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	<title>ninfómana &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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	<description>---TU WEB DE RELATOS ERÓTICOS--- (SOLO MAYORES DE +18 AÑOS)</description>
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	<title>ninfómana &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Doce noches con mi prima y su amiga en una isla&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 09 May 2026 07:15:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[bisexual]]></category>
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		<category><![CDATA[ninfómana]]></category>
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					<description><![CDATA[La fantasía de todo hombre y de muchas mujeres, es tener a dos bellezas a su entera disposición. Si encima una de ellas es su prima y la otra, la clásica amiga buenorra todavía más. En este relato os cuento eso, como hice realidad mi sueño y como un accidente terrible, se convierte a la larga en lo mejor que me ocurrió en la vida. Cómo llegamos a la isla. &#160; Todo ocurrió durante unas vacaciones familiares en Indonesia. Mi tío Enrique es un capullo al que la suerte y el trabajo constante, le han hecho millonario y anualmente invita [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;">
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<p><span style="color: #333333; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;"><br />
La fantasía de todo hombre y de muchas mujeres, es tener a dos bellezas a su entera disposición. Si encima una de ellas es su prima y la otra, la clásica amiga buenorra todavía más. En este relato os cuento eso, como hice realidad mi sueño y como un accidente terrible, se convierte a la larga en lo mejor que me ocurrió en la vida.</span><br />
<b><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><br />
</span></b><b><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Cómo llegamos a la isla.</span></b></p>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><b><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></b></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Todo ocurrió durante unas vacaciones familiares en Indonesia. Mi tío Enrique es un capullo al que la suerte y el trabajo constante, le han hecho millonario y anualmente invita a mi familia y a otros amigos a acompañarle en un viaje a un lugar exótico. Para lo que no lo sepan, ese país consta de más de 17.000 islas de las cuales apenas unas quinientas están habitadas, el resto o bien nunca han tenido presencia humana o actualmente están desiertas. La historia que os voy a contar, trata sobre una de ellas, Woholu un islote de cinco kilómetros cuadrados que estuvo habitado pero que desde hace más de cincuenta años solo viven en ella, monos, cerdos y pájaros.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Ese verano, el caprichoso de mi pariente decidió que fuéramos a Bali y no solo se llevó a mis viejos y a mí sino que invitó a Rocío, la mejor amiga de mi prima&nbsp; María. El plan era cojonudo, nos pasaríamos un mes navegando entre las islas teniendo como base un hotel alucinante en la capital, Denpasar. El “Four Season” donde nos alojábamos era enorme, además de seis piscinas, no sé cuántos restaurantes y discotecas, tenía embarcadero propio. De allí salían los yates de pesca que los huéspedes alquilaban por horas.&nbsp;&nbsp; Como el tío quería dejar claro que él era un personaje importante, alquiló, durante todo el mes, ¡Dos!. Uno enorme en el que salían los mayores y uno de ocho metros para los jóvenes.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Como podréis comprender, no puse reparo alguno a esa clara marginación porque tanto mi prima como su amiga estaban buenísimas. Reconozco que eran unas pijas insoportables, que se lo tenían creído pero verlas en bikini hacía que se me olvidaran todos los feos que ese par acostumbraban a hacerme. Para ellas, yo era el primo pobre, el mendigo que recogía las migas que caían de la mesa, pero me daba igual.&nbsp; María, por ejemplo, era una diosa de veintidós años, rubia teñida y un cuerpo de los que hacen voltear a cualquiera al pasar a tu lado. Daba igual que tuviera poco pecho, su trasero te hacía obviar la falta de glándulas mamarias porque era todo vicio. Al mirarlo, os juro que hacía que me sintiera en el paraíso vikingo, deseando que ella fuera mi valkiria particular. Rocío, su amiga, no se quedaba atrás. Castaña de pelo y con la piel morena, tenía una cara de morbo que me hacía suspirar cada vez que me pedía que le trajera aunque fuera un puto refresco. Dotaba por la naturaleza con más pecho, su breve cintura maximizaba no solo este sino el magnífico culo que movía sin parar. En suma, yo, con mis veinte años recién cumplidos, me creía dueño de un harén aunque realmente mi función fuera la de bufón. Sabía que el hermano de mi padre me invitaba para así no tenerse que ocupar de su hija.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Ocúpate de qué se lo pase bien!- me soltó mi tío hace dos veranos y a partir de ahí siempre había sido ese mi cometido.</span></div>
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<div style="clear: both; text-align: center;"><a href="http://i.imgbox.com/abndq63g"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/abndq63g" alt="" width="423" height="573"></a></div>
<p><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Daba igual el capricho que se le ocurriera a mi adorada prima, ahí estaba yo para pedirle una copa, echarle crema o incluso conseguirle el teléfono de algún macizo con el que quisiera ligar. Era su sirviente veinticuatro horas al día, siete días a la semana pero no me quejaba porque también tenía sus recompensas. Por ejemplo, en Suecia durante un crucero la había visto desnuda por un segundo o en Australia le tuve que quitar de un pecho un alacrán y donde&nbsp; me permití el lujo de que&nbsp; mis manos se recrearan en sus tetas buscando otro que pudiera haberse quedado en ellas.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">María sabía que me gustaba y por eso no perdía&nbsp; ocasión de excitarme. Continuamente se mostraba casi desnuda con el afán de turbar a su primo “pequeño” y por eso, no sé la cantidad de pajas que me había hecho en su honor. Si intentaba cualquier acercamiento, esa zorra se reía de mí e incluso me chantajeaba con decírselo a sus padres.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Todo eso cambió un feliz y desgraciado día en que los viejos quisieron ir a visitar unos templos, mi prima se negó a ir diciendo que prefería hacer submarinismo a una zona de la que le habían hablado. Lógicamente, su esclavo tuvo que acompañarlas y por eso, estaba yo en el yate cuando en mitad de la travesía, el capitán, un balinés entrado en años le informó que teníamos que volver porque se anticipaba tormenta. No os podeos imaginar el berrinche de niña malcriada que se cogió cuando el profesional le explicó que era peligroso. Enfurruñada y con el apoyo de su amiga hicieron de todo para ralentizar nuestra huida, de modo que cuando al final partimos de vuelta hacía puerto era demasiado tarde.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Supe que estábamos en problemas cuando vi la cara de terror de Wong. Luchando contra olas de seis metros y un viento huracanado, el marino intentó evitar el tifón pero no pudo, por lo que en un momento dado, decidió que nuestra única esperanza era embarrancar contra la primera isla que nos encontráramos. En un inglés penoso, el indonesio nos pidió que nos pusiéramos los salvavidas e histérico, explicó cuáles eran sus intenciones. María y Rocío fueron tan bobas que no se creyeron el peligro hasta pocos segundos antes que chocáramos contra el arrecife. Entonces y solo entonces se pusieron a gritar muertas de miedo. El choque fue tan brutal que nuestro barco se partió en dos. Yo, por mi parte, me vi lanzado por la borda y durante un instante, creí que moría al no poder respirar. Afortunadamente, conseguí salir a flote y nadar hacia los restos del yate. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Me encontré a mi prima con una brecha en la cabeza y a su amiga desmayada. Aterrorizado, conseguí agarrarme a un trozo de quilla que flotaba cerca, lo que me permitió recoger a mis acompañantes pero cuando intenté ayudar al capitán, lo hallé muerto con un golpe que se le había llevado media cabeza. No comprendo todavía como conseguí llevar a mi prima y a su amiga hasta la orilla. La tempestad era tal que nadamos a ciegas y cuando ya creía que no íbamos a sobrevivir, apareció de la nada la playa. Haciendo un último esfuerzo, toqué la arena y caí agotado sobre ella.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Desconozco cuanto tiempo, me quedé tumbado mientras me recuperaba. Solo sé que mientras trataba de tomar aire, ese par no hacía otra cosa que llorar. Cabreado, me levanté y sin mirar atrás busqué un cobijo donde guarecernos. Cosa que fue fácil porque a pocos metros de la playa se alzaba una iglesia y los restos de un antiguo poblado. Creyendo que estábamos a salvo, llamé a las dos muchachas mientras entraba en el lugar.</span></div>
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<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/adnYMfln" width="426" height="571"></div>
<p><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Reconozco que se me cayó el alma al suelo al comprobar que estaba en ruinas pero asumiendo que cuando amainase el temporal encontraríamos ayuda, busqué en la sacristía un sitio donde evitar el seguirnos mojando. Aunque no sea lógico, no llevábamos más de cinco minutos a resguardo cuando la arpía de mi prima me ordenó que saliera en busca de auxilio.&nbsp; Como comprenderéis me la quedé mirando como si estuviese ida y me negué. María, furiosa al comprobar que no le obedecía, me juro que me arrepentiría de ello. Sus reproches en ese momento me entraron por un oído y me salieron por el otro, pero lo que realmente me sacó de quicio fue cuando me exigió de malos modos que hiciera una hoguera porque tenía frio.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-A ver cariño. ¿Cómo cojones quieres que haga fuego?- repelé con muy mala leche.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Por su cara, comprendió lo inútil de su exigencia y hundiéndose en la desesperación, se echó a llorar. Por suerte, en ese momento, Rocío se buscó en el short que llevaba y con una expresión de alegría en su cara, se sacó el encendedor del bolsillo con el que le había visto encenderse un par de porros.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Esto servirá?- dijo con tono tímido.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Por supuesto- contesté y mirando a mi alrededor, caí en que los asientos de la iglesia, nos podía servir de leña. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Poniéndome de pie, rompí un par de ellos y recogiendo las astillas y unos periódicos, al cabo de un rato, los tres disfrutamos del reconfortante calor de una fogata. Ni siquiera entonces mi primita me dejó en paz porque viendo que había reducido su intensidad la tormenta, quiso que me adentrara en la oscuridad y buscara ayuda.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Tú estás loca!- contesté muy cabreado- si te fijas no hay una jodida luz que confirme que alguien vive por los alrededores. ¡Mañana! buscaré una carretera o una casa pero ahora, me niego-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Eres un maldito cobarde-&nbsp; respondió –No sé cómo mi padre confió, en un niño, nuestro cuidado-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Perdona, bonita. Primero no soy un niño y segundo, lo único que me ordenó mi tío fue que os cumpliera todos vuestros caprichos, nunca se imaginó que la idiota de su hija fuera tan irresponsable de hacernos naufragar-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi respuesta la indignó y dándose la vuelta, buscó acomodo entre los brazos de su amiga. Rocío, comprendió que estaba entre dos frentes y decidió no optar por ninguno de los bandos. Mientras acogía a su amiga, me lanzó una mirada comprensiva cómo pidiéndome tiempo para que recapacitara. Todavía no lo sabía pero tiempo era lo único que podríamos obtener de esa jodida isla. Esa noche dormí fatal, porque además de dormir en el suelo cada vez que lo conseguía, me venía a la mente la inútil muerte del capitán.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><b><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Descubrimos que estamos solos.</span></b></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><b><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></b></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">A la mañana siguiente con el albor del día, me desperté. Ya no llovía y tras recargar la hoguera, decidí ir a dar una vuelta por los alrededores. Os tengo que reconocer que fui un idiota porque en vez de recoger de la playa los restos del naufragio, busqué un lugar alto desde donde buscar ayuda. Al ser una isla de coral, no había una maldita montaña desde donde otear el horizonte por lo que&nbsp; decidí continuar por la playa, no fuera a perderme. Al cabo de dos horas, me quedé petrificado porque sin darme cuenta había dado la vuelta al islote sin encontrar más que cocoteros y un pequeño arroyo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;">
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<p><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“Estamos jodidos” pensé al ver la torre de la iglesia porque o mucho me equivocaba o en todo ese maldito lugar no había más almas que las tres que ya conocía.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al entrar en el edificio, me las encontré hablando tranquilamente. Mirándolas no solo me di cuenta que no estaban asustadas como yo, sino que sus ropas, es decir sus bikinis estaban desgarrados y por eso, lo único que les preocupó al verme fue taparse sus vergüenzas. Haciendo caso omiso al espectáculo que me ofrecían, les expliqué a las dos lo ocurrido. Mientras Rocío comprendió al instante pero &nbsp;la idiota de María dijo sin ser consciente de nuestras dificultades que no había que preocuparse porque su padre la encontraría. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Eso espero, pero lo dudo. No tuvimos tiempo de dar la alarma y para colmo estoy seguro que aunque supieran cual era nuestro destino, nadie sabe dónde estamos o si hemos sobrevivido-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No entiendo- replicó todavía muy segura de sí misma.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-María, ¿Tienes idea de cuantas islas hay en este archipiélago?. Primero buscarán el barco y luego al cabo de los días, empezarán por las grandes y habitadas. ¡Hazte a la idea! ¡Si queremos sobrevivir, tenemos que hacerlo solos!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">A la princesa se le cayó hechos pedazos el castillo que su mente había construido para evitar enfrentarse con su realidad y llegando a mi lado, me lanzó un tortazo mientras me decía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Mentiroso! Nos has mentido para asustarnos-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Si eso crees, haz lo que yo. Coge la playa y da la vuelta a la isla. Yo te espero aquí, tratando de recuperar algo que nos sirva del barco-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">María sin dar su brazo a torcer, cogió a su amiga y enfiló hacía la playa. Por la actitud de Rocío, comprendí que me creía pero no queriendo contrariarla, decidió acompañarla. Las tres horas que tardaron en regresar, las usé para salvar todo lo que pudiera del naufragio. Afortunadamente, conseguí sacar de los restos, aparejos de pesca, cañas, cuatro mantas e incluso dos ollas con las que el marino pensaba prepararnos la cena. También encontré un par de cuchillos pero aunque lo intenté nada del yate nos servía para comunicarnos con el exterior. Al acabar de rescatar todo lo útil que encontré, recargué la fogata y cogiendo las ollas me dirigí hacía el arroyo que había visto esa mañana.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Una vez nuevo en la iglesia, calenté el agua que había traído y sacando las cañas, me puse a pescar. Estaba tranquilamente sentado en la playa esperando que algún pez picara cuando las vi venir en dirección contraria a su marcha. Venían con los ojos rojos, síntoma que habían llorado y por eso las dejé descansar antes de decirles:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;">
<p><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Como habéis comprobado, no he mentido. Estamos en una maldita isla desierta. Si queremos sobrevivir hay varias cosas que tenemos por narices que hacer. Primero, la fogata siempre tiene que estar encendida. No sabemos el tiempo que pasará hasta que nos encuentren y no podemos malgastar el gas del mechero. Segundo, hay que beber agua hervida por lo que todos los días una de vosotras tendrá que ir a por agua. Tercero, mientras yo pesco, la otra debe de buscar cocos o cualquier vegetal consumible ya que no podemos depender de la pesca únicamente. Quinto….-</span></p>
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<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/aceRhYlB" width="425" height="576"></div>
<p><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://contenta.babesandgirls.com/digital-desire/0088/14.jpg">&nbsp;</a></p>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Pero tú quien te crees para mandarnos!- respondió hecha una energúmena mi prima –Hay que ahorrar fuerzas y me niego a cumplir tus ordenes-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Como me esperaba esa reacción, la dejé terminar de explayarse y solo cuando ya había acabado, le respondí:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Tu misma. Hay dos cañas, dos cuchillos, cuatro mantas y un mechero. Yo pienso que es mejor que lo hagamos en común pero si queréis nos dividimos lo poco que tenemos. Yo quiero una caña, un cuchillo y una manta, lo demás quedároslo vosotras pero desde ahora te digo que no pienso trabajar para vosotras sin que me prestéis ayuda-. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Y cogiendo la parte que me correspondía busqué una choza donde guarecerme mientras Rocía se debatía entre que bando elegir. Viendo que se quedaba con mi prima, apilé un montón de leña y cogiendo un rescoldo de la de ellas, encendí mi propia hoguera.&nbsp; Tras lo cual, agarré mi caña y me puse a pescar. Afortunadamente, se me dio bien y a la hora de comer ya tenía doss jureles en mi poder. Os reconozco que disfruté al ver sus caras hambrientas mientras yo me daba un banquetazo bien regado del agua de un coco que había conseguido partir. Sé que fui un poco cabrón pero me deleité haciendo ruido al comer, diciendo lo buenos que estaban mientras a cincuenta metros ellas seguían discutiendo sobre como lanzar la caña. Al terminar, esperé que se enfriaran los pescados y ya helados, se los llevé para que comieran. Era una labor de zapa y si las cosas venían mal dadas iba a necesitarlas sanas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">María ni siquiera me miró cuando le acerqué la comida pero su amiga me lo agradeció con un beso en la mejilla mientras dejaba que su pecho se pegara al mío en agradecimiento. Al percatarme que lo había hecho a propósito, ni corto no perezoso, acaricié uno de sus pezones, diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Rocío, si quieres dormir calentito esta noche, ya sabes dónde me encuentro-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Tras lo cual, me fui a dar una vuelta por los alrededores mientras ellas dos se enfrascaban en una agría discusión. Mi prima le echaba en cara el haberse dejado magrear por mí mientras la otra le recriminaba nuestra delicada situación. Sonreí al escucharlas e internándome en el bosque, busqué algo de comer. Tal y como había previsto, aunque la isla estuviera deshabitada, sus antiguos habitantes debían de haber plantado árboles frutales por lo que a la media hora, volví a mi choza con una cantidad ingente de mangos e incluso una penca de plátanos. Pero lo mejor no fue lo que recogí sino lo que vi en un claro: alertado por el ruido, descubrí una piara de cerdos salvajes que careciendo de enemigos naturales, se habían acercado a mí a curiosear. Si hubiese tenido el cuchillo, podía haber matado a un par de crías pero como me lo había dejado en el poblado, tuve&nbsp; que conformarme con el mero descubrimiento</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">De vuelta a la hoguera, la recargué y sentándome en una sombra, me puse a comer fruta. Rocío no tardó en acercarse y pedirme que le compartiera parte de lo recolectado pero me negué a hacerlo hasta que en compensación me trajera un poco de leña. Ni siquiera protestó y al cabo de diez minutos volvió con lo que le había pedido. María viendo que estábamos comiendo, llegó a nuestro lado y pidió su parte, pero nuevamente me cerré en banda a no ser que trajera agua que calentar.&nbsp; Tal y como había previsto, me mandó a la mierda y dejándonos solos, siguió intentando pescar.</span></div>
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<p><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Crees que no rescatarán?- preguntó su amiga mientras daba buena cuenta de uno de los mangos.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sin duda- contesté – el problema es cuando. Tenemos que mantenernos vivos mientras tanto y la idiota de mi prima no quiere comprenderlo-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Dale tiempo, ¡Se tiene que dar cuenta que te necesitamos!- murmuró en mi oído mientras se pegaba en plan meloso –Yo confío en ti-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Aunque sabía que esa zorrita se acercaba a&nbsp; mí por conveniencia, me dejé querer y abrazándola, le planté un beso en la boca.&nbsp; Me respondió con pasión y por eso mientras nuestras lenguas jugaban, mis manos recorrieron su cuerpo palpando y disfrutando de cada centímetro de su piel. Descubrí que María nos miraba alucinada cuando mi boca ya había hecho presa en uno de los pezones de su amiga. Con los gemidos de la morena como música ambiente, me puse a lamer y a morder esas dos maravillas mientras mi prima se hacía la digna pero seguía observando. &nbsp;Ni siquiera hice intento alguno de ocultarnos, a la vista, bajé la parte inferior del bikini de Rocío dejándole claro que a partir de ese instante ella era mía. Al hacerlo me encontré con el sexo que llevaba días soñando y metiendo mi lengua entre sus pliegues, me puse a mordisquear su clítoris mientras ella no paraba de aullar complacida por la mamada que le estaba obsequiando.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No sé si fue la propia desesperación que sentía la muchacha por nuestra desgracia, pero la verdad es que llevaba menos de un minuto enfrascado entre sus piernas cuando escuché los primeros síntomas de su orgasmo. Incrementando su deseo con pequeñas incursiones de mis dedos en su vulva, la llevé hasta el borde del abismo en poco tiempo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Me corro!- gritó sin importarle que su amiga la escuchara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi propia calentura me hizo salirme de su entrepierna y bajándome el traje de baño, saqué mi miembro de su encierro y colocando mi glande en su entrada, lo inserté de un solo golpe hasta el fondo de su vagina.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Dios!- chilló de placer la otrora niña pija y meneando sus caderas en plan goloso, convirtió su sexo en una especie de batidora con la que vapuleó mi pene.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Con mayor intensidad, seguí machacando su cuerpo al notar su excitación. Cada vez que la empalaba de su garganta salía un berrido de hembra en celo y por eso uniendo una descarga de placer con la siguiente, Rocío se entregó por entero a mí. Todavía no había descargado mi simiente en su interior cuando poniéndose enfrente, María le reclamó que se estaba tirando a su primo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sin separarse de mí y con sus piernas forzando otra penetración, la morena le contestó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Lo querías para ti sola? ¡Pues te jodes!, me ha elegido a mí-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi pariente no se debía esperar semejante respuesta porque completamente indignada salió huyendo con el sonido de nuestra pasión rebotando en sus oídos. Absortos en una danza ancestral, seguimos disfrutando de nuestra unión hasta que me derramé en su interior dando gritos.&nbsp; Acababa de sacarla y ni siquiera me había dado tiempo a descansar cuando poniendo una sonrisa de oreja a oreja, esa muchacha me soltó:</span></div>
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<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;">
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<p><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Espero que te acuerdes que yo fui la primera, no quiero que luego me dejes insatisfecha por follarte a esa tonta-</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Ni se me había pasado por la cabeza, beneficiarme a mi prima porque siempre había sido un objeto de deseo fuera de mi alcance pero las palabras de su amiga, me hicieron plantearme que era posible y solo imaginármelo, levantó mi alicaído miembro. Ella se rio al advertir que estaba nuevamente dispuesto y mientras bajaba por mi pecho en dirección a mi entrepierna, exclamó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Creo que aunque haya poca comida, ¡No voy a echar de menos el exterior!.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><b><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Nuestra primera noche:</span></b></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><b><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></b></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/adp4xtPJ" width="425" height="576">Aproveché el resto del día para restaurar como pude una cerca donde encerrar a los cerdos que había visto esa mañana.&nbsp; Comportándose como una buena asistente, mi nueva amante colaboró sin protestar y lo más raro sin preguntar para que la necesitaba.&nbsp; María debía de seguir enfadada porque no apareció hasta la hora de cenar. Cuando quiso acercarse a compartir nuestra comida, fue la propia Rocío la que se negó de plano y le exigió que al menos trajese más leña. Sin querer dar su brazo a torcer, la mandó a la mierda y volviendo a la iglesia, nos dejó en paz.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Reconozco que me dio pena y por eso al terminar, me acerqué con un racimo de plátanos y se los di sin exigirle contrapartida alguna. Mi prima me miró con angustia pero su orgullo le impidió darme las gracias. No me importó, quedaba bien poco para que claudicara y corriera a nuestro lado, implorando ayuda. El resto de la fruta la coloqué dentro de la cerca pero antes instalé una trampa para que si algún animal entraba, se cerrara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al llegar a mi choza, acababa de empezar a llover y previendo que la noche iba a ser muy larga, me dispuse a recargar la hoguera cuando observé con satisfacción que Rocío lo había hecho en mi ausencia.&nbsp; Al mirarla, me quedé extasiado al comprobar que me esperaba desnuda y que con gestos me pedía que la estrechara entre mis brazos. No me lo tuvo que repetir, cogiendo su barbilla le di un beso mientras mis dedos recorrían esos preciosos pechos que no me cansaría jamás de disfrutar. La morena ni siquiera me dejó tumbarme, cogiendo mi pene entre sus manos, me empezó a besar mi extensión sin dejar de masajear mis huevos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿No has cenado bien?- pregunté con recochineo al ver que abriendo su boca, se lo metía sin hablar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Como respuesta, lentamente se fue introduciendo mi falo mientras su lengua jugueteaba con mi extensión. Dotando a sus maniobras de una sensualidad brutal, no cejó hasta que con el enterrado en su garganta, besó la base de mi miembro con sus labios. Sorprendido por la facilidad que lo hubiera conseguido sin sufrir arcadas, me quedé quieto mientras ella daba un ritmo lento a su mamada. Poco a poco, fue acelerando el compás con el que se metía y sacaba el pene hasta que ya parecía que en vez de una boca era un sexo el que lo hacía. Sabiendo que estaba al mando y que esa cría seguiría estando al día siguiente, no intenté retener mi eyaculación y al poco tiempo, exploté en el interior de su boca. Rocío disfrutó de cada explosión y de cada gota hasta que relamiéndose de gusto, dejó mi polla inmaculada sin resto de semen.</span></div>
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<p><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mientras ella, sin dejarme descansar,&nbsp; intentaba reanimar mi sexo, le pregunté por su urgencia.&nbsp; Al oírme soltó una carcajada diciéndome:</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No quiero que esa puta disfruté de ti sin habérselo trabajado-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sin entender a qué se refería, no me importó que se empalara con mi miembro pero al verla saltando sobre mí, no pude dejar de preguntar porque lo decía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Esta noche, ¡Tu prima vendrá a por auxilio!. No ves que la muy&nbsp; idiota no ha echado leña a su fogata. Cuando lo intente, no encontrara nada seco y por eso empapada pedirá nuestro calor-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Muerto de risa, comprendí que tenía toda la razón pero advirtiendo que había usado nuestro en vez de tu calor, le pregunté directamente a que se refería. Mientras se pellizcaba un pezón, me respondió:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Yo he trabajado y no esperarás que le deje entrar en nuestra manta: ¡Sin pedirle una compensación!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">El sonido de la lluvia ocultó el sonido de mi risa al asimilar que esa muchacha era bisexual y que compartiría gozosa conmigo el cuerpo de su amiga. Después de hacer el amor, la aguardamos desnudos. Nuestra espera se alargó hasta cerca de las dos de la mañana y por eso cuando María hizo su aparición en la choza, Rocío estaba dormida. Completamente empapada y con los labios amoratados por el frio, me pidió permiso para entrar. Sin hacer ruido se acercó a la hoguera y temblando alargó sus manos al reconfortante calor del fuego.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Ven, metete entre nosotros para calentarte- dije sin especificar lo que le teníamos preparado.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Totalmente colorada, se percató de nuestra desnudez aun antes de sentir nuestra piel contra su piel. Intentando no forzarla en demasía, la abracé dándole ese calor que tanto necesitaba. Tímidamente apoyó su cabeza en mi pecho y dejó que mi mano se aposentara en su culo sin quejarse. La morena que se había despertado también la abrazó, diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Pobrecita, ¡Estas helada!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Tras lo cual, sin pedirle permiso empezó a acariciar su cuerpo, dando a sus caricias un sentido más alla del mero auxilio. Me di cuenta que mi prima estaba escandalizada por esos mimos no pedidos al mirarme con los ojos abiertos. No dejé que protestara porque cerrando su boca con mis labios la besé mientras mis propias manos empezaban a&nbsp; sobrepasarse con ella. Pálida tuvo que soportar que mis besos fueran bajando por su cuello al estar más preocupada porque las manos de su amiga habían separado sus rodillas y esta se dedicaba a lo mismo que yo pero en sus muslos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Por favor- rogó muerta de miedo cuando sintió que me apoderaba de sus pezones.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Obviando sus protestas, seguí mamando de esos pechos de ensueño mientras de sus ojos brotaban unas lágrimas de vergüenza. Rocío hizo lo propio, recreándose en el cuerpo que la casualidad le había puesto a su disposición, se dedicó a dar pequeños mordiscos en el camino hacia su meta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No soy lesbiana- protestó sin éxito al sentir el aliento de su amiga acercándose a su sexo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Completamente excitado, seguí bebiendo de esos pechos que me encantaban desde niño y que nunca soñé en poseer, mientras la morena separaba los pliegues de nuestra víctima. &nbsp;&nbsp;Entonces, mi prima hizo el último intento de zafarse de nuestras caricias pero se quedó quieta cuando reteniéndola entre mis brazos, le expliqué con voz suave:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Somos tres en una isla desierta, si quieres que te cuidemos y te demos de comer, debes compartir con nosotros todo-</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;">
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<p><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Vencida y humillada, esperó tensa y asqueada que la lengua de su amiga llegara hasta su clítoris. Al hacerlo no solo se limitó a lamer ese botón de placer sino que incrementando su angustia, le metió dos dedos en el interior. </span></p>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Qué rico lo tienes!- sonriendo le soltó – Llevo años deseando comerme tu coño-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La escena de por si cachonda subió enteros al ver que la morena se empezaba a masturbar mientras daba rienda suelta a deseos de antaño. Por mucho que mi prima intentó mantenerse al margen, nuestros mimos fueron derribando una a una las murallas que se había auto impuesto e inconscientemente, empezó a reaccionar moviendo sus caderas. Rocío al comprobar que ese sexo se empezaba a llenar de flujo, incrementó la acción de su lengua y usándola como si fuera un pene, traspasó con ella esa entrada. Su primer gemido también venció mis reparos y llevando su mano a mi entrepierna, le exigí que me hiciera una paja. Lentamente como cogiendo confianza, mi prima me empezó a masturbar&nbsp; con los ojos cerrados. Sus dedos se habían cerrado sobre mi extensión mientras su dueña se debatía entre la moralidad de lo que estábamos haciendo y las sensaciones que estaba sintiendo. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Comprendí que la pasión iba ganando cuando acelerando su muñeca me pidió que la besara.&nbsp; Sé que estuvo mal y que fui un egoísta con mi primer amante pero absorbido por la lujuria, separé a Roció y obligando a mi prima a subirse a horcajadas sobre mí, le exigí que se empalara. Me encantó ver la indecisión en su cara antes de alzarse y cogiendo mi pene, empezárselo a meter. Solo el saber que por mucho que viviera esa imagen iba a quedar en mi retina, hacía que ese naufragio hubiese valido la pena. No sé si fue que en secreto, me deseaba o que su excitación era fruto de esa cuasi violación, lo cierto es que nada más sentir mi pene abriéndose camino en su vagina, mi prima empezó a aullar como loca y a retorcer su cuerpo sobre el mío.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Ves que no era tan difícil!- exclamó su amiga, dándole un beso en los morros.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Esta vez María no le hizo ascos a su boca y devolviendo pasión con más pasión, gritó pidiendo nuestras caricias. La morena no solo respondió mamando de sus pechos sino que al hacerlo puso su coño en mis labios. Comprendí que era lo que quería y separando los pliegues de su sexo, cogí entre mis dientes su clítoris.&nbsp; Rocío al experimentar el suave mordisco, rogó que continuara torturando su botón. No solo le hice caso y con mis dientes apreté fuertemente sino que usando mis dedos empecé a acariciar el oscuro objeto de deseo que se escondía entre sus dos nalgas. El orgasmo de mi prima coincidió en el tiempo con la incursión de mis falanges en su ojete y mientras se dedicaba en cuerpo y alma a las tetas de la rubia, gritó de placer.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Me enloquece que me den por detrás!- espetó descompuesta sin dejar de mover su culo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No sé si fueron sus palabras o la sobreexcitación que absorbía a María lo que provocó que esta, uniera un clímax con el siguiente sin dar tregua. Con la cara empapada de los flujos de Rocío y mi pene siendo maltratado por una prima convertida en loba en celo, os tengo que reconocer que me corrí tan brutalmente que dudé que me quedaran fuerzas para el resto de la noche. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Desgraciadamente no tuve oportunidad de comprobarlo, porque en el preciso instante que Rocío y María intentaban recuperar la vitalidad de mi miembro, escuchamos un alboroto en el exterior. Los bufidos y los gruñidos solo podían provenir de una piara que hubiese caído en la trampa, por lo que me levanté de un salto y en pelotas, corrí a asegurar la puerta de la cerca con una cuerda. Al volver empapado, las vi sonriendo desde dentro y nada más acercarme, Rocío me agradeció la captura diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No te basta con dos cerdas, ¡Que has tenido que capturar otras!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Me solté a reír y cogiendo entre mis brazos a mi par de guarras de dos patas, las llevé hasta la manta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><b><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">El segundo día.</span></b></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><b><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></b></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;">
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<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/adj6a3jd" width="426" height="577"></div>
<p><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Me desperté al alba con una a cada lado. Os juro que si no llega a ser porque tenía que comprobar cuantos cerdos habían caído en la trampa y asegurarme de que estaban bien encerrados, me hubiese quedado con ellas. Sin hacer ruido, me levanté y salí a ver los bichos. Os podréis imaginar la alegría que sentí al ver que eran una cochina con sus cinco lechones, los cautivos. </span></p>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“Tenemos carne para más de un mes” me dije sin caer en la dificultad de conservarla en un ambiente tan húmedo y caluroso.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Después de revisar la cerca,&nbsp; volví a la choza de un humor inmejorable o eso creía porque nada más entrar, me encontré que mis dos mujercitas se habían despertado y que en ese momento Rocío estaba comiéndose el coño de mi prima. Descojonado por lo rápido que María se había habituado a que su amiga fuera también su amante y aunque me apetecía unirme a esas dos, decidí que era más importante el ponernos en actividad.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Cacho zorras! ¡Levantaos que tenemos cosas que hacer!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No hice caso ni a sus protestas ni a sus peticiones de que me tumbara con ellas. Enojadas porque les había cortado el placer que buscaban, me obedecieron a regañadientes. Rápidamente, dividí los deberes y mientras María se debía ocupar de ir a por agua, recoger leña y de mantener la hoguera, Rocío y yo debíamos ir a por más fruta tanto para nosotros como para nuestros invitados de cuatro patas. Esta vez no hubo una sola queja y poniéndonos manos a la obras, salí con la amiga de mi prima rumbo a la plantación abandonada. Sin obviar lo delicado de nuestra situación, tengo que confesar que mi estancia en esa isla iba mejor de lo que había supuesto en un principio. Con carne, pescado y fruta a raudales, teníamos asegurado lo básico. El único problema real era saber si algún día nos rescatarían por lo que debíamos actuar como si eso no fuera a suceder.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿En qué piensas?- preguntó la morena al ver que estaba pensativo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Cómo de nada servía ocultarle que quizás nos pasáramos mucho tiempo en ese lugar, le expliqué que quería acondicionar la choza y construir una cama donde dormir, lejos de la humedad, de los insectos e incluso de alguna serpiente que decidiera hacernos una visita. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Por eso no te preocupes, de algo ha tenido que servir mis diez años como Boy Scout. No creo que tener problemas en levantar un sitio decente donde dormir-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Dormir?- señalé muerto de risa al comprender que esa cría acababa de resolver uno de nuestro grandes problemas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Y follar- respondió encantada – No creas que me conformo con lo de ayer. Pienso explotarte a base de bien-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Anticipando su promesa, se pegó a mí y antes de que pudiera reaccionar ya me estaba besando. Su comportamiento pasado y como se restregaba contra mi sexo, me convenció de que me hallaba frente a una verdadera ninfómana. Sin importarle que estuviéramos en plena selva, me tumbó en el suelo y casi sin ningún prolegómeno, se empaló con mi pene mientras pedía que la tomara en plan salvaje. Su calentura era tal que ya tenía encharcado el coño antes siquiera de coger mi extensión entre sus manos y por eso, mi glande entró en su interior con una facilidad pasmosa.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Estás cachonda!- le recriminé de guasa al advertirlo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Rocío, dotando a su voz de una lujuria inaudita, respondió:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sí y ¡La culpa es tuya!.&nbsp; Me cortaste cruelmente cuando estaba comiéndome el chochito de María y desde entonces, ando verraca-</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Tras lo cual y con una urgencia total, comenzó a saltar sobre mi sexo mientras se pellizcaba los pezones.&nbsp; La velocidad&nbsp; excesiva que imprimió a su cuerpo me obligó a sujetarla, poniendo mis manos en su culo, para evitar que me hiciera daño. La morena al sentir mis garras en sus nalgas, lejos de ralentizar su cabalgar, lo aceleró. Cabreado por su brutalidad, le di un azote mientras le pedía calma. Lo súbito de mi caricia, le hizo parar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sigue pero tranquila- reclamé mientras le lanzaba otro viaje a su trasero.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;Aunque sea difícil de creer, en ese momento, un torrente cálido brotó de su sexo empapando mis piernas por completo. Fue entonces cuando comprendí que le excitaba la rudeza y dándole otra nalgada, le pregunté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Te gusta!, ¿Verdad, putita?-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Sí!- gimió descompuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
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<p><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Su afirmación confirmó lo evidente y por eso, a base de palmadas en su trasero, fui marcando el ritmo mientras ella no paraba de aullar de placer ante cada caricia. El morbo de la situación pero sobretodo el oír como se corría una y otra vez, me obligó a acelerar sus incursiones de modo que en poco tiempo, Rocío se empalaba aun más rápido que antes. Con sus pechos rebotando arriba y abajo siguiendo el compás de sus caderas, esa zorra buscó mi placer mientras gritaba a los cuatro vientos lo mucho que estaba disfrutando. </span></p>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi excitación, su entrega y ese elevado ritmo hicieron que en pocos minutos estuviera a punto de explotar. Al notar que mi orgasmo era inminente, agarré sus nalgas con fuerza. Roció chilló como posesa al sentir mi glande presionando la pared de su vagina y cayendo sobre mi cuerpo, se corrió sonoramente mientras mi pene expulsaba mi placer a base de blancos proyectiles de semen. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Dios!- aulló forzando la penetración.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Completamente exhausta, disfrutó de las ultimas sacudidas de mi miembro, tras lo cual, se desplomó sobre mi pecho. Una vez había saciado mi calentura, la eché a un lado y me incorporé.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Tenemos cosas que hacer- le dije mientras la levantaba del suelo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Rocío, con una sonrisa en los labios, me miró satisfecha y saltando de alegría se adelantó. Al ver que se tocaba las nalgas coloradas por los azotes, me reí diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&#8211; Si te duele, espera. Esta noche pienso obligarte a cumplir tu promesa-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Qué promesa te hice?- preguntó.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Qué tu culo sería mío!- respondí.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Si pensaba que eso la sorprendería, me equivoqué, porque retrocediendo sobre sus pasos, se apoyó en un árbol mientras me decía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡No tienes que esperar! Mi culo es tuyo-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Solté una carcajada al observar la cara de putón verbenero que puso mientras con sus manos se separaba sus cachetes y sin negar que me apeteciera poseer ese rosado esfínter, decidí no hacerlo en ese momento porque nos habíamos comprometido con María en recoger la fruta. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Vamos, guapa. ¡Tenemos cosa que hacer!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Hizo un breve intento de amotinarse pero al ver que me alejaba, corrió tras de mí como si nada hubiese pasado. Ya en la plantación, nos pusimos a recolectar dos bolsones, de forma que tras una hora de trabajo, decidimos que era suficiente por ese día. Estábamos cerca del poblado cuando de improviso, escuchamos un alarido. Comprendiendo que la única persona que podía haber emitido semejante grito era mi prima, salimos corriendo hacia ella. Esos quinientos metros en plena carrera se me hicieron eternos al pensar que María debía estar en peligro y por eso cuando vi lo que ocurría me eché a reír histéricamente.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Imbécil!- me gritó al ver que me descojonaba de ella- ¡Quítamelo!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Reconozco que no pude, tronchado de risa, observé que un macaco se le había subido a los hombros y tal como hacen con otros miembros de su especie, la estaba espulgando el pelo. Rocío en cambio fue mucho más práctica, pues al llegar y ver el “gran problema”, con una sonrisa en su cara, sacó un plátano y llamando al mono se lo dio.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Como si fuera amaestrado, el jodido primate se bajó de mi prima y cogiendo la fruta se la puso a comer mientras su “victima” nos echaba en cara nuestro cachondeo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Me podía haber mordido!- reclamó furiosa.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">El problema fue que cuanto más repelaba y más indignada se mostraba, nuestro jolgorio se incrementaba:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Es un animal salvaje!- gritó ya hecha una energúmena. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">En ese momento, el bicho pareció darse por aludido y acercándose a mi prima, se agarró a su pierna y comenzó a frotarse contra ella como si se estuviera apareando.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Y en celo!- recalqué.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Lo grotesco de la escena y nuestras continuas risas, terminaron de contagiar a María que cogiendo otro plátano, se lo lanzó lejos para que la dejara en paz. Ya más tranquila, peló otro y haciendo como si en vez de una fruta fuera un pene, lo empezó a lamer mientras me decía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿A ti, primito? ¿No te pongo bruto?-</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No hizo falta más para que mi polla saliera de su letargo y cogiéndola entre mis brazos, la besé mientras le decía que era una puta. Mi insulto no solo no la calmo sino azuzó su lujuria y bajando por mi pecho, me empezó a dar pequeños mordiscos. Sus actos que en otro momento me hubiesen parecido imposibles, me recordaron mi papel en esa isla.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“Tenía que complacer a las dos mujeres por igual”</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Habiendo retozado esa mañana con Rocío, me pareció lógico hacerlo con mi prima y por eso, la apoyé contra la pared de la choza y separando sus nalgas, me puse a lamer el precioso coño de mi pariente. La postura me permitió también comprobar que su entrada trasera era virgen y tal descubrimiento me determinó a que dejara de serlo. Alternando las lamidas entre sus dos agujeros, fui elevando la temperatura de la cría. </span></p>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Ya inmersa en el placer, no se quejó cuando introduje mi lengua en su ojete sino que pegando un gemido, me dio vía libre para continuar. Al mirar su reacción, me percaté que María tenía sus ojos fijos en algo que sucedía a mis espaldas. Girando la cabeza, comprobé que Rocío, su amiga y amante, se estaba masturbando viéndonos hacer. Decidido a desflorar esa maravilla, seguí follando su culo con mi lengua mientras mis dedos recogían entre ellos su clítoris.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Su orgasmo no tardó en llegar y recogiendo parte del flujo que salía de su sexo, embadurné dos dedos y con ellos empapados, me dediqué a relajar el culito que me iba a beneficiar. Mi prima, en cuanto sintió mis yemas en su interior, berreó pidiéndome que me la follara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Princesa, eso después. Ahora me apetece estrenar tu otro hoyo-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Increíblemente, no había caído en cuales eran mis intenciones hasta que se lo dije y muy nerviosa, me confesó que nunca había hecho el sexo anal.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Esa enfermedad es fácil de curar- le espeté mientras cogía mi pene entre mis manos y lo acercaba a su trasero.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Temblando, esperó que mi glande forzara su esfínter. Sabiendo que le iba a doler decidí no prolongar su angustia y con un movimiento de caderas, penetré en su interior. El grito que pegó fue muestra del dolor que sintió pero no se apartó y por eso fui introduciendo lentamente toda mi extensión hasta que rellené por completo sus intestinos. Con lágrimas en los ojos soportó el sufrimiento y cuando esté llegó a hacerla temer que se iba desmayar, sintió que paulatinamente se hacía más soportable. Decidida a no dejarse vencer, empezó a moverse con mi pene dentro de su culo.&nbsp; Rocío, que hasta entonces se había mantenido a la expectativa, se acercó y mientras le daba un beso, bajó la mano a la entrepierna de mi prima. Cogiendo entre sus dedos el botón de María lo empezó a acariciar sin dejar de consolarla al oído.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Cómo duele!- murmuró convencida de que el suplicio debía de cesar en algún momento.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Su amiga forzando sus caricias, le dijo que se relajara. Al oírlas, con cuidado empecé a mover mis caderas, sacando y metiendo mi miembro. Los gemidos de dolor se incrementaron momentáneamente pero cuando llegado un momento que se creía morir, el dolor se fue transformando en placer sin darse cuenta. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Cariño, ¡Déjate llevar!- insistió Rocío al ver que seguía tensa.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Reconozco que gracias a esa morena, mi prima consiguió relajarse, llegando incluso a ir marcando ella misma el ritmo. Sé que gran parte del mérito se debió a las caricias que su amiga estaba obsequiando a su amiga pero la realidad es que fui incrementando mi compás hasta que el lento trote de un inicio se convirtió en un galope desenfrenado.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Me encanta!- gritó sorprendida de la manera que su cuerpo estaba gozando y ya dominada por la excitación, me rogó que continuara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sus palabras fueron el acicate que necesitaba para cogiéndola de los hombros, forzar aún más si cabe la profundidad de mis embistes. Con mi sexo trocado en una maza, seguí golpeando su espléndido culo&nbsp; hasta que con su cuerpo convertido en una pira ardiente, mi prima logró llegar a un clímax desconocido para ella y pegando un aullido, se corrió ferozmente. Su flujo fue tal que parecía que se estaba meando. Su entrega elevó mi lujuria y uniéndome a ella, exploté en sus intestinos. María al advertir que mi esperma se adueñaba de su culo, chilló de placer y extenuada, se dejó caer sobre la arena. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Rocío haciendo un berrinche ficticio, se quejó de que hubiese estrenado el pandero de María antes que el suyo y mientras descansábamos nos amenazó diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Esta noche, espero que los dos, ¡Os ocupéis de mí!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Y si no lo hacemos?- respondí muerto de risa.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Llamaré al mono!-</span><br />
<span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><br />
</span></p>
<div><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://i.imgbox.com/adhgpPr6" width="483" height="655"></div>
<p><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><br />
</span><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><br />
</span></p>
</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;De perra en celo a ser una cachorrita a mi servicio 3&#8221; (POR GOLFO Y ELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Mar 2026 16:07:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[maduras]]></category>
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					<description><![CDATA[Este y todos los relatos de esta serie que están por venir consisten en las vivencias reales de Elena, una pelirroja con mucho morbo que me ha pedido ayuda para plasmarlas en relatos. Si quereís contactar con la co-autora podéis hacerlo a su email: &#160;pelirroja.con.curvas@gmail.com. También quiero aclararos que, aunque no son fotos de ella, lo creáis o no la modelo se parece mucho a Elena. Solo deciros que en persona sus tetas y su cuerpo son todavía más impresionantes. Capítulo 5 Ese polvo rápido cambió la historia. Si antes era un desgraciado suspirando unas migajas, eso había terminado porque [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Este y todos los relatos de esta serie que están por venir consisten en las vivencias reales de Elena, una pelirroja con mucho morbo que me ha pedido ayuda para plasmarlas en relatos. Si quereís contactar con la co-autora podéis hacerlo a su email: &nbsp;<a href="mailto:pelirroja.con.curvas@gmail.com">pelirroja.con.curvas@gmail.com</a>.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">También quiero aclararos que, aunque no son fotos de ella, lo creáis o no la modelo se parece mucho a Elena. Solo deciros que en persona sus tetas y su cuerpo son todavía más impresionantes.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Capítulo 5</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ese polvo rápido cambió la historia. Si antes era un desgraciado suspirando unas migajas, eso había terminado porque desde el momento que había pasado a la acción, esa pelirroja no había podido o querido oponerse a que la tratara como la zorra que era. No solo la había usado oralmente sino que había coronado mi cambio de actitud con una cogida en toda regla donde ella solo fue un instrumento de mi lujuria.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Asumiendo mi nuevo papel, esa tarde ni siquiera la esperé a la salida del trabajo puesto que tenía que organizar un par de cosas para llevar a cabo la meta que me había propuesto y que no era otra que emputecer a Elena hasta que ni siquiera ella se reconociera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por ello directamente me fui a un sexshop que conocía. Allí me agencié un surtido de juguetes, los cuales pensaba usar para disfrutar de los encantos de esa mujer. No me importó pagar una cifra descomunal por ellos, ya que me servirían para saciar mi apetito sexual mientras pervertía y envilecía a esa guarra. Con ellos bajo el brazo llegué a casa y al contrario que la noche anterior dormí como un bendito, sin que nada ni nadie perturbaran mi descanso.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/444/75696033/75696033_065_85b5.jpg" width="460" height="682">Me desperté de buen humor ya que ese día marcaría el comienzo de la reeducación de Elena. Conociendo de primera mano que estaba obsesionada por el sexo, debía canalizar su furor uterino para convertirla en mi esclava particular con la que experimentar mis sucias pasiones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya en mi oficina usé el mismo conducto que ella había utilizado para contactar y llamando al portero de la finca, le pedí que la informara que la esperaba a comer en un restaurante cercano. La elección del local no fue al azar sino que gracias a que conocía al dueño sabía que podía confiar que de ser necesario, podría usar uno de sus salones privados para desahogarme con ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A las dos y cinco, estaba sentado a la mesa de un rincón y con una tranquilidad que era difícil de entender, esperé su llegada con una cerveza. Quince minutos más tarde, hizo su aparición. Al verla entrar, reconocí el nerviosismo de sus ojos verdes y divertido con la situación, me levanté a separarle la silla para que se sentara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Gracias― dijo coquetamente mientras tomaba asiento.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No me pasó inadvertido viendo su escote que se había desabrochado un botón de más para que me viera obligado a admirar el profundo canalillo que lucía entre sus dos tetas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Esta zorra creé que todavía puede manipularme», pensé sin hacer mención a ello. Reservándome, llamé al camarero y le pedí que nos trajera la carta de vinos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El empleado no tardó en extendérmela y tras una breve revisión, elegí un Rivera reserva de mis favoritos. Elena permaneció callada todo el rato como evaluando sus opciones y sin saber a ciencia cierta, la razón de esa invitación. Dejé que su tensión se incrementara hasta que ya con nuestras copas llenas, sonriendo le pedí que me diera sus bragas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Qué has dicho?― preguntó sorprendida.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con la naturalidad que da el saber que uno está al mando, respondí:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Qué esperas a entregarme tu tanga?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al oírme lo primero que hizo fue mirar a nuestro alrededor para comprobar si alguien de nuestro entorno se había dado cuenta de mi petición y al ver que parecía que nadie se había percatado, en voz baja contestó mientras intentaba levantarse:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/444/75696033/75696033_075_694c.jpg" width="460" height="682">―Deja que vaya al baño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Soltando una carcajada, insistí:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Quítatela aquí… enfrente de toda esta gente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me miró sabiendo que la estaba poniendo a prueba y decidida a no dejarse vencer tan fácilmente, se volvió a sentar en la silla y disimulando poco a poco fue levantando su falda. A pesar del exhibicionismo que me había demostrado, no era lo mismo hacerlo en un sitio donde nadie la conocía que allí y por eso sus mejillas estaban totalmente coloradas cuando con las dos manos se bajó esa prenda. Viendo que tampoco nadie había advertido esa maniobra, con una sonrisa, me la dio en la mano diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Eres un cerdo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡No lo sabes tú bien!― respondí mientras observaba ese coqueto tanga de encaje rojo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Acojonada al comprobar que lo mantenía extendido entre mis manos y que todos los comensales podían adivinar que era de ella, me dediqué a disfrutar de su textura y de su olor.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Huele a hembra― dije satisfecho― ¿Te has masturbado antes de venir?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi pregunta la cogió desprevenida y asumiendo que lo había descubierto por lo húmedo que estaba, no pudo negarlo y bajando su mirada, contestó afirmativamente. Su respuesta ratificó la opinión que tenia de ella y forzando su entrega, le ordené:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Abre las piernas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Elena se quedó perpleja al oírme pero venciendo la vergüenza, fue separando sus rodillas sin ser capaz de levantar su mirada del plato. Cubriendo otra etapa de mi plan, esperé que el aire acondicionado del salón recorriese su entrepierna mientras la miraba sonriendo. Que la observase tan fijamente además de incomodarla, la estaba excitando. Sus pezones ya habían hecho su aparición por debajo de su vestido cuando viendo que que se mordía los labios en un vano intento de no demostrar su excitación, busqué sus límites diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Tócate para mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La pelirroja me fulminó con la mirada pero al comprobar que iba en serio, se puso nerviosa. No tardé en comprobar que la lujuria había vencido a su razón porque con lágrimas en los ojos, metió una de sus manos bajo el mantel y empezó a masturbarse. Aunque su sometimiento me era suficiente, la azucé a darse prisa y mientras liberara su tensión entre tanto comensal, no paré de decirle lo puta que era. Mis insultos lejos de cortar de plano su desazón, la incrementaron y en pocos minutos, fui testigo del modo silencioso en que esa pelirroja se corría.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todavía estaba sintiendo los últimos estertores de su orgasmo cuando una camarera nos trajo la comida y su presencia evitó que me descojonara de ella nuevamente. La dejé descansar unos minutos, tras los cuales, directamente le comenté que sabía que estaba casada y que tenía una hija pero que en vez de ser un problema, me parecía un aliciente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Y eso por qué?― preguntó un tanto más tranquila.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Descojonado, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Cuando te folle, lo haré pensando en el cornudo de tu marido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi burrada le hizo gracia y en un ambiente ya relajado quiso saber si le tenía algo preparado. Riendo señalé bajo la mesa mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Solo tu postre.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Increíblemente no le molestó que le insinuara que quería una mamada sino que incluso percibí en su mirada una especie de satisfacción antes de verla desaparecer debajo de la mesa. Lo hizo de una forma tan natural que pasó desapercibida y solo cuando sus manos me bajaron la bragueta, comprendí que esa guarra estaba convencida que había encontrado en mí el complemento ideal a su lujuria y que a partir de ese momento, podía confiar en que nunca se iba a echar atrás por muy pervertidas que fueran mis órdenes.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/444/75696033/75696033_124_c593.jpg" width="460" height="682">Confirmando que cumpliría todos mis caprichos, se lo tomó con tranquilidad. Lo primero hizo fue liberar mi miembro de su prisión, para acto seguido explorar todos los recovecos de mi glande. Cuando la tenía ya bien embadurnada con su saliva, ansiosamente, su boca se apoderó de mi extensión mientras sus manos jugueteaban con mis testículos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su pericia dificultó de sobremanera que pudiera seguir disimulando y es que a pesar de poner cara de póker, poco a poco la excitación me fue dominando gracias a la húmeda calidez de su boca y al estímulo que sus manos ejercían con la rítmica paja a la que tenía sometida a mi extensión. Si a eso le sumamos que a nuestro alrededor compartían local al menos una veintena de personas, el morbo de poder ser descubierto me terminó de calentar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Se ha ganado que le eche un polvo», pensé mientras imaginaba las formas con la que podía hacer uso de ese bello cuerpo, en las posturas y experiencias que podía disfrutar con ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Elena aceleró sus maniobras al sentir como mis piernas se tensaban presagiando mi explosión, succionando y mordiéndome el capullo, mientras con sus dedos pellizcaban suavemente mis huevos. Su pericia y dedicación hizo que todo mi cuerpo entrara en ebullición y sin poder aguantar el tipo, derramé mi placer en su boca. La pelirroja al notar las blancas y dulzonas andanadas contra su paladar, usó su lengua como si fuera una cuchara, para recolectar mi semen y no queriendo que nadie notara nada al terminar, con largos lametazos dejó mi verga inmaculada. Tras lo cual, me subió la bragueta y saliendo de debajo de la mesa, se sentó en su silla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al mirarla, tenía sus mejillas coloradas y su mirada brillaba excitada, producto quizás de la travesura que había cometido. Comprendí los límites de su calentura cuando relamiéndose me preguntó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Te ha gustado?―, me preguntó mi opinión.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Mucho― respondí mientras pedía la cuenta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya salíamos del restaurant cuando desde la caja, la camarera que nos había servido llamó mi atención con un gesto. Al acercarme a ver que quería, discretamente me entregó un papel al tiempo que me susurraba al oído que si quería que una tercera persona participara en nuestros juegos, la llamara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Pensaré en ello― respondí mientras certificaba que no habíamos conseguido pasar desapercibidos y que por lo menos una persona nos había descubierto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al comentárselo a mi pareja, lejos de cohibirla, saber que alguien había sido testigo de todo azuzó su libido y notando que una de mis manos le estaba acariciando el pecho, sin disimulo me rogó que le regalara con un pellizco en sus pezones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Eres la más cerda que conozco― respondí cumpliendo sus deseos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El gemido que salió de su garganta fue tan evidente que pudimos oír los cuchicheos de los presentes y no queriendo que la situación se me fuera de las manos, tomé rumbo a la salida.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Dónde tienes tu coche?― la pelirroja preguntó susurrando en mi oído.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/444/75696033/75696033_151_d5ff.jpg" width="460" height="682">Al explicarle que en el parking del edificio, Elene, comportándose como una perra en celo, me pidió que la llevara a un hotel. Dudé de la conveniencia de hacerlo por todo el trabajo que tenía acumulado, pero para entonces mi calentura había vuelto con renovadas fuerzas y casi corriendo llegamos a ascensor que llevaba al sótano. La pelirroja aprovechó los pocos segundos que estuvimos en su interior para magrearme y sabiendo que era incapaz de esperar para tirármela, busqué un lugar discreto de la primera planta donde poder desahogar mis ganas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una vez allí, la obligué a darse la vuelta y a apoyar las manos contra un bmw oscuro.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Qué vas a hacer?― preguntó claramente excitada al comprobar que estábamos frente a la puerta por donde salían todos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin darle tiempo a reaccionar, levanté su falda y aprovechando la ausencia de ropa interior, recorrí sus pliegues con mis dedos. No fue ninguna sorpresa encontrar su coño ya encharcado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Te pone bruta esto? ― susurré al apoderarme del erecto botón de su entrepierna.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Revelando su ninfomanía, me rogó que la tomara casi llorando. Pero en vez de complacer sus instintos, me dediqué a torturar su clítoris buscando ponerla todavía más cachonda. La zorra, sin contener el volumen de su voz, chilló de placer al sentir que su cuerpo convulsionaba producto de mis caricias y ya dominada por su naturaleza, me imploró que rompiera su culo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Eres adicta a las vergas en tu culo? ¿Verdad? ¡Zorra!― pregunté mientras mojaba un dedo en su coño y se lo incrustaba por el ano.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Sí!― aulló sin saber que con ello llamaba la atención de dos muchachos que pasaban frente a nosotros.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Solo meneando esa yema en su interior, provoqué que Elena gimiera como si la estuviera matando mientras esos críos se acercaban a ver qué pasaba, creyendo quizás que esa mujer estaba en dificultades. Sus agresivos modos se transformaron en diversión al darse cuenta que estábamos follando y sin importarles que pensáramos, se quedaron mirando desde un coche aparcado a escasos metros de nosotros.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/444/75696033/75696033_127_0588.jpg" width="460" height="682">La presencia de los chavales exacerbó más si cabe la temperatura de la pelirroja y gritando como una loca, me rogó que la tomara. Acababa de subirle el vestido hasta la cintura cuando al girarme, descubrí que uno de ellos había sacado el móvil e inmortalizaba la secuencia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No me importó la actitud del muchacho y aprovechando el relajado ano que el destino había puesto a mi alcance, de un solo empujón incrusté mi falo hasta el fondo. La satisfacción que demostró con sus berridos de placer al experimentar esa invasión en el ojete, me permitió iniciar un rápido galope sobre ella mientras mordía su cuello y le decía guarrerías.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Dale duro― los críos me ordenaron al ver que bajaban el ritmo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azuzado por sus palabras, incrementé la velocidad con la que la estaba sodomizando de tal modo que con cada penetración, la cara de la mujer chocara contra la ventanilla del automóvil. Pensé que estaba siendo demasiado salvaje pero al percatarme de la felicidad del rostro de mi contrincante, comprendí que estaba disfrutando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin dejar de filmar la escena, los muchachos me espolearon para que machacaran sin pausa ese trasero, de forma que haciendo caso al respetable, sometí a Elena a un cruel castigo que demolió las pocas defensas que aún mantenía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Qué gozada!― escuché que decía mientras se corría al no poder aguantar el ataque al que estaba sometiendo a su entrada trasera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Está desbocada», sentencié al observar sus piernas completamente mojada por el flujo que brotaba de su coño y muerto de risa, les pedí a los chavales que enfocaran su entrepierna para que pasara a la posteridad el geiser en que se había convertido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Gozando como nunca, Elena usó los movimientos de su culo para exprimir mi verga con una eficacia tal que despertó los aplausos de los mirones. Espoleado por las ovaciones, convertí su trasero en un frontón donde golpeaba rítmicamente mi pene y ella sintiéndose desbordada nuevamente con un aullido, se vio presa de un espeluznante orgasmo. Su clímax me estimuló a seguir machacando su esfínter hasta que totalmente domada y cual potrilla, se desplomó contra la carrocería del coche.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Ahora me toca a mí», sentencié mientras me agarraba a sus pechos para seguir forzando su adolorido ojete.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Era tanto el placer que la dominaba que sin poderlo evitar, pude contemplar como de la boca, se le caía la baba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Cabrón, me estás matando― chilló al sentir que con las manos agarraba su melena y usándola como riendas tiraba de ella hacia atrás.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las quejas de la pelirroja no afectaron a mi ritmo, sino que incluso fueron el aliciente que necesitaba para seguir aporreando brutalmente a mi montura. Afortunadamente para mi víctima, la acumulación de sensaciones hicieron imposible que siguiera reteniendo mi eyaculación y mientras obligaba a la mujer a seguir exprimiendo mi miembro con sonoras nalgadas, me corrí como pocas veces. La rudeza de esas caricias y un postrer orgasmo la hicieron flaquear y lentamente fue cayendo al suelo mientras rellenaba con mi semen su trasero.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Elena seguía tirada sobre el asfalto cuando descojonado me acerqué al chaval que había grabado la escena y con una sonrisa en los labios le pedí que como pago al espectáculo, quería una copia de la película. Muerto de risa me pidió mi número y sin poner ninguna objeción, me la mandó por whatsapp. La pelirroja todavía no se había recuperado del esfuerzo y por ello, tuve que ayudarla a levantarse mientras los chavales educadamente se despedían.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya solos y mientras se acomodaba la ropa, le enseñé el tesoro que guardaba en la memoria de mi teléfono.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Qué vas a hacer con eso!― murmuró todavía impresionada porque no se había dado cuenta mientras follábamos que los críos estaban inmortalizando el momento. Si creéis que estaba enfadada, os equivocáis. Por su tono comprendí que saberse grabada la había excitado y a modo de gratificación, solté un azote en su mojado trasero mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/444/75696033/75696033_180_a449.jpg" width="460" height="682">―Chantajearte, si no quieres que llegue a las manos de tu marido, serás mi puta durante un año.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Juro que jamás creí que lejos de aterrorizarse, respondiera a mi vil extorsión diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―No te hará falta porque lo creas o no, me has hecho descubrir sensaciones desconocidas y sé que a tu lado, conoceré facetas del sexo con las que ni siquiera he soñado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿A qué te refieres?― complacido susurré en su oído.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Radiante me miró a los ojos mientras respondía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―No te rías pero no puedo dejar de pensar en lo siguiente que me vas a ordenar hacer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Y eso te excita?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El brillo de sus ojos anticipó su respuesta:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡No sabes cuánto!― y ratificando con hechos sus palabras, cogió una de mis manos y la llevó hasta su encharcado coño para que comprobara que no estaba mintiendo. Habiéndomelo dejado, me soltó: ―Solo pensar en complacerte, me pone bruta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Me estás diciendo qué te excita obedecerme?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Aunque no me comprendas, sí― contestó mientras su almeja volvía a babear: ―Siempre he sido muy lanzada pero ahora me vuelve loca saber que tú estás al mando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sorpresivamente, esa guarra sin remedio se estaba auto nombrando mi sumisa y buscando el confirmar ese extremo, le pregunté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Te apetece que sea tu dueño?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con felicidad casi enfermiza, respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Ya lo eres.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su respuesta despejó mis dudas y recreándome en mi nuevo poder, me dediqué a masturbarla mientras esperábamos el ascensor que nos llevara a nuestros trabajos. Ni siquiera se habían abierto las puertas, cuando con una sonrisa de oreja a oreja, me preguntó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Esta noche mi amo me usará o me dejará esperando?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Soltando una carcajada, respondí:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Vete a casa y folla con tu marido porque a partir de mañana, tendrás el coño tan rozado que no permitirás que se te acerque.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Eufórica respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Por eso no se preocupe, no sé qué le pasa pero ya no me toca.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Yo sí sé que le pasa…¡es un imbécil!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">PARA CONTACTAR CON LA COAUTORA: <a href="mailto:pelirroja.con.curvas@gmail.com">pelirroja.con.curvas@gmail.com</a></span></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/444/75696033/75696033_165_a47f.jpg" width="719" height="479"></p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Relato erótico: &#8220;De perra en celo a ser una cachorrita a mi servicio 2&#8221; (POR GOLFO Y ELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Mar 2026 15:54:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Este y todos los relatos de esta serie que están por venir consisten en las vivencias reales de Elena, una pelirroja con mucho morbo que me ha pedido ayuda para plasmarlas en relatos. Si quereís contactar con la co-autora podéis hacerlo a su email: &#160;pelirroja.con.curvas@gmail.com. También quiero aclararos que, aunque no son fotos de ella, lo creáis o no la modelo se parece mucho a Elena. Solo deciros que en persona sus tetas y su cuerpo son todavía más impresionantes. Capítulo 3 Mi apartamento lejos de resultarme un remanso de paz donde olvidarme de lo que había sucedido, sus paredes [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Este y todos los relatos de esta serie que están por venir consisten en las vivencias reales de Elena, una pelirroja con mucho morbo que me ha pedido ayuda para plasmarlas en relatos. Si quereís contactar con la co-autora podéis hacerlo a su email: &nbsp;<a href="mailto:pelirroja.con.curvas@gmail.com">pelirroja.con.curvas@gmail.com</a>.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">También quiero aclararos que, aunque no son fotos de ella, lo creáis o no la modelo se parece mucho a Elena. Solo deciros que en persona sus tetas y su cuerpo son todavía más impresionantes.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Capítulo 3</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://thumb-p4.xhcdn.com/a/GK7KrplK3PHvkc4mWhNJ3A/000/029/180/364_1000.jpg" width="426" height="621">Mi apartamento lejos de resultarme un remanso de paz donde olvidarme de lo que había sucedido, sus paredes me parecieron parte del problema. Nada más llegar, me quité la corbata y salí a tomarme unas copas que me sirvieran como anestesia para que el alcohol ocultara mi sonrojo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Cómo perro apaleado, me dirigí al bar de siempre. La familiaridad del barman incrementó mi turbación al preguntarme porque llegaba tan acalorado. Incapaz de reconocer hasta donde había llegado mi degradación, me bebí mi copa de un trago y hui de ese lugar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin rumbo fijo recorrí las calles de Madrid hasta que involuntariamente me vi a las puertas de una casa de putas a la que solía acudir con mis amigos. Sobreexcitado debido a la escena de la que había sido testigo, entré en ese lupanar con la esperanza que un polvo me hiciera olvidar lo ocurrido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Como en otras ocasiones tras los saludos de rigor, la madame me preguntó qué era lo que estaba buscando. Todavía hoy sé que fue instintivo y hasta yo me sorprendí al escuchar mi respuesta:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Una pelirroja tetona.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Me quedé helado al percatarme de lo que había dicho. Aunque la vergüenza que sentía me impelía a salir por patas, no lo hice y temblando como novicio en esas lides, esperé que desde el interior del putero saliera la puta con la que quería sustituir a la mujer que me tenía obsesionado. Dos whiskies mas tarde apareció por la puerta una preciosa joven, la cual a pesar de su belleza, desde el momento que la vi comprendí que nunca podría sustituir a Elena.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Es una cría», sentencié molesto porque la que quería olvidar era una hembra hecha, una mujer madura con experiencia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La fulana debió de advertir mi disgusto porque temiendo que diera por terminada la velada aun antes de empezar, me preguntó si no le gustaba. Me dio ternura su angustia y llevando sus labios a los míos, la besé dulcemente mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Por nada del mundo me perdería una noche en tu compañía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mis palabras azuzaron a la mujer que no queriendo perder a su cliente me empezó a besar. Sus besos matizaron mis suspicacias y con ella entre los brazos, traspasé la puerta que daba acceso a los cuarto. Nada más entrar en su habitación se arrodilló a mis pies con la intención de hacerme una mamada pero como mis intenciones eran otras, me separé de ella y desde la cama, la ordené:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Desnúdate.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi acompañante dejó caer su vestido sobre las sábanas. Aunque en un principio esa chavala no me decía nada, casi me desmayo al ver por primera vez su cuerpo desnudo porque la fortuna me había sonreído y sus pechos se asemejaban en gran medida a los de la mujer que me había llevado allí. Era preciosa, la durísima vida de alterne todavía no había conseguido aminorar ni un ápice su belleza. Sin dejar de mirarla, me quité la chaqueta. Actuando como una experta en su oficio, esa pelirroja suspiró como si realmente sintiera deseo al ver que empezaba a desabrochar los botones de mi camisa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Tócate para mí― exigí mientras me quitaba la camisa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La zorrita no se hizo de rogar y abriendo sus piernas de par en par, se empezó a masturbar sin dejar de observar cómo me deshacía del cinturón. La sensación de saber que, aunque fuera solo durante una hora, era el dueño de los destinos de esa monada, me excitó en demasía y bajándome la bragueta, busqué incrementar la supuesta lujuria de la mujer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ella, obedeciendo mis órdenes, llevó una de sus manos a su pecho y lo pellizcó a la par que imprimía a su clítoris una tortura salvaje. Al dejar deslizarse mi pantalón por mi piernas, la mujer dio un paso más en su actuación y chillando hizo como que se corría.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo cierto es que me dio igual saber que todo era fingido y más excitado de lo normal, me uní a ella en la cama. La putita creyó que quería poseerla y cogiendo mi pene entre sus manos, intentó que la penetrara pero, separándola de mí, le dije:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Me apetece otra cosa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="https://thumb-p8.xhcdn.com/a/dRekLltrzpxQQ8iBbYx0TQ/000/029/180/358_1000.jpg" width="423" height="614">La mirada curiosa de la muchacha me confirmó que tras esa máscara de niña inexperta, se escondía una profesional que le daba igual lo que le hiciera siempre que le pagara pero obviando sus motivos, decidí fantasear yo con que esa mujer realmente me deseaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Estás preciosa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi piropo la confundió al no esperárselo y por eso no puso ningún inconveniente cuando mi boca buscó sus labios mientras con mi mano acariciaba uno de sus pechos. Traicionándola, sus pezones se contrajeron a pesar que era consciente que la excitación de la muchacha brillaba por su ausencia y que por mucho que hiciera iba a ser imposible que en su interior se calentara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Necesito ser suya― suspiró con la respiración entrecortada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A pesar de su hipocresía, la belleza de su cuerpo y su dulce sonrisa, hicieron que mi pene se alzara presionando el interior su entrepierna. Mi erección incrementó su confianza y sabiendo que ya era casi un hecho que me la iba a tirar, me rogó que fuera bueno con ella. Su papel de niña indefensa me satisfizo y empecé a acariciar su cuerpo con dulzura. Durante largos minutos, fui tocando cada una de sus teclas, cada uno de sus puntos eróticos hasta que creí haber conseguido derretirla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La puta se merecía un óscar o realmente estaba excitada porque tiritando de placer, parecía sumida en la pasión justamente cuando con un grito me imploró que la tomara. Creyéndome a medias sus chillidos, la obligué a ponerse a cuatro patas y me coloqué sobre ella. La pelirroja creyó que había llegado el momento de cumplir pero en vez de penetrarla, acaricié los duros cachetes que formaban su culo e incrementé su turbación a base de suaves besos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todo su cuerpo tembló al sentir mi lengua jugando con su trasero pero en vez de gemir presa del deseo, me informó que el sexo anal costaba el doble. Cabreado decidí dejarme de prolegómenos y forzando su ojete, hundí mi pene en su interior.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La zorra gritó al sentir la violencia de mi asalto y temiendo sufrir un desgarro me rogo con lágrimas en los ojos que la dejara acostumbrarse a tenerlo dentro. Por mi parte, no estaba dispuesto a esperar y sin darle tiempo a relajarse comencé a mover con rapidez mis caderas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Madre mía!― sollozó de dolor al experimentar en sus carnes mi furia. Si hasta entonces se había comportado como una profesional, todo cambio y llorando como una magdalena, me rogó que aminorara el ritmo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Obviando sus deseos, incluso incrementé el vaivén con el que la estaba sodomizando al tiempo que castigaba con duros azotes las nalgas de la pobre mujer. Nada me podía parar y ya lanzado, apuñalé su interior con mi estoque una y otra vez. La zorra al verse zarandeada de esa manera, se olvidó que yo era un cliente y sintiendo que su cuerpo colapsaba, disfrutó de cada uno de los asaltos de mi pene dándose el lujo de pedirme que no parara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Dominado por mi faceta dominante, lo que terminó de excitarme fue ver a esa fulana pellizcando sus pezones y sin dejar de machacar su culo, le pregunté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Te gusta que te folle! ¿Verdad, puta?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Mientras pagues me encanta ser toda suya― respondió todavía en plan altanera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su mercantilismo bajo mi excitación y deseando culminar para que no se fuera de vacío, agarré sus pechos y acelerando el ritmo de mis caderas, forcé su cuerpo hasta límites insospechados.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Eres un bestia pero me gusta!― berreó sin importarla que la estuviera usando sin contemplaciones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La exclamación de la que consideraba mi propiedad provocó que olvidara cualquier precaución y convirtiendo mi cuerpo en una ametralladora, martilleé con fiereza el ojete de esa mujer. Ella al sentir mis huevos rebotando contra los pliegues de su sexo, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Córrete de una puta vez, mamón.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Curiosamente ese insulto fue el empujón que mi cuerpo necesitaba y agarrándome a sus hombros, regué con mi semen su interior mientras en mi mente era a Elena a la que estaba inseminando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La puta ni siquiera esperó que descansara y saliendo de la cama, me exigió de malos modos que la pagara. Mientras lo hacía, en plan cabrón le pregunté si le había gustado el tratamiento.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por vez primera se comportó como un ser humano y sonriendo, me reconoció que sí pero que la próxima vez, la avisara antes para tener su esfínter ya relajado….</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Capítulo 4</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://thumb-p7.xhcdn.com/a/VBNDiXDdTAA-BhTzU3yydQ/000/029/180/357_1000.jpg" width="423" height="614">La visita al putero lejos de calmar la desazón que me producía esa mujer la incrementó y como si fuera una venganza del destino, me pase toda la puñetera noche dando vueltas incapaz de dormir. El recuerdo de la pelirroja dando rienda a su lujuria y el brilló de sus ojos mientras el chaval se la follaba me tenía obsesionado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Mierda», maldije al levantar más cansado que al acostarme.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Las manchas de humedad en mis sábanas eran un recordatorio de la excitación que durante todas esas horas había nublado mi mente. Sabía que era un pelele en manos de esa zorra. Aun así después del desayuno y contrariando mi decisión de no acudir al gimnasio, resolví que nada perdía si me acercaba a ver que era con lo que la tal Elena me iba a recibir.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Quizás desea un polvo», pensé ilusionado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por ello zanjando el tema, preparé una mochila con ropa de deporte y salí rumbo a la oficina. Mi sentimiento de humillación por ser incapaz de olvidarla se fue incrementando con el paso de las horas pero se volvió insoportable al recibir sobre las dos de la tarde, la visita del portero.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Como apenas había cruzado unas palabras con ese sujeto, me extrañó que viniera a verme y por ello le recibí con las debidas suspicacias. A pesar de ello, os juro que nunca pensé que me dijera:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Doña Elena me ha pedido que le informe que bajará sobre y media.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La sensación que iba a ser vox populi mi atracción por esa mujer me hundió en la miseria pero aun así contesté que, allí, la vería.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Estoy gilipollas», mentalmente mascullé cabreado conmigo mismo mientras el empleado de la finca desaparecía rumbo a su portería.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una hora más tarde y actuando como un autómata, bajé al vestuario anejo al gim. La ausencia de otros usuarios me tranquilizó. Ya vestido de corto, entré al local y me puse a pedalear sobre una bicicleta estática mientras miraba la puerta con la esperanza y el miedo de verla entrar. Esa dicotomía en la que me había sumergido se rompió en cuanto la escuché caminar por el pasillo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El taconeo característico que producía con cada paso me alertó de su llegada justo en el momento que dos ejecutivos hacían su aparición en la sala. No tuve que esforzarme para comprender que venían charlando de ella al escuchar que uno de ellos decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Qué buena está la zorra!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Y es que obviando mi presencia, ese par se recrearon a gusto hablando de las enormes ubres con las que la naturaleza había dotado a esa pelirroja. Ninguna parte de su cuerpo quedó libre de su escrutinio porque una vez habían acabado con su delantera, fijaron su atención en las gloriosas nalgas de las que era dueña.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Y cómo las mueve!― observó descojonado el más apocado de ellos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ese comentario me hizo rememorar el sensual meneo que me había impresionado la primera ocasión en que me topé con ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Son impresionantes», ratifiqué mentalmente cuando como una diva, Elena entró en la sala.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Enfundada en unas mallas que no dejaba lugar a la imaginación y con un coqueto top blanco con tirantes, sonrió a los presentes para acto seguido comenzar a estirar mientras los tres presentes seguía atentos cada uno de sus movimientos. Nuevamente fui consciente de su belleza. A pesar de sus treinta y tantos, ese monumento de cuerpo atlético todo lo que uno puede desear de una mujer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Guapa hasta decir basta, sus pechos de ensueño cautivaron mi atención y deseé hundir la cara en su canalillo. Al mirar a los otros dos tipos, comprendí que estaban tan embelesados como yo y que no perdían ojo</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> “¡Quién se la follara!”, exclamé mentalmente al verla agacharse y tocarse la punta de sus zapatillas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Si su rostro era precioso que os puedo decir de ese culo que voluntariamente exhibía con descaro a nosotros tres. Para describirlo tendría que gastar todos los seudónimos de exuberante y aun así me quedaría corto. Era sencillamente espectacular y para colmo, los leggins que llevaba lejos de taparlo, lo hacían aún más atractivo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="https://thumb-p5.xhcdn.com/a/-xksyIhZGnWZAoHC0OckwA/000/029/180/355_1000.jpg" width="424" height="616">Desde mi posición, me quedé absorto disfrutando de los estiramientos de esa mujer. Os parecerá una exageración pero aunque he visto a muchas y he disfrutado de buena cantidad de ellas, ese zorron era lo mejor que había visto. Parecía sacada de un concurso de fitness erótico. Sabedora del atractivo que producía a su paso, se movía cual pantera incrementando el morbo de todos los que la observaban.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Esta mujer es un peligro», medité ya que al observarla uno solo podía pensar en cuidarla y protegerla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mis hormonas estaban ya disparadas cuando habiendo terminado de calentar, el putón que había visto follar en el vagón se puso a correr sobre la banda y al hacerlo sus pechos se balancearon en un movimiento casi hipnótico que estuvo a punto de producirme un desgarro de cuello.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su modo de correr era tranquilo pero eso no me decepcionó porque todo en esa criatura era impresionante. A cada zancada sus pechos rebotaban suavemente bajo su top, dando a su carrera una sensualidad sin límites. Incapaz de decir nada, seguí mirándola durante diez minutos, manteniendo por mi parte un pedaleo constante.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Como me gustaría calzármela», certifiqué molesto al llegar a mis papilas el dulce aroma que desprendía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No sé cuál era el perfume que llevaba pero, para mí en esos instantes, era un cúmulo de feromonas que me traían como perro en celo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿Qué se propone?» pensé al verla coger una botella de agua y sonreírme con una especie de reto en su gesto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su actitud me hizo incrementar mis precauciones y escondiéndome de su mirada, la seguí con los ojos mientras se acercaba a la pareja. Reconozco que para entonces, la curiosidad había hecho mella en mí por lo que sin ya disimular observé que se paraba frente a ellos y llevaba la botella a sus labios.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «No me lo puedo creer», mascullé interiormente cuando observé que en vez de beber, esa zorra lo que estaba haciendo era dejar mojar el top blanco.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Si yo estaba alucinado, más lo estaban los sujetos que ajenos a lo puta que podía llegar a ser esa mujer, admiraban embobados como la tela empapada comenzaba a transparentarse dejándoles disfrutar del rosado de sus areolas. Siendo ya el centro de las miradas, esa exhibicionista dio un paso más allá al quejarse de la temperatura que hacía mientras con descaro se acariciaba los pechos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El impudor con el que esa pelirroja les estaba provocando azuzó a uno de los tipos a decir:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Si tienes tanto calor, por nosotros no hay problema si te quitas la ropa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su respuesta me terminó de descolocar y es que soltando una carcajada, esa guarra dejó caer uno de sus tirantes mientras decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Gracias por vuestra comprensión. No sé qué me ocurre pero estoy súper acalorada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No contenta con quitarse el top con un sensual striptease, al dejarlo caer cogió sus enormes tetas entre las manos y como si fuera un trofeo, las mostró a la concurrencia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Lleva un piercing», murmuré al fijarme que su pezón derecho lucía un aro curvado que me hizo la boca agua.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todavía no me había repuesto de la sorpresa cuando vi como el más joven de los dos se acercaba a Elena y atrayéndola hacia él, la empezaba a besar mientras con las manos se apoderaba de su culo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Me encanta― rugió la pelirroja al sentir que bajando por su cuello, el tipo se apoderaba de uno de sus botones y se lo empezaba a morder.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Os imaginareis mi estupefacción cuando el segundo se unió al banquete sin importarle mi presencia y mientras sus dos tetorras estaban siendo objeto de manoseos, la pelirroja me retaba con la mirada. Creyendo que me invitaba tambien a mí, me bajé de la bicicleta con intención de disfrutar de ella pero entonces esa puta me dejó claro que no lo deseaba al decir en voz alta:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Me pone cachonda que alguien mire mientras me follan.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por sus palabras había vetado mi participación pero no así mi presencia y sentándome en un banco a un metro escaso de los tres observé como le bajaban las mallas mientras esa guarra no paraba de gemir. No estoy muy orgulloso de mi actitud pero creo que disculpareis que me haya quedado allí, en cuanto os narre como la escena se fue calentando y es que mientras esos dos la desnudaban ella se agachó frente al menos osado y sin esperar su permiso, sacó el miembro erecto que escondía bajo el short.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡No me lo puede creer!», dije para mí al admirar la maestría con la que esa zorra lamía la extensión del ejecutivo mientras su compañera se hacía fuerte mordiéndole las nalgas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="https://thumb-p4.xhcdn.com/a/LpSSAevEGBkyeLTU4C_Nkg/000/029/180/354_1000.jpg" width="424" height="616">Lo morboso de la escena, me dominó y solo la vergüenza que luego esos dos comentaran lo sucedido evitó que sacara mi propio miembro y me empezara a masturbar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">«¡Puta madre!», exclamé mentalmente cuando la pelirroja permitió con una sonrisa que el que tenía a su espalda la pusiera a cuatro patas y comenzara a jugar con su pene en su trasero, «¡la va a dar por culo!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tal y como preví, el hombre uso su estoque para forzar el ojete y de un solo empujón se lo clavó hasta el fondo al tiempo que el otro agarraba la cabeza de la mujer y su falo hasta el fondo de su garganta. Los berridos de satisfacción con los que recibió tal tratamiento incrementó de sobremanera mi excitación y juro que de no estar paralizado por el miedo al rechazo, hubiera ido hasta ella y sacando ese invasor de su culo, lo hubiera sustituido por mi pene.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La pasión con la que esa pareja satisfacía su lujuria con Elena impulsó aún más si cabe su propia lujuria y sin importarle el ser oída por todo el edificio a berrear de placer mientras desde mi asiento, yo seguía dudando si sacar mi pene de su encierro.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Pajéate para que yo lo vea― dijo la pelirroja con sus ojos fijos en mi entrepierna.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Estuve a un tris de hacerla caso pero la mirada de odio que me lanzó uno de los tipos, me sacó de las casillas y olvidando esa actitud sumisa, decidí pasar a la acción diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―A esta puta le gusta que la azoten.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mis palabras no cayeron en saco roto y el mismo que me había taladrado con la mirada, agradeció la información y alzando su mano, soltó un sonoro azote sobre uno de los glúteos de la pelirroja. La reacción de Elena, aun siendo previsible, me sorprendió porque soltando un aullido aceleró la velocidad de sus caderas, al tiempo que profundizaba en la mamada que le daba al otro.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Rómpele el culo sin miramientos― exhorté en plan hijo de puta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El sonido de las manazas del ejecutivo cayendo sobre el culo de la mujer resonaron en el gimnasio siguiendo el ritmo con el que la sodomizaba. La pelirroja que hasta entonces había llevado la iniciativa se convirtió en una marioneta de sus amantes, los cuales descanso disfrutaron de su boca y de su culo hasta que uno descargó su simiente dentro de la garganta de la que ya estaba indefensa. Entonces y solo entonces, el otro sacando su verga del interior de los intestinos de ese zorrón, se la empezó a menear frente a ella y uniéndose a su compañero, eyaculó sobre sus mejillas mientras la mujer era presa de un brutal orgasmo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Usando una autoridad que nadie me había dado, exigí a esa desdichada que no desperdiciara ni una gota de la lefa que la estaban regalando y ella al oírme, con una diligencia que me alucinó, me obedeció mientras su cuerpo era sacudido nuevamente por el placer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Los sujetos debieron creer que yo era algo de ella porque se retiraron sin decir nada cuando cogiendo su melena, la arrastré hasta donde mi sitio y sentándome nuevamente, la ordené:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Ya has jugado bastante, es hora que satisfagas a un verdadero hombre.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una vez a mi lado, le ordené que me hiciera una mamada. Sumisamente, se agachó y liberando mi miembro de su encierro, abrió los labios para a continuación írselo introduciendo sin rechistar como había hecho antes con el otro tipo. Pero esta vez le exigí que usara solo su boca.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No sé si fue mi tono duro y dominante pero si antes me había dejado asombrado su maestría, en ese momento me alucinó aún más que su pericia, la sumisión que mostró mientras se embutía mi glande hasta el fondo de su garganta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Así me gusta, que seas todavía más puta conmigo― recalqué satisfecho al comprobar que dos lágrimas recorrían sus mejillas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mis palabras la hicieron reaccionar y sacando mi falo de su boca, me insultó mientras intentaba huir pero adelantándome a ella, me puse a su espalda y aprovechando que tenía mi pene erecto, de un solo empujón se lo metí hasta el fondo de su vagina.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡No!, ¡Por favor!― gimió al sentir su conducto violado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin apiadarme de ella, forcé el único agujero que no había usado esa tarde a base de brutales embestidas mientras mis manos pellizcaban sus pezones con crueldad. Indefensa, Elena tuvo que soportar que al darse por vencida y dejarse de mover, mis manos azotaran su trasero diciéndole:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿No es esto lo que venías buscando?―</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="https://thumb-p2.xhcdn.com/a/nezclVHSCwjrxM-dZcSJlw/000/029/180/352_1000.jpg" width="424" height="614">Llorando como una magdalena, me reconoció que así era. Su confesión me sirvió de acicate y mientras el dolor y la humillación de la muchacha iban mutando en placer, seguí machacando con furia su sexo. No tardé en asumir que estaba cerca su claudicación al sentir que una gran humedad anegaba su coño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con su vagina encharcada por el flujo, su placer se desbordó por sus piernas, dejando un charco bajo sus pies. Pero lo que realmente me reveló que esa mujer estaba a punto de correrse fue el movimiento de sus caderas. Olvidando que era yo quien la estaba violando, la pelirroja forzó su sexo hacia adelante y hacia atrás, empalándose en mi miembro mientras sollozaba su entrega .</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Tienes prohibido correrte― ordené mientras me afianzaba en sus hombros con mis manos y reiniciaba un galope endiablado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esa nueva postura hizo que mi pene chocara contra su útero y ella al notar esa presión, la descolocó y ya dominada por la lujuria y aullando como cerda en el matadero, me rogó que la dejara liberar la tensión de su sexo. Ni siquiera la contesté porque abducido por mi papel, en ese momento mi verga explotó en su interior regando con mi semen su fértil vientre. Completamente insatisfecha, Elena se quedó inmóvil consciente que un movimiento más le llevaría al orgasmo. Encantado con la sumisión que demostraba, eyaculé como poseso sobre sus tetas tras lo cual, sin decir nada, saqué mi miembro y la dejé sola tirada en el suelo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya en la puerta, me giré diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―A partir de hoy, tú y yo jugaremos a diario.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras lo cual salí rumbo a mi oficina con una sonrisa en mis labios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para contactar con la coautora: <a href="mailto:pelirroja.con.curvas@gmail.com">pelirroja.con.curvas@gmail.com</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="https://thumb-p9.xhcdn.com/a/uVKpGI9Vj93X6suPJY9lBg/000/029/180/349_1000.jpg" width="1000" height="1500"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;De perra en celo a ser una cachorrita a mi servicio&#8221; (POR GOLFO Y ELENA)</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Mar 2026 15:21:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[ninfómana]]></category>
		<category><![CDATA[Elena]]></category>
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					<description><![CDATA[Este y todos los relatos de esta serie que están por venir consisten en las vivencias reales de Elena, una pelirroja con mucho morbo que me ha pedido ayuda para plasmarlas en relatos. Si quereís contactar con la co-autora podéis hacerlo a su email: &#160;pelirroja.con.curvas@gmail.com. También quiero aclararos que, aunque no son fotos de ella, lo creáis o no la modelo se parece mucho a Elena. Solo deciros que en persona sus tetas y su cuerpo son todavía más impresionantes. Capítulo 1 Como tantos otros días después de mi divorcio, esa mañana me había despertado solo en mi cama y [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Este y todos los relatos de esta serie que están por venir consisten en las vivencias reales de Elena, una pelirroja con mucho morbo que me ha pedido ayuda para plasmarlas en relatos. Si quereís contactar con la co-autora podéis hacerlo a su email: &nbsp;<a href="mailto:pelirroja.con.curvas@gmail.com">pelirroja.con.curvas@gmail.com</a>.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">También quiero aclararos que, aunque no son fotos de ella, lo creáis o no la modelo se parece mucho a Elena. Solo deciros que en persona sus tetas y su cuerpo son todavía más impresionantes.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Capítulo 1</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como tantos otros días después de mi divorcio, esa mañana me había despertado solo en mi cama y siguiendo la rutina diaria me había metido a bañar. Bajo la ducha la erección matutina que lucía mi entrepierna se hizo todavía más dolorosa al recordarme la larga temporada que había permanecido a dieta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Joder, necesito una mujer», pensé mientras llevaba mi mano hasta mi pene. Cual adolescente empecé a imaginar que era una zorra la que me estaba pajeando. Era tal mi calentura que no tardé en correrme pero eso lejos de tranquilizarme, me cabreó al saber que eso tenía que cambiar y que tenía que buscar alguna alma caritativa que se apiadara de mí, convirtiéndose en mi amante.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Desesperado por mi soledad, me vestí y cual autómata salí a trabajar. El continuo colapso del tráfico de Madrid no hizo más que empeorar mi estado de ánimo y con un humor de mil demonios llegué a mi oficina.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Menuda mierda de vida», susurré para mí al encender el ordenador de mi mesa mientras pensaba que a pesar de mi buena posición económica, me sentía un desgraciado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Afortunadamente el día a día consiguió relegar mi angustia vital a un rincón de mi cerebro, rompiendo así la espiral autodestructiva en la que estaba inmerso. Eran cerca de las dos cuando decidí que ya estaba bien y que me merecía un descanso. Rutinariamente me despedí de mi secretaria y cogiendo el ascensor, salí de la oficina rumbo a la calle.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="https://thumb-p1.xhcdn.com/a/6zmq_WZmOuT44Ef8QkbJxw/000/029/180/371_1000.jpg" width="432" height="648">Acababa de pisar la acera cuando de repente vi a una estupenda pelirroja que caminaba dirección al portal del que acababa de salir. El profundo canalillo que lucía su escote me hizo fijarme en ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Dios, ¡qué buena que está!», sentencié al girarme para verle el trasero.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Duro y grande era el complemento perfecto a los enormes pechos que me habían impactado y haciendo como si se me hubiese olvidado algo, volví a entrar al edificio tras ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿Trabajará aquí?», me pregunté mientras recreaba mi mirada en el sinuoso movimiento de ese culo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La mujer ajena al examen del que estaba siendo objeto, llamó al ascensor sin fijarse en mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡La madre que la parió! ¡Quién la follara!», me dije al observar que esa treintañera además de tener un cuerpo cojonudo, era guapa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su belleza era atípica para una española. Su pelo rojo y su piel blanca la hacían más propia de un país nórdico. Por ello me sorprendió su acento madrileño cuando ya dentro del elevador, me preguntó a qué piso iba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Al sexto― contesté sin poder retirar la vista del lunar que lucía sobre su boca. La sensualidad de esa marca de nacimiento se veía magnificada por sus labios sensuales y por la calidez de su mirada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tratando de evitar que notara la atracción que sentía por ella, retiré mis ojos e hice como si leyera un whatsapp. No sé si se percató de algo pero justo cuando se bajaba en el segundo piso, se despidió diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Hasta mañana― dando por sentado que íbamos a vernos frecuentemente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Dando por sentado que ese bombón debía de trabajar en esa planta, dejé que el ascensor se cerrara para marcar al tercero. Una vez allí, salí corriendo escaleras abajo con la esperanza de ver en qué oficina se metía. El destino quiso que me diera tiempo y esperé a que se entrara para acercarme a ver la empresa en la que trabajaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="https://thumb-p0.xhcdn.com/a/_bv_Br6yML8qBiBvtD_t-w/000/029/180/370_1000.jpg" width="423" height="635">“BLUE IMPORTACIONES. Horario de 9 a 20 h” ponía en la puerta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lo creáis o no, dejé para un mejor momento el almuerzo y volviendo a mi despacho, me puse a indagar sobre esa compañía. Encerrándome en mi cubículo, averigüé no solo que se dedicaba a traer productos de china sino también el nombre de esa diosa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Elena, se llama Elena», suspiré mientras releía su curriculum. Así me enteré que tenía treinta y seis años, que había estudiado en la complutense y que era madre de una hija.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Qué putada! ¡Está casada!», maldije al enterarme que llevaba ya seis años fuera del mercado. Cabreado, cerré el ordenador y me fui a comer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya en el restaurante, el recuerdo del vaivén al que se veían sometido esos dos melones cada vez que su dueña daba un paso, me hizo soñar con ser su amante. En mi mente me vi mordiendo sus ubres mientras ella no paraba de gemir, sin saber que desde ese momento esa mujer se convertiría en mi obsesión.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Me ha puesto como una moto», reconocí con disgusto al sentir como bajo el pantalón, mi apetito crecía sin control.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya de vuelta a mi trabajo, me resultó imposible el concentrarme y viendo que no podía dar un palo al agua, tuve que encerrarme en el servicio para masturbarme y así poder aminorar mi calentura. Desgraciadamente, a pesar de las dos pajas que me hice en su honor, no podía quitármela de la cabeza y sin ser consciente de adonde me iba a llevar eso, decidí esperarla a la salida…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Capítulo 2</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://thumb-p9.xhcdn.com/a/sW-X1hhRYQ0m_IHZjFwg2Q/000/029/180/369_1000.jpg" width="425" height="637">A las ocho menos diez ya estaba aguardando en la acera de enfrente su salida. No tenía ni puta idea de que iba a hacer, solo sabía que necesitaba verla otra vez. Ya habían pasado veinte minutos cuando la vi aparecer y disimulando frente a un escaparate, esperé a que tomara dirección al metro para seguirla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Manteniendo una distancia prudencial, observé que se dirigía hacia uno de los andenes. Por la hora, casi no había usuarios en esa estación y no queriendo ser descubierto, aguardé en una esquina a que el tren llegara. Mientras esperábamos, un joven se le acercó y tras darle un buen repaso con la mirada, se colocó a su lado. Confieso que me extrañó que esa mujer no se quejara cuando el chaval se puso tan cerca pero creyendo que estaba viendo moros con trinchetes, me olvidé de eso hasta que vi que al entrar en el vagón, el muchacho le ponía la mano en el culo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿Intervengo?», me pregunté al ver el osado manoseo en plan caballero andante.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Gracias a dios que todavía me lo estaba pensando porque esa pelirroja en vez de cruzarle la cara con una bofetada, pegó su pubis a la entrepierna de su agresor y ante mi sorpresa se puso a restregar su coño contra el bulto del chaval.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡No puede ser! ¡Se lo va a montar con ese desconocido!», exclamé mentalmente al notar que esa mujer estaba ansiosa de probar lo que se escondía bajo su pantalón.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sentando al final del mismo vagón que la pareja, me quedé mirando como el chico empezaba a acariciarle los pechos mientras le susurraba que era una puta. A pesar que debía saber que tenía público, ese insulto excitó de sobre manera a la pelirroja. La mejor muestra de su calentura fue que llevando las manos a la bragueta del muchacho, sacó su pene del encierro y arrodillándose ante él se lo empezó a mamar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «No me lo puedo creer que esto esté pasando», pensé al ver cómo esa mujer se introducía el pene del crío hasta el fondeo de la garganta y con envidia de él fui testigo de la maestría mamando de esa zorra.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya estaba lo suficientemente alucinado que fuera capaz de hacerle una felación en un lugar público cuando de improviso, esa pelirroja se levantó el vestido y separando con sus manos el tanga rojo que llevaba, de un solo golpe se incrustó el aparato de su amante en su interior.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Te gusta?― escuché que le decía mientras ponía a su disposición sus pechos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Sí!― murmuró el aludido mientras correspondía al regalo mordiendo los pezones de la mujer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La escena me calentó de sobre manera y mientras la calidez de su cueva envolvía el falo del muchacho, saqué mi verga y cual sucio voyeur, me puse a pajear. Ajenos a ser observados, vi que la tal Elena forzando el movimiento de sus caderas conseguí que ese estoque se clavara en su sexo a un ritmo infernal.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Sigue follando!― aulló al sentir los primeros síntomas de su orgasmo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="https://thumb-p8.xhcdn.com/a/zdaEIX1OsLxaNjErgEHyQw/000/029/180/368_1000.jpg" width="409" height="614">Fue impresionante ser coparticipe, del modo en que, berreando como cierva en celo, todo su cuerpo convulsionó sobre las rodillas del joven mientras no dejaba de gritar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Qué gusto!― chilló e incrementando mi alucine, se levantó del asiento y dándose la vuelta se encajó nuevamente ese pene en su vagina, dejando que fuera plenamente visibles para mí sus pechos rebotando arriba y abajo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Sabe que la estoy mirando», dije plenamente convencido al comprobar que se mordía los labios mientras fijaba sus ojos en mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para entonces la propia lujuria del chaval le hizo pellizcar esos dos rosados pezones con dureza y la pelirroja en vez de quejarse, aulló complacida por el duro trato y desquiciada por entero, le rogó a voz en grito que continuara torturando sus areolas mientras desde mi asiento pajeaba yo mi sexo con un meneo endemoniado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El crío complaciendo a su supuesta víctima, se los estrujó sin piedad mientras la mujer saltaba empalándose una y otra vez sobre su sexo. Comprendí que Elena se había corrido cuando echando la cabeza hacía atrás, besó los labios de ese desconocido y desmontando, se empezó a acomodar el vestido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una vez acicalada, se me quedó mirando y aprovechando que el metro había parado en la siguiente estación, con una sonrisa, se despidió de mí diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Mañana te veo al gimnasio del edificio.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sus palabras me dejaron tan acojonado que apenas tuve tiempo de cerrar mi bragueta, antes que el vagón se llenara de universitarios saliendo de clase.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sintiéndome un vulgar pajillero, rehíce el camino y volví a mi oficina para recoger mi coche. La humillación que me acogotaba se incrementó al meterme en su interior y casi llorando, aceleré como un autómata rumbo a mi casa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿Qué cojones pasa conmigo?», me pregunté muerto de vergüenza, «Elena debe de pensar que soy un degenerado».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sé que parece ridículo y que la que realmente debía de sentirse abochornada era esa mujer, porque no en vano la había sorprendido dando rienda a su lujuria en mitad de un vagón del metro, pero lo cierto es que me repugnaba mi actuación y aunque esa zorra prácticamente me había invitado a seguirla al día siguiente, decidí que pasara lo que pasase no acudiría a la cita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para contactar con la coautora: <a href="mailto:pelirroja.con.curvas@gmail.com">pelirroja.con.curvas@gmail.com</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="aligncenter" src="https://thumb-p7.xhcdn.com/a/Sve44hN97-oI2_NbcnkEDQ/000/029/180/367_1000.jpg" width="424" height="636"></span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Cinco días con la perturbada viuda de mi amigo&#8221; (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/cinco-dias-con-la-perturbada-viuda-de-mi-amigo</link>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Jan 2026 21:07:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[    Lunes Cuando recibí la llamada de su abogado, Pedro solo llevaba solo dos días muerto. Esa misma mañana, su esposa y un reducido grupo de amigos lo habíamos despedido en una sencilla ceremonia. Ni siquiera había tenido tiempo de asimilar que mi amigo, el gran triunfador, nos hubiera abandonado. Un accidente de avión había segado una vida de novela. Hijo de un científico y una contable, había heredado lo mejor de sus padres. Desde joven había sobresalido, sobre todos nosotros, gracias a su mente analítica y práctica. Con veinticinco años había creado una punto com y no había [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://1.bp.blogspot.com/-ypkFJ6TKYdM/Uoy-b2I0KuI/AAAAAAAAAr8/A1ehGGK4yEk/s1600/Sin+t%C3%ADtulo.png"> </a></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Lunes</strong></span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando recibí la llamada de su abogado, Pedro solo llevaba solo dos días muerto. Esa misma mañana, su esposa y un reducido grupo de amigos lo habíamos despedido en una sencilla ceremonia. Ni siquiera había tenido tiempo de asimilar que mi amigo, el gran triunfador, nos hubiera abandonado. Un accidente de avión había segado una vida de novela. Hijo de un científico y una contable, había heredado lo mejor de sus padres. Desde joven había sobresalido, sobre todos nosotros, gracias a su mente analítica y práctica. Con veinticinco años había creado una punto com y no había cumplido los treinta, cuando se la vendió a Microsoft, convirtiéndose en millonario. Guapo, atractivo y forrado, se había dedicado a vivir peligrosamente. Aunque se casó con una mujer de bandera, la velocidad y la adrenalina eran sus verdaderas pasiones. No hubo ningún deporte de riesgo que no tocara. En su despacho, estaba tapizado de fotos de él, practicando motociclismo, haciendo puenting, bajando en canoa un río, pero ni una de su mujer. No es que no la quisiera, creo que simplemente la consideraba  un trofeo que se exhibía por sí mismo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como amigo, era divertido y generoso, pero también  ególatra y pendenciero. Lo mismo podía invitar a cinco colegas a un crucero con todos los gastos pagados, que no volver a hablar a su primo por habérsele olvidado su cumpleaños. Yo, aunque tengo que reconocer que tenía envidia de su éxito, le quería como un hermano. Desde los veinte años, había vivido a su sombra y no me había ido del todo mal. No solo era mi amigo, también era mi jefe. Era su secretario  y con su desaparición, me enfrentaba a un futuro incierto. Por eso cuando  Manuel González me pidió que necesitaba verme esa misma tarde, no me extrañó porque creí que era parte de mis obligaciones laborales.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al llegar a sus oficinas, estaba deprimido pensando que quizás fuese esa una de las últimas tareas que hiciera para Pedro. Había asistido a cientos de reuniones en ese lugar y por eso, con la familiaridad que da la costumbre, entré al despacho del abogado sin llamar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Manuel, ya estoy aquí. ¿Qué pasa?-, dije al verlo, no en vano había compartido con él multitud de veladas donde gracias a la cartera del difunto, el whisky y las mujeres habían corrido a raudales.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde detrás de su escritorio, se levantó y me rogó que me sentara. Tanta ceremonia me trastocó los esquemas, no era propio de su carácter y temiendo que tuviese órdenes de despedirme, me senté acojonado y hundido en el sillón, esperé a que hablara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias por venir. Como sabes mañana se abren las últimas voluntades del Sr. León y como su abogado y depositario de las mismas, me fue encomendado entregarte este sobre con anterioridad-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Temblando, lo recogí de sus manos y sabiendo que de nada servía prolongar esa situación, lo abrí para descubrir una carta manuscrita de Pedro. El abogado viendo mi indecisión, me preguntó si prefería que él me la leyera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por favor-, le rogué-</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Antes de empezar, González se puso las gafas y tomando aire, leyó su contenido:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<strong>José:</strong></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Si estás leyendo esta carta, es que estoy muerto. No tengo ni puta idea de cómo habrá sido pero estoy seguro que yo no la he cagado. Como seguro que  te imaginarás, lo que ocurra con la pandilla de parásitos que tengo por familia, me la suda. Solo me preocupa cual va a ser el destino de Lilith, mi mujer. Desgraciadamente, detrás de esa cara bonita, se encuentra una persona con fobia social que le cuesta relacionarse con personas que no son de su entorno. Si la dejo sola, caerán sobre ella cientos de aves de rapiña y en poco tiempo, habrá dilapidado mi fortuna…-</strong>.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aprovechando la pausa del abogado para tomar agua, pensé nada de lo que hasta entonces había leído me extrañaba. Era típico de él, el usar las palabrotas para desdramatizar los asuntos y más aún menospreciar a la gente de su entorno. Lo que no me cuadraba era que tenía que ver con ello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-…<strong>Previendo ello,  he dejado toda mi herencia en un fideicomiso que se ocupe que no le falte nada a ella hasta el final de sus días. Tomar esa decisión fue fácil, lo difícil fue elegir alguien que gestionara dicho instrumento. Aun sin ser una lumbrera, de todos mis amigos, eres el único honesto y por eso quiero proponerte un trato que sé de antemano, no podrás desechar. Te he nombrado administrador único, con un sueldo de diez mil euros mensuales. Tu única función será que nadie la robe. Podrás disponer libremente de todos los bienes, pero te exijo a cambio que cubras todas sus necesidades y caprichos. Como es tan rara, esta buena y conmigo muerto, será millonaria, he dispuesto que durante los dos primeros años posteriores a mi fallecimiento,  si quiere seguir recibiendo mi dinero, no podrá casarse. Y para asegurarme que no haya moscones a su alrededor, deberás vivir en mi casa</strong>-.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://83.149.125.7/none/0725/00.jpg"> </a></span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé sin habla. Pedro, aún después de muerto, seguía siendo un puñetero ególatra. Le jodía pensar que su mujer rehiciera su vida y buscaba mi cooperación para seguirla teniendo atada. El cabrón sabía que no podría negarme a aceptar porque, además de ser una pasta, si no lo hacía, me encontraría en la calle. Pero no pensaba limitar a Lilith en nada. Si quería salir, que saliera. Si quería follarse al jardinero, que lo hiciera.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Manuel, me volvió a la realidad, dándome a firmar un montón de papeles.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es la aceptación del puesto y tus poderes-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque conocía casi todos los negocios de Pedro, el verlos relacionados me hizo darme cuenta de la magnitud de la herencia que debía administrar a partir de ese día. Por otra parte, me sorprendió descubrir que aunque mi amigo llevaba diez años casado con esa mujer, yo apenas había cruzado un par de frases con ella. Siempre pensé su retraimiento se debía a que no soportaba a los amigotes de su marido, pero este lo negaba y achacaba ese comportamiento a una cortedad patológica.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Además de tonta, es tímida-, solía decir.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tendría que explicarle de antemano, las disposiciones de su marido”, pensé nada más salir del despacho. Esa casi desconocida iba a depender de mi gestión el resto de su vida y no quería que se enterara por el abogado.  Si ya sería duro saber que no podría disponer de su herencia directamente, sino a través mío, más lo sería enterarse que además tendría que compartir casa conmigo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nada más salir del despacho, llamé a la viuda y le pedí que me recibiera. A la mujer le extrañó mis prisas pero, aun así, me dijo que no había problema y que me esperaba. Era un Lunes en la tarde y la mujer vivía en Majadahonda, por lo que tuve, gracias al tráfico, casi una hora para preparar lo que le tenía que decir.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al entrar en la casa que sería mi morada los próximos dos años, un escalofrío recorrió mi cuerpo. Era como si el fantasma de Pedro, me diera la bienvenida. La criada me informó que la señora estaba esperándome en el salón y que por favor la acompañara.  En la casa se oía un piano. No tardé en descubrir que era Lilith, la que tocaba tan magistralmente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Toca bien”, me dije mientras me dirigía hacia ella. La mujer se levantó al verme. Vestida de riguroso luto, me pidió que le explicara qué era eso tan urgente que tenía que contarle. Viendo que de nada servía esperar, le expuse las directrices que su marido había diseñado. Tras lo cual,  le di mi opinión al respecto y le dije que, en lo que a mí se refería, en su vida ella podía hacer lo que quisiera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En silencio, escuchó mi explicación. En su rictus nada mostraba que se sintiera indignada con mis palabras, al contrario, pareció tomárselas con satisfacción. Esperó a que terminara, y dijo como toda contestación:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si mi marido pensaba que es lo mejor para mí, así será. No encontrará en mí, queja alguna. Pedro creyó en su criterio, yo haré lo mismo. Desde ahora le aseguro que cumpliré con todas y cada una de las pautas que me marque-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Oírla tan serena me tranquilizó, sobre todo porque no le había todavía explicado lo más difícil:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Doña Lilith, su marido ha especificado que debo vivir aquí-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al ver mi incomodidad, sonrió:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No se preocupe no me molestará su presencia. Será bueno que un hombre esté en la casa-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin comprender, por qué esa mujer se tomaba tan tranquilamente todo, me despedí de ella prometiéndole que, al día siguiente, le acompañaría al abogado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Martes.</strong></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/f9ogqqb4.jpg" width="426" height="639" />La lectura de las últimas voluntades fue meramente burocrática, tanto la viuda como yo conocíamos el contenido de las mismas. Aun así al terminar, el abogado se había guardado una sorpresa, separándome de Lilith, me dijo que Pedro le había dejado otro sobre, pero que no me lo podía dar hasta el viernes. Al preguntarle por su contenido, me confesó que no tenía ni idea de que se trataba. Como no podía hacer nada más que esperar, decidí que me preocuparía por ese asunto cuando fuera su momento y saliendo al portal busqué a la mujer de Pedro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lilith me estaba esperando en la entrada. Al verme, preguntó si iba a acompañarle a la casa. Tardé en comprender sus palabras, ya que, ni siquiera me había mudado. Iba a hacerlo esa mañana. Comprendí que esperaba una contestación, por lo que le dije que iría más tarde, que no se preocupara. Bajando la cabeza, asintió y despidiéndose, se alejó por la acera. El chofer la esperaba en la esquina.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Que tía más rara!”, pensé al quedarme solo. Hasta ese momento, creí que Pedro exageraba al hablar de su timidez, pero empezaba a dudar que no fuera verdad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pasé el resto de la mañana embalando mis pertenencias y cuando terminé, me dirigí directamente a la mansión de la viuda. Al llegar, la viuda recibiéndome en la entrada, me informó que la comida estaba preparada y que cuando quisiera podíamos pasar al comedor. Mirando mi reloj, descubrí que eran más de las tres y media y extrañado,  le pregunté:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No ha comido?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nunca se me ocurriría empezar sin el hombre de la casa. ¿Por quién me ha tomado?-, me contestó, escandalizada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin comprender su actitud, decidí no buscar problemas nada más llegar y pidiéndole perdón, la acompañé al comedor. Nada más sentarnos, entró el servicio con la sopa. Rutinariamente, la criada sirvió a la dueña de la casa y después a mí. Tratando de evitar cualquier enfrentamiento, esperé a que ella empezara, pero tras un minuto en el que ninguno de los dos había probado nada, Lilith me preguntó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No le gusta la sopa?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Para nada, me encanta, lo único que estaba aguardando que usted empezara-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al escuchar mis palabras, sus ojos se abrieron alucinados:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Esta es una casa decente!-. Dijo y antes que me diera cuenta de sus ojos brotaron dos gruesos lagrimones,- Me insulta si piensa que no sé cuál es mi papel. Mi padre y mi marido me enseñaron bien. Si lo que le ocurre es que no quiere comer conmigo, dígamelo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Completamente atónito y sin ser consciente de que norma moral había quebrado, decidí que lo mejor que podía hacer era tomarme la sopa y esperar que con eso se terminaran sus reparos. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Esta mujer debe de haber sido educada en algún tipo de secta”,  me dije al ver que al comenzar a comer, la mujer se había relajado y que había dejado de llorar. “El machismo que rezuman sus actos, es medieval. Nadie, hoy en día, piensa de esa manera tan arcaica”. Tratando de aprender a comportarme en su presencia, le pregunté que había hecho después de salir del abogado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En el rostro de la viuda, se dibujó una sonrisa antes de contestarme:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Fui al cementerio, a agradecerle a Pedro que no me hubiera dejado abandonada y que le hubiese elegido a usted como mi tutor. Después he venido a la casa y me he ocupado que en su habitación todo estuviese en orden, tras lo cual, he esperado que usted llegara-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Analizando sus palabras, parecía como  si esa mujer creyera que de ahí en adelante, su vida consistiría en servirme. Tratando de reafirmar mis sospechas, traté de indagar sobre ese asunto y haciéndome el ignorante, le pregunté qué iba  hacer esa tarde:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso depende de usted y de lo que necesite-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No necesitaba más confirmación. Esa mujer estaba completamente alienada por sus creencias. “Seguro que ha sufrido abusos desde niña”, pensé al ver la naturalidad con la que tomaba su función. “esto tiene que cambiar”. Si Pedro me había encomendado cuidar de ella, eso era lo que iba a hacer. En ese momento alcancé a vislumbrar el significado de sus actos. Esa mujer que tenía enfrente era una presa fácil para cualquier desalmado y por eso su marido había buscado una solución alternativa. Confiaba en mí y que yo no iba a abusar de ella.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Observándola comer, me fijé por primera vez en su vestido. Aun siendo una mujer joven, no debía de tener los treinta, iba vestida como una vieja. Con la blusa abotonada hasta arriba y una falda muy por debajo de la rodilla, parecía una monja recién salida de la sacristía. Era tan grotesco su atuendo que, considerándome un buen observador, fui incapaz de determinar si su difunto marido tenía razón cuando se gloriaba de las virtudes de su cuerpo. Según él, esa muchacha era poseedora de las mejores curvas que había tenido la oportunidad de catar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://83.149.125.7/none/0725/04.jpg"><br />
</a>“Ya se verá”, murmuré mientras me tomaba el postre. Lo único que era evidente, es que esa mujer poseía una mirada extraña, parecía estar oteando contantemente su alrededor en busca de una presa. Prestando atención, era innegable su belleza pero, en contra de la lógica, nada en ella me atraía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al terminar de comer. Lilith me acompañó a mi habitación y sin que yo se lo pidiera, se puso a ordenar mi ropa colocándola en el armario. Tratando de familiarizarme con mi cuarto, entré en el baño. Me quedé impactado al encontrarme con una enorme estancia que tenía de todo, ducha, bañera, jacuzzi e incluso  una sauna. También noté que había una puerta en una esquina. Intrigado, la abrí y descubrí que el baño tenía comunicación con una coqueta habitación contigua. No tuve que preguntar a quién pertenecía, sobre un sillón, estaba el abrigo que esa mañana la viuda de mi amigo había llevado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> “Están comunicadas”, cavilé mientras cerraba la conexión, “este cuarto debía de ser el de Pedro”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No creí que fuera el momento de preguntar a su viuda, la razón por la que había optado a que, entre todas las habitaciones de la mansión, fuera esa su elegida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ya tendré tiempo de hacerlo”, pensé. Algo en mí, me indicaba que no tardaría en averiguarlo. Entrando nuevamente a mi cuarto, Lilith me esperaba sentada en un sillón. Al verme entrar, me explicó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya he terminado y ahora, no sé qué espera que haga-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿A esta hora que hacía con Pedro?-, contesté, pensando que así no metería la pata.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Le servía un whisky en la biblioteca y mientras él leía, le acompañaba -, respondió con un brillo en los ojos que no supe identificar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Deliberadamente intenté no cambiar el día a día de esa mujer y por eso acepté acompañarla hasta la sala de lectura y que me sirviera un whisky.  Aprovechando que estaba en la barra ocupada sirviéndome una copa, busqué entre los cientos de libros allí almacenados uno que me sirviera. No me fue difícil elegir, sobre la mesa, estaba la última obra de David Brown que no había leído. Cogiéndola  me senté en un sillón, a esperar que la viuda me trajera mi copa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No llevaba leídas ni tres líneas cuando Lilith llegó con mi whisky. Agradeciendo sus atenciones, me concentré en el libro, pero entonces ocurrió algo que dio al traste todas mis intenciones. La esposa de mi amigo posando sus manos en mis hombros y sin avisar, empezó a darme un masaje. Estuve a un tris de levantarme pero, comprendiendo que mi lucha por cambiar la actitud de esa mujer era a largo plazo, dejé que continuara. Resultó ser una experta y al cabo de cinco minutos, me hallaba totalmente entregado a sus maniobras. No sé cómo lo hizo pero, cuando habiendo decidido que era suficiente, terminó, descubrí alucinado que no solo me había dejado llevar, sino que mi camisa se encontraba perfectamente doblada sobre la mesa y que estaba desnudo de cintura para arriba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque nada en sus actos había tenido ningún aspecto sexual, no pude dejar de pensar que si esa mujer era tan buena dando masajes, debía de ser una bomba en la cama y por primera vez, viéndola alejarse por la puerta, me fijé en su forma de andar. La mojigata había desaparecido y la mujer que en ese momento subía por la escalera, era una pantera que se contorneaba orgullosa de haber obtenido su primera presa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante las siguientes horas, nada digno de mención ocurrió. Me pasé toda la tarde, leyendo y enfrascado en la lectura, no me di cuenta que había anochecido. Acababa de terminar un capítulo cuando tocando la puerta, la sirvienta me avisó que la cena estaba lista y que la señora me esperaba en el comedor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/n4akjveP.jpg" width="425" height="638" />Como no quería volver a meter la pata, cerrando el libró sin más dilación, me dirigí a su encuentro. Al entrar en la habitación, me quedé de piedra. Lilith me esperaba de  pie junto a mi asiento, enfundada en un vestido de encaje casi trasparente y adornada con joyas que harían palidecer a una reina. Sin saber que decir ni que hacer y sin comentar el cambio de aspecto tan brutal que había sufrido, me senté sin ser capaz de dejar de mirarla. Parecía una diosa. El delicado tejido completamente pegado a su piel sin enmascarar un ápice de su anatomía, realzaba su atractivo dotándolo de un aspecto seductor que hasta entonces me había pasado inadvertido. En su cuello, lucía una gargantilla de rubíes haciendo juego con unos impresionantes pendientes de la misma piedra.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mujer consciente de mi mirada y de que mis ojos no podían  dejar de auscultar cada centímetro de su cuerpo, lejos de intentar taparse y así evitar la lujuria con la que la observaba, dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Disculpe, mi aspecto. Pero esta tarde me pidió que me comportara igual que cuando Pedro estaba vivo, y  él, no me permitía sentarme a cenar si no venía perfectamente arreglada-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está usted, guapísima-,  tuve que reconocer lo evidente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias-, me contestó bajando sus ojos. -Espero no resultar demasiado casquivana ante sus ojos, odiaría que me malinterpretara-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque sus palabras hablaban de recato, la mujer descaradamente estaba exhibiéndose ante mí. No era solo que llevase un escote exagerado, era ella misma y como se comportaba. Por ejemplo al servirme agua, se levantó de la mesa y acercándose a mi lado, se agachó de manera que pude disfrutar de un magnifico ángulo, desde el que pude contemplar su pecho en todo su esplendor. Era como si disfrutara, sintiéndose admirada. En su actitud creí incluso descubrir que ella misma se estaba excitando al reparar que bajo mi pantalón crecía sin control mi apetito. Tratando de evitar que el termostato de mi cuerpo saltara hecho pedazos, le pregunté por su dolor:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aunque Pedro nunca fue especialmente cariñoso, le hecho mucho de menos. Llevábamos casados nueve años y siempre que sus múltiples ocupaciones le permitían acompañarme, disfrutábamos de nuestra compañía-, contestó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Involuntariamente, la viuda al rememorar las noches con su marido, llevó su mano a un pecho y sin darse cuenta, se pellizcó el pezón. Anonadado por lo excitante de esa imagen, no pude evitar que mi boca se abriera para decir:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Teniéndola a usted, aquí, no comprendo a su marido. Yo no me separaría de su lado-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Agradecida por mi piropo, se acercó y dándome un beso en la mejilla, me susurró que era tarde y que debía irse a la cama. No sé cómo pude evitar cogerla en ese momento y allí mismo hacerla el amor. Esa mujer anodina puertas a fuera de esa casa, me había subyugado en menos de doce horas. Aterrorizado, comprendí que si debía pasarme dos años compartiendo con ella la vida, irremediablemente caería rendido entre sus piernas, en cuanto ella me diese entrada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Por mucho que Pedro se jactaba de lo bella que era su mujer, siempre me había parecido una exageración hasta hoy”, pensé, mientras me terminaba el café.  Todo en ella rezumaba sexo. Sus piernas, sus caderas y sus piernas se habían convertido en mi obsesión. No podía dejar de soñar en cómo sería recorrer su piel con mis manos.  Intentando mantener un mínimo de sensatez,  reprimí mis oscuros pensamientos, recriminándome por mi falta de profesionalidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“ Es la dueña de todo, la viuda de Pedro”, repetía una y otra vez.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero seguía sintiéndome fatal.  Ver a su mujer como un objeto de deseo, sin siquiera esperar a que sus huesos se  enfriasen, no era propio de mí. Aunque no era un asceta,  nunca había perdido la cabeza por nadie. Por eso no conseguía asimilar  porqué la viuda de mi amigo me tenía trastornado.  Hecho polvo, subí a mi cuarto con la intención de descansar. Al entrar, escuché que Lilith estaba duchándose. La idea de tener a esa mujer desnuda a escasos metros era insoportable, tratando de evitar pensar en ella, me tumbé en el colchón. Al mirar a mi alrededor, asombrado me percaté que el cristal que había frente a la cama no era un espejo y que se veía con total nitidez la habitación de la mujer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aprovechando que seguía en el baño, salí al pasillo y entrando en su habitación, me percaté que desde el otro lado, si era un  espejo y que no se veía mi cuarto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Que raro!”, pensé, “debe de ser consciente que desde mi cuarto, veré todo lo que haga. ¡Es su casa!”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por mucho que traté de disculpar a mi amigo, no existía otra explicación a que Pedro fuese una especie de voyeur o que en su particular forma de ser quisiera tener controlada a su esposa hasta unos límites insospechados. Sabiendo que en ese instante no podía hacer nada para deshacerme de ese artilugio,  decidí dejarlo por esa noche y al día siguiente, arreglarlo. Esperando que la mujer saliera del baño para pasar yo, decidí cambiarme. No me había terminado de abrochar el pijama, cuando observé que salía del baño envuelta en una toalla. Aunque debía conocer que podía verla, Lilith, sin dar importancia al asunto, se sentó frente al espejo y empezó a peinarse su melena.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Avergonzado de mi comportamiento, me quedé mirándola ensimismado. Su belleza, al natural, era todavía mayor. Me sentía espectador de un peculiar reality que en contra de lo que ocurre en los de la televisión, si cruzaba la puerta que nos separaba, me toparía de bruces con la protagonista. No sé cuánto tiempo tardó en terminar de arreglarse el pelo, pero cuando terminó la situación se tornó todavía más incómoda. La viuda, dejando caer la toalla y quedando completamente desnuda,   cogió un bote de crema y comenzó a extendérsela por todo el cuerpo.  Ningún aspecto de su cuerpo quedó oculto a mi escrutinio. Sus manos, al recorrer sus pechos, los alzaron como sopesando el peso, antes de masajear descaradamente sus pezones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi pene, cobrando vida propia, se alzó por fuera de la abertura del pantalón y yo, completamente subyugado por la visión que se me ofrecía, no pude más que acercarme para reducir la distancia que me separaba de ese portento de la naturaleza. Con mi nariz casi pegada al cristal, fui testigo de cómo esa mujer recorría con sus palmas su trasero. La mejor de las modelos de revista estaría envidiosa de la perfección del cuerpo de Lilith. Solo haciendo un gran esfuerzo, evité que mi mano diera rienda suelta a mi deseo, masturbándome. Pero el colmo fue cuando, dándose la vuelta, pude deleitarme con su sexo. Sexo perfectamente depilado, cuya desnudez llamaba a acariciar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tratando de evadirme de mis sentimientos, busqué en una ducha fría la tranquilidad que me faltaba. Pero no fue el agua helada, lo que calmó mi calentura. Lo que realmente cortó de plano mi lujuria, fue al salir del baño encontrarme a la viuda sentada tranquilamente en el sillón de mi cama. Sin comprender que hacía allí, esperé a que hablara. La mujer, aunque venía vestida únicamente con un picardías, parecía abochornada. Sus palabras me dejaron helado:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me imagino que mi marido le ha explicado mi problema-.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/xfzPSexw.jpg" width="423" height="635" />Mi cara debió reflejar tanta perplejidad que la mujer, mirando al suelo, prosiguió:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Para que pueda dormir, debe de usted de atarme- dijo, mientras señalaba a través del cristal unas muñequeras adosadas a su cama.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardé en reaccionar y cuando lo hice, me negué en rotundo y sacándola de mi habitación, me despedí de ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Usted no comprende!-, la escuché decir llorando, mientras le cerraba en las narices la puerta de su cuarto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Indignado, volví al mío.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No era posible que mi amigo fuera un ser tan detestable que encadenara noche tras noche a esa pobre muchacha. “¡Que ser más despreciable!”, sentencié sobre Pedro. Hecho una furia, deshice la cama y cogiendo una sábana, tapé el falso espejo. Sabiendo que eso se tenía que terminar, traté de conciliar el sueño. Transcurrió largo rato hasta que la irritación se fue diluyendo y pude dormir.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tengo conciencia de cuánto tiempo había dormido, cuando en mitad de un sueño, sentí que alguien acariciaba mi sexo. Todavía adormilado, abrí los ojos para descubrir a Lilith desnuda a mi lado. Comprendiendo lo delicado de la situación, intenté escapar de su abrazo pero la mujer, haciendo uso de una fuerza inhumana, me inmovilizó. Por mucho que quise liberarme, retorciéndome en la cama, no me fue posible y agotado, le grité que me dejara en paz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me hizo caso y con gran violencia, me desgarró el pijama, dejándome desnudo.  Asustado por su comportamiento, dejé de debatirme sobre las sabanas, momento que aprovechó la mujer para apoderarse de mi miembro. Tener mi sexo en las manos de una loca, me obligó a permanecer paralizado, temía que si la rechazaba me hiciera aún más daño. Al tenerme dominado, la perturbada de hacía unos instantes se convirtió en una máquina del placer y en poco más de un minuto, mi sexo había alcanzado su máxima longitud.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No me puedo creer que esto me esté pasando a mí”, me dije mientras sentía que su boca engullía mi pene.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El miedo y la frustración fueron dando paso a la pasión y sin darme cuenta, empecé a colaborar con mi captora. Mis manos se posaron en su cabeza y marcándole el paso, dejé que la viuda devorara mi extensión.  Como si fuera la última vez que tuviera ocasión de tener la virilidad de un hombre en su garganta, Lilith consiguió introducírselo totalmente en su interior y alucinado experimenté como esa mojigata lo había engullido por completo y a sus labios recorriendo la base de mi pene. El placer no aplazó su llegada y cuando lo hizo, absorto, vi cómo se tragaba todo mi semen y en pocos segundos, como acababa con cualquier rastro de mi eyaculación con la lengua.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si pensaba que ahí se había acabado todo, me equivocaba, porque sin darme tiempo a descansar, girando sobre sí misma, puso su sexo en mi boca. Todavía renuente a la forma que me trataba, tardé en responderla. La mujer, sin hablar y apretándome suavemente mis testículos, dejó claro que era lo que esperaba de mí y forzado por las circunstancias, comencé a acariciar su clítoris. Su aroma me embriagó y ya sin reparo, separé sus labios y usando mi lengua como si de mi pene se tratara, empecé a penetrarla mientras que con mis dedos torturaba su botón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es maravillosa”, acepté en mi fuero interno.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No recuerdo cuantas veces llegó esa mujer al orgasmo solo con la acción de mi boca, pero tras media hora dándole placer, sentí que bajando por mi cuerpo, cogía mi sexo y sin pedirme opinión, se ensartaba de un solo golpe.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Mierda!-, grité al sentir como la viuda de mi amigo lo forzaba hasta extremos impensables.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me resulta imposible expresar con palabras, la manera en la que, usándome a mí, esa loca se apuñaló repetidamente la vagina con un ritmo infernal. Era como si su vida dependiera de ello y necesitara de mi simiente para sobrevivir. No paró hasta que por segunda vez, descargué en su interior.   </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando dejándome descansar, me dijo mientras desaparecía por la puerta:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Llevaba una semana sin sentirme mujer-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Derrengado y nuevamente solo, lloré por la humillación de haber sido violado. Había sido un puto objeto en la lujuria de la viuda de Pedro. Y sin ser plenamente consciente de mi sentencia, deseé que los dos años de penitencia pasaran rápidamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">También comprendí porqué, mi amigo, la ataba todas las noches.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Esta mujer está loca”, sentencié y abrazando la almohada, intenté conciliar el sueño.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Miércoles.</strong></span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las horas de descanso me sirvieron para ver lo ocurrido bajo otra óptica. Al despertar y comprobar que seguía entero y que nada de lo ocurrido, me iba a dejar secuelas, empecé a ver el asalto sufrido como una anécdota más a contar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La ducha me sirvió para limpiar los restos de infamia que podía albergar y más entero, me vestí y salí a enfrentarme con mi nueva vida. Los diez mil euros de salario de por vida, bien valían la noche de angustia que pasé en manos de esa mujer. Bajo los rayos de la mañana, lo absurdo de haber sido tomado contra mi voluntad por la mujer más impresionante que  hubiera soñado, me pareció en contra de la lógica y sobre todo porque pensándolo bien había sido mi culpa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Ella intentó evitarlo”, me dije al recordar que la noche anterior, fui yo quien se negó a atarla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pensando en ello, bajé por las escaleras de la mansión a desayunar. Ese día iba a ser mi toma de contacto con la herencia de  Pedro. Al entrar en el comedor, me encontré de frente con Lilith. La mujer al ver que entraba bajó la mirada y avergonzada ni siquiera me saludó.  Conociendo el grado de paranoia de la viuda, preferí hacer caso omiso  a su desplante y llamando a la criada, le pedí que me sirviera un café.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al esperar que la criada me trajera mi desayuno, observé a la mujer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
Lilith, volvía a ser la apocada mujer que yo recordaba. Ataviada con una especie de túnica, parecía un ser asexual y no la hembra hambrienta que me había asaltado hace unas horas. Nadie me podía negar que esa muchacha que en ese momento, no podía levantar sus ojos de su taza, era una depravada sin valores que, ignorando el recuerdo de su marido muerto, se había dejado llevar por su instinto animal y sin ningún tipo de censura, se había lanzado en pos del placer sin importarle los sentimientos de su víctima.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mirándola bien, no comprendí como era posible que usando la violencia esa mujer hubiera podido someterme. No podía pesar más de cincuenta kilos y yo, sin ser un adonis, con mi metro noventa, no era creíble que me hubiese comportado como un pobre cervatillo en manos de esa pantera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Interrumpiendo mi reflexión, la oronda criada me sirvió el café.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Desea algo más?-, preguntó rutinariamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, gracias-, le respondí de igual modo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quizás suponiendo por mi talante relajado que había olvidado la afrenta sufrida, la viuda de mi amigo me comentó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-José, revisando los periódicos, creo que hoy debes invertir en Sun Microsistem. Me parece que si compras medio millón de acciones de esa compañía, debemos recuperar en un día al menos el veinte por ciento-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/DFxK6WbG.jpg" width="424" height="636" />La insensatez de su consejo, me hizo levantar la mirada y enfrenté a ella:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero, si esas acciones llevan tres meses de caída-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por eso, hoy van a anunciar un nuevo producto. Si te adelantas, medio millón de acciones a cuatro setenta significa invertir dos millones trescientos cincuenta mil euros-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es una locura-, respondí sin comprenderla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hazlo y con los beneficios que obtengamos, quiero que me compres este collar de perlas cultivadas de Duran-, me contestó mientras me mostraba un folleto de esa joyería.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como es lógico, tamaño disparate me agrió el café y sin responderle, salí rumbo a mi oficina.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante el camino, tratando de hallar un sentido a sus palabras, recordé las instrucciones de Pedro, donde específicamente me decía que debía cumplir todos sus caprichos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Puta loca, si quiere perder dinero es su problema. Yo, solo, soy un mandado”, recapacité recordando mi verdadero puesto, administrador de sus bienes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al llegar a la oficina, lo primero que hice fue cumplir a rajatabla semejante estupidez.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante toda esa mañana, no pude despegarme de la pantalla del ordenador y durante las primeras cuatro horas de funcionamiento de la bolsa londinense, la acción no hizo más que caer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Esto me ocurre por hacerle caso”, pensé al comprobar el desarrollo de la sesión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Varias veces estuve a punto de deshacer las posiciones pero, al dar las doce, como si fuese un cohete, el valor de Sun comenzó a revalorizarse para acabar a las dos por encima de los seis euros. Sin comprender en absoluto, como esa mujer había adivinado el comportamiento de la bolsa, decidí en ese punto deshacer las posiciones, obteniendo un beneficio neto superior a los seiscientos mil euros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No me lo puedo creer”, dije al comprobar que en una sola jornada, había ganado más dinero que la suma de mis salarios de los últimos diez años. “Esta mujer es increíble”.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entusiasmado, sin despedirme de mi gente, corrí a darle la noticia a Lilith.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Conduciendo hacia el chalet, cada vez que lo pensaba, la duda de que el éxito de Pedro se debía a su esposa fue haciéndose más patente. No podía ser casualidad que esa arpía hubiese dejado caer, como cualquier cosa, el mayor de los triunfos de mi carrera. Al llegar, la encontré tranquilamente sentada en uno de los salones de la mansión y sin poderme reprimir le comuniqué las buenas nuevas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella, sin inmutarse, alzó su mirada y me preguntó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Dónde está mi regalo?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desconcertado por su respuesta, le contesté que no sabía a qué se refería.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mi collar de perlas cultivadas-, completamente fuera de sí, me respondió-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cayendo en ese instante que me había pedido a cambio de su información esa joya, le pedí perdón. Lo que ocurrió a posterior es difícil de describir, levantándose de su asiento, la mujer se enfrascó en una locura destructiva, acabando en pocos segundos con el contenido de una vitrina de la habitación. Por mucho que intenté parar ese desastre no lo conseguí, hasta que reconociendo mi error, le prometí que iba enmendarlo comprándolo esa misma tarde.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Le espero-, me dijo sentándose nuevamente en el sillón como si nada hubiese pasado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al no tener otra opción, llamé a la joyería y después de discutir con la empleada, conseguí que me abrieran la tienda a las tres.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya en el coche, no pude dejar de meditar sobre lo ridículo de la situación. Esa chiflada, quien sabe cómo, me había dado un soplo que nos había hecho ganar una fortuna y solo quería una décima parte del valor en un puto abalorio. Era un capricho caro pero, a fin de cuentas, era su jodido dinero y yo, su puñetero empleado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En Durán, no pusieron ningún reparo a mi tarjeta de empresa y tras una breve transacción, me vi en la calle con un paquete valorado en sesenta mil euros. Al salir, no pude dejar de pensar en las palabras de la dependienta:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Su mujer tiene un gusto magnifico. Lo que se lleva es una pieza única-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gracias a que durante los últimos años había servido de recadero de las excentricidades de Pedro, no me resultó fuera de lugar gastarme semejante cantidad de dinero en un capricho de su mujer, aun así, respiré aliviado al llegar y darle ese presente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lilith, comportándose como una cría a la que le hubiesen concedido su mayor deseo, dando saltos de alegría, me dio un beso en la mejilla y como si nada hubiese ocurrido, me dejó patidifuso en el salón. Sin comprender lo ocurrido, me acerqué a la barra y poniéndome una copa no pude más que repetirme que cobraba una pasta inmensa por aguantar a esa loca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante las siguientes horas, no supe nada de ella y aprovechando su ausencia, vacié el contenido de una botella. Con un porcentaje etílico superior a lo recomendable cuando me avisaron que la cena estaba servida, me acerqué al comedor para descubrir que la mujer de mi amigo me esperaba de pie en la entrada.  No pude evitar que la copa que llevaba en la mano se cayera, nadie está habituado a que le reciba un monumento casi desnudo con el único adorno de un collar tapando sus pechos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Le gusta su regalo?-, me preguntó, obviando que solo un delgado y transparente body recubría su anatomía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Juro que fue un acto reflejo. Absorto en su hermosura, mis manos recorrieron el borde de su pecho antes de recalar en las cuentas del collar. Lilith no se retiró al sentir mi caricia, al contrario, sonriendo aceptó gustosa mi lisonja y pegando su cuerpo al mío, respondió pasando su mano por encima de mi pantalón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todavía hoy, no recuerdo que cenamos ni de qué hablamos. Lo único que me consta es que no pude retirar mis ojos de ella y que al terminar de cenar, esa mujer que solo unas horas antes se había comportado como una trastornada, se restregó sensualmente antes de despedirse. Dándole tiempo al tiempo, pedí que me sirvieran otro copa y con ella en la mano, subí a mi habitación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hirviendo de deseo, después de comprobar que estaba en la ducha, me tumbé en la cama soñando que repitiera puntualmente la misma rutina del día anterior. Ni siquiera me digné en cambiarme, desnudándome por completo, esperé a que esa joven saliera del baño y a través del cristal, poder contemplarla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lilith no se hizo esperar. Cumpliendo exquisitamente su ritual, salió enfundada en la toalla y sin perturbarse, comenzó a peinarse. Si la noche anterior, me había sentido apocado por mi examen, esta vez, cogiendo mi erección, me masturbé mirándola. Ajena a mis maniobras, esa muchacha terminó de desenredar su pelo y acto seguido, tranquilamente despojándose de vestimenta, se dedicó a pintarse las uñas de los pies mientras en el cuarto de al lado, dejaba que mi lujuria se desatara, observando obsesivamente el brillo de la humedad de su sexo.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabiendo que actuaba mal, eyaculé sobre el falso espejo sin importarme lo más mínimo. Esa mujer me tenía ofuscado y nada de lo que hiciera podía evitarlo. Conociendo los pasos que iba a dar, volví a la cama a esperarla. Ella, nada más acabar con su labor, sensualmente y mirando hacia mi habitación, se puso un coqueto conjunto de noche.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tardé en escuchar que tocaba mi puerta, pero en esta ocasión sin salir de entre las sabanas, aguardé a que entrara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-José, estoy lista-, me dijo recordándome que debía maniatarla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: right; float: right; font-size: 11.818181991577148px; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em; text-align: center;" href="http://83.149.125.7/none/0725/00.jpg"><br />
</a>-Hoy, no toca-, contesté esperando su reacción.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estás seguro?-, me respondió pasando la mano por su cadera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin tomar en cuenta su consejo, la mandé a dormir, suspirando que no lo hiciera y sin apagar la luz, aguardé a que volviera. Observando a través del cristal, la vi tumbarse en su lecho e intentar ponerse las muñequeras que le servían de sujeción. Satisfecho comprobé que después de ajustarse una de las ataduras, le fue imposible cerrar la segunda y viendo frustrado su intento, se echó a llorar desconsoladamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me mantuve impertérrito ante su sufrimiento y  completamente excitado, esperé su retorno. Los minutos se volvieron horas y mientras me debatía entre dormir o ir a su encuentro, la vi debatiéndose contra su deseo. Sus manos, separando sus piernas, se apoderaron de su sexo y retorciéndose, trató de evitar acudir a mi lado. Varias veces la vi desplomarse sobre el colchón a consecuencia de su orgasmo, las mismas que levantándose de la cama hizo un conato  de buscar el consuelo que mis caricias le podían ofrecer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El reloj de mi muñeca ya marcaba las tres de la madrugada, cuando observé que, desesperada, se levantaba y salía de su cuarto. Abriendo mi puerta, sigilosamente, como un ladrón entra en una casa ajena, entró en mi habitación. Lilith se sorprendió al descubrir que seguía despierto. Indecisa, se mantuvo unos instantes en la entrada pero, al ver, que abriendo cama le daba cobijo entre mis sábanas, gateando por el suelo y maullando su deseo, acudió a mi lado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La violadora de la noche anterior se transmutó en una dulce paloma al sentir que cogiéndola entre mis brazos, me apoderaba de sus labios. En esta ocasión iba yo a llevar la voz cantante, pensé mientras desabrochaba su sujetador de seda. Maravillado, no esperé que me diera permiso y tomando su pezón entre mis dientes, lo mordí cariñosamente. Su dueña, dominada por su naturaleza, gimió al sentir el mimo con el que trataba su aureola y cogiendo mi pene, empezó a masturbarlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/DZPyDejv.jpg" width="424" height="636" />Sacando fuerzas de mi flaqueza, la retiré a un lado y susurrándole al oído, le pedí que se estuviera quieta. La mujer refunfuñó al sentir que separaba sus manos pero al comprobar que deslizándome por su cuerpo, iba besando cada centímetro de su piel, se dejó hacer. Totalmente entregada, experimentó por primera vez mis caricias, mientras me acercaba a su sexo. El olor a hembra en celo inundó mis papilas al besar su ombligo. Disfrutando de mi dominio pasé de largo y descendiendo por sus piernas, con gran lentitud me concentré en sus rodillas y tobillos hasta llegar a sus pies.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus suspiros me hicieron comprender que estaba en mis manos y absorbiendo en mi boca los dedos que se acababa de pintar, alcé la mirada para comprobar que Lilith, incapaz de reprimirse, había hecho presa de su clítoris y poseída por la pasión, lo acariciaba buscando su liberación. Esa visión hubiera sido suficiente para que en otra ocasión y con otra mujer, hubiese dejado lo que estaba haciendo y escalando por su cuerpo, la hubiese penetrado, pero decidí no hacerlo y en contra de lo que me pedía mi entrepierna, hice caso a mi razón y prolongando su angustia, seguí incrementando su calentura.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La recatada viuda no pudo contenerse y al notar que mi lengua dejaba sus pies y remontaba por sus piernas, se corrió sonoramente. Yo, por mi parte, como si su placer me fuera ajeno, seguí lentamente mi aproximación. Deseaba con todo mi interior, poseerla pero comprendí que esa era una lucha a largo plazo y que de esa noche, iba a depender el resto de mi vida. Al llegar a las proximidades de su sexo, la excitación de Lilith era máxima. Su vulva goteaba, sin parar, manchando las sábanas mientras ella no dejaba de pellizcar sus pezones, pidiéndome que la tomara. Sin hacer caso a sus ruegos, separé sus labios, descubriendo su clítoris completamente erizado. Nada más posar mi lengua en ese botón, la muchacha volvió a experimentar el placer que había venido buscando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por favor-, la escuché decir.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabiéndome al mando, obvié sus suplicas y concentrado en dominarla, la horadé con mi lengua. Saborear su néctar fue el detonante de mi perdición y tras conseguir sonsacarle un nuevo orgasmo, me alcé y cogiendo mi pene, lo introduje lentamente en su interior. Al contrario de la noche anterior, pude sentir como mi extensión recorría cada uno de sus pliegues y profundizando en mi penetración, choqué contra la pared de su vagina. Ella al sentirse llena, arañó mi espalda y me imploró  que me moviera. Nuevamente pasé de sus ruegos,  lentamente fui retirándome y cuando mi glande ya se vislumbraba desde fuera, volví a meterlo, como con pereza, hasta el fondo de su cueva. Lilith, sintiéndose indefensa, no dejaba de buscar que acelerara mi paso, retorciéndose. Pero no fue hasta que volví a sentir, como de su sexo, un manantial de deseo fluía entre mis piernas cuando decidí  incrementar mi ritmo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desplomándose sobre las sabanas, la mujer asumió su derrota y capitulando, mordió con fuerza la almohada. Como su entrega debía de ser total y sin apiadarme de ella, la obligué a levantarse y a colocarse arrodillada, dándome la espalda. Separando sus nalgas, unté su esfínter con su propio fluido. Tras relajarlo, traspasé su última barrera y asiéndome de sus pechos, la cabalgué como a una potrilla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gritó al ser horadada su entrada trasera pero permitió que siguiera violentando su cuerpo, sin dejar de gemir y sollozar por el placer que le estaba administrando. No tardé en llegar al orgasmo y eyaculando, rellené con mi semen su interior. Ella, al notarlo,  se dejó caer exhausta sobre el colchón. Haciéndome a un lado, la abracé y en esa posición, nos quedamos dormidos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Jueves.</strong></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me desperté sin ella a mi lado. Su ausencia sobre mis sabanas me resultó dolorosa. Esa noche no solo había disfrutado sino que había descubierto a una mujer tierna y cariñosa, a la vez que fogosa. Eran las ocho de la mañana y todavía me parecía oír sus gritos de pasión. Recordaba cada poro de su piel, cada caricia, cada beso y sobre todo su olor. Aroma dulzón de fémina regado de deseo. Había sido la noche soñada con la mujer más bella del planeta. Aunque había partido, al abrazar la almohada quedaba su rastro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con el ánimo recuperado, me metí a duchar. El agua, al caer cálida por mi cuerpo, me obligó a rememorar la humedad de su sexo y deseando verla, me sequé y afeité con rapidez. Al vestirme en mi cuarto, descubrí en el suelo uno de sus pendientes de perlas.    </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Lilith no debió darse cuenta que se le cayó”, pensé y recogiéndolo, me lo guardé para entregárselo, “con lo que es con las joyas, debe de estar sufriendo”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como los otros días, la encontré desayunando. Envuelta en una bata y sin peinar, seguía siendo preciosa. Acercándome a ella por detrás, le di un beso en la mejilla y enseñándole el tesoro que me había encontrado, dije sonriendo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mira lo que perdiste anoche-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Arrancando el pendiente de mi mano, me fulminó con su mirada. No comprendiendo su actitud, pregunté qué pasaba:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No solo abusó de mi estado, sino que ahora, faltándome al respeto, me besa y para colmo se vanagloria de su acción, mostrando mi olvido como si fuera un trofeo de caza. ¿De cuantas mujeres decentes se ha aprovechado, usted?.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como no me esperaba esa reacción, mi cerebro tardó en asimilar el sentido de sus palabras pero, tras unos instantes de indecisión, hecho una furia le contesté:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Que yo abusé de ti!. Fuiste tú quien, como perra en celo, me violó la otra noche y la que ayer, maullando y de rodillas, se metió en mi cama-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Incapaz de rebatir mi argumento, se levantó y dándome un tortazo, me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Le odio! y ¡no le permito que me tutee!-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Disculpe la gran señora-, respondí haciendo una reverencia, tras la cual, salí de la habitación sin despedirme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya en el garaje, liberé mi cabreo, pateando las ruedas del automóvil, mientras me recriminaba por haber creído que esa mujer sentía algo por mí. Cuanto más lo pensaba, la indignación lejos de disminuir se acrecentaba, al darme cuenta que era yo quien realmente albergaba sentimientos por esa mujer.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No es posible que esté colado por esa chiflada”, torturándome, repetía una y otra vez, -¡Será guapa pero está como una puta cabra!-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al coger el coche, decidí parar en un bar a desayunar y a calmarme. No era bueno que, en la oficina, me vieran llegar hecho un energúmeno. Buscando el consuelo del anonimato, elegí un bar nuevo, y pidiendo un café, mojé mi frustración con un churro. No lo había terminado cuando escuché el sonido de mi móvil. Al cogerlo, leí en la pantalla el nombre de Lilith:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Ahora que querrá esta petarda?”, pensé mientras lo descolgaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin pedir disculpas, la mujer me informó de los movimientos que quería que hiciera y tras hacer unos breves cálculos, me ordenó que debía de vender lo comprado cuando las ganancias superasen el cuarenta por ciento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Está segura?-, pregunté por la barbaridad que creía que representaba hacerlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sabría, sin que yo se lo dijera, si no dedicara toda su energía a pecar-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Váyase, USTED, a la mierda!-, contesté colgando la jodida llamada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me cupo ninguna duda que mi ofensa, aunque educado al no tutearla, debió hacer mella en ella y me arrepentí en el acto. Que la viuda estuviera trastornada, no me daba derecho a insultarla, no en vano era mi jefa o al menos la dueña de todo. Quizás ese sentimiento de culpa, fue lo que me llevó a hacer caso de su sugerencia e invertir un dineral en esa idea tan absurda nada más llegar a la oficina.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El día a día de la administración, no me permitieron seguir el desarrollo de la bolsa hasta la una. Al fijarme en el valor, alucinado, ordené a mi agente que hiciera liquida la inversión y que traspasara los fondos a la cuenta de la empresa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-José-, me dijo al comprobar las ganancias, -como sigas así, vas a tener una inspección. Aunque lo niegues, estás usando información privilegiada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si te dijera mi fuente, no me creerías-, le dije tomándome a guasa su comentario.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No estoy bromeando-, me cortó en seco, -es un delito grave-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sé-, contesté y despidiéndome de él, me quedé recapacitando sobre su consejo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tenía razón. El porcentaje de aciertos y el volumen de lo invertido podían llamar la atención del regulador. Aunque no me apeteciera, debía de comentar con Lilith ese asunto y si quería que siguiera haciendo caso a sus indicaciones, me tenía que confesar como obtenía unos soplos tan certeros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando caí en que no me había dicho que quería a cambio, como seguía avergonzado y tampoco me apetecía que repitiera la rabieta, decidí ir directamente a la joyería y comprarle algo. Al llegar la dependienta me reconoció en seguida, y acercándose a mí, preguntó qué era lo que quería:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Algo bonito y caro-, respondí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/d0yFRgxl.jpg" width="424" height="636" />Con la visa en la mano, al ir a pagar, no pude menos que sonreír:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“A este paso, antes que la inspección, me nombran socio honorifico de esta tienda”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gracias a que casi no había casi tráfico, tardé poco más de cuarto de hora en llegar. Encontré a Lilith en el jardín, tomando el sol. Tuve que hacer un esfuerzo para no recrear mi mirada en su figura. Ella, al verme me saludó como si no hubiésemos tenido una  bronca hace apenas unas pocas horas. Tratando de mantener la profesionalidad, le expliqué mi charla con el agente de bolsa y directamente, le pregunté quien le pasaba la información.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al oírme, soltó una carcajada y cogiéndome de la mano me llevó a la habitación que usaba de despacho. Nunca había entrado a allí y pasmado, contemplé al menos una docena de monitores retrasmitiendo en vivo los diferentes parqués del planeta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por lo que me ha preguntado, Pedro no le comentó que hacía antes de conocerlo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues no-, tuve que reconocer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Era la más joven analista de la City. Estoy doctorada en Economía, Matemáticas, Políticas e Informática, además de haber desarrollado los modelos matemáticos que hoy usan en la Bolsa de Madrid-. </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Entonces no existe tal fuente?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Claro que no!. ¿Acaso ahora se da cuenta que, en casa, tiene una mujer inteligente?-, contestó pero al darse cuenta que podía malinterpretar su frase,  se sonrojó avergonzada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cortado por haberla minusvalorado, saqué el regalo y pidiéndole perdón, se lo extendí diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Una joya para otra joya-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su cara mostró su felicidad y dándome un beso, lo abrió para descubrir una tiara de diamantes:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Se ha acordado!. Me daba vergüenza pedirle nada después de la discusión de esta mañana-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Volvía a ser la niña caprichosa que tanto me gustaba. Aunque fuera rara e insufrible la gran mayoría de las veces, era preciosa. O parafraseando a San Agustín: El placer de vivir con ella, bien vale la pena de soportarla.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como debía volver a la oficina, pero quería alargar ese momento, le expliqué que debía de irme y no me podía quedar a comer, en compensación le invitaba a cenar en un restaurante. Lilith se me quedó mirando antes de contestarme. Algo en ella me dijo que no le apetecía la idea pero, cuando ya creía que iba a reusar, me preguntó a qué hora tenía que estar lista:</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿A las nueve le viene bien?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perfecto-, me respondió, -así tendré seis horas para prepararme-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Camino de la oficina y aunque me costó conseguirla, usando mis contactos,  reservé en Gaztelupe una mesa para  dos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Espero que le guste”, pensé.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al querer jugar sobre seguro, elegí ese restaurante para ir a cenar porque está considerado uno de los mejores de Madrid. Tiene dos problemas, lo caro que es y lo difícil que es conseguir una reserva. Si no tienes amistad, te obligan a hacerla con dos meses de antelación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La tarde fue eterna, no dejaba de pensar en esa mujer, múltiples preguntas se amontonaban en mi mente: ¿cómo ira vestida?, ¿qué pedirá?&#8230; pero sobre todo, ¿Cuál de las Lilith irá?. Mi principal duda era si me iba esa noche a encontrar a la mojigata, a la encantadora o la fiera. Dependiendo de la que acudiera, la noche podía ser fantástica o el mayor de los desastres. Por eso cuando abrí la puerta del chalet, ya de vuelta, estaba expectante. Sabiendo que no tardaría en salir de dudas, saludé en voz alta nada más entrar. Desde el piso de arriba, la escuché decir que ahora bajaba y por eso, la esperé en el recibidor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al verla aparecer, me quedé sin respiración. Llevaba puesto un espectacular vestido de noche de color negro y en su pelo lucía la tiara que le había regalado. Por mucho que ya debía de estar acostumbrado a sus cambios de humor y apariencia, la mujer que descendía por la escalera era el ser más seductor que había visto en mi vida. Agarrada a la barandilla, Lilith contoneaba todo su cuerpo cada vez que bajaba un escalón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando casi llegaba a mí, se trastabilló y si no llega a ser por que la sujeté en su caída, se hubiese pegado un buen costalazo. Al levantarla, comprendí el motivo de su tropiezo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Está borracha!-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con los ojos vidriosos por el alcohol, la muchacha lo negó diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Solo he tomado un par de copas para tener fuerzas para acompañarle-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No le comprendo-, contesté.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Antes de responder, se sentó en un sofá y medio llorando, se trató de justificar:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Coño!, ¡Me da miedo la gente!. ¿Se ha quedado contentó ya?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi enfado se diluyó al oírla y sentándome a su lado, acaricié su rostro diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No tenía que haberlo hecho. Si me lo hubiera dicho no me hubiese importado-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero es que yo quería agradarle. Vi que le hacía mucha ilusión y por eso le dije que sí-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuve a punto de besarla pero sabiendo que me iba a arrepentir, en vez de ello, la cogí en mis brazos y la llevé al sofá del cuarto de televisión:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nos quedamos-, y pensando en que entretenernos, le pregunté, -¿Le apetece jugar al póker?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quiere perder?, soy muy buena-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue tanta nuestra concentración que la criada nos tuvo que traerla unos sándwiches, porque no nos apetecía levantar la partida. Tres horas después y con tres cientos euros de menos  en su bolsillo,  Lilith, medio picada, me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Podía haberme advertido que era tan bueno-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Ahora se da cuenta que, en casa, tiene un hombre con muchas cualidades?-, contesté usando sus mismas palabras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al tanto de la burla, la muchacha, muerta de risa, susurró a mi oído mientras me acariciaba la pierna:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cuáles son sus otras cualidades?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No empiece-, le respondí, -es usted una mujer maravillosa, pero no quiero que mañana vuelva a acusarme de abusivo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tiene razón, mejor vayamos a dormir. Pero le tengo que pedir un favor, ¿confía en mí?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me ate…-.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://i.imgbox.com/dZCk2kTJ.jpg" width="577" height="866" />-No pensaba hacerlo- le interrumpí.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por favor, déjeme terminar-, protestó y mirando al suelo, prosiguió diciendo: -Quiero dormir en su cama. Prometo portarme bien-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuve a un tris de negarme. Temía tanto a la noche con ella como a su reacción posterior por la mañana, pero mis defensas quedaron en nada al advertir que dos gruesos lagrimones corrían por sus mejillas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-De acuerdo, con una condición, ambos lo haremos vestidos-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Saltando de alegría y mientras  salía de la habitación, me pidió que le diera un cuarto de hora.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin saber si había hecho bien, me serví una copa. Fueron los quince minutos más eternos de cuantos he vivido. Siendo sincero, el problema era mutuo, no estaba seguro que teniéndola a mi lado, no fuera yo quien buscara algo más y por eso, iba francamente acojonado cuando subí por las escaleras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lilith me esperaba de pie en mi habitación. Sin pedirme permiso, había cogido de mi cajón un pijama y se lo había puesto:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perdona pero es que todos mis camisones son muy sugerentes-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No hay problema-, le respondí sin aclararle que, vestida así, parecía una niña traviesa y eso era si cabe todavía más excitante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entrando al baño, me cambié rápidamente y para cuando salí, Lilith se había metido en la cama. Tanteando el terreno, pregunté:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Está segura?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nunca he estado más segura-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cruzando mi Rubicón particular, apagando la luz, me tumbé a su lado. Ninguno fue capaz de hablar durante cinco minutos. Ya estaba adormilado cuando escuché que me decía:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Abrázame, por favor-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con mucho miedo, obedecí, tomándola entre mis brazos. Con su espalda contra mi pecho, evité que mi mano rozara sus pechos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias-, dijo y posando su cabeza en la almohada, no tardó en quedarse dormida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Viernes.</strong></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando me dormí la noche anterior, supuse que al rayar el alba ella habría desaparecido pero no fue así. Esa mañana, amanecí con ella todavía entre mis brazos. Disfrutando del momento, acaricié su pelo y sin moverme, deseé que ojalá no se acabara nunca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me podría acostumbrar a esto”, triste rumié al pensar que en cuanto se levantara, me iba a montar otro escándalo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lilith tardó todavía media hora en despertar y cuando lo hizo, se dio la vuelta mirándome sin hablar:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Buenos días, bella durmiente-, susurré rompiendo el incómodo silencio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Buenos días, príncipe encantador-, contestó y acercándose a mí,  me besó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo que en un principio fue un beso tierno, fue cogiendo intensidad y  antes que nos diéramos cuenta estábamos desnudos. A plena luz del día, era todavía más bella. Su cara irradió felicidad al sentir que bajando por el cuello, mi boca se apoderaba de su pezón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo necesitaba-, dijo dándome entrada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin poderme retener, acaricié su trasero mientras mordía su otra aureola. La mujer respondió pegando el pubis a mi sexo sin parar de suspirar. “Es increíble, no acabamos de empezar y ya está empapada”, pensé al sentir la humedad que fluía de su entrepierna. Azuzado por su excitación, le separé las piernas y cuando me empezaba a deslizar para tomar posesión de su sexo con mi boca, me paró:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Déjame a mí-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lilith me obligó a tumbarme boca arriba y poniéndose encima, empezó a besar mi pecho. Cogiendo un pezón entre sus dedos, su otra mano me acarició mis testículos. Multiplicándose su boca mordisqueó mi torso en dirección a mi sexo. Éste esperaba erguido su llegada. Usando su larga melena a modo de escoba, fue barriendo mis dudas y miedos, de modo que, cuando sus labios entraron en contacto con mi glande, la seguridad de mis sentimientos era superior a mi pasión. Ella ajena a mi reflexión, estaba con su particular lucha e introduciendo a su adversario hasta el fondo de su garganta, no le dio tregua. Queriendo vencer sin dejar prisioneros, aceleró sus movimientos hasta que, desarmado, me derramé en su interior.  No permitió que ni una sola gota se desperdiciara, como si mi semen fuese azúcar y ella una golosa empedernida, se bebió mi néctar e incluso limpió cualquier rastro que todavía pudiese tener mi extensión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sus labores de limpieza provocaron que me volviera a excitar. Ella, mirando mi sexo erguido, se pasó la lengua por los labios y sentándose a horcajadas sobre él, se fue empalando lentamente sin separar sus ojos de los míos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si te mueves, te mato-, gritó mientras contorneando las caderas parecía succionarme el pene. Forzando y relajando después los músculos, daba la sensación que en vez de vagina esa mujer tuviera un aspirador.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me había prohibido moverme pero no dijo nada de mis manos y por eso, cogiendo un pecho con cada una de ellas, los apreté antes de concentrarme en sus pezones. Al oír que los gemidos de mi compañera, recordé que le gustaban los pellizcos y apretando entre mis dedos sus aureolas, busqué incrementar su goce. Paulatinamente, su paso tranquilo fue convirtiéndose en trote y su trote en galope. Con un ritmo desenfrenado  y cabalgando sobre mi cuerpo, sintió que el placer le dominaba y  acercando su boca a la mía mientras me besaba, se corrió sonoramente sin dejar de moverse. Su clímax llamó al mío y forzando mi penetración atrayéndola con mis manos, eyaculé bañando su vagina.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abrazados, descansamos unos minutos. Ya recuperada, me dio un beso y dándome las gracias, se levantó de la cama, dejándome solo. Sin comprender sus prisas, decidí ducharme. Había sido una noche maravillosa, una mañana perfecta y de pronto esa mujer me abandona a mi suerte.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabiendo que no había forma de cambiarla, abrí el agua caliente y me metí debajo. Estaba todavía enjabonándome cuando escuché que Lilith entraba y se sentaba en la taza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-José, tenemos que hablar esto no puede continuar así-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sé a qué te refieres, explícate- le dije, encabronado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mira, desde bien joven he tenido una sexualidad extralimitada, pero siempre he conseguido controlarla gracias a una estricta moralidad. Con mi marido, durante el día la tenía apaciguada y solo por la noche, me dejaba llevar por ella. Pero contigo todo se me ha ido de las manos. Las primeras noches, te busqué aunque sabía que al día siguiente me iba a sentir mal, pero desde entonces me da igual  que sea mañana, tarde o noche, solo saber que estás cerca me hace mojarme sin control y si a eso le sumamos que eres el hombre más adorable que he conocido, no lo puedo soportar. ¡Esto se tiene que acabar!-</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Y ¿Qué quieres hacer?-, respondí temiendo que me echara de su casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Casarme contigo. Es la única forma de poder estar contigo sin martirizarme por ceder al deseo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Lo dices en serio?, ¿me estás pidiendo que sea tu marido?-, respondí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin pensármelo apenas, contesté:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Acepto con dos condiciones: la primera es que me lo pidas de rodillas y la segunda es que me enjabones la espalda-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres bobo-, contestó metiéndose vestida bajo la ducha, -bésame-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong> Epilogo:</strong></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esa tarde había quedado con el abogado para que me diera la segunda carta de Pedro. Al contrario que la vez anterior, no estaba nervioso. Nada de lo que dijera, me podía resultar extraño después de esos cinco días con su viuda. De todas formas, al abrir el sobre, tenía curiosidad:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“<strong>José:</strong></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Como llevas viviendo con Lilith cinco días, no tengo que explicarte nada de sus rarezas, pero  aun así creo mi deber aconsejarte. Mi querida viuda es bipolar sexual, por las mañanas está dominada por su educación y por la noche por el sexo. Cuando la conocí, no era tan acentuado pero se le ha ido incrementando con los años. Ahora es incapaz de estar más de tres días sin follar, por lo que me imagino que tu primera noche en mi casa debió ser de antología. No te guardo rencor por ello, me haces un favor. Aunque la quiero, o mejor dicho la quería, no la soporto y por eso para descansar, la he convencido de dormir atada. La única forma de que lleve una vida medio normal es que un papel bendiga su lujuria y por eso a la semana de conocerla, le pedí que se casara conmigo.  Creo que tú debes hacer lo mismo, pero como soy un cabrón te he puesto en un brete. Si le pides que se case contigo, la arruinas ya que se quedaría sin un duro y si no lo haces, tendrás que soportar a una mujer completamente desequilibrada durante dos años.</strong></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Te preguntarás porque te elegí a ti. No fui yo, fue ella que hace menos de seis meses empezó a darme la barrila con que llevaba una vida de mucho riesgo y que ella necesitaba un hombre si yo faltaba. Al preguntarle si tenía un candidato, te eligió a ti. Según ella, porque eras honesto pero creo que su elección tiene mucho que ver con que un día, me escuchó reírme del enorme tamaño de tu miembro.</strong></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Ya que estaré muerto cuando leas esto, espero haberte hecho la puñeta.</strong></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>¡Que te jodas!</strong>”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tirando la carta a la papelera, sonreí. Pedro podía ser rico pero sus actos me demostraban que la verdaderamente inteligente era ella. Lejos de conseguir su propósito que era hundirme, esa carta me hizo feliz, al darme cuenta que mi amigo fue un idiota que no consiguió entender jamás a su mujer. Ella lo único que necesitaba además de sexo era cariño y él no se lo había dado. Por lo que en vez de minorar su problema, no hizo más que incrementarlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo no iba a cometer ese error.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Saliendo del despacho del abogado, mi futura esposa me preguntó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Que decía-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nada en particular, me aconsejaba que te pidiera en matrimonio aunque eso te dejara sin un duro-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Será cabrón-, contestó al oírme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Más bien, ignorante. No cayó en que te educaste como evangélica y que si nos casábamos por  tu iglesia, ese matrimonio no tendría validez legal en España-, respondí y soltando una carcajada, pensé:</span></div>
<div style="background-color: white; text-align: justify;">
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.8182px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Pedrito, me quedo con la pasta y la mujer”.<img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://i.imgbox.com/IX6wUNS9.jpg" width="1200" height="800" /></span></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.8182px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: black; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
</div>
<div style="clear: both; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.8182px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px;"></div>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;De discreta vecina a puta desorejada&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Nov 2025 18:47:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Tania Las oportunidades que te da la vida llegan muchas veces de donde menos te las esperas. Este es el caso que os voy a contar hoy, cómo cayó en mis manos una preciosa mujer de veinte y cuatro años. La muchacha en cuestión, llegó a Madrid y a mi vida por un cúmulo de casualidades. En primer lugar tengo que agradecer que la multinacional americana de publicidad, donde ella trabaja, hubiese decidido reubicar las oficinas centrales en España a Madrid. Tania, al ser la encargada de una de las cuentas principales de esta compañía, no tuvo mas remedio que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Tania</strong></span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las oportunidades que te da la vida llegan muchas veces de donde menos te las esperas. Este es el caso que os voy a contar hoy, cómo cayó en mis manos una preciosa mujer de veinte y cuatro años. La muchacha en cuestión, llegó a Madrid y a mi vida por un cúmulo de casualidades. En primer lugar tengo que agradecer que la multinacional americana de publicidad, donde ella trabaja, hubiese decidido reubicar las oficinas centrales en España a Madrid. Tania, al ser la encargada de una de las cuentas principales de esta compañía, no tuvo mas remedio que trasladarse con todas sus pertenencias desde su Barcelona natal. La segunda casualidad es que después de cinco años viviendo en un piso, su superior se comprara un chalet en las afueras y viendo que no tenía donde vivir, le aconsejase quedarse con el piso que él tenía para alquilar. Y la tercera fue que además yo viviese al lado de ese coqueto apartamento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todavía recuerdo, el día que vino a visitarlo. Era un sábado en la mañana sobre las diez, cuando sonó el timbre de mi casa. Medio dormido por los excesos de la noche anterior, abrí el portal y sin muchas ganas, salí a a ver quién era. Tania, venía acompañada por su jefe. Al verle y debido a que durante esos cinco años, habíamos establecido una estrecha amistad, en gran parte motivada a que ambos estábamos sin pareja, le saludé efusivamente, olvidándome momentáneamente de la mujer:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué es de tu vida?, pedazo cabrón-, le pregunté a Rodrigo porque llevaba un mes sin hablar con él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Así me recibes?-, contestó sonriendo, &#8211; además de un golfo, eres un pésimo vecino-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vete a la mierda. No puedes quejarte de lo bien que te traté. Cuando llegaste a Madrid, no tenías a nadie con quien ver siquiera un partido del Barsa y fui yo quien te tuvo que presentar a gente con la cual salir-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres un geta. Si no llega a ser por mí, estarías todavía llorando por la zorra de tu ex -, respondió y dándose cuenta que a su lado, completamente callada, estaba su empleada y posible inquilina, me la presentó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/7/6/6/5/76655/1/3/V/K/13VKi/imagen27.jpg" width="466" height="699">Al girarme, vi a una mujer de aspecto aniñado que difícilmente había roto un plato. Rubia, bastante alta y vestida como monja, la muchacha no llamaba la atención. Y para colmo resultó ser&nbsp; extremadamente tímida, cuando la saludé con un beso, se sonrojó como si no estuviera acostumbrada a que un hombre invadiera su espacio vital. No tuve que ser un lince para darme cuenta que, al contrario que Rodrigo, esa cría iba a ser una vecina discreta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué querías?-, pregunté.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Solo saludarte e invitarte a tomar una cerveza- respondió mi amigo abriendo la puerta del piso que tenía en alquiler.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin hablar, La mujer entró al interior del apartamento y con paso cansino, fue recorriendo las distintas habitaciones y solo cuando terminó, se dio la vuelta diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me lo quedo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya te dije que era una monada, verás que se vive muy bien aquí. Además tienes la oficina a cinco minutos andando-, contestó mi amigo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No le costó cerrar el acuerdo y cuando ya nos íbamos a tomar una cañas, la mujer le pidió que aunque, en teoría, el contrato no empezaba a contar hasta la siguiente semana, si ese lunes podía a empezar a meter sus cosas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por supuesto-, respondió encantado de, en esta época de crisis, alquilar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y metiéndome donde no me llaman, le dije:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya sabes que si necesitas algo, estoy en el de al lado-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo tomaré en cuenta-, dijo sin ser capaz de mirarme a los ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Menudo coñazo de tía”, pensé mientras se iba, “espero que ni se le ocurra llamarme, seguro que es un muermo insoportable”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tal y como dijo, ese lunes llegó un camión de mudanzas con sus enseres, de forma que sin hacer casi ruido, la mujer entró a vivir sin molestar a nadie. Durante los siguientes dos meses, la vi en contadas ocasiones y cuando si de casualidad me la encontraba en el ascensor, era yo quien tenía que saludarla porque ella, mirando al suelo, evitaba cualquier contacto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todo ello cambió, un miércoles que previendo que iba a organizar una fiesta en mi casa y con ánimo de evitar que se quejara del ruido, toqué a su puerta. Tania salió vestida con un pijama y poniendo cara de sorpresa, me preguntó qué era lo que quería. Yendo al grano, le expliqué que ese viernes iba a dar una copa en casa y que si quería podía pasarse a tomar una copa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te agradezco la invitación. ¿No necesitas que te ayude?, soy buena cocinera y cómo no conozco a nadie en Madrid, tengo tiempo de sobra-, contestó y por primera vez, la vi sonreír.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, gracias. Al ser un desastre, he contratado un catering- y despidiéndome de ella, le recordé cuando era:- Te espero el viernes a las nueve y media-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al día siguiente, acababa de llegar del trabajo cuando escuché que alguien llamaba a mi puerta y al abrir me encontré con Tania. Extrañado al verla, me reí y le dije que se había equivocado de día y que la fiesta era al día siguiente.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sé pero como ayer me dijiste que eras una calamidad en la cocina, he pensado en traerte algo de cena-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi cara debió de ser de órdago, no me lo esperaba, pero viendo que traía un par de bandejas, decidí no hacerle un feo y dejándola pasar, le pregunté si quería algo de beber. La muchacha me respondió que no y preguntándome donde estaba la cocina, me informó de que quería calentar la comida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Completamente cortado, se la enseñé. Sin darme tiempo a reaccionar, la muchacha se apropió de la habitación y me dijo que porque aprovechando que ella estaba ocupada, no me relajaba y me tomaba una copa, que ella me avisaría cuando estuviese lista.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni que decir tiene, que me causó una extraña sensación su actitud pero viendo que no me quedaba más remedio de hacerle caso, me puse un&nbsp; whisky y sentándome en un sillón, esperé a que terminara. Diez minutos escuché que salía de la cocina y entraba al comedor. Al ir a ver qué coño hacía, me la encontré colocando la mesa para dos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Deja que la pongo yo-, dije bastante azorado. Ya era bastante morro que ella cocinara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-De eso nada. Tú descansa-, respondió quitándome de la mano los cubiertos que había sacado de un cajón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Traté de protestar, pero ella insistiendo, me dijo que la dejara, que le encantaba ocuparse de todo. No sé si fue el corte que tenía o, por el contrario, si fue su cara de alegría lo que me terminó de decidir, pero el hecho es que volviendo al salón, la dejé terminar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al cabo de un rato, me pidió que pasara. Al volver al comedor, me llevé la sorpresa que no solo había sacado la vajilla de lujo sino que había decorado la mesa con un par de velas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La situación no podía dejar de ser más ridícula. Una mujer con la que apenas había cruzado unas palabras, se había metido en mi casa y sin darme opción me había preparado la cena sin dejar que la ayudara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Que tía más rara!”, mascullé mentalmente mientras me sentaba en mi sitio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Saliendo de la cocina, me sorprendió que fuera uno de mis platos preferidos el que había preparado y no creyendo en las casualidades, nada más sentarse le pregunté:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo sabías que me encantan las cocochas?-</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me lo dijo Don Rodrigo-, contestó sin darle importancia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin saber a qué atenerme, empecé a cenar sin hablar. Me dio mala espina que hubiese preguntado a su jefe, no en vano mi amigo era un tío muy especial y algo me decía que el haber alquilado el piso a ella tenía alguna motivación extra. Al dar el primer bocado, todas mis prevenciones desaparecieron, estaban riquísimas y levantando mi mirada del plato, la felicité:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Son las mejores que he probado en mucho tiempo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias-, respondió ruborizada, -como te dije soy una estupenda chef pero casi no tengo oportunidades de demostrarlo. Por eso me he tomado la libertad de venir sin avisar-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y no atisbando las consecuencias que tendrían mis palabras, le solté:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Con manjares como este, siempre serás bien recibida en mi casa-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/6/6/5/76655/1/3/V/K/13VKm/imagen31.jpg" width="461" height="691">Soltando una carcajada, me contestó que tomaba nota. El resto de la cena resultó muy agradable. Tania, una vez vencida la timidez, se mostró como una muchacha encantadora, dotada a la vez de una conversación inteligente. Poco a poco, el ambiente se fue relajando, dejándome percibir que tras las ropas de mojigata, esa mujer era apetecible. Con cerca de uno setenta de altura y unos pechos bien puestos, decidí que no me importaría darme un homenaje con ella. Ya interesado, le pregunté por su vida y así fue como me enteré que su novio la había dejado al venirse ella a Madrid.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Debió ser duro-, dije tratándola de consolar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Para nada, llevábamos mucho tiempo sin hablar. Carles no tenía el carácter que yo necesitaba-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mujer, es comprensible. A tu edad, lo normal es que te guste la juerga. Hiciste bien en terminar, si era un celoso-, contesté creyendo que ese era el motivo de la ruptura.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Era al contrario!-, protestó, -nunca me recriminó nada, todo lo que hacía le parecía bien-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Entonces?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sé. Quizás el problema sea mío. Yo necesito a mi lado a alguien que sepa lo que quiere y que no tenga miedo de tomarlo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al oírla fue como si por primera vez la viera y mirándola con otros ojos, me di cuenta que detrás de ese disfraz, tenía en frente a una mujer hambrienta. &nbsp;Y arriesgándome a un tortazo, dejé caer:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Menudo idiota. Yo no soy así-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estás seguro?-, respondió mordiéndose involuntariamente sus labios.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí. Hace mucho tiempo que dejé de ser un crio-, y acercándola a mí, forcé su boca con mi lengua.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha me respondió con una pasión arrolladora y pegando su cuerpo al mido, dejó que la acariciara. Mis manos al recorrer su trasero descubrieron que debajo de esa falda larga, había un culo duro y bien formado. No me hizo falta su permiso, cogiéndola en mis brazos, la llevé hasta mi cuarto y sin&nbsp; darle opción a negarse, desabroché su blusa. Bajo un sujetador de encaje negro, sus pezones me esperaban completamente erguidos mientras su dueña no dejaba de gemir de deseo. Como un obseso, la despojé del resto de la ropa y separando sus rodillas, pasé mi mano por su entrepierna. Mis dedos completamente empapados dieron fe de la excitación que dominaba a esa cría y sin más prolegómenos, me terminé de desnudar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde la cama, Tania, pellizcándose los pechos, me dijo que no era correcto lo que estábamos a punto de hacer. Comprendí que era lo que esa mujer necesitaba y olvidándome que era su vecino, le ordené:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ponte de rodillas-</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella se quedó pálida e intentó protestar, pero sin hacerle caso, llegué hasta ella y dándole la vuelta, le espeté:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Has venido a que te folle, ¿no es verdad?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí-, me contestó abochornada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues no te quejes-, le dije mientras me metía en su interior.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tania gritó de dolor por la violencia de mi estocada pero no hizo ningún intento de separarse, al contrario, tras unos segundos de indecisión se empezó a mover buscando su placer. Lo estrecho de su sexo dio alas a mi pene y cogiéndola de sus pechos, empecé a cabalgarla. Dominada por la lujuria, la muchacha me rogó que la tomara sin compasión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres una putita pervertida-, susurré a su oído, penetrándola una y otra vez.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cada vez que la cabeza de mi glande chocaba con la pared de su vagina, berreaba como loca, pidiendo más. Su completa entrega elevó mi erección al máximo y sin ningún reparo, azoté sus nalgas al compás de mis movimientos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sigue, ¡que me encanta!-, chilló al sentir la dura caricia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El flujo, que manando de su interior, recorría mis muslos, anticipó su orgasmo y acelerando aún más si caben mis movimientos, no tardé en escuchar como la mujer se corría. Con los cachetes colorados y gritando ordinarieces, me dio a entender que no tenía bastante. Eso fue la gota que colmó el vaso, y cogiendo su espesa cabellera como si de riendas se tratara,&nbsp; forcé su cuerpo con fiereza. La dureza de mi trato consiguió perpetuar su clímax y totalmente desbocada, mi montura me exigió que continuara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su calentura era tanta, que no se quejó cuando cogiendo parte del líquido que anegaba su sexo, embadurné su esfínter y casi sin relajarlo, introduje en él mi extensión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué cabrón!-, aulló de dolor al ver invadida su entrada trasera y reptando por las sabanas intentó separarse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No la dejé y atrayéndola hacia mí, rellené con mi sexo el interior de la mujer. El sufrimiento&nbsp; de su culo se convirtió en desenfreno y bramando sin parar, se dejó caer sobre la cama. Nuevamente, la incorporé y metí mi pene hasta que sus nalgas no dieron más de sí y con mis testículos rebotando en su sexo, no paré hasta que sacándole un nuevo orgasmo, me derramé rellenando con mi simiente sus intestinos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Agotado, me tumbé a su lado. Tania me recibió en sus brazos y pasando su pierna sobre las mías, me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres un mierda, ¿no te da vergüenza haber abusado de mí?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No-, le confesé sonriendo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cría me miró muerta de risa y cogiendo mi pene entre sus manos, intentó reanimarlo, mientras me soltaba:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A mí tampoco, ¿repetimos?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>El día de la fiesta.</strong></span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>&nbsp;</strong></span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eran las seis y media de la mañana, cuando el ruido de las cacerolas me despertó. Extrañado de que alguien estuviera trasteando a esas horas en la cocina, me levanté a ver lo que pasaba. Al abrir la puerta, vi a Tania preparando el desayuno. Ataviada únicamente con un delantal,&nbsp; estaba moviendo el culo al ritmo de la música que salía de sus cascos. Embebida cocinando, no se había percatado de que la observaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era acojonante, la pazguata de los últimos dos meses, tenía un cuerpo de infarto. Sus piernas largas y contorneadas, estaban coronadas por un estupendo trasero con forma de corazón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Está buena,&nbsp; la cabrona “, sentencié mientras pasmado repasaba su anatomía. Su pelo rubio barría su estrecha cintura al vaivén de la canción. Por mucho que busqué un pero, no lo encontré. Más excitado de lo normal, me acerqué a ella y dándole un azote, la saludé.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al darse la vuelta, me sonrió y dejando lo que tenía en sus manos, se pegó a mí, diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo has dormido?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mal, la puta de mi vecina no me ha dejado descansar-, contesté mientras acariciaba las duras nalgas de la mujer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tania al sentir mis manos sobre su piel, dio un respingo y restregando su sexo contra mi pierna, susurró:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No debió de ser para tanto. Recién despertado y tu pene sigue en pie de guerra-, soltó mientras recogía entre sus manos mi extensión y sin más prolegómeno, se agachó, diciendo: -Tendré que hacer algo al respecto-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/7/6/6/5/76655/1/3/V/J/13VJD/imagen15.jpg" width="462" height="693">Desde mi posición, observé como la cría empezaba con su lengua a recorrer los pliegues de mi glande antes de que su boca se abriera, absorbiendo mi sexo en su interior. Todavía me costaba asimilar que esa tímida chavala se hubiese transformado en una viciosa, cuando sentí sus manos acariciando mis huevos. Era acojonante, si llego a estar con los ojos cerrados, bien podría haber supuesto que era su sexo donde se metía y sacaba mi falo. Imprimiendo un ritmo inusual, esa mujer se lo embutía hasta la garganta para acto seguido casi expulsarlo de su boca, dejando que sus dientes mordisquearan levemente el prepucio antes de introducírselo nuevamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres una guarra-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Siempre lo he sido, lo único es que no lo sabías-, me contestó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya veo-, le dije al ver que, tras la breve pausa, se lo volvía a enterrar hasta el fondo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los mimos con los que estaba siendo tratado mi sexo, elevaron mi lujuria al máximo y temiendo explotar antes de tiempo, le pedí que se tranquilizara. Haciendo caso omiso a mi pedido, llevó su mano a su entrepierna y separando sus labios, empezó a masturbarse. Hasta las papilas de mi nariz, llegó el olor que emanaba de su vulva, aroma a hembra ávida de caricias que necesitaba correrse. Levantándola del suelo, le di la vuelta y posándola sobre la mesa, la penetré con suavidad sacando de su garganta el primer gemido de esa mañana. Su interior estaba totalmente empapado, de manera,&nbsp; que sin ningún impedimento mi sexo campeó libremente por su conducto.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me encanta-, gritó al percibir que aceleraba mis movimientos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Restregando sus pechos contra el mantel, mi vecina se corrió aullando como una loba por el placer que la embargaba. Su entrega era máxima, dando a sus caderas un meneo exagerado, buscó que me derramara en su cavidad. Afortunadamente sus maniobras no consiguieron el efecto deseado y alucinado, fui testigo de cómo su cuerpo convulsionando sobre la mesa, se retorcía mientras su dueña chillaba sin parar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Córrete, no aguanto más-, me imploró con la respiración entrecortada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cogiendo sus pechos, incrementé la velocidad de&nbsp; mis embistes, prolongando su gozo. Nada se puede comparar en esta vida a la sensación de poseer a una mujer y por eso, embragándome de su emoción, sentí que naciendo de mis entrañas el placer me dominaba. Traté de controlarme pero Tania al sentir que mi orgasmo era inminente, me mordió en el brazo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su mordida fue el detonante, y gritándole al oído, me vacié en el interior de su vagina. No contenta con ello, no paró de moverse hasta que consiguió ordeñar completamente mi miembro y entonces, deshaciéndose de mi abrazo, se dio la vuelta, diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Solo espero que ahora que conoces mi secreto, no lo aproveches para decirle a Rodrigo que me suba el alquiler-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Solté una carcajada al oír su descaro y cogiendo su boca con mis dientes, le devolví el mordisco, tras lo cual, me separé de ella y le solté:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Lo pensaré después de desayunar-, y viendo lo que me había preparado, no pude dejar de expresarle mi preocupación: -Si cocinas como follas, voy a engordar-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo hago mucho mejor, pero no te inquietes que te haré sudar lo que te comas-, respondió contoneando el trasero.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como había pavoneado, el desayuno era digno de un rey, de forma que durante quince minutos ni siquiera hablé y solamente cuando me terminaba el café, le informé que en la fiesta habría al menos un par de amigas con las que solía acostarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te preocupes, no soy celosa. Pero si necesitas ayuda, no dudes en pedírmela-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No me jodas que le das a las dos aceras?-, pregunté imaginándome ya un trio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nunca he estado con una mujer, pero no por ganas, sino por falta de oportunidad y sé que teniéndote a ti de vecino, no tardaré en descubrir a qué sabe&nbsp; un coño-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El desparpajo con el que manifestó su disposición, me hizo reír y prometerle que esa noche, intentaría que una de mis amigas terminara con los dos en la cama.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Lo harás por mí?-, me dijo relamiéndose por anticipado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, pero te costara algo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Poniendo cara de pícara, me preguntó en que iba a consistir su pago.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Poca cosa, esta noche, vendrás sin bragas-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonrió al enterarse del precio y, recogiendo el desayuno, se despidió de mí con un beso. Al irse por la puerta, tuve que reconocer que tendría que devolverle el favor a Rodrigo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Seguro que no tiene ni puta idea de la clase de mujer que me ha mandado”, pensé mientras decidía no decírselo. “ésta es para mí”.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/7/6/6/5/76655/1/3/V/K/13VKp/imagen35.jpg" width="461" height="691">Durante todo el día, no pude sacarme de la cabeza a mi vecina, solo saber que estaba dispuesta a que esa noche hiciéramos un trio me tenía sobre excitado. Ni siquiera los problemas del día, consiguieron que mi mente dejara de torturarse, pensando acerca de a cuál de mis amigas debía de proponerle el plan. No lo tenía claro, aunque varias eran unas guarras de cuidado, ninguna de ellas se había revelado como bisexual y por eso al aterrizar en casa, seguía en el mismo dilema.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El servicio de catering que había contratado llegó a la hora programada y mientras retiraban un par de mesas y ordenaban las bebidas, me metí a bañar. Bajo el agua, mis dudas, en vez de menguar, se acrecentaron y temiendo fallarle, me vestí para la fiesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los invitados fueron llegando a cuenta gotas y como no podía ser de otro modo, tuve que servir de anfitrión. Al hacerlo no me di cuenta del paso del tiempo y al mirar mi reloj y ver que marcaba las diez y media, pensé que mi vecina se había arrepentido.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Otra vez será”, mascullé entre dientes, desilusionado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Metiéndome en la fiesta me olvidé del asunto hasta que vino mi amigo Pedro y separándome de un grupo con el que estaba charlando, me dijo al oído:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-En la puerta, te buscan-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quién?-, le pregunté extrañado por su actitud.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Un pedazo de rubia-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al levantar mi mirada, me quedé helado. Tania se había puesto para la ocasión un escotado vestido de cuero negro y subido a unos zapatos de tacón, que dejaban canijos al noventa por ciento de los hombres del festejo. Babeando me acerqué y ella, sin cortarse en absoluto, depositó un beso en mis labios mientras me preguntaba si estaba guapa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Preciosa-, tuve que confesar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonrió a mi respuesta y susurrando, me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cómo me sentía rara sin bragas, me las he puesto…. en el cuello-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardé en asimilar sus palabras y no lo hice hasta que me percaté que la cinta roja que llevaba anudada, era un tanga.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tendré que castigar tu desobediencia-, le dije con voz seria.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso espero-, respondió pasando su mano por mi entrepierna, -vengo cachonda-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Temiendo ser observado, la cogí del brazo y fui presentándola a mis amigos. Los murmullos de los hombres de la fiesta me confirmaron lo que ya sabía, que no era otra cosa que mi vecina estaba como un tren. Lo que no me esperaba era que varias de las mujeres posaran sus ojos en ella, devorándola.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Coño!”, me dije sorprendido al ver que María y Gabriela, dos de las mujeres con las que había compartido cama, se acercaban a ella y entablaban conversación. ”¿Serán lesbianas?”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabiendo que pronto saldría de dudas, pedí dos copas y acercándole una a Tania, me incorporé al grupo de esas tres.&nbsp; Comportándose como una diosa, mi vecina fue trasmitiendo simpatía y soltura mientras apuraba su copa. &nbsp;Las tenías embobadas, sin darse cuenta, las dos muchachas estaban flirteando con ella sin importarle que estuviera yo presente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En un momento dado, María le preguntó algo al oído y soltando una carcajada, la rubia contestó en voz alta para que todos se enteraran:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No salimos juntos, ¡solo nos acostamos!-. y obviando el rumor de mis mejillas, soltó: -Aunque admira mi cocina, prefiere mi conejo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus dos contertulias se contagiaron de la geta de mi vecina y provocando aún más mi vergüenza, le preguntaron cómo lo preparaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hasta ahora al natural, pero le he prometido dárselo a probar en tortilla-, respondió buscando en sus ojos la reacción de las mujeres.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Debió de ver algo en los de Gabriela, porque llevándola a la mitad del salón, se puso a bailar con ella, dejándome solo con la otra. Un tanto desilusionado por la elección porque María era mucho más guapa y mejor amante, traté de darle conversación pero me fue imposible. Atolondrados por su belleza, los dos nos quedamos mirando como mi vecina movía su cuerpo a son de la música. Descaradamente, estaba exhibiéndose ante nuestra atenta mirada mientras su partenaire hacía esfuerzos en seguirla en su sensual baile.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me puedo creer lo buena que está-, dije sin darme cuenta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ni yo-, escuché decir a María, la cual se ruborizó al percatarse que involuntariamente se había traicionado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asumiendo que la admiración de mi amiga tenía una clara connotación sexual, me hice el loco y le pregunté si quería algo de beber.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te acompaño, necesito una copa-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Haciendo señas al camarero le pedí dos whisky con cocacola. Durante el tiempo que tardó en volver con nuestras bebidas, mi amiga fue incapaz de contenerse y disimulando volvió a observar a mi vecina, la cual al verse objeto de su mirada, le lanzó un beso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al tener su copa en la mano, de un solo trago se la bebió y pidiéndole otra al camarero, me preguntó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Desde cuándo la conoces?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dos meses más o menos. Vive en el piso de al lado-, le aclaré.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">María, venciendo sus reparos, insistió:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Es verdad que os acostáis?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, ahí donde la ves-, dije forzando que volviese a admirarla, -hace lo que yo le pido. Si le dijera de participar en un trio, lo haría-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Comprendo-, contestó mordiéndose los labios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En ese momento, llegó Tania a nuestro lado y alegremente se abrazó a nosotros mientras decía:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya me he deshecho de esa pesada-, y viendo la cara de la mujer, preguntó: -¿de qué hablabais?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ante la mirada estupefacta de mi amiga, respondí:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Le estaba explicando a María que, si te pidiera que hiciésemos un trio, lo harías-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por supuesto-, contestó dándome un beso, -si para sentirte otra vez, tengo que compartirte, no dudaría en hacerlo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Totalmente apabullada por sus sentimientos, mi amiga nos pidió si podía sentarse. Tania cogiéndola del brazo, la llevó hasta el sofá y sentándose a su lado, me pidió que hiciera lo propio. La pobre María nada pudo hacer en cuanto comenzó su acoso. Mi vecina, en cuanto me senté, se quejó del calor y abriéndose un poco el escote dejó entrever el inicio de sus pezones. Mi amiga no se esperaba que ese espectáculo de mujer cogiera su mano y pasándola por su pecho, le pidiera que comprobase que estaba sudando. Instintivamente cerró sus piernas, presa de la excitación que le produjo la tibieza de su piel. Al percatarme, posé mi palma en sus rodillas y llevando mi boca a su oreja, mordí suavemente su lóbulo mientras le decía:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres conocer un secreto?-.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/6/6/5/76655/1/3/V/J/13VJh/imagen05.jpg" width="463" height="694">-Sí-, respondió manteniendo su vista fija en la rubia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Esta mañana le pedí que viniera sin bragas-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te creo, primero me insinúas un trio y ahora me dices esto. ¡Me estáis tomando el pelo!-, refutó con una mezcla de deseo e indignación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es cierto, mira-, Tania susurró a su oído y antes que ella pudiese decir nada, le giró la cabeza. Una vez fijada su atención de la mujer, disimulando fue levantando su vestido y separando las rodillas, le mostró que estaba equivocada: -Lo ves, no llevo nada-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Violentando aún más a María, subí mis dedos por su pierna&nbsp; y en voz baja le pregunté si quería tocarlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Puedo?-, escuché que respondía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tania no esperó mi contestación y pegándose a la perpleja mujer, llevó su mano a la entrepierna mientras le decía:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me tienes cachonda perdida-, y robándole un beso, le musitó: -Si quieres más, tendrás que esperar a que termine la fiesta-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cara de mi amiga era un poema, debatiéndose entre la vergüenza y la excitación, quitó sus dedos del sexo de la rubia y levantándose del sofá, me preguntó dónde estaba el baño:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Primera puerta a la derecha-, señalé.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cuanto la vimos partir, mi vecina me miró y soltando una carcajada, alegre, me insinuó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Esa putita va directa a masturbarse!-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Riendo le confirmé que yo era de la misma opinión y cogiendo uno de sus pezones entre mis yemas, lo apreté mientras le soltaba:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Creo que esta noche, te vas a empachar… de conejo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso espero-, respondió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Justo entonces, llegó mi amigo Pedro para pedirle bailar. La rubia me pidió mi autorización. Comprendiendo que la nuestra no era una relación cerrada, le dije que fuera. Al escuchar de mis labios que tenía permiso, se le iluminó la cara y acercándose a mí, me hizo una confidencia:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te preocupes, soy una zorra de una sola polla-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La burrada me hizo reír y llamando al camarero, le pedí otro whisky.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba apurando mi copa, cuando mi amiga llegó del baño y sentándose a mi lado, me preguntó dónde estaba Tania:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bailando con Pedro-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La buscó con la mirada y al descubrir que estaban en la mitad de la pista y que en ese momento, Pedro le estaba metiendo mano descaradamente, se sonrojó. Creí descubrir un ligero tono de indignación en su pregunta:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No te importa?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Porque habría de importarme?, déjala que se divierta. Esta noche seremos nosotros, los que se acuesten con ella-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asintiendo, se puso a llorar. No comprendí el motivo de su llanto pero tratando de reanimarla, la abracé. Ella al sentir mi consuelo, buscó mi boca y respondiendo con una pasión desmedida, me besó. Dejándome llevar, la pegué a mí y acariciándola por encima de su vestido, me encontré con que, debajo de la tela, dos duros bultitos la delataban. ¡Estaba excitada!.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué te pasa?, le pregunté.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Deseo hacerlo, pero nunca he estado con otra mujer-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su respuesta me dejó anonadado, puesto que había supuesto, viendo como le atraía mi vecina, que era bisexual. Tras unos breves instantes de confusión, posé mis labios en los suyos y acariciándole la mejilla, la tranquilicé:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tania tampoco. Sera vuestra primera vez. Estoy seguro que lo vas a disfrutar-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le costó asimilar mis palabras, ella creía que la otra mujer tenía experiencia. Al cabo de un minuto, leí en su cara su determinación aún antes de escuchar de su boca la confirmación:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te puedo pedir un favor?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Podrías estar presente?. Necesito sentir que estás a mi lado-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No me lo perdería por nada del mundo!-, contesté soltando una carcajada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El resto de la velada, la pasamos juntos los dos mientras Tania se dejaba manosear por mis amigos. El descaro de mi vecina&nbsp; con los demás hombres era tal que dos llegaron a insinuarle si esa noche podían acostarse con ella. Los pobres se quedaron con las ganas porque la rubia, muerta de risa, contestó a ambos, para hundirles más en la miseria, que esa noche era yo el único que hombre que posaría las manos en su piel.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los invitados desaparecieron en manada al ver que el catering recogía las bebidas, de forma que eran las dos y media de la madrugada, cuando despedí al último en la puerta. Al volver al salón, me encontré a las dos muchachas muy nerviosas, incluso Tania estaba acojonada de lo que iba a ocurrir. Llamándolas a mi lado, las abracé al son de la música. Los tres unidos bailamos pegados, dejando que poco a poco nuestras mentes se fueran acostumbrando a la idea. Como os podéis imaginar, el baile fue transformándose lentamente en un roce de cuerpos hambrientos y fue la propia María la que levantando su cara, me besó, dando rienda suelta a nuestra pasión. Mi vecina que ya venía caliente de los continuos magreos recibidos, empezó a desabrocharme la camisa y uniéndose a ella, la morena la ayudó, de manera que me quedé con el dorso al descubierto, mientras ellas seguían con sus vestidos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabiendo que de las dos, Tania era la más dispuesta, separándola un poco, le exigí que se desnudara. Ella se bajó la cremallera y sensualmente fue despojándose de la ropa sin dejar de bailar. Con satisfacción, advertí que su striptease no dejó indiferente a María sino que, involuntariamente, ésta se quedó parada, babeando de deseo, al disfrutar de lo que estaba viendo. Aprovechando su calentura, besé su cuello mientras le bajaba los tirantes del vestido. La muchacha gimió al sentir que me apoderaba de sus pechos mientras veía por vez primera la belleza al desnudo de la rubia. Continuando con el guion prestablecido, Tania se acercó y pegando su cuerpo al de la morena, la empezó a besar.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/6/6/5/76655/1/3/V/K/13VKT/imagen40.jpg" width="576" height="384">María estaba tan enfrascada en la unión que ni siquiera se percató que bajándole el coqueto tanga negro que portaba, la había terminado de desnudar.&nbsp; Decidí no intervenir todavía y alejándome unos metros, me puse a observar a las mujeres. Pecho contra pecho y coño contra coño, las dos reanudaron el baile de apareamiento. Con sus piernas entrelazadas, sus manos no pararon de acariciar el cuerpo de su rival, elevando la fiebre que en ese instante les dominaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No quité ojo a la morena, cuando venciendo sus reparos, con la lengua cogía una de las rosadas aureolas que tenía a su disposición.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me encanta-, oí gemir a mi vecina antes de que asiendo con sus manos su otro pecho, lo pusiera en la boca de la ya completamente alborotada mujer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al ver que lejos de sentir aversión por estar mamando otros senos, estaba disfrutándolo, María me miró y con voz entrecortada, me pidió:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Podemos ir a la cama?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cogiéndolas del brazo, no me hice de rogar y llevándolas a mi cuarto, mientras me desnudaba, dejé que se tumbaran sin entremeterme. Ya sobre las sábanas, Tanía se puso encima y bajando por su cuello, fue derribando sus defensas, mientras la morena no dejaba de suspirar. Cuando sintió que se apoderaba de sus pechos, casi llorando, me rogó que me pusiese a su lado. Al hacerlo, cogió mi mano y la apretó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Disfruta-, le dije al ver que cerraba los ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tanía, ajena a lo que estaba sintiendo, siguió su andadura y dejando un húmedo rastro con su lengua, se aproximó al depilado sexo de la morena. Ésta gimió cuando los dedos de la rubia separaron sus labios y aunque unas lágrimas brotaron de sus ojos, no dijo nada al sentir que el apéndice de la rubia jugueteaba con su clítoris. Mi vecina no pudo reprimir un suspiro al saborear por vez primera el coño de una mujer y poseída de un fervor casi religioso, buscó con su boca el placer de su compañera. Viendo que lo necesitaba, acaricié los pechos de la morena y, mientras le daba un suave pellizco a uno de sus pezones, la besé. La respuesta de la muchacha fue inmediata. Dando un quejido, se corrió sobre las sabanas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La rubia no se quedó satisfecha e introduciendo un par de dedos en el interior del sexo de mi amiga, prolongó el éxtasis de mi amiga mientras con la otra mano se empezaba a masturbar. Alucinado, fui testigo de cómo el cuerpo de la muchacha convulsionaba sobre la cama, al experimentar los estertores de un prodigioso&nbsp; orgasmo. A voz en grito, forzó el contacto, apretando el rostro de la rubia contra su entrepierna. Sus chillidos se convirtieron en alaridos cuando cambiando de postura, Tanía entrelazó sus piernas con las de ella, restregando el coño contra su indefensa vulva.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca había presenciado una unión semejante y menos colaborado en ella. Absorto las acariciaba, mientras las dos mujeres temblaban al sentir la humedad de la otra frotando la suya propia. Dominada por un frenesí asombroso, el cuerpo de Tania vibró al percibir los síntomas del placer y forzando aún más su postura, se metió los dedos del pie de la morena en la boca. La oí explotar dando puñetazos contra el colchón. Su entrega provocó que María saliera de su abrazo y llevando su boca a la entrepierna de la rubia, empezara a lamer su sexo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Incapaz de mantenerme al margen, me puse detrás de mi amiga y mientras ella daba buena cuenta del flujo de mi vecina, posé la cabeza de mi glande en la entrada de su vagina. Ella al sentir el contacto, me rogó que la tomara. No pude desoír su pedido y de un solo empujón, rellené su conducto. Gritó alborozada e imprimiendo mayor velocidad a su lengua, recogió hambrienta el maná que brotaba de Tania.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jurando con palabrotas, mi vecina se volvió a correr y deslizándose por las sabanas, buscó la boca de la morena. Ésta recibió sus labios con alegría y moviendo su trasero, me imploró que acelerara. Mis penetraciones se volvieron salvajes y con mis huevos rebotando en su sexo, la asesté fieras cuchilladas. No tardé en sentir su flujo recorriendo mis muslos y preso de la pasión, al comprender que se acercaba mi propio orgasmo, le mordí en el cuello. El maltrato de mis dientes sobre su piel, fue la gota que le faltaba para estallar y desplomándose sobre la rubia, se dejó llevar por el placer. No quedando más que yo, cogí sus caderas y forzando cada una de mis embestidas, me derramé en el interior de su vagina.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Exhausto, me tumbé en la cama con una a cada lado. Las muchachas se abrazaron a mí, mientras descansaban.&nbsp; Se las notaba satisfechas y alegres por la experiencia pero cuando ya creía que se iban a dormir, Tania me susurró al oído:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Esto no se ha acabado-, y poniendo cara de viciosa, alzó la voz para continuar, -Me ha encantado que me dieras un coño para jugar, pero ahora necesito sentir: ¡la polla de mi vecino!-.</span></p>
<div style="color: black; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/7/6/6/5/76655/1/3/V/K/13VKP/imagen37.jpg" width="1024" height="683"></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"></div>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Prostituto 19 Esther es mas puta que yo&#8221; ( por GOLFO y ESTHER)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Nov 2025 07:48:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Todavía recuerdo el día que la conocí, Esther estaba en un bar en el que la fortuna me hizo caer una mañana de agosto. Desde que entré, me llamó la atención porque era la única mujer del local y sabiéndolo, con una mirada pícara, tonteaba con dos compañeros. Mientras ella bromeaba, los dos hombres hacían que seguían su conversación cuando en realidad tenían fijos sus ojos en los pechos que se escondían tras esa camiseta blanca. Tras darle un repaso y valorar que esa mujer de casi uno setenta estaba buena, comprendí y acepté que en vez de mirarle &#160;a [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">Todavía recuerdo el día que la conocí, Esther estaba en un bar en el que la fortuna me hizo caer una mañana de agosto. Desde que entré, me llamó la atención porque era la única mujer del local y sabiéndolo, con una mirada pícara, tonteaba con dos compañeros. Mientras ella bromeaba, los dos hombres </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">hacían que seguían su conversación cuando en realidad tenían fijos sus ojos en los pechos que se escondían tras esa camiseta blanca. Tras darle un repaso y valorar que esa mujer de casi uno setenta estaba buena, comprendí y acepté que en vez de mirarle &nbsp;a la cara, &nbsp;ese par se concentraran en esa parte concreta de su anatomía.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Como no tenía nada que hacer, me quedé observando a ese trío pero entonces la muchacha decidió ir al baño y eso fue mi perdición. Con su melena suelta, ese primor recorrió el pasillo con un movimiento que me dejó alelado:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&#8220;¡Menudo Culo!&#8221; pensé hipnotizado. Como si fuera un pez, abrí la boca y babeé al contemplar ese par de nalgas dignas de museo.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Morena de piel y con el pelo negro, esa mujer bamboleaba su trasero con un ritmo que te impedía pensar en algo que no fuera ponerla a cuatro patas y follártela. Aunque resulte imposible de aceptar, me la imaginé tomando el sol en una piscina, con un breve tanga como única vestimenta y mirándome con los ojos entrecerrados. Su mirada era una mezcla de satisfacción al sentirse observada y de reto, como diciendo a los otros bañistas: “Aquí estoy, disfrutad comiéndoos mi cuerpo con los ojos porque será lo único que catareis”.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Desde mi asiento, acepté ese desafío imaginario y antes que saliera del baño, ya había decidido conocerla. Anticipando el futuro, la vi en mi cama gritando de placer mientras la penetraba. Con mis dientes me apoderaría de los pezones&nbsp; oscuros que de seguro adornaban esos pechos que había idealizado a través de la tela, cuando su dueña, como pago al placer que le estaba dominando, me los ofreciera. Como si llevara un año sin catar el dulce sabor de un sexo femenino, iría bajando por su cuerpo antes de hundir mi cara entre sus piernas y entonces separando con mi lengua los pliegues de su vulva, me adentraría en el paraíso al apoderarme de su clítoris. Supe en aquel instante que cuando esa morena experimentara mi húmeda caricia, intentaría juntar sus rodillas para aprisionar mi cabeza entre sus muslos y así eternizar las sensaciones que estaba sintiendo. Su entrega me haría devorar ese coño, mientras con mis dedos exploraría sin pedirle permiso el interior de su sexo y solo cuando después de beber de su flujo y cuando sus gemidos me confirmaran que estaba lista, me incorporaría y cogiendo mi pene entre mis dedos, apuntaría hacia esa fabulosa entrada y de un solo empujón, la poseería. No me cupo duda que de hacerse realidad ese sueño, la morena gritaría a los cuatro vientos su placer mientras su entrepierna empapada era asaltada.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 16.5pt;">Desgraciadamente todo tiene un final y cuando saliendo del baño, esa mujer cortó de plano mi ensoñación, no tuve oportunidad de conocerla porque cogiendo su bolso, abandonó el local. Loco de deseo, lamenté su marcha y sin saber qué hacer, me fui hacia mi casa. Durante el trayecto, cada paso que daba era un suplicio porque me alejaba de ese bar que aún sin ella conservaba su aroma. Ya en mi apartamento, intenté pintar ese cuerpo para así inmortalizar su recuerdo pero en cuanto empecé a esbozarlo, me percaté que me faltaban datos porque no sabía a ciencia cierta cómo tendría sus senos o si tendría esa pequeña barriga que a los hombres nos entusiasma o por el contrario su estómago sería una tabla de dura roca, de esas &nbsp;que inspiran a esos diseñadores homosexuales de ropa tan de moda en nuestros días.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://www.foxhq.com/alice-goodwin-lingerie/4.jpg"><img decoding="async" src="http://www.foxhq.com/alice-goodwin-lingerie/4.jpg" width="426" height="640" border="0"></a><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Frustrado, decidí darme un baño. Y mientras el chorro rellenaba la bañera, mi mente seguía a un kilómetro de distancia rememorando el movimiento de ese trasero que había alterado mis hormonas esa mañana. Al desnudarme y sentir el calor que desprendía, me fui hundiendo en el agua mientras, ajeno a todo, mi pene se iba irguiendo con su recuerdo. La tremenda erección que sobresalía sobre la espuma, me hizo coger entre mis manos mi miembro y lentamente soñar que eran las de esa mujer las que me pajeaban. Esa morena anónima me besaba sin dejar de jugar con mi entrepierna mientras me susurraba al oído lo mucho que le gustaba. Lentamente sus yemas se acomodaron a mi extensión y una vez la tenía bien asida, comenzó a subir y bajar su mano, poniendo sus pechos en mi boca. Juro que estaba tan concentrado que llegó un momento que realmente creí que esos pezones imaginarios, que se contraían al contacto con mis dientes, eran reales y explotando mi deseo, dejé blancas gotas flotando, muestra visible de la atracción que sentía por esa desconocida mujer.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Cabreado e insatisfecho, me vestí y llamé a Johana, mi jefa, para ver si tenía algún encargo que me hiciera olvidarme de esa obsesión. Desgraciadamente me informó que no tenía nada para darme y por eso colgándola el teléfono, salí en busca de una clienta. Sabía que a las doce de la mañana era imposible conseguir una patrocinadora pero, aun así, lo intenté recorriendo infructuosamente los hoteles de la gran manzana. Tras dos horas durante las cuales lo más cerca que estuve de hallar negocio, fue cuando un par de ancianas me preguntaron por un casino, volví tras mis pasos y con paso cansino, entré en un restaurante a comer.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Parafraseando una canción: “Es increíble que siendo el mundo tan grande, esta ciudad sea tan pequeña”. Contra toda lógica y incumpliendo las leyes de las posibilidades, mi morena se hallaba comiendo en una mesa al fondo. Creyendo que Dios me había dado una segunda oportunidad, decidí no desperdiciarla y aprovechando que el local estaba repleto, le di una propina al maître para que le pidiera, ya que estaba comiendo sola, si podía sentar a otro comensal en su mesa. Esa práctica, tan ajena y extraña en nuestro país, es común en los Estados Unidos y por eso al cabo de un minuto, me hallé compartiendo mantel con esa monada.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al sentarme, le pedí perdón por mi intromisión pero ella me contestó que no había motivo para pedirlo y que se llamaba Esther. Por su acento adiviné su origen y pasando al castellano, me presenté diciendo:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Soy Alonso y si no me equivoco somos paisanos. ¿Naciste en Canarias?-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Tanto se me nota?-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Solo sería más evidente si al salir en vez de tomar el autobús, tomaras la guagua- respondí sonriendo.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi respuesta le hizo gracia, lo que me hizo pensar que la misión que me había marcado, iba viento en popa porque no hay nada que le guste más a una mujer que le hagan reír. Se la notaba alegre al encontrarse por esos lares a un español y por eso fuimos cogiendo confianza de forma que cuando el camarero llegó con la comanda, ya nos considerábamos amigos. </span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Si ya me gustaba esa monada, su voz con un tono grave casi masculino me cautivó. Las palabras parecían surgir de su garganta como por arte de magia. Magia que me fue embrujando paulatinamente hasta que con disgusto comprendí que había caído en su hechizo. Esa mujer, involuntariamente o no, desprendía sensualidad por todos sus poros y mientras hablaba o reía, sus pechos participaban en la conversación, moviéndose libres sin la contención de un sujetador.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La visión de esos senos grandes y bien formados, en los que la gravedad no había hecho mella, me hizo empezarme a excitar. Sé que ella lo notó porque bajo su camisa, sus pezones al reaccionar a mi mirada, la traicionaron. Duros y grandes, se dejaban ver presionando la tela. Esther al percatarse que la había descubierto, sacó su bolso y poniéndolo enfrente, creó una barrera física que mi imaginación bordeó sin esfuerzo.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://www.foxhq.com/alice-goodwin-lingerie/6.jpg"><img decoding="async" src="http://www.foxhq.com/alice-goodwin-lingerie/6.jpg" width="426" height="640" border="0"></a><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿A qué te dedicas?- pregunté rompiendo el silencio incómodo que se había instalado entre nosotros.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi táctica al desviar su atención dio un pésimo resultado y poniendo un mohín de tristeza, me respondió:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Debido a la crisis, estaba en paro y por eso me vine a esta ciudad. Ahora tengo un sex-shop y me va bien- </span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Reconozco que me pasé, pero al escuchar que tenía una tienda de elementos eróticos, no pude reprimir mi carcajada. Jamás me hubiera imaginado que esa mujer se dedicara a esa actividad pero al ver su cara de enfado, le pedí perdón y cogiéndole la mano, prometí ser uno de sus mejores clientes. Indignada, pidió la cuenta pero antes de irse, me pasó una tarjeta de su negocio para ver si era verdad que me iba a gastar mi dinero en su tienda. Nuevamente en menos de dos horas, me vi solo, sorbiéndome los mocos y recriminándome la torpeza con la que había actuado y por eso mientras terminaba mi café, comprendí que le debía una disculpa.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span><span style="color: #444444; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 16.5pt;">“Joder, era lógica mi reacción. A ese bombón le pega más ser la dueña de una tienda de golosinas”.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al salir del restaurante, me fui directo a una floristería y&nbsp; aunque intenté comprar un ramo de </span><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; color: #444444; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">&nbsp;</span><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; color: #444444; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">estrelitzias, una flor que le haría recordar su tierra natal, al ser tan raras me tuve que conformar con dos docenas de rosas amarillas. Ya en la caja,</span><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"> me tomé unos minutos en pensar la dedicatoria. Afortunadamente las musas tuvieron piedad de mí y la inspiración fluyó entre mis dedos:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“Soy un patán. Solo espero que estas flores sirvan para paliar mi error. Una rosa es una rosa aunque tenga espinas. Si te apetece cenar y así tener la oportunidad de echarme en cara lo que piensas, llámame. Mi teléfono es XXXXXXXXXXXXXX”</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Una vez redactada mi bajada de pantalones y esperando que mi disculpa fuera suficiente, cerré el sobre y tras pagar un servicio express, salí del local parcialmente ilusionado. Sabía que era casi imposible que me diera otra oportunidad pero el premio era tan grande que esperaba que esa tarde al recibir las flores, esa mujer se apiadara de mí y aceptara cenar conmigo. Si lo hacía, me juré por lo más sagrado que no volvería a errar y que andaría con pies de plomo.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Toda la tarde me la pasé comiéndome las uñas, temiendo que hubiese roto mi tarjeta y que no llamara. Por eso al dar las ocho ya había decidido irla a ver pero justo cuando cogía la puerta, sonó mi móvil.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Alonso?- escuché nada más descolgar.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Era ella. Sin poder creer en mi suerte, me disculpé nuevamente pero Esther cortando por lo sano, me soltó con voz dulce:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No creas que te voy a perdonar tan fácilmente. Para que piense en hacerlo, esta noche me tienes que llevar al </span><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">Gallagher&#8217;s Steak House y te aseguro que no te saldrá barato-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">“Coño, a quien se lo vas a contar” pensé&nbsp; al recordar la factura que pagó una de mis clientas la última vez que fui. Aunque era difícil conseguir mesa, conocía al chef por lo que pude contestarle que no habría problema, tras lo cual, le pregunté donde quería que la recogiese:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">-En mi casa. Vivo en la avenida Jeromé 37. Te espero a las nueve- y sin darme tiempo a reaccionar me colgó.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><a style="background-color: transparent; clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em; text-align: center;" href="http://2.bp.blogspot.com/-y2sFpjrOnDU/Uh8G3gJ8mpI/AAAAAAAAAYU/OTqU_lFWVwM/s1600/Sin+t%C3%ADtulo.png"><br />
</a><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">Como esa dirección era del Bronx, llamé a la compañía de taxis y pedí que me recogieran a la ocho treinta porque así me daría tiempo de sobra para llegar a por ella y mientras tanto, me volví a duchar pero esta vez con una idea clara:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">“Esa noche no dormiría solo”.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">Acababa de terminar de vestirme cuando sonó mi telefonillo y cogiendo mi cartera, salí al portal. Como era habitual, el taxista era paquistaní y por eso le tuve que escribir en un papel el destino y mediante señas, explicarle que íbamos a recoger a otro pasajero, tras lo cual debía llevarnos a ese restaurante.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">Al llegar hasta su casa, la llamé a su móvil y con autentico desasosiego esperé a que bajara. Cuando lo hizo, venía enfundada en un traje negro de raso que se pegaba a su cuerpo, dotándolo de un atractivo que me hizo sudar, sobre todo cuando al saludarme con un beso, pude echar una rápida ojeada por dentro de su escote y descubrí que esa mujer tenía unos pechos duros y redondos.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://www.alrincon.com/img_usuarios2/477/Nuts/alicegoodwin/27.jpg"><img decoding="async" src="http://www.alrincon.com/img_usuarios2/477/Nuts/alicegoodwin/27.jpg" width="422" height="640" border="0"></a><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">Si Esther fue consciente del repaso, no lo sé pero lo que si me consta es que nada más acomodarse en su asiento, se giró de tal forma que la tela de su vestido se abrió dejándome disfrutar de un pezón grande y oscuro que me dejó petrificado:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">“¡Eran tal y cómo, me había imaginado!”</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">Su descaro me hizo creer que deseaba un acercamiento pero cuando lo intenté llevando mi mano a su pierna, separándola me soltó:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">-Verás pero no tocarás-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">Ella al ver mi desconcierto, se subió la falda hasta cerca del inicio de su tanga y poniendo cara de perra viciosa, se rio mientras me decía:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">-No todo lo que hay en mi sex-shop está en venta, pero como soy buena te voy a dejar ver lo que te has perdido-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">Jugando conmigo y castigándome por la impertinencia de reírme de su profesión, me preguntó:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">-¿Te gustan mis piernas?. Creo que las tengo un poco gordas pero mi ex nunca puso reparo a hundir su cara entre ellas y darme placer-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">-Serás cabrona-&nbsp; maldije entre dientes mientras no podía retirar mis ojos del coqueto tanga negro semitransparente que llevaba.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">-No te lo he dicho pero, sabiendo que iba a cenar contigo, me depilé y ahora tengo un coño de cría- y realzando la imagen que ya asolaba mi mente, prosiguió diciendo: -Imagínate, ¡Sin un solo pelo!. ¿Te apetece verlo?-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">Con voz confusa, contesté afirmativamente y entonces ella cerrando sus rodillas me contestó:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">-Todavía no te lo has ganado-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al enfilar el taxista la quinta avenida, lo agradecí porque así terminaría el suplicio de tener a esa belleza a mi lado, sabiendo que era un terreno vedado a cualquier aproximación. Lo que realmente me apetecía no era cenar sino hundir mi cabeza entre sus pechos pero me había dejado claro que esa noche y a no ser que la convenciera de cambiar de opinión:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“De sexo, nada”</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Cumpliendo a rajatabla las normas de educación, me bajé antes que ella y le abrí la puerta. Esther salió del vehículo sintiéndose una princesa y &nbsp;a propósito, rozó con mi mano mi entrepierna mientras me decía que era un caballero.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“¿A qué juega?” pensé al sentir su caricia ya que era justamente lo que ella me había prohibido.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Cabreado y conociendo de antemano, que esa zorra se iba a dedicar durante la cena a provocarme, me senté en mi silla esperando que producto de su sadismo, esa mujer se fuera calentando y que después de cenar, me dejara tomarla como me imploraba mi miembro. Mis peores augurios se hicieron realidad cuando le estaba diciendo al camarero lo que queríamos cenar, al sentir un pie desnudo subiendo por mi pierna. </span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Te pasa algo?- preguntó con una sonrisa irónica la morena mientras su planta se afianzaba encima de mi bragueta –Te noto un poco nervioso-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No sé porque lo dices, estoy tranquilísimo- </span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Pues sé de un pajarito que no opina lo mismo-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Que se refiera a mi miembro con ese diminutivo, me cabreó y tapándome con el mantel, saqué mi polla de su encierro para que palpara sin impedimento alguno que de pequeño nada. Estaba orgulloso de cada uno de los centímetros que lo componían y puedo asegurar que eran muchos. Mi reacción momentáneamente desconcertó a Esther al comprobar el tremendo aparato que calzaba entre las piernas pero después de la sorpresa inicial, me sonrió y poniendo una cara de no haber roto un plato, quitó su pie y me dijo:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://www.foxhq.com/alice-goodwin-lingerie/10.jpg"><br />
</a><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Cariño, no te enteras. Yo marco el ritmo y creo no haberte pedido que hicieras eso, así que voy a sumar un nuevo castigo a tu larga lista-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La seguridad con la que habló, me desarmó y metiendo mi encogido miembro dentro del pantalón, bebí un sorbo de vino mientras intentaba pensar en cómo vencer a esa arpía. Para colmo de males, un conocido suyo Un cuarentón de buen ver, apareció por el local y tras saludarle con un magreo en el culo, le preguntó quién era yo:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Un aprendiz que se cree muy machito- respondió pegando su cuerpo al del recién llegado- espero que cumpla pero si no lo hace, ¿Te puedo llamar?-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://www.foxhq.com/alice-goodwin-lingerie/12.jpg"><img decoding="async" src="http://www.foxhq.com/alice-goodwin-lingerie/12.jpg" width="426" height="640" border="0"></a></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Claro, ya sabes que mi cama siempre está libre para ti- y dirigiéndose a mí me dijo: -Muchacho, Esther es una profesora excelente-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi humillación era máxima pero también mi excitación, de no haber sido por mis hormonas me hubiese levantado de la mesa y me hubiera ido a rumiar mis penas solo, pero justo cuando ya había dejado mi servilleta en la mesa y me disponía a irme, Esther me pidió que la acompañara al baño. Sin saber a qué atenerme, la seguí por mitad del restaurant siendo testigo de cómo los hombres se daban la vuelta para verla pasar. Todos y cada uno de los presentes, se fijaron en el culo de la española por mucho que, a los ojos de un gringo, fuera otra latina más. Pero para mí, ese trasero era una meta.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No fui consciente de lo que se me avecinaba hasta que al llegar al baño, esa mujer de un empujón me metió en el de damas. Nada más entrar, cerró la puerta con llave y dándose la vuelta me pidió que le bajara la cremallera. Temblando como un crio, cogí el cierre entre mis manos y lentamente lo fui bajando. Centímetro a centímetro la espalda de esa mujer se me fue mostrando mientras mi pene saltaba inquieto dentro de mi calzón pero aunque me moría por agarrar ese par de peras y hundir mi polla entre sus nalgas, me abstuve recordando que ella quería llevar la voz cantante. Esther al notar que la había abierto por completo, me ordenó que le sacara el vestido por la cabeza, por lo que me tuve que agachar e ir levantando poco a poco la tela, de forma que pude disfrutar de la perfección de su cuerpo mientras lo hacía. Ya desnuda a excepción de su tanga, se dio la vuelta tapándose los senos y entonces me preguntó:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Quieres verlas? ¿Te apetece ver mis pechos?-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La pregunta sobraba, ¡Por supuesto que deseaba contemplar esas dos bellezas! Pero sabiendo que tendría precio, con voz titubeante le dije que sí.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Arrodíllate en el suelo-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sin voluntad alguna porque esa zorra me la había robado, sumisamente, me puse de rodillas mientras ella separaba sus manos. Al ver la perfección de sus tetas valoré en justa medida el precio que tuve que pagar y con una sonrisa, comprendí que había salido ganando. Mi expresión de felicidad, la confundió y con voz áspera, me preguntó porque sonreía, a lo que solo pude contestar con la verdad. Ella al oír mi respuesta, se sintió ama de mi cuerpo y sentándose en el wáter se puso a cagar. Habiendo satisfecho sus necesidades físicas, se levantó y poniendo su culo en mi cara, separó sus nalgas con las manos y me ordenó:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://www.foxhq.com/alice-goodwin-lingerie/10.jpg"><img decoding="async" src="http://www.foxhq.com/alice-goodwin-lingerie/10.jpg" width="426" height="640" border="0"></a><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Límpiame!-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Casi llorando por la ignominia a la que me tenía sometido, saqué la lengua y la llevé hasta su ojete. Había supuesto que me resultaría desagradable pero me encontré al recorrer sus pliegues que su culo tenía un sabor agridulce que, sin ser un manjar, no resultaba vomitivo y por eso cuando me hube acostumbrado a ello, tomé más confianza y usando mi húmedo instrumento me permití profundizar en sus intestinos. Esther no se quejó de mi iniciativa y separando sus piernas, me permitió seguir con mi exploración. Sus gemidos no se hicieron esperar y ya seguro de que le gustaba, hundí toda mi cara mientras con los dedos la empezaba a masturbar.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Eres un estudiante travieso- me soltó dando una risotada, tras lo cual se dio la vuelta y sentándose en el lavabo, me dijo: -Termina lo que has empezado-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No me lo tuvo que repetir y con un hábito aprendido durante años, fui subiendo por sus muslos mientras le daba besos en mi camino. La morena no se esperaba tan tierno tratamiento&nbsp; y por eso cuando mi lengua se apoderó de su clítoris, este ya mostraba los síntomas de su orgasmo. Decidido a hacerla fracasar en su intento por dominarme, estuve jugueteando con su botón durante una eternidad hasta que sentí que esa dura dominante se derretía sin parar. Sabía que era mi momento y por eso mientras lo mordisqueaba, fui preparando su sexo con someras caricias de mi yemas, de manera que obtuve y prolongué su ansiado éxtasis hasta que berreando como una loba, me pidió que parara pero entonces y por primera vez, la desobedecí y metiendo mi lengua hasta el fondo de su agujero, la empecé a follar sacándola y metiéndola de su interior.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Virgen de la Candelaria!- exclamó al notar que sus defensas iban cayendo una a una con la mera acción de mi apéndice hasta que, &nbsp;convulsionando sobre la loza, su sexo se convirtió en un geiser de donde manaba miel.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Recogiendo su néctar con mi lengua, me di un banquete que solo terminó cuando, con lágrimas en los ojos, esa mujer me rogó que volviéramos a la mesa porque llevábamos mucho tiempo en el baño y los camareros se darían cuenta. Su peregrina excusa, era eso, una vil excusa. Yo sabía la razón y no era otra que esa mujer había perdido la primera batalla y deseaba una tregua que le permitiera reorganizar sus tropas. Satisfecho pegando un pellizco en uno de sus pezones, recogí mi medalla y tras vestirse, galantemente, le cedí el paso.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al contrario de nuestra ida al servicio, a la vuelta el rostro de la mujer estaba desencajado al no saber si podría someterme tal y como había deseado. En la mesa, durante unos minutos evitó mi mirada y ya repuesta, me pidió que pagase la cuenta. Al hacerlo, recogió su bolso y meneando el trasero, fue en dirección contraria a la salida. Extrañado y sin saber a dónde me llevaba, la seguí para descubrir que se paraba frente a la puerta de los baños de hombres. </span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Y eso?- pregunté extrañado de que quisiera repetir.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Reconozco que me has vencido pero ahora sin la premura del tiempo, seré yo quién te derrote-&nbsp; contestó y tal y como había hecho yo con anterioridad con una sonrisa en los labios, me dejó pasar.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Creyendo que, ya que el partido se jugaría en mi campo y con la confianza del equipo de casa, entré en el baño convencido de que saldría victorioso y que de haber afición, esta me sacaría en hombros. Qué equivocado estaba, porque nada más trancar la puerta, esa mujer se convirtió en una loba en celo y arrancándome los botones de mi pantalón, me lo bajó mientras me sentaba en el wáter. Como una autentica obsesa, fue rozando mi miembro todavía morcillón con sus mejillas, mientras me anticipaba que jamás nadie me habría hecho lo que ella me iba a dar. Y supe que era así cuando habiendo levantado mi extensión siguió golpeando con la cara mi pene, como si quisiera usar sus mofletes como arietes con el que derribar mis murallas. Lo creáis o no me da igual, esa mujer consiguió de ese modo tan extraño que la dureza&nbsp; de mi erección fuera hasta dolorosa y sólo cuando percibió que esta había llegado al máximo, poniéndose entre mis piernas, se sacó los pechos e incrustándoselo entre ellos, me miró diciendo:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Tu sabes, mi niño, que toda canaria es medio cubana?-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://www.foxhq.com/alice-goodwin-lingerie/11.jpg"><img decoding="async" src="http://www.foxhq.com/alice-goodwin-lingerie/11.jpg" width="426" height="640" border="0"></a></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Y sin esperar a que le diese mi opinión, estrujó sus senos contra mi pene formando un canalillo que me recordó a&nbsp; un sexo femenino pero más seco pero ante todo más estrecho. Era tanta la presión que ejercía sobre mi extensión que al principio le costó que este se deslizara `por su piel.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Te voy a dejar seco!- me amenazó poniendo cara de puta y recalcando esa idea, me dijo mordiéndose los labios: -Voy a ordeñarte hasta que explotes en mi cara-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Poco a poco, el sudor que se iba acumulando en ese artificial conducto fue facilitando que Esther cumpliera su desafío y por eso al notar que ya se resbalaba libremente a pesar de la presión, afirmó:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Te gusta guarrete, ¿Verdad que nadie te había hecho una cubanita así?-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Si le hubiese respondido, hubiera reconocido mi derrota de antemano y por eso, cerrando los ojos, me concentré en evitar dejar que las sensaciones, que estaba experimentando, me dominasen. La morena al observarlo, contratacó agachando su cabeza y abriendo su boca, de forma que cada vez que mi pene sobresalía por encima de sus pechos, su boca me daba una húmeda bienvenida.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“Mierda” pensé al darme cuenta de su estrategia pero la gota que derramó el vaso, fue sentir que su lengua intentaba introducirse por el diminuto agujero que coronaba mi glande.&nbsp; </span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La mujer al sentir que mis huevos se estremecían supo que estaba a punto de ganar la escaramuza y por eso, esperó tranquilamente a que llegara el momento y entonces usando mi pene como una manguera, bañó su rostro con las andanadas de blanca leche que salieron expelidas al correrme. Con una sonrisa en su cara, saboreó su victoria llevándose con los dedos el manjar que bañaba su cutis hasta sus labios e introduciéndolo en su boca, lo fue devorando sin dejar de mirarme.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Qué rico está tu semen!- susurró incrementando el morbo que me daba ese ágape erótico del que fui testigo.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Degustando las últimas gotas de mi descalabro, se levantó&nbsp; y sin esperar a que me vistiera, desapareció por la puerta mientras soltaba una carcajada. Hundido por haber perdido mi ventaja me abroché el pantalón, quedándome el consuelo que esa pérdida había equilibrado el marcador y estábamos empatados.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“¡Quien ríe el último, ríe mejor” sentencié saliendo en busca de esa zorra que sin duda me esperaba fuera del baño. Pero al llegar al pasillo, no la encontré y por eso, la busqué en el exterior del restaurante. Con una sonrisa en su cara y ya en el interior de un taxi, la arpía gritó al verme salir:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Estoy aquí, machote. Entra que te voy a llevar al Empire State-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Descojonado por esa idea tan absurda porque sabía qué hacía más de dos horas que había cerrado sus puertas, me metí en el coche pensando en que hasta andando podríamos ir a mi casa y me convenía ganarle aunque fuera por una décima de punto. Al mirarla, vi que estaba esplendida y que curiosamente parecía estar segura de que podríamos entrar. Como esa mujer no dejaba de sorprenderme, decidí no decir nada, no fuera a ser que tuviera un as bajo su manga.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Una vez a los pies de ese enorme edificio, comprendí que había acertado cuando golpeando el cristal, llamó la atención de un enorme negro de más de dos metros, el cual nada más levantar su cara del periódico que estaba leyendo, le dirigió una sonrisa para acto seguido, abrir la puerta:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Qué hace aquí mi blanquita favorita?- soltó ese animal con una voz de pito que no cuadraba con su musculatura.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Pedirte un favor,&nbsp; Ibrahim. Mi primo se vuelve a España de madrugada y no ha visto Nueva York desde el Empire-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Pero Esther, tengo prohibido dejar pasar a nadie a deshoras. Me pueden despedir- protestó débilmente.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi acompañante no se amilanó por la negativa y pegándose a él, le empezó a acariciar la tremenda barriga mientras le decía con tono compungido:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Ibrahim, ¡Se lo he prometido!. Te juro que la próxima vez que vayas a mi tienda, te regalo mis bragas usadas-.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">El rostro del gorila se transmutó y forzando la negociación le soltó que no podía esperar y que si quería contemplar la ciudad esa noche, debería darle las que llevaba en ese momento. Esther, pegando un grito de alegría, le dio un beso en los labios y sin darle tiempo a arrepentirse, se quitó el tanga y sensualmente se lo lanzó a la cara. El gigantesco individuo apretó la prenda contra su nariz y apretando un botón, llamó al ascensor. Lo último que vi antes de entrar el interior, fue a ese hombre bajándose la bragueta mientras olfateaba la suave tela en busca del olor de su dueña. Al cerrarse la puerta, Esther empezó a desnudarse diciéndome:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Tenemos media hora, no creo disponer de más tiempo antes que ese pendejo se canse de verme desnuda y quiera que nos vayamos-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Nos va a ver?- pregunté alarmado.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Pues claro! O crees que va a perder la ocasión de pajearse mirándonos- contestó completamente desnuda y acercándose hasta mí me ayudó a quitarme los zapatos.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">En ese momento, el elevador llegó a su destino y abrió sus puertas. Esther al verlo, salió corriendo y soltando una carcajada, me dijo:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><a style="background-color: transparent; clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em; text-align: center;" href="http://2.bp.blogspot.com/-y2sFpjrOnDU/Uh8G3gJ8mpI/AAAAAAAAAYU/OTqU_lFWVwM/s1600/Sin+t%C3%ADtulo.png"><img decoding="async" src="http://2.bp.blogspot.com/-y2sFpjrOnDU/Uh8G3gJ8mpI/AAAAAAAAAYU/OTqU_lFWVwM/s640/Sin+t%C3%ADtulo.png" width="426" height="640" border="0"></a><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Machote, ¿A ver si me alcanzas?-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sin dudar fui tras ella pero lo que debía ser fácil en principio,&nbsp; me resultó casi imposible porque moviéndose como una anguila, cuando ya creía que la iba a coger, hacía un recorte y reiniciaba su carrera.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“¡Será puta!” pensé al tropezar y caerme contra el suelo.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Fue entonces cuando&nbsp; saltando encima de mí, me empezó a besar. La zorra se convirtió en una dulce amante que pegando su cuerpo contra el mío, buscó su placer entrelazando nuestras piernas. Acomodándose sobre mi pene, forzó su sexo y lentamente se fue empalando mientras ponía sus pechos a mi disposición. Cogiendo ese par de melones entre mis manos, llevé un pezón hasta mi boca mientras mis dedos pellizcaban el otro.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Me encanta!- gritó pegando un alarido que nadie escuchó para acto seguido iniciar un suave trote mientras sentía la dureza de mis dientes, mordisqueando su oscura aureola.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Más rápido!- le exigí con un duro azote en sus posaderas.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Más rápido!- insistí soltándole otro mandoble al no notar cambio en el ritmo con el que me montaba.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Más rápido!- repetí, cabreado porque deseaba que esa&nbsp; mujer saltara sin freno sobre mi pene.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No comprendí la terquedad con la que se negaba a obedecer mi orden hasta que soltando un gemido, mezcla de dolor y de deseo, su vulva se encharcó y sumisamente me informó que solo aceleraría el compás de sus caderas, si yo le marcaba el ritmo a base de nalgadas. Su entrega me enervó y aceptando su sugerencia marqué una cadencia imposible que ella siguió como si nada.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Sigue!- chilló – ¡Ojalá estuviéramos en mi casa!, allí sacaría una fusta y no pararía de darte latigazos hasta que aprendieras&nbsp; a hacerlo-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Completamente dominada por la lujuria, esa puta no olvidaba su vena dominante y por eso, quitándomela de encima, la puse a cuatro patas tras lo cual, guie mi pene hasta su ojete y de un solo empujón se lo clavé hasta el fondo.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Ahhh- gritó al sentir mi intromisión en su entrañas y llorando me pidió que lo sacara.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Te jodes!, puta- dije en su oreja mientras seguía machacando su interior con mi mazo.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Implorando mi perdón, Esther sollozó al experimentar que su esfínter estaba sufriendo un castigo brutal pero no me apiadé de ella y sin pausa, incrementé la velocidad de mi estoque mientras le exigía que se masturbara. La muchacha incapaz de negarse, llevó su mano a su entrepierna y recogiendo su clítoris entre sus yemas, empezó a acariciarlo con avidez. Su deseo se fue acumulando con el tiempo hasta que estallando en risas, se corrió sonoramente.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Volví a infravalorar a Esther, muerta de risa, me exigió que le diera caña mientras &nbsp;se descojonaba de mí al haberme creído sus lágrimas: </span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Eres un niñato. Unos lloriqueos fingidos ya te crees que me dominas-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Su burla me sacó de quicio y hecho una furia, le di la vuelta y le solté un bofetón. La morena limpiándose la sangre de sus labios, soltó una carcajada retándome. Fuera de mí, con mis manos empecé a estrangularla pero ella, en vez de defenderse, cogió mi pene y se lo insertó en su sexo mientras me decía:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Asfíxiame pero no dejes de follar-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Comprendí al instante sus deseos, esa zorra quería que al reducir yo el oxígeno que llegaba a su cerebro, le otorgara una dosis extra de placer. Cumpliendo fielmente su pretensión, le apreté el cuello mientras mi miembro se movía a sus anchas en su interior. Cuando su rostro ya estaba completamente amoratado, la vi retorcerse sobre el mármol y para de repente ponerse a temblar mientras su cuerpo se licuaba dejando un charco bajo su culo. Mi éxtasis se unió al suyo&nbsp; y mezclando mi simiente con el flujo que brotaba de su coño, me desplomé agotado sobre ella.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No sé el tiempo que permanecí desmayado, lo único que sé es que al despertar, Esther permanecía desnuda, apoyada en la barandilla mientras miraba Nueva York desde las alturas Acercándome a ella, la besé en el cuello y le pregunté en que pensaba:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-En que somos unos extraños en esta ciudad pero la amo-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Fue lo primero realmente sincero que dijo esa mujer en toda la noche y conmovido, le respondí que a mí me pasaba lo mismo. No concebía mi vida sin vivir en la gran manzana.&nbsp; Estábamos recogiendo nuestra ropa, cuando mirándome me preguntó:</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Por cierto, ¿A qué te dedicas?- </span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Soy prostituto-</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Incapaz de contenerse, soltó una carcajada pero en cuanto se dio cuenta, se pegó a mí y de buen humor me preguntó dónde iba a tener que llevarme a cenar.</span></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><br />
</span><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><br />
</span></p>
<div><b>Si quieres ver un reportaje fotográfico más amplio sobre la modelo que inspira este relato búscalo en mi otro Blog: &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<a href="http://fotosgolfas.blogspot.com.es/">http://fotosgolfas.blogspot.com.es/</a></b></div>
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</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;" href="http://www.foxhq.com/alice-goodwin-lingerie/5.jpg"><img decoding="async" src="http://www.foxhq.com/alice-goodwin-lingerie/5.jpg" width="640" height="426" border="0"></a></div>
<div style="background: white; line-height: 16.5pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #444444; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Prostituto 8 Yuko una japonesa insaciable me folla&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Oct 2025 11:04:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Mi trabajo como prostituto de lujo me ha dado la oportunidad de conocer a muchos tipos de mujeres, desde la típica remilgada que se conformaba con un polvo a las más ardientes de las hembras. Dentro de este último tipo tengo que hacer especial mención a Yuko, una japonesa insaciable. La conocí a raíz de una convención de Lancôme que tuvo lugar en Nueva York. Todavía recuerdo como me contrató: &#160; Debido a que en Estados Unidos esa semana se celebraba la fiesta de “acción de gracias”, mi clientela &#160;había estado extrañamente desaparecida y por eso llevaba cinco días sin [&#8230;]]]></description>
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<div style="clear: both; text-align: left;"></div>
<div style="clear: both; text-align: left;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;">Mi trabajo como prostituto de lujo me ha dado la oportunidad de conocer a muchos tipos de mujeres, desde la típica remilgada que se conformaba con un polvo a las más ardientes de las hembras. Dentro de este último tipo tengo que hacer especial mención a Yuko, una japonesa insaciable. La conocí a raíz de una convención de Lancôme que tuvo lugar en Nueva York. Todavía recuerdo como me contrató:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Debido a que en Estados Unidos esa semana se celebraba la fiesta de “acción de gracias”, mi clientela &nbsp;había estado extrañamente desaparecida y por eso llevaba cinco días sin tirarme a nadie. Os tengo que reconocer que tal abstinencia me tenía muy preocupado. Me había acostumbrado a un tren de vida que me exigía ingresos constantes &nbsp;y tanto tiempo sin recibir dinero era algo que no me podía permitir. Por eso, esa tarde llamé a Johana preguntándole si no tenía trabajo para mí.&nbsp; Mi madame me contestó que nadie había requerido mis servicios pero que no me preocupara porque era lógico que, en esas fechas, todas mis clientas estuvieran con sus familias.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">En plan de guasa, le reclamé en que me buscara algo porque si no tendría que acostarme con ella para liberar toda la producción de semen acumulada por mis huevos:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Ni lo sueñes. Si tan urgido andas, hazte una paja- contestó divertida.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No es lo mismo- insistí – Tú mejor que nadie debes de estar interesada en mantenerme en forma-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Obviando mi argumento, me aconsejó que me acercara al hotel Ritz porque sabía que había una convención de productos de belleza y eso significaba que habría multitud de ejecutivas solas en busca de diversión. Cabreado porque me apetecía más acostarme por fin con ella, le di las gracias por el&nbsp; aviso y haciéndola caso, salí en busca y captura de una mujer que engrosara mi cuenta corriente.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Nada más llegar al hotel, me dirigí hacía el bar. Al entrar comprobé con alegría que el lugar estaba repleto de posibles candidatas bebiendo y por eso decidí tomármelo con tranquilidad: cuanto más tarde fuera, más borrachas y más necesitadas estarían, lo que supondría que pondrían menos obstáculos a mi tarifa. Desde una mesa de un rincón, observé a mis futuras presas. No me costó percibir qué mujeres estaban deseosas de compañía y cuales únicamente querían divertirse entre ellas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Ya le había echado el ojo a unas cuantas, cuando de repente vi entrar por la puerta a una preciosa oriental. En un principio pensé que ese portento debía de ser una colega en busca de un cliente como yo, porque venía embutida en un traje azul extremadamente sugerente. Anonadado por su belleza, me la quedé mirando. Era claro que era con diferencia la mujer más atractiva del bar y por eso supuse que no tardaría en encontrar compañía. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Qué buena que está!- me dije&nbsp; mientras la veía meneando su estupendo trasero por el local.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Con una melena lacia que le llegaba por la cintura y unos pechos de ensueño, levantó la unánime admiración de los presentes en su camino hacia la barra. Al ver que se sentaba en un taburete y que dándose la vuelta oteaba el local, solo me quedó la duda de cuanto cobraría porque era evidente que era una puta y no de las baratas precisamente. Con ganas de saber a quién se llevaría al huerto, me quedé observando fijamente a esa mujer. Dotada por la naturaleza de un cuerpo de infarto, esa criatura sabía sacarse provecho. El entallado vestido maximizaba la perfección de sus formas. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://1.bp.blogspot.com/-y4w1eRqzYHQ/Ttp_xZFz0FI/AAAAAAAABZs/dExoOdgZFvQ/s1600/19_F1001022D_168.jpg"><img decoding="async" style="background-color: transparent;" src="http://1.bp.blogspot.com/-y4w1eRqzYHQ/Ttp_xZFz0FI/AAAAAAAABZs/dExoOdgZFvQ/s640/19_F1001022D_168.jpg" width="426" height="640" border="0"></a><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No me importaría darle un viaje aunque fuera gratis- sentencié maravillado al reparar en que la raja de su vestido me dejaba disfrutar de unas piernas esculturales.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Fue entonces cuando nuestras miradas se cruzaron. Por un momento, me quedé extasiado con la profundidad de sus ojos rasgados. Excitado hasta decir basta, tuve que hacer un esfuerzo para quedarme sentado. Todos mis poros me rogaban que me levantara y tratara de ligarme a ese bombón, pero mi necesidad de efectivo y el saber que esa maravilla compartía mi misma profesión, me hicieron quedarme rumiando las ganas.&nbsp; </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“Necesito pasta” pensé ventilando el asunto y tratando de hacer algo productivo, retiré mi vista de la mujer.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al ojear nuevamente el bar, el resto de las mujeres me parecieron insulsas en comparación con ella y por eso al cabo de unos segundos, volví a&nbsp; echarle un último vistazo. La japonesa estaba hablando con Harry, el maître del lugar. Sonreí al verla charlando con ese hombre porque sabía que ese tipo se llevaba comisión de las putas y de los gigolós que acudían a su establecimiento. Yo mismo tenía un acuerdo con él, si conseguía una clienta debía de pasarle el diez por ciento de lo que cobrara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“Debe&nbsp; de estarle preguntando a quien atacar” sentencié mientras pedía otra copa para hacer tiempo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Harry debió de señalarle a alguien porque cogiendo su bolso, la muchacha se levantó del taburete y esgrimiendo la mejor de sus sonrisas, se acercó hacia donde yo estaba. Buscando por mi zona a su supuesto cliente, me extrañó comprobar que exceptuando a un par de ancianos, el resto eran mujeres y asumiendo que le daba a las dos aceras, me quedé mirándola tratando de adivinar a la afortunada. Lo que no me esperaba fue que ese pimpollo llegara hasta mí y pidiéndome permiso, se sentara en la mesa.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Estas solo?- me preguntó.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Creyendo que era una broma del cabrón del encargado, decidí seguirle la corriente, pensando en la decepción que iba a sentir cuando se diera cuenta del engaño.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Para una belleza como tú, siempre- le contesté.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al escuchar mi piropo, se sonrojó y bajando su mirada, me dijo que se llamaba Yuko.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“Es buena” pensé al creer que esa pose avergonzada era parte de su actuación y que como&nbsp; fulana experimentada sabía de la preferencia de los hombres por las mujeres tímidas que parecen no haber roto un plato. Animado por lo absurdo de la situación,&nbsp; una puta tratando de cortejar a un prostituto, le contesté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Alonso, un esclavo de tu belleza-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al ver la alegría de sus ojos, supuse que ese putón estaba calculando mentalmente cuánto dinero me iba a sacar. Por eso decidí que ella diera el primer paso y mientras se decidía le pregunté qué quería tomar:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Champagne- respondió.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“Juega duro” me dije al saber que en ese bar una copa debía de salir por más de cincuenta dólares y sabiendo que se quedaría espantada al enterarse de la burla, decidí que valía la pena malgastar ese dinero y haciendo una seña, llamé al camarero. Cuando fue el propio Harry quien&nbsp; vino a tomarnos la comanda, creí que cansado de mantenerse al margen había decidido ser partícipe de la tomadura de pelo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Harry, la señorita quiere una botella de Moët- le solté pidiendo el más caro de la carta mientras encantado por mi papel le guiñaba un ojo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Si pensaba que el maitre iba a verse forzado a descubrir la broma, me equivoqué porque adoptando la misma profesionalidad que con un cliente “normal”, se retiró en busca del pedido.&nbsp; Al comprender que si no era yo quien levantaba el pastel, tendría que pagar el descorche, la cogí de la mano mientras le susurraba al oído:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://2.bp.blogspot.com/-AtiVFgM9wfo/Ttp__UxwewI/AAAAAAAABZ8/yf7nFpsUmBY/s1600/21_F1001022D_188.jpg"><img decoding="async" style="background-color: transparent;" src="http://2.bp.blogspot.com/-AtiVFgM9wfo/Ttp__UxwewI/AAAAAAAABZ8/yf7nFpsUmBY/s640/21_F1001022D_188.jpg" width="426" height="640" border="0"></a><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No sé si eres consciente de que cobro por pasar la noche con una mujer-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Lo sé- respondió colorada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Tras unos instantes de confusión en los que supuse erróneamente que el objeto de la burla era yo, pregunté temiéndome lo peor:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Lo sabes?-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sí. Como no me apetecía pasar la noche sola, le pedí al maître que me señalara un hombre que me hiciera compañía-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Aunque seguía teniendo dudas de si todo era una farsa, estas desaparecieron cuando llegó Harry y la muchacha sacando su tarjeta de crédito, pago la cuenta. Alucinado por el hecho que una mujer tan bella tuviera que hacer uso de un prostituto, decidí no tentar mi suerte y sirviéndole una copa, brindé con ella. Yuko, muy nerviosa, se la bebió de un golpe y extendiéndola hacia mí, me pidió que la rellenara. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Tranquila, que tenemos toda la noche- le dije mientras cogía una de sus manos entre las mías.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Ese gesto provocó que los pezones de la muchacha se pusieran duros bajo la tela de su vestido y que todavía mas histérica, me respondiera que no me lo había dicho pero que tenía un problema. Extrañado por su actitud, tuve que preguntarle qué era lo que la ponía tan nerviosa. La japonesa incapaz de mantener mi mirada y casi llorando, me respondió:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Asusto a los hombres-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Reconozco que me pasé pero al oír de sus labios la naturaleza de su problema, solté una carcajada mientras le decía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-A mí no me asustas, ¡me excitas!- y recalcando la veracidad de mis palabras, llevé su mano a mi entrepierna.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Relamiéndose, Yuko no solo se dejó hacer sino que acariciando mi pene por encima del pantalón, empezó a masturbarme sin importarle que hubiera público en el local. Tapándome con el mantel, le permití seguir con su juego porque el morbo que desprendía esa mujer me tenía subyugado. Me es difícil expresar lo que sentí cuando ese bombón me bajó la bragueta y metiendo su mano bajo el pantalón, se apoderó de mi extensión. Fue como si masturbarme fuera la razón de ser de su vida y olvidando todo lo demás, se dio a la labor mientras gemía calladamente. Aunque al principio trató de disimular haciéndolo lentamente, poco a poco fue incrementando su ritmo hasta que era evidente que me estaba pajeando. Un tanto cortado, le pedí que parara. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No puedo- se disculpó con lágrimas en los ojos –Una vez que empiezo no me consigo detener-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Previendo que no iban a echar del lugar, me costó separar su mano de mi pene y cerrándome el pantalón, le dije:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Vamos al baño-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">El disgusto con el que acogió mi rechazo inicial se transformó en gozo al percatarse que, si la llevaba al servicio, era para que terminara lo que había empezado. Ya estábamos camino del baño cuando Yuko se dio cuenta que tenía una mancha de flujo en su vestido y pegándose a mí, me pidió que la tapara:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Estoy empapada-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Os podréis imaginar lo que pensé en ese momento:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“Si por tocarme se pone así, que será cuando me la folle”.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Por entonces todavía no era conocedor de lo hambrienta que estaba esa mujer, por lo que confiado la llevé hasta allí. Lo que no me esperaba era que esa japonesita, pegándome un empujón, me metiera a la fuerza al baño de mujeres y que nada más atrancar la puerta, se arrodillara a mis pies. Actuando como una posesa, me abrió la bragueta y sacando mi pene de su encierro, se lo metió de un golpe hasta el fondo de su garganta. Sus ansias no me dieron ni tiempo de prepararme y por eso, para no perder el equilibrio, tuve que sentarme en el váter.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Si creéis que eso la detuvo, os equivocáis de plano porque siguió mamando mi verga como si no hubiese pasado nada mientras yo la miraba alucinado. No&nbsp; tuve ninguna duda de que estaba más que acostumbrada a hacerlo, ya que, imprimiendo una velocidad endiablada a su boca, fue en busca de mi semen como si de ello dependiera su vida. No contenta con meter y sacar mi extensión, usó una de sus manos para acariciarme los testículos mientras metía la otra dentro de sus bragas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://1.bp.blogspot.com/-OjqRnYBhQ3g/TtqAa0uwM0I/AAAAAAAABao/YGwhJgGDbw8/s1600/25_F1001022D_223.jpg"><img decoding="async" style="background-color: transparent;" src="http://1.bp.blogspot.com/-OjqRnYBhQ3g/TtqAa0uwM0I/AAAAAAAABao/YGwhJgGDbw8/s640/25_F1001022D_223.jpg" width="426" height="640" border="0"></a><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Me encanta- chilló del placer que experimentaba al experimentar la tortura de sus dedos sobre su clítoris.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">El reducido espacio del baño produjo que en poco tiempo llegara hasta mis papilas el olor a hembra hambrienta que manaba de su sexo. Aspirar su aroma elevó mi calentura hasta unos extremos nunca sentidos y sin poderme retener me vacié en su boca. Yuko, al sentir mi explosión de semen, se volvió loca y gritando descompuesta, bañó su cara con los blancos chorros que manaban de mi pene mientras se corría. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Durante unos segundos vi como todo su cuerpo convulsionaba de placer, pensando que había calmado su deseo, pero de pronto la vi levantarse y poniéndose frente al espejo, empezó a recoger con sus dedos &nbsp;mi simiente y llevándoselo a la boca, lo devoró mientras se volvía a masturbar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“¿Y esto” me pregunté mentalmente al comprobar que olvidándose de mí, esa mujer iba de un orgasmo a otro saboreando el fruto de mi sexo. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No queriendo intervenir, me quedé sentado hasta que momentáneamente saciada, la muchacha se giró y mirándome a los ojos, me pidió perdón por lo sucedido.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No te comprendo- le respondí sinceramente al no tener ni idea de porque la tenía que perdonar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Incomprensiblemente, la japonesa se echó a llorar e implorando casi de rodillas, me rogó que no me fuera.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Ven- le dije y cogiéndola del brazo, la saqué del baño retornando hasta nuestra mesa.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Yuko, me siguió con la cabeza gacha y sin dejar de sollozar por una desgracia que me costaba captar. Al llegar a nuestro sitio, galantemente le acerqué la silla y sentándome frente a ella, le pedí que me explicara cuál era su problema. Le costó unos minutos tranquilizarse, tras lo cual con el rímel corrido y con la voz entrecogida, me contó que desde bien cría tenía una sexualidad desaforada y que todos los hombres con los que había estado habían salido huyendo al comprobarlo, dejándola a ella sola sobre las sabanas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Me estás diciendo que no has pasado una noche entera con nadie?-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Con gesto compungido, me contestó que así era y que por eso aprovechando que estaba en Nueva York, había decidido contratar a un prostituto que calmara sus ansias. Reconozco que me chocó que un bellezón semejante tuviese semejante dilema y soltando una carcajada, rellené su copa mientras le decía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Prepárate: ¡Qué esta noche te voy a dejar sin ganas de hombre por una buena temporada!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Su cara de alegría fue increíble, la pobre muchacha había creído que al oírla saldría por patas como habían hecho sus otras parejas y por eso, con una sonrisa de oreja a oreja, me lo agradeció diciendo que se ponía en mis manos. No sé si fue gracias a una intuición o debido a la sumisión que leí en su rostro pero dándole un tierno beso en los labios, le puse como condición que tenía que seguir a rajatabla todas mis sugerencias.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Con júbilo, la oriental aceptó embelesada mientras se terminaba el champagne que le había servido y poniendo cara de guarra, me dijo que donde íbamos a pasar la noche:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Me da igual, lo que tú prefieras. En tu habitación o en mi casa-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://3.bp.blogspot.com/-D1A3T9Hs0I4/TtqBDNMs3TI/AAAAAAAABbg/Q_X6DoH2a5g/s1600/32_F1001022D_342.jpg"><img decoding="async" style="background-color: transparent;" src="http://3.bp.blogspot.com/-D1A3T9Hs0I4/TtqBDNMs3TI/AAAAAAAABbg/Q_X6DoH2a5g/s640/32_F1001022D_342.jpg" width="426" height="640" border="0"></a><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Prefiero en tu casa- y completamente abochornada, me confesó: -Grito mucho y no me gustaría ser la comidilla de la convención-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sin llegar a imaginarme el volumen de sus chillidos, me pareció estupendo ir a mi apartamento porque allí tenía todo lo necesario para que esa mujer saliera por la mañana satisfecha de haberme conocido pero adelantándome al peligro que suponía coger un taxi con ella, le ordené que no intentara nada hasta que estuviéramos ya en casa. Aunque le había prometido que esa noche iba a quedar saciada, Yuko no pudo reprimir un gruñido de reproche al saber que no podría meterme mano y que se tendría que esperar hasta que yo le dijera pero aun así, me juró que lo haría.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Contento por la perspectiva de poder disfrutar a mis anchas de esa lindura y que encima mi cuenta corriente se vería engrosada por una suculenta suma, salí con ella del bar y cogiendo un taxi, nos dirigimos a donde yo vivía. Durante todo el trayecto, Yuko se mostró nerviosa e incapaz de mirarme, se pasó todo el tiempo mirando por la ventana. Su actitud me permitió contemplar su cuerpo sin que ella reparara en que estaba siendo objeto de un exhaustivo escrutinio.&nbsp; Realmente esa mujer era una preciosidad, dotada por la naturaleza de unos pechos primorosos, su vestido no podía enmascarar que estaban adornados con dos enormes pezones dignos de mordisquear. Si sus senos eran dignos de elogio, su cintura de avispa que daba paso a un trasero en forma de corazón, no le iba a la zaga. Cualquiera que la observara tendría que admitir que jamás desperdiciaría la oportunidad de perderse entre sus piernas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al llegar a mi casa, pagué el taxi y llevándola del brazo, me metí en el ascensor. Había previsto que una vez estuviéramos en ese compartimento cerrado, la muchacha iba a lanzarse sobre mí pero no fue así, pacientemente espero a que saliéramos y abriera la puerta de mi apartamento. Ni siquiera esperó a que la cerrara, como una salvaje comenzó a desabrocharme el pantalón y sacando mi miembro, quiso volver a mamármelo. No la dejé, dándole la vuelta, le bajé las bragas y sin más prolegómeno, la ensarté violentamente. Yuko chilló al experimentar quizás por primera vez que alguien era más bestia que ella y facilitando mis maniobras, movió sus caderas mientras gemía de placer. De pie y apoyando sus brazos en la pared se dejó follar sin quejarse. Si en un principio, mi pene se encontró con que su conducto estaba semi cerrado y seco, tras unos segundos, gracias a la excitación de la mujer, campeó libremente mientras ella se derretía a base de pollazos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No os podéis hacer una idea de lo que fue, gritando en voz alta se corrió cuando yo apenas acababa de empezar y desde ahí, encadenó un orgasmo tras otro mientras me imploraba que no parara. Por supuesto queda que no me detuve, cogiendo sus pechos entre mis manos, forcé mi ritmo hasta que su vulva se convirtió en un frontón donde no dejaban de rebotar mis huevos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Dios mío!- aulló al sentir que cogiéndola en brazos, la llevaba hasta mi cama sin sacar de su interior mi extensión y ya totalmente entregada, se vio lanzada sobre las sábanas. Al caer sobre ella, mi pene se incrustó hasta el fondo de su vagina y lejos de revolverse, recibió con gozo mi trato diciendo: -¡Follame duro!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No hacía falta que me lo dijera, retirando la tela de su vestido, levanté su trasero y llevando hasta el extremo su deseo, la seguí penetrando con más intensidad. Fue entonces cuando dominada por el cúmulo de sensaciones, se desplomó mientras su cuerpo, preso de la lujuria, se retorcía estremecido. Satisfecho por haberla llevado hasta esas cotas, me dejé llevar y derramando mi simiente en su interior, me corrí sonoramente. Yuko al sentir su sexo inundado, vociferó en japonés sin dejar de moverse.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Agotado, me tumbé a su lado y mientras descansaba, me fijé que la muchacha sonreía con los ojos cerrados.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“No fue para tanto” pensé erróneamente creyendo que estaba saciada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://1.bp.blogspot.com/-qvr-JF5K6EE/TtqAsDmC5EI/AAAAAAAABbA/X13nP0ZqzjM/s1600/28_F1001022D_267.jpg"><img decoding="async" style="background-color: transparent;" src="http://1.bp.blogspot.com/-qvr-JF5K6EE/TtqAsDmC5EI/AAAAAAAABbA/X13nP0ZqzjM/s640/28_F1001022D_267.jpg" width="426" height="640" border="0"></a><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No tardó en sacarme de mi error, al cabo de unos escasos minutos, la vi incorporarse y sin esperar a que yo me recuperara, bajó por mi pecho y dejando un surco húmedo con la lengua, se aproximó a mi entrepierna. En cuanto tuvo a su alcance mi pene todavía morcillón, se lo metió en la boca y con auténtico vicio, lo fue reactivando mientras se volvía a masturbar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“Esta tía es una loba” sentencié al comprobar que poniéndose a horcajadas sobre mí, se volvía a ensartar. Ya empalada, se quitó el vestido dejándome disfrutar por primera vez de su cuerpo al desnudo y moviendo su trasero, buscó reanudar su celo. Yo mientras tanto, absorto en la perfección de sus pezones, llevé mis manos hasta sus pechos y recogiendo sus dos botones entre mis yemas, los pellizqué suavemente. Mi involuntario gesto fue la señal de inicio de su salvaje cabalgar. Yuko, usando mi pene como si fuera un machete, se asestó fieras cuchilladas mientras berreando como una loca me gritaba su pasión. Inspirado por su entrega, cogí entre mis dientes sus aureolas mientras le marcaba el ritmo con azotes en su culo. Ella al sentirlo me gritó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Soy tuya!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sus palabras me confirmaron lo que ya sabía y por eso tratando de incrementar su morbo, le solté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Esta noche, ¡me darás todos tus agujeros!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La japonesa al oír que entre mis planes estaba el darle por culo, rugió de lujuria y sin esperar a que yo tomara la iniciativa, se levantó y poniéndose a cuatro patas, me exigió que la tomara por detrás. Al verla separando con sus manos sus nalgas, me puse a su lado y recogiendo un poco de flujo de su sexo, embadurné con él su ojete.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Cómo me gusta!- bufó mientras colaboraba conmigo, llevando una mano a su sexo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Viendo la facilidad con la que su trasero aceptaba mis dedos, decidí no esperar y acercando mi glande a su esfínter, con un golpe de mi cadera, la penetré:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Qué maravilla!- suspiró al sentir que lentamente mi extensión iba rellenado su conducto.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No me lo podía creer, ni una queja ni un sollozo. Desde el primer momento, esa zorra estaba disfrutando y retorciéndose como una anguila, me rogó que no tuviera cuidado:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Si supieras el tamaño de mi dildo, sabrías a lo que ¡Mi culo está acostumbrado!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Su confesión abolió todos mis reparos y forzando mi penetración al máximo, me puse a disfrutar bestialmente de la entrada trasera de esa mujer. Sabiendo que no iba a lastimarla, usé, gocé y exploté esa maravilla con largas y profundas estocadas. Mi clienta, que de por sí era una mujer fogosa, se contagió de mi ardor &nbsp;y &nbsp;apoyándose en el cabecero de la cama, gritó vociferando lo mucho que le gustaba el sexo anal. Fue al cogerme de sus pechos para acelerar mis embestidas cuando llegó a mis oídos su orgasmo. Aullando la japonesa se corrió por enésima vez pero lejos de estar satisfecha me reclamó que siguiera.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“Es acojonante” pensé al saber que con mucho menos la mayoría de las mujeres se hubiese rendido agotada y en cambio esa chavala seguía exigiendo más.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Temiendo no estar a su altura, comprendí que debía ser todavía más salvaje y por eso azotando duramente &nbsp;su trasero, me reí de ella diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Guarra! ¡Mueve el culo! ¡Qué pareces frígida!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Por primera vez en su vida, Yuko oyó que un hombre le reclamaba su poca pasión y completamente confundida, aceleró el movimiento de sus caderas mientras no dejaba de bramar cada vez que sentía que mi estocada forzaba su esfínter. &nbsp;La violencia de mi asalto hizo que sus brazos se doblaran y centímetro a centímetro fui acercando su cuerpo al cabecero de la cama, hasta que aprisionada contra él, la mujer tuvo que soportar que se le clavaran los barrotes en su piel mientras se derretía por el trato. Casi sin respiración, me imploró que la dejara descansar. Su rendición me sonó a gloria bendita y negándome a hacerla caso, le grité:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Cállate!, no pienso parar hasta que me corra-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Que nuevamente le recriminara no ser suficientemente ardiente, la sacó de sus casillas y haciendo un esfuerzo sobrehumano, levantó su trasero para facilitar mis penetraciones. Para aquel entonces, era tal el flujo que manaba de su sexo que cada vez que la base de mi pene chocaba contra sus nalgas, salpicaba en todas direcciones mojando tanto las sábanas como mis piernas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Vente en mí! ¡Por favor!- suspiró casi sollozando.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Aunque mi mente deseaba seguir, mi cuerpo me traicionó y descargando mi semilla en su interior, me corrí mientras le declaraba mi triunfo con un mordisco en su cuello.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Ahh- chilló mientras se dejaba caer cobre la cama.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Satisfecho y exhausto, me puse a su lado y abrazándola, la besé. Fue un beso tierno de amante. Yuko se empezó a reír y con una sonrisa en los labios, me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Eres un cabrón! ¡Me has dejado agotada!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Como conocía su calentura y estaba convencido que cuando se recuperara, iba a buscar nuevamente que la tomara, me levante y mientras me dirigía hacia la cocina, le solté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Voy a por una botella de Champagne-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Y eso?- preguntó al ver que mi gesto tenía un significado oculto.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Tengo sed &nbsp;y cuando nos la terminemos, la usaré para dominarte.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Yuko soltando una carcajada, salió de la cama y acompañándome por el pasillo, me susurró al oído:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Mejor trae dos, ¡con una no tendré suficiente!-</span><br />
<span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><br />
</span></p>
<div><b></b><b>!</b></div>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" style="text-align: start;" src="http://1.bp.blogspot.com/-_aGQyRrsXjM/TtqBNdm51sI/AAAAAAAABb0/ajq1PYo9V3s/s640/34_F1001022D_369.jpg" width="426" height="640"></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Laura, una profesora diferente 4, FIN DE CURSO&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Feb 2022 12:56:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[ninfómana]]></category>
		<category><![CDATA[SHADOWANGEL]]></category>
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					<description><![CDATA[Era una tarde calurosa de mediados de julio. Fue esa llamada la que desencadenó una serie de sucesos que cambiaron mi vida por completo. Me disponía a salir a dar un paseo cuando sonó mi teléfono. Mi primera reacción fue pensar que se trataría de alguno de mi &#8220;grupito&#8221; de cinco alumnos: Juan, Marcos, Raúl, Antonio y Andrés. Hacía un par de semanas que no tenía contacto con ellos, pero para mi sorpresa, la llamada no era de ninguno de ellos. Era el director del instituto, me llamaba para preguntar si podía ir a la escuela en un rato, que [&#8230;]]]></description>
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<p>Era una tarde calurosa de mediados de julio. Fue esa llamada la que desencadenó una serie de sucesos que cambiaron mi vida por completo. Me disponía a salir a dar un paseo cuando sonó mi teléfono. Mi primera reacción fue pensar que se trataría de alguno de mi &#8220;grupito&#8221; de cinco alumnos: Juan, Marcos, Raúl, Antonio y Andrés. Hacía un par de semanas que no tenía contacto con ellos, pero para mi sorpresa, la llamada no era de ninguno de ellos. Era el director del instituto, me llamaba para preguntar si podía ir a la escuela en un rato, que quería hablar conmigo.</p>



<p>Colgué hecha un amasijo de nervios. ¿Cómo podía haberlo pasado por alto? Ese día era cuando salían publicadas las notas de Selectividad. Seguro que el Director quería hablarme acerca de ello. A toda prisa, me cambié de ropa, me arreglé un poco y me dirigí corriendo al Instituto.</p>



<p>Al llegar, me esperaba el Director en su despacho junto con la Jefa de Estudios, aquello no pintaba demasiado bien, a esa cincuentona nunca le había caído bien. Con un nudo en el estómago entré en el despacho.</p>



<p>Salí un par de horas después completamente eufórica. Mis alumnos eran los que habían obtenido mejor nota en la Selectividad de todo el Instituto. Yo, una joven profesora de 27 años, sin experiencia previa, había conseguido de mis alumnos un mejor rendimiento en los exámenes que las otras profesoras con muchos años de experiencia en sus espaldas. Y no solo eso, cualquiera de mis alumnos podría acceder a la carrera que quisieran. Incluso entre las diez notas más altas del país, figuraban tres de mis alumnos. Hasta la Jefa de Estudios tuvo que reconocerme el mérito. El motivo de la reunión era no solo comunicarme eso sino indicarme que la plaza de la profesora que se jubilaba ese año era mía. No me lo podía creer, por fin había logrado mis sueños. Tenía un puesto fijo como profesora para el curso siguiente. Volvería a ocuparme del segundo de bachillerato, volvía a tener el reto de preparar a todo un curso de jóvenes para los exámenes más difíciles de su vida. Pero aquello ya no me intimidaba, me sentía motivada y suficientemente preparada para ello. Esos recientes resultados lo acreditaban.</p>



<p>Aquello no fue todo. El Director me preguntó si me apetecería acompañar a los que durante esos tres meses habían sido mis alumnos en el viaje de fin de curso, programado para la última semana de julio. Aquella propuesta me sorprendió, ni me acordaba que a finales de julio los chicos se iban una semana de fin de curso a París, de hecho el Director nunca me había comentado directamente nada al respecto así que ni pensaba que pudieran contar conmigo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/33/15913635/15913635_003_fcfb.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>A decir verdad, mis planes para las vacaciones, hasta ese momento no pintaban demasiado bien. Sin pareja, y bastante desconectada de mis amigos, todo apuntaba a que iba a pasar el verano encerrada en mi piso, salvo para ir un par de días a la playa o alguna excursión. Así que aquella propuesta fue como agua de mayo. ¿Una semana en París, con gastos pagados? Evidentemente que acepté.</p>



<p>Salí completamente eufórica del Instituto, tenía poco más de una semana para preparar la maleta, tenía que llamar a mi madre para darle la buena noticia, y&#8230; Había olvidado algo&#8230;</p>



<p>En la parada del autobús que me llevaría a casa estaban mis cinco alumnos &#8220;favoritos&#8221;, esperándome con una sonrisa. &#8220;¿Sabrían algo?&#8221; era obvio que el encuentro no era fortuito.</p>



<p>-Hola chicos. ¿Esperando el autobús?- Dije con una alegre sonrisa.</p>



<p>-Esperando a nuestra profesora favorita.- Dijo Marcos.</p>



<p>-Te vemos muy feliz hoy, ¿algo que nos quieras comentar?- Añadió Andrés.</p>



<p>Estaba tan eufórica que, olvidando completamente la apuesta que había hecho con ellos, les conté mi reunión con el Director con todo detalle. Ellos escuchaban atentamente pero sin sorprenderse &#8220;¿acaso sabían ya algo?&#8221;.</p>



<p>-¿No te habrás olvidado de nosotros, verdad?- Dijo Raúl sacándome de mis pensamientos.</p>



<p>-Por supuesto que no- Respondí, tal vez demasiado eufórica- ¿Cuando entonces, esta noche, queréis esperar al fin de semana&#8230;?</p>



<p>-No no, esto no funciona así.- Me interrumpió Juan.- Nosotros escogeremos el cuando, y, será una sorpresa para tí.</p>



<p>-Exacto.- Añadió Antonio.- Tu no sabrás nada, hasta que llegue esa noche. Procura estar siempre disponible&#8230; y atractiva, nunca se sabe cuando podremos llamar a tu puerta después de cenar.</p>



<p>-Yo de ti empezaría a tomar anticonceptivos.- Concluyó Juan.- Más vale estar preparada.</p>



<p>Dicho eso, los cinco chicos se despidieron y se alejaron calle abajo dejándome completamente pensativa. Les había prometido una noche entera con ellos, sin normas. En su momento había aceptado sin dudar, los cinco eran atractivos y además ya había tenido sexo con ellos y los había tenido en mi piso. Así que en su momento no me había preocupado demasiado al aceptar esa apuesta. Ahora me daba la sensación que había aceptado demasiado a la ligera. Era obvio que ellos se traían algo entre manos, porqué no querían que supiese con antelación cuando se iban a presentar? Y sobre todo, que implicaría eso de &#8220;sin normas&#8221;?</p>



<p>Pensando en ello, subí al autobús.</p>



<p>Dos semanas después. París, viaje de fin de curso.</p>



<p>Estuve esas dos semanas impaciente cada noche, esperando en cualquier momento a los chicos, pero no se presentaron. Ni me llamaron. Estaba segura que no se habían olvidado de ello, pero no acababa de entender esa demora, tal vez querían ponerme nerviosa o únicamente querían evitar que saliera con otras personas. Pasé varios días examinando la ropa de mi armario pensando en que ponerme. Descarté los atuendos más atrevidos, no había necesidad de ello. El curso había terminado y no quería que la última imagen que mis alumnos tuvieran de mi fuera vestida como un putón. Así que me decanté por varios pantalones y camisetas, suficientemente ligeras y frescas pero sin ser demasiado provocativas. En cuanto a mi ropa interior, sí que me atreví a seleccionar la más atrevida. Nadie iba a contemplarla pero aún así, me gustaba esa sensación de sentirme atractiva, provocativa. Tal vez algo había cambiado en mi en las últimas semanas de clase. Sentirme objeto de deseo por parte de los chicos me empezaba a gustar cada vez más. Al final mi lado más provocativo pudo conmigo, puse también en mi maleta unos pantaloncitos tipo short y una de mis faldas más ligeras así como una de mis camisetas más escotadas. Tal vez un día me daba el gusto de pasearme lo más provocativa posible con ellos. Al fin y al cabo, París era la ciudad de la pasión ¿no? Sí, en cierto modo, quería ver sus caras de deseo por última vez antes de despedirme de quienes habían sido mis primeros alumnos.</p>



<p>Así que ese día estaba yo, en el Museo del Louvre haciendo alarde de mis conocimientos sobre historia del arte. Tenía a un grupito de quince chicos, todos varones, que no dejaban de seguirme, atentos a todas mis explicaciones, y atentos también al contoneo de mis caderas. Ese día vestía unas sandalias frescas y cómodas que dejaban a la vista la mayor parte de mis pequeños pies, unos apretados pantalones tejanos hasta los tobillos y un top de color blanco que dejaba mi cinturita y mi ombligo al descubierto. Como de costumbre, tenía mi pelo rubio suelto y ondulado.</p>



<p>Pese a mi pequeña estatura (mido poco más de metro sesenta), no tenía problemas para hacerme escuchar. Todos los chicos estaban atentos a mis explicaciones sobre Delacroix y su obra maestra &#8220;Libertad guiando al pueblo&#8221;. Aunque seguramente no apartaban mucho su mirada de mi bonito culo, que mi pantalón apretado resaltaba especialmente. Sí, mis cinco chicos &#8220;favoritos&#8221; estaban allí, sin apartarse de mi lado en ningún instante.</p>



<p>Ese día terminé especialmente agotada, nos pateamos todo el museo de arriba a abajo. La verdad es que muchos de los chicos me hacían interesantes preguntas y me solicitaban información acerca de una obra determinada. Era gratificante ver como mostraban interés por la cultura. Y me gustaba pensar que tal vez esos meses conmigo habían despertado ese interés. Finalmente, volvimos al hotel.</p>



<p>Nos alojábamos en un modesto pero céntrico hotel. Desde la azotea del mismo se divisaba la Torre Eiffel y de noche, se contemplaba la Ciudad de la Luz en todo su esplendor. Aquello era fantástico. Los profesores, se alojaban en habitaciones dobles, pero al ser número impar, a mi me habían adjudicado una habitación individual con un pequeño balcón que daba a una bonita avenida.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/33/15913635/15913635_004_c75c.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Justo me había terminado de quitar las sandalias y me disponía a ponerme el pijama cuando escuché que llamaban a la puerta ¿Quién sería? Tímidamente abrí la puerta para encontrarme sorprendida con los cinco chicos.</p>



<p>-¿Qué hacéis aquí?- Pregunté sorprendida</p>



<p>-¿No te acuerdas de nuestra apuesta?- Respondió Marcos. Sin darme tiempo a reaccionar, los cinco entraron en mi habitación y cerraron la puerta. Juan me sujetó los brazos a mi espalda mientras me susurró:</p>



<p>-Shht, ¿recuerdas lo que dijimos?</p>



<p>-Nosotros escogeríamos el cuando.- Añadió Andrés.</p>



<p>-Así que, no te resistas, recuerda que no te puedes oponer a nada de lo que te hagamos.- Dijo Antonio.</p>



<p>-Sin reglas es sin reglas.- Concluyó Raúl.</p>



<p>Pasada mi sorpresa inicial, os debo confesar que la situación tampoco me parecía del todo molesta. Aquella era la última noche del viaje así que ¿qué más daba si pringábamos un poco las sábanas? ¿Quién se iba a enterar de ello? Quizá mejor incluso en un hotel que no en mi piso, así mañana no tendría que limpiar nada. Al fin y al cabo, ¿París no es la ciudad del amor? Qué mejor forma de terminar el viaje que acostándome con cinco atractivos ex-alumnos.</p>



<p>A decir verdad, notar como me sujetaban los firmes brazos de Juan estaba excitándome, de alguna forma me gustaba sentirme un poco impotente ante ellos, que hicieran lo que quisieran con mi cuerpo, a ver que excitantes ideas tenían en mente.</p>



<p>Andrés empezó a desabrocharme mis pantalones. Por un momento desee que sus manos se entretuvieran un poco en mi entrepierna, pero por alguna razón no lo hicieron. No sin algo de esfuerzo, con el sudor de todo el día esos pantalones se habían adherido a mi piel, me los quitó. Tal vez tenían especial prisa para quitarme sin ropa, yo me dejé hacer sin oponer resistencia. Esa era su noche y se la habían merecido. Juan me levantó las manos por encima de la cabeza mientras Raúl me quitaba el top, quedando vestida únicamente por mi ropa interior.</p>



<p>La poca cobertura que mi braguita brasileña de encaje semitransparente ofrecía sobre mi culito debió excitar a Juan. Enseguida noté como acercaba su cintura contra mi espalda y, bajando ligeramente acercó su entrepierna a mi trasero, frotándolo ligeramente. Yo no sólo me dejé hacer sino que incluso le seguí el juego, moviendo mis caderas de forma que mi culito, que sabía que tanto les excitaba, frotara el erecto miembro del chico a través de su pantalón.</p>



<p>Mientras Antonio me desabrochaba el sujetador, Andrés sacó de una pequeña mochila una cinta con la que cubrió mis ojos. Ahogué un gemido, entre protesta y sorpresa que no pasó desapercibido al chico.</p>



<p>-Así será todo una sorpresa para ti. No sabrás lo que vamos a hacer contigo hasta el último momento.- Me susurró, aquellas palabras me excitaron aún más. ¿Qué travesuras tenían previsto hacer con mi cuerpo?</p>



<p>Juan liberó mis brazos para que mi sujetador cayera al suelo, quedando cubierta solo por mis finas braguitas. Unas hábiles manos empezaron a recorrer mis suaves pechos. Ahora no podía ver qué chico me haría qué, por mi cabeza cruzaron imágenes sobre lo que podrían tener previsto. Uno de los chicos volvió a sujetar mis manos a mi espalda mientras otro recorría mi barriga con sus hábiles dedos. Solté un grito de sorpresa al notar un contacto frío, metálico, en mis muñecas. ¡Me habían esposado!</p>



<p>Intenté protestar, nunca había practicado algo así, ni el bondage, ni las esposas me habían atraído nunca, y no estaba segura que aquello fuera a gustarme. Pese a que les había prometido una noche sin normas, intenté decir algo, aunque cuando abrí la boca, no pude articular palabra. Uno de los chicos había introducido algo en ello, como una pelotita de goma que me impedía hablar.</p>



<p>Primero intenté quitármela pero, obviamente debido a las esposas no pude. Mi frustrado forcejeo pareció divertir a los chicos, escuché sus risas poco disimuladas. Intenté protestar pero pese a que lo intenté, de mi boca no pudo salir ninguna palabra identificable. Aquello los divirtió aún más. Yo empezaba a ponerme nerviosa. Las suaves palabras de Juan a mi oreja me tranquilizaron:</p>



<p>-Sht, tranquila, respira. Piensa en el lado positivo, así nos aseguramos que nadie pueda escuchar tus gemidos- Dijo divertido.- Recuerda que aceptaste una noche sin normas, tu cuerpo está totalmente a nuestra plena disposición, podemos hacer contigo lo que queramos. Y créeme, no solo vamos a disfrutar nosotros.</p>



<p>Aquellas palabras me excitaron aún más. Notaba como mi vagina se endurecía y humedecía. Cogiéndome entre varios chicos, me levantaron y me tumbaron en la cama.</p>



<p>Con la venda en los ojos, no podía determinar cual de los chicos me hacía qué. He de reconocer, que eso daba a la sensación un punto de inquietud estimulante. Tumbada boca abajo en la cama, uno de ellos me iba besando las orejas, el cuello, la nariz&#8230; Mientras notaba como otro de ellos me iba quitando mis finas braguitas. Con un ligero movimiento de mis piernas facilité el deslizamiento de la prenda. Ahora estaba completamente desnuda ante aquellos cinco jóvenes. “¿Habrían hecho algo así con alguna otra chica?” pensé por un instante, aunque mi mente pronto se concentró en otra cosa.</p>



<p>Unos hábiles dedos acariciaban mis labios vaginales, notando como cada vez me humedecía más. No poder adivinar sus intenciones, sentirme completamente indefensa, no poder articular palabra&#8230; poco a poco iba entrando en ese juego y la libido se apoderaba de mi cuerpo. Sí, que hicieran lo que quisiera, esa noche mi cuerpo sería completamente suyo&#8230; Hasta que algo me sorprendió.</p>



<p>Estaba relajada, dejándome llevar completamente por las caricias de esas hábiles manos cuando noté algo duro y frío intentando penetrar en mi ano. Aquello me sobresaltó. Intenté incorporarme pero unas fuertes manos me lo impidieron. Con mis manos intenté impedirlo, pero esposada como estaba, no podía hacer nada. Intenté gritar, pedirles que se detuvieran, que nunca había practicado sexo anal, que no iba a gustarme, pero de mi boca tan solo salieron implorantes gemidos, ahogados por la mordaza, que divirtieron a los chicos.</p>



<p>-Tranquila, relájate o no entrará.- Me susurró Marcos a mi oreja.- Recuerda que esta noche las normas no las pones tu. No luches contra ello o no lo vas a gozar.</p>



<p>Forcejeé de nuevo, intentando incorporarme, intenté protestar, decirle que no, que de ninguna manera me gustaría eso. ¿Cómo podían estar tan seguros que me terminaría gustando? Otra voz me susurró de nuevo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/33/15913635/15913635_009_e278.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-No queremos hacerte daño, sólo vamos a pasarlo bien, todos, tu incluida. Créeme. Relájate y deja que entre, si pasados unos minutos te sigue haciendo daño, te prometo que te lo quitamos.- me dijo Andrés a mi oreja.</p>



<p>Aquello me tranquilizó un poco, al menos no pretendían hacerme daño. Aunque no entendía qué placer esperaban que encontrara en ello. Aún así, me relajé de nuevo, abriendo mis piernas y intentando facilitar en todo lo posible que el &#8220;plug-in&#8221; que iban a introducirme entrara de la forma más fácil posible. Sólo esperaba que cumplieran su palabra y, pasados esos minutos, me lo quitaran.</p>



<p>Mordí con fuerza la bolita de goma, notaba como mi saliva escapaba por la comisura de mis labios, a medida que notaba como el &#8220;plug&#8221; se iba introduciendo poco a poco en mi culito. He de reconocer que era una sensación extraña, era incómodo notar como el grueso objeto iba entrando dentro de mí, pero a su vez, el tacto frío del metal no era del todo desagradable. Pasados los primeros segundos, mi cuerpo dejó de rechazarlo y finalmente aquel objeto entró del todo. Solté un suspiro de alivio al notarlo finalmente dentro de mí. Los chicos me dejaron, aunque escuchaba su respiración, muy cerca mío.</p>



<p>Me quedé unos instantes tumbada en la cama, inmóvil, asimilando aquello. Pasado el primer momento de tensión, he de reconocer que no era tan desagradable como imaginaba. No era doloroso, pero tampoco cómodo del todo. Notaba como presionaba, era una sensación completamente nueva para mí. Si los chicos esperaban que les suplicara que me lo quitasen, se llevaron una decepción, no lo hice. ¿Les gustaba verme así? A mi no me desagradaba del todo, ahora quería experimentar como se sentiría el sexo con ese objeto dentro.</p>



<p>Sin saber muy bien por qué, me pusieron de pie. Notaba como uno de los chicos ponía algo alrededor de mi cuello, como un colgante pero algo más grueso, escuché también algo parecido a un tintineo metálico. &#8220;¿Qué pretendían?&#8221; ahora sí que no entendía nada. Un ruido inconfundible volvió a despertar mis temores. ¿Estaban abriendo la puerta de la habitación? Volví a forcejear, intenté escapar, esconderme en algún rincón. Pero un tirón en el cuello impidió que pudiera dar ningún paso atrás. ¡Me habían sujetado con algún tipo de correa!</p>



<p>-Venga profe, no te vas a echar atrás ahora ¿verdad?- Dijo Andrés- Que ahora viene lo mejor.</p>



<p>-Te aseguro que no hay nadie, venga, confía en nosotros.- Añadió Antonio.</p>



<p>-Fuiste tu quien aceptó eso, recuerda que estás a nuestra total merced por esta noche.- Dijo Raúl mientras notaba un pequeño tirón en el cuello como impulsándome hacia adelante.</p>



<p>-Cada minuto que pases aquí, dubitativa, es una oportunidad para que alguien pase por delante de esta puerta- Dijo Juan divertido.</p>



<p>-No querrás esperar a que alguien te vea así, ¿verdad?- Finalizó Marcos.</p>



<p>Suspiré profundamente. Al parecer, no tenía otra opción, ¿si me negaba a seguir su juego, iban a tenerme así, desnuda delante de la puerta durante toda la noche? Sólo confiaba en que realmente ahora no hubiera nadie en el pasillo. Por alguna razón, no estaba muy convencida de ello. Pero no tenía muchas alternativas. Maldita sea la hora en que acepté esa maldita apuesta. Pero ahora en mi situación, no había nada que pudiera hacer para oponerme a ellos. No podía más que seguirles el juego, como una gatita obediente. Así que, para su deleite, empecé a andar hacia el pasillo.</p>



<p>Por suerte, la venda ocultaba las lágrimas de frustración que notaba aflorar en mis ojos. Aquello no me podía estar pasando. Era lo más humillante que me había sucedido nunca. Viéndome totalmente desnuda e indefensa, andando sujeta como una perrita por un sitio público. Mi cuerpo temblaba como una hoja.</p>



<p>Hacía pasitos pequeños, con miedo a tropezarme. La mullida alfombra del pasillo causaba pequeñas cosquillas en mis pies descalzos. Quien fuera que sujetara la cadenita atada a mi cuello iba guiándome pasillo a través. En cualquier momento una puerta podría abrirse y entonces sería mi ruina, ¿qué pensaría cualquier persona que me viera paseando desnuda, atada como si fuera una mascota, entre cinco chicos? O peor, ¿qué sucedería si me viera un profesor? Sabía que el pasillo no tenía más de quince metros, pero a mi esa distancia se me estaba haciendo eterna. ¿Dónde pretendían llevarme? ¿Qué pensaban hacerme? por desgracia, mi mordaza impedía formular ninguna pregunta.</p>



<p>-Espabila un poco, vas muy lenta. Piensa que en cualquier momento podría salir alguien de la habitación- Me susurró Antonio con voz traviesa, como si anhelara que alguien abriera una puerta.</p>



<p>Uno de los chicos, no supe quién, me pellizcó el trasero. Sorprendida, hice un par de pasitos rápidos. Escuché las risitas de los chicos. Al parecer aquello les gustó, así que para apremiar mis pasos, iban pellizcándome el culo, a cada pellizco daba un ágil paso. Y así, entre pellizcos llegamos a un punto en que me hicieron detener. ¿Dónde estábamos? Estaba tan nerviosa que me era imposible orientarme. Tanto podría estar frente a las escaleras, como enfrente a una habitación. Un sonido inconfundible me situó. Estábamos frente a los ascensores.</p>



<p>Obediente, entré en el ascensor, suspirando aliviada cuando noté que el ascensor subía. Por un momento, tuve miedo de que fueran a pasearme por la calle completamente desnuda y esposada. Al cabo de unos instantes, la puerta del ascensor se abrió y una ola de aire fresco me puso la piel de gallina. Sin duda alguna estábamos en la azotea del hotel. Solo deseaba que no hubiera nadie más allí. Los chicos me confirmaron que estábamos solos y de nuevo me hicieron andar. Ahora era el césped artificial que recubría la azotea lo que me provocaba cosquillas en los pies.</p>



<p>El aire fresco de la noche me relajaba de nuevo. En las noches previas, había subido más de una vez a esa azotea a contemplar las hermosas vistas nocturnas de París. En ninguna de esas ocasiones había subido allí ningún otro cliente del hotel. Empecé a tranquilizarme. ¿Tener sexo en una azotea en pleno centro de París, con vistas a la Torre Eiffel? Yo creo que sería la fantasía de cualquier chica. La situación, y las suaves caricias de los chicos, volvieron a excitarme. Tuve la esperanza de que me quitaran la venda de los ojos para que pudiera gozar de las vistas de la ciudad, así como de sus cuerpos, pero para mi decepción prefirieron seguir teniéndome a oscuras.</p>



<p>Me tumbaron boca arriba en el suelo. El césped artificial era suficientemente tupido como para que no notara el duro suelo contra mi espalda, no era una sensación incómoda. Escuché sonido de ropa, los chicos se empezaban a desnudar, y yo privada de poder disfrutar con dicho espectáculo. Uno de ellos empezó a acariciar mis muslos, acercándose a mi lugar más íntimo, y al notar mi húmeda vagina, separó mis piernas. Yo me dejé hacer sin oponer resistencia. Sí, estaba totalmente excitada y ahora mismo deseaba que me penetrara uno de ellos. Me concentré en las sensaciones, en el duro miembro del chico entrando sin dificultad dentro de mí. ¿Sería capaz de adivinar cuál de los cinco era el que ahora mismo gozaba conmigo? La mordaza ahogó un gemido cuando noté el miembro totalmente dentro de mí. No usaba preservativo, pero no era un problema. Hacía semanas que, siguiendo su consejo, tomaba precauciones.</p>



<p>Con suaves movimientos el chico empezó a penetrarme, no tardé en acompañar sus movimientos con el de mis caderas. Aquello era muy estimulante. ¿Cómo os lo podría explicar? El &#8220;plug&#8221; que llevaba en el ano ya hacía rato que no me molestaba. De hecho aquel juguete hacía presión sobre mis músculos vaginales, haciendo que notara mucho más la penetración del chico, multiplicando el estímulo sobre mi cuerpo. Sí, aquello era demasiado. No tardé en alcanzar un orgasmo, bastante antes que el chico se corriera dentro de mí. Instantes más tarde, el chico se derramaba dentro de mí.</p>



<p>Esa era la primera vez que tenía sexo sin preservativo, fue una sensación totalmente nueva y estimulante notar como el espeso y cálido líquido del chico inundaba mi interior. Noté como retiraba su miembro, y yo que quedé allí, tumbada en el suelo con las piernas abiertas, recuperando el aliento.</p>



<p>¿Alguna vez habéis tenido sexo con cinco chicos a la vez? Es algo realmente intenso. Yo aún no me había recuperado que ya tenía otro miembro completamente erecto dentro de mi vagina. Mi cuerpo no tardó en reaccionar a los impulsos. Si no fuera por la mordaza, seguramente mis gemidos se habrían escuchado desde la azotea contigua. Los chicos ahogaban sus gemidos de placer en mi cuerpo, mordiéndome los pezones, succionándolos, besando mi cuello, mis orejas&#8230; notaba sus lenguas y sus labios recorrer cada parte de mi cuerpo.</p>



<p>Pasado un rato, no pude determinar si había sido una o varias horas, cinco chicos habían eyaculado dentro de mí. Aquella fue la experiencia sexual más intensa que había sentido nunca hasta ese momento. Mi cuerpo sudaba, yo me sentía totalmente agotada, y era incapaz de llevar la cuenta de las veces que había alcanzado el clímax. Pensé que ya habían terminado y que me iban a quitar las esposas, pero estaba equivocada.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/33/15913635/15913635_011_4773.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>¿Recordáis lo que los he comentado de tener sexo con cinco chicos? Pues justo se habían corrido todos, que uno o dos ya volvían a estar en plena forma. Noté como uno de ellos me desabrochaba la mordaza. Por fin podría hablar, que alivio, fue lo que pensé erróneamente. Apenas un chorro de saliva descendía por mis labios e intentaba desagarrotar mi mandíbula, noté como uno de ellos insería un duro miembro en mi boca. No era la primera vez que hacía algo así, de forma que sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Así que empecé a succionar aquél cálido miembro usando toda mi habilidad con la lengua y los labios. No debía hacerlo mal pues al cabo de no mucho el chico se corrió dentro de mi boca entre gemidos de placer. La rápida eyaculación me cogió de sopetón e, instintivamente, tragué todo aquel espeso y cálido fluido. Aquello debió sorprender a los chicos pues noté como exclamaban de admiración.</p>



<p>Instantes después, tenía otro miembro dentro de mi boca. Y por cierto, aquello empezaba a excitarme de nuevo, así que, insinuándome con los movimientos de mi cuerpo, indiqué a los chicos que mi cintura suplicaba atención. No tardaron en captar el mensaje y al cabo de poco tuve otro miembro entre mis piernas haciéndome gozar de placer.</p>



<p>Os debo confesar, que llegó un punto en que me fue imposible determinar si realmente estaba con cinco chicos o había más personas en esa azotea. Las penetraciones, en mi vagina y en mi boca eran muy constantes y seguidas. Claro que en ese momento para mí no era ningún problema, mi cuerpo lo demandaba a gritos. Pero, o aquellos chicos estaban realmente en muy buena forma, o juraría que aquella noche gozaron de mi cuerpo más de cinco personas. Aún hoy, de vez en cuando se lo pregunto a los chicos y como única respuesta recibo una enigmática sonrisa.</p>



<p>Hubo un momento en que noté como alguien retiraba mi &#8220;plug in&#8221; de mi trasero. Hasta me había olvidado que lo llevaba, y algo más cálido se introdujo en él. En cualquier otra circunstancia, habría protestado por ello, me habría opuesto con rotundidad, pero en ese momento estaba demasiado exhausta para negarme a nada. Además, nunca nadie me había penetrado por allí, llevada por la excitación del momento, hasta me parecía estimulante que usaran mi último orificio disponible. Así que me acomodé lo máximo que pude y disfruté del momento. Porque sí, contra todo pronóstico, he de decir que lo gocé. Y aún hoy lo sigo disfrutando de vez en cuando.</p>



<p>A diferencia de lo que os he contado hace unos instantes, sí que os puedo asegurar que sólo cinco personas me penetraron por el trasero. Noté cinco eyaculaciones dentro de mí. Finalmente, los atléticos chicos quedaron exhaustos, dejándome recuperar el aliento tranquilamente, tumbada en el césped artificial de la azotea, con las manos aún esposadas y con la venda que me impedía ver nada. Mientras respiraba agitadamente, notaba como mi vagina, mi culo y mi boca chorreaban un espeso y cálido líquido. Nunca había experimentado nada así (y nunca me habría imaginado haciendo aquello). Pero exhausta como estaba, debo decir que lo había disfrutado intensamente.</p>



<p>No se cuanto tiempo estuve así, tumbada en el suelo, respirando pesadamente dejando que los fluidos se deslizaran por mi cuerpo. Había perdido la cuenta de la cantidad de veces que había alcanzado el clímax. Al cabo de un rato noté como me incorporaban, recostándome en una tumbona de la azotea. Alguien acercó algo a mi boca, algo duro. Intenté protestar.</p>



<p>-Tranquila, tranquila&#8230; Lo has hecho muy bien, has estado genial.- Era la voz de Marcos tranquilizándome.- Bebe eso, necesitas recuperar fuerzas.</p>



<p>-Solo es una bebida energética, necesitas rehidratarte, créeme.- Dijo Juan mientras los otros estallaban en risitas.</p>



<p>Ya más tranquila, acerqué mis labios a la botella y bebí, bebí con ansiedad, pues aunque en ese momento, llevada por la excitación no lo notara, mi cuerpo realmente necesitaba hidratarse. Al notar como el azúcar hacía su efecto en mi organismo, noté como poco a poco volvían mis fuerzas. Unos minutos después, ya podía andar.</p>



<p>Los chicos, para mi sorpresa, retiraron la venda de mis ojos, permitiéndome contemplar las primeras luces del amanecer sobre la ciudad. Os debo confesar que, pese a las circunstancias (sí, seguía esposada y tenía una cadena atada sujeta con un collar en mi cuello) fue la experiencia más romántica de mi vida. ¿Algunos de vosotros habéis contemplado el amanecer sobre la Torre Eiffel? Es algo realmente espectacular. Los cinco chicos empezaron a besar cada parte de mi cuerpo mientras no dejaban de decirme que había estado genial y que era la mejor profesora que habían tenido nunca. Yo estaba completamente ruborizada, sin saber que decir.</p>



<p>Al final me quitaron las esposas y, mientras me aliviaba mis muñecas, me quitaron también el collar. Con cuidado de que no nos viera nadie, volvimos dentro del hotel y me llevaron de nuevo a mi habitación. Como unos caballeros, me recostaron en la cama. Antes de que abandonaran la habitación, les susurré que siempre sería suya. Que me tendrían siempre a su plena disposición. ¿Por qué dije aquello? Sinceramente no lo se, tal vez fuera el agotamiento, o el éxtasis, lo cierto es que en ese momento, esas palabras salieron de mi boca con total naturalidad.</p>



<p>Aún pude dormir un par de horas antes de que tuviera que reunirme con el resto de alumnos y profesores en el desayuno. Me duché y antes de vestirme contemplé mi cuerpo en el espejo de la habitación. El collar casi no he había dejado marca en el cuello, pero sí lo habían hecho los múltiples besos y chupetones que me habían dado. Mis muñecas tenían la marca de las esposas y por todo mi cuerpo había rastro de apasionados besos y traviesas mordidas de los chicos. Y mi cara, parecía un zombie, con unas ojeras como si no hubiera dormido en años. Me vestí y cubrí mi cuello con un pañuelo para disimular los chupetones. Con algo de maquillaje traté de disimular mis ojeras lo mejor que pude. Me puse pantalones largos y una camisa también de manga larga para disimular los rastros de la pasión desenfrenada sobre mi cuerpo.</p>



<p>Llegué la última al salón dónde se servía el desayuno. Los cinco chicos no me dirigieron la palabra, cosa que realmente agradecí, me hubiera sido imposible mantener una conversación normal con ellos después de lo sucedido esa noche. Sí que noté que el Director, otros profesores y algunos alumnos me dirigían curiosas miradas. Seguramente fuera porque no ofrecía mi mejor aspecto, aunque me volvió a asaltar esa duda que de vez en cuando aún me corroe por dentro “¿realmente sólo había estado con cinco personas esa noche?”.</p>



<p>Afortunadamente, ese era el último día de viaje. ¿Qué queréis que os cuente más? Me pasé todo el viaje de vuelta dormida, completamente agotada. Pero mi historia no termina aquí.</p>



<p>Varias semanas después. Finales de agosto</p>



<p>Había perdido la cuenta de las horas que llevaba atada a la mesa del comedor de mi piso. Llevaba tres días enteros encerrada en el piso con los chicos. Se habían presentado por sorpresa un viernes por la mañana y hoy, domingo por la tarde seguíamos allí. La comida la encargábamos a domicilio para no perder tiempo en ir a comprar. ¿Y qué hacíamos? Creo que ya os lo podéis imaginar, probé todas las posturas y fantasías sexuales posibles. Esta vez fui yo quién insistió que dieran rienda suelta a sus más oscuras pasiones y no se pusieran límites. Había hecho con ellos cosas que ni tan siquiera imaginaba que fueran posibles. Y también me humillaron de casi todas las maneras posibles. Solo os diré que en varias ocasiones (tanto de día como de noche), me habían paseado, cual mascota a cuatro patas por el vestíbulo y las escaleras del bloque. Sin saber por que, no me opuse a ello, tal era el control que tenían ellos sobre mí. Y múltiples humillantes cosas más que me hicieron, y que aún me siguen haciendo. Pero volvamos dónde estábamos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/33/15913635/15913635_013_a8b8.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Finalmente me desataron, agotada, me derrumbé en el suelo hecha un ovillo. Uno de los chicos me trajo un cuenco con comida que devoré ávidamente. Sí, en cierto modo en esos días me había convertido en algo similar a una perrita sumisa para ellos. Y sí, disfrutaba siendo su perrita sumisa. ¿Cuantas de vosotras podéis presumir de haber tenido durante tres días seguidos a cinco atractivos chicos a vuestra plena disposición, satisfaciendo vuestros deseos sexuales hasta la extenuación?</p>



<p>Se empezaba a hacer tarde y mañana a primera hora tenía que acudir a la escuela para la primera reunión a fin de preparar el curso entrante. No sabía qué planes tenían ellos, si querían quedarse otra noche más, no iba a impedírselo. Tampoco es que estuviera en posición de impedirles nada.</p>



<p>Marcos extrajo de una bolsa un paquete pequeño. “¿Otro regalo?” pensé. No iba mal encaminada.</p>



<p>&#8211; Ábrelo.- Me dijo.</p>



<p>Abrí el pequeño envoltorio ante la atenta mirada de todos. Y para mi sorpresa no, no era un juguete sexual. Se trataba de una fina argolla de plata que se cerraba con un pequeño candado. La examiné detenidamente. En la cara externa, con finas letras, había grabado el nombre de los cinco chicos. Era evidente que aquello no les había salido barato. Los miré intrigada.</p>



<p>&#8211; En la antigua Roma, las esclavas debían llevar en todo momento una argolla con el nombre de sus dueños- Dijo Juan sin tapujos.</p>



<p>&#8211; Así se diferenciaban de las ciudadanas libres, y en caso de intentar escapar era fácil identificar a sus propietarios- Complementó Antonio.</p>



<p>Así que era eso, pretendían que me convirtiera en su esclava sexual. Los miré dubitativa.</p>



<p>&#8211; Póntelo, a ver como te queda.- Añadió Andrés.</p>



<p>Sin saber muy bien porque, me puse aquella fina argollita alrededor de mi cuello. Raúl la cerró el candado. Me miré frente al espejo. Realmente no me quedaba mal, era una fina línea plateada sobre mi piel. Tampoco me molestaba. Únicamente el pequeño candado le daba un aspecto sospechoso, pero no llamaba la atención. Si nadie se fijaba atentamente, los cinco nombres tampoco se leían a primera vista.</p>



<p>&#8211; La llave la vamos a tener nosotros.- Dijo Antonio.- No te lo vas a quitar nunca, excepto con nuestro consentimiento.</p>



<p>&#8211; ¿Qué pretendéis?- Pregunté intrigada sobre dónde iba a conducir aquello. Juan tomó la palabra.</p>



<p>&#8211; Ahora que vas a dejar de ser nuestra profe, no queremos perder el contacto contigo.</p>



<p>&#8211; Exacto.- Añadió Marcos.- Queremos que siempre estés disponible para nosotros. Salvo cuando estés dando clase claro.</p>



<p>&#8211; Que en cualquier momento que nos apetezca, podamos llamarte, o presentarnos de improvisto aquí, y repetir el plan de esos días.- Dijo Raúl.</p>



<p>&#8211; Y no solo eso, también queremos que estés a nuestra plena disposición para llevarte a donde queramos, para hacerte lo que deseemos. Tenemos muchos planes para tí.- Añadió Andrés.</p>



<p>Estuve callada unos minutos, intentando asimilar todo aquello.</p>



<p>&#8211; Osea, ¿queréis que sea algo como vuestra putita personal?- Otra vez las palabras salieron solas de mis labios.</p>



<p>&#8211; Eso lo has dicho tú, no nosotros.- Remató Antonio.- Pero, ¿qué dices a ello?</p>



<p>Me quedé sin palabras, estuve unos instantes balbuceando expresiones inconexas, hasta que finalmente pude articular unas palabras de forma coherente.</p>



<p>¿Que por qué acepté convertirme en su sumisa? Llegados a este punto, después de todo lo que habían hecho conmigo, poco más podían hacerme ya. De facto, durante esos meses me había convertido, efectivamente en su putita sumisa. Me habían usado como habían querido, y en cierto modo, yo les había usado a ellos para conseguir el trabajo de mis sueños. ¿No es eso una forma de prostitución? Mis palabras solo fueron sino una aceptación de una situación que ya era una realidad.</p>



<p>“Hizo profesión de puta” había escrito un día en la pizarra de clase. Hacía una eternidad para mí. Al final, aquella frase parecía dirigida a mí. Sí, más que profesora, se podía decir que ese año me había convertido en una prostituta.</p>



<p>Y supongo que ahora os preguntaréis si soy feliz con esa situación. ¿Lo dudáis? Tengo un trabajo que me apasiona y además, a mis 27 años tengo cinco chicos más jóvenes y realmente atractivos a mi plena disposición. Sí, hago lo que ellos desean, cumplo todas sus peticiones, pero, ¿quién me obliga a ello? Realmente se puede decir que disfruto tanto o más que ellos. Gracias a ellos he descubierto un mundo totalmente nuevo para mí. De vez en cuando salimos de noche, a otra ciudad, dónde nadie nos conozca y me llevan a clubs de striptease amateur o a locales de BDSM exhibiéndome como la esclava sumisa que soy. Alguna vez me visten con un arnés de cuero cubren mi rostro con una máscara y me llevan a pasear por el campo, atada a una correa como si fuera una mascota. Son tantas y tantas experiencias nuevas que no quiero saturaros con ellas.</p>



<p>Aunque esos últimos días, estoy un poco preocupada, siento que estoy poniendo en riesgo mi trabajo. Hay una extraña sensación, como un “sexto sentido” que me advierte de algo. Pero supongo que ya os habréis cansado de escuchar mi vida. ¿O no?</p>



<p>¿FIN?</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/33/15913635/15913635_016_ebfc.jpg" alt="" width="695" height="463"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Laura, una profesora diferente 3, la selectividad&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Feb 2022 12:48:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[confesiones]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[ninfómana]]></category>
		<category><![CDATA[SHADOWANGEL]]></category>
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					<description><![CDATA[Una profesora diferente. Cap 3. La preparación de la Selectividad ¿Dónde os dejé la última vez? Ah sí, ya me acuerdo. Era el lunes en que empezaban las clases preparatorias de selectividad. Ese día estaba bastante nerviosa, mis alumnos se jugarían su futuro en esos exámenes y quería dar todo lo posible para ayudarlos a sacar la mejor nota posible. No quería que por una cuestión de décimas, uno de ellos viera sus sueños frustrados. Por otro lado, me carcomían varias dudas, tan solo llevaba unos meses como profesora y no sabía si realmente estaría a la altura. Una cosa [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Una profesora diferente. Cap 3. La preparación de la Selectividad</p>



<p>¿Dónde os dejé la última vez? Ah sí, ya me acuerdo. Era el lunes en que empezaban las clases preparatorias de selectividad. Ese día estaba bastante nerviosa, mis alumnos se jugarían su futuro en esos exámenes y quería dar todo lo posible para ayudarlos a sacar la mejor nota posible. No quería que por una cuestión de décimas, uno de ellos viera sus sueños frustrados.</p>



<p>Por otro lado, me carcomían varias dudas, tan solo llevaba unos meses como profesora y no sabía si realmente estaría a la altura. Una cosa es prepararlos para los exámenes finales de bachillerato, pero cosa muy diferente era la selectividad. ¿Y si resulta que no daba la talla como profesora? ¿Y si no tenía el talento suficiente? Por primera vez desde que empecé la sustitución en esa escuela me asaltaban ese tipo de dudas. Todos mis alumnos habían mejorado su rendimiento escolar conmigo, pero aún así me sentía insegura.</p>



<p>Tema a parte, estaba mi “relación”, si es que podía llamarla así, con cinco de mis alumnos. Juan, Marcos, Raúl, Antonio y Andrés. Los cuales no sólo eran atractivos (sí, muy atractivos) sino tambíen un poco “rebeldes”. A fin que se esforzaran y mejoraran sus notas, había hecho con ellos ciertas apuestas de índole erótico. Sí, debo decir que no se quién disfrutó más con ello, si yo o los chicos.</p>



<p>Así que allí estaba yo, vestida como si fuera a ir de fiesta, entrando en un instituto dispuesta a preparar a mis alumnos para los exámenes más importantes de su vida. Aquél día llevaba una camisa blanca, una minifalda oscura y unos zapatos de tacones. Por unos instantes, contemplé mi reflejo en la puerta del instituto antes de entrar. Con los cuatro primeros botones de la camisa desabrochados y el pelo rizado, me sentía como una profesora sacada de un vídeo porno. Parecía más preparada para dar clases de educación sexual que de Lengua y Literatura que era la materia que tocaba trabajar.</p>



<p>Tema a parte estaban los dichosos vibradores que me había metido en mi vagina y en los pezones y que cualquiera de los cinco podría controlar con un mando a distancia. Estaba convencida que aquello había sido una idea pésima, pero ya no había vuelta atrás. Casi era la hora así que me dirigí hacia mi clase. Entré y tras comprobar que todos mis alumnos estaban presentes, empecé. Las clases preparatorias eran distintas a las demás, en lugar de durar una hora, de destinaban dos horas seguidas a cada materia.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/212/95763602/95763602_003_761e.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Pasada la primera media hora se confirmaron mis temores. La mayoría de alumnos había empezado a desconectar de lo que les estaba explicando y no me prestaban atención. El Siglo de Oro no les despertaba especial interés. Otros tenían la mirada fija en mi escote, seguramente esperando haber si con un movimiento torpe, yo mostraba más de lo que desearía. Aquello no funcionaba, así que decidí cambiar la estructura de la clase. Me levanté de la mesa y me dirigí a la pizarra.</p>



<p>-¿Sabíais que Calderón de la Barca asaltó un convento en plena noche, espada en mano, para vengar a su hermano?</p>



<p>Los alumnos cambiaron su expresión, pasando a mostrarme atención. Tal vez con anécdotas conseguiría ganar su interés por la Literatura del Siglo de Oro.</p>



<p>-¿Sabíais que Lope de Vega al ver que su amada entablaba una relación con un noble por interés económico, hizo circular unos versos en que la trataba de prostituta?</p>



<p>Las miradas de asombro de mis alumnos me indicaron que iba por el buen camino. Tal vez esa era la forma de hacerles ver de forma amena al Fénix de las Letras. Escribí unos versos en la pizarra:</p>



<p>&#8220;Una dama se vende a quién la quiera [&#8230;]</p>



<p>Su padre es quien la vende, aunque calla,</p>



<p>su madre la sirvió de pregonera [&#8230;]</p>



<p>Es puta de dos y cuatro [&#8230;]</p>



<p>A cuantos piden su cuerpo</p>



<p>se lo da por interés</p>



<p>hizo profesión de puta&#8221;</p>



<p>-¿Sabíais que por esos versos, Lope fue a la cárcel?- Dije señalando la pizarra, todos mis alumnos me miraban atentos, aunque no pude continuar la explicación.</p>



<p>Por un momento me había olvidado que llevaba aquellos vibradores, pero al parecer los chicos no. Uno de ellos los había activado con el mando y ahora notaba como vibraba el huevo dentro de mi vagina y como las pinzas empezaban a estimular mis pezones. Aquello me había pillado de sopetón. Instintivamente solté un gemido y dirigí mi mano hacia uno de mis pechos. Mientras no vibraron casi no noté aquellas pinzas, pero ahora que habían empezado a funcionar, me provocaban un cosquilleo en los pezones, instintivamente empecé a masajearme los pechos para intentar calmar aquella sensación. No era del todo desagradable, pero ese cosquilleo en los pezones me ponía la piel de gallina y me causaba cierta molestia.</p>



<p>Pasados unos segundos, y superada la sorpresa inicial, noté como el color subía a mis mejillas. Toda la clase me miraba con cara de asombro, y no era para menos. Allí estaba yo, enfrente la pizarra frotándome mi pecho. Como pude, recuperé la compostura e hice como si no hubiera pasado nada.</p>



<p>-Abrid el libro por la página 34 y empezad a trabajar los ejercicios de Lope de Vega. Si alguien tiene alguna cuestión, no duden en preguntarme.</p>



<p>Notando el huevo vibrando dentro de mí, me dirigí a mi mesa, y me senté e intenté concentrarme en los ejercicios que debían resolver los alumnos. Pero aquel cosquilleo entre mis piernas no cesaba, y las pinzas cada vez me molestaban más. Maldita la hora en que pensé que era buena idea asistir a clase con esos chismes en mi cuerpo.</p>



<p>Lo peor de todo es que, quien fuera que estuviera jugando con el mando, no me dejaba alcanzar el clímax. Sentada en mi mesa, esperé, tratando de disimular mi excitación, que los vibradores hicieran su trabajo y me dieran el orgasmo. A duras penas pude ahogar una exclamación de sorpresa cuando justo en el momento más álgido de placer, dejaron de vibrar, dejándome completamente frustrada. Maldita sea, unos segundos más y hubiera alcanzado el orgasmo. Pasados unos instantes, noté como poco a poco la excitación abandonaba mi cuerpo. Pero justo cuando empezaba a relajarme, aquellos chismes se volvieron a activar, llevándome otra vez cerca del orgasmo para detenerse súbitamente poco antes que pudiera derretirme de placer. Ante la frustración, intenté ahogar un gemido mordiéndome los labios.</p>



<p>Por la cara que ponían algunos alumnos era evidente que no disimulaba nada bien lo que sentía. Levanté el libro que tenía encima de la mesa y enterré mi cara en él para evitar que mis alumnos pudieran ver las mal disimuladas expresiones de mi rostro. Así, en esa humillante posición, pasé unos minutos, pensando qué hacer. Una de las opciones que barajaba era levantarme e ir al baño a quitarme aquellos chismes y terminar con mi tortura. Pero si ya notaba como temblaban mis piernas bajo la mesa ante los orgasmos frustrados, no quería ni imaginarme el patético espectáculo que daría si intentaba andar hacia la puerta. Tampoco podía continuar el resto de la clase con mi cara enterrada en el libro. Pronto terminarían los ejercicios y debería repasar los resultados con ellos. Si sólo me concedieran un orgasmo&#8230;</p>



<p>Bajé un poco el libro de forma que no me cubriera los ojos. Así podía observar a la clase y mantenía ocultos los gestos involuntarios de mis labios. Tenía que saber cuál de aquellos cinco chicos era el que estaba jugando con el maldito mando. Nunca llegué a pensar que ponerme esos chismes en mi cuerpo sería una tortura. En qué momento pensé que podría ser algo divertido y excitante. Pensé que se limitarían a estimularme ligeramente o que los mantendrían vibrando toda la clase para causarme algún que otro orgasmo. No pasó por mi cabeza que pudieran utilizar el mando para torturarme de esa forma. Lo que había empezado como una travesura ya no era divertido. Al cabo de unos minutos, me di cuenta que era Marcos quién jugaba con el mando.</p>



<p>Levantándome de la mesa, intentando mantener la compostura, me acerqué a su mesa. Por suerte, estaba sentado en la segunda fila, lo que me ahorraba tener que pasearme patéticamente por toda la clase. Notaba como mis piernas me temblaban al andar. Lamenté no haberme puesto medias. Seguramente la fina tela del tanga que llevaba no contenía mis fluidos. Pero no quería comprobar sí estaban resbalando por mis piernas, la vergüenza me devoraba. De la forma más digna que pude, dando pequeños pasitos, rezando para que los alumnos por los que pasaba a su lado no se dieran cuenta de que tenía la piel de gallina, que andaba con las rodillas apretadas y que mi cuerpo temblaba como una hoja. Al final llegué a la mesa de Marcos.</p>



<p>-Por favor, para.- Le susurré</p>



<p>-¿Que pare, el qué?- Me respondió como si no supiera de qué le hablaba.</p>



<p>-Lo sabes perfectamente, por favor, deja que llegue al orgasmo o apaga esos chismes definitivamente. Pero no sigas así, esto es una tortura.- Le respondí en voz baja.</p>



<p>-Disculpa profe, pero es que no la he oído bien, podría hablar un poco más alto.- Respondió el chico.</p>



<p>Me había escuchado perfectamente, ¿qué pretendía, que toda la clase se diera cuenta de lo qué estaba sucediendo? ¿Quería arruinar mi reputación, era eso? Volví a susurrarle.</p>



<p>-Por favor, te lo suplico. De verdad que no lo aguanto más. He entrado en vuestro juego, ¿no es suficiente? por favor, para mi ya no es divertido- Le imploré. Su respuesta me dejó helada.</p>



<p>-Entrégame tus bragas a cambio de tu orgasmo- Dijo fríamente. Mis ojos se abrieron como platos, afortunadamente pude ahogar un grito de sorpresa.</p>



<p>-¡Estás de broma! No puedes pedirme eso.- Le respondí.</p>



<p>-Hablo en serio, no es tan difícil, vuelves a tu mesa, te quitas las bragas, vuelves y me las dejas en mi mochila. Te vuelves a sentar y disfrutas de tu clímax.- Respondió el chico señalando con el pie su mochila abierta en el suelo.</p>



<p>Estuve a punto de replicar pero me callé. Ya llevaba un rato hablando con él y varios alumnos me lanzaban miradas intrigados. Seguramente, al agacharme para hablar con él, debía estar en una postura de lo más sugerente para los que tenía detrás. No quería imaginarme lo traicionera que podía ser mi minifalda. Si estando de pie cubría justo mi trasero, ahora que me había agachado un poco no quería saber hasta que punto estaba revelando mi trasero. Como alguien me hiciera una foto con su teléfono móvil, estaría acabada. Me levanté y como pude, notando las miradas de varios alumnos clavadas en mi nuca (o mejor dicho, en mi trasero), volví a mi mesa.</p>



<p>En ese momento estaba tan ansiosa por un orgasmo que no se me cruzó por la cabeza que la solución más fácil sería salir de la clase, ir al baño, quitarme aquellos malditos chismes, lavarme la cara con agua fría para que se me bajara la excitación y luego continuar con la clase. No, en ese momento mi mente no trabajaba como debería, sólo tenía en mente el cómo quitarme el tanga sin que lo notara el resto de alumnos para que Marcos me concediera mi anhelado clímax.</p>



<p>Todos los alumnos (todos excepto cinco), estaban concentrados en los ejercicios. Me pegué con la silla a la mesa lo máximo que pude para que ningún alumno distraído pudiera darse cuenta de lo que estaba sucediendo. Mientras con la mano izquierda hacía como que subrayaba párrafos del libro que tenía delante, me concentré en subirme la falda con la mano derecha. En este aspecto que fuera tan corta me ayudó, y a los pocos minutos noté el tacto del tapiz de la silla en mi culo. Así que me levanté unos centímetros y, lo más rápido que pude, agarré la cinta del tanga y me lo bajé hasta las rodillas. Luego paré y observé la clase unos segundos. Nadie parecía haber reparado en mi maniobra salvo cinco chicos que no me quitaban los ojos de encima. El resto fue más fácil. Con un pequeño movimiento de piernas, mi ropa interior cayó a mis pies. Con la mano derecha, me volví a bajar a falda y colocarla lo mejor que pude. Con un gesto distraído hice como que se me caía el bolígrafo al suelo y al recogerlo, agarré el tanga y lo apreté fuertemente en mi puño. Notaba la fina tela totalmente impregnada con mis fluidos, los cuales ahora que no llevaba ropa interior, notaba como descendían por mis muslos.</p>



<p>Antes de que mis fluidos empezaran resbalar por debajo de mi falda, me levanté e intentando al máximo mantener mi compostura seria, me acerqué de nuevo a la mesa de Marcos. Hice ver que le resolvía una duda y rápidamente bajé mi mano, cogí su mochila y metí mi tanga dentro.</p>



<p>-Deberías apartar tu mochila de aquí. Cualquiera podría tropezar con ella.- Le dije en un tono suficientemente alto para que lo escucharan las mesas de alrededor. Tenía que justificar mi gesto. El chico con una sonrisa me indicó que volviera a mi mesa.</p>



<p>Justo cuando me volví a sentar a la mesa noté como los vibradores volvían a trabajar. Aquella sensación de nuevo me embriagó de placer. Para disimular, cubrí mi rostro con una mano haciendo ver que estaba concentrada en el libro que tenía delante. De vez en cuando lanzaba miradas a Marcos que no dejaba de sonreírme mientras metía su mano en la mochila. Con toda seguridad ya se había dado cuenta que mi tanga estaba empapado. Esta vez los vibradores no pararon y pude alcanzar mi deseado orgasmo. Me metí el boli en la boca y lo mordí para evitar soltar un gemido mientras el placer inundaba mi cuerpo. El boli crujió al mismo tiempo que notaba como se erizaba mi piel al alcanzar el clímax. Aquello fue un verdadero alivio. Mi cabeza volvía a trabajar de nuevo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/212/95763602/95763602_004_5e04.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Miré el reloj, con la tontería, había pasado un tiempo más que suficiente desde que mandé a mis alumnos a hacer los ejercicios. Así que, sin levantarme de la mesa pero con otro ánimo, nos pusimos a corregirlos.</p>



<p>He de decir que me sorprendí al ver como la mayoría de alumnos había resuelto las cuestiones relativas a Lope de Vega de forma satisfactoria. Aquello me levantó la moral. Quizá sí que tenía madera de profesora. Incluso mis cinco alumnos &#8220;favoritos&#8221; se habían aplicado en ello.</p>



<p>Al finalizar la clase, me percaté que en el tapiz de la silla había una mancha húmeda. &#8220;Maldita sea&#8221; mascullé, aquellos chicos habían ido demasiado lejos. Aquello empezaba a poner en juego mi futuro como profesora. Como algún alumno se diera cuenta de lo que había sucedido hoy en clase y se fuera de la lengua ya podía olvidarme de trabajar en esta o en cualquier otra escuela.</p>



<p>Antes de que salieran al recreo, cogí mi cartera y me dirigí a los cinco chicos.</p>



<p>&#8211; Vosotros, ¡A mi despacho!</p>



<p>Aquello fue un intento desesperado de intentar imponer mi autoridad sobre aquellos cinco alumnos. Quería demostrarles que por mucho que hubiera entrado en su juego, no dejaba de ser su profesora, y en clase debían respetar las normas. En ese momento no me di cuenta de lo equivocada que estaba. No hay autoridad que imponer a quién has entregado tu ropa interior. Ellos tenían el control absoluto, pero yo aún no me había percatado de ello. En ese momento aún creía que tenía la situación bajo control, que era yo quién ponía las normas.</p>



<p>Ello me seguían mientras yo caminaba hacia el despacho de la profesora a la que sustituía. Notaba como otra vez los vibradores se activaban. Aquellos malditos volvían a jugar con el dichoso mando. Poco a poco noté como mi excitación volvía a crecer. Justo cuando crucé la puerta del despacho, pensé que tal vez esa no había sido una buena idea.</p>



<p>El despacho estaba tal como lo había dejado la profesora titular. Había una mesa de escritorio con un ordenador y dos sillas para las visitas. Detrás del escritorio había una cómoda butaca. Completaban el ambiente una estantería con diversos libros y carpetas y un pequeño sofá que, según me había indicado el Director, era para hacer menos tensas y más informales las reuniones con los padres.</p>



<p>Nada más entrar, los cinco tomaron asiento, ocupando el sofá, las sillas y la butaca, dejándome a mi de pie. Aquello no me gustaba. Pese a ello adopté una postura lo más seria posible, al fin y al cabo, era su profesora y quería dejarles claros sus límites.</p>



<p>-Lo de ahora no ha tenido ni pizca de gracia. ¡Se acabó el juego!- Dije autoritariamente. O al menos creí haber dicho de forma autoritaria.</p>



<p>En mi interior, aquellos chismes seguían vibrando.</p>



<p>-¡Dadme ese mando! Ya no tiene gracia.- Volví a insistir, intentando imponerme.</p>



<p>Yo creía estar actuando con firmeza, pero por la reacción de los chicos era obvio que no lo percibían de la misma forma. Por mucho que mi voluntad fuera esa, mi cuerpo me estaba traicionando. En ese momento, no me percaté de ello. Los chicos en cambio lo notaron al instante. Mis palabras, lejos de ser fuertes, sonaron débiles. Mi cuerpo temblaba involuntariamente al estar sola en el despacho con aquellos cinco atractivos jóvenes. Mi respiración era entrecortada, fruto del deseo y la excitación que crecían dentro de mí. Mi mirada en lugar de ser firme era vidriosa, mis ojos imploraban a los chicos lo contrario que mis palabras. Todo mi cuerpo suplicaba que hicieran lo que desearan conmigo. Mi voluntad se debilitaba por momentos.</p>



<p>Antonio se levantó del sofá y se puso enfrente mío.</p>



<p>-Y si no te damos el mando, ¿qué?- Dijo mientras apuntaba mi pecho con su dedo.</p>



<p>Incapaz de responder, retrocedí unos pasos. Él continuaba acercándose, apuntándome con su dedo, exigiendo una respuesta que no podía darle. Volví a retroceder, tropecé con el sofá y caí de espaldas, sobre el sofá y sobre Raúl, que seguía sentado. La reacción del chico no se hizo esperar.</p>



<p>-Vaya, no pensaba que fueras a lanzarte a mis brazos.- Dijo mientras rodeaba mi cintura con sus fuertes brazos. A través de la ropa notaba la calidez de su musculado cuerpo, intenté zafarme de su abrazo pero mis esfuerzos fueron débiles. ¿Realmente quería apartarme de aquellos musculosos brazos?</p>



<p>-Buenas vistas.- Dijo Andrés. No me había percatado que, en mi torpe caída al sofá, había abierto las piernas. Sin ropa interior, mostraba a los cuatro chicos toda mi intimidad. Aunque no fuera la primera vez, en ese momento me sonrojé de la vergüenza.</p>



<p>Intenté protestar, pero Raúl, cogiéndome totalmente desprevenida, acercó sus labios a los míos y me robó un intenso beso. Cualquier queja, cualquier forcejeo por mi parte quedó completamente anulado por aquel beso. Hacía mucho que nadie me besaba así. Succionando mis labios, metiendo la lengua dentro de mi boca, un beso lleno de deseo y pasión. Sí, demasiado tiempo sin notar un beso tan intenso. Por unos instantes me quedé sin poder reaccionar. Luego me di la vuelta, me encaré a Raúl y respondí a su beso, devorando los carnosos labios de aquel chico, siendo ahora mi lengua la que entraba dentro de su boca, buscando la suya y enroscándose a ella como una serpiente. Hacía mucho que yo tampoco besaba a nadie de esta manera. Mi cuerpo se encendía por momentos. No tardé mucho en perder completamente el control de la situación.</p>



<p>Detrás mío noté como alguien me subía la falda hasta la barriga. Ni siquiera traté de impedirlo, mi cuerpo era puro deseo. Noté como varias manos tocaban mi culo y se frotaban en mi húmeda vagina. Concentrada en los besos con Raúl, no me giré para comprobar quiénes estaban jugando de esta forma. Sus caricias me hacían arder de placer. Ahogaba mis gemidos incrementando la intensidad de los besos. En algún momento me retiraron el huevo de mi vagina. Sólo reaccioné cuando noté que algo cálido y duro se introducía en mi vagina. Dejé de besar a Raúl y me di la vuelta. Juan estaba con los pantalones desabrochados y con un grueso y endurecido miembro fuera.</p>



<p>-Aquí no&#8230; en la escuela no&#8230;- Logré susurrar en un atisbo de cordura.</p>



<p>-¿Por que no?- Dijo Andrés mientras cogía las llaves de mi mesa y cerraba la puerta del despacho- Estamos en la hora de recreo, todos los profes están en el bar tomándose un café. Nadie se va a enterar de nada.</p>



<p>Mi cuerpo ardía de deseo, me pedía que sucumbiera al placer, que no me preocupara. Pero mi mente estaba insegura, si alguien se enteraba de eso sería el fin de mi carrera. El escándalo que se armaría acabaría con mi reputación, seguramente tendría que irme a otra ciudad a vivir.</p>



<p>-Cualquiera podría pillarnos&#8230;-susurré entre gemidos, Juan estaba estimulando mi clítoris, inundándome de placer.</p>



<p>-Entonces impídenoslo. Grita, aparta mis manos, haz algo- Dijo Andrés mientras metía su mano por debajo de la camisa, acariciando mi barriga hasta llegar al sujetador.</p>



<p>¿Realmente yo quería parar aquello? Mi cuerpo lo deseaba intensamente. Creo que nunca en la vida me había sentido tan excitada, el hecho de tener sexo en la escuela con esos atractivos alumnos, despertaba en mí cierta pasión. ¿Qué me ocurría? Nunca había fantaseado con una situación así, pero ahora descubría que aquello me excitaba enormemente. ¿Debía detenerlos? ¿Tenía voluntad para parar? ¿Por que ahora me despertaba un morbo fetichista tener sexo con ellos en mi despacho? Realmente tenían razón, en el recreo no se quedaba ningún profesor en el despacho, todos iban a la cafetería. La posibilidad que alguien nos descubriera era muy remota.</p>



<p>-Sin precauciones, no hay nada.- Conseguí mascullar en un atisbo de sensatez.</p>



<p>Sonriente, Marcos sacó varios preservativos de su bolsillo. La decisión volvía a estar en mis manos pero poca capacidad de decisión me quedaba.</p>



<p>-Que sea rápido, en 20 minutos tenemos que estar en clase.- Dije mientras me acomodaba en el sofá.</p>



<p>-Ponte boca abajo mejor, quiero disfrutar de la visión de tu lindo culito.- Dijo Juan mientras se colocaba el preservativo.</p>



<p>Extasiada, obedecí. Me tumbé boca abajo con las piernas fuera del sofá, tocando el suelo con los pies. Por la mirada de los chicos, mi postura, ofreciéndoles mi trasero debía ser de lo más erótica. No había nada que deseara más que el hecho que me penetraran esos atractivos alumnos. No pude evitar un gemido de placer al notar como el endurecido pene de Juan se deslizaba con facilidad dentro de mi vagina. Estaba tan humedecida y lubricada que su miembro entró sin problema. Si quería terminar con los cinco sin llegar tarde a la siguiente clase, no podía recrearme demasiado en la situación. Con mis manos, desabroché los pantalones de Raúl, bajándoselos junto con los calzoncillos. Me detuve unos instantes contemplando su pene. Él me miraba lleno de sorpresa y deseo. No sería mi primera felación, pero tampoco es que tuviera mucha experiencia en ello. Únicamente conocía lo básico &#8220;recuerda Laura, juego de lengua y labios, nada de dientes&#8221;. Abrí mi boca y me introduje en ella el cálido glande de Raúl. El chico ahogó un gemido con su mano cuando notó mi boca succionar su miembro.</p>



<p>Al principio sólo fue la punta, pero ante los estímulos de placer que me producía Juan en mi vagina, me animé a más. Al final terminé metiendo más de la mitad de su endurecido miembro en mi boca, humedeciéndolo con mi lengua, succionándolo con los labios. Los gemidos ahogados del chico me indicaban que iba por el buen camino. Estaba tan excitada que ni tan siquiera había pasado por mi mente pedirle que se pusiera un preservativo antes de introducir su pene en mi boca. Ni tan siquiera lo veía algo tan relevante, como os digo, no tenía mucha experiencia haciendo aquello.</p>



<p>Por el rabillo del ojo, contemplaba como nos miraban los otros tres chicos. Totalmente alucinados y con unas miradas llenas de sorpresa y deseo a partes iguales. Seguramente aquello superaba todas sus expectativas.</p>



<p>No contaba con que Raúl estaba tanto o más (si cabía) excitado que yo y enseguida inundó mi boca con un cálido y espeso líquido que no tardó en chorrear por mis labios. Sorprendida aparté mi boca de su pene, intentando limpiarme con la mano. Andrés acudió inmediatamente con un paquete de cleenex y una botella de agua que tenía encima de la mesa. Mientras me limpiaba la boca y bebía algo de agua, noté como Juan agarraba mi culo con más fuerza e instantes después noté una sensación cálida en mi vagina. Por los ahogados gemidos del chico, estaba claro que había alcanzado el éxtasis. Yo seguía embriagada de placer, Juan se había derretido pero yo aún no había terminado. Por suerte, seguía teniendo tres atractivos chicos llenos de energía.</p>



<p>Andrés me hizo tumbar boca arriba en el sofá. Excitada, abrí mis piernas, mostrando mi suave y enrojecida vagina. Nuestras miradas estaban llenas de deseo. El chico se tumbó encima mío y empezó a penetrarme, primero con suavidad pero enseguida incrementó la intensidad de sus embestidas al ver mi expresión de placer.</p>



<p>Con un gesto, indiqué a Antonio que se acercara. El chico entendió enseguida a lo que deseaba y se bajó los pantalones. Se notaban las horas que invertían aquellos chicos en el gimnasio, no sólo tenían unos cuerpos bien definidos sino que sus órganos sexuales iban en consonancia con sus musculosos cuerpos. Nunca había tenido sexo con unos chicos tan atractivos. Sinceramente, en aquél momento, me sentí afortunada. Llena de pasión, me metí en la boca el pene de Antonio.</p>



<p>Los chicos estaban tan excitados que alcanzaron el orgasmo enseguida. Volvía a tener la boca llena de semen, otra vez no había caído en pedir que se pusiera condón antes de chupársela. Suerte de los cleenex y la botella de agua. Por mi parte, yo aún seguía encendida y ansiosa, ninguno de los dos chicos habían conseguido llevarme al orgasmo. Por suerte, quedaba Marcos.</p>



<p>Se tumbó encima mío y empezó a penetrarme con suavidad. Acerqué mis labios a su oreja y mientras abrazaba su cuerpo le susurré que lo hiciera con más energía. Abrazada a su fuerte cuerpo notaba como Marcos incrementaba la intensidad con sus caderas llevándome más y más al borde del éxtasis. Finalmente, ambos nos fundimos intensamente. Apreté mis labios contra los del chico para ahogar nuestros gemidos. Tan fuerte fue mi beso, que cuando nuestros labios se separaron, le había dejado una pequeña marca morada en ellos.</p>



<p>Agotada, miré el reloj&#8230;¡MIERDA! Pasaban 10 minutos de la hora. Los otros alumnos se estarían preguntando porque no llegaba a clase.</p>



<p>&#8211; Chicos, tenéis que iros, pero YA!- Dije mientras me volvía a poner bien la falda y la camisa.- ¡Y borraros esa sonrisa bobalicona de vuestras caras! Como entréis a clase con esa cara, todo el mundo sospechará algo.</p>



<p>Los chicos no tardaron casi nada en volver a abrochar-se los pantalones. Miré unos instantes al pasillo para asegurarme que no había nadie alrededor y con un gesto les apresuré para que se fueran a clase. Mi idea era dar unos minutos de tiempo y llegar más tarde para no entrar los seis a la vez. Mientras esperaba, me recogí los cabellos en una cola pero…¡MIERDA!</p>



<p>Noté en mi pelo una sustancia pringosa. De alguna forma el semen de uno de los chicos había llegado allí. Estuve unos instantes temblando de nervios, sin saber qué hacer. Finalmente recogí mi cartera y salí volando del despacho directa al baño más próximo. Pero justo crucé la puerta, volví a entrar como una exhalación.</p>



<p>“Los preservativos”, miré la papelera y allí estaban. No podía dejarlos allí o el personal de limpieza se daría cuenta y como lo contaran al Director, estaría acabada. Sin manías, cogí los preservativos y sus envoltorios y los guardé en mi cartera. Antes de salir de nuevo, volví a la mesa. Allí estaba ese dichoso huevo, causante de lo que acababa de suceder. Lo cogí, notándolo pringoso por mis fluidos y lo metí en mi cartera. Ahora sí, salí pitando del despacho.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/212/95763602/95763602_010_ba53.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Justo al girar el pasillo para dirigirme a los baños, me crucé con la Jefa de Estudios. Una cincuentona de la que estaba convencida que no le caía bien. Aguanté la respiración para disimular mi nerviosismo y rezando para que no se fijara en la mancha de mi pelo, intenté pasar desapercibida.</p>



<p>&#8211; Llegas tarde. La clase ya debería haber empezado.- Fue lo único que dijo cuando la sobrepasé.</p>



<p>Sin responder nada, entré como una flecha al baño de chicas. Puse la cartera en el mármol de la pica, abrí el grifo y me miré en el espejo. Mi pelo era un amasijo revuelto, nada que ver con el pelo perfectamente rizado que llevaba al empezar las clases. Antes de meter la cabeza en el agua, me quité las pinzas de los pezones y las dejé sobre la cartera. Mientras me limpiaba el pelo, me asaltaban todo tipo de remordimientos. Aquello había estado mal, muy mal. Como los chicos se fueran de la lengua o como la Jefa de Estudios sospechara algo, mi carrera como profesora se habría acabado. Aproveché también para lavarme bien la cara. El contacto del agua fría me hizo ver las cosas con claridad. Aquello no podía volver a suceder. Tenía que cortar de raíz esa maldita relación con los chicos o la cosa acabaría muy mal para mí.</p>



<p>Mientras hacía esas reflexiones, la puerta de uno de los baños se abrió y salió Jessica, una de mis alumnas. Asustada, di un codazo que tiró mi cartera por el suelo.</p>



<p>-¿Ocurre algo profe? La veo muy nerviosa- Dijo la chica.</p>



<p>&#8211; No… no pasa nada… gracias.- Respondí nerviosa- ¿No deberías estar en clase?</p>



<p>&#8211; Me sentó mal el desayuno- respondió la chica- ¿No debería estar usted dando la clase?</p>



<p>En aquél momento no me di cuenta del tono altivo en que había pronunciado las ultimas palabras. Mi mente únicamente trataba de dar una respuesta coherente, pero antes que se me acudiera una respuesta, Jessica ya abandonaba el baño.</p>



<p>Me aseguré que mi falda y mi camisa estaban bien colocadas y me recogí el pelo en una cola con la esperanza que el calor de verano lo secara rápido. Cuando todo parecía estar en su lugar, tuve un sobresalto. Alguien me había tocado la espalda, bruscamente me giré y allí volvía a estar Jessica “no se había ido a clase esa niña, que demonios quiere ahora” pensé molesta.</p>



<p>&#8211; Disculpe profe, pero, cuando tiró su cartera se le cayó esto.- Dijo entregándome un pequeño objeto. Le di las gracias sin pararme a examinarlo. Cuando fui a guardarlo en la cartera noté un escalofrío por todo el cuerpo. Jessica acababa de recoger una de aquellas malditas pinzas que minutos antes llevaba en mis pezones.</p>



<p>Hecha un amasijo de nervios, me fui corriendo hacia el aula. Cuando entré, pasaban ya 20 minutos. Tocaba clase de Matemáticas. Sin saludar siquiera, les mandé hacer los primeros ejercicios del libro. Durante toda la clase, mis ojos no se apartaron de Jessica “¿se habrá percatado de qué era el objeto que había recogido del suelo?” no cesaba de preguntarme. Si la chica se había dado cuenta, no daba muestras de ello. Durante todo el rato estuvo concentrada en los ejercicios y al momento de corregirlos no me dirigió ninguna mirada especial. “Seguramente ni se habrá fijado, pensará que es una pinza para el pelo” pensé. Y sí, seguía sin bragas.</p>



<p>Horas después, y con los nervios a flor de piel, terminó el primer día de clases preparatorias. Llena de sentimientos contradictorios, cogí el autobús para irme a casa. Como profesora, estaba segura de haber hecho un buen trabajo con las primeras clases. Los alumnos se habían aplicado en resolver los ejercicios y habían mostrado interés por mis explicaciones. Tal vez aquello no se me daba tan mal.</p>



<p>Al llegar a casa lo tenía claro, tenía que cortar de raíz aquella relación con los cinco chicos. Al menos mientras fueran alumnos míos. Después de la selectividad, cuando ya no fueran alumnos, ya vería hacia dónde quería llegar yo con ellos. Sí, lo había gozado, y mucho. Pero el riesgo asumido era demasiado alto. No quería jugármela a las pocas semanas que terminara el curso.</p>



<p>Me di una buena ducha y con la cabeza despejada cogí el móvil y escribí un mensaje a los chicos. Les dije que aquello había sido un error, que daba por terminado el juego y que como se les acudiese irse de la lengua tomaría medidas drásticas. Ilusa de mí, aún creía que tenía alguna capacidad de decisión al respecto.</p>



<p>La mañana siguiente me levanté temprano y después de un rato de ejercicio matutino me metí en la ducha y me vestí. Dejé de lado los provocativos atuendos de las últimas semanas y volví a vestir de manera formal. Yo era profesora y ya empezaba a ser hora que mis alumnos me miraran con respeto y no como si fuera un ícono sexual. Nunca debería haber entrado en ese juego.</p>



<p>Dos semanas después</p>



<p>Aquellos quince días habían sido un infierno. Los cinco chicos se habían tomado fatal mi cambio de actitud y no cesaban de entorpecer mis clases. Constantemente hacían preguntas impertinentes, ruidos, hablaban entre sí, molestaban a sus otros compañeros… Ya no sabía qué hacer para controlar la clase. Lo peor de todo era que con esa actitud hacían bajar el ritmo de los demás alumnos. Por muchas horas extra en la biblioteca resolviendo dudas, por mucho que me preparara las clases, veía como el rendimiento de los estudiantes se resentía por la impertinencia de aquellos cinco.</p>



<p>Incluso el Director me había llamado la atención diciéndome que de lejos, mi clase se había vuelto la más conflictiva, que después de casi tres meses, él me creía más capacitada para llevar una clase. Me excusé aludiendo a los nervios de los chicos y a sus jóvenes hormonas, pero en su rostro veía la decepción. Lo había decepcionado, mis esfuerzos no daban resultado. A esas alturas ya no me hacía ilusiones, esas dos semanas habían echado al traste mi reputación y con ella la posibilidad de tener un puesto fijo de profesora en la escuela. Ahora mismo solo aspiraba a terminar las clases de la forma más digna posible y que con suerte, la escuela diera buenas referencias de mí cuando fuera a tirar currículums.</p>



<p>Pero lo peor de todo fue que cuando aquél día por la noche hable con mi madre. Ella vivía en un pueblo, lejos de la ciudad. Normalmente subía a verla una vez al mes y manteníamos contacto por teléfono. Esa conversación para mí fue muy difícil. Las semanas previas había llegado a decirle que estaba muy contenta con mis alumnos, que tenía al Director en mi mano y que quizá me terminarían ofreciendo un puesto fijo finalizado el curso. Ahora todas esas expectativas se habían ido al traste.</p>



<p>Mi madre nunca había considerado en serio que yo pudiera ganarme la vida como profesora. “La carrera de filosofía no tiene salidas profesionales” me había dicho cuando le había hablado de mis intenciones para la universidad. Cuando le hablé de mi vocación como profesora me había dicho que “no te hagas ilusiones, las cosas ya no son como antes. Hoy en día es muy difícil que te contraten en una escuela. Con suerte, te pasarás años y años haciendo cortas sustituciones en diferentes centros sin conseguir estabilidad. Nadie ofrecerá un puesto fijo a una chica joven, no sabrás imponerte a los alumnos, te tomarán el pelo”. Por un momento, creí que podría ver cumplido mi sueño, que le podría decir que ella se había equivocado, que sí que tenía talento para ello. Que había logrado un puesto fijo en una buena escuela, y que ella me miraría orgullosa cuando se lo contara. No me vi capaz de decirle la verdad, que había fracasado, que era incapaz de controlar una clase, ni siquiera podía controlar a cinco alumnos.</p>



<p>Al colgar el teléfono, me sentía frustrada, fracasada y agotada. Sentía como todo el esfuerzo de esos meses había esfumado en dos semanas. Todas las horas dedicadas, la ilusión invertida, todo había sido en vano. Como profesora había demostrado ser un fracaso. Mandé un mensaje a los chicos, únicamente quería terminar las semanas que quedaban de clase en paz. Que como mínimo no fastidiaran la selectividad a sus compañeros de clase. Al cabo de una hora, tenía al grupo en mi piso. Les intenté explicar la situación, lo graves que podrían ser las consecuencias si alguien nos hubiera descubierto. Que seguramente algunos profesores y compañeros de clase ya sospechaban algo. Les dije que únicamente quería que mantuviéramos las apariencias las dos semanas que quedaban, que luego podrían podrían venir algún día a mi piso a cenar y hacer lo que quisieran conmigo. Yo hablaba y hablaba, nerviosa, ellos me miraban fijamente. Al cabo de un rato que quedé callada y se hizo un silencio tenso que rompió Marcos.</p>



<p>&#8211; Es una pena que cambiaras tu actitud hacia nosotros de forma tan brusca. En estas semanas ni siquiera nos has mirado a la cara.</p>



<p>Asentí, sin saber qué decir.</p>



<p>&#8211; Disculpate por ello- Añadió.</p>



<p>Me disculpé. Les dije que lo sentía.</p>



<p>&#8211; Si quieres que nos portemos bien, debes portate bien tu también.- Dijo Raúl.- Arrodíllate.</p>



<p>Sin saber muy bien porque, me arrodillé ante ellos.</p>



<p>&#8211; Es una pena, el Director te tenía en muy alta consideración. El otro día lo escuchamos hablar con la Jefa de Estudios, parece ser que estas últimas semanas se siente decepcionado contigo- Dijo Juan.- Mueve un poco el culo.</p>



<p>Un poco avergonzada, de rodillas ante los cinco chicos, moví mis caderas. Los cinco asintieron, divertidos.</p>



<p>&#8211; Parece ser que hay una profesora que este año se jubila- Dijo Antonio ante mi atónita mirada.- Tal vez podamos ayudarte a conseguir el puesto. Abre la boca.</p>



<p>Sorprendida, abrí la boca. No me gustaba el cariz que estaba tomando aquello. ¿Qué pretendían hacerme? Yo estaba de rodillas ante ellos, meneando mis caderas y con la boca abierta. Notaba como resbalaba mi saliva por la comisura de mis labios. Pero mi mente sólo pensaba en una cosa “¿habría una vacante de profesora titular? ¿realmente podría optar a ocupar su plaza?”</p>



<p>&#8211; No le caes muy bien a la Jefa de Estudios, ni siquiera te tuvo en cuenta para cubrir esa plaza. Ella es partidaria de buscar a alguien con años de experiencia. Alguien que pudiera controlar a los alumnos.- Dijo Andrés.- Pero parece ser que el Director aún te tiene cierto aprecio. Dijo que el Claustro debería considerarte como una opción, debido a que ya tienes experiencia en el centro. Si te portas bien, nosotros nos portamos bien. ¿No te gustaría un puesto fijo en la escuela? ¿Por que para eso has invertido tanto esfuerzo y horas extras, verdad? ¿Siempre aspiraste a la posibilidad que te contrataran de titular, verdad? Si estoy en lo cierto, haz un ladrido, como un perrito.</p>



<p>Mis ojos se abrieron sorprendida, ¿así que aún no estaba todo perdido? El Director aún me tenía en cierta estima. Ilusionada, imité el ladrido de un perro. Los chicos me miraron divertidos mientras me acariciaban la cabeza, como si fuera su mascota.Con un gesto me indicaron que me levantara.</p>



<p>&#8211; Bien, así que estamos de acuerdo, nosotros nos portamos bien, y tu te portas bien.- Dijo Marcos</p>



<p>&#8211; ¿Qué queréis? Por favor, haré lo que me pidáis, pero fuera de la escuela. En la escuela no, por favor.- Imploré. No quería volver a asumir el riesgo que nos descubrieran. No ahora que veía una oportunidad de lograr mis sueños.</p>



<p>&#8211; Ya veremos qué te pedimos a cambio. De momento te vamos a pedir un gesto de buena voluntad. Vuelve a llevar nuestros juguetitos en clase- Dijo Andrés con una sonrisa.</p>



<p>&#8211; No, eso no, por favor, la última vez fue una tortura. Si queréis me vestiré todo lo sexy que queráis, pero eso no por favor- Dije recordando el momento en que Jessica me entregó la pinza vibradora.</p>



<p>&#8211; Veamos… a ver… busquemos algo que nos haga contentos a todos&#8230;- Meditó Juan- Qué tal si a cambio, asistes a clase sin ropa interior de ningún tipo? Ni medias, ni bragas ni sujetador.</p>



<p>Los otros chicos asintieron a la propuesta. Lo pensé unos instantes, eso como mínimo lo podría disimular mejor. Salvo ellos cinco, nadie más tendría que enterarse de que iba sin ropa interior. Si eso era lo que querían a cambio de que me dejaran terminar las clases con tranquilidad…</p>



<p>&#8211; De acuerdo. Lo haré.- Dije ruborizada de vergüenza.</p>



<p>Los chicos hicieron ademán de irse, pero antes de cruzar la puerta, Raúl se giró.</p>



<p>&#8211; Recuerda, esto es sólo como signo de buena voluntad. Ya pensaremos qué pedirte a cambio de ayudarte.</p>



<p>Y, dejándome totalmente con la palabra en la boca, cerraron la puerta y se fueron. Me quedé unos instantes allí de pie, sin saber qué hacer. Mi respiración estaba acelerada. Sin darme cuenta, con una mano me agarraba un pecho y con la otra me estaba frotando la entrepierna. En algún momento, el arrodillarme ante ellos y moverme como si fuera su perrita, me había excitado. No lo terminaba de entender, pero esos segundos en que me sentí totalmente dominada por ellos, me habían excitado.</p>



<p>Me meté en la ducha y mientras la cálida agua me relajaba, medité sobre lo sucedido. Lo peor de todo era que si yo no hubiera gozado con el striptease. Si no hubiera disfrutado enormemente cuando me follaron en la escuela.Tal vez hubiera sido todo más fácil. Había empezado como un juego y poco a poco ellos habían ido tomando el control de la situación. Cada vez les había entregado una parte de mi voluntad. Hasta el punto de ser casi imposible negarme a nada que me pidieran. ¿En qué momento me habían dominado completamente? Seguramente desde el momento en que empecé a gozar con ello.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/212/95763602/95763602_008_1e90.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Quince días más tarde</p>



<p>Las dos últimas semanas de clase habían ido mucho mejor que las anteriores. Los cinco chicos volvieron a comportarse y la clase recuperó su rendimiento normal. Yo seguía invirtiendo muchas horas de mi tiempo libre para preparar las clases, pero no me importaba. Ver la atención que me prestaban los alumnos, ver como me hacían interesantes preguntas o como se esforzaban en los ejercicios era recompensa suficiente. Me quedaba hasta tarde en la biblioteca resolviendo las dudas de los alumnos. Hacía más horas que ningún otro profesor. Hasta el Director me felicitó por haber sabido reconducir la clase “sus alumnos son los que mejor preparados veo para la selectividad” me dijo abiertamente.</p>



<p>Los cinco no hicieron ningún gesto, ni ninguna proposición obscena. Nada que levantara ningún tipo de sospecha. Aunque debo admitir que no todo fue según lo previsto.</p>



<p>Unos días después a la charla en mi piso, el sistema de aire acondicionado de la escuela se estropeó. Aunque ahora, cada vez estoy más convencida que aquello no fue una avería fortuita, estoy segura que uno de aquellos cinco chicos saboteó el sistema.</p>



<p>La cuestión era que, sin aire acondicionado, esas últimas semanas de junio hacía un calor tremendo en clase. Así que, ya os podéis imaginar como lo pasé yo, que iba sin ropa interior.</p>



<p>El primer día, vestía una camisa blanca y una falda de tela oscura. Tuve que interrumpir unos ejercicios que escribía en la pizarra al darme cuenta que, con el sudor, mis pezones se transparentaban a través de mi camisa. Tuve que continuar la clase desde la mesa, pero al levantarme, toda la falda se había quedado pegada a mi trasero.</p>



<p>Decidí cambiar mi vestimenta, opté por pantalones tipo “short” y camisetas oscuras. Pero aún así, el sudor me jugaba malas pasadas. Mis pezones se pegaban a la camiseta, no eran pocas las veces que observaba la mirada de mis alumnos fija en mis pechos. Y los pantalones se me pegaban al cuerpo, marcando mis labios vaginales.</p>



<p>Pese a todo, no recibí ningún comentario al respecto, y pasados los primeros días, hice como si no pasara nada. “Total, en menos de dos semanas vas a dejar de verlos” pensé.</p>



<p>Fue el último viernes de clase, al mediodía, los cinco se quedaron en el aula después de la última clase. Tenían una propuesta que hacerme. Actué como si estuviera resolviendo dudas con ellos.</p>



<p>&#8211; ¿Qué queréis?- Pregunté.</p>



<p>&#8211; Ya sabes lo que hay esta tarde, ¿verdad?- Dijo Marcos mientras sacaba un paquete de su mochila.</p>



<p>Aquella tarde había planeada una sesión de yoga para que los alumnos se relajaran antes de la selectividad y ayudarlos a lidiar con el estrés de los exámenes. La asistencia era voluntaria.</p>



<p>&#8211; Vas a venir a la sesión de yoga, vistiendo esto- Dijo Marcos señalando el paquete envuelto.</p>



<p>&#8211; Y… ¿ya está?- Pregunté extrañada</p>



<p>&#8211; Por supuesto que no- Añadió Andrés- Volverás a usar nuestros regalitos.</p>



<p>Los miré suplicante.</p>



<p>&#8211; No te preocupes, esta vez no te vamos a martirizar tanto como al principio. Únicamente queremos que te relajes un poco más, últimamente se te ve muy estresada.- Dijo Raúl.</p>



<p>&#8211; Si lo haces, te contaremos un secreto- Dijo Juan. Y con ello los cinco chicos abandonaron el aula.</p>



<p>Ese mismo día a la tarde</p>



<p>Como pensé, a la sesión de yoga, asistió menos de la mitad de los alumnos de bachillerato. Decir que asistieron un tercio sería ser generosa. De mi clase, a parte de los cinco chicos, solo asistían Jessica y un par de chicas más.</p>



<p>Jessica era la chica que a mi me hubiera gustado ser. Alta, morena, con una silueta esbelta, sus formas femeninas bien definidas, unos generosos pechos…. Tenía un porte que indicaba un alto grado de confianza en si misma, justo lo que yo carecía. Aquél día vestía un top muy escotado y unos leggings bien apretados que no dejaban mucho lugar a la imaginación. Con diferencia, era la chica más atractiva de la escuela.</p>



<p>Pero aún así, yo acaparé la mayor parte de atención. El paquete que me habían dado los chicos contenía un conjunto deportivo rosa chillón. Estaba compuesto de un top, no tan escotado como el de Jessica, pero era la parte inferior lo que me ruborizaba. Eran unos pantaloncitos cortos que apenas cubrían mi trasero, dejando la parte inferior de mi culo al descubierto.</p>



<p>Por suerte, mis ejercicios matutinos me habían dado un vientre plano. Tenía que reconocer, que mi lindo trasero se resaltaba de una forma muy erótica con aquél pantaloncito, pocas chicas podían presumir de un culito tan bonito como el mío.</p>



<p>Cuando me vi con ellos estuve a punto de quitármelos y ponerme otra cosa, demasiado provocativa para mi gusto. Para jugar a voley playa tal vez, pero para ir a la escuela&#8230; Fue al ver que era la única profesora que asistía a la sesión de yoga que decidí darles el gusto a los chicos. Llevaba el huevo en mi vagina. Dejé las pinzas en casa porque se marcaban a través del top.</p>



<p>La sesión se hacía en el gimnasio de la escuela y era impartida por un “personal trainer” bastante atractivo que no apartaba los ojos de mí o de Jessica. Devorándonos con la mirada. Durante toda la hora tuve a mis chicos detrás mío (era obvio que se reservarían los “mejores asientos”). Los vibradores trabajaron a un ritmo suave, excitándome poco a poco pero sin llegar a enloquecerme de placer. Mi único temor fue la preocupación de si, con las extrañas posturas que nos hacía hacer el entrenador, mis fluidos vaginales traspasarían mi short.</p>



<p>Poco antes de finalizar la sesión ya había alcanzado un placentero orgasmo. Al terminar, antes de ir al vestuario, los cinco chicos se me acercaron. En sus labios había marcada una pícara sonrisa.</p>



<p>&#8211; Ayer escuchamos una conversación interesante entre el Director y la Jefa de Estudios- Dijo Antonio.</p>



<p>&#8211; Al parecer, el Director está encantado contigo, y no sólo él. La mayoría de profesores del claustro están encantados en cómo has llevado la clase estos meses- Añadió Raúl.- Tal vez sea porque últimamente le hemos hablado muy bien de ti. Sobre cómo te has esforzado para convertirnos en unos chicos aplicados. Aunque sinceramente, hay que reconocer que, de lejos, eres la profesora que más se preocupa por sus alumnos.</p>



<p>&#8211; Pero, sigues teniendo a la Jefa de Estudios en contra. Ella considera que te falta experiencia y que esto se ha notado en el último mes de clase. Considera que no estás preparada para dirigir durante todo un año a una clase de segundo de bachillerato.- Dijo Juan.</p>



<p>&#8211; Palabras textuales de ella “para dirigir una clase de parvulario aún, pero un segundo de bachillerato le viene grande”- Dijo Andrés.</p>



<p>&#8211; Al final acordaron una especie de “compromiso”- Dijo Marcos.- Si realmente la nota media de tus alumnos en la selectividad es sustancialmente mayor que la de las otras clases, el claustro aprobará darte la plaza vacante. De lo contrario buscarán una profesora con más experiencia.</p>



<p>Al escuchar aquello, no cabía de felicidad, mi sueño parecía a punto de cumplirse. Tuve que reprimir la tentación de abrazar a los chicos. Estaba casi convencida de tener asegurado el puesto, por mucho que tuviera esa “vieja chocha” en contra. En los últimos días, todos mis alumnos resolvían de forma satisfactoria todos los ejercicios de cualquier asignatura. Entonces habló Antonio.</p>



<p>&#8211; No hace falta decir, que una mala selectividad por parte nuestra, daría al traste con tu puesto.</p>



<p>&#8211; Esta bien, ¿que queréis?- Dije asegurándome que no había nadie alrededor. Estaba tan ilusionada que aceptaría cualquier cosa que me propusieran.</p>



<p>&#8211; Una noche entera contigo, sin normas.- Dijo Rúl.</p>



<p>Aquello me dejó totalmente sorprendida, aunque no se muy bien por qué, era obvio lo que querían de mí los chicos.</p>



<p>&#8211; De acuerdo, pero&#8230;- Empecé a decir, pero Juan me interrumpió.</p>



<p>&#8211; Sin reglas es sin reglas ni peros. Una sola noche, a nuestra total merced. A cambio del trabajo de tus sueños. ¿Qué dices?</p>



<p>&#8211; No hace falta decir, que si por la razón que sea, no consigues el trabajo. El acuerdo queda roto. Únicamente a cambio que consigas el puesto.- Añadió Antonio.</p>



<p>Medité unos instantes. Notaba mi corazón palpitando a mil por hora. ¿Una sola noche de sexo a cambio del trabajo de mi vida? Llegados a este punto, por supuesto que acepté. Total, los chicos ya habían tenido sexo conmigo, no iba a implicar nada nuevo ese acuerdo. Ni tan siquiera me plantee qué podía implicar aquello de “sin normas”. Tal vez estaréis pensando que mi actitud no distaba de la de una prostituta. Al fin y al cabo, ofrecía sexo a cambio de un puesto de trabajo. Tal vez tengáis razón. Pero en aquél momento, aún no me lo parecía. “Hizo profesión de puta” escribí, casi como una premonición, en la pizarra el primer día de clases preparatorias.</p>



<p>Minutos después</p>



<p>Entré distraída en el vestuario para cambiarme. Ese día aún me depararía otra sorpresa. Allí estaba Jessica con otras dos chicas, trasteando mi bolsa de ropa.</p>



<p>&#8211; ¡Eh! ¿Qué estáis haciendo?- Grité.</p>



<p>&#8211; Eso nos gustaría saber a nosotras, profe.- Dijo Jessica arrastrando especialmente la palabra “profe”.</p>



<p>Sin darme cuenta, las otras dos chicas se habían situado a mis espaldas y de repente me sujetaron fuertemente los brazos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/212/95763602/95763602_011_ba53.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; ¿pero qué hacéis? ¡Soltadme!- Jessica se iba acercando cada vez más a mí.</p>



<p>&#8211; ¿Dónde lo escondes?- Me preguntó con una sonrisa.</p>



<p>&#8211; No sé de qué me hablas- Le grité. &#8220;¿Cómo podía ser que nadie acudiera a mis gritos, no quedaba ya nadie allí?&#8221;</p>



<p>&#8211; Lo sabes perfectamente.- Dijo Jessica- Ellas no me creían cuando se lo conté así que las reté a comprobarlo personalmente. Dime, ¿dónde guardas tu vibrador? O creías que no había reconocido el objeto que te recogí del suelo?</p>



<p>Yo estaba estupefacta “así que lo sabía desde el principio”, no sabía que responder. Ni siquiera intentaba pedir auxilio. Jessica se acercó todavía más, su nariz casi rozaba la mía. De repente empezó a palparme mis pechos. Grité todavía más. Jessica me miraba con cierta frustración. Al parecer al palpar mis pechos no encontró lo que buscaba.</p>



<p>&#8211; No me dirás que&#8230;- Y con un gesto brusco me quitó los shorts y el tanga. Solté un grito de sorpresa.</p>



<p>&#8211; Vaya vaya, así que nuestra querida profesora cuida su aspecto íntimo.- Dijo al contemplar mi pubis depilado. Detrás mío escuchaba las risitas de las otras dos chicas. Jessica fue más allá.</p>



<p>Contuve un gemido al notar como introducía sus dedos dentro de mi vagina. Con todas mis fuerzas intenté liberarme del agarre de las dos chicas, pero me tenían firmemente sujeta. Cesé en mis esfuerzos al notar como Jessica retiraba cierto objeto de mi interior.</p>



<p>&#8211; Mirad nuestra conejita en celo lo que ocultaba.- Dijo Jessica sosteniendo triunfalmente el humedecido huevo ante las otras chicas.- ¿Qué os decía? Nuestra querida profe es una pervertida, verdad? Mirad qué mojada que está. No eres más que una putona y una buscona.</p>



<p>Ni siquiera intenté dar una respuesta a sus comentarios. Impotente observé como Jessica me levantaba el top, descubriendo mis pechos.</p>



<p>&#8211; ¿Hoy no llevas tus pincitas?- Dijo burlona.- ¿Qué pretendías conseguir vistiendo como una stripper en clase? ¿Te follaste al Director a cambio que te diera el trabajo?</p>



<p>&#8211; Creo que eres la menos adecuada para hablar sobre vestimenta.- Le repliqué. Que precisamente ella, que cada día vestía de la forma más provocadora posible me echara en cara mi forma de vestir, era de lo más hipócrita.</p>



<p>&#8211; ¿De dónde venías ese día que llegabas tarde a clase? ¿De follarte al Director? ¿Te van a dar el puesto de la que se jubila a cambio de que se la chupes? ¿Por eso te limpiabas tanto la cara ese día?- Yo callé, muerta de vergüenza. Parte de razón no le faltaba. “¿Es que todo el mundo menos yo se había enterado que se jubilaba una profesora?”</p>



<p>En un acto reflejo, al notar que las chicas relajaban su presión sobre mí para terminar de quitarme el top, con un gesto brusco aproveché para escapar. Salí del vestuario como una exhalación para dirigirme “¿a dónde?”. Desnuda como estaba no podía ir a ningún sitio. Mi mente únicamente estaba concentrada en escapar de esas tres maníacas.</p>



<p>Corrí sin rumbo creyendo que con mi entrenamiento matutino, podría dejarlas atrás. Pero me acorralaron en el gimnasio mientras intentaba escapar por la salida de emergencia.</p>



<p>&#8211; ¿Pero dónde vas?- Dijo Jessica tirándome del pelo- ¿No te han dicho que así desnuda no puedes salir a la calle?</p>



<p>Las otras dos chicas volvieron a sujetarme.</p>



<p>&#8211; Ya que tanto te gusta este sitio, casi mejor te dejamos aquí.- Dijo Jessica mientras cogía unas cintas de goma para hacer estiramientos.</p>



<p>&#8211; No… No por favor… no podéis hacerme eso.- Supliqué al ver las intenciones de las chicas.</p>



<p>Mis ruegos y súplicas fueron inútiles. De nada sirvieron mis lloros. Por el motivo que fuera, aquellas chicas estaban muy resentidas conmigo. Nunca llegué a sospechar que les molestaría tanto el hecho que los demás chicos se fijaran más en mí que en ellas. Por mucho que forcejeé e intenté luchar, no pude evitar que Jessica me atara con las gomas a las espalderas del gimnasio.</p>



<p>&#8211; Aquí te quedas, nos vemos el lunes.- Dijo Jessica burlona mientras se iba.</p>



<p>&#8211; ¡Esperad! No podéis dejarme así! Por favor!- Pero mis palabras fueron en vano.</p>



<p>&#8211; Si sigues gritando, con un poco de suerte, tal vez venga alguien a ayudarte. Aunque estás tan apetecible que dudo que se limite a soltarte sin más. Tus tetas no son nada del otro mundo, pero hasta yo debo reconocer que siento envidia de tu culito. Al menos así evitarás pasar el fin de semana aquí.- Dijo Jessica antes de salir.</p>



<p>&#8211; Grita grita, seguro que le alegras el día a quien venga.- Dijo una de las chicas antes de que salieran por la puerta y cerraran las luces.</p>



<p>Y allí me quedé yo, completamente a oscuras, desnuda y atada. Desconozco el tiempo que estuve forcejeando con aquellas malditas gomas hasta que finalmente pude liberarme. Cuando me desaté, respiré aliviada pero todo mi cuerpo temblaba de miedo. El personal de limpieza aún estaría trabajando, pero por suerte, pude llegar al vestuario sin ser vista. Allí me esperaba otra sorpresa.</p>



<p>Las chicas se habían llevado mi ropa de calle, únicamente disponía del conjunto deportivo para cubrirme. Pero para mi decepción, ni eso tenía. Aquellas malnacidas habían roto el top, haciendo dos agujeros en el lugar de los pechos y habían rasgado mis shorts convirtiéndolos en una especie de tanga.</p>



<p>Muerta de vergüenza, no tuve más remedio que vestirme con eso. Afortunadamente, encontré una toalla en una de las taquillas. Me la envolví en las caderas a modo de falda y con mi bolsa de deporte agarrada sobre mi pecho, salí del instituto.</p>



<p>Agarrando fuertemente la toalla y la bolsa, no cesé de correr hasta llegar a casa. Notaba las curiosas miradas de los transeúntes con los que me cruzaba. Una chica cubriendo sus partes bajas con una toalla y con una bolsa de deporte firmemente agarrada. Aunque no mostrara nada, era obvio que mi atuendo era de lo más extravagante.</p>



<p>Llegar a mi piso fue como acceder al cielo. Por fin, a salvo. Una buena ducha calmó mis nervios. Mi primer pensamiento fue en ir a denunciar aquello. Pero, ¿qué iba a decir? Era obvio que si denunciaba, las chicas predicarían a los cuatro vientos que me habían sorprendido llevando juguetes sexuales en la escuela. No me podía permitir aquello, no cuando tenía mi sueño a tocar. Por otro lado, pensé fríamente, si yo no hacía nada, las chicas tampoco iban a irse de la lengua. Ellas tenían bastante a perder. Al empezar las clases, había estudiado los expedientes de cada alumno. Aquellas tres chicas se esforzaban al máximo porque necesitaban una beca para poder pagarse la universidad. Si yo contaba lo sucedido, el instituto les revocaría la beca que tenía pre-aprobada. No, si yo no daba el primer paso, ellas no dirían nada. El silencio nos beneficiaba a todas.</p>



<p>Aún así, pasé el fin de semana totalmente inquieta.</p>



<p>Lunes siguiente. Primer día de selectividad</p>



<p>Aquél día acudí muy puntual a la escuela. Los autobuses que debían llevarnos a la universidad donde se hacían las pruebas de selectividad acababan de llegar. Yo estaba temblando de los nervios, pero no por lo que había prometido a esos cinco chicos ni por lo sucedido el viernes en el vestuario. Estaba nerviosa por todos mis alumnos, sin excepción. Aquellos exámenes eran la prueba más importante de su vida hasta el momento. Y para esa prueba los había preparado yo, una profesora sin ningún tipo de experiencia previa. Cuando el autobús arrancó, de nuevo me asaltaron las dudas, ¿habría hecho bien mi trabajo? ¿estaban realmente preparados? ¿me había esforzado lo suficiente? ¿verían su esfuerzo recompensado?</p>



<p>Había invertido lo mejor de mí en formarlos para la selectividad. Había dedicado horas extra, fines de semana enteros, preparándolos para esos exámenes. Muchas horas en la biblioteca resolviendo dudas hasta bien entrada la noche. Y aún así aún dudaba sobre si podría haber hecho más por ellos. Sabía lo duro que podía ser para alguien en esa edad que un simple examen echara por los suelostus expectativas de futuro.</p>



<p>Cuando tenía su edad, había visto la cara de frustración de alguno de mis amigos al quedarse a las puertas de la carrera de sus sueños. Los había visto llorar impotentes porque se habían quedado unas décimas por debajo de la nota requerida. No quería que ninguno de mis alumnos se viera en esa situación.</p>



<p>Durante esos tres meses, había estado a su lado, haciendo todo lo posible por ellos, resolviendo sus dudas, ayudándolos en todo, incluso en asignaturas que no eran mi especialidad. Pero en cuanto bajaran del autobús y entraran en las aulas para hacer los exámenes, estarían solos. Ya no podría ayudarles, ni resolver ninguna duda sobre algún enunciado. Sólo podrían contar con el esfuerzo de su estudio y el conocimiento que les hubiera transmitido yo.</p>



<p>Sin casi darme cuenta, el autobús había llegado a la universidad. Con una extraña sensación en el cuerpo, bajé con mis alumnos y los acompañé hacia las aulas donde tenían que examinarse.</p>



<p>Sólo cuando vi entrar al último de ellos, me acordé de mi apuesta con aquellos cinco chicos. Pero no le dí mayor importancia, al fin y al cabo no sería muy distinto de lo que ya habíamos hecho. Vendrían una noche a mi piso y tendríamos sexo y harían conmigo lo que quisieran hasta la madrugada. No sabía lo equivocada que estaba.</p>



<p>CONTINUARA</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/212/95763602/95763602_012_d3bf.jpg" alt=""/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Laura, una profesora diferente 2, los exámenes finales&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Feb 2022 12:34:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Aquél día me levanté temprano y de buen humor. Hacía un mes y medio que había recuperado mi rutina de hacer un poco de ejercicio antes de desayunar. Tenía ganas de cuidar mi cuerpo. Desayuné y me metí en la ducha. Tenía tiempo y quería emplearlo bien. Hacía semanas que, en lugar de recoger mi pelo en un moño o en una cola, me hacía pequeñas trenzas o modernos peinados que veía por internet. Ese día me dio por los rizos. Me espumé bien el pelo y con el secador me lo ricé ligeramente. Me contemplé unos instantes, desnuda, ante [&#8230;]]]></description>
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<p>Aquél día me levanté temprano y de buen humor. Hacía un mes y medio que había recuperado mi rutina de hacer un poco de ejercicio antes de desayunar. Tenía ganas de cuidar mi cuerpo. Desayuné y me metí en la ducha. Tenía tiempo y quería emplearlo bien. Hacía semanas que, en lugar de recoger mi pelo en un moño o en una cola, me hacía pequeñas trenzas o modernos peinados que veía por internet. Ese día me dio por los rizos. Me espumé bien el pelo y con el secador me lo ricé ligeramente. Me contemplé unos instantes, desnuda, ante el espejo. Me gustaba lo que veía.</p>



<p>Soy bajita pero tengo un cuerpo bonito, o al menos eso pienso yo. Tengo el pelo rubio, unos pechos no muy grandes pero firmes, y un redondeado y bonito culo.</p>



<p>Empecé a vestirme. Me puse un sujetador &#8220;push up&#8221; negro y un tanga a juego. Me vestí con una blusa negra semitransparente y una minifalda de cuero negro. Decidí no ponerme medias y me calcé con unos zapatos también negros.</p>



<p>Antes de salir de casa me miré al espejo de mi recibidor. Parecía lista para salir de fiesta, pero en lugar de ello, iba al instituto, a dar clases a mis alumnos. Mi sujetador resaltaba generosamente mis pechos a través de la fina blusa. Me di la vuelta y contemplé como la falda marcaba mi trasero. Quizá demasiado provocativa, pensé. Pero diantres, tengo 27 años, si a esa edad no me visto seductora, ya me diréis cuando podré hacerlo. Además, en todas esas semanas nadie se ha quejado de ello.</p>



<p>El motivo del cambio en mi vestimenta fue una apuesta que hice con mis cinco alumnos más problemáticos de mi clase. Llevaban tiempo suspendiendo asignaturas y habíamos acordado que si prestaban más atención a clase y se esforzaban, yo me vestiría de forma seductora para ellos.</p>



<p>Bueno, eso y&#8230; también acordé con ellos que si sacaban un excelente en todas las asignaturas en los exámenes finales, haría un striptease ante ellos. Ya habían demostrado en los parciales que eran capaces de sacar notas muy altas. Y realmente el último mes y medio se habían aplicado mucho en las asignaturas. Cada vez veía más probable ese striptease.</p>



<p>Pero tiempo al tiempo. El primero en notar mi cambio de vestimenta fue el Director del instituto. &#8220;Un poco extremada, ¿no?&#8221; me dijo cuando me vio por primera vez vistiendo una camiseta escotada y unos apretados pantalones negros sin bolsillos que, con el tanga que llevaba debajo, no dejaban mucho espacio a la imaginación. Pero no me dijo nada más. Seguramente a él no le desagradaba mi cambio de look.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/148/22905135/22905135_040_fccd.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>El motivo por el que estaba interesada en que aquellos cinco chicos sacaran buenas notas era el hecho que mi trabajo como profesora era solo una sustitución de 3 meses. Si conseguía demostrar que conmigo los alumnos sacaban un mejor rendimiento que con la profesora titular, probablemente me ganaría un puesto fijo como profesora. Sí, toda mi vida he soñado con ser profesora, y ahora por fin parecía que mis sueños se iban a cumplir.</p>



<p>También hay otro motivo, aunque este no lo admitiré ante nadie. En mis 27 años he pasado varias rupturas amorosas, llevo varios meses sin pareja estable. El hecho que unos chicos de 18 años me encuentren más atractiva que sus propias compañeras de clase no sólo me hace subir mi autoestima y la confianza en mi misma sino que, por que negarlo, también me excita un poco.</p>



<p>Sí. Lo reconozco, me excita cuando estoy en clase y sorprendo algún alumno con la mirada fija en mi escote. O esos susurros cuando me levanto para escribir algo en la pizarra. O cuando un alumno pícaro me tira mis apuntes de la mesa, obligándome a agacharme, y a juzgar por la expresión del alumno, revelando a través de la falda mucho más de lo que me gustaría.</p>



<p>O cuando me encuentro subiendo las escaleras con varios chicos andando detrás mío, siguiéndome unos cuantos escalones por debajo. Estoy segura que contemplaban más de lo que yo hubiera deseado mostrar. Pero soy joven y gracias a aquello me sentía atractiva de nuevo.</p>



<p>La mayor fricción la tuve con mis compañeras de trabajo femeninas. Los otros profesores no hacían sino colmarme de atenciones. Se morían por llevarme en coche a casa a fin de evitarme el trayecto en autobús. Las invitaciones a comer o cenar después de clase eran constantes. Pero en cambio la relación con las otras profesoras, todas mayores de cincuenta años, era distinta. En mis primeros días en la escuela me daban consejos, resolvían mis dudas, pero ahora estaban muy distantes. En más de una ocasión las había escuchado susurrar la palabra &#8220;puta&#8221; o &#8220;guarra&#8221; cuando entraba en la sala de profesores. Pero qué me importaba a mí lo que pensaran unos viejestorios. Tenía al Director en mi mano, no solo notaba como me comía con la mirada sino que además mis alumnos tenían un rendimiento mejor del que podían presentar el resto de profesores.</p>



<p>Mientras los resultados académicos de mis alumnos siguieran así, nadie cuestionaría mi vestimenta.</p>



<p>Una de mis primeras ideas como profesora había sido crear un grupo de estudio para los cinco alumnos que más suspendían. Después de clases nos quedábamos en la biblioteca para resolver dudas sobre cualquier asignatura. Sí, una vez me quité la ropa ante ellos, pero únicamente fue una camisa y una falda, además debajo llevaba un bikini, así que no cuenta como algo obsceno. Sí, también dejé que me dieran unas palmadas en el trasero. Y sí, disfruté con ello, pero centrémonos en lo que os estoy contando.</p>



<p>Ahora los asistentes al grupo de estudio se habían multiplicado, no sólo eran de mi clase, sino que también acudían alumnos de otras clases para repasar asignaturas. Sí, la inmensa mayoría eran varones. Pero realmente el grupo de estudio daba resultados, no había nadie que gracias a mi esfuerzo no mejorara su rendimiento escolar.</p>



<p>También notaba cierta tirria con algunas alumnas. Me miraban con desprecio y murmuraban cuando se cruzaban conmigo en el pasillo. Seguramente se sentían molestas que sus compañeros de clase me miraran más a mí que a ellas, por muchos escotes, tops y minifaldas que llevaran.</p>



<p>Pero como he dicho, había cinco alumnos en los que pensaba constantemente. Se llamaban Juan, Marcos, Raúl, Antonio y Andrés. Y a ellos les había prometido un striptease en caso de sacar un excelente en los exámenes finales. Pero yo pensaba en todo.</p>



<p>La política del centro, acertada en mi criterio, es que los profesores elaboran los exámenes pero en cambio su corrección la realiza personalmente el Director. Ello evita que una buena o mala relación entre profesor y alumno pueda influir en la nota de éste.</p>



<p>Ello me dejaba sin margen para hacer trampa. No podía influir de ninguna forma en la nota que sacaran. Tampoco podía poner unos exámenes extremadamente difíciles o el resto de alumnos bajaría la nota y entonces mi reputación como profesora se iría cuesta abajo. Pero conocía en qué puntos fallaban más esos cinco chicos. Y allí era donde tenía puestas mis esperanzas. Mis exámenes incidirían en estos aspectos. Estaba convencida que no iban a suspender porque realmente estaban extremadamente motivados para ganarse un excelente. Pero que no llegarían a tan alta nota.</p>



<p>Así, aquél día de finales de mayo, con blusa semitransparente y minifalda de cuero, entré en la clase y empecé a repartir los exámenes. Noté como sonreían los cinco chicos al ver las preguntas. Mi mirada no se apartaría de ellos, como les pillara copiando o sacando una chuleta, se acabaría el juego.</p>



<p>Una semana después</p>



<p>El Director me volvió a felicitar personalmente. Todos mis alumnos habían mejorado su nota respecto los parciales, y eso que mis exámenes no eran precisamente fáciles. Disimulando mi ansiedad, le pregunté por las notas de los cinco chicos, esperando no mostrar un excesivo interés. El Director me volvió a dar la enhorabuena por mi idea sobre el grupo de estudio. Ninguno de aquellos chicos tenía una nota inferior a 9/10.</p>



<p>Tragué saliva. Con sentimientos encontrados, me despedí del director y bajé las escaleras. Al parecer ellos ya conocían sus notas. Me esperaban los cinco al rellano de la escalera con una sonrisa de oreja a oreja.</p>



<p>-¿Cuándo entonces?- Preguntó Marcos directamente.</p>



<p>Me puse nerviosa y no me salían las palabras de la boca. Ahora mismo me arrepentía de haber hecho aquella maldita apuesta.</p>



<p>-No te vas a echar atrás ¿verdad?- Dijo Raúl</p>



<p>-Nosotros hemos cumplido, ahora te toca a ti- Insistió Juan</p>



<p>Realmente, nada me obligaba a cumplir con ello. Vale, había dado mi palabra, pero ¿qué significaba aquello? Podría desdecirme y no me iba a pasar nada, ningún rayo me fulminaría al instante. No me sentía vinculada por aquél pacto hecho hacía cosa de un mes en la biblioteca. Si me negaba, ¿qué iban a decir, qué iban a hacer? Irían proclamando por el instituto que no me había desnudado ante ellos? Ridículo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/148/22905135/22905135_042_9892.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-De acuerdo, el viernes a las nueve de la noche. Ya conocéis donde vivo.</p>



<p>¿Que por qué dije aquello? A fecha de hoy también me lo pregunto. No me sentía para nada vinculada con aquella maldita apuesta. Entonces ¿qué era? Venga, lo admito. Aquellos chicos eran guapos, bastante guapos la verdad. Y yo venía de una difícil ruptura con mi expareja hacía cinco meses. Y sí, en esos cinco meses no había tenido contacto íntimo con ningún hombre. Así que, LO ADMITO, la posibilidad de tener esos cinco atractivos chicos pendientes de mi cuerpo durante un rato me excitaba. No os lo negaré, más de una vez había fantaseado con ello. Así que SI, acepté. La Laura pervertida se había impuesto sobre la Laura racional.</p>



<p>Pero eso tampoco implicaba que fuera una ingenua. Los detuve antes que se fueran.</p>



<p>-Recordad el trato. Nada de teléfonos móviles, ni fotos ni vídeos. Únicamente haré un striptease, nada más. No tocaréis mi cuerpo, ni habrá nada de sexo. No os hagáis ilusiones al respecto. No haréis nada que yo no apruebe. Incumplid cualquiera de estas cosas y os encontraréis una denuncia a la policía. Sois mayores de edad, seguramente acabaríais en la cárcel. No creo que os interese. Y una última cosa: Nada de alcohol. No quiero un botellón en mi casa.</p>



<p>Los chicos aceptaron y se fueron, dejándome pensativa en el vacío vestíbulo del colegio. Demasiado rápido habían aceptado. O no contaban con que aceptaría o allí había gato encerrado. Mi advertencia iba en serio, como intentaran sobrepasarse no tendría manías en ir a la policía. Tampoco parecían capaces de tomar una chica a la fuerza. Una cosa era que fueran un poco gamberros y otra muy distinta que fueran una panda de violadores. Además, tenían a la mitad de chicas de la clase detrás suyo. No se por qué será que las chicas siempre sentimos atracción por los chicos malos.</p>



<p>Quien me iba a decir que en lugar de invitar a cenar a uno de los atractivos profesores del instituto, el viernes cenaría con los chicos más problemáticos de segundo de bachillerato. Quizá un poco loca sí que estaba. Pero todo el mundo tiene derecho a divertirse y a hacer una travesura en la vida no? Me pasé la universidad rodeada de apuntes y libros mientras mis amigos lo pasaban en grande. Así que, aquello sería la travesura de la universitaria que aún llevaba dentro. Aquella experiencia de la universidad que nunca contarás a nadie. Vale, ya no estaba en la universidad, pero qué mas daba.</p>



<p>Viernes por la noche</p>



<p>Estaba muy nerviosa, se acercaba la hora en qué llegarían los chicos y la verdad, no sabía muy bien como tomarme todo aquello. Mi interior era un amasijo de nervios y contradicciones. Para intentar relajarme, encendí la tele, daban una peli de superhéroes, una chica con atuendo de ninja se enfrentaba a una villana con pinta de cyborg. Pero enseguida perdí el interés y me dirigí a la cocina.</p>



<p>Para que no fuera llegar ellos y desnudarme, preparé algo para cenar, no quería que fuera una situación brusca. Tampoco sabía que intenciones tendrían ellos, no me engañaba, por mucho ejercicio que hiciera, estaría totalmente indefensa si aquellos cinco musculosos chicos querían tomarme por la fuerza.</p>



<p>Hice algo elaborado para cenar, ensalada con queso burgos y de segundo empanadillas de pollo. No conocía a nadie que no le gustaran mis empanadillas de pollo. De postre no me había dado tiempo a preparar nada, bueno creo que era obvio que yo sería el postre de la velada.</p>



<p>Nerviosa y con el tiempo echándose encima mío, me duché para quitarme el olor a cocina de mi cuerpo y antes de vestirme, dediqué unos minutos a mi cuerpo. Me depilé las piernas y las axilas y después de dudar unos instantes, me depilé también el pubis. Si iban a contemplarme, que al menos vieran que cuidaba al máximo mi aspecto. De hecho nunca me ha gustado el vello púbico, pero después de tantos meses sin intimar con un hombre una va descuidando su belleza íntima.</p>



<p>En cuanto a la ropa, dudé unos minutos qué prendas elegir. Finalmente escogí unas braguitas de encaje semitransparentes, descarté un sujetador “push up” (por qué engañarme a mí y a ellos si me iban a ver tal como vine al mundo) y elegí uno sin tirantes de fino encaje sin relleno. Era uno de mis favoritos aunque no ayudaba a resaltar mi pecho. Me puse unas finas medias y me decanté por un vestido que hacía años que no me ponía. Era un vestido de seda negra, que se sujetaba por detrás con una cremallera y me llegaba hasta las rodillas, no tenía un buen escote, pero en fin, ¿para qué necesitaba esa noche un escote? En cuanto al calzado elegí unos finos zapatos con tacones de aguja que siempre me molestaban al andar, pero precisamente hoy no iba a caminar mucho. Me alisé el pelo con la plancha y me contemplé unos segundos en el espejo de mi habitación. Sí, me veía atractiva. Una &#8220;tía buena&#8221; como dirían la mayoría de hombres. Hacía tiempo que no me sentía así.</p>



<p>Me sorprendí al descubrirme pensando en la cara que pondrían los chicos cuando, lentamente, me bajara la cremallera del vestido. Luego me asaltaron las dudas ¿y si no les gustaba lo que verían? ¿y si tenían una visión idealizada de mi cuerpo y al verme desnuda se decepcionaban? ¿Y si todo aquello era un error? ¿No sería mejor llamarles y anularlo todo? El timbre de mi puerta interrumpió mis pensamientos ¿Ya era la hora?</p>



<p>Abrí y allí estaban los cinco chicos, puntuales. Me fijé que ellos también se habían arreglado para venir, vestían camisa y pantalones tejanos. Marcos llevaba varias bolsas con bebidas azucaradas.</p>



<p>-No te preocupes, nada de alcohol, pero algo teníamos que traer no?- Dijo.</p>



<p>Comprobé que no llevaran ningún teléfono móvil ni ningún tipo de cámara. Aquello era innegociable para mí. Pero, sorprendentemente no llevaban ninguno. Sólo algo para comer, bebidas azucaradas y un par de paquetes envueltos en papel de regalo cuyo contenido no me revelaron.</p>



<p>-Qué buen olor, ¿has estado cocinando?- Preguntó Andrés.</p>



<p>-Sí, os he preparado algo para cenar, pensé que vendríais con hambre.- Respondí.</p>



<p>-Hambre hambre&#8230; sí que tenemos.- Dijo Antonio mientras me devoraba con la mirada.</p>



<p>Les hice pasar dentro. Mi piso no tenía mucho que enseñar. Un pequeño recibidor que daba a un comedor con un balcón. Una puerta daba al baño y otra a la cocina. Un pequeño pasillo comunicaba el comedor con dos habitaciones. Una chica soltera tampoco necesitaba mucho más para vivir. El comedor tenía un pequeño sofá y una mesa con seis sillas. Tenía un televisor que casi nunca usaba y una moqueta dónde hacía mis ejercicios diarios si no me apetecía salir a correr.</p>



<p>-Sentaos, voy a servir la cena.- Dije nerviosa.</p>



<p>-No te preocupes, te ayudamos.- Dijo Juan.</p>



<p>Los chicos se comportaron como unos auténticos caballeros. Me ayudaron a parar la mesa y servir la comida.</p>



<p>Yo estaba muy nerviosa, así que durante la cena mayormente hablaron ellos, aunque poco a poco me fui sumando a su conversa. No dejaron de alabar mis empanadillas que, como me suponía, les gustaron. Insistieron en que no hacía falta que les hubiera cocinado nada, que ellos habían traído pizzas precocinadas. Detalle que me sorprendió. Pensé que ellos llegarían con la intención directa de verme desnuda sin preámbulos.</p>



<p>Durante la cena también hablamos del instituto y los chicos empezaron a hacer bromas en relación a los distintos profesores y sus compañeros de clase. Me sorprendí cuando al cabo de un rato me sumé a sus risas, compartiendo muchas de sus opiniones acerca de algunos profesores y alumnos. Aquellos chicos eran simpáticos de verdad.</p>



<p>Terminada la comida, insistieron en limpiar ellos los platos. Cuando estuvo todo recogido se hizo un silencio tenso. Casi me había olvidado del motivo principal por el que estaban aquí.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/148/22905135/22905135_035_45d0.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Mira, lo hemos pasado realmente bien. Nos caes genial y creo que hablo en nombre de todos si digo que eres la mejor profesora que hemos tenido nunca. Eres la primera que se ha preocupado en serio por nuestro rendimiento escolar- Empezó a decir Antonio.</p>



<p>-Lo que viene a decir, y creo que estamos todos de acuerdo, es que lo hemos pasado genial. Al principio veníamos con una intención concreta, pero no te vamos a exigir nada. No te vamos a forzar a desnudarte. Considera saldada nuestra apuesta con esa deliciosa cena.- Añadió Raúl.</p>



<p>Aquello me dejó atónita y realmente sorprendida. Por unos segundos no supe qué responder.</p>



<p>-¿Pero, queréis o no queréis verme desnuda?- Respondió la Laura pervertida. Ahora me picaba realmente la curiosidad, lo habían dicho por compromiso o ¿porque, vista así de cerca, no les parecía tan atractiva?. La cara bobalicona que se les quedó, fue toda la respuesta que necesité. Ahora era yo la que empezaba a tener ganas de ver sus rostros mientras me quitaba la ropa.</p>



<p>Por toda respuesta, Marcos cogió el mando de la tele y conectó con un canal de música.</p>



<p>-Sin música no es un buen striptease.- Dijo el chico.</p>



<p>Me levanté de la mesa y moví mi cuerpo al ritmo de la música. No me hacía ilusiones, no era la primera chica desnuda que veían, y seguramente habían tenido encuentros sexuales con chicas mucho más bonitas. Pero el hecho que estuvieran allí, en lugar de salir de fiesta con sus amigas, me dio la autoconfianza necesaria para lo que iba a hacer.</p>



<p>Bajé las persianas, y me desprendí de los zapatos, bajando mi altura un palmo. Quizá no había sido buena idea lo de los tacones, ahora me veían como la chica bajita que era. Pero su mirada estaba fija en los movimientos de mis caderas. Siendo consciente de mi principal atractivo, me di la vuelta y dándoles la espalda, moviendo suavemente mis caderas. Por el reflejo del cristal de la puerta que daba al balcón, veía sus miradas clavadas en mi culo. Poco a poco empecé a bajar la cremallera del vestido, y luego fui bajando la prenda, primero por los hombros, por mis caderas, por mis piernas, hasta que el vestido cayó a suelo. Vi como las miradas de los chicos seguían fijas en mi trasero.</p>



<p>-¿Se os ha perdido algo allí?- Dije con una sonrisa mientras me daba la vuelta.</p>



<p>Lo siguiente fue quitarme las medias, poco a poco. Los chicos ahora tenían la mirada en mi sujetador, así que no iba a decepcionarles. Me lo desabroché y antes que cayera al suelo me sujeté los pechos con las manos. Quería ver su reacción al privarles de la visión de mis pezones endurecidos. No se hicieron esperar.</p>



<p>-Levanta un poco las manos- Dijo Antonio.</p>



<p>Poco a poco levanté las manos al ritmo de la música y di una vuelta de 360 grados. Quería que me contemplaran bien antes de quitarme mi última prenda. Aunque a decir verdad, el fino encaje de las bragas tampoco dejaba mucho lugar a la imaginación.</p>



<p>Decidí quitármelas de espaldas a ellos. Quería que la visión de mi pubis fuera la última revelación. Así que poco a poco, me desprendí de mi última prenda ante su atónita mirada.</p>



<p>Finalmente, con los brazos en alto, siguiendo el ritmo de la música, me di poco a poco, la vuelta. Me excitó en sobremanera contemplar sus rostros de asombro al fijar la mirada en mi depilado pubis. Allí se escondía otra sorpresa. Justo en medio del pubis, tenía tres pecas que formaban un atractivo triángulo. Todas mis ex-parejas se habían derretido de deseo al verlas por primera vez, y aquellos cinco alumnos no eran una excepción.</p>



<p>Muy bien, y ahora que estaba desnuda ¿qué? La verdad en ningún momento me había planteado cual sería el siguiente paso, y al parecer ellos tampoco. ¿Me volvía a vestir y hacía como si no hubiera pasado nada? ¿Me los llevaba a la cama uno a uno? Vestirme no tenía mucho sentido y tampoco quería llevar las cosas demasiado lejos. La Laura profesora me dio la solución.</p>



<p>-Creo que nos merecemos un brindis por vuestro excelente- dije mientras me dirigía a la nevera y sacaba una botella de champán.</p>



<p>Aunque había prohibido el alcohol, mi cuerpo me pedía un trago. Saqué varias copas de champán y, aún nerviosa, se las serví a los chicos. Brindamos y bebimos a su salud y para su futuro laboral.</p>



<p>Desnuda, me volví a sentar junto a ellos.</p>



<p>-Y bueno, ¿qué os ha parecido el espectáculo?- Pregunté picarona.</p>



<p>Los chicos balbucearon como pudieron, diciendo que había estado genial, que era muy guapa. Marcos me preguntó si no tenía novio y les dije que no, que prefería estar sola a mal acompañada. A partir de allí, la conversación derivó sobre los amoríos de los chicos. Parecíamos un grupo de amigos de toda la vida charlando agradablemente. Salvo claro, por el hecho que yo estaba totalmente desnuda y ellos no. Quizá me dejé llevar por una excesiva curiosidad, o quizá el champán tuvo algo que ver en mis siguientes palabras.</p>



<p>-Sed sinceros, ¿qué más os ha gustado de mí?</p>



<p>-Cómo cocinas.- Respondió Raúl rápidamente.</p>



<p>Los otros cuatro estallaron en una sonora carcajada a la que no tardé en sumarme yo.</p>



<p>-En serio chicos, ya somos todos mayorcitos. Estoy seguríssima que hace unos minutos tenías la mente puesta en mi comida- Insistí bromeando.</p>



<p>-Tienes un culo perfecto. En serio, creo que ninguna chica del instituto tiene mejor culito.- Se sinceró Raúl.</p>



<p>Los otros cuatro chicos asintieron.</p>



<p>-Tienes unas buenas tetas. No muy grandes pero las tienes bien puestas.- Añadió Marcos con total naturalidad.</p>



<p>-Tus pecas, tienes unas bonitas pecas distribuidas por todo el cuerpo. Alguien te las ha contado nunca?- Preguntó Andrés.</p>



<p>-Lo que quiere decir es que tienes unas pequitas muy sexis allí abajo- Interrumpió Juan</p>



<p>Aquí fui yo la que no pudo evitar una carcajada, causando que Andrés se sonrojara.</p>



<p>-Que seas bajita también es atractivo, seguro que en la cama eres muy manejable.- Añadió Antonio.</p>



<p>A partir de allí la conversación se desmadró y los chicos no paraban de preguntar si era una chica activa o pasiva en la cama, qué posturas eran mis favoritas. Respondí con evasivas pero, no os voy a engañar, esa conversación me estaba excitando. Notaba como mis fluidos empezaban a impregnar la silla en la que estaba sentada. Me sentía cómoda y excitada sentada desnuda entre esos cinco atractivos chicos, hablando sobre temas sexuales.</p>



<p>Y, seguramente os lo estaréis preguntando, y no. En ningún momento ninguno de los chicos intentó sobrepasarse conmigo. En ningún momento intentaron tocar mi cuerpo ni me sugirieron meterme en la cama con ellos. Y, en cierto punto, me parecía decepcionante. Lo que en un principio me daba miedo, ahora no me desagradaba. No me hubiera importado que los cinco se hubieran abalanzado sobre mí y me usaran a placer.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/143/48182876/48182876_011_50f8.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Hubo un momento en que los chicos callaron, lanzándose miradas y sonrisas cómplices.</p>



<p>-¿Pasa algo?- Pregunté intrigada. En ese momento Raúl extrajo un paquete envuelto en papel de regalo de su bolsa y lo puso encima de la mesa.</p>



<p>-Eso es para ti.- Dijo, quedándome totalmente sorprendida.- No te cortes, ábrelo.</p>



<p>Entre sorprendida e intrigada, desenvolví el papel de regalo, revelando una caja de cartón alargada. Movida por la curiosidad la abrí, no pudiendo ocultar un gesto de sorpresa que hizo reír a los chicos cuando descubrí su contenido.</p>



<p>-¿En serio?- Pregunté asombrada, sacando un grueso consolador de la caja.- ¿Qué pretendéis con eso?</p>



<p>-Como quedamos en que no podíamos tocar tu cuerpo, tuvimos que buscar una alternativa.- Dijo Juan.</p>



<p>-Así, si lo deseas, puedes darte placer a ti misma, nosotros lo gozaremos y no incumplimos tus condiciones- Añadió Antonio.</p>



<p>-Nunca tuve opción de no daros el striptease, ¿verdad?- Pregunté al ver que venían preparados.</p>



<p>-No, pero queríamos comprobar hasta que punto lo hacías forzada o si lo hacías por placer. Gracias por confirmarnos que tenías tantas ganas de desnudarte como nosotros de verte desnuda.- Dijo Marcos.</p>



<p>Había caído de lleno en su trampa, pensando que habían perdido el interés por verme desnuda, hice el striptease voluntariamente. Confirmando ante ellos que realmente disfrutaba con ese juego. Me quedé unos segundos contemplando el grueso consolador, sin decir nada. Pese a que me había dado placer a mi misma y me había masturbado en ocasiones, era la primera vez que tenía delante mío uno de esos. Mi cuerpo me pedía a gritos que lo introdujera entre mis muslos, pero no estaba muy convencida.</p>



<p>-¿Necesitas que te expliquemos como funciona?- Dijo Andrés, el resto de chicos rieron por lo bajo.</p>



<p>¿Sabéis qué? en el fondo me moría de ganas de masturbarme ante aquellos chicos. Honestamente, el striptease y la posterior charla con ellos, completamente desnuda, me había excitado en sobremanera. Una parte de mí seguía sin estar segura de todo aquello y no me atrevía a pedirles que me tomaran uno a uno como mi cuerpo deseaba. Pero mi vagina me suplicaba atención.</p>



<p>Cogí el consolador y cuando me lo iba a introducir Juan me detuvo.</p>



<p>-Aquí en la mesa mejor no. ¿Por que no lo haces en un sitio dónde podamos contemplarte mejor?- Dijo mientras mantenía su mirada fija en la moqueta de mi comedor.</p>



<p>Torcí una sonrisa, entre frustrada y excitada. ¿De verdad iba a darles ese gusto? En parte era humillante, nunca me he considerado una persona fetichista ni mucho menos exhibicionista. Las veces que me he masturbado siempre han sido en la intimidad, nunca he tocado mi cuerpo delante de mi pareja. Pero ahora, la idea de hacer un espectáculo voyerista en mi propia casa, me parecía una idea de lo más estimulante. Apuré mi copa de champán y me levanté de la mesa, dejando mi silla impregnada con mis fluidos.</p>



<p>Me aseguré primero que las persianas de las ventanas estuvieran correctamente cerradas. Con el consolador en la mano, me recosté en la moqueta, pensando cual sería la posición más cómoda. Me tumbé boca arriba, con mi cabeza hacia los chicos.</p>



<p>-Mejor al revés, así lo vemos con mucho más detalle- Dijo Raúl.</p>



<p>Aquél comentario me excitó aún más. El hecho que los chicos desearan verme en esta postura era de lo más estimulante, así que me di la vuelta, mostrando mi húmeda y enrojecida vagina a los chicos con todo detalle. Por suerte había sido tajante en cuanto a móviles y cámaras, cualquier fotografía en ese estado me arruinaría la vida.</p>



<p>Me fijé que el consolador no iba a pilas, así que tendría que moverlo con mis propias manos. Para mayor deleite de los chicos, lo humedecí con mi saliva, lamiéndolo con la lengua. Era bastante grueso y no estaba muy convencida que me entrara fácilmente. Lo acerqué a mis labios vaginales y poco a poco lo fui introduciendo dentro mío. Para mi sorpresa, estaba tan húmeda que el consolador entró sin dificultad alguna, provocándome un gemido de placer cuando lo noté completamente dentro.</p>



<p>Estuve unos instantes así, sin moverme, asimilando el tacto del grueso consolador dentro de mi húmeda vagina. Notando como crecía mi excitación. Luego, con una mano, empecé a moverlo, retirándolo y metiéndolo parcialmente. Los chicos habían escogido bien, pese al tamaño del objeto, no solo no me causaba molestia alguna sino que notar como se movía dentro de mí me generaba espasmos de placer. A los pocos segundos, dejé de preocuparme por los chicos y por lo humillante que era mi postura. Cerré los ojos, arqueé la cabeza hacia atrás y empecé a acompañar el consolador con el movimiento de mis caderas.</p>



<p>Pasados unos minutos, sin disimular mis gemidos de placer, entreabrí los ojos y miré a los chicos. Ver como no apartaban su mirada de mí y que se habían desabrochado los pantalones y se estaban masturbando me excitó aún más. Mi moqueta iba a necesitar una buena limpieza después de aquello, pero como comprenderéis, en ese momento era el menor de mis pensamientos.</p>



<p>Dejándome llevar por el placer, con los ojos entrecerrados, iba moviendo el consolador dentro de mi vagina, buscando el máximo placer. No entendía como un trozo de goma y plástico podía encenderme tanto. Quizá también influía el hecho de tener a cinco atractivos chicos pendientes de como jugaba con mi cuerpo. Con la mano que tenía libre, empecé a jugar con mis pechos, masajéandolos, pellizcando mis pezones, luego bajando mi mano hasta mi clítoris. Por los gemidos de placer y exclamación de los chicos supe que estaban gozando con ello, aunque tenía mis dudas que gozaran tanto como yo.</p>



<p>Finalmente me fundí en un intenso orgasmo, soltando un largo gemido que no pude reprimir de ninguna manera. Seguramente ahora todos los vecinos estaban al tanto de lo bien que me lo pasaba.</p>



<p>Agotada, me quedé unos segundos tumbada en la moqueta, con el consolador dentro de mí. No os miento si os digo que seguramente fue el orgasmo más intenso que había tenido hasta el momento. Estaba completamente exhausta de placer. Vi como los chicos también habían terminado y se abrochaban los pantalones.</p>



<p>Instantes después, me quité el consolador y me incorporé. Como sospechaba, había un buen charco en la moqueta. Pero la ventaja de tener una vida social bastante sosa era que no debía preocuparme en exceso por ello. Esos chicos eran la primera visita que tenía en el piso desde hacía meses.</p>



<p>Marcos me sirvió un buen vaso de agua. Mientras notaba como el agua bajaba por mi garganta y saciaba mi sed no pude evitar sonreír al oír bromear a los chicos sobre lo &#8220;mucho que me había deshidratado&#8221;. Miré el reloj, eran casi la una de la noche. El tiempo me había pasado volando.</p>



<p>-¿Creo que ya es suficiente por hoy no? ¿Contentos con la recompensa por vuestras notas?- Dije. Inmediatamente, los cinco chicos asintieron, pero aún había más.</p>



<p>Marcos había sacado otro paquete envuelto. Sinceramente, mis expectativas estaban lejos de esperar que aquello fuera un reloj de muñeca, un perfume o una caja de bombones. La sonrisa en la cara de los chicos lo decía todo.</p>



<p>Intrigada, lo abrí. Esta vez sí que estaba desconcertada. Dentro de una cajita había una especie de huevo y dos pinzas con una especie de bolitas pegadas. Miré a los chicos intrigada. Como os he dicho, nunca antes había usado juguetes sexuales. Marcos sonriendo me lo aclaró.</p>



<p>-Ese en forma de huevo es para introducirlo en la vagina. Las dos pinzas son para tus pezones, en principio deberían apretarte pero sin dolerte. Tanto el huevo como las pinzas tienen vibradores. Vibradores que podemos controlar con esto.- Dijo mientras sacaba un pequeño mando de su bolsillo.</p>



<p>-¿Y qué pretendéis que haga con eso? ¿No habéis tenido suficiente por hoy?- Dije.</p>



<p>-No no, hoy creo que todos estamos demasiado satisfechos. En todos los sentidos.- Replicó Juan con una sonrisa.</p>



<p>-Se acercan las clases preparatorias para la selectividad. La idea es que estos te los pongas entre semana, mientras nos das clase.- Respondió Andrés- Nosotros tendremos al mando y jugaremos a placer con él.</p>



<p>-Así prestaremos más atención a la clase y estaremos más preparados para la selectividad.- Dijo Antonio.</p>



<p>-¿Prestaréis atención a la clase&#8230; o a mí?- Dije con una media sonrisa. No terminaba de convencerme aquél juego.</p>



<p>-A ti por supuesto, y evidentemente a la clase también- Dijo Raúl.</p>



<p>-¿Y si me niego?- Pregunté.</p>



<p>-La gracia es que tu también disfrutarás con el juego. Si no los llevas, nos quedaremos con las ganas.- Dijo Andrés.</p>



<p>-Marchaos ya que se hace tarde.- Dije.</p>



<p>-Buenas noches profe, ha sido una velada apasionante.- Dijo Juan al despedirse. Los chicos asintieron y uno a uno se marcharon.</p>



<p>-Eso no te lo lleves- Dije al ver que Antonio hacía gesto de llevarse el huevo y las pinzas.- Aunque eso no implica que vaya a entrar en vuestro juego.</p>



<p>Los chicos finalmente se fueron, dejando el huevo y las pinzas sobre la mesa. Agotada y nerviosa cerré la puerta, apoyándome unos segundos en ella. Me acababa de dar cuenta que seguía desnuda y como si nada había abierto la puerta para que los chicos se fueran, cualquier vecino que hubiera pasado por el rellano me habría visto tal como vine al mundo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/143/48182876/48182876_006_217f.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Volví al comedor, abrí mi mueble bar y saqué un vaso y una botella de brandy. Sí, después de aquello necesitaba un buen trago.</p>



<p>Mi mente era un amasijo de preguntas confusas. ¿Por qué había hecho aquello? ¿Por qué había gozado tanto al jugar con un consolador delante de cinco de mis alumnos? ¿Debía seguir con ese juego que tanto me excitaba, o debía cortarlo de raíz?</p>



<p>Si seguía con ello, tenía todos los números de terminar mal, tarde o temprano alguno de los chicos podía irse de la lengua. Ya suficientes rumores generaba vistiéndome de la forma más provocativa posible para dar clases. Si alguno de ellos cinco contaba algo sobre lo sucedido hoy, estaba segura que cualquier alumno o profesor no dudaría en creérselo. Aquello podía terminar con mi corta carrera como profesora. Por otro lado, no podía negar que pocas veces había gozado tanto sexualmente, y eso que ni siquiera me habían tocado. ¿De qué manera me harían gozar si les dejara poner sus manos sobre mi cuerpo? Aquel pensamiento no solo me ruborizó sino que volvió a encenderme.</p>



<p>Recogí el consolador del suelo. Sin pasar por la ducha, me fui a la cama, me tumbé en ella y me lo volví a meter en la vagina. Cerré los ojos y me imaginé que los chicos eran realmente malos, que entre los cinco me sujetaban, me arrancaban la ropa y me llevaban a la cama y uno detrás de otro me penetraban sin cesar. Tuve que morder la almohada para disimular mis gemidos de placer.</p>



<p>Lunes por la mañana</p>



<p>Ese lunes me desperté con una sensación extraña en el cuerpo. Las clases regulares habían terminado y sólo quedaba un mes de clases para preparar la selectividad. El sábado y el domingo los había invertido enteros en organizar las clases preparatorias. Quería que mis alumnos sacaran el mejor resultado posible en los exámenes de selectividad. No quería que nadie viera sus sueños frustrados por una nota unas décimas inferior a la nota de corte para acceder a la carrera o universidad objeto de su vocación.</p>



<p>Mientras desayunaba, me fijé en que la mancha en la moqueta no se había ido del todo. Aquello cambió el curso de mis pensamientos. En el tocador de la entrada había ese huevo vibrador y las pinzas para los pezones provistas de vibradores.</p>



<p>Me duché, y empecé a vestirme. Ese día opté por una camisa blanca, minifalda oscura y unos zapatos de tacones. Por si os interesa, debajo llevaba un tanga blanco de fina seda y un sujetador oscuro sin relleno (no tenía sentido aparentar nada ante quién ya te ha visto desnuda). Me ricé un poco el pelo (siempre me han gustado los tirabuzones). Recogí mi cartera y mis apuntes y me dispuse a salir.</p>



<p>Antes de pasar por la puerta, mi mirada se desvió involuntariamente hacia &#8220;el regalo&#8221; de los chicos. Estuve unos segundos pensando. Al final, dejé la cartera en el suelo, me desabroché la camisa y cogí una de esas malditas pinzas. &#8220;Como me duela lo más mínimo ya se pueden olvidar de ese maldito juego&#8221; pensé mientras me introducía una pinza dentro del sujetador.</p>



<p>Al notar el pellizco sobre mi pezón, estuve tentada de quitármela, pero luego me di cuenta que, tal como habían dicho los chicos, la pinza me apretaba, lo justo el pezón para notar que estaba allí, pero sin llegar a hacerme daño. Ya, llegados a este punto, que más daba una que dos, así que me puse también la otra pinza.</p>



<p>Al volver a abrocharme la camisa, dejé sin abotonar los cuatro primeros botones, asegurándome que no se asomaba ninguna de las pinzas. Me sentía realmente atractiva con la minifalda negra y esa camisa blanca con el sugerente escote, si me tenía que agachar, no dejaría mucho a la imaginación de quien tuviera delante.</p>



<p>Y sí, finalmente, me bajé el tanga lo justo para poder meterme el dichoso huevo en la vagina. Me sorprendí al notar la facilidad con la que entraba. Me había empezado a humedecer yo sola con solo pensar lo que podían hacer los chicos con ese mando. Me volví a colocar bien el tanga, y esta vez sí, recogí mi cartera y fui a coger el autobús hacia el colegio. Aquel día prometía ser excitante de verdad.</p>



<p>¿Por qué me metí esos vibradores? a fecha de hoy aún no sé dar una respuesta. La verdad es que la perspectiva de entrar en el juego de los chicos me excitaba más de lo que estaba dispuesta a admitir. Por otro lado, esos malditos vibradores me causaron más de un problema en la escuela. Quizá os lo cuente otro día.</p>



<p>CONTINUARA</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/143/48182876/48182876_014_27c8.jpg" alt="" width="781" height="521"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Laura, una profesora diferente&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 29 Jan 2022 12:27:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Aquél día me levanté de muy buen humor. Por fin, después de mucho tirar currículums, me habían aceptado como profesora en un instituto. Aunque fuera únicamente una sustitución de tres meses, no cabía de alegría. Por fin podría trabajar de lo que siempre me había gustado. Además, tendría la oportunidad de preparar a mis alumnos para la selectividad, ya que mi sustitución era durante los meses de abril, mayo y junio. El instituto además, quedaba cerca del piso en el que vivía, un trayecto de veinte minutos en autobús, que aquél día cogí encantada. ¿Que quién soy? Me llamo Laura, [&#8230;]]]></description>
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<p>Aquél día me levanté de muy buen humor. Por fin, después de mucho tirar currículums, me habían aceptado como profesora en un instituto. Aunque fuera únicamente una sustitución de tres meses, no cabía de alegría. Por fin podría trabajar de lo que siempre me había gustado. Además, tendría la oportunidad de preparar a mis alumnos para la selectividad, ya que mi sustitución era durante los meses de abril, mayo y junio.</p>



<p>El instituto además, quedaba cerca del piso en el que vivía, un trayecto de veinte minutos en autobús, que aquél día cogí encantada.</p>



<p>¿Que quién soy? Me llamo Laura, tengo 27 años, estudié filosofía en la universidad y hace un año me saqué el máster de profesorado. Mi vocación siempre ha sido dar clases como profesora. Físicamente, ¿como soy? cuando me miro el espejo antes de salir de casa, no me desagrada lo que veo. Soy rubia, con el pelo largo, tengo varias pecas por todo el cuerpo, mido poco más de metro sesenta y tengo una bonita figura. Mi talla de sujetador es la 90, pero lo que siempre han destacado los chicos con los que he estado es mi bonito culo. Y sí, ahora mismo estoy soltera. Aquel día vestía una camisa blanca, con una falda de tela hasta las rodillas, medias oscuras y zapatos.</p>



<p>Llegué al instituto y conocí al Director. Un hombre maduro y muy agradable. Según me comentó, la política del centro es que los profesores damos las clases y preparamos los exámenes pero de la corrección de todos los exámenes se encarga él personalmente para evitar que haya ningún tipo de favoritismo entre profesor y alumno. Política que no me pareció desacertada.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/148/22905135/22905135_010_c07e.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>En relación a mis alumnos, se trata de una clase de 20 chicos y chicas de segundo de bachillerato, todos ellos con los 18 años cumplidos. Al parecer es una muy buena clase con un único problema. Tiene 5 alumnos con muy bajo rendimiento escolar que llevan todo el curso suspendiendo varias asignaturas. Según me indicó el director, eran un caso perdido y lo mejor que podía hacer era centrarme en los 15 alumnos que sacaban buen rendimiento y dejar de lado los otros cinco que no mostraban interés por las clases y muchas veces hacían campana.</p>



<p>Agradecida, me dirigí a mi clase. Mientras caminaba por el pasillo, tuve una idea. Si conseguía que aquellos cinco chicos mejoraran su rendimiento escolar, me apuntaría un &#8220;tanto&#8221; con el centro y probablemente que contrataran de forma indefinida. La prueba de fuego serían los exámenes de selectividad que harían los chicos. Aunque como objetivo más próximo, estaban los exámenes parciales de abril dentro de una semana.</p>



<p>Según pude hablar con el Director, la biblioteca del centro está abierta las 24 horas para uso tanto de alumnos como profesores, aunque fuera del horario escolar casi nunca la utiliza nadie.</p>



<p>Llegué a la clase y, sorprendentemente, estaban allí todos mis 20 alumnos, incluidos los cinco problemáticos. Según consulté en el expediente académico, se llamaban Juan, Marcos, Raúl, Antonio y Andrés.</p>



<p>Me presenté ante la clase y empecé con la asignatura. Curiosamente, aquellos cinco estaban prestando más atención de la que esperaba. Probablemente se debiera a mi joven apariencia, la profesora a la que sustituía había pasado los 50 años y probablemente yo, por mi juventud, conectaba más con aquellos chicos.</p>



<p>Al finalizar la clase, les pedí que se quedaran un momento, tenía una propuesta para hacerles.</p>



<p>-He visto en vuestro expediente que vuestras notas son muy bajas. Mi intención es ayudaros en todo lo que pueda a mejorar vuestro rendimiento, no sólo en mis asignaturas sino en todas vuestras materias. Por eso se me ha acudido la idea de crear un grupo de estudio. Si os parece bien, al finalizar la última clase, estaré en la biblioteca para ayudaros a resolver cualquier duda o problema que tengáis. Y sobretodo, a preparar los exámenes de la semana que viene.</p>



<p>Los chicos no dijeron nada y abandonaron la clase. Tampoco tenía muchas expectativas en que aquello llegara a funcionar, pero era mi primer trabajo como profesora y quería dar el máximo. No me importaba que me dieran plantón.</p>



<p>Al finalizar la última clase, me dirigí a la biblioteca. Para sorpresa mía, al cabo de unos veinte minutos, aparecieron los cinco alumnos. Nos sentamos en una mesa y empezamos a repasar la asignatura que más les costaba, matemáticas.</p>



<p>Al cabo de una hora, me di cuenta que aquellos chicos no es que fueran tontos. La verdad es que eran listos. Su principal problema era la falta de motivación para ponerse a estudiar en serio, se distraían con una mosca y les aburrían las asignaturas en sobremanera. Si encontrara una forma de motivarlos para tomarse en serio las clases, conseguiría que mejoraran su rendimiento.</p>



<p>-Venga chicos, no es un problema difícil, sé que podéis hacerlo. Si os lo tomarais en serio obtendríais buenas notas.</p>



<p>Los chicos estaban más pendiente de sus teléfonos móviles que de mí. Antonio fue el primero en hablar.</p>



<p>-Como quieres que nos motivemos, todos nuestros compañeros están pasándolo bien con las chicas y nosotros aquí aburridos. Eso es una pérdida de tiempo.</p>



<p>Aquello me sentó como un jarro de agua fría. Si no conseguía conectar con ellos, hoy sería el primer y último día del grupo de estudio y perdería la oportunidad de demostrar que los chicos podían mejorar sus notas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/148/22905135/22905135_014_2ded.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Me tenéis a mí. ¿No soy suficiente buena compañía?- Dije con una sonrisa.</p>



<p>-Qué quieres que te diga, eres simpática, pero con esas pintas de abuela&#8230;- Respondió Raúl.</p>



<p>-Tienes razón, si estuviera aquí Jessica, ya verías como nos concentraríamos todos, ¿verdad?- Añadió Marcos refiriéndose a la chica más atractiva de la clase, que hoy había vestido una minifalda y una camiseta escotada. Los cinco chicos rompieron a reír.</p>



<p>Aquello pintaba mal, si no conseguía motivar a los chicos, ya podía decir adiós a mi plan para impresionar al Director. Yo no era Jessica, ni pretendía serlo, pero decidí tirar de lo que parecía la única forma de motivar aquellos chicos. Poco a poco, me desabroché los tres primeros botones de la camisa, mostrando un poco de escote.</p>



<p>-¿Tengo ahora vuestra atención?- Dije apoyándome en la mesa, dejando que contemplaran unos segundos mi escote.</p>



<p>-Desabróchate cuatro botones más y tendrás toda nuestra atención- Dijo Juan con una sonrisa.</p>



<p>Al menos había captado la atención de los chicos.</p>



<p>-Demostradme primero de lo que sois capaces. Resolved los tres ejercicios que os he planteado. Me desabrocharé un botón por cada ejercicio que resolváis correctamente. Si copiáis se acabó la apuesta.- Dije seriamente.</p>



<p>Al parecer, aquella era toda la motivación que necesitaban. En menos de veinte minutos todos habían resuelto los ejercicios de forma satisfactoria. Al menos había confirmado mi teoría, no eran tontos, sencillamente no estaban motivados.</p>



<p>Ahora me tocaba a mí, así que me desabroché tres botones más de mi camisa, abriéndola hasta el ombligo. Los chicos quedaron embobados contemplando mi sujetador negro &#8220;push up&#8221;.</p>



<p>-A ver, agáchate un poco- Dijo Raúl.</p>



<p>Estuve a punto de negarme, pero tampoco iba a mostrar mucho más de lo que no hubieran visto ya, así que para tenerlos contentos, me agaché a fin que pudieran contemplar mi escote en todo su esplendor.</p>



<p>-Ahora quítate la falda- Dijo Marcos.</p>



<p>-Lo siento chicos, pero esto ya ha ido demasiado lejos.- Dije mientras me volvía a abrochar la camisa. No se en qué momento me pareció buena idea montar ese numerito y entrar en ese juego.</p>



<p>-Si te quitas la falda te prometo que nos esforzaremos y sacaremos un excelente en los siguientes exámenes. En todas las asignaturas.- Dijo Raúl, los otros cuatro chicos asintieron afirmativamente.</p>



<p>No era estúpida, no pensaba darles el gusto ahora para que luego me suspendieran las asignaturas. Pero tuve una idea.</p>



<p>-Ahora no. Si cómo decís, me aprobáis con excelente todos los exámenes de la semana que viene, os prometo que, después de clase, me quito ante vosotros la falda y la camisa.</p>



<p>Mi proposición era un farol. Estaba convencida que por mucho que se esforzaran, era imposible que cinco chicos que llevaban años suspendiendo asignaturas, ahora de pronto sacaran excelentes de golpe.</p>



<p>-De acuerdo. Pero otra condición. Cuando estés en ropa interior, dejarás que te demos unos azotitos en tu lindo culo- Dijo Marcos.</p>



<p>-De acuerdo.- Dije sin pensarlo, estaba segurísima que mejorarían sus notas pero que no llegarían al excelente.</p>



<p>Diez días más tarde</p>



<p>Aquel día, el Director me felicitó personalmente. Con mi propuesta del grupo de estudio, había conseguido que en diez días, los cinco alumnos con el rendimiento más bajo sacaran una nota de excelente en todos sus exámenes. Yo no sabía como tomarme aquello. Por un lado, estaba satisfecha por mi trabajo como profesora, pero por otro lado, tendría que cumplir con lo prometido a aquellos chicos. Por fortuna, había pensado en todo.</p>



<p>Al salir de clases, ya me esperaban en la biblioteca. El bibliotecario, al ver que yo estaba allí me dijo que se marchaba a casa y que me encargara yo al cerrar. Aquello me dejaba en una situación incómoda, a solas con los cinco chicos. Yo contaba que la presencia del bibliotecario evitaría que las cosas se desmadraran.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/148/22905135/22905135_024_998b.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Venga, nosotros hemos cumplido. Ahora te toca a tí.- Dijo Raúl.</p>



<p>-¿O es que no tienes palabra?-Añadió Andrés</p>



<p>-Claro que tengo palabra. Por cierto, más allá de vuestra motivación, sinceramente, me alegro de vuestras notas.- Dije.</p>



<p>-Nosotros también nos alegramos- Dijo Antonio con una sonrisa.</p>



<p>Ya no había marcha atrás, así que empecé a quitarme la ropa. Poco a poco me fui desabrochando los botones de la camisa, ante la atenta mirada de los chicos, hasta quitarme completamente la camisa.</p>



<p>-¡Eh! Eso es trampa, llevas un bañador debajo- Exclamó Raúl.</p>



<p>-Qué esperabais, ¿que me desnudaría a la primera? Lo que acordamos fue que quitaría la falda y la camisa, no dijimos nada sobre mi ropa interior.</p>



<p>Aquí tuvieron que callar. Les había ganado en su propio terreno. En lugar de sujetador y bragas, llevaba un bikini blanco que se sujetaba con nudos. No iban a ver más de lo que vería cualquier persona que me contemplara en la playa.</p>



<p>Su mirada de decepción mejoró cuando me quité la falda y vestida únicamente por mis medias y el bikini me di una vuelta para que me contemplaran bien. Noté una contenida exclamación de asombro cuando les di la espalda. No había contado que, después de todo el día sentada en una silla, la braguita del bikini, se me había pegado al culo, enterrándose en él. Sin quererlo, les acababa de dar lo que ellos deseaban. Por detrás, el bikini en lugar de ofrecer una buena cobertura, metido dentro de mi culo, les daba la misma visión que si llevara un tanga.</p>



<p>-Bueno chicos ya es suficiente.- Dije dándome la vuelta.</p>



<p>-Falta la otra parte, yo de ti no me daría la vuelta tan fácilmente- Añadió Andrés.</p>



<p>El chico tenía razón, les había prometido unas palmadas en mi trasero.</p>



<p>-Mejor quítate las medias- Dijo Marcos.</p>



<p>-Lo siento, no estaban incluidas en el pacto.- Respondí firmemente. Aunque ello no pareció enojarlos demasiado. Mi visión con las medias y el bikini enterrado, revelando mi lindo culo, debía excitarlos suficiente. Seguramente no pensaron que yo dejaría que aquello fuera tan lejos. Lo que me hizo replantear si no había aceptado sus condiciones demasiado rápido.</p>



<p>Una fuerte palmada en el culo por parte de Antonio me devolvió a la realidad. Después vino la de Marcos, que resonó sonoramente en la biblioteca. Recé para que no hubiera nadie, aquello había sonado como lo que era, una palmada en el trasero. Raúl no fue tan brusco y más que una palmada, deslizó suavemente su mano por mi trasero, palpándolo a través de las medias. Juan hizo lo mismo y suavemente me palpó todo el culo. Aquello empezaba a excitarme, los chicos eran suficientemente atractivos como para que la situación no fuera del todo desagradable para mí. Andrés fue más allá, y empezando desde la parte superior de mi culo fue bajando suavemente su mano hasta empezar a palpar mis vagina a través de la tela. Por mucho que en otra circunstancia me hubiera dejado hacer, aún mantenía el control sobre mi misma. Recordé que yo era su profesora y ellos mis alumnos y que estábamos en un sitio en el que podría entrar cualquiera.</p>



<p>-Eso ya no es el culo- Dije apartándole la mano a Andrés, el chico sonreía, seguramente había notado mi excitación a través de la fina tela de las medias y el bikini.</p>



<p>-Chicos, creo que ya es suficiente. Espero que a partir de ahora os esforcéis tanto en vuestros exámenes como habéis demostrado ser capaces estos días.</p>



<p>Yo daba por supuesto que los chicos habían ganado motivación suficiente, pero estaba muy equivocada.</p>



<p>-¿Qué ganaremos a cambio de un excelente en los exámenes finales?- Preguntó Raúl.</p>



<p>-Mejorar vuestro expediente académico y&#8230;- Empecé a decir pero Marcos me cortó enseguida.</p>



<p>-Ya sabes a lo que nos referimos.</p>



<p>-¿Qué queréis?- Pregunté curiosamente, dejándome llevar por la excitación del momento mientras me terminaba de abrochar la camisa.</p>



<p>-Un Striptease, en tu casa, dónde nadie nos pueda interrumpir. Además, para mejorar nuestra atención en clase, a partir de ahora, en lugar de esos vestidos de profesora cincuentona, vas a dar las clases con la ropa más sexy que tengas en tu armario. Así prestaremos más atención. Con los muermos de profesores que tenemos no hay quien atienda una hora seguida.- Dijo Antonio, contando con la aprobación de los otros.</p>



<p>Medité unos segundos. Evidentemente, les había dado una golosina a los chicos y ahora querían más. Por otro lado, estaba en mis plenas facultades de cortar de raíz aquello, decir que no y que siguieran suspendiendo. Ellos mismos, era su futuro el que estaba en juego.</p>



<p>Asimismo, no podía negar que yo me había sentido ligeramente excitada al hacer un amago de striptease en la biblioteca, no se podía decir que lo había hecho a regañadientes. También tenía que considerar la oportunidad de sorprender al Director, si realmente ellos mejoraban su expediente, me ganaría su admiración. Era también plenamente consciente del riesgo que conllevaba todo ello.</p>



<p>-Una condición. Aún no he dicho que acepte nada de eso. Pero que quede claro, en el supuesto que acepte, y vosotros os ganarais el striptease. Me tenéis que prometer que no haréis nada que yo no acepte. Un striptease, puro y simplemente, ni tocareis mi cuerpo, ni habrá nada de sexo y por supuesto nada de fotos ni vídeos. Ni siquiera podréis entrar con vuestros teléfonos en mi piso.</p>



<p>La rapidez con que aceptaron me sorprendió. Quizá había gato encerrado. Insistí en ello.</p>



<p>-En caso que acepte y os lo ganéis, como os sobrepaséis un pelo os juro que os denuncio a la policía. Sois mayores de edad y os jugaréis años de cárcel. Lo digo muy en serio.</p>



<p>Volvieron a insistir en que aceptaban mis condiciones. La pelota estaba en mi tejado.</p>



<p>Estaba muy nerviosa y no sabía que responder. La parte racional de Laura me gritaba que dijera que NO, que aquello tenía todos los números de terminar mal, que una vez aceptara estaría en sus manos y que no les debía nada a esos chicos. Era su responsabilidad si querían o no sacar buenas notas, y si querían aplicarse debían hacerlo pensando en el futuro y no en la posibilidad de ver desnuda a su joven profesora.</p>



<p>Por otro lado, la Laura pervertida y la Laura ambiciosa me gritaban que dijera que SI. Aquello me brindaba una oportunidad de oro para ganarme una reputación en el instituto. Y por otro lado, qué diantres, esos cinco chicos eran muy guapos. El hecho que se interesaran por ese juego implicaba que me encontraban atractiva, y yo hacía demasiado tiempo que no flirteaba con ningún hombre.</p>



<p>-Está bien, acepto. Ni una palabra a nadie sobre esto o se terminó el juego. ¿Entendido?</p>



<p>Todos asintieron, recogieron sus libros y abandonaron la biblioteca.</p>



<p>&#8220;Madre mía, en qué lío me habré metido&#8221; pensé nerviosa mientras cerraba la biblioteca.</p>



<p>CONTINUARA</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/148/22905135/22905135_029_b922.jpg" alt="" width="645" height="968"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Shadow Angel Cap. 17, Final parte I&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 20 Jan 2022 11:59:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
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					<description><![CDATA[Detroit, apartamento de Mikoto Amy, última hora de la tarde. Jill, la agente de policía, entró en el apartamento de Amy visiblemente alterada. Declinó el vaso de agua que le ofreció la chica y fue directamente al grano. -Tenemos un problema. Un problema muy grande. Y sólo tu puedes ayudarnos. Aquellas palabras eran lo último que necesitaba escuchar la japonesa, suficientes problemas tenía ya como para preocuparse por los de otros. Aún así, decidió escuchar lo que quería decirle la agente. -Supongo que estarás enterada que llevan varias semanas desapareciendo chicas en la ciudad. Amy asintió, lo sabía demasiado bien. [&#8230;]]]></description>
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<p>Detroit, apartamento de Mikoto Amy, última hora de la tarde.</p>



<p>Jill, la agente de policía, entró en el apartamento de Amy visiblemente alterada. Declinó el vaso de agua que le ofreció la chica y fue directamente al grano.</p>



<p>-Tenemos un problema. Un problema muy grande. Y sólo tu puedes ayudarnos.</p>



<p>Aquellas palabras eran lo último que necesitaba escuchar la japonesa, suficientes problemas tenía ya como para preocuparse por los de otros. Aún así, decidió escuchar lo que quería decirle la agente.</p>



<p>-Supongo que estarás enterada que llevan varias semanas desapareciendo chicas en la ciudad.</p>



<p>Amy asintió, lo sabía demasiado bien. Jill prosiguió, se sentó en la mesa del comedor y abrió una carpeta que llevaba, sacando varios archivos. Le mostró a Amy una fotografía.</p>



<p>-Según hemos podido averiguar, cierto individuo calvo que tu y yo conocemos bien ha vuelto a su actividad. ¿Has visto alguna vez a ese tipo?</p>



<p>La japonesa negó con la cabeza. La fotografía mostraba un individuo corpulento, como si fuera un culturista hinchado de esteroides. Llevaba el torso desnudo y marcaba músculos que Amy ni siquiera sabía que existieran. Pero no eran los músculos lo que le llamó la atención. La piel del torso y los brazos del individuo, extremadamente morena, contrastaba con la palidez de la piel de su rostro, dándole un aspecto fantasmal.</p>



<p>-Se hace llamar Skull, pero desconocemos su nombre real. De hecho, este tipo debería estar muerto.</p>



<p>Amy la miró extrañada. Jill prosiguió.</p>



<p>-Hace unos años, una agencia cuya existencia el gobierno niega realizó experimentos que oficialmente no existieron sobre distintas personas. El propósito de ello era crear químicamente un soldado perfecto, con habilidades sobrehumanas y cuya fuerza, resistencia y capacidad de regeneración no tuviera paragón. Con ello el Pentágono creía poder crear una fuerza de élite que infiltrar tras la línea enemiga o en las regiones más hostiles para eliminar a los terroristas más peligrosos. Como no podían ir por ahí pidiendo voluntarios para someterse a las pruebas, tuvieron una genial idea: utilizarían condenados a muerte para sus experimentos. Gente por la que nadie preguntaría si la cosa salía mal. En teoría el proyecto fue un fracaso y todos los sujetos de pruebas fallecieron. El Pentágono le dio carpetazo y oficialmente no existió. Salvo que, al parecer, ocultaron que uno de los experimentos funcionó. Y que además el sujeto de pruebas escapó de las instalaciones y campó a sus anchas por el país. Su siniestro aspecto es fruto de los duros experimentos a que fue sometido.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/65189811/65189811_011_7174.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Jill señaló al individuo de la fotografía y acto seguida prosiguió:</p>



<p>-Ese individuo lleva tiempo eludiendo a las principales agencias gubernamentales. Hasta el punto que muchos lo creen muerto. Pero aquí lo tienes, vivo y actuando en nuestra ciudad. No sabemos como, pero al parecer se ha asociado con nuestro calvo amigo.</p>



<p>Amy la miró extrañada</p>



<p>-¿Por qué? ¿Qué interés podría tener ese tal Skull con el negocio de la prostitución?</p>



<p>-Dinero- Respondió Jill directa.- ¿Sabes la cantidad de dinero que mueve diariamente la prostitución ilegal? Dinero más que suficiente para que Skull pueda desaparecer definitivamente e instalarse cómodamente en cualquier lugar del globo. Lejos del alcance del gobierno.</p>



<p>La agente continuó su explicación.</p>



<p>-Skull y el calvo contrataron a Acero Negro para que eliminara a todos quienes pudieran interferir en su actividad. Mientras todos estábamos pendientes de ese asesino, esos dos individuos empezaron a reestructurar la red de prostitución ilegal de Detroit. La situación es mucho más preocupante de lo que parece, pero para no poner a esos individuos en alerta, decidimos ocultar cierta información a la prensa. Hacernos creer despistados mientras poníamos coto a sus actividades. No fue publicado, pero hace dos días, en lo que creíamos un golpe de suerte, logramos entrar en uno de sus locales y capturar a Skull. Aunque aquello no fue más que una treta.</p>



<p>Amy escuchaba cada vez más intrigada, seguramente el tal Skull era el socio del que el Calvo le había hablado en varias ocasiones pero que nunca había visto. Le asombraba que la captura de Skull no hubiera causado ningún tipo de alboroto en la Red. Con un gesto, indicó a Jill que prosiguiera.</p>



<p>-Encerramos a Skull en la prisión de Black Rock, en Peche Island. Lo que no sabíamos era que justamente era lo que quería. Ayer Skull escapó de su celda, liberó a la mayoría de reclusos y ahora se ha atrincherado en la prisión con varios de los presos.</p>



<p>Jill sacó una tablet y mostró a Amy un vídeo de las cámaras de seguridad de la prisión. Se veía al misterioso villano romper de una patada la puerta de su celda y enfrentándose sólo a varios guardias.</p>



<p>-¡¿Como?!- Dijo Amy asombrada.- ¡Ese tipo tiene super-fuerza! ¿Me estás diciendo que una organización gubernamental dio superpoderes a un condenado a muerte?</p>



<p>-No intentes entenderlo.- Respondió Jill.- A saber qué otras habilidades más tiene. Hemos pedido información acerca de Skull al Pentágono, pero nuestras peticiones vienen devueltas con el mismo argumento: &#8220;Información Clasificada&#8221;.</p>



<p>Amy la apremió a que continuara.</p>



<p>-Anoche varios de los presos estuvieron campando a sus anchas por la ciudad, provocando el caos. Demasiado tarde supimos que aquello no era más que un señuelo. Aprovechando los disturbios, la red que dirigen el Calvo y Skull logró sacar a las chicas que tienen en sus distintos centros, y las encerraron en Black Rock. Ahora están allí atrincherados con las chicas secuestradas. Han elaborado un plan para sacarlas del país. Supongo que sabrás que en ciertos países africanos, hay organizaciones que compran y venden chicas como si de un mercado de animales se tratara. Supongo también que sabrás que en esos lugares se pagan auténticas fortunas por adquirir a una joven occidental.</p>



<p>Amy asintió, tiempo atrás había leído algo al respecto.</p>



<p>-Logramos capturar a uno de los miembros de la banda. A cambio de librarse de la cadena perpetua, nos dio cierta información. Según nos contó ese tipo, la Red logró contactar con un magnate africano. Al parecer hay un dictador, podrido de dinero, que está dispuesto a pagar una auténtica fortuna en diamantes por comprar a sus chicas. Están planeando sacar a las chicas que tienen secuestradas de la ciudad y venderlas como esclavas. Los beneficios que ahora están obteniendo se multiplicarían exponencialmente. Nuestros esfuerzos para acabar con sus actividades, lo han precipitado todo. Al ver que sus centros de actividad en la ciudad estaban en peligro, han decidido trasladar las chicas a la prisión para tenerlas aseguradas mientras esperan la ocasión para sacarlas de la ciudad. El tipo que hemos detenido nos contó que planeaban sacarlas con un jet privado. Una vez el avión despegue no podremos hacer nada, nadie derribará un avión con rehenes dentro.</p>



<p>Amy seguía sin entender nada y la miró intrigada.</p>



<p>-Eso no tiene ningún sentido.- dijo la japonesa.- ¿Por qué retener a las chicas en una isla que está tan apartada del aeropuerto de Detroit? Para llegar hasta allí tendrían que cruzar media cuidad. Es un sin sentido.</p>



<p>Jill la interrumpió.</p>



<p>-Para empezar, Black Rock es como una fortaleza. Mientras tengan dominada la prisión, no podemos entrar allí y liberar a las chicas sin ponerlas en peligro. En Peche Island están relativamente seguros. Seguramente usarán una embarcación para llegar al Aeropuerto Municipal de Grosse Ile.</p>



<p>Amy conocía suficientemente la zona como para saber que aquello no tenía lógica. Algo se les escapaba.</p>



<p>-¿De cuantas chicas secuestrados estamos hablando?- Le preguntó a la agente.</p>



<p>-Unas treinta, tal vez más. En esas últimas semanas en que has estado inactiva los secuestros se han incrementado. De momento lo hemos silenciado a la prensa para no generar más alarma social. Lo último que necesitamos es una estampida de ciudadanos entrando en pánico.</p>



<p>Amy hizo un suspiro, alarmada, al escuchar esa cifra. Aquello no podía ser real. El maldito Calvo se las había apañado para secuestrar a una treintena de chicas ante sus mismas narices. Apretó los puños llena de rabia.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/65189811/65189811_015_09bd.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Lo que me estás contando no tiene ningún sentido.- le dijo a Jill- Sabes perfectamente que el aeropuerto de Grosse Ile sólo puede operar pequeñas avionetas. No tiene pista de despegue suficiente para ningún avión con tamaño y autonomía de vuelo suficiente para llevar a treinta chicas más sus secuestradores hasta la costa africana.</p>



<p>Jill asintió, lo que le decía la chica tenía todo el sentido del mundo, y ella misma así lo consideraba. Pero por alguna razón, sus jefes daban por buena la información facilitada. La verdad es que sacar a las chicas en avión era el plan más seguro para los secuestradores. Tal vez pensaran usar un hidroavión, con ello podrían usar el río como pista de despegue y aterrizaje. Pero lo cierto es que había muy pocos modelos con capacidad y autonomía suficiente para lo que se proponía la Red. Amy interrumpió sus pensamientos.</p>



<p>-Es obvio que no has venido sólo para darme una charla. ¿Qué quieres de mi?</p>



<p>-Seguramente entre esta noche y mañana, van a sacar a las chicas de la ciudad. Nuestro plan es aprovechar que sabemos dónde están para entrar y rescatarlas. Pero no podemos hacerlo sin alguien dentro. Black Rock es un edificio antiguo, con gruesas paredes de hormigón armado, ni nuestros drones ni nuestros infrarrojos pueden penetrar en el edificio como para determinar en qué punto están retenidas las chicas. Necesitamos que alguien se infiltre en la prisión, localice dónde las tienen retenidas y las proteja el tiempo que tarde nuestra Fuerza de Asalto en entrar. Hemos pedido ayuda a la CIA y otras agencias gubernamentales pero sus equipos de respuesta llegarían demasiado tarde. Debemos entrar esta noche, antes de que consigan sacar a las chicas de allí. Por precaución hemos bloqueado ambos aeropuertos, ningún avión va a despegar pero no vamos a dejar a las chicas en manos de esa Red ni un minuto más del necesario.</p>



<p>Amy suspiró. ¿Cómo podían complicarse tanto las cosas? Precisamente ahora que había conseguido elaborar un plan. Todo eso la superaba completamente.</p>



<p>-Si logro entrar, y alguien me ve dentro, con mi aspecto no pasaré desapercibida. Varios de vuestros hombres en cambio podrían infiltrarse sin problema haciéndose pasar por reclusos&#8230;</p>



<p>-¿Crees que no lo hemos intentado?- La interrumpió Jill.- Esta mañana infiltramos a tres de nuestros mejores agentes. Esta tarde sus cuerpos han aparecido flotando en el río. Sólo nos queda recurrir a ti.</p>



<p>-¿Pretendes que, yo sola, me infiltre en una prisión, llena de individuos armados? ¿Y que además proteja a treinta chicas, no sólo de esos tipos sino también de una especie de superhéroe? Eso es trabajo para Superman, yo sólo soy una chica normal y corriente.</p>



<p>-No te pido que te enfrentes sola contra todos ellos. Tan solo debes entrar, localizar a las chicas, avisarnos y esconderte. Nosotros nos encargaremos del resto. Una vez entremos en acción únicamente debes procurar que nadie se acerque a ellas. Calculamos que en menos de dos minutos podremos llegar hasta tu posición y auxiliarte. Sólo te tenemos a ti. Te necesitamos más que nunca.</p>



<p>Amy se negó rotundamente. Esa actitud por parte de la heroína, sorprendió a la policía, que finalmente formuló la pregunta que llevaba rato intrigándola.</p>



<p>-No entiendo como algo así te ha podido pasar desapercibido. Estoy segura que, pese a que lo hemos ocultado a la información pública, habrás notado el reciente incremento de chicas secuestradas. Los disturbios de anoche no te habrán pasado desapercibidos. Llevas meses enfrentándote a peligrosos criminales. ¡No puedes dejarnos tirados ahora que hay tanto en juego!</p>



<p>Al escuchar aquello, la japonesa se derrumbó. Le contó a Jill que no se había enterado de la fuga de la prisión porque la última noche la había pasado satisfaciendo a un millonario pervertido. Que llevaba semanas desconectada de las noticias. Que ella no podía hacer nada, que estaba atada de pies y manos, que conocían su identidad, y el precio que había tenido que pagar para liberar a Claire. Que Shadow Angel últimamente no hacía otra cosa que satisfacer individuos viciosos que pagaban auténticas fortunas por dominarla, que simulaba peleas dónde ella tenía que dejarse ganar para que luego el cliente disfrutara de su cuerpo. Jill la escuchaba atentamente con un nudo en la garganta. Tal vez estuviera poniendo demasiado peso en las espaldas de una atormentada joven. Pero también sabía que ahora mismo, Shadow Angel era la única persona que podía conseguir con éxito entrar en esa maldita cárcel y localizar a las chicas. Cuando Amy terminó de contar su historia, Jill se quedó con una sensación agridulce en el cuerpo. Lamentaba estar presionando a la chica en lugar de intentar ayudarla.</p>



<p>-Siento mucho lo que estás pasando, de verdad&#8230; En cuanto a tu amiga, mira, siento mucho lo que te voy a decir pero creo que debes saberlo&#8230; No creo que la recogiera ninguna de nuestras patrullas&#8230; Esta tarde nadie ha reportado que hayan recogido a ninguna chica. Creo que quienes se la llevaron, o se hacían pasar por policías o estaban a sueldo de esa maldita red.</p>



<p>Amy tuvo que realizar un gran esfuerzo para evitar estallar en lágrimas al escuchar aquello. Su débil plan se desmoronaba ante sus ojos, entregar a Felina no había servido de nada. Después de todo lo que había sufrido, ni tan siquiera había logrado apartar a Claire de ellos. Y lo peor de todo, es que ella estaba allí cuando se la llevaron. Si tan sólo hubiera estado más atenta, era obvio que había algo extraño en esa oportuna aparición del coche patrulla&#8230; La rabia se adueñaba de su cuerpo. Jill habló primero</p>



<p>-¿En ese tiempo en que has estado sometida a ellos, no te has enterado de nada al respecto? ¿No has detectado nada extraño? Me sorprende que no&#8230;</p>



<p>-No lo entiendes, me tienen totalmente apartada de su centro de actividades.- Respondió la ninja.- Únicamente contactan conmigo para citarme con tal o cual persona y decirme cómo debo vestirme o como debo actuar. Me acompañan hasta el cliente y me recogen, pero no me dicen ni media palabra. Claire tampoco sabe nada, la tienen encerrada y su interacción con ellos es mínima. Han montado todo eso completamente a mis espaldas. Ahora me doy cuenta que mientras planeaban su salida del país, a mi pretendían exprimirme como un limón hasta el último momento. Con el beneficio que sacaban usándome, seguro que cubrían con creces las pérdidas por el desmantelamiento de la actividad y traslado de las chicas. Siento no poder serte de mucha utilidad en eso.</p>



<p>Jill, agotada, se dispuso a abandonar el apartamento. Amy tenía toda la razón, ella no era Wonder Woman, tan solo una chica con una habilidad extraordinaria. Pero una chica normal al fin y al cabo. Una chica asustada y atormentada. No tenía derecho a pedirle aquello. Tendrían que buscar otra alternativa. Justo cuando se dirigía a la puerta, Amy la interrumpió</p>



<p>-Lo haré.- Dijo con voz firme.- Esta noche entraré allí y aguantaré el tiempo suficiente hasta que lleguéis vosotros. Cueste lo que me cueste.</p>



<p>-Cuando tengas localizadas a las chicas, usa esto para contactar con nosotros.- Dijo Jill mientras le tendía un pequeño comunicador así como un mapa de la prisión y la isla.- Tu haz tu parte y nosotros haremos la nuestra. Ten mucho cuidado ¿vale? Ese Skull es muy peligroso, no es similar a nada a lo que te hayas enfrentado.</p>



<p>-Lo tendré. Y tu vigila en quién confías-. Le dijo Amy justo cuando Jill abandonaba el apartamento.</p>



<p>Cuando se quedó sola de nuevo, Amy dedicó unos minutos a ordenar sus pensamientos. La situación se estaba precipitando más de lo previsto y temía verse arrastrada a un abismo del que no pudiera salir. No le costó mucho tomar la decisión, la vida de las chicas era mucho más importante que su propia dignidad. Cuando el Calvo se enterase que Shadow Angel había irrumpido en la prisión, no dudaría en publicar sus humillantes imágenes. Pero era un precio que creía dispuesta a pagar, su mejor amiga y las otras chicas valían más que su dignidad. Una vez aquello terminara, si salía bien, volvería a Japón. Con esas imágenes circulando por internet sería la vergüenza para su familia, sus padres seguramente la encerrarían en un monasterio budista. Pero estaba dispuesta a pagar ese precio.</p>



<p>La chica seguía agotada tras su pelea con Felina. Así que se tumbó en la cama. Necesitaba descansar un par de horas y recuperar fuerzas.</p>



<p>Jill no supo que había fallado.Hacía tiempo que tomaba todo tipo de precauciones. Esa Red ya la había secuestrado una vez y ahora se había vuelto cauta, muy cauta. Estaba completamente segura que nadie la había seguido hasta allí. Lo que no sabía, era que la Red hacía días que había averiguado dónde residía Mikoto Amy y mantenían una constante vigilancia en el edificio. Pese a todas las precauciones, Jill poco pudo hacer para defenderse. La habían visto entrar y ya la estaban esperando.</p>



<p>Justo cuando salía del edificio varios tipos se abalanzaron sobre ella, golpeándola y metiendo un saco por encima de su cabeza. La chica se debatió con todas sus fuerzas, dio un fuerte pisotón a uno, intentando librarse de su abrazo y alcanzar su arma, pero entonces una fuerte descarga eléctrica sacudió todo su cuerpo. Instantes después, la joven policía se desplomaba entre los brazos de sus atacantes. La terminaron de introducir en el saco y la metieron en el maletero de un coche. Pese a que el sol de la tarde aún brillaba, la calle estaba desierta, al parecer nadie vio nada.</p>



<p>Una hora más tarde.</p>



<p>Jill se despertó en un frío sótano, desprovisto de ventanas y alumbrado por una sola bombilla. Estaba firmemente atada en forma de X atada a los postes de una mugrienta cama. Vestía únicamente su ropa interior, que por algún extraño motivo no le había sido arrebatada. Cuatro individuos la contemplaban sonrientes.</p>



<p>-Vaya vaya, después de tanto tiempo volvemos a encontrarnos.- Dijo una voz conocida.</p>



<p>Por toda respuesta, Jill escupió en la calva cabeza del individuo que acababa de hablar.</p>



<p>-Esas no son maneras.- Dijo divertido mientras se limpiaba el escupitajo con las sábanas.- Sólo te lo preguntaré una vez. ¿Cuál es vuestro plan? Porque se de sobras que tras el percance de tus tres compañeros, seguís tramando algo.</p>



<p>Por toda respuesta, la policía volvió a escupir en la cara de tipo.</p>



<p>-Bien, tendremos que hacerlo a las malas entonces.- Dijo mientras hacía un gesto a los otros tres individuos.</p>



<p>Jill se asustó al ver uno de ellos sacar una navaja. Se debatió y luchó contra sus ataduras pero aquello ni sirvió más que para divertir a sus captores. El filo de la navaja se acercó a su cuerpo y empezó a cortar su ropa interior. La agente chilló pidiendo auxilio, alguien tenía que escucharla.</p>



<p>El tipo fue cortando a tiras sus finas braguitas, sin prisa, deleitándose en ello. Haciendo que la chica notara en su piel el frío contacto del acero al cortar su ropa. El principal propósito, a parte de deleitar a los presentes con el hermoso cuerpo de la agente, era asustarla lo máximo posible. Cuando su pequeña prenda había sido reducido a un amasijo de tiras y cortes, con un gesto brusco, terminó de arrebatársela. Le tocaba el turno al sujetador, cortó las finas tiras para luego, bajando por su escote terminar de cortar el punto de unión entre las dos copas, revelando unos firmes pechos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/65189811/65189811_017_1b34.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Una vez cortada toda la ropa, el tipo se divirtió, pasando la parte plana de la hoja por la piel de la chica, recorriendo sus pechos, deteniéndose un momento para apoyar suavemente la punta en uno de sus pezones, descendiendo por su barriga, jugando con su vello púbico&#8230;</p>



<p>Jill aguantaba toda aquella humillación con los ojos cerrados, prefería no ver lo que le hacían para no quedar presa del miedo. Su cuerpo en cambio le revelaba en todo momento lo que le hacían. Su piel se estremecía cada vez que notaba el frío metal de la hoja. Al final, decidió dejar de chillar. Era obvio que si no la habían amordazado era porque sabían que nadie iba a acudir en su auxilio. Sus gritos se convirtieron en sollozos desesperados.</p>



<p>Ninguno de los cuatro individuos quedaron indiferentes ante el atlético y moreno cuerpo de la agente de policía. El Calvo susurró unas palabras a uno de sus compañeros.</p>



<p>El pánico se adueñó de Jill al escuchar un sonido muy característico. Asustada abrió los ojos y contempló como uno de ellos cargaba su arma reglamentaria y se la acercaba a su cabeza. ¿Iban a asesinarla fríamente? Con los ojos vidriosos les imploró que no lo hicieran, que no la mataran. El cañón de su arma presionaba sus labios cuando el Calvo habló.</p>



<p>-¡Chúpala! Humedécela bien o no entrará.- Le dijo.</p>



<p>Jill no terminó de comprender aquellas palabras, pero se tranquilizó al saber que únicamente pretendían humillarla. Los cuatro hombres estallaron en carcajadas al ver como la agente abría su boca e introducía en ella el cañón de la pistola. Como si de un falo se tratara, la chica empezó a recorrer el arma con sus labios y su lengua, metiéndose el cañón hasta el fondo de su boca, lamiendo su lateral con la lengua, jugando con los labios como si disfrutara en ello. Entre lágrimas pensó que tal vez si los divertía lo suficiente, no le harían daño.</p>



<p>El Calvo, empezó a acariciar suavemente el castaño cabello de la agente. Como si intentara tranquilizarla.</p>



<p>-Shht, tranquila&#8230; lo estás haciendo bien.- Le iba susurrando.- Sé que eres una chica dura, pero más tarde o más pronto, nos vas a dar lo que queremos.</p>



<p>Aquél espectáculo estaba excitando a los cuatro hombres. A veces, no hace falta hacer daño a alguien para conseguir la información que se desea. De hecho, conseguir la información que deseaban podría ser incluso placentero para los cinco.</p>



<p>Jill suspiró aliviada al ver como retiraban el arma de su boca. El Calvo no desaprovechó la ocasión, esta vez no se quedaría mirando. Retirando su mano de la cabeza de la chica, se desabrochó los pantalones, revelando un enorme y grueso falo. La policía fingió una mirada de deseo, indicándole con sus labios, que deseaba tener ese endurecido miembro en su boca. Jill sabía que estaba acabada, pero tal vez, si los divertía lo suficiente, podría ganar el tiempo necesario para que Shadow Angel se infiltrara en la prisión.</p>



<p>El Calvo no se hizo rogar y con un gesto brusco la introdujo completamente en la boca de la agente. La sabía suficientemente asustada como para no temer que pudiera morderlo.</p>



<p>-Vaya vaya, la agente Jill es toda una experta en eso.- Dijo uno de los individuos</p>



<p>-Sí, al parecer se le da mejor el trabajo de puta que de policía.- Se burló otro.</p>



<p>Sí, Jill sería toda una puta con tal de ganar el máximo tiempo posible y evitar que le hicieran daño. Mientras su boca se esforzaba en complacer al Calvo, notó algo extraño introduciéndose en su vagina, algo frío y metálico. Sobresaltada, se quitó el pene de la boca para mirar lo que estaba haciendo el individuo de la pistola.</p>



<p>-No&#8230; por favor&#8230; eso no&#8230;- Imploró al ver que, divertido, pretendía penetrarla con el cañón de su arma.</p>



<p>-Sht, ¿quién te ha dicho que pares? No querrás que mi amigo se distraiga y por un error apriete el gatillo ¿verdad?- Le dijo el Calvo agarrándola fuertemente de su castaña melena.</p>



<p>La agente le imploró, le suplicó que no la penetraran con la pistola.</p>



<p>-Por favor&#8230; deseo vuestras firmes pollas&#8230; penetradme con ellas&#8230; ¿no queréis gozar conmigo?- Imploró, humillándose, esperando excitarlos lo suficiente como para que apartaran su pistola de ella.</p>



<p>-Todo a su debido momento.- Dijo el Calvo mientras volvía a introducir su pene en la boca de Jill.</p>



<p>La asustada chica puso toda su habilidad en satisfacer al Calvo, dando lo mejor de si con sus labios y su lengua. Pasado el momento de terror inicial, su cuerpo se relajó al notar como retiraban el arma. Varios dedos eran los que ahora se introducían en su vagina, dilatándola, recorriéndola en toda su extensión. Sin saber porque, su cuerpo reaccionó al estímulo, humedeciéndose poco a poco. La chica se avergonzó de si misma, incapaz de comprender como su cuerpo podía reaccionar de esa manera ante esa situación.</p>



<p>La potente eyaculación del Calvo en su boca interrumpió súbitamente sus pensamientos. Ella estaba acostumbrada a que sus eventuales parejas retiraran el miembro de su boca justo antes de eyacular, así que aquello le sobrevino repentinamente. Por un momento sintió que se ahogaba por el espeso líquido. Instintivamente apartó su boca del falo intentando tomar aire, pero en lugar de ello únicamente consiguió tragarse todo el semen vertido en su boca. Los hombres, divertidos, la contemplaban engullir hasta la última gota de semen de su boca.</p>



<p>El Calvo se sentó sobre la barriga de Jill y mientras frotaba su miembro entre los pechos de la chica, terminando de limpiar los últimos restos de semen y saliva, volvió a insistir.</p>



<p>-Bien, ahora que me he divertido, ¿Nos vas a contar lo que queremos?</p>



<p>Jill negó con la cabeza. El individuo de la pistola introdujo el cañón del arma profundamente en su vagina mientras el Calvo sonreía con malicia. Contemplar ese gesto, esa mirada, fue más que suficiente para que la joven policía se derrumbara. Aquello hizo temblar todo su cuerpo de puro terror. Su voluntad finalmente se quebró. Demasiado había resistido. Con lágrimas en los ojos, les contó todo su plan. El Calvo sonrió satisfecho después de escuchar aquello.</p>



<p>El individuo, cogió el arrugado uniforme de la policía y lo metió en una bolsa. Encendió el comunicador de la agente y marcó el canal que ella había indicado para conectar con la central. Jill escuchó como decía:</p>



<p>-¡Hola! tengo aquí una bonita socia vuestra, si mañana queréis verla con vida que nadie se acerque esta noche a Peche Island, o os la devolveremos a pedazos.</p>



<p>Mientras ignoraba las protestas de los agentes al otro lado de la línea, el Calvo acercó el comunicador a Jill. Apretó uno de los pezones de la chica hasta que ella no pudo evitar un chillido, suficientemente claro como para que los otros agentes supieran que era ella y que estaba viva.</p>



<p>-Portaros bien, y no le va a pasar nada. Y no, no la tenemos retenida en Black Rock, así que no intentéis nada o ella lo pasará francamente mal.- Dijo para acto seguido destruir el aparato con su bota y dirigirse a los otros tres tipos que contemplaban a Jill como si fuera un caramelo.</p>



<p>-Chicos, divertíos con ella pero no os paséis. Si mañana por la mañana no tenéis noticias mías, es que alguien no se ha portado bien. Ya sabéis lo que tenéis que hacer entonces. Si todo va bien, pronto tendréis novedades mías. Cuando os llame, quiero que me la traigáis. Alguien pagará mucho dinero por una auténtica agente de policía</p>



<p>Mientras el Calvo abandonaba el sótano, Jill escuchó como llamaba por teléfono y decía &#8220;socio, ten cuidado, viene hacia tí&#8221;.</p>



<p>Jill tenía preocupaciones más inmediatas como para pensar en las consecuencias de la información que acababa de revelar. Pese a que su pesadilla no había hecho más que empezar, el alivio se adueñó de su cuerpo cuando notó como retiraban el arma de su vagina.</p>



<p>-¡Vaya! parece que eso te ha gustado.- Dijo el tipo sorprendido al notar el cañón impregnado con sus fluidos.- Dime ¿haces esto a menudo?</p>



<p>&#8220;Maldita sea Jill, qué le pasa a tu cuerpo&#8221; pensó la chica incapaz de comprender porque su cuerpo reaccionaba así. Era incapaz de asimilar que pudiera excitarse en una situación así. ¿Le habrían dado algún tipo de droga mientras estaba inconsciente? Por un momento, un pensamiento cruzó su mente &#8220;¿Shadow Angel también sentía ese placer en la derrota?”</p>



<p>-Vamos a divertirnos con eso.- Dijo otro tipo mientras cogía su porra reglamentaria y se la introducía en la empapada y dilatada vagina.- Tu equipo policial parece un juguete sexual, ¿verdad?</p>



<p>Con la porra fue distinto. La goma con que estaba hecha penetraba mucho mejor, estimulando toda su cavidad vaginal uniformemente. Sí, aunque parezca mentira, para Jill le producía la misma sensación que cuando alguna vez, para autosatisfacerse, se había introducido un grueso consolador de goma. La situación sentimental y sexual de Jill era bastante aburrida, su trabajo no le permitía relacionarse demasiado.</p>



<p>Indefensa como estaba, toda resistencia era inútil, al final terminó por asimilar su situación y no ocultar sus sensaciones. Su respiración no tardó en volverse entrecortada mientras movía su cadera para acompañar el movimiento de la porra. No la molestó en lo más mínimo que uno de aquellos tipos introdujera su miembro en su boca. Al cabo de un rato, notó como retiraban la porra y otro tipo introducía su miembro en su vagina, penetrándola con fuerza.</p>



<p>Lo que había empezado con sollozos, terminó en gemidos por parte de todos los presentes, especialmente la chica.</p>



<p>Los tres tipos, fueron turnándose varias veces, ver como la chica respondía favorablemente a la penetración los excitaba enormemente. Su jefe les había prohibido eyacular dentro de su vagina, pero ello no fue obstáculo alguno a su diversión. Encantados, llenaron su boca abundantemente.</p>



<p>Fuera del sótano, el Calvo sonrió complacido, todo marchaba sobre ruedas. Meses antes, cuando la policía y aquella maldita heroína habían desmantelado toda la red de prostitución en Detroit, el tipo creyó que estaba acabado. Por suerte, la policía no había descubierto uno de los escondites de la banda, gracias a ello, de una escondida caja fuerte, pudo recuperar suficiente dinero como para salir de la ciudad.</p>



<p>Detroit se había vuelto demasiada peligrosa. Así que se instaló en Louisville, una ciudad suficientemente grande como para retomar la actividad y suficientemente tranquila como para que la policía no estuviera demasiado al acecho. En ningún momento dejó de pensar en volver a Detroit y vengarse de esa maldita Shadow Angel que lo había fastidiado todo, pero primero debía hacerse fuerte. La fortuna quiso que en aquella recóndita ciudad, tropezara con un individuo cuya mera presencia infundía pavor. El Calvo consiguió ganárselo con la promesa de dinero más que abundante como para instalarse cómodamente fuera del país. Al parecer varias agencias gubernamentales estaban estrechando el cerco contra él. Fue Skull quien tuvo la idea de retomar la actividad en Detroit que, por su privilegiada situación, ofrecía muchas más ventajas que Louisville. Pero primero deberían preparar el terreno. Con el dinero que el Calvo tenía acumulado, contrataron los servicios de Acero Negro, para que &#8220;limpiara&#8221; la ciudad de aquellos agentes de a ley que pudieran entorpecer sus planes. Skull fue tajante en un punto, el supervillano no debería aparecer en público o llamarían demasiado la atención, era un perfecto guardaespaldas y con una astucia casi sin parangón, pero no podía ser él quien cometiera los asesinatos o la CIA se les echaría encima. Dentro de un falso camión cisterna, sacaron las chicas que tenían en Louisville y se dirigieron a Detroit. Mientras Acero Negro cometía los asesinatos, ellos fueron reconstruyendo los restos de la antigua Red de prostitución ilegal de la ciudad.</p>



<p>El hecho que Acero Negro no pudiera completar su trabajo entorpeció un poco sus planes. Pero entre ambos salieron adelante. Formaban un buen equipo, el Calvo tenía todos los contactos necesarios, y Skull la astucia para organizar perfectas trampas y emboscadas para capturar a distintas chicas. Falsas discotecas, asaltos en plena noche con precisión casi militar que duraban pocos segundos, entradas silenciosas en residencias de estudiantes&#8230; Además era experto en cubrir sus huellas, mandando mails o mensajes de texto a las familias, haciéndose pasar por las chicas, diciendo que iban a pasar unos días con unos amigos&#8230; Sí, la red se iba extendiendo mucho más rápido de lo previsto.</p>



<p>Y entonces, mientras poco a poco reorganizaban el negocio, uno de sus mejores clientes les hizo una propuesta en nombre de un dictador africano que no pudieron rechazar: trasladar a las chicas a cierto país del golfo de Guinea. Lo que estaban dispuestos a pagar allí por ellas si las vendían como esclavas multiplicaba por diez los beneficios que podrían obtener en Detroit durante varios años. Mientras planeaban cómo sacar algunas de las chicas de la ciudad, creyó que Shadow Angel volvía a interferir en sus actividades. El Calvo ya contaba con la interferencia de la heroína, esta vez estaba preparado.Tendieron una perfecta trampa a la heroína. Aunque aquello no salió como esperaba, finalmente consiguieron tener a la ninja totalmente controlada, y además sacaban una pequeña fortuna explotándola para sus clientes más ricos.Ahora tan solo tendrían que preocuparse de un frente: la policía.</p>



<p>Llevaban un tiempo planeando evacuar a las chicas, su idea inicial era venderlas por lotes y trasladarlas en varios viajes en aviones privados. Pese a que el “comprador” era un dictador, la ONU lo había reconocido como un gobierno “legítimo”, yaquello facilitaba las cosas. Pero habían infravalorado la astucia de la policía. Su intromisión lo precipitó todo. Gracias a varios infiltrados que tenían dentro, se enteraron a tiempo de la redada, pudiendo convertir lo que era una operación contra su negocio, en algo favorable a sus planes. El único inconveniente era que ya no podrían sacar a las chicas de forma escalonada, tendrían que hacerlo en un solo viaje. Por suerte, el Calvo era hombre de recursos. Había dejado que la policía capturara uno de sus miembros al que le había contado un falso plan de evacuación. Gracias a esa desinformación, se escurrirían ante las mismas narices de la policía sin que ellos pudieran impedirlo. Además, gracias a Skull, disponían de otro as en la manga.</p>



<p>Dos horas más tarde. Prisión de Hard Rock, Peche Island</p>



<p>El sol hacía rato que se había puesto y el agua del río estaba oscura como una mancha de aceite. Una canoa de recreo llevó a Shadow Angel hasta la pequeña isla. Escondió el bote entre la frondosa vegetación y se acercó al recinto penitenciario. Tenía casi toda la noche por delante, así que no había prisa. Ocultándose entre las sombras y la maleza, no le fue difícil evadir los reclusos que montaban guardia al exterior del recinto. A los pocos minutos se plantó ante el edificio penitenciario, una mole de cemento armado que se asemejaba a un castillo medieval. El edificio tenía únicamente dos entradas, fuertemente vigiladas por varios tipos. La prisión disponía de cinco plantas con pequeñas ventanas al exterior provistas de barrotes y coronaba sus altos muros una red de alambre de espino. Los focos hacían extraños círculos, alumbrando la densa vegetación y la pequeña ensenada que servía de embarcadero.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/65189811/65189811_038_8a17.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>A Amy no le hizo falta consultar el mapa que le había facilitado Jill, lo había memorizado completamente. Sabía que el edificio se estructuraba en cuatro bloques independientes alrededor de un patio central cerrado con una claraboya. A parte de las dependencias del alcaide y los vigilantes,cada uno de los bloques o alas, estaba dividido en dos mitades por una escalera que comunicaba las cinco plantas, dividiendo cada planta en dos módulos de celdas completamente independientes. La idea de ello era poder aislar con facilidad el resto de alas e incluso los distintos módulos de una misma ala, en caso de fuga en uno de ellos. La prisión tenía capacidad para unos 500 reclusos y su ocupación antes de la fuga era del 50%. La mayoría habían escapado pero varios de ellos aún estaban en el interior, vigilando.</p>



<p>Los agentes que se habían intentado infiltrar, lo habían hecho a través de una antigua canalización de desagüe que conectaba con un aljibe que recogía el agua de la lluvia. Usar esa vía de nuevo sería un suicidio.</p>



<p>Usando su arco corto, ató su garfio a una flecha y disparó hacia la azotea. El confiable garfio de la ninja se agarró bien a la cornisa del edificio y la chica empezó a escalar la pared. Gracias a sus años de entrenamiento y preparación física y el agarre de sus guantes y sus botas, llegó hasta arriba sin dificultad. No fue difícil sortear el alambre y esquivar los distintos cables que conectaban con la alarma. Una vez allí, oteó a través de la gran claraboya. No se apreciaba ningún movimiento por el patio interior. Tal vez estuviera de suerte y todos los villanos tuvieran sus ojos puestos en el exterior. Extrajo de su cinturón una pequeña herramienta multiusos y se acercó a los aparatos que renovaban el aire del interior del edificio. Esa sería su vía de entrada, esos conductos eran lo único que comunicaban la totalidad del edificio. Gracias a su extrema agilidad y flexibilidad y su pequeña estatura, la ninja podría escurrirse sin ser vista por los conductos de ventilación. Y a través de ellos, podría llegar hasta las chicas. Algo así estaba fuera de las capacidades de cualquiera de los agentes de policía de Detroit. Jill había hecho bien en confiar en la habilidad de la ninja.</p>



<p>Al cabo de unos minutos, había retirado los tornillos que sujetaban la pensada máquina. No sin esfuerzo, logró apartarla, revelando un estrecho y largo conducto. La duda invadió a la chica ¿Cabría por allí? Para estar segura, se desprendió de su katana y su arco corto que llevaba sujetos a la espalda. Quedándose con el mínimo equipamiento posible. Los dejó a la azotea, envueltos en una tela y atados a una fina y larga cuerda que se anudó a la cintura para poder recuperarlos después. Suspiró con alivio al ver que su cuerpo, no sin esfuerzo, se iba introduciendo en el conducto. Sería un descenso duro, pero la chica había sido bien entrenada.</p>



<p>Gracias a la capacidad de agarre de sus guantes y sus botas, fue descendiendo poco a poco, escuchando atentamente en cada intersección. La ventaja de utilizar los conductos era que, al estar conectados a todas y cada una de las estancias de la prisión, cualquier ruido dentro del edificio se canalizaba a través de ellos. Mientras descendía, la chica recordó una película que había visto hacía tiempo, en ella un policía se introducía en un conducto similar, alumbrado por un mechero. Amy recordó como la luz del mechero había advertido a uno de los terroristas de la presencia del policía. Por suerte a la ninja no le hacía falta ningún tipo de luz para orientarse en la oscuridad.</p>



<p>Shadow Angel no tardó en identificar los sollozos de las chicas, se dirigió hacia el ala del que provenían. Una vez allí, en una intersección, a la altura del primer piso, los sollozos se hicieron más nítidos. Para su decepción, a partir de allí el conducto se estrechaba, impidiéndole llegar hasta las chicas. Retrocedió por el conducto hasta llegar a una rendija. Frente a ella había unas escaleras y amplio rellano. En el rellano había una puerta cerrada que comunicaba con un pasillo lleno de celdas dónde estaban las chicas. Frente a la puerta, había dos tipos fuertemente armados. La chica se sabía la distribución de memoria. Los módulos de la cárcel únicamente tenían un único acceso, si controlaba esa puerta, lograría mantener las chicas a salvo.</p>



<p>Antes de hacer nada, la chica recorrió los conductos en la máxima extensión que pudo, localizando diversas estancias con varios individuos, algunos de ellos los identificó como reclusos por el uniforme naranja que vestían, otros eran matones de la Red. Haciendo gala de su extrema habilidad, saltando a través de las rendijas de ventilación, dejó fuera de combate los grupos de individuos más cercanos al módulo de las chicas. No logró localizar a Skull en ningún sitio. Tal vez la suerte le sonreía y el supervillano estuviera en una ala distinta del edificio, tal vez controlando una entrada.</p>



<p>La chica volvió a subir por el conducto, tiró de la pequeña cuerda, hasta recuperar sus armas principales, que cazó al vuelo sin hacer el mínimo ruido. Con cautela, quitó los tornillos de la rendija. Antes de retirarla, sacó de su cinturón un par de dardos tranquilizantes que lanzó contra los guardias a través del pequeño espacio entre las láminas. La precisión de la chica era absoluta, ambos dardos impactaron en el cuello de los tipos, instantes después se desplomaban sobre el suelo. Rápidamente, la ninja retiró la rendija, sin hacer el menor ruido, saltó al rellano y escondió los cuerpos en un rincón. Se equipó con su katana y su arco y se puso frente a la puerta. Sí, desde allí estaba en una posición casi inmejorable. Dominaba las escaleras y la puerta que tenía enfrente y comunicaba con otro módulo. Cualquier enemigo sólo podría venir de dos direcciones distintas y podría abatirlos fácilmente con su arco. La ninja no llegó a plantearse que había algo extraño en que hubieran recluido a todas las chicas en el mismo módulo, lo inteligente hubiera sido retenerlas en distintos grupos y módulos. Simplemente creyó estar de suerte.</p>



<p>Una duda pasó por su mente ¿Le convenía entrar, localizar a Felina y liberarla? La habilidad de la villana en el combate podría ser de enorme ayuda para la ninja. Pero también sabía que la ladrona era completamente imprevisible y le guardaría un gran resentimiento por haberla puesto en manos de esa Red. Si la sacaba, ¿la ayudaría temporalmente en solidaridad por las otras chicas o únicamente intentaría vengarse de ella? Decidió aparcar esa decisión de momento, demasiada incertidumbre tenía ya como para añadirle otro elemento imprevisible.Si la situación se ponía demasiado peligrosa ya se lo volvería a plantear. Resistió el impulso de entrar y liberar a Claire, pese a que la chica tenía su habilidad, no quería poner más en peligro a su amiga. No, de momento actuaría sola. Sacó y encendió el comunicador, que hasta ahora lo había mantenido apagado para evitar ruidos, y marcó el canal indicado por Jill. Ante su asombro, nadie respondió a su llamada. Volvió a insistir. ¿Qué sucedía, porque no respondía nadie? La chica empezó a ponerse nerviosa.</p>



<p>Fue entonces cuando el sonido de unos pasos, acompañado de un siniestro aplauso subiendo las escaleras, la dejó completamente helada. &#8220;Maldita sea, estaba escondido entre las sombras, debajo de las escaleras&#8221; pensó la ninja asustada. La oscura piel del villano favorecía su camuflaje, tan solo tenía que cubrir su pálido rostro con sus brazos y acurrucado en un rincón oscuro era casi indetectable.</p>



<p>-No esperaba menos de la famosa Shadow Angel.- Dijo una voz grave mientras la chica se daba la vuelta.- Debo reconocer que, de no haber sido advertidos de tu llegada, nunca hubiéramos detectado tu entrada. Sí, casi podrías haber logrado tu objetivo y todo.</p>



<p>Ante ella estaba el tipo más corpulento que Amy hubiera visto nunca. Debía medir más de dos metros, vestía únicamente unos pantalones negros cortos y unas botas oscuras. Su cuerpo era puro músculo. Viéndolo de cerca, la heroína entendió el porque de su apodo. En comparación con la oscuridad de su piel, la palidez de su cara, daba a su rostro un tinte cadavérico. Sí, Skull era un apodo que le hacía justicia.</p>



<p>Si podía, Shadow Angel no iba a permitir que esa mole de músculo se le acercara. Con un rápido gesto, sacó el arco de su espalda, lo armó con una flecha y la disparó al torso de su adversario. Para su sorpresa, Skull con su mano agarró la flecha al vuelo, aplastándola con los dedos. &#8220;Es rápido, muy rápido&#8221; pensó Amy mientras él se acercaba a ella.</p>



<p>La ninja arrojó el arco a un lado y desenvainó su katana. La visión del frío acero no pareció amedrentar a su rival, que seguía acercándose. Aquello extrañó a la chica, nadie en su sano juicio se acercaría con sus manos desnudas a una afilada hoja. La chica no se confió, puso sus músculos en tensión y se preparó para lanzar un letal corte al cuello de su enemigo justo cuando lo tuvo a la distancia adecuada.</p>



<p>Skull ni tan siquiera intentó parar el golpe. La mortífera hoja trazó un rápido arco hacia su yugular, deteniéndose súbitamente. Como si hubiera golpeado una columna de cemento. El villano soltó una carcajada.</p>



<p>&#8220;¿Qué diablos?&#8221; pensó la chica alarmada. Le bastó un rápido vistazo para entender lo que sucedía. De alguna forma, Skull había endurecido la piel de su cuello, como si de un extraño quiste se tratara, protegiendo así su cuerpo. La sensación de Amy fue la de haber golpeado el caparazón de una tortuga.</p>



<p>Antes de que el villano pudiera agarrarla con la mano, la ninja con un rápido movimiento saltó hacia el hueco de las escaleras. &#8220;Maldita sea, ese tipo realmente tiene superpoderes&#8221; pensó frustrada. No intentó entenderlo, simplemente Skull podía blindar su piel a placer. Si quería dañarlo, tendría que esforzarse y mucho.</p>



<p>Si el villano conseguía agarrarla una sola vez, la pelea estaría sentenciada. Para enfrentarse a un rival así, Shadow Angel necesitaba espacio para moverse. El amplio vestíbulo en el que acababa de aterrizar, le parecía un lugar más idóneo para luchar que la estrecha escalera.</p>



<p>Justo cuando la heroína terminaba de levantarse, Skull aterrizó ante suyo con un fuerte ruido. Con una agilidad nada acorde con su enorme masa muscular, el villano embistió. Aquella rápida maniobra cogió a la chica por sorpresa, que súbitamente se vio empujada hacia la puerta que llevaba al patio.</p>



<p>Con una rápida y afortunada voltereta consiguió librarse del villano justo cuando ambos cruzaban la puerta, la chica con la agilidad de un gato, aterrizó de cuatro patas. Skull al ver que se le había escurrido la presa, se volteó para encarar nuevamente a la heroína.</p>



<p>Los ruidos de la pelea llamaron la atención de diversos reclusos que Skull había dejado como refuerzo en caso que la policía decidiera actuar. Intrigados, acudieron al patio a contemplar la escena, acercándose a ambos contendientes. A la heroína aquello cada vez le hacía menos gracia. Aunque consiguiera vencer a Skull, tendría que enfrentarse a otros veinte tipos. No tenía tiempo para preocuparse por ello, el supervillano volvió al ataque.</p>



<p>Esta vez la chica reaccionó a tiempo. El rápido y fuerte puñetazo pasó a escasos centímetros de la ninja. Mientras la corpulenta mole pasaba a su lado, la chica deslizó su hoja, intentando cortar el vientre de su enemigo. Otra vez la katana se encontró con una dura superficie.</p>



<p>Aquél tipo tenía que tener un punto débil, todo su cuerpo no podía ser invulnerable. La cuestión era si Shadow Angel lograría dar con ese punto. En una maniobra arriesgada, la heroína fingió huir, dejándose acorralar contra una esquina. Cuando Skull embistió, la ninja, aprovechando la pared, se impulsó en un salto hacia delante. Con una ágil maniobra en el aire, logró su objetivo, situarse detrás de su rival. Tal vez su espalda fuera su punto débil. Amy lanzó una estocada, pero de nuevo, la endurecida piel del villano detuvo el letal golpe. Esta vez Skull fue demasiado rápido para la ninja.</p>



<p>La golpeó de refilón, un fuerte revés que a duras penas ella pudo esquivar. La inercia del golpe impulsó a la chica unos metros atrás, deteniéndose cuando su cuerpo golpeó contra varios curiosos que contemplaban la escena. Los reclusos al ver como la atractiva chica chocaba entre ellos, no desaprovecharon la situación.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/65189811/65189811_044_e839.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Shadow Angel forcejeó como pudo al notar como múltiples brazos intentaban sujetarla. Pateó y araño con fuerza. Su mellada hoja golpeó varios cuerpos, causando gritos de dolor. Pero simplemente, había caído entre más hombres de los que podía manejar. No tardó en verse firmemente sujeta contra el suelo. Varios tipos le arrebataron su arma y sin contenerse, le pisaron las manos para sujetarlas. La chica intentó girar la cabeza para ver lo que sucedía a sus espaldas. Entre cuatro tipos sujetaban sus piernas mientras otros dos empezaban a despojarla de sus oscuros y ceñidos pantalones.</p>



<p>La chica se debatió con todas sus fuerzas, pateando y mordiendo con furia. Cuando sus pantalones bajaron a la altura de sus tobillos, consiguió liberar sus manos, para acto seguido dirigirlas a su cintura para evitar que le arrebataran también su ropa interior. Varios brazos la volvieron a sujetar mientras contemplaba impotente como su tanga bajaba por sus piernas. Otros brazos intentaban subirle la parte superior de su uniforme, revelando su bonita barriga&#8230; Hasta que un autoritario grito los detuvo.</p>



<p>-¡Basta!- Inmediatamente, al escuchar la fuerte voz de Skull, los tipos la soltaron.- ¡Nuestra pelea aún no ha terminado! ¿O prefieres rendirte ya y ahorrarte una buena vapuleada?</p>



<p>Shadow Angel no era de las que se rendía fácilmente. Sabía que tenía todas las de perder, pero aún así, no iba a dejar de intentarlo hasta las últimas energías. Se incorporó como pudo, adecentándose de nuevo su traje entre las risitas de los varios reclusos. Recogió su katana y su cinturón del suelo. Tan seguro estaba Skull de su victoria que no hizo nada para impedir que la chica se volviera a equipar, e incluso le permitió unos segundos para que pudiera tomar aire. Cuando consideró que la heroína estaba lista, le hizo un gesto con la mano para que se encarase a él.</p>



<p>Amy ya no sabía por dónde atacarlo. Tanto su frente como su espalda parecían estar blindados como un armadillo. Había intentado atacar su cabeza, pensado que tal vez su pálida piel estuviera menos protegida, pero sin resultado alguno. Su hoja estaba mellada por varios puntos pero aún aguantaba. Entonces la chica tuvo una idea. Su maestro le había enseñado un arriesgado golpe final que implicaba lanzar una estocada directamente hacia la boca del rival. Era un movimiento demasiado difícil y casi nunca usado en combate. Pero tal vez, si él podía endurecer su piel exterior, su interior sería blando. &#8220;Sí, igual que una tortuga&#8221; pensó Amy esperanzada. Aún había posibilidades de inclinar la pelea a su favor.</p>



<p>Cauta, sujetó su arma con una mano, mientras con la otra sacaba varios shuriken de su cinturón. Con un rápido movimiento los arrojó hacia los ojos de su rival. Skull subió su mano para proteger su rostro y detuvo los afilados filos con la palma de su mano. &#8220;Perfecto, si protege sus ojos, es porque su interior es vulnerable&#8221; pensó la ninja mientras con un rápido movimiento acortó la distancia hacia su rival, con la punta de la hoja dirigiéndose hacia la abierta boca del villano. Lo que sucedió entonces, dejó a la heroína completamente paralizada.</p>



<p>Con un rápido gesto, Skull cerró la boca, deteniendo la mortífera punta entre sus dientes. Con sus manos, agarró la hoja de la katana. Y tal como había hecho instantes antes con la flecha, rompió la forjada arma por varios puntos.</p>



<p>Amy, con la mirada desencajada, retrocedió unos pasos, sujetando su rota e inservible katana. Todo su cuerpo temblaba, aquello no podía estar pasando. Un tipo así se supone que sólo debería existir en las películas. Amy logró esquivar el envite de Skull en el último instante. En un nuevo ataque desesperado, la ninja sacó una granada cegadora de su cinturón y la lanzó fuertemente al suelo. Un potente destello alumbró todo el patio. La ninja, esperando haber generado una distracción suficiente, intentó escapar.</p>



<p>De nuevo su rival fue demasiado rápido. En el último instante, Skull la agarró firmemente por el pelo, deteniendo a la ninja con un súbito tirón.</p>



<p>-¿Qué intentas?- Le dijo mientras tiraba de su pelo hasta tenerla frente a frente.</p>



<p>Shadow Angel aulló de dolor, con un rápido movimiento, saco de su cinturón dos cuchillos arrojadizos y los dirigió al rostro del villano. Con una sola mano libre, el tipo solo podría detener uno de ellos. Pero Skull tenía unos reflejos sobrehumanos. Soltando el pelo de la chica, agarró ambas manos de la chica al vuelo. Poco a poco empezó a apretar sus puños, haciendo fuerza contra los nudillos de la chica, que soltó un grito de dolor. Parecía como si sus manos hubieran quedado atrapadas por una prensa hidráulica.</p>



<p>-¿Te rindes o prefieres que te rompa tus preciosas manitas?</p>



<p>A la ninja no le costó decidirse, si Skull le rompía sus manos ya no había nada que hacer. Necesitaba conservar como fuera su capacidad para luchar.</p>



<p>-Tu ganas&#8230; eres demasiado fuerte.- Al escuchar esas palabras, el resto de reclusos estallaron en un fuerte aplauso. La pelea había sido un bonito espectáculo.</p>



<p>-Bien&#8230;- Dijo Skull con una sonrisa.- Ahora tu decides&#8230; conmigo&#8230; o con ellos.</p>



<p>Amy giró la vista hacia los reclusos que la miraban con unos ojos llenos de ansia y lujuria. Reconoció algunos de ellos, tipos que estaban entre rejas gracias a la acción de Shadow Angel. La chica tembló con sólo pensar que querrían hacerle a su joven cuerpo. Se arrodilló al suelo y miró implorante al vencedor.A veces la única elección que queda es entre el mal menor o un mal mayor. Ella enseguida tomó su decisión.</p>



<p>-Tu&#8230; hazme lo que quieras&#8230; pero no dejes que ellos se acerquen.- Le imploró ante la sonrisa triunfal del villano.</p>



<p>-Venga chica, ya sabes lo que toca entonces.- Le dijo Skull mientras le daba un ligero bofetón.- Estoy seguro que no es tu primera vez.</p>



<p>La chica sin rechistar empezó a desprenderse de su ropa. De reojo no cesaba en ningún momento de mirar a los otros tipos. Tenía miedo que se acercaran demasiado, pero al parecer respetaron la decisión del &#8220;macho-Alfa&#8221;. Aunque todos se morían de ganas de tener a la heroína entre sus manos, o mejor dicho, entre sus piernas, ninguno tuvo el valor de arrebatar al poderoso villano su presa. Así que tuvieron que conformarse con deleite como la chica que meses antes era el terror de cualquier criminal, se desnudaba ante ellos y quedaba reducida a una simple furcia cualquiera.</p>



<p>Con un brusco gesto, Skull le indicó que se dejara la máscara puesta. Shadow Angel se desprendió del resto de ropa.</p>



<p>-Creo que no hace falta que te diga lo que tienes que hacer.- Dijo el villano.- Si no me satisfaces, dejaré que sean ellos quienes se satisfagan contigo.</p>



<p>No hizo falta que se lo repitiera dos veces. Amy empezó a desabrochar el cinturón de Skull y a bajarle los pantalones y su ropa interior. La heroína se quedó asombrada al contemplar el duro y enormemiembro que tenía ante sí. Aunque, pensándolo mejor, no habría de que asombrarse, simplemente era acorde con su enorme y musculosa complexión.</p>



<p>La heroína empezó por la boca, humedeciéndose los labios, no sin esfuerzo, se introdujo aquel enorme miembro en su boca. Con calma, dejando que su rival disfrutara con el momento, la chica fue humedeciendo aquel poderoso falo. Pasados unos instantes, algo preocupó a la chica, nada parecía indicar que su enemigo gozara con ello. Se limitaba a mirarla con una total indiferencia, sin emitir ningún gemido de placer, sin tan siquiera tocar su cuerpo. La amenaza que minutos antes había proferido, retumbó en su cabeza. Frotar su miembro con sus jugosos y firmes pechos tampoco pareció excitar al villano.</p>



<p>Shadow Angel cambió de táctica. Se recostó en el suelo, frente al supervillano, abriendo las piernas todo lo posible. La chica se introdujo dos dedos en la boca, humedeciéndolos para luego dirigirlos a su vagina y empezar a jugar con ella, humedeciéndola y dilatándola. Sí, tenía que prepararse para lo que vendría.</p>



<p>Una vez su cuerpo empezó a reaccionar a sus propios estímulos, notando como sus fluidos la lubricaban, la chica cambió de postura. Se incorporó y se puso a cuatro patas, con sus genitales rozando los de Skull y moviendo las caderas, buscando excitar a su enemigo con el roce. Cerró sus ojos para no ver las miradas y las muecas de burla que le dirigían los otros individuos. No le importaba humillarse de esta forma, sólo con que Skull no la arrojara contra los otros tipos, se sentiría satisfecha. Lo que ellos podrían hacerle sería mucho peor que la autohumillación que la chica se infligía.</p>



<p>A Skull, en un principio la ninja le pareció patética. Si todo lo que sabía hacer era una torpe felación o frotar su miembro con sus pechos, no tardaría en arrojarla a los otros individuos. Cualquiera de las chicas que tenían encerradas haría eso mucho mejor que ella, menuda decepción. Aunque enseguida cambió su perspectiva. Le gustó ver como la chica jugaba con sus dedos mientras lo miraba fijamente. Y cuando completamente sumisa se puso a cuatro patas, frotando su hermoso trasero con su grueso miembro, Skull solo quiso hacerla suya. Ninguna chica se le había ofrecido voluntariamente de esa forma, si no las obligaba, no querían tener su enorme miembro dentro. Aquello lo excitó de verdad.</p>



<p>Para sorpresa de la heroína, el grueso miembro del villano entró con más facilidad de la prevista. En lugar del dolor esperado, arrancó un gemido de placer a la chica. Unas fuertes manos la agarraron por las caderas mientras la penetraba con firmeza.</p>



<p>Los otros tipos, miraban extasiados como los firmes pechos de la heroína se balanceaban al ritmo de la penetración del villano. Algunos, disimuladamente empezaron a masturbarse ante aquella erótica escena. Otros se aguantaron, con la esperanza de que, una vez terminado Skull, les dejara gozar con aquél hermoso cuerpo. No entendían como aquella desnuda chica que, a cuatro patas, tanto se esforzaba por complacer a Skull había logrado meterlos a ellos entre rejas.</p>



<p>El villano súbitamente interrumpió sus embestidas, dejando a la heroína extasiada. Unos brazos fuertes la levantaron del suelo y apoyaron su espalda contra la pared. Skull quería ver su expresión mientras la penetraba. A través de la máscara, unos ojos vidriosos le indicaron que no se detuviera, que continuara. La respiración entrecortada de la chica delataba su excitación. La propia chica mantenía sus piernas abiertas al máximo, su flexibilidad era asombrosa. Skull no se hizo rogar demasiado.</p>



<p>Amy se mordió la mano para ahogar un gemido al notar como el villano nuevamente la penetraba. Con un manotazo, él se la apartó.</p>



<p>-¡Eh! Se supone que te estoy violando. ¿No vas a intentar resistirte ni tan solo un poco?- Dijo mientras notaba que su enorme miembro hacía estremecer a la chica de placer- Si no vas a resistirte, no intentes disimular lo que sientes.</p>



<p>Shadow Angel asintió y los gemidos acompañaron las embestidas de Skull. En un momento dado, la chica rodeó el grueso y musculoso cuello del villano con sus manos apretando su cuerpo contra el suyo. Él sentía los gemidos de ella directamente a su oreja, el contacto sus suaves y cálidos pechos con sus fuertes y duros pectorales, la suavidad de su piel a través de sus endurecidas manos&#8230; No tardó en alcanzar el clímax ante una abundante y potente eyaculación que inundó a la chica por dentro.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/489/65189811/65189811_055_5fb7.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Que eyaculara dentro suyo no preocupó en absoluto a Amy. La chica, a parte de que tomaba precauciones, estaba concentrada en el intenso clímax que estaba experimentando. Aquél grueso miembro estimulaba cada rincón de su húmeda vagina. La chica nunca había experimentado algo así. Nunca nadie la había hecho gozar tanto sin necesidad de ninguna sustancia. El eco de sus gemidos resonó por todo el patio, alcanzando todas las plantas del edificio, hasta llegar a las celdas de las chicas.</p>



<p>Una agotada Shadow Angel se desplomó en los brazos de Skull. El villano sonreía satisfecho, lo que había empezado como una decepción, se había convertido en algo mucho más estimulante de lo que él esperaba. La flexibilidad del cuerpo de la chica se adaptó perfectamente con su grueso miembro. Skull nunca antes había gozado tanto con una chica, y tampoco ninguna chica había gozado tanto en sus brazos. Sí, aquella chica tenía que ser suya, pero primero tenía que realizar un trámite.</p>



<p>-Bueno, bueno, eso ha sido francamente divertido. Ahora tengo que pedirte que hagas algo por nosotros. No te preocupes, no será nada doloroso. Únicamente vas a tener que decir la verdad.</p>



<p>Skull le contó al detalle lo que quería que hiciera. Como si realmente se preocupara por ella, estuvo acariciando su enmarañado cabello, rodeando su cuerpo con los brazos en un falso gesto protector. Amy, aturdida por el intenso orgasmo, asintió a todo. ¿Qué más podía hacer en ese estado? Luchar ya había luchado y no había servido de nada. Ya no le importaba nada. Shadow Angel estaba definitivamente acabada. Con un poco de suerte, si lograba que identidad no fuera expuesta, Mikoto Amy tal vez tuviera alguna oportunidad de retomar su vida. Sólo si la policía lograba sacarlas de allí&#8230;</p>



<p>-¡Vístete!- Le dijo autoritariamente mientras arrojaba su arrugado traje a su lado.</p>



<p>-De.. déjame que al menos&#8230; me limpie un poco.- Imploró la chica mirándolo con ojos suplicantes mientras agarraba fuertemente su ropa. Parecía una conejita asustada. Skull casi se compadeció de ella.</p>



<p>-¿Por que? ¿Acaso quieres disimular lo que realmente eres?- Dijo el villano con una sonrisa, todo estaba saliendo a la perfección.- No, ya te lavaremos después. Para lo que vas a hacer, nadie te va a criticar por no estar recién salida de la ducha.</p>



<p>Con sus manos temblando de los nervios, la chica enfundó de nuevo en su uniforme. Los fluidos pegajosos que empezaban a resbalar por sus piernas le dificultaron subirse correctamente sus mallas. Al final, la chica se adecentó lo mejor que pudo. Notaba la tela de la parte inferior de su uniforme pegada a su piel como si tuviera las piernas pringadas de cola.</p>



<p>-¡Sígueme!- Ordenó Skull.</p>



<p>Amy, con la mirada perdida, lo siguió hacia el interior del edificio. Ni tan siquiera miró sus armas, tiradas en el suelo como meros e inútiles juguetes. Skull la guió hasta una sala desprovista de muebles salvo por una mesita en la que dos individuos trasteaban un ordenador portátil.</p>



<p>-Bien, colócate allí- Dijo el villano señalando un rincón bien iluminado.- Ya sabes lo que tienes que hacer y que tienes que decir.</p>



<p>La asustada Amy asintió con la cabeza. Uno de los reclusos conectó la cámara web del ordenador. Se trababa de un modelo nuevo, y la calidad de la imagen era totalmente nítida. Empezó a grabar. No hizo falta realizar varias tomas. Las palabras y los gestos salieron solos de Shadow Angel.</p>



<p>-Buenas noches ciudadanos de Detroit. Soy Shadow Angel, muchos me conocéis por mi vocación de heroína. Pero muy pocos conocéis mi verdadera pasión. Lo que realmente me gusta es que la gente, especialmente los hombres, utilicen mi cuerpo a placer. Por eso, mi verdadera vocación ha sido siempre la prostitución. Son muchos los villanos que han disfrutado de mi cuerpo a placer. Y ahora cada vez serán más las personas que me harán gozar.</p>



<p>A partir de ese punto, Amy fue quitándose poco a poco su ropa, empezando por sus botas y sus guantes. Siguieron su camiseta y sus mallas, que salieron torpemente y no sin cierto esfuerzo debido a que habían quedado casi totalmente adheridas a su piel por los fluidos que la impregnaban. A un gesto de Skull, la chica dio una vuelta sobre si misma antes de proceder a quitarse su ropa interior. El villano quería que la gente contemplara que tipo de prendas usaba su heroína favorita debajo del uniforme. Una vez estuvo totalmente desnuda, la chica resistió el impulso de cubrir su cuerpo con sus manos. El villano le había dejado muy claro que no debía hacerlo, y que si lo intentaba, sería castigada.</p>



<p>-¿Os gusta lo que veis?- Prosiguió la chica, en voz neutra, con su preparado discurso.- Pues a partir de mañana, me voy a dedicar única y exclusivamente a mi verdadera pasión. La prostitución. Tal vez algunos de vosotros, afortunados, podáis pagar mis servicios y disfrutar de mi cuerpo como han hecho numerosos delincuentes durante todo este tiempo. Sí, me encanta perder expresamente las peleas y que mi cuerpo quede a merced del vencedor.</p>



<p>Justo cuando terminó de decir eso, la última frase que le había ordenado Skull que dijera, la chica estaba tan nerviosa que no notó que el villano se había situado detrás suyo y que la cámara seguía grabando. No se dio cuenta de que el vídeo no se había detenido hasta que notó como el fuerte brazo de Skull sujetaba firmemente sus brazos por detrás mientras con un rápido y sorpresivo gesto, arrebataba a Shadow Angel su última prenda de ropa. La máscara.</p>



<p>La chica gritó de sorpresa, intentó escapar, mover su cabeza, intentar dar una imagen lo más borrosa posible de su rostro. Pero fue inútil. El mal ya estaba hecho. La potente cámara había captado con todo detalle el rostro de Mikoto Amy que se ocultaba tras la máscara de Shadow Angel.</p>



<p>Con un brazo, Skull sujetaba a la chica por la cintura mientras con la otra mano la agarraba por el mentón, asegurándose que la cámara registraba su hermosa cara con todo detalle. Los gritos y súplicas de la heroína quedaron ahogados por las fuertes palabras del villano.</p>



<p>-Ciudadanos de Detroit, como veis, vuestra tan amada heroína no es más que una vulgar prostituta. Ahora nadie os va a proteger. Nadie os protegerá de las bombas que hay escondidas en la ciudad.- Dijo terminando el vídeo con una sonrisa mientras sujetaba firmemente una desenmascarada y desnuda Shadow Angel.</p>



<p>Entre gritos y sollozos Skull sacó a la chica de la habitación mientras los otros dos tipos subían el vídeo a internet. Para poder sacar con seguridad a las chicas de la ciudad, Skull y el Calvo necesitaban generar una situación de caos en la ciudad que distrajera a la policía. Y bien que lo lograron.</p>



<p>El vídeo fue subido con varias etiquetas y hashtags para favorecer su divulgación. En menos de media hora, ya era trending topic no solo en Detroit sino también en Chicago, Indianápolis, Pittsburgh y muchas otras ciudades. A medida que avanzaba el tiempo, fue expandiéndose como la pólvora por todo el país. Detroit se sumió en el caos.</p>



<p>CONTINUARA</p>



<p>PD: Gracias a todos los lectores que han seguido hasta aquí las aventuras de Shadow Angel, sin vuestros comentarios y vuestras valoraciones, la historia no hubiera podido seguir avanzando. Ahora que sus aventuras llegan a su final, no dudéis en dejar vuestros atentos comentarios. ¿Está todo perdido para Shadow Angel? ¿Logrará encontrar alguna forma de sobreponerse? ¿Qué será de las chicas?</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/489/65189811/65189811_028_c797.jpg" alt="" width="734" height="488"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Shadow Angel Cap 13. Un San Valentín diferente&#8221; (POR SHADOWANGEL)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 08 Jan 2022 11:13:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[fantasia]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[ninfómana]]></category>
		<category><![CDATA[parodias]]></category>
		<category><![CDATA[SHADOWANGEL]]></category>
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					<description><![CDATA[Víspera de San Valentín. Zona comercial de Detroit Mikoto Amy llevaba unos días apática, su relación con Tom no iba bien y la chica temía que por culpa del orgullo de ambos todo se fuera al garete. Hacía una semana Amy había descubierto a Tom chateando con otra chica de la facultad “hola guapa” “saludos guapa” le decía “guapa, guapa, guapa…” siempre esa maldita palabra en cada frase. En un arrebato de celos se lo había echado en cara. Tom le había replicado acusándola de falta de confianza en la relación y de meterse en su privacidad. De acuerdo, parte [&#8230;]]]></description>
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<p>Víspera de San Valentín. Zona comercial de Detroit</p>



<p>Mikoto Amy llevaba unos días apática, su relación con Tom no iba bien y la chica temía que por culpa del orgullo de ambos todo se fuera al garete.</p>



<p>Hacía una semana Amy había descubierto a Tom chateando con otra chica de la facultad “hola guapa” “saludos guapa” le decía “guapa, guapa, guapa…” siempre esa maldita palabra en cada frase. En un arrebato de celos se lo había echado en cara. Tom le había replicado acusándola de falta de confianza en la relación y de meterse en su privacidad.</p>



<p>De acuerdo, parte de razón tenía, no debería haber accedido a su cuenta de Instagram para curiosear sus mensajes privados, pero es que el hecho que Tom llamara “guapa” a otra chica la ponía de los nervios. Además, la chica en cuestión no dejaba de subir fotos en ropa interior, fotos a las que Tom evidentemente daba “like”.</p>



<p>A causa de ello, Tom y Amy llevaban varios días de morros y sin hablarse. Claire incluso había intentado mediar entre la pareja, aunque aquello lejos de suavizar la disputa, la había agravado. La japonesa era demasiado orgullosa como para admitir que no debería haber entrado en su cuenta de Instagram y vulnerar su privacidad, tampoco iba a admitir que antes de dudar de Tom quizá debería haber hablado las cosas con otro tono.</p>



<p>Tom por otro lado, no iba a disculparse por algo que, según él, no tenía nada de malo, aunque saliera con Amy, era libre para hablarse con sus amigas y se sentía herido por la falta de confianza que la japonesa había demostrado tener en él.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/375/66624531/66624531_032_a375.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Pero ahora, por primera vez en mucho tiempo, Amy tenía miedo. Sí, la chica que se había enfrentado a los peores monstruos de la ciudad, que había vivido auténticos infiernos y se había sobrepuesto a cualquier adversidad, ahora tenía miedo. Tenía miedo de perder a Tom, al chico al que tanto amaba.</p>



<p>Así que, aprovechando que el día siguiente era San Valentín, Mikoto Amy por primera vez en su vida iba a tragarse su orgullo, le pediría disculpas a Tom y haría todo lo posible para reconciliarse con él. Y allí estaba ella, en plena zona comercial buscando algún detalle para su chico, un pequeño regalo que la ayudara a suavizar la tensión que había entre ambos.</p>



<p>Sin tener ninguna idea en mente, Amy había entrado en una bombonería y sostenía en sus manos una caja de variados bombones en forma de corazón. ¿Le gustarían a Tom? Mientras se dirigía a la cola de caja, sacó su teléfono móvil.</p>



<p>“Por que no vienes mañana a comer a mi piso y arreglamos las cosas? Te esperará una sorpresa. Ya sabes lo mucho que te quiero” le escribió a Tom mientras sujetaba la caja de bombones.</p>



<p>Una voz a su espalda le puso la piel de gallina.</p>



<p>&#8211; ¿Problemas con tu novio?- Le susurró una voz femenina.</p>



<p>Amy se giró rápidamente con una mueca en su rostro que reflejaba sorpresa y espanto a partes iguales. Una enorme pamela en la cabeza de la mujer que tenía detrás impedía a Amy ver su rostro, pero su voz era inconfundible.</p>



<p>&#8211; ¿Felina?- Susurró Amy con un hilillo de voz.</p>



<p>&#8211; ¡Bingo!- respondió divertida la chica- Veo que tienes buen gusto por los dulces.</p>



<p>Amy tardó unos segundos en percatarse qué quería decir su enemiga. Examinando la caja de bombones descubrió que los fabricaba la empresa de dulces en la que meses antes, toda una eternidad para la chica, Shadow Angel había sufrido su primera derrota.</p>



<p>La japonesa no se dejó amedrentar por el comentario de Felina, ahora tenía una oportunidad de oro para intentar reconocer su identidad. Con un rápido movimiento de mano intentó apartar la amplia pamela. Felina, adivinando la intención de su rival, dio un ágil salto hacia atrás, esquivando por unos milímetros la rápida manotada de la ninja. Varios clientes se habían girado y miraban a ambas chicas llenos de curiosidad.</p>



<p>&#8211; Shht, pequeña gatita, guarda tus garras. No querrás montar un espectáculo aquí, ¿verdad?</p>



<p>Amy no la escuchó, la daba rabia que su enemiga se hubiera enterado de su situación sentimental. Con un ágil movimiento volvió a arremeter contra la villana. Felina repitió la maniobra, chocando su espalda contra una estantería, con un movimiento desesperado, agarró la muñeca de la japonesa cuando sus dedos rozaban el sombrero.</p>



<p>&#8211; Yo de ti no lo intentaría pequeña. Mi paciencia es finita. Descubre mi rostro y verás como tus vídeos circulan en todas las redes sociales. Dime, ¿quieres ser trendig topic?- Le susurró Felina en tono autoritario.</p>



<p>Amy con un gesto de rabia en el rostro no tuvo más remedio que apartar su mano y separarse de la villana. Por mucho que odiara reconocerlo, Felina tenía el control absoluto sobre ella, si cualquiera de los videos que su rival tenía circulara por internet, sería el fin de Mikoto Amy.</p>



<p>&#8211; ¿Qué haces aquí? Dudo que este encuentro sea casualidad.- Preguntó la japonesa.</p>



<p>&#8211; Sí y no.- Respondió Felina.- Estaba paseando tranquilamente por el centro cuando por casualidad te vi pasar cabizbaja. No me gustó verte triste y he decidido seguirte para averiguar qué te pasaba. Somos amigas, ¿no?</p>



<p>&#8211; ¡NO! No somos amigas. ¡Déjame en paz! Ya hice lo que me pediste. Yo no te hecho nada, desaparece de mi vida.- Replicó Amy alzando la voz.</p>



<p>&#8211; Eh tranquila, estás montando un numerito- Replicó la villana señalando varios curiosos que contemplaban la escena.- Por supuesto que estamos en paz, hiciste un gran trabajo con Estrella Polar. Yo solo quería comprobar que estabas bien. Encima que me preocupo por tí.</p>



<p>&#8211; Ya lo has comprobado, ahora vete. Tengo asuntos que atender.- Respondió Amy.</p>



<p>&#8211; Pobrecita… me da pena verte con el corazón roto por culpa de un chico.- Dijo la villana en un susurro.- Hombres… todos son iguales… Te enamoran, se aprovechan de ti y luego te dejan tirada por otra. ¿Me equivoco?</p>



<p>-Tom es distinto, él es&#8230;- Amy lamentó haber dicho aquellas palabras, Felina era su enemiga y cualquier información que le diera sería un arma que podría utilizar contra ella.</p>



<p>Pero Felina no era quien para dejar escapar una oportunidad como aquella para sonsacar información a Shadow Angel. Con suaves palabras, la villana engatusó a Amy hasta que la japonesa se sinceró con ella y le contó lo que sucedía. Felina tenía una habilidad enorme con sus palabras para sonsacar lo que quería de la gente, Amy no fue una excepción. Como si de una amiga preocupada se tratara, pagó ella la caja de bombones y llevó a Amy hasta la terraza de una cafetería, donde la heroína terminó de contarle la historia.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/375/66624531/66624531_049_8f47.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; Pobrecita… estás totalmente enamorada de ese chico. Me sabe mal verte así.- Con sus dulces palabras, la villana fue ganándose a Amy.- Deja que te dé un consejo, ve a ver hoy a tu chico y mañana…</p>



<p>El rostro de Amy palideció al escuchar la propuesta de Felina.</p>



<p>&#8211; De ninguna manera, eso sí que NO.- Replicó molesta.</p>



<p>&#8211; ¿Quieres o no quieres recuperar a tu chico? ¿No confías suficientemente en mí?</p>



<p>No, Amy no confiaba para nada en Felina y no le gustaba nada el cariz que estaba tomando el asunto. Dando por finalizada la conversación hizo el gesto de levantarse de la mesa cuando unas palabras la hicieron sentarse de nuevo.</p>



<p>&#8211; De acuerdo, si te niegas, tendré que ayudarte de otra forma. Tal vez mandando a tu chico alguno de tus vídeos consiga que recupere su interés en tí.- Felina sacó su teléfono móvil y empezó a trastear sus archivos.- Tal vez este… o sí, definitivamente este le gustará.</p>



<p>&#8211; ¡Basta!- gritó Amy.- Por favor, basta. Acepto lo que me propones, pero como te sobrepases…</p>



<p>&#8211; Como me sobrepase ¿qué?- Dijo Felina desafiante, para acto seguido cambiar su expresión por una sonrisa.- Me alegro que aceptes mi sugerencia, te garantizo que todo saldrá bien y a partir de mañana tu chico sólo tendrá ojos para ti.</p>



<p>Felina pagó la consumición y se levantó de la mesa, perdiéndose entre la multitud que paseaba por el centro de la ciudad. Amy se quedó allí, pensativa, varios minutos. No se fiaba de Felina, pero por otra parte su sugerencia no le parecía mala idea.</p>



<p>Horas después</p>



<p>Después de la conversación con Felina, a Amy no se le hizo muy difícil llamar a Tom. Por el tono de voz, el chico seguía molesto con ella, pero el tono conciliador de Amy lo calmó. Ahora estaban frente a frente, sentados en una pastelería, compartiendo unos dulces con chocolate.</p>



<p>Siguiendo el consejo de Felina, Amy se disculpó ante Tom por su actitud, le dijo que no quería que se sintiera atado a ella y que tenía todo el derecho del mundo a hablarse con sus amigas. Que lamentaba mucho su arrebato de celos y que no quería ser un lastre para él. Sus últimas palabras provocaron una enorme sacudida en el corazón del chico.</p>



<p>&#8211; Al final, siempre podemos continuar como amigos.- Dijo Amy.- Me caes muy bien.</p>



<p>No, aquello no podía estar pasando. ¿Amy estaba rompiendo con él? Tom se dio cuenta de lo mucho que significaba para él su relación con ella y se le hacía un nudo en la garganta con sólo pensar que ya no le quería.</p>



<p>Sus palabras tuvieron el efecto previsto, en eso Amy debía reconocer que su enemiga había acertado de pleno. Ante la falsa amenaza de romper su relación, era Tom el que ahora se estaba disculpando con ella, pidiéndole perdón por los reproches que le había hecho.</p>



<p>Todas las discusiones previas quedaron olvidados y aquello quedó como un pequeño bache en su relación. Ambos se querían mucho y no tardaron en fundirse en un intenso beso con sabor a chocolate caliente.</p>



<p>Estuvieron juntos toda la tarde, recuperando el tiempo perdido, hasta casi entrada la noche. El chico tenía una cena en casa de sus abuelos y tuvieron que despedirse. Mientras miraba a la chica alejarse, Tom no paraba de maldecirse por su comportamiento infantil de los últimos días. Casi había perdido a la chica que tanto amaba. Con el corazón palpitante, se encaminó hacia el domicilio de sus abuelos pensando en que mañana sería un gran día.</p>



<p>Amy se alejó de Tom y, aún con la caja de bombones bajo el brazo, se encaminó pensativa hacia su apartamento. La primera mitad del plan de Felina había salido mucho mejor de lo esperado. Por un lado se sentía feliz, notaba que había recuperado a Tom. Pero por otro lado, le preocupaba el día de mañana.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/375/66624531/66624531_071_fca7.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>El día siguiente. 14 de febrero, San Valentín</p>



<p>Amy se levantó temprano y con una extraña sensación en el cuerpo. Se sentía feliz y amada de nuevo. Pero por otro lado, le preocupaba lo que Felina quería preparar para ese día. Nerviosa, hizo sus ejercicios matinales, desayunó un cuenco de yogur con fruta y se metió en la ducha. Justo cuando se terminaba de secar el pelo sonó el timbre, su visita se había adelantado. Se vistió rápidamente y abrió la puerta.</p>



<p>Afuera la esperaba una chica rubia de unos treinta años, aunque era difícil precisar su edad. Cubría su rostro con un pañuelo y unas gafas de sol. Con un bufido Amy le indicó que entrara.</p>



<p>&#8211; Carai gatita, menudo pisito que tienes.- Dijo Felina admirando el céntrico ático de Amy.- Veo que tu familia no ha reparado en gastos.</p>



<p>La familia de Amy había alquilado para su estancia en Detroit un céntrico ático con dos habitaciones, un salón-comedor con una cocina anexa mediante una barra americana y un amplio baño con una ducha de hidromasaje. Grandes ventanales en el comedor permitían gozar de una vista privilegiada de la ciudad. Sí, a Mikoto Amy no le faltaban comodidades.</p>



<p>&#8211; Ya te has divertido suficiente conmigo, ¿por qué no me dejas en paz?- Le dijo Amy resignada.</p>



<p>Pero a Felina le divertía mucho Mikoto Amy y no estaba dispuesta a dejar escapar esa oportunidad. Abrió la nevera y se sirvió un vaso de leche en una taza.</p>



<p>&#8211; ¿En paz? Pero si todo eso lo hago por tu bien.- Replicó divertida la villana mientras le mostraba lo que tenía previsto.</p>



<p>Amy se resistió, avergonzada por lo que su adversaria tenía preparado. Aunque muy a su pesar tenía que reconocer que gracias al consejo de Felina había recuperado a Tom. La japonesa insistió de todas las maneras posibles pidiéndole que saliera de su casa y la dejara en paz.</p>



<p>A Felina aquella situación la divertía en sobremanera. Disfrutaba ostentando el control sobre las personas, y Mikoto Amy/Shadow Angel era su víctima favorita. ¿Cuántas personas en el mundo podían deleitarse con tener completamente dominada no sólo a una aristócrata japonesa sino también a una famosa luchadora contra el crimen? Le encantaba la sensación que le producía tener a Amy en la palma de su mano, sin más opción que plegarse a su voluntad. Y también le gustaba escuchar las inútiles súplicas de la heroína.</p>



<p>-¿Sabes? en parte todo eso es culpa tuya, no deberías chatear en un lugar público con tu novio. Gracias a tu ingenuidad ayer pude memorizar el teléfono de tu chico. Quizá sería mejor que le hiciera una llamada y le hablara de tí, de como en lugar de su compañía prefieres pasar las noches disfrazada y rodeada de malhechores. Podría hasta enviarle algún archivo para que vea como&#8230;</p>



<p>-¡Ya basta!- Gritó Amy- De acuerdo, lo capto, estoy completamente a tu merced, haz lo que tengas que hacer y por favor, desaparece de mi vida.</p>



<p>Felina sonrió. Le encantaba la sensación de poder y dominio que tenía sobre la heroína. Relamiéndose los labios puso manos a la obra. Había estado toda la noche fantaseando con ese momento y no iba a desaprovecharlo. Tenía varias horas por delante.</p>



<p>Mientras Felina hacía, acudieron a la mente de Amy recuerdos de su primer encuentro con la villana, sobre la primera vez que había sido derrotada y como había llegado a gozar en manos de su captora. Ahora, con su rival invadiendo la intimidad de su piso, la situación era distinta, aunque sería injusto decir que Amy no disfrutó también con esa situación. Aunque hacía auténticos esfuerzos para que su excitación fuera lo menos evidente posible.</p>



<p>Pasadas un par de horas, Felina contempló satisfecha su obra. Estaba segura que el resultado sería mucho mejor de lo esperado. Amy estaba espléndida, a punto de caramelo. Tanto que Felina no pudo evitar inmortalizar ese momento con una fotografía.</p>



<p>-Sabía que al final eso te terminaría gustando- Dijo la villana percatándose de la excitación de la japonesa.- Moriría por ver la cara de tu novio cuando te vea.</p>



<p>Amy no pudo responder. Faltaban pocos minutos para la llegada de Tom. Con una mirada que reflejaba excitación e inquietud a partes iguales contempló como Felina abandonaba su habitación. Con un suspiro de alivio, se relajó cuando escuchó abrir y cerrarse la puerta del apartamento. &#8220;Por fin se ha ido&#8221; pensó. Amy no tenía mucho que hacer, así que cerró los ojos y esperó que Tom fuera puntual y no se demorara.</p>



<p>Minutos después</p>



<p>Tom llegó a la puerta de entrada del moderno bloque de apartamentos en el que vivía Amy. Durante todo el trayecto no había dejado de pensar en la sorpresa que le tendría preparada la chica. La verdad es que estaba totalmente intrigado, y el mensaje que le había mandado horas antes a su teléfono había contribuido a ello. &#8220;No llames al timbre, entra directamente, las llaves estarán en el buzón. En mi habitación te esperará una sorpresa. Te quiero&#8221;.</p>



<p>El chico lamentaba su comportamiento infantil de las últimas semanas. Se había comportado como un auténtico idiota. Coqueteando con otra chica, no se había dado cuenta que estaba hiriendo los sentimientos de Amy. Y aquello había estado a punto de costarle su relación con ella. Tom era consciente de que su belleza masculina atraía a la mayoría de chicas, durante muchos años se había aprovechado de ello y había compartido cama con las chicas más guapas del instituto y de la universidad. Pero no estaba acostumbrado a comprometerse en relaciones a largo plazo, le encantaba la sensación de tener a la mayoría de chicas detrás suyo. Terminaba una relación y empezaba otra con la chica que le colmara con más atenciones. Pero algo había cambiado en él con la llegada de Amy a la Universidad.</p>



<p>La belleza exótica de la chica había captado la atención, no solo de Tom, sino de la mayoría de chicos de la clase. Tom no estaba acostumbrado a que le dijeran que no, así que se sorprendió cuando Amy rechazó su oferta de salir el viernes a tomar algo con su grupo de amigos. Aquello supuso un reto para él, quería acercarse más a esa chica que trataba a todo el mundo con frialdad y distancia. Entre semana Amy no tenía inconveniente en comer con él y sus amigos, pero llegado el fin de semana desaparecía del mapa. Tenía que concentrarse en los estudios, era la excusa que daba. Se tranquilizó cuando se dio cuenta que no sólo era él, sino que la chica rechazaba las proposiciones que recibía de los otros chicos de la clase. Con el tiempo, la mayoría de chicos dejaron de perder el tiempo en Amy, a la que consideraban una &#8220;estirada&#8221; y una &#8220;estrecha&#8221;.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/375/66624531/66624531_083_6309.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Tom no consideraba a la chica ninguna de ambas cosas, en los momentos que compartía con él, la chica reía y lo pasaba realmente bien, participando de las bromas con el grupo. Un día, él y su grupo decidieron abordarla al salir de clase y la convencieron de que pasara con ellos una noche de viernes. Aquella noche, definitivamente cambió la percepción que él tenía de la &#8220;tímida Amy&#8221;, descubriendo que de “tímida”, “estrecha” o “estirada” no tenía nada. A partir de allí sus sentimientos hacia la chica no cesaron de crecer. Hasta que finalmente, un día decidió dar el paso y la besó al salir de clase. Para su sorpresa, aunque el beso fue corto, ella no lo rechazó, cuando se separó de él parecía forzada a hacerlo, como si un compromiso ineludible la impidiera estar más tiempo con él. Ella no le dio ninguna excusa, pero estuvo tres días completamente ilocalizable. El chico pensó que para la chica quizá habría sido un error y que no quería saber nada de él. El hecho que tampoco respondiera a los mensajes de sus amigos empezó a preocuparlo. Justo cuando pensaba en acudir a la policía, vio a la chica entrar a la facultad, fundiéndose con él en un intenso abrazo. Fue en aquel momento cuando el chico que sus sentimientos hacia ella iban más allá de la mera atracción sexual y que empezaba a estar enamorado de esa enigmática japonesa.</p>



<p>En su afán por colmar a Amy de atenciones, había empezado a actuar de forma sobreprotectora hacia ella hasta el punto de agobiarla. El hecho que la chica rehusara cualquier encuentro sexual con él no hacía sino ponerlo de los nervios, sentía que había algo que se interponía en su relación. Pero una noche de halloween por fin la chica se entregó completamente a él. Aquella fue la mejor noche de su vida. Cuando se dio cuenta que podría pasar el resto de su vida con Amy. Nunca se había sentido tan feliz, hasta que la pifió completamente.</p>



<p>Centrado completamente en él, había dejado de lado los sentimientos de la chica. Y su extrovertida personalidad no pudo resistirse a chatearse y coquetear con otra chica de la clase. Sobretodo desde que ella había empezado a subir fotos suyas en ropa interior a su cuenta de Instagram. Cuando Amy no podía estar por él, Tom se acercaba a esa chica y le hablaba, riéndose juntos, comentaba todas las seductoras fotos que ella subía a redes sociales. Los fines de semana en que Amy, por cualquier excusa, no podía estar con él, Tom llamaba a su nueva amiga para que viniese con sus amigos. Sin preocuparse de los sentimientos de Amy. Hasta que ella un día le cogió el móvil y leyó los mensajes que se intercambiaban. Y se desató la hecatombe. Tom en su fuero interno, estaba convencido que no había hecho nada malo y que ninguna disculpa le debía a Amy. No era su culpa que la chica fuera tan celosa, al fin y al cabo con la otra chica sólo había compartido sonrisas, mensajes, y alguna que otra cena junto con sus amigos. Al fin y al cabo era Amy la que muchas veces declinaba, sin motivo aparente, pasar el fin de semana con él.</p>



<p>No fue hasta la conversación de ayer que Tom se dio cuenta realmente de lo muy enamorado que estaba de Amy y de lo mucho que significaba la chica para él.</p>



<p>Él no comprendía, porque Amy nunca se lo diría, que ella se moría de ganas de pasar más tiempo juntos. Pero Shadow Angel lo impedía. Varias veces Amy había sentido la tentación de dejar su doble vida y dedicarse exclusivamente a sus estudios y a Tom. Pero siempre aparecía un villano al que la policía no podía interceptar. Siempre había alguna víctima que salvar. Por mucho que se esforzara, Shadow Angel seguía siendo necesaria. Y ello le impedía dedicar a Tom todo el tiempo que desearía.</p>



<p>El chico sacudió su cabeza y volvió a la realidad. Recogió un juego de llaves en el buzón y cruzó la puerta intrigado. Entró en un moderno ascensor y marcó el interruptor del ático. El ascensor, con paredes de cristal, permitía contemplar el centro de la ciudad a medida que se elevaba. Pero Tom no quitaba ojo del mensaje que le había mandado Amy, impaciente. Pasados unos minutos, que le parecieron horas, se encontró frente a la puerta del piso de la chica.</p>



<p>Un aroma agradable recibió al chico nada más entrar. El incienso que usaba Amy para perfumar el piso se mezclaba con un aroma dulce. Había también un tercer olor, un olor a fragancia femenina, distinto al perfume de crisantemo que usaba Amy, pero Tom no prestó atención a ello. Cerrando la puerta detrás de sí, se encaminó al dormitorio de la chica, ansioso por descubrir la anhelada sorpresa que le tenía preparada. Al cruzar la puerta, el corazón le dio un vuelco a medida que notaba una creciente excitación en su interior. Había esperado cualquier cosa menos algo así.</p>



<p>Amy estaba tumbada en la cama, completamente desnuda, y atada al estilo &#8220;shibari&#8221; con una fina y suave cuerda. Sus manos estaban juntas y firmemente atadas por encima de su cabeza. Una cuerda las sujetaba al cabezal de la cama impidiendo que pudiera moverlas. La misma cuerda recorría todo el cuerpo de la chica, sujetando sus antebrazos, bajando por su cuello pero sin cortar su respiración. En múltiples nudos y cuerdas recorría su torso, sujetando firmemente sus pechos y como una telaraña descendiendo por su barriga hasta terminar en finos nudos en su ingle.</p>



<p>Otras dos cuerdas sujetaban firmemente sus muslos con sus tobillos, impidiendo a la chica pudiera estirar las piernas. Las bonitas piernas de Amy parecían las de un pavo al horno listo para ser devorado. A Tom se le hacía la boca agua al contemplar a su pareja en esta situación. Nunca había practicado el bondage ni el shibari, ni con Amy ni con ninguna otra chica, era algo que nunca había despertado sus fantasías. Pero ahora, contemplar a Amy atada de aquella manera, totalmente indefensa y a merced del chico, lo excitaba enormemente.</p>



<p>Decir que la chica estaba totalmente desnuda, tampoco sería del todo cierto. Sus pechos estaban recubiertos de chocolate fundido con una cereza madura coronando los mismos, como si de un pezón endurecido se tratara. Su ombligo lo cubría un caramelo en forma de corazón. Su pubis lo cubría una rodaja de naranja caramelizada. Era obvio que la chica había precisado ayuda para toda esa puesta en escena, pero en aquél momento la mente de Tom estaba lejos de preguntarse quién había ayudado a Amy.</p>



<p>La chica únicamente podía murmurar pequeños gemidos, su boca estaba silenciada por una mordaza de goma en forma de corazón. Pese lo incómoda que pudiera parecer su postura, los ojos de Amy reflejaban un intenso deseo.</p>



<p>La chica, que desde joven había sentido cierta atracción fetichista con el bondage y las ataduras, llevaba un tiempo deseando practicar algo así con Tom. Su timidez le había impedido proponer al chico &#8220;jugar con cuerdas&#8221; por miedo a que la considerara una &#8220;rarita&#8221;. Pero ahora, viéndose totalmente impotente ante el chico que amaba, la sensación de que ahora mismo Tom podría hacer cualquier cosa con su cuerpo sin que ella pudiera impedírselo, la llenaba de un intenso deseo. La mirada boquiabierta de Tom reflejaba a partes iguales, sorpresa y pasión. Por unos instantes, Amy se olvidó de Felina y de sus reticencias a que la atara de esa forma. Ahora solo estaban ella y Tom, y ambos anhelaban fundirse el uno con el otro.</p>



<p>Al lado de Amy había un sobre cerrado, en el que Tom tardó en reparar. Movido por la curiosidad, lo abrió. Dentro, en papel perfumado de color rosa había una nota manuscrita con la letra de Amy.</p>



<p>&#8220;Espero que te guste la sorpresa</p>



<p>Feliz San Valentín</p>



<p>Te Amo</p>



<p>Amy&#8221;</p>



<p>Cualquier duda acerca de su relación, cualquier rencor o desavenencia que el chico pudiera aún albergar sobre Amy desapareció en el mismo instante en que leyó la nota. Definitivamente se dio cuenta que nunca había amado tanto a una chica como amaba a Mikoto Amy, y que nunca encontraría una chica que le amara tanto como esa enigmática japonesa. Con delicadeza, dejó la nota en la mesita de noche y el chico se centró en su regalo de San Valentín. Tenía todo el día por delante, y ambos querían gozarlo al máximo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/375/66624531/66624531_121_77ad.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Tom se tumbó al lado de Amy (en la espaciosa cama había sitio de sobra para los dos), y empezó a recorrer suavemente la fina piel de la chica con sus manos. Cogió una cereza de uno de sus pezones y untándola en el chocolate de su pecho, la devoró con pasión, repitió lo mismo con la otra. A Amy se le erizaba la piel al notar el contacto de las fuertes manos de Tom. El chico pasó a saborear el resto del chocolate, recorriendo con su hábil lengua los senos de la japonesa. Poco a poco, a medida que la lengua del chico recorría otras partes de su cuerpo, finas y dulces líneas de color castaño se iban dibujando en la desnuda piel de la chica.</p>



<p>La mordaza de Amy silenciaba los gemidos de placer de la chica, ella notaba como cada vez más se le humedecía la vagina, deseaba que el chico le prestara atención en esa zona, pero Tom no tenía prisa. Con su lengua, fue descendiendo por su barriga, dibujando círculos de chocolate, deteniéndose a lamer el caramelo de su ombligo, apretando con su boca su fina barriga, hundiendo su ombligo, succionando su dulce piel. Hasta que la golosina no se derritió del todo, el chico no continuó descendiendo.</p>



<p>Al notar que la lengua del chico se acercaba a su zona más íntima y húmeda, Amy arqueó las caderas en la medida que las cuerdas que la ataban lo permitieron, indicando al chico la zona en la que deseaba ser lamida. El chico descendió y con pequeños mordiscos, devoró la rodaja de naranja. Cuando se terminó la pieza de fruta, el chico no se detuvo, continuó mordisqueando el depilado pubis de la chica, deteniéndose en su diminuto y atrevido tatuaje. Tom notaba como la vagina de Amy no cesaba de segregar fluido, era obvio lo que ella deseaba. El chico detuvo su lengua y contempló el rostro de la japonesa. Su mirada era puro deseo, no podía hablar pero su cuerpo transmitía lo que ella quería, a través de la mordaza, resbalaban hilillos de saliva por su cuello. Tenían todo el día por delante y no había prisa.</p>



<p>Dejando a Amy completamente encendida, el chico se retiró de su cuerpo. La chica soltó un gemido de frustración que, a través de la mordaza, a Tom le pareció el maullido de un gatito. El chico se puso de pie ante ella y empezó a quitarse la ropa.</p>



<p>Amy, totalmente extasiada, contempló como poco a poco, Tom se iba desnudando. El chico vestía una camisa blanca que ella le había regalado poco antes de empezar a discutir, y que tan bien le quedaba. La chica se deleitó viendo como uno a uno, se desabrochaba los botones, descubriendo un atlético torso y unos definidos abdominales. El chico luego pasó a quitarse el cinturón y a desabrocharse los pantalones tejanos. Mientras se bajaba los pantalones, la chica se deleitó con la erección que los bóxer del chico no podían disimular. Ella estaba ansiosa porque el chico se los quitara y empezara a penetrarla con su miembro, totalmente acorde con la complexión atlética del chico.</p>



<p>Tom no se hizo rogar mucho más, embriagado de pasión, se tumbó con suavidad encima de la chica. Besó intensamente sus labios amordazados y empezó a penetrarla. El grueso pene del chico entró sin dificultad en la húmeda y dilatada vagina de la chica. Pronto, los ahogados gemidos de la chica fueron superados por los jadeos de placer del chico. El chico se dejó guiar por sus estímulos y no intentó disimular su placer. El apartamento de Amy estaba bien insonorizado y no había riesgo que nadie escuchara sus gemidos. ¿O sí?</p>



<p>Ese mismo instante. En la habitación de invitados</p>



<p>Felina estaba tumbada encima de la cama de invitados de Amy, con la puerta de la habitación entreabierta, deleitándose con los ruidos de placer de ambos chicos. Imaginarse lo que aquél atlético chico estaría haciendo con el cuerpo de su “gatita sumisa” la estaba excitando más de lo que había previsto.</p>



<p>No, Felina no había sido totalmente honesta con Amy. Como reza el dicho sobre los gatos, su curiosidad pudo con ella. Cuando estaba a punto de abandonar el apartamento de Amy, ya con la puerta abierta, cambió de idea. Cerró la puerta sonoramente para que la japonesa confiara en que había abandonado su piso y, sigilosamente, se escondió en la habitación de invitados.</p>



<p>Sí, Felina sentía cierta envidia por el atractivo chico con el que salía Amy. Tom era todo lo que una chica podía desear en un hombre. Alto, atlético, con una abundante melena rubia y rizada… Sí, Felina se escondió, le mordía la curiosidad, quería saber como se comportaba ese atractivo joven en la cama. Quería tener una visión privilegiada de lo que haría con la indefensa Amy. Esta vez Felina no se iba a contentar con una mera grabación de vídeo. Quería disfrutar del espectáculo “en directo”.</p>



<p>Mientras la villana se levantaba el vestido y se bajaba sus bragas, dispuesta a acariciar su sexo con su mano, dirigió su mirada hacia su bolsa. Dentro había un único “juguete” que no había utilizado. Su intención era usarlo para divertirse con Amy una vez la tuviera atada, pero para su frustración, la villana se había deleitado demasiado atándola y preparándola para su chico que el tiempo se le había venido encima. Un error de cálculo que le había impedido jugar con el cuerpo de su “gatita”. En ese momento tampoco le dio demasiada importancia. Mikoto Amy estaba totalmente sometida a ella, en cualquier otro día, podría llamarla y hacer lo que quisiera con su cuerpo. Pero ahora, una nueva idea se iba formando en su mente. “¿Por qué no?” pensó mientras apartaba la mano de su húmeda vagina y, silenciosamente se levantaba de la cama dirigiéndose a su bolsa.</p>



<p>Mientras tanto, en la habitación de Amy</p>



<p>Amy, con los ojos entrecerrados, no dejaba de mirar a Tom mientras el chico la penetraba apasionadamente. La presencia del duro miembro de él en su vagina, hacía arquear a Amy de placer, todo lo que sus ataduras le permitían. El chico no había retirado la mordaza de su boca, le gustaba ver como Amy mordía apasionadamente ese corazón de goma que la impedía articular palabra, disfrutaba escuchando sus gemidos de placer, ver como la saliva de la chica resbalaba por la comisura de sus labios, escuchar aquellos excitantes ruiditos que salían de su boca cada vez que ella intentaba decir algo. Sí, Tom gozaba enormemente de tener a Amy no sólo amordazada sino completamente indefensa y a su merced. Tenía el cuerpo de la hermosa japonesa completamente a su plena disposición, y no había rincón de su suave piel que no hubiera explorado con sus manos, sus labios o su miembro.</p>



<p>La joven pareja estaban tan entregados el uno al otro que no notaron que una tercera persona había hecho acto de presencia.</p>



<p>Felina, totalmente desnuda salvo por su pañuelo y las gafas de sol que ocultaban su rostro, contemplaba excitada como Tom penetraba apasionadamente a “su gatita”. Por unos instantes, deseó ser ella la que estuviera atada y desnuda en esa cama y tener al hercúleo chico gozando con su cuerpo. Pensándolo unos instantes, Felina cambió su fantasía, mucho mejor tener al chico atado e indefenso a su cama a su plena disposición. Se imaginó azotándolo con su látigo, clavando sus uñas en la tersa piel del chico, mordiendo sus pezones, jugando con su miembro… Tal vez algún día podría&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/375/66624531/66624531_108_d280.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>La villana notaba como la libido se adueñaba de su cuerpo mientras contemplaba la ancha espalda y el definido trasero de aquél chico que gozaba de su pequeña sumisa. A medida que el aparato que tenía entre sus piernas hacía su trabajo, decidió pasar a la acción.</p>



<p>Amy no apartaba sus ojos del cuerpo de Tom, pero su mente entrenada, captó un ligero movimiento por el rabillo del ojo. La chica abrió sus ojos y, asustada y sorprendida, intentó avisar al chico. De su boca en lugar de un grito de advertencia, salió un ligero gemido al que Tom no prestó atención. El chico tenía la mirada fija en los suaves y firmes pechos de Amy, así que no pudo advertir el cambio en la mirada de la chica hasta que fue demasiado tarde.</p>



<p>Tom se sobresaltó al notar como alguien se subía a su espalda, como unas piernas suaves y definidas presionaban su cadera. El chico intentó apartarse, sorprendido, pero una firme mano le agarró por el cuello, obligándolo a fijar su vista en Amy.</p>



<p>&#8211; Shhht, relajate y disfruta. Todo forma parte de tu sorpresa.- Le susurró al oído una suave voz femenina.</p>



<p>El chico no entendía lo que sucedía y tampoco podía pedirle explicaciones a la amordazada japonesa. De hecho, la mente del chico estaba lejos de poder encontrar una explicación razonable a aquello. Estaba a punto de fundirse de placer y no deseaba, ni podía, parar. Para él era obvio que si esa desconocida chica estaba en el apartamento de Amy era porque contaba con el consentimiento de la japonesa.</p>



<p>Tom, se dejó llevar por el éxtasis y siguió penetrando a Amy. La japonesa estaba a punto de alcanzar el clímax, un clímax demasiado intenso como para dejarse llevar por la ira. Cerró los ojos y se dejó llevar por el placer.</p>



<p>Felina frotaba todo su cuerpo por la espalda de Tom, con sus manos firmemente agarradas a los fuertes pectorales del chico y sus piernas apretadas contra las caderas del chico. Buscando el roce del cuerpo del chico con su clítoris. Eso, sumado al estímulo que le provocaba el consolador que tenía dentro de su vagina, hacía gemir a Felina de puro placer, gemidos que la villana disfrutaba emitiendo en la oreja del chico.</p>



<p>No era la primera vez que Tom tenía sexo con más de una chica, pero si la más intensa. Mientras penetraba a Amy, devorando su cuerpo con su mirada, notaba a la otra “fiera” firmemente agarrada a su espalda. Fuere quien fuere, la chica sabía lo que hacía. Sus labios rozaban su oreja, cada gemido de ella, cada jadeo, le erizaba la piel. Notar los firmes pechos de la desconocida apretados contra su espalda, sus pezones endurecidos, lo ponía a mil por hora. Y no sólo era eso, además, la chica buscaba su propio placer frotando su sexo contra la espalda del chico.</p>



<p>Mientras Felina se fundía de placer, incrementó sus gemidos, lamiendo la oreja de Tom, notando como el chico se estremecía al notar su lengua recorrer cada rincón de su oreja. Aquello para él, fue demasiado, derritiéndose dentro de Amy en un intenso jadeo.</p>



<p>En el mismo momento que Tom se fundía dentro de ella, Amy gozó de un intenso orgasmo. Mientras Felina jugaba con el cuerpo del chico, la japonesa había notado como él incrementaba la pasión de sus envites. Aquello, involuntariamente, llevó a Amy al punto álgido de placer.</p>



<p>Aquello había sido intenso, demasiado intenso. Sorprendentemente, los tres jóvenes habían alcanzado el clímax de forma casi simultánea. Tom, agotado, se recostó boca abajo en la cama, mientras Felina, se deslizaba por su cuerpo, dispuesta a salir de la habitación. No sin antes realizar un travieso mordisco en el definido trasero del chico. Guiñando un ojo a la agotada pareja, Felina abandonó la habitación.</p>



<p>Amy, entre agotada y furiosa, contempló impotente como la villana abandonaba la habitación. Si no fuera por la mordaza, de su boca habrían salido todo tipo de insultos hacia Felina. Como pudo, pidió al agotado Tom que la desatara.</p>



<p>Felina se vistió rápidamente y con el sigilo y la velocidad de un gato, abandonó el apartamento de Amy. No había tiempo que perder, la ladrona sabía de lo que Amy era capaz. La había visto luchar y no quería encontrarse cerca de ella cuando se desatara. Una vez estuviera lejos de ese apartamento, ya le enviaría un mensaje a su “sumisa” recordando que sucedería si a la “fierecilla” se le ocurría tomar represalias contra ella.</p>



<p>Cuando Tom terminó de desatar a Amy, Felina había abandonado el apartamento. Para desgracia de la japonesa, la villana no había mostrado en ningún momento su rostro. Seguía sin tener ninguna pista de su identidad.</p>



<p>Minutos después</p>



<p>Ambos jóvenes estaban acurrucados en el sofá, completamente desnudos, disfrutando de un caliente té mientras contemplaban las vistas sobre la ciudad. Tom tenía su brazo sobre los hombros de la chica, resiguiendo con los dedos las marcas que las ataduras habían dejado sobre la fina piel de la chica y que poco a poco se iban desvaneciendo. El contacto del suave cuerpo de la chica apoyado en el suyo, lo llenaba de felicidad. Por una estúpida rencilla casi lo había echado todo a perder. Con la otra mano jugaba con el sedoso pelo de ella, oliendo aquél perfume de crisantemo que tanto le cautivaba. Realmente la Amy tenía que quererlo mucho para entregarse a él como había hecho ese día. Él no terminaba de entender a qué había venido el arrebato de la otra chica, pero tampoco quería preguntar a Amy, se sentía plenamente amado y no quería que nada interrumpiera ese momento.</p>



<p>Pese a todo, Amy se sentía feliz. Tom la miraba y acariciaba como hacía días que no hacía. Ella apoyaba su cabeza sobre el pecho del chico, acurrucada a su cuerpo, notando su calidez, y su calmada respiración. Por mucho que le molestara, tenía que reconocer que seguramente, sin la intervención de Felina, le habría costado mucho más recuperar al chico.</p>



<p>En un momento dado, el chico, hambriento, se levantó del sofá para ir a preparar algo para picar. Rompiendo ese mágico momento. Amy se quedó tumbada en el sofá, notando el calor corporal del chico en los cojines.</p>



<p>Mientras Tom preparaba un plato de salmón a la plancha con verduras salteadas, la mirada de Amy posó en la marca que los dientes de Felina habían dejado en el hermoso trasero del chico. Un sentimiento de rabia invadió su cuerpo. Felina había ido demasiado lejos, no sólo había invadido su intimidad sino que además se había aprovechado de su chico.</p>



<p>Mikoto Amy lo habría tolerado todo, cualquier cosa con tal de evitar que Felina publicara sus vídeos. Cualquier cosa menos ver, impotente, como se aprovechaba del cuerpo de su amado Tom. Por primera vez desde su primer enfrentamiento con la villana, Amy se convenció que Shadow Angel debía tomar cartas en el asunto, demasiada libertad había dejado a Felina. Así que ya iba siendo hora de preparar un plan para cazarla. Hoy sólo se había restregado contra el cuerpo del chico, pero, ¿qué sería la próxima vez? Debía pararle los pies a Felina antes que la villana tomara el control sobre su vida privada.</p>



<p>No sería hoy, ni mañana, Amy no tenía prisa. Como le había enseñado su maestro, la paciencia es la mejor arma de un ninja. La villana lo conocía todo sobre ella, en cambio Amy no sabía casi nada de Felina, se tomaría su tiempo, reuniría la máxima información y cuando menos se lo esperara, actuaría. La venganza es un plato que se sirve frío. Y hablando de comida, la visión de Tom, desnudo, aderezando el pescado, había vuelto a estimular a Amy. Sigilosamente, la chica se levantó del sofá.</p>



<p>Tom estaba distraído con el pescado. Quería demostrar a Amy sus artes culinarias. Terminaba de colocar finas tiras de pimiento y cebolla sobre el salmón recién cocinado e iba a terminar de condimentarlo con un poco de aceite y pimienta cuando algo lo cogió totalmente desprevenido.</p>



<p>El chico, sorprendido y excitado a la vez, se vio de nuevo en la habitación de Amy, esta vez tumbado boca arriba mientras la chica lo ataba firmemente al cabecero de la cama. Aquél arrebato de pasión lo había vuelto a excitar. Él nunca se había visto así, atado y completamente a merced de una chica, pero la mirada pícara de Amy le indicó que aquello sería de lo más divertido y estimulante.</p>



<p>Mientras Amy hacía enloquecer al indefenso Tom de placer, experimentando todo tipo de posturas y satisfaciendo sus más profundos deseos, en la cocina, un apetitoso plato de salmón se enfriaba. A veces la venganza no es el único plato que se toma frío.</p>



<p>CONTINUARA</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/375/66624531/66624531_098_df0e.jpg" alt="" width="744" height="495"/></figure></div>
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