. Azuzado por ellas, aceleré mis incursiones y cuando tanto ella como yo creíamos que su trasero no iba a resistir más, mi pene explotó. La mujer sintió que mi semen aliviaba el escozor de su trasero, pero fue al notar que le servía de aceite facilitando mis incursiones cuando por tercera vez sucumbió al placer, pero esta vez definitivamente ya que mientras mi verga seguía regando simiente por sus intestinos, cayó como en trance. Reconozco que nos asustó ver el modo en que se retorcía sobre la arena por la intensidad de sus sensaciones y por un momento los tres creímos que le había dado un ataque epiléptico. Afortunadamente cuando ya estábamos a punto de llamar a urgencias, nuestra amante se recuperó y luciendo una sonrisa de oreja a oreja, nos dio las gracias por hacerle recordar que además de madre seguía siendo mujer.</p>



<p>&#8211; ¿Cómo podría pagároslo? &#8211; preguntó.</p>



<p>Sin tener que pensarlo, respondí mientras me acomodaba a su lado:</p>



<p>-Dándome de mamar.</p>



<p>Riéndose, cogió sus pechos y los llevó a mi boca…</p>



<h1 class="wp-block-heading">19</h1>



<p>Como esa noche y las siguientes nos quedaríamos en casa de los hermanos, creímos oportuno ir al hotel por nuestro equipaje y la casualidad quiso que acabáramos de salir del ascensor cuando a través del pasillo observamos que un tipo encapuchado salía de una de nuestras habitaciones. Al recriminárselo, el sujeto salió corriendo por la escalera y sin opción a alcanzarlo, preferí entrar a ver qué nos faltaba. Dando un rápido vistazo, como no habíamos traído nada de valor, solo ropa, al verla tirada por el suelo comprendí que de faltarnos sería poca cosa. Aun así, dejando a María en la habitación, bajé a recepción a quejarme y el nerviosismo del conserje me hizo comprender que de alguna manera ese hombre involuntariamente había metido la pata.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/355/40138876/40138876_120_fc38.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Discúlpeme, yo mismo fui quien le dio la llave al decirme que era usted y que las dos que le habíamos dado se las habían quedado sus acompañantes- temiendo mi reacción honradamente reconoció.</p>



<p>Aceptando sus disculpas, pregunté si había una grabación de lo ocurrido y tras confirmarme que sí, exigí que me la mostrara por si podía reconocer al autor. El joven me explicó que ningún empleado del hotel tenía acceso esas imágenes al estar prohibido y que, por ley, para proteger la privacidad de los huéspedes tenía que ser la policía quien lo hiciera previa denuncia por mi parte. Elisa que me había acompañado y en vista de que en teoría no nos faltaba nada relevante, murmuró en mi oído que lo dejara estar porque no quería verse envuelta en ese robo. Juro que no comprendí sus razones hasta que casualmente paso por ahí el director del hotel y casi postrándose a sus pies, preguntó a que se debía su visita. Al explicar lo sucedido, el gerente comenzó a sudar y temiendo tanto por su puesto como por el del gerente, se trató de disculpar haciendo gala de que en los últimos cinco años era el primer suceso semejante.</p>



<p>-Usted lo sabe. Incluso don Ricardo nos felicitó en el último consejo- comentó en su descargo, haciéndome ver que la pelirroja y su hermano eran los dueños de ese establecimiento.</p>



<p>-No se preocupe, pero deben aplicarse. Puedo perdonar un error porque es humano, pero si vuelve a ocurrir no me quedará otra que tomar medidas- Elisa concluyó con pocas ganas de continuar allí y menos de correr el peligro que ese incidente llegase a oídos de algún periodista, porque no en vano eso afectaría a su negocio.</p>



<p>Que tuviese razón, no impidió que me quedara pensando y le hice ver lo raro que era que tras tanto tiempo sin haber un robo fuéramos nosotros las víctimas y que encima se supieran nuestros nombres.</p>



<p>-Tienes razón- concluyó y tomándome de la mano, me obligó a llamar a Rodrigo.</p>



<p>Cuando su hermano no contestó, se temió que le hubiese pasado algo y aprovechando que mi prima nos había alcanzado en el hall, salimos con toda prisa a su casa. La cercanía de la misma nos permitió llegar en menos de cinco minutos, cosa que agradecí porque durante esos trescientos segundos la pelirroja no paró de berrear como una magdalena, contagiándonos sus temores. Afortunadamente, al entrar corriendo en su cuarto nos enteramos que el gigantón no había respondido por estar ocupado al descubrir a Isabel atada de pies y brazos mientras la sodomizaba.</p>



<p>&#8211; ¡Hijo de tu puta madre! ¡Me cago en tus muertos! &#8211; tirándose en los brazos de su prometido, rugió mi prima mientras le golpeaba el pecho.</p>



<p>El pobre de Ricardo no comprendía nada y pensando que eran los celos los que la habían obligado a actuar así, usó sus manos para contenerla y por eso nada pudo hacer cuando Elisa lo abofeteó descargando los nervios que había pasado con él. Con la cara colorada del golpe, vio que yo era el único más o menos tranquilo y por eso, olvidando el escozor de su mejilla, quiso que le contara que era lo que nos pasaba.</p>



<p>-Es largo… mejor me invitas una cerveza- respondí tratando de alejarle de las dos fieras que todavía lo miraban preparadas para arañarle.</p>



<p>Actuando con sensatez y con tal de alejarse de ellas, vio en mi oferta una salida. Por ello, no dudó en llevarme ante la barra de la terraza y abriendo el mini bar, ofrecerme la primera de varias.</p>



<p>&#8211; ¿Me puedes explicar la razón de la hostia que me he llevado? ¿No se suponía que podía tirarme a vuestra sumisa? – preguntó todavía confundido.</p>



<p>Soltando una carcajada, tomé la birra y antes de mojarme el gaznate, le conté lo del robo y los miedos que habían sentido las dos al pensar que le había pasado algo.</p>



<p>-Ponte en su lugar, se habían imaginado que te iban a encontrar al menos herido y de pronto te pillan estoque en mano horadándole el culo a esa cría- añadí descojonado.</p>



<p>&#8211; ¡Coño! ¡No tengo culpa de que sean un par de exageradas! &#8211; protestó sin advertir que tanto su hermana como mi prima acaban de hacer su aparición por la puerta y lo habían oído.</p>



<p>No me quedó más remedio que apiadarme del adonis aquel cuando ejerciendo de futura esposa y con su apenas uno sesenta, María comenzó a zarandearlo mientras le recordaba todo su parentesco familiar.</p>



<p>-Tu prometida tiene razón- apoyando a su cuñada, Elisa añadió: -No te puedes hacer idea de lo que se nos pasó por la cabeza cuando no contestabas.</p>



<p>La indignación de ambas, pero en especial la de mi prima, creció exponencialmente cuando agarrándola de la cintura ese bonachón le preguntó si sus miedos se debían a que realmente sentía algo por él. Sin darse cuenta de mi presencia, mi adorada llorando volvió a cargar contra él mientras reconocía que lo amaba. No quise que nadie notara el dolor que sentí al oírlo y con el corazón encogido, desaparecí en silencio al ver que se besaban. A pesar de ello, Elisa se dio cuenta y cuando me alcanzó en el jardín, en vez de hurgar en la herida, se sentó junto a mí apoyando su cabeza en mi hombro. Aunque en un principio me molestó, lo cierto fue que el cariño y la comprensión que encerraba ese gesto me sirvieron de bálsamo y lentamente fui comprendiendo que, si no veía nada malo en desear y querer a más de una mujer, tenía que aceptar que María amara a dos hombres.</p>



<p>Cuando apenas había empezado a asimilarlo, la pelirroja pegó un salto separándose de mí:</p>



<p>-Coño, ¡nos hemos olvidado de Isabel!</p>



<p>No pude más que sonreír al recordar que la morenita debía seguir atada en el cuarto del gigantón y siguiendo a su hermana por la casa, nos la encontramos casi al borde del infarto.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/355/40138876/40138876_111_d459.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-¿Dónde os habíais metido? Llevo más de una hora inmóvil y sola- protestó al quitarle la mordaza.</p>



<p>Aunque la realidad es que todos nos habíamos olvidado de ella, la puñetera pelirroja aprovechó que estaba indefensa para cobrarse venganza y abriendo el armario donde Ricardo guardaba sus juguetes, sacó dos vibradores a cuál más grande.</p>



<p>-Puta, ¿qué te propones? &#8211; chilló al ver ese instrumento en las manos de Elisa.</p>



<p>-Cariño, recuerdas que esta mañana te juré que me las pagarías- descojonada, replicó esta mientras incrustaba el mayor hasta el fondo de su coño: &#8211; ¡Ha llegado la hora de cobrar tu deuda!</p>



<p>Algo me dijo que el descomunal berrido que pegó era fingido, pero me abstuve de comentárselo a su torturadora. No tardé en darme cuenta de que la ricachona no se había dejado engañar.</p>



<p>-Pobrecita- le dijo con voz tierna: -Es demasiado para lo estrecho que lo tienes, mejor te lo meto en el culo.</p>



<p>Esta vez sí fue genuino el alarido de su garganta al introducírselo entre las nalgas.</p>



<p>-Hija de puta, ¡me vas a desgarrar! &#8211; gritó la morena al temer que su ojete fuera incapaz de absorber ese trabuco.&nbsp;</p>



<p>Sin compadecerse de ella, puso esos artilugios a toda potencia y mirándome a los ojos, me pidió que me acercara. Ni que decir tiene, que obedecí y fue entonces cuando, colocándome a escasos centímetros de la cara de su víctima, Elisa se agachó y bajando mi bragueta liberó mi sexo.</p>



<p>&#8211; ¿Te gusta la polla que me voy a comer? &#8211; comentó mientras me regalaba un largo lametazo: &#8211; Es una pena que tengas tus dos agujeros llenos sino fuera así quizás la compartiera contigo.</p>



<p>-Zorra, ¡tengo la boca libre! &#8211; rugió tan envidiosa como enfadada.</p>



<p>-La tenías- le corrigió y sentándose sobre su cara, la alertó que le diera placer, si quería ser desatada.</p>



<p>En vez de responderla con un doloroso mordisco, la chavala comenzó a devorar su feminidad mientras su agresora se daba un banquete con mi verga.</p>



<p>&#8211; ¡Más adentro! ¡Fóllame!- alcanzó a aullar al sentir la lengua de la morena pasando al interior de su vagina.</p>



<p>La lujuria que destilaba su voz fue el acicate que necesité para dejarme de lamentar y pasar al ataque. Elisa estaba demasiado cachonda para protestar cuando cambiando las tornas libré a Isabel de sus ataduras y comencé a atarla a ella.</p>



<p>-Gracias, mi señor- gritó de alegría.</p>



<p>Al notar que podía mover sus manos, lo primero que hizo fue llevarlas hasta los pechos de la pelirroja para a continuación y ante mi beneplácito, pellizcarle dolorosamente los pezones a ésta. Los berridos que pegó me resultaron música celestial y colocándola de espaldas a mí, no dudé en empalarla.</p>



<p>&#8211; ¡Soy tuya! &#8211; gimió ilusionada al sentirse usada por mí.</p>



<p>La morenita ya había comenzado a marcar nuestro ritmo con azotes sobre esas ancas llenas de pecas cuando de pronto Ricardo llegó con María y olvidándose de mi prima, cogió a Isabel de la cintura mientras le preguntaba si deseaba terminar lo que habían dejado a medias. Al responder que sí, sacando su tremendo atributo del calzón se lo metió directamente. Por suerte, la hermana de esa bestia de dos metros involuntariamente había preparado el culo de la muchacha, porque, si no hubiera sido así, la violencia que mostró al sodomizarla le hubiera provocado una herida que sin duda la hubiese mandado al hospital. En vez de ello, solo fue un intenso dolor, pero nada irreparable.</p>



<p>-Amor mío, ¿me permites que te ayude con nuestra putita para que luego sea a mí a quien te folles? &#8211; sonriendo, mi adorada preguntó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sus palabras y el brillo enamorado de su mirada provocaron que mi corazón latiera a mil por hora y finalmente comprendí que teniéndola a ella y junto a los demás de la peculiar familia que íbamos a crear, sería feliz…</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/355/40138876/40138876_137_3666.jpg" alt="" width="591" height="886"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;De vuelta al pueblo a casa con mi prima hermana 6&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Dec 2025 11:40:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Al llegar al coche, María e Isabel se llevaron a los asientos traseros al hombretón y por eso a Ricardo no le quedó más remedio que pedir a su hermana que condujera. Elisa observando las ganas que tenía de ponerme al volante de ese cacharro, me dio las llaves. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; ―Se nota que lo estás deseando. No tengo qué decir que me sentí realizado al encender el Maserati y escuchar el rugido de su motor. Jamás había sentido en mis manos algo así y por eso al principio, aceleré con cautela. O eso pensé, ya que la rapidez con el [&#8230;]]]></description>
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<p>Al llegar al coche, María e Isabel se llevaron a los asientos traseros al hombretón y por eso a Ricardo no le quedó más remedio que pedir a su hermana que condujera. Elisa observando las ganas que tenía de ponerme al volante de ese cacharro, me dio las llaves.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Se nota que lo estás deseando.</p>



<p>No tengo qué decir que me sentí realizado al encender el Maserati y escuchar el rugido de su motor. Jamás había sentido en mis manos algo así y por eso al principio, aceleré con cautela. O eso pensé, ya que la rapidez con el que el bólido respondió levantó las protesta de los que iban detrás.</p>



<p>―Perdón― conseguí balbucear impresionado.</p>



<p>Tras ese acelerón inicial vinieron otros, pero estos voluntarios y es que la sensación de saberme al mando de tantos caballos era algo subyugante. Para mi pesar, el trayecto era corto y por ello lamenté que la casa de los hermanos estuviera a menos de cinco minutos del hotel. Reconozco que me hubiese gustado haber conducido hasta el otro lado de la isla y no solamente hasta una urbanización, frente a la playa del Cable. Mi decepción se transformó en sorpresa cuando aparqué en el garaje de la mansión junto a un 911 cabrío y la pelirroja me informó que era su coche. Como no pudo ser de otra forma, me quedé mirando con envidia el descapotable mientras de la parte de atrás salían mis dos mujeres y su don Juan. La pelirroja debió de comprender que su hermano se sentiría más cómodo si lo dejábamos solo en su estreno heterosexual y muerta de risa, me preguntó si me apetecía dar una vuelta en el Porsche.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/285/85537597/85537597_032_d242.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Deseándolo, preferí preguntar a María si no le importaba que me fuera con Elisa. Mi prima no contestó al estar con ayuda de Isabel intentando desnudar a su “prometido” y dando por buena la ausencia de respuesta, me subí al deportivo.</p>



<p>― ¿Lo haces para enamorarme o siempre eres así? ― me preguntó su dueña mientras se ajustaba el cinturón.&nbsp;</p>



<p>&nbsp; ― ¿A qué te refieres? ― contesté al tiempo que la imitaba abrochando el mío.</p>



<p>La pelirroja soltó una carcajada al comprobar que no sabía de qué hablaba y pulsando el botón que bajaba la capota, respondió:</p>



<p>―Me encanta ver que le pides su opinión en vez de imponer la tuya.</p>



<p>―Como ya te dije, no siempre es así. Hay ocasiones en que me comporto como un verdadero cretino y se la impongo, pero en mi favor debo decirte que esa rubia no es tan angelical y que de vez en cuando saca a relucir su mala leche.</p>



<p>―Yo tampoco soy siempre tan dulce y dispuesta― musitó poniendo su mano sobre mi muslo.</p>



<p>Desternillado de risa, giré la llave y pregunté donde quería ir. La puñetera cría recorriendo con sus dedos mi pantalón, me soltó que le gustaría comerse un perrito caliente y que conocía el lugar donde preparaban los mejores de toda Lanzarote. Creyendo que deseaba probar mi salchicha, salí de la casa mientras ella ponía en el navegador la dirección de una cala a más de media hora de viaje. Extrañado que buscara un sitio tan apartado, no dije nada al darme eso la oportunidad de conducir el monstruo.</p>



<p>Ya habíamos enfilado una carretera, cuando nuevamente me sorprendió posando su cabeza en mi hombro:</p>



<p>― ¿Sabes que eres el primer hombre que conduce mi coche?</p>



<p>―Y espero ser el último, recuerda que soy celoso y no me gustaría descubrir que tienes otro.</p>



<p>―No seas capullo, no estoy hablando de mí sino del Porsche― susurró cerrando los ojos.</p>



<p>La ternura con la que recriminó mi broma me hizo sudar al darme cuenta que por raro que pueda parecer me estaba enamorando de esa extraña criatura cuando apenas la conocía. Haciendo recuento de lo que sabía de ella, me seguía intrigando que siendo tan rica se rebajara a trabajar de camarera, cuando el salario mensual que podría recibir haciéndolo no podría cubrir siquiera el costo del vestido que llevaba puesto. Meditando sobre ello, comprendí que era la forma que había encontrado para mantener los pies en la tierra y no dejarse llevar por la herencia que había recibido.</p>



<p>«No creo que en su caso yo fuera tan sensato», me dije al advertir que mi acompañante se había quedado dormida.</p>



<p>Como había metido las coordenadas en el Tom Tom, no necesité sus indicaciones y a los veinte minutos aparqué en el lugar señalado. Fue entonces cuando reparé en que la había malinterpretado al ver que había estacionado frente a un chiringuito de hotdogs. Aunque lamenté que no fuera mi salchicha la que se cenara esa noche, secretamente me alegró que pudiendo pagar el restaurante más caro, la pelirroja prefiriera ese lugar atestado de jóvenes de su edad. Girándome hacia ella, comprobé que seguía dormida y no queriendo perturbar su sueño, me la quedé mirando embelesado.</p>



<p>«Es una belleza», me dije dando un buen repaso al sugerente escote que lucía y que dejaba entrever que era dueña de unos pechos tan duros como apetecibles.</p>



<p>Sin entender qué podía haber visto esa veinteañera en mí, cuando sin ser un adonis como su hermano encima le llevaba diez años, involuntariamente retiré de su cara un mechón de pelo haciéndola despertar.</p>



<p>― ¿Ya llegamos? ― preguntó mientras se estiraba.</p>



<p>―Hace unos minutos― respondí e impactado por su sonrisa, me bajé a abrirle la puerta.</p>



<p>Coquetamente, esperó a que se la abriera y colgándose de mi brazo, me llevó al modesto restaurant donde debían conocerla porque de inmediato pusieron una mesa a nuestra disposición.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/285/85537597/85537597_063_4534.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―No te imaginas lo ricos que los preparan― comentó y sin darme opción de opinar, pidió que le trajeran lo de siempre.</p>



<p>― ¿Y el señor? ― comentó la empleada, una rubia entrada en años de genuino origen inglés.</p>



<p>―Lo mismo que la dama― respondí.</p>



<p>Al no ser una cocina elaborada, en menos de dos minutos, nos pusieron enfrente dos pintas de cerveza junto con unos enormes perritos. Contemplando su tamaño y lo variopinto de sus ingredientes, me entretuve revisándolos antes de darle un mordisco.</p>



<p>―No les falta nada― susurré a mi acompañante tras comprobar que, además de la salchicha, el kétchup y la mostaza, llevaban tomate natural, cebolla, queso, mayonesa e incluso unas rejas de chile jalapeño.</p>



<p>―Te juro que son una delicia― se rio mientras abría la boca desmesuradamente para dar cabida al gigantesco hotdog.</p>



<p>Imitándola, di un bocado y fue entonces cuando comprendí que no le importara recorrer esos treinta kilómetros para comerse uno.</p>



<p>­―Está buenísimo― reconocí.</p>



<p>Entornando los ojos y regalándome el vuelo de sus pestañas, me preguntó si tanto como ella.</p>



<p>―Nada se puede comparar a mi prometida― contesté mientras con un dedo retiraba un poco de tomate de la comisura de sus labios.</p>



<p>Ese gesto, carente de segundas intenciones, la hizo gemir y ante mi pasmo, bajo su ropa se le erizaron los pezones.</p>



<p>― Te prefiero cuando eres un cerdo. Al menos así, sé cómo reaccionar― protestó al notar su reacción.</p>



<p>Sabiendo por qué lo decía, no le di tregua y sonriendo continué acariciando sus mejillas, viendo que la excitaba que fuese tierno.</p>



<p>―No seas malo― suspiró cerrando las rodillas en un intento de contener el deseo que mis mimos provocaban en ella.</p>



<p>―No soy malo, pero puedo ser perverso― respondí mirándola a los ojos mientras sonreía.</p>



<p>Removiéndose incómoda en la silla, tomó la cerveza y le dio un trago.</p>



<p>―Me gusta saber que, tras esa fachada, existe una niña deseosa de caricias― comenté cogiendo su mano.</p>



<p>Mis palabras la hicieron temblar y supe que algo de su pasado seguía torturándola cuando vi aflorar en sus ojos dos gruesas lágrimas.</p>



<p>― ¿Qué te ocurre?</p>



<p>No quiso o no pudo responder y levantándose, salió corriendo hacia la playa. Por la sorpresa tardé unos segundos en reaccionar y saliendo tras ella, la alcancé ya en la arena.</p>



<p>― ¿Me puedes explicar qué te pasa? ― le pedí tomándola de la cintura.</p>



<p>―Fóllame ― restregando su pubis contra mi pierna me urgió.</p>



<p>Asumiendo que su actitud no tenía sentido y que no era eso lo que necesitaba, no le hice caso y en vez de tomarla, le pedí que se sentara. Mi tranquilidad la descolocó y saltando encima de mí, buscó mis besos mientras intentaba quitarse el vestido.</p>



<p>―Tranquila, ya tendremos tiempo de hacerlo. Ahora quiero que me cuentes lo que te ocurre― murmuré hundiendo mis dedos en su cabellera rojiza.</p>



<p>―Por favor, necesito sentirme tuya― me rogó mientras a sus ojos volvían las lágrimas.</p>



<p>Besándola, la tumbé sobre la arena y sin que se diera cuenta, la inmovilicé cogiendo sus muñecas mientras ponía mi cuerpo sobre el suyo:</p>



<p>―Ahora, mi princesita se va a bajar del trono y me va a contar porque le da tanto miedo que sea tierno con ella.</p>



<p>Mi insistencia al final la derrotó y presa de un ataque de histeria, me explicó que ninguna de sus antiguas parejas la había tratado así, que no estaba acostumbrada a que la mimasen.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/285/85537597/85537597_091_2348.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Pues tendrás que acostumbrarte a cómo soy o lo nuestro habrá terminado antes de comenzar. Si creo que necesitas algo, te lo daré, aunque te quejes. Unas veces serán unos azotes, pero otras como ahora buscaré que te sientas amada― respondí mientras le mordía la oreja.</p>



<p>Elisa pegó un largo suspiro al sentir su lóbulo mordisqueado y sin dejar de sollozar, me rogó que la llevara a casa. Dando por sentado que la noche había terminado la tomé de la mano y nos pusimos en camino. Durante el trayecto de vuelta, la pelirroja se mantuvo en silencio y por eso, tras aparcar el coche en el garaje, me despedí de ella.</p>



<p>― ¿No vas a quedarte conmigo? ― preguntó al darse cuenta de que me iba.</p>



<p>Rehaciendo mis pasos, me acerqué a ella y puse como condición qué no intentara hacerme el amor y que en la cama solo me abrazara.</p>



<p>―Nunca he dormido con alguien sin terminar haciéndolo.</p>



<p>―Pues esta será tu primera vez― le respondí dando un azote en su trasero.</p>



<p>Tras esa ruda caricia, la chavala salió riendo hacía el interior de la casa mientras me pedía que la alcanzara. En vez de seguirla a toda prisa, me tomé mi tiempo y caminé despacio para que no se percatara de la urgencia que sentía por tenerla entre mis brazos. Por ello al llegar a la zona de las habitaciones, descubrí que se había quedado muda observando hacia el interior de los cuartos y con un especial brillo en los ojos, me rogó que yo también mirara. Temiendo que Isabel o María me descubrieran espiando, me aproximé y desde la puerta vi que mis dos mujeres no habían perdido el tiempo y que estaban protagonizando una de sus travesuras teniendo como víctima al hombretón.</p>



<p>―Han atado a mi hermano mientras se lo follan― susurró escandalizada la pelirroja de que en el cuarto mi prima estuviera enculando al gigantón con el arnés que en teoría había llevado para ella.</p>



<p>―Por lo que veo y oigo, Ricardo está encantado. Así que vámonos a dormir― comenté tirando de ella.</p>



<p>Con la escena que acabábamos de ver impresa en nuestras memorias, nos dirigimos hacia su habitación sin saber que Isabel había escuchado nuestra llegada. Ya desnudos y acurrucados sobre las sabanas, sentí que la morena se subía del otro lado y abrazaba a la mujer, pidiendo permiso para quedarse con nosotros.</p>



<p>―Vamos a dormir y nada más. Se lo he prometido a tu dueño― dándole la bienvenida, respondió Elisa.</p>



<p>Sin saber exactamente qué había pasado, la joven me miró y al ver que le guiñaba un ojo, contestó:</p>



<p>―Señora, no se preocupe. Su hermano me ha dejado agotada y solo deseo descansar.</p>



<p>Tras lo cual, pegándose a la mujer, le dio un beso en la mejilla y cerró los ojos. La dulzura de la sumisión de la morena despertó la curiosidad de Elisa y respondiendo al beso, le preguntó si acaso no la deseaba. Sin moverse ni abrir los ojos, Isabel replicó:</p>



<p>―Me encantaría hacerle el amor, pero puedo esperar a mañana a que Pablo me lo permita. Ahora, señora, sea buena y disfrute durmiendo. Entre nosotros, estará a salvo.</p>



<p>Mientras a través de la noche nos llegaban los gritos y jadeos de María y de Ricardo, la hermana del hombretón se quedó dormida con una sonrisa en los labios…</p>



<h1 class="wp-block-heading">16</h1>



<p>En cuanto Isabel despertó, vio que estaba con los ojos abiertos y buscó mis brazos. Al decirle que no hiciera ruido para dejar que Elisa siguiera durmiendo, sonrió y sin decir nada desapareció del cuarto. Juro que pensé que la morenita se había ido a hacer una visita al cuarto del al lado y por eso me sorprendió cuando a los diez minutos volvió trayendo una bandeja. Sin tenerle que preguntar, susurrando en mi oído, la endemoniada chiquilla comentó:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Como sentí que querías que se sintiera mimada, le he traído el desayuno a la cama.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A pesar de sus esfuerzos, la pelirroja se despertó y preguntó qué hora era:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―La hora de que te demos de desayunar― respondí mientras le acercaba la bandeja.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ese gesto la cogió desprevenida y colorada hasta decir basta, se quejó diciendo que le daba vergüenza. Sin dejar que sus reparos la afectasen, Isabel tomó la taza de café y se la llevó a los labios diciendo:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No seas boba y déjate agasajar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Viendo que seguíamos los tres desnudos, Elisa se rio y llevando las manos a los pechos de la morena, respondió que era otro el tipo de agasajo que le apetecía ya que la noche anterior se había tenido que ir a dormir completamente cachonda.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Eso luego, princesa. Ahora come― insistió la morena.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cediendo en parte a sus deseos, la subí encima de mí y mientras la acariciaba, pedí a la asturiana que la siguiera dando de comer. Comprendiendo mis intenciones y para evitar que la pelirroja siguiera hablando, mi paisana le metió un trozo de cruasán en la boca diciéndola:</p>



<p>―Anoche te quedaste con gana, pero hoy entre Pablo y yo te compensaremos.</p>



<p>Con la boca llena, no pudo decir nada cuando notó que mi hombría se abría paso entre sus piernas y únicamente suspiró. Isabel aprovechó que masticaba para agacharse y abriendo los labios, comenzó a mamar de los pechos de la mujer que estábamos atendiendo tanto física como sexualmente. El sollozo de Elisa nos informó que íbamos en buen camino y deseando regalarle un desayuno que no olvidara, embutí mi pene en ella mientras le decía:</p>



<p>―No te quejarás, un cruasán y un churro para despertar.</p>



<p>La facilidad con la que la empalé me hizo ver que estaba excitada y no queriendo acelerar las cosas, me mantuve inmóvil dando así la oportunidad a Isabel para que le volviese a dar otro sorbo de café:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/285/85537597/85537597_117_acda.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Tienes unos labios mordisqueables― musitó a la sorprendida pero encantada muchacha y haciendo honor a sus palabras, la obsequió con un mordisco.</p>



<p>La dueña de la mansión sollozó de deseo y buscó los besos de la traviesa morena, pero ésta la rechazó metiendo otro trozo de bollo en su boca. Justo en ese instante, comencé a moverme en su interior elevando más si cabe su calentura. Totalmente a nuestra merced, la pelirroja intentó ponerse a cabalgar, pero se lo impedí sujetándola de la cintura:</p>



<p>―Termina de masticar y no te muevas― ordené.</p>



<p>Al comprobar que se quedaba quieta, tomé uno de sus pezones y apretándolo entre mis yemas comenté a su oído, que cuando la preñara nos tomaríamos el café de las mañanas mezclado con la leche de sus pechos. Mi promesa despertó su lujuria y ya sin cortarse nos pidió que la amáramos:</p>



<p>― ¿Qué crees que estamos haciendo desde que despertaste? ― preguntó Isabel y sin darle otra opción que tragar le embutió el resto del cruasán.</p>



<p>La morena debió de tocar alguna fibra sensible de Elisa, y esta se tapó la cara con las manos en un intento de que no viéramos sus lágrimas. Su intento fue fallido ya que ambos vimos la humedad que desprendían sus ojos. Isabel fue la primera en reaccionar y acercando la lengua a las mejillas de la pelirroja, con sendos pero tiernos lametazos, recogió los dos goterones mientras le decía:</p>



<p>―No llores por sentirte amada.</p>



<p>Poniendo también de mi parte, sin dejar de poseerla, besé el cuello de la chavala:</p>



<p>―Te mereces esto y mucho más.</p>



<p>&nbsp;Por extraño que parezca, nuestra ternura provocó su derrota y licuándose antes de tiempo, se corrió llenando mis muslos con su flujo. Ni Isabel ni yo dimos importancia a su orgasmo y mientras la morena volvía a poner la taza en sus labios, mi pene siguió campeando al trote en su interior. Nuestros renovados mimos alargaron su gozo y tragándose con urgencia el café, nos rogó que la dejáramos moverse.</p>



<p>―Todavía tienes que terminar de desayunar― le recriminé y cambiándola de posición, la tumbé sobre las sábanas para acto seguido volver a hundir mi verga en ella.</p>



<p>Isabel que había captado la idea, se subió a horcajadas sobre su cara y poniendo el coño a su disposición, comentó muerta de risa.</p>



<p>―Te falta el plato principal: ¡Conejo a la asturiana!</p>



<p>La sorprendida mujer no pudo más que sacar separando los labios de la morena, comenzar a degustar dicho plato llena de pasión mientras sus entrañas eran pasto de las llamas al sentir la acción de mi verga en ellas.</p>



<p>―Fóllame con la lengua mientras te ofreces a nuestro macho.</p>



<p>La orden de la teórica sumisa la enervó aún más y saboreando dichosa el néctar de la morena, con un grito, me rogó que la siquiera poseyendo. Desternillado al notar su entrega, aceleré mis incursiones con la sana intención de derramarme en ella, pero entonces desde la habitación del al lado se nos unieron María y Ricardo. La sonrisa de mi prima me debió advertir de lo que sucedería. El gigantón, sin decir agua va, se subió a la cama y tomando a Isabel de la melena, le ordenó que le hiciera una mamada. La muchachita no puso objeción alguna en dársela y dejando su lugar a María, fue el coño de esta última el que recibió la lengua de Elisa en su interior.</p>



<p>―Podías haberme esperado― me recriminó la rubia mientras nuestra paisana se metía hasta el mango el pene del hombretón.</p>



<p>Mordiendo sus labios, me disculpé diciendo que solo estaba calentando a nuestra nueva adquisición para mi dueña. Soltando una carcajada, mi adorada se levantó y ante la incredulidad de la pelirroja comenzó a atarse el arnés:</p>



<p>―Cariño, ¿qué prefieres cederme? ¿Su chocho o su culo?</p>



<p>Viendo el tamaño del atributo que se acababa de adosar, contesté que el coño no fuera a desgarrar el trasero de Elisa y por ello, untando mis dedos en la humedad de la pelirroja comencé a relajar su cerrado ojete. María aprovechó mis reparos para empalarla con el pene de plástico y fue entonces cuando, con la respiración entrecortada, nos comentó que jamás había sido tomada por detrás. Su hermano soltó una carcajada al oírla y diciendo lo mucho que se había perdido hasta entonces, me azuzó a desvirgar su blanco trasero:</p>



<p>―Rómpeselo, para que sepa el placer que da.</p>



<p>Un tanto avergonzado por hacerlo en su presencia, acerqué mi glande a esa inmaculada entrada diciendo que al principio le iba a doler. Tener a Ricardo observando su estreno la intimidó y nuevamente me rogó que tuviese cuidado. Su pariente, que para entonces se estaba follando la boca de mi sumisa, se echó a reír preguntándome a qué esperaba. Aguijoneado por él, forcé su culo metiendo la cabeza de mi pene solamente mientras mi prima aceleraba el compás con el que se la estaba tirando.</p>



<p>―Despacio, por favor. ¡Duele mucho! ― protestó la pelirroja sintiendo quizás que iba a poder absorber la totalidad de mi miembro.</p>



<p>Decidido a que finalmente me hiciese dueño de las nalgas de Elisa, el malnacido de su hermano pegando un azote en mis posaderas me amenazó con poseerlas si no la empalaba. Ni que decir tiene que, ante semejante amenaza, hundí mi pene en la mujer mientras la zorra de mi prima se reía de la cara que había puesto cuando su prometido me vapuleó el trasero.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/285/85537597/85537597_121_6dbe.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Mi culo está vedado― protesté intimidado sin reparar en el sufrimiento de la que estaba sodomizando.</p>



<p>― ¡Cabrones! ¡Sois unos cabrones! – aulló adolorida esta al experimentar el empuje de mi verga en sus intestinos.</p>



<p>&nbsp;―Hermanita, calla y relájate. Cuanto más tensa estés, más tiempo tardarás en disfrutar―&nbsp; le aconsejó Ricardo despelotado.</p>



<p>―Te juro que voy a vengarme, aunque para eso tenga que drogarte― replicó menos molesta de lo imaginado, quizás porque para aquel entonces su cuerpo estaba empezando a reaccionar a ese tipo de sexo.</p>



<p>Mi prima sin dejar de follársela, la apoyó diciendo que si lo necesitaba contaría con su ayuda ya que esa mañana su prometido se había negado a cumplir uno de sus caprichos.</p>



<p>― ¿Qué se negó a hacer? – preguntó la pelirroja ya totalmente entregada a nuestro doble ataque.</p>



<p>― ¡El muy pazguato se negó a que le meara en la cara!</p>



<p>El color que adquirió el rostro del gigante fue suficiente para comprender que así había sido y por eso Elisa decidió castigar a su familiar diciendo:</p>



<p>―Ya que con tanto interés has pedido ser testigo de cómo mi hombre me encula y tu prometida me folla, esta noche seremos cuatro los que te bañen en orín.</p>



<p>Juro que no supe que decir al involucrarme y menos cuando a tenor de esa amenaza, Ricardo se corrió llenando de esperma la garganta de Isabel, la cual, sin dejar que se derramara una gota, devoró el regalo en plan golosa mientras a escasos centímetros, la pelirroja volvía a correrse.</p>



<p>―Estos están más unido de lo que suponen― comentó mi prima muerta de risa al ver la cara de su prometido mirando cómo mi pene tomaba posesión de su hermanita: ―Si algún día decides probar tu lado gay, sé de uno que no pondrá ningún reparo en que lo uses― y dirigiéndose al gigantón, preguntó si acoso se equivocaba:</p>



<p>―Me encantaría, pero Pablo no es bisexual― lamentándose suspiró el aludido.</p>



<p>―Hasta anoche, ¡tú tampoco! ― replicó sonriendo a ambos, la zorra.</p>



<p>Sintiendo que todos me observaban, me dejé llevar y bañando con mi simiente el trasero de Elisa, añadí:</p>



<p>―Ya te he dicho que, si quieres que nos llevemos bien, tu hermana y yo somos territorio hostil.</p>



<p>Las risas de mis mujeres me hicieron saber que lo quisiera o no ese tema volvería a estar sobre la mesa si al final y tal y como iban las cosas, los cinco vivíamos juntos. Por eso, sin despedirme, hui de la habitación rumbo al baño…</p>



<h1 class="wp-block-heading">17</h1>



<p>Al salir ya no había nadie en el cuarto y gracias a ello, pude vestirme sin que nadie molestara y ya hecho un pincel, bajé a desayunar.&nbsp; Como ya lo habían hecho el resto, me tocó hacerlo solo y sin nadie con quien conversar me fijé en unos papeles que había sobre la mesa. Al mirarlos de reojo, vi que eran el balance y la cuenta de resultados de la empresa de los hermanos. Aunque sé que no debería haber revisado sus cuentas, por deformación profesional lo hice. En un principio me impresionó tanto el volumen de sus activos como el dinero en caja con el que contaban, pero cuando leí por encima sus resultados me di cuenta de que algo no cuadraba. ¡Tenían demasiados gastos financieros para una empresa con tanta liquidez!&nbsp; Juro que pensé que había pasado por alto el endeudamiento y por eso tomando nuevamente el balance, busqué los créditos que justificaran el pago de tantos intereses sin darme cuenta de que Ricardo había entrado en la cocina. El no encontrarlos me mosqueó, pero sabiendo que estaba fisgando en algo que no me incumbía levanté la mirada y vi que tenía compañía.</p>



<p>―Perdona, tan acostumbrado estoy de estudiar las cuentas de mis clientes que no pude evitar echarles un vistazo― totalmente colorado, traté de disculparme.</p>



<p>Para mi sorpresa, ese bonachón me preguntó si las entendía y todavía cortado, respondí que sí:</p>



<p>―Me he pasado media vida en el departamento de riesgos de un banco y de eso sé un poco.</p>



<p>―Yo en cambio me tengo que fiar de mis asesores porque me suenan a chino y directamente me voy a cuanto hemos ganado.</p>



<p>La normalidad con la que se tomaba mi desliz, hizo que le dijera que debía andar con cuidado ya que era evidente que los financieros estaban inflados y que de tener una auditoría por parte de hacienda sería lo primero en que se fijarían.</p>



<p>― ¿A qué te refieres? ― devolviéndome los papeles, preguntó justo cuando su hermana se unía a nosotros.</p>



<p>Tanteando el terreno no fueran a ver en mí un interés personal, les expliqué que no entendía que pagaran tanto cuando según los datos que tenía no disponían de financiación ajena. No entendiendo mis argumentos, me pidieron que les explicara qué era lo que no me cuadraba. No conociendo su contabilidad a fondo y menos su actividad, les pregunté si habían pedido algún préstamo. Al contestar que nunca lo habían necesitado, despertó mis sospechas y pidiendo una calculadora, les hice ver que al tipo actual para que esos intereses tuvieran sentido deberían de haber contratado uno o varios por importe de más de ¡treinta millones de euros!</p>



<p>― ¡Debe de haber otra explicación! – exclamó Ricardo mientras su hermana se quedaba pensativa.</p>



<p>Sin quitarle la razón, les hice ver que no podía darles otra razón ya que eran unos estados financieros resumidos y que para contestar tendría que leer unos con las cuentas detalladas.</p>



<p>―Llamaré a Pedro y que me los mande― intrigado me respondió mientras tomaba el móvil.</p>



<p>Pero entonces, Elisa lo paró diciendo que era mejor no levantar sus suspicacias después de lo ocurrido la noche anterior. Al preguntar de qué hablaba, la pelirroja me informó que el director financiero de la empresa era el primo con el que habíamos tenido el enfrentamiento. Ese dato me hizo comprender sus reparos y midiendo mis palabras, comenté que si tenían un acceso remoto a los ordenadores de la empresa yo podía sacar esos informes sin la intervención de su familiar.</p>



<p>Renuente todavía, el bonachón dijo que no hacía falta y que el lunes al llegar a la empresa, los pediría a su secretario. Oyéndolo, su hermana se indignó y haciéndole ver que no se fiaba de nadie de la empresa, le pidió que trajera su portátil:</p>



<p>―No quiero pasar todo el fin de semana mosqueada y no pasa nada con que Pablo les eche un vistazo.</p>



<p>Asumiendo que la pelirroja tenía razón, no discutió y me llevó al despacho que tenía en la casa, donde sin más excusas se metió en la contabilidad de la compañía.</p>



<p>―Vete a los informes y saca uno con desglose de cuentas― le pedí.</p>



<p>Reconociendo que no sabía cómo, me cedió el teclado para que lo hiciera yo mismo. No tardé en encontrar que esos gastos venían de la práctica de descontar la facturación a través de una financiera y directamente le hice ver que cualquier perito se daría cuenta de que no era necesario.</p>



<p>―No sé de qué hablas― confesó.</p>



<p>Abriendo el mes anterior, mostré en la pantalla que el día 2 habían descontado el cien por cien de las facturas pagando un cinco por ciento de comisión cuando el pago medio era el día cinco.</p>



<p>―Es lógico porque es cuando nos pagan la mayoría de los alquileres― comentó sin ver la importancia.</p>



<p>―De lógico no tiene nada teniendo cuatro millones en caja. Como además lo que es cobran está fuera de mercado, cualquiera que lo revise verá en ello una maniobra de vuestros asesores para evitar el pago de impuestos.</p>



<p>― ¿Cómo se llama esa financiera? ― ya con la mosca detrás de la oreja, preguntó.</p>



<p>Al sacar el nombre y decirle que Arrecife Investment, nuevamente me reconoció que no le sonaba y metiéndose en internet, encontró que era una compañía panameña con delegación en las Palmas, cuyo único apoderado era su tío. Al enterarse se sintió estafado y sin alzar la voz, me rogó que le sacara cuanto habían pagado a esa compañía en los últimos años. Dando por sentado que debía darle el monto, aunque eso supusiera una guerra entre socios, lo saqué y girando la pantalla, dejé que los hermanos comprobaran de cuanto estábamos hablando. Mientras Ricardo se dejaba caer en su asiento, Elisa exclamó:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/285/85537597/85537597_147_17ac.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>― ¡Llevan saqueando la empresa desde antes de que la abuela muriera!</p>



<p>Sin querer echar más leña al fuego, me quedé callado mientras trataba de asimilar cómo era posible que no se hubiesen percatado cuando era algo evidente.</p>



<p>―Llama al tío y que te lo explique― rugió la pelirroja, no midiendo las consecuencias.</p>



<p>Viendo que su hermano le estaba marcando, le quité el móvil de las manos:</p>



<p>―Yo que tú no lo haría sin conocer el verdadero alcance. Piensa que pueden hacer desaparecer la información y hacerte a ti responsable. Si lo destapas sin tener todos los pelos de la burra en tus manos, pueden hacerte a ti responsable como administrador y por el monto, es delito fiscal penado con cárcel.</p>



<p>Cayendo del guindo por fin, el gigantón me preguntó que yo haría. Me tome un par de minutos en contestar y recordando que había colaborado codo con codo con compañías especializadas en delitos de guante blanco, les comenté que lo mejor sería contactar con una empresa auditora que hiciera una revisión a toda la compañía porque se podían topar que esa era solo una forma de desviar fondos pero que podía haber otras.</p>



<p>&nbsp;― ¿Conoces a alguien que pudiese ayudarnos? ― hundidos preguntaron.</p>



<p>―Tengo mucha confianza con un socio de KPMG con el que he trabajado y que considero que es un buen profesional.</p>



<p>Tanto Elisa como Ricardo insistieron en que lo llamara y le contara lo que ocurría. Tomado el móvil, marqué al teléfono personal de Jon Alsogaray. El vascuence le sorprendió mi llamada ya que sabía que me habían relegado a una sucursal. Afortunadamente, habíamos forjado una gran amistad y a pesar de ser sábado, escuchó con interés el problema. Al darse cuenta de que podían convertirse en un buen cliente, directamente me preguntó cuánto les urgía y hasta donde estaban dispuestos a pagar. No queriendo entrometerme en demasía, pasé el teléfono al hermano de mi prometida para que él cerrara los detalles y no yo.&nbsp; De forma, que fui testigo de la conversación y que, sin reparar en gastos, accedía a que ese mismo lunes llegara a sus oficinas un equipo completo.</p>



<p>Mi amigo debió comprender que su interlocutor apenas sabía de números y menos del programa de contabilidad por que antes de colgar, pidió &nbsp;&nbsp;nuevamente hablar conmigo. Ya con el móvil en la mano, Jon me pidió si desde el enlace remoto podía hacer una copia de seguridad de toda la información, no fuera a ser que viéndose descubiertos pudieran borrar los archivos. Admitiendo mi falta de conocimiento al respecto, respondí que no sabía.</p>



<p>― ¿El portátil tiene TeamViewer? Si no es así bájatelo para que yo lo haga.</p>



<p>Tras una rápida búsqueda hallé el programa del que hablaba y dando tanto el usuario como la contraseña dejé que usándolo Jon se apoderara del ordenador.</p>



<p>― ¿Qué estáis haciendo? ― preguntó Elisa al ver que se abrían y cerraban las pantallas sin mi intervención.</p>



<p>―Jon está usando un software informático, que le permite conectarse remotamente a este equipo para copiar los archivos contables y así tener un respaldo que investigar si borraban el ordenador central de vuestra compañía.</p>



<p>&nbsp;Asumí que era la primera vez que veían algo así cuando plantados frente a la pantalla ambos hermanos esperaron a que mi conocido terminara de duplicar la información.</p>



<p>―Parece magia― comentó la pelirroja impresionada.</p>



<p>Al acabar la copia, mi Jon se entretuvo trasteando en las entrañas del sistema y no tardó en advertir que tal y como se temía desde cualquier puesto de trabajo era posible el formatear los discos duros de la empresa, por lo que nos aconsejó que algún técnico de confianza desconectara in situ dicha funcionalidad antes de que se montara el revuelo con su llegada. El destino quiso que Ricardo hubiese contratado a un antiguo amante como responsable de Informática y poniendo la mano en el fuego por él, contestó que una hora antes de que se abriera la oficina quedaría resuelto.</p>



<p>Sin nada más que comentar, quedamos con Jon en la hora que aparecería su gente por la empresa, tras lo cual colgué. Acababa de hacerlo cuando extrañadas por nuestra tardanza, aparecieron por el despacho María e Isabel y viendo nuestras caras, ambas comprendieron que algo serio había ocurrido. No queriendo preguntar, mi prima comentó que hacía un día precioso para perderlo en casa y que le apetecía que la lleváramos a visitar el parque natural de Timanfaya.</p>



<p>Girándose hacia ella, su don Juan fue a protestar, pero no pudo cuando María lo miró con ojos tiernos.</p>



<p>―Deberías ponerte más ropa y sobre todo un calzado adecuado― musitó descompuesto al saber que no podía negarle nada.</p>



<p>Consciente de su atractivo, la rubia se acercó al gigantón y lamiendo una de sus mejillas, le pidió ser su copiloto mientras comenzaba a meterle mano. Tan poco acostumbrado estaba a las atenciones de una fémina que nada pudo hacer para evitar una explosiva erección bajo su pantalón y escandalizado le pidió que se guardara esos mimos para cuando estuviesen solos.</p>



<p>Muerta de risa, mi adorada contestó sin disminuir sus toqueteos:</p>



<p>―Cariño, soy tu prometida y ellos de la familia.</p>



<p>Creo que María nunca se esperó que Ricardo reaccionase de esa manera tan explícita y es que obviando nuestra presencia sacó su pene y exclamó:</p>



<p>―Si quieres ir conmigo en el coche, ¡hazme una mamada!</p>



<p>La rubia no le hizo ascos a lo que ella misma había provocado y cayendo postrada a sus pies, usó la lengua para embardunar el trabuco del gigantón mientras el resto desaparecíamos de ahí.</p>



<p>―Joder con mi hermanito. Desde que ha descubierto que es bisexual y que le atrae tu zorra, no sabe parar― &nbsp;comentó la pelirroja tomándonos del brazo a Isabel y a mí.</p>



<p>La morenita, haciendo gala de su carácter juguetón posó la mano en el trasero de Elisa y susurró:</p>



<p>―Ya que vamos a ir los tres en un coche, ¿te parece que nos pasemos detrás mientras Pablo conduce?</p>



<p>Observando de reojo, el tamaño que habían adquirido los pezones de la ricachona, comprendí que de camino hacia los volcanes ella y mi sumisa se entregarían en brazos de Lesbos dejándome el papel de chofer de limusina…</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/285/85537597/85537597_167_0353.jpg" alt="" width="592" height="394"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;De vuelta al pueblo a casa con mi prima hermana 4&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Dec 2025 11:17:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[«Son las nueve», pensé al oír que las dos mujeres salían de su cuarto. Tras lo cual, cogí mi chaqueta y salí al pasillo. Al cruzar el umbral de la puerta me encontré con una visión maravillosa, me esperaban ataviadas con unos escuetos vestidos de noche. Ambos lucían grandes escotes y solo se diferenciaban en la longitud de su falda, mientras María llevaba uno largo con una provocativa apertura en un lado, Isabel se había puesto uno cuya falda únicamente tapaba su culo, dejando al descubierto la mayor parte de sus piernas. Durante unos momentos, babeando su belleza, disfruté mirándolas. [&#8230;]]]></description>
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<p><strong>«</strong>Son las nueve», pensé al oír que las dos mujeres salían de su cuarto. Tras lo cual, cogí mi chaqueta y salí al pasillo. Al cruzar el umbral de la puerta me encontré con una visión maravillosa, me esperaban ataviadas con unos escuetos vestidos de noche. Ambos lucían grandes escotes y solo se diferenciaban en la longitud de su falda, mientras María llevaba uno largo con una provocativa apertura en un lado, Isabel se había puesto uno cuya falda únicamente tapaba su culo, dejando al descubierto la mayor parte de sus piernas. Durante unos momentos, babeando su belleza, disfruté mirándolas. Ellas, lejos de sentirse incómodas por mi repaso, se sintieron halagadas y con desparpajo, me lucieron los modelitos.</p>



<p>― ¿Te gustan? ― preguntó mi prima.</p>



<p>―Estáis preciosas― tuve que reconocer.</p>



<p>―Sobre todo María― soltó la más pequeña de las dos: ― Está deslumbrante, si fuera hombre no dudaría en comerle esos preciosos pechos.</p>



<p>― ¡Coño con la niña! ― respondió la aludida, totalmente confundida.</p>



<p>―Tiene toda la razón, además ese vestido te hace un culo formidable. Sería mariquita si no me gustara verte con él― intervine rozando con mi mano su trasero.</p>



<p>Mi prima, sin saber a qué venían esos piropos, nos dio las gracias y llamando al ascensor, dio por terminada la conversación. Lo que no se esperaba era que, al entrar en el cubículo, Isabel, mirándola, dijera:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/190/54142917/54142917_003_d999.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Pablo, ¿te has fijado que se le han puesto duros?</p>



<p>― ¿El qué? ― contesté.</p>



<p>―Los pezones― y antes que María pudiera decir algo, le pellizcó uno por encima de la tela.</p>



<p>―No me había dado cuenta― respondí e imitando a la muchacha, cogí el otro entre mis dedos y lo apreté, diciendo: ―La pena es que soy su primo que si no sería un placer metérmelos en mi boca.</p>



<p>Nuestra víctima, alucinada, se quejó y separándose de nosotros, nos dijo que como broma ya tenía suficiente, pero entonces la cría le susurró al oído:</p>



<p>―Yo no soy tu prima y si lo necesitas, no me importaría hacerlo.</p>



<p>Afortunadamente para María, en ese instante se abrió el ascensor y dos turistas entraron porque tuve claro que, anticipándose a lo hablado, esa cría le hubiera mamado ahí mismo sus pechos. Lo estrecho del habitáculo hizo que nos tuviéramos que pegar unos a otros, dejando a Isabel entre los dos. La muchacha, sin pensárselo dos veces, nos abrazó y pasando sus manos por nuestros traseros, empezó a acariciarlos. Al mirar a mi prima, me percaté que se estaba viendo afectada por los continuos magreos de nuestra amiga y que para evitar que se le notara la excitación, miraba al techo mordiéndose los labios.</p>



<p>Cuando llegamos a la planta baja, los tres salimos abrazados y de esa forma llegamos hasta el restaurante―discoteca del hotel. &nbsp;Por lo que me había contado el conserje, hasta las once era un restaurante, pero a partir de esa hora retiraban unas mesas y se volvía discoteca, por eso al entrar le di una propina al maître para que nos pusiera en alguna de las que no retiraran. Profesionalmente nos llevó a una de media luna, un poco alejada y oscura, tras lo cual, guiñándome un ojo me dijo:</p>



<p>―Aquí estarán tranquilos, usted y sus acompañantes.</p>



<p>Comprendí al instante a que se refería, desde esa mesa teníamos una perfecta visión de todo el restaurante y gracias al juego de luces, nuestros lugares estaban en penumbra, dificultando la percepción de lo que ocurriera allí. Satisfecho, puse a una mujer a cada lado, de manera que María e Isabel estaban enfrentadas. Esperé a que el camarero nos tomara la comanda para dar rienda suelta a lo planeado. Como si no fuera conmigo, le pregunté a mi cómplice que era lo que se comentaba de mi prima y de mí en el pueblo. La cría comprendió que era lo que quería que contestara y tomando un sorbo de vino, exclamó:</p>



<p>― ¿Qué los dos estáis buenísimos?</p>



<p>Solté una carcajada al oírla, en cambio, María intrigada por su respuesta le pidió que se explicara:</p>



<p>―Creo que lo sabes. Todas las mujeres del pueblo babean por Pablo y buscan cualquier excusa para ir al banco. Te puedo asegurar que varias son las que, aprovechando sus salidas a correr, le esperan para disfrutar viéndole con el cuerpo sudado.</p>



<p>―Y ¿que se dice de mí? ― preguntó ya interesada.</p>



<p>―De ti, se habla del cambio que has dado. Hombres y muchachos están de acuerdo, todos se darían con un canto en los dientes por disfrutar de tu cuerpo, aunque fuera solo un día. He llegado a oír de varias mujeres que contigo se harían lesbianas.</p>



<p>En ese momento intervine diciendo:</p>



<p>―Yo mismo te he espiado en la ducha y puedo asegurar que tienes uno de los culos más impresionantes de todos los que he visto.</p>



<p>Completamente colorada, mi prima se quedó callada, lo que le dio a nuestra amiga la oportunidad de decir:</p>



<p>―Nunca he estado con otra mujer, pero si tuviera que elegir a una para hacerlo, ten por seguro que te elegiría a ti.</p>



<p>Nada más terminar de decirlo, noté que bajo la mesa Isabel se había descalzado y sin ningún recato, acariciaba con su pie la pierna de mi prima. Ésta, sin saber cómo reaccionar, me miró buscando ayuda, pero en vez de auxiliarla, hice como si no me hubiese enterado. Mirando de reojo a ambas, descubrí en María una mezcla de confusión y excitación, y en su&nbsp;agresora, la determinación de conseguir sus metas. Los pezones de la rubia no tardaron en demostrar la calentura que sentía y a través del escote, me percaté que se habían erizado por las caricias de la muchacha.&nbsp; La ausencia de reacción de la mujer espoleó a Isabel y sin recato alguno, subió hasta su entrepierna y descaradamente empezó a acariciar su pubis mientras me decía:</p>


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<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/190/54142917/54142917_004_4d36.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Ya que la has espiado en el baño, dime como tiene el coño, ¿lo tiene rasurado?</p>



<p>―Completamente, no tiene ningún pelo. Pero lo mejor son sus pechos. No te haces una idea; grandes, llenos, en su sitio y con unas negras aureolas que los convierten en irresistibles.</p>



<p>― ¿Tan bonitos como los míos? ― preguntó coquetamente mientras se ahuecaba el escote para que mi prima y yo disfrutáramos de su visión.</p>



<p>María, incapaz de contenerse, gimió de deseo y bajando su mano, acarició el pie que la estaba masturbando e inconscientemente, abrió más sus piernas. Es más, echando su cuerpo hacía adelante, facilitó las maniobras de la morena. Decidido a no darme por enterado, contesté:</p>



<p>―Diferentes. Los pechos de mi prima son un vicio, pero los tuyos piden ser tocados― y sin pedir su opinión metí mi mano por su escote para acariciarlos.</p>



<p>Isabel al sentir las yemas de mis dedos pellizcando uno de sus pezones, aceleró las caricias de su pie mientras posaba su mano en mi entrepierna. Fue entonces cuando incrementé la presión sobre su areola y susurrando, le pedí que se concentrara en María. Poniendo cara de zorrón desorejado, obedeció retirando su mano y con toda la mala leche del mundo, preguntó a mi prima porque estaba tan callada. Para María le fue imposible contestar, en ese preciso instante se estaba corriendo, por lo que tuve que salir en su ayuda diciendo:</p>



<p>―Está avergonzada de nuestros piropos, pero verás que en unos minutos se repone.</p>



<p>―Eso espero― contestó la cría: ―Queda mucha noche y pienso aprovecharla.</p>



<p>Completamente derrotada por la vergüenza y el deseo, mi prima, una vez se hubo repuesto del orgasmo, nos dijo que necesitaba irse al baño, momento que aproveché para decirla al oído que cuando saliera del mismo, quería que me diera sus bragas. Cabreada, no me respondió, pero me dio lo mismo porque sabía que iba a obedecerme.</p>



<p>Nada más irse, Isabel se rio y pegándose a mí, me dio un beso mientras me decía:</p>



<p>― ¿Te habrás dado cuenta que he cumplido? ¿Estás contento?</p>



<p>―Todavía no― respondí: ―Dame tu tanga y metete debajo de la mesa. Quiero que cuando vuelva, le comas el coño.</p>



<p>Intentó protestar arguyendo que era un local público y que jamás se lo había hecho a una mujer, pero fui inflexible y no tuvo más remedio que darme su ropa interior y disimuladamente, introducirse bajo el mantel. María volvió al cabo de los dos minutos y al ver que estaba solo me preguntó que donde estaba la muchacha.</p>



<p>―Se ha ido a hablar por teléfono― contesté.</p>



<p>Al oírme me dio sus bragas mientras me contaba que Isabel la había masturbado sin que yo me diese cuenta. Esperé a que terminara de hablar para preguntarle que había sentido. Sus mejillas se sonrojaron y bajando la mirada, me contestó:</p>



<p>―Me ha puesto burrísima. Pero eso no es lo acordado, tenías que ser tú quien la sedujera.</p>



<p>―Por eso no te preocupes― respondí satisfecho: ―Aún te quedan muchas sorpresas. Quiero que te subas el vestido y abras tus piernas. Me apetece ver cómo lo tienes de excitado.</p>



<p>Soltando una carcajada, me llamó pervertido, pero haciendo caso a mi petición, se levantó la falda y abrió sus piernas para mostrarme la humedad de su sexo.</p>



<p>―Estoy chorreando― confirmó abriendo con las manos sus labios.</p>



<p>Isabel, creyó que ese era el momento y poniendo sus manos en las rodillas de mi prima, llevó su boca hasta la entrepierna de la mujer. Asustada por la sorpresa, María gritó, pero al ver mi sonrisa, se relajó y dejándose hacer, me pidió explicaciones. Torturándola me entretuve bebiendo de mi copa, porque sabía que en ese momento la lengua de la morena estaba dando buena cuenta del inflamado clítoris de mi prima y era consciente que cuanto más alargara mi explicación más caliente estaría. Al comprender que de nada servía prolongar más su ignorancia, le expliqué que mientras se cambiaba, la cría había venido a mi cuarto y que después de hacerme una mamada, me había contado que sabía de lo nuestro y que quería convertirse en nuestra amante.</p>


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<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/190/54142917/54142917_006_6c7b.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Y ¿qué le dijiste? ― preguntó mientras apretaba el mantel entre sus manos, presa del deseo.</p>



<p>―Que primero tenía que convencerte y que, después de veros&nbsp;disfrutando, entonces y solo entonces, la haría mía.</p>



<p>Ya sin ningún pudor, gimió de placer y posando sus manos en la cabeza de nuestra nueva amante, disfrutó de las caricias de la jovencita y por segunda vez, se corrió sobre su silla. Disimuladamente, miré bajo el mantel y no me extrañó descubrir que Isabel se estaba masturbando mientras hacía lo propio con mi prima. Fue entonces cuando cambiándola de postura la giré de manera que su culo estaba&nbsp;a mi disposición y metiendo mi mano en su entrepierna, busqué y encontré el botón que se escondía entre los pliegues de su sexo. Una vez localizado, comencé a acariciarlo con un dedo mientras con otro lo introducía en el estrecho conducto de su cueva. Sentir que mi dedo en su interior fue demasiado para Isabel y retorciéndose, el placer se derramó sus piernas. Satisfecho al comprobar que ambas habían obtenido su parte de gozo, dejé que saliera de su encierro y retornara a su silla.</p>



<p>Al salir de debajo del mantel, los ojos de la cría tenían un brillo especial y por eso le pregunté qué le había parecido:</p>



<p>―Ha sido brutal. Nunca creí que fuera capaz de hacer algo tan pervertido y menos disfrutar como una perra haciéndolo― contestó: ― No sabes el corte que tenía, pero en cuanto probé tu coño― dijo mirando a María ― me puse tan cachonda que no pude parar y cuando Pablo me tocó me corrí como una cerda.</p>



<p>―Entonces, ¿te ha gustado? ― le susurró mi prima cogiendo su mano.</p>



<p>―Sí― y guiñándole un ojo, prosiguió diciendo: ―Estoy deseando llegar a la habitación y perderme entre vuestros brazos.</p>



<p>―Todo a su tiempo― la interrumpí: ― Primero tenemos que cenar y luego bailar para bajar la comida. No quiero que la vomitéis. Esta noche vuestros cuerpos van a dar muchas vueltas en mi cama.</p>



<p>― ¿Nos lo prometes? ― dijeron ambas al unísono.</p>



<p>―Solo espero tener energía suficiente. Tengo dos coños y dos culos que rellenar y una sola polla― respondí en son de guasa.</p>



<p>Muerta de risa, mi prima señalando a un grupo de muchachos de otra mesa, contestó:</p>



<p>―Eso es porque tú quieres, no creo que ni Isabel ni yo tengamos ningún problema en conseguir alguien que te ayude.</p>



<p>―No voy a necesitar ayuda. Si me canso, mis mujercitas pueden consolarse mutuamente.</p>



<p>―No te preocupes que lo haremos. Esta noche cuando te hayamos dejado seco, te juro que tendré suficiente con María y si no es así, siempre podré utilizar uno de los juguetes que he traído en mi maleta…</p>



<h1 class="wp-block-heading">11</h1>



<p>Habiendo puesto sus cartas sobre la mesa, Isabel se echó a reír cuando se enteró que habíamos planeado chantajearla también nosotros para que no se fuera de la lengua y con su habitual desparpajo, pidió que cuando la fotografiásemos nos fijáramos en tomárselas desde la izquierda, ya que ese era su lado más fotogénico.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Zorrita, no creo que salgas muy favorecida después de la tunda que le voy a pedir a Pablo que te dé― respondió María sonriendo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La chavala rápidamente le hizo ver que si creía que amenazarla con unos azotes iba a afectarle de algún modo se equivocaba cuando sin importarla que alguien la oyera, pidió que fuera mi prima la encargada de dárselos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Desde que os descubrí, he fantaseado con ser vuestra sumisa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que exteriorizara ese deseo, me extrañó y más cuando se notaba a la legua que era una cría resuelta y acostumbrada a llevar la iniciativa, por eso no dejé para más tarde el preguntar si creía que iba a disfrutar en manos de un dominante.</p>



<p>―Lo importante para mí no es cómo sino con quién. Me da igual servir de esclava, fungir como domina e incluso cabalgar en plan ponygirl siempre que sea con vosotros― replicó con los pezones totalmente erizados.</p>



<p>―Estarías bellísima con un bocado en la boca y unas cinchas alrededor del cuerpo― comenté imaginándola lista para la doma.</p>



<p>Algo parecido debió pensar mi prima, ya que sin ningún tipo de rubor le confesó lo mucho que disfrutaría fustigando su trasero mientras la monta. Isabel, echándose a reír, contestó:</p>



<p>―Soy bastante salvaje y podría tirarte.</p>



<p>Los pezones de María reaccionaron al escucharla y cogiéndola de pelo, respondió que esa misma noche le probaría lo buena jinete que era mientras le daba un morreo. La llegada de la camarera con la cena impidió que siguieran besándose, pero no consiguió contener la lujuria de mis acompañantes. Y es que ya lanzadas, se pusieron a comentar las ocultas fantasías sexuales que compartían.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/190/54142917/54142917_014_0fed.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Me encantaría que mi primera vez con vosotros fuera en un callejón oscuro― reconoció Isabel pellizcándola un pecho.</p>



<p>―A mí en cambio, me gustaría follarte aquí mismo― replicó devolviéndola la caricia.</p>



<p>― ¿En el baño? ― sonriendo, preguntó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No, zorrita. ¡En mitad de la pista! ― fue la respuesta de María.</p>



<p>Por el tamaño de sus pitones, comprendí que la idea no la desagradaba y sabiendo que de hacerlo nos echaran de ese lugar, decidí intervenir comentando:</p>



<p>―Como he traído la cámara, prefiero seguir con nuestros planes aprovechar para sacar un extenso reportaje fotográfico y así inmortalizar tu primera noche con nosotros.</p>



<p>La rubia, captando a la primera mis intenciones, se acomodó junto Isabel y me pidió que las sacara una foto. Supe que se proponía y riendo las enfoqué. Tal y como había previsto, la pervertida de mi prima aprovechó el momento para meter la mano en el escote de nuestra acompañante y sacando uno de sus pechos, lo lamió mientras tomaba una instantánea. La chavala no se quejó de ser retratada con una teta al aire y sonriendo, me rogó que la fotografiara mordiendo uno de los pezones de María.</p>



<p>―Se me ocurre algo mejor… ¡acompáñame al servicio! ― susurró María mientras cogía prestada la cámara de mis manos.</p>



<p>Dando por sentado que a la vuelta podría recuperar de la memoria de la cámara todo lo que hicieran, me quedé observando como las dos mujeres desaparecían rumbo al baño con las manos entrelazadas. Lo que no me esperé fue que la camarera que nos había servido se acercara a la mesa y me soltara al oído lo espectaculares que eran mis acompañantes.</p>



<p>―Son preciosas, ¿verdad? ― respondí un tanto cortado por el piropo de la pelirroja.</p>



<p>―Y por lo que veo, bastantes traviesas― añadió mientras disimuladamente me pasaba un papel con su teléfono: ―Aunque esta noche trabajo hasta tarde, mañana libro y no me importaría que me invitaseis a participar en vuestros juegos.</p>



<p>Tras reponerme de que se estuviese ofreciendo, aproveché para recorrer su pantorrilla mientras le comentaba a qué cala nos aconsejaba ir al día siguiente.</p>



<p>―Conozco una cerca, pero solo se puede ir en barca― contestó notando que mis dedos se iban haciendo más atrevidos y subían por su pierna: ―Si quieres, yo tengo una y puedo llevaros.</p>



<p>―Me parece estupendo, yo me ocupo de las cervezas y lo demás. ¿Dónde quedamos? ― habiendo llegado al borde de su nalga con una de mis yemas, pregunté.</p>



<p>―Tengo el bote en el amarre quince― consiguió balbucear al sentir mi mano bajo su falda.</p>



<p>― ¿A qué hora? – insistí mientras me daba un homenaje en su trasero.</p>



<p>― Sobre las once, para darme tiempo a dormir― respondió separándose al ver que otros clientes la llamaban.</p>



<p>El movimiento que imprimió a su trasero me hizo saber que no faltaría y por eso, me la quedé mirando mientras tomaba la comanda a la otra mesa. Eso me permitió examinar a conciencia sus formas y tras darle un buen repaso, confirmé que era dueña de unos pechos que rivalizaban con los de mi prima.</p>



<p>«Está buena la cabrona», dije para mí mientras aguardaba la vuelta de las dos.</p>



<p>Por los quince minutos que tardaron en retornar, supe que se lo habían pasado de lujo en el baño aún antes de observar el brillo de sus caras y por eso mientras se sentaban únicamente pedí que me devolvieran la cámara. Ni Isabel ni María pusieron ningún impedimento a que revisara la memoria de la misma y por eso no tardé en descubrir que habían superado mis expectativas al contemplar la sesión de fotos que se habían tomado en tan corto tiempo y es que no solo aparecían desnudas sino comiéndose alternativamente sus coños.</p>



<p>―Por lo que veo, os lo habéis pasado muy bien comenté mientras llamaba a la empleada del restaurant.</p>



<p>Ninguna de ellas previó que al llegar la pelirroja, me pasara un par de minutos ensañándole lo que habían hecho en el servicio y menos que la joven señalara las caras de puta que lucían en las fotos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―La misma que vas a poner cuando mañana te lo coman a ti― repliqué sin aclarar nada a mis acompañantes que observaban aterrorizadas nuestra complicidad.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No tengo la menor duda de que así será― replicó muerta de risa mientras se alejaba a cumplir con su trabajo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; María espero a que se marchara para preguntar a qué me refería con lo de mañana. Despelotado, les conté que esa muchacha se había comprometido a llevarnos al día siguiente en barco para pasar el día con nosotros. No contentas con lo que les había explicado intentaron sonsacarme que más me había dicho. Riendo contesté:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Solo que estabais muy buenas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Pues ella tiene un culo digno de ser mordisqueado― con una sonrisa de oreja a oreja, Isabel comentó para acto seguido preguntar si siempre teníamos tanto éxito.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No. Quitándote a ti, nadie se nos ha acercado de esa forma― respondí bebiendo de mi copa.</p>



<p>―En serio, ¿la conocías de algo? Mira que soy de cascos ligeros y, aun así, tardé una eternidad en atreverme― replicó al no creer mi versión y creer que ya había tenido trato con ella.</p>



<p>―Te juro que es la primera vez que la veo y debo reconocer que creo que no fui yo quien la atrajo sino vosotras.</p>



<p>Maria, que hasta entonces se había quedado callada, sacó a relucir sus celos preguntando si no tenía bastante con ellas dos.</p>



<p>―Claro, amor mío, pero a nadie le amarga un dulce y menos a ti. Llevas meses soñando con hacer un trio y al día siguiente de cumplir tu fantasía, la culminarás haciendo un cuarteto― respondí y rellenando nuestras copas, brindé con ellas por nuestro futuro juntos. Alzando su vino, la morena añadió:</p>



<p>―Sabía que exploraría mis límites junto a vosotros, pero nunca supuse que sería tan pronto. ¡Por una vida llena de sexo y de felicidad!</p>



<p>Mis risas se unieron a las de mi prima mientras cerrábamos el acuerdo juntando nuestras bocas ante el escándalo del resto de los clientes y las miradas envidiosas de la pelirroja.</p>



<p>Bailamos y bebimos las siguientes dos horas hasta que tantos arrumacos e insinuaciones nos hicieron llegar a un estado de excitación que no pudimos aguantar más y tras confirmar con la camarera la hora de nuestra cita, salimos rumbo al hotel. La cantidad de gente que nos encontramos en la calle hizo imposible que pudiéramos satisfacer nuestra urgencia hasta llegar al ascensor donde ya sin recato alguno, Isabel se lanzó sobre mí en busca de caricias con el beneplácito de María. La acción coordinada de ese par consiguió quitarme los pantalones antes de llegar a la habitación y por eso en calzoncillos tuve que recorrer el pasillo corriendo para no ser sorprendido por otro huésped. Al cerrar la puerta y como si fuera algo pactado entre ellas, se arrodillaron a mis pies y sin más prolegómeno, me bajaron los gayumbos y sacando sus lenguas, se pusieron a lamer con desesperación mi erección.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/190/54142917/54142917_012_137d.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¡Menudas putas estáis hechas! ― desternillado al contemplar las ansias con las que competían por mi pene, comenté.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi exabrupto lejos de calmarlas las exacerbó, pero sobre todo a mi prima, que sin ningún recato se despojó del vestido para acto seguido pedirme que la empotrara. Liberando la excitación que llevaba a cuestas, le di la vuelta y de un solo empujón, hundí mi falo en ella mientras a mi lado, Isabel me azuzaba a follármela en plan salvaje:</p>



<p>― ¡Lo está deseando!</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni que decir tiene que la hice caso y sin dar tiempo a que se acostumbrara comencé a cabalgar sobre ella mientras la incitaba a moverse con sonoros azotes sobre su culo. Supe de la calentura que María llevaba acumulada cuando apenas había comenzado la oí correrse dando gritos exigiendo que no parara. Colaborando conmigo, la morena llevó sus dientes a los pezones de mi prima mientras insistía:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Hazla saber que eres nuestro macho.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El mordisco que le regaló añadió mayor morbo al sentirse usada por ambos y totalmente entregada, me rogó que siguiera amándola mientras se derrumbaba contra la pared. Que tuviese apoyada la cara contra el tabique no me paró e incrementando la velocidad de mis embates, martilleé su interior con saña.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¡Dios! ¡Cómo me gusta! ― chilló sin importarle que su cara rebotar al notar que el placer se profundizaba con esas continuas estocadas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Impulsado por una calentura atroz, la tomé en brazos y la llevé a la cama, donde nuevamente reanudé mi ataque insertando la totalidad de mi pene en ella mientras la morena se despojaba de la ropa y acudía a nuestro lado. Al sentir a Isabel a mi lado, cambié de objetivo y poniéndola a cuatro patas sobre el colchón, la empalé con mayor violencia si cabe.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¡Mi señor! ― aulló esta al notar que sus entrañas eran tomadas al asalto por mi miembro, denotando así el modo en que deseaba ser usada.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Ni se te ocurra correrte en ella, ¡antes tiene que demostrar que es digna! ― dijo gritando mi prima mientras tirando de su melena, le acercaba la cara a su sexo.</p>



<p>Asumiendo que en parte eran celos lo que sentía, no dije nada y dando una nalgada a la morena, le exigí que satisficiera a mi prima recordándola que era también su dueña.</p>



<p>―Soy la puta de mis adorados amos― llegó a confirmar antes de hundir la cara entre los muslos de la rubia.</p>



<p>El chillido con el que María acogió la traviesa lengua de la chavala me indujo a pensar que había olvidado los celos y por ello, tomando a Isabel de la cintura, reanudé mi ataque mientras la alertaba de que tenía solo unos minutos para que María se volviera a correr o tendría que castigarla. Mi amenaza la hizo reaccionar y deseando complacer nuestros deseos, llevó las manos hasta los pechos de la rubia mientras le devoraba el sexo.</p>



<p>―Sigue zorra, ¡cómeme entera! ― le ordenó asolada por el placer.</p>



<p>El chapoteo del coño de la morena al ser tomada me avisó de su calentura y recordando la promesa que le había hecho a mi prima, supe lo mucho que la complacería el ver cómo tomaba posesión del culo de nuestra sumisa. Por ello, cogiendo entre mis dedos una buena cantidad del flujo que desbordaba, embadurné su esfínter sin pedirla permiso.</p>



<p>―Soy virgen por ahí― asustada comentó.</p>



<p>―Eso tiene remedio― contesté mientras hundía un dedo en su trasero.</p>



<p>Al notar esa violación Isabel sollozó, pero eso no me amilanó y metiendo otro, le exigí que no dejara enfriar a María o le desgarraría el ojete. Gimiendo desconsolada, la muchacha aumentó el ritmo de sus lametazos mientras a su espalda, yo comprobaba que poco a poco su ano se relajaba y a pesar de mis amenazas, consideré seguir aflojando su resistencia antes de forzarla. Lo que no preví cuando me puse a juguetear con mi glande en esa inmaculada entrada, fue que la morena se corriera llenando mis muslos de flujo.</p>



<p>― ¿Quién coño te crees para correrte sin permiso? ― grité haciéndome el enfadado para a continuación irle encastrando centímetro a centímetro la totalidad de mi tallo.</p>



<p>―Su puta, ¡mi señor! ¡Solo su puta! ― sollozó con una mezcla de dolor y placer.</p>



<p>Aunque interiormente estaba satisfecho por su gozo, seguí simulando un cabreo que no tenía y sin darle tregua alguna, comencé a empalarla con decisión mientras le avisaba que esa noche le dejaría el culo morado con mis azotes.</p>



<p>―Seré yo el que se los dé― mi prima rio desde la cama al percatarse del orgasmo que sacudía a nuestra nueva amante.</p>



<p>Esas advertencias solo consiguieron aumentar el placer que la asolaba y llorando llena de vergüenza y de felicidad, nos pidió perdón por ser tan casquivana.</p>



<p>―Lo que eres es una zorra― retorciendo sus pezones, le recriminó María.</p>



<p>Respondió a la tortura lanzándose en picado al gozo sexual y con nuevos gritos, nos rogó que no dudáramos en castigarla. Haciendo caso a nuestra joven paisana, mi prima la obligó a separarse de mí y señalando mi verga, le ordenó que limpiara los restos de sus intestinos para que una vez inmaculada la usara con ella.</p>



<p>―Sus deseos son ordenes, mi ama― con un brillo de satisfacción en sus ojos, respondió y sin necesidad que insistiera, se afanó a recoger con la lengua cualquier rastro de su trasero que hubiera en mi pene.</p>



<p>Lo que ninguna de las dos previó fue que dada mi excitación no pudiera contenerme y que, presionando su cabeza con mis manos, me pusiera a follar la boca de la sumisa totalmente entregado a la lujuria. Al comprenderlo, Maria le exigió que no desperdiciara mi regalo o la tendríamos a dieta el resto del viaje.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/190/54142917/54142917_015_4133.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―No lo haré― respondió Isabel mientras hundía la totalidad de mi verga en su garganta.</p>



<p>Al sentirla embutida hasta el mango en ella, no pude más y me dejé llevar explotando en su interior. El brutal estallido le provocó arcadas, pero no por ello permitió que se le escapara una gota de esperma y con mayor intensidad, siguió ordeñándome mientras de reojo veía la sonrisa de mi prima.</p>



<p>―Trágate todo o esta noche dormirás en el suelo― insistió María usando el poder que voluntariamente la morenita le había otorgado.</p>



<p>Por la forma en que se afanaba, supe que esa advertencia sobraba, pero no por ello dejé de usar su boca para liberar la tensión que llevaba acumulada hasta que conseguí vaciar mis huevos. Entonces y solo entonces, pedí a mi adorada rubia que me trajera una copa del mini bar. Extrañada por el cambio de tercio, se levantó de la cama para cumplir mi deseo.</p>



<p>― ¿No te llevas a tu montura para tan largo camino? ― pregunté.</p>



<p>Comprendiendo al fin mis motivos, tomó a la morena del pelo y sacándola de las sábanas, la obligó a ponerse a cuatro patas sobre la alfombra. Tras lo cual, subiéndose a horcajadas sobre su espalda, tomó un zapato y la obligó a pasearla por la habitación durante un par de minutos antes de ir a por mí whisky. Los gritos de placer de Isabel cada vez que María usaba la suela para aligerarle el paso me hicieron saber lo mucho que disfrutaría con las andanzas de esas dos en el futuro…</p>



<h1 class="wp-block-heading">12</h1>



<p>La noche fue tan intensa que a la mañana siguiente nos levantamos tarde y apenas nos dio tiempo de salir a comprar lo que nos habíamos comprometido para pasar el día. Por eso y a pesar de que Isabel intentó volver a hacernos el amor antes de salir de la cama, se quedó con las ganas y no tuvo más remedio que postergarlas para otra ocasión. Aun así, no tuvo reparo alguno en demostrar lo urgida que andaba de caricias cuando me pilló en la ducha y me rogó que le echara un polvo rápido, metiéndose conmigo. Su insistencia me hizo gracia y es que cuando con su descaro habitual se arrodilló ante mí para saciar su sed. Sin maquillaje y recién levantada, su belleza me pareció algo sin igual.</p>



<p>―La princesita se ha despertado cachonda― comenté observando cómo caía el agua por sus pechos mientras intentaba evitar que culminara su acoso avivando la erección que crecía entre mis piernas, levantándola.</p>



<p>―La culpa es tuya por estar tan bueno― contestó y sin ceder un ápice en sus pretensiones, buscó que cambiara de opinión restregándose contra mi cuerpo.</p>



<p>Para entonces mi falo ya había adquirido consistencia y se erguía firme, por lo que por un momento dudé si dar rienda a la lujuria y poseerla. Afortunadamente, María llegó al rescate y desde la puerta, nos urgió a salir del baño recordando que habíamos quedado.</p>



<p>― ¡Eres una aguafiestas! ― rezongó molesta al saber lo cerca que había estado de conseguir su objetivo mientras se anudaba una de las toallas en la cintura.</p>



<p>―Y tú, un zorrón desorejado― contestó la rubia.</p>



<p>Al ver la sonrisa con la que reaccionaba al insulto y que no se tapaba los pechos, quiso castigarla pellizcando uno de sus pezones. El gemido de placer de Isabel me hizo saber que lejos de molestarla, la había excitado y por ello, riendo pedí a mi prima que no volviera a hacerlo o no podríamos llegar a tiempo a la cita.</p>



<p>­―Si llego a saber que eras tan puta, nunca se me hubiese ocurrido que nos acompañara― sentenció mientras le daba una nalgada.</p>



<p>La morena nuevamente demostró su carácter al replicar desternillada.</p>



<p>―Si llego a saber lo mucho que te iba a gustar azotarme, te hubiera atacado ya en el pueblo.</p>



<p>Dando por imposible a ese par, me fui a vestir mientras ellas seguían retándose en el baño…</p>



<p>Tras grandes esfuerzos, al fin conseguí sacarlas del hotel e ir a un súper donde compré no solo una buena reserva de cervezas y hielos, sino también un surtido de ibéricos con los que calmar el hambre. De forma que totalmente cargados llegamos justo a la hora al muelle donde habíamos quedado. Una vez ahí, tuve que revisar en mi teléfono el número porque me encontré con que la embarcación que estaba atracada allí, en vez de ser un bote, era un enorme yate.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «No puede ser», pensé temiendo haber sido objeto de una burla al contemplar las dos cubiertas de las que constaba, ya que era imposible que una camarera tuviese el dinero necesario para mantener algo de ese tamaño.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estaba todavía pensando en ello cuando desde la popa, escuché a un tipo gigantesco, lleno de músculos, gritar:</p>



<ul><li>Elisa, tus invitados ya han llegado.</li></ul>



<p>Alertada por él, la pelirroja no tardó en salir luciendo un bikini que dejaba poco para la imaginación ya que lo escueto de su tela dejaba al aire la mayoría de sus senos y la totalidad de su trasero.</p>



<p>―Pasad, por favor― dijo señalando la pasarela de acceso al barco.</p>



<p>Cortado y molesto porque esa joven no nos hubiese avisado que llevaría compañía, subí con mis dos acompañantes mientras ella y el tipo en cuestión se acercaban a saludarnos. Al darle la mano se hizo más evidente su altura al sacarme media cabeza. Por si eso fuera poco, el capullo aquel no solo era un “musculitos”, sino también un adonis. Prueba de ello fueron las miradas que se entrecruzaron Isabel y María mientras admiraban los bíceps y la tableta del tal Ricardo.</p>



<p>―Menudo tiarrón― escuché a mi primar murmurar impresionada con el gemelo de Hulk.</p>



<p>Desconociendo mi cabreo, la pelirroja me ayudó a llevar las compras adentro y eso me permitió contemplar el lujo y las dimensiones de las estancias interiores del “botecito”. Al ver mi cara, la chavala se echó a reír y tras reconocerme:</p>



<p>― ¿Te gusta? Sé que es un capricho, pero como Ricardo insistió y nos lo podemos permitir, accedí a que lo compráramos.</p>



<p>― ¿Estás casada? ― pregunté.</p>



<p>Para mi sorpresa, Elisa soltó una carcajada al darse cuenta de que daba por hecho que el gigantón era su marido.</p>



<p>―Para nada. Ricardo, además de homosexual, ¡es mi hermano!</p>



<p>Uniéndome a sus risas, le pregunté entonces cómo era posible que una camarera tuviese tanto dinero, a lo que me replicó que tanto el restaurant como el hotel en el que nos hospedábamos eran parte de su herencia. Confieso que me quedé sin palabras al enterarme y cambiando de tema, le pedí que no les dijera nada a mis acompañantes acerca del parentesco que le unía con Ricardo ni tampoco de su sexualidad.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/190/54142917/54142917_011_7a54.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>― ¿Y eso? ― quiso saber.</p>



<p>Desternillado, contesté:</p>



<p>―Míralas, están entusiasmadas con tu hermano.</p>



<p>Viendo que estaban tonteando descaradamente con él, sonrió mientras me preguntaba si estaba celoso.</p>



<p>―Ahora no, pero antes… ¡un huevo! No me sentía capaz de competir físicamente con él.</p>



<p>―Yo no te cambia por Ricardo, me vuelve loca tu pancita cervecera― musitó acariciando con las yemas esos supuestos “michelines” que combatía con ejercicio.</p>



<p>―No tengo panza― protesté mientras avergonzada comprobaba que no era inmune a sus mimos y que bajo mi bañador crecía mi apetito.</p>



<p>Sin dejar de sobarme, fue entonces cuando ella me preguntó por Isabel y María, y si lo nuestro era una relación abierta. Al explicarle brevemente que una era mi prima y amante, y que la otra era una nueva adquisición que estábamos empezando a conocer, se partió de risa:</p>



<p>―No te creo. Anoche se las veía muy sueltas.</p>



<p>La confianza que esa pelirroja me transmitía y no teniendo nada que perder, le narré los motivos por los que habíamos pedido que nos acompañara y más específicamente le conté que queríamos que nos sirviera de parapeto ante el embarazo de María. Tras escucharme con atención, vio su oportunidad y restregando sus pechos contra el mío, me soltó:</p>



<p>―Si me dejáis, os puedo ayudar con vuestro problema.</p>



<p>La suavidad y firmeza de sus atributos terminaron de despertar al traidor de mi entrepierna y ya luciendo una erección de las que hacían época, pregunté en qué podía ayudarnos.</p>



<p>―Cuando heredamos de mi abuela, la muy bruja nunca aceptó el tener un nieto homosexual y dejó claro que su legado se podía revertir si Ricardo no se casaba con una mujer en cinco años.</p>



<p>― ¿Estás sugiriendo lo que pienso?</p>



<p>Desternillada, respondió:</p>



<p>―Sí. Como habíamos pensado en pagar a alguien para que fuera su esposa, mataríamos dos pájaros con el mismo tiro. Mi hermano no tendría que renunciar a su herencia y os serviría como parapeto ante los chismes. Nadie pondría en tela de juicio que María se haya quedado prendado de él.</p>



<p>―Ya― objeté― pero entonces el niño sería automáticamente hijo suyo.</p>



<p>Supe que no había caído en eso y por ello se quedó pensando unos momentos antes de contestar:</p>



<p>―Sí, pero no. Para protegerse ambos, tendrían que firmar por anticipado que Ricardo no es el padre.</p>



<p>Asumiendo que, aunque complicada era posible esa solución, supe que a efectos prácticos a nosotros nos bastaba con simular un affaire y que para ello bastaban unas fotos. Al reparar en que María se nos había adelantado y se estaba haciendo unos selfis con el hombretón, comprendí que a pesar de no saber nada sobre mi conversación con Elisa mi prima estaba preparando el terreno para usarlo de coartada y que sus viejos dieran por sentado que ese corpulento animal era el que la había embarazado.</p>



<p>«Será puta», me dije al comprobar que sobre limitándose a lo estrictamente necesario, le estaba metiendo mano con total descaro mientras Isabel le reía la gracia.</p>



<p>Viendo mi cara de cabreo, susurró en mi oído mientras intentaba liberar mi miembro, si podía hacer algo para calmarme. Excitado, decidí que, si la pelirroja deseaba un buen meneo, eso sería lo que obtendría de mí y girándola, hice que me diera la espalda para acto seguido y sin pedirle opinión, despojarla de la parte de abajo del bikini.</p>



<p>―Ya te estabas tardando― gritó encantada y sabiendo de mis intenciones, se agachó sobre una mesa dándome un espléndido panorama de su trasero.</p>



<p>Correctamente interpreté que estaba deseando ser empotrada y por eso, sin mayor dilación y de un solo embiste la empalé. Comprendí lo mucho que le había gustado la forma en que la tomé cuando comenzó a chillar pidiendo que la tomara. Lo que nunca se esperó fue que sus berridos atrajeran la atención del resto y que tanto su hermano como mis niñas entraran a ver qué era lo que le ocurría. Al llegar corriendo, se toparon con la imagen. Pero fue Ricardo el que reaccionó y soltando una carcajada, comentó:</p>



<p>―Elisa, todavía no hemos salido del puerto y ya estás zorreando.</p>



<p>Tanto Isabel como mi prima habían supuesto que la pelirroja era su pareja y por eso respiraron aliviadas al ver que no montaba un escándalo. Tras reponerse del sofoco y observando que en ningún momento había dejado de empotrar a la pelirroja, llena de celos, María se le insinuó al gigante con ánimo de castigarme.</p>



<p>―Eres un dulce, pero no de los que a mí me gustan― haciéndole una carantoña en la mejilla, la rechazó.</p>



<p>La morenita creyendo que la prefería a ella no tuvo empacho en ofrecerse deslizando los tirantes de su bikini.</p>



<p>―Lo siento, pero no me he expresado bien: de follarme a alguien, sería a Pablo… soy gay.</p>



<p>― ¡Yo en cambio soy bisexual! ― señaló su hermana desde la mesa.</p>



<p>Isabel vio en ello una llamada y acercándose, tomó entre sus manos las tetas de la pelirroja mientras me pedía permiso para intervenir.</p>



<p>―Seré yo quien deba dártelo― protestó Elisa al sentir que usando sus dedos le pellizcaba un pezón.</p>



<p>―Se lo he pedido a él porque es mi amo y tú solo una zorrita a la que se está follando― respondió mientras se lo retorcía.</p>



<p>María que hasta entonces se había mantenido a un par de metros, se aproximó y tomándola de la rojiza melena, la besó. Atacada por tres frentes, Elisa intentó que Ricardo la ayudara, pero entonces el gigante hizo algo que nadie esperaba, sentándose en una silla frente a ella, le soltó:</p>



<p>&nbsp;―Ya era hora que alguien te pusiese en tu lugar.</p>



<p>Con el beneplácito de su hermano, azucé a mi montura a moverse marcándole el ritmo con mi mano sobre sus nalgas mientras mi prima le mordía los labios y nuestra sumisa le torturaba los pechos.</p>



<p>― ¡Cabrones! ― consiguió balbucear entre empellón y empellón antes de que su cuerpo se desbordara.</p>



<p>Al oír el sonido que mi pene hacía cada vez que incursionaba en el interior de su hermana y mientras desaparecía rumbo al puesto de mando, muerto de risa, comentó:</p>



<p>―Creo que deberías elegir mejor a tus invitados. Me parece que en este caso has querido abarcar más de lo que puedes.</p>



<p>Elisa debió comprender que era así porque, nada más escucharlo, se vio zarandeada por el placer.</p>



<p>― ¡No pares! ¡Te lo pido! ― aulló al sentir sus neuronas a punto de explotar.</p>



<p>―No pensaba hacerlo― respondí mientras aceleraba el compás con el que la empalaba.</p>



<p>―Ni yo tampoco― María murmuró en su oreja a la vez que se dedicaba a masturbarla, introduciendo la mano entre sus piernas.</p>



<p>Al verse desbordada por nuestro ataque, nada pudo hacer cuando la violencia del orgasmo le hizo flaquear y cayó de bruces sobre el tablero, golpeándose la cara.</p>



<p>― ¡Dios! ¡Me encanta! ― sollozó entusiasmada al notar que no daba muestra de cansancio y seguía cabalgándola.</p>



<p>El sonido del motor no consiguió acallar sus gemidos mientras Ricardo sacaba la embarcación del puerto y por eso, pudimos comprobar que unía un clímax con el siguiente con pasmosa facilidad.</p>



<p>― ¡No puede ser! ― exclamó sobrepasada por las sensaciones que estaban asolándola.</p>



<p>Previendo que no tardaría en correrme, pregunté a Elisa si tomaba la píldora y al decirme que no, vi más prudente sacársela y metérsela a María. Mi prima dio un berrido al sentir mi pene abriéndose paso en ella y demostrando que por algo era mi favorita, ordenó a las otras que la auxiliaran. La pelirroja e Isabel reaccionaron y mientras una se lanzaba en busca de mis besos, la otra comenzó a masajear mis huevos.</p>



<p>Tal y como había previsto, no tardé en esparcir mi semilla en el útero ya germinado de mi prima y ella al sentirlo, se unió a mí dejándose llevar por el placer mientras la dueña del yate y la morenita nos miraban sonriendo…</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/190/54142917/54142917_010_28a7.jpg" alt="" width="750" height="500"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;La tentación tiene nombre de mujer 10&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 08 Dec 2025 10:21:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
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		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[20 Saliendo de las habitaciones de su clienta, Walter dio un último repaso a la seguridad de las instalaciones y tras verificar que todo estaba en orden, pidió al restaurante de un amigo que trajeran un piscolabis con el que agasajar a la oriental. -La próxima vez avísame con más tiempo- protestó su colega antes de comprometerse a que lo tendría a la hora deseada. Sabiendo que cumpliría con su palabra, se despreocupó del tema y se fue a limar con su pareja los flecos de la velada. Para su sorpresa, la rubia no le dejó entrar en el cuarto [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading"><a>20</a></h1>



<p>Saliendo de las habitaciones de su clienta, Walter dio un último repaso a la seguridad de las instalaciones y tras verificar que todo estaba en orden, pidió al restaurante de un amigo que trajeran un piscolabis con el que agasajar a la oriental.</p>



<p>-La próxima vez avísame con más tiempo- protestó su colega antes de comprometerse a que lo tendría a la hora deseada.</p>



<p>Sabiendo que cumpliría con su palabra, se despreocupó del tema y se fue a limar con su pareja los flecos de la velada. Para su sorpresa, la rubia no le dejó entrar en el cuarto y mandándolo a paseo, le pidió que no la molestase.</p>



<p>Preocupado con ese hostil recibimiento, no le quedó más remedio que ir a preparar él solo el ambiente propicio para el encuentro. Recordando la afición de la oriental por el champagne, tomó prestado de la bodega un par de botellas de Moët al no hallar su preferido y con ellas bajo el brazo, volvió a la casa.</p>



<p>Ya en el salón-comedor, seleccionó las canciones que sonarían y acumulando cojines sobre el sofá, quiso convertir ese incómodo diván en algo mullido por si al final hacían uso de él.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/2/1/F/T/21FTh/1.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>«¿Qué más falta?», pensó renumerando la lista de lo imprescindible: «Comida, bebida, música&#8230;», al ver que tenía todo listo, hizo tiempo sirviéndose un cubata.</p>



<p>Tal y como le había prometido, las viandas no tardaron en llegar y ayudado por el empleado de su amigo, las colocó más o menos decentemente sobre la mesa.</p>



<p>«Me hubiese venido bien el auxilio de Beth», se dijo al comprobar que, a pesar de sus intentos, no había conseguido dar el efecto que quería: «Luego que no se queje si no está a su gusto».</p>



<p>&nbsp;Mirando el reloj, vio que era la hora y que ninguna de ellas había hecho su aparición, por lo que más nervioso de lo que le hubiese gustado estar, rellenó su copa.</p>



<p>«¿Qué tanto hacen? ¿Por qué llegan tarde?», entre dientes masculló dando un sorbo a su bebida.</p>



<p>Pasaron todavía quince minutos sin que la chinita se dignara a llegar o su novia saliera del cuarto, por lo que ya preocupado, se acercó a ver qué ocurría con Beth. No había llegado a tocar su puerta cuando de pronto el timbre de la entrada anunció la llegada de la heredera y deshaciendo su pasos fue a abrirle.</p>



<p>Al hacerlo, se encontró con Mei enfundada en una gabardina y no fue hasta que la dejó pasar cuando desprendiéndose de esa prenda, comprobó que le había hecho caso y se había puesto el picardías rojo que le había elegido.</p>



<p>-Estás guapísima- tartamudeó al ver que esa prenda casi transparente más que esconder realzaba la belleza de sus curvas y que a través del encaje, podía entrever la perfección de sus juveniles senos.</p>



<p>La chavala sonrió satisfecha con el piropo y girando trescientos sesenta grados, lució su espectacular trasero mientras le preguntaba por Elizabeth.</p>



<p>-Todavía no ha bajado- contestó prendado con la anatomía de su cita mientras la llevaba del brazo hacia el salón.</p>



<p>Una vez ahí y sin dejar de babear por ella, Walter le sirvió una copa del vino francés que le había sustraído sin permiso. Si Mei se dio cuenta de que el caldo ese era suyo, no dijo nada y luciendo una tierna pero seductora sonrisa, le dio las gracias al dárselo.</p>



<p>«Menudos tacones se ha puesto», murmuró para sí al comprobar que en vez de al pecho, la heredera le llevaba al hombro.</p>



<p>Con ganas romper el silencio que se había adueñado de la habitación, Walter le preguntó si estaba segura de lo que quería hacer:</p>



<p>-Por supuesto, estoy deseando que me hagáis mujer- con aplomo replicó la muchacha.</p>



<p>Justo cuando iba a contestar, un ruido le informó de la llegada de su novia y al darse la vuelta, casi se le cae la copa que tenía en las manos al verla entrar llevando únicamente un camisón al menos tan provocativo como el que había elegido para Mei.</p>



<p>-Eres una diosa- comentó la oriental, acercándose a ella y dándola un breve beso en los labios.</p>



<p>-Tú en cambio eres una sexi muñequita que ningún humano dejaría escapar- contestó la rubia al halago mientras la tomaba de la cintura.</p>



<p>&nbsp;Gracias a las plataformas sobre las que se había subido, la diferencia de estatura entre las dos no era enorme y desde su puesto de observación junto a la barra, el sujeto al que ambas anhelaban conquistar las miraba entusiasmado.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/2/1/F/T/21FTi/2.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>-¿Qué bebes princesa?- obviando la presencia de su novio, la militar preguntó.</p>



<p>La heredera le informó que champagne y tratando como mero camarero a Walter, pidió que le pusiera una copa a la recién llegada mientras siguiendo el ritmo de la música se ponían a bailar.</p>



<p>Sin dar crédito a como se estaban desarrollando los hechos, el segurata la sirvió y la acercó sintiéndose un convidado de piedra.</p>



<p>«¿Qué ocurre aquí?- se preguntó al comprobar que esas dos bellezas habían entrelazado sus piernas mientras en plan putón Beth agradecía a su acompañante lo cachondo que había dejado a su prometido durante la comida.</p>



<p>-Como tú hombre me encanta, me resultó muy sencillo.</p>



<p>-Y tú, ¿cómo te pusiste? – acariciando el pandero de la chaval, la militar insistió.</p>



<p>Soltando una carcajada, la millonaria quiso saber si Walter le había narrado lo ocurrido. Al contestar Beth que no y ante el espanto de su prometido, Mei la informó que su macho la había pajeado en mitad del restaurante.</p>



<p>-No te creo- sin un atisbo de celos, replicó al tiempo que le bajaba uno de los tirantes del camisón.</p>



<p>La heredera sonrió al sentir los dedos de la mujer acariciándole el pecho y mientras el neoyorquino no sabía cómo actuar, le detalló cómo le había llevado la mano a su entrepierna y cómo este la había masturbado.</p>



<p>-Será cabrón, ¡no me dijo nada!- contestó mientras empezaba a bajar por su cuello dándole besos.</p>



<p>Atónito al ver que su pareja de tantos años se metía en la boca uno de los diminutos pechos de la clienta, estuvo a punto de protestar diciendo que ella casi le había obligado, pero entonces y mientras gemía de placer, Mei alabó el tamaño de su miembro.</p>



<p>-¿Se lo has visto?- quiso saber la rubia subiendo el tono de su voz.</p>



<p>-Sí- respondió la cría describiendo la escena que había tenido lugar dentro de la limusina: -El pobre no pudo evitar que le bajase la bragueta y se lo sacara.</p>



<p>-¿Por qué no me lo había contado?- haciéndose la enfadada preguntó mientras le retiraba el otro tirante a la muchacha y dejaba sus dos pechitos al aire.</p>



<p>-No me diste la oportunidad- como gato panza arriba se defendió ya mosqueado al ver que su novia comenzaba a mamar del seno que acababa de liberar.</p>



<p>-Te pedí que te desahogaras conmigo, no con ella- con voz seria dijo la rubia sin dejar de disfrutar de la chinita.</p>



<p>-Y no lo hice- replicó totalmente desubicado al ver que Mei se permitía el lujo de magrear el culo de su prometida sin invitarle a él.</p>



<p>-No sería por ganas- insistió Beth mientras se sacaba las tetas y las ponía a disposición de la exótica y joven millonaria.</p>



<p>-No me la follé como te prometí y lo sabes ya que al volver te di lo tuyo- &nbsp;&nbsp;se quejó con una erección más que evidente al contemplar que Mei se apoderaba de una de las ubres que hasta ese momento consideraba suyas.</p>



<p>Durante casi un minuto, tuvo que rumiar su cabreo mientras las mujeres se recochineaban de él frotando sus cuerpos casi desnudos cada vez con más pasión.</p>



<p>-¿Queréis que me vaya?- ya con un rebote de narices preguntó.</p>



<p>-No, tonto- replicó su novia: -Sigo molesta contigo, pero necesito tu ayuda para terminar de desnudar a esta zorrita.</p>



<p>Aliviado, cabreado y excitado por igual, Walter se acercó a ellas y llevando sus manos al picardías de la oriental, lo fue deslizando lentamente al observar que Beth aprovechaba para ir lamiendo la piel que dejaba al descubierto.</p>



<p>-Quítale las bragas que quiero saborear su chumino- ordenó al comprobar que no la había despojado del coqueto tanga.</p>



<p>Demostrando su enfado, obedeció desgarrando la carísima prenda mientras veía que Beth se arrodillaba.</p>



<p>-¿Tiene un coñito precioso? ¿Verdad?- riendo quiso saber su opinión.</p>



<p>-Mejor aún es su sabor- dijo revelando que ya lo había probado.</p>



<p>-Ninguno de los dos me contó que ya se lo habías comido- murmuró mientras pasaba su lengua entre los húmedos pliegues de la heredera.</p>



<p>-Tu hombre le dio un buen repaso esta tarde mientras me bañaba- confesó con picardía Mei.</p>



<p>Nuevamente, Walter creyó que iba a montarle un espectáculo, pero entonces y levantándose del suelo, Beth insistió en que quería verlo ya que no le habían dado la oportunidad de participar.</p>



<p>-Seguro que no le importa, según él tengo un coño muy sabroso- riendo a carcajada limpia, le espetó la heredera mientras se acercaba al hombretón.</p>



<p>-Desnúdate y llévala al sofá- exigió la rubia mientras se subía ella misma al sillón.</p>



<p>Alucinando en colores, su prometido comprendió al ver que separaba sus piernas mientras les esperaba qué era lo que quería la rubia y con una rapidez encomiable, se quitó la ropa y llevó a la joven hasta ella.</p>



<p>-Es todo tuyo- comentó Beth a Mei señalando su chumino.</p>



<p>Esta sin cortarse introdujo su cara entre los muslos de su empleada dejando su propio coño al alcance del que si todo salía bien sería el macho de ambas.</p>



<p>-¿Qué esperas?- le espetó Beth a Walter al ver la cara de estupefacción que tenía.</p>



<p>Comprendiendo que todo se había salido de madre y que no podía más que obedecer, separó los cachetes de su clienta para así tener mejor acceso a su sexo. Al hacerlo, comprobó que la joven seguía luciendo su himen, pero también ratificó que a Mei nadie le había roto el trasero y excitado con ser quién estrenara ambos agujeros, se lanzó en picado sobre la primera de sus metas mientras la heredera daba un primer lametazo en la vulva de su novia.</p>



<p>-Demuéstrale a esta putita que sabes comerte un coño mientras ella me lo devora- gritando ordenó Beth.</p>



<p>&nbsp;El gemido de placer de la millonaria al sentir nuevamente que la lengua de Walter exploraba su virginidad fue tan intenso como sonoro y ante la incredulidad del neoyorquino, se corrió anticipadamente llenando de flujo su boca.</p>



<p>Cortado por lo poco que había necesitado para llegar al orgasmo, informó a la rubia de lo ocurrido y ésta, muerta de risa, le pidió que todavía no se la follara, que se lo tenía que ganar.</p>



<p>-Ayúdale con mi chumino- dijo con ánimo de revancha mientras presionaba la cabeza de la mujercita contra ella.</p>



<p>Walter no tuvo que ser un genio para saber que Beth estaba deseando sentir las caricias de ambos a la vez y haciéndose hueco entre las piernas de su novia, comenzó a lamer su entrepierna con la chinita de acompañante.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/2/1/F/T/21FTj/3.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>-Me encanta- sollozó la rubia al sentir que eran dos lenguas la que buscaban su placer y dominada ya por la lujuria, se pellizcó los pezones mientras le pedía que intensificaran sus caricias.</p>



<p>No sabiendo que hacer con sus manos, Walter decidió darles un uso y al tiempo que mordisqueaba el botón erecto de su novia, comenzó a pajear a la muñequita con la que competía.</p>



<p>-Mastúrbala, cariño. Qué sepa que serás capaz de satisfacernos a ambas- aulló fuera de sí al advertir la maniobra de su amado jefe.</p>



<p>&nbsp;Por segunda vez en menos de cinco minutos el sexo de la oriental comenzó a esparcir sus efluvios descontroladamente y olvidando momentáneamente a Beth, Walter señaló el grifo en que se había convertido sin esperarse que ávida por disfrutar de su sabor, la rubia se bajara del sofá y le pidiera probarlo.</p>



<p>-Como antes has dicho, ¡todo tuyo!- comentó sonriendo el hombretón, dejándole vía libre.</p>



<p>&nbsp; La chinita pegó un grito de alegría al sentir que su dueña le lamía y cerrando los ojos, se puso a disfrutar de la experiencia como si fuese la primera vez.</p>



<p>-Esta niña va a ser una fiera con un poco de práctica- meditando en voz alta, Walter comentó al ver que unía un clímax con el siguiente.</p>



<p>-Ya lo es- respondió su novia mientras daba buena cuenta de ella.</p>



<p>La calentura de ver como Beth disfrutaba sin recato de la clienta calentó aún más a su pareja, la cual, poniéndose detrás de ella y sin pedirle opinión, le ensartó su sable hasta el mango.</p>



<p>-Cabrón, ¡qué bien me conoces!- chilló la ex militar al sentir que la empalaba y sin dejar de saborear el sexo de Mei, moviendo las caderas rogó a su macho que la tomara.</p>



<p>Este no se negó y menos al ver que la chinita observaba con envidia el modo en que la estaba follando y recreándose en su monta, descargó un par de azotes sobre la rubia mientras le decía a la joven sin estrenar que luego le llegaría a ella el turno.</p>



<p>-Estoy deseando, pero por ahora me basta ver como mi futuro macho hace uso de su hembra.</p>



<p>Las palabras de la criatura azuzaron la lujuria de ambos y mientras Beth declaraba su placer voz en grito, Walter no pudo aguantar más y derramó su esencia en el coño de su amada. Nuevamente, la heredera los sorprendió al actuar por ella sola y es que sin que se lo tuviesen que insinuar o exigir, se bajó de su poltrona y hundiendo la cara entre los muslos de la rubia, se puso a recolectar con la boca la lefa que le corría por las piernas.</p>



<p>-¡Qué ganas tenía de probarla!- sollozó con felicidad mientras, a modo de chuchara, usaba la lengua para recoger esa delicia.</p>



<p>Estupefacto por la urgencia de la niña, el hombretón observó con interés cómo lo hacía y solo cuando verificó que había dado buena cuenta de su eyaculación, riendo las agarró entre sus brazos y en volandas, las llevó a su cuarto mientras se besaban con pasión ajenas a estar siendo transportadas hasta el lecho donde por fin desfloraría a esa exótica muñeca.</p>



<p>Una vez ahí y viendo que seguían entretenidas, se dio la vuelta y fue a por algo de comer y de beber, sabiendo que Beth no dejaría que su clienta se enfriase mientras traía viandas con las que aguantar sin salir de esa habitación al menos hasta el día siguiente…</p>



<h1 class="wp-block-heading"><a>21</a></h1>



<p>A los cinco minutos, Walter volvió a la habitación con las botellas de champagne y una bandeja llena de sándwiches y al entrar se encontró con las dos mujeres sentadas en la cama esperándolo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/2/1/F/T/21FTk/4.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Tenemos que hablar- oyó que Elizabeth le decía.</p>



<p>El tono preocupado con el que le habló lo sorprendió porque no en vano las había dejado besándose y la alegría de entonces chocaba de plano con su gesto actual.</p>



<p>-Tú dirás- dijo dejando lo que llevaba sobre la mesa.</p>



<p>-Mei y yo tenemos algo que confesarte- murmuró con voz casi inaudible.</p>



<p>Al escucharla, se quedó petrificado al creer que la rubia lo iba a abandonar para irse con la clienta y por ello, se sentó para recibir la noticia.</p>



<p>-Para mí, la lealtad es algo importante…</p>



<p>-Lo sé- le interrumpió mientras en su mente se acumulaban negros nubarrones: -Hasta tu grito de guerra cuando hacemos el amor es “ Siempre fiel, siempre dispuesta”.</p>



<p>Con lágrimas en los ojos mientras la chinita la tomaba de la mano, la ex militar prosiguió:</p>



<p>-…por eso te debemos confesar que no te hemos sido totalmente leales.</p>



<p>&nbsp;-¿Qué me quieres decir?- exclamó con los nubarrones ya convertidos en tormenta.</p>



<p>Muerta de miedo por su posible reacción, Beth se quedó muda y tuvo Mei que salir al quite diciendo:</p>



<p>-Recuerdas que, cuando te propuse que quería formar parte de vosotros, &nbsp;tú no me contestaste porque tenías que hablar con tu mujer y yo te dije que esperaría su decisión.</p>



<p>-Claro que me acuerdo- hundido en la miseria, replicó esperando la puntilla que terminaría con su relación de años.</p>



<p>-Te mentí… Beth y yo ya lo habíamos acordado, pero como no estábamos seguras de cual sería tu decisión y ambas deseábamos formar una familia contigo, te hice creer que te ayudaría.</p>



<p>-Sois…¡un par de putas!- gritó sintiéndose engañado, pero a la vez contento.</p>



<p>Y sin dar tiempo a que esas dos asimilaran que no estaba cabreado, haciéndose el digno se tumbó en la cama con cara de pocos amigos.</p>



<p>-Cariño, lo siento- musitó la rubia mientras lo acariciaba en un intento de limar asperezas: -Te amo más que nada en el mundo, pero también quiero a Mei.</p>



<p>Imitando a su maestra y amiga, la heredera se tendió del otro lado diciendo:</p>



<p>-Sé que te gusto y que todavía no me amas. Yo en cambio no puedo pensar en volver a mi antigua vida y te ruego des a nuestra familia una oportunidad de existir.</p>



<p>Conmovido y feliz por sus palabras, Walter quiso castigarlas y prolongando la angustia de las dos, no dijo nada durante un par de minutos mientras ellas no dejaban de regalarle mimos.</p>



<p>-Por favor, dime algo- sollozando le imploró su novia.</p>



<p>-Aunque sigo enfadado, acepto- comentó abrazándolas: -pero tendréis que convencerme para que os perdone.</p>



<p>-Entonces… ¿puedo soñar en que voy a ser vuestra mujer?- sin llegárselo a creer preguntó la chinita.</p>



<p>-Eso depende en gran medida de ti y de tu entrega- replicó haciéndola sufrir.</p>



<p>-Si me aceptas, mi entrega será absoluta. ¡Dedicaré mi vida a haceros felices! Mi casa, mi dinero será vuestro- en plan solemne declaró la diminuta mujer.</p>



<p>-No es eso lo que queremos, tu casa y tu dinero son y serán solo tuyos, lo que queremos es otra cosa.</p>



<p>Emocionada por qué no quisiera su fortuna, Mei se quedó en silencio sin saber que era lo que le pedía. Tomando la iniciativa al conocer qué era lo que su hombre deseaba de ella, riendo le soltó:</p>



<p>-Mira que eres boba, lo que nuestro macho te pide y yo comparto es que te entregues en cuerpo y alma.</p>



<p>-Mi alma la tenéis y mi cuerpo solo espera a que él lo tome- en plan meloso y luciendo su mejor sonrisa la pequeña contestó.</p>



<p>-Mañana es tarde- el aludido respondió, repanchigándose sobre las sábanas</p>



<p>Con la cara radiando dicha, Mei tomó el sexo morcillón del que consideraba su marido, aunque no hubiese papales por medió, y lo empezó a pajear. Ante su sorpresa,&nbsp; la rubia la detuvo muerta de risa.</p>



<p>-¿Te gusta el dulce?- preguntó, guiñando un ojo a su prometido, mientras se levantaba y se acercaba a la mesa.</p>



<p>La chinita respondió que sí, desconociendo sus intenciones y por eso se sorprendió cuando cogiendo un merengue de la bandeja, lo untó sobre el sexo del que la iba a desvirgar.</p>



<p>Walter soltó una risotada al comprender lo que la pervertida mente de Beth había planeado para reactivar su hombría y separando las piernas, facilitó su ardid.</p>



<p>&nbsp;-Límpialo usando solo tu boca, putita nuestra- susurró Beth al oído de la inexperta, pero ardiente chavala.</p>



<p>Desternillada con la ocurrencia de su amada maestra, Mei echó sus manos hacia atrás y sacando su lengua, comenzó a disfrutar de ese dulce manjar y de su recipiente.</p>



<p>-También te dejo que tú lo pruebes- mirando de reojo a la militar, comentó mientras daba cuenta de un pedazo de nata que sobresalía sobre el glande de su macho.</p>



<p>La rubia no le hizo ascos a la invitación y mientras la oriental retiraba el dulce que embadurnaba el trabuco, ella se lanzó sobre el que había esparcido por los huevos de su amado. Con ese ataque coordinado, la erección de este no tardó en hacer su aparición y antes de que se lo dejaran inmaculado, su pene había alcanzado su máximo grosor y longitud.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/2/1/F/T/21FTm/5.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>-¿Crees que cabrá en mi cuerpecito?- preguntó con inquietud Mei al verificar que su mano apenas alcanzaba a rodearlo.</p>



<p>Soltando una carcajada, Beth miró a su amado diciendo:</p>



<p>-Sería mejor que la tomaras en plan perrito, para que así puedas controlarte mejor. Sabiendo lo urgida que está esta niña, si se empala corres el riesgo de desgarrarla.</p>



<p>Al no querer causarle más daño del necesario, Walter le dio la razón y entre los dos pusieron a la muchacha a cuatro patas sobre la cama.</p>



<p>-Mejor bájate y tómala desde el suelo- sugirió la rubia al contemplar las dificultades que su prometido tendría para follársela desde el colchón, debido a la diferencia de tamaño entre ambos.</p>



<p>Nuevamente, el hombretón aceptó el consejo y acercándola al borde de la cama, usó su pene para juguetear entre los pliegues de la chinita mientras ésta esperaba aterrorizada pero ilusionada que la tomara.</p>



<p>-Quiero que seáis los dos, los que me améis- tartamudeó nerviosa al ver que Beth permanecía al margen.</p>



<p>La militar comprendió sus motivos porque no en vano siempre había hablado de que quería ser de ambos y por eso reptando sobre la cama, se tumbó en ella poniendo su chocho al alcance de la oriental.</p>



<p>Con una alegría que se le desbordaba por los poros, Mei se giró hacia su macho diciendo:</p>



<p>-Ha llegado el momento que me hagas mujer.</p>



<p>Walter, bragado tras mil batallas, supo que todavía no estaba lista y mientras la joven se lanzaba a devorar el sexo de su novia, prefirió seguir enredando con su glande en ella sin metérsela.</p>



<p>-¿Te han dicho que tienes un culo precioso?- magreándolo preguntó haciendo tiempo.</p>



<p>-Lo tenía, mi señor. Ahora no me pertenece, se lo he regalado a usted y a mi dueña – contestó usando el usted en señal de respeto.</p>



<p>Satisfecho con la salida de esa criatura, metió unos centímetros de su miembro en el interior de la morenita mientras indagaba si algo en su cultura la obligaba a hablarle de ese modo.</p>



<p>-¿Sabes que me gusta tus pechitos?- insistió.</p>



<p>-Me alegro, pero nuevamente le informo que usted me pidió que les entregara mi cuerpo y eso he hecho, mis tetitas son de mi señor y de mi dueña.</p>



<p>Presionando con sus caderas, su pene se topó con una barrera infranqueable, barrera que identificó de inmediato como su himen y antes de traspasarlo, la interrogó porqué insistía en que él y Beth eran sus dueños.</p>



<p>-En mi país, cuando una pareja se entrega el uno al otro, ambos pasan a ser dueños y siervos. Por eso cuando he decidido entregarme a usted me he convertido en su sierva y solo espero que usted me tome para ser su dueña, al igual que ya lo soy de su señora.</p>



<p>-¿Me estás diciendo que en cuanto te desflore pasaré a ser de tu propiedad?- preguntó descojonado.</p>



<p>-Sí, mi señor, porque quedaremos unidos por algo más fuerte que un contrato, quedaremos encadenados por la sangre que derramaré sobre este lecho.</p>



<p>&nbsp;La seriedad de sus palabras lo hizo dudar, pero al observar la cara de felicidad que compartían tanto Elizabeth como Mei decidió que una vida en común con ellas valía la pena y tomando impulso, mandó al olvido la sobrevalorada virginidad de la chavala.</p>



<p>-Disfruta de tu macho, mi dueña- gimió la rubia al contemplar que Walter la había desvirgado.</p>



<p>Mientras esperaba que se acostumbrara a esa invasión, Walter supo que tenía que decir algo y llevando su boca hasta el oído de la doliente, le susurró:</p>



<p>-Este siervo espera que su dueña le dé permiso para continuar.</p>



<p>Al constatar que ambos miembros de la pareja aceptaban ser suyos, Mei empezó a llorar de alegría y moviendo sus caderas, rogó a su macho que la tomara sin preocuparle si le hacía daño porque nada podía empañar la felicidad que sentía esa noche.</p>



<p>-Putita, no quiero hacerte daño sino hacerte disfrutar- Walter le dijo mientras comenzaba a moverse.</p>



<p>Sintiendo con cada penetración que se iba a partir en dos, la joven siguió devorando con verdadera ansia el coño de su amada, deseando que el dolor se fuera transmutando en placer.</p>



<p>Sus deseos se hicieron realidad al cabo de unos segundos, cuando su estrecho conducto consiguió dilatarse lo suficiente para que Walter la empalara.</p>



<p>-Tranquila, mi amor. Ya está pasando- con la cabeza en la almohada comentó la militar al observar que la velocidad de Walter se iba incrementando mientras este seguía impresionado por la presión que el coñito de la oriental hacía sobre su tallo.</p>



<p>-Duele, pero me gusta- contestó la morenita mientras acompasaba sus movimientos a los del hombretón.</p>



<p>-Sigue follándotela, no pares. Nuestra putita necesita saberse tuya- mirando a su prometido, Beth le pidió.</p>



<p>Para entonces, hasta la última célula de su cuerpo pedía a Walter que se dejara llevar por la lujuria y cabalgara con libertad sobre Mei, pero reteniendo ese impulso siguió incrementando lentamente el compás con el que la tomaba.</p>



<p>-Mi señor.. -rugió la joven con alegría al percatarse de que el sufrimiento había pasado y que el placer estaba tocando a la puerta.</p>



<p>La humedad que hacía que su verga se deslizara fácilmente en el interior de la chavala confirmaron sus palabras y mientras aumentaba la velocidad de su galope, con voz autoritaria le ordenó:</p>



<p>-Córrete y demuestra que eres nuestra.</p>



<p>Como por arte de magia, al oír esa orden, el cuerpo de la chinita colapsó presa del orgasmo. Observando el flujo que se derramaba por sus mulos, Walter comprendió que era el momento de olvidar toda delicadeza y descargando un primer azote sobre una de sus nalgas, la exigió que se moviera.</p>



<p>Si con una orden suya se había corrido, al recibir ese mandoble se volvió loca y chillando de placer, imploró a su macho que siguiera castigándola.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/2/1/F/T/21FTs/10.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>-Obedece a nuestra señora- Beth le pidió, uniéndose a la oriental.</p>



<p>Sintiéndose a la vez, jinete y silla de montar, dueño y siervo de la chinita,&nbsp; la regaló una serie de azotes mientras llevaba al máximo la velocidad de sus caderas.</p>



<p>&nbsp;Descompuesta por la acumulación de tanto placer en su pequeño cuerpo, Mei intentó seguir lamiendo el coño de su amada, pero incapaz de mantenerse a cuatro patas cayó sobre la rubia. Esta la recibió con los brazos abiertos y mientras la besaba, miró a su prometido y le pidió que regara con su simiente el fértil sembrado de la oriental.</p>



<p>Pero entonces ésta, levantándose nuevamente, imploró que todavía no lo hiciera porque antes tenía que marcarla.</p>



<p>-¿Como quieres que lo haga?- preguntó indeciso su hombre.</p>



<p>-Muérdeme el cuello, dejas tu dientes en él para que mañana al despertar y mirarme en un espejo, sepa que no fue un sueño y que realmente soy tuya.</p>



<p>Antes de que Walter pudiera responder, Beth alargó su cuello y se lo puso en la boca a Mei:</p>



<p>-Cuando nuestro marido te marque, quiero que tu hagas lo mismo conmigo. También quiero saber que esto ocurrió en realidad.</p>



<p>Sabiendo que le quedaba poco para el orgasmo, el miembro masculino de ese trio prefirió no tentar la suerte y acercando su boca a la chinita, la mordió dejando la huella de su mandíbula como muestra de su entrega. Y mientras la chavala hacía lo mismo sobre Beth, explotó de placer esparciendo su blanca semilla en el interior de la morenita.</p>



<p>Curiosamente, la militar al experimentar el dolor que le provocaron los dientes de su amada también se corrió y sin ser realmente conscientes, los tres juntos sellaron de esa forma su decisión de encadenarse de por vida…</p>



<h1 class="wp-block-heading"><a>Fin</a></h1>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/2/1/F/T/21FTq/9.jpg" alt="" width="600"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;La tentación tiene nombre de mujer 9&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Dec 2025 10:07:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[trios]]></category>
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					<description><![CDATA[18 Ya de camino hacia la casa de invitados, las dudas del gigantón afloraron nuevamente y hecho un mar de nervios, entró sin llamar. Era tal el silencio que había que creyó que no había nadie. Cuando ya daba por hecho que Elizabeth no estaba, se la encontró llevando un antifaz y en picardías sobre el colchón. Por un momento pensó que estaba atada de pies y manos a los cuatro esquinas de la cama, pero tras echarla un vistazo más detenidamente comprobó que solo se había amarrado los tobillos mientras sostenía las cuerdas con las manos simulando estar totalmente [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading"><a>18</a></h1>



<p>Ya de camino hacia la casa de invitados, las dudas del gigantón afloraron nuevamente y hecho un mar de nervios, entró sin llamar. Era tal el silencio que había que creyó que no había nadie. Cuando ya daba por hecho que Elizabeth no estaba, se la encontró llevando un antifaz y en picardías sobre el colchón. Por un momento pensó que estaba atada de pies y manos a los cuatro esquinas de la cama, pero tras echarla un vistazo más detenidamente comprobó que solo se había amarrado los tobillos mientras sostenía las cuerdas con las manos simulando estar totalmente inmovilizada.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Tiene ganas de jugar», sonrió y sabiendo que era lo que deseaba, le ató las manos.</p>



<p>Haciéndose la sorprendida, Beth preguntó si era él y si venía solo. Aunque estuvo a punto de contestar, prefirió no hacerlo y sentándose a su lado, la empezó a acariciar.</p>



<p>-Walter, dime algo- con tono asustadizo, la rubia insistió.</p>



<p>Asumiendo que su nerviosismo era una farsa, se abstuvo de responder y llevando las manos hasta sus pechos, se los sacó del coqueto camisón negro que llevaba puesto y acto seguido se los pellizcó. El placentero gemido que salió de su garganta le confirmó que la situación la estaba poniendo cachonda.</p>



<p>-No seas malo, quítame el antifaz- rogó mientras intentaba liberarse.</p>



<p>Obviando su ruego y queriendo maximizar su indefensión, desgarró con las manos el tanga que portaba dejando su sexo al aire.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/199/68875516/68875516_002_a573.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-¡Eran nuevas!- protestó al sentirlo.</p>



<p>Con la calma que da el saber que tenía todo el tiempo del mundo, Walter aprovechó para explorar sin ningún tipo de delicadeza el coño de su pareja y tras comprobar que una densa humedad lo anegaba, salió de la habitación dando un portazo.</p>



<p>-Cabrón, ¡no me dejes así!- escuchó que la mujer gritaba desde la habitación.</p>



<p>Sonriendo al saber que, al sentirse sola y verdaderamente atada, su novia se iría desesperando abrió el minibar. Tras ponerse un whisky, encendió la radio y comenzó a charlar consigo mismo para hacerla creer que tenían compañía.</p>



<p>-¿Con quién estás?- preguntó la mujer al escuchar voces y música.</p>



<p>Nuevamente se abstuvo de responder y dando tiempo para que se incrementara en ella la sensación de desamparo, tranquilamente se bebió la copa.</p>



<p>&#8211; Libérame- Beth chilló desde la cama. Mirando su reloj, el hombretón consideró que todavía debía esperar unos minutos.</p>



<p>Buscando descentrar a su pareja, decidió pasar al baño y echarse una colonia que había regalado a esa mujer y que no le había gustado, pero al ver un frasco de crema, comprendió que si además se la echaba en las manos se incrementaría en ella la impresión de que no era él.</p>



<p>«Seguro que eso no se lo espera», pensó sonriendo mientras se untaba a placer ese potingue.</p>



<p>Siguiendo su improvisado plan, abrió la puerta de la habitación mientras decía:</p>



<p>-Mira lo puta que es mi novia… ¡es toda tuya!</p>



<p>-¿Con quién hablas?- insistió Beth desde las sábanas.</p>



<p>Quitándose los zapatos para no hacer ruido y para que no pudiese reconocer sus pasos, Walter se acercó y con extrema suavidad comenzó a recorrer las piernas de su víctima.</p>



<p>Hasta ese momento, Beth estaba medianamente tranquila, pero al oler un perfume de mujer realmente se creyó que su hombre estaba acompañado.</p>



<p>-¿Mei? ¿Eres tú?- preguntó alucinada por lo rápido que se estaban desarrollando los hechos.</p>



<p>Cuando no recibió respuesta, la rubia intentó infructuosamente zafarse de sus ataduras. Al no poder, cambió de táctica e imploró que la soltaran. Un atronador silencio fue lo que obtuvo mientras las caricias se reanudaban sobre su piel.</p>



<p>-No me está gustando este jueguecito- sollozó notándose indefensa.</p>



<p>Su rechazo no varió los planes de Walter y siguiendo la hoja de ruta que se había marcado, sacando la lengua empezó a recorrer los tobillos de su pareja.</p>



<p>-Por favor, liberadme… ¡No soy lesbiana!- la atada imploró casi llorando.</p>



<p>Qué hablara en plural fue la confirmación de que el engaño estaba teniendo éxito y en vez de obedecer sus deseos, siguió con su húmedo recorrido subiendo por los gemelos.&nbsp;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/199/68875516/68875516_004_4468.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-¡Puta! ¡Déjame en paz! – aulló descompuesta al comprobar que la agresión continuaba.</p>



<p>Sonriendo, su hombre no se detuvo en su camino y dejando un sendero de babas sobre sus muslos se fue acercando hasta la meta.</p>



<p>-Walter, ¡Dile que pare!- gimió la rubia temiendo no poder evitar la creciente excitación que se acumulaba en sus neuronas.</p>



<p>El evidente cambio de tono en la voz de su víctima le informó que se estaba poniendo cachonda y recreándose en sus maniobras, jugueteó con la lengua entre sus pliegues antes de asaltar su objetivo.</p>



<p>-¡Zorra! ¡Detente!- con un sonoro grito, Beth intentó ocultar su calentura.</p>



<p>Pero su orden cayó en saco roto porque su destinatario era el hombre que mejor la conocía y reconoció en su desesperación las señales que emitía cuando estaba excitada. Por ello usando un par de yemas, separó los labios de su sexo y tras descubrir el erecto pináculo que escondían, se permitió darle un largo y profundo lametazo.</p>



<p>-¡Dios!- placenteramente suspiró su víctima mientras dejaba de debatirse.</p>



<p>La claudicación de Beth le indujo a continuar y mordisqueando su clítoris buscó que se corriera. La rubia comenzó a sollozar sintiéndose sintió derrotada y excitada por igual.</p>



<p>-¡No puede ser!- murmuró entre dientes al advertir lo cerca que estaba del orgasmo y siguiendo los dictados de su cuerpo, acompañó esas caricias con las caderas.</p>



<p>&nbsp;Con ganas de dejar la pantomima y follársela sin contemplaciones, Walter aceleró la velocidad en la que su lengua entraba y salía de su pareja ante su eminente placer.</p>



<p>-¡Zorra! ¡Cómo pares, te mato!- exclamó la ex militar al notar que se corría.</p>



<p>Escucharla y notar como brotaba un denso caudal de flujo de su coño fueron uno y deseando intensificar su placer, el gigantón metió uno de sus dedos mientras le seguía mordisqueando el erecto botón.</p>



<p>-Walter, ¡manda a la mierda a la chinita y fóllame!- dominada por el gozo sexual, vociferó Beth.</p>



<p>Sus palabras esta vez tuvieron consecuencia y siguiendo con el engaño, se levantó y abriendo la puerta hizo como si se despedía de Mei mientras se desnudaba.</p>



<p>&nbsp;-Capullo, necesito sentir tu polla en mi interior- exigió desde la cama la mujer.</p>



<p>Sin romper su mutismo y con su miembro totalmente erecto, caminó hacia ella y justo antes de ensartarla le dijo que era una puta bisexual. Beth al sentir que sin ningún miramiento la empalaba, aulló de placer.</p>



<p>-¡Maldito! ¡No es esto lo que había planeado!- sin ningún rencor rugió buscando que siguiera tomándola.</p>



<p>Riendo y sin dejar de machacarla, su macho la besó mientras le quitaba el antifaz.</p>



<p>-¿Te ha gustado la sorpresa?- despelotado de risa preguntó.</p>



<p>Al tenerlo tan cerca, reconoció el perfume y sabiéndose engañada, se unió a él diciendo:</p>



<p>-Cabrón, ¡me lo había creído! Te juro que pensé que esa zorrita me estaba comiendo el chumino.</p>



<p>Satisfecho e indagando en lo que había sentido, mientras aceleraba el ritmo de sus penetraciones, insistió en que le contara si le había gustado.</p>



<p>-Me has puesto como una moto- reconoció Beth casi sin poder respirar por el placer que nuevamente se acumulaba en su entrepierna.</p>



<p>Liberándola de sus ataduras, la cambió de posición y poniéndola en plan perrito sobre la cama, volvió a empalarla mientras le empezaba a explicar cómo le había ido en la comida.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/199/68875516/68875516_011_0305.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-¿Vas en serio?- preguntó al oír que la cliente le había propuesto convertirse en amante de ambos: -¿Quiere que hagamos un trio?</p>



<p>Muerto de risa al advertir la excitación que esa idea provocaba en ella, la tomó de la melena mientras le contestaba:</p>



<p>-Si y no. Esa guarrilla me ha pedido estrenarse con ambos y que, si todos nos sentimos cómodos con el acuerdo, convertirse en nuestra mujer.</p>



<p>En medio de un nuevo orgasmo, Beth preguntó que le había contestado. Cabalgando sobre ella, su macho respondió:</p>



<p>-Cariño, eso es algo que no podía decidir yo solo. Necesitaba antes saber tu opinión.</p>



<p>Derramando flujo con cada embestida, su empleada, novia y amada replicó:</p>



<p>-Invítala a cenar esta noche y ya veremos.</p>



<p>La aceptación implícita de su prometida aceleró su placer y mientras explotaba derramando su esencia en el interior de su coño, dio por sentado que en pocas horas entre los dos desvirgarían a esa pequeña pero bella mujercita…</p>



<h1 class="wp-block-heading"><a>19</a></h1>



<p>Tras ese combate cuerpo a cuerpo y sabiendo que la chavala había cumplido su parte del trato, Elizabeth dejó a Walter duchándose y llamó a la heredera. Mei se comportó con picardía al preguntar directamente si su hombre había llegado suficientemente cachondo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -No tengo queja- contestó la militar y sin tiempo de explayarse, escuetamente le dijo que esa noche la iba a invitar a tomar una copa con ellos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -¿Eso significa que todo sigue adelante y que acepta que me una a vosotros?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Riendo, la rubia replicó:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Sí, pero es importante que siga creyendo que es su decisión y que no le hemos manipulado, por lo que debemos seguir disimulando y que no sepa nada de lo nuestro por ahora.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La joven no tuvo inconveniente porque no en vano Beth era la que mejor lo conocía y aceptando su sugerencia, susurró al teléfono:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Estoy deseando sentir tu boca en mi coñito otra vez.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Eres una zorra indecente, esta noche será tú la que me lo comas a mí &#8211; sonriendo respondió antes de colgar.</p>



<p>Volviendo a su cuarto, entró al baño donde su pareja se estaba terminando de duchar. Este ajeno a la conversación que habían mantenido las dos arpías, le preguntó cómo había pensado que debían actuar para no asustar a la chinita y llevársela al huerto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Todavía no he aceptado meter a esa puta en nuestra cama- protestó fingiendo estar molesta porque lo diera por sentado y con gesto de desagrado, exigió que entre ambos la tenían que convencer.</p>



<p>Desternillado al saber que estaba interesada en probar y que todo era un paripé, Walter salió de la ducha y totalmente mojado, la abrazó diciendo:</p>



<p>-¿La dueña de mi corazón desea que esa pequeñaja se lo curre y la seduzca?</p>



<p>-Lo tendréis que hacer entre los dos. Te recuerdo que soy muy cabezota y como la idea es tuya, tendrás también que trabajártelo.</p>



<p>Por su tono, supo que no rechazaba el hacer ese trio, sino todo lo contrario, pero que antes de dar su brazo a torcer él tendría que pagar un peaje.</p>



<p>-¿Qué quieres que haga?- musitó en su oído: -¿Echarte otro polvo?</p>



<p>Aunque era algo que le apetecía, Beth prefirió que no malgastara fuerzas ya que, en menos de dos horas, iba a necesitarlas y quedándose con las ganas, contestó que como el plan era suyo debía ir a invitarla.</p>



<p>-Eso sí, ni se te ocurra echárselo a ella. Si me entero de que lo has hecho te juro que esta noche duermes en la bañera y doy por cancelado el trato.</p>



<p>-Ok, mi amor- replicó el hombretón mientras la mujer con la que quería compartir su vida se metía en la ducha.</p>



<p>Asumiendo que no se podía negar y que era lógico que fuese él quien concertara la cita, vio que le convenía hacerlo en persona porque así podría conversar con la diminuta pero preciosa muchacha acerca de esa noche para así definir entre los dos cómo atacarían a su pareja. Por ello, tras vestirse, salió rumbo a la mansión.</p>



<p>Al llegar, evadiendo las cámaras para que su gente no se enterara que iba a ver a su clienta, llegó a las dependencias personales de la heredera.</p>



<p>-¿Puedo pasar?- preguntó al ver a través de la puerta abierta que Mei estaba sentada sobre la cama.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La oriental con una sonrisa contestó:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -¿Cómo te fue con mi amiga? ¿Aceptó compartirte?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Tardó unos segundos en reaccionar a esas preguntas ya que su mente estaba ocupada en asimilar el erotismo que manaba de esa exótica mujer en bata y en el impresionante muslamen que dejaba al descubierto.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/199/68875516/68875516_013_618d.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Creo que sí- masculló mientras intentaba retirar su mirada de la oriental: -Pero dice que no está muy convencida que sea eso lo que quieres y desea que tú en persona se lo corrobores.</p>



<p>&nbsp;Riendo, contestó haciendo sufrir al hombretón:</p>



<p>-¿Y cómo lo hago? ¿Con un mordisquito en los pechos?</p>



<p>Sabiendo que le estaba tomando el pelo, se lo aclaró diciendo:</p>



<p>-Me ha pedido que te invite a tomar algo en casa y que una vez allí demuestres que también la deseas a ella seduciéndola con mi ayuda.</p>



<p>Levantándose de la cama, dejó caer la bata antes de responder con su coquetería innata:</p>



<p>-¿Crees que con verme así bastará?</p>



<p>Su belleza le hizo tartamudear mientras le pedía que se tapara, pero ella lejos de hacerle caso contestó alegremente que la acompañara mientras se daba un baño:</p>



<p>-Ven cuéntame cómo quieres que la ataque- entrando en la bañera, comentó.</p>



<p>Impresionado por el cuerpo de la pequeña, la siguió al baño con la mirada fija en los diminutos pero alucinantes pechos con los que los genes la habían dotado.</p>



<p>«¡Qué rica esta!», exclamó para sí mientras se los imaginaba en la boca.</p>



<p>Consciente del efecto que su desnudo estaba provocando, decidió incrementarlo enjabonándose sensualmente frente a él mientras pedía que le anticipara cómo actuar.&nbsp;</p>



<p>-He pensado que antes de intentar seducirla, nos tomemos una copa para destensar el ambiente.</p>



<p>-Me parece bien porque yo también la necesitaré, recuerda que será mi primera vez- dijo sin dejar de mirarlo al tiempo que recorría con una esponja su piel mojada.</p>



<p>Absorto e incapaz de retirar los ojos de los rosados pezoncitos que con tanto descaro estaba exhibiendo Mei, Walter farfulló:</p>



<p>-Ya con un puntillo, será más receptiva a nuestro ataque.</p>



<p>La millonaria comprendió el planteamiento, pero queriendo hacerle sufrir un poco más, se levantó y le rogó que la terminara de bañar mientras pensaba cómo sería mejor llevarlo a cabo. Obedeciendo, el neoyorkino tomó la esponja y empezó a enjabonarla.</p>



<p>-¿Crees que le gustará mi culito?- dijo en plan calentorro al sentir al hombretón recorriendo sus nalgas.</p>



<p>Cediendo a la tentación, con sus manos acarició esas bellezas mientras le contestaba que era imposible que no le atrajera.</p>



<p>-¿Y mi coñito le gustará?- preguntó dándose la vuelta exhibiendo esa parte de su cuerpo a escasos centímetros de su boca.</p>



<p>Sin importarle que la jovencita estuviera tratando de ponerlo bruto, le replicó que para saber a ciencia cierta lo que diría tendría que probarlo.</p>



<p>-¿No te basta con verlo?-riendo se lo acercó aún más.</p>



<p>La desvergüenza de Mei al exhibirse ante él fue el empujón que necesitaba para olvidar cualquier recato y sacando la lengua, saboreó por primera vez su virginal sexo.</p>



<p>-Ahora que lo has probado, ¿crees que le agradará su sabor? &#8211; insistió sin retirarse.</p>



<p>&nbsp;El hombretón no le contestó de inmediato sino tras dar un par de largos y profundos lametazos a esa preciosidad:</p>



<p>-Sigo sin estar seguro, ¿puedo probar un poco más adentro?</p>



<p>Sin esperar su permiso, la atrajo hacia él y besando con los labios los pliegues de su clienta, se apoderó de su clítoris erecto.</p>



<p>-Eres malo- susurró al sentir que no contento con lamerlo, se lo empezaba a mordisquear.</p>



<p>Para entonces, su pene lucía los efectos de la lujuria que amenazaba con dominarlo y sabiendo que debía parar sino quería cometer una tontería, no pudo dejar de comérselo al notar que, como si hubiese abierto un grifo, el sexo de Mei llenaba de flujo su boca.</p>



<p>&nbsp;-¿Te imaginas a tu novia disfrutando de mi chumino mientras te la follas?- dejó caer acompasando las lamidas de la que era objeto con sensuales movimientos de sus caderas.</p>



<p>El aroma a mujer que desprendía la chavala lo puso a mil y acelerando la acción de su lengua buscó con ahínco su entrega. Entrega que anticipó al escuchar los gemidos de placer que salían de su garganta cada vez que la penetraba con ella.</p>



<p>-¡Lo que me estaba perdiendo!- sollozó Mei al notar que se avecinaba su orgasmo y dejó claras sus intenciones al gritar con voz descompuesta que esa noche dejaría de ser virgen gracias a ellos dos.</p>



<p>Un chorro de su cálida esencia golpeó contra la cara del segurata al correrse, pero eso no lo paró e insistiendo con una voracidad pocas veces sentida, dio caza a su placer.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/199/68875516/68875516_014_8a2e.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-¡Me encanta!- aulló la heredera mientras se apoyaba en los azulejos de la ducha para no caer.&nbsp;</p>



<p>Viendo la violencia del orgasmo que sacudía a la atractiva chinita quiso que fuera inolvidable esa comida de coño, sin dejar de chupar, le pellizcó los pezones alargando con ello su gozo.</p>



<p>-Sigue dueño mío, ¡sigue!- musitó con las piernas temblando ya totalmente entregada.</p>



<p>Al escuchar que se refería a él como su dueño, se le ocurrió una forma en la que su novia sucumbiría definitivamente, le regaló unas ultimas caricias y separándose de ella, dejó que disfrutara de los estertores de su placer antes de tomarla entre sus brazos.</p>



<p>-Beth se va a enfadar si me tomas sin que esté ella- al ver que la depositaba en la cama, malinterpretando sus intenciones, comentó la muñequita.</p>



<p>Riendo y sin contestarla, Walter abrió el armario de la heredera y rebuscando entre sus prendas, eligió un picardías rojo fuego. Tras ponerlo en sus manos y mientras le daba un beso de despedida, le dijo que la quería con él puesto en una hora.</p>



<p>-No es un vestido digno de la ocasión- protestó la joven: -¡Parecería una puta!</p>



<p>Despelotado, el hombretón replicó mientras abandonaba el cuarto:</p>



<p>-Al verte vestida así, Beth no tendrá dudas de lo que buscas.&nbsp;</p>



<p>Su rápida marcha evitó que contemplase que lejos de estar molesta la joven sonreía y que, despatarrada sobre la cama, se comenzaba a masturbar…</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/199/68875516/68875516_012_b9d8.jpg" alt=""/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;La tentación tiene nombre de mujer 8&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 06 Dec 2025 09:59:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[trios]]></category>
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<h1 class="wp-block-heading"><a>16</a></h1>



<p>Los cinco minutos que tardó en salir los aprovechó Walter para vestirse y sin darle otra opción,&nbsp; se despidió de ella comentando que la clienta lo había llamado.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Vete- respondió Beth llena de dudas.</p>



<p>Su jefe atribuyó al deseo su tono dubitativo y sin que nada perturbara su satisfacción, se despidió de ella dejándola en la habitación. Al secarse, el temor de ser descubierta volvió con fuerza a su mente y solo la confianza que tenía en la inteligencia de la oriental consiguió que no se pusiera histérica.</p>



<p>«Mei no es tonta», se dijo y recordando los consejos que le había dado, más sosegada se terminó de vestir.</p>



<p>Walter, mientras tanto,&nbsp; había llegado al despacho de la heredera. Conociendo su carácter prefirió llamar. Al no responderle, entró pensando que no estaba y por ello le sorprendió encontrar a la joven mirando a través de la ventana.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/199/51475345/51475345_003_ab90.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-¿Qué le ocurre?- preguntó al comprobar que dos gruesos lagrimones recorrían sus mejillas.</p>



<p>Ante su sorpresa, en vez de responder, salió corriendo y lo abrazó. Perplejo y sin saber cómo actuar ante ello, Walter permaneció inmóvil mientras la joven lloraba desconsolada con la cabeza posada en su pecho.</p>



<p>-Tranquila, señorita- musitó desarmado ante el dolor que mostraba.</p>



<p>Desconociendo que todo era un paripé y que la muchacha estaba fingiendo, se preocupó y sin darse cuenta de lo que hacía, intentó tranquilizarla acariciando su pelo. La ternura de esos mimos, lejos de acallar sus llantos, los incrementaron.</p>



<p>«Algo grave le pasa», pensó al sentir como suya esa desesperación y con el corazón encogido, sintió lástima por ella.</p>



<p>Mei, en cambio y sin dejar de sollozar, disfrutó de la protección de su empleado mientras confirmaba en su interior la atracción que sentía por ese saco de músculos.</p>



<p>«Es impresionante», meditó al sentir que con solo oler su aroma todas las células de su cuerpo amenazaban con incendiarse y con mayor fuerza, se pegó al gigantón.</p>



<p>Su sostén poco pudo hacer para evitar que dentro de él aflorara el instinto de protegerla y totalmente mudo, dejó que la joven se desahogara contra su pecho. Lo malo fue que su cercanía y la presión que ejercían esos pequeños pero firmes senos aumentaron su zozobra al provocar en su interior una excitación culpable.</p>



<p>«¡Qué narices hago!», exclamó mentalmente cuando sus traicioneras hormonas comenzaron a alterarse con ese contacto y lleno de vergüenza, intentó retirarse.</p>



<p>La chinita agarrándose con fuerza le impidió hacerlo y eso incrementó aún más su preocupación cuando por la puerta apareció la mujer a la que acababa de pedir que se fuera a vivir con él.</p>



<p>-¿Qué pasa aquí?- preguntó ésta al sorprender a su hombre abrazado a la clienta.</p>



<p>Por un momento, Walter creyó que Beth iba a montarle un escándalo, pero en vez de ello se acercó a la chinita y con voz tierna intentó tranquilizarla.</p>



<p>-Mi madre… me ha llamado para decirme que un amigo de la familia ha pedido mi mano- sin dejar de sollozar Mei comentó.</p>



<p>Temiendo que tanto la heredera como su novia descubrieran el bulto que crecía bajo su pantalón, el hombretón intentó desviar la atención preguntando si eso era bueno o malo.</p>



<p>-¡Cómo va a ser algo bueno! ¡Si ni siquiera lo conozco!- replicó la chavala llorando con mayor intensidad.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que una madre se planteara entregar a su hija a un desconocido era algo que chocaba frontalmente contra lo aprendido desde niño y escandalizado le espetó que debía negarse.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Eso he hecho…- contestó poniendo cara de circunstancias: &#8211; …lo malo es que en mi cultura se debe obedecer a los padres y para decir que no, he tenido que mentirla.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Asumiendo que todo formaba parte de su estratagema, Beth preguntó que le había dicho. Con una angustia total y tapándose el rostro con sus manos, respondió:</p>



<p>-Necesitaba una excusa y le dije que no era posible porque tenía novio.</p>



<p>-Buena salida- todavía en la inopia, Walter comentó.</p>



<p>Fue entonces cuando Mei dejó caer la verdadera razón de su desasosiego:</p>



<p>-De buena nada. Me preguntó con quién salía y estaba tan nerviosa que le solté un nombre… y ahora, ¡quiere conocer a su futuro yerno!</p>



<p>Walter quiso saber quién era el afortunado:</p>



<p>-Como había quedado en verte, fuiste tú el primero que me llegó a la mente- soltando la bomba respondió la oriental.</p>



<p>Para un soltero recalcitrante como su empleado, esa información lo desbordó y recordando que solo unos minutos antes le había pedido a Beth que vivieran juntos, se negó diciendo que ya estaba comprometido.</p>



<p>Afortunadamente para la muchacha, la rubia acudió en su ayuda:</p>



<p>-Eso solo lo sabemos tú y yo. Nadie más.</p>



<p>-¿Me prestarías a tu novio?- temblando como un flan, Mei rogó a la guardaespaldas.</p>



<p>Soltando una carcajada, Beth no puso reparos siempre que ese préstamo no incluyera cama. Al ver que no estaba enfadada y que tenía buena disposición, Mei contestó:</p>



<p>-Me han enseñado a ser agradecida y si dejas que Walter aparente ser mi pareja, sabré compensarte. Respecto al sexo, nunca he estado con un hombre y jamás se me ocurriría quitárselo a una amiga.</p>



<p>&nbsp;Testigo mudo de la forma en que esas dos mujeres estaban debatiendo su futuro, Walter protestó:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/199/51475345/51475345_004_4b74.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-¿Me imagino que tengo algo que decir?</p>



<p>-Claro, cariño- su pareja contestó: &#8211; Te conozco y sé que nunca dejarías desamparada a una damisela en apuros.</p>



<p>Escandalizado porque hubiesen pactado sin tomarle en cuenta hizo un último intento de zafarse del asunto diciendo:</p>



<p>-Para que fuera creíble tendríamos que aparecer acaramelados en público.</p>



<p>Desternillada de risa y señalando a la joven que todavía permanecía abrazada a él, &nbsp;le espetó:</p>



<p>-No creo que te resulte desagradable dejar que esta monada te haga unas carantoñas frente a la gente.</p>



<p>Interviniendo en la discusión, Mei murmuró que tenía una mesa reservada Estela para comer. Al escucharla, Walter no pudo rechazar la invitación, dado que ese restaurante con tres estrellas Michelin llevaba años siendo un sueño inalcanzable que nunca había podido cumplir por su inacabable lista de espera. Por ello, renunciando a sus reparos, aceptó acompañarla.</p>



<p>La diminuta oriental dio un salto de alegría al oír que accedía y sin importarle la presencia de Beth, se lo agradeció con un breve beso en los labios. Ese gesto despertó nuevamente al durmiente que tenía entre las piernas, mientras desesperado intentaba evitar su erección.</p>



<p>Desafortunadamente para él, ese crecimiento anómalo bajo su bragueta no pasó desapercibido a su pareja y cuando ya creía que iba a armarle una marimorena, esta le sorprendió diciendo:</p>



<p>-Ves que tenía razón cuando dije que te iba a resultar placentero acompañarla, lo único que te pido es que luego desahogues tus ganas conmigo.</p>



<p>Sin comprender que habiéndolo pillado Beth no mostrara el menor signo de celos, se separó abochornado de la heredera y más cuando ésta se unió a su novia diciendo:</p>



<p>-Prometo devolvértelo sano y salvo, aunque quizás… ¡un poco calentito!</p>



<p>Indignado por el recochineo con el que se tomaban su embarazo, el hombretón salió huyendo con el rabo entre las piernas mientras escuchaba a su espalda las risas de las dos involucradas.</p>



<p>Ya solas, esperaron un tiempo prudencial antes de lanzarse una contra la otra a darse besos. Besos que se prolongaron hasta que la prudencia las hizo separarse. Entonces y solo entonces, la militar se atrevió a preguntar el por qué se había inventado esa farsa.</p>



<p>-No me la he inventado- colorada le reconoció: &#8211; Es verdadera la llamada. Lo único que no es verdad es que mi madre la haya tomado en cuenta.</p>



<p>-¿Entonces porque se lo has dicho?</p>



<p>Con una sonrisa de oreja a oreja, la muñequita oriental le explicó que así podría coquetear con él libremente sin que sospechara nada.</p>



<p>-¿Te han dicho que eres un pedazo de puta sin escrúpulos?- le respondió Beth despelotada.</p>



<p>-No, pero viniendo de la dueña de mi corazón lo acepto siempre que me prometas un pequeño revolcón antes de cenar.</p>



<p>-Pues va a ser que no. Espero que, durante la comida, pongas a Walter tan cachondo que al volver no me suelte hasta mañana.</p>



<p>-¿Y ahora?- preguntó con un suave aleteo de sus ojos.</p>



<p>Muerta de risa, Beth la cogió de la cintura…</p>



<h1 class="wp-block-heading"><a>17</a></h1>



<p>Durante media hora, Walter descargó su cabreo en los subalternos que cubrían el turno de la mañana. Los primeros en sufrir los embates de su mal humor fueron el conductor de la limusina y el de el Cadillac al descubrir que eran las once de la mañana y todavía no los habían lavado.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/199/51475345/51475345_008_d06d.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-En menos de una hora, los quiero inmaculados- les gritó.</p>



<p>Al llegar a la garita,&nbsp; les tocó el turno a los encargados de esta al comprobar que no habían anotado su llegada.</p>



<p>-Me la suda que sea vuestro jefe. No quiero que nadie entre o salga de la finca sin que quede registro de ello.</p>



<p>A pesar de ser consciente de estar cabreado por otros motivos, repasó con ellos las normas por la que se debía regir ese servicio mientras interiormente se desgañitaba en comprender la actitud de Beth.</p>



<p>«No me entra en la cabeza que me empuje a participar en esta pantomima», musitó entre dientes al no cuadrarle. Aunque nunca se habían prometido ningún tipo de exclusividad era incomprensible que le pusiera en bandeja a esa preciosidad y más cuando sabía lo mucho que le gustaba desde el día que la habían espiado desnuda.</p>



<p>&nbsp;Tras analizar las diferentes posibilidades solo halló una que le cuadrara:</p>



<p>«Confía ciegamente en mí», se dijo inflando el pecho como un pavo real y borrando de un plumazo sus dudas, decidió que haría honor a esa confianza mientras se dirigía a cambiarse de ropa para acudir a la “cita”.</p>



<p>Conociendo el local al que iban, antes de ducharse, eligió una blazer azul que le había regalado Elizabeth y un pantalón a juego. Ya con la prendas sobre la cama, se metió al baño. Acababa de salir de la ducha y estaba afeitándose cuando apareció por la puerta su novia.</p>



<p>-¡Qué guapo te estás poniendo!- comentó alegremente mientras se sentaba en el borde de la bañera.</p>



<p>&nbsp;Malinterpretando sus palabras creyó que se había arrepentido de la decisión y que quería echar marcha atrás. Por eso, tratando que no notara su decepción le dijo que si quería anulaba todo.</p>



<p>-No, quiero que vayas y que te lo pases bien… para que luego vengas y me folles- con desparpajo le soltó mientras pasaba una de sus manos por su trasero.</p>



<p>&nbsp;-No te comprendo, ¿por qué quieres que juegue con esa zorrita?- preguntó en un intento de confirmar sus sospechas.</p>



<p>-Me encantó ver que te excitabas al verla desnuda y las ansias con las que me empalaste después- tomándole del pene y con su hombría entre las manos, respondió.</p>



<p>-Por eso te quiero tanto- encendido por esas caricias comentó mientras se acercaba a ella para aprovechar el momento.</p>



<p>La rubia demostró su buena forma física al rehuir ese ataque con una finta y riendo desde la puerta le rogó que se dejara mimar por la clienta para que llegara cachondo a cumplir con ella.</p>



<p>-¿Y si me la follo a ella en vez de a ti?- tentando la suerte, Walter replicó.</p>



<p>Muerta de risa, su pareja de tantos años respondió antes de desaparecer:</p>



<p>-Tendría dos opciones, o cortarte los huevos, o meterme en la cama con vosotros.</p>



<p>&nbsp;«Honestamente, prefiero la segunda», murmuró mientras se vestía. Al terminar de acicalarse, salió en busca de su cita con pocas ganas, ya que lo que realmente le apetecía era darle un buen achuchón a la mujer que dejaba en la casa.</p>



<p>&nbsp;Tal y como había supuesto, Mei no había bajado de su cuarto cuando entró en la mansión y por ello tuvo que esperarla en el hall mientras en la plazoleta de entrada la limusina y el coche de escolta aguardaban su salida.</p>



<p>Todos sus buenos propósitos quedaron hechos añicos al verla aparecer luciendo un espectacular vestido de gasa negra. Por mucho que sabía lo guapa que era, se quedó sin respiración al comprobar que la mujer que descendía por la escalera era el ser más seductor que había visto en su vida.</p>



<p>-Estás impresionante- musitó desconcertado.</p>



<p>Satisfecha por la excitación que había causado en el hombre que debía y deseaba seducir, Mei contoneó su cuerpo cada vez que bajaba un escalón, dotando a su conjunto de una sensualidad sin límite mientras absorto su presa la observaba.</p>



<p>-¿Nos vamos?- preguntó extendiendo el brazo.</p>



<p>Walter supo de inmediato que lo que estaba insinuando era que la tomara del brazo y cumpliendo sus deseos, salió con ella rumbo a los coches mientras Elizabeth los espiaba desde una ventana.</p>



<p>«Suerte, preciosa», deseó a su compinche antes de irse a cumplir con su trabajo.</p>



<p>Ajeno a ser una marioneta en las manos de esas dos arpías, el hombretón abrió la puerta del vehículo para que pasara la heredera. Mei sabiendo que debía dejar transcurrir el tiempo antes de empezar a desarrollar sus planes no hizo ningún intento de acercarse a Walter durante el trayecto.</p>



<p>Eso permitió al experto en seguridad observar a la chavala disimuladamente mientras trataba de entender que una mujer referente en los negocios viera con normalidad que los padre tuvieran derecho a buscarle un marido. &nbsp;No solo era una mujer bellísima, sino que era el deseo personificado. Sus piernas perfectamente contorneadas, daban paso a una estrecha cintura en sintonía con los pequeños pechos que la naturaleza le había dotado. Estaba observándola cuando, al moverse y a través de la raja de la falda, involuntariamente expuso el coqueto tanga que se había puesto esa mañana. Excitado, el hombretón no pudo más que cambiar de posición para observarla con detenimiento.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/199/51475345/51475345_010_b96f.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«No comprendo que nunca haya estado con alguien», se dijo: «Con ese cuerpo podría tener al hombre que quisiera».</p>



<p>En ese momento, pilló al chofer dándola un repaso a través del retrovisor y sin entender por qué le cabreó esa ojeada, subió la mampara de separación de la limusina para evitar que siguiera espiando a su clienta.</p>



<p>«¡Qué falta de profesionalidad!», murmuró molesto con su empleado.</p>



<p>Mei sonrió discretamente y volvió a mirar por la ventana sin taparse mientras se congratulaba de que su discreto exhibicionismo estuviera teniendo éxito.</p>



<p>«La verdad es que, si no estuviera comprometido con Beth, no me importaría nada tener con ella un rollo. Realmente está buenísima», pensó Walter al observar a la preciosidad como la que tenía enfrente.</p>



<p>Sin casi tráfico, no tardaron en llegar a su destino y actuando más como guardaespaldas que como supuesto novio, abrió la puerta de su clienta para que se bajara. La joven le sonrió y simulando una relación que no existía se colgó de su brazo.</p>



<p>-Tu novia me comentó que Estela es uno de tus sitios favoritos- susurró pegándose a él.</p>



<p>La cariñosa actitud de la oriental le provocó un escalofrío al percatarse de lo a gusto que se sentía con esa cría y acelerando el paso, entró en el local. Ya en el restaurante el maître le recordó que, aunque no era obligatorio, por protocolo los clientes solían llevar corbata y que el establecimiento tenía a disposición de los que lo necesitaran un extenso surtido para elegir.</p>



<p>Estaba a punto de negarse, cuando de pronto Mei lo arrastró hasta el ropero y con una sonrisa comenzó a buscar una que fuera acorde con la ropa que llevaba.</p>



<p>-Ésta es perfecta- dijo cogiendo una azul del muestrario y sin darle tiempo a colocársela él mismo, se la empezó a anudar al cuello.</p>



<p>La diferencia de estatura obligó a Walter a agachar la cabeza, momento en que la chinita aprovechó para en plan traviesa darle un pequeño mordisco en la oreja. Esa pillería despertó su miembro adormilado y cortado como pocas veces, se quedó mudo mientras la chavala riendo le decía que estaba guapísimo.</p>



<p>-Gracias- replicó al cabo de un par de segundos, temiendo que no solo su acompañante, sino que todo el público del restaurante advirtiese la inflamación que lucía entre sus piernas.</p>



<p>Por ello, rápidamente pidió al empleado que los llevara hasta su mesa. El maître curtido en mil batallas no dio importancia al tonteo de la pareja y cumpliendo su cometido, les guio hasta una en mitad de la sala y una vez ahí, les preguntó si querían algo de aperitivo mientras leían la carta.</p>



<p>-Tráiganos una botella de Louis Roederer- adelantándose sugirió Mei.</p>



<p>El hombretón no supo que decir al oírlo porque no en vano ese champagne estaba fuera de sus posibilidades ya que en una vinoteca costaría al menos trescientos cincuenta dólares.</p>



<p>-¿Sabías que este vino se empezó a elaborar para satisfacer el gusto del Zar Alejandro II?- le preguntó incrementando su agobio.</p>



<p>-No tenía ni idea- respondió dando gracias de que ella fuese quien pagara esa cuenta porque si no el agujero que se abriría en su bolsillo sería de órdago.</p>



<p>Al llegar el sommelier con la botella, Mei rogó a su acompañante que lo probara.</p>



<p>-Delicioso- en voz baja confirmó al experto tras catar el caldo mientras en silencio la joven lo observaba con cariño.</p>



<p>Esa mirada embelesada no le pasó inadvertida a Walter y tratando de disimular la incomodidad que eso le provocaba, le dijo que era lo que quería comer.</p>



<p>-Lo que me apetece no está en la carta- respondió sin dejar de sonreír.</p>



<p>Extrañado por la respuesta, Walter en automático le preguntó cuál era su antojo porque a lo mejor se lo podían preparar en la cocina.</p>



<p>-No lo creo- muerta de risa, replicó la chavala.</p>



<p>Todavía en Babia, Walter insistió y Mei a carcajada limpia le soltó:</p>



<p>-Bobo… lo que se me antoja es darte un beso.</p>



<p>Tras lo cual y sin mediar nada más, breve pero sensualmente le dio un pico en los labios. El hombretón se puso totalmente colorado al sentirse engañado y molesto recriminó su actitud, diciendo:</p>



<p>-Señorita, no creo que sea apropiado que me bese cuando tengo pareja.</p>



<p>Desternillada por la reacción de su empleado, contestó:</p>



<p>-Beth me dio permiso para simular que eras mi novio y además no hay nada malo en que una mujer demuestre sus sentimientos al hombre que desea.</p>



<p>Todavía con el recuerdo de la tersura de sus labios en la memoria,&nbsp; &nbsp;Walter murmuró que al menos la próxima vez le avisara.</p>



<p>-De acuerdo- contestó y abusando de su posición le dijo que lo iba nuevamente a besar.</p>



<p>Cogido en su propio renuncio, no se pudo quejar cuando, cumpliendo las condiciones que él mismo había impuesto, la oriental juntó los labios a los suyos. Al contrario que la vez anterior, ese nuevo beso fue con pasión. Paralizado por la sorpresa, Walter permitió que esa monada le forzara la boca con su lengua mientras no contenta con ello le acariciaba.</p>



<p>-¡Te estás pasando!- musitó descompuesto al advertir lo mucho que le apetecía dejarse llevar y responder con lujuria al ataque.</p>



<p>Con la alegría de un niño que acaba de cometer una travesura, Mei certificó que ese acoso no había hecho más que empezar al pedirle que se fijara en lo erizado que se le habían puesto los pezones. El neoyorquino se sintió un pelele en sus manos cuando no pudo evitar mirarle el pecho y descubrió que, aunque pareciera imposible la joven no había mentido.</p>



<p>«¡Está excitada!», exclamó acojonado viendo los pequeños montículos que lucía bajo su vestido.</p>



<p>Su zozobra se incrementó exponencialmente cuando olvidando cualquier tipo de decoro la joven tomó una de sus manos y llevándola hasta sus senos, le preguntó si creía que los tenía demasiado pequeños. Durante unos segundos, Walter disfrutó de ellos hasta que sintiéndose un cerdo le contestó que no, que era maravillosos.</p>



<p>Demostrando que era una experta en manipular a la gente, alegremente la zorrita le pidió que esa tarde cuando se estuviera follando a Elizabeth confesara a su pareja que se los había tocado.</p>



<p>Alucinado por el oscuro deseo de la joven, no pudo menos que tratar de saber el porqué, a lo que ésta contestó sin pudor:</p>



<p>-Me comprometí a tenerla informada y creo que debe saber que su macho me los ha magreado.</p>



<p>-Yo no quería hacerlo, has sido tú quién me obligó- se quejó indignado.</p>



<p>La respuesta de la pequeñaja le escandalizó aún más porque, en vez de intentar disculparse, con tono pícaro le preguntó que entonces si le pedía que se los volviera a tocar, él no se opondría. La insistencia en hacerle pasar un mal trago le cabreó y queriendo darle una lección que no olvidara, bajó el mantel comenzó a acariciar una de sus piernas.</p>



<p>En contra de lo que había previsto, Mei al sentir que su acompañante recorría con los dedos su piel, en lugar de quejarse,&nbsp; sonrió diciendo:</p>



<p>-¿Sabes que es la primera vez en mi vida que un hombre me toca?</p>



<p>Asustado por sus palabras, Walter quiso quitar su mano, pero ella se lo impidió:</p>



<p>-Por favor, sigue. Haces que me sienta deseada.</p>



<p>La angustia de su voz al pedírselo lo enterneció y con su palma sobre los muslos de la cría, le dijo que no entendía cómo una mujer tan bella necesitaba sentirse así cuando podía con solo proponérselo que cualquier hombre la hiciera caso.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/199/51475345/51475345_014_2a25.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-¿Todavía no te has dado cuenta de que te deseo a ti?- preguntó a punto de echarse a llorar.</p>



<p>La confesión de su clienta lo desarmó por completo y usando los restos de responsabilidad que aún le quedaba, dejó de acariciarla mientras susurraba en su oído que eso era imposible porque él tenía a Beth.</p>



<p>-Si la convenzo a ella, ¿aceptarías que ambas te compartamos?- preguntó con una lágrima cayendo por sus mejillas.</p>



<p>Petrificado por el alcance de esa petición, Walter prefirió no contestar y tomando su copa, la vació de un trago. El destino quiso que el encargado de la comanda acudiera en su ayuda y mientras trataba de tranquilizarse, preguntó cuál era el plato estrella del restaurante.</p>



<p>-El sashimi de atún, acompañado de hongos de trompeta negra con una salsa de mirin y soja- respondió este.</p>



<p>Asumiendo que estaría buenísimo, preguntó a la chinita que iba a pedir. Interviniendo, el camarero comentó:</p>



<p>-Señorita Ouyang, como ya ha probado nuestro atún, me atrevo a recomendarle las vieiras crudas con sepia y shiitake y de segundo arroz negro con calamares y romesco.</p>



<p>-Me parece estupendo, Richard- aceptando la sugerencia contestó.</p>



<p>Impresionado por que no solo lo conociera, sino que supiera su nombre, Walter pidió el atún y el arroz mientras pensaba en la diferencia económica que había entre ellos y en el braguetazo que pegaría el hombre que la conquistara.</p>



<p>«Tendría la vida solucionada», meditó con una mezcla de interés y de culpa.</p>



<p>Estaba todavía dando vueltas al tema, cuando desde el otro lado de la mesa, Mei refunfuñó quejándose de que no le había contestado a su oferta.</p>



<p>-¿A qué te refieres?</p>



<p>Dulce pero firme, la muchacha se lo aclaró:</p>



<p>-Aparte de que ante los ojos de todos seas mi novio, quiero acostarme contigo. Estoy cansada de ser virgen y sé que entre tus brazos sería dichosa.</p>



<p>En otro tiempo y con cualquier otra, hubiese aceptado esa petición sin pensárselo, pero su relación con Beth y la inexperiencia de esa criatura le hicieron dudar.</p>



<p>-En el hipotético caso que Elizabeth aceptara, ¿no te das cuenta de que para entregarte a un hombre por primera vez debería sentir algo por él?</p>



<p>Sin aminorar un átomo la presión sobre su supuesto prometido, la heredera respondió:</p>



<p>-¿Quién te dice que no lo siento? ¿No has pensado que es algo que llevo madurando desde que os conozco?</p>



<p>En ese momento cayó en que la joven había incluido a Beth e intrigado le preguntó si era bisexual, a lo que sin rubor alguno contestó:</p>



<p>-Hasta que llegué a Nueva York, nunca me había planteado el sexo. Para mí era algo extraño y no me atraía, pero desde que os contraté no puedo dejar de pensar en estrenarme con… los dos.</p>



<p>-Niña, ¿en serio estás proponiendo que hagamos un trio? – creyendo que estaba siendo objeto de una broma y con el deseo que lo rebatiera, preguntó.</p>



<p>Llamando al camarero, Mei pidió que rellenara su copa y ya con ella en la mano, se explicó:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/199/51475345/51475345_013_5dae.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-No es algo tan raro. Quitando que me siento atraída por los dos, formáis una pareja sexualmente activa y a vuestro lado podría aprender en unos meses, más que con otros en años.</p>



<p>-¡Estás loca! – le espetó y buscando un motivo con el que afianzar su negativa, le preguntó qué pensaría su madre de semejante locura.</p>



<p>Cogiendo su mano y llevándola bajo el mantel, la millonaria murmuró:</p>



<p>-A ella solo le interesa tener nietos… en cuanto me dejes embarazada, lo aceptará.</p>



<p>Walter casi se atraganta al notar que la chavala la ponía en su coño y en una clara invitación para que la masturbara, había separado los muslos. Instintivamente, la acarició mientras buscaba en su mirada su reacción.</p>



<p>-Llevo cachonda desde que supe que me acompañarías a comer – musitó entre dientes al sentir las yemas del hombre que deseaba buscando su clítoris sobre la tela del tanga.</p>



<p>La humedad que descubrió entre sus pliegues ratificó sus palabras y en cierta forma contagiado de la lujuria que esa monada emanaba,&nbsp; el especialista en seguridad quiso saber si era consciente de que les pedía algo más que sexo.</p>



<p>Con una confianza que le sorprendió, la enigmática muchacha replicó:</p>



<p>-Si todo se desarrolla como preveo, seré vuestra mujer y que juntos formaremos una familia.</p>



<p>Tras soltar esa bomba, Mei desbordó todas sus previsiones cuando con sus ojos brillando de emoción le rogó que, mientras conseguían el visto bueno de Beth, le diera un adelanto.</p>



<p>-¿Quieres que te pajee aquí y con todo este público?- alucinado cuchicheó en su oído.</p>



<p>Con las mejillas coloradas, la chinita asintió con la cabeza. El descaro de la cría y el morbo de la situación pudieron más que sus reparos y mientras disimulaba bebiendo champagne, se puso a jugar con el botón que escondía entre los pliegues.</p>



<p>-Gracias… no te haces una idea cuanto lo necesitaba- en voz baja le informó al sentir las yemas de Walter explorando su intimidad.</p>



<p>La naturalidad con la que asimilaba esa caricias lo azuzó a continuar y separando la braguita con los dedos, se concentró en su húmedo e hinchado clítoris mientras la chinita se mordía los labios para no gritar.</p>



<p>-Sigo sin entender como has llegado virgen hasta ahora, siendo tan zorra- susurró satisfecho al comprobar la excitación creciente de Mei.</p>



<p>Al escuchar ese adjetivo en labios del hombre que deseaba y que en ese preciso instante la estaba masturbando, la heredera sintió que su cuerpo colapsaba y en un intento de alargar su placer, cerró las piernas.</p>



<p>-Nadie te ha dado permiso de correrte, putita- al oído le comentó mientras la seguía pajeando.</p>



<p>Indefensa ante su avance y casi sin respiración, se disculpó con la mirada mientras sucumbía al orgasmo. Walter sonrió al percatarse de su estado y en vez de recriminarla el haber cedido al placer, se recreó entre sus pliegues metiendo con cautela un dedo en su interior.</p>



<p>-Por favor, no me desvirgues ahora. Quiero que lo hagas con permiso y en presencia de Beth- suspiró temblando sin parar.</p>



<p>Ese sollozo y el deseo que escondía lo conmovieron y comprendiendo sus razones, retrocedió sacando la yema de su coño, para acto seguido regalarle un pellizco en el clítoris como despedida. Durante casi un minuto y sin que mediara acción por su parte, Walter observó cómo la muchacha seguía inmersa en el placer y se corría ante su mirada.</p>



<p>«Es increíble cómo se ha puesto», pensó viendo el tiempo que necesitaba en recuperarse.</p>



<p>Ya más tranquila después de haber saciado su imperiosa necesidad de placer,&nbsp; Mei le preguntó sonriendo si eso significaba que había posibilidades de que algún día formara parte de su harén.</p>



<p>Al escucharla, el gigantón exclamó:</p>



<p>-¡Primero tendrás que ayudarme a convencer a Beth!</p>



<p>Entornando sus negros ojos y sin revelar que ya había estado con ella, la joven quiso saber cómo pensaba engatusarla.</p>



<p>-Ya se me ocurrirá algo al volver a casa mientras le hago el amor.</p>



<p>Mei lo sorprendió por enésima vez al pedirle si podía espiar cuando se la tirara.</p>



<p>-No, preciosa. Sería demasiado peligroso que te descubriera.</p>



<p>Aparcando el tema, Walter le preguntó por su vida antes de llegar a América.</p>



<p>-¿Qué quieres saber?- le respondió entablando una conversación en la que la joven asiática demostró ser una mujer encantadora con un ingenio divertido y vivaz que terminó de demoler sus dudas.</p>



<p>&nbsp;Por ello y cuando ya estaban de camino al coche, Walter comprendió que esa chavala podía otorgar el picante necesario para que su relación con Elizabeth perdurara en el tiempo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Ojalá acepte, creo que podría funcionar», se dijo mientras le abría la puerta de la limusina.</p>



<p>Una vez dentro del vehículo, en esa ocasión fue Mei la que bajó la mampara y sin dar tiempo a que el segurata se preparara, llevó la mano hasta su bragueta.</p>



<p>-¿Qué haces?- preguntó al contemplar que la cría intentaba bajarla.</p>



<p>Con una sonrisa en los labios, contestó con picardía:</p>



<p>-Nunca he visto el pene de un hombre y cómo tu novia me pidió que te calentara antes de volver, es lo que pienso hacer.</p>



<p>No pudo ni quiso quitarle ese antojo e inmóvil, permitió que lo sacara de su encierro a pesar de no tenerlo totalmente erecto. La diferencia de tamaño entre ellos quedó nuevamente de manifiesto al cogerlo entre sus diminutos dedos:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/199/51475345/51475345_015_719f.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-¡Es enorme!- exclamó la oriental mientras absorta veía cómo crecía ante sus ojos.</p>



<p>El ego masculino de Walter se vio incrementado con esa alabanza, pero aún más cuando con una mezcla de admiración y de miedo, la chavala le informó que era imposible que ese trabuco entrara en ella.</p>



<p>&nbsp;Riendo, la besó mientras le decía:</p>



<p>-Si Beth acepta, no solo te desvirgaré con él sino también pienso usarlo para romperte tu pequeño pero sabroso culito.</p>



<p>Esa amenaza lejos de preocuparla, la excitó y meneando el hierro en que se había convertido el miembro del que consideraba ya su macho, soñó con el día en que la tomara como su mujer y por eso,&nbsp; luciendo su dentadura en una sonrisa perfecta, respondió:</p>



<p>-Si la convences, seré totalmente vuestra y podréis usarme dónde, cuándo y cómo más os apetezca.</p>



<p>-¿Sabes que eres un poco puta?- Walter comentó mientras le acariciaba el pandero.</p>



<p>Retorciéndose de gusto al sentir las manazas del gigante recorriendo sus cachetes y sin cortarse, la joven replicó mientras seguía masturbándolo:</p>



<p>-La culpa es vuestra. Llevo cachonda desde que os conocí.</p>



<p>La seguridad con la que esa inexperta criatura reconoció su desaforado apetito sexual exacerbó el deseo que sentía por desflorarla y solo la inminente llegada a la mansión, evitó que olvidando que requería el permiso de su pareja la tomara sobre los mullidos asientos de la limusina.</p>



<p>-Cariño, estamos a punto de llegar. Mejor guárdamela para que nadie se entere de lo mucho que me atrae la jefa- pidió el hombretón.</p>



<p>Haciendo un gesto de desagrado al oírlo, la joven se recuperó en seguida y antes de obedecer, le pidió permiso para darle un beso antes de volverla a su encierro.</p>



<p>-Tu misma- sonriendo replicó mientras separaba las rodillas para facilitar el deseo de la chavala.</p>



<p>Mei no lo desaprovechó y agachándose entre las piernas de su guardaespaldas, tras darle un largo y placentero lametazo se introdujo brevemente la polla en la boca.</p>



<p>-No habíamos quedado en eso- Walter protestó al saber que si seguía iba a ser imposible rechazarla.</p>



<p>Riendo a carcajada limpia mientras se relamía los labios, la millonaria se disculpó diciendo:</p>



<p>-Era una tentación demasiado atrayente saber que se sentía al mamártela.</p>



<p>Esa respuesta le puso sobre aviso de que iba a ser una fiera en la cama y visualizando en su mente, la noche en la que la tomara supo que la deseaba tanto como ella a él.</p>



<p>«No tengo ni idea como voy a hacerlo, pero me urge que la acepte en nuestra cama», se dijo mientras se acomodaba el pantalón antes de salir del vehículo.</p>



<p>Las dificultades del neoyorquino para esconder su erección estimularon la picardía de la chavala, la cual muerta de risa se quejó de que fuera Beth fuese la beneficiaria de su trabajo.</p>



<p>-Eso te pasa por zorra, la próxima vez ten las manos quietas- zanjando el tema, Walter le espetó mientras se despedía de ella.</p>


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<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/199/51475345/51475345_011_d61d.jpg" alt="" width="654" height="436"/></figure></div>


<p></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La tentación tiene nombre de mujer 6&#8221; (POR GOLFO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Dec 2025 09:43:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[trios]]></category>
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					<description><![CDATA[13 Cinco escasos minutos tardó la limusina en llegar a la torre Trump. Trescientos segundos que le sirvieron a Elizabeth Lancaster para recuperar un aplomo que nunca debía haber perdido y actuando como guardaespaldas, &#160;oteó el entorno antes de sonriendo dar el visto bueno a su clienta para salir del vehículo. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; -Señora, no hay peligro- dijo marcando las distancias con la tentación que para ella suponía la pálida belleza de la heredera. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Sin verse afectada por la frialdad de ese tratamiento, Mei le dio la mano y sin soltarla se dirigió hacia el portero: &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; -Mei Ouyang y [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading"><a>13</a></h1>



<p>Cinco escasos minutos tardó la limusina en llegar a la torre Trump. Trescientos segundos que le sirvieron a Elizabeth Lancaster para recuperar un aplomo que nunca debía haber perdido y actuando como guardaespaldas, &nbsp;oteó el entorno antes de sonriendo dar el visto bueno a su clienta para salir del vehículo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Señora, no hay peligro- dijo marcando las distancias con la tentación que para ella suponía la pálida belleza de la heredera.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin verse afectada por la frialdad de ese tratamiento, Mei le dio la mano y sin soltarla se dirigió hacia el portero:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Mei Ouyang y acompañante, los Messerschmitt nos esperan.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El empleado, tras revisar la lista que tenía en la mano, llamó a un botones para que las acompañara al ascensor. El lujo del edificio no consiguió engañar Beth y con deformación profesional, se puso a observar el estricto protocolo que seguían con los invitados.</p>



<p>«Están tan acostumbrados a este tipo de eventos que no pierden las formas», meditó al reconocer el bulto de una pistola en al menos tres de los miembros del Staff.</p>



<p>Ya en la planta cuarenta y cuatro, la dueña del apartamento les esperaba y con una naturalidad impropia de alguien que acababan de conocer, las saludó de beso pegándose a ellas más de lo que la cortesía y el decoro permitían. La inexperiencia de la oriental con la cultura americana le impidió reconocer las señales de la anfitriona, pero para Beth fue evidente que quería algo con ellas al sentir la presión de sus tetas de plástico cuando les dio ese caluroso abrazo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/518/30308049/30308049_010_9aba.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Será zorra! ¡Tiene a su marido al lado!», ofendida meditó y llevando a su protegida a un lado, le explicó que debía andarse con cuidado con las intenciones de esa zorra.</p>



<p>-¿Estás celosa?- fue la respuesta de la asiática al notar la preocupación en los ojos de su subordinada.</p>



<p>Hecha una furia, la militar nuevamente se contuvo y únicamente replicó:</p>



<p>-Yo ya he cumplido. Luego no te quejes si esa tal Alexandra te mete mano.</p>



<p>Muerta de risa, Mei entornó los ojos mientras respondía:</p>



<p>-Las únicas caricias que me apetecen son las tuyas.</p>



<p>Para su sorpresa, esa pícara respuesta la excitó y deseando morder los labios de esa princesa, se llamó a un camarero y le pidió dos copas de vino.</p>



<p>-¿Me quieres emborrachar?- moviendo sus pestañas preguntó mientras disimuladamente con una mano recorría el trasero de la americana.</p>



<p>La sensualidad de ese gesto azuzó sus hormonas y contra su voluntad, notó que bajo su vestido tenía los pechos a punto de explotar.</p>



<p>«Mierda», protestó interiormente al percatarse de la felicidad que lucía en el rostro la chinita tras lo que parecía una travesura.</p>



<p>Temiendo por su cordura, al llegar el muchacho con el vino, tomó la copa y se la bebió de un trago, pensando quizás que con ello apagaría el fuego que amenazaba con consumir su entrepierna.</p>



<p>-Sé que me deseas al menos tanto como yo a ti- hurgando en la herida, Mei comentó a pocos centímetros de su cara.</p>



<p>Esa frase y la cercanía de su boca cayeron como un bomba en la mente cuadriculada de Elizabeth y estuvo a punto de besarla. Afortunadamente recibió una ayuda inesperada al aparecer a su lado los anfitriones y comentar el marido a la chinita que William Fisher quería conocerla.</p>



<p>Sabiendo la fama de tiburón que se había granjeado ese inversor en los pasillos de Wall Street, Mei no pudo negarse y acompañando al dueño de ese lugar, dejó sola a Beth en compañía de su mujer. La pelirroja, al comprobar que ambas tenían su copa vacía, la tomó del brazo para llevarla hasta la barra que habían instalado al lado de una de las ventanas del salón.&nbsp;</p>



<p>Al llegar ahí, la militar se quedó extasiada al contemplar la vista de Nueva York iluminado:</p>



<p>-Es maravillosa- incapaz de reaccionar ante tamaña belleza, musitó en voz baja.</p>



<p>-Tú sí que eres maravillosa- con una sonrisa de oreja a oreja, comentó Alexandra mientras ponía el vino en sus manos.</p>



<p>Ese halago la despertó y por primera vez se percató que el interés de esa ricachona no iba encaminado hacia la pequeña oriental sino hacia ella.</p>



<p>-Gracias- contestó con las mejillas coloradas mientras se preguntaba qué ocurría con ella para que atrajese a miembros de su mismo sexo.</p>



<p>La anfitriona malinterpretó la actitud de Beth y asumiendo que también se sentía atraída por ella, quiso saber desde cuando salía con la chinita.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/518/30308049/30308049_020_19b0.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-No salimos, somos solo amigas- replicó sin advertir que con esa respuesta le daba pie para seguir tonteando con ella.</p>



<p>-¿Puedo ser también tu amiga?- en voz baja y mientras le acariciaba la mano, Alexandra le preguntó.</p>



<p>El horror que sintió en su corazón al sentir esa indeseada carantoña la dejó paralizada. Sabía que montar una bronca en mitad de esa pandilla de millonarios afectaría a su cliente, por lo que retirándose de la ventana sonrió sin hacer ningún ademan que pudiera molestar a la ricachona, mientras buscaba a Mei con la mirada.</p>



<p>&nbsp; La falta de un rechazo envalentonó el descaro de esa mujer y pegándose a ella, la informó que las había visto besándose en el teatro.</p>



<p>-Desde que entraste en la Opera Metropolitana me fijé en ti y reconozco que sentí envidia al contemplar que era esa amarilla quien te tenía entre sus brazos y no yo.</p>



<p>El modo tan despectivo con el que había aludido a su clienta la indignó y usando la poca cordura que aún tenía, sin dar importancia al acoso al que estaba siendo sometida, respondió que su amiga era muy cariñosa pero que eso no significaba nada.</p>



<p>Nuevamente Alexandra interpretó mal sus palabras y creyendo que con cariñosa se refería a esplendida, le dijo al oído:</p>



<p>-Yo también puedo ser muy cariñosa con una diosa como tú y sería capaz de ponerte un nidito de amor en este mismo edificio.</p>



<p>Solo entonces, Elizabeth cayó en la cuenta de que esa pelirroja la había confundido con una fulana y soltando una carcajada, le informó que tenía gustos muy caros.</p>



<p>-Eso no importa, el pringado de mi marido me sufraga todos mis caprichos- con descaro contestó mientras rozaba uno de sus pechos con los dedos.</p>



<p>Reteniendo las ganas de abofetearla, la militar decidió darle una lección y acercando su boca a la oreja de la mujer, susurró:</p>



<p>-Nada me complacería más que azotar ese culo grasiento mientras te trato como la puta que eres.</p>



<p>Contra todo pronóstico, ese brutal exabrupto excitó a la infiel y marcando pezón bajo su vestido, sacó de su bolso un bolígrafo para temblando de emoción garabatear su número en un papel mientras le decía:</p>



<p>-Llámame mañana y juntas haremos realidad ese sueño. Nunca he tenido una dueña y me muero por despertar atada junto a ella.</p>



<p>Al descubrir las inclinaciones masoquistas de esa mujer, recordó las veces en que Walter la había poseído con violencia y lo mucho que había disfrutado con esa clase de sexo. Compadeciéndose de ella, se guardó el papel bajo su escote sin saber que ese gesto había sido observado desde lejos por la oriental.</p>



<p>No tardó en conocer de primera mano que las había visto porque, llegando como una furia, le recriminó su comportamiento.</p>



<p>-No es lo que crees- dijo entre dientes aceptando sus reproches.</p>



<p>La joven llena de celos insistió mientras asesinaba con la mirada a la causante, la cual discretamente desapareció para evitar el bochorno y las consecuencias de un posible escándalo. Durante casi un minuto, la militar aguantó todo tipo de improperios hasta que harta cogió a la heredera y la llevó a la cocina del apartamento. Donde sin importarle la presencia del servicio, le soltó:</p>



<p>-En primer lugar, sabes que Walter es mi pareja y en segundo, nunca aceptaría los besos de una mujer que no fueras tú.</p>



<p>Esa confesión sorprendió tanto a la chinita como a ella misma y por ello nada pudo objetar cuando con lágrimas en los ojos, Mei se lanzó a su cuello y la empezó a besar. La pasión de la muchacha se vio correspondida y mandando a un cajón bajo llave sus antiguos reparos, Beth recorrió con sus manos la frágil anatomía de su clienta mientras le preguntaba si se iban a casa.</p>



<p>-¿Vas a dormir conmigo?- secándose las lágrimas con lo primero que encontró, respondió.</p>



<p>Enternecida al ver que se le había corrido el rímel, la militar murmuró:</p>



<p>-Sí, aunque no creo que durmamos mucho…</p>



<h1 class="wp-block-heading"><a>14</a></h1>



<p>Curiosamente tras lavarse la cara la magnate se comportó como se esperaba de una dama y usando como excusa que le había sentado mal la cena, se despidió del anfitrión. Tras lo cual, abandonaron la fiesta sin abrazarse y dejando un metro de separación para no dar más pábulo a que la gente rumoreara con una posible relación lésbica entre ellas. Ya en el coche, olvidando toda precaución, la joven se acurrucó al lado de su guardaespaldas. Elizabeth no se quejó al haber asumido que, aunque le pareciera imposible, se sentía íntimamente unida a esa muchacha y únicamente cerró la mampara de separación para que el chofer no pudiera espiarles.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/518/30308049/30308049_030_d47a.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -No entiendo lo que me ocurre- murmuró la cría mientras posaba la cabeza en el hombro de la ex militar: -Nunca deseé a nadie y ahora no puedo dejar de pensar en ti y en tu hombre.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como jamás habían hablado de Walter, esa confidencia la pilló descolocada y sin poder evitar el sentirse excitada al notar su aliento, Beth se quedó callada.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Desde niña me enseñaron que el sexo era una debilidad- Mei continuó casi llorando: -Para mi viejo, era un lastre.</p>



<p>-No es ni una debilidad, ni un lastre. Son un complemento. Cuando quieres a alguien, el sexo te une más a esa persona- conmovida, la rubia comentó.</p>



<p>&nbsp;-Entonces… ¿eso significa que te quiero y que también puedo llegar a quererlo a él?</p>



<p>Nuevamente, la chinita estaba metiendo a Walter en el mismo saco y no queriendo indagar al respecto, le dio la única respuesta que se le ocurrió:</p>



<p>-Eso es algo que solo tú puedes averiguar.</p>



<p>Durante unos minutos, Mei Ouyang, la gran heredera, la ejecutiva que había venido a revolucionar una industria, se quedó en silencio intentando analizar y ordenar el alud de sentimientos que se acumulaban en su interior.</p>



<p>-Sé que te amo. No puedo imaginar mi vida sin ti- concluyó mirando tiernamente a los ojos de su compañera de limusina.</p>



<p>El corazón de Beth amenazó con salírsele de pecho al escuchar esa confesión y llevando su mano a la barbilla de la joven, levantó su cara y la besó. Fue un beso tierno, dulce que se fue convirtiendo en posesivo al notar que la chavala se entregaba completamente y forzando sus labios, la atrajo hacia ella.</p>



<p>-¿Me quieres?- insistió.</p>



<p>Con una pasión que hasta la preocupó, la rubia respondió:</p>



<p>-Sí, mi pequeña. Te quiero.</p>



<p>Al escuchar de viva voz que esa mujer la quería, azuzó la calentura de Mei y poniéndose a horcajadas sobre ella, preguntó si después de esa noche la ayudaría con Walter.</p>



<p>-¿Qué quieres de él?- replicó Beth confusa.</p>



<p>Llena de dulzura, la oriental respondió:</p>



<p>-Siempre has dicho que es tu pareja y como no quiero perderte, me gustaría tener tu aprobación para que ese adonis se meta en mi cama.</p>



<p>Muerta de risa por la frescura que estaba demostrando esa virginal criatura, contestó haciéndose la escandalizada:</p>



<p>-Niña, todavía no te has acostado conmigo y ya quieres que Walter te folle. ¡Eres una puta!</p>



<p>Entornando los ojos, Mei sonrió:</p>



<p>-Esta noche me convertiré en tu puta y cuando tú estimes conveniente seré la zorra de los dos.</p>



<p>Esa burrada en labios de alguien sin ningún tipo de experiencia dejó perpleja a la especialista en seguridad y soltando una carcajada, respondió:</p>



<p>-Vamos paso a paso. A mí ya me has conquistado, pero Walter es otra cosa. Es un hombre de principios y dudo que sea fácil de seducir.</p>



<p>-Por eso te necesito. Con tu ayuda, conseguiré convencerlo de que me deje unirme a vosotros.</p>



<p>-Definitivamente eres una zorra siendo virgen y me da miedo descubrir en lo que te puedes volver cuando dejes de serlo- desternillada de risa, reconoció.</p>



<p>Sin un ápice de vergüenza, la bella y pálida muchacha murmuró al oído de su amada:</p>



<p>-Seré lo que mi maestra me pida y si finalmente me convierto en una ninfómana, será tu culpa.</p>



<p>Beth no tuvo la oportunidad de contestar porque en ese preciso instante, se percató de que estaban entrando en la mansión. Por ello, prefirió dejar el tema para cuando estuvieran solas. Disimulando, se bajó primero y cumpliendo con su oficio, abrió la puerta de su clienta. Ésta comprendió que debía comportarse y subió sola la escalinata de acceso y solo cuando el mayordomo, le había abierto la puerta, girándose comentó a su guardaespaldas que la acompañara porque todavía tenían que revisar la agenda del día siguiente.</p>



<p>-Señora, espéreme en el salón. Debo de comprobar el perímetro antes de reunirme con usted- con profesionalidad respondió mientras interiormente agradecía que disimulara ante el resto de la gente.</p>



<p>Haciendo tiempo, la ex militar fue a la garita y preguntó a su subalterno si el jefe había vuelto. El segurata respondió que no , pero que sabía que no llegaría hasta el día siguiente. Beth respiró aliviada al comprobar que seguía con su madre y dejando las dependencias de seguridad, se dirigió al lugar donde había quedado con la chinita. Nuevamente, le entraron dudas. Aunque acostarse con esa monada era algo que deseaba, le daba terror que Walter la echara de su lado cuando se enterara.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/518/30308049/30308049_092_db6c.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Da igual si se lo decimos o no, ¡se va a dar cuenta!», musitó para sí temiendo las consecuencias de algo que no podía ni quería dejar de hacer.</p>



<p>Al llegar al salón, Mei no estaba y aprovechando su soledad, la rubia se sirvió una copa que le ayudara a dar el paso.</p>



<p>«Ella es virgen y yo nunca he estado con otra mujer», debatiendo consigo misma, pensó.</p>



<p>&nbsp;Con su whisky en la mano, le entraron ganas de llorar al sospechar que esa noche su vida iba camino del precipicio.</p>



<p>«Todavía estás a tiempo», meditó mientras rumiaba una excusa que decir antes de huir.</p>



<p>Un ruido a su espalda, le avisó de la llegada de la joven y resuelta a dar por terminada esa locura, se giró. Al hacerlo casi se le cae la copa porque nunca se esperó que Mei apareciera vestida únicamente con un camisón negro casi transparente. Camisón que dotaba a su anatomía de una sensualidad sin igual.</p>



<p>-Estás bellísima- balbuceó al verla convertida en un ser mitológico.</p>



<p>&nbsp;La tímida sonrisa de la oriental la desarmó por completo y olvidando su decisión, le dijo si quería algo mientras se relamía admirando las curvas que esa tela tan tenue dejaba al descubierto.</p>



<p>-Ponme un vino blanco- comentó dichosa al percatarse de la reacción que había provocado con ese atuendo.</p>



<p>La coquetería innata de esa criatura le hizo lucir una espléndida sonrisa mientras encendía el aparato de música.</p>



<p>-Espero que te guste lo que he puesto- comentó meneando su trasero al ritmo de la canción lenta que había elegido para dar ambiente.</p>



<p>&nbsp;Beth no contestó, su mundo se había reducido al metro cincuenta de estatura de la morena que se acercaba cual leona acechando a su presa y por eso tuvo que ser ésta, la que tomara de su mano la copa porque ella estaba paralizada.</p>



<p>-¿Bailas conmigo?</p>



<p>Como una zombi sin voluntad, dejó que la tomara de la cintura y la sacase a bailar mientras su olor fresco y juvenil la tenía hechizada.</p>



<p>-Dime que te gusto- murmuró la chavala mientras se pegaba a ella.</p>



<p>-Me encantas- replicó derrotada al sentir los duros senos de la morenita clavándose contra los suyos.</p>



<p>-Dime que me amas- insistió mientras buscaba la completa rendición de su acompañante restregando su menudo cuerpo contra ella.</p>



<p>Incapaz de pensar en otra cosa que no fuera tomar posesión de esa princesa, la militar tartamudeó:</p>



<p>&nbsp;-Te… te amo.</p>



<p>Con una felicidad contagiosa, recibió esa respuesta y como si fuera la que contaba con experiencia, fueron sus manos las que posaron ansiosas en el culo de Beth.</p>



<p>« ¡No puedes ser!», exclamó mentalmente al notar las yemas recorriendo sus cachetes y no queriendo excitarse antes de tiempo intentó retirarse, pero Mei se lo impidió rozando con el coño su entrepierna.</p>



<p>Esa actitud tan despreocupada desapareció cuando la muchacha comparó los hinchados pechos de Beth con los suyos y volviendo a ser una niña tímida que jamás había dado motivo de escándalo, sollozó diciendo que era imposible que una mujer tan bien dotada se fijara en ella.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La rubia comprendió los temores de la cría y deseando hacer realidad el sueño de ambas, tomó la iniciativa pasando su brazo por la cintura de su clienta.</p>



<p>-Me pediste bailar y eso vas a hacer- y cambiando las tornas, la obligó a seguir el ritmo mientras contorneaba sensualmente sus caderas.</p>



<p>Suspirando,&nbsp; &nbsp;se dejó llevar al sentir que su amada se pegaba a ella permitiéndola disfrutar sin ninguna obligación de la suavidad de su piel en un gozoso cuerpo a cuerpo. Consciente de ser la más experimentada, la besó tiernamente mientras acariciaba disimuladamente el trasero de la muchacha.</p>



<p>Esta creyó estar en el paraíso cuando sintió que los labios de la guardaespaldas cerrándose sobre los suyos y como si nunca la hubiese besado, respondió con pasión. La claudicación que mostraba permitió a la rubia recorrer su cuello sin que la novata se pusiera nerviosa.</p>



<p>&nbsp; Si Walter hubiese estado observando la escena a través de la cámara, a buen seguro hubiese disfrutado al contemplar a esas dos mujeres derrochando pasión mientras bailaban abrazadas.</p>



<p>Mei gimió fascinada al sentir los labios de Beth acercándose a sus senos. Con sus ojos rasgados brillando de felicidad y de emoción, sonrió al escuchar que le preguntaba si se iban a la cama.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/518/30308049/30308049_114_d841.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Sí, por favor- sollozó anticipando su debut y con las rodillas temblando siguió a su maestra rumbo a su habitación.</p>



<p>&nbsp;Al llegar al cuarto, Beth no preguntó y la obligó a sentarse a su lado sobre la cama. Durante unos segundos ninguna se atrevió a hablar. Ambas deseaban dar ese paso, pero ambas tenían miedo. Sus miradas coincidieron cuando la antigua SEAL posó su mano en los muslos de la heredera.</p>



<p>-¿Me deseas?- preguntó esta vez la rubia.</p>



<p>-Mas que a nada en el mundo- respondió abriendo su boquita.</p>



<p>Los labios de la pequeña resultaron una tentación irresistible, pero sabiendo que era bisoña en esas lides, prefirió tomárselo con calma y mientras la chinita la miraba con deseo, centímetro a centímetro fue bajando los tirantes de su vestido. Tras dejar caer su ropa y viendo que Mei apenas podía respirar, acarició durante unos instantes los juveniles senos que tenía a su alcance sin avanzar más allá.</p>



<p>&nbsp;Acobardada por esas nuevas sensaciones, las negras areolas de su pupila reaccionaron bajo el camisón contrayéndose.</p>



<p>-¿Quieres que te desnude?- susurró.</p>



<p>La joven sollozó sin responder, pero permitió que lentamente Beth fuera despejando el camino deslizando el negro encaje por su cuerpo. La pálida belleza de Mei y la timidez que emanaba de sus poros, intimidó a esa mujer que se había fogueado valientemente en el campo de combate.</p>



<p>Decidida a no forzarla, al tenerla ya desnuda, con un suave empujón, la tumbó sobre las sábanas y en vez de abalanzarse sobre ella, se acostó abrazándola por la espalda.</p>



<p>-¿Confías en mí?- musitó desde atrás mientras con la yema de los dedos comenzaba a acariciar su brazo.</p>



<p>Asintiendo con la cabeza, la heredera dijo que sí y pegando sus pechos a ella, dulcemente, repartió por su cuello y su cara unos leves y breves besos. Esos mimos consiguieron que Mei se fuera relajando y que su tirantez fuese mutando en excitación hasta el punto de que dominada por una calentura sin igual se diera la vuelta y mirando de frente a su amada maestra, le plantara un beso apasionado.</p>



<p>-Tranquila, cariño. Por ahora solo caricias- farfulló a su pesar Beth porque en el fondo sabía que lo mucho que deseaba hundir su cara entre los muslos de su alumna.</p>



<p>Obedeciendo, la magnate bajó la intensidad y eso permitió que durante unos pocos minutos solo se exploraran entre ellas. Beth acostumbrada a la rudeza del sexo heterosexual disfrutó con delicadeza de su pálida piel, de su pelo negro y lacio, de la belleza felina de sus rasgos asiáticos, pero sobre todo de la tersura de sus labios.</p>



<p>-¿Sabes que si sigo no hay marcha atrás?- preguntó mientras posaba sus manos en los diminutos pero firmes pechos de su amante.</p>



<p>La novel creyó leer un rechazo y por ello, con lágrimas en los ojos, replicó:</p>



<p>-Si mañana no quieres verme me dolerá, pero lo aceptaré porque me quedará el recuerdo de esta noche contigo.</p>



<p>Enternecida por el dolor de la cría y mientras se colocaba sobre ella, sonriendo,&nbsp; le susurró que cómo podía ser tan inteligente y a la vez tan tonta:</p>



<p>-No ves que la que tiene miedo de quedarse sola, soy yo.</p>



<p>La alegría de la chavala y sus risas mientras la besaba con urgencia fue el banderazo de salida que Beth necesitaba para con la lengua ir bajando por el cuello de Mei en busca de esos apetitosos y tiernos pechos que tanto deseaba. Al coronar con sus labios los montículos de la oriental le dio sendos lametazos a cada uno.</p>



<p>-Necesito ser tuya- aulló la joven al sentir que, tras esa primera aproximación, acercaba la boca y los mordía delicadamente.</p>



<p>La pasión que denotaban sus gemidos hizo recapacitar a la militar y pensando en ese tipo de sexo, comprendió que le gustaba tanto como el que practicaba con Walter.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/518/30308049/30308049_075_e60e.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Es diferente, pero igual de placentero», meditó y tomando la palabra a la chinita, decidió que iba a ayudarla a conocer el gozo que un hombre era capaz de dar: «No creo que Walter se queje cuando tenga dos putitas solo para él».</p>



<p>Ajena a los pensamientos de su amante, Mei gimió al notar que los dedos de Beth se iban acercando a su entrepierna y chilló desesperada al sentir que con las yemas separaba sus pliegues.</p>



<p>-Estoy empapada- se disculpó al saber que su vulva rezumaba de flujo.</p>



<p>Para su adorada guardaespaldas fue un shock descubrir que el coñito de su clienta parecía haber sido azotado por un huracán y tomando un respiro, la acarició sin despojarla del tanga de encaje.</p>



<p>-Quítamelo- le rogó al sentir que había hallado su erizado botón.</p>



<p>Aceptando sus deseos, se incorporó y lentamente deslizó esa coqueta, pero carísima, prenda por los muslos de Mei dejando al descubierto su sexo en plenitud. Para su sorpresa, el sedoso monte que lo cubría hasta el día anterior había desaparecido y eso lejos de incomodarla, la alegró porque así ambas estarían en igualdad de condiciones.</p>



<p>-Te has afeitado- cariñosamente afirmó.</p>



<p>-Lo hice pensando en ti y en que quizás, así, tu hombre me aceptara.</p>



<p>&nbsp;Soltando una carcajada, Beth le respondió que llegado el caso en lo último que se fijaría Walter sería en eso. Ruborizándose, la cría preguntó en que parte de su anatomía pondría primero su atención.</p>



<p>&nbsp;-Conociéndolo, en todas. Cariño… ¡eres el sueño de todo ser humano que se cruce en tu camino!</p>



<p>-Solo quiero ser el vuestro- replicó Mei con cara de susto.</p>



<p>-Por eso no te preocupes, nunca te compartiríamos con nadie más. Serás nuestro tesoro -murmuró mientras se agachaba entre sus piernas y sacando la lengua se acercaba a su objetivo, sintiendo la suavidad extrema de aquella piel recién depilada.</p>



<p>Esa promesa junto con esa húmeda caricia tan cerca de su sexo desarboló a la millonaria y gimiendo desconsolada rogó a su nueva amante que culminara ese ataque mientras le clavaba las uñas en la espalda y movía febrilmente las caderas.</p>



<p>Conociendo por propia experiencia, lo cerca que esa criatura estaba del orgasmo, incrementó el asedio tomando entre sus dientes el clítoris de la morena y viendo que esta respondía marcando el ritmo con sus caderas, con total confianza, le ordenó:</p>



<p>-Córrete preciosa. Déjate llevar.</p>



<p>Un grito de placer resonó en la habitación, un chilido de felicidad que emanó de la garganta de Mei y que retumbó en los oídos de su maestra confirmando su entrega. Satisfecha Beth, siguió torturando ese dulce coñito mientras su exótica dueña unía un clímax con el siguiente en una progresión sin fin.</p>



<p>-Te amo- gritó asustada la joven por la intensidad de las descargas y de las sensaciones afloraban en ella desde su sexo y llorando de alegría, disfrutó de las delicias del placer tan largamente prohibido.</p>



<p>Fue tal la duración y la profundidad del orgasmo que la propia guardaespaldas se contagió de esa excitación y olvidando su papel de maestra, se empezó a masturbar buscando su propio gozo.</p>



<p>No pasó mucho tiempo cuando ya completamente dominada por la lujuria, Beth no pudo resistir más&nbsp;y tomando la delicada mano de su clienta, la llevó hacia su sexo para que la joven le devolvieran el favor. Mei supo que era lo que le pedía y con temor a no hacerlo bien, sustituyó con los suyos los dedos de su amante.</p>



<p>Su compañera de cama comprendió los miedos de la pequeña y besándola tiernamente, le dijo que no se preocupara. Las palabras de su amada rubia le dieron la confianza suficiente para comenzar a mover sus dedos contra el hinchado y húmedo clítoris de Beth.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¡Es alucinante!», pensó deslumbrada al darse cuenta de que, tras tantos años compartiendo caricias con diferentes parejas, con ninguna de ellas se había podido comunicar con la mirada y en cambio, con Mei sobraban las palabras.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa impresión se vio confirmada cuando perdiendo la timidez la bella oriental se encaramó sobre ella entrelazando las piernas con las suyas.</p>



<p>-No pares- sollozó cuando alternando besos y caricias, la cría se adentró más su intimidad de su maestra con ternura.</p>



<p>&nbsp;Pero no eso lo que quería, ardía de pasión y estaba desesperada por que se la follara. Como Mei no tenía un pene, buscó un sustituto y tomando una vez más la mano de la joven, se penetró ella misma con los dedos de su compañera. La heredera entendió la lección a la perfección y la empezó a penetrar más profundamente.&nbsp;</p>



<p>Al hacerlo, fue ahora ella quien movía las caderas y la morenita, para no quedarse atrás, acompañó los movimientos de su mano con fuertes, pero delicadas embestidas, mientras gemía dulcemente. Esos suaves gemidos se vieron acallados por los berridos de su guardaespaldas que, pellizcándose los pezones, exigía a la novata que se la follara. Acatando ese mandato, Mei aceleró la velocidad de sus caricias y Beth al sentirlo, se puso a aullar como una energúmena mientras se corría sobre las sábanas.</p>



<p>La intensidad de sus gritos iba en consonancia con la hondura del placer que en ese momento estaba asolando su entrepierna y sobrepasada por la experiencia, colapsó ante la chinita.</p>



<p>-La alumna ha vencido a su maestra- sonrió agotada.</p>



<p>Ese inesperado elogio ilusionó a la chavala y besando a su amada, le susurró que descansase porque luego su zorrita quería más…</p>


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<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/518/30308049/30308049_063_4877.jpg" alt="" width="689" height="458"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;La tentación tiene nombre de mujer 5&#8221; (POR GOLFO</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Dec 2025 09:35:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[11 El coche donde viajaba Walter llegó antes que la limusina de su jefa a la Ópera Metropolitana y por ello cuando vio llegar el gigantesco vehículo, con la mano cerca de la bandolera, se apresuró a abrir su puerta. La primera en bajarse fue Elizabeth, la cual ni siquiera lo miró. Que no se fijase en él, no le hizo sospechar nada. Lo que sí le extrañó fue ver que, al salir la heredera, ésta tomaba de la mano a su amante.&#160; &#160; &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; «¿Y esto?», por un segundo se preguntó, pero al momento dio por sentado que era [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading"><a>11</a></h1>



<p>El coche donde viajaba Walter llegó antes que la limusina de su jefa a la Ópera Metropolitana y por ello cuando vio llegar el gigantesco vehículo, con la mano cerca de la bandolera, se apresuró a abrir su puerta. La primera en bajarse fue Elizabeth, la cual ni siquiera lo miró. Que no se fijase en él, no le hizo sospechar nada. Lo que sí le extrañó fue ver que, al salir la heredera, ésta tomaba de la mano a su amante.&nbsp; &nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¿Y esto?», por un segundo se preguntó, pero al momento dio por sentado que era parte de la pantomima que habían hablado y que con ese gesto querían afianzar la impresión que eran dos buenas amigas yendo a un concierto.</p>



<p>Por eso, ejerciendo su oficio, les abrió paso entre los fotógrafos congregados en la escalinata hasta la esplanada frente al teatro, v donde la policía de Nueva York había establecido el perímetro de seguridad. Una vez ahí y en vista de que no podía continuar, avisó a su cliente que la dejaba en buenas manos y le informó que no la vería hasta el día siguiente porque había quedado a pasar la noche con su madre, previendo que no lo iban a necesitar.</p>



<p>-No se preocupe, Elizabeth cuidará de mí hasta mañana- contestó la heredera sin mostrar el mínimo rechazo.</p>



<p>La noticia en cambio cayó como un obús en Elizabeth al darse cuenta de que su jefe la dejaba a merced de la oriental, pero no queriendo dar un motivo para que su amante sospechara de ella se despidió sin decir nada.</p>



<p>La congoja que oprimía su pecho se maximizó al escuchar, cuando Walter ya se había ido, la alegría de Mei comentando:</p>



<p>-Mi padre nunca me dejó invitar a una amiga a casa. ¿Te apetece que hagamos una pijamada?</p>



<p>Debería haberse negado pero la tentación de dormir con ella pudo más que el peligro que representaba y haciéndose una promesa que sabía vana, se juró que no iba a pasar nada mientras aceptaba implícitamente la invitación de la joven al quedarse callada.</p>



<p>Su profesionalismo le obligó a volver a la realidad y mandando sus temores a un rincón de su cerebro, buscó alguna señal de peligro en su entorno mientras a su lado la causante de su zozobra repartía sonrisas a diestro y siniestro entre los presentes.</p>



<p>«Se nota que está en su salsa», meditó incómoda al saberse fuera de lugar y que ese no era su mundo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La tranquilidad que dominaba el ambiente cambió de golpe al entrar al hall del teatro, cuando un encorbatado entrado en kilos llegó ante ellas y dando voces, le echó en cara haberse apropiado de su empresa. Sin perder la compostura, Mei aguantó el diluvio de improperios y solo cuando el ejecutivo se terminó de despachar, con voz dulce, contestó:</p>



<p>-Si no sabe cuidar su compañía, vendrán otros que la cuiden por usted.</p>



<p>La rotundidad de la respuesta destanteó al sujeto y lleno de ira, volvió a acusar a la joven de haberle saqueado. Nuevamente la heredera mantuvo el tipo mientras el obeso seguía despotricando hasta que ya, un tanto harta, le soltó:</p>



<p>-Si se hubiese preocupado más por los intereses de sus accionistas en vez de por la comida, nadie hubiese aceptado la oferta que hice.</p>



<p>Ese velado insulto terminó de irritar al antiguo dueño y confiado fue a por la joven, pensando quizás que al ser mujer se acobardaría. Pero entonces Beth, interponiéndose entre ellos dos, lo tomó del brazo y con una sola mano, se lo retorció dejándolo indefenso.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/336/81973298/81973298_006_9a89.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-¡Puta! ¡Suéltame!- aulló sorprendido.</p>



<p>Considerando que no representaba peligro alguno, al ver que la gente se arremolinaba a su alrededor, lo soltó y como si nada hubiese pasado, preguntó a un empleado por la ubicación de sus asientos mientras el agresor seguía poniéndose en ridículo pidiendo que viniese la policía.</p>



<p>Uno de los presentes debía de haber tenido alguna rencilla con él porque descojonado le soltó:</p>



<p>-¿Y qué le vas a decir? ¡Que una tía buena te ha dado tu merecido al irle a pegar!</p>



<p>Las risas del grupo congregado en el lugar incrementaron la vergüenza del gordo que con las mejillas rojas de ira se alejó sin mirar atrás. Mei que hasta entonces se había mantenido en silenció, se acercó a su acompañante para agradecérselo en voz baja.</p>



<p>-Para eso me paga- replicó la militar tratando de taparse con el bolso su escote, para así esconder el efecto que la cercanía de la oriental provocaba en ella.</p>



<p>La heredera al percatarse del tamaño de los pezones de su guardaespaldas se sintió en libertad para disimuladamente acariciar uno de sus pechos mientras le decía al oído:</p>



<p>-Me apetece hundir mi cara entre tus tetas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa salida de tono, tan poco propia en una dama como la china, le puso los vellos de punta al saber que ella también se moría por sentir los labios de Mei recorriendo su piel y solo la presencia de público, evitó que la besara.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Esta noche- musitó con la respiración entrecortada, cediendo a la tentación que para ella representaba esa monada.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -¿Me lo juras?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La urgencia que sentía unida a la timidez de esa pregunta enervó a la militar y tomando de la cintura a su protegida la llevó a uno de los baños del teatro. Tras cerrar la puerta con llave, la estrechó entre sus brazos. A salvo de miradas indiscretas, se besaron por segunda vez, pero en esta ocasión la rubia se esmeró en acariciar el cuerpo de la magnate, recorriendo lentamente todas y cada una de sus zonas erógenas como a ella le gustaba que Walter hiciera.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Me encanta- suspiró Mei al experimentar esas caricias.</p>



<p>Desconociendo el terreno que pisaba, la segurata le pidió con los ojos el permiso para continuar al saber que, en cualquier momento, la inexperta joven la podía rechazar. Al comprobar que sus mimos eran bien recibidos, la besó en el cuello mientras dejaba caer sus tirantes sin que se diera cuenta.</p>



<p>-Eres preciosa- susurró mientras con la lengua se iba acercando a los pechos desnudos de su protegida.</p>



<p>El cuerpo de la chinita tembló al notar que tomaba una de sus areolas entre los labios y que no contenta con ello, se recreaba mordisqueando el volcán en que se había convertido. Conociendo por propia experiencia, el grado de excitación al que estaba llevando a su inesperada pareja, comprendió que debía de parar y por eso recorriendo el camino de vuelta, la besó justó antes de decirle que tenían que ocupar sus asientos.</p>



<p>-Tienes razón- quejándose aceptó mientras acomodaba su ropa.</p>



<p>Al salir del baño, la militar se sentía sucia por haber abusado de esa monada. En cambio, Mei no cabía de gozo al saber que en una horas tendría para ella sola, y por primera vez, una persona en su cama.</p>



<p>Ya en el interior del teatro, al comprobar que el acomodador las sentaba en mitad de una sala abarrotada, Beth se creyó a salvo. Por ello, no cayó en la cuenta de que el tanga rojo que llevaba se podía ver a través de la raja de su vestido hasta que notó que la chinita posaba una de sus manos en su rodilla.</p>



<p>Como al principio, la joven no se atrevió a nada más, no dijo nada, pero en cuanto se apagaron la luces Mei se envalentonó y empezó a acariciársela con tanta suavidad, que supuso que se quedaría en eso.&nbsp; Lo malo fue que aprovechando que la atención de todos estaba en la abertura que en ese momento sonaba sobre el escenario, &nbsp;los dedos de la oriental se hicieron más osados y ya no se limitaban a recorrer su rodilla, sino que poco a poco iban subiendo por su pierna. Aterrorizada al saber que esas caricias estaban poniéndola mala, le retiró la mano e intentó cerrar la falda mientras susurrando le suplicaba que se quedara quieta.</p>



<p>&nbsp;Por un momento, su ruego fue correspondido y eso la permitió concentrarse en la música. Acostumbrada al rock, la belleza de esa sinfonía la dejó sin habla y quizás por eso tardó en advertir que el acoso de su clienta se había reiniciado y que su palma estaba recorriendo nuevamente su muslo.</p>



<p>Cabreada por la indiscreción de la joven, &nbsp;se la volvió a retirar de nuevo mientras le lanzaba una dura advertencia con los ojos para que dejara de meterla mano.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/336/81973298/81973298_006_9a89.jpg" alt=""/></figure></div>


<p><a>«¿No se da cuenta de que pueden verla?», pensó descompuesta mientras se preparaba para rechazar un nuevo ataque.</a></p>



<p>Ataque que no se repitió en seguida sino al cabo de unos minutos cuando ya creía que había entrado en razón.</p>



<p>«Joder con la niña malcriada», masculló entre dientes al advertir que por tercera vez aprovechaba la oscuridad para tocarla de nuevo.</p>



<p>Mientras el grupo de violines tomaban protagonismo en la orquesta, entre sus piernas eran las yemas de Mei las que se hacían fuertes y amenazaban con asaltar el reducto escondido tras su tanga. Para entonces Beth ya no escuchaba música alguna, todos sus sentidos estaban concentrados en evitar que esas caricias consiguieran excitarla.</p>



<p>-Quieres quedarte quieta- insistió a su clienta mientras instintivamente cerraba las piernas de golpe.</p>



<p>La sonrisa con que le respondió la chinita fue suficiente para saber que no iba a dejarla en paz. Asumiendo que no iba a parar, la militar se removió inquieta en el asiento, provocando los murmullos y las quejas de la venerable anciana que tenía a su lado.</p>



<p>-He venido a escuchar a Mozart- oyó que protestaba.</p>



<p>Llena de miedo porque la señora notara que su jefa la estaba metiendo mano, puso su bolso en su regazo en un intento de poner freno a la ofensiva de la joven. Pero ésta lo aprovechó para llegar hasta su sexo y sin importarle el posible escándalo, frotó tímidamente con sus yemas el pubis de su objetivo mientras este controlaba de reojo a su vecina de asiento para saber si se estaba enterando. Afortunadamente, la mujer de pelo cano se había olvidado de ellas y seguía con la cabeza la música.</p>



<p>Su acosadora malinterpretó su quietud para seguir manoseándola.</p>



<p>«Dios», gimió en silencio la militar al notar que Mei había localizado su clítoris entre los pliegues.</p>



<p>Asumiendo que solo le quedaba la defensa de su tanga, Beth supo que nada podía hacer y cediendo a la calentura que amenazaba con dominarla, separó lentamente las rodillas pensando que ese pecado quedaría entre ellas. Su cliente sonrió al descubrir el sexo de la militar encharcado y con una determinación incapaz de contener,&nbsp; metió uno de sus dedos bajo la braga.</p>



<p>-Por favor- murmuró avergonzada, pero no hizo nada por rechazar las caricias de la oriental al sentir que el placer la embargaba.</p>



<p>Mei estaba poseída por la experiencia y notando que la humedad de su acompañante se incrementaba exponencialmente, abiertamente usó dos yemas para torturar el inhiesto botón que escondía entre las piernas.&nbsp;&nbsp; Sabiéndose derrotada, la rubia dejó de luchar y separando los muslos, dejó el paso franco hacia su sexo. Su clienta no desaprovechó la ocasión y hundió uno de sus dedos en la mojada oquedad de Beth. Ésta se estremeció al experimentar esa invasión y cerrando sus mandíbulas, consiguió no exteriorizar su placer.</p>



<p>-¡Para! Te lo ruego- sollozó al notar la cercanía del orgasmo.</p>



<p>Para su desgracia, la heredera ni siquiera la escuchó e intensificó su ataque mientras la guardaespaldas ya no combatía sus sensaciones y solo temía ser incapaz de retener un aullido. En un momento de cordura, intentó retirarle la mano, pero al comprobar que no la quitaba, se quedó acariciándola mientras la chinita seguía masturbándola cada vez más intensamente.</p>



<p>-Te gusta, ¿verdad?- oyó que le decía al oído.</p>



<p>Ni siquiera le contestó ya que hasta la última neurona de su cerebro amenazaba con explotar en llamaradas al sentir los primeros indicios de un orgasmo prohibido e inconscientemente colaboró con ella moviendo su pubis al ritmo de sus ataques.</p>



<p>La falta de experiencia de la oriental quedó de manifiesto cuando de pronto su víctima se corrió y sus dedos se llenaron de flujo. Sorprendida por el torrente que brotaba de su cueva, se la quedó mirando:</p>



<p>-¿Te has corrido amor mío? – acercando sus labios a la oreja de la militar preguntó.</p>



<p>Beth se quedó de piedra al escuchar ese apelativo y no supo reaccionar cuando olvidando donde estaban Mei la besó mientras a su alrededor todo el mundo se ponía en pie aplaudiendo a la orquesta.</p>



<h1 class="wp-block-heading"><a>12</a></h1>



<p>El convite posterior al concierto supuso una breve tregua. Ocupada en darse a conocer dentro de las altas esferas de Wall Street, Mei Ouyang dejó momentáneamente de acosar a su guardaespaldas y se concentró en saludar a los diferentes actores de la industria presentes en el evento. Elizabeth Lancaster aprovechó ese alto al fuego para acomodar sus ideas y tras analizar el embrollo en el que estaba, decidió llamar a su jefe para pedirle ayuda.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/336/81973298/81973298_011_45fb.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Con el teléfono en la mano, tardó unos minutos en marcar su número al no saber explicar a su amante que la cliente la había masturbado en mitad del patio de butacas:</p>



<p>«¡Qué vergüenza!», exclamó para sí más preocupada por lo que pensaría de su comportamiento tan poco profesional, que por la infidelidad que ello conllevaba.</p>



<p>«Si yo fuera él, me relevaría de este servicio», maldijo entre dientes al darse cuenta de la intensidad del deseo que esa muñequita de ojos negros provocaba en ella.</p>



<p>Llena de dudas, el sentido de la responsabilidad le hizo llamar y con la respiración entrecortada, escuchó que el hombre que había ocupado su cama los últimos dos años contestaba:</p>



<p>-¿Qué pasa cariño? ¿Alguna novedad?- fue su saludo.</p>



<p>Asustada, Beth prefirió empezar con el rifirrafe que había tenido con el obeso antes de pasar a confesar su pecado:</p>



<p>-Tuvimos un pequeño altercado con un tipo que rápido solucioné.</p>



<p>-No esperaba menos de ti. Contigo a su lado, nuestra cliente está a salvo. ¿Algún otro problema de seguridad?</p>



<p>-No, pero tengo que comentarte un tema personal- contestó casi temblando.</p>



<p>-Preciosa, estoy con mi madre. Mañana me lo cuentas. Un beso- cortando la conversación, Walter la dejó con la palabra en la boca.</p>



<p>-¡Maldito seas! Tenía que decirte que a pesar de parecer una mojigata Mei quiere meterse entre mis piernas y que no sé si voy a poder rechazarla- musitó al micrófono sabiendo que al otro lado de la línea ya no estaba.</p>



<p>Acababa de guardar su móvil en el bolso, cuando vio que su protegida le pedía que se acercara por medio de un gesto. No teniendo otra alternativa que acudir, se encaminó hacia ella mientras observaba a su alrededor buscando alguna amenaza.</p>



<p>Al llegar a su lado, la joven estaba charlando con una pareja y tras presentarla como una amiga, le informó que las acababan de invitar a una fiesta que tendría lugar esa misma noche.</p>



<p>-No creo que sea conveniente, recuerda lo pesados que se ponen tus escoltas cuando les cambias la agenda- protestó sin revelar a esos desconocidos que su clienta había mentido respecto al tipo de conexión que las unía.</p>



<p>-Ellos no dirigen mi vida, son solo unos empleados con algo de cualificación- replicó la asiática dando por terminada una discusión que no había llegado a tener lugar.</p>



<p>Con ganas de saltarla al cuello, tuvo que morderse la lengua y con tono suave, preguntó a los supuestos anfitriones donde tendría lugar el festejo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/336/81973298/81973298_013_6400.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-En el piso que tenemos en la torre Trump- contestó la mujer, una pelirroja recauchutada de artificiales pechos.</p>



<p>Esa información la tranquilizó porque no en vano desde siempre ese edificio había sido uno de los más seguros de Nueva York, pero que desde que su dueño había salido elegido presidente se había convertido en un fuerte inexpugnable controlado a todas horas por el servicio secreto.</p>



<p>Aun así, al terminar ese pequeño refrigerio y mientras salían rumbo a la limusina, Beth cogió del brazo a Mei y en voz baja le reclamó el ser tan inconsciente.</p>



<p>-Te pones guapísima cuando te enfadas-con coquetería, la joven magnate replicó sin dar importancia a su cabreo.</p>



<p>&nbsp;Para una militar entrenada en operaciones especiales, esa actitud de niña caprichosa la desarmó y sin saber cómo actuar la guio entre la gente hasta donde el chofer las esperaba y obviando toda profesionalidad, subió al vehículo antes que su protegida.</p>



<p>&nbsp;Ésta lejos de tomárselo a mal, no se quejó y sentándose a su lado, le aclaró que había aceptado la invitación porque a la fiesta iba a ir un potentado que quería conocer.</p>



<p>-Soy solo una empleada con algo de cualificación, no tienes por qué darme explicaciones- usando sus propias palabras, Beth respondió dejando de esa forma patente su enfado.</p>



<p>La joven asiática al comprobar el mal humor de su acompañante quiso congraciarse con ella y tomando su mano, murmuró en su oído:</p>



<p>-Eres mucho más que una empleada. Eres mi maestra y junto a ti, descubriré un mundo que siempre había tenido vedado.</p>



<p>Un escalofrió recorrió a la rubia al sentir el aliento de la joven y aterrorizada por la forma en que había descrito su relación, se giró hacia la ventana rehuyendo su mirada.</p>



<p>«Está loca si piensa que voy a echar por la borda toda mi vida», se dijo mientras pensaba en sus palabras y en el alcance de la promesa que encerraban, «ya le he dicho que no soy lesbiana».</p>



<p>Mei asumió el silencio de Beth como un desafío y sabiendo que esa noche la tenía para ella sola, decidió no seguir forzando y aguardar que en las próximas horas se diera la ocasión de poder seducirla. Por ello, durante el resto del trayecto, se mantuvo alejada mientras planeaba cómo conseguiría compartir con ella las caricias que tanto deseaba y que a la vez tanto miedo le daban.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/336/81973298/81973298_014_8cd1.jpg" alt="" width="337" height="506"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;La tentación tiene nombre de mujer 4&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Dec 2025 08:55:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[trios]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[9 A pesar de odiar ese tipo de eventos, Mei Ouyang se tomó su tiempo para acicalarse siguiendo los consejos de su viejo y es que el difunto magnate aconsejaba a todo aquel que quisiera escucharle que un ejecutivo debe hacer acopio de todas sus armas para siempre tener ventaja a la hora de enfrentarse a cualquier situación. “No hay enemigo pequeño” era su máxima y el mayor peligro que podía uno correr era minusvalorar a su oponente. Por ello, obviando que Elizabeth podía pensar que se había arreglado para ella,&#160; entró en el baño mientras trataba de hacer recuento [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h1 class="wp-block-heading"><a>9</a></h1>



<p>A pesar de odiar ese tipo de eventos, Mei Ouyang se tomó su tiempo para acicalarse siguiendo los consejos de su viejo y es que el difunto magnate aconsejaba a todo aquel que quisiera escucharle que un ejecutivo debe hacer acopio de todas sus armas para siempre tener ventaja a la hora de enfrentarse a cualquier situación.</p>



<p>“No hay enemigo pequeño” era su máxima y el mayor peligro que podía uno correr era minusvalorar a su oponente.</p>



<p>Por ello, obviando que Elizabeth podía pensar que se había arreglado para ella,&nbsp; entró en el baño mientras trataba de hacer recuento de las personas a las que debía saludar en el teatro, empezando por la presidenta de la Bolsa de Nueva York que era quien la había invitado.</p>



<p>«Poco a poco las mujeres vamos teniendo asumiendo más poder y mucho de ello gracias a ejecutivas como Stacey Cunningham», se dijo mientras se desnudaba recordando que de los sesenta y siete presidentes que había tenido esa institución, ella era la segunda en ostentar ese cargo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/80/54270085/54270085_056_38da.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>La imagen de su cuerpo menudo la devolvió a la realidad y mirándose al espejo, se puso triste al comparar sus senos casi adolescentes con los hinchados pechos de la que iba a ser su acompañante.</p>



<p>«Con esa vaca lechera a mi lado, todas las miradas irán dirigidas a ella», musitó entre dientes un tanto celosa y con ganas de tener unos pechos tan desarrollados como los suyos.</p>



<p>Instintivamente, sopesó sus tetitas entre las manos y definitivamente molesta, deseó que la naturaleza la hubiese dotado mejor, sin saber que la escena estaba siendo observada por otros ojos.</p>



<p>«Que delicia de niña», frente a un monitor, farfulló excitado el hombre que había contratado para protegerla mientras acercaba la cámara para tener una mejor visión de los pezones rosados de la heredera.</p>



<p>Ajena a la lujuria que estaba provocando, Mei se fijó en su entrepierna apenas cubierta por una suave pelusilla e imaginó que en contraposición su oponente sería dueña de un denso bosque.</p>



<p>«¿Y si me lo quito qué tal me vería?», meditó en la soledad del baño.</p>



<p>Según le habían contado los occidentales se volvían locos con un coñito rasurado y sin caer en lo que estaba haciendo, tímidamente empezó a explorar su cuerpo mientras tomaba la decisión o no de depilarse.</p>



<p>En la distancia, Walter se quedó obnubilado al observar que su jefa usaba dos de sus yemas para separar los labios vaginales mientras se miraba en el espejo. La perspectiva de lo que iba a ser testigo, le obligó a levantarse y a cerrar la puerta con llave, no fuera a entrar alguien y le sorprendiera. Al volver a su silla la chinita estaba enjabonándose el conejo y eso terminó de calentarlo.</p>



<p>«Menudo espectáculo me va a dar», pensó mientras se acomodaba frente al monitor.</p>



<p>En el baño, Mei había conseguido suficiente espuma y tras sacar de un cajón una maquinilla, con el nerviosismo del inexperto acercó el cabezal a su sexo.</p>



<p>«Es más fácil de lo que creía», la joven dijo para sí al dar una primera pasada y comprobar que el vello desaparecía a su paso. Ya confiada, usó la Gillette para mandar al olvido el escasísimo jardín que adornaba su sexo hasta ese momento.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/80/54270085/54270085_052_2f0c.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Soy idiota», casi llorando, sollozó al comprobar en el espejo que su apariencia aniñada se había maximizado con el cambio y con el alma por los suelos, se metió a duchar mientras desde la garita su guardaespaldas no le perdía ojo.</p>



<p>La belleza de la oriental fue superior a sus fuerzas y sabiendo que además de inmoral era un delito, Walter siguió espiándola todavía más obsesionado al ver el agua recorriendo el delicado cuerpo de su víctima.</p>



<p>«¡Quién la tuviera!», exclamó al tiempo que se bajaba la bragueta y dejaba libre su propio sexo.</p>



<p>El pene del voyeur surgió totalmente erecto mientras en la ducha, la joven extendía un poco de gel por sus pechos. Ese gesto tantas veces repetido en esta ocasión provocó en la muchacha un cataclismo y es que, al pasar las yemas por sus areolas, Mei experimentó un sensual pinchazo en ellas y de improviso como si tuviesen miedo a esa nueva sensación, reparó en que sus pezones se contraían como por arte de magia.</p>



<p>«¿Qué tengo?», se preguntó al sentir el calorcillo que se acumulaba en ellos.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Queriendo saber lo que le pasaba, sin otro motivo que la curiosidad se regaló un suave pellizco en una de sus tetillas causando un nuevo y placentero efecto en ella. Impresionada por ese sobresalto, repitió la operación en la otra y en esta ocasión, notó que su vulva recién rasurada se empapaba. Por un instante, no supo si seguir ya que su educación se lo impedía, pero asumiendo que era algo íntimo y que nadie podría echárselo en cara, buscó entre sus pliegues su botón y por primera vez en su vida, lo acarició voluntariamente y no como algo fortuito.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Dios- gimió en voz alta al sentir el incendio que esas caricias estaban produciendo en su interior aproximó el chorro de la ducha a su sexo.</p>



<p>Ese juego exploratorio que las crías en occidente realizaban a una edad más temprana, la estaba poniendo al borde del colapso, pero eso lejos de pararla la azuzó a continuar. Por ello y sin sentirse culpable, dirigió el teléfono de la ducha directamente a su clítoris mientras se concentraba en el placer que eso le proporcionaba.</p>



<p>Incapaz de asimilar lo que estaba sintiendo voló y mientras una corriente eléctrica golpeaba su mente, soñó que era la lengua de Beth la que jugueteaba entre sus piernas.</p>



<p>-Sigue, mi amor- sollozó al notar que la intensidad se incrementaba al poner un nombre y una cara a su gozo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/80/54270085/54270085_071_e1d9.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Para entonces, en la distancia, Walter había dejado atrás toda precaución y se pajeaba disfrutando de su delito.</p>



<p>«La chinita está cachonda», se dijo deseando que esa belleza de rasgos chinescos estuviera pensando en él.</p>



<p>Ese pensamiento le puso verraco y por un momento, se vio recorriendo y saboreando todos los rincones del coñito de su jefa mientras en la pantalla la joven se corría.</p>



<p>Esa imagen fue el aldabonazo que su pene necesitaba para explotar y uniéndose a ella, Walter sucumbió al orgasmo. Ese placer, lejos de avergonzarlo, lo instó a continuar, pero en ese instante recibió la llamada de un antiguo cliente. Cabreado tuvo que apagar el sistema y contestar.</p>



<p>A ciento cincuenta metros, Mei cerró la ducha y se envolvió en una toalla preocupada, pero intensamente feliz por lo que había sentido. Y no siendo todavía consciente de las consecuencias de sus actos, la heredera se puso frente al espejo y se empezó a maquillar con esmero.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Hoy tengo que estar guapa», se dijo sin aceptar que deseaba impresionar a su acompañante de esa noche.</p>



<h1 class="wp-block-heading"><a>10</a></h1>



<p>Para un hombre que ha dedicado su vida a proteger a sus clientes, era innombrable su comportamiento. Había roto la regla sagrada por la cual no podía hacer uso de su puesto para invadir la privacidad de las personas que le contrataban y ese era pecado mortal en alguien de su profesión. Aunque lo sabía, la atracción que esa muñeca de porcelana provocaba en él era una tentación irresistible.</p>



<p>«Debería andarme con cuidado. Si esto se llega a saber, mi carrera se iría a la mierda sin remedio», meditó iracundo consigo mismo. Haciendo acopio de su menguante voluntad, decidió que no volvería a caer en ese error y que mantendría las distancias por ello y pensando en que su presencia en la casa no sería necesaria esa noche, llamó a su madre.</p>



<p>La lucha interior del asesor era cuando menos semejante a la que en ese preciso instante se libraba en la mente de su segunda. Lucha que había intentado infructuosamente apaciguar a través de una sesión de sexo con su amante, pero que no consiguió el resultado deseado y al quedarse sola en la habitación, seguía caliente y alborotada.</p>



<p>«Necesito hacer ejercicio», se dijo mientras se montaba en la bicicleta estática del baño con la esperanza que una hora sobre ella pudiera calmarla.</p>



<p>&nbsp;Esa esperanza se diluyó al sentir que el sillín rozaba la parte interna de sus muslos mientras se hundía inmisericorde constriñéndole el tanga que llevaba puesto contra su sexo. Alucinada con los límites que estaba llegando su calentura, aceleró el pedaleo al notar que se corría.</p>



<p>-¡No puede ser!- sabiéndose sola, gritó de placer sin miedo de que nadie la oyera.</p>



<p>Su estado febril transformó su alrededor en un compendio sexual que la acojonó. Todo era lujuria. Al ir a lavarse los dientes, el cepillo se le antojó el pene de su jefe, el dentífrico el fresco semen brotando. Al lavarse la cara, fue la mano de Mei la que recorrió sus mejillas.</p>



<p>«Necesito un baño», sentenció tratando de olvidar.</p>



<p>Para su desgracia, &nbsp;la espuma de jabón lejos de resultar un alivio, azuzaron su lujuria y le entraron ganas de masturbarse al llegar continuamente a su cerebro visiones en las que compartía las caricias y los besos de Walter con la joven asiática. Al percatarse del rumbo que había tomado su imaginación y que en lo más íntimo deseaba unirse a ellos dos en una cama redonda, le entró terror y molesta salió a vestirse.</p>



<p>Ya vestida y maquillada, se miró al espejo y con renovado disgusto descubrió que bajo el vestido negro que llevaba puesto , sus pezones se erguían duros y suplicantes de besos.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/80/54270085/54270085_017_3f72.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Estoy tonta», sentenció mientras se preguntaba si la ropa que había elegido no era demasiado atrevida para la ocasión, viendo que la raja de este dejaba al descubierto su pierna en su conjunto y que incluso se podía vislumbrar el inicio de la braguita.</p>



<p>Como ya no tenía tiempo de cambiarse, metiendo una pistola en su bolso, fue a encontrarse con ambos, deseando que ni Walter ni esa ricachona criticaran su vestimenta.&nbsp; Cuando apareció por el hall de la mansión donde habían quedado, fue su amante el que le abrió la puerta.</p>



<p>-Estas preciosa.</p>



<p>Ese piropo la tranquilizó y por eso comenzó a repasar con él la agenda. Su calma se fue a pique al ver que, enfundada en un traje de seda rojo y sobre dos andamios en forma de tacones, hacía su entrada Mei. Y es que, bajando las escaleras como una actriz de cine, &nbsp;la joven eternizaba los peldaños mientras ella se veía subyugada por el profundo escote que lucía.</p>



<p>«Parece una diosa», murmuró al no poder de retirar los ojos de los pequeños pero duros pechos de la asiática mientras a su lado, Walter babeaba también impresionado.</p>



<p>Encantada con la reacción de ambos, Mei soltó una carcajada y sin hacer más comentario, les preguntó si se iban ya. Elizabeth no pudo contestar. Era tanta la clase y belleza de esa mujer que, comparándose con ella, se vio en desventaja y eso la hundió. Su desesperación se incrementó cuando acercándose, la tomó del brazo con una sonrisa y diciendo:</p>



<p>-Estás impresionante.</p>



<p>Estaba agradeciendo esas palabras cuando de improviso y sin que se percatara la pareja de su víctima, Mei por un segundo recorrió el trasero de Beth. Esa rápida caricia provocó que la areolas se le pusieran duras de inmediato. Su agresora, al descubrir el efecto que había provocado bajo su vestido de la rubia, sonrió tímidamente. .</p>



<p>«¿Ésta zorra de qué va?», se preguntó la militar al tiempo que intentaba disimular su cabreo cuando la acompañaba hasta el coche.</p>



<p>Una vez dentro, esperó a sentarse junto a la magnate en el asiento trasero para en voz baja recriminarle el modo en que la había manoseado. La respuesta de Mei fue física pero no por ello menos brutal. Sin importarle en absoluto la oposición de su empleada, la bella oriental posó una de sus palmas sobre el muslo de la rubia.</p>



<p>-No soy lesbiana- titubeó Beth conociendo las intenciones de su clienta.</p>



<p>-En cambio, yo no lo sé- contestó en plan pícaro la rica joven a la que debía proteger sin dejar de acariciarla: -Nunca he estado con nadie… pero eso va a cambiar.</p>



<p>Elizabeth ya había asumido lo susceptible que era a los ataques de la pálida belleza de esa monada, pero jamás sospechó que ante el primer acercamiento su cuerpo reaccionara de esa forma y es que, a pesar de sus intentos para evitarlo, notó que su vagina se humedecía de inmediato.</p>



<p>-Por favor- sollozó: -el chófer puede vernos.</p>



<p>Mei se percató que ese ruego no era una negativa, sino un “luego lo hacemos” y disfrutando de la indefensión que mostraba antes sus avances, planteó un pacto mientras incrementaba su acoso acercando una de sus yemas peligrosamente a la entrepierna de Beth:</p>



<p>-Dejo de acariciarte, si me das un beso.</p>



<p>Normalmente la exsoldado hubiese rechazado esa oferta, pero la calentura que sentía y que amenazaba con desbordarse la azuzó a aceptar, aunque eso fuera en contra de su orientación sexual. Y temblando, se giró hacia la joven que la miraba con la esperanza que fuera ella quien se arrepintiera. Esa vana ilusión quedó hecha trizas al ver que acercaba su boca a la de ella y que con una ternura que la dejó helada, posaba sus inexpertos labios sobre los suyos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ese tímido beso y la frescura de los labios de la oriental asolaron las defensas de la militar y rindiéndose, fue su lengua la que finalmente invadió la boca de su enemiga y durante más de un minuto jugueteó en ella mientras sentía las manos de Mei sobre los pechos.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/80/54270085/54270085_021_6b78.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Ya basta- murmuró entre dientes, separándose de ella al temer no poder parar si seguía besándola.</p>



<p>A sus oídos llegó un lamento y con más miedo que vergüenza, al mirarla cayó en que la heredera parecía estar a punto de llorar. Sabiendo que en el aspecto sexual esa monada no era más que una niña, le horrorizó haber cedido tan fácilmente y con el corazón encogido por si había abusado,&nbsp; preguntó a la chinita si tan horrible le había parecido.</p>



<p>Suponía que iba a escuchar una queja, pero entonces oyó que con dulzura le respondía mientras se acurrucaba a su lado:</p>



<p>-Mi primer beso ha sido maravilloso.</p>



<p>Cayendo del guindo, la adusta militar comprendió que no había mentido cuando la había avisado de que nunca había estado con nadie.</p>



<p>«Es virgen, ¡completamente virgen!», pensó aterrorizada sin poder siquiera respirar para no demostrar su agobio a la joven cuya cabeza reposaba en su hombro…</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/80/54270085/54270085_036_04cb.jpg" alt=""/></figure>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Robando la leche de su madre al hijo de mi criada 12&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Nov 2025 08:30:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Al llegar a casa, Simona y María me sorprenden con una fiesta. Al preguntar el motivo, me doy cuenta que es una encerrona y mi criada al intentarme calmar, sin querer me entrega su prosesión mas querida.. EL CULETE Al llegar a casa me encontré con Simona y María charlando animadamente en el salón sobre el puesto de trabajo que le habían ofrecido a esta última. Como observador imparcial, me percaté de una sutil diferencia en cómo se habían tomado cada una esa oferta. Mientras el rostro de mi amiga era todo alegría, el de la rumana destilaba orgullo. -Salgamos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Al llegar a casa, Simona y María me sorprenden con una fiesta. Al preguntar el motivo, me doy cuenta que es una encerrona y mi criada al intentarme calmar, sin querer me entrega su prosesión mas querida.. EL CULETE</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Al llegar a casa me encontré con Simona y María charlando animadamente en el salón sobre el puesto de trabajo que le habían ofrecido a esta última. Como observador imparcial, me percaté de una sutil diferencia en cómo se habían tomado cada una esa oferta. Mientras el rostro de mi amiga era todo alegría, el de la rumana destilaba orgullo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">-Salgamos a celebrarlo- comenté encantado al ver confirmada el vaticinio de la rubia respecto a las custodios y su influencia en el éxito económico de las personas bajo su cuidado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">-Mi señor, nos hemos adelantado y hemos organizado una fiesta- contestó Simona con una singular sonrisa en su boca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">No tuve que devanarme mucho los sesos para comprender que esa “celebración” encerraba una motivación extra y por ello pregunté a quién habían invitado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">-Vendrán una docena de amigos- dejó caer María.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Que descaradamente ocultara la identidad de los asistentes redobló mis sospechas y nuevamente las interrogué por ellos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Viendo mi insistencia, Simona decidió que de nada servía seguir ocultándomelo y con voz temblorosa, respondió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">-Hemos pensado que ya es hora de que conozcas a las Îngerul păzitor que viven en Madrid y a sus parejas. Llegarán en tres cuartos de hora.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Casi me caigo de culo al escuchar que tendría que enfrentarme a un nutrido grupo de esas brujas en pocos minutos. Sin tiempo de prepararme mentalmente a su escrutinio, le pregunté el motivo de tanta urgencia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">-Mis hermanas quieren conocerte porque no entienden que hayamos decidido ampliar nuestra familia con otras mujeres.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Hemos decidido? &#8211; pregunté porque al fin y al cabo había sido ella quien había tomado esa decisión. Que yo estuviera de acuerdo, era otra cosa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/466/11216941/11216941_021_49e0.jpg" width="460" height="690" />Colorada hasta decir basta, miró a María pidiendo ayuda y está usando sus conocimientos sobre ellas, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">-Les sorprende que no sientas celos al no ser el único que disfruta de su esencia. Por lo que yo sé, se han dado pocos casos en la historia en los que una custodio da de mamar a más de uno. Lo normal es que se ocupen solo de alimentar al humano que tenían asignado y no que aumente a discreción el número de las personas a las que da de comer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Todavía no comprendo que fue lo que levantó mis suspicacias, pero, uniendo esa información al color rojizo de las mejillas de Simona, comprendí que había algo raro y por ello insistí en el tema:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">-Por tus palabras, no soy yo quien te ha invitado a mi cama, sino ella.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">María contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">-Así es. Según su mentalidad, el que tú y yo nos acostemos no es importante. Lo verdaderamente extraño es que ella y yo lo hagamos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">-No entiendo, ¿por qué es tan extraño? &#8211; repliqué.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Sin darse cuenta de que con ello traicionaba a Simona, respondió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">-Piensa que, para las custodios, el sexo es el medio por el cual consiguen la fructuosa que necesitan y no un fin en sí mismo. Como yo no produzco semen, no tiene sentido que se acueste conmigo y si lo hace es porque le compensa de otra forma.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">De reojo comprobé que la morena era incapaz de mirarnos a la cara y no queriendo prolongar su angustia, le pregunté por qué lo hacía.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Roja como un semáforo, Simona contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">-Junto a ti he descubierto que María me puede dar placer y como a ti no te importa el compartirla conmigo, lo aprovecho.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Durante unos segundos me quedé rumiando esa revelación. Mi silencio la preocupó, temiéndose que me cabreara al enterarme que me había tomado el pelo cuando me aseguró la razón de aceptar a la rubia era que se quedara preñada para darme hijos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">«Es más puta de lo que suponía», pensé muerto de risa. Sabiendo que, si exteriorizaba cabreo Simona que me debería una, cogí mis cosas y sin mirarla, salí rumbo a mi habitación.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Tal y como había previsto la rumana se creyó mi enfado y más preocupada de lo normal me siguió por el pasillo pidiéndome perdón. Ya en el cuarto, aproveché su insistencia para preguntarla qué era lo que quería que dijera a las otras custodios.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">-No entiendo- contestó.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/466/11216941/11216941_030_f4b4.jpg" width="460" height="690" />Soltando una carcajada, le solté:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">-Supongo que no te interesa que les diga que su hermanita es una zorra a la que le gusta el sexo en todas sus variantes, ni que me has engañado para conseguir que María te coma el coño.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Colorada hasta decir basta, se defendió diciendo que la culpa era mía porque su primer impulso había sido eliminarla pero que no lo había hecho para no herirme. Su desfachatez al negarse a aceptar que su lujuria había tenido también mucho que ver, me indignó y acercándome a ella, la susurré:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Acaso no te apetece que beneficiártela otra vez? ¡No me jodas! ¡Estás deseando sentir sus labios mamando de ti!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Esa imagen causó que sus pezones la delataran y por ello, no pudo decir nada cuando riendo le saqué los pechos del vestido y llamé a la rubia para que me ayudara. María al entrar y ver sus pitones en plena efervescencia, no se lo pensó y se metió el más cercano en la boca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">El gemido de placer que brotó de su garganta me confirmó su calentura y aprovechando su naturaleza libidinosa, comencé a acariciarla mientras le decía lo mucho que me gustaba que fuera tan puta y que jamás cambiara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡No seas malo! &#8211; protestó con poca convicción al sentir mis manos acercándose a su pubis.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">La humedad que descubrí entre sus pliegues me permitió bajarle las bragas sin sentir ningún remordimiento y mientras azuzaba a la rubia a que siguiera ordeñándola, comencé a masturbarla con mis yemas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡Para! ¡Por favor! &#8211; chilló presa de una intensa excitación al tiempo que involuntariamente movía sus caderas al ritmo de mis caricias.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Aumentando la calentura de la morena, María le regaló sendos pellizcos en sus pezones mientras le comentaba que ya era adicta a su leche.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Simona se derrumbó al notar la acción de los dedos de la rubia sobre sus areolas y descompuesta, gimió de deseo. Al escuchar su gozo, la rubia se vio autorizada a apoderarse de las mismas con su lengua y recorriendo los bordes rosados de los botones de la morena, los amasó sensualmente entre sus palmas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">-Dejadme- suspiró la custodio mientras intentaba parecer fría ante ese ataque.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Si pensaba que ese ruego le iba a servir de algo, se equivocó porque María hizo caso omiso y de un empujón, la sentó sobre la cama.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">-Abre las piernas. Quiero que nuestro hombre disfrute de la visión de tu coño mientras te lo como- le ordenó mientras metía la cabeza entre sus piernas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/466/11216941/11216941_071_2635.jpg" width="460" height="690" />Desde mi posición, pude observar que la rumana estaba totalmente excitada y que además de tener los pezones erectos, una densa humedad estaba haciendo aparición en los hinchados pliegues de su sexo. María disfrutando de la entrega que estaba demostrando la custodio, le separó las rodillas y sacando la lengua empezó a recorrer sus pliegues.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">-Ahhh- suspiró ésta luchando contra el deseo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Fijándose en su cara, descubrió que de sus ojos brotaban unas lágrimas y lejos de apiadarse, metió dos dedos en el interior del despoblado coño de su víctima, la cual empezó a retorcerse buscando su propio placer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">-Disfruta, putita nuestra- le dijo la ratita de biblioteca mientras torturaba los erizados pezones de Simona con sus dedos, &#8211; ¿te gusta? ¿Verdad? &#8211; gritó llena de satisfacción al comprobar que el sexo de la morena aceptaba con facilidad dos de ellos en su interior.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">A pesar de su acoso, la morena no intentó huir y aprovechándose de ello, la rubia la giró sobre la cama. Juro que en un principio no supe que era lo que se proponía y menos que la custodio iba a estar de acuerdo. Por eso estaba mirándolas anonadado cuando observé que esas dos guarras me sonreían.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">«¿Qué estarán tramando?», me pregunté.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">No tardé en descubrirlo porque sin necesidad de que recibir una orden, Simona usó sus manos para separarse las nalgas mientras María recogía parte del flujo que destilaba con las manos y sin mediar palabra alguna, lo usaba para untarle el ojete.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Te gustaría romper este culete? &#8211; preguntó sin darle opción.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">La custodio quiso protestar, pero la rubia cortó de cuajo su protesta con un duro pellizco en una de sus tetas. Bien pude haberla defendido pero esa inesperada violencia me excitó y sacando mi pene del encierro, forcé con él la entrada trasera de la mujer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡Dios! &#8211; aulló al sentir su ojete avasallado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">María disfrutó al comprobar la cara de sufrimiento de la morena y tras un minuto sin hacer otra cosa que mirar cómo le daba por culo, se acercó a mí y poniéndose a mi espalda, introdujo una de sus yemas en mi interior.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Qué haces? &#8211; gruñí sorprendido.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Nunca nadie había hollado ese agujero por lo que al descubrir que era virgen, esa zorra se descojonó de mí y se dedicó a jugar con mi ojete. Contra toda lógica, ese juego me calentó y reiniciando con mayor énfasis mi ataque, seguí machacando el trasero de esa criatura.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Simona, que no sabía nada de lo que la putilla de pelo rubio estaba haciendo en el ano de su protegido, recibió con gozo ese renovado asalto y con la respiración entrecortada, nos informó que estaba a punto de correrse.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Encantado con el resultado que estaba teniendo mi ataque, volví a penetrarla mientras de reojo veía a María masturbándose con la escena.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡Se está desperdiciando mi leche! &#8211; protestó la morena al ver que nadie se ocupaba de los chorros que manaban de sus pechos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/466/11216941/11216941_180_c53c.jpg" width="460" height="690" />Con mi pene campeando en el interior de su culo, no podía ocuparme de ellos y por eso pedí ayuda a la amiga que se había convertido en nuestra amante.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">-Ordéñale las ubres a nuestra vaquita.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Ni que decir tiene que María se lanzó sobre las tetas de la rumana de inmediato como tampoco que ésta, al sentir nuestro ataque combinado, no pudo evitar pegar un grito de satisfacción. Grito que se convirtió en un alarido de placer cuando, buscando un punto de apoyo, me agarré a los dos enormes melones que la naturaleza le había dado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Ese nuevo amarre, me permitió acelerar más si cabe las penetraciones y con mis huevos rebotando contra su sexo, me lancé a un desenfrenado galope. Simona, por su parte, se mostraba encantada con servirme de montura y no paró de disfrutar con el modo en que mi glande chocaba con la pared de su vagina. Pero fue al sentir que estaba a punto de derramar mi simiente dentro de sus intestinos cuando le mordí el cuello.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Su absoluta entrega le hizo pedir que nunca la dejara de follar así y eso el empujón que le faltaba a mi pene para reventar y esta vez, fui yo quien rugió de placer. Al advertir mi orgasmo, se desplomó en la cama mientras todo su cuerpo no dejaba de agitarse con los últimos estertores de su rendición.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Al sacar mi miembro de su interior, María tomó mi lugar y como posesa, se dedicó a recolectar la producción de mis huevos con la que había llenado el culo de la morena. Esa mamada inesperada, prolongó el éxtasis de Simona hasta límites nunca sospechados y todavía más cuando tras una serie de orgasmos consecutivos, la rubia derramó en su boca mi semilla.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">-Bebe mi amor, tú lo necesitas más que yo- escuché que le decía uniendo sus labios a los de la custodio.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">En ese preciso instante comprendí que ambas habían interiorizado su papel en nuestra relación y que mientras María, al conocer que la única forma que tenía Simona de asimilar fructuosa era a través de mi semen, lo había recogido para así evitar que se desperdiciara, la rumana había aceptado ese regalo como algo natural.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">«Son un equipo», sentencié todavía más preocupado al comprender que, llegado el caso, las dos deberían aceptar a Cristina….</span></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/466/11216941/11216941_145_cc60.jpg" width="752" height="501" /></p>
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