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	<title>Otros &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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	<title>Otros &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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		<title>&#8220;Mi nuera se convierte en mi mujer&#8221; Libro para descargar (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Fri, 29 May 2026 11:48:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Sinopsis: &#160; Al morir mi hijo, tengo que hacerme responsable de su mujer e intentar que salga de su depresión. Tomo esa decisión sin saber que Jimena desarrollará una fijación por mí e intentará llevarme a la cama. Con el tiempo, se va afianzando mi relación con ella a pesar que mi nuera no deja de mostrar síntomas de desequilibrio mental. Bájatelo pinchando en el banner o en el siguiente enlace: http://www.amazon.es/gp/product/B01BI34MVK &#160; &#160; Para que podías echarle un vistazo, os anexo los dos primeros capítulos: &#160; &#160; &#160; Capítulo 1. Con cuarenta y nueve inviernos creía que mi vida [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="https://www.amazon.es/dp/B01BI34MVK"><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-18602" src="http://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/NUERA1-1.png" alt="" width="5384" height="2488" srcset="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/NUERA1-1.png 5384w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/NUERA1-1-300x139.png 300w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/NUERA1-1-768x355.png 768w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/NUERA1-1-1024x473.png 1024w" sizes="(max-width: 5384px) 100vw, 5384px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Sinopsis:</strong></span></p>
<div class="MsoNormal" style="text-align: justify; background: white;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>&nbsp;</strong></span></div>
<div class="MsoNormal" style="text-align: justify; background: white;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al morir mi hijo, tengo que hacerme responsable de su mujer e intentar que salga de su depresión. Tomo esa decisión sin saber que Jimena desarrollará una fijación por mí e intentará llevarme a la cama. Con el tiempo, se va afianzando mi relación con ella a pesar que mi nuera no deja de mostrar síntomas de desequilibrio mental.</span></p>
<div class="MsoNormal" style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Bájatelo pinchando en el banner o en el siguiente enlace:</strong></span></div>
<div class="MsoNormal" style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="http://www.amazon.es/gp/product/B01BI34MVK">http://www.amazon.es/gp/product/B01BI34MVK</a></span></div>
<div class="MsoNormal" style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div class="MsoNormal" style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div class="MsoNormal" style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Para que podías echarle un vistazo, os anexo los dos primeros capítulos:</strong></span></div>
</div>
<div class="MsoNormal" style="text-align: justify; background: white;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div class="MsoNormal" style="text-align: justify; background: white;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div class="MsoNormal" style="text-align: justify; background: white;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Capítulo 1.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con cuarenta y nueve inviernos creía que mi vida ya no tenía sentido. Y cuando digo inviernos y no primaveras se debe a que después de tantos años trabajando con único propósito de crear un patrimonio con el que pasar mi vejez con mi mujer y tantos esfuerzos para criar a mi único hijo, resulta que por un desgraciado accidente me vi solo. A raíz de ese suceso, estaba hundido. Cada mañana me resultaba un suplicio el tener que levantarme de la cama y enfrentar un nuevo día sin sentido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con dinero en el banco, la casa pagada y un negocio que marchaba a las mil maravillas todo era insuficiente para mirar hacia adelante. Por mucho que mis amigos me trataban de animar diciendo que me quedaban al menos otros cuarenta años y que la vida me podía dar una nueva oportunidad, no les creía. Para mí, el futuro no existía y por eso decidí vivir peligrosamente. Asqueado de la rutina comencé a practicar actividades de riesgo, quizás deseando que un percance me llevara al otro barrio y así unirme a María y a José.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ¡Dios! ¡Cómo los echaba de menos!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Nada era suficientemente peligroso. Me compré una moto de gran cilindrada, me uní a un grupo de Ala Delta donde aprendí a surcar los aires, viajé a zonas en guerra buscando que la angustia de esa gente me hiciera ver que era un afortunado… Desgraciadamente la adrenalina no me sirvió para encontrar un motivo por el que vivir y cada día estaba más abatido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Pero curiosamente cuando ya había tocado fondo y mi depresión era tan profunda que me había llevado a comprar una pistola en el mercado negro para acabar con mi vida, la enésima desgracia me dio un nuevo aliciente por el que luchar. Hoy me da vergüenza reconocer que estaba sondeando el quitarme de en medio cuando recibí la llamada de Juan, el mejor amigo de mi hijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Don Felipe disculpe que le llame a estas horas pero debe saber que Jimena ha intentado suicidarse. Se ha tomado un bote de pastillas y si no llega a ser porque llamó a mi mujer para despedirse, ahora estaría muerta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Confieso que, aunque había estado coqueteando con esa idea, el que mi nuera hubiese intentado acabar con su vida me pareció inconcebible porque al contrario de mí, ella era joven y tenía un futuro por delante. Sé que era una postura ridícula el escandalizarse cuando yo estaba de tonteando con lo mismo pero aun así pregunté dónde estaba y saliendo de casa, fui a visitarla al hospital.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Durante el trayecto, rememoré con dolor el día que mi chaval nos la había presentado como su novia y como esa cría nos había parecido encantadora. La ilusión de ambos con su relación confirmó tanto a mi mujer como a mí que nuestro retoño no tardaría en salir del nido. Y así fue, en menos de un año se casaron. Su matrimonio fue feliz pero corto y desde que la desgracia truncara nuestras vidas, no había vuelto a verla porque era un doloroso recordatorio de lo que había perdido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sabiendo a lo que me enfrentaría, llegué hasta su habitación. Desde la puerta, comprobé que estaba acompañada por la mujer de Juan y eso me dio los arrestos suficientes para entrar en el cuarto. Al hacerlo certifiqué la tristeza de mi nuera al ver lo delgadísima que estaba y observar las ojeras que surcaban sus anteriormente bellos ojos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Está hecha una pena», pensé mientras me acercaba hasta su cama.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Jimena al verme, sonrió dulcemente pero no pudo evitar que dos lagrimones surcaran sus mejillas al decirme:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Don Felipe, siento causarle otra molestia. Suficiente tiene con lo suyo para que llegue con esta tontería.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El dolor de sus palabras me enterneció y cogiendo su mano, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―No es una tontería. Comprendo tu tristeza pero debes pasar página y seguir viviendo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Cómo eran los mismos argumentos que tantas veces me había dicho y que no habían conseguido sacarme de mi depresión, no creí que a ella le sirvieran pero aun así no me quedó más remedio que intentarlo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Lo sé, suegro, lo sé. Pero no puedo. Sin su hijo mi vida no tiene sentido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su dolor era el mío y no por escucharlo de unos labios ajenos, me pareció menos sangrante:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Mi nuera compartía mi pena y mi angustia».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> María, su amiga, que desconocía que mi depresión era semejante a la de ella, creyó oportuno decirle:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Lo ves Jimena. Don Felipe sabe que la vida siempre da segundas oportunidades y que siendo tan joven podrás encontrar el amor en otra persona.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La buena intención del discurso de esa mujer no aminoró mi cabreo al pensar por un instante que Jimena se olvidara de mi hijo con otro. Sabía que estaba intentando animar a mi nuera y que quería que yo la apoyara pero no pude ni hacerlo y hundiéndome en un cruel mutismo, me senté en una silla mientras ella comenzaba a llorar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Durante una hora, me quedé ahí callado, observando el duelo de esa muchacha y reconcomiéndome con su dolor.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> “¿Por qué no he tenido el valor de Jimena?”, pensé mirando a la que hasta hacía unos meses había sido una monada y feliz criatura.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Fue Juan quien me sacó del círculo autodestructivo en que me había sumergido al pedirme que le acompañara a tomar un café. Sin nada mejor que hacer le acompañé hasta el bar del hospital sin saber que eso cambiaría mi vida para siempre.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Don Felipe― dijo el muchacho nada más buscar acomodo en la barra: ―Cómo habrá comprobado Jimena está destrozada y sin ganas de seguir viviendo. Su mundo ha desaparecido y necesita de su ayuda…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Mi ayuda?― interrumpí escandalizado sin ser capaz de decirle que era yo el que necesitaba auxilio.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Sí― contestó ese chaval que había visto crecer,― su ayuda. Usted es el único referente que le queda a Jimena. No tengo que recordarle qué clase de padres le tocaron ni que desde que cumplió los dieciocho, huyó de su casa para no volver…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Era verdad, ¡No hacía falta! Conocía a la perfección que su padre era un alcohólico que había abusado de ella y que su madre era una hija de perra que, sabiéndolo, había mirado hacia otra parte al no querer perder su privilegiada posición. Aun así todos los vellos de mi cuerpo se erizaron al oír que seguía diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Jimena, siempre envidió la relación que tenía con su hijo y vio en usted un ejemplo al que seguir. Por eso quiero pedirle un favor… Aunque sea por el recuerdo de José, ¡Usted debe ayudarla!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―No comprendo― respondí asustado por la responsabilidad que estaba colocando sobre mis hombros:― ¿Qué cojones quieres que haga?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi exabrupto no hizo que el amigo de mi hijo se quedará callado y con tono monótono, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Fíjese. Mientras usted ha enfrentado con valentía su desgracia, su nuera se ha dejado llevar, ha perdido su trabajo, la han echado del piso que tenía alquilado y para colmo, ¡Se ha intentado suicidar! Si usted no se ocupa de ella, me temo que pronto iremos a otro entierro.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Me sentí fatal al no saber las penurias que había estado pasando mi nuera y con sentimiento de culpa, pregunté al chaval cómo podía arrimar el hombro:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Mi esposa y yo hemos pensado que: ¡Debería irse a vivir con usted!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> En ese momento esa propuesta me pareció un sinsentido y así se lo hice saber, pero el muchacho insistió tanto que al final, creyendo que mi nuera no aceptaría esa solución, acepté diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Solo pongo una condición. Jimena debe de estar de acuerdo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Capítulo 2.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No preví que mi nuera aceptara irse a vivir conmigo pero su situación anímica y económica era tan penosa que vio en mi ofrecimiento un mal menor y por eso al salir del hospital, se mudó a mi casa. Todavía recuerdo con espeluznante precisión esos primeros días en los que Jimena no hacía otra cosa que llorar tumbada en la cama. No le deseo ni a mi mayor enemigo que algún día sufra lo que sufrí yo viéndola apagarse consumida por el dolor.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Era tan profunda su depresión que llamé a Manolo, un amigo psiquiatra para que me recomendara qué hacer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Lo primero es obligarla a levantarse, no puede estar acostada. Y lo segundo tráemela para que yo la evalúe.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ni que decir tiene que seguí sus instrucciones al pie de la letra y aunque se negó en un principio tras mucho insistir conseguí que fuera a ver a ese loquero. Mi conocido después de verla le diagnosticó una severa depresión cercana a la neurosis y después de mandarle una serie de antidepresivos, me dio una serie de pautas que debía seguir. Pautas que básicamente era mantener una permanente supervisión y forzarla a ocupar sus horas para que no tuviera tiempo de pensar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por eso conseguí convencerla de inscribirse en unas clases de dibujo y acudir después al gimnasio. A partir de entonces me convertí en una especie de niñero que todas las mañanas la despertaba, la llevaba hasta la academia y al salir del trabajo tenía que pasar por el local donde hacía aerobic. De esa forma, muy lentamente, mi nuera fue mejorando pero sin recuperar su estado previo al accidente donde murieron mi hijo y mi mujer. Pequeños pasos que hablaban de mejoría pero a todas luces insuficientes. Una pregunta con la que salió un día de su encierro, una sonrisa al día siguiente por un comentario… Aun así era raro el día que la veía en mitad del salón llorando al recordar a su marido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Tengo que darle tiempo», repetía cada vez que retrocedía hundiéndose nuevamente en la tristeza.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Otros detalles como su insistencia en que saliéramos a cenar a un restaurante o que en vez de en coche la llevara en moto, me iban confirmando su recuperación sin que yo los advirtiera a penas. Pero al cabo de dos meses, un día me llegó con una extraña petición del psiquiatra que me dejó muy confuso:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Suegro, Don Manuel me ha pedido que tiene que ir a verle. Me ha dicho que quiere hablar con usted.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Que mi amigo usara a mi nuera como vehículo, me resultó cuando menos curioso y por eso aproveché un momento que me quedé solo para llamarle.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Manolo, ¿Qué ocurre?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Advirtió en el tono de mi pregunta mi preocupación y por eso me aseguró que no debía preocuparme pero insistió en verme. Porque lo que tenía que plantearme era largo y que prefería hacerlo en persona. Cómo comprenderéis su respuesta no me satisfizo y por eso al día siguiente cuando me presenté en su consulta, estaba francamente nervioso.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al sentarme, mi amigo decidió que de nada servía andarse con circunloquios y tras describirme los avances de mi nuera durante esas semanas, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Todo va bien, mucho mejor de lo que había vaticinado pero hay un problema y quiero ponerte en guardia…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Tú dirás!― respondí más tranquilo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Tu nuera ha tenido una infancia terrible y cuando ya se veía feliz con tu hijo, sufrió un revés…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Lo sé― interrumpí molesto por que lo me recordara: ― ¡Dime algo que no sepa!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Manolo comprendió que mi propio dolor era quien había hablado y por eso sin darle mayor importancia, prosiguió diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Gracias a tu apoyo, ha descubierto que tiene un futuro y por eso te aviso: ¡No puedes fallarle! Porque de hacerlo tendría unas consecuencias que no quiero ni imaginar― la seriedad de su semblante, me hizo permanecer callado. – Para Jimena eres única persona en la que confía y de perder esa confianza, se desmoronaría.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Comprendo― mascullé.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Qué vas a comprender!― indignado protestó: ―En estos momentos, eres su sostén, su padre, su amigo, su compañero e incluso su pareja. De sentir que la rechazas, entraría en una espiral de la que nunca podría salir.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Tú estás loco! Para mi nuera solo soy su suegro.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Te equivocas. Aunque no lo ha exteriorizado, Jimena está enamorada de ti y temo el día que se dé cuenta porque no sé cómo va a reaccionar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Me he perdido― reconocí sin llegármelo a creer pero sobretodo confundido porque yo la veía como a una hija y no albergaba otro sentimiento.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Cuando Jimena se percate del amor que te tiene, si no conseguimos que focalice ese cariño bien, buscará en ti esos mismos sentimientos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Me estás diciendo que intentará seducirme?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Desgraciadamente, no. Jimena considerará un hecho que tú también la amas y se considerara tu mujer antes de qué tú te des cuenta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―No te creo― contesté riendo aunque asustado en mi interior y tratando de dar argumentos en contra, le solté: ―Coño, Manolo, ¡Si me sigue tratando de usted!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Tu ríete. Yo ya he cumplido avisándote.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El cabreo de mi amigo incrementó mi turbación de forma que al despedirme de él, le dije:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Gracias, tomaré en cuenta lo que me has dicho pero te aseguro que te equivocas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Eso espero― contestó mientras me acompañaba a la puerta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al salir de su consulta, os tengo que confesar que estaba acojonado porque me sentía responsable de lo que le ocurriera a esa cría.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El resto del día me lo pasé en la oficina dando vueltas a la advertencia de Manuel. Por más que lo negara algo me decía que mi amigo tenía razón y por eso estuve durante horas tratando de encontrar si había sido yo el culpable de la supuesta atracción de la que hablaba, pero no hallé en mi actuación nada que hubiese alentado a mi nuera a verme como hombre.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Más tranquilo, me auto convencí que el psiquiatra había errado con su diagnóstico y cerrando mi ordenador, decidí volver a casa. Ya en ella, Jimena me esperaba con una sonrisa y nada más verme, me dio un beso en la mejilla mientras me decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―He pensado que me llevaras al Pardo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esa petición no era rara en ella porque como ya os he dicho solíamos salir frecuentemente a cenar a un restaurante pero esa tarde me sonó diferente y por eso quise negarme pero ella insistió diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Llevo todo el día encerrada, creo que me merezco que me saques a dar una vuelta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esa respuesta me puso la piel de gallina porque bien podría haber sido lo que me dijera mi difunta mujer si le apetecía algo y yo no la complacía. Asustado accedí. De forma que tuve que esperar media hora a que Jimena se arreglara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Me quedé de piedra al verla bajar las escaleras enfundada en un traje de cuero totalmente pegado pero más cuando con una alegría desbordante, me lo modeló diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Te gusta cómo me queda? He pensado que como siempre vamos en moto, me vendría bien comprarme un buzo de motorista.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aunque cualquier otro hombre hubiese babeado viendo a esa muñeca vestida así pero no fue mi caso. La perfección de sus formas dejadas al descubierto por ese tejido tan ceñido, lejos de excitarme me hizo sudar al ver en ello una muestra de lo que me habían vaticinado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Estoy exagerando», pensé mientras encendía la Ducatí, « no tiene nada que ver».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Desgraciadamente al subirse de paquete, se incrementó mi turbación al notar que se abrazaba a mí dejando que sus pechos presionaran mi espalda de un modo tal que me hizo comprender que bajo ese traje, mi nuera no llevaba sujetador.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « ¡Estoy viendo moros con trinchetes!», maldije tratando de quitar hierro al asunto. « Todo es producto de mi imaginación».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Los diez kilómetros que tuve que recorrer hasta llegar al restaurante fueron un suplicio por que a cada frenazo sentía sus pezones contra mi piel y en cada acelerón, mi nuera me abrazaba con fuerza para no caer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una vez en el local fue peor porque Jimena insistió en que no sentáramos en la terraza lejos del aire acondicionado y debido al calor de esa noche de verano, no tardó en tener calor por lo que sin pensar en mi reacción, abrió un poco su traje dejándome vislumbrar a través de su escote que tenía unos pechos de ensueño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Durante unos instantes, no pude retirar la mirada de ese canalillo pero al advertir que mi acompañante se podía percatar de mi indiscreción llamé al camarero y le pedí una copa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «La chica es mona», admití pero rápidamente me repuse al pensar en quien era, tras lo cual le pregunté por su día.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi nuera ajena a mi momento de flaqueza me contó sin darle mayor importancia que en sus clases la profesora les había pedido que dibujaran un boceto sobre sus vacaciones ideales y que ella nos había pintado a nosotros dos recorriendo Europa en moto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Os juro que al escucharla me quedé helado porque involuntariamente estaba confirmando las palabras de su psiquiatra:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Será normal para ella el veros como pareja.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La premura con la que se estaba cumpliendo esa profecía, me hizo palidecer y por eso me quedé callado mientras Jimena me describía el cuadro:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Pinté la moto llena de polvo y a nuestra ropa manchada de sudor porque en mi imaginación llevábamos un mes recorriendo las carreteras sin apenas equipaje.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sus palabras confirmaron mis temores pero Jimena ajena a lo que me estaba atormentando, se mostraba feliz y por eso siguió narrando sin parar ese supuesto viaje, diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Me encantaría descubrir nuevos paisajes y conocer diferentes países contigo. No levantaríamos al amanecer y cogeríamos carretera hasta que ya cansados llegáramos a un hotel a dormir.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El tono tan entusiasta con el que lo contaba, no me permitió intervenir y en silencio cada vez más preocupado, esperé que terminara. Desgraciadamente cuando lo hizo, me preguntó mientras agarraba mi mano entre las suyas:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Verdad que sería alucinante? ¡Tú y yo solos durante todo un verano!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Recordando que según su doctor no podía fallarle, respondí:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Me encantaría.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La sonrisa de alegría con la que recibió mi respuesta fue total pero justo cuando ya creía que nada podía ir peor, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Entonces, ¿Este verano me llevas?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Mierda», exclamé mentalmente al darme cuenta que había caído en su juego y con sentimiento de derrota, le aseguré que lo pensaría mientras cogía una de las croquetas que nos habían puesto de aperitivo. Mi claudicación le satisfizo y zanjando de tema, llamó al camarero y pidió la cena.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El resto de esa velada transcurrió con normalidad y habiendo terminado de cenar, como si fuera algo pactado ninguno sacó a colación el puñetero verano. Con un sentimiento de desolación, llegué a casa y casi sin despedirme, cerré mi habitación bajo llave temiendo que esa cría quisiera entrar en ella como si fuera ella mi mujer y yo su marido. La realidad es que eso no ocurrió y al cabo de media hora me quedé dormido. Mi sueño era intermitente y en él no paraba de sufrir el acoso de mi nuera exigiendo que la tomara como mujer. Os juro que aunque llevara sin estar con una mujer desde que muriera mi esposa para mí fue una pesadilla imaginarme a mi nuera llegando hasta mi cama desnuda y sin pedir mi opinión, que usara mi sexo para satisfacer su deseos. En cambio ella parecía en la gloria cada vez que mi glande chocaba contra la pared de su vagina. Sus gemidos eran puñales que se clavaban en mi mente pero que ella recibía gustosa con una lujuria sin igual.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Justo cuando derramé mi angustia sobre las sabanas un chillido atroz me despertó y sabiendo que provenía de su habitación sin pensar en que solo llevaba puesto el pantalón de mi pijama, corrí en su auxilio. Al llegar, me encontré a Jimena medio desnuda llorando desconsolada. Ni siquiera lo pensé, acudiendo a su lado, la abracé tratando de consolarla mientras le preguntaba qué pasaba:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―He soñado que me dejabas― consiguió decir con su respiración entrecortada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Tranquila, era solo un sueño― respondí sin importarme que ella llevara únicamente puesto un picardías casi transparente que me permitía admirar la belleza de sus senos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi nuera posando su melena sobre mi pecho sin dejar de llorar y con una angustia atroz en su voz, me preguntó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Verdad que nunca me vas a echar de tu lado?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Claro que no, princesa― contesté como un autómata aunque en mi mente estaba espantado por la dependencia de esa niña.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mis palabras consiguieron tranquilizarla y tumbándola sobre el colchón esperé a que dejara de llorar manteniendo mi brazo alrededor de su cintura. Una vez su respiración se había normalizado creí llegado el momento de volver a mi cama pero cuando me quise levantar, con voz triste, Jimena me rogó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―No te vayas. ¡Quédate conmigo!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su tono venció mis reticencias a quedarme con ella y accediendo me metí entre las sábanas por primera vez. En cuanto posé mi cabeza sobre la almohada, mi nuera se abrazó a mí sin importarle que al hacerlo su gran escote permitiera sentir sobre mi piel sus pechos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Pobrecilla. Está necesitada de cariño», pensé sin albergar ninguna atracción por mi nuera pero francamente preocupado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mis temores se incrementaron cuando medio dormida, escuché que suspiraba diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Gracias, mi amor…</span></p>
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		<title>Libro para descargar: &#8220;YO, CAZADOR&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 May 2026 15:00:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Sinopsis: La fiscal Isabel Iglesias es secuestrada por un psicópata que trae en jaque a las policías del mundo y al que se le acusa de ser responsable de más de un centenar de muertes. Jefe indiscutible de una oscura secta de fanáticos ha sembrado de sangre las calles de Madrid. Conociendo su siniestra fama la mujer ya se veía asesinada pero Manuel Arana la sorprende con una extraña propuesta: &#8220;Quiere saldar sus deudas con la sociedad, usándola a ella como instrumento pero antes ¡Debe conocerlo!&#8221;. A partir de ahí, se ve involucrada en un mundo lleno de violencia y [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.amazon.es/dp/B00TQ5I73M"><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-20014" src="http://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/04/yo-cazador-portada.png" alt="" width="2420" height="920" srcset="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/04/yo-cazador-portada.png 2420w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/04/yo-cazador-portada-300x114.png 300w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/04/yo-cazador-portada-768x292.png 768w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/04/yo-cazador-portada-1024x389.png 1024w" sizes="(max-width: 2420px) 100vw, 2420px" /></a></p>
<div class="MsoNormal" style="background: white; text-align: justify;"><b>Sinopsis:</b></div>
<div class="MsoNormal" style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-bidi-font-weight: bold; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La fiscal Isabel Iglesias es secuestrada por un psicópata que trae en jaque a las policías del mundo y al que se le acusa de ser responsable de más de un centenar de muertes. Jefe indiscutible de una oscura secta de fanáticos ha sembrado de sangre las calles de Madrid.</span></div>
<div class="MsoNormal" style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-bidi-font-weight: bold; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Conociendo su siniestra fama la mujer ya se veía asesinada pero Manuel Arana la sorprende con una extraña propuesta:</span></div>
<div class="MsoNormal" style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-bidi-font-weight: bold; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&#8220;Quiere saldar sus deudas con la sociedad, usándola a ella como instrumento pero antes ¡Debe conocerlo!&#8221;.</span></div>
<div class="MsoNormal" style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-bidi-font-weight: bold; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">A partir de ahí, se ve involucrada en un mundo lleno de violencia y muerte que nunca buscó ni deseó. Una historia sobre brujería y erotismo.&nbsp;</span></div>
<div class="MsoNormal" style="background: white; text-align: justify;"></div>
<div class="MsoNormal" style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;">&nbsp;Bájatelo pinchando en el banner o en el siguiente enlace:</span></div>
<div class="MsoNormal" style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background: white; color: black; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;">
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.amazon.es/gp/product/B00TQ5I73M">http://www.amazon.es/gp/product/B00TQ5I73M</a></p>
<div style="margin: 0px;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-bidi-font-weight: bold; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
<div style="margin: 0px;"></div>
<div style="margin: 0px;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: x-large;">Para que podías echarle un vistazo, os anexo los dos primeros capítulos:</span></div>
<h1><span lang="ES-TRAD" style="color: windowtext;">Capítulo uno</span></h1>
<div class="MsoNormal" style="margin: 0px;"></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Si en ese momento un desconocido hubiera prestado atención a las gotas de sudor que recorrían la frente de Mariana Zambrano, con seguridad hubiese asumido que las mismas eran producto del nerviosismo por estar rodeada de delincuentes. Nada más alejado de la realidad, la mujer por su trabajo de psicóloga forense estaba habituada a mezclarse con esa clase de individuos, esos que por diversas causas son catalogados como la lacra de nuestra sociedad.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">La verdadera razón de su transpiración era mucho más mundana y residía en&nbsp;&nbsp;los veintiséis grados de temperatura que había que soportar en los pasillos de los juzgados centrales de la Plaza de Castilla. Tanto calor era un contraste excesivo con el frío polar que castigaba inmisericorde a los pocos peatones que se aventuraban a deambular a esas horas por las calles de Madrid.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Esa mañana al despertarse, Mariana Zambrano se había abrigado a conciencia&nbsp;&nbsp;al recordar que había quedado con la fiscal Iglesias y que la calefacción de ese edificio llevaba estropeada más de una semana. Construido en los estertores del franquismo, hoy en día es un elefante al que hay que inyectar constantemente enormes caudales de dinero con el objeto de tratar de paliar su deterioro.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Supo nada más traspasar el control de seguridad de la puerta principal que se había equivocado: « Mierda», gruñó para sí al sentir sobre su pelo el sofocante chorro que manaba del circuito de ventilación.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">El sudor hizo su aparición en su frente, aún antes de llegar a la puerta del despacho donde había concertado la cita. Un estudiante de sociología vería en esos pasillos abarrotados de público, el contexto perfecto donde realizar su tesis doctoral pero para Marina esa fauna formaba parte de su vida diaria y por eso le resultaba sencillo distinguir a los procesados, de sus familiares; y a estos, de los letrados. Con solo mirarlos y debido a su lenguaje no verbal, podía discriminar cual era función de cada uno dentro de la opereta judicial. No era solamente que sus gestos los marcara como miembros de uno de esos grupos, también los delataba su expresión facial o el modo en que entraban en contacto visualmente con los de su alrededor.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Esa sociedad en miniatura se manejaba por un sistema de castas cuya rigidez haría palidecer a cualquier autóctono de la India. La cúpula de la pirámide está dominada por los magistrados y los miembros del ministerio fiscal; justamente debajo, los funcionarios; después los defensores, familiares, procesados y por último, los condenados. Las funciones, los deberes y los derechos de cada grupo estaban predeterminados y ninguna actuación individual podía atentar contra ese orden preestablecido.&nbsp;&nbsp;</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Tras saludar a la secretaria, tuvo que esperar sentada&nbsp;&nbsp;a que la fiscal la recibiera, lo que le dio la oportunidad de aclarar sus ideas antes de encontrarse bis a bis con esa mujer. Su llamada la había cogido desprevenida. Nunca había creído posible que esa engreída tuviese los suficientes arrestos para bajarse del pedestal de diosa justiciera en el que se había subido para pedirle ayuda. No era que tuvieran una mala relación personal, era que no tenían ninguna. Aunque habían coincidido varias veces en&nbsp;&nbsp;un juicio, ella siempre había actuado como perito de la parte defensora, es decir, siempre que se habían cruzado profesionalmente, ella había fungido como adversaria y siendo honesta, la psicóloga tenía que reconocer que consideraba que la fiscal era una perra dura e insensible que no tenía ningún escrúpulo en manipular la justicia&nbsp;&nbsp;a su beneficio. Su único objetivo era conseguir sentencias condenator<b>i</b>as. Para ella, Isabel Iglesias era ese tipo de servidor público al que no le importaban las personas que mandaba a la sombra porque, en su retorcida forma de pensar, no eran más que&nbsp;&nbsp;un número dentro de un expediente. Por eso le sorprendió su llamada. Marina era dentro de la carrera judicial y sobre todo a los ojos de esa fiscal, una loquera que tenía la vergonzosa costumbre de&nbsp;&nbsp;justificar los más abyectos crímenes, dándoles la coartada de una enfermedad mental.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">«<span lang="ES-TRAD">En pocas palabras, me tiene por una blanda</span>»,<span lang="ES-TRAD">&nbsp;pensó para sí mientras se desanudaba el pañuelo del cuello. Todavía recordaba la mirada que esa mujer le dirigió cuando dos años atrás Joaquín Berrea, un presunto parricida, quedó en libertad gracias a su testimonio:&nbsp;</span>«&nbsp;<span lang="ES-TRAD">¿Qué querrá?</span>».</span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Cuanto más lo pensaba, más difícil le resultaba difícil justificar que habiendo docenas de psicólogos forenses se hubiese dirigido a ella; sobre todo porque se había labrado la fama de ser proclive a los intereses de los procesados. Supo que iba a saber en pocos instantes el motivo de esa llamada; la puerta del despacho se acababa de abrir y con paso firme, la fiscal se dirigía hacia ella.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Con un deje de envidia no pudo evitar compararse con ella. Mientras a esa mujer le sentaba como un guante el ajustado traje de chaqueta que portaba, ella parecía embutida dentro del suyo.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Mariana, gracias por venir― dijo la fiscal extendiendo su mano y dándole un fuerte apretón.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Ese gesto casi masculino y que teóricamente denota confianza y seguridad, la hizo sentirse aún más hundida al tener que asumir que por mucho que lo intentase, iba a ser la otra quien llevase la iniciativa. Era y se sabía inferior, por eso no pudo más que obedecer y sumisamente sentarse en la silla que le había señalado.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Un silencio incómodo se adueñó de la habitación. Ninguna de las dos quería empezar la conversación.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Usted dirá― se atrevió a decir Mariana cediendo el testigo a su interlocutora.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Isabel Iglesias comprendió que no podía&nbsp;&nbsp;dilatar el motivo que le había llevado a citarla y por eso entrando al trapo, le soltó:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Le habrá sorprendido que le haya citado después de nuestras pasadas divergencias. Desde hace años, me hice a la idea que usted, a pesar de ser una persona con demasiado buen corazón, tiene una mente abierta que no se deja influenciar por prejuicios.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">La muy puta estaba utilizando la estrategia del palo y la zanahoria. Primero le confirma que la opinión que tenía de su persona y como suponía la consideraba una cagarruta, para acto seguido alabar su manera de pensar.&nbsp;&nbsp;Por mucho que la fachada fuera la de una atractiva cuarentona, era un maldito bicho que disfrutaba jodiendo la vida al prójimo. Era mejor tener cuidado en el trato con ella.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Gracias por ambos piropos― contestó sin dejarse intimidar.― Usted dirá.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Espere que cierre la puerta para así poder hablar con mayor tranquilidad sin que nadie nos moleste.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Esa actitud tan reservada en esa mujer era algo nuevo. A la señora Iglesias se la conocía por sus bravuconadas y por su prepotencia casi rayana en el exhibicionismo.&nbsp;&nbsp;La psicóloga tuvo claro que el tema que quería tratar debía ser importante y por eso se mantuvo en silencio mientras se acomodaba en el asiento.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Como le estaba diciendo, necesito su consejo experto respecto a un sujeto ― respondió dejando entrever un cierto nerviosismo. ―Pero antes de nada me tiene que prometer que nada de lo que se hable en esta habitación será comentado con nadie. Es demasiado serio y cualquier filtración puede resultar peligrosa.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Se lo prometo. Mantendré un secreto&nbsp;&nbsp;absoluto sobre lo que tratemos pero no porque me lo pida, sino porque es mi forma de actuar― contestó molesta por el insulto que escondían las palabras de esa mujer.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">La fiscal supo que se había pasado de la raya pero no le importó y haciendo caso omiso a los sentimientos de la psicóloga, se centró en lo que le parecía importante que no era otra cosa que el motivo de esa entrevista:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¿Qué sabe de Manuel Arana?</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">La sola mención de ese nombre produjo un escalofrío en la psicóloga. Escalofrío comprensible porque todo el mundo conocía que ese asesino estaba acusado de ser,&nbsp;&nbsp;entre otros muchos crímenes, el principal responsable de desencadenar de la sangrienta guerra entre mafias que asolaba Madrid. Su carrera delictiva había empezado hacía&nbsp;&nbsp;tres años y actualmente era el enemigo público número uno en al menos una docena de países. Creía recordar que incluso existía una abultada recompensa para quien pudiese aportar cualquier dato que llevase a su captura.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Solo lo que he leído en los periódicos. Se le acusa, además de&nbsp;&nbsp;ser el causante y máximo responsable de una guerra entre bandas, de fundar y dirigir una secta satánica…</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Bien, pero me refería a cuál es su opinión profesional respecto a ese sujeto.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Esta vez se tomó su tiempo. Sabía que la fiscal le estaba pidiendo una opinión preliminar y no un dictamen pero, aun así, intentó ser todo lo precisa que se podía:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Como usted sabe no me gusta sacar conclusiones sin haber tenido tiempo de estudiar al sujeto. Pero si me pide una primera valoración: creo que se trata del típico caso de&nbsp;&nbsp;personalidad narcisista y mesiánica.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Al escucharla, involuntariamente desde su sillón orejero Isabel asintió. Era básicamente su misma opinión. Envalentonada por tal reacción, la psicóloga prosiguió diciendo:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">&nbsp;― La nota predominante del carácter del señor Arana es su&nbsp;</span><span class="apple-style-span"><span lang="ES-TRAD">&nbsp;autoritarismo. Ejerce su liderazgo sin padecer ningún tipo de&nbsp;&nbsp;remordimiento por la violencia ejercida por su gente y sin que llegado el momento, le importe manchar sus propias manos con la sangre de sus enemigos. Según se dice es también intensamente narcisista, con sueños de gloria,&nbsp;&nbsp;que se cree ungido por Dios y que a menudo ha mostrado tendencias paranoicas.</span></span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Estoy de acuerdo contigo― contestó tuteándola por primera vez. ― Ahora, quiero que ahora me escuches con atención ― esperó unos segundos antes de continuar: ― Ayer en la noche, ¡Arana me secuestró!</span></span></div>
<div style="border-bottom-color: windowtext; border-bottom-width: 1pt; border-style: none none solid; padding: 0cm 0cm 1pt;"></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm; text-indent: 14.2pt;"></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"><b><span lang="ES-TRAD">“A las fiesta de tus amigos ve despacio, pero a sus desgracias deprisa”.</span></b></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm; text-indent: 14.2pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Refrán popular<b>.</b></span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Los muros de la facultad de economía fueron testigos del día en que nos conocimos Pedro y yo.&nbsp;&nbsp;Deseosos de triunfar y sin otra alforja que la ilusión que otorga la juventud,&nbsp;&nbsp;ambos nos inscribimos en Empresariales porque&nbsp;&nbsp;nos queríamos comer el mundo a mordiscos. Estábamos convencidos que nuestro paso por esa universidad solo era un escalón obligatorio que había que transitar para llegar a cumplir nuestros sueños.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Recuerdo todavía cómo cruzó la puerta de la que iba a ser nuestra clase esa mañana con sus pantalones militares y su corte de pelo al uno, avergonzado por llegar tarde y buscando un hueco libre donde sentarse, la casualidad hizo que ese día nos colocáramos juntos. No teníamos&nbsp;&nbsp;nada en común y aun así nos hicimos amigos en seguida. Proveníamos de distintos&nbsp; círculos sociales pero entre los raídos pupitres de la clase no se notaba. A él no le importó que yo fuera el clásico&nbsp;&nbsp;niño bien, ni yo le di importancia a que su madre le hubiese tenido sin un padre reconocido. Esos convencionalismos estaban obsoletos y fuera de lugar a finales del siglo XX.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Físicamente tampoco nos parecíamos, su pelo casi albino y su constitución delicada hacían resaltar mi tez morena y el&nbsp;&nbsp;metro noventa que los genes heredados de mis progenitores me habían conferido y que yo me había ocupado de perfeccionar con largas horas de gimnasio. Lejos de esas superficiales diferencias, lo que creo que nos unió fue el ser&nbsp;&nbsp;unos críos de dieciocho años con toda una vida por delante. Juntos nos corrimos juergas, sufrimos desengaños e hicimos realidad gran parte de nuestras ilusiones. Nunca llegamos a ser socios; nuestra amistad, demasiado valiosa para estropearla por unos euros, no nos lo hubiera permitido pero cada uno compartió&nbsp;&nbsp;los éxitos del otro como si fueran propios.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">La vida nos había sonreído, o eso creí hasta que un funesto día contesté su llamada. Por su tono supe que&nbsp;&nbsp;Pedro estaba hundido. La confirmación llegó al decirme que esa mañana le habían dictaminado que el cáncer, que había mantenido oculto, se le había reproducido. Desgraciadamente, ese pequeño bulto del costado que le indujo a ir al médico había demostrado ser uno de los carcinomas más virulentos. No había nada que hacer, era una sentencia de muerte. La única duda, que quedaba, era el tiempo que ese verdugo irracional se iba a tomar para hacerla efectiva. La quimioterapia y los demás&nbsp; tratamientos no habían servido de nada, su único efecto realmente visible consistió en el dolor insoportable que con una infinita fortaleza tuvo que soportar. Los médicos al ver su inoperancia habían claudicado. El diagnóstico era definitivo, le pronosticaron tres meses de vida, de los cuales ya habían transcurrido dos.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Esa tarde fui a visitarle con Pepe, mi mano derecha en la empresa y otro buen amigo. Al llegar al hospital de la Moncloa, el cielo estaba encapotado. Parecía como si el sol, compartiendo mi ánimo, no se hubiese dignado a salir. Negro presagio. Su estado había empeorado. Del hombre duro y vital que se comía los problemas a bocados, sólo quedaba un despojo de piel y huesos tumbado en una cama.&nbsp;Lleno de cables y con una vía conectada en su brazo izquierdo, sonrió al verme entrar en la habitación. Jimena, su mujer, le acompañaba.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Con un rictus de dolor, me pidió que me acercara a su lado:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¿Cómo estás?― pregunté, sabiendo que me iba a mentir. Nunca podría reconocer su estado. Los machos, como él, nunca se quejan. Por eso me sorprendió que agarrándome la mano, contestara que se moría, que le quedaban pocas horas de vida y que necesitaba dejar todo atado para cuando él no estuviera.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― No exageres― respondí. ― De peores hemos salido―. Pero en mi interior, supe que tenía razón. Pedro se moría y nada podía hacer para remediarlo, solo aguardar lo inevitable.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Manuel, necesito que me ayudes― su voz era un susurro, ― durante los últimos años mi compañía ha ido de mal en peor y mi enfermedad&nbsp; solo ha hecho adelantar su colapso. He perdido hasta mi casa. Cuando muera, los bancos como aves de rapiña se lanzaran por todo. No tengo dinero ni para el entierro.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Por eso, no te preocupes― contesté estupefacto. Hasta ese momento, siempre había creído&nbsp;&nbsp;que Pedro era un hombre de negocios con un gran palmarés, inmune a las crisis. Estaba convencido que su mujer iba a heredar un emporio.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¡No es eso lo que quiero!― confesó con voz entrecortada por el dolor ― ¡Quiero que me prometas que te harás cargo de Jimena! ¡Te lo&nbsp; pido por nuestra amistad!</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Te lo juro― respondí. Era como mi hermano en vida, por lo que jamás podría negarle nada en su lecho de muerte.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Agradecido al escuchar de mis labios esa promesa, cerró los ojos para no volverlos a abrir. Tardó tres horas en fallecer. Tres horas durante las cuales, permanecí sujetándole la mano mientras su mujer se asía desesperadamente a la otra. Destrozado, observé cómo se dejaba la vida en cada respiración y cómo su pareja desde los&nbsp;&nbsp;veinte años veía que se iba apagando bocanada a bocanada y con él, ella.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">A las seis con cuarenta y un minutos, los aparatos que le mantenían vivo empezaron a sonar. Una jauría de médicos intentaron reanimarle sin éxito. Ruido, gritos, carreras… tras las cuales una rutinaria frase certificando su muerte:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Lo siento, el paciente ha fallecido.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">¡Se había ido! Sólo su cuerpo vacío nos acompañaba.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Jimena me&nbsp; abrazó llorando al oírlo. Como&nbsp;&nbsp;una muñeca rota, la tuve que sujetar para que no se cayera al suelo. Al estrecharla entre mis brazos,&nbsp; palpé lo desmejorada que estaba. Donde debía haber carne, no encontré más que huesos.&nbsp; Los meses de la agonía de su marido habían hecho mella en su organismo; nada quedaba de la mujer explosiva que había enamorado a Pedro.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">«<span lang="ES-TRAD">Pobrecilla</span>»<span lang="ES-TRAD">, pensé mientras la consolaba,&nbsp;</span>«&nbsp;<span lang="ES-TRAD">era todo lo que tenía</span>»<span lang="ES-TRAD">.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Unidos en nuestro dolor fueron pasando los minutos, durante los cuales no pude dejar de pensar en mi promesa y en que pasara lo que pasase, iba a cumplirla. A&nbsp;&nbsp;esa mujer, que mis brazos rodeaban, no le iba a faltar de nada&nbsp; aunque eso arruinara mi vida.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Aproveché la oportuna llegada de unos amigos para escaparme de allí; tenía que&nbsp;&nbsp;arreglar el&nbsp; entierro y pagar la deuda contraída con el hospital. No deseaba que lo primero a lo que se tuviera que enfrentar Jimena fuera al dinero.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">¡Ya tendría tiempo suficiente!</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Dispuse que su despedida fuera cómo él hubiese elegido: por todo lo grande, en la catedral y con un coro cantando. Pedro se merecía una despedida alegre y triunfal acorde con su carácter. Resuelto el desagradable papeleo, retorné a la habitación. Jimena al verme, se lanzó a mis brazos, llorando y diciendo que Pedro había muerto. Estaba tan trastornada que no se acordaba que había estado presente durante su deceso. Por eso no la volví a dejar sola a lo largo de esa noche. No me atrevía dado su estado.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">La procesión de amigos y conocidos se prolongó durante horas. Pésames, frases de apoyo y mucha pero mucha hipocresía. Con rabia pensé que algunos de esos que mostraban sus condolencias, en vida de Pedro no hubiesen dudado en clavarle una daga por unos pocos euros.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Ya bien entrada la madrugada, Jimena se durmió apoyando su cabeza en mis rodillas.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Al día siguiente era la incineración, sabiendo su pena hice traer de su casa un vestido negro. En su dolor, se negaba a&nbsp;&nbsp;separarse del cadáver de su marido. Su duelo, mudo e introspectivo, era total. La&nbsp;&nbsp;depresión en la que estaba inmersa la había paralizado. Absorta y con la mirada fija en Pedro, no reaccionaba. La enfermera&nbsp;de guardia, quizás acostumbrada a ese tipo de derrumbes, tuvo que ocuparse de ayudarla a cambiarse de ropa.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Fue una ceremonia triste, estábamos despidiendo a la mejor persona que había conocido. Su mujer,&nbsp; se dejaba llevar de un lado a otro sin quejarse como una zombi. No creo que fuera realmente consciente de lo que ocurría a su alrededor. Habíamos tenido que suministrarle un calmante, no fuese a hacer una tontería. Aun así en el momento de cerrar la tumba, se desmoronó del dolor y gritando, nos rogó que la enterráramos con él porque su vida carecía de sentido.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Entre todos conseguimos tranquilizarla y tras unos minutos de forcejeo, logramos&nbsp;&nbsp;montarla en el coche. Al salir del cementerio, el chófer preguntó por nuestro destino. No supe que responder; menos mal que Pepe, conocedor de la situación, le contestó:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― A casa de Don Manuel.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Durante la media hora que tardamos en llegar a mi chalet, Jimena se mantuvo callada, llorando en silencio.&nbsp;&nbsp;Ya en casa, con cuidado, la subimos a la habitación de invitados donde nuevamente mi secretario había tenido el buen tino de ordenar al servicio que colocase tanto su ropa como sus objetos personales. Ella no lo sabía pero esa misma mañana el banco había embargado todas sus propiedades. Totalmente vestida, únicamente se dejó que le quitásemos los zapatos, la tumbamos en la cama y aprovechamos que momentáneamente se había quedado dormida para bajar a la cocina y servirnos un café.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Ninguno de los dos se atrevía a hablar. El frágil estado anímico de nuestra amiga era tan patente que no nos cupo duda alguna que iba a necesitar de apoyo largos meses. Estuvimos unos minutos en&nbsp; silencio, reflexionando sobre la situación.&nbsp; Fue Pepe quien pasando su brazo por mi hombro empezó la conversación:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¿Sabes dónde te estás metiendo?― dijo preocupado.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― No, pero es mi deber― contesté.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Manu― por su tono fraternal estaba claro que no me iba a gustar lo que me iba a decir, ― esta mujer está enferma, necesita ayuda. Ayuda que tú no le puedes otorgar aunque quisieras―</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Lo sé pero voy a intentarlo― respondí angustiado.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¿Y tu vida?― por la expresión de su cara, compartía y sobretodo comprendía mi sufrimiento. ― Te quiero como un hermano pero conozco tus limitaciones. Tu tiempo lo divides entre el trabajo y tus devaneos. Jimena necesita que le dediques horas, no minutos. Recuerda que en estos momentos, Jimena es una mujer vulnerable.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¿A qué te refieres?―pregunté indignado.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Lo sabes perfectamente. Ahora la miras y solo ves a la esposa de tu amigo pero, el tiempo pasa, es una mujer atractiva&#8230;</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">No le dejé terminar, ¡Cómo podía pensar así de mí! Irritado, me levanté de un salto con sus palabras retumbando en los oídos. Salí de la habitación y encerrándome en el despacho, escuché que cerraba la puerta de la casa no sin antes gritarme que no tardaría en darme cuenta que él tenía razón.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Jimena se pasó el resto de la tarde durmiendo. Usé su descanso&nbsp;&nbsp;para ocuparme de los asuntos que se habían acumulado en los días que llevaba sin pisar mi oficina.&nbsp; Pepe se había ocupado de todo, mis citas las había pasado para el lunes y&nbsp;&nbsp;por medio de un mensajero, me había hecho llegar los cheques que debía firmar. Enfrascado en mi despacho, conseguí&nbsp;&nbsp;dejarlo todo más o menos solucionado.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">¿Todo?&#8230; ¡No! Durante ese fin de semana no me quedaría más remedio que hablar con ella y explicarle la delicadísima situación económica en que se encontraba para planear su futuro.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Reconozco que me daba terror abordar ese tema. Si despedir a un empleado ya era de por sí difícil; detallar a una amiga cuan preocupante era el escenario con el que se iba a enfrentar era un cáliz que con gusto hubiese dejado que otro bebiera.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">No habían dado aún las nueve de la noche cuando subí a despertarla. Al no contestar a mis llamadas, intenté abrir la puerta pero la había atrancado. Temiendo lo peor tomé impulso y usando mi cuerpo como ariete, conseguí derribarla. Lo que vi me dejó helado. Sobre la mesilla había un vaso y un bote de pastillas vacíos. Sabía lo que significaba,&nbsp;&nbsp;grité pidiendo ayuda. Al oír mis gritos, subió corriendo la cocinera. Afortunadamente, Paula, de joven, había sido enfermera y entre los dos conseguimos que vomitara el veneno que había ingerido para suicidarse.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Hay que ducharla― gritó mientras la desnudaba. Paralizado, sólo podía observar sus maniobras. ― ¡Ayúdeme!</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Como un autómata, la levanté en mis brazos metiéndome con ella&nbsp; en la ducha. El agua helada la hizo reaccionar, terminando de echar los barbitúricos que todavía tenía en el estómago.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Hay que evitar que se duerma, ¡Hágala caminar!― ordenó Paula.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Obedecí sin pensar en la imagen que estábamos dando. Ella desnuda y yo con el traje mojado, andando por la habitación. Durante media hora, la tuve en movimiento. Varias veces se me cayó de las manos, las mismas que la levanté del suelo, obligándola a incorporarse y seguir caminando.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Váyase a cambiar― dijo mi criada al considerar que ya había pasado el peligro y percatarse del estado de mi ropa. ―Yo me quedo con ella.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Agradecí su sugerencia. Lo primero que hice fue secarme: estaba congelado. Al vestirme, no pude dejar de martirizarme con la certeza de estarle fallando a Pedro. ¡Ni siquiera había podido cuidar de su esposa durante un día!</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">De vuelta al cuarto, Paula la había conseguido vestir. Jimena estaba consciente pero con la mirada perdida. Sus ojos secos no podían ocultar que su corazón estaba roto y tampoco que en su interior, sangraba.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Esta cría tiene que comer algo. Voy a la cocina y vuelvo― me explicó la mujer.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Me acerqué a Jimena, sentándome en la cama. Tenerme a su lado provocó que se desmoronara por enésima vez y que&nbsp; llorando empezara a decirme que lo sentía pero que no quería seguir viviendo. Quizás en otra situación o con otra persona, un tortazo hubiese sido mi respuesta&nbsp;&nbsp;para hacerla reaccionar pero al verla tan indefensa sólo pude abrazarla y acariciándole la cabeza, intenté calmarla. Resultó en vano. Cuanto más me esforzaba en tranquilizarla, más lloraba. Sus gemidos y llantos se prolongaron largo rato y ni siquiera se calmaron&nbsp;&nbsp;cuando Paula apareció con la bandeja de la comida.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Cómo la cocinera tenía razón y necesitaba comer, tuve que obligarle a cenar. Jimena se comportó&nbsp;&nbsp;como un bebé al que había que dárselo en la boca, evitando que lo escupiera y exigiéndole que tragara. No recuerdo cuanto tardé en conseguir que cenara. Al final lo logré tras muchos intentos. Con el estómago lleno, la tensión acumulada durante el día consiguió vencerla y gimoteando, se quedó profundamente dormida.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Esta muchacha está muy mal, jefe.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 0px 0px 0.0001pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Lo sé, Paula, lo sé― respondí con mis manos sujetando mi cabeza mientras me hundía desesperado en el sillón.</span></span></div>
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<div style="margin: 0px;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">&nbsp;</span></span></div>
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<h1><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD" style="color: windowtext;">Capítulo dos</span></span></h1>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm; text-indent: 14.2pt;"></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¡No jodas!― soltó Mariana al oír de labios de esa mujer que la noche anterior la habían secuestrado: ― ¿Qué ocurrió?</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">La fiscal sonrió al oír el exabrupto. Tal y como había deseado, había captado toda su atención:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Salía de trabajar y en el parking mientras estaba abriendo la puerta de mi coche, dos encapuchados sin darme tiempo a reaccionar me inmovilizaron. Tras lo cual, me metieron en la parte de atrás de una camioneta de reparto con los cristales polarizados. Pienso que eligieron ese tipo de vehículo para que no pudiese ver donde nos dirigíamos pero para serte sincera estaba tan aterrada que aunque hubiese ido en un autobús panorámico, no podría decirte con precisión a donde me llevaron.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">A</span><span class="apple-style-span"><span lang="ES-TRAD">costumbrada por su profesión a escuchar las violentas vidas de sus clientes, la dureza de la imagen fue lo bastante terrible para provocar en la psicóloga que un brusco estremecimiento recorriera su cuerpo e,&nbsp;</span></span><span lang="ES-TRAD">&nbsp;incapaz de reprimir su curiosidad, preguntó a Isabel que era lo que había sentido:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Creí que me había llegado la última hora. Pensé que me iban a matar. Durante la media hora que me estuvieron dando vueltas por Madrid. Supuse que alguno de los delincuentes a los que había mandado a la cárcel se estaba vengado y por eso cuando llegamos al almacén que era nuestro destino y abrieron las puertas, respiré.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― No te comprendo.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Verás, lo primero que vi fue a Manuel Arana de pie frente a mí. Lo reconocí al instante y aunque te parezca ridículo teniendo en cuenta su sanguinario currículum,&nbsp;&nbsp;saber que nunca había tenido nada que ver con su expediente, me tranquilizó.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Tiene lógica― contestó la psicóloga.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Lo extraño fue su comportamiento. Nada más verme, me ayudó a salir mientras me pedía perdón por la forma en que sus hombres me habían obligado a ir a verle.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― No es raro― Mariana volvió a interrumpir. ―Él no comete errores, de forma que proyecta en personas de su entorno las posibles injusticias cometidas.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¿Me dejas terminar?― protestó airadamente Isabel. ― Si me interrumpes permanentemente nunca vamos a acabar.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Perdón― masculló intimidada.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― No hay problema. Como temía una reacción violenta, le contesté que no había problema pero que se habían equivocado de objetivo porque yo no llevaba su caso y por lo tanto no poseía información que le pudiera servir.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¿Qué te contestó?</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― El muy estúpido se echó a reír, preguntándome si no era acaso la fiscal Iglesias. Como comprenderás en ese momento, ya había perdido mi tranquilidad inicial y volvía a estar muerta de miedo. Solo pude asentir y esperar a que continuara.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Isabel Iglesias se estaba desahogando. Llevaba veinticuatro horas, tratando de asimilar lo sucedido y el exteriorizarlo le estaba sirviendo de catarsis.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Fue entonces cuando sin parar de sonreír, me soltó que no era el monstruo que habían descrito los periódicos. Por tu experiencia: ¿Cabría la posibilidad que este hombre se entregara?</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¡Nunca! Dicho acto entraría en contradicción con lo que él considera su misión. Debes de saber que Arana se ve como un defensor mesiánico de sus seguidores. Si se rindiera, estaría traicionándolos y lo que es más importante, traicionándose a sí mismo. Necesita la admiración continua y entregarse sería un fracaso.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Bien, opino lo mismo pero ese loco me dijo que quería hacer las paces con la sociedad y que yo podía ser el canal por medio del cual se llevara a cabo.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¿No le habrás creído?</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― No soy tan tonta y dudo mucho que el crea que lo soy. Por eso no comprendo sus palabras… Antes de ordenar a sus esbirros que me devolvieran a casa, dijo que no tenía prisa porque cuando lo conociera comprendería que se vio abocado a actuar así.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Narcisista de libro― masculló la psicóloga.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¿Decías algo?</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Nada, pensaba en voz alta. Concuerda a la perfección con mi primer diagnóstico. Para Manuel Arana, todo el mundo que le conoce le ama. O lo que es lo mismo, si estás en su contra solo se puede deber a que no le conoces―. Sabiendo que estaba pisando suelo resbaladizo, se atrevió a preguntar: ― ¿Qué te pareció?</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Esa es la razón por lo que te he llamado. En teoría Manuel Arana es un tipo peligroso, un asesino en serie que debía de haberme repugnado estar en su presencia pero en contra de la lógica la persona que me encontré resultó ser un hombre agradable y hasta cariñoso.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― No te extrañe, esta clase de enfermos suelen tener una personalidad atrayente y en eso basan una gran parte de su éxito.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Lo sé y eso es lo que más me cabrea. Soy una persona experimentada&nbsp;&nbsp;que capta a la primera a esta gentuza y con él, he fallado. Debería haber sentido un rechazo frontal y en cambio, incluso me ha resultado simpático.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Eso es lo que Arana quiere. En su locura desea que sientas empatía por él.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― De acuerdo pero ¿Por qué yo?</span></span></div>
<div style="border-bottom-color: windowtext; border-bottom-width: 1pt; border-style: none none solid; padding: 0cm 0cm 1pt;">
<div class="MsoNormal" style="border: none; margin: 6pt 0cm; padding: 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Estos pacientes están permanentemente en busca de reconocimiento y creen que solo pueden ser comprendidos por personas que como él sean especiales. Busca rodearse de talento y belleza y tú: ¡Reúnes esas dos cualidades!</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="border: none; margin: 6pt 0cm; padding: 0cm; text-indent: 14.2pt;"></div>
</div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm; text-indent: 14.2pt;"></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm; text-indent: 14.2pt;"></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"><b><span lang="ES-TRAD">La fantasía nunca arrastra a la locura; lo que arrastra a la locura es precisamente la&nbsp;</span></b><span lang="ES-TRAD"><a href="http://www.rie.cl/?pa=1408" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><b>razón</b></a></span><b><span lang="ES-TRAD">. Los poetas no se vuelven locos, pero sí los jugadores de ajedrez.</span></b></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm; text-indent: 14.2pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Chesterton</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm; text-indent: 14.2pt;"></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">El amanecer me sorprendió sentado al lado de su cama. Me había quedado dormido en la butaca. Esa noche, no quise o no pude dejarla sola con su depresión. Al despertarme, Jimena dormía plácidamente mientras el sol de la mañana iluminaba su cuerpo.&nbsp; Las largas horas de sueño habían hecho desaparecer las ojeras pero no así la palidez&nbsp;&nbsp;de su rostro.&nbsp; Debido al calor se había deshecho de las sabanas, dejando su cuerpo al descubierto. Eso me permitió observarla con detenimiento. Una mujer que solo unos pocos meses atrás era bellísima, hoy estaba totalmente demacrada. Los huesos del escote, demasiado&nbsp; marcados, no podían disimular la rotundidad del pecho que había vuelto loco a Pedro cuando se la presentaron. Sus piernas habían perdido sus formas, se habían transformado en dos palillos. Hasta su piel estaba como ajada, mate, sin brillo.&nbsp; ¡Daba pena ver en lo que se había convertido!</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Decidí no despertarla y aprovechar su sueño para&nbsp; ducharme. Cerré las persianas para prolongar su descanso y saliendo de la habitación sin hacer ruido, me dirigí a la cocina.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Mi cabeza empezó a funcionar después del segundo café. Reconozco que me cuesta espabilarme por las mañanas; no soy persona hasta que la cafeína corre rampante por mis venas. Ya despierto me desnudé metiéndome en la ducha, no sin antes encenderme un Marlboro.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">El vapor del agua, junto con el humo del cigarro, produjo ese ambiente blanquecino y translúcido en el que me sentía tan a gusto. Muchos años de costumbre diaria convierten un hábito insano en una irremplazable y apetecible rutina.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">De improviso la mampara de la ducha se abrió, acabando con mi ensoñación y atónito, me encontré con Jimena frente a mí.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Pedro, ¡Cuantas veces te he dicho lo que me molesta que fumes en el baño!― la oí decir.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Cortado por mi desnudez, me tapé rápidamente con una toalla.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― No soy Pedro― dije mientras salía&nbsp;&nbsp;envuelto en la tela ― Soy Manuel.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¿Dónde está mi marido?― preguntó.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">En sus ojos no había rastro de tristeza, sino el enfado al encontrarse en una casa ajena sin su compañía. Noté que me flaqueaban las piernas. Para evitar caerme, me senté en la cama tratando de analizar sus palabras.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">&nbsp;«No se acuerda», pensé al tiempo que asiéndola de un brazo le pedía que se pusiera a mi vera.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Jimena, Pedro está muerto, ¿No te acuerdas que le enterramos ayer?― le expliqué con el tono más calmado que pude. Interiormente estaba espantado, acongojado por el equilibrio psicológico de la mujer.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Tras breves instantes de duda, la certeza&nbsp; del recuerdo se reflejó en su cara. El enfado se diluyó en lágrimas que intentó disimular ocultando su cabeza entre las piernas. Se sumergió en&nbsp; un llanto mudo, donde su respiración entrecortada y el movimiento de sus hombros eran la única manifestación del duelo que sentía. Dejé que llorara durante largo rato mientras&nbsp;&nbsp;trataba de consolarla.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Más calmada me preguntó con un hilo de voz qué iba a ser de ella.&nbsp;&nbsp;Con los ojos cuajados de lágrimas, se quejó de que ni siquiera tenía una casa donde vivir.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Por eso no te preocupes, le juré a tu marido que me iba a ocupar de ti y eso es lo que voy a hacer― contesté con mis manos sobre las suyas, ― lo primero es que te cuides para que no me vuelvas a hacer lo de anoche.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¿Qué te hice?― dijo.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Antes de que le respondiera, se acordó.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">&nbsp;― ¿Qué me pasa, Manu? ¿Por qué me olvido de las cosas?― preguntó angustiada.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Es normal― afirmé en un intento de tranquilizarla, ― has sufrido un duro golpe pero con mi ayuda lo vas superar.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Ni yo mismo me lo creía. Su única reacción fue mirarme. En sus ojos vislumbré gratitud y amistad, pero también ansiedad y sufrimiento.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">No se podía quedar postrada rumiando su dolor. Si no se movía, podía volverse loca; si es que no lo estaba ya.&nbsp; Levantándola de un brazo, la llevé a la cocina. Me espantaba ver lo delgada que estaba. Huesos sobre huesos. Pensando que gran parte de su estado debía deberse a la debilidad provocada por una deficiente nutrición, decidí que era imperioso que comiera algo.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">El olor a café recién hecho inundaba la habitación. La figura bajita y rechoncha de Paula nos saludó con una sonrisa. En la mesa del ante comedor estaba dispuesto un magnífico desayuno, listo para que diéramos buena cuenta&nbsp; de él.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¿Cómo se encuentra hoy, la señora?― preguntó con tono alegre.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Mirándola de reojo, tuve que reconocer&nbsp;&nbsp;que era una joya de mujer y admitir&nbsp;&nbsp;que me había tocado la lotería al contratarla hace ya siete años cuando llegó de la República Dominicana con una mano delante y otra detrás. Todavía recuerdo que curiosamente lo que más me había gustado de ella era su timidez. Estaba tan asustada&nbsp;&nbsp;que fue incapaz de levantar la mirada mientras la entrevistaba. Por el aquel entonces, me jodía profundamente perder intimidad y gracias al&nbsp;&nbsp;carácter huidizo de esa mujer, pensé que no iba a tener que soportar su presencia más allá de lo meramente profesional.&nbsp;</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Mejor― debido a la ausencia de respuesta de Jimena, tuve que ser yo quién contestara. ― Siéntate, aquí― ordené a la viuda acercándole la silla.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Me hizo caso sin rechistar y mecánicamente, se bebió el café que le había servido pero rechazó de plano tomar ningún alimento. No tenía ganas.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Por primera vez desde su llegada a mi casa, Paula se sentó en mi mesa y regañándola con cariño,&nbsp;&nbsp;insistió:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Tiene que cuidarse, los males del corazón se agravan con los males del cuerpo. ¡Hágame caso!, ¡Coma un poco de tostada!― le susurró mientras le metía un trozo en su boca.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Anonadado, observé cómo con una paciencia digna de encomio la negrita conseguía que se terminara el plato que le había puesto enfrente.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Gracias― fue todo lo que pude decir. Toda la ayuda que me brindaran era poca. Nunca en mi vida había&nbsp;&nbsp;tenido una mascota, siempre había reconocido y asumido mi total&nbsp;&nbsp;incapacidad de hacerme cargo de un ser vivo, por lo que ocuparme de una mujer enferma me sobrepasaba de largo.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">En ese momento, caí en la cuenta que como única vestimenta seguía llevando&nbsp;&nbsp;la toalla que me había enrollado al cuerpo&nbsp;&nbsp;al salir de la ducha. Azorado, me excusé diciendo que tenía que vestirme, que no era apropiado el estar así vestido. Con una carcajada, Paula me contestó que hacía bien en irme a vestir, porque estaba demasiado atractivo para una vieja como ella y no fuera a ser que tanta belleza, le hiciera hacer algo de lo que más tarde tuviese que arrepentirse. Ese comentario soez cumplió con su objetivo al conseguir arrancar una débil sonrisa de los labios de Jimena.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Ya solo me afeité con rapidez mientras ellas terminaban de desayunar. Fue a la hora de vestirme cuando me entraron dudas sobre que ponerme. No sabía lo que iba a hacer ese día pero lo que tenía claro era que tenía que intentar que saliera de la casa para que le diese el aire y el frío de Madrid la animara. Cogí del armario unos vaqueros y una camisa azul oscuro. «Los colores son importantes. Está de luto», medité al ponérmelos. Entretanto la cocinera, después de recoger los platos del desayuno, había&nbsp;&nbsp;subido a vestirla. Ella tampoco se fiaba de dejar a mi amiga sola. Con esa ternura que sólo las mujeres que han sido madre pueden tener, le abrió el grifo de la bañera y templó el agua para que se bañara. Jimena se desmoronó otra vez al sentir el calor del agua recorrer su cuerpo. Todo le afectaba, daba lo mismo el motivo.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Tranquilícese― le pidió Paula y cogiendo una esponja la empezó a bañar, ― el señor no va a permitir que nada le pase. Si usted me deja, yo la cuidaré hasta que se ponga buena.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Sin esperar su autorización, lentamente le fue enjabonando la espalda.&nbsp; Jimena se dejó hacer, no tenía fuerzas ni ganas de oponerse. Al irle a aclarar el pelo, le pidió que se levantara. Verla en pie le permitió percibir en plenitud la extrema delgadez de su cuerpo desnudo. Era una mujer alta. Todo en ella&nbsp; apuntaba las penurias por la que había pasado. Tenía los brazos cruzados intentando tapar sus pechos; tentativa condenada al fracaso tanto por el poco grosor de aquellos, como por el volumen desmesurado de sus senos. No haciendo caso a la vergüenza que sentía la pobre niña, siguió lavándole las piernas dejando que se aseara ella sola su sexo.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Acercando una toalla, la envolvió en ella para secarla. Un quejido salió de su garganta, al observarse en el espejo Jimena fue&nbsp;&nbsp;consciente quizás por primera vez en meses del&nbsp;&nbsp;deterioro de su cuerpo.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Ya engordará― le soltó sabedora de lo que sentía y cogiendo un bote de crema, empezó a embadurnarla tratando de devolverle la elasticidad perdida a su piel.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">El masaje se prolongó durante veinte minutos, durante los cuales, Paula no dejó de recapacitar en la desgracia de la chica: quedarse tan joven viuda, sin dinero y teniendo como único apoyo al amigo de su difunto esposo, el cual, por muy bien que se portase no dejaba de ser un extraño. No era ni normal ni justo. «Pero la vida nunca lo es», pensó recordando a esos hijos que tuvo que dejar al cuidado de la abuela cuando emigró a España con el objeto de darles&nbsp;&nbsp;una vida mejor.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Vamos a vestirla― le espetó de improviso y revisando su ropa, le eligió un discreto traje&nbsp; de chaqueta gris. ― Voy a decirle al señor que se la lleve a dar un paseo mientras yo ordeno sus cosas― y sin dejarla protestar, la peinó y poniéndole un poco de perfume, la echó del cuarto.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Estaba en el hall de entrada cuando la vi bajando las escaleras. Me sorprendió su transformación. Paula había obrado milagros, la Jimena que descendía por los escalones se parecía más a la mujer impresionante de hace unos meses que a la trastornada de hacía &nbsp;cuarenta y cinco minutos. Su negro pelo enmarcaba un rostro dulce donde sus ojos de color marrón realzaban su belleza.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Estás deslumbrante.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Un esbozo de sonrisa fue mi recompensa. Nadie es inmune a un piropo, siendo además una inocua pero efectiva medicina para mejorar la autoestima. Ya sea hombre o mujer el receptor de la flor, su efecto es el mismo. Sólo cambian los adjetivos y el aspecto a realzar. No se me ocurriría decirle a un amigo:&nbsp;“¡Qué figura se te ha quedado!”. O a una mujer: “¡Con el ejercicio te estás poniendo cachas!”. Una mujer de cualquier edad siempre acepta de buen grado que se le diga que está atractiva y Jimena no fue&nbsp; diferente. Su propia pose cambió al oírme, levantando la cabeza a la vez que se incrementaba el contoneo de sus caderas.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Tuve que convencerla para salir a dar una vuelta, ella insistía en que no le apetecía y que no le importaba quedarse sola en el chalet. Sólo dio su brazo a torcer cuando poniéndome serio la amenacé con llevármela a la fuerza. A regañadientes se subió al coche. Comportándose como una niña malcriada que está haciendo un berrinche, se negó a colocarse el cinturón de seguridad y tuve que ser yo quién se lo atase e incluso quién le acomodase a su altura el respaldo del asiento.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Sin dirección fija arranqué el vehículo. Adonde no era importante, la mujer necesitaba distraerse.&nbsp;&nbsp; Las musas tuvieron piedad de mí cuando de repente se me ocurrió llevarla al zoo. Enfilando la Castellana, me dirigí hacia la M-30. Hacía un típico día de noviembre en Madrid, frío y con esa luz velazqueña de la que tanto hablan los pedantes. Jimena no había emitido palabra durante el trayecto, se limitó&nbsp;&nbsp;a mirar por la ventana, observando a las personas que andaban por la calle un sábado en la mañana. Intenté darle conversación mostrándole a los guiris que hacían cola en el museo del Prado con sus atuendos de turista y su piel enrojecida por un sol al que no estaban habituados, pero solo obtuve un gruñido por respuesta. El escaso tráfico nos permitió llegar en cinco minutos a la entrada del túnel. Justo cuando iba a entrar a esa obra faraónica de treinta kilómetros de subterráneos que vertebra la ciudad, abrigué miedo que en su estado sintiera claustrofobia y desándara el camino recorrido, hundiéndose de nuevo en su dolor. Para evitarlo, decidí ir a la Casa de campo por el exterior. Las obras inacabadas del Manzanares fueron nuestra compañía.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Lo primero que oímos al estacionar fue la risa y las peleas de los niños que hacían cola para entrar al zoológico. Con morriña, recordé a mi madre llevándome de la mano para que no me perdiera. Instintivamente, cogí la suya. Pero en este caso, no&nbsp;&nbsp;era a mí sino a ella a quien tenía miedo de perder. Lo hice como algo natural sin pensar en que parecíamos dos enamorados visitando el parque y que si alguien nos hubiera visto, hubiese podido pensar en lo pronto que nos habíamos repuesto, o lo que es lo mismo que pudiera inventarse un chisme sabroso que haría las delicias de los cotillas. Jimena, lejos de retirar su mano, me la apretó con fuerza. Para ella, ese sencillo gesto era&nbsp;&nbsp;un apoyo necesario.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Hacía muchos años que no estaba en el zoo. Como a unos críos, los animales nos hicieron olvidar momentáneamente nuestras vidas. Nos impresionó&nbsp;&nbsp;el tamaño de los elefantes, nos reímos en la jaula de los monos y nos asqueamos viendo a las tarántulas. Estábamos acercándonos donde estaban los osos, cuando una oca decidió que había invadido su espacio vital. Yo con mi despiste habitual no la vi venir y sólo cuando sentí un picotazo en mi pierna derecha, me di cuenta de la agresividad del animal. Mi rápida huida provocó la carcajada de la muchacha. Mi enfado se tornó en risa uniéndome a la suya, cuando el puñetero bicho cambio de objetivo y la atacó a ella, dándole un certero mordisco en el trasero. Era una gozada el verla reírse después de lo que había pasado.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Relajados, nos paramos en&nbsp; un chiringuito a comer algo. Sin preguntarle, pedí dos especiales y dos coca―colas. Nunca he sido un forofo de la comida rápida, me parece insulsa y asquerosa, pero tengo que reconocer que los llamados hotdogs son otra cosa; la combinación de pan, salchicha, cebolla, tomate y mostaza me parece una delicia. Es más, cada vez que voy a Nueva York tengo que hacer una parada obligatoria en el puesto de perritos que hay en una de las entradas del Central Park. No sé si será algo freudiano pero me vuelven loco.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Mientras nos atendían, Jimena encontró una mesa en el exterior del local donde sentarnos. La camarera fue eficiente y en menos de dos minutos nos había preparado el pedido. Con la bandeja me dirigí hacia&nbsp; la terraza donde Jimena me esperaba, haciéndome señas con la mano.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Me senté frente a ella.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― No tienes idea de los años que llevo sin comer uno de estos― me comentó cogiendo un perrito y metiéndoselo en la boca.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¿No te gustan?― pregunté extrañado, no era posible que no fueran de su agrado. No se lo estaba comiendo sino que&nbsp; lo estaba devorando.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Tuvo que tragar antes de contestarme, cosa que no fue fácil debido al tamaño de la porción que estaba masticando. Bebió un poco de refresco para ayudarse:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Al contrario, me encantan. Pero Pedro, mi marido, me los tenía prohibidos― en su voz no había ni un deje de protesta, como mucho un atisbo de tristeza.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Lo vas a echar de menos pero tienes que seguir adelante.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Lo sé pero es que él era todo para mí― contestó casi a punto de llorar, ―desde que nos hicimos novios dejé que organizara mi vida. Él se ocupaba del día a día mientras yo únicamente vivía para cuidarle y, ahora, no está.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Su confesión me hizo recordar el extraño carácter de un amigo al que desde joven llamábamos Hassan por lo machista y celoso que era. No me extrañaba lo que me había contado; formaba parte de su forma de ser, cuadriculada y perfeccionista. Si creía que algo era perjudicial, lo apartaba sin contemplaciones de su lado. Hace años, cayó en sus manos un reportaje sobre la leche y sus efectos sobre el organismo, donde se hacía una dura crítica a su consumo y desde entonces no volvió a probarla. En cambio, Pedro era un experto enólogo. Cuando tomándole el pelo le recriminaba los perjuicios del alcohol, me rebatía enojado que por sus antioxidantes el vino era el elixir de la inmortalidad. ¡De poco le habían servido los miles de litros que se había bebido!</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Volviendo a la realidad, miré a su viuda. Esta lloraba calladamente mientras se terminaba la Coca-Cola. Su soledad y la incertidumbre de su futuro me agobiaron. Me sentía responsable de ella, no sólo por la promesa realizada sino por mi tendencia a involucrarme en los problemas de los demás. Desde niño mi padre me llamaba defensor de causas perdidas.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Me levanté a abrazarla, ella necesitaba&nbsp; consuelo y a mí me urgía el darlo. Jimena hundió su cabeza en mi pecho al sentir que mis brazos la envolvían. Sin cambiar de postura traté de expresarle que no tenía por qué agobiarse, que no estaba sola,&nbsp; pero mis palabras lejos de producir el resultado apetecido azuzaron el volumen de&nbsp; sus lamentos. Entonces decidí callarme. De nada servía seguir hablando, sólo le hacía falta verse arropada mientras descargaba su congoja. Cuando una anciana se acercó a darnos un pañuelo con el que la muchacha&nbsp;&nbsp;secara sus lágrimas, caí en la cuenta&nbsp; que todo el restaurante nos miraba. Incómodo,&nbsp;le pedí que nos fuéramos. El zoo había perdido su magia y nos sentíamos fuera de lugar. La estridente risa de los niños se había convertido en una tortura para nuestros oídos.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Sin mediar palabra, nos subimos en el coche. Un denso silencio nos envolvía. Tratando de romperlo, encendí la radio. Cogiendo mi mano,&nbsp;&nbsp;me rogó que la apagara. No pude contradecirle. Acelerando, deseé llegar a casa cuanto antes. Al igual que a la ida, la ausencia de coches nos permitió hacerlo con rapidez.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Jimena estaba destrozada. Nada más entrar, me suplicó que la dejase sola. Traté que se tomara un té pero no pude insistirle. La puerta cerrada del cuarto no evitó que su llanto se oyera por toda la casa. Sin saber qué hacer encendí la televisión, no tanto en busca de una vana distracción sino como medio de ocultar el sonido de sus lamentos. Haciendo zapping, busqué un programa que aliviara mis propias penas pero me resultó imposible. Todas las cadenas estaban emitiendo programas basura donde unos desgraciados cuentan su inútil vida y sus frívolas experiencias. Todo ello, dentro de un ambiente de morbo y degradación. Cabreado, la apagué. Bastante mierda me rodeaba para que esa bazofia me jodiera aún más.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">En ese momento, entró Paula por la puerta y acercándose a mí, en voz baja me preguntó dónde estaba la muchacha. Al contestarle que en su cuarto, respiró pidiéndome que la acompañase a la habitación donde estaban las pertenencias&nbsp;&nbsp;de Jimena que acababan de llegar. Tanto misterio, picó mi curiosidad y como un perrito siguiendo a su ama,&nbsp; fui tras de ella.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">No tardé en saber que era aquello que tanto la incomodaba:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Señor, quiero mostrarle algo― hizo una pausa antes de continuar,― cuando ustedes salieron, estuve ordenando la ropa de su amiga y al terminar, bajé a ver si algo de lo que estaba en esta habitación le podía ser necesario. ¡Mire lo que me encontré!― dijo señalando dos cajas.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Con sensación de cotilla, de estar violando su privacidad, abrí la primera de ellas. Me quedé de piedra al encontrarme un completísimo instrumental de práctica sadomasoquista. No faltaba nada, esposas, bozales, látigos y muchos otros aparejos cuyo uso no quería siquiera imaginar. Avergonzado por mi descubrimiento, cerré la caja. No podía creer que&nbsp; Pedro y Jimena fueran aficionados a esa clase de depravación. Tratando de quitar importancia al asunto, expliqué a mi cocinera que&nbsp; en algunas parejas el sexo duro era normal; que era un modo de entender la sexualidad como cualquier otro. Lo&nbsp; que no me esperaba fue la reacción de la mujer. Sin decirme nada, abrió la segunda caja. Por su actitud, debía ser algo peor aún pero al echar una ojeada a su interior no vi más que objetos inútiles, cuya función si es que la tenían desconocía por completo.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">&nbsp;Asumiendo mi total ignorancia al respecto, dijo:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Todo esto forma parte de los útiles de un brujo.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Si hubiera visto un burro volando, me hubiera extrañado menos que sus palabras.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¿Estás insinuando&nbsp;&nbsp;que Jimena, mi amiga, es una bruja?― enojado, repliqué.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― No señor, ella no. Fíjese― insistió señalando un bastón ― es una vara de brujo. En mi país es un símbolo de poder masculino, sólo&nbsp; lo pueden usar los bokors, nunca una mujer.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Entonces Pedro era un bokor― le contesté sin poder evitar una sonrisa y sin saber con seguridad que significaba ese término.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― No se lo tome a risa― estaba indignada por mi incredulidad,― los bokors son hechiceros que controlan a demonios y que siembran el mal por donde pasan. ¿Sabe Dios, que le ha hecho pasar a esta pobre niña?</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Por favor, Paula, ¡Eso son sólo supersticiones! Debe de haber otra explicación. Seguramente coleccionaba estos chismes como mera diversión. Te puedo asegurar que mi amigo no era un brujo ni nada que se le pareciese.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Ojalá tenga usted razón― contestó&nbsp;&nbsp;entre susurros&nbsp;&nbsp;y persignándose, cerró la caja, ― pero si es verdad lo que pienso y era un bokor, con su muerte se han liberado los malignos.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Masoquismo, brujería, seguía sin cuadrarme porque de ser así nunca había llegado a conocer a la persona que consideraba un hermano. Ahora no era el momento de preguntar a Jimena. Si quería ayudarla, nada se debía interponer entre nosotros y quizás al saberse descubierta, al estar al corriente que conocía esa oscura afición,&nbsp;&nbsp;eso pudiera convertirse en&nbsp;&nbsp;una barrera imposible de franquear.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Paula, te voy a pedir que no le digas nada a la señora. No quiero que piense que hemos revisado sus cosas sin su consentimiento.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― No se preocupe― escuché su contestación.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Lo habría negado pero estaba intranquilo por todo lo que había visto. Saliendo de la habitación, me fui directamente al despacho y tras encender el ordenador, me metí en Internet con el propósito de averiguar algo sobre brujería.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Cuanto más me informé, más ridículo me pareció todo. Nadie en su sano juicio podría creer en esas memeces y menos una persona cultivada y educada en el mundo occidental. Todo lo que leía era producto del&nbsp; analfabetismo y la incultura. Zombis, almas encadenadas, ron y mujeres. Chorradas para incautos y turistas que desgraciadamente muchas personas creen.&nbsp; Negocio para gente sin escrúpulos, una forma como otra cualquiera para explotar la incultura. Pero aun así, algo me seguía reconcomiendo y proseguí leyendo. Así me enteré de la diferencia entre houngan y bokor. Lo que simplificando podría ser&nbsp; “mago blanco” y “mago negro”, aunque tal distinción&nbsp; es absurda en el culto vudú. Tanto unos como los otros utilizan la misma magia, siendo la única discrepancia sus fines. A los bokor se les define como seres intrínsecamente perversos, cuya existencia está dirigida a la dominación de los que le rodean.&nbsp;</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Seguía todavía absorto en la lectura, cuando escuché que Jimena salía de su habitación. Como no quería que me pillara leyendo sobre ese tema, me salí de las páginas sobre ocultismo entrando en las de un periódico.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¿Qué haces?― preguntó.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Nada, leyendo que ha ocurrido por el mundo. Últimamente&nbsp;&nbsp;todo son malas noticias, ya sabes la crisis…― contesté apagando el portátil.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Mi amiga me dijo que tenía ganas de salir a pasear. La casa le agobiaba, por lo que fuimos a dar una vuelta para distraernos. Durante el paseo, le pregunté por su infancia. Aunque conocía a esa mujer desde hacía muchos años, no sabía nada de sus padres, solo que habían muerto hace tiempo. Esa tarde, me contó que su viejo había sido militar de carrera y que aunque había nacido en Madrid, toda su niñez la pasó deambulando de una ciudad a otra sin domicilio fijo, dependiendo de los destinos que tuviese su padre en cada momento. De su madre&nbsp;&nbsp;no se acordaba, murió siendo ella un bebé, por lo que nunca tuvo una figura materna, como mucho y tras un gran esfuerzo conseguía recordar breves atisbos donde una mujer de pelo largo la cuidaba. Al darme cuenta&nbsp;&nbsp;que esa conversación empezaba a transcurrir&nbsp;&nbsp;por malos derroteros, cambié radicalmente&nbsp;&nbsp;de tema preguntándole si tenía frío. Jimena, con una sonrisa cómplice, me dijo que no hacía falta que me preocupara tanto. Según ella, todos los recuerdos de esa época eran felices y que, lejos de entristecerla, le servían para seguir adelante.&nbsp; Podía estar dolida, jodida y echa papilla pero era una mujer inteligente.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Ya de vuelta, estaba anocheciendo. El sol en el ocaso coloreaba el cielo dándole una tonalidad rojiza. Siempre me había encantado ese fenómeno:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Mira la puesta de sol.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Noté como la angustia recorría su cuerpo.&nbsp; Angustia que me contagió al escuchar su respuesta:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Parece&nbsp; sangre.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">No me había fijado pero en ese instante las nubes asemejaban una herida que se derramaba en un gran charco formado por el horizonte. La dureza de esta visión, me incomodó. Como estábamos&nbsp; cerca del chalet, acelerando el paso, busqué el familiar cobijo de sus paredes.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Recibí con alegría el olor que provenía de la cocina. Durante nuestra ausencia, Paula nos había preparado la cena y sin apenas quitarnos los abrigos, nos sentamos en la mesa.&nbsp; La caminata me había abierto el apetito por lo que aplaudí efusivamente&nbsp;&nbsp;la llegada de la negra con&nbsp; la sopera. Sin hacer caso a los reproches de Jimena, ordené que nos sirviera bastante a los dos.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Está claro que me quieres cebar― protestó.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Estás demasiado delgada y algo de chicha no te vendría mal― contesté bromeando cuando sonó el&nbsp; teléfono.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Disgustado me levanté a contestar. Resultó ser mi secretario para recordarme las citas y demás asuntos que tenía ese&nbsp;&nbsp;lunes. Con su perfeccionismo habitual me entretuvo durante&nbsp; cinco minutos. José es una máquina que en cuanto se pone a funcionar no para.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Pepe, ¡Estoy cenando! ¿Algo más?― protesté. Por mi tono supo que me había importunado su interrupción y disculpándose se despidió.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Al volver al comedor, Jimena no había probado la sopa.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Come― le pedí, ― se te debe de haber quedado helada.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Te estaba esperando― comentó apenada.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Gracias pero no hacía falta. Ahora come― dije mirándola con curiosidad. En ella había una tensión que no comprendía, seguía sin hacer siquiera intento de llenar su cuchara. Con gestos le azucé&nbsp;&nbsp;que comenzara.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Sus ojos se llenaron de lágrimas:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― No puedo hasta que tu empieces.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Comprendí que era algo condicionado, físicamente se sentía incapaz. Pedro le había enseñado que siempre el primero que debía comenzar era el señor de la casa y ahora esa figura era yo. Por mucho que intenté romper ese hábito diciéndole que era una tontería, no pude. Me parecía inaudita la forma en la que el que consideraba mi mejor amigo se había comportado con su mujer. No era sólo machismo de la peor especie, era sumisión, pura y dura. Sabiendo que era una lucha a medio plazo, probé el guiso. La tirantez desapareció de su rostro y empezó a comer.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">No habló durante el resto de la cena. Se sentía avergonzada. En su fuero interno, debía de saber lo grotesco de su postura. Yo, por mi parte, seguía perplejo:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">«El dominio ejercido sobre esta mujer debió de ser brutal», pensé recordando las cajas que habíamos descubierto, « no puede seguir así, tengo que explicarle que eso se había terminado».</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Desde la adolescencia había sido un golfo, un mujeriego siempre dispuesto a la conquista de un nuevo trofeo pero jamás había considerado a una mujer como un objeto merecedor de ser encerrado en una vitrina con el único propósito&nbsp;&nbsp;de ser observado y valorado como una obra de arte.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Estábamos tomando el café, cuando conseguí armarme&nbsp;&nbsp;de valor y le dije:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Jimena, tenemos que hablar.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Estoy muy cansada, ¿Podemos dejarlo para mañana?― la amargura impregnada en su contestación me convenció a la primera. Suficientemente dolorosa era su cruz para que yo le añadiera otro clavo, insistiéndole.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Claro, no urge― respondí.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Aunque hubiese podido forzarla, no quise que en su mente me viera como un ser injusto que se quería aprovechar de su estado.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">«Menos mal que no soy padre», medité viendo a la muchacha levantarse, «me tomarían el pelo sólo con soltar una lágrima de&nbsp; cocodrilo o con darme un besito con abrazo de oso. Siempre me he reído de las mujeres por eso y ahora me doy cuenta que&nbsp;&nbsp;soy igual».</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Desde mi silla, observé&nbsp;&nbsp;como Jimena se despedía de Paula diciéndole que se iba a la cama. La cocinera, maternalmente, le dio un beso en la frente, deseando que pasara una noche tranquila.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Necesita descansar.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Con paso cansino, salió del comedor, subiendo por la escalera. Parecía que tuviera miedo a la noche. La perspectiva de tener que hablar conmigo sobre Pedro y reconocer el grado de sometimiento que había llegado a alcanzar durante su matrimonio, la empujaba a irse contra su voluntad.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Me había quedado solo, como tantas otras noches pero en esta ocasión la soledad me incomodó, por lo que decidí hacer un poco de deporte que mantuviese mi mente ocupada. En mi habitación tenía una bicicleta estática. Desde hacía años, había tomado la aburridísima costumbre de ejercitarme mientras ponía la tele durante al menos&nbsp;&nbsp;una hora todas las noches, haciéndola coincidir con la noticias. Esa noche mientras me dirigía hacia mi cuarto, pasé por delante de la habitación donde dormía la muchacha. La puerta estaba abierta. Jimena debía de estar en el baño. Sobre su cama, perfectamente colocado estaba el camisón que esa noche se disponía a usar. Aunque no llegué a verla, supuse que estaba bien.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Después de ponerme una camiseta y un pantalón corto, empecé a pedalear tranquilamente. Sentí que era el ejercicio lo que necesitaba para relajarme. La monotonía de las pedaladas me permitía concentrarme en mis pulsaciones. Un viaje introspectivo, durante el cual fui notando cómo evolucionaba mi respiración, como mis poros se abrían, permitiendo que mi cuerpo se liberara con la sudoración. Una vez superada esa fase inicial, incrementé la resistencia.&nbsp;&nbsp;Cada uno de los giros de la rueda era una empinada cuesta que vencer.&nbsp; El sudor me caía a chorros, la camisa empapada se pegaba a mi espalda y mis pulmones absorbían el esfuerzo en profundas bocanadas.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">En ese momento, supe que estaba acompañado.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Al girarme, vi a Jimena de pie bajo el marco de la puerta sin atreverse a entrar. Se notaba que se había duchado. Su pelo, todavía húmedo, mojaba el camisón casi transparente que se había puesto. Era una visión provocadora, con su escote dejándome entrever las pronunciadas curvas de sus pechos. La luz del pasillo al atravesar la tela, me mostraba su silueta desnuda, convirtiéndose en copartícipe involuntaria de mi lujuria.&nbsp; No sé cuánto tiempo estuve contemplándola, estudiándola de arriba a abajo, deteniéndome en su cuello, en la forma de sus hombros. Pude observar como sus pezones se endurecían al notar la caricia de mi mirada. Adiviné por su&nbsp;tonalidad&nbsp;oscura el inicio de su sexo. Iba descalza. Las uñas de sus pies pintadas de rojo resaltaban con la blancura de su piel.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Incómoda al saberse estudiada pero sobretodo deseada, rompió el silencio:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Disculpa, venía a decirte que me iba a la cama― me dijo a la vez que con sus labios me daba un beso en la mejilla.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Un beso casto que estuvo a punto de hacerme perder la razón. Faltó poco para, que estrechándola entre mis brazos, la hubiera despojado de su ropa y allí mismo me lanzara entre sus piernas haciéndole el amor. Algo en ella me atraía, me volvía loco. Solo el &nbsp;pensar que era la viuda de mi amigo recién enterrado me detuvo. Excitado, le di las buenas noches. Mi mente me felicitaba por no caer en la tentación, al contrario que todo mi cuerpo que se rebelaba presionando las costuras del pantalón. Algo me estaba cambiando en lo más profundo, el deseo no me permitía respirar.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">«No soy un hijo de puta», pensé. Nada de eso era lógico. Asustado por lo que representaba, repasé mentalmente que me podía haber llevado a esa situación sin encontrar respuesta. ¡Jimena nunca me había atraído!. Buscando una explicación plausible, decidí que quizás solo era el morbo a lo prohibido o por el contrario que desaparecido Pedro estuviera aflorando una atracción oculta durante años&nbsp;&nbsp;por ella. Con estos pensamientos torturando mi mente, me metí en la ducha.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Nada mejor que el agua fría para calmarme. Recibí su helado abrazo con impaciencia, las gotas iban cayendo y apaciguando mi calentura. Poco a poco el tamaño de mi pene volvió a la normalidad pero el fuego seguía ardiendo dejando bajo una estrecha capa de ceniza, rescoldos que cualquier gesto podía avivar convirtiendo mi cuerpo en un incendio.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Disgustado conmigo mismo, me acosté tratando que el sueño me hiciera olvidar ese mal rato. Pero lejos de sosegarme, no dejé de recibir en mi cerebro imágenes&nbsp; de Jimena haciéndome el amor. Imágenes donde sumisamente me provocaba, mostrándose y exigiéndome que hiciera uso de ella como hembra. Como si estuviera en el cine por mi imaginación se emitían&nbsp;&nbsp;pequeños episodios. En ellos, me llamaba a su lado pellizcándose&nbsp; los pezones o insistía en que la atara a la cama mientras se introducía toda mi extensión en la boca.&nbsp; Sin poderme aguantar, mi mano se apoderó de mi sexo y en un alarde onanista, liberé mi tensión derramándome sobre las sábanas.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">No recuerdo si había conseguido quedarme dormido o no, cuando un grito sobresaltó la quietud de la noche. Saltando de la cama, corrí hacia su cuarto pero nada más salir de mi habitación, me quedé paralizado. La viuda de mi amigo, la mujer que en mi imaginación acababa de hacerme el amor, yacía acurrucada en el rellano de la escalera. Aterrorizada, no dejaba de balbucear incoherencias. Daban miedo sus ojos, colmados de locura y sin vida. Al acercarme a ella, pisé algo líquido. Líquido que descubrí asqueado que brotaba de sus piernas, creando un charco en la alfombra.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Impresionado, cogí a Jimena entre mis brazos. Fuera lo que fuese que hubiese soñado esa mujer, produjo en ella un pavor inexplicable.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¡No dejes que vuelva!― fue todo lo que conseguí entender de sus palabras antes que se&nbsp; desmayara.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">De no haberla agarrado, se hubiese caído al suelo. Como un peso muerto&nbsp;&nbsp;la deposité sobre mis sabanas. Tratando de auxiliarla, busqué un camisón seco que ponerle. Mi atracción había desaparecido y sólo la urgencia motivó que la desnudase para cambiarla. En sus pechos descubrí&nbsp; marcas de mordiscos que podía jurar ante un juez una hora antes no estaban. Era como si hubiese sido atacada por un salvaje. Cogiendo una esponja mojada, fui limpiando sus heridas mientras ponía en orden mis ideas.&nbsp; Las señales de dientes eran claras, era imposible que ella se las hubiese podido haber auto infligido. Desconocía su origen, quizás Jimena estuviera somatizando sus traumas y que estos solo fueran una forma física de sus dolencias psicológicas, pero nadie me podía negar su existencia:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">¡Los mordiscos estaban allí!</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Mientras tanto, mi amiga se mantenía&nbsp; en un duermevela, interrumpido frecuentemente por gemidos de angustia que no la llegaban a despertar pero que tampoco permitían que profundizara en el sueño. Aprovechando un momento de quietud en el que parecía que se había dormido, fui en búsqueda de Paula.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Hasta esa noche nunca había entrado en su cuarto, por lo que dudo si fue mayor su sorpresa por encontrarme&nbsp; allí en su puerta o la mía al verla rezando ante un pequeño altar casero realizado a base de imágenes de santos.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¡Ven!&nbsp; ¡Te necesito! ― fue todo lo que alcancé a decirle mientras tiraba de ella.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">No hallé asombro en sus ojos mientras le explicaba lo sucedido,&nbsp;&nbsp;sino la confirmación de sus peores temores. Al llegar a la habitación, como un médico examinando a una paciente&nbsp; revisó las marcas de mordiscos y pidiéndome ayuda para darle la vuelta, descubrió que también las tenía en espalda y glúteos. Cuando hubo acabado, salió de la habitación, volviendo instantes después con una vela blanca.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― ¿Qué haces?― pregunté alarmado.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Haciendo caso omiso a mis palabras, se arrodilló frente a la muchacha y mientras rezaba en un idioma extraño para mí, encendió la llama. Sólo cuando la luz de la vela ya iluminaba la estancia, se giró para contestarme:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Tranquilizarla― respondió extrañada de que no supiese interpretar sus actos.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Volví mi cabeza para observarla. Jimena se había hundido en un sueño sosegado. En su cara había desaparecido la rigidez y con gesto sereno, dormía como una niña. Lo sorprendente fue cuando abriendo su escote, Paula me mostró que no quedaba rastro de las señales que tanto me habían asustado. No podía ser real, ¡La piel de sus pechos volvía a tener un aspecto sedoso! ¡Nada quedaba del maltrato que habían padecido!</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Parece cosa de magia― murmuré sin atreverme a alzar la voz.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Es magia, blanca pero magia― contestó señalándome el pasillo para que saliera de la habitación.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Fui tras ella. Siguiendo sus pasos, pude ver como entraba en el cuarto de invitados olfateando el aire en búsqueda de no tengo ni idea qué vestigio o resto. Deshizo la cama, estudiando las sabanas. Entró en el baño, encendió la luz, escudriñándolo todo. Sin Hacer ruido, cogió una escoba y barrió concienzudamente todas las estancias. Parado en la puerta, sin adivinar la razón de&nbsp; sus acciones, comprendí que de alguna forma estaba tratando de averiguar que le había pasado a la mujer y que no me iba a quedar más remedio que convertirme en un mero espectador de lo que de ahora en adelante pasara en mi casa.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Acto seguido, me preguntó dónde me la había encontrado.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Ahí, en el centro del pasillo― expliqué.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Fue al lugar exacto&nbsp;&nbsp;donde le había señalado y mojando sus dedos en el charco todavía caliente, se los llevó a la boca. De no haber sido por lo aterrorizado que estaba, no hubiera podido resistir la repugnancia de verla saboreando los orines. Ya nada me escandalizaba por lo que no me pareció raro que me pidiera que me sentara con ella en el suelo y que le explicara con pelos y señales todo lo que había ocurrido.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Tomando aire, empecé con mi relato sin atreverme a ocultarle nada. Le conté con gran vergüenza que, mientras estaba&nbsp;&nbsp;haciendo ejercicio, había entrado Jimena en mi cuarto y que su sola presencia me había excitado hasta lo indecible. Incapaz de mirarla a la cara, le reconocí que no estaba seguro de cómo había conseguido refrenar mis impulsos, que todo mi ser me pedía desnudarla y sin tomar en cuenta su estado, hacer uso de su cuerpo.&nbsp; Paula se mantuvo callada, escuchando sin interrumpirme. Su rostro reflejaba no solo concentración sino un claro conocimiento de lo que le estaba contando. Al terminar mi relato,&nbsp;&nbsp;me hizo repetir la frase que había llegado a entender de sus balbuceos. Cuando llegué al final de mi exposición, ella se quedó pensando un momento antes de contestar:</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">― Señor, no me pida que le explique ahora lo que ha ocurrido, debemos descansar para que&nbsp; mañana tengamos fuerzas pero mientras tanto póngase esto― me ordenó a la vez que se quitaba&nbsp; su medalla.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">La recogí de sus manos sin protestar. Podía ser una locura pero, en cuanto la toqué, me sentí seguro y haciéndole caso&nbsp; me la puse, no sin antes jurarle&nbsp; que por ningún motivo me la iba a quitar. Dio la impresión que había quedado satisfecha con mi respuesta. Susurrándome al oído, me pidió que me fuera a la cama de inmediato y canturreando una triste melodía por el pasillo, me dejó solo.</span></span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Como Jimena estaba durmiendo en la única cama del cuarto, no me pareció apropiado el acostarme a su lado, tenía demasiado reciente mi reacción y temí que si compartía su lecho, ésta se volviera a repetir y no pudiese hacer nada por pararla. Cogiendo mi almohada y una manta, hice lo único que podía permitirme, tumbarme en el suelo a dormir.</span></span></div>
<div style="margin: 0px;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;">&nbsp;</span></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm; text-indent: 14.2pt;"></div>
<div style="margin: 0px;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: x-large;">&nbsp;</span></div>
<div style="margin: 0px;"></div>
</div>
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		<title>&#8220;Becaria y sumisa de un abogado maduro&#8221; LIBRO PARA DESCARGAR (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 May 2026 07:23:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Sinopsis: Julia, una joven estudiante de derecho, se entera que el más prestigioso bufete de abogados de Barcelona anda contratando becarios. Decidida a no perder esa oportunidad, se presenta en sus oficinas y gracias al escote que lucía, consigue que Albert Roser, el fundador de ese despacho, la contrate como su asistente. La muchacha es consciente de las miradas nada profesionales de ese maduro, pero eso no la hace cambiar de opinión porque en su interior se siente alagada y excitada. No en vano, desde niña, se ha visto atraída por los hombres entrados en años y con corbata. A [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-18352" src="http://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/BECARIA-SLIDER.png" alt="" width="8992" height="2400" srcset="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/BECARIA-SLIDER.png 8992w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/BECARIA-SLIDER-300x80.png 300w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/BECARIA-SLIDER-768x205.png 768w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/BECARIA-SLIDER-1024x273.png 1024w" sizes="(max-width: 8992px) 100vw, 8992px" />Sinopsis:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Julia, una joven estudiante de derecho, se entera que el más prestigioso bufete de abogados de Barcelona anda contratando becarios. Decidida a no perder esa oportunidad, se presenta en sus oficinas y gracias al escote que lucía, consigue que Albert Roser, el fundador de ese despacho, la contrate como su asistente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La muchacha es consciente de las miradas nada profesionales de ese maduro, pero eso no la hace cambiar de opinión porque en su interior se siente alagada y excitada. No en vano, desde niña, se ha visto atraída por los hombres entrados en años y con corbata.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">A partir de ahí,&nbsp; SE SUMERGE en una espiral de sexo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><em>MÁS DE 100 PÁGINAS DE ALTO CONTENIDO ERÓTICO</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><em><strong>Bájatelo pinchando en el banner o en el siguiente enlace:</strong></em></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><em><strong>Para que podías echarle un vistazo, os anexo EL&nbsp;&nbsp;PRIMER CAPÍTULO:</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">INTRODUCCIÓN.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El inicio de esta historia se desarrolla en el piso treinta y seis de la torre Agbar, el rascacielos más famoso de Barcelona, dentro de uno de los bufetes de abogados más importante de todo el estado. Josep Lluís Cañizares, uno de sus socios llevaba todo el día estudiando una denuncia contra uno de sus clientes y por mucho que intentaba encontrar una vía con la que este saliera inmune, le estaba resultando imposible. Por ello desesperado, decide ir a ver a su jefe. Como tantas veces al entrar en su despacho comprobó que enfrascado en sus propios asuntos y que por ello no le hacía caso:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Albert, el pleito de la farmacéutica no hay por dónde cogerlo. Son culpables y sería un milagro que no les condenaran.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Su superior, un hombre de cincuenta años y acostumbrado a lidiar con problemas, levantó su mirada y pidió que le explicara el porqué.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Josep era el más joven de los socios del despacho y sabía que su puesto seguía en el alero. Cualquier tropezón haría peligrar su carrera y por eso tomando asiento, detalló las evidencias con las que tendrían que lidiar en el juicio.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Después de diez minutos de explicación, el cincuentón se ajustó la corbata al cuello y de muy mal humor, soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Serán imbéciles, ¡cómo es posible que hayan sido tan ineptos de dejar pruebas de ese vertido!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La rotundidad de los indicios haría que el caso tuviera un desenlace previsible y funesto. Su colaborador tenía razón. ¡Era casi imposible que su cliente se librara de una multimillonaria multa!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ― ¿Qué hacemos? Se lo decimos y que intenten pactar un acuerdo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Albert Roser, tras meditar durante unos minutos, aclaró su voz y respondió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No es planteable por sus consecuencias legales. Además de la multa, todo el consejo terminaría en la cárcel. ¡Hay que buscar otra solución! ¡Esa compañía es nuestra mayor fuente de ingresos!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Fue entonces cuando medio en broma, su subalterno respondió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Como no compremos al fiscal, ¡estamos jodidos!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sus palabras lejos de caer en saco roto hacen vislumbrar una solución en su jefe y soltando una carcajada, respondió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Déjame pensar, seguro que ese idealista tiene un punto débil. En cuanto lo averigüe, ¡el fiscal es nuestro!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras eso ocurría, a ocho kilómetros de allí, Julia Bruguera, una joven estudiante de último curso, estaba jugando al tenis en el Real con una amiga. Para ella, ese selecto club era un lujo porque no se lo podía permitir al no tener trabajo ni visas de conseguirlo. Por eso cada vez que Alicia la invitaba, dejaba todo y la acompañaba.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No llevaban ni cinco minutos peloteando cuando sin darle importancia, la rubia comentó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Por cierto, mi padre me ha contado que en un bufete andan buscando una becaria para que trabaje con ellos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ― ¿Cuál? ― preguntó la morena francamente interesada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Si te digo la verdad no lo sé, pero espera que le pregunto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tras lo cual, cogiendo su móvil, llamó a su viejo. Julia esperó expectante mientras su amiga tomaba nota del nombre y de la dirección.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Se llama Roser y asociados, están en la Torre Agbar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al escuchar de boca de Alicia que el despacho que andaba buscando abogadas en prácticas era ese dijo a su amiga que se acababa de acordar que tenía una cita y poniéndose una camisa, se fue directamente a casa para cambiarse.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Ese puesto tiene que ser mío», sentenció y sin dejar de pensar en las oportunidades que ese puesto le brindaría para un futuro, tomó la Diagonal.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Veinte minutos después estaba aparcando frente a su casa en un barrio de Esplugas de Llobregat. Ya en su piso, sacó de su armario el único traje de chaqueta que tenía al saber que la vestimenta era importante en todas las entrevistas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Ese lugar debe estar lleno de ejecutivos con corbata», se dijo mientras involuntariamente se excitaba al pensar en todos esos expertos abogados con sus trajes.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mientras se retocaba frente al espejo, la morena advirtió que se le notaban los pezones a través de la tela y por un momento dudó si cambiarse, pero desechó esa idea al imaginarse a su entrevistador entusiasmado mirándola los pechos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Joder, estoy bruta», reconoció mientras salía rumbo a ese despacho.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El tráfico estaba imposible esa mañana y por eso no fue hasta una hora después cuando se vio frente al imponente edificio.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¡Quiero trabajar aquí!», pensó al entrar al Hall y comprobar que estaba repleto de ejecutivos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sabiendo que si se quedaba ahí observando a los miembros de esa tribu iba a volver su calentura, buscó un ascensor y tras marcar el piso donde iba, se plantó frente a la recepcionista. La mujer habituada a que aparecieran por ahí todo tipo de personas, la miró de arriba abajo y le preguntó que deseaba:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Vengo por el empleo de becaria.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Educadamente, sonrió y le respondió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Señorita, siento decirle que ya no está disponible.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El suelo se desmoronó bajo sus pies al ver sus esperanzas hundidas. Durante unos segundos estuvo a punto de llorar, pero sacando fuerzas de su interior, rogó a la cuarentona que al menos la recibiera alguien de recursos humanos para poder darle su “ridiculum vitae”.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Por fortuna, justo en ese momento pasaba uno de los miembros del bufete que habiendo oído la conversación se paró y preguntó que pasaba:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Una amiga me dijo esta mañana que tenían un puesto en prácticas, pero por lo visto llego tarde.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El socio le echó una mirada rápida y tras admirar la belleza de sus piernas y el sugerente escote que lucía, le pidió que pasara a su despacho.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ― ¿Disculpe? ― preguntó la muchacha sin entender a que venía esa invitación.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ― ¿No has venido por un trabajo? ― respondió― El de becaria está ocupado, pero no el de una asistente que me ayude con todo el papeleo ― y tomando acomodo en su sillón, hizo que la morena se sentara frente a él.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mientras Julia no se podía creer su suerte, Albert Roser cogió el curriculum y lo empezó a leer sin dejar de echar con disimulo una ojeada a la cintura de avispa de la cría:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Veo que tienes poca experiencia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La morena se sintió desfallecer, pero como necesitaba el trabajo contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Realmente no tengo ninguna, pero ganas no me faltan y sé que podría compatibilizar el puesto que me ofrece con el máster que estoy terminando…― nada más decirlo se dio cuenta que había metido la pata y consciente de las miradas de ese maduro cambió su postura con un cruce de piernas para que ese tipo pudiera admirar la tersura de sus pantorrillas mientras rectificaba diciendo: ―…no tengo problema de horario y estoy dispuesta a trabajar duro todas las horas que hagan falta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Albert embelesado por las piernas que tan claramente esa muchacha exhibía respondió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No pagamos mucho y exigimos plena dedicación.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No hay problema― replicó la joven mientras con descaro separaba sus rodillas en un intento de convencer a su entrevistador regalando la visión de gran parte de sus muslos ―mis padres me pagan el piso y gasto poco.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aunque realmente no la necesitaba el cincuentón decidió que si bien esa preciosidad puede que no sirviera como abogada al menos decoraría la oficina con su belleza y si como parecía encima se mostraba tan dispuesta, pudiera ser que al final sacara en claro un par de revolcones en la cama.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Por eso sin pensar en las consecuencias, respondió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Mañana te quiero aquí a las ocho.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sorprendida por lo fácil que le había resultado el conseguir el puesto, Julia le dedicó una seductora sonrisa y tras despedirse de su nuevo jefe, moviendo su trasero salió del despacho.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al despedirla, Roser se quedó mirando esas dos nalgas bien paradas y duras producto de gimnasio y mientras intentaba concentrarse en los papeles, no pudo dejar de pensar en cómo sería la cría como amante:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ― ¡Está buena la condenada!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ya sin testigos, cogió el teléfono e hizo una serie de llamadas preguntando por el fiscal, pero no fue hasta la séptima cuando un amigo le insinuó que ese tipo estaba secretamente enamorado de la secretaria de un magistrado del Tribunal Superior de Justicia. Esa confidencia dicha de pasada despertó sus alertas y queriendo saber más del asunto, preguntó quién era esa mujer:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Marián Antúnez. ¬</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al escuchar el nombre le vino a la mente la espléndida figura de esa pelirroja. Durante años cada vez que la había ido a ver a su jefe, había babeado al observar el estupendo culo de su ayudante. Las malas lenguas decían que era corrupta pero como nunca había tenido ningún motivo para comprobarlo, no tenía constancia de si era cierto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Tengo que hablar con ella», se dijo y tomando el toro por los cuernos, llamó al tribunal en el que trabajaba y directamente la invitó a comer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La mujer acostumbrada a todo tipo de enjuagues comprendió que ese abogado quería proponerle algo y por eso en vez de aceptar una comida prefirió que fuera una cena. Su interlocutor aceptó de inmediato y quedaron para esa misma noche.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al colgar, Albert sonrió satisfecho porque estaba seguro de que un buen fajo de billetes haría que ese bombón obligara a su enamorado a plegarse a los intereses de la farmacéutica….</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">CAPÍTULO 1</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Con un sentimiento ambiguo Julia llegó a su apartamento. Por una parte, estaba contenta e ilusionada por haber conseguido un trabajo, pero por otra se sentía sucia por el modo en que lo había conseguido. Sabía que su futuro jefe no se había decantado por ella gracias a sus notas y que el verdadero motivo por el que le había ofrecido el puesto era por el exhibicionismo que demostró mientras la entrevistaba.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «No me quedaba más remedio», se disculpó a sí misma por usar ese tipo de armas, «pero una vez allí podré convencerle de que no soy solo una cara bonita».</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al recordar cómo se le había insinuado y la mirada de ese maduro recorriendo sus muslos mientras trataba de disimular conversando con ella, avivó el ardor que sentía entre las piernas desde entonces.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Joder, ¡cómo ando!» se lamentó reconociendo de esa manera la calentura que experimentó al sentir los ojos de ese cincuentón fijos entre sus patas. Y no era para menos porque sabía que era algo que no podía controlar. Cuando sentía que un hombre la devoraba con la mirada, sus hormonas entraban en ebullición e invariablemente su coño se mojaba.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Necesito una ducha», se dijo al sentir que nuevamente entre sus piernas crecía su turbación.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> En un intento por sofocar ese incendio, se quitó el traje que llevaba y ya desnuda, abrió el grifo para que se templara mientras en el espejo comprobaba que, a pesar de sus esfuerzos, llevaba los pezones erizados.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Tengo que aprender a controlarme», pensó molesta al meterse en la ducha y tener que aceptar mientras el agua caía por sus pechos que no podía dejar de pensar en ese tipo que sin ser un don Juan la había puesto tan caliente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Reteniendo las ganas de tocarse, se lavó el pelo tratando de hacer memoria de la primera vez que se sintió atraída por alguien como él.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Fue en clase de filosofía del derecho mientras don Arturo nos explicaba que el monopolio de la violencia era una de las características de los estados modernos», concluyó mientras rememora que estaba embobada oyéndole cuando de pronto empezó a sentir por ese enclenque una brutal atracción que la dejó paralizada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Joder, ¡cómo me puse!», sonriendo recordó su sorpresa al sentir que le faltaba la respiración mientras el catedrático explicaba a sus alumnos los enunciados de Max Weber y como entre sus piernas comenzó a sentir una desazón tan enorme que solo pudo calmarla en el baño y tras dos pajas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esperando que la mascarilla hiciera su efecto, cogió la esponja y echándole jabón, comenzó a frotar su cuerpo mientras a su mente le venía la conversación que había tenido con un amigo que estudiaba psicología. El cual, tras explicarle su problema, sentando cátedra sentenció que sufría una variante rara del síndrome de Stendhal por la que, en vez de verse afectada por la belleza artística, ella se veía obnubilada por los discursos inteligentes.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El olor a vainilla que desprendía su gel favorito no colaboró en tranquilizarla y con una excitación renovada, se dio cuenta que involuntariamente estaba pellizcándose los pezones en vez de enjabonarlos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Buff― exclamó en la soledad de la ducha al no poder controlar sus dedos que traicionándola estaban presionando duramente las negras areolas que decoraban sus pechos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Incapaz de contenerse, tiró de su pezón derecho mientras dejaba caer su mano entre sus piernas. Mirándose en el espejo semi empañado, vio cómo dos de sus yemas separaban los pliegues de su coño y buscaban entre ellos, el pequeño montículo que formaba su clítoris erecto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La imagen la terminó de alterar y subiendo una pierna al borde de la bañera, concentró sus caricias en ese lugar sabiendo que una vez lanzada no podría parar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¡Dios!», gimió descompuesta al sentir como sus dedos se ponían a torturar el hinchado botón con una velocidad creciente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Temiendo llegar antes de tiempo, salió de la ducha, se puso el albornoz y casi si secarse se tumbó en la cama donde le esperaba su amante más fiel.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ― ¿Qué haría sin ti? ― preguntó al enorme vibrador de su mesilla.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tomándolo entre sus manos, lo acercó hasta su boca y sacando su lengua empezó a recorrer las abultadas venas con las que el fabricante de ese pene de plástico imitaba las de un pene real.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Te quiero mucho, mi amor― le dijo viendo que ya estaba lo suficientemente lubricado con su saliva para que al terminar no tuviese su coño escocido.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Separando sus piernas, jugueteó con esa polla sobre su clítoris mientras se preguntaba si su jefe tendría algo parecido. Soñando que era así, cerró sus ojos y se puso a imaginar que al día siguiente era el glande de ese maduro el que en ese momento estaba presionando por entrar dentro de ella.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ― Jefe, soy suya― gritó en voz alta al irse incrustando lentamente esa larga y gruesa imitación en su interior.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La lentitud con la que lo hizo le permitió notar como los labios de su vulva se veían forzados por el consolador y como tantas veces, esperó a tenerlo embutido para encenderlo y sentir así la dulce vibración tomando posesión de ella como su feudo. En su mente no era ella la que daba vida al enorme trabuco, sino que era el ejecutivo el que lo hacía moviendo sus caderas de adelante para atrás.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No pudo más que incrementar la velocidad con la que se empalaba al escuchar desde su sexo el chapoteo que su querido amante producía cada vez que lo hundía entre sus piernas y con un primer gemido, dejó claras sus intenciones de llegar hasta el final.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Llevo meses sin sentirme tan perra», pensó para sí al imaginarse que su futuro jefe se apoderaba de sus pechos y mientras se regalaba un buen pellizco, lamentó haber dejado en el cajón las pinzas con las que en ocasiones especiales castigaba sus pezones.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Estoy en celo― murmuró al sentir que su cuerpo temblaba saturado de hormonas y mordiéndose los labios, incrementó el ritmo con el que su amado acuchillaba su interior.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Joder, ¡qué gusto! ― sollozó con los ojos cerrados al imaginar al maduro derramando su simiente por su vagina y con esa imagen en el cerebro se corrió…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">CAPÍTULO 2</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras dejaba su flamante Bentley en manos del aparcacoches, Albert Roser dudó al ver la suntuosidad del edificio modernista donde desde hacía un par de décadas estaba ese restaurant, si no se había equivocado al elegir el Windsor para esa cita. Porque no en vano además de saber que al menos tendría que desprenderse de un par de cientos de euros, el ambiente romántico de su terraza podía ser malinterpretado por esa mujer y creyera que sus intenciones eran otras.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Pero tras sentarse en una mesa al borde de la Carrer de Còrsega, decidió que, si llegaba el caso, haría el esfuerzo de acostarse con ese monumento de rizada melena roja:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Lo que sea por el bien de mi cliente», hipócritamente resolvió pidiendo a Jordi León, el sommelier, que le aconsejara un vino.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ― ¿Ha probado lo último de Molí Dels Capellans? Su Trepat del 2014 es excepcional.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No y viniendo de usted, ese caldo debe ser algo digno de probar― estaba diciendo cuando su acompañante hizo su aparición a través de la puerta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La recordaba atractiva pero esa noche la señorita Antúnez le pareció una diosa. Enfundada en un vestido de encaje casi trasparente y adornada con joyas que harían palidecer a más de una, era impresionante. Y como buen observador, el delicado tejido completamente entallado a su cintura realzaba su atractivo dotándolo de un aspecto seductor que no le pasó inadvertido.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Joder, ¡qué buena está!», murmuró mientras se levantaba a saludarla, «no me extraña que ese cretino esté colado. ¡Es preciosa!».</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La pelirroja consciente de efecto que producía en el abogado y que los ojos de su cita no podían dejar de auscultar cada centímetro de su cuerpo, sonrió y con una sensualidad estudiada, se acercó y lo besó en la mejilla mientras le agradecía la invitación.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Las gracias te las debería dar yo… no todos los días tengo el lujo de cenar con una belleza.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Bajando la mirada como si realmente se sintiera avergonzada, respondió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Exagera, aunque siempre es agradable escuchar un piropo de alguien como tú.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aunque por sus palabras nada podía hacer suponer lo zorra que era, Albert supo que esa la mujer descaradamente se estaba exhibiendo ante él. No era solo que llevase un escote exagerado, era ella misma y como se comportaba. Por ejemplo, al colocarse la servilleta sobre las piernas, se agachó de manera que le regaló un magnifico ángulo desde el que contemplar su pecho en todo su esplendor.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Era como si disfrutara, sintiéndose admirada. En su actitud creyó incluso descubrir que ella misma se estaba excitando al reparar que bajo su pantalón crecía un apetito sin control.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Tengo que tener cuidado con esta arpía», Albert se repitió para que no se le olvidara el motivo por el que estaba ahí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Del otro lado de la mesa, Marián estaba dudando que le gustaba más, si la magnífica merluza de pincho con asado de alcachofas que estaba sobre su plato o la cara de merluzo con la que ese alto ejecutivo la devoraba con los ojos y como no lo tenía claro, decidió preguntar por la razón de esa cena.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El cincuentón no se esperaba ese cambio de tema y más cortado de lo que le gustaría estar, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ― ¿Extraoficialmente?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Por supuesto― con tono dulce respondió mientras anudaba uno de sus dedos en su melena.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Suponga que tengo un cliente al que un joven fiscal está metiendo en problemas y me entero casualmente de que ese idealista está secretamente enamorado de una mujer tan atractiva como ambiciosa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esa descripción no molestó a la pelirroja, la cual tampoco necesitó que le dijera el nombre de ese admirador para saber que estaba hablando de Pedro y mirando a los ojos a su interlocutor, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Hipotéticamente hablando, si esa dama estuviera dispuesta a ayudar a su cliente, ¿qué tendría que hacer? Y ¿qué recibiría a cambio?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La franqueza con la que directamente se ofrecía a colaborar a cambio de dinero le confirmó que no era la primera vez que esa belleza participaba en ese tipo de acuerdos y tal y como había hecho ella, el abogado midió sus palabras al contestar:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ― ¿Te he contado lo común que es que en un juzgado desaparezcan las pruebas? Conozco un caso en el que una caja llena de muestras de agua desapareció del despacho de un fiscal y cuando la parte defensora pidió un contraanálisis, se desestimó todo el expediente por la imposibilidad de contrastar los resultados del fiscal.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Habiendo lanzado el mensaje, Albert se puso a comer mientras su pareja hacía cálculos porque con solo esa información había averiguado de qué teman se trataba porque no en vano la última noche que había follado con Pedro, ese encanto no había parado de hablar de la multa que le iba a caer a una farmacéutica francesa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Una comisión lógica es del cinco por ciento y sobre veinte millones, estaríamos hablando de un kilo», pensó mientras producto de su avaricia los pezones se le ponían erectos bajo la tela.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Como buena negociadora, dejó transcurrir los minutos sabiendo que la espera empezaría a poner nerviosa a su contraparte y ya en el postre, tomando la mano de Albert entre las suyas, comentó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Sabes cariño, ayer estuve viendo en internet un apartamento en las Ramblas. Era precioso, luminoso y con unos ventanales enormes. Lo único malo era el precio, el dueño quería dos cientos mil de arras y otros ochocientos al firmar la escritura.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Me parece un poco caro― respondió el abogado intentando negociar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Entonces ante su sorpresa, la estupenda pelirroja le cogió la mano y poniéndola sobre sus piernas desnudas, con cara de putón desorejado, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Ya sabes el boom inmobiliario, lo único bueno es que en la oferta se incluía la cama y no te haces una idea de lo maravillosa y suave que es.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Lo supongo― contestó con su pene totalmente erecto al sentir la tersura del muslo que estaba acariciando y mientras intentaba calmar la comezón que tenía, llamó al camarero y le pidió una botella de cava con el que brindar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Haciéndose la tonta y mientras separaba las rodillas dando mayores facilidades a los dedos que recorrían su piel rumbo a su sexo, preguntó que celebraban.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ― ¿Necesitamos un motivo? Pues imaginemos que consigues el dinero― y levantando su copa, exclamó: ― ¡Por tu nueva casa!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Marián sonrió al oír ese brindis y cerrando el acuerdo con un beso en los labios, permitió que las yemas de ese cincuentón tomaran al asalto el fortín que escondía entre las piernas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Durante un minuto, la pelirroja disfrutó del modo en que Albert la masturbaba en público hasta que sintiendo que faltaba poco para que se corriera, decidió que era suficiente anticipo y retirando la mano del abogado, le dijo que esperaba noticias suyas tras lo cual y sin mirar atrás desapareció por la puerta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¡Será puta!» murmuró entre dientes el cincuentón mientras pedía una copa para dar tiempo a que el bulto de su pantalón no fuera tan evidente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Saboreando el whisky de malta comprendió que a pesar de ese abrupto final la noche había resultado un éxito porque podía asegurar a su cliente una sentencia favorable a sus intereses siempre y cuando se aviniera a pagar dos millones de euros.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Uno para mí y otro para esa zorra», se dijo mientras se imaginaba sodomizando a la pelirroja en un hotel. Lo malo fue que, al hacerlo, su calentura lejos de amainar se incrementó y pidiendo la cuenta, decidió que al salir iba a ir al burdel de siempre donde una putita conseguiría apaciguar su incendio.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Veinte minutos después, estaba entrando en el discreto chalé convertido en tugurio. La madame, Alba “la extremeña”, lo recibió con unos abrazos reservados solo para los grandes clientes y sin que tuviera que pedir, mandó a la camarera que le pusiera un Macallan.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Apenas había acomodado su trasero cuando las putas empezaron a desfilar frente a él. Albert, conocedor experimentado de ese ambiente, decidió esperar a que todas las mujeres hubiesen modelado para tomar una decisión. Por su presencia pasaron rubias, morenas y pelirrojas, españolas y extranjeras, jóvenes y maduras, pero por mucho que miraba, no conseguía que ninguna de esas bellezas le motivara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Hoy necesito algo especial», se dijo sabiendo que, si al final no elegía a ninguna, vendría la dueña del lupanar a ofrecerle su ayuda.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Como había previsto, “la extremeña” al ver que no estaba satisfecho con el ganado, se acercó y como una enóloga aconsejando a un cliente sobre un cava, le preguntó qué era lo que esa noche necesitaba.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El abogado le confesó la calentura que llevaba y el motivo de esta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Necesita desahogarse― sentenció la madame y sin cortarse un pelo, preguntó: ¿le apetece un culo al que castigar? La chica en sí no es gran cosa, me la ha mandado un amigo para que le ponga tetas y la enseñe.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ― ¿Es plana?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Como una tabla y aunque apenas la he probado, puedo decirle que es una perra con mucho futuro. Según su dueño, ¡acepta de todo!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Tráela para ver si es lo que ando buscando.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No se va a arrepentir― respondió la extremeña, dejándole con un par de exuberantes putas para que le hicieran compañía mientras tanto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> A los cinco minutos, la madame apareció por la puerta con una castaña de pelo largo que en un principio le repelió. Delgada, sin culo ni tetas parecía un espantapájaros.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Estaba a punto de rechazar la sugerencia cuando se percató que, con esas gafas rojas, la aprendiz le recordaba a una jueza con la que había tenido varios fracasos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Parecen gemelas», dijo para sí mientras volvía a florecer en él el odio que sentía por la magistrada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mientras tanto, la puta permanecía de pie sin ser capaz de siquiera levantar la mirada. La vergüenza que demostraba enfadó a la dueña del lupanar. Sin importarle la presencia del cliente y a modo de reprimenda, descargó sobre su culo un sonoro y doloroso azote.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Sonríe, puta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La novata sin nombre intentó sonreír, pero lo único que consiguió fue que en su cara se formara una extraña mueca. Ese gesto debería haber ahuyentado a cualquier interesado. Pero ese no fue así en el caso del cincuentón porque su pene reaccionó como un resorte al ver que, tras el castigo, los negros pezones de la fea aquella lucían totalmente erizados.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Me la quedo― sonriendo informó a la dueña― pero necesitaría una habitación discreta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Por eso no se preocupe, tenemos una insonorizada― y dirigiéndose a la castaña, le ordenó que llevara al cliente a la numero seis.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Una zorra con experiencia se hubiese colgado del hombre que había pagado por ella, pero demostrando nuevamente que era una novata, se adelantó permitiendo que el abogado examinara su exiguo culo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Apenas tiene donde agarrar, mejor», relamiéndose reconoció porque su víctima así sufriría más.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ya en el cuarto que le habían asignado, fue realmente la primera vez que se puso a examinar la mercancía y tras una decepción inicial al observar el bosque frondoso que tenía por coño, vio el cielo al separarle las nalgas y descubrir un rosado e incólume agujero.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Esto no me lo esperaba», reconoció mientras introducía bruscamente una de sus yemas en el interior de ese ojete.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El grito de la novata confirmó sus sospechas y sin retirar su dedo, le soltó un primer mandoble con el ánimo de relajar a la castaña y que no estuviera tan tensa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La actitud sumisa del monigote aquél lo envalentonó y añadiendo una segunda yema, siguió jugando con él mientras la muchacha se dejaba hacer consciente de no poder negarse.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Ábrete de piernas― totalmente excitado el cincuentón exigió.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Las rodillas de la mujer se separaron para permitir las maniobras del cliente, el cual usando su otra mano bruscamente le introdujo dos dedos en su sexo y de esa forma descubrió que la que creía una mojigata, estaba disfrutando al comprobar que su cueva estaba empapada con el flujo que manaba de su interior.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El pene de Albert ya le pedía acción y por ello dándola la vuelta, le exigió una mamada. En silencio, la castaña se arrodilló y abriendo la bragueta, liberó la extensión del abogado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Este satisfecho se sentó en el sofá y abriendo las piernas, la ordenó que se acercara. La muchacha con lágrimas en los ojos y de rodillas, se acercó a él con la mirada resplandeciente. El cincuentón supo de esa forma que iba a ser una buena mamada aún antes de sentir como la boca de la fulana engullía su pene.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tal como vaticinó, era una verdadera experta. Su lengua se entretuvo un instante divirtiéndose con el orificio del glande, antes de lanzarse como una posesa a chupar y morder su capullo, mientras las manos acariciaban los testículos del cliente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La reacción de este no se hizo esperar y alzándola de los brazos la sentó sobre sus piernas, ordenando a la castaña que fuera ella quien se empalara. La oculta cueva entre tanto pelo le recibió fácilmente demostrando que la novata estaba totalmente lubricada por la excitación que sentía en su interior.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Como no sabía ni quería saber su nombre, llamándola puta, le ordenó que se moviera. El insulto provocó que esa apocada e insípida mujer se volviera loca y para sorpresa de Albert, le rogara que siguiera humillándola mientras sus caderas se movían rítmicamente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¡Joder con la fulana!», pensó el abogado a sentir que la castaña había convertido los músculos de su chocho en una extractora de esperma que lo estaba ordeñando.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ya sobrecalentado, desgarró el picardías que llevaba puesto, dejando al descubierto unos pechos que daban pena, pero cuyos pezones le miraban inhiestos deseando ser mordidos. Cruelmente tomó posesión de ellos con los dientes hasta hacerla daño mientras que con un azote la obligaba a acelerar sus movimientos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Gallo desplumado, ¡muévete o tendré que obligarte! ― le dijo al oído.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Demostrando lo mucho que le ponía la humillación, su sexo era todo líquido cuando, con la respiración entrecortada por el placer, obedeció moviendo sus caderas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Así me gustan las putas, calladas y obedientes― le susurró mientras con los dedos pellizcaba cruelmente sus pezones.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Satisfecho por la ausencia de respuesta, premió a la fulana con una tanda de azotes en el trasero mientras ella no dejaba de gritar de dolor y excitación.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Hasta entonces todo discurría según Albert deseaba, pero cuando la informó que la iba romper el culo, la castaña intentó huir de la habitación y eso le enervó todavía más.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con lujo de violencia la agarró y la lanzó en la cama. La novata completamente aterrorizada no pudo evitar que su cliente cogiera su corbata y con ella atara sus muñecas mientras fuera de sí le gritaba:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Te voy a enseñar quien manda.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La ira reflejada en los ojos de ese cincuentón provocó que histérica se riera y eso empeoró las cosas porque llevándola hasta el cabecero, este la inmovilizó anudando un extremo de esa prenda a una de sus barras.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Albert ya no era Albert sino un ser sediento de sangre porque para él esa mujer aglutinaba a todas las que en algún momento lo habían despreciado o causado algún mal.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Por ello sin preparar su trasero, le separó las nalgas, apuntó con su escote y de un solo embiste, la empaló brutalmente. Los chillidos de dolor que surgieron de la garganta de su acompañante le sonaron a música celestial y azuzado por esa seductora melodía, no paró de insultarla y de azotarla con la mano abierta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Su víctima creyó que iba a morir en manos de ese ejecutivo y sabiendo que si quejaba iba a encabronar a ese maldito, con lágrimas en los ojos, tuvo que soportar que continuara esa locura. Para entonces el abogado la había empezado a cabalgar agarrado de sus pechos y aunque sabía la barbaridad que estaba haciendo, lejos de calmarlo, eso lo estimulaba.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Es más, al sentir que un brutal orgasmo se aproximaba, incrementó la velocidad de su ataque hasta inundando todo su intestino, eyaculó dentro de ella. Sus gemidos de placer y los gritos de dolor del mamarracho se unieron en una sinfonía perfecta que al final consiguió apaciguar a la bestia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Por eso al sacar su miembro cubierto de sangre y mierda, se sintió satisfecho y dejando el dinero sobre la mesilla se fue mientras la puta lloraba, rota por la mitad, sobre la cama.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ya en su coche, recordó descojonado que además de no saber su nombre, tampoco la había oído hablar:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―A esto se le llama una noche perfecta. ¡Una zorra callada y obediente!</span></p>
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		<title>&#8220;COMO DESCUBRÍ MI NATURALEZA DOMINANTE&#8221; (POR GOLFO) LIBRO PARA DESCARGAR</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Apr 2026 14:33:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[&#160; Sinopsis: Una universitaria se va a vivir a casa de su tía enferma, cuando muere tiene que hacerse cuidado de un bebé sin saber que terminará entre las sábanas del viudo. Junto con él descubrirá su verdadera naturaleza. Mientras con su amado es todo dulzura, con las mujeres se comportará como una estricta dominante ALTO CONTENIDO ERÓTICO Bájatelo pinchando en el banner o en el siguiente enlace: http://www.amazon.es/gp/product/B01882R4LO Para que podías echarle un vistazo, os anexo los dos primeros capítulos: Capítulo 1. Mi nombre es Elena y soy una estudiante de medicina de veintidós años. Mi vida sería como [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">&nbsp;<a href="https://www.amazon.es/dp/B01882R4LO"><img decoding="async" class="alignnone wp-image-19866 size-full" src="http://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/05/portada-dominante-2-1.png" alt="" width="1549" height="722" srcset="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/05/portada-dominante-2-1.png 1549w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/05/portada-dominante-2-1-300x140.png 300w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/05/portada-dominante-2-1-768x358.png 768w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/05/portada-dominante-2-1-1024x477.png 1024w" sizes="(max-width: 1549px) 100vw, 1549px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Sinopsis:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una universitaria se va a vivir a casa de su tía enferma, cuando muere tiene que hacerse cuidado de un bebé sin saber que terminará entre las sábanas del viudo. Junto con él descubrirá su verdadera naturaleza. Mientras con su amado es todo dulzura, con las mujeres se comportará como una estricta dominante</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">ALTO CONTENIDO ERÓTICO</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Bájatelo pinchando en el banner o en el siguiente enlace:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="http://www.amazon.es/gp/product/B01882R4LO">http://www.amazon.es/gp/product/B01882R4LO</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Para que podías echarle un vistazo, os anexo los dos primeros capítulos:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Capítulo 1.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi nombre es Elena y soy una estudiante de medicina de veintidós años. Mi vida sería como la de cualquier otra si no llega a ser porque actualmente caliento las sábanas de mi tío. Muchos se podrán ver sorprendidos e incluso escandalizados pero soy feliz amando y deseando a ese hombre.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Si quiero explicaros como llegué a acostarme con el tío Manuel, tengo que retroceder cuatro años cuando llegué a Madrid a estudiar. Habiendo acabado el colegio en mi Valladolid natal, mis padres decidieron que cursara medicina en la Autónoma de Madrid y por eso me vi viviendo en la capital. Aunque iba a residir en un colegio mayor, mi madre me encomendó a su hermana pequeña que vivía también ahí. La tía Susana me tomó bajo su amparo y de esa forma, empecé a frecuentar su casa. Allí fue donde conocí a su marido, un moreno de muy buen ver que además de estar bueno, era uno de los directivos más jóvenes de un gran banco.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Desde un primer momento, comprendí que eran un matrimonio ideal. Guapos y ricos, estaban enamorados uno del otro. Su esposo estaba dedicado en cuerpo y alma a satisfacer a la tía. Nada era poco para ella, mi tío la consentía y mimaba de tal forma que empecé sin darme cuenta a envidiar su relación. Muchas veces desee que llegado el momento, encontrara yo también una pareja que me quisiera con locura.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para colmo, mi tía Susana era un bellezón por lo que siempre me sentí apocada en su presencia. Dulce y buena, esa mujer me trató con un cariño tal que jamás se me ocurrió que algún día la sustituiría en su cama. Aunque apreciaba en su justa medida a su marido y sabía que destilaba virilidad por todos sus poros, nunca llegué a verlo como era un hombre, siempre lo consideré materia prohibida. Por eso me alegré cuando me enteré de que se había quedado embarazada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esa pareja llevaba buscando muchos años el tener hijos y siendo profundamente conservadora, Susana vio en el fruto que crecía en su vientre un regalo de Dios. Por eso cuando en una revisión rutinaria le descubrieron que padecía cáncer, se negó en rotundo a tratárselo porque eso pondría en peligro la viabilidad del feto. Inútilmente la intenté convencer de que ya tendría otras oportunidades de ser madre pero mis palabras cargadas de razón cayeron en saco roto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lo único de lo que pude convencerla fue de que me dejara cuidarla en su casa. Al principio se negó también pero con la ayuda de mi tío, al final dio su brazo a torcer. Por esa desgraciada circunstancia me fui a vivir a ese chalet del Viso y eso cambió mi vida. Nunca he vuelto a dejar esas paredes y os confieso que espero nunca tenerlo que hacer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La tía estaba de cinco meses cuando se enteró y viéndola parecía imposible que estuviera tan mal y que el cáncer le estuviera corroyendo por dentro. Sus pechos que ya eran grandes, se pusieron enormes al entrar en estado y su cara nunca reflejó la enfermedad de forma clara su enfermedad. Al llegar a su casa, me acogió como si fuera su propia hermana y me dio el cuarto de invitados que estaba junto al suyo. Debido a que mi pared pegaba con la suya, fui testigo de las noches de dolor que pasó esa pareja y de cómo Manuel lloraba en silencio la agonía de la que era su vida.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Gracias a mis estudios, casi a diario le tenía que explicar cómo iba evolucionando el cáncer de su amada y aunque las noticias eran cada vez peores, nunca se mostró desánimo y cuanto peor pintaba la cosa, con más cariño cuidaba a su amor. Fue entonces cuando poco a poco me enamoré de ese buen hombre. Aunque fuera mi tío y me llevara quince años, no pude dejar de valorar su dedicación y sin darme cuenta, su presencia se hizo parte esencial en mi vida.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A los ochos meses de embarazo, el cáncer se le había extendido a los pulmones y por eso su médico insistió en adelantar el parto. Todavía recuerdo esa tarde. Mi tía me llamó a su cuarto y con gran entereza, me pidió que le dijera la verdad:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Si lo adelantamos, ¿Mi hijo correrá peligro?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―No― contesté sin mentir – ya tiene buen peso y es más dañino para él seguir dentro de tu útero por si todo falla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Indirectamente, le estaba diciendo que su hígado no podía dar más de sí y que en cualquier momento podría colapsar, matando no solo a ella sino a su retoño. Mi franqueza la convenció y cogiéndome de la mano, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Elena. Quiero que me prometas algo….</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Por supuesto, tía― respondí sin saber que quería.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―….si muero, quiero que te ocupes de criar a mi hijo. ¡Debes ser su madre!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aunque estaba escandalizada por el verdadero significado de sus palabras, no pude contrariarla y se lo prometí. “La pobre debe de estar delirando”, me dije mientras le prestaba ese extraño juramento porque no en vano el niño tendría un padre. Un gemido de dolor me hizo olvidar el asunto y llamando al médico pedí su ayuda. El médico al ver que había empeorado su estado, decidió no esperar más y llamando a una ambulancia, se la llevó al hospital.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> De esa forma, tuve que ser yo quien le diera la noticia a su marido:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Tío, tienes que venir. Estamos en el hospital San Carlos. Van a provocar el parto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ni que decir tiene que dejó todo y acudió lo más rápido que pudo a esa clínica. Cuando llegó, su mujer estaba en quirófano y por eso fui testigo de su derrumbe. Completamente deshecho, se hundió en un sillón y sin hacer aspavientos, se puso a llorar como un crio. Al cabo de una hora, uno de los que la trataban nos vino avisar de que el niño había nacido bien y que se tendría que pasar unos días en la incubadora.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Acababa de darnos la buena noticia, cuando mi tío preguntó por su mujer. El medico puso cara de circunstancias y con voz pausada, contestó que la estaban tratando de extirpar el cáncer del hígado. Sus palabras tranquilizaron a Manuel pero no a mí, porque no me cupo ninguna duda de que esa operación solo serviría para alargarle la vida pero no para salvarla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La noticia del nacimiento de Manolito le alegró y confiado en la salvación de la madre me pidió que le acompañara a ver al crío en el nido. Os juro que viendo su alegría, no fui capaz de decirle la verdad y con el corazón encogido acudí con él a ver al bebé.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> En cuanto lo vi, me eché a llorar porque no en vano sabía que ya se le podía considerar huérfano:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> “¡Nunca iba a llegar a conocer a su madre!”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> En cambio su padre al verlo no pudo reprimir el orgullo y casi a voz en grito, empezó a alabar la fortaleza que mostraba ya en la cuna. Tampoco en esa ocasión me fue posible explicarle el motivo de mi llanto y secándome las lágrimas, sonreí diciendo que estaba de acuerdo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Como os podréis imaginar cuatro horas después apareció su médico y cogiendo del brazo al marido de la paciente, le explicó que se habían encontrado con que el cáncer se había extendido de forma tal que no había nada que hacer. Mi tío estaba tan destrozado que no pudo preguntar por la esperanza de vida de su mujer, por lo que tuve que ser yo quien lo hiciera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Dudo que tenga un mes― contestó el cirujano apesadumbrado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La noticia le cayó como un jarro de agua fría a su marido y hundiéndose en un doloroso silencio, se quedó callado el resto de la tarde. Os juro que se ya quería a ese hombre, el duelo del que fui testigo me hizo amarlo más. Nunca había visto y estoy segura que nunca veré a nadie que adore de esa forma a su mujer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La agonía de mi tía Susana iba a ser larga y por eso decidí exponerle a mi tío que durante el tiempo que me necesitara allí me tendría y que por el cuidado de su hijo, no se preocupara porque yo me ocuparía de él.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Gracias― contestó con la voz tomada― te lo agradezco. Voy a necesitar toda la ayuda posible.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras lo cual se encerró en el baño para que no le viera llorar. Esa noche, dormimos los dos en la habitación y a la mañana siguiente, una enfermera nos vino a avisar que Susana quería vernos. Al llegar a la UCI, Manuel volvió a demostrar un coraje digno de encomio porque el hombre que saludó a su mujer, era otro. Frente a ella, no hizo muestra del dolor que sentía e incluso bromeó con ella sobre el próximo verano.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su esposa, que no era tonta, se dio cuenta de la farsa de su marido pero no dijo nada. En un momento que me quedé con ella a solas, me preguntó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Cuánto me queda?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Muy poco― respondí con el corazón encogido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Fue entonces cuando cogiéndome de la mano me recordó mi promesa diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Cuida de nuestro hijo! ¡Haz que esté orgullosa de él!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin saber que decir, volví a reafirmar mi juramento tras lo cual mi tía sonrió diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Manuel sabrá hacerte muy feliz.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La rotundidad de su afirmación y el hecho que el aludido volviera a entrar en la habitación hizo imposible que la contrariara. Mi rechazo no era a la idea de compartir mi vida con ese hombre sino a que conociéndolo nunca nadie podría sustituirla en su corazón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">CAPÍTULO 2</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A los dos días, nos dieron al niño. Siendo sano no tenía ningún sentido que estuviera más tiempo en el hospital por lo que tuvimos que llevárnoslo a casa mientras su madre agonizaba en una habitación. Todavía recuerdo esa mañana, Manuel lo cogió en brazos y su cara reflejó la angustia que sentía. Compadeciéndome de él, se lo retiré y con todo el cariño que pude, dije:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Tío, déjamelo a mí. Tú ocúpate de Susana y no te preocupes, lo cuidaré como si fuera mío hasta que puedas hacerlo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Indirectamente, le estaba diciendo que yo lo cuidaría hasta que su madre hubiese muerto pero lejos de caer en lo inevitable, ese hombretón me contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Gracias, cuando salga Susana de esta, también sabrá compensarte.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No quise responderle que nunca saldría y despidiéndome de él, llevé al bebe hasta su casa. Durante el trayecto, pensé en el lio que me había metido pero mirando al bebe y verlo tan indefenso decidí que debía dejar ese tema para el futuro. Acostumbrada a los recién nacidos por las prácticas que había hecho en Pediatría neonatal, no tuve problemas en hacerme con todo lo indispensable para cuidarlo y por eso una hora después, ya cómodamente instalada en el salón, empecé a darle el biberón.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Eso que es tan normal y que toda madre sabe hacer, me resultó imposible porque el chaval no cogía la tetina y desesperada llamé a mi madre. Tal y como me esperaba mientras marcaba, se rió de mí llamándome novata y ante mi insistencia, me preguntó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Por qué no intentas dárselo con el pecho descubierto?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al preguntarle el por qué, soltó una carcajada diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Tonta, porque al oír tu corazón y sentir tu piel, se tranquilizará.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su respuesta me convenció y quitándome la camisa, puse su carita contra mi pecho. Ocurrió exactamente como había predicho, en cuanto Manolito sintió mi corazón, se asió como un loco del biberón y empezó a comer. Lo que no me había avisado mi madre, fue que al sentir yo su cara contra mi seno, me indujo a considerarlo ya mío y con una alegría que me invadió por completo, sonreí pensando en que no sería tan desagradable cumplir la promesa dada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una vez se había terminado las dos onzas y al ir a cambiarle ocurrió otra cosa que me dejó apabullada. Entretenida colocando el portabebé, no me percaté que había puesto su cabeza contra mi pecho y el enano al sentir uno de mis pezones contra su boca, instintivamente se puso a mamar. El placer físico que sentí fue inmenso (no un orgasmo no penséis mal). La sensación de notar sus labios succionando en busca de una leche inexistente fue tan tierna que de mis ojos brotaron unas lágrimas de dicha que me dejaron confundida.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No sé si obré mal pero lo cierto es que a partir de entonces después de cada toma, dejaba que el bebé se durmiera con mi pezón en su boca.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> “Es como darle un chupete”, me decía para convencerme de que no era raro pero lo cierto es que cuanto más mamaba ese crio de mis pechos, mi amor por él se incrementaba y empecé a verlo como hijo mío.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lo que no fue tan normal y lo reconozco fue que ya a partir del tercer día, me entraran verdaderas ganas de amamantarlo y obviando toda cordura, investigué si había algo que me provocara leche. No tardé en hallar que la Prolactina ayudaba y sin meditar las consecuencias, busqué estimular la producción de leche con ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mientras esto ocurría, mi tía agonizaba y Manuel vivía día y noche en el hospital solo viniendo a casa durante un par de horas para ver al chaval. Dueña absoluta de la casa, nadie fue consciente de que me empezaba a tomar esa medicina. A la semana justa de nacer, fue la primera vez que mi niño bebió la leche de mis pechos y al notarlo, me creí la mujer más feliz del mundo. No sé si fue la medicina, el estímulo de mis pezones o algo psicológico pero la verdad es que mis pechos no solo crecieron sino que se convirtieron en un par de tetas que rivalizaban con los de cualquier ama de cría.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi producción fue tal que dejé de darle biberón y solo mamando de mis pechos, Manolito empezó a coger peso y a criarse estupendamente. El primer problema fue a los quince días de nacido que aprovechando que su madre había mejorado momentáneamente, Manuel decidió bautizarle junto a ella. La presencia del padre mientras le vestía y las tres horas que estuvimos en el Hospital, provocaron que mis pechos se inflaran como balones, llegando incluso, a sin necesidad de que el bebé me estimulara, de mis pezones brotara un manantial de leche dejándome perdida la camisa. Sé que mi tío se percató de algo por el modo en que me miró al darse cuenta de los dos manchones que tenía en mi blusa, pero creo que no quiso investigar más cuando ante la pregunta de cómo me había manchado, le contesté que se me había caído café.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La cara con la que se me quedó mirando los pechos, no solo me intranquilizó porque me descubriera sino porque percibí un ramalazo de deseo en ella. Lo cierto es que más excitada de lo que me gustaría reconocer, al llegar a casa di de mamar al que ya consideraba propio y tumbándome en la cama, no pude evitar masturbarme pensando en Manuel.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al principio fue casi involuntario, mientras recordaba sus ojos fijos en mi escote, dejé caer una mano sobre mis pechos y lentamente me puse a acariciarlos. Mis pezones se pusieron inmediatamente duros y al sentirlos no fui capaz de parar. Como una quinceañera, me desabroché la blusa y pasando mi mano por encima de mi sujetador, empecé a estimularlos mientras con los ojos cerrados soñaba que era mi tío quien los tocaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi calentura fue en aumento y ya ni siquiera pellizcarlos me fue suficiente y por eso levantándome la falda, comencé a sobar mi pubis mientras seguía imaginado que eran sus dedos los que se acercaban cada vez más a mi sexo. Por mucho que intenté un par de veces dejarlo, no pude y al cabo de cinco minutos, no solo me terminé de desnudar sino que abriendo el cajón de la mesilla, saqué un consolador.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Comportándome como una actriz porno en una escena, lamí ese pene artificial suspirando por que algún fuera el de él y ya completamente lubricado con mi saliva, me lo introduje hasta el fondo mientras me derretía deseando que fuera Manuel el que me hubiese separado las rodillas y me estuviese follando. La lujuria me dominó al imaginar a mi tío entre mis piernas y uniendo un orgasmo con el siguiente no paré hasta que agotada, caí desplomada pero insatisfecha. Cuando me recuperé, cayeron sobre mí los remordimientos de haberme dejado llevar por esos sentimientos mientras el objeto de mis deseos estaba cuidando a la mujer que realmente amaba y por eso no pude evitar echarme a llorar, prometiéndome a mí misma que eso no se volvería a repetir.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tratando de olvidar lo ocurrido, intenté estudiar algo porque tenía bastante dejadas las materias de mi carrera. Llevaba media hora enfrascada entre los libros cuando escuché el llanto de mi bebe y corriendo fui a ver que le pasaba. Manolito en cuanto le cogí en brazos, buscó mi pezón y olvidándome de todo, sonreí dejando que mamara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Voy a ser tu madre aunque tu padre todavía no lo sepa― susurré al oído del niño mientras mi entrepierna se volvía a encharcar.</span></p>
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		<title>Relato erótico: “Compañera decente se desata en la universidad 6” (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Feb 2026 14:29:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[9         ― ¿A qué hora me quiere ahí? ― preguntó apenada al despedirme de ella.         ―No quiero que afecte al negocio tu nueva condición y aunque me apetece que presentarte a la que ejercerá también de tu dueña, es mejor hacerlo una vez hayas cerrado la tienda. ―Mi señor es muy comprensivo con su núli― contestó no demasiado contenta. No en vano había insistido en acompañarme. ―Te estaré esperando― le dije y a modo de despedida, amasé su trasero mientras le dejaba un chupetón en el cuello para que recordara quien era su dueño.  Tras lo cual, cogiendo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<h1 class="wp-block-heading"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">9</span></h1>



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">        ― ¿A qué hora me quiere ahí? ― preguntó apenada al despedirme de ella.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">        ―No quiero que afecte al negocio tu nueva condición y aunque me apetece que presentarte a la que ejercerá también de tu dueña, es mejor hacerlo una vez hayas cerrado la tienda.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">―Mi señor es muy comprensivo con su núli― contestó no demasiado contenta. No en vano había insistido en acompañarme.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">―Te estaré esperando― le dije y a modo de despedida, amasé su trasero mientras le dejaba un chupetón en el cuello para que recordara quien era su dueño.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;"> Tras lo cual, cogiendo un taxi, me fui directo a casa de doña Mercedes donde en esos instantes y a buen seguro la antiguamente arisca profesora debía estar siendo sometida a toda clase de desmanes.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Sin saber que me iba a encontrar, pagué al conductor y mirando el chalé donde esa rubia vivía, llamé al timbre mientras pensaba en lo bien que Mercedes ocultaba el hecho de estar forrada.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Para mi sorpresa, la propietaria de esa mansión fue la que abrió. Llevaba puesto el vestido azul típico de las criadas, pero lo había trasformado. La falda la había recortado hasta convertirla en un cinturón ancho, con la tela que sobraba se había hecho un delantal, había abierto el escote y sobre la cabeza llevaba una cofia.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">― ¿Por qué narices vas así vestida? ― pregunté.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">―Mi dueña quiere verme así- respondió ― piensa que llevar el uniforme de sirvienta, me hará recordar cuál es mi papel y qué soy.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;"> <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24634.jpg" width="424" height="636" />La seguridad de su respuesta me hizo sonreír y con voz calmada, le pregunté dónde estaba Irene.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">―La señora le espera sentada en el comedor― contestó y caminando delante, me enseñó el camino.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Al llegar, me dirigí hacía una silla y esperé a que doña Mercedes me la acercara. La rubia no comprendió que se esperaba de ella y por ello le solté un primer azote en su trasero mientras le decía:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">―Tienes mucho que aprender, zorra. ¡Acércame la silla!</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">―Perdón, mi señor ― contestó abochornada.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Su cara reflejaba vergüenza, pero yo sabía que estaba disfrutando de su papel de sumisa.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">―Recuérdame después que debo darte un escarmiento― comenté y sin dar más importancia al asunto, empecé a charlar con Irene mientras la nueva sirvienta se afanaba en congraciarse con nosotros.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">La comida estaba buenísima, había preparado un guiso de carne de ternera que estaba para chuparse los dedos, todo ello bañado con un buen Ribera.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">«Debe ser una magnifica cocinera sin con tan poco tiempo se ha conseguido lucir de esta forma», pensé mientras terminaba.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">― ¿Qué vas a tomar de postre? ―pregunté a Irene.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Riendo, exigió a Mercedes que trajera una fuente de frutas y nata. Esta, que mientras cenábamos se había arrodillado a mi lado adoptando una posición servil, se levantó como un resorte y corriendo a la cocina, fue por ella.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Ya de vuelta, quiso servirnos, pero entonces con un gesto Irene la paró y le dijo mientras retiraba su plato:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">―Desnúdate, voy a usarte para comer directamente sobre ti y no quiero que manches ese bonito uniforme.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Obedeciendo de inmediato, Mercedes agachó la cabeza y se desnudó. He de reconocer que disfruté observando como la rubia se tumbaba a lo largo sobre la mesa. Desde mi asiento, estudié detenidamente a esa mujer y llegué a la conclusión que todo en ella me gustaba. Su cuello, sus pechos pequeños pero firmes, su estómago sin grasa y sus esculturales piernas, pero lo que más me enloquecía era el tono blanquecino de su piel y que a pesar de los años, siguiera oliendo a hembra joven.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Irene debía de estar pensando parecido porque como si estuviera verificando que el plato donde iba a tomar el postre estuviera limpio, recorrió con las manos las rosadas aureolas de su sierva mientras iba colocando estratégicamente uno a uno los trozos de fruta sobre su cuerpo.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Para terminar y a modo de decoración, embutió un fresón en su sexo ya humedecido por la excitación. Satisfecha del resultado, cogió la nata y con un cuchillo fui creando una carretera blanca por su piel mientras la profesora se quedaba quieta no fuera a cortarla.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Asumí que ese juego la estaba afectando al escuchar su respiración agitada y observar que los pezones se le habían puesto como escarpias.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">―Se ve deliciosa― dije en voz alta ―solo espero que el recipiente que has elegido no se caliente en exceso y la fruta cambie de sabor al llenarse de flujo.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Irene sonrió al escuchar que le había dejado claro a nuestra esclava que no podía ni debía excitarse y sonriendo, dio inicio a su banquete con una uva que había puesto en la boca de Mercedes.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24664.jpg" width="424" height="636" />Tras cogerla de entre sus labios, retiró un poco de nata con la lengua y eso llevó a la madura a creer que le estaba pidiendo un beso.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">―Zorra, no te he dado permiso que te muevas. Eres un plato y nada más- le dijo justamente ante de darle un escarmiento en forma de pellizco.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;"> Mercedes no se esperaba esa reprimenda y cerró los ojos para no llorar. Por mi parte, al pensar que cuando llegara a su sexo, la nata se habría licuado por la temperatura del recipiente, sonreí y colaborando con su futura caída en desgracia, acaricié sus pantorrillas mientras le avisaba de lo que iba a suceder.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">&#8211; ¿Qué tal está el melón? &#8211; Irene me preguntó señalando una pequeña rebanada que estaba incrustada entre los pliegues de nuestra sumisa.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Sonriendo me agaché y metiendo mi cara entre sus piernas me apoderé de ella, permitiéndome el lujo de regalarle un largo lametazo en los excitados labios de su sexo.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">-Cojonudo- contesté mientras sobre la mesa Mercedes aguantaba sin moverse nuestro acoso.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Disfrutando de esa indolora tortura, Irene se lanzó sobre las filas de fresones que, naciendo en sus clavículas, se fundían en una a la altura de su escote, aunque para ello tuviera que subiese a la mesa.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;"> Confieso que ver a mi novia atacando esos rojos frutos mientras Mercedes intentaba soportar estoicamente y sin mover un músculo la embestida, me excitó.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">-La bandeja se está poniendo cachonda- comenté al observar que tenía las venas del cuello inflamadas por la tensión.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">&#8211; ¿Tú crees? &#8211; mi perversa novia respondió mientras aprovechaba para mojar un pedazo de banana en el coño de la profesora</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">He de decir que me gustó comprobar que lejos de intentarse rebelar, Mercedes permaneció completamente inmóvil como si no fuera con ella lo que ocurría entre sus piernas.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">La ausencia de reacción por parte de la madura permitió a Irene embadurnar completamente un extremo del plátano y dándole la vuelta hizo lo mismo con el otro lado, pero esta vez bañándolo en su flujo.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">-Dime cual te gusta más- dijo mientras lo acercaba a mi boca.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Partiéndolo por la mitad, probé primero el de Mercedes. Tras lo cual, hice lo mismo con el trozo que llevaba impregnado el aroma de mi novia.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">-Sin lugar a duda, tu coño es más sabroso.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Mi alabanza elevó su autoestima y olvidándose de la mujer que permanecía prostrada sobre la mesa, me besó con pasión mientras me pedía que la tomara. Todavía hoy me preguntó qué fue lo que me indujo a rechazarla y es que, retirando sus brazos de mi cuello, le pedí que ocupara ella el puesto de Mercedes.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Por extraño que parezca, mi propuesta la puso como una moto y sin necesidad de pedírselo, se desnudó completamente y expulsando a su sumisa, se tumbó sobre la mesa.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">He de confesar que no me esperaba la expresión de lujuria que había en su rostro al hacerlo y menos que separando las rodillas, no tuviera reparo en pedirme que se lo comiera.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">-Para eso tenemos a esta puta- contesté y embadurnando su sexo de nata, cogí a la madura de su melena y le ordené que comenzara.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24670.jpg" width="424" height="636" />La voracidad con la que Mercedes hundió su cara entre los muslos de mi novia me recordó lo mucho que había oído gritar a Irene la noche que habían pasado ellas dos solas y en plan celoso, le pregunté a quién de los dos prefería como amante.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">-A ti. Esta puta solo es un pasatiempo divertido -respondió sin avergonzarse de que en ese preciso instante y con sus manos estuviera obligando a la profesora a profundizar en su mamada.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">-Nunca sospeché que fueras tan zorra- comenté muerto de risa mientras le regalaba un dulce pellizco sobre una de sus areolas.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">-Eres tú quien me induce a serlo- riendo replicó al notar que esa caricia le había puesto la piel de gallina.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Con mi pene completamente erecto, dudé si lanzarme sobre ella, pero recordando que tenía todo el fin de semana para disfrutar de ella, obligué a nuestra sumisa a acelerar la velocidad con la que su lengua se hundía dentro del coño de mi compañera.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">-Cabrón, necesito que me folles- rugió al sentir ese húmedo apéndice entrando y saliendo de su interior.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Aunque me apetecía complacerla, supe que era una carrera de obstáculos y que debía de demoler sus defensas antes de perderme en las profundidades de su cueva y por ello, concentrándome en sus pechos, me entretuve en mordisquear pacientemente sus pezones, mientras a dos palmos de mi boca, nuestra profesora se daba un banquete entre sus piernas.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">-No seas malo y fóllame- me pidió mientras intentaba retrasar el inevitable orgasmo que se iba acumulando dentro de ella.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;"> Al ver que se mordía los labios en un fútil intento de bloquear el placer que se avecinaba, decidí dar un paso más y acercando mis yemas a su sexo, colaboré con Mercedes en su perdición. Irene al experimentar ese ataque coordinado, no pudo aguantar y dando un impresionante aullido, se corrió sobre la mesa.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Decidí que había llegado “mi” momento y cogiendo mi polla, de un certero golpe se la incrusté hasta el fondo. Mi querida novia gritó al sentir que ese asalto prolongaba y profundizaba el placer que estaba sacudiendo su cuerpo.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;"> &#8211; ¡Dios! No pares, ¡te lo ruego! &#8211; sollozó</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">        En su desesperación, Irene no se percató que se daba la vuelta y que involuntariamente ponía su ano a mi disposición. Al verlo, sonreí y mediante gestos, pedí a la rubia que se ocupara de él. La susodicha no le hizo ascos a mi sugerencia y separando las nalgas de su dueña con las manos, se puso a embadurnar con su saliva esa inexplorada entrada.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">        &#8211; ¿Qué haces? ¡Zorra! &#8211; protestó al sentir la lengua de su sumisa recorriendo los pliegues de su ano.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">        Asustada, Mercedes paró su ataque por lo que no me quedó más remedio que sustituirla y usando mis propias yemas, comencé a juguetear en su camino trasero.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">-No seas así- suspiró al notar que me apoderaba del conducto que ella suponía de uso exclusivo para evacuar los desechos que producía su cuerpo.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Sin importarme su miedo ni el sufrimiento que suponía que iba a soportar, seguí relajando su esfínter mientras mi verga no dejaba de descansar a su otra entrada.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">&#8211; ¡Por favor! &#8211; chilló descompuesta al no poder controlar el placer que estaba sintiendo.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">De no saber que era todavía virgen por ese agujero, la hubiese empalado de inmediato, pero temiendo desgarrar ese precioso trasero introduje un dedo en su interior. Irene al sentir esa intromisión se quedó callada y eso me permitió ir alternando con mi polla y con mi dedo en sus entradas. Ese ataque sistematizado la puso como loca y moviendo sus caderas de una forma que hasta ese momento no había visto, me imploró que no continuara.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">-Cariño, lo siento, pero tu culo va a ser mío- respondí para a continuación untar con nata tanto su ano como mi pene.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24694.jpg" width="424" height="636" />No sé si se dejó debido a la calentura que para entonces la tenía poseída pero lo cierto es que no intentó escapar cuando jugando con mi glande en su abertura, me introduje un par de centímetro en su intestino. Mercedes que hasta entonces se había mantenido a la expectativa, atacó los pechos de mi novia con su boca mientras me aconsejaba que penetrara alternativamente por ambas entradas.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Haciéndole caso, fui acelerando mis maniobras y mientras la vagina y el culo de Irene recibían mis crueles atenciones, la madura se dedicó a lamer y a mordisquear los pechos y pezones de su dueña. Esta al experimentar que acuchillaba tanto su vagina como su esfínter, comenzó a chillar de dolor.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">-No pare, mi ama está a punto de sucumbir- me rogó Mercedes al tiempo que consolaba a mi víctima.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Tal y como me anticipo esa rubia, no tardé en escuchar sus primeros gemidos de placer y apurando hasta el límite la cadencia de mis movimientos, seguí disfrutando únicamente de su culo. Para entonces la resistencia de Irene se iba desmoronando y mientras sus suspiros se sucedían sin pausa, exigí a nuestra profesora que colaborara en el emputecimiento de mi novia y comenzara a masturbarla.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Extralimitándose a lo que le había pedido, la madura usó sus yemas para atrapar el clítoris de mi novia y sin saber cómo iba a reaccionar, se lo retorció con crueldad. Irene nunca se esperó eso y al experimentar esa inesperada tortura, dando un grito de angustia se vació ante mis ojos.  No supe que decir al ser testigo del impresionante geiser que brotó de entre sus piernas y solo reaccioné al escucharla gritar:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">-Sigue y no pares hasta correrte en mi culo.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Esas palabras eran la confirmación de su entrega y complaciendo sus deseos, me dejé llevar y exploté en el interior de su trasero. Mi amada compañera y novia se sintió en el cielo al notar sus intestinos llenos de mi semen, pero no por ello se olvidó de su sumisa y mientras quedaba vencida sobre la mesa, le prometió venganza.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Esa amenaza lejos de causar pavor en la rubia, la excitó y tras dejar descansar a su dueña, la preguntó entornando los ojos:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">&#8211; ¿Cómo me va a castigar?</span></p>
<p><span style="font-size: 20px; color: #000000;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px; color: #000000;">Como única respuesta, Irene sonrió…</span></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-large" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24691.jpg" width="600" height="400" /></p>
<p><span style="font-size: 20px;">


<p></p>
<p>&nbsp;</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;La enfermera de mi madre y a su gemela 9&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Dec 2025 16:09:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Otros]]></category>
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					<description><![CDATA[Irene ejerce de matriarca La incorporación de Estrella a nuestra familia produjo un cambio sutil pero importante en nuestra relación. Hasta entonces, jamás había percibido que Ana se plegase a los deseos de su hermana. Pero a raíz de que la mulata aceptara la jerarquía de Irene como matriarca, fue evidente que su gemela hacía lo mismo y que lo hacía de buen grado. Un ejemplo de ello ocurrió esa misma mañana cuando a Irene se le ocurrió saludar con una suave nalgada a la negrita. Comportándose como una niña celosa, Ana puso el culo en pompa mientras se quejaba [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Irene ejerce de matriarca</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">La incorporación de Estrella a nuestra familia produjo un cambio sutil pero importante en nuestra relación. Hasta entonces, jamás había percibido que Ana se plegase a los deseos de su hermana. Pero a raíz de que la mulata aceptara la jerarquía de Irene como matriarca, fue evidente que su gemela hacía lo mismo y que lo hacía de buen grado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Un ejemplo de ello ocurrió esa misma mañana cuando a Irene se le ocurrió saludar con una suave nalgada a la negrita. Comportándose como una niña celosa, Ana puso el culo en pompa mientras se quejaba por no haber recibido el mismo trato de parte de su hermana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pídele a nuestro dueño que te lo dé- contestó muerta de risa Irene pensando que era una especie de broma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Para su sorpresa, Ana se acercó a mí y poniendo un puchero, me soltó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Una matriarca debe ser justa y si da una caricia a una de sus zorritas, ¿verdad que debe dársela a la otra también?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/323/82197434/82197434_026_7b1f.jpg" width="425" height="638">Reconozco que su queja me dio que pensar porque, no en vano, tenía razón y si quería que Irene mantuviera a raya a esas dos en mi ausencia, debía ser equitativa. Por eso, llamándola a mi lado le pedí que se levantara la falda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sin saber a qué atenerse, la teórica matriarca cumplió mi mandato exponiendo ante mi vista su estupendo trasero. Aprovechando que no se lo esperaba, descargué un duro azote sobre sus nalgas, diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Que sea la última vez que haces diferencias entre mis sumisas y no quiero tenerlo que repetir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Frotándose el adolorido cachete, Irene me respondió:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Amo, no volverá a ocurrir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tras lo cual, cogió a su hermana del pelo y sin pedir mi opinión, le soltó un azote:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Este es para ser justa- su gemela sonrió creyendo que había ganado la batalla, pero entonces su matriarca siguió castigando su trasero con una serie de feroces mandobles mientras le decía: -Y estos por acusarme ante nuestro amo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ana desesperada buscó mi ayuda con la mirada, pero en vez de palabras de consuelo escuchó que le decía a Irene:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Cuando acabes, ¿me podrías llevar una cerveza a la piscina? Voy a darme un chapuzón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-En seguida se la llevo- contestó sabiendo que con ello le daba vía libre para controlar a su manera a las otras dos sumisas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">De camino al jardín escuché el ruido de nuevos azotes y las disculpas de Ana ante su matriarca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">«A partir de ahora, ninguna de las dos discutiría su liderazgo», pensé sonriendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Supe que había hecho lo correcto cuando diez minutos después, Irene llegó con ambas y mientras ponía en mis manos el botellín, oí que les decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Perras, ¿no veis que nuestro amo no se ha puesto bronceador? ¿Acaso queréis que se queme?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">De inmediato, la mulata y su hermana comenzaron a untarme de crema mientras Irene se tumbaba a mi lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Aprendes rápido!- comenté muerto de risa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Estas guarrillas tienen un amo magnífico, pero es evidente que también necesitan una mano femenina que las dirija- sonriendo contestó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/323/82197434/82197434_032_5994.jpg" width="423" height="636">Dando por hecho que me venía bien, decidí poner freno a su actitud dominante y para que no olvidase quien realmente mandaba en nuestra relación, esperé a Ana y Estrellan terminaran de ponerme crema para pedirles que extendieran una toalla sobre el césped.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Una vez lo habían hecho, me tumbé en ella y las llamé. La primera en obedecer fue la negrita y por ello la premié con un beso mientras desataba la parte de arriba de su bikini. Ana al verlo, se acercó a mi poniendo sus pechos a mi disposición. Como no podía ser de otra forma, no les hice ascos y repartiendo mis lametazos entre las dos, busqué incrementar su calentura sin invitar a la matriarca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Irene al ver que la dejaba al margen, comprendió el motivo que guiaba mis actos y sin mostrar el mínimo reproche, esperó en la tumbona mientras su dueño amaba a las dos sumisas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Reconozco que me encantó sentir los pechos de ambas pegados a mí y por eso tras disfrutar ellos brevemente, señalé el bulto que crecía sin control en mi entrepierna:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Mirad cómo me habéis puesto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tanto Ana como Estrella entendieron a la primera mis deseos y colaborando entre ellas, me despojaron del traje de baño. Al ver mi erección, se miraron y sin que se lo tuviese que exigir, se coordinaron usando sus lenguas y sus bocas para darme placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tocaros entre vosotras- exigí al darme cuenta que no tardaría en eyacular si las dos seguían concentradas únicamente en mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sin dejar la mamada conjunta, los blancos dedos de Ana se hundieron en el coño de la morena mientras ésta hacía lo propio con el sexo de su compañera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Así me gusta, ¡unas putitas bien avenidas!- exclamé al comprobar la pasión con la que se repartían caricias mutuas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Es más, la firme convicción de lo urgente que era que entre todas ellas formaran un trio en mi ausencia me hizo concebir una maldad y levantándome de la toalla, las obligué a seguirse amando sin dejar intervenir a Irene.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me resultó curioso que esta no se quejara por el papel que le había encomendado hasta que la escuché decir:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Guarrillas, nuestro amo quiere ver acción y no meras caricias. ¿No sabéis hacer nada mejor?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ambas se quedaron confusas al escuchar sus reproches, momento que ella aprovechó para ejercer de matriarca y poniéndose al mando, les ordenó que entrelazaran sus piernas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Quiero que frotéis vuestros coños hasta hacerlos sangrar- exigió al ver que la obedecían.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me reí al comprobar que, de inmediato, mis sumisas asumían sus órdenes como si fuesen mías y comenzaban a restregar sus sexos con una inusitada ansiedad. El que acataran sus deseos representó para Irene un salto sin vuelta atrás y sintiéndose por primera vez dueña de sus destinos, les exigió que profundizaran en sus caricias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Mas rápido, putitas mías- dijo exteriorizando que las consideraba suyas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/323/82197434/82197434_042_e13d.jpg" width="424" height="636">Las dos sumisas respondieron acelerando el roce de sus coños dando por sentado que era su deber. Su calentura quedó demostrada por el chapoteo que producían al restregarse y ese ardiente sonido incrementó la sensación de seguridad de Irene que ya despendolada pidió a la mulata que se apoderara de los pechos de su hermana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Siguiendo sus instrucciones, Estrella llevó sus manos hasta los senos de su compañera y tomándolos como un trofeo, acercó su boca y se puso a lamerlos. Ana al sentir esa húmeda caricia, rugió de placer sin dejar de rozar su vulva contra la de su amante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Muérdeselos, ¿no ves que lo necesita? &#8211; comentó bastante alterada con la escena su matriarca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cerrando sus mandíbulas sobre el pecho de Ana, la mulata obedeció y su víctima, al sentir los dientes de su amante torturando sus areolas, pegó un pavoroso aullido de placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Mas fuerte- insistió Irene desde su tumbona.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La lujuria de su tono me alertó de que necesitaba liberar su angustia y acercándome por detrás, me senté a su espalda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Mi amo- susurró al sentir que me apoderaba de sus pechos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tus putitas te necesitan, sigue marcándolas el paso- susurré en su oído.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Asintiendo, la rubia se giró hacia las dos y las conminó a cambiar de postura. Tanto Estrella como Ana escucharon con alborozo que su matriarca les pedía hacer un sesenta y nueve y respondiendo a dicha orden se lanzaron una sobre otra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Comeros el chocho- con la respiración entrecortada les exigió al notar que mis dedos avanzaban lentamente hacia su gruta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tal y como mandaba la lógica, mis yemas se toparon con una intensa humedad entre sus pliegues y recreándome entre ellos, localicé su clítoris.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Mi zorrita está cachonda- comenté en su oído mientras usaba una uña para torturar ese botón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Para mi amo, siempre lo estoy- Irene rugió completamente dominada por la pasión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Así me gusta- comenté mientras aceleraba la velocidad con la que mis yemas lo acariciaban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Con el coño anegado, la matriarca no se olvidó de sus pupilas y mientras buscaba con ahínco moviendo sus caderas ensartarse con mi pene, gritó a su hermana al ver que se entretenía demasiado:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ana, fóllatela de una puta vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Su gemela acató su mandato hundiendo su cara entre las piernas de la mulata. Los gemidos de esta al sentir que separaba sus pliegues con la lengua no se hicieron de rogar y separando sus rodillas, chilló descompuesta que se corría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No la dejes descansar- insistió Irene con voz insegura al notar que, en ese preciso instante, mi glande estaba a punto de horadar su sexo y buscando su placer, se dejó caer sobre mi pene: -¡Amo! ¡Úseme! ¡No aguanto más!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El dolor que mi amante experimentó al empalarse fue tan brutal que durante unos segundos apenas pudo respirar. Al darme cuenta, no quise incrementar su castigo y por ello esperé a que se recuperara antes de pedirla que se moviera mientras a pocos metros, Estrella había tomado la iniciativa hurgando con sus dedos dentro de Ana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/323/82197434/82197434_058_dc52.jpg" width="423" height="635">Los sollozos de dolor de Irene coincidieron en el tiempo con los gemidos de placer de su hermana. Viendo que ambas sentían la necesidad de ser amadas, decidí coger entre mis brazos a mi amante y llevándola en vilo la deposité junto a su gemela.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ana al tenerla cerca, buscó sus besos mientras entre sus piernas, la mulata no dejaba de estimularla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Te amo, hermanita- dijo Irene al sentir sus labios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La alegría con la que se abrazaban nos azuzó tanto a Estrella como a mí a seguir amándolas. Por ello mientras la morena coordinaba los ataques de sus yemas con los de su lengua, yo comencé a moverme lentamente sacando y metiendo mi pene del interior de su matriarca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Amo, hagamos que las dos se corran a la vez- comentó la pícara mulata retirando brevemente su cara de entre los muslos de Ana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No tuvo que insistir porque para entonces solo tenía un objetivo, el cual no era otro que hacer que Irene claudicara al placer. Por ello, aumentando el ritmo y la profundidad de mis embestidas, busqué su orgasmo mientras a mi lado, la sensual boca de Estrella se daba un banquete con el flujo que manaba del coño de Ana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Muévete o tendré que azotarte- ordené a Irene al comprobar que permanecía un tanto inactiva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Su respuesta me hizo reír y es que, girando su cara, la zorra en la que se había convertido mi amante, me soltó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¿Pueden ser ambas? Yo me muevo y usted me azota.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Como os podréis imaginar, accedí a sus deseos y mientras sumergía mi pene en su interior, marqué el ritmo de sus caderas a base de sonoras nalgadas sobre ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Gracias, Amo. Necesitaba sentirme suya- gimió con felicidad al experimentar mi autoridad sobre su trasero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/323/82197434/82197434_097_cc19.jpg" width="424" height="636">Asumí por sus palabras que a mi querida rubia le urgía reafirmar que seguía siendo mi sumisa y que, aunque tuviese que ejercer de matriarca, no quería que me olvidase de cual era su verdadera naturaleza. Por ello, cogiendo su melena a modo de riendas, cabalgué sobre ella con un ritmo desbocado y cada vez que sentía que mi montura se relajaba, azuzaba sus movimientos con nuevos azotes sobre sus corvas hasta que, coincidiendo con el clímax de su gemela, Irene vociferó que se corría. La euforia de su voz avivó mis ganas de poseerla y cogiéndola de los hombros, seguí acuchillando con renovados bríos su interior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mi insistencia provocó que la rubia encadenara un orgasmo con el siguiente y más cuando su hermana y la mulata decidieron que había llegado el momento de colaborar conmigo para que su matriarca nunca olvidara esa mañana lanzándose a mamar de sus pechos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El ataque coordinado de nosotros tres provocó que Irene aullara al sentir que el placer amenazaba con desbordarla:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Me encantaría que me dejara embarazada, ¡ahora mismo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La rotundidad con la que externó ese deseo fue el último empujón que necesité para descargar mi simiente en su fértil sembrado y pegando un gritó, me dejé llevar. Irene al sentir los cañonazos de semen chocando en su vagina, comenzó a llorar con alegría diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Aunque es imposible, sé que me he quedado preñada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ana, soltando una carcajada, la respondió:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si no lo estás, no pasa nada. Nuestro querido amo insistirá las veces que sean necesarias… y si tú no puedes, siempre puede usarme a mí para darte un hijo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Por si fuera poco, Estrella apoyó a su compañera diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Mi querida matriarca no se olvide que el vientre de esta hermosa negra también puede servir para darla un hijo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Irene, muerta de risa, me miró y cogiendo a las dos sumisas que compartíamos entre sus brazos, comentó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Amo, creo que antes de un año esta casa estará repleta de niños… al menos cinco… dos pares de gemelas y un precioso mulato gatearán por sus pasillos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Supe de algún modo que esa amenaza se haría realidad a menos que me hiciera … ¡una vasectomía!</span></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/323/82197434/82197434_129_3e06.jpg" width="577" height="384"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La enfermera de mi madre y a su gemela 8&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Dec 2025 16:03:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[interracial]]></category>
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					<description><![CDATA[Los miedos de la mulata Esa noche caí rendido y no me desperté hasta que, sobre las diez, alguien entrando en la habitación me llamó la atención. Agotado después de una noche llena de pasión y sexo, a duras penas, abrí los ojos y al hacerlo lo primero que vi fue a Estrella velando mi sueño. Arrodillada junto a mi cama y con el collar que la puse parecía una diosa. ― ¿Qué haces? – pregunté al observar la expresión tan extraña con la que esa monada me miraba. Con alegría, contestó: ―Admirando a mi nuevo dueño. Su respuesta me [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Los miedos de la mulata</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Esa noche caí rendido y no me desperté hasta que, sobre las diez, alguien entrando en la habitación me llamó la atención. Agotado después de una noche llena de pasión y sexo, a duras penas, abrí los ojos y al hacerlo lo primero que vi fue a Estrella velando mi sueño. Arrodillada junto a mi cama y con el collar que la puse parecía una diosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">― ¿Qué haces? – pregunté al observar la expresión tan extraña con la que esa monada me miraba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Con alegría, contestó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Admirando a mi nuevo dueño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Su respuesta me intrigó y deseando conocer un poco mas a la mulata, le pregunté que tal era el antiguo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">― Era buen hombre y exigente pero no tiene nada que ver con usted.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">― ¿No entiendo a qué te refieres?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Don Manu era mayor y no tenía su vitalidad, a duras penas me usaba mas de tres o cuatro veces por semana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/194/39493746/39493746_008_d006.jpg" width="425" height="638">Me sorprendió que, siendo una mujer tan bella, su amo la usara tan poco y por ello quise saber qué edad tenía. Bajando su mirada, contestó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Murió con setenta y dos años.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">― ¡Era un viejo! ― exclamé al oírlo porque siendo ella tan joven, ese hombre le debía llevar al menos cincuenta años.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Defendiendo a su antiguo mentor, Estrella respondió:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Lo sé, pero estaba completamente enamorada de él y cuando me dejó, sentí que mi vida no tenía sentido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Advirtiendo su tristeza, dejé que se desahogara mientras me contaba que el tal Manu la había acogido en su casa cuando era una quinceañera conflictiva y no solo le había dado un hogar, sino que había sido él quien había conseguido que estudiara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Si llegaba con una nota menor a notable, sabía que mi amo me daría una paliza y por ello conseguí acabar enfermería.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">En su tono no había rencor sino amor. Se notaba que había adorado a ese sujeto y que todavía le echaba de menos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Le sonará ridículo, pero en su recuerdo decidí cuidar a personas mayores porque de cierta forma así podía devolver el cariño que él me dio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―De ridículo nada, es lógico. Es más, compartes vocación con tu matriarca― respondí mientras pensaba que a una mujer tan buena no le iba a resultar difícil integrarse en la peculiar familia que había creado con las gemelas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Una sonrisa iluminó su cara al oírme, al saber que la entendía y queriendo cambiar de tema, me miró diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―También deseo cuidar de usted.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me enterneció el fervor con el que me lo dijo y llamándola a mi lado, la abracé. La morena buscó mis besos con la pasión de la noche anterior y sintiendo la presión de mi pene entre sus piernas, intentó empalarse con él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Tranquila― murmuré― esta mañana soy yo quien va a cuidarte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mis palabras la confundieron e intentando protestar, me dijo que no se lo merecía porque solo era una esclava. Comprendí que, aunque tenía idolatrado a su antiguo dueño, ese hombre nunca le había mostrado el mínimo afecto y por ello, mordiendo suavemente su oreja, susurré en su oído:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―No discutas mis ordenes o tendré que castigarte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La amenaza surtió efecto y sin saber cómo comportarse, respondió:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Soy suya.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/194/39493746/39493746_010_5571.jpg" width="423" height="635">Su quietud me permitió observarla. Además de joven, Estrella era una mujer bellísima. Su piel morena contrastaba contra el blanco de las sábanas, dotándola de una sensualidad sin paragón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Eres preciosa― comenté admirando la perfección de sus facciones y la rotundidad de sus curvas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Por favor, no me mienta. Sé que solo lo hace para agradarme ― respondió con lágrimas en los ojos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me indignó saber que lo decía en serio y levantándola de la cama, la llevé casi a rastras hasta el espejo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―No te miento. ¡Mírate y dime que ves!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Una vulgar negra― sollozando contestó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Que viera en su color de piel una especie de estigma, me pareció inconcebible porque era algo que me encantaba de ella. Por ello, poniéndome a su lado comenté:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Déjate de tonterías y compárate conmigo. Mientras yo soy leche, tú eres azúcar morena. Dulce y sabrosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Estrella sonrió amargamente al escuchar mi piropo, todavía creyendo que se lo decía para complacerla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Por favor― insistí― fíjate bien. Tienes unas facciones preciosas. Ojos grandes, nariz recta y unos labios carnosos que apetecen devorar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Amo, no me importune más. Todo en mí es vulgar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Asumiendo que esa reticencia a aceptar lo obvio era algo grabado en su cerebro por años de maltratos continuados, decidí cambiar de estrategia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">― ¿Te parece guapa tu matriarca?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Sí amo, doña Irene es una mujer bellísima.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">― ¿Y Ana?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Igual.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Viendo que al menos en lo que se refería a las gemelas era objetiva, pregunté:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">― ¿Entonces tengo buen gusto a la hora de elegir mis sumisas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Por supuesto, amo. Cualquier hombre soñaría con poseer a cualquiera de ellas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">― ¡Exacto! Todas mis mujeres son increíbles y tú entre ellas. Nunca te hubiese aceptado si no llegas a ser maravillosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Al escuchar que realmente la consideraba bella, se quedó pensando y viendo que había abierto una brecha en su coraza, continué:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Es más, la primera vez que te vi en lo único que podía pensar era en lo buena que estabas y que en me gustaría verte algún día con mi collar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Amo, exagera― contestó insegura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―No lo hago― repliqué con voz firme para acto seguido, poniéndome a su espalda, la giré hacia el espejo y acariciando sus impresionantes pechos, murmuré: ―Tienes unos senos que piden a gritos ser besados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La mulata gimió descompuesta al sentir mis dedos recorriendo sus negras areolas:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Amo, son suyos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Me enloquecen tus pezones. Si fuera un niño, me pasaría todo el día mamando de ellos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Casi se desmaya de placer al sentir que la regalaba sendos pellizcos en ellos y aún más al notar la presión que mi pene ejercía sobre su trasero. Asumiendo que la percepción que tenía sobre ella misma estaba cambiando, dejando caer una mano, comencé a alabar la firmeza de su estómago.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Tienes un cuerpo de diez y tu piel es suave pero lo que más me gusta es… ― no terminé.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Durante unos segundos, la mulata esperó a que se lo dijera, pero viendo que no seguía, me preguntó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Amo, ¿qué es lo que más le gusta de mí?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No contesté verbalmente. Llevando mi mano hasta su entrepierna empecé a masturbarla mientras mantenía mis ojos fijos en los de ella a través del espejo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Como había previsto, Estrella se derritió como un azucarillo al notar mi caricia sobre su sexo. Totalmente excitada, separó sus rodillas mientras me decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">― ¿Es mi coño?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/194/39493746/39493746_011_b77d.jpg" width="425" height="638">Sonreí sin responderla y sin dejar de jugar en su vulva, nuevamente pellizqué su pecho. Ese doble ataque demolió sus defensas y si no llego a tenerla abrazada, a buen seguro hubiese caído al suelo al verse poseída por el placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Amo, lo siento― se disculpó pensando que me molestaba que se hubiese corrido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sosteniéndola con mis brazos, seguí torturando su clítoris con mayor determinación mientras le decía al oído:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―No tienes nada que perdonar, ¿no te das cuenta de que me gusta verte disfrutando?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mi permiso provocó que su sexo se desbordara y olvidando el ardiente flujo que caía por sus muslos, con la voz entrecortada me soltó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―No lo entiendo. Soy yo quien le debe dar placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Y lo harás princesa, pero ahora es tu turno. Un buen amo se preocupa ante todo por el bienestar de sus sumisas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Para ella, que su dueño pensara primero en ella era algo nuevo, pero no queriendo llevarme la contraria, disfrutó del orgasmo restregando sus nalgas contra mi erección.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Amo, no me ha contestado― se atrevió a decir al ver que no me separaba: ― ¿Es mi trasero lo que más le gusta?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Soltando una carcajada, respondí:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Tienes un culo extraordinario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">En su calentura, Estrella intuyó que me apetecía usarlo y apoyando sus manos en el espejo, me miró:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Su sierva necesita sentir el pene de su dueño y un buen amo siempre busca satisfacer a sus sumisas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Que usara mis propios argumentos para que la tomara, me hizo gracia y dando un sonoro azote sobre una de sus nalgas, la atraje hacia mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Mi cachorrita aprende rápido― murmuré mientras le mordía el lóbulo de su oreja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Riendo a carcajada limpia, Estrella se apartó de mí y a cuatro patas, me ladró haciéndome saber que quería que la tomara en plan perrito. No tuvo que insistir y acudiendo a su llamado, mojé mis dedos en su coño. La mujer al notar a mi mano jugueteando con su botón, volvió a ladrar con insistencia. Conociendo su temperamento ardiente, no me hice de rogar y me agaché a probar el sabor de su coño. Mi lengua recorrió todos sus pliegues antes de llegar a tocar su clítoris. La lentitud, con la que me fui acercando y alejando de mi meta, hizo que, al apoderarme de su erecto botón, su sexo ya estuviera en ebullición.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Para entonces, mi pene pedía acción y al comprobar que Estrella no dejaba de gemir y de jadear cada vez que mis yemas pasaban cerca de su entrada trasera, decidí cambiar de objetivo. Aun sabiendo que la noche anterior había desflorado su trasero, decidí tomarlo con cuidado. Por eso me levanté al baño por un bote de crema. Al volver mi mulata seguía en la misma postura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No me costó saber que estaba nerviosa y por ello, abrazándola por detrás, acaricié sus pechos para tranquilizarla. Creyendo que había llegado el momento, su reacción fue pegarse a mí, poniendo mi pene en contacto con su cerrado ojete.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Tranquila, perrita― susurré al darme cuenta de su urgencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/194/39493746/39493746_016_897a.jpg" width="438" height="292">Obediente, se quedó quieta esperando acontecimientos. Echando un buen chorro de crema sobre su trasero, comencé a darle un masaje.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Fue entonces, cuando realmente tomé constancia de hasta donde llegaba su calentura y es que, por sus gritos, cualquiera diría que mis manos la quemaban. El sudor que surcaba su espalda y flujo que manaba de su sexo eran señales claras de su excitación. Totalmente anegada, casi llorando me rogó que la tomara cuando con mis dedos separé sus cachetes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Su súplica me excitó y perdiendo el control, forcé su entrada con mi lengua. Incapaz de soportar su calentura, la mulata comenzó a masturbarse. Cogiendo un poco de crema entre mis dedos, tanteé su entrega untando los alrededores de su esfínter antes de introducir un primer dedo en su interior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No pudo evitar un jadeo al sentir que mi yema forzaba su entrada, pero no se quejó y paulatinamente la presión fue cediendo y su excitación incrementando hasta que chillando me pidió que la penetrara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Dime que te encuentras preciosa― comenté mientras le introducía un segundo dedo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La reacción de la sumisa no se hizo esperar y levantando el trasero, me contestó desesperada:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Soy preciosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Deseando que tuviera claro lo guapa que la encontraba, seguí metiendo y sacando mis dedos del interior de su trasero, insistí:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Repite, mi amo encuentra irresistible a su negrita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mi afirmación consiguió su objetivo porque mientras la repetía, se volvió a correr, lo cual aproveché para acomodar mi pene entre sus nalgas. Al sentir mi glande jugando con su culo, buscó que la tomara moviendo sus caderas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Mi bella está cachonda― dejé caer al observar cómo su cuerpo reaccionaba a mis caricias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Completamente en celo, nuevamente presionó mi erección con su culo mientras me decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Su bella está cachonda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me divirtió que presa de la excitación, repitiera mis palabras sin habérselo pedido. Apiadándome de ella, posé mi sexo en su esfínter y casi sin buscarlo, introduje unos centímetros mi verga en su interior. La vi morderse los labios intentando no gritar y por ello, aguardé a que se acostumbrara a tenerme dentro de ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando consideré que estaba lista, empecé a moverme lentamente, aunque siguiera quejándose. Sus protestas desaparecieron cuando dándole un azote le exigí que se masturbara. Mi ruda caricia la excitó y con pasión me rogó que continuara. Creyendo que se refería al sexo anal, aceleré mis estocadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Amo, esta perrita necesita sus azotes― gritando me aclaró.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Aceptando sus deseos, marqué el ritmo de sus caderas con golpes sobre su trasero hasta alcanzar una velocidad brutal. La violencia con la que la sodomizaba la llevó en volandas hacia el orgasmo y demostrando su entrega, no paró de aullar su gozo cada vez que sentía mi extensión clavándose en su interior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">― ¡Me encanta! ― chilló al sentir que su cuerpo era zarandeado por el placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Al escuchar su pasión y sentir como se corría bajo mis piernas, no me pude retener más y regando con mi simiente sus intestinos me desplomé sobre ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Estrella me acogió entre sus brazos y sin pararme de besar me agradeció el placer que le había regalado. Su alegría me gustó, pero lo que realmente me hizo saber que había triunfado fue cuando cogiéndola del collar que llevaba en el cuello, la pregunté cómo se sentía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Esta hermosa negrita está feliz al saber que su dueño la desea― respondió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/194/39493746/39493746_007_d006.jpg" width="556" height="371">&nbsp;</span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La enfermera de mi madre y a su gemela 5&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 14 Dec 2025 15:41:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El alzhéimer es una mierda La voracidad de Ana nada tenía que envidiar a la de Irene. Si la enfermera era una hembra hambrienta de sexo, su gemela no le iba a la zaga. «Como no me invente algo que hacer o este fin de semana terminaré mas seco que el Sahara», medité mientras desayunaba al ver en el reloj que no habían dado las diez y que las hermanitas ya me habían ordeñado dos veces cada una. Por ello, me terminé el café y reuní a las dos. Las gemelas y les comuniqué que nos íbamos de compras. Pero [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El alzhéimer es una mierda</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">La voracidad de Ana nada tenía que envidiar a la de Irene. Si la enfermera era una hembra hambrienta de sexo, su gemela no le iba a la zaga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">«Como no me invente algo que hacer o este fin de semana terminaré mas seco que el Sahara», medité mientras desayunaba al ver en el reloj que no habían dado las diez y que las hermanitas ya me habían ordeñado dos veces cada una.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Por ello, me terminé el café y reuní a las dos. Las gemelas y les comuniqué que nos íbamos de compras. Pero entonces, Irene recordándome para que la había contratado, señaló que no podíamos dejar sola a mi madre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Tienes razón― respondí asumiendo que, debido a su alzhéimer, era incapaz de estar sola sin nadie que la cuidara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ana se percató de mi desilusión y saliendo al quite, propuso que me llevara a su hermana mientras ella la cuidaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Tu mamá es un ángel que no da problemas y si algo me sobrepasa, os llamo por teléfono― concluyó la chavala.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Irene intentó protestar diciendo que mejor me llevara a Ana porque cuidarla era su obligación. En ese momento comprendí que si nuestra relación hacia delante, esas tareas debían ser compartidas por los tres y por ello, zanjando el asunto, saqué mi billetera y poniendo un buen fajo en sus manos, les dije con tono autoritario:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Coge el coche de mi madre e id a compraros ropa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ambas comprendieron que no iba a dar mi brazo a torcer. Irene que era la que mejor me conocía, únicamente me preguntó de qué tipo. Aunque no lo había pensado, contesté riendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Algo sexy. Ahora mismo voy a llamar a alguien que te sustituya porque esta noche me quiero ir de juerga con las dos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La mujer que llevaba compartiendo mi vida seis meses en plan meloso insistió:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">― ¿Nuestro amo desea cumplir alguna fantasía en especial?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">A carcajada limpia las eché del cuarto pidiéndoles que me sorprendieran, tras lo cual, me fui a ver como seguía mi vieja. La dura realidad de su enfermedad me golpeó en la cara al observarla con la mirada fija en la ventana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">«Menuda mierda es llegar a estar así», murmuré con dolor al recordar a la mujer que era antes que el alzhéimer hiciera mella en su cerebro. La belleza seguía presente en sus facciones y eso hacía todavía más duro el verla en ese estado. Encerrada en prisión de por vida, sus neuronas habían colapsado imposibilitando que se pudiera comunicar con su entorno. Por mucho que me doliera, sentándome a su lado, comprendí que se había ido para no volver.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Mamá, tu hijo cada vez es más golfo― susurré en su oído con la vana esperanza de sacarle al menos una sonrisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/186/75646140/75646140_003_cc16.jpg" width="460" height="682" />Su silencio permitió que le contara mi historia con las hermanas. A modo de confesión le fui narrando mi relación con la mujer que la cuidaba desde el inicio. No me corté a la hora de decirle que junto a ella había descubierto facetas de mí que desconocía, que era su dueño. También la comenté que desde que su gemela se nos había unido, era feliz.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sus ojos vacíos parecieron reaccionar al explicarle que estaba pensando en dejarlas embarazadas. Durante un segundo, creí que había captado mi mensaje, pero el vacío de su mirada me hizo suponer que había sido parte de mi imaginación y queriendo verificar ese extremo, la pregunté que si le gustaría ser abuela.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Mucho― me pareció escuchar en su balbuceo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Obviando que podía ser fruto del azar, la abracé y dándola un beso, le prometí que desde ese momento me iba a poner manos a la obra para que esas dos gemelas le dieran un nieto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Increíblemente, se echó a reír al escuchar mi promesa…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">12 Las gemelas vuelven a casa</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Aproveché que estaba solo para adelantar un poco de trabajo y por eso me sorprendió que, al llegar la hora de comer, no hubiesen vuelto. Como en teoría ese era su día libre, únicamente las mandé un WhatsApp preguntando si las esperaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Perdón, se nos ha hecho tarde. Llegaremos sobre las seis― leí con disgusto en mi teléfono.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Acostumbrado a su compañía, me molestó su ausencia, pero asumiendo que era algo esporádico me puse a comer como tantas veces antes hacía antes que llegaran a mi vida:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">¡Solo y frente a la tele!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La soledad me hizo valorar mi suerte y comprendí que no debía de echar a perder lo que tenía con esas dos hermanas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Las gemelas llegaron puntuales y con cara de felicidad. Debí de mosquearme al verlas entrar. No solo habían ido de compras, sino que habían aprovechado para cortarse el pelo. Aunque me extrañó que hubiesen elegido el mismo tipo de peinado, lo único que las dije fue que estaban preciosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Sabía que te iba a gustar― contestó una de ellas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tuve que hacer un esfuerzo para adivinar que había sido Irene ya que sus voces eran muy parecidas y con ese pelo, eran prácticamente indistinguibles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ana incrementó mis sospechas al preguntar con una sonrisa si al final, esa noche las iba a llevar de juerga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Sí. Como os prometí, he conseguido que alguien se quede con mi madre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/186/75646140/75646140_011_c291.jpg" width="460" height="682" />La complicidad que leí en sus ojos no me pasó inadvertida. Quizás debí preguntar qué era lo que pasaba, pero cuando estaba a punto de hacerlo, decidí que, si esas dos monadas me tenían preparada una sorpresa, no debía de chafarles sus planes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No queriendo que les preguntara por sus compras, Ana fue a dejar las bolsas que traían a su cuarto dejándome en compañía de su hermana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">― ¿Nos has echado de menos? ― me preguntó Irene.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Un poco― contesté al observar las aviesas intenciones de la rubia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tal y como había anticipado, la enfermera buscó mis besos diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Pobrecito, te hemos dejado solo todo el día. ¿Puedo hacer algo para compensante?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ni siquiera pude responder porque saltando sobre mí, comenzó a besarme con un ansia que alguien que nos hubiese estado observando bien hubiera haber pensado que esa monada llevaba meses sin hacer el amor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Vienes cachonda― comenté al sentir que se ponía a restregar su sexo contra el mío.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Siempre lo estoy para mi querido amo― respondió luciendo una sonrisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El morbo de saber que en cualquier momento la hermana podría volver pudo más que la cordura y mirándola a los ojos, le ordené:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Ponte de rodillas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ella se quedó pálida al saber que iba a tomarla ahí mismo e intentó protestar, pero sin hacerle caso, llegué hasta ella y metiendo mis manos bajo su falda, le quité las bragas diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Deseas que te folle, ¿no es verdad?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Sí― contestó abochornada al darse cuenta de que me bajaba la bragueta y sacaba mi verga de su encierro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Con su coño todavía seco, gritó de dolor por la violencia de mi estocada, pero no hizo ningún intento de separarse. Al contrario, tras unos segundos de dolor, se empezó a mover buscando su placer. Su entrega y lo estrecho de su sexo dieron alas a mi pene y cogiéndola de sus pechos, empecé a cabalgarla mientras le decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Eres tan putilla como tu hermana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Dominada por la lujuria, la muchacha me rogó que la tomara sin compasión. Cumpliendo gustoso sus deseos, comencé a penetrarla una y otra vez. Irene no tardó en calentarse al notar mi glande chocando con la pared de su vagina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Dame más― berreó como loca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/186/75646140/75646140_012_47f1.jpg" width="460" height="682" />Su lujuria exacerbó mi erección al máximo y contagiado por ella, azoté sus nalgas al compás de mis movimientos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Soy suya y ¡me encanta! ― chilló al sentir la dura caricia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Llevaba apenas un par de minutos, montándola cuando sentí recorriendo mis muslos su flujo y anticipando su orgasmo, aceleré mi ritmo. El nuevo compás de mis caderas demolió sus últimas defensas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Me corro― aulló con sus cachetes colorados por la violencia de mi asalto, pero no contenta con ello, me rogó que continuara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Complaciendo sus deseos, cogí en mis manos su rubia cabellera y usándolas a modo de riendas, forcé su cuerpo con fiereza. La dureza de mi trato consiguió que profundizara en su placer y comportándose como yegua en celo, me exigió que continuara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Su excitación era tan inmensa que no se quejó cuando recogiendo entre mis dedos el viscoso fluido que manaba de su sexo, embadurné su esfínter y casi sin relajarlo, lo violé con mi erección.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">― ¡Sácamela! ― gimió de dolor al ver invadida su entrada trasera y reptando por la alfombra intentó separarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Para su desgracia, no tuve piedad y atrayéndola hacia mí, incrusté la totalidad de mi sexo en su interior. Como sabía que iba a pasar el sufrimiento se convirtió en desenfreno y rugiendo de placer, se dejó hacer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Su connivencia me permitió incrementar mi abordaje hasta que sus nalgas no dieron más de sí y con ella disfrutando como pocas veces, no paré de romper su trasero hasta que sacándola un nuevo orgasmo derramé mi simiente en sus intestinos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Estaba completamente agotado, cuando desde la puerta escuché a Ana decir:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">― ¿No le da vergüenza haber abusado de mi pobre hermana así?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―No― confesé.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Muerta de risa, cogió mi pene entre sus manos y mientras intentaba reanimarlo, contestó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">―Pues ahora le toca&#8230; ¡violarme a mí!</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/186/75646140/75646140_017_8f87.jpg" width="674" height="1010" /></span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Robando la leche de su madre al hijo de mi criada 11&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Nov 2025 07:47:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Al día siguiente, me levanté todavía cansado. Simona y María apenas me habían dejado dormir y a pesar de que al final conseguí zafarme de su acoso, tampoco pude descansar al saber que en cuanto llegara a la oficina tendría que verme las caras con Cristina. Supe que debía sincerarme con ella y explicarle cómo había llegado a ser mía antes de hacerles saber de su existencia a las otras dos. Por ello, tratando de mantener una normalidad y tras desayunar en casa, cogí las botellas de leche que Simona había recolectado para que no pasara hambre y salí rumbo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Al día siguiente, me levanté todavía cansado. Simona y María apenas me habían dejado dormir y a pesar de que al final conseguí zafarme de su acoso, tampoco pude descansar al saber que en cuanto llegara a la oficina tendría que verme las caras con Cristina. </span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Supe que debía sincerarme con ella y explicarle cómo había llegado a ser mía antes de hacerles saber de su existencia a las otras dos. Por ello, tratando de mantener una normalidad y tras desayunar en casa, cogí las botellas de leche que Simona había recolectado para que no pasara hambre y salí rumbo a mi oficina sin dejar de pensar en cómo comportarme.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">«La pobre vendrá desfallecida», me dije pensando en lo que yo mismo experimentaba al estar unas horas sin beber de ese néctar, «no ha tomado otra dosis desde ayer».</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Asumiendo que Cristina debía estar sufriendo una especie de síndrome de abstinencia, me fui tranquilizando durante el camino. No en vano estaba seguro de que mi secretaria caería rendido a mis pies en cuanto me viera. Por eso al llegar a la empresa, fui con paso firme a su encuentro. Tal y como me imaginaba, la pelirroja esperaba temblando mi llegada. Demostrando la virulencia de su deseo, cerró la puerta y se lanzó sobre mí buscando mis caricias.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Me permití el lujo de recorrer con mis manos si cintura, pero donde realmente me recreé fue en su culo. Mientras mi secretaria se deshacía entre mis brazos, magreé a conciencia su trasero y ya satisfecho, mordiendo su oreja, le pregunté cuántas veces se había corrido pensando en mí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Curiosamente, mi burrada la agradó y mirándome con una dulzura que me dejó descolocado, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Muchas veces. Me he pasado toda la noche soñando con tus besos, ¿y tú has pensado en mí?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Descojonado de risa, cogí su mano entre las mías:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Claro, princesa. No todos los días uno disfruta de una diosa- para acto seguido preguntarle si quería tomarse un café con leche.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Destanteada por el cambio de tema, respondió que sí y mientras la cafetera cogía presión, me pareció lo más honesto explicarle que la leche que tomó el día anterior contenía un afrodisiaco. Desde el principio, no me creyó y esa incredulidad me permitió explayarme. Sin guardarme nada, le expliqué cómo Simona había llegado a mi vida, pero sobre todo qué tipo de ser era.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Eres bobo si piensas que me voy a creer esa tontería. Reconozco que no sé por qué me atreví a lanzarme, pero te aseguro que no fue por la leche de tu amante, era algo que llevaba meditando desde hace meses― respondió poniendo cara de niña buena y sin rastro de celos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Te juro que es verdad. Te pusiste cachonda por beberla― insistí y buscando que viera que era cierto, le conté lo ocurrido con María.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">No sé si no me oyó o no me creyó, pero, sonriendo, me replicó que entonces le explicara por qué en ese momento en lo único que podía pensar era en que le hiciera el amor, si lo que la había azuzado a buscar mis brazos había sido la producción láctea de ese ser.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―No he tomado ni una gota.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Una vez la pruebas, el daño está hecho― contesté: ―Dices que llevas toda la vida enamorada de mí y te creo. Pero no me puedes negar que el último empujón te lo dio la leche y si no hagamos un experimento, tómate un buen vaso y luego dime si te crees capaz de aguantar media hora sin que te haga mía.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Juro que me sorprendió su reacción y es que nada más escuchar la pregunta, la pelirroja contestó con ganas de negociar:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Si después de beberme toda la botella resisto dos horas, ¿te comprometes a que nos vayamos a un hotel y follemos durante el resto del día?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Soltando una carcajada respondí que sí y sin mediar más discusión, le extendí el envase con la blanca ambrosía. Cristina no se cortó y cogiéndola, se la bebió de un solo trago. Al terminar y mientras se secaba con la manga unas gotas que le caían por la mejilla, musitó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Pienso dejarte seco.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://fishki.net/picsw//042013/30/girls/devushka3/devushka3-0003.jpg" width="424" height="636">Solo con verla, supe que no tardaría en caer y es que, aunque ella no fuera del todo consciente, el tamaño que lucían bajo la blusa sus pezones la traicionaba. Por ello, le pregunté que si tan segura estaba que iba a mantener el tipo, porque no abría la puerta de mi despacho mientras desabrochaba un botón de mi camisa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Su sonrisa desapareció de golpe al notar que todas y cada una de las células de su cuerpo, entraban en ebullición al ver mis maniobras.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">― ¿Qué haces? ― preguntó mordiéndose los labios.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Sus mejillas totalmente coloradas y la lujuria de su mirada fueron suficientes para anticipar su rendición y curándome en salud, decidí cerrar yo mismo con llave la oficina, no fuera a ser que alguien entrara a decirme algo y nos pillara en plena faena.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Cristina, ¿a quién quieres engañar? En estos momentos ya sabes que has perdido y que es cuestión de minutos que te lances sobre mí― dije a mi secretaria.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Con la cara desencajada y conteniendo el deseo que amenazaba con dominarla, la pelirroja se defendió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Te equivocas, el que va a perder eres tú. Yo estoy tranquila porque puedo resistirlo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">La fragilidad que mostraba a pesar de la rotundidad de sus palabras me divirtió y viendo que el sudor había hecho su aparición en su escote, me puse el café y comencé a desayunar. Mi actitud le pareció irritante, pero comprendiendo que la estaba retando Cristina decidió no seguir tentando al destino y por eso prefirió volver a su mesa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">No hice ningún intento por retenerla y en silencio esperé su vuelta. Mi duda no era si iba a volver sino cuanto soportaría sin hacerlo. Ni en el más optimista de los escenarios había previsto que la pelirroja volviera en dos minutos. Y muerto de risa al verla entrar, le pregunté si venía a por su ración de leche.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Por la expresión de su rostro supe que de haber podido me hubiese estrangulado por el cachondeo con el que saludaba su llegada, pero en vez de ello, me soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Pienso ordeñarte esta tarde, ahora no. He venido a que me firme estos cheques.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Apurando el café, la miré mientras se acercaba a mi mesa. Lo cierto es que disfruté al notar la inseguridad con la que recorría esos escasos metros, sobre todo al fijarme que seguía teniendo los pezones totalmente erizados. Imaginándomelos en la boca, esperé a que me pusiera delante los talones que debía firmar para sorprenderla con una caricia de mi mano sobre su pierna.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">El suave gemido que salió de su garganta me dio alas y tomando confianza, fui subiendo por su muslo sin pedirle permiso. Mis dedos recorrieron su piel lentamente mientras Cristina, incapaz de oponerse, veía como la temperatura de su cuerpo iba subiendo grados. Para entonces las aureolas de la pelirroja ya eran dos escarpias bajo su blusa y queriendo contener las ganas que sentía por saltar sobre mí, la vi morderse los labios al notar que mis yemas se iban aproximando a su sexo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Eso no vale― suspiró sin alejarse.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Todos los intentos que hizo por mantener la cordura se fueron a la mierda cuando mis dedos empezaron a jugar hurgando sobre la tela de sus bragas y separando involuntariamente las rodillas, mi secretaría claudicó facilitando mis maniobras.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Su entrega no me pasó inadvertida y profundizando esas caricias, me puse a mimar el clítoris que tenía a mi disposición. Sin poderse creer la forma en que su jefe la estaba provocando, Cristina no pudo evitar que un primer y placentero sollozo surgiera de su garganta. Al oírlo, comprendí que tenía vía libre y metiendo un dedo bajo el tanga de la pelirroja, la empecé a masturbar sin disimulo mientras colaboraba moviendo sus caderas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Mi despacho no tardó en llenarse del olor que manaba de su entrepierna y eso lejos de contenerme, me azuzó a seguir calentándola hasta que dando un gritó mi fiel secretaria se corrió todavía de pie. Avasallada por el placer, pero humillada por la sumisión que había mostrado a mis caprichos, fue incapaz de mirarme e intentó irse hacia su cubículo, pero no la dejé.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://fishki.net/picsw//042013/30/girls/devushka3/devushka3-0004.jpg" width="424" height="607">Sabía que debía hacerla ver que todo había cambiado entre nosotros y sin hacer caso a sus peticiones de la dejara en paz, la besé mientras le decía:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Aunque quieras admitirlo, desde que probaste la leche de Simona, te volviste mía.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Mis palabras la desarmaron y prueba de ello fue el tremendo orgasmo que asoló su anatomía mientras las escuchaba. Por ello, con lágrimas en los ojos, comenzó a tocarme y metiendo su mano bajo mi camisa, me rogó que no la siguiera haciendo sufrir y que, por favor, la tomara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Dame tus bragas― con voz dura exigí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Cristina se quedó paralizada al escucharme, pero aun así no pudo negarse a cumplir mi inusual pedido y con las mejillas rojas, se lo quitó y me lo dio.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Mirandola a los ojos, lo cogí entre mis manos y llevándomelo a la nariz, lo olí. El aroma a hembra que destilaba impregnó mis papilas y deseando hacerme con el control de su cuerpo, le pregunté si ya me creía.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Eres tú quien me pone cachonda y no la leche de esa zorra― contestó separando sus rodillas en un intento de bajar su calentura.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Reconozco que me hizo gracia el tremendo nerviosismo de Cristina al ser consciente del alboroto de su entrepierna y tratando de provocar aún más su deseo, le pedí que se girara un poco para tener un mejor ángulo de su coño.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Maldito― murmuró avergonzada mientras obedecía sin rechistar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">La belleza de sus muslos y el brillo de su sexo encharcado provocaron que me hirviera la sangre y con una tremenda erección bajo el pantalón, le desabroché la blusa para disfrutar de sus pechos en libertad.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Con mi pene cada vez más tieso, me permití el lujo de quitarle el sujetador y de pellizcar sus pezones mientras le expresaba mi admiración por ellos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Eres un capullo― respondió con la voz entrecortada mientras sin preguntar, se agachaba y me bajaba la bragueta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Dejé que liberara mi miembro, asumiendo lo que vendría a continuación. con una sonrisa. No me equivoqué porque abriendo la boca, mi dulce secretaria fue introduciéndolo lentamente permitiéndome disfrutar de la suavidad de sus labios mientras su lengua se dedicaba a bañar con saliva ni más que erecto instrumento.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Nunca me imaginé que tenía una maestra haciendo mamadas en la oficina― murmuré.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Curiosamente a Cristina le encantó escuchar que su jefe confesaba en voz alta que le gustaba el modo en que se la mamaba y poniendo cara de puta, me confesó que había soñado miles de veces que me corría en su boca. Sus palabras terminaron de calentarme y llevando mis dedos a su entrepierna, empecé a masturbarla mientras le incrustaba mi pene en su garganta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Esa pelirroja me volvió a sorprender absorbiéndolo por completo en el interior de su garganta, pero cuando realmente me cautivó fue al sentir sus labios besando la base de mi pene mientras con una mano se dedicaba a masajear mis huevos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Vas a conseguir que me corra― susurré en su oído anticipando lo inevitable.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Cristina se volvió loca al oírme e imprimiendo un ritmo atroz a su boca, buscó mi placer con más ahínco y coincidiendo con la explosión de semen en su boca, su cuerpo colapsó. No contenta con ello, cogió con su mano mi instrumento y no cejó hasta dejarlo totalmente seco.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Necesito que me folles― gritó llena de angustia al darse cuenta de que había perdido la oportunidad y usando su lengua se puso a reanimar mi verga.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Esperé a que se diera por vencida para decirla:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Tráeme la otra botella.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">En su desesperación, no se lo pensó y yendo al minibar, volvió con ella entre sus manos. Riéndome de ella, le pedí que me diera de beber mientras usaba un par de yemas para evitar que esa pelirroja se enfriara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―No puedes dejarme así― se lamentaba sin esperanza alguna que la leche hiciera resurgir mi erección.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Descojonado, insistí en que me diera de beber. Cristina jamás se esperó que al ritmo en que por mi garganta se deslizaba ese blanco mejunje y como si tuviera vida propia, mi pene se fuera tornando inhiesto y duro.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―No puede ser verdad― comentó al notar que animado por un extraño vigor no hacía más que crecer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Al alcanzar su máxima dureza, vi que Cristina estaba entusiasmada pensando que en cualquier momento la pondría a cuatro patas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">― ¿Te apetece que te folle sobre la mesa o prefieres el suelo?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://fishki.net/picsw//042013/30/girls/devushka3/devushka3-0005.jpg" width="424" height="636">Sin dar tiempo a que me arrepintiera, se quitó la falda y se apoyó en la mesa, dejando su culo en pompa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Eres más puta de lo que pensaba― murmuré y acercándome a donde me esperaba, jugueteé con la cabeza de mi glande entre sus lubricados labios y de un solo golpe, se lo clavé en su interior.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Fue impresionante el gemido que dio al experimentar como mi falo entraba en sus entrañas llenándolas por completo. Luego me reconoció que nunca había sentido una invasión tan masiva, pero aun así dejando a un lado su dolor, gritó de placer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">― ¡Soy tuya! ― sollozó al ser penetrada por mi estoque y sin pensar que la gente de la oficina iba a escucharla gritar, comenzó a berrear como una loca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Temiendo el escándalo, tapé su boca mientras mi pene se estrellaba una y otra vez contra la pared de su vagina.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Me estás matando― alcanzó a decir mientras aceleraba los movimientos de su cadera.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Supe que el deseo de esa mujer estaba llegando a límites inexplorados y que, si seguía, Cristina llegaría al orgasmo antes de tiempo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―No te corras todavía― exigí sabiendo que era difícil que me obedeciera al ver que con cada estocada era más el aire que la faltaba y que solo cuando se lo sacaba, esa putita podía respirar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Mis temores se hicieron realidad y ante mis ojos, Cristina se corrió. Cabreado, seguí machacando su coño con mi falo provocando que mi secretaria disfrutara como una perra de innumerables orgasmos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Cuantas más veces te corras, más difícil te resultara evitar convertirte en mi propiedad― musité comprendiendo que se aproximaba mi propio clímax.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Ya soy tuya y siempre lo seré― contestó entusiasmada por el modo tan salvaje con el que la empotraba contra la mesa y sospechando quizás que la estuviera destrozando por dentro, pero temiendo aún más que dejara de hacerlo, me pidió que continuara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Contagiándome de su pasión, le mordí el hombro mientras derramaba mi simiente en su fértil vagina y ella al sentir mi leche anegando su sexo, se volvió a correr.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Te amo― sollozó antes que agotada y satisfecha, se desplomara desmayada sobre la mesa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Compadeciéndome de ella, la cogí entre mis brazos y dejándola delicadamente sobre el sofá, muerto de risa esperé a que se recuperara. Al comprobar que abría los ojos, susurré en su oído:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Piensa en una excusa que decir al resto para que no se extrañen con nuestra marcha.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Pero… si he fallado― respondió esperanzada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Regalándola con un suave mordisco en sus labios, repliqué:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―No pensarás que me basta con un polvo. Cuando esta noche te deje en tu casa, no podrás ni sentarte.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Para mi sorpresa, la pelirroja contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―No pienso dormir nunca más ahí, mi sitio está en tu cama.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Confieso que me quedé helado al escucharla decir eso y temeroso de la posible reacción de la custodio al enterarse de que había otra, intenté hacer ver a Cristina que debía darme tiempo para pensarlo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Te doy toda la tarde― respondió con la mosca detrás de la oreja: ― ¿o es que no soy bienvenida?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―No es eso― respondí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Sabiendo que con eso no le bastaba y que necesitaba explicarla cuales eran los motivos por los que le pedía tiempo, la senté en mis rodillas diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Lo que voy a enseñarte, te parecerá una locura, pero quiero que me escuches― tras lo cual, busqué en internet todo aquello que hacía referencia a Simona y a sus hermanas, las Îngerul păzitor.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://fishki.net/picsw//042013/30/girls/devushka3/devushka3-0007.jpg" width="424" height="636">Si en un principio la actitud de mi secretaria básicamente fue de incredulidad, al comprobar que realmente creía en la extraña naturaleza de mi criada, se empezó a preocupar y antes que pudiera terminar de explicarle lo peligrosas que podían llegar a ser, me preguntó si no la estaba tomando el pelo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Ojalá fuera así― respondí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Demostrando que además de ser guapa era una mujer inteligente, rumió los datos sin decir nada y solo cuando ya los había procesado, me soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Será mejor que por ahora guardemos lo nuestro en secreto. No me apetece enfrentarme a una de su clase y menos si resulta ser tan celosa como dices. ¿Te parece bien?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Acababa de aceptar su sugerencia porque me daba el tiempo que necesitaba para informar a Simona de su existencia, pero entonces aprovechando la oportunidad Cristina me exigió que, a partir de ese día, ella y yo comeríamos en una habitación del coqueto hotel que teníamos enfrente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Es lo menos que puedes hacer por mí― sentenció con una sonrisa mientras me acariciaba el paquete&#8230;</span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;En mi finca de caza (5) Por fin son 100% mías&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 May 2025 10:06:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Otros]]></category>
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					<description><![CDATA[Capítulo 5 Despertar en brazos de dos bellezas es algo de lo que pocos hombres pueden alardear. Personalmente creo que es una sensación increíble el sentirse amado, deseado por una mujer pero esa mañana eran un par las que abrazadas a mí, dormían exhaustas tras una noche de pasión. «Me podría acostumbrar a esto», pensé mientras observaba extasiado a esos dos monumentos durmiendo. Eran dos hembras de bandera pero distintas. Patricia con sus treinta y dos años era un espectacular ejemplo de espectacular rubia que conjugaba un cuerpo perfecto con una fogosidad a explorar. Jamás se me hubiese pasado por [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><strong>Capítulo 5</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Despertar en brazos de dos bellezas es algo de lo que pocos hombres pueden alardear. Personalmente creo que es una sensación increíble el sentirse amado, deseado por una mujer pero esa mañana eran un par las que abrazadas a mí, dormían exhaustas tras una noche de pasión.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Me podría acostumbrar a esto», pensé mientras observaba extasiado a esos dos monumentos durmiendo. Eran dos hembras de bandera pero distintas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Patricia con sus treinta y dos años era un espectacular ejemplo de espectacular rubia que conjugaba un cuerpo perfecto con una fogosidad a explorar. Jamás se me hubiese pasado por la cabeza que esa amiga de juventud escondiera en su interior una amante ardiente, pero ahora que lo había descubierto pensaba explorar esa faceta a fondo. Sus pequeños y duros pechos eran ya de por sí una tentación pero si a eso le uníamos una cintura de avispa y unas piernas bien moldeadas, supe que de dejarla libre no tardaría en conseguir que un hombre que la adorase.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> María, mi criada y amante, no le iba a la zaga. Morena de revista y con cara de no haber roto un plato, parecía sacada de un desfile de modas y para colmo durante los años de servicio en mi casa, esa veinteañera de grandes senos se había revelado como una fiera en la cama.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mirándolas me di cuenta que no podía perder a ninguna de los dos aunque eso supusiera tener que modificar la rutina en la que llevaba instalado tantos años. El tema no era sencillo porque no podía olvidar que Patricia era todavía oficialmente la esposa de Miguel y nuestro entorno no entendería que de primeras esa monada pasara a ser públicamente mía. Y qué decir de mi relación con mi compañera de los últimos cinco años, relación que por su bien mantuve oculta a los ojos de su pueblo para que no sufriera las insidias de la gente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Debo de tomar una resolución equitativa para ambas», medité. Sabía que no podía hacer del conocimiento general que habían aceptado voluntariamente formar parte de un trio pero tampoco se merecían que las escondiera como si fueran apestadas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Estaba todavía pensando en ello, cuando aún somnolienta María abrió los ojos, sorprendiéndose de ver que yo que estaba despierto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Buenos días- me empezó a decir.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Pero entonces cerrándole la boca con un beso le dije:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Quiero verte haciéndole el amor.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La muchacha sonrió al escuchar mi orden y dándose la vuelta, se concentró en la mujer que tenía a su lado. Sus manos comenzaron a recorrer el cuerpo desnudo y aun dormido de mi amiga mientras yo permanecía atento a sus maniobras. Cogiendo un pecho con sus manos, empezó a acariciarlo mientras Patricia seguía soñando. Sin poderlo evitar sus pezones se erizaron al sentir la lengua de mi criada recorriéndolos, y en su sueño se imaginó que era yo el que lo hacía.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist3-1.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/9/0/90904/2/I/2/5/2I252/CherieDevilleD%20-%20001.jpg" width="424" height="636">Sin abrir los ojos se fue calentando e inconscientemente entreabrió sus piernas facilitando la labor de la morena. Desde mi privilegiado puesto de observación vi como ésta le separaba los labios y acercando su boca se apoderaba de su clítoris. La rubia recibió las caricias con un gemido mientras se despertaba. María, al notarlo, usó su dedo para penetrarla mientras seguía mordisqueando el botón del placer. Al abrir sus ojos, me vio mirándola y fue por primera vez consciente que quien la estaba masturbando era mi amante.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Disfruta-dije pasando mi mano por un pecho: -Me encanta ver cómo te posee-.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Un tanto cortada se concentró en las sensaciones que estaba sintiendo en ese momento a estar siendo acariciada por dos personas de distinto sexo. Y es que aunque la noche anterior había participado en un trio por primera vez, no pudo dejar de darse cuenta que le gustaba la forma en que esa jovencita le estaba haciendo el sexo oral.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Nadie me lo ha hecho con tanta delicadeza», murmuró para sí al notar que la chavala metía el segundo dedo en el interior de su coño.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esa experiencia jamás disfrutada provocó que el placer empezara a florecer en su interior y con un jadeo, presionó con sus dedos la negra melena contra su sexo exigiéndole que la liberara. María no se hizo de rogar y usando su traviesa lengua, se dedicó a minar la resistencia de la ex de Miguel jugando con su clítoris.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Por favor! ¡No pares!- aulló Patricia experimentar la caricia de una yema recorriendo su ojete.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi criada al escuchar que no se oponía sino que deseaba ver su esfínter desflorado, introdujo una primera falange en ese hoyuelo sin anticipar que con ello la mujer estallara en un orgasmo que empapó sus mejillas. Entonces completamente dominada por la pasión y con su propio coño hirviendo de placer, se lanzó en cuerpo y alma a satisfacer a la rubia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ese renovado afán llevó a Patricia a alcanzar un clímax tras otro retorciéndose sobre el colchón y justo creía que no iba a poder más, me oyó decir mientras las cambiaba de posición:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Es hora que le devuelvas el placer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No hizo falta que le aclarara nada más, en cuanto vio el coño de mi criada, se lanzó como una fiera sobre él y separando con los dedos los labios inferiores se apoderó de su clítoris.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Ahí tienes el premio a tu fidelidad &#8211; dije a María dejándolas solas mientras desaparecía rumbo al baño…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist3-2.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/9/0/90904/2/I/2/5/2I25m/CherieDevilleD%20-%20004.jpg" width="424" height="636">Llevaba diez minutos en el jacuzzi cuando las vi entrar radiantes. La alegría de sus rostros era muestra suficiente de lo satisfechas que les había dejado ese encuentro lésbico por ello no me sorprendió que, sin que yo tuviese que pedírselo, las dos me empezaron a enjabonar con cariño. No tuve que ser premio nobel para advertir en esas tiernas caricias una entrega que rayaba en la devoción y disfrutando del momento, cerré los ojos para que nada empañara el momento.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Durante largo tiempo, permanecí inmóvil mientras me bañaban y curiosamente al salir de la bañera, la más dispuesta para secarme fue la ex de Miguel que melosamente me rogó que la dejara a ella ese honor. Ni siquiera escuchó mi respuesta y cogiendo una toalla, me esperó en mitad del baño con una sonrisa en su boca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Me hizo gracia su disposición y por eso no me quejé cuando agachándose sobre las baldosas de mármol, me empezó a secar los pies. Sus manos y la tela fueron recorriendo mis piernas sin que nada en ella delatara que sentía incomodidad alguna por mostrarse tan servil e incluso cuando llegó a mi sexo, demostrando una profesionalidad digna de alabanza se entretuvo secando todos y cada uno de mis recovecos sin que en su cara se reflejara ningún tipo de disgusto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Y solo cuando mi pene reaccionó a ese contacto endureciéndose, la treintañera sonrió diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Al igual que María, soy y seré siempre tuya.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esa frase escondía un significado evidente y que no era otro que si en ese momento deseaba una mamada solo tenía que pedírselo. En ese instante comprendí que me encontraba frente a un dilema que no era otro más que definir el tipo de vínculo que me uniría con esa mujer en el futuro. Sabía que si le ordenaba hacérmela, Patricia aceptaría sellando con ello su subordinación a mí pero no sabía si eso era lo que le convenía después de un matrimonio opresivo. Por eso mi respuesta levantarla del suelo y besarla.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La ex de Miguel recibió mis besos con una pasión desconocida en ella y mientras recogía mi verga en sus manos, murmuró:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Hazme el amor.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La urgencia con la que me lo pidió, me obligó a cambiar de planes y llevándola en brazos hasta la cama, la besé nuevamente. Contra toda lógica era ella la más necesitada cuando apenas unos minutos antes había disfrutado de María y sin esperar que terminara de tumbarme, me ofreció sus pechos diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Necesito entregarme a ti.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Comprendí que sus palabras eran mitad suplica y mitad orden. Se sabía hermosa pero necesitaba sentirse deseada y por ello decidí complacerla mordisqueando uno de sus pezones. Patricia, totalmente contagiada por la pasión, se quedó quieta mientras mi lengua jugaba con su areola. Su mutismo permitió que mis caricias se fueron haciendo cada vez más obsesivas sabiendo que ella estaba disfrutando de ese ataque.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Eres un cabrón- gimió al sentir que con mis dedos le regalaba un dulce pellizco al pezón libre. Olvidando su recato dejó de disimular y comenzó a gemir como una loca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Haciendo caso omiso a su turbación, profundicé mi asalto bajando por su cuerpo con mis manos hasta llegar a su entrepierna. No sé qué me resultó más excitante, si oír su aullido o descubrir que llevaba el tanga totalmente empapado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Quiero ser tuya!- imploró con los ojos inyectados de lujuria al notar que mis yemas se habían apoderado de su clítoris.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Totalmente desencajada, tuvo que sufrir en silencio la tortura de su botón mientras como un depredador acorralando a su presa, yo disfrutaba al certificar que no poco a poco mis toqueteos estaban elevando el nivel de la temperatura de su cuerpo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Córrete para mí- susurré en su oído.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist3-1.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/9/0/90904/2/I/2/5/2I25H/CherieDevilleD%20-%20007.jpg" width="424" height="636">La rubia que había estado reteniendo sus ganas de correrse al escuchar mi deseo, se liberó dejando que su cuerpo siguiera su instinto y dando un grito se desplomó sobre las sábanas. Me encantó comprobar que también cuando la amaba tiernamente se excitaba y por ello cuando cogió mi sexo con sus manos la dejé continuar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Me vuelves loca- exclamó al comprobar mi erección y abriendo sus labios fue devorando mi polla lentamente hasta que la acomodó en su garganta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Entonces y solo entonces, empezó a meterlo y a sacarlo de su interior con un ritmo endiablado. Su pericia y la tensión acumulada desde que me desperté provocaron que mi cuerpo reaccionara violentamente y exploté derramando mi simiente en su boca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La ex de mi amigo recibió su regalo con satisfacción y en plan goloso fue devorando mi simiente al ritmo con el que mi pene la expulsaba hasta que habiendo comprobado que ya me había ordeñado, con su lengua limpió los restos y sonriendo, me soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Quieres que llame a María para que me ayude a levantarlo otra vez? ¡Necesito que me hagas tuya!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Supe que me estaba retando y haciendo tiempo para recuperarme, hundí mi cara entre sus piernas. Su sexo me esperaba completamente mojado y al pasar mi lengua por sus labios, su aroma de mujer inundó mis papilas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Para ser tan zorra, tienes un coño riquísimo- comenté muerto de risa al ver lo bruta que estaba y recreándome en su sabor, recogí su flujo en mi boca mientras mis manos se apoderaban de sus pechos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Patricia colaboró separando sus rodillas y posando su mano en mi cabeza, me exigió que ahondara en mis caricias diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Fóllame y seré eternamente vuestra.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Que incluyera a mi criada y amante en esa promesa me volvió loco y pellizcando sus pezones, introduje mi lengua hasta el fondo de su sexo. Patricia al experimentar esa nueva incursión aulló de placer y casi llorando, me rogó que la tomase. Obviando sus deseos, seguí enredando con mi lengua en el interior de su cueva hasta que nuevamente sentí cómo el placer la dominaba y con su cuerpo temblando, se corría en mi boca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Su enésimo orgasmo, azuzó mi lujuria y tumbándola boca abajo sobre las sábanas, de un solo empujón rellené su coño con mi pene. Ella al experimentar el modo con el que mi glande chocaba contra la pared de su vagina, gritó presa del deseo y retorciéndose como posesa, me pidió que la diera caña. Obedeciendo me apoderé de sus senos y usándolos como apoyo, me afiancé con ellos antes de comenzar un galope desbocado sobre ella.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Lo que no me esperaba fue que berreando entre gemidos, la ex de mi amigo me gritara:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Júrame que vas algún día vas a preñarme. Quiero que seas el padre de mis hijos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No lo había pensado pero la idea que mi semilla fertilizara su vientre, me hizo enloquecer y fuera de mí, incrementé el ritmo con el que la penetraba. La rubia premió mis esfuerzos chillando que me corriera en su interior porque sentía que le había llegado la hora de ser madre.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Su confesión espoleó mi lujuria y cogiéndola de los hombros, profundicé mis embestidas hasta que completamente descompuesta se corrió nuevamente. Si estar satisfecho, convertí mi galope en una desenfrenada carrera que tenía como único objetivo derramar mi simiente en su útero pero mientras alcanzaba mi meta llevé a mi amante a una sucesión de ruidosos orgasmos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Cuando con mi pene estaba a punto de explotar, la informé que me iba a correr. Ella al oírlo, contrajo los músculos de su vagina y con una presión desconocida por mí, obligó a mi pene a vaciarse en su vagina.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist3-2.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/9/0/90904/2/I/2/7/2I27R/CherieDevilleD%20-%20009.jpg" width="424" height="636">Agotado por el esfuerzo, me deje caer a su lado. Patricia me recibió entre sus brazos con alegría y comportándose como la más tierna amante, murmuró dichosa:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Te tengo que dar las gracias por hacerme tan feliz. Llevaba años sobreviviendo y jamás pensé que volvería a recobrar las ganas de disfrutar de la vida.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sus palabras me hicieron recordar el suplicio que había pasado en su matrimonio y comprendí que había llegado la hora que lo dejara atrás.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Tenemos que hablar- respondí y tras lo cual le pedí que llamara a María.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sin preguntar el motivo y cogiendo una bata, salió corriendo por la muchacha mientras en la cama me ponía a ordenar mis ideas. La morena debía de estar preparando el desayuno porque todavía llevaba el delantal al volver con ella al cuarto. Se notaba en sus rostros que eran conscientes de la importancia de lo que quería decirles y por ello no pusieron objeción alguna a sentarse en el sofá cuando se los pedí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Son preciosas», pensé mirándolas y queriendo dar una cierta formalidad, me vestí mientras ellas esperaban en silencio sin quejarse.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Una vez vestido, cogí una silla y tomando asiento frente a ellas, comenté a la que llevaba siendo mi amante desde que cumplió los dieciocho:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -María, me acabo de dar cuenta que he sido injusto contigo…- la cara de la cría empalideció al oírme quizás creyendo que ahora que tenía otra mujer la iba a echar de mi lado, al no querer que sufriera directamente le dije: &#8211; Me has dado tu amor sin pedirme nada a cambio y por ello te pregunto si quieres ser mi esposa a todos los efectos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Lo último que se esperaba era que le pidiera matrimonio y por eso tardó unos segundos en lanzarse a mis brazos respondiendo que sí. Habiendo dado su lugar a la persona que durante años había colmado mis necesidades de cariño, miré a Patricia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La rubia permanecía hundida en el sillón casi llorando sin decir nada pero temiendo por su futuro porque no en vano había albergado esperanzas en vivir con nosotros. Al notar mi mirada, comprendió que debía felicitar a María y levantándose de su asiento, se acercó a darle la enhorabuena.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Para su sorpresa y su regocijo al hacerlo, la veinteañera la besó en los labios. La ex de Manuel perdió la compostura y se echó a llorar como una Magdalena mientras la felicitaba pero entonces la morena me miró y al encontrar la aceptación en mis ojos, le soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Cuando llegaste a esta casa, vi en ti una competidora pero después de conocerte sé que eres el complemento que necesitábamos. Por eso te pido en mi nombre y en el de mi futuro marido, si quieres ser nuestra mujer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sonreí al escuchar que tal como había previsto María no la iba a dejar en la estacada y confirmando sus palabras, comenté:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Legalmente, no podremos formalizarlo pero si aceptas entre estas paredes todos tendremos los mismos derechos. María será tu esposa y yo tu marido. Los hijos que te engendre serán de los tres al igual que los que nazcan de su vientre.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Contra todo pronóstico, Patricia salió corriendo sin contestarnos y tuvo que ser María quien la alcanzara en el pasillo. Al preguntarle el motivo de su huida, la rubia contestó que aunque formar parte de nuestra vida era lo que más deseaba en el mundo, no podía porque antes tenía que romper con su pasado y divorciarse de Miguel.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Muerta de risa, la morena contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Deja eso en manos de Manuel, estoy seguro que no tardará en conseguir que ese cerdo te firme los papeles del divorcio – y girándose hacía mí, me soltó: -¿Verdad que lo harás?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Por supuesto!- y adelantándome a sus deseos, con una sonrisa vengativa, concluí: -Nadie toca a mis mujeres y el primero en saberlo será él. Te prometo que si todavía le queda algo de patrimonio será tuyo…</span></p>
<p>CONTINUARÁ</p>
<p><img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://ist3-2.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/9/0/90904/2/I/2/7/2I27W/CherieDevilleD%20-%20010.jpg" width="600" height="900"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;El Virus VR  7 Y 8&#8221; (POR JAVIET)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Feb 2023 15:13:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[confesiones]]></category>
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					<description><![CDATA[Recomiendo la lectura de los episodios anteriores para una mejor comprensión de la historia. Continúo con mi relato de la tercera semana de marzo. Como recordareis ayer salí al pueblo y cogí algunas cosillas de la farmacia, estuve algo más de una hora fuera y descubrí una casa desde donde me hicieron señales con una linterna. Esta mañana después de dormir como un tronco me duche para quitarme las manchas de tizne de la cara y los restos olorosos de la farmacia donde estuve, luego he colocado en el almacén todo lo que he traído en la mochila es decir [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Recomiendo la lectura de los episodios anteriores para una mejor comprensión de la historia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Continúo con mi relato de la tercera semana de marzo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Como recordareis ayer salí al pueblo y cogí algunas cosillas de la farmacia, estuve algo más de una hora fuera y descubrí una casa desde donde me hicieron señales con una linterna. Esta mañana después de dormir como un tronco me duche para quitarme las manchas de tizne de la cara y los restos olorosos de la farmacia donde estuve, luego he colocado en el almacén todo lo que he traído en la mochila es decir antibióticos tranquilizantes etc. Posteriormente he seguido con mi rutina habitual bajando el desayuno a Ceci, de camino he dejado una caja de toallitas húmedas en la entrada del torreón, junto a uno de los cetmes cargado que tengo allí junto al perchero por si acaso, cuando llego a la celda y mientras se quita la camisa para dármela me fijo en la mancha oscura que tiene en la mejilla y recuerdo el beso que la di al volver con la cara ennegrecida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/238/54230374/54230374_019_536b.jpg" width="421" height="632" />Tras desayunar la pongo sus guantes y bola de paseo sin darla una corriente como la tarde anterior, ella se muestra más que dócil pues ahora no siente dolor antes de dicho paseo, me fijo al quitarla la compresa que apenas ha manchado nada, su sangre es más clara, durante el mismo jugamos y ella hace sus necesidades estamos un buen rato fuera, volvemos y la pongo otra compresa por si acaso junto con unas bragas limpias, después la desato y una vez encerrada jugamos a hablar sigue esforzándose sin resultados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Subo y lavo la ropa usada ayer noche, me planteo salir de nuevo esta vez para visitar a mis nuevos ”vecinos” sanos y ver quien son y en qué estado se encuentran, puedo demorar tranquilamente unos días mi salida a la gasolinera hasta agotar el segundo bidón de combustible, todavía quedaran dos más de reserva y el agua sigue fluyendo por la bomba así que tengo todos los bidones de agua sellados de fabrica intactos, la comida tampoco me preocupa pues comparto mis raciones con Ceci así que gasto poco, en resumen mi situación es bastante buena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Después de comer tiendo la colada y nos damos otro paseo, pero después en lugar de dejarla en el calabozo subimos al comedor, la gusta cundo tras desatarla la vuelvo a atar pero con las manos por delante, hago que se siente en el sofá a mi lado y pongo una película de humor en el portátil, abre los ojos como platos mientras ve y escucha todo lo que ocurre en la pantalla, lo he hecho por dos motivos el primero es que me gusta tenerla cerca, el segundo es que me he dado cuenta del silencio habitual del torreón, normalmente yo no hablo solo y ella no recuerda cómo hacerlo, así que he pensado que oír a otras personas la haría bien, a fin de cuentas el ser humano es un animal social.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La aflojo un poco la mordaza pero sin quitarla la bola de la boca, mientras ella ve y disfruta de la película yo no puedo apartar mis ojos de su cuerpo, aunque intento apartar repetidamente mis ojos me deleito recorriendo las curvas de su cuerpo con la mirada, en especial ese por de tetas grandecitas y turgentes que me ponen a cien, finalmente me quito la camisa y se la echo por encima de los hombros, ella lo agradece con un gemido y me mira con sus ojazos verdes rozando su cara contra la tela de la camisa, me contengo para no besarla ni hacer nada mas fuerte… al menos hasta que se la acabe el mes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Acaba la película y la pongo otra que ve con igual emoción y alegría, no la quiero poner cualquier cosa pues no creo que entienda las de intriga ni terror ni nada que lleve tiros, sinceramente mis opciones son bastante limitadas pues me gusta el cine de acción y mi numero de comedias es muy limitado, al acabar nos damos el ultimo paseo del día la quito la compresa y veo que está limpia al acabar el paseo la limpio la vagina con la esponja, esa noche no la pongo bragas y ella se muestra más contenta, preparo la cena que al ser de microondas nos evitara tener visitantes esa noche, la paso su cena con sus tranquilizantes mezclados y la dejo mi camisa y su manta de dormir, subo a cenar y bajo una hora después tras haber comprobado que está dormida, en mi mano enguantada de látex llevo la palangana y la esponja, pero hoy a diferencia de otros días, también llevo la espuma de afeitar y una maquinilla desechable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La destapo y tumbada como está la giro hasta que acabo poniéndola en la posición adecuada, con las piernas bien abiertas y los pies apoyados en el suelo, humedezco bien la zona con la esponja lavándola a fondo, una vez que compruebo que está totalmente limpia la unto la espuma y me pongo a afeitarla, desearía besar cada centímetro de piel que aparece entre la espuma según paso la maquinilla, claro está que me contengo pero me esmero en el trabajo y lo disfruto, momentos después su precioso chochito está limpio y desearía comérmelo, pero no lo hago pues se el peligro de infección que conlleva, antes de irme la pongo su inyección de antibiótico, la tapo y la doy un beso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/238/54230374/54230374_021_4f0a.jpg" width="425" height="638" />El día siguiente no es muy soleado, hago mis ejercicios y me afeito después preparo el desayuno, mientras me lo como veo por el circuito cerrado que Ceci se ha despertado y se inspecciona el pubis asombrada por la falta de pelo, espero que recuerde que cuando era “normal” lo llevaba así habitualmente (ver capitulo 3)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Al rato bajo a darla el desayuno y mis buenos días, ella me espera tan deseosa de verme que apenas entrar en los calabozos y sin que me dé tiempo de decir nada, se quita la camisa y la pone entre los barrotes donde ya está colgada la manta, se exhibe delante de mi paseándose torpemente, no es una exhibición incitante y no lo hace por excitarme como una mujer adulta, es mas como una niña que se hubiera comprado ropa nueva y te la enseña con inocencia, solo que esta niña tiene veintipocos años y esta buenísima así que ya podéis imaginaros los resultados, en tres minutos estoy excitado a tope y palote perdido ante mi Ceci, por fin consigo hablar:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Hola Ceci buenos días, que guapa estas hoy.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Se ve que intenta contestar pero nada, yo sigo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Qué bonita eres, que guapa estas sin pelitos allí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando hablo señalo si pubis con mi dedo, creo que ahí es donde se lió la cosa y ella interpreto lo que quiso, supongo que debió de recordar el pajote del baño y creyó que yo quería darla placer, el caso es que se pega a los barrotes agarrándose a ellos y veo su pubis desnudo entre dos de ellos, ella abre las piernas y mas que enseñándomelo me lo está ofreciendo pegándolo tanto a los barrotes que parece fundirse con ellos, me arrodillo dejando el plato en el suelo y sacando uno de los guantes de látex del bolsillo del pantalón, me lo pongo acerco mi cara a su pubis -pienso-¿a quién quiero engañar? ¡La deseo! Beso su pubis, adoro el contacto con su piel suave y caliente, recorro la zona exterior evitando su grieta, la escucho suspirar de deseo sobre mi cabeza, recuerdo que no lleva bola ni guantes y podría evitarme simplemente dando un paso atrás, si decidiera atacarme o morderme en ese instante y estaría jodido, kaput, muerto, por idiota.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero ella solo desea placer la tiemblan las piernas de deseo, me mojo uno de mis dedos con saliva y la acaricio los labios externos recorriéndolos totalmente antes de empujarla hacia dentro mi dedo, la sigo besando la piel del pubis y subo mi otra mano a tientas hasta encontrar su pecho y su pezón pellizcándolo suavemente, ella suspira de nuevo aferrada con sus manos a los barrotes de su celda, la penetro hasta el fondo con mi dedo descubriendo que su interior es un manantial de flujo, esta empapada así que añado dos dedos mas a la penetración y la sigo dando placer, el aroma de hembra caliente de su flujo llena mis narices y aumenta mi deseo por ella, aumento la velocidad de mis dedos dentro de su encharcado chochete, sin dejar de rozar mi cara por su vientre ni de acariciar su pecho, se desboca tiembla toda ella y sus caderas se estremecen agarrada a los barrotes une el movimiento de su cuerpo al de mis dedos, da pequeños saltos y está prácticamente cabalgando sobre mi mano, no paro de masturbarla metiéndola los dedos y moviéndolos en su interior , ella jadea sobre mi cuando noto una de sus manos entre ni pelo empujándome la cabeza contra su pubis y los barrotes que lo enmarcan, se corre finalmente como una campeona gritando de placer y agitándose de arriba abajo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Aaaaa, aaaaggggg to… aggggg naagg</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La sujeto antes de que se caiga al suelo sacando mis dedos de su chochete, unos segundos después se separa lentamente de los barrotes y se sienta en su jergón mientras se recupera de su orgasmo, la miro embelesado y estoy alucinado con ella, me ha parecido escuchar cuando se corría que me llamaba o al menos decía to… la primera silaba de mi nombre, pero no estoy totalmente seguro de nada, lo que estoy es asombrado y encantado por los resultados del afeitado de anoche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Entro en su celda con el plato y se lo dejo al lado, estoy excitadísimo pero me contengo un poco pues los días son largos, además no quiero que el recuerdo de la primera penetración de su nueva vida sea en una fría celda, la acaricio la cara con mi mano desnuda y vuelvo a salir cerrando la puerta, me siento en la silla plegable hablándola mientras ella desayuna, la explico que está enferma y debe tener paciencia pues esta curándose, aunque tardara un poco pero que después estará bien y nunca volverá a estar ni a dormir sola, no sé si será cierto o solo estoy expresando mis esperanzas para el futuro, lo que si se es que la hace bien el tratamiento o al menos eso creo, ¡joder! No soy médico solo sé que tiene buen color y su herida a cicatrizado, espero estar haciendo lo correcto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Paseamos y jugamos por el patio, luego la pongo una película mientras bajo a limpiar y fregar los calabozos, cuando esta acaba la bajo a ella y la dejo allí, hago la comida y subo a cazar infectados, como de costumbre caen solo los que veo en condiciones de correr o tienen mejor aspecto, por alguna circunstancia evito disparar a niñas en edad fértil o mujeres jóvenes, supongo que es mi subconsciente indicándome que si la infección se cura harán falta muchas de estas en el futuro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Por la tarde comienza a llover y baja la temperatura bastante, recojo la ropa que tendí a secar para colgarla dentro del edificio pues aun esta húmeda, decido no hacer la visita prevista a mis vecinos esa noche no por la ropa pues tengo más, pero la lluvia es una molestia añadida y no quiero resfriarme estando solo, subo a Ceci y cierro el calabozo dejando una pequeña estufa para que al volver para dormir esté caldeado el lugar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pasamos toda la tarde y hasta parte de la noche juntos, se ríe mucho con las pelis y además está más atenta cuando la hablo, aprovecha cualquier momento para jugar conmigo, cenamos sentados en la mesa y no sale de su asombro cuando la quito el guante de boxeo de su mano derecha para que coma con sus dedos, sigue imitándome cuando cojo el tenedor la doy uno de madera que hay en un cajón es de esos que se usan para remover y no me puede pinchar con el, poco a poco aprende a sujetarlo o tal vez debería decir que recuerda como se hacía, con respecto al habla la quito la bola y practicamos cada uno desde un lado de la mesa, finalmente sí que he conseguido algo bueno y me dice to… mientras me señala y asiente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/238/54230374/54230374_027_1484.jpg" width="423" height="635" />Por la noche aparte de llover truena y hay relámpagos la tormenta arrecia con bastante viento, me alegro de no salir de casa, Ceci con su camisa puesta por culpa del frio, se acurruca asustada a mi lado después de que cenemos con la bola de nuevo en su boca, estábamos viendo una peli y cuando me he dado cuenta estaba dormida y roncando suavemente sobre mis piernas, la acaricio la cara y la llevo en brazos a mi habitación la dejo en la cama y la tapo, recojo las cosas del cuarto y me meto en la cama como siempre desnudo, tardo en coger el sueño pues el cuerpo cálido de la rubia me turba bastante, finalmente tras descargarme en el baño me pongo un pantalón de pijama y dejo una de las cajas de condones sobre la mesilla, pues no se si mañana… la necesitare, son las tantas cuando me duermo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Continuara…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Después de los tiros viene la calma u otro tipo de acción, parece que la chica tiene una franca mejoría, aunque poco a poco va recordando cosas ¿tendrá una recaída?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">En el siguiente capítulo, Toni tendrá una ¿re-inauguración? y luego saldrá de visita, ya veremos cómo sale cada una de ellas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Como habréis visto he puesto los capítulos con sexo en “confesiones” y el resto en “otros textos” me parece más coherente así para evitar sorpresas, pues alguien calentado por un relato previo “con la mano en aquello” no espera leer sobre zombis rabiosos, es posible que al final los una todos y los meta en “Grandes series” ó “grandes relatos” depende de su volumen, me gustaría conocer vuestra opinión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">¡Sed felices!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: 14pt;">EL VIRUS VR 8</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Recomiendo la lectura de los episodios anteriores para una mejor comprensión de la historia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Al día siguiente me despierto siendo abrazado por mi rubia, sintiendo la suavidad de su piel y el calor de su cuerpo junto al mío, desde la pierna hasta el cuello toda ella se pega a mi costado, está despierta y rozando su cara contra la mía, se incorpora un poco y su pelo me hace cosquillas en los ojos, al incorporarse el contacto de sus pechos de duros pezones contra mi pecho desnudo me está provocando una erección considerable, que no es solamente fruto de la típica trémpera mañanera, la beso en la cara y en el cuello ella se retuerce jugando, la hago cosquillas y aun con la pelota en la boca, además de las manos enguantadas atadas delante suyo es un cascabel de alegría riéndose sin parar, hasta que se rinde quedándose muy quieta y mirándome con esos ojos de gata, levanta la cara y me golpea con la pelota de su boca en los labios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No la pudo liberar la boca por mucho que lo desee, su saliva lleva el virus, además vete a saber desde cuando no se limpia los dientes, sin duda debe de llevar dentro todo tipo de bichos de esos cuyos nombres acaban en cocos dentro de ella, pero la quiero y la deseo me digo que aun debo esperar un poco, hasta que esté mejor y enseñarla cosas como por ejemplo a usar un cepillo de dientes ó hacer gárgaras antes me meter nada mío en ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ceci no ha entendido mi pausa y me ha visto pensativo parado y serio, se siente rechazada o algo así, pues veo como sus ojos se enturbian, su cara se pone triste y de sus ojos resbala una lagrima, ella está sobre mi y la lagrima me va a caer encima de la boca, la abrazo y la hago girar hasta tenerla debajo, seguidamente la limpio con la sabana y tomo mi decisión besándola en la parte seca de la cara –pienso- al cuerno con todo, el mundo se acaba y yo tengo una mujer que me quiere y condones, ¿Qué mas quiero? Voy a quererla y que sea lo que dios quiera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La suelto las manos pero sin quitarla los guantes (no me da tiempo) me abraza con ganas y la devuelvo el abrazo con igual cariño, la beso en la cara y en el cuello a la vez que la desabotono la camisa con dedos febriles, cojo sus pechos sin soltarla el ultimo botón ¡qué más da! Ella se estremece y se agita rozando su cara y cuello contra la mía, la mordisqueo la oreja y gime ahogadamente, su respiración se hace más rápida y mis dedos en sus pezones compiten con aquella al acariciarlos, su pubis se agita buscando el miembro que la roza los muslos, me separo de ella un poco mirándola esta febril parece desesperada, no quiero romper el abrazo pero consigo escabullirme fingiendo que me caigo de la cama, casi se cae conmigo al intentar retenerme pero necesito esta pausa para ponerme una goma, ella me mira atentamente mientras me levanto y rodeo la cama, con mirada interrogante me observa mientras abro la cajita y me pongo un condón en mi erecto mimbro y debe de pensar ¿Qué hace este chalado? Al menos eso parece decirme con sus bonitos ojos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Todos sabemos lo del sida verdad – la digo sin saber cómo salir de aquella, pues no creo que lo recuerde.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Pues esto es muchísimo peor, así que o goma o nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Con el miembro debidamente enfundado vuelvo a abrazarla, reanudo las caricias y ella tras un instante de confusión hace lo mismo, lentamente como temiendo otra pausa se vuelve a poner en marcha, la mordisqueo las orejas y el cuello sigo bajando lentamente hasta sus pechos desabrochando el ultimo botón de la camisa, ella manotea tocándome por todas partes, al llevar los guantes de boxeo parece que me golpea pero la realidad es que no me puede agarrar bien, chupo sus pezones y se pone a gemir mas fuerte paso del uno al otro y muevo mis piernas a la vez hasta situarme entre las suyas, la rozo la vagina con mi prepucio sin dejar de chuparla, Ceci bambolea la cintura arriba y abajo buscando que entre el miembro erecto en su rajita, pero me quedo quieto y la tengo bien sujeta a mi merced, solo un par de centímetros del prepucio rozan su clítoris y los labios vaginales antes de entrar una pizca en su chochete.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Bota gime y se retuerce buscando que mi palo entre en ella, muerde con fuerza la pelota y se pone roja consumida de deseo, entonces aun algo reticente la complazco y me dejo caer suavemente, penetrándola a fondo no tan lentamente como hubiera deseado pues ella se precipita con sus movimientos de caderas contra mi verga, resuena un aaaag por la habitación ella sigue moviéndose y yo intento seguir su ritmo o al menos coordinar nuestras embestidas, la miro es lo más bonito que he visto en mi vida, es pura pasión sin egoísmos, engaños, celos o tonterías, los ojos entornados y la boca abierta gimiendo sin parar, cada vez que la clavo contra el colchón ella me eleva de vuelta con su cuerpo, sus pechos grandes y ansiosos pezones son el más agradable sitio en que nunca haya hecho rebotar mi pecho, el interior de su vagina me aprieta y suelta sin parar, la sensación es divina repitiéndose sin pausa una y otra vez en su chorreante canal, varios minutos después de frenéticos y gozosos movimientos nos corremos casi al mismo tiempo pues he conseguido retenerme lo justito para que ella acabase, ha montado una escandalera tremenda de gemidos y grititos, yo para ser sincero también lo he hecho y al acabar me he quedado dentro de Ceci, ninguno ha roto el abrazo durante unos minutos, solo nos mirábamos y yo me perdía en sus ojos de gata.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Al rato nos levantamos me mira cuando me quito el preservativo sin perder detalle como siempre, lo anudo y lo tiro a la papelera recordando que si salgo esta noche he de tirar el saco de basura, me abraza desde atrás y me giro dándola un beso en la cara después nos levantamos y desayunamos, después la llevo al baño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Allí la enseño para que sirve y como se usa la ducha, estoy reticente pero la libero las manos, realmente nos duchamos entre grititos de alegría y sobos por ambas partes, mi manera de enseñarla a cepillarse los dientes es hacerlo yo y dejar que me mire, después de lavar a fondo el cepillo de alguien que estaba en un vaso (ya no lo va a usar mas) se lo doy y la enseño como ha de hacerlo, gracias a ese instinto que tiene por imitar lo que ve no tarda en conseguirlo, no sin antes tragarse un poco de pasta dental y de gruñir lo que no está escrito, además se traga parte del agua del aclarado en lugar de escupirla, monta tal numerito que paso de enseñarla a hacer gárgaras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/238/54230374/54230374_030_542f.jpg" width="422" height="633" />La bola que llevaba mientras estuvimos en la cama, muestra nítidamente la marca de sus dientes de cuando esperaba ansiosa a que se la metiera, dado que se lo que aguantan esas bolas me hago una idea de la potencia de su mordisco, se la cambio por la otra que ya tenía preparada pero antes la digo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Ceci nena, pon la boca así.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Estoy frente a ella y pongo morritos de beso, ella me imita sin dejar de mirarme, añado:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Te voy a dar un beso, no abras la boca ¿vale?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No la abre y no la disgusta, mis labios sobre los suyos la gustan pues me abraza con fuerza y su cuerpo se relaja entre mis brazos sus dedos acarician mi espalda, me separo antes de tentar mas a la suerte y la coloco la bola en la boca atándosela, la coloco sus guantes y sujeto sus manos por delante después la pincho su dosis de antibiótico, gruñe a la jeringuilla pero aguanta el dolor pues la digo que eso la curara, después salimos a pasear el día está mejor y sin duda saldré esta noche, pues apenas hay charcos y el terreno ha absorbido bien el agua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Acabado el paseo dejo a Ceci en su celda, pues pienso que no debo acostumbrarla demasiado a estar arriba conmigo, si lo hiciera no podría salir a la buscar cosas fuera sin que quisiera venirse conmigo, tampoco me atrevo a dejarla suelta por allí cuando salgo aunque la duerma, pues hay demasiadas cosas que podría romper en un ataque de rabia o cabreo si se despertase sola; subo y recojo la ropa seca preparándola sobre la cama para la salida de esta noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Llevare la misma ropa y equipo de la otra vez, en la mochila llevare un surtido de productos varios pues no se que necesitaran mis “vecinos” aislados ni cuántos son, analizando la situación solo recuerdo la luz de aquella linterna y su ubicación, estoy seguro de que no era el reflejo de una ventana ni nada parecido aunque había luna llena y podría estar equivocado, debo asegurarme y en caso de que si haya más gente mantener una comunicación con ellos. Meto en la mochila dos walkis de la Guardia civil y cuatro baterías ya cargadas así como dos cargadores para estas con enchufe, confío en que esas personas tengan generadores y por tanto corriente de luz, añado dos brik de leche y dos botellas de agua de litro y medio, unos 20 sobres de sopas liofilizadas que solo necesitan agua, algunas latas variadas y un botiquín de urgencias bien surtido, cierro la mochila y la dejo junto a mi cetme con silenciador que limpie ayer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">A mediodía me pongo cocinar un estofado, yo le añado un poquito de chocolate (de comer) que le da al final un regustillo estupendo en mi modesta opinión, subo a la azotea a esperar a mis invitados con uno de los rifles de caza que había en el almacén de decomisos, es de una marca extraña para mi y al requisarlo solo le quitaron dos docenas de balas de un calibre distinto y poco habitual, así que las he de ir gastando para reducir el número de calibres distintos que tengo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Al rato y después de bajar dos veces a remover el estofado finalmente aparecen algunos, desde que le hundí la nariz de un tiro a “Doña Rogelia” me he acostumbrado a ponerles motes, reconozco a varios de los que vienen habitualmente “Echopolvo” sigue arrastrando su pierna, “la Mamma” una matrona gruesa, tiene mal aspecto con un bocado reciente en su generosísimo pecho a la altura de la cintura, a la izquierda esta “Olegario” el típico tío rustico de puro paleto de debía ser un buenazo en su otra vida, ahora lleva su camisa totalmente hecha una costra de sangre seca, pero es lento y le dejo en paz, “Zanahorio” un pelirrojo melenudo, tiene lo que parece una buena perdigonada de escopeta en una pierna que parece gangrenada y casi se arrastra, después aparece otro más rápido le apodo el “Tronao” tiene pinta de pastillero y aun no ha aprendido a no venir corriendo, le he dejado en paz varias veces pero el chico no aprende, le pego un tiro en la mandíbula y parte de su cabeza se declara independiente del resto de su cuerpo cayendo a casi tres metros detrás de él entre una nubecilla de sangre huesos y restos de su escaso cerebro, sigo allí un rato pero nada, hoy no hay nadie interesante a quien cargarse y eso que han venido como treinta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Bajo y como mientras los controlo por la cámara, hasta que se retiran a comerse al “Tronao” entonces bajo su comida a mi rubia y damos un paseo, mas tarde con ella ya en su celda y sin ataduras seguimos con sus prácticas de hablar sin que mejore, se la ve más feliz que el día anterior busca frecuentemente mis caricias y cada vez me encuentro mas agusto a su lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Subo y entro en el despacho del sargento, después de encerrarla de nuevo en su celda, parándome ante el mapa del pueblo ubico el lugar desde donde me hicieron señales, parece una pequeña corrala es decir cuatro edificios con un patio interior grande, mi memoria recuerda su fachada pero muy de pasada, no consigo ubicar exactamente sus puertas y el plano no ayuda mucho, te todas maneras me hago una idea de cómo llegar y por donde, sin exponerme demasiado a los moradores de los numerosos portales abiertos y a oscuras, que casi me cogieron a la vuelta de mi anterior salida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me tumbo y duermo un par de horas, para estar despejado y bien atento cuando salga esta noche, paseo a Ceci entre juegos y risas como siempre, cuando acaba de hacer sus necesidades y la estoy limpiando capto en sus ojos la pregunta de que si va a haber juerga, estoy indeciso pues pasaría gustosamente del resto del mundo por estar con ella, pero he de salir a recibir noticias y recibir información de quien queda y donde están, mi cuerpo me pide que me meta en la cama con ella pero sé que si lo hago, no reuniré el valor para salir de allí esta noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La hago el gesto que uso habitualmente, sacado de un gran cómico de televisión a la vez que digo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Mañana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mi rubia lo entiende y sonríe, no sé si lo recuerda de antes y me da igual el caso es que si lo comprende, subimos y cenamos pero como es natural su cena lleva una dosis de tranquilizantes machacados con la que he sazonado su plato, al rato esta frita y la cojo en brazos bajándola a su celda donde tras ponerla la camisa la arropo con la manta, me demoro unos segundos contemplándola y tras darla un beso salgo cerrando la puerta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Subo me pongo la ropa y me cuelgo la mochila con los “regalos” para los aborígenes del lugar, mientras me tizno la cara observo más detenidamente las cámaras por si hay “infectados” en los alrededores, parece despejado así que compruebo mis armas y salgo como la otra vez por una cuerda en la parte sur de las murallas, solo que esta vez no olvido llevarme el saco de la basura que ya comenzaba a oler bastante, tras cerrar bien con llave las puertas del torreón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Medio rodeo mi casa pues voy en dirección Este, cruzo sigilosamente el prado y me detengo a 50 metros de la arboleda que rodea casi completamente mis dominios, suelto el saco de plástico negro y me agacho escrutando las sombras, pues aunque ya no hay luna llena como la otra noche aun se distingue bastante, me incorporo caminando despacio cruzando aquellos cien metros poblados de arboles sombras y hojas movidas por el escaso viento, no llego a salir de la arboleda me quedo detrás del último árbol protegiéndome con su tronco y saco la linterna, lanzo varios destellos contra la ventana desde donde me hicieron señales anteayer, tres cortos, tres largos, tres cortos tres largos, cualquier idiota reconocería la señal Morse de S O S.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Funciona pero me lleva casi tres minutos de señales, finalmente el idiota o quien fuera que estaba allí se ha dado cuenta de que voy de visita, hace con su luz encendida un giro hacia su izquierda, espero que sea la dirección para llegar a su portal así que guardo la linterna cojo de nuevo el saco y me pongo en marcha, si están mirando verán salir de los arboles mi oscura figura cetme en mano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/238/54230374/54230374_033_ad66.jpg" width="425" height="638" />Por aquí hay una pronunciada cuesta que acaba en un riachuelo de dos palmos de agua, ahora entiendo porque los infectados no aparecen nunca por este lado, dejo aquí arriba el saco de basura con la esperanza de que algún infectado se descuerne al intentar cogerlo atraído por su olor, seguidamente inicio el descenso poniendo especial atención al llegar al final pues alguno puede estar herido y arrastrándose por el fondo, pero hay suerte y solo algunos huesos dispersos por la zona, espero que este riachuelo no sea del que saco el agua para beber y me recuerdo que al volver debo dar un vistazo al pozo, aunque la lógica me dice que al ser subterráneo la arena y piedras filtran el agua antes de que la bomba de agua la saque.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Aquí se forma una estrecha vaguada, subo por su ladera y estoy en las últimas casas del lugar, me agacho apuntando a las casas mientras mentalmente me oriento donde ir durante unos segundos, sigo mi camino a la derecha es decir hacia la izquierda del que hizo la señal, es una suerte que aquella ventana diera al terraplén, subo y me encuentro con una bocacalle algo más adelante, en la esquina doy un buen vistazo a mi alrededor y especialmente a la calle por la que debo entrar, tiene unos 10 metros de ancha por casi 100 de larga y no hay coches en ella, en la pared de mi lado hay ventanas enrejadas y un portal a media calle, en la acera contraria un restaurante y una tienda, ambos con las puertas abiertas oscuras y desafiantes, sus paredes tienen multitud de agujeros de bala, casi al final de ese lado de la calle me parece ver un callejón igualmente tenebroso, lo que más grima da son los 14 o15 esqueletos que hay a lo largo de la calzada aparentemente desierta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Con un suspiro de resignación me incorporo un poco y camino precavido hasta el portal, me apoyo en la puerta esperando que se abra pero no es así, en su lugar una voz de muchacho suena a mi espalda en voz baja diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Aquí, hee oiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Se libra por el canto de un duro de un tiro en los hocicos cuando me giro asustado hacia la voz, me habla desde un pequeño hueco entre los cristales rajados y medio rotos de la puerta enrejada en la que me estaba apoyando, no lo había visto antes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Sigua y gire en la esquina – dice el muchacho- nada más dar la vuelta le abren la puerta chica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Asiento con la cabeza y sigo mi camino con infinitas precauciones, la boca calle parece dar a un callejón donde no se mueve nada sigo hasta la esquina donde me paro y repito la operación anterior de reconocimiento del entorno, el silencio es total y estremecería al más pintado, esta calle da a una placita con una fuente en medio, la recuerdo de mis paseos de hace años y de haberla visto en el plano, tampoco aquí hay coches aparcados y la distancia a las casas de enfrente es como mucho de 40 a 50 metros, mas paredes agujereadas y muchas puertas abiertas oscuras parecen mirarme, se ven varios esqueletos, montones de carne y harapos entre dichas puertas y este edificio, en esta pared distingo otro portal a media calle, pero a unos 10 metros veo una pequeña puerta metálica que supongo es donde me ha enviado el chaval.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me incorporo un poco y avanzo con precaución hacia ella sabiéndome observado desde la acera contraria, mi silueta oscura se debe recortar nítidamente contra la fachada de color crema de este puñetero edificio, llego a la puerta dándola la espalda y apuntando frente a mí a los portales, de dos taconazos llamo contra el metal de esta, noto como me abren y me giro entrando velozmente en el edificio un tío se aparta dejándome entrar y cierra de nuevo la puerta asegurándola con una tranca de madera transversalmente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Ha tardado mucho en llegar. –dice.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Lo miro echándome la gorra hacia atrás y respondo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡Joder! No sabía que había una carrera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El tío cambia su cara seria por una de desconcierto y finalmente suelta una carcajada que coreo con ganas, me doy cuenta de que hay más gente detrás de mí y todos ríen mas o menos pero con contagiosa alegría, le tiendo la mano diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Buenas noches, me llamo Antonio Lope y soy policía del grupo GEO… pero por favor llámenme Toni.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Encantado Toni, &#8211; me estrecha fuerte y amistosamente la mano- soy Julián Cardoso y estos de ahí son mi familia amigos y vecinos, oiga el apellido Lope.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Sí señor, si ha leído el quijote ya conoce a alguien aunque muy, muy lejano, de mi familia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Por suerte creo que igualmente valiente, -afirma Julián.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El insiste en presentarme a todo el mundo, pero son demasiados me ofrece subir a su casa a tomar una copita mientras me informa de la situación, es un hombre de más de 50 años con frondoso bigote a lo pancho villa, regordete y alto, de fuerte carácter y calculo que debió ser un personaje de joven, sigue presentándome a todo aquel con que nos cruzamos, al entrar en su domicilio me presenta a su mujer Juana y nos sentamos ante una copa de coñac, me ofrece un puro que acepto encantado y charlamos, su mujer trastea en la cocina pero sé que nos escucha atentamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cree que somos más y yo soy la avanzadilla, le digo la verdad a mi manera, es decir que me vi separado de mi unidad y que cuando todo se fue al cuerno me atrinchere como él ha hecho, y que aguantamos como pudimos hasta que varios meses después todo se fastidio y me vine, le informo que estoy en el torreón y los guardias civiles que allí había han muerto, las noticias no son buenas y le impresionan bastante, al rato pregunta:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Cómo se fastidio lo de su casa?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Se lo cuento, el ya sabía que los afectados escupían también perdió gente así, aquí tienen un sistema que funciona bastante bien, a las 21,00 horas “cada mochuelo a su olivo” y la puerta cerrada con llave, si la abres y sales por la mañana a las 07,00 bien, si tardas más de un día y no respondes a las llamadas te la tapian y santas pascuas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pienso que es el típico modo cerril y de pueblo de hacer las cosas, pero sin duda es efectivo pues son más y aguantan más tiempo y mejor que los de mi bloque en la ciudad, el resultado canta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando me pregunta que opino de las noticias solo puedo contestar:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Qué noticias, llevo meses sin saber nada ni de nadie? Hasta hoy.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Pero en el cuartel tienen emisora de radio ¿no la pones?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Si claro los domingos a las 24,00 pero nada se oye.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/238/54230374/54230374_047_a5b3.jpg" width="421" height="632" />&#8211; Pues mira dentro de unas horas nos sentamos y la oirás, emiten de medianoche a la una, dan noticias del mundo y de lo que pasa, incluso dicen que han recuperado a algún enfermo recientemente mordido, pero que son más tontos que una lechuga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Un momento ¿Julián, hoy es domingo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Si claro, y son las diez y diez dice mirando su reloj.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Miro el mío este marca las nueve y cinco, se lo comento y se ríe a carcajadas, al pararse me dice:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Si que estas despitao zagal, se t´alvidao cambiar la hora y de día me paice que tanbien vas despistaillo, cuando la pones ya han acabao.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me rio con él y reconozco mi despiste mientras corrijo mi hora, el entiende que han pasado demasiadas cosas y todos hemos pasado lo nuestro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Mira aquí mismo –dice- somos 48 personas pero empezamos siendo casi cien, muchos han caído en estos meses pero aquí estamos y hay de todo, gente del pueblo, familiares que vinieron de la capital, teníamos un turista y todo, pero se murió de un infarto el mes pasado, hombres mujeres y hasta críos por ahí corriendo que no paran, tenemos hasta un par de bolleras y un panchito…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Que respetan mucho y tratan como al resto a que sí. &#8211; le corto antes de diga una tontería.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Esa gente…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Esa gente tiene sus derechos Julián, se los reconoce una constitución que jure y aun no se ha cambiado, al menos que yo sepa, por lo que a mí respecta son como cualquier otro y me da igual todo lo demás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me había puesto en pie mientras lo decía, la silla se volcó y Julián se excusaba:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; A mi también Toni no me mal interprete, a mi el color ni fu ni fa, ¡por mí como los paren a topos verdes! y por lo de esas tías como si se pintan a cuadros o se tiran una mula, que me da igual hombre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Mientras no reciba quejas de ellos, todo irá bien y admito sus excusas Julián, no necesitamos más enemigos que los de ahí fuera y hay bastantes, aunque de un tiempo a esta parte habrán tenido algunas visitas menos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Si la verdad es que hemos oído los tiros y se nota, ¿Cuántos lleva cazados?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; 88 seguros y dos probables desde que llegue.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿está de guasa? No pueden ser tantos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Si quiere puede venir conmigo y contar los esqueletos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Julián guarda silencio, se siente amenazado pues nunca ha estado tan cerca de un asesino como yo, en mi caso es distinto ya hace tiempo cuando había una sociedad, había gente a la que no le podías decir tu trabajo especifico, decías que eras policía y punto, porque si decías que eras francotirador mas de uno y una te rehuían, sin darte tiempo a decir si te habías cargado a alguien o no.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Para calmar los ánimos abro la mochila que había dejado sobre la mesa, le muestro lo que he traído y todo les viene bien, tienen luz y generadores como ya había observado al entrar, pero empiezan a ir cortos de combustible y les vendría bien algún bidón lleno, le pregunto qué me ofrecen a cambio y me quedo asombrado cuando dice:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Muchas cosas, huevos frescos, lechuga, tomates, zanahorias, kiwis, cerdo, salchichas, hasta algo de munición si quiere y además bebidas y si le apetece una chica… también la hay.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿También comercia con mujeres?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; No hombre, yo no soy un chulo míreme no tengo ni la pinta de serlo, pero aquí cada uno ayuda y aporta lo que puede al grupo y dos de las putas del club se salvaron, cuando no “trabajan” ayudan en los invernaderos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Tienen algún médico?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; No esos fueron de los primeros en caer, las enfermeras y ATS lo mismo, no llegaron a salir de la clínica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿los demás que eran granjeros, fontaneros, albañiles?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Julián asentía o negaba mientras yo decía profesiones, miró mi fusil y dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Esta el armero del pueblo que cargo su furgoneta con todo lo que pudo y no paró hasta meterla en el parking del bloque, también está el farmacéutico y su señora que hicieron lo mismo, son lo más parecido a un medico que tenemos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Pero yo ayer fui a la farmacia y no…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Esa no, la del otro lado del pueblo, a los de esa los mordieron camino de casa el segundo día y ya no salieron de allí, pero ven que te enseño esto antes de las 23,00 hoy como has venido todo el mundo quiere verte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Salimos al pasillo y me sigue presentando a todos, recuerdo algunos nombres la mayoría no, me indica que se reunieron los inquilinos de los cuatro bloques y decidieron cerrarlos a cal y canto encerrándose dentro, tapiaron zonas abiertas y todas las ventanas bajas, bloquearon todas las puertas menos una, la pequeña por la que he entrado y la del parking de una planta que recorre todo el cuadrado que estos forman, pero esa la bloquean con los coches además de que la han reforzado con placas de metal, la mitad del patio es una granja de cerdos y la otra mitad está repleta de invernaderos de dónde sacan las hortalizas y algunas frutas para la comida, el resto lo trajeron ellos en furgonetas directamente al parking, luego lo almacenaron en la segunda y tercera planta de uno de los edificios, todos son iguales y de tres pisos con terraza de pizarra negra, en algunos tienen placas solares que ayudan bastante en el tema de energía domestica, el agua lo sacan del arroyo con una bomba y la filtran antes de enviarla a unos depósitos que han construido, trajeron varios generadores pero ahora lo que empieza a faltar es carburante, ahí entro yo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Volvemos a su casa cuando faltan diez minutos para que empiece la emisión de radio, hablamos de cómo se las han apañado hasta ahora, me cuenta que son 18 tíos útiles y otras 12 mujeres pegando tiros cada vez que vienen los infectados, el resto recargan armas o en el caso de los críos se esconden juntos en una casa, han gastado bastante munición pero se han cargado a bastantes de los otros también, echo cuentas rápidamente tocan a casi dos mujeres por hombre, se lo deben de pasar de vicio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Antes de ir más lejos en mis elucubraciones el sonido de la radio me indica que son las doce y resuena la voz de un conocido locutor de radio:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Buenas noches supervivientes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Continuara…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Bueno amigos, ya nos enteraremos de que dice la radio, también sabremos si le interesa a Toni cambiar combustible por huevos y lechugas, o si acepta otro tipo de pago.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Que hará, se quedara con Julián y compañía o volverá con Ceci sabiendo… lo que digan en la radio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ya veremos, entretanto ¡Sed felices!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Para contactar con el autor:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <a href="mailto:javiet201010@gmail.com">javiet201010@gmail.com</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignnone " src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/238/54230374/54230374_051_fde0.jpg" width="565" height="376" /></p>
<p style="text-align: justify;"><img class="size-large aligncenter" /></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;El Virus VR  5 Y 6&#8221; (POR JAVIET)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Jan 2023 15:03:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Recomiendo la lectura de los capítulos anteriores para una mejor comprensión de la historia. Querido diario, hoy te contare lo que ha pasado en esta semana pasada, el lunes me desperté y salí a hacer mi horita de ejercicio, después prepare el desayuno para los dos y tras tomarme un par de tortitas con café, le baje su parte a Ceci convenientemente espolvoreada con parte de una aspirina machacada como ya empiezo a tomar por costumbre, me gusta ver como se despierta a través de los barrotes y se estira desplegando sus brazos, le hago la señal de quitarse la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Recomiendo la lectura de los capítulos anteriores para una mejor comprensión de la historia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Querido diario, hoy te contare lo que ha pasado en esta semana pasada, el lunes me desperté y salí a hacer mi horita de ejercicio, después prepare el desayuno para los dos y tras tomarme un par de tortitas con café, le baje su parte a Ceci convenientemente espolvoreada con parte de una aspirina machacada como ya empiezo a tomar por costumbre, me gusta ver como se despierta a través de los barrotes y se estira desplegando sus brazos, le hago la señal de quitarse la camisa y de inmediato cumple mi orden, pone la manta y la camisa entre los barrotes y retrocede al rincón como cada día, la hablo despacio:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Buenos días, como esta hoy mi nena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Naturalmente no contesta, no la pasa nada en la garganta o en la boca, simplemente es una de las cosas que produce el virus pues casi lo primero que olvidan es hablar, su cerebro no consigue coordinar las acciones necesarias para mover la lengua y las cuerdas vocales al mismo tiempo que coordinan una frase para describir sus ideas a la vez, ya dije que los volvía muy tontos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo que si hace es asentir o negar con la cabeza, la he animado a imitarme y ella aun recuerda algo de como se hacía, ha sido fácil y al menos es una forma de comunicación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Comete el desayuno nena. –Acompaño mis palabras con un gesto de llevar la mano a la boca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella me hace caso y la veo comerse las dos tortitas que la he preparado, veo que su cacharro de agua heredado del difunto gato del cuartel aun tiene liquido, recojo la camisa y la manta y subo al primer piso me quito la camisa y me pongo la que ella llevaba, lo hago simplemente para que conserve mi olor pues a ella le gusta así, la semana pasada la lavé la otra y cuando se la di limpia y oliendo a fresca no quería saber nada de ella, cuando me quite la que llevaba en ese momento y se la di se puso como loca de alegría, en fin las tías pueden ser raras hasta llevarse la palma pero las infectadas… el resto de la palmera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sacudo y doblo la manta dejándola dispuesta para la noche, vuelvo a bajar tras ponerme mi cinturón con la cartuchera, recojo sus trastos de paseo y me planto ante la celda con las manos a la espalda, preguntando:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Quieres dar un paseo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella asiente y se pone de espaldas a los barrotes, la doy una corriente pequeña que no la duerme pero si la atonta bastante, rápidamente entro en la celda y la coloco sus guantes de boxeo, la pelota de goma cerrada en su nuca con su correílla y cuando voy a colocarla el palo-collar me detengo, lo dejo apoyado en la pared y salgo de la celda, ella se despeja enseguida y me mira con los ojos muy abiertos, sabe que falta algo y no se atreve a salir de la celda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ven Ceci, no tengas miedo, -Acompaño la orden con un gesto de mis manos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella obedece y me sigue inquieta, subo las escaleras de espaldas sin perderla de vista por si acaso se me alborota, salimos al patio y la noto nerviosa pero algo más alegre al no estar tan sujeta, sus ojos chispean de alegría y se pone a corretear desnuda bajo el sol, la sigo como imaginareis pero sin prisas y ella es la que va y vuelve hacia mí una y otra vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Naturalmente me pego el lote visual, cada vez que va y viene sus pechos grandes pero firmes oscilan y botan levemente, sus caderas y su cintura, su culo e incluso la sombra ligeramente poblada de su pubis, todo atrae mi atención y en segundos estoy cachondo perdido, cuando la tengo a medio metro de mi la paro poniéndola ambas manos en sus hombros, ella se queda quieta gruñendo levemente y yo hago lo único que se puede hacer cuando no le quieres mirar las tetas a una tía, me fijo en sus ojazos verdes y la hablo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La digo un montón de cosas que ahora no recuerdo, ella permanece quieta mientras mis manos se mueven acariciándola los hombros hacia su cara, no dejo de hablarla mientras la acaricio el cuello y las orejas ella entrecierra los ojos e inclina la cabeza ante el placer que la transmiten mis dedos, la tiemblan las piernas y no intenta irse, se inclina hacia delante y paso a acariciarla las mejillas, acepta mis caricias y se pega contra mi pecho, siento sus pezones erizados contra mi piel a través de la camisa, el calor de su cuerpo contra el mío y la doy un beso en la frente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Permanezco un minuto abrazándola, luego la separo lentamente de mí cuerpo sus ojazos me miran con deseo, reconozco esa expresión ¡no en ella! pero la he visto anteriormente en otros ojos, pero no me fio y con mis manos la hago girar diciéndola:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Pasea ceci, sigue andando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://i.imgbox.com/nqokSn59.jpg" width="424" height="636" />Ella duda si obedecerme o no, su instinto la retiene a mi lado pues estoy seguro de que se ha calentado bastante, ya que es una reacción fisiológica básica, pero finalmente me obedece y se pone a andar de nuevo por el patio, poco a poco se va animando y corretea de nuevo de un lado a otro mirando cosas a las que antes no se podía acercar al llevarla sujeta, no hay peligro de que pise sus heces anteriores pues normalmente después de encerrarla las recojo con una pala y las tiro por encima de la muralla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Unos minutos después desaparece tras una esquina y no vuelve a aparecer, mi camino me lleva hacia ella y al doblar la esquina me la encuentro de cuclillas aliviándose, me mira girando la cabeza y espero a que acabe voy sacando los pañuelos del bolsillo, no puedo evitar mirar su culito en esa postura es superior a mis fuerzas, cuando a acabado me mira de nuevo sin levantarse es otra cosa que por fin ha aprendido, pongo mi mano izquierda en su hombro para evitar que se levante de golpe y me agacho a limpiarla con los pañuelos en la derecha, mientras lo hago se queda quieta y ya no gruñe como otras veces, no puedo mas y una vez limpia dejo caer los papeles pero la toco la vagina con los dedos, desde esta postura detrás de ella la controlo mientras mis dedos inspeccionan al tacto sus labios vaginales, ella da un respingo cuando la palpo el clítoris e inclina la cabeza rozándose la cara contra mi mano, se cae hacia atrás contra mí y casi nos vamos al suelo pero la contengo a tiempo y solo me mancho un poco el pantalón, no importa sigo tocándola e introduzco un dedo en su vagina untuosa, que me aguarda impaciente empapada interiormente de flujo, de repente la palabra me golpea como si fuera un mazo ¡FUJOS, FLUIDOS! La voz de un célebre presentador de noticias retumba en mi cabeza:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; La enfermedad, se transmite por sangre saliva y fluidos corporales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Soy idiota ó que me pasa, de un salto me incorporo y me alejo de ella que se cae de culo sobre sus propias heces, corro al torreón y subo al comedor para meter mis dedos en el medio vaso de ginebra que deje ayer sin tomar, saco del botiquín el frasco de alcohol y me los limpio bien, me llamo de todo interiormente pues el deseo a podido más que la prudencia, de repente mis ojos dan con la solución, al otro lado del botiquín esta una caja con 100 guantes de látex quirúrgicos casi llena, inspecciono mis dedos afortunadamente no tenía ni cortes ni arañazos, me enfundo un par de guantes y salgo a buscar a Ceci.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡ven bonita, nena Ceci ven conmigo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La llamo por el patio y la busco por todas partes, no puede estar lejos a no ser que haya usado una de las rampas de escaleras de piedra hasta lo alto de la muralla y hubiese saltado hacia fuera, desde allí solo es un salto de tres metros, pero no es así y la encuentro asustada bajo mi todo terreno, la llamo y no quiere salir mirándome con temor como si hubiera hecho algo malo, tras varios intentos la cojo de una pierna y poco a poco la convenzo para que salga de allí, la limpio con mas trozos de papel quitándola casi todas las manchas pero aun esta sucia, decido anticipar el baño que tenía previsto darla el día siguiente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rodeo sus hombros con una mano y la empujo levemente hacia el torreón, solo se vuelve a alarmar cuando subimos a la primera planta en lugar de bajar al sótano, se resiste y en el tercer escalón ya no quiere andar así que la cojo en brazos, ella forcejea tan fuerte que casi me hace caer pero aguanto el tipo sin soltarla, ella se va poco a poco relajando al sentirse dominada y finalmente al cabo de dos minutos allí parados cede y apoya la cabeza en mi pecho dejándose llevar al baño, la dejo directamente de pie en la bañera que está en un ángulo de la pared, no es demasiado grande pero permite que una persona este tumbada, aunque sin florituras ya que es algo estrecha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://i.imgbox.com/P9kJOnOc.jpg" width="424" height="636" />Me coloco entre ella y la puerta y sujetándola de los hombros la hago girarse hasta que me da la espalda, suelto la correa que mantiene unidos sus guantes ella no sale de su asombro al notarse las manos libres, no la doy tiempo a pensar y la hago volver a girar entonces se las vuelvo a unir pero esta vez por delante, la empujo hacia abajo haciendo que se siente y abro el grifo del agua, aunque al principio sale fría ella no protesta ni gruñe pues está acostumbrada a la de la manguera y el agua fría, cuando se empieza a templar tapo la bañera y compruebo la mordaza, la hago apoyar los codos a los lados para no empapar demasiado los guantes y pongo un chorro de gel en el agua, se va relajando con el agua caliente a su alrededor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me desnudo casi del todo quedándome en guantes de látex, deportivas y slip, mi cinturón con la pistola están en el suelo a medio metro de mi, el resto de mi ropa pringada queda formando un montón al lado de la puerta del baño, permanezco fuera de la bañera con la esponja en la mano, detengo el grifo y la enjabono lavándola bien a fondo todo el cuerpo, está entusiasmada por la novedad y la fascinan las pompas de jabón, parece una cría en su primer baño y todo la parece nuevo y se la ve feliz, lo más difícil es lavarla la cabeza pues insiste en tener los ojos abiertos y la escuecen haciendo que se encabrite gruñendo, el agua se torna rápidamente gris oscura así que quito el tapón y me deleito viendo su cuerpo reaparecer, brillante y mojado según se va el agua por el sumidero, con el teléfono de la ducha la enjuago el cuerpo, la cara y el cabello que ya no parece un mazacote sucio, sino una bonita cabellera larga y rubia, pongo de nuevo el tapón y dejo salir agua caliente hasta que tiene una cuarta de profundidad, entretanto la echo la cabeza suavemente hacia atrás para que se relaje, me mira con sus ojazos verdes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me pongo gel en los guantes y la acaricio pues no puedo más, necesito hacer algo con ella sea lo que sea, mis manos acarician su cuerpo y mis labios besan su cara y cuello, recorro sus pechos con mis manos y sigo recorriéndola entera, quiero que me note en sus piernas, en sus caderas, en todas partes a las que pueda llegar y proporcionarla placer, Ceci gime bajo su mordaza y frota su cara contra la mía sus movimientos son algo bruscos pero se nota que está disfrutando de mis dedos enjabonados, pues no me aparta con sus manos enguantadas aunque perfectamente podría hacerlo, me muevo un poco de lado solo lo justo para llegar con los dedos a su vagina, se deja acariciar y roza sus pechos con los guantes, mis dedos exploran su monte de Venus y sus labios entrando ligeramente en su cuerpo, ella agita las caderas bruscamente buscando una penetración más profunda, la hago caso y aumento la velocidad de mis dedos así como la profundidad de la penetración, la hago una paja soberbia y rápida, ella no tarda mucho en correrse dando saltitos en la bañera y salpicando agua, mientras aprieta su gemebunda cabeza contra mi otra mano que no ha dejado de acariciarla el cuello, supongo que estaría tan necesitada o más que yo en el tema del sexo, al sacar los dedos la acaricio el hinchado clítoris mi caricia se demora insistentemente sobre él, la rubia jadea entrecortadamente bajo la pelota que tiene en la boca, respira rápidamente por su nariz y su cara se ruboriza, separo la mano de su cuello y la acaricio los pechos tironeándola de sus pezones al tiempo que insisto en su clítoris, ella salta y se contonea de nuevo agitando la cabeza de lado a lado unos minutos, finalmente se crispa y eleva su cuerpo en éxtasis hasta derrumbarse totalmente relajada tras su segundo orgasmo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estoy tan excitado arrodillado junto a ella, que si me quitase el slip seria un trípode perfecto, ¡no aguanto más! Me bajo el slip y comienzo a masturbarme ante ella mirando su atractivo cuerpo desnudo, Ceci abre los ojos y ve lo que hago, se incorpora curiosa y algo asombrada sentándose en la bañera, sus pechos quedan a centímetros de mi verga y yo no dudo un momento, me incorporo y se las cojo con mis manos meto el miembro entre ellas y mi cuerpo toma el control, la sensación de estar metido entre sus cálidos pechos aun embadurnados de gel es maravillosa, me agito rápido sumiendo mi verga entre ellos cada vez más rápido, ella me mira desde abajo con sus ojos de gata chispeantes de deseo, no duro mucho pues estoy excitadísimo y eyaculo en largos chorros de esperma que la impactan en la barbilla salpicándola cuello y pechos, mi orgasmo a sido tan fuerte que casi me caigo hacia atrás y suelto sus pechos para mantener el equilibrio, consigo mantenerme en pie de milagro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ceci se roza contra mi verga, yo había cerrado los ojos debido al placer que sentía, los abro viendo como la chica menea sus hombros para que sus pechos rocen mi rabo menguante, acerca su cara y lo huele interesada no tarda en rozarle con la cara y el cuello se embadurna con mi leche y respira agitadamente, tiene sus enguantadas manos entre sus piernas y tanto estas como su vientre se agitan rápidamente, no tarda en crisparse de nuevo gimiendo la cojo la cara con mis manos me agacho ligeramente, la beso en la cara repetidamente mientras se corre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una hora después y tras limpiar a Ceci la he bajado a su celda se la veía contenta, yo estoy bien y me he tomado una ducha después de poner mi ropa a lavar, ahora estoy sentado en uno de los sillones mirando el circuito cerrado de vigilancia, no estoy atento a las pantallas que muestran el exterior sino en la que muestra la zona de celdas, ella se ha tumbado y parece dormir relajada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo en cambio pienso que soy un cabronazo por hacer lo que hecho, nunca he forzado o atado mis parejas de hecho en el tema sexual participaban gustosa y muy activamente, ahora en cambio he abusado de esta chica atada y eso choca con mi carácter, cierto es que no la he violado ni penetrado pero lo hare estoy convencido pues en el botiquín hay varias cajitas de condones, nunca me cayeron bien los violadores y ahora que el mundo se va a la mierda me convierto en uno de ellos, por no mencionar que he desertado de la policía y he robado en tiendas, además de convertirme en un asesino de masas, menudo epitafio voy a tener.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Preparo la comida y acuden como siempre varios infectados, subo muy cabreado y disparo a tres en el vientre pero no los remato, gritan durante hora y media atrayendo a mas por el jaleo que arman hasta que el resto se los zampan, mas tarde paseo a Ceci que parece feliz de caminar sin correa en el cuello, sus juegos me hacen casi olvidar que lo que he hecho no estaría bien en una sociedad normal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al día siguiente me levanto de un humor de perros, he tenido una pesadilla por culpa de los tres que herí pero no remate el día anterior, solo me cambia el humor cuando saco a pasear a mi rubia, aun atada se las ingenia para jugar conmigo a esconderse por el patio, me mira de forma distinta y su herida en la pierna ha cicatrizado bien gracias al sol y al aire libre, me hago ilusiones e intento cuando está en la celda y sin ataduras que diga mi nombre señalándola a ella digo Ce-ci, ella sonríe y asiente, me señalo y digo To-ni ella se fija mucho asiente sonriente y lo intenta, sabe lo que ha de hacer pero no recuerda como, se lo noto porque boquea y hasta se pone roja por el esfuerzo pero…no lo consigue.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://i.imgbox.com/7EZiwg02.jpg" width="424" height="636" />El resto del día sigue monótonamente normal y salvo los paseos me aburro bastante, empiezo a pensar hacer una pequeña celda u acondicionar algo para tener a mi rubia cerca de mí, cada vez estoy más tiempo y agusto en su compañía, creo que estoy bajando la guardia y me preocupa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El jueves hay una novedad, a Ceci le ha venido la regla, no sabía que estas tías seguían sangrando una vez infectadas ¿o tal vez es que se está curando? Es bien sabido que la menstruación ayuda a limpiar interiormente el cuerpo de las mujeres, yo suponía que allí fuera una mujer infectada de rabia y sangrando duraría menos que un chupacups a la puerta de un colegio, por lo que deduje que al enfermar se les retiraba el mes, pero la mía si sangra así que ya veremos que está pasando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Afortunadamente la difunta guardia Macías tenía sus cosas de higiene íntima en su taquilla, la pongo un tampón pues he hallado varias cajas de estos en la habitación, pero Ceci no está conforme y gruñe durante el paseo, cuando la suelto en su celda lo primero que hace es quitárselo y tirarlo lejos, pruebo a ponerla compresas y las aguanta un poco mejor sobre todo cuando la dejo puestos los guantes, la pongo bragas y un pantalón largo de hombre atado con un trozo de cuerda para que no se lo quite, le cambio la compresa tres veces al día después de los paseos pero no hay muchas, así que para dentro de unos días si no se ha detenido tendré que ponerla toallitas de bidet, manda coj… voy a tener que salir a por compresas para ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Además la deben de estar doliendo los riñones, es decir que tiene las mismas molestias que una mujer normal por no mencionar sus cambios de humor, ante ella me muestro bueno y amable ella parece contener sus ataques de furia en mi presencia, pero la cámara me muestra lo que hace cuando no estoy, es una furia retorciéndose y gimiendo de dolor así que busco tranquilizantes en el botiquín, su cena convenientemente aderezada con dos de ellos la hace dormir como un ángel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo reviso el almacén y hago la lista de la compra para mi siguiente salida: Combustible y agua potable, antibióticos inyectables, compresas y calmantes para “esos días” y guantes de látex aunque aún quedan dos cajas, etc. Parece que mi siguiente salida será a la farmacia y a la gasolinera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante los restantes días de esta semana sigue manchando pero ya he cogido la costumbre de ponerla medio tranquilizante en el desayuno y comida, dos en la cena la hacen dormir feliz, su sangre es bastante oscura naturalmente evito tocarla sin guantes de látex cuando la cambio, siempre que la paso la esponja por la vagina me mira intensamente como pidiéndome más de lo del otro día, yo dudo pero sus ojazos de gata me tienen loquito por ella, ya veremos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">CONTINUARA…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ante todo gracias a todos por vuestros comentarios y sugerencias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bueno amigos, como veréis Toni y Ceci han tenido un desahogo momentáneo, ¿habrá más sexo? o se conformaran con eso y que pasara con los escrúpulos morales de nuestro protagonista, vosotros decidís.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En el siguiente capítulo nuestro protagonista volverá a salir, ¿encontrara más gente normal cuando vaya a la farmacia? Si es así ¿que pasara?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por último y a título personal os hare una pregunta ¿sangran las zombis? Mientras lo pensais…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Sed felices!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>EL VIRUS VR 6</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Recomiendo la lectura de los episodios anteriores para una mejor comprensión de la historia</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Querido diario te voy a contar lo ocurrido en la tercera semana de marzo, empezare contándote que todo sigue rutinariamente tranquilo, se me hace difícil hacerme a la idea de estar solo en la zona con Ceci como única compañía, entendámonos me gusta la chica y espero que se recupere, pues se está volviendo alguien especial para mí, lo que quería decir es que estoy convencido de que en el pueblo ha de quedar alguien normal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me explicare, después de cada visita que me hacen los infectados se van hacia el pueblo, vienen de distintas direcciones pero al irse solo van en una única dirección ¡el pueblo! Además dado que no se oyen disparos en esa dirección supongo que o bien los supervivientes no tienen armas, o bien han agotado la munición para las mismas, se que los infectados saben seguro que hay gente escondida, pues en caso contrario se quedarían aquí haciendo cola para entrar, la prueba a mi afirmación es evidente pues ellos nos huelen y nos escuchan charlar, no digamos cuando ven luces por la noche o huelen el humo cuando cocino, todo eso son imanes a los que dirigirse para ellos y por eso afirmo, no solo que hay supervivientes sino que se que están en el pueblo, la pregunta es ¿Dónde, en que casa?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como localizarlos y si me interesa o no es otro cantar, si ellos no tienen de nada y les doy parte de lo mío reduciré mis posibilidades de supervivencia, también está el tema de Ceci, si me quedo con ellos o bien ellos vienen al torreón me pedirán que la elimine o al menos la eche de allí, no creo que les haga ilusión compartir vivienda con una de “los otros” que pudiera atacarlos, además ella misma podría considerarlos intrusos en su territorio o en caso de que fuera una mujer la superviviente, la podría considerar su rival y atacarla simplemente por celos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entretanto sigo mi vida, hago mis ejercicios físicos, desayuno y saco a pasear a Ceci allí jugamos durante casi una hora, luego la meto en su celda y subo a preparar mis cosas para la excursión nocturna que debo hacer, os preguntareis ¿Por qué nocturna? Mirando a mi huésped por la cámara he descubierto que por el día está muy activa pero de noche si nada la altera duerme como una ceporra. También después de haber comido duerme una siesta pero no es un sueño tan profundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://i.imgbox.com/gvUPQ8qx.jpg" width="424" height="636" />Limpio el cetme corto del 5,56 con silenciador y mi pistola Glock, repaso la ropa que llevare en mi salida, ropa interior de invierno de lana de dos piezas camiseta y pantalón largo, me darán calor pero me protegerán de los mordiscos, en las piernas llevare además mi pantalón de faena de lona y por encima un pantalón de paseo de los guardias que es de una mezcla de poliéster y lana, en la parte de arriba además de la camiseta de lana, una camisa de franela y sobre ella un jersey de mi uniforme de policía, he aprendido que los distintos tejidos de diferentes densidades, ralentizan e incluso podrían impedir la correcta penetración de una bala, así que no digamos la de unos dientes, los tejidos confió en que impidan un buen mordisco aunque no me libraran de los cardenales y además absorberán la saliva de los infectados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Saco de mi mochila mis dos coderas y las dos rodilleras que tantas veces he usado, también cojo del despacho del sargento bravo 8 gomas elásticas que servirán para ceñirme la ropa en los bíceps y antebrazos así como en los muslos y las espinillas, no quiero llevar ropa suelta de la que me puedan agarrar, preparo las trinchas negras de las que cuelgo mi pistolera de lona negra, cuatro cargadores para el fusil de 30 balas cada uno y dos para la pistola, mi cuchillo de mango de goma y 20cm de hoja en su funda, una cantimplora y un pequeño macuto con mi botiquín de urgencia, dos barritas energéticas, una lata plana de atún y un pequeño brik de zumo, por si acaso no puedo volver esa noche al torreón, además de una linterna de leds potente que como compruebo funciona bien, reviso mis guantes anticorte con malla metálica entre sus capas interior y exterior, finalmente preparo la mochila que llevare es de la guardia civil grande y de buena calidad, será la que usare para traer lo que consiga en la farmacia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alicates, una cizalla mediana y un destornillador de varios cabezales asi como mi juego de ganzuas, meto estas cosas en una bolsa de lona que llevare colgada del cuello para tenerlas más a mano por si he de forzar alguna entrada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Preparo la comida en el microondas, filetes de merluza y patatas ambos ya descongelados, lo pongo en platos y me bajo al calabozo a comérmelo, le doy su plato a Ceci empujándoselo con la escoba (en eso no tiene remedio, cuando ve comida no conoce a nadie) me siento en una silla plegable que saco de la pequeña oficina poniéndola frente a su celda a comer el mío mientras ella hace lo mismo, tengo un mal presentimiento y quiero verla el mayor tiempo posible antes de salir esa noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Naturalmente ella acaba antes y observa como uso el tenedor, frunce el ceño e intenta imitar la postura de mis dedos, creo que va recordando poco a poco y pienso que es buena señal; cuando acabo de comer la hago la seña de paseo diciéndola:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ceci guapa ¿quieres pasear?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella asiente contenta y se pone de espaldas a los barrotes, la saco una mano entre estos y se la limpio con mi servilleta antes de ponerla uno de los guantes, se queda muy quieta pero no se resiste y yo estoy asombrado de lo que acabo de hacer sin darme cuenta, ya sabéis que siempre la doy una corriente para atarla sin riesgo, no sé por qué cada día me molesta mas dañarla y supongo que me he dejado llevar por… cariño, amistad, no lo sé, el caso es que tras ponerle el guante y cerrarlo con sus tiras de velcro repito la operación con la otra mano, entro en la celda haciendo que gire un poco de cara a la pared y la sujeto ambas manos a su espalda, haciéndola girar de nuevo me sitúo a su lado y la pongo la pelota en la boca, sé que me juego un mordisco pero quiero confiar en ella y creo firmemente que no me hará daño, ella muerde… la pelota, sus ojos brillan y no dejo de observarla mientras estirando mis manos sobre sus hombros ato las correítas con su hebilla a su nuca sin apretar demasiado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Solo la quito la braga y la compresa, el pantalón atado ya solo se lo coloco por la noche ya que estos últimos dos días no se arrancaba dicha compresa, al parecer se ha acostumbrado a ella, como decía la quito su ultima prenda y salgo de la celda a un gesto ella me sigue y salimos a pasear, va y viene como siempre contenta de corretear por el patio, de cuando en cuando se para y se apoya en la pared dejando que el sol la de calor y el aire la acaricie.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Enseguida viene a por mí, últimamente lo hace a menudo y se acerca sin malicia pero decididamente hacia mí, yo no pudo dejar de mirar su bonito cuerpo desnudo aunque creo firmemente que no lo hace con fines lascivos, no puede dejar de ser deliciosamente seductora con su manera de moverse, ella se roza contra mi cuerpo y me empuja insistentemente hasta que intento cogerla, es joven y rápida de movimientos así que tras esquivarme sale corriendo por el patio juega… jugamos al escondite y a las carreras a pesar de la mordaza la escucho reírse ahogadamente, al rato se para y hace sus necesidades yo me acerco a la entrada donde tengo preparado papel, una palangana, una esponja y un par de guantes de látex, vuelvo a su lado y la limpio con la esponja húmeda tras ponerme uno de los guantes, la limpio su culete y la sangre medio seca que tiene en su vagina, se deja hacer sin gruñirme, acabamos el paseo un rato después y la devuelvo a su celda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después subo al despacho del sargento Bravo y me dedico a estudiar y memorizar el plano del pueblo, aunque he venido aquí anteriormente muchas veces y me lo conozco bastante bien nunca está de más, pues casi todo el mundo que dice conocer un sitio miente sin darse cuenta, el lugar tiene según el plano unas 80 calles pero la mayoría de los visitantes siempre suelen ir por las mismas pongamos 20 calles, e incluso los “exploradores” que se patean mas el lugar no suelen recorrerlo jamás entero, este pueblo solía ser habitado por unas 2000 personas, en verano su número se doblaba y alcanzaba durante las fiestas las 5 ó 6000 personas, yo sé que me voy a encontrar con gente nacida allí y que por instinto se conoce ¡TODO! El pueblo calle a calle, salir sin hacer lo que estoy haciendo es simplemente suicida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asocio mis recuerdos de calles y edificios a los dibujos del mapa, haciéndome una composición del lugar donde debo ir por donde pasar, asimismo me fijo en caserones más o menos separados del resto donde alguien podría haberse quedado aislado y resistir, casi dos horas después salgo del despacho y bostezo, estoy cansado y me pican los ojos de tanto mirar planos, me coloco el despertador para unas horas después y me tumbo en el sofá.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me despierto, me espera una larga noche y gracias a esta siesta estaré descansado, faltan dos horas para anochecer y he de hacer bastantes cosas, enciendo el fuego y preparo la cena sabiendo que eso los atraerá, al cabo de un rato subo a la terraza con el cetme viejo que tiene bastante potencia al ser de 7,62, en breve llegan mis “invitados” salen unos diez de la arboleda espero a que estén a 150 metros, le vuelo la cabeza a los dos que van en el centro del grupo el resto siguen avanzando hasta la muralla como ya preveía, el sonido potente del cetme atrae a mas que el simple olor de la cena, en el siguiente cuarto de hora aparecen casi 50 desde el pueblo, sustituyo el cetme por el Remington con mira y estudio a mis victimas, me interesan los jóvenes y los recién mordidos sean hombres, mujeres o críos me es indiferente, debo eliminarlos pues son los mas rápidos y si debo correr esa noche cuanto más lentos sean mis perseguidores mejor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Disparo a nueve que me parecen los más peligrosos, esta nueva tanda de disparos atrae a otro grupo de dos docenas de esos me cargo solo a uno que parece estar recién infectado, en total me he cargado a 12 pero he atraído a otros 70 que siguen ahí rodeando mis murallas, entro en el torreón y tras asegurar las puertas me siento ante la pantalla controlándolos a través de las cámaras, golpean el portalón inútilmente y veo a alguno que intenta saltar para llegar a asirse a la parte alta de la muralla sin resultados, montan un escándalo tremendo con sus golpes gritos y gemidos hambrientos, veo por la cámara como algunos pelean entre sí pero son pocos, me fijo en lo que hace Ceci en su celda, está muy nerviosa y visiblemente alterada dando vueltas sin parar, veo como abre la boca y aunque la cámara no tiene sonido me parece oírla gruñir, gemir y gritar sumándose a los demás desde el interior del torreón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez tardan una hora y media en desistir y retirarse, hacen grupos alrededor de la docena de cuerpos caídos dispersos por el prado y cenan con bastante apetito, lo cual me beneficia pues esta noche dormirán bien y no me molestaran, yo ceno también y reservo su parte a Ceci mientras veo por el monitor como la chica se calma, la saco de paseo pero este es breve porque se pone nerviosa escuchando a los que rebañan su cena en el exterior, tras devolverla a su celda la paso su plato debidamente aderezado con calmantes para que cene además de la camisa y la manta, una hora después duerme feliz agarrada con ambas manos a mi camisa, entro en la celda la doy un beso en la mejilla y la arropo con la manta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://i.imgbox.com/X3xkmyis.jpg" width="424" height="636" />Subo me pongo la ropa y me pertrecho con todo lo que había preparado, me pongo mi gorra negra de lona y me oscurezco la cara, la barbilla y la nariz, meto una bala en la recamara de mis armas y salgo, ato una cuerda a la muralla y bajo por ella a la zona posterior del edificio lejos de los infectados más rezagados, rodeando cautelosamente el edificio me acerco a ellos son dos y están arrodillados ante un cuerpo me dan la espalda, dos tiros con silenciador a quemarropa y son el desayuno de mañana para sus colegas, mis botas con suela de goma son la hostia de buenas y de caras pero valen cada céntimo que pague por ellas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me muevo despacio y cada pocos pasos observo a mí alrededor, es lento pero seguro ya que la farmacia donde me dirijo esta en el centro del pueblo, hay otra farmacia pero está al otro extremo del mismo, llego a las primeras casas tras atravesar la arboleda sin problemas, se perfectamente donde voy pero no me entusiasmo y sigo moviéndome lento pero seguro, en una pequeña placita no lejos de mi objetivo veo indicios de supervivientes y de resistencia pasada, hay más de 20 esqueletos frente a un caserón, la puerta de este, rota y casi arrancada de sus bisagras me indica claramente que no queda nadie vivo allí, se ven contra el enfoscado blanco manchas de humo sobre los huecos de algunas de sus ventanas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni me acerco al lugar, ya pasare a la vuelta si es que puedo a ver qué encuentro, pero ahora me interesa llegar a la farmacia y sigo mi camino, tardo más de media hora en recorrer lo que antes se tardaba 10 minutos andando normalmente, casi todas las casas están abiertas de par en par, de algunas salen sonidos y roces de pies caminando por su interior, el viento fresco de la noche me refresca la cara cuando me detengo agachado entre dos coches, he caminado agachado por la parte exterior de estos evitando así siluetearme contra las puertas abiertas por donde podría salir un infectado de repente y darme de bruces con él, cada vez que me paro me giro y vigilo mi espalda, olores fétidos de putrefacción y heces inundan mis fosas nasales, supero el miedo y el asco gracias a la decisión de sobrevivir que me domina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Vaya por dios, la farmacia está cerrada! No sé cuantas veces he dicho o escuchado esta frase, pero es la primera vez que siento alegría al decirla yo, efectivamente está cerrada e intacta salvo algún cristal roto pues tiene un cierre puesto de tipo tijera, llego hasta ella y la bordeo buscando una puerta trasera que recuerdo fugazmente, la encuentro y después de dar un buen vistazo a mi alrededor me pongo a trastear en la cerradura con mis ganzúas, Tomas “El abrelatas” el viejo ladrón de cajas fuertes que me enseño en la academia, se sentiría orgullosa de mi habilidad manejando las ganzúas, un minuto de curro y p´adentro como decía el tipo, entro y cierro la puerta con su cerrojo interior, me agacho y permanezco quieto escuchando atentamente los sonidos en el interior del lugar, durante dos minutos solo escucho mi respiración tranquilizándose y el peculiar aroma de medicinas en mal estado, avanzo casi atientas hasta la puerta que divide el despacho del almacén y la cierro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La oscuridad es total no hay ventanucos ni nada parecido, me pongo de pie y con mi linterna me pongo a buscar lo que necesito llevarme, hace casi diez meses que no hay corriente y muchas cosas se han estropeado en la nevera de las medicinas, afortunadamente todo lo que necesito esta fuera de ella y aun no ha caducado (espero) antibióticos inyectables y en capsulas, aspirinas, guantes, Pañuelos húmedos pasa bebes, tranquilizantes y unas cuantas cosillas mas llenan mi mochila, no olvido algunas jeringuillas y agujas ni las compresas para mi rubia aunque dado que es un paquete grande esto lo llevare en la mano, vuelvo a cargarme la mochila y me dispongo a irme pero al llegar a la puerta me giro decidido y cojo un tubo de lubricante intimo y dos cajas de condones de sabor a frutas, me lo meto en el bolsillo y salgo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En la calle no hay nadie me inclino y cierro bien la puerta, si he de volver no quiero tener a nadie esperándome dentro, me pongo en camino a casa pero la jodida caja de compresas me estorba un poco, manteniéndome una mano ocupada permanentemente además la mochila bien cargada me hace un blanco más visible, no me apresuro y sigo el mismo camino por el que vine para hacer la vuelta, poco más adelante a cien metros de la salida del pueblo la cosa se fastidia, un infectado sale de entre los coches a tres metros de mi y se queda tan asombrado de verme como yo a él, solo que yo soy más rápido y solo me retrasa el soltar la caja de compresas es por eso que mientras le disparo a la cara le da tiempo a gritar antes de caer hacia atrás con un agujero de más en ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El disparo no ha hecho ruido pero el grito si y este tipo debía de salir del portal que tango a mi derecha, me incorporo y suelto varios tiros al oscuro portal donde se adivinan sombras moviéndose, escucho varios gemidos y el sonido de algo cayendo al suelo lo que indica que le he dado a alguien, agarro la caja y corro hacia la entrada del pueblo seguido de mas gritos a mi espalda, me paro 50 metros mas allá suelto la caja y me giro apuntando, veo a cuatro cerca a unos 10 metros de mi les disparo 5 veces, pues he fallado el primer tiro por las prisas todos caen pero vienen mas, cojo de nuevo la caja y corro a la arboleda donde repito la operación, arrodillado para ser menos visible les suelto varios disparos y sé que doy al menos a los dos más cercanos, pero el resto están más lejos y bastante desorientados, miro a mi alrededor atento y escuchando no quiero que me sorprendan entre los árboles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces entiendo él porque me detengo más de la cuenta, entre los aaaarrgg y los gggññññ se escucha un aaquiiii, mi cerebro lo ha debido de reconocer y ha tardado unos segundos en filtrarlo a mi subconsciente, miro a la derecha y veo la luz de una linterna, una ventana, una casa, tercer piso, a unos 100 metros a la derecha, me es imposible llegar a ellos tendría que pasar entre los que me persiguen, se acercan y derribo e tres mas antes de sacar la linterna y devolverles la señal a los supervivientes, para que entiendan que se donde están, recojo la caja y salgo corriendo hacia el torreón atravesando la arboleda sin pararme hasta 50 metros mas allá, en mi prado y campo de tiro particular.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me giro apuntando a las sombras pero no vienen, cambio el cargador del cetme y reanudo el camino, recorro los últimos 250 metros al trote cuidando de no tropezarme hasta el pie de la muralla, la recorro hasta la cuerda y ato con ella la mochila y la jodida caja de tampones, trepo por la cuerda y recorro el patio buscando posibles intrusos, cuando me convenzo de que nadie ha entrado en mi ausencia vuelvo a la cuerda e izo los dos bultos, los desato y quito la cuerda para seguidamente llevarlo todo al interior y dejarlo en el almacén, estoy demasiado cansado como para ponerme ahora a organizar cosas, pero aun me quedan fuerzas para bajar y asegurar la puerta, antes de subir paso por la celda y vuelvo a tapar a Ceci, que me parece un ángel dormida agarrada aun con ambas manos a mi camisa, la miro agachado a su lado y digo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Jamás me había jugado así la vida por una tía, creo que… te quiero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La doy un beso en la cara y tras cerrar la puerta de la celda subo a mi habitación y me desplomo en la cama.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Continuara…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bueno amigos, espero que os haya gustado tener un poco mas de acción en la historia, me ha parecido adecuado como alivio cómico, el poner a nuestro héroe disparando y preocupándose por la caja de compresas, habitualmente en las pelis eso nunca se ve.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por no mencionar el componente emocional y los sentimientos de los personajes, en el siguiente capítulo es posible que Toni conozca a más gente pero ¿será bueno para ellos? Ya veremos, gracias por seguir esta serie.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Sed felices!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Para contactar con el autor:</span><br />
<span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> <a href="mailto:javiet201010@gmail.com">javiet201010@gmail.com</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://i.imgbox.com/cVpE75a7.jpg" width="600" height="400" /></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;El Virus VR 3 Y 4&#8221; (POR JAVIET)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Jan 2023 14:49:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[confesiones]]></category>
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					<description><![CDATA[Recomiendo la lectura de los capítulos anteriores para una mejor comprensión de esta historia. Querido diario, ha pasado una semana desde que salí a la gasolinera, los días pasan sin demasiadas cosas que contar y se han vuelto algo rutinario, como rutinario es que siempre que me pongo a hacer la comida vienen los infectados atraídos sin duda por el olor, mato a dos o tres y bajo a comer o me subo la comida a la azotea y me escojono tirándoles las sobras para ver como pelean por ellas, hace tiempo que dejó de afectarme ver cadáveres y que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Recomiendo la lectura de los capítulos anteriores para una mejor comprensión de esta historia.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Querido diario, ha pasado una semana desde que salí a la gasolinera, los días pasan sin demasiadas cosas que contar y se han vuelto algo rutinario, como rutinario es que siempre que me pongo a hacer la comida vienen los infectados atraídos sin duda por el olor, mato a dos o tres y bajo a comer o me subo la comida a la azotea y me escojono tirándoles las sobras para ver como pelean por ellas, hace tiempo que dejó de afectarme ver cadáveres y que aquello me impidiese comer, tras perder algunos kilos y enfermar de debilidad me repuse finalmente y ahora podría comer hasta en un cementerio, es curioso como el carácter se te endurece hasta hacerte ser insensible a ciertos factores, tales como la piedad o la ternura por no decir la lástima por los que matas para sobrevivir, también es ya rutinario que media hora después de que baje a lavar el plato y no me vean en dicha azotea, se den la vuelta y de camino al pueblo se coman a los que yo he matado, es muy de agradecer que rebañen bien a los cadáveres, pues en caso contrario los alrededores del torreón apestarían a carne podrida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El resto de mis actividades es igualmente rutinario, veo pelis y series en el ordenador, pues aparte de las mías uno de los agentes muertos tenía una gran cantidad de estas y de algunas otras mas fuertecillas, en un disco duro extraíble que encontré registrando sus taquillas, también hago algún crucigrama o sopa de letras pero paso de los sudokus que nunca me han gustado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/237/88166456/88166456_011_2499.jpg" width="460" height="690" />Ayer pase la tarde limpiando todas las armas largas que hay en el torreón, el primero fue mi fusil Remington desde luego, luego el cetme viejo y después los del 5´56, las dos escopetas del 12 y el resto de las que había en el cuarto de decomisos, he adoptado como mío un rifle casi nuevo del 22 buena imitación de la marca Adler de un Kalasnikov, que tiene buena precisión y apenas hace ruido al disparar, además de tener a mi disposición tres cargadores de 20 tiros y casi 300 proyectiles para él, pienso usarlo para los críos pues me incomoda que el proyectil más pesado y potente del Remington prácticamente los arranque la cabeza al impactar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pensaba dedicar la tarde de hoy a limpiar las pistolas y el revólver pero se me a ocurrido otra cosa y he bajado a los calabozos a ver a mi compañera forzosa Ceci, ella me recibe como siempre y saca sus brazos por los barrotes intentando agarrarme, gruñe y arma un escándalo de mil demonios cada vez que me ve pero no me acerco demasiado a ella, no quiero que me escupa a la cara y me infecte con su saliva, lleva toda la semana desnuda pues es más fácil para lavarla con la manguera, por la noche la tiró una manta porque refresca pero se la quito por las mañanas o la ensuciaría con sus heces.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me deleito un momento mirando su cuerpo desnudo antes de decirla:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; He pensado que a mi nena le vendría bien darse un paseo y que la diera el sol, voy a preparar unas cosillas y ahora te saco y podrás mear fuera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Voy al cobertizo de la parte Este donde había visto algunas cosillas interesantes, abro la taquilla y recojo un par de guantes de boxeo y la correa del perro con su collar de dos dedos de ancho por un centímetro de grueso, del armario saco una fregona y la quito el cabezal quedándome con el palo de metro y pico de alto, paso un alambre grueso por el agujero del extremo del palo y tras quitarle la correa de cuero al collar y dejarla aparte, procedo a pasarlo varias veces por la anilla del collar sujetándoselo fuertemente, ato bien el alambre y sujeto todo el conjunto con varias vueltas de cinta americana, compruebo que queda bien agarrado todo el conjunto y apenas oscila en la unión del palo con el collar, ahora podre pasear a Ceci sin que se me acerque demasiado, seguidamente con un clavo gordo atravieso una de las pelotas de tenis y tras cortar la correa del perro la paso por los agujeros de dicha pelota, recojo los guantes de boxeo y vuelvo al torreón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me pongo el cinturón con mi pistola en su cartuchera, compruebo si tengo una bala en la recamara y bajo a los calabozos con todo lo que he traído, mas un par de esposas y la porra eléctrica en la mano, me acerco a los barrotes y le doy una descarga a la chica, ella cae al suelo y yo aprovecho para entrar en la celda, la doy otra descarga para dormirla y me deleito mirándola un instante, me fijo en su pubis apenas poblado de pelos y comprendo que entes debía ir con el chochete afeitado, ahora y sin que su dueña lo atienda empieza a parecer una barba de una semana, la pongo boca abajo por precaución, la coloco los guantes de boxeo en sus manos atándoselos a continuación y sujetándola ambos brazos a la espalda mediante las esposas, le pongo la pelota de tenis en la boca y la ato con los extremos de la correa a su nuca fuertemente, seguidamente la pongo el collar dejándola un dedo de holgura para que no se ahogue, salgo de la celda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/237/88166456/88166456_020_639a.jpg" width="460" height="690" />Doy un paso atrás y contemplo mi obra, Ceci esta desnuda y bien sujeta, la pelota la impedirá morderme y los guantes de boxeo la harán imposible arañarme o sujetarme, además los brazos están sujetos a su espalda y el palo la mantendrá en todo momento a un metro de mí, me sujeto la porra eléctrica al cinturón por si hiciera falta durante el paseo, antes de salir me meto unos pañuelos de papel en los bolsillos para limpiarla si hiciera sus necesidades y espero a que se despierte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pocos minutos después vuelve en sí, la ayudo a levantarse sin soltar el palo con una mano y aquel contacto parece volverla loca, se agita y me empuja, intenta gritar pero no puede y tampoco puede usar sus manos, veo terror en sus antes furiosos ojos e intento calmarla hablándola despacio:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Calma Ceci, cálmate vamos a dar un paseo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Es inútil, está que rabia y tengo problemas para sujetarla hasta que la doy un bofetón que la cruza la cara, sin pensármelo mas la hago caminar a base de tirar del palo, la saco de la celda y después me coloco a su espalda empujándola con el palo por la nuca y dirigiendo su marcha hasta el patio, una vez allí aflojo la tensión y simplemente la sigo por donde quiera ir, teniendo cuidado y estando atento a sus giros y torpes movimientos, veo que sus facciones se relajan un tanto al notar el sol y el aire limpio sobre su cuerpo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Olfatea el ambiente, husmea como un perro por todas direcciones y de cuando en cuando se gira, mirándome entre agradecida y rabiosa, debo de estar chalado paseándome con esta tía desnuda e infectada de rabia mortal por el patio del torreón, con la fachada de este por un lado y cinco metros mas allá la muralla que lo circunda, de tres metros y medio de alto con su pasillito de ronda almenado por encima; voy tras ella sujetando el palo con mis manos, mis ojos no se consiguen despegarse del todo de su atractiva silueta especialmente de ese culete tan estupendo que posee, incomodo intento mirar en otra dirección pero es inútil, mis ojos vuelven siempre al mismo lugar, sus nalgas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Un momento después se detiene y se abre de piernas, veo que está orinando de pie con las rodillas ligeramente flexionadas, la hago agacharse más tirando hacia abajo con el palo y el collar que rodea su cuello, ella se resiste pero modifica su postura lentamente hasta quedarse en cuclillas, mantiene su postura y compruebo que no solo orina sino que también evacua los intestinos, cuando ha acabado e intenta levantarse la fuerzo con el palo a seguir en la misma postura, saco con una mano varios pañuelos del bolsillo y la intento limpiar el culo, se debate rabiosamente al notar mi mano y el papel entre sus nalgas, se convierte en una bestia feroz que gruñe se resiste y contonea el cuerpo empujando en todas direcciones, casi me hace caer sobre su mierda e intenta arañarme las manos con sus uñas en un gesto de defensa, afortunadamente no puede conseguirlo gracias a los guantes de boxeo, suelto el papel y la doy varios fuertes azotes en sus nalgas gritándola:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡Quita Ceci, solo te estoy limpiando!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Si la estoy limpiando, ¿pero realmente hago solo eso…? Mis manos se demoran más de la cuenta sobre la suave piel cálida de las nalgas de Ceci, además me doy cuenta de que tengo una erección digna de un caballo, mi cuerpo después de mucho tiempo sin tocar a una mujer está reaccionando por su cuenta, hago un esfuerzo y me levanto tirando del palo para que ella se ponga en pie, seguimos andando y completamos nuestra segunda vuelta al patio del torreón no aflojo apenas la tensión del conjunto palo-collar en su cuello, mi (otro) palo sigue bien levantado pues no dejo de fijarme en las curvas de la rubia, cuando se gira o se inclina veo sus altos y generosos pechos, rematados en dos pezones chiquitos sobre unas aureolas rosa fuerte del tamaño de una moneda de 2 euros, el resto del tiempo solo veo sus nalgas que me atraen como un imán.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me estoy poniendo de los nervios y loco de deseo por la Ceci y su ondulante cuerpo, decido que se acabó el paseo y cuando pasamos ante la puerta del torreón la obligo a entrar, empujándola con el palo la hago bajar las escaleras y entrar en su celda, saco la porra eléctrica y la doy una sacudida directamente en la nuca, ella se desploma en el suelo totalmente dormida, suelto el palo y subo a coger agua en una palangana así como una esponja y un tubo de perfume en espray que debió pertenecer a la fallecida guardia Macías, vuelvo a la celda y procedo a lavarla con la esponja la zona pélvica especialmente su vulva y su ano, tras aclarar la esponja sigo limpiándola los muslos y las rodillas que han tocado algo de mierda al caer al suelo, inspecciono la herida de su pantorrilla y se la limpio poniéndola otro apósito limpio y una nueva inyección de antibiótico, cura bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Empieza a volver en sí, rápidamente la desato la pelota de la boca y la quito los grilletes, el collar y los guantes de boxeo, salgo rápidamente y antes de cerrar la puerta la suelto unas pocas rociadas de perfume, aseguro la puerta y echo la llave, me quedo mirándola viendo como se despeja y estira como una gata enorme, ella me devuelve la mirada con aquellos ojazos verdes y olfatea el perfume sobre su cuerpo, no me gruñe apenas pero sus ojos delatan su rabia interior, la hablo despacio:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿A qué te sientes mejor? Te he curado la herida, has hecho tus necesidades y dentro de un rato te bajare tu comida, tranquila Ceci te voy a cuidar y te pondrás mejor ya verás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me levanto y recojo las cosas para salir, entonces es cuando me ataca, da un salto hacia la puerta y se golpea la cara contra los barrotes, pero a sacado los brazos extendidos entre ellos y me ha cogido de un hombro con su mano izquierda, suelto lo que llevo en los brazos por el susto pero enseguida el instinto de supervivencia toma el control, agarro su muñeca y se la retuerzo con una llave de aikido, me sería extremadamente fácil rompérsela pero me controlo a tiempo, la empujo al fondo de la celda mientras la grito:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡Hija de puta! Te vas a acordar de esta, ya verás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Conecto la manguera al grifo, y le doy presión ¡TODA! La que puedo, la enfoco con el chorro a la cara y especialmente a la boca, se hace una rosquilla en el fondo de la celda pero no para de gruñir, el chorro la hace daño en la cara y en el cuello manotea intentando pararlo inútilmente, cada vez que abre la boca para respirar el chorro de agua entra en ella con fuerza, aquello solo dura un minuto de furia y decido parar antes de ahogarla, me acerco a los barrotes y la grito:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡JAMAS, VUELVAS A TOCARME, PERRA!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Recojo las cosas y salgo de los calabozos, en el comedor me quito la camisa y me reviso el hombro buscando heridas o arañazos, ¡nada! salvo una pequeña contusión, así que me vuelvo a vestir y me tomo por si acaso un par de pastillas de antibióticos ligeros, pero estoy furioso contra ella en especial y el resto de los infectados en general, así que cojo el rifle con mira del 22 y un cetme moderno de 5,56 al que le he colocado un silenciador de los que estaban entre los decomisados, este no tiene mira telescópica y lo quería usar para salir de noche a cazar infectados sin que el ruido del disparo me delatase, meto dos cargadores en las fundas que cuelgan de mi cinturón y subo a la azotea, son las 5 y pico de la tarde, aun me quedan varias horas de luz para hacer lo que me propongo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">De pie en la terraza golpeo una cazuela metálica con un destornillador repetidamente, el sonido como de Gong debería atraerlos pero no aparecen, saco la pistola y hago un disparo en dirección al pueblo, me guardo el arma y sigo golpeando la cazuela al mismo tiempo que grito con todas mis fuerzas:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡VAMOS TARADOS DE MIERDA, ACABEMOS CON ESTO, HORA DE CENAR, VENID CABRONES!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/237/88166456/88166456_028_ee03.jpg" width="460" height="690" />Finalmente aparecen, si supieran lo que les iba a pasar no vendrían, casi cinco minutos después dos de ellos salen corriendo de entre los arboles del lado Norte a 300 metros de mi, corren que se las pelan y al principio creo que son supervivientes sanos buscando refugio, miro con los prismáticos y veo que son dos hombres de 30 y 40 años aproximadamente, el más joven va delante y luce un tremendo desgarrón en su hombro izquierdo, su sangre aun está fresca y debe de llevar poco tiempo infectado, un escalofrío me pone los pelos de punta pues recuerdo el reciente ataque de Ceci y pienso que de haber tenido ella más éxito, aquel tío rabioso podía haber sido yo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Dejo los primaticos y cojo el cetme, le pongo el cargador de 30 balas y lo monto introduciendo la primera bala en la recamara, apunto al pecho del mas joven que ya está a 100 metros de mi y le pego un tiro que le hace caer como si se hubiera dado contra una pared, el “chupete” apenas hace ruido y frena un poco la velocidad del proyectil, pero no alerta a los demás infectados que poco a poco van saliendo de los arboles, cuento una docena de ellos y son de todo tipo desde niños a viejos y de ambos sexos, disparo al otro corredor y le doy en la cabeza a mas o menos a la misma distancia que a su compañero, mientras busco otro blanco pienso que es una suerte que no sean zombis como los de las películas que solo mueren si les das en el coco, estos tardan algo mas en morir si les das en el pecho pero al menos no se levantan de nuevo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El resto no corren pero se acercan a buen ritmo son una docena y siguen saliendo mas de los arboles, este cetme no tiene visor telescópico pues no lo consideré necesario para su utilidad nocturna así que lo cambio por el 22 que si lo lleva y lo monto, selecciono mis blancos y apunto a un chico de unos 12 años ¡pum! El tiro le da en un ojo y se desploma, cae sin demasiada sangre, al menos he conseguido mi objetivo y este calibre no los destroza la cabeza como el Remington, sigo disparando a los chicos que veo y caen dos más, cojo de nuevo el cetme y me dedico a los que están cerca de la muralla, una abuelita del tipo “doña rogelia” cae redonda cuando su larga nariz se topa con una de mis balas, un tío maduro y canoso en las sienes recibe un tiro en el cuello, sigo y sigo durante media hora, nadie llega a mas de 50 metros de la muralla, no vienen mas sin duda por el escaso ruido que he hecho en la matanza, cuento finalmente 29 cuerpos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Vuelvo al comedor y limpio las armas usadas, repongo la munición y paso totalmente de la ceci decidiendo que hoy no solo se queda sin cena, sino que se quedara sin manta y durmiendo a oscuras sobre un charco como castigo por atacarme, me veo un par de pelis mientras ceno y después bajo y cierro con llave la puerta de la entrada, con su mesa apoyada en la madera y las latas vacías encima, escucho gemir a Ceci abajo en los calabozos pero no la hago ni puto caso, cierro también la de acceso al primer piso y tras tomar una ducha me acuesto, en sueños veo como siempre las caras de todos los que me he cargado durante el día, como siempre mi sueño es inquieto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">¿Continuará…?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Bueno amigos, he decidido ir contando la vida de Toni a saltos de una semana más o menos, para que no sea muy tediosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Como veis el tipo ya ha empezado con los acercamientos y toqueteos, eso le ha hecho bajar la guardia y casi lo paga caro, la explosión de furia subsiguiente y la masacre que ha causado a continuación, serian difíciles de explicar ó excusar en una sociedad normal y reglamentada… ¿ó, no?… ¿vosotros que opináis?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">¿La actitud hacia Ceci será distinta en el próximo capítulo? Y si es así ¿se la tirara al fin? Sigo aceptando ideas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">¡Sed felices!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><strong>EL VIRUS VR 4</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Se recomienda la lectura de los anteriores episodios para una mejor comprensión de la historia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Querido diario, ha pasado una semana desde mi última anotación y han ocurrido algunas cosillas, pero antes he recordado que no he explicado casi nada de lo que paso cuando se declaró el virus “VR” empezare por contároslo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Hace unos meses yo trabajaba de Policía, era un francotirador de los GEOS, la elite tío, la puta elite del cuerpo. Entonces tenía una ex mujer a la que mantener y aunque algunas amigas querían ocupar la vacante en mi cama yo les decía que si a las novietas pero de bodorrio nones, vamos en plata que no iba “sobrao” pero no me faltaba nunca una amiguita. A mis casi 40 tacos la vida me trataba bien, entonces fue cuando pasó lo del atentado de nueva york y lo demás que ya conté en la primera parte, diez días después se declararon los primeros casos de rabia humana en nuestro país, como al principio no se comían a nadie sino que solo mordían, mucha gente fue llevada a hospitales y los causantes a comisaria, otros con mordeduras más leves habían conseguido llegar a sus casas para curarse o ser atendidos allí por sus madres , esposas o familiares diversos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">A la mañana siguiente los médicos y enfermeras habían sido a su vez mordidos, así como los ocupantes de los calabozos contiguos a los detenidos infectados y estos a su vez a los policías que los custodiaban, en los domicilios particulares los enfermos se levantaban mordiendo al resto de su familia mientras dormían, los mordiscos eran de todo tipo, algunos precisaban atención médica urgente, otros de menos tamaño y profundidad como los de los niños no tanto y las mamas mordidas llevaron a los niños mordedores al colegio, los papas mordidos fueron a sus trabajos porque pensaron que por un mordisquito de su hijo-a no les darían la baja médica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Los siguientes en caer fueron los médicos de atención primaria de los ambulatorios, seguidos de los de seguridad y policía que fueron a ayudarles, tanto a ellos como a la gente trabajadora de fabricas oficinas etc. Algunos camioneros fueron mordidos antes de salir de viaje con cargamentos diversos a otras ciudades y pueblos, pero como aquello no se lo cubría el seguro se limpiaron y vendaron la herida poniéndose de viaje, lo mismo paso con los ejecutivos que debían viajar a otra ciudad e incluso por avión a otro país, por la tarde-noche de aquel fatídico viernes de mitad del verano, la infección se propago entre los cines y los grandes centros comerciales, siguió por los botellones y discos de la ciudad, el verano atrae turistas de otros países y estos también resultaron mordidos, en sus locas fiestas e incluso bacanales repletas de sexo, drogas y alcohol, muchos debían volver el domingo por avión a su país y algunos así lo hicieron.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">En resumen, el egoísmo avaro del sistema de bajas así como la falta de información de los médicos, unidos a diversos factores comprensibles como la familia y otros más o menos altruistas, aunque también los había de otro tipo algunos de ellos totalmente egoístas, junto con el factor ”sálvese quien pueda” facilitaron la labor del virus y hundieron tanto el sistema como a la sociedad a la que debía servir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El gobierno hizo lo que pudo y decretó la ley marcial, de 08,00 a 20,00 se podía salir a la calle e ir a las tiendas, se crearon centros de asistencia especiales y se decretaron servicios mínimos para centrales eléctricas , nucleares y distribuidoras de gas ciudad, empresas de telefonía y repetidores de luz y energía entre otras, el objetivo era asegurar al máximo el mínimo imprescindible de servicios a los ciudadanos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Nosotros los policías junto con el ejército tomamos las calles, deteniendo a todo aquel que saliera a partir del toque de queda, la situación se nos iba de las manos cada noche deteníamos a más gente y muchos de los nuestros fueron a su vez mordidos, dos días después y tras la aparición de los primeros cadáveres se nos autorizo a disparar, el texto de la orden decía: Queda autorizado por el ministerio del interior, el uso de armas de fuego de forma letal contra “los que mostrasen signos evidentes de infección y violencia” que dicho en cristiano y para tontos solo quería decir: Que si traía la camisa y la cara manchados de sangre y te quería morder, te lo cargases.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Naturalmente hubo quien protesto, nos llamaban policía fascista, reclamaban derechos humanos y respeto a todas las criaturas vivas, curiosamente muchas de aquellas personas estaban a favor del aborto y en contra de las instituciones por sistema, se reunían en grandes grupos con todo lujo de megáfonos silbatos y pancartas, los infectados también se unieron al ellos atraídos por el escándalo que formaban, cientos de personas fueron mordidas y algunas incluso devorados en plena calle por aquellos para los que pedían derechos e intentaban proteger, se podría decir que el movimiento pro derechos de los infectados simplemente “se consumió” (por vía oral) nosotros “la policía fascista” perdimos a bastantes compañeros intentando proteger a los que minutos antes nos insultaban, créanme que hacíamos todo lo posible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero no había manera, te salían por delante y por detrás, cualquier control era superadopor los caminos más inverosímiles, si bloqueabas una carretera te flanqueaban por veredas, muchos edificios de pisos se convirtieron en fortines hasta que escaseó la comida y salieron a por mas, aparecieron los saqueadores y aprovechados que arramblaban con todo, salían a por comida y de paso se llevaban una tele de plasma y muchas cosas por el estilo, vi demasiadas cosas como para relatarlas aquí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">A mí me mandaban a cubrir a mis compañeros en controles y sitios diversos, yo generalmente me situaba en un tejado o balcón alto, cuando entraba cerraba la puerta de acceso y me quedaba allí solo y aislado, nadie me atacaba pero desde mi puesto vi caer a muchos compañeros mientras los cubría y mataba a parte de los integrantes de las multitudes que les atacaban, ¿Cuántas veces me senté en el suelo? llorando de desesperación, habiendo agotado totalmente las municiones y viendo como aquella masa de gente rabiosa, atacaba y se comía al resto de mis compañeros, escuchando por el walkie sus gritos en petición de auxilio, para acabar siendo gemidos de agonía mientras se los comían.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/237/88166456/88166456_033_9912.jpg" width="460" height="690" />Un día me harté, me parece que era un lunes pero no lo recuerdo bien, habían pasado unos 10 días desde el brote del virus, pase por el cuartel llevaba mi uniforme de faena y mi pistola Glock, recogí mi fusil Remington un fusil de asalto G3, falsifique un albarán y pase por el almacén, me entregaron dos cajones de raciones de comida y varias cajas de munición para mis tres armas, volví a mi casa y me atrinchere en mi domicilio que estaba en una octava planta, no volví a coger el teléfono y dos días más tarde este ya no daba señal alguna, los servidores de internet se caían como fichas de domino puestas en fila, dos días después estábamos incomunicados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Entre varios vecinos limpiamos de infectados el edificio, cuando acabamos solo éramos 27 sanos, en un edificio de diez plantas con cuatro viviendas de dos y tres dormitorios por planta, (echad cuentas) sacamos los cadáveres y los quemamos en una gran hoguera que hicimos con todo tipo de muebles y algo de gasolina, en la piscina vacía que había en el patio trasero, olimos a torrezno durante semanas pero era imprescindible para no enfermar por la descomposición de tanto cuerpo muerto, (corría el mes de agosto) después entramos en cada casa saqueándolas a conciencia, hicimos un almacén con toda la comida y bebida en un piso vacío de la última planta donde estaría más segura, salimos con una furgoneta y arramblamos con todos los bidones de agua que encontramos, también hicimos acopio de comida en tiendecitas pequeñas y saqueamos una ferretería, de allí robamos varios grupos electrógenos para tener luz, otra batida por las gasolineras nos ayudo a conseguir el combustible necesario para alimentarlos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando creímos estar bien avituallados para una larga temporada nos dispusimos a una defensa numantina, el edificio solo contaba con dos accesos, el portal que fue cerrado con llave, era una pretenciosa puerta acristalada con barrotes en su parte exterior, bajamos algunos muebles y armarios de las casas cuyos inquilinos habían muerto e hicimos una barricada por dentro de la puerta para que resistiera los empujones, la entrada del parking se cerró igualmente con llave pero además colocamos dos de los monovolúmenes que había en el interior contra la puerta y en contacto con ella, los calzamos con ladrillos para mayor seguridad, al día siguiente armados con picos y herramientas diversas, destruimos el ascensor y además hundimos la escalera en los dos primeros pisos, de manera que por allí se podía subir solamente, si alguien te tiraba una cuerda desde el descansillo del tercero, la gente de los pisos bajos re reubico en otros que habían quedado libres.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Siguieron casi 6 meses de miedos y sustos, pues bastantes infectados nos rodearon y golpeaban puertas y ventanas, al estar las de los dos primeros pisos enrejadas no consiguieron entrar, sus intentos de entrar por el parking tampoco tuvieron éxito, nos molestaban gruñendo y golpeando todo lo que podían y más uno perdió el sueño durante semanas por los nervios y la inquietud.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero también hubo buenos ratos, yo en mi 8º piso letra B era más o menos feliz pues recibía frecuentes visitas de la viudita de 5ºA aquella morena treintañera era una maquina cuando se ponía a follar, se llamaba Lucy y cuando la conocí era algo rellenita pero rápidamente perdió peso, en parte por el miedo que pasaba sola y en parte por el trajín que nos dábamos en compañía, no tarde en decirla que si quería se podía trasladar a mi piso ¡si, fue una buena época!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">A esas alturas la relación vecinal se había fortalecido, de día las puertas estaban abiertas y los vecinos pululábamos libremente por el edificio, cuando entrabas en una casa solo preguntabas ¿se puede? O bien si en la casa no había niños, decías: ¿estáis visibles? Hasta el día en que Paco uno de los vecinos jóvenes, bajó a la que había sido su casa al primer piso a recoger noseque de fumar que se le había olvidado, era de buena mañana y le pusimos la cuerda, él bajó y una vez dentro del piso recogió lo que había olvidado, pero el muy descerebrado abrió una ventana y se empezó a reír de los infectados que rodeaban el edificio desde detrás de los barrotes de su ventana, sabiendo que estaba alto y no le podían coger, nosotros no sabíamos que también escupían, el tampoco y lo descubrió de repente cuando varios de ellos lo hicieron casi a la vez, como fuera que uno de los lapos le entro en la boca y el muy imbécil se lo tragó, escupió y se lavo la boca pero el mal ya estaba hecho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">De madrugada mordió a su novia, ninguno de los dos salieron de su casa en el 6ºC aquel día, lo hicieron en plena noche y antes de que nos diéramos cuenta habían mordido a cinco personas más, casi todos dormíamos cuando oímos los gritos, no era tarde para todos pues algunos conseguimos cerrar nuestras puertas, y nos preparamos a defendernos contra esa nueva amenaza, al amanecer la mañana siguiente nos armamos y nos dispusimos a limpiar el edificio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Todos luchamos por nuestra vida y allí mate a mi primer niño, tenía 5 años se nos escapó en la primera batida, Lucy venía detrás de mí y el chaval la mordió en cuando pasaba junto al sillon donde se ocultaba, ella gritó y yo me volví viendo como ella daba golpes con una llave grifa en la cabeza del chico, la estaba mordiendo en el muslo y ella no se lo conseguía quitar de encima, le descargue la culata del G3 con todas mis fuerzas al chaval en la cara y este por fin cayo inconsciente, ella estaba pálida de miedo y temblaba pues sabía que aquella era su muerte, pues tenía una buena y profunda herida en dicho muslo de la que brotaba abundante sangre, me dio un beso en la boca y suspiro un “adiós amor” se giro y salió al descansillo, no llegue a tiempo de detenerla y salto por el hueco de la escalera desde el 6º piso, yo lleno de odio use mi fusil G3 como un bate y machaque a aquel chaval de la cabeza a los pies, cuando lo tire por el hueco de la escalera más que una persona parecía un puzle, mi destrozado rifle G3 formaba parte, repartido en incrustadas piezas de su cuerpo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La lucha siguió y al acabar solo quedábamos cuatro sin heridas de mordiscos, rematamos a los que si las tenían pues estaban condenados de antemano, todos fueron arrojados por el hueco de la escalera, al acabar José el del 9ºC un tío cincuentón grandote y buena persona, había perdido a su esposa y a su chico de 17 años subió a su casa rezó y lloro por sus seres queridos, cuando amanecía al día siguiente se tiró desde allí por el hueco de la escalera reuniéndose con sus seres queridos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Quedábamos tres una pareja de jóvenes y yo, era febrero y aun hacia bastante fresquito, buscamos cal viva o algo para rociar los cadáveres pero no hayamos gran cosa, finalmente bajamos el chico y yo para retirar la barricada interior y abrir la puerta del portal, mientras tanto la mujer vigilaba desde la ventana y nos comunicábamos por un walkie talki que teníamos, cuando nos dijo que no se veía a nadie sacamos los cadáveres a la calle y los apilamos contra la entrada peatonal del recinto como si fueran troncos, hicimos una buena barricada y volvimos a cerrar el portal con llave, ordenando seguidamente la barricada interior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Dos meses después decidí probar suerte yéndome al mejorar el tiempo y se lo dije, ellos no querían irse pues ella esperaba un hijo, bajamos al garaje y me ayudaron a cargar mi todo terreno, al día siguiente nos despedimos y les aconseje que no se quedaran allí mucho tiempo, 24 cadáveres hacinados frente al portal atufan bastante y atraen muchos bichos, les dije donde me dirigía y les pedí sinceramente que vinieran en cuanto pudieran, incluso me ofrecí a esperarlos y hacer el viaje juntos, dijeron no pero que lo pensarían… no los he vuelto a ver.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Habían pasado en total casi nueve meses desde que comenzó la plaga del virus VR, yo conseguí salir de la ciudad y por caminos secundarios vine aquí, ya sabéis el resto de lo ocurrido, pero pasemos a lo de esta semana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El lunes o… tal vez era martes que más da, seguro que era mayo, me estoy volviendo tan distraído aquí solo, que el día que de mayor tenga Alzheimer nadie se va a dar cuenta como decía mi madre, dejémoslo en el primer día de aquella semana, bien pues ese día aun molesto por lo sucedido, pase de Ceci hasta media tarde en que sus sollozos se hicieron más intensos, deje de ver una película que acababa de poner en el portátil y bajé al calabozo, estaba más que dispuesto a meterla cuatro voces por molestarme con sus ruidos, pero ella se comportó de forma distinta a su costumbre, al verme entrar no se abalanzo hacia la puerta para cogerme sino que se mantuvo quieta en el centro de su celda, todo su cuerpo temblaba y estaba muy tensa, no estoy seguro si de rabia o de impaciencia, sus ojazos verdes fijos en mi no tenían ese furor de otras veces pero yo no me fiaba y menos después de lo de ayer, di dos pasos hacia la celda sin bajar la guardia y atento a sus reacciones diciéndola:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Hola Ceci, espero que hayas aprendido la lección.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ella no rugía ni gruñía ni nada por el estilo se limitó a bajar la cabeza, dejo de mirarme e hizo algo que me sorprendió, dejo caer sus brazos y se los puso a la espalda, dando cuatro pasos giro sobre si misma y se quedo frente a mi mirando al suelo, entendí que me pedía un paseo, me quede boquiabierto de puro asombro, ¡Increíble! los infectados no son muy listos pero esta chica me acababa de demostrar que había aprendido algo que la agradaba, así que la dije:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Así que quieres pasear.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Hice el gesto de caminar con las manos a la espalda y ella medio asintió con la cabeza, bueno al menos parecía que asentía así que pensé que recordaba algo del pasado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Está bien nena si quieres pasear lo haremos, pero has de ser buena chica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/237/88166456/88166456_037_f046.jpg" width="460" height="690" />Me miraba pero se notaba que se debatía entre la infección que la volvía rabiosa y su yo interior que la pedía salir, me acerque aun mas a la celda poniendo al alcance de sus manos y siempre en guardia esperando el ataque, me sorprendió de nuevo girándose y dándome la espalda mansamente, estaba cerca de los barrotes así que metí la mano entre ellos y le di una descarga en la nuca, ella cayó al suelo inconsciente sin un gemido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Salí a por sus cosas de pasear y al volver me metí en la celda poniéndola los guantes de boxeo y atándoselos, la puse las esposas atrás, seguidamente lo pelota en la boca y después el conjunto palo-collar en el cuello, esta vez no Salí de la celda y me quede agachado al lado de ella acariciándola la cara intente no mirarla los pechos pero mi mirada se desviaba de ellos a su cara cada pocos segundos, hasta que noté como se despertaba, primero se alarmó al verme y sentir mi mano acariciando su cara, aquello la altero bastante, gruño fuerte pero yo no me detuve y ella al notar tan grata sensación se relajo un tanto después de forcejear brevemente, yo le decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Buena chica Ceci buena chica, vamos a dar un paseo, vale.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me puse de pie con el palo sujeto en mi mano, ella se dejaba guiar más dócil que el día anterior, comprobé que aun tenía los pañuelos en el bolsillo y salimos al patio, al notar el sol y el aire sobre su piel se puso más contenta que una cabra en la pedriza, se irguió respirando por la nariz y haciéndome ver su verdadera altura de 1.70, hasta ahora siempre la había visto agachada o ligeramente encorvada y lista para atacarme, afloje la tensión del palo-collar y ella entendió que podía moverse, yo estaba volviendo a ponerme palote como el día anterior solo con ver su silueta, nos movimos por el patio rodeando despacio el torreón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ella andaba ágil paro lentamente y yo la seguía atentamente sin soltar el palo, piernas, culo caderas, espalda, contoneo y vuelta a empezar otra vez, aquello me estaba poniendo… de los nervios, decidí en silencio que antes de sacarla el día siguiente me masturbaría, así al menos la pasearía algo más relajado o de lo contrario me daría un jamacuco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Un rato después se para a orinar y la doy un pequeño tirón hacia abajo con el palo, ella recuerda la postura del día anterior y se agacha orinando con fuerza, su pipi huele más fuerte que ayer no hace de vientre pues la pasada noche se quedó sin cena, me saco un pañuelo del bolsillo y la limpio la vagina ella gruñe un poco pero mantiene la postura con solo una ligera resistencia, yo estoy detrás de ella y un poco agachado mis ojos miran sus pechos, me incorporo antes un tanto incomodo tirando el pañuelo húmedo, mi bragueta hinchada queda a su espalda y no pudo evitar rozarla un poco al hacerlo, seguimos el paseo y al llegar a la puerta se detiene.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Sigue Ceci, has sido buena y puedes seguir paseando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La doy un ligero empujoncito y ella lo entiende damos otra vuelta al recinto, se la ve feliz paseando y sintiendo el sol en su piel, cuando entramos en el torreón se detiene mirando hacia el comedor, se escucha ruido y recuerdo que había dejado puesta una película, la dirijo al calabozo y la meto en su celda, la duermo y la limpio la herida que no tiene muy buen aspecto después de haber dormido sobre un charco, la pongo el antibiótico y la quito guantes pelota y collar, subo corriendo y cojo la primera camisa usada que pillo bajando de nuevo al calabozo y poniéndosela, se despierta cuando estoy acabando de abotonársela, salgo rápido de la celda y cierro la puerta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La observo desde fuera mientras se despierta, toca la camisa y la huele, me mira sin apartar los ojos de los míos, pone una expresión más dulce y supongo que ahora que lleva mi aroma y le da calor se siente aceptada, subo y veo desde el principio la película que deje a medias, cuando anochece me preparo la cena en el microondas ya que de noche no cocino para no atraer a los infectados, ceno y reservo una buena ración de comida en la mesa para Ceci, cuando acabo de lavar los cacharros cojo su manta y el plato de plástico y bajo al calabozo dejándola la manta entre los barrotes, el plato se lo empujo por debajo con la escoba como siempre, lo prueba y me mira agradecida pues hoy no es comida de gato es un poco de ternera con menestra de verduras, parte de mi plato preparado y además aun esta templado, come y después se pone en posición fetal tapándose con la manta, yo subo a mi habitación y duermo más relajado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Han pasado tres días más, la herida de Ceci esta bastante mejor pues aparte de las inyecciones la saco a pasear tres veces al día, el aire fresco y el sol la encantan y contribuyen a su mejoría pero a mí me están poniendo loco de deseo, durante el día la quito la manta y la camisa dejándola en pelotas devolviéndoselas solo por la noche para dormir, ya apenas gruñe cuando la limpio con los pañuelos tras hacer sus necesidades, ahora los dos desayunamos comemos y cenamos poca cantidad pero más a menudo, ella está encantada pues antes solo la daba media lata fría de comida para gatos, una sola vez al día para que se mantuviera débil y fuera un peligro más fácil de dominar, ahora además del antibiótico machaco una aspirina de las que tengo como 20 cajas y se la espolvoreo por encima de la comida, no sé si servirá de algo pero yo la encuentro más saludable, lo de las inyecciones ya es otro cantar solo me quedan dos cajas de seis, tendré que arriesgarme y salir a la farmacia a conseguir más por si acaso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El resto sigue casi igual y cada día me cargo a un par de infectados cuando se acercan mientras cocino, he empezado también a hacer más ejercicio y dedico al menos una hora a correr por el patio y hacer flexiones. También he mejorado su habitáculo, no creo haber mencionado que las celdas estaba sin jergones donde dormir, debieron sacarlos para que nadie se hiciera daño cuando encarcelaron a los últimos huéspedes rabiosos, estaban en el despachito del sótano bien plegados, he lavado un colchón y metido un jergón de metal en la celda de la esquina, esta mas resguardada del aire que entra por el ventanuco que hay allí y por la noche refresca, al día siguiente cambie a mi rubia de celda y tras enseñarla donde debía dormir se ha ido acostumbrando a su nueva camita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ahora estoy haciendo de costurera para mi chica, le estoy poniendo dos anchas tiras de velcro a sus guantes, pues se tarda demasiado en tensar y atar los cordones, además la estoy fijando a los lados de dichos guantes una anilla fuerte para sujetarlos entre sí con una correíta pequeña pero gruesa que he encontrado, además de una buena cantidad de cinturones y hebillas de distinto tamaño en las taquillas de los agentes, la otra novedad es que al pasar por el almacén de efectos del cuartel encontré una caja de pelotas de goma de las que usábamos en las manifas, están a medio tamaño entre las de ping pong y las de tenis, cabrán mejor en la boca de Ceci para evitar que me muerda, eso lo dejo para mañana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Querido diario, es sábado (creo) el invento de los guantes es estupendo, los probé conmigo antes de ponérselos a Ceci y van estupendamente, también la he preparado dos pelotas de goma para la boca, están perforadas con un clavo como la anterior pero estás llevan una correa delgada con su correspondiente hebilla, para cerrársela sobre la nuca en lugar de tener que atarla con nudo, herví las pelotas antes de ponérselas para disimular un poco el sabor a goma, si se porta bien antes del paseo la unto con un poquito de mermelada antes de ponérsela en la boca, la cabe justo entre sus dientes y me dejan ver sus bonitos labios sin correr peligro de mordiscos, ayer tras ponerla a dormir de un corrientazo la corte las uñas de manos y pies, hoy tengo previsto que como se porta bastante mejor voy darla como premio, un baño calentito en lugar de tanta ducha fría y con manguera, la hará bien una buena dosis de jabón y lavarla el pelo, usare la bañera del difunto sargento Bravo, ya escribiré los resultados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">CONTINUARA…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Bueno amigos este ha sido de momento y hasta ahora, el capítulo más extenso de la serie pero habrá más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Espero que hayáis disfrutado leyéndolo tanto como yo escribiéndolo, la verdad es que hace una semana ni tan siquiera pensaba en escribir esto ni nada de temática zombi o de pandemias, pero me ha venido a ver la musa y estoy escribiendo un capitulo por día, es en serio creedme, escribo y releo, corrijo y sigo escribiendo, me paseo y de nuevo a escribir, releo y corrijo hasta que por fin cuando creo que esta correcto lo envío. En resumen que los consumís calentitos y recién paridos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Gracias a todos por estar al otro lado de la pantalla y por vuestros comentarios, sois los mejores ¡Sed felices!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Para contactar con el autor:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <a href="mailto:javiet201010@gmail.com">javiet201010@gmail.com</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/237/88166456/88166456_036_b03c.jpg" width="747" height="1121" /></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;El Virus VR  1 Y 2&#8221; (POR JAVIET)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Jan 2023 14:36:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[JAVIET]]></category>
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					<description><![CDATA[Hola, no sé si alguien llegara a leer este cuaderno, la situación es bastante critica y va empeorando cada día pues me estoy quedando sin comida, tendré que salir a buscar provisiones y enfrentarme a “ellos” de nuevo, el problema es que me siento más débil que antes, el tiempo no pasa en balde y ya soy dos años más viejo que cuando empezó todo, la última vez que me aventure fuera de mi casa fue hace tres meses. Pero que os voy a contar, si habéis sobrevivido es que ya sabéis todo lo que debíais saber acerca de la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Hola, no sé si alguien llegara a leer este cuaderno, la situación es bastante critica y va empeorando cada día pues me estoy quedando sin comida, tendré que salir a buscar provisiones y enfrentarme a “ellos” de nuevo, el problema es que me siento más débil que antes, el tiempo no pasa en balde y ya soy dos años más viejo que cuando empezó todo, la última vez que me aventure fuera de mi casa fue hace tres meses.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero que os voy a contar, si habéis sobrevivido es que ya sabéis todo lo que debíais saber acerca de la devastación actual, sabéis lo del virus “VR” que volvió rabiosa a gran parte de la población mundial, todos sabéis ya que lo desarrollaron los americanos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Al igual que sabéis lo del atentado nuclear de los islamistas, que hicieron volar la ciudad de nueva york con un artefacto cedido por Irán, también sabéis que la semana siguiente a aquel atentado y ante las amenazas yanquis, los iraníes se cabrearon y lanzaron un misil de cabezas múltiples sobre territorio estadounidense, las ocho cabezas que transportaba detonaron sobre poblados núcleos urbanos de la costa este de aquel país, pero aquellas cabezas no llevaban carga nuclear, eran “bombas sucias” liberaron una considerable cantidad de radiación contaminante y altamente radioactiva sobre los núcleos urbanos, matando lentamente a varios millones de personas y animales, además de saturar de radiaciones letales tanto los edificios como el terreno que dichas ciudades ocupaban, el viento arrastro aquella radiación durante millas y millas, también fueron culpables los supervivientes que escapando en sus vehículos contaminados, evacuaron las ciudades y se diseminaron por el país, contribuyendo a contaminar los campos y los cultivos por donde pasaban, así como los animales de granja de los buena parte de aquella zona del pais se alimentaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Los americanos decidieron entonces joder a quien les jodía y liberaron aquel virus en Irán, así como en los de la zonas próximas que poseían núcleos mas radicales del islamismo exacerbado, la operación ”VR” (Venganza Rabiosa) fue liberada treinta días después por los satanes americanos, varias bombas de tipo aerosol fueron lanzadas por los infieles sobre objetivos en África, Asia y sobre buena parte de Oriente medio, entretanto los especialistas de la CIA contaminaron 52 depósitos de agua en otras tantas ciudades y pueblos hostiles, al mismo tiempo y con dicho virus.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Naturalmente en poco tiempo escuchamos por la radio noticias alarmantes de aquellas zonas, mas tarde vimos escenas sobrecogedoras en la televisión, diez días después nuestro país tuvo sus primeros casos de rabia humana y algunos supimos que el fin estaba cerca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/138/78487807/78487807_004_ffb4.jpg" width="460" height="690" />El Virus VR.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">¿Qué hace el VR? Os lo explicare como si vinieseis de Marte y no supierais nada de lo ocurrido ¿vale? Pos fale ahí va, ¿habéis visto esas pelis de zombis de toda la vida? Pues es parecido solo que los afectados no están muertos, están vivos y locos de rabia, solo viven para morder y comerse todo lo que pillan, dado que se huelen unos a otros no se suelen atacar entre sí salvo cuando están realmente hambrientos, buscan y muerden a los “normales” propagando así su infección y pasan de una víctima a la siguiente, sus mordiscos propagan unas bacterias que transforman a cualquier persona normal en uno de ellos en 24 horas, al principio solo devoraban a estas victimas si tenían mucha hambre, ahora y dado que siempre tienen hambre es su modus operandi habitual, el virus solo se contagia de esa manera, si no hay contacto físico por un corte o herida con su saliva o sangre estas a salvo, a no ser que alguno de sus fluidos se meta en tu boca, pues algunos hasta escupen como supe cuando a un vecino mío que estaba mofándose de ellos a través de la verja de su casa le escupieron varios, algún lapo le entro en la boca y al día siguiente él era uno más del grupo de los infectados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Las similitudes con una peli de zombis acaban ahí, estos no se levantan al morir, se quedan muertos y sirven de buffet libre a los que pasan cerca de ellos, su cerebro sigue activo aunque son muy tontos ya que solo piensan en comer y buscar presas (se orinan y defecan encima) digamos que entre cinco reunirían la mitad del cerebro de un tonto del culo, pero no os engañéis pues si os ven intentaran agarraros y morderos, pues recuerdan algunas cosas como lo que es correr, también saltan si es necesario así como trepar por las vallas y usar palos, piedras o herramientas para romper cristales o puertas, había que tener cuidado con los policías o soldados armados que se transformaban, algunos usaron sus armas aunque dado su estado acertaban una vez de cada cinco y al acabarse la munición te tiraban el arma a la cara, como francotirador que soy mi misión preferente era eliminar a estos individuos antes que a ningún otro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Su cerebro se deteriora con el tiempo pero muy lentamente, si entran en una casa saben lo que es una nevera y como abrirla para devorar su contenido, pero las latas se les resisten y son incapaces de abrirlas (para ellos es como el algebra, saben que existe pero no para que se usa) generalmente las revientan a base me morder los envases metálicos para comerse su contenido, recuerdan para que son los grifos y los abren para beber pero no los cierran al acabar, con lo que el problema del agua potable es como comprenderéis tremendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sus cuerpos se debilitan por falta de comida y al cabo de un tiempo mueren, siendo rápidamente canibalizados por los demás, últimamente ya no se encuentra mucha comida y los he visto hacer de todo, si no hay “normales” u otros afectados a los que morder y comer se comen la hierba, vi a uno podar un árbol a bocados pues comenzó mordisqueando la corteza del tronco y siguió masticando hasta que se le cayó el árbol encima apastándolo, también he visto a varios comerse un coche desde los asientos a las ruedas, un día me partía de risa cuando un grupo de ellos entro en la gasolinera y se zamparon todo lo que encontraron, incluidas las latas y botellas de plástico con anticongelante y aceites diversos, pues salir de aquel suelo resbaladizo fue una ardua tarea para ellos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero perdonad mi torpeza pues no me he presentado, me llamo Antonio pero mis amigos cuando vivían me llamaban Toni, era buena persona y trabajaba de Policía, en realidad mi puesto era francotirador de los GEOS, ahora soy un cabronazo con suerte, maña y buena puntería, como atestiguan los casi 300 esqueletos que tengo a cien metros de mi “domicilio” en este antiguo cuartelillo de la guardia civil, es parecido a un torreón y está en un pueblo no muy lejos de donde vivía, cuando todo se descontroló salí de mi ciudad sabiendo que aquella antigua torre que ya conocía de antes, me serviría como un buen punto de defensa contra los infectados, cargue mi coche con todo lo que pude de municiones comida, bebida etc. Prácticamente huyendo me fui de allí aquella madrugada para salvar mi vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Al llegar a la torre aquella mañana saque mi pistola Glock de la sobaquera, le pegue un tiro al agente Peláez entre los ojos cuando este salió corriendo del cuartelillo hacia mí, gritando con la camisa y la cara rebozada de sangre seca y dispuesto a que yo fuera su desayuno, en el patio no había ningún vehículo así que deduje que alguna patrulla no había vuelto, dentro de la torre estaban los restos del menú del día anterior compuesto por el sargento Bravo y los guardias Pérez y Macias, como rezaban las tirillas de tela en sus chaquetas de uniforme, tanto el sargento como el primero de ellos habían sido mordidos y medio devorados por todo el cuerpo, Macias era una mujer joven y descubrí horrorizado que el cabrón de Peláez la había literalmente comido el coño hasta la pelvis donde contrastando con la sangre de alrededor blanqueaba el hueso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/138/78487807/78487807_006_127e.jpg" width="460" height="682" />El tiro había alertado a toda la población de afectados del lugar y estos comenzaban a llegar a la torre, metí mi todo terreno cargado hasta los topes en el recinto amurallado y cerré el portalón de doble hoja de recias maderas, retrocediendo seguidamente con el vehículo y apoyando su trasera contra las grandes y pesadas puertas para asegurarme de que no se abriesen a pesar de los empujones de los de fuera, recorrí toda la muralla viendo como la población entera se hacinaba contra las murallas de piedra de algo más de tres metros que rodeaban el torreón.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pase por mi coche y recogí mi rifle Remington de mira telescópica y algo de munición, seguidamente subí a lo más alto del torreón y me hice cargo de la situación, casi 200 personas venían por tres lados gritando y rugiendo hacia mí, dispare 20 tiros y volé otras tantas cabezas, mis objetivos no estaban junto a las murallas sino más lejos, no quería que sus cuerpos sirviesen de rampas para que los demás trepasen dicha muralla exterior y entrasen en el torreón, el ímpetu de los atacantes se desmoronó a los pocos minutos y regresaron al pueblo, donde aun debían quedar algunos “sanos” menos belicosos, algunos de los que se retiraban se pararon junto a los que había liquidado a tomar un tentempié.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Aproveche aquella pausa para recorrer el torreón y hacer un inventario de lo que había en el lugar, habitaciones, literas, armeros etc. Descubrí un cetme viejo del 7´62 y casi 200 proyectiles para él, el resto eran tres cetmes modernos del 5´56 y casi 1000 proyectiles en un cajón, cuatro pistolas y un revolver con abundante munición para ellas, en el almacén de decomisos encontré varias escopetas de caza y algunos cartuchos, también había decomisado dos rifles de caza mayor con munición y algún silenciador, en la entreplanta estaba el almacén de comida, ristras de embutidos y un jamón entero junto con latas y mas latas de fabada y cocido barato, unas 50 latas de atún, anchoas y algo más lejos vi sacos de arroz, lentejas y una caja llena de paquetes de espaguetis, en un rincón había una caja de latas de comida para gatos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">En el piso bajo vi el grupo electrógeno y varios barriles de combustible, además yo había visto la gasolinera a la entrada del pueblo según venia, bajé al sótano y encontré las celdas eran tres y todas estaban ocupadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Un viejo, un gañan de unos 30 años y una tía de unas 20 eran los huéspedes de las celdas, los tres estaban infectados y al verme se abalanzaron contra los barrotes para cogerme y morder lo que pudieran, saque mi pistola Glock del 9 parabellum y de un tiro le saque la dentadura postiza por la nuca al viejo, el gañan descubrió tras mi siguiente disparo que si se te junta el puente de la nariz por la coronilla te mueres, me quede apuntando a la chica pero no me decidí a matarla, aquellos ojos fieros y el ovalo de su cara me recordaban a mi ex, ella tenía en la camisa manchas de sangre y pensé que sería la que mordió a Peláez, decidí que esta no merecía un final tan rápido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Subí a la planta principal donde tras registrar los cuerpos de los tres guardias muertos quitándoles documentos y armas los saque al patio, pase por mi coche y recogí mi porra eléctrica que era una de las cosas que si que funcionaban para atontar a los afectados, como descubrimos en la ciudad cuando nos atacaban en masa y las porras normales solo les hacían cosquillas, baje a las celdas y le di una buena sacudida a la chica, cuando cayó al suelo inconsciente abrí las otras celdas, encontré en el suelo de la del gañan al gato del cuartel muerto y prácticamente devorado, lo eche fuera de la celda y saque los cuerpos del viejo y del gañan al patio, comprobé desde la muralla que no había nadie cerca del torreón, pero se escuchaba algo de barullo en el pueblo a unos 500 metros, rápidamente le di un entierro digno al gato tirándolo bien lejos fuera de la muralla, bajé y aparte el coche abriendo una de las grandes y pesadas puertas, seguidamente cogí el cuerpo del sargento y cargándomelo a cuestas lo lleve cerca del de Peláez, allí lo deje caer y recogí el arma y la munición de este volviendo rápidamente al torreón, repetí mis viajes sacando a todos los difuntos del lugar pues no quería correr el riesgo de infectarme ni pretendía oler a cadáver el resto de mi vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Volví a pegar mi coche al portalón poniéndole un calzo bajo las ruedas como precaucion adicional, enseguida me dedique a descargar mis cosas y almacenarlas debidamente, tenia mas munición para el rifle y la pistola así mi botiquín con ¿condones…? Bastantes antigripales, pastillas y fármacos diversos, así como bastante comida más o menos fresca, huevos y frutas, también tenia raciones del ejercito y paquetes de comida china deshidratada de esa que solo has de calentarla y añadirle agua, al no tener fecha de caducidad decidí dejarlas al fondo para ser las ultimas raciones en comer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Recogiendo todo aquel desorden y fregando el lugar limpiándolo de sangre y restos me dieron la hora de comer, me lave a conciencia y cambie de ropa, comí con avidez pues el ejercicio me había abierto el apetito, al terminar decidí ver como estaba mi amiga la de la celda y llevarla los restos de mi comida en un plato de plástico, cogí también el botiquín de emergencia y bajé cuando me vio salto hacia mi furiosa dándose contra los barrotes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La di otra generosa ración de corriente con la porra eléctrica por cuenta de la casa y cuando cayó al suelo entre en su celda, había quedado bien dormida y procedí a dejarla el plato dentro, mire su cuerpo inspeccionándola sin delicadezas hasta que encontré el lugar donde la habían mordido, era en la pantorrilla y por el radio y el tamaño de la herida había debido de ser un niño el causante, por si se despertaba la sujete con unas esposas las muñecas entre los barrotes de la celda, mis ojos la recorrieron de arriba abajo deleitándome en cada curva de su cuerpo, llevaba algún tiempo sin pareja y la naturaleza… se me irguió, estaba buena la condenada si pasamos por alto el tono pálido de su piel y su propensión a morder, descarte la idea de tener nada con ella al recordar que el virus se transmitía por sangre o fluidos, me senté a su lado y seguidamente procedí a limpiar y desinfectar su herida para posteriormente inyectarla un antibiótico, pues no necesitaba para nada a una huésped con una herida gangrenándosele en mi celda, hasta no encontrar a nadie vivo este era el único chochete de reserva disponible y… me recordaba tanto a mi puta ex.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">¿Continuara…?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Bueno lectores, este relato es consecuencia de haber leído los libros de Manuel Loureiro (recomiendo su lectura) titulados “Apocalipsis Z” y “Los días oscuros.” No seáis gorrones (como yo) y compradlos en una librería, mi agradecimiento también a anonimus3 que con su relato:” Uno de… ¿ zombies?” me ha despertado la imaginación para perpetrar este relato.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Como habréis imaginado, el Toni tontea con la idea de tirarse a alguien… ¿comol…? No es zoofilia pues es un ser humano, no es necrofilia pues está viva, creo que lo podemos poner en: no consentido, pero repito la pregunta ¿comol…? Sabiendo lo de los fluidos y la sangre, no digamos si te escupe en la boca y además con un hándicap, que a Toni le encanta hacer y sobre todo recibir sexo oral.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>EL VIRUS VR (2)</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/138/78487807/78487807_008_f2d1.jpg" width="460" height="690" />Aquella noche cerré la puerta del torreón a cal y canto como vulgarmente se dice, dos vueltas de llave y una mesa apoyada contra la puerta con unas cuantas latas vacías encima, para que si alguien empujase dicha puerta se cayeran y el escándalo producido me despertase, dormí bien y me desperté tarde pues el sol ya estaba alto y los pájaros cantaban alegremente, relajado me puse a pensar en qué bien se lo debían estar pasando los pajarillos viendo como los humanos nos autodestruíamos, ellos en caso de apuro solo echaban a volar y se posaban 200 metros mas allá a salvo sobre un árbol.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Desayuné y me fije en las cámaras de circuito cerrado que el torreón tenía en sus muros, el día anterior no las había visto sin duda por tener tantas cosas nuevas a mi alrededor, inspeccione el lugar y descubrí el monitor que las controlaba en el antiguo cuarto de guardia al lado de la cocina, tras un par de intentos conseguí que funcionaran debidamente, ahora podía controlar los alrededores sin exponerme, durante mi búsqueda entre en un pequeño cobertizo que había en la parte este del torreón, encontré útiles de jardinería y semillas, también había dos taquillas sin llave donde encontré dos pares de guantes de boxeo y varias raquetas, dos balones de futbol y tres pelotas de tenis, así como un collar y una correa de cuero para algún perro que habían tenido, se veía que hacía tiempo que no se usaban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Baje a ver qué hacia mi amiga la del calabozo, de pasada mire en el cuaderno que había en el pequeño cuarto al lado de las celdas y vi la fecha de hacía dos días, allí estaban los nombres del viejo y del gañan muertos, además de un nombre de mujer: Cecilia Borrás de Palo Alto, caramba por el nombre tenía pinta de hija de papa, recordé su ropa y pensé que no parecía la de una campesina, entré y la mire mientras ella me hacia su numerito habitual, lanzándose contra los barrotes y sacando los brazos estirados engarfiando las uñas e intentando cogerme mientras gruñía, la enseñe la porra eléctrica y se echo hacia atrás mientras gruñía sin dejar de mirarla, después de dos sacudidas había aprendido a reconocer y temer aquel objeto, entonces di un paso hacia ella mientras decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Buenos días Ceci, ¿has dormido bien?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ella me miro inclinando un poco la cabeza y prestándome más atención, ¡había reconocido su nombre! pero la calma no duró mucho pues empezó de nuevo a gruñirme, puse cara de cabreo y la enseñe de nuevo la porra diciéndola:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Vamos a llevarnos bien ¿vale? Si eres buena comerás, en caso contrario no ¿me entiendes Ceci?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ella no decía nada y yo aproveche para fijarme en su aspecto y su ropa, era rubia y con el pelo muy largo, unos ojazos de gata de color verde, con la parte blanca surcada de venitas muy rojas me observaban fijamente con furia, bajo ellos una nariz fina y recta de tipo romano, ya sabéis de esas que parecen señalarte de forma agresiva, su boca de labios llenitos tenía esa curvita en el labio superior muy acentuada, ya sabéis era de esas que parecen pedir besos con solo mirarte y te incitan a meter algo en ella, como la lengua ó…algo mas, su camisa abultaba bastante a la altura del pecho y sus grandes pechos se medio distinguían bajo la tela de su escote, lucía un canalillo profundo que en otras circunstancias me produciría un deseo intenso, se apreciaba poco de su cintura pero destacaban mas sus caderas algo más anchas y rotundas, bajo su falda larga se distinguía un trozo de unas piernas firmes y bien torneadas, tenía un par de anillos en los dedos y parecían de los caros, la ropa tampoco era de saldo y aunque rota y manchada la camisa y falda larga eran de marca, mirándola bien en ese momento me di cuenta de que se había hecho de todo encima, tanto el vientre como el culo tenían una gran mancha que pegaba la tela a su cuerpo, por las piernas la bajaba un hilillo húmedo de heces y orina que olía bastante, deje la porra y enganche una manguera a un grifo que había cerca para lavar las celdas, la metí un buen manguerazo lavándola a fondo mientras ella se acurrucaba al fondo de la celda mezclando gemidos, gritos y rugidos a medio camino entre el temor y la furia, despuer la tire una toalla y me fui del calabozo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/138/78487807/78487807_009_40e9.jpg" width="460" height="682" />Salí al patio a hacer una ronda por mis “dominios” recorrí la muralla y observé, vi los cuerpos de los que mate ayer además de los de los guardias y detenidos que saque del torreón, todos ellos ya eran solo montones de huesos y jirones de ropa, los del pueblo habían tenido cena abundante y gratis esta noche, esperaba que no lo tomasen como una costumbre y se auto invitasen a cenar hoy, estaba ensimismado en mis tonterías cuando recordé lo que había pasado en los calabozos, me llame idiota hasta en suajili pues había desperdiciado un montón de valiosos litros de agua en duchar a la cagona de la Ceci, volví a revisar el torreón y sus alrededores con mis prismáticos hasta descubrir el pozo y su pequeña bomba de agua que proporcionaba el suministro de esta al torreón, estaba a 100 metros de la pared sur de la muralla, si los del pueblo me cortaban la corriente ó esta simplemente se agotaba por cualquier causa, me quedaría seco y podía morir de sed.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Claro que podía llenar botellas y bidones de agua, pero cuando me disponía a hacerlo recordé que en la gasolinera cercana, vendían bidones de 35 litros de agua de manantial, de esos de plástico que venían precintados y por tanto durarían mas en condiciones de uso, que cualquier cacharro que yo pudiera rellenar de forma individual, además tenía que repostar el coche y llenar al menos un par de bidones de combustible para el generador o me quedaría sin luz cualquier día, ¿Por qué esperar? Miré cuanto combustible quedaba y baje dos bidones vacios al coche, así como uno de los cetmes cargado y me puse unas trinchas, con una cantimplora y cuatro cargadores de 30 balas además de mi pistola con dos cargadores de reserva, baje a la celda y sin mediar palabra aplique la porra eléctrica a una de las manos que Ceci saco rabiosamente para cogerme al verme entrar, ella cayó hacia atrás y yo abrí la celda para darla otra corriente en el pecho, aquello la mandó al mundo de los sueños instantáneamente, sin dudarlo la desnude totalmente y tire su ropa fuera de la celda, Salí de allí y mientras cerraba la puerta mire y admire su bonito cuerpo desnudo, mis acciones tenían un motivo, siempre es más fácil lavar un cuerpo desnudo que rodeado de ropa sucia y llena de mierda, se ahorra más agua y si hacia frio la tiraría una manta para que se resguardase y calentase un poco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Monte en mi coche y salí de allí cerrando bien la puerta desde fuera, tenía claro lo que quería hacer, pues la carretera hacia una forma de U rodeando el pueblo, yo conocía un camino de mis tiempos de excursionista que cerraba aquella U y me permitiría rodear el pueblo totalmente, conduje hacia el sur en lugar de ir hacia la gasolinera que estaba al norte, me encontraba de vez en cuando con algún coche tirado en los arcenes, cuando calcule que estaba lo bastante lejos tanto del torreón como de la gasolinera me pare y con precaución pistola en mano me acerque a un coche que estaba vacío en el arcén, revise su carga y le cogí una mochila con provisiones y alguna herramienta, en el maletero tenía una botella de camping gas que también requisé, las llaves estaban puestas y al girarlas me di cuenta de que el coche tenia batería pero estaba sin gasolina, tome una rama de un metro de larga y la encajé de un empujón entre el techo del vehículo y el volante haciendo que sonara el claxon, volví a mi coche y seguí mi camino rodeando el pueblo hasta la gasolinera, a mi espalda el claxon sonaba haciendo de imán a los infectados pues estos siempre acudían a los ruidos fuertes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Detuve el todo terreno al llegar a la gasolinera unos 5 Km después, salí del vehículo con el cetme firmemente empuñado, recorrí todo el edificio y su sótano buscando a alguien sano o infectado, pero aquello estaba vacio así que busque el cuadro eléctrico, me daba prisa pues sabía que me podía encontrar en cualquier momento con uno de ellos de camino al sonido de claxon que aun se escuchaba aunque en dirección opuesta al centro del pueblo, localice el cuadro eléctrico y activé los surtidores, sin perder tiempo volví al coche y mientras se llenaba el depósito saque los bidones para rellenarlos de fuel, en ese momento dejo de oírse el sonido del claxon.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El depósito se llenó y puse la manguera en el primer bidón, fui rápidamente a la gasolinera a por los bidones de plástico transparente con agua de manantial, pues sabía que un hombre andando recorre 15 Km a la hora, yo estaba a 5 del vehículo que con su fuerte sonido había atraído a todos los afectados del pueblo, seguramente le habían dado un montón de golpes al coche y finalmente la rama simplemente se cayó dejando de accionar el claxon, ahora todos los que el ruido había atraído se estarían dispersando, tenía como máximo 20 minutos hasta que alguno llegara hasta aquí simplemente andando por la carretera, debía darme prisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/138/78487807/78487807_003_e209.jpg" width="460" height="682" />Cargue dos bidones de agua en el asiento trasero, cambie la manguera al segundo bidón de fuel y volví a por mas agua, repetí la operación volviendo cargado al coche y sacando la manguera del segundo bidón ya lleno del preciado combustible, volví al edificio de la gasolinera y desconecte la corriente para evitar accidentes u otros percances, llene dos bolsas con lo que encontré de refrescos, zumos y golosinas que encontré por el suelo y los estantes, pues aunque los infectados habían estado allí debieron ser pocos los que entraron, pues se dejaron bastantes cosas tiradas pero aun útiles, junto a la caja habían unas revistas guarrillas, pasatiempos y pilas de varios tamaños me lleve un poco de cada cosa, pues pensé que estando tan solo me vendría bien un desahogo de vez en cuando, salí del edificio y baje la persiana metálica aunque sin asegurarla pues no encontré la llave, pero pensé que disuadiría a los afectados a entrar por simple costumbre, además pensé que la siguiente vez que volviera si veía que estaba abierta entraría dispuesto a pegar tiros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me metí en el todo terreno y volví al torreón, llevaba dos bidones con más de 100 litros de fuel, el depósito del coche lleno y cuatro bidones de agua de 35 L. con 140 litros en total, además de una carga mixta de zumos, refrescos, chuches y pastelillos además de varias revistas guarrillas y alguna de pasatiempos, además de la mochila cargada de cosas que rapiñé del otro coche y una bombona de camping gas, buena cosecha había realizado en una mañana de trabajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Rodee el pueblo según mi plan, por el lado contrario al coche que había usado de cebo, complete el circulo de vuelta al torreón sin ver un alma ni infectada ni sana, metí el coche y di una vuelta inspeccionándolo todo el recinto, descargue el vehículo y metí cada cosa en su sitio ó despensa, después volví a dejar el coche contra el portón de entrada pero esta vez de morro a la puerta por si en algún momento había que salir zumbando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Vinieron a mediodía, debían de tener hambre y el instinto o el olor de las chuletas que me estaba haciendo antes de que la carne se estropease los debieron atraer al salir el humo por la chimenea, los vi por las cámaras y tome mi Remington con mira telescópica y tres cargadores de 5 balas, subiendo de inmediato a la azotea almenada del torreón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Eran cerca de 20 venían muy dispersos igual que ayer por tres lados y muy despacio, encaré mi rifle me puse a observarlos por el visor de 8x, estaban los más cercanos a 100 metros y yo les veía hasta los pelos de la nariz, no solo podía volarles la cabeza sino que podía escoger en que parte de ella darles, mi primer disparo tardo unos segundos y el afortunado fue un tío de unos 25 años, el ángulo de tiro era muy agudo pues estaba unos 50 metros de la muralla, le entro por encima de la ceja y la salida del proyectil le arranco el bulbo raquídeo y las primeras vertebras del cuello, una mujer gorda que llevaba lo que parecía un brazo humano fresco y aun goteando sangre en la mano fue mi siguiente blanco, la revente el corazón de un disparo y ella cayó hacia atrás convertida en una gelatinosa montaña de carne muerta, me moví y mate a dos más en distintas zonas del perímetro pero no muy cerca de la muralla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Baje a la cocina y retire mis chuletas del fuego poniéndolas en un plato y volviendo a subir a la azotea, me senté en una silla que tenía allí de esas de camping y comí, me entretenía viendo como aquellas cosas que antes eran gente se apretujaban contra la muralla pero sin poder hacer nada más, ni trepar podian pues no había cuerpos sobre los que subirse, de vez en cuando decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡Tu, el raro! Toma bicho, come algo que me das pena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Les tiraba un hueso o un trozo de carne a la cabeza, aquello les volvía locos y luchaban entre ellos para conseguir lo que les había tirado, se herían bastante en aquellos ataques furiosos pero pese a las dentelladas y agarrones que se daban no murió ninguno al pie de la muralla, volví al interior del torreón y lave mi plato sentándome frente al monitor a ver qué hacían, media hora después y al no verme en lo alto el grupo se dirigió a los cadáveres recientes y se los comieron, luego volvieron al pueblo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Yo abrí una lata de comida para gatos y puse la mitad en un plato de plástico, baje a ver a Ceci y le pase su ración por debajo de los barrotes con una escoba, ella agarró codiciosamente el plato y se fue al rincón de la celda donde se puso a comer ansiosamente con los dedos, yo miraba su cuerpo desnudo y algo sucio, el deseo aumento y me hice una paja mirando sus grandes pechos y el leve balanceo de su cuerpo mientras ella comía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">¿CONTINUARA…?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Como veis la idea de Toni de tener sexo con la infectada Ceci, se va abriendo paso en su mente pero ¿es posible, cómo y por donde? Lo descubriremos en el siguiente capítulo, se aceptan sugerencias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Nota: Todo parecido personal de Hechos, lugares o nombres de este relato es ficticio, no se ha dañado físicamente a ningún infectado del virus VR. Mientras se perpetraba este relato.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">¡Sed felices!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Se aceptan ideas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Para contactar con el autor:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <a href="mailto:javiet201010@gmail.com">javiet201010@gmail.com</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/138/78487807/78487807_010_9f77.jpg" width="680" height="1020" /></p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Relato erótico: &#8220;Hércules. Capítulo 15. El juicio.&#8221; (POR ALEX BLAME)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 17 Dec 2022 13:24:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Otros]]></category>
		<category><![CDATA[ALEX BLAME]]></category>
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					<description><![CDATA[Capítulo 15. El juicio. Cuando vio las caras de sus madres no pudo dejar de sentirse un miserable por hacerles pasar por todo aquello. A la vista de todo el mundo, su hijo era como mínimo un asesino en serie sin escrúpulos o un perturbado incapaz de dominar sus más bajos instintos. Aun así, allí estaban, sentadas en aquellas sillas pequeñas y estrechas, apoyando las manos en la mugrienta mesa con una cara tan triste que le partía el corazón. Cuando se sentó, la vergüenza podía leerse fácilmente en su cara. Al contrario de lo que esperaba fue Diana la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Capítulo 15. El juicio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando vio las caras de sus madres no pudo dejar de sentirse un miserable por hacerles pasar por todo aquello. A la vista de todo el mundo, su hijo era como mínimo un asesino en serie sin escrúpulos o un perturbado incapaz de dominar sus más bajos instintos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aun así, allí estaban, sentadas en aquellas sillas pequeñas y estrechas, apoyando las manos en la mugrienta mesa con una cara tan triste que le partía el corazón. Cuando se sentó, la vergüenza podía leerse fácilmente en su cara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al contrario de lo que esperaba fue Diana la que se inclinó furiosa sobre él:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Se puede saber en qué coños estabas pensando? —le preguntó haciendo verdaderos esfuerzos para no gritar— ¿Cuántas veces te hemos dicho que esto precisamente era lo que no debías hacer? Esto no es lejano oeste. ¡Vives en una sociedad con normas, joder! ¿Acaso te crees un ser superior con derecho a ser juez, jurado y verdugo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Mataron a la mujer que amaba&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Matándolos no conseguirás que resucite. Y ahora te vas a pasar el resto de tu vida en la cárcel&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Cariño, no sé por qué demonios lo has hecho, —intervino Angélica más calmada— pero sé que has tenido tus razones. Te hemos educado bien y sé que en condiciones normales no hubieses cometido esa salvajada. Por eso debes dejar que contratemos a un abogado para que te defienda. Podemos alegar locura transitoria o&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hércules interrumpió su discurso y le dijo que no tenía excusa, que había matado a toda esa gente y que merecía pasar el resto de su vida en la cárcel. Con la voz entrecortada por el dolor les contó la historia de Akanke y como la habían torturado y asesinado. Sus madres, no lo aprobaron, pero lo comprendieron y entre lágrimas le suplicaron que cambiara de opinión y que se dejase asesorar por un abogado. Finalmente, ante el terco silencio de su hijo, se dieron por vencidas y le prometieron que le ayudarían en todo lo que pudieran.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hércules se quedó sentado mientras las dos mujeres abandonaban la sala de visitas con aire abatido. Sin apresurarse se levantó y acompañado por los guardias se dirigió a su celda consciente de que sus madres acababan de envejecer veinte años por su culpa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dos días después se celebró el juicio. La sala, a pesar de ser la más grande de los juzgados estaba llena a rebosar. Periodistas y curiosos abarrotaban los escaños y se daban codazos para hacerse un poco de sitio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al fondo, ocupando todo el espacio disponible y subidos a escabeles y pequeñas escaleras, los reporteros gráficos adoptaban posturas imposibes con tal de conseguir el mejor video o la mejor instantánea.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A pesar de todo, sus madres le habían su mejor traje para presentarse ante el tribunal. Hércules recorrió rápidamente el pasillo, flanqueado por dos policías que los sujetaban estrechamente e ignórando los flashes, los focos y las preguntas, en su mayoría estúpidas o morbosas de los periodistas. El juez le recibió con su habitual frialdad y un ujier le indicó cual era la mesa de los acusados donde se sentó en soledad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://i.imgbox.com/D4iBNaal.jpg" width="424" height="636" />—Antes que nada —dijo el juez cuando todos se hubieron sentado— Señor Hércules Ramos, ¿Es consciente de que el que se tiene a sí mismo por abogado tiene un necio por cliente?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Sí señoría lo he oído en multitud de películas y series americanas. —respondió él sin poder evitar el sarcasmo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El juez refunfuño algo por lo bajo, y dio varios golpes con su mazo para apagar el conato de risas que amenazaba con hacerse general. A continuación se colocó unas gafas de pasta y sin añadir nada más comenzó a leer uno tras otro todos los cargos que le imputaban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Cómo se declara de los cargos antes mencionados?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Culpable señoría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Entonces a la vista de la gravedad de los hechos aquí descritos y ante las asunción de los mismos por el acusado, unido a la total ausencia de remordimientos ante los crímenes cometidos este tribunal el sentencia a&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Un momento señoría. —gritó una mujer despampanante entrando apresuradamente en la sala del tribunal con unos papeles en la mano— Me llamo Afrodita Anderson, soy psicóloga en la prisión donde ha permanecido el acusado en espera de juicio y tras un profundo análisis de su comportamiento, tengo en mi poder pruebas que demuestran que este hombre no está en plena posesión de sus facultades mentales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El juez frunció el ceño e invitó a la mujer a continuar. Afrodita esta vez no se había puesto las gafas dejando a la vista unos ojos verde azulado enormes y ligeramente rasgados y el vestido de lana que llevaba puesto se ajustaba como un guante a unas curvas de infarto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mujer se acercó taconeando con seguridad y con una sonrisa capaz de desarmar una flota de acorazados, le entregó la carpeta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Como vera, señoría, tras un detenido estudio, tanto yo como varios de mis colegas, entre ellos el Doctor Frederick Smith, decano de la Cátedra de Ciencias del Comportamiento de la universidad de Lausana y el premio nobel en fisiología Horatio Becker hemos llegado a la conclusión de que este hombre sufre un síndrome disociativo al que se une un fuerte componente paranoide, lo que hace que no sea en ningún caso capaz de dominar sus acciones y por lo tanto no se le puede considerar responsable de estos crímenes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Y qué es lo que recomienda? —preguntó el juez levantando una ceja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Recomiendo que sea internado en el centro Psiquiátrico Alameda dónde su enfermedad mental será evaluada y tratada adecuadamente siguiendo los métodos más modernos y eficaces que la ciencia puede proporcionarle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los flashes explotaron y todos los focos se volvieron de la psicóloga al acusado y de nuevo otra vez hacia la psicologa. El rumor de incredulidad fue seguido por los gritos de indignación de un grupo de hombres de color, obviamente miembros de la banda de Sunday.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El juez golpeo la mesa con el mazo, amenazando con desalojar el tribunal mientras echaba un vistazo a la documentación que Afrodita le entregaba. Tras tomarse un par de minutos para deliberar, finalmente le entregó a Hércules estipulando con exactitud las evaluaciones a las que se debería someter el reo antes de poder acceder a cualquier tipo de libertad condicional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Antes de que se diese cuenta de lo que estaba pasando, dos tipos enormes, vestidos con batas blancas le cogieron por los hombros y le llevaron en volandas al interior de una ambulancia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Zeus observó desde su trono todo lo que ocurría mientras bebía una taza de ambrosía. Sabía que podía confiar en Afrodita. Su hija, además de ser la cosa más hermosa que jamás había hecho, era inteligente y fuerte y le quería como solo una hija puede querer a un padre. Además debido a su belleza y la levedad con la que trataba sus obligaciones nadie la tomaba en serio y disfrutaba de la libertad que le proporcionaba no ser considerada más que un bonito florero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A pesar de que odiaba salir del Olimpo, había bajado a la tierra y había sacado a su hermanastro del apuro mientras él entretenía a Hera desviando su atención de ellos. Ahora venía lo más difícil debía darle a Hércules una razón para vivir sin revelarle aun su verdadera misión. Aquel muchacho estaba verdaderamente hundido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Afortunadamente se acercaba el momento para que cumpliese con la misión para la que había sido concebido. Esperaba que tener un propósito y salvar innumerables vidas fuese suficiente acicate para hacerle reaccionar y evitar que la humanidad pereciese. Hércules era un semidiós, y debía tener una tarea que resultase un desafío para sus poderes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La ambulancia llegó al recinto y avanzó por un sendero de grava hasta detenerse en la entrada de una mansión de piedra con la fachada cubierta parcialmente de yedra. Zeus vio como Afrodita salía por la puerta delantera izquierda y abría la puerta trasera para permitir que unos fornidos enfermeros sacaran la camilla donde Hércules permanecía atado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">NOTA: Esta es una serie de treinta y seis capítulos, cada uno en una de las categorías de esta web. Trataré de publicar uno cada tres días y al final de cada uno indicaré cual es la categoría del capítulo siguiente. Además, si queréis leer esta serie desde el principio o saber algo más sobre ella, puedes hacerlo en el índice que he publicado en la sección de entrevistas/ info: http://www.todorelatos.com/relato/124900/</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">PRÓXIMO CAPÍTULO: VOYERISMO</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">PARA CONTACTAR CON EL AUTOR :</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <a href="mailto:alexblame@gmx.es">alexblame@gmx.es</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://i.imgbox.com/vFwuSCbT.jpg" width="600" height="400" /></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Rompiéndole el culo a Mili (31)&#8221; (POR ADRIANRELOAD)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 17 Jul 2022 09:30:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[En el camino Guille y Mili se despertaron un par de veces, más bien Vane, tras dejar sentado su mensaje, mejor dicho su nuevo chantaje, se durmió nuevamente. No hubo mayores contratiempos… solo en mi mente por lo que dijo Vane. La casa de Mili estaba más cerca, así que la deje ahí y mientras me despedía cariñosamente de ella, volví a sentir la mirada de Vane clavada en mí, deseando ella que me la volviera a clavar seguramente… esperaba que Guille no lo notara… luego fuimos a la casa de Guille, pensé quedarme ahí y que el llevara a [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En el camino Guille y Mili se despertaron un par de veces, más bien Vane, tras dejar sentado su mensaje, mejor dicho su nuevo chantaje, se durmió nuevamente. No hubo mayores contratiempos… solo en mi mente por lo que dijo Vane.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La casa de Mili estaba más cerca, así que la deje ahí y mientras me despedía cariñosamente de ella, volví a sentir la mirada de Vane clavada en mí, deseando ella que me la volviera a clavar seguramente… esperaba que Guille no lo notara… luego fuimos a la casa de Guille, pensé quedarme ahí y que el llevara a Vane… pero ella dijo que había descansado y que podía manejar sola a su casa…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Guille se acercó a conversar con ella, yo me aleje para darles su espacio… nuevamente algo de discusión y Vane se fue sin más, altiva otra vez, dejando a Guille con expresión sombría en la entrada de su casa, en ese jardín del que salimos días antes… yo no sabía que decirle… pero Guille si sabía que decirme…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ahora si… dime la verdad… ¿qué paso en el club?&#8230; me confronto Guille.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era obvio que sospechaba y que Vane le dejo también la duda… estaba enamorado pero no era tonto…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Como amigo… dime… ¿Quién te amarro?&#8230; insistió Guille, seguro lo había analizado mucho.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Fue su manera de vengarse… confesé afligido por el dolor que causaría, no podía ocultarlo más.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Qué?&#8230; y Uds. ¿lo hicieron?&#8230; pregunto atónito a pesar que en el fondo lo sabía.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No lo hicimos… ella me lo hizo a mi… me excuse.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Guille monto en cólera… maldijo y pateo los arbustos… cuando se calmó me pidió que le cuente, lo hice sin detalles morbosos para no torturarlo. Claro que obvie lo sucedido la noche anterior y el ultimo pedido de Vane. Creo que con de la amarrada fue suficiente para que la odie y se aleje de ella.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Esa perr… prostitut… de mierd… bramo febril.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Guille estaba enfurecido, para él debió ser un fin de semana espectacular con la chica de sus sueños y obsesiones, pero todo se enturbio como la mente de Vane… No sabía qué hacer para calmarlo, nunca lo había visto así, al borde de la locura… Se tapó el enrojecido rostro de ira…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Hey brother… no lo vale… le dije para evitar que derrame alguna lagrima por Vane.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Voy por Vane… dijo alterado.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Guille… no hagas tonterías… con la cabeza caliente será peor… le advertí.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No, no… ya paso… esperare… me dijo aun ofuscado.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/112/30273544/30273544_004_f3f7.jpg" width="460" height="690" />Me quede un rato, ayudándole a sacar el veneno que tenía en su alma, cuando lo vi más calmado me fui a mi casa, pero aun así me quede preocupado y lo llame después.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Cómo vas?&#8230; pregunte ante su silencio.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Debiste decirme en el club… replico afligido, parecía haber llorado de rabia.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Hubiera sido un escándalo… además te advertí antes de ir que no la llevemos… me excuse.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Es cierto… ahora vera… replico volviendo a enojarse.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Qué vas a hacer?&#8230; pregunte preocupado.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Es mejor que no lo sepas Danny… no quiero involucrarte… me dijo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No hagas una locura… ya viste lo que causo esto… y nunca terminara… le advertí preocupado.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya nos habíamos vengado de Vane una vez, para anular sus intenciones… y lo único que genero fue un juego de revancha. Por eso deje de lado desquitarme, si lo hiciera, continuaría aquel circulo vicioso de venganzas, cada cual peor que la anterior… nadie ganaría, todos perderíamos… por eso quería cortar esa secuencia antes de empeorar las cosas… pero no dependía solo de mi…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Guille sabía que me opondría, Guille se sentía traicionado, estaba muy dolido y no me haría caso… al menos sospechaba que ese día no haría nada… me dejo en silencio….</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al día siguiente Guille pondría en práctica su plan… llamo a Vane y la cito en su depa, ahí donde la desfloro analmente con mi complicidad. A pesar de la reticencia inicial de ella, termino aceptando, algo de morbo le daba volver a visitar la escena de ese crimen, donde ella fue la víctima. Quizás también, ahora en su estado amigable, quería zanjar sus problemas con Guille o quizás su ego femenino le jugó una mala pasada, al sentirse tan deseada por ese mestizo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al entrar al depa, Vane clavo la mirada justamente hacia el mueble donde se la clavaron… un escalofrió recorrió su cuerpo. Esta vez no iba vestida ni tan puta ni tan santa. Llevaba una falda floja por encima de las rodillas, un polo con cuello algo ceñido y que dibujaba la figura de su estrecha cintura y sus apetitosos senos, solo contenidos por unos botones de mitad del pecho hacia el cuello.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Guille al verla se puso nervioso, tal vez por lo hermosa que se veía, quizás por la ansiedad de venganza o la conciencia que aún le quedaba y que le hacía sentir que no era correcto lo que haría…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Finalmente Guille la invito a sentarse… luego le ofreció algo de beber. Se sentaron a conversar de cosas triviales y fueron pasando a lo sucedido en el club. Guille esperaba que Vane por su cuenta le confiese lo sucedido… le diga su versión de las cosas… pero ella no hizo ninguna referencia a lo de amarrarme.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Sabes que encontré a Dany amarrado al día siguiente?… pregunto Guille insidioso.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ah sí… bueno, de Mili y Dany se puede esperar cualquier cosa… respondió casi sin turbarse.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Guille la quedo mirando fijamente a ver si la hacía hablar, Vane se enrojeció levemente y puso algo nerviosa, entonces se dio cuenta que la consigna de ella, seria negar todo… hacerse la desentendida, por más que él le dijera que lo sabía todo, que yo le confesé lo que pasó… Vane diría que es mi versión, que me obsesione con ella y cualquier cosa que pudiera inventar… no lograría extraerle información.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De pronto Vane comenzó a sentirse más acalorada, el veneno que Guille puso en su bebida comenzaba a hacer efecto… en realidad era una pastilla usada para incitar la reproducción de animales, yo lo llamo veneno, porque envenena el juicio de las jovencitas para que se aprovechen aquellos patéticos que no pueden obtener los favores de una dama en buena lid… por eso Guille no quería contarme sus planes.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ufff… hace calor… ufff… se quejaba Vane perturbada.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/112/30273544/30273544_010_e772.jpg" width="460" height="690" />Devolviéndole la buena actuación… Guille abrió más las ventanas, hasta prendió un ventilador. Vane no sospecho nada, a pesar que estaba atardeciendo y no había razón de sentirse tan agitada. Ella por instinto se desabotono el polo, dejando a medio ver sus deseables melones… también comenzó a subirse la falda un poco, para que sus intimidades se ventilen mejor.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El que se comenzó a calentar al verla más descubierta fue Guille, mirando esas bien trabajadas piernas y esos naturales e inflados senos. En el fondo sabía que la bebida le había hecho efecto y quería cosechar los frutos. Entonces decidió sentarse a su lado mientras le hablaba más cariñosamente.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vane no le presto mayor importancia, ya que comenzaba a inquietarse sin saber el motivo… la comenzó a invadir ese deseo que sintió al verme amarrado en la cabaña, ese querer sentarse sobre una verga dura… en lo aun racional que le quedaba, atribuyo ese sentimiento al estar en el mismo lugar donde le hicieron conocer el placer anal, al estar al lado del chico que tanto la deseaba…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Recién se percató que Guille estaba muy cerca, llenándola de halagos y que empezaba a acariciarle el cabello y ahora el rostro… lo siguiente que supo es que la estaba besando… con la excitación que la invadía desde hacía unos minutos, ella no se negó, le correspondió efusivamente con su lengua.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ayyy… Guille… espera… no se… me siento rara… protesto levemente Vane.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Guille no presto mayor atención a su pedido. Ella más bien sintió sus manos estrujando sus senos, después bajando a sus piernas, subiendo por los muslos hasta meterse debajo de su falda y jalonear su ropa interior, descubriendo que su poca velluda vagina ya se encontraba completamente húmeda…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vane comenzaba a temblar de placer, sintiendo los dedos de Guille escudriñar sus intimidades. Ya no podía soportar aquella picazón en su pubis y también el cosquilleo en su pecho… esta vez ella quería cambiar la historia… ella no sería la sometida en ese departamento…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ahora será como yo quiero… le espeto a Guille.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El sorprendido no atino a hacer nada, mientras ella se arrodillaba y le desenfundaba la verga del pantalón, que salió tiesa y algo le salpico… Vane estaba medio ida por efecto de la droga pero aun así desistió de mamarle la verga, solo lo toco para comprobar su dureza.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Uhhh está bien… exclamo a gusto con lo tieso que lo palpo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rápidamente se quitó el calzón que usaba, en su desesperación ya no pensó en quitarse la falda, solo la aparto y fue a sentarse sobre la verga de Guille, quien la recibió gratamente, empalándola por la vagina.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Uhmmm… siii… uhmmm… suspiro complacida de tenerla metida.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahora Vane acallaría esa picazón saltando sobre la verga de Guille, lo tenía apresado contra el mueble, con sus senos cubriéndole el rostro, casi asfixiándolo… el pensaría en su trauma nuevamente que Vane no quería verlo, que solo lo usaba mientras se imaginaba que algún blanquiñoso la clavaba, quizás yo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces se dio maña para zafarse un poco, tomo el polo de Vane y se lo fue subiendo para sacárselo, en mi caso en la desesperación yo le hubiera roto el polo para liberar sus senos… pero Guille tenía sus maneras, le saco el polo torpemente, mientras ella no paraba de auto castigarse… le saco el brasier y esta vez sí hundió su rostro entre los redondos melones de Vane… quien se estremeció más…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Oh my goddd… yes… uhmmm… se retorcio Vane.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/112/30273544/30273544_011_ad04.jpg" width="460" height="690" />Guille estaba satisfecho de que su treta hiciera efecto, la tenía enloquecida, sin embargo olvido la otra parte de su venganza… pero pronto lo recordaría y quizás se arrepentiría de haberla puesto en práctica…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Qué?&#8230; Nooo… ¿qué es esto?&#8230; exclamo Vane aterrada.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sorpresa… dijo alguien socarronamente tras ella.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras ella pugnaba por liberarse, Guille la había tomado de la cintura. Vane sentada sobre el con las piernas apoyadas contra el mueble, con ese envión de excitación que tenía, no se percató que se acercaron por detrás de ella, viendo su rosado y abultado trasero saltar sobre la entrepierna de Guille.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquel intruso desnudo y con la verga en ristre viendo ese espectáculo, pugnaba por clavársela por el único agujero libre que quedaba… si, su estrecho y hace poco desvirgado ano…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No por favor nooo… gimió ella saliendo de esa febril excitación.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Te gusta comportarte como un perra?&#8230; le increpo Guille.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Nooo… no lo hagasss… suplico Vane.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Entonces serás tratada como una perra… le dijo Guille rabioso.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al escucharlo Vane dejo de forcejear sorprendida de que lo que sucedía era en complicidad suya, como alguien que la quería le podía hacer eso, quizás pensó que sus acciones empujaron las cosas a ese absurdo desenlace… esos titubeos fueron aprovechados por su secuaz para despiadadamente atornillarle su verga hasta el fondo…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ouuu… nooo… auuu… sollozo Vane por lo brusco de la acción.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vane ahora estaba empalada por su vagina y por su ano… entendió que Guille había descubierto su desliz en el club y que en su frustración y desilusión había ideado someterla cruelmente para vengarse… pensó que Guille no era así, que yo debí idear ese plan como la vez anterior… y que yo era quien estaba detrás suyo, lo que en un principio no le pareció tan mal… hasta que…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Vamos Javier… Daleee a esta perraaa… le pidió Guille a su cómplice.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Javier que era un loco desesperado, no necesito mayor aprobación para empezar a estampar a Vane contra el cuerpo de Guille, mientras el a su vez también la empalaba a su modo, abrazándole la cintura para evitar que huya de ese castigo mientras Javier la tomaba de sus gordas nalgas.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Paren por favor… ya nooo… se quejaba Vane sintiendo ambas vergas penetrándola.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Guille sabía que yo no aceptaría ser parte de eso, que era una atrocidad, entonces opto por buscar a alguien más&#8230; ¿quién más estaría dispuesto a un trabajo así de sucio?… solo Javier, tras perder a Mili querría aprovecharse del otro trasero más deseado de la facultad, el de Vane… en su venganza a Guille no le importaba si Javier era bocón, él pensaba que podría tenerlo controlado… tonto iluso…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Fue asiii… así te le regalaste a Dany verdad… le reclamo Guille a Vane que se había apoyado en el llorando para soportar esa violación.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Qué? También con Danny… ese infeliz… bramo Javier enfurecido.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A Javier no solo le robaron el trasero de Mili, ahora se enteraba que yo también había tenido el trasero de Vane antes que el… y tan solo escuchar mi nombre hizo que se enoje terriblemente, atacando sin piedad el ano de Vane. Ella sumida en la vergüenza no quería gritar más alto y que la encuentren así.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No más… ya nooo… paren yaaa… suplicaba Vane llorosa pero a ellos no les importaba.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/112/30273544/30273544_013_9332.jpg" width="460" height="690" />Solo Javier se detuvo un rato, Vane pensó que todo había terminado, pero el solo quería disfrutar de su otro agujero… ella estaba como zombi, mezcla de la pastilla, el esfuerzo y la vergüenza de la vejación que sufría… Javier la hizo acomodarse bruscamente de espaldas a Guille, que ahora le clavaria por el ano&#8230; mientras Javier por delante le abría las piernas para clavársela por su ahora seca vagina…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sonríe a la cámara… le dijo con sorna Javier viendo ahora su sufrido rostro.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Qué?&#8230; nooo… Guilleee… nooo… se quejó Vane mientras Javier sonreía burlón.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vane noto que sobre la mesa de la sala había una laptop con la luz encendida, la cámara sobre ella parpadeaba, la estaban grabando. Guille por su lado, la vio pararse deshecha, con el maquillaje corrido por las lágrimas, un sentimiento de culpa comenzó a invadirlo, mientras Javier obligaba matonezco a Vane a saltar sobre ambas vergas y le jaloneaba toscamente sus inflados senos… Vane a su vez cerraba los ojos llorosos para evitar ver el morboso rostro de Javier deleitándose con su cuerpo…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Guille al ver como Javier se deleitaba con Vane, como su odio febril por su amigo Dany hacia que se desquite con ella, se dio cuenta que el hacía lo mismo con Vane, le pareció grotesca la situación… ¿Cómo pudo permitir que ese salvaje goce con el cuerpo de la chica que él queria? Pero Dany también lo hizo, se dijo para justificarse, luego entendió que ella me eligió, que yo no se lo hice a la fuerza…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Hey Guille&#8230; ¿tú crees que le entren dos vergas en el ano a esta puta?&#8230; pregunto Javier.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Javier se había hastiado de la seca vagina de Vane y veía que Guille casi ni se movía absorto en sus pensamientos y culpas… así que pensó en meterle su verga junto a la de su compañero… evidentemente eso desgarraría el ano poco lubricado de Vane… ¿en realidad merecía llegar a ese castigo?&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No nooo… suficiente… dejenmeee… dijo pataleando Vane con la poca fuerza que le quedaba.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin reaccionar, Guille seguía conteniéndola de la cintura… parecía que él había tomado la droga, no ella, y Javier sin mayor respuesta, entendió el silencio como aceptación y comenzó a forcejear por meterle la verga… Vane lloraba desfalleciente… Javier le cubría la boca para evitar que grite… era una estúpida y salvaje violación, la venganza había quedado corta, eso era un crimen… Guille no sabía cómo detenerlo…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Javier había logrado meterle la cabeza desgarrando el esfínter de Vane, un hilillo de sangre discurrió en la entrepierna de Guille… mientras Vane era presa fácil producto de la pastilla, su cansancio por la continua exaltación en esos forcejeos, el estrés psicológico de la situación…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella estaba mareada, desvariando, casi desmayada… la excitación casi se había ido, no lo disfrutaba pero seguía agitada por la adrenalina… mientras no podía creer que esas dos vergas se frotaban en el interior de su hasta hace poco virgen y estrecho ano, en realidad ambos miembros eran delgados.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Evidentemente Guille no se movía, el que forcejeaba era Javier, que si bien le parecía extraño frotar su verga con la verga de Guille, procuraba pensar más en lo que sentía al frotar contra el esfínter de Vane, una de las chicas más deseadas de la facultad, que ahora era suya y tenía como probarlo con su video.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No seas imbécil… ¿Y después que?¿Qué crees que pasara?¿lo publicaras en YouTube?&#8230; cada quien ira tranquilo a su casa como si nada pasara… estás loco… le grite a Guille al teléfono.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Finalmente Guille antes de actuar accedió a contarme a regañadientes por teléfono como planeaba su absurda y febril venganza contra Vane, en el fondo sabia qe estaba mal y quizas lo que le quedaba de conciencia le animo a decirme el crimen que planeaba tal vez buscando indirectamente mi intervencion salvadora que le devolviera la cordura&#8230; al escucharlo yo me imagine como sucedería en realidad (que fue lo que relate) y como comprenderán me quede horrorizado.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El muy tonto pensaba que Javier sería un títere que trataría con dulzura a Vane… locos como esos se aprovechan de la situación y no se los puede controlar… por eso en su momento yo elegí a Guille, porque era más calmado… aunque ahora tras la decepción con Vane ¿seguiría siendo el buen Guille?&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No se… ya veré… algo se nos ocurrirá… se justificó Guille.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Has escuchado lo que dices? ¿estas demente? estas planeando una violación, uso de drogas para abusar de Vane… encima con Javier ¿crees que él no se desquitara con ella por lo de Mili?… y luego que… ¿Vane se quedara tranquila?&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Pero ella está acostumbrada a estos juegos de revancha… se limitó a argüir Guille como débil justificación para lo que pensaba hacer.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Te puede enviar a la cárcel si es que su viejo no te manda a castrar antes con sus mafiosos amigos… le advertí a Guille intentando que razone.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No seas exagerado… estas paranoico, mucho le temes a sus viejos y a ella&#8230; si fue capaz de atarte, sabiendo que la quería… no tiene alma ni perdón… se merece eso y más… exploto Guille.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luego en un arranque de ira, me colgó el teléfono…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Vane me chantajeo pensé las cosas calmadamente y pedí concejo a un amigo, hasta lo acepte, me arrepentí de lo que hice porque no fue correcto, no soluciono nada y degenero en peores cosas… yo inicie esto y… yo debía terminarlo…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Continuara…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Para contactar con el autor:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong><a href="mailto:AdrianReload@mail.com">AdrianReload@mail.com</a></strong></span></p>
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		<title>Relato erótico: “Destructo III Al infierno por la compañía” (POR VIERI32)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Jun 2022 11:55:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[He escrito una guía de personajes de Destructo III para quien le interese (Link). I. Año 1368 El viento ululaba entre los jinetes de la extensa fila del ejército mongol, levantando una fina niebla de arena que obligaba a los hombres escupir constantemente. Avanzaban con pesadumbre, asados bajo el sol y cansados; desde la altura todo el ejército lucía como una gigantesca serpiente oscura que se deslizaba lentamente por el desierto persa. Al frente, el Orlok Kadan, harto de las moscas que lo atormentaban, montaba con el ceño fruncido; tanto él como sus soldados estaban más bien acostumbrados a las [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">He escrito una guía de personajes de Destructo III para quien le interese (Link).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">I. Año 1368</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El viento ululaba entre los jinetes de la extensa fila del ejército mongol, levantando una fina niebla de arena que obligaba a los hombres escupir constantemente. Avanzaban con pesadumbre, asados bajo el sol y cansados; desde la altura todo el ejército lucía como una gigantesca serpiente oscura que se deslizaba lentamente por el desierto persa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdn.pornpics.com/pics1/2018-01-08/489700_03big.jpg" width="423" height="634">Al frente, el Orlok Kadan, harto de las moscas que lo atormentaban, montaba con el ceño fruncido; tanto él como sus soldados estaban más bien acostumbrados a las frías estepas rusas y, además, el sol sobre sus cabezas parecía provenir del ardiente infierno del que le solían hablar los cristianos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El Orlok deseaba fervientemente ser parte de los preparativos para aplacar la insurrección de los rusos en Moscú, pero él había perdido su oportunidad al fracasar en su intento de someter el reino de Nóvgorod. A su vuelta, el Kan de la Horda de Oro le ofreció otros diez mil soldados, pero su nueva misión le parecía más bien un castigo debido a la humillante derrota: ahora, debía cruzar medio mundo para sosegar la rebelión en el reino de Xin.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Levantó la mano para detener la cabalgaba. Detrás, sus hombres se detuvieron viéndolo desmontar desganadamente. Se fijó en el suelo y miró al beduino que, tumbado y atado de manos a la grupa de su montura, parecía más bien un cadáver. Su túnica estaba hecha jirones, revelando las raspaduras sangrientas en su cuerpo. El Orlok sonrió cuando lo vio respirar débilmente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se inclinó hacia él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Me sorprendes. Creía que ya estarías muerto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El beduino lo miró con los ojos entornados, cansados, e intentó responder algo, incluso un simple gimoteo, pero le dolía hasta respirar. El Orlok lo comprendió y le mostró un odre. Lo agitó, dejando saltar gotas de agua que al beduino le parecían, en ese momento, más valiosas que el oro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Vuelve a exigirme monedas por información —amenazó el Orlok—. Y viajarás así hasta que el sol se ponga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yusuf intentó tragar saliva, pero era imposible. Cuán arrepentido estaba de haber intentado negociar con ese salvaje mariscal mongol. Cuando lo vio acampar con su ejército, en las afueras de Bujará, pensó que se haría rico vendiéndole la información que poseía. Aspiró aire y aunó fuerzas para rogarle por su vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Os lo diré todo… ¡Os lo diré todo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Bien. Habla sobre el ruso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Sí…! ¡Sí! ¡El ruso! Es custodio de dos hombres del reino de Koryo. Planean atravesar el “Techo del Mundo” para entrar a Xin. Solo es posible yendo por Kabul, si queréis capturarlos, debéis ir allí. Es todo lo que sé, por el Honorable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El Orlok asintió. Iba a enviar un escuadrón de diez jinetes para encargarse de él. Su Kan lo aprobaría si volviera con la cabeza de un guerrero ruso atada a la grupa de su caballo. Su misión no era despachar un simple soldado, por más placentero que le pareciera la idea.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Cómo es él?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—De barba y cabellera dorada, mi señor… ¡Ah! Viene del reino de Nóvgorod. ¡Mi-jaíl! ¡Responde al nombre de Mi-jaíl! Es todo lo que sé, por favor, perdóneme la vida…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El mongol sintió un ligero mareo y casi cayó al oírlo. Apretó los puños hasta el punto de casi reventar el odre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Mi-jaíl?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdn.pornpics.com/pics1/2018-01-08/489700_04big.jpg" width="424" height="635">Se repuso abruptamente, fijándose en uno de sus generales que los observaba desde su montura. También se removió inquieto al oír ese nombre; ambos habían estado durante la batalla en Nóvgorod, sobre el congelado Río Volga. Cómo olvidar ese nombre que los rusos corearon aquella noche nada más terminada la contienda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Mi señor —dijo el escéptico general—. Un ruso de cabellera dorada y de nombre Mijaíl. Sé lo que piensa, pero debo decirle que eso es la mitad de Rusia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Puede. Pero es de Nóvgorod.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Cuáles son las probabilidades de que sea él? Mi señor, con todo respeto, la batalla de Nóvgorod ya se ha robado demasiadas noches. Dejémoslo ir de una vez. Miremos hacia el reino de Xin.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El Orlok escupió al suelo. Aún tenía viva la experiencia de volver derrotado, de caminar a través de las gers mongolas aguantando las miradas e insultos de su pueblo. Desenvainó su sable y apuntó al aterrorizado beduino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Sencillo decirlo. La culpa de aquella derrota recayó completa sobre mí. Hasta hoy día me preguntaba por qué el Dios Tengri decidió dejarme con vida. La respuesta la tengo aquí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Puedo comprenderlo, Orlok, pero no podemos poner a cabalgar a diez mil hombres hasta Kabul solo para cazar a un ruso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No es necesario que sigáis mi ritmo. Montad un campamento. Para cuando lleguéis a Kabul, ya tendré su cabeza atada a la grupa de mi caballo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El general se rascó la frente, incómodo. ¿Cómo iba a permitir que el hombre de mayor rango de su ejército les abandonara? Pero no tuvo más opción que asentir a la idea; no era plan de contrariarle a un hombre como él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Ve, Orlok. Si no sé nada de ti al llegar a Kabul, asumiré el mando del ejército.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con renovadas fuerzas, el mongol lanzó el odre al beduino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Bebe. Te lo has ganado. Que el chamán le cure las heridas. Dadle un buen caballo, lo va a necesitar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡A… Alabado sea Alá!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yusuf se lanzó sobre el odre con las manos temblorosas. Dolía solo moverse. ¡Pensar que estaba convencido de que esos salvajes de la Horda de Oro lo matarían! De rodillas, bebió y bebió sin percatarse de que la gigantesca sombra del mariscal mongol se agrandaba sobre él. El beduino se sintió sobrecogido cuando percibió su fiera mirada; el Orlok era un hombre intimidante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Guíame hasta Kabul, beduino. Reza a tu dios para que el ruso esté allí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">II. Año 2.332</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los dos soles del Inframundo parecían tocarse en el horizonte, una peculiaridad de su órbita, arrojando su distintivo brillo sobre el desierto de Flegetonte. La aparente quietud fue poco a poco diluyéndose a cambio de incontables rugidos que parecían aproximarse; Pólux salió de la cueva donde se había escondido y echó una mirada hacia la planicie; se estremeció al ver a ese innumerable ejército de espectros, una mancha negruzca debido a la distancia, que se dispersaba para todas las direcciones. Se desplegaban por el desierto rojo como hormigas enloquecidas, destrozando todas las pirámides de huesos que encontraran a su paso. Y, en cielo, otros miles surcaban como murciélagos enrabiados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Volvió adentro y se sentó sobre una roca frente a Curasán, quien seguía cabizbajo y absorto tras todo lo vivido; al joven ángel le costaba digerir la dura realidad de que su compañero Próxima podría estar muerto. Pólux estaba cansado de intentar hacerlo espabilar, por lo que buscó una flecha dorada guardada en su fajín y se la arrojó hacia las botas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Curasán vio la flecha repiquetear a sus pies. Era aquella con la que Próxima sesgó la vida de un espectro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Puede que Próxima esté muerto —dijo la Potestad—. Eso no significa que nuestra misión haya terminado. Aún tengo que cumplir la mía. ¿Me ayudarás o todavía necesitas tiempo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El joven ángel miró las palmas de sus manos y luego las cerró con fuerza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Son ellos los que están berreando allá afuera? No te imaginas cuánto los odio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pólux elevó la mano e invocó uno de sus libros. Eligió una hoja en blanco y procedió a escribir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Puedo comprenderte, pero trata de no cometer ninguna locura. Sigue siendo una misión de infiltración.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Qué haces? ¿Es otro informe para las Potestades?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Meneó la cabeza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Es una carta para Próxima. Lo más lógico es pedirle que vuelva a los Campos Elíseos. Podrían curarle la espalda y recuperarse allí… Su misión de infiltrarse en Flegetonte y asesinar al Segador es imposible, dada las condiciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Esperas que esté vivo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Es una esperanza que tengo. ¿No éramos acaso los “Ángeles de la Luz”?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Curasán asintió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Tienes razón… Lo somos. ¡Tienes razón!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Música para mis oídos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Pero… ¿Por qué pedirle que vuelva? Ya lo has visto con tus propios ojos. Es el mejor arquero del reino. No puedes pedirle que lo deje todo atrás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pólux enarcó una ceja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—A riesgo de que te me decaigas por otro par de horas, debo recordarte que Próxima ha perdido sus alas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Dioses! ¿Y crees que te hará caso? Ahora mismo, volver a los Campos Elíseos sería una derrota y una vergüenza para él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Me causa sonrojo vuestro ridículo ego de guerreros. Si es inteligente sabrá qué le conviene. Le diremos que continuaremos nuestra misión y que vuelva al reino para que le sanen. Es todo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Somos sus compañeros, Pólux! ¡Lo acepto, fue mi culpa! Pero si uno cae, los otros dos lo levantamos. Hemos venido asumiendo las consecuencias… ¡Mira, no soy bueno con las palabras!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se hizo silencio en la pequeña cueva. Curasán se tomó de la cabeza. Era frustrante estar discutiendo sobre alguien que podría estar muerto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Solo digo —continuó el joven ángel—, que, si él sigue vivo, necesita de nosotros. Si escribes esa carta, Pólux, destruirás al mejor arquero que tenemos. Y lo necesitamos. Con alas o sin ellas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdn.pornpics.com/pics1/2018-01-08/489700_06big.jpg" width="424" height="635">Pólux se rascó la barba. Planeaba reñirle de nuevo; él no era un guerrero y aborrecía todo lo que implicaba violencia como método para solucionar los problemas. Aunque no podía negar que Curasán tenía un punto. Próxima les había demostrado ser un arquero excepcional; un genio, a su manera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Tienes razón. Eres pésimo con las palabras. Sin embargo, creo seguirte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La Potestad se levantó y se desperezó. Era momento de salir de aquella cueva. Sin el arquero, la misión principal de asesinar al Segador se volvía a todas luces imposible, por lo que era momento de ejecutar el plan de contingencia. La capital Flegetonte perdió importancia; ahora, adquiría importancia la ciudad de Cocitos, el reino donde las almas de los muertos pasaban fugazmente antes de ir al desconocido “más allá”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Vámonos, Ángel de la Luz. Necesito que seas mi escudo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Lo seré. Pero, ¿y la carta?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pólux arrancó la hoja en blanco y la enrolló en la flecha dorada. Tenía la esperanza de que, si Próxima estaba vivo, la invocaría en algún momento. Así, vería la carta. Era la única opción que les quedaba para comunicarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Confía en mí. Yo, amigo mío, soy bueno con las palabras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La capital Flegetonte se había convertido, repentinamente, en una ciudad fantasma; una incómoda quietud reinaba en sus, ahora, purpúreas y abandonadas calles pues no había guerrero que resistiera a la tentación de participar en una cacería de ángeles. Bien lo sabía la ninfa Mimosa que, cargando a su desmayada amiga Canopus sobre sus hombros, caminaba con pasos apurados en dirección a uno de los “Templos de Placer”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus descalzos pies sufrían al paso por el empedrado y las piernas acusaron un fuerte desgaste cuando subió por los grandes escalones del templo. Deseaba calzar unas botas, pero en sus condiciones como esclavas eran afortunadas de llevar al menos túnicas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Notó que su amiga emitió un pequeño gemido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Canopus! ¿Ya despertaste? Me ayudaría que caminaras por tu cuenta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Mimosa —dijo con voz débil—. Nuestro… amo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Por los dioses, ¡qué patética suenas!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con el ceño fruncido decidió seguir cargándola hasta la entrada al templo, una gigantesca puerta de roble con diseño de arco. Estaba medio abierta y ladeó el cuerpo para entrar; se adentró en un angosto pasillo iluminado por antorchas. Oía gemidos y algún que otro llanto ahogado rebotando aquí y allá; también el escalofriante sonido de cadenas arrastrándose lentamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegaron a un amplio salón de un tufo insoportable. Miró a su izquierda, una veintena de ninfas desnudas y sucias dormían sobre el suelo, encadenadas del cuello a las paredes. A la derecha varias otras se apilaban en pequeñas jaulas que pendían del techo; brazos y piernas colgaban afuera de los barrotes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mimosa se estremeció al recordar sus años en aquellas o peores condiciones. Meneó la cabeza; ahora tenía la oportunidad no solo de escapar sino de liberarlas. Era primordial llegar a esos ángeles. Se deshizo de su amiga de forma abrupta, que cayó al suelo como un saco de arena y gimiendo como única respuesta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se acercó a una de las ninfas encadenadas y, arrodillándose, se inclinó para acariciarle su mejilla. Estaba sucia y tenía marcas de mordiscos en el pecho. Dormía profundamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Hace años que no te veía, Quemish —susurró.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La esclavizada ninfa se estremeció ante las caricias, pero no iba a despertar fácilmente. Mimosa dejó escapar una lágrima y la besó en la frente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Nunca os he olvidado. Pronto esta pesadilla terminará.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Oyó a Canopus ahogar un llanto. Todavía estaba en el suelo y no parecía tener muchas ganas de reponerse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Míralas! —ordenó Mimosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Mi… Mimosa! —protestó la apesadumbrada ninfa—. ¡Debiste haberme matado junto a mi amo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿“Mi amo”? ¡Qué asco! Deja de lloriquear por él. ¡He dicho que mires!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Canopus se repuso y se sacudió el polvo de encima; luego levantó la vista y se fijó en las que una vez fueron hermosas ninfas que servían a los hacedores en hermosos y extensos jardines del Inframundo. Ahora solo servían en Flegetonte como simples juguetes para divertimento de los espectros. No era una imagen agradable de ver, por lo que amagó mirar para otro lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Acaso ya olvidaste? —insistió Mimosa—. ¿Recuerdas lo que le hicieron a Casiopea? Tal vez deberíamos ir a verla. Estará en el sótano con las demás desmembradas. ¿Quieres ir a ver?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Canopus se agarró el brazo izquierdo y menó la cabeza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Ya veo que recuerdas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mimosa se acercó a su amiga; ladeó ambas tiras de su propia túnica para mostrarle los senos; un pezón estaba adornado por una gruesa anilla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Incluso ese espectro que tanto amabas nos mandó anillar como si fuéramos animales de su propiedad. Recuerdo perfectamente su rostro cuando tú y yo chillábamos en aquella mazmorra en Lete. ¡Lo disfrutó cada segundo! Así que vuelve a decirme que amabas a ese monstruo y te abandonaré aquí mismo. ¿Me darás motivos para pensar que la amiga que tanto amo está muerta?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Está bien, tú ganas! —frunció los labios—. No volveré a mencionarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Bien —se guardó el seno—. Es un buen paso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mimosa agarró la mano de su amiga y a trompicones la llevó hasta el patio del Templo. Era un lugar extenso, con hierbas azuladas extendiéndose hasta donde la vista alcanzara; esporas moradas flotaban perezosamente. En los postes de las antorchas, banquillos e incluso en algunas estructuras de tortura crecían brillantes raíces plateadas. Por un momento, Mimosa se conmovió de la belleza natural del Inframundo; un remanente del paraíso que fue una vez y de lo que podría volver a ser.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se dirigieron hasta un rincón apartado donde destacaba una gigantesca jaula de gruesos barrotes. Era tan oscura que no se percibía qué había encerrado adentro. Mimosa desenvainó el sable aserrado que robó de su difunto amo y golpeó con fuerza el gran candado que lo cerraba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Mimosa! —chilló Canopus—. Entonces… ¿Cuál es el plan?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Seguro que hay como un millón de ángeles invadiendo el Inframundo —asintió antes de volver a repartir espadazos—. Pero no todos estarán peleando contra los espectros. Solo tenemos que buscar a alguno que esté bien apartado de la batalla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Un millón?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—O dos millones ¿Quién sabe?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿A qué habrán venido?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No tengo idea. Pero estoy convencida de que, si son tan nobles como dicen, no dudarán en ayudarnos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El candando cayó partido en dos. Mimosa clavó el sable en el suelo y se aplaudió a sí misma. Luego extendió la palma de una mano, que brilló tenuemente con una luz blanquecina, y suavemente se materializó una pluma de un ángel que ella misma había guardado desde hacía milenios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un animal gruñó desde adentro de la jaula al oír todo el ajetreo. Sus atigrados ojos rojos brillaban en las sombras y también se vislumbraron unos colmillos de considerable tamaño. Mimosa sonrió abriendo la puerta de la jaula.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No tengas miedo, pequeño. Tu amo ya está muerto. ¡Ven aquí que quiero verte! ¿O acaso ya te has olvidado de mí?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El animal acercó el hocico para olisquear a Mimosa y aulló al reconocerla; la ninfa rio emocionada; Canopus, por su parte, retrocedió un par de pasos porque, a diferencia de su amiga, tenía miedo de la bestia. Arrugó la nariz porque no le agradaba su olor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Salió de la oscuridad para revelarse parcialmente. Era gigantesco; las doblaba en altura. Cuadrúpeda y de pelaje dorado oscuro, inclinó su cabeza hacia la hembra para que ella lo consintiese.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mimosa no dudó en acariciarlo; aquella podría ser una bestia feroz en el campo de batalla, pero bien sabía que actuaba como un cachorro juguetón ante la ninfa. Luego le acercó la pluma al hocico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Guíanos hasta los ángeles. A los más alejados de los espectros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otra cabeza surgió de la jaula; pareció detectar el aroma extraño y exótico de un ángel y no dudó en asomarse para olisquear. Mimosa le aproximó la pluma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Vuestro dueño ha pagado con sangre. Sois libres. Pero os necesito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una tercera cabeza también atravesó la barrera de la oscuridad, ronroneado porque solo deseaba recibir el cariño de la amorosa ninfa de piel aceitunada. Mimosa hacía honor a su nombre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Volveréis a ser el gran símbolo del Inframundo. Volveréis a brillar. Solo guiadnos hasta los ángeles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdn.pornpics.com/pics1/2018-01-08/489700_07big.jpg" width="423" height="634">Las tres cabezas aullaron con fuerza al oír las palabras. Por fin salieron por completo de la oscuridad para revelarse la gigantesca bestia tricéfala.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Sed buenos chicos y dejadnos montar sobre vuestro lomo. ¡Rugid, guardianes de Flegetonte! ¡El Inframundo es vuestro, Cerbero!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La repentina quietud de Flegetonte se vio rota con un bramido poderoso rebotando por sus calles. Cerbero escalaba con rapidez una altísima torre, con la agilidad de un lagarto. En la cima, bajo la luz de los dos soles de sangre, las tres cabezas rugieron con orgullo. Cargaban a las dos ninfas sobre su lomo; Canopus se sujetaba del pelaje y no quería ni mirar hacia abajo, pero Mimosa estaba eufórica; levantó el sable al aire, chillando el grito de guerra del Inframundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Arded, flechas de fuego!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La bestia saltó hacia la siguiente torre y así lo siguió haciendo para escapar de la oscura capital, usando con habilidad tanto sus afiladas pezuñas como incluso su larga cola de punta triangular, que se enroscaba a las atalayas entre saltos y saltos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">III. Año 1.368</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Wezen intentaba tranquilizar su respiración para que el vaho no revelara su presencia. Era tan silencioso todo que hasta el lejano rugido de alguna bestia se oyó a la perfección; tal vez era un yak. Se sentó sobre una rodilla, sobre la nieve, y preparó su ballesta en movimientos lentos y cautos. El frío era intenso en las alturas de la cordillera de Pamir y sentía cómo mordía sus pulmones a cada bocanada, amenazando robarse la suavidad de sus movimientos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Junto con unos tres arqueros, se internaron para limpiar la zona por donde pasaría el ejército del comandante Syaoran. El Corredor de Wakan, un paso natural, estrecho y nevado que se abría entre la cadena de montañas, escondía sus peligros y bien que lo sabía Zhao, quien también lo acompañaba en el pequeño escuadrón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Wezen tensó la mandíbula al manipular los virotes; los dedos le dolían horrores. Habían pasado toda la mañana escalando, guiados por el budista, que sospechaba que un grupo de bandidos o mongoles se apostaba a lo alto, presto a asaltar a cualquier caravana que osara de cruzar el peligroso camino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Zhao se retiró la capucha de la capa y entornó los ojos. Había una figura más adelante, o tal vez eran dos, emborronada tras una repentina ventisca. A ratos parecía oírse una bandera ondear con fuerza, pero no podía aseverarlo. Intentó acercarse para distinguir mejor, pero Wezen lo agarró del brazo y meneó la cabeza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—A partir de ahora, guío yo —susurró el xin.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No sabes cuántos podrían ser. Se nos abalanzarían más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Wezen miró hacia atrás para fijarse en sus tres soldados; les hizo un par de gestos con la mano, señalando luego el objetivo; los guerreros se separaron prestos a rodear al enemigo desde distintas posiciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Es un puesto de vigía, no un condenado campamento. Haya dos o haya diez, los mataré a todos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Zhao se estremeció al notar sus ojos, de ese peculiar amarillo brillante que destacaban feroces. Percibía en él un ansia animal cada vez que había que enfrentar a los mongoles. Quedó convencido y asintió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Bien. Tú sabrás lo que haces.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Sabes, amigo? Esta es la única vez en mi vida que desearía llevar una túnica como la tuya —suspiró poniendo la ballesta en el suelo. Él y sus soldados estaban agarrotados de escalar con aquellas pesadas armaduras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Preparó su arco y una flecha con rapidez, tensando la cuerda hasta la oreja. Apuntó a una de las sombras emborronadas que tenía adelante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Oyes la bandera, Zhao?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—La oigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Tienes idea de dónde pueda estar?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El budista ladeó el rostro y cerró los ojos en un intento de que enfocarse, tratando de que el fuerte ulular desapareciera por un momento y la bandera revelara la posición. Era difícil, pero cuando el viento amainaba, se percibía el crujido de la tela ondeando. Enarcó una ceja al creer ubicarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Creo que sí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Bien. A mi señal, corre hacia ella. Por lo que más quieras, no dejes que la derriben. Te cubriremos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Normalmente Zhao se aterrorizaría de la idea; adelante lo podrían estar esperando como diez sables filosos y una muerte lenta y dolorosa, como la que una vez temió sufrir. Pero Wezen demostró ser un guerrero de gran habilidad y además una persona en la que podría confiar su vida. Un amigo, más allá de que no casara con absolutamente ninguna de sus creencias. Tragó aire y se preparó para la carrera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Wezen —susurró—. ¿Cuál será la señ…?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Wu huang wangsui!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La flecha silbó cortando el aire y la sombra cayó con un gruñido apenas perceptible. Oyó un par de gritos más al fondo en tanto la segunda sombra se removía inquieta. Zhao partió a la carrera sintiendo el corazón latiéndole en la garganta. Wezen, por su parte, lanzó el arco a sus pies y agarró la ballesta, disparando sin tregua a la segunda sombra, que cayó sobre la primera. ¡Dos menos! No sabía cuánto quedaban, pero al menos ellos sabían dónde estaba él. Desenvainó su sable, coreando el grito de guerra xin, esperando que vinieran por él y no se percataran del budista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Wangsui-sui-sui-sui!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El grito de “¡Diez mil años, diez mil, diez mil!”, retumbaba por las montañas y se perdía en la ventisca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tres mongoles corrieron hacia el guerrero, atravesando la cortina de nieve. Uno cayó antes de llegar a él, con dos flechas clavadas en el pecho. El segundo se acercó lo suficiente como para cortarle el cuello de un tajo, pero Wezen se agachó, propinándole un rápido sablazo a la mano en el ínterin, haciéndole perder la muñeca. Una flecha cortó el aire, sobre su cabeza, y terminó atravesando la pechera del enemigo para que finalmente cayera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su cuerpo entró en alerta, esperando al tercero, pero no lo veía. Entornó los ojos; oía sus pisadas alejarse. No se lo pensó dos veces y echó una carrera hacia el budista, no fuera que el enemigo entablara lucha contra su amigo. Apretó los dientes, ¡qué maldita armadura tan pesada! Y para colmo Zhao no tenía arma con qué defenderse. Sus pies se hundían en la nieve y se sentía lento como un yak.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El soldado mongol estaba desesperado. Era el último que quedaba vivo del puesto de vigía y todo quedaba en sus manos. Si lograba derribar la bandera que habían clavado en el lugar, el siguiente grupo vigía, apostado a casi treinta li de distancia, conseguiría detectar la irregularidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Normalmente la debería cambiar por una bandera roja, señal de peligro, pero dada las condiciones, lo mejor sería echarla y con el ello advertir la presencia de un enemigo atravesando el Corredor de Wakhan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vio a un monje budista protegiendo la bandera con su solo cuerpo, con los brazos extendidos como medida de advertencia. El guerrero ni siquiera desenvainó su sable, sino que se arrojó con todo su peso presto a tumbar tanto al monje como a la bandera en un último acto heroico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Zhao desencajó la mandíbula cuando la cabeza del mongol llegó rodando hasta sus pies, dejando un reguero de sangre sobre la nieve en tanto el cuerpo acéfalo convulsionaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Wezen clavó su sable ensangrentado en el suelo y se sentó sobre una roca para recuperar el aliento. Miró al budista para comprobar que estuviera bien. La bandera seguía flameando y los vigías mongoles no se percatarían del ejército que pronto atravesaría el corredor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Lo… has… hecho bien… Zhao…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Confiaba en que llegarías a tiempo. Descansa un poco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Buf! No es nada. En el siguiente puesto llevarás un sable y te dejaré despellejar a uno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Reamente disfrutas esto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Wezen enarcó una ceja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Qué pasa? ¿No me lo apruebas? ¿Me dirás que debí perdonar a este último, que pretendía arrojarte por el precipicio?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Claro que lo apruebo. Un problema grave requiere poner los medios necesarios para remediarlo. Pero me siento con la obligación de decirte que, de tomártelo como si fuera un divertimento, llegará un momento que despreciarás la vida, sea enemiga o no.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No voy a llorar por unos mongoles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Los odias. Y lo entiendo. Pero no te conviertas en uno de los monstruos que desprecias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Wezen hizo un ademán. Por un momento, se arrepintió de haberlo traído. Se levantó y, bajo su cinturón, retiró varios lazos de color rojo que ataría a la asta de la bandera; una señal para el ejército de Syaoran de que el puesto de vigía había sido limpiado de enemigos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Aburres hasta a las cabras, amigo. Vamos a por los siguientes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">IV. Año 2.332</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Repítemelo —gruñó Pólux.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Que aburres. ¡Por los dioses! Aburres profundamente cada vez que hablas sobre vuestra superioridad intelectual. Es increíble, pero consigues que mis alas se sientan más pesadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bajo la sombra de una larga cadena de cerros que rodeaba la ciudad de Flegetonte, los dos ángeles caminaban rumbo al norte del Inframundo, hacia a la misteriosa ciudad de Cocitos. Volar era poco recomendable; no querían llamar la atención. Discutían con un tono de voz bajo pero que no ocultaba lo airado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdn.pornpics.com/pics1/2018-01-08/489700_09big.jpg" width="425" height="637">Y aunque Pólux pensaba reñirlo; después de todo Curasán era un ángel que dominaba con maestría el arte de exasperar, cayó en la cuenta de que sus discusiones eran similares a los que montaba con la pequeña Perla, cuando esta era su alumna en la biblioteca de Paraisópolis. Miró de arriba abajo al joven ángel y echó la cabeza para atrás para reír.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Qué es tan gracioso?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Acaso no te lo han dicho alguna vez? Eres idéntico a tu protegida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Ya —Curasán achinó los ojos—. No sé si es una burla velada o realmente me estás halagando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Eres idéntico a ella y ya, ¿debería ser malo o bueno? ¿Qué más da? La criaste, así que es normal que seáis parecidos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Todos dicen eso —hizo un ademán—. Pero lo cierto es que la enana ya vino así. Es de nacimiento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pólux se frotó la frente recordando aquellos primeros días en los que la Querubín irrumpió en los Campos Elíseos con su inesperada llegada. El Trono había ordenado a Curasán que fuera su ángel guardián, pero, entre otros ángeles, también nombró a Pólux como su maestro personal. En aquel entonces, el robusto y barbudo ángel se sintió afortunado. ¡Encargarse de la educación de una Querubín! Pensaba que más bien sería él el que aprendería al lado de un ser tan puro. Claro que, a los pocos días, la pequeña resultó ser una auténtica fiera. No le interesaba ninguna de las ciencias y era muy malévola expresándolo. Para Pólux fue la peor alumna que tuvo a lo largo de sus milenios. Sin embargo, cada vez que tocaba leer sobre conflictos bélicos, la niña se veía completamente absorbida por las historias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No comprendía vuestro interés en el choque de aceros, Curasán. En la monstruosidad de la violencia. Pero, aquí en el Inframundo, hasta yo me he abalanzado sobre un espectro porque no deseaba que nuestra misión fracasase. Puede que lo que os mueva no sea la violencia, sino algo más romántico. Peleáis por alguien. Tú estás aquí porque amas a tu protegida. Yo porque siento un apego fuerte por mi alumna. Hay un romanticismo bello bajo la oscura violencia. Creo que ahora lo puedo ver. ¿Qué opinas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Dioses, me perdiste de nuevo —suspiró Curasán—. Gasta tus bonitos discursos para los espectros. Estoy seguro que se sentarán a tu alrededor para escucharte por varias conjunciones solares.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como si fuera una treta del destino, ambos ángeles se detuvieron cuando, a lo alto de unas gigantescas rocas, un grupo de cinco espectros los observaba con curiosidad. Se veían fuertes; auténticas gárgolas; cada uno sostenía larguísimas lanzas aserradas. Curasán tragó saliva; ¿cómo era posible que los encontraran si ahora habían sido mucho más cautelosos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un espectro avanzó un paso y clavó su lanza sobre la roca donde se posaba. La capa flameaba al viento, revelando la armadura ónice que cubría su cuerpo. Era cierto que no poseía una complexión fuerte como aquel que había atacado a Próxima, pero inspiraba temor. Era más alto, de aspecto larguirucho, y los cuernos encorvados de su cabeza eran mucho más largos. Si bien estremecía mirarlo a los ojos rojos, brillantes, no parecía ser del tipo violento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Mi nombre es Pólux! —la Potestad levantó las manos en señal de paz—. ¡Y él es Curasán, un ángel mudo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Curasán frunció los labios. Abrió la boca para reclamar la mentira, pero fue cerrándola lentamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Ángeles! —respondió el espectro—. La noticia de vuestra llegada ha causado un pandemónium en la capital. ¡Entregaos ahora y tal vez el Segador os perdone la vida!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Os debéis al Segador? —preguntó Pólux—. ¿No eráis los espectros servidores fieles de la diosa del Inframundo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un par de espectros se removieron ansiosos, agitando sus lanzas, pero el primer espectro levantó la mano e intercedió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Este reino ya no es el que seguramente vuestros libros describen, ángel. Nuestro emperador es el Segador. Entregaos o habrá sangre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Curasán —susurró Pólux—. No hay forma de ganar esta lucha. Tal vez sí tengamos una oportunidad entregándonos. Podríamos acercarnos al Seg…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Dioses, no puedo escuchar más! —gritó un enfurecido Curasán, levantando su espada—. ¡Mirad bien esto, perros! ¡Se la empalaré a vuestro condenado emperador!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pólux desencajó la mandíbula viéndolo agitar la radiante espada. ¡Realmente era el ángel más torpe de la legión! Luego miró horrorizado a los espectros, que se mostraron claramente ofendidos. Cuatro de los cinco respondieron elevando sus lanzas aserradas y berreando como animales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡El mudo habló! —gritó el otro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La Potestad volvió a levantar las manos intentando recomponer la cordura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una gigantesca sombra aterrizó violentamente sobre los espectros y levantó una gruesa niebla de polvo rojizo que cegó a todos; desesperados, los guerreros del Inframundo parecían ahora gritar de sorpresa y dolor en tanto una bestia rugía con tanta fuerza que ambos ángeles se estremecieron al oírlo; saltaron hacia atrás, no fuera que también resultaran víctimas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La pesada gravedad ayudó a que la capa de polvo fuera disipándose con rapidez; se reveló una atemorizante y enorme bestia similar a un lobo de pelaje dorado, con el distintivo de poseer tres cabezas. Una de ellas capturó a un espectro con sus filosos dientes y lo zarandeó violentamente. La cabeza central lanzó un gélido aliento hacia las piernas de otro espectro para que se viera imposibilitado de moverse, sirviéndose así en bandeja de plata para que la tercera cabeza la devorase.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bajo sus zarpas, dos espectros yacían muertos, en tanto que el quinto moría estrangulado por la cola de la bestia enroscada por su cuerpo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y sentada sobre su lomo, una hermosa ninfa de piel aceitunada y de larga cabellera ensortijada levantó su sable. Pólux se vio inesperadamente hechizado ante la belleza de ella contrastando con el espectáculo violento y sangriento que protagonizaba su montura. Por un momento, la confundió con alguna mortal, pero no tenía sentido que hubiese humanos en el Inframundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Guardad las mandíbulas, ángeles! —sonrió la ninfa—. Cerbero es un tricéfalo. ¿Acaso no habíais visto nunca u…?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Inesperadamente, la bestia saltó por encima de los ángeles y echó una carrera en dirección al desierto rojo. Mimosa abrió los ojos como platos; dio un par de pellizcos a Cerbero, pero el animal estaba empeñado en seguir corriendo hacia donde su olfato le guiaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Cer… Cerbero! —protestó Mimosa—. ¿Adónde crees que vas? ¡Ah! ¡Están allí, detrás!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Debe ser una ninfa”, concluyó Pólux. Definitivamente, el Inframundo estaba repleto de sorpresas. En los Campos Elíseos también había ninfas, pero desaparecieron con los hacedores hacía más de diez mil años. No esperaba la presencia de estas. Tal vez, concluyó, sabrían el motivo por el cual los dioses habían abandonado los mundos que crearon.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Ángeles! —gritó Mimosa imposibilitada de detener la carrera de Cerbero—. ¡Estáis yendo por un condenado puesto de vigía tras otro! ¡Evitad los montes!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿¡Quién eres!? —gritó Pólux.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Mimosa, ninfa del Inframundo! —levantó su sable aserrado—. ¡Muerte al ángel negro!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdn.pornpics.com/pics1/2018-01-08/489700_10big.jpg" width="423" height="634">La bestia escaló grandes rocas con una velocidad endiablada y, tras un enérgico salto, desapareció tras la cadena de montes. Oyeron sus rugidos alejarse hasta que, simplemente, volvió la quietud de siempre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Curasán, brazos en jarra, silbó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Increíble animal. ¿Qué crees, Pólux? ¿Tenemos aliados?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No lo sé. ¿Qué clase de aliados pasan de largo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Cualquiera que destroce espectros es un aliado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pólux tomó a Curasán del cuello de su túnica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—La próxima vez que nos topemos con espectros, te mantendrás callado. Te guste o no, habrá ocasiones en las que no tendremos posibilidad alguna de ofrecer lucha, ya ni hablar de “empalar al emperador del Inframundo”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Curasán achinó los ojos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Crees que soy tan tonto? Había visto a la bestia acechando tras los espectros y luego noté a la ninfa haciéndome señas. Solo los distraje.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Ni siquiera la conoces, ¿y confiaste en ella?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Qué opción teníamos? ¿Ir prisioneros? Era una sentencia de muerte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pólux lo soltó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Fue arriesgado. Entiendo que hayas desarrollado desprecio hacia los espectros por lo que le hicieron a Próxima. Pero, por si no lo has notado, están siendo sometidos por el Segador. Son tan víctimas como lo somos tú y yo. Si él fue capaz de manipular a los Arcángeles hace trescientos años, no me extraña que aquí se haya alzado como emperador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—La próxima ocasión te consultaré, Pólux —se encogió de hombros—. Me alegra haber encontrado una facción contraria al Segador, es todo. ¿La oíste? “Muerte al ángel negro”. ¿Quién diría que hasta en el Inframundo encontraríamos buena compañía?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Inesperado, sin dudas. De por sí cuesta encontrar buena compañía en los Campos Elíseos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Eh? ¿Es otra de tus puyas veladas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Prosiguieron su camino rumbo a Cocitos, alejándose paulatinamente de la cadena de montes que bordeaba la capital. Curasán comprobó la flecha dorada de Próxima todavía sujeta en su fajín. El arquero aún no la había invocado. ¿Estaría vivo? Era una posibilidad de la que ahora no quería soltarse. Si la flecha desapareciera solo significaría que el ángel la había reclamado, lo cual le traería alivio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Confío en ti, amigo” …</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">V. Año 1.368</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Kabul era una ciudad inmensa situada en el valle fronterizo de Transoxiana; bullía de movimiento comercial proveniente de todos los rincones del mundo civilizado, animados por la Ruta de la Seda. La protegía una extensa muralla que se extendía por leguas y leguas, zigzagueante sobre el terreno rocoso, aunque no lo suficientemente alta como para bloquear la vista de su llamativo palacio coronado por un domo azulado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Existía un acuerdo entre la tribu local, los denominados afganos de Persia, y sus invasores mongoles. Era distinto al sometimiento que se vivía en Bujará. El líder Tamerlán había tomado como esposa a la hermana del gobernador de Kabul a modo de favorecer la paz en la ciudad. Se hacía común ver a los barbudos afganos patrullando y portando sus armas, engalanados en sus túnicas blancas y fajines rojos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En las cercanías del muro, bajo la sombra del imponente fuerte militar Bala-Hissar, un elefante barritó con fuerza mientras un guerrero afgano, montado sobre su lomo, movía de un lado a otro su lanza para que los comerciantes que le abrieran paso. El gigantesco animal vestía una armadura de cuero que se ceñía a la perfección sobre su rostro y lomo, con coloridas decoraciones que tintineaban al movimiento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mijaíl casi cayó de su montura cuando vio a aquella peculiar criatura tan de cerca. Meneó la cabeza para cerciorarse de que aquello era real. No había visto algo así en su vida. Actuó lo más sereno que pudo pues el gentío no prestaba mucha atención al animal. En Rusia, sin dudas, echaría a correr sin mirar para atrás. Luego se fijó en el sirviente del embajador, Yang Wao, que cabalgaba a su lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Y esta bestia, Yang Wao?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Elefantes, Mijaíl —respondió atajando una carcajada—. ¿Podrías guardar tu mandíbula? En el sur hay muchos más. ¿Qué te parecen?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Pero, ¡por Dios!, con uno de estos puedes ganar una guerra&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquella broma cayó bien en el embajador de Koryo, que también los acompañaba. El anciano carcajeó antes de sumirse en un fuerte ataque de tos. También le hacía gracia que Mijaíl pensara, por casi un mes, que él no entendía el idioma ruso. Lo entendía y hablaba a la perfección. Entendía cada murmullo e insulto que profesaba el joven novgorodiense a casi todos los mongoles con los que se cruzaba. Contrario de lo que se pudiera esperar, esa irreverencia era muy apreciada por el embajador porque le recordaba a él mismo, en sus días de juventud.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Un flechazo bien dado y corren hasta sobre sus dueños —ironizó el embajador—. Sería un espectáculo divertido verte montar uno, Schénnikov.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Prefiero un buen caballo, mi señor —asintió el ruso—. Y una bonita mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Una bonita, desde luego. Ya que has estado con una occidental y una árabe, dime cuál de tu favorita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdn.pornpics.com/pics1/2018-01-08/489700_12big.jpg" width="424" height="635">Mijaíl enrojeció abruptamente. El embajador había pagado, un par de noches antes, por una exótica felatriz con el objetivo de que el joven ruso olvidara de una vez por todas a la princesa de Nóvgorod. Pero él no podía compararlas. Era cierto que la princesa era, en la cama, primeriza como él. La felatriz, en cambio, era un auténtico ángel, o demonio según cómo interpretase sus técnicas con la boca y contorsiones de su cuerpo. Pero lo cierto es que al ruso le costaba olvidarse de su primer enamoramiento; sentía que podían venir todas las árabes que quisieran, con sus exuberantes cuerpos y esa piel aceitunada que lo volvían loco, pero parecía que nadie podía taponar ese vacío que sentía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Mi señor —Mijaíl se rascó la barba—. Las árabes son hermosas. Pero solo hay una mujer por la que yo moriría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El embajador bufó haciendo un ademán.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Mis ojos se sienten pesados cada vez que hablas de esa muchacha. Déjala marchar, Schénnikov. Eres joven y el mundo, como estás viendo, es grande.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Mi señor…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Es más! —inquirió el punzante anciano—. En este preciso momento la muchacha estará calentando la cama con un príncipe ruso. ¿Y tú? Escupiendo arena a cada paso que das. Olvídala. De seguro ella ya lo hizo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mijaíl sonrió con los labios apretados y miró para otro lado. ¿Qué sabría él?, pensó ofuscado. Pero mantuvo silencio y oyó la perorata.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En las altas murallas de la fortaleza Bala-Hissar, los soldados afganos se plantaron firmes al paso de un soldado mongol que se abría paso; su armadura de escamas estaba pintada de blanco con detalles rojizos, símbolo de la Horda de Oro. Llevaba, sobre la pechera, su paitze, una tablilla de oro que era sostenida por una fina cadena y que lo identificaba como un Orlok.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El beduino Yusuf caminaba detrás de él secándose la frente perlada de sudor. Se sentía a punto de desmayar. Había rogado por información como un mendigo por cinco barrios de Kabul, pero no había conseguido nada reseñable. Pensaba que sería fácil encontrar al llamativo trío de viajeros: Un anciano, un calvo y un rubio. Pero era desesperanzador no poder ubicarlos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Estás muy callado, beduino —dijo el Orlok—. ¿No estarás planeando lanzarte de las murallas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Mi señor, no son lo suficientemente altas para causarme una muerte rápida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El Orlok echó la cabeza hacia atrás y carcajeó. Yusuf tragó saliva; no lo dijo en broma. Tenía que salvarse de alguna manera porque era evidente que no daría con Mijaíl. Casi podía sentir el sable del Orlok morder la piel de su cuello, presto a cercenarlo como castigo. Habían subido a las murallas del fuerte para hablar con el general de los afganos, esperando que supiera algo sobre los tres viajeros, pero sabía que solo estaba prolongando su inevitable muerte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando oyó el berrido de un elefante, hacia abajo, en el exterior atestado de comerciantes, se fijó de reojo en el gentío. Lo primero que notó fue la brillante calva de un hombre vestido con túnica oriental. Luego vio al anciano a su lado, reconocible por su larga y grisácea cabellera trenzada, y por último notó a un hombre vestido con una chilaba negra. Cerró y abrió los ojos. ¿Podía haberlo encontrado al fin? ¿Acaso Alá se había apiadado de él? ¡Qué señal tan clara! Señaló vigoroso al trío, como si toda la energía de su cuerpo se hubiera recargado de golpe.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Mi señor! ¡Es él! ¡Allí abajo, hacia el elefante!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El Orlok desenvainó su sable y apretó la hoja contra el cuello de Yusuf. Los soldados afganos se removieron inquietos, pero se mantuvieron firmes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Espero que no estés tratando de jugar conmigo, beduino. Se me agota la paciencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Por el Honorable! ¡Solo mírelos! ¡Son tal y como los he descrito!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mijaíl seguía discutiendo con el embajador; al anciano aseguraba que, si quería conquistar alguna mujer en oriente, debía quitarse la barba y tener paciencia. El ruso había oído tanto hablar de la boca del embajador acerca de lo hermosas que eran las mujeres en Koryo y Xin que, sencillamente, le seducía la idea de conocer a una.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero todavía quedaba un buen trecho. El “Techo del Mundo” estaba a dos días de distancia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un cargante y atronador sonido pareció surgir del cielo; todo el gentío se tapó los oídos ante lo que parecía ser el disparo de uno de los cañones instalados a lo alto de la fortaleza. El caballo de Mijaíl relinchó nervioso y dio un salto. Inmediatamente algo oscuro y amorfo cayó cerca de los tres viajeros, sobre un grupo de desafortunados mercaderes, estrellándose con tal fuerza que dejó un considerable boquete carbonizado y humeante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Muchos corrían despavoridos ante el temor de nuevos disparos, aunque Mijaíl intentó acercar su montura para fijarse en aquello arrojado. Al dispersarse el humo notó claramente el cuerpo carbonizado de una persona y tragó saliva. “¡Qué salvaje!”, pensó con un nudo en la garganta. La brutalidad le recordó a los mongoles de la Horda de Oro que azotaron su reino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando una brisa se llevó la humareda notó el rostro de la víctima.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Empalideció al reconocer el rostro del beduino Yusuf. No tenía la más mínima idea de qué hacía en Kabul y, sobre todo, por qué lo habían ejecutado. Luego levantó la vista hacia la muralla de la fortaleza militar; allí arriba, rodeado de los guerreros afganos, destacaba un imponente soldado mongol.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El Orlok elevó su sable y gritó con fuerza animalesca:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Mi-jaíl!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El joven ruso tragó saliva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Sabe tu nombre? —preguntó Yang Wao—. ¿Tienes idea de quién es?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No —confesó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luego, entornando los ojos, notó el brillo del paitze, la tablilla de oro que colgaba del cuello del mongol. Además, su armadura de escamas tenía los colores de la temida Horda de Oro. Aquello solo podía significar una cosa y sintió vértigo cuando descubrió quién era ese salvaje guerrero que lo llamaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Es un Orlok. Un Orlok de la Horda de Oro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una cuerda descendió desde lo alto del muro y el mongol se aprestó para bajar por ella. Mijaíl se sorprendió. ¿Acaso deseaba confrontarlo a él cuanto antes? Por un momento, se sintió honrado. Si él era solo un simple escudero que tuvo la fortuna de asestar un golpe mortal a un ejército mongol.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdn.pornpics.com/pics1/2018-01-08/489700_15big.jpg" width="426" height="638">—¡Vendrá aquí! —insistió Wang Yao—. No hay tiempo que perder, Mijaíl. ¡Muévete!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Sabía que el Orlok sobrevivió la batalla de Nóvgorod, nunca encontramos el paitze —se dijo a sí mismo; ladeó la tela que cubría su radiante shaska, guardada en la vaina de su montura—. Solo me busca a mí. Vosotros continuad vuestro camino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yang Wao enrojeció de furia; pero fue el embajador quien intercedió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Qué necedad es esta? Prometiste llevarme a salvo hasta mi reino, Schénnikov.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No tengo idea de qué hace aquí, ¡pero ese es el hombre que arrasará Moscú y Nóvgorod! Si amáis tanto vuestro reino, también me comprenderéis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Escúchame, Mijaíl —insistió Yang Wao—. Si es un Orlok, no tienes idea de con qué tipo de bestia estarás lidiando. No se trata de un miserable guardia de un zoco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El ruso lo ignoró; era justamente por su experiencia en aquel zoco de Bujará que se sentía envalentonado y confianzudo. Había caído un mongol bajo su espada y sentía que tenía la fuerza de matarlos a todos. Sobre todo, a él. Al Orlok de la Horda de Oro. Tensó las riendas de su caballo y trotó hacia adelante. Ese era el monstruo que había sometido Nóvgorod durante años, aquel cuyo ejército arrebató a su familia, aquel que había aplacado rebeliones y que de seguro destruiría Moscú; ¡él estaba allí, desafiándolo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Orlok! —gritó el joven desenvainando su radiante shaska—. ¡Dios con los príncipes rusos! ¡Dios conmigo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El Orlok sonrió al ver cómo el ruso aceptaba el duelo. Así que era el hombre que venció a su ejército y lo humilló; la razón por la que diez mil soldados muertos pesaban sobre sus hombros. Agarró del cuello de uno de los afganos y ordenó que no intervinieran. Aquella era una batalla que solo correspondía a los dos. Y se sintió conmovido al tener a alguien que lo desafiaba de frente. No había dudas de que él era el gran guerrero que lo había derrotado. Luego, soltando al afgano, volvió a levantar su sable, aceptando el duelo y aullando a todo pulmón su grito de guerra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Mi-jaíl! ¡U-Rah!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eran enemigos, pero ambos se sonreían porque, en el fondo, estaban convencidos de que se reconocían. Y la ardiente ciudad de Kabul se vio paralizada, testigo de un duelo sin parangón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Continuará.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdn.pornpics.com/pics1/2018-01-08/489700_16big.jpg" width="568" height="851"></p>
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		<title>Relato erótico: “Destructo III Escríbeme en fuego” (POR VIERI32)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Jun 2022 11:29:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[I. Año 2332 Cuando el desnudo ángel Deneb Kaitos se sentó en un sillón frente al extenso ventanal, dobló las puntas de sus alas como acto de asombro. La capital del Hemisferio Norte imponía con esos interminables y altos edificios poblando el horizonte y, sobre todo, irradiaba como nada que hubiera visto antes en su milenaria vida; era sobrecogedor verlos, cientos de haces de luces acuchillando en diferentes direcciones. Faltaba poco para el amanecer y ya estaba cayendo en la cuenta de que los mortales no iban a apagarlas en ningún momento. Luego se acomodó sobre el sillón; la textura [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><span style="font-size: 14pt;">I. Año 2332</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando el desnudo ángel Deneb Kaitos se sentó en un sillón frente al extenso ventanal, dobló las puntas de sus alas como acto de asombro. La capital del Hemisferio Norte imponía con esos interminables y altos edificios poblando el horizonte y, sobre todo, irradiaba como nada que hubiera visto antes en su milenaria vida; era sobrecogedor verlos, cientos de haces de luces acuchillando en diferentes direcciones. Faltaba poco para el amanecer y ya estaba cayendo en la cuenta de que los mortales no iban a apagarlas en ningún momento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luego se acomodó sobre el sillón; la textura se sentía extraña al tacto con su piel y pensó en vestirse con su túnica. El problema era que no sabía dónde la había dejado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/C/E/t/1CEt3/01.jpg" width="424" height="636">Al otro lado de la habitación, Reykō se arrodilló sobre su amplia y revuelta cama, recogiéndose su cabellera ceniza en una corta coleta. Su cuerpo desnudo destilaba una sensualidad natural; nunca negó los pasos de los años ni optó por implantes de mejoras cosméticas o cirugías. Sus senos ya no se erguían firmes y las caderas eran anchas; sin embargo, no parecía mostrar incomodidad por aquello. Era una mujer madura que llevaba lo suyo con orgullo y elegancia; incluso allí sin más que una manta enredándose en su cintura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luego se fijó en el ángel y se inclinó, quedándose de cuatro patas. En verdad que Deneb Kaitos le resultaba un auténtico adonis, sus facciones duras y la musculatura definida resaltaban con la luz de la ciudad irradiándolo; probablemente era el mejor cuerpo que ella había probado en toda su vida, pensó retorciéndose suavemente. Se sentía vigorosa cada vez que acogía en su interior al plateado ser celestial, como si él tuviera una suerte de elixir de la juventud. Eso sí, Deneb Kaitos no era precisamente habilidoso la cama. Apático por más que se empeñara, sin saber cómo y cuándo moverse o dónde tocar o besar; sin embargo, todo ello parecía ser parte de su encanto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reykō se sonrojó abruptamente. La mujer más poderosa y mayor detractora de ángeles estaba completamente enviciada por uno; sonrió al pensar en la ironía del asunto, pero más valía que ningún rumor de esa índole saliera de allí, que la prensa no perdonaría. La presencia del ángel era un secreto en el Norte; nadie, salvo la estructura militar de su corporación, sabía del ser celestial que fue intercambiado por la espada zigzagueante para evitar una batalla en Valentía. Aunque el detalle de que la acompañaba en su cama lo sabían más pocos aún.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Extrañas tu hogar? —preguntó ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No. Solo observo el vuestro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cama se removió y de entre las mantas surgió, también desnudo, el comandante Albion Cunningham. El hombre se rascó la mejilla y sonrió cuando tuvo frente a sí a su madura amante. Solo en aquella habitación su más leal soldado se sentía en confianza para tratarla como una pareja y no como a una superior. Se arrodilló detrás de ella y pegó su cintura; tomándola, la obligó a reponerse sobre sus rodillas. La apretó contra sí, haciéndole sentir su erección.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Tuve el sueño más raro… —confesó él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reykō bajó una mano para agarrarle la verga y manoseársela. Él no se quedó atrás, escarbándole su sexo con los dedos. Reykō gruñó de gusto cuando sintió la dureza de su comandante abriéndose paso; fue una excelente idea tener como amante a Cunningham, quien siempre despertaba con deseo y energías.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mujer ladeó el rostro para besarle la mejilla y luego morderle la boca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Cuéntame —susurró ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No te culparé si deseas enviarme a un manicomio —dio un empujón suave—. Pero soñé que compartimos la cama con un ángel…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ambos rieron. Solo que Cunningham se paralizó y su piel se le erizó cuando vio una pluma balancearse frente a sus ojos. La mujer gruñó de disgusto, moviendo la cintura en un intento de que siguiera penetrándola. Giró la cabeza y susurró que no se detuviera, que le apetecía, pero ahora el hombre tenía la mirada fija en el ángel plateado que, sentado en el mullido sillón, contemplaba la ciudad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No fue un sueño, concluyó con los labios convirtiéndose en una fina línea recta en su rostro pálido. Es más, aquella era la tercera noche que pasaron juntos. Sintió las mejillas arderle cuando recordó lo que Reykō les ordenó hacer junto con ella. Vinieron cientos de imágenes, una tras otra como una oleada avasallante; sus dedos acariciando un cuerpo varonil en la oscuridad, su lengua dibujando un trazo húmedo sobre una piel firme que luego se redondeaba, recordó la presión de unos labios en su pecho conforme Reykō engullía su sexo. Meneó la cabeza en un intento de deshacerse de los recuerdos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Sexo con ángeles!, pensó alarmado, no por una cuestión de salubridad, después de todo era bien sabido que aquellos seres poseían una puridad excepcional, sino porque no comprendía por qué la mujer accedió a semejante disparate. Pero ella siempre fue de gustos extravagantes tanto en la privacidad de una habitación como fuera de ella. Y él obedecía porque se trataba de una figura autoritaria e idolatrada, simplemente deseaba poner un límite porque no se encontraba cómodo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/C/E/t/1CEtE/03.jpg" width="425" height="638">Deneb Kaitos se levantó desperezando brazos y alas. La mujer, atrapada en los brazos de su pareja, se mordió los labios al ver el cuerpo angelical ahora dorado por los primeros rayos del sol. Resaltaba la barbilla marcada y sus pómulos finos, rematando unos flequillos plateados y desarreglados. Un cosquilleo le invadió el vientre; cuán atrás parecían haber quedar aquellos desafiantes discursos contra los seres celestiales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Ven, querido, acompáñanos de nuevo —ordenó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Deneb Kaitos asintió. Notó al mortal tras ella y le sonrió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Buenos días, Cunningham.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—He tenido suficiente con el pájaro —gruñó él—. No entres a la cama.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abrazó con más fuerza a Reykō. Ella rio; le sorprendió ese lado celoso y posesivo de su amante. Arqueó la espalda cuando sintió un envión brusco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Ah! —Reykō vio estrellas—. ¿El problema lo tienes conmigo o con él, Albion?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Sácalo de aquí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vino una seguidilla de embestidas que hacían chirriar la cama y desperdigar las plumas sobre las mantas. El ángel miró con curiosidad esos senos balanceándose, generosos y rematados por pezones erectos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Ah! Te recuerdo… que tú… ¡Ah!&#8230; Tú no mandas en mi habitación, querido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Tengo mis límites. Si él entra, yo salgo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella gruñó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Por qué siempre me lo pones difícil?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Deneb Kaitos se rascó un ala, viéndoles “aparearse”. En realidad, no tenía el más mínimo interés de unirse; simplemente accedía a lo que la mujer le ordenase. Al fin y al cabo, hasta que él guiara a su escuadrón militar hasta los dragones, ella sería “su señora”. Con la claridad del amanecer notó de nuevo la peculiar marca en el hombro derecho del joven comandante; unas líneas curvas y rosadas que parecían formar una pequeña ala de ángel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Pensaba que odiabais todo lo relacionado con los ángeles —dijo Deneb Kaitos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cunningham terminó saliendo abruptamente de su amante; se levantó enfadado, con su reluciente sexo balanceándose. Reykō quedó tendida sobre la cama, entre molesta y ansiosa por más. Intentó tomarle de la mano, pero el hombre se soltó ofuscado y se dirigió al baño. Nunca la había tratado tan rudo, nadie, y se retorció entre las mantas pensando que debería probarlo más a menudo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Cunningham se encerró de un portazo, la mujer se sentó al borde de la cama. De alguna manera debía recuperar su orgullo herido. Deseaba que el ángel subiera y así volver a degustar de él, pero, en el fondo, no quería romper el corazón de Albion. Él la amaba, ella estaba convencida, por más que todo lo camuflara con un actuar duro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Deneb Kaitos. Bésame los pies.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El ángel se arrodilló y procedió a cumplir la orden.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Sé que Albion tiene una marca llamativa, pero no vuelvas a mencionarla en un momento como este. Tienes que aprender a estar en intimidad, querido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No volverá a suceder, mi señora. Confieso que es difícil adaptarme a las costumbres de vuestro reino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No te martirices tampoco. No lo sabías. Esa marca la pusieron los hombres de la “Secta de las Alas”, cuando él era solo un niño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Deneb Kaitos levantó la mirada con una clara interrogante sobre la cabeza. Reykō enarcó una ceja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿He dicho que dejes de besarme?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El ángel volvió a su rutina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Albion proviene de una nación llamada “Alba”, de la región gaélica de Vieja Europa. Es una nación empobrecida y consumida por el crimen y la corrupción. Por si fuera poco, cuentan con la conocida secta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se inclinó y tomó al ángel del mentón para levantarle la mirada. Quería verle la expresión cuando se lo dijera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Esta secta cree tener la misión de sesgar vidas humanas, de manera que los ángeles no volváis aquí para traer otro Apocalipsis. Albion vio a toda su familia perecer frente a sus ojos, arrodillados y ejecutados uno por uno por esos maniáticos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Qué sucedió con él?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—La secta no asesina a niños. Los consideran Querubines. Antes de inmolarse, los marcan a vivo fuego para que crezcan y continúen la cacería de humanos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Deneb Kaitos tragó saliva. Qué salvaje historia, pensó. Miró hacia la puerta del baño y dobló las puntas de sus alas. Él no tenía la culpa del Apocalipsis que los Arcángeles trajeron trescientos años atrás, pero ahora comprendían el odio extremo que le profesaba el joven comandante a él y sus congéneres. Cuando surgiera la oportunidad, buscaría una manera de aclarar sus diferencias, concluyó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Lamento oírlo, mi señora. Debéis saber que los dioses no aceptan sacrificios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reykō ahogó una risa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Querido, en este mundo los dogmas sobran. Vosotros sois la viva prueba de que hay algo más allá de nosotros, sí. Pero, a diferencia de ti, nosotros no los consideramos dioses. Si fuesen omnipotentes, ¿por qué permitieron la destrucción de nuestro mundo, trescientos años atrás? Esto conlleva a pensar que son malévolos. Si son malévolos, ¿para qué rendirles culto? Pero, si fuesen benignos, entonces está claro que no están en condiciones de detener todos los males que nos han aquejado, por lo que no son omnipotentes. Si no son omnipotentes, no son dioses. En mi presencia y en la de mis soldados, no vuelvas a llamarlos así.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Deneb Kaitos la miró con quieta calma. Tenía la fuerte sensación de que no valdría la pena ofrecer su versión de los hechos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Entiendo. Entonces, ¿cómo los llamáis?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Ellos nos han creado. A ti. A mí. No hay dudas de ello. Está en nuestro genoma. Pero no hay nada más que eso, querido. No los llamamos dioses. Los llamamos “Ingenieros”. El culto a los Ingenieros está prohibido en el mundo que se considera civilizado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Ya veo —asintió—. No volveré a mencionarlos, mi señora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿He dicho que me caes bien? Hoy por fin saldrás de aquí y conocerás a mi ejército de élite. Han llegado esta madrugada en la base militar de Valentía. Daré un discurso a los hombres que guiarás para cazar a los dragones. Sé que la cacería no será sencilla y costará quién sabe cuántas vidas, pero mis hombres han entrenado durante años para momentos así. Considera esta mi orden máxima: eres, oficialmente, el ser más fuerte de mi ejército. No hace falta ser un genio para saber que ningún hombre puede contigo ni siquiera enfundado en el EXO más moderno. Entonces, suceda lo que suceda, nunca abandones tu lugar al lado de Albion. Protégelo con tu vida si es necesario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mujer se levantó y acarició la cabellera plateada del Dominio. Suspiró; no quería hacer lo que iba a hacer, pero su corazón era claro al respecto. La mujer más poderosa del mundo no le importaba ser vista como un monstruo sin sentimientos por toda la humanidad; estaba acostumbrada a ello gracias a la prensa y solía tomárselo con relativo humor. La habían endurecido y se sentía orgullosa de ello porque, en una época convulsionada como aquella, la humanidad necesitaba de su dureza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cunningham, en cambio, era otro asunto. Con respecto a él sentía que debía hacer un esfuerzo y quitarse las raíces espinosas que atrincheraban su corazón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Me temo que tendré que acceder a la petición de mi comandante y pedirte que aguardes afuera de la habitación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">II.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Perla despertó e intentó rodar por la cama para librarse del abrazo de las alas de su guardiana, quien dormía a su lado, pero esta la atrapó con sus brazos. Gruñó cuando Celes la trajo contra sí para hundirle varios besos en la mejilla y la frente. La Querubín protestaba entre bostezos, tratando de escapar de los mimos que caían sin cesar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Mmmceles! Tengo que… ir a entrenar…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Ve!, pero déjame tus mofletes que los voy a comer todo el día.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/C/E/u/1CEu5/06.jpg" width="427" height="641">Perla se rascó el trasero, mirando el bosque por la ventana. Era un buen día, pero la muchacha no estaba con el mejor de los humores. Finalmente, dio un impulso y alargó el brazo para agarrar su túnica sobre una mesa. No obstante, la guardiana la volvió a capturar. Celes reía, pero Perla tenía el ceño fruncido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Ya no tengo mofletes!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Ah, gruñona! ¡Pues entonces ve a entrenar! —cayó otro beso ruidoso en la mejilla—. Y recuerda decirle al Serafín lo que hablamos. O me enojaré.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Hmm, ¿debo hacerlo? —refunfuñó—. Tampoco hay apuro. Déjame acicalarme primero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Acicalarte? ¿Desde cuándo te importa acicalarte para ir a entrenar?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha enrojeció; se sentó sobre su guardiana y plegó las alas. “Desde que entreno con Durandal”, pensó con una sonrisa bobalicona, poniéndose la túnica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde que saliera de su habitación, atravesó las instalaciones de la reserva en completo silencio y con el ceño siempre fruncido; ni siquiera devolvió ningún saludo de los científicos mortales que, con sigilo, recogieron un par de plumas que cayeron de sus alas. Tampoco cambió afuera, en presencia de los ángeles de Durandal que poblaban el bosque. Estos se esforzaban en tratar a la muchacha como a una más, pero muchos tenían muy vivos los recuerdos de aquella epifanía en donde la pelirroja se mostraba como la destructora de los reinos celestiales, asesinándolos a todos entre sangre y fuego, por lo que era natural que les costara darle los buenos días con una sonrisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se dirigió hasta el lago protegido por el frondoso bosque; era su sitio predilecto para los entrenamientos porque le recordaba a la cala del Río Aqueronte; el clima era agradable y la brisa también, pero parecía que nada le cambiaría el semblante. Se sentó sobre una roca que sobresalía del agua y abrazó las rodillas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El Serafín Durandal descendió frente a su alumna, con los brazos cruzados y el rostro más severo que de costumbre. Perla lo notó, pero no quiso mirarlo a los ojos por lo que desvió la mirada hacia otro lado; hacia un rincón del lago donde Zadekiel y sus alumnas jugaban en el agua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Buenos días —saludó el Serafín.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Bu-buenos días, maestro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Tienes algo que decirme?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha frunció los labios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Sí. He venido para ofrecer mis disculpas, maestro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durandal ladeó el rostro. La humildad no era precisamente una dote de la Querubín. Además, no parecía haber ni un solo atisbo de sinceridad en sus palabras. A Perla le gustaba decir que ya no era aquella niña altanera que creía que los Campos Elíseos giraba a su alrededor, pero lo cierto es que la pequeña consentida y orgullosa siempre salía a relucir cuando recibía regaños.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Extiende las alas —ordenó él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Perla se rascó la frente y por fin se atrevió a mirarlo a los ojos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No puedo, maestro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No puedes —repitió el Serafín—. Dime la razón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Porque tengo punzadas en las alas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y el Serafín ya lo sabía. Se veían especialmente gruesas; lucían hinchadas en las puntas y, de hecho, Perla hacía lo posible por no moverlas. Eran dos rocas talladas en su espalda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Dime la verdadera razón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Porque me excedí con las prácticas de ayer… —miró para otro lado, hacia un grupo de ángeles intercambiándose espadazos a orillas del lago—. Porque no le hice caso, maestro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El Serafín no volvió a pronunciar palabra alguna y dejó que la Querubín siguiera martirizándose en silencio. La sabiduría de Durandal era milenaria; conocía perfectamente los límites del cuerpo angelical y ella nunca más osaría de contradecir sus órdenes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Subió sobre la roca y se situó detrás de ella; Perla giró la cabeza, pero él ordenó que mirase hacia adelante. La muchacha gruñó cruzándose de brazos. El guerrero se preguntó cómo había hecho su anterior maestro para soportarle esa actitud. Pero, por más que deseara ser tan severo con ella como con sus estudiantes, no podía evitar tratarla distinto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Habían muerto los tres ángeles que más la adoraban y consentían: el Trono Nelchael, el Serafín Rigel y su primer maestro, y Perla había sido testigo de las pérdidas. Durandal sentía que debía hacer un esfuerzo en tratarla como ellos, en su honor. Es lo que ellos hubieran deseado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se arrodilló y agarró con suavidad la punta del ala izquierda de la Querubín.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Ah!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Perla dio un respingo y encorvó todos sus dedos; incontables puntos de colores se agolparon frente a sus ojos. El hábil maestro meció los dedos bajo las plumas, bajando suavemente y siguiendo con delicadeza todo el contorno del ala. Notó con que las plumas estaban radiantes, alisadas e incluso percibió un aroma agradable. La Querubín las cuidaba excesivamente bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De nuevo ese aroma intrigante invadió sus sentidos; el olor a hembra que, para colmo, gemía y se retorcía de gusto ante sus caricias, todo un regalo para los sentidos del Serafín. Por un momento abandonó las alas y la tomó de la cintura, de tímidas curvas aún, pero hizo un esfuerzo postrero para volver al plumaje; ella había aceptado ser su alumna y él debía rendir con creces esa confianza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por otro lado, la muchacha simplemente no podía armar una palabra con sentido. Aquel masaje era una experiencia que rayaba entre el placer y el dolor; abruptamente, su rostro había igualado el rojo de su cabellera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Ah, ah, ah!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Recuerda que, para la próxima vez, cuando te ordene que descanses, debes obedecer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Ah! ¡S-sí, maestro! ¡Ah!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Dime algo —soltó el ala—. Cuando aprendas a volar, ¿qué pretendes hacer?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Bu-bueno… Eso es privado, maestro… ¡Ah, ah, ah! ¡Curasán! ¡Quiero ir junto a Curasán!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Tu guardián? —ahora hundía sus dedos en el ala derecha—. ¿Entonces irás al Inframundo? ¿Pretendes salvarlo porque no confías en él?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Uf, dioses! —apretó los puños y levantó la mirada hacia el cielo—. No es eso. Confío en él. Pero no quita el hecho de que esté preocupada por él. Habiendo tantos buenos guerreros en la legión, ¿por qué le habéis elegido?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No me lo preguntes a mí. Fue decisión de Irisiel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Irisiel…? ¡Ah, ah, ah! ¡Por los dioses!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Escucha. Irisiel es una maestra de la arquería en todo sentido. Prefiere guardar distancia y ser cautelosa antes de actuar. Fue por eso que prefirió enviar un pequeño escuadrón para infiltrarse en el Inframundo: un flechazo certero y desde la oscuridad. El sigilo es su plan para ganar la guerra contra el Segador sin enfrentar ejércitos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Soltó las alas y Perla cayó de espaldas, aunque su maestro la sujetó de los hombros, lo que no impidió que la cabeza cayera hacia atrás. La joven abrió los ojos. Durandal cortaba el sol, su rostro era oscuro, pero se percibía sus facciones rectas y atractivas; sus ojos eran claros, brillantes y penetrantes; se clavaron en los de ellas, humedecidos de la dolorosa experiencia. La Querubín sintió las mejillas arder.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se quedaron allí, mirándose.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Ah… ¿Cu-cu-cuál es su maestro, plan?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durandal enarcó una ceja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Si su plan falla, los espectros podrían invadir e iniciar una guerra como respuesta. Necesitamos un plan de contingencia. Ejército contra ejército; espada contra espada. No es misterio que me seduzca un enfrentamiento más cercano. No hay gracia cuando no ves a los ojos de tu rival.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Perla oía, mas no escuchaba. Se remojó los labios en un acto reflejo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/C/E/u/1CEue/07.jpg" width="425" height="638">El Serafín se levantó y meneó la cabeza. Era como si el cuerpo de la joven hembra lanzase al aire un aroma que despertaba sus más bajos instintos; si cualquier ángel supiera las ideas que le cruzaban la cabeza al Serafín, probablemente se desmayaría. Perla le estaba resultando una auténtica fruta prohibida; una tentación demasiado difícil de ignorar. “Tal vez”, pensó frotándose el mentón, “Tal vez debería cederle la tutela a otro ángel”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La Querubín suspiró volviendo a acomodarse sobre la roca. Quería que el ángel la tocase más; gimió y se frotó los muslos para calmar el picor de su vientre. Probó mover sus alas y, aunque dolían, al menos había recuperado su movilidad. Su ceño fruncido había desaparecido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El Serafín entró al lago hasta que el agua le llegó hasta las rodillas; era un intento de calmarse. Se giró para verla. Señaló un punto frente a él y, para susto de la muchacha, la espada de Durandal se materializó en el aire; era hermosa, brillaba por sí sola y su empuñadura dorada, con aquellos gavilanes en forma de alas, parecían refulgir del sol. Se hundió violentamente en el lago, clavándose en el suelo de modo que solo su empuñadura destacaba sobre el agua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Descansarás las alas el día de hoy —dijo él—. Tocará hacer algo distinto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El ángel extendió los dedos de la mano derecha y cientos de espadas se materializaron en el aire, formando un círculo en cuyo centro se encontraban el Serafín y la Querubín.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Antes de que Perla pudiese responder, todas cayeron rápidas como flechas, hundiéndose tanto en el agua como en el suelo alrededor de la roca. La muchacha se levantó y se giró boquiabierta para verlas todas. El conjunto lucía como la piel de un gigantesco erizo. Ella sabía invocar su propia arma, y era buena en ello, pero no sabía que era posible hacerlo con otras espadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reconocía muchas de ellas. Aquella espada de hoja gruesa debía ser de Altair. La de hoja fina y dentada debía ser de Ursae. Aquel mandoble con empuñadura plateada era de Xi Cephei. Concluyó que Durandal podía invocar armas de otros ángeles. Apretó los puños temblorosos; ¿tal vez le iba a enseñar aquella técnica? ¡Tenía que ser! Miró a su maestro con una sonrisa y le asintió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Es usted un ángel admirable, maestro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se preguntó qué otra habilidad le llegaría a enseñar. Alguna espectacular para derrotar al Segador, sin dudas, concluyó emocionada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Mis ángeles te temen —dijo el Serafín—, por lo que es menester que vean que eres uno de los nuestros. Pásales trapo y devuélveselas a sus dueños, uno por uno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La Querubín desencajó la mandíbula; durante varios segundos solo se oía el murmullo del agua y unos lejanos cánticos de pájaros carboneros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Me has oído, ángel?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Pa-pasarles trapo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Eso he dicho. Ellos intentan llevarse bien contigo a pesar de que eres el temido ángel de las profecías. Que te conozcan realmente. Sonríeles si quieres, el gesto de limpiarles sus armas es suficiente. Te lo agradecerán. Eres miembro de mi legión, así que ellos deberán aceptarte como a una más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Perla se frotó la frente para que no le viera el evidente gesto de desagrado. Pero, ¡cómo se atrevía!, pensó horrorizada. Ella no deseaba ser vista como una Querubín ni como el ser superior de la angelología, pero tampoco deseaba ser la sirvienta de nadie. No había practicado con la espada durante años solo para terminar limpiándolas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El Serafín salió del lago, elevando una mano como gesto de despedida. No estaba seguro de cuánto tiempo más aguantaría ese acto de ángel duro y severo, pero al menos había zafado de una más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Hazlo bien. Quiero que mi espada reluzca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">III.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El comandante Cunningham avanzaba dentro de un hangar de la base militar de Valentía. Prendió un botón plateado de su saco militar, estilo gabardina, de color negro con bordados grises. Había pasado tanto tiempo enfundado en armaduras EXO que extrañaba la comodidad de los trajes, aunque los del Hemisferio Norte eran particularmente oscuros e intimidantes. Debían imponer y transmitir la dureza de Reykō.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A su paso entre los soldados, estos devolvían un enérgico saludo de visera. Cunningham era un oficial respetado y querido. Con él, los soldados habían entrenado en los montes en Salduvia durante meses. Hasta antes de la llegada de los ángeles, el Ejército del Hemisferio Norte tenía como amenaza principal a los temidos dragones, por lo que era natural que entrenasen con simuladores virtuales en caso de que algún día los lagartos salieran del “cubil” en donde se habían escondido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La noticia ya había corrido como la pólvora en la estructura militar del Hemisferio Norte. Los servicios de inteligencia habían recibido información de que el ejército privado del Vaticano ya se había movilizado para pactar una alianza con los temidos dragones. La misión se les volvió clara; no podían permitir que el poderío bélico de los enemigos se incrementara exponencialmente. Había que sabotearlos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cunningham y sus soldados eran la clave para ello. Para un mundo libre de dogmas y culto a los Ingenieros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Muchos soldados se quedaron pasmados al notar al ángel plateado caminando tras el comandante. En la base los rumores corrían rápido y muchos sabían qué hacía el ser celestial allí, solo que no esperaban verlo tan cerca. Era una mezcla rara de miedo y respeto lo que sentían por el Dominio; miedo porque representaba la raza que, trescientos años atrás, trajo el Apocalipsis. Pero también respeto porque, lejos de mostrarse como un ser oscuro y violento, era pacífico, curioso como un niño y, sobre todo, se había ganado la confianza de Reykō hasta el punto que podía pasear con libertad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cunningham no se había percatado de su presencia y dio un respingo cuando se giró.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Pero, ¿qué mierda haces?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Deneb Kaitos sonrió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Te sigo, Cunningham. Me impresionas. Todos te conocen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El joven hombre miró a un lado y otro, comprobando la reacción estupefacta de sus subordinados. “Y encima el pajarraco me sonríe”, se lamentó pasándose la mano por la cabellera. “Pensarán que es mi amigo, el cabrón este”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Donde yo vaya es asunto mío. Hazme un favor y no me sigas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El ángel se encogió de hombros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Órdenes de nuestra señora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿“Nuestra señ…”? ¿Ahora es tu señora también? —parpadeó incrédulo—. Sígueme. Y a diez pasos de distancia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El comandante dio largas zancadas hasta lo que parecía ser una estructura en forma de domo dentro de las instalaciones. La compuerta se abrió a su paso. Era un lugar tan oscuro que no se veía absolutamente nada. Solo resonaban sus pasos en eco. Se guardó las manos en los bolsillos y levantó la mirada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Alba, Glasgow.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cientos de estrellas iluminaron el techo y el sitio, abruptamente, se había transformando en una ciudad destruida. Él estaba en medio de una avenida abandonada y erosionada, en medio de una hilera de coches varados y oxidados; una luna llena asomaba entre los edificios arruinados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cunningham apretó los labios. Era Alba, su nación. Al menos, una representación holográfica lo suficientemente realista para que se sintiera conmocionado cada vez que la veía. No había estado en ella desde que era un niño viviendo en los poblados aledaños a las grandes y peligrosas ciudades. La destrucción y desolación tras el Apocalipsis dejó como resultado un cubil en el que los dragones se asentaron durante años.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Deneb Kaitos llegó hasta su lado visiblemente fascinado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Cómo puede caber una ciudad aquí?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cunningham ahogó una risa. Los ángeles no entendían mucho de tecnología. Pensó que, tal vez, si la humanidad tuviera sus dotes: inmortalidad, inmunidad e incluso no sufrieran de hambre, ellos tampoco hubieran evolucionado tecnológicamente al no existir necesidades que cubrir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Magia —respondió pateando una piedrecilla holográfica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Me impresiona. Aún así, podrían hacerlo más bonito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No. Así está bien. Que se vea lo que los dragones han hecho. Al igual que vosotros, escribieron con fuego sobre nuestras tierras y esto nos motiva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El ángel meneó la cabeza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Ya os lo he dicho. No fui yo ni los miembros de mi legión. Fueron los Arcángeles. Fue una rebelión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hombre hizo un ademán.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Esta es mi nación, Alba. Ahora mismo el programa te mostrará un dragón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/C/E/u/1CEuA/12.jpg" width="426" height="639">Tal como había predicho, un lagarto alado se levantó sobre sus patas en la azotea de uno de los edificios cercanos y pareció fijar sus ojos rojos en Cunningham. Era uno de escamas plateadas y, aún desde la distancia, se le notaban los gruesos cuernos poblándole el cuerpo y la cabeza. Rugió tan fuerte que los cristales de los coches reventaron en cientos de pedazos. Levantó vuelo y tomó rumbo hacia el peculiar dúo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Deneb Kaitos desenvainó su espada. Cunningham dio un respingo e intentó calmar al ángel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No, espera. Guarda tu espada, esto es solo un simulad…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El ángel extendió las alas y agarró el brazo del comandante; dio un salto elevado hacia uno de los coches, llevándoselo con él, y se ocultó tras el vehículo. Deneb Kaitos echó un vistazo y notó que el dragón sobrevolaba cerca; lamentó no contar con un arco y poder cazarlo con relativa facilidad, pero no tendría problemas en encararse contra él y tratar de clavarle su espada entre los ojos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Nos vio —asintió el ángel, clavando la espada en el pavimento—. Mis alas te protegerán en caso de que decida arrojarnos su aliento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Levantó sus alas plateadas y con ella rodeó al despatarrado comandante. Cunningham abrió la boca para regañarlo pero lentamente fue cerrándola; porque por más de que el ángel no tenía idea de que el dragón fuera solo un holograma, ¿realmente pretendía cumplir la misión de salvarlo? Era, definitivamente, inesperado para él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No obstante, notando lo ridículo de aquella situación, se acomodó sentándose en el suelo y hundió las manos en su rostro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Nada aquí es real, ¡condenado pajarraco! Es un simulador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Simulador —repitió sin entender, echando otro vistazo hacia el dragón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Te he traído aquí para que entiendas una cosa —se apartó de las alas y se levantó, sacudiéndose—. Mis hombres y yo hemos entrenado durante años, hemos estudiado sus movimientos, sabemos en qué son fuertes y cómo atacarlos. La humanidad los ha sufrido durante trescientos años, sabemos a qué nos enfrentamos. No sé qué es lo que te ha dicho Reykō, pero tú solo estás aquí para guiar a mi escuadrón. No necesito de tu compañía ni de tu protección.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El dragón sobrevoló sobre ellos y arrojó un aliento de fuego azulado que se desperdigó sobre el suelo y los coches cercanos. Deneb Kaitos se inclinó y tocó las llamas frente a él para comprobar que nada era real. Así que aquello solo era una muestra más de aquella inocente “magia” del que le había comentado el comandante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se repuso recuperando su espada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Me debo a vuestra señora, Cunningham. Es su orden y me temo que estaré pegado a ti.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—“Pegado a…”. No vuelvas a decir algo como eso —susurró—. No frente a mis hombres.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Por qué no? En la cama parecías estar cómodo con la idea.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cunningham enrojeció de furia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡No menciones, maldito plumero, nada de lo que sucedió allí!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se alejó dando presurosas zancadas. Deneb Kaitos esperó un tiempo prudencial antes de seguir su estela.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">IV.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La luna llena plateaba el lago de la reserva china de una manera casi mágica; era como una pintura llena de vida que cabrilleaba con tanta intensidad que el ángel más severo de la legión no tuvo más opción que detener su caminata y conmoverse ante la belleza. Durandal decidió quitarse las botas y meter los pies en el agua para relajarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Detrás, más allá del tupido y oscuro bosque, oía a sus alumnos charlando o estallando a carcajadas en los alrededores de cientos de fogatas, mezclándose todo con unos cánticos angelicales. Parecía una buena noche, pero él deseaba estar solo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tiró de una pluma rebelde en su ala izquierda y la sostuvo entre sus dedos; en verdad que la libertad que había anhelado durante tanto tiempo ofrecía un sabor agridulce. Por fin había escapado de aquella “jaula” llamada Campos Elíseos y que los dioses, donde fuera que estuvieran, ya no dictaban su destino. Era un ángel libre, aunque no podía compartir su triunfo con aquella hembra que, milenios atrás, escribió a vivo fuego en su corazón. Bellatrix era la única razón de toda su cruzada para abandonar el reino de los ángeles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me faltas tú”, pensó el guerrero. Soltó la pluma para que flotase perezosa. “O, tal vez, simplemente debería dejarte ir de una vez. Aprender a olvidar”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Perla lo sorprendió cuando llegó al lugar, riendo y chapoteando el agua con los pies, manos en la espalda, ocultándole algo. Le dio un largo soplo a la pluma para que se agitara en el aire. La muchacha estaba de buen humor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Maestro! —dijo mirándolo—. He terminado de devolver las espadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Se te ve animada. Pero falta la mía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Desde luego —y se la ofreció sosteniendo la hoja sobre las manos, reverenciando—. He dejado la más bonita para el final.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durandal alargó el brazo y recuperó su arma. La ladeó; la hoja no parecía especialmente limpia; aún tenía rastros de arena en la punta. Cerró los ojos y tragó una bocanada de aire; realmente la muchacha no había puesto el más mínimo empeño. Pero, en realidad, no era la limpieza de su espada lo importante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Cómo se portaron tus compañeros?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Perla frunció el ceño, chapoteando el agua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Xi Cephei es un malagradecido. Me dijo que no podía verse su propio reflejo en la hoja, que aún estaba sucia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Estuve cerca. Le respondiste: “Si no te puedes ver en el reflejo, entonces te hice un favor”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Perla rio entre dientes y asintió. De hecho, en aquel momento, los guerreros a su alrededor habían estallado a carcajadas. Durandal lo dio por bueno porque el objetivo era que su legión la aceptase. Era consentida, gruñona y respondona en el peor de los casos, pero no un ángel destructor. Podía percibir la tranquilidad en su legión; risas y diálogos distendidos en la distancia; al fin ella parecía ser uno de los suyos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Cómo están tus alas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Mucho mejor, maestro —dijo la muchacha, agarrando una de sus alas para alisar el plumaje—. ¿Es verdad lo que me han dicho? ¿Desobedeceréis la orden de Ámbar e iréis en búsqueda de los dragones?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durandal enfundó la espada en su vaina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Me temo que sí. Pólux envía informes desde el Inframundo y ha confirmado nuestras sospechas. Los espectros son hostiles y cuentan con un ejército de millones. Necesitamos a esos dragones de nuestro lado o la guerra será muy corta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Perla tragó saliva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Permítame acompañarlo, maestro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No —fue rápido y tajante—. Tú aún no sabes volar, así que, si hay problemas, no podré velar por ti.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La Querubín agachó la mirada, apretando el ala con fuerza. Como si necesitase que alguien velase por ella, pensó ofendida. La muchacha se pensaba como una guerrera hecha y derecha. Iba a insistir, pero su maestro se adelantó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Y si te lo permitiera, me caería una reprimenda de parte de tu guardiana y tu maestra de cánticos, ¿para qué negarlo? No existe ángel que soporte los regaños de Celes y Zadekiel. Lo peor de todo es que esas hembras pasan por encima de mi autoridad. Siento las alas pesadas solo de imaginarlas sobre mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Perla rio triste. Era verdad. No le gustaba, pero era demasiado sobreprotegida porque para muchos ella aún era la Querubín. Para muchos aún era una niña y así la trataban. Luego se giró y miró la enorme luna llena recortada por una nube; recordó aquella lejana noche que huyó de los Campos Elíseos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Maestro —dijo la muchacha—. Celes me dijo que, la noche que escapé, tú volaste hacia ella y Curasán, con tu espada empuñada. Ella pensaba que los ibas a ejecutar… —se giró para verlo a los ojos—. Maestro, te detuviste y no les hiciste daño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durandal se cruzó de brazos; era un tema peliagudo que él no quería profundizar. En aquella noche estaba tan desesperado por la huida de la Querubín que, como castigo inmediato, pretendía despachar a sus guardianes. ¿Pero quién iba a esperar que estos fueran amantes? Cuando vio cómo estos se tomaban de la mano delante de la Luna, el Serafín recordó su propio romance clandestino… y se detuvo en el aire, conmocionado ante lo que entonces veía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Tú lo sabías? —preguntó Durandal—. ¿Sabías que tus guardianes eran amantes?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Perla se encogió mirando para un lado y otro. Iba a decir que no, pero empezó a trastabillar frases sin sentido y sus alas daban respingos involuntarios. En verdad que la Querubín no sabía cómo confrontar el hecho de que ella sabía el infame secreto. Durandal no pudo evitar ahogar una risa; esa muchacha era tan torpe como lo fue su amada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Calma. El romance está prohibido por los dioses, sí. Pero tus guardianes se ganaron mi respeto con ese acto de rebeldía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Ah! ¿Así que era eso…? —se alivió abruptamente y recogió un mechón de la frente, qué diferente era el Durandal que ahora descubría, lejos del ángel severo que creyó conocer una vez—. ¡Yo…! ¡Ah! Maestro, y pensar que cuando yo era niña te odiaba más que a nada en el mundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El Serafín la miró divertido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Está bien. Todos cometemos errores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Nada de errores! Tenía motivos para odiarte. Recuerdo perfectamente el día que te conocí. Era una tarde cuando escapé de la biblioteca. Pólux había ido en búsqueda de un libro y aproveché para subir por las estanterías y salir por la ventana… —se rascó la frente y rio—. No esperaba que el techo fuera tan empinado…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Lo recuerdo. Eras una pequeña revoltosa. Cuando te atrapé en el aire, me dijiste que no se lo dijera a nadie, que era una orden directa. Que eras la Querubín, mi superior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Perla, brazos en jarra, achinó los ojos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Así que fuiste y me tiraste a la fuente de agua más cercana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Tu primer baño de humildad —asintió el Serafín—. ¿Qué? ¿Aún estás moles…?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/C/E/u/1CEuJ/13.jpg" width="424" height="636">La Querubín enganchó un pie contra el de su maestro, tirándolo de las manos para hacerlo caer de bruces en el lago. Durandal cayó despatarrado e incluso tragó agua al estamparse; no era un lugar muy profundo e intentó reponerse, pero se vio atacado por chapoteadas de agua que la muchacha le arrojaba entre risas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Revancha! ¡Justicia!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El Serafín se sentó allí, acomodándose y recibiendo los embates con el agua llegándole hasta el pecho. Echó un vistazo en derredor; sería una vergüenza que algunos de sus alumnos lo pillaran con la guardia baja. Luego, simplemente, se destensó y, pasándose la mano por la cabellera, rio por primera vez en mucho tiempo. Eso era lo que necesitaba para celebrar su libertad, se dijo, disfrutar y reír como los demás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Debí haber supuesto que algún día te vengarías.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Elevó la mano para que ella lo ayudase a levantar, aunque aprovechó la cortesía para tirar de ella y hacerla caer sobre él. Perla chilló; el agua era fría y además una mano se apoyó en el vientre del espadachín para luego resbalar hasta su entrepierna. Cómo no enrojecerse y marearse al tocar más de la cuenta; intentó reponerse, pero solo resbalaba más y más entre chillidos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luego la risa del varón y los grititos de la muchacha se diluyeron; ambos quedaron allí, mirándose. Los ojos de Perla brillaban como estrellas y sus senos destacaban especialmente, apretujados por la túnica mojada que revelaba las formas de las areolas. El ángel deseaba tomarla de la barbilla y probar sus labios; ya no le quedaban fuerzas para resistir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Déjame acompañarte, Durandal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Perla se arrimó sobre su maestro, frotándose sobre él en un gesto descarado de pulsión, sosteniéndose de sus hombros. Quería que él supiese que ya no era una niña. Y que luego de los entrenamientos no era necesariamente su alumna. Deseaba que le sintiese los senos, el cuerpo, y supiera que era toda una hembra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El agua entre los ángeles estaba agitada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No —insistió él—. Si fuiste importante para el Trono o para Rigel, lo eres para mí. Si te sucediese algo, no me lo perdonaría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las puntas de las alas de Perla se doblaron. La muchacha ladeó el rostro, entre decepcionada por no conseguir el permiso y halagada por escuchar tales palabras del ángel que ella admiraba. Pero era terca. Volvió a mirarlo lista para protestar, solo que no se esperó que Durandal la tomase de la cintura y la trajese contra él. La hembra gimió como respuesta, pero algo dentro la empujó a acercar sus labios para facilitar un beso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hubo un encontronazo entre las narices de ambos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rieron entre dientes, alejándose solo unos centímetros. Durandal intentó volver al asalto, pero se sorprendió cuando la Querubín enredó los dedos en su cabellera; la fémina humedeció sus finos labios y lo guio para que probara de ella. Fue una unión torpe, propia de una primeriza y alguien que no había besado a otra desde hacía, literalmente, más de diez mil años.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se sentía casi cómo los dioses, donde fuera que estuvieran, se lamentasen de aquel acto prohibido. Y a ambos ángeles les encantaba. No lo decían, pero el beso, que seguía y seguía, era suficiente. Estaban haciendo posible lo imposible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las manos del varón palparon las tímidas curvas de la hembra con extrema suavidad, sobre la túnica mojada, para luego recorrer las redondeces del trasero, estas más definidas. La tocaba como si no quisiera causarle el más mínimo rasguño. Perla torcía las alas en respuesta a ese picor intrigante que sentía en la entrepierna, luego se restregaba con fruición y ni qué decir cuando sintió por primera vez la dureza del guerrero sobre la tela de la túnica, clara señal de que había logrado provocarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces se sintió más hembra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se volvieron a alejar para mirarse ambos, entre asustados y deseosos de más. ¿Tal vez algún rayo caería del cielo para separarlos? Nada de eso. Al final, todo el nerviosismo se disipó con sendas sonrisas de complicidad; la sensación de culpa, la prohibición de los dioses, los remordimientos, los “qué dirán”. El solo besarse se sentía demasiado bien como para pensar en consecuencias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Perla dio un respingo cuando se vio completamente abrazada por las seis alas del Serafín; su cabeza dio vueltas y vueltas cuando el varón se inclinó para dar un mordisco al cuello. Gimió del gusto y el Serafín se envalentonó. Las manos del guerrero ladearon los tirantes de la túnica para que los pechos tímidos de la muchacha se le revelasen, con esos pequeños pezones rosados pero erguidos orgullosos. La joven pegó las manos abiertas en el pecho de él, arañándolo en respuesta y alejándolo unos centímetros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Durandal —susurró.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El guerrero no se detuvo, excitado como estaba, y remangó la parte inferior de la túnica de Perla, hasta la cintura, pero esta dio un respingo al sentir la erección de un varón, ahora sin túnicas de por medio, restregándose y palpitando sobre su vientre; sintió su propio sexo contraerse deliciosamente, anhelante de recibir y cobijarlo, pero pensar que aquello entraría y saldría de ella la aterró tanto que lo arañó con fuerza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Ah! ¡Duran…! Durandal…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Qué sucede?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha no respondió, pero se la notaba claramente asustada; tenía los ojos abiertos como platos y sus finos dedos, sobre el pecho firme del varón, temblaban. El Serafín rio, librando la presión de sus seis alas. Su instinto era demasiado fuerte, más que el de la joven hembra, por lo que debía hacer un esfuerzo por contenerse. La estaba asustando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Y pensar que eres Destructo”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Lo siento —la peinó con los dedos—. Iremos despacio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella asintió volviendo a inclinarse para degustar de sus labios. Era lo que más le estaba gustando de todo y sentía que no se cansaría de hacerlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/C/E/u/1CEuR/15.jpg" width="427" height="641">Sobre una rama gruesa de un árbol perdido en la oscuridad de la noche, la guardiana de Perla y la maestra de cánticos observaban, una con la mandíbula desencajada y la otra con una sonrisa bobalicona en su rostro. Celes estaba furiosa, ¡un ángel milenario pervirtiendo a su preciada niña! Hacía rato que intentó abalanzarse sobre ellos, pero Zadekiel ya le había detenido en todas las ocasiones, rogándole que respetara la intimidad de los amantes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—A ver si logro entenderlo —medió Zadekiel—. ¿Quieres negar a tu protegida lo mismo que tú disfrutas con Curasán?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No es, ¡ni por asomo!, lo mismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡No te enojes! No sabía lo tuyo con Curasán. Lo que tenéis es algo especial. La unión entre ángeles es una potestad natural que nos fue arrebatada por los dioses. Para ellos, solo éramos sus herramientas. Creyeron que arrancaron nuestros deseos cuando nos crearon, pero no es así. Solo los escondieron. Algunos los hemos encontrado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Celes la miró con una clara interrogante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿“Los hemos”? ¿Tú también?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La maestra se abrazó juguetona, mirando la luna y ronroneando una canción.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Ah! Sí, yo también. Aunque mi pareja ya no está, siempre recuerdo su cariño. Por eso, atesora lo tuyo con Curasán. Y deja que tu protegida lo descubra con Durandal. Creo que no encontrará mejor varón en toda la legión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿De quién hablas? ¿Con quién estuviste?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Zadekiel cerró los ojos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Él libró una guerra contra los dioses, no por celos de sus poderes, sino por la libertad y el amor que hoy disfrutamos —y mordiéndose los labios, sonrió mientras Celes desencajaba la mandíbula—. Aún lo siento, ¿sabes? En las noches de luna llena. Lo siento en mis labios. Lo siento dibujando figuras en mi vientre. Siento la hierba que picaba cuando hacíamos el amor en los prados de los Campos Elíseos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Ah! Pero, ¿qué cosas dices? ¿Lucifer?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Ajá. Pero, a diferencia de él, no me interesaban las rebeliones. No lo apoyé en su cruzada y eso fue un error que no volveré a cometer. Por eso he decidido que ayudaré a Durandal en esta guerra contra el Segador. No sé mucho de espadas, pero sí sé cómo podría ayudar… Vale la pena, ¿no lo crees? Librarse de estas cadenas que una vez los dioses quisieron echarnos. Las mismas cadenas que el Segador pretende controlar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Celes dio un respingo cuando Perla, a lo lejos, chilló entre risas. Los amantes se resbalaron en el agua. La guardiana encogió sus alas y, finalmente, se relajó. Demasiada información que asimilar, pensó. No quería aceptar de buenas a primeras lo que Zadekiel había sugerido, que Durandal parecía ser un buen partido para la Querubín.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Me parece un objetivo noble. Yo también me uniré a esta guerra, algo sé hacer con el arco —asintió Celes, invocándolo en su mano—. Por ejemplo, ahora mismo practicaré mi puntería apuntado las alas del Serafín.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Zadekiel rio pensando que Celes bromeaba. Se asustó cuando la guardiana se puso de pie sobre la rama, arco en ristre. Se hizo con una flecha y tensó la cuerda hasta la oreja. Celes acababa de asumir el hecho de que Perla podría tener una pareja, simplemente no permitiría que ninguno de los dos se propasara en lo que parecía ser una primera noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era su niña y lo sería hasta el fin de los tiempos. La saeta silbó cortando el aire, presta a interrumpir la noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">V.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La lluvia no había mermado de intensidad desde que anocheciera en la capital del Hemisferio Norte. Reykō, vestida con un vestido negro largo y elegante, salió a un alto balcón exterior para comprobar por sí misma a su ejército formando en el campo abierto de la base militar. Eran largas filas de soldados que se extendían hasta el horizonte, repartidas en perfecto orden. Para los que no podían estar cerca de ella, se desplegaban carteles holográficos en el aire y así le llegase el discurso que tenía preparado. Cunningham, a su derecha en el balcón, le acercó una sombrilla, pero ella apartó la cortesía con un gesto de manos. Si sus hombres estaban allí, esperándola a la intemperie, qué menos que mojarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Muchos hombres de las primeras filas ya habían notado algo extraño a la izquierda de la mujer y se confirmó cuando la transmisión inició en las pantallas: el ángel plateado se encontraba con ella. Surgieron murmullos, pero todo se extinguió cuando la mujer levantó la mano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Mitos, supersticiones, credo, fe! ¡El dogma ha sido desde tiempos inmemoriales la raíz de los conflictos entre los hombres! ¡Incluso en esta época convulsa, las naciones reinadas por dogmas pretenden llevarnos a una nueva destrucción! ¡Pero vosotros marcharéis por el mundo libre, marcharéis por los caídos y marcharéis por los que vendrán!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los soldados se golpearon el pecho al unísono, con fuerza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡La nación de China ha acogido en su seno a los ángeles y se niegan a entregarlos! ¡Se niegan a compartir cualquier descubrimiento que pudiera favorecernos como raza! ¡Desde ese momento, su hermetismo los convierte en traidores de los intereses de la humanidad! ¡Como si no les bastase este robo, ahora pretenden aliarse con aquellos que han hecho y desecho nuestra historia con fuego y cenizas!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El cielo tronó; un relámpago atravesó una de las pantallas holográficas y más de uno tragó saliva pensando en alguna suerte de mal presagio. Pero Reykō era una excelente oradora; sabía motivar el corazón de sus hombres con sus palabras cargadas de valentía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Hijos e hijas del Norte! ¡Marchad y eliminad para siempre el dogma! ¡Borrad las amenazas de este mundo para los hombres de buena voluntad! ¡Rugid, mis soldados! ¡Serán nuestros pechos las murallas con las que detendremos a los hombres poseídos por la religión!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Volvieron a golpear sus pechos y bramaron el grito de guerra norteño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Nuestros pechos las murallas!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Escuadrón de élite, “Caza Dragones”, al frente!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mil soldados se adelantaron sobre la línea. Era el escuadrón que, con la tecnología de punta de su lado, exterminarían a la amenaza dragontina. El grueso del ejército se prepararía para una inminente invasión a China con el objetivo de aplastar la última resistencia dogmática en el mundo civilizado, pero no se movilizarían hasta que los “Caza Dragones” cumplieran su cometido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cunningham tomó el lugar en el balcón y los gritos de euforia aumentaron de intensidad. Él sería el hombre que los comandaría en la misión histórica. Deneb Kaitos se mostró maravillado al ver de lo que era capaz de transmitir el mortal con solo estar de pie, allí frente a sus soldados. En su porte confianzuda parecía tener un aura que solo había visto algo en los Arcángeles o los Serafines, capaz de conmoverlo hasta a él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Caza Dragones, el Norte no olvida! —se golpeó el pecho—. ¡Me honraréis con vuestra compañía! ¡Que los dragones y esos bastardos del Vaticano nos oigan rugir en un ataque sorpresa e inmisericorde! ¡Marcharemos como uno solo para aplastar sus sueños pérfidos y convertirlos en pesadillas, y juntos arrojaremos sus cadáveres sobre sus ridículas mezquitas!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El bullicio se había desatado; ¡qué palabras tan feroces, qué ardor! Era tanto el entusiasmo desatado que hasta Reykō se vio impresionada. Ante ella sus soldados mostraban pasión, pero dentro de un contexto de orden; ante Albion todo se desbordaba porque su discurso era feroz, sanguinario. Sus ojos parecían destellar fuego que hacía que todos allí levantasen sus rifles al aire y rugiesen una y otra vez el grito de guerra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Deneb Kaitos echó un vistazo a los eufóricos soldados y dobló las puntas de sus alas; el intenso sentimiento de algarabía flotaba en el aire y parecía que era capaz de hervir la lluvia. Incluso la sensación lo contagiaba hasta a él. Por un momento, también deseó golpearse el pecho y gritar un potente “¡Nuestros pechos las murallas!”. Se volvió a fijar en Cunningham; qué afortunado fue de haber compartido hasta la cama con él, pensó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Y cuando nuestro último aliento rasgue sus pulmones, ellos sabrán que este mundo nos pertenece! ¡Esta historia la escribieron con fuego, pero nosotros la terminaremos con su sangre! ¡Reclamemos nuestro mundo, hermanos!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/C/E/u/1CEuX/16.jpg" width="424" height="636">El bullicio era intenso; ¡tanto fervor, tanto entusiasmo!; pronto el nombre del comandante era festejado entre bramidos. “¡Albion, Albion, Albion!”. Pero a él no le interesaba ese tipo de tributos; se giró hacia Reykō y reverenció.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Volveremos, mi señora. Traeré el cráneo de Leviatán para decorar la cabecera de vuestra cama.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mujer deseaba besarlo porque con él había redescubierto un lado romántico y su enérgico discurso la había excitado, pero toda la milicia observaba. Por un momento, pensó en hacerlo, al cuerno con los “qué dirán” o las consecuencias, pensó, pero finalmente se limitó a los protocolos, tomándolo del hombro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—También es tu cama, querido, como lo soy yo —susurró—. Cuida del ángel y él cuidará de ti, Albion.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Con todo respeto, no necesito de un ángel de la guarda. Es un rastreador y servirá nada más que como un rastreador, mi señora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Querido, en tu terquedad hay un encanto… —se remojó los labios, pero ladeó el rostro—. Esperaré tu vuelta. Hazme sentir más orgullosa de lo que ya estoy.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El joven comandante hizo una última reverencia a la adorada figura. Luego se giró para ver a Deneb Kaitos, quien se había sentado sobre la baranda del balcón para contemplar al eufórico ejército. El ángel lamentó que tantos grandes hombres se vieran desperdiciados; estaba convencido de que la cacería de dragones sería un absoluto fracaso, pero guiarlos hasta Leviatán era la orden que debía cumplir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Es hora, pájaro. Acompáñame en uno de los helicópteros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Deneb Kaitos agitó sus alas, señal de que no necesitaba transporte, pero el comandante meneó la cabeza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Nada de eso, genio. Si vuelas sobre cualquier ciudad encenderás todas las alarmas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Entendido. Fue un discurso estupendo, Cunningham.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hombre se acercó a él y se apoyó de la baranda para perder la mirada en el ejército. En el fondo, también temía, solo que era bueno enmascarándose tras una pose segura que contagiaba de valor a los demás. Había entrenado por años, era cierto, pero nunca tuvo, ni él ni sus hombres, una batalla real contra un dragón. Ya ni decir cientos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No me malinterpretes —dijo Albion—. No podría importarme menos todo lo que tú pienses. Pero, ya que conociste a los dragones, ¿qué opinas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Deneb Kaitos sabía que la respuesta no le agradaría, pero él era un ángel sincero y directo. Lo miró, aunque el mortal solo tenía ojos para los emocionados soldados que bramaban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Hagáis lo que hagáis, la historia seguirá escribiéndose con fuego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cunningham chasqueó los labios. Pretendió retirarse, aunque el ángel no había terminado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Pero tú me haces pensar que lo imposible es posible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Continuará.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/C/E/v/1CEvk/18.jpg" width="780" height="1071"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Destructo III Reino de dragones&#8221; (POR VIERI32)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Mar 2022 13:51:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[I. Año 1368 La nevada no había mermado en intensidad durante toda la noche y el fuerte murmullo del viento imposibilitaba a Mijaíl Schénnikov pensar con claridad. El frío le parecía el más intenso que había vivido en años y el solo respirar empezaba a volverse doloroso; o, tal vez, pensó, era solo su creciente nerviosismo lo que jugaba en su contra. Se inclinó sobre su montura para fijarse mejor en el lejano grupo de fogatas del campamento mongol; incontables manchas amarillentas y pálidas, como estrellas, dispersas sobre el oscuro terreno. Descansaban al otro lado del Río Volga, ahora congelado [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">I. Año 1368</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La nevada no había mermado en intensidad durante toda la noche y el fuerte murmullo del viento imposibilitaba a Mijaíl Schénnikov pensar con claridad. El frío le parecía el más intenso que había vivido en años y el solo respirar empezaba a volverse doloroso; o, tal vez, pensó, era solo su creciente nerviosismo lo que jugaba en su contra. Se inclinó sobre su montura para fijarse mejor en el lejano grupo de fogatas del campamento mongol; incontables manchas amarillentas y pálidas, como estrellas, dispersas sobre el oscuro terreno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Descansaban al otro lado del Río Volga, ahora congelado por el efecto del invierno. Cuando la ventisca amainaba creía oír sus cánticos y gritos ahogados en la lejanía. Se sacudió la nieve sobre su rubia cabellera, como si también quisiera quitarse el sentimiento de impotencia e indignidad. Hacía solo un par de noches se encontraba arrimado en la cama junto a la voluptuosa Anastasia Dmítrievna, hundiendo su rostro entre sus enormes pechos mientras el fuego de la chimenea les calentaba los cuerpos, mas ahora hacía las veces de vigía en medio de una insufrible noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sonrió con los ojos cerrados al recordar el último vestido que la muchacha llevaba; no hacía fuerza alguna en detener los vaivenes de sus senos cuando esta paseaba por los pasillos del palacio; aprovechando una rutina de patrullaje, la llevó hasta la cocina para abrirla de piernas. Por un momento, creyó sentir el sabor de su sexo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/188/31783681/31783681_008_9a92.jpg" width="460" height="690" />La idea de haberse follado en cuantiosas ocasiones y posiciones a una futura princesa, reservada para el Príncipe de Kholm, le hizo esbozar una sonrisa triunfal que rompió la piel de los pálidos labios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero el frío, que mordía sus pulmones al respirar, lo sacaba de sus recuerdos. “Esos malditos mongoles”, pensó mirando de nuevo el campamento. Habían invadido Nóvgorod y dejaron destrucción a su paso. Le vino a la mente, como destellos fugaces, las imágenes de cientos de cuerpos amontonados en las calles y el río ennegrecido de sangre, con incontables cadáveres enganchados entre sí, flotando sin rumbo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Al soldado, aquellos muertos no le importaban en lo más mínimo. A sus ojos era solo un montón de nobles que disfrutaban de una vida de excesos mientras él arriesgaba la vida afuera de los muros de la ciudad. Era el salvajismo lo que le hacía estremecer. Esos demonios, pensaba él, no tendrían piedad de nadie.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Meneó la cabeza para tranquilizarse; de nuevo creyó oír los gritos y cantos de aquellos enemigos, como un retumbe en la lejanía. A la señal de la cruz, rezó empuñando una colgante de Santa Sofía, deseando que todos aquellos monstruos del infierno cayeran cuanto antes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Se recompuso al oír a un caballo acercarse a su solitario puesto de vigía. Reconoció a Gueorgui, el gigantesco comandante de la caballería novgorodiense, debido a la gran armadura de acero que llevaba. Este se retiró el yelmo sin pronunciar palabra alguna, revelando una mirada severa. Tenía cejas pobladas y una barba abundante; Mijaíl se sentía como una mísera hormiga bajo el escrutinio de aquel oso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Mi comandante —saludó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No pronunció respuesta. Guio su montura al lado del joven y se dedicó a observar el lejano campamento. Mijaíl aprovechó para ponerlo al tanto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Atravesaron el río gracias a la superficie congelada. He visto los estandartes, blancos con rayas rojas, de la Horda de Oro. Les acompaña un ejército menor, con estandartes verdirrojos… —hizo una pausa y miró al inmutable comandante—. Se aliaron con Bulgaria de Volga. Su número podría rondar entre los diez y doce mil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El oso hizo un ademán para interrumpirlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Como si fueran cien mil. Persigámoslos como a aquellos perros lituanos. Dime lo que tienes en mente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mijaíl sonrío con los labios apretados. Él era la cabeza y su comandante el puño, que solo necesitaba de un estratega que le indicara dónde y cómo golpear.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Debemos atacar esta noche o al amanecer ya se habrán dado cuenta de que hemos asesinado a sus vigías. Podríamos enviar unos mil arqueros que atraviesen el río a caballo y mermen sus líneas en un ataque sorpresa. Gracias a la ventisca, no oirán nada hasta que les resulte demasiado tarde. Luego podríamos realizar una falsa retirada; probablemente los mongoles que sobrevivan no tarden en alcanzarnos, tienen caballos árabes y son más rápidos —se giró sobre su montura y señaló el vasto terreno boscoso tras ellos—. Pero no están acostumbrados a la nieve. Un grupo de otros mil lanceros y arqueros estarán esperando para rematarlos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Gueorgui asentía. Lo veía todo claramente en su mente. Incluso se visualizó a él mismo clavando la cabeza cercenada de un enemigo en la punta de su pica y sonrió para sí mismo ante la agradable idea. Mijaíl notó la sonrisa y continuó con confianza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Por otro lado, y al mismo tiempo, usted estará cruzando el río bordeando un bosque a cinco leguas al noreste. Tomará al enemigo por detrás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Gueorgui frunció el ceño; deseaba estar en la vanguardia, pero no iba a discutirle a alguien que, posiblemente, se trataba del mejor estratega entre sus hombres. Mijaíl creció en Nóvgorod, además, y conocía el terreno mejor que cualquier otro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Muy bien —asintió Gueorgui—. Haré que las órdenes corran cuanto antes. Tú estarás al frente de la línea de arqueros en el primer ataque.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mijaíl parpadeó un par de veces, desconcertado. Era una misión suicida y no entendía cómo es que Gueorgui decidió aquello.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Mi comandante —forzó una sonrisa—. Me temo que no podré de ser de mucha ayuda entre los arqueros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Te las ingeniarás. Eres inteligente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mijaíl sintió su boca secarse. No se sentía capaz de enfrentarse a esos salvajes entes del infierno. En Nóvgorod fue testigo de su crueldad y ahora le estaban ordenando que estuviera entre los primeros hombres.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Pero, hermano mío —sacó a relucir su lazo familiar con desespero—, ¿qué clase de estratega va a la vanguardia de una batalla?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Uno que calienta su cama con la hija del Príncipe de Nóvgorod… hermano mío.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tal vez Mijaíl podría haber respondido algo de no ser por la mandíbula desencajada. En ese instante, los mongoles, su gigantesco hermano y hasta el frío desaparecieron de un golpe. Fue tan cuidadoso de no dejarse descubrir durante sus escarceos con la hija del Príncipe que simplemente no encontraba en su mente ni un solo sospechoso que pudiera delatarle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y la hija estaba encantadísima con él. Incluso le juró su amor mientras Mijaíl reía entre copas y copas de vino, sintiendo esos gruesos labios cerrándose en su verga. ¿Cómo iba a traicionarlo? Luego se fijó en su comandante y se encogió completamente ante aquella mirada severa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Pero, ¿quién? —preguntó Mijaíl.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Gueorgui agarró con brusquedad el cuello del joven. Tenía las cejas fruncidas, convertidas en una sola y gruesa línea, y los ojos parecían destellar fuego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿Quién, dices? Yo en tu lugar me preocuparía por otros asuntos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Gueorgui no estaba ciego ante el hecho de que la ingeniosa cabeza de Mijaíl había salvado al reino contra los lituanos, pero su verga los mandaría a la perdición. Se suponía que la muchacha debía llegar virgen a su matrimonio con el Príncipe de Kholm y mediante ello pagar el vasto ejército que ahora los acompañaba para cazar a los mongoles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Lo soltó y, mirando para otro lado, bufó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—El Príncipe de Nóvgorod pidió tu cabeza, Mijaíl.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¡Por Dios! ¿Entonces es eso? ¿Acaso vienes a matarme tú, Gueorgui?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—No —hizo un ademán—. Le dije al Príncipe que, si no fuera por ti, habríamos perdido contra los lituanos de Algirda. Se tranquilizó cuando le prometí que te llevaría a la vanguardia contra los mongoles y que todo quedaría en mano de Dios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mijaíl se mantuvo en completo silencio hasta que el oso volvió a hablar, ahora mucho más distendido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿Y bien? ¿Valió la pena?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—No me lo estarías preguntando si hubieras visto esas tetas…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ambos rieron entre dientes, momento aprovechado por Gueorgui para acercarle a un odre con licor. El joven aceptó y bebió de inmediato; gruñó al sentir el calor en su garganta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿Esas son mis opciones? Morir ahora a manos de los tártaros o sobrevivir esta noche y morir mañana a mano del Príncipe de Nóvgorod.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Sobrevive esta noche y esperemos clemencia de parte del Príncipe. Mis mejores arqueros y mis caballos más rápidos cabalgarán a tu lado. Con suerte, yo sobreviviré también y mañana hablaremos sobre cómo nos meamos sobre sus cadáveres gracias a nuestro gran estratega. El Príncipe no matará a un héroe de guerra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mijaíl pensó aquello por largo rato antes de echar la cabeza para atrás y terminarse el licor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¡Cristo! Espero que tengas razón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Que Dios esté contigo, Mijaíl.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Muy a su pesar, Mijaíl se encontraba en la primera línea; su caballo era incapaz de mantenerse quieto, como si percibiera el estado de ánimo de su propio jinete, quien se frotaba las manos enguantadas. Su hermano ya había partido con el vasto ejército de Kholm y ahora la vida del joven estaba en manos de un viejo general novgorodiense que cabalgaba al frente de sus guerreros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Era una larga y nutrida fila; para quien mirase desde la distancia observaría la oscura línea curvada de jinetes sobre la blanca nieve. La mayoría, a diferencia de Mijaíl, eran guerreros de contrastada experiencia, de varias batallas a sus espaldas. Se sentía sobrecogido al ver la impasibilidad de todos esos rostros a su alrededor, indiferentes al olor a Muerte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El viejo general se fijó en Mijaíl. Reconoció al hermano menor de Gueorgui, ahora completamente absorto. Sonrió, acercándose.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿Tienes miedo? Trata de poner otro rostro cuando enfrentes a esos perros —se oyeron un par de carcajadas y el general se animó más—. Me pregunto qué vio la princesa en ti. ¿No estaría borracha cuando te la llevaste a la cama?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mijaíl se sintió paralizado al oír las risas a su alrededor. Los rumores se extendían rápido en la caballería, pensó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿Qué sucede? —preguntó un divertido jinete—. ¿Crees que el Príncipe te cortará la verga? Pues yo también estaría aterrorizado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Más carcajadas surgieron, algún que otro coscorrón cayó en la cabeza de Mijaíl, pero pronto el general levantó la mano para apaciguarlo todo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Si algo cortaremos esta noche serán las cabezas de esos demonios —unos asintieron, otros elevaron sus arcos—. Esperemos que una de nuestras flechas atraviese el cráneo del Orlok para terminarlo todo más rápido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—El Orlok —asintió Mijaíl; se trataba del Mariscal de los ejércitos mongoles del Kan. En cierta manera admiraba al Orlok por sus astutas estrategias con las que sometía a los reinos rivales, pero no lo echaría de menos si una flecha ponía fin a su vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¡Oíd! —gritó el general. Mijaíl dio un respingo—. La noche es nuestra aliada y sembrará caos en ellos. Pero necesito un avance veloz y manos rápidas. La primera y segunda línea, a mi señal, os detendréis para disparar. La tercera y cuarta línea disparará antes de que se oigan siquiera los primeros aullidos de esos perros. Tirar y repetir. ¡Tirar y repetir! Diez disparos cada soldado y luego nos volveremos hasta este mismo lugar. No me falléis. Esta noche seremos un solo hombre. ¡Dios con nosotros!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Los jinetes rugieron al unísono.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¡Dios con nosotros!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/188/31783681/31783681_009_b8aa.jpg" width="460" height="690" />En la oscuridad de la noche cabalgaron a gran velocidad y atravesaron el congelado Volga durante una veintena de minutos que a Mijaíl le parecieron una eternidad. Aquellas lejanas fogatas repartidas sobre la nieve poco a poco iban agrandándose ante su atenta mirada y se preguntó si el fuerte ulular de la ventisca sería suficiente para ocultar el sonido de los cascos de miles de caballos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Le resultaba insufrible todo aquello; el viento azotaba su rostro y sentía como si cientos de cuchillas afiladas se clavasen en él. Además, la tortura de saber que pronto se enfrentaría a esas bestias se volvía más insoportable; incluso sentía que pronto caería de su montura como un saco de arena. Se recompuso como pudo pues la idea de morir pisoteado por caballos no era de su agrado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Para su alivio, el viejo general se detuvo y levantó el puño para que todos le imitasen. El campamento estaba a unos trescientos pasos y parecía que ningún enemigo se había dado cuenta de la presencia de la caballería.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Alrededor de Mijaíl, todos tensaban sus arcos entre crujidos. El joven logró espabilar; retiró también el suyo y se dispuso a buscar una flecha con las manos temblorosas. Cerró los ojos e imaginó dónde podría estar ese Orlok; con suerte, lo mataba y todo terminaría más rápido. Apuntó hacia las estrellas, susurrando una última oración a Santa Sofía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El general, por su parte, bajó el brazo y cientos de saetas cruzaron el cielo negro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">II. Año 2332</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El mercado de Nianchang parecía interminable. Una ruidosa maraña de angostas callejuelas repletas de puestos de venta de comidas y manualidades. Los letreros de neón poblaban por completo las alturas, iluminando la noche, y parecía no caber ni uno más. Decenas de ladridos rebotaban por las calles y las gallinas amontonadas en jaulas parecían encontrarse más inquietas que de costumbre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Resultaba peculiar el contraste entre el despliegue tecnológico y los mercaderes que pululaban las calles, entorpeciendo el rugiente tráfico y cargando sus grandes bolsas de arroz sobre sus espaldas o en carretillas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Eran dos mundos fusionados a la fuerza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La disparidad estremeció a Ámbar quien, sentada a la mesa de un bar, lo observaba todo con fascinación. Sabía que, tras el Apocalipsis trescientos años atrás, en el mundo existían naciones con ese tipo de divergencias en donde pareciera que la hecatombe había transcurrido solo hacía poco tiempo, en tanto que en otras regiones todo parecía largamente superado. El ajetreo era similar al de su natal Nueva San Pablo, pero todo lo demás tenía un aire extraño y poco agradable. No se trataba únicamente del tufo a arroz frito y licor flotando en el aire, era el descontrol. No era capaz de percibir ningún atisbo organización en la marabunta. Como antigua miembro de la policía militarizada, aquello la superó por un momento, imaginándose cómo sería patrullar en una ciudad así.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Luego se volvió a su peculiar batalla contra aquellos fideos fritos en el cuenco; nunca fue buena manipulando los palillos. Estaba hambrienta y, si nadie la mirase, podría agarrarlos con sus dedos para llevárselos a la boca. Pero alguien la miraba. Apretó los labios y se fijó en el hombre que la acompañaba en la mesa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Alonzo Raccheli era el hombre que, comandando a su ejército de Cruzados del Vaticano, la había rescatado a ella y a los ángeles. Sus canas le daban un aspecto distintivo; corte clásico con raya y barba poblada. Iba trajeado, lejos de su blanco y radiante traje EXO, contrastando con toda la informalidad su alrededor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Alonzo elevó una mano, con dos palillos entre sus dedos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Pon un palillo entre el dedo pulgar y el del medio. Pon otro sobre el pulgar y el índice.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ámbar achinó los ojos; ese hombre tendría la edad de su padre y, de hecho, actuaba como uno. Asintió y volvió a la faena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Alonzo enarcó una ceja al verla tan concentrada en la comida. Se preguntó si ella tenía idea siquiera de cómo la veía el mundo entero. Se trataba de la mujer que había derrotado al ángel que cayó del cielo, además de haber sobrevivido a la lucha contra un Serafín. Y, para sorpresa de todos, liberó al ángel capturado, arrancando al mundo entero la oportunidad de dar un salto histórico en el desarrollo de curas y ciencias. Ámbar era temida y ciertamente odiada, pero allí estaba ella, sonriendo a los fideos que logró capturar por fin.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/188/31783681/31783681_010_0e45.jpg" width="460" height="690" />Y, extrañamente, a Alonzo aquello le resultaba encantador. Aquella mujer tenía el peso del odio de todo el mundo sobre su espalda, pero actuaba como si no le importara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿Qué quieres de mí? —preguntó ella, mirándolo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Se me ocurre llevarte a un paseo en los jardines Yu, o un viaje en tren rumbo a Shangai para ver esos edificios de hace cuatro siglos que aún se mantienen de pie. Luego una cena y podríamos alojarnos en el hotel Xiang…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ámbar hizo un ademán.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—No. Hablo en serio. ¿Qué quieres de mí?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Yo también hablo en serio, mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿Atravesaste medio mundo y entraste a una nación enemiga para invitarme a una cita?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Atravesé medio mundo y entré en una nación no cristiana para rescatar al ángel que vuestra milicia quería capturar y vender al mejor postor. Te sacamos porque mucho futuro no tenías allí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Te agradezco el rescate no solicitado. Pero me temo que no puedo aceptar ninguna cita —y volvió a su particular batalla contra los fideos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿Algún motivo en particular? No veo ningún anillo en tu dedo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ámbar gruñó mirando para otro lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿Tailandia? —preguntó ella, volviendo a por los fideos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Nianchang, China.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—“Nian-chan” —pronunció con dificultad, y el dulce acento portugués fue otra estocada para el corazón de Alonzo—. El famoso Reino de los Dragones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El hombre asintió y, con suavidad, dejó sobre la mesa una funda de cuero negro que guardaba la espada-fusil de Ámbar. La mujer sintió un nudo en la garganta al verla; apartó el cuenco y la agarró, desenvainándola para comprobar el estado de su hoja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Seguía reluciente y sonrió con los labios apretados. Era una parte importante de ella misma. Se sentía segura con su espada. La guardó de nuevo y se fijó en las calles para perder la mirada en la desorganizada marabunta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Mi hija siempre quiso tocar un dragón. Su preferido era ese de escamas plateadas… ¿Doğan?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Nío. Doğan es de escamas doradas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Hmm —asintió ella—. ¿Cuándo vas a decirme dónde están los ángeles?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—No hay muchos lugares en el mundo donde les recibirían con los brazos abiertos. Ni siquiera a ti. El gobierno chino ofreció al Vaticano una reserva ecológica con instalaciones. Aunque el hospedaje nos sale gratis: exigieron el cadáver del ángel que murió en Nueva San Pablo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Reserva ecológica —repitió ella—. No conozco a los otros, pero la muchacha de cabellera roja puede ser muy problemática. Si se entera que está recluida en una suerte de zoológico habrá muchos problemas. Es muy orgullosa. ¿La has conocido?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—No es un zoológico y aún no he tenido el placer de conocer personalmente a ninguna de ellas, aunque ya conocí al varón, de nombre “Fomalhaut”. Es muy poco dado a hablar, pero soy mejor conversador. Charlamos brevemente sobre rangos. Por ejemplo, los ángeles tienen a los Serafines, seres de seis alas considerados los mariscales en el campo de batalla. Tú has visto a uno de esos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ámbar frunció el ceño. Claro que había visto a uno; enfrentó a un Serafín, nada más y nada menos, el Mariscal o Comandante de los ángeles. Se preguntó cómo fue posible que un ser de semejante rango no trajera consigo a su propio ejército para enfrentarse a Perla. O estaba muy confiado o, tal vez, se trataba de un trabajo que debía hacerlo personalmente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—El rango de este ángel —continuó Alonzo—, es “Dominación” y pertenecía a una especie de guardia personal del Trono o gobernador. Su función es la de un rastreador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ahora la mujer apenas prestaba atención. Sus pensamientos se volcaban en la joven Querubín. Todo cuanto la mujer había hecho y sacrificado era por Perla, y aún no la había visto desde la lucha que libró en aquel campo de flores. La voz de Alonzo se había convertido poco a poco en un eco lejano hasta que tocó un tema importante:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—La Dominación puede guiarnos hasta los dragones. Hasta el mismísimo Leviatán.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ámbar se atragantó y tuvo que hacerse con una taza de vino de arroz. “Leviatán”, repitió mentalmente. Aquel nombre por sí solo generaba pavor; en el mundo no había niño o adulto que no conociera al líder de los dragones y sus terroríficas historias. Hacía trescientos años que los dragones habían aparecido durante el Apocalipsis; reunidos por el gigantesco Leviatán, luego de la hecatombe, sumieron poblados bajo cenizas y, en algunas ocasiones, ciudades enteras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero hacía casi una veintena de años que Leviatán se había escondido en algún lugar recóndito del mundo, llevándose consigo a su legión. Unos los pensaban muertos, pero muchos temían que, tarde o temprano, volvería a salir para sembrar el caos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Alonzo suspiró.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Pero nuestro honorable rastreador se encargó de dejarnos bien en claro que no abandonará a sus congéneres para guiarnos hasta el dragón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Pues haríais bien en dejar de perseguir dragones. Es, literalmente, jugar con fuego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Suenas como mi hija —Alonzo meneó la cabeza—. Ese grupillo de ángeles te tiene una gran estima por lo que hiciste. Cuando les hicimos un lugar en la reserva ecológica, ordenaron una habitación para que puedas alojarte cerca de ellas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ámbar enarcó una ceja al saberse siendo agasajada de esa manera. No lo esperaba, desde luego. Cuando pudiera, tendría que agradecer el gesto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Te adoran —continuó Alonzo—. Convéncelas para que esa Dominación nos ayude. Reykō moverá su maquinaria de guerra pronto y me temo que no podré hacer mucho si decide marchar contra China. Destruirá todo a su paso y buscará capturarlas, y casi el mundo entero la apoyará en su empresa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Si tanto problema van a causar, mejor que vuelvan al sitio donde pertenecen —murmuró ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ámbar se acomodó en su silla y miró el ajetreo en las calles. Sintió envidia de todos aquellos hombres y mujeres que vivían una vida más sencilla; ajetreada, pero sencilla. Porque la mujer se encontraba ahora en medio de una posible guerra que, a su pesar, había contribuido a generar. Extrañamente, todos en las calles detuvieron sus rutinas y miraron al cielo con una precisión casi cronométrica. Era como si repentinamente el tiempo se hubiera detenido: el rugir del tráfico, el murmullo del gentío e incluso los ladridos. Ámbar achinó los ojos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Pero vinieron aquí —continuó Alonzo—. Y aunque decidan volver a su hogar, no impedirá que Reykō se abalance sobre nosotros. Fuimos directo a las fauces del lobo para rescataros y ahora vendrán las consecuencias. No tenemos un ejército como el de ella y necesitamos a Leviatán, no para una guerra, sino simplemente como medio persuasivo para que nos dejen en paz. El Dominio dijo que los dragones son la caballería de los ángeles. No me cabe duda de que, con sus amos de vuelta, podrían ser un importante activo a nuestro favor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿Y qué te hace pensar que yo sería capaz de convencer a nadie? Esos pichones no me tienen en estima, no al nivel que crees. Si me permites, déjame terminar la cena&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Un apagón generalizado sumió la ciudad en una completa oscuridad. Y el silencio se había vuelto sepulcral hasta el punto que Ámbar se oyó tragando saliva. Luego escuchó un alarido lejano en un lugar en la calle y el crujir del acero en otro punto indefinido en la oscuridad. Como si algo cayese sobre el techo de un automóvil. Alargó la mano y se hizo con su espada en el momento que el gentío estalló en gritos de espanto para dispersarse raudamente en todas direcciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Alonzo se levantó dando golpecitos al lóbulo y apretó los puños cuando cayó en la cuenta de que su sistema de comunicaciones no funcionaba. Miró a las calles y creyó ver a un par de sus soldados, en radiantes trajes EXO color blanco, cayendo sobre coches o sobre el suelo, entre gritos y sonidos de disparos de rifles de plasma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Alguien estaba atacando a sus hombres apostados en las azoteas. Intentó advertir a la mujer, pero Ámbar ya había desaparecido en la oscuridad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Salió disparado hacia las calles, esquivando a la marabunta que huía despavorida. Las luces volvían intermitentemente y podía ver, aterrorizado, cómo sus hombres caían del cielo como una lluvia, para luego perderlos de vista al volver la oscuridad, oyendo solo sus aullidos cuando caían en el pavimento y se retorcían de dolor. Los enemigos debían ser varios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Se ocultó detrás de un automóvil, asomando la mirada; arriba había un centenar de ágiles sombras que saltaba de un lado a otro, de una azotea a otra, arrojando a sus hombres como si estos fueran muñecos de trapo. Las luces en la ciudad parpadearon un par de veces más para finalmente volver. Se sorprendió de ver cómo quedó la pequeña calle del mercado, ahora abarrotada de soldados heridos, destruidos letreros eléctricos y cables que chispeaban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y la luz trajo consigo un adusto silencio; ahora, donde fuera que mirase, solo había ángeles. Sentados en los bordes de las azoteas, parados sobre los toldos de los comercios mientras que otros se mantenían elevados en el aire.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Luego vio a un ángel, de pie sobre el techo de un coche, protegido por otros dos congéneres. Las cuatro puertas del vehículo estaban abiertas y fuesen los que lo ocupaban ya había huido. Se fijó mejor en aquel ser celestial: era distinto. Tenía seis alas, de rostro severo y mirada intensa, con una espada que pendía de su cinturón y otra más en la espalda, pues veía la empuñadura destacando tras él. Tenía que ser un Serafín, el mariscal de la legión de guerreros alados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¡Debo ser la mujer más afortunada del mundo! —gritó Ámbar, de pie sobre el techo de un taxi, a cuatro coches de distancia del Serafín—. A donde sea que vaya, me encuentro con más pichones. Dichosa coincidencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Todo el ejército celestial la observó con curiosidad. Y en el porte y actitud notaban que esa mortal no los temía. Alguien como ella, que lo había perdido todo: su estatus, su lugar en el mundo; odiada y buscada, ya no temía a nada y enfrentaría la amenaza de frente. Ámbar también se fijó en las alas del ángel principal y supo que debía ser otro de aquellos mariscales de los que le había mencionado Alonzo. Y este sí que lo era; rodeado de su vasto ejército.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El Serafín Durandal ladeó el rostro, curioso, para fijarse mejor. Si le hubieran dicho que una mortal luchó contra el Serafín Rigel y terminó victoriosa, hubiera castigado al responsable de aquella broma de tan mal gusto. Pero allí estaba ella, la única mortal que no había huido con el gentío, encarándolo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—No es coincidencia, mortal —respondió él en un fluido portugués—. Tengo rastreadores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿Me buscabais?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿Es ella? —preguntó Durandal a uno de sus alumnos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Su súbdito asintió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El Serafín apretó los labios. Desenvainó su nueva arma, sujeta por correas en su espalda. La espada zigzagueante del Arcángel Miguel refulgía, como si tuviera vida propia, y la apuntó con ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ámbar, como respuesta, ladeó su gabardina para desenvainar su espada. Activó la corriente y la filosa hoja cabrilleó de electricidad, robándose la admiración de todos los ángeles. También parecía tener vida propia. Sobre las azoteas, algunos silbaron largamente contemplando a aquella mortal que afrontaba sin miedo al Serafín.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Alonzo, cada vez más aterrado, se preguntaba si debía intervenir de alguna manera. Concluyó que aquel ángel debía ser el Serafín que invadió con su ejército la Capital del Hemisferio Norte. Si ahora se encontraba en China, con la espada del Arcángel Miguel, cayó la dulce posibilidad de que el Serafín pudiera haber asesinado a Reykō para hacerse con el arma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Vine a ver con mis propios ojos —dijo Durandal—, a la mujer que dicen que luchó contra el Serafín Rigel y salió victoriosa. ¿Acaso eres tú?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿Ese grandulón? No recuerdo haberle dado el tajo final, pero me hubiera gustado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Durandal tragó aire; estaba ofendido, pero sabía que su rostro debía encontrarse desprovisto de emociones e hizo un esfuerzo por contenerse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Cuida tu lengua, mortal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿Venís a por Perla? —preguntó ella, ahora apuntándolo con su espada—. ¿O venís a vengar a vuestro amigo caído?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Vine por ti.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/188/31783681/31783681_013_606a.jpg" width="460" height="690" />Reykō se acomodó en su mullido asiento que daba al ventanal de su oficina, y suspiró perdiendo la vista en la brillante ciudad del Hemisferio Norte: Valentía, de la nación Gran Iberia. Deseaba tocar la empuñadora de la espada del Arcángel Miguel, siempre lo hacía cada vez que le asaltaban dudas, pero ahora su mano se cerraba en el vacío. Había perdido la espada zigzagueante, pero se consoló al recordar que al menos consiguió sacar algo bueno de aquel “vil robo”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Se cruzó de piernas con suavidad y apoyó la barbilla en una mano. Frente a ella estaba el ángel que el Serafín Durandal entregó como intercambio para evitar una batalla. “Un ser semidios por una espada mítica”, pensó, y la idea le pareció un intercambio justo. El espécimen era un varón de físico que le resultaba atractivo, de alas y cabellera plateadas, y se preguntó si en la legión de ángeles todos resultarían ser unos adonis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Varios soldados de Reykō, tras ella, no dejaban de apuntarlo con sus rifles, completamente desconfiados aún pese a la evidente pasibilidad del ángel. Entre ellos se encontraba el comandante del ejército de Reykō, Albion Cunningham, frustrado por no haber podido evitar el robo de la espada. Su cabellera castaña era corta, casi rapada, y sus ojos intensos parecían destellar fuego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Tu amo te ha entregado a mí —dijo ella—. ¿Cómo te sientes al respecto, pequeña ave?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El ángel plateado ladeó el rostro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—No es mi amo, los hacedores lo son. El Serafín Durandal es mi superior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Si él es un Serafín, tú eres…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Una Dominación —hizo una reverencia—. Espero serle de utilidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Reykō volvió a sonreírse, visiblemente fascinada. Quién diría que la primera humana en forjar una alianza con los ángeles sería ella misma, que los quería ver aplastados bajo sus botas por haber sido los causantes de la destrucción del mundo moderno, trescientos años atrás. Pero algo bueno sacaría de todo ello antes de coserlo a jeringas en algún laboratorio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Había que probarlo antes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Desnúdate —ordenó, y oyó tras ella cómo sus soldados se removieron incómodos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El ángel asintió y se deshizo del cinturón y luego de la túnica; Reykō enarcó una ceja pues esperaba que se negase o mostrase algún tipo de vergüenza. Pero se olvidó de todo cuando se reveló lo que la mujer ya había sospechado: aquella Dominación poseía un cuerpo que haría a toda humana o humano derretirse. Un adonis tallado exquisitamente por los dioses. Lástima, se dijo ella, que esos ojos suyos transmitiesen tanto vacío; como si no sintiera pudor o el más mínimo deseo de carne.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Acércate —ordenó Reykō.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sus soldados volvieron a removerse, aunque ahora era otro tipo de incomodidad. No deseaban que el ángel se acercara más a ella, pero nadie tenía el valor de contrariar a la mujer más poderosa del mundo. El comandante Cunningham, no obstante, avanzó un paso con su fusil apuntando la cabeza del ángel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Con un ademán, la mujer lo detuvo sin mirarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿Qué sucede, Albion? ¿Miedo o celos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cunningham no apartaba la mirada de los ojos del ángel. Cómo iba a confiar en un ser despreciable como ellos, causantes de tanta destrucción. Su propia nación, Alba, aún a día de hoy era solo escombros, hambruna, pobreza aderezado con sectas fanáticas. Cómo iba a dejar que se acercara un centímetro más a ella, que lo sacó de ese infierno cuando niño para hacer de él un gran hombre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Respondió a regañadientes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Reconsidere lo que está haciendo, mi señora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—No me cabe duda de que, si el ángel quisiera matarnos, ya lo habría hecho, Cunningham. Pero aquí estamos todos. Dime tu nombre, Dominación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Deneb Kaitos —y mirando al comandante Cunningham, agregó—. Me llamo Deneb Kaitos, mi señora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La mujer asintió complacida. Aprendía rápido; le gustaban los hombres así. Alargó el brazo y, con los nudillos, acarició el sexo del ángel, mirándolo a los ojos para descubrir su reacción. Luego agarró con sutileza la carne, elevándolo, sopesando. Se entretuvo un largo y silencioso tramo, comprobando la suavidad y la rugosidad de las diferentes partes. Pellizcó y se decepcionó al notar la misma vaciedad de siempre en la mirada de la Dominación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—A veces me pregunto para qué vuestros hacedores os crearon con vergas si ni siquiera sois capaces de darle uso —suspiró—. Ven aquí, Albion, a su lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cunningham dio un respingo y miró a sus subordinados, quienes desviaron la mirada para todos lados menos hacia él. Pero bajó su rifle y se dispuso como ordenó. Deseaba llevar un casco y que la visera ocultara el evidente desagrado que le suponía estar en presencia del ángel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Reykō hizo un gesto con el índice, girándolo en el aire.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El comandante procedió a desnudarse, enrojecido debido a una mezcla de vergüenza y disgusto; tardó más tiempo que el ángel debido a que vestía armadura EXO y no una túnica. Reykō se acomodó en el asiento y ordenó a los demás soldados que salieran del cuarto, orden que acataron presurosos y nerviosos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Deneb Kaitos observaba todo con curiosidad. Tal vez, pensó él, todo ello no era sino una rara costumbre de los mortales. Le sonrió a Cunningham, fijándose en su cuerpo para comprobar que, como él, el mortal poseía rasgos de un auténtico guerrero que, en los Campos Elíseos, serían vistos con buenos ojos. Alto, de marcada musculatura y mirada intensa. Tenía una marca llamativa en el hombro derecho, similar al ala de ángel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El gesto fue tomado por el comandante como ofensivo, quien se sintió incómodo bajo el escrutinio de aquel ángel. Se cubrió cuando notó que miró su verga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿Qué mierda miras, pajarraco?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Reykō se inclinó hacia su soldado y, alargando el brazo, posó la palma en el vientre del hombre y clavó las uñas en la piel. Intercedió con voz serena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Tranquilo. Aquí el único que me preocupa eres tú, querido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Los dejos bajaron hasta el sexo cuando notó que el comandante había tragado su orgullo. Las caricias despertaban su hombría, que crecía y crecía, y pronto la mujer lo capturó como una garra de un halcón que ciñe a la presa con fuerza. Cunningham también le resultaba un hombre atractivo, tanto o más que el ángel, y bien que lo había entrenado ella en todo tipo de artes. Viendo al ser celestial y humano desnudos, no sabría decantarse por uno. “Tal vez ambos…”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Iniciando un vaivén, miró a Deneb Kaitos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿Qué? Eso que tienes entre tus piernas sirve para algo más que mear, querido. Y te sorprenderías de los usos que puedo darle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La mujer se excitó abruptamente ante la idea de pervertir a un ángel. Dejó de estimular a su presa y sonrió al ser celestial, apretando el sexo del comandante, taponando la punta con su dedo índice pues ya relucía un brillo viscoso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Espérame en la cama —ordenó ella sin mirarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El comandante debatió internamente aquella idea, realmente no deseaba dejarla sola, pero era verdad que el ángel, al menos aquel, resultaba pacífico. Asintió, con la excitación y la frustración inundándole todo el cuerpo. Se retiró dando presurosas zancadas, olvidándose de su traje y armas en el suelo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando quedaron solos, Reykō miró a Deneb Kaitos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Y tú, ¿también querrás venir a mi cama?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Haré lo que ordene, mi señora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La mujer chasqueó los labios. Deseaba ver un poco de resistencia, pero ese ángel no tenía alma ni pudor. Así no tenía gracia para ella. Aún se divertía recordando el rostro de sus consejeros la primera vez que los obligó a desnudarse y arrodillarse ante ella. Se levantó de su asiento, dirigiéndose hacia una mesa de bar para servirse de una copa de vino. El ángel se había girado para ver la ciudad a través del ventanal, momento aprovechado por la mujer para admirar su trasero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Metió un dedo en la copa de vino, dándole vueltas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Tu superior dijo que los de tu rango sois rastreadores. Que podrías encontrarme cualquier objeto perdido en el universo si es necesario. Pero no deseo nada de valor, la verdad. Necesito que guíes a un escuadrón militar hacia el dragón Leviatán y su legión de dragones. ¿Puedes hacerlo, Deneb Kaitos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Los dragones se extinguieron hace milenios, mi señora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Ojalá fuera cierto, querido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Deneb Kaitos se giró. Al principio no creyó que pudiera haberlos, fueron aniquilados todos por la legión de Irisiel en el inicio de los tiempos, pero, por curiosidad, intentó localizar alguno. Cerró los ojos y pronto se sorprendió al detectar tenuemente al mismísimo Leviatán escondido en algún lugar del reino humano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Pero, ¿cómo es posible…? ¿Cómo es que tenéis dragones en vuestro reino?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Desde hace trescientos años los tenemos —dijo ella, bebiendo el vino—. Vinieron con el Apocalipsis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Yo no debería guiarles hasta Leviatán. Estoy aquí para buscarle una riqueza, cualquiera sea, no un dragón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Tu superior ha dicho que me encontrarías la riqueza que yo deseara, y esto es lo que deseo. Si no es así, vuelve junto a él y dile que has fallado. Dile que vuestra palabra no vale absolutamente nada. Que no habrá paz y que todo mi ejército se abalanzará sobre vosotros y vuestros aliados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—No me entiende. No me gustaría guiarles hacia vuestra muerte. Leviatán es una bestia peligrosa, mi señora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿Y? ¿Qué te hace pensar que yo no lo sea?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El ángel la miró a los ojos y supo que había convicción en sus palabras. Ir en búsqueda de aquel lagarto era solo tarea para temerarios o torpes. Reykō no le parecía en absoluto una mortal torpe.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Entiendo. Si eso es lo que deseáis, os guiaré.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Reykō miró al ángel con una apenas perceptible sonrisa. Deseaba invadir China cuanto antes y aniquilar no solo a los ángeles sino a todos los que los protegían; los consideraba traidores de la humanidad. Pero primero era necesario anticiparse. Destrozaría a los dragones y evitaría que la alianza entre los cruzados del Vaticano y China sumaran en fuerza bélica; sus espías ya le habían informado de todo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Eso es lo que quería oír, querido. Vamos a la cama.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La espada zigzagueante dio varias vueltas en el aire y cayó clavada en el techo del taxi donde Ámbar se encontraba, arrancando un grito de pavor del conductor del vehículo, encogido en su asiento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Esta espada —dijo el Serafín—, fue creada en los inicios de los tiempos por los hacedores. Es más que un arma. Es un estandarte. Fue hecha para los Arcángeles, los protectores del reino de los humanos. Ninguno de los tres se encuentra vivo desde hace trescientos años y me temo que yo no estoy interesado en el cargo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ámbar vio el arma y notó que se trataba de la mismísima espada flamígera del Arcángel Miguel. Arma que poseía Reykō, pero que por alguna razón ahora estaba allí, a sus pies.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Dime tu nombre —preguntó Durandal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/188/31783681/31783681_012_3dbc.jpg" width="460" height="690" />—¿Mi nombre? No sé en el lugar de donde vienes, pero, aquí, el que entra haciendo barullo y lanzando soldados por los aires es el que normalmente se presenta primero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Se escuchó un par de risas alrededor; la mortal caía bien entre los ángeles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Mi nombre es Durandal —extendió brazos y alas, como siempre hacía para imprimir porte y presencia—. Soy Serafín de los Campos Elíseos. ¿Quién eres tú, mortal?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La mujer enfundó su arma al ver que no había hostilidad de parte de ninguno para con ella. Se inclinó hacia la espada zigzagueante y la tomó de la empuñadura para arrancarla del techo del vehículo. Era liviana y podía verse a sí misma reflejada en la hoja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Me llamo Ámbar Moreira —extendió los brazos hacia los lados—. Y estoy desempleada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Ámbar —repitió el Serafín, absorbiendo las palabras y aquel nombre—. Yo te nombro Protectora del reino de los humanos. Mis ángeles y los de las demás legiones te reconocemos, y te serviremos cuando lo necesites para honrarte a ti y la humanidad que proteges. Que el coro recite tu nombre en los cánticos heroicos, y que el cielo y la tierra tiemblen a tu paso, “Nari-il”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Durandal se hincó sobre una rodilla y golpeó su pecho. Antes de que la mujer dijera algo, vio cómo todos y cada uno de los ángeles repetían el gesto. Tanto los que estaban en las azoteas como los que se encontraban elevados, bajaron de los cielos para hincarse en la calle. La mujer se giró, sorprendida, al comprobar que todos estaban rindiéndole un respeto que no comprendía por qué recibía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¡Nari-il! —gritó un ángel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Miró a un lado y enarcó una ceja al ver a Alonzo cerca, manos en los bolsillos y sonriente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Parece que ya no estás desempleada, mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Sí, bueno, ¿no deberías preocuparte por tus soldados? Los oía gimotear hace un rato.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Todos están bien —golpeó el lóbulo, indicando que había vuelto a entablar comunicación—. Nos llevamos un buen susto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¡Nari-il! —gritó otro ángel, elevando el puño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y se sumó otro más. Y luego otro, hasta que los ángeles rugían alrededor de ella como una sola fuerza. Los que tenían lanzas repiqueteaban el suelo, los que tenían espadas la blandían al aire. Otros se golpeaban el pecho rítmicamente, visiblemente alegres ante el nombramiento de un nuevo representante entre ambos reinos. “¡Nari-il, Nari-il!”. Ámbar ni siquiera comprendía su idioma, pero de alguna manera aquello le llegaba con tanta fuerza que logró conmoverla. Miró de nuevo a su alrededor, no se lo creía; no había ángel que no celebrara su nombramiento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Alonzo —dijo sin mirarlo—. ¿Qué están gritando?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—No lo sé. Imagino que es sumerio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando volvió la vista hacia el Serafín, este ya se había retirado. Solo plumas se balanceaban en el aire. Algunos de sus súbditos también abandonaban el mercado de Nianchang, elevándose en el cielo mientras otros aún gritaban, reían y festejaban a su alrededor. En medio de una lluvia de plumas, Ámbar, por primera vez en la noche, sonrió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Estaba convencida de que todo cuanto había hecho sería visto como un delito deleznable, que los libros la tacharían de traidora. Pero allí estaban esos “pichones”, como les decía ella, festejando y reconociéndola por sus sacrificios y valor. Cómo no sonreír cuando su propia vida, abruptamente, volvió a cobrar sentido. Si tan solo su hija estuviera allí para ver con sus propios ojos cómo Ámbar se había convertido en la heroína que la niña siempre creyó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¡Mujer! —Alonzo la sacó de sus pensamientos—. ¿A ellos también les vas a rechazar como a mí?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ámbar rio, meneando la cabeza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿Acaso puedo? Se ha retirado antes de que rechazara la oferta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Tal vez ese Serafín presuponía que era una oferta irrechazable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Puede que sí —asintió ella—. ¿Lo has oído? Dijo “Reino de los humanos”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Ojalá fuera un reino. Lo haría todo más sencillo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero no era un reino. Era todo un mundo, con sus contrastes, de odio y temores enraizados, unido a otro nuevo y con peculiares seres alados que habían venido, aparentemente, para quedarse. Para buscar un nuevo hogar. Eran dos mundos fusionados a la fuerza y a los que habría que buscarle una cohesión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Acepto tu propuesta —dijo ella, posando la espada zigzagueante sobre su hombro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿Cuál? ¿La cita en los jardines Yu?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—No —gruñó—. Vayamos en búsqueda de los dragones, Alonzo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">III. Año 1368</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Oír el grito y llanto de los mongoles ante las oleadas de flechazos fue como una música dulce para los oídos de Mijaíl. Por un momento, al tensar su cuarta flecha, se sintió poderoso; la muerte en sus manos. El sentimiento era idéntico en toda la fila de arqueros. Partió la saeta y, mientras buscaba otra, miró el campamento atacado. Una lástima que la oscuridad de la noche no mostrara mucho de aquellos demonios sufriendo y cayendo, pensó, pero al llegar el amanecer se encargaría de recorrer el lugar para verlos a todos, derrotados y con saetas clavadas en sus cuerpos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Varios cuernos resonaron en el campamento mongol, avisando del ataque sorpresa. Pronto se oyeron los casquetazos de los caballos enemigos, yendo y viniendo por doquier; los mongoles se estaban organizando y pronto estarían partiendo para cazarlos. Pero una nueva oleada de flechazos terminó por derribar a casi toda la línea frontal que estaba formándose, entorpeciendo a los que venían detrás. De un lado, los novgorodienses rugían victoriosos y del otro, los mongoles aullaban de dolor. Pese a todo, los jinetes enemigos seguían llegando para agruparse, sorteando los heridos y levantando los escudos para protegerse de la lluvia de saetas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Octava flecha. Mijaíl sintió un frío sudor recorrer la frente; esos demonios no se acababan. Sus flechas sí. Y, para colmo, tenía la sospecha de que la noche no los estaba desorganizando como pretendían. Si docenas de jinetes caían, sonaban los cuernos en notas cortas y venían otros más para reemplazarlos; parecía una máquina de guerra bastante bien engrasada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Al sonido largo de un cuerno, vio sobrecogido cómo una inmensa línea de jinetes partía hacia ellos como si fuera una sola y terrorífica fuerza infernal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El viejo comandante novgorodiense levantó el brazo para que todos parasen el asedio. Habían logrado su cometido de crear la distracción y todo quedaba en manos del ataque sorpresa de Gueorgui.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¡Retirada!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Se giró sobre su montura y se fijó en el pávido Mijaíl. El único paralizado y que además miraba la aún lejana fila de jinetes enemigos. Hizo un ademán frente a su rostro, despertándolo de su trance.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Pero, ¿sigues aterrorizado, joven? ¡Muévete!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mijaíl parpadeó. No era terror. Simplemente, no esperaba experimentar cierta admiración por la organización y el ardor de sus enemigos. Los pensaba como míseros salvajes y poco más. Definitivamente, no eran como los lituanos. Asintió y tomó las riendas de su montura, ajustando su escudo sobre la espalda. Todos estaban al tanto de la habilidad de los mongoles de disparar desde sus monturas en plena galopada, y debían tomar precauciones si estos se les acercaban excesivamente durante la huida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Confió en cruzar a tiempo el Volga para que los lanceros y otros arqueros que aguardaban al otro extremo se ocuparan de sus perseguidores. Pero, sobre todo, esperaba que Gueorgui pudiera asestar el golpe definitivo. Que matara rápidamente a un enemigo en especial; el único causante de que aquella marabunta de salvajes fuera tan organizada y estuviera tan preparada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">“Caza al Orlok”, pensó mientras emprendían la rápida huida. “Y la victoria será nuestra”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Gueorgui sonrió cuando notó el trajín en el campamento enemigo. Saber que ahora estaban a su merced hizo que, súbitamente, el largo y tortuoso avance alrededor del Volga desapareciera de sus pensamientos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Organizó una larga fila de lanceros en cuyo centro irían los mejores pertrechados, él mismo entre ellos. A un gesto suyo, partió la caballería novgorodiense. Unos cincuenta jinetes avanzaron sobre la fila, formando así una cuña en cuya punta se encontraban Gueorgui y sus hombres. En los flancos se desplegaron sendos grupos que, sobre el blanco pálido del terreno, dibujaban una suerte de garras que se cerrarían sobre los enemigos para aplastar hasta el último de todos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La cuña penetró hasta el corazón del campamento, dejando por los suelos tanto a hombres como tiendas; el encontronazo se dio entre aullidos de terror mezclándose con el repiquetear intenso de las herraduras. Los caballos sin jinetes huían despavoridos y los mongoles que de alguna manera lograban sobrevivir la primera oleada de Gueorgui y sus hombres eran pisoteados por la línea que le seguía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La estela de enemigos caídos al paso de los jinetes se alargaba y la sangre corría sobre la nieve; la caballería de Nóvgorod y de Kholm era como una barra de hierro candente pasando por la carne. Por un momento, la victoria parecía ser solo una cuestión de tiempo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Varios cuernos sonaban en puntos dispersos del campamento, alertando a los mongoles del nuevo ataque sorpresa. Pronto, una larga fila de guerreros se formó y alzó sus sables para desafiarlos en combate; no contaban con caballos, al menos no tenían tiempo de hacerse con uno, y Gueorgui, cuya armadura ya relucía cubierta de sangre, guardó su lanza en la funda de su montura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Desenfundó su espada y la levantó al aire en respuesta al desafío; al grito de “¡Dios con nosotros”, él y sus hombres se abalanzaron con ferocidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/188/31783681/31783681_015_dc98.jpg" width="460" height="690" />Mijaíl vio despavorido cómo un jinete novgorodiense, delante de él, caía de su montura con dos flechas clavadas en su espalda. Tragó saliva y apuró al caballo; esos malditos enemigos eran realmente rápidos. Cayó otro compañero al otro extremo del nutrido grupo de jinetes. Ahora ya podía oír las flechas cortando el aire sobre él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cerró los ojos cuando, en la lejanía, oyó a sus compañeros aullar de dolor; probablemente al ser alcanzados por los mongoles eran rematados con picas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Esperaba cruzar el río cuanto antes y que los grupos apostados en la ribera terminaran por deshacerse de sus perseguidores, pero hacía rato que había agachado la cabeza y no se atrevía a levantarla para comprobar cuánto faltaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Su caballo relinchó al recibir un flechazo y Mijaíl se dio prisa en saltar de su montura; el animal cayó tropezado sobre el hielo y el joven consiguió rodar para no ser aplastado, meneando la cabeza para espabilar. No se atrevía a mirar a sus perseguidores, pero oía los casquetazos y hasta sentía el temblor en el Volga. Alargó la mano hacia la empuñadura de su espada, sujeta en la cintura, y cerró los ojos temiendo el peor de los finales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Se levantó; sus rodillas crujían y apenas sentía la empuñadura en sus congelados dedos. La espada se le resbaló y repiqueteó en el suelo. Y los vio a todos, que venían en marcha infernal entre gritos, levantando sables unos, tensando arcos otros, claramente rabiosos. Parecían demonios. Como único gesto, cerró los ojos y empuñó su colgante de Santa Sofía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Inesperadamente, oyó tras él a cientos de saetas cruzando el aire y cayendo sobre los estupefactos mongoles, que cambiaron sus cánticos rugientes por aullidos lastimeros. Cuando el sorprendido guerrero se giró, vio a sus propios compañeros deteniendo la falsa retirada, ahora lanzas en ristre, girándose para embestir al enemigo. Y tras ellos, en la ribera y en las colinas circundantes, notó a cientos de arqueros tensando sus arcos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mijaíl seguía estupefacto mientras los novgorodienses avanzaban a sus lados para acabar con los mongoles. Miró sus temblorosas manos. Estaba seguro de que eran sus horas finales y que la Virgen María había oído sus plegarias. Luego pensó en Gueorgui, luchando al otro lado contra esos mismos feroces enemigos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Apretó los puños y golpeó el hielo; no tenía el valor de su hermano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Un jinete se detuvo frente a él; era el viejo general novgorodiense. Una flecha atravesaba la hombrera de su armadura, pero él actuaba como si no estuviera allí, sonriéndole al muchacho. Le habló, pero Mijaíl apenas oyó entre los espadazos y gritos varios que se producían más adelante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¡He dicho que está resultando un plan estupendo, joven! Quédate en el campamento, ya has hecho lo tuyo. Mis hombres y yo iremos a ayudar a tu hermano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mijaíl tragó saliva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Gueorgui atravesó con su espada el pecho de un jinete y la sangre le roció violentamente en el rostro. Podía comprobar, de vez en cuando, cómo todo el terreno repleto de aliados y enemigos pasaba de un negro profundo a un gris pálido mientras el cielo se azulaba cada vez más. Estuvieron luchando durante horas, retrocediendo y avanzando una y otra vez por el campamento, y sintió un gran desgaste en su brazo derecho cuando quiso extraer la espada de un fuerte tirón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Seguido por sus hombres, llegó hasta un terreno elevado, sorteando cadáveres aguijoneados de flechas, y tuvo una buena perspectiva del campo de batalla. Sabía que sus guerreros estarían extenuados y que la contienda se había equilibrado hacía rato; los enemigos eran bravos y respondían a la batalla mejor que los lituanos. Luego oyó griteríos de júbilo en el fondo del campamento mongol, superando por momentos a los rugidos de los guerreros enfrentados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Fijó la mirada hacia el Volga y notó un nutrido grupo de jinetes regresando a través del río congelado en rápida galopada, debido a la oscuridad no pudo diferenciarlos, eran solo una mancha oscura, pero los más adelantados empezaron a elevar al aire los estandartes blancos y rojos de la Horda de Oro, entonando largas notas con los cuernos. Gueorgui lanzó su casco al suelo con desazón; no podía ser verdad que aquellos perros al final consiguieran aniquilar a toda la caballería novgorodiense a pesar de las artimañas que habían preparado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Al sonido estridente de otro cuerno, el campamento mongol se abrió en dos para dejarlos pasar y que así prestasen ayuda en la batalla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Gueorgui escupió un cuajo sanguinolento, rabioso, y alzó su espada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¡Si hoy nos toca caer, mejor llevarles un tributo a nuestros hermanos idos! ¡Por los caídos, Dios con nosotros!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Un fuego renació en los ojos de muchos jinetes. Gueorgui estaba consumido por la rabia que apenas pensaba con claridad, pero sus hombres lo seguirían hasta el fin del mundo; levantaron sus espadas y bramaron con sus últimas fuerzas antes de seguirlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Volvieron a formar una cuña para penetrar en las filas enemigas, con más ímpetu si cabe, pateando, rajando y derribando a quien osara de acercarse. Los enemigos levantaban la mirada y veían aterrorizados a ese gigantesco y pertrechado dios oscuro de la guerra, bañado en sangre mientras repartía espadazos, y pronto se vieron cercados en pequeños grupos por un rabioso e innumerable ejército, como islas rodeadas por el mar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Se oyeron nuevos gritos en el corazón del campamento mongol. Eran aúllos, más bien, y los cuernos sonaban en distintos tonos en varios lugares; a veces eran largos, otros eran cortos, otros eran intermitentes. Los mongoles echaban la mirada hacia atrás, confundidos. Era como si diversas y contradictorias órdenes viajasen por el aire.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Gueorgui sujetó las riendas de su caballo y levantó la mirada para entender qué sucedía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Los recién llegados no eran jinetes mongoles, por más que levantasen al aire los estandartes de la Hora de Oro. Cuando las nubes le abrieron paso a la luna llena, notó que en realidad se trataba del ejército novgorodiense. Se abrieron paso entre el sorprendido campamento, disparando saetas y repartiendo sablazos a su paso, formando una gigantesca cuña que penetraba hasta el corazón del ejército invasor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El ataque sorpresa fue devastador para los mongoles, que no podían sostener dos frentes, y los sobrevivientes huyeron en desbandada. Algunos grupos de jóvenes cazadores los siguieron, pertenecían a la retaguardia y no habían participado en la batalla, pero deseaban mostrar su valentía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Se elevaron cientos de espadas en el aire entre gritos de algarabía y los que estaban en las colinas vieron con sonrisas cómo parecía formarse bajo la luz del alba una especie de gigantesca piel de puercoespín; eran los novgorodienses, desahogándose y festejando la victoria con feroces rugidos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Gueorgui estaba ansioso y se movía como una avispa entre los hombres, buscando a su querido hermano. No lo vio, pero sí reconoció al viejo general novgorodiense, y se carcajeó estruendosamente. Si ese viejo estaba vivo, su hermano también habría sobrevivido, concluyó. En secreto le había pedido que cuidara de él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¿En la vanguardia, mi general? Debería dejárselo a los más jóvenes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El general hizo un ademán y luego señaló con el pulgar a un guerrero montando a su lado. Mijaíl estaba claramente fatigado y bañado de sangre, con un cuerno mongol colgado de su cuello, y no respondió cuando el oso se acercó y lo tomó del hombro, asintiéndole. No solo usó los estandartes enemigos para infiltrarse y dar un golpe fatal al campamento, sino que aprendió a dar órdenes con el cuerno. Solo ese joven sería capaz de planificar una locura como aquella, pensó Gueorgui.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¡Oídme! —gritó el oso, y los que lo rodeaban callaron inmediatamente—. ¡Al volver beberemos hasta hartarnos! ¡Y brindaremos! ¡Por nuestros hermanos caídos! ¡Porque Cristo nos ha guiado hasta la victoria! ¡Y por mi hermano, el hombre que venció a los mongoles!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mijaíl oyó los vítores y por un momento sintió sus fuerzas regresar paulatinamente. Se deshizo del yelmo y la lanzó al suelo con rabia, provocando rugidos victoriosos a su alrededor. Nunca había estado tan al borde de la muerte y en tantas ocasiones, pero por un momento como aquel, en donde todos lo reconocían, bien que valía la pena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¡Por Mijaíl! —gritó un jinete novgorodiense con el puño levantado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¡Por un gran hombre! —afirmó el viejo general—. ¡Al menos lo será hasta que nuestro Príncipe le corte la verga!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Nuevamente las carcajadas tronaban el lugar. Pero, por primera vez, Mijaíl volvió a sonreír. Cómo no hacerlo. Era verdad que ningún mongol cayó bajo su espada o sus flechas, pero qué importaba cuando ahora todos coreaban su nombre como una sola fuerza. “¡Mijaíl, Mijaíl, Mijaíl!”. El propio suelo parecía vibrar. Se giró sobre su montura solo para deleitarse de la vista y el dulce cántico entonado; todos los hombres acompañaban el himno, incluido el oso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Levantó el puño cerrado y bramó con todas sus fuerzas, justo antes de caer desmayado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">En una lejana colina, varios jinetes contemplaban el festejo. El Orlok mongol había hecho de su rostro una máscara indescifrable aún para sus hombres más cercanos, pero por dentro ardía de rabia y solo tenían una sospecha de su ánimo debido a la intensidad de su mirada. Se retiró el yelmo y la brisa meció las decenas de trenzas de su larga cabellera. Pese a ser un guerrero nacido en las estepas de Mongolia, la contextura fuerte y tez morena así lo demostraban, era también mucho más alto que sus súbditos. Más imponente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—“Mi-jaíl” —pronunció con dificultad; aspiró y cerró los ojos, repitiendo mentalmente la palabra como tratando de encontrarle un significado. Podría ser una palabra humillante dedicada a los derrotados. Tal vez fuera una palabra para festejar. O podría ser el nombre del héroe que los condenó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Orlok Kadan—irrumpió uno de sus hombres.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—No nos queda nada aquí, Orlok —insistió otro subordinado—. Volvamos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El mariscal mongol lo sabía muy bien y gruñó al escuchar aquellas obviedades. Debía emprender un largo viaje hasta el campamento principal de su Kan, al este de Asia. Y pesarían sobre sus hombros todas y cada una de las pérdidas. Cientos de miles de mujeres y niños lo mirarían, humillado y derrotado, esperando que explicara cómo dejó que sus maridos o padres cayeran en aquella emboscada. El Kan sería el primero en exigir que esclareciera todo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tal vez hasta su propia cabeza apeligraba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—“Mi-jaíl” —volvió a pronunciar, escupiendo al suelo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—¡Orlok Kadan, debe escucharnos! —intentó advertir otro—. ¡Podrían tener vigías buscánd…!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Los demás dieron un respingo al notar un fugaz fulgor plateado. La cabeza del subordinado rodó por la nieve mientras el Orlok limpiaba su sable ensangrentado. Lo guardó en la funda con absoluta tranquilidad y se giró sobre su montura mientras los demás mantenían un adusto silencio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Para él, sería un mejor final morir junto con sus hombres y no tener que rendir explicaciones a nadie. Pero si tras aquella masacre se encontraba vivo solo podía ser obra del Dios Tengri, concluyó, y debía haber una razón para ello. Su sable debía probar la sangre del culpable y hacer justicia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">—Nos volvemos —ordenó en tono severo, preparándose para el galope—. El Kan nos espera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Continuará.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Nota del autor: Si bien en China regía la Dinastía mongola conocida como “Yuan”, como había narrado en el primer capítulo, en Rusia, en el mismo periodo, regía el kanato mongol conocido como la “Horda de Oro”. Ambos gobiernos se consideraban parte del Imperio mongol. En este capítulo he decidido centrarme solo en el protagonista ruso, pero la historia se situará tanto en China como en Rusia, y el lazo que les unió: su lucha contra el yugo mongol.</span></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/188/31783681/31783681_014_3cab.jpg" width="732" height="1098" /></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Exhibiendome en la playa 5 y final&#8221; (POR JESSICA97)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Dec 2021 11:08:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Otros]]></category>
		<category><![CDATA[voyerismo]]></category>
		<category><![CDATA[JESSICA97]]></category>
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					<description><![CDATA[Exhibiéndome en la playa 5 Sábado Me desperté de pronto, tenía un sueño y en él justo me estaban haciendo el amor, pero al despertarme y volver en mi me di cuenta que la situación no era del todo un sueño, pues mi novio estaba justamente empezando a introducir su tranca en mi panochita. Sin decir nada, simplemente me acomodé para facilitarle la faena, pues él se encontraba atrás mío, yo recostada de costado y simplemente tuve que acomodar de una mejor manera mis piernas. Mi sueño, al menos eso pensé en ese momento, me tenía totalmente mojada, aunque luego [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Exhibiéndome en la playa 5</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sábado</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me desperté de pronto, tenía un sueño y en él justo me estaban haciendo el amor, pero al despertarme y volver en mi me di cuenta que la situación no era del todo un sueño, pues mi novio estaba justamente empezando a introducir su tranca en mi panochita. Sin decir nada, simplemente me acomodé para facilitarle la faena, pues él se encontraba atrás mío, yo recostada de costado y simplemente tuve que acomodar de una mejor manera mis piernas. Mi sueño, al menos eso pensé en ese momento, me tenía totalmente mojada, aunque luego me enteré que mi novio ya tenía un buen rato de estar sobando y tocando mis partes, y más bien fue eso lo que provocó posiblemente mi sueño. El asunto es que la razón era lo que menos me importaba en ese momento, el pene de mi novio estaba llegando hasta lo más profundo de mi ser, sentí como sus bolas chocaron contra de ser, señal inequívoca de que aquel tremendo aparato había logrado entrar por completo en mi ajustada vagina, y ahora empezaba un mete-saca, primero con suavidad, pero con el pasar de los segundos se fue incrementando hasta convertirse en unas embestidas tremendas, donde prácticamente mi novio sacaba su picha casi por completo de mi vagina y luego la volvía a introducir hasta el fondo, sacando de mí en cada movimiento un quejido de placer, y claro está, por más acostumbrada que yo pueda estar a él, sus dimensiones son algo fuera de lo normal, cosa que cada vez que me hace el amor me hace sentir como la primera vez. De pronto, en una de esas embestidas, mi novio saco por completo su pene de mi vagina, y sin previo aviso lo colocó en la entrada de mi ano y lo introdujo sin mucho miramiento, si bien mi ano no estaba dilatado ni lubricado, la lubricación que tenía el pene de mi novio ayudado por la tremenda excitación que el tenia ayudo a facilitarle el ingreso por aquella cavidad, mis gritos no se hicieron esperar, pues en esa posición no tenía mucho acomodo, y sentí como esa verga me iba destrozando mi interior hasta llegar hasta el fondo, sin dar tiempo alguno para que mi culo se acostumbrara, mi novio empezó esta vez en mi ano su mete-saca, con un ritmo que sentí más fuerte que el que tenía en mi chochito, provocando un tremendo orgasmo en mí, que ayudé con una de mis manos en mi clítoris. Mi novio continuó destrozándome el interior de mi ano por algunos minutos más, hasta que de pronto sentí como sacaba su miembro, se levantaba muy a prisa y me obligo a tragar su pene, o lo que entrara en mi boca al menos, donde inmediatamente empezó a correrse de nuevo. Yo por mi parte trataba de tragar todo el semen que me fuera posible, pero la cantidad era tal que algo se me escapaba por las comisuras de mis labios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Te ha gustado despertar así Jessi? Dijo mi novio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Me encanta, no hay mejor manera de empezar el día.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Te molesta que me haya corrido en tu boca? Preguntó el, y claro, es que normalmente no hacemos eso, él sabe que no me agrada mucho dar sexo oral, y mucho menos recibir el semen en mi boca, pero no entendía porque, en ese momento no me disgustó para nada. Otra cosa extraña en él era la manera en que me estaba tratando, pues había sido mucho más humillante con migo estos días. Cosa que se aclaró inmediatamente, y aunque ya me lo había dicho días atrás, nuevamente me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Jessi, no quiero que te sientas mal ni que pienses mal de mí actuar. Quiero que sepas que en cualquier momento cuando sientas que algo no te gusta me lo digas, si no quieres hacer algo me lo dices y te lo voy a respetar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Lo se amor, y como ya te había dicho, te lo repito, estoy disfrutando mucho todas las situaciones, quiero que sigamos como hasta ahora, me gusta tu juego, me excitó sobre manera que me dejaras atada ayer y que luego vinieras y me hicieras tuya, sabes que me gusta ser tu sumisa, tu obediente perrita, y quiero que terminemos estas vacaciones de esa manera, juega con migo, úsame, que quiero sentirme tuya. Esas palabras fueron como un alivio en su rostro. Inmediatamente nos fundimos en un beso apasionado, de esos que das con mucho amor, en los que se siente la pasión desbordando, beso que poco a poco se fue transformando en toqueteos, su boca empezó a lamer la mía, y paso a ser ya un beso más sexual, mi calentura empezó a subir nuevamente, y ya mi panochita estaba nuevamente inundada, esperando ser penetrada nuevamente. Baje mi mano hasta su pene, estaba totalmente empalmado, así que empecé a darme vuelta para ofrecerle mi culo de nuevo, momento en que me hizo regresar a la realidad:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Que haces perra, ya estas mojada de nuevo. Eres una puta legítima, deberías estar satisfecha después de la culiada que te he dado ya. No había duda, la conversación anterior le volvió a dar la confianza necesaria a mi novio y ya era nuevamente su perra sumisa. El continuó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ve a limpiarte perra, que salimos pronto a correr. Me incorporé inmediatamente, me fui derecho a la ducha donde me di un baño rápido. Al salir ya mi novio se había alistado, y sobre la cama estaba la ropa que habíamos comprado el día anterior. Noté que mi novio no había colocado ningún hilito en la cama, por lo que deduje que quería que fuera sin nada abajo, y claro, era mi intención de todas formas, por lo que procedí a ponerme la ropa, la mini y el top en síntesis, luego me senté en la cama para ponerme las medias y los zapatos, momento en el que mi novio me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Eres una legítima perra, con esa mini sin nada abajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Me puse lo que has colocado en la cama amor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Yo solamente saque las cosas de la bolsa, pero bueno, era de suponer que no ibas a usar nada por abajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si tu prefieres me pongo un hilito amor, propuse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No, déjalo, igual ya todos en la playa conocen tu cuerpo casi por completo! Apresúrate más bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Voy, solo me falta un zapato. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/392/21160092/21160092_023_5d20.jpg" width="460" height="690" />Dicho esto terminé de colocarme el zapato y seguí a mi novio quien ya estaba saliendo de la habitación. No había terminado de cerrar la puerta cuando ya él iba corriendo, así que me apresure a cerrar y ponerme en marcha tras él. Hoy no tenía ninguna excusa para no correr, tenía calzado, y si bien el top era muy provocativo por lo ajustado que era, me sostenía muy bien las tetas, permitiéndome correr a gusto, claro, siempre estarían bailando de un lado a otro, pero al menos no de una manera molesta. Prácticamente tuve que correr a lo máximo que me daban las piernas para poder sostener el ritmo de mi novio, y esta vez, contrario al día anterior, íbamos hacia la montaña, no hacia la playa, por lo que íbamos de subida, y el desgaste era mucho mayor. Yo iba unos diez metros atrás de mi novio, y cada que pasaba un auto sus ocupantes, si eran varones, mi gritaban algún piropo, y aunque la mini se había sostenido muy bien en su lugar, tapando todo lo que debía tapar, aun así la visión de mi cuerpo, mis piernas, mi vientre desnudo y los pechos botando bajo el top eran algo digno de elogiar. Al cabo de unos quince minutos sentí que no podría mantener el ritmo por mucho tiempo más, mi novio parecía incansable, me había echado un polvo unos veinte minutos atrás, y estaba como nada, yo por mi lado sentía temblar ya todo mi cuerpo, el polvo de la mañana me había dejado interiormente destrozada, y no me había dado tiempo a recuperar fuerzas cuando ya habíamos salido a correr. Forcé un poco el paso y alcance a mi novio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Amor, bájale un poco el ritmo por favor, no voy a aguantar más así.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ahora que es el problema, ya tienes zapatos y ropa adecuada!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si amor, lo sé, discúlpame, pero no tengo la condición que tú tienes, y el polvo de la mañana me ha dejado muerta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues yo eche el polvo con tigo, y voy muy bien aún, así que esa no es excusa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Amor, no voy a poder mantener el paso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Grrrrr… eres un atraso perra… nos detendremos a descansar un poco ahí adelante. Me señalo un aparcadero que había a unos seiscientos metros de distancia, en una curva más adelante. Él se adelantó, mi cuerpo no daba más, y aunque no deje de trotar si baje totalmente el ritmo. Al llegar, ya mi novio estaba sentado en una banca que había a la orilla del precipicio, era un sitio como un mirador, pues había una vista preciosa de toda la playa. Me senté a su lado y le abrace cariñosamente. El me devolvió el gesto, acariciando mis piernas por un rato.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No andas muy bien de condición Jessi, me dijo mi novio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No estoy tan mal amor, pero es que tu estas muy acostumbrado a correr mucho, y muy rápido, yo no puedo tanto, me defendí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues yo creo que ya no tienes más aire, me desafió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues quizás no tengo tanto aire como tú, pero sí que tengo condición. Esas palabras mías fueron como retadoras, y yo estaba segura de que tenía suficiente aire. Mi novio no se quedó atrás, y entonces propuso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, entonces hagamos una carrera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues, no puedo competir en igualdad de condiciones con tigo, es evidente, como dije antes, que tu estas mucho más acostumbrado que yo a esto. Mi novio se quedó pensativo por unos instantes, hecho un vistazo y entonces dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, hagámoslo justo entonces. Mira, de aquí al hotel por donde veníamos habrán unos tres kilómetros, si seguimos por este camino hacia adelante, se puede llegar también al hotel, pero rodeando esta montaña, calculo que deben haber unos cinco kilómetros por este otro lado. Ve tú por el lado corto, yo por el largo, y quien gane se llevará un premio. La idea me sonó bien, pero cuál sería el premio? Se lo pregunté de una:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Y el premio, cuál es?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si tú ganas, tendrás libertad para hacer las cosas como tú quieras, vestirte a tu gusto, sexo en el momento que quieras, y todo lo que desees. Eso me gustó, pero quería saber cuál era la otra parte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Y si tu ganas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues, si yo gano seguirás siendo mi esclava! Me pareció que no tenía nada que perder, ya de todas formas era su esclava, y si ganaba podría tener sexo a mi gusto. Acepté de inmediato, y no había terminado de decir que si cuando mi novio ya iba corriendo en dirección de su objetivo. Yo me levante a como pude, y empecé a correr lo más rápido que podía, quería ganar a toda costa esa carrera. Esta vez iba de bajada, así que pensé que sería más fácil, los autos pasaban a mi lado, y los chicos me gritaban cosas, más ahora que seguro me miraban totalmente sola. Iba a toda marcha, más rápido de lo que había ido en el trayecto inicial, empecé a sentir como la mini ahora ya se me empezaba a subir de a poco, dejando mi culo a la vista, y posiblemente mi pubis. En ese momento no tenía tiempo para pensar en eso, y mi concentración estaba enfocada totalmente a dar el máximo rendimiento en aquella carrera. El camino se me hizo mucho más corto, y pronto pase frente al restaurante donde en la noche debería ir al concurso de camisetas mojadas, a los pocos minutos ya estaba en la entrada al hotel, estaba segura que había ganado, era imposible que mi novio rodeara la montaña más rápido que yo, pero al entrar por el portón lo divisé sentado en una de las sillitas de la piscina. Estaba ahí, me había derrotado, y mi sumisión seguiría de ahí en adelante. Avancé hasta donde se encontraba mi novio, quien con una gran sonrisa me estaba esperando, incluso daba la impresión de estar hace rato ahí sentado, pues no se le miraba para nada agitado, me empecé a sospechar que había gato encerrado, pero no tenía pruebas, y en realidad no me molestaba seguir con el juego que me había ya montado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Te has tardado demasiado perrita. Me dijo mi novio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Y yo que juraba que te ganaría, pero bueno, creo que ya estoy más que acostumbrada a perder en estas cosas, sigo siendo tu esclava.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No, ahora eres mi esclava, antes estábamos jugando! Las palabras de mi novio me pusieron a pensar por un instante, pero al final de cuentas concluí que sería lo mismo, no le di mayor importancia. Mientras pensaba, mi novio se levantó de su sitio y se dirigió a la habitación, yo le seguí. Entramos en la habitación, inmediatamente me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-De rodillas perra! Me arrodille inmediatamente, él se acercó a mí, se sacó la picha de sus pantaloncillos y me la metió en la boca directamente. No la tenia del toda dura, pero empezaba a ponerse en forma. Empezó a follarme literalmente por la boca, yo hacía lo posible por no ahogarme, con forme su pene iba creciendo en tamaño, cuando sentí que ya estaba en su máxima dimensión, su semen empezó a salir, se había corrido en menos de dos minutos de acción. Yo me trague su corrida, tenía una calentura tremenda, aunque suponía que no habría penetración por ninguno de mis orificios. Cosa que mi novio me confirmó, y me hizo saber que la situación era más crítica de lo que yo esperaba:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si quieres satisfacción, tendrás que ganar el concurso de camisetas mojadas hoy en la noche, de lo contrario, no habrá más para ti durante el resto del paseo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pero… intenté protestar, pero una bofetada en mi rostro fue lo que obtuve.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Calla perra, de ahora en adelante, como mi esclava tendrás que mantenerte en silencio, no tienes derecho a decir ni reclamar nada puta, haces exactamente lo que yo diga. Entendido?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si amor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Nada de amor, AMO, entendiste?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si… amo, dije yo muy sumisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/392/21160092/21160092_031_e2c7.jpg" width="460" height="690" />-Muy bien, otra cosa, en la noche elegirás los trapos que te pondrás para el concurso, pero mi condición es que con lo que vas a concursar es con lo que sales de aquí, y no tienes derecho de llevar nada más. Si en el concurso te quitas la camiseta y la vientas, pues reza a encontrar luego tu camiseta, no puedes pedir más nada prestado, y deberás regresar con lo que te queda después del concurso, entendido?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si amor, momento en que me dio otro bofetón en el rostro, se me había ido, tenía que decirle amo, pero no dije nada más, pensé que el bofetón pagaba la omisión, pero no pasaron 10 segundos y me dio otro, más fuerte, momento en el que comprendí que debía corregirme:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Disculpa amo, si amo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bien. Él se levantó y se fue a la ducha, yo estaba de rodillas en el suelo, y pensé que sería prudente quedarme ahí en esa posición. Empecé a pensar en lo que me dijo mi novio, debía ganar el concurso, y aunque la mayoría de los chicos me había dicho que fijo ganaba, me preocupaba la situación. No veía ningún problema en salir de la habitación con lo que participaría, iría en un hilito dental y una camiseta, incluso me podría colocar un pareo para salir. Me preocupaba un poco más el regreso, ya que estaba claro que la camiseta me la quitaría, y posiblemente en el calor del momento la arrojaría al público, lo que me obligaría a regresar con las tetas al aire, aunque igual, pensé que eso no sería problema para mí. En eso mi novio salió de la ducha, se puso su ropa y salió de la habitación sin decir nada. Al menos no había visto ningún problema en mi quietud, y no me había dejado amarrada como el día anterior. Pocos minutos después regresó, traía algo para desayunar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Levántate puta, vete a duchar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si amo. Me incorporé y me fui directo a la ducha, me desnude y entré a bañarme. Tardé un par de minutos lavándome, al salir, tome una toalla y me seque el cuerpo, regresé a la habitación, vi en la cama un hilito dental, el blanco de uno de mis trajes de baño, y frente a la cama unos tacones, blancos también. Me quede parada frente a la cama, y pensé en preguntar a mi novio:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Que ordenas amo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Mmmm, ponte lo que he preparado para ti. Inmediatamente me coloqué el hilito, y me senté en la cama para ponerme los tacones. Una vez estuve lista, me levante y me coloqué frente a mi novio de nuevo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Algo más amo? Pregunté yo. Esperaba que me diera algo para desayunar, el polvo de la mañana más los ejercicios me tenían con mucho apetito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ve al restaurante y solicitas tu desayuno, te vienes de regreso para acá sin detenerte a platicar con nadie más, te estaré vigilando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si amo, contesté yo con algo de duda. Por un instante eché un ojo a la cama, pues no tenía nada en mis tetas, y el bikini que me había puesto si tenía la parte superior, pensé que yo no lo había visto, pues mi novio pretendía que fuera al restaurante, pero al mirar la cama no vi nada, así que no lo pensé más, pues si me tardaba mi amo se enfadaría, empecé a caminar, momento en el que mi novio me detuvo diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Espera perra, pensé que me buscaría el bra del bikini. Sin embargo él se levantó de su sitio, fue a mis cosas y sacó de ahí mi cadenita de cintura, me lo entregó y me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Colócate esto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si amo. Me coloque la cadenilla en mi cintura, y sin decir más salí de la habitación. Serian cerca de las ocho de la mañana, al salir noté que los chicos de la limpieza de la piscina estaban nuevamente ahí, y claro, se quedaron mirándome al pasar por la orilla de la alberca con las tetas al aire, yo iba caminando bastante a prisa, así que el baile de mis tetas libres era tremendo, así como el sonido que producían mis tacones en el piso. Pasé frente a la recepción, buscando la salida del hotel, pues el restaurante estaba al frente de este, cruzando la calle, Juan estaba en la recepción, y también se quedó mirándome al verme pasar. Salí por el portón, no había mucha gente afuera, pero si algunos afortunados chicos que me vieron cruzar la calle con las tetas desnudas, entré en el restaurante, habían algunas personas tomando el desayuno, todos, hombres y mujeres se me quedaron viendo, no era de extrañarse, una rubia entrando prácticamente desnuda al restaurante, no era algo que pasaba todos los días, y mucho menos como para no mirar. Me dirigí directo al mostrador, donde uno de los chicos me atendió:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Supongo vienes por el desayuno que dejo pagado tu marido?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-En seguida te lo traigo, dijo el muchacho, quien no había apartado sus ojos de mis tetas en todo momento, y claro, no lo podía culpar. Parece que mi novio ya había dejado sobre aviso que vendría yo, y todo estaba ordenado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Aquí tienes Jessica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Muchas gracias, le dije al chico, quien me entregó una bolsa cerrada, no la revisé, me di media vuelta, ya a como entré salí del lugar, causando la misma impresión en mi salida. Crucé la calle a prisa y regrese al hotel. Juan ahora estaba fuera de la recepción, al verme me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno días Jessica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Buenos días Juan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Luces hermosa, veo que te estas alistando para la noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Gracias Juan, espero no defraudarte, le dije yo sin detenerme. En eso los chicos de la piscina nuevamente se me quedaron mirando muy fijamente a mis movimientos, pero yo seguí mi camino hasta la habitación. Al llegar a la puerta esta estaba cerrada, así que toqué la puerta. Mi novio no me abría, en eso Juan, que se había venido tras de mí, me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tu novio salió, pensé que estaría con tigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No Juan, yo estaba en el restaurante. Me podrías abrir tú la puerta por favor?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Claro que sí, dame un momento, que voy por la llave. Juan se alejó a prisa, mientras yo me quede parada frente a la puerta, los chicos de la limpieza de la piscina no perdían detalle, me miraban sin hacer nada más, con pleno descaro, aunque tenía que aceptar que la descarada parecía más bien yo. A los pocos minutos regresó Juan, con la llave, me abrió de inmediato la puerta y me permitió pasar adentro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Muchas gracias Juan, eres un sol.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Con gusto Jessica. Cerré la puerta y coloque mi desayuno en la mesita. Pensé por un momento la situación y entonces me di cuenta que mi novio me había autorizado para desayunar. Por lo que me senté en la única silla que había aun, pues la otra la habíamos roto el día anterior, abrí la bolsa y saque la comida. Había una taza con frutas en cuadritos, un emparedado y una taza de café. Devoré prácticamente todo, tenía mucha hambre. Terminados los alimentos, me quede esperando, al cabo de unos quince minutos sonó mi celular, era mi novio quien me llamaba. Conteste de inmediato, y me dijo que había salido un rato, regresaría más tarde, que me fuera para la piscina a broncear, pero no tenía permitido pedir ayuda a ningún chico para colocarme el bronceador, únicamente Andrea podía hacerlo si estaba. Me colgó sin darme tiempo a decir nada. Seguí sus instrucciones, tome mi bolsito de objetos personales, mi toalla grande y salí de la habitación. Me fui directo a mi silla habitual, nuevamente era el centro de atención de los chicos. Coloqué el paño sobre la silla, inclinándome para hacer esto de la manera normal, es decir, sin flexionar mis rodillas, dando en cada caso una inmejorable vista de mi culo a los chicos. Luego me tumbé en la silla, boca arriba, y empecé a untarme el cuerpo con la crema bronceadora. Me deleite sobre manera en mis tetas, y luego en la zona del bikini, metiendo mano por mis intimidades, pero sin tocarme mi sexo. Me puse las gafas de sol y me relajé. No había pasado mucho tiempo cuando escuche que Andrea salía de su habitación y se aproximaba hacia mí, al mirarla, vi que venía ya con su bikini lista para tomar el sol. Preparó su silla y se acostó, saludándome:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Buenos días Jessi, que tal la noche? Me sonó que su voz tenía algo de malicia, y claro, de seguro había escuchado la situación que se dio la noche anterior, y lo que no sabía, pues lo debía suponer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Buenos días Andre, muy bien, todo excelente!!!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Se te nota en el rostro!!! No contesté nada a eso. A los pocos segundos me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Me ayudas con el bronceador? Ella ya se había acostado sobre su toalla, boca abajo, por lo que me levante de mi sitio y procedí a darle cremita en toda su espalda, despojándola de la parte superior del bikini, y luego continúe dando crema en sus piernas y culo. Termine la labor, regresé a mi silla, acostándome boca abajo igual que ella, entonces le solicite que me diera el mismo tratamiento. Ella accedió de inmediato, se levantó de su silla, y pese a tener el par de mirones a su espalda no se cortó para mostrar sus tetas, empezó con sus masajes, los cuales igual que siempre, se prolongaron en la zona de mi culo. Entonces me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Y este milagro que no traes nada en tus orificios!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ja ja ja, no seas cabrona Andrea! Pero pese a eso, ella empezó a hurgar entre mis piernas, metió un dedo por mi vagina, como revisando si no era que tenía algo metido más adentro, esa situación hizo que me sacara un gemido, e instintivamente alce mi culo para darle un mejor acceso, inmediatamente metió un dedo en mi ano, como comprobando su interior, y al sacar sus dedos me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-De verdad que no llevas nada, no me lo puedo creer!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No seas cabrona Andrea, regresa a tu sitio mejor! Ella regresó a su lugar, nos relajamos las dos y al rato le pregunté:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Cómo crees que sea ese concurso de camisetas mojadas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No tengo ni idea Jessi, tú eres la experta en eso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, como que experta no, participé un par de veces, eso no quiere decir que sea experta en el tema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, que importa, disfrútalo nada más. No quería decirle a Andrea que debía ganar ese concurso a cualquier precio. A los pocos minutos, tuve la idea de consultarle a Juan, quizás él tendría algo de información sobre el concurso y de esa manera me podría preparar mejor. Me levante de mi sitio y me fui hacia la recepción, los chicos del ase de la piscina seguían ahí, y cada movimiento que yo hacía lo seguían con detenimiento. Al llegar a la recepción, noté que había alguien dentro, pero debido al sol, estaba encandilada, y no podía distinguir quien era dentro de la habitación. Al entrar, mi vista pronto se acostumbró a la luz, y entonces vi que había un hombre de unos 30 años frente al mostrador, que no me quitaba los ojos de encima, de mis tetas para ser exactos, además de que igual bajaba su mirada a mi entrepierna. Juan estaba del otro lado del mostrador. El nuevo chico se me hacía conocido de algún sitio, pero no lograba relacionarle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Hola, buenos días, saludé yo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Buenos días Jessi, me saludó Juan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Buenos días, dijo el otro chico, casi al tiempo que Juan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-En que te puedo ayudar Jessi, preguntó Juan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Quería hacerte una pregunta, pero veo que estás ocupado, mejor regreso luego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No Jessica, para nada, no estamos ocupados, él es Gerardo, un amigo, trabaja en un restaurante aquí cerca, estábamos hablando de cosas sin importancia. Pregúntame lo que gustes. La situación me incomodó un poco, pues no sabía quién era el chico, pero ya estaba ahí, y bueno, no me iba a ir ahora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, es que quería preguntarte si tú sabes algo sobre el concurso de hoy de las camisetas mojadas, me refiero a la mecánica y eso, como para saber a lo que voy. Al momento de decir esto, vi que Gerardo se alertó, y entonces me miró aún mejor, Juan al mismo tiempo se hecho una risita y dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues mira qué casualidad, has llegado en el mejor de los momentos para hacer las preguntas, Gerardo es el organizador del evento!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-En serio!!! Dije yo con asombro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Así es, dijo el propio Gerardo, y continuó: que es lo que quieres saber?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues no sé, como es el asunto, que esperan de las chicas? Como hacen la elección, en fin, para saber a qué voy. Gerardo se me quedó viendo, y después de algunos segundos de repaso dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Yo al menos esperaría justo lo que veo ahora. Si te inscribes y participas así veo amplias posibilidades de que seas elegida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Mmmm, en base a que hacen la elección entonces? ¿La que enseña más gana?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/392/21160092/21160092_045_1d93.jpg" width="460" height="690" />-No, en realidad la elección la hace el público, tienes que gustarle a los asistentes, y a la chica que le hacen más bulla será la ganadora. Te digo algo más, hasta ahora hemos realizado el concurso dos veces, y las dos veces lo ha ganado la misma chica, una chica de aquí mismo, del pueblo, aunque para ser sincero, estas mucho más guapa tu que ella, y bueno, muchísimo más atrevida! En ese momento me puse a pensar, y la curiosidad me pico:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Y participara esa chica de nuevo hoy?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sí, fue la primera en inscribirse, ella trabaja en una tienda deportiva acá cerca. En ese momento mi mente amarro todos los cabos sueltos, y no podía ser otra, la chica del día anterior que me había vendido la ropa deportiva, claro, es una belleza, joven, de unos 20 o 22 años, piel bronceada, cabello negro largo y rizado, aunque algo más bajita que yo, pues debía medir más menos 1.60 a 1.65, pero debía tener medidas perfectas, o muy cercanas a eso. Entonces dije:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Creo que se quién es la chica, ya la he visto en ese negocio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, entonces ya sabes a quien te enfrentas, de hecho, ella ha sido hasta el momento la única que ha dejado ver sus tetas en el concurso, siempre se apuntan chicas tímidas, que no se quitan ni el bra de sus bikinis, y entonces, obvio, la camiseta mojada no sirve de nada. Claro, me parece que tú no vas a tener problemas con eso, según veo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ja ja ja, reí yo, y pues, era evidente que dentro de mis intenciones estaba quitarme la camiseta, lo cual aparentemente me daba cierta ventaja. Entonces, continuó Gerardo hablando, y bajó su mirada directo a mi panochita:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y bueno, parece que si usas ese bikini se verá algo que nunca se ha visto!!! No me había dado cuenta, pero la línea de vellitos de mi pubis asomaba por encima del triangulito, el cual se me había bajado e incrustado entre los labios de mi vagina, dejando ver incluso parte de los labios fuera del bikini. Ya no era momento para sonrojarme por la situación, por lo que decidida dije:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, quizás entonces pueda quitarme algo más que solo la camiseta! Mis palabras causaron el efecto que esperaba, pues tanto Gerardo como Juan se quedaron mudos por un momento, para ser Gerardo luego el que volvió a hablar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Nosotros no vamos a impedir que muestres lo que tú quieras mostrar, para ganar todo se vale. Esas palabras me las iba a tomar muy en serio, pues para mí era una necesidad ganar ese concurso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Dime una cosa Gerardo, que debo hacer para inscribirme? Pregunté yo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Nada, solo me dices y estas inscrita, pero mira, te voy a dar un consejo, no te inscribas aun, hazlo hasta el último momento, justo antes de comenzar, para que tengas el último puesto, eso te dará ventaja sobre las otras participantes pues podrás ver lo que hacen y lo que debes superar. Igual, la chica a vencer es la primera, pero bueno, nunca se sabe quién más podría inscribirse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No tienen cupos limitados? Pregunté de nuevo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No, para nada, se inscriben tantas como quieran, igual, la primera vez solo habían cuatro chicas, y la vez anterior cinco, ahora si bien ya hay más, llevamos ocho, pero por mí que se inscriban cien!!!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Hay que pagar algo por la inscripción? Pregunté de nuevo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No Jessica, si cobráramos algo no se inscribe ninguna chica, más bien debemos tratar de mejorar los premios para atraer más concursantes, quizás por eso ya hay ocho, por mejorar los premios. La verdad no me interesaba el premio que me pudieran dar ellos, yo ya tenía una premiación si era la ganadora, y era todo lo que necesitaba en aquel momento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, entonces en la noche al llegar me inscribo. Señalé</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Date por inscrita, pero igual, cuando escuches que vamos a comenzar te acercas a la mesa para inscribirte, igual estaremos toda la noche llamando a más chicas para animar el ambiente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-De acuerdo. Bueno chicos, regreso a tomar sol. Me despedí de ambos regalándole un besito a cada uno en sus mejillas. Salí de la recepción, los chicos de la limpieza, Pedro y Roberto seguían ahí, y nuevamente estaban pendientes de mi paso, en ese justo momento pensé en que sería bueno conseguir apoyo para el concurso, y ellos dos serian buenos candidatos. Al llegar a mi silla, Pedro quedaba de mí como a unos 5 metros, me miraba como bobo, totalmente ido en mis tetas, por lo que aproveche para llamarlo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pedro, como estas, ven aquí un momento porfa. El pobre estaba tan embobado que no reaccionó, y fue Roberto quien de un golpe en su cabeza lo espabiló.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pedro, cabrón, no hagas esperar a la señorita! Al escuchar a Roberto, tan atento, le llamé también.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Roberto, tú también puedes venir por favor. En ese momento Andrea, que estaba media dormida reacciono, y me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Que haces, porque los llamas, no ves que estoy con las tetas al aire!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Estas boca abajo, y solo los llamo un momento. En ese momento ya los dos estaban llegando a mi sitio, por lo que me levante, y los salude debidamente:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Como están chicos, les dije, dándoles un beso a cada uno, continué, quería pedirles un favor a ambos:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Con mucho gusto si está a nuestro alcance te ayudaremos preciosa, dijo Roberto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Gracias Roberto, mi nombre es Jessica, el asunto es que hoy por la noche hay un concurso de camisetas mojadas en… me quede pensativa, y es que no sabía cómo se llamaba el lugar, pero Roberto, que estaba muy atento dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sí, el del restaurante aquí cerca, estamos enterados, de hecho, iremos ahí en la noche!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ah, grandioso, entonces no debo solicitarles que vallan, solo quiero pedirles que me den su apoyo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-PARTICIPARAS? Dijeron ambos en coro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sí, les dije.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Uyyyyyyyyyyy madre mía, entonces no me lo pierdo por nada, esta vez sí que va estar bueno!!! Dijo Roberto de nuevo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, pero deben apoyarme, si?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Cerraré los ojos cuando salgan las otras chicas para solo mirarte a ti, dijo Roberto para confirmarme su apoyo, mientras el pobre de Pedro no sabía ni que decir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Gracias chicos, estaré agradecida con ambos! Me di media vuelta, dándoles la espalda, e hice como que reacomodaba la toalla sobre la silla, inclinando mi cuerpo y dándoles una vista inmejorable de mi culo a ambos, que estarían a centímetros de mi culo en ese momento, luego me recosté de nuevo, boca abajo y me relaje, no me atreví a solicitarle crema a ninguno de los dos, aunque gustosa lo hubiese hecho, pero las ordenes de mi novio eran claras. Al escuchar que los chicos se alejaban, pude distinguir que Roberto le decía a Pedro:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Vio Pedrito, esa perra llevaba hasta los pelitos del panochito fuera del hilo, es una verdadera puta esa! La respuesta del “pedrito” no era ya audible para mis oídos, pero la nueva frase de Roberto, quien hablaba un poco más fuerte si la volví a escuchar, y era deducible lo que le dijo Pedro:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Coooomo que no se fijó en los pelitos, si se le veían… Ya ahí mis oídos no lograban distinguir palabra alguna, por lo que supe que ya estaba lejos de nosotras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Andre, me pones crema de nuevo en la espalda porfa?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Porque no se lo pediste a ese par, seguro lo hacían con gusto, contesto ella un poco cabreada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Andre, no seas malita porfa, que me voy a quemar si no. Andre, mirando que ya los chicos se habían retirado se incorporó y tomando el bronceador me empezó a sobar la espalda con la crema entre sus manos. Al tiempo que empezó a decirme:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Te has tomado muy en serio el asunto del concurso eh, como que estás muy interesada en ganarlo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Algo, cuando me meto en algo me gusta dar lo mejor, lo sabes, como si no me conocieras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Es cierto, pero creo que esto es más de lo normal en ti, llamar a esos chicos, ir a hablar con Juan, en fin, y como si fuera poco, andas por todo el hotel con las tetas al aire y prácticamente tu panocha igual.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No, mi cosito no, tengo siempre mi hilito puesto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, si lo andas, ahí, pero es como si no, mírate no más, se te ve todo, lo traes todo metido entre tu vagina, como si tapara tanto, y lo desapareces!!!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Hay Andre, me vas a poner bronceador o me vas a criticar el resto de la mañana!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Jessica, es que mira, si andas desnuda! Diciéndome eso metió su mano entre mis piernas y dos de sus dedos se metieron en mi chochito, llevando consigo el hilito de mi bikini más adentro de mi cavidad sexual. Yo di un gemido de placer al sentir sus dedos entrando en mi vagina, y como de costumbre, en un acto casi reflejo levante un poco mi culo dejándole más a su disposición mis partes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Que eres una perra Jessi, en lugar de protestar gimes y levantas más tu culo para que te meta más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Es que me haces muy rico Andre. En ese momento me percaté que justo estaba llegando a espaldas de Andrea Gerardo, que había notado la situación y estaba con la boca abierta. Yo como la más tranquila le dije:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Hola Gerardo, que gusto verte de nuevo. En ese momento, Andrea brinco del susto, pues no había notado la presencia del observador, acto seguido, instintivo por cierto, se puso sus manos sobre las tetas para cubrirse, y su rostro se enrojeció de la vergüenza, pues sabía que la habían visto hurgando entre mis partes. Gerardo dijo en seguida:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Había olvidado decirte que el concurso empezara a eso de las once, no valla ser que llegues tarde Jessica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ahí estaré, no te preocupes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-También debes ir pensando en alguna canción para tu presentación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ah, pondrán una canción para cada concursante?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues sí, claro, es la idea, que bailes al ritmo de alguna canción, de tu preferencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Está bien, no sabía eso, pero pensaré en algo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Excelente, y tu amiga no quisiera participar?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No, yo no, paso de esas cosas, dijo Andrea cortante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, al menos esperamos verte para que le des tu apoyo a Jessica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ella estará ahí, apunte yo antes de que Andrea dijera otra conchada. Gerardo se retiró nuevamente sobre sus pasos, y para mí era evidente que lo de la hora fue solo una excusa para venir a verme nuevamente, y valla si me vio, totalmente penetrada por los dedos de Andrea!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Andre, termina de ponerme el bronceador! Le insistí a mi amiga, quien nuevamente de mala gana se levantó y me puso el bronceador, esta vez de manera rápida, parecía haber aprendido la lección de no estar metiendo mano donde no quiere que la miren! Durante la mañana, no hice más que tomar el sol, al rato salió Carlos, quien nos acompañó por un rato, y luego se retiró con Andrea dejándome nuevamente sola. Mi novio aún no había llegado. Durante todo este tiempo estuve pensando en el concurso, cual canción seria apropiada para el numerito que montaría. La chica de la tienda deportiva, era mi rival de turno, ella tenía la ventaja de ser de la zona, por su atractivo debía ser muy popular, evidentemente era una chica de gym, por lo que tendría muchas amistades, y por ende, mucho apoyo, mucho más joven que yo, en fin, desde ese punto de vista tenia las de ganar. Aunque yo también tenía lo mío a favor, si bien la chica de la tienda es una belleza, yo me considero a mí misma de muy buen ver, claro está, mi estatura me hace ver más elegante, y bueno, mis pechos son bastante más grandes que los de ella, y dado que el concurso es de camisetas mojadas, evidentemente es lo que más va a llamar la atención, y bueno, lo que sentía más a favor mío era mi experiencia como stripper, cosa que a menos que la chica trabajase en las noches también, no tendría esa ventaja. Mis pensamientos iban y venían, que si una canción, que si otra, recordaba los numeritos cuando trabaja, las canciones que solía usar, ya que la mayoría de las chicas que trabajamos de stripper tenemos algunos numeritos ya montados con ciertas canciones, y claro, al haber trabajado por cinco años, y repetido cientos de veces posiblemente los diferentes números, pues, tenía todos muy bien grabados aun en mi mente. Si bien, cuando trabajaba de stripper me gustaba mucho usar música reggae, Bob Marley, Inner Circle, UB40, me encantaba bailar con Romie, de Beenie Man, esas canciones, mas latinas, tenían mucho “pegue” en Canadá, donde trabajaba y era únicamente yo latina, pero en mi ambiente, donde el ser latina no hacia diferencia, esas canciones no tendrían mucha influencia, igual, supuse que la mayoría de participantes serian chicas jóvenes en comparación a mí, así que empecé a pensar en canciones más viejas, de rock o pop, decidiéndome finalmente por una de Roxette, How do you do, que usaba también frecuentemente cuando trabajaba de stripper y tenía una coreografía montada ya. Mientras todos estos pensamientos corrían por mi mente, no me había percatado de que mi novio estaba parado a mi lado:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Levántate perra! Ordenó el. Yo en seguida reaccioné, y volví a mi realidad, la realidad de que era su esclava por derecho. Inmediatamente me levante sin chistar ni decir una palabra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bien, bien, luces muy bien, como la perra que eres. Recoge tus cosas puta, y vienes para la habitación. Él se fue adelante, yo tome las cosas lo más rápido que pude y me fui tras él. Entré en la habitación, él estaba sentado en la cama y mirándome me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No dejas oportunidad para lucirte verdad perra!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si amo, lo que digas. Una sonrisa se dibujó en la cara de mi novio dada mi respuesta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/392/21160092/21160092_062_f8b5.jpg" width="460" height="690" />-Andas prácticamente desnuda puta, se te ven hasta los pelitos. No supe si debía o no contestar, preferí mantener silencio. Pareció ser la decisión acertada, pues mi novio volvió a sonreírse, como satisfecho de mi silencio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sabes guardar silencio, dijo el, confirmando lo que había deducido. Continuó: quiero que en la tarde regreses a tomar el sol, esta vez sin dejar ver tus pelitos, con el mismo hilito, quiero que se marque bien la forma de ese tanguita en tu cuerpo. De acuerdo perra?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Está bien amo, haré lo posible por cumplir lo que pides. Nuevamente la sonrisa de satisfacción se hacía presente en mi novio, y yo estaba aliviada de no recibir otra bofetada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Iré a traer el almuerzo, hoy nos quedamos en la habitación, no quiero que te andes exhibiendo durante el día, pórtate bien y serás recompensada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Está bien amo, lo que tú digas. Mi novio salió de la habitación, iba muy satisfecho de la situación, me alegré por eso. Yo por mi parte me quedé sentada en la cama, esperando su regreso, mientras seguía pensando en lo que pasaría esa noche. Al poco rato regresó mi novio, con dos platos de comida, yo estaba bastante hambrienta, por lo que comí de buena gana todo lo que había traído. Terminado el almuerzo, mi novio volvió al ataque:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Desnúdate perra. La tarea no resultaría muy compleja, solo llevaba el minúsculo hilo dental entre mi culo, creo que tardó más el en ordenarlo que yo en realizarlo. Una vez estuve desnuda, me tomó de la cintura y me jalo hacia él, me hizo colocar de espadas a él, y me tomó de las nalgas, abriéndomelas por completo. Mi panochita se mojó de inmediato, pensé que sería recompensada por mi buen comportamiento, pero estaba muy equivocada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Debes depilarte bien tu culo perra, ya empiezan a verse algunos vellitos. Me estaba examinando!!! Y bueno, no dejaba de ser verdad lo que me decía, pues si bien me había depilado antes de venir a la playa, para depilarme bien la zona de mi ano debo ir a una cosmética, pues la incomodidad y lo difícil de la zona del ano hacen muy difícil el trabajo y más aún garantizar que quede bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Amo, tu sabes que es difícil hacerme eso sola, puedo buscar ayuda, quizás tú? O Alguien más. Mi novio se quedó pensativo por un rato, en seguida vi en sus ojos la chispa de que tenía una idea, entonces dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pídele ayuda a tu amiga, que ella lo haga. El muy cabrón me haría pedirle a Andrea que me depile el culo. Era una movida muy buena de parte de él para humillarme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si amo, quieres que valla a buscarla de una vez?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si perra, ya mismo. Yo me levanté dispuesta a salir cuando mi novio me detuvo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Donde crees que vas perra?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Voy a buscar a Andrea como me lo has ordenado amo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Desnuda?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No me has dicho que me vistiera amo. Sentí que al menos en esta no podría atacarme de ninguna manera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ponte el bikini, COMPLETO, perra, luego vas a llamarla y regresas aquí en seguida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si amo. Inmediatamente me volví a colocar el hilito y busque entre mis cosas el pequeñísimo bra que venía con ese hilo, me lo coloque y en seguida salí de la habitación. Caminé hasta la habitación de Andrea, toque la puerta y me abrió Carlos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Hola Jessica, que gusto verte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Hola Carlos, está por ahí Andrea?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sí, te la llamo en seguida, ¡Andre, Jessica te busca!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Voy, Contestó Andre desde dentro, en seguida salió y me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Dime Jess.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Andre, ocupo que me hagas un favor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Con gusto Jess, dime.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Necesito que me ayudes a depilarme. Andrea me miro con cara de extraña, y obvio, normalmente no ocupamos ayuda para esas cosas, ella dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Para que ocupas ayuda en eso Jess?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-El culo Andre, le dije ya susurrando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-¡Te vas a depilar el culo Jessi! Dijo la cabrona casi a grito pelado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Shhh… publícalo en el diario mejor, le dije en tono de enfado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Discúlpame Jess, fue la impresión, no me lo esperaba. Y porque quieres depilarte el culo. Pensé en el asunto un poco, y no le quería decir que mi novio, mi amo, me mandaba hacer eso, así que pensé que sería mejor decir una razón personal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Hay Andre, no pidas tantas explicaciones, quiero depilarme ahí, listo, ayúdame porfa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Estás pensando en desnudarte del todo verdad?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No preguntes tanto, vamos, ayúdame.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ja ja ja ja… está bien, vamos, te ayudo. Andrea me iba a sacar canas verdes, y el cabrón de mi novio sabia como humillarme. Regresamos a la habitación, mi novio se mostraba complacido por verme entrar con Andrea. Nos fuimos directo al baño, yo sin hacer mucho papel me desnude completamente y le pase a Andrea una afeitadora, me puse a cuatro patas, bien abierta y ella se acercó a mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pero Jessi, prácticamente no tienes nada de vello, déjame ver, empezó a depilarme los poquísimos vellos que tenía, luego me di vuelta, colocándome de frente a ella, y de igual manera me abrí las piernas a mas no poder, ella continuo con su labor, pero ya no estaba del todo en el ano, ahora se dedicó a retocar mi zona frontal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ya que estoy aquí voy a dejarte un poco más arreglado esto, comentaba ella mientras delineaba nuevamente mi fina línea de vellos sobre mi sexo. Al cabo de menos de quince minutos estaba terminada la labor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Estas lista Jess, ya puedes ir a desnudarte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Gracias Andre, de debo una. Andrea se levantó y se retiró de la habitación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ven acá perra. Me dijo mi novio apenas salió Andrea por la puerta. Yo me acerqué a él, y sin que me lo pidiera me coloque en posición para que apreciara todo mi culo. Lo miró por un momento y luego me propinó un cachete en mi nalga izquierda que me hizo gritar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Está bien perra, luces perfecta. Descansa un poco, dejaremos que baje un poco el sol y luego regresas a tostar tu piel un poco más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si amo. Me recosté en la cama y me relajé por un rato. A eso de las dos y media de la tarde, mi novio me alertó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ya es hora putita, colócate tu hilito y regresa a tu baño de sol. Me levanté de inmediato, me volví a poner el hilo blanco y recogí mis cosas para ir afuera. Al abrir la puerta, mi novio me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Las reglas de la mañana se mantienen, solo Andrea te puede ayudar con la crema, si no, lo debes hacer tu solita. Entendido?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si amo, me gustaría que seas tú quien me ponga la crema, agregue yo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Calla puta, no te he pedido opinión. En ese momento comprendí que me salvé de otro azote por el simple hecho de no estar al alcance de mi novio, de lo contrario me hubiese dado una buena bofetada. Salí de la habitación y regresé a mi sitio habitual, pero a diferencia de la mañana, ya había otras personas en las orillas y dentro de la piscina. Miré para todos lados, y al menos me alivio no ver niños en el lugar, de lo contrario me hubiera tenido que retirar por respeto. Esta vez coloque mi toalla con cuidado de no enseñar más de lo necesario, si bien no había niños, si noté la presencia de al menos dos parejas, cosa que confirmé luego al tomar mi lugar en la silla. Mientras me ponía el bronceador en mi cuerpo, vi que habían en efecto dos parejas, ambas eran compuestas por personas mayores, de unos cincuenta años, más dos chicos un poco más jóvenes que yo que estaban en la piscina, quienes no apartaron su mirada de mi cuerpo. Me di cuenta que la tranquilidad que me había dado la casi soledad todos estos días atrás en ese lugar se había perdido, y ya no podría hacer de las mías con tanta naturalidad. Intentaba por todos los medios mantener mis vellitos abajo del pequeño triangulito de tela del bikini, y al mismo tiempo mantener tapado también mis labios vaginales, aunque era prácticamente imposible. Al poco rato apareció mi novio, cosa que agradecí dentro de mí. Se sentó a mi lado, y dado la presencia de personas, no se atrevió a jugar de dominante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ya vine amor, me dijo él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Qué bueno, me ayudarías con la crema en la espalda? Le dije aprovechándome de la situación, aunque sabía que eso podría significar un castigo luego, ya la verdad poco me importaba. Me di vuelta de inmediato, y le pasé el bronceador a mi novio. El muy gentilmente me empezó a esparcir el líquido por toda mi espalda, luego por mis piernas y terminando finalmente en mi trasero, cosa que los dos chicos que teníamos de mirones disfrutaron sin perder detalle. Aun así mi novio no se esmeró demasiado, y me dio crema solo lo necesario, claro está, era necesario hasta en mi rajita, y ya eso debía ser algo digno de ver.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Al rato de estar ahí llegó Juan, quien me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Jessica, me llamó Gerardo y me ha dicho que ya van 12 chicas inscritas, que es posible que hagan una ronda de finalistas, las cuales serán elegidas por un jurado. No me preguntes como o quienes porque no sé, te digo lo que me ha dicho Gerardo nada más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Gracias Juan. Este se retiró y mi novio me miro extrañado:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Que fue todo eso? Pregunto mi novio. Yo me quede pensativa y decidí decirle las cosas como eran.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-En la mañana mientras tomaba el sol fui a preguntarle a Juan si sabía algo de cómo iba el concurso ese, da la casualidad que estaba ahí otro chico, quien resulto ser este Gerardo, justamente el organizador del concursito este. Él me explicó los detalles como iba estar la cosa, pero me había dicho que solo había ocho chicas inscritas, y ahora ya oíste.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Y eso es algún problema?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No ninguno, el me garantizo el cupo, pero me dijo que me inscribiera de ultima, justo antes de empezar el concurso, para tener el último puesto y así tener la ventaja de saber que hacen las otras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Se ve que estas muy interesada en ganar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No estoy interesada en ganar, DEBO GANAR, así de simple. Mi novio se sonrió, no me dijo nada más y se relajó en su silla. La tarde siguió su marcha, y a eso de las cinco ya el sol había bajado mucho. Mi novio se levantó de la silla y dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Vámonos, regresemos a la habitación. Alzamos nuestras pertenencias y nos retiramos al cuarto. Una vez dentro, mi novio se acercó a mí, me abrazo desde atrás y me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Jessica, TE AMO, eres el tesoro de mi vida, la luz de mi camino. Esas palabras me hicieron sentirme en las nubes, la forma en que me las dijo me hizo sentir amada, sentí un hormigueo en todo mi cuerpo, al momento, me giró hacia él y sin mediar palabra nos fundimos en un beso apasionado, beso que poco a poco se fue convirtiendo en caricias cada vez más eróticas hasta que me bajo mi hilito, me volvió a dar la vuelta y sin más me metió su pene en mi vagina, sacándome un grito de placer. Me empezó a hacer el amor, de una manera deliciosa, no habrían pasado treinta segundos cuando alcance mi primer orgasmo, las sensaciones eran enromes, me sentía como una reina, y es que simplemente era eso para mi novio, y simplemente me hacia el amor. Terminamos tendidos sobre la cama, abrazados uno al otro, dándonos besos constantemente. Serían las siete de la noche cuando decidimos levantarnos de la cama, entonces mi novio me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Jessica, quieres participar siempre?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tú quieres que lo haga, Le respondí con otra pregunta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Quiero que ganes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Entonces, voy a ganar para ti. La situación había dejado de ser un juego de sumisión para mí, y se convertía en un reto personal, en un regalo para mi novio. Si bien el sabia de todas mis experiencias, de mi trabajo anterior, y que, incluso había participado en dos ocasiones anteriormente en concursos de este tipo, nunca lo había hecho desde que estaba de novia con él, él nunca me había visto desenvolverme de esa manera públicamente, me refiero a desnudarme frente a un tumulto de personas, pues si más de una vez había hecho un striptease para él, en privado. Estaba segura que la situación actual era mucho más motivante y me haría llevar las cosas más al límite de lo que había pensado anteriormente. En ese momento me pareció prudente preguntar a mi novio:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Hasta dónde quieres que llegue?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Quiero que seas la ganadora Jessi.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Eso significa que yo pondré los límites?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tú haces lo que quieras, y lo que sientas que puedas, y no te voy a recriminar por nada que decidas hacer ahí. En cierta forma eso es justamente lo que deseaba escuchar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Está bien, contesté yo, lo volví a abrazar y nos fundimos en un nuevo beso. Yo me levante de la cama, y me fui a alistar, sabía que tardaría mi rato, pues tenía que “producirme” por completo. Tarde cerca de hora y media arreglándome, pues me tenía que bañar, lavarme el cabello, cosa que no hacía de manera consiente desde hace días, me arregle las uñas, en fin, todo lo que una chica debe hacer para estar impecable. Al salir del baño, mi novio quien se encontraba viendo la tele simplemente pronuncio un wow, señal inequívoca de que lo que miraba estaba bien. El me ayudo a ponerme unas cremas de cuerpo, hidratantes y al mismo tiempo le daban un cierto brillo a mi piel, no quería usar aceites pues esa noche me tenía que mojar bastante. Saque de entre mis cosas una camiseta blanca, me la puse junto con el hilito que había usado ese día, que era el más chico de todos los que había traído. Me puse unas calcetas y en seguida un par de botas negras, que me llegaban un poco más debajo de mis rodillas. Mi novio no le pareció la camiseta, diciendo que tenía varias que eran más cortas que esa, cosa que no dejaba de ser verdad, pues esta me llegaba casi hasta el ombligo en su largo, pero lo que mi novio no sabía era que no la había escogido por su largo, sino más bien por el tipo de tela, que era muy finita, y se transparentaría totalmente al momento de estar húmeda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Es muy larga esa camiseta amor. Dijo mi novio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No te preocupes, toma, le dije, sacando unas tijeritas de entre mis cosas. Ahora recórtala a tu gusto. Aun sobre mi cuerpo, tomó las tijeras y empezó a cortar justo bajo el límite de mis tetas, sacando así la parte baja de toda la camiseta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Listo, me dijo él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No, le dije, quiero que cortes también el cuello, para poder romper la camiseta con facilidad, si dejas las costuras se me haría imposible. Así procedió y cortó el cuello, y también cortó la costura de las mangas, y un poco más, dejando un hueco más que grande a los costados por donde prácticamente se me salían las tetas también.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ahora si estoy lista amor. Serian cerca de las nueve de la noche ya, y debíamos ir saliendo ya.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Amor, ponte un pareo al menos, no quiero que vallas toda la noche sin nada sobre tu hilito, debes dejar algo para el concurso. Me pareció correcta la apreciación, a pesar de que yo había pensado cumplir las órdenes que me había dado temprano, fui a mi maleta y busqué un pareo. Mientras buscaba mi pareo, vi en mi maleta las bolitas chinas, las tomé en mis manos, seguí buscando el pareo, y así que lo encontré le dije a mi novio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si quieres te adelantas, yo tengo que hacer una necesidad aun, anda a buscar a Andrea y Carlos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Está bien, apresúrate. Mi novio salió de la habitación, y yo me fui directo al servicio, me puse de frente al inodoro, y con una mano sobre el tanque, coloque la primera bolita de aquel juguete sexual en la entrada de mi culo, empuje con cierta dificultad ya que no estaba nada lubricada pero no tuve éxito, así que llevé la bolita hasta mi boca, la ensalive bien y regrese a mi ano, volví a hacer presión hasta que se metió, inmediatamente procedí a meter la segunda bolita, esta entro ya más fácil, y la tercera igual, procedí a terminar de meter todo el cordón, no quería que se notara que llevaba las bolitas en el culo. Me acomode la poquísima ropa nuevamente y me dispuse a salir. Ya mi novio estaba frente a la recepción con Andrea y Carlos, pero a parte de ellos tres también estaba Juan, Fabián, Roger y los otros dos chicos compañeros de estos dos últimos los cuales aún no conocía en persona. Caminé lentamente hasta ellos, las miradas de todos estaban sobre mí, y me recorrían de abajo a arriba, examinándome completamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, vamos, llego la que esperábamos! Dijo Juan, sin darme tiempo a saludar empezamos a caminar saliendo del hotel. Pero afuera, Fabián tenía un microbús estacionado, en la que nos invitó a subir, parecía que yo era la única que no estaba enterada del transporte, pero sería la más agradecida por ello, ya que era la única que se disponía a caminar en botas con tacones de aguja de 10 cm. Me senté al lado de mi novio, quien me abrazo y volvió a pegarme su boca en la mía, dándome un largo beso que tardó prácticamente todo el trayecto hasta el restaurante donde sería el concurso. Mientras íbamos de camino, logré enterarme que los amigos de Fabián y Roger eran Michael y Sebastián. Al llegar al destino, mi novio seguía besándome, hasta que alguien nos gritó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Suéltala ya, que no vas a dejar nada para el concurso! Nosotros nos detuvimos y todos estallamos en carcajadas. El bajarme de la micro fue una calamidad, me sentí observada desde todos los ángulos, me di cuenta que había muchísima gente, tanto dentro como fuera del establecimiento, por lo que supe que el asunto era grande. Vamos, tampoco voy a exagerar o hacerles una idea de un concierto de rock, pero para un restaurante era mucha gente. Mi novio me abrazo, y entramos así al establecimiento, atrás nuestro venia Carlos con Andrea y le seguían los otros chicos. Al entrar, inmediatamente nos llamaron de una mesa, eran Roberto y Pedro, los de la limpieza de la piscina, que nos estaban llamando. Juan se adelantó a nosotros y nos hizo un gesto para que le siguiéramos. Fue directo a la mesa de los chicos y me invitaron a sentarme. Si bien, la mesa era bastante amplia, no habría espacio para todos, pues en la mesa había campo solo para ocho personas. Yo ocupé un lugar, junto a mi novio, y Andrea otro junto a Carlos, en ese momento vi que los otros chicos se apresuraron a traer más sillas y ya todos estábamos acomodados. Pidieron de tomar todos, pero la sorpresa fue mayúscula cuando yo solicite una 7UP.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Jessica!!!! No vas a tomar nada más fuerte? Dijo con sorpresa Juan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No Juan, no tomo, contesté yo, y es que en serio no me gusta nada que contenga alcohol.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pero cooomo? Y te vas a animar a subir ahí sin tomarte nada? Replico Juan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Prefiero subir así que ir tomada, vaya ser que hago el ridículo o me caigo! Y es que hasta ese momento alcé la mirada y vi una tarima, grande, de unos 6 metros de ancho por 12 de largo, y una iluminación muy buena, era evidente que los organizadores se habían preocupado por poder “ver” muy bien lo que pasaba sobre la tarima. En una orilla de la tarima había una pequeña piscina inflable, de esas que se ponen en el jardín de la casa para que los niños jueguen, evidentemente en este sitio no sería ese el fin. Nos trajeron en ese momento las bebidas, yo seguía observando el entorno, tratando de pensar en lo que iba a pasar más adelante. Había música, del momento, tipo reggaetón, estaba bastante alto el volumen, y aparte, había mucho bullicio de la gente presente, era difícil comunicarse incluso con la persona que estaba a tu lado, en mi caso, con mi novio. De pronto, por los altoparlantes sé dónde sonaba la música se escuchó un anuncio: “en quince minutos comienza el tan esperado evento por todos, les recomendamos ir buscando los mejores sitios” y en seguida volvieron a decir: “a las chicas interesadas en participar las inscripciones siguen abiertas, solamente deben acercarse a la mesa del DJ y apuntarse, no se debe pagar nada” ese me pareció debía ser el llamado del que me había hablado Gerardo temprano, y pensé que ya era el momento de acercarme. Tomé a mi novio por la cabeza y le dije al oído:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/392/21160092/21160092_077_7fbb.jpg" width="460" height="690" />-Amor, te parece que vaya a inscribirme de una vez?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Podrías hacerlo, pero yo diría que esperes al último momento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-De acuerdo, esperaré entonces. Siguiendo el consejo de mi novio, me quedé sentada disfrutando de mi refresco y escuchando la música, al tiempo que trataba de observar el entorno. El salón del restaurante estaba bastante opaco, por no decir oscuro, la luz principalmente estaba enfocada hacia la tarima, por lo que en nuestro sitio no éramos muy visibles, y bueno, en general la gran parte del restaurante estaba en esas condiciones. Aparte, estábamos en una mesa bastante a la orilla, junto a una pared, que si bien estábamos frente a la tarima, no estábamos al centro. Mientras analizaba todo esto, vi que una chica se acercó a la mesa del DJ, era una rubia hermosa, bastante alta y con un cuerpo que a grandes rasgos se miraba bien, llevaba un pantalón de mezclilla, una camisa a cuadros anudada a la altura de sus pechos y una camiseta blanca debajo de esta, botas negras similares a las mías y sombrero en su cabeza, muy al estilo vaquero. Supuse que se estaba inscribiendo en el concurso, y en ese momento pensé que mi novio había acertado en lo de esperarme, pues quizás hubiese comprometido a Gerardo si quería dejarme después de esa chica, y bueno, me pareció que sería bueno porque se le miraba muy bien y sería una ruda competencia con ella. En el momento que la chica se retiró de la mesa, la música se vio interrumpida de nuevo, y se escuchó: “Bueno, estamos a punto de comenzar el concurso tan esperado de la noche, solicitamos a todas las participantes acercarse a la zona de los servicios por favor”. Observé como se levantaron varias chicas por todas las mesas, y de pronto se escuchó un gran alboroto:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Cata, Cata, Cata, Cata!!! Dirigí mi mirada hacia ese sonido y logré ver a la chica de la tienda deportiva, quien al levantarse de su mesa recibió las ovaciones de apoyo de sus muchos amigos y amigas, era evidente que esta chica era la llamada a vencer, pues para ganarle debería simpatizarle hasta a sus amigos. Logré contar entre 10 y 12 chicas que se dirigían a la zona de los servicios, por lo que intuí que el asunto estaba mejor de lo que en años anteriores había sido según los relatos de Gerardo y Juan. En ese momento sentí la voz de mi novio en mi oído:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Jessi, ahora sí, ya debes ir si quieres participar!!!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Si amor, ahí voy. Dicho esto, me levanté de mi lugar y dije:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Chicos, deséenme suerte!!! En ese momento todos mis acompañantes empezaron a decir cosas, tantas que era imposible escucharles a todos, igual les di las gracias y me retiré de la mesa hacia el DJ. Al llegar ahí, estaba Gerardo con otro chico, el DJ. En cuanto Gerardo me vio se levantó de su silla y dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Que gusto Jessica, pensé que no venias ya!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tú me has dicho que esperara hasta el último momento!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, eso sí, que te lo has tomado a pecho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Es que ya no me puedes inscribir? Le dije con voz de niña.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Cómo crees, tal como te dije, tu cupo está garantizado, inmediatamente te apunto. Mientras dile a Jorge, el DJ, con cual canción quieres bailar. Me acerqué al DJ, y empecé a mirar en su monitor los grupos que tenía, se fue directo al reggaetón, entonces le pregunté:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Con que van a bailar las demás chicas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Con reggaetón, y algunas con dancehal, tu dime que prefieres?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Veamos, salte de esas carpetas, búscame Roxette, le dije.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Roxette? Dijo el con asombro!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sí, no me digas que no tienes?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Claro que tengo, es solo que no esperaba que alguien bailara con eso, me encanta Roxette!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bien, le dije, y mirando su lista le dije:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Quiero la 4, How do you do!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Listo, la cuatro tendrás Jessica, suerte!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Gracias, Gerardo, ya me inscribiste?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sí, estas dentro tienes como te prometí la última carta, el número 17, ahora ve a los servicios a prepararte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Gracias! Dicho esto, me dirigí a la zona de servicios, que según vi, se había convertido en la zona de camerinos, aunque se había hecho chica, pues si la lógica era correcta, habíamos 17 chicas inscritas en el concurso. Yo en realidad no tenía mucho que preparar, ya venía lista para subir a la tarima y bailar, así que me quedé al margen, aunque igual vi que habían varias chicas muy tranquilas, que no se estaban alistando para nada, entre ellas la última que se inscribió antes de mí, la cual parecía no se quitaría su pantalón vaquero. También estaba muy cerca de mí la Cata, quien venía en un short de mezclilla y una camiseta blanca, muy similar a la mía, y más menos con el mismo corte, muy sexy, llevaba puestos tacones, que me pareció que fuera de nosotras tres, es decir, la cata, la vaquera y yo, no había ninguna otra al menos que yo pudiera ver en tacones. La Cata al mismo tiempo que yo le observaba, noté como me miraba, posiblemente analizándome, nos cruzábamos miradas, hasta que de pronto salió Gerardo y dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno chicas, ya vamos a comenzar, debido a que son tantas chicas, haremos dos rondas, la primera será para elegir 5 finalistas, esta elección la haremos mediante un jurado, pues queremos evitar un gran alboroto, y bueno, es evidente que con tantas chicas sería difícil hacerlo de otra manera, luego, vendrá la elección del público para elegir a la ganadora. Suerte a Todas. Voy a nombrar a cada una de ustedes, y van a salir en ese orden al escenario, se colocarán todas a lo largo del escenario en la parte trasera, para que luego cada una pueda realizar su baile en el centro de la tarima. En ese momento empezó a llamar a cada una de nosotras, tal como me lo había dicho, el primer nombre en mencionar fue Catalina, quien inmediatamente salió hacia el escenario, seguida por la segunda y así sucesivamente, no recuerdo el nombre de ninguna otra de las chicas a excepción de la vaquera, Roció, aunque al ir saliendo una a una si noté que me había equivocado, y que la gran mayoría de las chicas iban en zapatos de tacón alto, aunque solo habíamos dos en botas. Finalmente, decía Gerardo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Roció… y Jessica. Momento en el que, siguiendo a Roció salí al escenario, apenas había espacio, estaba justo al borde, donde terminaba el escenario, junto a la mesa donde estaban mis acompañantes, quienes al verme vitorearon mi nombre:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Jeka, Jeka, Jeka!!! Si bien eran pocos comparados con la multitud, se hicieron sentir en el gran tumulto, y me hicieron sentir acompañada!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Buenas noches señoras y señores, jóvenes y no tan jóvenes, ahora sí, vamos a comenzar el concurso por el que han estado esperando toda la noche, y sin hacer más preámbulo del asunto, ya que son muchas las chicas, vamos a comenzar de inmediato con la primera concursante, ella es la ganadora anterior que viene a demostrar porque es la numero uno, recibamos con un gran aplauso a Catalina!!!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La música empezó a sonar, y Catalina se fue directo al centro de la tarima, donde saludo rápidamente y luego fue directo a la piscinita donde había dos chicos con una jarra enorme de agua cada uno, a su lado, había un estañón, el cual deduje, estaría cargado de agua. Con las jarras mojaron totalmente a Catalina, especialmente en sus pechos, los cuales inmediatamente quedaron visibles por completo con la transparencia de su camiseta. Ella empezó a bailar muy sutilmente, se le notaba que no era experta en el asunto, pero a pesar de ello, lo hacía muy bien, bailaba lento, tocándose su cuerpo, jugando un poco con el short, bajándolo un poco y dejando ver su hilo dental debajo de este, que si bien no era un micro tanga como el mío, si era bastante chico. Ella bailaba al ritmo de Bob Marley, “One Love”, que al escucharla pensé que era una excelente elección, y que incluso yo pude haber elegido esa canción. Ella seguía moviéndose, jugando con su cuerpo, y ya cercana a finalizar su presentación se levantó la camiseta dejando sus tetas al aire para el disfrute del público, el cual estalló en júbilo y ovación. Catalina había marcado la pauta, y estaba claro que para las que querían llegar a las finales debíamos mostrar los senos al menos. Al terminar Catalina, le toco situarse a mi lado, de ultima, pues íbamos avanzando como en fila, una a una, y la que bailaba se colocaría de ultima en la cola. La siguiente chica no tenía futuro, si bien iba en su bikini, el cual no llegaba en la parte baja a ser muy provocativo, llevaba su camiseta poco traslucida y la parte superior del bikini por abajo. No dejo ver nada, y hasta el baile que hizo no era muy vistoso que digamos, aparte que se notaba que la chica iba bastante pasada de tragos, y aun así no se animó a mucho. En ese momento, Catalina que estaba a mi lado me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Esta chica no debería estar aquí, no sabe ni a lo que vino!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ja ja ja, es cierto, se ve que está borracha, le contesté a Cata, quien de manera amable volvió a decir:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Oye, te he visto antes, tú fuiste hace un par de días a la tienda donde trabajo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sí, ahí estuve, contesté!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Qué bueno que te decidieras entrar al concurso, tienes un cuerpo espectacular.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Gracias, le dije. Se notaba que la chica era simpática, y no se tomaba la competencia a pecho. Las participantes siguieron pasando, una a una, sin mayor noticia. La novena o decima chica, era una chica muy bonita, que se notaba muy atrevida pues llevaba al igual que yo un pareo en su cintura, y una camiseta bastante recortada que dejaba ver gran parte de sus senos que evidentemente estaban desnudos abajo. Efectivamente, al recibir el agua en su cuerpo, sus pechos quedaron totalmente visibles por su camiseta, e inmediatamente se quitó el pareo dejando ver un tanga de hilo, muy similar al que llevaba puesto la Catalina. La chica empezó a moverse, no tan sutilmente como la Cata, más bien de forma un poco descoordinada, pero no del todo mal, y constantemente se tocaba sus pechos, jugando con sus tetas. Se le notaba que estaba algo tomada, y era evidente que eso le daba mucho valor, pues en un momento decidió quitarse la camiseta y lanzarla al público, quedando únicamente en su tanguita. Si bien, físicamente Cata era mucho mejor, la chica no era para nada despreciable, y sus tetas eran bastante más grandes que las de Cata, aunque no tanto como las mías. El lanzar su camiseta al público le valió ganarse a los asistentes, quienes nuevamente vitorearon su nombre. De ahí en adelante el asunto se complicó, pues habían cuatro chicas más, sin contar a esta última, a Cata, a Rocío y a mí que lucían espectaculares físicamente, y todas llevábamos pocas prendas a excepción de Rocío. Las cuatro participantes igual a la anterior, al mojarse la camiseta dejaban ver sus tetas, aunque solo dos más se quitaron la camiseta del todo y la lanzaron a la muchedumbre, todas iban con short muy ajustados y tanguita de hilo por abajo. Aun así, solo una de ellas se quitó también el short, de hecho, fue una de las que lanzó su camiseta al público. Finalmente, llegó el turno de Rocío, ella se dirigía a la piscina, y antes de recibir su baño de agua se quitó su sombrero y abrió su camisa de cuadros, dejando ver un par de tetas muy grandes, similares a las mías en tamaño y forma, se notaba a simple vista que al igual que las mías, eran pechos de silicona. Al recibir el agua en sus tetas, la camiseta quedó transparente totalmente, dejando ver sus tetas y unas aureolas muy amplias coronadas con sus pezones no muy grandes. Ella, inmediatamente empezó a moverse, lo hacía muy bien, no como una stripper, pero definitivamente no era novata tampoco, se sacó la faja de su pantalón y empezó a jugar con este, se lo bajaba un poco, dejando ver un micro tanga muy similar al que yo traía pero no de baño, más bien era ropa íntima, de encaje según se lograba ver cuando se bajaba el pantalón más de la cuenta por delante. Bailaba muy bien, se dejaba el pantalón abierto, dejando ver siempre su vientre, perfecto, y al ir terminando su canción también se quitó la camiseta para lanzarla al público. Rocío regresó a la cola, era mi turno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Muy bien, y para cerrar la ronda eliminatoria, demos un fuerte aplauso a nuestra última pero no menos importante concursante, Jessica!!! Me encaminé hacia la piscina, momento en el que mi canción empezó a sonar. Al llegar a la piscinita, me coloqué dentro de ella y uno de los chicos que tenía la jarra me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Prepárate, porque el agua está helada. No me había terminado de decir cuando empezó a soltar el chorro de agua sobre mis tetas. Parecía que tenían hielo en el agua, estaba súper fría, lo que hizo que inmediatamente mis pezones se erizaran. Mi camiseta se volvió parte de mi piel, el pareo se pegó a mi culo dejando ver mis nalgas también, los chicos se deleitaron echándome agua como si de bañarme se tratara el asunto, sentí que hasta dentro de mis botas, las cuales eran bastante ajustadas en mis piernas, entró agua al punto de que las calcetas estaban empapadas. Me salí de la piscina, me moví hacia el centro de la tarima y empecé mi baile, suave, al ritmo de mi canción, “How do you do” de Roxette, prácticamente de inmediato me quité el pareo, colocándolo a un lado sobre la tarima, para no perderlo. En ese momento el público presente empezó a gritar miles de cosas, no se lograba distinguir bien, pero era evidente que el micro tanguita estaba haciendo efecto, y claro, con lo poquísimo que me lograba tapar y totalmente mojado dejaba ver mi línea de vellos claramente. La canción me ayudaba en el baile lento, por lo que me dejaba hacer muchos movimientos sensuales, tocándome constantemente las tetas y ajustándome el hilito cada vez. Igual, la canción tienes algunos pases que son un poco más rápidos, con los que cambiaba el tipo de movimientos, pero en general me gustan los bailes sensuales, para dejar observar. La camiseta la fui rasgando poco a poco, por el centro, dejando ver cada vez más de mi pecho, que ya de todas formas se miraba todo a través de la camiseta que no me tapaba nada. Aun así, la sensación de ir destapando de a poco siento que tiene un morbo mayor que el enseñar de una todo. Terminé de romper la camiseta por en medio, pero al estar tan mojada se quedaba adherida a mi piel, por lo que seguía bailando y esta no se separaba de mis tetas. Finalmente decidí que era momento de dejar mis tetas al aire, por lo que terminé de quitarme la camiseta, y entonces empecé el juego de donde lanzarla, iba de un lado a otro de la tarima, y desde todos los sitios me hacían señas para lanzar la prenda, o lo que de ella quedaba, finalmente me fui hacia donde estaban mis acompañantes y lance la camiseta hacia mi novio, quien con algo de dificultad logró atraparla. Así, yo estaba sobre la tarima, prácticamente desnuda, con un pequeñísimo hilito que apenas si tapaba lo mínimo, seguí moviéndome, esta vez con los laterales de mi hilito entre mis dedos, jugando a bajarlos un poco, y escuchando a los chicos del publico gritar “pelos pelos” en referencia a que querían que me quitara la última prenda, aunque no estaba dentro de mis planes, al menos no por ahora. La canción llegó a su fin, y con el agradecimiento del conductor y del público me retiré nuevamente al último sitio de la cola de chicas. Al llegar ahí, noté que Rocío se había colocado de nuevo su camisa de cuadros, por lo que estaba vestida nuevamente. De las otras chicas, había dos que continuaban con los pechos al aire, la otra que había lanzado su camiseta al público había logrado conseguir otra camiseta y se la había puesto, por lo que incluyéndome, solo habíamos tres chicas con los pechos descubiertos en la fila, y una de ellas se tapaba los pechos con su mano. Yo hacía intento constantemente de acomodarme el hilito para que al menos estuviera sobre mis vellos y no mostrarlos aun del todo, aunque el mínimo movimiento hacia que se metiera el tanguita más adentro. En ese momento se escuchó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-El jurado ya ha tomado una decisión, y tenemos las cinco señoritas que irán por el gran premio. La primera finalista será con el número 1, Catalina! Pasa Catalina al frente por favor! Catalina se movió y fue al frente, al tiempo que los asistentes aplaudían y vitoreaban su nombre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-La segunda finalista es la participante número 16, Rocío! Rocío brincó de alegría y se movió también al centro de la tarima, en seguida llamaron a la siguiente, que era la numero 9, de la cual no recuerdo el nombre, era una de las chicas que estaba con las tetas al aire y en hilito. Quedaban dos lugares, y 14 chicas aun, de cuarta llamaron a la número 13, que era la otra chica de tetas al aire, en hilito también, lo que me hizo evidente que íbamos a pasar las que más habíamos mostrado, aun cuando Cata no se había despojado de su camiseta, las había mostrado. No tenía duda que me llamarían a mí a la última, solo tenía que escucharlo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-La ultima finalista, con el número 17, Jessica! Brinqué contenta, levanté mis brazos y saludé a los asistentes, se escuchó bastante ruido y vitorearon también mi nombre igual que a las otras chicas. Estábamos las cinco frente al público, el anunciador volvió a tomar la palabra:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-A continuación, las cinco chicas harán un baile nuevamente cada una de ellas para el deleite del respetable publico quienes se encargarán de elegir a la mejor al final mediante elección popular! Dicho esto, las cinco nos retiramos hacia atrás, de donde ya se habían marchado el resto de las muchachas, ahora solo estábamos nosotras cinco en la tarima. Seguidamente, llamaron primero a Catalina, para que hiciera su baile. Ella, antes se acercó al DJ y le solicitó una canción, no quería la misma con la que había ya había bailado, cosa que yo ya tenía en mente hacer también. Seguidamente se fue hacia la piscina, donde la empezaron a mojar nuevamente, e inmediatamente se empezó a sacar su camiseta. Al comenzar la música, ya Cata estaba con sus tetas al aire, tratando de cubrírselas con una sola mano, mientras bailaba muy lentamente. Luego, ya se soltó, y sus pechos botaban ya libremente mientras seguía su baile. Nuevamente empezó a jugar con su short, se lo abrió y se lo bajó hasta las rodillas, moviendo su culo, luego terminó de bajarse su short y el público empezó a ovacionarla. Ella se notaba muy confiada, bailando muy sensualmente, sabía que las demás íbamos a ir por todo, así que tenía que mostrar más. Empezó a jugar con su tanguita, se daba vuelta y mostrando su culo al público se bajaba hasta el límite el hilito, dejando ver su raja desnuda, pero sin llegar a mostrar el sexo. Al terminar su presentación, nuevamente el apoyo del público era masivo, todos gritaban su nombre, era evidente que la chica era muy querida al menos por los chicos del lugar. En seguida, llamaron a la chica con el número 9, ella ya estaba sin la camiseta, así que el agua fue a dar a su culito y sus pechos directamente. En esta ocasión, se miraba como fuera de lugar, como que el efecto de lo que se había tomado antes del concurso se le había pasado, porque constantemente se intentaba tapar los pechos con sus manos, y no se atrevió tanto como la primera vez. Nuevamente Cata comentó justamente eso con migo y con Rocío esta vez:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Como que ya se le pasó el efecto a esta, dijo Cata.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/392/21160092/21160092_099_8039.jpg" width="460" height="690" />-Sí, no ha tomado más durante todo el concurso, ya no tiene la misma energía, Agregó Rocío. El baile de esta chica terminó incluso antes de finalizar su canción, y regresó a la cola sin mucho tumulto. A continuación, llamaron a la chica con el número 13, ella se veía más centrada en el asunto, y aunque tenía un cuerpazo, su rostro no era muy agraciado, y se notaba que el público le iba a cobrar eso. Ella bailaba bastante bien, y la sorpresa nos la llevamos todas cuando de pronto se bajó por completo su hilito dejando su cuerpo totalmente desnudo, ella estaba decidida, y bailaba sin ningún temor, desnuda frente al público que había estallado en júbilo para con ella. Estaba totalmente depilada, no había un solo vello en su cuerpo, el cual brillaba bajo los faros incandescentes, su tono de piel más bien oscuro la hacía brillar aún más. Tanto Caro como Rocío estaban en silencio, sin moverse, me dio la impresión que Caro tenía algo de rabia, al ver que esta chica se había atrevido a desnudarse por completo, por otro lado, Rocío se le notaba un aire de impotencia, como pensando que ella, aparte de llevar puesto un pantalón imposible de quitar con las botas, no se atrevería a tanto. La chica terminó su presentación, y regresó a nuestro lado. Ahora sería el turno de Rocío, de ver hasta donde llegaría, ella se fue hacia la piscina, se quitó su sombrero de nuevo, y pidió la empezaran a bañar, al tiempo que se iba sacando la camisa de cuadros dejando sus tetas al aire. Empezó a bailar, de la misma manera que la primera vez, ella se miraba muy sensual, se abrió el pantalón y se lo bajo un poco, dejando ver la tanguita negra que tenía abajo, jugaba con los laterales de esta, los tiraba hacia arriba, metiendo el hilito en su entrepierna hasta lo más profundo, o al menos eso era lo que todos suponíamos, seguía su baile, se tocaba las tetas, y regresaba a su tanguita, hasta que terminó por bajarse los pantalones hasta donde las botas se lo permitieron, e inclinándose con el culo hacia el público, se bajó también el tanga, dejando ver según pienso, ya que nosotras estábamos del lado contrario, todo el sexo al público, el cual reventó en ovación, se escuchaban los gritos y piropos de no muy buen gusto para con Rocío, quien se incorporó dejando sus prendas a la altura de las rodillas, bailando y mostrando todo los que la posición le dejaba mostrar, se metía las manos por su sexo, igual a la anterior, estaba totalmente depilada, sin un solo vello en su cuerpo, y se empezó a tocar su vagina para el deleite del público. En ese momento, Cata me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Será que esta drogada para llegar a tanto?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-No lo creo, le contesté yo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Pues entonces debe estar loca!!!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Que iras a pensar de mi cuando me veas bailar entonces! Contesté yo con algo de sarcasmo al tiempo que Rocío terminaba su presentación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-A continuación, para cerrar la ronda final, veremos a Jessica! Era mi llamado, por lo que me apresuré primero hacia el DJ:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Hey, DJ, colócame la pista ocho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-The Look? Preguntó el.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Sip, esa misma, y en el espacio de silencio casi al final ocupo que le des pausa, le dije.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Cómo? Me contestó el DJ sin entender mi pedido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Al ir terminando, la canción tiene un momento de silencio cierto? Le dije yo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ah sí, sí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, quiero que le pongas pausa en ese silencio, cuentas a la tercera y luego la sueltas de nuevo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-La tercera qué? Me dijo el DJ</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tú sabrás, confía en mí, no me falles. Dicho esto, me fui hacia la piscina, donde me empezaron a echar el agua por todo el cuerpo. La canción empezó a sonar, y mi baile había comenzado. Los chicos se habían entretenido en llenar de agua la única prenda, si se le podía llamar así, a mi micro tanguita, la cual prácticamente había desaparecido por completo, mi vellos se salían por arriba de ella, y mi vagina ya se había devorado el hilito que había en medio, dejando ver prácticamente todo, yo jugaba especialmente con mis tetas, me mordía los pezones, lo que hacía que los chicos gritaran de encanto. El ritmo de la canción, al inicio algo lento, pero golpeado, me ayudaba a realizar los movimientos sensuales, y luego las partes rápidas también las aprovechaba para mover caderas y movimientos bruscos. Empecé a jugar con mi hilito, me lo subía más de la cuenta, estirándolo casi a romperlo, para luego bajarlo, hasta tener prácticamente el culo desnudo. En una parte de la canción donde se escucha como una aceleración de una moto, me terminé de bajar totalmente el hilo, momento en el que todos gritaban vulgaridades, principalmente “perra” me empecé a tocar el clítoris, sensualmente, ya fuera de mí, y hasta llegaba a introducir parte de mi dedo grande en mi interior. Había llegado el momento del clímax de mi espectáculo travieso, sabía que faltaban unos 15 segundos, así que me fui al extremo de la tarima donde estaban mis acompañantes, obvio, no solo ellos estaban ahí, basta decir que todas las sillas del recinto estaban ocupadas, y había mucha gente de pie, principalmente en los costados del local, así que cerca de mis acompañantes había mucha más gente de pie, al estar frente a la mesa de mis amigos, me acomode a cuatro patas, con mi culo justo en dirección a Fabián, aunque era totalmente visible para todos, pagaría mi promesa, empecé a tocar mi sexo, con mi mano derecha, la cual tenía por sobre la espalda, subía mis dedos a mi ano, cosa que hacía que toda la audiencia gritara, y en ese momento introduje mi dedo mayor en mi culo, justo al momento que la música se detuvo, como lo había solicitado, el DJ puso la pausa, mi dedo tomó el cordón de las bolas chinas que hasta ese momento habían estado ocultas a la vista de todos, y al sacar el cordón el silencio se hizo presente, o al menos para mí no se escuchaba nada. Saqué los 6 u 8 centímetros de cordón, momento en el que este se tensó, y de un tirón suave salió la primera bola, logre escuchar un grito del público, que al unísono dijeron “ohhhhhhhh”, pero aun habían dos bolitas, seguí tirando del cordel, nuevamente estaba tenso, y la segunda bolita empezó a salir, más lento que la anterior, y nuevamente un “ohhhhhhhh” se escuchó en la sala, faltaba ya solo una bola, la cual empecé a dar tironcitos, como quien no quiere sacarla, en ese momento mi mirada se centró en Fabián, el cual me miraba a los ojos alternando con el espectáculo en mi culo, al cruzar las miradas, le cerré un ojo, con un gesto provocativo y comencé a tirar en serio del juguetito, hasta dejar la bolita a medias, abriendo mi culito, para finalmente de un tirón sentir como se liberaba la tensión del cordón, esperé que la música corriera de nuevo, pero el DJ parecía que no había logrado contar hasta tres, por lo que lo miré, momento en el cual reaccionó y la música empezó a correr, me levanté y las bolas fueron una a una a mi boca, chupándolas con esmero, la música se fue acabando, al tiempo que empezaban a gritar mi nombre:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Jessica! Jessica! Jessica! Tenía la sensación que el público estaría con migo, en ese momento, antes de terminar mi función, me di vuelta justo en el centro de la tarima, dando la espalda a la gente, e inclinando un poco mi cuerpo, como sacando culo, con las piernas juntas, tomé las bolitas y me introduje de nuevo en mi ano la primera bolita, dejando las otras dos fuera de mi culo, guindando por el cordoncillo y golpeando mi trasero, me moví como demostrando el golpeteo, y me retiré hacia mi sitio. Cata y Rocío me miraban con odio, y bueno, para mí era lógico, mi atrevimiento había llegado mucho más allá, por mucho, mas allá de lo que quizás debía, pero la situación se prestaba, e incluso estaba totalmente excitada por todo lo hecho. Ya al lado de Rocío, esta me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-La has sacado! Yo solamente me sonreí, en realidad el momento no me permitía decir palabra alguna, aún estaba agitada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, el espectáculo ha llegado a su fin, y ahora toca elegir a la ganadora. Vamos a hacerlo en orden, y solicitaremos que únicamente aplaudan a la chica de su elección. Aplausos para Catalina!!!! La bulla no se hizo esperar, no solo aplausos, como era de esperar, la Cata tenía mucho apoyo con la gente. Luego pidieron aplausos para la numero 9, a la cual el bullicio no fue tan fuerte, luego la 13, que si bien era mejor que la 9, no llegó a ser tan fuerte la bulla como Cata. Los aplausos para Roció eran prácticamente un empate con Cata, más aún porque Rocío aprovecho el momento de sus aplausos para bajarse nuevamente el pantalón y el hilo y mostrar su culo. Había llegado el turno mío, y al escuchar el bullicio para mí era evidente que tenía la mayoría a mi favor, o al menos los más ruidosos, pero el conductor del evento le parecía un empate entre Cata, Rocío y yo, o al menos eso dijo, posiblemente para mantenernos más rato en la tarima. Despidió en ese momento a las otras dos chicas, dejándonos a nosotras tres en la tarima. El anunciador entonces dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Bueno, quienes quieren ver los movimientos de Cata de nuevooooooo???? El público empezó a gritar, al tiempo que la música de cata sonaba de nuevo, e inmediatamente Cata se empezó a mover, esta vez, sin mucho preámbulo, se bajó el hilito, hasta casi las rodillas, y se inclinaba un poco de espaldas al público dejando ver todo su culo, ella al igual que yo tenía las marcas de su bikini en el cuerpo, y también llevaba una fina línea de vellos sobre su sexo, el público estalló nuevamente con los movimientos de Cata, que esta vez ya estaba mostrando todo. Evidentemente, no era un baile, así que la situación tardó unos 30 segundos y regresó a su sitio, en seguida el conductor dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Ahora veamos a Rociiiiiiiiiiiiiiiooooooooooooo!!! Rocío se apresuró al centro de la tarima, mientras sonaba su música, nuevamente se bajó el pantalón y el hilo hasta las rodillas, no podía bajarlos más, y empezó a tocarse muy generosamente su sexo, aun cuando no mostraba mucho pues sus manos tapaban la mayor parte, ella se movía muy bien. El público también fue generoso con ella, y la ovacionó fuertemente. Rocío regresó a su sitio, era mi momento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Finalmente, veamos a Jeeesicaaaaa!!!! Me moví hacia el centro de la tarima, las bolitas chinas seguían colgando de mi culo tal cual las había dejado, me di vuelta para mostrar mi culo al público, y empecé a mover mi culo en forma circular, luego lo sacudía con fuerza, haciendo botar las bolitas de un lado a otro, y en eso lograba escuchar del público que me gritaban: “mételas, mételas” yo entendí perfectamente lo que quería la gente, así que detuve mis movimientos, y tomé la segunda bolita entre mis dedos, la coloqué en la entrada de mi ano y empujé hacia adentro, la situación me tenía muy húmeda, sudando, lo que me ayudó mucho a que la bolita se fuera resbalada fácilmente, en cuanto entro, un “uhhhhhhhh” sonó en el público, inmediatamente tomé la tercera bola y repetí la acción, y el público repitió también su expresión, pero yo, sin dejar pasar el momento, tomé el cordón y de un tirón fuerte saque las tres bolitas de golpe, sacándome un quejido que posiblemente lograron escuchar todos los asistentes a pesar de que no había mucho silencio en la sala, acción que provoco la reacción de público y los gritos de “perra, perra”, yo miré hacia la audiencia, y con carita de niña buena, me llevé las bolitas a la boca para chuparlas como si de un dulce se tratara para la niña, mientras regresaba a mi sitio. La cara de mis otras compañeras era más que evidente, sobra describirlas. El locutor, tardo unos cinco segundos en recobrar el aliento, y sin pensar mucho dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Aplausos para Catalinaaaa! El bullicio se sonó, aunque a mi juicio, menor de lo que recibió la primera vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Aplausos para Rociiiiiooo! También ella recibió sus aplausos, pero nuevamente sentí que en menor cantidad, ahora incluso, me pareció que Cata había sido más fuerte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Y aplausos para Jessicaaaaaa! Ese Jessica me pareció más fuerte, como influenciando a la gente a hacer más ruido, aunque la verdad no era necesario, lo que había mermado el ruido hacia las otras dos chicas lo había ganado a mi favor, para mí, era muy claro el asunto, y así lo dijo el presentador:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-La ganadora sin discusión alguna… Jessicaaaaaaaaaa! El público estalló en ovaciones, yo supongo tenía una cara de alegría inmejorable, me acerqué al centro de la tarima, donde, aun con las bolitas chinas en mis manos empecé a saludar a la gente en modo de gratitud, los gritos no dejaban de parar, toda clase de piropos, desde los más comunes hasta los más vulgares, no podía ser de otra manera, yo solamente sonreía y saludaba con mis manos, de pronto tomaba las bolitas y las chupaba un poco con cara de deseo, hasta que el conductor trajo una coronita y con ayuda de otro tipo me la colocaron en la cabeza, me dieron un ramo de rosas rojas y un sobre, con el premio, que era dinero en efectivo, no era una gran cantidad, pero lo suficiente como para pagar los recibos de servicios públicos de un mes en mi depa. Según me dijo mi novio luego, parecía la reina puta, desnuda por completo a excepción de mis pies que tenían las botas, y con una corona en mi cabeza, y bueno, a decir verdad, no dejaba de ser cierto. En ese momento, el conductor dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Agradecemos a todos los asistentes, a todas las chicas por estar acá, y esperamos que fuera de su agrado la velada, y que la fiesta siga, buenas noches! La música empezó de nuevo, claro estaba, Roxette, con lo cual el público empezó a vitorear mi nombre de nuevo, aunque ya yo quería ir buscando la salida de esa tarima, todavía moví un poco las caderas y coloqué mi culo en pompa para el deleite final de los asistentes, moviéndome hacia las gradillas, donde mi novio ya me estaba esperando, con mi pareo en sus manos, lo había logrado recuperar, y además tenía mi camiseta, o al menos, lo que de ella quedaba. Me ayudó a bajar, tomo el ramo de flores y me entregó el pareo, el cual me puse para intentar tapar algo de mi desnudez, luego mi novio me dio lo que había quedado de la camiseta, que si bien la había roto, aun podría colocármela y hacer un nudo por el frente. Así lo hice, y aunque estaba mojada aun y totalmente transparente, al menos no iba desnuda del todo de regreso al hotel. En ese momento, mi novio me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Quieres regresar al hotel de una vez amor?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Como tú gustes, contesté yo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Creo que será lo mejor, es ya bastante tarde, y debes estar un poco cansada con ese espectáculo, has estado cerca de dos horas y media de pie ahí en la tarima. Yo no me había dado cuenta del tiempo, pero mi novio tenía razón, y en ese momento me sentí cansada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Tienes razón amor, no me había dado cuenta de la hora, vamos a despedirnos para regresar al hotel. Dije yo. Nos fuimos hacia nuestra mesa, donde empezamos a despedirnos de todos, Andrea y Carlos también decidieron regresar, los demás si se querían quedar a tomar más, a pesar de que ya estaban bastante borrachos. Me felicitaron, uno a uno, dándome un beso y un abrazo, abrazo que algunos aprovecharon para tocar más de la cuenta, pero bueno, en esas condiciones era de esperarse, igual tampoco se sobrepasaron demasiado. Ya por fin nos despedimos y nos fuimos caminando hacia el hotel. Tanto Andrea como Carlos también iban algo tomados, Andrea podía decirse que estaba borracha, e iba comentando en voz bastante alta lo perra que había sido yo, aunque de una manera bastante incoherente. Llegados al hotel, nos despedimos y nos fuimos cada cuales a su habitación, yo sabía que la hora de dormir aún no había llegado, por más cansada que me sentía, no quería dormir, y sabía que sería muy bien premiada. Mi novio me entregó la llave de la puerta, pero no me dio tiempo a abrirla, me arrancó el pareo de mi culo y empezó a tocarme, a chuparme por todo el sexo, desde atrás, forzándome a apoyarme en la puerta, inclinando mi cuerpo hacia adelante y abriendo mis piernas para darle un mejor acceso a mis partes. Yo en un intento por facilitarle el acceso a mi sexo, tomé mi pierna izquierda y la levante hasta casi la altura de mi cabeza, sosteniendo esa pierna con mis manos, ahora mi cabeza se apoyaba contra la puerta, momento en el que mi novio se incorporó y sin mucho miramiento se sacó su tranca y me la metió de golpe en la vagina. Empezó sus movimientos, me taladraba como si de ello dependiera su vida, yo por mi parte gritaba cual me estuvieran matando, y poco me importaba quien pudiera estar escuchando o hasta viendo. Mis tetas aún estaban detrás de los restos de la camiseta anudada, pero se movían como si no tuviera nada, mi novio iba aumentando el ritmo cada vez más, y yo sentía que su tranca me destrozaba todo mi coñito por dentro, mis gritos se debían escuchar a kilómetros de distancia. Luego de unos cuatro o cinco minutos de mete y saca, le empecé a decir:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">-Cógeme por el culo, destrózame el culo amor, quiero que te corras en mi culo para luego chuparte esa picha, mi amor rico… métemela por el culo porfa, la necesito ahí!!! Yo sabía muy bien que esas palabras lo pondrían más excitado si era posible eso, y no dudó en hacerme caso, me sacó su miembro de la vagina y sin mayor contemplación empezó a taladrar mi ano, el cual no puso mayor resistencia y en corto tiempo ya estaba alojando esa tranca completa dentro de mi retaguardia. El mete saca empezó nuevamente, y mis chillidos con él, gritaba como la perra que era, pedía más, le exigía que me diera más duro, que me destrozara, y él ni lerdo ni perezoso me daba cada vez más duro, sacándome cada vez gritos más fuertes, hasta que al cabo de unos minutos se empezó a correr dentro de mi ano, inundando todo mi interior de su leche. El saco entonces su picha de mi culo y me obligó a mamársela, cosa que hice de gusto, sentía el sabor de su leche, mezclada con mis jugos y hasta el sabor de mi culo, me tomé muy en serio mi faena de limpiarle la picha y dejársela reluciente, y así lo hice, mirándole cada que podía a los ojos, con cara de perra. Él se le notaba la cara de satisfacción, de ver a su novia hecha una sumisa, haciendo las cosas como él quería, y más aún, ofreciéndome a él para su disfrute. Finalmente, empecé a buscar las llaves de la habitación, pues en el trajín de lo ocurrido las perdí, estaban en el suelo, cerca de mis bolitas chinas que también había tirado. Abrí la puerta como pude, mi cuerpo estaba adolorido, entré y mi novio atrás, cerrando él la puerta, me fui directo a la cama donde me acosté, según yo para dormir, pero en ese momento sentí como mi novio, al acostarse atrás mío, (yo estaba de lado) me empezó a meter de nuevo su picha por mi vagina, increíblemente la tenía dura de nuevo, y sin</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">mucho esfuerzo me tenía nuevamente penetrada hasta el fondo, yo en realidad no opuse ninguna resistencia, y estaba nuevamente loca por recibir sus embestidas, aunque esta vez él fue mucho más amable con migo, se puede decir que me hizo el amor, con muchos besos en mi nuca, acariciándome el cuerpo, y tratándome con delicadeza, y era yo la que movía mi culo para recibir las embestidas con mayor fuerza. Al cabo de algunos minutos, él se corrió dentro de mi chochita, provocando eso un orgasmo inigualable en mí, un orgasmo de placer inmenso, luego del cual quedé rendida al sueño, y pronto me dormí, aun con el pene de mi novio adentro…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">FIN</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Quisiera usar este espacio para agradecer a todos los que han seguido este relato, a los que de una u otra manera me han solicitado a seguir escribiendo las continuaciones de esta historia, que aunque pensé por momentos que no terminaría, los mensajes, correos y otros de muchas personas me han animado a terminar esta historia. Para quienes se preguntan, la historia es casi al 100% real, cada quien tendrá su derecho de juzgar a su manera, igual no voy a decir que no he cambiado algunas cosas para que la historia sea más “sexualmente atractiva” pero en síntesis, los hechos relatados son tal cual ocurrieron, quizás no así todos los detalles. Quisiera agradecer sobre manera a una amiga que me motivó mucho a terminar estos relatos, Andrea R., así como a varias personas que me estuvieron escribiendo frecuentemente preguntando siempre por las continuaciones y felicitando por cada nueva edición, no los voy a mencionar por temor a dejar a alguien por fuera y porque si no, no voy a terminar el relato jamás, pero a todos, MUCHAS GRACIAS.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> PARA CONTACTAR CON LA AUTORA:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <a href="mailto:jessicaact@hotmail.com">jessicaact@hotmail.com</a></span></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/392/21160092/21160092_079_ba61.jpg" width="716" height="477" /></p>
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