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	<title>maduros &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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	<description>---TU WEB DE RELATOS ERÓTICOS--- (SOLO MAYORES DE +18 AÑOS)</description>
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	<title>maduros &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Seducido por la niñera de mis hijos, una ex-monja 2&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Apr 2026 08:09:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Tal y como os relaté en el primer capítulo, mi&#160; madre me buscó como niñera de mis hijos a una ex monja. Teresa que en teoría llegó a mi casa para que sus nietos tuvieran una figura feme nina decente en su vida, tras una discusión cambia su forma de vestir y de comportarse conmigo. Cuando antes era todo discreción y rectitud, a partir de entonces se transmuta en una joven coqueta y desinhibida. Al analizar los motivos de ese cambio, descubro que de acuerdo con mi madre ha decidido seducirme. Ese fin de semana fue mi perdición. Al día [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 115%;">Tal y como os relaté en el primer capítulo, mi</span><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 115%;">&nbsp; </span><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 115%;">madre me buscó como niñera de mis hijos a una ex monja. Teresa que en teoría llegó a mi casa para que sus nietos tuvieran una figura feme<br />
nina decente en su vida, tras una discusión cambia su forma de vestir y de comportarse conmigo. Cuando antes era todo discreción y rectitud, a partir de entonces se transmuta en una joven coqueta y desinhibida.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al analizar los motivos de ese cambio, descubro que de acuerdo con mi madre ha decidido seducirme.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Ese fin de semana fue mi perdición.</span></b></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al día siguiente, Teresa lucía radiante. Se notaba a la legua que estaba contenta y queriendo que se le quitara ese gesto de la cara, la saludé con un beso en la comisura de los labios mientras mi mano repetía la misma operación que la noche anterior. Pero si hacía unas horas mi magreo la había sorprendido, esa mañana no hizo ningún intento de retirar mis dedos de su trasero y mientras yo seguía acariciándolo, me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Cariño, ¿Qué quieres que te prepare de desayunar?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Su tierna respuesta y que para colmo se dirigiera a mí de esa forma frente a mis hijos, me cabreó al darme cuenta que iba a ser una presa dura de vencer y con tono duro, le pedí un café. La muy ladina no se dio por enterada y mientras me lo servía, con voz dulce, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Qué te pasó anoche? No parabas de dar vueltas en tu cama- y poniendo un tono pícaro, preguntó: -¿Acaso soñaste conmigo?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Ni siquiera contesté y cogiendo el puñetero café, salí de la casa cabreado por mis pobres resultados. Ya en el coche, decidí incrementar la presión y recordando que en dos días nos íbamos a la Manga, decidí hacer trampas y que la presa fuera ella. Nada más llegar a mi trabajo, cogí el teléfono y cambié la reserva. Teresa había reservado dos habitaciones con dos camas, suponiendo que ella dormiría con Adela en una y en la otra, Manolito y yo pero por la promesa de una buena propina, quedó registrada en el ordenador solo una y encima con cama de matrimonio.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://kellyandrewsfanblog.files.wordpress.com/2011/06/kelly-andrews-small-jeans-002.jpg" width="428" height="645"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Disfrutando de ante mano de mi venganza, pensé el bochorno que sentiría esa monjita al tener que dormir conmigo y creyendo que se negaría de plano, me puse a planear que le diría a mi madre cuando esa arpía me dimitiera.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Durante el resto de la semana, esperé con impaciencia que llegara el día de irnos. Ajena a lo que le tenía preparado, cada vez era más evidente que iba a la caza y captura mía. Acostumbrada a que aprovechara cualquier oportunidad para pasar mi mano por su cintura o su trasero, ponía su culo en pompa en cuanto me veía.&nbsp; Cómo lejos de mostrar embarazo, cada vez se ponía más contenta al recibir mis caricias, comprendí que en su fuero interno pensaba que estaba a punto de caer en sus brazos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Ese viernes, la recogí al medio día con mis hijos a la salida del trabajo. En cuanto la vi, supe que me estaba echando un órdago porque además de venir con un escote de lo más sugerente, me saludó con un breve beso en los labios. Al ver mi cara de sorpresa, se rio de mí diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Perdona pero la culpa es tuya por mover la cara.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Asumí directamente que había metido directa y que en su inexperta mente, ya se consideraba casi mi novia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“Lo lleva claro”, pensé, “menudo chasco se va a llevar”.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al estar nuestro destino a cuatro cientos setenta kilómetros, decidí ir preparando el terreno y que cada vez estuviera más nerviosa. Por ello en cuanto se ató el cinturón y salimos rumbo a la autopista, posé mi mano sobre su pierna. Nuevamente su comportamiento me descolocó, porque en vez de quejarse, me sonrió y como si fuera algo a lo que estaba habituada, puso la suya sobre mi muslo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">No sé si fue el tacto de su piel desnuda bajo mis yemas o el sentir su palma sobre mi pantalón, pero lo cierto es que el que se puso incómodo fui yo al notar que me estaba empezando a excitar. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“Esta niña está jugando con fuego”, me dije cuando Teresa no contenta con ello, discretamente me empezó a acariciar la pierna.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Sobre estimulado mi pene se alzó bajo mi bragueta, Teresa al ver el enorme bulto que había hecho su aparición de improviso, aprovechó para decirme:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-No sabes lo feliz que soy desde que estoy contigo.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://kellyandrewsfanblog.files.wordpress.com/2011/06/kelly-andrews-small-jeans-005.jpg" width="423" height="637">Sus palabras me recalcaron sus intenciones y por algún motivo, no cortaron de cuajo mi excitación sino todo lo contrario. Al imaginar mi vida con ella, sonreí y de pronto empecé a preocuparme por la trampa que le había preparado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“No puede ser”, me dije al darme cuenta que podía estar enamorado de esa mojigata y acojonado por esos sentimientos, se me hizo eterno el viaje hasta el hotel. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Eran las ocho cuando aparcamos en su parking. Como no podía hacer nada para deshacer mi plan, le pedí que fuera a inscribirnos mientras yo me ocupaba de bajar el equipaje. Deliberadamente me retrasé y por eso cuando me uní a ellos, vi que Teresa discutía con el conserje.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al llegar a su lado, me miró y supe por su expresión que me había descubierto pero en vez de tomárselo a mal, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Recuerdas que te enseñé la reserva, pues resulta que en el ordenador es diferente y solo tenemos reservados una habitación con cama de matrimonio.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Y qué hacemos?- pregunté haciéndome el inocente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Con una sonrisa, me contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Somos adultos y frente a los niños, no creo que intentes violarme. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Tras lo cual meneando su trasero cogió a mi hijos y fue hacía el ascensor dejándome, a mí con el equipaje. La desfachatez con la que se tomó la noticia, me alivió en parte pero también me preocupó porque nunca había previsto realmente compartir la cama con ella. Por eso respiré cuando llegamos a la habitación y comprobé que al menos era una King-size donde íbamos a dormir. Al menos no tendríamos que estar tan pegados. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Después de dejar la ropa, buscamos un restaurante donde cenar. Cómo dice Murphy todo es susceptible de empeorar, cuando íbamos rumbo al que nos habían recomendado, mi hija al ver a unos padres con sus hijos, con voz tierna me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Papá, ¿Por qué no podemos ser una familia?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿A que te refieres?- pregunté.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Van todos abrazados.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La bruja de su niñera cogió su sugerencia al vuelo y pasando su mano por mi cintura, le contestó mientras cumplía el deseo de Adela, pegando su cuerpo al mío:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Cariño, por supuesto que somos una familia. No lo dudes, tu padre me quiere muchísimo- si de por sí su cercanía ya era excitante, ese engendro del demonio incrementó mi turbación llevando mi mano hasta su trasero y susurrando en mi oído, me soltó:-¿o no es verdad?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Conociendo su juego, no pude quedarme callado y murmurando &nbsp;para que no lo oyeran mis hijos, le respondí:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Te estás pasando. Luego no te quejes si me paso- y tratando de escandalizarla, proseguí diciendo: -Recuerda que esta noche dormiremos en la misma cama.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Lejos de molestarla mi insinuación, esta tuvo el efecto contrario y soltando una carcajada, contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-A lo mejor soy yo quien te sorprende….</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">&nbsp;Sus palabras me confirmaron que de no mediar la suerte, podía caer en mi propia trampa. La ex monja me estaba provocando descaradamente y tal y como se estaban viendo afectado mis neuronas, era previsible que se saliera con la suya. Defendiéndome como gato panza arriba, le di un suave mordisco en la oreja mientras le decía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Vas a violarme? O ¿Tendré que ser yo quien lo haga?&nbsp; </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Teresa luciendo la mejor de sus sonrisas y mientras dejaba caer su mano por mi culo, me respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Antes tendrás que pedirme que me case contigo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La respuesta de esa mujer me dejó estupefacto y separándome bruscamente de ella, comprendí que aunque lo había soltado medio en broma que nos casáramos era su intención desde el principio y que para colmo tenía como socia a mi propia madre.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Durante la cena, tanto ella como yo nos mantuvimos en un incómodo silencio, solo roto brevemente por las preguntas de mis chavales. Se le notaba a la legua que al igual que a mí, la perspectiva de dormir juntos la estaba poniendo nerviosa. Poco a poco, me fue contagiando de su nerviosismo y por eso al llegar a la habitación estaba como un&nbsp; flan.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al entrar y aprovechando que Teresa estaba poniendo el pijama a mis hijos, me metí en el baño a cambiarme. Aunque os parezca imposible, me sentía profundamente perturbado por la idea de acostarme en la misma cama y tras asearme un poco salí a enfrentarme con ella.&nbsp; La escena con la que me encontré no pudo mas que incrementar mi desasosiego porque aprovechando mi ausencia, la muchacha había conseguido que le subieran otro colchón y en vez de obligarme a mí a dormir en él,&nbsp; estaba acostando allí a mis críos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al levantar la mirada y ver mi sorpresa, con voz pícara, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Éramos muchos para una sola cama.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Tras lo cual, cogió una bolsa y se metió con ella al baño. Reconozco que los cinco minutos que tardó en salir, fueron un suplicio para mí pero nada que ver con el estado en que me dejó al verla salir ataviada con un picardía rojo casi transparente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“¡Diós! !Cómo está!”, exclamé mentalmente al comprobar que lejos de ocultar la belleza de su cuerpo, esa tela la realzaba. Aunque ya sabía que la ex monja tenía un buen par de pechos, nunca imaginé el tener la oportunidad de verlos tan claramente a través del encaje. Era tan tenue la barrera que creaba ese camisón que pude distinguir a la primera el color negro y el tamaño de sus pezones.&nbsp;&nbsp; </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“¡No puede ser!”, pensé babeando al percatarme que producto de la caricia de mi mirada esos dos botones se contraían excitados.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Te gusta?- Teresa me preguntó coquetamente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Mucho- respondí&nbsp; mientras seguía deleitándome con el resto de su cuerpo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://kellyandrewsfanblog.files.wordpress.com/2011/06/kelly-andrews-small-jeans-006.jpg" width="422" height="636">Si su delantera era de infarto, al bajar mis ojos por su anatomía, me encontré con un tanga tan pequeño que no dejó duda alguna de que se había depilado las ingles al completo. Mi curiosidad se vio recompensada porque dando una vuelta completa, la joven me lució su modelito.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“¡Menudo culo!”, me dije al admirar la perfección de sus nalgas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Duras y respingonas eran el sueño de todo hombre y tenerlas al alcance de mi mano fue más de lo que pude aguantar y acercándome a ella, las acaricié brevemente mientras le preguntaba de qué lado prefería dormir. Teresa sin rehuir mi contacto, respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Te he espiado dormido muchas noches y como quiero que me abraces, dormiré a tu derecha.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">El descaro con el que me reconoció que me había espiado me dejó perplejo por chocar directamente con la idea que tenía de esa mujer pero más aún que me admitiera que deseaba que yo la tomara entre mis brazos. Sin saber que hacer me acosté del lado acostumbrado y esperé a que Teresa se uniera a mí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La joven se entretuvo tapando a los críos y con ellos ya medio dormidos, se acercó y me susurró mientras se tumbaba en la cama:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Te doy permiso que me toques pero, si quieres algo más, ya sabes mi precio.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La seguridad con la que me hablo me indignó y sobre reaccionando a su afrenta, le solté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡No estás tan buena!.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Soltando una breve carcajada, me dijo en voz baja:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Mañana a estas horas estaremos comprometidos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Cabreado apagué la luz y me dispuse a dormir sin siquiera tocarla. La niñera al notar que me apartaba de ella, se pegó a mí y en silencio, me empezó a desabrochar el pijama:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Qué haces!- exclamé escandalizado de lo que esa bruja con cara de ángel estaba haciendo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Muerta de risa, me contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Tu madre me dijo que a lo mejor necesitaba darte un empujoncito- tras lo cual empezó a acariciarme. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Tratando de mantener la cordura, cerré los ojos y me puse a pensar en el trabajo. Desgraciadamente me resultó imposible de concentrarme en otra cosa al sentir sus labios recorriendo mi pecho.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Déjame!- supliqué en voz baja al notar que bajo el pantalón mi pene empezaba a reaccionar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La maldita de ella&nbsp; sonrió al percatarse de mi involuntaria reacción y levantando sus ojos me miró. No me costó reconocer en su mirada que esa mujer estaba resuelta a doblegarme pero también y por primera vez, descubrí deseo. Paralizado tuve que soportar el experimentar que obviando mis quejas, Teresa incrementara sus caricias mientras ponía una de sus piernas sobre mí. Al hacerlo, me quedé cortado porque era imposible que no se hubiese percatado de mi erección. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Sonriendo me confirmó que se había dado cuenta al decirme:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿No tienes algo que preguntarme?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“Será puta”, pensé al saber a qué se refería justo noté que me empezaba a pajear con su pierna: “¡No le importa que estén mis hijos en la misma habitación!”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Su acoso era tal que intenté separarla de mí pero al irla a empujar, Teresa aprovechó para llevar mis manos hasta su pecho mientras me decía: </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Pueden ser tuyos para siempre.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Os juro que intenté rechazarla pero al sentir la dureza juvenil de sus tetas bajo mis yemas me entretuve un poco más de lo necesario y eso fue mi perdición. La niñera gimió de gusto al notar que dando un suave pellizco a sus pezones firmaba mi claudicación.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Tócame- ordenó metiendo mi mano bajo su camisón.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Como un zombi sin&nbsp; voluntad cumplí su mandato recorriendo el borde de su areola. Esta al sentir mi caricia se contrajo poniéndose dura mientras su dueña pegaba su sexo contra el mío y lo empezaba a frotar contra mi erección.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Ummm- escuché &#8211;&nbsp; ¡No sabía que era tan agradable!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Supe por su cara que&nbsp; nunca había sentido ese tipo de sensaciones y eso lejos de disminuir mi morbo, lo incrementó al saber que sería yo el primero. Enfrascado en un camino sin retorno, llevé mis manos hasta su culo y empecé a acariciarle las nalgas mientras la ex monjita sollozaba al restregar su clítoris contra mi pene. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Me encanta!- exclamó en voz baja al sentir que su cueva se encharcaba.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Cada vez más rápido y olvidando cualquier recato se movió sobre mí buscando liberar esa rara tensión que se iba incrementando en su entrepierna. La urgencia con la que Teresa ansiaba descubrir el placer me volvió loco y sacando mi miembro de su encierro, le quité el tanga. La niñera haciendo un breve movimiento evitó mi ataque y aprisionando mi pene entre sus piernas, sollozó descompuesta por el placer que la invadía. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Respétame- me imploró mientras seguía forzando con sus movimientos mi extensión.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Su doble discurso, pidiéndome cordura cuando su cuerpo buscaba exactamente lo contrario, consiguió enervarme y apretando sus nalgas con mis manos, le susurré al oído:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Vas a ser mía.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Si para mí fue un suplicio el sentir su humedad recorriendo la base de mi pene, para ella, mis palabras fueron la gota que esa mujer necesitaba para correrse y restregando su coño con más fuerza contra mi&nbsp; verga, se corrió regando con su flujo mis piernas. La fuerza de su orgasmo fue tal que su cuerpo empezó a convulsionar mientras Teresa se mordía los labios intentando no gritar. Supe en ese instante que de no estar mis niños durmiendo en la cama de al lado, esa mujer hubiese dejado salir su excitación con un berrido pero al recordar su presencia buscó mis labios diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Amor mío, ¡Bésame!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Respondí con pasión a su beso y mientras mi lengua jugueteaba con la de ella en el interior de&nbsp; su boca, mi pene no pudo más y descargó mi simiente contra sus muslos. Teresa, al sentir mi eyaculación, sonrió y poniendo su cabeza sobre mi pecho, murmuró:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Gracias cariño pero, si quieres más, mañana le tendrás que decir a nuestros hijos qué te casarás conmigo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Jamás!- respondí hecho una furia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Levantando su cara, me miró diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Hasta tú mismo sabes que lo harás- tras lo cual acomodándose a mi lado, se quedó dormida…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">El día de mi crucifixión</span></b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://kellyandrewsfanblog.files.wordpress.com/2011/06/kelly-andrews-small-jeans-009.jpg" width="422" height="636">Como comprenderéis y sobretodo disculpareis, esa noche apenas dormí. El tener a ese bombón a mi lado sabiendo que sería mío si le prometía unirme a ella de por vida, fue una tentación que impidió que conciliara el sueño. Por eso sobre las ocho de la mañana y viendo que me resultaba imposible seguir junto a ella, me levanté a dar una vuelta por el pueblo. Aunque intenté no hacer ruido, estaba a punto de salir cuando Teresa despertó y desperezándose sobre la cama me preguntó a donde iba. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Cabreado le contesté que a buscar una mujer. La muy guarra, quitando la sabana, me contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Tú mismo pero recuerda la que te perderías.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Si por la noche estaba preciosa, esa mañana su belleza era dolorosamente insoportable a plena luz y sin contestarla, salí huyendo de la habitación mientras llegaba a mis oídos el sonido de su carcajada. Con la imagen de su cuerpo casi desnudo torturando mi mente, tomé el ascensor.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-No pienso ceder- dije en voz alta sin importarme que dos alemanes viajaran conmigo en ese habitáculo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Los turistas se miraron entre ellos creyendo que era un loco peligroso y apartándose de mí, buscaron el refugio de una esquina. Con mi sangre hirviendo de ira, me escabullí como pude y salí a la calle. Hoy sé que ya sabía en mi fuero interno que era cuestión de horas que cediera ante esa arpía pero entonces fui incapaz de reconocerlo y buscando que me diera el aire, me puse a desayunar en una terraza.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Ya en la mesa, no pude dejar de recordar el sabor de sus labios y la exquisitez de su cuerpo mientras me tomaba un café:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Todas las mujeres son unas zorras- mascullé al recordar la actuación de mi propia madre.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al&nbsp; cabo de una hora ya me había tranquilizado y asumiendo que podía enfrentarme con ese mal bicho sin sucumbir a sus encantos volví al hotel. El desayuno me sirvió para hacerme la vana ilusión de creer que podría mantenerme firme en mi decisión de no claudicar ante ella pero mi supuesta resolución se desvaneció como un azucarillo al entrar en la habitación. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Nada más cruzar la puerta, oí las risas de mis dos críos en el baño y queriendo ver de qué se reían entré sin llamar a la puerta para encontrarme a Teresa con ellos en el jacuzzi jugando. La imagen de esa mujer desnuda muerta de risa mientras Adela y Manuel la mojaban me resultó además de atractiva, extremadamente tierna y por eso me quedé en silencio observándola. Ese demonio no solo era bellísimo sino que tenía de su lado a toda mi familia. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Teresa, sin ser consciente de que la estaba viendo, se reía mientras devolvía el ataque con el teléfono de la ducha. Desgraciadamente en ese momento, Manolito me descubrió y pegando un grito me pidió que me metiera con ellos dentro de la enorme bañera. La niñera se intentó tapar mientras, avergonzado de mi actuación, me excusaba con el niño diciéndole que estaba vestido. Aunque en realidad lo que me impedía acompañarlos, era que me veía incapaz de no excitarme con esa mujer en pelotas y desapareciendo del baño, les esperé en el cuarto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al cabo de cinco minutos, los tres salieron listos para ir a la playa. Fue entonces cuando la ex monja, divertida, me preguntó mientras me modelaba el provocativo bikini que llevaba:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Encontraste lo que buscabas?</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://kellyandrewsfanblog.files.wordpress.com/2011/06/kelly-andrews-small-jeans-010.jpg" width="426" height="642">No pude ni contestar. Mi ojos se habían quedado prendados en su figura y mi mente solo podía soñar con tenerla a ella y a nadie más.&nbsp; La visión de su cuerpo apenas cubierto por tres triángulos de tela era tan increíblemente provocadora que me quedé babeando ante ella y tuvo que ser la propia Teresa la que me despertara diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Ponte el traje de baño para que podamos ir a la playa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Mascullando una breve protesta, me fui a cambiar y ya con él, salimos los cuatro rumbo a la playa. La cabrona de la niñera sabiendo que no podía quejarme aprovechó para nada más salir a la calle, pedirme que le pasara el brazo por la cintura diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Manuel, recuerda que somos una familia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La mirada de mis retoños me impidió contestarle una fresca y refunfuñando la agarré de la cintura. Sabiéndome en su poder, llevó mi mano hasta su trasero diciéndome al oído:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿No lo echas de menos?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La dureza de su nalga y la suavidad de su piel elevaron mi temperatura de golpe y poniéndome la bolsa con las toallas tapando mi entrepierna, intenté ocultar mi erección. La risa de esa mujer me informó que a ella no había conseguido engañar y con tono sensual, me susurró:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Con qué te vas a tapar en la playa cuando eches crema en mi culito?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Indignado contesté en voz baja intentando que mis chavales no se enteraran:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Deja de comportarte como una zorra. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Alegremente, esa mujer educada en un monasterio me contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-No soy una zorra sino una mujer que sabe lo que quiere- tras lo cual, disimulando cogió mi pene entre sus manos y dijo: -Seré tu esposa ante Dios y la sociedad pero también si quieres me convertiré en tu puta en la cama.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">El breve apretón que pegó a mi miembro con sus dedos estuvo a punto de hacer tropezar. Descojonada, me miró a los ojos con picardía y me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-He contratado a los niños una clase de vela, así que tenemos toda la mañana para nosotros solos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Si antes de conocerla alguien me hubiese dicho que recibiría con espanto la noticia de quedarme solo con ese pedazo de hembra, me hubiera reído de él pero os reconozco que en ese instante fue como si un jarro de agua fría cayese sobre mí. Sin nada que objetar, acompañé a mis hijos a sus clases sabiendo que sin ellos iba a ser presa fácil de ese engendro de los infiernos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Ya una vez ella y yo solos, me preguntó que quería hacer. Temiéndome que si iba a la playa, Teresa cumpliría su amenaza de obligarme a echarle crema, sugerí dar una vuelta por la ciudad. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Así vestida?- su tono jocoso me obligó a mirarla y ella sabiéndose observada se dio la vuelta para que admirara que el enanísimo tanga dejaba al desnudo todo su trasero.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Comprendo- contesté pero para mi fortuna había a pocos metros un tenderete donde le compré un pareo con el que taparse. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Una vez resuelto ese problema no pudo ni intentó negarse a dar una vuelta y pegándose a mí, riendo me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Dónde vamos? </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La cercanía de esa mujer hizo que retornara mi excitación y tratando de zafarme de su acoso, comencé a andar por el paseo marítimo. Curiosamente el llevar a Teresa colgada de mí lejos de molestarme, me empezó a gustar y paulatinamente fui olvidando el rencor que sentía por ella. Al cabo de los diez minutos de caminata, la joven quiso entrar a una tienda a ver unos trapos. Viendo su sonrisa mientras revisaba la mercancía de ese local, no pude&nbsp; dejar de pensar en cómo había cambiado esa mujer. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Cuando llegó a mi casa, no le importaba la moda e iba hecha un desastre pero desde la intervención de mi madre, disfrutaba viéndose guapa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“Realmente está como un tren”, estaba pensando cuando vi que un dependiente se le acercaba y empezaba a hablar con ella. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Si en un principio me pareció normal, no tardé en darme cuenta que el muchacho estaba tonteando descaradamente con ella. Excediéndose en su labor, el maldito crio bromeaba sin parar con ella. Involuntariamente me empezó a cabrear pero el colmo fue cuando señalándome, le preguntó si era yo su padre.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“¡Será cretino!”, maldije mentalmente al muy capullo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Mi humillación se vio incrementada cuando Teresa, muerta de risa, cogió una de las prendas y me llamó&nbsp; diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Papá, ¿Te gusta? </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Ni me digné en contestarla y hecho una furia salí del local. Ya en la calle, me di cuenta que esa sabandija lo había dicho para molestarme y que mi reacción era una victoria más en su haber. Cuando ella salió, mi cabreo en vez de disminuir se incrementó por culpa de un montón de adolescentes que al verla, empezaron a decirle burrada y media mientras Teresa no dejaba de sonreír. Totalmente iracundo, la agarré del brazo y con tono serio, le solté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Deja de tontear con todos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Sonriendo dulcemente, contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Todavía soy una mujer libre- e incrementando mi enfado se dio la vuelta y dirigiéndose a los chavales, les lanzó un beso.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Ese nutrido grupo respondió al beso con nuevos piropos mientras yo me la llevaba de allí casi a cuestas. La ira me nublaba la mente, me sabía y&nbsp; reconocía en sus manos y eso no hacía más que incrementar mi enfado. Todo mi ser anhelaba disfrutar de sus caricias y lo que había empezado como un reto, se había convertido en una auténtica necesidad. Lo único que me retenía era la sensación de sentirme un pelele y que a partir de mi claudicación, esa hembra del demonio además de convertirse en mi esposa, se transformara también en mi dueña.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Mi silencio alertó a Teresa del sufrimiento que estaba asolando mi cerebro y cogiéndome de la mano, me llevó hasta el hotel sin que me diera cuenta. Al entrar al Hall, me la quedé mirando al no saber que se proponía. Entonces y imprimiendo un tono dulce a su voz, me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Necesito hablar contigo a solas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Sin quejarme, la seguí hasta la habitación. Una vez allí, me obligó a sentarme en la cama y poniéndose a mi lado, se echó a llorar. Hoy sé que esas lágrimas fueron la gota que colmó mi vaso y creyendo realmente que la cría estaba angustiada, la abracé mientras intentaba consolarla. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Teresa al sentir mis brazos y llorando a moco tendido, me confesó como mi madre la había convencido de seducirme y como al aceptar, no había previsto los problemas que esa solución le iban a acarrear:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Perdóname que te haya presionado para casarte conmigo pero desde que te conozco, me has hecho sentir viva y necesito ser tuya. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Fue entonces cuando levantando su cara, llevó sus labios hasta los míos y me besó. Ni que decir tiene que respondí con ardor a sus besos y antes de que ninguno de los dos nos percatáramos de lo que estábamos a punto de hacer, nos tumbamos en la cama mientras nuestras manos recorrían sin pudor nuestros cuerpos. La urgencia con la que esa mujer buscaba mis caricias, demolió mis últimas defensas y quitándole la parte superior de su bikini, hundí mi cara entre sus pechos. </span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://kellyandrewsfanblog.files.wordpress.com/2011/06/kelly-andrews-small-jeans-011.jpg" width="425" height="640">Aun sabiendo que me iba a excitar y que era un camino sin retorno, lo hice a un ritmo lento, disfrutando de la tersura de su piel y de la rotundidad de sus formas. Tanteando los acontecimientos, fui acercando mi boca a sus pezones mientras acariciaba con mis manos esos dos monumentos. Eran preciosos, duros al tacto, pero suaves bajo mis palmas. Sus negras aureolas se contrajeron al sentir la acción&nbsp; mis dedos, de forma que cuando las toqué, ya estaban erectas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Quizás debía haber recapacitado antes, pero al hacerlo, mi pene reaccionó irguiéndose debajo de mi traje de baño. Por eso, no caí en que la ex monja había apartado su cara para que no viera como se mordía el labio por el deseo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Qué bella eres!- exclamé al mamar por primera vez de esas maravillas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Teresa gimió calladamente al sentir mi boca jugueteando con sus pezones y en voz alta, me rogó que la hiciera mía. La necesidad de sus gritos curiosamente me calmó y deslizándome por su cuerpo, me fui acercando hasta su pubis. Ni siquiera me hizo falta ser yo quien le quitara el tanga porque la niñera al experimentar la caricia de mis besos, se excitó de tal manera que fue ella misma la que se desprendió de esa prenda. Tal y como había anticipado, la mujer llevaba su sexo exquisitamente depilado. &nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“¡Dios! ¡Qué maravilla!”, pensé al comprobar que su dueña se había afeitado todo el vello dejando solo un pequeño triangulo que parecía señalar el inicio de sus labios.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Pasmado ante tanta belleza, me entretuve acariciando los bordes de su cueva sin hollarla. Mis lento avance fue calentando de sobre manera a Teresa que no paraba de gemir. En un momento dado, cuando mis dedos rozaron su botón del placer como si fuera por accidente, La mujer no pudo más y golpeando con sus puños sobre el colchón me imploró que la tomara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Tranquila, mi amor- le dije sonriendo, tras lo cual reinicié mi ataque.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Reconozco que siendo consciente de que su falta de experiencia y de sus rígidos valores morales, me debía de haber detenido pero la tentación de acariciar a ese pedazo de hembra era algo que no pude aguantar y menos cuando al alzar la cara y mirarla, descubrí que la ex monja se estaba pellizcando los pechos mientras me devolvía la mirada con deseo. Esa visión fue el banderazo de salida, sin poderme ya retener, acerqué mi cara hasta su entrepierna y sacando la lengua, me apoderé de su clítoris:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡No puede ser!- chilló descompuesta mientras separaba las piernas para facilitar mis maniobras.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">El sabor agridulce de su coño invadió mis papilas y mientras&nbsp; recogía parte de su flujo, no tardé en escuchar sus gritos de placer.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Cómo me gusta!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La humedad que manaba de su entrepierna me confirmó que esa ex monja&nbsp; realmente estaba excitada y prolongando su tortura metí mi lengua dentro de su abertura con cuidado porque al separar sus labios me encontré con su himen intacto. La certeza de que era virgen y que sería yo el primero en hollar su interior, me indujo a ir más despacio mientras mi víctima se retorcía sobre el colchón, presa de una inusitada pasión. Lentamente mis húmedas caricias se hicieron más profundas y más rápidas al son marcado por la respiración entrecortada de la mujer.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al sentir que se aproximaba su clímax, me concentré en su botón del placer y sustituyendo la lengua por los dientes, empecé a mordisquearlo suavemente. Teresa incapaz de retener el cúmulo de sensaciones que estaba asolando su cuerpo se dejó caer sobre la almohada y pegando un alarido se corrió. Satisfecho y deseando que fuera inolvidable esa primera vez, comí y bebí de su coño mientras ella unía sin pausa un orgasmo con el siguiente. No paré de saborear el flujo que manaba del ardiente río en el que se había transmutado su sexo hasta que su dueña pegando un último chillido se desplomó sobre la cama.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Reconozco que me asusté al ver que se había desmayado y temiendo que le pasaba algo grave intenté despertarla. Por mucho que lo intenté, Teresa tardó unos minutos en volver en sí. Cuando lo hizo, abrió los ojos y me dedicó la más maravillosa de las sonrisas diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Ya puedo decir que soy mujer.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La alegría de su cara no disminuyó cuando llamándome a su lado, me pidió:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Desnúdate, ¡Quiero ser tuya!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La rotundidad de sus palabras me destanteó al recordar que ella misma me había puesto como condición anteriormente el habernos casado y queriendo confirmar ese extremo, le pregunté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Estas segura?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sí, bobo. Para mí, ya soy tu mujer- y recalcando sus deseos llevó sus manos hasta mi pene para darle un pequeño apretón mientras me soltaba: -Sé qué harás lo correcto.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Tras lo cual sin mediar palabra, me besó la cara y sin dejar de hacerlo, bajó por mi cuello, recreándose en mi pecho. Comprendí que no me iba a poder negar y con mi pene totalmente erecto esperé su llegada. La delicadeza con la que se fue deslizando por mi cuerpo me terminó de excitar y babeando ya&nbsp; totalmente dominado por sus caricias, sentí su aliento sobre mi extensión. &nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La ex monja jugueteó con mi miembro unos segundos como indecisa. Supe que no estaba segura de lo que hacer. Cuando estaba a punto de explicarle como se hacía, sentí que sus labios se abrían y como si fuera un chupa-chups empezaba a lamer los bordes de mi glande. La satisfacción que leyó en mi cara, le dio nuevos ánimos y mientras con sus dedos acariciaba mis testículos, se introdujo mi polla en el interior de su boca.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Como comprenderéis, no hizo falta mucho tiempo para que mi sexo alcanzara su máximo tamaño. Al comprobarlo y actuando como posesa, se fue metiendo y sacando mi talle&nbsp;cada vez más rápido. Mis gemidos ratificaron que lo estaba haciendo bien y ya convencida de su pericia, abrió los labios y usando su boca como si de una vagina se tratara, se lo introdujo hasta el fondo de su garganta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La placentera sensación&nbsp; que sentí al ver absorbida toda mi extensión elevó mi excitación hasta límites insoportables y pidiendo que parara, la levanté en mis brazos y la tumbé sobre la cama. &nbsp;Teresa comprendió lo que iba a suceder y con una mezcla de deseo y de temor, me miró al ver que separando sus piernas acercaba mi pene a su pubis. &nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al hacerlo, vi su himen todavía intacto y cuidadosamente empecé a jugar con él, al saber que esa sería la única posibilidad que tendría de hacerlo porque a partir de ese día, esa tela blanquecina habría desaparecido para siempre. Los primeros gemidos de la mujer no tardaron en llegar a mis oídos. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Retorciéndose como una anguila,&nbsp; Teresa me rogó que la hiciera mujer. Entonces, levantando sus piernas hasta mis hombros, acerqué la cabeza de mi pene a su sexo y rozando con mi glande su clítoris antes de penetrarla, conseguí que se volviera a excitar entre sollozos. Sabiendo que estaba dispuesta, lentamente superé sin dificultad ese obstáculo, haciéndola mujer. El breve dolor que sintió al ser desgarrada fue intenso pero paulatinamente se fue diluyendo al experimentar el suave vaivén de mi pene en su interior. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Gradualmente fue desapareciendo al irse relajando &nbsp;sus&nbsp; músculos y entonces fue cuando aceleré la cadencia de mis incursiones hasta ser un ritmo desbocado. La ex monja, por su parte, no se podía creer como el placer la estaba poseyendo y cerrando sus manos, comenzó a berrear su pasión al comprobar que le faltaba la respiración.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Por favor, ¡No pares!-.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sus palabras solo sirvieron para que acelerase aún más mi ritmo y &nbsp;usando sus pechos como agarre, me lanzara en galope en busca de mi placer. La nueva postura elevó todavía más su calentura y gritando se corrió al sentir que regaba con mi simiente su sexo.&nbsp; El esfuerzo fue demasiado y se desplomó sobre las sabanas mientras mi pene terminaba de eyacular en su interior. Agotado y desgraciadamente totalmente subyugado por esa mujer, me tumbé a su lado.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Durante unos minutos ninguno de los dos habló. Teresa había cedido a ser mía sabiendo que aunque todavía no habíamos pasado por el altar, había conseguido su objetivo y yo me había olvidado de mis reparos a volverme a casar. Ese extraño silencio, se rompió cuando acercando su boca a mi oído me susurró:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Cariño, ¿Te importaría la próxima vez usar un condón? No quiero que salir embarazada en las fotos de la boda.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Debí de sentirme ofendido al oírla pero reconociendo que estaba colado por esa mujer, la besé mientras la contestaba:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Ni lo sueñes!, ¡Haberlo pensado antes de quitarte las bragas!</span><span style="background-color: transparent; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="background-color: transparent; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; text-align: justify;">
<div style="margin: 0px;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://kellyandrewsfanblog.files.wordpress.com/2011/06/kelly-andrews-small-jeans-012.jpg" width="797" height="1200"></div>
</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Seducido por la niñera de mis hijos, una ex monja 1&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Apr 2026 10:55:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[maduros]]></category>
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					<description><![CDATA[Tengo que reconocer que desde que murió mi esposa y aunque me había ocupado de mis dos hijos, también había llevado una vida bastante desordenada.&#160; Durante la semana, los chavales vivían conmigo pero en cuanto llegaba el fin de semana los dejaba en casa de mis padres y me dedicaba a salir de juerga con mis amigotes.&#160; Nunca había sido un adonis y con mis cuarenta y cinco años tampoco tenía el cuerpo de un tío de veinte, pero aun así era raro el sábado en el que una mujer no despertaba en mi cama. Recuperando el tiempo perdido, me [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 115%;">Tengo que reconocer que desde que murió mi esposa y aunque me había ocupado de mis dos hijos, también había llevado una vida bastante desordenada.</span><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 115%;">&nbsp; </span><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 115%;">Durante la semana, los chavales vivían conmigo pero en cuanto llegaba el fin de semana los dejaba en casa de mis padres y me dedicaba a salir de juerga con mis amigotes.</span><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 115%;">&nbsp; </span><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 115%;">Nunca había sido un adonis y con mis cuarenta y cinco años tampoco tenía el cuerpo de un tío de veinte, pero aun así era raro el sábado en el que una mujer no despertaba en mi cama.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Recuperando el tiempo perdido, me había lanzado a la desesperada a vivir la noche.&nbsp; Visitaba los locales donde se congregaban las separadas y divorciadas de mi edad a encontrar compañía que me hiciera olvidar lo solo que estaba. Si en un principio me resultó difícil ligar, poco a poco, fui mejorando y al final con solo verla, sabía que historia necesitaba una mujer escuchar para poder llevarla a mi alcoba.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Mi desmadre llegó a tal punto que incluso recibí una sonora reprimenda de mi padre. El viejo me citó en su casa y después de decirme que comprendía que buscara una compañera con la que compartir mi futuro, me soltó una bronca por que ese no era el modo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Así no vas a encontrar una esposa, las tipas con las que te acuestas lo único que buscan es un revolcón.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Sus duras palabras, me indignaron y pegando un portazo, salí de su casa. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Mi madre en cambio, fue más sutil y un buen día, me llamó para hablar. Al igual que su marido estaba preocupada por mi “desubicación” y tocándome la fibra sensible me habló de mis hijos:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Adela y Manuel necesitan una madre y viendo que tú eres incapaz de encontrarla, he decidido ayudarte y que al menos tengan una figura femenina decente en sus vidas y no las pelanduscas como con las que te diviertes. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Descojonado e incrédulo por igual, le pregunté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Me has buscado una esposa?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Tú eres tonto- respondió- ¡Estoy hablando de una niñera!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Parcialmente aliviado, dejé que me explicara que tenía una candidata. Por lo visto le habían hablado de una monja que acababa de colgar sus hábitos y que andaba buscando un trabajo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Es perfecta. Mientras tú te dedicas a golfear, ella les dará los principios morales que los niños necesitan. Es una chica joven y sana, que creé en la familia y no como esas desvergonzadas con las que sales.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La idea me jodió desde un principio pero no pude negarme cuando mi querida vieja me informó que no volvería a recoger nunca más a los críos a la salida del colegio.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Mamá, ¡No puedes hacer eso! ¡Son tus nietos!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La muy ladina con una sonrisa en sus labios, contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Teresa estará encantada haciéndolo…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Me trae a esa mojigata a casa.</span></b></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/084v5Wuo.jpg" width="427" height="641">Tal y como me había amenazado, mi vieja me trajo al día siguiente a esa mujer. En cuanto la vi entrar con sus ropas holgadas y su tono monjil, me di cuenta que era una mujer muy guapa. Sin rastros de maquillaje, su cara era bellamente dulce. Lo único que me preocupó fue su juventud porque al fijarme en ella, solo pude pensar que podría perfectamente ser mi hija.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“No me jodas”,&nbsp; mascullé entre dientes, “ya tengo bastante con dos para tenerme que ocupar de una tercera”.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Llevando a mi madre a otra habitación, me quejé de su edad:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Esa niña es incapaz de educar a mis hijos. Debería seguir en el colegio en vez de estar trabajando.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Te equivocas- respondió- aunque no lo parezca, Teresa es licenciada en Pedagogía y es perfectamente válida para cumplir su labor. Es mayor de lo que parece…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Interrumpiéndola, pregunté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Cuántos? Veintidós, ¿veinticuatro?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Soltando una carcajada, contestó que nuevamente me había pasado de listo y que la ex monja acababa de cumplir los treinta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-No lo parece- reconocí todavía no creyendo sus palabras.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La confirmación de mi error vino de la propia boca de la aludida. Sin que me hubiese enterado,&nbsp; Teresa había llegado a la habitación llevando de la mano a mi hija. Desde la mitad del salón, me informó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Su madre tiene razón, nací en el ochenta y cuatro.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Aunque eso me dejó sin armas, lo que verdaderamente me convenció fue ver a mi chavala con ella. &nbsp;Más que me pese, Adela es una cría huraña con los extraños. Le resulta difícil entrar en confianza y sabiendo sus pocas dotes sociales, que esa mujer se la hubiera ganado en cuestión de minutos, era una muestra clara de su capacidad.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">No teniendo más que decir, le pregunté cuando empezaba. La mujer, sonriendo dulcemente, contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Había creído que podía empezar hoy. Me he traído toda mi ropa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La ternura que manaba de su voz, me dejó alelado y ya completamente convencido, le di la bienvenida llevándola hasta la que iba a ser su habitación. La antigua religiosa al entrar, empezó a protestar diciendo que no podía quedarse allí. Creyendo que no le gustaba, me comprometí en pintarla y arreglarla a su gusto pero entonces la muchacha contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-No me ha entendido. Es demasiado. ¿No tiene una habitación más pequeña?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">&nbsp;Me quedé de piedra al escucharla. Me parecía inconcebible que alguien prefiriera un sitio menor. Menos mal que mi vieja intervino y negándose de plano a que la niñera de sus nietos durmiera en el área de servicio.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Tienes que estar cerca de los bebés.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Sus razones anularon las reticencias de Teresa y dando las gracias, se fue al piso de abajo por su equipaje.&nbsp; En su ausencia, mi madre susurró en voz baja:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Lo ves, es perfecta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">No pude contradecirla. Realmente estaba impresionado. Con solo recordar como mi hija huía cuando le presentaban a alguien nuevo, tuve que reconocer su valía. La tal Teresa no solo era podía resultarme útil para la educación de mis críos sino que y en contra de lo que había previsto, no era una amargada con la vida. Donde me había imaginado una solterona de gesto adusto, me encontré una joven dulce y cariñosa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Por eso, a partir de ese día, Teresa empezó a vivir con nosotros….</span></div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Mi vida con Teresa.</span></b></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/CNYciw47.jpg" width="425" height="638">La presencia de esa mujer fue cambiando mi vida sin casi darme cuenta. Al comienzo fueron cambios tan sutiles que me pasaron inadvertidos. Desde la muerte de mi esposa, el mero hecho de despertar a los niños resultaba una pelea diaria que provocaba que antes de salir de casa, ya estuviera cabreado.&nbsp; Con Teresa, eso cambió. No solo se ocupaba ella de sacar de la cama a mis hijos sino que usando artes de magia, conseguía que los enanos se levantaran rápidamente y de buen humor.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Otro ejemplo aún más revelador, fueron las notas de los chavales. Aunque estaban en los primeros cursos de primaria, desde que me quedé viudo, no sobresalían en la escuela por buenos sino por todo lo contrario pero desde que esa monjita se ocupó de acompañarles en sus tareas, cambiaron por completo y empezaron a sacar excelentes calificaciones.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Como un virus, su influencia se fue extendiendo por mi casa sin que hiciera nada por evitarlo. Una noche cuando estábamos en la mesa, mi hijo me preguntó si podía bendecir la mesa. La pregunta del enano me hizo reír y como yo mismo fui educado así, le pedí que lo hiciera él mismo. Con siete años y sin que yo se lo hubiese enseñado, el pequeñajo bendijo la cena diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Jesusito cuida de nuestra familia, de papá, de Adela, de Teresa y de mí, para que siempre nos queramos como ahora.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Esa fue la primera vez que oí que incluían a&nbsp; esa mujer dentro de su universo cerrado pero no la última. A partir de entonces, cualquier plan que se nos ocurriera tenía ella que venir o de lo contrario no les apetecía. Si les preguntaba si querían ir al zoo, los dos pigmeos salían corriendo a buscar a Teresa para contarla que al día siguiente iríamos los cuatro a ese lugar. Si un día les llevaba a cenar a un burguer, rápidamente preguntaban a esa mujer si le gustaba ese tipo de comida.&nbsp; </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">En menos de dos meses, esa recién llegada se hizo un lugar en sus corazones y cuando quise reaccionar tenía perdida la batalla. Sin misericordia, fui reemplazado por ella. Si antes corrían a darme un beso por las mañanas, ahora era a Teresa a la que colmaban de caricias. Si anteriormente cuando tenían un problema buscaban mi consejo, desde que esa dulzura llegó a nuestro hogar, ella era quien les resolvía sus dudas.&nbsp; Daba igual lo que pasara. Si se les estropeaba la consola, acudían a ella. Si necesitaban ayuda para recoger un balón, llamaban a Teresa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Reconozco que me dejé llevar por la comodidad que eso representaba. Con mis hijos a buen recaudo, me dediqué a mi negocio y a mis juergas. Si ya de por sí las cosas me iban bien en la empresa, al poder dedicarle más tiempo mejoraron y al tener las espaldas bien cubiertas, eso me permitió dedicar más dinero a mis conquistas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Llevaba casi seis meses con nosotros cuando llegó el verano y teniendo que elegir un lugar donde pasarlo, se me ocurrió preguntar a esa muchacha cuando iba ella a querer que le diera las vacaciones.&nbsp; Su respuesta me dejó anonadado. Os juro que me quedé de piedra cuando esa criatura, me contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Había pensado llevarme a los niños a casa de mis padres. Madrid es muy seco y caluroso, les vendría bien el clima de Asturias.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">En vez de negarme de plano, su tono tierno y su preocupación por mis retoños, me desarmó y por eso solo pude preguntar donde vivían sus viejos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-En Barres, un pequeño pueblo cerca de la ría de Ribadeo- contestó y antes de que me diera tiempo a buscar una excusa, prosiguió:&nbsp; -He hablado con ellos y están encantados de recibirnos a los cuatro en su casa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Mientras trataba de analizar ese “los cuatro”, llegó Adela y preguntó de qué hablábamos. Al contestarle Teresa que me acababa de decir que podíamos pasar el verano en Barres, mi cría con los ojos como platos, respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Es ahí donde aprendiste a ordeñar una vaca y donde hay esos bosques&nbsp; que nos has contado?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Sí- respondió con una sonrisa sin mirarme a la cara.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Mi hija dando saltos de alegría, me rogó que fuéramos hasta esa aldea perdida de la faz dela tierra y por eso, aunque sabía que poca diversión encontraría allí, acepté la invitación. No había terminado de dar mi brazo a torcer cuando ya me había arrepentido al escuchar que esa cría del demonio me lo agradecía diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">&#8211; Manuel, ¡No sabes la ilusión que me hace que mis padres conozcan a mis niños!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Oír esas palabras junto con ese “los cuatro” me hizo sentir como un preso en el patíbulo. Lo quisiera o no, esa muchacha había tomado posesión de mi feudo&nbsp; y sintiéndose parte&nbsp; de nosotros, hacía y deshacía a su antojo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“¿De qué va esta cría?”, maldije entre dientes, “es la niñera de mis hijos y se comporta como mi novia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">A raíz de esa noche, todo fue a peor. Teresa se había dado cuenta que me tenía agarrado de los huevos y eso le dio los arrestos suficientes para dar otro paso más en mi reeducación.&nbsp; Lo creáis o no, eso sí, utilizando una sutil y manipuladora estrategia se puso a cortarme las alas y a recortar mis salidas. Os preguntareis cómo; la muy ladina&nbsp; usó a mis hijos de un modo tan refinado y perspicaz&nbsp; que no lo advertí. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Una clara muestra de su nueva táctica ocurrió a los dos días mientras me preparaba para irme de copas. Estaba afeitándome para salir cuando mis dos renacuajos entraron en mi baño con cara de tristeza. Al preguntarles que pasaba, la niña me contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Papá, como mañana es sábado queríamos que nos llevaras al parque de atracciones pero Teresa nos ha dicho que mejor lo dejemos para otro día porque hoy vas a llegar tarde. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La expresión de sus rostros me quitó las ganas de juerga y cediendo de mala gana, llamé a mis amigos y me excusé inventándome un dolor de cabeza. Desconociendo que era una batalla nuevamente ganada por esa arpía con cara de santa, accedí a llevarles al día siguiente a ese lugar. </span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/PpQ1MDlD.jpg" width="426" height="639">Reconozco que me lo pasé como un enano con mis hijos en esas atracciones y creyendo que tendría una nueva oportunidad de desfogarme al siguiente fin de semana, no le di importancia.&nbsp; El problema fue que a los siete días ocurrió lo mismo. Ya no me acuerdo siquiera de la excusa que esa &nbsp;bruja usó para desbaratar mis planes, lo cierto es que ese viernes y los siguientes cuatro me tuve que quedar en casa para acompañar a mi parentela al día siguiente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Acostumbrado como estaba a desahogar mi apetito sexual al menos una vez a la semana, resultó que después de cuarenta y cinco días de abstinencia estaba que me subía por las paredes. Solo veía tetas y culos por la calle. Estaba tan jodidamente caliente que incluso veía guapa a la gorda de mi secretaria.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“Dios necesitó una mujer”, me dije una mañana que me descubrí tratando de adivinar si, bajo la falda que le llegaba a los tobillos, Teresa&nbsp; tenía un buen par de piernas. “No puedo más”, sentencié y aunque era un miércoles, rompiendo mi norma, decidí que esa noche saldría de marcha. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Habiendo tomado la decisión al terminar de desayunar, llamé a la niñera de mis hijos y le comenté que esa noche no me esperaran a cenar y que llegaría tarde. La muchacha me escuchó en silencio y aunque no dijo nada supe que le había molestado. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“¡Qué se joda!” pensé y sin dar importancia al gesto serio que lucía en su cara salí hacía el trabajo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Ya en mi oficina, llamé a un par de amigotes y organicé una quedada. Mi llamada les cogió de improviso y ambos se mostraron sorprendidos porque pensaban que mi súbita desaparición solo se podía deber a que me había echado novia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Novia yo? ¡Qué va!- respondí al segundo, molesto de que me repitiera la misma cantinela- ¡Esta noche me voy a follar a dos!&#8230;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al salir del trabajo me junté con ese par de cabrones y tras un par de copas, nos fuimos directamente a un club de alterne. Nada más llegar la madame hizo pasar a las muchachas y sin saber por qué elegí a una que me recordaba a Teresa. Tras tomarme un par de whiskies con ella, la sucedáneo de mi niñera resultó ser una sosa descarada y dopado como estaba por el alcohol, busqué el alegrar la noche llevándomela a un reservado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Ya en ese oscuro y tétrico habitación, la putilla me hizo sentarme en la cama y cumpliendo con su trabajo se sentó sobre mis rodillas.</span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"> Mis manos al recorrer su trasero descubrieron que esa minifalda no mentía y que bajo ella, había un culo duro y bien formado. No me hizo falta su permiso y tumbándola sobre el colchón, desabroché su blusa. Tras un sujetador de encaje negro, sus pezones me esperaban completamente erguidos mientras su dueña no dejaba de gemir como si realmente me deseara. Como un obseso, la despojé del resto de la ropa y separando sus rodillas, pasé mi mano por su entrepierna. Mis dedos completamente empapados dieron fe de la excitación que dominaba a esa cría y sin más prolegómenos, me terminé de desnudar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Desde la cama, la zorra pellizcándose los pechos me pidió que la pagara antes, rompiendo cualquier encanto. Sabiendo que era justo, saqué mi cartera y pagué su tarifa. Entonces y ejerciendo como su momentáneo dueño, le ordené:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Arrodíllate.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Ella se quedó pálida e intentó protestar, pero sin hacerle caso, llegué hasta ella y dándole la vuelta, le espeté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Te he pagado para follar, ¿no es verdad?-.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sí-, me contestó abochornada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Pues no te quejes-, le dije mientras me metía en su interior.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La muchacha gritó de dolor por la violencia de mi estocada pero no hizo ningún intento de separarse, al contrario, tras unos segundos de indecisión se empezó a mover buscando mi placer. Cuando se suponía que me iba a encontrar un dilatado y sobre usado chocho, sorprendido&nbsp; me topé con un sexo estrecho que dio alas a mi pene y cogiéndola de sus pechos, empecé a cabalgarla. Acostumbrada a ese trato, la muchacha me rogó que la tomara sin compasión.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Eres una putita pervertida-, susurré a su oído, penetrándola una y otra vez.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Cada vez que la cabeza de mi glande chocaba con la pared de su vagina, berreaba como loca, pidiendo más. Su completa entrega elevó mi erección al máximo y sin ningún reparo, azoté sus nalgas al compás de mis movimientos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sigue, ¡Me encanta!- chilló al sentir la dura caricia.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Contrariamente a lo normal en alguien de su oficio, la joven se excitó al ser usada de ese modo tan canalla y pegando un gemido el flujo que manaba de su interior, anticipó un raro orgasmo. Al oírla, aceleré mis movimientos, de modo que no tardé en escuchar como esa putilla se corría. Con los cachetes colorados y gritando ordinarieces, me dio a entender que no tenía bastante. Eso fue la gota que colmó el vaso, y cogiendo su espesa cabellera como si de riendas se tratara,&nbsp; forcé su cuerpo con fiereza. La dureza de mi trato consiguió perpetuar su clímax y totalmente desbocada, mi montura me exigió que continuara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Su calentura era tanta, que no se quejó cuando cogiendo parte del líquido que anegaba su sexo, embadurné su esfínter y casi sin relajarlo, introduje en él mi extensión.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Qué cabrón!- aulló de dolor al ver invadida su entrada trasera y reptando por las sabanas intentó separarse.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No la dejé y sabiéndome su dueño durante una hora,&nbsp; la atraje hacia mí, rellenando con mi sexo su interior. El escarmiento con el que estaba castigando su culo se convirtió en desenfreno y bramando sin parar, se dejó caer sobre la cama. Nuevamente, la incorporé y metí mi pene hasta que sus nalgas no dieron más de sí y con mis testículos rebotando en su sexo, no paré hasta que sacándole un nuevo orgasmo, derramé rellenando con mi simiente sus intestinos.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Agotado, me tumbé a su lado. La zorra me recibió en sus brazos y pasando su pierna sobre las mías, me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Si quieres repetir, tengo toda la noche.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Cuánto?- pregunté sonriendo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La cría muerta de risa me miró y cogiendo mi pene entre sus manos, intentó reanimarlo, mientras me decía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Trescientos?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Soltando una carcajada cogí nuevamente mi cartera y pagué mientras la chavala se embutía mi verga en su boca.</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Todo se desencadena.</span></b></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/6xPn4nQU.jpg" width="423" height="635">Esa&nbsp; noche era tanta mi necesidad de un buen polvo que no solo me follé a esa guarra otras dos veces sino que al hacerlo me bebí media botella de su whisky y por eso aterricé absolutamente borracho en mi casa sobre las seis de la mañana. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Lo que no me esperaba fue que, sentada en el hall y envuelta en una bata que le parecería anticuada a mi anciana madre, me encontrara a Teresa al llegar. Al verla despierta a esa horas, me preocupé pensando que les había pasado algo a mis hijos y con la voz trabada por el alcohol, pregunté qué había ocurrido.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La muchacha comportándose como una esposa celosa, me contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿No te da vergüenza llegar en este estado? ¡Menudo ejemplo para mis niños! ¡Un padre tan borracho que ni puede hablar! ¡Menos mal que están dormidos!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Sus gritos me sacaron de las casillas y cogiéndola del brazo le contesté fuera de mí:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Mira niña. Lo&nbsp; que haga yo no es tu problema. Tú eres solo su niñera y yo su padre- ya embalado, no me mordí la lengua y proseguí diciendo: &#8211; y mientras consigo una madre que se haga cargo de ellos necesito de tu ayuda, pero no te permito que me sermonees. Aunque me veas como un viejo, soy un hombre todavía joven con necesidades y si para satisfacerlas contrato a una puta es mi jodido asunto, ¡No el tuyo!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Teresa escuchó mi perorata con lágrimas en los ojos y al terminar, me contestó antes de salir huyendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Nunca he dicho que sea un viejo!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Mi estado etílico impidió que asimilara el significado de sus palabras y completamente fuera de mí, subí hasta la habitación donde caí hecho una piltrafa sobre la cama.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al día siguiente me levanté con un dolor de cabeza de los que hacen época pero sobre todo con un sentimiento de vergüenza total al darme cuenta que me había pasado dos pueblos con esa muchacha. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“Aunque se lo merecía, fui muy bestia”, reconocí mientras me duchaba, “solo espero que no me dimita. No sabría que hacer sin ella”.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al bajar a la cocina, Teresa estaba dando de desayunar a mis enanos. Nada más entrar, me acerqué hasta ella y preocupado por las consecuencias de mi actos le pedí perdón. La niñera sin siquiera mirarme y con tono hosco, me respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-No tiene por qué disculparse, solo me puso en mi lugar y me hizo ver cuál era mi verdadero papel en esta casa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Sus palabras me dejaron acojonado y si antes creía que era posible que dejara su trabajo, al salir de casa estaba convencido que al volver de la oficina me encontraría con sus maletas en la puerta. Mi preocupación se vio incrementada cuando a la hora de comer, me llamó mi madre hecha una furia.&nbsp; Sin dar tiempo a defenderme, me acusó de haberla maltratado y de tener muy poco sentido común:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Qué te costaba ser discreto?- preguntó enfadada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Por mucho que traté de explicarle mi versión, ni siquiera me escuchó y solo tras echarme otra bronca, soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Teresa quería irse hoy mismo pero he conseguido que te dé otra oportunidad. ¡Por el amor de Dios! ¡Sé un poco cariñoso con ella! ¡Se lo merece!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Aliviado porque no me dejara tirado, al salir de la oficina paré en una tienda a comprar una caja de los chocolates que le gustaban a modo de desagravio. Durante todo el día me había preparado para múltiples situaciones con las que me podría encontrar pero lo que nunca se me pasó por la cabeza, fue que al entrar en casa me encontrara a esa chavala vestida únicamente con un pantaloncito corto y un top jugando con mis hijos en mitad del salón.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Desde la puerta y sin atreverme a respirar, descubrí que Teresa no solo tenía unos pechos de campeonato sino que la naturaleza la había dotado con dos piernas espectaculares.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“¡No puede ser!”, exclamé mentalmente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Petrificado, comprobé que no solo se había pintado sino que incluso se había cambiado el peinado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“No parece ella”, sentencié al advertir que durante más de ocho meses me había ocultado su figura de modelo, “¡Está buenísima!”.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Desde el día que la conocí fui consciente que tenía una cara bellísima pero los siniestros trajes que había llevado durante todo ese tiempo, me habían impedido comprobar que además de una cintura de avispa, tenía un culo maravilloso. Sin saber que decir, toqué a la puerta antes de entrar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Teresa al levantar la mirada y verme con el paquete en mis manos, se incorporó y con una sonrisa en los labios, preguntó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Son para mí?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al escucharme decir que sí, se acercó y pegándome un beso en la mejilla, me los arrebató de las manos y dándose la vuelta, les dijo a mis chavales:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Mirad lo que nos ha traído papá. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Como no podía ser de otra forma, los renacuajos se lanzaron sobre los chocolates mientras yo me sentaba en el sofá tratando de calmarme porque, al darme ese beso, esa condenada cría se había pegado a mi cuerpo dejándome comprobar la dureza de sus pechos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“Manuel, ¡Tienes quince años más que ella!”, repetí continuamente buscando que se me bajara la calentura que su mero contacto me había provocado. “Encima no sabe nada de la vida. ¡Ha sido monja hasta antes de ayer!” me dije anonadado por la fuerza de mi excitación.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La actuación posterior de esa cría lejos de aminorar el terremoto que sacudía mi cuerpo, solo lo incrementó porque actuando como si fuera algo más que la niñera de mis hijos, se sentó a mi lado y cogiendo una de mis manos entre las suyas, con voz suave, me soltó tuteándome:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-He decidido perdonarte y por eso, he reservado para los cuatro un fin de semana en el hotel de la Manga.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La tremenda erección que dolorosamente crecía en mi entrepierna y el miedo que me daba que ella se percatara de ello, provocó que solo pudiera decirle “gracias” antes de salir huyendo hacia mi cuarto. Ya en mi habitación, decidí darme una ducha pero la acción del agua cayendo por mi pecho no solo no consiguió amortiguar mi desazón sino que la acrecentó hasta límites intolerables.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Todavía no estoy orgulloso de ello pero al salir de la ducha, seguía teniendo mi pene a su máxima expresión e intentando encontrar la tranquilidad que tanto ansiaba, me tumbé en la cama. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">No sé cuánto tiempo pasó pero de repente, la imagen de Teresa a mi lado llegó a mi mente y sin poder retener mi imaginación, me vi abrazándola. En mi cerebro, mis dedos se fueron deslizando por su melena mientras ella seguía durmiendo. Con mi corazón bombeando a mil por hora, me vi pegando mi pene a esas dos nalgas que acababa de descubrir. Ella al notarlo se dio la vuelta y luciendo esa sonrisa que tan bien conocía, me soltó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-¿Qué esperas para follarme?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Desde el primer momento supe que todo era producto de mi imaginación y que la muchacha seguía en el piso de abajo con mis chavales pero, aun así, cerrando los ojos me dejé llevar. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Visualizando&nbsp; una quimera, la vi desnudarse y antes de que me diera cuenta, la niñera de mis hijos se puso sobre mí y cogiendo mi pene entre sus manos se empezó a empalar mientras me decía:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-¿Acaso no soy más guapa que las putas a las que te follas?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">En mi sueño, sentí como mi extensión se hundía hasta el fondo de su vagina y sin poderlo remediar, me corrí dejando las pruebas de mi pecado sobre las sábanas…</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Descubro su plan y el de mi madre.</span></b></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">A partir de ese día, la vestimenta de Teresa cambió por completo. Las faldas hasta las rodillas fueron sustituidas por minifaldas, las blusas holgadas por tops y por camisas escotadas, incluso cambió las sandalias tipo monja por zapatos de tacón. Reconociendo que esa transformación me debía haber alegrado, lo cierto es que me preocupó al no entender el motivo. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Pero lo que realmente me trastocó fue el modo de tratarme. Si antes era una mujer dulce pero distante, a partir de esa bronca, la muchacha no paraba de tontear conmigo. El colmo de su descaro ocurrió un día en que mi madre estaba visitando a sus nietos. Obviando su presencia, cuando llegué a casa, se levantó del suelo donde estaba jugando con mis hijos y con una sonrisa en su rostro, me besó en la mejilla mientras me decía:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Mira lo que me ha regalado Doña Susana- y sin darme tiempo a reaccionar, me modeló el cinturón ancho que llevaba puesto.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Cortado miré a mi vieja, para descubrir en sus ojos el brillo de una extraña satisfacción. Os juro que me extrañó que el único escandalizado por semejante exhibición de piernas fuera yo y mirando de reojo sus adorables muslos, no pude más que preguntarme:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">“¿Qué coño pasa aquí?”</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">La reacción de mi madre debía haber sido la contraria. Por lógica, se debía de haber indignado de semejante comportamiento, no en vano, había seleccionado ella a esa chiquilla por sus rígidas normas morales. Sabiendo que entre esas dos había gato encerrado, aprovechando que Teresa iba a preparar la cena de mis enanos, cogí por banda a mi madre y a bocajarro le solté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-¿Qué te traes entre manos con la niñera?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">En un principio intentó negar lo evidente pero al decirle que no creía que ese cambio de look fuera casualidad, soltando una carcajada, me espetó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Se lo dije yo y si te parece mal, te fastidias. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-No entiendo nada. ¿Por qué le has dicho que se vista como una guarrilla? Ese no es tu estilo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Fue entonces cuando realmente se explicó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-El otro día Teresa llegó llorando por tu amenaza de echarla de casa…</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-¡No fue así!- interrumpí porque eso no fue lo que dije.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Tú te callas y me dejas terminar- protestó de muy mala leche y como una ametralladora, prosiguió diciendo: -La pobre estaba destrozada porque se había dado cuenta que por primera vez sentía que tenía una familia y&nbsp; no podía soportar la idea de perderos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-¿Perder a quién?- pregunté interesado.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Eso mismo pregunté yo- respondió- y soltándose a llorar, me reconoció que a los tres y que aunque en un principio se había encaprichado con mis nietos, al conocerte en profundidad, se había enamorado de ti.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-No te creo, ¡Es una cría para mí! La llevo quince años.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Bastante cabreada, mi vieja me llevó la contraria diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Deja de decir tonterías que ya acabo. Viendo lo destrozada que estaba le pregunté porque no luchaba por ti. La pobre niña creía que nunca la verías como mujer y por eso tuve que acompañarle a comprar ropa. Sé que tuvimos un éxito rotundo o ¿Crees que no me he dado cuenta como la miras?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">La confirmación que mi madre se había unido con esa chiquilla con el propósito firme que me sedujera, me terminó de indignar y dejándola con la palabra en la boca, salí del chalet. Durante dos horas, estuve meditando entre echarla de casa o pasar de ella y solo cuando estaba a una manzana de mi hogar, se me iluminó mi cara al decidir:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Si quiere seducirme, me dejaré seducir. ¡A ver cómo responde cuando sus famosísimas reglas morales choquen contra mi lujuria!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Y siguiendo ese pérfido plan elaborado sobre la marcha nada más entrar, fui a la cocina y sin importarme que mis hijos estuvieran presentes, me acerqué a ella y con tono meloso susurré en su oído:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Perdona pero no me atreví antes a reconocer frente a mi madre lo guapísima que estás- recalcando mis palabras con un suave magreo sobre su culo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">La pobre ex monja pegó un corto chillido al sentir mi mano recorriendo sus nalgas. Mi plan había sido retirarla de inmediato pero no pude porque al sentir bajo mis dedos su duro trasero, esa sensación me cautivó. “Menudo culo tiene la condenada”, pensé sin dejar de sobarla por lo que tuvo que ser ella, la que disimulando se zafara de mis caricias diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Tengo que dar de cenar a los niños.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Había previsto que se enfadara pero contraviniendo mis ideas, advertí en su boca una ligera sonrisa mientras servía la cena. Su alegría lejos de hacerme cambiar de opinión, afianzó mi decisión y mientras miraba el profundo escote de sus pechos, pensé:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">“Va a ser divertido jugar con esta mocosa. Si se espanta, será su problema y si consigo doblegarla, disfrutaré aún más”.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Curiosamente, mi insistencia en admirar sus tetas tuvo dos consecuencias, una previsible, la muchacha al percatarse de la caricia de mis ojos se puso como un tomate pero otra impensable: De improviso, vi emerger debajo de su top dos bultos que me hicieron saber que se le habían puesto duros los pezones.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">“¡Vaya con la monjita!”, exclamé mentalmente y sabiendo que por esa noche, la pobre chavala tenía suficiente, me concentré en disfrutar de mis dos enanos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Ya en mi cuarto, me puse a repasar lo sucedido. Aunque mi intención era planear mis siguientes pasos, tengo que confesar que la situación me sobrepasó al recordar el tacto de su culo. Recreándome en su dureza me puse a imaginar a Teresa cayendo en mis brazos durante ese fin de semana que junto a mi madre había planeado. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Sin poder reprimir mi calentura, me vi llevando a los críos a unas clases de natación para acto seguido, irme con ella en la playa. En mi perversa mente, la bella niñera dejaba caer su vestido sobre la arena, luciendo un diminuto bikini que me hizo reaccionar. “Viene con ganas de guerra”, me dije y actuando como tenía previsto, le solté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Eres una diosa- para acto seguido rozar con mis yemas uno de sus pezones.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">En la vida real, Teresa se hubiese enfadado pero en mi sueño suspiró dejándose hacer y con la respiración entrecortada, se tumbó sobre la toalla a echarse crema. Ya medio excitado, me la quedé mirando mientras sus manos esparcían el &nbsp;líquido por su escote. Sin retirar los ojos de esa sensual visión, sonreí mientras cogía de la nevera una cerveza. La ex monja fue entonces cuando debajo de mi bañador una enorme protuberancia producto de la excitación que me corroía.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿No te estás pasando? ¡Deja de mirarme así!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No puedo- contesté. –Tienes unos pechos maravillosos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">En mi mente, no quiso o no pudo responder a mi insolencia y tratando de provocarme aún más, dándose la vuelta, me rogó que le esparciera la crema por donde ella no llegaba. No&nbsp; que decir tiene que lo hice al instante y cogiendo un buen puñado del bronceador en mis palmas, me puse a frotar su espalda. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Teresa al sentir mis dedos recorriendo su cuerpo, cerró los ojos gimiendo calladamente cada vez que sentía que mis yemas se apoderaban de otra parte de su piel. Aunque estaba tumbado en mi cama, en mi mente, mi yo estaba retozando con esa cría en mitad de la playa y cogiendo mi pene entre mis manos, me puse a pajearme mientras soñaba que estaba a punto de llegar a su culo con la crema.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al toparme con el obstáculo de la parte de abajo de su bikini, en mi sueño pregunté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Si sigo más abajo voy a mancharte el tanga. ¿Quieres que siga?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Fue entonces cuando debí caer en que todo era producto de mi imaginación porque en vez de seguir ella, quitándose esa prenda, me pidió que lo hiciera yo. Excitado hasta decir basta, me encontré con sus duras y desnudas nalgas a mi disposición y sin creerme la suerte, recomencé a untar su piel con esa crema.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Dios, ¡Como me gusta!-berreó al sentir que mis manos se hacían fuertes en su trasero.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La calentura que demostró la cría me hizo ir más lejos y abriendo sus cachetes descubrí, un esfínter sin usar que me dejó impresionado con su belleza. Incapaz de soportar esa tentación recorrí con mis dedos sus bordes, Teresa al experimentar la sensación de sentir esa sutil caricia, comportándose como una puta, cogió sus nalgas entre sus manos y me rogó que no parara. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Si sigo, no respondo- amenacé sin dejar de toquetear su ojete.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">La imaginaria niñera recalcó su disposición poniéndose a cuatro patas sobre la toalla y diciendo mientras se empezaba a masturbar:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Es todo tuyo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Azuzando su deseo, terminé de introducirle mi dedo en su culo mientras usaba mi otra mano para pellizcarle un pezón. La muchacha impactada por lo que estaba sintiendo, rugió de deseo diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Fóllame.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al oír su ruego, cogiendo mi pene entre las manos, forcé su entrada de un solo empujón. Ni siquiera me hizo falta moverme: la monjita al sentir su conducto ocupado y mi glande chocar contra el final de su vagina, se corrió pegando gritos. La facilidad con la que mi pene entró en su sexo, me convenció que no era virgen y dando un sonoro azote en su trasero, le solté:</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Eres una puta que va de santurrona. ¡Has follado antes!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡No esperarías ser el primero- ladró convertida en perra.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Vengando mi decepción, di a mis caderas una velocidad creciente y mientras esa zorra me pedía más, &nbsp;apuñalé sin descanso su sexo. Esa mujer respondió a cada incursión con un gemido, de forma que la playa se llenó de sus gritos al son de mis movimientos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Dios! ¡No pares!- chilló dominada por la lujuria.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La entrega que demostró, rebasó en mucho mis previsiones y cuando le informé que estaba a punto de correrme, me pidió que eyaculara en su interior porque quería quedarse embarazada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Serás guarra!- indignado le solté en mi sueño.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Lo soy y ahora, quiero que me preñes.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Decidido a evitar que con eso consiguiera su propósito, cambié de objetivo y sacando mi pene de su sexo, lo coloqué en su culo y de un empujón, se la embutí por completo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Me duele!-chilló al sentir su ojete violado.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sin compadecerme de ella, la cabalgué sin piedad hasta que derramé mi simiente por sus intestinos. Una vez saciado aunque fuera mentalmente, me di la vuelta en la cama y mientras pensaba en como castigarla, me quedé dormido…</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; text-align: justify;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
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		<title>Relato erótico: La cuñada de mi hijo resultó que no era tan puta (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Apr 2026 09:34:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[hetero]]></category>
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					<description><![CDATA[Que te pillen en un bar de putas no siempre es una desgracia. Hay ocasiones en las que lejos de ser una guarrada, ese mal trago se convierte en una suerte. Eso fue lo que me ocurrió estas navidades, si no os lo creéis, solo seguid leyendo. Todo ocurrió cuando al salir de la cena de la empresa, dos compañeros y yo decidimos en vez de ir a casa seguir la juerga. Cargados de copas y con dinero en el bolsillo, nos fuimos a un sitio de striptease famoso en Madrid. Aunque no suelo frecuentar esos ambientes, ya puestos en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Que te pillen en un bar de putas no siempre es una desgracia. Hay ocasiones en las que lejos de ser una guarrada, ese<br />
mal trago se convierte en una suerte. Eso fue lo que me ocurrió estas navidades, si no os lo creéis, solo seguid leyendo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todo ocurrió cuando al salir de la cena de la empresa, dos compañeros y yo decidimos en vez de ir a casa seguir la juerga. Cargados de copas y con dinero en el bolsillo, nos fuimos a un sitio de striptease famoso en Madrid. Aunque no suelo frecuentar esos ambientes, ya puestos en faena, me pareció bien culminar la noche en ese tugurio. Siendo quizás el más popular de todos, es alucinante la cantidad de putas que trabajan en dicho local.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rubias o morenas, españolas o extranjeras, altas o bajas, lo que busques allí lo encuentras. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como es usual en ese lugar, nada mas entrar nos vimos abordados por tres hembras de infarto que sin darnos tiempo a acomodarnos, ya nos estaban ofreciendo sus favores. Afortunadamente, Manuel, el contable de la empresa se deshizo de su acoso pidiéndoles que volvieran al rato cuando ya nos hubiese atendido el camarero. Los putones recibieron sus excusas con una sonrisa al no ser un no rotundo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Os tengo que reconocer que éramos unos viejos verdes rodeados de pura chavala joven. La diferencia de edad entre nosotros y las jovencitas que alquilaban sus cuerpos en ese lugar era tanta que otro de mis compañeros exclamó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estas crías pueden ser nuestras hijas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era verdad, al ser cuatro cincuentones, les llevábamos treinta años a la gran mayoría de las presentes pero como en mi caso, solo tengo un hijo, fue un aspecto que me daba igual. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Serán unas niñas pero ¡Qué buenas que están!- respondí entre risas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/174/16420586/16420586_057_de64.jpg" width="425" height="638">Mi contestación zanjó el asunto y tranquilamente nos pusimos a observar la mercancía. En ese momento, un pedazo de negra bailaba sensualmente sobre el escenario haciendo las delicias de todo el público. Dotada de unos pechos desmesurados, cada vez que se daba un paso, se bamboleaban arriba y abajo al ritmo de la música. Como hipnotizados mis amigos seguían con la cabeza el movimiento de sus melones mientras se iban excitando a marchas forzadas. Si sus tetas eran gloriosas, ¡Qué decir de su culo!. Grande, duro y erguido, era una tentación celestial en la tierra. Su negras nalgas te llamaban a tocarlas mientras su dueña repartía miradas picaras a los presentes. Ya casi al final de su show, la morena se desprendió de su tanga y sonriendo a los presentes se incrustó un gigantesco consolador de color fosforito. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El aplauso de los que estábamos a pie de pista fue unánime. Si esa actuación ya había conseguido calentarme, la siguiente fue la que me terminó de excitar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde los altavoces, el dj nos avisó que no nos perdiéramos la que venía a continuación diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nuestra siguiente bailarina les dejará sin habla. Les presento a Flavia, una diosa rubia, recién llegada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y os confieso que no mintió. Saliendo de detrás del escenario, apareció una maravilla de mujer, vestida al modo romano, con una túnica blanca casi transparente. El tamaño de sus pechos, la facilidad con la que se desplazaba por la plataforma y la perfección de sus curvas provocó que incluso las otras putas se quedaran calladas para verla actuar. Al principio, atontado por el vaivén de su culo y la maestría con la que esa zorrita daba uso a la barra, me impidieron reconocerla.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con mis ojos fijos en ese par de peras, no me fijé en su cara. La espectacular rubia, acostumbrada a los vítores y a los silbidos de la concurrencia, tampoco se percató que a escasos metros estaba yo, babeando al mirarla. Fue casi a mitad del show cuando al mirarla a la cara, la reconocí:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Coño, ¡Es Alicia!- solté al descubrir que esa preciosidad no era otra más que la hermana de mi nuera.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En un principio, por la sorpresa, temí que fuera con el cuento a mi hijo pero, al cabo de unos segundos, comprendí que el trabajo de bailarina exótica debía de ser un secreto y que no corría peligro. Más relajado, me puse a observarla mientras mi mente daba vueltas acerca de cómo aprovechar esa feliz circunstancia y al cabo de poco rato, disimulando, cogí mi móvil y empecé a sacarle fotos discretamente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al finalizar su actuación, ya tenía en mi poder más de dos docenas de instantáneas de ella en posiciones que harían sonrojarse a todos los que las vieran. No queriendo asumir ningún riesgo, aduciendo que estaba cansado, me despedí de mis amigos y salí de ese lugar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En el taxi que me llevó a casa, repasé las fotos y aunque no eran de una calidad óptima, se la reconocía con facilidad. Una vez dentro de mi apartamento de soltero al que me había mudado a raíz de mi separación, di rienda suelta a mi calentura masturbándome en honor de esa chavala.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras me pajeaba, no podía dejar de pensar en lo engañados que esa zorrita tenía a mis consuegros. Según ellos, su hija era una ejecutiva de una compañía americana que ganaba un dineral manejando fondos fiduciarios.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Si supieran lo que realmente maneja!- exclamé al terminar de eyacular pensando en cómo iba a aprovechar esa información.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">La comida de Navidad en casa de mi hijo.</span></b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/174/16420586/16420586_092_1f1b.jpg" width="425" height="638">Mi oportunidad llegó en forma de llamada. José, mi chaval, me llamó al día siguiente para invitarme a comer en su piso el día de Navidad. Haciéndome el despistado pregunté quién iba a ir. Mi hijo malinterpretó mis palabras porque creyó que me refería a si su madre iba a aparecer por ahí:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Papá, no te preocupes. Cenaré el 24 con mamá.</span><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://s532803978.mialojamiento.es/wp-content/uploads/2013/12/9.jpg">&nbsp;</a></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo que hiciera esa bruja me la traía al pairo y aunque lo que realmente quería saber era si su cuñada iba a aparecer, no pude insistir no fuera a ser que se extrañara de la pregunta. Por eso bordeando el tema, respondí:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te lo digo porque quiero llevar el vino. ¿Cuantos vamos a ser?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi muchacho, ignorante de mis razones, contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Seremos siete. Nosotros dos, la familia de María y tú.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Haciendo números, significaba que mis consuegros aparecerían con sus otras dos hijas. Satisfecho por su respuesta, quedé con él en que llegaría a las dos y para que no notara nada, me despedí de él colgando el teléfono.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nada más cortar la comunicación, empecé a planear como hacerme con ese culito y más excitado a lo que corresponde a un hombre de mi edad, tuve que darme una ducha de agua fría para calmarme. Seguía sin poder creer que esa cría que conocía desde hace años se dedicara a ese oficio. Siempre la había tomado por una sosa, incapaz de levantar el ánimo a un hombre y resultaba que se dedicaba exactamente a eso. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Y encima lo hace de maravilla!” pensé mientras daba otra ojeada a sus fotos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi estado de excitación fue creciendo al irse acercando la fecha. Estaba tan nervioso que no pude disfrutar siquiera de la fiesta que organizó un amigo en Noche Buena. Mi mente estaba ocupada por culpa de una rubia de grandes pechos que iba a ver al día siguiente. Por eso eran las dos cuando aterricé en mi cama.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El día de navidad me levanté temprano y tras salir a correr, me metí a duchar. Mientras lo hacía di forma a mis planes y tras vestirme, me fui a casa de José. Fue mi nuera, María, la que me abrió la puerta. Al verla, me percaté del parecido que guardaba con su hermana. Aunque era morena, tenía las mismas tetas que Alicia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Lo bien que se lo debe pasar mi hijo”, pensé recordando la maestría que esa chavala había demostrado encima del escenario.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como era temprano, fui el primero en llegar por lo que me tomé un par de cervezas antes de que mis consuegros hicieran su aparición del brazo de sus dos hijas. Al ver entrar a Alicia me costó reconocer a la putita que calentaba al público de ese lupanar. Si encima del escenario, la rubia se comportaba como una viciosa, en la intimidad actuaba como un ser tímido y retraído. Incluso su vestimenta, holgada y tradicional, ocultaba la belleza de esas formas que había disfrutado hacía unos días.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Discretamente, me la quedé observando mientras ayudaba a sus hermanas a poner la mesa. Si no llego a tener en mi poder esas fotos, incluso yo hubiese pensado que estaba equivocado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esa dulzura de cría no podía ser el putón desorejado que hacia las delicias de tantos hombres. Su forma de actuar, de moverse e incluso de apartar su mirada como si tuviese miedo, no cuadraba con la faceta escondida que la casualidad me había hecho descubrir. Era tanto el cambio, que empecé a dudar si aprovecharme al comprender que quizás esa muchacha necesitaba del escenario para ser realmente ella.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo más increíble fue que durante la comida, su viejo no paró de meterse con ella, echándole en cara su timidez y que no tuviese pareja. Alicia recibió la reprimenda de su padre sumisamente, sin quejarse. Tamaña injusticia me hizo reaccionar y plantándole cara a su progenitor, la defendí diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Alberto, ¡Déjala en paz!&nbsp; Deberías estar orgulloso de ella: es guapa, inteligente y seguro que algún día encontrará al hombre que le haga feliz.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La reacción de la muchacha me enterneció, cogiéndome la mano me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Os juro que no lo hice a propósito pero respondí a su carantoña, diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ha sido un placer, Flavia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cría me miró con ojos aterrados. Su nombre de guerra era tan raro que no cabía equívoco. Casi temblando pidió permiso para ir al baño y casi corriendo abandonó el comedor. Disimulando, esperé unos minutos para que no se notara que iba tras ella y haciendo como si me llamaban, desaparecí de la habitación.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alicia se había encerrado en el aseo y desde fuera escuché que lloraba. Reconozco que me sentí como un mierda y tocando a la puerta, le pedí que saliera. La cría no tardo en salir. Con el rímel corrido y un gesto de miedo en su rostro, me preguntó cómo me había enterado:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Fue de casualidad pero no te preocupes, ¡Será nuestro secreto!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Acostumbrada a alternar con lo más bajo de nuestra sociedad, se me quedó mirando mientras me decía con lágrimas en los ojos:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Por favor! ¡No se pueden enterar! ¡Haré lo que quieras!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su total derrota me derrotó y cambiando de planes en el acto le pregunté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Lo que quiera?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Sí!- contestó.<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/174/16420586/16420586_104_5342.jpg" width="424" height="636"></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando realmente la conquisté porque cuando ya creía que me iba a aprovechar de ella, le dije:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Solo quiero que entres al baño, te laves la cara y al salir vea a una preciosa niña que no le importa la opinión de los demás.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Solo eso?- preguntó sin llegárselo a creer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Por supuesto!- contesté indignado- ¿Con quién crees que guardas tu secreto?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras lo cual la dejé plantada en medio del pasillo y retorné al comedor. Me tranquilizó que nadie se hubiera percatado de nuestra ausencia y cogiendo mi copa de vino, bebí un sorbo mientras me reconcomía el hecho de no haber sido capaz de sacar provecho a esas fotos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Esa niña no se merece que le haga una putada”, pensé mientras apuraba su contenido.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al cabo de un rato, Alicia hizo su aparición. No me costó darme cuenta de que algo había cambiado en su interior porque la mujer que salió del baño, nada tenía que ver con la muchacha alegre y cariñosa que volvió a la mesa. Obviando nuestra diferencia de edad y el hecho que era el suegro de su hermana, la jodida cría se ocupó tanto de mimarme que creí que todo el mundo se iba a dar cuenta de que algo pasaba.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creyendo que su actitud se debía a que quería evitar que me fuera de la lengua, en un momento dado, le susurré al oído:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Deja de hacer el tonto, ¡Sé guardar un secreto!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su respuesta consistió en soltar una carcajada y haciendo como si le hubiera contado un chiste, soltó en voz alta para que todo el mundo lo oyera:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cuñado, nunca me habías dicho lo simpático que es tu padre.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi hijo la miró alucinado y sin dar mayor importancia a sus palabras siguió charlando con su señora. En ese instante, no sabía como actuar: si hacía como si nada y esa cría seguía dando la nota, alguien terminaría mosqueándose.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asumiendo un riesgo volví a decirle en su oreja:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No tienes que tontear conmigo. Soy una tumba.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entornando los ojos, me miró y se quedó callada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El resto de la comida transcurrió sin nada que contar, excepto que fue muy agradable. La familia de mi nuera se comportó de una forma tan exquisita que por primera vez en muchos años supe lo que era una. Mi matrimonio había sido un desastre y por eso cuando mi ex me abandonó, fue para mí una liberación. Pero ese día al compartir con ellos esas horas, maldije mi suerte por no haber conseguido una pareja con la que formar algo parecido.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eran casi las seis cuando me levanté para despedirme y entonces ocurrió algo que no esperaba. Alicia me preguntó si la podía acercar a Madrid. Previendo problemas, intenté escaquearme de llevarla pero ante su insistencia no pude negarme.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La rubia esperó a que cerrara el coche para decirme mientras se abrochaba el cinturón:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Llévame a tomar una copa. ¡Tenemos que hablar!- por su tono, supe que necesitaba hacerlo y por eso sin rechistar, me dirigí a un pub discreto donde pudiéramos charlar sin que la música nos lo impidiera.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras conducía hacia allí, la miré de reojo. En esos momentos, Alicia no parecía en absoluto asustada e incluso sonreía como si lo nuestro fuera una cita. Desconcertado por su actitud, me mantuve en silencio hasta llegar al lugar. Una vez allí, le abrí la puerta y cediéndole el paso, la dejé pasar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cría sonrió mientras me decía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Todavía hay caballeros!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El modo en que me miró consiguió sobresaltarme: increíblemente esa nena estaba encantada en compañía de un viejo como yo. Muy nervioso, busqué una mesa donde sentarnos. Fue entonces cuando Alicia se fijó en una que había en una esquina y cogiéndome de la mano me llevó hasta allá. Esa caricia me puso los pelos de punta y sintiéndome como un adolescente ante su primera cita, dejé que me guiara.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha esperó a que me sentara para acomodarse junto a mí. Con una alegría desbordante me rogó que le pidiera un whisky. Extrañado de que se tomara algo tan fuerte a esas horas, le pregunté si no prefería una copa de champagne.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No!- exclamó- me recuerda a mi trabajo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La dureza con la que mencionó nuestro secreto, me hizo palidecer y llamando al camarero pedí dos. Ambos nos quedamos callados hasta que volvió con nuestras copas y una vez servidas, nos quedamos callados sin saber cómo empezar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue esa preciosa rubia la que dando un sorbo a su bebida, empezó diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pedro, quería agradecerte que no contara nada a mis padres.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus palabras escondían un sentimiento de vergüenza que no me pasó desapercibido. Imbuido por una ternura que no sabía que tenía en mi interior, le cogí su mano mientras le contestaba:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No tienes por qué preocuparte, jamás te delataría.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cría sonrió mientras me respondía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sé- y mirándome a los ojos, prosiguió diciendo: -¿Sabes que es lo que más me sorprendió?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No- mascullé entre dientes.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Que me defendieras aun sabiendo a lo que me dedico.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Buscando un sentido a sus palabras, recordé la conversación y con cuidado para no ofenderla, le dije en voz baja:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tu padre se estaba pasando. Eres una cría estupenda y no te merecías que se metiera con tu vida privada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Unas gruesas lágrimas recorrieron sus mejillas, mientras me contestaba:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mi viejo tenía razón-</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cabreado le cogí de la barbilla y con voz dulce, le llevé la contraria diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No es verdad. Estoy de acuerdo que un padre se preocupe por su hija pero tú ya eres una mujer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La rubita me respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No lo entiendes. Papa se refería a que nunca he tenido un novio- al no esperarme esa respuesta, esperé que siguiera: -¡Siempre he tenido miedo a los hombres! </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alucinado porque esa mujercita me reconociera ese temor irracional cuando se dedicaba a satisfacer las apetencias sexuales de los seres que en teoría tenía miedo, era algo que no me cuadraba y cuidando las formas, le pedí que se explicara.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alicia comprendió mis dudas sin que yo se las expresara y apretándome la mano, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/174/16420586/16420586_112_381f.jpg" width="424" height="636">-Aunque te parezca imposible, llegue a ese trabajo porque siendo bailarina de striptease puedo conectar con ellos sin que eso suponga una relación- y con una tristeza brutal, siguió explicando: -Al estar encima de la pasarela, soy la reina y los babosos que me miran excitados, mis súbditos. Aunque no te lo creas, nunca bajo a ocuparme de las mesas.</span></div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cariño- contesté – es increíble que no te hayas dado cuenta de que &nbsp;eres también una reina cuando te bajas de allí. Cualquier hombre se desviviría por cuidarte, si te conociera.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Enjuagándose las lágrimas, me miró diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Tú también?- mi cara debió demostrar una sorpresa brutal porque la cría, separándose de mí, me dijo con voz temblorosa: ¡Necesito saberlo!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por supuesto- respondí al darme cuenta de que esa niña estaba necesitada de cariño. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo que no me esperaba es que se lanzase sobre mí y me besara. Fue un beso tierno y cariñoso en un principio que se fue tornando en posesivo con el paso de los segundos. Con auténtica necesidad, esa dulce rubia buscó mis labios mientras pegaba su cuerpo contra el mío. Asustado por la fuerza de sus sentimientos pero también de la excitación que en ese momento recorría mis venas, la separé de mí temiendo no ser capaz de contenerme.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alicia malinterpretó mis acciones y echándose a berrear como una histérica, balbuceó con la respiración entrecortada:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No te gusto! ¡Te avergüenzas de lo que me dedico!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comprendiendo que se sentía rechazada, la abracé mientras le acariciaba la cabeza:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Para nada, princesa. ¡Me encantas! pero temo enamorarme de ti y que luego me dejes tirado como el viejo que soy.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cría me miró a los ojos y sonriendo me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nunca te dejaría tirado- y poniendo una cara de picardía que me recordó a Flavia, me soltó: -Esta tarde cuando me defendiste, se me empaparon las bragas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tanteando el terreno y en plan de guasa, contesté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Con poca cosa, te excitas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dotando de un tono serio a su voz, respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te equivocas. Nunca me había sentido atraída por un hombre antes de hoy.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Eres lesbiana?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No!- y soltando una carcajada, contestó: &#8211; ¡Llévame a tu casa!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Paralizado, observé que llamaba al camarero y que pagaba la cuenta. Al tratar de protestar, me miró diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Déjame pagar a mí.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://s532803978.mialojamiento.es/wp-content/uploads/2013/12/11.jpg">&nbsp;</a></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
Como en un sueño, me obligó a levantarme y se abrazó a mí, rumbo al coche. Su cercanía no me dejaba pensar y como un autómata, conduje hasta mi apartamento. &nbsp;Una vez allí, ni siquiera esperó a que cerrara la puerta. cómo una salvaje comenzó a desabrocharme el pantalón.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tranquila- le espeté al ver sus prisas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Por favor! ¡Dejamé!- imploró con dulzura.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al ver que le daba permiso y actuando como una posesa, me abrió la bragueta. y sacando mi pene de su encierro, se lo metió de un golpe hasta el fondo de su garganta. Sus ansias no me dieron ni tiempo de prepararme y por eso, para no perder el equilibrio, tuve que apoyarme contra la pared.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tenemos toda la noche- le dije pidiendo que no fuera tan bruta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si creéis que eso la detuvo, os equivocáis de plano porque siguió mamando mi verga como si no hubiese pasado nada mientras yo la miraba alucinado. No&nbsp; tuve ninguna duda de que esa niña no estaba acostumbrada a hacerlo porque me clavó varias veces los dientes mientras imprimía una velocidad endiablada a su boca. Estuve a punto de quejarme pero viendo que para ella era una especie&nbsp; de liberación me quedé callado mientras Alicia iba en busca de mi semen como si de ello dependiera su vida. No contenta con meter y sacar mi extensión, usó una de sus manos para acariciarme los testículos mientras metía la otra dentro de sus bragas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me encanta- chilló del placer que experimentaba al experimentar la tortura de sus dedos sobre su clítoris.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="color: #333333;">En poco tiempo llegara hasta mis papilas el olor a hembra hambrienta que manaba de su sexo. Aspirar su aroma elevó mi calentura hasta unos extremos nunca sentidos y sin poderme retener me vacié en su boca. La rubia, al sentir mi explosión de semen, se volvió loca y gritando descompuesta, bañó su cara </span>con los blancos chorros que manaban de mi pene mientras se corría. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias- me dijo una vez repuesta y levantándose del suelo, me pidió que la llevara a la cama, diciendo: -Quiero ser tuya.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con los nervios a flor de piel, abrí la puerta de mi habitación, cediéndole el paso. Al entrar en el cuarto y quedar nuestros cuerpos a menos de dos palmos de distancia, sonriendo me susurró al oído:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background-color: white; color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué esperas para besarme?-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Azuzado por sus palabras, la agarré de la cintura y pegándola a mi cuerpo, empecé a besarla. La cría dejándose llevar por el deseo, me recibió ansiosa, restregando su pubis contra mi sexo, mientras me desabrochaba la camisa.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me faltó tiempo para levantarla entre mis brazos y llevándola en volandas, depositarla en mi cama. Con sus manos consiguió quitarme la camisa, antes incluso de que yo terminara de bajarme los pantalones. Poseídos por un deseo irrefrenable, nos desnudamos sin darnos tiempo a pensar que es lo que estábamos haciendo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus enormes pechos eran una tentación demasiado fuerte para que no los estrujara con mis dedos mientras mi lengua recorría sus pezones, por eso lanzándome encima de ella, estaba mordiéndolos cuando sentí que Alicia agarrando mi sexo, se lo colocaba en la entrada de su cueva. No nos hicieron falta preparativos, llevábamos horas tonteando y calentándonos por lo que sin contemplaciones la penetré al sentir sus piernas abrazándome. Gritó sintiéndose llena, sus uñas se clavaron en mi espalda, y moviendo sus caderas, me pidió que la amara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo que en un principio había sido brutal, de repente se convirtió en algo tierno, y disminuyendo el ritmo de mis embestidas, comencé a acariciarla y besarla. Estábamos hechos el uno para el otro, mi pene se acomodaba en su cueva como una mano en un guante, y nuestros cuerpos parecían fusionarse sobre las sábanas, mientras ella iba siendo poseída por el placer. La muchacha resultó ser una mujer muy ardiente. La podía sentir licuándose entre mis piernas cada vez que mi extensión se introducía rellenando su vagina. Poco a poco, fui incrementando tanto el compás como la profundidad de mis estocadas, hasta convertirlo en vertiginoso.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces y sin previo aviso, se aferró a los barrotes de mi cama, y gritando se corrió. La violencia de su orgasmo y el modo en que vi retorcerse a su cuerpo, me excitaron aún más, y cogiendo sus pechos entre mis manos, me enganché a ellos y sin dejar de penetrarla, le exigí que siguiera.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis palabras surtieron el efecto deseado y reptando por el colchón, consiguió cerrar sus piernas teniéndome a mí dentro. La presión que sus músculos ejercieron en mi miembro y sus jadeos rogándome que me viniera, era algo nuevo para mí, y sin poder aguantar más exploté sembrando su interior. Todavía seguía derramándome cuando noté que se me unía y que con sus dientes mordía mi cuello al hacerlo. El dolor y el placer se sumaron y desplomado caí sobre ella, mientras le decía que la adoraba y Alicia conseguía su segundo clímax de la tarde.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="color: #333333;">-¿No ha estado mal para ser un anciano?-,</span><span style="color: #333333;">&nbsp;</span><span style="color: #333333;">le dije en son de guasa mientras mis dedos se perdían en su cabellera.</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mirándome sin levantar su cara de mi pecho, me respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background-color: white; color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bobo, no sabes cómo necesitaba sentirme querida-.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No, no lo sabía, pero también ella desconocía la propia necesidad que yo tenía de cariño. Esa mujer tenía todo lo que me resultaba enloquecedor. No era su cuerpo, ni su belleza, ni su simpatía, era todo y nada. Su olor, su piel, la manera tan sensual con la que andaba, todo me gustaba.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba todavía pensando en eso, cuando noté como desprendiéndose de mi abrazo, se incorporaba y separando mis brazos, me decía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te muevas, déjame-.<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/174/16420586/16420586_138_a138.jpg" width="425" height="638"></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="text-align: -webkit-left;">Con los brazos en cruz, la vi bajar por mi cuerpo, mientras sus dedos jugaban con mis pelos. Sabía lo que iba a pasar, y mi sexo anticipándose a su llegada, se desperezó irguiéndose sobre mi estómago. Delicadamente cogió mi extensión con su mano, y descubriendo mi glande, recorrió con su lengua todos sus pliegues antes de metérselo en la boca. Lo hizo de un modo tan lento y tan profundamente que pude advertir la tersura de sus labios deslizándose sobre mi piel, hasta que su garganta se abrió para recibirme en su interior.</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus maniobras, desde mi puesto de observación, parecían a cámara lenta. Podía ver como sacaba mi sexo para volvérselo a embutir hasta el fondo, mientras mantenía los ojos fijos en mí. Era como si esa mamada fuera lo más importante de su vida, como si su futuro dependiera del resultado de sus caricias y no quisiese fallar. Totalmente concentrada, y mientras me regalaba el fuego de su boca, sus manos se dedicaron a masajear mis testículos, quizás deseando que cuando expulsara mi simiente, no quedara resto dentro de ellos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue como si unas descargas eléctricas que naciendo en mis pies, recorrieran todo mi cuerpo alcanzando mi cerebro, para terminar bajando y aglutinándose en mi entrepierna. Ello lo notó incluso antes que pasara y forzando su garganta como si de su sexo se tratara, metió hasta el fondo mi pene, justo cuando empecé a esparcir mi simiente. Lejos de retirarse, disfrutó cada una de mis oleadas, bebiéndoselas con fruición mientras cerraba sus labios para evitar que parte se desperdiciara. Insaciable, jaló de mi sexo, ordeñándome, hasta que, dejándolo limpio, se convenció que había sacado todo lo que era posible de su interior, entonces y sólo entonces paró y sonriendo me preguntó si me había gustado.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="color: #333333;">-Mucho-,</span><span style="color: #333333;">&nbsp;</span><span style="color: #333333;">le respondí, debía haber sido más elocuente, explicarle que me había llevado a una cotas de placer inexploradas por mí, pero cuando quise decírselo, ella poniendo un dedo en mis labios, me calló diciendo.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="background-color: white; color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres el primer hombre con el que he estado en mi vida. No era virgen porque he usado desde niña consoladores como substitutos, pero te juro que mientras sigas amándome nunca volveré a usar uno-.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="text-align: -webkit-left;">Saciado momentáneamente, me quedé tumbado un rato sin decir nada, mientras pensaba en sus palabras y en lo que habíamos hecho. Me sentía rejuvenecido, vital, contento de forma que reaccionando a sus caricias el deseo volvió a mi mente y dándole un tierno beso en la boca, le pregunté si quería repetir.</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha soltó una carcajada y mientras se acomodaba encima de mí, me preguntó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No será mucho esfuerzo para mi viejito?</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;">Como comprenderéis, &nbsp;le solté un azote. Ella al sentir mi ruda caricia se rio y bajando por mi cuerpo, se puso a reavivar mi maltrecho pene…</span><span style="line-height: 115%;">.</span></span></div>
<div><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/174/16420586/16420586_123_1e10.jpg" width="567" height="378"></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Una jovencita y sus problemas trastocaron mi vida 6&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Feb 2026 14:03:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[maduras]]></category>
		<category><![CDATA[maduros]]></category>
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					<description><![CDATA[La sensación de derrota no me dejaba ni respirar mientras las esperábamos. No me quedaba duda que esa hija de puta se había salido con la suya al propiciar de una manera tan ilusa que el enemigo se metiera en nuestra cama. Era tanto mi cabreo que María se dio cuenta y mientras me desnudaba, me preguntó qué me ocurría. Como no podía ni debía confesar que la pelirroja era una espía del gobierno americano, le respondí que lo raro que me resultaba que una hembra semejante un día apareciera en nuestras vidas y al siguiente, nos la fuésemos a [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>La sensación de derrota no me dejaba ni respirar mientras las esperábamos. No me quedaba duda que esa hija de puta se había salido con la suya al propiciar de una manera tan ilusa que el enemigo se metiera en nuestra cama. Era tanto mi cabreo que María se dio cuenta y mientras me desnudaba, me preguntó qué me ocurría. Como no podía ni debía confesar que la pelirroja era una espía del gobierno americano, le respondí que lo raro que me resultaba que una hembra semejante un día apareciera en nuestras vidas y al siguiente, nos la fuésemos a tirar.</p>



<p>-No soy un prototipo de seductor y mis encantos no llegan a tanto- añadí intranquilo.</p>



<p>-Quizás sea el morbo de ser tres- respondió sin hacer caso a mis sospechas.</p>



<p>Supe que, a pesar de su desdén inicial, mis palabras habían hecho mella en ella cuando se quedó pensando e insistió en que le contara mis sospechas. Sin mencionar exactamente su profesión, dejé caer que debíamos andarnos con cuidado dada la lucha política de Lidia y la multitud de callos que había pisado a pesar de su corta edad.</p>



<p>-Piensa solo en lo que provocó la conferencia de prensa de esta mañana.</p>



<p>Al recordarle la muerte del corrupto, la cincuentona palideció y ya asustada comentó que tenía razón y que la exuberante americana bien podía ser una periodista buscando información. Cómo me venía bien el rumbo que había tomado, le pedí que advirtiera a Lidia que se anduviera con cuidado y que no se fuera de la lengua con esa mujer.</p>



<p>-Aunque su princesa no es tonta, no está de más decírselo- sentenció meditativa.</p>



<p>Aprovechándome de ello, le rogué que mientras alertaba a la latina me dejara a solas con Elizabeth por si podía sonsacarle algo. Mi antigua amiga y actual amante no solo aceptó sino incluso me lo agradeció. En ese momento justo el ruido de unos pasos nos informó que estaban subiendo por las escaleras. Los pocos segundos que tardaron en entrar me sirvieron para hacerme una idea de cómo actuar, pero no me permitieron prepararme para la impresionante belleza de esa pecosa desnuda. Por eso no pude evitar que mi corazón se pusiera a mil por hora al verla acercándose a mi cama con una sonrisa. La certeza de que esa mujer se sentía al mando se intensificó al contemplar el bamboleo de sus pechos y reparar en el inmaculado afeitado que lucía entre sus piernas.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/120/49371768/49371768_021_2704.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«¡Joder!», exclamé para mí mientras la veía aproximarse como si ella fuera una pantera y el traidor de mi pene, su cena.</p>



<p>-Parece ser que al final, vas a poder empotrarme- susurró en mi oído viendo que María había desaparecido con la hispana.</p>



<p>El olor a cloro que destilaba no fue óbice para que mis ganas de poseerla crecieran exponencialmente. Mi erección se acrecentó aún más cuando tumbándose a mi lado noté el frío de su piel tras haber nadado y mientras su seguridad crecía, la mía menguaba al saberme en sus manos.</p>



<p>-Debes saber que no me atraes. Pero, si para cumplir mis órdenes tengo que acostarme contigo, eso haré- me dejó claro la zorra restregando su cuerpo contra el mío.</p>



<p>Su sinceridad teñida de menosprecio fue un error. Reponiéndome a su atractivo, le comenté que para que fuera creíble su actuación, antes de nada, debía saber que en cuestiones sexuales éramos un tanto peculiares y que tanto a mis niñas como a mí nos gustaba jugar duro.</p>



<p>-No me vas a enseñar algo que no sepa o no haya practicado- respondió demasiado segura de sí misma.&nbsp; &nbsp;</p>



<p>Decidido a darle una lección, esperé a que María y Lidia volvieran. Nada más llegar, con tono duro, pedí a la cincuentona que dijera a nuestra invitada quién era yo. La inteligente castaña captó el mensaje que encerraba esa frase y cayendo postrada a mis pies, respondió:</p>



<p>-El dueño de nuestras vidas y nuestros cuerpos.</p>



<p>&nbsp;Imitando a su amante y quizás aleccionada por ella, la joven añadió:</p>



<p>-El amo que nos brinda placer y la razón de nuestra existencia.</p>



<p>De reojo, comprobé que la confianza de la pecosa había quedado hecha añicos y que no sabía cómo actuar. Creyendo que buscando una excusa se echaría atrás, quise darle una salida y girándome hacia ella, pregunté si seguía queriendo acompañarnos. Me hizo gracia la indecisión de la espía al verse en el dilema de huir o continuar sabiendo que de ser así se tendría que enfrentar a una sesión donde a buen seguro sería torturada. Al final pudo más la lealtad a su bandera y con voz temblorosa, me informó que quería quedarse.</p>



<p>-Princesa, preséntame a tu amiga y convénceme de que es digna de que tu señor pierda su tiempo con ella.</p>



<p>Me quedó meridianamente claro que María había hablado con ella cuando, tomándola de su rojiza melena, la levantó de la cama y obligándola a ponerse firme, respondió:</p>



<p>-Amo, la nueva no tiene nombre, pero en el mundo exterior la llaman Elizabeth.</p>



<p>Queriendo humillarla, la bauticé con un apodo:</p>



<p>-Para nosotros será “pecosa”.</p>



<p>Riendo, la morenita tomó uno de los voluminosos pechos de la americana y regalando un pellizco en el pezón, comentó si no sería más apropiado llamarla “tetitas”.</p>



<p>Dando su lugar a María, pedí su opinión:</p>



<p>-Aunque “tetitas” me gusta, la llamaremos “pecosa”.</p>



<p>La aludida tembló al oír las risas de la cincuentona mientras Lidia exponía sus ubres para mi examen. Acercándome a donde estaba, sopesé la dureza y el tamaño de sus atributos con absoluta frialdad, tras lo cual pedí a mi improvisada ayudante que probara la resistencia de esas rosadas areolas con un mordisco. Lidia no dudó en obedecer la orden y aproximando su boca, se permitió el lujo de darles un par de lametazos antes de cerrar sus dientes en ellas.</p>



<p>-Puta, ¡me has hecho daño! &#8211; protestó la pelirroja.</p>



<p>-Nadie te ha permitido hablar- con un sonoro y doloroso golpe en sus nalgas, María le recriminó.</p>



<p>A punto estuvo de saltar al recibir ese inesperado azote, pero en vez de hacerlo se mordió los labios intentando calmarse. Sabiendo que lo que realmente apetecía a esa militar era responderla con un tortazo, decidí intervenir. Para prevenir un posible comportamiento agresivo, cuyas consecuencias serían funestas para mis intereses, pedí que la ciñeran unas esposas a las muñecas. “Pecosa” estuvo a punto de claudicar al ver llegar a la castaña con ellas, pero haciendo gala de una profesionalidad encomiable echó las manos hacia atrás y permitió que la inmovilizara.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/120/49371768/49371768_034_3709.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Indefensa quizás por primera vez en su vida, los pezones de la espía se endurecieron cuando aproximándome a ella, la tomé del pelo y premié su entrega con un mordisco en sus labios. Me dio igual si era miedo o excitación lo que había provocado que se le erizaran y siguiendo con el papel de amo estricto, ordené a la que se suponía mi novia que catara el coño de esa mujer.</p>



<p>-Pecosa, separa las rodillas- arrodillándose entre sus muslos, le exigió mientras, a su espalda, Lidia le comenzaba a examinar el trasero.</p>



<p>Asumiendo su indefensión, obedeció para no ser castigada y con los ojos cerrados, sintió las yemas de María separando los pliegues que decoraban su vulva. Con ánimo de humillarla, la castaña me informó que seguía seca y que, así, no había forma de probar su sabor.</p>



<p>&#8211; ¿Qué propones? &#8211; divertido, pregunté sabiendo de ante manos su propuesta.</p>



<p>-Un consolador es lo que “pecosa” necesita- abriendo el cajón donde los guardábamos, respondió.</p>



<p>-Me parece bien- sentencié al ver que había sacado uno de los más grandes.</p>



<p>Con mi permiso y a pesar de los gritos de nuestra víctima, María no tardó en embutírselo para, a continuación, y sin darle tiempo a que se acostumbrara a semejante invasión, ponerlo en funcionamiento a la máxima potencia. Desde la cama observé la angustia de la americana con una insana satisfacción y deseando incrementar la misma, pedí a la latina que me informara que opinaba del culo que estaba examinando.</p>



<p>-Mi señor, siento decirle que está usado. Se nota por la facilidad con la que entran mis dedos- respondió violando el ojete de “pecosa” con dos yemas.</p>



<p>El grito que pegó me alertó que no debía ser así y no queriendo para ella un daño irreparable, pedí a Lidia que trajera lubricante. Curiosamente, en los ojos de la americana leí agradecimiento en vez de ira y por ello decidí ser yo quien le extendiese ese mejunje.&nbsp; Al volver la morenita con el bote, pedí que la pusieran a con el culo en pompa sobre la cama. Viéndola así, reparé en que la joven aguardaba, ese trance, nerviosa pero expectante. Extrañado, usé las manos para separar sus cachetes y ante mí, apareció un tesoro tan rosado como atractivo. Relamiéndome de antemano, deposité una buena cantidad de ese líquido en él antes de comenzar y tras untar mis dedos, con estudiada lentitud metí el primero en su agujero. Al hacerlo corroboré que, si alguien había sido capaz de horadarlo, había sido hace mucho y por ello, ralenticé aún más el movimiento de mi yema.</p>



<p>Tras notar que su tirantez desaparecía, incrusté el segundo y en esa ocasión, “pecosa” dio un sollozo que nada tenía que ver con dolor.</p>



<p>-Tranquila y disfruta- murmuré en su oreja satisfecho y deseando que mis niñas colaboraran, las azucé a disfrutar de sus ubres.</p>



<p>La pelirroja suspiró aliviada cuando en vez de morderla ese par se puso a mamar de ella y aprovechándolo, comencé a meter y a sacar el consolador de su coño, manteniendo los dos intrusos en su ojete. Ese cuádruple estímulo fue demoliendo sus defensas y con lágrimas en los ojos, comenzó a mover sus caderas siguiendo el ritmo con el que la penetraba con la polla de plástico.</p>



<p>Asumiendo que la vergüenza era lo único que la mantenía en pie, acerqué mi boca y dije en su oído que no había nada malo en gozar mientras se trabajaba. Mis palabras fueron un misil que impactó en sus cimientos y pegando un largo aullido se corrió en mi presencia. Habiendo ganado esa escaramuza, decidí ir por la victoria total y por ello sin dejarla descansar seguí maniobrando el juguete con decisión, mientras con dulzura le rogaba que se dejara llevar. El contraste del recio movimiento de mis muñecas penetrándola con el tono tierno de mi voz fue una tortura para la que no le habían preparado en el ejército y uniendo una serie de orgasmos, a cuál más potente, cayó de bruces sobre el colchón.</p>



<p>Aproveché su agotamiento para pedir que la liberaran y tumbándome a su lado, la informé que había pasado la prueba y que ya podía dormir. Ni “pecosa” ni su alter ego, Elizabeth, entendieron que no las usara. Se sabían vencidas y en su fuero interno sentían que lo lógico era que el vencedor tomara posesión de lo que había conquistado. Por eso, con una tristeza llena de melancolía, me rogó que no la dejara así y la hiciera mía.</p>



<p>-Tu turno ha pasado. Quizás mañana, cumpla mi promesa y te empotre. Ahora le toca a mi princesa, recibir su premio- respondí regalándole una última caricia.</p>



<p>No pudo evitar llorar al ver la alegría con la que Lidia acudía por su regalo y mientras la morenita disfrutaba dando un lametazo a mi erección, su mundo se desmoronó al saber que un viejo de cincuenta y pico años la había derrotado. Compadeciéndose de ella, María la abrazó y señalándonos, murmuró en su oído que disfrutara viendo cómo su amo premiaba a la chavala.</p>



<p>&#8211; ¿Mi amo o Alberto? &#8211; preguntó colorada.</p>



<p>-Son el mismo, o ¿todavía no te has dado cuenta? Dulce “pecosa”.</p>



<p>Desesperada al percatarse de cuánto había cambiado en tan poco tiempo, Elizabeth buscó consuelo entre los pechos de la cincuentona y sin pensar en lo que hacía, la besó mientras en las mismas sábanas la razón de su presencia ahí tímidamente separaba los labios para recibir en el interior de su boca la virilidad que tanto tiempo llevaba ansiando. Satisfecho, dejé de observarlas y me centré en Lidia:</p>



<p>-Princesa. No tengas prisa, ¡tienes toda la noche! &#8211; dije a la morenita al sentir la forma en la que zarandeaba mi erección en busca de su premio.</p>



<p>-Lo siento- suspiró con mi reclamación y conteniendo las ganas que tenía de ordeñarme, reinició sus maniobras más lentamente.</p>



<p>Sonreí al ver que me hacía caso y para agradecérselo, por primera vez desde que había aparecido en mi puerta, deslicé mi mano entre sus piernas y comencé a acariciarla. La cría al sentir mis yemas separando los labios que escondían su clítoris se quedó paralizada sin saber cómo actuar.</p>



<p>-Sigue, zorrita mía. Bébete la leche de tu comandante mientras él te toca.</p>



<p>Mis dedos jugando entre sus pliegues abrieron la llave de su placer y mientras se corría como pocas veces, un manantial de flujo inundó el colchón donde íbamos a dormir. Desternillado de risa, llevé mis yemas mojadas a la boca y descubrí asombrado lo mucho que me gustaba su sabor. Como sabía que sería incapaz de contenerme y que me la terminaría tirando si osaba a probar ese manjar directamente de su fuente, volví a hundir mis dedos en ella buscando recolectar un poco más.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/120/49371768/49371768_029_5c0f.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Tenga cuidado para no depreciar su propiedad al desvirgarme – con su típica picardía comentó sacando brevemente mi verga de sus labios.</p>



<p>Admitiendo mi error, cometí otro peor: ¡Pedí a esa chavala que me mostrara esa telilla de la que tanto hablaba! Lidia no dudó en levantarse y poniéndose a horcajadas sobre mí, lentamente fue aproximando su coño a mi cara.</p>



<p>Cuando apenas había unos centímetros entre sus labios y mis ojos, usando dos de sus dedos, los separó para demostrar que seguía con el virgo intacto. Pero no fue ese pedazo de carnosidad lo que vi, sino el imprevisto chorro que brotó de su interior mojando mi rostro. Por un momento, creí que se estaba meando, pero al llegar su teórico orín a mi boca comprendí que era producto de su placer.</p>



<p>Sin importarme ya mis promesas ni mis miedos, la tumbé sobre el colchón. No mediando ni una palabra, hundí la cara entre sus piernas y me puse a saborear a conciencia el sabroso fruto de sus entrañas mientras la joven asustada y complacida por igual, se reía</p>



<p>-Mí señor, ¡era yo quién debía hacérselo!</p>



<p>-Calla puta, ¡tú también has perdido el turno! &#8211; respondí indignado por su interrupción.</p>



<p>&nbsp;Ese insulto y la acción de mi lengua profundizaron su gozo y dominada por un nuevo orgasmo, regó con más flujo mi sed. Absorto en la cata de su esencia, no advertí la cantidad de veces que la morena se corrió hasta que María me avisó que la joven ya no aguantaba tanto placer y que debía parar. Levantando la mirada comprobé que había caído en una especie de éxtasis religioso y que, con los ojos abiertos, era incapaz de siquiera hablar.</p>



<p>Viendo que mi verga permanecía inhiesta y necesitaba desahogar, Elizabeth se ofreció para hacerlo, pero anticipándose la cincuentona se encaramó sobre mí, y dejándose caer sobre mi erección, proclamó:</p>



<p>-Es el momento de la anciana de mi señor.</p>



<p>&#8211; ¿Anciana? ¿Ese es el apodo con el que quieres que te llame? &#8211; pregunté.</p>



<p>-Dime como quieras, pero no me dejes de follar.</p>



<p>&#8211; De acuerdo- respondí y asiéndome a sus pechos, descojonado añadí: -Mueve las caderas para que tu amo disfrute de su “anciana”.</p>



<p>Todavía no sé si su berrido fue por placer o por el sobrenombre con el que desde entonces la conoceríamos, pero lo cierto es que como cierva en celo “anciana” se lanzó a galopar sobre mí mientras “pecosa” se partía de risa a su lado&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">13</h1>



<p>Cuando amanecí al día siguiente, Elizabeth se había ido sin despedirse. Según Lidia, la americana se despertó temprano y por el modo en que se fue, iba preocupada. Teniendo en cuenta como se desarrolló la noche no me extrañó, ya que habíamos disfrutado de ella sin que esa pelirroja consiguiera sacarnos ningún tipo de información útil.</p>



<p>«No creo que se atreva a incluir en su informe el tipo de sexo que compartimos», me dije asumiendo que sería contraproducente para su carrera: «Dudo que se exponga de esa forma, admitiendo por escrito que fue por unas horas nuestra sumisa».</p>



<p>Por extraño que parezca después de una noche de desenfreno, no estaba contento al sentir que la hispana estaba más cerca de cumplir sus metas.&nbsp; La alegría de la joven esa mañana ratificó mi sospecha y es que todo en ella radiaba satisfacción. Un ejemplo de ello, fue la alegría con la que esa mañana me bañó, pero también que no se quejara en demasía cuando me rehusé a pagar la apuesta con una ración de leche recién salida de mis huevos.</p>



<p>-Aunque me gané limpiamente esa mamada, puedo esperar- únicamente dejó caer al responder a su pretensión con la excusa de estar cansado.</p>



<p>Admitiendo que esa arpía de ojos negros no iba a cejar hasta que lo consiguiera, salí de casa. La presencia de los miembros de CNI en la puerta, listos para escoltarme, me hizo recordar el embrollo en que estaba metido y bastante molesto, les di la llave del coche para que uno de ellos fuese quien condujera. Ya de camino, me percaté que el conductor había tomado una ruta que no era la que yo acostumbraba. Preguntando, me respondió:</p>



<p>-No es prudente ir siempre por el mismo lado. Sería ponerlo en bandeja, si realmente alguien le vigila. A partir de hoy, variaremos tanto el itinerario cómo las horas de salir y de llegar.</p>



<p>Tras lo cual, pasándome un papel, me pidió que lo memorizara. Al leerlo, descubrí el horario que habían establecido para mí. Que no siquiera hubiesen tenido el detalle de preguntar, me terminó de encabronar y por primera vez desde que me había separado, eché de menos la tranquila vida que disfrutaba con Raquel:</p>



<p>«No tendríamos sexo, pero al menos nadie deseaba acabar conmigo», guardándome el folio, refunfuñé.</p>



<p>Al llegar la empresa, Perico me estaba esperando y tras el típico saludo frente a nuestros empleados, pasé con él a su despacho. Nada más entrar, me echó en cara que no le hubiese puesto al día de mi cambio de estatus, haciendo especial énfasis en que su decente amigo se había convertido en un cerdo.</p>



<p>-Macho, cuéntame cómo cojones lo has hecho. Tú no eras así.</p>



<p>Por su tono comprendí que, a pesar de ir de broma, le corroía la envidia y que de haber podido se hubiese cambiado por mí. Como no me apetecía revelarle mis asuntos de alcoba, cambiando de tema, pregunté qué tal le había ido con la americana.</p>



<p>-De puto culo, esa zorra lesbiana solo tenía ojos para tus señoras y al llegar a su casa, me dio con la puerta en las narices.</p>



<p>Sin apiadarme de él, seguí hurgando en la herida:</p>



<p>-Pues es una pena, porque vi que sus tetas te habían puesto como una moto.</p>



<p>-Me lo vas a decir a mí, que me tuve que pajear tres veces para que se me fuera el calentón y, aun así, tuve que llamar a una puta para bajármela.</p>



<p>&nbsp;Siendo una evidente exageración que se hubiese corrido al menos cuatro veces en una noche, teniendo en cuenta la edad que compartíamos, me abstuve de mencionárselo y enfoqué la conversación al día a día de la compañía mientras en mi mente recordaba la entrega de esa mujer sobre las sábanas. Rememorando que tras un duro inicio en el que se sintió humillada, Elizabeth se había comportado como una ardiente amante me puse de mejor humor y a pesar de los problemas que podría acarrearme, deseé que esa noche de desenfreno con ella no fuera la última…</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/120/49371768/49371768_060_c709.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>A partir de esa mañana, mi vida pareció estabilizarse convirtiéndose en algo rutinario. Durante el resto de la semana y hasta el viernes de la siguiente, me iba a trabajar después de que Lidia me ordeñara, pasaba mis diez horas trabajando, para al volver tener que cumplir con la castaña sin recibir noticias del hermanastro de la latina ni de la americana. Lo único digno de mencionar es que María cumplió su palabra de acudir a una clínica de fecundación y volvió entusiasmada con la noticia de que, según el médico que había consultado, tras un costoso tratamiento podía quedarse embarazada. He de confesar que me cogió desprevenido, ya que realmente no creía posible que con más de cincuenta años pudiese engrandar un retoño y eso me hizo recapacitar sobre si me apetecía ser padre. Siendo una locura, la idea de tener un heredero me obsesionó y cada vez llevaba peor las mamadas de la hispana al pensar que estaba desperdiciando un semen que por mis años no me sobraba y que iba a necesitar. Como en teoría, las hormonas que estaba tomando no tendrían su efecto hasta pasado catorce días, no puse las cartas sobre la mesa y seguí siendo mamado por Lidia a diario.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como ya anticipé, al segundo viernes todo cambió cuando al abrir mi correo vi que tenía dos mensajes que se salían de lo habitual, uno de “némesis” y otro firmado por “freckled”. Al traducir esa palabra inglesa, supe que me lo enviaba “pecosa” y con el corazón en el puño, preferí abrir primero el del hermanastro de la morena. Su contenido era un nuevo dossier sobre las malas prácticas de otro ministro, en este caso el encargado de Obras Públicas donde quedaba de manifiesto el enjuague que había realizado en la construcción de un aeropuerto. Sabiendo que el verdadero destinatario era la latina, lo imprimí y pasé al que realmente me importaba.</p>



<p>Para mi sorpresa, la información era la misma que el anterior y fue entonces cuando comprendí que los yanquis secretamente estaban empujando a Joaquín Esparza hacia la presidencia. Meditando sobre ello no me resultó extraño, ya que según sabía ese potentado era de lo poco salvable de los políticos de ese país y para más inri, la empresa que había sobornado no era americana, sino china. &nbsp;Sabiendo que el papel que esperaban de mí era de mero emisario, actué del mismo modo que la última vez y tras meter todo en una carpeta, se la mandé a su hermana para que ésta la hiciera circular por internet.</p>



<p>Para terminarlo de complicar, al mediodía y en mitad de la comida, mi secretaria me telefoneó para decirme que el señor Espina llevaba cinco minutos esperándome en la oficina. Dejando el segundo plato a la mitad, pagué la cuenta y volví al despacho, pensando que si ese funcionario se había dignado a ir a verme debía ser importante y que a buen seguro venía a echarme la bronca por lo que a buen seguro Lidia acababa de difundir.</p>



<p>Al saludarme con el ceño fruncido, me preparé para el regaño. Pero no fue así, Manuel venía a explicarme las nuevas órdenes que había recibido y que por lo visto quizás no me iban a gustar.</p>



<p>-Comienza- sentándome frente a él, respondí.</p>



<p>Tomándose unos segundos, comenzó a decir que tal y como ya sabía el cártel había mandado unos sicarios a Madrid y aunque los habían identificado, no les había sido posible localizarlos hasta el miércoles.</p>



<p>&#8211; ¿Eso significa que los habéis detenido? &#8211; aliviado, le interrumpí.</p>



<p>-No, cuando llegamos a donde un soplo nos mandó, los encontramos muertos y por la violencia que usaron fue una carnicería- contestó poniendo a mi disposición unas fotos con los cadáveres.</p>



<p>Supe que mostrármelas no era baladí cuando horrorizado comprobé que además de matarlos, el asesino les había cortado los genitales y metido en la boca.</p>



<p>-Según el forense, seguían vivos cuando los mutilaron- añadió al ver mi cara.</p>



<p>Sin poner en duda su afirmación, quise saber si tenían algún sospechoso de esa barbarie, pensando quizás en una guerra entre narcos.</p>



<p>-Por eso te vengo a ver- bajando la voz, replicó: -Un testigo afirma que vio a una pelirroja salir de la nave pocas horas antes de que los encontráramos.</p>



<p>Agradezco que estaba sentado, porque al oírlo casi me da un pasmo. Interpretando la expresión de mi rostro continuó:</p>



<p>-Eso mismo pensé y sabiendo que la culpable podía ser Elizabeth, hablé con el director para seguir investigando. El director al enterarse que la sospechosa era una agente americana habló con el ministro y este con el embajador.</p>



<p>-Me imagino que la han mandado a casa- murmuré todavía impresionado.</p>



<p>-Increíblemente, no fue así. Han creado un grupo mixto con mi gente y con un equipo de ellos y para colmo, ¡le han dado a ella el mando! ¿Te puedes creer? ¡Esa perturbada es ahora mi jefa!</p>



<p>-No entiendo- balbuceé: &#8211; ¿Han dejado mi vida en sus manos?</p>



<p>-Querido amigo, lamentablemente así es y no puedo hacer nada para cambiarlo.</p>



<p>Derrumbándome en el asiento, temí que esa pelirroja no hiciera nada por evitar mi muerte, ya que con ella se aseguraría de que nadie supiera la forma en que se había dejado abusar por mí. Secretamente, mi interlocutor debía pensar igual porque, sin dejarme asimilar lo que hasta entonces me había informado, añadió:</p>



<p>-Quieren hacerlo parecer un asunto de narcotráfico y de ahí el aviso que esa loca escribió con un pintalabios para los que los habían contratado.</p>



<p>&#8211; ¿Qué aviso? ¡Coño! ¡Está mi futuro por medio! &#8211; exasperado, pregunté.</p>



<p>Al escuchar mi queja, sacó de su maletín otra fotografía y poniéndola sobre la mesa, comentó:</p>



<p>-Son tan ineptos que nadie con dos dedos de frente lo va a creer. Joder, todo el mundo sabe que el señor de los cielos ha muerto o eso se supone.</p>



<p>Que mencionara a Amado Carrillo, el famoso delincuente mexicano, me descolocó y tomando la imagen entre mis manos, leí el mensaje del que hablaba:</p>



<p>“Este es el destino que recibirán todos aquellos que intenten atentar contra el señor que lleva a los cielos”.</p>



<p>Afortunadamente, el cabreo que tenía no le permitió observar la breve sonrisa que apareció en mi rostro al comprender que no era ese el mensaje y que realmente con él, aparte de alertar a los del cartel sobre las consecuencias de sus actos, “pecosa” me quería informar que velaría por mí y por los míos. Reponiéndome al instante, le devolví la foto sin advertirle de su error.</p>



<p>-Te dejo- cogiendo sus cosas, se despidió mientras mi corazón palpitaba de alegría al saber que, tras esa noche de pasión, no me había buscado una enemiga, sino una aliada y que quizás llegase el día en que esa belleza volviera a mí por más besos…</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/120/49371768/49371768_063_30e6.jpg" alt="" width="559" height="838"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;Una jovencita y sus problemas trastocaron mi vida 5&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Feb 2026 13:56:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
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					<description><![CDATA[Cuando amanecí, estaba solo en la cama y debo confesar que fue una liberación, ya que lo último que me apetecía es que cualquiera de las dos me llegara en buscas de caricias. Me sentía hundido, jodido y arrepentido al ser consciente de lo mucho que había disfrutado al pajearme sobre la cara de Lidia. Y es que por mucho que lo negara, verla devorando mi lefa fue algo que me resultó la mar de morboso y en mi interior supe que no tardaría en repetirlo, aunque eso supusiera una victoria más de ese putón de tez morena. Haciendo examen [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Cuando amanecí, estaba solo en la cama y debo confesar que fue una liberación, ya que lo último que me apetecía es que cualquiera de las dos me llegara en buscas de caricias. Me sentía hundido, jodido y arrepentido al ser consciente de lo mucho que había disfrutado al pajearme sobre la cara de Lidia. Y es que por mucho que lo negara, verla devorando mi lefa fue algo que me resultó la mar de morboso y en mi interior supe que no tardaría en repetirlo, aunque eso supusiera una victoria más de ese putón de tez morena. Haciendo examen de lo sucedido, comprendí que a buen seguro se habían tomado lo ocurrido como un paso más que les acercaría a sus metas. A pesar de seguir firme en mi decisión de no poseerla, máxime cuando la estancia de ese par de zorras no era casual y que buscaban algo de mí, pensé en si me convenía seguir simulando. Por ello, cuando escuché el jacuzzi llenar, dudé si levantarme. Cómo finalmente tenía que ir a trabajar, decidí hacerlo y sin ponerme nada, acudí a esa cita matinal rogando que no se me notara la turbación que sentía.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya en el baño y como se estaba convirtiendo en una costumbre, la hispana me esperaba arrodillada lista para bañarme. Tras, saludarla y como siempre hacía, me dirigí al wáter y me puse a mear. Al estar todavía medio dormido, cometí el típico error de enchufar mal y salpicar unas gotas fuera. Esa fue la excusa que ese engendro del demonio usó para extender la mano y cogiendo mi pene entre sus dedos, soltarme con su típica desfachatez que, si no sabía siquiera mear en un tiesto, mi princesa debía ayudarme. Sin esperar mi aprobación y ante mi pasmo, con él en la mano, me rogó que siguiera meando mientras ella se ocupaba de apuntar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Mi señor, piense que seré yo quien deba limpiar el escusado- dijo con malicia al ver mi enfado. Enfado que realmente no era con ella, sino conmigo al notar cómo mi trabuco se despertaba al sentir sus yemas rodeándolo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Molesto, no dije nada y me metí a bañar mientras soportaba la humillación de verla sonreír amorosamente mientras comenzaba a enjabonarme. La satisfacción que reflejaba en su rostro fue una muestra más de que se sabía victoriosa y por unos instantes pensé en castigarla, pero al recordar lo mal que me había salido la última vez que intenté darle una reprimenda decidí no hacerlo. Mi desamparo al saber que mi vida había cambiado sin remedio se intensificó cuando llegó María con el periódico y sentándose en un taburete, comenzó a leerme los titulares extendiéndose solamente en las noticias que consideraba importantes, leyendo su contenido. Ese idílico momento para la mayoría de los mortales, a mí, me resultó un suplicio al saber que todo era una pantomima y que su supuesto interés por mi bienestar escondía un fin que desconocía.</p>


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<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/221/74337487/74337487_034_d5de.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fue así cuando me enteré que los yanquis habían abandonado Afganistán, dejando ese país en manos de los radicales islámicos y, pero también conocí otra faceta de la ideología de esas dos, ya que mientras la cincuentona echó la culpa a los americanos, la hispana se la adjudicó a los europeos y en particular a España por haber sido la que menos tropas había mandado a la zona.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -No teníamos nadar que ver en esa guerra- defendiendo la actuación del gobierno, protestó mi compatriota.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Esa actitud es de una hipocresía típicamente europea. Os quejáis de la indefensión en que han quedado las mujeres en ese país, pero no habéis hecho nada para remediarlo. Es muy cómodo que otros pongan la sangre y el dinero mientras os dais golpe de pecho hablando de los derechos humanos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De haber pedido mi opinión, hubiese estado de acuerdo con la muchacha ya que a mi parecer la comunidad europea en su completo debería haber aportado su granito de arena en ese tema. Pero como no me la pidieron, me quedé callado mientras ellas seguían tratando de imponer sus posiciones.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -La opinión pública española no estaba de acuerdo con arriesgar las vidas de nuestros militares &#8211; insistió María sin demasiados argumentos.</p>



<p>Su amante y momentánea contendiente, se echó a reír y volviendo a hacer hincapié en que para ella era una desfachatez que María exigiera a los gringos el arriesgarlas y encima ahora se lamentara cuando los españoles no habían hecho nada por remediarlo. Es más, apoyó la actuación de los diferentes presidentes americanos que habían mantenido la guerra, diciendo:</p>



<p>-Cuando se quiere resolver un problema, no bastan las palabras. ¡Hay que arremangarse y actuar! &nbsp;Como decís aquí: ¡quien quiera peces que se moje el culo! Es como lo que ocurre en mi patria, donde los europeos se quejan de la corrupción existente y las diferencias sociales, pero siguen apoyando a su régimen porque económicamente les resulta rentable.</p>



<p>&#8211; ¿Y qué quieres que hagan? ¿Qué manden una fuerza expedicionaria y lo invadan? &#8211; tuve que intervenir.</p>



<p>&nbsp;-Si con eso consiguieran poner orden, sí. Pero no creo que sirviera de nada. Lo importante es que dejen de financiar a esos corruptos y apoyen un nuevo orden. No es algo que pienso yo, sino gran parte de mis paisanos. Sé que hay una gran parte del ejército que está esperando que aparezca un líder con arrestos para sumarse a sus filas.</p>



<p>Reconozco que se me erizó hasta el último pelo de la cabeza al comprender que esa diminuta cría se veía a sí misma como la solución a los males ancestrales de su país y que si pudiera no dudaría en dar un golpe de estado. Aterrorizado porque siquiera se lo planteara, ya que al vivir conmigo un pronunciamiento por su parte me llevaría entre las patas, quise saber si no conocía alguien capaz de llevarlo a cabo que no fuera ella.</p>



<p>-Al único que creo lo suficiente honesto es al capullo de mi hermano mayor. Pero ese cabrón vive muy bien y no quiere perder su estatus. Por eso no me hablo con él. Le he pedido en multitud de ocasiones que encabece la oposición, pero siempre he recibido la misma respuesta: ¡Está demasiado ocupado dirigiendo los negocios de la familia!</p>



<p>Respiré al escuchar sus palabras, ya que al exteriorizar la razón de su enfrentamiento también me hizo saber que podía colaborar con él sin que eso supusiera un peligro momentáneo para mis intereses. Por eso y mientras salía del jacuzzi, decidí que intentaría ponerme en contacto con el tal Joaquín para ofrecerle mi ayuda, tomándolo como mal menor.</p>



<p>El destino lo hizo innecesario ya que al llegar a la oficina y abrir mi ordenador, me encontré con un mensaje de email cuyo emisor no me quedó duda que era él nada más leerlo al hacerse llamar “némesis” y en el que me pedía que hiciera llegar a Lidia el expediente que me mandaba. Leyendo el contenido, supe que era una bomba ya que demostraba los nexos del actual ministro de defensa de su patria con los narcos. Pensando en ello, comprendí que ese potentado quería usar el exilio de su hermanastra para que ella, a través de las redes sociales, le fuera apartando de su camino a posibles competidores. Aunque personalmente no me apetecía involucrarme en política, imprimiendo los documentos, llamé a un mensajero y se los mandé a casa, tras lo cual me olvidé del tema.</p>


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<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/221/74337487/74337487_042_39d6.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Una hora más tarde, recibí la llamada de la chavala en la que, tras mostrar su alegría de que la ayudara en su lucha, me pidió saber cómo habían llegado a mi poder y si mi fuente era fiable.</p>



<p>-Lo es, pero no puedo decirte quién me lo ha dado. Si alguien te pregunta, te llegó anónimamente.</p>



<p>Por raro que parezca, la joven aceptó mi respuesta y sin cortarse un pelo, preguntó cómo quería que mi princesa se lo agradeciera. Pude decirle que, yéndose de casa, pero contesté que me daba por pagado con que no se metiera en problemas.</p>



<p>-Lo siento, mi señor. Eso es algo que no le puedo prometer, pero si lo desea esta noche pondré mi trasero a su disposición para que me dé una tunda.</p>



<p>Aunque su descaro provocó que soltara una carcajada, la realidad es que me dejó preocupado y por enésima vez desde que la conocía, asumí que mis dificultades no habían hecho más que empezar. La prueba incontestable de que iba a ser así, me llegó en compañía de Perico. Estábamos en el restaurant de siempre cuando mirando la tele entre plato y plato, descubrí que esa arpía había usado mi hogar para dar una rueda de prensa en la que informaba al mundo que, según los documentos que obraban en su poder, la mano derecha de su presidente estaba en la nómina de un cártel.</p>



<p>&#8211; ¡No puede ser tan insensata! &#8211; exclamé.</p>



<p>Mi socio que no había prestado atención a la noticia levantó la mirada y rápidamente se percató de la razón de mi cabreo al reconocer mi salón:</p>



<p>&#8211; ¿Quién coño es esa cría y qué hace en tu casa? &nbsp;</p>



<p>Como hasta entonces había mantenido en secreto que desde antes de divorciarme vivía conmigo, no supe cómo contestar y menos aun cuando en la pantalla apareció la cincuentona a su lado.</p>



<p>&#8211; ¿Esa no es María Castellano? – insistió: ¡Nuestra antigua compañera de estudios!</p>



<p>Sin otra salida que confesar parcialmente, reconocí que llevaba liado con ella un tiempo y que la chavala era una amiga suya que se alojaba con nosotros. Curiosamente, el chisme pudo más que la noticia de carácter global y muerto de risa quiso que le contara cuando había retomado el contacto con ella, si antes o después del divorcio. Falseando la realidad, le respondí que después y que, tras toparme con ella, en una fiesta nos habíamos convertido en pareja.</p>



<p>&#8211; ¡Serás cabrón! ¿Y cuándo pensabas comentármelo? &#8211; replicó y antes de que le contestara, mirando la televisión comentó que la castaña seguía teniendo unas buenas tetas.</p>



<p>Asumiendo que lo que quería era chicha con la que reírse, contesté:</p>



<p>-Pues ni te imaginas su culo. Nadie diría que es el de una cincuentona.</p>



<p>Como sabía que Raquel me había dejado, me felicitó por haber rehecho la vida tan rápidamente para acto seguido auto invitarse esa noche a casa porque quería saludarla.</p>



<p>-No temas, no es mi tipo. A mí me gustan más jóvenes- añadió desternillado al ver mi embarazo.</p>



<p>Fue entonces cuando caí que habíamos quedado con Elizabeth. Como se suponía que no la había visto en la oficina y ya que le había dado la palabra de que cenaría con nosotros, decidí que me echara una mano y por ello le mandé un órdago que ese mujeriego sería incapaz de rechazar:</p>



<p>-Me vienes de puta madre. Porque casualmente viene a cenar una pelirroja de enormes pechos que se acaba de mudar al chalet de al lado. &nbsp;</p>



<p>&#8211; ¿Soltera?</p>



<p>-Creo que sí. Y por la forma en que mueve el pandero, debe estar necesitada de macho. Me vendría bien tu ayuda para que María no se ponga celosa.</p>



<p>Tal y como había previsto, la bragueta de Perico le hizo prometer que intentaría quitármela de encima y que, si al final le echaba un polvo, lo festejaríamos con una buena juerga. No fui capaz de decirle que en cuestión de sexo estaba colmado y pagando la cuenta, volvimos a la oficina. Desde que llegué al despacho, intenté contactar con ese par de locas para recriminarles el poco sentido común que habían mostrado al hacer la conferencia de prensa desde la casa, pero me fue imposible al no contestar.</p>


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<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/221/74337487/74337487_050_a4dd.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«¿A cuál de las dos se le habrá ocurrido tan genial idea? Ahora, todo dios que quiera sabrá dónde viven. Ni siquiera le hará falta contratar un detective. Le bastará con marcar a cualquier periódico y preguntarlo».</p>



<p>Mi preocupación se fue incrementando a lo largo de la tarde al ir leyendo las diferentes reacciones que se iban provocando la bomba que esa zumbada había lanzado y es que mientras la oposición de su país pedía la cabeza del ministro, sus partidarios hablaban de una conspiración mientras propagaban que Lidia estaba a sueldo del imperio. No pasé por alto que, en vez de defenderse negando que fuera cierto, atacaban al mensajero.</p>



<p>«Están dando credibilidad a la noticia sin darse cuenta», pensé esperando a cada momento que me involucraran en los medios.</p>



<p>Al leer que ese político iba a dar su versión y que para ello había citado a los medios a las once de la mañana, las seis de la tarde en España, supe que estaba contra las cuerdas y que moriría, matando. Mi nerviosismo se maximizó cuando en internet se abrió un encarnecido debate sobre el exilio de Lidia y sus opositores comenzaron a lanzar una serie de bulos e infundios sobre su vida privada en los que le achacaban estar viviendo a expensas de los gringos con un futbolista que jugaba en uno de los equipos de la capital. Que sus detractores se inventaran ese supuesto affaire me hizo gracia y hasta me alegró, al desviar el foco mediático de mi persona. Por eso me encabronó tanto cuando en un tweet aparecí abrazado a esa joven con la siguiente leyenda:</p>



<p>“El verdadero novio de Lidia Esparza es este”.</p>



<p>Gran parte de sus seguidores pusieron en duda esa afirmación aludiendo que parecía su padre, que era demasiado viejo para ella o que esa lideresa nunca elegiría para sí un descendiente de los que habían esclavizado su patria. Esa última afirmación creó gran polémica, ya que sus detractores la usaron para señalar sus genes mayoritariamente europeos mientras los suyos hacían hincapié en que Lidia nunca lo había negado y que, además, para su heroína las razas no existían ya que sin distinción de color o credo que todos ellos eran compatriotas.</p>



<p>Afortunadamente, la discusión volvió a su origen centrándose en el ministro y en sus nexos con el narcotráfico. Gracias a ello, respiré un poco más tranquilo mientras esperaba la conferencia de prensa en la que el supuesto corrupto iba a dar explicaciones de sus actos. Como apenas faltaba un cuarto de hora para las seis, preferí esperar a que diera inicio en vez de comenzar a estudiar un asunto y dejarlo a la mitad. Por ello estaba atento cuando con cinco minutos de anticipación apareció ese hombre ante los periodistas ahí acreditados. A pesar de sus sonrisas, la expresión de su rostro era la de alguien derrotado y por eso no me extrañó su tono afectado al empezar a hablar:</p>



<p>-Compatriotas: En las últimas horas se han vertido muchas calumnias y muchas medias verdades que han provocado que la opinión pública tenga una idea equivocada de mí. ¡No soy un corrupto! Sino un fiel servidor del presidente ¡Jamás me he lucrado con dinero poco claro! No niego que haya pasado a mis manos, pero no se ha quedado en mis bolsillos. Mi único error ha sido el haber aceptado recaudar los fondos con los que nuestro partido financió su llegada al poder.&nbsp;</p>



<p>&#8211; ¿Quién o quiénes le pidieron hacerlo? &#8211; deseando carnaza para sus lectores, preguntó uno de los reporteros.</p>



<p>El ministro estaba a punto de responder cuando el tronido de un tiro resonó en la sala y sus sesos se esparcieron por la sala. Los gritos de la gente intensificaron la dureza de la escena y reconozco que contemplé alucinado esa muerte en directo y más al contemplar el caos, el terror y el miedo, las carreras que ese disparo provocó en los presentes.</p>



<p>-Señoras y señores, todos ustedes han sido testigos de lo sucedido- parcialmente repuesto el responsable de la transmisión comentó sin aparecer en la pantalla: -Todo apunta que Juan De la Llave ha sido silenciado cuando iba a revelar los nombres de aquellos que, según él, le obligaron a reunir dinero del narcotráfico.</p>



<p>Apesadumbrado comprendí que era parcialmente responsable de ese asesinato y pensando en ello, temí por Lidia. Y no solo por su equilibrio mental, del que dudaba, sino también por si sus enemigos buscaban terminar con su vida. Por eso, dejé todo y decidí volver a casa. En el parking me encontré de bruces con los hombres que me habían seguido esa mañana al lado de mi coche, por lo que rehaciendo mis pasos intenté tomar nuevamente el ascensor para huir de ellos.</p>



<p>-Señor Morales, debemos hablar con usted- escuché en mi espalda.</p>



<p>Temblando de la cabeza a los pies, me di la vuelta temiendo que me despacharan un tiro. Por fortuna, no fue así y sacando una placa, el mismo tipo al que burlé en el metro me informó que era del CNI y que su jefe les habían mandado a protegerme.</p>



<p>-No entiendo- alcancé a mascullar un tanto más tranquilo al saber que pertenecían a ese organismo.</p>



<p>-Sus últimos pasos lo han convertido en objetivo de un cártel y al ser colaborador nuestro, don Manuel ha visto prudente ponerles protección tanto a usted como a la señorita Esparza- tras lo cual, me pidió las llaves de mi automóvil.</p>



<p>Antes de dárselas, llamé a mi conocido. Espina me confirmó que eran su gente y me pidió que colaborara con ellos, echándome la bronca:</p>



<p>-Alberto, la amenaza es real.&nbsp; Según las informaciones de las que dispongo, han mandado un equipo a silenciaros. No entiendo como alguien de tu experiencia se ha metido en este embolado. ¿En qué coño pensabas cuando acogiste a esa mujer?</p>



<p>Eso mismo me preguntaba yo y por eso, aguanté el chaparrón en silencio:</p>



<p>-Tenéis a medio mundo, siguiendo vuestros pasos y no solo hablo de los narcos. A nuestro gobierno le preocupa que las revelaciones de esa joven y su lucha política provoquen un altercado internacional que le salpique. Hasta los putos yanquis están involucrados y han preguntado por tus actividades.</p>



<p>-Lo sé- reconocí y sin nada que perder, le hice saber que esa noche cenaba con uno de sus emisarios.</p>



<p>-Me apunto, ¿a qué hora y dónde habéis quedado? &#8211; señaló cabreado, sintiendo quizás que los americanos estaban invadiendo sus competencias.</p>



<p>Tras exponerle que la cena en cuestión tendría lugar a las nueve en mi casa, me pidió que le dijera quien eran los invitados.</p>



<p>-Contigo seremos seis. Además de tú y yo y de la capitana Elizabeth Burns de la DIA, estarán también Lidia Esparza, María Castellano, mi novia, y Perico Martínez, mi socio. &nbsp;Pero de antemano debes saber que solo yo conozco la profesión de esa militar, para el resto, es una vecina que se acaba de mudar al lado.</p>



<p>-Conozco a ese bombón de oídas y por su fama deduzco que sus jefes están preocupados.</p>



<p>&#8211; ¿De qué fama hablas? &#8211; pregunté tratando de mantener la cordura.</p>



<p>-Solo mandan a esa mujer a los casos difíciles y siento decirte, que se ha hecho un nombre por lo drástica que es. Si ve un problema para los intereses de su país, no duda en usar la violencia.</p>



<p>&nbsp;Como no podía ser de otra forma, esas noticias lejos de tranquilizar me aterrorizaron y por ello, le imploré que me ayudara a seguir vivo. Meditando durante unos segundos, me aconsejó que, a pesar de tener pareja, siguiera la corriente a la pelirroja.</p>



<p>-Me he perdido- confesé.</p>



<p>-Elizabeth Burns va de femme fatale y suele usar su belleza para conseguir sus fines.</p>



<p>&#8211; ¿Estás insinuando que piensa seducirme? &#8211; tartamudeando, pregunté.</p>



<p>-Si lo ve necesario, no se cortará en acostarse contigo y con todos los que te rodean. Le da igual la edad, la raza o el sexo. De considerarlo oportuno, es capaz de buscar respuestas entre las piernas de tu novia. ¡No sería la primera vez, ni la última! &#8211; replicó con un deje de admiración en su tono.</p>



<p>La posibilidad de retozar con esa diosa junto con María me pareció absurda además de imposible y despidiéndome de Manuel, dejé que sus subalternos me escoltaran hasta casa. Al llegar al chalet, me recibió mi antigua compañera y preguntando por Lidia, la castaña me comentó que estaba preparando la cena, pero que me necesitaba. Intrigado, directamente, me dirigí a la cocina para avisar que íbamos a ser seis y no cuatro. Nunca esperé, hallarla llorando.</p>


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<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/221/74337487/74337487_057_7273.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&#8211; ¿Qué te pasa? &#8211; pregunté viendo su estado.</p>



<p>La joven, corriendo hacia mí, se echó en mis brazos berreando:</p>



<p>-Aunque no fue mi intención, he matado a ese hombre.</p>



<p>-No has sido tú- susurré en su oído mientras intentaba calmarla: -Fueron sus actos los que provocaron su muerte.</p>



<p>-No es cierto. Si no hubiese publicado sus manejos, ¡seguiría vivo!</p>



<p>Como su sentimiento era compartido por mí, seguí abrazándola:</p>



<p>-Si hay alguien responsable soy yo. Podía haberme quedado con esa información y no habértela dado o haberla dado a conocer yo mismo. En tu caso, solo has sido la herramienta que usó el comandante Omega para revelar un latrocinio- respondí usando para ello mi antiguo nombre de guerra.</p>



<p>Que me adjudicara la autoría descargando sus culpas, consiguió que dejara de llorar y levantando su mirada, susurró si eso significaba que me había unido a su lucha.</p>



<p>-Por ahora, lo único que me interesa es qué todo esté listo para esta noche- cortando de cuajo el rumbo de la conversación, repliqué y separándome de ella, comenté que finalmente cenaríamos seis para a continuación decirle que me iba a duchar.</p>



<p>-Dele cinco minutos y su princesa irá a ayudarle- musitó preocupada.</p>



<p>Aprovechando la presencia de María le hice saber que no necesitaría su ayuda y pegando un sonoro azote a la cincuentona, le pedí que fuera ella quien lo hiciera. Curiosamente, ésta sonrió al recibir la nalgada y despidiéndonos de la chavala, me acompañó al cuarto. Una vez allí, no esperó y mientras el jacuzzi se llenaba, me empezó a desnudar. La excitación que leí en su rostro no podía ser fingida y eso hizo que mi hombría se alzara bajo el pantalón.</p>



<p>&#8211; ¡Qué ganas tenía de volver a verla! &#8211; exclamó al despojarme del calzón y comprobar que sus manejos habían inducido mi erección.</p>



<p>No tuve que comentar que me apetecía una de sus mamadas, ya que al verla se arrodilló y aproximando la cara, me regaló un largo lametazo.</p>



<p>&#8211; ¡Menuda zorra estás hecha! &#8211; exclamé al comprobar que María repetía e incrementaba sus mimos.</p>



<p>Mi exabrupto la hizo reír y levantándose del suelo, me rogó que la tomara. No tuvo que repetírmelo, levantándole la falda, desgarré sus bragas y sin mayor prolegómeno, la empotré contra la mesa. La humedad de su almeja permitió que se la clavara hasta el mango y sin preocuparme el hacerle daño, comencé a cabalgarla con decisión. Sus gritos resonaron en el chalet mientras afianzaba el asalto tomando sus pechos entre mis manos.</p>



<p>&#8211; ¡Dios! ¡Cómo me gusta ser vuestra puta! &#8211; chilló revelando inconscientemente que se sentía tanto mía como de Lidia.</p>



<p>Eso me hizo recordar su traición y acelerando la velocidad de mis caderas, seguí machacando su interior lleno de ira. La violencia de mis actos azuzó su lujuria y aullando de placer, me rogó que nunca me separara de ella porque me amaba. Sus palabras me indignaron aún más y decidido a castigarla, saqué mi pene de ella y apuntando el culo que ya había desvirgado, se lo incrusté hasta el fondo.</p>



<p>&#8211; ¡Mi señor! &#8211; sollozó con lágrimas en los ojos sin hacer nada por rechazarme.</p>



<p>La suave presión de su ojete me informó de que de alguna forma había previsto que la enculara y mientras retomaba el ataque, pregunté cómo era posible.</p>



<p>-Lidia creyó oportuno que me pasara todo el día con un dilatador puesto por si su dueño quería usar mi trasero- reconoció entre gritos.</p>



<p>Aunque debería estar contento, me jodió esa precaución al haber hecho inviable el castigo y cambiando por segunda vez de objetivo, le di la vuelta y tirando de su melena, usé los labios de la mujer como si fueran su coño. Lo normal hubiese sido que protestara, pero al sentir que le follaba la boca cayó en brazos del orgasmo licuándose ante mis ojos. Que se estuviese corriendo cuando apenas podía respirar, me hizo saber la inutilidad de mis actos y fuera de mí, saqué mi verga de su garganta y le ordené que me esperara metida en la bañera. María iba a repelar cuando desde la puerta escuchó a la latina que se fuera, mientras ella la sustituía. Nada pude hacer cuando sin pedir mi permiso ese engendro del demonio comenzó a pajearme pidiendo que usara su cara para dejarme llevar. El deseo que destilaban sus negros ojos fueron el empujón que necesitaba y explotando sobre sus mejillas, las teñí de blanco mientras la morena se afanaba en que no se desperdiciara ni una gota.</p>



<p>-Mi amado comandante sabe cómo premiar a su princesa- suspiró con mi semen recorriendo sus mofletes.</p>



<p>&nbsp;No tuve que esforzarme en comprender que esa morena veía en mi leche el pago por haber publicado las andanzas del fallecido y mientras la veía beberse el producto de mi lujuria, me quedé pensando sobre lo que me había dicho mi amigo del CNI sobre la tal Elizabeth. Soñando que se hiciera realidad y que la espía intentara seducirme, di un salto al vacío, diciendo:</p>



<p>-Durante la cena, tu función será ocuparte de la vecina y que se sienta a gusto.</p>



<p>&#8211; ¿Acaso quiere que se la meta en la cama? &#8211; preguntó entre risas.</p>



<p>-No, princesa. Quiero ver si acepta la famosa hospitalidad de tus compatriotas y duerme contigo.</p>



<p>-Mi comandante, eso es lo mismo. Mi lugar está entre sus sábanas y si pasa la noche en mi compañía, también la pasará en la de usted- respondió recordándome que le había dado permiso a dormir conmigo.</p>



<p>Soltando una carcajada la dejé en el suelo y pasando al interior del baño, acudí donde mi antigua compañera de estudios esperaba para bañarme. Al entrar en la bañera y mientras comenzaba a enjabonarme, María me hizo saber que nos había escuchado:</p>



<p>-Si ella no puede sola, yo le ayudaré a cumplir el deseo de mi señor.</p>



<h1 class="wp-block-heading">11</h1>



<p>La certeza de que esa noche la militar americana iba a ser atacada por dos flancos me puso de buen humor, al saber que fueran los que fuesen sus planes para la velada, nunca podría llevarlos a cabo. Todo lo que hubiese planeado iría a la basura, al no esperarse que un seductor como Perico intentara llevársela al huerto mientras mis niñas buscaban lo mismo usando las artes que solo las mujeres poseían. &nbsp;</p>



<p>«A ver cómo se libra de ésta», medité imaginando la cara que pondría al verse acosada por todos lados en presencia de su colega español. «No tardará en salir corriendo con el rabo entre las piernas rumbo a su casa», sentencié desternillado mientras me anudaba la corbata.</p>



<p>Estaba sirviéndome un copazo cuando la indumentaria que eligieron Lidia y María confirmó que se tomaban en serio mi petición. Y es que ambas se esmeraron en lucir fabulosas.</p>



<p>«Hasta a mí me apetece echarlas un polvo», comenté para mí al verlas salir ataviadas con sendos vestidos de fiesta que dejaban poco a la imaginación.</p>



<p>La morenita leyó mis pensamientos en la mirada que les eché a sus escotes y acercándose a mí, susurró encantada en mi oído que fuera preparando la recompensa que le daría cuando consiguiera embaucar a nuestra vecina.</p>



<p>&#8211; ¿Qué quieres en pago? &#8211; ingenuamente pregunté mientras acariciaba uno de sus pezones.</p>



<p>Con una sonrisa de oreja a oreja, contestó tomando de la mano a la cincuentona:</p>



<p>-Que mi señor me preñe. Nada me haría más ilusión que llevar su hijo en mis entrañas.</p>



<p>Afortunadamente, estaba preparado y soltando una carcajada, repliqué:</p>



<p>-Ya prometí embarazar a María, pero inseminarte a ti, es otra cosa. Pídeme algo que esté a mi alcance.</p>



<p>Haciendo un puchero, esa bella arpía me soltó:</p>



<p>-Si entre las dos conseguimos que se folle a esa putilla, al menos deberá dejar que su princesa le haga una mamada.</p>



<p>Como ya me había corrido dos veces en su cara y encima no creía que lo lograran, no vi nada malo en aceptar esa pretensión:</p>



<p>-De acuerdo, si Elizabeth pasa la noche con nosotros, mañana permitiré que sacies tu hambre de esa manera.</p>



<p>&nbsp;El tamaño que adquirieron sus pezones me hizo ver que realmente creía que iba a tener éxito y por eso seguía lamentando haber cedido, cuando sonó el timbre de la puerta. Pensando que podía ser ella, María corrió a abrir sin saber que era mi socio el que tocaba. Al reconocerlo, lo abrazó:</p>



<p>-Perico, ¡cuánto tiempo sin verte!</p>



<p>Desde el salón observé el repaso que ese capullo dio a mi teórica novia mientras la saludaba con dos besos. Conociendo el éxito de mi amigo con las damas, afloraron mis celos cuando comenzó a piropearla y la castaña en plan coqueta, se puso a lucirle el modelito que llevaba puesto.</p>



<p>-Alberto ya me había avisado que estabas preciosa, pero se quedó corto: ¡Estás divina! &#8211; babeó el muy cretino mirándola de arriba abajo.</p>



<p>&#8211; ¿No me vas a presentar a tu amigo? &#8211; acercándose comentó la morenita.</p>



<p>En su tono descubrí que no le hacía gracia el coqueteo de la cincuentona y recordando que eran pareja, comprendí que lo veía como un rival de temer. Ajeno a ello, mi socio miró a la joven que se aproximaba y nuevamente se quedó embelesado con lo que veían sus ojos. Tras darle otros dos besos y dirigiéndose a mí, comentó:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/221/74337487/74337487_092_cf09.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Eres un cabrón avaricioso, ¡qué callado te tenías que además de María vivías con otro monumento!</p>



<p>La latina vio necesario hacerle ver que las dos estaban fuera de su alcance:</p>



<p>-Así es. Alberto tiene mucha suerte al disfrutar de los mimos de su novia y de su princesa.</p>



<p>Como eso era algo que no se esperaba, Perico me interrogó con la mirada y fue nuestra amiga de antaño la que le confirmó el dato diciendo:</p>



<p>-Las afortunadas somos nosotras al tener un hombre guapo y amoroso del que cuidar.</p>



<p>Sin creérselo todavía, se echó a reír:</p>



<p>-Como broma, está bien. Pero lo conozco y sé que está chapado a la antigua.</p>



<p>&nbsp;Que dudara de sus palabras, provocó la ira de la hispana y deseando dejar claro que no mentía, llevó mis manos a sus pechos mientras le decía:</p>



<p>-No debes conocerlo tan bien. Desde que Alberto nos dio su amor, ambas prometimos ser suyas por siempre.</p>



<p>La tersura de esos juveniles senos me dejó paralizado y lleno de vergüenza, tampoco pude evitar que uniéndose a nosotros María confirmara lo que ya era evidente.</p>



<p>-Te podrá escandalizar el enterarte así, pero Lidia y yo lo amamos y compartimos su cariño- dijo besando mis labios mientras introducía la mano por el escote de la morena.</p>



<p>Ese imprevisto arrumaco a tres bandas lejos de molestarle, lo excitó y con voz cargada de envidia, nos felicitó riendo:</p>



<p>-Parad, o tendré que irme al baño a desaguar… ¡necesito una copa!</p>



<p>Lidia comprendió que había captado el mensaje y dando un beso en los morros a María, se fue a servir un ron a nuestro invitado. Como nuestra antigua compañera la ayudó, Perico aprovechó para decirme cómo, a nuestra edad, podía satisfacer a las dos a la vez:</p>



<p>-Cuando estoy cansado, se consuelan entre ellas.</p>



<p>&#8211; ¡Qué hijo de puta! &#8211; exclamó y cogiendo el vaso que le ofrecían se lo bebió de un trago.</p>



<p>En ese preciso instante, sonó el timbre y mientras la hispana iba a abrir, pedí a mi socio que no dijera nada de lo que acababa de contemplar.</p>



<p>-Aunque estoy orgullosa, es mejor que esto quede entre nosotros, ya que Lidia es alguien importante en su país- añadió, cogida a mi cintura, María.</p>



<p>-Ya me conoces… ¡soy una tumba! &#8211; contestó viendo que Manuel era el segundo invitado.</p>



<p>Como se conocían al ser nuestro contacto. Perico comenzó a charlar animadamente con él intentando que no se percatara de lo que me unía a esas mujeres. Aunque por su profesión, debía saber lo nuestro, se las presenté como mi novia y una amiga. El funcionario no puso en duda mi afirmación y tras saludarlas, se sentó junto a mi socio.</p>



<p>La última en llegar fue la americana y cuando lo hizo su entrada fue triunfal:</p>



<p>&#8211; ¡Pedazo piba! &#8211; oí exclamar a mi amigo cuando la pelirroja pasó adentro embutida en un traje que realzaba el tamaño y la belleza de sus ubres.</p>



<p>Nadie puso objeción alguna e hipnotizados contemplamos el andar felino de esa rojiza pantera. Hasta la hispana se quedó sin habla cuando la recién llegada le plantó un beso acercándose más de lo que la etiqueta requería. Mientras me acercaba a saludarla, caí en el anómalo crecimiento de los pezones de la activista y recordando que en realidad sus inclinaciones sexuales eran las lésbicas, supe que no tardaría en intentar seducir a esa diosa. Pero nada me preparó a lo que experimenté cuando los labios de Elizabeth se posaron cerca de mi boca mientras disimuladamente me magreaba el trasero:</p>



<p>-Vecino, estás guapísimo.</p>



<p>Su halago me puso en alerta y recordando que, según Espina, esa mujer solía usar su atractivo para seducir a sus objetivos, devolviendo esa misma caricia en sus nalgas, respondí en voz baja:</p>



<p>-Si no llegas a ser una espía, te empotraba aquí mismo.</p>



<p>La americana no se esperaba semejante burrada y totalmente colorada, buscó si alguien aparte de ella la había escuchado. Al percatarse que no, se repuso de inmediato y susurró en mi oído:</p>



<p>-Para ser casi un anciano, apuntas alto. Pero, si insistes, ya sabes donde vivo.</p>



<p>Que no negara esa posibilidad, a pesar del menosprecio a mi edad, me divirtió y pasando mi mano por sus caderas, se la presenté al resto del grupo. Realmente lo que me interesaba era saber si conocía al del CNI, pero por su reacción sospeché que no.</p>



<p>-Encantado de conocerla- extendiendo la mano su colega de profesión la saludó.</p>



<p>En cambio, mi socio fue mucho más expeditivo y tras darle un buen achuchón, comenzó a hablar con ella como si fuera un amigo de toda la vida. Desde mi posición, comprobé que no solo era inmune a las atenciones de Perico, sino que sus ojos se centraban en las posaderas de María. Fue tan descarada su actuación que Manuel no dudó en recordarme las artimañas que esa hembra solía usar.</p>



<p>-Como te dije, esta tía es una víbora y ha visto en tu novia, el medio para llegar a ti.</p>



<p>No pude ni quise reconocer a ese hombre que el coqueteo de la cincuentona venía propiciado por mí y por eso cada vez más preocupado, me señaló el peligro que corríamos.</p>



<p>-No sé qué busca ni lo que le podéis ofrecer, pero ándate con cuidado.</p>



<p>-Tranquilo, tengo todo controlado- no muy seguro respondí mientras observaba a la hispana entablando con ella una conversación.</p>



<p>Y es que tal y como se había comprometido, esa demoníaca criatura comenzó su acoso alabando a nuestra invitada mientras se la comía con los ojos. Como testigo sin voz ni voto, reparé en que achacando a una arruga que no existía en el vestido de la pelirroja, Lidia posó la mano en su trasero y tanteando el terreno, aprovechó para acariciárselo sin importarle que María la viese hacerlo.</p>



<p>Ese meneo no le pasó inadvertido a mi buen Perico que, acudiendo a mí, me rogó que hablara con la morena para que le dejara a él disfrutar de esa monada.</p>



<p>-Date prisa y haz algo o esta noche tendré que lidiar con tres- respondí y haciéndole ver que estaba de su parte, prometí que lo sentaría junto a ella en la mesa.</p>



<p>Tras ese breve refrigerio, pasamos a cenar y aunque conseguí que sentarla a la derecha de mi socio, nada pude hacer para evitar que María repartiera el resto de las sillas, colocándome también a su lado. Juro que no comprendí ese reparto ya que en teoría eso dificultaría la labor que les había encomendado que no era otra que seducirla. Molesto quise cambiarme de sitio, pero lanzándome una mirada asesina, mi supuesta novia me ordenó que me sentara y mientras Lidia se ocupaba de servir la cena, preguntó a la pelirroja cuanto tiempo pensaba quedarse en España y en qué trabajaba.</p>



<p>-Mis jefes me han pedido que dirija la sucursal de Madrid y no creo que me muevan en un par de años.</p>



<p>Desde su asiento, Manuel insistió en que trabajaba y fue entonces cuando enseñando su blanca dentadura, ésta sonrió:</p>



<p>-Me imagino que sabes la respuesta, no en vano por lo que veo en tu tarjeta, tu empresa y la mía son competencia. Soy la encargada de Pfizier para Europa.</p>



<p>El agente comprendió que de nada valía seguir simulando y soltando una carcajada, replicó:</p>



<p>-Tienes razón y por eso mi presencia aquí esta noche, no quiero ni puedo dejar que me robes a uno de mis mejores proveedores.</p>



<p>Perico que conocía de sobra que el trabajo en la farmacéutica de Espina era solo una fachada y que su verdadera ocupación era en el CNI, creyó necesario intervenir pensando que si se ponían a hablar de la industria la pelirroja no tardaría en descubrir que realmente no trabajaba ahí. Por eso, en plan de guasa, pidió a la mujer que me hiciera llegar una buena dotación de viagra para no defraudar a María.</p>



<p>-Alberto, no necesita de ayuda química- protestó Lidia sin pensar. Al ver la cara de la americana, se percató de la metedura de pata y rápidamente añadió: -O al menos eso dice su amada.</p>



<p>Tomando la palabra, María siguió la broma diciendo:</p>



<p>-No le hagas caso, toda ayuda es bienvenida y más de alguien tan bella como tú.</p>



<p>De improviso, vi que Elizabeth enrojecía y qué, sin contestar, simulaba colocarse la servilleta en las piernas.&nbsp; Al estar pegado a ella, no tardé en hallar la causa del color de sus mejillas al ver de reojo un pie alojado entre sus piernas. Por el color de las uñas, supe que era el de la castaña y entonces caí en la razón por la que había elegido sentarse frente a ella. Echándole un cable para evitar que se zafara del acoso, cogí la mano de la americana mientras le preguntaba si podía darnos una cita para presentarle nuestra compañía. Mi socio, ajeno a que mi intención era otra, vio en mi pregunta un medio de entrada y desconociendo que Elizabeth estaba siendo masturbada por mi novia, se ofreció a visitarla cuando ella quisiera. La espía apenas podía hablar al sentir el dedo gordo de María hurgando entre sus pliegues y todavía conservando algo de cordura, murmuró mirándolo que estaría encantada de recibirle. Perico malinterpretó el brillo de sus ojos y más cuando bajó la mirada y descubrió que tenía erizados los pezones. Asumiendo que eran por sus encantos, disimuladamente bajó la mano y por debajo del mantel, comenzó a acariciarla. El gemido que intuyó en su honor lo azuzó a continuar coqueteando con ella y mientras sus yemas recorrían los muslos de la pelirroja, el pulgar de María comenzó a follársela.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/221/74337487/74337487_086_944c.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Hasta pena me dio la mujer cuando al verse sobrepasada por los acontecimientos se levantó y preguntando por el baño, corrió a tranquilizarse.</p>



<p>-Macho, la tengo en el bote- susurró encantado Perico asumiendo para sí la excitación de la que había huido: -Poco ha faltado para que se corriera.</p>



<p>&nbsp;Mirando a mi supuesta novia, sonreí y seguí comiendo el espléndido guiso que con tanto celo la hispana nos había preparado. La pelirroja llevaba unos minutos sin volver cuando María comentó que iba a ver qué le pasaba.</p>



<p>-Deja, voy yo- guiñándome un ojo, respondió Lidia: -Tú ocúpate de los señores.</p>



<p>No tuve duda alguna de lo que iba a buscar y desviando la atención del resto, informé a Espina que María había estudiado la universidad con nosotros y que solo hacía unos meses que habíamos reanudado nuestra amistad. Como buen profesional de inteligencia, Manuel la sometió a un riguroso interrogatorio tan cordial como invasivo y por eso al cabo de un cuarto de hora, sabía tanto de su vida como yo mismo.</p>



<p>-Es raro que os hayáis encontrado tras tantos años justo cuando Alberto se divorciaba- dejó caer el funcionario del CNI.</p>



<p>El rubor de mi pareja fue evidente y si sus sospechas no fueron a más no se debió a falta de interés sino a la llegada de las dos ausentes. A todos nos quedó claro que algo había ocurrido, pero yo fui el único que reparó en que la hispana llevaba una pulsera de tela que al irse no llevaba. Fijándome, descubrí que se la había hecho con el tanga negro que hasta media hora antes resguardaba el coño de la pelirroja.</p>



<p>A Elizabeth se la notaba meditabunda y por ello, a nadie le extrañó, adujera su tristeza al recuerdo de un antiguo pretendiente y tras la cena, optara por retirarse a casa. Perico, viendo que se le escurría entre las manos la posibilidad de tirársela, nos informó que estaba cansado y que iba a aprovechar para acompañarla hasta su puerta. No queriendo ser el último en retirarse, Manuel aprovechó la excusa para irse. De forma que me quedé solo bebiendo el whisky que me quedaba mientras las mujeres de mi hogar despedían a los invitados.</p>



<p>Al volver y en total sintonía, esas dos arpías me llevaron casi a rastras a la piscina, donde entre risas Lidia me comenzó a relatar que la americana se había olvidado de poner el pestillo y que por eso la había sorprendido pajeándose en el baño.</p>



<p>&#8211; ¿En serio? &#8211; pregunté.</p>



<p>-Sí, la zorra de tu concubina la había puesto a tope y por eso, aunque intentó negarse, finalmente accedió a que mi boca fuese quien la hiciera disfrutar.</p>



<p>Imaginármela entre los muslos de la pecosa, me excitó. Atrayéndola hacia mí, la puse sobre mis rodillas y mientras pedía a María que me rellenara la copa, le rogué que se extendiera en su explicación. La pecaminosa muchacha comenzó describiendo el rojizo coño de la espía para a continuación intentar explicarme su sabor.</p>



<p>-Esa guarra tiene un chumino dulce y penetrante que, en cuanto le pegué un par de lametazos, entró en ebullición.</p>



<p>-Sigue contando- la urgí con el pene ya duro.</p>



<p>Al notar la presión de mi trabuco entre sus piernas, no lo dudó y sacándolo de su encierro, comenzó a restregarse con él mientras seguía narrando que la tal Elizabeth, además de puta, era multiorgásmica y que en el corto espacio que la había tenido a su merced, se había corrido al menos tres veces. Fue tan brillante su exposición que mi calentura llegó al máximo y de no haber llevado bragas, a buen seguro me la hubiese tirado sin levantarme de la silla. Sabiendo mi estado, la cría se ofreció a hacerme una mamada aduciendo que se había ganado ese derecho.</p>



<p>-Te equivocas princesa, el pacto era permitírtelo si conseguías meterla en nuestra cama y no lo has hecho.</p>



<p>-Todavía no ha terminado la noche, mi señor- frotando su vulva encharcada comentó. Juro que pensé que estaba mintiendo cuando lo dijo, pero no por ello me negué a que siguiera lijando sus húmedos pliegues contra mi verga.</p>



<p>Su insistencia en usarme como montura me llevó al límite y al notar que estaba a punto de explotar, la chavala se bajó y de rodillas esperó su premio. Al igual que las dos veces anteriores, eyaculé en su cara mientras esa pérfida criatura se reía, pero en esta ocasión tras degustar el semen de sus mejillas, acercando la lengua comenzó a limpiar con auténtica necesidad los blanquecinos restos que habían quedado en mi glande. Su esmero provocó algo inaudito en mi edad y es que por extraño que parezca mi verga recuperó su dureza al sentir que se la introducía en la boca.</p>



<p>-Alberto, van a tener razón tus señoras cuando dicen que no te hace falta viagra para satisfacerlas- escuché a mi espalda.</p>



<p>Al girarme, observé a Elizabeth hablándome desde su jardín.</p>



<p>&#8211; ¿No te apetece un baño? &#8211; comentó Lidia al verla tras el seto.</p>



<p>Con una agilidad impresionante, de un salto, libró esa muralla vegetal cayendo con gracia en mi césped. No me había repuesto de la habilidad con la que había aterrizado cuando, dejando caer su vestido, se tiró desnuda al agua.</p>



<p>-Mi señor debe confiar más en su princesa y si esta le dice que esta noche se follara a la vecina, es porqué así será- con una sonrisa en los labios, se levantó e imitando a la recién llegada, se zambulló en la piscina.</p>



<p>La pelirroja esperó a que llegara a su lado para besarla y hundiéndole la cabeza, salió nadando muerta de risa. Lidia en cuanto se recuperó quiso vengarse y braceando fue por ella. María que traía en sus manos una botella de champagne, sonrió al ver la escena y sirviendo dos copas, se sentó junto a mi diciendo:</p>



<p>-Dejemos que esas niñas se cansen, tu y yo no estamos en edad de seguirles el juego.</p>



<p>Viendo que, en una esquina, la diminuta morena intentaba hacer una aguadilla a su rival, no pude estar más de acuerdo al ver la facilidad con la que la militar la alzaba y la volvía a hundir.</p>



<p>-Con tal que no termine necesitando reanimación, a nuestra zorrita le viene cojonudo un rapapolvo- respondí dando por sentada su inferioridad física.</p>



<p>-Todavía esto no ha terminado, yo apuesto por ella- comentó la cincuentona.</p>



<p>Los hechos le dieron la razón porque al salir a tomar aire, la hispana cambió de objetivo y buscando uno de los pecosos pechos de la capitana, tomó el pezón y se lo mordió mientras le introducía un par de yemas en trasero. Elizabeth aulló al sentir la invasión y cogiéndola en brazos, la sacó del agua.</p>



<p>-Vas a aprender que, si juegas con fuego, puedes quemarte- la dijo cayendo sobre ella inmovilizándola.</p>



<p>A pesar de casi no poder moverse, la chavalita no estaba indefensa y reptando bajo ella, llegó a su sexo y comenzó a mordisqueárselo.</p>



<p>-No pares o tendré que castigarte- chilló descompuesta por el placer que le estaba dando su supuesta víctima.</p>



<p>&#8211; ¡Elizabeth! Alberto es el único con poder de castigar aquí- defendiendo a su amante, pero sin moverse, recalcó María: -Recuérdalo si quieres quedarte a pasar la noche.</p>



<p>Girándose hacia la cincuentona, la pelirroja asintió y usando la fuerza bruta consiguió dar la vuelta a la situación, poniendo el imberbe coño de su oponente a la altura de sus labios.</p>



<p>Nuevamente, la cincuentona intervino:</p>



<p>-Esa putilla sigue siendo virgen. Alberto debe quien la desflore y ¡no tú!</p>



<p>&nbsp;-No se preocupe, no dañaré lo que es propiedad de otro- gritó mientras hundía la cara entre los muslos de Lidia.</p>



<p>Sonriendo, mi amiga de tantos años comentó que debíamos dejarlas solas para que se desfogaran y que mientras tanto, podíamos ir calentando las sábanas. Impresionado por la rapidez con la que habían conseguido que se aviniera a participar en una orgía, comprendí que lo único que habíamos hecho era facilitar su labor y molesto conmigo mismo, tomé mi vaso, la botella y junto a María, marché hacia mi cuarto…</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/221/74337487/74337487_068_4af2.jpg" alt="" width="672" height="447"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;Una jovencita y sus problemas trastocaron mi vida 4&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Feb 2026 13:50:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Ni siquiera desayuné en el chalet y tras coger las llaves, desaparecí rumbo a la oficina. Desde que cerré la verja, sentí que un todoterreno me seguía y creyendo que eran imaginaciones mías, enfilé hacia la autopista. No fue hasta llegar a la Castellana cuando reparé en que ese vehículo continuaba tras de mí y supe que no podía ser casualidad y que alguien observaba mis pasos. Recordando mi encuentro con la militar americana, comprendí que si no era su gente debía ser alguno de los secuaces del hermano de Lidia e indignado, aparqué el coche con la firme intención [&#8230;]]]></description>
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<p>Ni siquiera desayuné en el chalet y tras coger las llaves, desaparecí rumbo a la oficina. Desde que cerré la verja, sentí que un todoterreno me seguía y creyendo que eran imaginaciones mías, enfilé hacia la autopista. No fue hasta llegar a la Castellana cuando reparé en que ese vehículo continuaba tras de mí y supe que no podía ser casualidad y que alguien observaba mis pasos. Recordando mi encuentro con la militar americana, comprendí que si no era su gente debía ser alguno de los secuaces del hermano de Lidia e indignado, aparqué el coche con la firme intención de que la próxima vez no les sería tan fácil el seguirme. Mi cabreo creció a pasos agigantados cuando Perico, mi socio, me informó que nos había caído un inspector de Hacienda pidiendo ver una serie de operaciones que habíamos hecho con el gobierno húngaro. Que entre todos nuestros contratos se centraran en los que habíamos ejecutado bajo ese gobierno populista de derecha tampoco podía ser fruto del azar y por eso asumí que los mismos que me estaban siguiendo eran los que habían propiciado esa auditoría.</p>



<p>Aún sin conocer mi pasado, el nerviosismo de mi socio estaba justificado ya que por nuestra actividad estábamos obligados a tener una hoja de servicios impoluta y cualquier sospecha de congeniar con posiciones radicales o de compras de voluntades podía provocar nuestra quiebra. Por eso, tomé el toro por los cuernos y me dirigí a la sala de juntas en la que ese inspector aguardaba que le diéramos la información. En cuanto abrí la puerta mis temores se hicieron realidad al ver a la pelirroja de la noche anterior sentada junto al funcionario. Que tuviese el descaro de presentarse ahí, demostrando hasta donde llegaba el poder de su agencia, me terminó de indignar y he de confesar que tuve que hacer acopio de la poca tranquilidad que me quedaba para no saltarla al cuello.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/282/80773301/80773301_015_3e86.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Soy Alberto Morales, el consejero de la empresa. Ustedes dirán en qué les puedo servir- alcancé a decir cordialmente mientras en mi interior crecía el instinto asesino.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sé que no le pasó inadvertido que hubiera omitido que la conocía y por eso mientras José Toribio, el hombre de hacienda, se presentaba, la tal Elizabeth se mantuvo callada con una hipócrita sonrisa en la cara. Tras esa rutinaria presentación, entró en materia y nuevamente me pidió la información sobre todo lo referente a nuestra actividad en Hungría. Como por norma interna teníamos todo al día, no me preocupó y dejando caer que dichos contratos no habían sido firmados por el gobierno actual sino por el anterior de signo contrario, le ofrecí compartir todos esos documentos con ellos subiéndolos a la nube.</p>



<p>Nuestra disposición a colaborar alegró al funcionario y rápidamente quedamos en abrir un Dropbox para ello mientras la mujer intentaba que no se le notara su decepción al enterarse del error que habían cometido al fijar su atención en esas licitaciones cuando las habíamos ganado bajo el gobierno de un partido socialdemócrata. Supe que no iba a ceder tan fácilmente cuando excusándose se levantó y saliendo de la sala, hizo una llamada. Aunque no pude escuchar lo que decía al haber una puerta de cristal entre nosotros por el tono y sus gestos al hablar se notaba que estaba cabreada. Solo se tranquilizó cuando tomando un bolígrafo comenzó a anotar unos datos en un folio, folio que al volver a la sala entregó a Toribio.</p>



<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El español un tanto cortado me informó que sus jefes habían decidido ampliar la petición de información y dándome el papel con una serie de contratos en él, me rogó que también subiera los documentos que los soportaban a la nube. Nada más echar una ojeada, comprendí que me estaban pidiendo algo que me era imposible dar, al ser material que había sido declarado clasificado por el estado español. Con la mejor de mis sonrisas, cogí mi móvil y llamé a Manuel Espina, mi contacto en el CNI, el centro nacional de inteligencia. Al contestar y tras avisar que ponía el altavoz, le comenté que tenía frente a mí a José Toribio de la Agencia Tributaria y que me estaba pidiendo datos sobre unos expedientes que obraban en su poder.</p>



<p>-Que coja el teléfono, quiero hablar con él en privado.</p>



<p>El inspector desconocía con quien se iba a enfrentar cuando tomó el móvil entre sus manos. Por ello, tanto Elizabeth como yo, fuimos testigos de su cambio de actitud y como su prepotencia inicial se fue transformando en turbación a lo largo de la conversación hasta que totalmente pálido colgó y me informó que con la información inicial le bastaba. Esa súbita bajada de pantalones despertó la ira de la pelirroja y sin siquiera despedirse, se fue de la oficina dando un portazo. Su falta de educación y mal perder me hicieron gracia y festejando esa pequeña victoria, tomé mis bártulos y me fui a mi despacho. Apenas había aposentado el trasero cuando la secretaria llegó con un folder en sus manos preguntando si era mío. Al levantar la mirada, lo reconocí de inmediato y sabiendo que era de la americana, pedí que me lo dejara diciendo que yo se lo haría llegar a su dueño.</p>



<p>Nada más tenerlo en mi poder, lo abrí por lo extraño que me resultaba que se lo hubiese olvidado. No tardé en comprobar que no había sido un lapsus, sino que se lo había dejado a propósito al ver que consistía en un informe completo sobre María. Que la DIA hubiera elaborado un dossier sobre ella me intrigó y a pesar de saber que era ilegal no pude dejar de leerlo. El alma se me cayó a los pies al darme cuenta que nuestro encuentro tras tan tantos años no tenía nada de casual y que había sido algo planeado cuando en el resumen biográfico de mi compañera descubrí que, según esa agencia de inteligencia, Lidia y la cincuentona eran pareja.</p>



<p>«Serán putas», exclamé para mí y sintiéndome usado, dediqué casi media hora a estudiar lo que los americanos sabían de ella.</p>



<p>Así conocí que al menos no me había engañado al decirme que había dedicado dos décadas a trabajar para Save The Children, una de las organizaciones humanitarias más importantes con presencia en más de cien países y cuya labor era unánimemente aplaudida por todos. Pero también que había obviado decirme que durante su estancia en Iberoamérica había entrado en contacto con Lidia y que ya como su compañera había dejado esa organización para convertirse en su mano derecha en la cruzada que la morena había emprendido contra las mafias políticas de su país. Pensando en ello comprendí que había sido María la que le había hecho llegar mis postulados juveniles y que por tanto era falso que su hermanastro fuese el que la había informado de mi existencia.</p>



<p>«Por poco que indagara entre nuestras amistades, esa zorra se hubiese enterado de dónde vivía y de cómo llegar a mí», sentencié mientras observaba una serie de fotos en las que ambas aparecían juntas, pero fue al ver una que les habían tomado en la cama cuando la certeza de que ese par compartían desde antaño caricias y sábanas, al tiempo que la misma lucha política, quedó patente.</p>



<p>Como no pudo dejar de ser, mi primer impulso fue volver a casa y ponerlas en la calle, pero entonces recordé que había otros actores en escena y que si lo hacía tendría que atenerme a las consecuencias. Sabiendo que si las echaba podría afectar los intereses tanto de los yanquis como de la facción comandada por el hermanastro de la morena, comprendí que no era prudente y que mientras descubría como zafarme de ellas, debía hacer como si no supiera nada y mantener una cierta normalidad. Es más, tras analizar detenidamente la situación, no me quedó duda alguna que el supuesto olvido de esos papeles era una muestra fehaciente de que los estadounidenses deseaban que conociera esa relación por algún motivo. Sabiendo que esos cabrones no daban un paso a lo loco, comprendí que me estaban mandando un mensaje:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/282/80773301/80773301_031_2f41.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Comprendido», me dije sabiéndome en sus manos y que, de enfrentarme a ellos, sería mi ruina personal y económica.</p>



<p>Aun así, me resultó extremadamente difícil disimular mi enfado e involuntariamente descargué mi frustración en mis colaboradores, los cuales achacaron mi mal humor al expediente fiscal que nos habían abierto y no al problema que había caído sobre mis hombros al aceptar que esa arpía se quedara en mi hogar.</p>



<p>-Alberto, Patricia no tiene la culpa de que estés cabreado- me recriminó mi socio cuando me vio echando una descomunal bronca a una administrativa de la empresa cuando tardó unos minutos más de lo que consideré necesario en traerme unos papeles. &nbsp;</p>



<p>Admitiendo que tenía razón y dada la hora que era, decidí salir de la oficina e irme a comer. Mi intención fue intentarme tranquilizar, pero lejos de conseguirlo mi enfado creció a ritmo agigantado al observar desde el hall del edificio aparcado el coche que me había seguido hasta ahí.&nbsp; Estuve tentado de acercarme y presentarme, pero cuando ya me dirigía hacia ese vehículo de cristales polarizados cambié de opinión y aprovechando que en frente había una entrada de metro, me metí en ella. No pude evitar sonreír cuando de reojo observé que dos de sus ocupantes salían de su interior y corrían por la acera, intentando no perderme de vista.</p>



<p>«Hoy les va tocar hacer ejercicio», pensé mientras en el cajero de suburbano compraba el billete y los sujetos intentaban disimular.</p>



<p>Tras pasar los tornos de entrada, en vez de coger las escaleras automáticas, aproveché que se abría el ascensor para discapacitados. Entrando, me los quedé mirando muerto de risa al comprobar que tras unos segundos de indecisión salían a toda prisa por los pasillos intentando no perderme.</p>



<p>«Por mucho que corran tardarán al menos un minuto en llegar al andén», me dije al abrir la puerta y reparar que el convoy acababa de hacer la entrada en la estación.</p>



<p>Con tiempo de pensar, comprendí que era imposible que supieran en qué vagón me iba a meter por los que no les quedaría más remedio que subirse en el primero que estuviera a mano. Por eso en vez de salir, permanecí dentro sin asomarme. Tal y como preví, al llegar mis perseguidores entraron con la esperanza de volver a contactar conmigo cuando me bajara.</p>



<p>«Adiós, mes amours», mentalmente les despedí cuando el maquinista cerró las puertas y salió.</p>



<p>Tras lo cual, cambié de dirección y cogí el siguiente. Con la tranquilidad de saberme solo, me di cuenta de lo infantil de mi actuación ya que eso solo me daría un momentáneo alivio y que en cuanto volviera a la oficina, esos hombres estarían ahí. Aun así, me alegró el haber vencido esa primera escaramuza y disfrutando de mi victoria, decidí ir a un restaurante mexicano que conocía en el centro.</p>



<p>Acababa de pedir la comanda cuando escuché mi móvil y en la pantalla, vi que era Pablo quien me llamaba. Fue entonces cuando recordé que le había concertado una cita con Lidia para que valorara su estado mental.&nbsp; A pesar de saber que todo era una pantomima y que esa arpía estaba cuerda, me interesó conocer si era tan buena actriz como suponía y si había sido capaz de engañar a un reputado psiquiatra como mi amigo. Por eso, contestando a su llamada, esperé a que me comentara su opinión sobre ella.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Chaval, a no ser que me equivoque, tienes un problema- me soltó a bocajarro tras los típicos saludos.</p>



<p>Como no pudo ser de otra forma, esa entrada me descolocó y directamente le pedí que me aclarara a qué se refería:</p>



<p>-Sinceramente no tengo un diagnóstico que darte. Mira que en mi profesión he visto de todo, pero no sé catalogar a la cría que me mandaste. Recuerdas que te hablé de un stress postraumático, pues olvídate. Esa monada no muestra ningún tipo de síntoma de ello. La seguridad que ha demostrado en mi consulta no es propia de alguien afectado por un trauma.</p>



<p>&#8211; ¿Entonces qué crees que le ocurre?</p>



<p>-Nada, absolutamente nada. Esa chavala tiene una de las mentes más ordenadas que me he encontrado en mis años de experiencia y por eso te advierto que tengas cuidado. No sé si debería contártelo ya que en teoría es mi paciente, pero si me atengo a sus palabras, Lidia está colada por ti.</p>



<p>-Eso dice, pero no la creo- molesto respondí.</p>



<p>-Yo tampoco. Es demasiado inteligente para demostrar ese súbito enamoramiento y pienso que sus actos están motivados por el interés. Quiere algo y no va a parar hasta conseguirlo. ¿Qué desea? ¡No lo sé! Pero lo que tengo claro es que te tiene enfilado y va a usar todas las artes de las que disponga para que bebas de su mano. Lo más prudente es que al volver a casa, hables con ella y le busques otro sitio donde vivir- traspasando los límites de su profesión afirmó preocupado.</p>



<p>Que mi amigo hubiese obviado la privacidad de la joven por nuestra amistad, me preocupó y al mismo tiempo me alegró, al darme cuenta que a pesar de su capacidad no había podido engañar a Pablo y despidiéndome de él, me puse a comer la estupenda sopa azteca que el camarero me había puesto enfrente.</p>



<p>«Al menos, esa zorrita de pelo largo nunca optara a un Óscar», sentencié satisfecho mientras meditaba sobre cómo librarme de ella, pero ante todo averiguar los motivos que le habían llevado hasta mi puerta.&nbsp; Pensando en ello, me puse a repasar lo que sabía de ella buscando una explicación a su interés por mí. Desgraciadamente, por mucho que lo intenté no hallé nada que me dijera que utilidad podía tener yo para ella.</p>



<p>«No puede ser mi dinero, es rica de nacimiento. Tampoco puede ser sexo, ya que es lesbiana», me dije mientras pedía otra cerveza.</p>



<p>Tras elaborar una larga serie de hipótesis, a la única conclusión que llegué fue que tenía que seguir disimulando y aguardar a que algún error de su parte me revelara sus planes para ya conociéndolos actuar en consecuencia. Acababa de decidirlo cuando vi que uno de los tipos que me seguían entraba en el local y que, tras cerciorarse de mi presencia, volvía a salir a la calle.</p>



<p>«Vuelvo a tener compañía», rugí enfadado al percatarme de que la única forma que habían tenido para hallarme era que hubiesen triangulado la llamada y sabiendo que eso solo estaba al alcance de algún organismo oficial, supe que había un nuevo actor en plaza y que este podía ser mi propio gobierno.</p>



<p>Temblando de ira, llamé al camarero y pagué la cuenta, para acto seguido coger un taxi y volver a la oficina. Ni siquiera intenté comprobar si me seguían al darlo por hecho y por eso al llegar, tomé mi coche y retorné a casa mientras intentaba recuperar el sosiego. De poco me sirvió porque nada más entrar me encontré a esas dos putas departiendo animadamente con la pelirroja al borde de la piscina.</p>



<p>«Esto sí que no me lo esperaba», me dije cuándo, colgándose de mi cintura, María me presentó a Elizabeth diciendo que era la vecina que se acababa de mudar al chalet de al lado.</p>



<p>-Encantado- murmuré sin revelar que la conocía y aprovechando el calor que hacía, pregunté si no les apetecía darse un chapuzón.</p>



<p>-Yo, ya me iba- contestó la pelirroja recogiendo el bolso que había traído consigo.</p>



<p>-Por favor, quédate- comentó Lidia: -He preparado un guiso de mi patria y tenemos de sobra.</p>



<p>Rechazando la invitación, la norteamericana respondió que no podía porque tenía todavía cosas que desembalar. La morena aceptando la excusa no insistió y extendió la misma para el día siguiente, a lo que Elizabeth no se atrevió a rehusar y quedó en acompañarnos. Mientras la hispana la acompañaba a la puerta, María se acercó a mí y restregando su cuerpo contra el mío, me preguntó cómo me había ido el día.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/282/80773301/80773301_058_4086.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Nada importante que reseñar- respondí preocupado al sentir que mis hormonas reaccionaban a su arrumaco y que, bajo mi pantalón, crecía mi apetito.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Mi erección no le pasó inadvertida y recreándose con sus dedos en mi entrepierna, la muy zorra musitó que ella también me había echado de menos y antes de darme tiempo de rechazar su ataque, se arrodilló ante mí liberando a la traidora.</p>



<p>&#8211; ¡Dios! ¡Cómo me pones! &#8211; exclamó al ver mi verga totalmente inhiesta y tomándola entre sus manos, la premió con un largo lametazo.</p>



<p>No quise ni pude dejar de caer en la tentación de sus labios y cuando abriendo los labios, se la metió en la boca decidí que no había nada malo en disfrutar de ese homenaje y sentándome en una silla, le pedí que se desnudara. La castaña no necesitó que se lo repitiera y dejando caer los tirantes de su vestido, lució su madura belleza ante mí. Juro que me sorprendió descubrir que tenía los pezones erizados, ya que eso era algo que no se podía controlar. Tras admitir que su excitación no era fingida y que por tanto era bisexual, separé las rodillas. Juro que pensé que al darle entrada iba a reiniciar la mamada, pero revelando la lujuria que la consumía, aprovechó para subirse a horcajadas sobre mí y empalarse.</p>



<p>-Llevo todo el día pensando en este momento- sollozó mientras notaba los pliegues de su vulva abriéndose para recoger en su interior la totalidad de mi tallo.</p>



<p>La humedad de su coño y la facilidad con la que le entró volvió a ratificar su calentura y clamando a los cuatro vientos lo mucho que deseaba ser usada, me rogó que le diese caña. Y vaya que se la di, levantándola en volandas, la coloqué sobre la mesa y actuando como un energúmeno, comencé a martillear su interior mientras exprimía sus voluminosos pechos. La madura no solo no se quejó del trato, sino que me azuzó a continuar mis embestidas comentando que tenía que castigarla porque había sido mala y que, aprovechando mi ausencia, se había acostado con mi princesa.</p>



<p>-No sabía que te gustaban tanto las mujeres- sin pizca de celos, respondí acelerando mis embestidas.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Sin dejar de berrear y moviendo su pandero al ritmo en que la tomaba, replicó fuera de sí que nunca había estado con otra que no fuera ella. Algo en su tono, me hizo saber que no mentía y no queriendo descubrir que sabía la relación que mantenían, añadí que mientras me recibiera de esa forma al llegar a casa no me importaba compartirla con la hispana. Mi respuesta la volvió loca y sin pensar en otra cosa que disfrutar del momento, me imploró estar presente esa noche cuando la desvirgara.</p>



<p>-Lo único que voy a desvirgar será tu culo-murmuré molesto al escuchar que daba por sentado que haría mía a su amante.</p>



<p>Mi amenaza terminó de derrumbar sus defensas y pegando un alarido se corrió sobre la mesa. La profundidad y rapidez de su orgasmo me pilló desprevenido e impresionado seguí machacando su interior con mi estoque sin advertir que teníamos compañía.</p>



<p>-Si usted quiere, puedo preparar el ojete de su concubina para que no se lo desgarre- escuché a Lidia decir con voz excitada.</p>



<p>Al girarme hacia ella, descubrí que lejos de molestarle ver a su amante siendo tomada, estaba cachonda y que presa de su insana lujuria se estaba masturbando. Por un breve instante pensé en revelar lo que sabía, pero tras meditarlo decidí que no debía hacerlo porque con ello no ganaba nada y era más productivo mantener las apariencias.</p>



<p>-Lo pensaré, pero ahora vete a preparar la cena- rechazando su nada velada insinuación de querer participar, ordené.</p>



<p>El reproche que leí en su mirada me hizo reír y olvidándome de ella, busqué mi propio placer incrementando la velocidad y la profundidad de mis ataques consiguiendo con ello que María se viera inmersa de una serie de gozosos clímax que llegaron a su cima cuando mi verga explotó en su vagina.</p>



<p>-Te amo- la oí exclamar:&nbsp; -y siempre lo haré.</p>



<p>Su hipocresía me indignó al saber que mentía y que realmente era la hispana de quien estaba enamorada. Pensando que la única forma de hacer que cometiera un desliz era confrontarla con la verdadera dueña de su corazón, decidí que a la primera oportunidad que tuviese iba a provocar que hicieran el amor conmigo de testigo y simulando unos sentimientos que no albergaba al sentirme traicionado por ella, susurré en su oído que yo también la amaba. Al oírme decirlo, algo se nubló en su mente y de improviso se echó a llorar.</p>



<p>&#8211; ¿Qué te ocurre? &#8211; alcancé a preguntar al ver que salía corriendo hacia la casa.</p>



<p>Sin saber dónde ir, María buscó a Lidia y junto a ella, salieron al jardín. Confieso que me quedé helado al escuchar sus sollozos y es que sin reparar en que podía oírlas a través de la ventana, le preguntó si estaban haciendo bien.</p>



<p>-Sí, mi amor. Ya falta menos- oí que Lidia le respondía.</p>



<p>Tuve que hacer un esfuerzo para no ir y exigir que me explicaran qué coño esperaban y sobre todo qué tenía que ver yo en sus planes, pero asumiendo que para saber la verdad tenía que aprovechar la debilidad que mostraba por mí la cincuentona, preferí echarme a la piscina con la esperanza que el agua fría me calmara. Desafortunadamente, de poco sirvió y tras media hora dando largos, lo único que conseguí fue cansarme y totalmente agotado, me fui a cambiar para la cena…</p>



<h1 class="wp-block-heading">9</h1>



<p>Ya vestido, al bajar al comedor, me topé con la novedad de verlas llevando sendos camisones, cuyo parecido no podía ser casualidad y recreando mi mirada en las curvas que dejaban entrever, pedí que me dieran de cenar. Actuando en sincronía, trajeron la comida y se sentaron una a mi izquierda y la otra a mi derecha, dejando de manifiesto que para ambas ellas eran iguales y que querían que las compartiera. Si de por sí eso era algo evidente, la hispana no tardó en ratificar mis sospechas cuando llenando mi copa de vino comentó que habían pensado que, a partir de esa noche, debíamos dormir los tres en la misma cama. Sin mostrar ninguna suspicacia, pregunté qué les había llevado a esa conclusión.</p>



<p>-Cariño- respondió María tomando la iniciativa: -Tu princesa se siente desplazada al no descansar con nosotros y aunque ya sé que no quieres hacerla tuya, he creído que no te importaría que, para que seamos felices, ella comparta con nosotros también esos momentos.</p>



<p>Sé que esperaban una negativa y por ello, respondí que me parecía bien, pero que en ese instante tenía hambre y solo podía pensar en comer.</p>



<p>-En serio… ¿me vas a dejar hacerlo? &#8211; descolocada preguntó la joven sin llegárselo a creer.</p>



<p>Acariciando su rostro con una de mis yemas, repliqué:</p>



<p>-Princesa, ya te expliqué que jamás te dejaría en la estacada y si para que estés contenta quieres dormir con dos viejos, no pondré ningún impedimento siempre que te comportes y no intentes sobrepasarte conmigo.</p>



<p>Sin asimilar la felicidad que intuí en sus ojos, lo que realmente me dejó anonadado fue observar que se le habían erizado las areolas bajo el tul del picardías y por ello, no me quedó otra que vaciar la copa de un solo trago al saber lo difícil que me sería vencer las ganas de desvirgarla esa noche.</p>



<p>-Prometo que solo lo abrazaré- replicó alternando la mirada con su amante mientras rellenaba mi vino.</p>



<p>No me extrañó que la que más contenta fuera la madura ya que, pegando a las dos aceras, para ella era un sueño tener a ambos a su disposición esa noche, pero he de reconocer que jamás preví que lanzándose a mis brazos buscara mis besos dándome las gracias por ser tan comprensivo con ellas.</p>



<p>-Tengo hambre- rehuí su contacto mientras recapacitaba si había hecho lo correcto al ceder tan fácilmente.</p>



<p>&nbsp;Temiendo haber metido la pata, me dediqué a mojar bien el estupendo guiso que la hispana había preparado. De forma que al terminar de cenar había dado buena cuenta de al menos dos botellas y más borracho de lo que me hubiese gustado estar, comenté que las esperaría en el cuarto viendo una película. Ninguna de ellas puso objeción alguna y mientras se ocupaban de recoger la cena, subí a la habitación. Tal como les había anticipado, tras intentar infructuosamente ponerme el pijama, desistí y desnudo, busqué en la televisión algo que ver. La cantidad de vino que había ingerido en la velada provocó que me quedara dormido antes de que llegaran y entre sueños sentí que se acomodaban a mi lado. Supe que no llevaban ropa al sentir los pechos de ambas contra mi piel, pero estaba tan borracho y cansado que seguí durmiendo mientras notaba que comenzaban a acariciarme.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/282/80773301/80773301_085_40d9.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Qué razón tenías cuando me hablabas de lo hombre que era- en voz baja murmuró la morena mientras recorría mi pecho con sus yemas.</p>



<p>-Ya te lo dije. A pesar de los años que pasaron, nunca conseguí olvidar sus besos- contestó con una ternura no exenta de sensualidad la que era su amante.</p>



<p>Inerme por el alcohol que había llevaba encima, no pude más que suspirar al notar que entre mis piernas mi sexo se levantaba e indefenso sentí que contrariando la palabra que me había dado, Lidia lo tomaba entre sus manos diciendo:</p>



<p>-Qué ganas tengo de sentir que se hunde en mí esta belleza y que tú estés a mi lado viéndolo.</p>



<p>-Pues imagínate yo, que antes de conocerte mi mayor deseo era que volver a ser suya- sonrojada reconoció María mientras colaboraba en mi violación acercando su boca a mi tallo.</p>



<p>La suavidad de sus labios elevó mi erección y muerta de risa, le comentó si no deseaba probar qué se sentía. La hispana no se lo pensó y sustituyendo a su amante, tímidamente comenzó a tantear con hacerme una mamada.</p>



<p>-Usa tu lengua y embadúrnala bien antes de metértela- ejerciendo de tutora, le aconsejó.</p>



<p>-Se dará cuenta de qué no eres tú- temerosa le arguyó mientras me daba un breve lametazo.</p>



<p>-Está demasiado borracho para percatarse del cambio y si por desgracia se percata, lo único que habrás hecho será anticipar lo que queremos.</p>



<p>Con los ojos cerrado, pero consciente de lo que ocurría entre mis piernas, estaba tan caliente que no me quejé cuando Lidia usó su lengua para recorrer mi glande siguiendo las indicaciones de su amante.</p>



<p>-No me puedo creer que lo estemos haciendo y menos que esté tan arrecha- sin alzar la voz musitó al tiempo que incrementaba su acoso introduciéndose unos centímetros la virilidad que mi sedienta garganta había puesto a su disposición antes de tiempo.</p>



<p>Cediendo a la invitación que llevaban inherentes sus palabras, María se levantó de la cama y mientras la morena iba tomando mayor confianza metiendo mi verga en su boca, le separó las rodillas y cayendo postrada entre sus piernas, comenzó a recorrer los pliegues de su amada.</p>



<p>-Vas a hacer que me corra- protestó esta al sentir los dientes de la madura apropiándose del botón de su sexo.</p>



<p>-Es lo que quiero, zorrita mía- sin dejar de mordisquearla musitó.</p>



<p>Impulsada por su propia calentura, sus dudas desaparecieron y abriendo los labios de par en par hundió mi estoque hasta el fondo de la garganta para acto seguido comenzar a follarme con su boca. Si no hubiese escuchado que era la primera vez que hacía una mamada, hubiese jurado que tenía experiencia cuando sin preocuparla ya que me despertara, se dedicó a masajear mis huevos mientras su amante incrementaba su lujuria mimando sus pliegues.</p>



<p>&#8211; ¡Por dios! ¡Me encanta! – suspiró al sentir que el placer se acumulaba entre sus piernas: &#8211; ¡Necesito sentirla dentro de mí y que me haga disfrutar como a ti!</p>



<p>&#8211; ¡Todavía no puedes! &#8211; exclamó María al ver que intentaba empalarse y tirándola de la cama con un empujón, fue ella la que en plan obseso se clavó mi verga.</p>



<p>La violencia de su asalto no me permitió seguir durmiendo y no queriendo descubrir que había sido consciente de todo lo sucedido, sonreí, Tras lo cual, aproveché que la hispana estaba todavía levantándose del suelo para decir si no le daba vergüenza ser tan puta teniendo de testigo a mi princesa.</p>



<p>&#8211; ¡Qué se joda! ¡Me tienes bruta y quiero que me folles! &#8211; replicó lanzándose al galope mientras Lidia la miraba llena de envidia.</p>



<p>Girándome hacia la joven, le recordé que tenía prohibido sobrepasarse conmigo y mordiendo los pezones de la cincuentona, le urgí a que me diera placer. Sintiendo a salvo su secreto, Maria no tuvo reparo alguno en soltar una carcajada y llena de alegría, usando mi polla como ariete, se dedicó a recochinearse de su amante diciendo que era ella la responsable de satisfacerme sexualmente y no mi princesa.</p>



<p>Con un cabreo de narices, por unos segundos, Lidia se quedó sin saber qué hacer. Pero entonces, recordando lo sucedido en la piscina, llegó hasta mí y acercando su boca a mi oído, me pidió permiso para preparar el culo de mi concubina.</p>



<p>-Todo tuyo &#8211; respondí ante la incredulidad y pasmo de mi ex compañera.</p>



<p>Con una sonrisa, la muchacha se agachó tras María y descargando un sonoro mandoble sobre las ancas de la mujer, le separó las nalgas y sin mayor dilación metió una de sus falanges en ese inmaculado hoyuelo. El berrido que pegó la madura al verse atacada por ambas entradas la hizo reír y contagiada de sus gritos comenzó a restregarse a su espalda mientras introducía otro segundo dedo en su interior.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; ¡Alberto! Dile algo, me va a romper- protestó María al sentir esa nueva invasión.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desternillado de risa, contesté:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Tienes razón- y dirigiéndome a la hispana, ordené que sumara otra yema.</p>



<p>-Mi señor, será un placer complacer sus deseos- rugió encantada la puñetera muchacha y sin hacer caso a los chillidos de su adorada, obedeció.</p>



<p>María se derrumbó sobre mí de dolor, pero eso no me amilanó y mientras Lidia seguía forzando el ano de la madura, aumenté aún más si cabe la velocidad de mis caderas haciendo que nuestra víctima se corriera sin remedio. Carcajeándose de ella, la cruel muchacha le recriminó su poca entereza e informándome que ya tenía el culo listo, me rogó que se lo rompiera diciendo:</p>



<p>-Ya que no quiere usted desvirgarme, que sea el trasero de su otra concubina.</p>



<p>No tengo empacho en decir que le hice caso y poniendo a María a cuatro patas sobre las sábanas, tomé posesión de su trasero con un doloroso arreón.</p>



<p>&#8211; ¡Cabrones! ¡Sois un par de cabrones! –aulló esta al sentir mi verga solazándose en sus intestinos, llena de sufrimiento, pero sin apartarse.</p>



<p>Su entrega me permitió comenzar a acuchillarla con rapidez y subyugado por la presión que este ejercía en mi miembro cada vez que la penetraba, no dije nada cuando abrazándome por detrás, Lidia me rogó que las amara. Sus duros y juveniles pechos clavándose en mi espalda me azuzaron a continuar y tomando la melena castaña de la madura, la usé como riendas a las que aferrarme mientras la montaba.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/282/80773301/80773301_092_7e48.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Maldito, me estás matando, pero ¡me gusta! &#8211; exclamó la yegua que se había convertido a su jinete moviendo sus caderas al compás que este la marcaba.</p>



<p>Su exabrupto me dio alas y estrujando sus pechos, le reclamé si había hecho algo sobre la condición que le había puesto para venirse a vivir a casa.</p>



<p>-No sé qué me dices- aulló descompuesta al notar que todo su ser iba a colapsar y que no tardaría en correrse.</p>



<p>-Te recuerdo que quedaste en ir a un médico para quedarte embarazada- grité mientras descargaba otro azote sobre uno de sus cachetes.</p>



<p>&nbsp;Todavía hoy en día no sé cuál fue la gota que derramó su placer, si esa ruda caricia o que insistiera en mi deseo de preñarla, pero lo cierto es que, colapsando entre mis piernas, María se vio imbuida en un orgasmo sin paragón y cayendo sobre el colchón, comenzó a retorcerse mientras me juraba que al día pediría cita en una clínica. Al hacerlo, mi pene se desprendió de ella y de pronto me vi insatisfecho. Sin otro coño a mi disposición que no fuera el de Lidia y como este me estaba vedado, me giré hacia ella con el arma en ristre comencé a masturbarme frente a su cara.</p>



<p>-Mi señor, ¿qué quiere que haga? &#8211; preguntó la joven al verme pajeando a escasos centímetros de su boca.</p>



<p>Soltando una carcajada, respondí:</p>



<p>-Abre tus labios y bébete la semilla que andas buscando que germine en ti, pero que nunca obtendrás.</p>



<p>&nbsp;Confieso que mi intención había sido humillarla y que jamás pensé que aceptara, pero entonces con un extraño brillo en sus ojos se agachó y acercando su rostro a mi polla, esperó la explosión que se avecinaba con la boca totalmente abierta. El deseo que intuí en ella fue el acicate que me faltaba para dejarme llevar y no tardé más que unos momentos en llenar su garganta con mi semen. Ante mi sorpresa, la joven no empezó a tragar hasta que descargué toda mi producción láctea en ella y solo cuando intuyó que no iba a lanzar otra nueva andanada en ella, cerró sus labios y sus ojos para a continuación comenzar a deglutir lentamente mi esencia con una expresión casi beatifica en su rostro.</p>



<p>«¿A esta qué le ocurre?», me pregunté al ver que con los pitones erizados disfrutaba lo que en teoría había hecho para castigarla.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por eso me cogió con el pie cambiado cuando tras terminar de saborear mi regalo, Lidia me preguntó si eso significaba que a partir de ese momento pensaba premiarla de esa forma cuando cumpliera mis órdenes.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Eso depende de cómo esté de ánimo- repliqué al sentir que había fallado y que, en cierta manera, esa chavala se había salido con la suya.</p>



<p>Esa sensación se incrementó cuando sonriendo me soltó que por ahora eso le bastaba y que no dudara en usarla así, cada vez que quisiera.</p>



<p>-Esta noche cuando en mis sueños recuerde que mi dueño dio de beber a su princesa… ¡seré feliz!</p>



<p>Sabiendo que no tenía remedio, me tumbé en la cama y por primera vez dormí en compañía de esas dos lamentando a cada instante haberme dejado llevar por la lujuria.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/282/80773301/80773301_067_2885.jpg" alt="" width="709" height="472"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;Una jovencita y sus problemas trastocaron mi vida 3&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Feb 2026 13:42:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Mis ensoñaciones se cortaron de cuajo cuando al aparcar el coche la descubrí llorando y mientras Lidia desaparecía hacia la casa, me quedé tratando de consolar a mi excompañera. Durante cerca de cinco minutos, no dejó de sollozar tapándose la cara con sus manos haciéndome temer por el resultado de esa noche. Sospechando que me iba a quedar a dos velas, le pedí que se tranquilizara al ver su angustia por si podía reconducir la velada y finalmente llevármela al huerto. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; -Yo no soy así- murmuró avergonzada al darse cuenta de su comportamiento y con tono angustiado, me rogó [&#8230;]]]></description>
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<p>Mis ensoñaciones se cortaron de cuajo cuando al aparcar el coche la descubrí llorando y mientras Lidia desaparecía hacia la casa, me quedé tratando de consolar a mi excompañera. Durante cerca de cinco minutos, no dejó de sollozar tapándose la cara con sus manos haciéndome temer por el resultado de esa noche. Sospechando que me iba a quedar a dos velas, le pedí que se tranquilizara al ver su angustia por si podía reconducir la velada y finalmente llevármela al huerto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Yo no soy así- murmuró avergonzada al darse cuenta de su comportamiento y con tono angustiado, me rogó que la llevara de vuelta a la fiesta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por su bien no podía llevarla en ese estado y por ello, le prometí acercarla cuando se hubiese sosegado. Al escuchar mi oferta, consiguió tranquilizarse y tomando su bolso, me preguntó si seguía en pie la copa. Saliendo del coche, abrí su puerta y con ella a mi lado pasé adentro donde la morena nos esperaba con el uniforme de criada puesto. A María se le desencajó la mandíbula al toparse con la joven vestida así y más cuando, directamente, nos comentó que había dejado en el salón una botella de cava para que los señores la abriésemos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Muchas gracias, princesa- contesté usando el apelativo que tanto gustaba a esa extraña criatura y tomando de la cintura a mi amiga, la llevé hasta esa habitación.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lidia nos siguió y mientras me ocupaba de descorchar el espumoso, preparó el ambiente poniendo música, para a continuación postrarse de rodillas junto al sofá donde la mujer se había sentado. Esa actuación despertó las suspicacias de la cincuentona y escandalizada, preguntó a la hispana que tipo de relación tenía conmigo.</p>


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<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/357/97852075/97852075_006_2a79.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Soy la princesa de mi señor, una cachorrita que desinteresadamente mima y cuida- replicó sin mirarla.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con esa respuesta no se quedó satisfecha y girándose hacía mí, dio por sentado que la joven compartía mis sábanas:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; ¿Desde cuándo te acuestas con ella?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Mi señor todavía no me ha concedido ese honor y por eso sigo siendo virgen- anticipándose, la aludida respondió por mí.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Confieso que me quedé petrificado al oír que jamás había estado con nadie y preferí mantenerme callado mientras analizaba esa información. María en cambio no la creyó y se lo hizo saber a la muchacha.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -No he mentido y puedo demostrárselo – contestó ésta y como si fuera su obligación hacerlo, tumbándose en el suelo, se abrió de piernas mientras con las manos separaba los pliegues de su vulva: -Fíjese, mantengo el virgo intacto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; María no supo que decir al comprobar que no solo no llevaba bragas, sino que, haciendo gala de su inmaculado coño, le mostraba la tenue telilla de la que hablaba. Esa exhibición causó un terremoto en la cincuentona y con los pitones en punta, quiso conocer de primera mano los motivos por los que no me había acostado todavía con ella cuando era evidente la disposición de Lidia. Nuevamente no me dejó contestar y poniendo un puchero, la endiablada hispana replicó mientras se empezaba a despojar del uniforme:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Aunque usted no lo crea, su amigo considera que soy una niña y no me ve como mujer.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nada pude hacer para evitar que se desnudara y dejando caer su vestido, preguntó a mi conocida si ella pensaba también que era una cría. La belleza de su menudo cuerpo apabulló a María e instintivamente alargó la mano para tocar los diminutos pero inhiestos pechos de la criatura.</p>



<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Eres preciosa- balbuceó impresionada mientras con las yemas los recorría.</p>



<p>Los pezones de la muchacha se erizaron ante esa caricia, pero no contenta con ello girándose puso a disposición de la cincuentona el trasero pidiendo su opinión sobre si le faltaba más chicha.</p>



<p>-Para nada, ojalá yo tuviese un culo tan perfecto- alcanzó a suspirar mientras lo devoraba con la mirada.</p>



<p>Por lógica ese piropo debía haber complacida a la hispana, pero echándose a llorar le pidió que no la mintiera porque su señor le había dicho en la fiesta que el mejor que había contemplado era el suyo.</p>



<p>-Niña, no es para tanto- protestó María mientras involuntariamente sus propias areolas se erizaban bajo su vestido.</p>



<p>&#8211; ¡Sí que lo es! &#8211; contesté mientras servía tres copas: -Siempre fuiste un sueño.</p>



<p>Mis palabras hicieron sonreír a la cincuentona y por eso Lidia la pilló con las defensas bajas cuando acercándose a ella, la rogó que se desnudara porque ella también quería ser testigo de su hermosura y antes de que pudiese hacerse la remolona, le bajó los tirantes dejando al aire sus voluminosos pechos.</p>



<p>-Alberto, tu princesa es muy traviesa- sorprendentemente, María rio en vez de enfadarse ya con el torso desnudo.</p>



<p>-Debe ser su naturaleza &#8211; respondí mientras le acercaba el cava y poniéndoselo en las manos, aproveché para dar un primer tiento a sus cantaros diciendo: -Sigues teniendo unas tetas cojonudas.</p>



<p>-Son maravillosas- añadió la jovencita mientras acercaba la boca a uno de sus botones.</p>



<p>Incapaz de rechazar esos labios, mi antiguo amor se quedó paralizada al sentir que la muchacha se ponía a mamar de ella como si fuera una bebé y totalmente colorada, acarició su melena mientras se quejaba de que nunca habían podido alimentar a un hijo:</p>



<p>-A mi señor no le importaría embarazarla, ya que él tampoco ha tenido descendencia- respondió la puñetera hispana mientras cambiaba de objetivo tomando el otro.</p>



<p>-Ya es tarde para ser madre- sollozó María al sentir los dientes de la cría torturando dulcemente su areola.</p>



<p>-No se preocupe. Si se queda a vivir en esta casa, cuando mi señor preñe a su princesa, el niño que engendre también será suyo- murmuró mientras la terminaba de despojar del vestido.</p>



<p>Ante tal oferta, no le importó su desnudez y mirándome a los ojos, me preguntó qué debía hacer para permanecer con nosotros. Por un momento, no supe que decir y tras comprobar que los años apenas habían hecho mella en ella y que su cuerpo seguía siendo el mismo que décadas atrás, conseguí mascullar que lo único que tenía que hacer era pedirlo.</p>



<p>María malinterpretó mis palabras y fijándose en el uniforme de Lidia, asumió que en el sexo me comportaba como un ser dominante, cayendo de rodillas ante mí:</p>



<p>-Señor, deseo que me admita como su sierva.</p>



<p>Aunque jamás había practicado ese rol, confieso que me excitó ver a mi antigua compañera desnuda y postrada sometiéndose a mis deseos. Mi propia calentura me hizo acercarme a ella y tomándola en brazos, la llevé hasta mi cuarto mientras Lidia recogía la botella y las copas y nos las llevaba. De haber pedido quedarse, sé que no me hubiera negado, pero sorprendiendo por enésima vez, tras rellenar las copas, la joven se despidió de nosotros deseándonos las buenas noches. Viéndola partir desde la cama, María extendió sus brazos pidiendo que me tumbara, pero entonces recordando el papel que me había adjudicado le exigí al contrario que fuese ella quién se levantara y me desnudara. Sus pezones reaccionaron a mi orden erizándose y temblando de deseo, se acercó y comenzó a desabrochar uno a uno los botones de mi camisa mientras me recreaba acariciando esas estupendas nalgas que el tiempo había respetado.&nbsp;</p>


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<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/357/97852075/97852075_012_d945.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Perdone, si no sé cómo me debo comportar. Nunca he practicado la sumisión- susurró casi temblando al desnudar mi dorso.</p>



<p>No quise ni pude reconocer que mi caso era peor ya que además de ser también nuevo para mí, llevaba dos años sin estar con una mujer. Por eso, mantuve un mutismo al sentir sus prisas por despojarme del pantalón y solo cuando consiguió desembarazarse de él, la azucé a que se diera prisa en quitarme el calzón. Mi orden fue un obús bajo su línea de flotación y temblando como una quinceañera, delicadamente me lo bajó liberando mi pene de su encierro. No recuerdo una erección así y es que, al ver su cara de deseo, mi oxidado miembro recuperó las fuerzas de antaño adquiriendo un tamaño y una dureza inusitados.</p>



<p>-Es más grande de lo que recordaba- musitó impresionada al observarlo.</p>



<p>Su halago me puso la piel de gallina y no queriendo quedar mal en nuestro reencuentro, la tomé de la mano y la llevé de vuelta al colchón. Colchón donde rechacé sus labios y tumbándola sobre las sábanas, ordené que se quedara quieta al rememorar la fijación de esa mujer por llevar la voz cantante. Poco acostumbrada a recibir órdenes, María se sintió indefensa y su reacción fue intentar taparse, pero entonces endureciendo el tono de mi voz la insté a no moverse.</p>



<p>&#8211; ¿No sé si seré capaz si mi dueño no me ata? &#8211;&nbsp; masculló mientras se abría de par en par para mí.</p>



<p>Asumiendo que su petición se debía a que deseaba explorar ese tipo de sexualidad, decidí complacerla y sacando del armario cuatro de mis corbatas, la inmovilicé anudándolas a sus muñecas y a sus tobillos. La curiosidad incrementó su deseo y sintiéndose ya cautiva en mis manos, se atrevió a reconocer lo bruta que le había puesto en el festejó ver las bragas de mi acompañante en el bolsillo de mi chaqueta.</p>



<p>Al recordarme a Lidia, decidí matar dos pájaros de un tiro y en vez de abalanzarme sobre ella, la dejé sola y fui al cuarto de la hispana. Allí, me encontré que le había dado tiempo de ponerse un camisón y sin decirle nada, la cogí de la melena y la llevé a rastras de vuelta al cuarto, haciendo oídos sordos de sus protestas. Ya en mi habitación exigí a ella, que era la causante de que María estuviera en la casa, que se sentara en una silla frente a la cama y observara lo que nunca tendría. Su sonrisa fue reveladora y dando por bueno el papel que le había asignado, me rogó que le enseñara lo zorra podía llegar a ser una española.</p>



<p>Desde la cama, la cincuentona incrementó la presión que para entonces sentía, respondiéndola que sería lo puta y dispuesta que su amo deseara. Cayendo en la responsabilidad que voluntariamente había puesto sobre mis hombros y que de mi desempeño en las siguientes horas dependía no solo satisfacer a la atractiva hembra que permanecía a mi merced, sino también mi prestigio ante una chiquilla que me veía como su mentor, decidí tomármelo con calma y sentándome en la cama, comencé a valorar en voz alta a mi cautiva:</p>



<p>-Para haber cumplido ya medio siglo, tengo que reconocer que apenas tienes arrugas y que te conservar bien- dejé caer acariciando sus mejillas.</p>



<p>Al sentir mis yemas recorriendo su cara, María suspiró y por instinto, separó más si cabe sus rodillas. Riendo en el interior de mi cerebro, deslicé los dedos por su cuello recreándome en sus hombros antes de atacar los suculentos atributos que había visto disfrutar a la latina. Ya cerca de sus pechos, observé que los pezones de la cincuentona esperaban ansiosos mis caricias y mientras me apoderaba de ellos con la boca, se me ocurrió amenazarla con que si quería formar parte de mi futuro debía de someterse a un tratamiento de fertilidad. Mi exigencia la hizo sollozar y mientras su cuerpo entraba en ebullición, la alerté de que lo mucho que deseaba probar leche que manara de sus pechos, mientras introducía el primero de ellos entre mis labios.</p>



<p>&nbsp;&nbsp; &#8211; ¡Me encantaría tener un hijo que se criara junto al de su princesa! – todavía de usted, exclamó mientras se retorcía sobre la cama.</p>



<p>Lidia, que hasta entonces se había mantenido muda, contestó que a ella también le gustaría. Al ir a recriminárselo, me percaté de su calentura al observar a través de su camisón el desmesurado tamaño que habían adquirido sus pezones y preso del personaje que estaba representando, la exigí que se tocara para nosotros. Supe que eso era algo que deseaba cuando ese ángel del infierno no dudó en complacerme y separando los muslos, sonrió. Extrañamente satisfecho, esperé a que metiera los dedos dentro de su ropa interior, para tomando de la melena a mi cautiva hacerle ver que la joven no solo estaba siendo testigo de su entrega, sino que estaba disfrutando.</p>



<p>Con la cabeza levantada por mí, María gimió al ver que la hispana se pellizcaba los pechos mientras hundía un dedo en el interior de su vulva y entonces demostrando que interiormente deseaba satisfacer todos mis deseos, recriminó a la morena que fuera tan insensata ya que, si no tenía cuidado, podía involuntariamente desgarrar su preciada telilla.</p>



<p>-Debe ser nuestro amo quien te desvirgue- chilló descompuesta demostrando así, no solo que se sentía mía, sino que velaba por mis intereses al no querer que la hispana me despojara del derecho a que fuera mi pene el que mandara al olvido su virginidad. Avergonzada la joven sacó la yema de su interior, pero lejos de mantenerse inmóvil, comenzó a torturar con fiereza el botón que escondía entre las piernas mientras, sobre la cama, premiaba la dedicación de la cincuentona mordiendo sus labios.</p>



<p>El gemido que surgió de su garganta al experimentar ese rudo cariño por mi parte me hizo continuar y deslizándome por su cuerpo, me quedé a las puertas de su poblado tesoro.</p>



<p>-Me encanta que no hayas caído en la moda de rasurártelo, pero mañana deberás recortarlo y solo dejarte un pequeño mechón- comenté mientas separaba parte de los vellos que lo ocultaban ante mis ojos.</p>



<p>-Necesito que me folles, llevo años sin sentir esto- aulló al notar que con la lengua le daba un primer lametazo.</p>



<p>Escuchar que mi compañera compartía mi situación, me tranquilizó y ya sintiéndome su dueño, decidí presionar la lujuria que la embargaba pidiendo a Lidia que fuera al baño y me trajera crema de afeitar y una cuchilla. De inmediato, la chavala se levantó y fue por ellos. Al volver quiso dármelos, pero entonces exigí que fuera ella quien se lo afeitara, haciéndole hincapié en que salvara de la quema una pequeña porción de esa selva.</p>


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<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/357/97852075/97852075_024_be06.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&#8211; ¿Le parece bien que lo recorte dejando en el coño de su zorrita una flecha que le señale el camino cuando decida hacer uso de ella? &#8211; con una pecaminosa sonrisa en el rostro, preguntó la chiquilla.</p>



<p>-Me parece perfecto- repliqué y cediéndole el lugar, tomé asiento en la silla que había dejado libre.</p>



<p>He de confesar que nunca esperé que María se corriera al sentir que la hispana extendía la crema por su sexo y menos que la susodicha la castigara con sendos pellizcos en sus areolas mientras le gritaba que no se moviera, no fuera a cortarla.&nbsp; Ese castigo aceleró su entrega y bramando como la hembra en celo que se había convertido, sus caderas siguieron moviéndose al ritmo que le marcaba el placer.</p>



<p>-Mi señor, su concubina no para de moverse- protestó Lidia temerosa de dañar mi preciada posesión.</p>



<p>Riendo aconsejé que, antes de seguir, la liberara de la presión que sentía. Entendiendo mis deseos, Lidia usó la crema para masturbarla pensando que con ello mi cautiva se calmaría. Lo que nunca previmos ni ella ni yo fue que producto de esos renovados mimos el coño de María se convirtiera en un géiser y que con una fuerza que nunca había observado en una mujer, brotara un chorro de flujo que impactó contra la morena. Muerta de risa, al sentir esa calidez cayendo por su cara, Lidia preguntó qué hacer:</p>



<p>-Déjale que disfrute de tus dedos antes de continuar- contesté obnubilado viendo el manantial en que se había convertido la vulva de mi ex compañera.</p>



<p>Obedeciendo mi orden, durante cinco minutos, torturó la femineidad de nuestra cautiva hasta que después de innumerables orgasmos, la cincuentona cayó en una especie de trance quedando como ausente. Trance que la hispana aprovechó para rasurarla. Tras lo cual, mirándome a los ojos, me preguntó si estaba contento con su desempeño.</p>



<p>-Mucho, princesa- repliqué y mostrándole el camino hacia su cuarto, le deseé las buenas noches con la intención de hacerle ver que entre ella y yo nunca habría nada.</p>



<p>Curiosamente, la joven no mostró enfado alguno al ser echada de la habitación tan bruscamente y mostrando una extraña alegría, me informó que a la hora acostumbrada volvería a prepararme el baño. Viendo el reloj y la mujer que descansaba sobre mi cama, la informé que al día siguiente me tomaría la mañana libre y que por tanto no me bañaría hasta las diez. Que por primera vez no rechazara de antemano esa rutina la hizo feliz y despidiéndose desde la puerta, me dejó solo con María. Para entonces, mi compañera se había recuperado del placer que Lidia le había infringido y con una mirada expectante, me preguntó si por fin iba a poseerla y cómo. La expresión de sus ojos y la timidez que mostraba cuando minutos antes había permitido que fuera testigo de su desliz lésbico me perturbó y no sabiendo qué decir ni lo que hacer, lo primero fue liberarla de sus ataduras.</p>



<p>-Debes de pensar que soy una zorra, pero te juro que nunca pensé que esta noche terminaría así- murmuró con las mejillas coloradas al sentir que desataba sus muñecas.</p>



<p>El tono asustado de su voz me alertó y en vez de lanzarme sobre ella, preferí tumbarme a su lado y abrazarla mientras le pedía que me explicara que había sido de su vida en los años que no nos habíamos visto.</p>



<p>-Nunca me casé- musitó desconsolada al sentir mis manos acariciándola.</p>



<p>Que contestara eso en vez de comentar a qué se dedicaba, me hizo extremar mis precauciones y sin dejar que se apartara de mí, recorrí su trasero mientras le susurraba al oído que no comprendía que siendo tan bella nunca hubiese conocido un hombre con el que formar un hogar.</p>



<p>-Nunca fue esa mi prioridad. Preferí dedicar mis energías a cumplir otros sueños- contestó mientras inconscientemente restregaba su vulva contra uno de mis muslos.</p>



<p>La tristeza de su tono me alertó de que esa mujer necesitaba desahogarse antes que un polvo. Tomando las copas que Lidia había dejado en la mesilla, le di la suya mientras pedía que me contara a qué sueños se refería. Jamás supuse que, tomando entre las manos, mi ex compañera me informara que durante veinticinco años había estado trabajando en una ONG y menos que llorando, me dijera que sentía qué había perdido la vida por una causa perdida.</p>



<p>-Nunca he considerado que trabajar para los demás sea una pérdida de tiempo- comenté recorriendo su mejilla con mis dedos: -Es más, eso es algo de lo que deberías estar orgullosa.</p>



<p>-Eso me dicen, pero ya no me llena. A mi edad, deseo una familia que nunca podré tener, un hogar en el que vivir que no dispongo y una pareja que me quiera que no conozco- incrementando su llanto contestó.</p>



<p>El dolor que la corroía me azuzó a consolarla y cerrando su boca con la mía, le susurré que descansara y que al día siguiente podría explicarme lo que le había sucedido mientras desayunábamos.</p>



<p>&#8211; ¿No me vas a hacer el amor? &#8211; preguntó preocupada al sentir un rechazo que no existía.</p>



<p>-Eso es exactamente lo que te estoy haciendo- respondí riendo mientras con mis brazos la atraía hacia mí: -Necesitas un pecho donde dormir y no un combate cuerpo a cuerpo.</p>



<p>Levantando su mirada, asintió y mientras me deseaba buenas noches, observé en su cara una rara pero elocuente alegría…</p>



<h1 class="wp-block-heading">7</h1>



<p>La sensación de tener una mujer desnuda junto a mí era algo al que no estaba habituado y por ello, tardé en conciliar el sueño mientras recapacitaba sobre los acontecimientos que la habían llevado hasta ahí. Aunque por una parte me sentía eufórico al notar su piel contra mi pecho, no podía dejar de pensar en lo raro que era que tras décadas sin verla María terminara en mi cama tras haber protagonizado un duelo de caricias con la joven que había acogido y que tanto me preocupaba. El recuerdo de sus gemidos al disfrutar las caricias de Lidia hizo más difícil todavía que descansara y varias veces pensé en despertarla para recuperar el tiempo perdido. Solo la placidez de su rostro durmiendo me impidió hacerlo y poco a poco me quedé dormido.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La calentura que me embargaba provocó que en mi sueño la viera tomando mi pene entre sus manos y que, sin pedirme opinión, lentamente soñara que esa mujer se ponía a pajearme mientras me susurraba lo mucho que me deseaba. En mi mente, sus yemas se acomodaron a mi extensión y una vez la tenía bien asida, comenzó a subir y bajar su mano mientras ponía sus pechos en mi boca. Juro que estaba tan dormido que tardé en reconocer que los pezones que mordía eran reales y que los gemidos que poblaban mi cerebro eran suyos y no producto de mi imaginación. Ya parcialmente despierto, la visión de esos senos grandes y bien formados, en los que la gravedad no había desgraciado, me terminó de excitar y preocupado pregunté si estaba segura de lo que estaba haciendo mientras recreaba la mirada en la dureza y tamaño de sus pechos. &nbsp;</p>



<p>Sonriendo, se dejó caer apuñalando su intimidad con mi erección. La lentitud con la que se la embutió me permitió disfrutar del modo en que sus pliegues se ensanchaban para darla cobijo. Tras haber conseguido que mi miembro desapareciera en su interior, contestó:</p>



<p>-Quiero y deseo ser tuya.</p>



<p>La seguridad de su voz despejó mis dudas y llevando mis manos a su trasero, la icé brevemente para acto seguido dejarla caer. Su propia excitación hizo el resto y comprendí lo necesitaba que estaba esa dama, cuando mi pene resbaló con facilidad clavándose contra la pared de su vagina.</p>



<p>&#8211; ¡Por dios! &#8211; suspiró emocionada al sentir su interior invadido y sin que se lo tuviera que pedir, comenzó a cabalgarme mientras chillaba de placer.</p>



<p>No me importó que fuera ella quien llevara el ritmo ya que, tras tanta sequía, mi cuerpo estaba disfrutando de ese loco galope y quizás también por ello, me sorprendió que de improviso María se corriera cuando apenas habíamos empezado.</p>



<p>-Más rápido- gritó embebida de pasión al experimentar el placer tanto tiempo olvidado.</p>



<p>Impulsado por su entrega, vi necesario tratar de calmarla y con un duro azote en su trasero, quise hacerla ver que ella no era la que mandaba. Como no me hizo caso, a esa nalgada le siguió otra, pero lejos de apaciguar su deseo lo fustigó y aullando como una loba, me rogó que no parara. Al darme cuenta que la excitaba ser usada de esa forma, me volví loco y levantándola en volandas, la coloqué a cuatro patas sobre la cama, para a continuación volver a hundir mi estoque en ella.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/357/97852075/97852075_030_cf7f.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Mi señor- chilló alborozada al notar mis embates y con lágrimas de felicidad en sus ojos, nuevamente me pidió que la hiciera mía.</p>



<p>Con la respiración entrecortada, le respondí que ya era mía y tomándola de la cintura, seguí empalándola con un ritmo frenético que la hizo bramar de gozo. Mi prudencia despareció para no volver en cuanto sentí como se deshacía entre mis piernas y colocando mis manos en sus hombros, forzando sus caderas, empecé a apuñalarla con mi pene. Al percatarse quizá que, por primera vez en su vida, no mandaba entre las sábanas y que ella era la víctima, intentó protestar, pero no le di opción al marcarle un compás casi infernal.&nbsp; Y tras quejarse de la virulencia de mis embestidas, gimió desesperada al percibir que bajo mi mando su cuerpo se retorcía de placer, pidiéndome más.</p>



<p>Tomando sus pechos entre mis manos, se los estrujé acelerando más si cabe la velocidad de mis ataques hasta que, totalmente subyugada por mí, me imploró que me derramara en ella. Que intentara retomar el mando, me cabreó y mientras pellizcaba sus pezones, susurré en su oído que al terminar volvería a atarla para que por la mañana Lidia la violara. Mi amenaza no cumplió su objetivo al darme cuenta que cuanto más bestial me comportaba, María más incrementaba su calentura.</p>



<p>Entregado a mi papel, recordé lo que había leído sobre la anoxia y que en esa práctica la ausencia de oxigeno acentuaba el placer. Como mi ex nunca me había permitido probar su efecto no le dije lo que iba a hacer cuando cerré las manos alrededor de su cuello. Como no podía ser de otra forma, María intentó zafarse de mi acoso. Sabiendo que una vez había empezado debía de terminar, no le permití huir y manteniendo el ritmo de mis caderas, comprobé que su tez se estaba amoratando por la ausencia de aire.</p>



<p>Ya totalmente aterrada, buscó liberarse y cuando ya preveía que iba a morir estrangulada, notó como su cuerpo reaccionaba y que el placer reptaba por su piel, consumiéndola. Su espalda, totalmente encorvada, se retorcía buscando profundizar en el abismo que la dominaba mientras de su cueva emergía como un riachuelo el resultado de su deseo. Al desplomarse sobre la cama, la solté dejándola respirar y fue entonces cuando el aire al entrar en sus pulmones, lejos de calmarla, maximizó su orgasmo y girándose se abrazó a mí con sus piernas mientras lloraba pidiéndome perdón.</p>



<p>&#8211; ¿Por qué te tengo que perdonar? &#8211; respondí mientras regaba con mi simiente su interior.</p>



<p>Sus ojos repletos de lágrimas me hicieron saber que sabía que a partir de entonces iba a ser adicta a mis caricias y premiándola con un beso, susurré en su oído que al día siguiente debía mudarse a mi casa.</p>



<p>&#8211; ¿Me lo dices en serio? ¿No me engañas? &#8211; musitó llena de esperanza.</p>



<p>Soltando una larga carcajada, respondí:</p>



<p>-Según recuerdo, hace unas horas me dijiste que deseabas un hogar en el que vivir y una pareja a la que cuidar.</p>



<p>Para mi sorpresa, la castaña malinterpretó mis palabras y acurrucándose a mi lado, me prometió que cuidaría tanto de mí como de Lidia. Al darme cuenta que había tomado al pie de la letra lo de “pareja”, sonreí y volviendo a posar la cabeza en la almohada, repliqué:</p>



<p>-No era a lo que me refería, pero si deseas atender también de ella no pondré ningún impedimento.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;Sonrojada al percatarse de su error, me reconoció que la hispana la atraía y que, si a mí no me importaba, ella se ocuparía de satisfacer las necesidades de mi princesa mientras yo no lo hiciera. Muerto de risa, cerré los ojos y seguí durmiendo con el convencimiento de que teniéndola a ella tanto las penurias de la joven como las mías eran ya parte del pasado.</p>



<p>&nbsp;-Nunca debí dejar que Raquel te separara de mí- escuché que me decía al abrazarme.</p>



<p>Eran cerca de las diez cuando desperté y descubrí que estaba solo. Reconozco que asumí que su ausencia se debía a que había decidido empezar el día entre los brazos de la hispana, me levanté de la cama un tanto molesto para beber un vaso de agua. Antes de entrar a la cocina, las escuché hablar y en vez de hacer notar mi presencia, me quedé escuchando su conversación. Así me enteré que María le estaba contando con detalle el placer que había sentido y mi propuesta de que se viniera a vivir a la casa. Lo que confieso que me sorprendió fue que la cincuentona le estuviera pidiendo permiso y que reconociera que, si la muchacha no la aceptaba ahí, rehusaría a trasladar sus cosas a pesar de lo mucho que le apetecía.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Sé que tú eres su princesa y que sin tu ayuda nunca hubiera podido despertar entre sus sábanas. Sé cuál es mi lugar y que debías ser tú quién hubiera disfrutado de sus caricias y no yo &#8211; comentó al ver que la cría no respondía, temiendo quizás que ella la rechazara. &nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con la ternura de las mujeres de su país, contestó:</p>



<p>&#8211; Llegará un día en que dormiré en su cama y cuando lo haga quiero que tú también estés en ella. Por ahora, el único placer que Alberto me da es permitir que le bañe y no debo hacerle esperar.</p>



<p>Al oírla, retrocedí y volví a la habitación para que ninguna de las dos supiera que les había escuchado. Por eso cuando a los cinco minutos, oí el jacuzzi llenándose hice como si todavía estuviera dormido y tuvo que llegar a teóricamente despertarme. Abriendo los ojos, observé que María estaba a su lado. Me sorprendió el amor que desprendían sus miradas y con el corazón encogido, reparé que en mi interior yo albergaba unos sentimientos por ambas. No sabiendo exactamente en qué consistían, si era cariño o solo encoñamiento, dejé que entre las dos me llevaran al baño y que me metieran en la bañera. La devoción con la que compartieron ese momento y la ausencia de celos entre ellas, incrementó mi rubor cuando Lidia comenzó a enjabonarme ante la cincuentona.</p>



<p>-Mi señor, la zorra de su concubina debió sacar sus garras anoche. Tiene la espalda llena de arañazos- musitó feliz la chavala mientras mi ex compañera de estudios se ponía colorada.</p>



<p>Desternillado de risa, miré a María y haciendo participe a Lidia del compromiso que ésta había adquirido conmigo, respondí:</p>



<p>-Princesa, no es mi concubina sino la nuestra. Esa que llamas mi zorra me ha prometido velar de que no te falte nada sexualmente mientras encuentras un hombre que te mime.</p>



<p>En vez de congratularse con esa promesa, la hispana rugió molesta:</p>



<p>-Yo ya tengo un hombre que me cuida y es usted.</p>



<p>-Entonces, ¿la rechazas? &#8211; pregunté sonriendo.</p>



<p>-No, mi señor. Aceptaré sus caricias mientras usted no se decide a hacerme suya- replicó pasando delicadamente la esponja por mi entrepierna.</p>



<p>Como no podía ser de otro modo, mi corazón se puso a bombear sangre hacia mi verga al sentir sus mimos mientras la diablesa sonreía. Decidido a darle un motivo de quejarse, llamé a María y metiéndola vestida en la tina, pedí a la joven que también la bañara.</p>



<p>-Putita, ¿te puedes desnudar o deseas que tu dueña sea quien lo haga? &#8211; llevando las manos a los tirantes del vestido de la cincuentona preguntó la cría.</p>



<p>Su descaro al ejercer de dominante cuando conmigo era sumisa me hizo reír y colaborando con ella, empeloté a la castaña. María no sabía dónde meterse al notar el tamaño que habían adquirido sus pezones al decir que también era suya y por eso tímidamente intentó tapárselos con las manos. Esa maniobra resultó funesta ya que, al tener ambas palmas ocupadas, la castaña nada pudo hacer cuando Lidia comenzó a restregar la esponja entre sus pliegues diciendo:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/357/97852075/97852075_031_2bc5.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Zorra, se nota que mi señor dio buen uso de tu coño. Lo tienes rojo de tanto roce.</p>



<p>El gemido que salió de la garganta de la cincuentona me impulsó a ser más osado y dejándola caer sobre mi trabuco, la empalé.</p>



<p>-No te he dicho que pares de enjabonarla- exigí a la hispana.</p>



<p>Bajo su uniforme de criado sus pitones crecieron exponencialmente al oír mi orden y más excitada de lo que le hubiese gustado reconocer pellizcó los pechos de su competidora mientras maldecía entre dientes su suerte.</p>



<p>-Desde ahí te resultara imposible, desnúdate y metete en la bañera.</p>



<p>La alegría que demostró al escuchar mi deseo no le impidió obedecer y con la esperanza tiñendo su rostro, comenzó a desabotonar su uniforme mientras, comprendiendo su calentura, tanto la castaña como yo disfrutábamos de su inesperado striptease. La belleza de sus juveniles atributos exacerbó nuestros sentidos y mientras por mi parte volvía a ensartarla con rapidez, María babeó deseando apropiarse de ellos.</p>



<p>&#8211; ¿Qué esperas para mamar de mis pechos? &#8211; protestó enérgicamente la puñetera cría al ver que la cincuentona no se lanzaba sobre ellos.</p>



<p>-Lo siento, señora. ¡No sé en qué estaba pensando! &#8211; se disculpó la mujer mientras acercaba su boca.</p>



<p>Que nuevamente ejerciera de dominante, me excitó y por ello no objeté nada cuando restregándose contra ella, Lidia se subió sobre mis muslos diciendo:</p>



<p>-Mi señor, fóllese a su concubina mientras disfruto de ella.</p>



<p>Me quedó claro que la verdadera intención de la hispana era sentir que la amaba, aunque fuera a través de la cincuentona y como en teoría con ello no rompía la promesa de no poseerla, accedí a que María comenzara a cabalgar sobre mí con la cría montada en su espalda. El morbo que experimenté al hacer uso de ella mientras eran los gemidos de la morena los que llegaban a mis oídos me resultó, además de novedoso, sublime y por ello no dije nada cuando vi que juntaban sus labios y se besaban con pasión.</p>



<p>«Menudo par de putas», exclamé para mí al notar la entrega con la que se comían los morros y descojonado seguí poseyendo a mi compañera mientras seguía firme en mi decisión de hacer ver a la joven que nunca tomaría posesión de ella.</p>



<p>Lo que jamás preví fue que la primera en correrse fuera la susodicha y menos que con una felicidad desbordante comenzara a pronunciar mi nombre mientras lo hacía. Comprendiendo que había cometido un fallo del que no tardaría en arrepentirme seguí amándola a través de María al ser incapaz de parar. Por eso fui partícipe y testigo de la brutalidad de su orgasmo sin haberla siquiera tocado y aterrorizado asumí lo mucho que me apetecía hundirme en ella.</p>



<p>Afortunadamente, esas sensaciones nunca sentidas la desarbolaron por completo y haciendo uso de las pocas fuerzas que le quedaban, Lidia se separó de nosotros dándome las gracias.</p>



<p>&#8211; ¿Gracias? ¿Por qué? Yo no he hecho nada- protesté.</p>



<p>-No, mi señor. Por su puesto que lo ha hecho. Me ha regalado un anticipo del cariño que disfrutaré a su lado- contestó y saliendo de la bañera, me lanzó un beso desde la puerta.</p>



<p>La cincuentona esperó a que desapareciera del baño para intervenir y todavía con mi verga en su interior, me rogó que no fuera tan duro con ella cuando el único pecado que había cometido la chiquilla era enamorarse de mí.</p>



<p>-Yo no tengo la culpa de que esté loca- me quejé y sin ganas de seguir con ese escarceo, salí del jacuzzi enfurruñado.</p>



<p>Insatisfecha pero contenta, María me siguió a la habitación y tumbándose en la cama, observó cómo me vestía. Al ver mis dificultades con la corbata, se levantó y acercándose a mí lado, me la anudó ella mientras preguntaba si seguía vigente la oferta de irse a vivir con nosotros.</p>



<p>-Por supuesto- respondí dejándola sola en el cuarto, añadí: -Eres el único parapeto que tengo para que esa perturbada no se meta en mi cama…</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/357/97852075/97852075_035_a3a4.jpg" alt="" width="652" height="978"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;Una jovencita y sus problemas trastocaron mi vida 2&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Feb 2026 13:33:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Sin que mis años me sirvieran para saber cómo salir del embrollo en el que inconscientemente Jacinto me había metido, me vestí con la ropa que la joven me había elegido y sin desayunar, salí de la casa. Ya estaba en el coche cuando corriendo Lidia se acercó y me dio el café que me había preparado con una sonrisa: &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; -Hasta esta tarde, mi señor. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Mi desolación se incrementó al notar la ternura de su voz y comportándome como un insensible, cogí la taza, me la bebí de un trago y sin dar las gracias, salí rechinando ruedas [&#8230;]]]></description>
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<p>Sin que mis años me sirvieran para saber cómo salir del embrollo en el que inconscientemente Jacinto me había metido, me vestí con la ropa que la joven me había elegido y sin desayunar, salí de la casa. Ya estaba en el coche cuando corriendo Lidia se acercó y me dio el café que me había preparado con una sonrisa:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Hasta esta tarde, mi señor.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi desolación se incrementó al notar la ternura de su voz y comportándome como un insensible, cogí la taza, me la bebí de un trago y sin dar las gracias, salí rechinando ruedas hacia la oficina. De camino al trabajo, decidí que debía indagar más en la vida de esa zumbada por si esa información me servía para comprender sus actos. Por ello al llegar, me encerré en el despacho y me puse a bucear en internet sobre ella. Tal y como esperaba, lo primero que leí fue su lucha contra los narcos y los premios que había recibido por su defensa de los derechos de los agricultores de su zona.</p>



<p>«Para los europeos es una figura de relieve, pero, para sus paisanos, ¡es una heroína!», me dije al leer las opiniones en su gran parte anónimas que circulaban en la red sobre su persona.</p>



<p>La contradicción existente entre la activista y la joven que vivía conmigo me hizo comprender que había algo en su vida que la había marcado y queriendo averiguar qué podía ser, seguí investigando. Tras analizar y comprobar que mi amigo no me había mentido sobre sus estudios y que esa morenita no solo era un primor sino un auténtico cerebro, busqué datos sobre su familia y ante mi estupor, leí que venía de una larga serie de potentados que habían marcado la vida política de su país desde hacía más de un siglo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/154/46553475/46553475_004_3ad1.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«No puede ser», me dije al leer que entre sus antepasados había tres ministros e incluso un presidente.</p>



<p>Ya intrigado, me enteré que su padre había sido uno de los hombres más ricos de su país y que había muerto en un atentado perpetrado por un mal llamado ejército de liberación cuando ella apenas era una niña. Que creciera sin padre podía ser la razón de su extraño comportamiento y por eso buceando en la web descubrí que tenía un hermano mayor que le llevaba veinte años, el cual era actualmente el gestor de la fortuna familiar.</p>



<p>«¡Qué curioso! Según esto, Lidia es una mujer rica y no tiene sentido que solicitara mi ayuda», medité aún más confundido mientras leía que Joaquín Esparza, su hermanastro, era además de un ricachón uno de los dirigentes del partido de inspiración marxista actualmente en el poder.</p>



<p>Que un potentado fuera miembro de esa organización indigenista hablaba bien de él y de su familia porque lejos de acomodarse en su dinero, le interesaba el bienestar de sus paisanos. Pero entonces, leí el enfrentamiento que había tenido con la chavala al negarse ella a avalar con su presencia la candidatura del actual presidente.</p>



<p>«Tiene un odio visceral a ese político», me dije releyendo que no había dejado de atacarlo tanto por sus medidas sociales, las cuales sostenía que era contraproducentes, como por su agitada vida amorosa, con hijos regados por todas partes: «No le perdona que haya tenido hijos con niñas menores de edad y al contrario de muchos de sus paisanos, para ella, no es un líder sino un pederasta, incapaz de sentir empatía por nadie».</p>



<p>Intrigado por su ideología, me puse a estudiar los artículos que había publicado en la prensa y fue entonces cuando pálido descubrí uno que parecía estar inspirado en la tesis con la que yo había obtenido el doctorado de derecho hacía más de treinta años, cuando era un joven radical subyugado por ideas neofascistas.</p>



<p>«No puede ser una coincidencia», me dije viendo plasmado en ese escrito los mismos puntos de vista que había mantenido en esa época y a los cuales había renunciado hace mucho. &nbsp;</p>



<p>«¡Cree en un estado fuerte que ejerza el monopolio de la violencia para imponer la ley!», exclamé para mí cuadrándome además lo escrito con la opinión que nos había exteriorizado sobre que una dictadura era la única vía para resolver las penurias de sus paisanos.</p>



<p>Enlazando esas ideas con la actitud que mostraba en casa, comprendí que era una extensión íntima y privada de las mismas. Si para su país pedía mano de hierro, para ella, buscaba un hombre que la guiara.</p>



<p>«Ve en mí un amo del que se fía», desolado concluí mientras empezaba a dudar del diagnóstico del psiquiatra.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;De ser ciertas mis sospechas, la joven no sufría ningún estrés postraumático sino algo mucho peor, estaba maniatada por su ideología y a pesar de que esta me resultara trasnochada, era la suya.</p>



<p>«Al igual que un terrorista no está loco, sino adoctrinado y por tanto es responsable de sus actos, Lidia no tiene ningún problema de salud mental», concluí preocupado temiendo las consecuencias que eso tendría en mi vida. Seguía dándole vueltas al asunto, cuando mi secretaria me informó que tenía una llamada de la señorita Esparza.</p>



<p>Pensando que me llamaba para comentar algo doméstico, descolgué el teléfono:</p>



<p>-Alberto, me acaban de invitar a una recepción en la embajada que va a tener lugar esta noche y me gustaría que me acompañaras.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin apetecerme en absoluto acudir, supe que debía de hacerlo cuando me percaté de que me había llamado por mi nombre. Que no se refiriera a mí como señor o algo parecido, me pareció una señal de cambio y por eso asentí dando mi beneplácito.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Además quería pedirte permiso para salir a comprarme un vestido con el que ir- me soltó cuando ya creía que iba a colgar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -No tienes que pedírmelo, haz lo que consideres oportuno- rugí cabreado por la realidad implícita que escondían sus palabras.</p>



<p>-Lo sé, pero a tu princesa le gusta saber que estás de acuerdo- replicó sin dar importancia a mi cabreo.</p>



<p>Completamente desolado, quedé con ella en pasar por ella a las ocho para acto seguido cortar la comunicación mientras me preguntaba qué me depararía el futuro al vivir con ella. Afortunadamente el día a día de la empresa no me dejó seguir torturándome y dejando en un rincón de mi cerebro ese problema, me lancé a resolver los cotidianos a los que sí sabía cómo afrontar. Aunque lo había arrinconado, no lo había resuelto y por eso a la hora de plegar velas y dirigirme de vuelta a mi hogar, volvió con fuerza.</p>



<p>Hecho un mar de dudas, metí la llave de casa y abrí la puerta. Increíblemente, Lidia estaba lista para marchar. No pude siquiera articular palabra al contemplar la transformación que había tenido lugar en ella mientras asimilaba que la joven sumisa brillaba por su ausencia, convertida en una exótica diosa tan bella como peligrosa.</p>



<p>-Estás guapísima- conseguí balbucear mientras mis ojos se perdían en el profundo escote de su vestido negro.</p>



<p>Lejos de turbarla ese involuntario piropo, me miró divertida y luciendo el modelito, se giró en el recibidor para que la pudiese observar las impresionantes formas que dejaba intuir esa ropa.</p>



<p>«¡Menudo culo!», pensé impresionado mientras Lidia se exhibía sin ningún recato ante mis ojos.</p>



<p>Si de por sí esa muchacha estaba para comérsela, lo que me terminó de excitar fue reparar en el tamaño que habían adquirido sus pezones al sentirse observaba por mí y por eso no me extrañó que, haciendo gala de la coquetería innata de sus paisanas, esa infernal criatura se colgara de mi brazo y me pidiera irnos mientras disimuladamente posaba su mano en mi trasero.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/154/46553475/46553475_005_f654.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Está tonteando, nada más», pensé al sentir sus caricias y preso de una erección de caballo, abrí la puerta del coche para que tomara asiento.</p>



<p>Al ver mi gesto caballeroso, la chavala entornó sus ojos y regalándome un aleteo de pestañas, se atrevió a decir que sería la envidia de los presentes en la recepción. Creyendo que hablaba de ella, me reí y respondí que no tuviese ninguna duda de que todo el mundo se la comería con los ojos dada su belleza. Entonces haciéndome ver mi error, rectificó diciendo:</p>



<p>-Es a mi señor, al que mis paisanas van a dar un repaso y no a mí. Cuando me vean entrar con usted, todas sin excepción van a pensar que soy una mujer afortunada al tenerle como galán.</p>



<p>Que me viera como su enamorado, no me hizo gracia y señalando mi edad, comenté que por el contrario al verme la gente se preguntaría qué coño hacía un anciano con ella.</p>



<p>-No solo ¡no es viejo! ¡Si no que está muy bueno! &#8211; protestó enfadada mientras se ponía a mirar por la ventana.</p>



<p>La furia que reveló su tono no me permitió seguir hurgando en el tema y solo le pedí que me dijera cómo pensaba presentarme. Sin voltear, contestó:</p>



<p>-Como mi mentor, el hombre cuyas ideas cambiaron mi vida.</p>



<p>No quise entrar en polémica y decirle que mi forma de pensar había cambiado y que lejos de ser el radical de mi juventud, era un centrista, un demócrata convencido de que todas las veleidades populistas había que pararlas en seco. En vez de ello y sabiendo que esa morena debía haber estudiado las obras que escribí antes de dedicarme a los negocios, me aterrorizó que esos pensamientos totalitarios fueran la razón por la que había pedido mi ayuda.</p>



<p>«Sigue viéndome como el insensato que fui con treinta años», lamenté mientras estacionaba dejando las llaves al aparcacoches.</p>



<p>Mis problemas se acrecentaron cuando una nube de fotógrafos nos rodeó al bajar del vehículo con ganas de inmortalizar el primer evento al que acudía esa renombrada defensora de los derechos de los indígenas en España. Pero el hecho que me hizo saber que mi anonimato había terminado fue cuando un periodista comenzó a entrevistarla pidiendo su opinión sobre las últimas revueltas acaecidas en su patria:</p>



<p>-Se necesita un cambio de régimen que asole las estructuras actuales e imponga el orden. Solo con dirigentes que primen el país sobre su bolsillo o su bragueta, mi país tendrá futuro.</p>



<p>-Entonces, ¿está de acuerdo en liderar a los alzados como le piden desde su patria? &#8211; insistió el reportero.</p>



<p>-Cuando esta democracia caduca en manos de narcos y de gentuza que no busca el bien común caiga… lo pensaré. Pero mientras la partidocracia vigente siga al mando, seguiré en el exilio- concluyó&nbsp;</p>



<p>-Según entiendo, no acepta como legítimas las últimas elecciones- intentó añadir su entrevistador.</p>



<p>Girándose y con estudiada dulzura, Lidia resumió su posición al decir:</p>



<p>-La derecha y la izquierda de mi país son la misma cosa. Ambas se han financiado las campañas con dinero de las drogas. ¿Aceptaría usted el engaño que han sufrido mis paisanos si en vez de ser en un país a ocho mil kilómetros fuera en España?</p>



<p>Intimidado por la rotundidad de sus palabras, el periodista nos dejó marchar y mientras subíamos los escalones de la vivienda del embajador, escuché estremecido el resumen que hacía a sus oyentes:</p>



<p>-Ya han oído a Lidia Esparza, la esperanza de los insurrectos que se han alzado en armas contra el gobierno. Siempre polémica y siempre clara al defender un nuevo orden para su país. Mujer a la que los conservadores ven como una peligrosa izquierdista mientras la progresía opina que quiere imponer un estado dictatorial apoyándose en la ultraderecha.</p>



<p>Cagándome en Jacinto y con ella asida a mi brazo entré en la embajada. Saber que mi acompañante propugnaba por un proyecto de unidad basado en el corporativismo poniendo la nación por delante de los individuos y las clases sociales me tenía apesadumbrado y por eso no comprendí que el diplomático en persona saliera a recibirnos.</p>



<p>-Vergüenza debería darte no haberme hecho saber que habías decidido radicar en Madrid y que fuera tu hermano el que me previniera de los dolores de cabeza que ibas a darme- comentó abrazando a la chiquilla el vetusto funcionario.</p>



<p>-Padrino, tu gobierno no me dio elección. O me marchaba o me encarcelaban- respondió la joven mientras me presentaba.</p>



<p>El afecto que pude intuir entre ellos no me tranquilizó y menos cuando el embajador me rogó que la hiciera razonar aprovechando que vivía bajo mi techo:</p>



<p>-Un hombre de su experiencia debe saber que las utopías suelen provocar derramamiento de sangre.</p>



<p>Asustado por la radicalidad de Lidia, no pude dejar de advertir que era del conocimiento de las altas esferas que la joven vivía conmigo y que por tanto me hacían cómplice o cooperador necesario de su cruzada, por ello midiendo mis palabras respondí que era ajeno a su lucha política y que mi relación con ella, era otra.</p>



<p>-Algo he oído, pero hasta que usted me lo ha confirmado no lo creí- replicó y muerto de risa, añadió: -Al contrario que el resto de los mortales, no le envidio. Mi ahijada puede ser bella pero también un dolor de muelas.</p>



<p>Defendiéndose, la morena me terminó de hundir al contestar:</p>



<p>-Para Alberto, soy… su princesa de la boca de fresa.</p>



<p>El embajador no pudo más que soltar una carcajada con la alusión a Rubén Darío y mientras nos daba entrada al salón, recité en mi memoria ese poema:</p>



<p><em>La princesa está pálida en su silla de oro;</em></p>



<p><em>está mudo el teclado de su clave sonoro,</em></p>



<p><em>y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.</em></p>



<p>Como si hubiese leído mis pensamientos, Lidia susurró en mi oído su última estrofa:</p>



<p><em>&#8220;Calla, calla, princesa&#8221; -dice el hada madrina-,</em></p>



<p><em>&#8220;en caballo con alas hacia aquí se encamina,</em></p>



<p><em>en el cinto la espada y en la mano el azor,</em></p>



<p><em>el feliz caballero que te adora sin verte,</em></p>



<p><em>y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,</em></p>



<p><em>a encenderte los labios con su beso de amor&#8230;</em></p>



<p>Sabiendo que me veía como ese adalid, caminé renuente entre la gente desconociendo que el destino me acarrearía otra sorpresa en la persona de una antigua compañera de estudios. Y es que olvidándose de la joven que llevaba de la cintura, una señora de muy buen ver me saludó de un beso mientras preguntaba hacía cuantos años que no nos veíamos.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/154/46553475/46553475_008_6a80.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Más de veinte- murmuré al reconocer en esa castaña a un amor de juventud y totalmente cortado, le presenté a la morena: -Lidia, quiero que conozcas a María Castellano, una amiga que compartió pupitre conmigo en la universidad.</p>



<p>Mi conocida, que estaba a por uvas, no dudó al responder:</p>



<p>-Tu padre y yo cursamos la carrera juntos.</p>



<p>Confieso que pensé que la monada iba a saltarle al cuello, pero contra toda lógica respondió sonriendo que no era mi hija sino una refugiada que había acogido en mi hogar. La cincuentona no tardó en disculparse y sin dar importancia a su metedura de pata, directamente quiso saber si seguía casado.</p>



<p>-Alberto esta libre… por ahora- comentó la puñetera muchacha mientras disimuladamente me magreaba el trasero.</p>



<p>La alegría con la que María recibió la noticia me hizo comprender que no se había dado cuenta de esas caricias. Y, por tanto, no me chocó que en presencia de Lidia me diese su teléfono para que quedáramos y así ponernos al día.</p>



<p>-Que venga al chalet y así podréis charlar de vuestras cosas en un ambiente propicio.</p>



<p>&nbsp;Sin tenerlas todas conmigo, acepté su sugerencia y quedé con la pelirroja el sábado a cenar mientras me preguntaba los motivos de Lidia para aconsejarme que lo hiciera. Por ello, aprovechando que María se alejaba a conversar con la gente de otro grupo, quise que me contara el porqué:</p>



<p>-Cuando la compares conmigo, sabrás el tesoro que tienes en tu hogar- musitó con voz pícara la morena.</p>



<p>Hasta el último vello de mi cuerpo se erizó al oírla porque de cierta manera esa criatura me acababa de confirmar que se sentía una candidata adelantada para acabar en mis sábanas y que todos sus actos estaban encaminados a que la aceptara como pareja. Reaccionando, bajé el volumen de mi voz al preguntarle al oído:</p>



<p>&#8211; ¿Y si al final me gusta lo que veo en María y la seduzco?</p>



<p>Juro que se lo dije para molestar y por ello no estaba preparado a que sonriendo de oreja a oreja esa arpía respondiera que le encantaría verme poseyendo a otra y que pondría todo de su parte para que la velada fuese un éxito.</p>



<p>&#8211; ¿Estás diciendo en serio que me ayudarías a acostarme con ella? &#8211; contesté.</p>



<p>Pegando su pubis a mi entrepierna, no dudó en restregarse al responder:</p>



<p>-Me excita pensar que mi señor va a agenciarse a otra concubina y que juntas conseguiremos hacerle feliz.</p>



<p>Mi pene se irguió como un resorte al comprobar que su idea era el formar un trio e intrigado y excitado por igual, la interrogué si no prefería que me buscara otra más joven.</p>



<p>-María es perfecta para nosotros. Aúna belleza con experiencia y antes de que se dé cuenta, estaremos mimando todas tus necesidades para que no tengas que mirar a otra. &nbsp;</p>



<p>El sorprendido fui yo al oír tamaño disparate y pensando que quizás debía cambiar de táctica, pellizqué uno de sus pezones y sin darle tiempo a reaccionar, ordené que se quitara las bragas y me las diera. Contra todo pronóstico, Lidia se despojó de ellas y me las hizo entrega sin siquiera buscar un rincón donde guarecerse. Pero lo que realmente me dejó pasmado fue oírla decir lo mucho que la ponía “mi idea” de ir sin ellas entre tantos paisanos. Tomándolas entre mis manos, las olí a sabiendas que eso incrementaría la excitación de la morenita y tras olisquearlas durante unos segundos, me las coloqué a modo de pañuelo en la chaqueta mientras de reojo observaba que María volvía.</p>



<p>La recién llegada advirtió de inmediato mi nuevo aditamento. Por raro que resulte, en lugar de poner el grito en el cielo se ocupó de colocármelo adecuadamente, aunque con ello tuviera que sacarlo y doblarlo de nuevo. Tras lo cual, y mientras volvía a colocármelo, comentó lo bien que me quedaba el tanga de la refugiada en mi solapa.</p>



<p>&nbsp; Sonrojado, no supe cómo actuar cuando, aprovechando mi mutismo, cogió del brazo a Lidia y le pidió que la acompañara a pedir algo de beber. Asumiendo que iban a charlar de lo sucedido, las vi marchar mientras un tipo con cara de pocos amigos me decía que su jefe quería hablar conmigo. Temiendo más lo que conversarían esas dos que el aspecto del sujeto, dejé que me llevara por los pasillos de la embajada hasta un despacho. Despacho, donde me topé de frente con Joaquín Esparza, el hermanastro de la morena.</p>



<p>-Me imagino que sabe quién soy- afirmó el potentado mientras su ayudante me acercaba una silla.</p>



<p>Al asentir, entró directamente al trapo y preguntó por mis intenciones respecto a Lidia. No pude actuar de otra forma y sin levantar el volumen de mi voz, respondí que eso era algo que no le incumbía y que me negaba a contestar. Mi respuesta lejos de contrariarle, le hizo reír y con el mismo tono que el mío, respondió:</p>



<p>-Siento contradecirle, pero si me incumbe. No en vano fui yo el que reveló a mi hermana que su adorado comandante Omega no solo seguía vivo, sino que era usted.</p>



<p>Mi mundo se desmoronó al oír que los fantasmas de mi pasado volvían a mi vida y que ese hombre sabía el sobrenombre que había usado cuando en la universidad fundé un grupúsculo que defendía la violencia como medio para hacer cimbrar las estructuras del estado.</p>



<p>-Mi hermana siempre soñó con ser su “alfa” y que juntos “alfa y omega” liberaran a mi pueblo. Por eso no pudo más que correr entusiasmada a su encuentro sin saber que había sido yo el que lo había hecho posible.</p>



<p>Hundido en la miseria, respondí que yo ya no era el mismo que treinta años atrás y que ya no creía en las armas como medio de arreglar las cosas.</p>



<p>-Lo sé. Debido, a ello permití y favorecí que se encontraran- respondió.</p>



<p>Creyendo que implícitamente me había dicho que confiaba en que la hiciera recapacitar puse en duda sus planes, haciéndole ver que el efecto podía ser al contrario y que podía radicalizarse si intentaba apaciguar sus ánimos y centrarla.</p>



<p>-No es eso lo que deseamos ni yo ni la gente a la que represento. Queremos que Lidia siga señalando los errores de nuestro país desde aquí y que su fama de heroína entre los más desfavorecidos crezca- señaló sorprendiéndome.</p>



<p>&#8211; ¿Con qué intención? ¿Qué buscan en ella?</p>



<p>Sin ocultar nada, contestó:</p>



<p>-Todo poder necesita su némesis, un enemigo que lo conozca desde dentro y señale sus defectos, sus debilidades y miserias. Mi hermanita puede ser una piedra en nuestro zapato, pero es la que nos hace reaccionar y mejorar.</p>



<p>Recordando que Esparza era miembro del partido en el poder, le pregunté para que la necesitaban teniendo al presidente entre sus filas. Me quedé pálido con su contestación:</p>



<p>-Ese fantoche nos sirvió hasta que fue lo suficiente poderoso para asaltar la presidencia y desde entonces lejos de sacudir las bases del estado para rehacerlas, lo único que ha hecho es colaborar en nuestra división étnica. Con Lidia no queremos cometer el mismo error y manteniéndola en el exilio, nos aseguramos que nunca consiga aglutinar en su entorno partidarios suficientes mientras la mantenemos a salvo de los narcos.</p>



<p>&#8211; ¿Qué desea de mí? &#8211; quise saber.</p>



<p>-Desde un punto de vista político, quiero que el comandante Omega la dote de sustento ideológico en el que base sus críticas, aunque poco a poco eso le lleve a posiciones más realistas, pero como su hermano, deseo que a su lado encuentre un hombre con el que compartir la vida- respondió mientras se levantaba de su asiento.</p>



<p>Sabiendo que habíamos terminado, le informé de que pensaba hacer partícipe a su hermana de que habíamos tenido esa entrevista. Sin mostrar empacho alguno, el potentado me amenazó:</p>



<p>-Yo que usted no lo haría sino quiere que el comandante Omega vuelva a las portadas de los periódicos y el negocio que tanto le ha costado hacer crecer se hunda al perder la confianza de sus inversores.</p>



<p>Asumiendo que, de salir publicado que en mi juventud había fundado un grupo con vínculos claramente fascistoides, mi empresa caería en picado al ser gran parte de mis clientes organismos públicos, contesté:</p>



<p>-Es usted un cerdo y comprendo que su hermana le odie.</p>



<p>Despelotado de risa, el capullo replicó mientras desaparecía por la puerta:</p>



<p>-Se equivoca, Lidia me adora ya que al crecer sin padre fui yo quien la educó, pero a todos los hijos les llega un momento en que se enfrentan contra sus viejos y en su caso, me tocó a mí sufrir su rebeldía…</p>



<h1 class="wp-block-heading">5</h1>



<p>De vuelta al ágape busqué a Lidia por todas partes, pero no la encontré y asumiendo que seguía charlando con María, fui a pedir un whisky a la barra.&nbsp; Estaba aguardando a que me atendieran cuando alguien me tocó al hombro. Al girarme, me encontré con una impresionante pelirroja de ojos verdes que llevaba un escandaloso escote que llamaba a bucear en él. No me había repuesto cuando, regalándome una sonrisa, ese bombón me rogó que le pidiera una copa.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/154/46553475/46553475_014_1859.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&#8211; ¿Qué te apetece? &#8211; pregunté totalmente cortado.</p>



<p>-Una ginebra con tónica- contestó con marcado acento americano.</p>



<p>Tratando de que no notara lo mucho que me atraía, llamé al camarero y le pedí las dos bebidas con ella a mi lado. Al servírnoslas, le di la suya pensando que en cuanto la tuviese en sus manos esa monada iba a desaparecer, pero no fue así y en vez de irse, esperó a que cogiera la mía para comentar si no me apetecía acompañarla a dar una vuelta al jardín de la embajada. Que una desconocida me pidiera tal cosa, despertó mis sospechas al no considerarme un don Juan. Tratando de escabullirme, comenté que estaba esperando a alguien.</p>



<p>-No se preocupe por la señorita Esparza. Está bien acompañada y por lo acaramelada que la vi, dudo que vuelva en un buen rato.</p>



<p>Su respuesta me hizo recelar y no solo por el hecho de que supiera quién era mi acompañante, sino porque si hacía caso a su información la morenita no había tardado en buscarse un sustituto. Sin comprender por qué estaba celoso, cogí el JB con coca que me habían servido y la seguí al exterior.</p>



<p>“¡Menudo polvo!” pensé hipnotizado al verla andar y a pesar de mis reparos, reconozco que babeé al contemplar el modo en que meneaba ese par de nalgas dignas de museo. Blanca de piel y llena de pecas, bamboleaba su trasero con un ritmo que, a mi edad, me impedía pensar en algo que no fuera ponerla a cuatro patas y follármela. Tan oxidado estaba en temas de mujeres, que traté de rechazar la imagen que se creó en mi cerebro en la que me la imaginé siendo empotrada por mí entre los setos.</p>



<p>«Macho, ¡estás loco si crees que te dejaría!», pensé reconociendo la realidad mientras bajaba por la escalinata que daba acceso a una rosaleda.</p>



<p>Consciente quizás del efecto de su belleza, ya en el exterior, la americana buscó un banco donde sentarse y tras aposentarse en él, pidió que tomara asiento a su lado sin percatarse de que la abertura de su vestido había dejado al descubierto uno de sus muslos. Por un momento, dudé si hacerle caso o salir huyendo, al sentir que entre mis piernas mi pene tanto tiempo dormido se había puesto morcillón.</p>



<p>-Por cierto, me llamo Elizabeth &#8211; comentó viendo mis dudas.</p>



<p>Abochornado porque, a mis más de cincuenta, me comportara como un adolescente ante su primera cita, me senté al borde del banco. Aunque creí prudente mantener esa distancia, rápidamente comprendí mi error cuando para hablarme se tuvo que girar dándome una espléndida visión de sus pechos. Aunque algo me decía que ella sabía de sobra mi nombre, tartamudeando, me presenté y fue entonces cuando esa angelical serpiente, me preguntó a boca jarro desde hacía cuanto tiempo llevaba en contacto con Lidia.</p>



<p>Por segunda vez en menos de diez minutos, contesté a dos personas diferentes que mi relación con esa joven era algo que no le incumbía. Sin inmutarse, ese engendro diseñado para pecar contestó:</p>



<p>-Su pupila es una persona de interés para mis jefes y me han pedido que averigüe la razón de su estancia en España.</p>



<p>Que se refiriera a la morena como “persona de interés” me hizo estremecer y ya seguro de que me hallaba ante una burócrata del gobierno americano, únicamente quise saber a qué agencia pertenecía. Sonriendo, la tal Elizabeth deslizó la mano por la raja de su falda y de una liga de sus muslos, sacó su placa:</p>



<p>-Soy la capitana Burns y pertenezco a la DIA.</p>



<p>Como mi empresa se había visto involucrada en varios proyectos con el ejército americano me quedé paralizado al enterarme que ese bellezón era una militar destinada a ese organismo.</p>



<p>&#8211; ¿Por qué la Agencia de Inteligencia de Defensa está interesada en Lidia? – pregunté sabiendo la respuesta, no en vano entre sus funciones estaba el elaborar diariamente un informe para el presidente sobre los focos rojos que pudieran surgir fuera de los Estados Unidos.</p>



<p>-La situación en su país es inestable y teniendo en cuenta que las últimas revueltas podrían hacer caer a su gobierno, es nuestro deber conocer de antemano sus planes por si en un futuro se decide encabezar a los insurgentes.</p>



<p>-Desde ahora le digo, que no tiene intención de volver a su patria- contesté.</p>



<p>Luciendo su dentadura, me hizo saber que no me creía:</p>



<p>-Sabemos que eso ha mantenido en sus últimas declaraciones, pero eso no explica que tras tantos años se haya puesto en contacto con usted. &nbsp;En un principio, mis superiores respiraron aliviados cuando se auto exilió, pero su opinión cambió radicalmente cuando examinando su expediente se enteraron de su pasado. Ahora piensan que desde aquí desea organizar a sus seguidores, para tomar el poder.</p>



<p>Dando por sentado que esa arpía sabía de la radicalidad de las propuestas que albergaba en mi juventud, me defendí:</p>



<p>&#8211;Como has dicho eso forma parte de mi pasado, llevó décadas alejado de esos planteamientos y me dedicó únicamente a mi negocio.</p>



<p>-Hablando de su empresa…&nbsp; ¿me imagino que sabe que mi país es uno de sus mejores clientes? Y que alguno de los programas informáticos que ha desarrollado han sido declarado material sensible por mi gobierno.</p>



<p>-Lo sé- contesté y asumiendo la velada amenaza que encerraban sus palabras, la urgí a que me aclarara lo que su gente deseaba de mí y que si para seguir con nuestra colaboración, me pedían echarla de casa, lo haría.</p>



<p>Sin cortarse un pelo, la pecosa respondió:</p>



<p>-Como entenderá, un sector de la DIA pedía cortar de plano cualquier trato con su empresa. Pero los asesores del presidente lo han convencido de que, lejos de ser un problema, es una oportunidad para tenerla bajo control y que Lidia Esparza es menos dañina con usted, que de vuelta a su patria.</p>



<p>-Entonces, ¿qué quieren? &#8211; insistí viéndome en sus manos.</p>



<p>En ese momento, escuchamos a la morena riéndose tras unos setos.</p>



<p>-Seguiremos en contacto, ahora no debe vernos juntos- respondió la pelirroja y cogiendo su copa, desapareció del jardín.</p>



<p>Y fue justo a tiempo, porque todavía no había llegado a lo alto de las escaleras, cuando acompañada de María, Lidia me preguntó qué hacía ahí:</p>



<p>-Hacía demasiado calor dentro y salí a tomar el fresco- mentí mientras observaba a mi antigua compañera de estudios acomodándose la ropa.</p>



<p>El rubor de sus mejillas me hizo pensar que ese par venía de darse un homenaje y eso en vez de molestarme, curiosamente, me excitó al recordar que la hispana había exteriorizado su deseo de que retomara nuestra amistad para que junto a ella la convirtiéramos en mi concubina.&nbsp; Aun así, me cogió con el pie cambiado que la joven dijera si no me importaba que al salir del convite se viniera con nosotros a tomar una copa a casa. &nbsp;Me sorprendió observar que mi amiga no era capaz de mantenerme la mirada. No tuve que esforzarme mucho para saber que, aunque deseaba acompañarnos, temía las consecuencias de hacerlo.&nbsp; Intrigado tanto por su actitud como por la de Lidia, di un salto al vacío y sin contestar, tomé a ambas de la cintura mientras me dirigía hacia la salida.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/154/46553475/46553475_009_d53f.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>La forma en que Maria se pegó a mí y que no pusiera ningún impedimento a que la abrazara fue motivo suficiente para que se acrecentara la sensación de que esas dos zorras tenían algo planeado para esa noche. Sabiendo que fuera lo que había decidido no tardaría en saberlo, llegué al coche y abriéndoles la puerta, aguardé a que entraran. Contrariamente a como habíamos venido, Lidia se pasó atrás dejando a María el asiento del copiloto y eso me permitió examinar de reojo a mi conocida.</p>



<p>«Sigue teniendo un par de viajes», murmuré para mí rememorando en mi mente las noches que habíamos compartido en la juventud.</p>



<p>Algo parecido debió de pensar ella, ya que al percatarse de mis miradas sus areolas se erizaron surgiendo a través de la tela de su blusa. Al no desear incomodarla, me abstuve de seguir espiándola y por ello tardé unos segundos en percatarme de que Lidia la estaba acariciando desde el asiento trasero.</p>



<p>«¡Qué callado se tenía que le gustaran las mujeres!», me dije al ver la mano de la chavala explorando a través del escote de la cincuentona.</p>



<p>Haciendo como si no me hubiese enterado, aceleré rumbo a casa mientras a mis oídos llegaban los primeros gemidos de la cincuentona. La velocidad con la que se estaba calentando con las maniobras de la hispana me confirmó que dormiría poco esa noche y ya excitado, reparé en que la joven había conseguido sacar uno de sus pechos.</p>



<p>&nbsp;«Es increíble», murmuré para mí al contemplar que, sin recato alguno, Lidia pellizcaba el pezón que decoraba el seno que había dejado libre.</p>



<p>La negrura de ese botón y el modo en que lo torturaba elevó mi calentura, pero lo que me dejó sin habla fue ver al parar en un semáforo que lejos de conformarse con ello, había comenzado a masturbar a María.</p>



<p>«No puedo creerlo», me dije al observar que, a través del hueco de los asientos, Lidia tenía una de sus manos dentro de su falda y que ésta, totalmente abochornada, había cerrado los ojos en un intento de obviar lo que estaba pasando.</p>



<p>-Separa tus rodillas y déjame hacer- con su habitual dulzura, murmuró en su oído la morenita.</p>



<p>Ante esa orden, mi amiga obedeció y abriendo sus muslos de par en par, dio vía libre a las yemas que estaban hurgando en su intimidad en mi presencia.</p>



<p>&#8211; ¡Por Dios! ¡Dile algo! &#8211; sollozó al sentir que la hispana se apoderaba del montículo que escondía entre sus pliegues. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Esa escena despertó al travieso universitario que creía muerto para siempre y riendo, posé la mano sobre su muslo:</p>



<p>-Calla y disfruta de las atenciones de una experta.</p>



<p>Al sentir mi palma en su pierna, María se dejó llevar y mojando la tapicería de mi automóvil, se corrió.</p>



<p>-Ya has oído a nuestro señor, zorrita- rugió desde atrás la morena al sentir su humedad desbordándose.</p>



<p>Ese insulto, lejos de atenuar su placer, lo intensificó y mientras dos lágrimas brotaban de sus ojos, comenzó a convulsionar presa de las sensaciones que estaba experimentando.&nbsp; Verla tiritar de gozo a mi lado sin que yo tuviese intervención alguna azuzó mi carácter curioso y recordando la naturalidad con la que se había tomado que luciera las bragas de la morena en la chaqueta, la urgí a que me diera las suyas.</p>



<p>&#8211; ¡No soy tu puta! &#8211; protestó María al escuchar mi deseo.</p>



<p>Cuando ya creía que me había pasado dos pueblos y que mi amiga me iba a dejar de hablar, se lo pensó dos veces y levantando su falda, deslizó el provocativo tanga que llevaba puesto y me lo dio. Al tenerlo en mi poder, no pude evitar llevármelo a la nariz. Al verme oliéndolo, María sollozó y ante la sorpresa de los tres, volvió a berrear de placer.</p>



<p>-Zorrita, si tanto te pone que disfrute de tu olor, imagina cuando cate tu sabor- desternillada de risa, desde su asiento, Lidia comentó.</p>



<p>Entendiendo que implícitamente estaba pidiendo que lo probara, parando a un lado, extendí sobre el volante esa coqueta prenda y directamente, pregunté a mi copiloto si deseaba que probara su esencia. Al no contestar, saqué la lengua y recordé tras tantos años cómo sabía esa mujer. La verdad es que, aunque me gustó su sabor, lo que realmente me enloqueció fue contemplar su reacción y es que al verme lamiendo el flujo que habían absorbido sus bragas, no pudo evitar pellizcarse con saña los pechos mientras se volvía a correr.</p>



<p>Lidia no la dio tregua y pidiéndome que volviera a acelerar, musitó en la oreja de mi conocida:</p>



<p>-Esta noche recordarás las caricias de mi señor y serás suya. Pero mañana, ¡será mi turno! Y tendrás que hacerme disfrutar si quieres que te volvamos a invitar a casa.</p>



<p>Juro que jamás pensé escuchar de sus labios que aceptaba, pero menos que lo hiciera diciendo:</p>



<p>-Así lo haré, mi señora.</p>



<p>La claudicación que revelaban sus palabras me dejó pensativo y mientras nos acercábamos al chalet, no pude evitar preguntarme por la razón de tal entrega, pero también en cómo se comportaría en mi cama si finalmente se convertiría en mi amante. Reconozco que, anticipando el futuro, vi a María en mi cama gritando de placer mientras la penetraba y con mis dientes la castigaba apoderándome de los oscuros pezones que como pago al placer que estaba disfrutando, me ofrecía. Por eso y dado el tiempo que llevaba sin catar el dulce sabor de un sexo femenino, me hice la promesa de ir bajando por su cuerpo antes de hundir mi cara entre sus piernas y entonces, lentamente y separando con mi lengua los pliegues de su vulva, me adentraría en el paraíso al apoderarme de su clítoris. En mi imaginación cuando esa mujer experimentara mi húmeda caricia, juntaría sus rodillas para aprisionar mi cabeza entre sus muslos y así eternizar las sensaciones que estaba sintiendo…</p>



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		<title>Relato erótico: &#8220;Una jovencita y sus problemas trastocaron mi vida&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Feb 2026 13:26:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[1 Cuando echo la vista hacia atrás en un intento de comprender la presencia de dos hembras dispuestas en mi cama, sé que todo tuvo un origen y un desencadenante. El origen vino motivado por una llamada. Una conversación telefónica de un amigo destinado en América Latina, pidiéndome ayuda para sacar de allí a una activista de los derechos humanos cuya vida corría peligro. Todavía recuerdo esa conversación en la que Jacinto me comentó que Lidia Esparza, una conocida suya, debía salir urgentemente de su patria por las amenazas que recibía de un poderoso cártel de drogas. Ya que para [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading">1</h1>



<p>Cuando echo la vista hacia atrás en un intento de comprender la presencia de dos hembras dispuestas en mi cama, sé que todo tuvo un origen y un desencadenante. El origen vino motivado por una llamada. Una conversación telefónica de un amigo destinado en América Latina, pidiéndome ayuda para sacar de allí a una activista de los derechos humanos cuya vida corría peligro. Todavía recuerdo esa conversación en la que Jacinto me comentó que Lidia Esparza, una conocida suya, debía salir urgentemente de su patria por las amenazas que recibía de un poderoso cártel de drogas. Ya que para esos mafiosos esa mujer representaba un estorbo al no parar de denunciar el dominio que ejercía sobre la zona en las redes sociales y a pesar de las múltiples advertencias que le habían hecho todos los que la estimaban, seguía enfrascada en su particular cruzada, la lucha contra el tráfico que estupefacientes con el que esos líderes de pacotilla se enriquecían a costa de los indígenas.</p>



<p>-Alberto, básicamente necesita un sitio donde esconderse.</p>



<p>&nbsp;Aunque personalmente me la traía al pairo la situación que sufrían los habitantes de esa área boscosa, no pude decirle que no al deberle muchos favores. El desencadenante cuando un día de junio, me vi en compañía de mi señora recibiendo en el aeropuerto a la hispana. Reconozco que me sorprendió descubrir que la tal Lidia no era una mujer entrada en años, sino una preciosa chavala de poco más de veinte años. Cuando la vi con su melena larga a la altura de la cintura y su diminuto pero proporcionado cuerpo, creí que despertaría los celos de mi mujer. Juro que no comprendí para que Raquel viera en ella la hija que nunca habíamos tenido y menos que al enterarse que le había buscado acomodo en un piso de la administración autonómica, construido exprofeso para acoger a los peticionarios de asilo que llegaban a Madrid, se negó de plano y le ofreció que se quedara en casa. Como nuestra relación no estaba en el mejor momento, preferí no decir nada y aceptar su imposición con la esperanza que fuera algo temporal.</p>



<p>En un principio, esa muchacha se negó diciendo que no quería ser un estorbo, por lo que Raquel me pidió que la convenciera. Sin ganas y molesto, cogí las pocas pertenencias que se había traído huyendo y comenté:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Me comprometí a ayudarte y eso voy a hacer. Te vienes a casa.</p>



<p>Ante esa imposición, Lidia bajó la mirada y cedió sin rechistar. Al verlo, mi esposa sonrió y tomándola del brazo, la llevó hasta el coche. De camino hacia nuestro hogar fue la primera vez que me percaté de que algo extraño le pasaba a esa criatura. Y es que por extraño que parezca con Raquel charlaba animadamente, pero en cuanto yo le dirigía la palabra, se ruborizaba y contestaba con monosílabos. Esa sensación se incrementó con el paso de los días debido a que, mientras se hacía uña y carne con mi señora, su relación conmigo seguía distante.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/306/53236952/53236952_046_6bea.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Un claro ejemplo de lo que le pasaba conmigo fue al día siguiente cuando al llegar a casa, me la encontré enseñando a Raquel a bailar salsa. La sensualidad de sus movimientos no me pasó desapercibida y durante casi un minuto, observé obnubilado su movimiento de caderas mientras intentaba inútilmente que mi señora la imitara.</p>



<p>«¡Menudo ritmo tiene la condenada!», comenté para mí mientras revelaba mi llegada.</p>



<p>Al verme en la puerta, sus mejillas se llenaron de rubor y excusándose, desapareció hacia su cuarto. Para colmo, recibí una bronca de Raquel cuando pregunté qué coño le pasaba a esa joven conmigo.</p>



<p>-Eres un insensible. Deberías esforzarte para que se sienta en casa- me espetó cabreada como si yo fuera el culpable del aberrante comportamiento de la tal Lidia.</p>



<p>No queriendo buscar un enfrentamiento, me quedé callado y me refugié en el despacho a resolver unas cuestiones que había dejado abiertas mientras ella se iba a intentar calmar a la muchacha. Esa sensación de ser un apestado se incrementó a la hora de la cena, cuando ante mi pasmo nuestra invitada no solo fue la que cocinó sino también la que nos sirvió, todo ello, sin que Raquel se quejara.</p>



<p>-Quiere demostrar que no será una carga- fue la respuesta que me dio al preguntar.</p>



<p>Preocupado por si mi amigo se enteraba, traté de hacerle ver que no era correcto, pero cerrándose en banda mi señora me soltó que yo podría mandar en la empresa pero que en casa mandaba ella. Como ya comenté, por entonces nuestro matrimonio era un desastre y de nuevo preferí callar mientras la morenita me servía un guiso de su tierra. No reconociendo el plato, lo probé y reconozco que lo hallé delicioso. Al comentarlo y preguntar su nombre, Lidia colorada me contestó que era guiso de conejo, una comida típica de su país natal.</p>



<p>-Está buenísimo, princesa- exterioricé sin darme cuenta del apelativo con el que me referí a ella.</p>



<p>Afortunadamente, tampoco mi señora se percató de ello y menos de la reacción de la morena, ya que a buen seguro le hubiese extrañado al menos la sonrisa de satisfacción que lució la joven al oírme. Sonrisa que rápidamente desapareció de su rostro para ser sustituida por vergüenza al reparar en mi mirada.</p>



<p>«¡Qué tía más rara!», pensé y sin dar mayor importancia al hecho, seguí cenando mientras Raquel comenzaba a alabar a nuestra visita comentando la labor que había desarrollado en la selva. Interesado en la razón por la cual había decidido ocuparse de los más desfavorecidos cuando, según mi amigo, esa chavala había sido la primera de su promoción en la universidad, directamente lo pregunté.</p>



<p>-Mis paisanos están sufriendo el acoso de los cárteles que han venido a sustituir para mal a los antiguos terratenientes- fue su respuesta.</p>



<p>Asumiendo que la activista debía de ser crítica con la conquista guardé silencio, pero entonces la joven se extendió diciendo:</p>



<p>-Hasta que los narcos los echaron, el dominio de los criollos era total pero benéfico. Creyéndose dueños de sus vidas al menos intentaban que tuvieran una existencia digna. Cuando esos desalmados llegaron, los indígenas vieron en ellos unos libertadores, pero no tardaron en echar de menos a los dueños de las haciendas cuando los narcos impusieron el terror como método de asegurarse el control de sus plantaciones.&nbsp; Muerte y más pobreza es lo que ahora hay.</p>



<p>Tanto a Raquel como a mí nos extrañó su planteamiento, pero fue mi pareja quien se atrevió a preguntar qué solución veía para su gente. La joven abrumada por la pregunta, contestó algo políticamente incorrecto desde nuestro punto de vista:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/306/53236952/53236952_008_b76e.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Mi patria necesita una dictadura. Un mando fuerte que eche a esa lacra y que garantice la supervivencia y el bienestar de la gente.</p>



<p>Como no podía ser de otra forma, mi señora protestó, no en vano, el régimen franquista había purgado a su padre haciéndole caer en la depresión y alzando la voz, le pidió que se retractara.</p>



<p>-Me gustaría que hubiese otra solución, pero siempre será preferible servir a un presidente fuerte que busque el bien de sus ciudadanos a vivir en este caos.</p>



<p>&nbsp; Mi esposa dio por sentado que la joven hablaba de una revolución socialista al estilo cubano y no deseando entrar en una discusión sin fin, dejó el tema y empezó a hablar con ella de temas triviales. Mientras eso ocurría, me quedé pensando en lo jodidos que debían estar en esa zona para que una joven del siglo XXI soñara con un dictador.</p>



<p>Durante las siguientes semanas se incrementó mi soledad y es que, a raíz de la llegada de la hispana, Raquel empezó a hacer cosas que no había hecho en los treinta años que llevábamos casados. Impulsada por una nueva juventud, comenzó a acudir a clases de baile mientras dejaba la casa bajo el cuidado de Lidia. &nbsp;Confieso que jamás dudé de ella y aunque cada día alargaba sus salidas, nunca pensé que hubiese encontrado en uno de los asiduos a esas clases a un hombre que la comprendiera.</p>



<p>Por ello, me sorprendió cuando una tarde al volver al trabajo me planteó el divorcio. Cayendo del guindo en el que estaba subido, comprendí que nuestro matrimonio había terminado hace mucho y que solo nos quedaba un profundo cariño, pero no amor. Asumiéndolo, no hice nada para evitar que se fuera a vivir con su amante y curiosamente, por lo único que discutimos fue por la morena. Aunque suene a insensatez, ésta se encontraba tan a gusto bajo nuestro techo que pidió quedarse ante mi incomprensión. No en vano, seguía mostrándose recelosa de entablar incluso una conversación conmigo.</p>



<p>-Te comprometiste a ayudarla y ahora debes apechugar con ella- fue la respuesta que me dio mi ex al mostrarle mis reparos a que se quedara: -Aunque no es capaz de demostrártelo, cosa que no comprendo, esa muchacha te adora.</p>



<p>Reconozco que creí que la verdadera motivación de Raquel era tener una espía en mi casa, pero como mi alimentación y la limpieza de la casa había mejorado desde que Lidia vivía con nosotros no puse ningún impedimento a que lo continuara haciendo.</p>



<p>&nbsp;«Al menos no tendré que preocupar de tener la ropa planchada», me dije viendo el aspecto práctico de su permanencia y por ello, nada más desaparecer mi ex, lo primero que hice fue pactar un salario con ella.</p>



<p>-Si te vas a quedar, no quiero que pienses que te exploto- recuerdo que comenté tras una larga, pero pacifica discusión, ya que la joven mantenía que con darle cobijo y comida se daba por satisfecha.</p>



<p>Los primeros días de nuestra convivencia apenas varió nada, ya que la ausencia de Raquel apenas la noté al llevar años sin sexo. El único cambio visible fue que esa joven dejó de tutearme y me hablaba de usted. En un primer momento, intenté que me volviera a hablar de tú hasta que dándola por imposible permití que continuara con esa muestra de respeto tan genuinamente hispana. Lo que me costó reconocer mucho más tiempo fue la alegría que Lidia mostraba todas las tardes al recibirme en casa con todo listo, al seguir reticente de entablar conmigo la mínima charla.</p>



<p>Mi ex llevaba casi un mes fuera de casa, cuando al día siguiente de haberle pagado su nómina, esa morena me sorprendió con el uniforme de una criada de las de antaño. No es fácil de describir lo que sentí al verla con cofia, con ese vestido anudado al cuello y esos guantes almidonados. Al preguntar por qué se encontraba vestida así, su respuesta me dejó helado:</p>



<p>-Me lo he comprado para recordar cuál es mi puesto en esta casa y que el día que mi patrón decida traer compañía femenina, su acompañante no me vea como competencia.</p>



<p>Juro que sus palabras me parecieron una completa memez y así se lo hice saber a la chiquilla, pero a pesar de mis intentos no se dejó convencer y se negó a quitárselo. Viendo en ello parte de su educación, no creí conveniente forzarla y que volviese a vestirse como siempre había hecho:</p>



<p>«Ya tendrá tiempo de percatarse de que no es necesario», me dije extrañado, pero todavía tranquilo.</p>



<p>No fue hasta la hora de cenar, cuando realmente advertí que su mentalidad había abierto una brecha entre nosotros y es que rompiendo la rutina habitual en la que se sentaba a mi lado, Lidia se negó a hacerlo y se mantuvo de pie mientras daba buena cuenta de su estupenda cocina. Como siempre, tras probarlo, alabé la sazón de su guiso, pero esa noche su reacción me dejó perplejo y es que, luciendo una sonrisa de oreja a oreja, la morena suspiró diciendo:</p>



<p>-Ser buena cocinera es lo mínimo que debo hacer para que mi señor esté contento con su princesa.</p>



<p>No supe contestar porque en ese momento me pareció intuir en ella una extraña excitación y creyendo que veía moros con trinchetes, terminé de cenar en silencio. Durante la media hora en que tardé en hacerlo, Lidia se mantuvo atenta a todo lo que necesitaba y si veía mi vaso medio vacío, corría a rellenármelo con una diligencia rayana en la sumisión. Consciente de su mimo, le dije muerto de risa que dejara de comportarse así o terminaría acostumbrándome.</p>



<p>-Su bienestar es mi única prioridad- con tono dulce, contestó sin dar importancia a lo que decía mientras recogía los platos.</p>



<p>Un escalofrío recorrió mi cuerpo al escucharla. No en vano, me pareció que estaba fuera de lugar la docilidad y satisfacción que demostraba al servirme. Pero temeroso de preguntar, no fuera a ser que no me gustara su respuesta, decidí obviarlo y me dirigí al salón a ver la tele. No llevaba ni dos minutos, sentado en el sofá cuando de pronto llegó con un whisky y poniéndolo en mis manos, se sentó a mi lado… ¡pero en el suelo!</p>



<p>Juro que estuve a punto de levantarla y si no lo hice fue porque Lidia con una sonrisa en sus labios, comentó lo dichosa que se sentía al tener un patrón del que cuidar y que la cuidara. Con todos los vellos erizados, miré a la chavala y para mi estupefacción, descubrí que lo decía en serio. Totalmente confundido, queriendo entablar una conversación con ella, hice una tontería y llevando mis dedos a su mejilla, la acaricié. La morena recibió ese inesperado gesto con un sollozo y posando su cabeza sobre uno de mis muslos, comenzó a llorar dándome las gracias por ser tan bueno con ella.</p>



<p>La angustia que leí en Lidia no me permitió reaccionar y levantarme, en vez de ello, mesé su larga cabellera con mis yemas:</p>



<p>-Desde que oí su voz en el aeropuerto, supe que mi búsqueda había terminado y que, junto a usted, sería feliz- oí que balbuceaba entre lloro y lloro.</p>



<p>Conmocionado hasta decir basta, dejé que se desahogara durante casi media hora porque bastante tenía con tratar de asimilar lo que acababa de ocurrir. Debo confesar que, aunque en ningún momento se me había insinuado, di por sentado que ante cualquier avance de mi parte esa criatura se entregaría a mí y por ello agradecí que, levantándose de la alfombra, me dijera hasta mañana y se marchara hacia su cuarto.</p>



<p>Lleno de vergüenza por si algo en mi actitud le hubiera dado pie a sentir que la deseaba sexualmente, me serví otro whisky y me fui a la cama con la esperanza que al día siguiente todo hubiese sido un sueño.</p>



<h1 class="wp-block-heading">2</h1>



<p>Como es lógico, esa noche apenas pegué ojo. En cuanto trataba de conciliar el sueño, Lidia aparecía en mi mente desnuda impidiéndolo. Por ello cuando a las siete de la mañana, me despertó el ruido de la bañera llenándose, tardé unos segundos en reaccionar y totalmente agotado, fui a ver qué ocurría. Casi me caigo de espaldas al verla arrodillada junto a la tina, cantando una canción de su tierra que no me costó catalogar como de amor.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/306/53236952/53236952_015_9e3d.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Señor, espero que esté a su gusto- luciendo la mejor de sus sonrisas comentó para, sin darme tiempo a protestar, desaparecer rumbo a la cocina.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sabiendo que no debía postergar una conversación con ella, me desnudé y sumergí en el jacuzzi que con tanto esmero me había preparado mientras intentaba acomodar mis ideas y plantear lo que le iba a decir.</p>



<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Debo hacerla comprender que esto no ni correcto ni necesario. ¡No estamos en el medievo donde el dueño de la casa tenía derecho de pernada!», me dije impresionado por la manera en que esa joven deseaba servirme, al ver las semejanzas con el “benéfico” dominio que, según ella, los criollos habían ejercido sobre su gente.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con ello en mi mente, me terminé de bañar y volví al cuarto donde me encontré con la novedad que la morena no solo había aprovechado para hacer la cama, sino que encima había elegido la ropa que ponerme. Viendo el traje, la camisa, el calzón e incluso la corbata que había cogido del armario, los metí de vuelta y cogí otros, para hacerle ver que entre sus atribuciones tampoco estaba el vestirme y ya listo para enfrentarme a ella, bajé a desayunar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El alma se me cayó a los pies cuando esa monada se echó a llorar al ver que no me había puesto lo que había seleccionado para mí y comportándome como un pánfilo, en vez de echarle la bronca, intenté calmarla diciendo que al día siguiente me pondría su elección. La felicidad de su rostro al escuchar mi promesa me impidió atajar el tema y creyendo que tendríamos tiempo de hablar, me tomé el café y las tostadas para acto seguido salir huyendo de ahí. Ya en el coche, lamenté mi blandura y buscando un motivo a su actuación, decidí comentar el problema a un buen amigo, psiquiatra de profesión, no fuera a ser una loca.</p>



<p>Debido a la hora, Pablo estaba pasando consulta y por ello, su enfermera no me lo pasó, prometiendo eso sí que, en cuanto pudiera su jefe, me devolvería la llamada. Sabiendo que no podía hacer nada hasta que me llamara, llegué a la oficina y me enfrasqué en el día a día olvidándome de ella. No fue hasta las doce cuando mi secretaria me lo pasó. Como era lógico, mi amigo intuyó que la llamada se debía a mi reciente divorcio y por ello, le sorprendió enterarse que no quería hablar de mi ex, sino de la joven que él había conocido durante una cena. Sin ahorrarme detalle alguno de lo sucedido, le expliqué la fijación que sentía Lidia por servirme, pidiéndole consejo sobre cómo actuar.</p>



<p>Dejando de lado nuestra amistad, el psiquiatra y no Pablo fue quien me escuchó atentamente permitiendo que me explayara en profundidad sobre la actitud de Lidia, preguntándome únicamente qué era lo que había sentido en cada momento. Como no puede ser de otra forma, me escandalizó que pensara que había hecho algo por provocar ese comportamiento y ante mi propia sorpresa, reconocí molesto que me había excitado sentir que tras tantos años alguien se desvivía por mí.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Querido amigo, ¡tienes un problema! &#8211; dijo al terminar mi narración: -Por lo que me has contado, los sufrimientos pasados han hecho mella en esa cría y sufre el clásico síndrome de estrés postraumático que en su caso ha salido a la luz creando en ella una dependencia emocional por ti.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Comprendiendo la gravedad del tema y a pesar de ser ambos términos de uso frecuente, pedí que me explicara su alcance para saber a qué atenerme. Actuando de profesor, me contó que ese tipo de estrés era más frecuente de lo que la gente pensaba y que se podía resumir en que producto de un trauma, las personas que lo sufren ven sus defensas desbordadas y son incapaces de afrontar de manera normal su vida. Y que en el caso que estábamos hablando, eso había llevado a Lidia a sentir la necesidad que yo asumiera el mando de su vida.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Ha visto en ti un castillo en el que guarecerse y lo único que puedes esperar es que, temiendo quedarse sin tu amparo, esa cría intente agradarte siempre… aunque eso signifique anularse como persona.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; ¿Qué debo hacer? &#8211; aterrorizado pregunté buscando su consejo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tras meditar durante unos instantes, contestó:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Algo le ha ocurrido que quiere olvidar, por ello intenta comportarte tal cual eres y abstente tanto de tratarla como pareja como de preguntarle por su pasado para no darle un motivo que profundice su patología. Además, oblígala a venir a verme. Dado su problema, no creo que sea capaz de rehusar una orden directa tuya.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con la certeza de que con su ayuda esa chiquilla recuperaría el equilibrio mental, le pedí que le diera una cita. Mi amigo comprendiendo la urgencia me dio la primera hora que tenía, quedando con él en que la llevaría a los dos días a su consulta. Ya más tranquilo tras colgar me dediqué a mis asuntos, relegando a un rincón de mi cerebro la existencia de la muchacha. Como no podía ser de otra manera, al salir de la oficina retornó con fuerza mi problema y cuando llegué a la casa, dudé en entrar. Solo al recordar que no debía variar un ápice mi comportamiento, decidí abrir la puerta y con el ánimo encogido, pasé. Una vez en el chalet, Lidia me recibió y sin que se lo tuviese que pedir, puso en mis manos una copa de vino mientras me decía lo mucho que se había esmerado ese día para que todo estuviese a mi gusto. Siguiendo el consejo de mi conocido, sonreí y sin decirle nada, me fui a hacer ejercicio en el gimnasio que había instalado en una de las habitaciones tal y como hacía todas las tardes. Ya sobre la cinta de andar, supe de la fragilidad de la joven cuando sin ningún tipo de vergüenza y viéndolo como algo normal, preguntó si podía darse una ducha porque se sentía sudada. Que preguntara esa cosa tan nimia, me perturbó y dándole permiso, aceleré el ritmo de mi carrera.</p>



<p>Lo que confieso que nunca esperé fue que la morena se dejara la puerta abierta del baño de invitados mientras se desnudaba, a pesar de que debía saber que desde donde me ejercitaba nada impediría que la viera haciéndolo. Es más, creo que de reojo se percató de la mirada que le eché al ver caer su uniforme y mi sorpresa al comprobar que no llevaba ropa interior.</p>



<p>«¡Por Dios! ¡Qué buena está!», no pude dejar de exclamar para mí al contemplar la perfección de los glúteos con los que la naturaleza le había dotado y a pesar de los años transcurridos desde que había acariciado el último, vi a mi lengua recorriéndolos mientras la joven de mi imaginación reía.</p>



<p>Mi embarazo se acrecentó hasta límites insospechados cuando girándose me pilló observándola y lejos de escandalizarse, esa diminuta pero maravillosa criatura hizo como si nada pasara y entonando una melodía, comenzó a enjabonarse disfrutando de la calentura de mi mirada. No tardé en reconocer una canción de Alejandro Fernández:</p>



<p><em>Le doy gracias al destino por cruzarte en mi camino</em></p>



<p><em>No sé qué sería de mi vida, si conmigo tú no estuvieras hoy</em></p>



<p><em>No hay nada más hermoso que acompañarte en cada momento</em></p>



<p>Sabiendo que su título era “contigo siempre” decidí irme a mi habitación. Mientras recorría el pasillo, me asustó de sobremanera que, alzando el volumen de su voz, llegara a mis oídos el estribillo:</p>



<p><em>Y yo quiero estar contigo siempre</em></p>



<p><em>Y es que cada día que pasa, más crece</em></p>



<p><em>Este sentimiento por ti, mi amor</em></p>



<p>Lleno de estupor me encerré en el cuarto, pero ello no evitó que el recuerdo de esos pechos que había estado espiando siguiera torturándome. Tratando de evitar soñar con lamer los delicados y negros pezones que los decoraban, me di una ducha fría con la esperanza que eso me sirviera para apaciguar la calentura que amenazaba con achicharrar mis neuronas tristemente otoñales.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/306/53236952/53236952_020_4951.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;«No se dará cuenta de que puedo ser su padre», medité mientras sentía que el traidor que tenía entre los muslos se despertaba: «¡Por Dios! ¡Le llevo treinta años!».</p>



<p>De poco sirvió la gélida agua y con una erección que ya no recordaba que fuera posible, salí de la ducha. Para mi mayor estupefacción, Lidia estaba esperándome fuera apenas cubierta por una toalla y sin decir nada, se la quitó y comenzó a secarme mientras me recriminaba que no le hubiera avisado de lo que iba a hacer:</p>



<p>-Solo porque escuché el ruido, supe que me necesitaba. Si no me lo dice, ¿cómo va a saber su princesa que debía acudir en su ayuda?</p>



<p>Juro que no sé qué me confundió más, si su desnudez, la profesionalidad que ejerció al ir retirando las gotas de agua sobre mi piel, o que se autonombrara nuevamente con ese apelativo. Lo cierto es que ya tenía mi tallo entre sus manos y lo estaba empezando a secar cuando reaccioné y molesto, le pedí me dejara solo y se fuera a preparar la cena. Sin mostrar ningún tipo de apuro, echó una última mirada a mi erección y sonriendo despareció del baño, dejándome totalmente confundido y por qué no decirlo, cachondo.</p>



<p>Ya solo en el cuarto, no pude evitar que el recuerdo de sus yemas recorriendo mi hombría me hiciera masturbarme y soñando que era su mano la que me ordeñaba, llené de semen las sábanas mientras intentaba decidir qué le diría para evitar que una situación tan incómoda como esa se repitiera. El indecoroso acto no sirvió para relajarme y lleno de furia, me vestí y fui a reprochar a la joven su actitud. Nada me hacía suponer que la encontraría cocinando tal y como había llegado al mundo. Por un segundo, mis ojos quedaron prendados en su entrepierna, al descubrir que llevaba exquisitamente depilado su coño, dejando un bosquecillo decorándolo.</p>



<p>&#8211; ¿Qué haces todavía desnuda? &#8211; exclamé chillando cuando girándose me pilló observando.</p>



<p>Con una dulzura que me dejó apabullado, contestó:</p>



<p>-Cumplir las órdenes de mi patrón. Por si no lo recuerda, al echarme de su cuarto, me ordenó que me fuera a preparar su cena y eso hago.</p>



<p>Derrumbándome en una silla, comprendí que su mal había crecido desmesuradamente y que la morenita era incapaz de discernir ya cómo afrontar sus decisiones y que implícitamente, me estaba dejando el completo mando de sus actos. Mi desesperación fue total cuando, de rodillas en los baldosines de la cocina, la joven me comenzó a dar de cenar en la boca creyendo quizás que esa era la intención que me había guiado al sentar.</p>



<p>«Tierra trágame», dije para mí absorto mirando el tamaño que habían adquirido sus areolas al verme abriendo los labios y aceptando así, su nuevo mimo.</p>



<p>&nbsp;El colmo fue que, como si fuera algo habitual entre nosotros, la chavala siguiera alimentándome mientras me contaba lo que había hecho durante el día A pesar de que eso me importaba un pepino y sin querer reconocerlo, seguí absorto su explicación ya que estaba prendado con la belleza de su pubis e inconscientemente, en mi mente, me vi poseyéndola allí en la cocina. Sé que Lidia intuyó mis deseos al ver que cerraba las piernas en un intento de evitar que contemplara la humedad que se había apoderado de ella, pero fue tarde y ya sabiéndolo, no pude más que intentar llegar a un acuerdo con ella.</p>



<p>-Bonita, esto no puede seguir así. Debemos comportarnos. No soy tu novio, ni tu amante, solo tu amigo o como mucho tu jefe y no es lógico que andes en pelotas por la casa o que intentes seducirme cuando te doblo en edad.</p>



<p>Las lágrimas que afloraron en sus ojos me informaron de su dolor y por ello estaba preparado a contestar cuando, presa de la histeria, me rogó que no la echara de mi lado.</p>



<p>-No me he planteado hacerlo y te ayudaré siempre, pero ahora sé una niña buena y vete a vestir.</p>



<p>Secando con una servilleta los goterones que caían por sus mejillas, la joven salió corriendo a cumplir mis deseos. Mientras tanto, se me había quitado el hambre y llevando los platos a la pila, los dejé en agua y me fui al salón a ponerme un copazo. Ya estaba cómodamente instalado en el sofá, cuando la vi llegar enfundada en un coqueto picardías que dejaba poco a la imaginación al transparentársele todo.</p>



<p>Tan cortado estaba con su indumentaria, que no protesté cuando se acurrucó a mi lado diciendo:</p>



<p>-Sé que no soy su novia ni su amante, solo su princesa- tras lo cual, cerrando los párpados, apoyó su cara en mi muslo y se quedó dormida…</p>



<h1 class="wp-block-heading">3</h1>



<p>A pesar de la reprimenda de la noche anterior, Lidia siguió con la rutina de prepararme el baño. Al verlo a la mañana siguiente, pensé en volver a decirle que no hacía falta, pero en vez de hacerlo, no rechisté y únicamente le pedí que se fuera para poder desnudarme. Creí que había entendido que me daba corte que me viera desnudo y por eso respiré tranquilo cuando haciéndome caso desapareció. Ya solo, me quité el pijama y tras comprobar la temperatura del agua me metí en el jacuzzi. Estaba pensando en la gozada que era despertarse de esa manera cuando de improviso escuché un ruido a mi vera y abriendo los ojos, comprobé no solo que había vuelto, sino que se había traído un taburete.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/306/53236952/53236952_027_b003.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&#8211; ¿Qué coño haces aquí? &#8211; pregunté al verla sentada mientras intentaba taparme.</p>



<p>La puñetera chavala, sonriendo de oreja a oreja, respondió al tiempo que cogía una esponja:</p>



<p>-Disfrutar bañando a mi señor.</p>



<p>Lo lógico hubiera sido el echarla de ahí, pero la ternura de su mirada y el cariño con el que se puso a enjabonar mis hombros me lo impidieron y curiosamente relajado, le comenté que no entendía qué placer podía sentir al mimar a un viejo.</p>



<p>-Mi señor no es viejo, sino maduro y su princesa es feliz cuidándolo.</p>



<p>Su insistencia en autonombrarse como mi princesa era algo que me mantenía inquieto, ya que con ese término se daba a entender que entre nosotros había una relación que no existía y de la que ya habíamos hablado la noche anterior. Recordando que en dicha conversación parecía que le había dejado claro que no era mi novia y menos mi amante, se me ocurrió preguntar qué sentía exactamente por mí. La morenita, sin dejar de pasar la esponja por mi pecho, respondió:</p>



<p>-Usted es el timón que fija mi rumbo, el ancla que me amarra a la vida y la boya que me mantiene a flote.</p>



<p>Cómo sus palabras coincidían con el diagnóstico que de ella había hecho Pablo, quise seguir indagando y le pedí que me dijera quien creía que ella era para mí. Nuevamente, no dudó en contestar:</p>



<p>-Su princesa, la cachorrita que ha rescatado y que sin exigirle nada a cambio, mima, cuida y quiere.</p>



<p>Que diera sentado que había desarrollado unos sentimientos hacía ella, despertó mis alertas y tratando de reconducir su actitud hacía mí, le hice saber que, dada nuestra diferencia de edad, si la quería era como a una hija.&nbsp; Esa afirmación hizo aflorar sus lágrimas, pero por extraño que parezca esas gotas que amenazaban con recorrer sus mejillas eran de alegría y reanudando mi baño, replicó:</p>



<p>&#8211; Cuando me hablaron de usted y me dijeron que me acogería en su casa, no me lo podía creer. En mi vida anterior, aprendí que todo tenía un precio y por eso rogué a su amigo que me informara qué tendría que dar en pago. ¿Sabe lo que Jacinto me contestó?</p>



<p>Negué con la cabeza, totalmente intrigado.</p>



<p>&#8211; ¡Mis sonrisas! … Me dijo que el pago serían mis sonrisas y nada más.</p>



<p>Colorado, respondí que no podía ser de otra manera ya que mi ayuda había sido desinteresada.</p>



<p>-Por eso lo amo desde antes de conocerle y Raquel, su ex, lo supo nada más ver cómo lo miraba y por eso me animó a quedarme con usted cuando ella se fue.</p>



<p>Que mi ex hubiese dado su visto bueno a lo que seguía considerando una aberración me indignó y endureciendo el tono, exclamé que ella y yo nunca seríamos pareja.</p>



<p>-Lo sé- contestó sin inmutarse: &#8211; ¿Sabe usted cual es el recuerdo más feliz de mi vida? – al decirle que no, añadió: &#8211; El de anoche cuando me dejó acurrucarme a su lado y me quedé dormida sabiendo que estaba a salvo.</p>



<p>Temblando de ira, quise que me bajara del altar al que me había subido y por eso aproveché esa conversación para explicarle que no era un santo y que ese instante que para ella había sido tan feliz, para mí fue una tortura:</p>



<p>-Mientras dormías, utilicé tu descanso para disfrutar de la belleza de tus pechos, de tu cintura de avispa y de tu maravilloso culo y que, aunque finalmente no me atreví a acariciarte, varias veces lo pensé.</p>



<p>Habiendo soltado semejante obús, creí que iba a salir corriendo, pero sin dejar de enjabonarme esa morenita contestó:</p>



<p>-No se preocupe, anoche me di cuenta de la calidez de su mirada y eso hizo que mi amor por usted se acrecentara.</p>



<p>Tamaña cretinez, lejos de calmar mi furia, consiguió encabronarme y poniéndome de pie en la bañera, le mostré mis pellejos diciendo:</p>



<p>-Tengo cincuenta y cinco años. ¡Treinta más que tú! Y aunque intento mantenerme en forma, mi cuerpo ya no es el de un joven.</p>



<p>Ese desesperado acto tampoco consiguió su objetivo. Mi intención había sido que se sintiera repelida, pero su reacción fue otra. Regalándome una de sus sonrisas, musitó entre dientes lo mucho que le apetecía sentir mi piel. El deseo que intuí en ella fue la gota que derramó el vaso de mi paciencia. Tomándola en volandas, la saqué del baño y dejándola en mitad del pasillo, cerré la puerta. Supe que no había entendido el mensaje, cuando la escuché decir que me había elegido la ropa de ese día y la había dejado lista sobre la cama.</p>



<p>-Vete y prepárame un café- hundido en la miseria, rugí.</p>


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<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/306/53236952/53236952_034_0e3c.jpg" alt="" width="704" height="1055"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erotico: &#8220;Asediado por mi ahijada, la hija de mi mejor amigo&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 Jan 2026 21:29:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[&#160; &#160; &#160; Capítulo 1. LA CASA Echando la vista atrás, tengo que reconocer que, en un primer momento, no llegué a comprender la magnitud de como me iba a cambiar la vida la llamada de Raúl. Todavía recuerdo que mi viejo amigo me llamó un domingo para pedirme un favor. Avergonzado, me explicó que su hija había conseguido una beca para estudiar un posgrado en la universidad de Politécnica y como andaba bastante corto de dinero, me preguntó que aprovechando que yo vivía en Madrid, si&#160; podía ayudarla a buscar un alojamiento barato. -Tú eres tonto-, le repliqué, recordando [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
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<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
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<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Capítulo 1. LA CASA</strong></span></p>
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<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Echando la vista atrás, tengo que reconocer que, en un primer momento, no llegué a comprender la magnitud de como me iba a cambiar la vida la llamada de Raúl. Todavía recuerdo que mi viejo amigo me llamó un domingo para pedirme un favor. Avergonzado, me explicó que su hija había conseguido una beca para estudiar un posgrado en la universidad de Politécnica y como andaba bastante corto de dinero, me preguntó que aprovechando que yo vivía en Madrid, si&nbsp; podía ayudarla a buscar un alojamiento barato.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tú eres tonto-, le repliqué, recordando que su empresa le había echado hacia más de un año y que aunque no fuera capaz de reconocerlo, le costaba llegar a fin de mes, -Mi ahijada se queda conmigo y no se hable más. Además la casa es grande y como sabes desde que murió mi mujer, vivo solo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cortado pero aliviado, agradeció mi ofrecimiento, porque eso supondría que no tendría que desembolsar mensualmente el coste del alquiler pero antes de confirmarme nada, me dijo que tendría que hablar con su hija, no fuera a ser que no quisiera. Colgando el teléfono, me di cuenta que hacía mas de tres años que no veía a la cría.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Menuda mierda de padrino soy”, pensé por no haberla siquiera llamado por su cumpleaños. ”Ni a ella, ni a nadie”, mascullé.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde que murió María, me había convertido en un ermitaño, encerrado en mi concha y casi sin contacto con el exterior. Aparentemente mi vida seguía igual que antes de su fallecimiento, pero no era así. Para no caer en una depresión me concentré en el trabajo, cortando los lazos que me unían con los demás.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me he convertido en un amargado y a este paso voy a ser el mas rico del cementerio”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con cuarenta y cinco años, ejecutivo de una multinacional y sin ningún tipo de ataduras, me quedaba mucha vida por delante pero me sentía viejo.&nbsp; &nbsp;Por eso cuando esa misma tarde recibí la llamada de Carmen aceptando mi oferta, su tono alegre consiguió sacarme del sopor que me embargaba e ingenuamente llegué a considerar el hecho de ocuparme de ella como una segunda oportunidad de tener en casa lo mas cercano a un hijo. La mala salud de mi mujer no nos había permitido tener descendencia, sin hermanos ni sobrinos, solo me quedaba una tía lejana de la que, mensualmente, me ocupaba de pagar su residencia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque quedaba una semana, para que la muchacha dejara Santander y se mudara a vivir a Madrid, ordené que adecentaran el cuarto de invitados. Como durante el mes de septiembre, la actividad de la empresa baja considerablemente, decidí tomarme tres días libres coincidiendo con su llegada, de forma que ese lunes, fui a recogerla personalmente a Barajas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me costó reconocerla a pesar del tiempo transcurrido sin verla. Carmen, aunque se había convertido en una mujer preciosa, seguía teniendo la cara de pilla de niña. Al verme,&nbsp; soltando su equipaje, salió corriendo y se fundió conmigo en un abrazo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Padrino, no sabes la ilusión que me hace vivir en Madrid-, me dijo soltándose, -te juro que no te vas a arrepentir de haberme acogido-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es lo menos que podía hacer-, contesté algo avergonzado por su efusividad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha haciendo caso omiso a mi creciente incomodidad, me cogió del brazo y me llevó a rastras hasta donde estaban sus maletas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Deja que te ayudo-, le pedí cargándolas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sorprendió que, por todo equipaje, solo trajera dos pequeñas bolsas de deporte. Si esa chiquilla se iba a quedar un año entero, traía poca ropa. Sobre todo al recordar que mi esposa, aunque fuera solo para un fin de semana, se llevaba medio armario. Estuve a punto de hacerle un comentario pero decidí que era mejor respetar su privacidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nada mas entrar al coche, le expliqué que sabiendo que era su primera vez en Madrid, había preparado un pequeño tour por la ciudad pero si prefería antes podíamos ir a la casa a descansar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Padrino-, me contestó, -lo que tú prefieras-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como no me dio su opinión, recordé que cuando al igual que ella, llegué a la capital me impresionó ver el Palacio de Oriente, por lo que sin preguntarle y enfilando la autopista me dirigí directamente hacia ese lugar.&nbsp; No hizo falta llegar hasta allí, para que alucinada me fuera señalando los distintos edificios emblemáticos que nos íbamos cruzando. Pegada a la ventana del vehículo, disfrutaba como la niña que era de las novedades que se le abrían al vivir en Madrid.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No te pierdes?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No seas paleta-, respondí soltando una carcajada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Haciendo un puchero y en broma, me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres malo con tu ahijada-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y peor que puedo ser, si me desobedeces-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sosteniendo su mirada, seria, me contestó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso, nunca va a ocurrir-.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/adwKNeR3.jpg" width="424" height="637">Comprendí inmediatamente que su padre la había aleccionado al respecto. Estaba seguro que, mi buen Raúl, le había ordenado que me obedeciera porque el ahorro que suponía el no tener que pagar alquiler era esencial para su economía. Para no incomodarla, cambié de tema y le pregunté por su viejo.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está muy jodido. No te ha dicho nada, pero el mes que viene se le acaba el paro y no&nbsp; sabe que va a hacer-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo siento-, contesté apesadumbrado. No solo no era un buen padrino sino tampoco un buen amigo. Me traté de disculpar interiormente diciéndome que no sabía de la seriedad de la situación hasta que&nbsp; esa niña me había abierto los ojos y sin caer en que estaba ella presente, llamé a la oficina de la empresa en Santander y pedí hablar con el Delegado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Manuel-, ordené a mi interlocutor,- te va a llamar Raúl Morata. Quiero que le des trabajo, busca donde te puede servir pero contrátalo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras colgar llamé a mi amigo y tras decirle que su hija había llegado perfectamente, le expliqué que le había concertado una entrevista de trabajo. Raúl, completamente anonadado por la noticia, casi se echa a llorar y prometiendo que llamaría en ese instante, se despidió pidiéndome que cuidara de Carmen.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te preocupes, lo haré-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al colgar, la muchacha me miraba con fascinación. En una llamada, había resuelto la mayor de sus preocupaciones y sin que ella tuviese que pedírmelo. Con lágrimas en los ojos,&nbsp; cogió mi mano y llenándomela de besos, me agradeció lo que estaba haciendo por su familia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te olvides que tú y tu padre sois lo más parecido que tengo a una-,&nbsp; respondí y buscando romper ese ambiente, le pregunté si tenía hambre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mucha-, me respondió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aprovechando que estábamos cerca del barrio de El Viso donde vivía, le dije que dejábamos el paseo por Madrid para otro día y que mejor íbamos a casa. Sin poner ningún reparo al cambio de planes, la cría se mantuvo en silencio todo el viaje pero al llegar al chalet, donde iba a pasar un año de su vida, me preguntó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Aquí vives?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si-, contesté viendo que estaba sobrecogida por su tamaño. Aunque suene vanidoso, en mi fuero interno me gustó que le hubiese causado tanta impresión y buscando que se sintiera cómoda, riendo le solté: &#8211; Como ves me haces un favor, viviendo conmigo. Son demasiados metros para que viva, solo, un viejo como yo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tu no eres viejo-, me respondió sonriendo, -y a partir de hoy, ya no vives solo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso es verdad, ahora tengo una preciosa damisela conmigo-, repliqué devolviéndole el piropo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Encantada por mi respuesta, me dio un beso en la mejilla y se bajó del coche. Si la casa la había maravillado, cuando vio su cuarto no cupo de gozo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es enorme y la cama parece un campo de futbol-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya te acostumbraras, ahora vamos a comer-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Capítulo dos. LA ROPA.</strong></span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/adqdPjN2.jpg" width="424" height="637">Durante las siguientes semanas, Carmen fue convirtiéndose en una parte primordial de mi vida. Al estar tanto tiempo solo, me había olvidado lo que era compartir mi tiempo con otra persona y aún mas cuando esta resultó ser alguien adorable. Sin que yo se lo pidiera, se levantaba antes que yo, para que al salir de la ducha, ya tuviese preparado el desayuno y por la noche, esperaba mi llegada para contarme su día en la universidad y cenar conmigo. Poco a poco, me fui acostumbrando a su compañía y dejó de resultarme raras, cosas tan nimias como que se emocionara viendo una película en la tele o que llegará cabreada porque un profesor había faltado sin avisar. Tras tres años de tristeza, en mi casa se volvieron a escuchar risas y todo gracias a ella.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ese estado idílico cambió una noche en la que le dije que no iba a ir a cenar, porque tenía una fiesta:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y eso?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Un coñazo. Me han invitado a un evento benéfico. Ya sabes, una reunión en la que a medio centenar de gerifaltes los engañan para que financien obras de caridad a base de lingotazos de ginebra-, y sin saber que era lo que me iba a acarrear, le pregunté: -¿quieres acompañarme?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí-, me contestó, -pero no tengo nada que ponerme-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No comprendo porque le dije que mirara en la habitación que le había servido como vestidor de mi mujer, por si había algo que le quedara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Seguro que no te molesta que use su ropa?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-María estaría encantada de que tu la usaras, no en vano eras también su ahijada-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Satisfecha por mi respuesta, corrió al cuarto y durante toda la tarde se pasó probando los cientos de modelitos que ella había acumulado durante los años de nuestro matrimonio. No supe más de ella, hasta que ya vestido, toqué a su puerta, pidiéndole que se diera prisa porque íbamos a llegar tarde.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;Al salir de su habitación, me quedé sin habla. Carmen estaba impresionante. Enfundada en un coqueto traje de raso rojo, sus formas se mostraban con toda nitidez y por vez primera, me percaté que mi ahijada era una mujer de bandera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te gusto?-, me preguntó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por mi expresión bobalicona supo que había acertado en la elección. La muchacha no solo tenía un cuerpo esplendido sino que además al ser mas estrecha que mi esposa, el vestido le quedaba muy entallado, dotando a sus pechos de una sensualidad que me había pasado completamente desapercibida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estas maravillosa-, le contesté, completamente ruborizado al pensar que se había fijado en la forma tan poco paternal con la que yo, su padrino, la había estado contemplando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella, lejos de molestarse, sonrió diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pensé que era demasiado sexy para ti pero,&nbsp; ya que te gusta, te prometo que a partir de hoy, me vestiré más provocativa-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No supe responderle. Debería haberle dicho que no era apropiado pero fui incapaz y cogiendo mi abrigo abrí la puerta, cediéndole el paso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por cierto, tú también estas muy guapo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El trayecto hasta la fiesta fue una pesadilla. No pude dejar de mirar sus piernas de reojo, mientras mentalmente me recriminaba mi comportamiento. Ella, sabiéndose observada, disfrutó de lo lindo provocándome. Con gran descaro, sacó de su pequeño bolso un pintalabios y un espejo y sensualmente, se retocó echándose hacia delante, dejándome disfrutar del marcado escote. Mas excitado de lo que me hubiese gustado reconocer, llegué a la fiesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis colegas, al verme, se quedaron extrañados de que el viudo eterno llegase acompañado de un bombón semejante. Muchos de los presentes, llevaban tiempo animándome a dar un paso adelante y dejar mi auto impuesta reclusión atrás, pero fue una vieja amiga, la que acercándose, me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Podías haberme avisado que volvías a estar en el mercado. ¿Me presentas a tu amiguita?-</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El término tan despectivo con el que se refirió a Carmen, me hizo encabronar pero fue mi acompañante, la que dándose por aludida le respondió:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pedro no está en venta y menos para una antigualla como tú-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alicia se dio la vuelta, indignada, no en vano a sus treinta y cinco años era una mujer de muy buen ver. Al irse, no pude resistir la risa y soltando una carcajada, recriminé a mi ahijada su falta de tacto:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te has pasado. Ella no fue ni la mitad de borde que tu-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Esa puta no sabe quien soy yo-, soltó mientras una sonrisa iluminaba su cara,- nadie toca a mi hombre y menos en mi presencia-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Carmen, cuida esa lengua. No soy tu hombre sino tu padrino-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si, pero ella no lo sabe, así que se joda-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su desfachatez me puso de buen humor y sin explicar a nadie nuestra relación, fui presentando a la muchacha a mis amigos.&nbsp; El resto de la noche, mi querida ahijada se comportó como una dama sin sacar a relucir su mala leche, haciendo las delicias de los hombres y provocando celos en sus parejas. Acabada la cena, Carmen, que estaba animada, me pidió que en vez de volver a casa, la sacara a tomar algo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me pude negar por lo que la llevé a un pub cercano. Allí, quizás producto de las copas, le pregunté porque casi no salía con amigos, si era acaso porque había dejado un novio en Santander.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella, al escucharme, cogiéndome de la mano, me contestó que no me preocupara que no tenía novio y que si no salía con sus compañeros, era porque le parecían unos críos. En ese momento no me di cuenta pero me encantó saber que no tenía nadie esperándola. Eran cerca de las cuatro de la mañana cuando llegamos a casa. Al despedirme de ella en la puerta de su cuarto, dándome un beso en la mejilla, me susurró al oído:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te quiero mucho, padrino-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé de piedra, esa tierna despedida escondía un erotismo que no me pasó desapercibido y confuso, le respondí que yo también.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hasta mañana-, me dijo cerrando la puerta, dejándome solo en mitad del pasillo con mis remordimientos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Capítulo tres. EL COCHE Y EL PELO</strong>.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/acnPfIFy.jpg" width="424" height="637">Esa noche me costó conciliar el sueño, no dejé de darle vueltas a la fascinación recién descubierta que sentía por mi ahijada. El hecho que durmiera a escasos metros no ayudó a sacar de mi mente la visión de su cuerpo. Como si fuera una pesadilla, me imaginé besando sus pechos mientras mi mano recorría su cuerpo. Era como si un adolescente se hubiera adueñado de mi cuerpo, escena tras escena me vi haciéndole el amor mientras ella gemía de placer diciendo mi nombre. Por mucho que intenté apartar la imagen de sus piernas abrazando mi cuerpo mientras mi sexo campeaba libremente en su interior, no conseguí evitar que mi mano recogiendo mi lujuria, buscara la liberación corriéndome sobre las sabanas.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al despertar, estaba agotado y avergonzado. &nbsp;Aunque físicamente no me hubiese acostado con mi ahijada, cada poro de mi cuerpo había gozado amándola, cada uno de mis nervios había sentido el placer de penetrarla mientras que cada una de mis neuronas, me recriminaba el haberlo hecho. No solo era la diferencia de edad, los veintidós años que nos separaban no eran una barrera tan grande como el hecho que, hasta hacía escasas horas, siempre había visto a esa niña mujer como una sobrina. Me sentía sucio. Ni siquiera la ducha matinal pudo limpiar la degradación que sentía al haber gozado pensando en ella. Traté de convencerme que, esa mañana, dicha atracción habría desaparecido y que el supuesto interés en mí y que había apreciado en Carmen, era solo producto de mi imaginación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con esos pensamientos, bajé a desayunar. Nada mas entrar a la cocina, mis temores se hicieron realidad, al ver a mi ahijada preparándome el café. La muchacha llevaba puesto uno de los camisones de mi mujer. La tela, casi transparente, dejaba traslucir la desnudez de su cuerpo. Sin anunciar mi llegada, parado en la puerta, me quedé observando obsesivamente su trasero, perfectamente contorneado. Ni un gramo de grasa cubría ninguna parte de su anatomía. Era maravillosa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Carmen, al darse la vuelta y verme en la entrada, me saludó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero todavía hoy no se si le contesté, mis ojos se habían quedado prendado en sus pechos. El delgado tul que los envolvía, no conseguía cubrirlos, dejándome ver la perfección de sus pezones. La caricia de mi mirada no le pasó inadvertida pero, en vez de ruborizarse por mi examen, se acercó y pegándose a mí y me dio un casto beso. Beso casto, beso infantil que al sentir su aroma, hizo que mi hombría se irguiera sin pudor. Tratando de que no notara mi apetito, me senté en la mesa mientras ella me traía el café.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No puede ser”, me dije, tratando de calmarme, “es una niña”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intento que resultó infructuoso porque, la muchacha obviando que estaba casi desnuda, se sentó enfrente y empezó a darme conversación.&nbsp; Su voz juvenil tenía un tono desconocido para mí. Mi ahijada estaba coqueteando conmigo. Incapaz de prestar atención a sus palabras, me concentré involuntariamente en las rosadas aureolas de sus pechos, su dueña al notarlo lejos de taparse, parecía disfrutar de mi atención y con sus pezones ya erizados, me miraba retadora. No me podía creer lo que estaba pasando, esa cría se estaba excitando y sin ningún&nbsp; pudor, se exhibía ante mis ojos. En un momento dado y cuando ya no sabía en que postura ponerme, para que ella no notara los efectos que estaba produciendo bajo mi pantalón, me preguntó si podía llevarla a la peluquería.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tenía pensado salir a correr, ¿Por qué no coges el coche?-, le contesté buscando una escapatoria. Necesitaba alejarme de ella, aunque solo fuera un par de horas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-De acuerdo-, me contestó. –No te lo he dicho pero quiero cambiarme de look. Estoy segura que te gustará lo que tengo planeado-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me vi con fuerzas de decirle que difícilmente nada podía mejorar su melena morena y en vez de ello, salí huyendo de su presencia. Rápidamente, subí a mi cuarto y poniéndome ropa de deporte, salí de la casa sin despedirme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cogiendo Serrano en dirección al Retiro, empecé a trotar, buscando que el ejercicio consiguiera reducir mi desasosiego. Las calles se sucedían sin pausa y el sudor me cubría por entero pero en nada había conseguido aminorar mi estado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tengo que hablar con Carmen. No es apropiado que vaya medio desnuda por la casa”, medité, evitando reconocer que esa cría me tenía subyugado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin darme cuenta, habían transcurrido dos horas cuando volviendo del paseo, enfilé la calle de mi casa. En la puerta, estaba aparcado mi mercedes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya debe de haber vuelto-, pensé al verlo pero en cuanto abrí la verja, caí en mi error, Carmen se había llevado el coche de mi mujer. En ese momento, no le di importancia, no en vano, llevaba sin moverse al menos seis meses y le venía bien que alguien lo condujera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Agotado por el esfuerzo, cogí una cerveza de la nevera y tumbándome en el salón, me puse a ver la televisión. No se cuanto tiempo tardé en que el sopor me venciera y me quedase dormido. Me desperté cerca de las tres con hambre, al acercarme a la cocina escuché ruido y comprendí que mi ahijada había regresado y que estaba cocinando.&nbsp; Hasta mí llegó el olor de un guiso y acelerando entré, para llevarme el mayor susto de mi vida. Como si un fantasma de mi pasado hubiese vuelto para torturarme, vi a María enfrascada entre cazuelas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Me estoy volviendo loco”, pensé paralizado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando ya estaba a punto de desmayarme, se dio la vuelta y entendí que era Carmen con su nuevo look. Era una copia en joven de mi difunta esposa. No solo era que llevara uno de sus conjuntos favoritos sino que se había cortado y pintado el pelo a semejanza de ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Buenos tardes, bello durmiente. ¿Qué te parece?, ¿estoy guapa?-, me soltó con una sonrisa en sus labios. Parecía entusiasmada por el cambio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/adpeVKO4.jpg" width="424" height="637"></span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Debía de haberle montado una bronca pero, mi cobardía por una parte y lo entusiasmada que parecía por el cambio, me hicieron callar y comerme mi cabreo. Comportándose como una modelo de pasarela, se paseó por la cocina para que admirara su corte.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estás preciosa pero… te hace mayor-, contesté sin mentir pero perdiendo nuevamente una oportunidad de preguntarle a que se debía esa transformación y porque había elegido a mi mujer como espejo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias, eso es lo que quería-, y con la inconsciencia que da la juventud, prosiguió diciendo: -Ayer, me sentó fatal oír a una maruja que le dijera a su marido que parecía tu hija-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No comprendo porque te enfadas, soy dos años menor que tu padre. Es lógico que la gente piense que eres mi hija-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero, ¡No lo soy!-, contestó y pidiéndome que me sentara a comer, dio por terminada la conversación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Masticando mis ganas de decirle que su comportamiento me parecía absurdo, me puse a comer. La comida estaba buenísima y eso hizo que paulatinamente me fuera tranquilizando, lo que me permitió que la pudiese observar con un ojo crítico. Realmente, tenía que reconocer que su pelo teñido de rubio dulcificaba sus facciones y eso le hacía todavía más irresistible. Era una copia en joven y en sexi de Maria, pero ésta nunca había sido tan atractiva. Ahora que la veía con nuevos ojos, era incontestable que la nueva Carmen provocaría a su paso la admiración de todo aquel que se cruzase con ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por cierto, Padrino-, me dijo, tapándose la nariz, al ver que había terminado de comer,-deberías ducharte, estás sudado-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ese gesto infantil, me hizo recordar a mi anterior ahijada y, con un acto que juro que fue reflejo, le di un pequeño azote en su trasero. No acababa de darle la nalgada cuando interiormente ya me había arrepentido. Mi supuesta victima me miró extrañada pero, al segundo, riendo me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si cada vez que me meto contigo, me das un azote. Voy a hacerlo más a menudo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mas tranquilo al escuchar de sus labios que no se había sentido ofendida, me fui a bañar. Ya bajo el agua, recapacité sobre lo ocurrido y comprendí que de todas formas debía de tener cuidado porque lo quisiera reconocer o no, esa nena estaba flirteando&nbsp; conmigo y eso no era ni moral ni lógico. &nbsp;Todavía desnudo, mirándome al espejo, me dije que la culpa era mía por llevar tanto tiempo de abstinencia, que debía salir mas y conocer a una mujer de mi edad. Seguía afeitándome cuando de improviso se abrió la puerta y apareció por ella, la muchacha.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perdón-, se disculpó por haber entrado sin llamar y pillarme en pelotas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alucinado por esa incursión en mi privacidad, rápidamente cogí una toalla y rojo como un tomate, porque la chica ni siquiera se había movido, le pregunté que quería:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Acaba de llamar tu jefe, Mr. Stevens, me ha dicho que está en Madrid y que nos invita a cenar-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardé en asimilar sus palabras. Que mi jefe estuviera en Madrid no era habitual pero entraba dentro de lo normal, lo que no era lógico es que NOS invitara a cenar. Al cuestionarle sobre ese punto y con su desparpajo habitual, me contestó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Le dije que como era tu novia, si la invitación me incluía-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y ¿Qué te contestó?-, sin todavía magnificar el charco en el que me estaba metiendo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Se rio diciendo que por supuesto y que ya era hora que pasaras página. Quiero que sepas que no puedo estar mas de acuerdo con él-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si antes me había callado, esa fue la gota que colmó el vaso y encabronado, la abronqué por haberse presentado como mi pareja ante mi jefe y que aunque él fuera un viejo verde, me había puesto en un compromiso. Era la primera bronca que le echaba,&nbsp; los ojos de Carmen se poblaron de lágrimas y se puso a llorar diciéndome que solo había actuado de la misma forma que la noche anterior y que si yo se lo decía, se quedaba en casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca he sido un hombre duro con las mujeres y menos con una cría tan encantadora. Sus sollozos derrumbaron todas mis defensas y abrazándola, le dije que podía venir tratando de calmarla. Carmen al sentir mis brazos alrededor de su cuerpo, se tranquilizó inmediatamente y pegándose a mí, bajo su mano por la toalla que me cubría y tocándome el trasero, me largó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale, voy …. Y por cierto, Padrino, Tú también tienes un buen culo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hecho de que sus lloros habían sido una pantomima era claro, pero aún mas cuando la cría poniéndose en posición, me insinuó que merecía otro azote. Cayendo en su juego y suponiendo que era una chiquillada, me senté en la taza y poniéndola en las rodillas, jugando le di al menos media docena.&nbsp; Al levantarla, Carmen me sacó la lengua y muerta de risa, me dejó solo en el baño.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al vestirme, en contra de lo que debía haber sido mi estado de ánimo, estaba preocupado por como se iban desarrollando los acontecimientos pero alegre por tener alguien con quien disfrutar de las pequeñas cosas que da la vida, y sin ser plenamente consciente del fregado en que esa niña me estaba metiendo. Ya vestido, bajé al salón para ver un rato la tele, pero ni siquiera me dio tiempo de encenderla porque, desde su habitación, escuché que Carmen me llamaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Contrariamente a lo que ella hizo, llamé a la puerta y desde dentro, me dijo que pasara. Frente al espejo, se hallaba mi ahijada vestida con un traje demasiado serio para su edad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si lo que quieres es mi opinión, no te queda. Pareces una anciana-, le solté.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella, al oírme me dijo que ella opinaba lo mismo pero que como era una cena con mi jefe, creía que debía ir formal.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Formal sí pero no hecha una monja-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale-, me contestó recapacitando,-no te vayas, ayúdame a desabrocharme la cremallera-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tonto de mí, no caí en sus intenciones y nada mas bajarla, la cría dejó caer el vestido, quedándose&nbsp; en bragas y con sus pechos a menos de un palmo de mi cara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Tápate!-, le grité, espantado, no solo por la escena sino también porque su súbita desnudez me había excitado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sabía que eras tan pudoroso-, dijo sin dar importancia al hecho, recogiéndolo del suelo, -si me has visto muchas veces desnuda, incluso me has bañado-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todavía con mi corazón desbocado, dándome la vuelta, le expliqué que entonces ella era una bebé y ahora era una mujer preciosa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te parezco preciosa?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si, pero eres mi ahijada y no es correcto que te exhibas desnuda ante mí-.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://i.imgbox.com/abjQEDpu.jpg" width="424" height="282"></span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No estaba desnuda, tengo las bragas puestas-, me contestó a carcajada limpia, -Si quieres, me las quito-.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni me digné a responderle, cogiendo la puerta, salí huyendo y encerrándome en mi cuarto, me tumbé en la cama y busqué, en la lectura, la tranquilidad que me faltaba. Por mucho que intenté sacarla de mi mente, sus pechos juveniles volvían a torturarme. “Soy un viejo para ella”, repetía machaconamente buscando espantar mis sentimientos, “está jugando, en realidad, solo quiere flirtear para provocarme y nada más”. No debía llevar una hora leyendo cuando, Carmen entró en mi habitación y se acurrucó a mi lado mientras me pedía perdón por su broma.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No hay problema, te perdono pero no lo vuelvas a hacer-, le dije sin separar la vista del libro que estaba leyendo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha, sin moverse, permaneció pegada a mí. No percibí que se había dormido hasta que un breve ronquido me lo hizo saber. Dejando por un momento la novela, me fijé que dormida todavía se parecía mas a mi mujer. Su expresión serena remarcaba su belleza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Es guapísima”, pensé mientras la observaba con detenimiento. Mis ojos fueron recorriendo con lentitud, sus ojos cerrados, su boca recién pintada, su cuello. Sin darme cuenta, mi exploración fue más allá y pasando por sus hombros, sin miedo a ser descubierto, me entretuve deleitándome a través del escote con el inicio de sus pechos. Estuve a un tris, de acomodar su blusa para así disfrutar de sus pezones, pero gracias a que todavía tenía algo de decencia, me abstuve de hacerlo y en vez de ello, proseguí con&nbsp; mi minucioso examen, estudiando como su estrechísima cintura era coronada por unas caderas de ensueño. Dejando correr mi imaginación, me vi acariciando sus glúteos mientras separaba sus piernas y mi pene se introducía en su sexo. Al sentir que estaba siendo dominado por la excitación, intenté separarme de ella pero me resultó imposible porque, protestando en sueños,&nbsp; Carmen se abrazó a mi pecho, de manera que tuve que permanecer a su lado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sé que si hubiese querido, me podría haber levantado pero no tuve fuerzas de hacerlo y cerrando los ojos, me puse a pensar que era mi difunta esposa la que me abrazaba. Fue un error, excitado como estaba, no pude evitar que mi mente discurriera por unos derroteros que no me convenían y simplemente, me imaginé a María bajando por mi pecho y tras abrir mi bragueta, besar mi extensión. Dominado por la lujuria, la vi envolviendo con sus labios mi glande e introduciéndoselo en la boca. Debí de gemir al correrme porque, al volver a la realidad, vi que mi ahijada se había despertado y miraba sin ningún disimulo la mancha de mi pantalón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Supe que se había percatado que había llegado al orgasmo teniéndola entre mis brazos, sin que ella hiciera nada por provocarlo. Completamente abochornado por la situación, me tapé con una manta. &nbsp;Carmen, no queriendo entrar al trapo y mirando su reloj, dijo haciéndose la sorprendida que era muy tarde y que tenía que darse prisa o llegaríamos tarde. Sin hacer mención alguna a lo que acababa de ocurrir, se levantó de la cama y salió de la habitación</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante cinco minutos estuve paralizado por la vergüenza, tras los cuales, comprendí que debía darle una explicación y haciendo un esfuerzo, me levanté a disculparme. Recorrí los escasos metros que me separaban de su cuarto como un buey va al matadero, cabizbajo, arrastrando los pies al andar y con la vergüenza reflejada en mi cara. La puerta estaba abierta y por eso pasé sin llamar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En el quicio, me quedé helado. Sobre la cama, yacía mi ahijada completamente desnuda, masturbándose con los ojos cerrados. Hipnotizado por la escena, durante un minuto y como un espectador inoportuno, violenté su intimidad observando, alelado, como masajeaba su clítoris mientras con su otra mano pellizcaba sus pezones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por mucho que la cordura me aconsejara a salir corriendo, el morbo de contemplarla, mientras daba rienda suelta a su pasión, me retuvo de pie al borde de su cama. Sin saber que sus caricias estaban siendo observadas por mí, mi ahijada se contorneaba como una posesa. Coincidiendo con su clímax, gimió mi nombre mientras su cuerpo se retorcía de placer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aterrorizado al escuchar de sus labios que era, yo, el objeto de su deseo, me fui de su habitación. Esa atracción, además de inmoral, se estaba tornando opresiva. Tenía que sincerarme con ella y exigirle que dejara de tontear conmigo. Si antes era necesario, después de descubrirla era obligatorio, se tenía que dar cuenta que además de la diferencia de edad, era la hija de mi amigo. &nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Temblando todavía, salí al jardín. Mi cerebro completamente acelerado, no podía dejar de rememorar el sonido de sus jadeos y desplomándome sobre una hamaca, mi desolación fue total &nbsp;al entender que nada podía evitar, ya, que deseara hacerla mía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Capítulo tres. EL NOMBRE</strong>.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/adf3ugIL.jpg" width="424" height="637">El frio de la noche, me hizo volver a la casa. Quedaba media hora escasa para que tuviésemos que salir hacia la cena por eso y aunque no me apetecía nada enfrentarme a ella, comprendí que en ese momento, en el que se estaba desmoronando mi vida, no me podía permitir el lujo de ofender a mi jefe. No me quedaba mas remedio que ir a esa puta cena y ella tenía que acompañarme. Sabiendo que jugaba con fuego y que corría el peligro de quemarme, decidí que al día siguiente aclararía todo con Carmen. Tenía que dejar de jugar conmigo, no podría soportar mucho más sus coqueteos. No dejaba de rememorar como se separaba sus labios, como introducía un dedo en su interior, sin dejar de nombrarme. Era tan atrayente la idea de perderme en sus brazos que, por momentos, me parecía menos inmoral que un maduro se dejara seducir por una joven casi de su familia.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mentalmente hecho polvo, me vestí y esperé que saliera de su habitación para marcharnos. Al verla bajar por la escalera, me pareció una diosa. Con un traje negro en exceso escotado, la seda del vestido realzaba, no escondía, sus esculturales pechos. Era como una segunda piel. Sus pezones se mostraban con desvergüenza, revelando a cualquier espectador que la dueña de ese cuerpo se había olvidado en el cajón el sujetador. La abertura de su falda, tampoco se quedaba atrás. Si llevaba ropa interior debía de ser un estrecho tanga de talle alto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué te parece?-, me preguntó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sé que decirte, creo que a Mr. Stevens le va a dar un sofoco al verte-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A mí, él me da igual. A ti, ¿te gusta?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si-, asentí con un gruñido. Realmente, estaba maravillosa pero no me hacía ninguna gracia pensar que todos vieran esa belleza. La quería para mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando salíamos por la puerta cogí las llaves de mi coche pero, quitándomelas de la mano, Carmen me dio las del golf, diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Como seguramente vas a beber, es mejor que vayamos en mi coche. No me atrevo a conducir el mercedes-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me pasó inadvertido que esa muchacha se había apropiado del coche de mi mujer, pero como no tenía ganas de discutir y sobretodo como ya había decidido hablar con ella al día siguiente, preferí callar. Carmen era como un virus que habiéndose inoculado en mi vida, se extendía invadiéndolo todo. “La casa, el pelo, la ropa, el coche… esta cría quiere todo lo que perteneció a mi mujer”, recapacité sabiendo que entre las posesiones de María me encontraba yo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ajena a mis tribulaciones, mi ahijada me preguntó por mi jefe, a lo que contesté:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es un buen hombre, divertido, animado y sobretodo mujeriego, pero no te preocupes, no te va a atacar. Se acaba de casar con una mujer mucho mas joven que él y seguro que en este viaje, viene acompañado-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cuánto mas joven?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mierda”, exclamé interiormente antes de contestar, -Mr. Steven debe rondar los setenta y la mujer debe de ser un poco mas joven que yo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardó un segundo en hacer los cálculos y al darse cuenta que se llevaban unos treinta años, sonrió, diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me va a caer bien, ese viejo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me cabe duda-, mascullé entre dientes y sin más dilación, encendí el coche.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Afortunadamente, &nbsp;la cena era en el Hotel Villamagna, porque no se si hubiese aguantado la claustrofobia de estar encerrado, con mi oscura tentación, en un habitáculo tan estrecho mucho tiempo. Al llegar, salí primero y acercándome a la puerta del copiloto, la abrí:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Un beso para mi caballero-, me susurró y cogiéndome desprevenido, posó sus labios en los míos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No supe reaccionar, solo se me ocurrió no dar importancia al beso. “Fue un pico…solo un pico”, cavilé mientras entrabamos del brazo al restaurant. A Carmen se la veía radiante, no me cabía la duda que estaba disfrutando de su pequeña victoria. &nbsp;“Maquiavelo se queda corto al lado de esta niña”. Saber que no se detendría ante nada, me convenció que debía adelantar la charla y que nada mas dejar al jefe, iba a aclarar cuatro cosas con esa lianta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mr. Stevens y su señora ya estaban sentados a la mesa. John, al acércanos, dio un repaso a mi acompañante. Por su cara, se le notaba a la legua que quedó impresionado por su belleza y como el viejo verde que era, no dejó un centímetro sin explorar con la mirada. Levantándose de su silla, llegó hasta nosotros y dándole un beso a la chiquilla, se presentó:</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://95.211.137.211/playboy.com/1847/07.jpg"><img decoding="async" src="http://95.211.137.211/playboy.com/1847/07.jpg" width="400" height="266" border="0"></a></span></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Soy John-.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Encantada de conócele, John. Mi nombre es Maria…-, le contestó pero al ver mi cara de espanto, remendó su error, diciendo: -…Maria del Carmen-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De nada sirvió su rectificación, el daño ya estaba hecho. Mi jefe, como buen anglosajón, odia los nombres compuestos y para él, mi supuesta novia se llamaba María. Así se la presentó a Briggitte, su mujer y de ese modo tan doloroso para mí, la nombró durante la cena. Con el ánimo por los suelos, me acomodé en mi asiento. Meditabundo y en silencio, horrorizado tuve que soportar que mi ahijada, usando su simpatía y desparpajo, se metiera en menos de cinco minutos a ese matrimonio en el bolsillo. Tan poco conocía en realidad a Carmen, que no tenía ni puñetera idea que la muchacha era un hacha en los idiomas. Aunque Briggitte era francesa, eso no le supuso ningún problema, alternó el español, el inglés y el francés como si fuera algo habitual en su día a día.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tanto John como su mujer, estaban embelesados con ella. Hasta tal grado que sin poderse aguantar, mi jefe me preguntó que donde y cuando había sacado esa joya. Antes que pudiese contestar, Carmen se anticipó diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nos conocemos hace años, pero entonces seguía casado. Hace menos de un mes, nos rencontramos y ese mismo día, me pidió que me fuera a vivir con él. Y como verás, acepté-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La arpía no había mentido, pero había tergiversado la historia, haciéndome aparecer como un Don Juan y a ella como una pobre damisela que había sucumbido a sus encantos. El viejo al oírla, me miró y dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Menudo pájaro estás hecho y yo que te creía un poco parado. No me cabe duda que me has engañado y que tras ese aspecto estirado se esconde mi alma gemela-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La verdad, John. Es que hasta que llegué nuevamente a su vida. Pedro estaba un poco oxidado, pero gracias a un poco de ternura y de amor, voy lubricando su dañada maquinaria-, contestó Carmen anticipándose nuevamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cabreado por los derroteros de la conversación decidí intervenir, diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-John, con este aceite-, señalando a mi ahijada, -¡Hasta el mas tonto, lubrica!-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi burrada provocó que Mr. Stevens y su esposa soltaran una carcajada. Carmen me lanzó una cuchillada con la mirada pero, reponiéndose al instante, me susurró al oído:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso habrá que verlo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No comprendí sus palabras hasta que sentí como, con su mano bajo el mantel, me empezó a acariciar la pierna. No haciendo caso a sus mimos, pregunté a Briggitte si era su primera vez en Madrid. Nunca llegué a escuchar su respuesta. Mi querida ahijada viendo que no me afectaba su descaro, cambió de objetivo y se concentró en mi miembro. Éste no tardó en reaccionar y completamente alborotado, recibió con gozo sus caricias. Miré de reojo a mi acompañante, nada en ella revelaba que en ese preciso instante me estuviera masturbando en público.&nbsp; Disimulando, retiré su mano de mi entrepierna y la deposité suavemente encima del mantel.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tienes razón eres un tonto-, me soltó. Creí que se había terminado pero, entonces, cogiendo mi mano, la llevó a su sexo, y en voz baja me dijo: -Como veras, yo también soy una tonta-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No lo podía creer, ¡la muchacha estaba completamente empapada!. Al tratar de retirarla, cerró sus piernas, dejando mi mano aprisionada entre sus muslos. No satisfecha, me robó otro beso, mientras me decía:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mastúrbame o le digo a tu querido jefe, que te estás acostando con tu ahijada y que llevas haciéndolo desde que era una niña-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muy zorra me tenía entre la espada y la pared. Si no hacía lo que ella decía, me podía olvidar no solo de mi trabajo sino de mi futuro, nadie me volvería a contratar con antecedentes de pederastia. Pero si lo hacía, habría sucumbido ante ella.&nbsp; Sabiendo que no me quedaba otra salida, comencé a acariciar su sexo por encima del tanga. Carmen al notar que había cedido, haciendo que se acomodaba en la silla, se bajó las bragas hasta media pierna y con una sonrisa, me indicó que ya estaba dispuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Humillado hasta lo indecible, pero tengo que reconocer que excitado, me fui aproximando a mi meta para descubrir que esa zorra, con aspecto angelical, lo llevaba completamente afeitado. Ni un solo pelo, entorpeció mis maniobras cuando separando sus labios, me concentré en el botón de su clítoris. Afortunadamente, la cría no tardó en llenar la silla con el producto de su orgasmo, momento que aproveché para levantarme e ir al baño.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Hija de puta!-grité, mirándome al espejo. –¡Esta niña no sabe quién soy yo!-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mas tranquilo al haber tomado la decisión de vengarme, volví a la mesa y me metí en la conversación como si no hubiese pasado nada. Pero algo había cambiado en mí, ya que la niña se quería apropiar de todo, lo tendría pero a mi forma:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-María-, le dije, usando el nombre de mi esposa muerta y aprovechando que habíamos terminado de cenar, &#8211; vete despidiendo, que estoy cansado-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por mi tono autoritario, comprendió que estaba cabreado y que le esperaba una buena bronca. La muchacha obedeció al instante y en dos minutos estábamos recogiendo el vehículo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Capitulo cuatro. LA CAMA</strong></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/acqCS46q.jpg" width="424" height="637">Nada mas salir del restaurant, aprovechando que tuve que parar por un semáforo en rojo, me volví y le solté un tortazo. A voz en grito, exigí que me explicara su comportamiento. La muchacha, llorando, me pidió perdón.</span></p>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso no me vale-, dije gritando, -crees que no me he dado cuenta de lo que pretendes-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Totalmente desconsolada, me explicó que desde que se hizo mujer, me amaba y que sabiendo que me había quedado viudo, le pidió a su Padre venirse a vivir a Madrid para estar mas cerca de mí. Lo que no se esperaba es que yo la invitara a vivir conmigo pero viendo la oportunidad no la dejó pasar y convencida que iba a terminar enamorándome de ella, como ella de mí, esperó tranquilamente que sucediera. Pero todo se aceleró en el evento benéfico porque al sentir que otra podría ocupar el lugar que ella quería para sí, le obligó a precipitar los acontecimientos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Viendo que no respondía y que su confesión no había servido para nada, me gritó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Soy Virgen!, he esperado que fueras tú quien me hiciera mujer-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Eso no me lo esperaba”, pensé y sin dar mi brazo a torcer, me mantuve callado durante todo el trayecto. Al llegar a casa, Carmen completamente desmoralizada, enfiló hacia su cuarto. Pero justo cuando iba a entrar, la llamé.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Dónde vas?, esta noche me has obligado a masturbarte en público, ahora quiero que lo hagas tú, teniéndome de espectador-, le dije desgarrando su vestido y dejándola casi desnuda frente a mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Totalmente aterrada, no pudo reaccionar, quedándose parada. Sin ahorrar nada de violencia, la senté en el sillón frente a mi cama y le ordené que empezara mientras yo me desnudaba. Incapaz de negarse, empezó a acariciarse mientras unos gruesos lagrimones caían de sus ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No veo bien con el tanga, acerca el sillón y termina de desnudarte-, ordené cómodamente tumbado en la cama.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde mi privilegiado punto de observación, no quité &nbsp;ojo a sus maniobras y vi como se quitaba el tanga y acercaba el sillón a escasos centímetros de mi cara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Empieza y compórtate como la puta que eres-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lloriqueando, abrió sus piernas y separando sus labios, comenzó a&nbsp; acariciar su clítoris. Olvidándome de sus&nbsp; lamentos, me concentré en observar si era verdad que el himen&nbsp; se podía ver si la virgen en cuestión tenía el coño bien abierto.&nbsp; Al confirmar que si se podía ver, verifiqué de paso que, por primera vez, esa zorrita no me había mentido. Nadie había hoyado su tesoro. Saber que iba a ser yo quien la desvirgara, me empezó a calentar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Carmen al comprobar con sus ojos que mi pene reaccionaba, dejó de llorar y llevando una mano a su pecho, lo pellizcó mientras aceleraba su masturbación. Poco a poco la excitación fue venciendo la humillación que sentía y dejándose llevar, comenzó a gemir de placer. Sabiendo que tenía toda esa noche, y muchas más, para disfrutarla, esperé que estuviera a punto de correrse y entonces ordené que parase. Saliendo de la cama, la cogí y obligándola a ponerse en posición de perro, exigí que continuara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quería alargar su humillación y de paso bajar de golpe su calentura, de manera que tuviese que volver a reiniciar otra vez todo el proceso. La muchacha obedeciendo, volvió a masturbarse. Actuando como si estuviera evaluando la calidad de una res,&nbsp; en voz alta, con la mano fui examinando las distintas partes de su cuerpo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Para ser una urraca tan dispuesta, tengo que reconocer que tienes un cuello de cisne-, le dije mientras acariciaba sus hombros. Aunque lo hacía para humillarla, la cría al sentir el contacto de mi palma en su piel, suspiró excitada. Viendo que eso avivaba su deseo, asiendo sus pechos, continué: -Buenas ubres, quizás un poco pequeñas, pero eso se soluciona preñándote-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me pude resistir a darle un lametón a una de sus aureolas. Ella, ya desbocada, incrementó la tortura de su sexo. Al percatarme de ello, decidí impedirlo y con la mano abierta, golpeé una de sus nalgas, mientras se lo prohibía. La dureza del azote, le gustó pero temiendo que me enfadara, ralentizó sus caricias e insegura, esperó mi siguiente paso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Este no se hizo esperar, separando sus glúteos, descubrí su rosado y todavía sin usar orificio trasero. Como no quería dañar la mercancía, cogí un bote de crema, y echando una poco entre sus nalgas, fui recorriendo las rugosidades de su ano, hasta que sin previo aviso, introduje un dedo en su interior. Mi victima gritó por la incursión pero no hizo ningún intento de separarse. Al contrario, completamente descompuesta, me rogó que la dejara correrse. Comprendiendo que de nada serviría prohibírselo porque estaba a punto de explotar, la autoricé a hacerlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi ahijada se corrió sonoramente, manchando la sábana con su placer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Haciéndole ver que había dejado todo empapado, la obligué a levantarse, ir al armario y cambiar la cama. Con el paso inseguro por el esfuerzo, rápidamente hizo lo que le había ordenado y en silencio, esperó mis mandatos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por esta noche está bien, vete a dormir que mañana hablamos-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde mi cuarto, oí como lloró desconsolada hasta que el cansancio provocó que se durmiera. Yo, en cambio, tardé en conciliar el sueño. Estaba sobre excitado, no podía dejar de pensar en ese cuerpo que el destino, había puesto en mi camino. No quedaba ningún rastro de remordimiento en mí. Había dejado de ser mi ahijada para convertirse en mi puta y satisfecho, cogí mi miembro y planificando mis siguientes pasos, descargué sobre las sabanas recién puestas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Capitulo cinco. MARÍA.</strong></span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/abcSMkRa.jpg" width="424" height="637">Dormí profundamente aquella noche. Al despertar y oí que la muchacha se había levantado y como de nada servía esperar decidí continuar con mi venganza:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-María, ¡ven!-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha&nbsp; comprendió que me refería a ella, sin rechistar, vino a mi cuarto. Desde la puerta, me preguntó que deseaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tenemos que hablar, siéntate a mi lado-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asustada, se acomodó en el final del colchón y bajando la cabeza, esperó que hablara. Antes de empezar, me fijé en ella. El camisón de mi mujer que portaba, la traicionó. Habiendo recibido un humillante castigo, la muchacha seguía en sus trece y continuaba queriendo ocupar el sitio dejado por mi esposa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Después de lo de anoche, todo ha cambiado. Tienes dos opciones, o coges tus cosas y te vas de mi casa, hoy mismo,&nbsp; o te quedas y te conviertes en mi juguete. Si te vas, volverás a ser mi ahijada Carmen y nadie sabrá lo que ha ocurrido, si te quedas, te llamaré María y me obedecerás en todo. Tomate el tiempo que necesites para decidirlo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No necesito tiempo-, contestó firmemente,- soy María-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entonces, María, prepárame el baño-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Satisfecho, escuché como abría el agua de la tina. Al cabo de cinco minutos, me avisó que ya estaba listo y arrodillada, esperó a que entrara en la bañera. Una vez adentro. Le ordené que me enjabonara la espalda. La muchacha no se hizo de rogar y cogiendo una esponja con gel,&nbsp; empezó a recorrer mi cuerpo. Tranquilamente me dejé hacer. En diez minutos me había lavado la cabeza, las piernas, y el tronco, solo faltaba mi sexo. Indecisa, me pidió si podía levantarme. Al hacerlo y ver, ella, que se erguía excitado, sonrió y pasando su mano por mi extensión, me empezó a masturbar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora, no-, le dije.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin inmutarse por la demora, cogiendo el mango de la ducha, me enjuagó con agua limpia. &nbsp;Viendo que estaba aclarado, fue por la toalla y esperó que saliera de la tina para empezarme a secar. Con cuidado, fue pasando la toalla por mi dorso y al llegar a mi pene, me miró pidiendo permiso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora—</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">María, mi juguete, con su&nbsp; boca fue absorbiendo el agua que todavía quedaba sobre mi piel, mientras con sus dedos acariciaba mis testículos, buscando que me excitara. No le hizo falta mucho tiempo para que mi sexo alcanzara su máximo tamaño, tras lo cual, recorriendo con la lengua mi glande, exploró su mayor anhelo. Como posesa, lamió su talle&nbsp; como buscando retirar cualquier rastro de suciedad que con la ducha hubiera quedado. Ya convencida de su pericia, abrió los labios y usando su boca como si de una vagina se tratara, se lo introdujo hasta la garganta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Esta niña tiene práctica”, pensé al sentir sus labios en la base de mi órgano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Acto seguido, empezó a sacarlo y a meterlo en su interior hasta que sintió que mi orgasmo se acercaba. Entonces y sin alterar su ritmo pero buscando coordinar nuestros clímax, se llevó una mano a su sexo y con un frenesí alocado, frotó su clítoris. Era tanta su calentura que llegó a su meta antes que yo, pero eso no fue óbice para que llegado el momento se atiborrara con mi semen, sin permitir que ni una sola gota se desperdiciara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Satisfecho por su labor, la levanté en mis brazos y sin pedirle opinión, la tumbé sobre la cama. &nbsp;La cría me miró con una mezcla de deseo y de temor, al ver que separando sus piernas acercaba mi cara a su pubis. &nbsp;Dando rienda a mi curiosidad, saqué mi lengua y cuidadosamente empecé a jugar con su himen. Sería la única posibilidad que tendría de hacerlo porque, después de ese día, esa tela blanquecina habría desaparecido para no retornar nunca más. Su tacto suave pero sobre todo el sabor a hembra madura y dispuesta que saborearon mis papilas, obligaron a mi pene a salir de su sopor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">María del Carmen, Carmen o María, da igual como quisiera ser llamada, facilitó mi incursión abriendo sus labios con los dedos. Los primeros gemidos de la muchacha no tardaron en llegar a mis oídos. Retorciéndose como una anguila,&nbsp; mi ahijada me rogó que la hiciera mujer mientras de su cueva, como si se hubiese soltado un tapón, brotaba su placer. Sorprendido de la cantidad de flujo que manaba de ese sexo todavía virginal, busqué sorberlo en su totalidad. Al hacerlo solo extendí su agonía, juntando su orgasmo inicial con el siguiente. Exhausta me pidió que la tomara, que ya no podía más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces, levantando sus piernas hasta mis hombros, acerqué la cabeza de mi pene a su sexo, y jugando con mi glande en su clítoris antes de penetrarla, conseguí que se volviera a correr entre sollozos. Sabía que estaba dispuesta&nbsp; y por eso lentamente, rompí la única unión que le quedaba con la niñez, haciéndola mujer. El dolor que sintió al ser desgarrada fue intenso pero paulatinamente se fue diluyendo y al notar que estaba ya repuesta, inicié un suave vaivén en su interior.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Increíblemente, mi pene se vio embutido por la estrechez de su conducto, de modo que resultaba difícil&nbsp; el penetrarla. Gradualmente dicha resistencia fue desapareciendo al irse relajando &nbsp;sus&nbsp; músculos y entonces fue cuando aceleré la cadencia de mis incursiones hasta ser un ritmo desbocado. María, por su parte, no se podía creer como el placer la estaba poseyendo y cerrando sus manos, comenzó a berrear su pasión al comprobar que aunque lo deseara todo su cuerpo se revelaba a un nuevo orgasmo y que le faltaba la respiración.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por favor, termina ya-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Difícilmente podía hacerle caso, tras tres años sin poseer a una mujer, estaba poseído y sus palabras solo sirvieron para que poniéndola de&nbsp; rodillas sobre la cama, la volviese a penetrar usando sus pechos como agarre. La nueva postura elevó todavía mas su calentura y gritando se corrió al sentir que regaba con mi simiente su sexo.&nbsp; El esfuerzo fue demasiado y se desplomó sobre las sabanas mientras mi pene terminaba de eyacular en su interior. Agotado también, me tumbé a su lado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante unos minutos ninguno de los dos habló. Ella había conseguido su objetivo y yo seguía debatiéndome entre el deseo que esa cría me producía y la inmoralidad que representaba. &nbsp;Ese silencio fue roto por ella que, saliendo de su ensueño, soltó una carcajada. Al preguntarle el origen de su risa, dándome un beso, me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me había percatado que estoy en mis días fértiles. Y al pensar en que me puedes haber dejado embarazada, me imaginé la cara que pondría mi padre al saber que su mejor amigo ha preñado a su hijita-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 11.818181991577148px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Debí haberla abofeteado en ese instante pero al visualizar,&nbsp; yo también, esa imagen &nbsp;no pude dejar de acompañarle en su risa.</span></p>
<div style="color: black; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://i.imgbox.com/abjQEDpu.jpg" width="600" height="400"></div>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Al ayudar a la novia de mi hijo, la hice mi mujer&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Nov 2025 07:45:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El Abismo entre mi hijo y yo La mía no es una historia al uso. Para explicar lo ocurrido, me tengo que retrotraer a cuatro años atrás, cuando el idiota de mi hijo y su pareja de entonces, creyendo que podían cambiar el mundo, se enrolaron en un partido de ultra izquierda. Este no era más que un grupúsculo de anti-sistemas que soñaban todavía en la revolución y la acción directa como método de tumbar las bases del capitalismo. Sus ideales eran legítimos, no así la actuación de ambos y que os voy a narrar. Recuerdo, como si fuera ayer, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong><br />
El Abismo entre mi hijo y yo</strong></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mía no es una historia al uso. Para explicar lo ocurrido, me tengo que retrotraer a cuatro años atrás, cuando el idiota de mi hijo y su pareja de entonces, creyendo que podían cambiar el mundo, se enrolaron en un partido de ultra izquierda. Este no era más que un grupúsculo de anti-sistemas que soñaban todavía en la revolución y la acción directa como método de tumbar las bases del capitalismo. Sus ideales eran legítimos, no así la actuación de ambos y que os voy a narrar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Recuerdo, como si fuera ayer, la conversación con el puto crío:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Papá, vengo a decirte que me voy de casa. Marta y yo hemos decidido irnos de ocupas. Es hora de aportar nuestro granito de arena en la lucha de las clases-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ese día, llegaba cabreado por lo que me había ocurrido en mi trabajo y por eso al oír semejante insensatez, le escupí mi verdadera opinión de su ideología, su modo de vivir y de su futuro:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vete con esa panda de porreros pero no vuelvas. Estoy hasta las narices de sacarte de tus líos y de toda esa mierda que proclamas. ¿Quién cojones te crees?. No eres más que un niñato mordiendo la mano que te ha dado de comer. Hablas mucho de la clase obrera, pero lo más cerca que has visto el andamio, es cuando te has fumado un canuto bajo uno para no mojarte. No te engañes eres un pijo disfrazado de anarquista-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fernando intentó defenderse gritando que si su padre era un maldito facha, él no tenía que seguir sus pasos. Aunque no lo soy, no di mi brazo a torcer y creyendo que en uno o dos meses iba a volver con el rabo entre las piernas, le solté:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora tienes veinte años y una vida por delante pero, antes de que te des cuenta, tu tren habrá pasado y no serás más que un resentido y un fracasado. Quizás la culpa haya sido mía y te haya educado mal al darte todos tus caprichos. Siempre intenté que no notaras la ausencia de tu madre y por eso te consentí-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No metas a mamá en esto!-, contestó alzando la voz, -que muriera fue tu culpa o crees que no sé qué fuiste, tú, el responsable de su accidente-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/273/17979811/17979811_003_3a2d.jpg" width="460" height="690" />Incapaz de contenerme al oír en sus labios la verdad que me llevaba reconcomiendo diez años, le solté un tortazo que le hizo caer al suelo. Al levantarse, ni siquiera me miró, recogió su maleta y dando un portazo, desapareció de mi vida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No supe nada de él ni de Marta hasta un año y medio después cuando recibí una llamada de protección de menores. Por lo visto, mi hijo y su novia habían sido detenidos en el desalojo de un edificio y como el pariente más cercano, me llamaban por si quería hacerme cargo de mi nieta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como comprenderéis no es forma de enterarse que uno es abuelo y por eso tardé unos momentos en asimilar que con cuarenta y seis años, viudo y sin pareja, me tenía que ocupar de un bebé de tres meses. Horrorizado por el futuro de la cría, contesté a la asistente social que por supuesto que iba a acogerla pero que necesitaba saber dónde tenía que ir y que tenía que papeles tenía que firmar. La funcionaria suspiró aliviada al quitarse un problema de encima y rápidamente, me dio los datos de lo que tenía que hacer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dos horas después, acompañado de mi abogado, acudí al centro tutelar a por la niña. Después de una hora firmando papeles y autorizaciones, me dieron a mi nieta y la pude coger entre mis brazos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo se llama?-, pregunté al verla tan indefensa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-María-, me contestaron.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al oír que mi hijo le había puesto el nombre de su madre, no pude contener las lágrimas y destrozado, salí de allí con el alma encogida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al día siguiente fui a visitar a mi hijo a la cárcel. Si nuestra última conversación nos había separado, esa visita demolió cualquier puente entre nosotros. No me entrevisté con el chaval que había criado sino con un fanático que exudaba odio por sus poros y que achacaba su condena al maldito sistema opresor. Tratando de mantener la cordura, le ofrecí costearle un abogado pero él se negó porque, según él, aceptarlo era colaborar con el gobierno homicida. Tanta locura me estaba sacando de quicio y por eso le espeté:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Eres un gilipollas!, no te das cuenta que tu hija necesita un padre-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Como María, hay millones de niños indefensos. ¡Es solo una más!. No tendrá futuro si no triunfa la revolución. No tengo tiempo para ella-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
Mordiéndome un huevo, le dije que, si él no quería hacerse cargo, lo haría yo pero, para ello, le exigía que tanto él como su novia me cedieran la patria potestad. Obsesionado por su misión, me contestó que de acuerdo porque así se quitaba un lastre. Desolado por la actitud de mi hijo, no pude continuar hablando y sin despedirme, me fui dejando que mi asesor legal se ocupara de los trámites.  Si ya de por sí eso fue duro, más lo fue ir a ver a la madre de la criatura. Todavía antes de entrar creí que, con ella, gracias al instinto maternal, iba a ser diferente. Esa segunda visita fue un calco de la anterior. Marta llegó incluso a achacar al Estado la culpa de su embarazo y cegada por su ideología, tampoco puso impedimento en cederme la custodia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y de esa forma, dos días después de saber que era abuelo, me vi como el tutor legal de mi nieta. Al principio, tengo que reconocer que fue muy duro. Tuve que contratar una niñera y acomodar mi ritmo de vida al bebé pero todavía doy gracias a Dios por haber aceptado. Esa cría se ha convertido en mi razón de vivir. Desde entonces me he levantado con un propósito, que no es otro que hacerla feliz y no cometer con ella, los mismos errores que con su padre.  He disfrutado de sus primeras palabras, de sus primeros pasos  y la estoy educando como si fuera mi hija.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus padres fueron condenados a cinco años por agresión a la autoridad pero al cabo de los seis meses, obtuvieron la libertad condicional y al verse fuera de la cárcel, no se acordaron que tenían una hija y ni siquiera hicieron ningún intento por verla. Nada importaba para ellos más que su puñetera revolución.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sé que es triste pero es la verdad. Mi nieta no ha conocido a su padre y no tuvo más  figura femenina que su cuidadora hasta que, hace seis meses, un viernes por la tarde al volver del parque conmigo, nos topamos con Marta en la entrada de mi chalet. Tardé en reconocerla, no era solo que estuviera hecha una piltrafa, sucia, mal vestida y con el pelo lleno de rastras, sino que no me esperaba encontrármela  en un avanzado estado de gestación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué coño haces aquí?-, le espeté al bajarme del coche.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella, hecha un mar de llanto, no pudo contestarme y pegando su cara al cristal de mi coche, se puso a mirar a su hija.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Es María?-, me preguntó entre lágrimas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí-, le dije bastante cabreado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Solo quiero verla. No te voy a pedir nada-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No comprendo por qué cedi pero me dio pena y metiendo el coche en el garaje, le dije que pasara. No me parecia bien que el primer contacto que tuviera con su hija fuera en mitad de la calle y a través de un cristal. Cogí en brazos a la niña y entré en la casa con la firme convicción de no permitir a esa mujer  ni siquiera un régimen de visitas, ¡María era mía! y de nadie más. Marta fue incapaz de mirarme a la cara y en silencio, me siguió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/273/17979811/17979811_004_a70b.jpg" width="460" height="690" />Ya en el salón, le ordené que se sentara y poniendo a la niña en el suelo, le pedí que saludara a esa señora.  La cría, acostumbrada a hacerlo, puso una sonrisa y caminando torpemente se acercó a su madre y le dio un beso. Desde mi posición, vi como la emoción embargaba a la novia de mi hijo. Abrumada, la abrazó y con gruesos goterones cayendo por sus mejillas, se echó a llorar sin parar de besarla. Tengo que reconocer que esa tierna escena también me afectó y por eso dejé que durante cinco minutos madre e hija tuviesen su primer contacto sin entrometerme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al rato, Marta me miró y cogiendo su bolso, me dio las gracias y se dirigió a la salida. Fue entonces cuando le pregunté por mi hijo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me ha dejado-, respondió con pena,-se ha ido con otra compañera a un campo de refugiados saharauis sin importarle que estuviera de seis meses-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Oír que el insensato de mi chaval no hubiese madurado y que encima desechara a su novia embarazada como si de un kleenex se tratara, hizo que hirviera mi sangre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Que mal lo he hecho”, pensé con amargura, “he fallado como padre”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La constancia de que mi hijo era un impresentable y un verdadero hijo de puta, me llevó a preguntarla que si seguía con ese grupo y si no, donde vivía:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-He decido salirme, ya una vez he perdido una hija y no pienso perder a la segunda-, me respondió volviendo a llorar. -Quiero buscarme un trabajo y algún sitio donde vivir para tener a mi bebé-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y ¿tus padres?-, pregunté horrorizado al comprobar que esa muchacha no tenía donde caerse muerta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Les llamé pero no quieren saber nada de mí-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No me extraña, mascullé entre dientes, “está cosechando lo sembrado. Una madre que no se ocupa de su hija no puede esperar más que el mismo trato”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En ese momento, María con su lengua de trapo, interrumpió mis pensamientos diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Abuelito, ¿por qué llora la señora?, ¿le duele la pancita?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El cariño con el que mi niña me preguntó,  me obligó a mirar a Marta con otros ojos y percatándome que en un futuro, me podría echar en cara no haber ayudado a su madre, decidí ayudarla aunque solo fuera provisionalmente. Sin saber si iba a aceptar mi ayuda, le pregunté si quería acompañarnos a cenar. No debía esperárselo porque tardó en reaccionar y cuando lo hizo, se volvió a emocionar. Dando por sentado que su nuevo llanto era un sí, la cogí del brazo y la llevé a la cocina. Una vez allí, la obligué a sentarse en la mesa del antecomedor al lado de la sillita de su hija.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué quieres de cenar?, tenemos pollo asado-, pregunté.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo que usted quiera está bien-, respondió secándose las lágrimas con la manga de su camisa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ese sencillo gesto hizo que me percatara que, con seguridad, esa mujer no se había duchado en semanas y que la suciedad de su ropa debía de ser al menos comparable con la de su cuerpo. Por eso, le pregunté si no quería ducharse, sin saber las consecuencias que ese ofrecimiento tendría en mi futuro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me encantaría pero no tengo ropa que ponerme-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso no es problema-, le respondí,- te puedo dejar un chándal-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En sus ojos descubrí que deseaba hacerlo pero que le daba corte. Supe que tenía que forzarla y por eso, poniendo el gesto serio, le ordené:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sígueme-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
Pudo ser mi tono autoritario o quizás la recompensa de al fin poder comer algo decente y una ducha, pero la verdad es que Marta me siguió sumisamente por la casa y después de sacar de un armario la ropa, la llevé al cuarto de invitados y señalándole la ducha, le dije que ni se le ocurriera bajar a cenar sin haberse quitado toda la mierda de encima.  Sin decir nada más, abrí la ducha y la dejé sola.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aprovechando que estaba en el baño, calenté dos raciones de pollo y me puse a dar la cena a la niña mientras no dejaba de reconcomerme la actitud de mi hijo, tanto con mi nieta como con su pareja. No me cabía en la cabeza que fuese tan insensible y desnaturalizado para dejarlas en la estacada. Echándome la culpa, concluí que tenía que hacer algo para paliar su falta de principios y por eso cuando escuché que la muchacha había terminado de ducharse y que bajaba por la escalera ya tenía decidido ofrecerle mi ayuda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Marta me pidió permiso antes de entrar en la cocina. Su actitud tan resignada me sorprendió y con una sonrisa, le respondí que se sentara a cenar. En cuanto se acomodó en su silla, me rogó que la dejara terminar de dar de comer a María. No supe ni pude decirle que no y dándole el plato de puré y la cuchara, me levanté a observarlas. El ver a mi nieta cenando sin protestar de la mano de su madre hizo que se me encogiera el estómago, al percatarme que la bebe necesitaba una madre y no una cuidadora. La pobre todavía tenía dos años pero iba a seguir creciendo por lo que era importante una figura femenina. Al pensar en ello, me fijé en el embarazo de la muchacha y por primera vez, comprendí que el fruto de su vientre también iba a ser mi nieta. Siempre he sido un hombre duro pero en ese instante me dieron pena las tres, María, Marta y la niña no nacida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras pensaba en como plantearle que quería ayudarla, mi nieta terminó de cenar y siguiendo su costumbre, me pidió que le pusiera una película de dibujos.   Bajándola de su sillita, la llevé a la televisión y mecánicamente encendí el video con una película de Walt Disney. Al volver a la cocina, Marta no se había movido y seguía sentada en su lugar. Comprendiendo que lo primero era que saciara su estómago, le serví el pollo y sentándome en frente de ella, empezamos a cenar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/273/17979811/17979811_006_df3d.jpg" width="460" height="690" />Tal como me había imaginado, la ex novia de mi hijo estaba hambrienta y sin hablar devoró en un santiamén lo que le había servido. Al comprender que seguía con hambre, me levanté y volví a volví con otro plato. Ella me lo agradeció en silencio. En esta ocasión, se lo comió con tranquilidad, lo que me dio el tiempo necesario de observarla. Marta seguía siendo una muchacha muy guapa y su embarazo en vez de afearla le confería una belleza innegable. Ataviada con un chándal excesivamente grande, mantenía una femineidad que haría suspirar a cualquier hombre que la viera. Su pelo rubio dotaba a sus facciones de una dulzura demasiado empalagosa pero sus enormes pechos, hinchados por su estado, hacían que el conjunto fuera enormemente atractivo.  Al darme cuenta que estaba mirando como mujer a la madre de mi nieta, tuve que hacer un esfuerzo para retirar mis ojos de su figura. No quería que se diese cuenta que su suegro la estaba observando con deseo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando hubo terminado, retiré los platos y en el café, decidí que era el momento de plantear su futuro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Marta-, dije para captar su atención,-¿tienes un sitio donde dormir?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Avergonzada, me contestó que llevaba durmiendo dos semanas en un albergue de indigentes. Me quedé alucinado de su precaria situación y aprovechándome en parte de ello, le solté:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mi nieta necesita a su madre. Te propongo que te quedes a vivir en mi casa pero para ello deberás cumplir una serie de condiciones-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al oírme no pudo contener su alegría y cogiendo mi mano empezó a besarla mientras me decía que le daba igual lo que tuviera que hacer, que ella quería estar con su hija. Sonreí al ver su disposición y antes que pudiese pensárselo dos veces, le dije:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si quieres quedarte tendrás que cumplir a rajatabla todas y cada una de mis órdenes… -.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo haré-, respondió interrumpiéndome.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si es así, lo primero que quiero es que mi nieta tenga una madre como dios manda. Te cortaras esas greñas. No quiero que vayas con rastas a llevarla a la escuela… -.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No hay problema-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Déjame terminar-, le solté bastante molesto por su nueva interrupción, -deberás ir vestida como mujer y no como perroflauta. Te quedan prohibidas las camisetas de protesta, las botas militares y los piercings. Si te veo con cualquier cosa que me recuerde a la vida que llevabas, te echaré de casa sin pensármelo dos veces-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No tengo otra ropa-, me contestó casi llorando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por eso no te preocupes, te la compraré y por último, dos cosas: Como tú y yo pensamos diferente, no hablaras de política nunca y menos aleccionarás a mi nieta con tus ideas-. Y alzando la voz, continué diciendo: -En esta casa no quiero ver a ninguno de tus amigos y aunque no te lo puedo prohibir, sería deseable que no los frecuentaras. No te han traído más que desgracias-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Echándose a llorar, agradecida, me prometió que no iba a darme motivo de queja y que comprendía los motivos que me llevaban a ordenarla que dejara atrás todo eso:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Don Fernando, le juro que cumpliré todas sus órdenes y que intentaré no ser una carga. Mientras consigo un trabajo, permítame ocuparme de la casa y así al menos, usted podrá descansar-, contestó levantándose a recoger la cena.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Satisfecho, la dejé limpiando la cocina y con la conciencia tranquila, fui a ver a mi nieta. La cría, nada más verme, se acurrucó entre mis brazos y poniendo su carita en mi pecho, me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Abuelo, esa señora está muy triste pero me gusta-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Mi convivencia con Marta.</strong></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A la mañana siguiente, me despertó el olor a café recién hecho. No tuve que pensar mucho para comprender que la ex de mi hijo se había levantado antes, por lo que, decidí meterme a duchar antes de bajar a verla. Mientras me duchaba, concluí que aprovechando que era sábado podía llevar a mi nieta y a su madre de paseo. Era urgente que la cría supiera que esa mujer era su madre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con ello decidido, bajé a desayunar pero al entrar en la cocina, me quedé pasmado al comprobar que Marta se había cortado el pelo y que al no tener otra cosa que ponerse, había cogido el uniforme de la cuidadora de la niña. En silencio, la observé desde la puerta, parecía contenta. Con una fregona estaba limpiando el suelo al son de la música. Luchando contra el deseo, acepté a regañadientes que era preciosa. Verla, embutida en un traje excesivamente pequeño para su estado, era una visión tentadora. La tela no podía ocultar el tamaño de sus pechos e, incluso, al no poder abotonárselo hasta arriba, dejaba el escote gran parte de sus senos al aire. Por otra parte, el avanzado estado de gestación hacía que rellenara de tal modo el uniforme que se le marcaba completamente el trasero.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mas excitado de lo que me gustaría reconocer, saludé y ella devolviéndome el saludo con una sonrisa, sirvió un café y trayéndomelo, me dio un beso en la mejilla. Respirar su aroma a jabón y a limpio junto con un cariño con el que no estaba habituado, terminó de excitarme y avergonzado, oculté bajo una servilleta el bulto de mi entrepierna.   En ese momento me pareció inconcebible y amoral el desear a la madre de mi nieta pero fui incapaz de dejar de observarla completamente embobado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué desayuna?-, preguntó sacándome de mi ensoñación. -¿le frío unos huevos?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sé que no llevaba doble intención pero, en ese momento, su pregunta me pareció que llevaba un significado implícito, que no era otro que se había dado cuenta mis propios huevos estaban en un estado de efervescencia como no recordaba en muchos años.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, gracias-, le respondí, -con el café me basta—</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha, coquetamente, me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Se habrá dado cuenta que no llevo rastas. ¿Estoy guapa?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy guapa-, reconocí mascullando mi respuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Le parecerá raro, pero anoche cuando me corté el pelo, me sentí liberada. Llevaba demasiado tiempo esclavizada a una imagen y al ver caer mi melena fue como si rompiera con mi vida anterior-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me alegro que te lo tomes así. Era una pena que una mujer tan guapa como tú, fuera hecha una piltrafa-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No exagere-, me contestó soltando una carcajada. -No creo que vestida así y con esta panza haya mejorado-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te equivocas. Estás guapísima y al menos para mí, una mujer embarazada no pierde nada de su atractivo-, dije sin darme cuenta del efecto que tendrían  mis palabras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues su hijo, opina diferente. Según él, parezco una vaca preñada-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Mi hijo es un imbécil!-, exclamé indignado. -No hay cosa más bella que  ver cómo crece un niño en el vientre de su madre-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias-, escuché que me contestaba mientras salía corriendo de la habitación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sentado en la silla, fui testigo de sus lloros y combatiendo con las ganas de ir a consolarla, me terminé el café. La única razón por la que no salí corriendo detrás de ella fue que no sabía si iba a poder aguantar las ganas de acariciarla. Tratando de tranquilizarme, recogí los platos y metiéndolos en el lavavajillas, traté de buscar la razón por la que esa muchacha me atraía tanto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Debo de estar llegando a la crisis de los cincuenta”, pensé sabiendo que me faltaban dos años, pero no encontré otro motivo por el cual, una cría de veinticuatro años y que encima era la ex novia de mi hijo, me pusiera tan bruto. “Es ridículo, le doblo la edad. Para ella, además de un viejo, soy su suegro”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mirando el reloj, me di cuenta que era hora de despertar a mi nieta y subiendo por las escaleras, entré en su cuarto para descubrir a Marta sentada en su cama.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No la despierte, por favor. Déjeme disfrutar de ella, dormida. No sabe la cantidad de veces que he soñado con este momento-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/273/17979811/17979811_011_7c27.jpg" width="460" height="690" />Enternecido por sus palabras, le pedí que luego le diese de desayunar y  me retiré dejándolas solas. Como esa muchacha necesitaba ese instante de privacidad, decidí salir a correr. Durante dos horas, recorrí los alrededores de la urbanización donde vivía, de manera que el ejercicio me sirvió para olvidarme de la calentura que me dominaba. Al volver a casa, las oí jugando en el salón. Las risas de mi nieta me convencieron que, aunque esa muchacha me atraía y que no iba a ser fácil tenerla tan cerca, había hecho lo correcto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aprovechando que estaban ocupadas, fui a mi cuarto a ducharme. Bajo el agua caliente, volví a repensar la situación y decidí que debía de sacarme de la cabeza a Marta pero, por mucho que lo intentaba, la imagen de sus pechos volvía una y otra vez a mi mente. Cabreado y con mi pene medio erecto, salí de la ducha. Estaba secándome cuando mi nieta entró en el cuarto, diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Abuelo, abuelo. No sabes lo que me ha enseñado Marta. ¡Mira!, hemos hecho una pajarita-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al darme la vuelta a mirarla, me encontré de frente con su madre. Ella había seguido a la niña sin darse cuenta que estaba desnudo. Completamente cortado, me tapé con una toalla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perdone-, dijo  mi nuera, saliendo de la habitación despavorida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tuve tiempo de decirle que no había problema pero en cambio sí me fijé que se había quedado mirando mi sexo y que bajo la tela de su vestido sus pezones habían reaccionado.  En ese momento, pensé que mi propia lujuria había hecho que me imaginara que Marta se había visto afectada como mujer al ver mi desnudo y dando por sentado que me había equivocado, me agaché y cogí a la bebé entre mis brazos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué pajarita tan bonita!. Cuéntame: ¿Qué más habéis hecho?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cría, emocionada, me contó que había desayunado cereales y que después habían jugado al escondite. Me alegró comprobar que se llevaban bien y entonces dejándola en la cama, me terminé de vestir. Una vez acabado, bajé al salón con mi nieta. Marta al verme, sonrojada me volvió a pedir perdón, diciendo que no sabía que estaba en la casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quitándole importancia, le dije que se sentara y poniendo a mi nieta en mis rodillas, dije:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-María, tengo algo que decirte-, la niña poniendo cara de seria y concentrada, me escuchó: -¿recuerdas que te conté que tu mama estaba de viaje?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si- respondió con una sonrisa, mientras mi nuera se quedaba petrificada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mira cariño, Marta es tu mamá y ha venido a quedarse a vivir con nosotros-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La bebé se abalanzó sobre su madre y dándole un beso y un abrazo, le preguntó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso significa que ¿el abuelo y tú  vais a ser mi papá y mi mamá?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cría me había malinterpretado, creyó con la inconsciencia que solo los niños tienen que lo que me refería es que esa señora que acababa de conocer era la pareja de su abuelo y que entre los dos iban a cuidarla. Estaba a punto de sacarla del error, cuando mi nuera acariciándole la cabeza, le dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, mi amor, tu abuelo y yo seremos tu papa y tu mamá-, y mirándome, me suplicó con sus ojos que no la descubriera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Incapaz de llevarle la contraria, me quedé observando a las dos abrazadas. Fue mi nieta la que rompiendo el silencio que se había formado entre nosotros dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mañana le voy a contar a Rocío-, una amiguita,- que ya tengo papás-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Marta sin poder contener su llanto, le juro que jamás iba a dejarla y levantándola en sus brazos, se acercó a darme las gracias. Anonadado, recibí  un beso en la mejilla de mi nuera, sin saber que mi nieta se había quedado mirándonos extrañada y con su voz ingenua, nos dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Así no se dan los besos los papás. ¡Me habéis engañado!, los papas se los dan en los labios-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Marta, muerta de risa, le contestó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tienes razón-, y sin pedirme opinión, se pegó a mí y cogiéndome de la cabeza, me besó en la  boca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alucinado, la dejé hacer pero, cuando con su lengua forzó mis labios, me intenté separar. Ella me lo impidió, susurrándome al oído:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por favor-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comprendí que no quería volver a fallar a su hija y colaborando en el engaño, la abracé prolongando el beso. Lo que no se esperaba fue notar mi sexo alzándose contra su panza de embarazada. Sé que lo notó pero no hubo queja alguna, sino todo lo contrario, restregándose contra mí y en voz baja, me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tengo que darle las gracias. No solo le ha dicho a mi hija que soy su madre, sino que gracias a usted me he vuelto a sentir mujer -.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tratando de salir de esa situación tan vergonzosa, cogí a la bebé y le dije:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te parece que llevemos a mamá a comprarse ropa. Como acaba de llegar no tiene que ponerse-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy bien, papito-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Marta me pidió que le diera cinco minutos para cambiar. Suspiré aliviado porque así me daba un respiro para acomodar mis ideas.  Mi nieta no quiso separarse de su recién estrenada madre y se fue con ella, dejándome solo. El maremágnum de mi mente se incrementó con la soledad. Me parecía inconcebible lo que estaba ocurriendo: en primer lugar no comprendía la actitud de la muchacha, era claro que no le parecía descabellada la idea e incluso le parecía atrayente y en segundo, no comprendía como me había dejado llevar, mostrándole a las claras que me atraía sexualmente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“En menuda bronca me estoy metiendo”, recapitulé preocupado, “no sé qué voy a hacer cuando la niña se dé cuenta que todo ha sido mentira” y por vez primera, deseé que no fuera todo un paripé.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al cabo de unos minutos, las oí bajar por la escalera. Acercándome al hall, vi que Marta se había vuelto a poner el chándal y que llevaba en brazos a la niña.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Ya estáis listas?-, pregunté.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí-, contestaron al unísono.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La alegría de la niña y de su madre por poder compartir por primera vez una salida en común era palpable y contagiado por su buen humor, abrí la puerta del chalet en dirección al coche. Al llegar, Marta quiso colocar a la cría en su sillita pero, tras unos intentos, me miró avergonzada por no saber ni siquiera cómo se cerraba el cinturón de seguridad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te preocupes, ya aprenderás-, dije mientras le enseñaba los pasos, -es lógico que no sepas hacerlo, yo tampoco tenía ni idea cuando la compré-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo siento, sé que gracias a usted, la niña ha estado bien. Solo le puedo prometer que voy a hacer todo lo que pueda para resarcirle por cómo la ha cuidado-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A mí, no me tienes que agradecer nada, lo he hecho encantado. Es a tu niña a la que le tienes que dar todo el cariño-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya lo sé, pero también a usted-, me contestó, -¿me permite tutearle?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/273/17979811/17979811_007_df3d.jpg" width="460" height="690" />-Sí, respondí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Poniendo su mano sobre la mía, me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres un buen hombre. No sé qué hubiera sido de nosotras si no llegas a estar tú. Te quedaste con Maria y ahora me has acogido en tu casa sin pedir nada a cambio-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso no es verdad-, respondí en son de guasa,-te pedí que te quitaras esas horrendas rastas-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Eres bobo!-, me soltó justo antes de darme un beso en los labios, -te debo más que mi vida, gracias a ti tengo un futuro-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No supe reaccionar. Con el recuerdo del roce de sus labios, la miré y separando mi mano, le contesté:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me debes nada pero cuando no esté la niña, tenemos que hablar. Cómo bien has dicho tienes un futuro y no creo que yo deba formar parte del mismo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te equivocas-, respondió con una determinación que me dejó helado, -si nos dejas y eso espero, tendrás el cariño de tres mujeres-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tratando de quitar hierro al asunto, exclamé:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Tres mujeres?, ¿no son muchas?-</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Soltando una carcajada, Marta, acarició mi cara, diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tus dos niñas y una mujer que ya te quiere-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin ningún recato, la ex novia de mi hijo y  madre de mis nietas, me acababa de decir que sentía algo por mí y que daba por hecho que iba a cuidar también de mi nueva nieta. Arrinconado por su declaración, arranqué el coche sin saber que decir. Camino al centro comercial, mi cerebro iba a mil por hora, tratando de asimilar sus palabras. Convencido de que se estaba dejando llevar por un agradecimiento mal entendido y que todo eso era un error, resolví que yo tenía que aportar la cordura a nuestra relación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez allí, nos dirigimos directamente a una tienda de ropa pre-mama y en contra de la voluntad de Marta, le obligué a elegir cuatro vestidos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No seas tonta-, dije,-necesitas ropa. Cuatro trapos son pocos pero al menos es un apaño hasta que des a luz. No querrás llevar a tu hija como pordiosera-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mencionar a su niña para convencerla era una especie de chantaje, aún sabiéndolo, la utilicé para forzar que aceptara que le comprara tanta ropa. Ella, avergonzada, me dio las gracias prometiendo que me devolvería hasta el último céntimo en cuanto empezara a trabajar. Lo más complicado vino cuando tuvo que elegir lencería, mi nuera buscando la economía quería coger unas prendas horrendas que ni siquiera una recluta se pondría. Al negarme a aceptar que escogiera esas, le amenacé que si algún día le veía puesto algo tan feo, se las arrancaría.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muy maquiavélica, poniéndose en plan coqueta, se rio y retando mi hombría, soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si me prometes que las arrancaras, te dejo que las compres. Me encantaría que un día, me desnudaras en plan salvaje pero no creo que sea algo que deba ver tu nieta-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Que bruta eres!-, le respondí soltando una carcajada,- nunca se me ocurriría violar a una mujer y menos a mi nuera-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Flirteando conmigo, susurró a mi oído:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya no soy tu nuera y tampoco sería una violación porque yo me dejaría-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Marta, eso no va a ocurrir-, contesté,-para empezar te llevo veinticuatro años y encima, por mucho que quieras, siempre serás la madre de mi nieta-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al oírme, torció el gesto y cogiendo a su hija de la mano, se alejó de mí. Si pensaba que con mis palabras la había convencido, me equivocaba porque en sus ojos leí una determinación total que en ese instante no supe interpretar. No tardó en sacarme del error, al salir de la tienda vestida con uno de los trajes premamá, dándose la vuelta, me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Fernando, ven-, y cogiendo mi mano la puso en su panza,-Siente… se está moviendo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bajo el vestido, comprobé que la bebé presionaba su útero y que claramente se podía apreciar cómo se movía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Un padre no es el que engendra sino el que cuida. Aunque no quieras admitirlo, tú eres el padre de María y si quieres también lo serás de esta niña cuando nazca. Para mí no eres un viejo, sino un hombre bueno del que me estoy enamorando-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si su intención fue hacerme un piropo, había errado. Confundido y aterrado, me percaté que esa mujer había decidido que fuera realidad el paripé y sin cortarse lo más mínimo se me estaba ofreciendo como pareja.  Debí de cortar por lo sano  esa locura, pero al mirarla a los ojos, descubrí en ellos una ternura que me impidió hacerlo. Y en contra de lo que mi moral y mi razón me pedían, la cogí de la cintura y le di un beso. Ella respondió con pasión al contacto de nuestros labios y pegando su cuerpo al mío, me empezó a acariciar. Mi sexo me traicionó, irguiéndose bajo mi pantalón y sin poderlo remediar, inconscientemente, mis manos recorrieron su trasero sin importarme la presencia de mi nieta ni la del público que en esa hora atestaba el centro comercial.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue Marta, la que poniendo un poco de cordura, frenó la vorágine en la que nos habíamos instalado y separándose de mí, dijo entre risas:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Será mejor que paremos-, y señalando su pecho, me soltó, -¡mira como me has puesto!, ¿tú crees que si te creyera un viejo, mi cuerpo reaccionaría así?-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando me percaté que tenía los pezones totalmente erizados y que dos bultos debajo de su vestido, revelaban a las claras la excitación que la embargaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">–Eres un hombre que me atrae desde que ayer descubrí que te gustaba. Aunque quieras negarlo, yo te agrado. Anoche me dijiste que mis hijas necesitaban una madre, ahora yo te digo que también requieren de un padre y que quiero que seas tú-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es una locura-, protesté acojonado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quizás pero no voy a dejar que te eches para atrás. Le prometí a María que seríamos sus padres y no pienso volverle a fallar-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Afortunadamente para mí, mi nieta vio un payaso y soltándose de su madre, salió corriendo. Gracias a ello, nuestra conversación quedó postergada y riéndonos fuimos en su busca. Al salir del centro comercial y como no me apetecía volver a casa a enfrentarme con la realidad de la locura que era lo que esa mujer me proponía, las llevé al parque de atracciones. Allí tanto mi nieta como Marta se lo pasaron en grande y por eso, eran más tarde de las ocho cuando volvimos al chalet.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nada más entrar, la mujer se llevó a la niña al baño y aprovechando que tenía un jacuzzi, se metió con la cría en él. No supe nada más de ellas durante una hora. Estaba preparando la cena cuando vi entrar a María en la cocina. Mi nieta venía ya con el camisón y acercándose a mí, me dio un beso mientras me contaba que había estado jugando en el agua:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Papito, mamá me ha dicho que voy a tener una hermanita-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, cariño-, le respondí cortado por el apelativo. Para ella siempre había sido abuelito pero desde esa mañana, había cogido la costumbre de llamarme papá y con placer, descubrí que me gustaba. Estaba pensando en ello, cuando Marta se nos unió. Me quedé embobado al verla. Se había puesto un pijama de los míos y lejos de enmascarar su belleza, la realzaba. La hechura de mismo hacía que su hinchado pecho pareciera que iba a romper los botones, mostrando a través del escote gran parte de las curvas de sus senos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estás preciosa-, no pude dejar de decirle al darme un beso en la mejilla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias-, dijo mientras me daba un mordisco en la oreja, -hoy ha sido el día más feliz de mi vida y espero que esta noche sea al menos igual. Te deseo, ancianito mío-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vete a la mierda-, respondí dando un azote en su trasero.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ese gesto de cariño, hizo que la mujer ronroneando se pegara a mí y restregando su culo contra mi pierna, me dijera:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si cada vez que te llamo viejo, me das un azote, voy a hacerlo a menudo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El desparpajo y la falta de recato de mi ex nuera, lejos de enfadarme, me divirtió porque una vez hecho a la idea, el tenerla entre mis brazos se estaba volviendo una necesidad y más aún cuando el recuerdo de la firmeza de su trasero seguía en la palma de mi mano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No me equivocaba cuando la vi vestida de criada, Marta tiene unas nalgas dignas de adoración”, pensé deseando que esa noche poder acariciarlas a conciencia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Marta debió de darse cuenta del rumbo de mis pensamientos porque, sonriendo, me susurró que antes había que dar de cenar a la niña. Con una calentura cercana a la locura, le ayudé a poner la mesa y aprovechando cuando mi nieta no miraba, la acaricié disimuladamente. Un roce acá y una caricia allá, hicieron que, cuando nos sentamos a la mesa, ambos estuviéramos sobreexcitados. Sus pezones y mi pene nos delataban, tanto mi nuera como yo, deseábamos quedarnos solos para dar rienda a nuestra pasión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cría mientras tanto estaba feliz y por eso durante la cena, no paró de hablar contándonos con su parlotear infantil lo dichosa que se sentía por ser una niña normal con dos padres que la cuidaran. Su madre se afanaba en hacerle caso y yo, entre tanto, no podía dejar de observarla. Cuanto más la miraba menos comprendía la actitud de mi hijo. Su ex novia no solo era una mujer de bandera, era a mis ojos el sumun de la sensualidad femenina. Guapa y con un cuerpo estupendo, aún embarazada, era el morbo hecho mujer. Deseaba hundir mi cara entre sus piernas y como obseso, beber de su coño ya germinado. Marta, al percatarse del deseo que me dominaba, no dejó de tontear y con desfachatez, buscaba la posición en la cual su escote me diera una visión más amplia de sus pechos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creí que todos mis planes se habían ido al traste cuando al terminar, mi nieta nos pidió si esa noche podía dormir con nosotros. Estuve a punto de negarme, pero al ver en su cara la ilusión que le hacía, accedí a mi pesar. En cambio su madre cuando escuchó que le daba permiso, me dio las gracias, alborozada, y pasando mi mano por mi entrepierna, dijo en voz baja:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cuando se duerma, será nuestro momento-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su caricia me provocó una erección instantánea y ella al darse cuenta, se mordió los labios, tratando de contener su deseo. Juro que si no llega estar mi nieta presente, la hubiese tirado encima de la mesa y allí mismo, sin más preámbulo, hubiese tomado lo que ya consideraba mío. En cambio, vi como salía del comedor y subía con la niña hacia mi cuarto.  A regañadientes, terminé de recoger los platos, tras lo cual, fui a unirme con ellas. Al llegar a mi habitación, Marta estaba tumbada en la cama con su hija, esperándome. Un tanto cortado, saqué de un cajón un pijama y con él en mis manos, le dije que iba a cambiarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hazlo aquí. Te juro que no muerdo-, me soltó mi nuera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin estar seguro de su afirmación y venciendo mi vergüenza, me quité la camisa con sus ojos fijos en mí. El morbo de la situación fue in crescendo al percatarme que sus pezones se ponían duros al observar cómo me desnudaba. Al comprender que mi nieta no se enteraría de nada, decidí hacerle un sensual striptease que no le pasó desadvertido. Inconscientemente cerró sus piernas al ver que me quedaba en calzoncillos y ya completamente alborotada pasó su mano por su pecho, cuando me despojé del mismo quedando desnudo sobre la alfombra. Con mi pene medio erecto, me di la vuelta para que ella pudiese comprobar en persona los efectos que su presencia producía en mi sexo. Su cara colorada y sus dedos acariciando uno de sus pezones, dejaron claro que estaba excitada.  Al sentirme deseado, dejé que se recreara al ponerme lentamente el pantalón del pijama.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando las alcancé en la cama, mi nuera estaba visiblemente inquieta y profundizando en su calentura, pregunté a mi nieta que dónde estaba su hermana. La niña, poniendo cara de sabionda, me contestó que en la panza de su mamá y antes que su madre pudiese hacer algo para evitarlo, le abrió la camisola, dejando al aire tanto su embarazo como sus hinchados pechos. Me quedé de piedra al comprobar que era todavía más hermosa de lo que me había imaginado. Con unos pezones grandes y negros, sus enormes pechos se me antojaban más apetecibles y la curvatura de su vientre germinado, lejos de repelerme, me pedía que la acariciara. María, totalmente ajena a lo que estaban sintiendo sus mayores, pasó su mano por el ombligo de su madre y volviéndose a mí, me pidió que lo comprobara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/273/17979811/17979811_015_3971.jpg" width="460" height="690" />Al sentir mi mano recorriendo su estómago, Marta sintió un escalofrío y dando un suspiro, se quedó quieta mientras mis dedos reptaban por su piel. Cogiendo confianza, mis caricias se fueron haciendo menos paternales y más carnales. Estaba disfrutando mientras el objeto de mi ataque se mordía los labios para no gemir en presencia de su hija. Como quien no quiere la cosa, con mis manos sopesé el tamaño de sus senos y mientras la cría de dos años jugaba haciendo que hablaba con su hermana, profundicé en mi ataque recogiendo entre mis dedos uno de sus pezones. Marta no pudo evitar un sollozo cuando sintió que apretando un poco pellizqué con mis yemas su negra aureola.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No seas malo-, me pidió con los ojos inyectados de lujuria.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No soy malo-, le contesté mientras pasaba mi otra mano por su entrepierna,-¿Por qué no te quitas el pantalón?, aquí hace mucho calor-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Espera a que se duerma y seré tuya-, me rogó mientras involuntariamente separaba sus rodillas, dejando paso libre a mis caricias.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-María, tu mamá quiere que le des un abrazo-, dije poniendo a la cría encima de su madre de manera que no solo me pegué a ella sino, que aprovechando la abertura del pantalón, introduje mi mano bajo su braga.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella, tratando de que su hija no se enterara de lo que estaba experimentando, apretó sus mandíbulas al notar que mis dedos se habían apoderado de su clítoris. Totalmente indefensa, tuvo que sufrir en silencio la tortura de su botón mientras su niñita la colmaba de besos. No dejé ni de mirarla ni de sonreír sádicamente al comprobar que no solo estaba húmeda sino que poco a poco mis toqueteos estaban elevando el nivel de la temperatura de su cuerpo y no paré hasta que mis dedos recibieron el producto de su silencioso orgasmo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Me vengaré!-, me dijo con una sonrisa al recuperar el resuello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No estaba enfadada. Luego, me reconocería que había enloquecido al no poder saltar sobre mi pene. Satisfecho por mi pequeña travesura,  le di un beso en los labios y abrazándolas, esperé a que mi nieta se durmiera. La pobre, agotada por el día que había tenido, tardó cinco minutos en quedarse dormida, momento que usé para llevarla a su cama.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al volver, Marta se abalanzó sobre mí y, restregando su cuerpo contra el mío, exclamó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Eres un cabrón!. No podías haber esperado a poner tus sucias garras sobre mí hasta que no estuviera la bebé. Tendrás que compensarme el mal rato-, me dijo mientras se arrodillaba y me despojaba del pijama. Al ver mi sexo al descubierto, lo cogió entre sus manos y antes de introducírselo en la boca, en voz baja me informó que no iba a cejar hasta dejarme seco.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creí que era una exageración, pero al percatarme de la manera que succionaba mi miembro, esperanzado comprendí que su amenaza iba a tener lugar y que esa noche no me iba a dejar descansar hasta que no se me levantase. Sus  manos colaborando con su boca, cogieron mis testículos e imprimiendo un suave masaje, buscó mi placer de la misma forma que yo había buscado el suyo. Fue impresionante experimentar como su lengua recorrió los pliegues de mi glande mientras no dejaba de decir lo mucho que gustaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me encanta-, exclamó al comprobar la longitud que alcanzaba en su máxima expresión, -serás un viejo pero tienes el pene de un negro joven-, soltó con el propósito de cabrearme y abriendo sus labios fue devorando mi polla lentamente hasta que acomodó toda mi extensión en su garganta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces usando su boca como si de su sexo se tratara, empezó a meterlo y a sacarlo de su interior con un ritmo endiablado. Alucinado por la maestría de su mamada, todo mi ser reaccionó y acumulando presión sobre mis genitales, estos explotaron en sonoras oleadas de placer. Mi nuera no dejó que se desperdiciara nada de mi simiente y golosamente fue tragándola a la par que mi pene la expulsaba. Una vez terminó la eyaculación, con su lengua limpió los restos de semen y sonriendo, me miró diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Espero que mi anciano hombre se recupere rápidamente porque este cuerpo necesita que le den un meneo-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con todo el descaro del mundo, me estaba retando por lo que cayendo en su trampa, la desnudé violentamente y desgarrando sus bragas, la tumbé en la cama:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eran nuevas-, protestó soltando una carcajada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te compraré una docena-, le respondí hundiendo mi cara entre sus piernas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su sexo me esperaba completamente mojado y al pasar mi lengua por sus labios, oí el primero de los gemidos que escucharía esa noche. El aroma a mujer necesitada inundó mi papilas y recreándome en su sabor, recogí su flujo en mi boca mientras mis manos se apoderaban de sus pechos. La ex de mi hijo colaboró separando sus rodillas y posando su mano en mi cabeza, me exigió que ahondara en mis caricias diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sigue comiéndole el coño a la puta de tu mujer. Te juro que esta noche seré completamente tuya-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Oírla tan entregada me volvió loco y pellizcando sus pezones, introduje mi lengua hasta el fondo de su sexo.  Mi nuera chilló de deseo y reptando por la cama, me rogó que la penetrase. Haciendo caso omiso a su petición, seguí jugando en el interior de su cueva hasta que sentí cómo el placer la dominaba y con su cuerpo temblando, se corría en mi boca. Su clímax, lejos de tranquilizarme, me enervó y tumbándola boca abajo sobre las sábanas, puse la cabeza de mi glande entre los labios de su sexo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tómame-, me exigió moviendo su culo y tratando de forzar mi penetración.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tranquila-, dije dándole un azote,-llevo muchos años sin una mujer y si sigues así, me voy a correr enseguida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me da igual. ¡Úsame!, necesito sentir tu polla dentro de mí. Desde que estoy contigo, he vuelto a sentirme una mujer y ahora me urge ser tuya-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comprendiendo la inutilidad de mi razonamiento, de un solo arreón, rellené su conducto con mi pene. Ella, al sentirlo chocando contra la pared de su vagina, gritó presa del deseo y retorciéndose como posesa, me pidió que la cogiera los pechos.  Obedeciendo me apoderé de sus senos y usándolos como ancla, me afiancé con ellos antes de comenzar un suave trote con nuestros cuerpos. Marta, berreando entre gemidos, gritó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-He sido idiota prefiriendo al niño en vez de al hombre. Quiero pertenecerte y que tú seas mío. No me dejes nunca-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mención a mi hijo, me hizo enloquecer y fuera de mí, incrementé mi velocidad mientras uno tras otro solté una serie de azotes alternos en sus nalgas. Ella respondió a mis correctivos con lujuria y sin importarle despertar a su niña, me chilló que no parara. El sonido de las nalgadas se mezcló con sus gemidos y estimulada por el castigo, se corrió nuevamente sin parar de moverse. No satisfecho,  mi galope se convirtió en una desenfrenada carrera que tenía como único objetivo mi propio placer pero, mientras alcanzaba mi meta, llevé a mi nuera a una sucesión de ruidosos orgasmos. Su completa entrega me tranquilizó y por eso cuando de mi pene empezó a surgir el semen, mi mente ya había olvidado el agravio y con un gritó, le informé que me iba a correr. Ella al sentirlo, contrajo los músculos de su vagina y con una presión desconocida por mí, mi pene se vació en su ya germinado vientre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Agotado por el esfuerzo, me desplomé a su lado. Marta me abrazó llorando. Al percatarme de las lágrimas que recorrían sus mejillas, le pregunté preocupado que le ocurría y si me había pasado:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Para nada, lo que me pasa es que me has hecho feliz y todavía no me creo que me haya ocurrido algo bueno. Llevaba demasiado tiempo en caída libre-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Menos mal-, le respondí,-pensé que te quejabas de la tunda de azotes-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella se rio al escuchar mi respuesta y poniendo cara de pilla, me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo tengo un poco adolorido, pero me ha enloquecido la forma en que me has hecho el amor. Eres un viejo verde y yo, una pobre chiquilla de la que has abusado. Y si te digo la verdad, a partir de mañana espero que abuses de mí todos los días y a todas horas-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si crees que he terminado por hoy, ¡estás equivocada!-, exclamé, -todavía tengo que probar tu puerta trasera-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-De eso nada-, contestó haciéndose la indignada,-por ahí soy virgen. Nadie lo ha usado-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Saber que ni siquiera mi hijo había hoyado su culito, me puso a mil y acariciando sus nalgas, le dije:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿No me dijiste que querías ser enteramente mía? y ¿qué harías todo lo que yo quisiera?, pues quiero ser el primero-.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo pensaré-, respondió meditando mis palabras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Soltando una carcajada, me levanté al baño mientras le contestaba:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues piénsalo rápido porque estoy yendo a por crema, ¡mi amor!-.</span></div>
<div><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/273/17979811/17979811_014_36c1.jpg" width="686" height="456" /></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Prostituto 14 Mi novia  me traiciona con un abuelo&#8221;  (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Nov 2025 15:05:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[interracial]]></category>
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					<description><![CDATA[Estoy cabreado, jodido y hundido. Mi novia me ha dejado por un tipo de setenta años y no he podido hacer nada por evitarlo. No tiene puta madre, hacíamos una pareja perfecta pero el destino y mi profesión han querido separarnos. Nunca pensé que mi mulata me traicionaría de ese modo. Siempre creí que el hecho de ser una pareja enamorada era suficiente para ser felices y continuar juntos, pero no fue así. Tara, mi princesa, me abandonó por un anciano. Os preguntareis cómo es posible que esa preciosidad haya preferido las caricias de un vejestorio a la pasión que, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://img1.xnostars.com/fotos/marie-luv-posando-desnuda/marie-luv-posando-desnuda-04.jpg"><img decoding="async" src="http://img1.xnostars.com/fotos/marie-luv-posando-desnuda/marie-luv-posando-desnuda-04.jpg" border="0"></a></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Estoy cabreado, jodido y hundido. Mi novia me ha dejado por un tipo de setenta años y no he podido hacer nada por evitarlo. No tiene puta madre, hacíamos una pareja perfecta pero el destino y mi profesión han querido separarnos. Nunca pensé que mi mulata me traicionaría de ese modo. Siempre creí que el hecho de ser una pareja enamorada era suficiente para ser felices y continuar juntos, pero no fue así. Tara, mi princesa, me abandonó por un anciano. Os preguntareis cómo es posible que esa preciosidad haya preferido las caricias de un vejestorio a la pasión que, con mis veinticuatro años, yo le ofrecía. Sé que yo tengo gran parte de la culpa y que si hubiera cedido a sus ruegos, todavía seguiría conmigo pero aun así duele. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Nuestra idílica relación empezó a entrar en barrena, el día que la convencí de quitarse el collar de esclava. Para los que no lo sepáis, gracias a un trueque me hice con esa belleza. Desde el primer momento intenté liberarla pero ella se negó diciendo que prefería ser la sierva del hombre que amaba a una mujer libre. Tampoco ayudó que juntos descubriéramos que durante su esclavitud, uno de sus amos le había lavado el cerebro, de forma que no pudiera negarse a cumplir las órdenes de quien ella considerara su dueño. Cualquier otro, hubiera usado esa información para abusar de ella y en cambio yo la aproveché para darle placer y más placer.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Quizás fue, aunque ella siempre lo negó, que acostumbrada a sobredosis de orgasmos artificiales cuando solo obtuvo los que con ahínco le proporcionaba, le parecieron poco y por eso buscó a alguien que no tuviera inconveniente en emplear su aleccionamiento para hacerla gozar. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Otro aspecto determinante en su decisión fue que con el paso del tiempo, llevó cada vez peor que nuestro altísimo nivel de vida se debiera a que noche tras noche, la dejara sola y me fuera a satisfacer las necesidades de otras mujeres por dinero. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Y por último tampoco puedo negar que mi querida Tara quería formar una familia. Educada con rígidos conceptos morales, deseaba limpiar su reputación y así poder volver algún día a su casa con la cabeza bien alta.</span></div>
<div style="background: white; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;">
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Vosotros mis fieles lectores, decidiréis al terminar de leer mi historia si Tara me abandonó por liberarla, por mi profesión o por que encontró en ese viejo, la seguridad y el nombre que conmigo nunca tendría. </span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"></div>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><b><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">El collar:</span></b></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Llevábamos tres meses viviendo juntos cuando una mañana, me despertó Tara con ganas de cachondeo. Aunque eran casi las doce, realmente me acababa de acostar hacía dos horas porque la noche anterior había tenido una cita con una clienta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Déjame dormir- le pedí al sentir que cogiendo mi pene entre sus manos lo empezaba a masajear con la intención de reactivarlo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Amo, su esclava está bruta y necesita un buen meneo- contestó obviando mi cansancio mientras deslizándose sobre las sábanas, aproximaba su boca a mi miembro –Usted descanse que yo me ocupo de todo-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Todavía medio dormido, sentí sus labios devorando mi extensión mientras con sus dedos masajeaba mis testículos. Su maestría hizo que en pocos segundos, mi pene se alzara completamente recuperado y entonces sentándose sobre mí, se lo fue introduciendo poco a poco hasta absorberlo por completo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Me encanta!- gritó mientras se empezaba a mover.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Cabreado por perturbar mi descanso, decidí darle una lección y haciéndome el dormido, dejé que me cabalgara sin moverme. Mi mulata cada vez más excitada, imprimió a su cuerpo una velocidad inaudita mientras se pellizcaba los pezones buscando su placer. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Que cachonda estoy!- chilló completamente alborotada sin dejarse de empalar. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No tardé en sentir su flujo recorriendo mis piernas pero en contra a lo que la tenía acostumbrada, seguí haciéndome el dormido</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Necesito correrme!- gritó con el ánimo que le dijera que podía hacerlo pero habiendo resuelto castigarla, me mantuve con los ojos cerrados y en silencio.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Tara, totalmente verraca, se metía y sacaba mi falo mientras gemía escandalosamente buscando que diera una orden que la liberara.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://img1.xnostars.com/fotos/marie-luv-posando-desnuda/marie-luv-posando-desnuda-05.jpg"><img decoding="async" src="http://img1.xnostars.com/fotos/marie-luv-posando-desnuda/marie-luv-posando-desnuda-05.jpg" width="480" height="640" border="0"></a></span></div>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Amo, ¡Por favor!- gritó al sentir que mi pene explotaba regando de simiente su sexo: -¡Déjeme hacerlo!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Decidida a obtener mi permiso, ordeñó mi miembro al convertir sus caderas en una batidora. Retorciéndose sobre mi cuerpo, buscó inútilmente mi beneplácito. Era tal su calentura que levantándose, volvió a meterse mi maltrecho falo en su boca y tras unos minutos al ver que estaba erecto, sin dudar se lo insertó por el culo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Ahhh!, ¡Que gozada! Me enloquece cómo mi amo me coge- aulló con todas sus fuerzas mientras rellenaba su intestino con él.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No hacía falta que me lo dijera, a mi querida mulata le encantaba sentir mi falo en su entrada trasera y sabía que reservaba el sexo anal para las ocasiones en las que más bruta estaba.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Dele duro a su zorra!- berreó cogiendo mis manos y llevándoselas a sus nalgas. -¡He sido mala!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Completamente descompuesta, maldijo cuando se dio cuenta que en vez de darle los azotes que me pedía, dejaba caer mis brazos como muertos sobre la cama. Cada vez más excitada y cabreada, llevó sus manos al clítoris y mientras lo torturaba con sus yemas, gritó creyendo que así me iba a hacer reaccionar:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Amo, su perversa esclava se está masturbando sin su permiso-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Todo su cuerpo le pedía correrse pero el adiestramiento inducido durante sus años de esclavitud, solo le permitía hacerlo con la venia de su dueño. Reconozco que disfruté viéndola desesperada buscando el orgasmo. Con el sudor recorriendo su pecho y con el coño totalmente empapado, era incapaz de llegar a él por mucho que se lo propusiera.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Casi llorando, me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Joder, amo, déjeme correrme-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Fue entonces cuando abriendo los ojos, le contesté sonriendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No puedes correrte porque eres esclava, si quieres te libero para que lo hagas-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Jamás!- chilló desolada con todas sus neuronas en ebullición: -Soy suya y quiero seguir siéndolo-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Pues entonces termina lo que has empezado y cuando consigas que me corra, comienza de nuevo. Quiero dos orgasmos más antes de desayunar – le solté volviendo a cerrar mis ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Indignada, se calló y sumisamente, obedeció. Una vez había conseguido realizar mi capricho, se levantó de la cama y me dejó dormir. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Eran más de las dos, cuando amanecí. Al ver que mi mulata se había levantado, la busqué por la casa. Fue en la cocina donde la encontré&nbsp; llorando.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Qué te ocurre?- pregunté al ver las lágrimas de su rostro.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Amo, usted sabe lo que me pasa y que necesito- contestó enfadada. –Llevo dos horas intentando calmarme pero estoy peor que antes-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Haciéndome el propio, respondí:</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://4.bp.blogspot.com/-MkdFvbouYGY/Ue1XgJCddTI/AAAAAAAAAVg/DSIzFkg0xH4/s1600/Sin+t%C3%ADtulo.png"><img decoding="async" src="http://4.bp.blogspot.com/-MkdFvbouYGY/Ue1XgJCddTI/AAAAAAAAAVg/DSIzFkg0xH4/s640/Sin+t%C3%ADtulo.png" width="476" height="640" border="0"></a></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Pues si es así, yo también debería estar cabreado. Te quiero y me jode que prefieras ser mi esclava a mi novia- y metiendo el dedo en la llaga, le solté: -Voy a darte gusto por última vez, la próxima o eres libre o no tendrás más placer –</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Tara me miró asustada e incapaz de llevarme la contraria, esperó mi orden.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Córrete!- le grité con dolor al ser consciente de lo artificial de nuestra relación.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Destrozado, la observé llegar al orgasmo sin necesidad de tocarla. “¿Cómo es posible que quiera esto?” pensé maldiciendo mi suerte y dejando a mi querida mulata convulsionando sobre el frio mármol, me puse a desayunar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Ese día supe que si quería que nuestra relación tuviese futuro, debía convencer a Tara de la necesidad de recobrar su libertad. Era un tema tan importante que decidí que tenía que ser ella quien diera el primer paso. Enfrascado en un encargo, me pasé toda la tarde pintando, olvidando momentáneamente el asunto pero la cuestión volvió con toda su crudeza después de cenar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Fue la propia mulata quien lo sacó al irnos a la cama. Acababa de acostarme cuando la vi salir del baño, llorando. Al preguntarle qué pasaba, se negó a contestarme y tumbándose a mi lado, me empezó a besar. No creáis que fue algo apasionado, se notaba que mi pareja estaba destrozada y que algo la turbaba.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Te quiero, preciosa- le susurré al oído tratando de consolarla.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mis palabras, lejos de apaciguar su llanto, lo incrementaron y durante cinco minutos, no pude más que acariciarla mientras ella se desahogaba.&nbsp; Interiormente conocía el motivo de su pena pero convencido que era necesario que ella sufriera su propia catarsis personal, no insistí. Un poco más tranquila pero sin mirarme a la cara, me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Tengo miedo-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿De la libertad?- pregunté dotando a mi tono de todo el cariño posible.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sí y no. Me aterra pensar que si me libera después de tanto tiempo, sea incapaz&nbsp; de ser mujer-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No te comprendo- respondí.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Reanudando su llanto, me soltó avergonzada:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Amo, jamás he hecho el amor sin collar y no sé si podría-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Comprendí su temor. Tara, consciente que hasta entonces su adiestramiento como esclava le había permitido gozar, estaba aterrorizada de no ser capaz de sentir placer y deseo sin su ayuda. Por eso y tratando de ayudarla a dar el paso, dije:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Te propongo lo siguiente: Déjame hacerte el amor sin collar y te prometo que si no consigo espantar tus fantasmas, seré yo mismo quien te lo vuelva a colocar-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Tras unos momentos de duda y con gruesos lagrimones recorriendo sus mejillas, me respondió:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Me lo promete-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Si- contesté.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Amo- dijo llorando- quiero ser suya como mujer libre, ¡Quíteme el collar!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Por segunda vez desde que nos conocimos, desprendí el broche que la maniataba y sin esperar a que se acostumbrase a no ser esclava, la empecé a besar con ternura. La pobre Tara recibió mis caricias temblando, no en vano desde el punto de vista psicológico iba a ser su primera vez. Asumí que debía ser todo lo tierno y cariñoso que pudiera, ya que, la mujer que tenía entre mis brazos era tan inocente y pura como una adolescente y para ella, esa noche, iba a perder la virginidad.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://img1.xnostars.com/fotos/marie-luv-posando-desnuda/marie-luv-posando-desnuda-14.jpg"><img decoding="async" src="http://img1.xnostars.com/fotos/marie-luv-posando-desnuda/marie-luv-posando-desnuda-14.jpg" width="476" height="640" border="0"></a></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Cuidadosamente, la fui mimando a bases de caricias, piropos y besos mientras ella esperaba expectante que su cuerpo empezara a reaccionar. Al advertir que se había tranquilizado y que poco a poco iba incrementándose la pasión de sus labios, llevé mis manos a los tirantes de su coqueto conjunto y deslizándolos por sus hombros,&nbsp;&nbsp; lo fui bajando. Acababa de descubrir sus pechos cuando con alegría observé que sus pezones habían adquirido una dureza impresionante y eso que ni siquiera los había tocado. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Satisfecho por su respuesta, me los llevé a la boca y jugando con ellos, conseguí sacar su primer gemido de deseo. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Te quiero mi amor- la oí decir cuando sin dejar de mamar de sus pechos, mis manos llegaron a su entrepierna.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mis dedos al recorrer los pliegues de su sexo, lo hallaron empapado pero en vez de tocarlo, decidí bajar por su cuerpo y con la lengua incrementar su lujuria. Ella al sentirme cerca de su clítoris, me rogó que la tomara pero sabiendo que era su momento y no el mío, &nbsp;me negué. Tiernamente, le separé los labios y cogiendo su botón entre mis dientes, me dediqué a mordisquearlo mientras mi ya novia se deshacía en suspiros.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Alonso, hazme tuya- imploró al sentir los primeros síntomas de un orgasmo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Supe interpretar el incremento de flujo y su respiración entrecortada y asumiendo que era un partido en el que debía de vencer por goleada, aceleré la velocidad de mi lengua. Me alegró escuchar su auténtico clímax y saboreando su placer, me dediqué a beber de él mientras mi amada convulsionaba sobre las sábanas sin la ayuda de su collar. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sigue- me pidió sorprendida de poder llegar siendo una mujer libre.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Metiendo un par de dedos en su sexo, prolongué su éxtasis &nbsp;hasta que agotada me pidió que parara. Tumbándome a su lado, la besé con pasión y fue entonces cuando ella, deshaciéndose de mi abrazo, se puso a horcajadas sobre mí y metiéndose mi pene en su vagina, me pidió que la dejara hacer.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Fue maravilloso, ver su cara de deseo y más aún percatarme que habiéndose empalado por completo, mi querida novia me empezaba a cabalgar mientras reía como una loca al demostrarse que tras largos años de esclavitud, no solo era libre sino que seguía siendo una mujer completa.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Con genuina alegría, buscó su placer y cuando lo obtuvo, cayó sobre mí diciendo con felicidad:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Gracias- y poniendo un tono pícaro, prosiguió: -pero siento comunicarte que vas a tener que esforzarte, porque esta hembra quiere más de su macho-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Solté una carcajada cuando la escuché porque no me pidió sino me exigió con su recién conseguida libertad que la satisficiera y durante toda esa noche, alimentamos con sexo y más sexo &nbsp;a nuestro amor.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><b><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Los celos:</span></b></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://img1.xnostars.com/fotos/marie-luv-posando-desnuda/marie-luv-posando-desnuda-09.jpg"><img decoding="async" src="http://img1.xnostars.com/fotos/marie-luv-posando-desnuda/marie-luv-posando-desnuda-09.jpg" width="476" height="640" border="0"></a><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Una vez vencidos sus miedos, retomamos nuestra relación con más intensidad si cabe. A todas horas dábamos rienda a nuestra pasión sin importarnos cuándo ni dónde. Tara, mi bella Tara, me pedía sexo con una frecuencia tal que de no ser por mi juventud, difícilmente hubiese podido aguantar. Le daba igual que acabase de llegar de estar con otra, al verme entrar por la puerta me esperaba desnuda y sin dejarme descansar, me exigía que le hiciera el amor.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-A la primera que debes satisfacer es a mí- me respondía si se me ocurría quejarme.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Era como una obsesión, si se enteraba que había quedado con una clienta, no me decía nada pero se notaba que le enfadaba. Siempre era igual cuando Johana me llamaba, como presa de un arrebato extraño, se acercaba a donde estuviera y sin mostrar reproche alguno, me rogaba que la tomara. Su actitud fue empeorando con el paso de las semanas y tuvo su culmen cuando coincidimos en un restaurant.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Esa noche, me había contratado una explosiva rubia para acompañarla a una recepción pero, a última hora, cambió de planes y me pidió que la llevara a cenar. Todavía recuerdo que al salir, mi novia con cara larga me informó que aprovechando que yo tenía que ir a trabajar ella había quedado a cenar con unos compañeros de la ONG donde se había puesto a colaborar. El destino hizo que mi clienta eligiera el mismo local que sus amigos. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Todavía recuerdo su gesto de dolor cuando al entrar en el salón, me vio morreándome con esa mujer. Me hubiese pasado desapercibida su presencia de no ser porque pegando un grito, se dio la vuelta con tan mala suerte que se llevó por delante a un camarero con bandeja incluida. El estrepito me hizo mirar y os juro que me quedé helado al ver su rostro. Tirada en el suelo y mientras sus conocidos la intentaban levantar, mi novia lloraba incapaz de reaccionar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La carcajada de mi acompañante al ver a la cría espatarrada, incrementó aún más su sufrimiento y aunque me levanté a ayudarla, rehusó mi ayuda y con cajas destempladas abandonó el local. Os juro que quise ir tras ella pero no podía dejar tirada a la mujer que había pagado por tenerme esa noche. Lo que sí os tengo que confesar es que me amargó toda la velada, por mucho que me intentaba concentrar en la tipa que tenía a mi lado, su recuerdo me lo hizo imposible.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">A la mañana siguiente cuando llegué a casa, Tara no estaba. Preocupado intenté localizarla pero me resultó imposible y por eso hecho un manojo de nervios, esperé&nbsp; su llegada durante horas hasta que cerca de las dos de la tarde, apareció por la puerta:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Lo siento- dije nada más verla. –No sabía que ibais a ir a ese sitio- me traté de disculpar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Por mucho que intenté entablar una conversación con ella, me resultó imposible. Estaba con tal cabreo que se encerró en su habitación y se puso a llorar. Creyendo que se le pasaría la dejé desahogarse y ya en la cena, le pregunté donde había dormido.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-En casa de mi jefe- respondió con arrogancia – si tú puedes pasar toda una noche con otra, no te quejes si yo hago lo mismo-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Os reconozco que al decirme donde había estado, me tranquilicé al recordar que ese tipo era un santurrón de avanzada edad que después de vender su empresa por una fortuna había fundado esa organización para ayudar a emigrantes del tercer mundo. Queriendo hacer las paces, la besé pero ella se negó de plano por lo que ese día fue la primera vez que dormí con ella sin ni siquiera tocarla.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sé que debí mosquearme por eso, pero nunca imaginé que ese vejete representara peligro alguno porque, aunque se mantenía en forma y en un asilo sería un don Juan, tenía más de setenta años.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><b><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">El puto viejo</span></b><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://img1.xnostars.com/fotos/marie-luv-posando-desnuda/marie-luv-posando-desnuda-11.jpg"><img decoding="async" src="http://img1.xnostars.com/fotos/marie-luv-posando-desnuda/marie-luv-posando-desnuda-11.jpg" width="478" height="640" border="0"></a></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Desgraciadamente para mí, los hechos me demostraron lo equivocado que estaba. La presencia de John se fue haciendo cada vez más habitual en nuestras vidas y cuando yo salía a trabajar, Tara quedaba con él. Siempre supuse que el cariño entre ellos era como el de un abuelo con su nieta. Tan cegado estaba que cuando ella me avisaba que iba a salir, me reía diciéndole que me estaba poniendo celoso.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Deberías- me contestó en una ocasión –John es un hombre bueno y varonil que es capaz de hacer feliz a la mujer que se proponga-.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Qué sea bueno, no lo dudo, pero conozco a muchos eunucos más machos que ese anciano- respondí con sorna sin percatarme de que por él perdería a mi amada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Tampoco vinculé con John, un extraño ingreso que un día apareció en mi banco. Sin venir a cuento, alguien me había depositado treinta mil dólares en mi cuenta corriente. Al preguntar, el director de la sucursal me informó que había sido un depósito en efectivo y que si nadie pedía la retrocesión del mismo en dos meses, podía considerarlo mío.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Haciendo memoria, recuerdo que al llegar a mi apartamento, le conté a Tara lo ocurrido y ella al oírme, sonrió sin hacer ningún comentario al respecto. Ese día fue la última vez que la vi. Cuando al caer la tarde me despedí de ella con un beso, se pegó a mí y con lágrimas en los ojos, me dijo adiós. Aduje su tristeza a los celos y sabiendo que no podía hacer nada por evitarlos, partí a cumplir con mi trabajo como tantas otras noches.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, sans-serif; font-size: small;">Al retornar a casa, ya no estaba. Sobre una mesa encontré un&nbsp;</span><span style="color: #333333; font-family: Arial, sans-serif;">vídeo</span><span style="color: #333333; font-family: Arial, sans-serif; font-size: small;">&nbsp;con una carta manuscrita. Al leerla me quedé de piedra, en ella, Tara se despedía de mí diciéndome que cuando la leyera, ya se habría casado con John y que no la buscara porque jamás volvería a mi lado. Hundido en la desesperación entré a su cuarto para descubrir que su ropa había desaparecido.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡No puede ser!- grité con el corazón encogido por el dolor.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, sans-serif; font-size: small;">Fue entonces cuando recordé que junto a su despedida había dejado una cinta</span><span style="color: #333333; font-family: Arial, sans-serif; font-size: small;">&nbsp;y tontamente deseé que todo fuera un órdago y que en ella, Tara hubiese dejado sus condiciones para volver. Temblando, lo cogí y sin pensar en lo que me iba a encontrar lo metí en el reproductor, pero en vez de ser de ella el mensaje, era de su recién estrenado marido:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Alonso, no me guardes rencor. Yo no te lo guardo- Creí morir al ver que era ese anciano el que aparecía en la televisión. Gracias a ti, he conseguido no solo la mujer más maravillosa del mundo sino la esclava que siempre soñé-.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">De estar junto a&nbsp; mí, lo hubiese matado sobre todo cuando alegremente ese cabrón me informó que hacía un mes que viendo lo mucho que Tara sufría por mi profesión, le había pedido matrimonio y que después de mucho dudar, había aceptado con la condición de que me reintegrara el dinero que me había costado sacarle de las garras del traficante.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Los treinta mil dólares de tu cuenta son el pago que ella me exigió por ser mía. Disfruta de esa pasta como yo te juro que disfrutaré toda las noches con su compañía y por si tienes alguna duda de mi hombría, he grabado nuestra noche de bodas-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Lo creáis o no, ese malnacido había inmortalizado el momento en el que mi bella Tara se arrodillaba a sus pies y sumisamente le pedía que le pusiera el collar que con tanto esfuerzo, yo quité. En ese instante, el viejo miró hacía la cámara, diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Alonso, no te preocupes por ella, la trataré bien y gracias a mi apellido, cuando muera podrá volver a su pueblo con la cabeza bien alta- y dirigiéndose hacia su recién estrenada posesión, le pidió que se corriera.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi adorada mulata pegó un grito de satisfacción y berreando como una cierva en celo, se corrió ante mis ojos. Sé que debí de apagar en ese momento la tele pero no sé si fue el dolor o la necesidad de convencerme de su traición, me quedé mirando cómo Tara iba de un orgasmo a otro bajo la atenta mirada de ese capullo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">El sumun de su deslealtad fue verla cómo gateando hacia su nuevo amo, le desabrochaba la bragueta y sin importarla el ser grabada, meterse su falo hasta el fondo de la garganta. &nbsp;Fui testigo mudo de la forma tan brutal con la que ese viejo, una vez con el pito tieso, la enculó. Pero con gran sufrimiento, también me percaté que en la cara de mi amada, era el placer y la satisfacción de volver a ser esclava lo que se reflejaba.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Henchido de dolor, no resistí ver más cuando habiéndose corrido el viejo, le preguntó si se arrepentía de ser suya y mi querida mulata con una sonrisa en los labios, le respondió:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No, mi dulce amo-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><br />
</span></p>
<div><b>Si quieres ver un reportaje fotográfico más amplio sobre la modelo que inspira este relato búscalo en mi otro Blog: &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<a href="http://fotosgolfas.blogspot.com.es/">http://fotosgolfas.blogspot.com.es/</a></b></div>
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</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;" href="http://img1.xnostars.com/fotos/marie-luv-posando-desnuda/marie-luv-posando-desnuda-06.jpg"><img decoding="async" src="http://img1.xnostars.com/fotos/marie-luv-posando-desnuda/marie-luv-posando-desnuda-06.jpg" width="478" height="640" border="0"></a></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Una nena indefensa fue mi perdición 4&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Aug 2025 07:10:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[La mamada con la que esa cría presionó para que tomara rápido una decisión, me dejó caliente e insatisfecho. Ser consciente que solo necesitaba ceder y reconocer a Adela como mi hija, para tener a Malena a mi entera satisfacción, me traía loco. No en vano, esa monada era la dueña de uno de los mejores culos con los que me había topado y necesitaba hacerlo mío. La tenía a mi alcance pero el precio que tendría que pagar era caro. Como sabéis mi idea inicial era echarle unos polvos y tras lo cual olvidarme de ella, pero ella me [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mamada con la que esa cría presionó para que tomara rápido una decisión, me dejó caliente e insatisfecho. Ser consciente que solo necesitaba ceder y reconocer a Adela como mi hija, para tener a Malena a mi entera satisfacción, me traía loco. No en vano, esa monada era la dueña de uno de los mejores culos con los que me había topado y necesitaba hacerlo mío.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La tenía a mi alcance pero el precio que tendría que pagar era caro. Como sabéis mi idea inicial era echarle unos polvos y tras lo cual olvidarme de ella, pero ella me había sorprendido con una oferta inimaginable por mí cuando la conocí:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Si aceptaba ser el padre de su hija, ella se entregaría a mí sin poner ningún límite».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Reconozco que eso me tenía desconcertado, la razón me pedía rechazar ese ofrecimiento pero mis hormonas me pedían exactamente lo contrario y por ello no podía dejar de pensar en que la tendría donde, cuando y todas las veces que quisiera a mi disposición. Si ya eso era tentación suficiente, esa maldita niña había incrementado la apuesta poniendo sobre la mesa su virginal trasero.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Sería el primero en usar su culo!».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Solo imaginarme separando sus duras nalgas para tomar al asalto ese inmaculado ojete, hacía que valorara dar ese salto al vacío. Me sentía como Enrique de Navarra, pretendiente al trono de Francia, cuando terminó con la cuestión sucesoria diciendo: “Paris, bien vale una misa”. En este caso y parafraseando a ese noble francés, sentencié:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Malena, bien vale ser padre.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aun así antes de dar ese paso, decidí consultarlo con Juan y por ello cogiendo mi móvil, le llamé. Como comprenderéis no podía soltarle ese bombazo telefónicamente, razón por la cual le invité a tomar unas copas en el bar de siempre. Mi amigo además de un estupendo abogado, es un gorrón incorregible por lo que no se pudo negar a un par de rondas gratis. Colgando el teléfono, salí de casa y cogí mi coche porque había quedado con él en media hora.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tal y como había previsto, Juan ya estaba humedeciendo su garganta cuando llegué y por ello llamando al camarero pedí una copa para refrescar la mía. Mientras dábamos cuenta de la primera consumición le expliqué lo que me había ocurrido con la muchacha desde que la salváramos de su antigua pareja.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/2/3/o/k/23ok8/Jayden.pavlo26%20%2820%29_m.jpg" alt="" width="424" height="636">Chismoso como él solo, en silencio, escuchó cómo le narraba el peculiar modo en que esa chiquilla había empezado a tontear conmigo. Tampoco dijo nada cuando le conté la escenita en el probador y el subsecuente desfalco a mi tarjeta de crédito pero cuando le expliqué lo ocurrido en el jacuzzi y me explayé con los detalles de cómo Malena me había usado a modo de consolador, riendo, comentó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Y nos parecía una ingenua.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sus palabras me dieron el valor de confesarle mi fascinación al verla en pelotas tomando el sol y cómo su descaro me había hecho discutir con ella. Asintiendo y de ese modo dándome la razón, escuchó mi relato pero cuando llegué al momento en que cabreado me había ofrecido a mantenerlas a las dos si me daba su trasero, descojonado me preguntó si me había dado una hostia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No, se indignó pero en vez de rechazar la idea de plano, me pidió un tiempo para pensárselo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Muerto de risa, Juan espetó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Y ahora, ¡tienes miedo que acepte!.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Avergonzado, miré a mi copa y repliqué:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Peor, ¡me ha hecho una contraoferta!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡No me jodas!- exclamó a carcajada limpia, tras lo que me preguntó limpiándose las lágrimas de los ojos &#8211; ¿Qué quiere esa zorrita y que te ofrece?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Fue entonces cuando le informé que si adoptaba como hija mía a su retoño, Malena se comprometía no solo a darme su culo sino a comportarse de por vida como mi esclava sexual.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No es tonta la chavala- refunfuñó haciendo su aparición el abogado. &#8211; A efectos legales sería tu pareja de hecho y tú, el padre de su hija. De cansarte de ella o ella de ti, ¡podría pedirte una pensión compensatoria!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ya lo había pensado y es eso lo que me trae jodido- comenté y abriéndome de par en par a mi amigo, le expliqué que estaba encaprichado con Malena y que deseaba hacerla mía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Comprendo- murmuró y bebiéndose su copa de un trago, me soltó: &#8211; pídeme un whisky, mientras pienso en alguna solución.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ni que decir tiene que llamé al empleado del bar y pedí que nos trajera la tercer tanda de bebidas. Juan mientras tanto puso su cerebro a trabajar y por eso cuando el camarero nos había rellenado los vasos, se le iluminó su cara y adoptando una postura de absoluta profesionalidad, dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> &#8211; Ya sabes que en cuestión legal, nada es blanco ni negro sino todo grises con matices.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Lo sé- respondí al haber oído muchas veces de sus labios esa expresión con la que hacía referencia a la imposibilidad de establecer un pronóstico seguro sobre el resultado de un asunto- ¿qué se te ha ocurrido?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sonriendo malévolamente, espetó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Si elaboramos el documento con el que reconoces esa paternidad de modo que se pueda sobreentender que lo haces porque Malena te ha convencido que la niña es sangre de tu sangre, de haber problemas, puedes acusarla de haber actuado de mala fe y anular esa adopción por estar basada en el engaño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Me estás diciendo que podría beneficiármela a mi antojo y que cuando me cansara de ella, romper el acuerdo?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Es poco ético pero así es. No te puedo garantizar que salgas de rositas pero lo que sí te confirmo es que de haber pensión, te saldría barata.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Eso es todo lo que quería oír- contesté y alzando mi copa, exclamé: -¡Brindemos por mi futura hija y por el culo de su madre!&#8230;.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/2/3/o/k/23okl/Jayden.pavlo26%20%2823%29.jpg" alt="" width="424" height="636">Dos horas y tres copas más tarde, salí del local con la idea de ir a tomar en propiedad lo que ya consideraba mío. Alcoholizado pero sobre todo caliente, encendí mi coche con la idea de disfrutar de esa putita en cuanto llegara a casa. Para que os hagáis una idea de lo cachondo que me había puesto la conversación con Juan, solo tengo que deciros que le obligué a redactar a mano el reconocimiento de paternidad que me abriría las puertas de su trasero. Hoy sé que si no llega a estar tan borracho como yo, mi amigo se hubiese negado a cometer semejante insensatez y me hubiese pedido más tiempo para estudiar el documento.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Le voy a romper ese culito nada más verla», declaré excitado como un mono mientras conducía camino a mi casa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para entonces esa idea era una obsesión, en mi mente lo único que existía eran esas nalgas y mi deseo de usarlas. Obviando cualquier resto de cordura, aceleré para hundir cuanto antes mi cara entre sus piernas y gracias a ello, en menos de diez minutos, accioné el mando de la puerta que daba acceso a mi propiedad.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lo que no me esperaba fue encontrarme a Malena siendo zarandeada por su ex. Azuzado por los gritos de esa mujer, salí del Porche y sin pensármelo dos veces, me fui contra él. El tipo en cuestión no se esperaba mi intervención y por eso al recibir mi empujón, salió despedido contra la pared.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Fuera de mi casa- grité cogiendo una azada que el jardinero había dejado tirada en un rincón.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Envalentonado por su cara de miedo, repetí mi orden mientras señalaba la salida con el mango de madera de esa herramienta. A pesar del terror que se reflejaba en sus ojos, el sujeto tuvo el valor suficiente para encarárseme y con voz temblorosa, me pidió que no me metiera porque era un asunto entre él y la madre de su hija. Fue entonces cuando las musas se apiadaron de mí y soltando una carcajada impregnada de desprecio, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Tu hija? ¡No me hagas reír! Todavía no sabes que llevas dos años siendo un cornudo y que mientras tu pagabas las facturas, yo era quien me la follaba…-haciendo un inciso dramático, esperé que asimilara la información para, acto seguido, dirigirme a la muchacha, diciendo: -¡Díselo! Dile quien es el verdadero padre de Adela.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Malena vio una salida a su situación y pegándose a mí, dejó que la cogiera de la cintura mientras contestaba con una sonrisa malévola en su rostro:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> &#8211; Mi hija heredó los ojos verdes de su padre- tras lo cual me besó.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/2/3/o/k/23okw/Jayden.pavlo26%20%2827%29.jpg" alt="" width="424" height="636">Su ex estaba perplejo, no se esperaba esa respuesta y tras comprobar el color de mis pupilas, la ira le consumió pero gracias a que llevaba en mi mano la azada, no se lanzó contra mí y mientras salía de la parcela, solo pudo gritar:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Zorra! ¡Me vengaré!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La muchacha al ver que desaparecía dando un portazo, me dio las gracias y se intentó retirar, pero no la dejé y reteniéndola con mi brazo, forcé sus labios con mi lengua mientras con descaro me ponía a sobarle su trasero. Durante unos segundos, no dijo nada y se dejó hacer pero al notar que mi beso se iba haciendo cada vez más posesivo y que no me cortaba en estrujar su culo con mis manos, protestó diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Qué haces?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Tomar lo que es mío- respondí y antes que pudiera hacer algo por evitarlo, desgarré su blusa dejando sus pechos al descubierto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Acostumbrada a manipular, quizás por eso, mi acción la cogió desprevenida. Nada pudo hacer para impedir que mi boca se apoderara de uno de sus pezones al tiempo que aprisionaba el otro entre mis dedos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Por favor- gimió la cría sin percatarse que, por su tono, descubrí que mi violencia le estaba excitando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No sé si fue el alcohol o el deseo largamente reprimido pero, olvidando cualquier tipo de cautela, mordisqueé esas areolas con una voracidad creciente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No quiero- susurró descompuesta mientras involuntariamente colaboraba conmigo presionando mi cabeza contra su pecho.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Comprendí que Malena debía llevar tiempo sin alimentar a su retoño al saborear del pequeño torrente que brotaba de sus tetas y eso en vez de cortarme, espoleó aún más mi lujuria y alzándola entre mis brazos, apoyé su espalda contra el coche y me puse a mamar. La leche de esa mujer no consiguió saciarme, todo lo contrario y fuera de mí, bebí de esos dos cántaros buscando apagar mi sed.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su dueña, que en un principio se había mostrado reacia, también se vio afectada por mi urgencia y contra su voluntad, un incendio se comenzó a formar entre sus piernas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Me encanta- murmuró mientras intentaba calmar la comezón que sentía, frotando su sexo contra el bulto que crecía sin control bajo mi pantalón.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Fascinado con sus ubres, no reparé en que me había bajado la bragueta hasta que metiendo una mano por ella, sacó mi verga de su encierro.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Fóllame!- rogó con una rara entonación que no supe interpretar –¡Lo necesito!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su petición enervó todavía más mi lujuria y sin cambiar de postura rasgué sus bragas, dejando indefenso mi siguiente objetivo. Malena supo que iba a ser complacida de un modo rudo cuando experimentó la acción de mis dedos sobre su clítoris.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Esto es lo que deseabas, ¿verdad putita- comenté al escuchar el profundo gemido que salió de su garganta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ni siquiera pudo contestar, le costaba hasta el respirar mientras todo su cuerpo temblaba al ritmo con el que torturaba su ya henchido botón.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Contesta, putita. ¡Te encanta! ¿Verdad que sí?- insistí reemplazando mis yemas por mi glande.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ese pene que no podía ver, lo podía sentir frotándose contra su vulva y eso la traía loca. Deseando apaciguar su calentura, Malena, con un breve movimiento de caderas, colocó mi erección entre sus pliegues y me imploró que la tomara diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Hazme tuya, te lo ruego. ¡No aguanto más!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La entrega de esa mujer se vio recompensada y lentamente fui introduciendo centímetro a centímetro mi miembro por ese estrecho conducto hasta que noté que, rellenándola por completo, la cabeza de mi verga chocaba contra la pared de su vagina.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Dios, ¡me tienes totalmente empalada!- aulló de placer la cría, quizás acostumbrada a un falo de menor tamaño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Pues todavía no he terminado de meterla- susurré en su oído al tiempo que empezaba un rítmico martilleo con el que a cada embestida conseguía meter un poco más de polla en su interior.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Me vas a matar!- gimió satisfecha al tiempo que colaboraba conmigo dejándose caer sobre mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/2/3/o/l/23olz/Jayden.pavlo26%20%2850%29.jpg" alt="" width="424" height="636">Una y otra vez, seguí machacando su pequeño cuerpo hasta que producto de ese maltrato, su vagina cedió y mi pene campeó libremente en su interior.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡No pares!- gritó al sentir que la humedad se adueñaba de su sexo y que sus neuronas estaban a punto de explotar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Yo también comprendí que no iba a tardar mucho en derramar mi simiente en su interior y asumiendo que no se iba a quejar, saqué mi verga de su coño, le di la vuelta y colocándola de espaldas a mí, la volví a penetrar pero esta vez sin piedad.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esa nueva posición desbordó sus expectativas y no pudiendo retener más tiempo su orgasmo, gritando de gozo, se corrió apoyando su pecho sobre el capó del coche.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Úsame!- chilló todavía necesitada de más placer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Confieso que me daban igual sus deseos porque estaba inmerso en una vorágine cuyo único fin era liberar la tensión que se había acumulado en mis huevos. Buscando mis intereses, usé su melena como riendas y azuzando a mi montura con un par de azotes, convertí mi trote en un desbocado galopar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Así, ¡sigue así!- rugió al experimentar que su clímax se alargaba e intensificaba con esa desenfrenada monta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Toda ella vibró de dicha al notar que lejos de aminorar mi ritmo, incluso lo aceleraba. Lo que no se esperaba fue que deseando marcarla como mía, llevara mi boca hasta su nuca y la mordiera con rudeza.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ahhh- gimió adolorida al notar mis dientes hundiéndose en los músculos de su cuello pero en vez de tratar de zafarse, maulló como gata en celo y convirtiendo sus caderas en un torbellino, buscó ordeñar mi miembro.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La temperatura de su coño, la humedad que envolvía mi verga y sus chillidos fueron los acicates que necesitaba para explotar. Sintiendo que estaba a punto de eyacular, me agarré a sus hombros y me lancé a tumba abierta en pos de mi placer. Malena comprendió mis intenciones y de viva voz, me rogó que sembrara su fértil interior con mi semen.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Juro que ni siquiera pensé en la posibilidad de dejarla embarazada, todo mi ser necesitaba descargar mi tensión dentro de ella y dejándome llevar, rellené con blancas descargas el interior de su vagina. La cría al notar que su conducto se llenaba de mi leche, se retorció buscando que no se desperdiciara nada, con lo que nuevamente se corrió.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Se nota que tenías ganas de follar- exclamé satisfecho al verla sollozar tirada sobre el motor del Porche.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lo que no me esperaba fue que levantando su mirada, me sonriera y con tono pícaro, contestara:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Así es, desde que te conocí me moría de ganas de ser tuya. Por eso tuve que presionarte al ver que no me hacías caso.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su descaro me hizo gracia y dando un sonoro azote en su todavía virginal trasero, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Vete a ver a Adela, no vaya a ser que tenga hambre “nuestra hija”.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su cara se iluminó al oír que me refería a su retoño de ese modo y riendo ilusionada, me preguntó si no le daba un beso antes. Muerto de risa, mordí sus labios y susurrando en su oído, le avisé:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Esta noche, tu culo será mío.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su respuesta no pudo ser más estimuladora porque con un brillo radiante en su mirada, respondió alegremente:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ya es tuyo, esta noche, ¡solo tomarás posesión de él!- tras lo cual salió corriendo hacia la casa, dejándome disfrutar de la desnudez de su trasero mientras subía por las escaleras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/2/3/o/l/23olN/Jayden.pavlo26%20%2859%29.jpg" alt="" width="600" height="400"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Una nena indefensa fue mi perdición 3&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 10 Aug 2025 12:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[hetero]]></category>
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		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[Una nena indefensa fue mi perdición 3. Al salir de mi habitación, estaba hecho una furia. La actitud de esa zorra me hacía sentir engañado, manipulado pero ante todo usado. Jamás en mi vida me había enfrentado a una situación parecida. Con fama de buitre, en manos de Malena me sentía un pardillo. «¿Qué coño me pasa?», murmuré para mí mientras bajaba al salón. No en vano había ofrecido mi ayuda a esa jovencita, creyendo que sería una presa fácil al estar indefensa. Desgraciadamente, todas mis previsiones habían resultado erróneas y si al llegar había supuesto que no tardaría en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una nena indefensa fue mi perdición 3.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al salir de mi habitación, estaba hecho una furia. La actitud de esa zorra me hacía sentir engañado, manipulado pero ante todo usado. Jamás en mi vida me había enfrentado a una situación parecida. Con fama de buitre, en manos de Malena me sentía un pardillo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿Qué coño me pasa?», murmuré para mí mientras bajaba al salón. No en vano había ofrecido mi ayuda a esa jovencita, creyendo que sería una presa fácil al estar indefensa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Desgraciadamente, todas mis previsiones habían resultado erróneas y si al llegar había supuesto que no tardaría en pasármela por la piedra, en ese momento dudaba realmente si no sería yo finalmente su trofeo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Macho, ¡reacciona!- pensé en voz alta mientras buscaba el consuelo de un copazo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Estaba todavía poniéndome hielos cuando a través de la cristalera del salón, vi a Malena en la piscina. Mi sorpresa fue total observar que estaba tomando el sol desnuda.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Esta tía de qué va!- me pregunté al tiempo que terminaba de servirme el cubata.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Dudé que hacer. Esa guarrilla se merecía una reprimenda pero no queriendo parecer demasiado interesado pero, a la vez tratando de averiguar qué era lo que esa arpía me tenía preparado, salí a la terraza con mi bebida. Una vez allí, me senté en una mesa frente a la tumbona donde estaba tomando el sol y descaradamente di un exhaustivo repaso a su anatomía antes de comentar:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Veo que es cierto que no tienes ropa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Levantando su mirada, contestó con naturalidad:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Te molesta? No creí que te importara puesto que ya me habías visto al natural.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su desfachatez, al no dar importancia a lo sucedido en el jacuzzi, me confirmó que Malena tenía poco de ingenua. No en vano, se había masturbado usando mi miembro como consolador. Rememorando ese instante, me di cuenta que lo que más me molestaba no era que lo hubiese hecho sino que no me hubiese dejado terminar dentro de ella. Por eso y queriendo castigar su falta, la contesté mientras fijaba mis ojos en su entrepierna:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -En la bañera, no pude verte bien. Estaba ocupado tocándote las tetas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi burrada, lejos de molestarla, la divirtió y soltando una carcajada, me espetó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Y qué te parezco? ¿Estoy buena?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por la erección que lucía bajo el pantalón, era evidente la respuesta pero no queriendo ceder ante su evidente tonteo, respondí:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Te falta culo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No parecía disgustarte por el modo que lo tocabas- contestó muerta de risa mientras para dar mayor énfasis a sus palabras, se levantaba y girándose, me mostraba sus nalgas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azuzado por su actitud, dando un sorbo a mi bebida, le aclaré:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -He dicho que te falta culo, no que no te echaría un polvo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi intención había sido molestarla pero soltando una carcajada me hizo saber que había errado el blanco y más cuando mordiéndose los labios, me preguntó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Solo uno?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ese jueguecito me estaba cansando al notar que ella llevaba la iniciativa, por ello decidí echar un órdago y alargando mi mano, acaricié su trasero antes de comentar:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Para empezar. Luego dependiendo de cómo te portes, quizás me apetezca estrenarte por detrás- debí acertar porque en cuanto hice referencia a su agujero posterior, Malena se puso roja como un tomate.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Disfrutando de esa inesperada victoria, me quedé pensando en su reacción. Supe que había abierto una grieta en su armadura y queriendo aprovechar la circunstancia, la cogí de la cintura y la senté sobre mis rodillas mientras ella intentaba zafarse.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Te da miedo que te rompa el culito?- susurré en su oído.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Increíblemente, Malena dejó de debatirse al escuchar mi pregunta e indignada, contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡No me da miedo sino asco! Jamás he permitido que nadie lo intenté.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todavía hoy doy gracias a que, al oírla, comprendiera que siendo una manipuladora nata no iba a permitir que ese tabú supusiera un estorbo para cumplir sus sueños. Gracias a las cámaras que había instalado en su cuarto, me había enterado que sus intenciones eran seducirme y que así tuviese que hacerme cargo de su hija. Por eso, dando un sonoro azote en una de sus nalgas, la reté diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Te propongo algo. Tú me das tu trasero y yo me comprometo a cuidar de Adela y de ti indefinidamente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi propuesta la sorprendió y por un momento estuvo a punto de soltarme una bofetada pero, tras unos segundos de indecisión, se levantó de mis rodillas y contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Déjame pensarlo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Descojonado, la observé huyendo rumbo a la casa y cuando ya estaba a punto de entrar, le grité:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No tardes mucho, ¡hay más culos en Madrid!…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/1/K/b/e/1Kbew/Anna.pavlo26%20%286%29.jpg" alt="" width="424" height="637">Os tengo que confesar que pocas veces he disfrutado tanto de un copazo. Sabiendo que a esa cría no le quedaría más remedio que aceptar mi oferta, paladeé cada uno de los sorbos con lentitud mientras pensaba en mis siguientes pasos. Tras analizarlo, supuse que Malena no se entregaría tan fácilmente y que intentaría negociar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Lo va a tener complicado, ¡no pienso ceder respecto a su culo!», rumié satisfecho.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Estudiando las diferentes alternativas que me propondría, concluí que a buen seguro esa monada intentaría sacar un rédito económico.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «En ese aspecto puedo ser flexible», determiné gracias a mi buena situación financiera. «Le puedo poner un sueldo pero tendrá que ejercer de criada y mantener la casa limpia».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Otra de las cuestiones que pondría sobre la mesa era su hija. Sobre ese aspecto, Adela me gustaba por lo que dejaría que viviera en la casa pero poniendo unos límites: ¡Nunca la reconocería como hija mía!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin darme cuenta, fui enumerando los puntos en los que podríamos llegar a un acuerdo y cuales serían causa de fricción hasta que creyendo que había examinado el asunto desde todas las ópticas, concluí que la relación que tendría Malena conmigo sería una especie de pornochacha.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> “Dinero, vivienda y protección a cambio de sexo”.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Fue entonces cuando recordé a su ex y caí en la cuenta que también tendría que ocuparme de ese cabrón. El tema no me preocupaba porque ya se había comportado como un cobarde pero aun así como medida de precaución decidí indagar quien era. Por eso, llamé a un amigo detective y le pedí que le investigara, tras lo cual y viendo que no tenía nada más que hacer, me fui a ver la tele.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Durante el resto de la mañana, Malena se quedó encerrada en su cuarto y solo tuve constancia de su presencia cuando escuché ruido procedente de la cocina. El típico sonido de cacerolas me hizo adivinar que estaba cocinando y satisfecho por el modo en que se estaba desarrollando todo, me acomodé en el sofá a esperar que me llamara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Ya está actuando de criada sin habérselo pedido», murmuré mientras llegaba hasta mí el delicioso olor de lo que estaba preparando: «Como sepa tal cómo huele, me voy a poner las botas», concluí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi capacidad de asombro fue puesta en prueba cuando al cabo de media hora, vi salir a esa monada usando como única vestimenta uno de mis jerséis. La diferencia de tamaño hacía que en ella, ese suéter le sirviera de vestido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Realmente es un bombón», pensé mientras recorría con mi mirada los estupendos muslos de la criatura.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Haciendo como si no supiera que la estaba observando, Malena puso dos platos en la mesa y acercándose a mí con una sonrisa, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Te parece que hablemos de tu oferta mientras comemos?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/1/K/b/e/1KbeS/Anna.pavlo26%20%2813%29.jpg" alt="" width="424" height="637">Su tono dulce y sensual me informó que las negociaciones iban a ser arduas y que esa zorrita iba a usar todas sus armas para llegar a un acuerdo favorable a sus intereses.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Me parece perfecto- respondí deseando saber qué era lo que iba a proponerme.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Satisfecha y creyendo con razón que sería menos duro con sus reivindicaciones con el estómago lleno, me pidió que me sentara mientras traía la comida. Tras lo cual, meneando descaradamente ese pandero que me traía loco, salió rumbo a la cocina.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡No tiene un polvo sino cien!», sentencié más excitado de lo que debería estar si no quería meter la pata y que al final el resultado fuera desastroso para mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al cabo de unos pocos minutos, esa monada volvió con un guiso típico de su pueblo que sobrepasó todas mis expectativas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Está cojonudo!- exclamé impresionado y no era para menos, porque era una auténtica delicia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Noté que le agradó mi exabrupto y dándome las gracias, llenó mi copa con vino mientras me decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -He pensado mucho en lo que me ofreces y aunque suene duro, he decidido hacerte una contraoferta…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Soy todo oído- respondí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Prestando toda mi atención, advertí que Malena estaba nerviosa y por ello no me extrañó que se tomara unos segundos en desvelar sus condiciones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Quiero que sepas que ante todo estoy agradecida a ti por cómo te has portado con nosotras- comenzó diciendo y quizás recordando las penurias que le hizo pasar el energúmeno que era el padre de Adela, su voz se quebró y necesitó un tiempo para tranquilizarse.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mientras lo hacía, tuve que retener mis ganas de levantarme de mi asiento para consolarla porque lo quisiera o no, esa muchacha me tenía embelesado y sentía su dolor como mío propio.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Joder, me tiene enchochado», murmuré mentalmente al darme cuenta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya más tranquila, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Como sabes, he hecho muchas tonterías últimamente y no quiero que se repita. Ahora lo más importante para mí es Adela y por ella, estoy dispuesta a todo- tras lo cual, entró al trapo diciendo- -Me has pedido mi culo para seguirnos ayudando pero eso siempre sería temporal hasta que te cansaras de mí. Mi hija necesita estabilidad y no algo ocasional….- confieso que se me erizaron los pelos al comprender por donde iba. Malena confirmó mis augurios al decirme con tono serio:-…te ofrezco ser de tu propiedad para toda la vida con una única condición, reconocerás a Adela como tu hija.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Y tras soltar ese bombazo, se quedó callada esperando mi respuesta. Os juro que no había previsto esa propuesta y queriendo aclarar en qué consistía, dije:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Cuando dices que serías de mi propiedad, ¿a qué te refieres exactamente?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Incapaz de verme a los ojos, respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Si aceptas ser el padre de la niña, yo seré tu puta, tu criada, tu enfermera y podrás hacer uso de mí cuándo, cómo, dónde y tantas veces como quieras..-y levantando su mirada, exclamó totalmente histérica:- …¡Coño! ¡Seré tu esclava!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esa oferta iba más allá de mis expectativas pero también las responsabilidades que tendría que adquirir. Mi plan inicial era echarla un par de polvos y luego olvidarme. Pero esa zorrilla había cambiado las tornas y se entregaba a mí de por vida pero a cambio tendría que adoptar a su retoño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Tendré que pensarlo- sentencié lleno de dudas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Curiosamente, Malena se alegró al no oír un “no” rotundo y acercándose a mí, se arrodilló a mis pies para acto seguido y sin pedir mi opinión, comenzar a acariciar mi entrepierna.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Qué haces?- pregunté sorprendido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con un extraño brillo en sus ojos, me respondió mientras me bajaba la bragueta:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Darte un anticipo por si aceptas ser mi dueño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> En cuanto tuvo mi sexo en sus manos, la expresión de su rostro cambió, denotando una lujuria que hasta entonces me había pasado desapercibida y cumpliendo con su palabra, lentamente se la fue introduciendo en la boca hasta que sus labios tocaron su base.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/1/K/b/f/1Kbf1/Anna.pavlo26%20%2818%29.jpg" alt="" width="424" height="637">-Me estás poniendo bruto- susurré al notar que mi pene que hasta entonces se había mantenido en letargo, se había despertado producto de sus caricias y ya lucía una brutal erección.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Malena sonrió al oírme y sensualmente me bajó el pantalón, dejando mi tallo al descubierto. Aunque en realidad ya me lo había visto, su cara reflejó sorpresa al admirar mi tamaño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Umm- gimió atrevidamente mordiéndose los labios.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin mayor prolegómeno, esa muchachita me empezó a masturbar. La expresión de su cara, al principio impávida, fue cambiando al irme pajeando y cuando apenas llevaba unos segundos, me pareció que estaba excitada e incluso creí notar que se le habían puesto duros los pezones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Dios, ¡Qué boca!», exclamé mentalmente al sentir el sensual modo con el que volvía a apoderarse de mi miembro.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con un ritmo excesivamente lento para mí, recorrió mi glande con su lengua y embadurnándolo con su saliva, me miró dulcemente antes de írselo metiendo centímetro a centímetro en su interior al tiempo que usando sus manos, acariciaba mis huevos cómo sondeando cuanto semen contenía dentro de ellos. La maestría que demostró me hizo gruñir satisfecho al advertir que su garganta parecía hecha exprofeso para mi pene.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Desgraciadamente la excitación acumulada y su pericia, hicieron que antes de tiempo descargara mi cargamento contra su paladar. Ella, lejos de mostrarse contrariada, se puso a ordeñar mi simiente con un ansia tal que creí que tardaría días en que se me volviera a poner dura.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Recreándose en mi verga con su lengua, recolectó mi semen mientras sus manos seguían ordeñándome buscando dejarme seco. Cuando de mis huevos ya no salía más leche, persiguió cualquier gota que hubiese quedado hasta que la dejó completamente limpia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una vez satisfecha, Malena me miró y lamiéndose los labios en plan guarrona, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Si quieres algo mas solo tienes que reconocer a Adela como tu hija- tras lo cual, se levantó y recogió los platos usados, dejándome solo en el comedor.</span></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/1/K/b/l/1Kblk/Anna.pavlo26%20%2858%29.jpg" alt="" width="600" height="400"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Una nena indefensa fue mi perdición 2&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 09 Aug 2025 09:27:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Durante una hora, recordar cómo había metido la pata con esa chavala, me hizo permanecer en mi habitación. Sentía que había perdido la oportunidad de seducirla por imbécil y eso me traía jodido. Cómo zorro viejo en esas lides, no comprendía mi comportamiento. «La tenías a huevo y la has cagado», maldije más cabreado que abochornado. Cualquier otro estaría muerto de vergüenza pero mi falta de escrúpulos hacía que únicamente me enfadara el haber fallado de esa forma tan tonta y no el haber ofendido a Malena. Para mí, esa joven madre seguía siendo una presa y no una persona [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante una hora, recordar cómo había metido la pata con esa chavala, me hizo permanecer en mi habitación. Sentía que había perdido la oportunidad de seducirla por imbécil y eso me traía jodido. Cómo zorro viejo en esas lides, no comprendía mi comportamiento.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «La tenías a huevo y la has cagado», maldije más cabreado que abochornado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Cualquier otro estaría muerto de vergüenza pero mi falta de escrúpulos hacía que únicamente me enfadara el haber fallado de esa forma tan tonta y no el haber ofendido a Malena. Para mí, esa joven madre seguía siendo una presa y no una persona con sentimientos que para colmo necesitaba ayuda. Me daba lo mismo que se hubiese sentido traicionada por mí cuando incapaz de contener mi lujuria, había llevado mis dedos hasta su pecho para recoger una gota de leche materna.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Estaba cojonuda», sentencié y al rememorar su sabor, en parte, disculpé mi actuación al pensar: «mereció la pena y fue ella la culpable».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Justifiqué ese desliz, echando la culpa a Malena.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿No esperaría que me quedara mirando? ¿A quién se le ocurre ponerse a dar de mamar frente a un desconocido?».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Dando por sentado su responsabilidad, decidí que no tenía que variar mis planes: intentaría seducirla y si no podía, ¡la chantajearía con sus imágenes desnuda!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Acababa de resolver certificar mi inmoralidad cuando un ruido me hizo saber que esa incauta había vuelto a su cuarto. Sin rastro de remordimientos encendí el monitor y me puse a ver lo que estaba grabando en ese momento la cámara que tenía instalada en esa habitación.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «No me extraña que lo haya hecho, está buenísima», me dije al ver en la pantalla a esa muchacha entrando con su niña.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Reconozco que aunque en un principio era el morbo lo que me hizo permanecer atento a las imágenes, fue ver una sonrisa en su cara lo que realmente me obligó a mantenerme pegado al televisor.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «No parece cabreada», con nuevos bríos, concluí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esa conclusión se vio confirmada mientras le cambiaba el pañal al escucharla decir:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No sabes la ilusión que me hizo comprobar que también te cae bien Gonzalo. ¿Te gustaría que fuera tu papa?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esa inocente pregunta debió de despertar todas mis alertas pero debido a la atracción que sentía por esa preciosidad, lo único que provocó fue que se reavivaran con más fuerzas mis esperanzas llevármela a la cama.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Habiendo decidido reiniciar mi acoso, mi seguridad de tirármela se vio reforzada cuando a través de los altavoces, la oí comentar muerta de risa:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> &#8211; Pobrecito, ¡no pudo resistirse a probar mi leche! Tenías que haberle visto la cara que puso, ¡hasta me dio pena echarle la bronca!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Será puta!», exclamé al oírla, «¡Lo hizo a propósito!».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sabiéndome engañado, decidí que iba a usar esa información para follármela y por eso salí de mi cuarto rumbo al salón con una sola idea en mi mente:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Si esperaba seducir a un tipo tímido y apocado que le había prestado desinteresadamente su ayuda, no había problema: ¡representaría ese papel!».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejo que Malena siga con sus planes.</span></strong><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/1/3/k/m/13kmz/malena-morgan-abriendose-cono-04.jpg" alt="" width="424" height="636">Asumiendo que esa cría no tardaría en intentar que cayera enamorado de ella, tranquilamente me senté a esperar a que Malena se tropezara en su propia trampa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tal y como había supuesto, no tardó mucho en aparecer por la puerta. Supe que estaba actuando cuando la muchacha que entró no era la desvergonzada de hacía unos minutos sino la Malena ingenua e indefensa que María me presentó. «Es una estupenda actriz», murmuré mentalmente al oír que me preguntaba si podía entrar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Claro. Ya te dije que esta era tu casa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mis palabras provocaron que una involuntaria sonrisa iluminara su cara. Por ello cuando se sentó junto a mí y simulando una gran vergüenza me pidió si podía prestarle otra camisa, no la creí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Voy a hacer algo mejor. Te voy a comprar algo de ropa mientras conseguimos recuperar la tuya- respondí adoptando el papel de caballero andante.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Leí en sus ojos la satisfacción que sintió al ver que todo se desarrollaba según sus planes y por eso me divirtieron sus reticencias a aceptar mi ayuda. Como os imaginareis no tuve que insistir mucho para que me acompañara de compras y al cabo de cinco minutos, me vi tomando un taxi con las dos rumbo al lugar donde había dejado mi coche la noche anterior.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Durante el trayecto, Malena estuvo todo el tiempo jugando con su nena e incluso me hizo partícipe de esos juegos haciéndome cosquillas. No me lo pensé dos veces e imitándola, busqué devolverle esas divertidas caricias. La joven madre, al sentir mis dedos recorriendo su cintura se lanzó sobre mí con gran alegría, sin importarle la presencia del taxista, diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Estas abusando de que soy una mujer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tampoco le afectó que al ponerse a horcajadas sobre mí, su sexo se restregara contra el mío, ni que sus juveniles tetas revolotearan a escasos centímetros de mi cara. Esos estímulos hicieron que bajo mi bragueta, mi pene se alzara inquieto. Sé que esa bruja manipuladora se percató de mi erección porque mordió mi oreja mientras me decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No te da vergüenza tratarme así.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su descaro me hizo llevar mis manos hasta su culo y afianzándome en sus duras nalgas, colocar mi verga contra su coño. Durante unos segundos, esa guarrilla disfrutó con esa presión en su entrepierna pero una vez consideró que era suficiente, aparentando estar enojada, puso un gesto serio y se bajó de mis rodillas sin hacer ningún otro comentario.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Ahora me toca a mí actuar», concluí viendo su actitud y simulando un arrepentimiento que no sentía, le pedí perdón por haber magreado su culito.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No importa- contestó sin mirarme, fingiendo un enfado que no existía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> De manera que cada uno cumplimos con nuestro papel. Ella con la dulce e inocente joven atosigada por el destino y yo con el del tipo sensible pero susceptible de ser manipulado. Por ello, recogiendo a su hija, salimos a coger un taxi.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No fue hasta que el taxista nos dejó en mi coche y que ya estábamos en su interior, cuando poniendo un tono compungido esa cría me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Soy yo la que te tiene que pedir perdón. Me olvido con facilidad que apenas nos conocemos y que al saber de mí, con mi comportamiento puedes pensar que soy una chica irresponsable. Lo siento, a partir de ahora, me comportaré manteniendo las distancias.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Un óscar es lo que se merece!», sentencié al saber que de no haber visto y oído la charla de esa cría con su bebé, me hubiese tragado ese falso arrepentimiento. En vez de desenmascararla, cogiendo su mano, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Para nada. Yo soy el culpable por no darme cuenta que, en tu situación, debo cuidar mis actos y saber que ante todo eres vulnerable.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Recibió con una alegría desbordante mis palabras y antes que pudiera hacer algo por evitarlo, se lanzó a mis brazos y depositó un dulce beso en mi mejilla mientras me decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Eres todo un caballero.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> En ese instante, me hubiese gustado en vez de caballero ser su jinete y desgarrando su camisa, cabalgar su cuerpo con lujuria. Previendo que no tardaría en hacer realidad ese deseo, arranqué el coche rumbo a una boutique que conocía…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Malena desfalca mi tarjeta de crédito.</span></strong><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/1/3/k/n/13knm/malena-morgan-abriendose-cono-05.jpg" alt="" width="424" height="636">Durante el trayecto, no pude dejar de mirarla de reojo y reconocer al hacerlo que esa cría tenía unas patas de ensueño. Apenas cubiertos por un diminuto pantalón, los muslos de Malena se me antojaron una belleza. Bronceados y sin rastro de vello, eran una tentación irresistible y un manjar que deseaba catar con mi lengua.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Os juro que mientras conducía, no podía dejar de imaginar cómo sería recorrerlos a base de lengüetazos. La chavala, que no era tonta, lo advirtió y deseando incrementar la atracción que sentía por ella, descalzándose, apoyó sus piernas sobre el salpicadero para que de esa forma lucir aún más la hermosura de sus pies desnudos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Verdad que tengo los muslos un poco gordos?- preguntó forzando de esa forma que la mirara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Eres tonta, los tienes preciosos- contesté tras darles un buen repaso.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Malena no se contentó con esa mirada y cogiendo mi mano, la puso sobre uno de sus jamones, diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Toca. Fíjate y dime si están fofos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Fofos, ¡mis huevos! Las ancas de esa muchacha estaban duras como piedras y para colmo su piel era tersa y suave. Durante unos segundos, acaricié esa maravilla y cuando no pude más, retirando mis dedos, exclamé muerto de risa:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Niña, ¡no soy de piedra!-</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ella, ruborizada, respondió con voz dulce:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Yo, tampoco.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su respuesta me hizo girar en mi asiento y casi estrello el coche al advertir que bajo la tela de su camisa, dos pequeños bultos confirmaban sus palabras.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Tranquilo, macho. Todavía no está lista, ¡síguele el juego!», me dije reteniendo las ganas de saltar sobre ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Afortunadamente, acabábamos de llegar a Serrano y por ello, pude aguantar el tipo y aparqué mi automóvil. Viendo que no salía, caballerosamente, abrí su puerta y la ayudé a colocar a su hija en el cuco. Cuando todavía no habíamos iniciado camino hacia la boutique, como si fuera algo habitual, Malena me cogió de la mano y con ella en su poder, se puso a caminar por la acera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Actúa como si fuésemos novios», me dije complacido al ver a cada paso más cercana la presencia de esa criatura en mi cama y sin poner ningún reparo a su actitud, la llevé calle abajo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con una soltura fuera de lugar, dejó que yo llevara la canasta del bebé mientras ella iba mirando los distintos escaparates que pasábamos. Al llegar a La perla, una lencería de lujo, se abrazó a mí buscando que sintiera como sus pechos se pegaban al mío, antes de decirme:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Siempre soñé con tener una pareja que me regalara algo de esa tienda.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No tuve que ser un genio para comprender que implícitamente me acababa de decir que si quería hundir mi cara entre sus piernas, debía complacer ese capricho. Por ello, asumí que me iba a costar una pasta y a pesar de ello, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No soy tu novio pero me apetece cumplir tu sueño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Gracias- chilló y demostrando su alegría, me dio un beso en los labios mientras me decía: -A este paso, vas a hacer que me enamore de ti.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con el recuerdo de su boca en mi mente, la seguí por la tienda, temiendo por el saqueo que iba a sufrir mi cuenta corriente. Afortunadamente, estaban de rebajas pero aun así, os confieso que sudé al leer el precio del coqueto picardías que había elegido:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Ni que fuera de oro», rezongué asumiendo que nada me iba a librar de pagar esos cuatrocientos euros.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin mirar atrás, Malena se metió en uno de los probadores dejándome con su puñetera cría mientras se lo probaba. La bebé, en vez de echar de menos a su madre, me sonrió. Enternecido con ese gesto, le hice una carantoña y cogiéndola en brazos, murmuré:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -La pasta que me va a costar tirarme a tu madre.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Adela, la niña, balbuceó divertida como si entendiera mis palabras y por ello, hablándola con dulzura, descargué mi cabreo diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No te acostumbres. En cuanto me la haya follado, desapareceré de vuestras vidas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ajena a su significado, me devolvió una nueva sonrisa y por primera vez en mi vida, deseé tener algún día una hija que se alegrara de verme al llegar a la oficina. Estaba todavía pensando en esa “herejía” cuando escuché que su madre me llamaba y con ella todavía en mis brazos, me acerqué a donde estaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Confieso que estuve a punto de dejarla caer cuando descorriendo la cortina, Malena apareció luciendo el sensual camisón que había elegido. Aunque la había visto desnuda, la visión de verla ataviada únicamente con ese conjunto me hizo trastabillar y si no llega a coger ella a la niña, podría haber habido un accidente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Te gusta cómo me queda?- preguntó con una coquetería innata que solo tienen las mujeres que se saben irresistibles.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Pareces una diosa- contesté con la voz entrecortada mientras fijaba mi mirada en los pezones que se entreveían tras el encaje.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Descojonada, me agradeció el piropo y devolviéndome a su retoño, se volvió a encerrar en el vestuario. Otra vez con su hija a solas, no pude retener mi imaginación y me vi dejando caer los tirantes de ese picardías mientras su dueña se entregaba a mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Tu madre es una zorra preciosa. Espero que cuando seas mayor, no la imites- le dije al bebé mientras trataba de calmarme.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Los dos minutos que tardó en salir me parecieron eternos pero lo que realmente me dejó perplejo fue que al hacerlo, Malena devolviera esa prenda al perchero de donde la había tomado y con tono triste, se girara hacía mí diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Gracias, pero es demasiado. No puedo dejar que te gastes tanto dinero en mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Hoy reconozco que lo hizo para darme pena pero las ganas de verla sobre mi colchón a cuatro patas luciendo ese picardías, me hicieron cogerlo y con él en la mano, ir hasta la caja y allí pagarlo. Al salir de la tienda con su sueño en una bolsa, se acercó y pegándose como una lapa a mí, me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Eres el hombre con el que siempre soñé- tras lo cual poniéndose de puntillas, me besó nuevamente pero en esta ocasión, dejando que mi lengua jugara con la suya.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
Contagiado por la pasión de esa mujer, mi única mano libre se recreó en su trasero sin que el objeto de mi lujuria pusiera ningún pero. De no haber tenido otra mano sosteniendo a su hija: ¡hubiera amasado con las dos esa belleza!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La dureza de esas nalgas me tenían obsesionado y por ello, tuvo que ser ella la que poniendo un poco de cordura, se separara. De haberse separado únicamente, no hubiese tenido motivo de enfado pero esa arpía una vez fuera de mi alcance, se echó a llorar diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Otra vez me he dejado llevar. Pensaras que soy una puta y que te he besado para pagarte con carne tu regalo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por supuesto que eso pensaba pero reteniendo mi furia, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Eso jamás. Eres tu quien me tiene que perdonar. Sé que no es el momento pero tengo que decirte que desde que te vi, me pareciste inalcanzable y al besarme, dejé salir la atracción que siento por ti.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi confesión era lo que Malena quería oír pero siguiendo con el plan que había fraguado, todavía llorando, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No estoy preparada para otra relación, por favor, ¡llévame a casa!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Adela, su bebé, me conquista y ella me ejecuta.</span></strong><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Tiene cojon<img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/1/3/k/s/13ksF/malena-morgan-abriendose-cono-06.jpg" alt="" width="424" height="636">es el asunto!», mascullé mentalmente mientras conducía de camino a mi chalet. El juego de seducción, al que me tenía sometido esa zorrita, me estaba empezando a cansar. Me tenía hasta los huevos, tener que disimular y aguantar que esa manipuladora siguiera comportándose como una cría ingenua, cuando me constaba su verdadero carácter.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Todo sea por tirármela», sentencié echando los dados al aire, «cómo no caiga esta noche, ¡la violo!».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi cabreo se vio incrementado cuando al llegar a casa Malena desapareció rumbo a su habitación, dejándome por enésima vez al cuidado de Adela.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Esto es el colmo!», me dije mientras veía a esa bebé durmiendo tranquilamente en el cuco, «¡No soy su padre!».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sobrepasado por una responsabilidad que no era mía, cargué a su retoño y me la llevé al salón, donde dejándola en un rincón, me puse una copa que ayudara a tranquilizarme. Con el whisky en la mano, me puse a dar vueltas por la habitación. Estaba cabreado. Mis planes no iban todo lo bien que a mí me gustaría. Para empezar, ya me había gastado cuatrocientos euros en Malena y el único pago que había recibido había sido un beso.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Joder, con ese dinero, ¡podía haber pagado una puta de lujo!», rumié mentalmente sin percatarme que me iba acercando al lugar donde dormía plácidamente la bebita.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Adela, ajena a lo que pasaba por mi mente, se desperezó en su cuna y abriendo los ojos, me miró con una ternura que consiguió que se me erizaran todos los vellos de mi piel. Jamás en mi vida, nadie me había contemplado así. Su mirada fresca y carente de malicia se iluminó al reconocerme, o eso pensé, y luciendo una maravillosa sonrisa, levantó sus brazos para que la cogiera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Eres una golfilla- susurré sacándola del capazo y poniéndola en mis rodillas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para entonces, mis reticencias habían desaparecido y con gusto, comencé a jugar con ella mientras la bebé no dejaba de balbucear incoherencias con su voz de trapo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sé que suena raro, pero esa criatura consiguió despertar en mí un sentimiento paternal del que desconocía su existencia y tengo que reconoceros que me encantó. Sí, ¡me encantó disfrutar de sus risas mientras le hacía cosquillas!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Tu padre es un idiota!- comenté en voz baja al no comprender como era posible que las hubiese dejado tiradas a ella y a su madre.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La chavalita sin comprender mis palabras se rio a carcajadas al sentir mis caricias. Enternecido por esos momentos de genuina felicidad, tardé en darme cuenta de lo que le ocurría cuando de pronto la vi enrojecer y no fue hasta que llegó a mi nariz un olor nauseabundo, cuando comprendí que la niña había hecho sus necesidades sobre el pañal.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Qué peste!- exclamé divertido al percatarme que nada malo le pasaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sabiendo el motivo de esa pestilencia, me levanté en busca de Malena. Tras buscarla por la casa, me topé la puerta de su cuarto cerrada y a pesar de mis llamadas, no contestó.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Coño, ¿ahora qué hago?», me dije al escuchar que incómoda con la plasta maloliente de entre sus piernas, Adela empezaba a llorar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Los que como yo nunca hayáis sido padres comprenderéis mi desesperación. Con cada berrido de esa niña, mi nerviosismo se vio exacerbado y corriendo fui en busca de la bolsa donde su madre guardaba los pañales, pensando que no sería tan difícil cambiarla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ¡Difícil no! ¡Imposible! Lo creáis o no, recogiendo una muda y las toallitas con las que le había visto hacerlo a Malena, me dirigí al baño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para empezar, quien haya diseñado esos artilugios seguro que aprendió en Ikea. ¡No fue un genio sino un perfecto inútil!&#8230; ¡No os riais!&#8230; Me costó hasta despegar los putos celos que mantenía cerrado el pañal. Lo peor es que tras dos minutos aguantando los lloros, cuando lo conseguí, llegó hasta mí con toda su fuerza el aroma de su cagada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ¡Casi vomito! ¡Fue asqueroso! Aunque esa monada se alimentase únicamente de la leche de su madre, su mierda apestaba a muertos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Asqueado hasta decir basta, separé las piernas de Adela e intenté limpiarla con tan mala suerte que fue justo cuando estudiaba de cerca como tenía que realizar esa titánica labor, esa preciosa cría decidió que había llegado el momento de vaciar nuevamente sus intestinos y un chorro de excremento fue directamente hasta mi cara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡No me lo puedo creer! ¡Me ha cagado encima!- grité con repugnancia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/1/3/k/o/13ko5/malena-morgan-abriendose-cono-07.jpg" alt="" width="424" height="636">Como dictaminó Murphy: “Todo es susceptible de empeorar”. Y así fue, al tratar de retirar la plasta de mis mejillas, tiré el pañal y cayó en mis pantalones. Para colmo Adela, no contenta con ese desaguisado, vació en ese instante también su vejiga, de forma que sus meados terminaron todos en mi camisa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡La madre que te parió!- grité y mirándome al espejó, caí en la cuenta que tenía que hacer algo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No solo tenía que lavar a esa niña sino además darme un duchazo. No se me ocurrió mejor idea que abrir el grifo del jacuzzi y llenar la bañera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Vamos a darnos un baño- murmuré muerto de risa por el ridículo que estaba haciendo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tampoco me resultó fácil, desnudarme con Adela en mis brazos. Sin ningún tipo de experiencia, me daba miedo dejarla en algún sitio, no se fuera a caer. Tras unos instantes de paranoia, decidí poner una toalla en el suelo y depositar allí a la cría mientras me quitaba la ropa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una vez desnudo, tanteé la temperatura del agua y tras advertir que estaba templada, me metí en el jacuzzi con la bebé. Afortunadamente, sus lloros cesaron en cuanto se sintió en ese líquido elemento y como si no hubiese pasado nada, comenzó a reír dichosa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Me reafirmo, ¡eres una pilla!- suspiré aliviado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La algarabía con la que se tomó ese baño se me contagió y en menos de dos minutos, empecé a disfrutar como un enano en el Jacuzzi. Atrás quedaron la repulsiva sensación de ver mi rostro excrementado, solo existía la risa de Adela.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Justo cuando más me estaba divirtiendo, de pronto escuché desde la puerta una pregunta indignada:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Qué haces con mi hija?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al darme la vuelta, me encontré con una versión de Adela que no conocía. La dulce e ingenua, así como la manipuladora, habían desaparecido y me encontraba ante una loba protegiendo a su cachorro. La ira que irradiaba por sus poros me hizo saber que en ese momento yo era, para ella, un pederasta abusando de su cría. Totalmente cortado, le expliqué lo sucedido y como había terminado cagado de arriba abajo. Mis sinceras palabras tuvieron un efecto no previsto porque una vez se dio cuenta que no había nada pervertido en mi actuación, la muy cabrona se lo tomó a cachondeo y sentándose en la taza de wáter, se empezó a reír a carcajada limpia de mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su recochineo me cabreó y más cuando ese engendro del demonio viendo mi turbación se dedicó a mirarme con descaro, tras lo cual, descojonada me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Para ser casi un anciano, estás muy bueno desnudo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Instintivamente me tapé y Malena al comprobar mi reacción, decidió incrementar su burla diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Temes que intente violarte?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Enojado, contrataqué:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Te parece normal estar ahí sentada mirando a un desconocido mientras se baña?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Muerta de risa, contestó que tenía razón y fue entonces cuando nuevamente me dejó perplejo al levantarse y dejar caer su ropa mientras me decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Hazte a un lado para que quepamos los tres.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Confieso que no me lo esperaba y por ello solo pude obedecer mientras mis ojos se quedaban prendados con los impresionantes pechos que lucía esa nada indefensa damisela.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Qué haces?- alcancé a decir cuando sin pedir permiso se acomodó a mi lado en la bañera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con una sonrisa de oreja a oreja, me respondió al tiempo que me quitaba a su Adela de las manos:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Bañarme con mi hija y con un desconocido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No sé qué me impactó más, si su desfachatez o la suavidad de su piel mojada contra la mía. Lo cierto es que como un resorte, mi verga se empinó entre mis piernas, dejando claro a esa arpía la atracción que sentía por ella. Malena no se dejó intimidar por mi erección y haciendo como si no se hubiese enterado, buscó su contacto jugando con la bebé. Ni que decir tiene que puedo ser burro pero no idiota y rápidamente comprendí que esos toqueteos, de casuales no tenían nada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Quiere ponerme cachondo!», exclamé para mí al notar que disimuladamente restregaba mi pene con uno de sus muslos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La situación me tenía confundido y por eso poca cosa pude hacer cuando, incrementando exponencialmente su acoso, se colocó entre mis piernas. Reconozco que para entonces mi temperatura era mayor que el del agua pero me reconoceréis que era lógico, ya que en esa postura su trasero entraba en contacto con mi miembro.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿No te parece que te estás pasando?- pregunté.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Hipócritamente me contestó mientras apoyaba su espalda contra mi pecho:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Solo somos dos adultos bañando a un bebé.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lo irónico del asunto fue que, desde que conocí a esa mujer, había deseado tenerla desnuda entre mis piernas pero en ese momento, estaba avergonzado. Desconozco si mi cortedad fue producto de la presencia de su hija o por el contrario, lo que me ocurrió fue consecuencia de que ella llevara la iniciativa. La verdad es que no supe qué coño decir cuando Malena aprovechó mi “timidez” para colocar mi pene entre los pliegues de su sexo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ese acto disolvió todos mis reparos y llevando mis manos hasta sus pechos, besé el lóbulo de su oreja mientras susurraba en voz baja:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Para ser casi una chiquilla, tienes unas tetas impresionantes- y recalcando mi admiración con hechos, con mis dedos empecé a recorrer sus pezones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sus areolas se erizaron de inmediato y su dueña aunque no dio muestra de rechazo, tampoco hizo ningún gesto de aceptación. Su falta de respuesta azuzó mi lado perverso y dejando caer mi mano, me aproximé a su coño.<img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/1/3/k/o/13koe/malena-morgan-abriendose-cono-08.jpg" alt="" width="424" height="636"></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Cariño, nuestro caballero andante está siendo travieso- comentó a su hija al notar que mis dedos habían sobre pasado el bosquecillo perfectamente delineado y estaban separando los labios&nbsp;de su vulva.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su implícita aceptación me permitió rebuscar y hallar el botón que se escondía entre ellos. Una vez localizado, con mis yemas me dediqué a acariciarlo mientras esperaba una reacción por su parte.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Umm… está siendo muy travieso- gimió sin reconocer que era lo que deseaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sabiendo que no había marcha atrás, me puse a masturbarla mientras con la otra mano pellizcaba suavemente sus pezones. Durante un par de minutos, Malena se dejó hacer hasta que, ya excitada, comenzó a restregarse contra mi verga con un movimiento de vaivén que me dejó encantado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Te gusta mi lanza?-pregunté siguiendo su broma.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Mucho- murmuró fuera de sí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ratificando su afirmación, cogió mi ariete y presionándolo contra su coño, inició un lento cabalgar dejando que se deslizara una y otra vez por sus pliegues sin llegar a meterlo. La sensualidad del momento fue tal que no quise romperlo tratando de follármela sin más y por ello, gocé con la mutua paja que ambos nos estábamos regalando sin quejarme. También he de reconocer que aunque me daba morbo que Malena tuviese sobre su pecho a su hija, la presencia de ésta me hizo ser más precavido y no intentar forzar más allá de lo necesario.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Nuestro caballero andante está siendo muy malo con tu mamá- rezongó presa del deseo como si hubiese escuchado mis pensamientos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Adela, ajena a lo que realmente estaba ocurriendo, acercando su boca al pecho de la mujer, se puso a mamar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Dios!- sollozó su madre al sentir ese nuevo estímulo y mientras mis dedos la masturbaban y ella se restregaba contra mi polla, soltó un aullido y se corrió.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lo creías o no, a pesar de estar inmersos en la bañera, fui consciente de su orgasmo al sentir su flujo impregnando toda mi verga con su característica densidad, muy diferente a la del agua y contagiándome de su placer, el inhiesto cañón de entre mis piernas escupió blancos obuses que quedaron flotando por la bañera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Malena al recuperarse y ver esa nata sobre la espuma, se echó a reír. Para acto seguido, darme un beso rápido en los labios y levantarse junto con Adela. Ya desde fuera del jacuzzi, me dijo muerta de risa:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Gracias por el baño. Nos vemos a la hora de comer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras lo cual salió corriendo rumbo a su habitación, dejándome totalmente insatisfecho, solo pero sobre todo perplejo y por ello no pude más que mascullar:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Será puta! ¿Y ahora qué hago para bajar mi erección?- porque aunque me acababa de correr, eran tanta mi calentura que mi pene no se me había bajado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sabiendo la respuesta, me puse a pajearme mientras pensaba en esa nada ingenua y manipuladora muchacha…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/1/3/k/o/13koZ/malena-morgan-abriendose-cono-10.jpg" alt="" width="600" height="400"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Una nena indefensa fue mi perdición&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 Aug 2025 10:43:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[. Reconozco que siempre he sido un cabrón y que a través de los años he aprovechado cualquier oportunidad para echar un polvo, sin importarme los sentimientos de la otra persona. Me he tirado casadas, divorciadas, solteras, altas, bajas, flacas y gordas, en cuanto se me han puesto a tiro. Me traía sin cuidado las armas a usar para llevármelas a la cama. Buscando mi satisfacción personal, he desempeñado diferentes papeles para conseguirlo. Desde el tímido inexperto al más osado conquistador. Todo valía para aliviar mi calentura. Por ello cuando una mañana me enteré de la difícil situación en que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reconozco que siempre he sido un cabrón y que a través de los años he aprovechado cualquier oportunidad para echar un polvo, sin importarme los sentimientos de la otra persona. Me he tirado casadas, divorciadas, solteras, altas, bajas, flacas y gordas, en cuanto se me han puesto a tiro.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Me traía sin cuidado las armas a usar para llevármelas a la cama. Buscando mi satisfacción personal, he desempeñado diferentes papeles para conseguirlo. Desde el tímido inexperto al más osado conquistador. Todo valía para aliviar mi calentura. Por ello cuando una mañana me enteré de la difícil situación en que había quedado una criatura, decidí aprovecharme y eso fue mi perdición.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Recuerdo como si fuera ayer, como supe de sus problemas. Estaba entre los brazos de María, una asistente social con la que compartía algo más que arrumacos, cuando recibió una llamada de una cliente. Como el cerdo que soy, al oír que mi amante le aconsejaba que rehacer su vida y olvidar al novio que la había dejado embarazada, no pude menos que poner atención a su conversación.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Una posible víctima», pensé mientras escuchaba como María trataba de consolarla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Así me enteré que la chavala en cuestión tenía apenas diecinueve años y que su pareja, en cuanto nació su hija, la había abandonado sin importarle que al hacerlo, la dejara desamparada y sin medios para cuidar a su retoño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Suena interesante», me dije poniendo todavía mayor atención a la charla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aunque ya estaba interesado, cuando escuché a mi polvo-amiga recriminarle que tenía que madurar y buscarse un trabajo con el que mantenerse, supe que sería bastante fácil conseguir una nueva muesca en mi escopeta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras colgar y mientras la asistente social anotaba unos datos en su expediente, disimuladamente me acerqué y comprobé alborozado que la tal Malena no solo no era fea sino que era un auténtico bombón.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Está buenísima», sentencié al observar la foto en la que su oscura melena hacía resaltar los ojos azules con los que la naturaleza la había dotado y para colmo todo ello enmarcado en un rostro dulce y bello.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Reconozco que tuve que retener las ganas de preguntar por ella. No quería que notara que había despertado mi interés, sobre todo porque sabía que mi conocida no tardaría en pedir mi ayuda para buscarle un trabajo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Y así fue. Apenas volvimos a la cama, María me preguntó si podía encontrar un trabajo a una de sus clientes. Haciéndome el despistado, pregunté qué tipo de perfil tenía y si era de confianza.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Pongo la mano en el fuego por esta cría- contestó ilusionada por hacer una buena obra y sin pensar en las consecuencias, me explicó que aunque no tenía una gran formación, era una niña inteligente y de buenos principios que la mala suerte la había hecho conocer a un desalmado que había abusado de ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Pobre chavala- murmuré encantado y buscando sacar mayor información, insistí en que me dijera todo lo que sabía de ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Así me enteré que provenía de una familia humilde y que la extremada religiosidad de sus padres había provocado que, al enterarse que estaba preñada, la apartaran de su lado como si estuviera apestada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Indefensa y sola, ¡me gusta!», medité mentalmente mientras en mi rostro ponía una expresión indignada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> María desconocía mis turbias intenciones y por ello no puso reparo en explicarme que la estricta educación que había recibido desde niña, la había convertido en una presa fácil.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No te entiendo- dejé caer cada vez más encantado con las posibilidades que se me abrían.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Malena es una incauta que todavía cree en la bondad del ser humano y está tan desesperada por conseguir un modo de vivir, que me temo que caiga en manos de otro hijo de perra como su anterior novio.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No será para tanto- insistí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Desgraciadamente es así. Sin experiencia ni formación, esa niña es carne de cañón de un prostíbulo sino consigue un trabajo que le permita mantener a su hijita.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Poniendo cara de comprender el problema, como si realmente me importara su futuro, insinué a su asistente social que resultaría complicado encontrar un puesto para ella pero que podría hacer un esfuerzo y darle cobijo en mi casa mientras tanto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Harías eso por mí?- exclamó encantada con la idea porque aunque me conocía de sobra, nunca supuso que sería tan ruin de aprovecharme de la desgracia de su cliente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Muerto de risa, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Si pero con una condición…-habiendo captado su atención, le dije: -Tendrás que regalarme tu culo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sonriendo de oreja a oreja, María me contestó poniéndose a cuatro patas en el colchón…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/1/3/k/h/13khA/malena-morgan-masturbandose-nubiles-02.jpg" alt="" width="424" height="636" />Preparo la trampa para Malena.</strong></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sabiendo que al día siguiente María me pondría en bandeja a esa criatura, utilicé el resto del día para prepararme. Lo primero que hice fui ir a la “tienda del espía” y comprar una serie de artilugios que necesitaría para convertir mi chalet en una trampa. Tras pagar una suculenta cuenta en ese local, me vi llevando a mi coche varias cámaras camufladas, así como un completo sistema de espionaje.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya en mi casa, coloqué una en el cuarto que iba a prestar a esa monada para que ella y su hijita durmieran, otra en el baño que ella usaría y las demás repartidas por la casa. Tras lo cual, pacientemente, programé el sistema para que en mi ausencia grabaran todo lo que ocurría para que al volver pudiera visualizarlo en la soledad de mi habitación. Mis intenciones eran claras, intentaría seducir a esa incauta pero de no caer en mis brazos, usaría las grabaciones para chantajearla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Malena será mía antes de darse cuenta», resolví esperanzado y por eso esa noche, salí a celebrarlo con un par de colegas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Llevaba tres copas y otras tantas cervezas cuando de improviso, mi teléfono empezó a sonar. Extrañado porque alguien me llamara a esas horas, lo saqué de la chaqueta y descubrí que era María quien estaba al otro lado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Necesito que vengas a mi oficina- gritó nada mas descolgar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La urgencia con la que me habló me hizo saber que estaba en dificultades y aprovechando que estaba con mis amigos, les convencí para que me acompañaran.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Afortunadamente, Juan y Pedro son dos tíos con huevos porque al llegar al edificio de la asistente social nos encontramos con un energúmeno dando voces e intentando arrebatar un bebé de las manos de su madre mientras María intentaba evitarlo. Nadie tuvo que decirme quien eran, supe al instante que la desdichada muchacha era Malena y que ese animal era su antiguo novio.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Quizás gracias al alcohol, ni siquiera lo medité e interponiéndome entre ellos, recriminé al tipejo su comportamiento. El maldito al comprobar que éramos tres, los hombres que las defendían, se lo pensó mejor y retrocediendo hasta su coche, nos amenazó con terribles consecuencias si le dábamos amparo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Te estaré esperando- grité encarando al sujeto, el cual no tuvo más remedio que meterse en el automóvil y salir quemando ruedas. Habiendo huido, me giré y fue entonces cuando por primera vez comprendí que quizás me había equivocado al ofrecer mi ayuda.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ¡Malena no era guapa! ¡Era una diosa!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Las lágrimas y su desesperación lejos de menguar su atractivo, lo realzaban al darle un aspecto angelical.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todavía no me había dado tiempo de reponerme de la sorpresa cuando al presentarnos María, la muchacha se lanzó a mis brazos llorando como una magdalena.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Tranquila. Si ese cabrón vuelve, tendrá que vérselas conmigo- susurré en su oído mientras intentaba tranquilizarla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La muchacha al oírme, levantó su cara y me miró. Os juro que me quedé de piedra, incapaz de hablar, al ver en su rostro una devota expresión que iba más allá del mero agradecimiento. Lo creáis o no, me da igual. Malena me observaba como a un caballero andante bajo cuya protección nada malo le pasaría.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Menuda pieza debe de ser su exnovio», pensé al leer, en sus ojos, el terror que le profesaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tuvo que ser María quien rompiera el silencio que se había instalado sobre esa fría acera, al pedirme que nos fuéramos de allí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Dónde vamos?- pregunté todavía anonadado por la belleza de esa joven madre.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Malena no puede volver a la pensión donde vive. Su ex debe de estarla esperando allí. Mejor vamos a tu casa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Cómo con las prisas había dejado mi coche en el restaurante, los seis nos tuvimos que acomodar en el todoterreno de Juan. Mis colegas se pusieron delante, dejándome a mí con las dos mujeres y la bebé en la parte trasera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Durante el trayecto, mi amiga se encargó de calmar a la castaña, diciendo que junto a mí, su novio no se atrevería a molestarla. Si ya de por sí que me atribuyera un valor que no tenía, me resultó incómodo, más lo fue escucharla decir que podía fiarse plenamente de mí porque era un buen hombre.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Lo sé- contestó la cría mirándome con adoración- lo he notado nada más verlo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su respuesta me puso la piel de gallina porque creí intuir en ella una mezcla de amor, entrega y sumisión que nada tenía que ver con la imagen que me había hecho de ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al llegar al chalet y mientras mis amigos se ponían la enésima copa, junto a María, acompañé a Malena a su cuarto. La cría estaba tan impresionada con el lujo que veía por doquier que no fue capaz de decir nada pero al entrar en la habitación y ver al lado de su cama una pequeña cuna para su hija, no pudo retener más el llanto y a moco tendido, se puso a llorar mientras me agradecía mis atenciones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Totalmente cortado, la dejé en manos de mi amiga y pensando en el lio que me había metido, bajé a acompañar a los convulsos bebedores que había dejado en el salón. A María tampoco debió de resultarle sencillo consolarla porque tardó casi una hora en reunirse con nosotros. Su ausencia me permitió tomarme otras dos copas y bromear en plan machote de lo sucedido mientras interiormente, me daba vergüenza el haber instalado esas cámaras.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una vez abajo, la asistente social rehusó ponerse un lingotazo y con expresión cansada, nos pidió que la acercáramos a su casa. Juan y Pedro se ofrecieron a hacerlo, de forma que me vi despidiéndome de los tres en la puerta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Seré un capullo pero esa cría no se merece que me aproveche de ella», dije para mis adentros por el pasillo camino a mi cuarto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya en él, me desnudé y me metí en la cama, sin dejar de pensar en la desvalida muchacha que descansaba junto a su hija en la habitación de al lado. Sin ganas de dormir, encendí la tele y puse una serie policiaca que me hiciera olvidar su presencia. No habían pasado ni cinco minutos cuando escuché que tocaban a mi puerta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Pasa- respondí sabiendo que no podía ser otra que Malena.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para lo que no estaba preparado fue para verla entrar únicamente vestida con una de mis camisas. La chavala se percató de mi mirada y tras pedirme perdón, me explicó que como, había dejado su ropa en la pensión, Maria se la había dado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No sé si en ese momento, me impresionó más el dolor que traslucía por todos sus poros o el impresionante atractivo y la sensualidad de esa cría vestida de esa forma. Lo cierto es que no pude dejar de admirar la belleza de sus piernas desnudas mientras Malena se acercaba a mí pero fue al sentarse al borde de mi colchón cuando mi corazón se puso a mil al descubrir el alucinante canalillo que se adivinaba entre sus pechos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No importa- alcancé a decir- mañana te conseguiré algo que ponerte.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mis palabras resultaron sinceras, a pesar que mi mente solo podía especular con desgarrar esa camisa y por ello, al escucharme, la joven se puso nuevamente a llorar mientras me decía que, de alguna forma, conseguiría compensar la ayuda que le estaba brindando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Reconozco que, momentáneamente, me compadecí de ella y sin otras intenciones que calmarla, la abracé. Lo malo fue que al estrecharla entre mis brazos, sentí sus hinchados pechos presionando contra el mío e involuntariamente, mi pene se alzó bajo la sábana como pocas veces antes. Todavía desconozco si esa cría se percató de la violenta atracción que provocó en mí pero lo cierto es que si lo hizo, no le importó porque no hizo ningún intento de separarse.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Tranquilo macho, no es el momento», me repetí tratando de evitar que mis hormonas me hicieran cometer una tontería.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ajena a la tortura que suponía tenerla abrazada y buscando mi auxilio, Malena apoyó su cabeza en mi pecho y con tono quejumbroso, me dio nuevamente las gracias por lo que estaba haciendo por ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No es nada- contesté, contemplando de reojo su busto, cada vez más excitado- cualquiera haría lo mismo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Eso no es cierto. Desde niña sé que si un hombre te ayuda es porque quiere algo. En cambio, tú me has ayudado sin pedirme nada a cambio.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El tono meloso de la muchacha incrementó mi turbación:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ¡Parecía que estaba tonteando conmigo!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Asumiendo que no debía cometer una burrada, conseguí separarme de ella y mientras todo mi ser me pedía hundirme entre sus piernas, la mandé a su cuarto diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ya hablaremos en la mañana. Ahora es mejor que vayas con tu hija, no vaya a despertarse.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Frunciendo el ceño, Malena aceptó mi sugerencia pero antes de irse desde la puerta, me preguntó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿A qué hora te despiertas?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Aprovechando que es sábado, me levantaré a las diez. ¿Por qué lo preguntas?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Regalándome una dulce sonrisa, me respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ya que nos permites vivir contigo, que menos que prepararte el desayuno.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras lo cual, se despidió de mí y tomó rumbo a su habitación, sin saber que mientras iba por el pasillo, me quedaba admirando el sensual meneo de sus nalgas al caminar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Menudo culo tiene!», exclamé absorto al certificar la dureza de ese trasero.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya solo, apagué la luz, deseando que el descanso me hiciera olvidar las ganas que tenía de poseerla. Desgraciadamente, la oscuridad de mi cuarto, en vez de relajarme, me excitó al no poder alejar la imagen de su belleza.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/1/3/k/h/13khQ/malena-morgan-masturbandose-nubiles-03.jpg" alt="" width="424" height="636" />Era tanta mi calentura que todavía hoy me avergüenzo por haber dejado volar mi imaginación esa noche como mal menor. Sabiendo que, de no hacerlo, corría el riesgo de pasarme la noche en vela, me imaginé a esa preciosidad llegando hasta mi cama, diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Puedo ayudarte a descansar?- tras lo cual sin pedir mi opinión, se arrodilló y metiendo su mano bajó las sábanas, empezó a acariciar mi entrepierna.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Cachondo por esa visión, forcé mi fantasía para que Malena, poniendo cara de putón desorejado, comentara mientras se subía sobre mí:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Necesito agradecerte tu ayu</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> da- y recalcando sus palabras, buscó el contacto de mis labios.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No tardé en responder a su beso con pasión. Malena al comprobar que cedía y que mis manos acariciaban su culo desnudo, llevó sus manos hasta mi pene y sacándolo de su encierro, me gritó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Tómame!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Incapaz de mantener la cordura, separé sus piernas y permití que acomodara mi miembro en su sexo. Contra toda lógica, ella pareció la más necesitada y con un breve movimiento se lo incrustó hasta dentro pegando un grito. Su chillido desencadeno mi lujuria y quitándole mi camisa, descubrí con placer la perfección de sus tetas. Dotadas con unos pezones grandes y negros, se me antojaron irresistibles y abriendo mi boca, me puse a saborear de ese manjar con sus gemidos como música ambiente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Malena, presa por la pasión, se quedó quieta mientras mi lengua jugaba con los bordes de sus areolas, al tiempo que mis caricias se iban haciendo cada vez más obsesivas. Disfrutando de mi ataque, las caderas de esa onírica mujer comenzaron a moverse en busca del placer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Estoy cachonda- suspiró al sentir que sopesando con mis manos el tamaño de sus senos, pellizcaba uno de sus pezones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Obviando su calentura, con un lento vaivén, fui haciéndome dueño con mi pene de su cueva. Ella al notar su sexo atiborrado, pegó un aullido y sin poder hacer nada, se vio sacudida por el placer mientras un torrente de flujo corría por mis muslos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Fóllame, mi caballero andante- suspiró totalmente indefensa- ¡soy toda tuya!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su exacerbada petición me terminó de excitar y pellizcando nuevamente sus pezones, profundicé el ataque que soportaba su coño con mi pene. La cría, al experimentar la presión de mi glande chocando contra la pared de su vagina, gritó y retorciéndose como posesa, me pidió que no parara. Obedeciendo me apoderé de sus senos y usándolos como ancla, me afiancé en ellos antes de comenzar un suave trote con nuestros cuerpos. Fue entonces su cuando, berreando entre gemidos, chilló:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Demuéstrame que eres un hombre.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sus deseos me hicieron enloquecer y cómo un perturbado, incrementé la profundidad de mis caderas mientras ella, voz en grito, me azuzaba a que me dejara llevar y la preñara. La paranoia en la que estaba instalado no me permitió recordar que todo era producto de mi mente y al escucharla, convertí mi lento trotar en un desbocado galope cuyo único fin era satisfacer mi lujuria.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mientras alcanzaba esa meta imaginaria, esa cría disfrutó sin pausa de una sucesión de ruidosos orgasmos. La entrega de la que hizo gala convirtió mi cerebro en una caldera a punto de explotar y por eso viendo que mi pene no tardaría en sembrar su vientre con mi simiente, la informé de lo que iba a ocurrir.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Malena, al escuchar mi aviso, contestó desesperada que me corriera dentro de ella y contrayendo los músculos de su vagina, obligó a mi pene a vaciarse en su interior.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Mi caballero andante- sollozó al notar las descargas de mi miembro y sin dejar que lo sacara, convirtió su coño en una batidora que zarandeó sin descanso hasta que consiguió ordeñar todo el semen de mis huevos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Agotado por el esfuerzo, me desplomé en la cama y aunque sabía que no era real, me encantó oír a esa morena decir mientras volvía a su alcoba:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Esto es solo un anticipo del placer que te daré.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya relajado y con una sonrisa en los labios, cerré los ojos y caí en brazos de Morfeo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Mi primer día con Malena y con su hija.</strong></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/1/3/k/i/13kiq/malena-morgan-masturbandose-nubiles-06.jpg" alt="" width="424" height="636" />Habituado a vivir solo, esa mañana me despertó el sonido de la ducha. Saber que esa monada iba a bañarse, me hizo saltar de la cama y con la urgencia de un chaval, encendí mi ordenador. Los pocos segundos que tardé en abrir el sistema de espionaje que había instalado en mi casa, me parecieron eternos. La primera imagen que vi de la cámara que tenía en su baño, fue la de sus bragas tiradas en el suelo. Esa prenda fue suficiente para que mi pene saliera de su letargo. Os juro que ya estaba excitado aun antes de ver su silueta a través de la mampara transparente de la ducha. Por ello me perdonareis que, como si estuviera contemplando una película porno, disfrutara del modo tan sensual con el que esa morena se enjabonaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Está como un tren», sentencié al observar por primera vez sus pechos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Grandes, duros e hinchados eran todavía más espectaculares de lo que me había imaginado. Eran tan maravillosos que sin ningún pudor, me puse a masturbarme en su honor.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Qué pasada!- exclamé en voz baja cuando en la pantalla esa mujer se dio la vuelta y pude contemplar que los rosados pezones que decoraban sus tetas, pero lo que realmente me impactó fue el cuidado bosque que esa crecía en su entrepierna.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aunque sabía que esa indefensa y joven madre era un primor, confieso que me sorprendió el tamaño de sus pitones. Había supuesto que serían grandes pero nada me preparó para contemplar la perfección de sus formas, como tampoco estaba preparado la exquisita belleza del resto de su cuerpo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Joder! ¡Qué guapa es!”, pensé incrementando el ritmo de mi paja.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al estar atento a lo que ocurría en la pantalla, me quedé con la boca abierta cuando ajena a estar siendo espiada por mí, Malena separó sus piernas para enjabonarse la ingle, permitiendo que mi vista se recreara en su chocho. A pesar de no llevarlo completamente depilado, me pareció extrañamente atractivo. Acostumbrado a la moda actual donde las mujeres retiran todo tipo de pelo, os tengo que reconocer que mi respiración se aceleró al contemplar esa maravillosa mata.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Tiene que ser mía!», sentencié ya alborotado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para colmo, si no llego a saber que era imposible, el modo tan lento y sensual con el que se enjabonaba, bien podría hacerme suponer que esa chavala se estaba exhibiendo y que lo que realmente quería era ponerme verraco. Completamente absorto mirándola, me masturbé con más fuerza al disfrutar de todos y cada uno de sus movimientos. Para entonces, comprenderéis que deseara ser yo quien la enjabonara y que fueran mis manos las que recorrieran su espléndido cuerpo. También sé que me perdonareis que en ese momento, me imaginara manoseando sus pechos, acariciando su espalda pero sobre todo verme dando lengüetazos en su sexo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Debe de tener un coño dulce y sabroso!», me dije mientras mi muñeca buscaba sin pausa darme placer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El empujón que mi pene necesitaba para explotar fue verla agacharse a recoger el jabón que había resbalado de sus manos porque ese movimiento me permitió admirar nuevamente con su culo y descubrir entre sus nalgas, un rosado y virginal esfínter.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Nunca se lo han roto!», exclamé al imaginarme que iba a ser yo quien desvirgara esa trasero y demasiado excitado para aguantar, descargando mi simiente sobre la alfombra, me corrí en silencio.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al terminar, el sentimiento de culpa me golpeó con gran fuerza y no queriendo que esa muchacha descubriera esas manchas blancas y comprendiera que la había estado espiando, las limpié. Tras lo cual cerré el ordenador y bajé a la cocina, intentando olvidar su cuerpo mojado. Pero por mucho que me esforcé, todos mis intentos resultaron infructuosos porque lo quisiera o no, su piel desnuda se había grabado a fuego en mi mente y ya jamás se desvanecería.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Estaba preparándome un café cuando un ruido me hizo saber que tenía compañía. Al girarme, descubrí que Malena acababa de entrar con su hija en brazos. Por su cara, algo la había enfadado pero no fue hasta que me recriminó que me hubiese despertado antes de tiempo, cuando recordé que la noche anterior esa monada me había dicho que ella preparara el desayuno.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Perdona- respondí y tomando asiento, dejé que fuera ella quien lo sirviera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Desde mi silla, fui consciente de las dificultades de Malena para cocinar con su bebé en brazos y sin pensarlo dos veces, le pedí que me dejara tenerla a mí para que ella pudiera estar más libre. La muchacha me miró confundida pero al ver mi tranquilidad me pasó a su hija.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Curiosamente, su cría no se puso a llorar al estar en brazos de un extraño sino que dando alegres balbuceos, demostró que estaba encantada conmigo. Mi falta de experiencia con un bebé no fue óbice para que yo también disfrutara haciendo carantoñas a esa criatura y por ello cuando me trajo el café, Malena no hizo ningún intento en arrebatármela sino que se sentó frente a mí y se puso a mirarme con una extraña expresión de felicidad.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Le gustas- me informó sin dejar de observarme.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sus palabras pero sobre todo su tono consiguieron sonrojarme e incapaz de articular palabra, me quedé jugando con la niña mientras su madre desayunaba. Sintiendo sus ojos fijos en mí, me estaba empezando a impacientar cuando de pronto la nenita se echó a llorar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Tiene hambre- dijo Malena mientras la tomaba de mis manos y antes de que pudiera hacer algo por evitarlo, se sacó un pecho y se puso a darle de mamar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Alucinado, no perdí detalle de cómo la cría se aferraba a su pezón. La naturalidad con la que Malena realizó ese acto no me pasó inadvertida. Su actitud confiada no era lógica porque apenas me conocía. A pesar de ello, me fui calentando al escuchar los ruidos que la niñita hacía al mamar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Dios, ¡Estoy bruto!», me quejé en silencio mientras bajo mi pantalón mi apetito crecía sin control.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Malena, que en un principio no se había dado cuenta de mi mirada, al percatarse que no le quitaba ojo, se empezó a mover incómoda en su silla. Involuntariamente dije maravillado:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Qué hermoso!-</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi halago tuvo un efecto no previsto, la chavala soltando un suspiro, se puso colorada y me preguntó si era la primera vez que veía a un bebé mamar. Al responderle afirmativamente, me pidió que me acercara más. No pude negarme y un poco confuso, puse mi silla a su lado y seguí ese natural acto totalmente embobado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Encantada con la expresión de mi rostro, Malena se rio a carcajadas diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Me estas devorando con la mirada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Siendo cierto, me ruborizó su descaro y por ello me levanté pero entonces, cogiendo mi mano, la muchacha me obligó a retornar a mi silla y me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No quiero que te vayas. Me gusta sentir tu mirada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sus palabras provocaron que mi pene se volviera a alzar e inconscientemente pasé mi mano por su brazo. Malena se removió inquieta en su silla y sin ningún poner ningún reparo a mis caricias, se cambió a la niña de pecho. Para entonces, el ver a su bebé mamando mientras una gota brotaba del pezón que se acababa de quedar libre, me fueron llevando a un estado difícil de describir. Con una mezcla de ternura y de lujuria, no pude retener mi mano cuando se acercó a su areola y recogió entre sus dedos, ese blanco néctar. Tampoco pude hacer nada cuando involuntariamente, mis labios se abrieron para saborear su leche.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Qué haces!- esa cría me recriminó mi actuación, totalmente enfadada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Supe que me había pasado y huyendo de su lado, subí a mi cuarto a tranquilizarme. Con su sabor todavía en mis papilas, tuve que masturbarme dos veces para conseguirlo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Joder, soy un imbécil», murmuré cabreado. La conducta de esa muchacha me tenía desconcertado. Cuando la conocí, me pareció una ingenua que el destino la había llevado a estar sola e indefensa. Luego y en mi descargo os he de decir que su desfachatez en la cocina me hizo suponer que era un zorrón en busca de polla y que me estaba dando entrada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por ello, ¡metí la pata!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No entiendo nada- sentencié al temer que mi actuación había abierto los ojos a esa muchacha y que ya no podría aprovecharme de ella…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/1/3/k/k/13kkB/malena-morgan-masturbandose-nubiles-15.jpg" alt="" width="600" height="400" /></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La dulce e ingenua doctora que se volvió mi puta 2&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Aug 2025 11:49:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[maduros]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[La dulce e ingenua doctora que se volvió mi puta 2 Esa noche y a pesar que me lo rogó, Lara mantuvo su culito intacto. La razón por la que me abstuve de rompérselo no fue tanto su estado mental sino su físico. Todavía convaleciente de la operación, no creí necesario forzar sus heridas sodomizándola. Aun así nos pasamos toda la noche follando y solo el cansancio logró que esa mujer dejara mi verga en paz y se durmiera. Habiéndose diluido el efecto de las copas, la certeza que había abusado de su enfermedad volvió con más fuerza y las [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La dulce e ingenua doctora que se volvió mi puta 2</span></strong><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esa noche y a pesar que me lo rogó, Lara mantuvo su culito intacto. La razón por la que me abstuve de rompérselo no fue tanto su estado mental sino su físico. Todavía convaleciente de la operación, no creí necesario forzar sus heridas sodomizándola. Aun así nos pasamos toda la noche follando y solo el cansancio logró que esa mujer dejara mi verga en paz y se durmiera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Habiéndose diluido el efecto de las copas, la certeza que había abusado de su enfermedad volvió con más fuerza y las horas que pasamos haciendo el amor se convirtieron en una pesadilla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Soy un cerdo», pensé apesadumbrado, «he pagado su amistad aprovechándome de ella». El recuerdo de la tersura de sus labios me estuvo martirizando hasta que finalmente me quedé dormido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sobre las diez de la mañana, un gemido me despertó y sabiendo que procedía de mi compañera, entreabrí mis ojos para observarla sin que ella supiera que la miraba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Dios mío, ¡es peor de lo que pensaba!», sentencié al descubrir a Lara masturbándose a mi lado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Alucinado que después de la ración de sexo de la noche anterior necesitara otra dosis de placer, esa mujer tenía un consolador incrustado dentro de su coño mientras con la mano libre se pellizcaba un pezón.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡No puede ser! ¡Definitivamente está enferma!», medité.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ajena a mi examen, la morena seguía metiendo y sacando el enorme aparato de su coño como si estuviera poseída. La lujuria que manaba de sus ojos me confirmó que ese día sin falta tenía que llevarla a hacerse las pruebas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Ahora, ¿qué hago?», me pregunté al verme entre la disyuntiva de seguir disimulando o hacer que me despertaba. Decidí callar y quedarme observando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Pero entonces acelerando sus caricias, vi cómo se daba la vuelta en la cama y abriendo sus nalgas, intentaba introducirse el aparato por su entrada trasera. El gritó que pegó al ver forzado su ojete, hizo inviable que siguiera durmiendo y abriendo los ojos, le pregunté qué hacía. Muerta de vergüenza, me confesó que se había levantado bruta y como no quería que lo supiera, había decidido masturbarse.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sabes que no es normal- cariñosamente contesté.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al oír mi tono, Lara se echó a llorar y tapándose la cara con sus manos, buscó ocultar su bochorno:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Pensarás que estoy loca- desconsolada comentó- pero al verte desnudo a mi lado, recordé el placer que habíamos compartido y no he podido evitarlo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Tranquila, no pasa nada- respondí intentando quitar hierro al asunto, aunque interiormente estaba acojonado y tratándola de consolar la abracé.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lo malo fue que ella malinterpretó mi gesto y pegando su cuerpo al mío, comenzó a rozar su pubis contra mi miembro. Por mucho que intenté no verme afectado, entre mis piernas volvió mi apetito y sin yo quererlo tuve una erección. Mientras en mi mente se abría una disputa entre mi conciencia y mi calentura, Lara creyó ver en ella mi consentimiento y antes que pudiera hacer algo por evitarlo, se subió sobre mí y se empaló.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Espera!- grité tardíamente porque cuando quise reaccionar, mi pene campaba dentro de su chocho. Haciendo oídos sordos a mis quejas, la antiguamente dulce e ingenua doctora comenzó a montarme con una velocidad de vértigo. Su urgencia era tal que sin haberla tocado ya estaba excitada y su vulva empapada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ni siquiera llevaba diez segundos saltando sobre mí cuando noté que Lara estaba a punto de correrse. Queriéndolo evitar, la abracé y la obligué a quedarse quieta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Por favor, ¡lo necesito!- sollozó al tiempo que intentaba profundizar en su asalto moviendo sus caderas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Reconozco que estuve a un tris de dejarme llevar y soltarla para que pudiera satisfacer su hambre pero desgraciadamente no hizo falta porque de improviso su cuerpo colapsó y temblando sobre mí, Lara se corrió empapando con su flujo mis piernas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Te amo!- chilló al tiempo que seguía intentando zafarse.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lo creáis o no, a pesar de tenerla inmóvil, encadenó durante diez minutos un clímax con otro hasta que agotada se desmayó. Si me lo llegan a contar, jamás hubiese creído que fuera posible:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ¡Esa muchacha había sufrido orgasmos múltiples al tener mi verga dentro!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su dolencia era evidente, no necesitaba pruebas médicas para asumir que algo no funcionaba en su cerebro, por eso aprovechando que estaba KO, saqué de su interior mi falo todavía erecto y decidí darme una ducha.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Me servirá para pensar», resolví avergonzado al admitir que esa mujer me traía loco. Mi calentura se incrementó al recordar sus pechos mientras el agua caía por mi cuerpo. Inconscientemente, cerré los ojos al rememorar las horas que habíamos pasado y no pude evitar que mi mano agarrara mi pene.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-3.filesor.com/pimpandhost.com/5/6/3/2/56321/y/i/k/Z/yikZ/069_m.jpg" alt="" width="424" height="637">«Es maravillosa», rumié con la imagen de su cuerpo desnudo en mi cerebro, «pero no puedo».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El convencimiento que esa no era mi amiga sino el producto de un trauma, evitó que siguiera masturbándome y molesto conmigo mismo, salí a secarme.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Tengo que curarla, aunque eso suponga perderla», determiné con el corazón atenazado por el dolor.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya de vuelta a la habitación, me encontré a Lara llorando como una magdalena. Al acercarme, me miró con lágrimas en sus ojos y me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Ayúdame!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El neurólogo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> De común acuerdo, llegamos a la conclusión que no podíamos postergar el escáner cuando me reconoció que algo no funcionaba bien en su mente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sigo cachonda- confesó hundida al darse cuenta que era incapaz de dejar de mirarme el paquete.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sé que os sonara absurdo pero ni siquiera podía abrazarla porque sabía que mi cercanía era suficiente para que sus hormonas se alteraran. Por eso decidí llamar a Manuel Altamirano por ser el mejor neurólogo que conocía y un buen amigo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esa eminencia escuchó pacientemente los síntomas que le describí y al terminar me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Por lo que me cuentas, comparto tu dictamen pero para estar seguros, necesito revisarla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Podrías hacerlo hoy?- pregunté sabiendo que era sábado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi conocido comprendió las razones de mi urgencia y quedamos en vernos en dos horas en su clínica. Agradeciéndole de antemano sus atenciones, me despedí de él y colgando el teléfono, informé a Lara que esa misma mañana iba a tener que someterse a largas pruebas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Lo comprendo- contestó con tono triste como si una parte de ella le gustara la zorra en la que se había convertido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aceptando que secretamente a mí también me encantaba su nueva personalidad, no quise profundizar en el tema y ordenándola que se vistiera, fui a preparar el desayuno.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Estás haciendo lo correcto», tuve que repetirme varias veces porque en mi interior había dudas. «Si una vez curada sigue queriendo ser mi pareja, estupendo. Si por el contrario huye de mí, tendré que dejarla partir»</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Cuarto de hora después, Lara entró con paso lento en la cocina y pidiéndome un café, se sentó en una silla. Su desamparo era total y aunque todas las células de mi cuerpo me pedían que la consolara, me abstuve de hacerlo y la dejé rumiando sus penas. Se la notaba nerviosa y triste.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al cabo de un rato, rompió el silencio que se había instalado entre nosotros, diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Quiero que sepas que llevo años amándote. En ese aspecto, sigo siendo yo. Sé que tengo un problema pero por favor, ¡no me abandones! ¡No podría soportarlo!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su dolor me encogió el estómago y por eso, la contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Yo también te quiero. No me he dado cuenta hasta ayer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La alegría de sus ojos al abrazarme se transmutó en ira al darse cuenta que bajo su blusa sus pezones se le habían puesto duros con ese arrumaco y fuera de sí, lloró:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No puedo acercarme a ti- y ya a moco tendido, me preguntó si le ocurriría lo mismo con todos los hombres.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Nunca lo había pensado y la idea que esa monada se viese atraída por otras personas me hundió en la miseria. Aterrorizado y muerto de celos a la vez, intenté quitarle importancia diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Dentro de poco lo sabremos…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llevarla hasta el hospital de mi amigo fue otra dura prueba. Encerrados en los pocos metros cúbicos del habitáculo del coche, le resultó una tortura porque como me reconoció tuvo que hacer un esfuerzo para no saltar sobre mí porque mi olor la ponía loca.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Te pido un favor- me suplicó- no quiero que me acompañes durante las pruebas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Comprendiendo sus motivos, acepté dejarla sola y por eso en cuanto mi amigo nos recibió, me despedí de ambos y salí del edificio a dar un paseo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Recorriendo los alrededores, no pude abstraerme y dejar de pensar en ella. Me parecía inconcebible que hubiese tenido que ocurrir ese accidente para que mis sentimientos por Lara afloraran y más aún que lo hicieran con tanta fuerza. Reconociendo que estaba obsesionado, el miedo a perderla era quizás superior al terror que sentía con su enfermedad.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Lo primero es que se cure», acepté a regañadientes justo cuando mi móvil sonó. Era Manuel el que me llamaba y aunque le pregunté cómo había resultado el escáner, no quiso decírmelo y me pidió que fuera a su consulta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Temiéndome lo peor, salí corriendo de vuelta y por eso, llegué con la respiración entrecortada a su despacho. En él, mi amigo me esperaba con gesto serio y sin dejar que me acomodara en la silla, dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Cuando Lara llegó, todos sus parámetros estaban desbocados. Su corteza cerebral estaba sobre estimulada pero se fue tranquilizando y al cabo de cuarto de hora, parecía normal.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Eso es bueno?- pregunté emocionado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El medico frunció el ceño antes de responder:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No he encontrado ningún daño importante pero te puedo asegurar que algo no cuadra… por eso quiero comprobar una teoría.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Qué teoría?- insistí menos seguro.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> En vez de contestarme, me pidió que lo acompañara y tras recorrer una serie de pasillos, entré con él en la habitación donde estaba Lara. La tranquilidad de la muchacha me dio nuevos ánimos pero al acercarme leí en su rostro que su excitación volvía. Ella misma se dio cuenta y echándose a llorar, me rogó que me fuera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Absolutamente bloqueado por lo sucedido, dejé a Manuel que me llevara frente al ordenador que proyectaba las imágenes de lo que ocurría en el cerebro de mi amiga. No tuve que ser un experto para comprender que tanto color rojo no era normal.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Qué le ocurre?- pregunté.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Durante un minuto, organizó sus ideas y sin darme vaselina con la que el impacto fuera menos duro, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Realmente, no lo sé. Pero es claro que eres tú quien la altera- y midiendo sus palabras, me dijo: -Creo que no es un tema neurológico sino psiquiátrico.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A pesar de ser cirujano, los intríngulis de la mente eran un terreno desconocido para mí y por eso muerto de miedo, insistí que me explicara qué pasaba. Manuel escuchó mis preguntas con paciencia para acto seguido comentar:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Exactamente no sé la causa, puede ser el golpe, la anestesia o quizás que después de tantos años ocultando lo que sentía por ti, sus sentimientos se hayan visto desbordados pero lo que es evidente es que hay un problema…. Si quieres que lleve una vida normal, ¡deberás mantenerte lejos de ella!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Si hubiese sido imparcial, esa noticia debía haberme llenado de alegría pero al oír que debía desaparecer de su vida, algo se quebró en mí y me eché a llorar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi conocido me dejó desahogarme en silencio durante unos minutos. Minutos que aproveché para decidir que lo único que podía hacer era darle la razón y habiendo tomado la decisión de alejarme, le pedí que se la explicara a Lara. Tras lo cual sin despedirme de ella, hui de ese lugar…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Me siento culpable.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lo consideréis lógico o no, me da igual. Al salir del hospital me sentía hecho una mierda. La sensación que el destino me estaba castigando por mis pecados, nublaba mi entendimiento y por eso deambulé sin rumbo fijo durante horas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Es culpa mía», continuamente me echaba en cara, «fui yo quien al masturbarla, fijó en su cerebro esa atracción y ahora me he quedado sin ella».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Los pensamientos de culpa se acumulaban sin pausa, uno encima de otro. Cuando no era el haberme acostado con ella, lo que venía a mi mente era el remordimiento por no haber advertido su enamoramiento.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/5/6/3/2/56321/y/i/l/4/yil4/111_m.jpg" alt="" width="424" height="637">Destrozado entré en una vorágine de auto escarnio que me iba llevando de un lado a otro cual zombi. Desconozco cuantos kilómetros pude recorrer hasta que de pronto me vi aparcado frente a su casa. Al percatarme me pregunté dónde y cómo estaría, pero reteniendo el impulso de tocar en su telefonillo, reanudé mi marcha sin saber dónde me llevaría.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Tengo que olvidarme de ella», medité furioso con todo, exagerando mi responsabilidad con lo ocurrido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tan impotente me sentía que llegué a plantearme el ir a un prostíbulo para que entre los brazos de una fulana, olvidarme de lo que sentía por Lara. Afortunadamente, deseché esa idea y en vez de ello, entré en un bar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Un whisky- pedí al camarero nada más aterrizar en su barra.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El alcohol diluido en esa copa no consiguió apaciguar mi dolor y bebiéndomela de un trago, pagué la cuenta y salí del local, nuevamente a torturarme frente al volante con el recuerdo de esa morena.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La angustia de sentirme solo me estaba volviendo loco. Por ello, intenté contactar con algún amigo pero el destino no debía de estar de acuerdo porque por muchas tentativas que hice, no me fue posible hablar con ninguno.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Mierda!- grité en la soledad de mi coche mientras descargaba mi frustración contra el salpicadero.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Cualquier viandante que se hubiera fijado en ese cuarentón golpeando como un energúmeno, hubiese llegado a la conclusión que era un perturbado. ¡Y tendría toda la puñetera razón! Porque en ese momento, todo se volvía en mi contra.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Llevo toda mi vida soltero, ¡puedo vivir sin ella!», me recriminé cuando sin ver otra salida, tonteé con la idea de tirar el coche por un terraplén y así acabar con mi sufrimiento.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La impresión de descubrir en mí esos pensamientos destructivos, me indujo a pedir ayuda y encendiendo el motor, me dirigí a mi antigua escuela. Aunque no soy creyente, entre esas paredes, vivía un cura que siendo un niño me había ayudado a centrarme, de manera que veinte minutos después llegué hasta sus muros.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Don Mariano era el superior de esa orden y a pesar que le había caído sin previo aviso, no tuvo inconveniente en recibirme. Tras expresarme su sorpresa por la visita tras tantos años, como viejo zorro que era, dio por sentado que necesitaba su consejo y por ello, directamente me preguntó qué era lo que me pasaba:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Padre, tengo un problema- contesté y preso de la desazón, le expliqué de corrido la situación.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El sacerdote se escandalizó por el detalle con el que le conté el problema pero cuando ya creía que me iba a despedir con cajas destempladas, comprendió que era un alma en pena y me rogó que continuara pero que me abstuviera de ser tan conciso con respecto a la cama.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Reanudando mi relato, expliqué a Don Mariano le dilema en el que me encontraba. Por una parte, Lara estaba enferma y debía dejarla en paz, pero por otra me descomponía la idea de nunca volver a disfrutar de su presencia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El cura esperó a que terminara para hacerme una pregunta:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿No crees que esa jovencita tiene algo que opinar?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Padre, si no puedo estar junto a ella, ¿Cómo se lo puedo preguntar? Y si al final lo hago, ¿no cree que su respuesta se vería afectada por lo que le ocurre a su mente?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El viejo meditó unos instantes sobre la problemática y abriendo la puerta, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Confía en la providencia. Rezaré por ti y Dios proveerá…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Vuelvo a casa</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Jodido y hundido, volví a mi casa. Habiendo buscado ayuda, me encontraba todavía más sólo. Ni los amigos, ni la iglesia, ni el alcohol me habían dado una respuesta a mi problema. Si antes de la visita al neurólogo creía que el problema de Lara se circunscribía a ella, ahora sabía que yo estaba involucrado. Era un tema de ambos, pero igualmente insoluble.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Acababa de tumbarme en el sofá cuando escuché mi móvil. Al mirar en la pantalla, vi que me llamaban de mi oficina y por eso contesté. Era mi secretaria que quería informarme que la doctora se había encerrado en el despacho y que no quería abrirle a nadie.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Inténtame pasar con ella- contesté sin saber realmente que decir ni cómo actuar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lara tardó unos segundos en descolgar pero en cuanto escuchó que era yo quien estaba al otro lado del teléfono, llorando a moco tendido me preguntó dónde estaba y porqué la había dejado sola.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Creí que era lo que deseabas- respondí sintiéndome una piltrafa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Te necesito. Aunque sé que estar junto me afecta, no puedo soportar pensar en vivir lejos de ti.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras lo cual me preguntó si podía ir por ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Dame veinte minutos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lo creáis o no, su llamada me alegró al escuchar de ella que le urgía estar a mi lado y por eso cogiendo nuevamente el coche, fui por ella. Durante el recorrido, intenté acomodar mis ideas para cuando me presentara ante ella tener algo que decirle. Desgraciadamente, todas mis previsiones se fueron al carajo al llegar a mi despacho al encontrarme a Lara de pie en mitad de la calle.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Nada mas verme, entró en el coche y saltando sobre mí, comenzó a besarme como loca mientras me decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Prefiero ser una puta insaciable contigo que una pobre infeliz sin ti.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Deteniendo sus caricias, la obligué a sentarse en su asiento diciéndola:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Primero tenemos que hablar. ¿Puedes esperar a llegar a mi apartamento?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Lo intentaré- respondió hundiéndose en su sillón.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Durante apenas tres semáforos, la otrora ingenua y dulce doctora consiguió retener sus deseos pero al llegar a la Castellana, noté su mano recorriendo mi pantalón.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Qué haces? ¿No te ibas a quedar quieta?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Poniendo la expresión que pondría una niña a la que le han pillado robando un caramelo, me contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Déjame, solo un poquito.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Asumiendo que si le permitía seguir ese poquito terminaría en una mamada en mitad de la calle, me negué y acelerando busqué llegar cuanto antes a mi hogar. Fue entonces cuando me fijé que se le había subido la falda y que desde mi posición podía ver el inicio de su tanga. Mi sexo reaccionó saliendo de su modorra y solo el pantalón evitó que se irguiera por completo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Durante unos minutos, Lara combatió el picor insoportable de su entrepierna hasta que ya con lágrimas en los ojos, me rogó que al menos la dejara masturbarse.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿No puedes aguantar un poco? Ya casi llegamos- Insistí tratando de poner un poco de cordura.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ojala pudiera- respondió mientras se acariciaba los pechos por encima de su vestido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La necesidad que consumía su cuerpo hizo que olvidando que me había perdido un permiso que nunca llegó, esa mujer separara sus rodillas y retirando su tanga, comenzara a torturar el hinchado botón que surgía entre sus pliegues.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Lo siento- gimió avergonzada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Incapaz de aguantar sin tocarse, la morena incrementó ese toqueteo metiendo un par de dedos dentro de su coño. El olor a hembra insatisfecha inundó el estrecho habitáculo del coche mientras la miraba de reojo. Su calentura creció exponencialmente hasta que pegando un berrido, se corrió. Para entonces, me había contagiado de su lujuria y dentro de mi calzón, mi pene me pedía a gritos que lo liberara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «No puede ser», pensé al pillarme deseando sus labios en mi verga, «¡nos verían los demás conductores!».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La zorra en que se había convertido descubrió el bulto entre mis piernas y a pesar que acababa de disfrutar de un orgasmo, pegando un grito me bajó la bragueta diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Tú también lo necesitas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin darme tiempo a opinar, sacó mi falo y agachando su cara, abrió su boca y comenzó a devorar mi pene mientras entre sus muslos volvía a masturbarse.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Lara, ¡tranquila joder! ¡Podemos matarnos!- protesté inútilmente porque para entonces esa morena ya se lo había introducido hasta el fondo de su garganta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Alzando y bajando su cabeza, prosiguió la mamada a pesar de mis protestas. Parecía que la vida le iba en ello y mientras yo intentaba no estrellarnos, ella buscaba con un ardor inconfesable el ordeñar mi miembro. Aunque intentaba acercarme lo más rápido a mi hogar, ese trayecto tantas veces recorrido se me estaba haciendo eterno al notar no solo la acción de sus labios sino la de una de sus manos sopesando y estrujando mis huevos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Si no paras, ¡me voy a correr!- avisé asumiendo la cercanía de ese clímax no buscado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi alerta lejos de apaciguar el modo en que estaba mamando entre mis piernas, la azuzó y ya convertida en una cierva en celo, aceleró sus maniobras.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Tú te lo has buscado- contesté dándola por imposible y aparcando de mala manera en segunda fila, paré el coche y presioné su melena para hundir mi verga por entero en su boca.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/5/6/3/2/56321/y/i/l/1/yil1/095_m.jpg" alt="" width="424" height="637">La morena estuvo a punto de vomitar por la presión que ejercí sobre su glotis pero reteniendo las ganas, continuó con esa felación todavía más desesperada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Serás zorra. Te pedí que esperaras pero ahora te exijo que te tragues todo mi semen y no dejes que se desperdicie nada- le ordené al sentir que estaba a punto de eyacular.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi mandato aceleró su segundo orgasmo y mientras esperaba con ansias la explosión de mi miembro dentro de su garganta, su cuerpo se sacudió sobre el asiento producto del placer que la consumía. Para entonces, yo mismo estaba dominado por mis hormonas y cogiéndola de las sienes con mis manos, como un perturbado usé su boca como si de su coño se tratara, levantando y bajando la cabeza de la morena clavé repetidamente mi verga en su interior hasta que el cúmulo de sensaciones explosionó en su paladar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Bébetelo todo!- exclamé al notar que era tanto el volumen de lefa que Lara tenía problemas para absorberlo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi orden la excitó aún más y mientras se corría por tercera vez, puso todo su empeño en obedecerme. Durante unos segundos que me parecieron eternos, Lara ordeñó sin pausa mi verga hasta que ya convencida de haber cumplido mis deseos, levantando su mirada y sonriendo me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Gracias por ser tan comprensivo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No soy compresivo- respondí. –En cuanto lleguemos a casa, te pienso dar una tunda para que aprendas quien manda.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Soltando una carcajada y como si hubiese sido algo normal lo que le acababa de decir, se acomodó en su asiento y me explicó que al salir de ver al neurólogo había pedido opinión a un psiquiatra.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Qué te dijo?-pregunté.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Muerta de risa, contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Me confirmó mis sospechas. Siempre he sido un poco furcia pero como nunca he tenido un hombre a mi lado, no pude darme cuenta. Ahora lo sé y si tú me lo permites, seré tu puta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No entiendo- respondí viendo por primera vez después de casi un mes a Lara sosegada y tranquila.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Descojonada, la morenita me espetó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Según el psiquiatra, desde que te conocí, no solo me enamoré de ti sino que aunque no lo supiera, deseaba que además de mi jefe y amigo, fueras mi dueño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Tu dueño?- insistí no creyendo realmente lo que acababa de oír.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin dejar de reír, Lara me contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Amor mío, al decirme que ibas a hacerme aprender quien mandaba, he comprendido que puedo serte sincera. Ese especialista me ha dicho que mi estado es raro pero menos infrecuente de lo que parece al principio entre las personas sumisas. Por lo visto, hay un pequeño porcentaje de nosotros que cuando conocemos a nuestro amo y este todavía no nos ha aceptado, no podemos controlar nuestra excitación.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sigo sin pillarlo- reconocí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sacando de su bolso un collar, lo puso en mis manos y con tono dulce, me informó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Al salir de la consulta, me lo he comprado. Para ponerme bien, solo necesito que lo coloques en mi cuello.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Y qué significa que lo haga?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -En cuanto lo cierres, seré tuya por siempre. No me podré negar a obedecer todos tus caprichos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El brillo de sus ojos translucía una mezcla de alegría y esperanza de la que no fui inmune. Quizás eso fue lo que finalmente despertó una vertiente desconocida dentro de mí. Sin conocer realmente cómo me iba a cambiar eso mi vida, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No te negaré que me atrae la idea pero no encuentro ninguna ventaja, ahora te follo cómo y cuándo quiero.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi respuesta destrozó los débiles cimientos de esa recién renacida tranquilidad en la mujer y con gran nerviosismo, me rogó que no la rechazara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Si te he entendido bien, al ser mi sumisa, tu voluntad sería la mía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sí- contestó todavía aterrorizada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Queriendo obligarla a reconocer en voz alta los límites de su entrega, acaricié uno de sus pechos mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Si quisiera preñarte, ¿pondrías alguna objeción?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No, mi amo. Estaría dichosa de llevar en mi vientre su descendencia- ya más segura pero sobretodo nuevamente ilusionada me informó.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El rubor de sus mejillas y la sonrisa de sus labios me hicieron comprender que Lara había captado mis intenciones y por eso cuando dando un pellizco en su pezón izquierdo, la advertí que si al final accedía a ser su dueño iba a obligarla a andar desnuda por la casa, me contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -A partir de que me coloque el collar, esa será mi única vestimenta para que así pueda hacer uso de su propiedad.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para entonces, ya habíamos llegado a la casa. Sin decir nada salí del coche, entré en la casa, pasé al salón y me senté en el sofá mientras Lara me seguía a pocos metros. Mi silencio empezó a hacer mella en ella y cayendo postrada a mis pies, me rogó que le hiciera caso.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ejerciendo mi nuevo papel, la miré y sin alterar mi voz, dije:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Convénceme que merece la pena ser tu amo- y viendo su confusión, la ordené: -Cómo estás en venta, quiero comprobar la mercancía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi amiga asumió que debía de mostrarse tal cual era y poniéndose de pie, se bajó los tirantes de su vestido. Sonreí al ver esa tela deslizarse y caer al suelo. Con Lara desnuda, me dediqué a comprobar la perfección de sus medidas mientras ella permanecía inmóvil.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Reconozco que pareces tener unos pechos de ensueño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al escuchar mi piropo y sin esperar que se lo mandase, desabrochándose el sujetador, se lo quitó. Con satisfacción observé que esas tetas con las que soñaba se mantenían firmes y que sus rosadas aureolas se iban empequeñeciendo al contacto de mi mirada. Mi antigua enfermera y después compañera tampoco necesitó que le insistiera para despojarse del diminuto tanga, de manera, que al cabo de unos segundos ya estaba completamente desnuda.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Acércate- le ordené.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La morena creyendo que así me complacía, se arrodilló y gateando llegó hasta mis pies donde esperó mis órdenes.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Quiero ver tu trasero.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con una sensualidad innata y no estudiada, Lara se giró y separando sus nalgas, me enseñó esa entrada todavía no cruzada. El sudor que recorría su pecho, me confirmó que estaba excitada y queriendo maximizar su agonía, metí un dedo en su rosado ojete al tiempo que le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Si al final te acepto, deberás mantenerlo limpio y siempre dispuesto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Así lo haré, amo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Dándole un azote, le exigí que se diera la vuelta. Mi ruda caricia acervó su calentura y pegando un gemido, se volteó y separando sus rodillas, expuso su vulva a mi examen. Cómo ya sabía al estar completamente depilada, su orificio delantero parecía el de una quinceañera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Separa tus labios- ordené interesado en averiguar hasta donde podría llevar a esa muchacha.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Obedeciendo sin demora, Lara usó sus yemas para mostrarme lo que le pedía. Al hacerlo, descubrí que la humedad lo tenía encharcado y mientras ella me miraba con deseo, me levanté del sofá y fui hasta el cajón donde guardaba mis juguetes. Una vez allí, sacando un antifaz y unas esposas, ordené a mi futura esclava que se incorporara. La muchacha se puso en pie y en silencio, esperó mi llegada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin hablar, le tapé los ojos y llevando sus brazos a la espalda, la inmovilicé para acto seguido y usando mis manos fui recorriendo su suave piel.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Amo, le deseo- sollozó mi cautiva.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La mujer comprendió mis intenciones. Al estar cegada, iba a ser incapaz de anticipar mis caricias y eso la pondría más bruta. Sin más dilación, fui tanteando todos y cada uno de los puntos de placer de esa morena hasta que sus muslos se empaparon con el rió de flujo que salía de su coño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Tienes prohibido correrte- susurré en su oído mientras le mordía los pezones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No tardé en observar que de los ojos de Lara brotaban unas gruesas lágrimas, producto de su frustración. Necesitaba alcanzar el clímax pero se lo tenía vedado. Forzando su deseo, me puse a su espalda y separando sus nalgas, tanteé con un dedo su orificio trasero. Ella no puso objeción alguna a mis caricias y creyendo que lo que deseaba era tomarla por detrás, sollozó diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Mi culo es suyo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Muerto de risa, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Lo sé -y sin dejarla descansar, metí el segundo en su ojete.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/5/6/3/2/56321/y/i/l/7/yil7/122_m.jpg" alt="" width="500" height="333">Durante unos instantes, la morena se quedó petrificada porque jamás nadie había hoyado ese lugar pero asumiendo que no podía contrariarme, permitió que continuara jugando con los músculos circulares de su trasero. Totalmente entregada, concentró su esfuerzo en no correrse y viendo que no podía aguantar mucho más sin hacerlo, se mordió los labios.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Decidí que era el momento de cumplimentar sus deseos y recogiendo el collar del suelo, volví al sofá y la senté de espaldas en mis rodillas. Lara que no era consciente que tenía esa gargantilla en mi poder, gimió al sentir mi verga rozando su culito. Al colocársela alrededor de su cuello, comprendió que la estaba aceptando y llorando me pidió qie la tomara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Tienes permiso de correrte- accedí premiando su constancia mientras la empalaba por detrás.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La morena al sentir su entrada trasera violentada por mí, gritó como posesa y presa de sus sensaciones, se corrió. Dejé que disfrutara el orgasmo sin moverme, tras lo cual, le quité las esposas y el antifaz. Lara, al sentir libertad de movimientos, llevó mis manos hasta sus pechos y cabalgando sobre mi pene, buscó mi eyaculación diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Siempre he sido tuya.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su sumisión me dio alas y cogiéndola de la cintura, empecé a izar y a bajar su cuerpo lentamente, de manera que pude sentir claramente como mi pene forzaba ese orificio una y otra vez.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Duele pero me gusta- chilló disfrutando de esa ambigua sensación.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Los gemidos que brotaron de su garganta fueron una muestra clara que mi zorrita estaba disfrutando. Eso me permitió ir poco a poco acelerando el ritmo con el que machacaba sus intestinos hasta que la llevé otra vez al orgasmo. Agotada por el esfuerzo, se dejó caer contra mi pecho y gimoteando, me pidió que me corriera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Soltando una carcajada, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Una esclava no decide donde y cuando su amo se va a correr.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por mi tono, mi dulce y sumisa compañera comprendió que aunque yo no quisiera hacerlo pronto no me quedaría más remedio y por eso restregando su cuerpo contra el mío, buscó acelerar lo inevitable. Lo que no se esperaba fue que cambiando de objetivo, sacara mi verga de su culo y poniéndola a cuatro patas sobre el sofá, se lo incrustara en el coño mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -A partir de ahora, usaré tu útero para correrme- y ya explotando en su interior le confirmé mis intenciones susurrando: -Al menos hasta que te deje preñada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi amenaza lejos de aterrorizarla, la hizo chillar de alegría y moviendo su pandero con renovadas fuerzas, terminó de ordeñarme…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/5/6/3/2/56321/y/i/k/T/yikT/025.jpg" alt="" width="600" height="399"></p>
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		<title>Relato erótico: Consolando a mi vecina, madre joven y recién viuda (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Jul 2025 18:27:00 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="http://www.amazon.es/dp/B00TQ5I73M">&nbsp;</a></span></p>
<div style="clear: both; text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca creí que el hecho de tener mal genio un día me cambiara por completo mi vida.&nbsp; Dotado desde joven de mal temperamento, mi pésimo carácter me ha causado más de un problema. Reconozco que me cuando algo me altera me dejo llevar por mi pronto y sin pensar en las consecuencias, me lanzo al cuello de quien me molesta o me perturba. Eso fue lo que me ocurrió ese sábado en la mañana y desde entonces acarreo con sus consecuencias.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Habiéndome acostado a las cinco de la mañana con una borrachera de las que hacen época, no debía de llevar dos horas durmiendo la mona cuando empecé a escuchar a un bebé llorar. Si en un principio intenté evitar su llanto hundiendo mi cabeza en la almohada, con el paso de los minutos sin poder dormir me fui encabronando cada vez más.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Hagan callar a ese puto crio!- grité en un momento dado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los chillidos del niño retumbando en mi cabeza eran insoportables. Lo agudo de su lamento se clavaba en mi sien magnificando el dolor de mi resaca. Hecho una fiera, me levanté y golpeé la pared intentando que mis malditos vecinos hicieran callar a su retoño pero viendo que mis protestas no cumplían su objetivo, me puse unos pantalones para enfrentarme directamente a ellos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Completamente encabronado, salí de mi casa y golpeé la puerta de mis vecinos. Durante unos minutos nadie respondió a mis golpes y ya dominado por la ira, tiré la puñetera puerta. Al entrar en el piso, me encontré todo hecho un desastre mientras desde una habitación el crio seguía llorando. Sin pensar en lo que había hecho y que era algo a todas luces ilegal, fui en busca de sus padres. Padres a los que, aunque llevaba viviendo dos años en esa casa y debido en gran medida a mi carácter huraño, no conocía.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi sorpresa al entrar en el cuarto del que procedían los llantos fue máxima, ya que me encontré con el bebé en su cuna y a su madre tirada en el suelo. Aun resacoso, no me costó comprender que algo iba mal. Tratando de reanimarla, me agaché y llevé a la mujer hasta la cama. Como no reaccionaba, llamé a una ambulancia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El operador me contestó que tardarían al menos media hora en llegar por lo que nada más colgar decidí, ya que el hospital más cercano estaba a menos de cinco minutos de allí, llevarla yo mismo. &nbsp;Afortunadamente&nbsp; en ese momento entró por la puerta, otro vecino que alertado por mis gritos, vino a ver qué ocurría.&nbsp; Sin darle tiempo de opinar, le ordené que se ocupara del niño mientras yo llevaba a su madre a urgencias.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El tipo me prometió hacerlo u aprovechando que llevaba las llaves del coche en un bolsillo del pantalón, cogí a la mujer en brazos y salí de allí. Sin saber que había ocurrido y desconociendo incluso el nombre de la joven a la que estaba auxiliando, la metí en mi automóvil y saliendo del parking la llevé al hospital. Al llegar a la clínica deposité a la enferma en manos de un médico y cuando ya creía que me podía marchar, me pidieron explicaciones de lo ocurrido.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Avergonzado por mi comportamiento, mentí y no les dije que mi mala leche me había llevado a descubrir a esa joven tirada en la alfombra, por el contrario y haciéndome el buen samaritano, les conté que persuadido por los gritos de su hijo comprendí que algo pasaba y por eso tirando la puerta, la encontré desmayada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bien- dijo el auxiliar creyéndose a medias mi versión- ¿Nombre?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gonzalo Santos- respondí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El sanitario, rehaciendo su pregunta, me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Nombre de la paciente?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ni idea- contesté.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;Si ya le extrañó que no lo conociera, la cara de incredulidad del empleado se acrecentó cuando intentando aclarar el asunto insistió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Me está diciendo que ha entrado a casa de una vecina tirando la puerta sin conocerla?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí- respondí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dudando de mí y empezando a suponer que no había ocurrido como yo decía, me preguntó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Al menos sabrá si está casada?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tampoco.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Espere un momento- me dijo cogiendo los papeles para acto seguido salir de su despacho.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quizás el color rojo de mis ojos y mi aliento alcoholizado le hicieron creer que mi intervención en el desfallecimiento de esa mujer no era tal y como le había contado pero lo cierto es que al cabo de dos minutos llegó con un policía.&nbsp; El agente nada más llegar me pidió mis papeles y mientras tomaba nota de los mismos, me volvió a preguntar por lo sucedido. El interrogatorio esta vez fue frío y sin cortarse un pelo, me insinuó si tenía algo que ver con la sobredosis de calmantes de la muchacha.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya francamente molesto, le contesté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hasta que usted me lo ha dicho no sabía que esa mujer los había tomado. Le repito no la conozco pero si quiere me acompaña a mi casa y allí los otros vecinos confirmaran mi declaración.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras lo decía, me quedé pensando que difícilmente podrían hacerlo porque tampoco los conocía y por tanto lo único que podrían declarar es que llegaron al piso de la muchacha cuando yo ya estaba ahí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque no se si fue para bien, no habían pasado cinco minutos cuando apareció por la puerta el otro vecino con el niño en brazos. Nada más verme, el muy capullo, puso al crío en mis brazos y diciéndome que tenía prisa, me adjudicó al chaval. Dentro de lo malo, como el poli seguía conmigo conseguí que ese tipo ratificara punto por punto mi versión.&nbsp; El problema fue cuando quise dejar al hijo de esa mujer bajo su supervisión. El burócrata hizo su aparición y negándose de plano, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo no puedo recoger al bebé y como actualmente está cuidado, le hago responsable del mismo hasta que su madre hacerse cargo o en su caso, vengan los de servicios sociales.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Juro que me acordé mentalmente de la zorra de la madre del agente y del cornudo de su padre pero no pudiendo hacer otra cosa, no me quedó más remedio que llamar a mi hermana. Tras contarle mi odisea, se rio de mí y a través del teléfono me preguntó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué edad tiene?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y ¡Como cojones quieres que lo sepa!- respondí cabreado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como me conocía, me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pásame a la enfermera.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni que decir tiene que creyendo que así me libraría del problema, le di el teléfono a la primera enfermera que encontré. La mujer escuchó&nbsp; atentamente antes de contestar:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Unos tres meses y siete kilos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nuevamente, al habla con mi hermana me confirmo que tardaría veinte minutos. Os juro que fueron los veinte minutos mas largos de mi vida porque el pobre enano debía estar con hambre y se los pasó llorando. Fue tanto el escándalo creado que un hijo de puta. tan insensible como yo, en voz en gritó me exigió que callara al niño diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Menuda mierda de padre que no puede ni cuidar de su hijo.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2Fadt7zqc5.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2Fadt7zqc5.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Que ese maldito me acusara de algo sin saber las circunstancias me cabreó de tal manera que no solo le mandé a tomar vientos sino que el personal del hospital me tuvieron que parar porque quería partirle la cara a ese cabrón. Cuando llegó mi hermana ya estaba más calmado y por eso cuando le conté lo ocurrido mientras ella preparaba un biberón al bebé, soltó una carcajada diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te quejas de esa reacción cuando tú has tirado la puerta de tus vecinos por lo mismo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;Muy a mi pesar reconocí que tenía toda la razón. Por mucho menos yo había entrado en cólera. María sonriendo me dio el bibe ya preparado y me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Uno cada cuatro horas- para acto seguido darme una bolsa con pañales y a pesar de mis protestar, desaparecer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Os podréis imaginar la situación: jamás había tenido a mi cuidado ni siquiera un cachorro y de pronto me veía con un lactante en mis manos. Sin poder hacer otra cosa, le di la botella y una vez se había tomado la toma, dejó de llorar durante cinco minutos. Al cabo de los mismos reanudó su llanto con mayor énfasis y desmoralizado pregunté a una mujer que le ocurría.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La señora sonrió y olisqueando al chaval, me respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Se ha cagado- y obviando lo vulgar de su respuesta, prosiguió diciendo: ¡Tienes que cambiarle el pañal!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por mucho que intenté que se comportara como una buena samaritana, se negó por lo que tuve que ir a un baño a cambiarle. No os podéis hacer una idea de lo cerca que estuve de vomitar porque aunque ese chaval tomara leche, cagaba mierda. Lo peor no fue el limpiarlo sino oler la peste de sus heces. Totalmente asqueado y después de cuarto de hora conseguí colocarle más o menos bien el pañal. Al salir me encontré con que el enfermero me llamaba. Nada más verme me informó que la madre del niño se había despertado. Creyendo que allí acababa mi papel, fui a verla con su hijo en mis brazos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin saber a qué atenerme, entré al cubículo de urgencias donde estaba. Allí me encontré que mi vecina era una jovencita muy joven que aún demacrada era realmente bonita. Un tanto cortado, dándole a su hijo, me presenté. La muchacha cogió al crio y llorando me dio las gracias por cuidar de Andrés.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Así que se llama Andrés, el enano” pensé.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando todo se complicó, porque haciendo su aparición el médico la informó de que el niño no podía quedarse en el hospital. Viendo que me iban a encasquetar nuevamente al jodido lactante, pregunté qué ya que se había recuperado porqué no le daban el alta a la madre.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quién es usted?- me preguntó el dichoso doctor.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Su vecino.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con gesto serio, el tipejo me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Como ha sido un abuso de barbitúricos, no podemos darle el alta sin que alguien se responsabilice de ella.&nbsp; De no&nbsp; ser así, la paciente tendrá que quedarse hasta el lunes para ser observada por psiquiatría.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Solo pensar en ocuparme durante al menos tres días de ese niño me puso los pelos de punta por eso cuando la madre insistió que había sido un accidente y que no volvería a ocurrir, creí que me había librado. Desgraciadamente, el galeno insistió que de no haber alguien que se responsabilizara no podía darle el alta. Juro que debí de haberme mordido un huevo y haberme quedado callado pero en vez de eso, respondí con el único objeto de zafarme del chaval:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oiga, como vivo al lado, yo podría echarle una mirada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El médico quizás interesado en desocupar una cama, contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si usted se hace cargo y mantiene bajo estricta supervisión a la madre, podría aceptar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con la mosca detrás de la oreja, pregunté a qué se refería con “estricta supervisión”. El tipo con gesto serio, respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Debería permanecer con usted y comprometerse a traerla a consulta para que se le haga una valoración el lunes.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Había decidido negarme cuando la joven me miró con cara de angustia y cogiendo mi mano me pidió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por favor, serán solo dos días.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FaclUlfZ7.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FaclUlfZ7.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reconozco que en ese momento me pareció más sencillo echarle un vistazo a esa monada que ocuparme del cuidado integral de su retoño, por eso accediendo a las condiciones marcadas por el hospital, firme los papales en los que me responsabilizaba de ambos. Ya embarcado en esa aventura, salí a la media hora con la madre e hijo de la clínica y sabiendo que no podía hacer otra cosa, los llevé a casa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Patricia, así se llama mi vecina, se mantuvo callada durante el trayecto pero al llegar a mi piso y ver el estado en que estaba su puerta, se echó a llorar desconsolada. Solo se calmó una vez le prometí que la arreglaría y sin pensar en las consecuencias de mis actos, le pregunté qué iba a necesitar para pasar esos dos días.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La cuna del niño y su comida, lo demás siempre puedo pasar a por ello.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La lógica de su respuesta me convenció y cogiendo lo que me había dicho de su casa, llevé a los dos a la mía. Nada más entrar y señalarle su habitación, la joven se hundió en su mutismo nuevamente y cogiendo al crio se encerró. Al ori el pestillo, me aterroricé y llamando a su puerta, le dije:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perdona, sería mejor que no cerraras. No te conozco y en cambio soy responsable de ambos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comprendiendo mis razones, la dejó abierta sin contestar. Extrañado y nervioso, cogí las herramientas y saliendo al descansillo, me puse a arreglar mi estropicio. Como mi patada fue seca, únicamente tuve que recolocar las bisagras para que la jodida puerta funcionara nuevamente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Tengo que controlar mi mala leche”, pensé mientras lo hacía.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya de vuelta a mi piso, lo primero que hice fue dar un vistazo a la madre. Me tranquilizó observarla haciéndole mimos a su chaval y por eso ya tranquilo, viendo la hora, decidí que era hora de comer y metí en el horno una pizza. No habían pasado los quince minutos que se necesitan para calentarse cuando la vi salir de la habitación y en silencio sentarse frente a mí. No tardé en comprender que quería decirme algo y por eso apagando la tele, me la quedé mirando. Al observarla, traté de encontrar algún motivo por el que esa preciosidad se hubiese tomado esos tranquilizantes pero no lo encontré y por eso esperé que fuera ella quien me lo dijera.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La belleza de esa cría era evidente. Por mucho que estuviera demacrada y sin arreglar, no pude más que deleitarme contemplándola. Morena de pelo largo, su bonita cara iba en consonancia con el resto de su cuerpo. Delgada pero con un par de pechos dignos de una antología, la muchacha era encantadora.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Patricia totalmente avergonzada tomó aire antes de empezar:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te debo una explicación.</span></div>
<div style="text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full wp-image-2918 alignright" src="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2014/01/Sin-t-25C3-25ADtulo.png" alt="Sin-t-25C3-25ADtulo" width="424" height="636"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sé si fue su cara de no haber roto nunca un plato o por el contrario el verla tan desvalida pero lo cierto es que cogiéndola de la mano, le dije que no era necesario. Ella al sentir mi apoyo se echó a llorar y tras unos minutos donde solo pude observar su dolor, me dijo:</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Necesito explicarte. Gracias a ti, estoy bien pero sobre todo Andrés no ha sufrido por la idiota de su madre.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Instintivamente miré al bebe que desde su cuna me sonreía. El puñetero enano tenía sus ojos fijos en mí, reconociendo al que media hora antes le dio de comer. Viendo que no me quedaba mas remedio que recibir sus excusas, la miré&nbsp; dándole entrada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La morena, habiendo captado mi atención, empezó a decirme:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No era mi intención el suicidarme. Pero como llevaba mas de dos días sin dormir, decidí tomar un calmante y te juro que no sé cómo pude tomar tantos- sus palabras me calmaron porque al menos no era una loca confesa, aun así&nbsp; decidí esperar a que terminara para hacerme una idea de lo que había pasado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi vecina buscando una explicación, prosiguió diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No comprendo como pude ser tan boba, solo alcanzo a pensar que creyendo que no me las había tomado, volví a tomar otra dosis- cómo podía ser, permanecí callado – Lo cierto es que desde que murió Juan, no he hecho otra cosa que llorar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;Esa confesión&nbsp; me interesó y intentando indagar en ella, pregunté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Juan era el padre?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si- respondió llena de pena.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabiendo el trauma que debía de ser quedarse sola, me abstuve de seguir investigando pero ella una vez abierta la espita por la que sacar su dolor, me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Falleció en un accidente hace dos meses- y ya totalmente deshecha, llorando a moco tendido, se quejó de que su niño nunca llegaría a conocerlo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Juro que nunca he sido de lágrima fácil pero ese drama me afectó y abrazándola sin otra intención que consolarla, la animé diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tranquila, eres joven y encontrarás a alguien que aunque nunca pueda sustituirlo, si se comporte como un padre con el niño.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha al oírme, se secó los ojos con la manga de su jersey y poniendo cara esperanzada, me preguntó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Tú crees?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por supuesto- respondí – tendrás muchas oportunidades y más cuando conozcan a Andrés que es un niño precioso y bueno.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FadcO7wRr.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FadcO7wRr.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El piropo que solté sobre el niño, le cambió la cara y sin dejar de llorar, la noté más animada. Aprovechando el momento, le informé que tenía una pizza en el horno y levantándola de la silla, la llevé a la cocina. Patricia me siguió como una autómata con su bebé y solo cuando la obligué a sentarse en la mesa, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué eres tan bueno conmigo?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cortado, intentando mediante una broma sacarle de su depresión, respondí:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es fácil, como verás y soy soltero. Y ¡qué mejor forma de conseguir compañía que actuar como un caballero de película!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi respuesta que iba en son de guasa, la destanteó momentáneamente y al darse cuenta que&nbsp; estaba bromeando, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por la forma que te mira mi niño, ¡A él ya lo has conquistado!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Juro que en ese instante, el jodido crío como si supiese de qué estábamos hablando estiró sus brazos para que yo lo cargara. La madre soltando una primera risa, me pidió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Cógele! ¡Le gustas!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque nunca en la vida me había llevado bien con un bebé, reconozco que me hizo gracia el enano y cogiéndole en brazos, le hice un par de carantoñas. Encantado, el chaval me sonrió mientras intentaba llevar a su boca mi mano.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Lo ves!- recalcó la muchacha – es la primera vez que veo que se va con alguien teniéndome a mí al lado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cortado pero alegrándome en mi interior de haberme topado con los dos, le pasé a Andrés diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tómalo mientras sirvo la comida.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Patricia intentó ayudarme pero con voz tranquila le obligué a permanecer sentada. Sirviendo de anfitrión, traje la pizza y nos pusimos a comer. Durante la comida, se mostró más comunicativa y por eso descubrí que además de ser bonita, la morena era una mujer encantadora. Dotada de una dulzura innata, os tengo que reconocer que quizás&nbsp; sin darme cuenta y desde ese momento quedé prendado de ella. No solo tenía un cuerpazo sino que desde el principio me quedó claro que tenía la cabeza perfectamente amueblada y que esa sobredosis que me llevó a conocerlo solo había sido un accidente. Por eso y creyendo que era una idiotez que se quedara en mi apartamento, nada más acabar de tomarnos el café, le pregunté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Patricia, aunque me he comprometido a tenerte en casa, veo que estás bien. SI quieres irte, no pondré ningún impedimento.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Curiosamente, se quedó callada y tras pensarlo unos instantes, contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si no te importa, me gustaría quedarme aquí al menos estos días- y casi a punto de llorar, me dijo: -Te parecerá raro pero me da miedo irme sola a mi piso.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su respuesta aunque extraña, me satisfizo y mirándola a los ojos, respondí:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me importa. Yo también prefiero teneros cerca – dándome cuenta que podía ser malinterpretado,&nbsp; intenté explicarme diciendo: -Lo digo por los pápeles que firmé.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis palabras la tranquilizaron y pidiéndome permiso, se fue al cuarto de invitados a echarse un rato. Habiéndome quedado solo y mientras metía los platos en el lavavajillas, me quedé pensando en lo agradable que era tener compañía.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El resto de la tarde pasó sin nada que mencionar a no ser por el hecho que en un momento dado, Andrés pidió su toma y viendo que su madre necesitaba descansar, entré en el cuarto a cogerlo. Patricia me lo agradeció y siguió durmiendo sin saber del efecto que produjo en mí el verla acostada. Al tumbarse, se había quitado los pantalones y por eso cuando entré por su hijo, me quedé de piedra al admirar la perfección de su cuerpo. Dotada por la naturaleza de unas piernas de ensueño, no fue consciente del modo en que me la quedé mirando.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FadqNBCYY.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FadqNBCYY.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0"></a>“¡Dios! ¡Qué buena está!” exclamé mentalmente mientras cogía a Andrés y con la imagen de esa belleza grabada en mi retina, me retiré a preparar el bibe a su hijo.&nbsp; Mientras lo hacía, no pude dejar de rememorar en mi mente, las bragas de encaje que cubrían su pubis ni la rotundidad de los pechos que&nbsp; inútilmente intentaba esconder su sudadera.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡No me puedo creer que nunca me haya fijado en ella!” mascullé entre dientes al sentarme con su hijo. El crío comportándose como un querubín, se tomó la mamila sin quejarse. Juro que aunque resulte imposible de creer, no me molestó cambiar por segunda vez en mi vida un pañal porque mientras lo hacía, solo tenía un único pensamiento: “Patricia”.&nbsp; El erotismo que manaba de su cuerpo era tal que involuntariamente mi pene reaccionó irguiéndose hasta su máxima extensión.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Venciendo los reparos que me producía excitarme con esa mujer, dejé al niño en su cuna y encerrándome en mi cuarto, me di rienda suelta a mi imaginación. Obviando tanto nuestra diferencia de edad como el hecho que era una criatura indefensa y sin poder pensar en otra cosa que no fuera estar entre sus piernas, soñé que entraba en mi cuarto y que sin hacer ruido se acercaba a mi cama lentamente. Sin preguntar y con su piel erizada por lo que iba a hacer, me levantó las sábanas y se hizo un hueco a mi lado. Comportándose como una ladrona, en mi sueño, mi vecina aproximó su cuerpo a mí y mientras se pegaba a mi espalda, susurró:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Fóllame.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hasta ese momento, me había hecho el dormido pero al sentir la presión de sus pechos contra mi piel hizo que mi pulso se acelerara. Tratando de tranquilizarme, respiré profundamente antes de darme la vuelta. Al hacerlo, Patricia no aguardó mi respuesta y lanzándose entre mis brazos, buscó mi boca. Aunque sabía que todo era producto de mi mente, me vi respondiendo con pasión a su beso y mientras se acomodaba entre mis piernas, oí a mi vecina murmurar:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Lo necesito!- mientras se comenzaba a mover lentamente sobre mí, degustando la presión de mi pene contra su sexo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era tal mi excitación que ni siquiera me dio tiempo a recrearme soñando que la penetraba porque exploté dejando el rastro de mi semen sobre el colchón. Asustado por la magnitud de mi calentura, me levanté de la cama y busqué calmar mi tensión con una ducha de agua fría. El impacto de introducirme bajo el chorro, consiguió tranquilizar temporalmente mi excitación pero mientras me secaba no pude dejar de reconocer que ante cualquier avance de esa mujer, los rescoldos se convertirían en un incendio y sin lugar a dudas, caería rendido entre sus muslos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con posterioridad me enteré que mientras tanto, Patricia le ocurría algo parecido. Tras meses de angustia, había encontrado en un desconocido el apoyo que había perdido y aunque le seguía doliendo la ausencia de su marido, se dio cuenta que la vida seguía y que tenía que buscar un padre para su hijo. Le costaba comprender que le hubiese prestado su ayuda sin pedirle nada a cambio y por eso &nbsp;cuando entré&nbsp; a por Andrés, se hizo la dormida porque sabía que no podía negar esa ayuda desinteresada pero también porque descubrió en mi mirada una mezcla de deseo y de cariño que la dejó confundida.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Le gusto!”, pensó y ya claramente turbada tomó nota de que no le había molestado sentir mis ojos recorriendo su cuerpo. &nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tratando de evitar seguir pensando en mi pero claramente excitada, cerró los ojos imaginándose que estaba con su marido en esa cama y dejando caer suavemente las manos por su cuerpo, se empezó a acariciar. En su imaginación, el difunto era el que se estaba acercando a su clítoris y buscando liberar la frustración acumulada, separó sus piernas y con delicadeza se apoderó del botón escondido entre los pliegues de su sexo. Reteniendo los gemidos de placer en su garganta, soñó que Juan se agachaba y se apoderaba de él mientras con la otra mano se pellizcó un pezón. Ya completamente excitada y mientras su cuerpo convulsionaba de placer, le pidió que la besara. Fue entonces cuando se percató que la boca que estaba besando en sueños no era la de Juan sino la mía. Asustada por su propia reacción, se corrió al darse cuenta que el hombre con el que soñaba: ¡Era yo!</span></div>
<div style="border: none; padding: 0cm 0cm 1pt; text-align: justify; background: white;">
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una hora más tardé, todavía conmocionada por haberse masturbado con uno que no solo no era su marido sino que además de ser un desconocido la podía llevar quince años, salió de la habitación para descubrirme en el sofá viendo la tele.</span></div>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al verla entrar, me costó evitar que mis ojos se recrearan en su figura. La muchacha sin maquillar y despeinada tenía un encanto difícil de describir. Todo en ella era bello, su cara, sus labios, el modo tan despreocupado con el que lucía esa sudadera e incluso tengo que reconocer que me cautivó descubrir que dejando tirados sus zapatos al lado de la cama, Patricia apareció descalza en el salón. Sus pies y sus uñas pintadas de rojo, me hicieron suspirar y temiendo que el resto de mi cuerpo reaccionara traicionándome, retiré mi mirada y disimulando mi excitación, seguí viendo la película.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué están poniendo?- me preguntó.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intentando que no se me notara, contesté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Una de risa.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Satisfecha porque quizás reírse era lo que necesitaba, se sentó junto a mí. &nbsp;Su presencia, curiosamente, diluyó mis dudas y olvidándome de lo que sentía, me sentí acompañado. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque ninguno de los dos lo sabía, habíamos sido participes en los sueños del otro&nbsp; pero eso no importó para que al cabo de unos minutos, a carcajada limpia disfrutáramos de las correrías absurdas de los protagonistas de la cinta. El ambiente se fue distendiendo y aunque no nos percatáramos ni ella ni yo, nos fuimos acercando el uno al otro y antes de que terminara, Patricia tenía apoyada su cabeza en mi pecho.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue en los anuncios, cuando caí en nuestra postura pero lejos de alterarme, me encantó tenerla tan cerca. Ella por su parte, al notar mi brazo a su alrededor, se sintió protegida e involuntariamente, sonrió. Cualquiera que nos hubiese visto, hubiera creído observar a una pareja disfrutando de un sábado en la tarde en la tranquilidad del hogar y aunque no había nada pecaminoso ni inmoral en nuestra actuación, ambos fuimos conscientes de estar jugando con fuego.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todavía seguía la película cuando desde la habitación escuchamos el llanto de Andrés:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Debe tener hambre- señaló su madre corriendo a por el bebé.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Verla partir, me molestó en un principio pero al volver con el crío en su regazo, me quedé pasmado por la belleza de la imagen. El cariño que se profesaban me hizo desear por vez primera formar una familia y sin dejarlos de mirar, reparé en que lo que realmente anhelaba era ser yo parte de la suya.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡No puede ser! ¡Soy demasiado viejo para ella!”, maldije entre dientes mientras seguía absorto como Patricia era capaz de prepararle el biberón sin dejar a Andrés en su cuna.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Queriendo ayudar, me acerqué a los dos y dije:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dame al niño.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al no estar acostumbrada a que nadie la echara un capote, se me quedó mirando mientras se lo cogía. Fue entonces cuando ocurrió, juro que no fue mi intención pero lo cierto es que al tomarlo, pasé mi mano involuntariamente por su pecho. Mi vecina, esa madre joven recién viuda, no pudo evitar que de su garganta saliera un suspiro al sentir mi caricia. Si ya estaba suficientemente turbado por su gemido, me quedé de piedra al comprobar que bajo su blusa y traicionándola, sus pezones se le pusieron duros.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin saber a qué atenerme ni que pensar, le pedí perdón y retirándome de ella, me la quedé mirando. Patricia, consciente de mi escrutinio, se movió nerviosa incrementando de esa manera mi turbación.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No puede ser”, pensé creyendo que mi calentura me estaba jugando una mala pasada pero cuanto más la observaba más clara era la presencia de esos dos bultos bajo la tela.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A los pocos segundos, la madre terminó de prepararlo y rojo como un tomate, me pidió a su hijo de vuelta. No queriendo que pensara mal de mí, le pase al crío evitando cualquier contacto y volviendo al sofá, intenté evitar seguirme fijando en ella. Lo cual me resultó imposible y al cabo de los pocos minutos, nuevamente estaba observando con deleite como esa joven le estaba dando la toma a su hijo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Y todavía se va a quedar todo un día!”, mascullé sabiendo lo difícil que me iba a resultar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Analizando la obstinación con la que mi mente soñaba con que esa mujer fuera mía, busqué la explicación en que mi soltería que creía buscada, no fuera más que resultado de mi fracaso y por vez primera supe lo que era la soledad. Para colmo a un solo metro de mí sentada y ajena a lo que estaba sintiendo estaba una de las mujeres más sensuales que hubiese conocido jamás.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La incomodidad que sentía me hizo reaccionar y levantándome de mi asiento, la pregunté qué quería de cenar:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Deja que Andrés termine y te ayudo- contestó.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FacbFv4O1.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FacbFv4O1.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;Temblando, no me quedó más remedio que volverme a sentar. Tengo que reconocer que disfruté tanto como un chaval viendo al bebé bebiendo su biberón de manos de su madre y que cuando terminó, me fastidió que lo hiciera porque estaba totalmente embelesado con la escena. Una vez saciada su hambre, Patricia se levantó y lo llevó nuevamente a su cuna. Sabiendo que quería que se durmiera, estaba esperando pacientemente en el salón cuando la oí llamarme.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al llegar a su lado, la vi agachada en la cuna y mientras me señalaba a su hijo, me dijo en voz baja:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mírale se ha quedado dormido con una sonrisa.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No lo hice a propósito pero al querer comprobarlo, me pegué a ella y contesté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Es precioso!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue al responder mi piropo cuando su madre, se levantó y al hacerlo, su trasero se posó contra mi sexo. Durante unos segundos, ninguno supo que hacer pero el ver el deseo en mi cara fue la gota que necesitaba para lanzarse con una suavidad que me hizo suspirar, Patricia me besó. Tal y como hice en mi sueño, respondí su beso con pasión y cruzando nuestro particular Rubicón, la cogí entre mis brazos y la deposité en la cama.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hazme el amor- la escuché decir mientras me llamaba con sus brazos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Incapaz de contenerme, me tumbé a su lado y la besé nuevamente. Contra toda lógica, era ella la más necesitada y casi desgarrándome la camisa, me la quitó mientras sus labios me colmaban de caricias. Sentir su urgencia fue lo único que necesité para que mis reparos desaparecieran y quitándole la sudadera, descubrí con auténtico gozo la perfección de sus pechos. Dotados con unos pezones grandes y rosados, sus pechos juveniles se me antojaron todavía más apetecibles y pero fue la firmeza de su vientre, lo que realmente me cautivó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Parece imposible que esta niña hubiese estado embarazada alguna vez!”, pensé mientras la acariciaba.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Patricia, totalmente contagiada por la pasión, se quedó quieta mientras mis dedos reptaban por su piel. Cogiendo confianza, mis caricias se fueron haciendo cada vez mas obsesivas y disfrutando de mi ataque, tuvo que morderse los labios para despertar a su hijo. Ajeno a su turbación, con mis manos sopesé el tamaño de sus senos y mientras ella no paraba de gemir, profundicé en mi ataque recogiendo entre mis dedos uno de sus pezones. Cuando sintió que se mojaba al notar mi caricia sobre su rosada areola, con la voz entrecortada, me pidió:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vamos a tu habitación.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Juro que comprendí sus razones pero como estaba lanzado no pude evitar recorrer con mi mano su entrepierna. No sé qué me resultó más excitante, si oír su gemido o descubrir que su coqueto tanga estaba totalmente empapado.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No seas malo- me rogó con los ojos inyectados de lujuria – ¡Quiero ser tuya!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Patricia, tratando de no &nbsp;levantar la voz, apretó sus mandíbulas al notar que mis dedos se habían apoderado de su clítoris. Totalmente indefensa, tuvo que sufrir en silencio la tortura de su botón mientras su bebé dormía en su cuna. Disfrutando al comprobar que no solo estaba húmeda sino que poco a poco mis toqueteos estaban elevando el nivel de la temperatura de su cuerpo, no paré hasta que mis oídos escucharon su tímido orgasmo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Me vengaré!- me dijo con una sonrisa al recuperar el resuello.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me encantó comprobar que no estaba enfadada y cogiendola entre mis brazos, la cambié de habitación. &nbsp;Nada más ver que llegábamos a mi cuarto, Patricia, se abalanzó sobre mí y, restregando su cuerpo contra el mío, exclamó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Eres un maldito!. Tendrás que compensarme el mal rato- mientras se arrodillaba y me despojaba de mi pantalón. Al ver mi sexo al descubierto, lo cogió entre sus manos y sin esperar mi permiso, se lo introdujo&nbsp; en la boca.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creí morir al comprobar la maestría con la que esa se apoderaba de mi miembro y esperanzado comprendí que era tanta su necesidad de que esa noche no me iba a dejar descansar hasta que la saciara. Ajena a mis pensamientos, mi vecina cogió con sus&nbsp; manos mis testículos e imprimiendo un suave masaje, buscó mi placer de la misma forma que yo había buscado el suyo. Fue impresionante experimentar como su lengua recorrió los pliegues de mi glande mientras no dejaba de decir lo mucho que gustaba.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me encanta-, exclamó al comprobar la longitud que alcanzaba en su máxima expresión y abriendo sus labios fue devorando mi polla lentamente hasta que acomodó toda mi extensión en su garganta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces usando su boca como si de su sexo se tratara, empezó a meterlo y a sacarlo de su interior con un ritmo endiablado. Alucinado por su mamada, todo mi ser reaccionó y acumulando presión sobre mis genitales, estos explotaron en sonoras oleadas de placer. La joven madre no dejó que se desperdiciara nada de mi simiente y golosamente fue tragándola a la par que mi pene la expulsaba. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez terminó la eyaculación, con su lengua limpió los restos de semen y sonriendo, me miró diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Espero que seas capaz de recuperarte rápidamente porque necesito que me hagas tuya.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con todo la sensualidad del mundo, me estaba retando y cayendo en su trampa, la terminé de desnudar tras lo cual la tumbé en la cama:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Se bueno conmigo- me soltó &nbsp;con voz temblorosa.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le respondí hundiendo mi cara entre sus piernas.&nbsp;Su sexo me esperaba completamente mojado y al pasar mi lengua por sus labios, oí el primero de los gemidos que escucharía esa noche. El aroma a mujer necesitada inundó mi papilas y recreándome en su sabor, recogí su flujo en mi boca mientras mis manos se apoderaban de sus pechos. Mi nueva amante colaboró separando sus rodillas y posando su mano en mi cabeza, me exigió que ahondara en mis caricias diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Fóllame y seré completamente tuya-.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su promesa me volvió loco y pellizcando sus pezones, introduje mi lengua hasta el fondo de su sexo.&nbsp; Patricia chilló de deseo y reptando por la cama, me rogó que la penetrase. Haciendo caso omiso a su petición, seguí jugando en el interior de su cueva hasta que sentí cómo el placer la dominaba y con su cuerpo temblando, se corría en mi boca. Su clímax, lejos de tranquilizarme, me enervó y tumbándola boca abajo sobre las sábanas, puse la cabeza de mi glande entre los labios de su sexo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tómame-, exigió moviendo su culo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tranquila-, dije dándole un suave azote,-llevo mucho tiempo sin hacerle el amor a una mujer y si sigues así, me voy a correr enseguida.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo también, ¡Necesito sentir tu polla! Desde que te conozco, me he vuelto a sentir como mujer y me urge ser tuya-.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comprendiendo la inutilidad de mi razonamiento, de un solo arreón, rellené su conducto con mi pene. Mi vecina, al sentirlo chocando contra la pared de su vagina, gritó presa del deseo y retorciéndose como posesa, me pidió que la cogiera los pechos.&nbsp; Obedeciendo me apoderé de sus senos y usándolos como ancla, me afiancé con ellos antes de comenzar un suave trote con nuestros cuerpos. Fue entonces su cuando, &nbsp;berreando entre gemidos, gritó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Júrame que vas a ser el padre de mi hijo. Quiero pertenecerte y que tú seas mío. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como eso era exactamente lo que deseaba, me hizo enloquecer y fuera de mí, incrementé mi velocidad de mis penetraciones. Patricia respondió a mis esfuerzos con lujuria y sin importarle despertar a su niño, me chilló que no parara. El sonido de la cama chirriando se mezcló con sus gemidos y completamente entregada a mí, se corrió nuevamente sin parar de moverse. No habiendo satisfecho mi lujuria,&nbsp; convertí mi galope en una desenfrenada carrera que tenía como único objetivo mi propio placer pero, mientras alcanzaba mi meta, llevé a mi amante a una sucesión de ruidosos orgasmos. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su completa entrega me terminó de enamorar y por eso cuando con mi pene estaba a punto de sembrar su vientre, la informé que me iba a correr. Ella al sentirlo, contrajo los músculos de su vagina y con una presión desconocida por mí, obligó a mi pene a vaciarse en su vagina.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Agotado por el esfuerzo, me desplomé a su lado. Patricia me abrazó llorando. Al percatarme de las lágrimas que recorrían sus mejillas, le pregunté preocupado que le ocurría:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nunca creí que pudiera volver a ser feliz. Durante meses creí que mi vida había terminado sin saber que en la puerta de al lado vivía un hombre que me haría recobrar mi esperanza.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tratando de quitar importancia a su confesión, en plan de guasa, pregunté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y quién es? ¿Lo conozco?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Muerta de risa al escuchar mi broma respuesta, me soltó mientras con sus manos se apoderaba de mis huevos:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Como dudes de quien es, ¡Tendrás que llamar a un médico!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La más que evidente amenaza no consiguió su objetivo porque al sentir la presión de sus dedos, mi pene reaccionó irguiéndose como un resorte. Soltando una carcajada, le separé las piernas y mirando a su entrepierna, le espeté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tan poco aguanta tu coño que piensas que tendré que llevarte de vuelta al hospital.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin perder la sonrisa, llevó mi miembro hasta su entrada y mientras se lo incrustaba hasta el fondo, me susurró:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cuídate tú, pienso dejarte tan cansado que quizás te dé un ataque, ¡Mi querido anciano!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="background-color: transparent; clear: left; display: inline !important; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://sexomio.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><img decoding="async" src="http://s532803978.mialojamiento.es/wp-content/uploads/2014/03/C-25C3-2593DIGO-PORNOGRAFO-300x137.png" alt="" width="640" height="292" border="0"></a></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b>Si quieres ver un reportaje fotográfico más amplio sobre la modelo que inspira este relato búscalo en mi otro Blog: &nbsp;&nbsp;&nbsp;</b>&nbsp;<a href="http://fotosgolfas.blogspot.com.es/">http://fotosgolfas.blogspot.com.es/</a><b></b></span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b style="text-align: justify;">¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</b></span></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2Facil5mD8.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2Facil5mD8.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mi cita a ciegas resultó muy puta&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 09:39:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[maduros]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[. Ese día todo me había salido mal. El trabajo agobiante, el calor insoportable y encima una antigua novia que no dejó de llamarme, insistiendo en que quería que conociera a una amiga recién llegada de Panamá. Cansado por su insistencia, no me quedó más remedio que aceptar y quedé con esa desconocida en el Goizeko, un lujoso restaurante vasco ubicado en la zona más cara de Madrid. Cansado y estresado hasta decir basta, al salir de trabajar, me tomé una ducha para relajarme. El chorro del agua cayendo por mi cuerpo consiguió lavar el sudor pero no consiguió expulsar [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ese día todo me había salido mal. El trabajo agobiante, el calor insoportable y encima una antigua novia que no dejó de llamarme, insistiendo en que quería que conociera a una amiga recién llegada de Panamá. Cansado por su insistencia, no me quedó más remedio que aceptar y quedé con esa desconocida en el Goizeko, un lujoso restaurante vasco ubicado en la zona más cara de Madrid.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cansado y estresado hasta decir basta, al salir de trabajar, me tomé una ducha para relajarme. El chorro del agua cayendo por mi cuerpo consiguió lavar el sudor pero no consiguió expulsar el cabreo en el que estaba instalado por culpa de los negocios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">«Necesito una copa», pensé mientras me enjabonaba, «espero que mi cita sea divertida porque si no, no pienso quedarme a terminar la cena».&nbsp; Con mis cuarenta y nueve años ya no estaba para perder el tiempo con una pareja aburrida y menos malgastar una noche con ella. Acostumbrado a alternar y con bastante éxito con las mujeres, últimamente tuve que reconocer, me aburría fácilmente. «Espero que no sea una niñata de veinte años», mascullé entre dientes ya escamado con el hecho que mi amiga no me hubiese querido contar como era esa tal Maite.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te preocupes, te gustará- me dijo al ver mi insistencia en que al menos me dijera qué edad tenía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La seguridad de Ana contrastaba con mis pasadas experiencias con las citas a ciegas. «La que no era gorda, era insoportable», protesté mientras pensaba en mis gustos: «Soy fácil de complacer, me gustan más jóvenes pero no tanto para ir por ellas a la universidad. Altas, delgadas y con unas piernas largas que acariciar al terminar la noche».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Joder como ella pero sin mala leche- exclamé cabreado al recordar cómo había terminado con esa morena por sus celos enfermizos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El recuerdo del acoso al que me sometió durante tres meses pidiendo que regresara con ella, me alertó que quizás su conocida fuera también una celosa compulsiva. «Espero que no», maldiciendo temí, «otra más, ¡No!».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Enfadado sin motivo, salí de la ducha y ya desnudo sobre los azulejos del baño, dudé si afeitarme o no porque a muchas mujeres le gusta la barba de dos días que llevaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mejor me afeito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mirándome al espejo, la imagen del hombre maduro que me devolvió no me gustó porque a pesar de hacer ejercicio y mantenerme bien para mis cuarenta y nueve años, no podía negar que no era un niño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">«¡Qué jodido es cumplir años!», pensé mientras me enjabonaba la cara. La inseguridad de irme haciendo viejo sin tener a una mujer a mi lado, era un tema que empezaba a ser renuente en mi mente. «A este paso terminaré mis días en un asilo persiguiendo a las enfermeras».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabiendo que necesitaba no solo una compañera sino a una amante que me hiciera feliz dentro y fuera de la cama, me terminé de vestir dudando que esa tal Maite fuera la que el destino me designara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">«Eso solo ocurre en las películas».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Cita a ciegas en Gozeko Kabi </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al estacionar mi todoterreno, el aparcacoches vino raudo a por las llaves y por su propina mientras yo miraba alrededor buscando a esa panameña con la que había quedado y de la que no sabía nada. Para no saber, desconocía incluso su raza pero conociendo que el porcentaje de raza caucásica en ese país era de apenas un 11%, lo más seguro es que fuera de color. Personalmente, no me importaba su etnia. Una mujer puede ser guapa independientemente de su piel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al no ver a nadie esperando en la puerta, entré directamente al local. El maître, un conocido de años, me informó que todavía no había llegado nadie preguntando por mí y por eso le pedí una cerveza mientras esperaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">«¿Cómo será?», me estaba preguntando cuando vi entrar por la puerta un espectáculo de mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con casi un metro setenta y unas piernas largas que no parecían tener final, la recién llegada era preciosa. Vestido con un&nbsp; pantalón negro y una camisa con lentejuelas doradas, parecía una niña bien del barrio de Salamanca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">«Está buena», sentencié mirando su melena castaña.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La llegada de esa niña hizo que todo el respetable se girara a verla. Su boca pintada de rojo llamaba a ser besada y su trasero era perfecto a pesar que era delgada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">«No debe de pesar más de cincuenta y cinco kilos», calculé mientras observaba que esa mujer echaba un vistazo a la sala como si buscara a alguien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creyendo que era una española más y por lo tanto no era mi cita, me puse a leer la carta de vinos olvidándome de ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hola guapo- escuché que me decían desde mi derecha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al levantar la mirada, me encontré a esa muchacha sonriendo a mi lado. Abochornado por mi falta de educación, me levanté a saludarla con un beso en su mejilla.&nbsp; Al acercarme, un aroma fresco invadió mis papilas:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">«Miss Dior », adiviné.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ese perfume era mi preferido y por eso me la quedé mirando, al imaginarme que mi amiga se lo había contado pero no queriendo empezar con mal pie, le pregunté cómo me había reconocido:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con un desparpajo que solo las centroamericanas tienen, me contestó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eras el único que cuadraba con la descripción- y entornando los ojos, me soltó: -Un madurito enorme con cara de golfo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/2338/5.jpg" alt="" width="424" height="638">Que nada más empezar hiciera referencia a mi edad, no me hizo ni puñetera gracia y por eso calculando que no debía tener ni treinta años, le solté:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-En cambio, a mí me mintieron. Me dijeron que eras una mujer y no una niña.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis palabras podían ser tomadas como un piropo o como un insulto. A la castaña no le pasó inadvertido mi contraataque y poniendo cara de buena, bajo su mirada mientras decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias, pero tengo treinta y ocho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La actitud de la mujer cambió y de ser una bomba sexual que dejaba boquiabiertos a los hombres a su paso, en ese momento parecía una cachorrita abandonada que invitaba a abrazarla. Sabiendo que había adoptado un papel y que en realidad esa muchacha seguía siendo la mujer segura y rompedora que entró por la puerta del restaurante, me quedé pensando:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">«Cuidado que esta niña sabe lo que quiere».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La confirmación que Maite era consciente de su atractivo me quedó clara cuando al sentarse en la silla que le había acercado, lo hizo de forma tal que permitió que mis ojos recorrieran su trasero en forma de corazón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">«Tiene un culo estupendo la condenada», sentencié sin darme cuenta que esa mujer me estaba empezando a interesar. Curiosamente al percatarse del exhaustivo examen que había hecho a su anatomía, bajo la blusa de la panameña dos pequeños bultos la traicionaron al sentirse excitada. «La gusta sentirse observada», pensé dejando mi copa en la mesa y mirando con descaro su pecho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite al sentir la caricia de mi mirada, se puso roja como un tomate y cambiando de postura, evitó que siguiera admirando sus senos pero algo en ella me aviso que también se sentía alagada de que la viera sexi a pesar de nuestra diferencia de edad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cuéntame, ¿a qué has venido a España?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Muerta de risa, llamó al camarero y le pidió que nos trajera una botella de Merlot, antes de contestar:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Podría decirte que de vacaciones pero en realidad, ¡he venido por ti!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por mí?- pregunté extrañado ya que esa criatura no me conocía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí. Tanto me ha hablado María de ti, que supe que si todo lo que decía era cierto, debías de ser mío.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Confieso que en ese momento me estaba empezando a cabrear el que directamente diera por sentado que si le gustaba lo que descubría, yo caería sin más en sus brazos. Por eso decidido a darle un corte, posé mi mano sobre su pierna mientras le decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No crees que a lo mejor no me atraes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin importarle que mis dedos estuviesen en ese momento acariciando su muslo, la castaña luciendo la mejor de sus sonrisas, contestó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ningún hombre ha resistido mis encantos. Si me gustas, serás mío- recalcó mientras imitándome ponía su mano en mi entrepierna y al sentir como mi pene se ponía duro al contacto, susurrando en mi oído, se alzó con la victoria mientras me decía: -Lo ves, ya estás bruto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su desfachatez incrementó mi enfado pero para mi desgracia cuando estaba a punto de soltarle una fresca, oí que me saludaban. Al mirar quien había llegado, descubrí que era Manuel, uno de mis mejores clientes y amigos, con su mujer. No pudiendo contestar como se merecía a esa castaña, me levanté a saludar a la pareja sin presentar a mi acompañante pero entonces, esa manipuladora se levantó diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya que mi novio es tan maleducado de no presentarme, me llamo Maite.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi cara debió de ser un poema al verme asaltado de esa forma porque no en vano Beatriz era también una buena amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">«¿De qué va esta tía?», pensé sintiéndome contra la pared porque aunque esa arpía no lo sabía, ese matrimonio llevaba mucho tiempo insistiendo en que me buscara novia y tratando de librarme de su acoso, me había inventado que tenía una.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis peores temores se hicieron realidad cuando la mujer se auto invitó a nuestra mesa diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No me extraña que Fernando te hubiese tenido escondida? ¡Eres monísima!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El piropo de Beatriz me supo a cuerno quemado pero en cambio para la aludida fue el inicio de una agradable conversación en la que descaradamente se inventó que llevábamos casi seis meses juntos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">«¡Será zorra!», mascullé al saber que si la descubría quedaría como un mujeriego ante la esposa de mi cliente y por eso tuve que aceptar a regañadientes su versión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Queriendo vengar de algún modo la afrenta, volví a posar mi mano sobre su pierna y mientras mis dedos iban subiendo por su muslo rumbo a su sexo, siguiendo su mentira pregunté a Manuel a qué hora era al día siguiente la montería.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tienes que estar en la finca a las ocho porque a esa hora sorteamos los puestos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La sorpresa que leí en la cara de la panameña me dio el valor necesario para incrementar su turbación al recorrer las distancias que me separaba de mi meta mientras confirmaba mi presencia a esa hora.&nbsp; Acababa de llegar hasta el tanga que&nbsp; tapaba su sexo cuando noté que separaba un poco sus rodillas mientras le decía a la esposa de mi amigo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Vas tú también? Me gustaría acompañar a Fernando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Beatriz que no sabía que en ese momento mis dedos estaban acariciando por encima de la tela el sexo de esa criatura, contestó que por supuesto que estaba invitada. Alucinado por su descaro, castigué su osadía rozando su clítoris con una de mis yemas. Maite al experimentar mi toqueteo y queriendo reprimir un gemido, &nbsp;cerró sus piernas dejando mi mano presa entre ellas. Su indefensión me indujo a incrementar mi ataque deslizando mi yema por debajo del tanga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te ocurre algo?- pregunté en plan irónico a verla sufrir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cariño, me pone bruta que me metas mano frente a tus amigos- contestó con sorna.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé paralizado al creer que me habían descubierto pero entonces soltando una carcajada aclaró a Beatriz que era broma. Esa rubia que al igual que se había escandalizado se unió a sus risas creyendo que era broma y recalcando el tema, me tomó el pelo diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya era hora que te encontraras una que te pusiera en tu lugar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Humillado iba a quitar mi mano de su entrepierna pero reteniéndola entre ellas, esa casi desconocida susurró en mi oído:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quiero verte chupando tus dedos llenos de mi flujo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La calentura que descubrí en su voz me hizo obedecerla y recreándome frente a mis amigos, me los metí en la boca mientras decía en voz alta que estaba riquísimo su coñito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Mira que eres bruto!- chilló muerta de risa Beatriz. –Menos mal que sé que es mentira.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cambio, Maite me miró descompuesta mientras sus pezones se alzaban tan orgullosos de haber vencido como excitados porque por primera vez ese maduro probara el tesoro que escondía entre los pliegues de su sexo. Por mi parte, tengo que reconocer que me pareció un manjar su sabor y que desde ese momento no podía pensar en otra cosa que no fuera hundir mi cara entre sus muslos y recorrer sus pliegues en busca de más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me consta que la muchacha también deseaba que lo hiciera porque pasando sus dedos por mi entrepierna, me preguntó murmurando que si nos íbamos.&nbsp;&nbsp; Ni que decir tiene que la perspectiva de hacer realidad mi sueño fue suficiente para acelerar la cena y en menos de diez minutos, salir de ese restaurante no sin antes confirmar que al día siguiente estaríamos a la hora concertada en la montería.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La panameña ni siquiera esperó a que encendiera el coche para con sus ojos entornados y en silencio, bajarme la cremallera. La rapidez con la que discurría todo me hizo temer que esa lindura fuera en realidad una puta que hubiese contratado María para abochornarme pero estaba ya tan caliente y mi polla estaba tan dura que no pude más que aceptar cuando Maite sacándola de su encierro, agachó su cabeza y abriendo su boca, se la puso a mamar sin decir nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">«Dios, ¡Qué boca!», exclamé mentalmente al sentir el sensual modo en que esa castaña se apoderaba de mi miembro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con una lentitud exasperante, recorrió mi glande con su lengua y embadurnándolo con su saliva, me miró dulcemente antes de írselo metiendo centímetro a centímetro en su interior al tiempo&nbsp; que usando sus manos, acariciaba mis huevos cómo sondeando cuanto semen contenía dentro de ellos. Desgraciadamente la excitación acumulada y la pericia que demostró mamándola, hizo que antes de tiempo descargara mi cargamento contra su paladar. Maite lejos de mostrarse contrariada, se puso a ordeñar mi simiente con un ansia tal que creí que tardaría días en que se me volviera a poner dura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/2338/7.jpg" alt="" width="424" height="639">Solazándose con su lengua recogió mi semen y se lo tragó todo mientras seguía con su masturbación en busca de dejarme seco y no contenta con ello cuando notó que ya no había más explosiones, busco cualquier rastro de mi leche para bebérsela.&nbsp; De manera que en menos de cinco minutos después de haber salido del local, había conseguido el postre que tanto deseaba desde que le metiera mano contra su voluntad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al terminar, levantó su mirada y sonriendo, me soltó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Déjame en mi hotel. Estoy cansada pero te espero mañana a las seis para que me lleves con tus amigos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Os juro que no me creí que fuera cierto y que después de lo que había hecho, esa zorrita me apartara de su lado y por eso cuando me despedí de ella en la puerta de su habitación hice un intento por pasar la noche con ella. Pero manteniéndose firme, Maite me soltó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sería apropiado acostarnos juntos la primera noche que nos conocemos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Viendo que era verdad y que me pasaría la noche solo, intenté hacerla cambiar de opinión diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tú misma has dicho que llevamos seis meses saliendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Muerta de risa, me besó y sin despedirse, cerró su puerta en mis narices…..</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>El camino hacia la montería</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante toda la noche fui incapaz de conciliar el sueño. Cada vez que lo intentaba, volvían a mi mente esos labios carnosos que me habían brindado tan gran pero efímero placer. En mi imaginación la vi llegando a mi cama pero cada vez que intentaba cogerla entre mis brazos, riendo desaparecía dejándome todavía más cachondo y desesperado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por eso llegué a recogerla de muy mala leche a su hotel. Al salir por la puerta descubrí que no se había vestido para pasar el día en el campo y que en vez de ponerse unos pantalones gruesos que la protegieran de las zarzas, la muy incauta se había colocado unos leggins azules que para colmo marcaban con rotundidad los labios de su sexo. Su indumentaria poco propicia para la caza se completa con una camiseta de tirantes negra que dejaba entrever que llevaba un brassier rojo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nada más sentarse junto a mí, hice ver a Maite que se había equivocado diciendo mientras llevaba mis dedos a la suculenta rajita que tan ufana mostraba:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Imagínate que vas entre árboles y una rama te araña aquí. No creo que te gustara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La idea no le gustó pero la caricia sí y pegando un gemido me dejó claro que permitiría que la fuera poniendo a tono durante el viaje pero aun así me dijo que si quería iba a cambiarse pero negándome por la falta de tiempo, le dije que en el camino pararíamos en una gasolinera que frecuentan los cazadores y allí le compraría algo más apropiado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca le dije que iba aprovechar esa parada para meterme con ella en el probador y arrancando el todoterreno, salimos rumbo a la finca de Manuel. Ya de camino, el sol de la mañana nos pegaba de frente y el habitáculo del todoterreno se empezó a calentar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Me podrías dar una botella de agua?-preguntó acuciada por la sed.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras se le daba una idea perversa se me ocurrió y por eso en cuanto intentó beber, di un frenazo y se empapó por entera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo has hecho a propósito- dijo con mal genio al saberse burlada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Riendo pasé mis dedos por su pecho mojado haciendo una breve parada en uno de sus pezones. Maite se contagió de mi risa y levantándose la camiseta, dejó que mi mano se hiciera con uno de sus pechos todavía cubierto por el sujetador mientras me decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te gustan? Uso talla noventa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su descaro me indujo a&nbsp; retirar un poco tan incómoda prenda, dejando al descubierto una aureola rosada y grande que me hizo babear solo pensando en que pronto la tendría entre mis labios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella, descojonada, me dijo al notar que lo cogía entre mis dedos</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me captas de inmediato. Llevo toda la noche soñando con sentir tus dedos en mis pechos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus palabras despertaron la bestia que había en mí y pegando u suave pellizco en su pezón, le pedí que se quitara los leggins.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Aquí y ahora? ¡Podrían verme!- trastornada protestó por&nbsp; mi petición.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, quiero ver el coñito que me voy a comer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso será si yo te dejo- contestó en absoluto mosqueada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo harás princesa- repliqué – y antes de lo que te imaginas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con una sonrisa de oreja a oreja y mientras me obedecía, insistió:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vas a hacer que me ponga húmeda y entonces querré que me tomes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ese es tu problema- dije azuzándola a obedecer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Usando toda la sensualidad que solo las mujeres de su país poseen, la panameña fue dejando caer lentamente esas medias a sus pies al tiempo que miraba de reojo como mi pene se iba sintiendo afectado por su exhibición. Al comprobar que se iba formando una dura erección bajo mi pantalón, Maite aceleró sus maniobras y ya sin los leggins, preguntó si seguía con el tanga rojo que llevaba a juego del sujetador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hazlo princesa- fue mi escueta respuesta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez ni siquiera protestó y quitándose las bragas, feliz separó sus rodillas mientras me decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mira, lo tengo encharcado con solo saber que tú lo estás viendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mirando con un hambre atroz entre sus muslos, me quedé embelesado al comprobar que esa muchacha lo llevaba exquisitamente recortado y que solo un pequeño triangulo de vellos decoraba ese manjar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tienes unas piernas preciosas- dije minusvalorando el bellezón de coño que tenía esa mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite captó mi voluntaria omisión y mirando directamente a mis ojos, me dijo con tono pícaro:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y mi tesorito ¿no te gusta?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reteniendo las ganas de parar a un lado de la carretera y forzar a esa mujer a entregar lo que ya consideraba mío, contesté:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No puedo verlo bien. Usa tus dedos para enseñármelo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/2338/15.jpg" alt="" width="424" height="639">Con una extraña felicidad en su rostro, esa muchacha que parecía no haber roto un plato, separó los pliegues de su sexo para cogiendo mi mano, fuera esta quien notara la tersura húmeda de su piel. Durante unos minutos recorrí con mis dedos esa dulce abertura mientras su dueña no paraba de gemir pidiendo que parara el todoterreno. Sus gritos y su respiración entrecortada me avisaron que estaba a punto de correrse y queriendo que obtuviera el primer orgasmos de los muchos que pensaba brindarle durante el día, incrusté mi dedo dentro de su almeja y como si fuera un pene pequeño empecé a follármela mientras le decía que era un poco zorra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi insulto multiplicó la excitación de la mujer y colapsando en mitad del asiento, llegó al clímax mientras a nuestro alrededor los coches pasaban mirando al interior que ocurría extrañados que fuera tan lento en una autopista. Sabiendo que al menos un par de ellos se habían dado cuenta de la escena que ocurría en mi automóvil creí más prudente salirme de la carretera y aparcar bajo un árbol.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya con el coche apagado, me recreé mirando mientras Maite buscaba más placer forzando mi mano con las suyas. Su entrega me supo a victoria y bajándome los pantalones, le ordené que usara mi pene para empalarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con lujuria en su rostro, la castaña no puso objeción y pasando una de sus piernas sobre mí, se sentó a orcajadas. Nada más sentir mi dureza en plenitud, la puso en la entrada de su sexo y dejándose caer, buscó rellenar su conducto con ella. La parsimonia con la que se embutió mi miembro me permitió observar como en cámara lenta el modo en que sus labios se abrían para dejar paso a mi incursión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dime zorrita, ¿soy lo que esperabas?- pregunté aludiendo a los comentarios que su amiga había hecho de mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Exagerando su tono panameño y mientras terminaba de embutirse mi pene, contestó gritando:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si mi amorrrrr. Eres lo que esperaba y me quedaré todo el tiempo que quieras en España para estar contigo. ¡María no se equivocó contigo al contarme que encontraría mi hombre en ti!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su entrega me permitió usar las manos para izarla sobre mi verga para acto seguido dejarla caer, de forma que el continuo empalamiento prolongó su orgasmo sobre todo cuando teniendo sus pechos a la altura de mi boca los cogí entre mis&nbsp; dientes y los mordí buscando sacar una leche que no tenía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mama todo lo que quieras pero sigue follándome- gritó casi aullando por el placer que recorría su cuerpo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejando caer mi asiento para atrás, la obligué a ponerse a cuatro patas sobre él y de un solo golpe le volví a ensartar mi tallo en su interior. Fue entonces cuando hecha una energúmena trato de zafarse pero reteniéndola con mis brazos, lo evité mientras le decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora no te hagas la estrecha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin dejar de debatirse, la muchacha me señaló que un pastor nos observaba con la cara pegada a los cristales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reconozco que debí hacer caso a sus súplicas pero era tanta mi calentura que me dio igual el tener público y acelerando el ritmo con el que acuchillaba ese coño, fui en busca de mi placer mientras murmuraba en su oreja:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Deja que disfrute de una zorra como tú, seguro que solo ha visto una tan buena en las películas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Espantada y excitada por igual, Maite dejó de luchar y se relajó al ver que el tipo era inofensivo y que se conformaba con ver cómo era poseída por mí, de forma que no tardó en contagiarse de mi pasión y abriendo la ventana, me gritó para que lo oyera ese inesperado voyeur:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Demuéstrale lo macho que es mi hombre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desnuda y con sus pechos bamboleándose al compás con el que la hacía mía, el placer volvió a ella con renovados bríos y aullando como la perra en celo que era en ese momento, Maite sintió que su cuerpo se licuaba por enésima vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Por dios! ¡No pares!- chilló sintiendo que el fuego la consumía desde dentro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con su coño convertido en un manantial, la muchacha fue objeto de un renovado ataque. Mi pene al entrar y salir de su interior, salpicó con su flujo tanto mis piernas como la tapicería mientras Maite se desgañitaba pidiendo más. Agarrándola de los hombros, incrementé la profundidad de mis penetraciones sabiendo que desde fuera el paisano se estaba pajeando viéndonos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La excitación acumulada y los gritos de placer de esa zorrita, hicieron que como si fuera un volcán mi pene explosionara lanzando su ardiente lava contra las paredes de su vagina. La panameña al sentirlo, se dejó caer sobre el sillón totalmente agotada con su cara reflejando una total relajación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Satisfecho por haber domado a esa mujer, me estaba acomodando la ropa cuando el pastor me preguntó si aceptaba que me cambiara una de sus ovejas por un polvo con ella. Maite al oir tan extraña propuesta se quedó petrificada al advertir que me lo estaba pensando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras analizar los pros y los contras de ese negocio, soltando una carcajada, respondí:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aunque es una oferta tentadora, tengo que rechazarla. ¡Una oveja es demasiado valiosa!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y encendiendo el vehículo, salí rumbo a la finca de mi amigo, sabiendo que esa castaña me seguiría dando mucho placer….</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" aligncenter" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/2338/21.jpg" alt="" width="600" height="398"></span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La ingenua alumna que resultó muy puta &#8220;(POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Apr 2025 09:05:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[La piscina. Todavía recuerdo el día que vi por primera vez a Celia. Estaba en la piscina de la universidad donde doy clases cuando la vi jugando con uno de sus compañeros de primer curso.&#160; Tonteando y disfrutando del modo en que el muchacho babeaba por ella, esa cría se dedicó a lucir su bikini negro mientras le sacaba la lengua retándolo. Reconozco que me impresionó ver el descaro con el que meneaba su trasero mientras calentaba a su víctima. Su cuerpo bien formado me pareció aún más apetecible al admirar ese culito con forma de corazón formado por dos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La piscina</span></b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Todavía recuerdo el día que vi por primera vez a Celia. Estaba en la piscina de la universidad donde doy clases cuando la vi jugando con uno de sus compañeros de primer curso.&nbsp; Tonteando y disfrutando del modo en que el muchacho babeaba por ella, esa cría se dedicó a lucir su bikini negro mientras le sacaba la lengua retándolo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Reconozco que me impresionó ver el descaro con el que meneaba su trasero mientras calentaba a su víctima. Su cuerpo bien formado me pareció aún más apetecible al admirar ese culito con forma de corazón formado por dos nalgas duras y prietas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">“¡Está buena!”, tuve que reconocer y ya interesado, me fijé en sus pechos. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Pechos de adolescente, recién salidos de la niñez, que despertaron al maduro perverso que tanto me costaba esconder. Su forma y tamaño me parecieron ideales y por eso me vi mordisqueando sus pezones mientras los sostenía entre mis manos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">“Seguro que son rosados”, pensé más excitado de lo que me gustaría reconocer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Su cara de pícara y su sonrisa insolente solo hicieron incrementar mi turbación al saber que si seguía observándola, terminaría deseando hacerla mía aunque fuera usando la violencia. La cría era espectacular y soñando despierto, imaginé lo que sentiría al abrirla de piernas y mientras ella intentaba librarse de mi ataque, jugar con mi glande en su entrada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">“¡No dejaría de gritar!», me dije visualizando en mi mente como la desfloraba de un solo golpe mientras agarraba sus nalgas para hundir mi miembro dentro de su cuerpo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Los chillidos de Celia en mi cerebro se confundían con las risas de la muchacha en la realidad provocando que, bajo mi traje de baño, mi apetito creciera mientras observaba sus juegos adolescentes. Absorto mientras me deleitaba con su vientre plano y el enorme tatuaje que lucía en su dorso, la lujuria hizo que me viera desgarrando su bikini y mordiendo sus tetas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Al&nbsp; comprobar la erección entre mis muslos decidí irme de allí, no fuera a ser que alguien se percatara y fuera con la noticia al decano que en el claustro tenía a un degenerado…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">A partir de ese día, todas las tardes, convertí en una morbosa rutina el sentarme&nbsp; en esa mesa a espiarla mientras Celia nadaba. Curiosamente la cría al verme llegar vestido de traje y con mi corbata, siempre me devolvía una sonrisa como si se alegrara con mi presencia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Memorizando sus movimientos en mi recuerdo, al salir de la alberca y volver a mi despacho, me encerraba en el baño para una vez en la seguridad de ese cubículo, dejar volar mi imaginación y masturbarme mientras los recordaba.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Poco a poco, mis diarias visitas tuvieron un efecto no previsto cuando esa rubita empezó a colocar su bolso y su toalla en una silla de mi mesa. Como si fuera un acuerdo tácito entre esa niña y yo, le cuidaba sus pertenencias y ella me pagaba secándose junto a mí al salir de la piscina. Obviando la diferencia de edad y el hecho que nunca habíamos cruzado más palabra que un hola y un adiós, Celia se exhibía ante mí recorriendo con la franela las diferentes partes de su anatomía.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/VrzwmHlZ.jpg" width="424" height="656"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">«¿A qué juega?», me preguntaba mientras buscaba el descuido que me dejara admirar uno de sus pezones o la postura que permitiera a mis ojos contemplar los labios que se escondían bajo el tanga de su bikini.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mi necesidad y su descaro fueron creciendo con el tiempo y antes de dos meses, esa criatura se permitía el lujo de acariciarse los pechos mientras mantenía fijos sus ojos en los míos. Día tras día, antes de ir a nuestra cita luchaba con todas las fuerzas para entrar en razón y dejarla plantada. Pero todos mis esfuerzos eran inútiles y al final siempre acudía a contemplar su belleza.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Por su parte, Celia también se convirtió en adicta a las caricias de mis miradas y si algún día por algo me retrasaba, me recibía con un reproche en sus ojos y castigándome reducía al mínimo la duración con la que hacía alarde de su cuerpo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Aún recuerdo una tarde cuando aprovechando que no había nadie más en ese lugar, ese engendro del demonio se plantó frente a mí y desplazando la tela que tapaba sus pechos, me regaló con la visión celestial que para mí suponían sus pezones.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Son maravillosos- me atreví a decir dirigiéndome a ella.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Luciendo una sonrisa, llevó un par de dedos a su boca e impregnándolos con su saliva, &nbsp;sin dejarme de mirar se puso a recorrer las rosadas areolas con sus yemas. El brillo de sus ojos al descubrir el bulto que rellenaba mi bragueta fue tan intenso que creí durante unos segundos que le había excitado pero entonces escuché que murmurando me decía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¡Maldito viejo verde! ¡Te excita mirarme! </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mi decepción fue enorme y comportándome como un cobarde, hui de ahí con el rabo entre las piernas. Con mi autoestima por los suelos y mi corazón roto, decidí que jamás volvería a dejar que mis hormonas me llevaran de vuelta a ese lugar….</span></div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mi despacho</span></b></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Durante dos semanas, al llegar la hora, me encerraba en mi despacho y me obligaba a mantenerme sentado, cuando todo mi ser lloraba por no estar disfrutando de su belleza. Como si fuera un&nbsp; peculiar síndrome de abstinencia, todo mi cuerpo sudaba y se contraía al imaginarse que alguien me hubiese sustituido en la mesa y que en vez de ser yo quien admirase el exhibicionismo de de Celia, fuese otro.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Lo que nunca me imaginé fue que a ella le pasara algo semejante y que cuando al día siguiente de insultarme comprobó mi ausencia, se&nbsp; había encerrado en su vestidor y llorando se había echado en&nbsp;&nbsp; cara su error. Tampoco supe ni nadie me dijo que día tras día la rubita acudía a la cita esperando que de algún modo la perdonara y pudiese volver a sentir la calidez de mi mirada acariciando su cuerpo casi desnudo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Un martes estaba hundido en el sillón de mi oficina sufriendo los embates de mi&nbsp; depresión cuando escuché que alguien tocaba la puerta. Sin saber quién era el molesto incordio que venía a perturbar mi auto encierro estuve a un tris de mandarle a la mierda pero un último asomo de cordura, me hizo decir:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Pase.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/sbGeznKT.jpg" width="425" height="658"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Reconozco que no supe reaccionar cuando descubrí que mi visita era mi musa, la cual, sonriendo cerró la puerta con pestillo y en silencio se empezó a desnudar sin que yo hiciera nada por evitarlo. Usando sus deditos, desabrochó uno a uno los botones de su camisa para acto seguido, doblándola con cuidado dejarla sobre la silla de confidente que había frente a la mesa de mi cubículo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¡Que bella eres!- exclamé impresionado por sus pechos todavía cubiertos por el coqueto sujetador azul que llevaba puesto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mi piropo dibujó una sonrisa en sus labios y siguiendo un plan previamente elaborado, se acercó hasta mí para cerrar con uno de sus dedos mi boca mientras me decía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-No hables.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Su orden fue clara y reteniendo las ganas que tenía de decirle lo mucho que la había echado&nbsp; de menos, la muchacha se dio la vuelta dejando que su falda se deslizara hasta sus pies. Centímetro a centímetro, fue descubriendo las nalgas que me tenían obsesionado. &nbsp;Por mucho que habían sido objeto de mi adoración durante meses, al verlas a un escaso palmo de mi cara me parecieron aún más preciosas y solo el miedo a que saliera huyendo, evitó que alargara las manos para tocarlas.&nbsp; </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Celia disfrutando del morbo de exhibirse ante un maduro como yo, se dio la vuelta y mirándome a los ojos, dejó caer los tirantes de su sujetador mientras se mordía el labio inferior de su boca. Sujetando con sus manos ambas copas, se deshizo del broche y retirando lentamente la tela que aún cubría sus pechos, gimió de deseo. La hermosura de sus pezones erectos me dejó paralizado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">«¡Son perfectos!», sentencié mientras mi respiración se aceleraba al comprobar que los tatuajes que lucía esa damisela, los hacía todavía más atrayentes.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La muchacha no pudo evitar que del fondo de su garganta surgiera un callado sollozo de placer al contemplar el efecto que estaba teniendo su sensual striptease bajo mi pantalón. Curiosamente al ver mi erección, sintió miedo y vistiéndose con rapidez desapareció sin más, dejándome solo en mi despacho.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Sin llegar a asimilar completamente lo que había sucedido cerré la puerta y sacando mi pene de su encierro, comencé a rememorar la tersura de su piel mientras mi mano restregaba arriba y abajo su recuerdo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Esa noche me costó dormir. Me reconcomía la idea que Celia nunca volviera a brindarme la hermosura de su cuerpo pero también el saber que a los ojos de la sociedad era un maldito pervertido. Además de los veinte años que la llevaba, estaba el hecho que yo era un profesor y ella una alumna.&nbsp; Si nuestra rara relación llegaba a los oídos de los demás docentes, de nada serviría que no le diera clase. Para todos mis colegas sería un paria al que había que echar de la universidad.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Aun sabiendo el riesgo que corría al día siguiente, cancelé un par de tutorías para que llegado el caso y ese ángel volviera a mi despacho, nada ni nadie nos molestara. Tal y como había hecho veinticuatro horas antes, Celia esperó mi permiso antes de entrar&nbsp; pero esa vez, al pasar a mi cubículo, se sentó en mis rodillas y mirando fijamente a mis ojos, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Sé que te pone el mirarme pero yo quiero algo más. ¡Quiero que me toques!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Al oírla quise corresponder a sus deseos acariciando sus pezones con mis dedos pero entonces esa jovencita mostró&nbsp; su disgusto y retirando mis manos, susurró en mi oído:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Todavía no te he dado permiso.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Para acto seguido comenzar a desabrochar su camisa mientras restregaba su sexo contra el mío. La expresión de lujuria de Celia era total pero temiendo su reacción, me quedé quieto mientras se terminaba de abrir&nbsp; de par en par la blusa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¿Te gusta el sujetador que me he comprado?- preguntó al sentir mi mirada recorriendo por el canalillo que se formaba entre sus senos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Sí- reconocí maravillado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Desabróchalo- me ordenó a la vez que sonreía al notar mi erección presionando entre sus piernas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Como un autómata obedecí llevando mis manos a su espalda y abriendo el corchete. Celia gimió descompuesta en cuanto notó que había liberado sus pechos y poniendo&nbsp; cara de puta fue dejando caer los tirantes que lo sujetaban mientras me miraba fijamente a los ojos. La sensualidad con la que esa cría se quitó esa prenda fue tal que no pude aguantar y sin pedirle permiso, hundí mi cara entre sus tetas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La condenada muchacha al sentirlo soltó una carcajada y ofreciéndome como ofrenda sus pechos, llevó uno de sus pezones a mi boca y riendo me pidió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¡Chúpalo!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Ni que decir tiene que abriendo los labios me apoderé de su rosada areola mientras su dueña gemía al notar esa húmeda caricia. La calentura de Celia la hizo incrementar el roce de su sexo contra mi pantalón al experimentar como mi lengua recorría sus senos. Sus gemidos&nbsp; me dieron la confianza que necesitaba para forzar el contacto de su coño contra mi pene poniendo mis manos sobre su culo. La cría aulló como una loca al notar mis palmas presionando sus nalgas y moviendo sus caderas, buscó su placer con mayor énfasis.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Os juro que para entonces solo podía pensar en follármela pero temiendo romper el encanto y que Celia saliera huyendo de mi despacho como Cenicienta, tuve que conformarme con seguir mamando de sus pechos mientras ella se masturbaba usando mi verga como instrumento. El continuo roce de mis labios sobre sus pechos hizo que el sexo de esa jovencita se encharcara y su flujo rebasara la tela de su tanga mojando mi pantalón. Al notar la humedad que brotaba de su vulva y escuchar los berridos de placer con los que la cría amenizaba mi despacho, &nbsp;supe que no tardaría en correrse. Lo que no me esperaba es que al llegar al orgasmo, Celia se levantara de mis rodillas y acomodándose la ropa, saliera de mi oficina.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">«¡Menuda zorra!», maldije al comprobar que había desaparecido sin despedirse y dejándome con un enorme dolor de huevos e insatisfecho.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Seguía todavía torturándome cuando de pronto volvió a entrar y con una seguridad que no tenía nada que ver con su edad, me preguntó dónde vivía.&nbsp; Abrumado por esa pregunta se la di y fue entonces cuando me soltó riendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-A las nueve estaré ahí para que me invites a cenar- tras lo cual se largó definitivamente…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mi casa.</span></b></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/fUQZ0axP.jpg" width="423" height="679"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Como os podréis imaginar, me pasé el resto de la tarde pensando en ella y nada más terminar de dar mi última clase, salí corriendo a comprar algo de cena porque entre mis virtudes no está la de saber cocinar. Asumiendo que siendo tan joven no valoraría la comida gourmet, decidí ir a lo seguro y encargué en un restaurante cercano unas pizzas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">No viendo que llegara la hora, deambulé nervioso por mi casa y mientras la esperaba, en mi mente se acumulaban la imagen de sus pechos desnudos y el sabor de sus pezones. Afortunadamente, Celia fue puntual&nbsp; y exactamente a la hora pactada, escuché que tocaba el timbre. Nervioso abrí la puerta y cuando lo hice, me quedé paralizado al verla vestida con un coqueto uniforme de colegiala.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Buenas noches. señor profesor. Necesito unas clases particulares, ¿puedo pasar?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Sonreí al comprender a qué quería jugar y dejándola entrar, le pregunté qué necesitaba que le explicase. Celia puso cara de rubia tonta y mientras se quitaba el jersey azul que llevaba puesto, me contestó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-No entiendo porque mi cuerpo se altera cuando usted me mira.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Tras lo cual, me preguntó dónde la iba a dar clase. &nbsp;Dudé en ese instante entre mi dormitorio o el salón y no queriendo ser demasiado descarado para que ella no supiera lo ansioso que estaba de disfrutar de su cuerpo, señalando a este último, dije:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Todo recto.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Cumpliendo mi orden, Celia se encaminó hacia el salón. Al seguirla por el pasillo, me maravilló observar la exquisita forma de sus nalgas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">«Son perfectas», pensé ya excitado al comprobar que con esa minifalda y con esos tacones, sus piernas se veían aún mas impresionantes que en bikini.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Una vez allí, Celia se sentó en el sofá y separando sus rodillas, me preguntó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Profesor, ¿es normal lo que siento aquí abajo al sentirme observada por un maduro?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Dotando a mi voz de un tono exigente, respondí sin dejar de mirar entre sus piernas al descubrir que llevaba unas anticuadas bragas de perlé:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¿Cualquier maduro o solo yo?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Bajando su mirada,&nbsp; aprovechó a desabrocharse un par de botones de su camisa antes de contestar:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-No lo sé porque solo usted es tan cerdo de mirarme así.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Reconozco que me impactó una respuesta tan directa y asumiendo que debía interpretar mi papel de estricto profesor, le dije:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Señorita, cuide su lenguaje o tendré que darle un escarmiento.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Mi amenaza la afectó y con un extraño brillo en sus ojos, se disculpó diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Lo siento pero es que cuando usted me acaricia con la mirada siento que mis pezones se ponen duros como escarpias- y terminándose de abrir la blusa blanca de su disfraz de colegiala, me mostró uno de sus pechos diciendo:-¡Fíjese cómo me los pone!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Me quedé perplejo al comprobar que no mentía y que tenía sus areolas erectas. Conociendo que era un juego lento el que quería interpretar, acercando&nbsp; mi cara a sus tetas, respondí:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-No sé, no sé. No los veo suficientemente&nbsp; duros- y con la típica voz de maestro, sugerí: Quizás si se los pellizca, podamos conseguir la dureza necesaria para proseguir con este experimento.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Azuzada por mis piropos, llevó sus manos a sus pechos y acariciándolos primero un poco, cogiendo entre sus yemas los rosados pezones que decoraban cada uno de sus pechos, lo pellizcó mientras su garganta emitía un gemido de placer.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Sigue, todavía pueden endurecerse más- &nbsp;comenté profesionalmente, sabiendo que debajo de mi bragueta mi miembro también se había visto afectado.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">La cría siguió torturando sus areolas con mayor intensidad mientras se mordía los labios para no gritar. Entretanto había acercado una silla a sofá para no perderme nada de su extraño striptease. Mi cercanía aceleró su calentura y con lujuria en sus ojos, preguntó a la vez que se terminaba de despojar de su camisa:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Profesor, ¿está seguro que mis tetitas son normales?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Y&nbsp;poniéndolos a escasos centímetros de mi boca, se quedó quieta esperando mi respuesta. Asumiendo que era una insinuación, cogí uno de sus pechos y sacando la lengua recorrí la aureola como si estuviera probando un manjar mientras su dueña suspiraba llena de deseo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Esta tetita está sana, veamos si la otra también- comenté mientras repetía la operación con el otro pecho.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">&nbsp;Como era una carrera por etapas, estuve mamando unos segundos tras lo cual, mi criada volvió a dejarme solo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Celia gimió como&nbsp; en celo al sentir mis dientes mordisqueando su pezón y sentándose sobre mis rodillas como esa mañana, me informó tácitamente que estaba dispuesta a seguir pero que debía ser yo quien diera el siguiente paso. Asumiendo mi papel llevé mis manos hasta su trasero y tras acariciarle las nalgas, comenté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Señorita, tengo que revisar el resto de su cuerpo para certificar cuál es su problema.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/5YCYIrG5.jpg" width="425" height="638"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">La cría no pudo reprimir una alarido al notar que mis dedos recorrían sin disimulo la raja de su culo. La sorpresa de sentir que las caricias de esa noche incluían esa parte de su cuerpo, la dejó paralizada. Reconozco que fui un cabrón porque valiéndome de su inexperiencia, metí una de mis yemas en su entrada trasera. &nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¿Qué hace?- indignada protestó.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Como no había intentado separarse de mí, seguí acariciando los bordes de su esfínter mientras contestaba:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Comprobar si su problema es anal- y con una sonrisa en mis labios, proseguí diciendo: -Enséñeme su coño.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Al escuchar mi orden, se despojó de sus bragas y quizás producto de la vergüenza que sentía, cerró los ojos mientras con sus dedos separaba los labios de su sexo para mostrármelo sin que nada obstaculizara mi visión.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Parece tenerlo sano pero para estar seguro tendré que probarlo. Señorita, túmbese sobre la mesa.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">La alegría con la que se tomó mi sugerencia fue tal que no&nbsp; me quedó duda que le comiera el coño era una de sus fantasías. Gimiendo descaradamente, Celia separó sus rodillas y llevando una mano a su entrepierna, se empezó a masturbar mientras me decía:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Es todo suyo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Mi valoración preliminar consistió en llevar mi mano a su sexo y con dos dedos empezar a acariciarla. Durante dos minutos recorrí su vulva hasta que con el sudor cayendo por sus pechos y con el coño encharcado, mi supuesto objeto de estudio se quejó preguntando cuando iba a comprobar si todo era normal entre sus piernas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Deseando complacerla, acomedé la silla frente a la mesa donde tenía aposentado su trasero y obligándola a que separara sus rodillas, tanteé con mi lengua cerca de su sexo. Celia suspiró ya descompuesta y dio un respingo al sentir que me iba acercando a su meta. &nbsp;Agachándome entre sus muslos, acerqué mi boca a su sexo y sacando la lengua, fui recogiendo los bordes de su vulva sin hablar. Mi sensual examen se prolongó durante unos segundos mientras la cría se estremecía al sentir mi cálido aliento tan cerca de su coño. Incrementando su deseo, acaricié sus nalgas mientras le preguntaba qué era lo que estaba sintiendo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Me arde todo!- exclamó al experimentar por primera vez la humeda caricia de mi lengua sobre su vulva y separando aún más sus rodillas, facilitó mi incursión. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Para entonces era yo quien necesitaba probar el dulce sabor que se escondía a escasos centímetros de mi cara y separando los pegajosos pliegues de su sexo, descubrí que su clítoris estaba totalmente hinchado. &nbsp;Sin pérdida de tiempo, lamí con decisión su botón y al oír los gemidos de placer que emitía la muchacha, resolví mordisquearlo. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Celia, al sentir la presión&nbsp; de mis dientes sobre su erecto botón, se retorció sobre la mesa y pegando un alarido se corrió sonoramente. Aprovechando su entrega y sin permitir ningún tipo de descanso, le metí un par de dedos en el interior de su vulva y &nbsp;con un lento mete-saca, conseguí prolongar su orgasmo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Para entonces, la alumna estaba desbordada por el cúmulo de sensaciones que se amontonaban en sus neuronas y aullando como una loca, me preguntó si el problema no necesitaba una inyección. Al comprender que me estaba pidiendo que la tomara, me bajé los pantalones y cogiendo mi pene entre mis manos acerqué mi glande a su vulva.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Mi coñito necesita su medicina!- Chilló al tiempo que llevando sus manos hasta sus pechos se pellizcaba los pezones.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Deseando que esa criatura ardiera, incrementé su calentura jugueteando con su sexo durante unos segundos antes de meter parcialmente mi glande dentro de ella. Tanto sus ojos como sus gritos me pedían que la hiciera mujer pero haciendo oídos sordos a sus ruegos, permanecí sin profundizar en mi penetración. El morbo de sentirse a punto de ser follada, hizo que se corriera. Momento que aproveché para de una sólo empujón, introducir mi miembro al completo en su interior. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Acto seguido y sin esperar a que se acostumbrara a tenerlo dentro, comencé un lento galope. Metiendo y sacando mi pene de su cueva, la usé como montura. Para entonces esa mujercita estaba totalmente dominada por la lujuria y clavando sus uñas en mi espalda, me rogó que acelerara. Pero obviando sus deseos, seguí penetrándola al mismo ritmo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><em><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¿No crees que ya es suficiente medicina?-</span></em><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;"> Pregunté siguiendo su juego.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-No- gimió desesperada al creer que iba a sacársela y abrazándome con sus piernas, buscó no perder el contacto mientras se retorcía llorando de placer.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Para entonces todo mi ser anhelaba dejarme llevar y colocando sus piernas sobre mis hombros, forcé su entrada con mi pene. La nueva posición hizo que mi glande chocara con dureza contra la pared de su vagina, Celia, al sentir mis huevos rebotando contra su diminuto cuerpo, se puso a gritar como si la estuviese matando. Olvidando que estaba actuando como una inocente colegiala, permitió que su pasión se desbordara y a voz en grito, me rogó que siguiera follándomela diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Dame duro, cabrón.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Su insulto despertó la bestia que siempre había permanecido dormida en mi interior y bajándola de la mesa, giré su cuerpo para poder hacer uso de ella de un modo más brutal. Sin pedirle permiso, separé sus nalgas con mis manos para tantear con una de mis yemas su ojete. La resistencia de su ano me confirmo que se había usado poco y eso hizo que le incrustara un segundo dedo. El aullido de placer con el que esa cría contestó a mi maniobra, me dejó claro que no se iba a quejar en demasía y olvidando toda precaución, cogí mi pene en la mano y tras unos segundos, forcé ese estrecho agujero con mi miembro.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Celia, con lágrimas en los ojos, absorbió centímetro a centímetro mi verga y solo cuando sintió que se la había clavado por completo, se quejó diciendo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Me duele!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Intentando no incrementar su castigo, empecé a que se acostumbrara mientras me aferraba a sus pechos. Con ella más tranquila, empecé a deslizar mi verga dentro y fuera de su ano hasta que la presión que sentía en su esfínter se fue diluyendo.&nbsp; Al asumir que el dolor iba a desaparecer poco a poco y que sería sustituido por&nbsp; placer, aceleré mis penetraciones. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">La cría se quejó nuevamente pero esta vez, sin compadecerme de ella, le solté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Cállate y disfruta!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Que no le obedeciera, le cabreó y tratando de zafarse de mi ataque, intentó sacársela mientras me exigía que parara. Por segunda vez obvié sus deseos, dando inicio a un loco cabalgar sobre su culo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Me haces daño!- Gritó al notar que le estaba rompiendo el culo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Te jodes! ¡Puta! –grité soltando a la vez un duro azote en una de sus nalgas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">El insulto produjo un efecto no&nbsp; previsto y sin llegar a comprenderlo en su plenitud, Celia comenzó a gozar entre gemidos. Cuanto más castigaba su trasero, esa cría se mostraba más excitada. Asumiendo que le gustaba la rudeza, descargué una serie de mandobles sobre sus nalgas. Al sentirlos, esa chavala me imploró que la siguiera empalando y sin esperar mi respuesta llevó &nbsp;su mano a su clítoris y se empezó a masturbar a la par que me informaba que se corría. Cuando escuché que chillando me rogaba que descargara mi simiente en el interior de su culo, no aguanté más y afianzándome con las manos en sus pechos, dejé que mi pene explotara en sus intestinos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Agotado, me dejé caer sobre el sofá dejando a la muchacha despatarrada sobre la mesa. &nbsp;No llevaba ni un minuto sentado, cuando oí que se levantaba y sentándose a mi lado, me miró con una sonrisa mientras me decía:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Ahora comprendo porque me excitabas. ¡Eres un maldito pervertido!- Y sin darme tiempo a reaccionar, se agachó entre mis piernas intentando reanimar &nbsp;mi maltrecho pene. Al comprobar que poco a poco recuperaba su erección, levantando su mirada, me soltó: -Por cierto, le he dicho a mis padres que dormiré con unas amigas y que no me esperen hasta el lunes.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Solté una carcajada al comprender que, siendo viernes, esa zorrita había asumido que se podía quedar en mi casa todo el fin de semana.</span><span style="background-color: transparent; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">&nbsp;</span></div>
<p><a href="http://www.amazon.es/dp/B00TQ5I73M"> <img decoding="async" class="alignright" src="https://cdn.shopify.com/s/files/1/0219/2666/files/1.10.jpg?1014" width="424" height="636"></a></p>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 22px;"><b>Para comentarios, también&nbsp;tenéis&nbsp;mi email:</b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 22px;"><b>golfoenmadrid@hotmail.es</b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 22px;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: black; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;">
<div style="margin: 0px;">
<div style="margin: 0px;"><b></b></p>
<div><span style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial;"><span style="font-size: 14.4444446563721px;"><b>&nbsp;</b></span></span></div>
</div>
</div>
</div>
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