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	<title>maduras &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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	<description>---TU WEB DE RELATOS ERÓTICOS--- (SOLO MAYORES DE +18 AÑOS)</description>
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	<title>maduras &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La suegra de mi hijo me entregó su culo&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Jun 2026 17:08:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Reconozco que la primera vez que vi a esa señora no me llamó la atención. Para entonces y recién divorciado, mis intereses iban por alguien más joven. A raíz que mi mujer me dejara por un antiguo novio, llevaba la vida de soltero maduro y era rara la semana que no conseguía levantar a una treintañera en busca de pareja. Quizás por eso no me fijé en la suegra de mi hijo. Cuando me la presentó pocos días antes de la boda, Helga me pareció la típica noruega de cincuenta años. Con su metro ochenta era demasiado alta para mí [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Reconozco que la primera vez que vi a esa señora no me llamó la atención. Para entonces y recién divorciado, mis intereses iban por alguien más joven. A raíz que mi mujer me dejara por un antiguo novio, llevaba la vida de soltero maduro y era rara la semana que no conseguía levantar a una treintañera en busca de pareja.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Quizás por eso no me fijé en la suegra de mi hijo. Cuando me la presentó pocos días antes de la boda, Helga me pareció la típica noruega de cincuenta años. Con su metro ochenta era demasiado alta para mí y a pesar de tener un buen par de pechos, solo le eché un par de miradas. Todavía recuerdo que pensé al ver su tamaño:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">« ¡Menuda yegua!».</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Aunque era el prototipo de nórdica, rubia con ojos azules, nada en ella me atrajo y más cuando mi chaval me comentó que se había quedado viuda hacía diez años y que desde entonces no había tenido pareja alguna. Hoy sé que me equivoqué al juzgar precipitadamente a esa mujer y que me dejé llevar por su apariencia sin valorar que detrás de esa envergadura se escondía una dama divertida y coqueta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">No enmendé mi error hasta que con la excusa de celebrar su segundo aniversario, José y Britta nos invitaron a los dos a pasar el verano con ellos en el chalet que habían alquilado en Haugenes, un pequeño pueblo de Noruega. También os reconozco que en un primer momento, el pasar mi mes de vacaciones enterrado en mitad de un fiordo no me atraía para nada, sobretodo porque temía el frio clima de esas tierras. Fue mi hijo el que me convenció al comentarme que la temperatura iba rondar los veinticinco grados.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Por eso el primero de agosto me vi cogiendo un avión hacia ese remoto lugar sin prever que, durante mi estancia allí, mi vida daría un giro de ciento ochenta grados…</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mi húmeda llegada a Haugenes</span></b></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/124/63997159/63997159_002_47e6.jpg" width="460" height="653">El día que llegué a esa aldea de pescadores estaba lloviendo. Sin ser una lluvia torrencial, fue lo suficiente para que me empapara esperando al taxi que me llevaría hasta la casa donde iba a pasar ese mes.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">«¡Mierda de clima!», en silencio maldije al sentir ateridos hasta el último de mis huesos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Para colmo el puñetero taxista, al ver que me estaba muriendo de frio, se rio de mí preguntándome en inglés qué narices hacía allí cuando me podía estar tostando en cualquier playa del litoral español.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-El imbécil- contesté de muy mala leche.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Al llegar a mi destino y aunque era un paraje de ensueño, mi cabreo se incrementó hasta niveles insoportables al comprobar que ese chalet con su embarcadero estaba alejado de la civilización. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">«¿Dónde me he metido?», pensé mirando&nbsp; el espectacular fiordo donde estaba construido, «¡no hay nada más que montañas y agua!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Con un mosqueo evidente, pregunté al conductor donde podía tomarme una copa. La respuesta del sujeto no pudo ser más esclarecedora, soltando una carcajada me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-El bar más cercano&nbsp; está en el pueblo, a cinco kilómetros.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mi cara debió de ser un poema.&nbsp; Ya estaba meditando seriamente dar la vuelta y volver a mi amada España, cuando mi chaval y su mujer salieron a darme la bienvenida. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">«Aguantaré un par de días y luego buscaré cualquier excusa para huir de aquí», decidí mientras los saludaba con una alegría que no sentía y mentalmente me cagaba en sus muertos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Tras los saludos iniciales entré con ellos en la casa, si es que se puede llamar así a esa cabaña de madera. Aun teniendo tres habitaciones, su pequeño tamaño me pareció minúsculo sobre todo si como en teoría iba a compartirlo con otras tres personas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">«Voy a terminar hasta los cojones de ellos», me dije al observar&nbsp; que los elementos comunes se limitaban a un salón de poco más quince metros cuadrados. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Acostumbrado a mi piso de soltero, comprendí que esa “choza” me resultaría una ratonera a los pocos días. Afortunadamente al entrar en la que iba a ser mi habitación, comprobé que al menos la cama era grande y que tenía un baño para uso exclusivo mío. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">«Menos mal», refunfuñé al deshacer mi maleta, «hubiese sido horrible el encontrarme las bragas usadas de la elefanta».</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Fue entonces cuando me percaté que no había visto a la suegra de mi hijo. Por eso cuando salí y me encontré con mi nuera cocinando, pregunté dónde estaba su madre:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Ha salido a pescar y todavía no ha vuelto- Britta respondió tranquilamente. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¿Pero si está lloviendo?- alucinado contesté.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La chavala riendo me comentó que su vieja estaba habituada a salir con el barco en mitad de las tormentas y que esa llovizna no era nada para ella. Parafraseando a Obelix, pensé: « ¡Están locos estos noruegos!». En mi mentalidad mediterránea me parecía absurdo salir de casa un día como ese. Con ese clima yo no saldría ni a la esquina sino mediara una urgencia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Hundido en la miseria y sin nada qué hacer, sacando un libro, me senté en el sofá a leer mientras mi nuera terminaba la cena. No llevaba ni diez minutos enfrascado en la lectura cuando el ruido de la puerta abriéndose me hizo levantar la mirada. Era Helga que llegaba enfundada en el típico traje de hule amarillo que usan los pescadores y que tantas veces había visto en los reportajes del National Geografic pero nunca me había puesto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">«Ya llegó el cachalote», rumié en silencio mientras me levantaba a saludar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La mujer al verme, se acercó a mí y sin importarle el hecho que estaba&nbsp; empapada, me abrazó efusivamente. Al hacerlo sentí sus pechos presionando el mío y por primera vez supe que esa giganta era una mujer. &nbsp;Ella con las botas que llevaba puestas y yo con mi metro setenta y seis, me sentí ridículamente enano al percatarme que mis ojos quedaban a la altura de su boca.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">«¡Es enorme!», exclamé en silencio mientras intentaba recuperar el resuello, «¡Y sus tetas todavía más!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Helga, o no se dio cuenta de mi cara de asombro, o quiso evitarme el sonrojo de darse por aludida y dirigiéndose a su hija, le dio una bolsa con lo que había pescado durante el día. Tras lo cual, se marchó a su habitación a cambiarse.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">A los pocos minutos, escuché el ruido de la ducha y curiosamente me pregunté cómo estaría esa mujer en pelotas. Mi imaginación me jugó una mala pasada al visualizar a la noruega enjabonando esas dos ubres, ya que producto de esa imagen en mi cerebro entre mis piernas sentí a mi pene creciendo sin control. Asustado por que mi nuera se diese cuenta, volví a mi sofá esperando que la lectura terminara de espantar el recuerdo de su madre desnuda.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/124/63997159/63997159_004_064b.jpg" width="460" height="653"></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Media hora más tarde, ya estaba tranquilo cuando de pronto vi a Helga saliendo de su cuarto enfundada en un traje de terciopelo negro muy corto. Hasta ese momento, siempre había pensado que mi consuegra debía de tener dos gruesas moles, en vez de las dos maravillosas piernas que gracias a la poca tela de ese vestido estaba admirando. &nbsp;Babeando descaradamente, me quedé absorto contemplando a la madre de mi nuera mientras ella charlaba en noruego con su hija.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Fue mi propio chaval quien me devolvió a la realidad cuando en voz baja me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Papá, ¿le estás mirando el culo a mi suegra?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Al girarme hacia él, descubrí que José estaba descojonado y que lejos de cabrearle el asunto, le hacía gracia. Al saberme descubierto, mi rostro se tornó colorado y buscando una excusa, dije:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Estaba intentando entender su idioma pero es totalmente inteligible.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Por supuesto, mi hijo no me creyó y recreándose en mi vergüenza, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Helga no es tu tipo. Es toda una señora y no una zorrita con las que andas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Que José me diera clases de moral, me cabreó pero sabiendo que tenía razón y que todas mis amiguitas eran bastante casquivanas, preferí como dicen en Madrid “hacer mutis por el foro” y no contestar. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mientras esto ocurría, mi nuera había sacado una botella de aquavit y unos arenques escabechados como aperitivo. No habiendo probado nunca esa bebida, tomé precauciones antes de apurar mi copa y dándole un sorbo, comprobé que era fuerte y que su sabor no me desagradaba.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Está bueno- comenté mientras alzaba mi vaso y brindaba con Helga.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Skal- sonriendo contestó la nórdica bebiéndoselo de un trago.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Al imitarla, los cuarenta grados de alcohol de ese mejunje abrasaron mi garganta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">«Coño, ¡Está fuerte!», mentalmente protesté mientras veía que esa cincuentona volvía a rellenar nuestras copas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">No me quedó duda que esa mujer estaba más que habituada al aquavit cuando en español con un fuerte acento brindó por el joven matrimonio para acto seguido volver a vaciar su copa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">«A este paso me voy a emborrachar», sentencié mientras observaba de reojo los enormes pechos que el escote de su vestido dejaba entrever. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Producto del alcohol el ambiente se fue relajando y&nbsp; por eso al sentarnos a cenar, las risas y las bromas eran constantes. La gran mayoría aludían a las diferencias culturales entre España y Noruega, y mientras las dos mujeres se metían con el estereotipo del latino desorganizado, nosotros bromeábamos con el carácter frio y cuadriculado de los habitantes de ese país.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">En un momento dado,&nbsp; Britta, queriéndose defenderse de una burrada que había soltado su marido, dijo muerta de risa:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Es falso que las noruegas seamos frígidas. Piensa que en invierno, con el frio que hace, nos pasamos seis meses sin salir de la cama.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Fue entonces cuando interviniendo a favor de su hija, Helga comentó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Ningún hombre que ha probado mis besos se ha quejado. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Sin darme cuenta de lo duro que sonaría al ser viuda, respondí:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Con las tetas que calzas, ¡han muerto de sobredosis!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Durante unos instantes, se hizo el silencio en la habitación hasta que, soltando una carcajada, mi consuegra&nbsp; me rellenó por enésima vez la copa y demostrando que no se había ofendido por mi comentario, contestó mientras adornaba sus palabras agarrándose los pechos:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Aunque según dicen tienes una vasta experiencia, no te aconsejo probarlos, llevo tanto tiempo sin que nadie lo haya intentado que podría dejarte agotado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La barbaridad de su comentario hizo que su hija la reprendiera diciendo que se comportara, pero entonces su madre se defendió diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Él ha empezado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mediando entre las dos, comenté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Helga tiene razón. No debía haberlo dicho.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La cincuentona me miró con una sonrisa en los labios y cambiando de tema, preguntó a José que tenían pensado para nosotros al día siguiente. Mi chaval se disculpó diciendo que iban a visitar a un amigo y que por lo tanto, íbamos a quedarnos solos Helga y yo. Curiosamente, mi consuegra se tomó con alegría esa circunstancia y como si fuéramos amigos de toda la vida, me preguntó si quería acompañarla a la playa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Por supuesto que iré &#8211; comenté &#8211; ¡siempre que Dios y el clima nos lo permitan!&#8230;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Con Helga en la playa.</span></b></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/124/63997159/63997159_009_0e65.jpg" width="460" height="653">Al día siguiente me levanté cansado debido a que mi hijo y su flamante esposa no cayendo en que estábamos en una cabaña, se pasaron toda la noche haciendo el amor y por sus gritos supe que mi nuera había disfrutado aunque a mí no me dejaron dormir. Por eso cuando vi entrar a Helga sonriendo en la cocina mientras desayunaba, me extrañó verla tan descansada porque si a mí me habían despertado las voces de su hija, a ella que su habitación estaba pegada a la de los muchachos debió de resultarle&nbsp; insoportable.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Si estaba enfadada no lo demostró. Es más, comportándose con una energía desbocada, me contó que la playa que íbamos a ir estaba a dos kilómetros de la casa y que había que ir allí en bicicleta. Al quejarme, Helga se destornilló de risa al oír mis lamentos y acercándose a mí, me pasó una taza con café mientras me decía que el ejercicio era bueno para mantenerse joven.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">En ese momento al tenerla tan cerca pude admirar el profundo canalillo que se formaba entre sus tetas, por eso el único deporte en que mi mente podía pensar era el de sumergirme entre sus pechos. La cincuentona se debió de percatar de cómo la miraba porque vi crecer entusiasmado sus pezones.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Voy a cambiarme- comentó totalmente colorada&nbsp; dejándome solo en la cocina.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">«¡Menos mal que se fue!», sentencié agradecido al notar que bajo mi bragueta mi apetito crecía sin control, « esa nórdica me pone bruto».</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Como yo ya iba vestido para la playa, terminé de desayunar tranquilamente mientras trataba de alejar de mi mente la imagen de esa madura de grandes tetas desnuda poniéndose el traje de baño.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">«Debe de estar estupenda en bikini», pensé dejando en el olvido que esa mujer era más alta que yo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Cuando al cabo de cinco minutos, Helga apareció sonriendo y luciendo un escueto conjunto morado, creí estar contemplando una diosa mitológica. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¡Estás impresionante!- exclamé casi gritando al verificar que me había quedado corto y que en carne y hueso, esa mujer era todavía mas atractiva.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Dotada de un culo grande y sin apenas celulitis, mi consuegra parecía sacada de un cuadro vikingo y solo le faltaba un hacha en la mano para representar con realismo la imagen que tenemos todos de una guerrera escandinava.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Muerta de vergüenza pero alagada a la vez, bajó la mirada mientras me daba las gracias por las lisonjas que salían de mi boca. Su timidez me permitió recorrer su cuerpo con la mirada. De esa forma, verifiqué que ella, al sentir la caricia de mis ojos acariciando sus muslos, se ponía más nerviosa y que involuntariamente dos pequeños montículos crecían bajo la parte de arriba de su bikini. Al comprender que me estaba pasando y que de enfadarse conmigo podía tener problemas con mi hijo, dejé de examinarla y pregunté si nos íbamos a la playa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Todavía con el rubor coloreando su rostro, la cincuentona agarró el bolso con sus cosas y señalando una de las bicis, me dijo que la cogiera. Os confieso que obedecí como un zombie porque en ese instante al subirse en la suya, me imaginé que era mi pene en vez del sillín el que se acomodaba entre sus nalgas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">«¡Quién se la follara!», rumié entre dientes al saber que era algo prohibido al ser la madre de mi nuera y nuevamente intenté olvidarme de ella.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Desgraciadamente, al pedalear, el vaivén de sus pechos lo hicieron imposible y lo que debía de ser un tranquilo paseo hasta la playa se convirtió en un infierno. No pude dejar de observarla aunque ello supuso que al bajarme de la bici, bajo mi traje de baño, luciera una tremenda erección que no le pasó inadvertida.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">«¡Joder! ¡Parezco un crío!», me quejé en silencio, abochornado por la falta de sensatez que estaba demostrando.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">A la noruega, o no le molestó comprobar el efecto que ella causaba en mí, o lo que es más seguro su timidez le impidió comentar nada. Lo cierto es que abriendo el camino, me guio a través de un prado hasta una coqueta cala. Os juro que no me esperaba encontrarme en ese recóndito y frio lugar un arenal blanco, al que las montañas cercanas protegían del viento creando un entorno casi paradisiaco y borrando de mi mente momentáneamente a mi consuegra, con la boca abierta me puse a admirar el paisaje.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¿Es precioso verdad?- Helga comentó mientras me imitaba.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">El verde casi fosforito de la hierba que llegaba hasta el borde de la playa, el blanco de la arena y el azul de esas aguas cristalinas dotaban a ese paisaje de una belleza sin igual.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Sí que lo es- respondí y señalando una poza en un extremo de esa playa sin darme cuenta que había pasado mi brazo por la cintura de esa mujer, dije en plan de broma: -Seguro que ahí, el agua estará más caliente: ¡puede que hasta me bañe!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">A Helga se le iluminó su cara al escuchar mi broma y cogiéndome de la mano, corrió hasta la orilla para una vez allí salpicarme con el pie mientras me decía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Está buena, lo que pasa es que eres un friolero.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Muerto de risa, la abracé para evitar que siguiera mojándome con esa gélida agua con tal mala suerte que trastabilló y caímos sobre la arena. El contacto de su piel contra mi pecho fue el acicate que necesitaba para besarla aprovechando que la tenía totalmente pegada. La cincuentona al sentir quizás por primera vez en años una lengua forzando sus labios, respondió con pasión y dejó que esta jugara con la suya mientras presionaba mi entrepierna con su sexo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La pasión que demostró me permitió incrementar el ardor con el que la besaba y llevar una de mis manos hasta su pecho. Helga al sentir la caricia de mis dedos sobre la parte de arriba de su bikini, gimió de placer. Si ya había dejado clara su calentura, cuando retirando la tela toqueteé con mis yemas su pezón berreó como una cierva en celo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Todavía sin saber dónde me metía, usé mi lengua para deslizándome por su cuello irme aproximando hasta su pecho. La noruega, al experimentar esa húmeda caricia, clavó sus uñas en mi trasero denotando una excitación que creía olvidada. Su entrega azuzó mi lujuria y me puse a mamar de esas dos ubres mientras su dueña se estremecía de gozo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¡Me enloquece que comas de mis tetas!- aulló como loca mientras se despojaba de su bikini y ponía la otra en mi boca.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Al comprobar que sin el sostén del sujetador seguían firmes, me volví loco y alternando de un seno al otro, mordisqueé sus pezones sin parar. Mi consuegra al sentir la presión de mis dientes sobre sus erectos botones, pegó un chillido y llevando sus manos a mi pantalón, me trató de desnudar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La urgencia de esa rubia me demostró que en su interior existía una mujer ardiente que las circunstancias de la vida no habían dejado aflorar y por ello tras ayudar a despojarme de mi traje de baño, hice lo propio con la braguita de su bikini.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Durante unos segundos me quedé embelesado mirando a mi consuegra desnuda. No fue hasta que fijé mi mirada en su sexo, cuando descubrí que al contrario de las mujeres de su edad Helga llevaba su pubis totalmente depilado.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/124/63997159/63997159_010_5d66.jpg" width="460" height="653"></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Que belleza!- exclamé <span style="color: #333333;">pero como estaba lanzado no pude evitar recorrer con mi mano su entrepierna. </span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Os juro que no sé qué me resultó más excitante, si oír su gemido o descubrir que tenía su coño empapado.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-No seas malo, llevo mucho tiempo sin que un hombre me toque-&nbsp; protestó con los ojos inyectados de lujuria.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Sabiendo que no había marcha atrás,&nbsp; mis dedos se apoderaron de su clítoris y recreándome con una caricia circular sobre ese botón, observé a Helga apretando sus mandíbulas para no gritar. Totalmente indefensa, sufrió en silencio la tortura de su botón mientras observaba de reojo mi pene totalmente tieso. Por mi parte, estaba alucinado de mi valentía al estar masturbando a la madre de mi nuera pero al comprobar que poco a poco mis toqueteos estaban elevando el nivel de la temperatura de su cuerpo, no paré hasta que mis oídos escucharon su brutal orgasmo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Eres un cabrón!- me dijo con una sonrisa al recuperar el resuello y arrodillándose frente a mí, me soltó al tiempo que sus manos agarraban mi pene: -Ahora, ¡me toca a mí!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Aunque parezca raro, esa viuda no se lo pensó dos veces al tener mi pene entre sus dedos y sin esperar mi permiso, se lo introdujo&nbsp; en la boca. Os juro que creí morir al comprobar que no se le había olvidado como se mama y esperanzado pensé que al final ese verano en esas gélidas tierras no sería tan mala idea al acreditar que era tanta su necesidad que esa rubia no iba a parar hasta que recuperara los años perdidos. Ajena a lo que estaba pasando por mi cabeza, Helga me demostró su maestría,&nbsp; cogiendo entre sus yemas mis testículos e imprimiendo un suave masaje mientras su lengua recorría los pliegues de mi glande. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Cèst magnifique!- exclamó en francés al comprobar la longitud que había alcanzado mi verga y abriendo sus labios, la fue devorando lentamente hasta que acomodó toda mi extensión en su garganta.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">El elogio me supo doblemente dulce porque en ese instante y usando su boca como si de su sexo se tratara, empezó a meter y a sacar mi polla de su interior con un ritmo endiablado. Deslumbrado por su mamada todo mi ser reaccionó incrementando la presión sobre mis genitales. Estos explotaron en continuas explosiones &nbsp;de placer mientras mi consuegra, arrodillada sobre la arena, no&nbsp; dejaba que se desperdiciara nada y golosamente fue tragándose mi semen a la par que mi pene lo expulsaba.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Acababa de ordeñarme cuando las risas de unos críos nos avisó de su llegada. Muertos de risa, apresuradamente nos vestimos para que no nos pillaran en pelotas. Una vez vestida, me dijo sonriendo antes de salir corriendo hacia las bicis:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Volvamos a casa! ¡El primero se ducha primero!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Al ver esas dos tetonas rebotando mientras trotaba de salida, reavivó mi deseo y aunque traté de alcanzarla antes que cogiera la suya al llegar donde las habíamos dejado, Helga ya pedaleaba de vuelta. Montándome en la bicicleta, salí tras ella pero nuevamente el mejor estado físico de esa cincuentona provocó que ella entrara primero a la cabaña. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Medio minuto después y con la lengua fuera, llegué a la casa. Una vez allí, dejé tirado el rudimentario vehículo en el porche y me senté a recuperar el aliento, mientras me decía que tenía que dejar de fumar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">«Estoy hecho una pena».</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Ya descansado, pasé dentro y el ruido del agua cayendo me informó que mi consuegra se estaba duchando. Con nuevo ánimos, abrí la puerta para encontrarme a esa mujer apoyada contra los azulejos mientras me miraba. Si me quedaba alguna duda que intentaba provocarme,&nbsp;esta desapareció cuando se empezó a acariciar las tetas y a mientras sonreía. Era una invitación imposible de rehusar y por eso a toda prisa, me desnudé sin dejar de mirar a esa zorra.<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/124/63997159/63997159_008_e5ca.jpg" width="460" height="653"></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Me encantan tus tetas!- dije mientras pasaba dentro de la ducha.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Descojonada y alagada por mi exabrupto, se pellizcó los pezones diciendo: </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿No los tengo muy caídos?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Para nada- respondí. –Me pasaría la vida comiéndotelos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Helga soltó una carcajada al ver que mi pene ya estaba tieso y&nbsp; dando una vuelta completa sobre el plato de la ducha, me &nbsp;volvió a preguntar:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Y mi culo no te gusta?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Es maravilloso- admití babeando al observar que se separaba ambas nalgas con las manos y me regalaba con la visión de un ojete casi virginal.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi respuesta le agradó y tirando de mí, me metió junto a ella bajo el grifo. Al sentir su piel mojada sobre la mía, mi miembro alcanzó de golpe toda su extensión. Hecho que no le pasó desapercibido y partiéndose de risa, me soltó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Parece que te pone cachondo esta vieja!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al escucharla me reí y mientras llevaba mis manos hasta sus pechos, contesté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No eres una vieja, ¡tienes mi edad! Y sí, me pones bruto pero tú también tienes los pezones duros -mientras agachaba mi cabeza y cogía al primero entre mis dientes.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Disfrutando con el tratamiento que estaban recibiendo sus pechos, &nbsp;pegó un gemido de placer, cuando masajeé su otra teta mientras con la mano que me quedaba libre iba bajando por su cuerpo. Mi consuegra separó sus rodillas al sentir mi caricia cerca de su entrepiernas. &nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Te necesito!- exclamó con su respiración entrecortada por la excitación que la dominaba.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Para ser casi abuela, eres un poco puta–solté riendo mientras su coño se empapaba producto de mis maniobras. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Y tú para ser un abuelo eres muy pervertido! &#8211; gritó ya totalmente dominada por la lujuria.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Incrementando su calentura, me arrodillé frente a ella y usando mis dedos, separé sus labios para acto seguido quedarme embobado con su inmaculado sexo mientras pasaba una de mis yemas por la raja de&nbsp; su coño antes de volverlo a introducir en su interior. El chillido que pegó a notar como la súbita penetración, me informó que Helga estaba disfrutando y por eso me atreví a preguntarle:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Hace cuánto que no&nbsp; te lo han comido?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Apoyándose en la pared, me explicó que desde que había muerto su marido nadie se había ocupado de ello.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Diez años? ¡Ahora lo soluciono!– respondí mientras sacando mi lengua le daba un primer lametazo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Viéndome arrodillado a sus pies y con mi boca en su sexo, mi consuegra aulló como loca. Al escuchar su gemido, aumenté la velocidad con la que mi dedo se estaba follando su coño mientras con mis dientes mordisqueaba su clítoris Helga al sentir la doble caricia se estremeció bajo la ducha. Sabiendo que su entrega era total, metí un segundo dedo en su interior alargando &nbsp;los preparativos. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Lo que no había previsto era que mi consuegra, buscando aliviar la calentura que la consumía, &nbsp;pegara su sexo a mi cara mientras movía rítmicamente sus caderas restregándome su sexo por la cara. Satisfecho, sacando la lengua le pegué un segundo lametazo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Cómelo ya!, ¡Lo estoy deseando!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Muerto de risa, la chantajeé diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Te lo como ya, si luego me dejas follarte.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Me respondió separando sus rodillas. Siguiendo el plan previsto, la penetré añadiendo otro dedo. La rubia en vez de quejarse, no paró de sacudir las caderas restregando su sexo contra mi boca. Su cuerpo tiritando de placer me permitió meter el &nbsp;cuarto.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Me duele pero me gusta!- berreó la mujer al experimentar que tantos dedos forzaban su entrada.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi lado perverso me indujo a mordisquear el botón que escondía entre sus pliegues con tanta fuerza que la noruega mientras daba un tuvo que apoyarse contra los azulejos al notar que estaba perdiendo fuerza en sus piernas.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/124/63997159/63997159_012_a7fc.jpg" width="460" height="653"></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡No pares! ¡Sígue comiendo! – aulló al tiempo que con sus manos presionaba mi cabeza contra su coño.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Alternando penetraciones con lametazos, hice que la rubia alcanzara una excitación desconocida. Al comprender que estaba a punto de correrse, seguí sacando y metiendo mis dedos cada vez más rápido. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Dios! ¡Me corro!– aulló casi llorando de placer gimoteó mientras la seguía masturbando. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Ya que hacía tantos años que no se lo comían, decidí que era hora que&nbsp; esa mujer sintiera lo que era una buena comida de coño y por eso, &nbsp;continué lamiendo su clítoris con mayor intensidad si cabe pero en ese instante, rocé su ojete con una de mis yemas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Ese es mi culo!- protestó pero contra toda lógica, llevó su mano a la mía y me obligó a seguir acariciando su esfínter mientras mi boca se llenaba con su flujo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Su orgasmo fue brutal y con su flujo por mis mejillas, usé mi lengua para beber del riachuelo en que se convirtió su chocho, al tiempo que relajaba los músculos&nbsp; de su entrada trasera. Helga, con un dedo ya dentro de su culo, convulsionó en mi boca mientras de su garganta no paraban de surgir berridos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Tras su clímax, se dejó caer &nbsp;sobre el plato de la ducha y sonriendo, me soltó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Nunca nadie me había nadie comido mientras me metía un dedo por el ojete!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Te ha gustado?- pregunté tanteando el terreno.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La suegra de mi chaval agachando su cabeza avergonzada contestó que sí, momento que aproveché para darle la vuelta y separando sus dos cachetes, volver a juguetear con una de mis yemas en su entrada trasera:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Tienes un culo precioso!- susurré en su oído mientras hurgaba sensualmente con mi dedo su interior: -¿Te gustaría que te lo rompiera?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al oír su suspiro, comprendí que mi fantasía era compartida por esa cincuentona y por eso relajando poco a poco su ano, decidí usar toda mi experiencia para hacerla realidad. Para entonces la noruega estaba cachonda de nuevo y sin poder soportar la excitación que le nacía de dentro, me rogó que la tomara. Dudé unos instantes porque también me apetecía follarla al modo tradicional y mientras decidía qué hacer, &nbsp;seguí masajeando su esfínter mientras con la otra mano le empezaba a frotar su clítoris.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Me vuelves loca! – chilló mordiéndose los labios y sin dejar de su culo contra mi dedo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Aunque estaba ya bruta, comprendí &nbsp;que debía de relajarlo antes de dar otro paso, pero entonces Helga comportándose como una perra en celo, lanzó su mano hacia atrás y cogiendo mi pene, intentó ensartarse con él. &nbsp;Al percatarme de sus prisas, le solté un sonoro azote mientras le decía;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;-Tranquila, putilla mía. No quiero destrozarte el ojete.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/124/63997159/63997159_016_63a7.jpg" width="460" height="282"></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi consuegra gimió descompuesta al sentir mi dura caricia y poniendo cara de puta, me rogó que le diera otra nalgada.&nbsp; Sorprendido por su pedido, en un principio hice oídos sordos a us petición y seguí relajando su esfínter hasta que comprobé que se encontraba suficiente relajado. Fue entonces cuando Helga presionando sus nalgas contra mi pene, me mostró su aprobación. Como no deseaba provocarle más daño del necesario, introduje suavemente la cabeza de mi miembro en su interior. Ella al sentir mi glande forzando su entrada trasera, no hizo ningún intento de separarse y esperó pacientemente a que se diluyera su dolor para con un breve movimiento de sus caderas, írselo introduciendo lentamente en su interior. La pausada forma en que se fue empalando, me hizo disfrutar de cómo mi extensión iba constriñendo los pliegues de su ano al hacerlo. Curiosamente, ese castigo azuzó su lujuria &nbsp;y echándose hacia atrás, consiguió embutírselo por completo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Duele!- gritó pero, pasados unos segundos,&nbsp; retomó con mayor frenesí el zarandeo de sus caderas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">El compás&nbsp; parsimonioso que marcó permitió que mi sexo deambulara libremente por el interior de sus intestinos mientras esa rubia me rogaba una y otra vez que la poseyera. Obedeciendo sus deseos, me agarré de &nbsp;sus pechos e incrementando el ritmo con el que tomaba posesión de su culo, cabalgué sobre mi consuegra usado mi pene como ariete. Helga, con lujuria en sus ojos, gimió su placer mientras me pedía la follara sin contemplaciones.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Me parecía imposible que esa mujer, que parecía tan dulce y recatada, se estuviera comportando como una zorra. Su calentura era tal que a voz en grito me repitió que necesitaba ser usada.&nbsp; Su confidencia extinguió todas mis dudas y forzando su culo al máximo, decidí recrearme ferozmente en la entrada trasera de esa mujer y mientras ella no paraba de berrear, &nbsp;usé, gocé y exploté su ojete con largas y profundas cuchilladas. La noruega, absolutamente poseída por una olvidada pasión, &nbsp;se apoyó en los azulejos de la ducha y gritando, me imploró que siguiera machacando su esfínter con mi polla. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Me corro- escuché que decía al usar sus pechos como apoyo para incrementar el ritmo de mi follada.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Aullando como una loba a la que le está montando su macho, Helga me reclamó que siguiera porque todavía no estaba satisfecha. Deseando complacerla, comprendí que podía dejar atrás todas mis precauciones y usarla de un modo más salvaje. Por eso descargando un mandoble sobre una de sus nalgas, solté una carcajada y mordiéndole la oreja, le solté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Puta! ¡Mueve el culo y demuéstrame lo zorras que son las noruegas!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al oir Merceditas a su vecino reclamándole su poca pasión, aceleró el movimiento de sus caderas mientras no dejaba de gemir con &nbsp;cada penetración con la que forzaba su esfínter.&nbsp; La violencia de mi asalto hizo que sus brazos se doblaran y centímetro a centímetro fui acercando su cara a la pared, hasta que aprisionada tuvo que soportar que el frio de las baldosas contra la su piel de sus mejillas mientras se derretía por el duro trato. Casi sin respiración, me imploró que la dejara descansar. Su rendición me sonó a gloria bendita y negándome a hacerla caso, le grité:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Puta! ¿Primero me provocas y ahora me pides que pare? ¡No pienso hacerlo!</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/124/63997159/63997159_014_e931.jpg" width="460" height="282"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Azuzada por mi orden y no queriendo dejar en mal lugar a sus compatriotas, mi consuegra se abrió los cachetes con sus manos y me dijo gritando:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Rómpele el culo a tu guarra!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">En ese instante, era tal la cantidad de flujo que brotaba de entre sus piernas que con cada cuchillada sobre sus grandes nalgas, este salpicaba&nbsp; mis piernas y aromatizaba con su olor a hembra excitada el ambiente</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Dios! ¡Cómo me gusta!- ladró mientras chillaba de placer.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La excitación que llevaba acumulando durante el día provocó que no pudiese aguantar mas sin descargar mi simiente y por ello cogiéndola de los hombros, profundicé mi ataque mientras castigaba sus cuartos traseros con mi polla. No tardé en correrme esparciendo mi semilla en el interior de sus intestinos y Helga al notar como rellenaba su conducto con mi semen, convirtió su culo en una ordeñadora y moviéndolo con desenfreno buscó sacar hasta la última gota depositada en mis testículos. Satisfecho y exhausto, cuando sentí que mi verga iba ya perdiendo fuelle, di la vuelta a esa mujer y la besé. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi beso fue el de un amante agradecido pero el de Helga al responder lo fue aún más y con una ternura brutal, dejó que mi lengua jugueteara con la suya hasta que con una sonrisa en sus labios, me preguntó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Qué van a decir los muchachos cuando sepan lo nuestro?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No lo sé- respondí- pero piensa una excusa porque acabo de escuchar la puerta.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">En un principio, Helga pensó que le estaba tomando el pelo pero abriendo la puerta un poco comprobó que su hija y mi chaval no solo habían llegado sino que estaban sentados en el salón esperando que saliéramos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Qué hacemos?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Estaba abochornada, sabiendo que la había escuchado gritar mientras la poseía, Se sentía incapaz de enfrentarse con Britta y por eso me imploró a que una vez vestido, fuera yo quien saliera del baño. Aunque tampoco era un plato de mi gusto, decidí hacerla caso y ser yo quien diera la cara.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Con ganas de fugarme a España por el corte de enfrentarme con mi nuera después de haberme follado a su madre, salí del baño. Pensaba que Britta estaría encabronada pero al verme salió corriendo a mis brazos y tras darme un beso en la mejilla, me dio las gracias. Si la actitud de ella era de por sí extraña, mas lo fue ver llegar a mi hijo y después de darme un abrazo que con una sonrisa, me dijera:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Gracias Papá, sabía que podía confiar en ti pero tengo que reconocer que me ha sorprendido la prisa que te has dado.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Os juro que estaba tan nervioso y confundido que no comprendí sus palabras y por eso le pregunté a qué se refería. José muerto de risa me respondió:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Mi esposa estaba preocupada por madre porque llevaba mucho tiempo sin pareja y conociéndote, le dije que bastaba con invitaros a pasar una temporada juntos para solucionar ese tema.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;"><br />
Cabreado por&nbsp; el modo que nos habían manipulado, quise cerciorarme de sus intenciones y por eso dirigiéndome a su esposa le pregunté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¿Planeaste esto con mi hijo?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Muerta de risa, la chavala contestó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Al principio no estaba segura pero, &nbsp;sabiendo que eres un buen hombre, no tenía nada que perder si probábamos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Al evidenciar que habíamos sido unas marionetas en manos de los muchachos &nbsp;me divirtió y aprovechando que Helga estaba saliendo en ese momento del baño, la agarré de la cintura y dándola un beso de tornillo en la boca, susurré en su oído:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Todo va bien, tu hija y mi hijo nos han invitado a este viaje esperando que nos acostáramos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-No te creo- respondió pero al ver el rubor que coloreaba las mejillas de Britta, supo que era verdad.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Entonces soltando una carcajada, la llevé rumbo a mi habitación mientras decía a la intrigante pareja:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Espero que os hayais traído tapones para las orejas porque esta noche no os pensamos dejar dormir- y dando&nbsp; un azote en el trasero a mi consuegra, le pregunté: -Cariño, ¿estás de acuerdo?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Mirando a su retoño, contestó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Por supuesto, vamos a enseñar a estos dos cómo con nuestra edad, ¡se puede follar sin parar!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 22px;"><b>Para comentarios, también&nbsp;tenéis&nbsp;mi email:</b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 22px;"><b>golfoenmadrid@hotmail.es</b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 22px;">&nbsp;</span></div>
<div style="font-size: 14px;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"></div>
<div></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: black; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;">
<div style="margin: 0px;">
<div style="margin: 0px;"><span style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial;"><span style="font-size: 14.4444446563721px;"><b>¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</b></span></span><br />
<span style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial;"><span style="font-size: 14.4444446563721px;"><b><br />
</b></span></span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignnone " src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/124/63997159/63997159_015_6a3d.jpg" width="574" height="383"></div>
<p><span style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial;"><span style="font-size: 14.4444446563721px;"><b>&nbsp;</b></span></span></p>
</div>
</div>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mi jefa es una hija de puta con tetas&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 May 2026 17:10:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Si ya de por sí trabajar es un coñazo, el tener como jefa a una hija de puta con tetas es una auténtica guarrada. No sé si será vuestro caso pero imaginaros lo mal que llevo el qué la directora de mi departamento sea una zorra malnacida de pésimo carácter pero que cada vez que me hecha la bronca, además de bajar la cabeza en plan sumiso, no puedo evitar sentirme excitado. Os preguntareis porqué. Bien sencillo: ¡Esa cabrona tiene un polvo descomunal! Con treinta años recién cumplidos, Doña María es una morenaza de casi un metro setenta con un [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Si ya de por sí trabajar es un coñazo, el tener como jefa a una hija de puta con tetas es una auténtica guarrada. No sé si será vuestro caso pero imaginaros lo mal que llevo el qué la directora de mi departamento sea una zorra malnacida de pésimo carácter pero que cada vez que me hecha la bronca, además de bajar la cabeza en plan sumiso, no puedo evitar sentirme excitado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Os preguntareis porqué. Bien sencillo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">¡Esa cabrona tiene un polvo descomunal!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Con treinta años recién cumplidos, Doña María es una morenaza de casi un metro setenta con un culo de ensueño. Aun así la parte de su anatomía que me trae por jodido son sus enormes pechos. Nunca he sido bueno para calcular pero estoy convencido que ese par de ubres deben de pesar cada una al menos…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">¡Un kilo!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">No os podéis hacer una idea. Son inmensas y aun así como por arte de magia se mantienen inhiestas. Sé que en el futuro esos manjares llegarán a convertirse en unas tristes lágrimas pero hoy en día, cuando desde mi silla la veo pasar, no puedo evitar recrearme soñando con tenerlos entre mis labios.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Durante los dos años que llevaba trabajando en esa compañía, nunca pensé que llegara el día que pudiera decir:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">¡Ese par de tetas son mías!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La actitud déspota y tiránica de esa mujer evitaba que ninguno de sus subalternos se atreviera siquiera a tratar de intimar con ella. Aunque estuviera buenísima y fuera soltera, no había nadie con los huevos suficientes de intentar enrollársela. Por mucho que todos deseáramos hundir nuestra cara entre sus pechos, el terror a su reacción nos mantenía alejados.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Aun así, cada mañana, cuando esa zorra llegaba a la oficina y con paso firme, se dirigía a su despacho, no podía dejar de recrearme con el hipnótico bamboleo de sus dos tetas al caminar. Sé que no era el único y que muchos de mis compañeros seguían con la cabeza arriba y abajo las secuencia de sus senos, pero en mi interior soñaba con que Doña María me estaba modelando a mí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Secretamente obsesionado por esa arpía, no podía dejar de suspirar apesadumbrado cuando pasaba una hora sin que esa morena saliera de su despacho. Me daba igual si al hacerlo, se metía conmigo. ¡Necesitaba verla! No sé la de veces que me habré pajeado pensando el ella. La de ocasiones en la que mi mente habrá dado rienda suelta a mi lujuria con Doña María como protagonista.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Desgraciadamente para ella, yo era un cero a la izquierda, un objeto sin valor que se sentaba a la salida de su oficina. La relación entre nosotros era casi inexistente. Siendo ella mi jefa, apenas se dirigía a mí y si deseaba algo, usaba a mi supervisora como interlocutora. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mientras el resto de mis compañeros recibía continuamente sus broncas, en mi caso era raro que lo hiciera y aunque os parezca absurdo, eso me parecía injusto. ¡Quería ser como todos los demás!, por eso mientras la gente de la oficina  rehuía su mirada, yo en cambio buscaba su contacto. Ingenuamente,  deseaba que al notar mis ojos fijos en los suyos Doña María se percatara de mi existencia.  Pero cuanto más intentaba hacerme patente, menos caso me hacía.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Convencido de que me ignoraba a propósito, decidí quejarme….</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;"> </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">Me quejo a esa zorra</span></b></span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 15.333333015441895px;"><b><br />
</b></span><b></b></span></div>
<p><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/3/4/90347/1/F/i/S/1FiSo/nylons02.jpg" width="424" height="566" /></p>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Como no podía llegar y preguntarle porque no me echaba a mí broncas como a los demás, resolví planteárselo de otra manera. Como sabía que a nuestra división nos había caído el marrón de levantar la sucursal portuguesa, me estudié los informes a conciencia y con la situación fresca en mi mente, fui a su despacho.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Doña María estaba como de costumbre de un pésimo humor y por eso al verme entrar, casi gritando, me preguntó que narices quería:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Jefa, quiero que me encargue el tema de Lisboa- contesté acojonado.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Su reacción al oírme fue soltar una carcajada pero viendo que me mantenía firme en mi postura, me pregunto:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Qué cojones sabes tú de ese asunto?</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Como lo traía preparado, rápidamente le explique a grandes rasgos la situación y una vez la había descrito, le propuse un plan de acción alternativo que no era otro más que directamente cargarme a media estructura de esa oficina. Tal y como había previsto, eso era lo que esa ejecutiva pensaba pero cansada de ser ella siempre la ejecutora había pospuesto esas medidas.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">En ese momento, Doña María debió de pensar que le convenía que uno de sus lacayos fuera por una vez el hombre malo y por eso tras pensarlo durante unos segundos, me contestó:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-No sabía que además de guapo, tenías cojones.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Su piropo consiguió darme los suficientes arrestos para decirla:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Tengo ya preparadas las cartas de los despidos, si quiere me puedo firmarlas yo y así si algo sale mal será mi culpa.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Asumiendo que la responsabilidad seguiría siendo suya, dijo con voz fría:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Me parece bien pero si hacemos eso, el trabajo de nuestra unidad se incrementará…</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Puedo ocuparme de ello- respondí- ¡Tengo tiempo!</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Para mi desgracia, la morena se levantó de su asiento y dando un paseo por su oficina, se puso a pensárselo. Y digo para mi desgracia porque al hacerlo, me quedé embobado mirándole el trasero. </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“¡Qué maravilla!”, estaba pensando cuando al girarse me pilló con la boca abierta y los ojos fijos en sus nalgas.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Supe que me había cazado porque con muy  mala leche,  respondió:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-De acuerdo, probaremos- y cuando ya pensaba que no se había dado cuenta, me soltó: -Manuel, como a partir de hoy trabajaremos codo con codo, te exijo que te comportes profesionalmente y dejes de babear cada vez que me muevo.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Abochornado, contesté:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-No se preocupe, no volverá a pasar- tras lo cual salí de su despacho.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Al salir me sentía el hombre más feliz del mundo  por un doble motivo:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">¡Iba a trabajar con mi diosa! Y para colmo: ¡Al pillarme excitado, no se había molestado!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin poderlo evitar, dejé los papeles encima de mi mesa y casi corriendo fui a aliviar mi excitación al baño.  <span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;">No me podía creer lo ocurrido y dirigiéndome directamente al baño, me encerré en uno de sus retretes mientras liberando mi pene me empezaba a masturbar recordando a mi jefa. Mientras daba rienda suelta a mi excitación, me imaginé que un día al terminar la jornada esa puta me pedía que me quedara un poco más…</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En mi mente, Doña María empezaba a flirtear conmigo  y cuando ya iba lanzado a por ella, me pegaba un corte.  Pero entonces y por primera vez, me arriesgué abrazándola porque en mi sueño, el quese comportara como una estrecha cuando me había provocado, me terminó de enervar y cogiéndola entre mis brazos, la llevé hasta su mesa. Mientras la llevaba en los hombros, no paró de insultar y de gritarme que me iba a despedir.  Dominado por la lujuria, no pensé en las consecuencias y tirándola en la tabla, me puse a desnudar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde su mesa, mi jefa no perdía ojo de mi striptease, me amenazaba con ir a la policía si la violaba. Cabreado y excitado por igual, me acerqué a ella y desgarrando su vestido con las manos, la dejé desnuda.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué vas a hacer?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo que llevas deseando desde que me contrataste. ¡Voy a follarte! ¡Puta!- respondí separando sus rodillas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al hacerlo, descubrí que no llevaba el pubis depilado e incapaz de contenerme, bajé mi cabeza entre sus piernas y sacando mi lengua, probé por vez primera el sabor agridulce de su sexo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Cerdo!- gritó intentando repeler mi ataque dando manotadas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su violenta reacción no hizo más que incrementar el morbo que sentía y dándole un sonoro bofetón, le ordené quedarse callada. La humedad que encontré en su sexo, me informó que esa mujer estaba cachonda y sabiendo que todo era un paripé y que yo era el hombre que había elegido para calmar su calentura, me puse a recorrer con mi lengua los bordes rosados de su vulva.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Eres un maldito!- chilló al sentir que me apoderaba del botón escondido entre sus labios.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En mi imaginación, cogí su clítoris entre mis dientes. Ni siquiera llevaba unos segundos mordisqueándolo cuando esa zorra empezó a gemir como una guarra. Azuzado por sus gemidos, seguí comiendo esa maravilla e incrementando el volumen de mis caricias, metí un dedo en su vulva.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Cabrón!</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/3/4/90347/1/F/i/S/1FiSq/nylons03.jpg" width="424" height="566" /></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Violentando mi acoso, incrementé la dureza de mi mordisco mientras unía otro dedo en el interior de su sexo. Tras unos minutos, follándola con mis manos y lengua, percibí que esa bruja ya mostraba indicios de que se iba a correr por lo que acelerando la velocidad de mi ataque, empecé a sacar y a meter mis yemas con rapidez. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Te gusta! ¿Verdad? ¡Puta!- le grité en mi sueño.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi insulto la hizo llegar al orgasmo y berreando de placer, su cuerpo empezó a convulsionar sobre la mesa mientras de su sexo brotaba un manantial.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Capullo!- aulló al experimentar la rebelión de sus neuronas y chilló con voz entrecortada: -¡No me folles!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Habiendo cruzado mi Rubicón particular, cogiendo mi pene entre mis manos, lo acerqué a su vulva.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No me violes!- gritó al sentir mi glande jugueteando con su entrada.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Estaba a punto de horadar su sexo con mi estoque cuando el ruido de la puerta del baño, me sacó de mi ensoñación y temiendo que quien hubiera entrado me pillara, guardé mi pene y disimulando salí del retrete. Más excitado que antes de entrar, volví a mi sitio y sin poder dejar de pensar en doña María, la busqué con la mirada.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Me sorprendió verla mirándome desde su despacho y más aún descubrir en sus ojos un raro fulgor que no supe interpretar.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;">El resto del día, me ocupé del papeleo de los despidos y sin pensar en que iban haberse afectadas un montón de familias, firmé los ceses deseando que al día siguiente al enseñárselo</span><span style="line-height: 115%;">s a mi jefa, esta me recompensara con una mirada.</span></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;"> </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">Mi primer día como su ayudante.</span></b></span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;"> </span></b></span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Esa mañana llegué temprano y como faltaban cinco minutos para que Doña María llegara a la oficina, decidí hacerme un café y otro a ella, de forma que cuando oí su taconeo por el pasillo, me levanté a llevarle tanto los papeles como la bebida recién hecha. </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sin agradecer el detalle, cogió el café y se puso a revisar el dosier que le había hecho entrega. Tras cinco minutos en los que examinó a conciencia mi trabajo, levantó su mirada y me sonrió diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Bien hecho- tras lo cual me dio instrucciones y trabajo que me mantendría atareado al menos un par de días.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El cúmulo de tareas que exigió me dio igual porque esa fue la primera ocasión en la que oí de sus labios una frase amable. Satisfecho y creyéndome “Supermán” volví a mi mesa. Enfrascado en la reestructuración de esa sucursal, no solo pasó la mañana sino que incluso gran parte de la tarde sin que me diese cuenta y solo cuando a las siete, mis compañeros empezaron a marcharse, caí en que ni siquiera había comido.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Completamente famélico, saqué unos sándwiches y empecé a comer. Acababa de terminar con el primero cuando la jefa me llamó a su despacho. Extrañado porque me llamara, me levanté y fui a ver que quería. </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Cómo vas con lo que te he pedido?- dijo nada más entrar.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Brevemente le expliqué que casi había terminado con el plan de viabilidad pero que no lo tendría terminado hasta el día siguiente. Fue entonces cuando la vi mirar hacia la sala común donde ya no quedaba nadie y con voz seria pedirme que le enseñara lo que llevaba hecho. Sin poner excusa alguna, imprimí mi trabajo y volví a su lado para llevarme la sorpresa que se había sentado en el sofá y aprovechando que estábamos los dos solos, ¡Se había descalzado!</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Si eso era algo inusual en esa morena, más lo fue que al tomar los papales entre sus manos, me dijera con voz quejumbrosa:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Estoy agotada. ¿Por qué no me das un masajito mientras lo reviso?&#8221;.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Cortado pero excitado no pude negarme y comprendiendo que se refería a sus pies, me senté y empecé a masajearle sin importarme la humillación. Sabedora de que me tenía en sus manos, se tendió en el sofá y mientras repasaba el dossier, se dedicó a disfrutar de mi masaje.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Yo, por mi parte, me sentía en la gloria al sentir su piel bajo mis manos. Tanteando en un principio,  acaricié su tobillo y su empeine sin atreverme a ir más allá. </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Me encanta- dijo al notar la acción de mis dedos.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sus palabras me dieron la confianza necesaria para presionar con mis yemas en las patas de sus pies mientras Doña María ni siquiera se dignaba a mirarme. Sé que sonará servil pero os juro que no me importó su descarada manipulación y con cuidado, me concentré en el tobillo derecho  trazando círculos a su alrededor.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Usted descanse, se lo merece- me atreví a decir.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">No me contestó por lo que presioné su talón, estirándole el empeine.  Reconozco que me excitó tanto oler el aroma de sus pies como notar el sudor acumulado después de un día de trabajo y colocándome mejor, tomé entre mis yemas los delicados dedos pintados de rojo que llevaba mi superiora.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Más fuerte!-  exigió pegando un gemido.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/3/4/90347/1/F/i/S/1FiSr/nylons04.jpg" width="424" height="566" /></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Como podréis suponer, obedecí incrementando la fuerza con la que masajeaba su empeine, mientras estiraba una a una sus falanges. Para entonces, mi jefa había dejado los papeles en la mesa y cerrando los ojos, se dedicó a disfrutar con descaro de mis caricias. Imbuido en una especie de trance, presioné con mi pulgar en su puente.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mi dura maniobra no solo le gustó sino que pegando un inaudible sollozo, me rogó que continuara sin darse cuenta que su falda se había descolocado, dejándome admirar la belleza de sus muslos.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“¡Qué monumento de mujer!”, pensé al recorrer con mi mirada sus piernas.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Ajena a ser observada tan íntimamente, se dejó llevar y con un sensual susurro, me preguntó si no sabía hacer nada más. Sin llegármelo a creer, comprendí que me pedía que profundizara en el masaje y no atreviéndome a subir por sus pantorrillas, levanté sus tobillos y acercando sus pies a mi boca, me quedé pensando en que hacer.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Tenía ese par de bellezas a breves centímetros de mi cara y viendo que mi jefa seguía con los ojos cerrados, reuní el valor para inclinarme y empezarlos a besar. Mi atrevimiento no la molestó y lo sé porque no solo nos lo retiró sino que los acercó más aún. Su aprobación me dio alas y sin medir las consecuencias, saqué la lengua y empecé a recorrer con ella sus plantas.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Totalmente fascinado, las lamí con auténtica dedicación mientras ella, de vez en cuando se estremecía disfrutando de mis atenciones. Durante cerca de dos minutos me recreé dándole lengüetazos arriba y abajo hasta que abriendo sus ojos, me miró diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Chúpame los dedos- tras lo cual introdujo el dedo gordo de su pie en mi boca.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Su actitud despótica  no me molestó y embadurnando de saliva su dedo, cumplí fielmente su capricho. Para cualquiera que hubiera visto la escena, le habría resultado humillante la forma en que me lo introducía y sacaba de la boca. Era como si me follara la boca con él. Satisfecha decidió que le gustaba y cambiando de pie, repitió su maniobra diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Termina lo que has empezado.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Uno a uno, los diez dedos de la morena fueron objeto de mis caricias y mientras obedecía como su rendido siervo, esa morena sabía de lo mucho que yo estaba disfrutando.  El poder que ejercía sobre mí era total y abusando de él, me exigió:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Cómeme el coño.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para entonces mi capacidad de razonar estaba completamente anulada y sin poder pensar en otra cosa que en corresponderla, separé suavemente sus piernas y levantándole la falda, veo por primera vez sus bragas de encaje negras.  Perdiendo la vergüenza y dejando salir al amante que tenía en mi interior, le empiezo a bajar esa prenda dejando al  descubierto un chocho peludo. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al descubrir que su mata crecía salvaje y que esa mujer no se depilaba me terminó de desarmar y ya dominado por un deseo loco e intenso, fui recorriendo con mi lengua sus pantorrillas, acercándome a la meta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si esa puta se esperaba que me lanzará de inmediato entre sus muslos, se equivocó y con una lentitud exasperante fui recorriendo la distancia que me separaba de ese manjar. Doña María no pudo reprimir un gemido al sentir mi aliento acercándose a su coño y pegando un berrido, me exigió que culminase.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero desobedeciéndola por vez primera, soplé sobre los labios de su vulva mientras con los dedos los abría suavemente, dejando al descubierto su ansiado clítoris.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Date prisa, ¡Inútil!- se quejó amargamente al sentir que usando una de mis yemas, acariciaba su botón con delicadeza.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su queja lejos de servirme de acicate, ralentizó más si cabe la velocidad mis maniobras, mientras ella se ponía a cien. Sabiendo que era mi momento y que la tenía en mi poder, me dediqué a saborear lo más despacio que pude de ese banquete. Para ese instante, mi jefa estaba poseída por la lujuria y sin importarle que pensara, se sacó los pechos de su blusa y comenzó a pellizcarse los pezones, totalmente excitada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabiendo de antemano que era mi dulce venganza, rodeé con la punta de mi lengua su botón sin llegarlo a atacar de pleno. Aunque deseaba hundirme entre sus piernas, no lo hice y en plan capullo, seguí elevando su excitación hasta llevarla a donde yo quería.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Por favor! ¡No aguanto más!- gritó desencajada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su ruego me supo a rendición y apiadándome de ella, deje que mi lengua se recreara con largos y profundos lametazos sobre su clítoris. Ella al sentir mis húmedas caricias, se puso a gemir como una loca. Con el convencimiento que con cada lametazo me iba apropiando de su ser, seguí haciendo hervir su sangre poco a poco.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Dios! ¡Qué gusto!- bramó voz en grito al experimentar que mis dientes tomaban al asalto su botón.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como si fuera el hueso de un melocotón, mordisqueé sin cesar mi presa mientras la puta de mi jefa convulsionaba de placer sobre el sofá. Habiéndola llevado hasta ese punto, usé un par de dedos para hoyar su agujero. Doña María al notar esa intrusión, contrajo sus piernas y buscando un mayor contacto, presionó mi cabeza con sus manos:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No pares, cabrón- chilló mientras todo su cuerpo se arqueaba en busca del placer.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El orgasmo de la mujer era inminente y por eso, me recreé metiendo y sacando mis yemas de su interior mientras lamía su clítoris con mayor énfasis. Su explosión no tardó en llegar y derramando su gozo en mi boca, convirtió sus caderas en un torbellino. Recolectando su néctar con mi lengua, profundicé su clímax, uniendo  una descarga de gozo con la siguiente hasta que totalmente agotada me pidió parar. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Malinterpretando sus deseos, me levanté y me despojé del pantalón, sacando de su encierro a mi pene. Confieso que pensaba que esa zorra iba a dejar que me la follara allí mismo pero, al ver mis intenciones, se mostró indignada y mientras se colocaba las bragas, me miró despectivamente diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mañana al llegar a las nueve, quiero el informe sobre mi mesa.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras lo cual, la vi marcharse a toda prisa, dejándome excitado, con la polla tiesa y más humillado de lo que me gusta reconocer…</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">Mi segundo día como su ayudante.</span></b></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/3/4/90347/1/F/i/S/1FiSs/nylons05.jpg" width="424" height="566" /></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Al quedarme solo me sentí hundido y sin otra cosa que hacer porque nadie me esperaba en mi casa, me puse a terminar el trabajo que me había encomendado. Lo creáis o no, eran más de las cuatro de la mañana cuando al final lo acabé por lo que solo me dio tiempo de dormir tres horas antes de levantarme y pegarme una ducha.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Agotado y cansado, salí de casa increíblemente contento porque no en vano el día anterior había hecho realidad un sueño. Por mucho que me jodiera, no podía dejar de estar encantado de haber servido como esclavo sexual de esa zorra y por eso al llegar a la oficina, me sentía el más feliz de los mortales. </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Siguiendo la rutina de todos los días, mi jefa llegó a las nueve menos cinco y encerrándose en su despacho, me mandó llamar. Nada más entrar me exigió ver el informe y al contestarle que lo tenía sobre su mesa, me miró con gesto despreciativo diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Y mi café?</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El hecho que me exigiera algo tan nimio después de haberme pasado toda la noche trabajando, me cabreó pero bajando la cabeza, fui a hacérselo. Al volver la vi revisando concienzudamente mi trabajo y no queriendo interrumpirla, le dejé su bebida y salí de su despacho.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“¡Será guarra!”, me quejé, “ni siquiera me ha dado los buenos días”.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Durante una hora, Doña María estuvo estudiándose los papales y cuando ya le había dado varias vueltas, me llamó para que le hiciera un par de cambios. Curiosamente cuando rectifiqué siguiendo sus instrucciones el plan, lo miró y sonriendo me dijo:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Parece que además de tener una buena lengua, sabes de números.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Su extraña flor me dio ánimos de que lo de la noche anterior se iba a repetir y extralimitándome de mis funciones, contesté:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Mi lengua es suya.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Soltando una carcajada, respondió que ya lo sabía y saliendo por la puerta, se fue a ver al director de la empresa. Aunque no me lo dijo, esa zorra se fue a mostrarle al gran jefe mi trabajo como si fuera el suyo. Tan contento se quedó ese cabrón que después de pasarse toda la mañana analizando los pros y las contras del plan, lo dio por bueno y como muestra de agradecimiento, se la llevó a comer.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Para mí, su ausencia fue dolorosa porque secretamente esperaba que cuando mis compañeros se marcharan del trabajo, repetiríamos lo sucedido la tarde anterior y por eso al ver que no regresaba, me empecé a poner nervioso dándole pábulo a los comentarios de que María era la amante del director.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mirando el reloj cada cinco minutos, la tarde se me hizo eterna pero no queriéndome perder la oportunidad de volver a disfrutar de su coño, no me fui de la oficina y eran más de las ocho cuando recibí su llamada a mi móvil.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Dónde estás?- me preguntó nada más contestar. Por su voz supe que llevaba algunas copas. </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Todavía en el trabajo, esperándola- contesté.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mi afirmación la hizo reír y sin importarle que ya no fuera horario de oficina, me pidió que le llevara a su casa su maletín porque tenía unos papeles que quería revisar esa noche. </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Comportándome como un simple subordinado, le pedí su dirección y cogiendo el puñetero maletín de su despacho, me fui a la dirección que me había dado. Como esa maldita me dijo que le urgía, tomé un taxi sabiendo que la tarifa correría de mi parte pero no me importó porque necesitaba verla.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Lo quisiera o no, ella era mi diosa y yo su triste vasallo.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Al llegar a su domicilio, me quedé impactado al descubrir que esa zorra vivía en un chalet impresionante. Si de algún modo, todavía creía en mi subconsciente que tendría alguna oportunidad, quedó hecha trizas al ver el cochazo del jefe aparcado en su jardín.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Mierda!- exclamé convencido de que esa morena era la puta del director.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis temores parecieron hacerse realidad cuando en el hall de entrada me recibió con una bata casi trasparente que dejaba vislumbrar la coqueta lencería negra que llevaba. No me cupo ninguna duda de que esa mujer estaba acompañada al verla con una copa de champagne en la mano y con el pelo mojado como si  se hubiera dado una ducha.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aun así no pude dejar de valorar su belleza y dándole su maletín, me la quedé mirando mientras ella revisaba sus papeles:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Qué buena está!”, mascullé entre dientes al observar la perfección de esas dos ubres que me traían por la calle de la amargura desde que la conocí.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">María tras comprobar que estaban los papeles que necesitaba, me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te apetece una copa?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuve a punto de negarme pero en el último instante, di mi brazo a torcer diciendo por si acaso:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No quiero resultar un estorbo. Si está ocupada lo dejamos para otro día.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Como la hembra astuta que era adivinó mis reparos y soltando una carcajada, me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo dices por el coche de Don Jaime. Me lo he traído porque el vejete llevaba muchas copas para conducir- y elevando su tono, me preguntó: -¿No te creerás que lo que dice la gente?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabiendo a qué se refería, negué con la cabeza. Mi sumisa respuesta le satisfizo y mirando de arriba a abajo, me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Desnúdate-</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/3/4/90347/1/F/i/S/1FiSv/nylons06.jpg" width="424" height="566" /></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me la quedé mirando sin saber cómo reaccionar mientras se sentaba en un sofá y solo cuando me exigió que empezara, me fui desabrochando uno a uno los botones de mi camisa. Por su cara comprendí que ni siquiera había empezado a desnudarme y ya estaba claramente excitada. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La forma en que fijó sus ojos en mi cuerpo me provocaron un escalofrío, de forma que antes de despojarme de esa prenda, ya tenía la piel de gallina. Deseando complacerla, di inicio a un striptease. Tratando de dotar a mis movimientos de una sensualidad que carecía solo pude hacerla sonreír por mi torpeza. Cabreado por su descojone, le pregunté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué es lo que quiere de mí?-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Poca cosa,  me apetece verte desnudo- respondió mordiéndose los labios.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Será hija de perra” pensé mientras dejaba caer mi pantalón al suelo. Fue entonces cuando mi jefa ya convertida en una perra ansiosa de sexo, se me quedó mirando el paquete y contenta de lo que se escondía debajo del calzón, se levantó y puso música diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Baila para mí.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cortado pero azuzado por el gesto de puro vicio que hallé en su cara, empecé a menear mi cuerpo al son de la canción mientras acariciaba con mis manos mi cuerpo casi desnudo. Paulatinamente me fui poniendo cada vez más caliente y tratando de forzar su reacción, llevé las manos a mi pecho y cogiendo mis pequeños pezones entre mis dedos, los pellizqué sin dejar de gemir tratando que abandonara su actitud pasiva.  </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin hacer el menor caso a mis maniobras, mi jefa se mantuvo sentada en silencio. Decidido a forzar su calentura,  tomé la iniciativa y me bajé el calzoncillo, dejando al aire mi pene completamente erecto. Ni siquiera la visión de mi sexo empalmado, consiguió alterarla y pegando un sorbo a su copa, me pidió que me masturbara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para entonces, mi sumisión era completa y asiendo mi pene entre mis dedos, comencé a pajearme ante su cara. Solo por el brillo de sus ojos, supe que le estaba gustando mi exhibición y sin dejar de jalar de mi extensión se la acerqué hasta sus labios.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con mi corazón latiendo a mil por hora, puse mi miembro a su disposición. Durante unos segundos, esa zorra no hizo nada y solo cuando de mi glande, brotó una gota de líquido pre-seminal abrió su boca y la recogió con la lengua. Saboreó durante unos instantes ese néctar que su empleado le brindaba para, ya sin ningún reparo, abrir la boca y engullirla. Lentamente, se fui introduciendo mi extensión mientras me acariciaba el culo con sus manos. Al sentir que uno de sus dedos se introducía sin previo aviso en mi ojete, gemí de placer y con más ahínco dejé que me la  mamara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Usando su boca como si de un sexo se tratara, metió mi falo en su garganta y solo cuando esos labios rojos besaron su base, se la sacó y diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está muy rica.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi jefa que hasta entonces era ajena a haber sido mi objeto de mis sueños durante dos años, se la volvió a embutir con rapidez. Actuando como una posesa, se lo metió de un golpe hasta el fondo de su garganta. Sus ansias no me dieron ni tiempo de prepararme y por eso, para no perder el equilibrio, tuve apoyarme en el sofá.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tranquila- le pedí.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/3/4/90347/1/F/i/S/1FiSw/nylons07.jpg" width="424" height="566" /></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si creéis que eso la detuvo, os equivocáis de plano porque siguió mamando mi verga como si no hubiese pasado nada mientras yo la miraba alucinado. No  tuve ninguna duda de que estaba más que acostumbrada a hacerlo, ya que, imprimiendo una velocidad endiablada a su boca, fue en busca de mi semen como si de ello dependiera su vida. No contenta con meter y sacar mi extensión, usó una de sus manos para acariciarme los testículos mientras metía la otra dentro de sus bragas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me encanta- chilló del placer que experimentaba al experimentar la tortura de sus dedos sobre su clítoris.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su completa entrega provocó que en poco tiempo llegara hasta mis papilas el olor a hembra hambrienta que manaba de su sexo. Aspirar su aroma elevó mi calentura hasta unos extremos nunca sentidos y sin poderme retener me vacié en su boca. Mi jefa, al sentir mi explosión de semen, se volvió loca y gritando descompuesta, devoró los blancos chorros que manaban de mi pene mientras se corría.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante unos segundos vi como todo su cuerpo convulsionaba de placer, pensando que había calmado su deseo, pero de pronto la vi levantarse y poniéndose a cuatro patas sobre el sofá, me pidió que la follase por detrás. Incapaz de negarme le bajé las bragas de encaje y mojando mi glande en su vulva, lo llevé a si entrada trasera y sin dudar, se lo clavé hasta el fondo. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No pude dejar de observar que el sexo anal era uno de sus caprichos porque a pesar del modo tan brutal con el que la sodomicé, no se quejó al sentir su ojete siendo maltratado por mí. Os juro que me creí en el cielo al tener mi pene dentro del culo de esa diosa y aunque me apetecía dar rienda suelta a mi lujuria, al ver unas lágrimas recorriendo sus mejillas, decidí esperar a que el sufrimiento cesara. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué esperas para follarme!- gritó al ver mi inactividad.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejando a un lado la cordura, decidí que esa puta iba ser mi yegua y montándola en plan cabrito azucé sus movimientos con una serie de suaves azotes.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Dios!- aulló al sentir que se desgarraba pero en vez de intentar que parara, me pidió que siguiera.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su expresión de deseo me terminó de convencer y con ritmo pausado, fui extrayendo mi sexo de su interior. Casi había terminado de sacarlo cuando María con un movimiento de sus caderas se lo volvió a introducir, dando inicio a un juego por el cual yo intentaba recuperarlo y ella lo impedía al volvérselo a embutir. Poco a poco, el compás con el que nos meneábamos se fue acelerando, convirtiendo nuestro tranquilo trotar en un desbocado galope, donde ella no dejaba de gritar y yo tuve que afianzarme cogiéndome de sus pechos para no descabalgar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Más rápido!- me ordenó cuando, para tomar aire, disminuí el ritmo de mis acometidas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Serás puta!- le contesté molesto por su tono le di esta vez un fuerte azote. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Que gusto!- gritó al sentir mi mano y comportándose como una zorra desorejada, me imploró que quería más. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tuvo que volver a decírmelo, alternando de una nalga a otra, le fui propinando sonoros cachetadas cada vez que sacaba mi pene de su interior de forma que dimos inicio a un extraño concierto de gemidos, azotes y suspiros que dotaron a la habitación de una peculiar armonía. Mi jefa ya tenía el culo completamente rojo cuando cayendo sobre el sofá, empezó a estremecerse al sentir los síntomas de un orgasmo brutal. Fue impresionante ver a esa morena, temblando de dicha mientras de su garganta no dejaban de salir improperios y demás lindezas. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No dejes de follarme!, ¡Cabrón!- aulló al sentir que el placer desgarraba su interior. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su actitud dominante fue el acicate que me faltaba y cogiendo sus pezones entre mis dedos, los pellizqué con dureza mientras usaba su culo como frontón.  Al gritar de dolor, perdió el control y agitando sus caderas se corrió. De su sexo brotó un enorme caudal de flujo que empapó mis piernas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando ya dándome igual que fuera mi diosa, me concentré en mí y forzando su esfínter al máximo, empecé a usar mi miembro como si de un cuchillo de se tratara y cuchillada tras cuchillada, fui violando su intestino mientras mi víctima no dejaba de aullar desesperada. Mi orgasmo no tardó en llegar y mientras me vertía en el interior de sus intestinos usé su melena como riendas. Ya una vez había llenado su culo con mi simiente, me dejé caer a su lado agotado y exhausto.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando, levantándose del sofá, cogió la botella de champagne y dos copas y desde el umbral de la puerta, sonriendo me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Levántate vago y acompáñame.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Adonde?- pregunté.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A celebrar mi ascenso- respondió y con una sonrisa en los labios, me informó de su nuevo puesto diciendo: -Me han nombrado directora de Portugal y he exigido para aceptar que tú me acompañes.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿En calidad de qué?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Poniendo un tono pícaro en su voz me contestó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Para la empresa como mi ayudante, pero en realidad te necesito para clamar mi fuego todas las noches.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Muerto de risa, me hice el duro diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entonces voy de bombero.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Soltando una carcajada mi jefa, me respondió:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Así es. Desde que ayer vi tu manguera supe que tenía que probarla- y cogiéndome de la polla, tiró de ella, diciendo: -Te aviso que una vez encendida, ¡Soy difícil de apagar!</span><b style="background-color: transparent; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"></b></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/3/4/90347/1/F/i/S/1FiSF/nylons16.jpg" width="600" height="800" /></div>
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		<title>Relato erótico: ¿Te parecería una puta si te pido que me folles? (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Mar 2026 13:28:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[maduras]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[Un hombre que se vanaglorie de serlo solo puede contestar a esa pregunta con un rotundo ¡NO! Da lo mismo que la mujer sea guapa, fea, gorda, flaca, alta o baja. Incluso es irrelevante que nos apetezca o no el&#160; hacerlo: ¡Siempre hay que contestar que no! Si la que lo pregunta está buena con mayor razón pero, aunque sea un callo malayo, un engendro del demonio o realmente vomitiva, deberás responder negando la mayor. Si te la quieres tirar, está claro. Pero aun en el caso que lo que desees sea salir huyendo, nunca debes decir que sí. Sería [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Un hombre que se vanaglorie de serlo solo puede contestar a esa pregunta con un rotundo ¡NO! Da lo mismo que la mujer sea guapa, fea, gorda, flaca, alta o baja. Incluso es irrelevante que nos apetezca o no el&nbsp; hacerlo: </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">¡Siempre hay que contestar que no!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Si la que lo pregunta está buena con mayor razón pero, aunque sea un callo malayo, un engendro del demonio o realmente vomitiva, deberás responder negando la mayor.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Si te la quieres tirar, está claro. Pero aun en el caso que lo que desees sea salir huyendo, nunca debes decir que sí. Sería hacer daño a sabiendas cuando siempre te puedes buscar una excusa para escapar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">El problema surge cuando no te apetece follar pero tampoco estás en situación de poner tierra por medio. Este fue mi caso: durante un viaje de trabajo, la zorra de mi jefa me hizo esa pregunta mientras cerraba la puerta de mi habitación.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Todo empezó un lunes al llegar a la oficina. Todavía no me había sentado en mi silla cuando esa bruja ya me estaba llamando. Recién salido de la universidad y sin ser fijo todavía en la empresa, era el último mono y por lo tanto el idiota que realmente trabajaba. Para colmo Doña Isabel, no solo era mi jefa directa sino la directora general de la compañía. Con una mala leche proverbial, nadie se atrevía a llevarle la contraria y menos yo. Por eso no habían dado todavía las nueve en punto cuando ya estaba tocando a la puerta de su despacho.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Se puede?- pregunté antes de entrar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Desde su sillón, esa morena cuarentona me hizo señas de que pasara mientras seguía colgada al teléfono.&nbsp; Los cinco minutos que tardó en despachar la llamada, me terminaron de poner nervioso. Casi temblando, me puse a pensar en la razón por la quería verme y tras hacer un análisis de la situación, no encontré ningún motivo. Más tranquilo al darme cuenta que no la había pifiado especialmente durante la última semana, esperé que terminara de hablar mientras involuntariamente le dada un buen repaso con la mirada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“¡Se conserva estupendamente!” pensé tratando de calcular su edad.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Siendo una mujer más alta que yo, doña Isabel no era una caballona. Dotada por la naturaleza de unos pechos enormes, su altura los disimulaba, haciéndola parecer proporcionada. Por otra parte, su cintura estrecha para sus medidas la hacía ser profundamente femenina aunque sabía en mi fuero interno que era un mal bicho. Su voz autoritaria la delataba. Con un tono casi varonil, acojonaba a cualquiera que tuviese la desgracia de enfrentarse con ella. Por lo que decían los rumores, se había casado siendo casi una niña pero su matrimonio fue un fracaso y por eso se divorció antes de cumplir un año. Desde entonces nada de nada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">No se le conocía pareja, ni novio, ni ningún desliz. ¡Esa frígida vivía para trabajar!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Por mucho que las malas lenguas habían tratado de ingeniarse algo para desprestigiarla, nunca encontraron nada donde agarrarse para inventarse un chisme. Esa mujer era recta, fría y asexuada. Aun siendo una mujer guapa, nada en ella me invitaba a imaginármela entre mis piernas. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Tienes pasaporte?- me soltó nada más colgar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Sin saber todavía el motivo de tan extraña pregunta, le contesté que sí. Al oírme, Doña Isabel sonrió y cogiendo nuevamente el teléfono, llamó a su secretaria y le pidió que me sacara un billete en el mismo vuelo, tras lo cual, me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Vete a casa y prepara una maleta, te quiero aquí en dos horas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://galleries.allover30.com/mature/ToniMaddux/LCZK8d/ton001014005440003.jpg" width="424" height="636">Alucinado, pregunté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Dónde vamos? Y ¿Por cuánto tiempo?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Con gesto serio, respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-A Cuba. Hay problemas en esa delegación y quiero que me ayudes a hacer una auditoria.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“¡Su puta madre!” pensé al recordar los pésimos resultados con los que acababan de cerrar el año pero sobre todo al saber que al menos tardaríamos dos semanas en hacer un primer estudio. La perspectiva de estar con ese ogro trabajando codo con codo durante tanto tiempo, me acojonó y tratando de escaquearme, le dije:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Señora: Por mí no hay problema, pero no cree que sería mejor que se llevara a alguien con más experiencia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Bobadas- respondió – viene bien que seas nuevo en la empresa porque así no has tenido tiempo de participar en ese desfalco.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Que se refiera a la situación de esa delegación como delictiva me terminó de aterrorizar y sabiendo que no podía negarme a acompañarla, le pedí permiso para ir a por mi ropa. Sin dignarse a mirarme, me despidió. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Como comprenderéis, apenas tuve tiempo de llegar a casa, hacer una maleta y volver a la oficina antes de que se cumplieran el plazo que me había dado. Una vez de vuelta, me presenté ante mi jefa. Noté que estaba hecha una furia porque sin casi saludarme, me dio dos cajas con papeles para que las cargara y sin más prolegómeno, nos dirigimos hacia el aeropuerto. Durante el trayecto mi jefa estuvo tan ocupada cerrando temas que ni siquiera se dirigió a mí y sintiéndome un cero a la izquierda, tuve que seguirla en silencio.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“Va a ser insoportable”, me quejé mentalmente al percatarme de mi futuro inmediato.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Tal y como había previsto, esa arpía uso las diez horas de viaje para repasar conmigo los números que nos habían pasado así como los indicios que ella veía para suponer que había habido una malversación por parte del delegado. Según ella, el incremento de los gastos así como la caída en los ingresos solo se podía explicar por el hecho que alguien haya metido mano en la caja. Lo que no sabía era si los responsables eran uno o varios y por eso me aleccionó para que no confiara en nadie.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Saben que venimos?- pregunté.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Por supuesto que ¡No!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Su respuesta me dejó claro que nuestra llegada no sería bienvenida y por eso cuando llegamos a La Habana, no me extrañó que nadie estuviera esperándonos en el aeropuerto. Tras los habituales trámites en la aduana, salimos a coger un taxi. Tal y como había escuchado, los taxis cubanos eran vehículos americanos con más de cuarenta años a sus espaldas. Como ya eran las seis de la tarde, Doña Isabel decidió que nos llevara directamente al hotel, en vez de ir a la oficina.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al preguntarle el porqué, la señora sonrió mientras me decía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Mejor les caemos a las ocho de la mañana, así tendremos todo el día y podremos evitar que destruyan información.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">El tráfico a esa hora era un desastre por lo que tardamos más de una hora en llegar hasta nuestro hotel y si a eso le añadimos que el puto coche no tenía aire acondicionado, comprenderéis que cuando llegamos al hall estuviésemos sudando a chorros. Curiosamente eso hubiese quedado en mera anécdota si no llega a ser porque el sudor empapó la camisa de mi jefa. Completamente mojada, la tela se transparentó dejándome descubrir que esa señora tenía unos pitones de campeonato, coronados por dos pezones negros y grandes. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Afortunadamente, Doña Isabel no se dio cuenta de las miradas que le eché mientras nos registraba en recepción. El empleado del hotel, creyendo que éramos pareja,&nbsp; le preguntó si prefería cama de matrimonio.&nbsp; La cuarentona que debía estar ocupada pensando en otras cosas, le contestó que sí y solo se percató de su error cuando puso en sus manos una única llave. Completamente ruborizada, le explicó que teníamos reservado dos habitaciones. El recepcionista le pidió perdón y tras revisar en el ordenador, le dio otra llave.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Son la 511 y la 512. Están pegadas y si lo desean pueden abrir la puerta de conexión- dijo con tono profesional aunque sin esconder su significado. El tipo seguí convencido de que yo era la aventura de esa ejecutiva.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-No hará falta- respondió muy enfadada y cogiendo las maletas, fuimos directamente a nuestras habitaciones.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Una vez en la puerta, Doña Isabel se giró hacía mí y me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Voy a cenar en el cuarto. Te espero a las siete de la mañana para desayunar en el restaurante- </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Reconozco que agradecí no tenerla que seguir soportándola y con mejor humor, entré en el mío. La habitación era estupenda y tras deshacer mi equipaje, me puse un traje de baño y me fui a darme un chapuzón en la piscina que había visto desde la ventana. Los treinta grados de temperatura de la Habana invitaban a bañarse y a beber. Por eso después de hacer una serie de largos, salí del agua rumbo al chiringuito que había en una esquina. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Llevaba dos cervezas y un mojito cuando la vi aparecer. Me costó reconocerla porque habiéndose quitado el uniforme de estricta ejecutiva de encima, mi jefa venía en bikini y con un pareo, cubriendo su cintura. No me preguntéis porque, pero al verla allí temí que me descubriera y me escondí tras la columna del bar. Doña Isabel ajena a mi escrutinio, cogió una tumbona y quitándose el pareo, se tumbó en ella y se puso a leer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“¡Menudo Culo!”, exclamé al advertir que esa cuarentona tenía un par de nalgas duras y paradas que nada tendrían que envidiar con la de una mujer veinte años mejor. “¡No es posible!”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Babeando y desde mi sitio, no pude dejar de valorar en su justa medida el cuerpazo de esa hembra. Su metro ochenta no era óbice para que reconociera que estaba buenísima y que si no llega a ser porque era mi jefa, hubiese intentado en ese momento el ligármela. Para que os hagáis una idea, el propio camarero al ver cómo la miraba, se rio mientras me decía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Porque estoy trabajando!&#8230;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">No me podía creer que esa frígida tuviese semejante pandero y menos que&nbsp; viendo lo escueto de su bikini, no le importara el mostrarlo al&nbsp; respetable. Mas excitado de lo que me gustaría reconocer, pagué mis bebidas y con un enorme calor recorriendo mi cuerpo, volví a mi habitación. Para saciar mi calentura me hice un par de pajas en su honor, antes de meterme a duchar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Ya en la ducha, me imaginé que eran las manos de esa cuarentona desnuda las que me estaba enjabonado el paquete mientras sus enormes pechos presionaban en mi espalda. Os juro que nada más hacerlo, mi pene se puso duro como piedra y por mucho que intenté rebajarlo con agua fría, el recuerdo de esos dos melones y de ese magnífico culo lo hizo imposible.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Cachondo hasta decir basta, bajé a cenar al restaurante. Para colmo de males, la camarera que me tocó era una mulata preciosa con un cuerpo espectacular. Alucinado por su belleza, no pude dejar de seguirla con la mirada mientras recorría arriba y abajo el local.&nbsp; Varias veces, me pilló mirándole las tetas y sabiéndose observada, se dedicó meneando sus caderas a hacerme una demostración del magnífico cuerpo que tenía. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La muy zorra consiguió su propósito y en poco tiempo supe que estaba&nbsp; en celo al sentir que me hervía la sangre y que mi herramienta me pedía acción. Justo cuando había decidido irme de putas y así liberar mi tensión, vi que se dirigía&nbsp; al lavabo y desde ahí me hizo una seña para que la siguiera. Tras unos momentos de incredulidad miré hacia los lados y viendo que nadie me veía me introduje en el baño tras ella.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">No le di tiempo ni para respirar, y antes que pudiera echarse para atrás, me apoderé de sus labios mientras empezaba a desabrocharle el uniforme. Como dos resortes, sus pechos saltaron fuera de su sujetador para ser besados por mí. Eran grandes, duros con dos aureolas negras como el carbón de las que di rápidamente cuenta. La camarera a duras penas me bajó la cremallera liberando mi miembro de su prisión, mientras gemía por la excitación. En cuanto tuvo mi sexo en sus manos se arrodilló enfrente de mí y lo fue introduciendo lentamente en la boca, hasta que sus labios tocaron la base del mismo. </span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://galleries.allover30.com/mature/ToniMaddux/LCZK8d/ton001014005440004.jpg" width="426" height="639"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Le cogí de la melena forzándola a proseguir su mamada. Mi pene se acomodaba perfectamente a su garganta. La humedad de su boca y la calidez de su aliento hicieron maravillas. Mi agitación me obligó a sentarme en la taza del wáter, al sentir como las primeras trazas de placer recorrían mi cuerpo. Estaba siendo ordeñado por una mujer en el baño de la que desconocía su nombre, su edad. Ni siquiera había cruzado con ella dos palabras antes de poseerla. Lo extraño de la situación hizo que me corriera brutalmente en sus labios. La cubana no le hizo ascos a mi semen, y prolongando sus maniobras consiguió beberse toda mi simiente sin que ni una gota manchara su uniforme.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Satisfecho le pregunté su nombre:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Altagracia- me contestó, mientras se levantaba a acomodarse el vestido. -Son cien dólares- Pagándole la cantidad que me pedía, salí del baño muerto de risa y con mi ánimo repuesto volví a ocupar mi sitio en la mesa. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Como si nada hubiese ocurrido durante esos cinco minutos, Altagracia me dio de cenar sin que nada en su actitud pudiera llevar a un observador a suponer que pocos segundos antes me había hecho una mamada. Solo al terminar el postre, me preguntó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Se va a quedar mucho tiempo?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Eso creo- contesté.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Poniendo una sonrisa de oreja a oreja, recogió mi plato mientras disimuladamente me pasaba su teléfono en un papel. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al día siguiente:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Habiendo dormido estupendamente, al despertarme me sentía nuevo. Por eso y por el miedo que tenía a mi jefa, llegué diez minutos antes a la cita en el restaurante. Desgraciadamente nada más cruzar la puerta, descubrí que a doña Isabel esperándome en una mesa. No me preguntéis pero aun sabiendo que se había adelantado, me sentí fatal por ser el último en llegar. La cuarentona levantó los ojos del periódico al sentarme y mirándome, dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Desayuna fuerte que no se si nos va a dar tiempo de comer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Siguiendo al pie de la letra su sugerencia, fui hasta el buffet y llené mi plato hasta arriba. Aunque no estaba acostumbrado, esa mañana desayuné huevos, bacon y fruta porque tenía claro que esa bruja me iba a tener encerrado hasta altas horas de la noche.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Tal y como había supuesto, nuestra llegada a las oficinas produjo una enorme conmoción. El primero en quedarse acojonado fue el delegado porque ni siquiera estaba ahí cuando entramos por la puerta. Habituado a ser el mandamás, ese capullo llegaba a partir de las once y por eso cuando le avisó su secretaria de nuestra presencia, lo tuvo que despertar. Aunque se dio prisa, tardó más de una hora en aparecer por la&nbsp; empresa y cuando lo hizo, Doña Isabel ya se había agenciado su despacho, había entrado en su ordenador e incluso había hecho una copia de seguridad de todos los archivos del servidor. Asustado por la que se le venía encima, Ismael Alonso intentó congraciarse con su jefa luciendo una espléndida sonrisa. Sonrisa que desapareció para no volver en cuanto la cuarentona le sacó una lista de transacciones para que las explicara. Os juro que en cuanto leyó la primera, su tez se tornó pálida y casi llorando, empezó a balbucear excusas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La jefa fue tomando nota de sus explicaciones y sin darle tiempo ni de respirar en cuanto había explicado una transferencia, le sacaba la siguiente de manera que al cabo de dos horas, Alonso se desmoronó y haciéndose el indignado, le ofreció su dimisión.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Con toda tranquilidad, Doña Isabel se levantó y le dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Ismael te equivocas si crees que con tu dimisión estamos en paz. Si como supongo ha habido un desfalco, sería mejor para ti que confieses ahora y me digas quien de la organización está también involucrado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">El tipo ya francamente nervioso trató de negarlo pero ante la insistencia de la directora, se levantó y saliendo del despacho, dijo que volvería con un abogado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Vuelve con tu puta madre si quieres, pero cuando lo hagas trae el dinero que has robado- le soltó la cuarentona en toda su geta.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">El insultó le hizo reaccionar y como un energúmeno intentó agredir a su jefa. De no estar yo ahí y haberme interpuesto entre los dos, de seguro la hubiese pegado pero como un completo cobarde se retiró en cuanto supo que se tendría que enfrentar conmigo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Gracias- me agradeció la mujer, consciente de que se había equivocado al valorar la reacción de ese tipejo y que de no ser por mí, el resultado hubiese sido otro.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Creyéndome un caballero errante que acababa de defender a una indefensa dama, le dije que no se preocupara que había sido un placer. Os juro que cuando ella me oyó, algo cambió en su forma de mirarme pero en ese momento no supe reconocer el qué. A partir de ahí, mi jefa me trató con respeto e incluso se permitió el lujo de ser incluso agradable. Encantado con el cambio no dije nada ni tampoco me quejé de que me tuviera explotado durante hasta las ocho de la noche sin salir de ese lugar. El único lujo que se permitió fue sobre las tres, hacer traer unos bocadillos y descansar durante diez minutos mientras dábamos buena cuenta de ellos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Habiéndose ocupado de que cambiaran las llaves de la oficina y la clave de la alarma, no se quedó tranquila hasta que desapareció el último trabajador por la puerta. Entonces y solo entonces, se permitió relajarse y mirándome cansada, me preguntó que me apetecía hacer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Cenar- contesté- ¡Tengo un hambre que devoro!</span></div>
<div style="text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Doña Isabel sonrió y parando un taxi que pasaba por la calle, le pidió que nos llevara a un buen lugar. El taxista debió de malinterpretar sus deseos y en vez de un restaurante tradicional, nos llevó a uno con música en vivo. Una vez allí, decidió que nos quedábamos y eligiendo una mesa junto a la pista nos pusimos a cenar. El ambiente tranquilo y la música de fondo, nos permitió iniciar una charla banal en la que descubrí que esa fría mujer era en realidad un encanto. Simpática, inteligente y divertida, mi jefa me sorprendió con esa faceta que tenía oculta.&nbsp; Pero también el tenerla a mi lado, me dejo apreciar sus ojos negros y su boca.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://galleries.allover30.com/mature/ToniMaddux/LCZK8d/ton001014005440005.jpg" width="426" height="639">“Está buena” pensé cada vez más cómodo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Ajena a que me estaba empezando a gustar, doña Isabel se rio al ver que una pareja de turista entrada en años, salía a bailar a la pista. Su risa me terminó de cautivar. Profunda y sincera, la transformó en un objeto de deseo que nunca podría conseguir catar. Estaba todavía pensando en ello cuando levantándose de la mesa, mi jefa me cogió la mano y me sacó a bailar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La orquesta estaba tocando una salsa y tratando de imitar a las parejas que danzaban a nuestro lado, rodeé su cintura con mi mano y me empecé a mover. Doña Isabel no dijo nada al sentir que la ceñía y siguiendo el ritmo se dejó llevar. Aunque no soy un gran bailarín, tampoco tengo dos pies izquierdos y desenvolviéndome con soltura, transcurrió la primera canción. Creyendo que con eso bastaba, hice un intento de volver a la mesa pero pegándose a mí, esperó que volvieran a tocar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Fue entonces cuando al estar rozándose nuestro cuerpos, noté la firmeza del suyo y más afectado de lo que debía, sentí como sus dos tetas se clavaban contra mi pecho. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“¡Dios!”, pensé, “¡Se va a dar cuenta!”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Y tratando que no se percatara de que estaba excitado, me separé un poco de ella. Desgraciadamente en ese momento, los músicos volvieron a empezar y mi jefa al ver que era un reggaetón, me agarró de la cintura y empezó a bailar. Reconozco que mi jefa se atreviera con un baile tan claramente sexual me sorprendió y más al ver que realmente esa mujer sabía bailarlo. Alucinado, la observé separar sus piernas y con las rodillas flexionadas, empezar a mover sus caderas pero realmente babeé cuando esa cuarentona dotó a su trasero de un movimiento circular y llevándolo de adelante para atrás con muchísima rapidez, me llamó a su lado:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Ven, ¡No seas soso!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al acercarme se dio la vuelta y poniendo su culo contra mi cuerpo, lo empezó a restregar mientras inclinaba un poco el tronco, imitando los movimientos de una sensual cúpula.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Como imaginareis, mi verga se irguió como respuesta a tan cálido roce y ya entregado la agarré pegándola aún más. Sé que Doña Isabel se debió de dar cuenta del bulto contra el que estaba restregando su culo pero si le molestó, no lo dijo e incluso se permitió forzar aún más el contacto incrementando la presión con la que se echaba contra mí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“Cómo siga así: ¡Me corro!” mascullé entre dientes al notar mi pene incrustado contra la raja formada por sus dos esplendidas nalgas.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Ajena al mal rato que estaba pasando, mi jefa ralentizó el movimiento de sus caderas de modo que parecía estar masajeando mi pene con sus dos cachetes. En un momento dado, llevé mi mano hasta su cabeza y hundiendo mis dedos en su pelo, empecé a acariciarla.&nbsp; Aunque mi verga seguía dentro de mi pantalón y ella estaba con su falda, no me cabía ninguna duda de que era consciente de que estábamos haciendo el amor y solo la presencia de otras parejas a nuestro alrededor, evitó que diéramos un espectáculo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Fue cuando mi mano acarició la parte inferior de una de sus tetas, cuando realmente me di cuenta que ella estaba también sobreexcitada. Mis yemas se encontraron con un pezón duro bajo su blusa que fue junto con el gemido que oí lo que la traicionó. Al darse cuenta que la había descubierto, avergonzada hasta decir basta, me rogó que volviéramos a la mesa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">¡El hechizo se había desvanecido!&nbsp; </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La mujer sensual y divertida se había ido para no volver. Volviendo a la cordura, Doña Isabel llamó al camarero y pago la cuenta y en silencio, cogimos otro taxi que nos llevara al hotel. Os reconozco que en ese momento me creí despedido y aunque os parezca imposible, lo que más me jodía no era haber perdido el empleo sino el no haberme tirado a esa preciosa cuarentona. Ya en el ascensor que nos llevaba a nuestras habitaciones fuimos incapaces de mirarnos a la cara, porque ambos sabíamos que habría culpa y deseo en los ojos del otro.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Sin despedirnos, cada uno entró en su cuarto. Sintiéndome una mierda, me quité la chaqueta y entré en el cuarto de baño. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Seré idiota!- exclamé mirándome en el espejo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Cabreado por la oportunidad perdida, me lavé los dientes y estaba poniéndome el pijama, cuando escuché que tocaban en la puerta de interconexión entre las dos habitaciones. Sabiendo que no podía ser otra que Doña Isabel, la abrí para encontrarme a mi jefa vestida con un coqueto camisón. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Cortado, le pregunté qué quería. La cuarentona con sus mejillas rojas de la vergüenza, me pidió perdón por molestarme y cuando ya creía que no iba a pasar, entró y cerró la puerta mientras me decía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Te parecería una puta si te pido que me folles?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">No la dejé terminar y cogiéndola entre mis brazos la besé. Fue un beso posesivo, mi lengua forzó su boca mientras mis manos se apoderaban de su trasero. Ella respondió frotando su pubis contra mi pene, haciéndolo reaccionar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Tranquila, quiero disfrutar de ti-, le dije mientras la despojaba del camisón.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Nada más retirar los tirantes, cayó al suelo, permitiéndome observarla totalmente desnuda por primera vez. Era impresionante, su cuerpo era de escándalo con grandes pechos y cintura estrecha que el tiempo no había conseguido estropear.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">De buen grado me hubiera quedado observándola durante horas, pero decidí tumbarla en la cama. Ella se dejó llevar. Teniéndola sobre el colchón, empecé a acariciarla. Mis manos recorrieron su cuello, bajando por su cuerpo. Los dos negros botones reaccionaron incluso antes de que los tocara, de forma que recibieron mis caricias duros y erguidos. Mi jefa gimió cuando pellizcándolos le dije que eran hermosos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Realmente eran bellos, bien formados, suaves y excitantes. No dudé en sustituir mis yemas por mi lengua, y apoderándome de ellos, los mamé como haría un bebé de los de su madre. Tener su botón en mi boca, mientras tocaba su culo, era una gozada. Me sentía como un lactante, disfrutando de su alimento.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Quería poseerla, pero lentamente. Por eso poniéndome de pie, me desnudé apreciando sus ojos clavados en mi cuerpo. Su mirada era de deseo, no de lascivia, me observaba ansiosa, nerviosa, temerosa de fallarme. Ya sin ropa, me tumbé a su lado abrazándola. Ella pegándose a mí, restregó su pubis contra mi sexo, buscando la penetración, pero la rechacé diciéndole:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Déjame a mí!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Sabía que esa mujer debía llevar tiempo sin ser tomada y decidí que ya que me había elegido a mí, no iba a defraudarla. Con lentitud, empecé a besar su cuello mientras le acariciaba las piernas. Al ir bajando por su cuerpo descubrí que su piel tenía un sabor salado que me volvió loco y levantando la cara, le solté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Que buena estas!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Sonrió al escucharme pero no se movió porque notó que me acercaba a su entrepierna y no quería estropearlo. Su sexo olía a hembra hambrienta, bien depilado era excitante. Estaba a punto de lanzarme sobre él cuando Doña Isabel separó aún más sus rodillas, dándome vía libre a que me apoderara de su clítoris.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Separando sus labios, como si fueran los pétalos de un fruto largamente ansiado, apareció ante mí un más que erecto botón rosado. Primero lo tanteé con la punta de mi lengua, antes de apretarlo entre mis dientes mientras pellizcaba sus pezones. No llevaba todavía un minuto recorriendo sus pliegues cuando mi boca se llenó del flujo que manaba de su cueva. La morena que llevaba gimiendo un buen rato, aferró con sus manos mi cabeza en un intento de prolongar el placer que estaba sintiendo. Paulatinamente, éxtasis fue incrementándose a la par de mi calentura. No dejé de beber de su rio, hasta que llorando me imploró que le hiciera el amor.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Te gusta?- le pregunté cruelmente, poniendo la cabeza de mi glande en su abertura.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Sí-, me respondió todavía con la respiración entrecortada por el orgasmo pasado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Mucho?- le dije mientras jugaba con su clítoris.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Sí!-, contestó, apretando sus pechos entre sus manos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Escucharla tan caliente, me convenció e introduciendo la punta de mi pene en su interior, esperé su reacción.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Hazlo! Por favor ¡No aguanto más!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Lentamente, centímetro a centímetro, le fui metiendo mi pene. Toda la piel de mi extensión, disfrutó de los pliegues de su sexo al hacerlo. Su cueva, que era estrecha y suave, ejercía una intensa presión al irla empalando. Su calentura era total, levantando su trasero de la cama, intentaba metérsela más profundamente. Me recreé viéndola tratando infructuosamente de ensartarse con mi pene. Estaba como poseída, sus ganas de ser tomada eran tantas que incluso me hizo daño.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Quieta-, le grité, y alzándola, la puse a cuatro patas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Si ya era hermosa de frente, por detrás lo era aún más, sus poderosas nalgas escondían un tesoro virgen que estuve a punto de desvirgar y que no lo hice solo por estar convencido de que iba a hacerlo en un futuro. Poniendo mi verga en su cueva, le pedí que se echara despacio hacia atrás. Pero o bien no me entendió, o tenía demasiadas ganas, porque nada más notar la punta abriéndose camino dentro de ella de un solo golpe se la insertó.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://galleries.allover30.com/mature/ToniMaddux/LCZK8d/ton001014005440006.jpg" width="424" height="636">Gimió al sentirse llena, pero al instante empezó a mover sus caderas, recreándose en mi monta. Mi yegua relinchó al sentir que me asía a sus pechos iniciando mi cabalgata, mientras mi pene la apuñalaba sin piedad. Escuchar sus suspiros, cada vez que mi sexo chocaba contra la pared de su vagina, y el chapoteo de su cueva inundada al sacar ligeramente mi miembro, fue el banderazo de salida para que acelerara mis incursiones. Y cambiando de posición, agarré su melena como si de riendas de tratara y palmeándole el trasero, la azucé a incrementar su ritmo. Eso, la excitó más si cabe, y chillando me pidió que no parara. Con su respiración entrecortada, no dejaba de exigirme que la tomara, que quería sentirse regada por mí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Todavía no quería correrme, antes me apetecía verla convulsionarse en un segundo orgasmo, por lo que dándole la vuelta, me apoderé de su clítoris con mis dientes, a la vez que le introducía dos dedos en su vagina. Su sexo tenía un sabor agridulce que me volvió loco, y usando mi lengua como si fuera un micro pene, la introduje recorriendo las paredes de su cueva, mientras sorbía ansioso el flujo que manaba su interior. Esta vez la muchacha berreó brutalmente al notar como su placer la envolvía derramándose sobre mi boca, y sin poderlo evitar se corrió retorciéndose sobre la cama.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Insatisfecha, y queriendo más, me tumbó boca arriba, y poniéndose a horcajadas sobre mí, se empaló con mi miembro, mientras lágrimas de placer mojaban mis piernas. Sus pechos rebotaban al compás de sus movimientos y su vientre rozaba el mío en un sensual contacto. Estaba hipnotizado con sus senos, su bamboleo, me habían puesto a cien. Mojando mis dedos en su sexo, los froté humedeciéndolos, tras lo cual le pedí que fuera ella quien los besase.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Me hizo caso, estirándolos se los llevó a su boca y sacando su lengua los beso con lascivia. Tanta lascivia que fue demasiado para mi torturado pene, y naciendo en el fondo de mi ser, un genuino orgasmo se extendió por mi cuerpo explotando en el interior de su cueva.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Mi jefa, al sentir que mi simiente bañaba su vientre, aceleró sus embestidas consiguiendo culminar conmigo su gozo. Justo cuando terminaba de ordeñar mi miembro y la última oleada de mi semen salía expulsada, ella empezó a brutalmente correrse sobre mí. Con su cara desencajada por el esfuerzo, se enroscaba en mi pene moribundo, dándome las gracias por sentirse mujer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Totalmente exhaustos, caímos sobre las sábanas. Durante unos minutos, ninguno de los dos dijo nada pero cuando ya creía que se había dormido, de improviso me miró a los ojos, diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Te importaría volverme a hacer el amor. ¡Lo necesito!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Soltando una carcajada, contesté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Todas las veces que usted quiera: ¡Querida jefa!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">&nbsp;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://galleries.allover30.com/mature/ToniMaddux/LCZK8d/ton001014005440012.jpg" width="1024" height="683"></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;De perra en celo a ser una cachorrita a mi servicio 3&#8221; (POR GOLFO Y ELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Mar 2026 16:07:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[maduras]]></category>
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					<description><![CDATA[Este y todos los relatos de esta serie que están por venir consisten en las vivencias reales de Elena, una pelirroja con mucho morbo que me ha pedido ayuda para plasmarlas en relatos. Si quereís contactar con la co-autora podéis hacerlo a su email: &#160;pelirroja.con.curvas@gmail.com. También quiero aclararos que, aunque no son fotos de ella, lo creáis o no la modelo se parece mucho a Elena. Solo deciros que en persona sus tetas y su cuerpo son todavía más impresionantes. Capítulo 5 Ese polvo rápido cambió la historia. Si antes era un desgraciado suspirando unas migajas, eso había terminado porque [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Este y todos los relatos de esta serie que están por venir consisten en las vivencias reales de Elena, una pelirroja con mucho morbo que me ha pedido ayuda para plasmarlas en relatos. Si quereís contactar con la co-autora podéis hacerlo a su email: &nbsp;<a href="mailto:pelirroja.con.curvas@gmail.com">pelirroja.con.curvas@gmail.com</a>.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">También quiero aclararos que, aunque no son fotos de ella, lo creáis o no la modelo se parece mucho a Elena. Solo deciros que en persona sus tetas y su cuerpo son todavía más impresionantes.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Capítulo 5</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ese polvo rápido cambió la historia. Si antes era un desgraciado suspirando unas migajas, eso había terminado porque desde el momento que había pasado a la acción, esa pelirroja no había podido o querido oponerse a que la tratara como la zorra que era. No solo la había usado oralmente sino que había coronado mi cambio de actitud con una cogida en toda regla donde ella solo fue un instrumento de mi lujuria.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Asumiendo mi nuevo papel, esa tarde ni siquiera la esperé a la salida del trabajo puesto que tenía que organizar un par de cosas para llevar a cabo la meta que me había propuesto y que no era otra que emputecer a Elena hasta que ni siquiera ella se reconociera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por ello directamente me fui a un sexshop que conocía. Allí me agencié un surtido de juguetes, los cuales pensaba usar para disfrutar de los encantos de esa mujer. No me importó pagar una cifra descomunal por ellos, ya que me servirían para saciar mi apetito sexual mientras pervertía y envilecía a esa guarra. Con ellos bajo el brazo llegué a casa y al contrario que la noche anterior dormí como un bendito, sin que nada ni nadie perturbaran mi descanso.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/444/75696033/75696033_065_85b5.jpg" width="460" height="682">Me desperté de buen humor ya que ese día marcaría el comienzo de la reeducación de Elena. Conociendo de primera mano que estaba obsesionada por el sexo, debía canalizar su furor uterino para convertirla en mi esclava particular con la que experimentar mis sucias pasiones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya en mi oficina usé el mismo conducto que ella había utilizado para contactar y llamando al portero de la finca, le pedí que la informara que la esperaba a comer en un restaurante cercano. La elección del local no fue al azar sino que gracias a que conocía al dueño sabía que podía confiar que de ser necesario, podría usar uno de sus salones privados para desahogarme con ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A las dos y cinco, estaba sentado a la mesa de un rincón y con una tranquilidad que era difícil de entender, esperé su llegada con una cerveza. Quince minutos más tarde, hizo su aparición. Al verla entrar, reconocí el nerviosismo de sus ojos verdes y divertido con la situación, me levanté a separarle la silla para que se sentara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Gracias― dijo coquetamente mientras tomaba asiento.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No me pasó inadvertido viendo su escote que se había desabrochado un botón de más para que me viera obligado a admirar el profundo canalillo que lucía entre sus dos tetas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Esta zorra creé que todavía puede manipularme», pensé sin hacer mención a ello. Reservándome, llamé al camarero y le pedí que nos trajera la carta de vinos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El empleado no tardó en extendérmela y tras una breve revisión, elegí un Rivera reserva de mis favoritos. Elena permaneció callada todo el rato como evaluando sus opciones y sin saber a ciencia cierta, la razón de esa invitación. Dejé que su tensión se incrementara hasta que ya con nuestras copas llenas, sonriendo le pedí que me diera sus bragas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Qué has dicho?― preguntó sorprendida.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con la naturalidad que da el saber que uno está al mando, respondí:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Qué esperas a entregarme tu tanga?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al oírme lo primero que hizo fue mirar a nuestro alrededor para comprobar si alguien de nuestro entorno se había dado cuenta de mi petición y al ver que parecía que nadie se había percatado, en voz baja contestó mientras intentaba levantarse:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/444/75696033/75696033_075_694c.jpg" width="460" height="682">―Deja que vaya al baño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Soltando una carcajada, insistí:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Quítatela aquí… enfrente de toda esta gente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me miró sabiendo que la estaba poniendo a prueba y decidida a no dejarse vencer tan fácilmente, se volvió a sentar en la silla y disimulando poco a poco fue levantando su falda. A pesar del exhibicionismo que me había demostrado, no era lo mismo hacerlo en un sitio donde nadie la conocía que allí y por eso sus mejillas estaban totalmente coloradas cuando con las dos manos se bajó esa prenda. Viendo que tampoco nadie había advertido esa maniobra, con una sonrisa, me la dio en la mano diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Eres un cerdo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡No lo sabes tú bien!― respondí mientras observaba ese coqueto tanga de encaje rojo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Acojonada al comprobar que lo mantenía extendido entre mis manos y que todos los comensales podían adivinar que era de ella, me dediqué a disfrutar de su textura y de su olor.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Huele a hembra― dije satisfecho― ¿Te has masturbado antes de venir?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi pregunta la cogió desprevenida y asumiendo que lo había descubierto por lo húmedo que estaba, no pudo negarlo y bajando su mirada, contestó afirmativamente. Su respuesta ratificó la opinión que tenia de ella y forzando su entrega, le ordené:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Abre las piernas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Elena se quedó perpleja al oírme pero venciendo la vergüenza, fue separando sus rodillas sin ser capaz de levantar su mirada del plato. Cubriendo otra etapa de mi plan, esperé que el aire acondicionado del salón recorriese su entrepierna mientras la miraba sonriendo. Que la observase tan fijamente además de incomodarla, la estaba excitando. Sus pezones ya habían hecho su aparición por debajo de su vestido cuando viendo que que se mordía los labios en un vano intento de no demostrar su excitación, busqué sus límites diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Tócate para mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La pelirroja me fulminó con la mirada pero al comprobar que iba en serio, se puso nerviosa. No tardé en comprobar que la lujuria había vencido a su razón porque con lágrimas en los ojos, metió una de sus manos bajo el mantel y empezó a masturbarse. Aunque su sometimiento me era suficiente, la azucé a darse prisa y mientras liberara su tensión entre tanto comensal, no paré de decirle lo puta que era. Mis insultos lejos de cortar de plano su desazón, la incrementaron y en pocos minutos, fui testigo del modo silencioso en que esa pelirroja se corría.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todavía estaba sintiendo los últimos estertores de su orgasmo cuando una camarera nos trajo la comida y su presencia evitó que me descojonara de ella nuevamente. La dejé descansar unos minutos, tras los cuales, directamente le comenté que sabía que estaba casada y que tenía una hija pero que en vez de ser un problema, me parecía un aliciente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Y eso por qué?― preguntó un tanto más tranquila.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Descojonado, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Cuando te folle, lo haré pensando en el cornudo de tu marido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi burrada le hizo gracia y en un ambiente ya relajado quiso saber si le tenía algo preparado. Riendo señalé bajo la mesa mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Solo tu postre.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Increíblemente no le molestó que le insinuara que quería una mamada sino que incluso percibí en su mirada una especie de satisfacción antes de verla desaparecer debajo de la mesa. Lo hizo de una forma tan natural que pasó desapercibida y solo cuando sus manos me bajaron la bragueta, comprendí que esa guarra estaba convencida que había encontrado en mí el complemento ideal a su lujuria y que a partir de ese momento, podía confiar en que nunca se iba a echar atrás por muy pervertidas que fueran mis órdenes.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/444/75696033/75696033_124_c593.jpg" width="460" height="682">Confirmando que cumpliría todos mis caprichos, se lo tomó con tranquilidad. Lo primero hizo fue liberar mi miembro de su prisión, para acto seguido explorar todos los recovecos de mi glande. Cuando la tenía ya bien embadurnada con su saliva, ansiosamente, su boca se apoderó de mi extensión mientras sus manos jugueteaban con mis testículos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su pericia dificultó de sobremanera que pudiera seguir disimulando y es que a pesar de poner cara de póker, poco a poco la excitación me fue dominando gracias a la húmeda calidez de su boca y al estímulo que sus manos ejercían con la rítmica paja a la que tenía sometida a mi extensión. Si a eso le sumamos que a nuestro alrededor compartían local al menos una veintena de personas, el morbo de poder ser descubierto me terminó de calentar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Se ha ganado que le eche un polvo», pensé mientras imaginaba las formas con la que podía hacer uso de ese bello cuerpo, en las posturas y experiencias que podía disfrutar con ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Elena aceleró sus maniobras al sentir como mis piernas se tensaban presagiando mi explosión, succionando y mordiéndome el capullo, mientras con sus dedos pellizcaban suavemente mis huevos. Su pericia y dedicación hizo que todo mi cuerpo entrara en ebullición y sin poder aguantar el tipo, derramé mi placer en su boca. La pelirroja al notar las blancas y dulzonas andanadas contra su paladar, usó su lengua como si fuera una cuchara, para recolectar mi semen y no queriendo que nadie notara nada al terminar, con largos lametazos dejó mi verga inmaculada. Tras lo cual, me subió la bragueta y saliendo de debajo de la mesa, se sentó en su silla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al mirarla, tenía sus mejillas coloradas y su mirada brillaba excitada, producto quizás de la travesura que había cometido. Comprendí los límites de su calentura cuando relamiéndose me preguntó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Te ha gustado?―, me preguntó mi opinión.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Mucho― respondí mientras pedía la cuenta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya salíamos del restaurant cuando desde la caja, la camarera que nos había servido llamó mi atención con un gesto. Al acercarme a ver que quería, discretamente me entregó un papel al tiempo que me susurraba al oído que si quería que una tercera persona participara en nuestros juegos, la llamara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Pensaré en ello― respondí mientras certificaba que no habíamos conseguido pasar desapercibidos y que por lo menos una persona nos había descubierto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al comentárselo a mi pareja, lejos de cohibirla, saber que alguien había sido testigo de todo azuzó su libido y notando que una de mis manos le estaba acariciando el pecho, sin disimulo me rogó que le regalara con un pellizco en sus pezones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Eres la más cerda que conozco― respondí cumpliendo sus deseos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El gemido que salió de su garganta fue tan evidente que pudimos oír los cuchicheos de los presentes y no queriendo que la situación se me fuera de las manos, tomé rumbo a la salida.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Dónde tienes tu coche?― la pelirroja preguntó susurrando en mi oído.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/444/75696033/75696033_151_d5ff.jpg" width="460" height="682">Al explicarle que en el parking del edificio, Elene, comportándose como una perra en celo, me pidió que la llevara a un hotel. Dudé de la conveniencia de hacerlo por todo el trabajo que tenía acumulado, pero para entonces mi calentura había vuelto con renovadas fuerzas y casi corriendo llegamos a ascensor que llevaba al sótano. La pelirroja aprovechó los pocos segundos que estuvimos en su interior para magrearme y sabiendo que era incapaz de esperar para tirármela, busqué un lugar discreto de la primera planta donde poder desahogar mis ganas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una vez allí, la obligué a darse la vuelta y a apoyar las manos contra un bmw oscuro.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Qué vas a hacer?― preguntó claramente excitada al comprobar que estábamos frente a la puerta por donde salían todos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin darle tiempo a reaccionar, levanté su falda y aprovechando la ausencia de ropa interior, recorrí sus pliegues con mis dedos. No fue ninguna sorpresa encontrar su coño ya encharcado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Te pone bruta esto? ― susurré al apoderarme del erecto botón de su entrepierna.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Revelando su ninfomanía, me rogó que la tomara casi llorando. Pero en vez de complacer sus instintos, me dediqué a torturar su clítoris buscando ponerla todavía más cachonda. La zorra, sin contener el volumen de su voz, chilló de placer al sentir que su cuerpo convulsionaba producto de mis caricias y ya dominada por su naturaleza, me imploró que rompiera su culo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Eres adicta a las vergas en tu culo? ¿Verdad? ¡Zorra!― pregunté mientras mojaba un dedo en su coño y se lo incrustaba por el ano.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Sí!― aulló sin saber que con ello llamaba la atención de dos muchachos que pasaban frente a nosotros.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Solo meneando esa yema en su interior, provoqué que Elena gimiera como si la estuviera matando mientras esos críos se acercaban a ver qué pasaba, creyendo quizás que esa mujer estaba en dificultades. Sus agresivos modos se transformaron en diversión al darse cuenta que estábamos follando y sin importarles que pensáramos, se quedaron mirando desde un coche aparcado a escasos metros de nosotros.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/444/75696033/75696033_127_0588.jpg" width="460" height="682">La presencia de los chavales exacerbó más si cabe la temperatura de la pelirroja y gritando como una loca, me rogó que la tomara. Acababa de subirle el vestido hasta la cintura cuando al girarme, descubrí que uno de ellos había sacado el móvil e inmortalizaba la secuencia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No me importó la actitud del muchacho y aprovechando el relajado ano que el destino había puesto a mi alcance, de un solo empujón incrusté mi falo hasta el fondo. La satisfacción que demostró con sus berridos de placer al experimentar esa invasión en el ojete, me permitió iniciar un rápido galope sobre ella mientras mordía su cuello y le decía guarrerías.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Dale duro― los críos me ordenaron al ver que bajaban el ritmo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azuzado por sus palabras, incrementé la velocidad con la que la estaba sodomizando de tal modo que con cada penetración, la cara de la mujer chocara contra la ventanilla del automóvil. Pensé que estaba siendo demasiado salvaje pero al percatarme de la felicidad del rostro de mi contrincante, comprendí que estaba disfrutando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin dejar de filmar la escena, los muchachos me espolearon para que machacaran sin pausa ese trasero, de forma que haciendo caso al respetable, sometí a Elena a un cruel castigo que demolió las pocas defensas que aún mantenía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Qué gozada!― escuché que decía mientras se corría al no poder aguantar el ataque al que estaba sometiendo a su entrada trasera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Está desbocada», sentencié al observar sus piernas completamente mojada por el flujo que brotaba de su coño y muerto de risa, les pedí a los chavales que enfocaran su entrepierna para que pasara a la posteridad el geiser en que se había convertido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Gozando como nunca, Elena usó los movimientos de su culo para exprimir mi verga con una eficacia tal que despertó los aplausos de los mirones. Espoleado por las ovaciones, convertí su trasero en un frontón donde golpeaba rítmicamente mi pene y ella sintiéndose desbordada nuevamente con un aullido, se vio presa de un espeluznante orgasmo. Su clímax me estimuló a seguir machacando su esfínter hasta que totalmente domada y cual potrilla, se desplomó contra la carrocería del coche.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Ahora me toca a mí», sentencié mientras me agarraba a sus pechos para seguir forzando su adolorido ojete.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Era tanto el placer que la dominaba que sin poderlo evitar, pude contemplar como de la boca, se le caía la baba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Cabrón, me estás matando― chilló al sentir que con las manos agarraba su melena y usándola como riendas tiraba de ella hacia atrás.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las quejas de la pelirroja no afectaron a mi ritmo, sino que incluso fueron el aliciente que necesitaba para seguir aporreando brutalmente a mi montura. Afortunadamente para mi víctima, la acumulación de sensaciones hicieron imposible que siguiera reteniendo mi eyaculación y mientras obligaba a la mujer a seguir exprimiendo mi miembro con sonoras nalgadas, me corrí como pocas veces. La rudeza de esas caricias y un postrer orgasmo la hicieron flaquear y lentamente fue cayendo al suelo mientras rellenaba con mi semen su trasero.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Elena seguía tirada sobre el asfalto cuando descojonado me acerqué al chaval que había grabado la escena y con una sonrisa en los labios le pedí que como pago al espectáculo, quería una copia de la película. Muerto de risa me pidió mi número y sin poner ninguna objeción, me la mandó por whatsapp. La pelirroja todavía no se había recuperado del esfuerzo y por ello, tuve que ayudarla a levantarse mientras los chavales educadamente se despedían.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya solos y mientras se acomodaba la ropa, le enseñé el tesoro que guardaba en la memoria de mi teléfono.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Qué vas a hacer con eso!― murmuró todavía impresionada porque no se había dado cuenta mientras follábamos que los críos estaban inmortalizando el momento. Si creéis que estaba enfadada, os equivocáis. Por su tono comprendí que saberse grabada la había excitado y a modo de gratificación, solté un azote en su mojado trasero mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/444/75696033/75696033_180_a449.jpg" width="460" height="682">―Chantajearte, si no quieres que llegue a las manos de tu marido, serás mi puta durante un año.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Juro que jamás creí que lejos de aterrorizarse, respondiera a mi vil extorsión diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―No te hará falta porque lo creas o no, me has hecho descubrir sensaciones desconocidas y sé que a tu lado, conoceré facetas del sexo con las que ni siquiera he soñado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿A qué te refieres?― complacido susurré en su oído.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Radiante me miró a los ojos mientras respondía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―No te rías pero no puedo dejar de pensar en lo siguiente que me vas a ordenar hacer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Y eso te excita?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El brillo de sus ojos anticipó su respuesta:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡No sabes cuánto!― y ratificando con hechos sus palabras, cogió una de mis manos y la llevó hasta su encharcado coño para que comprobara que no estaba mintiendo. Habiéndomelo dejado, me soltó: ―Solo pensar en complacerte, me pone bruta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Me estás diciendo qué te excita obedecerme?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Aunque no me comprendas, sí― contestó mientras su almeja volvía a babear: ―Siempre he sido muy lanzada pero ahora me vuelve loca saber que tú estás al mando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sorpresivamente, esa guarra sin remedio se estaba auto nombrando mi sumisa y buscando el confirmar ese extremo, le pregunté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Te apetece que sea tu dueño?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con felicidad casi enfermiza, respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Ya lo eres.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su respuesta despejó mis dudas y recreándome en mi nuevo poder, me dediqué a masturbarla mientras esperábamos el ascensor que nos llevara a nuestros trabajos. Ni siquiera se habían abierto las puertas, cuando con una sonrisa de oreja a oreja, me preguntó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Esta noche mi amo me usará o me dejará esperando?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Soltando una carcajada, respondí:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Vete a casa y folla con tu marido porque a partir de mañana, tendrás el coño tan rozado que no permitirás que se te acerque.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Eufórica respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Por eso no se preocupe, no sé qué le pasa pero ya no me toca.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Yo sí sé que le pasa…¡es un imbécil!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">PARA CONTACTAR CON LA COAUTORA: <a href="mailto:pelirroja.con.curvas@gmail.com">pelirroja.con.curvas@gmail.com</a></span></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/444/75696033/75696033_165_a47f.jpg" width="719" height="479"></p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Relato erótico: &#8220;De perra en celo a ser una cachorrita a mi servicio 2&#8221; (POR GOLFO Y ELENA)</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Mar 2026 15:54:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Este y todos los relatos de esta serie que están por venir consisten en las vivencias reales de Elena, una pelirroja con mucho morbo que me ha pedido ayuda para plasmarlas en relatos. Si quereís contactar con la co-autora podéis hacerlo a su email: &#160;pelirroja.con.curvas@gmail.com. También quiero aclararos que, aunque no son fotos de ella, lo creáis o no la modelo se parece mucho a Elena. Solo deciros que en persona sus tetas y su cuerpo son todavía más impresionantes. Capítulo 3 Mi apartamento lejos de resultarme un remanso de paz donde olvidarme de lo que había sucedido, sus paredes [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Este y todos los relatos de esta serie que están por venir consisten en las vivencias reales de Elena, una pelirroja con mucho morbo que me ha pedido ayuda para plasmarlas en relatos. Si quereís contactar con la co-autora podéis hacerlo a su email: &nbsp;<a href="mailto:pelirroja.con.curvas@gmail.com">pelirroja.con.curvas@gmail.com</a>.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">También quiero aclararos que, aunque no son fotos de ella, lo creáis o no la modelo se parece mucho a Elena. Solo deciros que en persona sus tetas y su cuerpo son todavía más impresionantes.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Capítulo 3</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://thumb-p4.xhcdn.com/a/GK7KrplK3PHvkc4mWhNJ3A/000/029/180/364_1000.jpg" width="426" height="621">Mi apartamento lejos de resultarme un remanso de paz donde olvidarme de lo que había sucedido, sus paredes me parecieron parte del problema. Nada más llegar, me quité la corbata y salí a tomarme unas copas que me sirvieran como anestesia para que el alcohol ocultara mi sonrojo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Cómo perro apaleado, me dirigí al bar de siempre. La familiaridad del barman incrementó mi turbación al preguntarme porque llegaba tan acalorado. Incapaz de reconocer hasta donde había llegado mi degradación, me bebí mi copa de un trago y hui de ese lugar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin rumbo fijo recorrí las calles de Madrid hasta que involuntariamente me vi a las puertas de una casa de putas a la que solía acudir con mis amigos. Sobreexcitado debido a la escena de la que había sido testigo, entré en ese lupanar con la esperanza que un polvo me hiciera olvidar lo ocurrido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Como en otras ocasiones tras los saludos de rigor, la madame me preguntó qué era lo que estaba buscando. Todavía hoy sé que fue instintivo y hasta yo me sorprendí al escuchar mi respuesta:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Una pelirroja tetona.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Me quedé helado al percatarme de lo que había dicho. Aunque la vergüenza que sentía me impelía a salir por patas, no lo hice y temblando como novicio en esas lides, esperé que desde el interior del putero saliera la puta con la que quería sustituir a la mujer que me tenía obsesionado. Dos whiskies mas tarde apareció por la puerta una preciosa joven, la cual a pesar de su belleza, desde el momento que la vi comprendí que nunca podría sustituir a Elena.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Es una cría», sentencié molesto porque la que quería olvidar era una hembra hecha, una mujer madura con experiencia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La fulana debió de advertir mi disgusto porque temiendo que diera por terminada la velada aun antes de empezar, me preguntó si no le gustaba. Me dio ternura su angustia y llevando sus labios a los míos, la besé dulcemente mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Por nada del mundo me perdería una noche en tu compañía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mis palabras azuzaron a la mujer que no queriendo perder a su cliente me empezó a besar. Sus besos matizaron mis suspicacias y con ella entre los brazos, traspasé la puerta que daba acceso a los cuarto. Nada más entrar en su habitación se arrodilló a mis pies con la intención de hacerme una mamada pero como mis intenciones eran otras, me separé de ella y desde la cama, la ordené:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Desnúdate.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi acompañante dejó caer su vestido sobre las sábanas. Aunque en un principio esa chavala no me decía nada, casi me desmayo al ver por primera vez su cuerpo desnudo porque la fortuna me había sonreído y sus pechos se asemejaban en gran medida a los de la mujer que me había llevado allí. Era preciosa, la durísima vida de alterne todavía no había conseguido aminorar ni un ápice su belleza. Sin dejar de mirarla, me quité la chaqueta. Actuando como una experta en su oficio, esa pelirroja suspiró como si realmente sintiera deseo al ver que empezaba a desabrochar los botones de mi camisa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Tócate para mí― exigí mientras me quitaba la camisa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La zorrita no se hizo de rogar y abriendo sus piernas de par en par, se empezó a masturbar sin dejar de observar cómo me deshacía del cinturón. La sensación de saber que, aunque fuera solo durante una hora, era el dueño de los destinos de esa monada, me excitó en demasía y bajándome la bragueta, busqué incrementar la supuesta lujuria de la mujer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ella, obedeciendo mis órdenes, llevó una de sus manos a su pecho y lo pellizcó a la par que imprimía a su clítoris una tortura salvaje. Al dejar deslizarse mi pantalón por mi piernas, la mujer dio un paso más en su actuación y chillando hizo como que se corría.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo cierto es que me dio igual saber que todo era fingido y más excitado de lo normal, me uní a ella en la cama. La putita creyó que quería poseerla y cogiendo mi pene entre sus manos, intentó que la penetrara pero, separándola de mí, le dije:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Me apetece otra cosa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="https://thumb-p8.xhcdn.com/a/dRekLltrzpxQQ8iBbYx0TQ/000/029/180/358_1000.jpg" width="423" height="614">La mirada curiosa de la muchacha me confirmó que tras esa máscara de niña inexperta, se escondía una profesional que le daba igual lo que le hiciera siempre que le pagara pero obviando sus motivos, decidí fantasear yo con que esa mujer realmente me deseaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Estás preciosa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi piropo la confundió al no esperárselo y por eso no puso ningún inconveniente cuando mi boca buscó sus labios mientras con mi mano acariciaba uno de sus pechos. Traicionándola, sus pezones se contrajeron a pesar que era consciente que la excitación de la muchacha brillaba por su ausencia y que por mucho que hiciera iba a ser imposible que en su interior se calentara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Necesito ser suya― suspiró con la respiración entrecortada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A pesar de su hipocresía, la belleza de su cuerpo y su dulce sonrisa, hicieron que mi pene se alzara presionando el interior su entrepierna. Mi erección incrementó su confianza y sabiendo que ya era casi un hecho que me la iba a tirar, me rogó que fuera bueno con ella. Su papel de niña indefensa me satisfizo y empecé a acariciar su cuerpo con dulzura. Durante largos minutos, fui tocando cada una de sus teclas, cada uno de sus puntos eróticos hasta que creí haber conseguido derretirla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La puta se merecía un óscar o realmente estaba excitada porque tiritando de placer, parecía sumida en la pasión justamente cuando con un grito me imploró que la tomara. Creyéndome a medias sus chillidos, la obligué a ponerse a cuatro patas y me coloqué sobre ella. La pelirroja creyó que había llegado el momento de cumplir pero en vez de penetrarla, acaricié los duros cachetes que formaban su culo e incrementé su turbación a base de suaves besos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todo su cuerpo tembló al sentir mi lengua jugando con su trasero pero en vez de gemir presa del deseo, me informó que el sexo anal costaba el doble. Cabreado decidí dejarme de prolegómenos y forzando su ojete, hundí mi pene en su interior.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La zorra gritó al sentir la violencia de mi asalto y temiendo sufrir un desgarro me rogo con lágrimas en los ojos que la dejara acostumbrarse a tenerlo dentro. Por mi parte, no estaba dispuesto a esperar y sin darle tiempo a relajarse comencé a mover con rapidez mis caderas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Madre mía!― sollozó de dolor al experimentar en sus carnes mi furia. Si hasta entonces se había comportado como una profesional, todo cambio y llorando como una magdalena, me rogó que aminorara el ritmo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Obviando sus deseos, incluso incrementé el vaivén con el que la estaba sodomizando al tiempo que castigaba con duros azotes las nalgas de la pobre mujer. Nada me podía parar y ya lanzado, apuñalé su interior con mi estoque una y otra vez. La zorra al verse zarandeada de esa manera, se olvidó que yo era un cliente y sintiendo que su cuerpo colapsaba, disfrutó de cada uno de los asaltos de mi pene dándose el lujo de pedirme que no parara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Dominado por mi faceta dominante, lo que terminó de excitarme fue ver a esa fulana pellizcando sus pezones y sin dejar de machacar su culo, le pregunté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Te gusta que te folle! ¿Verdad, puta?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Mientras pagues me encanta ser toda suya― respondió todavía en plan altanera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su mercantilismo bajo mi excitación y deseando culminar para que no se fuera de vacío, agarré sus pechos y acelerando el ritmo de mis caderas, forcé su cuerpo hasta límites insospechados.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Eres un bestia pero me gusta!― berreó sin importarla que la estuviera usando sin contemplaciones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La exclamación de la que consideraba mi propiedad provocó que olvidara cualquier precaución y convirtiendo mi cuerpo en una ametralladora, martilleé con fiereza el ojete de esa mujer. Ella al sentir mis huevos rebotando contra los pliegues de su sexo, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Córrete de una puta vez, mamón.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Curiosamente ese insulto fue el empujón que mi cuerpo necesitaba y agarrándome a sus hombros, regué con mi semen su interior mientras en mi mente era a Elena a la que estaba inseminando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La puta ni siquiera esperó que descansara y saliendo de la cama, me exigió de malos modos que la pagara. Mientras lo hacía, en plan cabrón le pregunté si le había gustado el tratamiento.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por vez primera se comportó como un ser humano y sonriendo, me reconoció que sí pero que la próxima vez, la avisara antes para tener su esfínter ya relajado….</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Capítulo 4</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://thumb-p7.xhcdn.com/a/VBNDiXDdTAA-BhTzU3yydQ/000/029/180/357_1000.jpg" width="423" height="614">La visita al putero lejos de calmar la desazón que me producía esa mujer la incrementó y como si fuera una venganza del destino, me pase toda la puñetera noche dando vueltas incapaz de dormir. El recuerdo de la pelirroja dando rienda a su lujuria y el brilló de sus ojos mientras el chaval se la follaba me tenía obsesionado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Mierda», maldije al levantar más cansado que al acostarme.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Las manchas de humedad en mis sábanas eran un recordatorio de la excitación que durante todas esas horas había nublado mi mente. Sabía que era un pelele en manos de esa zorra. Aun así después del desayuno y contrariando mi decisión de no acudir al gimnasio, resolví que nada perdía si me acercaba a ver que era con lo que la tal Elena me iba a recibir.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Quizás desea un polvo», pensé ilusionado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por ello zanjando el tema, preparé una mochila con ropa de deporte y salí rumbo a la oficina. Mi sentimiento de humillación por ser incapaz de olvidarla se fue incrementando con el paso de las horas pero se volvió insoportable al recibir sobre las dos de la tarde, la visita del portero.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Como apenas había cruzado unas palabras con ese sujeto, me extrañó que viniera a verme y por ello le recibí con las debidas suspicacias. A pesar de ello, os juro que nunca pensé que me dijera:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Doña Elena me ha pedido que le informe que bajará sobre y media.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La sensación que iba a ser vox populi mi atracción por esa mujer me hundió en la miseria pero aun así contesté que, allí, la vería.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Estoy gilipollas», mentalmente mascullé cabreado conmigo mismo mientras el empleado de la finca desaparecía rumbo a su portería.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una hora más tarde y actuando como un autómata, bajé al vestuario anejo al gim. La ausencia de otros usuarios me tranquilizó. Ya vestido de corto, entré al local y me puse a pedalear sobre una bicicleta estática mientras miraba la puerta con la esperanza y el miedo de verla entrar. Esa dicotomía en la que me había sumergido se rompió en cuanto la escuché caminar por el pasillo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El taconeo característico que producía con cada paso me alertó de su llegada justo en el momento que dos ejecutivos hacían su aparición en la sala. No tuve que esforzarme para comprender que venían charlando de ella al escuchar que uno de ellos decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Qué buena está la zorra!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Y es que obviando mi presencia, ese par se recrearon a gusto hablando de las enormes ubres con las que la naturaleza había dotado a esa pelirroja. Ninguna parte de su cuerpo quedó libre de su escrutinio porque una vez habían acabado con su delantera, fijaron su atención en las gloriosas nalgas de las que era dueña.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Y cómo las mueve!― observó descojonado el más apocado de ellos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ese comentario me hizo rememorar el sensual meneo que me había impresionado la primera ocasión en que me topé con ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Son impresionantes», ratifiqué mentalmente cuando como una diva, Elena entró en la sala.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Enfundada en unas mallas que no dejaba lugar a la imaginación y con un coqueto top blanco con tirantes, sonrió a los presentes para acto seguido comenzar a estirar mientras los tres presentes seguía atentos cada uno de sus movimientos. Nuevamente fui consciente de su belleza. A pesar de sus treinta y tantos, ese monumento de cuerpo atlético todo lo que uno puede desear de una mujer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Guapa hasta decir basta, sus pechos de ensueño cautivaron mi atención y deseé hundir la cara en su canalillo. Al mirar a los otros dos tipos, comprendí que estaban tan embelesados como yo y que no perdían ojo</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> “¡Quién se la follara!”, exclamé mentalmente al verla agacharse y tocarse la punta de sus zapatillas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Si su rostro era precioso que os puedo decir de ese culo que voluntariamente exhibía con descaro a nosotros tres. Para describirlo tendría que gastar todos los seudónimos de exuberante y aun así me quedaría corto. Era sencillamente espectacular y para colmo, los leggins que llevaba lejos de taparlo, lo hacían aún más atractivo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="https://thumb-p5.xhcdn.com/a/-xksyIhZGnWZAoHC0OckwA/000/029/180/355_1000.jpg" width="424" height="616">Desde mi posición, me quedé absorto disfrutando de los estiramientos de esa mujer. Os parecerá una exageración pero aunque he visto a muchas y he disfrutado de buena cantidad de ellas, ese zorron era lo mejor que había visto. Parecía sacada de un concurso de fitness erótico. Sabedora del atractivo que producía a su paso, se movía cual pantera incrementando el morbo de todos los que la observaban.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Esta mujer es un peligro», medité ya que al observarla uno solo podía pensar en cuidarla y protegerla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mis hormonas estaban ya disparadas cuando habiendo terminado de calentar, el putón que había visto follar en el vagón se puso a correr sobre la banda y al hacerlo sus pechos se balancearon en un movimiento casi hipnótico que estuvo a punto de producirme un desgarro de cuello.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su modo de correr era tranquilo pero eso no me decepcionó porque todo en esa criatura era impresionante. A cada zancada sus pechos rebotaban suavemente bajo su top, dando a su carrera una sensualidad sin límites. Incapaz de decir nada, seguí mirándola durante diez minutos, manteniendo por mi parte un pedaleo constante.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Como me gustaría calzármela», certifiqué molesto al llegar a mis papilas el dulce aroma que desprendía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No sé cuál era el perfume que llevaba pero, para mí en esos instantes, era un cúmulo de feromonas que me traían como perro en celo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿Qué se propone?» pensé al verla coger una botella de agua y sonreírme con una especie de reto en su gesto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su actitud me hizo incrementar mis precauciones y escondiéndome de su mirada, la seguí con los ojos mientras se acercaba a la pareja. Reconozco que para entonces, la curiosidad había hecho mella en mí por lo que sin ya disimular observé que se paraba frente a ellos y llevaba la botella a sus labios.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «No me lo puedo creer», mascullé interiormente cuando observé que en vez de beber, esa zorra lo que estaba haciendo era dejar mojar el top blanco.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Si yo estaba alucinado, más lo estaban los sujetos que ajenos a lo puta que podía llegar a ser esa mujer, admiraban embobados como la tela empapada comenzaba a transparentarse dejándoles disfrutar del rosado de sus areolas. Siendo ya el centro de las miradas, esa exhibicionista dio un paso más allá al quejarse de la temperatura que hacía mientras con descaro se acariciaba los pechos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El impudor con el que esa pelirroja les estaba provocando azuzó a uno de los tipos a decir:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Si tienes tanto calor, por nosotros no hay problema si te quitas la ropa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su respuesta me terminó de descolocar y es que soltando una carcajada, esa guarra dejó caer uno de sus tirantes mientras decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Gracias por vuestra comprensión. No sé qué me ocurre pero estoy súper acalorada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No contenta con quitarse el top con un sensual striptease, al dejarlo caer cogió sus enormes tetas entre las manos y como si fuera un trofeo, las mostró a la concurrencia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Lleva un piercing», murmuré al fijarme que su pezón derecho lucía un aro curvado que me hizo la boca agua.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todavía no me había repuesto de la sorpresa cuando vi como el más joven de los dos se acercaba a Elena y atrayéndola hacia él, la empezaba a besar mientras con las manos se apoderaba de su culo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Me encanta― rugió la pelirroja al sentir que bajando por su cuello, el tipo se apoderaba de uno de sus botones y se lo empezaba a morder.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Os imaginareis mi estupefacción cuando el segundo se unió al banquete sin importarle mi presencia y mientras sus dos tetorras estaban siendo objeto de manoseos, la pelirroja me retaba con la mirada. Creyendo que me invitaba tambien a mí, me bajé de la bicicleta con intención de disfrutar de ella pero entonces esa puta me dejó claro que no lo deseaba al decir en voz alta:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Me pone cachonda que alguien mire mientras me follan.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por sus palabras había vetado mi participación pero no así mi presencia y sentándome en un banco a un metro escaso de los tres observé como le bajaban las mallas mientras esa guarra no paraba de gemir. No estoy muy orgulloso de mi actitud pero creo que disculpareis que me haya quedado allí, en cuanto os narre como la escena se fue calentando y es que mientras esos dos la desnudaban ella se agachó frente al menos osado y sin esperar su permiso, sacó el miembro erecto que escondía bajo el short.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡No me lo puede creer!», dije para mí al admirar la maestría con la que esa zorra lamía la extensión del ejecutivo mientras su compañera se hacía fuerte mordiéndole las nalgas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="https://thumb-p4.xhcdn.com/a/LpSSAevEGBkyeLTU4C_Nkg/000/029/180/354_1000.jpg" width="424" height="616">Lo morboso de la escena, me dominó y solo la vergüenza que luego esos dos comentaran lo sucedido evitó que sacara mi propio miembro y me empezara a masturbar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">«¡Puta madre!», exclamé mentalmente cuando la pelirroja permitió con una sonrisa que el que tenía a su espalda la pusiera a cuatro patas y comenzara a jugar con su pene en su trasero, «¡la va a dar por culo!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tal y como preví, el hombre uso su estoque para forzar el ojete y de un solo empujón se lo clavó hasta el fondo al tiempo que el otro agarraba la cabeza de la mujer y su falo hasta el fondo de su garganta. Los berridos de satisfacción con los que recibió tal tratamiento incrementó de sobremanera mi excitación y juro que de no estar paralizado por el miedo al rechazo, hubiera ido hasta ella y sacando ese invasor de su culo, lo hubiera sustituido por mi pene.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La pasión con la que esa pareja satisfacía su lujuria con Elena impulsó aún más si cabe su propia lujuria y sin importarle el ser oída por todo el edificio a berrear de placer mientras desde mi asiento, yo seguía dudando si sacar mi pene de su encierro.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Pajéate para que yo lo vea― dijo la pelirroja con sus ojos fijos en mi entrepierna.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Estuve a un tris de hacerla caso pero la mirada de odio que me lanzó uno de los tipos, me sacó de las casillas y olvidando esa actitud sumisa, decidí pasar a la acción diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―A esta puta le gusta que la azoten.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mis palabras no cayeron en saco roto y el mismo que me había taladrado con la mirada, agradeció la información y alzando su mano, soltó un sonoro azote sobre uno de los glúteos de la pelirroja. La reacción de Elena, aun siendo previsible, me sorprendió porque soltando un aullido aceleró la velocidad de sus caderas, al tiempo que profundizaba en la mamada que le daba al otro.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Rómpele el culo sin miramientos― exhorté en plan hijo de puta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El sonido de las manazas del ejecutivo cayendo sobre el culo de la mujer resonaron en el gimnasio siguiendo el ritmo con el que la sodomizaba. La pelirroja que hasta entonces había llevado la iniciativa se convirtió en una marioneta de sus amantes, los cuales descanso disfrutaron de su boca y de su culo hasta que uno descargó su simiente dentro de la garganta de la que ya estaba indefensa. Entonces y solo entonces, el otro sacando su verga del interior de los intestinos de ese zorrón, se la empezó a menear frente a ella y uniéndose a su compañero, eyaculó sobre sus mejillas mientras la mujer era presa de un brutal orgasmo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Usando una autoridad que nadie me había dado, exigí a esa desdichada que no desperdiciara ni una gota de la lefa que la estaban regalando y ella al oírme, con una diligencia que me alucinó, me obedeció mientras su cuerpo era sacudido nuevamente por el placer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Los sujetos debieron creer que yo era algo de ella porque se retiraron sin decir nada cuando cogiendo su melena, la arrastré hasta donde mi sitio y sentándome nuevamente, la ordené:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Ya has jugado bastante, es hora que satisfagas a un verdadero hombre.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una vez a mi lado, le ordené que me hiciera una mamada. Sumisamente, se agachó y liberando mi miembro de su encierro, abrió los labios para a continuación írselo introduciendo sin rechistar como había hecho antes con el otro tipo. Pero esta vez le exigí que usara solo su boca.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No sé si fue mi tono duro y dominante pero si antes me había dejado asombrado su maestría, en ese momento me alucinó aún más que su pericia, la sumisión que mostró mientras se embutía mi glande hasta el fondo de su garganta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Así me gusta, que seas todavía más puta conmigo― recalqué satisfecho al comprobar que dos lágrimas recorrían sus mejillas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mis palabras la hicieron reaccionar y sacando mi falo de su boca, me insultó mientras intentaba huir pero adelantándome a ella, me puse a su espalda y aprovechando que tenía mi pene erecto, de un solo empujón se lo metí hasta el fondo de su vagina.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡No!, ¡Por favor!― gimió al sentir su conducto violado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin apiadarme de ella, forcé el único agujero que no había usado esa tarde a base de brutales embestidas mientras mis manos pellizcaban sus pezones con crueldad. Indefensa, Elena tuvo que soportar que al darse por vencida y dejarse de mover, mis manos azotaran su trasero diciéndole:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿No es esto lo que venías buscando?―</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="https://thumb-p2.xhcdn.com/a/nezclVHSCwjrxM-dZcSJlw/000/029/180/352_1000.jpg" width="424" height="614">Llorando como una magdalena, me reconoció que así era. Su confesión me sirvió de acicate y mientras el dolor y la humillación de la muchacha iban mutando en placer, seguí machacando con furia su sexo. No tardé en asumir que estaba cerca su claudicación al sentir que una gran humedad anegaba su coño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con su vagina encharcada por el flujo, su placer se desbordó por sus piernas, dejando un charco bajo sus pies. Pero lo que realmente me reveló que esa mujer estaba a punto de correrse fue el movimiento de sus caderas. Olvidando que era yo quien la estaba violando, la pelirroja forzó su sexo hacia adelante y hacia atrás, empalándose en mi miembro mientras sollozaba su entrega .</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Tienes prohibido correrte― ordené mientras me afianzaba en sus hombros con mis manos y reiniciaba un galope endiablado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esa nueva postura hizo que mi pene chocara contra su útero y ella al notar esa presión, la descolocó y ya dominada por la lujuria y aullando como cerda en el matadero, me rogó que la dejara liberar la tensión de su sexo. Ni siquiera la contesté porque abducido por mi papel, en ese momento mi verga explotó en su interior regando con mi semen su fértil vientre. Completamente insatisfecha, Elena se quedó inmóvil consciente que un movimiento más le llevaría al orgasmo. Encantado con la sumisión que demostraba, eyaculé como poseso sobre sus tetas tras lo cual, sin decir nada, saqué mi miembro y la dejé sola tirada en el suelo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya en la puerta, me giré diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―A partir de hoy, tú y yo jugaremos a diario.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras lo cual salí rumbo a mi oficina con una sonrisa en mis labios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para contactar con la coautora: <a href="mailto:pelirroja.con.curvas@gmail.com">pelirroja.con.curvas@gmail.com</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="https://thumb-p9.xhcdn.com/a/uVKpGI9Vj93X6suPJY9lBg/000/029/180/349_1000.jpg" width="1000" height="1500"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;De perra en celo a ser una cachorrita a mi servicio&#8221; (POR GOLFO Y ELENA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Mar 2026 15:21:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[maduras]]></category>
		<category><![CDATA[ninfómana]]></category>
		<category><![CDATA[Elena]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[Este y todos los relatos de esta serie que están por venir consisten en las vivencias reales de Elena, una pelirroja con mucho morbo que me ha pedido ayuda para plasmarlas en relatos. Si quereís contactar con la co-autora podéis hacerlo a su email: &#160;pelirroja.con.curvas@gmail.com. También quiero aclararos que, aunque no son fotos de ella, lo creáis o no la modelo se parece mucho a Elena. Solo deciros que en persona sus tetas y su cuerpo son todavía más impresionantes. Capítulo 1 Como tantos otros días después de mi divorcio, esa mañana me había despertado solo en mi cama y [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Este y todos los relatos de esta serie que están por venir consisten en las vivencias reales de Elena, una pelirroja con mucho morbo que me ha pedido ayuda para plasmarlas en relatos. Si quereís contactar con la co-autora podéis hacerlo a su email: &nbsp;<a href="mailto:pelirroja.con.curvas@gmail.com">pelirroja.con.curvas@gmail.com</a>.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">También quiero aclararos que, aunque no son fotos de ella, lo creáis o no la modelo se parece mucho a Elena. Solo deciros que en persona sus tetas y su cuerpo son todavía más impresionantes.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Capítulo 1</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como tantos otros días después de mi divorcio, esa mañana me había despertado solo en mi cama y siguiendo la rutina diaria me había metido a bañar. Bajo la ducha la erección matutina que lucía mi entrepierna se hizo todavía más dolorosa al recordarme la larga temporada que había permanecido a dieta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Joder, necesito una mujer», pensé mientras llevaba mi mano hasta mi pene. Cual adolescente empecé a imaginar que era una zorra la que me estaba pajeando. Era tal mi calentura que no tardé en correrme pero eso lejos de tranquilizarme, me cabreó al saber que eso tenía que cambiar y que tenía que buscar alguna alma caritativa que se apiadara de mí, convirtiéndose en mi amante.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Desesperado por mi soledad, me vestí y cual autómata salí a trabajar. El continuo colapso del tráfico de Madrid no hizo más que empeorar mi estado de ánimo y con un humor de mil demonios llegué a mi oficina.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Menuda mierda de vida», susurré para mí al encender el ordenador de mi mesa mientras pensaba que a pesar de mi buena posición económica, me sentía un desgraciado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Afortunadamente el día a día consiguió relegar mi angustia vital a un rincón de mi cerebro, rompiendo así la espiral autodestructiva en la que estaba inmerso. Eran cerca de las dos cuando decidí que ya estaba bien y que me merecía un descanso. Rutinariamente me despedí de mi secretaria y cogiendo el ascensor, salí de la oficina rumbo a la calle.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="https://thumb-p1.xhcdn.com/a/6zmq_WZmOuT44Ef8QkbJxw/000/029/180/371_1000.jpg" width="432" height="648">Acababa de pisar la acera cuando de repente vi a una estupenda pelirroja que caminaba dirección al portal del que acababa de salir. El profundo canalillo que lucía su escote me hizo fijarme en ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Dios, ¡qué buena que está!», sentencié al girarme para verle el trasero.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Duro y grande era el complemento perfecto a los enormes pechos que me habían impactado y haciendo como si se me hubiese olvidado algo, volví a entrar al edificio tras ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿Trabajará aquí?», me pregunté mientras recreaba mi mirada en el sinuoso movimiento de ese culo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La mujer ajena al examen del que estaba siendo objeto, llamó al ascensor sin fijarse en mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡La madre que la parió! ¡Quién la follara!», me dije al observar que esa treintañera además de tener un cuerpo cojonudo, era guapa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su belleza era atípica para una española. Su pelo rojo y su piel blanca la hacían más propia de un país nórdico. Por ello me sorprendió su acento madrileño cuando ya dentro del elevador, me preguntó a qué piso iba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Al sexto― contesté sin poder retirar la vista del lunar que lucía sobre su boca. La sensualidad de esa marca de nacimiento se veía magnificada por sus labios sensuales y por la calidez de su mirada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tratando de evitar que notara la atracción que sentía por ella, retiré mis ojos e hice como si leyera un whatsapp. No sé si se percató de algo pero justo cuando se bajaba en el segundo piso, se despidió diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Hasta mañana― dando por sentado que íbamos a vernos frecuentemente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Dando por sentado que ese bombón debía de trabajar en esa planta, dejé que el ascensor se cerrara para marcar al tercero. Una vez allí, salí corriendo escaleras abajo con la esperanza de ver en qué oficina se metía. El destino quiso que me diera tiempo y esperé a que se entrara para acercarme a ver la empresa en la que trabajaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="https://thumb-p0.xhcdn.com/a/_bv_Br6yML8qBiBvtD_t-w/000/029/180/370_1000.jpg" width="423" height="635">“BLUE IMPORTACIONES. Horario de 9 a 20 h” ponía en la puerta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lo creáis o no, dejé para un mejor momento el almuerzo y volviendo a mi despacho, me puse a indagar sobre esa compañía. Encerrándome en mi cubículo, averigüé no solo que se dedicaba a traer productos de china sino también el nombre de esa diosa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Elena, se llama Elena», suspiré mientras releía su curriculum. Así me enteré que tenía treinta y seis años, que había estudiado en la complutense y que era madre de una hija.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Qué putada! ¡Está casada!», maldije al enterarme que llevaba ya seis años fuera del mercado. Cabreado, cerré el ordenador y me fui a comer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya en el restaurante, el recuerdo del vaivén al que se veían sometido esos dos melones cada vez que su dueña daba un paso, me hizo soñar con ser su amante. En mi mente me vi mordiendo sus ubres mientras ella no paraba de gemir, sin saber que desde ese momento esa mujer se convertiría en mi obsesión.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Me ha puesto como una moto», reconocí con disgusto al sentir como bajo el pantalón, mi apetito crecía sin control.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya de vuelta a mi trabajo, me resultó imposible el concentrarme y viendo que no podía dar un palo al agua, tuve que encerrarme en el servicio para masturbarme y así poder aminorar mi calentura. Desgraciadamente, a pesar de las dos pajas que me hice en su honor, no podía quitármela de la cabeza y sin ser consciente de adonde me iba a llevar eso, decidí esperarla a la salida…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Capítulo 2</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://thumb-p9.xhcdn.com/a/sW-X1hhRYQ0m_IHZjFwg2Q/000/029/180/369_1000.jpg" width="425" height="637">A las ocho menos diez ya estaba aguardando en la acera de enfrente su salida. No tenía ni puta idea de que iba a hacer, solo sabía que necesitaba verla otra vez. Ya habían pasado veinte minutos cuando la vi aparecer y disimulando frente a un escaparate, esperé a que tomara dirección al metro para seguirla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Manteniendo una distancia prudencial, observé que se dirigía hacia uno de los andenes. Por la hora, casi no había usuarios en esa estación y no queriendo ser descubierto, aguardé en una esquina a que el tren llegara. Mientras esperábamos, un joven se le acercó y tras darle un buen repaso con la mirada, se colocó a su lado. Confieso que me extrañó que esa mujer no se quejara cuando el chaval se puso tan cerca pero creyendo que estaba viendo moros con trinchetes, me olvidé de eso hasta que vi que al entrar en el vagón, el muchacho le ponía la mano en el culo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿Intervengo?», me pregunté al ver el osado manoseo en plan caballero andante.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Gracias a dios que todavía me lo estaba pensando porque esa pelirroja en vez de cruzarle la cara con una bofetada, pegó su pubis a la entrepierna de su agresor y ante mi sorpresa se puso a restregar su coño contra el bulto del chaval.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡No puede ser! ¡Se lo va a montar con ese desconocido!», exclamé mentalmente al notar que esa mujer estaba ansiosa de probar lo que se escondía bajo su pantalón.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sentando al final del mismo vagón que la pareja, me quedé mirando como el chico empezaba a acariciarle los pechos mientras le susurraba que era una puta. A pesar que debía saber que tenía público, ese insulto excitó de sobre manera a la pelirroja. La mejor muestra de su calentura fue que llevando las manos a la bragueta del muchacho, sacó su pene del encierro y arrodillándose ante él se lo empezó a mamar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «No me lo puedo creer que esto esté pasando», pensé al ver cómo esa mujer se introducía el pene del crío hasta el fondeo de la garganta y con envidia de él fui testigo de la maestría mamando de esa zorra.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya estaba lo suficientemente alucinado que fuera capaz de hacerle una felación en un lugar público cuando de improviso, esa pelirroja se levantó el vestido y separando con sus manos el tanga rojo que llevaba, de un solo golpe se incrustó el aparato de su amante en su interior.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Te gusta?― escuché que le decía mientras ponía a su disposición sus pechos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Sí!― murmuró el aludido mientras correspondía al regalo mordiendo los pezones de la mujer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La escena me calentó de sobre manera y mientras la calidez de su cueva envolvía el falo del muchacho, saqué mi verga y cual sucio voyeur, me puse a pajear. Ajenos a ser observados, vi que la tal Elena forzando el movimiento de sus caderas conseguí que ese estoque se clavara en su sexo a un ritmo infernal.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Sigue follando!― aulló al sentir los primeros síntomas de su orgasmo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="https://thumb-p8.xhcdn.com/a/zdaEIX1OsLxaNjErgEHyQw/000/029/180/368_1000.jpg" width="409" height="614">Fue impresionante ser coparticipe, del modo en que, berreando como cierva en celo, todo su cuerpo convulsionó sobre las rodillas del joven mientras no dejaba de gritar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Qué gusto!― chilló e incrementando mi alucine, se levantó del asiento y dándose la vuelta se encajó nuevamente ese pene en su vagina, dejando que fuera plenamente visibles para mí sus pechos rebotando arriba y abajo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Sabe que la estoy mirando», dije plenamente convencido al comprobar que se mordía los labios mientras fijaba sus ojos en mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para entonces la propia lujuria del chaval le hizo pellizcar esos dos rosados pezones con dureza y la pelirroja en vez de quejarse, aulló complacida por el duro trato y desquiciada por entero, le rogó a voz en grito que continuara torturando sus areolas mientras desde mi asiento pajeaba yo mi sexo con un meneo endemoniado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El crío complaciendo a su supuesta víctima, se los estrujó sin piedad mientras la mujer saltaba empalándose una y otra vez sobre su sexo. Comprendí que Elena se había corrido cuando echando la cabeza hacía atrás, besó los labios de ese desconocido y desmontando, se empezó a acomodar el vestido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una vez acicalada, se me quedó mirando y aprovechando que el metro había parado en la siguiente estación, con una sonrisa, se despidió de mí diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Mañana te veo al gimnasio del edificio.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sus palabras me dejaron tan acojonado que apenas tuve tiempo de cerrar mi bragueta, antes que el vagón se llenara de universitarios saliendo de clase.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sintiéndome un vulgar pajillero, rehíce el camino y volví a mi oficina para recoger mi coche. La humillación que me acogotaba se incrementó al meterme en su interior y casi llorando, aceleré como un autómata rumbo a mi casa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿Qué cojones pasa conmigo?», me pregunté muerto de vergüenza, «Elena debe de pensar que soy un degenerado».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sé que parece ridículo y que la que realmente debía de sentirse abochornada era esa mujer, porque no en vano la había sorprendido dando rienda a su lujuria en mitad de un vagón del metro, pero lo cierto es que me repugnaba mi actuación y aunque esa zorra prácticamente me había invitado a seguirla al día siguiente, decidí que pasara lo que pasase no acudiría a la cita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para contactar con la coautora: <a href="mailto:pelirroja.con.curvas@gmail.com">pelirroja.con.curvas@gmail.com</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="aligncenter" src="https://thumb-p7.xhcdn.com/a/Sve44hN97-oI2_NbcnkEDQ/000/029/180/367_1000.jpg" width="424" height="636"></span></p>
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		<title>Relato erótico: ¿Te follarías a mi madre?: preguntó mi esposa (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Mar 2026 16:21:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[&#160; Que tu mujer te haga esa pregunta es al menos extraño por no decir rarísimo y más aún cuando la relación con su progenitora es casi inexistente.&#160; Desde que nos casamos solo había coincidido con esa bruja un par de ocasiones y siempre por alguna causa mayor: La primera fue en el funeral de su marido y la segunda en el bautizo de una sobrina. &#160; El resto del tiempo, mi suegra era un ser inexistente que hacía su vida al margen nuestro. Profundamente ególatra, creía que todos le debían rendir pleitesía y como sus dos hijas, asqueadas quizás [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Que tu mujer te haga esa pregunta es al menos extraño por no decir rarísimo y más aún cuando la relación con su progenitora es casi inexistente.&nbsp; Desde que nos casamos solo había coincidido con esa bruja un par de ocasiones y siempre por alguna causa mayor: La primera fue en el funeral de su marido y la segunda en el bautizo de una sobrina. &nbsp;</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">El resto del tiempo, mi suegra era un ser inexistente que hacía su vida al margen nuestro. Profundamente ególatra, creía que todos le debían rendir pleitesía y como sus dos hijas, asqueadas quizás por la forma en que las educó, &nbsp;se negaban a reírle sus gracias, había decidido dejarlas a un lado y seguir con su vida.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">En los tres años que llevaba viuda, había tenido media docena de “novios”: si es que se le puede llamar así a los parásitos que remolinaban a su alrededor. Decidida a no envejecer, a mi suegra le gustaba pasearse con hombres mucho menores que ella y cuando alguna de sus hijas le echaba en cara ese comportamiento, la jodida viuda siempre contestaba:</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Son buenos en la cama.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Siempre supuse que esa contestación era una forma de autodefensa pero la vida me demostró que estaba equivocado:</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">“¡Mi suegra andaba con jóvenes para que se la follaran!”</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Os preguntareis como llegué a esa conclusión: </span></span></div>
<div style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;">
<div style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Muy fácil, ¡Yo fui uno de los que se la tiró!.</span></span></div>
<div style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"></div>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La discusión</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Aunque nunca en mi vida me había sentido atraído por Teresa, tengo que reconocer que mi suegra es una cincuentona de buen ver. Dotada por la naturaleza de unas buenas tetas y un buen culo, esa zorra se había preocupado de hacer ejercicio para que la gravedad y los años no hicieran estragos en su anatomía. Todas las mañanas, invierte un par de horas en el gimnasio, para al terminar salir a correr por el retiro. Tanto deporte, ha conseguido que su cuerpo no parezca el de una mujer de cinco décadas sino el de una hembra de al menos veinte años menos.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Más de una vez, algún amigo me ha dicho mientras le daba un repaso con la vista:</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Está buena tu suegra. Yo le echaba un buen polvo.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Y siempre le había animado a intentarlo, diciendo:</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Me harías un favor si te la follaras.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Desgraciadamente, ninguno me hizo caso y creyendo que era una señora, &nbsp;había pasado de echarle los tejos. La realidad es que la madre de mi mujer era, es y será siempre una zorra. Le gusta que le den caña una cosa fina y está siempre dispuesta a meterse en la cama con un desconocido con el pretexto de que es viuda y que no responde ante nadie.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Pero volviendo a cómo llegué yo a ser uno de sus amantes y que encima fuera mi mujer quien me lo pidiera es otra historia. Todo empezó el día en que María, su hija, le pidió ayuda. La crisis había provocado que nos hubiésemos quedado sin trabajo y al no ser capaces de llegar a fin de mes, &nbsp;mi esposa pensó que su madre nos ayudaría.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡Qué equivocada estaba! No solo se negó a ayudarnos sino que le echó en cara el haberse casado con un vago como yo. Al escucharla, mi mujer totalmente fuera de sí le contestó que podría ser un inútil pero que al menos la dejaba satisfecha en la cama y no como los eunucos con los que mi suegra solía rodearse.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">El insulto hizo mella en la cincuentona y cabreada hasta la medula, le soltó:</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Eso habría que verlo!. Tu marido sería incapaz de satisfacer a una mujer como yo.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Ya metida en faena y sin prever hasta donde llegaría esa discusión, mi esposa la miró sonriendo y le respondió:</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-No solo es capaz de complacerme a mí. Si yo se lo pidiera, te haría gozar como la puta que eres.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Fue entonces cuando su madre la contestó con otro órdago, diciendo:</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Ya que estás tan segura de que es tan macho. Si deseas mi ayuda, el imbécil de tu marido deberá hacerme disfrutar con anterioridad.</span></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FabdmhYwm.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FabdmhYwm.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Alucinada, mi mujer se la quedó mirando sin saber que decir.&nbsp; La zorra de mi suegra creyendo que había vencido, soltó una carcajada mientras disfrutaba de su victoria. El menosprecio fue tan brutal que sin recapacitar en sus palabras, hizo que le contestara:</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Está bien!. Si para ayudarnos, exiges Manuel te folle, solo dime cuando quieres que venga y te lo haga.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Como dos gallos de pelea enzarzados en la arena, ninguna de las dos mujeres dio su brazo a torcer y por eso tras pensarlo durante unos segundos, su madre le respondió:</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-El viernes en mi casa, a la hora de cenar.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">No quedándose callada, mi esposa le contestó:</span></span></div>
<div style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;">
<div style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Allí estará!</span></span></div>
<div style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">María, una vez fuera de la casa de su madre y sin la adrenalina &nbsp;de la discusión, llegó a casa destrozada y me contó lo ocurrido.&nbsp; Al irme explicando lo que pasó, mi mujer se volvió a enfadar y por eso al terminar, me preguntó:</span></span></div>
<div style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Qué te parece?</span></span></div>
<div style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Como era su madre, no le respondí lo que realmente pensaba de esa zorra y tratando de no entrometerme en una pelea familiar, le solté:</span></span></div>
<div style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Ni se lo tomes en cuanta. Tu vieja estaba picándote.</span></span></div>
<div style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mis palabras lejos de calmarla, la encabronaron aún más y con los ojos impregnados de odio, me preguntó:</span></span></div>
<div style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Te follarías a mi madre?</span></span></div>
<div style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Si tú me lo pides, ¡Sí!</span></span></div>
<div style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"></div>
</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Siguiente viernes en casa de mi suegra.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Una vez me había sacado la promesa de que me tiraría a mi suegra, mi mujer se comportó como un hembra en celo y durante toda la noche no hicimos otra cosa que follar. Os reconozco que esa mañana cuando me levanté, pensaba que con la luz del día María se olvidaría de esa locura y por eso no volví a hacer mención alguna sobre el tema. </span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Curiosamente, mi esposa no lo volvió a tocar hasta ese viernes. Acababa de llegar a casa cuando me dijo que me tenía que dar prisa.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Para qué?- pregunté.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Has quedado con mi madre- contestó y al ver mi cara de alucine, me besó en los labios y entornando sus ojos, me soltó: -Necesitamos ese dinero.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sin llegarme a creer que me estaba pidiendo que me tirara a su vieja, me vestí y antes de salir, insistí:</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-En serio, ¿Quieres que me tire a tu madre?</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Recalcando sus intenciones, contestó:</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Hasta por las orejas. ¡Qué se entere lo que es un hombre!</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">No pudiendo negarme y no solo porque nos urgía la pasta sino porque lo reconociera o no, me daba morbo el follarme a su vieja, salí rumbo a donde vivía esa mujer. Al llegar a casa de mi suegra, esta me recibió vestida con un conjunto de raso negro que lejos de esconder sus curvas, no hacía otra cosa que magnificar la&nbsp; rotundidad de sus formas. Nada más abrir la puerta y con su mala leche habitual, me soltó:</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿A qué vienes?</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: revert; color: initial;">&nbsp;Su suficiencia me caló hondo y dotando a mi voz de todo el desprecio que pude, le contesté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-A follarme a la puta de mi suegra.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Indignada por mi respuesta, me abofeteó con fuerza. El dolor provocado por su ruda caricia sumado a mi propia rabia hicieron que cogiéndola del brazo se lo retorciera y dándole la vuelta la empujara contra el sofá.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Qué vas a hacer?- me preguntó ya no tan segura.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Viendo que no se esperaba una reacción como la mía, la cogí del pelo y bajando su cabeza a la altura de mi entrepierna, contesté:</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Yo nada, pero tú ¡Vas a comerte mi polla!</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Y antes de que pudiera reaccionar, me bajé la bragueta y sacando mi pene de su encierro, lo puse a su disposición. Sorprendida, no pudo negarse a obedecer y tras obligarla a arrodillarse ante mí, abrió su boca&nbsp; engullendo toda mi extensión. </span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Así me gusta, zorra- grité mientras me terminaba &nbsp;de quitar el pantalón.</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Tener a la madre de mi mujer arrodillada ante mí mientras me hacía una mamada era algo sumamente excitante pero más aún que lo estuviera haciendo a regañadientes. Reconozco que me encantó verla descompuesta mientras sus manos me bajaban la bragueta y más aún cuando esos labios acostumbrados mandar, se tuvieron que rebajar y abrirse para recibir en el interior de su boca el pene erecto del vago de su yerno.</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Así me gusta, ¡Perra!. ¡Métela hasta dentro!-</span></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2Facpboq0k.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2Facpboq0k.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Tremendamente asustada y con su piel erizada cual gallina, mi pobre suegra se metió mi miembro hasta el fondo de la garganta. Sin quejarse empezó a meter y sacar mi extensión mientras gruesos lagrimones recorrían sus mejillas. Tratando de reforzar mi dominio pero sobre todo su humillación, le ordené que se masturbara al hacerlo. Sumisamente, observé como esa zorra madura separaba sus rodillas y llevando una de sus manos a su entrepierna, se empezaba a tocar.</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Mi querido suegro siempre se vanagloriaba de la putita con la que se casó pero nunca le creí hasta ahora &#8211; le solté para seguir rebajando su autoestima y cogiendo su cabeza entre mis manos, la forcé.</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Disfrutando de su miedo, usé su boca como si de su sexo se tratara y metiendo y sacando mi miembro de su interior, empecé a follármela. Mi suegra habituada a llevar la voz cantante, colaboró conmigo y abriendo su garganta de par en par, permitió que hundiera mi extensión en su interior sin importarle que al hacerlo, mi glande rozara su campanilla y temiendo contrariarme, se abstuvo de vomitar al sentir las arcadas. Su completa sumisión, me terminó de calentar y derramando mi simiente en su boca, me corrí gritándole:</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Trágate todo!</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><span style="color: #333333;">La madre de mi esposa, </span><span style="color: #333333;">obedeciendo, no solo se bebió toda mi corrida sino que cuando mi pene ya no escupía más, se dedicó a limpiarlo con la lengua. Viendo su entrega, la obligué a ponerse a cuatro patas en la cama y entonces, mientras le quitaba las bragas, &nbsp;le pregunté si alguno de sus amantes la había follado por el culo. Totalmente avergonzada, me contesto no. Su respuesta me satisfizo y separándole las dos nalgas, disfruté por primera vez del rosado ojete que escondían.</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Pasando mis dedos por su sexo, recogí parte del flujo que anegaba su cueva y untando su esfínter, metí uno de ellos en su interior mientras le decía:</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Eres una guarra, ¡Tienes los pezones duros como piedras!- y recalcando mis palabras, pellizqué sus aureolas.</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mi suegra gimió al sentir mi caricia y acomodándose sobre el sofá, permitió que mi glande jugueteara con su entrada trasera, diciéndome:</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Fóllate a la puta de tu suegra.</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Si de por sí estaba excitado por la facilidad con la que se estaba desarrollando los acontecimientos, oírla reconocerme que era una fulana, me terminó de calentar y casi gritando le dije que se empezara a masturbar. No tuve que repetir mi orden, Teresa apoyando su cabeza en uno de los brazos del sillón, llevó su mano a su sexo y recogiendo entre sus dedos su clítoris, lo empezó a toquetear mientras no paraba de gemir diciendo:</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Fóllame, ¡No aguanto más!</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Su sumisión me dio alas y presionando con mi pene su esfínter, conseguí romper su resistencia mientras mi querida suegra pegaba un alarido de dolor. Obviando su sufrimiento, empecé a sacar y meter mi miembro en su interior. Los chillidos de la madre de mi mujer fueron in crescendo hasta que desplomada sobre el sofá, se quedó callada temblando al sentir que el dolor se iba transformado en placer. Alternando mis incursiones con insultos, la fui llevando a un estado de calentura tal que olvidándose que el hombre que le estaba rompiendo el culo era su yerno, esa cerda me chilló:</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-No pares, ¡Cabrón!</span></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/aQnpkugg.jpg" width="424" height="636">Aunque no lo dijera, sabía que esa madura estaba al borde del orgasmo y previendo lo inevitable, forcé su ano hasta el límite con una profunda penetración. Teresa se corrió al sentir mis huevos rebotando contra su sexo mientras mi extensión desaparecía una y otra vez en sus intestinos. &nbsp;Solté una carcajada al escuchar su clímax y dándole un fuerte azote en su culo, le pregunté:</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Dónde quieres que me corra? En tu culo o en tu boca.</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Elevando su voz, gritó contestando:</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡En mi culo!</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Como era allí donde deseaba hacerlo, de un solo empujón le clavé mi extensión hasta el fondo mientras la informaba:</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Te haré caso pero luego me tendrás que limpiar el pene con tu lengua.</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Ahh- gritó al sentir su intestino completamente relleno.</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Al hacerlo llevé mi mano hasta su coño para descubrir que esa zorra estaba empapada y por eso sin dejar que se acostumbrase, imprimí a mis incursiones de una velocidad endiablada.</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Dios!- gritó al pensar que la partía en dos.</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sin darle tiempo a reaccionar, cogí entre mis dedos sus pezones y presionándolos, ordené a mi suegra que se moviera. Para el aquel entonces, Teresa estaba totalmente dominada por la pasión y retorciéndose entre mis piernas me rogó que la siguiera haciendo mía. Recordando el modo en que esa zorra trataba a su hija, reinicié las nalgadas mientras no cejaba en forzar su trasero con mi verga.</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Sí- gritó con sus últimas fuerzas antes de caer agotada.</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Su entrega era total y como todavía no me había corrido, la obligué a incorporarse y a colocarse nuevamente a cuatro patas. Mi suegra con lágrimas en los ojos, se dejó poner en esa posición aunque en su interior estaba ya saciada. Con el ojete tan dilatado como lo tenía, no me costó horadar por enésima vez esa hasta hace unos minutos virginal entrada. Curiosamente, mi nueva incursión no tardó en rendir sus frutos y comportándose como multiorgásmica, mi suegra berreó de placer al sentir que le clavaba mi extensión hasta la base.</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Que gusto!- aulló sin darse cuenta que estaba aceptando ser violada y como si fuera un hábito aprendido, empezó a moverse como una loca.</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Olvidándose de que su cuerpo estaba soportando un castigo infernal, sus gemidos fueron aumentando su volumen mientras mi víctima sentía que su esfínter se había convertido en una extensión de su sexo. En un momento dado, Teresa aulló como si la estuviera matando al ser desbordada por el cúmulo de sensaciones que iba experimentando.</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Me corro!- chilló mientras convulsionaba.</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Una vez había conseguido que esa zorra se corriese por tercera vez, me vi libre de buscar mi propio placer y cogiéndola de los pechos, esta vez fui yo quien aceleró sus sacudidas. Al acrecentar tanto el ritmo como la profundidad de mis incursiones, prolongué su clímax de forma tan brutal que con la cara desencajada, la madura me rogó que parara.&nbsp;</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡No aguanto más!-</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sus ruegos cayeron en el olvido y tirando de ella hacía mí, proseguí con mi mete-saca `particular sin importarme sus sentimientos. Con la moral por los suelos, la madre de mi esposa fue de un orgasmo a otro mientras su yerno seguía mancillando y destrozando su culo. Afortunadamente para ella, mi propia excitación hizo que explotara regando con mi semen sus adoloridos intestinos. Aun así seguí machacando su entrada trasera hasta que mi miembro dejó de rellenar su conducto y entonces y solo entonces, la liberé.</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La pobre y agotada mujer cayó sobre el sofá como desmayada. Al verla postrada de ese modo, supe que había vengado a su hija y orgulloso de mi desempeño, me levanté al baño a limpiarme los restos de mi lujuria. Ya de vuelta a la habitación, mi suegra ni siquiera se había movido. Indefensa esperaba que en silencio. Nada más sentarme a su lado, le pregunté si su hija había exagerado cuando le dijo que era bueno follando.</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Avergonzada, me reconoció que no y poniendo cara de puta, me preguntó:</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Cuánto dinero necesitáis al mes?</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sabiendo a que se refería, contesté:</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-La letra de la hipoteca son mil euros.</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Levantándose del sofá, me cogió de la mano y llevándome hasta su habitación, abrió un cajón, diciendo:</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-Aquí tienes los dos primeros meses.</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Al ver los billetes, solté una carcajada y mientras la tumbaba a mi lado, le pregunté:</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¿Cómo quieres que te lo paguemos?</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Poniendo una sonrisa en sus labios, respondió mientras se agachaba a reanimar mi exhausto pene:</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">-¡Con más sexo!</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&nbsp;</span></span><b style="text-align: justify;"></b></p>
</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FabuaCacs.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fi.imgbox.com%2FabuaCacs.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="640" height="426" border="0"></a></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&nbsp;</span></span></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Una jovencita y sus problemas trastocaron mi vida 6&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Feb 2026 14:03:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
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		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[La sensación de derrota no me dejaba ni respirar mientras las esperábamos. No me quedaba duda que esa hija de puta se había salido con la suya al propiciar de una manera tan ilusa que el enemigo se metiera en nuestra cama. Era tanto mi cabreo que María se dio cuenta y mientras me desnudaba, me preguntó qué me ocurría. Como no podía ni debía confesar que la pelirroja era una espía del gobierno americano, le respondí que lo raro que me resultaba que una hembra semejante un día apareciera en nuestras vidas y al siguiente, nos la fuésemos a [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>La sensación de derrota no me dejaba ni respirar mientras las esperábamos. No me quedaba duda que esa hija de puta se había salido con la suya al propiciar de una manera tan ilusa que el enemigo se metiera en nuestra cama. Era tanto mi cabreo que María se dio cuenta y mientras me desnudaba, me preguntó qué me ocurría. Como no podía ni debía confesar que la pelirroja era una espía del gobierno americano, le respondí que lo raro que me resultaba que una hembra semejante un día apareciera en nuestras vidas y al siguiente, nos la fuésemos a tirar.</p>



<p>-No soy un prototipo de seductor y mis encantos no llegan a tanto- añadí intranquilo.</p>



<p>-Quizás sea el morbo de ser tres- respondió sin hacer caso a mis sospechas.</p>



<p>Supe que, a pesar de su desdén inicial, mis palabras habían hecho mella en ella cuando se quedó pensando e insistió en que le contara mis sospechas. Sin mencionar exactamente su profesión, dejé caer que debíamos andarnos con cuidado dada la lucha política de Lidia y la multitud de callos que había pisado a pesar de su corta edad.</p>



<p>-Piensa solo en lo que provocó la conferencia de prensa de esta mañana.</p>



<p>Al recordarle la muerte del corrupto, la cincuentona palideció y ya asustada comentó que tenía razón y que la exuberante americana bien podía ser una periodista buscando información. Cómo me venía bien el rumbo que había tomado, le pedí que advirtiera a Lidia que se anduviera con cuidado y que no se fuera de la lengua con esa mujer.</p>



<p>-Aunque su princesa no es tonta, no está de más decírselo- sentenció meditativa.</p>



<p>Aprovechándome de ello, le rogué que mientras alertaba a la latina me dejara a solas con Elizabeth por si podía sonsacarle algo. Mi antigua amiga y actual amante no solo aceptó sino incluso me lo agradeció. En ese momento justo el ruido de unos pasos nos informó que estaban subiendo por las escaleras. Los pocos segundos que tardaron en entrar me sirvieron para hacerme una idea de cómo actuar, pero no me permitieron prepararme para la impresionante belleza de esa pecosa desnuda. Por eso no pude evitar que mi corazón se pusiera a mil por hora al verla acercándose a mi cama con una sonrisa. La certeza de que esa mujer se sentía al mando se intensificó al contemplar el bamboleo de sus pechos y reparar en el inmaculado afeitado que lucía entre sus piernas.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/120/49371768/49371768_021_2704.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«¡Joder!», exclamé para mí mientras la veía aproximarse como si ella fuera una pantera y el traidor de mi pene, su cena.</p>



<p>-Parece ser que al final, vas a poder empotrarme- susurró en mi oído viendo que María había desaparecido con la hispana.</p>



<p>El olor a cloro que destilaba no fue óbice para que mis ganas de poseerla crecieran exponencialmente. Mi erección se acrecentó aún más cuando tumbándose a mi lado noté el frío de su piel tras haber nadado y mientras su seguridad crecía, la mía menguaba al saberme en sus manos.</p>



<p>-Debes saber que no me atraes. Pero, si para cumplir mis órdenes tengo que acostarme contigo, eso haré- me dejó claro la zorra restregando su cuerpo contra el mío.</p>



<p>Su sinceridad teñida de menosprecio fue un error. Reponiéndome a su atractivo, le comenté que para que fuera creíble su actuación, antes de nada, debía saber que en cuestiones sexuales éramos un tanto peculiares y que tanto a mis niñas como a mí nos gustaba jugar duro.</p>



<p>-No me vas a enseñar algo que no sepa o no haya practicado- respondió demasiado segura de sí misma.&nbsp; &nbsp;</p>



<p>Decidido a darle una lección, esperé a que María y Lidia volvieran. Nada más llegar, con tono duro, pedí a la cincuentona que dijera a nuestra invitada quién era yo. La inteligente castaña captó el mensaje que encerraba esa frase y cayendo postrada a mis pies, respondió:</p>



<p>-El dueño de nuestras vidas y nuestros cuerpos.</p>



<p>&nbsp;Imitando a su amante y quizás aleccionada por ella, la joven añadió:</p>



<p>-El amo que nos brinda placer y la razón de nuestra existencia.</p>



<p>De reojo, comprobé que la confianza de la pecosa había quedado hecha añicos y que no sabía cómo actuar. Creyendo que buscando una excusa se echaría atrás, quise darle una salida y girándome hacia ella, pregunté si seguía queriendo acompañarnos. Me hizo gracia la indecisión de la espía al verse en el dilema de huir o continuar sabiendo que de ser así se tendría que enfrentar a una sesión donde a buen seguro sería torturada. Al final pudo más la lealtad a su bandera y con voz temblorosa, me informó que quería quedarse.</p>



<p>-Princesa, preséntame a tu amiga y convénceme de que es digna de que tu señor pierda su tiempo con ella.</p>



<p>Me quedó meridianamente claro que María había hablado con ella cuando, tomándola de su rojiza melena, la levantó de la cama y obligándola a ponerse firme, respondió:</p>



<p>-Amo, la nueva no tiene nombre, pero en el mundo exterior la llaman Elizabeth.</p>



<p>Queriendo humillarla, la bauticé con un apodo:</p>



<p>-Para nosotros será “pecosa”.</p>



<p>Riendo, la morenita tomó uno de los voluminosos pechos de la americana y regalando un pellizco en el pezón, comentó si no sería más apropiado llamarla “tetitas”.</p>



<p>Dando su lugar a María, pedí su opinión:</p>



<p>-Aunque “tetitas” me gusta, la llamaremos “pecosa”.</p>



<p>La aludida tembló al oír las risas de la cincuentona mientras Lidia exponía sus ubres para mi examen. Acercándome a donde estaba, sopesé la dureza y el tamaño de sus atributos con absoluta frialdad, tras lo cual pedí a mi improvisada ayudante que probara la resistencia de esas rosadas areolas con un mordisco. Lidia no dudó en obedecer la orden y aproximando su boca, se permitió el lujo de darles un par de lametazos antes de cerrar sus dientes en ellas.</p>



<p>-Puta, ¡me has hecho daño! &#8211; protestó la pelirroja.</p>



<p>-Nadie te ha permitido hablar- con un sonoro y doloroso golpe en sus nalgas, María le recriminó.</p>



<p>A punto estuvo de saltar al recibir ese inesperado azote, pero en vez de hacerlo se mordió los labios intentando calmarse. Sabiendo que lo que realmente apetecía a esa militar era responderla con un tortazo, decidí intervenir. Para prevenir un posible comportamiento agresivo, cuyas consecuencias serían funestas para mis intereses, pedí que la ciñeran unas esposas a las muñecas. “Pecosa” estuvo a punto de claudicar al ver llegar a la castaña con ellas, pero haciendo gala de una profesionalidad encomiable echó las manos hacia atrás y permitió que la inmovilizara.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/120/49371768/49371768_034_3709.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Indefensa quizás por primera vez en su vida, los pezones de la espía se endurecieron cuando aproximándome a ella, la tomé del pelo y premié su entrega con un mordisco en sus labios. Me dio igual si era miedo o excitación lo que había provocado que se le erizaran y siguiendo con el papel de amo estricto, ordené a la que se suponía mi novia que catara el coño de esa mujer.</p>



<p>-Pecosa, separa las rodillas- arrodillándose entre sus muslos, le exigió mientras, a su espalda, Lidia le comenzaba a examinar el trasero.</p>



<p>Asumiendo su indefensión, obedeció para no ser castigada y con los ojos cerrados, sintió las yemas de María separando los pliegues que decoraban su vulva. Con ánimo de humillarla, la castaña me informó que seguía seca y que, así, no había forma de probar su sabor.</p>



<p>&#8211; ¿Qué propones? &#8211; divertido, pregunté sabiendo de ante manos su propuesta.</p>



<p>-Un consolador es lo que “pecosa” necesita- abriendo el cajón donde los guardábamos, respondió.</p>



<p>-Me parece bien- sentencié al ver que había sacado uno de los más grandes.</p>



<p>Con mi permiso y a pesar de los gritos de nuestra víctima, María no tardó en embutírselo para, a continuación, y sin darle tiempo a que se acostumbrara a semejante invasión, ponerlo en funcionamiento a la máxima potencia. Desde la cama observé la angustia de la americana con una insana satisfacción y deseando incrementar la misma, pedí a la latina que me informara que opinaba del culo que estaba examinando.</p>



<p>-Mi señor, siento decirle que está usado. Se nota por la facilidad con la que entran mis dedos- respondió violando el ojete de “pecosa” con dos yemas.</p>



<p>El grito que pegó me alertó que no debía ser así y no queriendo para ella un daño irreparable, pedí a Lidia que trajera lubricante. Curiosamente, en los ojos de la americana leí agradecimiento en vez de ira y por ello decidí ser yo quien le extendiese ese mejunje.&nbsp; Al volver la morenita con el bote, pedí que la pusieran a con el culo en pompa sobre la cama. Viéndola así, reparé en que la joven aguardaba, ese trance, nerviosa pero expectante. Extrañado, usé las manos para separar sus cachetes y ante mí, apareció un tesoro tan rosado como atractivo. Relamiéndome de antemano, deposité una buena cantidad de ese líquido en él antes de comenzar y tras untar mis dedos, con estudiada lentitud metí el primero en su agujero. Al hacerlo corroboré que, si alguien había sido capaz de horadarlo, había sido hace mucho y por ello, ralenticé aún más el movimiento de mi yema.</p>



<p>Tras notar que su tirantez desaparecía, incrusté el segundo y en esa ocasión, “pecosa” dio un sollozo que nada tenía que ver con dolor.</p>



<p>-Tranquila y disfruta- murmuré en su oreja satisfecho y deseando que mis niñas colaboraran, las azucé a disfrutar de sus ubres.</p>



<p>La pelirroja suspiró aliviada cuando en vez de morderla ese par se puso a mamar de ella y aprovechándolo, comencé a meter y a sacar el consolador de su coño, manteniendo los dos intrusos en su ojete. Ese cuádruple estímulo fue demoliendo sus defensas y con lágrimas en los ojos, comenzó a mover sus caderas siguiendo el ritmo con el que la penetraba con la polla de plástico.</p>



<p>Asumiendo que la vergüenza era lo único que la mantenía en pie, acerqué mi boca y dije en su oído que no había nada malo en gozar mientras se trabajaba. Mis palabras fueron un misil que impactó en sus cimientos y pegando un largo aullido se corrió en mi presencia. Habiendo ganado esa escaramuza, decidí ir por la victoria total y por ello sin dejarla descansar seguí maniobrando el juguete con decisión, mientras con dulzura le rogaba que se dejara llevar. El contraste del recio movimiento de mis muñecas penetrándola con el tono tierno de mi voz fue una tortura para la que no le habían preparado en el ejército y uniendo una serie de orgasmos, a cuál más potente, cayó de bruces sobre el colchón.</p>



<p>Aproveché su agotamiento para pedir que la liberaran y tumbándome a su lado, la informé que había pasado la prueba y que ya podía dormir. Ni “pecosa” ni su alter ego, Elizabeth, entendieron que no las usara. Se sabían vencidas y en su fuero interno sentían que lo lógico era que el vencedor tomara posesión de lo que había conquistado. Por eso, con una tristeza llena de melancolía, me rogó que no la dejara así y la hiciera mía.</p>



<p>-Tu turno ha pasado. Quizás mañana, cumpla mi promesa y te empotre. Ahora le toca a mi princesa, recibir su premio- respondí regalándole una última caricia.</p>



<p>No pudo evitar llorar al ver la alegría con la que Lidia acudía por su regalo y mientras la morenita disfrutaba dando un lametazo a mi erección, su mundo se desmoronó al saber que un viejo de cincuenta y pico años la había derrotado. Compadeciéndose de ella, María la abrazó y señalándonos, murmuró en su oído que disfrutara viendo cómo su amo premiaba a la chavala.</p>



<p>&#8211; ¿Mi amo o Alberto? &#8211; preguntó colorada.</p>



<p>-Son el mismo, o ¿todavía no te has dado cuenta? Dulce “pecosa”.</p>



<p>Desesperada al percatarse de cuánto había cambiado en tan poco tiempo, Elizabeth buscó consuelo entre los pechos de la cincuentona y sin pensar en lo que hacía, la besó mientras en las mismas sábanas la razón de su presencia ahí tímidamente separaba los labios para recibir en el interior de su boca la virilidad que tanto tiempo llevaba ansiando. Satisfecho, dejé de observarlas y me centré en Lidia:</p>



<p>-Princesa. No tengas prisa, ¡tienes toda la noche! &#8211; dije a la morenita al sentir la forma en la que zarandeaba mi erección en busca de su premio.</p>



<p>-Lo siento- suspiró con mi reclamación y conteniendo las ganas que tenía de ordeñarme, reinició sus maniobras más lentamente.</p>



<p>Sonreí al ver que me hacía caso y para agradecérselo, por primera vez desde que había aparecido en mi puerta, deslicé mi mano entre sus piernas y comencé a acariciarla. La cría al sentir mis yemas separando los labios que escondían su clítoris se quedó paralizada sin saber cómo actuar.</p>



<p>-Sigue, zorrita mía. Bébete la leche de tu comandante mientras él te toca.</p>



<p>Mis dedos jugando entre sus pliegues abrieron la llave de su placer y mientras se corría como pocas veces, un manantial de flujo inundó el colchón donde íbamos a dormir. Desternillado de risa, llevé mis yemas mojadas a la boca y descubrí asombrado lo mucho que me gustaba su sabor. Como sabía que sería incapaz de contenerme y que me la terminaría tirando si osaba a probar ese manjar directamente de su fuente, volví a hundir mis dedos en ella buscando recolectar un poco más.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/120/49371768/49371768_029_5c0f.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Tenga cuidado para no depreciar su propiedad al desvirgarme – con su típica picardía comentó sacando brevemente mi verga de sus labios.</p>



<p>Admitiendo mi error, cometí otro peor: ¡Pedí a esa chavala que me mostrara esa telilla de la que tanto hablaba! Lidia no dudó en levantarse y poniéndose a horcajadas sobre mí, lentamente fue aproximando su coño a mi cara.</p>



<p>Cuando apenas había unos centímetros entre sus labios y mis ojos, usando dos de sus dedos, los separó para demostrar que seguía con el virgo intacto. Pero no fue ese pedazo de carnosidad lo que vi, sino el imprevisto chorro que brotó de su interior mojando mi rostro. Por un momento, creí que se estaba meando, pero al llegar su teórico orín a mi boca comprendí que era producto de su placer.</p>



<p>Sin importarme ya mis promesas ni mis miedos, la tumbé sobre el colchón. No mediando ni una palabra, hundí la cara entre sus piernas y me puse a saborear a conciencia el sabroso fruto de sus entrañas mientras la joven asustada y complacida por igual, se reía</p>



<p>-Mí señor, ¡era yo quién debía hacérselo!</p>



<p>-Calla puta, ¡tú también has perdido el turno! &#8211; respondí indignado por su interrupción.</p>



<p>&nbsp;Ese insulto y la acción de mi lengua profundizaron su gozo y dominada por un nuevo orgasmo, regó con más flujo mi sed. Absorto en la cata de su esencia, no advertí la cantidad de veces que la morena se corrió hasta que María me avisó que la joven ya no aguantaba tanto placer y que debía parar. Levantando la mirada comprobé que había caído en una especie de éxtasis religioso y que, con los ojos abiertos, era incapaz de siquiera hablar.</p>



<p>Viendo que mi verga permanecía inhiesta y necesitaba desahogar, Elizabeth se ofreció para hacerlo, pero anticipándose la cincuentona se encaramó sobre mí, y dejándose caer sobre mi erección, proclamó:</p>



<p>-Es el momento de la anciana de mi señor.</p>



<p>&#8211; ¿Anciana? ¿Ese es el apodo con el que quieres que te llame? &#8211; pregunté.</p>



<p>-Dime como quieras, pero no me dejes de follar.</p>



<p>&#8211; De acuerdo- respondí y asiéndome a sus pechos, descojonado añadí: -Mueve las caderas para que tu amo disfrute de su “anciana”.</p>



<p>Todavía no sé si su berrido fue por placer o por el sobrenombre con el que desde entonces la conoceríamos, pero lo cierto es que como cierva en celo “anciana” se lanzó a galopar sobre mí mientras “pecosa” se partía de risa a su lado&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">13</h1>



<p>Cuando amanecí al día siguiente, Elizabeth se había ido sin despedirse. Según Lidia, la americana se despertó temprano y por el modo en que se fue, iba preocupada. Teniendo en cuenta como se desarrolló la noche no me extrañó, ya que habíamos disfrutado de ella sin que esa pelirroja consiguiera sacarnos ningún tipo de información útil.</p>



<p>«No creo que se atreva a incluir en su informe el tipo de sexo que compartimos», me dije asumiendo que sería contraproducente para su carrera: «Dudo que se exponga de esa forma, admitiendo por escrito que fue por unas horas nuestra sumisa».</p>



<p>Por extraño que parezca después de una noche de desenfreno, no estaba contento al sentir que la hispana estaba más cerca de cumplir sus metas.&nbsp; La alegría de la joven esa mañana ratificó mi sospecha y es que todo en ella radiaba satisfacción. Un ejemplo de ello, fue la alegría con la que esa mañana me bañó, pero también que no se quejara en demasía cuando me rehusé a pagar la apuesta con una ración de leche recién salida de mis huevos.</p>



<p>-Aunque me gané limpiamente esa mamada, puedo esperar- únicamente dejó caer al responder a su pretensión con la excusa de estar cansado.</p>



<p>Admitiendo que esa arpía de ojos negros no iba a cejar hasta que lo consiguiera, salí de casa. La presencia de los miembros de CNI en la puerta, listos para escoltarme, me hizo recordar el embrollo en que estaba metido y bastante molesto, les di la llave del coche para que uno de ellos fuese quien condujera. Ya de camino, me percaté que el conductor había tomado una ruta que no era la que yo acostumbraba. Preguntando, me respondió:</p>



<p>-No es prudente ir siempre por el mismo lado. Sería ponerlo en bandeja, si realmente alguien le vigila. A partir de hoy, variaremos tanto el itinerario cómo las horas de salir y de llegar.</p>



<p>Tras lo cual, pasándome un papel, me pidió que lo memorizara. Al leerlo, descubrí el horario que habían establecido para mí. Que no siquiera hubiesen tenido el detalle de preguntar, me terminó de encabronar y por primera vez desde que me había separado, eché de menos la tranquila vida que disfrutaba con Raquel:</p>



<p>«No tendríamos sexo, pero al menos nadie deseaba acabar conmigo», guardándome el folio, refunfuñé.</p>



<p>Al llegar la empresa, Perico me estaba esperando y tras el típico saludo frente a nuestros empleados, pasé con él a su despacho. Nada más entrar, me echó en cara que no le hubiese puesto al día de mi cambio de estatus, haciendo especial énfasis en que su decente amigo se había convertido en un cerdo.</p>



<p>-Macho, cuéntame cómo cojones lo has hecho. Tú no eras así.</p>



<p>Por su tono comprendí que, a pesar de ir de broma, le corroía la envidia y que de haber podido se hubiese cambiado por mí. Como no me apetecía revelarle mis asuntos de alcoba, cambiando de tema, pregunté qué tal le había ido con la americana.</p>



<p>-De puto culo, esa zorra lesbiana solo tenía ojos para tus señoras y al llegar a su casa, me dio con la puerta en las narices.</p>



<p>Sin apiadarme de él, seguí hurgando en la herida:</p>



<p>-Pues es una pena, porque vi que sus tetas te habían puesto como una moto.</p>



<p>-Me lo vas a decir a mí, que me tuve que pajear tres veces para que se me fuera el calentón y, aun así, tuve que llamar a una puta para bajármela.</p>



<p>&nbsp;Siendo una evidente exageración que se hubiese corrido al menos cuatro veces en una noche, teniendo en cuenta la edad que compartíamos, me abstuve de mencionárselo y enfoqué la conversación al día a día de la compañía mientras en mi mente recordaba la entrega de esa mujer sobre las sábanas. Rememorando que tras un duro inicio en el que se sintió humillada, Elizabeth se había comportado como una ardiente amante me puse de mejor humor y a pesar de los problemas que podría acarrearme, deseé que esa noche de desenfreno con ella no fuera la última…</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/120/49371768/49371768_060_c709.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>A partir de esa mañana, mi vida pareció estabilizarse convirtiéndose en algo rutinario. Durante el resto de la semana y hasta el viernes de la siguiente, me iba a trabajar después de que Lidia me ordeñara, pasaba mis diez horas trabajando, para al volver tener que cumplir con la castaña sin recibir noticias del hermanastro de la latina ni de la americana. Lo único digno de mencionar es que María cumplió su palabra de acudir a una clínica de fecundación y volvió entusiasmada con la noticia de que, según el médico que había consultado, tras un costoso tratamiento podía quedarse embarazada. He de confesar que me cogió desprevenido, ya que realmente no creía posible que con más de cincuenta años pudiese engrandar un retoño y eso me hizo recapacitar sobre si me apetecía ser padre. Siendo una locura, la idea de tener un heredero me obsesionó y cada vez llevaba peor las mamadas de la hispana al pensar que estaba desperdiciando un semen que por mis años no me sobraba y que iba a necesitar. Como en teoría, las hormonas que estaba tomando no tendrían su efecto hasta pasado catorce días, no puse las cartas sobre la mesa y seguí siendo mamado por Lidia a diario.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como ya anticipé, al segundo viernes todo cambió cuando al abrir mi correo vi que tenía dos mensajes que se salían de lo habitual, uno de “némesis” y otro firmado por “freckled”. Al traducir esa palabra inglesa, supe que me lo enviaba “pecosa” y con el corazón en el puño, preferí abrir primero el del hermanastro de la morena. Su contenido era un nuevo dossier sobre las malas prácticas de otro ministro, en este caso el encargado de Obras Públicas donde quedaba de manifiesto el enjuague que había realizado en la construcción de un aeropuerto. Sabiendo que el verdadero destinatario era la latina, lo imprimí y pasé al que realmente me importaba.</p>



<p>Para mi sorpresa, la información era la misma que el anterior y fue entonces cuando comprendí que los yanquis secretamente estaban empujando a Joaquín Esparza hacia la presidencia. Meditando sobre ello no me resultó extraño, ya que según sabía ese potentado era de lo poco salvable de los políticos de ese país y para más inri, la empresa que había sobornado no era americana, sino china. &nbsp;Sabiendo que el papel que esperaban de mí era de mero emisario, actué del mismo modo que la última vez y tras meter todo en una carpeta, se la mandé a su hermana para que ésta la hiciera circular por internet.</p>



<p>Para terminarlo de complicar, al mediodía y en mitad de la comida, mi secretaria me telefoneó para decirme que el señor Espina llevaba cinco minutos esperándome en la oficina. Dejando el segundo plato a la mitad, pagué la cuenta y volví al despacho, pensando que si ese funcionario se había dignado a ir a verme debía ser importante y que a buen seguro venía a echarme la bronca por lo que a buen seguro Lidia acababa de difundir.</p>



<p>Al saludarme con el ceño fruncido, me preparé para el regaño. Pero no fue así, Manuel venía a explicarme las nuevas órdenes que había recibido y que por lo visto quizás no me iban a gustar.</p>



<p>-Comienza- sentándome frente a él, respondí.</p>



<p>Tomándose unos segundos, comenzó a decir que tal y como ya sabía el cártel había mandado unos sicarios a Madrid y aunque los habían identificado, no les había sido posible localizarlos hasta el miércoles.</p>



<p>&#8211; ¿Eso significa que los habéis detenido? &#8211; aliviado, le interrumpí.</p>



<p>-No, cuando llegamos a donde un soplo nos mandó, los encontramos muertos y por la violencia que usaron fue una carnicería- contestó poniendo a mi disposición unas fotos con los cadáveres.</p>



<p>Supe que mostrármelas no era baladí cuando horrorizado comprobé que además de matarlos, el asesino les había cortado los genitales y metido en la boca.</p>



<p>-Según el forense, seguían vivos cuando los mutilaron- añadió al ver mi cara.</p>



<p>Sin poner en duda su afirmación, quise saber si tenían algún sospechoso de esa barbarie, pensando quizás en una guerra entre narcos.</p>



<p>-Por eso te vengo a ver- bajando la voz, replicó: -Un testigo afirma que vio a una pelirroja salir de la nave pocas horas antes de que los encontráramos.</p>



<p>Agradezco que estaba sentado, porque al oírlo casi me da un pasmo. Interpretando la expresión de mi rostro continuó:</p>



<p>-Eso mismo pensé y sabiendo que la culpable podía ser Elizabeth, hablé con el director para seguir investigando. El director al enterarse que la sospechosa era una agente americana habló con el ministro y este con el embajador.</p>



<p>-Me imagino que la han mandado a casa- murmuré todavía impresionado.</p>



<p>-Increíblemente, no fue así. Han creado un grupo mixto con mi gente y con un equipo de ellos y para colmo, ¡le han dado a ella el mando! ¿Te puedes creer? ¡Esa perturbada es ahora mi jefa!</p>



<p>-No entiendo- balbuceé: &#8211; ¿Han dejado mi vida en sus manos?</p>



<p>-Querido amigo, lamentablemente así es y no puedo hacer nada para cambiarlo.</p>



<p>Derrumbándome en el asiento, temí que esa pelirroja no hiciera nada por evitar mi muerte, ya que con ella se aseguraría de que nadie supiera la forma en que se había dejado abusar por mí. Secretamente, mi interlocutor debía pensar igual porque, sin dejarme asimilar lo que hasta entonces me había informado, añadió:</p>



<p>-Quieren hacerlo parecer un asunto de narcotráfico y de ahí el aviso que esa loca escribió con un pintalabios para los que los habían contratado.</p>



<p>&#8211; ¿Qué aviso? ¡Coño! ¡Está mi futuro por medio! &#8211; exasperado, pregunté.</p>



<p>Al escuchar mi queja, sacó de su maletín otra fotografía y poniéndola sobre la mesa, comentó:</p>



<p>-Son tan ineptos que nadie con dos dedos de frente lo va a creer. Joder, todo el mundo sabe que el señor de los cielos ha muerto o eso se supone.</p>



<p>Que mencionara a Amado Carrillo, el famoso delincuente mexicano, me descolocó y tomando la imagen entre mis manos, leí el mensaje del que hablaba:</p>



<p>“Este es el destino que recibirán todos aquellos que intenten atentar contra el señor que lleva a los cielos”.</p>



<p>Afortunadamente, el cabreo que tenía no le permitió observar la breve sonrisa que apareció en mi rostro al comprender que no era ese el mensaje y que realmente con él, aparte de alertar a los del cartel sobre las consecuencias de sus actos, “pecosa” me quería informar que velaría por mí y por los míos. Reponiéndome al instante, le devolví la foto sin advertirle de su error.</p>



<p>-Te dejo- cogiendo sus cosas, se despidió mientras mi corazón palpitaba de alegría al saber que, tras esa noche de pasión, no me había buscado una enemiga, sino una aliada y que quizás llegase el día en que esa belleza volviera a mí por más besos…</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/120/49371768/49371768_063_30e6.jpg" alt="" width="559" height="838"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;Una jovencita y sus problemas trastocaron mi vida 5&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Feb 2026 13:56:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[maduras]]></category>
		<category><![CDATA[maduros]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[Cuando amanecí, estaba solo en la cama y debo confesar que fue una liberación, ya que lo último que me apetecía es que cualquiera de las dos me llegara en buscas de caricias. Me sentía hundido, jodido y arrepentido al ser consciente de lo mucho que había disfrutado al pajearme sobre la cara de Lidia. Y es que por mucho que lo negara, verla devorando mi lefa fue algo que me resultó la mar de morboso y en mi interior supe que no tardaría en repetirlo, aunque eso supusiera una victoria más de ese putón de tez morena. Haciendo examen [&#8230;]]]></description>
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<p>Cuando amanecí, estaba solo en la cama y debo confesar que fue una liberación, ya que lo último que me apetecía es que cualquiera de las dos me llegara en buscas de caricias. Me sentía hundido, jodido y arrepentido al ser consciente de lo mucho que había disfrutado al pajearme sobre la cara de Lidia. Y es que por mucho que lo negara, verla devorando mi lefa fue algo que me resultó la mar de morboso y en mi interior supe que no tardaría en repetirlo, aunque eso supusiera una victoria más de ese putón de tez morena. Haciendo examen de lo sucedido, comprendí que a buen seguro se habían tomado lo ocurrido como un paso más que les acercaría a sus metas. A pesar de seguir firme en mi decisión de no poseerla, máxime cuando la estancia de ese par de zorras no era casual y que buscaban algo de mí, pensé en si me convenía seguir simulando. Por ello, cuando escuché el jacuzzi llenar, dudé si levantarme. Cómo finalmente tenía que ir a trabajar, decidí hacerlo y sin ponerme nada, acudí a esa cita matinal rogando que no se me notara la turbación que sentía.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya en el baño y como se estaba convirtiendo en una costumbre, la hispana me esperaba arrodillada lista para bañarme. Tras, saludarla y como siempre hacía, me dirigí al wáter y me puse a mear. Al estar todavía medio dormido, cometí el típico error de enchufar mal y salpicar unas gotas fuera. Esa fue la excusa que ese engendro del demonio usó para extender la mano y cogiendo mi pene entre sus dedos, soltarme con su típica desfachatez que, si no sabía siquiera mear en un tiesto, mi princesa debía ayudarme. Sin esperar mi aprobación y ante mi pasmo, con él en la mano, me rogó que siguiera meando mientras ella se ocupaba de apuntar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Mi señor, piense que seré yo quien deba limpiar el escusado- dijo con malicia al ver mi enfado. Enfado que realmente no era con ella, sino conmigo al notar cómo mi trabuco se despertaba al sentir sus yemas rodeándolo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Molesto, no dije nada y me metí a bañar mientras soportaba la humillación de verla sonreír amorosamente mientras comenzaba a enjabonarme. La satisfacción que reflejaba en su rostro fue una muestra más de que se sabía victoriosa y por unos instantes pensé en castigarla, pero al recordar lo mal que me había salido la última vez que intenté darle una reprimenda decidí no hacerlo. Mi desamparo al saber que mi vida había cambiado sin remedio se intensificó cuando llegó María con el periódico y sentándose en un taburete, comenzó a leerme los titulares extendiéndose solamente en las noticias que consideraba importantes, leyendo su contenido. Ese idílico momento para la mayoría de los mortales, a mí, me resultó un suplicio al saber que todo era una pantomima y que su supuesto interés por mi bienestar escondía un fin que desconocía.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/221/74337487/74337487_034_d5de.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fue así cuando me enteré que los yanquis habían abandonado Afganistán, dejando ese país en manos de los radicales islámicos y, pero también conocí otra faceta de la ideología de esas dos, ya que mientras la cincuentona echó la culpa a los americanos, la hispana se la adjudicó a los europeos y en particular a España por haber sido la que menos tropas había mandado a la zona.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -No teníamos nadar que ver en esa guerra- defendiendo la actuación del gobierno, protestó mi compatriota.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Esa actitud es de una hipocresía típicamente europea. Os quejáis de la indefensión en que han quedado las mujeres en ese país, pero no habéis hecho nada para remediarlo. Es muy cómodo que otros pongan la sangre y el dinero mientras os dais golpe de pecho hablando de los derechos humanos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De haber pedido mi opinión, hubiese estado de acuerdo con la muchacha ya que a mi parecer la comunidad europea en su completo debería haber aportado su granito de arena en ese tema. Pero como no me la pidieron, me quedé callado mientras ellas seguían tratando de imponer sus posiciones.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -La opinión pública española no estaba de acuerdo con arriesgar las vidas de nuestros militares &#8211; insistió María sin demasiados argumentos.</p>



<p>Su amante y momentánea contendiente, se echó a reír y volviendo a hacer hincapié en que para ella era una desfachatez que María exigiera a los gringos el arriesgarlas y encima ahora se lamentara cuando los españoles no habían hecho nada por remediarlo. Es más, apoyó la actuación de los diferentes presidentes americanos que habían mantenido la guerra, diciendo:</p>



<p>-Cuando se quiere resolver un problema, no bastan las palabras. ¡Hay que arremangarse y actuar! &nbsp;Como decís aquí: ¡quien quiera peces que se moje el culo! Es como lo que ocurre en mi patria, donde los europeos se quejan de la corrupción existente y las diferencias sociales, pero siguen apoyando a su régimen porque económicamente les resulta rentable.</p>



<p>&#8211; ¿Y qué quieres que hagan? ¿Qué manden una fuerza expedicionaria y lo invadan? &#8211; tuve que intervenir.</p>



<p>&nbsp;-Si con eso consiguieran poner orden, sí. Pero no creo que sirviera de nada. Lo importante es que dejen de financiar a esos corruptos y apoyen un nuevo orden. No es algo que pienso yo, sino gran parte de mis paisanos. Sé que hay una gran parte del ejército que está esperando que aparezca un líder con arrestos para sumarse a sus filas.</p>



<p>Reconozco que se me erizó hasta el último pelo de la cabeza al comprender que esa diminuta cría se veía a sí misma como la solución a los males ancestrales de su país y que si pudiera no dudaría en dar un golpe de estado. Aterrorizado porque siquiera se lo planteara, ya que al vivir conmigo un pronunciamiento por su parte me llevaría entre las patas, quise saber si no conocía alguien capaz de llevarlo a cabo que no fuera ella.</p>



<p>-Al único que creo lo suficiente honesto es al capullo de mi hermano mayor. Pero ese cabrón vive muy bien y no quiere perder su estatus. Por eso no me hablo con él. Le he pedido en multitud de ocasiones que encabece la oposición, pero siempre he recibido la misma respuesta: ¡Está demasiado ocupado dirigiendo los negocios de la familia!</p>



<p>Respiré al escuchar sus palabras, ya que al exteriorizar la razón de su enfrentamiento también me hizo saber que podía colaborar con él sin que eso supusiera un peligro momentáneo para mis intereses. Por eso y mientras salía del jacuzzi, decidí que intentaría ponerme en contacto con el tal Joaquín para ofrecerle mi ayuda, tomándolo como mal menor.</p>



<p>El destino lo hizo innecesario ya que al llegar a la oficina y abrir mi ordenador, me encontré con un mensaje de email cuyo emisor no me quedó duda que era él nada más leerlo al hacerse llamar “némesis” y en el que me pedía que hiciera llegar a Lidia el expediente que me mandaba. Leyendo el contenido, supe que era una bomba ya que demostraba los nexos del actual ministro de defensa de su patria con los narcos. Pensando en ello, comprendí que ese potentado quería usar el exilio de su hermanastra para que ella, a través de las redes sociales, le fuera apartando de su camino a posibles competidores. Aunque personalmente no me apetecía involucrarme en política, imprimiendo los documentos, llamé a un mensajero y se los mandé a casa, tras lo cual me olvidé del tema.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/221/74337487/74337487_042_39d6.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Una hora más tarde, recibí la llamada de la chavala en la que, tras mostrar su alegría de que la ayudara en su lucha, me pidió saber cómo habían llegado a mi poder y si mi fuente era fiable.</p>



<p>-Lo es, pero no puedo decirte quién me lo ha dado. Si alguien te pregunta, te llegó anónimamente.</p>



<p>Por raro que parezca, la joven aceptó mi respuesta y sin cortarse un pelo, preguntó cómo quería que mi princesa se lo agradeciera. Pude decirle que, yéndose de casa, pero contesté que me daba por pagado con que no se metiera en problemas.</p>



<p>-Lo siento, mi señor. Eso es algo que no le puedo prometer, pero si lo desea esta noche pondré mi trasero a su disposición para que me dé una tunda.</p>



<p>Aunque su descaro provocó que soltara una carcajada, la realidad es que me dejó preocupado y por enésima vez desde que la conocía, asumí que mis dificultades no habían hecho más que empezar. La prueba incontestable de que iba a ser así, me llegó en compañía de Perico. Estábamos en el restaurant de siempre cuando mirando la tele entre plato y plato, descubrí que esa arpía había usado mi hogar para dar una rueda de prensa en la que informaba al mundo que, según los documentos que obraban en su poder, la mano derecha de su presidente estaba en la nómina de un cártel.</p>



<p>&#8211; ¡No puede ser tan insensata! &#8211; exclamé.</p>



<p>Mi socio que no había prestado atención a la noticia levantó la mirada y rápidamente se percató de la razón de mi cabreo al reconocer mi salón:</p>



<p>&#8211; ¿Quién coño es esa cría y qué hace en tu casa? &nbsp;</p>



<p>Como hasta entonces había mantenido en secreto que desde antes de divorciarme vivía conmigo, no supe cómo contestar y menos aun cuando en la pantalla apareció la cincuentona a su lado.</p>



<p>&#8211; ¿Esa no es María Castellano? – insistió: ¡Nuestra antigua compañera de estudios!</p>



<p>Sin otra salida que confesar parcialmente, reconocí que llevaba liado con ella un tiempo y que la chavala era una amiga suya que se alojaba con nosotros. Curiosamente, el chisme pudo más que la noticia de carácter global y muerto de risa quiso que le contara cuando había retomado el contacto con ella, si antes o después del divorcio. Falseando la realidad, le respondí que después y que, tras toparme con ella, en una fiesta nos habíamos convertido en pareja.</p>



<p>&#8211; ¡Serás cabrón! ¿Y cuándo pensabas comentármelo? &#8211; replicó y antes de que le contestara, mirando la televisión comentó que la castaña seguía teniendo unas buenas tetas.</p>



<p>Asumiendo que lo que quería era chicha con la que reírse, contesté:</p>



<p>-Pues ni te imaginas su culo. Nadie diría que es el de una cincuentona.</p>



<p>Como sabía que Raquel me había dejado, me felicitó por haber rehecho la vida tan rápidamente para acto seguido auto invitarse esa noche a casa porque quería saludarla.</p>



<p>-No temas, no es mi tipo. A mí me gustan más jóvenes- añadió desternillado al ver mi embarazo.</p>



<p>Fue entonces cuando caí que habíamos quedado con Elizabeth. Como se suponía que no la había visto en la oficina y ya que le había dado la palabra de que cenaría con nosotros, decidí que me echara una mano y por ello le mandé un órdago que ese mujeriego sería incapaz de rechazar:</p>



<p>-Me vienes de puta madre. Porque casualmente viene a cenar una pelirroja de enormes pechos que se acaba de mudar al chalet de al lado. &nbsp;</p>



<p>&#8211; ¿Soltera?</p>



<p>-Creo que sí. Y por la forma en que mueve el pandero, debe estar necesitada de macho. Me vendría bien tu ayuda para que María no se ponga celosa.</p>



<p>Tal y como había previsto, la bragueta de Perico le hizo prometer que intentaría quitármela de encima y que, si al final le echaba un polvo, lo festejaríamos con una buena juerga. No fui capaz de decirle que en cuestión de sexo estaba colmado y pagando la cuenta, volvimos a la oficina. Desde que llegué al despacho, intenté contactar con ese par de locas para recriminarles el poco sentido común que habían mostrado al hacer la conferencia de prensa desde la casa, pero me fue imposible al no contestar.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/221/74337487/74337487_050_a4dd.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«¿A cuál de las dos se le habrá ocurrido tan genial idea? Ahora, todo dios que quiera sabrá dónde viven. Ni siquiera le hará falta contratar un detective. Le bastará con marcar a cualquier periódico y preguntarlo».</p>



<p>Mi preocupación se fue incrementando a lo largo de la tarde al ir leyendo las diferentes reacciones que se iban provocando la bomba que esa zumbada había lanzado y es que mientras la oposición de su país pedía la cabeza del ministro, sus partidarios hablaban de una conspiración mientras propagaban que Lidia estaba a sueldo del imperio. No pasé por alto que, en vez de defenderse negando que fuera cierto, atacaban al mensajero.</p>



<p>«Están dando credibilidad a la noticia sin darse cuenta», pensé esperando a cada momento que me involucraran en los medios.</p>



<p>Al leer que ese político iba a dar su versión y que para ello había citado a los medios a las once de la mañana, las seis de la tarde en España, supe que estaba contra las cuerdas y que moriría, matando. Mi nerviosismo se maximizó cuando en internet se abrió un encarnecido debate sobre el exilio de Lidia y sus opositores comenzaron a lanzar una serie de bulos e infundios sobre su vida privada en los que le achacaban estar viviendo a expensas de los gringos con un futbolista que jugaba en uno de los equipos de la capital. Que sus detractores se inventaran ese supuesto affaire me hizo gracia y hasta me alegró, al desviar el foco mediático de mi persona. Por eso me encabronó tanto cuando en un tweet aparecí abrazado a esa joven con la siguiente leyenda:</p>



<p>“El verdadero novio de Lidia Esparza es este”.</p>



<p>Gran parte de sus seguidores pusieron en duda esa afirmación aludiendo que parecía su padre, que era demasiado viejo para ella o que esa lideresa nunca elegiría para sí un descendiente de los que habían esclavizado su patria. Esa última afirmación creó gran polémica, ya que sus detractores la usaron para señalar sus genes mayoritariamente europeos mientras los suyos hacían hincapié en que Lidia nunca lo había negado y que, además, para su heroína las razas no existían ya que sin distinción de color o credo que todos ellos eran compatriotas.</p>



<p>Afortunadamente, la discusión volvió a su origen centrándose en el ministro y en sus nexos con el narcotráfico. Gracias a ello, respiré un poco más tranquilo mientras esperaba la conferencia de prensa en la que el supuesto corrupto iba a dar explicaciones de sus actos. Como apenas faltaba un cuarto de hora para las seis, preferí esperar a que diera inicio en vez de comenzar a estudiar un asunto y dejarlo a la mitad. Por ello estaba atento cuando con cinco minutos de anticipación apareció ese hombre ante los periodistas ahí acreditados. A pesar de sus sonrisas, la expresión de su rostro era la de alguien derrotado y por eso no me extrañó su tono afectado al empezar a hablar:</p>



<p>-Compatriotas: En las últimas horas se han vertido muchas calumnias y muchas medias verdades que han provocado que la opinión pública tenga una idea equivocada de mí. ¡No soy un corrupto! Sino un fiel servidor del presidente ¡Jamás me he lucrado con dinero poco claro! No niego que haya pasado a mis manos, pero no se ha quedado en mis bolsillos. Mi único error ha sido el haber aceptado recaudar los fondos con los que nuestro partido financió su llegada al poder.&nbsp;</p>



<p>&#8211; ¿Quién o quiénes le pidieron hacerlo? &#8211; deseando carnaza para sus lectores, preguntó uno de los reporteros.</p>



<p>El ministro estaba a punto de responder cuando el tronido de un tiro resonó en la sala y sus sesos se esparcieron por la sala. Los gritos de la gente intensificaron la dureza de la escena y reconozco que contemplé alucinado esa muerte en directo y más al contemplar el caos, el terror y el miedo, las carreras que ese disparo provocó en los presentes.</p>



<p>-Señoras y señores, todos ustedes han sido testigos de lo sucedido- parcialmente repuesto el responsable de la transmisión comentó sin aparecer en la pantalla: -Todo apunta que Juan De la Llave ha sido silenciado cuando iba a revelar los nombres de aquellos que, según él, le obligaron a reunir dinero del narcotráfico.</p>



<p>Apesadumbrado comprendí que era parcialmente responsable de ese asesinato y pensando en ello, temí por Lidia. Y no solo por su equilibrio mental, del que dudaba, sino también por si sus enemigos buscaban terminar con su vida. Por eso, dejé todo y decidí volver a casa. En el parking me encontré de bruces con los hombres que me habían seguido esa mañana al lado de mi coche, por lo que rehaciendo mis pasos intenté tomar nuevamente el ascensor para huir de ellos.</p>



<p>-Señor Morales, debemos hablar con usted- escuché en mi espalda.</p>



<p>Temblando de la cabeza a los pies, me di la vuelta temiendo que me despacharan un tiro. Por fortuna, no fue así y sacando una placa, el mismo tipo al que burlé en el metro me informó que era del CNI y que su jefe les habían mandado a protegerme.</p>



<p>-No entiendo- alcancé a mascullar un tanto más tranquilo al saber que pertenecían a ese organismo.</p>



<p>-Sus últimos pasos lo han convertido en objetivo de un cártel y al ser colaborador nuestro, don Manuel ha visto prudente ponerles protección tanto a usted como a la señorita Esparza- tras lo cual, me pidió las llaves de mi automóvil.</p>



<p>Antes de dárselas, llamé a mi conocido. Espina me confirmó que eran su gente y me pidió que colaborara con ellos, echándome la bronca:</p>



<p>-Alberto, la amenaza es real.&nbsp; Según las informaciones de las que dispongo, han mandado un equipo a silenciaros. No entiendo como alguien de tu experiencia se ha metido en este embolado. ¿En qué coño pensabas cuando acogiste a esa mujer?</p>



<p>Eso mismo me preguntaba yo y por eso, aguanté el chaparrón en silencio:</p>



<p>-Tenéis a medio mundo, siguiendo vuestros pasos y no solo hablo de los narcos. A nuestro gobierno le preocupa que las revelaciones de esa joven y su lucha política provoquen un altercado internacional que le salpique. Hasta los putos yanquis están involucrados y han preguntado por tus actividades.</p>



<p>-Lo sé- reconocí y sin nada que perder, le hice saber que esa noche cenaba con uno de sus emisarios.</p>



<p>-Me apunto, ¿a qué hora y dónde habéis quedado? &#8211; señaló cabreado, sintiendo quizás que los americanos estaban invadiendo sus competencias.</p>



<p>Tras exponerle que la cena en cuestión tendría lugar a las nueve en mi casa, me pidió que le dijera quien eran los invitados.</p>



<p>-Contigo seremos seis. Además de tú y yo y de la capitana Elizabeth Burns de la DIA, estarán también Lidia Esparza, María Castellano, mi novia, y Perico Martínez, mi socio. &nbsp;Pero de antemano debes saber que solo yo conozco la profesión de esa militar, para el resto, es una vecina que se acaba de mudar al lado.</p>



<p>-Conozco a ese bombón de oídas y por su fama deduzco que sus jefes están preocupados.</p>



<p>&#8211; ¿De qué fama hablas? &#8211; pregunté tratando de mantener la cordura.</p>



<p>-Solo mandan a esa mujer a los casos difíciles y siento decirte, que se ha hecho un nombre por lo drástica que es. Si ve un problema para los intereses de su país, no duda en usar la violencia.</p>



<p>&nbsp;Como no podía ser de otra forma, esas noticias lejos de tranquilizar me aterrorizaron y por ello, le imploré que me ayudara a seguir vivo. Meditando durante unos segundos, me aconsejó que, a pesar de tener pareja, siguiera la corriente a la pelirroja.</p>



<p>-Me he perdido- confesé.</p>



<p>-Elizabeth Burns va de femme fatale y suele usar su belleza para conseguir sus fines.</p>



<p>&#8211; ¿Estás insinuando que piensa seducirme? &#8211; tartamudeando, pregunté.</p>



<p>-Si lo ve necesario, no se cortará en acostarse contigo y con todos los que te rodean. Le da igual la edad, la raza o el sexo. De considerarlo oportuno, es capaz de buscar respuestas entre las piernas de tu novia. ¡No sería la primera vez, ni la última! &#8211; replicó con un deje de admiración en su tono.</p>



<p>La posibilidad de retozar con esa diosa junto con María me pareció absurda además de imposible y despidiéndome de Manuel, dejé que sus subalternos me escoltaran hasta casa. Al llegar al chalet, me recibió mi antigua compañera y preguntando por Lidia, la castaña me comentó que estaba preparando la cena, pero que me necesitaba. Intrigado, directamente, me dirigí a la cocina para avisar que íbamos a ser seis y no cuatro. Nunca esperé, hallarla llorando.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/221/74337487/74337487_057_7273.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&#8211; ¿Qué te pasa? &#8211; pregunté viendo su estado.</p>



<p>La joven, corriendo hacia mí, se echó en mis brazos berreando:</p>



<p>-Aunque no fue mi intención, he matado a ese hombre.</p>



<p>-No has sido tú- susurré en su oído mientras intentaba calmarla: -Fueron sus actos los que provocaron su muerte.</p>



<p>-No es cierto. Si no hubiese publicado sus manejos, ¡seguiría vivo!</p>



<p>Como su sentimiento era compartido por mí, seguí abrazándola:</p>



<p>-Si hay alguien responsable soy yo. Podía haberme quedado con esa información y no habértela dado o haberla dado a conocer yo mismo. En tu caso, solo has sido la herramienta que usó el comandante Omega para revelar un latrocinio- respondí usando para ello mi antiguo nombre de guerra.</p>



<p>Que me adjudicara la autoría descargando sus culpas, consiguió que dejara de llorar y levantando su mirada, susurró si eso significaba que me había unido a su lucha.</p>



<p>-Por ahora, lo único que me interesa es qué todo esté listo para esta noche- cortando de cuajo el rumbo de la conversación, repliqué y separándome de ella, comenté que finalmente cenaríamos seis para a continuación decirle que me iba a duchar.</p>



<p>-Dele cinco minutos y su princesa irá a ayudarle- musitó preocupada.</p>



<p>Aprovechando la presencia de María le hice saber que no necesitaría su ayuda y pegando un sonoro azote a la cincuentona, le pedí que fuera ella quien lo hiciera. Curiosamente, ésta sonrió al recibir la nalgada y despidiéndonos de la chavala, me acompañó al cuarto. Una vez allí, no esperó y mientras el jacuzzi se llenaba, me empezó a desnudar. La excitación que leí en su rostro no podía ser fingida y eso hizo que mi hombría se alzara bajo el pantalón.</p>



<p>&#8211; ¡Qué ganas tenía de volver a verla! &#8211; exclamó al despojarme del calzón y comprobar que sus manejos habían inducido mi erección.</p>



<p>No tuve que comentar que me apetecía una de sus mamadas, ya que al verla se arrodilló y aproximando la cara, me regaló un largo lametazo.</p>



<p>&#8211; ¡Menuda zorra estás hecha! &#8211; exclamé al comprobar que María repetía e incrementaba sus mimos.</p>



<p>Mi exabrupto la hizo reír y levantándose del suelo, me rogó que la tomara. No tuvo que repetírmelo, levantándole la falda, desgarré sus bragas y sin mayor prolegómeno, la empotré contra la mesa. La humedad de su almeja permitió que se la clavara hasta el mango y sin preocuparme el hacerle daño, comencé a cabalgarla con decisión. Sus gritos resonaron en el chalet mientras afianzaba el asalto tomando sus pechos entre mis manos.</p>



<p>&#8211; ¡Dios! ¡Cómo me gusta ser vuestra puta! &#8211; chilló revelando inconscientemente que se sentía tanto mía como de Lidia.</p>



<p>Eso me hizo recordar su traición y acelerando la velocidad de mis caderas, seguí machacando su interior lleno de ira. La violencia de mis actos azuzó su lujuria y aullando de placer, me rogó que nunca me separara de ella porque me amaba. Sus palabras me indignaron aún más y decidido a castigarla, saqué mi pene de ella y apuntando el culo que ya había desvirgado, se lo incrusté hasta el fondo.</p>



<p>&#8211; ¡Mi señor! &#8211; sollozó con lágrimas en los ojos sin hacer nada por rechazarme.</p>



<p>La suave presión de su ojete me informó de que de alguna forma había previsto que la enculara y mientras retomaba el ataque, pregunté cómo era posible.</p>



<p>-Lidia creyó oportuno que me pasara todo el día con un dilatador puesto por si su dueño quería usar mi trasero- reconoció entre gritos.</p>



<p>Aunque debería estar contento, me jodió esa precaución al haber hecho inviable el castigo y cambiando por segunda vez de objetivo, le di la vuelta y tirando de su melena, usé los labios de la mujer como si fueran su coño. Lo normal hubiese sido que protestara, pero al sentir que le follaba la boca cayó en brazos del orgasmo licuándose ante mis ojos. Que se estuviese corriendo cuando apenas podía respirar, me hizo saber la inutilidad de mis actos y fuera de mí, saqué mi verga de su garganta y le ordené que me esperara metida en la bañera. María iba a repelar cuando desde la puerta escuchó a la latina que se fuera, mientras ella la sustituía. Nada pude hacer cuando sin pedir mi permiso ese engendro del demonio comenzó a pajearme pidiendo que usara su cara para dejarme llevar. El deseo que destilaban sus negros ojos fueron el empujón que necesitaba y explotando sobre sus mejillas, las teñí de blanco mientras la morena se afanaba en que no se desperdiciara ni una gota.</p>



<p>-Mi amado comandante sabe cómo premiar a su princesa- suspiró con mi semen recorriendo sus mofletes.</p>



<p>&nbsp;No tuve que esforzarme en comprender que esa morena veía en mi leche el pago por haber publicado las andanzas del fallecido y mientras la veía beberse el producto de mi lujuria, me quedé pensando sobre lo que me había dicho mi amigo del CNI sobre la tal Elizabeth. Soñando que se hiciera realidad y que la espía intentara seducirme, di un salto al vacío, diciendo:</p>



<p>-Durante la cena, tu función será ocuparte de la vecina y que se sienta a gusto.</p>



<p>&#8211; ¿Acaso quiere que se la meta en la cama? &#8211; preguntó entre risas.</p>



<p>-No, princesa. Quiero ver si acepta la famosa hospitalidad de tus compatriotas y duerme contigo.</p>



<p>-Mi comandante, eso es lo mismo. Mi lugar está entre sus sábanas y si pasa la noche en mi compañía, también la pasará en la de usted- respondió recordándome que le había dado permiso a dormir conmigo.</p>



<p>Soltando una carcajada la dejé en el suelo y pasando al interior del baño, acudí donde mi antigua compañera de estudios esperaba para bañarme. Al entrar en la bañera y mientras comenzaba a enjabonarme, María me hizo saber que nos había escuchado:</p>



<p>-Si ella no puede sola, yo le ayudaré a cumplir el deseo de mi señor.</p>



<h1 class="wp-block-heading">11</h1>



<p>La certeza de que esa noche la militar americana iba a ser atacada por dos flancos me puso de buen humor, al saber que fueran los que fuesen sus planes para la velada, nunca podría llevarlos a cabo. Todo lo que hubiese planeado iría a la basura, al no esperarse que un seductor como Perico intentara llevársela al huerto mientras mis niñas buscaban lo mismo usando las artes que solo las mujeres poseían. &nbsp;</p>



<p>«A ver cómo se libra de ésta», medité imaginando la cara que pondría al verse acosada por todos lados en presencia de su colega español. «No tardará en salir corriendo con el rabo entre las piernas rumbo a su casa», sentencié desternillado mientras me anudaba la corbata.</p>



<p>Estaba sirviéndome un copazo cuando la indumentaria que eligieron Lidia y María confirmó que se tomaban en serio mi petición. Y es que ambas se esmeraron en lucir fabulosas.</p>



<p>«Hasta a mí me apetece echarlas un polvo», comenté para mí al verlas salir ataviadas con sendos vestidos de fiesta que dejaban poco a la imaginación.</p>



<p>La morenita leyó mis pensamientos en la mirada que les eché a sus escotes y acercándose a mí, susurró encantada en mi oído que fuera preparando la recompensa que le daría cuando consiguiera embaucar a nuestra vecina.</p>



<p>&#8211; ¿Qué quieres en pago? &#8211; ingenuamente pregunté mientras acariciaba uno de sus pezones.</p>



<p>Con una sonrisa de oreja a oreja, contestó tomando de la mano a la cincuentona:</p>



<p>-Que mi señor me preñe. Nada me haría más ilusión que llevar su hijo en mis entrañas.</p>



<p>Afortunadamente, estaba preparado y soltando una carcajada, repliqué:</p>



<p>-Ya prometí embarazar a María, pero inseminarte a ti, es otra cosa. Pídeme algo que esté a mi alcance.</p>



<p>Haciendo un puchero, esa bella arpía me soltó:</p>



<p>-Si entre las dos conseguimos que se folle a esa putilla, al menos deberá dejar que su princesa le haga una mamada.</p>



<p>Como ya me había corrido dos veces en su cara y encima no creía que lo lograran, no vi nada malo en aceptar esa pretensión:</p>



<p>-De acuerdo, si Elizabeth pasa la noche con nosotros, mañana permitiré que sacies tu hambre de esa manera.</p>



<p>&nbsp;El tamaño que adquirieron sus pezones me hizo ver que realmente creía que iba a tener éxito y por eso seguía lamentando haber cedido, cuando sonó el timbre de la puerta. Pensando que podía ser ella, María corrió a abrir sin saber que era mi socio el que tocaba. Al reconocerlo, lo abrazó:</p>



<p>-Perico, ¡cuánto tiempo sin verte!</p>



<p>Desde el salón observé el repaso que ese capullo dio a mi teórica novia mientras la saludaba con dos besos. Conociendo el éxito de mi amigo con las damas, afloraron mis celos cuando comenzó a piropearla y la castaña en plan coqueta, se puso a lucirle el modelito que llevaba puesto.</p>



<p>-Alberto ya me había avisado que estabas preciosa, pero se quedó corto: ¡Estás divina! &#8211; babeó el muy cretino mirándola de arriba abajo.</p>



<p>&#8211; ¿No me vas a presentar a tu amigo? &#8211; acercándose comentó la morenita.</p>



<p>En su tono descubrí que no le hacía gracia el coqueteo de la cincuentona y recordando que eran pareja, comprendí que lo veía como un rival de temer. Ajeno a ello, mi socio miró a la joven que se aproximaba y nuevamente se quedó embelesado con lo que veían sus ojos. Tras darle otros dos besos y dirigiéndose a mí, comentó:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/221/74337487/74337487_092_cf09.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Eres un cabrón avaricioso, ¡qué callado te tenías que además de María vivías con otro monumento!</p>



<p>La latina vio necesario hacerle ver que las dos estaban fuera de su alcance:</p>



<p>-Así es. Alberto tiene mucha suerte al disfrutar de los mimos de su novia y de su princesa.</p>



<p>Como eso era algo que no se esperaba, Perico me interrogó con la mirada y fue nuestra amiga de antaño la que le confirmó el dato diciendo:</p>



<p>-Las afortunadas somos nosotras al tener un hombre guapo y amoroso del que cuidar.</p>



<p>Sin creérselo todavía, se echó a reír:</p>



<p>-Como broma, está bien. Pero lo conozco y sé que está chapado a la antigua.</p>



<p>&nbsp;Que dudara de sus palabras, provocó la ira de la hispana y deseando dejar claro que no mentía, llevó mis manos a sus pechos mientras le decía:</p>



<p>-No debes conocerlo tan bien. Desde que Alberto nos dio su amor, ambas prometimos ser suyas por siempre.</p>



<p>La tersura de esos juveniles senos me dejó paralizado y lleno de vergüenza, tampoco pude evitar que uniéndose a nosotros María confirmara lo que ya era evidente.</p>



<p>-Te podrá escandalizar el enterarte así, pero Lidia y yo lo amamos y compartimos su cariño- dijo besando mis labios mientras introducía la mano por el escote de la morena.</p>



<p>Ese imprevisto arrumaco a tres bandas lejos de molestarle, lo excitó y con voz cargada de envidia, nos felicitó riendo:</p>



<p>-Parad, o tendré que irme al baño a desaguar… ¡necesito una copa!</p>



<p>Lidia comprendió que había captado el mensaje y dando un beso en los morros a María, se fue a servir un ron a nuestro invitado. Como nuestra antigua compañera la ayudó, Perico aprovechó para decirme cómo, a nuestra edad, podía satisfacer a las dos a la vez:</p>



<p>-Cuando estoy cansado, se consuelan entre ellas.</p>



<p>&#8211; ¡Qué hijo de puta! &#8211; exclamó y cogiendo el vaso que le ofrecían se lo bebió de un trago.</p>



<p>En ese preciso instante, sonó el timbre y mientras la hispana iba a abrir, pedí a mi socio que no dijera nada de lo que acababa de contemplar.</p>



<p>-Aunque estoy orgullosa, es mejor que esto quede entre nosotros, ya que Lidia es alguien importante en su país- añadió, cogida a mi cintura, María.</p>



<p>-Ya me conoces… ¡soy una tumba! &#8211; contestó viendo que Manuel era el segundo invitado.</p>



<p>Como se conocían al ser nuestro contacto. Perico comenzó a charlar animadamente con él intentando que no se percatara de lo que me unía a esas mujeres. Aunque por su profesión, debía saber lo nuestro, se las presenté como mi novia y una amiga. El funcionario no puso en duda mi afirmación y tras saludarlas, se sentó junto a mi socio.</p>



<p>La última en llegar fue la americana y cuando lo hizo su entrada fue triunfal:</p>



<p>&#8211; ¡Pedazo piba! &#8211; oí exclamar a mi amigo cuando la pelirroja pasó adentro embutida en un traje que realzaba el tamaño y la belleza de sus ubres.</p>



<p>Nadie puso objeción alguna e hipnotizados contemplamos el andar felino de esa rojiza pantera. Hasta la hispana se quedó sin habla cuando la recién llegada le plantó un beso acercándose más de lo que la etiqueta requería. Mientras me acercaba a saludarla, caí en el anómalo crecimiento de los pezones de la activista y recordando que en realidad sus inclinaciones sexuales eran las lésbicas, supe que no tardaría en intentar seducir a esa diosa. Pero nada me preparó a lo que experimenté cuando los labios de Elizabeth se posaron cerca de mi boca mientras disimuladamente me magreaba el trasero:</p>



<p>-Vecino, estás guapísimo.</p>



<p>Su halago me puso en alerta y recordando que, según Espina, esa mujer solía usar su atractivo para seducir a sus objetivos, devolviendo esa misma caricia en sus nalgas, respondí en voz baja:</p>



<p>-Si no llegas a ser una espía, te empotraba aquí mismo.</p>



<p>La americana no se esperaba semejante burrada y totalmente colorada, buscó si alguien aparte de ella la había escuchado. Al percatarse que no, se repuso de inmediato y susurró en mi oído:</p>



<p>-Para ser casi un anciano, apuntas alto. Pero, si insistes, ya sabes donde vivo.</p>



<p>Que no negara esa posibilidad, a pesar del menosprecio a mi edad, me divirtió y pasando mi mano por sus caderas, se la presenté al resto del grupo. Realmente lo que me interesaba era saber si conocía al del CNI, pero por su reacción sospeché que no.</p>



<p>-Encantado de conocerla- extendiendo la mano su colega de profesión la saludó.</p>



<p>En cambio, mi socio fue mucho más expeditivo y tras darle un buen achuchón, comenzó a hablar con ella como si fuera un amigo de toda la vida. Desde mi posición, comprobé que no solo era inmune a las atenciones de Perico, sino que sus ojos se centraban en las posaderas de María. Fue tan descarada su actuación que Manuel no dudó en recordarme las artimañas que esa hembra solía usar.</p>



<p>-Como te dije, esta tía es una víbora y ha visto en tu novia, el medio para llegar a ti.</p>



<p>No pude ni quise reconocer a ese hombre que el coqueteo de la cincuentona venía propiciado por mí y por eso cada vez más preocupado, me señaló el peligro que corríamos.</p>



<p>-No sé qué busca ni lo que le podéis ofrecer, pero ándate con cuidado.</p>



<p>-Tranquilo, tengo todo controlado- no muy seguro respondí mientras observaba a la hispana entablando con ella una conversación.</p>



<p>Y es que tal y como se había comprometido, esa demoníaca criatura comenzó su acoso alabando a nuestra invitada mientras se la comía con los ojos. Como testigo sin voz ni voto, reparé en que achacando a una arruga que no existía en el vestido de la pelirroja, Lidia posó la mano en su trasero y tanteando el terreno, aprovechó para acariciárselo sin importarle que María la viese hacerlo.</p>



<p>Ese meneo no le pasó inadvertido a mi buen Perico que, acudiendo a mí, me rogó que hablara con la morena para que le dejara a él disfrutar de esa monada.</p>



<p>-Date prisa y haz algo o esta noche tendré que lidiar con tres- respondí y haciéndole ver que estaba de su parte, prometí que lo sentaría junto a ella en la mesa.</p>



<p>Tras ese breve refrigerio, pasamos a cenar y aunque conseguí que sentarla a la derecha de mi socio, nada pude hacer para evitar que María repartiera el resto de las sillas, colocándome también a su lado. Juro que no comprendí ese reparto ya que en teoría eso dificultaría la labor que les había encomendado que no era otra que seducirla. Molesto quise cambiarme de sitio, pero lanzándome una mirada asesina, mi supuesta novia me ordenó que me sentara y mientras Lidia se ocupaba de servir la cena, preguntó a la pelirroja cuanto tiempo pensaba quedarse en España y en qué trabajaba.</p>



<p>-Mis jefes me han pedido que dirija la sucursal de Madrid y no creo que me muevan en un par de años.</p>



<p>Desde su asiento, Manuel insistió en que trabajaba y fue entonces cuando enseñando su blanca dentadura, ésta sonrió:</p>



<p>-Me imagino que sabes la respuesta, no en vano por lo que veo en tu tarjeta, tu empresa y la mía son competencia. Soy la encargada de Pfizier para Europa.</p>



<p>El agente comprendió que de nada valía seguir simulando y soltando una carcajada, replicó:</p>



<p>-Tienes razón y por eso mi presencia aquí esta noche, no quiero ni puedo dejar que me robes a uno de mis mejores proveedores.</p>



<p>Perico que conocía de sobra que el trabajo en la farmacéutica de Espina era solo una fachada y que su verdadera ocupación era en el CNI, creyó necesario intervenir pensando que si se ponían a hablar de la industria la pelirroja no tardaría en descubrir que realmente no trabajaba ahí. Por eso, en plan de guasa, pidió a la mujer que me hiciera llegar una buena dotación de viagra para no defraudar a María.</p>



<p>-Alberto, no necesita de ayuda química- protestó Lidia sin pensar. Al ver la cara de la americana, se percató de la metedura de pata y rápidamente añadió: -O al menos eso dice su amada.</p>



<p>Tomando la palabra, María siguió la broma diciendo:</p>



<p>-No le hagas caso, toda ayuda es bienvenida y más de alguien tan bella como tú.</p>



<p>De improviso, vi que Elizabeth enrojecía y qué, sin contestar, simulaba colocarse la servilleta en las piernas.&nbsp; Al estar pegado a ella, no tardé en hallar la causa del color de sus mejillas al ver de reojo un pie alojado entre sus piernas. Por el color de las uñas, supe que era el de la castaña y entonces caí en la razón por la que había elegido sentarse frente a ella. Echándole un cable para evitar que se zafara del acoso, cogí la mano de la americana mientras le preguntaba si podía darnos una cita para presentarle nuestra compañía. Mi socio, ajeno a que mi intención era otra, vio en mi pregunta un medio de entrada y desconociendo que Elizabeth estaba siendo masturbada por mi novia, se ofreció a visitarla cuando ella quisiera. La espía apenas podía hablar al sentir el dedo gordo de María hurgando entre sus pliegues y todavía conservando algo de cordura, murmuró mirándolo que estaría encantada de recibirle. Perico malinterpretó el brillo de sus ojos y más cuando bajó la mirada y descubrió que tenía erizados los pezones. Asumiendo que eran por sus encantos, disimuladamente bajó la mano y por debajo del mantel, comenzó a acariciarla. El gemido que intuyó en su honor lo azuzó a continuar coqueteando con ella y mientras sus yemas recorrían los muslos de la pelirroja, el pulgar de María comenzó a follársela.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/221/74337487/74337487_086_944c.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Hasta pena me dio la mujer cuando al verse sobrepasada por los acontecimientos se levantó y preguntando por el baño, corrió a tranquilizarse.</p>



<p>-Macho, la tengo en el bote- susurró encantado Perico asumiendo para sí la excitación de la que había huido: -Poco ha faltado para que se corriera.</p>



<p>&nbsp;Mirando a mi supuesta novia, sonreí y seguí comiendo el espléndido guiso que con tanto celo la hispana nos había preparado. La pelirroja llevaba unos minutos sin volver cuando María comentó que iba a ver qué le pasaba.</p>



<p>-Deja, voy yo- guiñándome un ojo, respondió Lidia: -Tú ocúpate de los señores.</p>



<p>No tuve duda alguna de lo que iba a buscar y desviando la atención del resto, informé a Espina que María había estudiado la universidad con nosotros y que solo hacía unos meses que habíamos reanudado nuestra amistad. Como buen profesional de inteligencia, Manuel la sometió a un riguroso interrogatorio tan cordial como invasivo y por eso al cabo de un cuarto de hora, sabía tanto de su vida como yo mismo.</p>



<p>-Es raro que os hayáis encontrado tras tantos años justo cuando Alberto se divorciaba- dejó caer el funcionario del CNI.</p>



<p>El rubor de mi pareja fue evidente y si sus sospechas no fueron a más no se debió a falta de interés sino a la llegada de las dos ausentes. A todos nos quedó claro que algo había ocurrido, pero yo fui el único que reparó en que la hispana llevaba una pulsera de tela que al irse no llevaba. Fijándome, descubrí que se la había hecho con el tanga negro que hasta media hora antes resguardaba el coño de la pelirroja.</p>



<p>A Elizabeth se la notaba meditabunda y por ello, a nadie le extrañó, adujera su tristeza al recuerdo de un antiguo pretendiente y tras la cena, optara por retirarse a casa. Perico, viendo que se le escurría entre las manos la posibilidad de tirársela, nos informó que estaba cansado y que iba a aprovechar para acompañarla hasta su puerta. No queriendo ser el último en retirarse, Manuel aprovechó la excusa para irse. De forma que me quedé solo bebiendo el whisky que me quedaba mientras las mujeres de mi hogar despedían a los invitados.</p>



<p>Al volver y en total sintonía, esas dos arpías me llevaron casi a rastras a la piscina, donde entre risas Lidia me comenzó a relatar que la americana se había olvidado de poner el pestillo y que por eso la había sorprendido pajeándose en el baño.</p>



<p>&#8211; ¿En serio? &#8211; pregunté.</p>



<p>-Sí, la zorra de tu concubina la había puesto a tope y por eso, aunque intentó negarse, finalmente accedió a que mi boca fuese quien la hiciera disfrutar.</p>



<p>Imaginármela entre los muslos de la pecosa, me excitó. Atrayéndola hacia mí, la puse sobre mis rodillas y mientras pedía a María que me rellenara la copa, le rogué que se extendiera en su explicación. La pecaminosa muchacha comenzó describiendo el rojizo coño de la espía para a continuación intentar explicarme su sabor.</p>



<p>-Esa guarra tiene un chumino dulce y penetrante que, en cuanto le pegué un par de lametazos, entró en ebullición.</p>



<p>-Sigue contando- la urgí con el pene ya duro.</p>



<p>Al notar la presión de mi trabuco entre sus piernas, no lo dudó y sacándolo de su encierro, comenzó a restregarse con él mientras seguía narrando que la tal Elizabeth, además de puta, era multiorgásmica y que en el corto espacio que la había tenido a su merced, se había corrido al menos tres veces. Fue tan brillante su exposición que mi calentura llegó al máximo y de no haber llevado bragas, a buen seguro me la hubiese tirado sin levantarme de la silla. Sabiendo mi estado, la cría se ofreció a hacerme una mamada aduciendo que se había ganado ese derecho.</p>



<p>-Te equivocas princesa, el pacto era permitírtelo si conseguías meterla en nuestra cama y no lo has hecho.</p>



<p>-Todavía no ha terminado la noche, mi señor- frotando su vulva encharcada comentó. Juro que pensé que estaba mintiendo cuando lo dijo, pero no por ello me negué a que siguiera lijando sus húmedos pliegues contra mi verga.</p>



<p>Su insistencia en usarme como montura me llevó al límite y al notar que estaba a punto de explotar, la chavala se bajó y de rodillas esperó su premio. Al igual que las dos veces anteriores, eyaculé en su cara mientras esa pérfida criatura se reía, pero en esta ocasión tras degustar el semen de sus mejillas, acercando la lengua comenzó a limpiar con auténtica necesidad los blanquecinos restos que habían quedado en mi glande. Su esmero provocó algo inaudito en mi edad y es que por extraño que parezca mi verga recuperó su dureza al sentir que se la introducía en la boca.</p>



<p>-Alberto, van a tener razón tus señoras cuando dicen que no te hace falta viagra para satisfacerlas- escuché a mi espalda.</p>



<p>Al girarme, observé a Elizabeth hablándome desde su jardín.</p>



<p>&#8211; ¿No te apetece un baño? &#8211; comentó Lidia al verla tras el seto.</p>



<p>Con una agilidad impresionante, de un salto, libró esa muralla vegetal cayendo con gracia en mi césped. No me había repuesto de la habilidad con la que había aterrizado cuando, dejando caer su vestido, se tiró desnuda al agua.</p>



<p>-Mi señor debe confiar más en su princesa y si esta le dice que esta noche se follara a la vecina, es porqué así será- con una sonrisa en los labios, se levantó e imitando a la recién llegada, se zambulló en la piscina.</p>



<p>La pelirroja esperó a que llegara a su lado para besarla y hundiéndole la cabeza, salió nadando muerta de risa. Lidia en cuanto se recuperó quiso vengarse y braceando fue por ella. María que traía en sus manos una botella de champagne, sonrió al ver la escena y sirviendo dos copas, se sentó junto a mi diciendo:</p>



<p>-Dejemos que esas niñas se cansen, tu y yo no estamos en edad de seguirles el juego.</p>



<p>Viendo que, en una esquina, la diminuta morena intentaba hacer una aguadilla a su rival, no pude estar más de acuerdo al ver la facilidad con la que la militar la alzaba y la volvía a hundir.</p>



<p>-Con tal que no termine necesitando reanimación, a nuestra zorrita le viene cojonudo un rapapolvo- respondí dando por sentada su inferioridad física.</p>



<p>-Todavía esto no ha terminado, yo apuesto por ella- comentó la cincuentona.</p>



<p>Los hechos le dieron la razón porque al salir a tomar aire, la hispana cambió de objetivo y buscando uno de los pecosos pechos de la capitana, tomó el pezón y se lo mordió mientras le introducía un par de yemas en trasero. Elizabeth aulló al sentir la invasión y cogiéndola en brazos, la sacó del agua.</p>



<p>-Vas a aprender que, si juegas con fuego, puedes quemarte- la dijo cayendo sobre ella inmovilizándola.</p>



<p>A pesar de casi no poder moverse, la chavalita no estaba indefensa y reptando bajo ella, llegó a su sexo y comenzó a mordisqueárselo.</p>



<p>-No pares o tendré que castigarte- chilló descompuesta por el placer que le estaba dando su supuesta víctima.</p>



<p>&#8211; ¡Elizabeth! Alberto es el único con poder de castigar aquí- defendiendo a su amante, pero sin moverse, recalcó María: -Recuérdalo si quieres quedarte a pasar la noche.</p>



<p>Girándose hacia la cincuentona, la pelirroja asintió y usando la fuerza bruta consiguió dar la vuelta a la situación, poniendo el imberbe coño de su oponente a la altura de sus labios.</p>



<p>Nuevamente, la cincuentona intervino:</p>



<p>-Esa putilla sigue siendo virgen. Alberto debe quien la desflore y ¡no tú!</p>



<p>&nbsp;-No se preocupe, no dañaré lo que es propiedad de otro- gritó mientras hundía la cara entre los muslos de Lidia.</p>



<p>Sonriendo, mi amiga de tantos años comentó que debíamos dejarlas solas para que se desfogaran y que mientras tanto, podíamos ir calentando las sábanas. Impresionado por la rapidez con la que habían conseguido que se aviniera a participar en una orgía, comprendí que lo único que habíamos hecho era facilitar su labor y molesto conmigo mismo, tomé mi vaso, la botella y junto a María, marché hacia mi cuarto…</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/221/74337487/74337487_068_4af2.jpg" alt="" width="672" height="447"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;Una jovencita y sus problemas trastocaron mi vida 4&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Feb 2026 13:50:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Ni siquiera desayuné en el chalet y tras coger las llaves, desaparecí rumbo a la oficina. Desde que cerré la verja, sentí que un todoterreno me seguía y creyendo que eran imaginaciones mías, enfilé hacia la autopista. No fue hasta llegar a la Castellana cuando reparé en que ese vehículo continuaba tras de mí y supe que no podía ser casualidad y que alguien observaba mis pasos. Recordando mi encuentro con la militar americana, comprendí que si no era su gente debía ser alguno de los secuaces del hermano de Lidia e indignado, aparqué el coche con la firme intención [&#8230;]]]></description>
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<p>Ni siquiera desayuné en el chalet y tras coger las llaves, desaparecí rumbo a la oficina. Desde que cerré la verja, sentí que un todoterreno me seguía y creyendo que eran imaginaciones mías, enfilé hacia la autopista. No fue hasta llegar a la Castellana cuando reparé en que ese vehículo continuaba tras de mí y supe que no podía ser casualidad y que alguien observaba mis pasos. Recordando mi encuentro con la militar americana, comprendí que si no era su gente debía ser alguno de los secuaces del hermano de Lidia e indignado, aparqué el coche con la firme intención de que la próxima vez no les sería tan fácil el seguirme. Mi cabreo creció a pasos agigantados cuando Perico, mi socio, me informó que nos había caído un inspector de Hacienda pidiendo ver una serie de operaciones que habíamos hecho con el gobierno húngaro. Que entre todos nuestros contratos se centraran en los que habíamos ejecutado bajo ese gobierno populista de derecha tampoco podía ser fruto del azar y por eso asumí que los mismos que me estaban siguiendo eran los que habían propiciado esa auditoría.</p>



<p>Aún sin conocer mi pasado, el nerviosismo de mi socio estaba justificado ya que por nuestra actividad estábamos obligados a tener una hoja de servicios impoluta y cualquier sospecha de congeniar con posiciones radicales o de compras de voluntades podía provocar nuestra quiebra. Por eso, tomé el toro por los cuernos y me dirigí a la sala de juntas en la que ese inspector aguardaba que le diéramos la información. En cuanto abrí la puerta mis temores se hicieron realidad al ver a la pelirroja de la noche anterior sentada junto al funcionario. Que tuviese el descaro de presentarse ahí, demostrando hasta donde llegaba el poder de su agencia, me terminó de indignar y he de confesar que tuve que hacer acopio de la poca tranquilidad que me quedaba para no saltarla al cuello.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/282/80773301/80773301_015_3e86.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Soy Alberto Morales, el consejero de la empresa. Ustedes dirán en qué les puedo servir- alcancé a decir cordialmente mientras en mi interior crecía el instinto asesino.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sé que no le pasó inadvertido que hubiera omitido que la conocía y por eso mientras José Toribio, el hombre de hacienda, se presentaba, la tal Elizabeth se mantuvo callada con una hipócrita sonrisa en la cara. Tras esa rutinaria presentación, entró en materia y nuevamente me pidió la información sobre todo lo referente a nuestra actividad en Hungría. Como por norma interna teníamos todo al día, no me preocupó y dejando caer que dichos contratos no habían sido firmados por el gobierno actual sino por el anterior de signo contrario, le ofrecí compartir todos esos documentos con ellos subiéndolos a la nube.</p>



<p>Nuestra disposición a colaborar alegró al funcionario y rápidamente quedamos en abrir un Dropbox para ello mientras la mujer intentaba que no se le notara su decepción al enterarse del error que habían cometido al fijar su atención en esas licitaciones cuando las habíamos ganado bajo el gobierno de un partido socialdemócrata. Supe que no iba a ceder tan fácilmente cuando excusándose se levantó y saliendo de la sala, hizo una llamada. Aunque no pude escuchar lo que decía al haber una puerta de cristal entre nosotros por el tono y sus gestos al hablar se notaba que estaba cabreada. Solo se tranquilizó cuando tomando un bolígrafo comenzó a anotar unos datos en un folio, folio que al volver a la sala entregó a Toribio.</p>



<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El español un tanto cortado me informó que sus jefes habían decidido ampliar la petición de información y dándome el papel con una serie de contratos en él, me rogó que también subiera los documentos que los soportaban a la nube. Nada más echar una ojeada, comprendí que me estaban pidiendo algo que me era imposible dar, al ser material que había sido declarado clasificado por el estado español. Con la mejor de mis sonrisas, cogí mi móvil y llamé a Manuel Espina, mi contacto en el CNI, el centro nacional de inteligencia. Al contestar y tras avisar que ponía el altavoz, le comenté que tenía frente a mí a José Toribio de la Agencia Tributaria y que me estaba pidiendo datos sobre unos expedientes que obraban en su poder.</p>



<p>-Que coja el teléfono, quiero hablar con él en privado.</p>



<p>El inspector desconocía con quien se iba a enfrentar cuando tomó el móvil entre sus manos. Por ello, tanto Elizabeth como yo, fuimos testigos de su cambio de actitud y como su prepotencia inicial se fue transformando en turbación a lo largo de la conversación hasta que totalmente pálido colgó y me informó que con la información inicial le bastaba. Esa súbita bajada de pantalones despertó la ira de la pelirroja y sin siquiera despedirse, se fue de la oficina dando un portazo. Su falta de educación y mal perder me hicieron gracia y festejando esa pequeña victoria, tomé mis bártulos y me fui a mi despacho. Apenas había aposentado el trasero cuando la secretaria llegó con un folder en sus manos preguntando si era mío. Al levantar la mirada, lo reconocí de inmediato y sabiendo que era de la americana, pedí que me lo dejara diciendo que yo se lo haría llegar a su dueño.</p>



<p>Nada más tenerlo en mi poder, lo abrí por lo extraño que me resultaba que se lo hubiese olvidado. No tardé en comprobar que no había sido un lapsus, sino que se lo había dejado a propósito al ver que consistía en un informe completo sobre María. Que la DIA hubiera elaborado un dossier sobre ella me intrigó y a pesar de saber que era ilegal no pude dejar de leerlo. El alma se me cayó a los pies al darme cuenta que nuestro encuentro tras tan tantos años no tenía nada de casual y que había sido algo planeado cuando en el resumen biográfico de mi compañera descubrí que, según esa agencia de inteligencia, Lidia y la cincuentona eran pareja.</p>



<p>«Serán putas», exclamé para mí y sintiéndome usado, dediqué casi media hora a estudiar lo que los americanos sabían de ella.</p>



<p>Así conocí que al menos no me había engañado al decirme que había dedicado dos décadas a trabajar para Save The Children, una de las organizaciones humanitarias más importantes con presencia en más de cien países y cuya labor era unánimemente aplaudida por todos. Pero también que había obviado decirme que durante su estancia en Iberoamérica había entrado en contacto con Lidia y que ya como su compañera había dejado esa organización para convertirse en su mano derecha en la cruzada que la morena había emprendido contra las mafias políticas de su país. Pensando en ello comprendí que había sido María la que le había hecho llegar mis postulados juveniles y que por tanto era falso que su hermanastro fuese el que la había informado de mi existencia.</p>



<p>«Por poco que indagara entre nuestras amistades, esa zorra se hubiese enterado de dónde vivía y de cómo llegar a mí», sentencié mientras observaba una serie de fotos en las que ambas aparecían juntas, pero fue al ver una que les habían tomado en la cama cuando la certeza de que ese par compartían desde antaño caricias y sábanas, al tiempo que la misma lucha política, quedó patente.</p>



<p>Como no pudo dejar de ser, mi primer impulso fue volver a casa y ponerlas en la calle, pero entonces recordé que había otros actores en escena y que si lo hacía tendría que atenerme a las consecuencias. Sabiendo que si las echaba podría afectar los intereses tanto de los yanquis como de la facción comandada por el hermanastro de la morena, comprendí que no era prudente y que mientras descubría como zafarme de ellas, debía hacer como si no supiera nada y mantener una cierta normalidad. Es más, tras analizar detenidamente la situación, no me quedó duda alguna que el supuesto olvido de esos papeles era una muestra fehaciente de que los estadounidenses deseaban que conociera esa relación por algún motivo. Sabiendo que esos cabrones no daban un paso a lo loco, comprendí que me estaban mandando un mensaje:</p>


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<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/282/80773301/80773301_031_2f41.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Comprendido», me dije sabiéndome en sus manos y que, de enfrentarme a ellos, sería mi ruina personal y económica.</p>



<p>Aun así, me resultó extremadamente difícil disimular mi enfado e involuntariamente descargué mi frustración en mis colaboradores, los cuales achacaron mi mal humor al expediente fiscal que nos habían abierto y no al problema que había caído sobre mis hombros al aceptar que esa arpía se quedara en mi hogar.</p>



<p>-Alberto, Patricia no tiene la culpa de que estés cabreado- me recriminó mi socio cuando me vio echando una descomunal bronca a una administrativa de la empresa cuando tardó unos minutos más de lo que consideré necesario en traerme unos papeles. &nbsp;</p>



<p>Admitiendo que tenía razón y dada la hora que era, decidí salir de la oficina e irme a comer. Mi intención fue intentarme tranquilizar, pero lejos de conseguirlo mi enfado creció a ritmo agigantado al observar desde el hall del edificio aparcado el coche que me había seguido hasta ahí.&nbsp; Estuve tentado de acercarme y presentarme, pero cuando ya me dirigía hacia ese vehículo de cristales polarizados cambié de opinión y aprovechando que en frente había una entrada de metro, me metí en ella. No pude evitar sonreír cuando de reojo observé que dos de sus ocupantes salían de su interior y corrían por la acera, intentando no perderme de vista.</p>



<p>«Hoy les va tocar hacer ejercicio», pensé mientras en el cajero de suburbano compraba el billete y los sujetos intentaban disimular.</p>



<p>Tras pasar los tornos de entrada, en vez de coger las escaleras automáticas, aproveché que se abría el ascensor para discapacitados. Entrando, me los quedé mirando muerto de risa al comprobar que tras unos segundos de indecisión salían a toda prisa por los pasillos intentando no perderme.</p>



<p>«Por mucho que corran tardarán al menos un minuto en llegar al andén», me dije al abrir la puerta y reparar que el convoy acababa de hacer la entrada en la estación.</p>



<p>Con tiempo de pensar, comprendí que era imposible que supieran en qué vagón me iba a meter por los que no les quedaría más remedio que subirse en el primero que estuviera a mano. Por eso en vez de salir, permanecí dentro sin asomarme. Tal y como preví, al llegar mis perseguidores entraron con la esperanza de volver a contactar conmigo cuando me bajara.</p>



<p>«Adiós, mes amours», mentalmente les despedí cuando el maquinista cerró las puertas y salió.</p>



<p>Tras lo cual, cambié de dirección y cogí el siguiente. Con la tranquilidad de saberme solo, me di cuenta de lo infantil de mi actuación ya que eso solo me daría un momentáneo alivio y que en cuanto volviera a la oficina, esos hombres estarían ahí. Aun así, me alegró el haber vencido esa primera escaramuza y disfrutando de mi victoria, decidí ir a un restaurante mexicano que conocía en el centro.</p>



<p>Acababa de pedir la comanda cuando escuché mi móvil y en la pantalla, vi que era Pablo quien me llamaba. Fue entonces cuando recordé que le había concertado una cita con Lidia para que valorara su estado mental.&nbsp; A pesar de saber que todo era una pantomima y que esa arpía estaba cuerda, me interesó conocer si era tan buena actriz como suponía y si había sido capaz de engañar a un reputado psiquiatra como mi amigo. Por eso, contestando a su llamada, esperé a que me comentara su opinión sobre ella.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Chaval, a no ser que me equivoque, tienes un problema- me soltó a bocajarro tras los típicos saludos.</p>



<p>Como no pudo ser de otra forma, esa entrada me descolocó y directamente le pedí que me aclarara a qué se refería:</p>



<p>-Sinceramente no tengo un diagnóstico que darte. Mira que en mi profesión he visto de todo, pero no sé catalogar a la cría que me mandaste. Recuerdas que te hablé de un stress postraumático, pues olvídate. Esa monada no muestra ningún tipo de síntoma de ello. La seguridad que ha demostrado en mi consulta no es propia de alguien afectado por un trauma.</p>



<p>&#8211; ¿Entonces qué crees que le ocurre?</p>



<p>-Nada, absolutamente nada. Esa chavala tiene una de las mentes más ordenadas que me he encontrado en mis años de experiencia y por eso te advierto que tengas cuidado. No sé si debería contártelo ya que en teoría es mi paciente, pero si me atengo a sus palabras, Lidia está colada por ti.</p>



<p>-Eso dice, pero no la creo- molesto respondí.</p>



<p>-Yo tampoco. Es demasiado inteligente para demostrar ese súbito enamoramiento y pienso que sus actos están motivados por el interés. Quiere algo y no va a parar hasta conseguirlo. ¿Qué desea? ¡No lo sé! Pero lo que tengo claro es que te tiene enfilado y va a usar todas las artes de las que disponga para que bebas de su mano. Lo más prudente es que al volver a casa, hables con ella y le busques otro sitio donde vivir- traspasando los límites de su profesión afirmó preocupado.</p>



<p>Que mi amigo hubiese obviado la privacidad de la joven por nuestra amistad, me preocupó y al mismo tiempo me alegró, al darme cuenta que a pesar de su capacidad no había podido engañar a Pablo y despidiéndome de él, me puse a comer la estupenda sopa azteca que el camarero me había puesto enfrente.</p>



<p>«Al menos, esa zorrita de pelo largo nunca optara a un Óscar», sentencié satisfecho mientras meditaba sobre cómo librarme de ella, pero ante todo averiguar los motivos que le habían llevado hasta mi puerta.&nbsp; Pensando en ello, me puse a repasar lo que sabía de ella buscando una explicación a su interés por mí. Desgraciadamente, por mucho que lo intenté no hallé nada que me dijera que utilidad podía tener yo para ella.</p>



<p>«No puede ser mi dinero, es rica de nacimiento. Tampoco puede ser sexo, ya que es lesbiana», me dije mientras pedía otra cerveza.</p>



<p>Tras elaborar una larga serie de hipótesis, a la única conclusión que llegué fue que tenía que seguir disimulando y aguardar a que algún error de su parte me revelara sus planes para ya conociéndolos actuar en consecuencia. Acababa de decidirlo cuando vi que uno de los tipos que me seguían entraba en el local y que, tras cerciorarse de mi presencia, volvía a salir a la calle.</p>



<p>«Vuelvo a tener compañía», rugí enfadado al percatarme de que la única forma que habían tenido para hallarme era que hubiesen triangulado la llamada y sabiendo que eso solo estaba al alcance de algún organismo oficial, supe que había un nuevo actor en plaza y que este podía ser mi propio gobierno.</p>



<p>Temblando de ira, llamé al camarero y pagué la cuenta, para acto seguido coger un taxi y volver a la oficina. Ni siquiera intenté comprobar si me seguían al darlo por hecho y por eso al llegar, tomé mi coche y retorné a casa mientras intentaba recuperar el sosiego. De poco me sirvió porque nada más entrar me encontré a esas dos putas departiendo animadamente con la pelirroja al borde de la piscina.</p>



<p>«Esto sí que no me lo esperaba», me dije cuándo, colgándose de mi cintura, María me presentó a Elizabeth diciendo que era la vecina que se acababa de mudar al chalet de al lado.</p>



<p>-Encantado- murmuré sin revelar que la conocía y aprovechando el calor que hacía, pregunté si no les apetecía darse un chapuzón.</p>



<p>-Yo, ya me iba- contestó la pelirroja recogiendo el bolso que había traído consigo.</p>



<p>-Por favor, quédate- comentó Lidia: -He preparado un guiso de mi patria y tenemos de sobra.</p>



<p>Rechazando la invitación, la norteamericana respondió que no podía porque tenía todavía cosas que desembalar. La morena aceptando la excusa no insistió y extendió la misma para el día siguiente, a lo que Elizabeth no se atrevió a rehusar y quedó en acompañarnos. Mientras la hispana la acompañaba a la puerta, María se acercó a mí y restregando su cuerpo contra el mío, me preguntó cómo me había ido el día.</p>


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<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/282/80773301/80773301_058_4086.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Nada importante que reseñar- respondí preocupado al sentir que mis hormonas reaccionaban a su arrumaco y que, bajo mi pantalón, crecía mi apetito.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Mi erección no le pasó inadvertida y recreándose con sus dedos en mi entrepierna, la muy zorra musitó que ella también me había echado de menos y antes de darme tiempo de rechazar su ataque, se arrodilló ante mí liberando a la traidora.</p>



<p>&#8211; ¡Dios! ¡Cómo me pones! &#8211; exclamó al ver mi verga totalmente inhiesta y tomándola entre sus manos, la premió con un largo lametazo.</p>



<p>No quise ni pude dejar de caer en la tentación de sus labios y cuando abriendo los labios, se la metió en la boca decidí que no había nada malo en disfrutar de ese homenaje y sentándome en una silla, le pedí que se desnudara. La castaña no necesitó que se lo repitiera y dejando caer los tirantes de su vestido, lució su madura belleza ante mí. Juro que me sorprendió descubrir que tenía los pezones erizados, ya que eso era algo que no se podía controlar. Tras admitir que su excitación no era fingida y que por tanto era bisexual, separé las rodillas. Juro que pensé que al darle entrada iba a reiniciar la mamada, pero revelando la lujuria que la consumía, aprovechó para subirse a horcajadas sobre mí y empalarse.</p>



<p>-Llevo todo el día pensando en este momento- sollozó mientras notaba los pliegues de su vulva abriéndose para recoger en su interior la totalidad de mi tallo.</p>



<p>La humedad de su coño y la facilidad con la que le entró volvió a ratificar su calentura y clamando a los cuatro vientos lo mucho que deseaba ser usada, me rogó que le diese caña. Y vaya que se la di, levantándola en volandas, la coloqué sobre la mesa y actuando como un energúmeno, comencé a martillear su interior mientras exprimía sus voluminosos pechos. La madura no solo no se quejó del trato, sino que me azuzó a continuar mis embestidas comentando que tenía que castigarla porque había sido mala y que, aprovechando mi ausencia, se había acostado con mi princesa.</p>



<p>-No sabía que te gustaban tanto las mujeres- sin pizca de celos, respondí acelerando mis embestidas.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Sin dejar de berrear y moviendo su pandero al ritmo en que la tomaba, replicó fuera de sí que nunca había estado con otra que no fuera ella. Algo en su tono, me hizo saber que no mentía y no queriendo descubrir que sabía la relación que mantenían, añadí que mientras me recibiera de esa forma al llegar a casa no me importaba compartirla con la hispana. Mi respuesta la volvió loca y sin pensar en otra cosa que disfrutar del momento, me imploró estar presente esa noche cuando la desvirgara.</p>



<p>-Lo único que voy a desvirgar será tu culo-murmuré molesto al escuchar que daba por sentado que haría mía a su amante.</p>



<p>Mi amenaza terminó de derrumbar sus defensas y pegando un alarido se corrió sobre la mesa. La profundidad y rapidez de su orgasmo me pilló desprevenido e impresionado seguí machacando su interior con mi estoque sin advertir que teníamos compañía.</p>



<p>-Si usted quiere, puedo preparar el ojete de su concubina para que no se lo desgarre- escuché a Lidia decir con voz excitada.</p>



<p>Al girarme hacia ella, descubrí que lejos de molestarle ver a su amante siendo tomada, estaba cachonda y que presa de su insana lujuria se estaba masturbando. Por un breve instante pensé en revelar lo que sabía, pero tras meditarlo decidí que no debía hacerlo porque con ello no ganaba nada y era más productivo mantener las apariencias.</p>



<p>-Lo pensaré, pero ahora vete a preparar la cena- rechazando su nada velada insinuación de querer participar, ordené.</p>



<p>El reproche que leí en su mirada me hizo reír y olvidándome de ella, busqué mi propio placer incrementando la velocidad y la profundidad de mis ataques consiguiendo con ello que María se viera inmersa de una serie de gozosos clímax que llegaron a su cima cuando mi verga explotó en su vagina.</p>



<p>-Te amo- la oí exclamar:&nbsp; -y siempre lo haré.</p>



<p>Su hipocresía me indignó al saber que mentía y que realmente era la hispana de quien estaba enamorada. Pensando que la única forma de hacer que cometiera un desliz era confrontarla con la verdadera dueña de su corazón, decidí que a la primera oportunidad que tuviese iba a provocar que hicieran el amor conmigo de testigo y simulando unos sentimientos que no albergaba al sentirme traicionado por ella, susurré en su oído que yo también la amaba. Al oírme decirlo, algo se nubló en su mente y de improviso se echó a llorar.</p>



<p>&#8211; ¿Qué te ocurre? &#8211; alcancé a preguntar al ver que salía corriendo hacia la casa.</p>



<p>Sin saber dónde ir, María buscó a Lidia y junto a ella, salieron al jardín. Confieso que me quedé helado al escuchar sus sollozos y es que sin reparar en que podía oírlas a través de la ventana, le preguntó si estaban haciendo bien.</p>



<p>-Sí, mi amor. Ya falta menos- oí que Lidia le respondía.</p>



<p>Tuve que hacer un esfuerzo para no ir y exigir que me explicaran qué coño esperaban y sobre todo qué tenía que ver yo en sus planes, pero asumiendo que para saber la verdad tenía que aprovechar la debilidad que mostraba por mí la cincuentona, preferí echarme a la piscina con la esperanza que el agua fría me calmara. Desafortunadamente, de poco sirvió y tras media hora dando largos, lo único que conseguí fue cansarme y totalmente agotado, me fui a cambiar para la cena…</p>



<h1 class="wp-block-heading">9</h1>



<p>Ya vestido, al bajar al comedor, me topé con la novedad de verlas llevando sendos camisones, cuyo parecido no podía ser casualidad y recreando mi mirada en las curvas que dejaban entrever, pedí que me dieran de cenar. Actuando en sincronía, trajeron la comida y se sentaron una a mi izquierda y la otra a mi derecha, dejando de manifiesto que para ambas ellas eran iguales y que querían que las compartiera. Si de por sí eso era algo evidente, la hispana no tardó en ratificar mis sospechas cuando llenando mi copa de vino comentó que habían pensado que, a partir de esa noche, debíamos dormir los tres en la misma cama. Sin mostrar ninguna suspicacia, pregunté qué les había llevado a esa conclusión.</p>



<p>-Cariño- respondió María tomando la iniciativa: -Tu princesa se siente desplazada al no descansar con nosotros y aunque ya sé que no quieres hacerla tuya, he creído que no te importaría que, para que seamos felices, ella comparta con nosotros también esos momentos.</p>



<p>Sé que esperaban una negativa y por ello, respondí que me parecía bien, pero que en ese instante tenía hambre y solo podía pensar en comer.</p>



<p>-En serio… ¿me vas a dejar hacerlo? &#8211; descolocada preguntó la joven sin llegárselo a creer.</p>



<p>Acariciando su rostro con una de mis yemas, repliqué:</p>



<p>-Princesa, ya te expliqué que jamás te dejaría en la estacada y si para que estés contenta quieres dormir con dos viejos, no pondré ningún impedimento siempre que te comportes y no intentes sobrepasarte conmigo.</p>



<p>Sin asimilar la felicidad que intuí en sus ojos, lo que realmente me dejó anonadado fue observar que se le habían erizado las areolas bajo el tul del picardías y por ello, no me quedó otra que vaciar la copa de un solo trago al saber lo difícil que me sería vencer las ganas de desvirgarla esa noche.</p>



<p>-Prometo que solo lo abrazaré- replicó alternando la mirada con su amante mientras rellenaba mi vino.</p>



<p>No me extrañó que la que más contenta fuera la madura ya que, pegando a las dos aceras, para ella era un sueño tener a ambos a su disposición esa noche, pero he de reconocer que jamás preví que lanzándose a mis brazos buscara mis besos dándome las gracias por ser tan comprensivo con ellas.</p>



<p>-Tengo hambre- rehuí su contacto mientras recapacitaba si había hecho lo correcto al ceder tan fácilmente.</p>



<p>&nbsp;Temiendo haber metido la pata, me dediqué a mojar bien el estupendo guiso que la hispana había preparado. De forma que al terminar de cenar había dado buena cuenta de al menos dos botellas y más borracho de lo que me hubiese gustado estar, comenté que las esperaría en el cuarto viendo una película. Ninguna de ellas puso objeción alguna y mientras se ocupaban de recoger la cena, subí a la habitación. Tal como les había anticipado, tras intentar infructuosamente ponerme el pijama, desistí y desnudo, busqué en la televisión algo que ver. La cantidad de vino que había ingerido en la velada provocó que me quedara dormido antes de que llegaran y entre sueños sentí que se acomodaban a mi lado. Supe que no llevaban ropa al sentir los pechos de ambas contra mi piel, pero estaba tan borracho y cansado que seguí durmiendo mientras notaba que comenzaban a acariciarme.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/282/80773301/80773301_085_40d9.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Qué razón tenías cuando me hablabas de lo hombre que era- en voz baja murmuró la morena mientras recorría mi pecho con sus yemas.</p>



<p>-Ya te lo dije. A pesar de los años que pasaron, nunca conseguí olvidar sus besos- contestó con una ternura no exenta de sensualidad la que era su amante.</p>



<p>Inerme por el alcohol que había llevaba encima, no pude más que suspirar al notar que entre mis piernas mi sexo se levantaba e indefenso sentí que contrariando la palabra que me había dado, Lidia lo tomaba entre sus manos diciendo:</p>



<p>-Qué ganas tengo de sentir que se hunde en mí esta belleza y que tú estés a mi lado viéndolo.</p>



<p>-Pues imagínate yo, que antes de conocerte mi mayor deseo era que volver a ser suya- sonrojada reconoció María mientras colaboraba en mi violación acercando su boca a mi tallo.</p>



<p>La suavidad de sus labios elevó mi erección y muerta de risa, le comentó si no deseaba probar qué se sentía. La hispana no se lo pensó y sustituyendo a su amante, tímidamente comenzó a tantear con hacerme una mamada.</p>



<p>-Usa tu lengua y embadúrnala bien antes de metértela- ejerciendo de tutora, le aconsejó.</p>



<p>-Se dará cuenta de qué no eres tú- temerosa le arguyó mientras me daba un breve lametazo.</p>



<p>-Está demasiado borracho para percatarse del cambio y si por desgracia se percata, lo único que habrás hecho será anticipar lo que queremos.</p>



<p>Con los ojos cerrado, pero consciente de lo que ocurría entre mis piernas, estaba tan caliente que no me quejé cuando Lidia usó su lengua para recorrer mi glande siguiendo las indicaciones de su amante.</p>



<p>-No me puedo creer que lo estemos haciendo y menos que esté tan arrecha- sin alzar la voz musitó al tiempo que incrementaba su acoso introduciéndose unos centímetros la virilidad que mi sedienta garganta había puesto a su disposición antes de tiempo.</p>



<p>Cediendo a la invitación que llevaban inherentes sus palabras, María se levantó de la cama y mientras la morena iba tomando mayor confianza metiendo mi verga en su boca, le separó las rodillas y cayendo postrada entre sus piernas, comenzó a recorrer los pliegues de su amada.</p>



<p>-Vas a hacer que me corra- protestó esta al sentir los dientes de la madura apropiándose del botón de su sexo.</p>



<p>-Es lo que quiero, zorrita mía- sin dejar de mordisquearla musitó.</p>



<p>Impulsada por su propia calentura, sus dudas desaparecieron y abriendo los labios de par en par hundió mi estoque hasta el fondo de la garganta para acto seguido comenzar a follarme con su boca. Si no hubiese escuchado que era la primera vez que hacía una mamada, hubiese jurado que tenía experiencia cuando sin preocuparla ya que me despertara, se dedicó a masajear mis huevos mientras su amante incrementaba su lujuria mimando sus pliegues.</p>



<p>&#8211; ¡Por dios! ¡Me encanta! – suspiró al sentir que el placer se acumulaba entre sus piernas: &#8211; ¡Necesito sentirla dentro de mí y que me haga disfrutar como a ti!</p>



<p>&#8211; ¡Todavía no puedes! &#8211; exclamó María al ver que intentaba empalarse y tirándola de la cama con un empujón, fue ella la que en plan obseso se clavó mi verga.</p>



<p>La violencia de su asalto no me permitió seguir durmiendo y no queriendo descubrir que había sido consciente de todo lo sucedido, sonreí, Tras lo cual, aproveché que la hispana estaba todavía levantándose del suelo para decir si no le daba vergüenza ser tan puta teniendo de testigo a mi princesa.</p>



<p>&#8211; ¡Qué se joda! ¡Me tienes bruta y quiero que me folles! &#8211; replicó lanzándose al galope mientras Lidia la miraba llena de envidia.</p>



<p>Girándome hacia la joven, le recordé que tenía prohibido sobrepasarse conmigo y mordiendo los pezones de la cincuentona, le urgí a que me diera placer. Sintiendo a salvo su secreto, Maria no tuvo reparo alguno en soltar una carcajada y llena de alegría, usando mi polla como ariete, se dedicó a recochinearse de su amante diciendo que era ella la responsable de satisfacerme sexualmente y no mi princesa.</p>



<p>Con un cabreo de narices, por unos segundos, Lidia se quedó sin saber qué hacer. Pero entonces, recordando lo sucedido en la piscina, llegó hasta mí y acercando su boca a mi oído, me pidió permiso para preparar el culo de mi concubina.</p>



<p>-Todo tuyo &#8211; respondí ante la incredulidad y pasmo de mi ex compañera.</p>



<p>Con una sonrisa, la muchacha se agachó tras María y descargando un sonoro mandoble sobre las ancas de la mujer, le separó las nalgas y sin mayor dilación metió una de sus falanges en ese inmaculado hoyuelo. El berrido que pegó la madura al verse atacada por ambas entradas la hizo reír y contagiada de sus gritos comenzó a restregarse a su espalda mientras introducía otro segundo dedo en su interior.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; ¡Alberto! Dile algo, me va a romper- protestó María al sentir esa nueva invasión.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desternillado de risa, contesté:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Tienes razón- y dirigiéndome a la hispana, ordené que sumara otra yema.</p>



<p>-Mi señor, será un placer complacer sus deseos- rugió encantada la puñetera muchacha y sin hacer caso a los chillidos de su adorada, obedeció.</p>



<p>María se derrumbó sobre mí de dolor, pero eso no me amilanó y mientras Lidia seguía forzando el ano de la madura, aumenté aún más si cabe la velocidad de mis caderas haciendo que nuestra víctima se corriera sin remedio. Carcajeándose de ella, la cruel muchacha le recriminó su poca entereza e informándome que ya tenía el culo listo, me rogó que se lo rompiera diciendo:</p>



<p>-Ya que no quiere usted desvirgarme, que sea el trasero de su otra concubina.</p>



<p>No tengo empacho en decir que le hice caso y poniendo a María a cuatro patas sobre las sábanas, tomé posesión de su trasero con un doloroso arreón.</p>



<p>&#8211; ¡Cabrones! ¡Sois un par de cabrones! –aulló esta al sentir mi verga solazándose en sus intestinos, llena de sufrimiento, pero sin apartarse.</p>



<p>Su entrega me permitió comenzar a acuchillarla con rapidez y subyugado por la presión que este ejercía en mi miembro cada vez que la penetraba, no dije nada cuando abrazándome por detrás, Lidia me rogó que las amara. Sus duros y juveniles pechos clavándose en mi espalda me azuzaron a continuar y tomando la melena castaña de la madura, la usé como riendas a las que aferrarme mientras la montaba.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/282/80773301/80773301_092_7e48.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Maldito, me estás matando, pero ¡me gusta! &#8211; exclamó la yegua que se había convertido a su jinete moviendo sus caderas al compás que este la marcaba.</p>



<p>Su exabrupto me dio alas y estrujando sus pechos, le reclamé si había hecho algo sobre la condición que le había puesto para venirse a vivir a casa.</p>



<p>-No sé qué me dices- aulló descompuesta al notar que todo su ser iba a colapsar y que no tardaría en correrse.</p>



<p>-Te recuerdo que quedaste en ir a un médico para quedarte embarazada- grité mientras descargaba otro azote sobre uno de sus cachetes.</p>



<p>&nbsp;Todavía hoy en día no sé cuál fue la gota que derramó su placer, si esa ruda caricia o que insistiera en mi deseo de preñarla, pero lo cierto es que, colapsando entre mis piernas, María se vio imbuida en un orgasmo sin paragón y cayendo sobre el colchón, comenzó a retorcerse mientras me juraba que al día pediría cita en una clínica. Al hacerlo, mi pene se desprendió de ella y de pronto me vi insatisfecho. Sin otro coño a mi disposición que no fuera el de Lidia y como este me estaba vedado, me giré hacia ella con el arma en ristre comencé a masturbarme frente a su cara.</p>



<p>-Mi señor, ¿qué quiere que haga? &#8211; preguntó la joven al verme pajeando a escasos centímetros de su boca.</p>



<p>Soltando una carcajada, respondí:</p>



<p>-Abre tus labios y bébete la semilla que andas buscando que germine en ti, pero que nunca obtendrás.</p>



<p>&nbsp;Confieso que mi intención había sido humillarla y que jamás pensé que aceptara, pero entonces con un extraño brillo en sus ojos se agachó y acercando su rostro a mi polla, esperó la explosión que se avecinaba con la boca totalmente abierta. El deseo que intuí en ella fue el acicate que me faltaba para dejarme llevar y no tardé más que unos momentos en llenar su garganta con mi semen. Ante mi sorpresa, la joven no empezó a tragar hasta que descargué toda mi producción láctea en ella y solo cuando intuyó que no iba a lanzar otra nueva andanada en ella, cerró sus labios y sus ojos para a continuación comenzar a deglutir lentamente mi esencia con una expresión casi beatifica en su rostro.</p>



<p>«¿A esta qué le ocurre?», me pregunté al ver que con los pitones erizados disfrutaba lo que en teoría había hecho para castigarla.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por eso me cogió con el pie cambiado cuando tras terminar de saborear mi regalo, Lidia me preguntó si eso significaba que a partir de ese momento pensaba premiarla de esa forma cuando cumpliera mis órdenes.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Eso depende de cómo esté de ánimo- repliqué al sentir que había fallado y que, en cierta manera, esa chavala se había salido con la suya.</p>



<p>Esa sensación se incrementó cuando sonriendo me soltó que por ahora eso le bastaba y que no dudara en usarla así, cada vez que quisiera.</p>



<p>-Esta noche cuando en mis sueños recuerde que mi dueño dio de beber a su princesa… ¡seré feliz!</p>



<p>Sabiendo que no tenía remedio, me tumbé en la cama y por primera vez dormí en compañía de esas dos lamentando a cada instante haberme dejado llevar por la lujuria.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/282/80773301/80773301_067_2885.jpg" alt="" width="709" height="472"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;Una jovencita y sus problemas trastocaron mi vida 3&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Feb 2026 13:42:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[maduras]]></category>
		<category><![CDATA[maduros]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[Mis ensoñaciones se cortaron de cuajo cuando al aparcar el coche la descubrí llorando y mientras Lidia desaparecía hacia la casa, me quedé tratando de consolar a mi excompañera. Durante cerca de cinco minutos, no dejó de sollozar tapándose la cara con sus manos haciéndome temer por el resultado de esa noche. Sospechando que me iba a quedar a dos velas, le pedí que se tranquilizara al ver su angustia por si podía reconducir la velada y finalmente llevármela al huerto. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; -Yo no soy así- murmuró avergonzada al darse cuenta de su comportamiento y con tono angustiado, me rogó [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Mis ensoñaciones se cortaron de cuajo cuando al aparcar el coche la descubrí llorando y mientras Lidia desaparecía hacia la casa, me quedé tratando de consolar a mi excompañera. Durante cerca de cinco minutos, no dejó de sollozar tapándose la cara con sus manos haciéndome temer por el resultado de esa noche. Sospechando que me iba a quedar a dos velas, le pedí que se tranquilizara al ver su angustia por si podía reconducir la velada y finalmente llevármela al huerto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Yo no soy así- murmuró avergonzada al darse cuenta de su comportamiento y con tono angustiado, me rogó que la llevara de vuelta a la fiesta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por su bien no podía llevarla en ese estado y por ello, le prometí acercarla cuando se hubiese sosegado. Al escuchar mi oferta, consiguió tranquilizarse y tomando su bolso, me preguntó si seguía en pie la copa. Saliendo del coche, abrí su puerta y con ella a mi lado pasé adentro donde la morena nos esperaba con el uniforme de criada puesto. A María se le desencajó la mandíbula al toparse con la joven vestida así y más cuando, directamente, nos comentó que había dejado en el salón una botella de cava para que los señores la abriésemos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Muchas gracias, princesa- contesté usando el apelativo que tanto gustaba a esa extraña criatura y tomando de la cintura a mi amiga, la llevé hasta esa habitación.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lidia nos siguió y mientras me ocupaba de descorchar el espumoso, preparó el ambiente poniendo música, para a continuación postrarse de rodillas junto al sofá donde la mujer se había sentado. Esa actuación despertó las suspicacias de la cincuentona y escandalizada, preguntó a la hispana que tipo de relación tenía conmigo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/357/97852075/97852075_006_2a79.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Soy la princesa de mi señor, una cachorrita que desinteresadamente mima y cuida- replicó sin mirarla.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con esa respuesta no se quedó satisfecha y girándose hacía mí, dio por sentado que la joven compartía mis sábanas:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; ¿Desde cuándo te acuestas con ella?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Mi señor todavía no me ha concedido ese honor y por eso sigo siendo virgen- anticipándose, la aludida respondió por mí.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Confieso que me quedé petrificado al oír que jamás había estado con nadie y preferí mantenerme callado mientras analizaba esa información. María en cambio no la creyó y se lo hizo saber a la muchacha.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -No he mentido y puedo demostrárselo – contestó ésta y como si fuera su obligación hacerlo, tumbándose en el suelo, se abrió de piernas mientras con las manos separaba los pliegues de su vulva: -Fíjese, mantengo el virgo intacto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; María no supo que decir al comprobar que no solo no llevaba bragas, sino que, haciendo gala de su inmaculado coño, le mostraba la tenue telilla de la que hablaba. Esa exhibición causó un terremoto en la cincuentona y con los pitones en punta, quiso conocer de primera mano los motivos por los que no me había acostado todavía con ella cuando era evidente la disposición de Lidia. Nuevamente no me dejó contestar y poniendo un puchero, la endiablada hispana replicó mientras se empezaba a despojar del uniforme:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Aunque usted no lo crea, su amigo considera que soy una niña y no me ve como mujer.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nada pude hacer para evitar que se desnudara y dejando caer su vestido, preguntó a mi conocida si ella pensaba también que era una cría. La belleza de su menudo cuerpo apabulló a María e instintivamente alargó la mano para tocar los diminutos pero inhiestos pechos de la criatura.</p>



<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Eres preciosa- balbuceó impresionada mientras con las yemas los recorría.</p>



<p>Los pezones de la muchacha se erizaron ante esa caricia, pero no contenta con ello girándose puso a disposición de la cincuentona el trasero pidiendo su opinión sobre si le faltaba más chicha.</p>



<p>-Para nada, ojalá yo tuviese un culo tan perfecto- alcanzó a suspirar mientras lo devoraba con la mirada.</p>



<p>Por lógica ese piropo debía haber complacida a la hispana, pero echándose a llorar le pidió que no la mintiera porque su señor le había dicho en la fiesta que el mejor que había contemplado era el suyo.</p>



<p>-Niña, no es para tanto- protestó María mientras involuntariamente sus propias areolas se erizaban bajo su vestido.</p>



<p>&#8211; ¡Sí que lo es! &#8211; contesté mientras servía tres copas: -Siempre fuiste un sueño.</p>



<p>Mis palabras hicieron sonreír a la cincuentona y por eso Lidia la pilló con las defensas bajas cuando acercándose a ella, la rogó que se desnudara porque ella también quería ser testigo de su hermosura y antes de que pudiese hacerse la remolona, le bajó los tirantes dejando al aire sus voluminosos pechos.</p>



<p>-Alberto, tu princesa es muy traviesa- sorprendentemente, María rio en vez de enfadarse ya con el torso desnudo.</p>



<p>-Debe ser su naturaleza &#8211; respondí mientras le acercaba el cava y poniéndoselo en las manos, aproveché para dar un primer tiento a sus cantaros diciendo: -Sigues teniendo unas tetas cojonudas.</p>



<p>-Son maravillosas- añadió la jovencita mientras acercaba la boca a uno de sus botones.</p>



<p>Incapaz de rechazar esos labios, mi antiguo amor se quedó paralizada al sentir que la muchacha se ponía a mamar de ella como si fuera una bebé y totalmente colorada, acarició su melena mientras se quejaba de que nunca habían podido alimentar a un hijo:</p>



<p>-A mi señor no le importaría embarazarla, ya que él tampoco ha tenido descendencia- respondió la puñetera hispana mientras cambiaba de objetivo tomando el otro.</p>



<p>-Ya es tarde para ser madre- sollozó María al sentir los dientes de la cría torturando dulcemente su areola.</p>



<p>-No se preocupe. Si se queda a vivir en esta casa, cuando mi señor preñe a su princesa, el niño que engendre también será suyo- murmuró mientras la terminaba de despojar del vestido.</p>



<p>Ante tal oferta, no le importó su desnudez y mirándome a los ojos, me preguntó qué debía hacer para permanecer con nosotros. Por un momento, no supe que decir y tras comprobar que los años apenas habían hecho mella en ella y que su cuerpo seguía siendo el mismo que décadas atrás, conseguí mascullar que lo único que tenía que hacer era pedirlo.</p>



<p>María malinterpretó mis palabras y fijándose en el uniforme de Lidia, asumió que en el sexo me comportaba como un ser dominante, cayendo de rodillas ante mí:</p>



<p>-Señor, deseo que me admita como su sierva.</p>



<p>Aunque jamás había practicado ese rol, confieso que me excitó ver a mi antigua compañera desnuda y postrada sometiéndose a mis deseos. Mi propia calentura me hizo acercarme a ella y tomándola en brazos, la llevé hasta mi cuarto mientras Lidia recogía la botella y las copas y nos las llevaba. De haber pedido quedarse, sé que no me hubiera negado, pero sorprendiendo por enésima vez, tras rellenar las copas, la joven se despidió de nosotros deseándonos las buenas noches. Viéndola partir desde la cama, María extendió sus brazos pidiendo que me tumbara, pero entonces recordando el papel que me había adjudicado le exigí al contrario que fuese ella quién se levantara y me desnudara. Sus pezones reaccionaron a mi orden erizándose y temblando de deseo, se acercó y comenzó a desabrochar uno a uno los botones de mi camisa mientras me recreaba acariciando esas estupendas nalgas que el tiempo había respetado.&nbsp;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/357/97852075/97852075_012_d945.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Perdone, si no sé cómo me debo comportar. Nunca he practicado la sumisión- susurró casi temblando al desnudar mi dorso.</p>



<p>No quise ni pude reconocer que mi caso era peor ya que además de ser también nuevo para mí, llevaba dos años sin estar con una mujer. Por eso, mantuve un mutismo al sentir sus prisas por despojarme del pantalón y solo cuando consiguió desembarazarse de él, la azucé a que se diera prisa en quitarme el calzón. Mi orden fue un obús bajo su línea de flotación y temblando como una quinceañera, delicadamente me lo bajó liberando mi pene de su encierro. No recuerdo una erección así y es que, al ver su cara de deseo, mi oxidado miembro recuperó las fuerzas de antaño adquiriendo un tamaño y una dureza inusitados.</p>



<p>-Es más grande de lo que recordaba- musitó impresionada al observarlo.</p>



<p>Su halago me puso la piel de gallina y no queriendo quedar mal en nuestro reencuentro, la tomé de la mano y la llevé de vuelta al colchón. Colchón donde rechacé sus labios y tumbándola sobre las sábanas, ordené que se quedara quieta al rememorar la fijación de esa mujer por llevar la voz cantante. Poco acostumbrada a recibir órdenes, María se sintió indefensa y su reacción fue intentar taparse, pero entonces endureciendo el tono de mi voz la insté a no moverse.</p>



<p>&#8211; ¿No sé si seré capaz si mi dueño no me ata? &#8211;&nbsp; masculló mientras se abría de par en par para mí.</p>



<p>Asumiendo que su petición se debía a que deseaba explorar ese tipo de sexualidad, decidí complacerla y sacando del armario cuatro de mis corbatas, la inmovilicé anudándolas a sus muñecas y a sus tobillos. La curiosidad incrementó su deseo y sintiéndose ya cautiva en mis manos, se atrevió a reconocer lo bruta que le había puesto en el festejó ver las bragas de mi acompañante en el bolsillo de mi chaqueta.</p>



<p>Al recordarme a Lidia, decidí matar dos pájaros de un tiro y en vez de abalanzarme sobre ella, la dejé sola y fui al cuarto de la hispana. Allí, me encontré que le había dado tiempo de ponerse un camisón y sin decirle nada, la cogí de la melena y la llevé a rastras de vuelta al cuarto, haciendo oídos sordos de sus protestas. Ya en mi habitación exigí a ella, que era la causante de que María estuviera en la casa, que se sentara en una silla frente a la cama y observara lo que nunca tendría. Su sonrisa fue reveladora y dando por bueno el papel que le había asignado, me rogó que le enseñara lo zorra podía llegar a ser una española.</p>



<p>Desde la cama, la cincuentona incrementó la presión que para entonces sentía, respondiéndola que sería lo puta y dispuesta que su amo deseara. Cayendo en la responsabilidad que voluntariamente había puesto sobre mis hombros y que de mi desempeño en las siguientes horas dependía no solo satisfacer a la atractiva hembra que permanecía a mi merced, sino también mi prestigio ante una chiquilla que me veía como su mentor, decidí tomármelo con calma y sentándome en la cama, comencé a valorar en voz alta a mi cautiva:</p>



<p>-Para haber cumplido ya medio siglo, tengo que reconocer que apenas tienes arrugas y que te conservar bien- dejé caer acariciando sus mejillas.</p>



<p>Al sentir mis yemas recorriendo su cara, María suspiró y por instinto, separó más si cabe sus rodillas. Riendo en el interior de mi cerebro, deslicé los dedos por su cuello recreándome en sus hombros antes de atacar los suculentos atributos que había visto disfrutar a la latina. Ya cerca de sus pechos, observé que los pezones de la cincuentona esperaban ansiosos mis caricias y mientras me apoderaba de ellos con la boca, se me ocurrió amenazarla con que si quería formar parte de mi futuro debía de someterse a un tratamiento de fertilidad. Mi exigencia la hizo sollozar y mientras su cuerpo entraba en ebullición, la alerté de que lo mucho que deseaba probar leche que manara de sus pechos, mientras introducía el primero de ellos entre mis labios.</p>



<p>&nbsp;&nbsp; &#8211; ¡Me encantaría tener un hijo que se criara junto al de su princesa! – todavía de usted, exclamó mientras se retorcía sobre la cama.</p>



<p>Lidia, que hasta entonces se había mantenido muda, contestó que a ella también le gustaría. Al ir a recriminárselo, me percaté de su calentura al observar a través de su camisón el desmesurado tamaño que habían adquirido sus pezones y preso del personaje que estaba representando, la exigí que se tocara para nosotros. Supe que eso era algo que deseaba cuando ese ángel del infierno no dudó en complacerme y separando los muslos, sonrió. Extrañamente satisfecho, esperé a que metiera los dedos dentro de su ropa interior, para tomando de la melena a mi cautiva hacerle ver que la joven no solo estaba siendo testigo de su entrega, sino que estaba disfrutando.</p>



<p>Con la cabeza levantada por mí, María gimió al ver que la hispana se pellizcaba los pechos mientras hundía un dedo en el interior de su vulva y entonces demostrando que interiormente deseaba satisfacer todos mis deseos, recriminó a la morena que fuera tan insensata ya que, si no tenía cuidado, podía involuntariamente desgarrar su preciada telilla.</p>



<p>-Debe ser nuestro amo quien te desvirgue- chilló descompuesta demostrando así, no solo que se sentía mía, sino que velaba por mis intereses al no querer que la hispana me despojara del derecho a que fuera mi pene el que mandara al olvido su virginidad. Avergonzada la joven sacó la yema de su interior, pero lejos de mantenerse inmóvil, comenzó a torturar con fiereza el botón que escondía entre las piernas mientras, sobre la cama, premiaba la dedicación de la cincuentona mordiendo sus labios.</p>



<p>El gemido que surgió de su garganta al experimentar ese rudo cariño por mi parte me hizo continuar y deslizándome por su cuerpo, me quedé a las puertas de su poblado tesoro.</p>



<p>-Me encanta que no hayas caído en la moda de rasurártelo, pero mañana deberás recortarlo y solo dejarte un pequeño mechón- comenté mientas separaba parte de los vellos que lo ocultaban ante mis ojos.</p>



<p>-Necesito que me folles, llevo años sin sentir esto- aulló al notar que con la lengua le daba un primer lametazo.</p>



<p>Escuchar que mi compañera compartía mi situación, me tranquilizó y ya sintiéndome su dueño, decidí presionar la lujuria que la embargaba pidiendo a Lidia que fuera al baño y me trajera crema de afeitar y una cuchilla. De inmediato, la chavala se levantó y fue por ellos. Al volver quiso dármelos, pero entonces exigí que fuera ella quien se lo afeitara, haciéndole hincapié en que salvara de la quema una pequeña porción de esa selva.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/357/97852075/97852075_024_be06.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&#8211; ¿Le parece bien que lo recorte dejando en el coño de su zorrita una flecha que le señale el camino cuando decida hacer uso de ella? &#8211; con una pecaminosa sonrisa en el rostro, preguntó la chiquilla.</p>



<p>-Me parece perfecto- repliqué y cediéndole el lugar, tomé asiento en la silla que había dejado libre.</p>



<p>He de confesar que nunca esperé que María se corriera al sentir que la hispana extendía la crema por su sexo y menos que la susodicha la castigara con sendos pellizcos en sus areolas mientras le gritaba que no se moviera, no fuera a cortarla.&nbsp; Ese castigo aceleró su entrega y bramando como la hembra en celo que se había convertido, sus caderas siguieron moviéndose al ritmo que le marcaba el placer.</p>



<p>-Mi señor, su concubina no para de moverse- protestó Lidia temerosa de dañar mi preciada posesión.</p>



<p>Riendo aconsejé que, antes de seguir, la liberara de la presión que sentía. Entendiendo mis deseos, Lidia usó la crema para masturbarla pensando que con ello mi cautiva se calmaría. Lo que nunca previmos ni ella ni yo fue que producto de esos renovados mimos el coño de María se convirtiera en un géiser y que con una fuerza que nunca había observado en una mujer, brotara un chorro de flujo que impactó contra la morena. Muerta de risa, al sentir esa calidez cayendo por su cara, Lidia preguntó qué hacer:</p>



<p>-Déjale que disfrute de tus dedos antes de continuar- contesté obnubilado viendo el manantial en que se había convertido la vulva de mi ex compañera.</p>



<p>Obedeciendo mi orden, durante cinco minutos, torturó la femineidad de nuestra cautiva hasta que después de innumerables orgasmos, la cincuentona cayó en una especie de trance quedando como ausente. Trance que la hispana aprovechó para rasurarla. Tras lo cual, mirándome a los ojos, me preguntó si estaba contento con su desempeño.</p>



<p>-Mucho, princesa- repliqué y mostrándole el camino hacia su cuarto, le deseé las buenas noches con la intención de hacerle ver que entre ella y yo nunca habría nada.</p>



<p>Curiosamente, la joven no mostró enfado alguno al ser echada de la habitación tan bruscamente y mostrando una extraña alegría, me informó que a la hora acostumbrada volvería a prepararme el baño. Viendo el reloj y la mujer que descansaba sobre mi cama, la informé que al día siguiente me tomaría la mañana libre y que por tanto no me bañaría hasta las diez. Que por primera vez no rechazara de antemano esa rutina la hizo feliz y despidiéndose desde la puerta, me dejó solo con María. Para entonces, mi compañera se había recuperado del placer que Lidia le había infringido y con una mirada expectante, me preguntó si por fin iba a poseerla y cómo. La expresión de sus ojos y la timidez que mostraba cuando minutos antes había permitido que fuera testigo de su desliz lésbico me perturbó y no sabiendo qué decir ni lo que hacer, lo primero fue liberarla de sus ataduras.</p>



<p>-Debes de pensar que soy una zorra, pero te juro que nunca pensé que esta noche terminaría así- murmuró con las mejillas coloradas al sentir que desataba sus muñecas.</p>



<p>El tono asustado de su voz me alertó y en vez de lanzarme sobre ella, preferí tumbarme a su lado y abrazarla mientras le pedía que me explicara que había sido de su vida en los años que no nos habíamos visto.</p>



<p>-Nunca me casé- musitó desconsolada al sentir mis manos acariciándola.</p>



<p>Que contestara eso en vez de comentar a qué se dedicaba, me hizo extremar mis precauciones y sin dejar que se apartara de mí, recorrí su trasero mientras le susurraba al oído que no comprendía que siendo tan bella nunca hubiese conocido un hombre con el que formar un hogar.</p>



<p>-Nunca fue esa mi prioridad. Preferí dedicar mis energías a cumplir otros sueños- contestó mientras inconscientemente restregaba su vulva contra uno de mis muslos.</p>



<p>La tristeza de su tono me alertó de que esa mujer necesitaba desahogarse antes que un polvo. Tomando las copas que Lidia había dejado en la mesilla, le di la suya mientras pedía que me contara a qué sueños se refería. Jamás supuse que, tomando entre las manos, mi ex compañera me informara que durante veinticinco años había estado trabajando en una ONG y menos que llorando, me dijera que sentía qué había perdido la vida por una causa perdida.</p>



<p>-Nunca he considerado que trabajar para los demás sea una pérdida de tiempo- comenté recorriendo su mejilla con mis dedos: -Es más, eso es algo de lo que deberías estar orgullosa.</p>



<p>-Eso me dicen, pero ya no me llena. A mi edad, deseo una familia que nunca podré tener, un hogar en el que vivir que no dispongo y una pareja que me quiera que no conozco- incrementando su llanto contestó.</p>



<p>El dolor que la corroía me azuzó a consolarla y cerrando su boca con la mía, le susurré que descansara y que al día siguiente podría explicarme lo que le había sucedido mientras desayunábamos.</p>



<p>&#8211; ¿No me vas a hacer el amor? &#8211; preguntó preocupada al sentir un rechazo que no existía.</p>



<p>-Eso es exactamente lo que te estoy haciendo- respondí riendo mientras con mis brazos la atraía hacia mí: -Necesitas un pecho donde dormir y no un combate cuerpo a cuerpo.</p>



<p>Levantando su mirada, asintió y mientras me deseaba buenas noches, observé en su cara una rara pero elocuente alegría…</p>



<h1 class="wp-block-heading">7</h1>



<p>La sensación de tener una mujer desnuda junto a mí era algo al que no estaba habituado y por ello, tardé en conciliar el sueño mientras recapacitaba sobre los acontecimientos que la habían llevado hasta ahí. Aunque por una parte me sentía eufórico al notar su piel contra mi pecho, no podía dejar de pensar en lo raro que era que tras décadas sin verla María terminara en mi cama tras haber protagonizado un duelo de caricias con la joven que había acogido y que tanto me preocupaba. El recuerdo de sus gemidos al disfrutar las caricias de Lidia hizo más difícil todavía que descansara y varias veces pensé en despertarla para recuperar el tiempo perdido. Solo la placidez de su rostro durmiendo me impidió hacerlo y poco a poco me quedé dormido.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La calentura que me embargaba provocó que en mi sueño la viera tomando mi pene entre sus manos y que, sin pedirme opinión, lentamente soñara que esa mujer se ponía a pajearme mientras me susurraba lo mucho que me deseaba. En mi mente, sus yemas se acomodaron a mi extensión y una vez la tenía bien asida, comenzó a subir y bajar su mano mientras ponía sus pechos en mi boca. Juro que estaba tan dormido que tardé en reconocer que los pezones que mordía eran reales y que los gemidos que poblaban mi cerebro eran suyos y no producto de mi imaginación. Ya parcialmente despierto, la visión de esos senos grandes y bien formados, en los que la gravedad no había desgraciado, me terminó de excitar y preocupado pregunté si estaba segura de lo que estaba haciendo mientras recreaba la mirada en la dureza y tamaño de sus pechos. &nbsp;</p>



<p>Sonriendo, se dejó caer apuñalando su intimidad con mi erección. La lentitud con la que se la embutió me permitió disfrutar del modo en que sus pliegues se ensanchaban para darla cobijo. Tras haber conseguido que mi miembro desapareciera en su interior, contestó:</p>



<p>-Quiero y deseo ser tuya.</p>



<p>La seguridad de su voz despejó mis dudas y llevando mis manos a su trasero, la icé brevemente para acto seguido dejarla caer. Su propia excitación hizo el resto y comprendí lo necesitaba que estaba esa dama, cuando mi pene resbaló con facilidad clavándose contra la pared de su vagina.</p>



<p>&#8211; ¡Por dios! &#8211; suspiró emocionada al sentir su interior invadido y sin que se lo tuviera que pedir, comenzó a cabalgarme mientras chillaba de placer.</p>



<p>No me importó que fuera ella quien llevara el ritmo ya que, tras tanta sequía, mi cuerpo estaba disfrutando de ese loco galope y quizás también por ello, me sorprendió que de improviso María se corriera cuando apenas habíamos empezado.</p>



<p>-Más rápido- gritó embebida de pasión al experimentar el placer tanto tiempo olvidado.</p>



<p>Impulsado por su entrega, vi necesario tratar de calmarla y con un duro azote en su trasero, quise hacerla ver que ella no era la que mandaba. Como no me hizo caso, a esa nalgada le siguió otra, pero lejos de apaciguar su deseo lo fustigó y aullando como una loba, me rogó que no parara. Al darme cuenta que la excitaba ser usada de esa forma, me volví loco y levantándola en volandas, la coloqué a cuatro patas sobre la cama, para a continuación volver a hundir mi estoque en ella.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/357/97852075/97852075_030_cf7f.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Mi señor- chilló alborozada al notar mis embates y con lágrimas de felicidad en sus ojos, nuevamente me pidió que la hiciera mía.</p>



<p>Con la respiración entrecortada, le respondí que ya era mía y tomándola de la cintura, seguí empalándola con un ritmo frenético que la hizo bramar de gozo. Mi prudencia despareció para no volver en cuanto sentí como se deshacía entre mis piernas y colocando mis manos en sus hombros, forzando sus caderas, empecé a apuñalarla con mi pene. Al percatarse quizá que, por primera vez en su vida, no mandaba entre las sábanas y que ella era la víctima, intentó protestar, pero no le di opción al marcarle un compás casi infernal.&nbsp; Y tras quejarse de la virulencia de mis embestidas, gimió desesperada al percibir que bajo mi mando su cuerpo se retorcía de placer, pidiéndome más.</p>



<p>Tomando sus pechos entre mis manos, se los estrujé acelerando más si cabe la velocidad de mis ataques hasta que, totalmente subyugada por mí, me imploró que me derramara en ella. Que intentara retomar el mando, me cabreó y mientras pellizcaba sus pezones, susurré en su oído que al terminar volvería a atarla para que por la mañana Lidia la violara. Mi amenaza no cumplió su objetivo al darme cuenta que cuanto más bestial me comportaba, María más incrementaba su calentura.</p>



<p>Entregado a mi papel, recordé lo que había leído sobre la anoxia y que en esa práctica la ausencia de oxigeno acentuaba el placer. Como mi ex nunca me había permitido probar su efecto no le dije lo que iba a hacer cuando cerré las manos alrededor de su cuello. Como no podía ser de otra forma, María intentó zafarse de mi acoso. Sabiendo que una vez había empezado debía de terminar, no le permití huir y manteniendo el ritmo de mis caderas, comprobé que su tez se estaba amoratando por la ausencia de aire.</p>



<p>Ya totalmente aterrada, buscó liberarse y cuando ya preveía que iba a morir estrangulada, notó como su cuerpo reaccionaba y que el placer reptaba por su piel, consumiéndola. Su espalda, totalmente encorvada, se retorcía buscando profundizar en el abismo que la dominaba mientras de su cueva emergía como un riachuelo el resultado de su deseo. Al desplomarse sobre la cama, la solté dejándola respirar y fue entonces cuando el aire al entrar en sus pulmones, lejos de calmarla, maximizó su orgasmo y girándose se abrazó a mí con sus piernas mientras lloraba pidiéndome perdón.</p>



<p>&#8211; ¿Por qué te tengo que perdonar? &#8211; respondí mientras regaba con mi simiente su interior.</p>



<p>Sus ojos repletos de lágrimas me hicieron saber que sabía que a partir de entonces iba a ser adicta a mis caricias y premiándola con un beso, susurré en su oído que al día siguiente debía mudarse a mi casa.</p>



<p>&#8211; ¿Me lo dices en serio? ¿No me engañas? &#8211; musitó llena de esperanza.</p>



<p>Soltando una larga carcajada, respondí:</p>



<p>-Según recuerdo, hace unas horas me dijiste que deseabas un hogar en el que vivir y una pareja a la que cuidar.</p>



<p>Para mi sorpresa, la castaña malinterpretó mis palabras y acurrucándose a mi lado, me prometió que cuidaría tanto de mí como de Lidia. Al darme cuenta que había tomado al pie de la letra lo de “pareja”, sonreí y volviendo a posar la cabeza en la almohada, repliqué:</p>



<p>-No era a lo que me refería, pero si deseas atender también de ella no pondré ningún impedimento.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;Sonrojada al percatarse de su error, me reconoció que la hispana la atraía y que, si a mí no me importaba, ella se ocuparía de satisfacer las necesidades de mi princesa mientras yo no lo hiciera. Muerto de risa, cerré los ojos y seguí durmiendo con el convencimiento de que teniéndola a ella tanto las penurias de la joven como las mías eran ya parte del pasado.</p>



<p>&nbsp;-Nunca debí dejar que Raquel te separara de mí- escuché que me decía al abrazarme.</p>



<p>Eran cerca de las diez cuando desperté y descubrí que estaba solo. Reconozco que asumí que su ausencia se debía a que había decidido empezar el día entre los brazos de la hispana, me levanté de la cama un tanto molesto para beber un vaso de agua. Antes de entrar a la cocina, las escuché hablar y en vez de hacer notar mi presencia, me quedé escuchando su conversación. Así me enteré que María le estaba contando con detalle el placer que había sentido y mi propuesta de que se viniera a vivir a la casa. Lo que confieso que me sorprendió fue que la cincuentona le estuviera pidiendo permiso y que reconociera que, si la muchacha no la aceptaba ahí, rehusaría a trasladar sus cosas a pesar de lo mucho que le apetecía.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Sé que tú eres su princesa y que sin tu ayuda nunca hubiera podido despertar entre sus sábanas. Sé cuál es mi lugar y que debías ser tú quién hubiera disfrutado de sus caricias y no yo &#8211; comentó al ver que la cría no respondía, temiendo quizás que ella la rechazara. &nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con la ternura de las mujeres de su país, contestó:</p>



<p>&#8211; Llegará un día en que dormiré en su cama y cuando lo haga quiero que tú también estés en ella. Por ahora, el único placer que Alberto me da es permitir que le bañe y no debo hacerle esperar.</p>



<p>Al oírla, retrocedí y volví a la habitación para que ninguna de las dos supiera que les había escuchado. Por eso cuando a los cinco minutos, oí el jacuzzi llenándose hice como si todavía estuviera dormido y tuvo que llegar a teóricamente despertarme. Abriendo los ojos, observé que María estaba a su lado. Me sorprendió el amor que desprendían sus miradas y con el corazón encogido, reparé que en mi interior yo albergaba unos sentimientos por ambas. No sabiendo exactamente en qué consistían, si era cariño o solo encoñamiento, dejé que entre las dos me llevaran al baño y que me metieran en la bañera. La devoción con la que compartieron ese momento y la ausencia de celos entre ellas, incrementó mi rubor cuando Lidia comenzó a enjabonarme ante la cincuentona.</p>



<p>-Mi señor, la zorra de su concubina debió sacar sus garras anoche. Tiene la espalda llena de arañazos- musitó feliz la chavala mientras mi ex compañera de estudios se ponía colorada.</p>



<p>Desternillado de risa, miré a María y haciendo participe a Lidia del compromiso que ésta había adquirido conmigo, respondí:</p>



<p>-Princesa, no es mi concubina sino la nuestra. Esa que llamas mi zorra me ha prometido velar de que no te falte nada sexualmente mientras encuentras un hombre que te mime.</p>



<p>En vez de congratularse con esa promesa, la hispana rugió molesta:</p>



<p>-Yo ya tengo un hombre que me cuida y es usted.</p>



<p>-Entonces, ¿la rechazas? &#8211; pregunté sonriendo.</p>



<p>-No, mi señor. Aceptaré sus caricias mientras usted no se decide a hacerme suya- replicó pasando delicadamente la esponja por mi entrepierna.</p>



<p>Como no podía ser de otro modo, mi corazón se puso a bombear sangre hacia mi verga al sentir sus mimos mientras la diablesa sonreía. Decidido a darle un motivo de quejarse, llamé a María y metiéndola vestida en la tina, pedí a la joven que también la bañara.</p>



<p>-Putita, ¿te puedes desnudar o deseas que tu dueña sea quien lo haga? &#8211; llevando las manos a los tirantes del vestido de la cincuentona preguntó la cría.</p>



<p>Su descaro al ejercer de dominante cuando conmigo era sumisa me hizo reír y colaborando con ella, empeloté a la castaña. María no sabía dónde meterse al notar el tamaño que habían adquirido sus pezones al decir que también era suya y por eso tímidamente intentó tapárselos con las manos. Esa maniobra resultó funesta ya que, al tener ambas palmas ocupadas, la castaña nada pudo hacer cuando Lidia comenzó a restregar la esponja entre sus pliegues diciendo:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/357/97852075/97852075_031_2bc5.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Zorra, se nota que mi señor dio buen uso de tu coño. Lo tienes rojo de tanto roce.</p>



<p>El gemido que salió de la garganta de la cincuentona me impulsó a ser más osado y dejándola caer sobre mi trabuco, la empalé.</p>



<p>-No te he dicho que pares de enjabonarla- exigí a la hispana.</p>



<p>Bajo su uniforme de criado sus pitones crecieron exponencialmente al oír mi orden y más excitada de lo que le hubiese gustado reconocer pellizcó los pechos de su competidora mientras maldecía entre dientes su suerte.</p>



<p>-Desde ahí te resultara imposible, desnúdate y metete en la bañera.</p>



<p>La alegría que demostró al escuchar mi deseo no le impidió obedecer y con la esperanza tiñendo su rostro, comenzó a desabotonar su uniforme mientras, comprendiendo su calentura, tanto la castaña como yo disfrutábamos de su inesperado striptease. La belleza de sus juveniles atributos exacerbó nuestros sentidos y mientras por mi parte volvía a ensartarla con rapidez, María babeó deseando apropiarse de ellos.</p>



<p>&#8211; ¿Qué esperas para mamar de mis pechos? &#8211; protestó enérgicamente la puñetera cría al ver que la cincuentona no se lanzaba sobre ellos.</p>



<p>-Lo siento, señora. ¡No sé en qué estaba pensando! &#8211; se disculpó la mujer mientras acercaba su boca.</p>



<p>Que nuevamente ejerciera de dominante, me excitó y por ello no objeté nada cuando restregándose contra ella, Lidia se subió sobre mis muslos diciendo:</p>



<p>-Mi señor, fóllese a su concubina mientras disfruto de ella.</p>



<p>Me quedó claro que la verdadera intención de la hispana era sentir que la amaba, aunque fuera a través de la cincuentona y como en teoría con ello no rompía la promesa de no poseerla, accedí a que María comenzara a cabalgar sobre mí con la cría montada en su espalda. El morbo que experimenté al hacer uso de ella mientras eran los gemidos de la morena los que llegaban a mis oídos me resultó, además de novedoso, sublime y por ello no dije nada cuando vi que juntaban sus labios y se besaban con pasión.</p>



<p>«Menudo par de putas», exclamé para mí al notar la entrega con la que se comían los morros y descojonado seguí poseyendo a mi compañera mientras seguía firme en mi decisión de hacer ver a la joven que nunca tomaría posesión de ella.</p>



<p>Lo que jamás preví fue que la primera en correrse fuera la susodicha y menos que con una felicidad desbordante comenzara a pronunciar mi nombre mientras lo hacía. Comprendiendo que había cometido un fallo del que no tardaría en arrepentirme seguí amándola a través de María al ser incapaz de parar. Por eso fui partícipe y testigo de la brutalidad de su orgasmo sin haberla siquiera tocado y aterrorizado asumí lo mucho que me apetecía hundirme en ella.</p>



<p>Afortunadamente, esas sensaciones nunca sentidas la desarbolaron por completo y haciendo uso de las pocas fuerzas que le quedaban, Lidia se separó de nosotros dándome las gracias.</p>



<p>&#8211; ¿Gracias? ¿Por qué? Yo no he hecho nada- protesté.</p>



<p>-No, mi señor. Por su puesto que lo ha hecho. Me ha regalado un anticipo del cariño que disfrutaré a su lado- contestó y saliendo de la bañera, me lanzó un beso desde la puerta.</p>



<p>La cincuentona esperó a que desapareciera del baño para intervenir y todavía con mi verga en su interior, me rogó que no fuera tan duro con ella cuando el único pecado que había cometido la chiquilla era enamorarse de mí.</p>



<p>-Yo no tengo la culpa de que esté loca- me quejé y sin ganas de seguir con ese escarceo, salí del jacuzzi enfurruñado.</p>



<p>Insatisfecha pero contenta, María me siguió a la habitación y tumbándose en la cama, observó cómo me vestía. Al ver mis dificultades con la corbata, se levantó y acercándose a mí lado, me la anudó ella mientras preguntaba si seguía vigente la oferta de irse a vivir con nosotros.</p>



<p>-Por supuesto- respondí dejándola sola en el cuarto, añadí: -Eres el único parapeto que tengo para que esa perturbada no se meta en mi cama…</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/357/97852075/97852075_035_a3a4.jpg" alt="" width="652" height="978"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;Una jovencita y sus problemas trastocaron mi vida 2&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Feb 2026 13:33:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[maduras]]></category>
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					<description><![CDATA[Sin que mis años me sirvieran para saber cómo salir del embrollo en el que inconscientemente Jacinto me había metido, me vestí con la ropa que la joven me había elegido y sin desayunar, salí de la casa. Ya estaba en el coche cuando corriendo Lidia se acercó y me dio el café que me había preparado con una sonrisa: &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; -Hasta esta tarde, mi señor. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Mi desolación se incrementó al notar la ternura de su voz y comportándome como un insensible, cogí la taza, me la bebí de un trago y sin dar las gracias, salí rechinando ruedas [&#8230;]]]></description>
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<p>Sin que mis años me sirvieran para saber cómo salir del embrollo en el que inconscientemente Jacinto me había metido, me vestí con la ropa que la joven me había elegido y sin desayunar, salí de la casa. Ya estaba en el coche cuando corriendo Lidia se acercó y me dio el café que me había preparado con una sonrisa:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Hasta esta tarde, mi señor.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi desolación se incrementó al notar la ternura de su voz y comportándome como un insensible, cogí la taza, me la bebí de un trago y sin dar las gracias, salí rechinando ruedas hacia la oficina. De camino al trabajo, decidí que debía indagar más en la vida de esa zumbada por si esa información me servía para comprender sus actos. Por ello al llegar, me encerré en el despacho y me puse a bucear en internet sobre ella. Tal y como esperaba, lo primero que leí fue su lucha contra los narcos y los premios que había recibido por su defensa de los derechos de los agricultores de su zona.</p>



<p>«Para los europeos es una figura de relieve, pero, para sus paisanos, ¡es una heroína!», me dije al leer las opiniones en su gran parte anónimas que circulaban en la red sobre su persona.</p>



<p>La contradicción existente entre la activista y la joven que vivía conmigo me hizo comprender que había algo en su vida que la había marcado y queriendo averiguar qué podía ser, seguí investigando. Tras analizar y comprobar que mi amigo no me había mentido sobre sus estudios y que esa morenita no solo era un primor sino un auténtico cerebro, busqué datos sobre su familia y ante mi estupor, leí que venía de una larga serie de potentados que habían marcado la vida política de su país desde hacía más de un siglo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/154/46553475/46553475_004_3ad1.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«No puede ser», me dije al leer que entre sus antepasados había tres ministros e incluso un presidente.</p>



<p>Ya intrigado, me enteré que su padre había sido uno de los hombres más ricos de su país y que había muerto en un atentado perpetrado por un mal llamado ejército de liberación cuando ella apenas era una niña. Que creciera sin padre podía ser la razón de su extraño comportamiento y por eso buceando en la web descubrí que tenía un hermano mayor que le llevaba veinte años, el cual era actualmente el gestor de la fortuna familiar.</p>



<p>«¡Qué curioso! Según esto, Lidia es una mujer rica y no tiene sentido que solicitara mi ayuda», medité aún más confundido mientras leía que Joaquín Esparza, su hermanastro, era además de un ricachón uno de los dirigentes del partido de inspiración marxista actualmente en el poder.</p>



<p>Que un potentado fuera miembro de esa organización indigenista hablaba bien de él y de su familia porque lejos de acomodarse en su dinero, le interesaba el bienestar de sus paisanos. Pero entonces, leí el enfrentamiento que había tenido con la chavala al negarse ella a avalar con su presencia la candidatura del actual presidente.</p>



<p>«Tiene un odio visceral a ese político», me dije releyendo que no había dejado de atacarlo tanto por sus medidas sociales, las cuales sostenía que era contraproducentes, como por su agitada vida amorosa, con hijos regados por todas partes: «No le perdona que haya tenido hijos con niñas menores de edad y al contrario de muchos de sus paisanos, para ella, no es un líder sino un pederasta, incapaz de sentir empatía por nadie».</p>



<p>Intrigado por su ideología, me puse a estudiar los artículos que había publicado en la prensa y fue entonces cuando pálido descubrí uno que parecía estar inspirado en la tesis con la que yo había obtenido el doctorado de derecho hacía más de treinta años, cuando era un joven radical subyugado por ideas neofascistas.</p>



<p>«No puede ser una coincidencia», me dije viendo plasmado en ese escrito los mismos puntos de vista que había mantenido en esa época y a los cuales había renunciado hace mucho. &nbsp;</p>



<p>«¡Cree en un estado fuerte que ejerza el monopolio de la violencia para imponer la ley!», exclamé para mí cuadrándome además lo escrito con la opinión que nos había exteriorizado sobre que una dictadura era la única vía para resolver las penurias de sus paisanos.</p>



<p>Enlazando esas ideas con la actitud que mostraba en casa, comprendí que era una extensión íntima y privada de las mismas. Si para su país pedía mano de hierro, para ella, buscaba un hombre que la guiara.</p>



<p>«Ve en mí un amo del que se fía», desolado concluí mientras empezaba a dudar del diagnóstico del psiquiatra.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;De ser ciertas mis sospechas, la joven no sufría ningún estrés postraumático sino algo mucho peor, estaba maniatada por su ideología y a pesar de que esta me resultara trasnochada, era la suya.</p>



<p>«Al igual que un terrorista no está loco, sino adoctrinado y por tanto es responsable de sus actos, Lidia no tiene ningún problema de salud mental», concluí preocupado temiendo las consecuencias que eso tendría en mi vida. Seguía dándole vueltas al asunto, cuando mi secretaria me informó que tenía una llamada de la señorita Esparza.</p>



<p>Pensando que me llamaba para comentar algo doméstico, descolgué el teléfono:</p>



<p>-Alberto, me acaban de invitar a una recepción en la embajada que va a tener lugar esta noche y me gustaría que me acompañaras.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin apetecerme en absoluto acudir, supe que debía de hacerlo cuando me percaté de que me había llamado por mi nombre. Que no se refiriera a mí como señor o algo parecido, me pareció una señal de cambio y por eso asentí dando mi beneplácito.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Además quería pedirte permiso para salir a comprarme un vestido con el que ir- me soltó cuando ya creía que iba a colgar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -No tienes que pedírmelo, haz lo que consideres oportuno- rugí cabreado por la realidad implícita que escondían sus palabras.</p>



<p>-Lo sé, pero a tu princesa le gusta saber que estás de acuerdo- replicó sin dar importancia a mi cabreo.</p>



<p>Completamente desolado, quedé con ella en pasar por ella a las ocho para acto seguido cortar la comunicación mientras me preguntaba qué me depararía el futuro al vivir con ella. Afortunadamente el día a día de la empresa no me dejó seguir torturándome y dejando en un rincón de mi cerebro ese problema, me lancé a resolver los cotidianos a los que sí sabía cómo afrontar. Aunque lo había arrinconado, no lo había resuelto y por eso a la hora de plegar velas y dirigirme de vuelta a mi hogar, volvió con fuerza.</p>



<p>Hecho un mar de dudas, metí la llave de casa y abrí la puerta. Increíblemente, Lidia estaba lista para marchar. No pude siquiera articular palabra al contemplar la transformación que había tenido lugar en ella mientras asimilaba que la joven sumisa brillaba por su ausencia, convertida en una exótica diosa tan bella como peligrosa.</p>



<p>-Estás guapísima- conseguí balbucear mientras mis ojos se perdían en el profundo escote de su vestido negro.</p>



<p>Lejos de turbarla ese involuntario piropo, me miró divertida y luciendo el modelito, se giró en el recibidor para que la pudiese observar las impresionantes formas que dejaba intuir esa ropa.</p>



<p>«¡Menudo culo!», pensé impresionado mientras Lidia se exhibía sin ningún recato ante mis ojos.</p>



<p>Si de por sí esa muchacha estaba para comérsela, lo que me terminó de excitar fue reparar en el tamaño que habían adquirido sus pezones al sentirse observaba por mí y por eso no me extrañó que, haciendo gala de la coquetería innata de sus paisanas, esa infernal criatura se colgara de mi brazo y me pidiera irnos mientras disimuladamente posaba su mano en mi trasero.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/154/46553475/46553475_005_f654.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Está tonteando, nada más», pensé al sentir sus caricias y preso de una erección de caballo, abrí la puerta del coche para que tomara asiento.</p>



<p>Al ver mi gesto caballeroso, la chavala entornó sus ojos y regalándome un aleteo de pestañas, se atrevió a decir que sería la envidia de los presentes en la recepción. Creyendo que hablaba de ella, me reí y respondí que no tuviese ninguna duda de que todo el mundo se la comería con los ojos dada su belleza. Entonces haciéndome ver mi error, rectificó diciendo:</p>



<p>-Es a mi señor, al que mis paisanas van a dar un repaso y no a mí. Cuando me vean entrar con usted, todas sin excepción van a pensar que soy una mujer afortunada al tenerle como galán.</p>



<p>Que me viera como su enamorado, no me hizo gracia y señalando mi edad, comenté que por el contrario al verme la gente se preguntaría qué coño hacía un anciano con ella.</p>



<p>-No solo ¡no es viejo! ¡Si no que está muy bueno! &#8211; protestó enfadada mientras se ponía a mirar por la ventana.</p>



<p>La furia que reveló su tono no me permitió seguir hurgando en el tema y solo le pedí que me dijera cómo pensaba presentarme. Sin voltear, contestó:</p>



<p>-Como mi mentor, el hombre cuyas ideas cambiaron mi vida.</p>



<p>No quise entrar en polémica y decirle que mi forma de pensar había cambiado y que lejos de ser el radical de mi juventud, era un centrista, un demócrata convencido de que todas las veleidades populistas había que pararlas en seco. En vez de ello y sabiendo que esa morena debía haber estudiado las obras que escribí antes de dedicarme a los negocios, me aterrorizó que esos pensamientos totalitarios fueran la razón por la que había pedido mi ayuda.</p>



<p>«Sigue viéndome como el insensato que fui con treinta años», lamenté mientras estacionaba dejando las llaves al aparcacoches.</p>



<p>Mis problemas se acrecentaron cuando una nube de fotógrafos nos rodeó al bajar del vehículo con ganas de inmortalizar el primer evento al que acudía esa renombrada defensora de los derechos de los indígenas en España. Pero el hecho que me hizo saber que mi anonimato había terminado fue cuando un periodista comenzó a entrevistarla pidiendo su opinión sobre las últimas revueltas acaecidas en su patria:</p>



<p>-Se necesita un cambio de régimen que asole las estructuras actuales e imponga el orden. Solo con dirigentes que primen el país sobre su bolsillo o su bragueta, mi país tendrá futuro.</p>



<p>-Entonces, ¿está de acuerdo en liderar a los alzados como le piden desde su patria? &#8211; insistió el reportero.</p>



<p>-Cuando esta democracia caduca en manos de narcos y de gentuza que no busca el bien común caiga… lo pensaré. Pero mientras la partidocracia vigente siga al mando, seguiré en el exilio- concluyó&nbsp;</p>



<p>-Según entiendo, no acepta como legítimas las últimas elecciones- intentó añadir su entrevistador.</p>



<p>Girándose y con estudiada dulzura, Lidia resumió su posición al decir:</p>



<p>-La derecha y la izquierda de mi país son la misma cosa. Ambas se han financiado las campañas con dinero de las drogas. ¿Aceptaría usted el engaño que han sufrido mis paisanos si en vez de ser en un país a ocho mil kilómetros fuera en España?</p>



<p>Intimidado por la rotundidad de sus palabras, el periodista nos dejó marchar y mientras subíamos los escalones de la vivienda del embajador, escuché estremecido el resumen que hacía a sus oyentes:</p>



<p>-Ya han oído a Lidia Esparza, la esperanza de los insurrectos que se han alzado en armas contra el gobierno. Siempre polémica y siempre clara al defender un nuevo orden para su país. Mujer a la que los conservadores ven como una peligrosa izquierdista mientras la progresía opina que quiere imponer un estado dictatorial apoyándose en la ultraderecha.</p>



<p>Cagándome en Jacinto y con ella asida a mi brazo entré en la embajada. Saber que mi acompañante propugnaba por un proyecto de unidad basado en el corporativismo poniendo la nación por delante de los individuos y las clases sociales me tenía apesadumbrado y por eso no comprendí que el diplomático en persona saliera a recibirnos.</p>



<p>-Vergüenza debería darte no haberme hecho saber que habías decidido radicar en Madrid y que fuera tu hermano el que me previniera de los dolores de cabeza que ibas a darme- comentó abrazando a la chiquilla el vetusto funcionario.</p>



<p>-Padrino, tu gobierno no me dio elección. O me marchaba o me encarcelaban- respondió la joven mientras me presentaba.</p>



<p>El afecto que pude intuir entre ellos no me tranquilizó y menos cuando el embajador me rogó que la hiciera razonar aprovechando que vivía bajo mi techo:</p>



<p>-Un hombre de su experiencia debe saber que las utopías suelen provocar derramamiento de sangre.</p>



<p>Asustado por la radicalidad de Lidia, no pude dejar de advertir que era del conocimiento de las altas esferas que la joven vivía conmigo y que por tanto me hacían cómplice o cooperador necesario de su cruzada, por ello midiendo mis palabras respondí que era ajeno a su lucha política y que mi relación con ella, era otra.</p>



<p>-Algo he oído, pero hasta que usted me lo ha confirmado no lo creí- replicó y muerto de risa, añadió: -Al contrario que el resto de los mortales, no le envidio. Mi ahijada puede ser bella pero también un dolor de muelas.</p>



<p>Defendiéndose, la morena me terminó de hundir al contestar:</p>



<p>-Para Alberto, soy… su princesa de la boca de fresa.</p>



<p>El embajador no pudo más que soltar una carcajada con la alusión a Rubén Darío y mientras nos daba entrada al salón, recité en mi memoria ese poema:</p>



<p><em>La princesa está pálida en su silla de oro;</em></p>



<p><em>está mudo el teclado de su clave sonoro,</em></p>



<p><em>y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.</em></p>



<p>Como si hubiese leído mis pensamientos, Lidia susurró en mi oído su última estrofa:</p>



<p><em>&#8220;Calla, calla, princesa&#8221; -dice el hada madrina-,</em></p>



<p><em>&#8220;en caballo con alas hacia aquí se encamina,</em></p>



<p><em>en el cinto la espada y en la mano el azor,</em></p>



<p><em>el feliz caballero que te adora sin verte,</em></p>



<p><em>y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,</em></p>



<p><em>a encenderte los labios con su beso de amor&#8230;</em></p>



<p>Sabiendo que me veía como ese adalid, caminé renuente entre la gente desconociendo que el destino me acarrearía otra sorpresa en la persona de una antigua compañera de estudios. Y es que olvidándose de la joven que llevaba de la cintura, una señora de muy buen ver me saludó de un beso mientras preguntaba hacía cuantos años que no nos veíamos.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/154/46553475/46553475_008_6a80.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Más de veinte- murmuré al reconocer en esa castaña a un amor de juventud y totalmente cortado, le presenté a la morena: -Lidia, quiero que conozcas a María Castellano, una amiga que compartió pupitre conmigo en la universidad.</p>



<p>Mi conocida, que estaba a por uvas, no dudó al responder:</p>



<p>-Tu padre y yo cursamos la carrera juntos.</p>



<p>Confieso que pensé que la monada iba a saltarle al cuello, pero contra toda lógica respondió sonriendo que no era mi hija sino una refugiada que había acogido en mi hogar. La cincuentona no tardó en disculparse y sin dar importancia a su metedura de pata, directamente quiso saber si seguía casado.</p>



<p>-Alberto esta libre… por ahora- comentó la puñetera muchacha mientras disimuladamente me magreaba el trasero.</p>



<p>La alegría con la que María recibió la noticia me hizo comprender que no se había dado cuenta de esas caricias. Y, por tanto, no me chocó que en presencia de Lidia me diese su teléfono para que quedáramos y así ponernos al día.</p>



<p>-Que venga al chalet y así podréis charlar de vuestras cosas en un ambiente propicio.</p>



<p>&nbsp;Sin tenerlas todas conmigo, acepté su sugerencia y quedé con la pelirroja el sábado a cenar mientras me preguntaba los motivos de Lidia para aconsejarme que lo hiciera. Por ello, aprovechando que María se alejaba a conversar con la gente de otro grupo, quise que me contara el porqué:</p>



<p>-Cuando la compares conmigo, sabrás el tesoro que tienes en tu hogar- musitó con voz pícara la morena.</p>



<p>Hasta el último vello de mi cuerpo se erizó al oírla porque de cierta manera esa criatura me acababa de confirmar que se sentía una candidata adelantada para acabar en mis sábanas y que todos sus actos estaban encaminados a que la aceptara como pareja. Reaccionando, bajé el volumen de mi voz al preguntarle al oído:</p>



<p>&#8211; ¿Y si al final me gusta lo que veo en María y la seduzco?</p>



<p>Juro que se lo dije para molestar y por ello no estaba preparado a que sonriendo de oreja a oreja esa arpía respondiera que le encantaría verme poseyendo a otra y que pondría todo de su parte para que la velada fuese un éxito.</p>



<p>&#8211; ¿Estás diciendo en serio que me ayudarías a acostarme con ella? &#8211; contesté.</p>



<p>Pegando su pubis a mi entrepierna, no dudó en restregarse al responder:</p>



<p>-Me excita pensar que mi señor va a agenciarse a otra concubina y que juntas conseguiremos hacerle feliz.</p>



<p>Mi pene se irguió como un resorte al comprobar que su idea era el formar un trio e intrigado y excitado por igual, la interrogué si no prefería que me buscara otra más joven.</p>



<p>-María es perfecta para nosotros. Aúna belleza con experiencia y antes de que se dé cuenta, estaremos mimando todas tus necesidades para que no tengas que mirar a otra. &nbsp;</p>



<p>El sorprendido fui yo al oír tamaño disparate y pensando que quizás debía cambiar de táctica, pellizqué uno de sus pezones y sin darle tiempo a reaccionar, ordené que se quitara las bragas y me las diera. Contra todo pronóstico, Lidia se despojó de ellas y me las hizo entrega sin siquiera buscar un rincón donde guarecerse. Pero lo que realmente me dejó pasmado fue oírla decir lo mucho que la ponía “mi idea” de ir sin ellas entre tantos paisanos. Tomándolas entre mis manos, las olí a sabiendas que eso incrementaría la excitación de la morenita y tras olisquearlas durante unos segundos, me las coloqué a modo de pañuelo en la chaqueta mientras de reojo observaba que María volvía.</p>



<p>La recién llegada advirtió de inmediato mi nuevo aditamento. Por raro que resulte, en lugar de poner el grito en el cielo se ocupó de colocármelo adecuadamente, aunque con ello tuviera que sacarlo y doblarlo de nuevo. Tras lo cual, y mientras volvía a colocármelo, comentó lo bien que me quedaba el tanga de la refugiada en mi solapa.</p>



<p>&nbsp; Sonrojado, no supe cómo actuar cuando, aprovechando mi mutismo, cogió del brazo a Lidia y le pidió que la acompañara a pedir algo de beber. Asumiendo que iban a charlar de lo sucedido, las vi marchar mientras un tipo con cara de pocos amigos me decía que su jefe quería hablar conmigo. Temiendo más lo que conversarían esas dos que el aspecto del sujeto, dejé que me llevara por los pasillos de la embajada hasta un despacho. Despacho, donde me topé de frente con Joaquín Esparza, el hermanastro de la morena.</p>



<p>-Me imagino que sabe quién soy- afirmó el potentado mientras su ayudante me acercaba una silla.</p>



<p>Al asentir, entró directamente al trapo y preguntó por mis intenciones respecto a Lidia. No pude actuar de otra forma y sin levantar el volumen de mi voz, respondí que eso era algo que no le incumbía y que me negaba a contestar. Mi respuesta lejos de contrariarle, le hizo reír y con el mismo tono que el mío, respondió:</p>



<p>-Siento contradecirle, pero si me incumbe. No en vano fui yo el que reveló a mi hermana que su adorado comandante Omega no solo seguía vivo, sino que era usted.</p>



<p>Mi mundo se desmoronó al oír que los fantasmas de mi pasado volvían a mi vida y que ese hombre sabía el sobrenombre que había usado cuando en la universidad fundé un grupúsculo que defendía la violencia como medio para hacer cimbrar las estructuras del estado.</p>



<p>-Mi hermana siempre soñó con ser su “alfa” y que juntos “alfa y omega” liberaran a mi pueblo. Por eso no pudo más que correr entusiasmada a su encuentro sin saber que había sido yo el que lo había hecho posible.</p>



<p>Hundido en la miseria, respondí que yo ya no era el mismo que treinta años atrás y que ya no creía en las armas como medio de arreglar las cosas.</p>



<p>-Lo sé. Debido, a ello permití y favorecí que se encontraran- respondió.</p>



<p>Creyendo que implícitamente me había dicho que confiaba en que la hiciera recapacitar puse en duda sus planes, haciéndole ver que el efecto podía ser al contrario y que podía radicalizarse si intentaba apaciguar sus ánimos y centrarla.</p>



<p>-No es eso lo que deseamos ni yo ni la gente a la que represento. Queremos que Lidia siga señalando los errores de nuestro país desde aquí y que su fama de heroína entre los más desfavorecidos crezca- señaló sorprendiéndome.</p>



<p>&#8211; ¿Con qué intención? ¿Qué buscan en ella?</p>



<p>Sin ocultar nada, contestó:</p>



<p>-Todo poder necesita su némesis, un enemigo que lo conozca desde dentro y señale sus defectos, sus debilidades y miserias. Mi hermanita puede ser una piedra en nuestro zapato, pero es la que nos hace reaccionar y mejorar.</p>



<p>Recordando que Esparza era miembro del partido en el poder, le pregunté para que la necesitaban teniendo al presidente entre sus filas. Me quedé pálido con su contestación:</p>



<p>-Ese fantoche nos sirvió hasta que fue lo suficiente poderoso para asaltar la presidencia y desde entonces lejos de sacudir las bases del estado para rehacerlas, lo único que ha hecho es colaborar en nuestra división étnica. Con Lidia no queremos cometer el mismo error y manteniéndola en el exilio, nos aseguramos que nunca consiga aglutinar en su entorno partidarios suficientes mientras la mantenemos a salvo de los narcos.</p>



<p>&#8211; ¿Qué desea de mí? &#8211; quise saber.</p>



<p>-Desde un punto de vista político, quiero que el comandante Omega la dote de sustento ideológico en el que base sus críticas, aunque poco a poco eso le lleve a posiciones más realistas, pero como su hermano, deseo que a su lado encuentre un hombre con el que compartir la vida- respondió mientras se levantaba de su asiento.</p>



<p>Sabiendo que habíamos terminado, le informé de que pensaba hacer partícipe a su hermana de que habíamos tenido esa entrevista. Sin mostrar empacho alguno, el potentado me amenazó:</p>



<p>-Yo que usted no lo haría sino quiere que el comandante Omega vuelva a las portadas de los periódicos y el negocio que tanto le ha costado hacer crecer se hunda al perder la confianza de sus inversores.</p>



<p>Asumiendo que, de salir publicado que en mi juventud había fundado un grupo con vínculos claramente fascistoides, mi empresa caería en picado al ser gran parte de mis clientes organismos públicos, contesté:</p>



<p>-Es usted un cerdo y comprendo que su hermana le odie.</p>



<p>Despelotado de risa, el capullo replicó mientras desaparecía por la puerta:</p>



<p>-Se equivoca, Lidia me adora ya que al crecer sin padre fui yo quien la educó, pero a todos los hijos les llega un momento en que se enfrentan contra sus viejos y en su caso, me tocó a mí sufrir su rebeldía…</p>



<h1 class="wp-block-heading">5</h1>



<p>De vuelta al ágape busqué a Lidia por todas partes, pero no la encontré y asumiendo que seguía charlando con María, fui a pedir un whisky a la barra.&nbsp; Estaba aguardando a que me atendieran cuando alguien me tocó al hombro. Al girarme, me encontré con una impresionante pelirroja de ojos verdes que llevaba un escandaloso escote que llamaba a bucear en él. No me había repuesto cuando, regalándome una sonrisa, ese bombón me rogó que le pidiera una copa.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/154/46553475/46553475_014_1859.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&#8211; ¿Qué te apetece? &#8211; pregunté totalmente cortado.</p>



<p>-Una ginebra con tónica- contestó con marcado acento americano.</p>



<p>Tratando de que no notara lo mucho que me atraía, llamé al camarero y le pedí las dos bebidas con ella a mi lado. Al servírnoslas, le di la suya pensando que en cuanto la tuviese en sus manos esa monada iba a desaparecer, pero no fue así y en vez de irse, esperó a que cogiera la mía para comentar si no me apetecía acompañarla a dar una vuelta al jardín de la embajada. Que una desconocida me pidiera tal cosa, despertó mis sospechas al no considerarme un don Juan. Tratando de escabullirme, comenté que estaba esperando a alguien.</p>



<p>-No se preocupe por la señorita Esparza. Está bien acompañada y por lo acaramelada que la vi, dudo que vuelva en un buen rato.</p>



<p>Su respuesta me hizo recelar y no solo por el hecho de que supiera quién era mi acompañante, sino porque si hacía caso a su información la morenita no había tardado en buscarse un sustituto. Sin comprender por qué estaba celoso, cogí el JB con coca que me habían servido y la seguí al exterior.</p>



<p>“¡Menudo polvo!” pensé hipnotizado al verla andar y a pesar de mis reparos, reconozco que babeé al contemplar el modo en que meneaba ese par de nalgas dignas de museo. Blanca de piel y llena de pecas, bamboleaba su trasero con un ritmo que, a mi edad, me impedía pensar en algo que no fuera ponerla a cuatro patas y follármela. Tan oxidado estaba en temas de mujeres, que traté de rechazar la imagen que se creó en mi cerebro en la que me la imaginé siendo empotrada por mí entre los setos.</p>



<p>«Macho, ¡estás loco si crees que te dejaría!», pensé reconociendo la realidad mientras bajaba por la escalinata que daba acceso a una rosaleda.</p>



<p>Consciente quizás del efecto de su belleza, ya en el exterior, la americana buscó un banco donde sentarse y tras aposentarse en él, pidió que tomara asiento a su lado sin percatarse de que la abertura de su vestido había dejado al descubierto uno de sus muslos. Por un momento, dudé si hacerle caso o salir huyendo, al sentir que entre mis piernas mi pene tanto tiempo dormido se había puesto morcillón.</p>



<p>-Por cierto, me llamo Elizabeth &#8211; comentó viendo mis dudas.</p>



<p>Abochornado porque, a mis más de cincuenta, me comportara como un adolescente ante su primera cita, me senté al borde del banco. Aunque creí prudente mantener esa distancia, rápidamente comprendí mi error cuando para hablarme se tuvo que girar dándome una espléndida visión de sus pechos. Aunque algo me decía que ella sabía de sobra mi nombre, tartamudeando, me presenté y fue entonces cuando esa angelical serpiente, me preguntó a boca jarro desde hacía cuanto tiempo llevaba en contacto con Lidia.</p>



<p>Por segunda vez en menos de diez minutos, contesté a dos personas diferentes que mi relación con esa joven era algo que no le incumbía. Sin inmutarse, ese engendro diseñado para pecar contestó:</p>



<p>-Su pupila es una persona de interés para mis jefes y me han pedido que averigüe la razón de su estancia en España.</p>



<p>Que se refiriera a la morena como “persona de interés” me hizo estremecer y ya seguro de que me hallaba ante una burócrata del gobierno americano, únicamente quise saber a qué agencia pertenecía. Sonriendo, la tal Elizabeth deslizó la mano por la raja de su falda y de una liga de sus muslos, sacó su placa:</p>



<p>-Soy la capitana Burns y pertenezco a la DIA.</p>



<p>Como mi empresa se había visto involucrada en varios proyectos con el ejército americano me quedé paralizado al enterarme que ese bellezón era una militar destinada a ese organismo.</p>



<p>&#8211; ¿Por qué la Agencia de Inteligencia de Defensa está interesada en Lidia? – pregunté sabiendo la respuesta, no en vano entre sus funciones estaba el elaborar diariamente un informe para el presidente sobre los focos rojos que pudieran surgir fuera de los Estados Unidos.</p>



<p>-La situación en su país es inestable y teniendo en cuenta que las últimas revueltas podrían hacer caer a su gobierno, es nuestro deber conocer de antemano sus planes por si en un futuro se decide encabezar a los insurgentes.</p>



<p>-Desde ahora le digo, que no tiene intención de volver a su patria- contesté.</p>



<p>Luciendo su dentadura, me hizo saber que no me creía:</p>



<p>-Sabemos que eso ha mantenido en sus últimas declaraciones, pero eso no explica que tras tantos años se haya puesto en contacto con usted. &nbsp;En un principio, mis superiores respiraron aliviados cuando se auto exilió, pero su opinión cambió radicalmente cuando examinando su expediente se enteraron de su pasado. Ahora piensan que desde aquí desea organizar a sus seguidores, para tomar el poder.</p>



<p>Dando por sentado que esa arpía sabía de la radicalidad de las propuestas que albergaba en mi juventud, me defendí:</p>



<p>&#8211;Como has dicho eso forma parte de mi pasado, llevó décadas alejado de esos planteamientos y me dedicó únicamente a mi negocio.</p>



<p>-Hablando de su empresa…&nbsp; ¿me imagino que sabe que mi país es uno de sus mejores clientes? Y que alguno de los programas informáticos que ha desarrollado han sido declarado material sensible por mi gobierno.</p>



<p>-Lo sé- contesté y asumiendo la velada amenaza que encerraban sus palabras, la urgí a que me aclarara lo que su gente deseaba de mí y que si para seguir con nuestra colaboración, me pedían echarla de casa, lo haría.</p>



<p>Sin cortarse un pelo, la pecosa respondió:</p>



<p>-Como entenderá, un sector de la DIA pedía cortar de plano cualquier trato con su empresa. Pero los asesores del presidente lo han convencido de que, lejos de ser un problema, es una oportunidad para tenerla bajo control y que Lidia Esparza es menos dañina con usted, que de vuelta a su patria.</p>



<p>-Entonces, ¿qué quieren? &#8211; insistí viéndome en sus manos.</p>



<p>En ese momento, escuchamos a la morena riéndose tras unos setos.</p>



<p>-Seguiremos en contacto, ahora no debe vernos juntos- respondió la pelirroja y cogiendo su copa, desapareció del jardín.</p>



<p>Y fue justo a tiempo, porque todavía no había llegado a lo alto de las escaleras, cuando acompañada de María, Lidia me preguntó qué hacía ahí:</p>



<p>-Hacía demasiado calor dentro y salí a tomar el fresco- mentí mientras observaba a mi antigua compañera de estudios acomodándose la ropa.</p>



<p>El rubor de sus mejillas me hizo pensar que ese par venía de darse un homenaje y eso en vez de molestarme, curiosamente, me excitó al recordar que la hispana había exteriorizado su deseo de que retomara nuestra amistad para que junto a ella la convirtiéramos en mi concubina.&nbsp; Aun así, me cogió con el pie cambiado que la joven dijera si no me importaba que al salir del convite se viniera con nosotros a tomar una copa a casa. &nbsp;Me sorprendió observar que mi amiga no era capaz de mantenerme la mirada. No tuve que esforzarme mucho para saber que, aunque deseaba acompañarnos, temía las consecuencias de hacerlo.&nbsp; Intrigado tanto por su actitud como por la de Lidia, di un salto al vacío y sin contestar, tomé a ambas de la cintura mientras me dirigía hacia la salida.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/154/46553475/46553475_009_d53f.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>La forma en que Maria se pegó a mí y que no pusiera ningún impedimento a que la abrazara fue motivo suficiente para que se acrecentara la sensación de que esas dos zorras tenían algo planeado para esa noche. Sabiendo que fuera lo que había decidido no tardaría en saberlo, llegué al coche y abriéndoles la puerta, aguardé a que entraran. Contrariamente a como habíamos venido, Lidia se pasó atrás dejando a María el asiento del copiloto y eso me permitió examinar de reojo a mi conocida.</p>



<p>«Sigue teniendo un par de viajes», murmuré para mí rememorando en mi mente las noches que habíamos compartido en la juventud.</p>



<p>Algo parecido debió de pensar ella, ya que al percatarse de mis miradas sus areolas se erizaron surgiendo a través de la tela de su blusa. Al no desear incomodarla, me abstuve de seguir espiándola y por ello tardé unos segundos en percatarme de que Lidia la estaba acariciando desde el asiento trasero.</p>



<p>«¡Qué callado se tenía que le gustaran las mujeres!», me dije al ver la mano de la chavala explorando a través del escote de la cincuentona.</p>



<p>Haciendo como si no me hubiese enterado, aceleré rumbo a casa mientras a mis oídos llegaban los primeros gemidos de la cincuentona. La velocidad con la que se estaba calentando con las maniobras de la hispana me confirmó que dormiría poco esa noche y ya excitado, reparé en que la joven había conseguido sacar uno de sus pechos.</p>



<p>&nbsp;«Es increíble», murmuré para mí al contemplar que, sin recato alguno, Lidia pellizcaba el pezón que decoraba el seno que había dejado libre.</p>



<p>La negrura de ese botón y el modo en que lo torturaba elevó mi calentura, pero lo que me dejó sin habla fue ver al parar en un semáforo que lejos de conformarse con ello, había comenzado a masturbar a María.</p>



<p>«No puedo creerlo», me dije al observar que, a través del hueco de los asientos, Lidia tenía una de sus manos dentro de su falda y que ésta, totalmente abochornada, había cerrado los ojos en un intento de obviar lo que estaba pasando.</p>



<p>-Separa tus rodillas y déjame hacer- con su habitual dulzura, murmuró en su oído la morenita.</p>



<p>Ante esa orden, mi amiga obedeció y abriendo sus muslos de par en par, dio vía libre a las yemas que estaban hurgando en su intimidad en mi presencia.</p>



<p>&#8211; ¡Por Dios! ¡Dile algo! &#8211; sollozó al sentir que la hispana se apoderaba del montículo que escondía entre sus pliegues. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Esa escena despertó al travieso universitario que creía muerto para siempre y riendo, posé la mano sobre su muslo:</p>



<p>-Calla y disfruta de las atenciones de una experta.</p>



<p>Al sentir mi palma en su pierna, María se dejó llevar y mojando la tapicería de mi automóvil, se corrió.</p>



<p>-Ya has oído a nuestro señor, zorrita- rugió desde atrás la morena al sentir su humedad desbordándose.</p>



<p>Ese insulto, lejos de atenuar su placer, lo intensificó y mientras dos lágrimas brotaban de sus ojos, comenzó a convulsionar presa de las sensaciones que estaba experimentando.&nbsp; Verla tiritar de gozo a mi lado sin que yo tuviese intervención alguna azuzó mi carácter curioso y recordando la naturalidad con la que se había tomado que luciera las bragas de la morena en la chaqueta, la urgí a que me diera las suyas.</p>



<p>&#8211; ¡No soy tu puta! &#8211; protestó María al escuchar mi deseo.</p>



<p>Cuando ya creía que me había pasado dos pueblos y que mi amiga me iba a dejar de hablar, se lo pensó dos veces y levantando su falda, deslizó el provocativo tanga que llevaba puesto y me lo dio. Al tenerlo en mi poder, no pude evitar llevármelo a la nariz. Al verme oliéndolo, María sollozó y ante la sorpresa de los tres, volvió a berrear de placer.</p>



<p>-Zorrita, si tanto te pone que disfrute de tu olor, imagina cuando cate tu sabor- desternillada de risa, desde su asiento, Lidia comentó.</p>



<p>Entendiendo que implícitamente estaba pidiendo que lo probara, parando a un lado, extendí sobre el volante esa coqueta prenda y directamente, pregunté a mi copiloto si deseaba que probara su esencia. Al no contestar, saqué la lengua y recordé tras tantos años cómo sabía esa mujer. La verdad es que, aunque me gustó su sabor, lo que realmente me enloqueció fue contemplar su reacción y es que al verme lamiendo el flujo que habían absorbido sus bragas, no pudo evitar pellizcarse con saña los pechos mientras se volvía a correr.</p>



<p>Lidia no la dio tregua y pidiéndome que volviera a acelerar, musitó en la oreja de mi conocida:</p>



<p>-Esta noche recordarás las caricias de mi señor y serás suya. Pero mañana, ¡será mi turno! Y tendrás que hacerme disfrutar si quieres que te volvamos a invitar a casa.</p>



<p>Juro que jamás pensé escuchar de sus labios que aceptaba, pero menos que lo hiciera diciendo:</p>



<p>-Así lo haré, mi señora.</p>



<p>La claudicación que revelaban sus palabras me dejó pensativo y mientras nos acercábamos al chalet, no pude evitar preguntarme por la razón de tal entrega, pero también en cómo se comportaría en mi cama si finalmente se convertiría en mi amante. Reconozco que, anticipando el futuro, vi a María en mi cama gritando de placer mientras la penetraba y con mis dientes la castigaba apoderándome de los oscuros pezones que como pago al placer que estaba disfrutando, me ofrecía. Por eso y dado el tiempo que llevaba sin catar el dulce sabor de un sexo femenino, me hice la promesa de ir bajando por su cuerpo antes de hundir mi cara entre sus piernas y entonces, lentamente y separando con mi lengua los pliegues de su vulva, me adentraría en el paraíso al apoderarme de su clítoris. En mi imaginación cuando esa mujer experimentara mi húmeda caricia, juntaría sus rodillas para aprisionar mi cabeza entre sus muslos y así eternizar las sensaciones que estaba sintiendo…</p>



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		<title>Relato erótico:&#8221;Compañera decente se desata en la universidad 3&#8243; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Feb 2026 09:33:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Para los que no hayáis seguido las andanzas de Doña Mercedes, os voy a resumir lo sucedido hasta ahora. Esa mujer, con fama de estricta profesora de universidad, resultó ser una puta descarada a la que no le importó que yo fuera su alumno y tras varios meses tonteando, durante un viaje de estudios, se acostó conmigo. El problema surgió cuando una tarde, mi compañera Irene nos pilló follando en la ducha y decidió aprovecharse de la situación y convertir a esa cuarentona en su “dama de compañía”. El miedo a perder su trabajo pero sobre todo a que todo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para los que no hayáis seguido las andanzas de Doña Mercedes, os voy a resumir lo sucedido hasta ahora. Esa mujer, con fama de estricta profesora de universidad, resultó ser una puta descarada a la que no le importó que yo fuera su alumno y tras varios meses tonteando, durante un viaje de estudios, se acostó conmigo. El problema surgió cuando una tarde, mi compañera Irene nos pilló follando en la ducha y decidió aprovecharse de la situación y convertir a esa cuarentona en su “dama de compañía”. El miedo a perder su trabajo pero sobre todo a que todo el mundo se enterara de su desliz, hizo que esa rubia cediera a las exigencias de su alumna y por eso fui testigo del modo en el que se sometió. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En un principio, pensé que jamás Doña Mercedes aceptaría un papel tan humillante pero al comprobar mi equivocación, solo pensaba en participar en su adiestramiento. Desgraciadamente, Irene tenía otras intenciones. Enamorada de mí, decidió esa tarde que usaría su nuevo poder para castigar mi desplante. Con toda la mala leche del mundo, me permitió observar como la rubia le comía el coño para una vez caliente como una moto, cerrarme la puerta en las narices y disfrutar ella sola de esa cuarentona.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/100/22156414/22156414_170_2692.jpg" width="460" height="694">Todavía recuerdo como si fuera ayer que durante toda la noche tuve que escuchar los gritos de placer de esas dos mujeres mientras en la habitación de al lado, yo me tenía que conformar con liberar mi tensión a base de pajas. Por eso y aunque no había podido casi dormir, al día siguiente me levanté temprano para intentar participar en esa fiesta:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;Llevaba despierto una hora, cuando vi salir a Doña Mercedes del cuarto que compartía con Irene. Curiosamente se la veía feliz y a pesar de que seguía desnuda, no le importó y acercándose a donde yo estaba tomándome un café, me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gonzalo, mi dueña quiere hablar contigo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como podréis suponer, me quedé de piedra al escuchar el apelativo con el que había nombrado a mi compañera. Sin ningún pudor esa mujer había aceptado su completa sumisión e incluso se mostraba contenta de su nuevo estado. Por eso, no me tuvo que repetir el deseo de su ama y siguiéndola a través del refugio donde estábamos, pasé a la habitación. Al entrar me extrañó no verla pero entonces, mi profesora me señaló el baño. Sin saber a qué atenerme, vi como la cuarentona pedía permiso para entrar y habiéndolo obtenido,&nbsp; pasaba dentro.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nuevamente me sorprendió encontrar a Irene en un baño de espuma pero más observar a Doña Mercedes arrodillándose a su lado. Os juro que solo con eso, yo ya estaba excitado pero el morbo se incrementó al ser testigo de cómo esa mujer empezaba a enjabonar a la muchacha. Me imagino que adivinó por mi cara mi calentura pero sin hacer mención alguna a la misma, sonrió mientras me preguntaba qué tal había dormido.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mal- respondí: – Me resultó difícil dormir con los gritos que dabais.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;-Me imagino- contestó muerta de risa.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mirándome a los ojos, se levantó y exigió a la que era su teórica superior que cogiera el mango de la ducha y la aclarara. Decididamente, se exhibió ante mi demostrándome a las claras lo que me había perdido. Sé que lo hizo para molestarme pero tengo que reconocer que no solo me dio igual sino que disfruté al verla desnuda. Dotada por la naturaleza de dos pechos alucinantes, nunca me imaginé que esa empollona tuviera también un culo de ensueño y menos que&nbsp; con semejante desparpajo se comportara así.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabedora del efecto que su cuerpo estaba teniendo bajo mi pantalón, Irene poniendo cara de putón verbenero pidió a su nueva sirvienta que apuntara con el chorro a su entrepierna. La rubia obedeció de inmediato, dejándome disfrutar de la visión de su coño. Exquisitamente depilado, su pubis me pareció todavía más atrayente que la noche anterior y ya dominado por la calentura, no pude más que con la boca abierta, disfrutar de cómo mi profesora&nbsp; una vez había quitado el jabón de ese primor de sexo, le pidiera por favor a su dueña que se diera la vuelta. La puñetera cría se rio y girándose sobre la bañera, me dio la espalda.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/100/22156414/22156414_021_9798.jpg" width="460" height="694">Si ya estaba a mil por hora, ver esas dos nalgas y a la cuarentona separándolas para acto seguido limpiarlas con esmero, fue algo superior a mis fuerzas y con voz entrecortada por la excitación, pregunté qué era lo que quería. Irene soltó una carcajada al escucharme y con un tono meloso, me respondió:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-He decidido perdonarte y que me ayudes a adiestrar a mi esclava.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque eso era mi deseo, su cara de satisfacción me alertó de que tenía trampa y por eso, mientras babeaba mirando su anatomía, contesté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Exactamente, ¿Cuál va ser mi papel?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La puta de mi compañera, antes de contestarme, ordenó a nuestra profesora que le acercara una toalla y mientras obedecía, salió de la ducha y totalmente en pelotas, esperó a que se la trajera. Una vez en medio del baño y como si fuera su criada, le exigió que la secara tras lo cual, se dirigió a mí diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gonzalo, como comprenderás pienso sacar partido y por ello, desde hoy y hasta que yo decida para todos los demás serás mi novio. Llevo mucho tiempo esperando que me lo pidas y ya que has cometido este error, será una forma en la que me compenses.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estoy de acuerdo- respondí&nbsp; más alterado de lo que quería demostrar porque en ese momento, la cuarentona estaba secándole los pechos y descubrí que tenía los pezones duros: -¿Qué otra cosa quieres?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Serás mi amante, me follarás donde y cuando yo diga….</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No hay problema- interrumpí mientras mi pene se revolvía inquieto bajo la bragueta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Esta zorra necesita adiestramiento y ha aceptado que tanto tú como yo seamos sus dueños.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin llegarme a creer todavía mi suerte,&nbsp; decidí comprobar hasta donde llegaba mi función y cogiendo a Doña Mercedes de la melena, llevé su cara hasta la entrepierna de mi compañera, diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Límpiale el chocho-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A Irene le divirtió que mi primera orden fuera esa y separando las rodillas, puso al alcance de la boca de esa mujer su coño. La rubia comprendió de inmediato lo que querían sus amos y sacando la lengua, comenzó a recorrer con ella los pliegues de su dueña. Valorando su estricta obediencia, me permití soltarle una nalgada y volviendo a la conversación, seguí preguntando sobre el papel que tenía que desempeñar:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Según entiendo, tú decides respecto a todo lo concerniente a nuestra relación pero yo soy libre de usar a esta zorra.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Así es. Podrás tirártela como y cuando quieras pero deberás esperar mis órdenes en todo lo que respecta a mí-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me costó descubrir que esa cría se estaba viendo afectada por la comida que la profesora le estaba dando porque le costaba mantenerse de pie. Aprovechando eso, decidí sacar partido y tanteando el terreno, le pregunté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No sería mejor que esta guarra siguiera comiéndote el coño en la cama?.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tienes razón- contestó aliviada tras lo cual salió del baño y se tumbó sobre las sabanas.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/100/22156414/22156414_071_69eb.jpg" width="460" height="694"></div>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Doña Mercedes la siguió y sumisamente, esperó a que le confirmara que podía seguir para agachándose entre sus piernas, volver a lamer su sexo.&nbsp; Sin pedir su permiso, me despojé de mi ropa y subiéndome a la cama, me puse detrás de la profesora.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Una última pregunta, ¿Podré hacer uso de nuestra esclava mientras tú también lo haces?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cría que no era tonta, comprendió a la primera cuales eran mis verdaderas intenciones y soltando una carcajada, me respondió:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Fóllatela-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para entonces, Doña Mercedes ya se había apoderado del clítoris de mi amiga y mordisqueando dicho botón había conseguido sacar los primeros gemidos de su garganta. Contando con su autorización, cogí mi pene y colocándolo en el coño de la cuarentona, de un solo empujón se lo metí hasta el fondo. No me sorprendió encontrármelo encharcado por lo que sin esperar a que se acostumbrara empecé a cabalgarla mientras le ordenaba que usara sus dedos para dar placer a mi compañera. La rubia quizás estimulada por sentir mi miembro en su interior pegó un grito y con mayor énfasis, reanudó la comida de coño introduciendo un par yemas en el sexo de la chavala.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Me encanta ver cómo te la follas!- aulló Irene, satisfecha del tratamiento de su esclava y sin cortarse en absoluto, se pellizcó los pezones mientras me pedía que quería observar otra vez como azotaba el culo de nuestra profesora.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tardé en complacer su deseo y con un sonoro azote, azucé el ritmo de la cuarentona. Esta al sentir mi dulce caricia en su nalga, aceleró el roce de su lengua sobre el sexo de la muchacha. El chapoteo de mi pene al entrar y salir del chocho de nuestra victima me convenció de que esa mujer estaba disfrutando del duro trato y soltándole otra nalgada, le prohibí correrse antes que su dueña.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No lo haré, ¡Amo!-chilló dominada por la pasión la, en otra hora, adusta catedrática.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El rostro de mi amiga me reveló que no iba a tardar en tener un orgasmo por lo que aceleré el compás de mis penetraciones para intentar que la zorra que me estaba follando fallara. Deseaba ver cuál sería el castigo que Irene le impondría y por eso, con mayor rapidez, acuchillé su interior con mi estoque. Desgraciadamente, mi amiga no pudo más y soltando un berrido se corrió sobre las sabanas por lo que tuve que esperar para&nbsp; disfrutar de esa chavala en el papel de estricta amazona. Doña Mercedes al saborear el éxtasis de su dueña, recogió con su lengua el flujo que brotaba de su sexo y al hacerlo prolongó el mismo. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La morena dominada por las sensaciones y deseando más, separó de un empujón a la profesora y a voz en grito, me pidió que me tumbara. Con mi pene tieso, obedecí y nada más poner mi espalda contra el colchón, escuché que me decía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué prefieres? ¿Qué te la mame? O ¿Qué te folle?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba deseando ambas pero viendo el sudor que ya recorría los pechos de mi compañera, le contesté que ser follado. Mi respuesta debió complacerla porque luciendo una sonrisa de oreja a oreja, se abalanzó sobre mí y poniéndose a horcajadas, se empaló lentamente. La lentitud con la que se introdujo mi miembro en su interior, me permitió sentir como mi glande se abría camino entre sus pliegues y como su estrecho conducto, parecía estar hecho a medida de mi pene.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué gozada!- aulló al notar que la rellenaba por completo y que la cabeza de mi verga chocaba contra la pared de su vagina.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/100/22156414/22156414_198_5b00.jpg" width="460" height="694"></div>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando con la cara descompuesta, Doña Mercedes invadida por una excitación hasta entonces desconocida, le pidió permiso para chuparle los pechos. Al oír que se lo otorgaba, se lanzó sobre ellos pero antes dijo con tono descompuesto:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ama, demuéstrele quién manda.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus palabras fueron el inicio del galope de Irene que usándome como montura, empleó mi pene como si de un consolador se tratara.&nbsp; Izando y bajando sus caderas, dio inicio a un rápido mete-saca donde mi única función era poner mi polla a su disposición. Sin dejarme siquiera tocarle las tetas, mi compañera buscó nuevamente su placer importándole un comino mi opinión, mi función era ser usado y eso era exactamente lo que hacía. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi frustración se fue acumulando a pasos agigantados. Me apetecía solo morder esos pezones que veía rebotar arriba y abajo sino acariciar con mis manos el culo duro de esa muchacha. Ver que mi profesora se adueñaba con su boca de “MIS” aureolas fue el colmo y ya totalmente dominado por la pasión, pegando un grito la quité de en medio y cogiendo entre mis brazos a mi compañera, la posé de espaldas contra la cama.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Curiosamente, en vez de quejarse, Irene me sonrió y abrazando mis caderas con sus piernas, presionó mi penetración mientras me decía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Ya te estabas tardando!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La confirmación de que esa cría deseaba ser amada y no solo follada, vino cuando poniendo un puchero, dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No vas a besar a tu novia?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin darle tiempo a arrepentirse, junté nuestras bocas y forzando sus labios con mi lengua, besé por vez primera a esa muchacha. Irene respondió con pasión a mi caricia y restregándose contra mí, me imploró que la tomara. Ni que decir tiene que le hice caso y cogiendo en mi boca uno de sus pezones, empecé nuevamente a penetrarla con mi estoque. La morena al sentir mis dientes&nbsp; mordisqueando sus rosadas aureolas y a mi pene solazándose en su interior, berreó de placer y sin poder retrasarlo se corrió sonoramente. Yo al sentir su placer deslizándose por mis piernas, aceleré el lento trote y poco a poco fui dotando a mi cuerpo de una mayor velocidad. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Como deseaba sentirme tuya!- chilló satisfecha&nbsp; mientras su cuerpo unía un orgasmo con el siguiente.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La entrega de la muchacha fustigó mi marcha y llevando mi ritmo a unos extremos brutales, acuchillé su interior sin parar. Si ya estaba de sobra estimulado, bramé como un toro al ver a mi profesora en un rincón masturbándose e incapaz ya de parar, busque liberar mi tensión vía placer. La tremenda eyaculación con la que sembré su fértil útero, se derramó y saliendo por los bordes de su sexo, empapó con su blanca simiente no solo las piernas de la cría sino las sábanas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Habiendo satisfecho mis necesidades, me dejé caer sobre Irene, la cual me recibió con los brazos abiertos y así desnudos y unidos descansamos durante un rato. Estaba todavía besando a mi recién estrenada novia cuando oí que nuestra profesora pedía permiso para hablar. Al otorgárselo Irene, la rubia bajando la cabeza, le susurró:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ama, me tiene que castigar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Descojonada, mi amiga preguntó la razón.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-He aprovechado que estaban ustedes follando para masturbarme viéndoles.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué lo has hecho?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Casi llorando, la rubia se arrodilló e incapaz de mirarnos, respondió:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me excita ver al amo Gonzalo poseyéndola.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Muerta de risa por cómo había cambiado esa mujer, le preguntó mientras me guiñaba un ojo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te gustaría que tu amo me volviera a&nbsp; tomar?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con sus ojos inyectados de deseo, respondió que sí. Al oír Irene su respuesta, la arrastró de los pelos y pegando su cara a mi miembro, le exigió que lo reanimara diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si quieres verlo, ¡Trabaja! ¡Puta!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cuarentona sonrió al escuchar esa orden y cogiendo mi pene entre sus manos, contestó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Será un placer, querida Ama.<br />
</span></div>
<div><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/100/22156414/22156414_210_f59e.jpg" width="752" height="1129"></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Compañera decente se desata en la universidad 2&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Feb 2026 21:02:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Llevábamos todo el día recorriendo el Parque de Peñalara y os tengo que reconocer que estaba hasta los huevos, porque Doña Mercedes olvidándose de que ya éramos amantes, se había dedicado a estudiar conmigo todas las formaciones rocosas que salían a su paso. A mí lo que me apetecía era ir al refugio donde íbamos a pasar la&#160; noche y allí dar rienda a nuestra pasión. Tenerla tan cerca y no poderla tumbar en mitad de un prado para follármela, era un suplicio difícil de aguantar. Desde que había descubierto que la rubia era una máquina en la cama, no [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Llevábamos todo el día recorriendo el Parque de Peñalara y os tengo que reconocer que estaba hasta los huevos, porque Doña Mercedes olvidándose de que ya éramos amantes, se había dedicado a estudiar conmigo todas las formaciones rocosas que salían a su paso. A mí lo que me apetecía era ir al refugio donde íbamos a pasar la&nbsp; noche y allí dar rienda a nuestra pasión. Tenerla tan cerca y no poderla tumbar en mitad de un prado para follármela, era un suplicio difícil de aguantar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Desde que había descubierto que la rubia era una máquina en la cama, no podía pensar en otra cosa más que en repetir. Si entre las paredes de la universidad era un ogro, una vez se había quitado la careta de estricta profesora,&nbsp; la cuarentona resultaba una hembra sedienta de sexo. Habiendo descubierto nuestra mutua atracción, durante un semestre nos habíamos limitado a calentarnos pero gracias a que durante ese viaje de estudios estábamos los dos solos, habíamos dejado en la cuneta los formalismos y habíamos follado a la orilla de un estanque.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Como teníamos que completar el trabajo que nos habían encomendado, mi profesora no había tenido más remedio que levantarse y ponerse a trabajar. Sé que tenía razón, si llegábamos sin nada, todo el mundo se preguntaría el motivo. No nos convenía ni a ella ni a mí que mis compañeros sospechasen de que entre nosotros había algún tipo de relación que no fuera la de docente-alumno. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Aun así, me molestó que ni siquiera me dejara tocarle el culo mientras examinábamos un conjunto de fallas. Con muy mala leche, me retiró la mano, diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Señor Martínez, ¡Estamos trabajando! </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Confieso que además de estar caliente como un puñetero mono, lo que me jodía es que esa mujer llevara las riendas de nuestra relación. Ella decidía como, cuando y donde podía tirármela. Yo no era más que un comparsa, un maldito instrumento de su lujuria. También os reconozco que ese papel tenía sus ventajas. Doña Mercedes con sus cuatro décadas, su metro setenta y sus enormes pechos, tenía un cuerpo maravilloso. Su trasero estaba formado por dos duras nalgas y un virginal ojete que me tenía extasiado. En cuanto&nbsp; pensaba en él, no podía dejar de imaginarme como sería desflorarlo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">“¿Me dejará hacerlo? ¿Gritará en su caso? ¿Querrá repetir?” eran preguntas que me traían atontado y aunque sabía que en unas horas iba a descubrirlas, no por ello dejaba de soñar con hacerlo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Por otra parte el calor de ese mes de Junio, me tenía completamente sudado. Mi camisa estaba empapada pero eso no era importante. Lo que sí lo era, era que la de la cuarentona también estaba mojada. El sudor de su cuerpo había convertido la tela en una especie de baba transparente y por eso, no podía dejar de observar la belleza de sus pezones marcándose sensualmente tras ella.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¡Como me apetece comérmelos- dije en voz alta sin darme cuenta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¿Decía usted algo?- preguntó la que hasta ese día solo había sido para mí la hija de perra de Cristalografía.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Cansado de disimular, me planté frente a ella y le respondí la verdad: </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Estoy hasta las narices de caminar por esas cuestas y que lo que realmente necesitó es echarla un buen polvo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Doña Mercedes al oír mi ordinariez, miró su reloj y al ver que eran más de las siete de la tarde, sonrió diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¿Solo uno? Me defrauda Señor Martínez, realmente pensaba que al menos me iba a echar media docena.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Picado en mi orgullo, la atraje entre mis brazos y olvidándome de su jerarquía, la besé mientras mis manos recorrían ese culo que me traía en vela. La rubia descojonada, se dejó querer pero cuando ya intentaba quitarle la falda, me paró en seco diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Vamos al refugio que nos tienen reservado- y con voz sería, me avisó: -¡Ni se le ocurra hacer ninguna idiotez hasta que nos hayamos asegurado de estar solos!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Nuevamente tenía razón la cuarentona y como no podía objetar nada a su orden, decidí forzar un poco la relación diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Doña Mercedes, ¿No cree que ya es hora de que deje de hablarme de usted?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-De acuerdo, Miguel- y pegando su cuerpo al mío, prosiguió diciendo: -Desde ahora, te voy a tutear pero te prohíbo que tú lo hagas hasta que cumplas una de mis fantasías-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¿Cuál?- pregunté.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Esta noche quiero probar una cosa… </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¿El qué?- respondí francamente interesado</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Avergonzada fue incapaz de mirarme a la cara mientras me respondía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Quiero… necesito saber que se siente… ¡Haciéndolo por detrás!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¿Quiere que le dé por culo?- exclamé entusiasmado porque eso era exactamente mi mayor deseo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Sí- contestó molesta por mi expresión: -Me gustaría que me hicieras el sexo anal.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Midiendo mis palabras y manteniendo el respeto exquisito que me pedía, respondí:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Doña Mercedes será para mí un placer hacérselo y si tiene otra fantasía que cumplir no dude en pedírsela a su esclavo Miguel.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Muerta de risa por el descaro de la respuesta, me pegó un azote en el trasero, diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Si me acuerdo de otra, no te lo pediré, te lo exigiré.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Llegamos al refugio.</span></b></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://www.nude-gals.com/galleries/saju%20a/0001/met_art_2013_05_02_PRESENTING_SAJU_04.jpg" width="424" height="637">Como os imaginaréis, el viaje de ida al lugar donde íbamos a pasar la noche se me hizo larguísimo y no solo por la promesa que ese pedazo de hembra me había hecho sino porque no estaba plenamente seguro de si me la podría cumplir. Si al llegar allí, había alguien más, me podría dar por jodido. No solo no podría estrenar ese pandero sino que me tendría que conformar con una paja en la soledad de mi cama.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Afortunadamente, estaba solo el guarda del parque que al vernos llegar, nos saludó y como tenía prisa, dio con nosotros una vuelta rápida al refugio para marcharse acto seguido.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¡Está cojonudo!- comenté al quedarnos solos &#8211; ¿Ha visto la cama? Es de dos por dos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Poniendo cara de zorrón desorejado, mi querida profesora me cogió de la mano y pegando su pubis a mi sexo, se empezó a frotar mientras me decía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Ya lo he visto. Pero antes, ¿No te apetece una ducha?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Su actitud me puso a cien y tomándola en mis brazos, la llevé hasta el baño. Al depositarla sobre el suelo, abrí el grifo con ánimo de desnudarla pero sorprendido vi que la rubia se había arrodillado frente a mí y sin esperar a pedirme mi opinión, me estaba bajando la bragueta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">A continuación me miró sonriendo y al percatarse que mi pene había conseguido una considerable erección con solo mirarlo, me obligó a separar las piernas y sin más prolegómeno, vi sacaba la lengua y se ponía a lamer mi extensión mientras sus manos acariciaban mis testículos. En silencio y de pie, observé a esa mujer metiéndose mi pene lentamente en la boca. Sus labios presionaron cada centímetro de mi miembro mientras lo hacía, dotando a su maniobra de una sensualidad sin límites. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Tengo que reconocer que me sorprendió su maestría mamando. No solo fue dulce sino que como una autentica devoradora, se engulló todo y no cejó hasta tenerlo hasta el fondo de su garganta. Entonces y solo entonces, empezó a sacarlo y a meterlo con gran parsimonia mientras su lengua no dejaba de presionar dentro de su boca.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Poco a poco fue acelerando la velocidad de su mamada hasta convertir su boca en maquinaria de hacer mamadas que podría competir con éxito con cualquier ordeñadora industrial. Sabedora de lo que estaba sintiendo, se sacó la polla y con tono pícaro, preguntó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¿Te gusta la lección?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Sí, Doña Mercedes, ¡Me encanta!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Satisfecha por mi respuesta, se volvió a embutir toda mi extensión y esta vez, no se cortó, dotando a su cabeza de una velocidad inusitada, buscó mi placer como si su vida dependiera de ello. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¡Dios!- exclamé al sentir que mi pene era un pelele en su boca y temiendo que al correrme dentro de ella, se pudiera mosquear, le avisé de la cercanía de mi orgasmo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Mi aviso lejos de contrariarla, la volvió loca y con una auténtica obsesión, buscó su recompensa. Al obtenerla y explotar mi pene en bruscas sacudidas, sus maniobras se volvieron frenéticas y con usando la lengua como cuchara fue absorbiendo y bebiéndose todo el esperma que se derramaba en su boca.&nbsp; Era tal su calentura que no paró en lamer y estrujar mi sexo hasta que comprendió que lo había ordeñado por completo y entonces, mirándome a la cara, me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¡Estaba riquísimo!- y levantándose, insistió: -Esta noche querré más.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Esa nueva promesa me recordó la primera y sin esperar a que me lo pidiera, me puse a desnudarla mientras a mi espalda, sonaba el chorro de la ducha. Contagiada por mi pasión, mi profesora me ayudó a quitarme la ropa y ya desnudos nos metimos bajo el agua. Ver y sentir sus pechos mojados, fue algo tan excitante que no pude evitar hundir mi cara en su escote. La cuarentona al sentir mi lengua recorriendo sus pezones, empezó a gemir mientras trataba con sus manos reavivar mi alicaído miembro.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Deseo que cumpla lo prometido- dije al notar que entre mis piernas, mi sexo había recuperado su dureza.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Comprendiendo a que me refería se dio la vuelta y separando sus nalgas con sus dedos, me respondió:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¡Es todo tuyo!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Caí rendido ante tanta belleza y ya de rodillas, saqué mi lengua y con ella me puse a recorrer los bordes de su ano. Nada más notar la húmeda caricia en su esfínter, mi adorada profesora pegó un grito y llevándose una mano a su coño, empezó a masturbarse sin dejar de suspirar. Urgido por romper ese culo, metí toda mi lengua dentro y como si fuera un micro pene, empecé a follarla con ella.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¡Qué delicia!- chilló al experimentar la nueva sensación.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Estimulado por sus palabras, llevé una de mis yemas hasta su ojete y introduciéndola un poco, busqué relajarlo. El chillido de placer con el que esa cuarentona contestó a mi maniobra, me dejó claro que iba bien encaminado y metiendo lo hasta el fondo, comencé a sacarlo mientras Doña Mercedes se derretía al sentirlo. Al minuto y viendo que entraba y salía con facilidad, junté un segundo y repetí la misma operación.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://www.nude-gals.com/galleries/saju%20a/0001/met_art_2013_05_02_PRESENTING_SAJU_05.jpg" width="424" height="637">-¡Lo necesito!- escuché que gritaba descompuesta mientras apoyaba su cabeza sobre los azulejos de la pared.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">La urgencia de esa mujer me hizo olvidar toda precaución y ya dominado por el desenfreno, cogí mi pene en la mano y tras juguetear con mi glande en esa entrada trasera, le pregunté si estaba dispuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Sí, ¡Cabrón! ¡Hazlo ya!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">No esperé más y con lentitud forcé por vez primera ese culo con mi miembro. La rubia sin quejarse pero con lágrimas en los ojos, absorbió centímetro a centímetro mi verga y solo cuando sintió que se la había clavado por completo, se quejó diciendo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¡Cómo duele!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Intentando no profundizar en su castigo, me quedé quieto para que se acostumbrara mientras intentaba tranquilizarla acariciándole los pechos. Fue ella la que sin avisar empezó a mover sus caderas, deslizando mi miembro por sus intestinos. Paulatinamente la presión que ejercía su esfínter se fue diluyendo por lo que comprendí que en poco tiempo el dolor iba a desaparecer y sería sustituido por&nbsp; placer. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Previéndolo aceleré mis penetraciones. La cuarentona se quejó pero en vez de compadecerme de ella, le solté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¡Cállate puta y disfruta! </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Que su alumno no le obedeciera y que encima le insultara, le cabreó y tratando de zafarse de mi acoso, me exigió que parara. Pero entonces por segunda vez, la desobedecí y recreándome en mi rebeldía, di comienzo a un loco cabalgar sobre su culo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¡Para! ¡Que me haces daño!- chilló al sentir el rudo modo con el que la estaba empalando.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¡Te he dicho que te calles y disfrutes! – fuera de mí, grité y recalcando mis deseos, solté un duro azote en una de sus nalgas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Como si mi nalgada fuera un truco de magia, al menguar el dolor que escocía en su cachete, le hizo reaccionar y sin llegárselo a creer, empezó a gozar entre gemidos. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¡No puede ser!- chilló alborozada -¡Quiero más!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Recordando que en el estanque, esa zorra había disfrutado de los azotes, decidí complacerla y castigando sus nalgas marqué a partir de ese instante mi siguiente incursión. Dominada por una pasión desbordante y hasta entonces inédita en ella, la profesora esperaba con ansia mi nueva nalgada porque sabía que vendría acompañada al momento de mi estoque. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Dejándose llevar por el ardor que colmaba su cuerpo, me pidió que la siguiera empalando mientras su mano masturbaba con rapidez su ya hinchado clítoris. La suma de todas esas nuevas sensaciones terminaron por asolar todos sus cimientos y en voz en grito me informó que se corría. El oír su entrega y como me rogaba que derramara mi simiente en el interior de su culo, fue el detonante de mi propio orgasmo y afianzándome con las manos en sus pechos, dejé que mi pene explotara en sus intestinos. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Agotados, nos dejamos caer sobre la ducha y entonces, la adusta profesora se incorporó y sentándose sobre mí, empezó a besarme mientras me daba las gracias: </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¡Ha sido estupendo!, me ha encantado todo. Incluso me he corrido al oír que me llamabas puta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Estaba a punto de contestarle cuando de pronto, escuché:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¡Debería darle vergüenza! ¿Quién iba a decir que Usted caería tan bajo de&nbsp; acostarse con un alumno?.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Al mirar quien hablaba, descubrí a Irene sentada tranquilamente en el lavabo. No supe calcular cuánto tiempo llevaba observando pero por la sonrisa que lucía en su rostro, comprendí que al menos lo suficiente para ser testigo del modo tan violento con el que había desvirgado el culo de su profesora.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://www.nude-gals.com/galleries/saju%20a/0001/met_art_2013_05_02_PRESENTING_SAJU_06.jpg" width="424" height="637">Irene impone sus condiciones.</span></b></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">&nbsp;</span></b></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Como os habréis imaginado de antemano, aunque me había sorprendido y me había preocupado el haber sido sorprendido por mi compañera, no podía compara mi estado con el terror con el que la profesora. Completamente acojonada por la pillada, se enrolló una toalla alrededor y todavía empapada, salió a dar explicaciones.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Doña Mercedes nunca se imaginó encontrarse con su alumna, tranquilamente sentada en un sofá del salón. Nada más verla, se intentó disculpar aludiendo que ambos éramos mayores de edad y que era una relación consensuada. Es más, la oí decir:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-No hacemos mal a nadie.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Irene, que se había mantenido impertérrita durante dichas excusas, esperó a que terminara para mientras se seguía pintando las uñas decirle:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¡Zorra! Me apetece tomarme un café mientras hablo con Gonzalo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">La estricta catedrática pegó un respingo al oír el insulto, pero sabiendo que esa morena la tenía en sus manos, se calló y fue sumisamente a hacerlo a la cocina. Mientras tanto yo acababa de salir del baño. Me había dado tiempo solo a ponerme unos pantalones y por eso con el torso desnudo, le pregunté qué quería. El cerebrito, esa cría que parecía no haber roto en su vida una regla, me señaló una silla y me ordenó que me sentara. Una vez había obedecido, con gesto serio, me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¿Sabes que me he levantado de la cama para estar contigo? Llevo deseando que me des una oportunidad desde que empezamos la carrera y cuando pienso que al fin tendría una ocasión durante estos dos días, me encuentro que te estas follando a esa puta estirada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Su confesión me cogió fuera de lugar porque desconocía no solo sus sentimientos sino incluso que tuviera alguno, porque esa niña se dedicaba solo a estudiar. Sin saber cómo contestar, esperé a que siguiera hablando. Si ya estaba suficientemente confundido, cuando escuché sus condiciones me quedé perplejo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-En fin- dijo tomando aire – estoy muy jodida y no creas que no pienso en hacértelo pagar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Sus palabras que escondían un chantaje, me encendieron y casi gritando le contesté que por mi podría contárselo a todo el mundo porque me traía sin cuidado. En ese instante se nos unió Doña Mercedes con el café, de forma que fuimos los dos los que escuchamos su amenaza. La muy zorra, muerta de risa, nos explicó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Mira chaval. Si esto llega a oídos del rector, la guarra de tu amante puede darse por despedida y tú serías expulsado porque ya me ocuparía de convencerles de que te has beneficiado de tu amoralidad.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Tratando de mantener la cordura, la respondió:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Irene. ¿No te has dado cuenta de que nadie te creería? Al final es la palabra de una niñata celosa contra la de una profesora de fama intachable.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Reconozco que estuve de acuerdo con la cuarentona pero entonces mi compañera soltó una carcajada diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Zorrita, ¡Mejor te callas! – y dirigiéndose a mí, me dio su móvil- Gonzalo mira el mensaje que me acabo de mandar a&nbsp; mi email.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Todavía sin conocer el alcance de sus pruebas, empecé a ver el archivo y ni siquiera hizo falta que se lo contara a la profesora porque el sonido era lo suficientemente aclaratorio: “¡Nos había grabado”. Fue entonces cuando la rubia se desmoronó y llorando, le imploró que lo borrara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Realmente me toma por imbécil- Irene contestó sin inmutarse –Os tengo a los dos en mi poder y pienso aprovecharlo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¿Qué quiere?- intervine de muy mala leche. Seguía sin creerme el cambio dado por esa chavala.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Es fácil, para empezar: ¡Quiero que esa zorra se arrodille y me descalce!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Ya cabreado por lo que imaginaba, intenté razonar con ella, al ver que la profesora le hacía caso y se estaba agachando:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-De nada te sirve, humillarla-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Pero entonces, mientras la que en teoría era su superior le quitaba un zapato, me respondió:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-No solo voy a humillarla, pienso usarla durante dos días del modo que me venga en gana – y señalando a la mujer que tenía a sus pies, dijo: -Siempre he querido tener una esclava y gracias a ti, la he conseguido.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Asustado pero en parte excitado, pregunté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¿Y yo? ¿No querrás qué sea tu sumiso?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Poniendo cara de putón, contestó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Todavía no lo he decidido, deja que piense mientras mi perra me chupa los pies.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Mi respeto por esa rubia se diluyó al ver que cediendo a los caprichos de la alumna, Doña Mercedes estaba lamiendo los dedos de la muchacha. No me podía creer que la afamada geóloga se comportara de un modo tan servil, pero entonces me fijé que sus ojos brillaban con un fulgor extraño y alucinado, me di cuenta que ese duro trato, estaba&nbsp; estimulando su lado más oscuro. Irene, viendo que tenía su control, dio otro paso en su dominio diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Gonzalo, ¿No te parece ridículo ver a una cachorrita envuelta en una toalla? ¿No crees que estaría más guapa sin ella?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">La cuarentona me miró pidiendo ayuda pero no la encontró porque para entonces, me estaba gustando el jueguecito de mi amiga. Al percatarse de ello, casi llorando se levantó y se quitó la franela. La cría no pudo reprimir una risita al ver que la profesora cumplía a rajatabla sus peticiones y por eso, tomó una decisión que me afectaba diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Sabes, nunca me ha comido el coño una mujer. ¿Te apetecería ver como lo hace?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Olvidándome del poco o mucho cariño que tenía por esa rubia, respondí que sí. No me pasó inadvertida la mirada de odio de mi profesora al oírme pero sin darle tiempo a reaccionar, Irene se levantó la falda y le dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Ya has oído. ¡Comételo!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Incapaz de desobedecer, Doña Mercedes se arrodilló entre las piernas de la cría y dirigiéndose a su captora, preguntó si le quitaba las bragas. El tono sumiso con el que realizó su pregunta me dejó claro que iba a ceder a todo lo que le pidiera aunque ello supusiera ser su puta. La morena, sonrió y quitándose ella misma el tanga, respondió:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-Hazlo lento, ¡Quiero disfrutar!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">Os confieso que no pude retirar los ojos y que con un calor enorme, contemplé la escena que esas dos mujeres me estaban regalando. La mayor dela dos desnuda arrodillada mientras la joven con la falda levantada y enseñándome el coño, le exigía que se lo zampara. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt;">-¡Me encantará verlo!- exclamé sin percatarme todavía de mi papel de convidado de piedra.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Irene sonrió al escucharme y dirigiéndose a la sumisa que tenía en frente, le exigió que comenzara, tras lo cual, se concentró en ella. Las manos de la profesora comenzaron a recorrer las piernas desnudas de mi compañera con una dedicación no impuesta. Con mi pene ya erecto, disfrute de como la cuarentona le empezaba a besar los tobillos y como lentamente iba subiendo por sus pantorrillas. Para entonces, la morena, cogiendo un pecho con sus manos, empezó a acariciarlo mientras Doña Mercedes se empezaba a mojar al sentir la excitación de ser mandada. Sin poderlo evitar sus pezones se erizaron al oír los gemidos de su alumna, más afectada de lo que le hubiese gustado reconocer por sus maniobras. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://www.nude-gals.com/galleries/saju%20a/0001/met_art_2013_05_02_PRESENTING_SAJU_07.jpg" width="424" height="637">-¡Vas a ser una perra obediente! ¿Verdad?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sí- masculló entre dientes sin dejar de besar cada centímetro de sus muslos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al sentirla tan cerca de su meta, mi compañera se desbrochó la camisa, dejándome observar por primera vez, la perfección de sus pezones rosados. Maravillado por esas dos maravillas, acomodé mi pene bajo mi pantalón y buscando una mejor posición, seguí espiando. Os confieso que tuve ganas de saltar sobre esos pechos juveniles casi adolescentes pero cuando ya estaba a punto de hacerlo, Irene se dio cuenta y me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Todavía no es tu turno- </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Cabreado pero estimulado por la escena, admiré el modo tan sensual en el que la profesora se apoderó del clítoris de la muchacha. Lo primero que hizo fue separar esos labios ya hinchados y con una delicadeza brutal, sacó su lengua y se puso a lamer tan codiciado botón.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Dios! ¡Cómo voy a disfrutar con esta puta!- soltó Irene al sentirlo y presionando contra su pubis la cabeza de la rubia, le ordenó que no parara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Su víctima, ya poseída por la lujuria, se dio un banquete al sentir que se aproximaba el orgasmo de la que era su dueña. Usando su lengua como cuchara, fue recogiendo el flujo que manaba del coño de la chavala e involuntariamente, usó una de sus manos para masturbarse mientras tanto. Los gemidos de ambas me llevaron a un estado tal que sin ser capaz de retenerme, me saqué el pene y cogiéndolo entre mis manos me empecé a hacer una paja en su honor.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Irene miró mi dureza con deseo y pellizcándose duramente los pezones, me preguntó si ella no estaba más buena que nuestra profe:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sí- respondí sin mentir porque esa morena estaba buenísima.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Satisfecha por mi respuesta, se dejó llevar y clamando su éxtasis se corrió dando gritos. Creyendo que mi turno no tardaría en llegar, estimulé su placer diciéndole lo mucho que la deseaba. Tal y como había previsto, la cría se retorció al oírlo pero tras dos minutos donde unió un orgasmo con el siguiente a manos de Doña Mercedes, se desplomó agotada. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Os juro que estaba convencido de que en ese momento iba a tomar el puesto de la profe. Desgraciadamente tras descansar un breve rato, mi compañera obligó a levantarse a la rubia y cogiéndola del brazo, le dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Puta!, hoy no vas a dormir hasta dejarme satisfecha.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La cuarentona sonrió al escucharla y sumisamente se dejó llevar hasta la habitación. Casi corriendo, las seguí y fue entonces cuando pegándome con la puerta en las narices, Irene me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Lo siento Gonzalo, hoy has perdido tu oportunidad. ¡Mañana hablamos!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sin todavía llegar a asimilar su desplante, señalé mi pene diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿No me dejarás así?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Soltando una carcajada, respondió:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Hazte una paja!<img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.nude-gals.com/galleries/saju%20a/0001/met_art_2013_05_02_PRESENTING_SAJU_10.jpg" width="600" height="600"><br />
</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Compañera decente se desata en la universidad &#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Feb 2026 09:28:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[&#160; &#160; Para contaros esta historia, me tengo que retrotraer unos años a cuando recién salido del colegio acababa de entrar en la universidad. Recuerdo con añoranza esa época, durante la cual no solo aprendí los rudimentos básicos de todo geólogo sino el arte de complacer a una mujer. Curiosamente mi profesora en esos menesteres fue la catedrática de Cristalografía. Doña Mercedes, aparte de estar buenísima, era un hueso duro de roer por lo que todos los estudiantes temblábamos al verla entrar en el aula. Con una mala leche proverbial, usaba y abusaba de su poder para menospreciar a los [&#8230;]]]></description>
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<p></p>
<div style="background: white; text-align: justify;">&nbsp;</div>
<div style="clear: both; text-align: center;">&nbsp;</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Para contaros esta historia, me tengo que retrotraer unos años a cuando recién salido del colegio acababa de entrar en la universidad. Recuerdo con añoranza esa época, durante la cual no solo aprendí los rudimentos básicos de todo geólogo sino el arte de complacer a una mujer. Curiosamente mi profesora en esos menesteres fue la catedrática de Cristalografía.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Doña Mercedes, aparte de estar buenísima, era un hueso duro de roer por lo que todos los estudiantes temblábamos al verla entrar en el aula. Con una mala leche proverbial, usaba y abusaba de su poder para menospreciar a los que habíamos tenido la desgracia de tenerla como tutora. Su menosprecio no tenía sexo, le daba igual que el objeto de su ira fuera una mujer o un hombre, en cuanto te enfilaba podía darte por jodido. Todavía me acuerdo de la primera vez que la tomó conmigo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Esa mañana el metro se había retrasado y por eso llegué tarde a sus clases. Al entrar se me ocurrió no pedir perdón por mi retraso y obviando que ya estaba explicando la materia, me senté. La muy zorra no esperó a que me hubiera acomodado en mi asiento y alzando la voz, dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">-Se puede ver por la falta de interés del Sr. Martínez que domina los sistemas cristalinos- y señalando la pizarra, prosiguió diciendo: -¿Nos puede obsequiar con su sabiduría? </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">La fortuna había hecho que la tarde anterior, hubiese estudiado lo que íbamos a dar con esa arpía y aun así, totalmente acojonado, subí a la palestra desde donde los profesores impartían sus clases. Nada más llegar a su lado, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">-Como no ha tenido tiempo de escucharme, les estaba explicando a sus compañeros que había siete tipos de sistemas-</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">No queriendo parecer un palurdo, cogí el toro por los cuernos y demostrando una tranquilidad que no tenía, expliqué a mis amigos que aunque había&nbsp; treinta y dos posibles agrupaciones&nbsp; de cristales en función de sus elementos de simetría, se podían reagrupar en siete sistemas. Debió sorprenderle que lo supiera pero decidida a humillarme, esperó a que terminara de enunciar los tipos para preguntar:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">-Parece que Usted no es tan inculto como parece pero me puede explicar: ¿Cómo le afecta a un haz de rayos x&nbsp; el pasar por cada una de esas estructuras cristalinas?&nbsp; </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Aunque sabía que su asignatura se basaba en eso, no supe que responder y con el rabo entre las piernas, lo reconocí en público. Satisfecha por haberme pillado, lo explicó ella. Tras lo cual y mandándome a mi asiento, me ordenó que el lunes siguiente quería en su mesa un trabajo de cincuenta páginas sobre el asunto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Cabreado, me mordí un huevo y no contesté a esa guarra como se merecía. Sabía que si me quejaba, de algún modo esa mujer me lo haría pagar. El resto de los presentes tampoco dijo nada porque temía ser objeto del mismo castigo. Durante los cuarenta minutos que quedaban de su clase, me quedé refunfuñando pero aun siendo imposible, deseando devolverle la afrenta. Observándola mientras daba la lección, me percaté por primera vez que esa cuarentona estaba buena. Con un metro setenta y una melena rubia, su severa vestimenta no podía ocultar que Doña Mercedes tenía un cuerpo que haría suspirar a cualquier muchacho de mi edad. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Dotada por la naturaleza de unos pechos grandes e hinchados, la blusa que llevaba en esos instantes era demasiado estrecha y eso hacía que los botones parecieran estar a punto de estallar. Absorto contemplándola dejé volar mi imaginación y deseé que mi venganza consistiera en tirármela. Ya excitado con la idea, mi pene reaccionó poniéndose erecto cuando al caérsele la tiza, se agachó para recogerla.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">“¡Menudo culo tiene la vieja!”, exclamé para mí al comprobar la clase de pandero que tenía. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Sus nalgas me parecieron una maravilla y prendado por tan bella estampa, no pude retirar mis ojos de ellas con la suficiente rapidez y por eso al incorporarse, la profesora se percató de la forma en que la miraba. Curiosamente, no dijo nada y dando por terminada la clase, desapareció por la puerta. Aunque aliviado por su súbita desaparición, no pude dejar de echarme en cara el haber sido tan idiota. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">En ese momento no lo supe pero al sorprenderme, se escandalizó por el brillo de mis ojos pero una vez en su despacho, cerró la puerta y recordando que había adivinado la erección de mi miembro a través del pantalón, se excitó y levantándose la falda se tuvo que masturbar mientras se lamentaba de que fuera su alumno y no un hombre que le hubiesen presentado cualquier noche.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;">&nbsp;</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Mientras tanto, fui el objeto de las burlas de mis compañeros que regodeándose en mi desgracia, me sentenciaron diciendo que por lo que sabían de otros años, esa puta siempre la tomaba con uno y que por bocazas, me había tocado a mí ser su víctima ese curso. Tengo que reconocer que su guasa no hizo mella en mí porque mi mente divagaba en ese momento, soñando con hacer mío ese culito.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Doña Mercedes inicia su acoso.</span></b></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Tratando de no dar otro motivo a esa zorra para humillarme aún más, me pasé ese puto fin de semana encerrado en casa, haciendo el trabajo que me había ordenado. Sabiendo que no iba a dejar pasar la oportunidad para putearme, decidí leer varios de los libros que había publicado y de esa forma teniéndola a ella como principal referencia, no pudiera objetar nada de cómo había desarrollado el tema.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://www.nextdoormania.com/pics/mandyfemjoy08.jpg" width="422" height="633">Satisfecho pero en absoluto tranquilo llegué a su oficina ese lunes.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Al entrar en su cubículo, me pidió que cerrara la puerta y ordenando que me sentara, empezó a revisar el trabajo. La muy hoja de puta me dejó en la silla mientras se ponía a estudiar concienzudamente mi escrito. Durante los primeros diez minutos estaba tan nervioso que no pude hacer otra cosa que mirarla y eso fue mi perdición porque al recorrer su cuerpo con mis ojos, me empecé a excitar al comprobar la perfección de sus curvas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Ajena a mi escrutinio, mi profesora estaba tan concentrada en el trabajo que no se percató de que uno de los botones de su blusa se había abierto dejándome disfrutar de parte del coqueto sujetador de encaje que portaba. Absorto en tratar de vislumbrar de alguna forma su pezón, me estaba acomodando en mi asiento cuando involuntariamente, o eso pensé, Doña Mercedes se acarició un pecho. Como un resorte mi pene se irguió bajo mi bragueta y ya dominado por el morbo, no quité ojo de su escote.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Aunque me pareció en ese instante imposible, la profesora cambió de postura mostrándome sin pudor el inicio de una negra aureola. Intentando que no notara mi erección estaba ahuecando mi pantalón cuando levantando su mirada de los papeles, me pilló haciéndolo. Noté que se había dado cuenta porque contrariando su fama, se mordió los labios antes de decirme con voz entrecortada:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">-Su trabajo está muy bien, le felicito.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">-Gracias- y tratando de huir de allí, le pregunté si podía volver a clase.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Afortunadamente me dio permiso y cogiendo mi bolsa, salí de su despacho hecho un mar de dudas. No me podía creer lo ocurrido y dirigiéndome directamente al baño, me encerré en uno de sus retretes mientras liberando mi pene me empezaba a masturbar recordando su mirada de deseo. Mientras daba rienda suelta a mi excitación, deseé no haberme equivocado y que sus intenciones fueran otras.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Con mi lujuria saciada, me auto convencí de que lo había imaginado y olvidando el tema, volví al aula donde mis compañeros estaban. Al verme entrar, me preguntaron cómo me había ido e incapaz de reconocer lo vivido, dije entre risas que como siempre, ese zorrón me había puesto a caer de un burro.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Desde ese día, la actitud de Doña Mercedes hacia mí no solo no cambió sino que me cogió como el saco donde descargar sus golpes y era rara la clase donde no se metía conmigo. Pero realmente si había cambiado porque después de reñirme en público, esperaba a que todo el mundo saliera para pedirme que le ayudara a llevar sus trastos al despacho. Ya en su cubículo resolvía las dudas que pudiese tener mientras hacía una clara exhibición de su cuerpo.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;">&nbsp;</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Aunque parezca una fantasía de adolescente, se convirtió en rutina que esa cuarentona me explicara nuevamente la materia entre esas paredes, dejando que se le abrieran los botones de su camisa o bien permitiendo que la falda se le levantara dejándome disfrutar de sus piernas. Era un acuerdo tácito, ni ella ni yo comentamos jamás, en esas reuniones, su exhibicionismo ni dejó que&nbsp; pasara de ahí. Lo más que llegamos fue un día que al ir a coger de un estante un libro con el que explayarse en su explicación, dio un paso en falso. Al tratarla de sostener, puse mis manos en sus nalgas y durante unos segundos nos quedamos callados mientras cada uno decidía si tendría el suficiente valor de dar el siguiente paso. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Desgraciadamente, ninguno se atrevió y separando mis manos de su culo, me volví a sentar en la silla. Al hacerlo, descubrí que sus pezones estaban totalmente erectos bajo la tela y despidiéndome de ella, la dejé plantada. Meses más tarde me reconoció que al irme, atrancó su puerta y separando sus rodillas se masturbó deseando y temiendo que algún día la hiciese mía.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">&nbsp;</span></b></div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Por una casualidad todo se descontrola</span></b><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://www.nextdoormania.com/pics/mandyfemjoy09.jpg" width="424" height="636">Llevábamos medio trimestre con ese juego, cuando su departamento decidió hacer una salida al campo. Aunque estaba programada de ante mano, con&nbsp; una alegría no compartida por mis compañeros, escuché que durante una de sus conferencias, nos avisaba que el jueves y el viernes siguientes, ella y otros cinco profesores nos llevarían a comprobar in situ las diferentes formaciones rocosas de la sierra de Madrid.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Como éramos solo doce los que cursábamos ese seminario, nos dividió en grupos de un docente por cada dos alumnos.&nbsp; Al revisar la lista, descubrí que nos había tocado a Irene y a mí con ella. Deseando que llegara ese viaje de estudios, pregunté a mi compañera sino sería bueno que nos juntáramos para estudiar la zona que en teoría íbamos a recorrer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Como ambos sabíamos que nos iba a examinar a conciencia durante esos dos días, no puso reparo alguno y el martes por la tarde, nos reunimos en su casa. Sabiendo que esa muchacha, además de ser un bombón, era un cerebrito llegué a la cita tranquilo pero al recibirme vestida con una bata y un grueso pijama me percaté de que tenía un trancazo de tomo y lomo. Temiendo contagiarme y que la gripe me impidiera ir a ese viaje, me mantuve distante y en menos de cinco minutos, me repartí con ella la zona a estudiar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Irene aquejada de fiebre y con dolores de cabeza que le hacían imposible salir de casa, faltó al día siguiente. Esa misma tarde la llamé y con voz compungida me confesó que no podría ir. Lejos de enfadarme, me alegró su ausencia y frotándome las manos, con voz apenada la calmé diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">-Tú no te preocupes. Si te sientes mejor, ya sabes dónde estamos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Esa monada agradeció mi comprensión y prometiendo que si mejoraba se nos uniría, colgó. Como no quería anticipar su enfermedad, no fuera a ser que conociéndola Doña Mercedes cambiase la distribución de los alumnos, me abstuve de llamarla y por eso al día siguiente se cabreó, cuando habiéndose ido los otros grupos, se lo conté.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Su enfado se fue diluyendo al paso de los kilómetros y por eso al salir de la autopista con destino al parque natural de Peñalara, ya estaba de buen humor. Lo noté enseguida porque haciendo como si fuera un despiste, dejó que su falda se izara por encima de sus rodillas. Al ver que me estaba mostrando sus piernas con descaro, de la misma forma, no disimulé al contemplarlas. Con los ojos fijos en ella, recorrí con mi vista sus tobillos, pantorrillas y muslos dejando clara mi excitación al hacerlo. Sé que ella se contagió de mi entusiasmo porque sin soltar las manos del volante, me dijo que me pusiera cómodo.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;">&nbsp;</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Creyendo que lo que quería era verme, me desabroché el cinturón y ya estaba abriéndome el pantalón cuando dio un volantazo y entrando en una gasolinera, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">-Ahora vuelvo- y dejándome solo en el automóvil, desapareció en el interior del establecimiento.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Asustado por si me había adelantado, esperé su vuelta. A los diez minutos, apareció con una bolsa con bebidas y sentándose en su asiento reanudó la marcha. En silencio, aguardé a que ella diese el siguiente paso porque no quería contrariarla y menos hacer el ridículo con un ataque antes de tiempo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">-Dame una coca cola- dijo rompiendo el incómodo silencio.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Al sacar la lata, descubrí que mi decente profesora no solo había adquirido refrescos sino que en el fondo de la bolsa había una botella de whisky. Ya roto el hielo, le pregunté si solía beber ese licor, a lo que ella soltando una carcajada respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">-Solo bebo después de echar un buen polvo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Admirado por su franqueza y por lo que significaban sus palabras, me la quedé mirando. Reconozco que me sorprendió descubrir que llevaba su falda totalmente levantada y que había aprovechado su entrada en la gasolinera para despojarse de su ropa interior.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">-¡No lleva bragas!- exclamé pegando un grito.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Doña Mercedes, poniendo voz de putón, respondió a mi exabrupto en voz baja diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">-Y a ti, eso te gusta. ¿No es verdad?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Avergonzado y con rubor en mi rostro, respondí:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">-Ya lo sabe-</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Muerta de risa y separando sus rodillas mientras conducía, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">-Relájate y disfruta-</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://www.nextdoormania.com/pics/mandyfemjoy10.jpg" width="423" height="635">Por supuesto que disfruté pero en lo que respecta a relajarme no pude porque excitada hasta unos niveles insospechados, la profesora tenía el coño encharcado. La humedad que brillaba entre los pliegues de su sexo me dio los arrestos suficientes para que sin que me hubiera dado permiso, empezara a acariciar sus piernas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">El gemido de deseo que surgió de sus garganta al sentir mis yemas recorriendo su piel, fue el estímulo que necesitaba para sin cortarme ir subiendo por sus muslos. Mi avance le hizo separar sus rodillas aún más y sin retirar sus ojos de la carretera, esperó mi llegada. Sabiendo que mi acompañante era una mujer con experiencia, decidí no defraudarla y por eso ralenticé el avance de mis dedos, de forma que cuando ya mi mano estaba a escasos centímetros de su poblado sexo, sus suspiros ya denotaban la excitación que le corría por su cuerpo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">-No sabía que sus enseñanzas incluían el estudio de las cuevas- solté en plan </span><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">de guasa mientras con un dedo separaba los pliegues de su negra gruta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">-Eso y mucho más- espetó con voz colmada de deseo al sentir que no solo había cogido su clítoris entre mis yemas sino que aprovechando su entrega, uno de mis dedos se introdujo en su interior.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">El olor a hembra necesitada llenó con su aroma el estrecho habitáculo del coche y contagiado de su pasión, me puse a pajearla mientras alababa su belleza. La calentura que le corroía sus entrañas, le hizo parar a un lado del camino y olvidándose de los otros automovilistas, me pidió que siguiera masturbándola mientras tumbaba para atrás su asiento. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;"><br>No me lo tuvo que repetir e imprimiendo a mis caricias de un ritmo cada vez más rápido, estimulé su botón mientras metía y sacaba un par de dedos del fondo de su sexo. Sin dejar de gemir, mi profesora buscó su placer abriéndose la camisa. Al poner sus pechos a mi disposición, no me lo pensé dos veces y recorriendo con mi lengua los bordes de sus pezones, me puse a mamar de ellos mientras mi mano seguía sin pausa con la paja. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">-¡Qué gusto!- gritó la rubia retorciéndose en el asiento.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Al adivinar la cercanía de su orgasmo, mordí levemente una de sus aureolas. Ella al sentir mis dientes presionando su pezón, aulló como posesa y derramando su placer sobre el asiento, se corrió dando gritos. No satisfecho intenté prolongar su clímax pero entonces y&nbsp; mientras se acomodaba la ropa, preguntó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">-¿Tienes carnet de conducir?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">-Sí- contesté.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">Dejándome con la palabra en mi boca, salió del coche y abriendo mi puerta, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">-¡Conduce!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; line-height: 115%;">A empujones me cambió de asiento. Doña Mercedes dejando a un lado su fama de adusta profesora, ni siquiera esperó a que arrancara para con sus manos bajarme la bragueta. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No tardé en sentir como la humedad de su boca envolvía toda mi extensión mientras con su mano acariciaba mis testículos. Su lengua recorría todos los pliegues de mi glande, lubricando mi pene con su saliva. No me podía creer que esa cuarentona que llevaba meses volviéndome loco, estuviera ahora haciéndome una mamada. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">El colmo del morbo fue ver cómo se retorció en el asiento buscando la mejor posición para profundizar sus caricias. No pude contenerme y soltando una mano del volante, le levanté el vestido dejando expuesto su maravilloso culo. La visión de esas nalgas desnudas incrementó mi calentura y pasando mi palma por su trasero, lo acaricié sin vergüenza alguna. Ella suspiró al sentir mi mano, recorriendo sus posaderas. Envalentonado por su rápida respuesta, alargué mi brazo rozando su cueva. Esta vez fue un gemido lo que escuché, mientras uno de mis dedos se introducía en su sexo. El flujo que lo anegaba, me demostró que seguía totalmente dominada por la lujuria.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Fuera de sí, buscó su propio placer masturbándose mientras devoraba mi miembro. Creí estar en el cielo cuando sentí que se lo metía por completo en su garganta. Con veinte años recién cumplidos, nunca ninguna de mis parejas se había introducido mi pene hasta la base, jamás había sentido la presión que me estaba ejerciendo, con sus labios besándome el inicio de mi falo. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&#8220;¡Que bruta está!&#8221;, pensé justo antes de oír cómo se volvía a correr empapando la tapicería de asiento. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Acomplejado por su maestría, la vi arquear su cuerpo y sin sacar mi sexo de su boca, intentó que yo profundizara mis caricias, diciendo:</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;">&nbsp;</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://www.nextdoormania.com/pics/mandyfemjoy05.jpg" width="425" height="638">-¡Mi culo es tuyo!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Concentrado en su placer introduje uno de mis dedos en su ojete y al hacerlo estuve a punto de chocar contra el coche que venía de frente. El susto hizo que olvidándose de la mamada que me estaba haciendo, me dijera:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Ya estamos cerca- y acomodándose la ropa, me informó que tenía que tomar la siguiente desviación. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Como comprenderéis, me quejé al ver que paraba pero entonces metiendo un dedo en lo más profundo de su coño, lo llevó hasta y boca y dejando que lo chupara, me preguntó entre risas:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Traes traje de baño?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No- respondí</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Descojonada al oírme, contestó mientras ponía una expresión pícara en su cara:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Huy, ¡Qué pena! Yo tampoco- y prosiguiendo con su guasa, me soltó: -¡Tendremos que bañarnos desnudos en el estanque al que te voy a llevar!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La promesa de verla completamente desnuda apaciguó mi malestar y pisando el acelerador, busqué acortar mi espera. Felizmente no llevaba ni cinco minutos por ese pasaje de piedras, cuando la escuché pedirme que parara. Nada más parar el vehículo abrió la puerta y soltando una carcajada, me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Mi ropa te enseñará el camino-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Tras lo cual la vi salir corriendo internándose en el bosque. Alucinado no me quedó más remedio que ir recogiendo las prendas que dejaba caer en su carrera y cada vez más excitado, buscar la siguiente entre los matorrales. Supe que quedaba poco al recoger sus zapatos y doblando un recodo me encontré que sentada sobre una piedra me esperaba totalmente desnuda.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Señor Martínez, ¡Su profesora le necesita!- dijo mientras se mordía los labios, provocándome.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La cara de deseo con la que me llamaba, me hizo reaccionar y empecé a desnudarme mientras me acercaba a donde estaba. Extasiado comprobé que era todavía más atractiva en pelotas de lo que me había imaginado. Sus pechos aun siendo enormes, no se había dejado vencer por la edad e inhiestos me retaban mientras su dueña separaba sus piernas.&nbsp; </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sin esperar a que me diera su bendición, al llegar a su lado me arrodillé e hundiendo mi cara entre sus muslos, caté otra vez el sabor de ese coño que por maduro no dejaba de ser atrayente.&nbsp; La rubia suspiró aliviada al sentir mi lengua recorriendo los pliegues de su sexo y en voz alta, me informó que llevaba deseándolo desde que me regañó ese día en clase.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><i><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Que buena está mi profe!-</span></i><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;me escuchó decir mientras &nbsp;tomaba posesión de su &nbsp;entrepierna. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Dándome vía libre a que me apoderara de su clítoris, se pellizcó los pechos mientras yo, separando sus labios como si fueran la piel de un plátano, dejé al descubierto ese botón que iba buscando. Tanteando con la punta de mi lengua sus bordes, la oí gemir y entonces al apretarlo entre los dientes mi boca se llenó del flujo que manaba de su cueva. Al sentirlo, la cuarentona que llevaba suspirando un buen rato, aferró con sus manos mi cabeza en un intento de prolongar el placer que estaba sintiendo. Su éxtasis fue incrementándose a la par de mi calentura y prolongando su espera, me separé de ella.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Insatisfecha me rogó que continuara pero obviando sus deseos, la cogí entre mis brazos y depositándola en una zona de césped, me la quedé mirando con mi pene entre mis manos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Voy a follarme a la zorra de Cristalografía!- le informé mientras me arrodillaba entre sus muslos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Se lo ruego, ¡Señor Martínez!- imploró con su respiración entrecortada al sentir mi glande jugueteando&nbsp; con su sexo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Siguiendo con el papel de discípulo y docente, introduje unos centímetros de mi extensión en su interior y entonces pregunté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Le gusta lo que hace su alumno al putón de mi profe? </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&#8211;<i>Sí-</i>respondió con su voz impregnada de pasión.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><i><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Mucho?-</span></i><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"> insistí mientras uno de mis dedos jugaba con su clítoris.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><i><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Sí!-</span></i><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;contestó, apretando sus pechos entre sus manos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://www.nextdoormania.com/pics/mandyfemjoy11.jpg" width="425" height="660">Su calentura me confirmó lo que necesitaba y metiendo un poco más mi pene en su coño, esperé su reacción.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><i><span style="background: white; font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Hágalo! ¡Complace a esta zorra! &#8211; y pegando un alarido, exclamó: Por favor, ¡no aguanto más!-.</span></i></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Lentamente, centímetro a centímetro, fui introduciendo mi verga. Toda la piel de mi extensión al hacerlo, disfrutó de los pliegues de su sexo. Su cueva se me mostró estrecha y sorprendido noté que ejercía una intensa presión al irla empalando. Su pasión era total, levantando su trasero del césped, intentó metérsela más profundamente pero lo incomodo de la postura no se lo permitió.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Me recreé observándola mientras intentaba infructuosamente de ensartarse con mi pene. Estaba como poseída, sus ganas de que me la follara eran tantas que incluso me hizo daño.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><i><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Quieta</span></i><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&#8211; grité y alzándola, la puse a cuatro patas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Si ya era hermosa de frente, por detrás lo era aún más. Sus nalgas duras y prietas para tener cuarenta años, me hicieron saber que esa mujer dedicaba muchas horas a la semana a fortalecer sus músculos. Al separar sus cachetes descubrí que escondían un tesoro virgen que decidí que tenía que desvirgar y no lo hice en ese instante al estar convencido de que iba a hacerlo en un futuro. Por eso y poniendo mi pene en su cueva, le pedí que se echara despacio hacia atrás. No debió de entenderme porque al notar la punta abriéndose camino dentro de ella de un solo golpe se lo insertó.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Pegó un grito que resonó en el bosque al sentirse llena y moviendo sus caderas, me pidió que la tomara. Doña Mercedes dejó de ser mi profesora para convertirse en mi yegua y recreándose en mi monta, me agarré de sus pechos para iniciar mi cabalgar. Relinchando al sentir que mi pene, ya descompuesta me rogó que la tomara. Satisfecho, escuché cómo gemía cada vez que mi sexo chocaba contra la pared de su vagina pero, fue el sonido del chapoteo que manaba de su cueva inundada cada vez que la penetraba, lo que me hizo incrementar la velocidad de mis incursiones. Cambiando de posición, agarré su melena como si de riendas se tratara y palmeándole el trasero, azucé a mi montura para que reforzara su ritmo. Sentir los azotes la excitó más si cabe y berreando como una puta, me pidió que no parara. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Excitado por el rendimiento de mi yegua, fui azotándola mientras ella se hundía en un estado de locura que me dejó helado.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Fóllate a la puta de tu profe sin piedad- rogó implorando un mayor castigo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Decidido a no dejar que me dominara, saqué mi polla de su interior y muerto de risa me tumbé a su lado. Doña Mercedes, insatisfecha y queriendo más, me tumbó boca arriba y poniéndose a horcajadas sobre mí, se empaló con mi miembro mientras el flujo que manaba de su sexo mojaba mis piernas. Hipnotizado por sus pechos, me quedé mirando como rebotaban arriba y abajo mientras su dueña se empalaba. Su bamboleo y la imposibilidad de besarlos por la postura, me habían puesto a cien y por eso mojando mis dedos en su sexo, los froté humedeciéndolos. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La antipática catedrática se dejó hacer y entonces con voz autoritaria, le pedí que fuera ella quien los besase. Doña Mercedes obedeciendo a su alumno, me hizo caso y cogiéndolos con sus manos los estiró y se los llevó a su boca. Os reconozco que creí correrme cuando sacando su lengua, los besó con lascivia. Tanta lascivia que fue demasiado para mi torturado pene y explotando en el interior de su cueva, me corrí.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La rubia al sentir que mi simiente bañaba su vientre de cuatro décadas, aceleró sus embestidas intentando juntar su orgasmo con el mío. Justo cuando terminaba de ordeñar mi miembro y la última oleada de semen brotaba de mi glande, Doña Mercedes consiguió su objetivo y pegando un grito se corrió. Totalmente exhaustos, caímos sobre el césped. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al cabo de unos minutos, me besó y recogiendo su ropa, me ordenó que me levantara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Arriba, ¡Vago! Tenemos una tarea que hacer.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Y el baño que me prometió en el estanque?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sonriendo, me lanzó mi pantalón mientras me decía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Todavía nos quedan dos días!</span></div>
<div style="text-align: justify;">&nbsp;</div>
<div style="text-align: justify;"><b>&nbsp;</b></div>
<div style="text-align: justify;"><b>¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!<img decoding="async" class="aligncenter" src="http://www.nextdoormania.com/pics/mandyfemjoy07.jpg" width="567" height="378"></b></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Verdana','sans-serif'; font-size: 10.5pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;">&nbsp;</div>
<div>&nbsp;</div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;Secuestrado, atado y humillado por mi ex suegra&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Feb 2026 16:15:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Primer acto: Odio en lo que me he convertido, siempre me había considerado un hombre con mayúsculas. El poder, el sexo y el dinero habían marcado mi vida y hasta hace seis meses, creí haberlo conseguido. Toda mi existencia había discurrido sobre rieles. Licenciado de una de las mejores universidades de España, fui contratado por una multinacional con veintitrés años, inaugurando una brillante carrera, de manera que tras diez años de arduo trabajo era uno de los ejecutivos mejor pagados de la empresa. Respecto al sexo, siempre me había dejado llevar por las faldas, saltando de un coño a otro [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Primer acto:</span></b></p>
</div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Odio en lo que me he convertido, siempre me había considerado un hombre con mayúsculas. El poder, el sexo y el dinero habían marcado mi vida y hasta hace seis meses, creí haberlo conseguido. Toda mi existencia había discurrido sobre rieles. Licenciado de una de las mejores universidades de España, fui contratado por una multinacional con veintitrés años, inaugurando una brillante carrera, de manera que tras diez años de arduo trabajo era uno de los ejecutivos mejor pagados de la empresa. Respecto al sexo, siempre me había dejado llevar por las faldas, saltando de un coño a otro sin importarme los que dejaba atrás.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Desgraciadamente todo tiene un final y para mí, llegó una de tantas noches de copas. Había salido con un par de amigos de juerga y reconozco que me debí de pasar porque solo recuerdo salir de una discoteca con una rubia bajo el brazo. Estoy seguro que esa puta formaba parte del plan y que por culpa de mi bragueta, no me di cuenta del cambio que iba a representar en mi vida. Por mucho que intento hacer memoria no me acuerdo de mi secuestro ni de como llegué a donde me desperté.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Solo os puedo decir que amanecí con un gigantesco dolor de cabeza y que al tratarme de mover fui incapaz porque  estaba atado de pies y manos. Al abrir los ojos, me costó enfocar y cuando lo hice, me quedé aterrorizado al reconocer la habitación. </span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">¡Ya había estado allí!.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Tres años antes, María me había llevado a esa casa en mitad  del campo y durante dos semanas había disfrutado de su cuerpo sin pararme a pensar que esa niña bien se había enamorado de mí. De vuelta a Madrid, había sido mi novia hasta que harto de su dependencia la mandé a volar. Todavía me estremezco recordando su llamada dos meses después de haberla dejado. La cría desesperada me pidió llorando que volviera con ella. Al no hacerle caso, me amenazó con quitarse la vida  porque, según ella, no podía vivir sin mí. Sé que me comporté como un hijo de perra, pero no aguantaba el cerco al que me tenía sometido y por eso creyendo que era un puto chantaje, le prometí que si se suicidaba, iría a su entierro. No debí ser tan duro y menos debí colgarle porque a la mañana siguiente, la policía tocó a mi puerta para avisarme de su muerte. </span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Por lo visto, María se había tomado un bote entero de pastillas pero antes de cometer esa locura, llevada por el dolor, había dejado dos cartas, una para su madre y otra para mí, explicando el porqué de su decisión. </span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://www.lucyzara.com/directory_pages/230712-fetish286/004.jpg"><img decoding="async" src="http://www.lucyzara.com/directory_pages/230712-fetish286/004.jpg" width="424" height="640" border="0" /></a><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Lo que en teoría era un claro suicidio se complicó porque mi ex novia dejándose llevar por la frustración había destrozado su apartamento  y su familia, podrida en dinero, había movido sus hilos buscando que me acusaran de haberla asesinado. Afortunadamente, las pruebas demostraron mi inocencia y jamás fui acusado formalmente de su muerte, pero todavía recuerdo con horror mi careo con su viejo.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Para don Lucas, un vasco de pura cepa, daba igual que tuviera una coartada o que los forenses dejaran meridianamente claro que nadie la había forzado, para él yo era el culpable del fallecimiento de su hija y a voz en grito, juró vengarse. Por mucho que intenté hacerle ver que nada había tenido que ver y que María había estado ingresada en un psiquiátrico antes de conocerme, no dio su brazo a torcer y solo la presencia de los agentes evitó que me agrediera. </span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Durante casi un año, estuve con líos de abogados. Personalmente sabía que esa muchacha habría tomado tarde o temprano esa decisión y que mi única culpa era no haberla hecho ni caso pero aun así me reconcomía haberle dado el último empujón. Temiendo su venganza tardé en no buscar a mi alrededor un sicario que cumpliera su mandato, por eso me alegré al enterarme de que un ataque al corazón había acabado con él y creyéndome liberado, reinicié mi vida como si nada hubiese pasado. El alcohol y las putas volvieron a poblar mis noches mientras mis días transcurrían de éxito en éxito. </span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Con todo ello torturando mi mente, traté de zafarme de los grilletes que me retenían pero tras muchos intentos, caí rendido al darme cuenta que ni siendo un superhombre podría deshacerme de las cadenas que me mantenían maniatado a esa cama.  </span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Veo que te has despertado- oí decir a mi derecha. </span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al girarme descubrí a la madre de mi ex en la puerta, sonriendo. Su rostro reflejaba la satisfacción de tenerme postrado a su antojo. Todo en ella era desprecio, no me costó comprender que iba a ser objeto de su ira y por eso, inútilmente traté de escapar. Al percatarme que era imposible, paré y casi llorando imploré su perdón.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Por tu culpa, me he quedado sin marido y sin hija- me respondió acercándose a mí – desde hoy vas a reemplazarlos-</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">No comprendí sus intenciones hasta que cogiendo una tijeras, con la tranquilidad de una perturbada, esa mujer fue cortando mi ropa. Os reconozco que estaba aterrorizado, creía que había llegado mi última hora. Chillando intenté razonar con esa mujer pero ella enfrascada en su turbia labor, obvió mis ruegos y no paró hasta dejarme desnudo.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
</div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Atado y en pelotas, no pude evitar que esa arpía se apoderara de mi sexo y cogiéndolo entre sus manos, buscara obsesivamente mi erección.</span></p>
</div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Qué hace?- grité al ver que esa señora de la alta sociedad,  lo meneaba rítmicamente mientras se ponía a horcajadas sobre mí..</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://www.lucyzara.com/directory_pages/230712-fetish286/006.jpg"><img decoding="async" src="http://www.lucyzara.com/directory_pages/230712-fetish286/006.jpg" width="424" height="640" border="0" /></a></span></div>
</div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Llevo muchos meses sin sentir a mi hombre- soltó mientras separando sus piernas se lo introducía lentamente en el interior de su vagina. No me había fijado que mi ex suegra aun completamente vestida, venía sin bragas.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Creyendo que no era bueno en esas circunstancias hacerla enfadar, dejé de debatirme sobre las sábanas y quedándome inmóvil, permití que esa chalada tomara lo que había venido a buscar. La mujer lentamente se fue empalando mientras no paraba de decir lo mucho que me odiaba. Sin otra cosa que hacer, me puse a fijarme en mi captora. Con los cuarenta bien entrados, esa rubia si no llega a ser por su mirada homicida, podía considerarse como una mujer atractiva. Dotada al igual que su hija de grandes pechos, fue cogiendo ritmo acuchillándose con mi falo. Bajo la tela, dos enormes bultos subían y bajaban al compás de su cabalgar. </span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Tratando de hacer memoria, recordé que se llamaba como su hija y buscando su favor, le pedí que parara:</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Jamás, vas a darme lo que me quitaste- respondió mientras se desabrochaba los botones de su vestido y sin mediar palabra, los acercaba a mi boca -¡Chúpalos!- me ordenó.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Solo me quedó obedecer y sumisamente saqué la lengua para apoderarme de los negros pezones que esa tarada puso a mi disposición. Sus gemidos al sentir mi humedad recorriendo sus aureolas, lejos de excitarme me dejaron paralizado. Fue entonces cuando recibí su primer golpe. Con la mano abierta me cacheteó brutalmente, exigiendo que siguiera mamando de sus senos. Reconozco que me sentí indefenso y tiritando de miedo, absorbí con mi boca de sus enormes ubres.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Vas aprendiendo- gritó acelerando el ritmo de su cabalgar.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Saltando sobre mi falo, esa mujer se ensartó sin pausa mientras su respiración cada vez más alterada me revelaba la siniestra excitación que la empezaba a dominar. </span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Me encanta- aulló alegremente y llevando el frenesí de sus movimientos hasta el límite, me pellizcó dolorosamente mi pecho, diciendo: -¡Como echaba de menos a mi marido!-</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La humedad que manaba de su vulva me avisó que esa mujer estaba a punto de correrse y suponiendo erróneamente que su liberación correspondería con la mía, me dediqué en cuerpo y alma a mamar sus tetas. Con la mi glande rebotando sobre la pared de su vagina, la madre de mi ex novia siguió violándome hasta que desplomándose sobre mí, experimentó un brutal orgasmo. Reptando sobre mi piel, exprimió su placer mordiéndome en el cuello. Mi grito no consiguió evitar que esa bruja soltara su presa hasta que provocándome una profunda herida, bebió de mi sangre.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Qué dulce eres!- exclamó relamiéndose los labios.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al bajarse y advertir que mi miembro seguía erecto, soltó una carcajada y poniendo su culo sobre mi cara, me exigió que relajara su ojete con mi lengua. Quise negarme pero ella asiendo mis testículos entre sus manos, me dijo regocijándose de mi angustia:</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿No querrás sufrir más de lo necesario?- </span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://www.lucyzara.com/directory_pages/230712-fetish286/007.jpg"><img decoding="async" src="http://www.lucyzara.com/directory_pages/230712-fetish286/007.jpg" width="424" height="640" border="0" /></a></span></div>
</div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Humillado por tener que saborear su culo, saqué mi lengua y recorriendo los bordes de su ano, fui aflojando su esfínter mientras esa puta no paraba de gozar con mi degradación. Mi suplicio no hizo mas que empezar, María restregó su trasero contra mi cara sin que yo pudiera hacer nada por evitarlo. Al cabo de unos minutos, esa maldita cuarentona decidió que su entrada trasera estaba lista y poniendo una pierna a cada lado de mi cuerpo, se fue clavando el culo sin parar de reír</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡No sabes las veces que Lucas me usó así! Era un hombre viejo pero tenía un pene formidable- </span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">No me pude creer lo que estaba oyendo, el marido de esa pervertida con fama de gran señora  la había acostumbrado a los placeres de la carne con una eficiencia que sería digna de encomio sino fuera porque en ese momento me estaba violando. Alucinado por el descubrimiento, me quedé perplejo al observar que sin ningún gesto de dolor esa zorra se había embutido toda mi extensión en el interior de sus intestinos y que sin esperar a que se acomodara, salvajemente me empezaba a cabalgar.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Mierda!-chillé al sentir que mi pene era forzado hasta la locura.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Elevándose sobre mí y dejándose caer, esa guarra disfrutó tanto del trato que llevando su mano a la entrepierna, me gritó:</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Primero me vas a follar bien follada y luego seré yo quien te dé por el culo-</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Disfrutando como la perra que era, Doña María no dejó de masturbarse mientras su estrecho conducto absorbía con facilidad cada una de las arremetidas de mi verga. Aullando y berreando sin importarle que alguien nos oyera, esa mujer buscó y consiguió ordeñarme el miembro. Solo cuando sintió que explotaba y que con bruscas sacudidas, dejaba mi simiente en su escroto, solo entonces, paró y poniendo una tierna expresión, me susurró al oído:</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Ves que fácil ha sido comportarte como mi marido. Ahora te dejo descansar durante una hora pero luego te toca sustituir a mi hija-</span></p>
</div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Quise llorar de impotencia. Solo el hecho de que si lo hacía esa engreída iba a ser consciente del dominio que ejercía sobre mí, evitó que mis ojos se poblaran de lágrimas y que como una plañidera me echara a berrear.  Cuando me dejó solo, suspiré aliviado pero al cabo de un tiempo, el no saber qué era lo que  esa bruja me tenía preparado hizo que me empezara a poner nervioso. Paulatinamente mi turbación se fue trasformando en miedo y el miedo en terror, de forma que cuando mi ex suegra apareció por la puerta, estaba nuevamente acojonado:</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Qué me vas a hacer?- grité al verla trayendo un recipiente caliente entre sus manos.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La cuarentona se rio y enseñándome el interior de la vasija, me contestó:</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Depilarte. Todas las semanas se lo hacía a mi niña-</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Tengo que confesar que fui un idiota, al ver que era cera y que su siguiente paso era algo tan nimio como haberme la depilación, me serené.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://www.lucyzara.com/directory_pages/230712-fetish286/008.jpg"><img decoding="async" src="http://www.lucyzara.com/directory_pages/230712-fetish286/008.jpg" width="424" height="640" border="0" /></a></span></div>
</div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"> “¡Que pronto saldría de mi error!.   </span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Doña María, con fría profesionalidad, se sentó a mi lado y cogiendo una paleta de madera, se puso a extenderla. Tras dejar dos bandas de cera caliente sobre mi pecho, esperó a que se enfriara y entonces agarrando una por un extremo, jaló con todas sus fuerzas. </span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Mierda! ¡Eso duele!- chillé al sentir cómo arrancaba parte de mis vellos al hacerlo.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Como respuesta, me dio el segundo tortazo mientras me decía:</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-No te quejes, lo que tú me has hecho duele mucho más-</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Comprendí que se refería a la muerte de sus seres queridos y sabiendo que de nada me serviría tratar de apaciguarla, me callé y dejé que siguiera sin quejarme. Sé que mi sumisión le dio alas, porque obviando mis gemidos de dolor cada vez que tiraba de la cera, esa perra cada vez más alegre prosiguió con su labor. En pocos minutos, se deshizo de todos los vellos que colmaban tanto mi pecho como mi estómago, dejando mi piel colorada y adolorida.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Creí que se había acabado mi suplicio al oir que me decía, comprobando el resultado:</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Ahora estas más guapo, antes parecías un oso-</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Y digo creí porque reinició su faena con mis piernas. Nuevamente el dolor provocó que gimiera al sentir como arrancaba mis vellos y nuevamente mi captora me pegó una bofetada para recordarme que no debía quejarme.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Puta!- le solté mostrándole todo mi desprecio.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Mi insulto la enervó y retirándose de la habitación, me dejó solo. No tardó en volver pero esta vez con un cinturón en sus manos:</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Te voy a enseñar lo que es dolor!- me gritó mientras descargaba un cinchazo sobre mi cuerpo.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Ese fue el primero de muchos porque esa arpía no paró hasta que completamente derrotado le pedí perdón por enésima vez. Curiosamente mis múltiples berridos no la habían apiadado, el modo en que conseguí que parara y cuando ya creía que me iba a matar, fue cuando se me ocurrió implorarla diciendo:</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Mamá! ¡Ya he aprendido mi castigo!-</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Mis palabras suavizaron la dureza de su semblante y poniendo una sonrisa malévola en sus labios, me contestó:</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Ves que fácil es complacerme-</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">A partir de ese momento, fue incluso tierna al depilarme y os tengo que decir que cuando le tocó el turno a mi entrepierna, esa loca se permitió el lujo de hacerlo con brocha y jabón. No sé si fue el cambio, pero al sentir la caricia de la brocha en mis huevos, mi miembro me traicionó irguiéndose. Ella al ver mi estado, se  dedicó a excitar mi sexo mientras terminaba de afeitarme, de manera que cuando acabo, mi pene tenía una erección de caballo. Satisfecha, se levantó y con una extraña sensualidad se desnudó frente a mí junto antes de agachándose, meterse entre mis piernas. No comprendo cómo ni porqué me puso a mil ver que desnuda mi ex suegra acercaba su boca a mi miembro, pero la verdad es que desbordado por las sensaciones le rogué que me la comiera.</span></p>
</div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">No se lo tuve que repetir dos veces, esa perturbada abriendo sus labios, fue introduciéndoselo lentamente en su interior mientras no dejaba de acariciar mis  testículos. Increíblemente no cejó hasta que su garganta terminó de absorber toda mi extensión y entonces imprimiendo un ritmo suave fue sacando y metiéndose mi pene de su boca.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://www.lucyzara.com/directory_pages/230712-fetish286/010.jpg"><img decoding="async" src="http://www.lucyzara.com/directory_pages/230712-fetish286/010.jpg" width="424" height="640" border="0" /></a></span></div>
</div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“¡Dios que mamada!” pensé quejándome en ese momento de no poder colaborar con ella por tener mis manos atadas.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Absorta en su maniobra, María  llevó sus dedos hasta su clítoris y separando sus labios, se dedicó a masajearlo sin dejar de mamar mi miembro. Con mi mente confusa por la paliza y por lo que estaba experimentando, le pedí que me dejara corresponderle. Mi ex suegra no se hizo de rogar y poniendo su sexo a mi alcance, dejó que mi lengua se regocijara jugando con su botón.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Sigue mi amor, ¡Como echaba de menos la lengua de mi niña!- gritó mientras frotaba convulsionando de placer su vulva contra mi cara.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Juro que nunca creí que en esas circunstancias hubiera actuado de forma semejante. Debo de admitir que bebí y lamí la vulva de mi secuestradora voluntariamente y lo que es peor, cuando sentí que se corría me dediqué en cuerpo y alma a satisfacerla, de forma que prolongué su éxtasis durante largo tiempo. Tiempo que ella consagró a  exprimir con un entrega  digna de alabanza mi pene. Cuando viendo que me iba a correr, se lo dije, mi ex suegra aceleró aún más sus maniobras, de modo que no tardé en eyacular en el interior de su boca.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">María al saborear mi semen, se volvió loca y llenando mi cara con su flujo, se volvió a correr mientras devoraba una tras otra mis sacudidas.  Reconozco que pocas veces había experimentado un placer semejante, por eso cuando esa puta sacando su lengua se dedicó a limpiar los restos de mi eyaculación, no pude más que darle las gracias.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Agradecida, me agarró los huevos y retorciéndolos entre sus manos, me dijo mientras yo aullaba de dolor:</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Estoy cansada, luego nos vemos-</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Agotado, roto y humillado, lloré como una magdalena cuando se fue. No era por el dolor que sentía en mi entrepierna sino por la certeza de que esa chiflada no pararía hasta someterme por completo a sus caprichos. Algo en mí, me dijo antes de quedarme dormido que si mi ex suegra había conseguido que me entregara a ella después de torturarme, cuando me hubiera tenido unos días a su merced sería su esclavo y por eso con el corazón encogido, lamenté la perdida de mi libertad.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Segundo acto.</span></b></p>
</div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Era la hora de la cena cuando esa perra volvió a la habitación. Vestida con un conjunto de lencería negro, tengo que reconocer que al verla no pude dejar de aceptar que esa rubia estaba buena.  Sus pechos alzados por el sugerente sujetador, me pedían a voz en grito que los acariciara y sus piernas decoradas con unas medias del mismo color hasta el muslo se me antojaron dos monumentos a los que besar. María se dio cuenta de lo que sentía porque mi miembro saliendo de su letargo, se puso morcillón al sentir su mirada.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Qué putita es mi niña! ¡Se alegra al verme!- me dijo sentándose en la cama donde seguía atado.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Nada más hacerlo, me besó brutalmente, mordiendo mis labios mientras me empezaba a acariciar el pene, el cual al recibir sus toqueteos se terminó de erguir sobre las sábanas.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Tienes hambre?, porque yo sí- me soltó y sin esperar mi respuesta, comenzó a masturbarme ferozmente –Dale a mamá tu leche-</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://www.lucyzara.com/directory_pages/230712-fetish286/013.jpg"><img decoding="async" src="http://www.lucyzara.com/directory_pages/230712-fetish286/013.jpg" width="424" height="640" border="0" /></a></span></div>
</div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La violencia de su perversa forma de amar consiguió demoler cualquier resistencia mía y cerrando los ojos me concentré en recibir placer. La bruja llevando la velocidad de sus maniobras al límite, me ordeñó con premura y cuando de mi miembro empezó a brotar el néctar que buscaba, metiéndoselo en la boca, saboreó hasta de la última gota. Yo, inmerso en un estado de confusión total, me dejé llevar y aunque cueste creerlo disfruté. Mi sumisión pareció molestarle porque llevando su otra mano hasta mi pecho, pellizcó salvajemente mis pezones, diciéndome:</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Recuerdas cuando te pillé masturbándote a los quince años?, fue la primera vez que tuve que castigarte por ser tan zorra y veo que no has cambiado-</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Sus palabras me dejaron helado. Esa hija  de puta creía que estaba hablando con su hija. Si ya eso era perturbador de por sí más lo fue enterarme que mi pobre ex novia había recibido sus atenciones desde los quince años. “Con razón tenía depresiones” me dije al percatarme que si para mi estaba siendo imposible de soportar, para esa niña apenas salida de la niñez debió de ser el desencadenante de su locura.  </span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Estaba tan alucinado que no me di cuenta ni de que esa zorra se había levantado ni  de que tirando de las cadenas que me tenían sujeto, me daba la vuelta. Sé que perdí la oportunidad de escapar porque en un momento dado doña María debió de soltar al menos una de mis manos y uno de mis pies, pero la verdad es que para cuando quise reaccionar, estaba nuevamente atado y lo que es peor, dado la vuelta y con el culo en pompa. Tampoco sé de dónde sacó una fusta con la que de pronto se puso a flagelarme.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Gritando que lo hacía por mi bien, doña Maria se dedicó a castigar mi trasero sin importarle los tremendos gritos que salieron de mi garganta cada vez que sentía en mis nalgas la caricia de la vara. </span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Así aprenderás a obedecer a mamá!- me decía.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">El dolor era ya insoportable cuando de improviso cesó el correctivo y el infierno de los golpes se transformó nuevamente en una placentera caricia cuando esa loca, cogiendo crema de la cómoda, se puso a extenderla sobre mi adolorida piel:</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Lo ves, cuando te portas mal, tengo que castigarte pero al final también tengo que ser yo quien te consuele-</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“Está jugando al palo y la zanahoria” comprendí pero incapaz de oponerme, me quedé inmóvil mientras apaciguaba el dolor producto de los golpes. Lejos de conformarse con un masaje, la señora separó mis nalgas y acercando su lengua a mi esfínter, me lo empezó a lamer. Jamás ninguna mujer y menos un hombre se había apoderado de esa parte tan íntima de mi cuerpo pero tras la sorpresa inicial, os tengo que confesar que la nueva experiencia me encantó. Al introducir su húmedo apéndice en mi ano, mi pene saltó como impulsado por un resorte e incomprensiblemente se volvió a poner duro. Mi captora debió disfrutar del sabor de mi entrada trasera porque durante al menos diez minutos, jugueteó con mi ojete relajando.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://www.lucyzara.com/directory_pages/230712-fetish286/014.jpg"><img decoding="async" src="http://www.lucyzara.com/directory_pages/230712-fetish286/014.jpg" width="424" height="640" border="0" /></a></div>
<p><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Juro  que no preví su siguiente paso,  cogiendo con una mano mi miembro, se puso encima de mí y fue entonces al sentir un extremo duro, supe lo que me tenía preparado. “¡La muy puta tiene un arnés!” pensé horrorizado al experimentar la presión de un glande de plástico sobre mi todavía virginal agujero.</span></p>
</div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Ahh!- grité al ver horadado mi esfínter.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Infructuosamente intenté liberarme de su ataque pero doña María aprovechando que estaba indefenso, no solo no sacó el falo de plástico sino que con un movimiento de caderas lo fue introduciendo por completo en mis intestinos. Me creí morir, era tal el dolor que pensé que me iba a partir por la mitad y por eso, llorando le imploré que parara:</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Cállate, putita- soltó la mujer con un tono extrañamente dulce –Ya sabes que a mama le gusta hacerte el amor-</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Paralizado por el sufrimiento y costándome hasta respirar, me quedé quieto deseando que terminara esa tortura.   Mi ex suegra obviando mi padecimiento, terminó de penetrarme y cuando la base del arnés ya chocaba contra mis nalgas, tomando nuevamente mi pene entre sus manos, empezó a moverse. Lentamente, mientras con sus dedos masturbaba mi miembro, esa puta usó su juguete para demoler la última de mis defensas. Nunca jamás se me había pasado por la cabeza que alguien me diera por culo y menos que ese alguien fuera la madre de mi ex, pero la verdad es que al cabo de unos minutos de gabalgar pausado, mi esfínter ya se había relajado e incomprensiblemente el dolor se fue convirtiendo en placer.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Doña María al percatarse del cambio, susurró a mi oído:</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Eres una calentorra-</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Sus palabras fueron el inicio de una loca carrera donde esa puta machacaba sin compasión mi culo mientras se jactaba de ser mi dueña. Mi ex suegra contagiada de mi excitación movía con rapidez sus caderas, intentando que el extremo del arnés que tenía incrustado en su propio coño le llevara hasta el orgasmo.</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Muévete guarra!- exclamó excitada dando un sonoro azote en mis ya adoloridas nalgas -¡Quiero que te corras como la puta que eres!-</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">No sé si fue el golpe, si fue el dolor acumulado o si en realidad y contra toda mi lógica heterosexual, el que me tomara de esa forma me estaba gustando, pero lo cierto es que berreando entre lágrimas me corrí ruidosamente. Doña María al ver que de mi pene brotaba el producto de mi excitación, pegando un alarido se unió a mi orgasmo mientras mordía mi cuello en un intento de no gritar. El que si gritó fui yo, al sentir su mordisco, experimenté uno de los mayores placeres de mi vida y convulsionando sobre las sábanas terminé de vaciar de semen mis huevos. </span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://2.bp.blogspot.com/-908LGU9NZC0/Uoye7WrXkiI/AAAAAAAAAqU/uvYGreoMB5U/s1600/Sin+t%C3%ADtulo.png"><img decoding="async" src="http://2.bp.blogspot.com/-908LGU9NZC0/Uoye7WrXkiI/AAAAAAAAAqU/uvYGreoMB5U/s640/Sin+t%C3%ADtulo.png" width="424" height="640" border="0" /></a><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Durante unos minutos yací casi desvanecido con el miembro de plástico incrustado en mi interior. Sin fuerzas para hacer otra cosa que esperar, me quedé tumbado con ella encima hasta que sin hablar, esa mujer se levantó de la cama y desapareció. Su partida me permitió desahogarme y llorando como un niño, pené mi desgracia sin importarme que mi captora me oyera. Esa zorra sin alma había acabado con toda mi personalidad en menos de doce horas y por eso, consumido por el llanto, sollocé por mi hombría perdida.</span><br />
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"><br />
</span></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"> </span></p>
</div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Epilogo:</span></b></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"> </span></b></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al cabo de dos horas, doña María retornó a la habitación. Se la veía contenta y nada más entrar, metió una cinta en el video y lo encendió mientras me decía:</span></b></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Putita, mira lo que he grabado-</span></b></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Durante mas de una hora, tuve que soportar ver la humillación sufrida. Esa puta había filmado todo lo ocurrido. Cuando hubo terminado, me dijo:</span></b></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Ahora te voy a soltar pero recuerda que tengo copias de seguridad y si algo me ocurre, todos tus conocidos recibirán un ejemplar y sabrán que eres una zorrita masoquista y maricona. ¿Comprendes a lo que me refiero?-</span></b></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Si- contesté hundido porque esa mujer me tenía en sus manos.</span></b></div>
<div style="tab-stops: 228.95pt; text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Nada más liberarme de mis ataduras, recogí mi ropa y huí de esa casa, pero no de su vida porque todos los viernes, mi ex suegra viene a mi piso y renueva conmigo el perverso modo de amar con el que tenía sometida a su anterior familia. </span></b><br />
<b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"><br />
</span></b></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;" href="http://www.lucyzara.com/directory_pages/230712-fetish286/005.jpg"><img decoding="async" src="http://www.lucyzara.com/directory_pages/230712-fetish286/005.jpg" width="640" height="424" border="0" /></a></div>
<p><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;"> </span></b></p>
<div></div>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Prostituto 9 La mamá contrata y su niña me folla&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Oct 2025 11:38:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Si una profesión es propensa a las sorpresas esa es la mía. Un prostituto tiene que estar preparado para todo tipo de situaciones raras y lo que es todavía más difícil, debe de saber salir airoso sin perder el prestigio entre sus clientas. Eso fue lo que me ocurrió una noche que Johana, mi madame, me había concertado una cita con un señora bien entrada en los cuarenta. Lo que en teoría iba a ser un trabajo fácil, se complicó de una manera tan extraña que si no llega a ser por mi experiencia acumulada, hubiera terminado metido en un [&#8230;]]]></description>
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<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">Si una profesión es propensa a las </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">sorpresas esa es la mía. Un prostituto tiene que estar preparado para todo tipo de situaciones raras y lo que es todavía más difícil, debe de saber salir airoso sin perder el prestigio entre sus clientas. Eso fue lo que me ocurrió una noche que Johana, mi madame, me había concertado una cita con un señora bien entrada en los cuarenta. Lo que en teoría iba a ser un trabajo fácil, se complicó de una manera tan extraña que si no llega a ser por mi experiencia acumulada, hubiera terminado metido en un embrollo familiar del que me sería complicado salir.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Había quedado con mi clienta en su casa. Según me había explicado mi jefa, íbamos a estar solos ya que el marido estaba de viaje por Europa y la hija estudiaba en Boston. Por eso cuando toqué el timbre de ese chalet, estaba convencido que iba a ser pura rutina. Unas copas, toqueteo y para terminar un par de polvos.&nbsp; Tal y como había previsto, Samantha me abrió la puerta vestida únicamente con un atrevido picardías de encaje negro que dejaba poco espacio a la imaginación. Bajo la tela, esa mujer me mostraba impúdicamente los negros pezones que decoraban un buen par de tetas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“No está mal” pensé al verla. Aunque entrada en años, mi clienta se mantenía en forma por lo que no me preocupó el hecho de excitarme. Sin ser la dama de mis sueños, en peores plazas había toreado y había salido victorioso.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Tras las típicas presentaciones, me hizo pasar al salón y allí, poniendo música, me preguntó si quería algo de beber.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Lo que tú tomes está bien- contesté.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/283/58399147/58399147_026_f780.jpg" width="460" height="690">Sam, sonrió al escucharme y acercándose al bar, cogió dos vasos y sacando una botella de whisky, sirvió&nbsp; un par de copas. Mientras mi anfitriona estaba ocupada con las bebidas, me puse a observarla. Era una mujer alta con dos buenos melones y aunque en su cintura se le notaban los años, no dejaba de tener un culo apetecible. Se percibía a simple vista que esa cuarentona hacía ejercicio, su cuerpo mantenía gran parte de la lozanía de su juventud, siendo sus piernas las mejores partes de su anatomía. Viéndola desenvolverse, estaba convencido que en la cama sería sencilla de satisfacer y por eso al llegar a mi lado, la cogí de la cintura y la saqué a bailar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Siguiendo el guion que me había imaginado,&nbsp; esa morena pegó su pubis a mi entrepierna y frotando su sexo contra el mío, ella sola se fue calentando al ritmo de la canción. Llevábamos abrazados menos de dos minutos, cuando noté que ya estaba lista para ser atacada y por eso deslizando los tirantes por sus hombros,&nbsp; dejé al aire sus dos senos. Sam no pudo reprimir un gemido al sentir que bajando por su cuello, mi lengua se acercaba a sus pezones. Sé que hubiera podido comerme ese par de peras rápidamente y provocar que esa mujer me rogara que la tomara pero, como tenía una fama que conservar, decidí ir despacio. Si esa mujer confesaba a sus amigas que había pasado la mejor noche de su vida conmigo, eso incrementaría mi crédito entre las hembras pudientes de Nueva York. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Tomándome todo el tiempo del mundo, acaricié su trasero, alabando mientras tanto con dulces piropos alababa su belleza. La mezcla de mimos y lisonjas fueron incrementando su deseo, de forma que no tardé en percibir que, completamente mojada, Sam esperaba mi siguiente paso. Fue entonces cuando mordiendo suavemente sus pezones, empecé a mamar de las ubres con las que la naturaleza había dotado a mi clienta. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Qué maravilla!- suspiró entregada por completo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Forzando su lujuria a base de besos y lengüetazos, llevé a esa mujer a un estado de efervescencia que me permitió deslizar mi mano por su cuerpo y concentrándome en su entrepierna, empezar a masturbarla sin que pusiera ninguna objeción. Al comprobar que lo llevaba afeitado, sonreí pensando que con seguridad su marido debía de estar encantado con esas ingles desnudas, sin saber que a lo que su esposa se dedicaba cuando él estaba de viaje. Al separar sus labios y toquetear con mis dedos su clítoris, mi clienta se vio desbordada y sentándose en un sillón, separó sus rodillas y mostrándo su sexo, me pidió que se lo comiera.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No tuvo que insistir, despojándome de la camisa, me arrodillé a sus pies y cogiendo una&nbsp; de sus piernas, comencé a besarla por el tobillo. Embebida por sus sensaciones, Sam posó su cabeza en el respaldo y cerrando sus ojos, se concentró en el lento trayecto de mi lengua. Poco a poco fui subiendo por su pantorrilla mientras con mis manos no dejaba de acariciar sus tetas. La lentitud de mis maniobras la fue conduciendo irremediablemente al orgasmo, de manera que todavía iba por mitad de su muslo cuando llegaron a mis oídos los primeros síntomas de su claudicación.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Ahh-&nbsp; </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sus gemidos iníciales se vieron incrementados&nbsp; en volumen y frecuencia cuando llegando a mi meta, me apoderé del botón erecto de su sexo. Satisfecho al corroborar mis buenas maneras, mi lengua siguió jugando con su clítoris, a la vez que apretando con mis dedos uno de sus pezones, daba inicio a su anhelada rendición.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Me encanta!- chilló al sentir la dulce tortura a la que la tenía sometida y llevando sus manos a mi pelo, forzó el contacto de mi boca presionando mi cabeza contra su pubis. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/283/58399147/58399147_058_0f39.jpg" width="460" height="690">Acostumbrado a tener que lidiar con ese tipo de hembra, juzgué necesario subir otro peldaño y metiendo un dedo en su interior, volví a acrecentar su temperatura. Sam al advertir mis falanges violando su sexo, no pudo aguantarse más y convulsionando sobre el sofá se corrió sonoramente. Era tanto el placer que la dominaba que la cuarentona proclamó a voz en grito su orgasmo mientras un manantial de flujo manaba de su pubis. Yo por mi parte, que me había mantenido bastante tranquilo hasta entonces, al saborear en mi boca el néctar de esa morena no pude más que verme contagiado de su lujuria y absorbiendo como poseso el líquido de su sexo, prolongué su clímax hasta que totalmente agotada, me pidió que le diera tregua.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Lo siento pero no puedo- le dije tomando un respiro –eres demasiado bella-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi enésimo piropo junto con la continuación de mi mamada, le hizo sollozar de gozo y con una sensualidad que solo una mujer experimentada es capaz de dotar a su voz, me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Vamos a mi habitación-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Con ella semidesnuda y yo todavía casi completamente vestido, la acompañé por su mansión y subiendo por las escaleras, me llevó a una enorme estancia decorada con gran profusión.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“Menuda horterada”&nbsp; pensé al ver que en mitad del cuarto había una cama King-size con dosel dorado.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Todavía estaba contemplando el mal gusto de esa mujer, cuando ella llamándome a su lado, empezó a desabrocharme la bragueta.&nbsp; Sin darme tiempo a opinar, liberó mi miembro de su encierro y abriendo sus labios, se lo metió en la boca. Centímetro a centímetro, Sam fue embutiéndoselo en su interior hasta que con gran esfuerzo, lo hizo desaparecer en el fondo de su garganta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“¡Qué bien mama la vieja” sentencié mentalmente al distinguir que había conseguido introducirse toda mi extensión y que sus labios envolvían la base de mi pene.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Excitado, disfruté de cómo esa morena metía y sacaba mi falo de su interior mientras con la lengua presionaba sobre mi piel. Era tal su maestría que logró que pareciera que en vez de su boca fuera su sexo en el que se lo encajaba. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Eres una putita mamadora- le dije acariciando su melena.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mis palabras le sirvieron de acicate y cómo si su vida dependiera del resultado, aceleró su ritmo de forma tal que mis huevos empezaron a rebotar contra su barbilla. No contenta con ello, llevó la mano a su entrepierna y sin ningún tipo de recato, se masturbó ante mi atenta mirada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Qué guarra eres!- le espeté al comprobar que metiéndose tres dedos, esa mujer buscaba correrse antes que yo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No me explico todavía el porqué pero obviando que ella era la cliente y yo su puto, la cogí de la cabeza y forzando su garganta, la empecé a usar sin contemplaciones llevando mis penetraciones hasta el límite. Sé que debía de haber tenido más cuidado pero actuando como un perturbado, follé su boca salvajemente hasta que explotando dentro de ella, me corrí. Por lógica Sam debería de haberse indignado por el trato pero mi brutalidad le encantó y acompañándome en mi orgasmo, se dejó llevar por su pasión mientras se bebía con auténtica ansia la simiente que había liberado dentro de su faringe. Parcialmente arrepentido, la levanté del suelo y llevándola hasta la cama, la tumbé.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Queriendo arreglar el desaguisado, me desnudé y mientras lo hacía, al mirarla, me di cuenta que contra toda razón, esa mujer me miraba hambrienta desde las sábanas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Qué bello eres!- me soltó al verme desnudo y poniéndose a cuatro patas sobre el colchón, me pidió: -¡Fóllame!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Ni que decir tiene que acercándome hasta ella, puse mi glande en su entrada y tras jugar durante unos segundos con sus labios, de un solo empujón se lo metí hasta el fondo. Sam, al sentir su interior hoyado por mi herramienta, gimió de placer y sujetándose a una columna del dosel, me pidió que la tomara sin piedad. Su entrega me volvió a ratificar que esa mujer gozaba con el sexo duro y por eso, usando su melena como rienda, la cabalgué con fiereza. Mi pene la empaló una y otra vez llevándola al borde del abismo pero ella, lejos de quejarse, bramaba como una yegua al ser cubierta por un semental. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/283/58399147/58399147_072_e9c0.jpg" width="460" height="690">-¿Te gusta?- pregunté dejando caer un sonoro azote en sus glúteos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Sí!- chilló y alzando todavía más su trasero, soltó: -¡Soy una vieja puta que necesita que se la follen!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al conocerla, no se me había pasado por mi mente que esa cuarentona de buen ver fuera tan zorra y por eso dándola gusto, incrementé aún más e mis embiste siguiendo el compás de los azotes. Nalgada tras nalgada, fui asolando sus defensas hasta que con su trasero enrojecido Sam se dejó caer sobre la cama mientras aullaba de placer.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡No pares!- gritó al sentir que había bajado el ritmo -¡Quiero más!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Azuzado por su orden, la cogí de sus pechos y despachándome a gusto, la seguí acuchillando con mi pene. Era tal el flujo que salía de su sexo que cada vez que la penetraba, salpicaba en todas direcciones de forma que no tardé en tener mis piernas totalmente empapadas. Queriendo maximizar su experiencia, decidí que ya era hora de desvirgarle el culo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Te apetece probar por aquí?- dije untando su ojete con parte de su humedad-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Samantha dando su permiso, aulló:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Date prisa!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Justo cuando ya iba a tomar posesión de su entrada trasera, escuché tras de mí que alguien decía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Mama! ¡Qué haces!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al girarnos, pudimos ver que en la puerta de la habitación y con los ojos desencajados por la escena que le estábamos dando, una jovencita estaba hecha una furia. Deshaciéndose de mí, asustada, mi clienta le dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Hija, ¡No es lo que tú crees!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Me quedé de piedra al saber que era su niña, la chavala que nos había pillado y sin saber qué hacer, empecé a vestirme mientras Sam salía huyendo tras los pasos de su retoño. Os podréis imaginar los gritos que se oyeron en esa casa. Jenny, así se llamaba la cría, le recriminó a su madre su traición mientras esta se trataba de disculpar diciendo que era la primera vez y que yo lejos de ser su amante era un prostituto que había contratado. Durante un rato ambas mujeres siguieron discutiendo hasta que haciéndose el silencio creí que habían terminado.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Estaba a punto de marcharme, cuando vi que mi clienta entraba por la puerta. Con el rímel de sus ojos corrido, señal de lo mal que lo estaba pasando, se acercó a mí y cuando ya creía que me iba a despachar, me dijo hecha un mar de lágrimas:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Alonso, tengo que pedirte un favor-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No te preocupes, lo comprendo: Me voy- le contesté tratando de hacerle más llevadero el mal trago.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No puedes irte- me suplicó llorando- mi hija me ha exigido que quiere conocerte y nos espera en el salón.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Comprendí que no podía dejarla tirada y por eso sabiendo que me esperaba una desagradable escenita, la seguí por las escaleras. Mi clienta al borde del ataque de nervios, me dejó en la entrada y huyendo de allí, desapareció sin despedirse.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“Mierda” pensé al tener que enfrentarme yo solo a la hija pero entendiendo que no podía evitarlo, entré en el salón dispuesto a recibir al menos un gigantesco rapapolvo.&nbsp; Sentada en el mismo sofá en el que antes se había corrido su madre, Jenny me esperaba. Al verme entrar, con gesto de desprecio me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Así que tú eres el puto que se tira mi madre-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/283/58399147/58399147_084_71df.jpg" width="460" height="690">Sus palabras no eran más que el rechazo que sentía por la actitud de su progenitora y comprendiendo que yo hubiera actuado igual, dejé que liberara su furia sobre mí. De pie en mitad del salón tuve que soportar que la muchacha me acusara de haber seducido a su madre, de tener el descaro de manchar con mi presencia el hogar en el que había crecido y demás lindezas que no viene a cuento reseñar. Lo único que os diré que cuando ya creía que había acabado y que era el momento de tomar las de Villadiego, oí su orden:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Ponme una copa-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Extrañado por su pedido, solo pude preguntarle que quería:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Ron con hielo- respondió mirándome a los ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Como un autómata, le serví la copa y se la acerqué. Ella al recogerla de mis manos, me preguntó qué cuanto le había cobrado a su madre. Cómo no sabía si Sam se lo había dicho con anterioridad, consideré que lo mejor era ser sincero. Jenny al oír el pastizal que había pagado, se escandalizó y bebiendo de su vaso, se quedó pensando unos segundos antes de soltarme:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Me imagino que, por esa barbaridad, la zorra se habrá asegurado que pasaras toda la noche con ella-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sin saber realmente a donde quería llegar, le contesté afirmativamente. La muchacha sonrió perversamente y con gesto serio, tomó un sorbo de su cubata. Al cabo de unos momentos, &nbsp;me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Como no querrás que te denuncie, ¡Me vas a ayudar a castigar a mi madre!-Casi me caigo del susto al comprender que ¡esa pequeña arpía me estaba chantajeando!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Alucinado por la mala leche que se reconcentraba en ese metro sesenta, no supe que contestar y cuando estaba meditando seriamente cruzarle la cara con un guantazo, escuché que su madre entraba en la habitación. Inexplicablemente, Sam&nbsp; traía entre sus manos una bandeja con comida y tras posarla sobre la mesa, se arrodilló en el suelo adoptando una postura de sumisa. Personalmente no comprendía nada, esa mujer no solo parecía tranquila sino que ni siquiera se había cambiado y seguía medio desnuda.&nbsp; Fue entonces cuando alegremente Jenny me reveló el acuerdo que había llegado con mi clienta:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-La puta que me parió ha decidido que es mejor obedecer a que le vaya con el cuento a mi padre-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“¡Joder con la niña!” pensé al enterarme de su pacto pero al no estar seguro de los límites, le contesté: </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Qué quieres?-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Para empezar- dijo dirigiéndose a su madre- quiero que me cuentes que es lo que habéis hecho desde que Alonso llegó a esta casa y con todo lujo de detalles-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sam, poniendo cara de circunstancia, le contó que me recibió vestida con el picardías negro y que tras ponerme una copa, nos pusimos a bailar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Serás guarra! ¡Recibir a un desconocido casi en pelotas!- soltó con sorna su hija.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi clienta muerta de vergüenza prosiguió explicándole que mientras bailábamos, habíamos empezado a tocarnos y que tras unos minutos, le había comido el coño en el sofá.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Te corriste en su boca?- preguntó la rubia con el único objeto de humillar a su progenitora.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mirando al suelo, le respondió que sí y tratando de pasar lo más rápido sobre el asunto, Sam le contó que en ese momento había decidido proseguir en su habitación.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Y qué más?- le gritó enfadada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi pobre clienta se quería morir y por eso sacando su último resto de fuerza, se la encaró diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Me folló como nunca me ha follado tu padre!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/283/58399147/58399147_085_2f39.jpg" width="460" height="690">Aunque resulte difícil de creer, en ese momento, Jenny soltó una carcajada mientras le decía que no le extrañaba, que su padre era un soso y que hasta el jardinero seguro que sabía satisfacer mejor a una mujer. Para aquel entonces, yo solo era un convidado de piedra de la lucha entre esas dos mujeres y por eso mientras ellas se enzarzaban, me puse a observar a la cría. Sus pechos pequeños&nbsp; iban en consonancia con su altura pero aún así tuve que reconocer que la rubia tenía un buen culo y que en total era una mujer muy apetecible. Estaba tan ensimismado mirándola que me perdí parte de su conversación y cuando de pronto, la hija soltó un tortazo a su madre, salí de mi inopia y me puse a escuchar que era lo que discutían.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Te he dicho que me cuentes que te estaba haciendo cuando entré!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sam, casi llorando, no tuvo más remedio que explicarle con detalle que en ese instante le estaba untando su ojete porque iba a tomarla vía anal. Al mirar la reacción de la chavala, me quedé alucinado al percatarme que bajo su blusa se le notaban los pezones duros, señal inequívoca de que esa zorra se estaba calentando. Lo que no me esperaba fue que chillando le dijera a mi clienta:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Quiero verlo!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿El qué?- preguntó horrorizada la mayor de las dos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Quiero ver cómo te da por culo- contestó con firmeza la muchacha mientras hacía el ademán de coger el teléfono.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La cara de su madre, al entender la amenaza implícita que llevaba ese gesto, fue de absoluto desamparo. Si no la complacía, la perversa criatura llamaría a su marido y podía darse por jodida: su tren de vida se iría a la mierda. Confieso que el trato con el que esa pigmeo trataba a quien le había dado la vida me indignó y tratando de ayudar a Sam, señalé:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Jenny, ¿Tendré algo que decir?&#8230;-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi clienta no me dejó terminar, con lágrimas en los ojos y mientras me empezaba a desabrochar mi camisa, me imploró:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Por favor, ¡mi marido no debe enterarse!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La puta chantajista de su hija sonrió al ver la sumisión de su madre y reforzando su dominio, le soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Date prisa, llevas veintidós años jodiéndome y tengo ganas de ver como alguien te jode-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Comprendí, muy a mi pesar, que esa zorra nos tenía en sus manos y como por otra parte, si al día siguiente no volvía a saber nada de ellas, al final yo no habría hecho otra cosa que cumplir con mi trabajo. Me habían contratado para follar y hasta ese momento, no me habían pedido otra cosa que cumplir con mi cometido. Por eso, ayudando a Sam, me terminé de desnudar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Está bueno el puto!- exclamó la chavala y con el ánimo de fastidiar al verme en pelotas, le dijo a su progenitora: -Mamá, si no le chupas la verga, a este no se le levanta-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Me imagino que debí taladrarle con mi mirada pero esa zorra haciendo caso omiso a mi cabreo y a la vergüenza de su madre, se levantó del sofá y cogiendo a Sam de la melena, puso su boca a escasos centímetros de mi pene. La pobre mujer, completamente destrozada, abrió sus labios y sin quejarse se fue introduciendo mi extensión mientras de sus ojos no paraban de brotar lágrimas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“¡Será hija de puta!” pensé al ver que la niña estaba disfrutando y que metiéndose la mano en la entrepierna, se empezaba a masturbar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Me cuesta reconocer que el morbo de estar con la madre mientras la hija se toqueteaba mirándonos,&nbsp; pudo más que mi cabreo, de manera que en poco tiempo, la calidez de la boca de Sam y la atenta mirada de esa pervertida cumplieron su objetivo y provocaron una dura erección entre mis piernas. Ambas mujeres se alegraron al ver mi firmeza pero por motivos bien distintos. La mayor de las dos queriendo que el mal trago pasase cuanto antes y la menor al saber que iba a hacer realidad su castigo. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi clienta asumiendo lo inevitable, se quitó las bragas y poniéndose a cuatro patas sobre la alfombra, me pidió que la tomara. Al separar sus nalgas y ver que todavía su ojete seguía dilatado, me alegré porque no quería hacerle más daño de lo necesario. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Tócate- le pedí previendo que de esa forma sería más liviano el trance.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La cabrona de su criatura, impelida por su peculiar lujuria, le exigió que me hiciera caso y por eso, Sam llevó la mano a su sexo y sin ninguna gana, empezó a torturar su alicaído clítoris. Jenny al comprobar la completa sumisión de su madre, ya sin disimulo separó los labios de su pubis y pegando un gemido, siguió dando rienda suelta a su sadismo. Asumiendo mi papel, puse la cabeza de mi pene en su entrada trasera y con una pequeña presión de mis caderas, introduje el glande en su interior.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Ahh- aulló la pobre al sentir sus músculos maltratados pero aunque le había hecho daño, no se zafó.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/283/58399147/58399147_101_bd65.jpg" width="460" height="690"></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“Mierda” pensé al percatarme que había evaluado mal la relajación de su esfínter. Su sufrimiento me hizo mella y buscando ejercer el menor sufrimiento, fui lentamente introduciendo el resto de mi falo en su interior mientras se incrementaba mi resentimiento contra la zorra&nbsp; de su niña. Examinando la situación, me dije que a la menor oportunidad iba a devolvérsela con creces.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No acababa de terminar de empalar a mi clienta, cuando ambos escuchamos que Jenny nos urgía a darnos prisa. No hice caso a su sugerencia y cuidadosamente esperé a que se acostumbrara a tenerlo embutido para iniciar la cabalgada. Viendo que ya estaba lista, emprendí un suave trote usando sus pechos como sujeción. Mi cuidado al tomarla se vió recompensado y al cabo de unos momentos, reparé en que mi miembro entraba y salía con mayor facilidad de sus intestinos y por eso, paulatinamente, incrementé la velocidad de mis embestidas. &nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Te gusta? ¿Verdad? ¡Puta!- soltó la jodida cría al percibir que iba desapareciendo la angustia de los ojos de su progenitora y que se iba transformando en gozo. Queriendo seguir humillándola, no se le ocurrió mejor forma que poniéndose frente de ella, tumbarse y ordenarla que le comiera su coño.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Jenny, ¡Soy tu madre!- contestó escandalizada su víctima.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Habértelo pensado mejor antes de ponerle los cuernos a papá!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Aceptando su destino, Sam acercó su boca al sexo de su retoño y venciendo su repugnancia, sacó su lengua y se puso a lamerlo. La muchacha al sentir las caricias en su clítoris, forzó el contacto, presionando con sus manos sobre la cabeza de mi clienta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Cómo me gusta!- soltó la muy perra separando sus piernas mientras me decía que le diera caña a la mujer que tenía ensartada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Admito que la escena me había excitado y contagiado por su deseo, aceleré el ritmo de mis penetraciones gustosamente. Curiosamente, Sam no solo aceptó su destino sino que moviendo sus caderas, colaboró conmigo en mi asalto. Poco a poco, golpe a golpe de mi pene, se fue contaminando de nuestra lujuria y pegando un grito, me pidió que no parara. Al oir que mi clienta estaba disfrutando, me liberé y dándole un azote en su trasero, me lancé en una salvaje persecución de mi propio placer. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Me corro- escuché decir a Jenny, la cual, derramándose sobre la boca de Sam, llegó al éxtasis.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No sé si su madre creyó ver en ese flujo su liberación o por el contrario, abducida por el deseo no pudo evitarlo, pero la realidad es que comportándose como una autentica lesbiana, obvió que ese coño era el de su hija y metiendo dos dedos en su interior prolongó el placer de la muchacha.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Dios!- gritó la rubia al regodearse mordiéndose sus labios del gozo que estaba dominándola y convulsionando sobre la alfombra, vio amplificado su orgasmo. <img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/283/58399147/58399147_113_c987.jpg" width="460" height="690"></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sus gritos y sobre todo el aroma a sexo que poblaba el ambiente, me llevó a mí también al límite y sabiendo que mi clienta no vería mal que me corriera cuanto antes, exploté en su interior. Sam al advertir mi eyaculación, buscó moviendo su trasero, ordeñar mi miembro. Sus maniobras terminaron de excitarla y uniéndose a mí, sintió como su cuerpo se revelaba y dando gemidos, se liberó calladamente.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Agotado&nbsp; y satisfecho, me salí de ella y sentándome en el sofá, esperé a ver si la maldita enana estaba complacida o por el contrario, deseaba seguir sometiendo a su progenitora. No tardé en salir de dudas, Jenny una vez recuperada, le espetó a Sam:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Ves como no ha sido tan difícil- y cogiéndome de la mano, me llevó escaleras arriba hasta el cuarto de su madre. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al girarme vi que con la cabeza gacha, mi clienta nos seguía pero también advertí que algo había cambiado, la angustia y la desesperación habían desaparecido de su rostro e incluso me pareció vislumbrar un cierto anhelo de lo que con seguridad iba a ocurrir entre las paredes de su dormitorio. Nada más entrar en el cuarto, su hija la obligó a terminarla de desnudar tras lo cual tumbándose sobre la cama, me ordenó tomarla.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Hasta entonces no me había percatado del estupendo tipo que tenía la muchacha. Siendo pequeña, su cuerpo estaba perfectamente proporcionado. De pechos pequeños y duros, esa cría tenía un culo estupendo y por eso, encantado con la idea me puse encima y de un solo golpe, &nbsp;rellené su sexo con mi pene. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sigue- me pidió gimiendo la rubita- ¡Vamos a enseñarle a la zorra de mi madre cómo se folla!- chilló encantada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Su entrega hizo que el rencor acumulado aflorara y cogiendo entre mis dedos sus pezones, se los retorcí cruelmente. Ella, al sentir la tortura, aulló dando gritos pero no hizo ningún intento de huir. Al contrario, vio incrementado su deseo y sollozando me pidió que no tuviera compasión. Os juro que no la tuve, usando mi pene como si fuera un cuchillo, machaqué su vagina con fieras cuchilladas. Fue alucinante, esa mujercita, recién salida de la adolescencia, berreó y gimió al ritmo de mis embistes mientras me pedía que la siguiera follando. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Disfrutas del sexo duro! ¿Verdad?, ¡Zorrita!- le solté mientras le daba un cachete en su rostro.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Sí!- bufó retorciéndose sobre las sábanas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sabiendo que era el momento de mi venganza, le di la vuelta y sin más preparación, la tomé por detrás sin importarme sus protestas. La rubia al sentir la violencia de mis actos, trató de escapar &nbsp;de mi ira pero reteniéndola con una mano, usé la otra para azotar su trasero. Su madre al ver los sollozos de su niña, trató de intervenir en su defensa pero no solo me negué a pararme sino que en voz alta, le ordené que pusiera su coño a disposición de su hija.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sam no supo cómo actuar hasta que Jenny, histérica, le gritó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Haz lo que dice! o le digo a Alonso que te suelte un guantazo-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No os podéis imaginar el modo tan brutal con el que esa cría se apoderó del sexo de Sam. Como poseída, se lanzó sobre él y usando tanto su lengua como sus dedos, buscó masturbarla mientras no dejaba de gritar por el placer que estaba sintiendo al ser horadado su esfínter. Marcando mi ritmo con sonoras y dolorosas nalgadas, cabalgue a placer sobre su diminuto cuerpo mientras ella devolvía a su madre el placer robado. Contra toda lógica, fue mi clienta la primera en correrse y llenando con su flujo la cara de la rubia, se retorció de gozo sobre el colchón. &nbsp;Jenny al saborear el fruto del coño de su madre, se desplomó exhausta mientras seguía siendo ensartada por mí brutalmente.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al ver su cansancio, no tuve piedad y cogiéndola de la melena, usé su pelo como riendas mientras le decía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Muévete puta!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi orden hizo que sacando fuerzas de su flaqueza, la muchacha se incorporara y sumisamente, se dejara cabalgar. Si al descubrirnos esa cría se había comportado como una arpía, al comprobar mi dominio, se dejó llevar y en pocos minutos, bramó de placer al experimentar nuevamente un orgasmo. Su entrega me hizo comprender que mi trabajo había terminado e inundando su conducto trasero con mi esperma, me corrí copiosamente. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Después de descansar durante unos minutos, pregunté a mi clienta si iban a seguir necesitando mis servicios y al responderme que no, me levanté y me vestí. Mientras lo hacía, no pude dejar de disfrutar de la visión de esa pequeña despatarrada y con el culo dilatado, llorando en brazos de su madre. Al irme a despedir, le pedí a Sam que me acompañara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Nada más salir de la habitación, acercándome a ella, le susurré al oído:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Revisa tu móvil-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Y eso?- me preguntó.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Verás, al entrar en tu dormitorio, lo vi encima de la mesilla y percatándome que tu hija estaba despistada, lo encendí. Ha grabado todo lo ocurrido-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Completamente sorprendida, me preguntó que quería que hiciera con él. Soltando una carcajada se lo aclaré:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Si esa putita trata de chantajearte, enséñaselo. Cualquiera que lo visione, vera a tu hija y a su novio forzándote a tener sexo con ellos. ¡La tienes en tus manos!-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Su cara se iluminó al darse cuenta que tenía razón y con una sonrisa en sus labios, me contestó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Lo usaré si mi hija no cumple su amenaza de usarme como su esclava. Te parecerá imposible pero esta ha sido la mejor noche de mi vida-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sabiendo que sobraba, me despedí de ella con un beso y saliendo de su chalet, cogí mi coche con el orgullo de un trabajo bien hecho.</span></div>
<div><img decoding="async" class="size-full aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/283/58399147/58399147_131_ce70.jpg" width="460" height="690"></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Prostituto por error: Ángela, la azafata&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Oct 2025 14:36:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[&#160; La jodida vida da alegrías cuando menos te lo esperas. Acababa de terminar con mi novia de entonces, cuando me surgió un viaje a Nueva York. Ese día de otoño no me podía esperar que la casualidad me llevara a conocer una mujer que cambiaría mi existencia. Por el aquel entonces, tenía veintitrés años y aun siendo un puto crio, no veía límites a mi apetito por experimentar sensaciones nuevas. Con la irreflexiva alegría que da la juventud, me monté en ese avión sin ser consciente de cómo ese viaje iba a trastocar mi futuro. Ya en mi asiento [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La jodida vida da alegrías cuando menos te lo esperas. Acababa de terminar con mi novia de entonces, cuando me surgió un viaje a Nueva York. Ese día de otoño no me podía esperar que la casualidad me llevara a conocer una mujer que cambiaría mi existencia.</span></p>
</div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por el aquel entonces, tenía veintitrés años y aun siendo un puto crio, no veía límites a mi apetito por experimentar sensaciones nuevas. Con la irreflexiva alegría que da la juventud, me monté en ese avión sin ser consciente de cómo ese viaje iba a trastocar mi futuro.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya en mi asiento tuve que soportar los típicos avisos de seguridad que todas las aerolíneas están obligadas a realizar antes de cada vuelo. Ensimismado en mis problemas, no me percaté en ese momento de la preciosa azafata que, de pie en medio del pasillo, iba mecánicamente desgranando las aburridas instrucciones tantas veces repetidas.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Deseaba llegar para desmadrarme, correrme una juerga de campeonato que&nbsp; me hiciera olvidar a esa novia que sin ningún complejo ni sentimiento culpa me acababa de dejar.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quizás fue mi propia juventud lo que me impidió apreciar las cualidades de Ángela, la cuarentona que en mitad del pasillo gesticulaba mientras nadie del pasaje hacía caso a la mecánica voz que salía de los altavoces. No comprendo cómo no valoré en ese instante la sensualidad que se escondía tras ese uniforme. Fue imperdonable que no atendiera sus explicaciones,&nbsp; ningún chaval de mi edad hubiera dejado pasar la oportunidad de contemplar a esa dama y menos de disfrutar del culo que permanecía oculto bajo su minifalda.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rubia de peluquería, maravillosamente conservada para su edad, esa criatura despedía sensualidad en cada zancada. Contra toda lógica debí de ser el único representante del género masculino que no ensuciara con sus babas la impersonal alfombra de business. Fue imperdonable que no estimara en su justa medida la rotundidad de sus nalgas y que tuviera que ser ella la, que al servirme las bebidas del bufet, se luciera moviendo ese pandero de película a escasos centímetros de mi cara.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/215/69879153/69879153_020_5318.jpg" width="460" height="693">“¡Cojones con la vieja!”, exclamé mentalmente cuando con verdadera admiración observé sus movimientos al servir los refrigerios a los presentes. Con una blusa una talla menor a la requerida, era la comidilla de todo el pasaje. Sin exceptuar a los pasajeros acompañados por sus esposas, todos los hombres de su sección se pusieron verracos al disfrutar del maravilloso escote que lucía&nbsp; orgullosa esa hembra. Yo no pude ser menos. Aunque estaba en la inopia, cuando ese pedazo de mujer, poniendo una hipócrita sonrisa, me preguntó qué era lo que quería, estuve a un tris de contestarle que a ella.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tenía puta madre lo buena que estaba. Era el sueño, la fantasía sexual de todos los que estábamos sentados en primera. Sus pechos no solo eran enormes sino que se les notaba que eran producto de largas horas de ejercicio y su cara, aún marcada por alguna arruga, era el morbo hecho mujer. Sus labios, quizás alterados por la mano de la cirugía estética, pedían a gritos ser mordidos.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi propio pene que se había mantenido aletargado hasta ese momento, no pudo evitar removerse inquieto bajo mi bragueta al contemplar como esa rubia, que me doblaba la edad, se contorneaba a cada paso por el avión. </span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Quién pudiera darle de comer a ese culo!”, me dije sin poder retirar la mirada de su silueta mientras se alejaba de mí.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El vaivén que imprimía a sus nalgas en cada paso era hipnótico por lo que no fui capaz de retraer mi mirada de ese par de monumentos que decoraban sus piernas y ya completamente erecto, me tuve que tapar mi entrepierna cuando con una profesionalidad digna de admiración, me pidió que bajara la mesa extraíble del asiento frente a mí.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cortado por la tremenda erección de mi sexo, obedecí sin rechistar, lo que no me esperaba fue que ella soltando una risita, me aconsejara que me calmase porque si seguía tan alborotado iba a tirar la&nbsp; bandeja con la insípida comida.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
-No te comprendo- respondí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cuarentona sonrió al ver mi cara y sin cortarse un pelo, al poner la comida rozó con su mano mi entrepierna mientras me decía al oído:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está claro que te pongo cachondo- dejando patente que se había dado cuenta de la excitación que me dominaba.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
</div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A mí y a todos- contesté con rubor, no en vano era un muchacho y ella todo una mujer.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Soltó una carcajada mientras pasaba la bandeja al tipo de mi izquierda. Descaradamente, esa diosa restregó sus pechos contra mi cara y sin darle importancia continuó repartiendo las raciones al resto del pasaje. Podréis comprender que no cabía en mí al haber sido objeto de las atenciones de semejante portento y por eso durante las siete horas del trayecto, intenté hacerme notar sin resultado. Esa mujer no me hizo ni puñetero caso. Ni siquiera tuve la oportunidad&nbsp; de despedirme de ella al salir del avión porque era otra la azafata que esperaba en el finger de acceso a la terminal. </span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La realidad es que no me importó:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Estaba en Nueva York!”.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tampoco me afectó soportar durante casi tres cuartos de hora a los pesados de la aduana americana. Nada de lo que pasara cambiaba el hecho de estar, allí, en la ciudad de los rascacielos. Mi estancia era por una semana pero ya tenía decidido que si las cosas me iban bien, prolongaría el viaje hasta que se me terminara el dinero. Recién salido de la universidad, no me apetecía ponerme a trabajar y sabía que si permanecía en Madrid, mi viejo me iba a obligar al menos a buscar trabajo.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/215/69879153/69879153_032_eeeb.jpg" width="460" height="693">Cargado de ilusión, cogí un taxi hacia Manhattan. Todo lo que veía a través del cristal me parecía conocido. Las calles y edificios que nos cruzábamos, tantas veces vistos en películas y series, eran parte de mi vida. Inmerso en una especie de “deja vu”, la ciudad me resultaba familiar. Ese trayecto lejos de parecerme aburrido, fue una experiencia extraña donde se mezclaban mis propias experiencias con la de los personajes de cine. Me sentí Al Pacino en el Padrino, Jack Nicholson en Mejor Imposible e incluso me vi subiendo el Empire State como King Kong. </span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los cincuenta y dos dólares que tuve que pagar al conductor me dolieron pero aun así, al entrar en el hotel que había reservado, estaba en la gloria. El Westin de Times Square me sorprendió y no solo por estar ubicado en mitad de esa plaza sino por su propia arquitectura. Parece en sí mismo una escultura cubista, formado por figuras geométricas de muchos colores, era el edificio más extraño que había visto en toda mi vida.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ansioso por irme a dar una vuelta por la ciudad, me inscribí y nada más recibir las llaves de la habitación, dejé mi maleta y sin pararme a deshacerla, salí sin rumbo fijo. No os podéis imaginar lo que representó para mí esa caminata. A cada paso que daba, mis ojos no daban crédito a lo que veían. Brodway, &nbsp;el Madison Square Garden, el edificio Chrysler… Esa urbe era la puñetera capital del mundo. Durante tres horas, fui deambulando por sus calles como hipnotizado. Me sentía un enano ante tamañas construcciones y sí, hice lo que todo turista, hace en Nueva York:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Me subí al Empire State!</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sera una horterada, un paletada pero me encantó contemplar todo Manhattan desde las alturas. A todo el que ha tenido la suerte de conocerlo le parece increíble que se hubiese construido en los años veinte del siglo pasado. Hasta su decoración art deco es maravillosa y por eso al salir, estaba con nuevos ánimos. Comí a base de Hotdogs en un puesto a la entrada del parque central y completamente agotado, llegué al hotel.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras una ducha relajante, salí de mi habitación. Aunque tenía ganas de marcha, el dolor de pies que me atenazaba me impidió salir a correrme una juerga. Contrariado, me senté en el bar del office a observar a la fauna allí reunida. No tengo ni idea de cuantas nacionalidades diferentes se congregaban en ese Hall. Blancos, negros, amarillos e incluso un par de tipos de aspecto extraterrestre alternaban sin importarles que ese españolito les observara desde la barra del local. Inmersos en sus propias vidas era entretenido el intentar averiguar de qué lugar del orbe habían llegado.&nbsp; Ya iba por la segunda copa cuando vi entrar a la espectacular azafata de mi vuelo acompañada por el piloto. Sé que resulta un tópico pero al no perderlos de vista, comprendí que ese par compartían algo más que trabajo.&nbsp; </span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo que había empezado como una reunión de amantes, terminó a los gritos. La mujer le recriminaba que se hubiera enrollado con la miembro más joven de la tripulación a lo que él le contestó que, entre ellos, todo había terminado y sin más, levantándose de la mesa, tomó el ascensor. </span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Menudo idiota”, pensé al ver que había dejado tirada a ese mujerón.</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La rubia estuvo llorando desconsoladamente hasta que el camarero le preguntó si quería algo de tomar. Disimulando, señaló un coctel de la extensa carta y mirando a su alrededor, me vio. Creí que me había reconocido porque tras pensarlo durante unos segundos, me hizo señas de que me acercara. Tardé en comprender que se refería a mí. Al ratificar que era yo el objeto de sus señas, me acerqué cortado y sentándome a su lado le pregunté qué quería.</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/215/69879153/69879153_045_3867.jpg" width="460" height="693">-¿Con quién vas a cenar?- me preguntó luciendo una espectacular sonrisa.</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Contigo- respondí sin creerme mi suerte.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras una breve presentación, me dijo al oído:</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estoy seguro que has visto lo que acaba de ocurrir- asentí al escuchar sus palabras, tras lo cual la mujer prosiguió diciendo: -Voy a usarte para darle celos a ese cabrón-</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quizás fueron las dos copas que llevaba ingeridas lo que me hizo contestar:</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Siendo tú, dejo que hasta me violes esta noche-</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella soltó una carcajada al oír mi descarada respuesta y posando delicadamente sus labios en los míos, me contestó:</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No creo que lleguemos a tanto pero nunca se sabe- y cogiendo su bolso, me susurró: -El sitio donde te voy a llevar es muy elegante, vamos a cambiarnos de ropa-</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Completamente desolado le tuve que reconocer que no traía en mi maleta nada elegante. Ángela al ver mi turbación, sonrió y cogiéndome de la mano me llevó fuera del local, diciéndome:</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te preocupes. Esta noche eres mi gigolo. Irás hecho un adonis-</span></div>
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<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<p style="text-align: justify;">
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni pude ni quise protestar, la mujer me llevó a una tienda sita en el hall del hotel y encantada de su papel, Ángela se puso a elegir la ropa que iba a llevar en nuestra cita. No escatimó en gastos, eligió no solo el traje sino la camisa, los zapatos, calcetines e incluso los calzoncillos de manera que en menos de cinco minutos, me volvió a coger del brazo y casi a empujones, me llevó al probador.&nbsp; </span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin saber cómo actuar cuando comprobé que entraba en el habitáculo conmigo, me quité la camiseta que llevaba. La azafata que para el aquel entonces se había sentado en una silla, no me quitaba ojo de encima y al ver que me ruborizaba, me comentó:</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya que voy a pagar, quiero ver la mercancía-</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dime al menos si te gusta lo que ves- le respondí orgulloso de mis músculos, no en vano me machacaba diariamente en el gimnasio.</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me contestó pero al percatarme que bajo su blusa, sus pezones se marcaban, comprendí que al menos asco no era lo que le daba. Envalentonado por su reacción, me quité los zapatos, dando inicio a un lento striptease. Botón a botón fui desabrochándome el vaquero, sabiéndome objeto de un escrutinio nada profesional. La cuarentona seguía con sus ojos las maniobras de mis manos y no pudo evitar morderse los labios cuando me bajé el pantalón.</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dándole toda la parsimonia que me fue posible,&nbsp; me lo saqué por los pies y acercándome a la mujer dejé que contemplara que bajo mis boxers, mi pene había salido de su letargo:</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres que siga?- le pregunté con recochineo al advertir&nbsp; que mi interlocutora había cerrado sus piernas, tratando de evitar la calentura que la estaba poseyendo por momentos.</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí- respondió con mirada hambrienta.</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por su tono, supe que lo que había empezado como un juego para ella, se estaba volviendo peligrosamente excitante. No comprendo todavía como me atreví a decirle, mientras la acercaba a mi paquete:</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Desenvuelve tú, tu regalo-</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La rubia que hasta ese momento se había mantenido expectante, me pidió que me diera la vuelta, tras lo cual, cogió con sus dos manos la tela de mis calzoncillos y lentamente empezó a bajármelos. Con satisfacción, la escuché decir al ver mis glúteos desnudos:</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué maravilla!-</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo que no me esperaba era que llevando sus manos a mi trasero, lo empezara a acariciar y menos que venciendo cualquier reparo, lo empezara a besar. Si alguien me hubiera dicho que estaría con esa preciosidad de mujer en un probador nunca le hubiese creído pero, si además, me hubiese asegurado que iba ella a estar besando mis nalgas lo hubiera tildado de loco y por eso, tratando de no romper ese mágico instante, esperé sus órdenes. Ni que decir tiene que mi sexo había ya alcanzado una tremenda erección. </span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Queriendo colaborar apoyé mis manos en la pared y abrí las piernas, dejando libre todo mi cuerpo a sus maniobras.&nbsp; Por el ruido, supe que se había puesto en pie pero todavía no sabía lo que iba a ocurrir pero me lo imaginaba. La confirmación de sus deseos vino al advertir la humedad de su lengua recorriendo mi espalda, mientras se apoderaba de mi pene. </span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te muevas-&nbsp; me pidió imprimiendo a la mano que tenía agarrado mi sexo de un suave movimiento.</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/215/69879153/69879153_072_0dc7.jpg" width="460" height="693">Manteniéndome quieto, obedecí. La azafata, restregándose contra mi cuerpo, gimió en silencio. Poseída por un frenesí sin igual, me masturbaba mientras susurraba a mi oído lo cachonda que estaba. Cuando le informé que estaba a punto de correrme, me obligó a darme la vuelta y poniéndose de rodillas, se introdujo toda mi extensión hasta el fondo de su garganta. Fue alucinante, esa cuarentona no solo estaba buena sino que era toda una maestra haciendo mamadas y por eso, no pude evitar desparramarme dentro de su boca. Que no le avisara de mi eyaculación no le molestó, al contrario, demostrando una pasión incontrolada, se bebió todo mi semen sin escatimar ni una sola gota.</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si de por si eso ya era impresionante, más fue verla levantarse y que acomodándose su ropa, se volviera a sentar en la silla mientras decía:</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya no me acordaba lo que era una buena polla, llevo demasiado tiempo tirándome a cincuentones- y dirigiéndose a mí, exclamó: -Vístete, quiero comprobar cómo le queda a ese cuerpo la ropa que he elegido-</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A nadie le amarga un piropo de labios de una espectacular mujer y por eso no pude reprimir una sonrisa mientras me vestía. Ángela, ya sin ningún reparo, me ayudó a ponerme la ropa sin perder la oportunidad de volver a dar algún que otro magreo a mi pene, de manera que ya completamente vestido era evidente que me había vuelto a excitar. </span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La azafata soltó una carcajada al comprobar mis problemas para acomodar mi miembro y poniendo cara de viciosa, me avisó que iba a cobrarme en carne los dólares que se había gastado conmigo.</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Soy esclavo de tu belleza- respondí cogiendo por primera vez uno de sus pechos entre mis manos y sin pedirle permiso, lo pellizqué con dulzura.</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ángela gimió al sentir la caricia sobre su pezón y separándose de mí, protestó diciendo que si seguía tendría que violarme nuevamente. Fue entonces cuando estrechándola entre mis brazos la besé. Su boca se abrió para permitir el paso de mi lengua en su interior mientras mis manos se apoderaban de ese trasero de ensueño. Dominado por la calentura, pose mi extensión en su vulva, dejándola saber que estaba dispuesto.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tuvo que ser la cuarentona la que poniendo algo de cordura, se deshiciera de mi abrazo y abriendo la puerta, dijera:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tengo que cambiarme-</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al ir a pagar la cuenta, advirtió que la dependienta me miraba más allá de lo razonable y pasando su brazo por mi cintura, le dejó claro que el mozo que llevaba era su captura y que no estaba dispuesta a que nadie se la arrebatara.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creyendo que íbamos a continuar en su cuarto la acompañé hasta la puerta, pero cuando hice ademán de entrar, me contestó que le diera media hora y que la esperara en el hall. Comportándose como una clienta exigente, me ordenó que me volviera a duchar y que me afeitara porque no quería que mi barba de dos días le terminara rozando. Al ver mi cara de extrañeza, me aclaró:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Esta noche tendrás que devolverme la mamada que te he hecho- y cerrando la puerta en mis narices, me dejó en mitad del pasillo, solo y alborotado.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya en mi cuarto, obedecí sus órdenes de forma que a la media hora, estaba esperándola en mitad del recibidor del hotel. Como la coqueta que era, tardó quince minutos más en aparecer pero cuando lo hizo no me quedé defraudado, venía embutida en un traje de raso rojo que&nbsp; realzaba sus formas. Embobado con la visión de ese portento, disfruté de cada centímetro de su anatomía. Estaba preciosa por lo que nada más saludarme con un beso, la piropeé diciendo:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dios va a regañar a san Pedro por dejarse la puerta abierta, se le ha escapado un ángel-</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ruborizándose por completo, me contestó:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
</div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso se lo dirás a todas tus clientas-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/215/69879153/69879153_061_0e6a.jpg" width="460" height="693">Fue entonces cuando la realidad de nuestra relación cayó sobre mí como una losa. Esa mujer creía que era un prostituto de hotel, dispuesto a hacer realidad las fantasías de las mujeres solas. No había reconocido en mí al pasajero sino que estaba convencida de que era un hombre de alquiler. Estuve a punto de sacarla de su error pero temiendo que si se lo decía no iba a pasar la noche con ella, decidí callarme y esperar a la mañana siguiente para aclarárselo. Y por eso, pasando mi brazo por su estrecha cintura le pregunté:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Dónde quiere la señora ir a cenar?-</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Al Sosa Borella- </span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé helado, había leído una crítica de ese restaurante italo-argentino y sabía que la cuenta no iba a bajar de los trescientos dólares. Cómo pagaba ella, no puse ningún reparo. Al preguntarle al botones por un taxi para ir,&nbsp; me informó que estaba al lado del hotel por lo que no era necesario pedir uno ya que se podía ir andando. La perspectiva de ir luciendo esa estupenda pareja por las calles, me pareció buenísima y pegándola a mi cuerpo, le acaricié el trasero mientras andábamos.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si me quedaba alguna duda de mi función en esa opereta, me la quitó al entrar en el local. Era un sitio pequeño de forma que no tardamos en ver que el piloto con el que había discutido estaba sentado en una mesa a escasos tres metros de la nuestra. Poniéndose nerviosa, me suplicó que si su ex amante se acercaba, le dijera que era un amigo de otros viajes a Nueva York. </span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te preocupes- le respondí, -Somos amigos desde hace un par de años. Te parece que le diga que nos conocimos en el Metropolitan-</span></div>
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<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perfecto- suspiro aliviada y cambiando de tema, me preguntó que quería beber.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si te digo la verdad, lo que me apetece es beber champagne sobre tus pechos desnudos pero mientras tanto con un vino me conformo-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi ocurrencia le hizo gracia y pasando su mano por mis piernas, me aseguró que esa noche lo probaríamos. Sus caricias hicieron que mi pene se volviera a alborotar, cosa que no le pasó inadvertida y mostrando una genuina sonrisa de mujer en celo, llamó al camarero. El empleado tomó nota con profesionalidad, lo que me dio oportunidad de fijarme en la pareja del piloto. La muchacha aun siendo guapa no podía compararse con ella y así se lo comenté:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mentiroso- me contestó encantada.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es verdad- le aseguré, -Si tuviera que elegir con quien irme a una isla desierta, no dudaría en ir contigo. Tienes un cuerpo precioso y unos pechos que son una locura-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tonto- me susurró dándome un beso en la mejilla. </span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y recalcando su belleza, acaricié uno de sus pechos mientras le decía:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ese tipo es un cretino. Debe estar majara para no darse cuenta-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te lo agradezco- contestó y completamente nerviosa, me informó de la llegada del susodicho.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El inútil del cincuentón venía con una sonrisa de superioridad que me encabronó y por eso cuando sin pedir permiso se sentó en nuestra mesa, directamente le pregunté:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Disculpe, ¿le conozco?-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La fiereza de mi mirada le descolocó y ya bajado de su pedestal, me saludó con la mano mientras me decía:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Soy Pascual, el compañero de Ángela-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabiendo que tenía que hundirle en su miseria, puse&nbsp; un tono despectivo al contestarle:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ah, el chofer del avión- y dirigiéndome a mi pareja, le recriminé: -No sabía cuándo me sacaste de la reunión del banco que íbamos a comer con más gente. Te dije que era importante y que solo dejaría mis asuntos si cenábamos solos-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Completamente indignado, el piloto se levantó de la mesa diciendo:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Solo venía a saludar pero ya veo que no soy bien recibido-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Coño! Has captado mi indirecta, tendré que cambiar mi opinión sobre tu gremio. Hasta hoy pensaba que estaba compuesto por ignorantes sin escrúpulos ni moral que no dudan en cambiar a sus parejas por carne más joven-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi intencionado insulto consiguió mi propósito y el tipejo al llegar a su asiento, agarró a la muchacha y tirándole del brazo, abandonó el local. Mientras eso ocurría, mi acompañante no levantó la cara del&nbsp; plato. Creyendo que me había pasado, me disculpé con la mujer, la cual al percatarse de que se había ido, soltó una carcajada, diciendo:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Que se joda! Menuda cara ha puesto el muy mamón. Se debe haber quedado acojonado que me haya repuesto tan pronto y que la misma noche de ser dejada, le haya sustituido por un modelo como tú-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Siento haber sido tan despótico-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su reacción fue besarme y pegando su pecho al mío, susurrarme:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Esta noche, te dejo que lo seas. Me has puesto como una moto con ese papel de hombre dominante-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cara de la azafata dejaba entrever que deseaba sexo duro y por eso, le ordené que se quitara la ropa interior. Sin comprender que era lo que quería exactamente, me miró indecisa por lo que tuve que aclarárselo diciendo:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sin levantarte, dame tus bragas. Quiero ponérmelas de pañuelo en la chaqueta-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me cupo ninguna duda, del efecto de mis palabras. Los pezones de la mujer se pusieron duros al instante y mordiéndose el labio, disimulando se las quitó. La calentura que la embriagaba era patente y acomodándose en la silla, esperó a ver que hacía.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No dudé un instante, llevándome el tanga rojo a mi nariz, le dije:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estoy deseando comerte entera-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con los ojos inyectados de lujuria, se removió inquieta mientras unas gotas de sudor hacían su aparición en su rotundo escote. Gotas que recogí con mis dedos y me llevé a la boca, diciendo:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/215/69879153/69879153_115_057b.jpg" width="460" height="693">-Abre tus piernas-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mujer aterrada pero excitada, separó sus rodillas dándome libre acceso a su entrepierna. Al ver que mi mano empezaba a acariciar su sexo por encima del vestido, disimulando puso la servilleta, intentando que nadie se diera cuenta que la estaba masturbando. Imbuido en mi papel, no dejé de susurrarle lo bella que era y lo mucho que me apetecía disfrutar esa noche con ella. Ángela, dominada por mis toqueteos, se subió la falda dejando su sexo desnudo a mi alcance. &nbsp;Pegó un quejido al sentir que me apoderaba de su clítoris y roja como un tomate, se entregó a mis maniobras. Era tal la calentura de esa azafata que no tardó en correrse silenciosamente entre mis dedos, tras lo cual, casi llorando, se levantó al baño.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por segunda vez, creí que me había extralimitado y bastante nervioso, esperé que volviera temiendo no solo por la cuenta sino por perder la ocasión de disfrutar de ese pedazo de hembra. Afortunadamente, no tardó en regresar con una sonrisa en los labios y al sentarse en su silla, me recriminó mi comportamiento:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres un bruto insensible. ¿No te da vergüenza haberme dado el mayor orgasmo de mi vida en la mesa de un restaurante? ¡Para eso están las habitaciones!-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su respuesta hizo que mi maquiavélica mente se pusiera a funcionar y acariciándole la mejilla, le dijera:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Has hecho el amor en el metro?-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No- me respondió descompuesta, aunque en su fuero interno deseara ser tomada en un vagón.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues esta noche, lo harás-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi determinación le impidió protestar y bajando su mirada, empezó a cenar. Yo por mi parte, supe que al salir nos montaríamos en uno. Tratando de relajarla, le pregunté por su vida. La mujer agradeciendo el cambio de tema, se explayó contándome que estaba divorciada con dos hijos. </span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y tu marido, ¿qué hace?-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vive en Mónaco con su segunda mujer, una cría de veinticinco años-, contestó con un deje de amargura. Al ver mi cara de comprensión, sonrió, diciendo: -No te preocupes, ese cabrón me pasa una buena mensualidad. Trabajo para salir de casa no porque lo necesite-.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante el resto de la cena, no paró de hablar y solo cuando vino el camarero con la cuenta, se empezó a poner nerviosa.&nbsp; Estaba horrorizada por mi amenaza pero a la vez, expectante de disfrutar si al final la cumplía. Al salir del local, no le di opción y cogiéndola por la cintura, nos metimos en el suburbano. La sensación de tenerla en mis manos era de por sí subyugante pero aún más al reparar en que mi pareja estaba completamente excitada con la idea. Mientras esperábamos en el andén la llegada del metro, pasé mi mano por su trasero. Ese sencillo gesto provocó que la rubia pegara su pubis a mi entrepierna y se empezara a restregar contra mi sexo. Se notaba a la legua que esa hembra estaba ansiosa de que rellenara su interior con mi extensión.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Afortunadamente para mis intenciones, el vagón estaba vacío por lo que sin esperar a que se arrepintiera la puse dándome la espalda sobre mis piernas y sin mediar más palabras empecé a acariciarle los pechos mientras le decía lo puta que era.&nbsp; Al no haber público se relajó y llevando sus manos a mi bragueta, sacó mi pene de su encierro.&nbsp; No tuve que decirle nada más, hecha una energúmena se levantó el vestido y de un solo golpe se incrustó todo mi aparato en su interior. </span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te gusta?- le pregunté mientras mis dedos pellizcaban &nbsp;sus pezones.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Sí!- sollozó sin dejar de mover su cintura.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La calidez de su cueva me envolvió y forzando el movimiento de sus caderas con mis brazos, conseguí que mi estoque se clavara en su sexo a un ritmo infernal. </span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No puede ser!- aulló al sentir los primeros síntomas de su orgasmo.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue impresionante, berreando como cierva en celo, todo su cuerpo convulsionó sobre mis rodillas mientras no dejaba de gritar.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué gozada!- chilló liberándose por fin de la humillación del abandono y levantándose del asiento, se dio la vuelta y nuevamente encajó mi pene en su vagina mientras me suplicaba que le chupara los pechos.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tuvo que pedírmelo dos veces, sacando uno de sus senos, llevé mi lengua a su pezón. Lo hallé más que duro y por eso cogiéndolo entre mis dientes, lo mordisqueé suavemente.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sigue, por favor- me pidió apabullada por el placer.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ángela, desquiciada por entero, rogaba a voz en grito que continuara mamando mientras no dejaba de ejercer sobre mi sexo un meneo endemoniado. Con la cabeza hacia atrás, dejó que posara mi cara entre sus pechos y atrapándolos entre mis manos, los estrujé sus pechos sin piedad. Su segundo orgasmo coincidió con mi clímax. Su flujo y mi semen se juntaron mientras ella desfallecía agotada. La dejé descansar sobre mi pecho durante dos estaciones y entonces sacándola de su&nbsp; ensueño, la levanté de mis piernas y acomodándome la ropa, le dije que teníamos que volver al hotel.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te quedarás conmigo toda la noche? o ¿Tienes otro compromiso?- preguntó temiendo que diera por terminada la velada.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me dio ternura su angustia y llevando sus labios a los míos, la besé dulcemente mientras le decía:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por nada del mundo me perdería una noche en tu compañía-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/215/69879153/69879153_083_346d.jpg" width="460" height="693"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Casi llorando, la mujer me empezó a besar. Sus besos eran una demostración de su entrega y con ella entre los brazos, llegamos a nuestro hotel. Nada más entrar en su habitación se&nbsp; arrodilló a mis pies con la intención de hacerme otra mamada pero levantándola del suelo, le llevé en brazos hasta la cama.</span></p>
</div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Desnúdate- le pedí.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi acompañante dejó caer su vestido sobre las sábanas. Casi me desmayo al ver por primera vez su cuerpo desnudo, era preciosa. Sus cuarenta y tres años no habían conseguido aminorar ni un ápice su belleza. Sin dejar de mirarla, me quité la chaqueta. Increíblemente la mujer suspiró de deseo al ver que empezaba a desabrochar los botones de mi camisa. Al advertir la avidez que sentía al disfrutar de mi striptease, lo ejecuté lentamente.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tócate para mí- le ordené con dulzura al quitarme la camisa y quedarme con el torso al descubierto.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ángela no se hizo de rogar y abriendo sus piernas de par en par, se empezó a masturbar sin dejar de observar cómo me deshacía del cinturón. La sensación de tener en mi poder a ese monumento, me excitó en demasía y bajándome la bragueta, busqué incrementar la lujuria de la mujer. Ella, indefensa, llevó una de sus manos a su pecho y lo pellizcó a la par que imprimía a su clítoris una tortura salvaje.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al dejar deslizarse mi pantalón por mi piernas, la mujer no pudo más y chillando se corrió sin hacer falta que la tocase. Ver a su cuerpo cediendo al deseo de un modo &nbsp;tan brutal, fue el aliciente que necesitaba para sentirme su dueño y terminando de desnudarme, me uní a ella en la cama. La cuarentona creyó que quería poseerla y cogiendo mi pene entre sus manos, intentó que la penetrara pero, separándola un instante, le dije:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te debo algo-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Incapaz de sobreponerse a la calentura que le envolvía, la mujer gritó al comprobar que le separaba las rodillas y me entretenía mirando su entrepierna. Su sexo brillaba encharcado de flujo, expandiendo el aroma a hembra en celo por la habitación. Pausadamente, cogí una de sus piernas y con la lengua fui recorriendo centímetro a centímetro la distancia que me separaba de su pubis. Fue una delicia advertir que Ángela se retorcía sobre las sábanas ante mi avance, de manera que todavía no había llegado a apoderarme de los labios de su sexo cuando ésta empezó a bramar como descosida por el placer que le estaba obsequiando.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Fóllame!- imploró con el sudor recorriendo su piel.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Haciendo caso omiso a sus ruegos, prolongué su hambruna &nbsp;bordeando con la lengua los bordes de su clítoris. La necesidad de la mujer se hizo todavía más patente cuando tomé entre los dientes su ardiente botón y a base de ligeros mordiscos afiancé mi dominio. Moviendo sus caderas, buscó apaciguar el fuego que la consumía. Sin darle ni un segundo de tregua, introduje una de mis yemas en su cueva y dotándole de un suave giro, conseguí sacar de su cuerpo otro orgasmo pero esta vez, de su sexo empezó a manar una ingente cantidad de flujo que me confirmó lo que ya sabía, que no era otra cosa más que la dulce azafata era multi-orgásmica.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La tremenda erección de mi pene me impelía a penetrarla y por eso dándole la vuelta, la puse a cuatro patas y de un solo empujón se lo clavé hasta el fondo. Entonces se desató la verdadera Ángela y comportándose como una perturbada me pidió que la tomara sin compasión. No tuvo que repetir su pedido y asiéndome de sus pechos, comencé a cabalgarla salvajemente. Sus gemidos se convirtieron en alaridos al poco de verse penetrada y cayendo sobre la almohada me pidió que la dejase descansar.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No la hice caso e incrementando el compás de mis incursiones, asolé todas sus defensas mientras a ella le costaba hasta respirar. Sometida a mis deseos, cogí su melena rubia y azuzándola con ella le obligué a seguir moviéndose. Para el aquel entonces, sus muslos estaban empapados del líquido que salía de su sexo y su cara empezaba a notar los efectos del cansancio. Afortunadamente para ella, no pude soportar más la excitación y dando un berrido, le informé de la cercanía de mi clímax. Mis palabras le sirvieron de acicate y convirtiendo sus caderas en una máquina de ordeñar, agitó su trasero en busca de mi liberación. La tensión acumulada por mi miembro explotó sonoramente, regando su vagina de mi simiente mientras la mujer no dejaba de gritar por el placer que había sentido. </span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Agotado, me desplomé a su lado y tras unos minutos, descansado abrazado a ella, le pregunté que le había parecido:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ha sido maravilloso- me contestó con una sonrisa en los labios, -nadie nunca me había dado tanto placer-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Encantado por su respuesta, le di un beso en los labios y dándole un azote a ese trasero que me traía loco, solté una carcajada:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Todavía me falta probar este culito- le solté.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Poniendo cara de pena, me rogó que la dejara descansar pero me prometió que a la mañana siguiente me lo daría y&nbsp; acurrucándose en mi pecho se quedó dormida. Desgraciadamente, cuando amanecimos se nos hizo tarde y solo pudimos ducharnos juntos porque tenía prisa. Después de vestirnos me pidió que la acompañara a la recepción y mientras bajábamos por el ascensor me pidió mi teléfono, al decirle que todavía no tenía, le di mi email y ella encantada, puso un sobre en mis manos mientras se despedía.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y esto?- le pregunté.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tu pago por la noche más increíble de toda mi vida-.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La llegada de sus compañeros de tripulación impidió que le aclarara que no era un prostituto y por eso, me despedí de ella pidiéndole que me escribiera.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo haré- contestó con ilusión por poder volverme a ver.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde la puerta del hotel, observé su marcha y solo cuando el taxi donde se habían montado había desaparecido por la octava avenida, abrí el sobre para comprobar que esa mujer me había dejado dos mil dólares. Sin poderme creer la suerte de haber poseído a esa mujer y que encima me hubiese regalado tanta pasta, entré sonriendo en el hall.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba todavía analizando lo ocurrido cuando desde la boutique de la noche anterior, la dependienta que nos había atendido me llamó con señas. Intrigado me acerqué a ver que quería. La muchacha llevándome a la trastienda, me dijo:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-He visto que te has quedado libre, anoche una de mis clientas se quedó prendada de ti. ¿Tienes algo que hacer hoy?-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asustado de la franqueza de la mujer, le contesté que estaba cansado pero ella insistiendo, me soltó:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te ofrece tres mil porque la acompañes a una cena-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Joder”, exclamé mentalmente y todavía indeciso, le pregunté a bocajarro:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y tú, ¿Qué ganas?-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me llevo el veinte por ciento y quizás si hacemos más negocio, exigiré probar la mercancía-</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Solté una carcajada y dándole la mano, cerré el trato.</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todo esto ocurrió hace dos años. Hoy en&nbsp; día sigo viviendo en Nueva york pero ahora tengo un apartamento en la quinta avenida con vistas al Central Park. Gracias a Johana, he conseguido una clientela habitual formada por doce mujeres que mensualmente me hacen una visita. Conduzco un porche y como se ha corrido la voz, he tenido que subir mi tarifa, pero eso sí:</span></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"></div>
<div style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
“Ángela sigue pagando lo mismo. Cada quince días voy a recogerla al avión y para sus compañeros soy su novio. Solo ella sabe que soy su chico de alquiler”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
</span></p>
<div style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/215/69879153/69879153_087_5825.jpg" width="661" height="439"></div>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;“Mi secretaria tiene cara de niña y cuerpo de mujer 2” (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Jun 2025 08:25:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[maduras]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[Convencido que María había sido educada por una perturbada, decidido a enfrentarme con la arpía de su madre. No me podía creer que una persona en su sano juicio fuera capaz de obligar a una virgen a buscar un amo y por eso azucé a mi asistente para que se diera prisa. Malinterpretando mis deseos y suponiendo erróneamente que lo que me urgía era hacerla mía, esa morenita llamó a un taxi llena de alegría. Al salir de la oficina, el conductor nos esperaba con su vehículo en la puerta y no tuvimos que esperar para salir rumbo a la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Convencido que María había sido educada por una perturbada, decidido a enfrentarme con la arpía de su madre. No me podía creer que una persona en su sano juicio fuera capaz de obligar a una virgen a buscar un amo y por eso azucé a mi asistente para que se diera prisa. Malinterpretando mis deseos y suponiendo erróneamente que lo que me urgía era hacerla mía, esa morenita llamó a un taxi llena de alegría. Al salir de la oficina, el conductor nos esperaba con su vehículo en la puerta y no tuvimos que esperar para salir rumbo a la casa de la muchacha.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Trata de tranquilizarte, no montes la bronca frente a María», me iba repitiendo durante el camino, «tienes que conseguir sacarla de ahí y que te acompañe voluntariamente».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin ser plenamente consciente, se había producido un cambio en mí. Si en un principio, mi idea era aceptar que fuera mi sumisa, en ese instante, lo único en lo que podía pensar era en salvar a esa criatura del destino para el que la habían educado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Debo ser inteligente y disimular mi enfado para que esa zorra crea que soy el malnacido que espera», pensé.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Debido al pequeño tamaño de esa ciudad, al cabo de cinco minutos, el taxista aparcó frente a nuestro destino. Para mi sorpresa, la casa donde esas dos mujeres vivían era una enorme mansión en el barrio más selecto de Oviedo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Vives aquí?- no pude menos que preguntar a mi asistente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/128/76723159/76723159_006_1594.jpg" width="460" height="690">La morena asintió y sonriendo, esperó a que yo pagara la carrera para abrir la puerta del chalet. Para entonces, había decido tomármelo con calma y evitar en lo posible cualquier enfrentamiento pero os tengo que confesar que no estaba preparado para encontrarme a una mujer vestida con un exiguo atavío de criada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Joder, ¡menudo uniforme han puesto a la chacha», pensé para mí mientras me relamía admirando el pedazo culo del que era propietaria esa cuarentona. Para mas inri, ese trasero iba acompañado por un buen par de tetas, que desde ese momento se convirtieron en mi obsesión.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «La madre también tiene sometida a la chacha», convencido pensé mientras el objeto de mi admiración se daba cuenta del minucioso examen al que la estaba sometiendo. Como esclava perfectamente adiestrada no se quejó y aguantó en silencio que mis ojos recorrieran su voluptuoso cuerpo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Dios, ¡qué buena está!», sentencié tras confirmar que de buen grado le echaba un polvo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Justo en ese momento, María y a modo de presentación, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Te presento a Azucena, mi madre y tu futura zorra.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Estaba todavía tratando de asimilar sus palabras cuando la aludida se arrodilló a mis pies y sin ser capaz de mirarme, me saludó diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Amo, bienvenido a su hogar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me había repuesto de la impresión cuando su hija, con tono duro, le preguntó si me había preparado la habitación donde me quedaría.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sí, señora. La habitación principal está lista para ser ocupada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Saliendo de mi aturdimiento, agarré a mi secretaría del brazo y de muy malos modos, le pregunté qué pasaba allí y porqué su vieja actuaba así. La morenita sonriendo me contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Desde que murió mi padre y mientras te encontraba, tuve que actuar como la señora de esta casa. A pesar de no gustarme ese papel, mi madre ha sido feliz como mi sumisa pero ahora ya es hora que haya un nuevo dueño y yo ocupe mi lugar que siempre he soñado- tras lo cual se arrodilló junto a su progenitora y copiando su actitud, extendió sus manos hacia mí, diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Amo, bienvenido a su hogar…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No supe qué decir. Durante unos instantes, me quedé mirando a las dos mujeres que permanecían prostradas a mis pies. Os he de confesar que al verlas en esa postura, me excité y aunque nunca había fantaseado con la dominación, supe que tenía que ocupar mi puesto en esa casa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Joder, son tal para cual», me dije al tiempo que me encontraba que eran dos las mujeres que tendría que proteger aunque fuera de ellas mismas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Analizando la situación, comprendí que mi actuación debía ser diametralmente distinta con cada una de ellas, Porque Azucena era de mi edad y estaba habituada a ser propiedad de su difunto marido. El convencimiento que iba a ser difícil cambiar a esa cuarentona por el tiempo que llevaba soportando el maltrato, me determinó que si no conseguía sacarla, al menos debía intentarlo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> En cambio, su hija nunca había sentido las delicias del sexo y su única ambición era imitar a su progenitora. Sin tener nada previsto, decidí que lo primero que tenía que hacer era hablar a solas con la madre para luego y viendo su reacción, hacer lo mismo con su retoño. Por ello, levantando el tono de mi voz, señalé a la madre y le dije:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Quiero darme un baño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La mujer adivinó que tras ese deseo se escondía una orden y levantándose del suelo, salió corriendo a preparar la bañera, mientras María no pudo evitar que su rostro reflejara la envidia al suponer que su vieja sería la primera en ser tomada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Queriendo consolarla de alguna forma, acaricié su pelo, murmurándole al oído:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -En cuanto acabe con ella, me dedicaré por entero a ti.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La cría refunfuñando aceptó mi promesa y acompañándome por la casa, me enseñó mi cuarto. Una vez allí, tuve que hacer uso de toda mi persuasión para que me dejara solo. Ya sin la presencia de mi asistente, me acerqué al baño y eché un vistazo a lo que estaba haciendo su progenitora.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No me extraño, verla cumpliendo mis directrices. Lo que si me resultó raro fue comprobar la sonrisa que lucía mientras preparaba el jacuzzi.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Parece feliz», mascullé entre dientes al ver la alegría de su rostro y por primera vez dudé si realmente merecía la pena sacarla de ese mundo después de tantos años.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Quizás en vez de hacerle un favor, le destrozo la vida», medité en silencio mientras espiaba a la mujer, «si lleva desde joven como sumisa, puede que no sepa enfrentar el futuro sin alguien que la dirija».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Estaba a punto de informarle que estaba ahí cuando esa rubia me descubrió en la puerta:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Amo, ¿le ayudo a desnudarse?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/128/76723159/76723159_029_5e55.jpg" width="460" height="690">Su tono eufórico me confirmó que mi presencia en esa casa era bienvenida y que aunque no llegaba a comprender los motivos, estaba radiante al saber que volvía a haber un hombre entre sus paredes. Malinterpretó mi silencio, dando por sentado que aceptaba su ofrecimiento y acercándose a mí, me empezó a quitar la camisa mientras bajo su uniforme de criada sus pezones se ponía duros.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Le pone bruta ese papel!», sentencié al vislumbrar en sus ojos satisfacción y entrega.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su respiración entrecortada y la manera casi reverencial con el que me iba desabrochando los botones, me confirmaron su creciente calentura. En cuanto me despojó de la camisa, quiso hacer lo mismo con mis pantalones pero parándola en seco, le pregunté porque quería hacerlo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras unos segundos de confusión, creyó que la estaba poniendo una prueba y mirando mis ojos con una seguridad que me desarmó, me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Deseo servirle.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Escandalizado, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Si ni siquiera me conoces!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La madre de mi secretaria, sonriendo de oreja a oreja, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Se equivoca. Ayer mi hija me comentó que por fin había encontrado su príncipe azul y que además de ayudarla a realizarse como mujer, también podría sustituir a mi marido en mi vida. Al principio dudé pero María me explicó cómo le había conocido y cómo había descubierto su carácter dominante. Es más, durante toda la noche estuvimos hablando de usted y por eso puedo asegurarle, que le conozco.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Estas segura?- murmuré avergonzado por semejante confesión.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sí, amo. ¡Estoy segura!- respondió mientras con su mano volvía a intentar quitarme el pantalón, -sé que junto a usted, volveré a ser feliz.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El optimismo con el que manifestaba su confianza en mí como su futuro dueño, me dejó sin habla, momento que la cuarentona aprovechó para liberar mi pene de su encierro y antes que pudiera hacer, se arrodilló frente a mí y cogiendo mi verga entre sus manos, dijo sin levantar su mirada:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Eres maravillosa- para a continuación, murmurar: &#8211; mi hija y yo sabremos darte placer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Que hablara a mi pene como si tuviera vida propia, me sorprendió pero cuando sin pedirme permiso usó su lengua para dar un largo lametazo en mi tallo, decidí que era suficiente y usando por primera vez el poder que esa mujer me había otorgado, cabreado, le solté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Quién te ha autorizado a hacerme una mamada?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Automáticamente, cesó cualquier intento y sumisamente, respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Lo siento, amo. Llevo tanto tiempo sin un dueño que creí que era lo que usted deseaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Pues te equivocas, ¡ahora quiero un baño!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Y dejándola de rodillas en el suelo, me metí en la bañera. Nada más aposentar mi culo, la miré y descubrí que lejos de estar disgustada por mi reacción, esa loca estaba mordiéndose los labios.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ahora, ¿qué coño te pasa?- pregunté mosqueado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Muerta de vergüenza y colorada como un tomate, me informó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Estoy excitada… me ha puesto bruta darme cuenta que tengo que aprender a reconocer sus deseos y que quizás usted tenga que usar mano dura mientras lo consigo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Me estás diciendo que te pone cachonda pensar en que pueda castigarte?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sí- respondió mientras involuntariamente juntaba sus rodillas, intentando apaciguar el incendio que crecía entre sus piernas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La calentura de esa mujer era total y aunque os resulte increíble, más que excitarme, me intrigó.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿Hasta dónde llegará su sumisión?», pensé mientras, a un metro escaso de la bañera, esa madura tenía dificultades en retener la fiebre que la iba dominando por momentos. Ante mis ojos, Azucena se estaba poniendo como una moto sin que yo tuviera que hacer otra cosa que mirarla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No me preguntéis porqué pero en ese instante, olvidándome que era una persona con sentimientos, lo único que me importaba era averiguar los límites de su adicción y por ello, elevando mi voz, la ordené:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> &#8211; Desnúdate para mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azucena al escuchar esa orden, suspiró aliviada y levantándose del frio suelo, me miró agradecida al tiempo que empezaba a despojarse de su ropa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Despacio- comenté satisfecho por la rapidez de la mujer en obedecer sin caer en la cuenta que la alegría que mostró al recibir mi orden había conseguido espantar los últimos resquicios de vergüenza por mostrar mi lado dominante.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> “¡Esta zorra me necesita!”, me dije al ver su enorme sonrisa mientras retiraba los tirantes que sostenían su vestido. Ajena a que todavía seguía debatiendo en mi interior su destino, dejándolo caer con infinita sensualidad, su cuerpo maduro se me fue revelando lentamente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> “¡Menudas tetas!” sentencié al comprobar que tal y como había previsto esa cuarentona tenía un par de pechos dignos para ser inmortalizados por un artista.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin la cortapisa de su vestido, la belleza de Azucena quedó de manifiesto cuando, sin dejar de sonreír, pude admirar su cuerpo casi desnudo. También os he de decir que el coqueto conjunto de ropa interior que todavía conservaba puesto, lejos de minorar su sexualidad, la incrementaba. Asumiendo que me estaba viendo afectado por ese striptease, quise ralentizarlo. Por ello, no permití que se lo quitara y la ordené que me modelara en ese estado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La cuarentona comprendió que estaba disfrutando de su entrega y queriendo complacerme, se dio la vuelta y me dejó admirar la perfección de su trasero.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Tienes un culo estupendo!- exclamé en voz alta al contemplar sus duras nalgas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Satisfecha con el piropo y antes de que se lo mandase, Azucena poniendo cara de puta, se desabrochó el sujetador para acto seguido dejarlo caer sobre la alfombra mientras me preguntaba:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Amo, ¿le gusta lo que ve?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> “Dios, ¡qué melones!”, mascullé entre dientes, obsesionado por los negros pezones que las decoraban.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi alborozo se incrementó hasta límites insoportables, al observar que a pesar de su edad, sus senos se mantenían firmes sin la sujeción de esa prenda. No contenta con ello, la cuarentona se pellizcó las areolas mientras se lamía los labios, buscando mi excitación.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/128/76723159/76723159_023_1ae9.jpg" width="460" height="690">-Eres una zorra- comenté muerto de risa cuando, ya con sus pezones erectos, tampoco esperó a que se lo ordenara para despojarse del diminuto tanga que llevaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Lo sé- respondió con alegría completamente desnuda y esperando a ser inspeccionada, me preguntó: -Amo, ¿puedo tocarme?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No te he dado permiso de hablar- la recriminé y ejerciendo ese poder que nunca creí en disfrutar, la ordené: -Acércate.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Deseando quizás ser castigada, se acercó y poniendo su culo en pompa, esperó mi inspección. Lo que nunca supuso es que separando sus nalgas, me dedicara a examinar la flexibilidad de su entrada trasera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Tu anterior amo nunca te lo estrenó- comenté ilusionado al comprobar que nunca nadie había hoyado ese rosado esfínter.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Así es- respondió casi sollozando de deseo al sentir cómo recorriendo sus bordes, comprobaba con mis dedos la resistencia de su ano.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Os reconozco que me encantó comprobar el sumiso modo en que esa mujer se mordía el labio para no demostrar su deseo mientras una de mis yemas se introducía en el interior de su culo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Gírate- más cachondo de lo que me gustaría reconocer, le ordené mientras le soltaba un sonoro azote – quiero ver tu coño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con la seguridad de saber que había superado con nota el examen de su trasero, se volteó y separando sus rodillas, expuso su vulva a mi escrutinio.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Estás totalmente mojada!- exclamé sorprendido al descubrir que lo llevaba completamente depilado y que eso hacía que el coño de Azucena pareciera el de una quinceañera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Mi amo me pone así- contestó encantada de mi reacción.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya inmerso en el papel, incrementé su entrega ordeñándola que separara sus labios para así poder disfrutar de su chocho por entero. Obedeciendo, usó sus dedos para mostrarme lo que le pedía. Al hacerlo, fui testigo de la humedad que brotaba de su interior.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Estás caliente? ¿Verdad, puta?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sí, amo- reconoció con un breve gemido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su entrega era tal que disfrutando de su sumisión, la ordené que se masturbara. Sin dudarlo, Azucena abrió sus piernas y comenzó a acariciarse con inmensa necesidad su clítoris mientras desde la bañera, la miraba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «No tardará en correrse», pensé al escuchar sus jadeos y sin quererlo, el fuego de su cuerpo me empezó a calentar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La cuarentona al comprobar con sus ojos que mi pene reaccionaba, suspiró y llevando una mano a su pecho, lo pellizcó mientras aceleraba su masturbación. Poco a poco la excitación fue dominándola y dejándose llevar, comenzó a gemir de placer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Jugando con ella, esperé que estuviera a punto de correrse y entonces la ordené que parase. Su expresión de disgusto me informó que había hecho bien al retener su placer y soltando una carcajada, le exigí que continuara. Azucena, obedeciendo, volvió a masturbarse con un mayor ímpetu. Nuevamente cuando ya temblaba con los primeros síntomas del orgasmo, evité que se corriera prohibiéndoselo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Durante más de diez minutos, la torturé con ese juego hasta que convencido que iba a ser incapaz de no correrse, le solté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Para ser una puta tan vieja tienes un buen par de tetas- dije mientras acariciaba sus pechos con el propósito de humillarla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La madre de mi secretaria al sentir el contacto de mis dedos en su piel, suspiró excitada:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Amo, ¡necesito ser suya!- dijo fuera de sí mientras, ya sin disimulo, incrementaba la tortura de su sexo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para dar mayor énfasis a la necesidad que sentía por ser usada, con una mano se pellizcó los pechos al tiempo que meneaba su culo ante mis ojos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su actitud y su dependencia me dejaron alucinado porque no solo se manifestaba abiertamente como sumisa sino que me reconocía a mí como su amo. Ejerciendo del poder que voluntariamente me había concedido, le pedí se colocara a mi lado y comencé a masturbarla sin parar mientras pensaba en cómo sacar partida del papel que estaba representando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sus gritos no tardaron en informarme que había alcanzado el orgasmo y justo cuando su sexo se desbordó dejando su humedad entre mis dedos, me levanté y saliendo de la bañera, le exigí que me secara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azucena presa del placer, miró con deseo mi polla tiesa y mientras su cuerpo se estremecía, creyó que esta vez deseaba que me la comiera y por eso, arrodillándose a mis pies, comenzó a besarla con una ardor que me impidió durante unos segundos rechazarla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Joder que fijación con las mamadas», pensé descojonado y separándola nuevamente, le lancé una toalla diciéndole:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sécame, zorrita. ¡Ya tendrás tiempo de mamármela!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La expresión de esa cuarentona me confirmó su disgusto pero obedeciendo de inmediato, se puso a retirar las gotas de agua que caían por mi cuerpo mientras entre sus muslos se acumulaba la excitación por saberse de mi propiedad. Es más rápidamente comprobé como esa mujer temblaba de deseo al verse obligada a pasar la toalla por mis muslos y ver a escasos centímetros de su cara una erección que le estaba prohibida.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Está cachonda y le urge el chupármela», certifiqué al observar tanto la dureza de sus pezones como el brillo de sus ojos fijos en mi verga. Sabiendo que debía comportarme como un cabrón, le exigí que me acompañara a mi habitación y obligándola a permanecer de pie frente a la cama, me tumbé totalmente desnudo en ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Quieres que te deje mamármela?- pregunté en plan de guasa mientras, mirándola a los ojos, llevaba mi mano hasta mi pene y lentamente comenzaba a masturbarme.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Las rodillas de Azucena flaquearon al sentir que su entrepierna se licuaba y conociendo a la perfección que iba a tener que pagar un peaje para que le dejara apoderarse de mi miembro, mordiéndose los labios, contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sí. ¡Daría mi vida por tenerla entre mis labios!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Muerto de risa y sin dejar de meneármela, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Si quieres que te lo permita, antes deberás de responderme unas preguntas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La cuarentona demostró su urgencia al aceptar diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No tengo secretos para mi amo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/128/76723159/76723159_032_76f3.jpg" width="460" height="690">-¿Qué es lo que quiere saber?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La seguridad de esa mujer me permitió no andarme con remilgos y sin pensármelo dos veces, le pregunté a bocajarro:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Cuándo descubriste que eras sumisa?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al escuchar la pregunta, sonrió y me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Desde bien niña, me gustaban los hombres fuertes pero fue al conocer a mi marido cuando comprendí que me debía a él y que solo sirviéndole podría ser feliz.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su respuesta parecía tan sincera que comprendí que no mentía pero también que de algún modo el poder presentarse como tal ante mí la estaba tranquilizando y premiándola permití que durante unos segundos, esa zorra se metiera mi miembro en su boca, antes de insistir:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Qué habéis visto tu hija y tú en mí?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sabiendo que ese era el punto importante del que dependería nuestra futura relación, no me importó que se tomara un momento para responder. Al contrario que con la otra pregunta, con esta se le notaba tensa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Un hombre del que nos podemos fiar y junto al cual no tenemos que esconder el tipo de sexualidad que nos gusta. Llevamos desde la muerte de mi marido, jugando entre nosotras pero nunca nos ha bastado. Mi hija es una sumisa como yo y por eso cuando descubrió que un amo en usted, ambas supimos que usted nos daría la seguridad que necesitamos y muchísimo placer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A pesar que la contestación de esa mujer era de lo más elocuente, había una cuestión que me urgía resolver antes de dar mi conformidad a ser su amo y tanteando el terreno, le solté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Hay algo que no comprendo. Según tengo entendido, María es virgen…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Así es. Mi bebé se ha estado reservando para el día que conociera a su dueño- contestó.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Haciéndole saber que había cometido un error al interrumpirme, pasando mi mano por sus pechos, regalé a sus pezones un duro pellizco mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No vuelvas a cortarme- y viendo que mi ruda caricia era bien recibida, insistí:- Siendo virgen, ¿cómo sabe que es sumisa?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ummm- gimió: -Viendo lo feliz que yo era con su padre, lo supo desde la pubertad.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No entiendo- comenté- ¿me estás diciendo que envidiaba el modo en que tu marido te usaba?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No-respondió- lo que le excitaba era el modo en que yo le servía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Fue entonces cuando comprendí parte de la naturaleza sumisa esas dos mujeres y supe que para ellas lo realmente importante era el atender a su amo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Cuadra con la actitud de Maria en el trabajo. Desde el principio se ha mostrado solicita con mis órdenes y ha buscado anticiparse a mis deseos», sentencié impresionado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azucena, malinterpretó mi silencio y con voz temblorosa, casi llorando me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Juro que dedicaremos las veinticuatro horas del día a hacerle feliz pero no nos rechace. ¡Le necesitamos!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El dolor sus palabras consiguió enternecerme y admitiendo interiormente que no podría dejarlas en la estacada, tomé la decisión de admitirlas en mi vida. Más nervioso de lo que nunca había estado al no saber si podría estar a la altura, subiéndola a la cama, la obligué a ponerse a cuatro patas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La mujer suspiró aliviada al comprender ese gesto y feliz con el futuro que tendría conmigo, ya en esa postura, dejó que llevara mi mano hasta su sexo y golosamente gimió al sentir mis dedos recorriendo sus pliegues. Durante un buen rato jugué con su clítoris hasta que noté que estaba a punto de llegar al orgasmo, entonces y solo entonces, la comenté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Hasta dónde estás dispuesta a dar?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Reteniendo el placer que se iba acumulando en su cuerpo, respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No puedo darle nada porque todo mi ser ya es suyo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Satisfecho, premié a esa zorrita metiendo un par de yemas en su interior. Azucena al experimentar la intrusión de mis dedos, se derrumbó sobre las sabanas y mientras de su coño brotaba un ardiente geiser de flujo, se corrió muerta de alegría al saberse mía. Dejándola que disfrutara del placer, metí y saqué mis yemas con rapidez, dándome tiempo de analizar mis siguientes pasos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Dios. ¡Cómo lo echaba de menos- aulló al sentir un nuevo orgasmo y como la adicta al sexo que era, esa rubia sonrió después de haber obtenido su dosis de placer y sin que yo se lo preguntara, me dijo:-Mi hija y yo sabremos hacerle feliz. Nuestros mentes y nuestros cuerpos serán suyos cuando, donde y tantas veces como le venga en gana. ¡Siempre estaremos dispuestas para nos tome!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esa promesa era irrechazable y deseando probar su entrega, decidí que lo más difícil para una mujer era dar su trasero. Tras ponerme detrás de ella y abrí sus dos nalgas para inspeccionar su ojete. Me satisfizo descubrir que estaba completamente cerrado y que al menos exteriormente parecía no haber sido usado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Me darás entrada en tu culo? – le espeté mientras entre mis piernas mi pene reaccionaba a esa belleza consiguiendo una erección de caballo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aunque se sobreentendía que una sumisa no podría negar a su amo el acceso a esa parte de su cuerpo, nunca me imaginé que aceptara de buen grado el hacerme entrega de esa belleza y menos que, con una felicidad desbordante, ella misma usara sus manos para separar sus cachetes al tiempo que me decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Me encantará que mi nuevo amo sea el primero en usarlo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su disposición me informó que si todavía mantenía la virginidad de su entrada trasera se debía deber a las reticencias de sus antiguos amantes y no a que esa mujer pusiera impedimento alguno a usarlo. Sabiéndolo no comenté nada y únicamente le pedí que me trajera un bote con crema. La rapidez con la que trajo lo que le había pedido, me ratificó que el sexo anal no era uno de sus tabúes. Por ello no me extrañó ver en sus ojos la emoción por lo que iba a pasar y menos que posando su cabeza sobre la almohada, esa mujer alzara aún más su trasero para facilitar mis maniobras.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Menuda zorra estás hecha- murmuré descojonado mientras esparcía una buena cantidad de lubricante por su esfínter.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azucena sonrió al oírme y dando por sentado que no iba a tardar en experimentar por primera vez que alguien rompiera su culo, me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Soy la zorra de mi amo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No me cabe duda- contesté al tiempo que empezaba a relajar los músculos de su trasero con una de mis yemas- que eres lo suficientemente puta para estar deseándolo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mis palabras le hicieron reír y dejándome impactado, me contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Llevo años soñando con esto pero mi marido nunca quiso tomarme por detrás. Aunque sé que duele, lo deseo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Que diera por sentado que iba a dolerle y aun así quisiera pasar por ese trance, me tranquilizó y no queriendo hacer un destrozo irreparable, seguí relajando su virginal ojete durante un minuto antes de introducir mi segundo dedo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Qué gusto!- aulló al notar esa nueva incursión- ¡Úseme! ¡Estoy dispuesta!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La resolución con la que esa madura me pedía que la tomara me excitó aun antes de observar como sus muslos temblaban de deseo cada vez que introducía mis falanges dentro de su trasero. Decidido a no acelerar mis pasos, me permití regalar un azote a una de sus nalgas justo cuando le introducía una tercer yema en ese orificio.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ahhhh- chilló y entregada a la lujuria, me demostró la necesidad que tenía de ser usada, pellizcando sus pezones mientras me rogaba que me diera prisa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Realmente comprendí a que extremo llegaba su calentura cuando sin qu<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/128/76723159/76723159_066_96ec.jpg" width="460" height="690">e tuviera que hacer nada más esa rubia, mordiendo la almohada, pegó un berrido y colapsando sobre las sábanas, se corrió sonoramente. El placer que estaba asolando el cuerpo de Azucena lo tomé como mi banderazo de salida. Sin esperar a que cesara su orgasmo y mientras toda ella temblaba de gozo, cogí mi verga y embadurnándola con la crema, coloqué mi glande en su virginal entrada:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Todavía estás a tiempo de arrepentirte- susurré en su oído mientras jugueteaba con su esfínter.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La respuesta de la mujer no tardó en llegar y dejando caer su cuerpo hacia atrás, se fue empalando lentamente mientras no paraba de chillar satisfecha. Con el dolor reflejado en su rostro, Azucena siguió presionando sobre mi verga hasta que la sintió rellenando su conducto por completo. Notando que había conseguido embutir toda mi extensión en su interior, con voz quebrada, me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Me duele mucho pero no pares.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aunque en ese instante todas las células de mi cerebro me pedían iniciar un galope alocado sobre ese culo, comprendí que debía ir con cuidado para que, tras gozar, en el futuro esa zorra no pusiera ningún reparo en volvérmelo a entregar. Por ello, esperé que fuera ella quien decidiera cuando estaba lista.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mientras tanto para que no se enfriara, acaricié con mis yemas su clítoris una y otra vez hasta que se relajara. El doble estímulo sobre cada uno de sus agujeros permitió a la mujer relajarse en menos de un minuto y levantando su cara de la almohada, me rogó que comenzara diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Rómpeme el culo de una puta vez!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su exabrupto así como la expresión de deseo que leí en su rostro me terminaron de convencer y adoptando un ritmo fui sacando y metiendo mi sexo de su interior.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Fóllame, ¡por favor!- chilló tras un par de embestidas y aullando de pasión, usó sus caderas para volvérselo a embutir hasta el fondo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Si eso quieres, eso tendrás- grité cogiendo su rubia melena e iniciando una brutal carrera en la cual yo era el jinete y Azucena, mi montura.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Pasó poco tiempo para que el compás con el que la penetraba se volviera frenético y mientras ella no dejaba de gritar que la tomara, tuve que usar sus enormes tetas como ancla para no descabalgar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Sigue! ¡Me estás volviendo loca!- aulló entregada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sus gritos eran tan fuertes que supe que sin duda su hija los estaba escuchando pero no supe cuan consciente era María de lo que estaba sucediendo en esa habitación hasta que en un momento dado, al levantar mi mirada, la descubrí espiándonos desde la puerta. Eso lejos de cortarme, me excitó y por eso mirando a los ojos de su retoño, solté un azote sobre una de las ancas de la madre mientras le exigía que se moviera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azucena al sentir mi mandoble rugió de placer y sin saber que su hija estaba observando, de viva voz, confesó mediante un chillido que le gustaba ese duro trato y en plan zorrón, me rogó que le diese más. Como imaginareis, esa guarra no tuvo que repetírmelo dos veces y mientras a pocos metros María veía cómo domaba a su madre, fui alternando de un cachete al otro sin dejarla de follar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Me encanta!- aulló como loca al notar por fin esos golpes tanto tiempo añorados y ya con su culo por entero rojo, se dejó caer sobre la cama diciendo: &#8211; Amo, ¡No deje de follarme!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Desde el umbral de la habitación, mi secretaria no pudo más y sin importarle lo que pudiera yo pensar, se empezó a masturbar mirándonos mientras a escasos dos metros, las neuronas de la mujer que le había dado la vida eran asoladas por la sobredosis de dolor y placer que estaba recibiendo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El morbo de tenerla ahí, en ese estado, fue el acicate que necesitaba para terminar de desmelenarme y disfrutando del deseo que manaba de sus ojos, me dediqué a usar el estrecho culo de su madre como frontón.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Amo, ¡me corro!- agitando sus caderas mi montura me informó.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Habiendo conseguido mi objetivo, decidí que ya era mi hora y forzando ese ojete cruelmente, lo fui rebanando usando mi pene como cuchillo jamonero. La violencia que usé con su progenitora, azuzó a la chavala y acercándose a mí, me empezó a besar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azucena al notar su presencia, se quedó paralizada por lo que mientras jugaba con la lengua de su hija, con una nueva nalgada, le exigí que no parara. Ese azote asoló sus últimas defensas y sin dejar de empelarse con mi miembro, su sexo se calcinó de tanto placer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Mi hija también necesita sentirse suya!- consiguió balbucear antes de caer agotada sobre las sábanas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi orgasmo coincidió con sus palabras y mientras mis manos se apropiaban de los pechos de su niña, vertí mi simiente en sus intestinos. Azucena al notar que su conducto era regado por mío, convirtió sus caderas en una ordeñadora industrial y no paró hasta que consiguió que vertiera hasta la última gota de esperma en su interior.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras lo cual, agotado y exhausto, me dejé caer sobre las sábanas y María sabiendo que era su turno, se tumbó a nuestro lado, diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Mamá nunca te había visto disfrutar tanto- y girándose hacía mí, con una sonrisa me pidió: -Deje que le mime mientras descansa porque esta noche tiene que complacer a su otra puta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Muerto de risa, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿A quién te refieres?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sabiendo que era broma, soltó una carcajada y despojándose de su camisa, puso sus tetas en mi boca, diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -A mí, la versión joven y morena de la zorra que acaba de someter.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/128/76723159/76723159_076_f3fb.jpg" width="788" height="1183"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Paki, mi Diosa Madura.&#8221; (POR CABALLEROCAPAGRIS)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Apr 2023 07:48:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[maduras]]></category>
		<category><![CDATA[CABALLEROCAPAGRIS]]></category>
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					<description><![CDATA[Mi cuñada Paki siempre fue un icono para el que os habla. No se pueden explicar los sentimientos; aunque más que sentimientos, Paki despierta en mí un incontrolable impulso sexual. Más bien puedo contaros cómo es ella, y cómo sucedió. Todo hombre tiene un día que recuerda como el mejor de su vida, y que siempre lleva a gala en su secretismo interno. En mi caso, con solo treinta años de vida, ya puedo decir que tengo el mío. Y no crean que estoy falto de momentos inolvidables, pues no puedo quejarme, pero encontrar la compañía, en cama, de Paki [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi cuñada Paki siempre fue un icono para el que os habla. No se pueden explicar los sentimientos; aunque más que sentimientos, Paki despierta en mí un incontrolable impulso sexual. Más bien puedo contaros cómo es ella, y cómo sucedió. Todo hombre tiene un día que recuerda como el mejor de su vida, y que siempre lleva a gala en su secretismo interno. En mi caso, con solo treinta años de vida, ya puedo decir que tengo el mío. Y no crean que estoy falto de momentos inolvidables, pues no puedo quejarme, pero encontrar la compañía, en cama, de Paki es algo que me aupó a las nubes de una forma tan dulce y femenina, que el solo recuerdo hace que mi ánimo se venga arriba, rompiendo bajo mi bragueta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Soy hombre de morbo familiar, más por cercano que otra cosa. Desde que empecé la relación con mi actual mujer, Paki, una de sus hermanas mayores, se convirtió en mi obsesión. No por belleza arrebatadora, no por cuerpo monumental, que nada de eso tiene; sino por hembra. Mujer de su casa, buena persona, con la belleza madura de las mujeres normales: jamona, voluptuosa y zalamera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">A sus cuarenta y seis años, lo que rodea a Paki es la sombra morena de las mujeres del sur de España. Pelo moreno caído sobre sus hombros, ojos negros y morena mirada de tizón dulce. Piel blanca, pero no tanto, menos brillante de lo que realmente es cuando la ves totalmente desnuda. Sonrisa de buena gente, más o menos alta; aunque un poco más baja que yo, pónganle unos 170 cms, todos de hembra, desde los pies a la cabeza. Su tipo recuerda una juventud alegre y marchosa, que se escapa poco a poco; ¡oh, tiempo indomable!. el culo, y las caderas, en su sitio, aunque ampliados por la edad, pero ya quisieran mujeres que un hombre como yo arriesgara el cielo para caer al infierno agarrado a ellas, como hago con las caderas de Paki. &nbsp;Pechos bonitos, agrandados en su cotidiano saber vestir, pero más pequeños y apetitosos al tacto. Como dos peras gruesas, de pezón amplio y aureola espléndida, suave y sensible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Una mujer con la que perderse. La mejor cuñada que se puede tener. Mi mayor secreto. Orgulloso de ella. Si me pidiera dinero por verla se lo daría como a la más caras de las putas. Esa es Paki para mí, si fuera perfecta no me atraería en absoluto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Imagino que todo lo que ocurrió desde que nos conocimos contribuyó. Desde cada mirada furtiva, hasta cada vestido llevado por ella para gustar; solo por el placer de estar guapa. Desconozco si ella me vio como yo a ella desde el principio. No sé si alguna vez fantaseó con estar conmigo, como yo cada noche que he puesto su cara a la de su hermana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Las pajas pensando en ella empezaron pocos días después de verla por primera vez. En cada una la imaginaba en una situación diferente, y me creé un cuerpo imaginario. Y voto a Dios que la realidad supera la ficción. Ni mejor ni peor, solo diferente. Su olor, el tacto de sus carnes cálidas, sus gemidos, sus susurros dando ánimos cuando anduve galopándola… Nada de eso fui capaz de imaginar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">No pretendo aburrir al ávido lector con mis melancolías, deseos y sentimientos. Solo he creado un necesario marco donde situar esta historia real; como si de un cuadro se tratara. He visto oportuno describir cómo es ella, e intentar presentar mis emociones con la mayor veracidad posible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sepa, adorado lector, que su nombre es real, y su descripción física también.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Podría estar más tiempo explicando el devenir del océano que nos separaba al principio, y el cómo al final se convirtió en un estrecho riachuelo, en el que mojamos juntos nuestros más oscuros deseos. Pero el lector querrá masturbarse, espero poder ponérselo en bandeja. Paki merece muchas pajas en su nombre. Por tanto centraré mi relato en el fin de semana en el que ocurrió todo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://images.anilos.com/galleries/rachel/sexy_milf/rachel-4_014.jpg" alt="" width="400" height="600">Hará como un año y algunos meses desde que uno de los hermanos de mi mujer, y por tanto de Paki, contrajo matrimonio en las afueras de un apacible, bello y poético pueblo de Andalucía. En un coqueto hotel enclavado entre pinares. Naturaleza desbordante. Los primeros colores del otoño daban tintes oro y pardizos al emblemático pinar. La luz del sol nos acompañaba con absoluta dedicación, pero con ese tono apagado y oblicuo con el que lo hace en el mes de octubre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">En aquel momento mi primer hijo tenía pocos meses de vida, y mi mujer dependía de adquirir tranquilidad para darle el pecho y cuidarle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Muchos de los invitados, entre los que nos encontrábamos mi mujer y yo, contratamos habitación. Pero este no fue el caso de Paki. La mala situación económica por la que atravesaban, su marido y ella en el desempleo, hizo que ambos, y su hija, planteasen su vuelta en el autobús que por la mañana comunicaría con la ciudad a los invitados que así lo requiriesen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Cuando el sol del sábado desapareció, una manta de estrellas cubría un precioso cielo carente de luna. Desde el balcón de mi habitación, lo contemplaba fumando un cigarrillo ya con el traje puesto y el pelo engominado. Dentro, sobre la cama, mi mujer daba el pecho, también vestida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Al rato salimos camino de la recepción de la boda. Muchos invitados ya bebían y comían, charlando en grupos. Poco a poco fueron llegando más. Nosotros nos unimos con un grupo en el que ya estaban todos los hermanos de mi mujer, con sus respectivos y sobrinos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Paki provocó mi primera erección de verdad. La mamada que me dio mi mujer sobre la cama una hora antes, no consiguió hacer circular la sangre en mi pene tan bien como la simple visión de su hermana mayor. Sonreía como solía, hablaba lo que solía: gallarda en conversaciones intrascendentales y callada cuando la inteligencia mandaba en la dialecta (no era amiga de culturizarse, la hembra de Paki). Vestía de azul marino, corto de faldera, mostrando una cuarta de muslo encima de la rodilla, y no demasiado escotado en una elegante terminación floral bajo el cuello. Espalda al aire hasta casi la cintura, disimulada con una chaquetilla torera negra, que también tapaba unos brazos desnudos hasta la axila. El pelo recogido atrás, con el flequillo algo caído sobre la&nbsp; frente y mejilla. Piernas relucientes de medias claras y tacones de aguja, que deberían estar destrozándole los pies; pero que ella demostró llevar con elegancia y sufrimiento durante toda la noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Ya en la cena, el vino me hizo tomar la palabra rotunda sobre política. Notaba la mirada fija de Paki en muchas de mis afirmaciones marciales; el efecto del vino no me hizo percatar debidamente el mensaje de esas miradas, casi por primera vez noté que me miraba espesamente, lástima no haberlo saboreado en el momento, pues esta conclusión la saqué a la mañana siguiente, mientras fumaba un cigarro desnudo sobre la cama de nuestra habitación, plenamente satisfecho, oyendo el ruído del agua de la ducha que se estaba dando Paki.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La cena concluyó y se inicio el tiempo muerto entre el final de los postres y la barra libre. Yo encendí un pitillo mientras apuraba mi última copa de vino, con la camisa remangada y la chaqueta puesta sobre la silla. Mi mujer fue a la habitación a dar a nuestro hijo el pecho y algunos se levantaron al baño o a echarse la primera copa. En la mesa solo nos quedamos Paki y yo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Paki – Muy buena la cena, ¿verdad?.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Yo – Me gusta la carne menos hecha, pero el vino no es malo del todo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Paki – Tú siempre criticando, ¿no?. A mi me ha parecido muy rica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Encendí otro cigarro, la llama azulada de la cerilla iluminó mi rostro. Exhalé el humo lentamente y me eché hacia atrás, con aire divertido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Yo – Se nota que tu marido te saca poco a cenar por ahí. Es una pena, te pierdes muchos manjares, hay sitios verdaderamente buenos en la ciudad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi cuñada abrió un poco la boca, adoptando una mueca de indignación que no acabó de completar. Luego se echó hacia delante y apoyó los codos sobre la mesa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Paki – Estoy abierta a invitaciones de cuñados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Reí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Yo – Si estás abierta, se puede estudiar. En ese caso te llevaría al mejor sitio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Reí de nuevo, dándole aires jocosos al comentario. Ella también río. Iba a comentar algo pero en ese momento su marido llegó con dos copas, le dio una y se sentó a su lado. Yo me levanté y fui hasta la barra a pedirme la primera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><a href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/07/Sin-título1.png"><img decoding="async" class=" size-full wp-image-9193 alignleft" src="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/07/Sin-título1.png" alt="Sin título" width="424" height="636"></a>Mi mujer me llamó al móvil diciéndome que ya se quedaba en la habitación pues el pequeño estaba dormido. Le dije que intentaría no hacer demasiado ruido al llegar y colgué aliviado. No es mala en la cama, por eso sigo con ella, pero últimamente no siento nada más; es descuidada y sus aficiones no coinciden con las mías. Pero mientras me la siga mamando, no tengo por qué negarle la mitad de mi sueldo de cuatro mil quinientos&nbsp; euros de ingeniero. La muy puerca nunca&nbsp; tuvo oficio, sabe que su estado del bienestar depende de la frecuencia y calidad de sus mamadas y polvos. Y es precisamente nuestra muy saludable vida sexual la que la mantiene con un buen nivel de&nbsp; vida a mi lado. No obstante no soy hombre de estar mucho tiempo con una sola mujer, y ya iba para cinco años que solo la cataba a ella. Mi deseo creciente por su hermana mayor estaba, en parte, provocado por ello, y en parte por lo extremadamente hembra que era Paki.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Las siguientes dos o tres horas se resumen fácilmente: Música alta, luces psicodélicas, alcohol creciendo en las venas, bailes en grupo y por separado, mi cuñada Paki cerca de mí, mi cuñada Paki más lejos, busco con la mirada a Paki y cuando la encuentro me está mirando, mi cuñada Paki se acerca y bailamos juntos, o tal vez yo me acerco a ella; igual dá, &nbsp;me dice algo que no entiendo por la música y por que ella lleva las mismas copas que yo. Un lento, ella con su marido y yo sentado mirando a las pocas parejas que bailan en el centro de la pista. Hablo con un cuñado. Me pido otra copa y sigo bailando, mi cuñada Paki mirándome descaradamente. Mi pene muy empalmado y al lado noto una vibración. Tardo en percatarme que es el móvil, lo saco del bolsillo, es mi mujer. Miro la hora, las 5:45 de la mañana. Me salgo algo sobresaltado a un patio contiguo para poder hablar fuera del ruido. Mi voz a pena es entendible merced a las copas. Fuera hace frío. Acierto a escuchar a mi mujer diciendo que el niño no para de llorar, pues la música de la fiesta se cuela en la habitación. Me dice que se vuelve a casa con el coche. Que me busque la vida al día siguiente para volver.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi cuñado, el marido de Paki, sale a preguntarme si todo está bien. Le cuento la historia&nbsp; y él ve el cielo abierto. Sale Paki con su hija y preguntan qué ocurre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Yo – Tu hermana, que se va para casa,&nbsp; el niño aquí no puede dormir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El marido se dirige a su monumental, por hembra del montón, mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Marido – Pues creo que deberíamos irnos con ella. Los tres cabemos, así no tenemos&nbsp; que esperar al bus.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Hija – Me parece bien, estoy muy cansada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Paki – ¡no!, me lo estoy pasando bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La buena de mi cuñada no podía disimular lo bebida&nbsp; que estaba, igual que yo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Yo – Te puedes quedar en mi habitación. La cama es grande, pero dormiré en el suelo.&nbsp; Da igual, estaré muy cansado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Después de un silencio Paki miró a su marido pidiendo aprobación. Buen detalle de hembra, a merced del que manda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Marido – Está bien, mañana os volvéis con alguien. Cuídamela.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Esto último me lo dijo guiñándome un ojo, en tono de broma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Cuando el coche partió con mi mujer, mi hijo, mi cuñado y su hija; Paki y yo nos miramos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Paki &#8211; ¿Otra copa?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">&nbsp;Yo – y dos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Entramos en la sala de fiesta. Fuera empezaba a amanecer y quedaba poca gente bailando, todos borrachos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">A las ocho de la mañana estábamos tres personas: Paki, Alba (mujer de uno de sus hermanos, es amplia&nbsp; familia) y yo. Bebidos. No recuerdo de qué hablamos. Solo que nos levantamos y nos despedimos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Por el pasillo Paki y yo íbamos riendo, casi de lado a lado. Muy bebidos. En un traspié, justo ante la puerta de mi habitación, ella por poco no se cayó. La sostuve por la cintura y la apreté contra mi cuerpo. Sin duda tuvo que notar mi erección, la cual no me había abandonado en casi toda la noche. Hubo un instante de silencio. Nos abrazamos, ella se meció, rozándose. Todo quedo ahí, de momento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Casi como caímos en la cama nos quedamos dormidos. Yo solo atiné a quitarme los pantalones y la chaqueta; quedé dormido en calzoncillos, camisa y corbata holgada. Ella solo se quitó los tacones y la chaquetilla torera; quedando dormida con el vestido algo subido, mostrando casi todas sus piernas hasta donde empezaban las medias, y la zona superior del traje&nbsp; algo aflojada de las cuerdas que la amarraban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sé que dormimos así vestidos porque así estábamos cuando desperté a eso de las diez de la mañana. Ella en la parte derecha de la cama y yo en la izquierda. Ni siquiera habíamos desecho la cama,&nbsp; dormidos sobre la colcha y sábanas. A penas había dormido hora y media. Aun aturdido por el alcohol, con la boca seca y muy caliente (Como siempre que tengo resaca).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Ella dormía profundamente, su respiración la delataba. Notaba mi pene reventar los calzoncillos, necesitaba descargar. No recordaba muy bien la noche, pero en ese momento agradecí que no hubiese pasado nada. Me levanté con cuidado y fui al baño con toda la intención de masturbarme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi reflejo en el espejo no era el mejor. Mala cara, ojeras y el pelo medio despeinado, todavía con el efecto de la gomina. Me lave los dientes y la cara con agua fría. Me coloqué sobre el wc y dejé caer los calzoncillos. Ellos, junto a la camisa, con tres botones desabrochados y la corbata holgada y puesta de cualquier manera, seguían siendo mis ropajes. El tacto de mi mano en la polla me hizo suspirar, no era aquello lo que necesitaba… De repente me pareció oir algo. Me detuve y presté atención, de nuevo la oí:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Hola?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://images.anilos.com/galleries/rachel/sexy_milf/rachel-4_034.jpg" alt="" width="424" height="636">Me subí el calzoncillo y salí del baño. Pakii estaba semi incorporada en la cama, apoyada con los codos, despeinada y con cara de dolor de cabeza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ah, estás aquí, pensé que estaba sola. Dios, me duele todo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Estaba bellísima en su naturalidad. Una belleza digna de ser follada, a pintada, belleza humana, auténtica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Iba a darme una ducha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Ella entonces me miró, noté que notó mi bulto. Pude ver claramente que se sobresaltaba, que su expresión ganaba entereza, que de repente le dolía menos la cabeza. Suspiró y se dejó caer en la cama. Decidí que me lanzaba el mensaje de no hay prisas. Mi pene pensaba por mí. Fui a la cama y me tumbé junto a ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Su cuerpo pedía sexo tanto o más que el mío. El mío lo manifestaba en la incontrolable y no disimulada erección. El de ella en sus movimientos de gata sobre la cama, en la forma en la que su maduro, algo relleno y voluptuoso cuerpo se giró hacia mí, colocándose de lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">En el pasillo había silencio. Toda la planta estaba ocupada por invitados del hotel, todos debían estar dormidos a esas horas. Toda la magia animal del ser humano se apoderó de aquel coqueto cuarto de hotel. Paki y yo éramos solamente meros actores que iban a interpretar la danza más antigua e innata de la humanidad. Y, por supuesto, ninguno iba a poner trabas a ello. De repente, dejarse llevar&nbsp; fue infinitamente más sencillo de lo que imaginé en mis decenas de pajas pensando en cómo sería estar con ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El sentirnos todavía bebidos después de dormir tan poco, para qué engañarnos, ayudó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Todo empezó cuando dije, por supuesto sin pensar, que en esos momentos agradecería que allí tumbada estuviera su hermana; es decir, mi mujer. Para pecar a lo grande, mejor empezar con una gran mentira. Mi mujer es quien menos me apetecía tener allí en esos momentos, y Paki quien más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Y después todo continuó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Paki – Puedo imaginármelo, pero ¿por qué lo dices?.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La miré de frente, a los ojos. Sentía como si el diablo mirase a través de ellos; me pregunto si ella también los vio diferentes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Yo – Porque no hay nada como una buena mamada y un buen polvo, sin prisas, en días de resaca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Noté asomar su lengua, relamiéndose imperceptiblemente el labio superior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Paki – Bueno, todos duermen ahora, hay tiempo. Para darte una mamada&nbsp; y un buen polvo solo necesitas a una mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Juro por Dios que nunca una mujer ha sabido excitarme tanto con una sola frase.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Intenté hacerme el duro, pero no debí resultar convincente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Yo &#8211; ¿tengo cara de ponerle los cuernos a mi mujer con su hermana mayor?, ¿tan cabrón me crees?.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Me&nbsp; sorprendió lo rápido que respondió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Paki – Solo quiero que compares mi mamada con la suya. Nadie sabrá nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Le sonreí, ella respondió mostrándome su mejor sonrisa. Me bajé los calzoncillos y los tiré, mi polla quedó al aire. La agarré hasta dejar el capullo al aire. La tenía gorda y grande, me sentía orgulloso de mostrársela. Ella soltó un “guau” y se relamió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Yo – Vamos Paki, ya estás tardando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Lo que vino después fue, hasta la fecha, el mejor sexo que tuve en mi vida con diferencia:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Se quitó algo de la boca, sonriente, y se dejó deslizar hasta los pies de la cama. Debía tener muchas ganas de polla pues a penas tardó en engullirla entera. La masturbó una vez hacia abajo y la contuvo sostenida por los huevos, dejándola entera libre. Apenas dos lametones al capullo y su boca la tragó entera. Rápidamente cogió ritmo, ya no me miraba, solo se centraba en el trabajo. Una y otra vez, arriba y abajo, a veces se ayudaba de su mano derecha, masturbándola.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">No podía dejar de mirarla, no podía creer que Paki estuviera ahí, dándome una monumental mamada. Sentía mi polla derretirse en el calor húmedo de su boca. Cerré los ojos un instante, dejándome llevar;&nbsp; Paki la comía&nbsp; extraordinariamente bien, sentía subir el placer hasta todos los poros de mi piel. Me acordé de las muchas veces que cerraba los ojos en mamadas de mi mujer, imaginando que era su hermana quien me la hacía. Pero ella la comía mucho mejor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Alternaba periodos de mamada&nbsp; fuerte con partes de relax absoluto, en las que escupía sobre la polla para lamerla suavemente&nbsp; luego, dándoles besitos pequeñitos; mirándome, con los flequillos sobre la cara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Nunca me han trabajado así el pene. Ni las putas más caras a las que solo he pagado cuerpos esculturales. Paki sabía que nunca me lo habían hecho así de bien. Se detuvo y me desabrochó la camisa para lamerme el abdomen y el tórax. Luego me miró con suficiencia, no me preguntó que tal porque sabía que era lo mejor que me habían hecho en mi vida, me sentí ligeramente incómodo ante la seguridad en si misma de aquella mujer en la cama. Sin ser la más bella, entrada ligeramente en edad y en carnes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Me desnudó por completo y luego lo hizo ella. Primero las medias, luego el vestido, luego las bragas y el sujetador rojos. No dijimos nada, pues en ese momento hablábamos un idioma universal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Me levanté y la coloqué boca arriba. La abrí de piernas, igualmente su coño se abrió como una flor. Con pelos, pero bien cuidado y limpio. Acaricié sus muslos y los besé, metí sus pies en mi boca, chupando cada dedo. Luego me acomodé y pasé mi lengua por todo su sexo. Sabores salados y amoniacados de pis, inundaron mis papilas gustativas. Sus gemidos me alentaron a pasarla otra vez, y otra. Mordí sus labios y metí la lengua. Acabé lamiendo su botón mientras el dedo índice de mi mano derecha entraba y salía, retorciéndose, buscando rozar para otorgar más placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">No podía más, necesitaba dar merecida follada a semejante hembra madura. Ella pareció leerme la mente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Paki – Vamos, cuñadito, fóllame. ¡A qué esperas!.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Yo – Voy, mi yegua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Le dí la vuelta, quería darle por detrás. Ella obedeció dócil e hincó las rodillas, agachando las caderas casi a ras de cama y empinando mucho el culo; manos y cara apoyadas sobre la almohada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://images.anilos.com/galleries/rachel/sexy_milf/rachel-4_045.jpg" alt="" width="424" height="636">Verla&nbsp; así me animó. La imagen que tenía ante mí era majestuosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Yo – Eres una hembra muy dócil, me sorprendes y agradas, Cuñada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Ella se limitó a gemir, meneando el culo lentamente de lado a lado, pidiendo guerra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Palpé el coño y coloqué mi polla hasta meter la cabeza. Ella gimió pausada y largamente. La agarré por las nalgas-caderas&nbsp; y comencé a galopar. Buena yegua, se movía acompasando mi follada,&nbsp; permitiéndome entrar mejor,</span><span style="font-size: 14pt;"> sin perder la majestuosa compostura de hembra a cuatro patas. &nbsp;</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Cuando resulta extremadamente fácil y placentero follar a una mujer, es porque esa mujer folla muy bien. Y eso me pasó con Paki. Follaba muy bien, y me lo volvió a demostrar cuando saltó sobre mi polla, en cuclillas sobre mi. Primero dándome la cara y luego la espalda,&nbsp; apoyando sus manos en mis pies. De esa follada acabó cabalgándome de forma imperial. Casi sin posarse sobre mí,&nbsp; pero ofreciéndome continuamente sus peras y su lengua, quisiese lo que quisiese en cada instante. Trabajando bien la polla en un movimiento de culo que me permitía entrar hasta lo más profundo de su coño, empezando cada embestida desde arriba del capullo; y no desde la mitad de la polla, como hacen la mayoría de las mujeres.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Estaba muy sorprendido por la resistencia física de Paki,&nbsp; para nada parecía que pudiera follar de aquella manera.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">A la hora de evacuar, como no podía ser de otra manera, ofreció su boca. Y así esperó, a gatas sobre la cama, que yo&nbsp; terminara de masturbarme de pié a los pies de la misma. Al llegarme abrió la boca y me dejó enchufarle la manguera hasta la campanilla. Mi semen salió disparado recorriendo su garganta y llenando su boca de mi blanco amor.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Desde aquel día comencé a plantearme seriamente mantener a Paki, en lugar de a su hermana. Nunca se ve igual a la mujer que te da semejante sexo. Paki ya nunca será mi deseada cuñada mayor, ahora es la mayor hembra de la que me he aprovechado. Dejó mis huevos limpios, pues antes de salir de la habitación descargue otra vez, esta vez en su culo. No le hacía mucha gracia, pero me impuse; y ella, como la buena hembra que es,&nbsp; accedió.</span></p>
<p><img decoding="async" class=" aligncenter" src="http://images.anilos.com/galleries/rachel/sexy_milf/rachel-4_091.jpg" alt="" width="600" height="900"></p>
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