<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>interracial &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
	<atom:link href="https://pornografoaficionado.com/category/interracial/feed" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://pornografoaficionado.com</link>
	<description>---TU WEB DE RELATOS ERÓTICOS--- (SOLO MAYORES DE +18 AÑOS)</description>
	<lastBuildDate>Tue, 08 Sep 2026 06:55:21 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.2.14</generator>

<image>
	<url>https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2020/11/cropped-Sin-título-3-32x32.png</url>
	<title>interracial &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
	<link>https://pornografoaficionado.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;Atraído por&#8230;&#8230;3, mi negra me consigue otra criada&#8221;  (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/atraido-por-3-mi-negra-me-consigue-otra-criada</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/atraido-por-3-mi-negra-me-consigue-otra-criada#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 Oct 2026 11:04:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[anal]]></category>
		<category><![CDATA[bisexual]]></category>
		<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[no consentido]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://s532803978.mialojamiento.es/?p=347</guid>

					<description><![CDATA[Meaza dormía a mi lado. Todavía no se había dado cuenta que estaba despierto, lo que me dio la oportunidad de mirarla mientras descansaba. Su belleza negra se realzaba sobre el blanco de las sábanas. Me encantaba observarla, sus largas piernas, perfectamente contorneadas, eran un mero anticipo de su cuerpo. Sus caderas, su vientre liso, y sus pequeños pechos eran de revista. Las largas horas de gimnasio y su herencia genética, le habían dotado de un atractivo más allá de lo imaginable. Pero lo que realmente me tenía subyugado, era la manera con la que se entregaba haciendo el amor. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Meaza dormía a mi lado. Todavía no se había dado cuenta que estaba despierto, lo que me dio la oportunidad de mirarla mientras descansaba. Su belleza negra se realzaba sobre el blanco de las sábanas. Me encantaba observarla, sus largas piernas, perfectamente contorneadas, eran un mero anticipo de su cuerpo. Sus caderas, su vientre liso, y sus pequeños pechos eran de revista. Las largas horas de gimnasio y su herencia genética, le habían dotado de un atractivo más allá de lo imaginable.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Pero lo que realmente me tenía subyugado, era la manera con la que se entregaba haciendo el amor. Cuando la conocí, se lanzó a mis brazos, sin saber si era una caída por un barranco, sin importarle el poderse despeñar, ella quería estar conmigo y no se lo pensó dos veces. Tampoco meditó que iba a significar para su familia, que yo fuera blanco, y cuando su padre la repudió como hija, mantuvo su frente alta, y orgullosamente se fue tras de mí.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Ahora, la tenía a escasos centímetros y estaba desnuda. Sabiendo que no se iba a oponer, empecé a acariciarla. Su trasero, duro y respingón, era suave al tacto. Anoche, había hecho uso de él, desflorándolo con brutalidad, pero ahora me apetecía ternura. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Pegándome a su espalda, le acaricié el estómago, no había gota de grasa. Meaza era una mujer delgada, pero excitante. Subiendo por su dorso me encontré con el inicio de sus pechos, la gracia de sus curvas tenían en sus senos la máxima expresión. La gravedad tardaría todavía años en afectarles, seguían siendo los de una adolescente. Al pasar la palma de mi mano por sus pezones, tocándolos levemente, escuché un jadeo, lo que me hizo saber que estaba despierta. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La muchacha, que se había mantenido callada todo ese rato, presionó sus nalgas contra mi miembro, descubriendo que estaba listo para que ella lo usase. No dudé en alojarlo entre sus piernas, sin meterlo. Moviendo sus caderas con una lentitud exasperante, expresó sus intenciones, era como si me gritase: -Te deseo-.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Bajando un mano a su sexo, me lo encontré mojado. Todavía no me había acostumbrado a la facilidad con la que se excitaba, y quizás por eso me sorprendió, que sin pedírselo, y sobretodo sin casi prolegómenos, Meaza levantando levemente una pierna, se incrustara mi extensión en su interior. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La calidez de su cueva me recibió sin violencia, poco a poco, de forma que pude experimentar como centímetro a centímetro mi piel iba rozando con sus pliegues hasta que por fin hubo sido totalmente devorado por ella. Cogiendo un pezón entre mis dedos, lo apreté como si buscara sacar leche de su seno. Ella al notarlo, creyó ver en ello el banderazo de salida, y acelerando sus movimientos, buscó mi placer.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Su vagina, ya parcialmente anegada, presionaba mi pene, cada vez que su dueña forzaba la penetración con sus caderas, y lo soltaba relajando sus músculos, al sacarlo. Nuestros cuerpos fueron alcanzando su temperatura, mientras nuestra pieles se fundían sobre el colchón.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Separando su pelo, besé su cuello y susurrándole le dije:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Cómo ha amanecido mi querida sierva?-</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Mis palabras fueron el acicate que necesitaba, convirtiendo sus jadeos en gemidos de placer, y si de su garganta emergió su aceptación, de su pubis manó su placer en oleadas sobre la sábana. <i>“Primer orgasmo de los múltiples que conseguiría esa mañana”,</i> pensé mientras le mordía su hombro. Mis dientes, al clavarse sobre su negra piel, prolongaron su clímax, y ya, perdida en la lujuria de mis brazos, me pidió que me uniese a ella.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Tranquila</span></i><span lang="ES-TRAD">-, le contesté dándole la vuelta.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">El brillo de sus ojos denotaba su deseo. Meaza me besó, forzando mi boca con su lengua. Juguetonamente, le castigué su osadía, mordiéndosela, mientras que con mis manos me apoderaba de su culo.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Eres una putita, ¿lo sabías?-</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-No, mi amo, ¡soy tu puta!-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me contestó sonriendo, y sin esperar mi orden se sentó a horcajadas sobre mí, empalándose. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Chilló al notar que la cabeza de mi glande chocaba con la pared de su vagina. No fue por dolor, al contrario se sentía llena, cuidada, y agradeciéndoselo a mí, su dueño, sensualmente llevó sus manos a sus pechos y pellizcándolos, me dijo:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Amo, si soy buena, me premiarías con un deseo-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Veremos</span></i><span lang="ES-TRAD">-, le contesté acelerando mis incursiones.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;">Sabía que fuera la que fuera su petición, difícilmente me podría negar, y más cuando dándome como ofrenda sus pechos, me los metió en mi boca, para hacer uso de ellos. Sus aureolas casi habían desaparecido al erizársele los pezones. Duros como piedras, al torturarles con mis dientes, parecieron tomar vida propia y obligaron a la mujer a gemir su pasión.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¡Muévete!-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le exigí al notar que mi excitación iba en aumento.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Obedeciéndome, su cuerpo empezó a agitarse como si de una coctelera se tratase, licuándose sobre mis piernas. Con la respiración entrecortada, me rogó que la regase con mi semen, que ya no podía aguantar más. Muchas veces había oído hablar de la eyaculación femenina, pero nunca había experimentado que una mujer se convirtiera en una especie de geiser, lanzando un chorro fuera de su cuerpo, mientras tenía clavado mi miembro en su interior. Por eso, me quedé sorprendido y sacando mi pene, me agaché a observar el fenómeno. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><img decoding="async" class="alignright" src="http://www.damplips.com/wp-content/uploads/2011/11/naked-girls-02.jpg" alt="" width="424" height="564" /><span lang="ES-TRAD">Justo debajo de su clítoris, su sexo tenía un pequeño agujero del que salía a borbotones un liquido viscoso y transparente. Me tenía pasmado ver que cada vez que le tocaba su botón del placer, volvía a rugir su cueva, despidiendo al exterior su flujo, por lo que decidí probar su sabor.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Lo que sucedió a continuación no tiene parangón. Mientras mi lengua se apoderaba de sus pliegues, Meaza se hizo con mi pene, introduciéndoselo completamente en la boca y usando su garganta como si fuera su sexo, comenzó a clavárselo brutalmente. Yo, maravillado por mi particular bebida, busqué infructuosamente secar el manantial de su entrepierna y ella, masajeando mis testículos, se lo insertaba a la vez hasta el fondo.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Con mi sed, totalmente satisfecha, me pude concentrar en sus maniobras. Estaba siendo el actor principal de una película porno, la negrita era un pozo de sorpresas, cogiendo mi mano se la llevó a la nuca para que le ayudara. Fue entonces, cuando sentí que me corría y presionando su cabeza contra mi sexo, en grandes oleadas de placer me derramé en el interior de su garganta. Meaza no se quejó, sino que absorbió ansiosa mi semen, y disfrutando realmente siguió mamando hasta que dejó limpio todo mi pene, y viendo satisfecha que lo había conseguido, me miró diciendo:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Le ha gustado a mi amo?-</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Solté una carcajada, era una descarada pero me volvía loco. La negrita se hacía querer y lo sabía, por lo que dándole un azote le dije que me iba a bañar.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Debajo de la ducha, medité sobre la muchacha, no solo era multiorgásmica, sino que era una verdadera maquina de hacer el amor, y lo mejor de todo que era mía. Todavía recordaba como la había conocido, y como entre ella y Maria habían planeado tomarme el pelo. Su plan falló por un solo motivo, Meaza se había enamorado dando al traste toda la burla. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Saliendo de la ducha, me encontré a la mujer preparada para secarme. Su sumisión era algo a lo que podría acostumbrarme, pero aún era algo que me encantaba sentirla siempre dispuesta a satisfacerme hasta los últimos detalles. Levantado los brazos dejé que lo hiciera.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Fernando-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me dijo mientras me secaba,-<i>¿me vas a conceder mi deseo o no?-.</i></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Tenía trampa, y por eso le pregunté cual era antes de darle mi autorización. Arrodillándose a mis pies, me miró con cara de pícara, y me contestó:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Mi amo es muy hombre, y necesito una ayudante-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La muy ladina, me quería utilizar para sus propios propósitos, lo supe al instante, pero la idea, de tener dos mujeres a mi disposición, me apetecía y sabiéndome jodido le dije:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Tienes alguien en mente?-</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Sonriendo, me respondió:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-María puede ser una buena candidata, siempre que no te moleste-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Mi buena sumisa estaba usando sus dotes, sabiendo que no me iba a negar, ya que de esa forma mataba dos pájaros de un tiro, me vengaba y la satisfacía. Me reí de su cara dura, y besándola le exigí que quería desayunar.</span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Lo tiene en la mesa, ya servido, como cada mañana, mi querido amo, y el día que no lo tenga: ¡castígueme!-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">El trabajo en la oficina me resultó monótono, por mucho que intentaba involucrarme en la rutina, mi mente volaba pensando en que sorpresa me tendría esa noche, mi querida negrita. Desde que apareció en mi puerta hace varios jornadas, se había ocupado de que mi vida fuera cada vez más interesante y divertida.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Era parte de su carácter, no podía evitar el complacerme, según me había confesado, en realidad, pensaba que había nacido para servirme, y que ya no tenía sentido su existencia sin su dueño. Meaza podía parecer dócil, y lo era, pero recapacitando me convencí que detrás de esa máscara de dulce sumisión, estaba una manipuladora nata. <i>“Tiempo al tiempo”,</i> pensé, “<i>ya tendré muchas oportunidades de ponerla en su sitio, pero mientras tanto voy a seguirle la corriente”.</i></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">A la hora de comer, me había llamado pidiéndome que no llegara antes de las nueve de la noche, que la cena que me iba a preparar tardaba en cocinarse. La entendí al vuelo, y por eso al terminar decidí irme a tomar una copa al bar de abajo.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">En la barra, me encontré con Luisa y su gran escote. Treinteañera de buen ver, que en varias ocasiones había compartido mi cama.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Qué es de tu vida?, ¡golfo!, que ya no te acuerdas de tus amigas-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me dijo nada más verme. Coquetamente me dio dos besos, asegurándose que el canalillo, entre sus dos pechos, quedara bajo mi ángulo de visión.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Bien-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le contesté parando en seco sus insinuaciones. Si no me hubiera comportado de manera tan cortante, la mujer no hubiese parado de mandarme alusiones e indirectas hasta que le echara un polvo, quizás en el propio baño del lugar.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Joder, hoy vienes de mala leche-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me contestó indignada, dándose la vuelta y yendo a intentar calmar su furor uterino en otra parte.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Una medio mueca, que quería asemejarse a una sonrisa, apareció en mi cara, al percatarme que algo había cambiado en mí. Antes no hubiese desaprovechado la oportunidad y sin pensármelo dos veces, le habría puesto mirando a la pared .En cambio, ahora, no me apetecía. Solo podía haber una razón, y, cabreado, me dí cuenta que tenia la piel negra y rostro de mujer.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Sintiéndome fuera de lugar, vacié mi copa de un solo trago, y saliendo del local me di un paseo. El aire frío que bajaba de la sierra me espabiló y con paso firme me fui a ver que me deparaba mi negrita.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Me recibió en la puerta, quitándome la corbata y la chaqueta, me pidió que me pusiera cómodo, que como había llegado temprano, la cena no estaba lista. Sonreí al ver, sobre la mesa del comedor, la mesa puesta. Sabía que era buena cocinera, ya que había probado sus platos, pero al ver lo que me tenía preparado, dudaba que fuera capaz de terminar de cenar y encima desde la cocina, el ruido de las cacerolas me decían que todavía había más comida.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Esperando que terminara, me serví un whisky como aperitivo. Mucho hielo, poco agua es la mezcla perfecta, donde realmente puede uno paladear el aroma de la malta. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Te gusta tu cena?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me preguntó desde la cocina.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://www.damplips.com/wp-content/uploads/2011/11/naked-girls-07.jpg" alt="" width="424" height="564" />Antes de contestarle me acerqué a ver en que consistía, y como había aliñado los diferentes manjares. Sobre la tabla, yacía María. Se retorcía al ser incapaz de gritar por la mordaza que le había colocado en la boca. Cada uno de sus tobillos y muñecas tenían una argolla con cadenas, dejándola indefensa. Meaza se había ocupado de inmovilizarla, formando una x, que podía ser la clasificación que un crítico gastronómico hubiese dado al banquete.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Sobre su cuerpo, estaba tanto la cena como el postre, ya que perfectamente colocada sobre sus pechos una buena ración de fresas con nata, esperaban ser devoradas. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Me imagino que la vajilla, no es voluntaria-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le contesté mientras picaba un poco de pollo con salsa de su estómago.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-No, se resistió un poquito-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me dijo, saliendo de la cocina.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Me quedé sin habla al verla, en sus manos traía un enorme consolador, de esos que se usan en las películas porno, pero que nadie, en su sensato juicio, utiliza. Con dos cabezas, una enorme para el coño, y otra más pequeña para el ano.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Y eso?-</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Para que no se enfríe la cena-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me soltó muerta de risa mientras se lo incrustaba brutalmente en ambos orificios.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">El sonido del vibrador poniéndose en marcha, me hizo saber que ya era hora de empezar a cenar, y acercándome a mi muchacha, le informé:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Solo por hoy, te dejo comer conmigo-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> y poniendo cara de ignorante, le pregunté:- <i>¿Cuál es el primer plato?-.</i></span></div>
<div style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Señalándome el pubis depilado de María, me dijo:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Paté-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Haz los honores-</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Orgullosa de que su amo le dejara empezar, recogió un poco entre sus dedos, y acercándolo a mi boca, me susurró:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Recuerda que siempre seré la favorita-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Claro-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le respondí dándole un azote, &#8211;<i>pero, ahora mismo, tengo hambre-.</i></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">El trozo que me dio no era suficiente, por lo que cogiendo con el cuchillo un poco, lo unté en el pan, disfrutando de la cara de miedo que decoraba la vajilla. Realmente estaba rico, un poco especiado quizás motivado por la calentura, que contra su voluntad, estaba experimentando nuestra cautiva.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Termínatelo-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le ordené a Meaza.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La negrita no se hizo de rogar y separando los pliegues del sexo de mi amiga, recogió con la lengua los restos. Dos grandes lágrimas recorrían las mejillas de María, víctima indefensa de nuestra lujuria. En plan perverso, haciendo como si estuviese exprimiendo un limón, torturó su clítoris, mientras recogía en un vaso parte de su flujo.</span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Prueba tu próxima esclava</span></i><span lang="ES-TRAD">-, me dijo Meaza, extendiéndome el vaso.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">En plan sibarita, removiendo el espeso líquido, olí su aroma y tras probarlo, asentí, confirmándole su buena calidad. Conocía a Maria desde hace cinco años, pero siempre se había resistido a liarse conmigo, diciéndome que como amigo era genial, pero que no me quería tener como amante. Y ahora, era mi cena involuntaria.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">El segundo plato, consistía en el guiso de pollo en salsa, que había picado con anterioridad, por lo que cogiendo un tenedor pinché un pedazo.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Te has pasado con el curry-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> protesté duramente a mi cocinera.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Lo siento, amo-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Era mentira, estaba buenísimo, pero así tenía un motivo para castigarla. Nuestra presa, se estaba retorciendo sobre la mesa. Aterrada, sentía como los tenedores la pinchaban mientras comíamos, pero sobre todo, lo que la hacía temblar, era el no saber como y cuando terminaría su tortura. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-No te parece, que esta un poco fría-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me dijo sonriendo Meaza, y sin esperar a que le contestara, conectó el vibrador a su máxima potencia. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Como si estuviera siendo electrocutada, María rebotó sobre la tabla, al sentir la acción del dildo en sus entrañas, y solo las duras cadenas evitaron que se soltara de su prisión. El sudor ya recorría su frente, cuando sus piernas empezaron a doblarse por su orgasmo. Y fue entonces, cuando mi hembra, apiadándose de ella, se le acercó diciendo:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Si no gritas, le pediré permiso a mi amo, para quitarte la mordaza-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Viendo que no me oponía y que la muchacha asentía con la cabeza, le retiró la bola que tenía alojada en la boca.</span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Suéltame, ¡zorra!-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le gritó nada más sentir que le quitaba el bozal.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¡Cállate!, que no hemos terminado de cenar</span></i><span lang="ES-TRAD">-, dijo dándole un severo tortazo.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Desamparada e indefensa, sabiendo que no íbamos a tener piedad, María empezó a llorar calladamente, quizás esperando que habiendo terminado nos compadeciésemos de ella y la soltáramos.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">&#8211;<i>Su postre-,</i> me dijo señalando las fresas sobre sus pechos.</span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Cuál prefieres?-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">No me contestó hablando sino que agachándose sobre la mujer, empezó a comer directamente de su seno. Era excitante el ver como lo hacía, sus dientes no solo mordían las frutas sino que también se cernían sobre los pezones y pechos de María, torturándolos. Meaza tenía su vena sádica, y estaba disfrutando. Nuestra victima no era de piedra, y mirándome me pidió que parara, diciendo que no era lesbiana, que por favor, si alguien debía de forzarla que fuera yo.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">&#8211;<i>Sigue tú, que no me apetecen las fresas-.</i></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La negrita supo enseguida que es lo que yo deseaba, y dando la vuelta a la mesa, empezó a tomar su postre de mi lado, de forma que su trasero quedaba a mi entera disposición. Sin hablar, le separé ambas nalgas y cogiendo un poco de nata de los pechos de María, embadurné su entrada, y con mi pene horadé su escroto de un solo golpe.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¡Como me gusta!, que mi amo me tome a mi primero-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> soltó Meaza, mientras se relamía comiendo y chupando el pecho de la rubia.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">No sé si fue oír a la mujer gimiendo, sentir como el dildo vibraba en su interior, o las caricias sobre su pecho, pero mientras galopaba sobre mi hembra, pude ver que dejando de llorar, María se mordía los labios de deseo. “Está a punto de caramelo”, pensé y cogiendo de la cintura a mi negra, sin sacar mi extensión de su interior, le puse el coño de la muchacha a la altura de su boca.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Meaza ya sabía mis gustos, y separando los labios amoratados de la rubia, se apoderó de su clítoris, mientras metía y sacaba el enorme instrumento de la vagina indefensa. Satisfecho oí, como los gritos de ambas resonaban en la habitación, pero ahora me dije que no eran de dolor ni humillación sino de placer, y acelerando mis embestidas, galopé hacía mi propia gozo.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Éramos una maquinaria perfecta, mi pene era el engranaje que marcaba el ritmo, por lo que cada vez que penetraba en los intestinos de la negra, ésta introducía el dildo, y cuando lo sacaba, ella hacía lo propio. Parecíamos un tren de mercancía, hasta los gemidos de ambas muchachas me recordaban a la bocina que toca el maquinista.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La primera, en correrse, fue mi amiga, no en vano había tenido en su interior durante más de medía hora el aparato funcionando y cuando lo hizo, fue ruidosamente. Quizás producto de la dulces caricias traseras del dildo, una sonora pedorreta retumbó en la habitación, mientras todo su cuerpo se curvaba de placer.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Tanto Meaza como yo, no pudimos seguir después de oírlo. Un ataque de risa, nos lo impidió, y cuando después de unos minutos, pudimos parar, se nos había bajado la lívido.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Qué hacemos con ella?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me preguntó, señalando a María.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Bromeando le contesté:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">&#8211;<i>O la convences, o tendremos que matarla, no me apetece ir a la cárcel por violarla-.</i></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Quizá sea esa la solución</span></i><span lang="ES-TRAD">-, me dijo guiñándome un ojo,- <i>¿Tu que crees?-</i></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La muchacha que hasta entonces se había mantenido en silencio, llorando, nos imploró que no lo hiciéramos jurando que no se lo iba a decir a nadie. Realmente estaba aterrorizada. Aunque nos conocía desde hace años, esta vertiente era nueva para ella, y tenía miedo de ser desechada, ahora que nos habíamos vengado.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Yo sabía que mi negrita debía de tener todo controlado, por eso no pregunté nada, cuando soltándola de sus ataduras, mientras la amenazaba con un cuchillo, se la llevó a mi cuarto. Durante unos minutos, me quedé solo en el salón, poniendo música. Estaba tranquilo, extrañamente tranquilo, para como me debía de sentir, si pensaba en las consecuencias de nuestros actos.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"> salió de la habitación. Se la veía radiante al quitarme de la mano mi copa, y de un trago casi acabársela.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Perdona, pero tenía sed-, </span></i><span lang="ES-TRAD">me dijo sentándose a mi lado.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Como está?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le pregunté tratando de averiguar cual era su plan.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Preparada-.</span></i></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></div>
<div><img decoding="async" class="alignright" src="http://www.damplips.com/wp-content/uploads/2011/11/naked-girls-11.jpg" alt="" width="424" height="564" /><i><span lang="ES-TRAD">-¡Cuéntame¡-</span></i></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Recuerdas las cadenas de mi pueblo?-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Asentí con la cabeza, esperando que me explicase.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">-Pues como ya te conté, aunque su origen era para mantener inmovilizadas a las cuativass, las tuvieron que prohibir por la conexión mental, que se crea entre el amo y la esclava. Nos vamos a aprovechar de ello. María, después de probarlas, será incapaz de traicionarnos-.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La sola imagen de la muchacha atada, con las manos a la espalda y las piernas flexionadas, en posición de sumisa, provocó que se me alteraran las hormonas y besando a mi hembra, le dije que ya estaba listo.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Abrazado a su cintura, fui a ver a nuestra víctima. Meaza había rediseñado mi cuarto, incluyendo en su decoración motivos africanos, y otros artilugios, pero lo que más me intrigó fue ver a los pies de la cama un pequeño catre, de esparto, realmente incomodo, aunque fuera en apariencia. Al preguntarle el motivo, puso cara de asombro, y alzando la voz, me contestó que no pensaba dormir con su esclava.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Tu esclava?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le dije soltándole un tortazo, <i>-¡será la mía!-.</i></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Viendo mi reacción, se arrodilló, pidiéndome perdón, jurando que se había equivocado, y que nunca había pensado en sustituirme como amo. Cogiéndola de sus brazos, la levanté avisándola que ahora teníamos trabajo, pero, que luego, me había obligado a darle una reprimenda. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Indignado, me concentré en María. Sobre mi cama, yacía atada de la manera tradicional, pero acercándome a ella, descubrí que las cadenas con la que estaba inmovilizada, no eran las que yo había comprado, sino otras de peor calidad. Éstas eran plateadas, y las otras, doradas. <i>“Debe de haberlas comprado esta mañana</i>”, pensé al tocarlas.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La pobre muchacha nos miraba con ojos asustados. Nuevamente, llevaba el bozal y por eso cuando enseñándome el genero, Meaza azotó su trasero, lo único que oí, fue un leve gemido. </span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Quítale la mordaza-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> ordené a mi criada. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Mientras la negra se dedicaba a soltar las hebillas que la mantenían muda, calmé a mi amiga acariciándola el pelo. Con palabras dulces, le dije que no se preocupara, pero que ella era la culpable de lo que le había pasado, al intentar hacerme una jugarreta. No se daba cuenta, pero las cadenas estaban cumpliendo a la perfección con su cometido, ya que además de mantenerla tranquila, poco a poco, la iban sugestionando, de manera que nada más sentir que ya podía hablar, me dijo:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">&#8211;<i>Suéltame, si lo que quieres es hacerme el amor, te juro que te lo hago, pero libérame-.</i></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Sonreí al escucharla, y bajando mis manos por su cuerpo, le contesté:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">&#8211;<i>Te propongo algo mejor, te voy a acariciar durante dos minutos, si después de ese tiempo, me pides que te suelte, te vistes y te vas-.</i></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La muchacha me dijo que sí, con la cabeza. Meaza estaba esperando mis ordenes, haciéndole una seña, le dije que empezara. Poniéndose a los pies de la cama, comenzó a besarle las piernas, mientras yo me entretenía con el cuello de la niña, de forma que rápidamente cuatro manos y dos bocas se hicieron con su cuerpo. Los pezones rosados de la rubia me esperaban, y bordeando con mi lengua su aureola, oí el primer gemido de deseo al morderlos suavemente con mis dientes.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">-¿Te gusta?-.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Si-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me dijo con la respiración entrecortada.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Mi criada estaba a la altura de sus muslos, cuando pellizcando sus pechos, pasé mi mano por su trasero. Tenía un culo, bien formado, sin apenas celulitis. Separando sus dos nalgas, ordené a Meaza que me lo preparara. Su lengua se introdujó en la vagina, justo en el momento que mi amiga se empezaba a correr, gritando su placer y derramándose sobre las sabanas.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Aproveché su orgasmo para preguntarle si quería que la hiciera mía.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Llorando de gozo y humillación, me respondió que sí. Yo sabía la razón, pero no me importaba que ella no fuera consciente de estar sometida por la acción de las cadenas, lo realmente excitante era el poder, por lo que retirando a la negrita, me acomodé entre sus piernas y colocando mi pene en la entrada de su cueva esperé&#8230; </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Su sexo, ya totalmente inundado, se retorcía, intentando que mi glande entrara en su interior.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Ponte delante-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le dije a Meaza.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La mujer me obedeció, colocando su sexo a la altura de la boca de María pero sin forzarla a que se lo comiera. Viendo que estábamos ya en posición agarré las cadenas, y tirando de ellas, metí la cabeza de mi pene dentro de su coño. Mi amiga jadeo al sentir que su espalda se doblaba y que mi extensión, ya totalmente erecta, la tenía en su antesala. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">-¿Quieres que siga?-.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Ni siquiera me respondió, cerrando sus piernas, buscó el aumentar su placer, sin darse cuenta que al hacerlo violentaba aún más su postura, y gimiendo de dolor y gusto, se entregó totalmente a mí, gritando:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">-Por favor, ¡hazlo!-.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Apiadándome de ella, la penetré de un golpe tirando de su cuerpo para atrás, hasta que la cabeza de mi glande rozó el final de su vagina, momento que Meaza aprovechó para obligarla a besarle su sexo. A partir de ahí, todo se desencadenó y la lujuria dominando su mente, hizo que sus barreras cayeran, y que su lengua se apoderara del clítoris de la negra, mientras yo la penetraba sin piedad. No tardó en correrse, y con ella, mi criada. Los jadeos y gemidos de las mujeres eran la señal que esperaba para lanzarme como un loco en busca de mi propio placer, y agarrando firmemente las cadenas a modo de riendas, inicié la cabalgada.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Mi pene apuñalaba su sexo impunemente, las cadenas tiraban de su columna, y ella indefensa, se retorcía gritando su sumisión, mientras ajeno a todo ello, solo pensaba en cuando iba a notar el placer del esclavista. La primera vez que lo experimenté fue algo brutal, nada de lo que había sentido hasta ese momento se asemejaba, era el orgasmo absoluto. Durante siglos, en Etiopía habían estado prohibido por el poder de sugestión, y su uso estaba limitado. Lo que me había parecido una exageración, tenía una razón, y no la comprendí hasta que sacudiendo mi cuerpo, empezó a apoderarse de mi una sensación de triunfo, que me obligaba a seguir montando a María, sin importarme que en ese momento estuviera sufriendo y disfrutando de igual forma de una tortura sin igual. Con su espalda, cruelmente doblada, y su coño, totalmente empapado, se estaba corriendo entre grandes gritos. Era como si estuviera participando en una carrera suicida, incapaz de oponerse, se retorcía en un orgasmo continuo, forzando mis penetraciones con sus caderas, mientras la tensión se acumulaba en su interior. La propia Meaza colaboraba con nuestra lujuria, masturbándose con las dos manos.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La escena era irreal, la negra reptando por el colchón mientras yo empalaba a María. De improviso, sin dejar de moverme, me vi dominado por el placer, como si fuera un ataque epiléptico, comencé a temblar sobre la muchacha, y explotando me derramé en su cueva. Durante un tiempo difícil de determinar, para mi mente solo existían mis descargas, todo mi ser era mi pene. Era como si las breves e intensas oleadas de semen fueran el todo, hasta que cayendo agotado, me desplomé sobre la muchacha. Por suerte estaba Meaza que evitó que le rompiera las vértebras al retirarme de encima de ella.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Tardé en recuperarme, y cuando lo hice, la imagen de la negra retirando las cadenas a una María, con baba en la boca y los ojos en blanco, me asustó.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Qué ha pasado?-, </span></i><span lang="ES-TRAD">pregunté viendo el estado lamentable de mi amiga.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">&#8211;<i>Se ha desmayado, demasiado placer</i>-, me contestó.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Los minutos pasaron angustiosamente, y la rubia no volvía en sí. Ya estábamos francamente nerviosos, cuando abriendo los ojos, reaccionó. Lo primero que hizo fue echarse a llorar, y cuando le pregunté el porqué, con la respiración entrecortada, me respondió:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">&#8211;<i>No sé como no me había dado cuenta que te amaba</i>-, y alzando su brazos en busca de protección, prosiguió diciendo<i>,-gracias por hacérmelo ver-.</i></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Todo arreglado, no quedaba duda de que sería imposible que nos traicionara, pero quedaba la última prueba, y levantándome de la cama, les dije a mis dos mujeres:</span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-La que me prepare el baño, duerme conmigo esta noche-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Ambas salieron corriendo, compitiendo en ser la elegida. Era gratificante el ver la necesidad de servirme que tenían, pensé mientras soltaba una carcajada.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div></div>
<div><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://www.damplips.com/wp-content/uploads/2011/11/naked-girls-12.jpg" alt="" width="600" height="451" /></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div></div>
<div></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/atraido-por-3-mi-negra-me-consigue-otra-criada/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;Atraído por mi nueva criada negra&#8221; (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/atraido-por-mi-nueva-criada-negra</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/atraido-por-mi-nueva-criada-negra#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Oct 2026 16:53:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[anal]]></category>
		<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[oral]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://s532803978.mialojamiento.es/?p=349</guid>

					<description><![CDATA[Meaza: Capitulo 1 &#8211;Necesitas alguien fijo en tu casa-, me dijo Maria viendo el desastre de suciedad y polvo que cubría hasta el último rincón de mi apartamento.-Es una vergüenza como vives, deberías contratar a una chacha que te limpie toda esta porquería-. Traté de defenderme diciéndola, que debido a mi trabajo no lo uso nada más que para dormir, pero fue en vano. Insistió diciendo que si no me daba vergüenza traer a una tía a esta pocilga, y que además me lo podía permitir. Busqué escaparme explicándole que no tenía tiempo de buscarla, ni de entrevistarla. &#8211;No te [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><span style="font-size: 14pt;"><b><span lang="ES-TRAD">Meaza:</span></b></span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span lang="ES-TRAD">Capitulo 1</span></b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Necesitas alguien fijo en tu casa</i>-, me dijo Maria viendo el desastre de suciedad y polvo que cubría hasta el último rincón de mi apartamento.-<i>Es una vergüenza como vives, deberías contratar a una chacha que te limpie toda esta porquería</i>-.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Traté de defenderme diciéndola, que debido a mi trabajo no lo uso nada más que para dormir, pero fue en vano. Insistió diciendo que si no me daba vergüenza traer a una tía a esta pocilga, y que además me lo podía permitir. Busqué escaparme explicándole que no tenía tiempo de buscarla, ni de entrevistarla.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>No te preocupes yo te la busco</i>-, me dijo zanjando la discusión. Mi amiga es digna hija de su padre, un general franquista, y cuando se le mete algo entre ceja y ceja, no hay manera, siempre gana. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suponiendo que se le iba a olvidar, le dije que si ella se ocupaba y no me daba el tostón, que estaba de acuerdo, y como tantas otras cosas, mandé esta conversación al baúl de los recuerdos. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por eso, cuando ese sábado a las diez de la mañana, me despertó el timbre de la puerta, lo último que me esperaba era encontrármela acompañada de una mujer joven, de raza negra.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Menuda carita</i>-, me espetó nada más abrirla y apartándome de la entrada, pasó al interior del piso, &#8211; <i>se nota que ayer te bebiste escocia-.</i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¿Qué coño quieres?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le contesté enfadado.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Te he traído a Meaza-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me dijo señalando a la muchacha, <i>&#8211; no habla español, pero su tía me ha asegurado que es muy buena cocinera-.</i></span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/225/15485029/15485029_095_31b4.jpg" width="460" height="690" />Por primera vez me fijé en ella. Era un estupendo ejemplar de mujer. Muy alta, debía de medir cerca de uno ochenta, delgada, con una figura al borde de la anorexia, y unos pequeños pero bien puestos pechos. Pero lo que hizo que se derribaran todos mis reparos fue su mirada. Tras esos profundos ojos negros se encerraba una tristeza brutal, productos de la penurias que debió pasar antes de llegar a España. Estaba bien jodido, fui incapaz de protestar y dando un portazo, me metí en mi cuarto, a seguir durmiendo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando salí de mi habitación tres horas después, mi amiga ya se había ido dejando a la negrita, limpiando todo el apartamento. Parecía otro, el polvo, la suciedad y las botellas vacías habían desaparecido y encima olía a limpio.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¡Coño!-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> exclamé dándome cuenta de la falta que le hacía una buena limpieza.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero mi mayor sorpresa fue al entrar en la cocina y ver el estupendo desayuno que me había preparado. Sobre la mesa estaba un café recién hecho y unos huevos revueltos con jamón que devoré al instante. Meaza, debía de estar en su cuarto, porque no la vi durante todo el desayuno.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con la panza llena, decidí ir a ver donde estaba. Me la encontré en mi cuarto de baño. De rodillas en el suelo, con un trapo estaba secando el agua que había derramado al ducharme. No sé que me pasó, quizas fue el corte de hallarla totalmente empapada, descalza sobre los fríos baldosines, pero sin hablarla me di la vuelta y cogiendo las llaves de mi coche salí del apartamento.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca había tenido ni una mascota, y ahora tenía en casa a una mujer, que ni siquiera hablaba mi idioma. Tratando de olvidarme de todo, pero sobre todo de la imagen de ella, moviendo sus caderas al ritmo con el que pasaba la bayeta, llamé a un amigo y me fui con el a comer a un restaurante.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alejandro no paró de reirse cuando le conté el lío en que me había metido Maria, llevándome a casa a esa tentación.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-No será para tanto-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me dijo.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Que sí, que no te puedes imaginar lo buena que está-.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Pues, entonces ¿de que te quejas?, fóllatela y ya-</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-No soy tan cabrón de aprovecharme</span></i><span lang="ES-TRAD">-, le contesté bastante poco convencido.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El caso es que terminado de comer nos enfrascamos en una partida de mus, que al ser bien regada de copas, hizo que me olvidara momentáneamente de la muchacha.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Totalmente borracho, volví a casa a eso de las nueve. No había terminado de meter la llaves en la cerradura cuando me abrió la puerta para que pasara.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Casi me caigo al verla. Estaba vestida con un traje típico de su país, consistente en una tela de algodón marrón, que anudada al cuello dejaba al aire sus dos pechos. Lejos de incomodarse, por mi borrachera y su desnudez, me recibió con una sonrisa, y echando una mano a mi cintura me llevó a la cama. Sentirla pegada a mí, alborotó mis hormonas y solo el nivel etílico que llevaba, que me impedía incluso el mantenerme de pié, hizo que no saltara sobre ella violándola. Solo tengo de esa noche, confusas imágenes de la negrita desnudándome sobre la cama, pero nada más, porque debí de quedarme dormido al momento.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A la mañana siguiente, al despertarme, me creía morir. Era como si un clavo estuviera atravesando mis sienes, mientras algún hijo de puta lo calentaba al rojo vivo. Por eso, tardé en darme cuenta que no estaba solo en la habitación, y que sobre la alfombra a un lado de mi cama dormía la muchacha a rienda suelta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Meaza estaba usando como almohada su vestido, y totalmente desnuda descansaba sobre el duro suelo. Estuve a punto de despertarla, pero decidí aprovechar la situación para dar gusto a mis ojos. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante más de media hora estuve explorándola con la mirada. Era perfecta, sus piernas eternas terminaban en un duro trasero, que llamaba a ser acariciado. Luego un vientre duro, firme, rematado por dos bellos pechos que se notaba que nunca habían dado de mamar. El pezón negro era algo más que decoración, era como si estuviera dibujado por un maestro, redondo, bien marcado, invitaba a ser mordisqueado. Y su cara, aún siendo negra tenía unas facciones finas, bellísimas. Poco a poco me fui calentando, y solo el corte de que me pillara, evitó que me hiciera una paja mirándola.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span lang="ES-TRAD"><br /><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/225/15485029/15485029_109_2ecd.jpg" width="460" height="690" />De improviso, abrió los ojos. Sus negras pupilas reaccionaron al verme, y levantándose de un salto abandonó la habitación. Decidí quedarme en la cama esperando que se me bajara el calentón, por eso, todavía estaba ahí, cuando al cabo de tres minutos, la muchacha volvió con mi desayuno.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No se había molestado en taparse. Desnuda, me traía en una bandeja, el café y unas tostadas. Sin saber que hacer, me tapé con la sabanas, mientras desayunaba, sin dejar de mirar de soslayo a la muchacha.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Meaza, como si fuera lo más natural del mundo, se agachó por su vestido y atándoselo al cuello, esperó arrodillada mientras comía. A base de señas, le pregunté si no quería, y sonriendo abrió su boca, para que le diera de comer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba alucinado, vi como sus blancos dientes mordían la tostada, y su dueña volvía a arrodillarse a mi lado, satisfecha de que hubiese compartido, con ella, mi comida. Su postura me recordaba a la de una sumisa en las películas de serie B. Con las manos en la espalda, y los pechos hacía delante, dejando su culo ligeramente en pompa, me estaba volviendo a poner cachondo, por lo que tratando de evitarlo me levanté a darme una ducha fría, sin importarme que al hacerlo ella me pudiera ver desnudo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sé si fue idea mía pero me pareció que ella se quedaba mirándome el trasero.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De poco me sirvió meterme debajo de chorro del agua, no podía dejar de pensar en su olor, y su cuerpo. Era increíble, nunca había cruzado una palabra con ella, ni siquiera me entendía y me resultaba hasta doloroso dejar de pensar en como iba a respetar la relación criada-patrón, si la niña no dejaba de andar medio en pelotas por la casa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al salir de la ducha fue aún peor, Meaza me esperaba en mitad del baño, con la toalla, esperando secarme. Traté de protestar, pero me resultó imposible hacerla entender que quería hacerlo yo solo, por lo que al final no tuve más remedio que dejar que ella agachándose empezara a secarme los pies. Sus manos y la tela fueron recorriendo mis piernas, mientras su dueña con la mirada gacha miraba al suelo, hasta llegar a mi sexo, cuando con una profesionalidad digna de encomio se entretuvo secando todos y cada unos de mis recovecos sin que en su cara se reflejara nada sexual.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En su cara no, pero mi pene no pudo más que reaccionar al contacto endureciéndose, la muchacha haciendo caso omiso a mi calentura, sonrió, y levantándose del suelo terminó de secarme todo el cuerpo, saliendo después con la toalla mojada hacía la cocina.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba totalmente avergonzado, me había comportado como un niño recién salido de la adolescencia. Cabreado conmigo mismo me vestí, y saliendo al salón, encendí la tele. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Imposible concentrarme, la negrita estaba limpiando la casa, vestida únicamente con ese trapo, y de forma que estuve más atento a cuando se agachaba que al programa que estaban poniendo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hecho una furia con mi amiga, por habérmela traído, cerré los ojos intentando el relajarme, pero no debía de llevar ni tres minutos en esa postura cuando sentí que tocaban mi pierna.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardé unos segundos en abrir mis párpados, para encontrarme a Meaza hincada a mi lado, con un plato de comida entre sus manos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>No tengo hambre-,</i> le dije tratando de hacerme entender, pero no pude y la muchacha no hacía más que alargarme el plato.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Señalando con el dedo el jamón y el queso, y posteriormente a mi estómago, le hice señas diciéndole que no. Imposible, seguía insistiendo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¡Coño!, ¡Que no quiero!-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le contesté ya molesto.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces ella hizo algo insólito, agarrando mi mano, me obligó a coger una loncha, y posteriormente se la llevó a su boca. Por fín entendí, lo que quería, es que le diera de comer. Seguramente en su tribu, los hombres alimentaban a las mujeres y ella obligada por su cultura esperaba que yo hiciera lo mismo. Pensando que ya tendría tiempo de explicarle que en España no hacia falta, agarré otro trozo y se lo metí en la boca.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonrió mostrándome toda su dentadura. Realmente estaba encantadora con una sonrisa en la cara, y ya más seguro de mi mismo, seguí dándole de comer como a un bebé. Era una gozada el hacerlo, me sentía importante. Era agradable que alguien dependiera de ti hasta los más mínimos detalles, por lo que cuando se acabó todo lo que había traído fui al frigorífico a por algo de leche.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando volví seguía en el mismo sitio, en el suelo al lado del sillón, y acercándole el vaso a los labios le di de beber. Debía de estar sedienta por que se tomó el líquido a grandes tragos de manera que una parte se le derramó por las mejillas, yendo a caer en uno de sus pechos. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Juro que lo hice sin pensar, no fue mi intención el hacerlo, pero mi mano recorrió su seno, y cogiendo la gota entre mis dedos me lo llevé a mis labios saboreándolo. Sus pezones se endurecieron de golpe al verme chupar mis dedos, y con ellos, mi entrepierna. Nuestras dos miradas se cruzaron, creí descubrir el deseo en sus ojos, pero decidí que me había equivocado, por lo que levantándome de un salto, traté de calmarme, diciéndome para mis adentros que debía de ser un caballero.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Puta madre, ¡qué buena que está!-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> pensé, decidiéndome que eso no podía continuar así, que al menos debía de ir decentemente vestida, para intentar que no la asaltara en cualquier momento, por lo que cogiéndola del brazo, la llevé a su cuarto, y buscándole ropa descubrí que solo había traído la blusa y la falda con la que había llegado a casa.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Necesitas ropa-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le dije.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con los ojos fijos en mí, se rió, dándome a saber que no había entendido nada. Era primer domingo de mes, luego los grandes almacenes debían de estar abiertos, por lo que obligándola a vestirse la llevé de compras.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El primer problema fue subirla al coche. Asumiendo que sabía hacerlo abrí las puertas con mi mando, y me subí para descubrir al sentarme que ella seguía de pie fuera del automóvil.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¡Joder!</span></i><span lang="ES-TRAD">-, exclamé saliendo y abriéndole la puerta, la hice sentarse.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nuevamente en mi asiento y antes de encender el motor, tuve que colocarle el cinturón y al hacerlo rocé sus pechos con mi mano, los cuales se rebelaron a mi caricia, marcando sus pezones debajo de su blusa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Tengo que comprarte un sujetador, me estas volviendo loco, como sigas con tus pechos al aire no sé si podré aguantarme las ganas de comértelos-.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span lang="ES-TRAD"><br /><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/225/15485029/15485029_114_e683.jpg" width="460" height="690" />Meaza, no me entendía, pero me daba igual, me gustaba como sonreía mientras le hablaba. Por lo que aprovechándome de ello, le expliqué lo mucho que me excitaba el verla, que tenía un cuerpo maravilloso. Durante unos minutos, se mantuvo atenta a mis palabras pero al salir al la calle y tomar la Castellana, empezó a mirar por la ventanilla, señalándome cada fuente y cada plaza. Para ella, todo era nuevo y estaba disfrutando, por eso al llegar al Corte Inglés y meternos en el parking, con un gesto me mostró su disgusto.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Lo siento bonita, pero hay que comprarte algo que te tape</span></i><span lang="ES-TRAD">-.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como una zombie, se dejó llevar por la primera planta, pero al tratar de que montara en la escalera mecánica tuve que emplearme duro, por que le tenía miedo. Como no había más remedio, la obligué, y ella asustada se abrazó a mi en busca de protección, de forma que pude oler su aroma penetrante, y sentir como sus pechos se pegaban al mío al hacerlo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¿Qué voy hacer contigo?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le dije acariciándole la cabeza, <i>-Estás sola e indefensa, y yo solo puedo pensar en como llevarte a la cama-.</i></span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sentí pena cuando llegamos al final, porque eso significaba que se iba a retirar, pero en contra de lo que suponía no hizo ningún intento de separarse, por lo que la llevé de la cintura a buscar ropa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El segundo problema fue elegir su talla, por lo que le pedí a una señorita que me ayudara, inventándome una mentira y diciéndole que la negrita era parte de un intercambio y que necesitaba que le comprara unos trapos. Me daba no sé que, el decirle que era mi criada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La empleada se dio cuenta que iba a hacer el agosto a mis expensas y rápidamente le eligió un montón de camisas, pantalones y vestidos, de forma que en poco tiempo, me vi con todo un ajuar en el probador de señoras.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por medio de la mímica, le expliqué que debía de probársela, para ver si le quedaba. Meaza, me miró asombrada, y haciendo un círculo sobre la ropa, me dio a entender que si era todo para ella.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Si-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le dije con la cabeza.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dando un gritito de satisfacción, se abrazó a mí, pegando sus labios a mi mejilla. Se la veía feliz, cuando se encerró en el probador. Ya más tranquilo, esperé que saliera, pero al hacerlo lo hizo vistiendo únicamente un pantalón, dejando para escándalo de la mujeres presentes y gozo de sus maridos, todo su torso y sus pechos al aire.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obviando el hecho que la presencia de hombres esta mal vista en un probador de mujeres, la agarré del brazo y me metí con ella. Si no lo hacía, nos iban a echar del local. De tal forma que en menos de dos metros cuadrados estuve disfrutando de la niña mientras se cambiaba de ropa. Pero lo mejor fue que al darle un sujetador, se lo puso en la cabeza, por lo que tuve que ser yo, quien le explicara como hacerlo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Tienes unas tetas de locura</i>-, le dije mientras se lo acomodaba dentro de la copa,- <i>me encantaría sentir tus pezones en mi lengua y estrujártelas mientras te hago el amor-.</i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha ajena a las burradas que le decía, se dejaba hacer confiada en mi buena voluntad. Me avergonzaba mi comportamiento, pero a la vez lo estaba disfrutando. Pero todo lo bueno tiene un final, y saliendo del probador con Meaza vestida como una modelo, pagué una cuenta carísima alegremente, al percibir que hombres y mujeres no podían dejar de admirar al pedazo de hembra que tenía a mi lado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez no tuve que abrirle la puerta, la negrita se había fijado como lo había hecho, pero en plan coqueta dejó que fuera yo quien le abrochara el cinturón, incluso creo que provocó que nuevamente rozara su pecho al incorporarse, mientras lo hacía.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Eres un poco traviesa, ¿lo sabias?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le dije mirándola a los ojos, sin retirar mis manos de sus senos.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Soltó una carcajada, como si me entendiera y dándome un beso en la mejilla, se acomodó en el asiento.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Esta mujer me estaba volviendo loco, y creo que lo sabe</i>-, medité mientras conducía.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mirándola de reojo, no podía más que maravillarme de sus formas y la tersura que parecía tener su piel. Su piernas parecían no tener fin, todo en ella era delicado, bello. Y haciendo un esfuerzo retiré mi mirada, tratando de concentrarme en el volante al sentir que mi entrepierna empezaba a reaccionar. No sé si ella se dio cuenta de mi embarazo pero tocándome la rodilla, me dijo algo que no entendí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Yo también te deseo-,</i> le contesté haciéndome ilusiones. Realmente quería con toda el alma que así fuera.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como iba a ser un raro espectáculo, el darla de comer en la boca en un restaurante, decidí irnos de nuevo a mi apartamento. Al menos allá, nadie iba a sentirse extrañado de nuestra relación. Al Bajarnos del coche, la negrita insistió en ser ella quien llevara las bolsas con la ropa y manteniéndose a una distancia de unos dos metros de mi, me siguió con la cabeza gacha. Su actitud me hizo recordar a las indias lacandonas en Chiapas que son ellas las que cargan todo y siguen a su hombre por detrás.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya en el piso, lo primero que hizo fue acomodar su ropa en su cuarto mientras yo me servía una cerveza helada. Nunca he comprendido a los del norte de Europa, cuando la toman caliente, una cerveza, para ser cerveza, tiene que estar gélida, muerta, fría y si encima se bebe en casa, con una mujer espléndida, mejor que mejor. Ensimismado mientras la bebía, no me di cuenta que Meaza había terminado de colocar sus trapos y que se había metido a duchar, por eso me sobresaltó oír un desgarrador grito, provinente de su cuarto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span lang="ES-TRAD"><br /><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/225/15485029/15485029_156_929b.jpg" width="460" height="690" />Salí corriendo haber que pasaba. El tipo de chillido indicaba que debía de ser algo grave por lo que cuando entrando en el baño, me la encontré llorando desnuda pensé que se había caído y nerviosamente empecé a revisarla en busca de un golpe o una herida, sin encontrar el motivo de su grito. </span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¿Qué ha pasado?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le pregunté.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha señalando la ducha y posteriormente a su cuerpo, me explicó lo ocurrido. Cuando comprendí que la pobre se había escaldado con el agua caliente, no me pude contener y me destornillé de risa de ella. Cuanto más me reía, más indignada se mostraba. Me había visto duchándome, y no se había percatado de que había que usar las dos llaves, para conseguir una temperatura optima.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Solo conseguí parar cuando vi que no paraba de llorar, y sintiéndome cucaracha, por reírme de su desgracia, la llevé a la cama, para darle una crema anti-quemaduras.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Ven, túmbate-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le dije, dando una palmada en el colchón.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La negrita me miraba, alucinada, de pie, a mi lado, pero sin tumbarse. Tuve que levantarme y obligarla a hacerlo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Quédate ahí, mientras busco algo que echarte</i>-, le solté en voz autoritaria para que entendiera.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejándola en su cuarto, me dirigí a donde tengo la medicinas. Y entre los diferentes tarros, y pomadas encontré la que buscaba, “<i>vitacilina”,</i> una especialmente indicada contra las quemaduras. Cuando volví, Meaza seguía tumbada sin dejar de llorar. Sentándome en la cama, me eché en la mano un poco de pomada, pero al intentar aplicárselo, gritó asustada y encogiendo las piernas, trató de evitar mi contacto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba histérica, por mucho que intentaba calmarla, seguía llorando, por lo que sin pensármelo dos veces le solté un sonoro bofetón. Bendito remedio, gracias al golpe, se relajó sobre las sabanas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por primera vez, tenía ese cuerpo a mi completa disposición, y aunque fuera para darle crema, no pensé en desaprovechar la ocasión de disfrutar. La piel de su pecho, estómago y el principio de sus piernas estaba colorada por efecto del agua, luego era allí donde tenía que echarle la pomada en primer lugar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Meaza, tumbada, me miró sin decir nada mientras vertía un poco sobre su estomago, para suspirar aliviada al darse cuenta de efecto refrescante al irla extendiendo por su vientre. Viendo que se le había pasado el miedo y que no se oponía, derramé al menos medio tubo sobre ella, y con cuidado fui repartiéndola. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aún sabiendo que me iba a excitar, lo hice desesperadamente despacio, disfrutando de la tersura de su piel y de la rotundidad de sus formas. Lentamente me fui acercando a sus pechos. Eran preciosos, duros al tacto, pero suaves bajo mis palmas. Sus negros pezones se contrajeron al sentir que mis dedos se acercaban de forma que cuando los toqué, ya estaban erectos, producto pensé en ese momento de la vergüenza.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quizás debía de haberme entretenido menos esparciendo la crema sobre sus senos, pero era una delicia el hacerlo, y sin darme cuenta mi pene reaccionó irguiéndose debajo de mi pantalón. Por eso, no caí en que la mujer había apartado su cara para que no viera como se mordía el labio por el deseo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ajeno a lo que estaba sintiendo, me fui acercando a sus piernas. Quizás era la zona más quemada, por lo que abriéndolas un poco, le empecé a untar esa parte. Tenía un pubis exquisitamente depilado, su dueña se había afeitado todo el pelo dejando solo un pequeño triangulo que parecía señalar el inicio de sus labios.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era una tentación, brutal el estarle acariciando cerca de su cueva, sin hollarla. Varias veces mis dedos rozaron su botón del placer, como si fuera por accidente, pero siendo conciente de que yo cada vez estaba más salido. No dejaba de pensar que mi criada era la hembra con mejor tipo que nunca había acariciado, pero que era indecente el abusar de su indefensión. Por eso no me esperaba oír, de sus labios, un gemido.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al alzar la cara y mirarla, de improviso me di cuenta que se había excitado y que con sus manos se estaba pellizcando los pechos mientras me devolvía la mirada con deseo. Fue el banderazo de salida, sin poderme retener, tomé entre mis dedos su clítoris para descubrir que me esperaba totalmente empapado. La muchacha al sentirlo, abrió la piernas para facilitar mis maniobras, hecho que yo aproveche para introducirle un primer dedo en su vagina.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Meaza, o bien se había cansado de fingir, o realmente estaba excitada, ya que de manera cruel retorció sus pezones, intentando a la vez que profundizara con mis caricias, presionando con sus caderas sobre mi mano. Acercando mi boca a su pubis, saqué mi lengua para probar por vez primera su sexo. Siempre se habla del olor tan fuerte de los negros, por lo que me sorprendí al descubrir lo delicioso que me resultó su flujo. Mi lengua fue sustituida por mis dientes, y como si fuera un hueso de melocotón me hice con su clítoris, mordisqueándolo mientras con mi dedo no dejaba de penetrarla. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sé cuanto tiempo estuve comiéndole su coño, antes que sintiera como se anticipaba su orgasmo. Ella, al notarlo, presionó mi cabeza, con el afán de buscar el máximo placer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De pronto, su cueva empezó a manar el néctar de su pasión desbordándose por mis mejillas, por mucho que trataba de beberme su flujo, este no dejaba de salir empapando las sabanas. Meaza se estremecía, sin dejar de gemir, cada vez que su fuente echaba un chorro sobre mi boca. Parecía una serpiente retorciéndose hasta que pegando un fuerte grito, se desplomó sobre la cama.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¡Menuda forma de correrse!-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> exclamé al ver que se había desmayado, y sin darle importancia aproveché la coyuntura para desnudarme y tumbarme a su lado.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardó unos minutos en volver en sí, tiempo que usé para mirarla como dormitaba. Al abrir los ojos, me dedicó la más maravillosa de las sonrisas, como premio al placer que le había dado, y sin mediar palabra, tampoco la hubiese entendido, me besó la cara, y sin dejar de hacerlo, bajó por mi cuello, recreándose en mi pecho.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi pene esperaba erguido su llegada, totalmente excitado por sus caricias, pero cuando ya sentía su aliento sobre mi extensión, sonó el teléfono.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por vez primera me arrepentí de haber elegido su alcoba, ya que en mi cuarto había una extensión, y contra mi voluntad me levanté para ir a descolgarlo al salón, ya que no paraba de sonar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cabreado, lo contesté, diciendo una impertinencia de las mías, pero al percatarme, que era María la que estaba al otro lado de la línea, cambié el tono no fuera a descubrirme.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/225/15485029/15485029_193_8c03.jpg" width="460" height="690" /></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¿Qué quieres, cariño?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le solté.</span></span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella me estaba preguntando como me había ido con la muchacha cuando vi salir a Meaza, a gatas de la habitación y ronroneando irse acercando adonde yo estaba. No salía de mi asombro al verla, como seductoramente se acercaba mientras yo seguía disimulando al teléfono.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Bien, es una muchacha muy limpia</i>-, contesté a Maria, observando a la vez como la negrita se arrodillaba a mi vera, y sin hacer ningún ruido empezaba a lamer mi pene.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi amiga, un poco mosqueada, me amenazó con dejarme de hablar si me portaba mal con ella, insistiendo que era una muchacha tradicional de pueblo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-No te preocupes, sería incapaz de explotarla-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le dije irónicamente, al sentir que Meaza abriendo su boca se introducía toda mi extensión en su interior, y que con sus manos empezaba a masajear mis testículos.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era incómodo pero a la vez muy erótico, estar tranquilizando a Maria, mientras su objeto de preocupación me estaba haciendo una mamada de campeonato.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Que si, que no seas cabezota, que me voy a ocupar que coma bien</i>-, le solté por su insistencia de lo desnutrida que estaba.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Vale, te dejo, que están llamándome al móvil-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le tuve que mentir, para colgar, porque estaba notando, que las maniobras de la mujer, estaban teniendo su efecto, y que estaba a punto de correrme.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Habiendo cortado la comunicación, pude al fin dedicarme en cuerpo y alma a lo importante, y sentándome en el sofá, me relajé para disfrutar plenamente de sus caricias. Pero ella, malinterpretó mi deseos y soltando mi pene, se sentó a horcajadas sobre mí, empalándose lentamente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue tanta su lentitud al hacerlo, que pude percatarme de cómo mi extensión iba rozando y superando cada uno de sus pliegues. Su cueva me recibió empapada, pero deliciosamente estrecha, de manera que sus músculos envolvieron mi tallo, presionándolo. No cejó hasta que la cabeza de mi glande tropezó con la pared de su vagina y mis huevos acariciaban su trasero, entonces y solo entonces se empezó a mover lentamente sobre mí, y llevando mis manos a su pechos me pidió por gestos que los estrujara.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Meaza no dejaba de gemir en silencio al moverse, era como el sonido de un cachorro llamando a su madre, suave pero insistente. Sus manos, en cambio, me exigían que apretara su cuerpo. No me hice de rogar, y apoderándome de sus pezones, los empecé a pellizcar entre mis dedos. Gimió al sentir como los torturaba, estirándolos cruelmente para llevarlos a mi boca. Y gritó su excitación nada más notar a mi lengua jugueteando con su aureola. La niña tímida había desaparecido totalmente, y en su lugar apareció una hembra ansiosa de ser tomada, que restregando su cuerpo contra el mío, intentaba incrementar su calentura.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su cueva se anegó totalmente, mojándome la piernas con su flujo, cuando con mis dientes mordí sus pechos y con mis manos me afiancé en su trasero. Era impresionante, oírle berrear su placer en un idioma ininteligible. Quizás sus palabras eran extrañas pero su significado era claro, la negrita estaba disfrutando y mucho. Fue entonces cuando me di cuenta que no iba a poder aguantar mucho más, y apoyando mis manos en sus hombros forcé mi penetración, mientras me licuaba en su interior. En intensas erupciones, mi pene se vació en su cueva, consiguiendo que la muchacha se corriera a la vez, de forma que juntos cabalgamos hacia el clímax. Cansados y agotados permanecimos unidos durante el tiempo que usamos para recuperarnos, y por primera vez la besé, introduciendo mi lengua en su boca. Meaza respondió a mi beso, de manera explosiva, y pegándose a mí, intentó reactivar mi pasión, pero dándole un azote en el culo, le dije que tenía hambre señalándome el estómago y haciendo que me comía la mano.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pareció entenderme, y bajándose del sofá, se arrodilló un momento como haciendo una reverencia, antes de salir corriendo alegremente hacia la cocina, dejándome hipnotizado en el salón por sus movimientos al hacerlo. Todavía sentado en el sillón, escuché ruidos de cacerolas, lo que me confirmó que había captado el mensaje. No teniendo nada mejor que hacer, me fui a mi cuarto a vestirme, y encendiendo mi ordenador personal me puse a revisar el correo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span lang="ES-TRAD">Eran todo mensajes de rutina, clientes que me pedían aclaración de facturas y proveedores exigiéndome o rogando, según el caso, que les anticipara el pago. Como estaba de buen humor, pasé de contestarles, me puse en cambio a estudiar el origen y las costumbres de la tribu de Meaza. Descubriendo que el suyo es </span><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">un pueblo guerrero, donde el cabeza de familia es un verdadero dictador, y sus múltiples esposas casi esclavas de su marido.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al investigar sus costumbres, me expliqué las razones del comportamiento de la muchacha. Resulta que cuando me dio de desayunar en la cama, y yo le ofrecí parte de mi comida en su boca, le estaba haciendo una proposición de matrimonio, y ella al aceptarlo, según sus costumbres pasaba a ser mi concubina.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asombrado por lo que eso significaba, no pude más que seguir indagando en ello, y con total incredulidad leí que ella esperaba que yo le exigiera una total servidumbre, y que era uso común entre sus gentes el castigo físico, ante la más nimia de las contradicciones. Por otra parte, el trapo anudado al cuello, era solo para las solteras, mientras que las casadas debían enrollárselo en la cintura.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">-¡Que curioso!-,</span></i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;"> pensé ensimismado, sin poder para de leer. </span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero fueron sus hábitos sexuales, los que realmente me interesaron, en su cultura no había casi tabúes, el sexo anal y el lesbianismo eran prácticas comunes, solo existiendo una prohibición sobre la homosexualidad. La mujer siempre tenía que estar dispuesta, pero en contraprestación el hombre tenía que tomarla al menos una vez cada dos días, para seguir manteniendo su dominio.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">-No creo que eso sea un problema-</span></i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">, me dije recordando la perfección de su cuerpo.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba tan absorto en la lectura que no me di cuenta que la mujer había entrado en la habitación y asumiendo la postura sumisa, se había arrodillado a mi lado. Solo lo hice, cuando poniendo su cabeza sobre mi pierna, me hizo saber que estaba allí. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La ternura de su actitud, hizo que la acariciara con mi mano. Ella al notar mis dedos entre su pelo, ronroneó de gusto, y sin quitar la cabeza de su sitio, esperó a que cerrara el ordenador.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Me imagino que quieres decirme que ya está la comida</i>-, le dije levantándome.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">María no me había mentido al decirme que era una estupenda cocinera, ya que al llegar al comedor me encontré un magnifico banquete, de ponerle algún pero era que todos y cada unos de los platos eran picantes, pero gracias a mi estancia durante dos años en México eso no me resultó un problema.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras comía, Meaza se mantuvo en silencio, ocupándose de que nada me faltara y solo cuando me hube saciado, se acercó a que le diera de comer. Nuevamente me encanto la sensación de que darle de comer, de que fuera dependiente, pero esta vez algo había cambiado en ella, por que cuando con mis dedos le acerque un pedazo de carne ella se entretuvo lamiéndome los dedos de una forma sensual que hizo que mi sexo se empezara a alborotar. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">-Eso luego</span></i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">-, le susurre al oído, mientras le pellizcaba un pezón con mis manos. </span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha sin entender, sonrió terminando de tragar el trozo que tenía en la boca, para acto seguido levantarse e irse a la cocina. Volvió trayendo una bandeja con el café, cuando de repente se tropezó, derramándomelo sobre los zapatos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asustada, se agachó y antes que me diera cuenta estaba lamiendo mis mocasines, en un intento que no la castigara. Verla haciéndolo, me hizo recordar lo que había leído, y actuando en consecuencia, esperé que terminara de limpiarme, para agarrarla del brazo, y poniéndola en mis rodillas, empezar a darle una tunda de azotes.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No se quejó, servilmente aceptó su castigo, sabiendo que yo estaba en mi derecho y que ella era la responsable. Quizás al contrario, para ella era otra forma de afianzar nuestra unión, porque solo su padre o su marido tenían, entre sus gentes, la potestad de castigarla, de forma que cuando paré, se levantó y llorando se abrazó a mí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuve a punto de consolarla, pero eso podría verlo como una señal de flaqueza, por lo que despidiéndola con cajas destempladas, la mandé a la cocina, mientras yo me iba a echarme una siesta en el salón. Al haberme cebado, comiendo en exceso, rápidamente me quedé dormido soñando con mi nueva adquisición.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dos horas después, al despertar, la hallé sentada a mi lado en el suelo, mirándome sin hacer ruido. Su mirada reflejaba arrepentimiento, por lo que diciéndole por gestos que se acercara, y empecé a acariciarle la cabeza, mientras cambiaba de canal en busca de algo interesante.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intento infructuoso, por que en la tele solo había la bazofia acostumbrada, por lo que tras diez minutos haciendo zapping, me convencí que no había nada que ver. Todo ese tiempo, se quedó a mi lado en silencio, disfrutando de mis caricias.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">-Tengo que enseñarte español</span></i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">-, le dije, pensando que sería bueno que al menos me entendiese.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha abrió sus ojos, haciéndome ver su incomprensión, por lo que sentándola a mi lado le dije:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">-Tu, Meaza, yo, Fernando</span></i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">-.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;"><br /><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/225/15485029/15485029_273_3ab5.jpg" width="460" height="690" />Entendiendo a la primera, trato de pronunciar</span> mi nombre, saliéndole algo parecido a “<i>Fernianda</i>”.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Bien</i>-, le solté dándole un beso en señal de premio. Ella pensando que quería otra cosa, se pegó a mí, restregando su cuerpo contra el mío. Lo que me dio una idea, y agarrándole el pecho le dije como se llamaba.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Pesso</i>-, respondió.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Solté una carcajada al oirle. Íbamos por buen camino, y tomando su aureola entre mis dedos y acercándolo a mi boca, le dije:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Pezón</i>-, y sin esperar a que me respondiera saqué mi lengua recorriendo sus bordes. Meaza gimió sin contestarme. –<i>Pezón</i>-,insistí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Pechón</i>-, me contestó alegremente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">Era un juego, de forma que besándole cada una de las partes de su cuerpo, le iba diciendo su nombre en e</span>spañol, y ella debía repetirlo. Poco a poco, la cosa se fue calentando por lo que cuando le tocó al trasero, ambos estábamos hirviendo, y al darle la vuelta y acariciar su culo con mis manos, gimió de deseo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">-¿Estas bruta?-,</span></i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;"> le solté, mientras recorría con mi lengua, el canal formado por sus nalgas.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No hacía falta que me contestara, claramente, lo estaba. Sabiendo que no se iba a oponer, me levanté a la cocina, y cogiendo la botella de aceite del convoy, volví a su lado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Meaza, viéndome con el tarro en mis manos, comprendió al instante mis intenciones y poniéndose a cuatro patas sobre el sofá, esperó mis instrucciones.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desnudándome con anterioridad, derramé una gotas sobre su ano y separándole los cachetes, comencé a acariciarle por fuera sus rugosidades. Jadeó de gusto cuando forzando su entrada trasera, introduje un dedo. Su orificio estaba totalmente cerrado, por lo que relajarlo, moviéndolo en su interior de manera circular. Poco a poco, me fue resultando más fácil el hacerlo, y cuando ya entraba y salía sin oposición, le metí el segundo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez, ya sus jadeos eran gemidos, y sin cortarse lo más mínimo, llevó su mano a su sexo, empezando a masturbarse. Verla tan dispuesta me hizo tomar la decisión, y embadurnándome el pene de aceite, puse mi glande en la entrada de su hoyo. Antes de introducirlo en su interior, jugué con ella recorriendo su estrecho canal, y los bordes de su cueva. Quería hacerlo con tranquilidad pero al presionar sus músculos con la cabeza de mi extensión, ella se echó para atrás, clavándoselo de un golpe.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Chilló de dolor al sentir su orificio violado, pero no hizo ningún intento de sacárselo, por lo que sin moverme, esperé a que se acostumbrara a tenerlo dentro. Fue ella misma, quien pasados unos pocos segundos se empezó a menear lentamente, metiendo y extrayendo mi miembro al hacerlo. De sus ojos salían unas lágrimas que recorriendo sus mejillas me hacían ver el dolor que sentía, pero sus sollozos se fueron convirtiendo en gemidos, a la par que aceleraba el ritmo de su cuerpo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo que en un principio era un lento trote, se fue convirtiendo en un alocado cabalgar y ya sin ningún reparo, mi pene se clavaba en sus intestinos, mientras mis huevos chocaban usando su culo de frontón. Pero fue cuando usando, su pelo como riendas, la azucé con un azote, cuando mi yegua se desbocó gritando de placer. Su reacción me hizo saber que le gustaba, y haciendo que mi mano cayera sobre sus nalgas, le marqué un ritmo frenético. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella, respondía a cada azote, clavándose cruelmente mi hombría hasta el fondo, esperando que el siguiente le marcara el momento de sacárselo, de modo que en un momento la habitación se llenó de sonidos de gritos y palmadas mientras nuestro cuerpos disfrutaban de una total entrega. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba tan sometida que sus brazos fallaron, cayendo de cara sobre el sofá, lo que provocó que aún fuera más sensual mi visión, y sin poderme aguantar le saqué mi sexo incrustándoselo en su cueva. Recibió con alborozo el cambio, y sin pedirme permiso, se dio la vuelta, dándome la oportunidad de verle los ojos mientras le hacía el amor.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Meaza era todo lujuria, sus músculos interiores parecían ordeñarme, presionando y relajando mi extensión mientras que con sus piernas me abrazaba consiguiendo que la penetraciones fueran todavía más profundas. Con su respiración entrecortada, no dejaba de hablar en un idioma extraño, mientras las primeras gotas de sudor recorrían su pecho.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Recogiendo parte de su flujo entre mis dedos, se los llevé a la boca, y ella los sorbió con ansia mientras me miraba con deseo. Ya fuera de control, coloqué sus piernas en mis hombros y sin esperar a que se acomodara la penetré de un solo golpe. La nueva postura hizo que su vagina ya totalmente inundada se desbordara, mojándome las piernas. El sentir como se vaciaba, corriéndose entre mis brazos, aceleró mis incursiones de manera que una corriente eléctrica me recorrió por entero, y en intensos oleadas de placer, eyaculé en su cueva regándola con mi simiente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y sin esperar a que se recuperara, la llevé a mi cama a descansar. Con Meaza bien pegada a mi piel, me relajé, quedándome dormido al instante.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eran casi las nueve de la noche, cuando abrí los ojos, y al buscarla con mis brazos descubrí que no estaba. Pero me dí cuenta de que una mujer estaba hablando en el salón, y mi extrañeza fue tanta que me levanté a ver quien era.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;"><br />Desde la puerta pude oír como Meaza, hablando en un perfecto español con acento madrileño, le decía a María:</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Lo siento, no puedo seguir con el juego-, </i>quedándose callada mientras escuchaba la respuesta<i>,-Mira me he dado cuenta, que me encanta mi papel, y no pienso descubrirme, pienso seguir actuando como Meaza, mientras Fernando no lo sepa. Para cuando se entere, espero que no quiera echarme-</i>.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi amiga debió intentar el convencerla, porque oí como le gritaba al teléfono, pero la negrita le respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Llámame loca, pero por primera vez en mi vida, alguien me cuida, y disfruto cada minuto en que soy su indefensa emigrante, es más me pone cachonda ser su sumisa-.</i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras lo cual, le colgó, yéndose a preparar la cena. Mi mundo se desmoronó en ese instante, viendo que había sido objeto de una broma. Estuve a punto de saltar a su cuello, y estrangularla, pero en vez de ello, tratando de pensar en mi siguiente paso, decidí irme a tomar un baño. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La solución me la dio ella, cuando entrando mientras estaba en la bañera, se arrodilló a mi vera, y cariñosamente por gestos me dijo que ya estaba la cena.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si a ella le gustaba su papel, iba a hacer como si no me hubiese enterado, al fin y al cabo, era una suerte tenerla a mi disposición. Pero María era otra cosa, me había intentado tomar el pelo, por lo que tranquilamente me dije:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tengo tiempo de vengarme-, y dándole un azote en el culete, le dije a mi servil criada negra: -Sécame-. Ella, ajena a lo que sabía, me miró sonriendo mientras cogía la toalla&#8230;.</span></div>
<div> </div>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/225/15485029/15485029_234_e680.jpg" width="752" height="501" /></p>


<p></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/atraido-por-mi-nueva-criada-negra/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>7</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;Mi esposa se compró dos mujercitas por error 4&#8221; (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-mi-esposa-se-compro-dos-mujercitas-por-error-4-por-golfo</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-mi-esposa-se-compro-dos-mujercitas-por-error-4-por-golfo#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Sep 2026 15:39:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/?p=16201</guid>

					<description><![CDATA[CAPÍTULO 7. MARÍA ME ENTREGA A LA PEQUEÑA AUNG. Cómo no podía soportar la idea de no haber sabido que mi esposa albergaba en su interior una sumisa, intenté que una copa me diera la tranquilidad que me faltaba. Y bajando al salón, fui al mini bar y me puse un whisky. Para mi desgracia ese licor que tanto me gustaba, en aquella ocasión me resultó amargo. «¿Por qué nunca me habló de ello?», me pregunté y revisando nuestra vida en común, traté de hallar algún indicio que me hubiera pasado inadvertido y que a la vista de lo sucedido [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">CAPÍTULO 7. MARÍA ME ENTREGA A LA PEQUEÑA AUNG.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cómo no podía soportar la idea de no haber sabido que mi esposa albergaba en su interior una sumisa, intenté que una copa me diera la tranquilidad que me faltaba. Y bajando al salón, fui al mini bar y me puse un whisky. Para mi desgracia ese licor que tanto me gustaba, en aquella ocasión me resultó amargo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¿Por qué nunca me habló de ello?», me pregunté y revisando nuestra vida en común, traté de hallar algún indicio que me hubiera pasado inadvertido y que a la vista de lo sucedido diera sentido a ese cambio radical.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Haciendo memoria nada en su comportamiento me parecía en consonancia con lo que me acababa de revelar porque a pesar de ser una mujer abierta en lo sexual, nunca había mostrado preferencia por el sexo duro y menos por la sumisión.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al no hallar respuesta en nuestra convivencia, solo había dos opciones. O bien antes de conocerme había contactado con ese mundo, cosa que me parecía extraño, o bien al ejercer como dueña y señora del destino de las birmanas se había visto sorprendida por el placer que esas crías obtenían al saberse cautivas de unos extraños.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esa segunda posibilidad era la que mayores visos de verdad pero después de mucho cavilar comprendí que a efectos prácticos me daba igual cuál de las dos fuera la cierta porque el problema seguía ahí:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ¡María se sentía sumisa y yo no sabía cómo afrontarlo!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esa realidad me colocaba nuevamente en una disyuntiva: o la dejaba por no ser capaz de aceptar, como decía Aung, que mi esposa se hubiese convertido en una esclava de corazón, o apechugaba con el nuevo escenario y complacía sus deseos ejerciendo de su dueño. Como divorciarme no entraba en mis planes, asumí que tendría que aprender a controlar y a satisfacer no solo a ella sino también a las dos orientales. Para ello y dada mi inexperiencia preferí informarme en internet pero toda la información que saqué me parecía cuanto menos aberrante al no ver exigiendo algo que no estuviera yo dispuesto a probar en carne propia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Abatido y con la enésima copa en la mano, volví a mi cuarto con la esperanza que todo hubiese sido una broma pero en cuanto asomé mi cara por la puerta comprendí que lejos de ser algo pasajero, era algo que había llegado para quedarse.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Qué es esto?― quise saber al ver a las tres desnudas arrodilladas al lado de mi cama.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Actuando de portavoz de tan singular trio, Mayi me soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Nosotras querer vivir juntas vida con Amo. Amo no poder hacer diferencias y Aung quejarse Amo no tomar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El alcohol me hizo tomarme a guasa ese paupérrimo español y recordando la promesa que le había hecho a mi esposa, repliqué imitando su habla:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Amo no poder follarse a Aung porque María no poner en bandeja.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Dudo que las birmanas entendieran mi respuesta pero por supuesto que mi mujer sí y demostrando nuevamente que quería que la tratara como a ellas, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://i.imgbox.com/Ld79KJRF.jpg" width="424" height="636">―Esa promesa se la hizo a alguien que ya no existe por lo que no tiene que cumplirla.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Cabreado, repliqué:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Me da igual que sus viejos puedan reclamarla, o me la entregas tú o me niego a desvirgarla.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aceptando que estaba dándole su lugar, mi mujer no se tomó a mal mi negativa y cogiendo de la mano a la oriental, dijo con voz segura:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Aunque no soy nadie para entregarle lo que ya es suyo por derecho, aquí está esta hembra para que la haga suya.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No sé qué me impactó más, si la expresión de angustia de la oriental por temer que la rechazara o la resignación de María al depositarla en mis manos. Afortunadamente en ese instante algo me iluminó y ejerciendo la autoridad que ella misma me había dado, me tumbé en la cama y exigí que Mayi y María se mantuvieran al margen mientras la tomaba.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ninguna de las nativas entendieron mi orden y tuvo que ser mi esposa la que dando un postrer beso como su dueña a la morena, le dijera:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Nuestro amo te espera.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aung no entendió que con ese breve gesto María le estaba informando que había aceptado desvirgarla y con ello romper el último lazo que le ataba a su pasado. Aterrorizada por mi posible rechazo, permanecía de pie en mitad de la habitación casi llorando.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Lo cierto es que estuve tentado de mantener su zozobra pero como de nada me iba a servir, dando una palmada sobre el colchón, la llamé a mi lado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Ve a él― insistió María a la muchacha.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Enterándose por fin que iba a hacer realidad lo que tanto tiempo llevaba esperando, la birmana se agachó ante mí y con la voz entrecortada por la emoción, sollozó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Nunca antes hombre, Aung tener miedo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Reconozco que me pareció rarísimo que esa chavala se mostrara temerosa de entregarse a mí cuando yo mismo había sido testigo de la forma en que mi esposa la había sodomizado y mientras se acercaba a mí, decidí que al igual que había hecho con su compañera, esa primera vez debía de ser extremadamente cuidadoso para que evitar que una mala experiencia la hiciera odiar mis caricias y levantando mis brazos, le pedí que se acercara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con paso timorato, cubrió los dos metros que nos separaban. Viendo su temor, no pude menos que compadecerme de ella al saber que había sido educada para entregarse al hombre que la comprara sin poder opinar y sin que sus sentimientos tuviesen nada que ver.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Pobre, lleva toda vida sabiendo que llegaría este día», medité.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ajena al maremágnum de mi mente, Aung se tumbó junto a mí sin mirarme. La vergüenza que mostraba esa criatura me parecía inconcebible y más cuando apenas media hora antes, no había tenido problema en hacerme una mamada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «No tiene sentido», me dije mientras tanteaba su reacción pasando mis dedos por su melena.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ese pequeño y cariñoso gesto provocó una conmoción en la birmana, la cual pegó un gemido y ante mi asombro se pegó a mí diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Aung no querer volver pueblo, Aung querer amo siempre suya.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La expresión de su mirada me recordó a la de Mayi y cayendo del guindo, aprehendí algo que había pasado por alto y que era que para ellas era algo connatural con su educación el enamorarse de su dueño porque así evitaban el sentirse desgraciadas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Queriendo comprobar ese extremo, acerqué mis labios a los suyos y tiernamente la besé. El gemido que pegó al sentir ese beso ratificó mis sospechas al percibir que con esa caricia se había excitado y con el corazón encogido, pensé:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Mientras mi esposa quiere que la trate como una esclava, ellas se engañan al entregarse a mí soñando que son libres».</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Conociendo que se jugaba su futuro y que debía complacerme, buscó mis besos mientras su pequeño cuerpo temblaba pensando quizás que podía rechazarla al considerarla culpable del cambio de María.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Parece una niña», maldije interiormente sintiéndome casi un pederasta al verla tan indefensa y saber que su futuro estaba en mis manos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿No gustar a mi dueño?― preguntó al ver que no me abalanzaba sobre ella como siempre había supuesto que haría el hombre que la comprara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://i.imgbox.com/estltP9x.jpg" width="424" height="636">―Eres preciosa― contesté con el corazón constreñido por la responsabilidad. Aunque conocía su urgencia por ser desvirgada y evitar así que sus padres volvieran a venderla, eso no me hizo olvidar que realmente no se estaba entregando libremente sino azuzada por el destino que le habían reservado desde que nació.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al escuchar mi piropo como por arte de magia se le pusieron duros sus pezones haciéndome saber que con mi sola presencia esa morenita se estaba excitando. No queriendo asustarla pero sabiendo que debía de poseerla sin mayor dilación, decidí que al igual que hice con su compañera iba a tomarla dulcemente. Y olvidándome de comportarme como amo, pasé mi mano por uno de sus pechos a la vez que la besaba. La ternura con la que me apoderé de su boca disminuyó sus dudas y pegando su cuerpo contra el mío, susurró en mi oído:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Aung siempre suya.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La seguridad de su tono y la aceptación de su futuro a mi lado me permitieron recrearme en sus pechos y con premeditada lentitud, fui acariciando sus areolas con mis yemas. La alegría de sus ojos me informó que iba por buen camino y más cuando sin esperar a que se lo pidiera se sentó sobre mis muslos mientras me volvía a besar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Su belleza oriental y el tacto templado de su piel hicieron que mi pene se alzara presionando el interior su entrepierna. Ella al sentir esa presión sobre sus pliegues cerró los ojos creyendo que había llegado el momento de hacerla mía.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Aung lista.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Pude haberla penetrado en ese instante pero retrasándolo delicadamente la tumbé sobre las sábanas. Ya con ella en esa posición, me quedé embobado al contemplar su belleza casi adolescente tras lo cual se reafirmó en mí la decisión de hacerlo tranquilamente mientras María y la otra birmana observaban atentas como me entretenía en acariciar su cuerpo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Que tocara cada una de sus teclas, cada uno de sus puntos eróticos, en vez de usar mi poder para violarla fue derribando una tras otras las defensas de esa morena hasta que ya en un estado tal de excitación, me rogó con voz en grito que la desvirgara. Su urgencia afianzó mi resolución y recomenzando desde el principio, la besé en el cuello mientras acariciaba sus pantorrillas rumbo a su sexo. El cuerpo de la oriental tembló al sentir mis dientes jugando con sus pechos, señal clara que estaba dispuesta por lo que me dispuse asaltar su último reducto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Nada más tocar con la punta su clítoris, Aung sintió que su cuerpo se encendía y temblando de placer, se vio sacudida por un orgasmo tan brutal como imprevisto. Sus gritos y las lágrimas que recorrían sus mejillas me informaron de su entrega pero no satisfecho con ese éxito inicial, con mi lengua seguí recorriendo los pliegues de su sexo hasta que incapaz de contenerse la muchacha forzó el contacto de mi boca presionando sobre mi cabeza con sus manos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Para entonces ya no me pude contener y olvidando mi propósito de ser tierno, llevé una de mis manos hasta su pecho pellizcándolo. La ruda caricia prolongó su éxtasis y gritando de placer, esa morena buscó mi pene con sus manos tratando que la tomara. Su disposición me permitió acercar mi glande a su entrada mientras ella, moviendo sus caderas, me pedía sin cesar que la hiciera mía.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Tranquila, putita mía – comenté disfrutando con mi pene de los pliegues de su coño sin metérsela.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sumida en la pasión rugió pellizcándose los pezones mientras María me rogaba que no la hiciera sufrir más y que me la follara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Tú te callas― cabreado contesté por su injerencia― una esclava no puede dar órdenes a su amo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi exabrupto hizo palidecer a mi mujer y sollozando se lanzó en brazos de Mayi, la cual la empezó a consolar acariciando sus pechos. La escena me recordó que entre mis funciones estaba satisfacer a la tres y por eso, obviando mi cabreo exigí a esas dos que se amaran mientras yo me ocupaba de la morena.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Volviendo a la birmana, ella había aprovechado mi distracción para cambiar de postura y a cuatro patas sobre las sábanas, intentaba captar mi atención maullando. Al verla tan sumida en la pasión, decidí llegado el momento y forzando su himen, fui introduciendo mi extensión en su interior. Aung gritó feliz al sentir su virginidad perdida y reponiéndose rápidamente, violentó mi penetración con un movimiento de sus caderas para acto seguido volver a correrse.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La humedad que inundó su cueva facilitó mis maniobras y casi sin oposición, mi tallo entró por completo en su interior rellenándola por completo. Jamás había sentido el pene de un hombre en su interior y por eso al notar la cabeza de mi sexo chocando una y otra vez contra la pared de su vagina, se sintió realizada y llorando de alegría chilló:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Aung feliz, Aung nunca más sola.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sus palabras azuzaron a mi cerebro a que acelerara la velocidad de mis movimientos pero la certeza que tendría toda una vida para disfrutar de esa mujercita me lo prohibió y durante largos minutos seguí machacando con suavidad su cuerpo mientras ella no paraba de gozar. La persistencia y lentitud de mi ataque la llevaron a un estado de locura y olvidando que como debía comportarse una mujer de su etnia, clavó sus uñas en su propio trasero buscando que el dolor magnificara el placer que la tenía subyugada mientras me exigía que incrementara el ritmo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esa maniobra me cogió desprevenido y no comprendí que lo que esa muchacha me estaba pidiendo hasta que pegando un berrido me rogó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Aung alma esclava.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Conociendo la forma en que esas mujeres se referían al sexo duro, no fue difícil traducir sus palabras y comprender que lo que realmente me estaba pidiendo es que fuera severo con ella. Desde el medio de la habitación, su compañera ratificó el singular gusto de la muchacha al gritar mientras pellizcaba los pechos de mi mujer:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―María y Aung iguales. Gustar azotes.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No sé qué me confundió más, que Mayi se atreviera a aconsejarme sobre cómo tratar a su amiga o la expresión de placer que descubrí en María al experimentar esa tortura. Lo cierto fue que asumiendo que esa noche debía complacer a la birmana, tuve a bien tantear su respuesta a una nalgada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Juro que me impactó la forma tan rápida en la que Aung ratificó que eso era lo que deseaba y es que nada más sentir esa dura caricia se volvió a correr pero esta vez su orgasmo alcanzó un nivel que creía imposible y mientras su vulva se convertía en un géiser lanzando su ardiente flujo sobre mis piernas, se desplomó sobre el colchón.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://i.imgbox.com/ON18BRyp.jpg" width="424" height="636">María, que hasta entonces había permanecido callada, me incitó a seguir aplicando ese correctivo a la que había sido su favorita al decirme:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Recuerdas un documental que vimos sobre el modo en que los leones muerden a las hembras mientras las montan, ¡eso es con lo que esa zorra sueña!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Asumiendo que era verdad dada su actitud, la agarré de los hombros y mientras llevaba al máximo la velocidad de mis embestidas, mordí su cuello. Mi recién estrenada sumisa al disfrutar de mi dentellada se vio sobrepasada y balbuceando en su idioma natal, se puso a temblar entre mis brazos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Fue impresionante verla con los ojos en blanco mientras su boca se llenaba de baba producto del placer que la tenía subyugada y fue entonces cuando supe que debía de eyacular en su interior para sellar mi autoridad sobre ella. Por ello, llevé mis manos a sus tetas y estrujándolas con fiereza, busqué mi placer con mayor ahínco.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mayi desobedeciendo dejó a María tirada en el suelo y acercándose a donde yo estaba poseyendo a su amiga, murmuró en mi oído:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Aung fértil, Amo sembrar esclava.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No me esperaba que entre mis prerrogativas estaba el fecundar a las chavalas pero pensándolo bien si como dueño podía tirármelas, era lógico que se quedaran preñadas y con la confianza que ese par de monadas iban a darme los hijos que la naturaleza me había negado con María, sentí como se acumulaba en mis testículos mi simiente y dejándome llevar, eyaculé desperdigándola en su interior mientras la oriental no paraba de gritar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Habiendo cumplido con su destino Aung se quedó transpuesta y eso permitió a la otra birmana buscar mis brazos y llenándome con sus besos, me dijo en su deficiente español mientras intentaba recuperar mi alicaído pene:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ― Mayi amar Amo, ¡Mayi primera hijos Amo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">CAPÍTULO 8, PROMETO HACER MADRE A MARÍA</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La terquedad de ese par ofreciendo sus úteros para ser inseminados apenas me dejó dormir al asumir que, si les daba rienda libre, esas birmanas me darían un equipo de futbol.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ¡Me apetecía tener un hijo pero no una docena!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Pensando en ello, me levanté a trabajar sin hacer ruido para no despertar ni a mi esposa ni a las birmanas pero cuando siguiendo mi rutina habitual entraba al baño para ducharme, María se despertó. Y entrando conmigo, abrió el agua caliente y me empezó a desnudar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Qué haces? ¿Por qué no sigues durmiendo?― comenté extrañado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Luciendo una sonrisa, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Me apetecía ser la primera en servir a mi dueño.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No pude cabrearme con ella por seguir manteniendo esa farsa al comprobar la alegría con la que había amanecido, ya que normalmente mi esposa no era persona hasta que se había tomado el segundo café. Por ello haciendo como si no la hubiese oído, iba a quitarme el calzón cuando de pronto María se arrodilló frente a mí y sin esperar mi opinión, me lo bajó sonriendo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La expresión de su rostro fue suficiente para provocarme una evidente erección, la cual se reafirmó cuando en plan meloso me obligó a separar las piernas mientras me decía:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Por esto me levanté antes que ellas. Tu leche reconcentrada de la noche será para mí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Y sin más prolegómeno, sacó la lengua y se puso a lamer mi extensión al mismo tiempo que con sus manos acariciaba mis testículos. Impresionado por esa renovada lujuria, no dije nada y en silencio observé a mi mujer metiéndose mi pene lentamente en la boca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> A pesar de haber disfrutado muchas veces de su maestría en las mamadas, me sorprendió comprobar que ese día su técnica había cambiado haciendo que sus labios presionaran cada centímetro de mi miembro dotando con ello a la maniobra de una sensualidad sin límites. Y comportándose como una autentica devoradora, se engulló todo y no cejó hasta tenerlo hasta el fondo de su garganta. Para acto seguido empezar a sacarlo y a meterlo con gran parsimonia mientras su lengua no dejaba de presionar mi verga dentro de su boca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No contenta con ello fue acelerando la velocidad de su mamada hasta convertir su boca en ingenio de hacer mamadas que podría competir con éxito con cualquier ordeñadora industrial.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Viendo lo mucho que estaba disfrutando, extrajo mi polla y con tono pícaro, me preguntó si me gustaba esa forma de darme los buenos días:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Sí, putita mía. ¡Me encanta!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Satisfecha por mi respuesta, con mayor ansia se volvió a embutir toda mi extensión y esta vez no se cortó, dotando a su cabeza de una velocidad inusitada, buscó mi placer como si su vida dependiera de ello.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¡Dios!― exclamé al sentir que mi pene era un pelele en su boca y sabiendo que no se iba a mosquear, le avisé que quería que se lo tragara todo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://i.imgbox.com/O3Aw5Agt.jpg" width="424" height="636">La antigua María se hubiese cabreado pero para la nueva ese aviso lejos de contrariarla, la volvió loca y con una auténtica obsesión, buscó su recompensa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No tardó en obtenerla y al notar que mi verga lanzaba las primera andanadas en su garganta, sus maniobras se volvieron frenéticas y con usando la lengua como cuchara fue absorbiendo y bebiéndose todo el esperma que se derramaba en su boca. Era tal la calentura de mi esposa esa mañana que no paró en lamer y estrujar mi sexo hasta que comprendió que lo había ordeñado por completo y entonces, mirándome a la cara, me dijo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¡Estaba riquísimo!― y levantándose, insistió: ―Esas dos putitas no saben lo que se han perdido por seguir durmiendo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Muerto de risa, repliqué:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Déjalas dormir, ahora quiero hablar contigo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Por mi tono supo que no iba a reprocharle nada y totalmente tranquila, me pidió que charláramos mientras me ayudaba y dándome un suave empujón, se metió conmigo bajo el chorro de la ducha. Sus pechos mojados me recordaron porque me había casado con ella y mientras bajaba por su cuello con mi boca, le recordé una conversación que habíamos tenido hace unos meses sobre la conveniencia de contratar un vientre de alquiler.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Me acuerdo que eras tú quien no estaba convencido― comentó con la respiración entrecortada al notar mi lengua recorriendo sus pezones.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Asumiendo que cuanto mas cachonda estuviera menos reparos pondría a mi idea, la di la vuelta y separando sus nalgas, me puse a recorrer los bordes de su ano. Ella nada más experimentar la húmeda caricia en su esfínter, pegó un grito y llevándose una mano a su coño, empezó a masturbarse mientras me decía:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Por qué me lo preguntas?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sin dejarla respirar, metí toda mi lengua dentro y como si fuera un micro pene, empecé a follarla con ella.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¡Qué delicia!― chilló apoyando sus brazos en la pared.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Cambiando de herramienta, llevé una de mis yemas hasta su ojete y introduciéndola un poco, busqué relajarlo mientras dejaba caer:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Ya no somos unos niños y creo que es hora que seamos padres, ¿qué te parece?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El chillido de placer con el que contestó no me dejó claro si era por la pregunta o por la caricia y metiendo mi dedo hasta el fondo, comencé a sacarlo al tiempo que insistía en lo de tener un hijo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Sabes que yo no puedo― respondió temblando de placer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Dando tiempo a tiempo, esperé a que entrara y saliera facilidad, antes de incorporar un segundo dentro de ella y repetir la misma operación. El gemido de mi esposa al sentir la acción de mis dos dedos en el interior de su culo me indujo a confesar:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Tenemos a nuestra disposición dos hembras fértiles que no pondrían problemas en quedarse embarazadas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Durante un minuto se lo quedó pensando y con su cabeza apoyada sobre los azulejos de la pared, movió sus caderas buscando profundizar el contacto mientras me decía:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿A cuál de las dos preñarías antes?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La aceptación implícita de María me hizo olvidar toda precaución cogiendo mi pene en la mano comencé a juguetear con su entrada trasera.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Me da igual, pienso que lo lógico es que tú la elijas― contesté mientras forzaba su ojete metiendo mi glande dentro.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al contrario que la noche anterior, mi esposa absorbió centímetro a centímetro mi verga y solo cuando sintió que se la había clavado por completo, me soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¡Dejemos que la naturaleza decida!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Intentando no incrementar su castigo, me quedé quieto para que se acostumbrara a esa invasión y mientras le acariciaba los pechos, insistí:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Imagínate que se quedan las dos, ¡menuda bronca!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Pero entonces María, al tiempo que empezaba a mover sus caderas, me contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―De bronca nada, ¡sería ideal!― y con la cara llena de felicidad, gritó: ― Esas putitas me harían madre por partida doble.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Impresionado con lo bien que había aceptado mi sugerencia, deslicé mi miembro por sus intestinos al ver que la presión que ejercía su esfínter se iba diluyendo y comprendiendo que en poco tiempo el dolor iba a desaparecer para ser sustituido por el placer, comencé incrementar la velocidad con la que la empalaba.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Ahora mi querida zorrita, calla y disfruta― y recalcando mis deseos, solté un duro azote en una de sus nalgas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Como por arte de magia, el dolor de su cachete la hizo reaccionar y empezó a gozar entre gemidos:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¡Quiero que mi amo preñe a sus esclavas!― chilló alborozada ―¡Necesito ser madre!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Como la noche anterior, mi señora había disfrutado de los azotes, decidí complacerla y castigando sus nalgas marqué a partir de ese instante mi siguiente incursión. María, dominada por una pasión desbordante hasta entonces inédita en ella, esperaba con ansia mi nueva nalgada porque sabía que vendría acompañada al momento de una estocada por mi parte.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Si así lo quieres, ¡te haré madre! Pero ahora, ¡muevete!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mis palabras elevaron su calentura y dejándose llevar por la pasión, me rogó que la siguiera empalando mientras su mano masturbaba con rapidez su ya hinchado clítoris. La suma de todas esas sensaciones pero sobre todo la perspectiva de tener un hijo terminaron por asolar todos sus cimientos y en voz en grito me informó que se corría. Al escuchar cómo me rogaba que derramara mi simiente en el interior de su culo, fue el detonante de mi propio orgasmo y afianzándome con las manos en sus pechos, dejé que mi pene explotara en sus intestinos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Agotados, nos dejamos caer sobre la ducha y entonces mi esposa se incorporó y empezó a besarme mientras me daba las gracias:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¡No sé qué me ha dado más placer! Si el orgasmo que me has regalado o el saber que por fin has accedido a darme un montón de hijos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Cómo que un montón? Solo me he comprometido a intentar embarazarlas una vez y eso a no ser que tengamos gemelos, son dos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Descojonada, María contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Esas pobres niñas son jóvenes y sanas, ¿no crees que sería una pena desperdiciar sus cuerpos preñándolas una sola vez?&#8230;</span></p>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><b>golfoenmadrid@hotmail.es</b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div><img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://i.imgbox.com/53yDZHTo.jpg" width="600" height="400"></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-mi-esposa-se-compro-dos-mujercitas-por-error-4-por-golfo/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;Mi esposa se compró dos mujercitas por error 3&#8221; (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-mi-esposa-se-compro-dos-mujercitas-por-error-2-por-golfo-2</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-mi-esposa-se-compro-dos-mujercitas-por-error-2-por-golfo-2#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Sep 2026 15:25:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/?p=16195</guid>

					<description><![CDATA[CAPÍTULO 5. AUNG ME ENTREGA A MARÍA. A pesar de haber desvirgado a una de las chavalas, todavía no me había hecho a la idea de ser el dueño y señor de las birmanas y por ello me quedé mirando cuando María me hizo gala del poder que tenía sobre ellas y más en particular sobre la que percibí como su favorita. Y es que con todo lujo de detalles mi esposa comenzó a explicarme cómo había descubierto durante el baño que esas criaturas daban por sentado que sus labores irían más allá de la limpieza. ―No te imaginas mi [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">CAPÍTULO 5. AUNG ME ENTREGA A MARÍA.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">A pesar de haber desvirgado a una de las chavalas, todavía no me había hecho a la idea de ser el dueño y señor de las birmanas y por ello me quedé mirando cuando María me hizo gala del poder que tenía sobre ellas y más en particular sobre la que percibí como su favorita. Y es que con todo lujo de detalles mi esposa comenzó a explicarme cómo había descubierto durante el baño que esas criaturas daban por sentado que sus labores irían más allá de la limpieza.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No te imaginas mi sorpresa cuando este par de zorritas se pusieron a lamer mis pezones – dijo mientras acariciaba a la mayor de las dos que permanecía abrazada contra su pecho.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aung que hasta entonces se había mantenido apartada de mí, sintió que había llegado su momento y mirando a mi señora, dijo en un correcto español:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Debe entregarme a mi amo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Me sorprendió ver un atisbo de celos en María al oírla como si no quisiese desprenderse de su juguete antes de tiempo y por ello, muerto de risa, comenté que tenía hambre y que me dieran de cenar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi esposa que no es tonta comprendió mis motivos, les pidió que se fueran a calentar la cena. Las dos orientales se levantaron a cumplir sus órdenes, dejándonos solos en el cuarto, momento que María aprovechó para pedirme un favor diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Sé que te puede molestar pero no me apetece que la tomes todavía. Quiero disfrutar un poco más de Aung siendo su única dueña…¿te importa?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La angustia de su tono multiplicó exponencialmente mis sospechas pero como quería a mi mujer y encima tenía a Mayi para jugar, accedí poniendo como condición que me entregara su culo tanto tiempo vedado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Será tuyo cuando lo pidas― contestó con una mezcla de miedo y deseo que me hizo preguntarme si después de estar con esas muchachas el sexo anal había dejado de ser un tabú para ella.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Cerrando el acuerdo, respondí:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Te juro que no tocaré a esa zorrita hasta que tú me la pongas en bandeja.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La expresión de alegría de su rostro ratificó mis suspicacias e interiormente decidí que buscaría seducir a esa morenita para amarrar a María a través del afecto por ella.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Debe ser un capricho pasajero», medité al constarme que mi esposa nunca había sido lesbiana.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Olvidando mis crecientes recelos, le pedí ir a cenar mientras le daba un pequeño azote. Contra todo pronóstico María pegó un gemido de placer al sentir esa caricia contra sus nalgas. Al darse cuenta de ello de su grito, se puso colorada y huyendo de mi lado, salió de la cama.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¿A ésta que le ocurre? ¡Parece como si le hubiese excitado!», exclamé para mí mientras me vestía.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://asianbutterflies.com/galleries/content/ll/ll-027_01/01.jpg" width="424" height="652">El comportamiento de mi señora me tenía desconcertado. No solo había confesado su lésbica predilección por una de las birmanas sino que había puesto cara de puta al sentir mi azote. Tras analizar ambos hechos, concluí que la irrupción de esas crías en su vida había despertado la sexualidad de mi pareja sin tener claro el alcance de ese cambio.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Arrinconando esos pensamientos en un rincón de mi cerebro bajé a cenar. Eran demasiadas novedades para asimilar en un mismo día y preferí no aventurar un juicio hasta tener la seguridad que no me equivocaba.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Lo que no tenía discusión era el fervor que sentía Mayi por su dueño ya que al verme entrar en el comedor, me dio un buen ejemplo de ello. Dejando los platos que llevaba en sus manos, buscó mi contacto mientras tomaba asiento en la mesa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¡Qué empalagosa eres!― reí al sentir que me colocaba un mechón de mi pelo mientras presionaba su juveniles senos contra mi cara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> A pesar de su poco conocimiento de nuestro idioma, esa morenita captó que no me molestaban sus mimos y acercando su boca, me informó con dulzura lo feliz que era siendo de mi propiedad susurrando en mi oído:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Amo no arrepentir comprar Mayi, ella servir toda vida.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Reconozco que ¡me la puso dura! Nunca había pensado que una habitante de ese paupérrimo tuviese la virtud de provocar mi lujuria de ese modo, pero lo cierto es que olvidando la presencia de mi mujer premié la fidelidad de esa cría con un breve beso en los labios sin prever que ese gesto la calentara de sobremanera hasta el límite de intentar que volviera a tomarla ahí mismo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> María al ver que la oriental se subía la falda mientras se ponía de horcajadas sobre mis piernas soltó una carcajada y muerta de risa, me azuzó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Ya te dije que esta guarrilla está enamorada y no parará hasta que te la folles otra vez.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> A nadie le amarga un dulce y menos uno tan hermoso pero, sacando fuerzas de quién sabe dónde, me negué a sus deseos para no revelar lo mucho que me apetecía disfrutar nuevamente de ese diminuto cuerpo y mordiendo uno de sus lóbulos, insistí en que quería cenar antes.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Descojonada, mi pareja de tantos años me señaló el dolor con el que la oriental había encajado mi rechazo y llamándola a su lado, la acogió entre sus brazos diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Ven preciosa, tu ama te consolará ya que tu amo no quiere.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tras lo cual ante mi perplejidad, la sentó en la mesa y sin preguntar mi opinión, se puso a comerle el conejo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¡No me lo puedo creer!», pensé al contemplar la urgencia con la que María se apropiaba con la lengua de los pliegues de la cría mientras esta me miraba desolada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> He de confesar que estuve a un tris de sustituirla y ser yo quien hundiera mi cara entre los muslos de Mayi pero cuando ya estaba levantándome, escuché a mi esposa decir:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Nuestro dueño tiene que repartir sus caricias entre tres y no es bueno que quieras ser tú sola la que recibe sus mimos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Alucinado por que se rebajara al mismo nivel que la oriental, decidí no intervenir directamente y llamando a Aung, exigí a esa morena que ayudara a María pensando que así terminarían antes y me darían de cenar. Lo que nunca preví fue que en vez de concentrarse en su compañera, le bajara las bragas a mi esposa y separando sus cachetes, se pusiera a lamerle el ojete.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El grito de placer con el que mi mujer recibió la lengua de la morenita despertó mi lujuria y sin perder detalle de esa incursión esperé a que lo tuviese suficientemente relajado para por primera vez en mi matrimonio tomar lo que consideraba mío.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://asianbutterflies.com/galleries/content/ll/ll-027_01/03.jpg" width="424" height="652">La birmana al verme llegar con el pene erecto sonrió y tras darle un último lametazo, echándose a un lado, me lo dejó bien lubricado para tomar posesión de él. Ver ese rosado y virginal agujero listo para mi ataque enervó mis hormonas y sin preguntar qué opinaba María, lentamente pero con decisión usé mi glande para demoler esa última barrera que había entre nosotros.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Inexplicablemente, mi señora no trató de escabullirse al notar cómo su culo era tomado al asalto y únicamente mostró su disconformidad gritando lo mucho que le dolía. Fue entonces cuando saliendo al quite, su favorita acalló sus lamentos besándola. Los labios de la birmana fue el bálsamo que María necesitó para aceptar su destino y sin siquiera moverse, esperó a tenerlo por completo en el interior de sus intestinos para decirme con voz adolorida:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Espero que recuerdes tu promesa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Asumiendo que me obligaría a cumplir lo acordado, esperé a que se acostumbrara antes de moverme. Durante ese interludio Mayi se bajó de la mesa y metiéndose entre sus piernas, se puso a masturbar a mi víctima en un intento de facilitar su doloroso trance mientras la otra oriental la consolaba con ternura.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Reconfortada por los mimos de las muchachas no tardó en relajarse y todavía con un rictus de dolor en sus ojos, me pidió que empezara. Temiendo que en cualquier momento, se arrepintiera de darme el culo, fui sacando centímetro a centímetro mi instrumento y al sentir que faltaba poco para tenerlo completamente fuera, lo volví a introducir por el mismo conducto sin que esta vez María gritara al ser sodomizada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Azuzado por el éxito, repetí a ritmo pausado esa operación mientras mi esposa mantenía un mutismo lacerante que me hizo pensar en que de alguna forma la estaba violando. Iba a darme por vencido cuando su favorita tomó la decisión de intervenir descargando un sonoro azote sobre sus ancas mientras le decía:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Ama debe disfrutar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La reacción de María a esa ruda caricia me dejó helado y es que con una determinación total comenzó a empalarse ella sola usando mi verga como ariete. Si ya de por sí eso era extraño, más lo fue comprobar que Aung le marcaba el ritmo a base de una serie de mandobles que lejos de molestarle, la hicieron gritar de placer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Ama tan puta como yo― murmuró la puñetera cría en su oído al ver la satisfacción con la que recibía sus mandobles e incrementando la presión sobre su teórica dueña se permitió el lujo de retorcerle un pezón mientras me decía que le diera más caña.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No sé si fue esa sugerencia o si fue sentir que la diminuta había cambiado de objetivo y con su lengua se ponía a lamerme los huevos pero lo cierto es que olvidando cualquier tipo de recato, me puse a montar a mi esposa buscando tanto su placer como el mío.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¡Me gusta!― exclamó extrañada al sentir que el dolor había desaparecido y que era sustituido por un nuevo tipo de gozo que jamás había experimentado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La confirmación de ese cambio no pudo ser más evidente porque de improviso su cuerpo se estremeció mientras una cálida erupción de su coño empapaba de flujo tanto sus piernas como las mías.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://asianbutterflies.com/galleries/content/ll/ll-027_01/07.jpg" width="424" height="652">―Ama correrse por culo― comentó su favorita alegremente y llenando sus dedos con el líquido que corría por sus muslos, se los metió en la boca diciendo: ―Ama mujer completa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> María firmó su claudicación lamiendo como una loca los deditos de la chavala mientras sentía que un nuevo horizonte de sexo se abría a sus pies. El brutal sometimiento de mi mujer fue suficiente estímulo para que dejándome llevar rellenara su conducto con mi semen y olvidando que era mi esposa y no mi esclava, con fiereza exigí que se moviera para terminar de ordeñar mis huevos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La sorpresa al conocer el perfil dominante del su marido la hizo tambalearse pero reaccionando a insistencia se retorció de placer pidiendo que fueran mis manos las que le marcaran el ritmo. Complací sus deseos con una serie de duras nalgadas, las cuales provocaron en ella una serie de pequeños clímax que se fueron acumulando hasta hacerle estallar cuando notó que sacando mi verga liberaba su ano.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ante mi asombro al destapar ese agujero, María se vio sacudida por un orgasmo tan brutal como duradero que la mantuvo revolcándose por el suelo mientras las dos chavalas la colmaban de besos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Es increíble», sentencié al comprender que jamás la había visto disfrutar tanto durante los años que llevábamos casados.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Pero fue su propia favorita la que exteriorizó lo que había sentido al consolar a su exhausta ama diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―María correrse como Aung y Mayi. María no Ama, María esclava.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ante esa sentencia, mi mujer salió huyendo con lágrimas en los ojos por la escalera. Anonadado por lo ocurrido, me levanté para ver qué le pasaba pero entonces la morenita me rogó que la dejara a ella ser quien la consolara. Sin saber si hacia lo correcto, me senté en la silla mientras trataba de asimilar la actitud de María esa noche. Luciendo una sonrisa de oreja a oreja, Mayi llegó ronroneando y cogiendo mi pene entre sus manos mientras susurró en plan putón:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Mayi limpiar Amo. Amo tomar Mayi.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ¡Mi carcajada retumbó entre las paredes del comedor!&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">CAPÍTULO 6. MARÍA SE DEFINE</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Esperé más de media hora que María volviera y cuando asumí que era infructuosa, me levanté a buscarla con Mayi como fiel guardaespaldas. Ya en la primera planta del chalet, el sonido de sus llantos me llevó hasta ella y entrando en nuestro cuarto, la hallé sumida en la desesperación al lado de Aung que cariñosamente intentaba tranquilizarla.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Puedo pasar?― pregunté sin saber si mi presencia iba a ser bien recibida.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con lágrimas en sus ojos, levantó sus brazos pidiendo mi consuelo. Por ello, me lancé en su ayuda y con la certeza de que de alguna forma yo era responsable de su angustia, la abracé. Mi esposa al sentir mi apoyo incrementó el volumen de sus lamentos y con la voz entrecortada por el dolor, me preguntó qué debía de hacer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Perdona pero no sé qué te ocurre― repliqué totalmente perdido.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi respuesta provocó nuevamente que se echara a llorar y durante casi un cuarto de hora, no pude sacarle qué era eso que tanto la angustiaba. Increíblemente fue su favorita la que viendo que no se calmaba, comentó con dulzura:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No pasa nada. Amo aceptar usted esclava de corazón.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> A pesar de ese español chapurreado, su mensaje era tan claro como duro; según esa muchacha, mi esposa, mi pareja de tantos años se sentía sumisa y le daba vergüenza reconocerlo. Impactado por esa revelación y sin llegármela a creer, acaricié sus mejillas mientras le decía:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Sabes que te amo y me da igual si resulta que me dices que eres marciana o venusina. Soy tu marido y eso no va a cambiar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Secando sus ojos, me miró desconsolada:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No entiendes lo que me ocurre y dudo que lo aceptes.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Como antes de la afirmación de la birmana ya sospechaba que la llegada de esas dos mujercitas había provocado un maremoto en su interior al dejar aflorar una bisexualidad reprimida desde niña, repliqué:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Lo entiendo y lo acepto… para mí sigues siendo la María de la que me enamoré. Además lo sabes, no me importa compartirte con ellas siempre y cuando me des mi lugar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Incapaz de mirarme, comenzó a decir:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No quiero eso… lo que necesito es…</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Viendo que no terminaba de decidirse a confesar lo que la traía tan abatida, traté de ayudarla diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Lo que necesites, ¡te lo daré! Me da igual lo que sea, pero dime de una vez que es lo que quieres.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sacando fuerzas de su interior, levantó su mirada y me soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Quiero que no me trates como tu esposa sino como tu…¡esclava! – para acto seguido y una vez había confesado su pecado, decir: ―hoy he disfrutado lo que se siente al ser sometida y no quiero perderlo. Necesito que me poseas como las posees a ellas, ¡sin contemplaciones!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No te entiendo, eres una mujer educada en libertad y me estás diciendo que quieres te trate como un objeto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://asianbutterflies.com/galleries/content/ll/ll-027_01/11.jpg" width="424" height="652">No pudiendo retener su llanto, buscó el consuelo de las muchachas pero Aung levantándose de su lado se plantó ante mí diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―María conocer placer esclava y querer Amo no esposo. Si no poder, ¡véndala!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La intervención de esa morena me indignó pero al mirar a mi mujer y ver en su cara que era eso lo que deseaba, mi ira creció hasta límites indescriptibles y alzando la voz, le grité:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Si eso es lo que quieres, eso tendrás― y creyendo que era un flus pasajero quise bajarle los humos diciendo: ―Hazme inmediatamente una mamada y trágate hasta la última gota.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi exabrupto consiguió el efecto contrario al que buscaba porque, tras reponerse del susto, sonriendo se acercó a mí que permanecía de pie en mitad de la habitación y bajando mi bragueta, comenzó a chupar con desesperación mi verga.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Dando por sentado que si quería que recapacitara debía humillarla, mirando a Mayi por señas le pedí que se colocara el mismo arnés con el que mi esposa había sodomizado a su compañera. La birmana no puso reparo en ceñírselo a la cadera y sin avisar penetró a mi mujer mientras ésta me la mamaba. El grito de María ante tan salvaje incursión en su coño me hizo creer que iba por buen camino y por eso tirando de su favorita, la exigí que diera un buen repaso a los pechos de la que había sido su dueña.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aung comprendió al instante que era lo que esperaba de ella y tumbándose bajo nuestra víctima, se dedicó a pellizcar cruelmente sus negros pezones.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Para mi sorpresa, mi querida esposa no se quejó y continuó lamiendo mis huevos mientras su sexo era tomado al asalto por una de las sumisas y sus pechos torturados por la otra.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «No me lo puedo creer, ¡le gusta!», dije para mí al observar en sus ojos el mismo brillo que cuando disfrutaba al hacerle el amor.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Intentando a la desesperada que volviera a ser ella y viendo que mi pene ya estaba erecto, la obligué a abrir los labios para acto seguido incrustárselo hasta el fondo de su garganta. Fui consciente de sus arcadas pero no me importaron porque tenía la obligación de hacerla reaccionar y sin dar tregua a María, usé mis manos para marcar el ritmo con el que me follaba su boca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Obligada a absorber mi extensión mientras Mayi penetraba con insistencia su coño, se sintió indefensa y antes que me diera cuenta, ¡se corrió!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¡No puede ser!», exclamé en mi interior y mientras trataba de asimilar que hubiese llegado al orgasmo, comprendí que no había marcha atrás y que debía profundizar en su humillación aunque eso la hundiera aún más en ese “capricho”.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Por eso sacando mi verga de su boca, llamé a la morenita de la que estaba prendada. Al llegar Aung a mi lado, la hice arrodillarse ante mí y poniéndola entre sus labios, ordené a mi mujer que aprendiera como se hacía una buena mamada. Tras lo cual, dulcemente, rogué a la birmana que fuera su maestra.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mientras esa muchacha se dedicaba a cumplir mi deseo, vi caer dos lagrimones por sus mejillas y eso me alegró creyendo que había conseguido mi objetivo, pero entonces con tono sumiso María, mi María, me dio las gracias por enseñarle como debía hacerla para que la próxima vez su amo estuviera contento.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Juro que me quedé helado al escucharla.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Dándola por perdida, saqué mi polla de la garganta de su favorita y antes de huir de ese lugar, ordené a las orientales que usaran a su nueva compañera como a ellas les gustaría que yo las tratara. Destrozado y sin saber qué hacer, todavía no había abandonado la habitación cuando observé a través del rabillo del ojo a Mayi arrastrando del pelo a mi señora hasta la cama. Pero lo que realmente me dejó acojonado fue comprobar ¡la ilusión con la que María afrontaba su destino!</span></p>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><b>Para comentarios, también&nbsp;tenéis&nbsp;mi email:</b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><b>golfoenmadrid@hotmail.es</b></span></div>
<div><img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://asianbutterflies.com/galleries/content/ll/ll-027_01/18.jpg" width="600" height="390"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-mi-esposa-se-compro-dos-mujercitas-por-error-2-por-golfo-2/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;Mi esposa se compró dos mujercitas por error 2&#8221; (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-mi-esposa-se-compro-dos-mujercitas-por-error-2-por-golfo</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-mi-esposa-se-compro-dos-mujercitas-por-error-2-por-golfo#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Sep 2026 07:45:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-mi-esposa-se-compro-dos-mujercitas-por-error-2-por-golfo/</guid>

					<description><![CDATA[Como os comenté en el relato anterior, mi esposa buscando unas criadas que la ayudaran con la limpieza de nuestro chalet en Birmania, se deja aconsejar por una local y resulta que en vez de contratar, se compró dos mujercitas. Las chavalas aleccionadas desde la infancia que debían de mimar y cuidar al que terminara siendo su dueño, la hacen descubrir la belleza del sexo lésbico así como la excitación de ser la propietaria del destino de ellas dos. María asumió que debía de procurar que yo aceptara que esas preciosidades nos sirvieran porque de no ser así, su futuro [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Como os comenté en el relato anterior, mi esposa buscando unas criadas que la ayudaran con la limpieza de nuestro chalet en Birmania, se deja aconsejar por una local y resulta que en vez de contratar, se compró dos mujercitas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Las chavalas aleccionadas desde la infancia que debían de mimar y cuidar al que terminara siendo su dueño, la hacen descubrir la belleza del sexo lésbico así como la excitación de ser la propietaria del destino de ellas dos. María asumió que debía de procurar que yo aceptara que esas preciosidades nos sirvieran porque de no ser así, su futuro sería muy negro y con toda seguridad&nbsp; irían a parar a un burdel. Para evitarlo, no solo necesitaba que viera con buenos ojos su presencia en casa sino también que para evitar que sus padres pudieran revenderlas, esas crías debían ser desvirgadas por mí. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Ajeno al papel que me tenía reservado yo seguía de viaje por la zona, lo que le permitió planear los pasos que tanto ella como Aung y Mayi darían para que, a&nbsp; mi vuelta, no pudiera negarme a cumplir con mi función. Aunque llamaba a diario a mi mujer y sabía lo contenta que estaba con las dos birmanas que había contratado, nada me hizo sospechar que aunque no lo supiera, era ya dueño de sus vidas y de sus cuerpos, y que a mi retorno iba a tomar posesión&nbsp;&nbsp; de ellas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">Mi vuelta a casa</span></b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="size-full wp-image-22449 alignright" src="http://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/07/Sin-título-10.png" alt="" width="424" height="636" srcset="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/07/Sin-título-10.png 424w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/07/Sin-título-10-200x300.png 200w" sizes="(max-width: 424px) 100vw, 424px" />Recuerdo que a mi llegada a Yagon, María me estaba esperando en el destartalado aeropuerto. Tras los rutinarios trámites en la aduana, salí a la sala de espera y me encontré que mi esposa venía acompañada de dos preciosas niñas, vestidas al modo tradicional birmano.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La juventud de las muchachas me sorprendió al igual que su atractivo pero como no quería que mi mujer se sintiera celosa, obvié su presencia y saludé a María con un beso en los labios. Ese gesto tan normal en un país como el nuestro, en Birmania se considera casi pornográfico y por eso todos los presentes se nos quedaron mirando con una expresión de desagrado con la excepción de ellas dos que lucieron una extraña sonrisa en su rostro.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Tras ese saludo mi mujer me presentó al servicio, diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Alberto, te presento a Aung y a Mayi. Son las crías de las que te hablé.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">No queriendo quedar como un bruto, las saludé con el típico saludo de esa zona, evitando el contacto físico mientras les daba un repaso con mi mirada. Las dos crías eran ambas estupendo especímenes de mujer de su etnia. Bajitas y guapas, sus caras tenían una dulzura no exenta de sensualidad, sensualidad que se vio confirmada cuando cogiendo mis maletas, las vi caminar rumbo a la salida. El movimiento estudiado de sus traseros, me hizo comprender que bajo las largas y coloreadas faldas que portaban se escondían dos duros culitos que serían un manjar en manos de cualquier hombre.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">María descubrió en mi mirada que físicamente esas mujercitas me resultaban atractivas y tratando de forzar mi interés por ellas, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Aunque las veas pequeñitas, son fuertes. Siempre están dispuestas a trabajar y desde que llegaron a casa, no han parado de mimarme.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">En ese momento no caí en el tipo de mimos a los que se refería mi esposa pero sus palabras me hicieron observarlas con mayor detenimiento y fue entonces cuando me percaté que aunque casi sin pechos, las dos birmanas tenían unos cuerpos muy apetecibles. Sin llegar a comprender los motivos por los que mi mujer había aceptado meter la tentación en casa, supe que a partir de ese día tendría que combatir las ganas de comprobar de primera mano, la famosa fogosidad de las habitantes de ese país.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Ya fuera del aeropuerto, nos esperaba el conductor que mi mujer había contratado para llevarnos a casa, el cual metió el equipaje mientras mi mujer y yo entrabamos en el vehículo. El coche en cuestión era un viejo taxi londinense donde los ocupantes se sentaban enfrentados, por lo que al entrar Mayi y Aung se colocaron mirando hacia nosotros. Curiosamente, nada más hacerlo, las crías se ocuparon de cerrar las cortinillas de las ventanas de forma que nada de lo que ocurriera en el interior pudiera ser visto por el taxista ni por los viandantes que poblaban las calles a esa hora.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Reconozco que me extrañó su comportamiento pero aun más que mi mujer me besara con pasión mientras me decía lo mucho que me había echado de menos. Como comprenderéis me quedé cortado al sentir las manos de María acariciando mi bragueta por el espectáculo que estábamos dando a esas niñas. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Cariño, tenemos público- susurré en su oído mientras veía que las dos birmanas no perdían ojo de las maniobras de su jefa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Lo sé y eso me pone bruta- contestó totalmente lanzada.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mi vergüenza se incrementó hasta límites inconcebibles cuando obviando mis protestas, mi mujer había sacado mi miembro de su encierro y con total falta de recato, me estaba empezando a pajear. Estuve a punto de rechazar sus caricias pero justo cuando iba a separarla de mí, observé la expresión de los ojos de las muchachas y comprendí que lejos de mostrar rechazo, estaban admirando el modo en que su patrona acariciaba con sus manos mi sexo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Aunque María nunca había sido una mojigata en lo que respecta al sexo, aun así me sorprendió que sin cortarse un pelo y cuando todavía el taxista no había salido del parking, se arrodillara frente a mí y con una expresión de lujuria que me dejó alucinado, me miró y acercando su cabeza a mi miembro, se apoderó de él con sus labios.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Relájate y disfruta- me dijo con voz de putón.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sus palabras y las miradas de satisfacción de nuestras criadas despertaron mi lado perverso y ya convencido colaboré con ella, separando las rodillas de forma que mi pene quedó a la altura de su boca. Tras lo cual y sin mediar palabra abrió sus labios, se lo introdujo en la boca. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“¡Dios! ¡Que gozada!” pensé al sentir su lengua recorriendo mi extensión.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Pese a que nunca me había atraído el exhibicionismo, os tengo que reconocer que me excitó ser objeto de esa mamada mientras dos desconocidas disfrutaban de la escena a escasos centímetros de nosotros. A María debía pasarle algo parecido porque como posesa aceleró sus maniobras y usando la boca como si de su coño se tratase, metió y sacó mi miembro cada vez más rápido. Por su parte, Mayi y Aung como queriendo compartir parte de nuestro placer, se las veía cada vez más interesadas y con sus pezones marcándose bajo su blusa, siguieron las andanzas de mi mujer con una más que clara excitación.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Te gusta que nos miren?- me preguntó María al comprobar que como las observaba.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Sí- reconocí con la mosca detrás de la oreja.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://javtube.com/tokyopic/uralesbian/yui-kawagoe-mai-araki/112_araki_mai_kawagoe_yui/yui-kawagoe-mai-araki-2.jpg" width="422" height="633">Mi respuesta exacerbó su calentura y poniéndose a horcajadas sobre mis rodillas, se levantó la falda dejándome descubrir que no llevaba ropa interior. Antes de que me pudiera reponer de la sorpresa al ver su coño desnudo, María cogiendo mi sexo, se ensartó con él. Su inusual lujuria me pilló nuevamente descolocado y más cuando empezando a cabalgar lentamente usando mi pene como soporte, susurró en mi oído:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Te gustaría follártelas?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La sola idea de disfrutar de esas&nbsp; dos exóticas bellezas me pareció un sueño y llevando mis manos hasta su culo, colaboré con su galope, izando y bajando su cuerpo mientras se empalaba. Todavía no había asimilado su propuesta cuando con tono perverso, me preguntó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Y ver como ellas me follan?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Imaginarme a mi esposa en manos de esas dos, desbordó mis previsiones. Subyugado por el celo animal que denotaban sus palabras, me apoderé de sus pechos con la lengua&nbsp; mientras María no dejaba de usar mi verga como instrumento con el que empalarse. Mi excitación ya de por sí enorme, se volvió insoportable cuando sentí su flujo recorriendo mis muslos mientras ella me decía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Esta noche te dejaré que las desvirgues, si tú me dejas mirar.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La seguridad con la que me lo dijo, me hizo comprender que era cierto y no pudiendo soportar más tiempo, descargué mi simiente en su interior mientras ella seguía cabalgando en busca de su propio placer. Al sentir mi semen bañando su vagina, mi esposa se unió a mí y pegando un sonoro grito, se corrió. La sonrisa con la que las dos birmanas respondieron a nuestro gozo confirmó en silencio todas y cada una de las palabras de María y por eso tras dejarla descansar, le pregunté cómo era posible y a que se debía el hecho que me hiciera tal propuesta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Recuerdas que te dije que había contratado dos criadas?- preguntó muerta de risa- Pues te mentí. Al quererlas contratar, me equivoqué y compré a estas dos mujercitas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-No entiendo- respondí alucinado porque, sin ningún tipo de rubor,&nbsp; me estuviera reconociendo algo así y por eso no pude más que preguntar: -¿Me estás diciendo que no son nuestras empleadas sino nuestras esclavas?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Soltando una carcajada, respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Así es – y poniendo cara de niña buena, prosiguió diciendo: &#8211; Mayi y Aung han resultado de lo mas “serviciales” y me han mimado de muchas formas mientras tú no estabas. Pero ahora que estás aquí, están deseando que su dueño las haga mujer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sin todavía llegármelo a creer, insistí:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Perdona que te pregunte. ¿Las has usado sexualmente?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Sí, cariño. Cómo estabas de viaje, me han cuidado muy bien en tu ausencia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El descaro con el que me informó de su desliz lejos de cabrearme, me excitó y pasando mi mano por su pecho, pellizqué uno de sus pezones mientras le decía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Eres una puta infiel que se merece un castigo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">María sin inmutarse y con una sonrisa en su boca, contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Soy tu puta pero no puedo haberte sido infiel, si he usado para satisfacer mis necesidades a esas dos criaturas. Cómo eres su dueño a efectos prácticos, ha sido como si en vez de sus lenguas, hubiera sido tu pene el que me hubiera dado placer durante esta semana.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Descojonado acepté sus razones pero aun así la puse en mis rodillas y dándole una serie de sonoros azotes, castigué su infidelidad. Las risas de María al recibir su castigo y las caras de felicidad que esa dos crías pusieron al verlo incrementaron el morbo que sentía y por eso, con mi pito tieso, deseé llegar a casa mientras me saboreaba pensando en el placer que las tres mujeres me darían esa noche…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">Llegamos los cuatro a casa.</span></b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://javtube.com/tokyopic/uralesbian/yui-kawagoe-mai-araki/112_araki_mai_kawagoe_yui/yui-kawagoe-mai-araki-4.jpg" width="425" height="638">La exquisita limpieza del chalet me ratificó que además de haberse ocupado de María, Mayi y Aung también habían cumplido con creces su función como criadas y por eso dejé que en manos de mi esposa lo que ocurriera a partir de ese momento. Con la tranquilidad que da el saber que nada me podía sorprender, dejé que mi mujer me enseñara como quedaban los muebles que había comprado mientras las dos birmanas desaparecían rumbo a la cocina.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Al llegar a el que iba a ser nuestro cuarto, me quedé de piedra al observar que María había cambiado la cama y en vez de la Queen que habíamos elegido, había una enorme King-Size de dos por dos. Ella al ver mi cara, riéndose, me aclaró:</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Era muy pequeña para los cuatro- y sin darme tiempo para asimilar esa frase, me llevó casi a rastras hasta el baño donde de pronto me encontré a las dos muchachas esperándonos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Su actitud expectante me hizo reír y mirando a mi mujer, le pregunté qué era lo que me tenía preparado. Muerta de risa, me contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Pensé que te vendía bien un baño- tras lo cual hizo un gesto a la mayor de las dos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Aung sabía que esperaba su dueña de ella y acercándose a mí, me empezó a desnudar mientras con cara de recochineo mi esposa se sentaba en una silla que había dejado exprofeso en una esquina del baño. Absortó, dejé que con sus diminutas manos desabrochara su camisa para que desde mi espalda, Mayi me la quitara.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-No te quejaras- dijo riéndose desde su asiento- ¡Dos vírgenes para ti solo!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Ni siquiera contesté porque justo entonces sentí que mientras la pequeña me besaba por detrás, Aung me estaba quitando el cinturón. El morbo de que dos niñas me estuvieran desnudando teniendo como testigo a la mujer con la que me había casado fue estímulo suficiente para que al caer mi pantalón, mi verga ya estuviera dura.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Se nota que te gustan estas putitas- dijo María con satisfacción al ver mi estado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Ni que decir tiene que estaba de acuerdo, ningún hombre en su sano juicio diría que no en mi situación y por eso sonreí mientras la oriental se agachaba a mis pies para terminarme de quitar la ropa. Ya totalmente desnudo, entre las dos, me ayudaron a entrar a la bañera y en silencio me empezaron a enjabonar. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mi erección era brutal y aunque lo que realmente deseaba era desflorar a una de las dos, decidí que lo mejor dar su lugar a mi mujer y por eso mirándola, pregunté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿No te bañas conmigo?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">&nbsp;María con tono triste, me respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Me gustaría pero hoy es el turno de nuestras zorritas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Tras lo cual, mediante gestos, las azuzó a que se dieran prisa. Mayi la más morena y también la más joven fue la encargada de aclarar mi cuerpo y retirar los restos de jabón con sus manitas. El tierno modo en que lo hizo me terminó de calentar y viendo que tenía su cara a pocos centímetros de mi pene, no me pude contener y se lo puse en los labios. La morena miró a mi mujer pidiendo su permiso y al obtenerlo, sonriendo, sacó su lengua y empezó a recorrer con ella mi extensión.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Estas segura de que puedo?- pregunté a mi mujer al sentir las caricias de la oriental.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">En silencio, María se levantó la falda y separando sus rodillas, llamó a la otra cría&nbsp; y ya con ella de rodillas, contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Por supuesto, siempre que dejes que Aung se coma mi chumino mientras tanto.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como respuesta, presioné con mi verga los labios de Mayi, la cual abrió la boca y se fue introduciendo mi falo mientras con su lengua jugueteaba con mi extensión. Nunca en mi vida supuse que llegaría un día en el que una guapa jovencita me hiciera una mamada mientras otra no menos bella hacía lo propio con el coño de mi esposa y ya completamente dominado por la pasión, la cogí de la cabeza y se lo incrusté hasta el fondo de su garganta. &nbsp;Sorprendido tanto por mi violencia como por la facilidad con la que la birmana lo había absorbido sin sufrir arcadas, lentamente fui metiendo y sacando mi pene de su boca, disfrutando de ese modo de la humedad y tersura de sus labios.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://javtube.com/tokyopic/uralesbian/yui-kawagoe-mai-araki/112_araki_mai_kawagoe_yui/yui-kawagoe-mai-araki-14.jpg" width="425" height="283">A menos de un metro de nosotros, su amiga lamía sin descanso el sexo de María mientras ella le azuzaba con prolongados gemidos de placer. Comprendí al oír su respiración fui acelerando el compás con el que me follaba la boca de la morenita sin que se quejara. Sintiendo &nbsp;una extraña sensación de poderío y asumiendo ya que esa niña era de mi propiedad, no intenté retener mi eyaculación y al poco tiempo, exploté en el interior de su boca. Mi nueva y sumisa servidora disfrutó de cada explosión y de cada gota hasta que relamiéndose de gusto, dejó mi polla inmaculada sin resto de semen.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al acabar de eyacular y mirar hacia donde mi esposa estaba sentada, la vi retorcerse de placer y lejos de sentir celos viéndola disfrutar con otra persona, me sentí feliz al saber que a partir de ese día íbamos a tener una vida sexual de lo más completa y ejerciendo de dueño absoluto de mis tres putas, obligué a las dos birmanas a llevar a mi señora hasta el cuarto.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez allí, me tumbé en la cama e imprimiendo a mi voz de un tono dominante, la miré y le dije:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Enséñame la mercancía que has comprado.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">María sintió un escalofrío de gozo al escuchar esa orden y asumiendo que quizás nunca había sabido sacar de mí esa faceta, respondió:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cuál quieres que te muestre antes?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca se había mostrado tan sumisa y disfrutando de ese papel, le exigí admirar a las dos a la vez. Obedeciendo con soltura juntó a las dos muchachas y con un gesto les ordenó que se fueran desnudando lentamente. Como si lo hubiesen practicado, Mayi y Aung desabotonaron su falda, dejándola caer al mismo tiempo. La sincronización de sus movimientos y la belleza de las cuatro piernas me hicieron tardar unos segundos en dar mi siguiente orden.&nbsp; Tras unos momentos babeando de la visión de sus muslos y de los coquetos tangas que apenan cubrían sus sexos, pedí a mi esposa que les diera la vuelta porque quería contemplar sus culos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Adoptando los modos de una institutriz enseñando a sus pupilas, María las giró y extralimitándose a mis deseos, masajeó sus nalgas mientras me decía:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tienen unos traseros duros y bien dispuestos para que los disfrutes- y bajando su mirada como avergonzada, me informó: -Cómo quería preservar su virginidad para que fueras tú quien la tomara y ellas me mostraron que podía usar sus culitos, te tengo que reconocer que ya he gozado usándolos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su respuesta me impactó porque no en vano siempre me había negado su entrada trasera y en cambio ahora me acababa de decir que de algún modo las había sodomizado. Tras analizar durante unos instantes, le solté que quería verla haciéndolo. Colorada hasta decir basta, se trató de zafar de mi orden diciendo que antes debía desvirgar a las muchachas pero entonces, usando uan autoridad que desconocía tener sobre ella, le dije:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-O me muestras con una de ellas como lo hacías o seré yo quien te destroce tu hermoso culo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi seria amenaza produjo un efecto imprevisto, bajo su blusa observé que sus pezones se habían erizado delatando la calentura que mi orden había provocado en mi esposa y sin esperar a que la cumpliera se desnudó mientras sacaba de un cajón un arnés con un enorme pene doble adosado. Desde la cama, observé como María se colocaba ese instrumento, metiendo uno de sus extremos en el interior de su sexo. Aung al ver que se lo ponía, dedujo sus deseos y sin que ella tuviese que decírselo se puso a cuatro patas sobre la alfombra.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si ya de por sí eso era los suficiente erótico para que mis hormonas empezaran a reaccionar, más aún lo fue observar a mi esposa mojando sus dedos en su propio coño para acto seguido llevarlos hasta el esfínter de la oriental y separando sus nalgas, empezar a relajarlo con esmero. La chavala al notar a su dueña hurgando en su ano, empezó a gemir de placer sabiendo lo que iba irremediablemente a pasar con su culito.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La escena no solo me calentó a mí sino también a la otra oriental que creyendo llegado su momento, se tumbó a mi lado y maullando como gatita con frio, buscó mi atención pero sobre todo el cobijo de mis brazos. Callado queda dicho que al pegarse a mí y aunque me interesaba observar a María poseyendo a su sumisa, no tuve más remedio que hacerle caso al comprobar el suave tacto de su piel y ayudándola con el resto de su ropa, la dejé desnuda sobre las sábanas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Qué belleza!”, exclamé mentalmente al admirar la belleza de su pequeño y moreno cuerpo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://javtube.com/tokyopic/uralesbian/yui-kawagoe-mai-araki/112_araki_mai_kawagoe_yui/yui-kawagoe-mai-araki-12.jpg" width="425" height="283">Mayi al notar la caricia de mi mirada, se mordió los labios demostrándome un deseo innato y dando sus pechos como ofrenda a su dueño, los depositó en mi boca mientras se subía sobre mí. Reconozco que me mostré poco interesado porque en ese preciso instante, María estaba metiendo el enorme falo que llevaba adosado a su arnés en los intestinos de su momentánea pareja. La chavala tratando de captar mi atención se puso en pie en la cama y separando sus labios inferiores con dos dedos, me mostró que en el interior de su sexo permanecía intacto su himen. La visión de esa tela y saber que podía ser yo quien por fin la hiciera desaparecer fueron motivo suficiente para que me olvidara de mi señora y de los gritos que daba su víctima al ser cabalgada por ella y concentrándome en la morenita, decidí que al ser su primera vez debía de esmerarme. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Si quiero que sea una amante fogosa, debe de disfrutar al ser desvirgada”, me dije mientras la tumbaba suavemente sobre el colchón.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La chavala malinterpretó mis deseos y agarrando mi pene entre sus manos, intentó que la penetrara pero, rehuyendo su contacto, la obligué a quedarse quieta mientras por gestos le decía que era yo quien mandaba.&nbsp; La cara de la cría traslució su perplejidad al notar que su dueño en vez de hacer uso de ella directamente, recorría con su lengua su piel bajando desde el cuello rumbo a su sexo. Sabiendo que esa mujercita nunca había probado las delicias del sexo heterosexual, decidí&nbsp; que tendría cuidado y reiniciando las caricias, fui recorriendo sus pechos, recreándome en sus diminutos pero duros pezones.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahhh- gimió al sentir que usando mis dientes les daba un suave mordisco antes de reiniciar mi ruta para aproximarme lentamente a mi meta. Mi sirvienta, sumisa o lo que fuera, completamente entregada, separó sus rodillas para permitirme tomar posesión de su hasta entonces inviolado tesoro. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabiendo que había ganado una escaramuza pero deseando ganar la guerra, pasé cerca de su sexo pero dejándolo atrás, seguí acariciando sus piernas. La oriental se quejó al ver truncado su deseo y dominada por la calentura que abrasaba su interior, se pellizcó &nbsp;los pechos mientras por señas me rogaba que la hiciera mujer.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si eso ya era de por sí sensual, aún lo fue más observar que su depilado sexo brotaba un riachuelo muestra clara de su deseo. Obviando lo que me pedía mi entrepierna, usé mi lengua para acariciarla cada vez más cerca de su pubis. La pobre chavala, desesperada, aulló de placer cuando, separando sus hinchados labios, me apoderé de su botón. Era tanta su excitación que nada más sentir la húmeda caricia de mi lengua sobre su clítoris, retorciéndose sobre las sábanas, se corrió en mi boca.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Dos a cero”, pensé y ya más seguro con mi labor, me entretuve durante largo tiempo bebiendo de su coño mientras Mayi unía un orgasmo con el siguiente sin parar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Seguía machaconamente jugando con su deseo, cuando mi esposa me susurró al oído que ya era hora de que tomara posesión de mi feudo. Al girarme y mirarla, leí en los ojos de María una brutal pasión que nunca había contemplado en ella, por lo que cogiéndola del brazo, la tumbé en la cama junto a la cría y con tono duro, le solté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quiero verte comiéndole los pechos mientras la poseo. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Poseída por un frenesí desconocido, mi mujer se lanzó a mamar de esos pechitos mientras Mayi esperaba con las piernas totalmente separadas que por fin su dueño la desflorara. Su expresión de genuino deseo me hizo comprender&nbsp; que todo en ella &nbsp;ansiaba ser tomada, por lo que, si mas prolegómeno, &nbsp;aproximé mi glande &nbsp;a su sexo y haciéndola sufrir, jugueteé con su clítoris hasta que ella llorando me rogo por gestos que la hiciera suya.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comportándome como su dueño y maestro, introduje mi pene con cuidado en su interior hasta &nbsp;que chocó contra su himen. &nbsp;Una vez allí, esperé que ella se relajara. Pero entonces, echándose hacia adelante, forzó mi penetración y de un solo golpe, se enterró toda mi extensión en su vagina. La chavalita pegó un grito al sentir que su virginidad desaparecía y sin esperar a que su sexo se acostumbrara a esa incursión, con lágrimas en los ojos pero con una sonrisa en los labios se empezó a mover, metiendo y sacando mi pene de su interior.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi esposa que hasta entonces se había mantenido a la expectativa al ver el placer en la mirada de la chinita, obligó a la otra a que nos ayudara a derribar las últimas defensas de su amiga. Aung no se hizo de rogar y mientras daba cuenta de uno de los pechos de Mayi, llevó su mano hasta su imberbe coñito y la empezó a masturbar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los gemidos de la mujercita al sentir ese triple estímulo no tardaron en llegar al no ser capaz de asimilar que esas dos mujeres le estuvieran comiendo los pechos y pajeándola mientras sentían en su interior la furia de mi acoso. Al escuchar su gozo, incrementé el ritmo de mis embestidas. La facilidad con la que mi pene entraba y salía de su interior, me confirmó que esa niña estaba disfrutando con la experiencia &nbsp;y ya sin preocuparme por hacerla daño, la penetré con fiereza. La hasta esa noche virgen cría no tardó en correrse mientras me rogaba con el movimiento de sus caderas que siguiera haciéndole el amor.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Le gusta a mi putita &nbsp;que su dueño se la folle?-, pregunté sin esperar respuesta al sentir que por segunda vez, esa mujercita llegaba al orgasmo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya abducido por mis deseos, la agarré de los pechos y profundizando en mi penetración, forcé su pequeño cuerpo hasta que mi pene chocó con la pared de su vagina. Una y otra vez, usé mi pene como martillo con el que asolar cualquier resistencia de esa oriental hasta que cogiéndola de los hombros, regué su interior &nbsp;sin pensar en que al contrario que en mi esposa, su vientre podía hacer germinar mi simiente.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La chavala al sentir su coño encharcado con su flujo y mi semen, sonrió satisfecha. Aunque en ese momento no lo sabía, &nbsp;esa noche no solo la había desvirgado, sino que le había mostrado un futuro prometedor donde&nbsp; podría ser &nbsp;feliz dejando atrás los traumas de su infancia y posando&nbsp; su cabeza sobre mi pecho, me miró como se adora a un rey.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su mirada no le pasó inadvertida a María, la cual, alegremente me abrazó y susurrando en mi oído, dijo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cariño, mira su cara de felicidad. ¡Has conseguido que esta niña se enamore de ti!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus palabras me hicieron fijarme y mirando a esa dulzura de cría que reposaba en mi pecho, comprendí que tenía razón porque al percatarse que la estaba mirando, Mayi se revolvió avergonzada y quizás creyendo que iba a zafarme de ella, me abrazó con fuerza.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo ves- insistió mi mujer. –Aunque no nos entiende, &nbsp;la cría sabe que &nbsp;estamos hablando de ella y no quiere que te separes de su lado.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Conociendo las enormes carencias afectivas de esa dos mujercitas, llamé a Aung a nuestro lado y tumbándola junto a nosotros, nos quedamos los cuatro en la cama mientras pensaba en cómo había cambiado nuestra vida por un error. Seguía todavía dando vueltas a ese asunto cuando María comentó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cariño, la otra cría está esperando ser tuya. ¿Te parece que vaya empezando yo mientras descansas?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Solté una carcajada al escucharla porque no tuve que ser un genio para comprender que mi mujer estaba encaprichada con esa chavala y su pregunta era una mera excusa para poseerla nuevamente.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><b>Para comentarios, también&nbsp;tenéis&nbsp;mi email:</b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><b>golfoenmadrid@hotmail.es</b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"></div>
<div style="font-size: 14px;"></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: black; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;">
<div style="margin: 0px;">
<div style="margin: 0px;">
<p><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b>¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</b></span></p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="https://javtube.com/tokyopic/uralesbian/yui-kawagoe-mai-araki/112_araki_mai_kawagoe_yui/yui-kawagoe-mai-araki-11.jpg" width="1280" height="853"></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
</div>
</div>
</div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-mi-esposa-se-compro-dos-mujercitas-por-error-2-por-golfo/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>2</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;Mi esposa se compró dos mujercitas por error&#8221; (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-mi-esposa-se-compro-dos-mujercitas-por-error-por-golfo</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-mi-esposa-se-compro-dos-mujercitas-por-error-por-golfo#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Sep 2026 17:06:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-mi-esposa-se-compro-dos-mujercitas-por-error-por-golfo/</guid>

					<description><![CDATA[Cuando por motivo de trabajo te desplazan a un lugar exótico, es importante antes de hacer nada conocer la cultura del país porque en caso contrario, es muy fácil meter la pata. Eso le ocurrió a mi mujer al poco tiempo de irnos a vivir a Birmania. Dejando nuestro Madrid natal, nos habíamos desplazado hasta ese lejano país porque mi empresa me había nombrado delegado. Entre las prestaciones del puesto se incluía un magnifico chalet de casi quinientos metros para nuestro uso y disfrute. Recuerdo que desde que María visitó las reformas de la casa donde íbamos vivir los siguientes [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Cuando por motivo de trabajo te desplazan a un lugar exótico, es importante antes de hacer nada conocer la cultura del país porque en caso contrario, es muy fácil meter la pata. Eso le ocurrió a mi mujer al poco tiempo de irnos a vivir a Birmania.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Dejando nuestro Madrid natal, nos habíamos desplazado hasta ese lejano país porque mi empresa me había nombrado delegado. Entre las prestaciones del puesto se incluía un magnifico chalet de casi quinientos metros para nuestro uso y disfrute. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Recuerdo que desde que María visitó las reformas de la casa donde íbamos vivir los siguientes cinco años, me avisó que no pensaba ocuparse ella de la limpieza.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Si quieres que vivamos aquí, voy a necesitar ayuda.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Cómo me pagaban en euros y los salarios en esas tierras eran ridículos, no vi ningún inconveniente y le di vía libre para resolver ese problema como considerara conveniente, no en vano ella era la que iba a tener que lidiar con el servicio.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">No siendo un tema inmediato por los retrasos en las obras, María aprovechó que durante los dos primeros meses vivíamos en un hotel para conocer un poco la ciudad. Fue durante uno de sus paseos por Yangon cuando conoció a una anciana que siendo natal de ese país, hablaba un poco de inglés.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">María vio en ella a su salvación y la medio contrató como asesora para todo. De esa forma en compañía de Maung compró los muebles que le faltaban, conoció las mejores tiendas de la ciudad e incluso le presentó a un par de occidentales con las que ir a tomar café. Convencida que había hallado una mina al llegar el momento de la mudanza, también le planteó su problema con el servicio.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Yo conseguir. Mujeres de mi pueblo, dulces, guapas, jóvenes y obedientes. ¿Le parece bien?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mi mujer que es de la cofradía del puño agarrado, preguntó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Y cuánto me va a costar al mes?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-No mes, usted pagar 800 dólares americanos por cada una y luego solo comida y casa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Creyendo que ese dinero era la comisión de la anciana por conseguirle unas criadas y que estas eran de un origen tan humilde que con la manutención se daban por satisfechas, hizo cálculos y comprendió que con que duraran cuatro meses habría cubierto de sobra el desembolso. Por eso y por la confianza que tenía en la mujer, aceptó sin medir claramente las consecuencias. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Me mudo en dos semanas, ¿cree que podré tenerlas para entonces?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Por supuesto, Maung mujer seria. Dos semanas, mujeres en su casa….</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">Aung y Mayi llegan a casa.</span></b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/151/79160262/79160262_021_4af1.jpg" width="460" height="690">Tal y como habían quedado, a las dos semanas exactas la anciana llegó al chalet con las dos criadas. Debido a mi trabajo, ese día estaba de viaje en Tailandia y por eso tuvo que ser María quien las recibiera. Mi señora al verlas tan jovencitas lo primero que hizo fue preguntarle su edad.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La vieja creyendo que la queja de mi esposa era porque las consideraba mayores, contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Veintiuno y dieciocho. Pero ser vírgenes, ¿Usted querer comprobar?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Tamaño desatino incomodó a María y creyendo que en esa cultura una chica de servicio virgen era un signo de estatus, le contestó que no hacía falta. Tras lo cual, directamente las puso a limpiar los restos de la obra. Al cabo de tres horas de trabajo en las pobres crías no se tomaron ni un respiro,&nbsp; mi señora miró su reloj y vio que ya era hora de comer. Como no había preparado nada por medio de señas, se llevó a las orientales a comer a un restaurante cercano.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Las chavalas que no comprendían nada se dejaron llevar sumisamente pero al ver que entraban a un restaurante se empezaron a mirar entre ellas completamente alucinadas. Mi mujer creyó que su confusión se debía a que aunque era un sitio popular, al ser de un pueblo en mitad de la sierra nunca habían en estado en un sitio de tanto lujo pero cuando intentó que se sentaran a su lado, sus caras de terror fueron tales que tuvo que llamar a la jefa que hablaba inglés para que le sirviera de traductora. Tras explicarle la situación, la birmana&nbsp; comenzó a charlar con sus compatriotas. Como las dos crías eran de una zona tan remota, su dialecto fue entendido a duras penas por la mujer y luego de traducirlo, dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Señora, estas dos niñas se niegan a sentarse a comer con usted. Según ellas estarían menospreciando a la esposa de su dueño. Prefieren permanecer de pie y comer cuando usted acabe.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Desconociendo la cultura, no dio importancia a la forma en que se habían referido a ella y temiendo ofender alguna de sus costumbres, comenzó a comer. Las dos orientales se tranquilizaron pero asumiendo que ellas eran las sirvientas se negaron a que los empleados del local se ocuparan de su señora y por eso cada vez que le faltaba agua en su vaso, ellas se lo rellenaban y cuando trajeron los siguientes platos, se los quitaron de las manos y ellas fueron quien se lo colocaban en la mesa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">María que al principio estaba incomoda, al notar el mimo con el que ambas niñas la trataban, aceptó de buen grado ese esplendido trato y se auto convenció que había acertado contratándolas. Habiendo terminado, pidió que prepararan para unas bandejas con comida para ellas y pagando salió del local mientras Aung y Mayi la seguían cargando con las bolsas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Ya en la casa y deseando tomarse un respiro, las dejó en la cocina comiendo mientras ella se iba a tomar un café con las dos británicas que había conocido. Como otras tardes se citó con esas amigas en un café cercano a la embajada americana famoso por sus gin-tonics. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El calor que ese día hacía en Yagon junto con la amena conversación hizo que sin darse cuenta, mi esposa bebiera demasiado y ya casi a la hora de cenar, tuviera que pedir un taxi para irse al chalet. Al bajar del vehículo, se encontró que Aung la mayor de las dos muchachas había salido a recibirla y viendo el estado en que se encontraba, la ayudó a llegar hasta la cama.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Borracha hasta decir basta, le hizo gracia que las dos crías compitieran por ver quién era quien la desnudaba pero aún más sus miradas cómplices al comprobar el tamaño de sus pechos. Como las asiáticas son más bien planas, se quedaron admiradas por el volumen exagerado de sus tetas y por eso les resultó imposible retirar sus ojos de mi esposa mientras involuntariamente los comparaban con los suyos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡No son tan grandes!- protestó muerta de risa e iniciando un juego inocente cuyas consecuencias nunca previo, los cogió entre sus manos y les dijo: -Tocad, ¡Son naturales!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Cómo no entendieron sus palabras, fueron sus gestos los que malinterpretaron y creyendo que mi mujer les ordenaba que se los chuparan, un tanto cortadas la miraron tratando de confirmar que eso era lo que su jefa quería.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Tocadlos, ¡No muerden!- insistió al ver la indecisión de las dos chicas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mayi, la menor y más morena de las dos, dando un paso hacia delante obedeció y cogiendo uno de los dos pechos que le ofrecían entre sus manos, lo llevó hasta su boca y empezó a mamar. Totalmente paralizada por la sorpresa, mi mujer se la quedó mirando mientras su compañera asiendo el otro, la imitó.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">María tardó unos segundos en reaccionar porque en su fuero interno, sentir esas dos lenguas recorriendo sus pezones no le resultó desagradable pero al pensar que sus teóricas criadas lo único que estaban haciendo era obedecer, se sintió sucia y separándolas de sus pechos, las mandó a dormir.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Las birmanas tardaron en comprender que mi mujer las estaba echando del cuarto y creyendo que la habían fallado, con lágrimas en los ojos desaparecieron por la puerta mientras en la cama María trataba de asimilar lo ocurrido. El dolor que reflejaban sus caras era tal que supo que&nbsp; de algún modo las había defraudado. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“En Birmania, la figura del jefe debe de ser parecida un señor feudal”, masculló entre dientes recordando que estos tenían derecho de pernada. “Han creído que les ordenaba satisfacer mis necesidades sexuales y en vez de indignarse lo han visto como algo natural”.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La&nbsp; certeza que eran diferencias culturales no disminuyó la calentura que sintió al saber que podría hacer con ellas lo que le viniera en gana. Aunque nunca se había considerado bisexual y su único contacto con una mujer habían sido unos inocentes magreos con una compañera de colegio, María se excitó pensando en el poder que tendría sobre esas dos niñas y bajando su mano hasta su entrepierna, se empezó a masturbar soñando que cuando volviera del viaje, me sorprendería con una noche llena de placer…</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">María descubre una extraña sumisión en esas dos orientales.</span></b></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/151/79160262/79160262_050_23bf.jpg" width="460" height="690">A la mañana siguiente, mi mujer se despertó al oír que alguien estaba llenando el jacuzzi de su baño. Al abrir sus ojos, la claridad le hizo recordar las muchas copas que se había tomado y por eso le costó enfocar unos segundos. Cuando lo consiguió se encontró a las dos birmanas, arrodilladas junto a su cama sonriendo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Buenos días- alcanzó a decir antes de que Mayi la obligara a levantarse de la cama, diciéndole algo que no pudo comprender.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La alegría de la chavala disolvió sus reticencias y sin quejarse la acompañó hasta el baño. Una vez allí, la mayor Aung desabrochándole el camisón, se lo quitó dejándola completamente desnuda sobre las baldosas y llamando a la otra oriental entre las dos, la ayudaron a meterse en la bañera.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“¡Qué gozada!”, pensó al sentir la espuma templada sobre su piel y cerrando los ojos, creyó que estaba en el paraíso.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Estaba todavía asumiendo que a partir de ese día, sus criadas le tendrían el baño preparado para cuando se despertara cuando notó que una de las mujercitas había cogido una esponja y la empezaba a enjabonar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“¡Me encanta que me mimen!”, exclamó mentalmente satisfecha al experimentar las manitas de Maya recorriendo con la pastilla de jabón sus pechos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Aunque las dos crías no parecían tener otra intención que no fuera bañarla, María no pudo reprimir un gemido cuando sintió las caricias de cuatro manos sobre su anatomía. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Me estoy poniendo cachonda”, meditó y ya con su coño encharcado, involuntariamente separó sus rodillas cuando notó que Aung acercaba la esponja a su entrepierna.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La birmana interpretó que su jefa le estaba dando entrada y sin pensárselo dos veces, usó sus pequeños dedos para acariciar el depilado coño de la occidental.&nbsp; Con una dulzura que impidió que mi mujer se quejase, separó los pliegues de su sexo y se concentró en el erecto botón que escondían.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Dios! ¡Cómo me gusta!- berreó cuando la otra cría se hizo notar llevando su boca hasta uno de los enormes pechos de su jefa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El doble estímulo al que estaba siendo sometida venció toda resistencia y pegando un grito les exigió que siguieran con las caricias lésbicas. Aung quizás mas avezada que la menor, incrementó la velocidad con la que torturaba el clítoris de mi esposa mientras Mayi alternaba de un pecho a otro sin parar de mamar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“¡Me voy a correr!”, meditó ya descompuesta y deseando que su cuerpo liberara la tensión acumulada, hizo algo que nunca pensó que se atrevería a hacer: olvidando cualquier resto de cordura introdujo su mano bajo el vestido de la mayor en busca de su sexo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“¡No lleva ropa interior y está cachonda!”, entusiasmada descubrió al sentir que estaba empapada cuando sus dedos hurgaron directamente la cueva de la diminuta mujer. Aung lejos de intentar zafarse de esa caricia, buscó moviendo las caderas su contacto mientras introducía un par de yemas en el interior del chocho de mi señora.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/151/79160262/79160262_059_04f1.jpg" width="460" height="690">Saberse al mando de una no le resultó suficiente y repitiendo la misma maniobra bajo la falda de la menor, confirmó que también la morenita tenía su coñito encharcado y con una sensación desconocida hasta entonces, se corrió pegando un gemido no se quejó al sentir la caricias. Aun habiendo conseguido el orgasmo, eso n fue óbice para que mi señora siguiera hirviendo y mientras masturbaba con cada mano a una de las orientales, quiso comprobar hasta donde llegaba su entrega y por medio de señas, les ordenó que se desnudaran.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La primera en comprender que era lo que María estaba diciendo fue la mayor de las dos que con un brillo especial en sus ojos se levantó y sin dejar de mirar a su jefa, se quitó la camiseta que llevaba. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mi esposa, con posterioridad me reconoció, al admirar los diminutos pechos de la birmana no pudo aguantar más y sin esperar a que se quitara la falda, le exigió que se acercara a ella y al tenerla a su lado, por vez primera, abriendo su boca saboreó el sabor de un pezón de mujer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La pequeña areola de la muchacha reaccionó al instante a esa húmeda caricia contrayéndose. María al comprobarlo buscó el otro y con un deseo insano, se puso a mamar de él mientras Aung se terminaba de desnudar. En cuanto la vio en pelotas, la hizo entrar con ella en la bañera y colocándola entre sus piernas, se recreó la vista contemplando el striptease de la segunda.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Qué buena estás!- exclamó aun sabiendo que la cría era capaz de entenderla al admirar la sintonía de sus menudas y preciosas formas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Dotada con unos pechos un poco más grandes que los de la otra oriental era maravillosa pero si a eso le sumaba la cinturita de avispa y su culo grande y prieto, Mayi le resultó sencillamente irresistible. Azuzada por la sensación de poderío que el saber que esas dos no le negarían ningún capricho, la llamó a su lado diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Estás para comerte!.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La cría debió comprender el piropo porque al meterse en el jacuzzi en vez de tumbarse junto a María, se quedó de pie y acercando su sexo a la cara de mi mujer, se lo ofreció como homenaje. Durante unos instantes mi esposa dudó porque nunca se había comido un coño pero al observar esos labios tan apetitosos se le hizo la boca agua&nbsp; y sacando su lengua se puso a degustar el manjar que esa niña tenía entre sus piernas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Joder, ¡Está riquísimo!- exclamó confundida al percatarse de la razón que tenía su marido al insistir en comerle el chumino cada dos por tres.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Aung que hasta entonces había permanecido entre las piernas de su dueña sin moverse, vio la oportunidad para comenzar a besar a mi mujer con una pasión desconocida. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">María estaba tan concentrada en el sexo de Mayi que apenas se percató de los besos de esa otra mujer. Os preguntareis el porqué. La razón fue que al separar los pliegues de la chavala, se encontró de improviso con que tenía el himen intacto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“¡No puede ser!” pensó y recordando las palabras de la anciana, por eso, dejando a la niña insatisfecha, exigió a la mayor que le mostrara su vulva. Levantándose y separando los labios, le enseñó el interior de su coño.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Tal y como le había asegurado, ¡Aung también era virgen!.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Fue entonces cuando como si una losa hubiese caído sobre ella, ese descubrimiento le confirmó que de alguna manera que no alcanzaba a comprender esas dos niñas creían que era su obligación el satisfacer aunque no lo desearan todos y cada uno de sus deseos. Su conciencia apagó de un soplo el fuego de su interior y en silencio salió de la bañera casi llorando.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Soy una cerda. ¡Pobres crías!” continuamente machacó su cerebro mientras se ponía una bata.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">A María no le cupo duda que una joven que siguiera teniendo su himen intacto, no se comportaría así sin una razón de peso. Por eso y aunque las birmanas seguían sus movimientos desde dentro de la bañera, salió del baño rumbo a su habitación.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La certeza que algo extraño motivaba dicho comportamiento se confirmó cuando al cabo de menos de un minuto esas dos princesitas llegaron y cayendo de rodillas, le empezaron a besar sus pies mientras le decían algo parecido a “PERDÓN”. El saber que no había ningún motivo por el que Anung y Mayi sintieran que le habían fallado y comprobar que eso las aterrorizaba, afianzó sus temores y decidió que iría a hablar con la anciana que se las había conseguido, pero antes debía de hacerlas saber que no estaba enfadada con ellas. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Dotando a su voz de un tono suave y a sus gestos de toda la ternura que pudo, las levantó del suelo y les secó sus lágrimas. La reacción de las muchachas abrazándola &nbsp;mientras en su idioma le agradecían el haberlas perdonado ratificó su decisión de averiguar que pasaba y por eso, nada más vestirse, fue a entrevistarse con Maung. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">María descubre que no ha contratado sino comprado a esas dos.</span></b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/151/79160262/79160262_064_e5a2.jpg" width="460" height="690">Como esa mujer vivía en uno de los peores suburbios de Yaon, mi esposa llamó a un taxista de confianza para que esperara mientras conseguía respuestas. Durante el trayecto, María trató de hallar la forma de preguntarle el porqué de esa actitud sin revelar que había utilizado a las birmanas para satisfacer sus “oscuras” necesidades.&nbsp; No en vano era complicado confesar que la habían masturbado mientras la bañaban.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Por eso al llegar hasta el domicilio de esa señora, aceptó un té antes de plantearle sus dudas. Maung entendió que su visita estaba relacionada con las dos crías y antes de que ella le explicara qué pasaba, directamente le preguntó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Qué le han parecido mis paisanas? ¿Son tan obedientes como le dije?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Demasiado!- contestó agradecida de que hubiese sacado el tema: -Nunca ponen una mala cara sin importarles lo que les pida.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Fue entonces cuando la anciana sonriendo contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Me alegro. Para ellas ha sido una suerte que una persona como usted las comprara ya que su destino normal hubiese sido terminar en un burdel.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">María no asimiló el que las había comprado y solo se quedó con lo del “destino normal” por eso insistiendo preguntó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Por qué dices eso?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La señora dando otro sorbo al té, respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Desgraciadamente nacieron en una casa cuyos padres eran tan pobres que nunca hubieran podido pagarles una dote, por lo que desde niñas les han educado para que llegado el momento se convirtieran en las concubinas de algún ricachón aunque lo habitual es que dieran con sus huesos en algún tugurio de la capital- y recalcando su inevitable fin, confesó:- yo misma fui una de esas niñas y con quince años me vendieron a pederasta pero la suerte quiso que conociera a mi difunto marido y el me recomprara. ¡Desde entonces busco librar a mis paisanas de ese infierno! y por eso les busco acomodo en familias como la suya.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Me está diciendo que soy su “dueña”?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Así es. Aung y Mayi han tenido mucha fortuna. Sé que sirviendo a usted y a su marido, esas dos crías serán felices. Ellas mismas me dijeron al verla que nunca habían visto una mujer tan bella y se comprometieron conmigo en hacerle la vida lo más “placentera” que pudieran.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El tono con el que pronunció “placentera”, le confirmó que de algún modo se olía que su visita se debía a que&nbsp; esas dos ya habían empezado a cumplir con esa promesa. María se quedó tan cortada que solo pudo bajar su mirada y con voz temblorosa, preguntar:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Y mi marido? ¿Qué va&nbsp; a pensar cuando se entere? </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Debe de saber qué son! Piense que mientras no hayan sido desfloradas por él: ¡Sus padres podrían revenderlas a otros amos!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Según mi señora cuando escuchó que las dos mujercitas todavía no estaban seguras si no me acostaba con ellas, la terminó de convencer que nunca se `perdonaría que terminaran en un putero y despidiéndose de la anciana, le prometió que en cuanto llegara a Birmania, las metería en mi cama.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Durante el trayecto de vuelta a casa, a mi mujer le dio tiempo de asimilar la conversación y fue entonces cuando cayó sobre ella la responsabilidad de hacer felices a esas dos crías. Como no teníamos hijos, decidió que de cierta forma las adoptaría y haría que yo, también las acogiera.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Soy su dueña”, masculló entre dientes,” debo velar por su bienestar”.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sin darse cuenta había aceptado su papel y por eso al entrar a la casa, le pareció normal que Mayi la recibiera de rodillas y que le quitara los zapatos siguiendo las costumbres de ese país. Ya descalza, llamó a Aung y llevándolas hasta su cuarto, abrió su armario y buscó algo de ropa que pudiera servirlas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Las birmanas no sabían que era lo que quería su jefa pero aún así durante cinco minutos, permanecieron expectantes tratando de adivinar que se proponía. Asumiendo que las necesitaba para cambiarse cuando terminó de elegir las prendas que quería probarles, las dos la empezaron a desnudar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La ternura con la que desabrocharon su camisa no impidió que se negara y más excitada de lo que le gustaría reconocer, por señas, pidió a la mayor que se quitara la camisola que llevaba puesta. Aung con una sonrisa se despojó de la misma y mirando a su dueña, se acercó y puso sus pechos a su disposición diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Son suyos, mi ama.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La sorpresa de mi mujer fue total al escucharla hablar en español y por eso, no dudó en preguntarle si conocía su idioma. La oriental muerta de risa, cogió un diccionario de la librería y buscando una palabra en él contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Mayi y yo querer aprender.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Imitando a la cría, María buscó en ese libro la traducción&nbsp; al birmano y dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Yo y mi marido os enseñaremos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sus rostros radiaron de felicidad y buscando los labios de mi mujer, las dos niñas comenzaron a besarla riendo mientras practicaban las primeras palabras de español.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Ama, dejar amar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Por medio de suaves empujones, tumbaron a mi mujer en la cama. María muerta de risa dejó que lo hicieran y desde las sabanas, observó cómo se desnudaban. Sus preciosos cuerpos al natural hicieron que el coño de mi mujer se encharcara y ya completamente dominada por la urgencia de poseerlas, las llamó a su lado diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Venid zorritas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Tanto Mayi como Aung respondieron a la orden de su dueña maullando como gatitas y ya sin ropa, acudieron a sus brazos. Nada más subirse al colchón, terminaron de desnudarla y con gran ternura se apoderaron de sus pechos con sus labios. Las caricias de las lenguas de esas crías provocó que de la garganta de María saliera un primer gemido. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Me encanta!- sollozó mi esposa al sentir que dos lenguas recorrían los bordes de sus pezones.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Las orientales al comprobar el resultado de sus mimos incrementaron la presión acomodando sus sexos contra las piernas de su dueña. Según me confesó mi mujer, se volvió loca al sentir la humedad de esos coñitos rozando contra sus muslos y bajando sus manos por los diminutos cuerpos de las chavalas se apoderó de sus traseros. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mayi al notar la palma de la mujer acariciando sus nalgas, buscó su boca y forzando sus labios, la besó mientras con sus deditos separaba los pliegues de su ama. Incapaz de reaccionar, María colaboró con la cría separando sus rodillas. Fue entonces cuando Aung vio su oportunidad y deslizándose sobre las sabanas, llevó su boca hasta la entrepierna de mi mujer. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Esta al sentir el doble estimulo de las yemas de la pequeña y la lengua de la mayor creyó que no tardaría en correrse y deseando devolver parte del placer que estaba recibiendo, llevó su propia boca hasta los pequeños pechos de Mayi y apoderándose de su pezón, comenzó a mamar con pasión. La cría gimió al sentir la dulce tortura de los dientes de su ama y dominada por la lujuria, fue reptando por el cuerpo de mi mujer hasta que logró poner su sexo a la altura de su boca. María al ver las intenciones de la muchacha, sonrió mientras le decía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Mi putita quiere que su ama le coma el coñito?- y sin importarle que no entendiera, directamente la levantó y la puso a horcajadas sobre su cara.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mientras Aung tanteaba el terreno introduciendo un par de yemas dentro del estrecho conducto de su dueña, María se puso a lamer el sexo de la otra con una urgencia que a ella misma le sorprendió. El dulcísimo sabor de ese virginal chochito despertó su lado más lésbico y recreándose, buscó el placer de la cría mordisqueando su ya erecto clítoris.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/151/79160262/79160262_110_bb7e.jpg" width="460" height="690">El sollozo que surgió de la garganta de la oriental le reveló que estaba teniendo éxito pero reservando su himen para mí, se abstuvo de meter ningún dedo dentro de ese virginal sexo y usó para ello su lengua. La chavala al conocer por primera vez el amor de su ama pegó un grito y como si se hubiera abierto un grifo de su entrepierna brotó un riachuelo del que bebió sin parar María. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La satisfacción que sintió al notar que la niña se estaba corriendo, la calentó todavía más y usando su lengua como si fuera una cuchara, absorbió el templado flujo de Mayi mientras todo su pequeño cuerpo temblaba con una violencia inusitada.&nbsp; Justo en ese momento, mi esposa sintió que los dedos de Aung iban más allá y estaban toqueteando su entrada trasera. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Qué haces?- preguntó con la piel de gallina ya que nunca nadie había osado a hurgar en ese oscuro agujero.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La morenita creyendo que era de su agrado incrementó su acoso sobre su esfínter metiendo una de sus yemas en su interior. María aunque indignada, no creyó justo castigar la osadía de la cría pero aun así la llamó al orden dando una suave palmada sobre su trasero. Aung pensó que de algún modo su dueña quería jugar con ella y poniéndose a cuatro patas sobre el colchón, le dijo en español:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Soy suya.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Ver a esa cría de tal guisa hizo que mi mujer sintiera nuevamente que era su dueña y deseando ejercer ese poder, se abalanzó sobre ella. La muchacha no se esperó que colocándose detrás de ella, María llevara las manos hasta sus pechos y mientras hacía como si la montaba, retorciera con suavidad sus pezones mientras susurraba en su oído:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Estoy deseando ver cómo mi marido os folla.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Como si la hubiese entendido, la birmana empezó restregar su culo contra el sexo de mi mujer dando pequeños gemidos. Al oír el deseo que denotaba la cría, María comprendió que no podría esperar a mi llegada para hacer uso de su propiedad y deseando por primera vez poseer un pene entre sus piernas, usó sus manos para abrir sus dos nalgas. Ese sencillo gesto, además de permitirle observar un ano rosado y prieto, provocó que Mayi creyera erróneamente que su ama quería desflorarlo. Por eso se levantó de la cama y cogiendo de la mesilla un cepillo de madera, se lo pasó para que lo usara.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">En un principio María no supo porqué se lo daba hasta que sacando la lengua, la morenita lo embadurnó con su saliva y por medio de gestos, le explicó que era para que lo usara con el culo de su compañera. Fue entonces cuando comprendió que esas dos habían mantenido su virginidad únicamente por su entrada delantera pero que habían dado rienda a su sexualidad por la trasera.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Ese descubrimiento, la excitó de sobremanera y venciendo su anterior reluctancia, pasó sus yemas por el ojete de Aung mientras esta gimiendo descaradamente, le informaba que deseaba que lo usara. Viendo la indecisión&nbsp; de mi mujer, Mayi acudió en su ayuda y colocándose a su lado,&nbsp; empapó uno de sus dedos en el coño de la cría y sin esperar su consentimiento, se lo metió por el ojete.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Ummm- gimió Aung aprobando esa maniobra.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La naturalidad con la que recibió la yema de su amiga en su interior, &nbsp;confirmó a María que esas chavalas lo habían hecho antes y por eso poniendo a Mayi en su lugar, le ordenó que continuara. La morenita no se hizo de rogar y embadurnando bien sus dedos en el sexo de su amiga, los usó para ir relajando ese objeto de deseo mientras mi esposa miraba. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“¡Qué erótico!”, Maria tuvo que admitir en cuanto oyó los continuos gemidos que salían de la garganta de Aung al experimentar esa caricia en su culito y con su sexo anegado, llevó una de sus manos hasta él y se empezó a masturbar sin dejar de mirar como Mayí&nbsp; tenía dos dedos dentro de los intestinos de la otra.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Asumiendo que el ano de Aung estaba relajado, la oriental cogió el cepillo y se lo empezó a meter lentamente. &nbsp;La cría berreó de gusto y eso le dio la oportunidad a su amiga de incrustárselo por completo ante la atenta mirada de su dueña. La pasión que esas dos niñas demostraron, vencieron todos sus reparos y mi esposa sustituyendo a Mayi, se apoderó de ese instrumento y comenzó a meterlo y sacarlo con rapidez.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Te gusta verdad putita?- preguntó presa de una excitación desbordante y sin esperar respuesta, le dio un azote para que se moviera.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La muchacha gimió de placer mientras María seguía machacando su culo sin piedad. Mayi advirtiendo que su ama estaba excitada, se acercó a acariciarla. Fue tan grande el cúmulo de sensaciones que estaba conociendo mi mujer que cuando la otra chavala se puso a acariciar su clítoris, tirando de su melena le obligó a comerle el coño.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Nada más sentir la lengua de la cría recorriendo sus pliegues se corrió dando un grito que se prolongó durante largo rato porque su esclava sabiendo que era su función siguió lamiendo el sexo de su dueña mientras está daba buena cuenta del culo de su amiga. Uniendo un clímax con otro, María disfrutó del placer de tomar y ser tomada hasta que agotada, cayó sobre las sábanas y mientras se reponía de tanto placer, se preguntó cómo haría para que yo le permitiera quedarse con esas dos bellezas tan “atentas”.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><b>Para comentarios, también&nbsp;tenéis&nbsp;mi email:</b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><b>golfoenmadrid@hotmail.es</b></span></div>
<div><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/151/79160262/79160262_115_dbe1.jpg" width="786" height="1180"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: black; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;"></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-mi-esposa-se-compro-dos-mujercitas-por-error-por-golfo/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 11&#8221; (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-mejor-amiga-de-mi-hija-y-la-criada-luchan-por-mi-11-por-golfo</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-mejor-amiga-de-mi-hija-y-la-criada-luchan-por-mi-11-por-golfo#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Sep 2026 07:36:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[no consentido]]></category>
		<category><![CDATA[trios]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://pornografoaficionado.com/?p=27769</guid>

					<description><![CDATA[Ricardo Redondo se estaba poniendo un whisky cuando vio entrar a Patricia y a su mucama en el salón. Desde el principio se percató de que algo había cambiado en su cautiva. La joven se había recuperado gracias a los cuidados de Antonella, y a tenor del rubor en las mejillas de ambas, supo al instante el tipo de bálsamo usado. En vez de cabrearse, que sin su permiso esas dos hubiesen compartido algo más que un baño le hizo gracia al saber que sus planes se iban cumpliendo al pie de la letra. &#160; «Qué previsibles son las mujeres», [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Ricardo Redondo se estaba poniendo un whisky cuando vio entrar a Patricia y a su mucama en el salón. Desde el principio se percató de que algo había cambiado en su cautiva. La joven se había recuperado gracias a los cuidados de Antonella, y a tenor del rubor en las mejillas de ambas, supo al instante el tipo de bálsamo usado. En vez de cabrearse, que sin su permiso esas dos hubiesen compartido algo más que un baño le hizo gracia al saber que sus planes se iban cumpliendo al pie de la letra.</p>



<p>&nbsp; «Qué previsibles son las mujeres», sonrió asumiendo que la hija de su enemigo se había dejado engañar por la bondad de la mulata y que en ese momento la creía de su lado.</p>



<p>Siguiendo con su plan, se las quedó mirando. Al advertir que las observaba, se quedaron calladas con el terror reflejado en sus rostros. No le cupo duda alguna de que al menos su esclava temía que hubiese descubierto su desliz con la españolita.</p>



<p>«Lo extraño hubiese sido que no la hubiera tratado de consolar», se dijo mientras admitía divertido que la sesión de caricias que habían disfrutado les había sentado bien a ambas.</p>



<p>No queriendo romper todavía su precaria alianza, ordenó a su empleada que terminase de servirle la copa. La morena corrió a obedecer mientras él se dedicaba a examinar a su “invitada”. Al ver que Patricia venía ataviada tal y como había ordenado, comprobó satisfecho que ese camisón realzaba su silueta y que, gracias al escote y la apertura hasta medio muslo del mismo, sus pechos y sus piernas quedaban expuestas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/69/52259772/52259772_003_cc8c.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Parece una puta cara», certificó: «Cuando me canse de ella, sacaré un buen beneficio al venderla. No me costará encontrar un comprador que busque incrementar su harén con una mujer elegante que jamás se haya manchado las manos con un trabajo manual».</p>



<p>&nbsp;Cuando Antonella le trajo la bebida, se preguntó porque la seguía conservando y meditando sobre ello, comprendió que todavía no había conseguido quebrar su mente.</p>



<p>«Sigue creyendo que llegará un príncipe o una princesa que la salvará de mí», concluyó mientras visualmente comprobaba que la mulata era bellísima y que además de poseer grandes pechos y una cintura estrecha, su piel morena le daba un aspecto de tigresa que todavía la hacía merecedora de su atención.</p>



<p>&nbsp;Sabiéndose vigilada, la mucama preguntó a su dueño si deseaba algo más, o por el contrario si se podía ir a preparar la cena. Mirándola a la cara, el magnate descubrió que no le apetecía estar presente cuando con toda seguridad castigara a Patricia. Por un momento, éste dudó si debía recriminarle sus actos:</p>



<p>―Vete a cumplir con tus obligaciones― finalmente contestó al saber que no valía la pena descubrir sus cartas.</p>



<p>Aliviada se marchó rumbo a la cocina mientras temía por la joven que dejaba en compañía de su amo.</p>



<p>― Patricia, siéntate aquí―&nbsp; le dijo señalando un sillón orejero: ― Tengo que hablar contigo sobre tu destino, pero antes, ¿quieres una copa?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desconcertada por esa muestra de amabilidad, contestó que sí, que estaba sedienta, aunque en su fuero interno estuviese muerta de miedo. Alargando más de lo necesario el tiempo entre hielo y hielo, Ricardo aprovechó para mezclar con el ron una poción que afianzara el dominio sobre ella y así conseguir que la mente de la joven fuera más receptiva a sus órdenes. &nbsp;Cuando le dio la bebida, estaba ya tan nerviosa que la cogió con las dos manos y le pegó un buen sorbo al no entender que buscaba el hombre con esa actitud tan serena. &nbsp;Viendo que había conseguido llevarla hasta un estado cercano a la histeria, Gonzalo apoyó las dos manos sobre sus hombros.</p>



<p>Su atractiva victima sintió un escalofrío al notar como las palmas de su secuestrador se posaban sobre ella, temiendo quizás que desease martirizarla. Contra toda lógica, el maldito esperó a que se relajara antes de seguir con su plan de desestabilizarla. Para ello, todos y cada uno de los detalles eran importantes. Si quería que esa mujer perdiera toda esperanza, debía desmoronar sus defensas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/69/52259772/52259772_005_a249.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Tranquila― comentó al notar que seguía aterrorizada.</p>



<p>&nbsp;Cuando se percató que aun renuente aceptaba el contacto sobre su piel, empezó a acariciarla los hombros con suavidad. Al sentir esas caricias, ese masaje tan alejado a la forma en que la había estado violando los últimos días, Patricia se desesperó cuando en ese momento Ricardo le recordó, no al salvaje que la había torturado, sino al amoroso padre de su amiga que había conocido en el pasado.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¿Qué ha cambiado?», se preguntó cuándo esas carantoñas se prolongaron en el tiempo, y por un momento, soñó que la liberaría.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero entonces, con voz seria, el colombiano comenzó a hablarle al oído:</p>



<p>― Pati, estoy enfadado contigo. Sé que intentas escapar de mí.</p>



<p>La muchacha intentó protestar al oírlo, pero su captor cortó por lo sano sus quejas apretando un poco más de lo necesario su cuello:</p>



<p>― Me consta lo que tú y Antonella habéis hecho. No intentes negar que has querido seducirla para que te ayudara en tu huida.</p>



<p>La tensión con la que escuchó su comentario y su mutismo confirmaron lo que ya sabía.</p>



<p>― Quiero que sepas que no me molesta y que no me importa que disfrutes de ella cuando yo no la uso.</p>



<p>Estaba mintiendo y ella lo sabía, pero curiosamente se relajó. Lo cual Ricardo tomó como señal para profundizar sus caricias bajando despacio por su escote:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― Aunque Antonella es de mi propiedad exclusiva, no pondría objeciones a compartirla contigo si aceptas convertirte en mi amante.</p>



<p>En esos momentos los dedos del brujo que la había sometido ya jugaban con el borde de sus areolas:</p>



<p>―&nbsp; Pienso que a esa niña le gustas y que le gustaría tenerte en mi cama cuando la poseyera.</p>



<p>Contra su voluntad, la promesa de disfrutar de la morena había hecho florecer los pezones de Patricia y estaban ya duros al tacto, cuando se apoderó de ellos pellizcándolos. &nbsp;</p>



<p>―&nbsp;&nbsp; Soy un hombre moderno, abierto a nuevas experiencias― insistió denotando una comprensión que no esperaba.</p>



<p>Aterrorizada por la excitación creciente de su cuerpo al notar las manos de su captor recorriéndole el pecho, quiso rechazarlo, pero no pudo e instintivamente sus caderas comenzaron a moverse siguiendo el ritmo de sus caricias.</p>



<p>«Pronto esta zorra no necesitara estar bajo un hechizo para creerse mía», Ricardo meditó mientras le pedía que siguiera bebiendo de la copa.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al observar que se la había acabado, supo que la poción ya estaba haciendo efecto y sin darle tiempo de pensar, la levantó del sillón y la besó. Patricia sollozó al sentir los labios del brujo e instintivamente respondió con pasión rozando su sexo contra él mientras intentaba despojarle de la camisa. A pesar de odiarle, ¡estaba en celo! Los besos de Antonella, la atracción que sentía por ella y esos inesperados mimos se le habían acumulado entre sus piernas y ¡necesitaba desfogar ese deseo!</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/69/52259772/52259772_010_85be.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Urgida como pocas veces, se arrodilló frente a él y abriéndole el pantalón, liberó su pene de la prisión. Al verlo inhiesto y duro, se sintió deseada. Por eso, mientras su lengua empezaba a jugar con el glande, usó su mano para acariciárselo.</p>



<p>―Cómetelo. Demuestra lo puta que eres― tomándola de la cabeza, le ordenó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Contento al verla de rodillas haciéndole una felación, el colombiano se relajó mientras la hija de su enemigo engullía su sexo. Pero rápidamente deseó más y levantándola nuevamente del suelo, le desgarró el camisón. Teniéndola desnuda, comprobó que estaba excitada al reparar que sus pitones lucían en punta y queriendo forzar su entrega, comenzó a toquetearle el clítoris.</p>



<p>― Te gusta, ¿verdad Zorra? ―&nbsp; insistió sin dejar de torturarla.</p>



<p>Ese insulto la hizo experimentar una extraña desazón y sorpresivamente le pidió ser usada con la voz entrecortada por la excitación. Sabiéndola ya en sus manos y que, con otro par de sesiones, esa españolita se comportaría para siempre como una cachorrita necesitada de dueño, separando los labios con sus dedos, jugueteó con la cabeza del pene en la entrada de su cueva mientras seguía torturando sus pezones con los dientes.</p>



<p>― Por favor―&nbsp; le gritó la joven moviendo sus caderas para forzar su penetración.</p>



<p>Disfrutando de su claudicación, el brujo se introdujo en ella lentamente para que así su víctima fuera consciente de la forma en que le hundía la verga en su coño y cómo su tallo iba forzando cada pliegue y cada rugosidad de su vulva.</p>



<p>―Mi señor― rugió al sentirse llena.</p>



<p>Presa del momento, comenzó a retorcerse en busca del placer mientras Ricardo iba incrementado la profundidad de sus ataques. Al advertir que lo tenía tan adentro que sus huevos rebotaban contra ella como si fuera un frontón, gritó desesperada que acelerara.</p>



<p>Asumiendo la cercanía del orgasmo de la joven, el colombiano clavó su estoque en ella sin compasión mientras que le apretaba el cuello con las manos. Al experimentar la falta de aire intentó huir, pero el brujo se lo impidió.</p>



<p>―Eres mía y solo mía― le gritó esperando que siendo estrangulada se incrementara su placer en un raro fenómeno llamado hipoxia.</p>



<p>Desconociendo los motivos, Patricia solo sabía que no podía respirar y llena de espanto, se revolvió tratando se zafarse. Pero la fortaleza de ese maldito hizo vanos sus intentos mientras pensaba que iba a morir. Cuando más horrorizada estaba, desde su interior, una enorme descarga eléctrica escaló por su cuerpo y explotó en su cabeza.</p>



<p>―Me corro― gimió al notar su sexo licuándose.</p>



<p>Para entonces su agresor se había olvidado de su propósito inicial y encantado al sentir el flujo de su cautiva envolviéndole el pene, se puso a acuchillarla con mayor frenesí hasta que consiguió explotar dentro de ella, dejándola exhausta.</p>



<p>&nbsp; «Otra puta más en mi haber», pensó mientras la veía caer al suelo.</p>



<p>Sin hacer ningún intento por retenerla, la observó desplomarse y olvidándose de ella, preguntó a Antonella si su cena estaba lista. Desde la puerta la mulata respondió que sí. Girándose hacia ella, supo por el color de sus mejillas que la esclava había permanecido atenta de sus andanzas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/69/52259772/52259772_011_7d60.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Seguro que ha estado mirando y que se le ha mojado su tanga», se dijo malinterpretando el brillo de sus ojos. Y es que donde el colombiano había visto calentura, lo cierto es que lo que había era indignación. Indignación que el mismo fomentó al comentar a la morena muerto de risa que todavía no había hecho lo honores al culito de su invitada.</p>



<p>«¡No se lo merece! ¡Es una niña!», exclamó para sí con ganas de consolarla.</p>



<p>Ajeno a ello, con su empleada abriéndole paso, se fue al comedor a cenar. Tras sentarse en la mesa, Ricardo decidió que había llegado la hora de hacerle ver su molestia a la mulata:</p>



<p>― Antonella, creo que me debes una explicación. ¿Quién te dio permiso para usar mi mercancía?</p>



<p>La mujer le miró asustada. Sabía que la había descubierto y que se avecinaba un castigo:</p>



<p>― Nadie― contestó y sin necesidad de que le dijera nada más se fue desnudando.</p>



<p>Patricia que los había seguido en silencio, observó pálida como su supuesta aliada se arrodillaba en la alfombra con el culo en pompa para recibir el escarmiento.&nbsp; Y aunque deseaba protestar, decidió callarse no fuera que sus quejas incrementaran la violencia del sujeto.</p>



<p>Supo que había hecho bien cuando sacando una fusta de un cajón, el maldito cruelmente le azotó y Antonella recibió la reprimenda en silencio.</p>



<p>«No ha hecho nada», se lamentó viendo las nalgas de la negrita temblar anticipando cada golpe.</p>



<p>Sin poder hacer nada por evitarlo, Patricia se mantuvo muda tratando de asimilar lo que sentía. Y es que por mucho que le costara aceptarlo, por una parte, estaba espantada por la violencia con la que estaba fustigando a la mujer, pero por otra no podía dejar de reconocer que algo en su interior la había alterado: Ver a la muchacha que la había consolado en posición de sumisa y sus nalgas coloradas por el tratamiento, ¡había humedecido su entrepierna!</p>



<p>Para su desgracia, el maldito no la había olvidado y cansado tras descargar esa tunda sobre Antonella, decidió ocuparse de ella y hacerle ver quien mandaba:</p>



<p>― Zorra, ¿te apetece un poco de vino? ― le preguntó mientras cogía de la hielera una botella de blanco.</p>



<p>Que le ofreciera de beber la dejó fuera de juego, pero como temía decir que no, respondió afirmativamente. Lo que nunca previó fue que ese sujeto enfriara las nalgas de su compañera de infortunio derramando una buena cantidad del afrutado líquido sobre ellas y menos que cogiéndola del pelo, le ordenara que bebiera.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Obedientemente, la cautiva empezó a sorber el vino que goteaba por el trasero de la muchacha. Al principio sorbió despacio, como temiendo el hacerla daño, sin saber que el esmero con el que pasaba la lengua sobre su atormentada piel iba a provocar que unos pequeños gemidos de placer surgieran de la garganta de la mucama.</p>



<p>Al escucharlos, Patricia se vio impulsada por una urgente necesidad y sus incursiones se fueron haciendo cada vez más atrevidas ante la atenta mirada del colombiano. Es más, viendo que Antonella recibía con gozo sus lengüetazos, usó las manos para separarle los cachetes y así que le resultara más fácil el obtener con su boca las gotas de ese elixir que se habían deslizado por el oscuro canalillo que formaban.&nbsp; Cuando la mulata notó esas caricias no se pudo aguantar y sin ningún recato le pidió que siguiera, reconociendo voz en grito lo mucho que le gustaba sentir una lengua en su hoyuelo trasero.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/69/52259772/52259772_014_f360.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Viéndolas excitadas y listas, el brujo comprendió que tras el palo debía venir la zanahoria y acomodando a su esclava sobre la mesa, puso su pubis a disposición de la otra.</p>



<p>―Cómetelo― la apremió.</p>



<p>&nbsp;Aunque en pocas ocasiones, Patricia había devorado la femineidad de una mujer, se lanzó como una fiera sobre ella y separando con los dedos los labios inferiores de Antonella, se apoderó de su clítoris mientras que con la otra mano le acariciaba los pechos, desconociendo que eso era lo que el brujo estaba buscando, ya que, en su retorcida forma de pensar, después de su merecido castigo, esa comida de coño era un premio con el que gratificaba la fidelidad de su esclava.</p>



<p>Nuevamente, el brujo interpretó incorrectamente sus ojos y donde vio deseo por él, realmente era por la que consideraba su amante. Por eso no le extrañó que la abrazara con las piernas y que al notar que sus senos eran acariciados, su sexo se licuara. Desconociendo la realidad de sus sentimientos, el culo de Patricia moviéndose mientras amaba oralmente a su esclava, le pareció sumamente atractivo y separándole las nalgas, decidió tomar posesión de él.</p>



<p>Al sentir el contacto de las manos de Ricardo, Patricia levantó el trasero sabiendo que era inevitable que ese maldito la poseyera y mientras notaba el dolor de ser ensartada, instintivamente sus dientes se apoderaron del botón de placer de Antonella. Ese cruel mordisco desarmó a la morena y dejándose llevar por el gozo comenzó a maullar dulcemente mientras su amo forzaba con decisión el esfínter de su amada. Ésta berreó al notar ese pene desflorando su trasero y el volumen de sus gritos azuzó a su agresor, el cual no esperó a que se acostumbrara para comenzar sus embestidas.</p>



<p>Completamente adolorida, Patricia se había olvidado que tenía que seguir consolando a Antonella y ésta tirándole del pelo volvió a acomodar la boca de la mujer en su sexo mientras le susurraba que fuera fuerte. Su voz fue tan tenue que Ricardo creyó que se lo decía a él y respondiendo a la súplica de su esclava, incrementó la velocidad con la que sodomizaba a la joven.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En cambio, para la verdadera destinataria de sus palabras fueron un acicate que le permitió resistir y no paró de lamer y mordisquear el clítoris de su aliada mientras su culo era tomado violentamente. Su insistencia en el oral rindió sus frutos y babeando notó que la mulata estaba cercana al clímax. Deseando que Antonella se sintiera amada, aumentó el ritmo de su lengua al sentir los primeros espasmos de placer de la mulata.</p>



<p>―Córrete, no te contengas― le gritó al ver manar un ardiente geiser del interior de la mujer mientras como posesa buscaba no desperdiciar ni una gota de ese manjar.</p>



<p>El altivo animal que la estaba violando nuevamente cayó en el error de creer que se lo decía a él y por eso le permitió que siguiera amándola sin advertir que si el propio cuerpo de la sodomizada empezaba a disfrutar tampoco era por su causa.</p>



<p>― ¡Dios! ― gritó agradecida cuando Antonella se levantó para ayudarla a pasar el trance y separándole los labios, introdujo dos dedos en su vulva.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para entonces, Patricia había olvidado que estaba siendo sodomizada y sintiendo solo que la mulata le estaba haciendo el amor, sin ninguna cortapisa gritó que siguiera, que era su puta.</p>



<p>― ¡Qué rápido te has dado cuenta! ― rugió Ricardo acelerando todavía más su ritmo sin reparar en que no era su pene rompiéndole el culo el que estaba dándole placer sino los mimos de su esclava.</p>



<p>Para entonces las caricias de la mulata habían conseguido su objetivo y notando que en desde lo más profundo de su ser el gozo se apoderaba de ella, la española dejó de luchar y su cuerpo se empezó a convulsionar derramándose en un torrente de líquido que recorrió sus muslos hasta que cayó agotada sobre el suelo. Excitado por los gritos, su agresor siguió cabalgándola satisfecho al ver una sonrisa en sus labios y denotando lo poco que sabía de las mujeres, ordenó a la mulata que la humillara con un beso.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/69/52259772/52259772_015_bfce.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Como no podía ser de otra forma, Antonella obedeció y por ello cuando su amo derramó su simiente en los intestinos de Patricia, la secuestrada no se sintió humillada sino premiada.</p>



<p>―Gracias― suspiró agradecida a la mucama.</p>



<p>El brujo estaba tan seguro de su dominio que contestó:</p>



<p>―No me las des. No soy tu amante sino tu dueño.</p>



<p>Tras lo cual y habiendo saciado sus necesidades sexuales, comentó que estaba cansado y que se iba a dormir. La mulata, que conocía a la perfección a su dueño, aprovechó para preguntarle donde debía llevar a descansar a la invitada. El magnate no lo dudo:</p>



<p>―Contigo. Desde esta noche, es mercancía usada y su puesto es en la habitación de los esclavos.</p>



<p>Disimulando su alegría, Antonella protestó diciendo que su catre era muy pequeño y que, si lo tenía que compartir, al día siguiente se despertaría agotada.</p>



<p>―Ese no es mi problema― contestó Ricardo dejándolas solas&#8230;</p>



<p></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/69/52259772/52259772_012_7991.jpg" alt="" width="615" height="409"/></figure></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-mejor-amiga-de-mi-hija-y-la-criada-luchan-por-mi-11-por-golfo/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 10&#8221; (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-mejor-amiga-de-mi-hija-y-la-criada-luchan-por-mi-10-por-golfo</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-mejor-amiga-de-mi-hija-y-la-criada-luchan-por-mi-10-por-golfo#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Sep 2026 07:24:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[fantasia]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://pornografoaficionado.com/?p=27766</guid>

					<description><![CDATA[Tras haber sido violada, Patricia no se quejó cuando el magnate la encerró en una habitación. Al contrario, vio en quedarse sola una liberación. Agotada y desolada, se acercó al pequeño catre y tumbándose en él, comenzó a preguntarse de quién era la voz que había escuchado en su cerebro y que tanto la había consolado. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; ―Ya me conoces― oyó nuevamente en su interior. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Confusa, abrió los ojos para comprobar que nadie le acompañaba. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; ―No es así, pero gracias― suspiró creyendo que era producto de su imaginación. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Una carcajada retumbó en su mente: &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; ― ¿Tan [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Tras haber sido violada, Patricia no se quejó cuando el magnate la encerró en una habitación. Al contrario, vio en quedarse sola una liberación. Agotada y desolada, se acercó al pequeño catre y tumbándose en él, comenzó a preguntarse de quién era la voz que había escuchado en su cerebro y que tanto la había consolado.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Ya me conoces― oyó nuevamente en su interior.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Confusa, abrió los ojos para comprobar que nadie le acompañaba.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No es así, pero gracias― suspiró creyendo que era producto de su imaginación.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una carcajada retumbó en su mente:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿Tan fugaz es tu memoria que has olvidado a la dama que te amó en la morada de tu progenitor?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Tú no eres Antía― replicó al fantasma que le hablaba en su mente.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Ciertamente no lo soy, pero eso no significa que tu bello ser no haya sido objeto de mis lisonjas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La joven cautiva se quedó pasmada al reconocer el anticuado modo de expresarse con el que se dirigía a ella y extrañamente tranquila, contestó:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Sigo sin saber quién eres, pero gracias. Tu ayuda me permitió soportar la tortura.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Mi pequeña damisela, solo te puedo decir que soy tu amiga y que siempre me tendrás a tu vera cuando lo requieras.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa voz consiguió calmar sus nervios y abriéndose a ella, preguntó qué quería ese hombre de Estefany.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―El criollo es un ser aborrecible carente de sentimientos que anhela para sí los dones mágicos de esa dulce criatura.</p>



<p>― ¿Dones mágicos? Pero si es una chavala normal.</p>



<p>―Te equivocas, mozuela. Estefany es bruja desde niña. Por la herencia recibida de sus antepasados, dispone de grandes poderes.</p>



<p>&nbsp; Aunque su torturador ya se lo había comentado y no tenía motivos para dudar ella, Patricia seguía sin creerlo. Le parecía imposible que su amiga fuera capaz de realizar magia y más aún que se lo hubiese ocultado.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/17958654/17958654_005_ffb8.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Me hubiese dado cuenta. La conozco desde hace años y nunca le vi realizar nada extraordinario.</p>



<p>―Te comprendo, pero piensa en las veces que estabas triste y esa joven te llamó para consolarte sin necesidad de que le dijeras nada. Medita sobre todas las ocasiones en las que de improviso tus problemas desaparecieron después de estar con ella. Estefany lleva protegiéndote desde que la conoces.</p>



<p>Sus palabras le hicieron pensar en Manuel, su antiguo novio y por primera vez dio credibilidad a la mujer que le hablaba. Ya dudando, se pudo a meditar sobre las personas que habían sido importantes en su vida y tras pensar en su padre, fijó su atención en su adorada pelirroja.</p>



<p>―Antía también me ha ayudado siempre― susurró.</p>



<p>―Lo sé. A través de ella he llegado a ti y si consigo hablarte a través de los siglos mediante el vínculo que nos une.</p>



<p>―No entiendo. ¿Por qué dices a través de los siglos? ― preguntó justo cuando se abría la puerta de la habitación.</p>



<p>La entrada de una mulata vestida como una mucama de antaño cortó el contacto y disimulando su turbación, prestó atención a la recién llegada que en silencio se acercaba a ella. La trasnochada vestimenta de la morena no impidió que Patricia se percatara de su belleza y que esas ropas no podían ocultar unas atrayentes y voluptuosas curvas.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>―El amo me ha ordenado que la prepare para la cena― murmuró la chavala mientras la ayudaba a incorporarse.</p>



<p>Intimidada por su propia desnudez, Patricia dejó que la llevara hasta el baño y tapándose los pechos, quedó de pie mientras la empleada de Ricardo llenaba el Jacuzzi. Ésta, tras comprobar que el agua estaba a la temperatura ideal, fue a por la muchacha y tiernamente le tendió la mano para que se apoyara en ella mientras entraba en la bañera.</p>



<p>―Gracias― musitó la joven extrañada de que alguien en esa casa fuese dulce con ella.</p>



<p>Al entrar al agua, los arañazos producto de las penurias a la que había sido sometida comenzaron a escocerle y no pudo evitar comenzar a llorar.</p>



<p>―Tranquila, señorita― consciente de que esas heridas eran resultado de la lujuria de su dueño, comentó la mulata mientras usaba una esponja para enjabonarla: ―Deje que su Antonella la mime.</p>



<p>&nbsp;Cortada por esas imprevistas caricias, permaneció inmóvil sin levantar la mirada. En su fuero interno temía que la actitud serena de la mujer fuera otra manera que Ricardo hubiese organizado antes de volverla a torturar. Ajena al miedo que lucía en sus ojos, la mulata siguió cuidándola con ternura mientras de reojo observaba que los pechos de Patricia eran imponentes a pesar del maltrato y contra su voluntad, sintió que las aureolas rosadas de la joven pedían a gritos ser besadas. Asumiendo que si lo hacía sería castigada, siguió admirándola mientras le pedía que se relajara. La joven cerró los ojos al escucharla y eso le permitió reparar en la hermosura del monte que escondía entre las piernas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/17958654/17958654_051_bc33.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Es precioso», escandalizada con la atracción que sentía, pensó al comprobar que lo llevaba exquisitamente depilado.</p>



<p>La mulata se había convertido en bisexual bajo el dominio de su amo y tuvo que reconocer que la hembra que estaba bañando la atraía y solo el miedo que tenía a don Ricardo evitó que ansiosamente se lanzara a devorar ese sexo, que estaba tan cerca, pero a la vez tan lejos.</p>



<p>«Pobrecilla», pensó sabiendo que esa noche la niña que estaba aseando iba a ser el juguete con el que el dueño de la hacienda satisficiera su lujuria.</p>



<p>Eso le hizo recordar el funesto día en que la compró y la cruel forma en que la abusó de ella durante semanas hasta que se cansó de ella.</p>



<p>«Va a necesitar todo el consuelo que pueda darle», se dijo mientras inconscientemente se ponía a recorrer con la esponja los muslos de la española.</p>



<p>Para entonces, Patricia estaba disfrutando del baño y de las tiernas caricias de la mulata. Desde que había descubierto que las mujeres le gustaban, siempre había tenido la fantasía que una la masturbara en el agua, pero el terror a su reacción evitó que se lo pidiera cuando como una descarga eléctrica sintió como la mano de la mulata recorría su sexo al enjabonárselo.</p>



<p>«No debo excitarme», murmuró para sí totalmente aterrorizada.</p>



<p>La temperatura del agua había conseguido calmarla, relajarla, pero el contacto de las manos de Antonella había avivado su deseo. Se volvía a sentir la mujer que había sido antes de caer en manos de ese maldito, con sus apetitos y sus deseos, una mujer que usaba y disfrutaba del sexo. Por ello, no pudo evitar un gemido cuando en su imaginación vio a esa mujer entreteniéndose con sus pechos antes de acomodarse entre sus piernas.</p>



<p>«Está solo cumpliendo órdenes», insistió sospechando que bajo la profesionalidad con la que la bañaba, la morena escondía una sensualidad encubierta.</p>



<p>Temblando ya excitada, soportó como un suplicio el resto del baño y aliviada, obedeció cuando la criada le pidió incorporarse y salir de la tina. Ya de pie, intentó esconder su calentura mientras la secaba. Pero la suavidad de la toalla al recorrer su piel, el aliento de la criada al agacharse entre sus piernas, hicieron que la humedad inundara su cueva. Lejos quedaba la humillación y el dolor sufridos, diluidos por su deseo, por la necesidad de ser tocada, de ser amada por esos labios gruesos que la consolaban, separó los muslos. Cualquiera que hubiese contemplado la escena, hubiese caído en que ambas deseaban lanzarse en brazos de la otra y que temerosas de dar el primer paso, la dos estaban preparadas para amarse.</p>



<p>Con Patricia ya seca, Antonella no podía prolongar el placer que sentía viéndola y acariciándola desnuda, por lo que cogiendo de un cajón un camisón de un cajón, se lo empezó a poner. La muchacha levantó los brazos para facilitar su maniobra, pero sin querer su pecho golpeó la cara de la criada al hacerlo. La criada tuvo que cerrar sus piernas, para que su deseo siguiera siendo algo privado y que la joven no supiera de su calentura. Pero la suavidad de esos senos blancos sobre su mejilla, provocó &nbsp;que soñara con abalanzarse sobre ella y tumbándola en la cama como una loca apoderarse de su sexo. El miedo que tenía a la reacción de dueño de la hacienda si se enteraba, la convenció de no intentarlo y con el sudor recorriéndole la piel, la sentó en frente de un espejo, y empezó a peinarla.</p>



<p>«Si me entrego a ella, el amo nos castigaría a las dos», pensó mientras el cristal le devolvía la imagen de un escote que además de mostrar la rotundidad de sus formas, transparentaba el color rosado de sus areolas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/17958654/17958654_061_4e47.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>El llanto de la joven que estaba acicalando la devolvió a la realidad:</p>



<p>― Señorita ¿por qué llora? ― &nbsp;preguntó sin esperar respuesta al saber perfectamente qué le ocurría, qué provocaba su desamparo.</p>



<p>― Le odio― &nbsp;contestó la muchacha, comparando el trato que había recibido de su captor y el que le estaba dando esa criada.</p>



<p>― Por favor, contrólese. No debe oírla― apiadándose de ella, musitó en voz baja la mulata: ―Si la escucha, la hará sufrir. ¡Lo sé en carne propia!</p>



<p>Consciente de que sería así y que ese malnacido aprovecharía su debilidad para torturarla, dejó de llorar y preguntó:</p>



<p>― ¿Desde cuándo estás en su poder?</p>



<p>Aunque sabía que no debía de contestar, Antonella decidió ser honesta con la chiquilla porque, al fin y al cabo, ambas iban a compartir un destino común:</p>



<p>―Tenia dieciséis años cuando me compró al hombre que creí que era mi novio. Llevo sirviendo en su casa y siendo de su propiedad desde entonces.</p>



<p>Patricia, la miró desconcertada al escuchar su respuesta. Aunque sabía por propia experiencia lo perverso que podía ser el padre de Estefany jamás había caído que su estancia en ese lugar podía eternizarse en el tiempo.</p>



<p>― ¿Qué edad tienes? – asustada preguntó.</p>



<p>Al contestar que veintitrés, se echó a llorar:</p>



<p>― ¡Llevas siete años aquí!</p>



<p>―Así es, señorita― respondió mientras intentaba ocultar su dolor peinándola.</p>



<p>― ¿No has intentado huir?</p>



<p>Con dos lágrimas surcando sus mejillas, la mulata sollozó:</p>



<p>―No tengo donde ir.</p>



<p>La rendición que mostraba ante su destino indignó a la española y sin saber cómo esa monada se tomaría la propuesta, le insinuó que si la ayudaba a escapar tendría un hogar a su lado.</p>



<p>―No soy nadie y usted es muy bella― susurró la criada con un raro fulgor en sus ojos sin llegárselo a creer.</p>



<p>&nbsp;Por un momento, Patricia se quedó callada mirándola y recordando el placer que había experimentado al sentir cómo recorría su cuerpo al bañarla nuevamente la humedad invadió su sexo. Temiendo que se riera de ella, decidió que valía la pena arriesgarse. No muy segura de lo que hacía, aprovechó su cercanía para tomar su mano y poniéndola sobre su pecho, decir:</p>



<p>― Si conseguimos huir, me encantaría que vivieras conmigo para que yo te cuidara.</p>



<p>Antonella se quedó petrificada al sentir bajo sus dedos los senos de Patricia y pegando un gemido, suspiró que la ayudaría a escapar pero que no la acompañaría.</p>



<p>― ¿No te gusta la idea de que vivamos juntas? ― insistió al notar que, a pesar de su indecisión, la mulata estaba acariciándola.</p>



<p>Excitada, la morena sollozó:</p>



<p>―Me he acostumbrado a ser esclava y no sabría cómo vivir sin tener a alguien al que obedecer.</p>



<p>&nbsp;Al escucharla, Patricia comprendió que no era una excusa y que esa atractiva mujer hablaba en serio al decir que necesitaba un amo. Meditando sobre ello, se vio mimándola mientras la ayudaba a rehacer su vida y dando un salto al vació, se giró hacia ella.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/17958654/17958654_079_36f9.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Me encantaría ser tu dueña y que tú fueras la muñequita que me mimara por las noches― le soltó mientras tomándola de la cabeza la acercaba a sus pezones.</p>



<p>&nbsp;Aunque el miedo a don Ricardo seguía allí, Antonella no pudo rechazar la atracción que sentía por esas rosadas areolas y sacando la lengua, comenzó a lamerlas ya totalmente entregada. Enternecida por la pasión que denotaba al mamar de ella, la secuestrada comprendió que debía afianzar su dominio y dulcemente le ordenó que se masturbara.</p>



<p>―Mi señora― suspiró mientras la obedecía por primera vez.</p>



<p>Al contemplar cómo separaba los muslos y se ponía a tocarse, decidió ayudarla y sustituyendo los dedos de la morena por los suyos, se levantó y la besó. La ternura con la que la lengua de la muchacha jugaba dentro de su boca mientras le rozaba con los dedos su clítoris fue algo que la mulata nunca esperó sentir y de improviso se vio inmersa en un placer tan dulce como intenso.</p>



<p>―Soy y seré su esclava, pero ahora debo prepararla. No quiero ser la culpable de que el amo la haga sufrir más de lo que ya tiene planeado― separándose, sollozó apesadumbrada al saber lo que le tenía reservado.</p>



<p>Ver que esa monada de piel morena bebía los vientos por ella la permitió afrontar sus penurias con nuevos ánimos y mientras se dejaba maquillar por ella, vio necesario insistirle en lo felices que serían viviendo juntas en Madrid.</p>



<p>― ¿No tiene allá un marido? ― preguntó Antonella.</p>



<p>―Ni lo tengo ni lo necesito― contestó la que ya se sabía su dueña y demostrando que así era, le dio un tierno azote sobre sus formadas posaderas mientras añadía: ―Para las noches frías, tendré a ¡mi dulce negrita!</p>



<p>La ilusión con la que la mucama acogió sus palabras le hizo saber que a pesar de su desesperada situación tenía una aliada&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">22</h1>



<p>En su chalet, Gonzalo seguía intentando digerir que la razón por la que su hija había sido secuestrada por el padre de Estefany era el deseo de este por apoderarse de los poderes mágicos de la morena. Como europeo del siglo XXI se le hacía cuesta arriba reconocer la existencia de la magia y más en manos de alguien que lo amara tan profundamente como esa muchacha. Por ello, no las creyó de primera y ambas tuvieron que demostrarle que podían bucear en su pasado.</p>



<p>«No es posible», se dijo cuándo, tanto Antía como la colombiana, comenzaron a narrarle escenas de su vida que eran imposible que supieran.</p>



<p>Por ello, sin ceder, les pidió otra prueba por que con esa no les bastaba.</p>



<p>―Gonzalo, mi amor. ¿Cómo podemos convencerte? ― preguntó la gallega asumiendo lo difícil que les resultaría vencer su incredulidad.</p>



<p>&nbsp;Mirando a la pelirroja, respondió:</p>



<p>―Para que crea que sois dos brujas, necesitaría que hicierais algo que rebasara la lógica&#8230; no sé&#8230; haced algo que no pueda rebatir.</p>



<p>Tomando el testigo, Estefany le tomó del brazo y lo sacó de la casa sin decirle nada. Convencido de que nada de lo que hicieran podría hacerle cambiar de opinión, se dejó llevar por la calle hasta la casa de al lado. Una vez allí, la amiga de su hija le pidió que intentara abrir la puerta de su vecino.&nbsp; Mirando la cadena que cerraba las dos hojas, respondió que no era Superman.</p>



<p>― ¿Si consigo abrirlas de par en par sin siquiera tocarlas sería suficiente para creernos? ― argumentó la joven.</p>



<p>Asumiendo que era algo imposible, contestó que sí con una sonrisa en sus labios. Al oír su respuesta, la chiquilla se concentró y durante un minuto no ocurrió nada.</p>



<p>― ¿A qué esperamos? ― satisfecho comentó.</p>



<p>―Amor, aguarda un poco― estaba insistiendo la pelirroja cuando el camión de la basura apareció por la esquina.</p>



<p>Pensando que la espera sería en vano, se sentó sobre un coche aparcado mientras veía a los empleados municipales recoger las bolsas depositadas en la acera.</p>



<p>«Esto es ridículo», exclamó para sí sintiendo que era una pérdida de tiempo.</p>



<p>Acababa de hacerlo cuando de pronto, el conductor del vehículo aceleró, pero en vez de meter primera, puso reversa y con gran estruendo tiró no solo la puerta sino una gran parte de la verja.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/17958654/17958654_056_71ba.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―No has sido tú, sino ese inútil― pálido exclamó al ver cumplida la profecía.</p>



<p>―Gonzalo, por supuesto. Ese hombre cometió un error que yo provoqué. Una bruja se aprovecha de su entorno y lo tuerce a su favor. ¿Cuántos años lleva pasando el camión de la basura por esta calle sin romper nada? ¿No te parece al menos extraño que justamente haya ocurrido cuando yo lo necesitaba?</p>



<p>No pudiendo negar ese aspecto, Gonzalo siguió sin dar su brazo a torcer y señalando a un corredor, les pidió verlo tropezar.</p>



<p>―Para eso, no necesito magia― muerta de risa, respondió Antía.</p>



<p>El sujeto jamás esperó que, al pasar al lado de la pelirroja, ésta se levantara la camisa y le mostrara los pechos desnudos. La sorpresa le hizo trastabillar y mirando embelesado las pecas que lucían esas tetas, cayó sobre los adoquines del paseo.</p>



<p>―Has hecho trampa― rugió divertido al verlo en el suelo.</p>



<p>―Para nada, he aprovechado mis atributos femeninos para cumplir tu deseo. Pero te comprendo y por eso, te doy otra oportunidad para que elijas otra cosa más difícil.</p>



<p>En esta ocasión, el hombretón se lo pensó mejor antes de hablar y en compañía de las dos, caminó por el barrio buscando qué prueba ponerles. Debía ser algo tan extraordinario que no le cupiera duda si lo conseguían y por eso aguardó paciente a que se le ocurriera. El destino quiso que mientras se acercaban a un centro comercial Gonzalo se diera cuenta del inminente desprendimiento de una cornisa sobre una anciana que estaba tomando el sol en un banco. La cual debía ser dura de oído porque, a pesar de gritarle que se alejara, siguió sentada:</p>



<p>―Sálvala mientras nosotras la sujetamos― le ordenó Antía.</p>



<p>La seguridad de su voz permitió al hombretón reunir el valor y agarrando a la buena señora la puso a salvo. Acababa de dejarla en mitad de la avenida cuando un ruido atroz le informó de lo cerca que habían estado de morir. Al mirar a sus acompañantes, observó en ellas las secuelas del esfuerzo que habían realizado.</p>



<p>―Volvamos a casa, tenemos que hacer mi equipaje. ¡Me voy con vosotras! ― comentó mientras la gente se arremolinaba a su alrededor alabando su valentía. Ya no necesitaba más evidencias, aunque le costase reconocerlo, ¡la magia existía!&#8230;</p>



<p>Como el vuelo de Avianca no salía hasta las tres de la tarde, Gonzalo ocupó el resto de la mañana en hablar con Tomás Guijarro, su segundo en la compañía, sobre lo que tenía que resolver en su ausencia. Conocedor del día a día de la empresa, el financiero lo tranquilizó diciendo que no se preocupara y que se divirtiera.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;«¿Divertirme? ¡Si tú supieras!», pensó el ejecutivo mientras colgaba la llamada.</p>



<p>Al no servir de nada el comentarle el verdadero motivo de su estancia en Colombia, el treintañero asumió que era un viaje de placer, jamás sospechó que su jefe iba a cruzar el charco a intentar liberar a su hija. De haberlo sabido, quizás ese bonachón hubiese insistido en acompañarle, ya que era evidente para todos que secretamente estaba enamorado de Patricia.</p>



<p>&nbsp;«Si consigo traerla de vuelta, organizaré una cena entre ellos», se dijo viendo en ese ejecutivo un candidato para su retoño.</p>



<p>Con ese pensamiento en mente, fue a buscar a las dos mujeres a las que amaba. Quería hablar con ellas sobre los peligros que iban a correr. Pero cuando las encontró en el salón, se encontraban en trance y no queriendo romper su concentración, se sentó a observarlas desde el sofá.</p>



<p>Como para un neófito como él todo lo relativo a la magia era cuando menos extraño, se examinó interesado a las mujeres. Lo primero que le extraño fue lo inexpresivo de sus rostros. Conociéndolas como las conocía, no entendía que, siendo tan pasionales, sus caras no reflejaran emoción alguna. Estudiándolas, se concentró en descubrir cualquier cambio en sus facciones que revelara lo que en ese momento pasaba por sus mentes. Al hacerlo, comenzó a notar cada cuando respiraban, cómo las venas de sus cuellos se inflaban con cada pálpito de sus corazones y sin darse cuenta siquiera, se puso a explorar su interior. Estudiando su cuerpo, advirtió que sus pulmones y su corazón se ralentizaban mientras en su cerebro crecía una rara quietud.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/91/17958654/17958654_092_e746.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Sorpresivamente comenzó a oír unas voces a lo lejos. Buscando su origen, se centralizó en ellas y pudo reconocerlas.</p>



<p>&nbsp;«Son Antía y Estefany», se dijo mientras abría los ojos y ante su sorpresa vio que nada había cambiado y que, a pesar de seguirlas escuchando, ninguna de las dos movía los labios.</p>



<p>Extrañado, volvió a concentrarse y entonces le llegaron claramente:</p>



<p>―Señora― escuchó a la colombiana: ― Aunque no nos gusta, nuestro hombre insiste en acompañarnos y no sabemos qué hacer para convencerle de que se quede.</p>



<p>― ¿Por qué dudáis? ― la voz contestó: ―Está en su derecho en desear ayudar a liberarla. Piensa que Patricia es su hija.&nbsp;</p>



<p>Le alegró el apoyo de esa voz anónima, pero decidió permanecer callado para así averiguar de lo que hablaban y conocer los peligros que preveían.</p>



<p>―Madre, nos vamos a enfrentar a un brujo muy poderoso y la presencia de Gonzalo no nos beneficia― Antía declaró apoyando a Estefany.</p>



<p>Al oírla, comprendió que era doña Bríxida con la que hablaban y recordando que esa anciana era la líder de un aquelarre de meigas, quiso escuchar su respuesta.</p>



<p>―Hija, creo que no has caído en que el tal Ricardo ve a vuestro hombre como un enemigo y, por tanto, querrá vencerlo. Mientras lo hace, parte de su atención estará enfocada en él y no en vosotras.</p>



<p>―No puedo estar más de acuerdo― contestó para sí el aludido.</p>



<p>Las tres que conversaban se quedaron en silencio y demostrando que lo habían oído, al unísono comenzaron a hablar entre ellas sobre cómo era posible que Gonzalo estuviera en ese plano astral. La mayor de ellas reaccionó examinando al intruso y soltando una risotada, comentó ante la incredulidad de las otras dos:</p>



<p>―Por lo visto, nos hemos equivocado al partir de una suposición errónea.</p>



<p>―Madre, ¿a qué te refieres? ― su hija se atrevió a preguntar.</p>



<p>Desternillada, desde su aldea, la gallega contestó señalándolo:</p>



<p>―Hemos dado por hecho que era un hombre normal sin cuestionarlo. Con solo analizar que dos mujeres como vosotras os sintierais tan atraídas, ¡me debería haberme hecho pensar! Debería haber sabido que vuestro amor por Gonzalo se debía a que es un latente.</p>



<p>― ¡No es posible! ― refutó Estefany más como instinto que por convencimiento mientras Antía permanecía callada.</p>



<p>Sabiéndose descubierto, el propio maduro decidió pedir que le aclarara que significaba ser un latente. Sin dejar de sonreír, la meiga replicó:</p>



<p>―Si estas bobas se han enamorado de ti es porque en tus genes corre la magia y aunque hasta ahora ninguna nos hayamos dado cuenta, eres un hechicero en ciernes. Es más&#8230;ha bastado que tu niña esté en peligro para que tu faceta sobrehumana esté aflorando. Para confirmar mis sospechas, ¡necesito examinarte!</p>



<p>Sin saber a qué atenerse, pero asumiendo la importancia de ese escrutinio, el sorprendido hombretón abrió su mente de par en par&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/91/17958654/17958654_096_fc38.jpg" alt="" width="570" height="855"/></figure></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-mejor-amiga-de-mi-hija-y-la-criada-luchan-por-mi-10-por-golfo/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 7&#8221; (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-mejor-amiga-de-mi-hija-y-la-criada-luchan-por-mi-7-por-golfo</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-mejor-amiga-de-mi-hija-y-la-criada-luchan-por-mi-7-por-golfo#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 30 Aug 2026 11:17:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[grandes relatos]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://pornografoaficionado.com/?p=27619</guid>

					<description><![CDATA[14 A la mañana siguiente, aparcada frente a casa de su padre, Patricia esperó nerviosa que su amiga cumpliera con la rutina y se fuera al gimnasio para llamar a la puerta y hablar con la única persona que podría confirmar o negar el romance del que le habían hablado. Sabía por ella que solía salir a las nueve y media y necesitada de respuestas, llegó con tiempo suficiente de verla tomar el coche y marcharse. Como al menos invertiría un par de horas ejercitándose, aguardó diez minutos antes de continuar, no fuera a ser que se hubiese olvidado algo. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h1 class="wp-block-heading">14</h1>



<p>A la mañana siguiente, aparcada frente a casa de su padre, Patricia esperó nerviosa que su amiga cumpliera con la rutina y se fuera al gimnasio para llamar a la puerta y hablar con la única persona que podría confirmar o negar el romance del que le habían hablado. Sabía por ella que solía salir a las nueve y media y necesitada de respuestas, llegó con tiempo suficiente de verla tomar el coche y marcharse. Como al menos invertiría un par de horas ejercitándose, aguardó diez minutos antes de continuar, no fuera a ser que se hubiese olvidado algo. Entonces y solo entonces se bajó del coche. Mientras cruzaba el jardín, trató de pensar en lo que diría. Sabiendo que no podía llegar y directamente preguntar a la criada si su padre se estaba tirando a Estefany, decidió que debía charlar con ella por si en la conversación se le escapaba.</p>



<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tras tocar el timbre, escuchó los pasos de la pelirroja corriendo hacia la puerta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Señorita Patricia―la oyó decir mientras observaba el cambio que había experimentado en el mes que llevaba sin verla.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Haciendo uso de la educación que había recibido en esa misma casa, la rubia le preguntó por doña Bríxida mientras entraba. La criada sintiendo el cariño de su tono respondió que mejorando mientras respondía si había desayunado.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_012_e46f.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Sí, pero me vendría bien un café.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La amistad que habían forjado durante el tiempo que esa cría había vivido en la casa con ella, le permitió ponerse otro mientras Patricia daba el primer sorbo al suyo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿A qué se debe tu visita? ¿Te has vuelto a cabrear con don Gonzalo? ― preguntó conociendo los vaivenes de la relación paterno filial que mantenían.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Para nada, solo venía a hablar contigo y ver cómo seguías― mintió mientras observaba de reojo que tal y como siempre había sospechado era una mujer de bandera.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por su tono, la pelirroja comprendió que no era cierto y, aun así, se extendió comentando los pormenores de la recuperación de su anciana. La poca atención que prestó al escucharla ratificó sus sospechas de que venía buscando algún tipo de información, y por eso cuando dejó caer que tal se había adaptado su amiga a vivir con ellos, supo que de algún modo le habían llegado con el chisme de que eran amantes. Si no llega a saber que Gonzalo había sido hechizado, directamente se lo hubiese confirmado para que ella misma la sacara de las greñas del chalet. Pero dado su embrujo, comprendió que en el caso que las dos veinteañeras se enfrentaran y a pesar de lo mucho que la quería, su padre optaría por la hispana. Por ello, no vio nada malo en ocultarle la realidad o al menos enmascararla:</p>



<p>― Poco a poco se va acostumbrado al ritmo de esta casa. Ya sabes, don Gonzalo sale a primera hora y solo vuelve para cenar, por lo que a Estefany no le queda otra que pasarse las horas charlando conmigo.</p>



<p>― ¿Y qué opinas de ella? ― insistió sin dejar de mirarle el escote.</p>



<p>Si hubiese sido su hermana menor, la cual se declaraba abiertamente bisexual, hubiese interpretado esa mirada como deseo, pero siendo Patricia la achacó al cambio de look y recordándolo decidió usarlo para despejar sus sospechas.</p>



<p>―Es un amor. Desde que llegó, no paró de darme la lata hasta que ha conseguido que me corte el pelo. Según ella, era una pena que me vistiera como una vieja teniendo solo treinta y un años.</p>



<p>―Y tiene razón, eres guapísima.</p>



<p>Que la piropeara de esa forma, le alertó que algo pasaba y para su sorpresa descubrió en el ambiente un olor que conocía y que no era otro que el que le había llegado al contactar con María de Zozaya, su pariente que había sido quemada en Zugarramundi. Nada más sentirlo recordó la funesta fama de la difunta y el modo con el que ejerció su poder.</p>



<p>«Con esta niña aquí, ¡no!», gritó para sí al asumir que había llegado el momento en que ese fantasma poseyera su cuerpo.</p>



<p>Temiendo por ella, quiso que Patricia se fuera de inmediato. Pero cuando intentó advertirla, se oyó devolviendo el piropo mientras acariciaba una de sus mejillas:</p>



<p>―Si hay un ser hermoso y angelical, ese eres tú.</p>



<p>La inesperada caricia hizo que la rubia la mirara y a bocajarro le confesara los motivos de su visita mientras Antía intentaba recuperar el control.</p>



<p>―No es con él con quien se manceba, sino conmigo― horrorizada escuchó que usando su voz era su ancestro quien contestaba.</p>



<p>&nbsp;La rubia enmudeció al escucharla y con lágrimas en los ojos en las que extrañamente intuyó alguna clase de esperanza, le preguntó si era lesbiana.</p>



<p>―Cariñosa criatura. Es a vuestro padre al que realmente ansío, pero previendo que esa advenediza proveniente de ultramar osara meterse en su lecho, he visto a bien que harte su liviandad en la mía― nuevamente se escuchó decir usando unas expresiones en castellano a todas luces anticuado.</p>



<p>La alegría con la que recibió la confirmación de que adoraba a su viejo y que su amiga no tenía nada qué hacer teniéndole a ella deambulando por la casa rápidamente mutó en desesperación y se puso a llorar. La difunta, en vez de reírse de su llanto, se compadeció de ella y reanudando sus dulces carantoñas le preguntó qué era lo que le pasaba. Ante su sorpresa, ya que nunca había advertido ninguna señal Patricia confesó que si se había ido a vivir sola era porque no soportaba estar junto a ella sabiendo que nunca seria suya.</p>



<p>―Nunca me opondría a que te casaras con papá, aunque eso me hiciera sufrir― sollozó reafirmando sus sentimientos.</p>



<p>Con el corazón encogido, Antía observó que Maria de Zozaya la tomaba de la barbilla y que simulando una ternura que esa zorra fue incapaz de tener viva y menos muerta, la besaba. La rubia al sentir los labios de su amor secreto se lanzó desesperada en sus brazos pidiéndole que, aunque fuera una sola vez, la amara.</p>



<p>―Nada me complacería más que sosegar con piadosos y caritativos agasajos la zozobra que tanto te violenta.</p>



<p>Nuevamente la gallega intentó infructuosamente recuperar su cuerpo, pero rápidamente comprendió que no podría hacerlo, cuando sin que pudiese hacer nada por evitarlo, su mano tomó de la cintura a Patricia y la llevó al cuarto, donde lentamente fueron sus yemas las que desabrocharon uno a uno los botones de su camisa.</p>



<p>―Debes jurarme que mi padre no sabrá esto― suspiró Patricia mientras sus ojos brillaban de deseo: ―Nada me haría más feliz que saber que está a salvo teniéndote a su lado.</p>



<p>La hija de perra de la que descendía ni siquiera la escuchó y a base de tiernos besos, fue bajando por su cuello mientras le susurraba palabras de amor. Desarmada por la fuerza de lo que sentía, la rubia comenzó a gemir aun antes de sentir que la boca de la mujer que amaba se apoderaba de sus pechos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_039_e538.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Por favor, deja que sea yo quien te desnude― asustada por lo que iba a ocurrir, Antía escuchó a Patricia sollozar mientras le bajaba el cierre de su uniforme.</p>



<p>El deseo que la meiga intuyó sus ojos se incrementó al verlo caer y por eso no le extrañó que, acercando la cara, la sumergiera entre sus pechos con una pasión indescriptible.</p>



<p>―Mi inexperta niña, no es entre estas pétreas mamas donde debes aliviar la sequedad de tu garganta― su propia voz fue la que oyó mientras era sus manos las que presionaba la melena de Patricia hacia su femineidad.</p>



<p>Su familiar no tuvo necesidad de insistir ya que fue la propia hija de Gonzalo la que pegando un berrido de alegría se lanzó entre sus piernas a adorarla. La rapidez con la que se iban desarrollando las cosas la pilló desprevenida y por ello apenas se sentía excitada cuando de pronto sintió que la rubia estaba ya recorriendo con la lengua todos y cada uno de los recovecos de su sexo mientras susurraba las veces que había soñado con hacerlo.</p>



<p>―Por esta risueña jornada, ¡todos mis dones son de vos! ― separando sus rodillas, María de Zozaya apremió sus deseos con el español que se usaba en sus tiempos.</p>



<p>La calentura que para entonces la dominaba le hizo seguir aprovechando ese permiso sin saber que se lo había dado un fantasma y por eso tras hacer localizado entre los pliegues el clítoris de la pelirroja comenzó a mordisquearlo llena de ansiedad. Su insistencia comenzó a rendir frutos y Antía descubrió alucinada que no era inmune a esos mimos. Es más, de haber tenido control de su cuerpo, ella y no la difunta hubiese sido la autora de los gemidos que salieron de su garganta.</p>



<p>―Primor, mancilla tu intimidad con las yemas del pecado y hazme saber que estás dispuesta a recibir mi querencia― se oyó nuevamente decir.</p>



<p>Mientras en su mente, no comprendía cómo Patricia no se hubiese dado cuenta de que jamás ella usaría ese tipo de lenguaje, la vio llevar una mano a su sexo y ponerse a masturbar.</p>



<p>―Así, bella mozuela. Sigue hoyando tu tesoro mientras sacias tu hambruna de la que no tardará demasía en convertirse en vuestra madre― insistió la difunta del siglo XVII mientras su descendiente empezaba a notar que las sensaciones se iban acumulando en su cerebro.</p>



<p>Sintiendo que apenas podía respirar, la joven meiga observó las mismas señales en la hija de su amado. Sabiendo que el placer mutuo no tardaría en llegar aceptó lo inevitable y se dejó llevar. Por ello, fue ella y no su ancestro, la que se corrió mientras Patricia compartía su gozo.</p>



<p>«Ojalá con esto doña María haya tenido suficiente», esperanzada disfrutó del placer que su familiar había provocado de manera tan insensata.</p>



<p>Sus esperanzas quedaron en nada, cuando la rubia se encaramó sobre ella y entrelazando las piernas son las suyas, sus dos coños entraron en contacto.</p>



<p>―Sigue regocijándote en esta vetusta haciéndole rememorar las mieles de la carne con vuestra concupiscencia― el fantasma la apremió.</p>



<p>―No eres ninguna vetusta― sollozó la joven sin dejarse de restregar con energía contra ella.</p>



<p>Antía supo de inmediato que le quedaba poco para ser liberada cuando notó que tanto su cuerpo como el de la chavala caían bajos los efectos de un hechizo. No tuvo que esforzarse mucho para comprender que su pariente quería sentir otro orgasmo antes de desaparecer. Lo que no previó y menos anticipó fue la intensidad y la duración del mismo.</p>



<p>― ¡Virgen santa! ― se oyó decir mientras todo su ser era sometido, zarandeado y masacrado por un placer tan largo como virulento hasta que agotada cayó sobre la joven.</p>



<p>Mientras ambas se recuperaban abrazadas, observó la cara de felicidad de Patricia y más tranquila al ver que acogía con alegría la sensual escaramuza que habían protagonizado, tiernamente la besó.</p>



<p>Afortunadamente a la rubia le faltaban las fuerzas para intentar reanudar hostilidades y dándole las gracias por su comprensión, se comenzó a vestir. Sabiendo que eso era algo que nunca debía volverse a repetir, ya desde la puerta y mientras se despedía de ella, hizo un último intento comentando lo excitada que se había sentido cuando la escuchó hablar de ese modo tan pedante.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_074_c790.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Era como si estuvieras poseída por otra mujer.</p>



<p>Riendo para no llorar, Antía contestó:</p>



<p>―La única que me ha poseído eres tú, ¡pedazo de zorrón! Ahora vete si no quieres que le diga a tu padre la clase de hija que tiene.</p>



<p>Desternillada, Patricia abrió la puerta y se marchó &#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">15</h1>



<p>Increíblemente serena después de haber sido amada de forma tan inesperada por la joven, Antía meditó sobre las razones que habían llevado a doña María cobrar parte del precio acordado justo entonces. Por lo que ella misma le había dicho cuando pidió su ayuda, esa mujer y alguna antepasada de Estefany se habían enfrentado en el pasado. Es más, se había referido a su enemiga como la “bastarda del hombre al que amó y luego odió”. Sabiéndolo, supo que para la muerta auxiliarla en su misión iba más allá de su petición.</p>



<p>«Lo ve como un tema personal y quiere vengar algo que le sucedió mientras estaba el mundo de los vivos», se dijo.</p>



<p>Aunque estaba convencida de ello, eso no explicaba la extraña ternura que demostró con Patricia, cuando según todos los documentos a los que había tenido acceso esa mujer decían, además de que era una arpía, que había sido ejecutada por practicar magia negra.</p>



<p>«Todos sus contemporáneos temían su propensión a causar dolor en sus continuos arrebatos de ira». Conociendo ese extremo, la única explicación que le halló fue que previera que en un futuro iba a necesitar la ayuda de Patricia y amándola se aseguraba un aliado.</p>



<p>Seguía martirizándose con lo sucedido cuando escuchó a Estefany llegar y para que no sospechara nada, fue a recibirla a la puerta. La morena llegaba sudada después del gimnasio, pero eso no le importó cuando la estrechó entre sus brazos. Ese sudor y las feromonas reconcentradas en él rápidamente afectaron a la gallega y nuevamente sintió la necesidad de disfrutar entre sus brazos. Pero entonces, rechazándola, la colombiana comenzó a recorrer la planta baja del chalet olfateando todo a su paso. Observándola sin saber qué pasaba, Antia se percató que no solo estaba molesta sino preocupada.</p>



<p>«¿Qué le ocurre?», pensó sin desear interrumpirla.</p>



<p>De haber podido sondearla sin descubrirse, Antía se habría enterado que si se había separado de ella era porque le había llegado el tufo que había dejado doña María y que en él había descubierto magia. Por eso cuando de pronto se plantó frente a ella y directamente preguntó quién había estado allí durante su ausencia, no pudo más que confesar que Patricia.</p>



<p>― ¿Quién más? ¡Necesito que me digas a quién has dejado pasar!</p>



<p>&nbsp;La histeria de su voz le hizo comprender que de alguna forma había advertido una presencia y daba por hecho que quién la había dejado era un enemigo. Por eso, con tono servil, contestó:</p>



<p>―Mi señora, le juro que nadie más. Si no sé lo diría.</p>



<p>&nbsp;Gracias a los muros que había levantado en su mente, la bruja la creyó cuando de manera brutal escaneó su cerebro en busca de información. Pero eso, no la tranquilizó:</p>



<p>«Si Antía no le ha dado permiso de entrar, eso significa que ha traspasado mis defensas», concluyó completamente nerviosa: «Su poder debe ser enorme».</p>



<p>Esa certeza unida a que seguía sin saber quién la acosaba la puso al borde del infarto y sin importar que lo viera la criada, sacó de su bolso un frasco lleno de cenizas, cenizas que ella misma había recogido en el volcán del Cerro Bravo y las tiró al aire. La gallega gritó mientras a duras penas conseguía que la nube de polvo no se pegara a su ropa. Lo que no pudo evitar fue que las escorias se posaran en todos los lugares en los que había estado mientras doña María tenía el control de su cuerpo.</p>



<p>Obviando nuevamente su presencia, Estefany comenzó a seguir el rastro hasta llegar a la cama donde había retozado con la joven y girándose hacia ella, directamente le preguntó con quién se había acostado.</p>



<p>―Con la hija de don Gonzalo― sollozó cayendo ante sus pies.</p>



<p>― ¿Me estás diciendo que te has cogido a mi amiga?</p>



<p>―Mi señora, tuve que hacerlo. La señorita Patricia llegó furiosa preguntando si usted era la amante de su padre y para evitar que lo descubriera, dije que no, que era yo a la que usted se follaba.</p>



<p>―Eso no explica que hayas terminado con su coño en la boca― indignada, insistió.</p>



<p>―Al enterarse de que era su puta, me amenazó con contárselo a su viejo para que la echara, si no me acostaba con ella― llorando como una magdalena, se defendió.</p>



<p>&nbsp;Conociendo a su amiga, la creyó incapaz de tal felonía y atribuyó su comportamiento a que al hacerla no tuviese el mando de su cuerpo y que al violarla estuviese poseída.</p>



<p>«Es así como el que me acosa consiguió cruzar mis hechizos. Teniendo a Patricia en su poder, fue la propia Antía quien lo dejó pasar», sentenció todavía más preocupada ya que para poseer a un ser humano era necesario ser un mago extremadamente poderoso&#8230;</p>



<p>Mientras eso ocurría, en el interior del Golf, Patricia se sentía feliz y radiante tras conseguir hacer realidad el sueño de tener a ese bellezón en sus brazos. Le daba igual que su amor no fuera correspondido y que esa mujer estuviera enamorada de su padre. Para ella había sido suficiente el haber disfrutado, aunque fuera brevemente, de sus besos. Tampoco envidiaba la suerte de su amiga:</p>



<p>«Pobre, no quiero pensar en lo que va a sufrir cuando se entere que solo se ha acostado con ella para sacarla de la depresión».</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo único que le cabreaba era la ceguera de su viejo.</p>



<p>«No entiendo cómo nunca se ha dado cuenta de que esa preciosidad suspira por él».</p>



<p>&nbsp;Tentada a llamarlo y hacerle ver que estaba perdiendo el tiempo con amiguitas cuando la solución a su soledad la tenía en casa, prefirió no hacerlo y que fuera la gallega quien lo sedujera. No en vano pensaba que era algo que caería por su propio peso ahora que había decidido dejar los hábitos de monja y vestir de acuerdo a su edad.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_101_386a.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Papá no se va a poder contener en cuanto se percate de que es un bombón», pensó divertida mientras estacionaba el parking de su edificio.</p>



<p>Hasta el contoneo de su pandero mientras iba a hacía el ascensor denotaba su alegría. Haciendo recuento de sus últimos meses, comprendió que Manuel había pasado a mejor vida y que jamás volvería a echarlo de menos.</p>



<p>«Ojalá le vaya bien, pero lo dudo», pensó entrando al cubículo que la llevaría hasta su piso: «Nunca va a poder superar las secuelas de su enfermedad».</p>



<p>Dando por cerrado ese capítulo de su vida, decidió que debía salir al mercado y a pesar de ese rifirrafe lésbico, pensó en qué hombre le convenía.</p>



<p>«Debe ser alguien dulce y trabajador, que desee formar una familia y si es guapo, mejor», involuntariamente comenzó a enumerar una serie de cualidades que curiosamente su ex no cumplía ni por asomo.</p>



<p>Al darse cuenta, comprendió la razón por lo que lo había elegido como pareja:</p>



<p>«Quería molestar a papá».</p>



<p>En vez de horrorizarle esa conclusión, la hizo reír y abriendo la puerta entró a su apartamento, donde de pronto se encontró con Ricardo Redondo sentado en un sofá.</p>



<p>― ¿Qué coño hace usted aquí? ― indignada con la intromisión del sujeto, exclamó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Atusándose el bigote, el maduro sonrió mientras se levantaba. La seguridad que mostraba y el nulo caso que había hecho a su pregunta, la terminaron de enfadar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¡Fuera de mi casa! ― chilló mientras señalaba la puerta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Haciendo oídos sordos a su petición, el intruso se sirvió una copa y retrocediendo sobre sus pasos, se volvió a sentar sin dirigirle la palabra. Sin otra cosa qué poder hacer, Patricia cogió el teléfono para llamar a la policía. Es más, ya estaba tecleando el número cuando escuchó por primera vez la voz del padre de su amiga.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Siéntate. Tenemos que hablar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque no elevó su voz, su tono fue tan enérgico que la rubia se vio impulsada a obedecer y tomando asiento frente a él, aguardó a que le dijera de que quería hablar. Lo malo fue que Ricardo no mostró ninguna prisa en comenzar y mientras la observaba como un tratante revisa el ganado que piensa comprar, se dedicó a saborear el ron añejo que se había servido.</p>



<p>―Por favor, dígame a qué ha venido y márchese― casi histérica, gritó a su indeseada visita.</p>



<p>Disfrutando de la turbación de la joven, el magnate se puso cómodo y dando un vistazo a su alrededor, comentó:</p>



<p>―Tienes un apartamento elegante, pero insuficiente.</p>



<p>― ¿Insuficiente para qué? ― replicó ya furibunda.</p>



<p>Desternillado de risa, se terminó su copa antes de contestar:</p>



<p>―Tu padre me robó mi bien más preciado, luego es lógico que yo viva con el suyo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La ira se tornó en terror al escucharlo y sabiendo que se refería a Estefany y a ella, se puso a temblar mientras le prometía no decir nada si se iba.</p>



<p>―Todavía no has entendido que, si me voy a alguna parte, ¡es contigo! ― fue su respuesta.</p>



<p>Cada vez más nerviosa Patricia se quiso levantar, pero no pudo. ¡Algo la retenía en el asiento! Retorciéndose, volvió a intentar huir y nuevamente se vio incapaz al estar sujeta por unas ataduras invisibles.&nbsp;</p>



<p>― ¿Qué me pasa? ― se preguntó en voz alta mientras el colombiano sacaba una bolsa de su pantalón.</p>



<p>Su miedo se convirtió en terror cuando Ricardo cogió un puñado de polvo verde de su interior y por medio de un soplido, se lo lanzó a la cara. Al respirarlo, se vio inmersa en una pesadilla en la cual todas las células de su cerebro se vieron sacudidas por un dolor insoportable hasta que lentamente el sufrimiento fue transmutando en placer y avergonzada, se escuchó gemir como una marrana en celo. La violencia del orgasmo la dejó sin fuerzas de seguir luchando y por eso solo pudo asentir y obedecer al oír que ese sujeto le pedía que bailara para él.</p>



<p>Azuzada por el hechizo, Patricia se levantó y comenzó a mover su cuerpo al ritmo de una melodía inexistente, pero claramente sensual. Necesitaba, le urgía conseguir el beneplácito del hombre que la observaba y por eso, creyó necesario deslizar los tirantes de su vestido. Al hacerlo y descubrir sus pechos, se apoderó de ella una sensación de alivio al ver que éste sonreía.</p>



<p>―Soy una mujer muy guapa― ronroneó excitada mientras terminaba de dejarlo caer.</p>



<p>Sin que el tipo tuviera que decir nada, se giró y lució su pandero ante él. Ese exhibicionismo tan impropio de su carácter acentuó la calentura que la embargaba mientras volvía a bailar. Para entonces, solo existía en su mente un propósito, una idea, un afán: ¡seducirlo! Por ello, tomó el tanga que todavía conservaba y lentamente, se lo bajó. Ya desnuda, se acercó para que el maduro pudiese valorar la belleza de su feminidad.</p>



<p>Tenerlo a escasos centímetros de su boca, le hizo soñar con recibir un lametazo que confirmara que daba su aceptación y separando los pliegues que lo decoraban, se escuchó rogando que la premiara con un suspiro, con un sollozo o a poder ser con una caricia de su lengua. En vez de hacer caso de su ruego, Ricardo le ordenó que le acercara el maletín que había dejado sobre la mesa. Haciendo de esa orden su razón de existir corrió a buscarlo y retornando sumisamente se lo dio.</p>



<p>―Arrodíllate― dijo mientras metía la mano y sacaba un collar negro de su interior.</p>



<p>&nbsp;Al contemplar ese accesorio, Patricia se sintió dichosa y cayendo hincada a sus pies, alargó el cuello para recibirlo.</p>



<p>― ¿Sabes lo que significara cuando lo lleves?</p>



<p>–Sí― suspiró: ― ¡qué soy la esclava de mi señor!</p>



<p>Satisfecho con su respuesta, Ricardo se lo abrochó&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">16</h1>



<p>Esa tarde noche al volver a su hogar, Alberto se encontró con Estefany cabreada y sin ganas de juegos. Ni siquiera cuando la besó, la morena le mostró el cariño al que se había acostumbrado y pensando que ya se le pasaría, fue por una cerveza a la cocina. Una vez allí y antes de pasar a su interior, observó desde la puerta a su criada cantando mientras cocinaba. Que estuviera feliz, no fue lo que le sorprendió sino verificar nuevamente el cambio que había dado y que todo en ella destilaba sensualidad. Ya no solo fueron esos pechos que su uniforme realzaba al llevarlo tan ajustado, ni su cintura de avispa, sino ese trasero con forma de corazón lo que lo tenían absorto.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_110_10a9.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«¡Qué pedazo de culo!», se dijo abochornado al sentir que bajo su pantalón crecía a ritmo imposible la voracidad de su apetito.</p>



<p>Deseando todavía mantener las distancias, la saludó y abriendo la nevera buscó en su interior una lata con la que saciar su sed. Al no encontrarla, se giró y preguntó a Antía si se habían acabado.</p>



<p>―No, don Gonzalo. Todavía quedan en el cajón de abajo.</p>



<p>Tan ensimismado estaba con el surco que se formaban entre sus pechos, que ni siquiera la oyó y tuvo que ser ella quien fuera a cogerla. Al hacerlo, se agachó sin prever que su pandero iba a entrar en contacto con la erección de su señor. Petrificada y excitada, se quedó inmóvil disfrutando de esa dureza entre sus nalgas. Es más, al darse cuenta de que su jefe tampoco hacía nada por retirarse, lenta pero insistentemente comenzó a frotarse con ella. El maduro no sabía cómo actuar, La educación aprendida desde niño le impulsaba a rechazar los mimos de su empleada, pero la insana atracción que sentía por ella le obligó no solo a quedarse sino llevar las manos a su cintura y colaborar con ella.</p>



<p>&nbsp;Sin necesidad de hablar o decir nada, ambos dieron su aprobación a lo que ocurría y poco a poco se fue incrementando la velocidad y la potencia de ese restregar mutuo que sabían que terminaría convirtiéndolos en amantes. Mientras para ella sentir esa virilidad contra su sexo era un deseo largamente postergado, para Gonzalo resultó tan pecaminoso como atrayente y por eso ninguno de los dos hizo intento alguno de pararlo.</p>



<p>«Por dios, ¿qué estamos haciendo?», se lamentó el hombre al notar que la falda de su criada ya no era impedimento y que su bragueta estaba en contacto directo con el tanga de la gallega.</p>



<p>&nbsp;Sabiendo que ella había empezado y que jamás podría sostener que la había forzado, seguía sintiéndose un bellaco, pero no por ello dejó de rozarse contra ella.</p>



<p>«Sigue mi amor, hazme tuya», en silencio, sollozó la meiga deseando que esa mañana no se hubiera puesto bragas.</p>



<p>Para entonces, Gonzalo había perdido parte de su pudor y cambiando de posición sus manos, comenzó a amasar los duros cachetes de Antía con delicadeza, pero firmemente. Nada más sentir los dedos del que sabía que el destino había reservado para ella, la meiga comenzó a gemir calladamente demostrando tanto que le gustaba como que le excitaba sentirse manoseada por él. Esos gemidos fueron el desencadenante que llevó a una de sus manos a subir por el cuerpo de su criada y tantear por vez primera, la rotundidad de sus pechos.</p>



<p>«¡Qué maravilla!», exclamó para sí al notar no solo la firmeza y volumen, sino que sus pezones estaban completamente erizados.</p>



<p>La ternura con la que su amado acarició sus senos avivó todavía más el incendio que sentía entre los muslos y ya completamente entregada al placer, notó que se iba acumulando a pasos agigantados en su interior. Tal y como previa y ansiaba, de pronto todo colapsó a su alrededor y de corrió completamente en silencio. Gonzalo se contagió del placer de su criada y mientras sus caderas seguían simulando poseerla, derramó avergonzado su simiente en el calzón.</p>



<p>Completamente entusiasmada por lo sucedido, le extendió la cerveza y acercando la boca a su oído, susurró:</p>



<p>―Muchas gracias, don Gonzalo.</p>



<p>Tras lo cual, huyó hacia su cuarto por lo que nunca vio la sonrisa de su señor observándola marchar.</p>



<p>«Esta niña siente adoración por mí y yo jamás me había dado cuenta», pensó y sintiendo orgullo mezclado de vergüenza, fue en busca de la que realmente era su pareja.</p>



<p>Al encontrarla leyendo un ajado volumen en la biblioteca, decidió imitarla y ponerse a leer. Por lo que cogió uno cualquiera, el cual no pudo ni abrir al estar rememorando cada suspiro, cada gemido que Antía dio mientras se entregaba a él. Desmoralizado por el desliz, miró hacia la colombiana temiendo que la chavala ya no le resultara maravillosa. Rápidamente comprobó que la atracción que sentía por ella seguía ahí y que incluso se había incrementado.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_104_e48a.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Soy un pervertido», pensó y disimulando comenzó a pasar las páginas, mientras se imaginaba lo que sería tener a las dos entre sus brazos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desconociendo tanto lo que acababa de pasar en la cocina, como el rumbo de los pensamientos de Gonzalo, Estefany estaba desesperada al no encontrar en ese libro de magia nada que pudiese usar contra el enemigo que desde las sombras sabía que la vigilaba.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Necesito contactar con mis muertos en busca de ayuda», se lamentó sintiéndose indefensa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y habiendo tomado ya la decisión, de pronto comprendió que para ello debía de estar sola. Fijándose en el hombre que estaba a su lado y aunque lo amaba a su manera, lo sintió un estorbo. Por un momento estuvo tentada de ordenar a la criada que tenía en su poder que lo entretuviera, pero solo imaginar que la estrenaría sin ella le pareció una idea atroz.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Debo estar presente cuando la desvirgue», sentenció.</p>



<p>En vez de ello, optó por lo más fácil, después de cenar, le haría beber a alguna pastilla que les hiciera dormir profundamente y así poder conjurar a los espíritus sin ninguna interferencia&#8230;</p>



<p>&nbsp;Tal y como había decidido al terminar de cenar y mientras Antía se ocupaba de limpiar los platos y adecentar el comedor, la bruja se acercó a la cocina a hervir agua para preparar una infusión que iba a usar para caer en trance. Lo que nunca se imaginó fue que la criada iba a reconocer por el olor las hierbas que estaba usando.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¿Para qué quiere un té de ayahuasca?», se preguntó al saber que esa mezcla se hacía con enredaderas oriundas de la región del río Amazonas y que, siendo un potente somnífero, también tenía caracteres alucinógenos. Asumiendo que lo iba a usar en algún tipo de ritual chamánico, no dijo nada y decidió que cuando lo hiciera ella la iba a espiar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por eso, al cabo de unos minutos, apareció ante ella con una gragea y se la dio, lo único que se atrevió a preguntar para qué y que era. Sin ningún tipo de miramiento y sobre todo sin ocultar sus intenciones, Estefany contestó:</p>



<p>― Es una pastilla de eszopiclona, un potente somnífero que quiero que te tomes y que inmediatamente te vayas a dormir.</p>



<p>Simulando ser incapaz de desobedecer, la gallega abrió la boca y metiéndosela, bebió simulando que la tragaba. Tras lo cual, se dirigió al cuarto y se hizo la dormida.</p>



<p>«Nos quiere sedados para actuar libremente», meditó mientras daba tiempo a que la bruja se confiara y así poder observar el propósito de lo que pensaba realizar.</p>



<p>No tardó demasiado en empezar a escuchar el sonido de un tambor y la voz de su enemiga entonando unos cantos cuyas palabras no pudo identificar al estar en uno de los idiomas indígenas.</p>



<p>«Todavía no es el momento», se dijo mientras se removía incómoda en la cama: «Debo esperar a que la ayahuasca le haga efecto».</p>



<p>Cuando de pronto el retumbe se aceleró y tras alcanzar un clímax comenzó a menguar, supo que había llegado la hora de levantarse. Descalza para que sus pasos no produjeran algún ruido que pudiese alertarle recorrió el pasillo y sin entrar, vio a la morena bailando al son de una música imaginaria totalmente desnuda y con un penacho de plumas en la cabeza.</p>



<p>Por su experiencia como Meiga supo que Estefany estaba en trance y que a partir de ese momento nada de lo que ocurriera a su alrededor tendría de importancia, porque su mundo era otro. Sabiéndolo, se sentó en el suelo ya sin necesidad de ocultarse mientras la hispana se ponía a saltar sobre la alfombra entonando de nuevo una canción.</p>



<p>«Podría haber un terremoto y no se enteraría», confiada pensó mientras seguía interesada el ritual que la joven estaba llevando a cabo.&nbsp;</p>



<p>La voluptuosidad de sus pechos saltando y rebotando al ritmo de sus saltos la hizo recordar cuando los había tenido entre los labios y se sorprendió excitada. Rechazando con eficacia el rumbo de sus pensamientos, se concentró en lo que hacía y por eso pudo ser testigo cuando se desplomó y comenzó a llamar a sus espíritus en español:</p>



<p>―Ancestros, parientes, reyes y dioses de la amazonia, vuestra elegida necesita de vuestros consejos. Bosques verdes, aguas azules, fuegos purpúreos, aires cristalinos, oídme y prestadme vuestra atención. Un enemigo ronda esta casa y no sé quién es, ni cómo combatirlo.</p>



<p>Al escuchar esa súplica, la meiga se vio en peligro porque de ser escuchada su presencia quedaría al descubierto y por eso trató de salir corriendo para tomar el bolsón donde tenía todos sus amuletos, todos sus runas, todas sus pócimas y así poder defenderse. Aterrorizada, se vio totalmente atenazada mientras oía el susurro de doña María de Zozaya diciéndola que estuviese tranquila porque no tenía nada que temer.</p>



<p>― ¿Cómo quiere que me calme si me va a descubrir? ― gritó al fantasma que no podía ver, pero si escuchar.</p>



<p>―Hija de la hija de mi hija, nada maléfico puede provenir de la descendiente de mi idolatrada.</p>



<p>― ¡Por dios! ¿Quién es tu idolatrada? ― histérica al no poder moverse, preguntó.</p>



<p>―Soy yo― levantándose del suelo donde había caído, Estefany contestó: ―Rosana María Guajardo y Esquivel.</p>



<p>Ante su estupefacción, doña María tomó su control y corriendo hacia la mujer se fundió con ella en un beso eterno. Ni siquiera fue algo sexual, fue tan íntimo y bonito que de haber podido Antía se hubiese echado a llorar. Durante unos minutos ninguna de las dos habló y solo disfrutaron de unas tiernas caricias producto de un amor que los siglos no pudieron menguar ni atenuar su fulgor.</p>



<p>― ¿Cómo he añorado la tersura de tus labios y el surco de tus maravillosas arrugas? ― demostrando que para ella doña María conservaba la misma apariencia que cuando fue quemada, sollozó.</p>



<p>―Yo también, mi hermosura. No ha transcurrido ni un día en estos más de cuatrocientos años que no haya clamado que por mi culpa nos hayamos consumido en la pira que encendió las manos del inquisidor.</p>



<p>― ¡No hables del criollo! Te lo prohíbo― sollozando, le rogó: ―Ese maldito que nos unió y luego nos persiguió como si fuéramos alimañas.</p>



<p>―Lo sé, princesa mía. Pero ha vuelto y desea repetir su maldad en las niñas cuyos cuerpos estamos usando.</p>



<p>― ¡Debemos advertirlas! Debemos alertarlas antes de que su infausta semilla germine en ellas y se vean abocadas a nuestra misma maldición.</p>



<p>«¿Qué maldición?», se preguntó Antia desde el interior de su cuerpo mientras Estefany hacia lo mismo desde el suyo.</p>



<p>Aunque en ese momento, ambas supieron de que podían oírse, pero estaban tan sorprendidas que ninguna lo intentó y gracias a ello, ambas pudieron oír la respuesta de Rosana:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_118_9aa6.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>― Benigno Carvajal ya era el marido de mi amada María cuando me llevó a su casa en calidad de mucama. Allí tras seducirnos y convencernos con bellas palabras, nos obligó a entregarle nuestros divinos dones y a que saciáramos sus perversos sentidos retozando entre nosotras. Lo que nunca pudo prever que fue que a raíz de ello nacería un amor tan puro que no pudo romper con su magia.</p>



<p>― ¿También él era brujo? Creía que habías dicho que era un inquisidor.</p>



<p>―Los más fieros inquisidores de la historia han sido grandes nigromantes y entre ellos, Benigno, el peor― interviniendo contestó doña María.</p>



<p>― ¿Cuál fue la maldición que os lanzó?</p>



<p>―Realmente fueron dos. La primera y de la cual vosotras sois por nuestra vía, víctimas de ella, fue dejarnos en cinta&#8230;― contestó y haciendo un breve parón, prosiguió: ―Ambas sois descendientes del criollo.</p>



<p>Tomando la palabra, Rosana añadió llorando:</p>



<p>―La segunda fue que ni después de muertas pudiésemos estar juntas</p>



<p>&nbsp;El dolor de los dos fantasmas la enterneció, pero cayendo en las similitudes y que al igual que ellas, una había sido la criada mientras otra ejercía de señora, escandalizada la pelirroja chilló:</p>



<p>― ¡Gonzalo es un buen hombre! ¡No es ningún inquisidor!</p>



<p>―Tampoco es a él a quien debes temer― contestó doña María mientras en compañía de su amada se separaba de ella y juntas se desvanecían en el aire.</p>



<p>― ¿Entonces a quién? ― insistió la meiga mientras sentía que recuperaba el control de su cuerpo.</p>



<p>Echándose a llorar, la morenita contestó:</p>



<p>―A Ricardo Redondo, el que fue mi mentor y del que estoy huyendo.</p>



<p>―Pero ese hombre, ¡es tu padre!</p>



<p>― ¡Nunca lo fue! Solo es el que siendo niña ¡me adoptó!</p>



<p>Ya solas, bruja y meiga se quedaron escudriñándose entre ellas y mientras la hispana todavía estaba tratando de asimilar que la pelirroja no era la desvalida criada que siempre creído, ésta no sabía qué pensar. Y es que a pesar de todas las razones que tenía para odiar a la mujer que la miraba con ojos tiernos, ¡no podía! Furiosa consigo misma, se echaba en cara que le resultara imposible aborrecer a la mujer que había atacado a su madre, a la zorra que le había robado el marido y que encima había querido esclavizarla con un hechizo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Juré que combatiría a todas aquellas que practican la magia negra», se lamentó sabiendo que había fallado en la misión que le encomendaron las ancianas: «Debería aprovechar que la ayahuasca sigue limitando sus poderes para matarla».</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con ello en mente, cogió una figura de bronce de un estante y la levantó mientras la morena, todavía arrodillada, la observaba indefensa:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¡No soy una asesina!», dejándola caer al suelo, huyó del salón para refugiarse en su habitación.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al contemplar lo cerca que había estado de morir en manos de la que hasta minutos antes pensaba que era su sierva, Estefany se echó a llorar consciente de la rastra de motivos que tenía para odiarla&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/385/13076748/13076748_124_f4a4.jpg" alt="" width="642" height="963"/></figure></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-mejor-amiga-de-mi-hija-y-la-criada-luchan-por-mi-7-por-golfo/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 5&#8221; (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-mejor-amiga-de-mi-hija-y-la-criada-luchan-por-mi-5-por-golfo</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-mejor-amiga-de-mi-hija-y-la-criada-luchan-por-mi-5-por-golfo#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Aug 2026 11:01:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[grandes relatos]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://pornografoaficionado.com/?p=27613</guid>

					<description><![CDATA[Más de una semana después y tras dejar a su madre casi totalmente repuesta, Antía llegó a la casa decidida a entablar la lucha. Pero al ir a abrir la puerta, el conjuro de protección que había echado Estefany sobre sus muros le impidió acceder. Al darse cuenta de que necesitaría su permiso para entrar, tocó el timbre y esperó a que esa advenediza llegara corriendo pensando que era Gonzalo que volvía antes de tiempo al chalet. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Que su jefe no le había anticipado su llegada, quedó claro al verla vestida con un camisón propio de una cortesana, pero [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Más de una semana después y tras dejar a su madre casi totalmente repuesta, Antía llegó a la casa decidida a entablar la lucha. Pero al ir a abrir la puerta, el conjuro de protección que había echado Estefany sobre sus muros le impidió acceder. Al darse cuenta de que necesitaría su permiso para entrar, tocó el timbre y esperó a que esa advenediza llegara corriendo pensando que era Gonzalo que volvía antes de tiempo al chalet.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que su jefe no le había anticipado su llegada, quedó claro al verla vestida con un camisón propio de una cortesana, pero disimulando su cabreo comentó a la colombiana que se había olvidado las llaves y que si podía pasar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Por supuesto, ésta es tu casa― respondió la morena sin advertir que estaba dejando al enemigo entrar a su refugio.</p>



<p>Sonriendo, la gallega le dio las gracias y tras llevar el equipaje a la habitación de servicio, comenzó a limpiar las distintas habitaciones sin que nada en su comportamiento revelara que estaba aprovechando para investigar que otras trampas o sortilegios hubiere realizado en su ausencia. Así rápidamente descubrió las defensas que había erigido en puertas y ventanas para evitar verse sorprendida.</p>



<p>«Debe ser más poderosa de los que pensaba», se dijo al asumir que de alguna manera había intuido el peligro que se cernía sobre ella.</p>



<p>Eso le hizo extremar sus precauciones y poniéndose en guardia, levantó unas impenetrables defensas en su cerebro haciéndolas pasar por una inseguridad y una timidez tan falsas como una moneda de tres euros. Por eso cuando la bruja la sondeó mientras limpiaba el polvo de la casa, lo único que encontró fue la confirmación de lo que Gonzalo opinaba de ella.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/50173174/50173174_009_228e.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Cómo sostenía, esta mujer no ha conocido varón», se dijo más que satisfecha al comprobar que bajo esa fachada de cobardía se escondía una mujer apasionada.</p>



<p>Por un momento, la pelirroja se sintió descubierta al advertir la furia que crecía en su interior con ese manoseo mental, pero entonces cómo si lo hubiese gritado a los cuatro vientos descubrió que esa boba había adjudicado su ira a un temperamento ardiente que le apetecía probar. Sintiéndose observada, prefirió irse a la cocina. Fue al ir a limpiar una de las cacerolas cuando reparó en el tipo de conjuro que había realizado para que su jefe cayera rendido a sus pies.</p>



<p>«¡Agua de calzón! ¿Acaso no sabe realizar algo más potente?», se dijo parcialmente desilusionada al saber que si era así la bruja no sería capaz de entablar una batalla digna de contar a sus hermanas cuando les llegara con su cabeza cortada sobre una bandeja.</p>



<p>Tras reponerse de la sorpresa, decidió seguir disimulando no fuera a ser que la hubiese minusvalorado y que en realidad esa bruja fuese alguien que temer.</p>



<p>«Tengo todo el tiempo de mundo antes de decidirme a atacar», meditó mientras echaba jabón y se ponía a restregar la olla donde su oponente había realizado ese mejunje.</p>



<p>Estaba pensando en ello cuando como tantas tardes escuchó que Gonzalo llegaba y volviendo a la rutina que tanto amaba, se acercó a abrirle la puerta. Supo que ella era la última persona que su amado se esperaba cuando leyó en sus ojos que la lujuria que le embargaba se convertía en desilusión al ver que era ella y no la zorra hispana quien lo esperaba.</p>



<p>―Antía, ¡qué gusto me da verte! – mintió para acto seguido interesarse por su madre.</p>



<p>―La he dejado pachucha pero bien. Gracias por preguntar.</p>



<p>El cariño con el que la escuchó la hizo recordar porque lo amaba y eso le hizo odiar aún más a la joven que ya vestida como mandaban las normas de decoro, se había acercado a saludar.</p>



<p>«Puta, a mí no me engañas», pensó con creciente cabreo al percatarse de que ataviada tan discretamente su belleza se incrementaba.</p>



<p>El repaso de la gallega no le pasó inadvertido y encantada, volvió a malinterpretarlo creyendo que su mirada recorriéndole el trasero era la prueba de que esa mujer bateaba del lado izquierdo.</p>



<p>«Con razón nunca le echó los perros a mi amado, ¡esta tipa es bollera!», sentenció sin que exteriormente se le notara.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ajeno a lo que se le avecinaba y sin tomar partido por ninguna de las contendientes, Gonzalo besó discretamente en la mejilla a su invitada antes de dejar su maletín y pedir que le trajeran una copa. Cuando ya Estefany iba por ella, la pelirroja se le adelantó y conociendo profundamente sus gustos, le preparó una ginebra con tónica a la que añadió un par de arándonos.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Echaba de menos tus combinados― declaró sin percatarse del cabreo que sus palabras provocarían en la chiquilla que compartía sábanas con él, pero tampoco que su criada viera en ese piropo un atisbo que le hiciera albergar esperanzas.</p>



<p>«Zorra, Gonzalo es mío», pensó la hispana al percatarse por primera vez de la adoración que sentía la gallega por su patrón a pesar de su inclinación sexual: «Y no de una guarra que ni siquiera sabe si le gustan los hombres o las mujeres».</p>



<p>Tan potente fue su pensamiento que éste llegó al cerebro de la meiga tan claro como si lo hubiese gritado y decidida a mantener las apariencias, dotando a su voz de un servilismo lleno de humildad, preguntó a su enemiga que deseaba que le sirviera de beber.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/50173174/50173174_029_e9dd.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Ponme un whisky― ordenó la colombiana.</p>



<p>Al escuchar su tono altanero, Antía se indignó y mientras cuerpo le pedía saltarla al cuello, bajando la mirada, volvió a la barra y se lo sirvió.</p>



<p>&nbsp;―Tome, mi señora. Si desean algo más, estaré en la cocina.</p>



<p>Nuevamente, Estefany se dejó engañar por las apariencias y satisfecha por la forma tan descriptiva con la que la criada había reconocido su mando, se giró a mirarla mientras se iba intentando descubrir si tal y como le había dicho Patricia, esa mujer era dueña de cuerpo tan voluptuoso y atractivo como el suyo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Bajo ese disfraz es imposible saberlo», se dijo mientras decidía tomar medidas al respecto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las manos de Gonzalo bajo su falda le hicieron ratificar esa decisión al saber que mientras no la hubiese seducido debía de abstenerse de mostrar sin ambages que eran pareja para que no le fuera con el cuento a Patricia. Por eso y mientras le pedía contención hasta que la gallega se fuera a dormir, decidió usar con ella el mismo conjuro que con él sin saber que en ese preciso instante su adversaria estaba haciendo recuento de los ingredientes que necesitaría para elaborar el suyo.</p>



<p>Tras la cena, Antía hizo uso del cansancio del viaje para dejarlos solos y así dar a Gonzalo la oportunidad de saciar la lujuria que le embargaba cada vez que miraba a la hispana, sabiendo que esta no se negaría. Tal y como anticipó, le llegó el sonido de los pasos de los dos subiendo por las escaleras al cabo de los cinco minutos. Aun así, aguardó media hora, antes de abrir las ventanas y sacar un pequeño hornillo con el que preparar la mezcla que convertiría a esa bruja que se creía invencible en una zorra sedienta de sus caricias.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya con el agua hirviendo, introdujo la compresa que se acababa de quitar totalmente impregnada con su sangre y añadiendo las cenizas del gallo que durante años había fecundado las gallinas del corral de su madre y que había sacrificado para tal fin efectuó una invocación a las cuatro fuerzas de la naturaleza:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego! A vosotros hago esta llamada: Si es verdad que tenéis más poder que la humana gente, haced que la mala mujer que ha robado el cariño de mi hombre caiga prendada de mi sabor y busque ser mía.</p>



<p>Justo entonces comprendió que no le era suficiente hacerse dueña de la bruja, completó el ritual metiendo la cola de una salamandra mientras decía:</p>



<p>― Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego! A vosotros os reitero mi suplica: cuando mi hombre beba esta infusión, también ansíe hundir su hombría en mi seno.</p>



<p>Como todo buen conjuro debe ser regado con el sacrificio de su autora, encendiendo el intercomunicador por medio del cual su adorado la llamaba cuando requería algo de ella, se torturó con el sonido de la bruja siendo empalada sobre la cama por su amor.</p>



<p>«Maldita hija de satanás, ¡Gonzalo es mío!», llorando a moco tendido proclamó mientras escuchaba los gritos de placer de la hispana cada vez que era penetrada.</p>



<p>Sabiendo que cuanto más soportara oyendo esa escena mayor sería su sufrimiento se mortificó con el roce de sus cuerpos apareándose sin parar mientras retenía los deseos de tocarse imaginando que era ella el objeto de la pasión de su jefe.</p>



<p>«Te haré pagar mis desdichas», se dijo mientras en altavoz llegaba el sonido de unos azotes que debían haber sido suyos.</p>



<p>Los gritos de placer de Estefany cada vez que Gonzalo la premiaba con un nuevo azote o una nueva embestida incrementaron su lujuria y viéndose tentada en hundir un par de dedos en su coño siguiendo el ritmo con el que el embrujado amaba a esa mujer, se aferró a los barrotes de su cama.</p>



<p>«Engendro, disfruta de las llamas de este fuego que me corroe hasta que te veas obligarlo a calmarlo con la boca entre mis piernas», sollozó incapaz de dejar de atormentarse con el gozo de su adversaria.</p>



<p>Un piso por encima de ella y mientras su macho la acuchillaba, la imagen de la criada oyéndolos llegó a la mente de la colombiana y creyendo que los estaba espiando tras la puerta, su calentura se exacerbó:</p>



<p>―Zorra, ¡escucha como me ama! ¡Envidia la suerte de la que será tu dueña! ― gritó queriendo ser escuchada por la gallega.</p>



<p>Mientras Gonzalo intentaba contener sus berridos para no ser descubiertos, en la habitación del servicio, Antía se estremeció al darse cuenta que la joven había sentido su presencia y aterrorizada apagó el intercomunicador justo cuando en los altavoces oía el atronador orgasmo que protagonizó su adversaria&#8230;</p>



<p>Asustada por si su insensatez había revelado a la bruja quien era su oponente, apenas pudo dormir y despertó totalmente derrotada. Sin gana alguna de levantarse y enfrentar los reproches de la hispana, se fue a bañar buscando alguna excusa a la que aferrarse.&nbsp; Por ello y una vez vestida con el humillante uniforme que anteriormente había llevado orgullosa, llegó a la cocina y descubrió que, en algún momento de la noche, la colombiana había bajado para elaborar su agüita de calzón. Seguía sin entender la razón que le había llevado para hacerlo cuando la morena le llegó con un café y se lo dio a probar, diciendo:</p>



<p>―Me he levantado antes y te he ahorrado hacerlo.</p>



<p>Nada más olerlo, supo que bajo el aroma del fruto del cafeto esa ingenua quería ocultar el sabor de sus bragas usadas y sabiendo que ella era inmune a ese mejunje, se lo empezó a tomar mientras observaba de reojo que la chavala no perdía detalle.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/50173174/50173174_036_ffd0.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Te he dicho lo mucho que Gonzalo te ha echado de menos mientras no estabas― haciéndole una carantoña en la mejilla, susurró.</p>



<p>De inmediato, comprendió no solo que no la había descubierto sino también que por alguna razón deseaba seducirla y separándose de ella, notó la satisfacción con la que Estefany malinterpretaba su turbación.</p>



<p>―No sabes la ilusión que me hace que me hayáis añorado― contestó ruborizada usando el plural al haber anticipado sus planes.</p>



<p>Involuntariamente, los pezones de la gallega se alzaron bajo su vestido al saber lo cerca que estaba de cumplirse su deseo de ser la hembra de su patrón y por ello no le importó que hacer creer a su enemiga que todo iba de acuerdo a la hoja que se había marcado cuando dejó caer que le parecía un anacronismo que siguiera usando un disfraz de criada sin esperar a que esa especiada bebida cumpliera su función.</p>



<p>―Mi señora, no es un disfraz. Soy la chacha y como tal sé cuál es mi lugar en esta casa― respondió sin retenerle la mirada.</p>



<p>Encantada con la sumisión que le mostraba, Estefany decidió no seguir presionando y aprovechando que Gonzalo había bajado a desayunar, ordenó que les preparara el desayuno. Siguiendo a rajatabla sus instrucciones, Antía exprimió media docena naranjas y tras llenar dos vasos, los aderezó con dos gotas de la poción mágica que había elaborado la noche anterior.</p>



<p>«Zorra, iré añadiendo una pizca más en cada comida hasta que mi hombre y tú os rindáis a mí», sentenció poniendo sobre la mesa los zumos.</p>



<p>Sin esperar a que se lo tomaran, estaba volviendo a la seguridad de la cocina cuando descubrió que el café que había tomado no era tan inocuo como ella creía al notar que la calentura que crecía en su interior. Sabedora de que debía regurgitarlo de inmediato, corrió al baño y metiéndose dos dedos en la garganta, consiguió echar la mayoría antes de que fuera algo insoportable.</p>



<p>Aun así, al volver a recoger los platos y vasos que habían usado, la belleza de la colombiana se había acrecentado y espantada, se vio mirándole los pechos. La rapidez con la que pudo rechazar la atracción que sentía, la tranquilizó y asumiendo que era algo que podía combatir, sonrió mientras escuchaba a la bruja decir a su amado que esa mañana iba a ir a la peluquería.</p>



<p>El bonachón no vio nada raro en sus palabras y despidiéndose de ambas, se marchó a trabajar. La bruja espero a oír que arrancaba el coche para girarse hacia la criada e informarla que iba a acompañarla porque quería hacerle un cambio de look.</p>



<p>―Mi señora, no hace falta― suspiró haciendo gala de su timidez.</p>



<p>Tanteando el terreno para comprobar si su conjuro había ya resultado, la morena elevó su voz:</p>



<p>―Es una orden, no un ruego. No desearás que tu señora se enfade contigo.</p>



<p>Su tono imperativo le hizo saber que esperaba de ella y simulando una desazón que no sentía, se echó a llorar como una magdalena implorando su perdón. Lo que nunca esperó fue que esa odiosa hiciera valer tan rápido el poder que creía poseer y la azuzara a cambiarse de ropa con un sonoro azote en su trasero. Pero menos aún que su corazón se pusiera a mil por hora al sentir el escozor del golpe.</p>



<p>«Tengo que tomar algo que neutralice el efecto del café», se dijo preocupada.</p>



<p>Por eso no advirtió la excitación de la colombiana al sentir todavía la dureza del culo de la criada en sus yemas como tampoco reparó en los dos atrayentes bultos que florecían bajo la blusa de la latina viéndola huir.</p>



<p>«Va a ser que también soy medio bollera», ajena al sortilegio que había ingerido con el zumo, la bruja razonó divertida mientras planeaba cómo emputecer a la gallega.</p>



<p>&nbsp;Mientras se cambiaba, la meiga mordisqueó unas hojas de un eucalipto gallego para combatir los efectos que se iban acumulando en su entrepierna. No tardó en comprobar que sin ser un antídoto que los hiciera desaparecer, al menos los había calmado y preguntándose si debía llamar a su madre en busca de ayuda, salió de su cuarto a seguir actuando como una damisela enamorada para no levantar las suspicacias de su rival.</p>



<p>Esta sonrió al verla llegar con la cabeza gacha y dando por sentado que con su presencia poco a poco el conjuro se iría haciendo cada vez más fuerte, se abstuvo de seguir presionándola con rudeza. En vez de ello, ya en el coche que había sido de la madre de Patricia antes del divorcio, aprovechó a que servilmente le ajustaba el cinturón para rozar los apetitosos melones que creía intuir bajo el grueso jersey de su víctima.</p>



<p>El sollozo de Antía al sentir esa inesperada caricia la puso como una moto y sobre la marcha decidió que no solo iba a cortarle el pelo, sino que iba a aprovechar para comprarle el picardías que usara la noche en que entre Gonzalo y ella la estrenaran.&nbsp; Solo pensar en ello, incrementó la necesidad de poseerla y sabiendo que debía actuar con prudencia, alejó sus dedos mientras aceleraba.</p>



<p>«¡Qué ganas tengo de que me comas el bollito mientras mi hombre te culea!» sentenció alborotada sin percatarse de que su reacción se debía al aderezo del zumo que había tomado.</p>



<p>Mientras eso ocurría, durante el trayecto a la empresa, el maduro no dejaba de pensar en la insistencia de su joven amante de invitar a su empleada a compartir caricias y por primera vez, no le pareció una locura sino algo sumamente apetecible.</p>



<p>―Dos hembras dispuestas solo para mí, no puedo pedir algo mejor― se dijo dando la bienvenida a la idea&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">11</h1>



<p>El destino quiso que esa mañana Patricia recibiera una llamada del padre de su amiga, el cual tras saludarla con un extraño cariño, la alertó del peligro que corría su padre al cobijar a Estefany. Y es que, demostrando una ausencia de amor paterno, dedicó media hora en mal ponerla con ella, haciendo hincapié en la atracción que su hija sentía por los hombres maduros, dando por sentado que para entonces ya debía haber seducido a Gonzalo, haciendo de él su amante.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/50173174/50173174_090_3a49.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No los creo capaces de semejante traición― exclamó totalmente abochornada recordando el último juego sexual que habían protagonizado al teléfono y cuyo actor principal era el maduro del que hablaban.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El tal Ricardo debió intuir sus dudas y apoyándose en eso, le previno que tuviese cuidado y que no bebiera nada que su amiga le diera.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿A qué se refiere? ― ya molesta preguntó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Durante unos segundos, el colombiano se quedó pensando y cuando la chavala ya creía que no le iba a responder, contestó:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Estefany salió a su madre. Aunque te suene raro y más viniendo de mí, desde que nació, sé que mi hija es&#8230; ¡bruja!</p>



<p>Por un momento, Patricia se quedó de piedra, pero entonces soltando una carcajada, replicó:</p>



<p>― ¡Cómo todas las mujeres!</p>



<p>Ricardo intuyó que no le había entendido y matizando lo dicho, añadió que no se refería a su carácter, sino a los dones mágicos que había heredado por el lado materno.</p>



<p>― ¿Poderes mágicos? ― intentando retener su risa, exclamó.</p>



<p>El magnate estaba tan furioso que no se pudo contener y sin reparar en que bien podía catalogarlo como un loco, respondió:</p>



<p>―Tú ríete, pero soy el único que puede contener su naturaleza. Sin vigilancia, hará desaparecer a todos aquellos que considere un estorbo.</p>



<p>&nbsp;Ese brindis al sol cayó como un obús bajo la línea de flotación de la chavala al hacerle recordar la enfermedad de su ex, así como su fijación en achacar todos sus males a su amiga. Sin mencionárselo al malnacido con el que hablaba, se despidió de él y colgó. Tras hacerlo, cayó en la cuenta de que nunca había prestado atención a los reproches de Manuel, al haber siempre pensado que era el rencor el que guiaba sus palabras. Por eso, tras meditarlo durante dos horas, decidió que nada perdía si lo llamaba y tecleando el número de teléfono que le dejó para que le mandara el resto de sus cosas, esperó varios timbrazos antes de que se dignara en contestar:</p>



<p>― ¿Qué coño quieres? ― en plan cortante, el perroflauta dijo al descolgar.</p>



<p>Por un breve instante estuvo a punto de mandarlo a la mierda después del daño que le había hecho, pero decidida a averiguar los motivos por los que echaba la culpa a Estefany de su incapacidad para conseguir una erección, le preguntó cómo seguía.</p>



<p>― ¡Cómo voy a estar después de lo que me hizo esa zorra!&#8230; ¡Jodido!</p>



<p>Aprovechando que el mismo había sacado el tema, con voz suave, para no alterarlo todavía más, quiso que le contara por qué sostenía que su amiga era responsable de su enfermedad. Habiendo cortado con ella, el capullo aquel le narró con todo lujo de detalle como la colombiana se le había insinuado, llegando a pajearlo hasta que consiguió excitarlo.</p>



<p>―Con mi polla en su mano, esa puta me echó una maldición.</p>



<p>― ¿Qué te dijo?</p>



<p>― ¿Quieres saberlo? Esa maldita me dijo que disfrutara de esa erección porque sería la última― contestó antes de colgar.</p>



<p>Todavía con el móvil, Patricia se quedó pensando en lo extraño que le resultaba que su ex, un hombre educado en Europa, creyera haber sido objeto de un mal de ojo, pero como eso cuadraba a la perfección con lo que le había dicho el padre se quedó horrorizada y dando cierta credibilidad a esa locura, pensó si sería cierto.</p>



<p>«No puede ser, pero es evidente que algo hay», se dijo.</p>



<p>Temiendo ser la responsable de lo que le pudiera ocurrirle a su viejo, se quedó decidiendo cómo podría confirmar si Estefany era un peligro, asumiendo que era imposible y hasta una locura creer en que fuera una bruja.</p>



<p>A pesar de sus protestas, Antía nada pudo hacer por evitar ese cambio de look sin descubrirse y por ello, acababan de dar las diez en su reloj cuando uno de los peluqueros de la Maison, un afamado local del barrio de Salamanca, estaba discutiendo con la morena el tipo de corte que le iba a hacer. Sabiendo que la creía que estaba en su poder, prefirió no intervenir, aunque estuvieran conversando sobre su persona.</p>



<p>―A esta monada le va un “long shaggy” ― sostenía el estilista a pesar de que la morena quería algo menos desenfadado.</p>



<p>Tras cinco minutos, prevaleció la opinión del profesional y se puso a la labor. Para la gallega, ver caer sus rojizos rizos le resultó un suplicio y por eso añadió esa nueva afrenta a los agravios que haría pagar a su adversaria en cuanto pudiera. Para su sorpresa, al terminar y viéndose en el espejo, se gustó.</p>



<p>«No me lo puedo creer», se dijo sintiéndose guapa al observar el peinado a base de capas que lucía.</p>



<p>Confirmando que también ella le había sorprendido el resultado, la colombiana se acercó a ella y rozando sus mejillas, le susurró al oído que la encontraba preciosa. El piropo y esa inesperada caricia provocaron que su respiración se acelerara mientras sentía los ojos de Estefany anclados en su escote.</p>



<p>«Está buena», sentenció y mientras reprimía las ganas de darle un mordisco, se preguntó cómo era posible que experimentara tanta atracción por una mujer. Meditando sobre ello, se auto inculpó: «Al ligarla a mí por el conjuro, me he contagiado de su calentura».</p>



<p>Por ello, tras pagar, directamente la llevó una tienda de Women´s Secret donde sin darle opción a opinar eligió un par de conjuntos a cada cual más escandaloso y entrando con ella en el vestidor, la obligó a probárselos. Ya en su interior le gustó ver la timidez de la criada al despojarse de la ropa.</p>



<p>«Tengo que reconocer que tiene un pompis maravilloso», pensó cuando muerta de vergüenza se puso de espaldas y pudo disfrutar absorta de las nalgas blancas y duras de las que era dueña.</p>



<p>Pasándole el primer conjunto, un camisón corto de raso que le había parecido sensualmente discreto, la urgió a que se lo pusiera mientras intentaba contener su excitación. Con él puesto, la giró y por primera vez pudo comprobar el volumen y la forma de sus pechos.</p>



<p>«¡Menudas bubis!», exclamó para sí e incapaz de dominarse, aprovechó el momento para meter la mano en su escote y simulando que se las colocaba, darle un buen magreo.</p>



<p>La pelirroja se quedó paralizada al sentir ese indecente manoseo, pero sabiendo que no podía mostrar su rechazo, se obligó a sonreír. Su agresora vio en esa sonrisa el éxito de la poción que la había hecho tomar y eso, lejos de apaciguar su calentura, la maximizó.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/50173174/50173174_111_d163.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Este bollito está listo para que me lo coma», satisfecha, pensó mientras la humedad creía en su entrepierna.</p>



<p>Sabiendo que la criada no podría negarse, ella misma le quitó el camisón y dejándola en ropa interior, le ordenó despojarse del sujetador que llevaba. Tal y como esperaba, con las mejillas teñidas de rojo, la mujer obedeció sin alzar la mirada. Estefany no pudo más que babear al comprobar que Antía tenía los pezones totalmente erizados y riéndose de ella, preguntó si le ponía cachonda que ella la observara. En vez de contestar que eran producto del cabreo, Antía mintió aceptando implícitamente que era así:</p>



<p>―Lo siento, señora.</p>



<p>El susurro apenas perceptible de la pelirroja la convenció de que era algo que deseaba y acercando la boca a uno de sus senos, le pegó un largo lametazo antes de dar a la sorprendida mujer el segundo camisón que había elegido.</p>



<p>«¿Qué me pasa?», se preguntó la gallega al sentir que apenas podía respirar tras recibir esa húmeda caricia.</p>



<p>&nbsp;Desesperada atribuyó sus dificultades al puñetero café que imprudentemente había tomado a pesar de saber que escondía un conjuro y sin querer ni pensar en ello, se puso la ropa que la maldita bruja le había pasado. La colombiana supo de inmediato que se llevarían ese cuando la vio con él y reparó en la inmensa sensualidad que desprendía gracias a su tejido transparente.&nbsp; Viendo que ese encaje rojo apenas podía ocultar sus exuberantes atributos y que hacía juego con su melena, atrayéndola hacia ella, comentó a la que consideraba su sierva:</p>



<p>―Mi hombre no va a poder evitar hacerte suya en cuanto te vea con él puesto.</p>



<p>Sin discernir claramente si había sido la promesa de que por fin cumpliría su sueño o por el contrario fue la mano de la bruja recorriendo sus nalgas, Antía no pudo evitar besar a su agresora con pasión. Ni siquiera cuando la lengua de ésta jugueteó con la suya se percató de que estaba restregando su vulva contra ella.</p>



<p>―Eres una zorra lesbiana, pero me encantas― disfrutando de su entrega, la bruja comentó.</p>



<p>Al oír sus risas, la criada se separó de Estefany completamente abochornada y sin saber por qué, intentó disculparse:</p>



<p>―Perdone, mi señora. Perdone a esta boba que la encuentra irresistible.</p>



<p>Nada más decirlo, Antía se echó a llorar al darse cuenta de que más que una disculpa era una confesión y que realmente la encontraba bellísima. Mientras ella sufría, la bruja estaba pletórica al saber que la pelirroja estaba en su poder. Prueba de ello es que, desternillada de risa, la avisó que a partir de ese momento y mientras estuvieran solas en casa, debía obedecerla sin rechistar.</p>



<p>―Eso haré&#8230; mi dueña.</p>



<p>Contra su voluntad, gimió de placer al sentir que premiaba su fidelidad con un azote.</p>



<p>Ya dentro del coche y mientras la gallega trataba de contener su llanto, Estefany comenzó a planear cómo llevar a esa monada a la cama de Gonzalo sin que este protestara. Conociendo el estricto sentido de la moralidad que regía el proceder del maduro, decidió ir poco a poco y por ello, eligió primero que debía emputecer a la criada antes de plantearse siquiera presionar a su jefe. Fue entonces cuando recordó el desfasado uniforme de la criada y en vez de ir directamente al chalet, decidió hacer dos paradas. Una en una tienda de ropa profesional donde compró un atuendo totalmente entallado que realzara sus senos y la segunda en un sex shop donde ante la mirada escandalizada de su acompañante adquirió un disfraz de sirvienta francesa, más propio de una película porno que de un hogar.</p>



<p>«No pienso ponerme eso», musitó para sí Antía al contemplar que no solo le dejaría las dos pechugas al aire, sino que dado el escueto tamaño de la falda mostraría su sexo en plenitud.</p>



<p>Aun así, no se quejó al ver que la colombiana pagaba y con ambas bolsas bajo el brazo, decidió que a la hora de comer iba a duplicar la dosis que había pensado disolver en su comida&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/386/50173174/50173174_074_527f.jpg" alt="" width="638" height="424"/></figure></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-mejor-amiga-de-mi-hija-y-la-criada-luchan-por-mi-5-por-golfo/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 4&#8221; (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-mejor-amiga-de-mi-hija-y-la-criada-luchan-por-mi-4-por-golfo</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-mejor-amiga-de-mi-hija-y-la-criada-luchan-por-mi-4-por-golfo#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 27 Aug 2026 10:52:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes series]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://pornografoaficionado.com/?p=27609</guid>

					<description><![CDATA[A la mañana siguiente, cuando despertó en brazos en brazos de la hispana, la vergüenza de haberse dejado llevar por la lujuria volvió con fuerza. ¡Se sentía un puto viejo verde! Incapaz de moverse, mientras sentía los juveniles pechos de Estefany bajo sus palmas, Gonzalo quiso que lo ocurrido hubiera sido un sueño. «¡Por dios! ¿Qué he hecho?», se torturó mientras en su mente se acumulaban las excusas con las que intentaba disculpar su comportamiento. Sin entender cómo era posible que hubiese permitido sucumbir a la pecaminosa atracción que sentía por la chavala, temió la reacción de su hija cuando [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>A la mañana siguiente, cuando despertó en brazos en brazos de la hispana, la vergüenza de haberse dejado llevar por la lujuria volvió con fuerza. ¡Se sentía un puto viejo verde! Incapaz de moverse, mientras sentía los juveniles pechos de Estefany bajo sus palmas, Gonzalo quiso que lo ocurrido hubiera sido un sueño.</p>



<p>«¡Por dios! ¿Qué he hecho?», se torturó mientras en su mente se acumulaban las excusas con las que intentaba disculpar su comportamiento.</p>



<p>Sin entender cómo era posible que hubiese permitido sucumbir a la pecaminosa atracción que sentía por la chavala, temió la reacción de su hija cuando se enterara.</p>



<p>«Lo mínimo es que deje de hablarme y será lo lógico. Nadie perdonará que un viejo como yo haya seducido a una cría tan joven», se dijo sin culpabilizar a la verdadera responsable.</p>



<p>Abochornado hasta el tuétano, recordó que ese sábado habían quedado en que Patricia le presentaría a su chico a la hora de comer.&nbsp; La comida que él mismo había concertado para castigar a su retoño, se había vuelto en su contra. A toda costa tenía que evitar que la adorable criatura que seguía durmiendo pegada a él, ya que no se sentía capaz de disimular lo que había hecho. Dando vueltas sobre el asunto, trató de hallar un motivo por el que Estefany se auto excluyera y así no tenérselo que pedir. Desgraciadamente, todas las ideas que le vinieron a la cabeza o bien no eran factibles o siéndolo, provocarían la humillación de la pobre chiquilla que creyéndose enamorada había llegado hasta sus sábanas. Cómo lo último que deseaba era hacerle daño y que se sintiera usada por él, decidió tomar el toro por los cuernos y esperar la primera oportunidad decirle que había que evitar que su hija se enterara del desliz.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/185/11567611/11567611_004_e350.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Ella es la primera interesada, no en vano son como hermanas», se dijo sin advertir que desde su planteamiento esa decisión tenía un fallo: esa joven bruja no lo veía como un pasatiempo sino como el hombre con el que quería compartir ¡el resto de la vida!</p>



<p>Dio prueba de ello cuando a los cinco minutos, se despertó y viéndose en brazos del que consideraba su galán, comenzó a acariciarle el pecho mientras sonriendo le daba los buenos días de un modo que jamás esperó.</p>



<p>―Mi amor, ¡no sabes los años que llevo soñando con amanecer en tus brazos!</p>



<p>Hasta el último vello de su cuerpo se le erizó al escuchar la ternura de su voz al confesar que la fascinación que sentía por él venía de antiguo y por fin comprendió que había minusvalorado el problema si lo que acababa de oír era cierto. Poniendo su cerebro a funcionar, infructuosamente buscó qué responder que no fuera cruel y dañara su frágil estado de ánimo.</p>



<p>«Acaba de salir, si es que lo ha hecho, de una depresión», balbuceó mientras exteriormente forzaba una sonrisa.</p>



<p>La muchacha leyó como si fuera un libro abierto la incomodidad del hombre que sabía suyo y confiando ciegamente en que lo tenía en su poder, se hizo la tonta y siguió martirizándolo:</p>



<p>―Cuando Patricia me habló de tu obstinación para que, en vez de con ella, me quedara en tu casa, comprendí que también me amabas y que mis sueños se harían realidad.</p>



<p>Gonzalo quiso rebatírselo y que supiese la verdad, pero no pudo. Algo en su interior se lo impedía. Con la respuesta en la punta de la lengua y deseando clarificarle desde ese momento que lo suyo era imposible, no tuvo el valor, el coraje o los huevos de poner la verdad sobre la mesa. Cabreado consigo mismo, susurró si bajaban a desayunar.</p>



<p>―Mi desayuno está en esta cama― contestó la chavala cogiendo entre sus manos la virilidad de su acompañante mientras se deslizaba dándole besos por el cuerpo&#8230;</p>



<p>Doña Bríxida mejoraba por momentos y la tranquilidad con la que los médicos valoraban su evolución, permitió a Antía centrarse en su misión. Siendo la última de una larga estirpe de hechiceras que ocultamente había influido en la historia del noroeste de la península, la pelirroja poseía algo que cualquier bruja, chamán o meiga hubiera deseado para sí: una de las más extensas bibliotecas de libros mágicos, pero sobre todo el famoso formulario de conjuros que generación tras generación habían enriquecido las mujeres que le antecedieron. Aprovechándolo y mientras su madre se recuperaba en el hospital, se encerró en el casón de la familia y estudió. Sabía que no se debía engañar por la juventud de su rival y que, bajo su apariencia de niña boba, era una verdadera hija de puta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No debo confiarme― se dijo al recordar que el día en que Gonzalo apareció con ella en la casa percibió con claridad su poder: ―Esa zorra es peligrosa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por ello, la noche anterior había entrado en contacto con los espíritus de sus ancestros para que la guiaran en su venganza, aunque eso significara que tuviera que pagar un precio. Tras plantear a sus difuntos el alcance de su misión, esperó bajo la luna llena que ellos le respondieran. La única que se dignó en aparecer fue María de Zozaya, la última de las grandes matriarcas que fue condenada a la hoguera por la Inquisición en 1.610.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Madre de la madre de mi madre, gracias por contestar― cayendo postrada ante la aparición, declaró solemnemente usando la formula prevista, que no significaba que fuera su bisabuela, sino que con ella la reconocía como su ascendiente.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El fantasma, si es que se puede llamar así, al hálito de vida que tomó forma ante ella, respondió:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Hija de la hija de mi hija, mi igual.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Antía no pudo más que respirar al escuchar que esa famosa hechicera quemada en Zugarramundi por el infausto Carvajal le daba el lugar que necesitaba para plantearle la pregunta que deseaba y necesitaba hacer:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Madre― acortando el trato: ― Antes de enfrentarme a una bruja venida de lo que en tu época se conocía como las Indias, me gustaría saber cómo debo actuar para vencerla y qué debo hacer para matarla.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El espectro se tomó unos segundos para leer en su mente la verdadera necesidad que le planteaba, antes de contestar:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/185/11567611/11567611_009_8fb5.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Los celos son malos consejeros y deberás tener cuidado. Si has sido capaz de descubrir sus poderes sin haberlos siquiera usado, es menester reconocer que la bastarda del criollo al que amé y luego odié lleva en su sangre tanta herencia mágica como tú.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¿Bastarda del criollo al que amó y luego odió?», se preguntó y viendo que su antepasada se abstenía de continuar, rehízo su consulta:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Madre, esa mujer ha atacado a una que es sangre de tu sangre y yo, cómo tu heredera, necesito tu consejo para que se enfrente a tu justicia.</p>



<p>― ¿Mi justicia? Hace demasiadas centurias que mis cenizas las esparció el viento, si deseas mi auxilio debes ofrecerme algo más que la venganza.</p>



<p>Desde que decidió consultar a sus antepasados, la treintañera asumió que debería pagar un precio y por eso no le extrañó que doña María fuera lo que quisiera cerrar antes de dar cualquier tipo de consejo.</p>



<p>&nbsp;―Amada Madre, ¿dígame qué puedo ofrecer y se lo daré? ― preguntó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Me conformaría con que me dejes disfrutar de tu vida en tres ocasiones. Acepta que te suplante y toda la sabiduría que llevo acumulada en estos siglos será tuya y haré de ti mi primogénita.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¿Dejar que posea mi cuerpo a cambio de cuatrocientos años de experiencia? ― se preguntó y sin valorar más que debía responder, levantándose contestó: ―Madre de la madre de mi madre, acepto. ¡Tómeme!</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La risa de la fue quemada en vida resonó entre los muros del casón familiar:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―El momento de reencarnarme brevemente en ti lo decido yo. Mientras llega, te confiero mi saber.</p>



<p>Nada más decirlo, el flujo de información que llegó al cerebro de la gallega la hizo trastabillar. Mientras sus rodillas eran incapaces de sostener su peso y caía a plomo contra el suelo, su mente se vio avasallada por las imágenes y vivencias que la difunta había atesorado durante su vida y después de muerta.</p>



<p>― ¡Qué la diosa me proteja! ¿Qué he hecho? ― gritó al ser plenamente conocedora de la maldad de la mujer a la que había unido su destino&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">8</h1>



<p>Ajena a que su padre era la posesión que llevaría a dos estirpes mágicas a enfrentarse, en el apartamento que éste le había regalado y del que ni siquiera pagaba gasto alguno porque todo lo asumía él, Patricia estaba tratando de convencer a su novio que era solo una comida:</p>



<p>―Manuel. Ya te expliqué que, para que se quedara con Estefany, mi padre exigió conocerte.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Ese es tu puto problema, no el mío― sin levantarse del sofá, contestó a lo suyo mientras encendía la PlayStation.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Por favor, no seas niño. Serán poco más de dos horas y luego te prometo que no me quejaré si te pasas jugando el resto del fin de semana.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Siendo una oferta interesante, el descerebrado que tenía encoñada a la hija de Gonzalo vio que podía exprimirla más y por ello, sin siquiera dignarse a mirar, replicó:</p>



<p>―No me apetece en lo más mínimo conocer a tu viejo. La verdad es que me la sudan tanto él como tu amiga, la panchita.</p>



<p>El racismo que desprendían sus palabras la indignó, pero mordiéndose un ovario pasó a puntillas sobre él mientras figuradamente se bajaba las bragas:</p>



<p>― ¿Qué prefieres? ¿Venir a la comida o que tengamos qué convivir con ella?</p>



<p>Sabiendo que Patricia era una celosa recalcitrante que bebía vientos por él, no tuvo reparo en contestar desternillado:</p>



<p>―Si está buena, tráela aquí. Prometo que no me la tiraré&#8230; ¡más de dos veces al día!</p>



<p>Con un enfado de narices, la pelirroja se preguntó por qué todavía soportaba sus desplantes cuando la casa era suya y pagaba los gastos que su viejo se negaba a asumir mientras él ni siquiera tenía trabajo. Humillada, Patricia misma se contestó recordando que Manuel cuando veía que no podía seguir tirando del hilo para congraciarse con ella la tomaba en mitad del pasillo salvajemente:</p>



<p>«Lo quiero y encima folla riquísimo».</p>



<p>Asumiendo su debilidad, casi llorando le imploró que lo acompañara. El tipo, un moreno agitanado cuya única virtud se escondía entre sus piernas se echó a reír y señalando la bragueta de su pantalón, contestó:</p>



<p>―Durante una semana, no te quejaras y como prueba de que aceptas&#8230; ¡bájate al pilón!&nbsp;</p>



<p>Como si fuera una drogadicta en busca de su dosis, Patricia se arrodilló y gateando por la habitación comenzó a maullar mientras se aproximaba al sofá donde su pareja la esperaba descojonada.</p>



<p>―No sé qué cojones vi en ti cuando había zorras mejores en el mercado― decidido a humillarla antes de ceder, comentó.</p>



<p>Por increíble que parezca, Patricia interpretó ese menosprecio como un piropo y creyendo que si la había elegido a ella antes que a otras era porque la amaba, se excitó. A su novio en cambio le asqueó comprobar que su insultó no había conseguido hacer mella en su coraza y que, lejos de indignarse, tomaba su hombría entre las manos para pajearlo.</p>



<p>―Usa la boca. ¡No lo quiero repetir! ― gritó sabiéndose al mando.</p>



<p>Esa nueva humillación increíblemente acentuó su calentura y sintiendo como se humedecían sus bragas, abrió los labios y con estudiada lentitud para que su hombre estuviera contento, se fue introduciendo su tallo hasta el fondo de la garganta.</p>



<p>―Así me gusta, ¡perra! ¡Cómetela!</p>



<p>Tremendamente avergonzada, se terminó de embutir el miembro mientras Manuel disfrutaba descojonado de su sumisión. Con lágrimas recorriendo sus mejillas y el flujo que se desbordaba por sus muslos, empezó a meter y sacar el instrumento de su obsesión.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/185/11567611/11567611_012_a0ca.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Éste, tratando de reforzar su dominio, pero sobre todo la humillación de la mujer que lo mantenía, le ordenó masturbarse. En su insana adicción, suspiró al sentir que esa orden era una muestra de que Manuel deseaba compartir el placer que le daría y bajando la mirada para que no viese su alegría, se comenzó a tocar tímidamente.</p>



<p>― ¡Más rápido! ¡Sé que lo estás deseando!</p>



<p>No muy segura de sí era acelerar la mamada o su paja, Patricia aumentó la velocidad de ambas, de modo que mientras convertía la boca y su garganta en una eficaz máquina de ordeño, con los dedos en su sexo, torturó su clítoris con decisión.</p>



<p>―No sabes ni mamar una polla― escuchó que le decía mientras usando las dos manos sobre su cabeza le forzaba los límites de su garganta.</p>



<p>&nbsp;La indefensa y excitada muchacha no pudo evitar sentir arcadas, pero no hizo ningún intento por retirarse.</p>



<p>― ¡Quiero que te la tragues toda! ― gritó Manuel mientras violaba su boca.</p>



<p>No queriendo fallar a su hombre y necesitando beber el manjar que le daría al correrse, Patricia incrementó el ritmo y la profundidad de su mamada. Las risas del malnacido se avivaron cuando vio a la mujer que financiaba sus vicios convertida en una esclava incapaz de defraudar a su amo.</p>



<p>Por eso, la obligó a meter y a sacarse de la boca su pene a un ritmo desenfrenado mientras él terminaba la partida del FIFA. Al conseguir meter un gol con Messi en la televisión, eyaculó directamente en el estómago de Patricia y haciéndose el agradecido, accedió a acompañarla a comer con su viejo.</p>



<p>―Eso sí, cómo ese fascista me pregunté de qué vivo, me levanto y me voy&#8230;</p>



<p>La hija de Gonzalo Sierra, el gran inmobiliario, se corrió al saber que Manuel la amaba tanto que era capaz de olvidar el odio que les tenía a los capitalistas solo para hacerla feliz&#8230;</p>



<p>Queriendo agradar y en cierta forma dar la bienvenida a la nueva pareja de su hija, Gonzalo se decantó por celebrar el encuentro en un restaurante que fusionaba las dos comidas que más le gustaban. Por eso eligió reservar mesa en “La Única” donde bajo la mano experta del chef Andrés Madrigal la cocina mexicana con la española brillaban con esplendor, haciendo de esa experiencia algo sublime. Al no haber sabido cómo evitar que Estefany los acompañara, se vio con ella esperando a la entrada del local en Claudio Cuello la llegada de Patricia y ese tal Manuel.</p>



<p>Asumiendo la hispana que el miedo a que su retoño descubriera la relación que mantenían era el motivo por el cual su “amorcito” no dejaba de moverse en la acera, decidió tranquilizarlo y facilitarle las cosas. Por ello, pocos minutos que llegara su amiga, le pidió que se acercara porque quería decirle algo:</p>



<p>―Amor, no quiero que pienses que me avergüenza lo que hemos hecho, pero creo que es mejor que Paty no se entere todavía de que soy tuya.</p>



<p>Respirando por primera vez esa mañana, el hombretón vio abrirse el cielo ante él y tomándola de la cintura, la besó. Afortunadamente ese beso fue breve. A los pocos instantes de separar sus labios, el Golf de Patricia apareció doblando la esquina de Columela. Lo cerca que habían estado de pillarles, lo hizo reír y acercándose al coche descubrió que el tipo que vivía con su pequeña era poco menos que un “perroflauta”. Que no se hubiese dignado a ponerse una camisa limpia y que llevara una camiseta andrajosa del Che Guevara, pasó a segundo plano cuando vio las rastas que lucía en el pelo. Aunque desde el primer momento, le repelió, se forzó a sonreír y lo saludó.</p>



<p>― ¿Con que éste es el fósil? ― dejándolo con la mano extendida, el que ya había catalogado de parásito preguntó a Patricia.</p>



<p>―Papá, te presento a Manuel.</p>



<p>Gonzalo tuvo que morderse un huevo para seguir mostrando la cordialidad requerida cuando ese cretino chocó su pecho contra él al modo en que en su círculo se saludaban los colegas.</p>



<p>«Menuda mierda de enano», pensó al comprobar que le sacaba casi un palmo de altura y al menos veinte kilos.</p>



<p>El cabreo del ejecutivo no fue nada comparada con el de Estefany cuando en su caso la abrazó de una forma que catalogó de indecente.</p>



<p>«Como no me suelte de inmediato, este gafo va a saber quién soy», se dijo al notar que el novio de su amiga tenía posada la mano en una de sus nalgas, mientras ajena a su comportamiento Patricia le reía las gracias.</p>



<p>Por suerte para el recién llegado soltó a la joven antes de que ella decidiera darle un escarmiento. Aun así, cualquier observador se hubiera percatado del enfado de Gonzalo y de la bruja mientras entraban al restaurant.</p>



<p>«¿Cómo una mujer tan brillante se ha podido enamorar de este tarado? ¡Se nota a la legua que es un inútil sin ningún tipo de iniciativa!», se preguntó la morena mientras tomaba asiento lejos de su hombre para evitar ser descubiertos.</p>



<p>Supo de su error cuando olvidándose de la dueña del piso donde vivía, se puso a tontear con ella mientras padre e hija hablaban de cosas banales en un intento de pasar el trago esperando la llegada del camarero para pedir algo de beber.</p>



<p>― ¿Qué hace un bomboncito como tú viviendo con ese anciano? ― susurró creyendo que era un piropazo digno de un poeta del romanticismo.</p>



<p>Para Estefany fue la gota que derramó el vaso y sin alzar la voz, respondió:</p>



<p>―Aprender qué es un hombre y no un culicagado como tú.</p>



<p>Desconociendo que con ese término la gente de su país designaba a los niñatos, el tipo fue lo suficiente avispado para entender que era un insulto. Pero eso, lejos de calmar la fascinación que sentía por los pechos que podía intuir bajo el discreto vestido de la colombiana, la exacerbó y convencido de su propio atractivo, siguió acosándola con lisonjas salidas de tono:</p>



<p>―Seré un culicagado, pero si necesitas un revolcón sabes que estoy buenísimo.</p>



<p>&nbsp;― De necesitar ser culiada, tú serías el último en el que pensara― rabiosa, contestó la bruja mientras pensaba en qué sortilegio usar para que no se le levantara durante un año.</p>



<p>Viendo su cabreo, Manuel prefirió no seguir tentando al destino y cambiando su atención se centró en la charla que mantenían del otro lado de la mesa. Al escuchar que Gonzalo estaba hablando del incremento que estaban sufriendo los activos inmobiliarios y olvidando que gran parte de los ingresos de Patricia venían de la empresa de su viejo, la radicalidad política de la que hacía gala y que, según él le hacía irresistible, comentó:</p>



<p>―Habría que guillotinar a todos esos explotadores y así el mundo sería mejor.</p>



<p>Sin poderse contener, el ofendido tomó la palabra ante el horror de su hija:</p>



<p>&nbsp;―Muchacho. No es necesario decir lo que se piensa, pero si pensar lo que se dice.</p>



<p>Mientras Estefany sonreía orgullosa del sopapo que le había dado con esa diplomática respuesta, Manuel no se dio por aludido e incrementando su metedura de pata, insistió:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/185/11567611/11567611_015_003b.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―La riqueza no debe estar en manos de unos pocos, sino de la clase trabajadora.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin dejarse intimidar, Gonzalo se echó a reír:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No puedo estar más de acuerdo. Como ejemplo, te expongo mi caso. Tenía dieciséis años cuando mi padre murió y para mantener a mi madre, tuve que ponerme a trabajar mientras seguía estudiando.</p>



<p>Aunque en ningún momento se había metido con él, esta vez intuyó el menosprecio que ese magnate sentía por su figura y con ganas de que ese capullo sufriera viendo el poder que tenía sobre su hija, tomando su mano, comentó:</p>



<p>―Patricia no se queja de los trabajitos que le hago por las noches.</p>



<p>Tal y como había sido su deseo, Gonzalo se quedó horrorizado al contemplar la felicidad con la que Patricia recogía el guante: y que, obviando su presencia, en vez de cachetearlo, ¡lo besaba!</p>



<p>«¡Pero qué clase de boba he criado!», se dijo mientras lanzaba la servilleta sobre la mesa y se levantaba con intención de irse del local.</p>



<p>Cayendo en lo que había hecho, pero ante todo temiendo quedarse sin apoyo financiero, su hija corrió tras él dejando a Estefany con su novio. Mientras éste se reía disfrutando de su victoria, la bruja decidió tomar cartas en el asunto. Sin alzar la voz y con tono tierno, se encaró:</p>



<p>―Mamaguevo, no tienes idea de a quién te enfrentas.</p>



<p>― ¿Una zorra necesitada de polla? ― replicó Manuel todavía desternillado.</p>



<p>―En lo de zorra has acertado, en lo segundo no. Gonzalo me da la que necesito.</p>



<p>― ¿No jodas que te andas tirando al viejo?</p>



<p>―Como ya te he reconocido, sí y no tengo queja de su desempeño.</p>



<p>―Eso es que no has probado lo bueno – señalando su entrepierna, contestó muerto de risa.</p>



<p>Sin dejar de sonreír, la joven llevó su mano a la bragueta del que se sentía un seductor:</p>



<p>―Disfruta de tu ultima erección, porque cuando se te baje dudo mucho que se te vuelva a repetir.</p>



<p>Alucinado por la rapidez con la que su pene reaccionó a ese tierno masaje, creyó que Estefany se le estaba insinuando y separando las rodillas, la azuzó a seguirle pajeando. Para su sorpresa e incredulidad, la muchacha separó sus dedos y señalando la puerta, le hizo ver que su novia volvía acompañada del padre.</p>



<p>―Piensa rápido una excusa con la que explicar a esa tonta que la tengas tiesa.</p>



<p>Abochornado, usó la servilleta para ocultar el estado de su miembro mientras se volvían a sentar en la mesa. Notando que el ejecutivo seguía furioso, decidió bajar el tono por si, al hacerlo, eso le diera la oportunidad de robarle la amante, que no era otra que la mujer que con solo un roce de sus yemas había conseguido ponerle tan bruto.</p>



<p>Con su mástil pidiendo guerra, el rastras no pudo disfrutar del pulpo a las brasas con salsa ranchera que se pidió y con ganas de aliviarse, apresuró la despedida para que, en mitad del parking, Patricia le hiciera una mamada. Tras su primera eyaculación, se quedó gratamente sorprendido de seguir erecto y por eso exigió que le hiciera una segunda. Cuando tras esa, su pene seguía manteniendo tanto su dureza como su verticalidad se empezó a preocupar recordando la profecía de la morena.</p>



<p>«¿Qué me ha hecho?», se preguntó mientras se incrementaba el dolor que sentía en los huevos.</p>



<p>Aterrorizado, urgió a Patricia a acelerar y nada más cruzar la puerta del piso que compartían, la empotró contra la pared esperando que ese tercer asalto consiguiera al fin relajar su sobreexcitado atributo. Su nerviosismo se incrementó al dejarla tirada y satisfecha mientras contemplaba la ausencia de respuesta y que su verga seguía tan dura como antes.</p>



<p>―Llévame al hospital― rogó ya con lágrimas en los ojos al sentir un sufrimiento insoportable.</p>



<p>Solo entonces, su novia fue consciente de lo que sucedía y sin tiempo de acomodarse la ropa, volvieron al Golf y lo llevó a las urgencias de la Paz donde el médico residente tras inyectarle algo para el dolor comentó a la pareja que sufría priapismo isquémico.</p>



<p>― ¿Eso qué significa? ― preocupada preguntó Patricia.</p>



<p>No queriendo asustarlos en demasía, el galeno explicó que ese fenómeno era resultado de la incapacidad de la sangre para salir del pene y que, siendo una patología grave, existía tratamiento. Al exigir Manuel que detallara lo que iban a hacerle, el sanitario explicó que debían drenar la sangre clavándole una jeringa en el glande mientras lo trataban con medicamentos vasoconstrictores y que solo en el hipotético caso que siguiera sin responder, habría que pasar por el quirófano para redirigir el flujo de sangre y que ésta pudiera volver a circular.</p>



<p>―Ese es el último recurso, pero no lo recomiendo por las posibles secuelas.</p>



<p>Temblando de pies a cabeza, Manuel se puso en sus manos mientras en la mente volvía a oír la amenaza de la colombiana en la que profetizó que esa sería su última erección. Por eso cuando a la media hora y tras un cóctel de fenilefrina y cuatro extracciones le avisaron del peligro de que su pene se gangrenara, aterrorizado, accedió a que le metieran cuchillo&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">9</h1>



<p>Al llegar al chalet, Estefany se ocupó de tranquilizar a Gonzalo entregándose a él y por eso estaba más tranquilo cuando recibió la llamada de su hija llorando desde el hospital para comunicarle que su novio estaba en el quirófano. Sintiendo pena por su retoño, la prometió ir de inmediato y colgando, miró a la espléndida criatura que esperaba desnuda en su cama. Sin prisa alguna y olvidando su promesa, se lanzó entre sus piernas, de forma que no llegaron hasta una hora más tarde a consolar Patricia.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/185/11567611/11567611_020_3b18.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Ya en los pasillos de la Paz, la muchacha se hundió en un abrazo al ver a su viejo y desconsolada, le explicó lo que ocurría y las complicaciones que podían derivarse de la operación. El ejecutivo no exteriorizó la satisfacción con la que recibió que su amado yerno pudiera llegar a sufrir una disfunción eréctil permanente e hipócritamente la consoló haciéndole ver que Manuel era un hombre muy joven y que no tardaría en volver a ser el de siempre.</p>



<p>«Cariño, ya puedes buscar otro macho, el que tienes ahora será un puto eunuco de por vida», desde un rincón y sin intervenir, pensó la morenita sin rastro alguno de remordimiento. Para ella, el conjuro que había mandado a ese malnacido era una muestra de amistad hacia la su amiga al evitar un futuro desgraciado al lado de ese mequetrefe: «En cuanto se dé cuenta que no te va a poder satisfacer, la vergüenza le hará dejarte y ¡jamás volverá!».</p>



<p>Por eso, cuando pasados noventa minutos lo bajaron a la habitación y Patricia se fue a hablar en compañía de su padre con el médico para que les contara el resultado de la intervención, aprovechó para acercarse al convaleciente y susurrando al oído, ser ella quien se lo anticipara:</p>



<p>―A partir de este momento, la única forma que puedas volver a sentir que se te para, será cuando un maromo de dos metros te culee. Te aconsejo ir añadiendo una “a” a tu nombre para hacerte a la idea de que pronto todo el mundo te conocerá como “Manuela la maricona”.</p>



<p>Los chillidos de terror del pobre tipo hicieron intervenir a las enfermeras y solo chutándole un analgésico en vena consiguieron que no se quitara la vía que le habían puesto en el brazo.</p>



<p>«Eso te ocurre por meterte con el hombre de una bruja», tomando su bolso, lo dejó dormido y se fue a consolar a Patricia que lloraba en brazos de su padre destrozada al haber recibido la noticia del irreversible estado de su novio&#8230;</p>



<p>Al extremo noroeste de España y en ese mismo momento, Antía estaba que no salía de júbilo, ya que el cardiólogo que atendía a su madre le acababa de confirmar que si seguía con la misma evolución podría llevársela a casa en un par de días.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Todo va satisfactoriamente y aunque doña Bríxida deberá tomarse la vida con calma las próximas semanas, no preveo que le quede ninguna secuela del Ictus.&nbsp; &nbsp;&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que su madre necesitara su ayuda durante al menos diez días, la cabreó ya que eso le daría tiempo a su enemiga a cimentar aún más el dominio que ya estaba ejerciendo sobre su jefe, al cual secretamente llevaba amando desde el día en que la contrató. Pero sacando lo único positivo era que esa zorra se confiaría y no la vería llegar cuando usara sus dones mágicos para recuperar lo que era suyo&#8230;</p>



<p>Como la antioqueña previó, al salir del hospital, Manuel dejó salir la frustración que sentía cada vez que iba a mear y observaba el lamentable estado de su anterior orgullo, descargándola contra Patricia. Y a pesar de que ésta intentó en todo momento hacer más llevadera la situación, su presencia suponía el doloroso recuerdo de lo que había perdido. Mientras su relación iba en picado, era exactamente lo contrario lo que pasaba en el chalet, donde poco a poco Gonzalo se fue olvidando de los reparos que para él suponía estar con una mujer a la que le llevaba más de veinte años y que para colmo era la mejor amiga de su hija.</p>



<p>Por eso, se volvió una rutina llegar apresuradamente a casa para descubrir que se le había ocurrido a esa bella para alegrarle la vida. Y es que cuando no le sorprendía con un disfraz de fulana que hubiera avergonzado a cualquiera de ese gremio, directamente lo recibía en pelotas o atada a los barrotes de la cama. Una de esas ocurrencias tuvo lugar la tarde en que su hija le llamó para comunicarle que Manuel le había dejado una nota echando toda la culpa de lo que le sucedía a Estefany y que se iba a una comuna de Almería a recuperarse.</p>



<p>―Ni siquiera ha tenido el detalle de decírmelo a la cara― la abandonada sollozó al otro lado del teléfono, mientras él estaba dándose un banquete con la nata que convenientemente distribuida por el cuerpo de la hispana tenía para cenar.</p>



<p>Sin ocultar ya su alegría y ejerciendo de padre, Gonzalo cargó contra el que hasta entonces era su novio haciéndole ver que además de ser un desecho humano, ni siquiera era lo suficiente hombre para terminar con ella en persona.</p>



<p>―Es lo mejor que te puede haber ocurrido― añadió antes de pasarle a su amiga para que ella la terminara de consolar.</p>



<p>Lo que nunca previó fue que al recibir el móvil le hiciera una seña pidiendo que continuara con la faena que Patricia había interrumpido mientras hablaba con ella. El morbo de disfrutar del blanco montículo que la morenita lucía entre las piernas, sabiendo que su hija estaba al otro lado del teléfono fue tal que no lo dudó y sumergiendo la lengua entre sus pliegues, la usó como cuchara con la que lentamente se puso a recolectar ese dulce.</p>



<p>―Tienes que buscarte un hombre a tu altura que se atreva a dejarlo todo para hacerte feliz― la oyó decir mientras tomaba entre los dientes su clítoris.</p>



<p>Azuzado por el descaro de la joven, quiso castigarla y mientras seguía charlando comenzó a mordisquearlo con decisión. Supo que iba a ponerla en un aprieto cuando vio el tamaño que habían adquirido sus pezones y sin dejarla de devorar decidió añadir más leña pellizcándolos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/185/11567611/11567611_021_cafa.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Comprendió que Patricia debía de haberse echado a llorar, cuando la hispana comentó:</p>



<p>―Cariño, sé que ahora te parece muy duro. Pero siendo tan guapa, no tardarás en encontrar otro galán que te mime. El mundo está lleno y solo hay que saber buscarlos.</p>



<p>El temblor de su voz le alertó que la situación podía desmadrarse, pero haciendo oídos sordos a lo que dictaba su razón, metió su pene en ella para dar otra vuelta de tuerca a la situación. La facilidad con la que la empaló dejó clara la intensidad de lo que estaba sintiendo y su calentura. Aprovechando que no podía quejarse, ni repeler su ataque sin descubrirse, comenzó a meter y sacar su pene de ella con un ritmo pausado y firme.</p>



<p>―Tienes que dejar de quejarte y reemplazar a ese niñato con un tipo que te haga enloquecer cada vez que te coja.</p>



<p>Que hablase de sexo con Patricia teniéndolo a él entre sus piernas, lo cabreó e incrementando el compás de sus caderas, convirtió su trote en galope con intención de castigarla.</p>



<p>―Una verga con la que aliviarte las ganas es lo que necesitas, pero si te interesa mientras la encuentras no me importaría volver a ser yo tu juguete cómo hacíamos en Paris― oyó decir alucinado a la hispana.</p>



<p>Sin llegarse a creer que su retoño hubiese compartido un escarceo lésbico con ella, se terminó de indignar y elevando al máximo la velocidad de sus penetraciones, se lanzó desbocado a acallar la conversación con nuevas y profundas cuchilladas de su miembro.</p>



<p>― ¿Por tu papá no te preocupes? No escucha. ¡Debe estar por el jardín! ― comentó mientras su coño era sometido a tal tratamiento.</p>



<p>Algo debió contestar su hija, porque Estefany se echó a reír y contestó:</p>



<p>―Me encantaría tenerte en mi cama para consolarte.</p>



<p>Antes de que Gonzalo pudiera darse cuenta del giro de la conversación, se desembarazó de él y poniéndose a cuatro patas, encendió el altavoz mientras añadía que la había obedecido.</p>



<p>―Zorra, usa las manos para abrirte el culo.</p>



<p>Aterrorizado vio que la morena volvía a obedecer.</p>



<p>―Ya estoy haciéndolo, mi ama.</p>



<p>―Toma el consolador de la mesilla y clávatelo.</p>



<p>«¿Qué coño hace?», se preguntó cuándo en vez de coger ese instrumento la joven tomó su verga y se la incrustó.</p>



<p>―Dios, ¡qué grande es! ― suspiró demostrando a su interlocutora que seguía sus instrucciones.</p>



<p>―Dale vuelo, ¡puta! ¿O prefieres que llame a mi padre para que sea él quien te encule? ― desde su piso, Patricia la amenazó.</p>



<p>―Por favor, ¡llámalo! ― rugió la latina mientras comenzaba a mover su trasero.</p>



<p>―Imagina que es él quien te tiene ya empalada y pídele que te folle como la zorra que eres.</p>



<p>Sin revelar que era algo que estaba haciendo en realidad, sollozó:</p>



<p>―Gonzalo, usa a tu esclava mientras tu niña nos escucha.</p>



<p>Aguijoneado por el morbo sin igual de esa situación, el maduro tomó impulso en los hombros de Estefany e inmerso en la lujuria, retomó el ritmo con el que la había estado penetrando mientras oía que Patricia se comenzaba a pajear.</p>



<p>― ¿Crees que no me había dado cuenta de que deseabas ser la puta que consuele a mi viejo?</p>



<p>Haciéndose la descubierta, la latina lo confirmó:</p>



<p>―Me encantaría volverme tu madrastra y darte un hermanito.</p>



<p>La carcajada de su hija al escuchar la burrada lo dejó paralizado, pero aún más oír su respuesta:</p>



<p>―Siento decirte que mi padre lleva un buen tiempo tirándose a la criada.</p>



<p>Girándose cabreada, por señas preguntó a su amante si era cierto. Al ver en su rostro que no era así, replicó:</p>



<p>―Dudo que se la ande culeando, pero de ser cierto la olvidaría por mí. ¡Yo estoy mucho más buena!</p>



<p>Descojonada con los celos de su amiga al interpretar el papel de amante de su padre, le explicó que, aunque no se lo creyera, bajo el uniforme de chacha la pelirroja era una mujer de bandera.</p>



<p>―Tiene unos pechos al menos tan apetitosos como los tuyos― se rio mientras la impulsaba a demostrarle que viejo se la estaba empotrando.</p>



<p>― Gonzalo demuestra a la zorra que nos escucha como suena tu polla entrando en mi culo― contestó mientras llevaba el móvil a su trasero.</p>



<p>Creyendo que el chapoteo de su verga era producto del consolador sodomizándola, Patricia se excitó de sobremanera y demostrando la calentura que la dominaba, la obligó a cambiar de agujero.</p>



<p>―Metete en el coño la polla de mi padre para que te preñe cual ganado.</p>



<p>La latina no puso reparo alguno en cumplir su deseo y clavándoselo hasta el fondo comenzó a berrear que la embarazara mientras su cuerpo caía en el placer. La certeza de que en ese momento Patricia había sucumbido igualmente al escuchar sus gemidos fue el último empujón que Gonzalo necesitó para dejarse llevar y explotar en su interior.</p>



<p>― ¡Como echaba de menos estos juegos en los que simulábamos ser amantes! ― mientras derramaba su semen en la latina, declaró Patricia tranquilizándolo sin desearlo.</p>



<p>Viendo la cara del maduro, Estefany aprovechó para aclarar la verdad y tomando el móvil, susurró:</p>



<p>―Nunca lo hemos hecho realidad, pero ya sabes que por ti ¡me haría lesbiana!</p>



<p>Las carcajadas de Patricia mientras colgaba lo dejaron pensando si con ellas había aceptado o no la propuesta de la morenita que le sonreía desde la cama. Es más, estaba a punto de echarle la bronca por cómo lo había usado para satisfacer la imaginación de su retoño cuando ésta, entornando los ojos, le preguntó si le gustaría que sedujera a la gallega y así una noche apareciera en su cama.</p>



<p>―Ni se te ocurra, Antía además de buena persona es una chica inocente que no debe saber ni lo que es follar― contestó horrorizado al ser algo que nunca se había planteado y que tampoco deseaba.</p>



<p>  Para su desgracia no supo interpretar el fulgor de los ojos de Estefany al hablar de la supuesta castidad de la criada y menos que la bruja ya hubiera decidido usar sus dones para que entre ambos la estrenaran&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/185/11567611/11567611_029_cc92.jpg" alt="" width="678" height="451"/></figure></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-mejor-amiga-de-mi-hija-y-la-criada-luchan-por-mi-4-por-golfo/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: “Adiestrando a las hijas de mi jefe 7 ” (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-adiestrando-a-las-hijas-de-mi-jefe-7-por-golfo</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-adiestrando-a-las-hijas-de-mi-jefe-7-por-golfo#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Aug 2026 11:12:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://pornografoaficionado.com/?p=21878</guid>

					<description><![CDATA[Capítulo 11 Con Paula derrengada sobre un sofá, pregunté a Isabel qué había pensado hacer con ella y mi gordita, muerta de risa, comentó que llevárnosla a casa. La idea me resultó atrayente y a pesar de que no sabía cómo iban a reaccionar las dos hijas de mi jefe al saber que tenían competencia, accedí a que nos acompañara. Mis sospechas no tardaron en verse confirmadas cuando al llegar a la mansión esa noche, nos abrió la puerta Eva y en su cara descubrí el disgusto que la presencia de Paula le provocaba. No queriendo entrar al saco, obvié [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h1 class="wp-block-heading">Capítulo 11</h1>



<p>Con Paula derrengada
sobre un sofá, pregunté a Isabel qué había pensado hacer con ella y mi gordita,
muerta de risa, comentó que llevárnosla a casa. La idea me resultó atrayente y
a pesar de que no sabía cómo iban a reaccionar las dos hijas de mi jefe al
saber que tenían competencia, accedí a que nos acompañara. Mis sospechas no
tardaron en verse confirmadas cuando al llegar a la mansión esa noche, nos abrió
la puerta Eva y en su cara descubrí el disgusto que la presencia de Paula le
provocaba.</p>



<p>No
queriendo entrar al saco, obvié su gesto y le pregunté por su hermana.</p>



<p>-Natalia
está preparando la cena- contestó mientras me saludaba de un beso en la
mejilla.</p>



<p>-Llámala,
quiero presentaros a Paula- repliqué señalando a la mulata.</p>



<p>Su
respuesta fue una muestra más del modo tan arcaico en el que habían sido
educadas esas dos y es que demostrando un racismo beligerante, la morena se
atrevió a comentar que no le parecía bien que hubiese invitado a cenar a una
negra. El tono despectivo que usó mientras señalaba a mi más reciente
adquisición me cabreó, pero asumiendo que a buen seguro la otra también sería
poco menos que miembro del Ku Klux Klan esperé a que llegara. Tal y como había
anticipado, la menor resultó tan supremacista como Eva y señalando a la recién
llegada, preguntó en qué jaula la íbamos instalar porque un mono no se merecía
compartir cama con ellas.</p>



<p>-Retira
eso- rugió Paula en cuanto escuchó ese insulto. </p>



<p>-No
obedezco a un orangután- añadiendo más leña al fuego, replicó la joven.</p>



<p>No
me costó notar que la mulata estaba que se subía por las paredes y por eso
cuando me miró pidiendo ayuda, creí que lo más conveniente era que ese tema se
resolviera entre ellas y así se lo dije. La sonrisa de Paula al obtener mi
permiso me hizo recapacitar sobre lo acertado de mi decisión, pero antes de
poder rectificar vi que se lanzaba sobre ella. Natalia no supo reaccionar ante
ese ataque y en cuestión de segundos, yacía en el suelo llorando. &nbsp;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/163/70880430/70880430_005_4046.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Comprendí
por la violencia con la que la joven había defendido sus derechos que no era la
primera vez que lo hacía y que era algo a lo que se había tenido que enfrentar
desde niña. </p>



<p>Al
ver a su oponente en el suelo, Paula se giró hacía su hermana. La hija mayor de
mi jefe, totalmente aterrorizada, se fue a esconder tras de Isabel y esta,
reponiéndose de la sorpresa, intentó calmar a la mulata pidiendo paz entre
ellas. Paula no parecía dispuesta a hacerlas y eso, me obligó a ejercer de
árbitro. </p>



<p>Acercándome
a ellas, les ordené que dejaran de hacer tonterías y que se dieran la mano.
Reconozco que no supe prever la determinación de la morena. Por ello me pilló
desprevenido que aprovechara que Eva le extendía la mano para tirar de ella y
tomarla entre sus brazos. Tan sorprendida como yo, la niña pija no pudo hacer
nada más que separar sus labios al notar la lengua de la mulata forzando su
boca. </p>



<p>«¡Joder
con la chavala!», exclamé en mi mente al observar que no contenta con besarla,
Paula le magreaba con descaro el trasero.</p>



<p>Supe
que mi novísima amante deseaba dar una lección a la hija de mi jefe y
divertido, impedí a Isabel acudir en su ayuda. &nbsp;Llamándola a mi lado, observé junto a ella
como Eva intentaba infructuosamente zafarse de Paula.</p>



<p>&nbsp;-¿No deberíamos intervenir?- me preguntó al
ver que la mulata riendo le desgarraba la blusa a nuestra sumisa. </p>



<p>Mas
interesado en la escena que en contestar, senté a Isabel en mis rodillas y
mientras admiraba el violento escarmiento al que estaba siendo sometida Eva, me
permití el lujo de pellizcar los pezones de mi gordita. Ésta dio un largo
gemido al sentir mis dedos castigando sus pechos y vio una orden en esa
caricia.</p>



<p>-Mi
señor es muy malo- comentó mientras me bajaba la bragueta.</p>



<p>Confieso
que me alegró darme cuenta de lo bien que nos compenetrábamos y por eso no dije
nada cuando levantando su trasero, se dejó caer sobre mi miembro.</p>



<p>-Me
encanta sentir que me empalas- susurró en mi oído mientras los labios de su
sexo se abrían para acoger en su seno mi pene.</p>



<p>Soltando
una carcajada, la azucé a seguir espiando cómo la mulata daba cuenta de los
pechos de su adversaría y que, sin perder el tiempo, usaba su manos para
terminarla de desnudar.</p>



<p>-¿Crees
que hacemos bien?- me respondió un tanto preocupada por no impedir que Paula
violara a la hija de nuestro jefe.</p>



<p>-Mírale
la cara- señalé mientras incrementaba el ritmo con el que me la follaba.</p>



<p>Isabel
se unió a mí riendo al observar en el rostro de nuestra sumisa una expresión inequívoca
de lujuria y que, donde debía haber asco o temor, solo se veía deseo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/163/70880430/70880430_015_27fe.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Será
puta. ¡Está cachonda!- rectificando gritó mi gordita.</p>



<p>Su
exabrupto llamó la atención de Natalia. Alucinada dejó de llorar al ser testigo
de la claudicación de Eva.</p>



<p>-No
me lo puedo creer- masculló al observar que ya en pelotas su hermana no se negaba
a arrodillarse ante Paula y que tampoco se rebelaba cuando levantándose la
falda, le ponía el chumino en su cara: -¡Eva! ¡Esa zorra es negra!</p>



<p>Sonriendo
mientras la lengua de la mayor de las hermanas se sumergía entre los pliegues
de su sexo, la mulata le respondió:</p>



<p>-Yo
que tú iba a por un cepillo de dientes porque cuando acabe,&nbsp; serás tú la que me lo coma.</p>



<p>Esa
amenaza la dejó paralizada al ser proferida por la misma mujer que la acababa
de tumbar de un solo golpe y con lágrimas en los ojos pidió mi auxilio.</p>



<p>-Será
mejor que te vayas haciendo a la idea porque Paula ha venido para quedarse-
contesté descojonado mientras montaba a Isabel.</p>



<p>La
gordita que hasta entonces no había dado su opinión sobre el tema, apoyó mis
palabras diciendo:</p>



<p>-Tanto
tu dueño como yo hemos estado con ella ¿Te crees acaso mejor que nosotros dos? </p>



<p>Temblando
como un flan, miró hacía donde la mulata disfrutaba de las caricias de su
hermana y sintiendo que esa unión era contra natura, insistió pidiendo mi
ayuda. Cabreado hasta decir basta, me levanté dejando a Isabel insatisfecha y
tomando del pelo a la hija mayor de mi jefe, la llevé hasta Paula y retirando a
Natalia, le exigí que no parara de comerle el conejo hasta que la que llamaba
“orangután” se corriera un par de veces.</p>



<p>El
temor por fallarme fue mayor que el “repelús” que le daba el complacer
sexualmente a un miembro de otra raza. Por ello, llorando a moco tendido, sumergió
la cara entre los muslos de esa mujer y sacando la lengua, cató brevemente el
sabor agridulce del coño de la morena. El aroma que desprendía era más intenso
que el de Isabel o el de Eva, pero muy a su pesar tuvo que reconocer que lo le
repelía.</p>



<p>Al
verla agachada y con su culo en pompa, decidí darle un nuevo motivo para seguir
obedeciendo que a la vez fuera gratificante para mí. </p>



<p>-Demuestra
a tu nueva amiga que te he educado bien y que sabes comerte un chumino- le
ordené mientras le bajaba el short y dejaba su pandero totalmente expuesto.</p>



<p>-Si
mi señor- gritó al sentir que mi verga se abría paso en su interior rellenando
por completo su propio sexo.</p>



<p>Ya
no tuve que insistir. Aleccionada por mis enseñanzas, Natalia comprendió que no
podía llevarme la contraria y cambiando de chip, comenzó a explorar con un
genuino interés la biología y naturaleza de esa espectacular mulata. Al cabo de
un par de minutos, durante los cuales mi joven sumisa se afanó en satisfacer mi
orden mientras ella era objeto de mi lujuria, &nbsp;escuché un gemido de placer Paula. </p>



<p>-Sigue,
oblígala a correrse- exigí a mi montura premiándola con un azote.</p>



<p>Mi insistencia
no tardó en dar sus frutos y producto de tantos y tan continuados lametazos, la
morena intensificó su gozo y dando un grito que resonó por la casa, se corrió.</p>



<p>-Mi
señor, yo también lo necesito- pidiendo mi autorización para llegar al orgasmo,
sollozó Natalia.</p>



<p>-Y
yo- escuché decir también a Isabel.</p>



<p>Reconozco
que había estado tan concentrado en disfrutar y hacer gozar a Natalia y a Paula
que no me fijé en lo que ocurría con las otras dos. Fue entonces cuando
descubrí que Eva al quedar liberada se había lanzado en picado entre las
piernas de Isabel y mientras su hermana se comía el coño de la mulata, ella hizo
lo mismo con el de mi gordita.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/163/70880430/70880430_012_3b72.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Sois
unas putas- alcancé a decir antes que mi cuerpo dijera basta y mis huevos descargaran
su blanca esencia en el interior de la hija de mi jefe.</p>



<p>Al sentir
las andanadas en su vagina, Natalia experimentó un renovado éxtasis y cayendo
desplomada sobre el suelo, volvió a correrse. Confieso que fui un tanto hijo de
puta, pero viendo que estaba totalmente exhausta no solo no me compadecí de
ella, sino que abusando del poder que ellas mismas me habían otorgado exigí a
Paula que se ocupara de ella.</p>



<p>-¿Qué
quiere que haga?- me preguntó.</p>



<p>Despelotado
de risa y mientras abría un cajón y sacaba un arnés con pene adosado, repliqué:</p>



<p>-Te
podría decir que la amaras, pero como sería mentira y encima sonaría cursi, ¡quiero
que le des por culo!</p>



<p>-Si
lo deseas, nosotras podemos servir de ayuda- interviniendo, &nbsp;Isabel comentó.</p>



<p>Aunque
la gordita se había dirigido a mí, Paula creyó que se lo decía a ella y
mientras se ajustaba el instrumento alrededor de la cintura, riendo contestó:</p>



<p>-Me
encantaría. No sería bueno ni conveniente estropear el culito de este putón y
que luego Fernando se cabree al no poder usarlo.</p>



<p>Todos excepto Natalia reímos la ocurrencia y aunque una de las que más se rio fue Eva, he de decir que también fue la primera en acudir donde la aludida se mantenía a cuatro patas.</p>



<p>-Mi
señor, ¿puedo preparar a la putilla?- con tono lascivo me preguntó al tiempo
que con los dedos le separaba los cachetes del trasero. </p>



<p>Sin esperar mi respuesta, escupió en el rosado ojete de su hermana&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/163/70880430/70880430_026_5553.jpg" alt="" width="672" height="1008"/></figure></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-adiestrando-a-las-hijas-de-mi-jefe-7-por-golfo/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: “Adiestrando a las hijas de mi jefe 6 ” (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-adiestrando-a-las-hijas-de-mi-jefe-6-por-golfo</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-adiestrando-a-las-hijas-de-mi-jefe-6-por-golfo#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Aug 2026 08:07:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[trios]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://pornografoaficionado.com/?p=21691</guid>

					<description><![CDATA[Un par de semanas después, tras una dura jornada en el trabajo,&#160; Isabel saludó en la puerta al llegar a casa y tras mostrarme satisfecha que las hijas del jefe la habían dejado impoluta, me comentó que había llegado la hora de normalizar nuestras vidas. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; ―¿A qué te refieres?― pregunté. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Midiendo sus palabras no fuera a enfadarme, mi dulce amante contestó: &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; ―Dado que tus niñas están demostrando que saben cuál es su papel y que lo aceptan, creo que tienes que dejar que vayan a clase para que no pierdan el curso. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; ―Entiendo― murmuré un tanto [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Un par de semanas después, tras una dura jornada en
el trabajo,&nbsp; Isabel saludó en la puerta al
llegar a casa y tras mostrarme satisfecha que las hijas del jefe la habían
dejado impoluta, me comentó que había llegado la hora de normalizar nuestras
vidas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―¿A qué
te refieres?― pregunté.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Midiendo
sus palabras no fuera a enfadarme, mi dulce amante contestó:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Dado
que tus niñas están demostrando que saben cuál es su papel y que lo aceptan,
creo que tienes que dejar que vayan a clase para que no pierdan el curso.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Entiendo―
murmuré un tanto molesto porque al fin y al cabo me había habituado a ese
estatus quo.</p>



<p>―Además, yo también quiero volver a la
oficina― añadió bajando su mirada: ―No quiero ni pensar en el desastre que me
voy a encontrar.</p>



<p>Por su tono, comprendí que me escondía
algo y que no me estaba diciendo toda la verdad:</p>



<p>―¿Qué más te pasa?</p>



<p>Totalmente colorada, la gordita reconoció
que tenía miedo de perder su puesto y que alguna aprovechada se valiera de su
ausencia para convertirse en mi secretaria. No tuve que ser ningún genio para
entrever que alguien le había contado que una de sus compañeras llevaba algunos
días sentándose en su mesa y trayéndome el café como hacía siempre ella.</p>



<p>«Está celosa», sonreí y con muy mala
leche, contesté que no hacía falta que se diera prisa en reincorporarse porque
Paula me cuidaba muy bien.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://i.imgbox.com/IUxfEXZ6" alt="" width="424"/></figure></div>



<p>―Esa zorra nunca podrá sustituirme― bufó
completamente fuera de sí.</p>



<p>Gozando de su cabreo, dejé caer que esa mulata
además de tetona era muy eficiente y dispuesta. Mi respuesta la terminó de
sacar de sus casillas:</p>



<p>―¡Solo falta que me digas que te hace una
cubana todas las mañanas!― chilló con su cara colorada y con lágrimas en los
ojos, salió corriendo por el pasillo.</p>



<p>Que Isabel mostrara tan claramente sus
inseguridades, así como su rápida huida, lo sorprendieron:</p>



<p>«Joder, realmente teme que la cambie por
otro», me dije mientras iba tras la gordita con un sentimiento ambiguo. </p>



<p>Aunque en lo más íntimo me alagaba que
Isabel sufriera por mi cariño, decidí que no abusar de sus recelos, no fueran a
darse la vuelta y me explotaran en la cara. Tras unos minutos buscándola por la
casa, la encontré llorando en su habitación. </p>



<p>―No tienes nada que temer― murmuré con
ternura: ―Nada ni nadie podría jamás hacer que te alejara de mi lado.</p>



<p>Mis palabras consiguieron abrir una
espita de esperanza, pero cuando ya creía que se tranquilizaría, se echó a
llorar nuevamente mostrando una angustia creciente. </p>



<p>―¿Por qué tienes tanto miedo? ¿Acaso no
te he demostrado suficientemente que me gustas y que eres mi favorita?― la
interpelé en un intento de consolarla.</p>



<p>―Fernando, te conozco … Paula es una
mujer preciosa y si mueve bien sus cartas, tarde o temprano, te acostarás con
ella.</p>



<p>La imagen de ese bombón entre mis piernas
me resultó excitante y dándole la razón de cierta forma, me defendí diciendo a
mi querida y dulce amante que no me interesaba acostarme con nadie si ella no
participaba. Reconozco que lo dije en modo automático, sin meditar o vislumbrar
sus efectos y por ello Isabel me cogió con el pie cambiado cuando limpiándose
las lágrimas de las mejillas preguntó si era cierto.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://i.imgbox.com/9mWcYPRz" alt="" width="424"/></figure></div>



<p>Creyendo que la pregunta era acerca de mi
interés, preferí contestar recordándole el papel que desempeñaba en mi hogar y
acercándome a mi rolliza secretaría, tomé uno de sus pechos en la mano mientras
le decía:</p>



<p>―Sabes que me vuelve loco ver el modo en
que enseñas a las niñas cómo deben comportarse y más cuando las obligas a
complacerte frente a mí.</p>



<p>Mis caricias provocaron un terremoto en
Isabel y con la respiración entrecortada, me reconoció que la idea de acostarse
con Paula y que una subsahariana se convirtiera en otra de nuestras putas era
algo que la atraía.</p>



<p>―Creo que mi querida zorrita está un poco
celosa. Paula ni es africana ni es negra, ¡es colombiana y mulata!― repliqué pellizcando
suavemente uno de sus pezones.</p>



<p>Olvidando toda clase de celos y demostrando
descaradamente su interés en acostarse con esa compañera, Isabel llevó sus
manos hasta mi bragueta y sin dejar de mirarme a los ojos, comenzó a pajearme
mientras me decía:</p>



<p>―Me da lo mismo si es negra o mulata… yo
no puedo olvidar que esa puta ha querido robarme el puesto y por ello, no me da
vergüenza confesarte que me encantaría ver cómo le rompes el culo.</p>



<p>Dado el brutal deseo que destilaba su
voz, no me extrañó que mi amante aprovechara el momento para liberar mi sexo de
su encierro y menos que una vez hecho, se arrodillara y abriendo sus labios, se
lo incrustara hasta el fondo de su garganta.</p>



<p>―Mira que eres bestia― alcancé a decir
muerto de risa: ―Si te dejo un día me lo arrancas.</p>



<p>La gordita se la sacó de la boca y riendo
a carcajadas, me contestó que no era descabellado pero que lo prefería unido al
resto del cuerpo. &nbsp;</p>



<p>―¡Serás puta!― exclamé y girándola sobre
la alfombra, descargué un sonoro azote en su trasero.</p>



<p>Con mi mano impresa sobre una de sus
nalgas, Isabel me miró y corroborando su lujuria, me imploró que la tomara. Ni
siquiera lo pensé y regalando otra nalgada sobre sus posaderas, acerqué mi pene
a su sexo.&nbsp; </p>



<p>―Mi
señor― sollozó al sentir que jugando me ponía restregar mi glande contra su
vulva…</p>



<p>Unos días más tarde en un gimnasio de barrio, Paula
llevaba veinte minutos sudando la gota gorda en su clase de spinning. A pesar
del esfuerzo, la joven hispana estaba cabreada porque cuando ya veía cada vez más
cercano que su jefe no solo la hiciera fija sino que la nombrara su asistente,
le acababa de informar que su secretaría iba a volver a su puesto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Con
Isabel en la oficina nadie puede acercarse a D. Fernando. Ejerce de perro de
presa defendiendo sus dominios», se dijo mientras pedaleaba al ritmo de un
reguetón pensando en lo mucho que le gustaba ese cuarentón.</p>



<p>Desde que trabajaba allí, siempre había
soñado con que algún día ese hombre le hiciera caso. Por eso cuando esa
acaparadora pidió una excedencia, vio su oportunidad de aproximarse a él.</p>



<p>«Me atrae hasta su olor, me pone bruta el
aroma a macho que destila el maldito»», reconoció mientras regulaba la
resistencia del pedaleo de la bicicleta.</p>



<p>De pronto, se puso roja al tener que reconocer
que ese mismo día tras la charla en la que le informaba de la vuelta de su
asistente había tenido que aliviar su calentura en el baño.</p>



<p>«No consigo controlarlo», se dijo al
hacer memoria de cómo se encharcó su coño cuando D. Fernando le tocó el brazo
al cederle el paso en el pasillo.</p>



<p>El destino quiso que en ese momento se
fijara en el espejo y horrorizada comprobó que sus pezones se le marcaban
traicioneramente bajo su top.</p>



<p>«No comprendo lo arrecha que me pone ese
tipo», murmuró para sí mientras en su mente crecía la necesidad de sentirse
querida y más cuando ya hacía casi un año que lo había dejado con su último
novio y que ni siquiera recordaba cuando había sido la última vez en que había
echado un buen polvo. </p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://i.imgbox.com/Lli3TCPf" alt="" width="424"/></figure></div>



<p>«Lo malo es que, si espero a que él me lo
eche, me van a salir telarañas», meditó desesperada al asumir que para su jefe
ella era un mueble y que cuando pasaba por delante de su mesa, ni la miraba.</p>



<p>«¡No entiendo el por qué!», se dijo: «Soy
joven, soy guapa y estoy buena. Tengo unas buenas tetas y un mejor culo».</p>



<p>Seguía martirizándose con el nulo interés
que provocaba en D. Fernando cuando al terminar la calase y de reojo descubrió
que Isabel, su rival y compañera la miraba desde un banco. </p>



<p>«¿Qué coño hace ésta aquí?», se dijo
mientras la observaba.</p>



<p>Contra toda lógica, su disgusto inicial
pasó rápido y pudo más la curiosidad de conocer el motivo por el que estaba
ahí, sabiendo ese no era su barrio. </p>



<p>«¿Con quién qué habrá venido?», se
preguntó mientras trataba de descubrir si tenía acompañante.</p>



<p>Tras comprobar que no parecía venir
acompañada, se concentró en ella. Nunca había creído que físicamente esa
gordita pudiese ser competencia, pero esa noche al observarla enfundada en
mallas, lejos de resultarle repulsiva, sus curvas le resultaron atractivas.</p>



<p>Espiándola detenidamente, le sorprendió
comprobar que Isabel era dueña de un trasero impresionante y eso además de
cabrearle, la excitó.</p>



<p>«¿Tan necesitada estoy que me pone caliente
una cuca?», se preguntó mientras involuntariamente sonreía a la rival.</p>



<p>Su compañera le devolvió la sonrisa y
acercándose, la saludó de un beso. Ese gesto cordial y carente de segundas
intenciones, la alteró profundamente y sin poderlo evitar su panocha se puso en
ebullición.</p>



<p>«¿Qué me ocurre?», masculló acojonada por
el modo en el que su cuerpo estaba reaccionando y disimulando se subió en una
elíptica. Mientras intentaba evitar que su mente siguiera pensando en ello, &nbsp;trató de concentrarse en el ejercicio, pero
para su desgracia no pudo dejar de espiar a su rival mientras se ejercitaba.</p>



<p>«Es fascinante», reconoció entre dientes
al descubrir que Isabel llevaba unas mallas tan ceñidas que le marcaban por
completo los gruesos labios de su vulva y muy a su pesar, se vio saboreando
tanto ese suculento coñito como los gruesos pezones que decoraban sus ubres.</p>



<p>Preocupada por la humedad que para entonces le anegaba el coño, pedaleó más deprisa mientras observaba
que su competidora cambiaba de maquina y se ponía en la que tenía enfrente.</p>



<p>«Lo está haciendo a propósito», maldijo
en su interior al admirar la belleza de los gruesos muslos de su adversaria cuando
al trabajar los abductores separaba sus rodillas lentamente para acto seguido
sin dejar de mirarla las juntaba.</p>



<p>&nbsp;«Sabe que la estoy espiando y eso le gusta»,
concluyó emocionada al fijarse en la mancha de humedad que a la altura de la
entrepierna traspasaba el leggins de Isabel.</p>



<p>Sintiendo su clítoris a punto de
estallar, Paula no supo que decir cuando tras unos minutos de sufrimiento,&nbsp; la gordita se le acercó y sin mediar ni
siquiera un saludo, le preguntó si se iban.</p>



<p>«¿Qué estoy haciendo?», murmuró al comprobar
que como una autómata recogía sus cosas y la acompañaba. </p>



<p>Para entonces una mezcla de miedo y de
emoción la dominaba y más cuando al llegar al vestuario comprobó que estaban
solas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://i.imgbox.com/fB82kOkE" alt="" width="424"/></figure></div>



<p>&nbsp;―Desnúdate―
escuchó que la secretaria de su jefe le decía. </p>



<p>Alucinada por la orden, se giró a ver a
su acompañante y ésta riéndose, le acarició un pecho mientras le decía que
esperaba no tener que repetirlo. Para Paula, a quien todas sus parejas la
habían tratado y visto como si fuera una diosa, ese trato la cogió desprevenida
y por ello no pudo hacer nada más que obedecer.</p>



<p>«Estoy loca», pensó
dubitativa.</p>



<p>Sus recelos terminaros
al sentir que le ponía cachonda el tema y sin dejar de mirar a los ojos a su
rival, empezó a desnudarse. </p>



<p>«No entiendo qué me
pasa», temblando murmuró para sí ya que, aunque ya había tenido varios
escarceos con miembros de su mismo sexo, Paula no se consideraba bisexual.</p>



<p>Conociendo el efecto
que sus pechos provocaban en los hombres, se quitó el top y coquetamente los
tapó para intentar estimular el interés de Isabel. </p>



<p>―Estás muy buena―
comentó la gordita cuando la mulata, y a modo de ofrenda, puso sus duras y
bellas tetas a escasos centímetros de su cara.</p>



<p>―Lo sé― respondió la
joven al experimentar una novedosa sensación de poderío al saber que esa mujer
la consideraba atractiva y eso la animó a seguir.</p>



<p>Bajándose lentamente
las mallas, se permitió el lujo de ir luciendo poco a poco su perfecto trasero
ante ella y con sus mejillas coloradas, le preguntó si le gustaba su culo.</p>



<p>―Nunca he visto algo
tan bello― susurró con los pezones totalmente erectos la gordita mientras se
aventuraba a alargar una mano para comprobar que ese manjar tan apetitoso era
real.</p>



<p>―Dios― sollozó la
mulata al sentir los dedos de Isabel recorriendo temerosos una de sus nalgas.</p>



<p>Con tono firme, la
gordita la forzó a darse la vuelta. Al cumplir dicha orden, Paula se percató
que Isabel se había quedado petrificada al comprobar que llevaba el coño totalmente
rasurado.</p>



<p>―¿Te apetece un baño?―
preguntó tanteando la mulata al sentir que la secretaria de su jefe no era
inmune a sus atractivos mientras con una sonrisa de oreja a oreja entraba en
una de las duchas.</p>



<p>La gordita no se lo
pensó y quitándose la ropa, fue tras ella, pero justo antes de pasar a la ducha
se quedó mirando incapaz de reaccionar al contemplar la belleza de la morena y
el erotismo de la pequeña cascada que formaba el agua al deslizarse por sus
pechos.</p>



<p>Asumiendo que era su
turno de llevar la iniciativa, Paula se echó champú y empezó a lavarse la
melena mientras exhibía con descaro sus negros cantaros a escasos centímetros
de la boca de Isabel.</p>



<p>&nbsp;―¿Me
puedes enjabonar la espalda? Yo no llego― exigió con tono dulce y lleno de sensualidad.</p>



<p>Recordando que Fernando le había
encargado la función de reclutar esa hembra para su harén, llenó de gel sus
manos y delicadeza, comenzó a lavar los hombros de su presa.</p>



<p>―Me gusta― gimió la
morena y con un sensual meneo de su estupendo trasero, pidió a la gordita que
siguiera enjabonándola, dando por sentado el que, si era capaz de seducir a un
varón, podía hacer lo mismo con una mujer.</p>



<p>Confiada y viendo más
cerca el éxito de su misión, , las manos de Isabel llegaron hasta ese monumento
con forma de corazón que era el culo de Paula.</p>



<p>―Sigue― replicó la mulata
ya casi totalmente entregada. </p>



<p>Casi tan excitada
como ella, la gordita comenzó a extender el gel por esos oscuros, pero
sensuales cachetes y contra su voluntad se vio adorándola como si fuera su más
fiel devota.</p>



<p>«Esta zorra está
divina», se dijo la acariciaba con plena dedicación.</p>



<p>Paula advirtió de
inmediato el cambio de actitud en su rival y queriendo averiguar a qué se debía,
se dio la vuelta. Ese movimiento pilló desprevenida a Isabel, la cual no pudo
evitar que un gemido de deseo surgiera de su garganta al sentir los pezones de
ese portento clavándose en sus pechos.</p>



<p>―Puedes jugar con
ellos― la colombiana murmuró en el oído de su dulce atacante.</p>



<p>Tragando saliva,
Isabel comenzó a acariciar los senos de la mulata mientras intentaba observar
algún signo de rechazo. Al no ver ninguno, recorrió los bordes de las negras
areolas que los decoraban y sin pedir permiso, les regaló un mordisco.</p>



<p>―Perra― murmuró
descompuesta al sentir los dientes de la gordita atacando sus pezones.</p>



<p>El tono tierno del
insulto alentó más si cabe el carácter dominante de la gordita y con una
sonrisa en la boca, siguió torturándolos a base de pellizcos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://i.imgbox.com/JNDo9Tcl" alt="" width="424"/></figure></div>



<p>―Cabrona― escuchó que
gemía su presa.</p>



<p>Deseando capturar ese
bello trofeo para su dueño, dejó caer sus manos por la cintura de la mulata hasta
llegar a su culo y con determinación le acarició brevemente su vulva. Para acto
seguido y con los dedos llenos de jabón, concentrarse en el rosado esfínter que
apareció a su paso.</p>



<p>―Maldita― aulló Paula
con los ojos cerrados al sentir los dedos de su rival comenzaba a explorar su
rasurado coño y que no contento con ello, Isabel se apoderaba de su clítoris.</p>



<p>La gordita sonrió al observar
que en un movimiento involuntario la colombiana separaba sus muslos, dando
permiso implícito a que ella hiciera lo que le viniera en gana. Sabiéndolo, se
agachó y mientras con dos de sus yemas invadía el interior de esa negra pero
apetitosa vulva, usando la lengua, atacó el botón erecto que se escondía entre
los carnosos pliegues de la morena.</p>



<p>―Hija de perra―
alcanzó a balbucear Paula antes de que su cuerpo colapsara y derramándose sobre
la boca de su rival, se rindiera al placer lésbico.</p>



<p>El sabor agridulce de
la mulata se reveló como un manjar y mientras con los dedos seguía explorando
su trasero, usando tanto sus labios como su lengua, Isabel buscó secar el
manantial del que manaba ese delicioso, dulce y caliente jugo de mujer.</p>



<p>Un largo y penetrante
aullido de desesperación y entrega acabó con cualquier resistencia de la
hispana. Tras el cual, levantándose de la ducha, Isabel sonrió y con la
seguridad que da el trabajo bien hecho, comentó:</p>



<p>―Vamos a secarnos porque quiero estrenar tu cama, antes de que Fernando me pida que te entregue a él.</p>



<p>Paula tardó unos
segundos en asimilar esas palabras. Cuando lo consiguió, se abalanzó sobre la
mujer que lo había hecho posible y besándola le dio las gracias.</p>



<p>―Por muchas que me lo
agradezcas― contestó la gordita muerta de risa: ―¡no creas que he olvidado tus
insultos!</p>



<p>&nbsp;&nbsp;Al sentir que a modo de anticipo Isabel descargaba un azote sobre una de sus nalgas, Paula se sintió la mujer más feliz de la tierra y supo que nunca más competiría con ella por el puesto de secretaria del jefe…</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://i.imgbox.com/gz2ctbZL" alt=""/></figure></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-adiestrando-a-las-hijas-de-mi-jefe-6-por-golfo/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;La Hermandad, el poder oculto que amenaza Europa 8&#8221; (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-hermandad-el-poder-oculto-que-amenaza-europa-8-por-golfo</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-hermandad-el-poder-oculto-que-amenaza-europa-8-por-golfo#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Jun 2026 11:54:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://pornografoaficionado.com/?p=29291</guid>

					<description><![CDATA[Sin dejar de pensar en la desconocida y en lo que podría hacer para liberar a las secuestradas, me pasé la tarde dedicado a mimar al trio de mocosas que me había caído encima.&#160; Horas en las que por primera vez me sentí padre. Nada habituado a las carantoñas de féminas de un metro de altura, esa sensación era tan extraña como cautivadora. Contra todo pronóstico, me vi riendo sus gracias y, sobre todo, ¡maleducándolas! Cómo sería a cosa que Rosa me llegó a recriminar mi falta de criterio: &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; ―No son tus nietas, sino tus hijas. Debes imponerte o [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Sin dejar de pensar en la desconocida y en lo que podría hacer para liberar a las secuestradas, me pasé la tarde dedicado a mimar al trio de mocosas que me había caído encima.&nbsp; Horas en las que por primera vez me sentí padre. Nada habituado a las carantoñas de féminas de un metro de altura, esa sensación era tan extraña como cautivadora. Contra todo pronóstico, me vi riendo sus gracias y, sobre todo, ¡maleducándolas!</p>



<p>Cómo sería a cosa que Rosa me llegó a recriminar mi falta de criterio:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No son tus nietas, sino tus hijas. Debes imponerte o te tomarán el pelo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aun reconociendo que tenía razón, me resultaba imposible el regañarlas. Por eso cuando se negaron a ir a cenar al querer seguir jugando, opté por lo más sensato&#8230; huir como un cobarde y dejar la disciplina a la viuda.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Ya habéis oído a vuestra madre. Levantad el culo e id a cenar― acudiendo en su auxilio Verónica ordenó con voz tierna pero firme.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Curiosamente, esas tres piojosas criaturas obedecieron y dejando los juguetes, se sentaron en la mesa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Gracias, preciosa― Rosa le agradeció la ayuda con una caricia en su mejilla.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ese piropo unido al roce de los dedos de la mujer que consideraba sagrada provocaron la felicidad de Verónica y mirándola con adoración, contestó que era su obligación.</p>



<p>―Educarlas es deber de Juan y mira&#8230; ¡se ha escaqueado! ― replicó mientras me lanzaba una advertencia: ―Sé de uno que, si no se ocupa de bañarlas, esta noche no dormirá con nosotras.</p>



<p>&nbsp;Esa afirmación dirigida a mí fue un misil que impactó bajo la línea de flotación de la mulata y roja como un tomate, comentó que había preparado la habitación de servicio para ella.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/363/21521233/21521233_003_5f7a.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―De eso nada. Eres una mujer de la familia y tu puesto está en mi cama.</p>



<p>No pude más que advertir el desconcierto de la mulata y que bajo la blusa, tenía los pezones erizados al responder:</p>



<p>―Mi señora, ese es un honor que no merezco.</p>



<p>Reaccionando a esa muestra de humildad, Rosa se acercó y tomándola de la cintura, le susurró al oído si acoso no la encontraba atractiva.</p>



<p>―Al contrario, usted es bellísima― casi llorando, contestó.</p>



<p>Satisfecha con la respuesta, decidió incrementar la turbación de la muchacha mientras me ponía los dientes largos:</p>



<p>―Después de lo que has sufrido, no sería justo que durmieses sola. Te mereces recibir mi cariño&#8230;― comentó y dando su lugar a la desconcertada morena, añadió riendo: ―&#8230; siempre que quieras.</p>



<p>― ¡Claro que quiero! ― sollozó ilusionada.</p>



<p>Sellando la promesa con un breve beso en sus labios, Rosa se puso a dar de cenar a las pequeñas.</p>



<p>Todavía sumida en un estado de confusión, Verónica la ayudó mientras se preguntaba si era real o había soñado esas palabras. Desde mi silla, comprendí que, esa noche, mi papel sería de comparsa:</p>



<p>«Debo dejar que Rosa marque el ritmo», me dije recordando que para la mulata era casi una diosa.</p>



<p>Tras una cena en la que la madre de Lara repartió sonrisas y mimos a todos menos a mí, me tocó el turno del baño sabiendo que, si no cumplía, durante las siguientes horas pasaría frío. Para mi sorpresa, la experiencia con esas arpías fue maravillosa y tres cuartos de horas después, aparecí en el salón creyendo que ahí estarían. Al no encontrarlas, pensé que estaban acurrucadas entre ellas y que yo sobraba. Por ello, me serví una copa para darles tiempo antes de ir a la habitación pidiendo refugio.</p>



<p>&nbsp; No llevaba ni medio whisky cuando las vi entrar en camisón.</p>



<p>―Os habéis cambiado― balbuceé impresionado por la sensualidad de las picardías que llevaban puestos: ―Estáis guapísimas.</p>



<p>&nbsp;Todavía seguía babeando cuando Rosa me pidió que les pusiese de beber mientras ella se ocupaba de las canciones. Como seguía paralizado observándolas, tuvo que ser ella quien me hiciera reaccionar y yendo hacia el equipo de música, me soltó un suave azote en el culo diciendo:</p>



<p>―Date prisa. Tus mujercitas tienen sed.</p>



<p>Nervioso ante la perspectiva de poseer a esas dos bellezas, les serví esa primera copa mientras en los altavoces comenzaba a sonar una canción lenta. &nbsp;tango.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/363/21521233/21521233_006_b163.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Baila conmigo― oí que me decía.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sonriendo, me acerqué y tomándola de la cintura, comenzamos a bailar. sin importarle la presencia de mi secretaria, la viuda pegó su pubis contra mi sexo al tiempo que empezaba a restregar su coño contra mí.</p>



<p>.&nbsp;</p>



<p>«¡Quiere ponerme cachondo!», pensé y no queriendo excitarse antes de tiempo, intenté retirarme un poco, pero ella me lo impidió llevando la mano hasta mi trasero.</p>



<p>Con la copa entre sus dedos, Verónica se emocionando. Excitada, decidió unirse a nosotros. Cogiendo una de mis manos, se la colocó en el pandero mientras nos abrazaba. Sonriendo al ver su entrega, Rosa no quiso quedarse atrás e imitándola llevó la otra a sus nalgas. Disfrutando de ambos traseros por igual, las atraje hacia mí y me puse a bailar. Esa maniobra, obligó a que las dos pegaran sus pechos una contra la otra y aprovechándolo, la madre de Lara decidió regalarle un suave pellizco en una teta.</p>



<p>― ¡Mi dueña! ― Verónica susurró.</p>



<p>&nbsp;En la siguiente vuelta,&nbsp;deseando quizás devolverle esa caricia, agarró entre sus dedos una de las areolas de Rosa y apretó. Mientras ese sutil duelo ocurría, no me enteraba de nada al tratar de evitar que advirtieran la erección que lucía entre mis piernas.&nbsp; El que la mulata se la hubiese devuelto, le hizo reír:</p>



<p>―Serás puta― &nbsp;comentó mientras sin cortarse le deslizaba los tirantes, dejando al descubierto&nbsp;sus pechos.</p>



<p>Al comprobar la calidad y cantidad de sus ubres, añadió que para ser tan joven estaba bien dotada. Verónica no hizo ningún intento de ocultarlos y simulando un cabreo que no sentía, contratacó liberando la delantera de su agresora. Viendo que esa lucha no me incumbía, aplaudiendo me senté en el sofá―</p>



<p>―Estáis preciosas. ¡Bailad para mí las dos juntitas! ― añadí mientras bebía de mi copa.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Picada en su orgullo, Rosa agarró con sus manos el trasero de la mulata y pegándole un buen magreo, señaló que se notaba la cantidad de ejercicio que hacía:</p>



<p>―Tienes el culo durísimo.</p>



<p>Al escuchar el piropo, Verónica sintió un pinchazo en la entrepierna, pero no quiso o no pudo rechazarla. Sin perder la iniciativa, la viuda deslizó los dedos hacia el sexo de la acólita. Recordando el bosquecillo que lucía, quiso jalar de los vellos púbicos de la chavala, pero lo único que se encontró fue con un sexo totalmente depilado. Recuperada de la sorpresa, le preguntó cuándo se había depilado mientras metía una de sus yemas entre esos pliegues:</p>



<p>―Esta tarde, no quería que me viera hecha un mono― respondió sorprendida.</p>



<p>Tras recuperarse, pensando quizás que lo que quería la mujer que adoraba era que yo viese a Rosa metiéndole mano, no tardó en separar sus rodillas y suspirando, sollozó:</p>



<p>―Soy suya.</p>



<p>&nbsp;Esa afirmación de entrega, recordó a la viuda los sentimientos que albergaba la chavala hacia ella y sin dejar de acariciar con sus yemas el clítoris de Verónica, replicó:</p>



<p>―Esta noche tomaré posesión de lo que es mío.</p>



<p>Tal era la excitación de las dos que ninguna se percató que desde el sofá yo sonreía. La mulata no se esperaba esa promesa y mientras disfrutaba de la forma en que la estaba masturbando, decidió cambiar de estrategia. Exteriorizando la calentura que experimentaba, llevó sus labios a los de su diosa mientras le decía:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/363/21521233/21521233_004_c7a6.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―La razón de mi vida es servirla.</p>



<p>Al sentir el beso, Rosa intuyó que la muchacha no tardaría en correrse. Al ser lo que iba buscando, forzó su boca con la lengua mientras seguía torturando su botón. Sintiéndose realizada, mi secretaria dejó que la mujer jugueteara un rato en el interior de su boca antes de llevar una de sus manos hasta el pecho de su señora. Tras encontrar su pezón erecto, vio la oportunidad de devolverle la calentura que ya se acumulaba en su entrepierna. Decidida a devolverle el placer, la fue besando por el cuello con la intención de apoderarse de él.</p>



<p>―Sigue― murmuró agradecida al notar que se ponía a mordisquear su botón.</p>



<p>Alborozada al oír esa sensual orden, la mulata no pudo reprimir un gemido de placer y mirando hacia mí, buscó mi apoyo.</p>



<p>―Ya has oído, sigue amando a mi mujer― señalé.</p>



<p>&nbsp;Mi permiso la tranquilizó y sin el riesgo de que sus actos me molestaran, se entregó en cuerpo y alma a complacer a la viuda. Tomando los pechos de Rosa nuevamente entre sus labios, incrementó las caricias de sus dedos sobre el ya erecto botón de la mujer. Ese doble estímulo provocó que un calambrazo recorría su cuerpo al ritmo con el que la estaba pajeando.</p>



<p>«Esto se está poniendo interesante», pensé mientras mi amiga contratacaba cogiendo uno de los pezones de Verónica entre sus dientes y pegándole un suave mordisco, intentaba que se contagiara de la misma calentura que ya la atormentaba. El gemido de placer que brotó de su garganta le dio los ánimos suficientes para atreverse a aprovechar la ventaja para obligar a la muchacha a rebajarse a lamerle los pechos. Azuzada por la lujuria, la mulata se lanzó como una posesa a chupar&nbsp;los duros senos de su dueña.</p>



<p>―Continua, ¡me encanta! ― boqueando reconoció.</p>



<p>Mi secretaria se sintió recompensada al escucharlo y disfrutando de los aullidos de placer de su señora, incrementó la intensidad con la que mamaba de sus pezones. Instintivamente, Rosa se defendió dejando caer sobre las negras nalgas de Verónica un sonoro azote. Ese azote terminó de asolar lo poco que le quedaba de cordura y antes que se diera cuenta, se vio desgarrando el coqueto tanga que llevaba su señora.</p>



<p>―Me costó treinta euros― protestó al verlo hecho trizas y llevando sus dedos a las bragas de encaje de la mulata, se las destrozó.</p>



<p>Desde el asiento, no pude más que sonreír al ver la evolución de ese baile y comprender que ambas estaban disfrutando de ese sensual enfrentamiento:</p>



<p>«A este paso van a llegar a las manos», me dije rellenando mi copa.</p>



<p>&nbsp;A pesar de ello, me sorprendió que, al verse desnuda, Verónica olvidara quien era su oponente y que, aprovechando su altura y peso, violentamente la tumbara contra su voluntad en el suelo.</p>



<p>― ¡Zorra! ― gritó Rosa al sentir que no contenta con ello, las yemas de la chavala se sumergían entre sus pliegues.</p>



<p>&nbsp;Confieso que aluciné al observar que, abusando de su fuerza, la mulata la obligaba a separar las rodillas mientras hundía la cara entre las piernas de su indefensa víctima.</p>



<p>«¿Cómo va a terminar esto?», me pregunté», viéndola saborear el fruto prohibido que la viuda escondía entre sus piernas.</p>



<p>Tan sorprendida como yo, Rosa tuvo que reconocer el placer que sentía cuando Verónica recogió entre sus dientes el ya erecto clítoris que el destino había puesto en su camino y con un celo enfermizo, se ponía a disfrutar de su sabor:</p>



<p>&nbsp;― ¡Puta!</p>



<p>Pasando por alto que su propio cuerpo se estaba viendo afectado en demasía con el roce de la tersa piel de su adversaria, la mulata vio en ese aullido un aliciente para seguir y retomando la iniciativa, introdujo dos yemas dentro del coño de su señora mientras la premiaba a base de lengüetazos.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>―Puedo ser una puta, pero ante todo soy su sierva― cesando brevemente en el ataque, refutó la morena.</p>



<p>―Ahora mismo, no eres su acólita sino su amante―&nbsp; comenté desternillado desde el sofá.</p>



<p>Azuzada por mí y por la humedad que empapaba sus dedos, con nuevos ánimos, siguió pajeándola mientras Rosa palidecía al saberse incapaz de contener el placer que amenazaba con explotar en su interior.</p>



<p>&nbsp;«¡Todavía no! ¡Necesito más tiempo!», pidió a su cuerpo que esperara mientras recordaba que ella misma se volvía loca cuando se acercaba el clímax y le mordían el clítoris.</p>



<p>Decidida a vender cara su derrota, consiguió girarse y poner el coño de la mulata a su alcance. En un arranque de desesperación, cerró sus dientes sobre el hinchado botón de la mujer.</p>



<p>―Mi señora― sollozó Verónica desprevenida.</p>



<p>Si de por sí, ese mordisco había sido una carga de profundidad en la mente de la morena, se sintió llevada al cielo cuando Rosa comenzó a azotar su culo.</p>



<p>&nbsp;―Mi señora― repitió al notar el latigazo de placer que recorría su cuerpo y feliz, se dejó llevar por las explosivas sensaciones que la embargaban.</p>



<p>Desde mi privilegiado puesto de observación, vi que al mismo tiempo que ella se corría, la arpía que tenía entre las piernas hacía lo mismo quizás con mayor énfasis. Los gritos de ambas retumbaron en las paredes del salón al ritmo que sus cuerpos convulsionaban sobre la alfombra. Sin saber a ciencia cierta quien había ganado y quien había perdido, observé la belleza de esa escena lésbica y es que, sellando la paz, volvieron a entrelazar sus cuerpos en una danza tan ancestral como prohibida.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/363/21521233/21521233_012_f7e1.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Una vez liberadas de sus prejuicios, unieron sus bocas con renovado ardor durante unos segundos hasta que con una sonrisa Rosa susurró en el oído de su rival que podía darle la revancha en la cama ya que la había vencido sobre la alfombra:</p>



<p>―Mi señora, ¡ha sido usted la primera en correrse! ― muerta de risa, contestó la mulata.</p>



<p>Viendo que no llegaban a un acuerdo, me pidieron que declarara quién había ganado. Para no decantarme por una de ellas, preferí optar por el empate. Ese fallo no satisfizo a ninguna y ambas protestaron airadamente. Observando su terquedad, propuse una solución:</p>



<p>―Como la noche es larga, pienso que lo mejor es que mañana veamos cuál de las dos ha conseguido que la otra se corra más veces.</p>



<p>Ayudando a la acólita a levantarse del suelo, Rosa contestó:</p>



<p>―Acepto― y dirigiéndose a la mujer que llevaba asida de la cintura añadió: ― Cariño, te aviso que en el amor y en la guerra todo vale.</p>



<p>― ¿A qué se refiere? ― Verónica preguntó.</p>



<p>―A esto― luciendo una sonrisa de oreja a oreja, la aludida chascó los dedos: ― Ahora ¡córrete!</p>



<p>Indefensa ante esa orden, su acólita obedeció&#8230;.</p>



<p>Ya de madrugada, el sonido de un mensaje entrando al movil me despertó. Algo me dijo que era importante y medio adormilado, decidí leerlo. Al descubrir que me había llegado de un número que no tenía registrado, decidí abrirlo. Reconozco que tuve que repasarlo un par de veces al ver que era de la desconocida:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¿Esta tía de que va?», me pregunté indignado al leer su contenido y es que, tras señalar que nuestro destino era estar juntos y autonombrarse como “mi” Gran Dama, me informaba que había puesto en marcha la maquinaria para recuperar a las miembros de “nuestro” harén que habían sido secuestradas.</p>



<p>Que diera por sentado que iba a ser mi pareja y se atribuyera la propiedad de esas mujeres me molestó, pero aún más su advertencia para que me abstuviera de actuar, no fueran a chocar nuestros esfuerzos. Cabreado hasta decir basta, marqué a Camilo, el agente al que había encargado la investigación, para que me informara de sus avances.</p>



<p>-Tal y como ordenó, las cuatro escuadras se han desplegado y esperan que den las ocho para atacar- respondió.</p>



<p>-¡De qué coño hablas!- exclamé.</p>



<p>Confuso, contestó:</p>



<p>-De los Geos que vía email me ordenó lanzar contra las bases que usted había localizado de nuestro enemigo.</p>



<p>&nbsp;Lleno de ira, le informé que yo no había sido el responsable del correo.</p>



<p>-¿Entonces quién?</p>



<p>-La puta que se hace llamar mi Gran Dama- repliqué.</p>



<p>No sabiendo a qué atenerse, Ordoñez me pidió instrucciones sobre cómo actuar y si debía retirar los operativos. Todo mi cuerpo me pedía hacerlo, pero asumiendo que eran parte de un plan global, le pedí que no lo hiciera y que me mantuviese informado.</p>



<p>-Así lo haré- afirmó, despidiéndose.</p>



<p>Sabiendo que el destino de Patricia, Consuelo y Danka pendía de un hilo y que cualquier movimiento de mi parte podía ser perjudicial, decidí intentar dormir. Desgraciadamente, me resultó imposible. No podía dejar de pensar, de tratar de averiguar quién era la mujer que manejaba los hilos de la hermandad. Desesperado al no hallar en mi vida una pista que me permitiera sospechar de nadie, decidí despertar a Rosa que permanecía acurrucada junto a mí. &nbsp;Todavía somnolienta, la viuda de Xavi creyó que deseaba reanudar los besos de la noche anterior.&nbsp; Al rechazarla y decirle que necesitaba su ayuda, se fijó en la mulata que seguía desnuda al otro lado de la cama y se levantó:</p>



<p>-¿Dónde Vas?- quise saber al verla ponerse una bata.</p>



<p>-Amor, deja que siga durmiendo. Tras el tute que le dimos, debe de estar agotada.</p>



<p>Siguiéndola a través del piso, llegamos a la cocina y mientras preparaba café, me preguntó qué quería de ella.</p>



<p>-Nadie me conoce y sabe de mis correrías mejor que tú- respondí para acto seguido pedirle que me ayudara a repasar las mujeres que habían pasado por mi alcoba por si entre los dos podíamos descubrir quién era la desconocida.</p>



<p>Comprendiendo al fin las razones de su abrupto despertar, se echó a reír y cogiendo un papel y un bolígrafo, sugirió hacer una lista antes de nada para no olvidarnos de ninguna. Asumiendo que era lo más sensato, comencé a enumerarlas por orden cronológico, empezando por las últimas.</p>



<p>-Antes de Patricia, salí con Maria y antes de ella, con Milena&#8230;- iba enumerando nombres mientras ella los anotaba en el folio.</p>



<p>Aun sabiendo que Rosa había seguido mis andanzas, me sorprendió que varias veces me rectificara añadiendo a alguna que mi memoria había olvidado. Pero lo que realmente me dejó petrificado fue, cuando finalmente terminamos, el número de féminas que había en esa lista.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/363/21521233/21521233_010_fb24.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Son treinta y cuatro- murmuré asumiendo que quizás había más.</p>



<p>A pesar de la seriedad del asunto, la expresión desolada de mi cara la hizo reír y quitando hierro a mi desaforada vida sexual, comentó que debíamos empezar a descartar a las candidatas menos probables.</p>



<p>-Yo borraría a todas aquellas cuyos trabajos no cuadren.</p>



<p>-¿A qué te refieres?- todavía avergonzado, pregunté:</p>



<p>Tachando el nombre de Lizeth, respondió:</p>



<p>-¿No esperarás que una vedette, cuya mayor virtud era tener las tetas operadas, pueda ser la Gran Dama?</p>



<p>-También tenía un culo estupendo- repliqué muerto de risa al comprender que tenía razón y cogiendo la lista, descarté a otras cinco por motivos parecidos.</p>



<p>Tras rebajar la lista a veintiocho, todavía eran demasiadas.&nbsp; Buscando otra característica que las descartara, señalé:</p>



<p>-Yo me olvidaría de las que hayan tenido familia. No tendría sentido que la mujer que buscamos ya tenga hijos naturales.</p>



<p>-Estoy de acuerdo-&nbsp; contestó y mientras eliminaba a otras tres, añadió: -Por el motivo contrario borra también a Paloma.</p>



<p>-Me he perdido- reconocí.</p>



<p>-Juan, seguimos en contacto y hace tres años que se casó con su novia polaca-&nbsp; respondió muerta de risa.</p>



<p>&nbsp;-No lo sabía- confesé.</p>



<p>-También quita a Ivanna. Se quedó tan tocada cuando cortasteis que se metió a monja.</p>



<p>-¿Estás de coña?- pregunté al no cuadrarme que esa fiera insaciable capaz de agotar a cualquier hombre se hubiese retirado del mercado para refugiarse en un convento.</p>



<p>-Para nada. Estuve presente cuando tomó los votos.</p>



<p>Alucinado, la taché con lo que aún quedaban veintitrés.</p>



<p>-Sin ser determinante, ¿te parece que eliminemos a las casadas o que tengan pareja estable?- propuse no muy seguro.</p>



<p>-Sí, pero ponles un asterisco. No podemos descartarlas totalmente.</p>



<p>Con esa precaución, excluí a otras ocho.</p>



<p>-Ya solo quedan quince- murmuró en el preciso instante en que Verónica aparecía por la cocina y preguntaba qué hacíamos.</p>



<p>Al explicárselo, sugirió tachar a todas aquellas que actualmente tuviesen menos de veinticinco años y que pusiésemos un asterisco a las menores de treinta.</p>



<p>-¿Y eso por qué?- cuestionó Rosa.</p>



<p>Sirviéndose un café, la mulata nos explicó que, si tomábamos en cuenta que la Gran Dama llevaba maniobrando en segundo plano al menos seis años, deberíamos asumir que por entonces no era una niña.</p>



<p>Apoyándola, Rosa comentó:</p>



<p>-No creo que ande demasiado desencaminada. Para que Xavi se haya fijado en ella y la haya sumado a su proyecto, en esa época debería de haber destacado ya en su profesión.</p>



<p>Al no poder poner un “pero” a ese argumento, borré a diez de las candidatas al no cumplir el requisito de edad.</p>



<p>-¡Eres un maldito asaltacunas!- desternillada señaló la viuda al ver que quitaba tantas de un golpe.</p>



<p>Contraatacando, pregunté a Verónica cuántos años tenía. Al contestar que veintitrés, sonreí mirando a la viuda:</p>



<p>-No soy el único al que le gustan las jovencitas, ¿verdad? Sé de una que tampoco le dice no a la carne joven.</p>



<p>Sin darse por aludida, Rosa se echó a reír y tomando la lista, me preguntó qué sabía de las cinco mujeres que quedaban y cómo las había conocido.&nbsp; Comenzando por la primera, expliqué que Azra había sido una interprete que había tenido en Bosnia.</p>



<p>-¿Cómo terminaste con ella?</p>



<p>-Más bien, ella terminó conmigo cuando me vió confraternizando con el enemigo.</p>



<p>-Cuando dices confraternizando, me imagino que te cazó en la cama con otra.</p>



<p>Un tanto avergonzado, reconocí que fue así, que no aguantó pillarme con Katarina, una ortodoxa de origen serbio de veintidós años a la cual ya había eliminado por su edad.</p>



<p>-Descartémosla entonces. No me cuadra que la mujer que andamos buscando sea celosa y menos que se deje llevar por prejuicios religiosos.</p>



<p>Al ser de su misma opinión, borré también a Judith una alemana con la que acabé básicamente por no ser judío.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/363/21521233/21521233_008_049b.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Con solo tres candidatas sobre el papel, no hallé ninguna razón para excluirlas. Ya que todas daban el perfil. Por eso, les hablé de la primera de ellas, una ejecutiva húngara de nombre Dorina, con la que había tenido una tormentosa relación llena de sexo y a la que había dejado por ser demasiado intensa:</p>



<p>-Terminé hasta las narices de su mal carácter- comenté: -Estaba todo el dia cabreada.</p>



<p>-¡Cómo si tú fueras un santo!- murmuró Rosa para a continuación decirme que yo también tenía mala leche.</p>



<p>Aceptando esa crítica y sin ánimo de discutir, pasé a comentar de Sibylla. Una ateniense que cuando la conocí estaba dando sus primeros pasos en política.</p>



<p>-La investigaré- anotando sus datos, Verónica comentó.</p>



<p>-¿Y Karina quien fue? Nunca te oí hablar de ella- preguntó Rosa leyendo el nombre de la última de las candidatas.</p>



<p>A regañadientes, les conté que esa mujer era una agregada de la embajada rusa de Viena con la que tuve un affaire hasta que me llegó el rumor que pertenecía a la inteligencia de su país.</p>



<p>-Por ahora, es la mejor posicionada&#8230;&nbsp; ¿qué más sabes de ella?</p>



<p>-Según me dijeron, lleva dos años en Moscú medio liada con un ministro.</p>



<p>-¿Tienes una foto? –insistió sin descartarla.</p>



<p>-Puedo buscarla en VKontakte, el “Facebook ruso”- respondí esperando por mi bien que no fuese ella, ya que esa mujer era una obsesa del control.</p>



<p>Tras localizarla en el movil, se la enseñé.</p>



<p>-¡Está buenísima!- exclamó la viuda mirando la foto: -Parece sacada de una revista.</p>



<p>Estaba a punto de reconocer que era así y que quizás era la mujer más bella con la que había estado cuando al fijarse en ella, Verónica nos dijo que había que no podía ser la Gran Dama.</p>



<p>-¿Por qué lo dices?- pregunté. &nbsp;</p>



<p>-Es imposible que sea Karina Petrova- volvió a recalcar sin dar más datos.</p>



<p>Molesto, reclamé que me dijera las razones por la que la excluía ya que por edad, formación y carácter era la mejor candidata que teníamos.</p>



<p>-Hace un par de meses, vi su expediente en el CNI y por eso sé que no puede ser ella- contestó totalmente colorada.</p>



<p>-¡Me quieres decir de una puñetera vez qué sabes de ella que la descarta!- exclamé con ganas de estrangularla.</p>



<p>Preocupada por mi reacción, replicó sin mirarme a los ojos:</p>



<p>&nbsp;-No puede ser la madre biológica de las trillizas, ya que Karina Petrova, antiguamente Kontantin Petrov, es una conocida espía transexual del FSB.</p>



<p>-¡Pues follaba como los ángeles!- me disculpé mientras escuchaba las carcajadas de mis acompañantes&#8230;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/363/21521233/21521233_011_f7e1.jpg" alt="" width="561" height="842"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-hermandad-el-poder-oculto-que-amenaza-europa-8-por-golfo/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;La Hermandad, el poder oculto que amenaza Europa 5&#8221; (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-hermandad-el-poder-oculto-que-amenaza-europa-1-por-golfo-2</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-hermandad-el-poder-oculto-que-amenaza-europa-1-por-golfo-2#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Jun 2026 09:11:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[bisexual]]></category>
		<category><![CDATA[control mental]]></category>
		<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://pornografoaficionado.com/?p=29205</guid>

					<description><![CDATA[8 Tras la borrachera sexual que protagonizamos esa noche, llegó la resaca y al despertarme, seguía todavía somnoliento cuando escuché que mis dos acólitas se levantaban dejándonos a Patricia y a mí todavía en la cama. Aprovechando su marcha, desperté a la pelirroja y le pregunté qué pensaba de las jóvenes. ―Me imagino que no te refieres a si están buenas o si me lo pasé bien amándolas― contestó mientras se incorporaba. Sonriendo al ver la naturalidad con la que hablaba de la orgía que habíamos realizado, comenté si no le resultaba extraño que Danka, una extremista de ideas racistas, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h1 class="wp-block-heading">8</h1>



<p>Tras la borrachera sexual que protagonizamos esa noche, llegó la resaca y al despertarme, seguía todavía somnoliento cuando escuché que mis dos acólitas se levantaban dejándonos a Patricia y a mí todavía en la cama. Aprovechando su marcha, desperté a la pelirroja y le pregunté qué pensaba de las jóvenes.</p>



<p>―Me imagino que no te refieres a si están buenas o si me lo pasé bien amándolas― contestó mientras se incorporaba.</p>



<p>Sonriendo al ver la naturalidad con la que hablaba de la orgía que habíamos realizado, comenté si no le resultaba extraño que Danka, una extremista de ideas racistas, hubiese compartido sabanas y caricias con una mulata sin quejarse. Tras meditar el tema durante unos instantes respondió que solo podía explicarse si no compartía las ideas de su partido y que su afiliación al mismo se debiera a una orden directa de Xavi.</p>



<p>―Hay otra razón posible― respondí.</p>



<p>― ¿Cuál?</p>



<p>―Que su adoctrinamiento sea tan potente que, a pesar de creer en la supremacía blanca haya tenido que dejarla de lado para complacerme.</p>



<p>Mis palabras la hicieron dudar y pensando en ellas, replicó que la única forma de saberlo, era preguntárselo directamente. Admitiendo que era sobre todo lo más rápido, la azucé a acompañarme a la cocina donde por el ruido ese par estaba preparando el desayuno. Poniéndose en pie y sin siquiera ponerse un camisón que tapara sus atributos, me siguió por el pasillo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/164/21177611/21177611_043_3f5e.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Antes incluso oír sus voces, el olor a café recién hecho nos confirmó que se habían anticipado a nuestros deseos.</p>



<p>―Qué hambre tengo― susurró a mi lado.</p>



<p>Con un gesto, la hice callar porque quería escuchar de lo que hablaban.&nbsp; Al obedecerme, llegó a mí con claridad las risas de Verónica comentando a su compañera lo feliz que se sentía siendo mi concubina.</p>



<p>―No sé por qué lo dudabas. Fuimos educadas para que nuestros cuerpos procreasen la estirpe que dominará el mundo y era nuestro destino― respondió la centroeuropea.</p>



<p>―Aun así, me ha sorprendido sentir tanto placer de manos de un hombre que apenas conozco.</p>



<p>―Claro que lo conocías. ¿O no te acuerdas de cómo disfrutábamos juntas en la residencia de la hermandad mientras nos ponían videos de él y del antiguo jerarca?</p>



<p>―Eran tus dedos los que me daban placer― suspiró la morena mientras sin disimulo restregaba su sexo contra el trasero de la rubia.</p>



<p>―Sabes bien que no&#8230; ¡no era lo mismo cuando nos acostábamos solas! No me puedes negar que nuestros orgasmos eran más intensos imaginando que don Juan nos veía.</p>



<p>Desternillada de risa, le dio la razón y preguntó a su reconocida amante qué opinaba de la papisa:</p>



<p>―Como aperitivo está bien, pero me encantaría tener la oportunidad de someterme a nuestra verdadera dueña. No me imagino lo que podríamos gozar en manos de doña Rosa.</p>



<p>―Yo tampoco. Desde que desperté, no he podido pensar en otra cosa. Si disfruté tanto con la novia de nuestro señor, el placer que sentiría en manos de la que será su esposa&#8230; ¡ser suya sería algo glorioso!</p>



<p>Al oírlas miré a Patricia para ver cómo le había afectado que la consideraran un segundo plato. Tal y como había anticipado, estaba molesta pero extrañamente tranquila tras conocer que en la hermandad consideraban a la viuda por encima de ella.</p>



<p>― ¡Qué equivocadas están estás zorritas si piensan que voy a dejarme arrebatar el puesto! ― la oí musitar mientras entraba en la cocina.</p>



<p>Reconozco que en mi caso tardé más en recuperarme. La idea que una mujer tan buena y carente de maldad fuese la primera en el escalafón de esa secta era algo que no me cuadraba.</p>



<p>«Es imposible. De ser así, no fue una víctima de Xavi sino su más estrecha colaboradora», me dije sin dar crédito a tal disparate.</p>



<p>Por ello, me quedé sin habla cuando mi novia les anticipó que iba a necesitar su ayuda para preparar una fiesta:</p>



<p>&nbsp;―Aprovechando que Rosa viene a Madrid, me gustaría organizar un convite donde la plana mayor de la organización nos conozca.</p>



<p>― ¿Estará la señora? ― Danka preguntó confirmando lo que habíamos oído.</p>



<p>En su tono descubrí, además de ilusión, sorpresa.</p>



<p>«¿Qué extraño?», recuerdo que pensé.</p>



<p>Patricia también se percató, pero en su caso no se pudo contener e imprudentemente quiso saber el motivo de su extrañeza.</p>



<p>―Don Xavi nunca quiso presentarla. Según él, su mujer y su hija estaban incluso un peldaño por encima de él y que nadie era digno de conocerlas.</p>



<p>Reculando de inmediato, mi novia replicó:</p>



<p>―Tenéis razón. No he dicho nada. Mejor le pregunto antes, no vaya a ser que la señora se moleste conmigo.</p>



<p>No tuve que ser un genio para comprender ese paso atrás. Patricia se había dado cuenta que la intención de Xavi había sido asegurar la pervivencia de su esposa y de su retoño por muchos cambios que hubiese en la organización y que realmente no era la cabeza de la misma. Con ello en mente, volví a preguntarme por el papel de Consuelo, la otra pareja del difunto, ahora que el jefe era yo.</p>



<p>«No debió ser fácil para ella ceder la jefatura y dármela a mí», me dije recordando que había ejercido de gran jefa durante la enfermedad de Xavi.</p>



<p>Como si me hubiese leído los pensamientos, la mulata me pidió permiso para contactar con ella.</p>



<p>―No hace falta, ya forma parte del harén de nuestro dueño― contestó por mí, Patricia.</p>



<p>Juro que me quedé blanco al oír el modo en que se había referido a mí cuando de todas las mujeres que conocía esa pelirroja era la más independiente y más celosa de su libertad. No tuve ocasión de seguir exprimiéndome el coco con sus motivos y es que, susurrando en mi oído, me informó que le siguiera la corriente. Al aceptar, volvió a la habitación y trayendo su bolso extrajo dos collares de su interior.</p>



<p>―De rodillas― exigió a las crías.</p>



<p>Blanca y morena, española y centroeuropea, respondieron de inmediato cayendo postradas ante ella.</p>



<p>―Juradme lealtad― sin darles tregua les requirió.</p>



<p>―Madre― bajando la cabeza en señal de respeto, musitó Verónica: ―Soy y seré su hija hasta el fin de mis días.</p>



<p>Cerrando el primer de los collares alrededor de su cuello, mi novia miró a la checa y tras descubrir la emoción que la embargaba, la azuzó a imitar a la mulata.</p>



<p>―Madre― con dos lagrimones recorriendo sus mejillas, repitió: ―Soy y seré su hija hasta el fin de mis días.</p>



<p>A pesar de la alegría que mostraban, me percaté que su sumisión era diferente a la que había mostrado Consuelo y que mientras ellas nos miraban con adoración, la entrega de la abogada era diferente y que a pesar de someterse lo hacía casi de igual a igual.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/164/21177611/21177611_061_f169.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Estas dos nos ven como algo inalcanzable mientras que ella se considera parte de nosotros», concluí divertido al recordar el modo tan particular con el que se había declarado nuestra sumisa.</p>



<p>Sin saber hasta dónde llegaba mi poder sobre ellas, decidí que era un buen momento de explorar sus límites y actuando como un perfecto cretino, bromeé dejando caer que quizás no volvería a acostarme con ellas a pesar de los buenos momentos que habíamos pasado juntos. Al escucharlo, ambas lo creyeron y pensando en que de alguna forma me habían fallado, se lo tomaron a la tremenda.</p>



<p>―Mi señor, mátenos antes. No podríamos vivir sin sentir su amor – casi al mismo tiempo, aunque usando diferentes palabras comentaron.</p>



<p>El dolor de su tono me hizo recular y ejerciendo ese dominio que nunca pedí, respondí como jamás hubiese soñado jamás. Tomándolas de la cintura, mordí sus labios riendo:</p>



<p>―Si algún día, os mato&#8230; será a polvos.</p>



<p>Cambiando totalmente de actitud, se echaron a reír y mientras restregaba sus cuerpos contra el mío, la mulata susurró que se ofrecía voluntaria para ese tratamiento. Su desbordada alegría me recordó la realidad de su adoctrinamiento y sintiéndome por enésima vez una mierda, pedí que nos dieran de desayunar.</p>



<p>La cabrona de mi novia aprovechó para vengar la afrenta sufrida y desternillada, les echó en cara el tenernos hambrientos. El nerviosismo de esas criaturas al ser reprendidas se intensificó cuando de pronto recibí una llamada de Rosa.</p>



<p>―Hola, ¿cómo está mi señora? ― contesté simulando una dependencia jerárquica que no tenía.</p>



<p>Lo que no anticipé y por eso no silencié el altavoz del móvil, fue que la viuda se echase a reír y a través del teléfono, se pusiese a coquetear conmigo diciendo las ganas que tenía de estrenarse conmigo.</p>



<p>―Uff― escuché a la mulata suspirar.</p>



<p>Al girarme hacia ella, me sorprendió ver que tenía los pezones totalmente erizados al igual que su compañera. Mientras seguía meditando sobre la razón de esa reacción, Rosa no paraba de insinuárseme. Su insistencia al teléfono intensificó la extraña calentura de las dos chavalas hasta que cayendo ambas al suelo se comenzaron a correr dando gemidos.</p>



<p>― ¿Con quién estás? ― al escucharlos desde el otro lado de la línea, me preguntó.</p>



<p>―Conmigo, pero cariño no pares de hablar. Me encanta oírte― comentó mi novia al ver que no contestaba.</p>



<p>― ¿Te cuida bien nuestro esposo? – ajena a lo que ocurría, divertida suspiró pensando que quizás nos había pillado haciendo el amor.</p>



<p>―Muy bien. Ahora mismo estamos aleccionando a dos pupilas&#8230; es a ellas a las que oyes.</p>



<p>Entendiendo que de nada servía ocultar que las dos crías estaban sumidas en ese imprevisto orgasmo, quise matar dos pájaros de un tiro y comprobar también cuál sería la reacción de la viuda ante las que se consideraban sus seguidoras. Avisándole de quiénes nos acompañaban, encendí la cámara y le mostré a las acólitas gozando, añadiendo que ella se lo había provocado con la voz:</p>



<p>―Son muy monas― sonrió sin creerme al ver sus cuerpos desnudos, pero entonces observó que su piropo había incrementado los gemidos de las dos bellezas. Recordando su propia experiencia, quiso verificar si era verdad y me pidió que les acercara el altavoz a sus oídos.</p>



<p>― ¿Con cuál quieres probar primero? ― anticipando lo que iba a ocurrir, contesté.</p>



<p>―Con la rubia―&nbsp; sin dudar, respondió.</p>



<p>Antes de pasársela, le expliqué en voz baja que para esas criaturas ella era alguien inalcanzable, una especie de Diosa.</p>



<p>― ¿En serio? ― todavía confusa, preguntó.</p>



<p>―Te lo juro― afirmé mientras se la ponía al aparato.</p>



<p>Al hacerlo, curiosamente, cambió de tono y adaptando un tono serio, pidió a la centroeuropea que le dijera su nombre.</p>



<p>―Danka, su excelencia. Soy su servidora.</p>



<p>Tras escuchar de sus propios labios que, para esa niña, ella era quien yo decía, añadió:</p>



<p>―Eres una zorrita preciosa&#8230; córrete para mí.</p>



<p>Pegando un alarido, la chavala se derrumbó presa del placer. &nbsp;La sonrisa que ese gemido provocó en la viuda me alertó que le gustaba el papel y por eso no me extrañó que me pidiera pasarle a la mulata.</p>



<p>―Lúcete para mí― le exigió con tono duro ante la consternación de la chavala.</p>



<p>Temerosa de fallar, mi acólita bajó los brazos y mostrando la belleza de su piel morena, se atrevió a sonreír.</p>



<p>―Pellízcate los pechos.</p>



<p>Desconcertada, obedeció llevando las yemas al derecho y al hacerlo, sintió que un abismo se abría frente a ella.</p>



<p>―Castígate el otro con más fuerza― susurró mezclando autoridad y ternura.</p>



<p>Temblando de arriba abajo, cumplió la orden sin prever que sus piernas iban a flaquear al alcanzar un nuevo clímax.</p>



<p>―Mi dueña― balbuceó mientras su cuerpo se incendiaba.</p>



<p>―No pares de correrte hasta que yo te lo diga― consciente del orgasmo que la embargaba, Rosa comentó sin dejar de mirarla.</p>



<p>Juro que me sorprendió comprobar que esa mujer tan apocada para tantas cosas había sido capaz de asimilar tan rápido el poder que tenía sobre ellas.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/164/21177611/21177611_160_9f59.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Es como si ya estuviese habituada a ejercerlo», pensé mientras volvía a sospechar que no era la mujer indefensa que nos había hecho creer.</p>



<p>Supe que algo parecido debía estar meditando Patricia al observar la forma en que miraba la escena. Mis sospechas se incrementaron cuando soltando una carcajada, la viuda se dirigió a mí preguntando si ya me las había tirado.</p>



<p>― ¿Tú que crees? ― respondí tratando de comprender el motivo de su pregunta.</p>



<p>―Me imagino que hasta por las orejas― soltando una carcajada, replicó.</p>



<p>De alguna forma comprendí que tanta satisfacción no era normal. Aun así, no me esperaba que hablando a Verónica le preguntara si estaba en sus días fértiles.</p>



<p>―No, mi señora. Acabo de pasar la regla.</p>



<p>Demostrando una indignación que no sentía, comenzó a vociferar diciendo que eso no podía ser.</p>



<p>―Lo siento― alcanzó a musitar la centroeuropea.</p>



<p>―Ponme a mi marido.</p>



<p>Acojonada, me pasó el teléfono. Su tono duro cambió de inmediato al hablar conmigo. Destilando ternura, comentó lo mucho que le apetecía vernos y que contaba las horas que le faltaban para llegar a Madrid. Ese brusco giro en la conversación me cogió con el pie cambiado.</p>



<p>―Yo también tengo ganas de estar contigo― sin mentir, reconocí mientras escuchaba los continuos gemidos que salían de la garganta de Verónica al seguir corriéndose.</p>



<p>―El miércoles os quiero para mí. Necesito que estemos solos los tres― suspiró haciéndome ver que incluía a Patricia en el paquete, pero también que no deseaba tener otros acompañantes.</p>



<p>―No te preocupes― cogiendo el móvil, la pelirroja contestó: ― Esa noche será nuestra y de nadie más.</p>



<p>Al confirmárselo, Rosa melosamente murmuró lo mucho que le apetecía hundir la boca entre sus muslos mientras yo la poseía. Esa imagen provocó que mi novia se excitara y con los pezones erizados contestó que le pondría el coño a su disposición si ella hacía lo propio.</p>



<p>―No lo dudes. Cuando nuestro hombre me haya tomado, mi cuerpo será tuyo.</p>



<p>Interviniendo en la conversación, dejé caer que al menos tendría algo que decir al respecto.</p>



<p>―Cariño, no te pongas celoso. Siempre serás el hombre de la casa, aunque tus esposas se mimen entre ellas.</p>



<p>Ignorando mi cabreo, Patricia añadió que me tenía muy visto y que lo que realmente le apetecía era recibir los mimos de un cuerpo de mujer.</p>



<p>―Sois unas zorras― grité al escuchar las risas del aquelarre que se había confabulado en mi contra.</p>



<p>Mi exabrupto intensificó su escarnio y desternilladas comenzaron a comentar cómo se explorarían, cómo se acariciarían y los mordiscos que se darían mientras me tenían a dieta. Estaba a punto de mandarlas a la mierda cuando de repente escuché a Danka decirme al oído:</p>



<p>―Mi señor, siempre podrá descargar su ira en nosotras. ¡Para eso estamos sus acólitas!&#8230;</p>



<p>Esa mañana tras dejarlas, cuando llegue a mi oficina en el CNI, una de mis secretarias me informó que el director quería verme de inmediato. El nerviosismo de esa monada era tal que comprendí que Alberto Morgado no debió ser muy sutil al requerir mi presencia. Como en teoría no había hecho nada que pudiese molestarlo, ingenuamente crucé el pasillo sin advertir la tormenta que se avecinaba.</p>



<p>«Debe haber surgido un problema que no conozco», me dije mientras tocaba su puerta.</p>



<p>De inmediato, escuché que me daba permiso para entrar y al hacerlo intuí su furia, pero jamás que me preguntara de sopetón qué relación me unía a Danka Balusek.</p>



<p>―La conocí ayer&#8230;― comencé a decir.</p>



<p>El cabreo de mi superior era tan intenso que, sin dejarme terminar, me soltó que no me creía ya que esa mujer había pasado la noche en mi apartamento. Todavía no comprendo que las musas se apiadaran de mí y que se me ocurriera inventarme una salida:</p>



<p>―Ayer cuando me dio esos informes para que los estudiara, no me cuadró la versión de que la muerte del político checo era responsabilidad rusa y aprovechando mis contactos, pedí a esa mujer que viniese a verme―&nbsp; comenté para acto seguido aclarar que si había pernoctado en mi piso había sido para evitar que su estancia en la capital se hiciese pública si se registraba en un hotel.</p>



<p>Más tranquilo, pero en absoluto convencido, quiso saber qué conclusión había obtenido de ella:</p>



<p>―Creo que no ha tenido nada que ver con la muerte de su jefe de filas y se ha comprometido en colaborar con nosotros para aclararla― mentí.</p>



<p>Como viejo zorro experto en esas clases de lides, Morgado quiso saber que le había prometido a cambio.</p>



<p>―Poca cosa&#8230;― comenté mientras buscaba algo creíble que decir―&#8230; me comprometí en buscarle una cita sin publicidad con la ministra.</p>



<p>― ¿Con qué objeto? ― rugió molesto: ―La jefa nunca accederá a reunirse con alguien al que la prensa acusa de neo nazi.</p>



<p>―Lo sé y por eso debe ser discreta. Pero creo que dadas las encuestas que han publicado sobre la intención de voto a doña Paloma le interesa tender un puente por si esa mujer forma parte del futuro gobierno checo.</p>



<p>Mi jefe comprendió que con discreta quería decir secreta y aceptando mi puesto de vista, insistió en que primero debía reunirse con él antes de pensar en hacerlo con la titular de defensa. Sin opción a negarme, únicamente pregunté donde quería que la citara pensando que me iba a decir en esas instalaciones.</p>



<p>―Ni a ella ni a mi nos conviene que nos vean en público― comentó antes de sugerir que, aprovechando que se alojaba ahí, la cita tuviese lugar en mi piso.</p>



<p>Un tanto preocupado por usar mi hogar, acepté y me comprometí en organizarla. Fue entonces cuando me dijo que preparara todo para las dos y media y así ocultar la reunión al resto del CNI bajo el amparo de una comida entre colegas.</p>



<p>&nbsp;―Disculpe, pero no tengo servicio ni nadie que nos cocine― contra la pared, murmuré.</p>



<p>―Ya que estuvo presente en la reunión de anoche, dile a Verónica que te ayude a preparar todo― fue su respuesta.</p>



<p>&nbsp;Pálido comprendí que sus fuentes también le habían informado de la presencia de la mulata y no pudiendo objetar, me despedí de él y salí rumbo a mi despacho.</p>



<p>«Tengo que hablar con ellas y planear qué vamos a decir para ocultar la intervención de la hermandad en el asesinato», me dije mientras me dirigía a mi puesto de trabajo.</p>



<p>Al llegar a la subdirección, vi que mi secretaria ya había llegado y haciéndole una señal le pedí que me siguiera. Cualquier avezado observador hubiera descubierto la alegría de la morena mientras entraba conmigo en el despacho. Cualquier otro excepto yo, que no me percaté de nada hasta que cerrando la puerta la chavala se lanzó en mis brazos. Reconociendo la excitación que me provocó el roce de sus pechos, la llamé al orden y le expliqué que el uso que deseaba hacer de ella no tenía nada de sexual.</p>



<p>―Morgado sabe que pasasteis la noche en mi casa y quiere reunirse con Danka.</p>



<p>La tez de la cría perdió su color al oír mis palabras. Temiendo que nuestro superior la cambiase de departamento al asumir que éramos amantes, se puso a llorar:</p>



<p>―Aunque deje de ser su secretaria, no me eche de su lado. Nací para servirlo.</p>



<p>El intenso dolor de la criatura me impactó y compadeciéndome de ella, le explique que su fachada seguía en pie porque don Alberto había dado por supuesto que su presencia la noche anterior había sido en calidad de ayudante.</p>



<p>― ¿Entonces mi trabajo con usted no corre peligro? ― ilusionada preguntó.</p>



<p>―Tenemos tres horas para inventarnos una versión que explique porqué Danka se trasladó a Madrid para verme o seremos dos los que pasemos a engrosar la lista del paro― respondí mientras le regalaba una caricia.</p>



<p>Verónica tomó como un reto el problema y poniendo sus neuronas a funcionar, ella sola elucubró una solución al menos arriesgada:</p>



<p>―Quizás debamos reconocer su participación en el magnicidio y justificarlo en la deriva pro rusa del muerto. Aunque en un principio esa confesión puede ir en su contra, si movemos bien nuestras bazas podemos hacer pensar al director que la tiene agarrada de los ovarios y que la puede convertir en su peón.</p>



<p>Siendo inteligente, me parecía un riesgo excesivo y así se lo hice saber. Reculando buscó otra explicación:</p>



<p>―Como el jefe de la inteligencia checa es uno de nuestros hermanos podemos hacerle saber que Danka es una de sus colaboradoras y que la muerte del político fue orquestada por su organización. Él nunca lo reconocerá, pero tampoco lo negará y eso en nuestro mundo es una confirmación.</p>



<p>Que ese hombre fuera miembro de la hermandad era un dato que desconocía y que en ese momento no podía comprobar, pero asumiendo que era verdad decidí mezclar ambas explicaciones en una sola:</p>



<p>―Danka le va a reconocer que trabaja como infiltrada desde hace años para el servicio secreto de su país y que este decidió hacer desaparecer al líder del partido para que la nombraran presidenta del mismo y así evitar que se radicalizara aún más.</p>



<p>―¿Le parece que llame a Novak <a href="https://apellidos.de/apellido-dus2ek">Dušek</a>&nbsp;y que esté también?</p>



<p>Mirando el reloj, dudé que diera tiempo:</p>



<p>―Inténtalo.</p>



<p>La chavala ya se marchaba cuando la paré en seco:</p>



<p>―Se me olvidaba. Llama a un catering que prepare comida para cinco.</p>



<p>― ¿Cinco? ¿Quién es la quinta persona que va a ir?</p>



<p>―Una mujer de piel negra tan bella como lista.</p>



<p>― ¿La conozco? ¿Me puede decir su nombre? ― luciendo una sonrisa preguntó.</p>



<p>Descojonado, le lancé un cuaderno mientras le avisaba que en cuanto tuviese un momento iba a castigarla con una serie de azotes para que se lo pensara dos veces antes de retarme:</p>



<p>―Eso no es un castigo sino un premio― sonriendo, la preciosa morenita declaró antes de irse a cumplir con su misión&#8230;.</p>



<h1 class="wp-block-heading">9</h1>



<p>Poco antes de reunirme con Morgado para llevarlo a la cita, desde casa, Verónica me confirmó que su homólogo checo había aterrizado en Barajas y que llegaría a tiempo para la comida. Sabiéndolo, me acerqué a su despacho y viéndolo todavía reunido con unos subalternos, discretamente que teníamos que hablar. Despidiendo a sus visitas, preguntó qué era lo que pasaba.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/164/21177611/21177611_183_fc15.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Nuestra cita me acaba de comunicar que va a estar presente su jefe.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿De quién hablas? ¿No se supone que ella ha sido nombrada líder de su partido?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Así es y aunque le sorprenda, esa mujer me ha dicho que pertenece al BIS.</p>



<p>― ¿Te refieres al servicio de información y seguridad checo?</p>



<p>―Sí, y la persona que se ha apuntado a la comida es su director.</p>



<p>―¿Me estás diciendo que Novak <a href="https://apellidos.de/apellido-dus2ek">Dušek</a> en persona va a asistir?― alucinado me cuestionó.</p>



<p>―Me acabo de enterar y he venido corriendo a advertirle― comenté a sabiendas de que mentía.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Supe intuir en su rostro que no se esperaba ese giro de los acontecimientos, pero reaccionando a la sorpresa, tomó su maletín y me azuzó a darme prisa porque no quería llegar tarde.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Después hablamos, ahora debemos irnos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ese después resultó casi inmediato porque nada más subirnos al coche oficial me atosigó a preguntas sobre qué narices se iba a encontrar cuando se vieran.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Creo que ese hombre viene con la intención de evitar que sigamos investigando la muerte del opositor a su gobierno― dejé caer.</p>



<p>Eso mismo debía pensar porque se abstuvo de hacer ningún comentario el resto del viaje sobre el hombre y orientando la conversación hacia la chavala, me soltó si estaba tan buena como en el expediente.</p>



<p>―No, ¡está bastante mejor! Ya la verás, pero de antemano te advierto que es un bombón.</p>



<p>―Eso dicen mis fuentes, pero viendo su foto me parece exagerado.</p>



<p>―No te dejes engañar. Te puedo asegurar que esa rubia es capaz de levantar un muerto de su tumba― sonreí satisfecho por el rumbo de la charla.</p>



<p>―Tendré que fiarme de tu buen juicio― replicó y entrando en confianza, me preguntó si ya me la había tirado.</p>



<p>―Para nada― respondí sabiendo que estaba sondeando mi profesionalidad: ―Es demasiado joven para mí.</p>



<p>Sé que no me creyó o al menos no estaba seguro. Por eso haciendo un brindis al sol, añadí:</p>



<p>―Además sospecho que sus intereses van por otro lado.</p>



<p>― ¿Acaso esa monada es lesbiana?</p>



<p>―No sé qué decir, pero ayer parecía encantada de contestar las preguntas de Vero más que las mías― comenté desviando sus sospechas hacia mi secretaria.</p>



<p>Juro que jamás preví que ese burócrata contestara:</p>



<p>―Debes hablar con ella para que la seduzca. Si conseguimos sacarle fotos con una mulata, la tendremos en nuestras manos.</p>



<p>No tuvo que explicar el motivo de su petición, ya que como lideresa de un partido xenófobo sus seguidores podrían perdonar un desliz con una mujer, pero jamás con una de otra raza.&nbsp;</p>



<p>―No sé si estará dispuesta a hacerlo― musité simulando una vergüenza que no sentía.</p>



<p>―Por lo que me han dicho, esa niñata te mira con ojos tiernos y quizás con que le prometas un premio, acceda.</p>



<p>Alucinado de que mi jefe se hubiese atrevido a insinuar ese intercambio de favores, me hice el ofendido y alzando la voz, mostré mi inconformidad.</p>



<p>―Ni de broma me acostaría con una subordinada.</p>



<p>Desternillado de risa, respondió:</p>



<p>―No fastidies. Esa cría es un pibón. Si tanto te molesta el color de su piel, anúdale una bandera y todo por la patria.</p>



<p>Que pensara que era un racista me indignó y defendiéndome con uñas y dientes, le expliqué que mis pegas venían motivadas por tener novia y por la raza de la muchacha.</p>



<p>―No será la primera vez que te sacrifiques por el bien común― sonriendo añadió.</p>



<p>―Hablaré con Verónica, pero no prometo nada― cediendo, me comprometí.</p>



<p>Morgado sonrió al verme claudicar y cambiando de tema, quiso que pensara en la utilidad que podríamos sacar a la checa.</p>



<p>―Tenerla como topo nos permitirá saber de antemano que se mueve en la ultraderecha europea― ilusamente contesté.</p>



<p>―Deja de pensar como militar, ahora eres un político. Si la tenemos en nuestro poder, podemos aprovechar para que su gente actúe según nuestros intereses.</p>



<p>―Reconozco que me he perdido.</p>



<p>―Joder, el próximo año España presidirá la Unión y el gobierno quiere un mandato sin estridencias. Si conseguimos que el ala más ultra del parlamento de Estrasburgo no de la lata, lo tendremos hecho.</p>



<p>No tuvo que insistir y asumiendo que, según se decía entre los pasillos, nuestro presidente quería hacer cambios en los órganos comunitarios, respondí:</p>



<p>―Me imagino que quiere que no se muestren tan abiertamente eurófobos y que no se opongan a dotar de más poder a Bruselas.</p>



<p>―Ya lo has captado― concluyó dando por terminada la conversación.</p>



<p>Como la hermandad tenía en su ideario una Europa unida y fuerte, no vi problema en ello y aunque no era partidario de la fusión total de los países miembros, tampoco me desagradaba una unión menos burocrática y con más potestades.</p>



<p>Al llegar al parking de mi edificio, repasó lo que quería de mí y con la certeza de que iba a cumplir sus directrices subimos a casa. Allí nos esperaba su colega de profesión acompañado de las dos chavalas. De inmediato comprobé que el encargado de inteligencia checo me miraba con adoración y temiendo que mi jefe se diese cuenta, me mantuve en segundo plano mientras se saludaban.</p>



<p>―Cuanto tiempo― escuché a don Alberto decir mientras le estrechaba la mano.</p>



<p>―Demasiado― fue la respuesta de su interlocutor mientras presentaba a la que en teoría era su pupila.</p>



<p>Tras darle un discreto repaso, mi superior me preguntó dónde podía reunirse con Novak <a href="https://apellidos.de/apellido-dus2ek">Dušek</a> y cediéndole mi despacho, únicamente pregunté si consideraba mi presencia oportuna.</p>



<p>―Mejor no― replicó haciéndome ver que no quería testigos de lo que ahí iban a hablar.</p>



<p>Aceptando el ser excluido, estaba aprovechando el estar solos para comentar a mis acólitas las órdenes de Morgado cuando de improviso comenzamos a oír que la conversación subía de volumen y que los dos hombres estaban discutiendo.</p>



<p>«Putísima madre. Van a terminar como el rosario de la aurora», pensé al escuchar que el español gritaba al checo que eso era incomible y que se negaba de plano a mantener silencio sobre el magnicidio.</p>



<p>Sabiendo que era una pantomima y que quería vender caro su mutismo, estaba tranquilo. No así las dos chavalas que cada vez más nerviosas qué íbamos a hacer al respecto. Con todo bajo control me dediqué a tomarlas el pelo y simulando que estaba tan preocupado como ellas, dejé caer que quizás se debían tirar al director del CNI por el bien de la organización. Lo que jamás me esperé es que, soltando una carcajada, la morena me soltara que si quería someter sexualmente a Morgado eso sería función mía.</p>



<p>― ¿Estás diciendo que es gay? ― balbuceé sorprendido.</p>



<p>Sin dejar de reír, me informó que si me hubiese dignado a leer el archivo que sobre él me había dado ya lo sabría.</p>



<p>―Por eso, pedí a Novak que viniera. Al fin de cuenta ese par han tenido más de un escarceo entre ellos― Danka añadió.</p>



<p>Que el checo fuera también homosexual me pilló nuevamente desprevenido pero que encima fueran amantes, era algo que jamás se me había pasado por la cabeza. Seguía pensando en ello cuando los gritos comenzaron a bajar de volumen y fueron sustituidos por otra clase de ruido.</p>



<p>―Parece que están llegando a un acuerdo― comentó mi secretaria con una sonrisa al reconocer el tipo de sonido que estaban haciendo.</p>



<p>Era tan evidente que ese par se estaba dejando llevar por la pasión que me abstuve de decir nada y preferí preguntar que tenía preparado para comer.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/164/21177611/21177611_201_b847.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Solomillo de rubia y de segundo revuelto de acólitas― contestó tomando a la checa de la cintura.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Confieso que me hizo gracia su salida de tono y que hubiera entrado al juego si en ese justo momento no hubiera aparecido mi jefe en el salón con la mirada medio perdida. Pensando que la expresión de su cara se debía al arrebato de pasión que acababa de protagonizar, no lo tomé en cuenta y junto al resto nos dirigimos hacia el comedor. Es más, no me percaté de que algo raro ocurría hasta que su homologo, olvidando los convencionalismos de nuestra profesión, le pidió que se sentara a su lado llamándolo “cariño”.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¿Qué ocurre aquí?», me pregunté al escuchar ese apelativo que denotaba que entre ellos eran algo más que colegas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mis sospechas se intensificaron cuando Morgado tomó asiento junto a él y permitió que lo tomara de la mano. Meditando sobre esa súbita salida del armario, me lo quedé observando.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Está drogado», concluí horrorizado al comprobar que permanecía con la boca abierta mientras miraba a su alrededor.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No tuve dudas de que alguno de esos tres le había dado algo, pero seguía sin comprender por qué lo habían hecho y sobre todo la utilidad de ello hasta que de pronto Novak se dirigió a mí como jerarca de la hermandad.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Grande entre los grandes, es un honor compartir con usted la misma mesa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todavía en la inopia, creí que estaba aprovechando que su homologo hispano no se enteraba de nada para demostrarme su fidelidad. Pero entonces Danka tomó la cara de Alberto entre las manos y comenzó a recitar el ideario de la hermandad.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Una Europa unida bajo un único mando es el único modo de que recupere su prestigio y su poder. Somos diferentes pero iguales. Desde Suecia a Portugal todos formamos parte del mismo destino.</p>



<p>Hasta el último vello de mi cuerpo se erizó al escuchar que mi superior repetía el mensaje con la misma entonación que había usado la checa:</p>



<p>―Una Europa unida&#8230;</p>



<p>―Juan Urbieta es la luz que nos guiará al resurgir que todos deseamos. Nuestro deber es amarlo y obedecer sus designios.</p>



<p>―Juan Urbieta es la….</p>



<p>―Sus seguidores formamos parte de una Santa Hermandad que bajo su tutela conseguirá devolver a Europa al puesto que se merece― siguió diciendo la rubia casi gritando.</p>



<p>―Sus seguidores formamos&#8230;. –como un loro replicó Morgado.</p>



<p>Alucinado comprendí que estaba siendo testigo de su adoctrinamiento y no sé qué me sorprendió más si la rapidez en la que cayó en trance o la facilidad con la que estaban grabando en él esas directrices. Molesto dejé de escuchar y levantándome de la mesa, me serví una copa mientras trataba de anticipar las consecuencias que tendría ese lavado de cerebro en mi carrera.</p>



<p>―Era necesario. Morgado se estaba acercando demasiado y terminaría sospechando de nuestra existencia― a mi oído susurró la mulata.</p>



<p>Preso de la ira, la tomé del brazo y llevándola a otra habitación, hice la pregunta que me llevaba atormentando:</p>



<p>― ¿No te das cuenta que tu amor por mí también es producto de la misma sumisión química? ¿Cómo puedes estar contenta sabiéndolo?</p>



<p>―Mi señor, nací para ser su acólita y soy feliz siéndolo― con una sonrisa contestó.</p>



<p>Desconozco por qué me exasperó tanto esa respuesta y todavía menos sé que me llevó a desgarrar su vestido mientras le replicaba que no quería a mi lado alguien sin voluntad.</p>



<p>―Se equivoca mi señor. Gracias a usted, soy libre― contestó convencida mientras se frotaba contra mí.</p>



<p>Impulsado por la sinrazón de sus palabras, quise hacerla cambiar de opinión demostrándole que podía ser un hombre perverso y llevando mis garras a sus pechos, con lujo de violencia me deshice de su sujetador.</p>



<p>―Use a su esclava para calmarse― murmuró con los pezones erizados al verse casi desnuda.</p>



<p>Ni siquiera intenté comprender su entrega y despojándola de las bragas, la empujé contra la pared. Lejos de molestarle el ser tratada como objeto, gimió al sentir mi pene presionando su entrepierna:</p>



<p>―Deme su cariño. Necesito saber que le soy útil.</p>



<p>Tal despropósito me cabreó aún más y tomándola en brazos, hundí mi erección en ella.</p>



<p>―Preñe a su acólita― sollozó al sentir mi glande abriéndose camino entre sus pliegues.</p>



<p>&nbsp;Con saña y sin cariño comencé a cabalgarla mientras unas lágrimas corrían por sus mejillas. Realmente pensé que estaba consiguiendo mi objetivo al ver que con cada penetración se incrementaba sus llantos hasta que de pronto la escuché correrse.</p>



<p>― ¡Sígame haciendo tan dichosa! ¡Riegue mi vientre!</p>



<p>Por alguna razón, mi corazón se llenó de orgullo al asimilar que esas lágrimas eran de alegría y acelerando el ritmo de mis caderas continué machacando su sexo. Cogiendo sus pechos, los usé de ancla y sin pensar en otra cosa que no fuera mi placer, seguí forzando su interior cada vez más rápido.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/164/21177611/21177611_301_37b2.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Soy la hembra donde mi señor libera su sufrimiento― chilló al sentirse realizada.</p>



<p>Ese grito abrió la puerta del malnacido que había en mí y aferrándome a su pelo, comencé a marcarle el compás con una serie de dolorosos azotes. Cuanto más fuertes eran mis nalgadas, mayor era el caudal que brotaba de ella y con el sonido del chapoteo de mi pene golpeando su vagina, busqué explotar en el interior de la morena.</p>



<p>― ¡Dios! No pares, te lo ruego― bramó descompuesta al notar que su cuerpo vibraba con una intensidad nunca sentida.</p>



<p>Olvidando cualquier tipo de límite, acuchillé su coño una y otra vez con la melodía sonora de sus gemidos resonando en mi piso.</p>



<p>― ¡Muévete y ordeña a tu amo! ― la espeté dominado ya por mis hormonas.</p>



<p>Cumpliendo mis deseos, dotó a sus caderas de un movimiento circular que exprimió mi verga de una manera nueva y gritando de placer, externé mi gozo pidiéndole más pasión. Obedeciendo esa orden, se apoyó en la pared y llevando una de sus manos a mis testículos, comenzó a presionarlos como si deseara exprimirlos. El dolor que sentí con ese apretón terminó de volverme loco y prueba de ello fue el mordisco que le regalé en el cuello en un intento que los soltara. Contra todo pronóstico, al clavar mis dientes en su negra piel, Verónica se zambulló en un nuevo orgasmo. Orgasmo que dejó en ridículo sus anteriores clímax y cayendo desplomada en el suelo comenzó a temblar como en un ataque epiléptico.</p>



<p>Horrorizado, pedí auxilio.</p>



<p>Danka no tardó en llegar y en vez de socorrer a la mulata que se debatía sobre la alfombra, se echó a reír.</p>



<p>―Joder, ayúdala― le reclamé.</p>



<p>Desternillada de risa, la joven política contestó:</p>



<p>―No puedo ni quiero. Jamás me atrevería a interrumpir el gozo de su acólita. Llevamos toda la vida esperando a sentirlo y sé que su placer durará horas.</p>



<p>― ¿De qué coño hablas? ― indignado quise saber más.</p>



<p>―Siendo unas crías, Xavi nos explicó que llegaría el día en que usted nos haría disfrutar de un placer sin límite y que rozaríamos el cielo al ser suyas.</p>



<p>Tal absurdo, renovó mi ira al saber que era parte del condicionamiento impreso en sus cerebros y pegando un portazo, desparecí rumbo hacia mi cuarto&#8230;</p>



<p>Seguía intentando vislumbrar a solas las consecuencias de lo sucedido y que mi jefe se hubiese convertido en miembro de la hermandad, cuando mi teléfono móvil comenzó a sonar. Al leer en su pantalla que era Consuelo la que llamaba, descolgué:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Don Juan, tengo que verle. Ha ocurrido algo en importante y el consejo me ha pedido que le pregunté cómo debemos actuar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sabiendo que esa mujer había dirigido en la sombra la organización y que, si había tomado la decisión de llamarme, eso solo podía deberse a que no quería apechugar con la responsabilidad de decidir algo que luego no me gustara, le pedí que fuera a verme.</p>



<p>―En este momento, su casa no es segura. Mejor venga usted a la mía.</p>



<p>Entendiendo que no quería hablar con personas presentes, accedí y tras averiguar la dirección, salí hacia allá sin despedirme de nadie. La experiencia me guió a tomar el metro y saliendo en la estación de Nuevos Ministerios usar otro transporte y coger un taxi, asegurándome en todo momento que nadie me seguía. Tras cambiar dos veces más de vehículo, una hora después me bajé a una manzana y a pie hice el final de mi trayecto, convencido que mi presencia allí era desconocida para todos los que no fuéramos ella y yo.</p>



<p>Ya en su portal, llamé al telefonillo.</p>



<p>―Sube, aquí te espero― contestó mientras abría la puerta.</p>



<p>Tomando el ascensor, aparecí en la planta donde la rubia me esperaba. Sin decir nada, me hizo pasar a su piso. Tras cerrar el pestillo, me llevó al salón y a bocajarro me informó que a través de unos contactos la Hermandad se había enterado de un atentado que haría cimbrar la Unión Europea.</p>



<p>― ¿Tenemos algo que ver? ― pregunté para descartar que fuera obra de la gente que se autoproclamaba como seguidora mía.</p>



<p>Comprendiendo mis sospechas, Consuelo afirmó que jamás se les hubiera ocurrido preparar algo tan grande sin preguntar primero.</p>



<p>― ¿En qué consistirá y qué es lo que tanto temes? ― quise saber parcialmente aliviado.</p>



<p>Presa de un histerismo que me preocupó, se tomó unos momentos antes de contestar que un grupo anarquista con ramificaciones en Rusia tenía previsto atacar el parlamento europeo al día siguiente aprovechando una sesión plenaria en la que estarían casi todos sus miembros. No hizo falta que me explicara las consecuencias de una matanza así y sentándome en un sofá, le pedí que me trajera una cerveza mientras me ponía a pensar qué hacer y cómo evitarlo.</p>



<p>Ya de vuelta con la bebida, me entregó un dosier donde con pelos y señales se detallaba tanto el plan como la identidad de los terroristas. Tras ojearlo y comprobar que esos locos tenían previsto causar la mayor cantidad de víctimas posibles, dejé caer la posibilidad de avisar a las autoridades belgas para que ellos se ocuparan de acabar con la amenaza.</p>



<p>―No tenemos la seguridad de que no haya un topo en la policía de Bruselas― comentó: ―Debemos ser nosotros quien se ocupe de borrarlos del mapa.</p>



<p>Sin admitir que me daba respeto saltarme la legalidad y que prefería hacerlo por cauces normales, le pedí que me ampliara la información y que me dijera de que efectivos disponíamos en esa ciudad.</p>



<p>―Anticipándome, en este instante, está volando a la capital de Bélgica un destacamento de limpieza y si usted lo autoriza en tres horas podemos borrarlos del mapa.</p>



<p>― ¿De cuántos hablamos? ― pregunté alucinado con el eufemismo que había usado para referirse a un grupo de asesinos.</p>



<p>Creyendo que no me refería a los miembros de la Hermandad, sino a los que preparaban el atentado contestó:</p>



<p>―Prevemos unas quince bajas de ellos y ninguna de los nuestros.</p>



<p>Como militar estaba acostumbrado a la violencia y a mandar a mis hombres a la guerra, pero que lo hicieran en mi nombre no era lo mismo. Aun así, comprendí que esas muertes eran un precio minúsculo que tendría que asumir para evitar el caos que supondría la desaparición de todos esos políticos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/164/21177611/21177611_286_0042.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Quiero hablar con el líder que coordina la operación.</p>



<p>Al escuchar mi deseo, la expresión de Consuelo me alertó que nunca previó que antes de autorizar le pidiese entablar contacto con la persona al mando.</p>



<p>―No me has oído, ¡ponme con él! ― insistí al percibir su rechazo.</p>



<p>Todavía renuente, intentó hacerme cambiar de opinión aludiendo a que eso podría desconcentrarlo y que era preferible que me lo presentara una vez hubiese realizado la misión.</p>



<p>―Te ordenó que contactes y me lo pases ¡ya!</p>



<p>Viendo mi cabreo, comprendió que debía obedecer y aterrorizada, marcó en su móvil un teléfono pidiéndome perdón por anticipado. Malinterpretando sus temores y pensando quizás que el encargado de esa operación de castigo iba a ser un militar que alguna vez hubiese estado a mis órdenes, le quité el teléfono.</p>



<p>―Dime preciosa, ¿qué es lo que quieres? ― escuché al otro lado de la línea.</p>



<p>Mi enfado se incrementó al reconocer la voz y sin entender lo que pasaba, miré a Consuelo:</p>



<p>―No estoy para bromas&#8230; quiero hablar con el sicario que has mandado y no con Patricia.</p>



<p>Aterrorizada, se echó a mis pies mientras reconocía que mi novia era la que iba a llevar a cabo el ataque. Todavía desconozco cómo fui capaz de aislar esa traición del asunto que traíamos entre manos. Pero lo cierto es que, con tono duro, retomé la conversación exigiendo que me contase qué preparativos habían hecho y cómo habían planteado el asalto a la base de los terroristas.</p>



<p>Tan sorprendida como yo y en vez de centrarse en la pregunta, la pelirroja intentó explicar su papel al mando de esa tropa de asesinos.</p>



<p>―De eso hablaremos a tu vuelta, ahora quiero conocer el plan― con ganas de llorar mientras mi mundo se desmoronaba, contesté.</p>



<p>Recomponiéndose de inmediato, Patricia enumeró todo lo que sabían de la nave que tomaría al asalto y la resistencia que esperaban encontrar. La profesionalidad y los detalles que usó para contármelo, me hizo saber que no iba a ser la primera operación de ese tipo que comandaría.</p>



<p>―Acaba con ellos y vuelve con vida― ordené lleno de ira.</p>



<p>La mujer creyó intuir en mis palabras que podía perdonarla y llorando, me aseguró que su amor por mí era real. Imprimiendo a mi respuesta de todo el odio que fui capaz, contesté:</p>



<p>― ¡Zorra! Si te he pedido que vuelvas sana, ¡es porque quiero matarte con mis manos!</p>



<p>Tras lo cual, estrellando el teléfono contra la pared, me bebí de un trago la cerveza y mirando a Consuelo, demandé que me dijera si había algo que debía saber antes de pedir al consejo que la hiciera desaparecer. Asumiendo que, dado mi estado, esa amenaza no era baladí, se levantó del suelo y salió del salón.&nbsp; Los dos minutos que tardó en volver los aproveché para poner en orden mis ideas y comprender que Xavi seguía maniobrando desde la tumba y que había preparado todo para que mi destino fuera sustituirlo.</p>



<p>Aun así, nada me preparó para ver llegar a la rubia en compañía de mi ahijada.</p>



<p>― ¿Qué hace Lara aquí? ― en plan energúmeno le grité mientras se la quitaba y la abrazaba.</p>



<p>―Padre, no soy Lara sino Luisa― muerta de risa, la criatura contestó mientras me daba un beso.</p>



<p>No sabiendo a qué atenerme, la observé con mayor detenimiento y descubrí que no mentía al ver unas sutiles diferencias que en el primer vistazo no había advertido y dando por sentado que era hija de Xavi, dirigí mi ira hacia su madre antes de caer en cómo me había llamado la pequeña.</p>



<p>― ¿Quién has dicho que soy? ― mutando en ternura mi tono, le pregunté.</p>



<p>Llena de alegría, me volvió a besar antes de hacerse la sabionda y contestar que era su papá:</p>



<p>―Tengo tus fotos en mi cuarto. Estaba esperando conocerte. Hace poco, mamá me avisó que pronto ibas a volver a España a vivir con nosotras.</p>



<p>Con ganas de hacer realidad la amenaza, hice de tripas corazón y manteniendo toda la cordura que pude, pedí a Luisa que me mostrara su habitación. Guiado por la chiquilla mientras Consuelo permanecía en el salón, llegué a donde dormía. Allí comprobé que no había mentido y que, en un estante, había una extensa colección de instantáneas que resumían mi carrera militar. Todavía alucinado me acerqué:</p>



<p>― ¡No puede ser! ― exclamé mientras un rencor creciente nacía en mi interior.</p>



<p>Aun asumiendo que Xavi se las había proporcionado, me seguía pareciendo imposible porque ni siquiera yo conocía la existencia de varias de ellas. Cogiendo al azar una en la que estaba disparando en mitad de una refriega, traté de recordar quién había estado presente ese día en el que unos partisanos serbios nos habían atacado.</p>



<p>«No había nadie más que los hombres de mi pelotón y dado el ángulo en que la tomaron no pudieron ser ellos», me dije horrorizado.</p>



<p>Si no había sido ninguno de los míos, la única explicación es que había sido un enemigo.</p>



<p>«No me puedo creer que haya sido una escaramuza preparada por la Hermandad sólo para sacármela», concluí indignado recordando que a raíz de la misma el sargento que me acompañaba había resultado herido. Disimulando la ira que me consumía, tomé una muñeca y dándosela a la chavala, le dije que se quedara allí porque necesitaba hablar con su madre.</p>



<p>De vuelta al salón, no me pude contener y directamente, le espeté qué clase de locura era esa y cómo era posible que su hija y la de Rosa fueran idénticas. Aterrada, la rubia sollozó que habían sido engendradas por inseminación artificial. Eso explicaba su parecido, pero no el motivo por el que esa cría sostenía que yo era su padre. Ante mi nueva pregunta, contestó:</p>



<p>―Porque lo eres.</p>



<p>― ¡Mientes! ― me defendí zarandeándola con furia: ― ¡Son hijas de Xavi!</p>



<p>Sin quejarse del daño que le hacía, al temer por su vida, tuvo que aclarármelo:</p>



<p>―Ya estaba enfermo cuando decidió tenerlas y como la terapia le había dejado estéril, usó tu esperma.</p>



<p>―Jamás me he prestado a eso―&nbsp; acababa de replicar cuando de pronto recordé que, siendo todavía un cadete, nuestro mando me había obligado a donar semen al laboratorio de la unidad.</p>



<p>Comprendiendo que de nada le servía mentir al ser algo fácilmente demostrable, di por bueno que era así. Pero entonces me surgió otra duda:</p>



<p>―Si usaron mis espermatozoides para fecundar un óvulo, ¿quién fue la donante, la verdadera madre de las gemelas.? ¿Tú o Rosa?</p>



<p>Cumpliendo la primera ley de Murphy que sostiene que por muy jodida que esté la cosa es susceptible de empeorar, la rubia respondió:</p>



<p>―No fuimos nosotras. Solo Xavi sabía qué mujer permitió el nacimiento de las trillizas.</p>



<p>― ¿Cómo que trillizas? ¿Hay otra?</p>



<p>Al darse cuenta de su error y que desconocía que hubiese una tercera, decidió que no podía seguir ocultándolo:</p>



<p>―Su antecesor quería garantizarse que su obra siguiera a través nuestro. Al haberlo elegido su heredero, creyó oportuno que sus tres esposas concibiéramos a la vez un hijo tuyo.</p>



<p>― ¿Quién fue su tercera zorra? ― pregunté.</p>



<p>Temiendo quizás que echara a todas de mi vida, con voz casi inaudible, respondió:</p>



<p>―Patricia, tu novia.</p>



<p>Desmoralizado por la nueva traición de la pelirroja, hui de ahí dando un portazo&#8230;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/164/21177611/21177611_284_1da3.jpg" alt="" width="656" height="436"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-hermandad-el-poder-oculto-que-amenaza-europa-1-por-golfo-2/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;La Hermandad, el poder oculto que amenaza Europa 4&#8221; (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-hermandad-el-poder-oculto-que-amenaza-europa-4-por-golfo</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-hermandad-el-poder-oculto-que-amenaza-europa-4-por-golfo#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 31 May 2026 09:01:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[bisexual]]></category>
		<category><![CDATA[control mental]]></category>
		<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://pornografoaficionado.com/?p=29202</guid>

					<description><![CDATA[7 Al día siguiente, fui a despedirme de mi superior en la calle Vitrubio. Como buen amigo y mejor jefe, el general Terán me felicitó por el nombramiento y se puso a mis órdenes para que su sección colaborase conmigo en todo. Cuando obvió que su rango era superior al mío, comprendí que al aceptar el puesto prácticamente dejaba el ejército, aunque nominalmente siguiera en él. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; «Ya no me ve como un soldado», concluí. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Con esa perturbadora idea rondando en mi cerebro, fui uno a uno a decir adiós a mis antiguos compañeros. Mientras la mayoría mostraron su [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h1 class="wp-block-heading">7</h1>



<p>Al día siguiente, fui a despedirme de mi superior en la calle Vitrubio. Como buen amigo y mejor jefe, el general Terán me felicitó por el nombramiento y se puso a mis órdenes para que su sección colaborase conmigo en todo. Cuando obvió que su rango era superior al mío, comprendí que al aceptar el puesto prácticamente dejaba el ejército, aunque nominalmente siguiera en él.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Ya no me ve como un soldado», concluí.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con esa perturbadora idea rondando en mi cerebro, fui uno a uno a decir adiós a mis antiguos compañeros. Mientras la mayoría mostraron su alegría, la actitud del comandante Rodríguez fue diferente. Al entrar a su despacho, se arrodilló ante mí y me juró fidelidad como habían hecho los burócratas la tarde anterior. Confieso que me indignó saber que la organización de Xavi había pescado adeptos entre la gente que había trabajado conmigo y mirándole a los ojos, le pregunté desde cuando era miembro de la hermandad.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―El Grande entre los Grandes me captó cuando usted entró en esta unidad― reconoció asustado.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su miedo me hizo ver que su función había sido informar al difunto de mis pasos y que ahora temía que al saberlo mi reacción fuese relegarlo o lo que podía ser peor, ¡hacerlo desaparecer! Sabiéndome un recién llegado, sonreí y únicamente le exigí que si algo importante llegaba a su conocimiento me lo debía notificar.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Así lo haré, señor― cuadrándose, contestó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Meditabundo, recogí mi mesa y salí a la calle para dirigirme al CNI. Aunque debería haberlo pensado, me sorprendió que me estuviera esperando una escolta compuesta de dos coches y una moto para llevarme allí.&nbsp; Molesto con ese aditamento de mi nuevo estatus, me metí en el flamante Audi donde el chofer se desenmascaró como miembro de la hermandad.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/323/82197434/82197434_011_5982.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Grande entre los Grandes, soy Joaquín Valdez&#8230; su sirviente.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En ese momento no advertí que entre mis seguidores había escalas y que mientras Consuelo se autodenominó “acólita”, ese hombre se definía como “sirviente”. Ajeno al significado de ese escalafón, permití que me besara la mano antes de exigirle que me llevara a la sede de la carretera de la Coruña a tomar posesión y jurar el puesto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El atestado tráfico de esa mañana ralentizó nuestra llegada y eso me permitió ratificar mis sospechas acerca del secretismo de esa organización, ya que al preguntar cuántos miembros del CNI eran “hermanos”, Valdez contestó que ese dato estaba fuera de su alcance.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Conozco solo a dos, pero me consta que somos muchos más los que lo arroparemos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El uso del verbo arropar me reveló que en su adoctrinamiento Xavi había impreso en ellos, además de fidelidad, una adoración que rallaba el amor, ya que ese término usualmente se usaba con alguien al que se quería. Meditando sobre ello, caí que las palabras de la abogada al referirse a mi antecesor ratificaban ese extremo:</p>



<p>―Cuando don Xavi murió, creí que nunca podría sustituirlo en mi corazón&#8230;</p>



<p>Desternillado comprendí que el difunto necesitaba, además de reconocimiento, el cariño de sus seguidores y que en su paranoia les había obligado a verlo como alguien al que amar.</p>



<p>«Además de un peligro, estabas como una cabra», hablando con él en mi mente, comenté.</p>



<p>Pensando en ese aberrante comportamiento, llegué a las instalaciones que iban a formar parte de mi vida y tras pasar los controles de entrada, busqué mi despacho. Por sus pasillos, mi presencia pasó inadvertida y eso me alegró. Pero al llegar a mi oficina, todo cambió al comprobar que los que serían mis ayudantes esperaban ilusionados mi llegada. Observando en todos ellos, la misma adoración que la del chofer comprendí que eran parte de la hermandad, pero lo que realmente me impresionó fue percatarme de que la mayoría eran mujeres.</p>



<p>«Por dios, he heredado un harén», recuerdo que pensé mientras se presentaban.</p>



<p>Si todas ellas era mujeres atractivas, la que me dejó impresionado fue Verónica, mi secretaria.</p>



<p>«¡Menudo bombón!», exclamé para mí cuando esa diosa de ébano me saludó.</p>



<p>Siendo una mulata altísima, casi de mi tamaño, sus atributos naturales eran algo que jamás había contemplado. Dueña de unas ubres inmensas y de un culo que no le iba a la zaga, sus facciones la hacían una de las mujeres más impresionantes con las que me hubiese topado.</p>



<p>«Es una tentación andante», sonrojado, concluí al verme metiendo la cabeza entre esos melones.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Asumo que mi sonrojo fue evidente y que esa preciosidad debió advertir la atracción que sentía por ella, pero actuando profesionalmente se autoproclamó como guía para llevarme ante el director. Al ser bisoño en el CNI, no tuve reparo en seguirla por la planta ejecutiva hasta el despacho donde ese hombre regía el espionaje español.</p>



<p>―Debe ser usted muy bueno si, contrariando sus antiguas directrices, la ministra le ha nombrado mi segundo― fue el saludo de mi nuevo jefe.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Perdone, ¿a qué directrices se refiere? ― pregunté un poco más tranquilo al percatarme de que no formaba de la secta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Doña Paloma siempre quiso desmilitarizar esta institución y es curioso que haya designado un miembro del ejército para el puesto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No me quedó duda de que de alguna manera la hermandad había presionado a la política y lo anoté en mi cerebro mientras me ponía a su servicio. El avispado burócrata que debía haber lidiado en muchas batallas sonrió:</p>



<p>―Que sea la última vez que se cuadra ante mí. Soy un civil y usted mientras esté aquí, también.</p>



<p>Con la cola entre las piernas, acepté la regañina y prometí que intentaría no volverlo a hacer pero que cuadrarme ante mi superior era ya una costumbre. Consciente de que esa escena se volvería a repetir, Alberto Morgado señaló una voluminosa carpeta con documentos y me ordenó que para el día siguiente quería saber mi opinión sobre esos temas:</p>



<p>―Son lo más candente que nos ha llegado y si su fama es cierta, sé que sabrá extraer de ella puntos que no hemos visto.</p>



<p>Reteniendo el hábito de ponerme en posición de firme, me despedí y salí de su despacho rumbo al mío. Una vez allí, recibí la visita de Verónica. Siendo algo lógico al ser mi secretaria, lo que no fue tanto es que cerrando la puerta me soltara a bocajarro que era la acólita a la que su padre había encomendado mi bienestar.</p>



<p>― ¿Tu padre? ¿Quién es tu padre? ― pregunté mientras en mi interior rumiaba si las acólitas de Xavi eran en realidad sus amantes.</p>



<p>&nbsp;―Creí que lo sabía. Soy Verónica Alboz, la hija del subsecretario.</p>



<p>El tono teñido de tristeza de esa joven me resultó raro, pero extrañamente cautivador, y cediendo al dictado de mis hormonas, creí necesario premiarla con una leve caricia en la mejilla.</p>



<p>―Mi señor&#8230; – sollozó al sentir mis dedos recorriendo su cara.</p>



<p>Aguijoneado por esa reacción, bajé por su cuello mientras le preguntaba cómo era posible que fuera la hija del burócrata.</p>



<p>―Mi madre nació en Guinea Ecuatorial― con los pitones en punta, suspiró.</p>



<p>Conociendo ya su origen, acaricié brevemente sus melones a través de su escote sin prever que la mujer se correría. Disimulando las ganas que de improviso tenía de empotrarla contra la mesa, dejé que disfrutara antes de recriminarle ser tan puta.</p>



<p>―Soy y seré la puta de mi señor. ¡No puedo evitarlo!</p>



<p>Al oír de sus labios su completa entrega, me estremecí y asumiendo que se debía a la maldad de mi ex amigo, le pedí que me dejara solo.</p>



<p>―Estaré en mi mesa― comentó mientras se iba totalmente frustrada, pero meneando su voluminoso trasero.</p>



<p>Trasero que observé al saber que, en cuanto se lo requiriera, sería mío.</p>



<p>«Por dios, Xavi. ¿Qué clase de cerdo fuiste?», pensé mientras abría el expediente que me habían ordenado revisar.</p>



<p>Espulgando el mismo, dejé para el final lo que a primera vista consideré secundario y me concentré en lo importante. De todo ello, sobresalían dos temas: el asesinato de un político checo y los atentados a nuestras bases en el Líbano. Revisando el primero, las diferentes agencias suponían que había sido a manos de los rusos por el tipo de veneno usado.</p>



<p>«No me cuadra», recuerdo que murmuré a pesar de que le hubiesen administrado polonio: «¿Qué ganan con ello?».</p>



<p>Dando vueltas al asunto, repasé la biografía del finado y al ver que en vida había sido un conocido euro escéptico, me volvieron a surgir más dudas.</p>



<p>«Para ellos, esta muerte es un contratiempo. Lejos de ser un enemigo, Butler era un aliado al rechazar de plano la unión europea», me dije.</p>



<p>Con ello en mente, me puse a cavilar a quien le beneficiaba su desaparición y solo encontré a dos. Al primer ministro que era partidario de la adhesión total y a Danka Balusek, la segunda del partido fundado por el muerto. Descartando en un principio al dirigente de su país por ser un hombre que todos tildaban de taimado, me centré en su lugarteniente. En cuanto leí que, a pesar de ser una extremista, los odios de esa mujer se dirigían hacia el este, ratifiqué mi primera impresión de que los rusos no tenían nada que ver.</p>



<p>«Lo del polonio es una pista falsa para incriminar a Moscú», asumí y usando las herramientas de mi flamante puesto, pedí que me pasaran todos los informes que teníamos de esa rubia para cimentar una opinión antes de pasársela al jefe.</p>



<p>Revisando a continuación el tema del Líbano, leí con agrado el detalle de cómo se había evitado la catástrofe y que el autor de esas líneas me daba un lugar predominante en los hechos, achacándome gran parte del mérito. Tras esa dosis de auto complacencia, seguí leyendo que tal y como yo ya había anticipado quien había designado el objetivo había sido Ibrahim Zarqai cuando de improviso leí un dato que hasta entonces me había pasado inadvertido.</p>



<p>«¡No puede ser!» exclamé para mí al leer que según nuestras fuentes el converso era la cabeza visible dentro de esa organización de un grupúsculo llamado Al―Akhwan. Hasta el último vello de mi cuerpo se erizó al traducir ese nombre al español: «Tiene que estar mal».</p>



<p>Horrorizado, busqué un diccionario que despejara mis dudas y tras revisar los diferentes sentidos de la palabra en árabe, concluí que no me había equivocado:</p>



<p>Aunque podía ser producto de la casualidad y que nada tuviera que ver con la que había fundado Xavi, no lo creí y me puse a indagar sobre los posibles nexos de mi amigo con “el profesor”. Mi concepto sobre el catalán se hundió más al descubrir que ambos habían participado en un coloquio sobre oriente medio, meses antes de su conversión al islam.</p>



<p>&nbsp;«Al―Akhwan en castellano significa ¡Hermandad!»</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/323/82197434/82197434_032_5994.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Allí, lo captó», concluí con el alma por los suelos.</p>



<p>Con esa certeza, me puse a divagar sobre los motivos que hubiesen podido guiar al padre de Lara para que uno de sus seguidores atentara contra intereses españoles y desde lo más profundo de mi cerebro nació una nueva sospecha:</p>



<p>«Ese cabrón sabía que se moría y asumiendo que continuaría su obra, maniobró para que los mensajes de Zarqai fueran interceptados por mi unidad», desolado rumié: «Por algún motivo, ¡me quería en el CNI!».</p>



<p>De ser cierto, el malnacido seguía dirigiendo mi vida desde la tumba y eso más que cabrearme, me intimidó y preocupado, me pregunté qué otras palancas había dispuesto para encumbrar mi carrera. Como lo mejor que se le daba era la estrategia y plantear temas a largo plazo, comprendí que Xavi no daba pasos a lo loco y que, para él, ese antiguo catedrático era una pieza más en la partida de ajedrez que su gente estaba jugando.</p>



<p>«¿Qué utilidad tendrán esos fanáticos para la hermandad?» volví a repasar lo que sabía de sus fines por si encontraba una razón a esa alianza contra natura.</p>



<p>Tras repasar la actividad militar o terrorista de Al―Qaeda, llegué a una conclusión recordando Madrid, París o Londres:</p>



<p>«A partir del 11―S de Nueva York, no han vuelto atentar en Estados Unidos y han puesto la mira en Europa».</p>



<p>Aunque podía deberse a los esfuerzos en prevención de las distintas agencias americanas, también podía deberse a que hubieran conseguido infiltrar a hombres suyos entre los dirigentes islámicos para variar sus objetivos.</p>



<p>«Desde el final de la guerra fría, Europa se sentía a salvo y dejó de gastar en armas», en plan conspiranoico analicé recordando las quejas yanquis sobre el exiguo gasto militar de los aliados: «Con los distintos atentados en capitales del viejo continente, se ha vuelto a invertir en defensa». &nbsp;</p>



<p>Siendo eso algo conocido, volví a plantear esa cuestión desde la óptica de la hermandad y cabreado, reconocí que en cierta manera eso había fortalecido la idea de una Europa Unida, tal y como la concibió mi ex amigo.</p>



<p>«Para conciliar intereses tan diversos, se han buscado un enemigo externo al que combatir».</p>



<p>Si así había sido, Xavi no solo había traicionado a la patria que juramos servir sino también a todos los valores en que creía. Tratando de calmarme, me levanté a abrir la ventana para que entrara aire fresco. Al hacerlo, me topé con el arquitecto que había diseñado el edificio.</p>



<p>«No se pueden abrir», sentencié.</p>



<p>Sintiéndome enclaustrado, decidí salir a fumar un cigarro al exterior. Todavía estaba encendiéndomelo, cuando apareció Verónica. Asumiendo que me había seguido, le ofrecí uno.</p>



<p>―Gracias ― musitó tomándolo de mi mano.</p>



<p>Sonriendo esa mujer era todavía más bella y nuevamente pensé en lo que sentiría al zambullir la cara entre sus pechos.</p>



<p>― ¿Qué querías? ― pregunté entrando al trapo.</p>



<p>Contra la pared, aunque fuera metafóricamente, contestó:</p>



<p>―Deseaba saber si había hecho algo que lo molestara.</p>



<p>El tono mustio de la mulata me reveló que se sentía desplazada y que pensaba que me había fallado. Cagándome en los muertos de mi antecesor, disimuladamente acaricié su mano mientras le hacía ver que no tenía ningún problema con ella.</p>



<p>―Entonces&#8230;. ¿puedo contar con ser ungida por usted?</p>



<p>Confieso que me turbó la forma que usó para preguntarme si iba a ser uso de ella.</p>



<p>«Esto es de locos», pensé al saber que si había usado el verbo ungir se debía a sus connotaciones religiosas y que en su adoctrinamiento consideraba que acostarse conmigo sería una especie de sacramento.</p>



<p>Consciente de ello, no quise aumentar su congoja y con una sonrisa, respondí que por supuesto. La alegría de la veinteañera desbordó mis previsiones y por eso no preví que sacando de su bolso unas llaves me las diese diciendo:</p>



<p>―Quiero que sepa que estaré lista para recibir a mi señor cuando me haga el honor de premiarme con su presencia.</p>



<p>Que me abriera las puertas de su hogar tan abiertamente, volvió a intrigarme y bajando la voz, quise saber si vivía con alguien. Su respuesta nuevamente me puso en un brete cuando escandalizada me informó que no, que desde que don Xavi la había nombrado para mí su única obligación era prepararse para ser mi acólita.</p>



<p>Rumiando el significado de sus palabras, creí intuir que ese capullo nunca se la había beneficiado y tanteando el terreno, decidí salir de dudas.</p>



<p>―Desde niña se me preparó para que mi vientre sea fecundado por el Grande entre los Grandes, pero la enfermedad del patriarca hizo imposible que sacralizara mi cuerpo.</p>



<p>&nbsp;Esa respuesta tan rimbombante me cogió desprevenido al hacerme ver que no solo no había yacido con él, sino que por raro que pareciera esa chavala seguía siendo virgen. Guardándome el llavero, me di cuenta que la idea de desvirgarla me resultaba un completo despropósito.</p>



<p>«Esta niña se merece un novio, no un amo», sentencié apagando el cigarrillo en el cenicero.</p>



<p>De vuelta al despacho, observé que la cría me hacía una seña pidiéndome permiso para entrar.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/323/82197434/82197434_056_aca5.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>― ¿Qué pasa? ― pregunté.</p>



<p>―Don Juan, el consejo de la hermandad está esperando la contestación al mensaje que mandó a su mail.</p>



<p>Tomando el ordenador, revisé el correo.</p>



<p>―En ese no. Tiene que mirar el de la web oscura – comentó la mulata cuando le mostré en la pantalla que no había recibido nada.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Demostrando que Xavi había confiado ciegamente en ella, me pidió permiso para acceder y poniendo el teclado en sus manos, usó el navegador Tor para acceder a la Dark Web.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Ahora que ha entrado, debe cambiar la contraseña para que solo usted conozca― susurró mientras melosamente pedía su recompensa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Recompensa que obtuvo cuando le pedí que se corriera para mí. Esa orden explotó en su cerebro y mientras su cuerpo se convertía en pasto de las llamas, la mulata comenzó a sollozar dándome las gracias. Ese súbito orgasmo fue mayor que el que desencadené con mis caricias anteriormente y reconozco que me quedé observando cómo su cara se desencajaba de placer.</p>



<p>―Mi amado, mi dueño― balbuceó con la respiración entrecortada estremeciéndose de una manera inaudita.</p>



<p>Verla disfrutando así solo con mi voz me reveló la hondura del lavado de cerebro al que había sido sometida y comprendiendo quizás por fin su grado de sumisión a mí, susurré en su oído que lentamente fuera recuperando la cordura. Al escuchar mi ruego, Verónica sonrió y tomando mi mano entre las suyas, comenzó a besarla agradeciendo el gozoso tratamiento recibido.</p>



<p>Maldiciendo al difunto, la levanté con la intención de calmarla. Pero malinterpretando las señales, la mulata se restregó contra mí pidiendo que acelerara sus votos y que no la hiciera sufrir más. Su entrega me escandalizó y rechazando sus mimos, le pedí que me dejara solo para leer el correo del consejo. El gemido de dolor con el que recibió mi rechazo mientras volvía a su mesa confirmó en mi mente la decisión de buscar el medio de liberarla.</p>



<p>«No quiero a mi lado un zombi sin voluntad», me dije a pesar de las ganas que tenía de poseerla.</p>



<p>Con ello en mente, abrí el mensaje del que hablaba y mi cólera creció a niveles impensables al leer que se me informaba del éxito de la misión y que tal y como se había planeado en pocas horas Danka Balusek iba a ser nombrada presidente de su partido. Tuve que sentarme al confirmar tan abruptamente que era la cabeza de una pandilla de asesinos que me consideraban un profeta.</p>



<p>«¿Cómo coño voy a salir de esta?», me pregunté dando por sentado que mi puesto en esa organización era algo a lo que no podría dimitir sino quería poner en riesgo las vidas de todos los que me importaban.</p>



<p>Más de una hora tardé en recuperar la tranquilidad y cuando lo hice, usando la misma vía exigí que me mandaran un dossier completo de la checa. Alguien debía estar al otro lado de la línea, ya que casi de inmediato lo recibí. Si ya de por si eso era extraño, más lo fue leer y ver en la información enviada que la joven había sido preparada con esmero por mi antecesor para erigirse en lideresa de la ultraderecha europea.</p>



<p>«Según esto, fue educada para hacer cimbrar las estructuras de la unión y facilitar que la hermandad se haga con el poder en Bruselas», espantado, concluí.</p>



<p>Pero ahí no quedó todo, porque casi al final del informé descubrí que la rubia era ¡una de mis acólitas! Que esa extremista fuese parte del harén que Xavi me había legado, me terminó de sacar de las casillas y decidí consultar con la única persona que podía confiar que no formaba parte de ese enredo.</p>



<p>―Patricia, te invito a comer― a bocajarro, solté a mi novia en cuanto contestó mi llamada&#8230;</p>



<p>Veinte minutos después, estaba entrando en “El paraguas”, un restaurante de lujo ubicado en la calle Jorge Juan donde se reúne lo más selecto de la sociedad madrileña. Ya en la mesa, la vi llegar. La desenvoltura de esa mujer repartiendo saludos entre los “pijos” allí congregados me sorprendió y un tanto cortado, me levanté a recibirla cuando llegó a mi lado acompañado por un político de la oposición.</p>



<p>―Juan, te presento a Lucas Colomer.</p>



<p>La adoración con la que me miraba fue suficiente para que asumiera su condición y ejerciendo mi autoridad sobre los miembros de la hermandad, extendí la mano con la palma hacia abajo. El sujeto comprendió que le estaba exigiendo una muestra de fidelidad y sin importar que tuviéramos público, me la besó.</p>



<p>―Grande entre los Grandes, su esposa ha tenido a bien citarme aquí para que usted ratifique mi nombramiento.</p>



<p>― ¿Qué nombramiento? ― cabreado pregunté a la responsable del mismo.</p>



<p>―Cariño, he designado a Lucas como nuestro enlace en la carrera de San Jerónimo.</p>



<p>Me quedé de piedra al comprender que se refería al Congreso de los Diputados y dirigiéndome hacia el cuarentón, quise saber con cuantos seguidores contábamos entre sus filas.</p>



<p>―Mayoría absoluta― fue su respuesta.</p>



<p>&nbsp;Horrorizado al escuchar hasta donde llegaban los tentáculos de la organización que presidía, tomé asiento y directamente, le pedí que justificara porqué debía considerar que era el idóneo para esa labor.</p>



<p>―Debo mi carrera a la hermandad y la opinión pública me ve cómo un centrista capaz de aglutinar a los principales partidos en una candidatura única.</p>



<p>&nbsp;Juro que para entonces mi cabreo había alcanzado tintes peligrosos y por eso tuve que hacer un esfuerzo para que no lo notara cuando pregunté si se veía como el próximo presidente de gobierno.</p>



<p>―Eso está en sus manos. Desde ahora le informo que accederé a ese honor en cuanto usted lo requiera y que pondré todas las instituciones del Estado para crear la gran Europa que soñó nuestro fundador.</p>



<p>Atando cabos, comprendí que la organización estaba preparada para tomar el poder y que lo consideraban algo cercano. Asustado por las implicaciones de todo ello, lo ratifiqué en su puesto y me despedí de él, previendo que nos veíamos a menudo.&nbsp; Ya solos, reparé en la sonrisa de la pelirroja.</p>



<p>― ¿A qué ha venido esto? ― dejé caer mientras vaciaba mi copa.</p>



<p>Radiante como pocas veces, contestó:</p>



<p>―Cariño, con ayuda de Consuelo, he llegado a la conclusión que actualmente eres el hombre más poderoso de este país y quería que lo comprobaras por ti mismo.</p>



<p>―Es todavía peor de lo que ya sabes― murmuré casi suspirando: ―La hermandad está extendida por todo el mundo y es un peligro que debemos atajar.</p>



<p>Como es normal, Patricia rogó que me explicara y sin mayor dilación, le conté que la organización había organizado los atentados del Líbano para hacerme acceder a la subdirección del CNI:</p>



<p>―No te creo― contestó impresionada.</p>



<p>Sin ahorrar ningún detalle, le conté lo que había averiguado y que, a través de otra acólita, había entrado en contacto con algo llamado “el consejo”. Para mi asombro, centró sus preguntas en Verónica y directamente quiso saber si me la había follado.</p>



<p>&nbsp;― ¡Por supuesto que no! ― exasperado exclamé.</p>



<p>―Asumo que si no lo has hecho es porque debe ser horrorosa― señaló mientras entrelazaba sus dedos con los míos.</p>



<p>―Al contrario, es preciosa― respondí para acto seguido hacerle mostrar mi malestar por el conjunto de amantes que debía hacerme cargo y más cuando sabía que una de sus miembros había visto promovida su carrera por medio de un asesinato.</p>



<p>― ¿Otra diferente? ― preguntó.</p>



<p>Al contestar sí y que hablaba de una ultraderechista checa, lo único que se le ocurrió fue cuestionar a cuantas zorritas íbamos a tener a nuestro servicio.</p>



<p>―No lo sé ni me importa― repliqué furioso.</p>



<p>Percatándose de mi enfado, contestó:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/323/82197434/82197434_042_e13d.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Pues es importante. Por lo poco que he conseguido averiguar tu amigo creo dos estructuras. Una con la que ejecuta sus planes y que está al alcance de unos pocos elegidos y otra que es la que realmente ejerce el poder.</p>



<p>Asumiendo que la primera era “el consejo”, me quedé pensando en cual podía ser la segunda.</p>



<p>― ¡Mi harén! ¡Las mujeres que se autodenominan mis acólitas! ― grité alucinado</p>



<p>Bajando el volumen de su voz, añadió:</p>



<p>―Amor, Xavi era un ser profundamente hedonista que planteó desde la fundación de la hermandad que funcionara como una secta donde las mujeres con las que compartía cama también la dirigieran. Por eso, todos los seguidores que he contactado han visto natural que yo sea tu segunda.</p>



<p>Todavía no había conseguido asimilar sus palabras cuando, muerta de risa, me preguntó si sabía cuál era el título con el que se referían a ella.</p>



<p>―Ni puñetera idea― balbuceé no entendiendo a dónde quería llegar.</p>



<p>―Los iniciados me llaman de dos formas: Solemnemente soy la almohada donde descansa el Grande entre los Grandes, pero coloquialmente ¡la Papisa!</p>



<p>No pude contener una carcajada al escuchar que usaban el femenino de Papa para hablar de mi segunda y tras conseguir calmarme, le conté que eso cuadraba con la forma en que Verónica me preguntó si me iba a acostar con ella.</p>



<p>―En vez de plantearlo directamente, quiso saber cuándo pensaba ungirla.</p>



<p>Tomándoselo a broma, me rogó que la dejase ser la sacerdotisa que la estrenase para mí. El brillo de sus ojos me alertó de que no vería mal desempeñar esa función y cambiando radicalmente de registro, me puse serio.</p>



<p>―Te pedí que comieras conmigo porque no sé por dónde empezar a disolver o al menos controlar la hermandad. Su existencia de por sí supone un riesgo para el mundo libre.</p>



<p>―Para empezar, tenemos que conocer su funcionamiento y tomar las riendas antes de pensar en actuar― respondió sabiamente mientras llamaba al Maître para que tomara nota de lo que queríamos.</p>



<p>La llegada del empleado del local impidió que continuáramos debatiendo y cambiando el rumbo de la conversación, Patricia quiso que le contara qué me había parecido la experiencia con Consuelo.</p>



<p>―Rara, extraña, inmoral y sumamente gratificante― reconocí rememorando las horas que habíamos compartido nuestras sábanas con ella.</p>



<p>―Te lo digo, porque mientras Rosa sigue en la masía he pensado en que nos acompañe.</p>



<p>Justo cuando iba a dar mi conformidad, recibí una llamada. Al contestar, una voz extranjera de mujer me saludó al otro extremo de la línea.</p>



<p>―Grande entre los Grandes, se me ha informado que ha preguntado por mí y para evitar intermediarios he decidido presentarme. Soy Danka, su acólita.</p>



<p>Si de por si esa llamada fue sorprendente qué decir cuando me anunció que estaba en el aeropuerto de Barajas y que deseaba verme. Tapando el auricular, comenté a mi novia quién era y lo que quería:</p>



<p>―No pensaba ir a trabajar― respondió de excelente humor: ― Cítala en casa para dentro de dos horas.</p>



<p>Aceptando la sugerencia di a la mujer la dirección y colgando el móvil, advertí que, bajo el vestido, mi novia lucía los pezones erizados.</p>



<p>―Asumo que te pone cachonda la idea de disfrutar de esa hembra― declaré señalando el tamaño de sus areolas.</p>



<p>Sin dejarse amedrentar, la pelirroja contestó qué era lo que sabía de ella. Sacando el expediente que me habían mandado sobre la checa, se lo di y se puso a revisarlo:</p>



<p>―Por lo que pone aquí, cree en la supremacía blanca y que hay que echar de Europa a los moros y a los negros.</p>



<p>―Así es. Es la líder de un partido xenófobo.</p>



<p>Mis palabras la hicieron reír:</p>



<p>―Pues habrá que bajarle los humos.</p>



<p>Tras lo cual me rogó que contactara con Verónica y que quedara con la mulata a la misma hora.</p>



<p>― ¿Estás segura de lo que dices? ― pregunté sin tenerlas todas conmigo.</p>



<p>―Por supuesto, qué mejor forma de decirle que no estamos de acuerdo con su forma de pensar que hacer que comparta su estreno con una mujer de una raza que odia.</p>



<p>&nbsp;Después de comer y sin mayor dilación, nos dirigimos hacia mi piso. Reconozco que estaba nervioso al no saber lo que me encontraría. Para entonces esas dos mujeres nos debían estar esperando y dadas sus diferencias raciales y políticas previa que al menos estarían incómodas. En cambio, Patricia parecía tranquila y a pesar de que intenté imbuirle que teníamos prisa, insistió en pasar antes a comprar “algo”. Asumiendo que mi novia sabía lo que se traía entre manos, acepté ir a la dirección que me decía. Una vez allí, juro que mis ojos estuvieron a punto de salirse de las órbitas cuando la vi entrar en un sex shop.</p>



<p>«¿Qué se propone?», me pregunté mientras aguardaba en la puerta del local.</p>



<p>Diez minutos después apareció con dos bolsas bajo el brazo y a pesar de mi insistencia, se negó a revelar lo que había comprado en ese establecimiento.</p>



<p>―Tranquilo, ¡te gustará! ― fue lo único que la conseguí sonsacar de camino a casa.</p>



<p>Al llegar a mi portal, pregunté al portero si no había llegado nadie preguntando por mí.</p>



<p>―Sí, don Juan. Dos señoritas, una morena y otra extranjera.</p>



<p>― ¿Dónde están? ― quise saber al no verlas.</p>



<p>Un tanto cortado, el joven latino me confesó que las había dejado entrar al piso cuando la mulata le mostró su acreditación oficial.</p>



<p>― ¿He hecho mal? ― musitó preocupado.</p>



<p>Comprendiendo que dado sus orígenes el muchacho tenía un miedo cerval a todo lo que le sonara a policía, me abstuve de echarle la bronca y azuzando a Patricia tomé el ascensor. Ya en mi planta, ni siquiera tuve que meter la llave porque antes de que lo hiciera mi secretaria abrió la puerta.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/323/82197434/82197434_058_dc52.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Mi señor, he creído más seguro que los esperáramos dentro― curándose la herida antes de tiempo, comentó.</p>



<p>No pude echarle en cara su comportamiento al ver que su vestimenta consistía en una túnica blanca que realzaba su belleza.&nbsp; Y no fui el único, la pelirroja tampoco pudo decirle nada a esa diosa de Ébano, cuyo cuerpo podía entrever a través de esa tela casi transparente.</p>



<p>― ¿Dónde está Danka? ― finalmente conseguí balbucear.</p>



<p>―Su otra acólita está esperando en el salón― fue su lacónica respuesta.</p>



<p>Obligándome a continuar, aceleré mis pasos en busca de la checa. Al entrar en la habitación, comprobé que la foto del expediente no reflejaba la realidad cuando ante mí apareció una valkiria sacada de un comic de Conan.</p>



<p>«Es espectacular» sonrojado, suspiré al verla.</p>



<p>Todavía más alta que la mulata y a pesar de que sus senos eran bastante menos exuberantes que los de Verónica, por lo poco que pude intuir, la dureza de los mismos compensaba con creces su tamaño.</p>



<p>―Vais vestidas igual― rompiendo el silencio Patricia señaló al comprobar que llevaban el mismo tipo de ropa.</p>



<p>―Cuando supe que mi hermana iba a estar presente cuando conociera a nuestro señor, creí que era lo apropiado.</p>



<p>Que la supuesta supremacista se refiriera de ese modo a una mujer de raza negra, me descolocó y acompañado de mi novia, me senté en el sofá sin tener claro cómo actuar. Quienes sí sabían cuál era su lugar fueron las dos jóvenes que arrodillándose ante la que consideraban mi segunda, le rindieron honores jurando que la servirían con la misma fidelidad que a mí.</p>



<p>Reacomodando con rapidez los planes en su cerebro, Patricia les extendió las manos para que se las besaran. De inmediato, esos dos bombones certificaron con un beso su entrega mientras en silencio las observaba.</p>



<p>―Madre única, es un honor presentarnos ante usted vírgenes― susurraron ambas al unísono.</p>



<p>Aunque la mulata ya me lo había anticipado, juro que nunca preví que esa tarde fueran dos las mujeres que debía estrenar y por ello, me sorprendió la naturalidad con la que Patricia se tomó esa información.</p>



<p>―Hijas mías, mi esposo y yo estamos esperando.</p>



<p>Al llamarlas así, fue cuando caí en cómo la habían nombrado y pensando en ello, me pregunté por qué Consuelo no lo había hecho. La respuesta me la dieron ellas mismas:</p>



<p>―Madre, sabemos que para hacernos merecedoras de que usted nos adopte antes debemos demostrar nuestra pureza― suspiró Danka mientras dejaba caer su túnica.</p>



<p>&nbsp;Imitando a su compañera, Verónica añadió:</p>



<p>―Madre, hasta que seamos ungidas por usted y que su marido ratifique la nuestra adopción poseyéndonos, somos menos que nadie.</p>



<p>Sin poder contener la curiosidad, pregunté qué serían luego.</p>



<p>―Seremos sus acólitas de pleno derecho― suspiró ilusionada la eslava: ―Hijas de su esposa y concubinas.</p>



<p>No habiendo obtenido todas las respuestas, pregunté si conocían a Consuelo Mercado.</p>



<p>―Aunque todavía no nos la han presentado, ambas sabemos quién es la que fue la esposa de nuestro fundador.</p>



<p>Aunque en mi cara debieron ver mi sorpresa, ninguna lo comentó y mientras en mi interior, me cuestionaba la idoneidad de la abogada para ser la tercera pata de la organización, las chavalas se acercaron a Patricia ofreciéndose a ser examinadas. La pelirroja debió intuir sus miedos y asumiendo que no era presentable el hacerlo en mi presencia, les pidió que la esperaran en nuestro cuarto.</p>



<p>―Cariño, ¡son unas niñas! ― musitó en mi oído al verlas desaparecer por el pasillo.</p>



<p>Me alegró intuir que mi novia era reacia a estrenarlas y estando de acuerdo, bajando también el volumen de mi voz le recomendé que se buscara una excusa si pensaba en postergar su entrega.</p>



<p>―Ya me gustaría, pero ambos sabemos cómo se tomarían el rechazo&#8230;</p>



<p>Ese susurro me hizo recordar el maldito proceso de adiestramiento al que habían sido sometidas y las posibles consecuencias si se creían indignas de ser nuestras.</p>



<p>―Tienes razón. Solo te pido que seas dulce con ellas― respondí poniendo en sus manos el amargo cáliz de ser la primera persona que las acariciara.</p>



<p>―Lo seré― sonrojada, contestó antes de dejarme solo.</p>



<p>Sin otra cosa que hacer más que esperar, me dirigí al mini bar y me puse una copa. Con ella en la mano, me quedé pensando en el capullo de Xavi, centrando mis iras en que hubiese tenido dos mujeres. Una oficial a cuyo matrimonio asistí que era Rosa y la otra, Consuelo.</p>



<p>Meditando sobre ello, comprendí que la abogada había dado por supuesto que conocía el nexo que le unía con el fundador de la hermandad al recordar sus palabras reconociendo que jamás pensó que pudiese sustituir a mi amigo en su corazón hasta conocerme.</p>



<p>«Por eso, siendo una sumisa de nacimiento, fue capaz de hacerse valer. Debió ser ella quien dirigió la organización durante la enfermedad de su amante», concluí.</p>



<p>En ese momento llegaron a mis oídos unas risas. Intrigado, apuré la copa y fui a ver lo que ocurría. Confieso que por el pasillo no iba preocupado dada la alegría que denotaban esos gritos, pero jamás se me pasó por la cabeza encontrarme con mi novia haciendo cosquillas a las muchachas mientras comparaba sus anatomías. Impactado por la hermosura de sus cuerpos diversos y gratamente sorprendido, me quedé de pie admirándolas.</p>



<p>«Son preciosas», pensé mientras reparaba en sus diferencias.</p>



<p>El amor que sentía por Patricia no impidió que me fijara en que era la más baja de las tres y que las otras dos la sacaban media cabeza.</p>



<p>«Es una pigmea a su lado», sonreí al ver que se ponía de puntillas para besarlas.</p>



<p>La temperatura de esa escena subió muchos enteros cuando Danka respondió al beso abrazando a la que sentía su madre y ésta la premiaba frotando los pechos contra los de ella. Siendo las dos blancas como la nieve, la piel de mi novia era mucho más sonrosada.</p>



<p>―Madre, no es justo. Yo también soy su hija― sollozó la mulata reclamando los mismos mimos.</p>



<p>Tomándola de la cintura, la atrajo hacia ellas y hundiendo la lengua en su boca, le concedió el deseo. El gemido que brotó de su garganta fue lo suficientemente expresivo para que desde la puerta me diese cuenta y por eso no me extrañó que se repitiera cuando la checa se apoderó de uno de sus negros pezones con los labios.</p>



<p>―Hermana mía― suspiró al sentirlo.</p>



<p>La diferencia de color se hizo más evidente al ver a Danka aferrada a su pecho y he de reconocer que me excitó. Pero no fui el único, porque mi novia tampoco permaneció inmune a la imagen de la rubia mamando de la mulata y no queriéndose quedar sin su porción se apoderó del otro. Ese doble ataque derritió a Verónica y pegando un largo suspiro, les rogó que siguieran amándola.</p>



<p>―Todavía no me has demostrado que eres digna de que te adopte― riendo a carcajadas, Patricia le espetó justo antes de empujarla hacia la cama.</p>



<p>La morena casi enmudeció al verme en la entrada del cuarto y completamente colorada por la postura que tenía que adoptar para exhibir su virginidad, se abrió de piernas.</p>



<p>―Nunca he estado con varón alguno, puede comprobarlo.</p>



<p>Queriendo que ese trance fuera lo menos molesto e impulsada también por su espíritu juguetón, mi novia se quejó que no llevaba gafas y llamando a la checa, le pidió si podía confirmar que el himen de Verónica permanecía intacto. Danka comprendió que bromeaba y acercando la cara a los muslos de la mulata, respondió que ella tampoco podía corroborar su existencia.</p>



<p>―Mete la lengua y búscalo― divertida al ver el susto de la examinada al poner en duda que siguiera inmaculada, ordenó.</p>



<p>La rubia no dudó en obedecer y hundiendo la cara en el coño de su compañera, con delicadeza buscó la telilla que confirmaría que era pura. El sollozo de placer con el que recibió ese húmedo agasajo azuzó la sed de la eslava y durante un minuto, hurgó entre sus pliegues devorando golosamente el fruto que brotaba de la mulata. Los gemidos y suspiros de Verónica fueron in crescendo al sentirse amada y estaba a punto de correrse cuando de pronto Danka paró:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/323/82197434/82197434_097_cc19.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Madre, no lo encuentro. Dudo que sea digna― guiñando un ojo, declaró.</p>



<p>Al no haber visto el gesto, mi secretaria palideció y casi llorando, le rogó que siguiera buscándolo porque ahí estaba. Siguiendo con la broma, mi novia se puso seria y de muy mala leche, comenzó a recriminarle el haber echado por tierra la posibilidad de ser su hija.</p>



<p>―Le juro que me he conservado intacta para su marido― con lágrimas en los ojos sollozó creyéndose la burla.</p>



<p>―Eso habrá que verlo―mientras se agachaba entre sus piernas y sin variar el tono, replicó.</p>



<p>Compadeciéndome de ella, pero sabiendo que no debía intervenir y dar por terminada la broma, pensé que eran un par de cabronas mientras en la cama Verónica esperaba a que Patricia le separase los pliegues para volver a insistir que era virgen. Haciendo oídos sordos a su desesperación, mi novia sacó la lengua y probó el sabor de la morena, antes de insinuar que quizás Danka se hubiese equivocado.</p>



<p>―Madre, sé que se equivoca y que si esa zorra niega su existencia es por qué no quiere compartir su cariño― gritó sintiéndose ya más segura.</p>



<p>&nbsp;&nbsp; Lo que jamás previó fue que, al escuchar el menosprecio hacia su compañera, mi novia cerrara los dientes dolorosamente sobre su clítoris. El grito de dolor de la mulata quedó en nada cuando su cuerpo colapsó dominada por un orgasmo tan súbito como imprevisto. Y cuando digo imprevisto, no exagero ya que tomándola desprevenida un chorro de flujo golpeó la cara de Patricia antes de darse cuenta de lo que ocurría.</p>



<p>―Menuda forma de correrse― &nbsp;comentó al sentir ese cálido caudal cayendo por sus mejillas.</p>



<p>Todavía horrorizada, Verónica encadenó placer y miedo cuando de nuevo experimentó la lengua de mi novia hurgando dentro de su coño.</p>



<p>―Tranquila. Estábamos bromeando cuando afirmábamos no encontrarlo.</p>



<p>Dejándose llevar por la tensión, la mulata juró venganza mientras su gozo se incrementaba y desde mi privilegiado puesto de observación la veía temblar sobre las sábanas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Madre, por favor. No me haga sufrir más y dígame si soy digna― sollozó no creyendo lo que le decía la eslava.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Eres&#8230; deliciosa― replicó sin dejar de devorarle el coño.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque ese piropo intensificó el rio que brotaba de sus piernas, no le sirvió y llorando insistió en que necesitaba saber que iba a ser adoptada. Patricia, finalmente, compadeció de ella y llamándome a su lado, me rogó que tomase posesión de ella. Para entonces, mi erección era hasta dolorosa y por eso vi como un regalo esa petición. Despojándome de la ropa, acudí a la cama, el altar donde mi secretaria esperaba ser ungida por mí.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Mi señor― suspiró al contemplar el tamaño de mi pene.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El miedo que leí en sus ojos me hizo recordar que era su primera vez. Consciente de ello, me tumbé a su lado con la idea de acariciarla y así facilitar su trance, sin prever que al sentir mis manos recorriendo su cuerpo Verónica se echase a llorar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿Qué te ocurre pequeña? ― mi novia preguntó al oírlo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Antes de poder responder, la morena comenzó a temblar y ante nuestros ojos explotó presa del gozo. La intensidad de su orgasmo nos dejó sin habla e impresionados contemplamos cómo la cara de la joven se desencajaba producto del placer. Curiosamente ese estado se contagió a la otra novicia y sin necesidad de que nos ocupáramos de ella, Danka se estremeció mientras un incendio asolaba su cuerpo.</p>



<p>―Gracias― alcanzó a chillar dominada por las sensaciones que afloraban en ella.</p>



<p>Absorto y paralizado, observé a Patricia tirar de ella. La rapidez con la que se desarrollaba todo casi me impidió comprender de primera qué se proponía la pelirroja cuando la tumbó encima de la mulata.</p>



<p>―Nuestras niñas están esperando ser ungidas― murmuró echando mano de mi erección.</p>



<p>Los reparos que tenía de estrenarlas me hicieron cambiar de objetivo y colocando a su matriarca sobre ellas, de un solo empujón hundí mi sexo dentro de ella. Curiosamente todas sin distinción sintieron como mi pene entraba en sus coños. Ante mi sorpresa y al unísono las tres se pusieron a exigir que las siguiera amando. La sintonía de sollozos y gritos se intensificó cuando comencé a cabalgar sobre Patricia.</p>



<p>―Montanos y haznos tuyas― gritó mi novia consciente de que en su paranoia las dos vírgenes se sentían amadas por su señor.</p>



<p>Parcialmente repuesto, supe que no me quedaba otra y mientras aporreaba el interior de mi novia, acaricié los pechos de las otras con la intención de que no se sintieran excluidas. Mis yemas recorriendo esos senos tan diferentes en tamaño y pigmentación demolió mis reticencias. Elevando el ritmo y la profundidad de mis embestidas descubrí en sus rostros una felicidad compartida.</p>



<p>―Sois mías― chillé entusiasmado al asumir plenamente su propiedad.</p>



<p>La mulata y la rubia se vieron sacudidas por un nuevo torbellino de placer al oírme y mientras yo seguía martilleando el interior de Patricia se vieron inmersas en un placer aun mayor que las hizo babear y retorcerse sobre las sábanas. Todavía no comprendo que fue lo que me pasó, pero al notar que mi novia se corría sentí la necesidad de continuar y viendo el cuerpo de Verónica a mi alcance, decidí formalizar su entrega. Con mi pene todavía chorreando del flujo de la pelirroja, le separé las piernas y de un solo empellón, hundí la totalidad del mismo en el interior de la muleta.</p>



<p>―Siga amando a sus concubinas― aulló al sentir que su himen pasaba a mejor vida mientras buscaba los labios de la checa.</p>



<p>Por extraño que parezca Danka fue la siguiente en alcanzar el orgasmo y totalmente entregada, respondió mordiendo dulcemente la boca de mi secretaría. Ni siquiera necesité acelerar para que contagiada por el placer de sus compañeras, la morena fuese absorbida por tanto estímulo y maullando de alegría, todo su ser se desbordó llenándonos con su flujo mientras caía semi desmayada en el colchón.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;―Nuestra otra hembra necesita tu consuelo― todavía con la respiración agitada, Patricia me aconsejó.</p>



<p>Asumiendo que era así y que debía repartir mi cariño entre ellas, saqué mi extensión de la guineana con la intención de desflorar a la europea. Curiosamente, la rubia miró aterrorizada el tamaño de mi atributo.</p>



<p>―Soy la última esclava de mi señor― suspiró al ver que lo acercaba a ella.</p>



<p>Recordando su falta de experiencia, comprendí que para ella era un desconocido y con una tranquilidad que todavía no comprendo comencé a jugar con mi glande a la entrada de su vagina al tiempo que le susurraba que para ella sería el honor de recibir mi semilla. Esas palabras dichas sin pensar, provocaron un terremoto en la muchacha y con lágrimas en los ojos, me confirmó que estaba en sus días fértiles.</p>



<p>―Mejor, estoy deseando que nos des un hijo― exclamó con un raro brillo en los ojos mi novia.</p>



<p>En cualquier otro momento, la perspectiva de ser padre me hubiese echado para atrás, pero en ese instante hasta la última célula de mi cuerpo vio lógica la paternidad e introduciéndome lentamente en ella, me topé con su virginidad.</p>



<p>―Me darás muchos, no solo uno― susurré mientras con mi ariete rasgaba esa telilla tan sobrevalorada.</p>



<p>La felicidad que demostró al hacerla mía fue impactante, pero aún más que a su lado Verónica se volviese a correr al sentirse coparticipe de ese estreno.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/323/82197434/82197434_122_7df5.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Besa a tu hermana― ordené mientras mi virilidad se hundía hasta el fondo del útero de la checa.</p>



<p>&nbsp;No necesité insistir y todavía dominada por los estertores del clímax, la mulata se puso a morder los labios de su compañera mientras Patricia se reía a carcajadas:</p>



<p>―Menudas dos putas calenturientas nos legó tu amigo.</p>



<p>Por el tono comprendí que lejos de estar preocupada o celosa, la pelirroja estaba encantada con la idea de compartir algo más que el mando de la hermandad con ella y por eso no me extrañó ver que se levantaba de la cama y abría la bolsa donde había guardado las compras de esa tarde. Lo que sí me resultó novedoso fue contemplar que sacaba un arnés.</p>



<p>― ¿Qué vas a hacer? ― pregunté mientras se adosaba ese artilugio a las caderas.</p>



<p>Muerta de risa, contestó:</p>



<p>―Son dos y necesitas mi ayuda para que no se enfríen.</p>



<p>Antes de darme tiempo de reaccionar volvió al colchón y colocando a Verónica a cuatro patas, forzó su interior con ese trabuco de plástico.</p>



<p>―Madre, ¡por fin soy su hija! ― gritó feliz al sentir esa enormidad capeando en su interior.</p>



<p>Ese berrido y la satisfacción que encerraba me permitió concentrarme en la checa e incrementando la velocidad de mi asalto, busqué cumplir la promesa de sembrar su vientre con mi semen. Como si fuéramos una maquina creada a tal efecto, Patricia y yo acompasamos nuestros movimientos de forma que cuando yo sacaba mi pene de la rubia, ella se lo incrustaba a la mulata.</p>



<p>―Más rápido, ¡papisa! ― le urgí al ver la cercanía de un nuevo orgasmo en mi montura.</p>



<p>&nbsp;Que me refiriera a ella mediante ese título la hizo reír y soltándole un doloroso mandoble al culo de Verónica, la exigió que se moviera. La carcajada de alegría de mi secretaria al recibir tal estimulo desbordó mis previsiones y denotando una lujuria al alcance de pocas convirtió su trasero en una batidora.</p>



<p>―Mi señor, yo también quiero sentir su cariño de esa forma― sollozó Danka envidiando la serie de azotes que estaba recibiendo su compañera.</p>



<p>&nbsp;Nadie se escandalizará al leer que no dudé en complacerla y que alternando nalgadas en sus blancos cachetes cumplí sus deseos con presteza. El sonido de nuestras manos resonando en los culos de las novatas marcaron nuestro ritmo y sellaron de cierta forma su entrega. Por eso ya ambas se habían visto inmersas un par de veces en el gozo cuando finalmente exploté esparciendo mi simiente en el interior de la centroeuropea.</p>



<p>―Hemos sido ungidas y nuestro destino esta ya escrito― suspiraron mientras sonreían satisfechas al ver agotados a sus dueños.</p>



<p>Satisfecho busqué sus besos y atrayéndolas hacia mí, les avisé que la noche era larga y que pensaba usarlas hasta la extenuación&#8230;.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/323/82197434/82197434_116_fdf9.jpg" alt="" width="689" height="458"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-hermandad-el-poder-oculto-que-amenaza-europa-4-por-golfo/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;El ídolo 1: Mi compañera no es puta, es ninfomana&#8221;. (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-el-idolo-1-mi-companera-no-es-puta-es-ninfomana-por-golfo</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-el-idolo-1-mi-companera-no-es-puta-es-ninfomana-por-golfo#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 May 2026 04:04:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pornografoaficionado.com/relato-erotico-el-idolo-1-mi-companera-no-es-puta-es-ninfomana-por-golfo/</guid>

					<description><![CDATA[Os quiero aclarar antes de que empecéis a leer mis vivencias que sé que ninguno me va a creer. Me consta que os resultara difícil admitir que fue real y que en verdad me ocurrió. Para la gran mayoría podrá parecerle un relato más o menos aceptable pero nadie aceptará que un ídolo prehispánico haya cambiado mi vida. Reconozco de antemano que de ser yo quien leyera esta historia, tampoco me la creería. Es más si no fuera porque cada mañana al despertar mi antigua profesora de arqueología me trae desnuda el desayuno a mi cama, yo mismo dudaría que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Os quiero aclarar antes de que empecéis a leer mis vivencias que sé que ninguno me va a creer. Me consta que os resultara difícil admitir que fue re</span><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">al y que en verdad me ocurrió. Para la gran mayoría podrá parecerle un relato más o menos aceptable pero nadie aceptará que un ídolo prehispánico haya cambiado mi vida. Reconozco de antemano que de ser yo quien leyera esta historia, tampoco me la creería. Es más si no fuera porque cada mañana al despertar mi antigua profesora de arqueología me trae desnuda el desayuno a mi cama, yo mismo dudaría que me hubiese pasado….</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para empezar, quiero presentarme. Me llamo José y soy un historiador especializado en cultura Maya. La historia que os voy a narrar ocurrió hace cinco años en lo más profundo de la selva Lacandona (para quien no lo sepa, esta selva está en Chiapas, un estado del sureste mexicano famoso por conservar sus raíces indígenas). </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por el aquel entonces yo era solo un mero estudiante de postgrado bajo el mando estricto de Ixcel Ramírez, la jefa del departamento. Esa mujer era una autoridad en todo lo que tuviese que ver con el México anterior a Cortés y por eso cuando me invitó a unirme a una expedición a lo más profundo de esa zona, no dudé un instante en aceptar. Me dio igual tanto su proverbial mala leche como las dificultades intrínsecas que íbamos a sufrir, vi en ello una oportunidad para investigar el extraño pueblo que habita sus laderas.<img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-3.filesor.com/pimpandhost.com/4/2/2/2/42229/r/I/P/X/rIPX/149201_.jpg" alt="" width="423" height="637"></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde niño me había interesado la historia de los “lacandones”, una de las últimas tribus en ser sometidas por los españoles &nbsp;y que debido a lo escarpado de su hábitat nunca ha sido realmente asimilada. A los hombres de esa etnia se les puede distinguir por sus melenas lacias y sus vestimentas blancas a modo de túnicas, en cambio sus mujeres&nbsp; suelen llevar una blusa blanca complementada por faldas multicolor. Se llaman a ellos mismos “los verdaderos hombres” y se consideran descendientes del imperio maya.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me comprometí con Ixcell en agosto y como la expedición iba a tener lugar en diciembre para aprovechar la temporada seca,&nbsp; mis siguientes tres meses los ocupé en estudiar la zona y prepararme físicamente para el esfuerzo que iba a tener que soportar en ese lugar. Pensad que no solo nos enfrentaríamos a jornadas maratonianas sino que tendríamos que sufrir más de treinta y cinco grados con una humedad realmente insana. &nbsp;Previendo eso diariamente acudí al gimnasio de un amigo que comprendiendo mi problema me permitió, durante ese tiempo, ejercitarme en el interior de la sauna. Gracias a ello, cuando llegó el momento fui el único de sus cinco integrantes que toleró el clima que nos encontramos, el resto que no tuvo esa previsión lo pasó realmente mal.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahora me toca detallaros quienes éramos los miembros de ese estudio: </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En primer lugar como ya os he contado estaba la jefa que con treinta y cinco años ya era una figura en la arqueología mexicana. Su juventud y su belleza habían hecho correr bulos acerca que había obtenido su puesto a través de sus encantos pero la realidad es que esa mujer era, además de una zorra insoportable, un cerebrito. Su indudable atractivo podía hacerte creer esa mentira pero en cuanto buceabas en sus libros, solo podías quitarte el sombrero ante esa esplendida rubia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como segundo, la profesora había nombrado a Luis Escobar, un simpático gordito cuyo único mérito había sido el nunca llevarle la contraria hasta entonces. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para terminar, estábamos los lacayos. Alberto, Olvido y y yo, tres estudiantes noveles para los cuales esa iba a ser nuestra primera expedición. De ellos contaros que Alberto era un puñetero nerd, primero de mi promoción pero en el terreno, un verdadero inútil. Su carácter pero sobre todo su débil anatomía hizo que desde el principio resultara un estorbo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cambio, Olvido era otra cosa. Además de ser brillante en los estudios, al compaginar estos con la práctica del atletismo resultó ser quizás una de las mejor preparadas para lo que nos encontramos. Morena, cuyos rasgos denotaban unos antepasados indígenas, os reconozco que desde el primer día que la conocí&nbsp; me apabulló tanto por su tremendo culo como por la fama de putón que gozaba en la universidad.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">El viaje hasta el yacimiento</span></b><span style="line-height: 115%;">.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist1-3.filesor.com/pimpandhost.com/4/2/2/2/42229/r/I/Q/2/rIQ2/149206_.jpg" width="424" height="638">Todavía hoy recuerdo, nuestro viaje hasta esas tierras. La primera etapa de nuestro viaje fue llegar a San Cristóbal de las Casas, pueblo mundialmente conocido tanto por su arquitectura colonial como por ser considerada la capital indígena del sureste. Esa mañana agarramos un avión desde el D.F. hasta Tuxtla Gutiérrez y una vez allí, un autobús hasta&nbsp; San Cristóbal. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Haciendo noche en ese pueblo, nos levantamos y pasando por los lagos de Montebello nos trasladamos en todoterreno hasta el rio Ixtac donde tomamos contacto por vez primera con los kayaks que iban a ser&nbsp; nuestro modo de transporte en esas tierras. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todos nosotros sabíamos de antemano que esas canoas eran el modo más rápido de llegar a nuestro destino pero aun así Alberto no llevaba ni diez minutos en una de ellas cuando se empezó a marear y tuvimos que dar la vuelta para evitar que al vomitar volcara la barca.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El muy cretino había ocultado que era incapaz de montar en barco sin ponerse a morir. Como os imaginareis le cayó una tremenda bronca por parte de Ixcell ya que su enfermedad le hacía inútil para la expedición. Por mucho que protestó e intentó quedarse con el resto, la jefa fui implacable:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te quedas aquí. No vienes.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabiendo que entre los cuatro restantes tendríamos que llenar su hueco y que no había forma para reclutar otro miembro, le dejamos en tierra y tomamos los kayacks. Nuestro destino era una escarpada montaña llamada Kisin Muúl&nbsp; . La traducción al español de ese nombre nos debía haber avisado de lo que nos íbamos a encontrar, no en vano en maya significa “montaña maligna”. Los habitantes de esa zona evitan siquiera acercarse. Para ellos, es un lugar poblado por malos espíritus del que hay que huir.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras seis horas remando por esas turbias aguas, nos estábamos aproximando a ese lugar cuando de improviso la canoa en la que iba Luis se vio inmersa en un extraño remolino del que se veía incapaz de salir. Esa fue una de las múltiples ocasiones en las que durante esa expedición Olvido demostró su fortaleza física ya que dejando su kayack varado en una de las orillas, se lanzó nadando hasta el del gordito y subiéndose a ella, remando&nbsp; consiguió liberarla de la corriente. </span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su valiente gesto tuvo una consecuencia no prevista, al mojarse su ropa, la camisa se pegó a su piel dejándome descubrir que mi compañera, además de un culo cojonudo, tenía unos pechos de infarto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Menudo par de tetas!”, pensé al admirar los gruesos pezones que se adivinaban bajo la tela.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si ya de por sí eso había alborotado mis hormonas, esa morenaza elevó mi temperatura aún mas al llegar a la orilla y sin importarle que estuviéramos presentes, se despojara de la camisa empapada para ponerse otra. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Joder! ¡Qué buena está!”, exclamé mentalmente al observar los dos enormes senos con los que la naturaleza le había dotado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como me puso verraco el mirarla, tratando que no se me notara desvíe mi mirada hacia mi jefa. Eso fue quizás lo peor porque al hacerlo descubrí que Ixcell estaba también totalmente embobada mirando a la muchacha. En ese momento creí descubrir en sus ojos el fulgor de un genuino deseo y por eso no pude menos que preguntarme si esa profesora era lesbiana mientras la objeto de nuestras miradas permanecía ajena a lo que su exhibicionismo había provocado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez solucionado el incidente, recorrimos el escaso kilometro que nos separaba de nuestro destino y con la ayuda del personal indígena, establecimos nuestra base a escasos metros de la pirámide que íbamos a estudiar. Para los que lo desconozcan, os tengo que decir que en el sureste mexicano existen cientos de pirámides mayas, toltecas u olmecas, muchas de ellas no gozan más que de una protección teórica por parte de las autoridades. Por eso la importancia de la de Kisin Muúl, su remota ubicación nos hacía suponer que nunca había sido objeto de expolio pero también era extraño que nuestros antepasados se hubiesen ocupado de esconderla ya que no aparecía en ningún códice ni maya ni español.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La ausencia de Alberto se hizo notar ese mismo día porque al no tener mas que cuatro kayacks para portar todo el equipo, tuvimos que dejar atrás tres de las cinco tiendas individuales previstas y por eso mientras las montábamos asumí que por lógica me iba a tocar compartirla con Luis. Nunca esperé que la jefa tuviese otros planes y que una vez anochecido y mientras cenábamos nos informase que como necesitaba repasar con su segundo las tareas del día siguiente, yo dormiría con Olvido en la más pequeña.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni que decir tiene que no me quejé y acepté con agrado esa orden ya que eso me permitiría disfrutar de la compañía de ese bellezón. Me extrañó que mi compañera tampoco se quejara, no en vano lo normal hubiese sido que nos hubiese dividido por sexos. Esa misma noche descubrí la razón de su actitud porque nada mas entrar en la tienda, la morena me soltó:<img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/4/2/2/2/42229/r/I/Q/6/rIQ6/149213_.jpg" width="422" height="636"></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sabes cómo me alegro de dormir contigo- mi pene saltó dentro del pantalón al oírla al pensar que se estaba insinuando pero entonces al ver mi cara, prosiguió diciendo: -¿Te fijaste en cómo Ixcell me miró las chichis?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Haciéndome el despistado le dije que no y entonces ella murmurando dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me miró con deseo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Muerto de risa porque hubiese pensado lo mismo que yo, respondí tanteando&nbsp; el terreno:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo también te miré así. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, pero tú eres hombre- contestó y recalcando sus palabras, me confesó:&nbsp; &#8211; No soy lesbiana y no me gusta que una vieja me observe con lujuria.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus palabras despertaron mi lado oscuro y acomodando mi cabeza sobre la almohada le solté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entonces, ¿no te importará que mire mientras te desnudas?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Soltando una carcajada se quitó la camisa y tirándomela a la cara&nbsp; respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te vas a hartar porque duermo en tanga- tras lo cual, se despojó de su pantalón y medio en pelotas se metió dentro del mosquitero y sonriendo, me dijo: -Te doy permiso de ver pero no de tocar.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su descaro me hizo gracia y cambiando de posición, me la quedé mirando fijamente mientras le decía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres mala- siguiendo la guasa, señalé mi verga ya erecta y le dije: -¿Cómo quieres que se duerma teniendo a una diosa exhibicionista a su lado?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando llevando una de sus manos hasta su pecho, descojonada, comentó mientras uno de sus pezones:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Me sabes algo o me hablas al tanteo?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como os podréis imaginar, me quedé pasmado ante tamaña burrada y más cuando con voz cargada de lujuria, preguntó: </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No te vas a desnudar?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De inmediato me quedé en pelotas sin importarme el revelarle que entre mis piernas mi miembro estaba pidiendo guerra. Olvido al fijarse, hizo honor a su nombre y olvidando cualquier recato, se empezó a acariciar mientras me ordenaba:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Mastúrbate para mí!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su orden me destanteó pero al observar que la mujer había introducido su mano dentro del tanga y que se estaba pajeando sin esperar a que yo lo hiciera. Aceptando que tal y como se decía en la universidad, esa cría era una ninfómana insaciable y que tendría muchas oportunidades de beneficiármela durante la expedición, cogí mi verga entre mis dedos y comencé a masturbarme.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Me encanta cabrón!- gimió sin dejar de mirarme- ¡Lo que voy a disfrutar durante estos dos meses contigo!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La expresión de putón desorejado que lucía su cara me terminó de excitar y acelerando mis maniobras, le espeté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hoy me conformaré mirando pero mañana quiero tu coño.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis palabras lejos de cortarla, exacerbaron su calentura y zorreando contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tómalo ahora.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como comprenderéis dejando la seguridad de mi mosquitero, me fui al suyo. Olvido al verme entrar, se arrodilló y sin esperar mi permiso, abrió su boca y se embutió mi verga hasta lo más profundo de su garganta mientras con su mano torturando su pubis. La experiencia de la cría me obligó a dejarla el ritmo. Su lengua era una maga recorriendo los pliegues de mi glande, de manera que rápidamente todo mi pene quedó embadurnado con su saliva. Entonces, se la sacó y me dijo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te voy a dejar seco esta noche- tras lo cual se lo introdujo lentamente.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me encantó la forma tan sensual con la que lo hizo: ladeando su cara hizo que rebotase en sus mofletes por dentro, antes de incrustárselo. Su calentura era tanta que no tardé en notar que se corría con sus piernas temblaban al hacerlo. Por mucho placer que sintiera, en ningún momento dejó de mamarla. Era como si le fuera su vida en ello. Si bien no soy un semental de veinticinco centímetros, mi sexo tiene un más que decente tamaño y aun así, la muchacha fue capaz de metérselo con facilidad. Por increíble que parezca, sentí sus labios rozando la base de mi pene mientras mi glande disfrutaba de la presión de su garganta.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La manera en la que se comió mi miembro fue demasiado placentera y sin poder aguantar, me corrí sujetando su cabeza al hacerlo. Sé que mi semen se fue directamente a su estómago pero eso no amilanó a Olvido, la cual no solo no trató de zafarse sino que profundizando su mamada, estimuló mis testículos con las manos para prolongar mi orgasmo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dios, ¡Qué gusto!- exclamé desbordado por las sensaciones.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonriendo, la puñetera cría cumplió su promesa y solo cuando ya no quedaba nada en mis huevos, se la sacó y abriéndose de piernas, me dijo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Date prisa. ¡Quiero correrme todavía unas cuantas veces antes de dormir!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hundiendo mi cabeza entre sus muslos, me puse a satisfacer su antojo…</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b>El rutinario trabajo de campo tiene sus satisfacciones.</b></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist1-3.filesor.com/pimpandhost.com/4/2/2/2/42229/r/I/Q/3/rIQ3/149208_.jpg" width="423" height="281">Esa mañana nos despertamos al alba y tras vestirnos, salimos a desayunar. Ixcell y Luis se nos habían adelantado y ya habiendo desayunado, nos azuzaron a que nos diéramos prisa porque había mucho trabajo que hacer. Los malos modos en los que nuestra jefa se dirigió tanto a Olvido como a mí me extrañaron porque no le habíamos dado motivo alguno o eso creí.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alucinando por sus gritos, esperé que saliera para directamente preguntar al gordito que mosca le había picado.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Joder, ¿Qué te esperas después de la noche que nos habéis dado?- contestó con sorna -¡No nos fue posible dormir con vuestros gritos!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Con que era eso! Debe ser cierto que es lesbiana y me la he adelantado”, pensé temiendo sus represalias, no en vano era famosa por su mala leche.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al terminar el café y dirigirme hacia la excavación, se confirmaron mis peores augurios porque obviando que había personal de la zona y que en teoría estaban ahí para esas tareas, esa zorra me mandó desbrozar la zona aledaña al área de trabajo. Queriendo evitar el conflicto, machete en mano, empecé a abrir un claro mientras dos “lacandones”, sentados sobre un tronco, me miraban y haciendo señas, se reían de mí:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Menudos cabrones- murmuré en voz baja cada vez mas encabronado.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Uno de los indígenas al advertir mi cabreo, se acercó hasta mí y con un primitivo español, me dijo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hacerlo mal. Mucho trabajo y poco resultado- tras lo cual me quitó el machete y me enseñó que para cortar las lianas primero debía de dar un corte en lo alto y luego irme a ras de tierra.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias- respondí agradecido al ver que esa era la forma idónea de atacar esa maleza.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El tipo sonrió y sin dirigirse a mí, se volvió a sentar junto a su amigo. Durante toda la jornada y eso que estaban a escasos metros de mí, ninguno de los dos me volvió a hablar. A la hora de comer, le conté lo sucedido a mi compañera, la cual me contestó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues has tenido suerte porque a mí esos pitufos directamente me han ignorado.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mira que eres bestia, no les llames así- recriminé a Olvido porque ese apelativo que hacía referencia a su baja estatura podía ofenderles.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Descojonada, murmuró a mi oído:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-El más alto de ellos, no me llega al hombro- y entornando los ojos, me soltó: -De ser proporcional, tendrán penes de niños.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La nueva burrada me hizo reír y pegando un azote en su trasero, le pregunté porque le pedía a uno que se lo enseñara y así lo averiguaba. Sabedora que iba de broma, puso gesto serio y pasando la mano por mi paquete, respondió:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A lo mejor lo hago, si dejas de cumplir.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Solo la aparición de nuestra jefa, evitó que le contestara como se merecía y en vez de darle un buen pellizco en las tetas, tuve que tapar mi entrepierna con un libro para que Ixcell no se diera cuenta del bulto que crecía bajo mi pantalón. La arqueóloga tras saludarnos se sentó y desplegando un mapa aéreo de la zona, nos señaló una serie de montículos que le hacían suponer que había otras ruinas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al estudiar las fotografías, me percaté que de ser ciertas las sospechas de mi jefa, las estructuras estaban orientadas hacía un punto exacto de una de las montañas cercana.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tienes razón- contestó y dando la importancia debida a mi hallazgo, nos dijo: -Mañana iremos a revisar.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez levantada la reunión, nos pasamos las siguientes horas haciendo catas en los terrenos con la idea de buscar la mejor ubicación donde empezar a escavar. &nbsp;El calor y la humedad que tuvimos que soportar esa tarde nos dejaron agotados y fue la propia Ixcell la que al llegar las cinco, nos dijo que lo dejáramos por ese día y que nos fuéramos a descansar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Menos mal”, me dije dejándome caer sobre la cama.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llevaba menos de un minuto cuando desde afuera de la tienda, me llamó Olvido diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Voy a darme un baño a la laguna. ¿Te vienes?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su idea me pareció estupenda y cogiendo un par de toallas salimos del campamento. Al tener que cruzar una zona tupida de vegetación, nos tuvimos que poner en fila india, lo que me permitió admirar las nalgas de esa morena. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tienes un culo precioso- dije sin perder de vista esa maravilla.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi compañera escuchó mi piropo sin inmutarse y siguió su camino rumbo a la charca. Cuando llegamos y antes de que me diera cuenta, Se desnudó por completo y se tiró al agua por lo que tuve que ser yo quien recogiera su ropa.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué esperas?- gritó muerta de risa.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su tono me hizo saber que nuestro baño iba a tener una clara connotación sexual y por eso con rapidez me desprendí de mis prendas y fui a reunirme con ella. En cuanto me tuvo a su alcance, me agarró por la cintura pegó su pecho a mi espalda. No contenta con ello empezó a frotar sus duros pitones contra mi cuerpo mientras con sus manos agarraba mi pene diciendo:</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Llevo con ganas de esto desde que me desperté.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me costó ver reflejado en sus ojos el morbo que le daba tenerla asida entre sus dedos y sin esperar mi permiso, comenzó a pajearme. Mi calentura hizo que me diera la vuelta y la cogiera entre mis brazos mientras la besaba. Hasta entonces Olvido había mantenido prudente pero en cuanto sintió la dureza de mi miembro contra su pubis, se puso como loca y abrazándome con sus piernas, me pidió que la tomara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/4/2/2/2/42229/r/I/Q/7/rIQ7/149215_.jpg" width="426" height="283">Al notar como mi pene se deslizaba dentro de ella, cogí sus pechos con las manos y agachando la cabeza empecé a mar de ellos a lo bestia:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muérdelos, ¡Hijo de la chingada! </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus palabras solo hicieron acelerar lo inevitable y presionando mis caderas, se la metí hasta el fondo mientras mis dientes se apoderaban de uno de sus pezones.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Así me gusta ¡Cabronazo!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reaccionando a sus insultos, agarré su culo y forcé mi penetración hasta que sentí los vellos de su coño contra mi estómago. Fue entonces cuando comencé a moverme sacando y metiendo mi verga de su interior.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Me tienes ensartada!- gimió descompuesta por el placer.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su expresión me recordó que todavía no había hecho uso de su culo y muy a su pesar, extraje mi polla y la puse de espaldas a mí.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué vas a hacer?- preguntó al sentir mi capullo tanteando el oscuro objeto de deseo que tenía entre sus nalgas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin darle tiempo a reaccionar y con un movimiento de caderas, lo introduje unos centímetros dentro de su ojete. Entonces y solo entonces, murmuré en su oído:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No lo adivinas?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su esfínter debía de estar acostumbrado a esa clase de uso por que cedió con facilidad y tras breves embestidas, logré embutir su totalidad dentro de sus intestinos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Maldito!- gimió sin intentar repeler la agresión.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su aceptación me permitió esperar a que se relajara. Fue la propia Olvido la que después de unos segundos empezara a moverse lentamente. Comprendiendo que al principio ella debía llevar el ritmo, me mantuve tranquilo sintiendo cada uno de los pliegues de su ano abrazando como una anilla mi extensión.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Poco a poco, la zorra aceleró el compás con el que su cuerpo era acuchillado por mi estoque y cuando creí llegado el momento de intervenir, le di un duro azote en sus nalgas mientras le exigía que se moviera más rápido. Mi montura al oír y sentir mi orden, aulló como en celo y cumpliendo a raja tabla mis designios, hizo que su cuerpo se meneara con mayor rapidez.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Mas rápido! ¡Puta!- chillé cogiéndole del pelo y dando otra nalgada. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi renovado castigo la hizo reaccionar y convirtiendo su trote en un galope salvaje, buscó nuestro mutuo placer aún con más ahínco. &nbsp;Aullando a voz en grito, me rogó que&nbsp; siguiera por lo que alternando entre un cachete y otro le solté una tanda de azotes.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Dale duro a tu zorra!- me rogó totalmente descompuesta por la mezcla de dolor y placer que estaba asolando su cuerpo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desgraciadamente para ambos, el cúmulo de sensaciones hizo que explotando dentro de su&nbsp; culo, regara de semen sus intestinos. Olvido al experimentar la calidez de mi semilla, se corrió con gritos renovados y solo cuando agotado se la saqué, dejó de chillar barbaridades. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con mi necesidad saciada por el momento, la cogí de la mano y junto con ella salimos de la laguna.&nbsp; Fue en ese instante cuando al mirar hacía la orilla, mi compañera se percató de una sombra en medio de la espesura y cabreada preguntó quién estaba allí.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué pasa?- le dije viendo que se había puesto de mala leche.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hecha una furia, me contestó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Alguien nos ha estado espiando!. Seguro que ha sido alguno de los lacandones- tras lo cual y sin secarnos, nos pusimos algo de ropa y fuimos a ver si lográbamos pillar al voyeur.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero al llegar al lugar donde había visto al sujeto, descubrimos que no eran huellas de pies descalzos las que hallamos en el suelo sino las de unas zapatillas de deporte.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ha sido Luis- dije nada más verlas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te equivocas- me alertó y señalando su pequeño tamaño, contestó: -¡Ha sido Ixcell!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las pruebas eran claras y evidentes. Como en cincuenta kilómetros a la redonda no había nadie calzado más que nosotros, tuve que aceptar que ¡Nuestra jefa nos espiaba!.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Será zorra- indignada se quejó y clamando venganza, dijo: -Si esta mañana se ha quejado de mis gritos, ¡Qué no espere que hoy la deje dormir!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su amenaza me alegró porque significaría que &nbsp;esa noche me dejaría seco y por eso con una sonrisa en los labios, la seguí de vuelta a la base.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><b>Para comentarios, también&nbsp;tenéis&nbsp;mi email:</b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><b>golfoenmadrid@hotmail.es</b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> <img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/4/2/2/2/42229/r/I/Q/4/rIQ4/149210_.jpg" width="1500" height="996"></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="font-size: 14px;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; text-align: justify;">
<div style="margin: 0px;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b>¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</b></span></div>
</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 16.5pt; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri;">&nbsp;</span></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-el-idolo-1-mi-companera-no-es-puta-es-ninfomana-por-golfo/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;La historia de un jefe acosado por su secretaria FIN&#8221; (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-historia-de-un-jefe-acosado-por-su-secretaria-fin-por-golfo</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-historia-de-un-jefe-acosado-por-su-secretaria-fin-por-golfo#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2026 13:20:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[bisexual]]></category>
		<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[orgias]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://pornografoaficionado.com/?p=26948</guid>

					<description><![CDATA[19 Tras comprobar que ni Patricia ni Kyon salían de la habitación, me puse frente al ordenador. Una vez ahí, abrí la memoria USB que había grabado y empecé a revisar los diferentes documentos hackeados. Como los datos clínicos me resultaban indescifrables, centré mi atención en lo que hacía referencia a las tres mujeres con las que de alguna forma terminaría conviviendo y fue así cuando descubrí que cada una de ellas contaba con un dossier. Teniendo a Natacha a mi lado, le pedí permiso para revisar el suyo haciéndole ver la importancia de saber su contenido. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; ―Hazlo, pero [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h1 class="wp-block-heading">19</h1>



<p>Tras comprobar que ni Patricia ni Kyon salían de la habitación, me puse frente al ordenador. Una vez ahí, abrí la memoria USB que había grabado y empecé a revisar los diferentes documentos hackeados. Como los datos clínicos me resultaban indescifrables, centré mi atención en lo que hacía referencia a las tres mujeres con las que de alguna forma terminaría conviviendo y fue así cuando descubrí que cada una de ellas contaba con un dossier. Teniendo a Natacha a mi lado, le pedí permiso para revisar el suyo haciéndole ver la importancia de saber su contenido.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Hazlo, pero no me cuentes lo que descubras. No quiero saberlo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entendiendo sus reticencias, no insistí que se quedara y dando un click sobre el icono de esa carpeta, comprobé que contenía otros subdirectorios. Al leer que uno de ellos tenía por título “Captación y adaptación a su nueva vida”, decidí empezar por ese. Al desplegarlo, me encontré que no había sido comprada sino arrebatada a sus padres y que al encontrarse con su fiera oposición habían sido “silenciados” por los sicarios que la organización de Isidro había mandado a su Rusia natal.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Según esto tenía solo once años», comprendí al ver la fecha de su captura y lamentando su infancia truncada, estuve a un tris de llamarla para contarle el heroico comportamiento de sus progenitores.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Mejor se lo cuento después», me dije al leer que durante dos meses la habían retenido en un cuarto oscuro sin ver a nadie con el objeto de llevarla al borde de la desesperación.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desolado al ratificar el sufrimiento al que había sido sometida, disculpé la supuesta alegría de la niña con la que acogió a su captor después del prolongado aislamiento.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Es lógico que lo creyera a pies juntillas», me dije al ver plasmado en papel que no había puesto en duda la versión de su compra.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A partir de ahí, la serie de padecimientos de los que había sido objeto me asqueó y pasando rápidamente las torturas, llegué al día en que fue inoculada con la solución.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Debieron considerar prudente que pasara la pubertad y su cambio hormonal se estabilizara», confirmé al leer que al igual que con Patricia habían aguardado a su dieciocho cumpleaños para hacerlo.</p>



<p>Leyendo ese dossier me llevé la sorpresa de que nadie de la organización había previsto que en vez de desarrollar su inteligencia como había sido el caso de mi secretaria fueran sus aptitudes artísticas las que se incrementaran. Considerándolo un error, no de la magnitud de Isabel y sus dos compañeras de martirio, pero error al fin, el tal Bañuelos había ordenado acelerar el adiestramiento y puesta a disposición de los médicos del resto de las cautivas que permanecían en su poder. Al ver en ese documento interno, el nombre de Kyon dejé momentáneamente el de la rusita y pasé al de la oriental.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/503/98978212/98978212_014_35ab.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>En el caso de ésta sí fue comprada, pero al responsable de un orfanato bajo la apariencia de una adopción con la edad de trece años. No resultando esencial los datos de sus torturas, pasé al día en que metieron en su organismo el compuesto confirmando que con ella habían anticipado la inyección.</p>



<p>―Tenía solo dieciséis.</p>



<p>Que desarrollara el don de la música fue visto por su maltratador como un nuevo quebranto a sus planes, pero el hecho que estadísticamente no hubiera diferencia entre las edades de sus conejillas de indias al volverse locas un porcentaje parecido de ellas, le hizo adelantar más si cabe los años de sus presas para ver si siendo más jóvenes el impacto era mayor. Horrorizado leí en la lista de las niñas a las que había ordenado inocular que sin más candidatas disponibles había incluido en ella a su propia hija de solo ¡cuatro años!</p>



<p>«¿Qué clase de hombre está dispuesto a experimentar con alguien que él mismo ha engendrado?», me pregunté.</p>



<p>Y mientras crecía el odio de mi interior, abrí el expediente de Maria Bañuelos esperando que al menos su final hubiese sido menos cruel. Para desgracia de la niña, descubrí que ella era la cuarta superviviente del ensayo de ese malnacido. Pero lo que me dejó anonadado, fue que su propia madre no solo era la más estrecha ayudante del sujeto y la bioquímica que descubrió la composición y el uso de ese químico, sino la que alentó a su marido para que lo probaran con su retoño.</p>



<p>«¡Pobre criatura!», pensé con lágrimas en los ojos al leer los padres que le habían tocado en suerte mientras comprobaba que había sido inyectada solo hacía dos años y que como todavía no mostraba ningún efecto visible al tratamiento, habían decidido esperar a su pubertad para repetir con ella lo realizado con el único espécimen de éxito que lo quisiera reconocer o no era Patricia.</p>



<p>&nbsp;Suponiendo que los mostraría en el futuro, pasé al dossier de mi secretaria para confirmar que tipo de estrategia habían usado con ella. Así descubrí otra faceta con la que la esposa de Bañuelos había colaborado con él.</p>



<p>«Fue ella quien eligió a la morena por su atractivo físico cuando todavía estaba en el colegio. De tenerla enfrente, la mataría», haciéndola objeto de mis iras, sentencié al leer también cómo había maniobrado para facilitar que su marido la conquistara.</p>



<p>Indignado, repasé concienzudamente el dominio que la pareja había ejercido sobre Patricia sumergiéndola en una vorágine de placer y sexo al comprobar que al contrario del resto de las jóvenes con las que habían experimentado no perdía la razón.</p>



<p>En su caso, el dossier incluía grabaciones de las sesiones a las que había sido sometida por el matrimonio y espantado visualicé un par donde, enmascarando su identidad, la mujer de Bañuelos la había sometido a toda clase de vejaciones.</p>



<p>«Lo raro es que no haya terminado en un psiquiátrico», me dije al verlos.</p>



<p>Acababa de cerrar uno de los videos cuando su protagonista apareció por mi despacho vestida con un conjunto de lencería totalmente blanco secundada por las otras dos.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/503/98978212/98978212_032_fdcf.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>― ¿Qué ocurre aquí? ― pregunté al ver que su vestimenta incluía un velo del mismo color y un ramo de flores.</p>



<p>―Me han convencido de que no necesito pasar por la iglesia y que basta con que nuestras niñas oficien nuestra boda.</p>



<p>No sé si fue lo que acababa de leer y ver o si al contrario fue su belleza lo que me hizo sonreír aceptando pasar por la vicaría, aunque en vez de frente al altar fuera en el salón de mi casa. Lo cierto es que sin poner objeción alguna solo pedí que me dejaran ir a ponerme una corbata.</p>



<p>―Date prisa. Llevo demasiado tiempo esperando ser tu esposa― respondió la otra contrayente con gran alegría.</p>



<p>De camino al cuarto realicé un examen de conciencia de camino, analizando como había cambiado mi vida y lo que sentía por mi acosadora. Hasta yo me sorprendí cuando llegué a la conclusión de que estaba colado por ella.</p>



<p>«Siendo una arpía, es mi arpía», sentencié y ya convencido, no solo me puse corbata sino me cambié de ropa, poniéndome el mejor de mis trajes.</p>



<p>El cambio de vestimenta agradó a mi prometida y colgándose de mi brazo, esperó que Natacha comenzara su discurso inicial antes de entrar propiamente en la ceremonia.</p>



<p>―Nadie mejor que Kyon y yo, como el ruiseñor y la muñeca del novio, sabemos que han nacido el uno por el amor que se tienen y cuya mejor prueba es la dedicación con la que nos cuidan&#8230;― viendo que la oriental asentía, continuó: ―&#8230;Tras recogernos de la calle, nos han mimado y amado sin importarles postergar esta boda hasta que comprobaron que íbamos a ser felices a su lado. Siendo ellos los verdaderos protagonistas, mi hermana de adopción y yo nos sentimos también participes de esta unión, ya que a partir de que Lucas acepte a nuestra amada Patricia como su señora, nos convertiremos en las niñas de los dos.</p>



<p>Las lágrimas de la morena no se hicieron de rogar al escuchar de labios de la rusita que ambas la querían:</p>



<p>―Sé lo que significáis para mi novio y por eso, ya os considero mi familia y deseo que compartáis todos los aspectos de nuestra vida.</p>



<p>Las dos crías sollozaron al oírla, pero fue la chinita la más explosiva y cayendo postrada ante ella, dudó que se mereciera ser feliz.</p>



<p>&nbsp;―Mi zorrita, por supuesto, que lo mereces. Y desde ahora te digo que en tu caso seré la exigente ama que te eduque, te corrija y te ame.</p>



<p>No pude más que sonreír al notar la alegría de Kyon con esa dulce reprimenda, que por otra parte encontré que era exactamente lo que por su naturaleza necesitaba.</p>



<p>― ¿Y para mí qué será? ― preguntó la rubia haciéndose valer.</p>



<p>―Para ti, seré la modelo que pintes y la puta a la que tengas que satisfacer en la cama. ¿Te parece poco?</p>



<p>Sonriendo, contestó:</p>



<p>―Tener una puta tan bella dispuesta a que la retrate y la ame, supera con creces mis sueños.</p>



<p>En la respuesta, certifiqué nuevamente el cambio que había experimentado Natacha desde su llegada a casa y que poco quedaba en ella de la aterrorizada criatura que imploraba mis caricias.</p>



<p>«Habiéndolas obtenido, está aflorando su verdadera personalidad y me encanta».</p>



<p>Mi rutilante novia también sonrió y haciendo un gesto, pidió que continuara con el ritual que habían pactado entre ellas.</p>



<p>―Don Lucas Garrido, en su nombre y en el de sus actuales concubinas, ¿acepta usted como su legítima esposa, como dueña de Kyon Yang y como maestra de Natacha Ivanova, a doña Patricia Meléndez durante los años que le queden de vida.</p>



<p>―Acepto.</p>



<p>El suspiro de alegría de mi secretaria me impactó y temiendo que cayera en algún tipo de trance, seguí observándola mientras la rusita proseguía.</p>



<p>―Doña Patricia Meléndez, ¿acepta usted en este mismo acto como su legítimo esposo a don Lucas Garrido, como fiel sierva a Kyon Yang y como amorosa amante y pupila durante todos los años que le queden de vida?</p>



<p>― ¡No! ― contestó provocando el silencio de todos los que estábamos en el salón: ―Acepto a Lucas Garrido como legítimo esposo, a Kyon Yang como fiel sierva, pero a Natacha Ivanova no te quiero como amante y pupila&#8230; sino como mi legítima esposa.</p>



<p>Eso no debía esperárselo la pequeña diablesa y abriendo los ojos de par en par, quiso saber si iba en serio.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/503/98978212/98978212_047_7991.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―No te quiero de otra forma. O te casas con nosotros dos, o no me caso con nadie― respondió mientras sacaba otro velo y otro ramo de flores de un cajón.</p>



<p>La asiática si debía ser conocedora de las intenciones de su señora porque mientras Patricia se los daba y sustituyendo a la oficiante, preguntó:</p>



<p>―Doña Natacha Ivanova, ¿acepta usted a don Lucas y a doña Patricia como esposos y a esta servidora como su juguete?</p>



<p>―Acepto― replicó mientras se lanzaba en busca de nuestros besos.</p>



<p>Confirmando la validez de nuestra unión, Kyon declaró:</p>



<p>―Lo que el amor y el placer ha unido que no lo separe el hombre.</p>



<p>Si de por sí mis nuevas esposas se estaban comiendo los morros con voracidad cuando oyeron esa confirmación se volvieron locas y entre las dos comenzaron a desnudarme mientras me pedían que las tomara y hacer así hacer efectivos nuestros votos.</p>



<p>― ¿No sería mejor que continuáramos en la cama? ― pregunté cuando solo me quedaba el pantalón.</p>



<p>Ambas aceptaron la sugerencia y tomándome de la mano, pidieron a la chinita que las acompañara.</p>



<p>― ¿No esperarás que tus dueñas se desvistan solas teniendo una amarilla dispuesta a hacerlo?</p>



<p>La felicidad del rostro de la chavala y el tamaño de sus pezones ratificaron su disposición y por eso la nueva familia al completo nos fuimos a la habitación. Una vez allí, reparé en que, tras hablar con ella, Kyon empezaba a desnudar a la rusita y por eso cuando ésta acudió a mi lado sobre las sábanas, quise que me contará el porqué.</p>



<p>―Mi amor, llevo siendo tu mujer desde que me acogiste en tu casa y por eso creí oportuno que juntos recibiéramos a la tercera pata de nuestro hogar―susurrando en mi oído, respondió.</p>



<p>Oyéndola comprendí que la manipuladora criatura realmente pensaba que era así y que para ella era lógico considerar a Patricia, la nueva.</p>



<p>―Eres una zorra― comenté mientras observaba cómo la oriental iba deslizando los tirantes de su señora.</p>



<p>―Lo sé y por eso estás enamorado de mí― sin reparo alguno añadió.</p>



<p>&nbsp;Tomándola de la cintura, la besé.</p>



<p>―Recibamos a nuestra esposa como se merece.</p>



<p>Retornando mi mirada a la morena, sonreí al percatarme de su nerviosismo y extendiendo mis brazos, le rogué que se acercara. La timidez que mostró al acostarse entre nosotros fue prueba evidente de que se sentía primeriza y por ello antes de tocarla siquiera, lo primero fue una declaración de amor:</p>



<p>&nbsp;―Desde que te vi sentada en la mesa de la oficina, supe que esa diosa debía ser mía.</p>



<p>El sollozo con el que recibió mis palabras hizo que Natacha me imitara:</p>



<p>―Desde que me liberaste en nombre de nuestro Lucas, comprendí que deseaba vivir este momento. Te amo y siempre te amaré.</p>



<p>Para sorpresa de todos, Patricia se echó a llorar mientras replicaba:</p>



<p>―Debo reconocer algo antes de estar entre vuestros brazos. Cuando supe de Lucas me atrajo, pero sabiendo que seguía casado, nunca creí que llegara a ser mío y por eso durante dos años, lo espié siguiéndole allí donde iba. Al conocerte – añadió ya mirándome: ― me terminé de enamorar y aproveché tu divorcio, para que mi hermano me enchufara como secretaria&#8230;</p>



<p>―Cuéntame algo que no supiera― metiendo la mano entre sus rizos―comenté.</p>



<p>―Por favor, deja que termine. Durante ese tiempo, también descubrí que tu matrimonio falló cuando perdisteis la pasión y por eso comprendí que, si algún día llegaba a ser algo tuyo, debía buscarte un aliciente para que nunca me abandonaras. Por eso pedí a los psiquiatras de mi ONG que te estudiaran para ver que necesitarías para serme fiel y su dictamen fue claro, lo que nos faltaba para ser la pareja perfecta sería otra mujer que pudiese darte lo que yo nunca podría. Alegría y descaro.</p>



<p>―Me imagino que ahí entro yo― señaló Natacha lamiendo su mejilla.</p>



<p>―Sí, por eso les pedí que analizara a todas las chicas que liberáramos para ver si alguna reunía esas características. Cuando te extrajimos de donde Isidro te tenía, vieron que eras la candidata perfecta y me hablaron de ti. Lo que nunca me esperé fue que al ver los videos en los que aparecías, me excitara y a pesar de mis escarceos lésbicos, comprendiera que no era hetero sino bisexual y que te deseaba.</p>



<p>―No tengo nada que perdonarte― susurró la rubia cerrando los labios de la morena con sus dedos: ―Mi deseo por ti es tan grande como el que siento por Lucas.</p>



<p>En mi caso me tomó más tiempo asimilar su espionaje, pero tras llegar a la conclusión que, si exceptuaba el examen de mi personalidad, lo único que no sabía había sido el tiempo que me había estado espiando, respondí:</p>



<p>―Tus loqueros se equivocaron o al menos eso es lo que pienso― y mirando a Kyon le pedí que se acercara: ―Tengo un lado dominante que no supieron entrever y el cual me satisface esta niña.</p>



<p>―No solo el tuyo, sino el de tus dos perversas esposas― respondió Natacha, ejerciendo de portavoz de ambas: ―Nos pone cachondas tener una hembra que educar, ¿verdad querida?</p>



<p>Limpiándose las lágrimas, Patricia suspiró:</p>



<p>―Hasta hoy tampoco lo supe, pero así es.</p>



<p>Soltando una carcajada,</p>



<p>―Ruiseñor, canta para tus amos.</p>



<p>Alzando su prodigiosa voz, nuestra sumisa se encaramó en la cama y sin que nadie se lo tuviese que pedir comenzó a repartir sus caricias entre los tres dando el banderazo de salida. Por mi parte, tras besar el cuello de mi antigua acosadora me fui deslizando por ella hasta llegar a sus pechos donde me encontré con la rusa.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/503/98978212/98978212_066_825d.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Paguemos a nuestra esposa el regalo que nos hizo al juntarnos― riendo, ordené.</p>



<p>Natacha no pudo ni quiso contestar ya que su boca estaba ocupada ya mordisqueando uno de los pezones de Patricia. Tomando entre mis dientes el que había dejado libre, pasé una mano por el trasero de la rubia haciéndole ver que éramos un cuarteto mientras nos llegaba el primer gemido de la morena.</p>



<p>― ¡Por dios!</p>



<p>Levantando la mirada, reí al comprobar que Kyon, viendo su sexo huérfano, se había compadecido de él y sin dejar de cantar se había puesto a lamerlo.</p>



<p>―Hoy no la podemos dejar descansar y siendo tres lo único que tenemos es que organizarnos― aconsejé.</p>



<p>Captando la idea, la rusita se levantó y abriendo el armario, sacó un arnés con un pene adosado. Y poniéndoselo a la cintura, declaró suyo el trasero de nuestra esposa.</p>



<p>―Yo me quedo con su coño― respondí y cambiando de postura, me tumbé sobre la cama mientras azuzaba a la morena a que se subiera encima.</p>



<p>Sonriendo, obedeció y poniéndose a horcajadas sobre mí, tomó mi pene entre los dedos para acto seguido empalarse con él lentamente. Eso me permitió sentir como su vulva se ensanchaba para recibir la invasión mientras su dueña lloraba de felicidad.</p>



<p>―Tengo un marido que vela por mí.</p>



<p>A su espalda y mientras se ponía a trotar, notó la lengua de Kyon abriéndose camino en su entrada trasera.</p>



<p>―Amarilla, prepara bien mi culo, para que la zorra de mi esposa no me lo destroce cuando me haga suya― usando las manos para separar sus cachetes, exigió.</p>



<p>La lujuria que descubrí en los ojos de Natacha me hizo saber que no esperaría mucho antes de rompérselo y por eso, llevando mis dedos a los negros cántaros que botaban frente a mí, tomé sus areolas y con sendos pellizcos azucé a la morena a acelerar.</p>



<p>― ¡Qué ganas tenía de sentir tu trabuco! ― chilló al notar mi glande golpeando las paredes de su vagina.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El flujo que manaba de su coño facilitó sus movimientos y ya presa de la pasión, se lanzó desbocada en busca del placer mientras sentía como su ojete se iba relajando con la húmeda caricia de nuestra sumisa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Estoy lista para recibirte― informó a la rubita al saber lo cerca que estaba de correrse.</p>



<p>― ¿Qué esperas? ¡Fóllatela! ¿No ves que lo está deseando? ― rugí desde la cama viendo su indecisión.</p>



<p>Aproximando la cabeza del pene de su cintura al trasero de la negra con la que se acababa de casar, tanteó unos instantes antes de decirla:</p>



<p>―Voy a tomarte y a partir de ese momento, ¡te mataré si nos eres infiel!</p>



<p>No comprendí la dureza de la chavala y menos la reacción de Patricia. Ya que por extraño que parezca, acogió esa amenaza con gran alegría e impulsándose hacia atrás, se clavó el falo artificial hasta el fondo de sus intestinos mientras se corría:</p>



<p>―Por fin tengo un marido y una esposa que me comprenden y que me aman a pesar de lo que soy― chilló sintiendo su ojete atravesado.</p>



<p>― ¿Qué eres? ¡Cuéntanoslo! ― mordiendo su cuello, exigió la eslava.</p>



<p>―Lo sabes, sé que leíste mi expediente.</p>



<p>―Yo sí, pero nuestro esposo no. ¡Dínoslo!</p>



<p>― ¡Una libertina llena de inseguridades y celos que necesita sentirse deseada! ― reconoció descompuesta mientras su cuerpo explotaba de placer.</p>



<p>― ¡Eso se ha acabado! Ahora que eres nuestra, solo te sentirás atraída por nosotros y no necesitaras a nadie más. Con tu Lucas, tu Natacha y tu Kyon deberá bastarte.</p>



<p>La deriva de esa conversación me hizo saber que estaba siguiendo el guion que había diseñado Bañuelos por si algún día quería desprenderse de Patricia y vendérsela a otro.&nbsp; Por eso, no dije nada cuando pidió a la chinita que se levantara y le pusiera su coño en la boca. Como no podía ser de otra forma, ella obedeció. Natacha espero a que la negra se pusiera a lamer la entrepierna de Kyon para gritar:</p>



<p>―Con nosotros tres, estás completa. ¡Ahora córrete!</p>



<p>Coincidiendo, o mejor dicho a raíz de esa orden el cuerpo de la negra explosionó en la misma forma líquida que observé la primera vez que me topé con uno de los detonantes de Natacha y por eso, no vi raro que, dirigiéndose a mí, la rubia me pidiera que siguiera amando a nuestra esposa.</p>



<p>―Lo necesita para sentirse afianzada.</p>



<p>Aguijoneado por sus palabras, tomándola de la cintura, incrementé el ritmo con el que cabalgaba sobre mí mientras era sodomizada consiguiendo que Patricia profundizara y alargara su orgasmo más de lo razonable.</p>



<p>― ¡Todavía no pares y sigue!</p>



<p>Para entonces todo mi ser necesitaba liberar la tensión que había venido acumulando, pero consciente de que la rubita sabía lo que estaba haciendo con las manos aceleré más si cabe el compás de la morena mientras Natacha se sincronizaba con ella.</p>



<p>― ¡Necesita más estímulo! ― chilló.</p>



<p>Viendo que no era suficiente el ser follada por ambas entradas, acerqué mi boca a las ubres de nuestra esposa y las mordí. Como si lo hubiésemos practicado, al sentir la acción de mis dientes en sus pezones, Patricia me imitó cerrando los suyos sobre el clítoris de Kyon. Al escuchar el berrido de dolor y placer de la chinita, la eslava supo que había llegado el momento para pedir que me corriera:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/503/98978212/98978212_079_a841.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Preña a la mujer de nuestros sueños, esposo mío.</p>



<p>Esas palabras debían ser otro de esos famosos “switch” porque nada más pronunciarlas un alarido surgió de la morena y desplomándose sobre mí, comenzó a convulsionar como nunca antes.</p>



<p>―Disfruta de nuestro amor hasta que no puedas más, para que basta que Lucas o yo te lo pidamos tu cuerpo recuerde estás sensaciones y te vuelvas a correr.</p>



<p>Lejos de minorar el placer de Patricia se incrementó y babeando sobre mi pecho, comenzó a sollozar al notar que hasta la última de sus células estaba siendo pasto de las llamas del gozo.</p>



<p>― ¿Dime ahora quién eres? ¿Sigues siendo la libertina que necesita sentirse admirada?</p>



<p>― ¡Ahora sé quién soy! ¡Soy vuestra esposa y nada más! – declaró un instante antes de desmayarse.</p>



<p>Con una sonrisa de oreja a oreja, Natacha desplazó a la morena y quitándose el arnés, la sustituyó sobre mí mientras decía:</p>



<p>―Ya que hemos estrenado a tu última adquisición, es hora de que ames a tu favorita.</p>



<p>―Y yo, ¿qué hago? ― preguntó la chinita.</p>



<p>Agachándose a besarme, la pícara eslava contestó:</p>



<p>―Aguanta un poco y cuando notes que me voy a correr, ¡cómeme las tetas!&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">20</h1>



<p>Esa primera noche los cuatro juntos en nuestro hogar fue una sucesión de combates cuerpo a cuerpo donde a veces cada uno iba por libre, mientras en otras formamos dos bandos para lanzarnos unos contra los otros.&nbsp; Todas ellas disfrutaron de mis caricias. Cuando no fue un clítoris el que lamí, fue un coño el que cabalgué o un culo el que forcé. Aun así, en ese baturrillo de piernas brazos y pechos, no pude dejar de reparar en que siempre Natacha era la que distribuía sutilmente las funciones de cada uno, erigiéndose en cierta manera en la matriarca máxima de la familia. Es más, creo que Patricia fue la primera en aceptar ese implícito nombramiento al pedir su opinión cada vez que cambiaba de pareja. En cambio, Kyon me tomó a mí como guía y cuando dejaba a una de sus compañeras exhausta sobre la cama, se lanzaba sobre ella para no dejarla descansar. De esa forma, era bien entrada la madrugada cuando paulatinamente la lujuria de nuestros cuerpos fue apaciguándonos y pudimos descansar sin saber que al despertar se desencadenaría el caos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Eran poco más de las siete cuando una cruel risa resonando en el cuarto me despertó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿Qué ocurre aquí? ― exclamé al ver a Bañuelos cómodamente sentado en una silla frente a la cama.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Haciendo gala de la pistola que llevaba en las manos, el malnacido contestó:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿Realmente creías que me iba a tragar las supuestas torturas que te permitieron salir libre? ¿Me crees tan tonto para pensar que no sospecharía que el comprador de “felpudo” era un infiltrado? Lo único que te reconozco es que mientras abría la puerta para hacértelo pagar, jamás pensé que me encontraría con mis tres experimentos reunidos junto a ti.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aterrorizado más por ellas que por mí, quedé mudo mientras buscaba una salida. La situación empeoró al ver llegar a su mujer. Al observar a Natacha y a Patricia desnudas en la cama cuando solo se esperaba a Kyon, la pelirroja sonrió confirmando la última afirmación de su marido:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Cariño, ¡menuda suerte tenemos! Tenemos a nuestras putitas juntas, no vamos a tener que buscarlas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La rusita, levantándose de la cama, quiso enfrentarse a la recién llegada:</p>



<p>―No soy vuestra puta.</p>



<p>―Por supuesto que lo eres y pienso demostrarte que eso también va por las otras dos ― soltando una carcajada, la tal Eugenia, contestó y pegando una palmada, añadió: ―Arrodillaos ante vuestros verdaderos dueños.</p>



<p>Los semblantes de las tres mujeres con las que había compartido una noche de caricias palidecieron al notar que les era imposible reusar esa orden y con lágrimas en los ojos, una a una fueron hincando sus rodillas ante el matrimonio. Al ver la sumisión de la rusita que había osado revolverse contra ella, quiso darle otra lección y martirizarla con el recuerdo de su captura:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/503/98978212/98978212_073_e258.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Ni siquiera tus padres te querían y por ello te vendieron.</p>



<p>El dolor de la rubia me hizo reaccionar:</p>



<p>― ¡Eso no es cierto! ¡No te compraron! Te secuestraron después de matarlos.</p>



<p>Que conociera con detalle el modo en que se habían hecho con ella, despertó la ira de Bañuelos:</p>



<p>― ¿Quién te lo ha dicho? – rugió.</p>



<p>Me abstuve de contestar al estar centrado en observar la triste alegría de Natacha al enterarse saber que sus progenitores habían muerto por defenderla. Al no conseguir respuesta a su pregunta, insistió dirigiendo la misma a Patricia.</p>



<p>―Fui yo y no lo siento. Cuando mi esposo me pidió que indagara en tus discos duros por si había algo en ellos que te llevara a la cárcel, lo hice.</p>



<p>Descargando un doloroso tortazo sobre ella, la mandó al suelo mientras le exigía que lo acompañara a deshacerse de las pruebas, sin reparar en que venciendo su adoctrinamiento Kyon se había levantado a defenderla. Al verla, haciéndole una seña, le pedí que volviera a sentarse. La rapidez con la que me obedeció me alertó de que sus propios maltratadores no comprendían la magnitud de su adiestramiento y que, en su caso, al haber sido completo, la oriental seguía considerándome su verdadero amo.</p>



<p>Con ello en mente, aproveché la ausencia de su marido para interrogar a Eugenia, a través del halago:</p>



<p>―Ya que sabes que leí sus expedientes, me da igual reconocer que me impactó el descubrimiento de la fórmula que las hizo convertirse en superdotadas. ¿Qué piensas hacer? ¿Te has planteado hacerlo público? ¡Te llevarías el premio nobel!</p>



<p>Mis palabras satisficieron el ego de la bioquímica y tras declarar que lo de menos era ese reconocimiento, confirmó lo que había leído sobre ella al decir:</p>



<p>―Darlo a conocer, sería de imbéciles. Queremos seguir investigando y convertirnos en dioses&#8230;― la perturbada científica no cayó en que no debía revelarme sus planes o quizás lo consideró irrelevante ya que me iban a matar: ―&#8230;en cuanto consiga mejorar el compuesto, lo usaremos mi marido y yo en nosotros para hacernos dueños del mundo. Nada ni nadie podrá pararnos porque para nosotros el resto de la humanidad serán monos y haremos de ellos, nuestros esclavos.</p>



<p>Deseando que continuara, contesté:</p>



<p>―A ti dudo que te haga falta. Tengo claro que tu cerebro es prodigioso.</p>



<p>Henchida por lo que acababa de oír, no dudó en seguir confesando:</p>



<p>―Me alegro que reconozcas mi genio y eso que no sabes que, en mi bolsillo, llevo la última mejora que he desarrollado.</p>



<p>― ¿Tan potente es? ― pregunté.</p>



<p>―Por las pruebas que he hecho en cobayas, es la definitiva. Los roedores que han sido inoculados han desarrollado por cien su inteligencia.</p>



<p>― ¿Lo habéis probado en humanos? ― insistí recordando cuál era el fin último de sus investigaciones.</p>



<p>―Sí y el éxito ha sido total, aunque nos hemos tenido que desprender de nuestras conejillas de indias al demostrar que eran capaces de leer nuestros pensamientos― declaró reconociendo nuevos asesinatos.</p>



<p>Mi indignación creció a límites insoportables y eso me hizo echarle en cara el que una de ellas hubiese sido su propia hija. Su ausencia de escrúpulos nuevamente quedó patente cuando vanagloriándose de su actuación contestó:</p>



<p>―Cuando crezca, María no se podrá quejar cuando compruebe que está un escalón por encima del resto de los hombres. Ya que la fórmula que la inyectamos no es ésta, su lugar será darnos un heredero que continúe nuestra obra― señaló sacando, con la mano que no llevaba la pistola, una jeringuilla lista para ser usada.</p>



<p>La certeza de que no tardarían en usarla con ellos, me hizo preguntar por qué teniéndola se habían arriesgado viniendo a mi casa.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/503/98978212/98978212_092_655e.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Teníamos que borrar cualquier rastro que nos señalara. Cuando nuestros contactos en la policía nos informaron que felpudo estaba en tu casa, decidimos acercarnos, ya que así mataríamos dos pájaros de un tiro. Nos vengaríamos de ti mientras acabábamos con ella.</p>



<p>De reojo, observé a Kyon a punto de saltar y asumiendo que el matrimonio debía estar al completo antes de intentar rebelarnos, le hice una seña para que se quedara quieta. Nuestra espera fue corta. A los pocos minutos y acompañado de Patricia, que no paraba de llorar, apareció Isidro con mi computadora bajo el brazo.</p>



<p>―Ya tengo las pruebas que consiguieron reunir― afirmó.</p>



<p>Me alegro oírlo y esperanzado pensé que de salir todo mal, todos los datos de sus crímenes serían hallados por la policía cuando abrieran la caja fuerte donde había dejado el USB a buen resguardo. La científica que no era tonta, tomando de la melena a la morena, le preguntó:</p>



<p>― ¿Tienes otra copia?</p>



<p>Al haber efectuado la pregunta de esa forma, mi nueva esposa pudo falsear la verdad:</p>



<p>―Señora, puedo jurarle que no dispongo de otra.</p>



<p>Mi corazón dio un salto de alegría al comprobar que a pesar del lavado de cerebro la morena mantenía cierta independencia y había sido capaz de ocultar que me había dado esa memoria.</p>



<p>«Bien hecho, preciosa», pensé para mí busqué el momento ideal para saltar sobre ellos.</p>



<p>El matrimonio no puso en duda esa afirmación al venir de alguien que consideraban sometido y viendo en mí al único del que desconfiar, decidieron que fuera yo el primero al que matar:</p>



<p>―Acabemos ya― poniendo la pistola en mi sien comentó, Bañuelos.</p>



<p>Antes de que disparara, pregunté si podía despedirme de mis esposas. El cretino se descojonó e involuntariamente dejó de apuntarme mientras me daba permiso:</p>



<p>―Quiero que sepáis que os amo― dije dirigiéndome a Patricia y a Natacha, para acto seguido, girarme hacia la oriental: ―Kyon, mi dulce ruiseñor, quiero que sepas también te quiero y que&#8230; Isidro y Eugenia son mis enemigos.</p>



<p>Su maltratador comprendió mis intenciones, pero confiando en su sumisión no la vio llegar cuando de pronto usando las dos manos le rompió el cuello.&nbsp; Con su marido agonizando o muerto, la mujer intentó tomarme como rehén poniendo su arma en mi cabeza, pero revolviéndome la tiré al suelo. Una vez ahí, la sumisa no tuvo piedad de ella y la mató mientras mis dos esposas miraban horrorizadas hacia mí.</p>



<p>― ¿Qué os pasa? ― pregunté al ver sus caras.</p>



<p>Natacha fue la que contestó:</p>



<p>―Tu cuello.</p>



<p>Al tocármelo descubrí que tenía clavada la jeringuilla.</p>



<p>―Me ha inoculado― grité mientras la habitación se nublaba&#8230;</p>



<p>Durante una semana, me debatí enfermo. Mis altas temperaturas y el sufrimiento que padecí les hizo temer mi muerte y en el hospital se turnaron entre ellas para que, de llegar mi fallecimiento, no muriera solo como un perro. En mi agonía, la imagen de mi adorada rubia, la de mi amada negra y de mi fiel oriental se mezclaron con la de una chiquilla que usando una esponja me lavaba la frente pidiendo a “diosito” que su nuevo papá no muriera. En mi mente, escuchaba sus lloros a la lejanía sin que pudiera reconocer quien sollozaba y así fue hasta que un lunes, conseguí abrir los ojos.</p>



<p>― ¿No me vas a preparar nada de desayunar? Tengo hambre― comenté a mi ruiseñor que permanecía dormido en el sofá del cuarto.</p>



<p>Al escuchar mi voz, Kyon creyó que era un sueño.</p>



<p>―Soy difícil de matar― sonreí viendo Tal era mi enfermedad que creí&nbsp;</p>



<p>Sin poder contener su alegría, me besó y empezó a llamar a gritos al resto de la familia. Al estar en el pasillo, Patricia y Natacha tardaron apenas unos segundos en llegar en compañía de la criatura que había visto en sueños. Sus besos y abrazos no impidieron que me diera cuenta de que no me la habían presentado, pero sabiendo quién era al haberla reconocido como la hija de Bañuelos no hizo falta.</p>



<p>«La pobre es María», me dije compadeciéndome al saber no solo que sus padres habían muerto, sino que quien los había ejecutado había sido yo.</p>



<p>―No te preocupes. Antes era huérfana, ahora no. ¡Tú vas a ser mi padre! ― escuché que sin mover los labios me decía.</p>



<p>El cariño de tal afirmación y que me llegara directa a mente, me hizo girar y mirándola a los ojos, me pregunté si lo había imaginado.</p>



<p>―No, papá. He sido yo― con una sonrisa de oreja a oreja, respondió.</p>



<p>― ¿Eres telépata? – insistí sin usar la voz.</p>



<p>―Ambos lo somos.</p>



<p>Inconscientemente, me pregunté cómo era posible que Isidro y su mujer nunca se hubiesen dado cuenta del rotundo éxito que habían tenido con su retoño.</p>



<p>&nbsp;―Eran malos y nunca se lo dije― no dando importancia, contestó.</p>



<p>― ¿Entonces por qué me lo dices a mí?</p>



<p>Sonriendo mientras se acercaba y tomaba mi mano, respondió sin emitir sonido alguno:</p>



<p>―Mientras te cuidaba, vi que eras bueno y decidí adoptarte</p>



<p>Mientras ajenas a que estábamos conversando, Patricia se abrazaba a las otras dos, pedí a mi niña que se subiera sobre mí.</p>



<p>―Háblame. Quiero oír tu voz, mi pequeña.</p>



<p>&nbsp;―Te quiero, papá― contestó mientras mandaba a mi cerebro que se había ocupado de saltarse todos los trámites y que solo faltaba mi firma para ser legalmente mi hija.</p>



<p>Riendo, la abracé convencido que bajo el cuidado de alguien que la quisiera la indudable inteligencia de esa niña podía hacer mucho bien.</p>



<p>―Juntos haremos un lugar mejor de este mundo. Pero ni siquiera podemos decírselo a mis tres madres, no entenderían en lo que nos hemos convertido―me soltó por el cauce al que todavía no me había acostumbrado.</p>



<p>― ¿Qué somos?</p>



<p>―La que me engendró ya te lo dijo&#8230; comparándonos con el resto de la humanidad&#8230; ¡somos dioses!</p>



<p>************* FIN *************</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/503/98978212/98978212_087_e070.jpg" alt="" width="672" height="1011"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-historia-de-un-jefe-acosado-por-su-secretaria-fin-por-golfo/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;La historia de un jefe acosado por su secretaria 8&#8221; (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-historia-de-un-jefe-acosado-por-su-secretaria-8-por-golfo</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-historia-de-un-jefe-acosado-por-su-secretaria-8-por-golfo#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Mar 2026 08:19:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[fetichismo]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://pornografoaficionado.com/?p=26867</guid>

					<description><![CDATA[Una vez había terminado de cenar, me acerqué a ver a las muchachas lleno de curiosidad. Aunque no sabía el modo exacto en el que Natacha me habría preparado a la asiática, daba por supuesto que no me defraudaría. Aun así, jamás esperé encontrarme a Kyon completamente atada con cuerdas y menos ver que la rusita le hubiera colocado una mordaza mientras ella sonreía con una fusta en la mano. ― ¡Qué rápido has aprendido el arte del Shibari! ― observé impresionado al comprobar que, además de haberla inmovilizado, se había tomado la molestia de que formar con la soga [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Una vez había terminado de cenar, me acerqué a ver a las muchachas lleno de curiosidad. Aunque no sabía el modo exacto en el que Natacha me habría preparado a la asiática, daba por supuesto que no me defraudaría. Aun así, jamás esperé encontrarme a Kyon completamente atada con cuerdas y menos ver que la rusita le hubiera colocado una mordaza mientras ella sonreía con una fusta en la mano.</p>



<p>― ¡Qué rápido has aprendido el arte del Shibari! ― observé impresionado al comprobar que, además de haberla inmovilizado, se había tomado la molestia de que formar con la soga una red en la que el trasero de la cría quedaba sensualmente expuesto.</p>



<p>―No es mérito mío, sino de “ruiseñor”, nuestra “golosina” ― respondió: ―Solo he seguido sus instrucciones.</p>



<p>&nbsp;&nbsp; No me pasó inadvertido que hubiese usado los dos apodos para nombrar a la nueva incorporación como tampoco que se hubiese supuesto al decir “nuestra” que era también de su propiedad. Pensando en que por razones de horario estaría con ella más que yo, me pareció bien y por ello me puse a presté atención a la evidente excitación de la chinita.</p>



<p>«Sentirse indefensa la pone cachonda», razoné al ver que tenía erizados los pezones.</p>



<p>Dando tiempo a que su calentura se acrecentara, me senté en la cama sin tocarla. Tal como había previsto, al no recibir caricia alguna de su amo, lejos de tranquilizarla, puso nerviosa a la chavala e involuntariamente, gimió pidiendo que la hiciera caso. Como era novato en esas lides, preferí empezar con un piropo a la que se había ocupado de atarla mientras observaba la reacción de la cautiva:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/79/64505104/64505104_004_423e.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Reconozco que eres una artista, has conseguido que se me antoje dar un mordisco a nuestra golosina.</p>



<p>Al oírme, Kyon volvió a suspirar haciéndome participe de lo mucho que la atraía sentir que la marcaba con mis dientes. Sin prisa alguna, pasé una de mis manos por su trasero con delicadeza, para acto seguido y con la mano abierta, comprobar su predisposición regalándola una sonora nalgada. Al ser algo que deseaba, sollozó de placer.</p>



<p>―De no llevar la mordaza, nuestro “ruiseñor” le agradecería esa caricia ― Natacha comentó haciendo de portavoz de la joven.</p>



<p>Asumiendo que sería así al comprobar la humedad que había hecho aparición entre sus pliegues, aproveché que en esa postura podía verme y con `premeditada lentitud, comencé a desnudarme. Mi striptease exacerbó la necesidad de entregarse a su amo y nuevamente se ofreció a mí poniendo el culo en pompa. Lo que no anticipé fue que la rusa se lo recriminase descargando sobre ella otro azote:</p>



<p>―No puedes ni debes acelerar tu entrega. Eso es potestad de nuestro amo.</p>



<p>Esa recriminación de labios de su maestra provocó las lágrimas de la muchacha. Enternecida Natacha acercó su boca y las lamió:</p>



<p>―No llores, golosina mía. Solo era un consejo.</p>



<p>Al sentir que un cariño que no se esperaba y menos a través de la lengua de la rubia, Kyon enmudeció y de improviso todo su cuerpo comenzó a temblar presa de la desesperación.</p>



<p>― ¡Quítale la mordaza y bésala! ― exigí interesado en esa reacción.</p>



<p>Obedeciendo mi orden, la despojó del bozal y sorprendiéndome, mordió con dureza los labios de la sumisa.&nbsp; Supe que Natacha había actuado correctamente al sustituir el beso que le pedí por esa ruda caricia cuando de improviso la chinita se corrió entonando una canción de amor.</p>



<p>― ¡Qué apropiado es el nombre de ruiseñor para nuestra zorrita! ― encantada comentó la rusa al escuchar la forma en que exteriorizaba el placer.</p>



<p>La prodigiosa voz de Kyon fue un reclamo del que no pude abstraerme e increíblemente, mi pene reaccionó irguiéndose entre mis piernas.</p>



<p>―Me parece que a nuestro amo le gusta que cantes― susurró muerta de risa Natacha.</p>



<p>Al comprobar que era así, elevando la intensidad de su canto, contestó alterando la letra que entonaba:</p>



<p>―Presa en su jaula de oro, el bello ruiseñor anhela las manos de su dueño y por eso canta.</p>



<p>No me costó entender que estaba pidiendo mis caricias y accediendo a su suplica, acaricié sus pechos con dos de mis yemas incrementando con ello el gozo que estaba experimentando.</p>



<p>―La pajarita no echó de menos la libertad al saber que estando enjaulada podía trinar para complacer al dueño del jardín al que había llegado volando― canturreó.</p>



<p>&nbsp;Para entonces deseaba formalizar su entrega, pero sabiendo que cuanto más la postergara mayor sería su placer preferí incrementar su gozo con un pellizco en una de sus areolas. El efecto de esa ruda caricia desbordó mis previsiones y de improviso fui testigo del brutal orgasmo que recorrió de arriba abajo el cuerpo de la cantante.</p>



<p>―Supo la avecita presa que los barrotes de su prisión eran en realidad la puerta de su hogar al sentir el cariño con el que la trataba su señor― lloró al verse inmersa en el placer, pero incompleta.</p>



<p>―Amo, no la haga sufrir más― susurró en mi oído Natacha.</p>



<p>Admitiendo que era así, usé la soga que la tenía inmovilizada para acercarla a mí y tomando mi hombría, comencé a jugar entre sus pliegues mientras la alertaba de que en unos instantes iba a hacerla mía.</p>



<p>―Libéreme haciéndome su esclava― imploró sin mover un músculo de su cuerpo.</p>



<p>Con paso firme, pero delicadamente, hundí mi tallo en ella hasta toparme con su himen que todavía permanecía en pie y al contrario que con la rubia, no pedí permiso y con un pequeño empujón, desgarré la telecilla.</p>



<p>―Soy una mujer libre en los brazos del único amo que voy a tener― rugió con alegría sin importar el dolor que le había provocado al desflorarla.</p>



<p>La facilidad con la que mi pene se sumergió en su interior confirmó sus palabras y asumiendo que era mi responsabilidad el hacerla disfrutar, imprimí un lento trote tomándola de los hombros. Sus gemidos de placer me permitieron ir incrementando poco a poco la velocidad con la que la cabalgaba hasta convertir ese pausado cabalgar en un desenfrenado galope.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/79/64505104/64505104_009_bc92.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Azuza a tu montura para que sepa quién es su dueño― con tono excitado, Natacha me aconsejó.</p>



<p>Comprendiendo que, según el manual era lo apropiado, marqué el ritmo a mi montura con nuevos azotes mientras con el pene martilleaba su interior. La violencia de mi asalto no menguó al notar que se corría y dominado ya por la lujuria, busqué mi placer haciendo chocar mi glande contra la pared de la vagina de la oriental. Esa insistencia estimuló más si cabe la entrega de Kyon y ya gritando me rogó que grabara mi amor en su cuello.</p>



<p>Como había leído que en su lavado de cerebro habían dejado impreso que no se sentiría plena hasta que los dientes de su amo se cerraran sobre su piel, esperé a sentir que me corría para morderla. El dolor del mordisco unido al placer de notar que mi hombría explotaba en su interior renovó, alargó y magnificó el clímax de la chinita.</p>



<p>― ¡Libre y esclava de mi señor! ― gritó y con una felicidad sin igual en su tono, añadió: ― ¡Esclava y libre con mi señor!</p>



<p>Exhausto contemplé la plenitud de la joven e incapaz de hacerlo por mí mismo, pedí a la rusita que la desatara mientras me tumbaba en la cama. Ésta no dudó un instante en obedecer y tras liberarla de sus ataduras, la besó felicitándola por haber derrotado a su dueño.</p>



<p>―Golosina, te dejó descansar si me prometes que luego me ayudaras a levantar el ánimo de nuestro hombre― muerta de risa, dejó caer.</p>



<p>Lo que nunca se esperó Natacha fue que Kyon se arrodillara ante ella y besando sus pies, la rectificara:</p>



<p>―Señora, sé que usted es la favorita del amo y por tanto no puedo prometer algo que estoy obligada a dar en cuanto usted deje su marca en mí.</p>



<p>La descarada criatura al sentir la adoración que esa exótica belleza sentía por ella, replicó:</p>



<p>―Solo me dignaré a morder mi golosina, cuando me haya hecho sentir su amor.</p>



<p>Como no podía ser de otra forma, “ruiseñor” entendió lo que pedía y comenzando a cantar, hundió la cara entre las piernas de su maestra&#8230;</p>



<p>El sol del amanecer a través de la ventana me despertó con ellas abrazadas a mí. Al seguir dormidas, eso me permitió pensar en lo sucedido y fue entonces cuando caí en un detalle que había permanecido oculto a mis ojos: Patricia, Natacha y Kyon tenían algo en común, las tres eran sobresalientes además de bellas. Meditando sobre ello no me pareció normal que mi secretaria fuera dueña de una inteligencia poco común, que la rusita tuviera un talento para la pintura descomunal, y para colmo que la sumisa estuviera dotada de una voz capaz de dar la talla en cualquier compañía de ópera.</p>



<p>«O bien ese cabrón de Isidro Bañuelos siente predilección por mujeres que destaquen en alguna faceta, o en realidad ha descubierto el método de incrementar las aptitudes de sus víctimas convirtiéndolas en verdaderas genios».</p>



<p>De ser eso último, ese pervertido o alguien de su organización había sido capaz de dar un salto cuántico en lo que respecta a la educación tal y como la conocíamos.</p>



<p>«No puede ser que, habiendo hecho un descubrimiento que podría cambiar la humanidad, lo usen únicamente para satisfacer sus oscuras apetencias», pensé impresionado y preocupado por igual.</p>



<p>Ya con la duda en el cuerpo y tratando de meditar como podría descartar o verificar mis sospechas, esperé a que dieran las siete y media para despertar a las dos crías. Al llegar la hora, acaricié las mejillas de la chinita llamándola por su apodo.</p>



<p>― Golosina, hay que levantarse.</p>



<p>En cuanto oyó mi voz, la joven abrió sus rasgados ojos y luciendo una sonrisa intentó renovar sus votos, pero rechazando sus mimos le pedí que se fuera a preparar el jacuzzi:</p>



<p>― ¿Va a permitir que lo bañe? ― esperanzada preguntó.</p>



<p>―Nos bañaremos los tres juntos en cuanto despiertes a esta vaga― respondí señalando a la rubia que no se había enterado de nada.</p>



<p>Supe que a partir de entonces debía de tener cuidado y detallar más cualquier orden que le diese, cuando arrastrándola de los pies la echó de la cama.</p>



<p>―El amo nos quiere en pie― se defendió la oriental cuando Natacha gritando empezó a protestar por el modo en que la había levantado.</p>



<p>Tras lo cual, obviando el cabreo de la chavala, se fue a llenar la bañera.</p>



<p>― ¿Qué coño le pasa a esta loca? ¿Has visto cómo me ha tirado al suelo? ― todavía indignada, me preguntó.</p>



<p>Despelotado de risa, la ayudé a levantarse y la besé.</p>



<p>―Date prisa que os quiero preguntar algo― dije mientras me dirigía al baño.</p>



<p>Al ver que ya había agua suficiente, me metí en el jacuzzi y las azucé a entrar conmigo. La oriental que era la que llevaba más tiempo con los ojos abiertos fue la primera en pasar mientras la rusa rumiaba su cabreo preguntando qué era eso de lo que quería hablar. Atrayendo a ambas, las coloqué entre mis piernas y comencé a enjabonarlas mientras pedía que Natacha me contara si antes de ser comprada a sus padres ya pintaba tan bien.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/79/64505104/64505104_014_04df.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Lucas, mis viejos eran tan pobres que nunca tuve siquiera un lápiz por lo que no lo sé.</p>



<p>―Vale, cariño. Y una vez en poder de ese hombre, ¿cómo empezaste a dibujar?</p>



<p>Haciendo memoria, contestó:</p>



<p>―Ahora que lo dices. No me fije en las pinturas que había en la casa donde permanecí tantos años hasta un día en el que un médico me inyectó unas vitaminas.</p>



<p>Intrigado insistí en que siguiera haciendo el esfuerzo de pensar en ese día.</p>



<p>―Como comentaba al irse, todo me daba vueltas y sentía una extraña angustia que solo despareció cuando cogí un pincel y comencé a pintar en un papel la cabaña de mis padres.</p>



<p>― ¿Era lo único que tenías a tu alcance? ¿Había&#8230; no sé, instrumentos de música, libros&#8230;?</p>



<p>―Sí, pero no me digas la razón nada de eso me atrajo. En cambio, ese pincel me llamaba y en el momento en que lo toqué, me tranquilicé y la angustia desapareció.</p>



<p>Deseando y temiendo a la vez que Kyon ratificara mis sospechas, le hice las mismas preguntas, pero en su caso respecto al canto.</p>



<p>&nbsp;―Me ocurrió igual. No canté jamás hasta el día en que un enfermero me puso una inyección e histérica cogí una guitarra, la cual al tocarla hizo desaparecer mi nerviosismo.</p>



<p>―Ruiseñor, a parte de la guitarra, ¿qué instrumentos sabes tocar? ― la rubia preguntó.</p>



<p>―No sé&#8230; todos. En cuanto oigo como suena uno, no tardo en poder usarlo para cantar.</p>



<p>― ¿Has tocado alguna vez un piano? ― la rubia que no era tonta preguntó.</p>



<p>Avergonzada que la oriental reconoció que, aunque había oído su sonido en un equipo de música, nunca había visto uno. Anticipando mis pensamientos, Natacha sacó a Kyon de la bañera y la llevó al salón sin importarle que, mojadas como estaban, empaparan todo a su paso. Envolviéndome en una toalla, las seguí y horrorizado, observé cómo comenzaba a tocar las teclas y tras un minuto oyendo las notas que producían sus dedos al pulsar sobre ellas, la chinita se lanzaba ejecutar al piano una composición de Beethoven.</p>



<p>«¡Su puta madre! ¡Esto no es natural!», exclamé para mí mientras la rusa aplaudía entusiasmada.</p>



<p>Derrumbándome en el sofá, comprendí que además de haberlas lavado el cerebro habían sido conejillas de indias de un experimento del cual, y a pesar de reconocer que había sido un rotundo éxito, desconocía si podía tener efectos secundarios.</p>



<p>Recordando que según creía Patricia también había sido víctima del mismo, la llamé:</p>



<p>―Me da igual que no te apetezca verme. Necesito enseñarte algo, así que pon en movimiento tu estupendo culo o tendré que irte a buscar y te traeré a rastras― grité a través del teléfono a mi secretaria cuando ésta se negó de primeras a acudir a mi llamada&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">17</h1>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―</p>



<p>Menos de veinte minutos después, escuché el timbre de la puerta y cuando ya me disponía a abrir a Patricia, Natacha ordenó a Kyon que fuera ella.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Ruiseñor, la mujer que ha llegado será próximamente la esposa de nuestro amo y por tanto tu legitima dueña. Debes mostrarle tus respetos desde que cruce el umbral de esta casa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Así lo haré, maestra.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como sabía que la rusa no daba puntada sin hilo, quise que me explicara cual era la segunda intención de esa orden, ya que no me creía que la moviera el enseñar a la oriental.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Ese detalle es el menos importante― pícaramente respondió: ―Si como me imagino su futura viene cabreada, la vendrá bien un buen meneo a sus pies y que ya relajada, olvide que no fue ella quien trajo a “golosina” aquí.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Juro que no creí en que diera resultado y por ello, espiando a través del pasillo, me puse a observar como la joven recibía a mi secretaria. Tal y como preví, la negra venía fuera de sí y el ver que la que consideraba una intrusa era quien le daba acceso al que consideraba por derecho su hogar, quiso pasar de largo sin siquiera saludarla, pero Kyon se interpuso y arrodillándose ante ella, le pidió permiso para descalzarla:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Me han ordenado que le haga ver que también soy suya y no querrá que mi dueño me castigue.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Patricia, considerando como un mal menor la pretensión de la chinita, dejó que le quitara la primera de sus botas sin esperarse que, una vez descalza y antes de despojarle de la segunda, se pusiera a masajear la planta del pie hundiendo sus dedos en ella.</p>



<p>― ¿Quién te ha enseñado esto? ― suspiró derrotada al sentir que como por arte de magia toda su pierna se relajaba.</p>



<p>Kyon no contestó y antes de dar por terminado el masaje en ese pie, acercando la boca al mismo lo besó. Aun a distancia, el rubor de sus mejillas me informó que la sumisión de la chinita no le había resultado indiferente. Ratifiqué que era así al verla reaccionar exigiendo de malos modos que terminara pronto de sobarle el pie todavía calzado porque había quedado con don Lucas, su novio.</p>



<p>―Sé quién es usted y que en un futuro estará a su lado, pero ni siquiera entonces la obedeceré si su orden va en contra de lo que me ha pedido mi amo. Ahora sea buena y permita que esta esclava la mime.</p>



<p>Patricia bufó al sentirse ninguneada por la joven, pero recordando que le había contado que, durante mi detención, esa muchacha se había deshecho con facilidad de dos policías, prefirió no tentar la suerte y dejar que la descalzara siguiendo el ritmo por ella marcado. Kyon, sabiéndose vencedora de ese primer asalto, quiso dejar claro de nuevo que a pesar de sumisa era un rival digno de respetar cuando prolongó el masaje durante más tiempo antes de rematar la faena lamiendo uno a uno los dedos de ese segundo pie.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/79/64505104/64505104_055_9b41.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Su maestría y la dedicación que demostró, no aminoró el enfado de mi secretaría que observando que, bajo el vestido de criada, la asiática estaba excitada, decidió contratacar y metiendo la mano de su escote, tras apoderarse de uno de sus pezones, lo torturó diciendo:</p>



<p>―Zorra, te anticipo que pienso azotar tu penoso y grasiento culo en cuanto tenga oportunidad.</p>



<p>―Eso espero, señora. Exceptuando las caricias de mi señor, nada me dará más placer que ser el saco de boxeo donde su futura compañera de cama descargue todas sus notorias carencias y sus evidentes complejos.</p>



<p>―No seré su compañera de cama, seré su esposa. ¡Cretina! ― soltándole un guantazo contestó.</p>



<p>La chinita debía prever esa reacción por la rapidez con la que atajó el golpe reteniéndole ambos brazos para que no intentase de nuevo golpearla.</p>



<p>―Señora, cuando mi amo la autorice a castigarme, yo misma traeré la fusta con la que me corrija, pero hasta entonces le pido que se abstenga de volverlo a intentar porque me obligaría a defender lo que es propiedad de mi señor y le aseguro que saldría mal parada.</p>



<p>Interviniendo para que no llegara a mayores, separé a esas dos arpías y señalando el salón pedí a mi secretaria que se sentara y entrando como un miura en el tema, brevemente expuse que creía haber hallado otro nexo entre las tres, aparte de haber estado relacionadas con Isidro. Al preguntar cuál, repliqué:</p>



<p>―Quiero que pienses, ¿alguna vez te han inyectado algo mientras salías con ese hombre?</p>



<p>Aunque en un principio lo negó, ante mi insistencia hizo memoria y contestó:</p>



<p>―Acababa de cumplir la mayoría de edad y cuando llevábamos poco de novios, por un viaje a Marruecos tuvimos que vacunarnos. Esa fue la única, estoy segura.</p>



<p>Sin dejarla pensar para que no se pusiera a la defensiva, le pregunté por su desempeño escolar.</p>



<p>―Era vaga como yo sola. Aunque nunca suspendí, difícilmente pasaba de un siete― riendo comentó: ―Otra cosa fue al empezar la carrera donde jamás bajé del diez y fueron casi todo, matrículas.</p>



<p>―En tu curriculum leí que hablas a nivel nativo otros tres idiomas, ¿cuándo los aprendiste?</p>



<p>―Durante los veranos de la universidad. Como jamás tuve que presentarme a los exámenes de junio al haber liberado las materias, me fui a sus países de origen.</p>



<p>― ¿Conoces o has oído hablar de alguien que los haya aprendido sin acento a esa edad? ― dejé caer únicamente caer y sin esperar a que contestara, pedí a Natacha que trajera su versión de la venus de Velázquez.</p>



<p>Al ver que la rubia era la modela del cuadro cuya cara se reflejaba en el espejo sonrió, pero lo que realmente le hizo gracia fue que hubiera sustituido al ángel por mí.</p>



<p>―Muñeca, el cuadro es precioso.</p>



<p>― ¿Conoces o has oído hablar de alguien que sin recibir clases formales de arte sea capaz de tener esta técnica?</p>



<p>― ¿Quieres decirme por donde vas? ― chilló enfurecida temiendo quizás la respuesta.</p>



<p>Sin contestarla directamente, la informé que hasta apenas dos horas antes Kyon nunca había visto un piano y menos lo había tocado.</p>



<p>― ¿Y a mí qué coño me importa lo que le haya pasado o dejado de pasar a tu zorrita?</p>



<p>―No sé si sabes que los “poemas para piano” de Ravel están entre las partituras más difíciles que se han escrito nunca para ese instrumento.</p>



<p>&nbsp;―No lo sabía― reconoció.</p>



<p>―Por favor, Kyon enseña a mi futura compañera de cama lo que has aprendido mientras la esperaba― contesté metiendo una pulla.</p>



<p>Sentándose frente al piano, la chinita comenzó a tocar y no llevaba interpretando más que dos minutos esa complicada melodía, cuando exasperada volvió a interpelarme sobre dónde quería llegar.</p>



<p>―Creo que lo sabes, no en vano eres la más inteligente de esta sala. Yo mismo, considerándome un hombre listo, no te llego a las suelas de los zapatos― contesté y al ver que no se atrevía a reconocer lo evidente, proseguí: ―Cuando reparé en que a vuestra manera erais unas superdotadas, me pregunté cómo era posible que ese malnacido hubiese podido reunir a su alrededor mujeres tan bellas y brillantes cuando estadísticamente era algo imposible&#8230;</p>



<p>―¿No estarás insinuando que no nos encontró sino que nos creó?</p>



<p>―No lo estoy insinuando sino afirmando, los dones de las tres comenzaron a revelarse a raíz de la inyección de algún compuesto. Y si te he pedido venir no es para que torturarte, sino para que me ayudes a averiguar que os han hecho y podamos anticipar cualquier efecto secundario que os pueda provocar.</p>



<p>― ¿Te importa acaso lo que me pase? ― llorando preguntó.</p>



<p>Interviniendo a mi favor, Natacha fue quien contestó afirmando cosas que nunca me había escuchado:</p>



<p>―Por supuesto que le importas. Lucas te quiere y desea tener hijos contigo.</p>



<p>―Para eso te tiene a ti y a esa puta de ojos rasgados.</p>



<p>Al escucharla y ver en los ojos de la insultada que deseaba estrangularla, decidí terminar de una puta vez con esas rencillas. Tomando a ambas de la cintura y me dirigí en primer lugar a la china:</p>



<p>―Tienes prohibido agredir a Patricia porque va a ser mi mujer.</p>



<p>La sonrisa de mi secretaria despareció cuando, mirándola a los ojos, le avisé que de seguir empeñada en humillar a Kyon iba a darle carta de libertad para que se defendiera.</p>



<p>―Intentaré no meterme con ella&#8230; aunque se lo merezca― bajando la mirada, replicó.</p>



<p>Sabiendo que había logrado al menos una tregua entre las dos, retorné al tema importante y le pregunté si podría contar con su ayuda. Haciéndome ver que ese armisticio siempre pendería de un hilo, respondió luciendo ante la chinita el anillo de mi familia que llevaba en su dedo anular:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/79/64505104/64505104_057_39e9.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>― ¿No entiendo que lo pongas en duda siendo mi prometido?</p>



<p>Tras lo cual, olvidándose de Kyon, preguntó dónde tenía el portátil:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Si como supones nos ha inoculado, Isidro haber dejado rastro de esos experimentos en alguna de sus computadoras― contestó cuando quise saber para qué lo necesitaba.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dando por hecho que entre las aptitudes de ese genio de grandes tetas estaba la capacidad de franquear cualquier sistema de seguridad que se le pusiera por delante, le informé que estaba en mi despacho.</p>



<p>―Voy a tardar al menos toda la mañana y necesito un café, dile a tu amarilla que me lo traiga―murmuró sentándose frente al ordenador.</p>



<p>Viendo quizás que la misión que le había encomendado a Patricia era vital, la sumisa no esperó mi orden y preguntando a Natacha donde teníamos la cafetera, fue a preparárselo. Al quedarme solo con la rusita, aproveché para pedirle que estuviera atenta al comportamiento de esas dos para que no se cayeran a golpes.</p>



<p>―¿Qué poco conoces a tus mujeres? Aunque te parezca imposible, entre ellas hay química.</p>



<p>Juro que no la creí e intrigado por la seguridad que mostraba, le pedí que me dijera en que se basaba para afirmar que se atraían después de lo que habíamos visto. Muerta de risa, replicó:</p>



<p>―Son dos panteras abriéndose hueco a codazos, pero en cuanto cada una asuma su lugar en esta casa, lo difícil será separarlas y que nos hagan caso.</p>



<p>Observando el cambio que había tenido esa pícara criatura desde la llegada a casa, comprendí que había dejado atrás a la servicial rubia del inicio y que estaba dejando salir una manipuladora divertida y juguetona. Usando un tono irónicamente duro, le exigí que me dijera entonces cual pensaba ella que sería las funciones de cada una:</p>



<p>―Como la esposa legal, Patricia va a ejercer la jefatura de tu harén y hará de Kyon su juguete.</p>



<p>―Imaginemos que sea así, entonces dentro de ese esquema, ¿cuál será el papel que prevés para ti?</p>



<p>Desternillada, respondió:</p>



<p>―Soy y seré tu muñeca, la mujercita que velará para que ese par no se desmande y a la que amarás siempre. ¿O no es cierto que mi amado dueño y señor duda ya destila amor y cariño por su bella Natacha?</p>



<p>No pude más que estar de acuerdo con ella&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">18</h1>



<p>Sin otra cosa que hacer mientras Patricia investigaba a su antiguo novio, accedí a hacer de modelo para la rusita cuando me contó que deseaba recrear conmigo el cuadro que Rubens había pintado sobre una leyenda carcelaria en la que un hombre fue sentenciado a morir de hambre y al que salvó su hija recién parida dándole de mamar durante sus visitas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No quiero que me retrates como un viejo― fue la única objeción que puse al recordar el personaje de “la caridad romana” del pintor belga.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Lucas, jamás se me ocurriría tal falta de respeto― respondió: ―Piensa que será mi pecho el que te alimente y nunca se lo daría a un hombre aún más anciano que tú.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que recalcara nuestra diferencia de edad no me molestó al ver su desvergonzada sonrisa y despojándome de la camisa, me coloqué en el sofá siguiendo sus instrucciones. Una vez en la postura que me decía y mientras mantenía las manos teóricamente atadas a la espalda, acercó uno de sus juveniles pechos a mi boca y sacó la foto que le serviría de guía al reproducir esa escena. Lo que se esperaba fue que, con el pezón entre los labios, el modelo que había elegido le regalara un mordisco mientras le acariciaba el trasero.</p>



<p>―No seas malo― sonrió sin separarse.</p>



<p>El deseo que intuí en ella, me hizo reír y liberando su seno, volví a recuperar la posición inicial mientras le decía:</p>



<p>―Desde ahora te digo que el día en que te embaraces pienso hacer realidad el cuadro y te obligaré a alimentarme con tu leche.</p>



<p>Sabiendo que iba a ser así, la chavala soltó una carcajada:</p>



<p>―Mi leche será para nuestro hijo y si sobra para el perverso de mi amo.</p>



<p>La felicidad que lució Natacha con la idea me hizo comprender que, teniendo tres mujeres, de no andarme con cuidado, terminaría engendrando un equipo de fútbol. Con ese pensamiento en mi cerebro, medité por primera vez si deseaba ser padre y contra todo pronóstico, llegué a la conclusión que sí.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/79/64505104/64505104_065_a6cb.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Por mi edad, no puedo esperar mucha o seré un abuelo», me dije mientras veía a la rubita dando pinceladas en el lienzo.</p>



<p>Durante el par de horas que permanecí medio postrado hice un examen de conciencia acerca de lo que sentía por las diferentes mujeres que habían llegado a mi vida a raíz del divorcio, centrándome sobre todo en el futuro y cómo conseguir llevar una existencia normal siendo ellas tres.</p>



<p>«Nunca he creído en el poli amor y menos deseé tener un harén», pensé preocupado al saber que jamás podría rehuir mi responsabilidad con ellas.</p>



<p>Ese dilema seguía en mi mente cuando de improviso Kyon llegó y nos informó que Patricia estaba llorando. Al asumir que la negrita se había topado con algo referente a ella, me levanté y fui a ver qué le pasaba. Tal y como nos había dicho la oriental, sollozaba sentada frente al ordenador.</p>



<p>―¿Qué has encontrado?― abrazándola pregunté.</p>



<p>Hundiendo la cara en mi pecho, se desmoronó mientras explicaba que había descubierto la verdadera razón por la que su ex se había desecho de Inés y de las otras dos.&nbsp; Sabiendo que el motivo de su ruptura con Bañuelos había sido su compañera de colegio y que se echaba la culpa de su muerte, preferí consolarla sin preguntar.</p>



<p>―Ordenó que las mataran al darse cuenta de que el experimento fallaba con ellas y que, en vez incrementarse sus facultades, se estaban volviendo locas― continuó.</p>



<p>Siendo una desgracia, me alegró saber que ella no había tenido nada que ver porque así le sería más fácil el perdonarse por no haber podido salvarla. Pero entonces levantando la mirada me informó que al menos otra docena de mujeres habían corrido el mismo destino al no ser compatibles con el compuesto que habían desarrollado.</p>



<p>&nbsp;―De todas sus conejillas de indias, hasta ahora solo ha tenido éxito con cuatro.</p>



<p>&nbsp;Saber que había otra mujer en su misma situación me preocupó y no solo porque daba por descontado que no tardarían en pedir que la rescatáramos, sino porque, siento tan pocas, no tenía sentido que al menos en el caso de Natacha y de Kyon las hubiese puesto en venta. Al mostrarle mis dudas, contestó:</p>



<p>―Ya no le hacían falta&#8230; ¡ha descubierto comparte con nosotras el gen que permite soportar el cambio y está haciendo las últimas pruebas para inoculárselo el mismo!</p>



<p>Que ese hombre hubiese organizado ese experimento con el objeto de convertirse en un superdotado me reveló que además de ser un malvado, estaba loco ya que según la información de la que yo disponía ese hijo de perra no podía prever cuál de sus facultades sería magnificada. Por ello, ya sin reparo alguno, ordené a la morena que guardara todos los datos en una USB y siguiera investigando porque nadie en su sano juicio dejaría al azar lo más crucial. Aceptando mi sugerencia grabó la documentación pirateada, pero cuando quiso volver a meterse en internet para continuar hackeando el servidor donde su ex guardaba todo lo referente al experimento, se echó a llorar:</p>



<p>―No puedo seguir, es demasiado duro.</p>



<p>Sorprendiendo a propios y extraños, la chinita que se había mostrado tan reticente a aceptar la presencia de la negrita se acercó a ella y tomándola de la mano, la levantó de la silla mientras decía:</p>



<p>―Deje mi señora que esta amarilla le dé un masaje relajante</p>



<p>Patricia estaba tan necesitada de apoyo que se dejó llevar por Kyon hacia mi cuarto mientras Natacha sonreía satisfecha por haber acertado en la química que compartían las dos que se marchaban.</p>



<p>―Permite que se sientan cómodas antes de ir a espiarlas― comentó asumiendo que iba a comportarme como un sucio mirón. &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Lo cierto es que estaba en lo cierto, lo quisiera reconocer o no, deseaba contemplar qué tipo de estrategia iba a usar la oriental con mi secretaria. Para que no se me notara tanto, me abrí una cerveza.</p>



<p>―Te mueres por verlo, ¿verdad? ― insistió con naturalidad mientras me empujaba por el pasillo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al llegar, la morena estaba tumbada boca abajo con el torso desnudo y con una toalla tapando su trasero mientras de pie al lado de la cama Kyon se untaba las manos con aceite. Viéndonos entrar, se abstuvo de advertir a Patricia de nuestra llegada y guiñándonos un ojo comenzó a extenderlo suavemente por su espalda. Reconozco que me interesaba descubrir cómo reaccionaría esa mujer al agasajo de la sumisa y si finalmente disolvería la enemistad entre ellas a través de sus manos.</p>



<p>«No tiene prisa», me dije viendo como recorría con las yemas el cuello de mi prometida en busca de aliviar su tensión.</p>



<p>Durante unos minutos, se quedó masajeando allí sin avanzar hasta que comprobó por su respiración que la morena admitía tranquila sus mimos. Ya convencida de ello, extendió el aceite por la espalda de esa belleza para acto seguido profesionalmente cogerle un brazo y ponerse a trabajarlo empezando en el hombro hasta llegar a su mano.</p>



<p>«No sabía que tenía una masajista experta en casa. ¡Menuda joya!», pensé envidioso deseando ser yo el paciente.</p>



<p>De reojo, comprobé que no era el único al ver a Natacha con la boca abierta concentrada en lo que sucedía sobre las sábanas. Kyon rompió el silencio alertando a Patricia de que para continuar debía subírsele encima:</p>



<p>―Haz lo que consideres, zorra.</p>



<p>Sonriendo, la chinita dejó caer su vestido antes de ponerse a horcajadas sobre la morena. Desde mi posición reparé que lejos de molestarle ese insulto de alguna forma la había estimulado al ver que tenía los pezones erizados. Sin destapar sus cartas, Kyon comenzó a recorrer nuevamente el cuello de su enemiga, pero en esta ocasión al deslizarse por su espalda brevemente hizo que sus dedos se perdieran por debajo de la toalla.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/79/64505104/64505104_069_5165.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Si te molesta, puedes quitármela― todavía con tono exigente, comentó la masajeada.</p>



<p>―Señora, todavía no me hace falta― susurró la oriental mientras volvía al cuello frotando el lomo de mi secretaria evitando sus pechos.</p>



<p>La tranquilidad con la que fue repitiendo esa maniobra abarcando con cada repetición mayor extensión de la oscura piel de la mujer no evitó que me fijara que en las ultimas pasadas no solo la estaba magreando descaradamente el culo, sino que también estaban siendo objeto del masaje los pechos de Patricia.</p>



<p>―Para ser una sucia amarilla, tienes buenas manos― comentó con su dulzura habitual la morena.</p>



<p>Sin alterarse por ese menosprecio, pasó a trabajar sus piernas, pero antes de hacerlo desdobló la toalla que hasta entonces solo le cubría el culo para taparle la espalda, supongo que para que no se le enfriase. Como esa franela no era suficientemente grande, dejó al descubierto el inicio de las negras nalgas de su paciente haciéndome comprender que Patricia estaba completamente desnuda bajo la toalla.</p>



<p>En mi ingenuidad había supuesto que conservaba las braguitas, pero evidentemente no era así. El maravilloso culo africano de mi secretaria estaba completamente a merced de la chinita sin que Patricia no parecía preocupada. Es más, ni siquiera se ocupó de cerrar las piernas para proteger su sexo de la mirada de la sumisa sino quizás todo lo contrario. Consciente de ello, Kyon añadió aceite a sus manos antes de ponerse a relajar los gemelos de la morena.</p>



<p>―No me voy a espantar si masajeas mis glúteos.</p>



<p>Supe que algo estaba cambiando en la negrita cuando no la insultó y suavizó el tono. Que alzara el culete y casi imperceptiblemente separara las piernas al sentir las manos de la oriental subiendo por sus muslos, lo único que hizo fue ratificarlo. Kyon no tardó en darse cuenta y sonriéndome, no vio nada malo en apoderarse de sus nalgas y masajearlas mientras le decía:</p>



<p>―Mi señora tiene un cuerpo estupendo, no me extraña que su prometido esté loco por usted.</p>



<p>―¿Tú crees?― gimió oyéndola.</p>



<p>―Por supuesto, doña Patricia. Le he oído decir lo mucho que le apetece ser su marido.</p>



<p>Desde mi asiento, observé que la mentira de la oriental no era algo inocente sino premeditado cuando provocó un sollozo en la que quería casarse conmigo.</p>



<p>―Quiero que se dé la vuelta, pero antes voy a taparle la cara― la sumisa comentó mientras le ponía la toalla en la cabeza.</p>



<p>Sin negarse, la morena preguntó el motivo:</p>



<p>―Quiero que mi señora sueñe que son las manos de su Lucas las que la tocan.</p>



<p>Ese intencionado consejo nuevamente hizo que la que me había estado acosando se excitara. Prueba de ello fue que al sentir que la joven se ponía a derramar aceite empezando por su vientre hasta llegar a los pechos los cuales los dejó totalmente impregnados, sollozó:</p>



<p>―Lucas, tu negrita necesita tus mimos.</p>



<p>Para entonces, yo mismo estaba excitado y pensé en colocarme más cerca para ver mejor pero cuando ya estaba a punto de levantarme, Natacha me bajó la bragueta liberando mi pene. No pude más que agradecer que tomara mi erección entre sus dedos y se pusiera a pajearme mientras sobre la cama la chinita alababa los voluminosos senos de Patricia, acariciándolos:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/79/64505104/64505104_061_0066.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Cállate, zorrita. Estoy intentando creer que es tu amo el que me mima.</p>



<p>Kyon sintió como una victoria la ternura de su voz al reclamarle silencio y tomando ambos senos con sus manos, se puso a amasarlos rozando sus pezones de pasada. Prestando atención al tamaño y a la dureza, supe que había llegado el momento de que la oriental variara la naturaleza del masaje y desde mi asiento con mímica, le sugerí que se los metiera en la boca. No fue solo ella quien hizo caso al gesto y mientras la veía tomar entre sus labios las areolas de la morena, Natacha aprovechó para hundir mi hombría en su boca. Los gemidos que brotaban de mi novia acallaron los míos y por eso, quizás, no reparó en nuestra presencia.</p>



<p>―Lucas, amor mío, muérdeme las tetas― suspiró dominada por la lujuria.</p>



<p>Obedeciendo, la sumisa comenzó a darle suaves mordiscos mientras restregaba ya sin reparo su cuerpo contra el de la morena. Patricia al sentir la piel de Kyon frotándose contra ella como si la estuviese follando separó de par en par sus rodillas permitiendo con ello que la joven, con la mano llena de aceite, separara los pliegues que daban acceso a su clítoris.</p>



<p>―Sigue, cabrón mío. Hazme saber que soy tuya.</p>



<p>Concentrando la acción de sus yemas en ese negro botón, vi cómo se deslizaba por su cuerpo mientras la rusita aceleraba la mamada. Si ya de por sí era evidente su calentura, cuando notó que la boca de la oriental se acercaba a su sexo, ya desbordada, gritó:</p>



<p>―¡Cómete a tu negra!</p>



<p>Al ser esa orden de naturaleza imperativa, la joven sumisa no se pudo negar y sacando la lengua, se puso a recorrer con ella los bordes del botón que anteriormente había mimado con los dedos.</p>



<p>―¡Lucas no seas malo! ¡Necesito que me lo comas! ― siguiendo con la ficción que era yo quien estaba sobre ella, exclamó al sentir la cautela que mostraba.</p>



<p>&nbsp;Con el permiso de su señora, Kyon tomó el clítoris entre sus dientes mientras introducía una de sus yemas en el interior de la morena. Al sentir ese doble estímulo, Patricia suspiró de placer y mientras se pellizcaba los pechos, le ordenó que usara la boca y no los dedos para follármela.&nbsp; Cambiando los objetivos, la asiática sumergió la lengua en el coño de mi novia mientras torturaba su erecto botón con certeros pero indoloros pellizcos. Natacha tampoco se quedó corta y mientras eso ocurría sobre las sábanas, profundizó su mamada incrustándose mi pene hasta el fondo de su garganta.</p>



<p>-Qué ganas tengo de qué te cases conmigo y lo celebres rompiéndome el culo- la morena chilló al irse asomando el placer.</p>



<p>La verdad es que en ese instante ambos nos habíamos convertido en sendas ollas a presión listas para explotar y solo la casualidad hizo que yo fuera el primero en caer derramando mi simiente en la boca de la rusita, la cual se lanzó como posesa a devorar ese blanco manjar sin permitir que se desperdiciar gota alguna. Como si hubiese sido un pacto entre nosotros, Natacha acababa de beberse mi regalo cuando escuchamos los gritos de Patricia mientras sucumbía en un brutal orgasmo. Kyon aprovechó el momento para reivindicar la autoría del mismo:</p>



<p>-Siga disfrutando mientras su zorrita de ojos rasgados calma su sed entre los muslos de su señora.</p>



<p>Afortunadamente, ya íbamos por el pasillo, cuando quitándose la venda de los ojos, Patricia contestó:</p>



<p>-Bebe de mí o tendré que azotarte como la perra que eres.</p>



<p>-El trasero de esta sumisa anhela su castigo, mi dueña- sorbiendo el flujo que manaba del manantial de la morena, contestó&#8230;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/79/64505104/64505104_075_75dc.jpg" alt="" width="787" height="522"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-historia-de-un-jefe-acosado-por-su-secretaria-8-por-golfo/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;La historia de un jefe acosado por su secretaria 7&#8221; (POR GOLFO)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-historia-de-un-jefe-acosado-por-su-secretaria-7-por-golfo-2</link>
					<comments>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-historia-de-un-jefe-acosado-por-su-secretaria-7-por-golfo-2#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Mar 2026 08:07:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://pornografoaficionado.com/?p=26864</guid>

					<description><![CDATA[14 Patricia tardó aún dos horas en recuperarse y eso nos dio tiempo para asumir que, aunque yo no quisiera, la única solución a su problema pasaba por la vicaría. Por eso, previendo un empeoramiento de su estado, pregunté a la rubia cómo narices íbamos a plantearle la situación sin que se hundiera en la depresión o algo peor. Demostrando que además de ser una mujercita preciosa tenía la cabeza bien puesta, Natacha no solo me ayudó a diseñar el planteamiento, sino que aportó una serie de detalles que me habían pasado inadvertidos. ―Si tal y como sospechas, han conseguido [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h1 class="wp-block-heading">14</h1>



<p></p>



<p>Patricia tardó aún dos horas en recuperarse y eso nos dio tiempo para asumir que, aunque yo no quisiera, la única solución a su problema pasaba por la vicaría. Por eso, previendo un empeoramiento de su estado, pregunté a la rubia cómo narices íbamos a plantearle la situación sin que se hundiera en la depresión o algo peor. Demostrando que además de ser una mujercita preciosa tenía la cabeza bien puesta, Natacha no solo me ayudó a diseñar el planteamiento, sino que aportó una serie de detalles que me habían pasado inadvertidos.</p>



<p>―Si tal y como sospechas, han conseguido manipularla de ese modo, antes de nada, debes hacerla ver que tu oferta de matrimonio sigue en pie y solo cuando ya esté convencida de ello, podrás explicarle el resto.</p>



<p>Asumiendo que era así, prometí que lo haría y recordando que María me había devuelto un anillo que perteneció a mi abuela al divorciarnos, fui por él. Ya con esa joya en el bolsillo, aguardé a que mi teórica novia se despertara. Cuando lo hizo, seguí las directrices de la muñeca y arrodillándome ante Patricia, le hice entrega de ese brillante mientras le pedía permiso para colocárselo en la mano.</p>



<p>― ¿Realmente quieres que me case contigo?</p>



<p>―Sí― dije introduciéndoselo en el dedo.</p>



<p>La alegría de la morena permitió que le pidiera que se sentara junto a mí y mintiendo acerca de mis motivos por los que deseaba que fuera mi mujer, comenté que tenía algo que decirle antes de que me dijera que sí. Tras lo cual, midiendo mis palabras, fui revelando a la pobre lo que había descubierto. En un principio, no me creyó y pensó que bromeaba hasta que, acudiendo en mi auxilio, Natacha le cruzó la cara con un tortazo:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/303/15223423/15223423_006_d128.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Despierta de una puta vez y escucha lo que te decimos.</p>



<p>Sorprendida por la violencia de la chiquilla, se nos quedó mirando:</p>



<p>―Como decía, te amo y quiero que seas mi mujer, pero no sé si eso es lo que deseas o solo se debe a que Isidro te manipuló.</p>



<p>Cayendo por fin del guindo, se echó a llorar:</p>



<p>― ¿Me estás diciendo que puede que no esté enamorada de ti y que solo sea una reacción defensiva que mi mente creó para evitar que me suicidara?</p>



<p>&nbsp;―Desgraciadamente así es. Harías de mí el hombre más feliz del mundo si aceptas ser mi esposa, ya sabiéndolo― volví a mentir.</p>



<p>&nbsp;Mirándome con una tristeza infinita, respondió:</p>



<p>―Solo por esto, me hubiese enamorado de ti. Pero no soy imbécil y sé que lo haces por mi bien y no porque sientas lo mismo que yo&#8230; cuando ni yo misma sé qué es lo que siento― y mirándome con una tristeza infinita, añadió: ―Gracias, pero necesito tiempo.</p>



<p>Tras lo cual, cogió su bolso y se fue. No sabiendo si debía retenerla me levanté, pero entonces, muerta de risa, la chavalilla lo impidió:</p>



<p>―No te preocupes, volverá.</p>



<p>― ¿Tú crees?</p>



<p>―Claro, no ves que se ha llevado el anillo.</p>



<p>Esa noche reafirmamos nuestro amor entregándonos uno al otro, mientras en un par de asaltos fue dulce, en otras se convirtió en un combate cuerpo a cuerpo en el que no hubo vencidos y ambos salimos victoriosos. El único derrotado fue mi pene que llegó un momento que exhausto se negó a reaccionar a pesar de los reiterados intentos de la rusita que quería todavía más. El amanecer nos pilló abrazados y solo el sonido del despertador, nos hizo separarnos momentáneamente porque no tardamos en volver a estar juntos bajo la ducha.</p>



<p>―Lucas, ¿crees que debo llamarla para que se deje de tonterías y acepte que su amor por nosotros no es impuesto? ― preguntó mientras me enjabonaba.</p>



<p>―Personalmente, me gustaría creer que es así, pero lo dudo― respondí reconociendo a Natacha unos sentimientos por la morena de los que no estaba seguro.</p>



<p>Riendo al ver mis dudas, comentó:</p>



<p>―Mira que eres bobo. Piensa que mi antiguo amo lo único que creo en ella fue la necesidad de buscar un marido y nunca grabó en su mente que fueras tú.</p>



<p>La esperanza que vio en mí le hizo continuar:</p>



<p>―Además, sé que Patricia también me ama. Lo puedo sentir y eso es algo que tampoco previó y menos planificó.</p>



<p>Sus palabras me llenaron de dolor al hacerme recordar que, en su caso, los sentimientos que albergaba por mí eran producto del maltrato al que se había visto sometida. Leyendo en mis ojos lo que pensaba, me soltó:</p>



<p>―Por su lavado de cerebro, te amé como mi dueño&#8230; pero ahora no es así. Tu cariño al mimarme y lo pervertido que eres haciendo el amor son las únicas razones que me atan a ti.</p>



<p>Bromeando como método de combatir la angustia, comenté que era mentira y que me quería por el dinero. Riendo a carcajadas, la endiablada chiquilla ya reconvertida en una preciosa bruja contestó:</p>



<p>―Eso ayuda, siempre he soñado con un hombre con una buena casa, un buen coche y sobre todo que me compre ropa.</p>



<p>Una nalgada en su trasero fue mi respuesta antes de volverla a besar&#8230;</p>



<p>Mis esperanzas quedaron hechas trizas cuando esa mañana Patricia no llegó a trabajar y aunque la llamé repetidamente, nunca contestó dejando saltar la puñetera grabación en la que la voz metálica de una operadora decía que al oír la señal podía dejar un mensaje. Las primeras cinco veces colgué, pero a la sexta no me quedó otra que grabar que me llamara, que estaba preocupado por ella y que la quería. Era tal mi preocupación por su situación anímica que incluso pregunté a su hermano si sabía algo de ella.</p>



<p>―Llamó diciendo que estaba mala― sin dar ninguna importancia al tema, Joaquín respondió.</p>



<p>Sin poder compartir con él lo que había pasado, volví a mi despacho soñando que la rutina consiguiera hacerme olvidar su ausencia. Lo cierto es que no lo logré y por eso vi como una liberación la llegada de Pedro acompañado de un policía. Asumiendo que traían noticias de Isidro, me encerré con ellos y fue entonces cuando el detective y su acompañante pidieron mi ayuda.</p>



<p>―Señor Garrido, hemos descubierto que a las dos se va a producir una subasta de una joven y por la premura de tiempo, no hemos podido obtener de los jefes los fondos necesarios para efectuar la compra.</p>



<p>―No entiendo― reconocí.</p>



<p>―Para detener al vendedor y rescatar a la muchacha, debemos ganar la puja, pero no disponemos del dinero.</p>



<p>― ¿Cuánto necesitáis? ― únicamente pregunté sacando un talonario.</p>



<p>―No es así como funciona. Al ser en la web oscura, debemos hacer un ingreso por anticipado de tres mil euros del que deducirán el precio. Por tanto y sabiendo que esa organización tiene vínculos por todas partes, no podemos usar una cuenta oficial que puedan averiguar que es de la policía. Para evitar que nos descubran, nos gustaría que fuera una suya desde la que se aportara los fondos.</p>



<p>―No hay problema― contesté al inspector Gutiérrez: ―Y antes de que me lo diga, entiendo que tiene riesgos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;―Así es, he hablado con el comisario y le he hecho ver que, para su propia protección, tendremos que hacer el paripé de detenerle durante al menos veinticuatro horas. Luego, su abogado deberá sacarle arguyendo un defecto de forma.</p>



<p>Solo el odio que sentía por el tal Isidro, me hizo aceptar y llamando a Perico, el letrado que llevaba todos mis asuntos, le pedí que revisara los papeles en los que la policía se comprometía a no elevar cargos en mi contra. Como no podía ser de otra forma, mi asesor legal puso todo tipos de pegas y me aconsejó que no colaborar con ellos. Pero gracias a mi insistencia, cedió y tras estudiar la propuesta, llegó a la conclusión que era correcta.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/303/15223423/15223423_019_9b1b.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―De todas formas, mi consejo es que no lo hagas.</p>



<p>Habiendo obtenido lo que quería oír, pedí el número dónde tenía que efectuar la transferencia.</p>



<p>―No tenemos la más remota idea, se debe hacer a través de la web― contestó el policía y poniéndose a teclear en mi ordenador, llegó a la página donde iba a tener lugar la subasta.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Estudiando la pantalla, vi por vez primera la joven por la que iba a pujar. Si de por sí, me indignó comprobar que era una chinita que según los promotores era mayor de edad, lo que realmente me sacó de las casillas fue la descripción que hacían de ella:</p>



<p>“Esclava asiática en venta con dominio perfecto de español e inglés. Datos del espécimen: Edad 20 años, altura 1,73 de altura, peso 52 kg. Otras medidas: 98 cm de pecho, 58 cm de cintura y 89 cm de cadera. Completamente depilada. Está educada en todo tipo de artes amatorias. Su preparación le permitirá disfrutar de las exigencias de su nuevo amo con garantía de que una vez hecho el traspaso de propiedad esta hembra le servirá fielmente hasta la muerte. Un verdadero chollo para todo aquel que desee poseer una geisha receptiva. La mercancía en venta se entregará en un punto de Madrid a definir a las tres horas”.</p>



<p>&nbsp;Quedándome claro lo que esos capullos entendían por “receptiva”, hice el traspaso del dinero bajo el Nick de &#8220;Strict Owner” (dueño estricto en español) sin atender a los reparos que me lanzaba la prudencia. Mirando en el reloj que todavía quedaba media hora para el inicio, abrí el servibar y les ofrecí una copa. El detective la aceptó, no así Gutiérrez que se amparó en que estaba de servicio. No insistiendo, serví las dos copas y únicamente pregunté si creían que Bañuelos sería la persona que hiciera entrega de la cría.</p>



<p>―Lo dudo. Si como intuimos es el cabeza de la organización, se lo encomendará a uno de sus alfiles.</p>



<p>Al ver mi desilusión, el policía continuó:</p>



<p>―Aun siendo un contratiempo, si conseguimos detener a alguien &nbsp;en el acto de entrega, podremos presionarlo para que traicione a sus jefes.</p>



<p>Dudando que fuera efectivo, decidí continuar al ver en mi portátil los ojos tristes de la joven y volviendo a mi asiento, esperé. Curiosamente esos treinta minutos pasaron en un suspiro y de pronto comenzaron a caer pujas. Pedro me pidió hacer una, pero me negué:</p>



<p>―Tengo experiencia y en este tipo de licitaciones, lo mejor es dejar que los novatos y los poco interesados se vayan auto descartando.</p>



<p>5.100&#8230; 5.300&#8230; 5.700&#8230; 6.000&#8230; las apuestas iban subiendo sin parar hasta que al llegar a los 7.500 se quedaron estancadas. Fue entonces cuando tecleé la mía: “9.000”.</p>



<p>Durante un minuto, nadie me sobrepujó y cuando ya creía que la chavala era mía, en la página apareció otra por 11.000 euros.</p>



<p>―Este es el verdadero competidor― comenté y tanteando el terreno, marqué 11.557.</p>



<p>El tipo con el que luchaba replicó con 11.600 y eso me hizo ver que quizás había llegado cerca del límite que estaba dispuesto a pagar o que tampoco le interesaba quedarse con ella a un precio caro. Por eso, sonriendo, comenté a los dos que me acompañaban que la cría ya era nuestra mientras daba un puñetazo en la mesa del subastador y del otro comprador haciendo una nueva oferta de ¡14.000 euros!</p>



<p>Tal y como preví, la puja se cerró al cabo de unos minutos y en mi pantalla apareció un enlace donde tenía que abonar el resto del dinero. Haciéndolo de inmediato, nuevamente en mi ordenador apareció la dirección y hora en que podía recoger el paquete.</p>



<p>“Calle Paracuellos, 4. Polígono de Ajalvir, 15:35 horas”.</p>



<p>Sintiéndome un superhéroe por haber librado a esa joven de un futuro al menos incierto, apuré la copa y me serví otra mientras preguntaba al policía qué más necesitaban de mí. Haciéndome ver que estaba equivocado al suponer que mi labor terminaba ahí, me rogó que los acompañase porque el tiempo apremiaba y que todavía debían colocarme los micros para que todo quedara grabado cuando efectuaran la detención.</p>



<p>―No sabía que también me tocaba participar en eso― comenté alucinado al haber supuesto que de eso se ocuparía un agente.</p>



<p>―No podemos correr el riesgo que reconozcan a uno de mis hombres y por eso debe ser usted quien lo haga― señaló Gutiérrez.</p>



<p>Algo en su tono me reveló que la verdadera razón era que sospechaba de un topo en su unidad y cediendo a sus deseos, salí de la oficina francamente preocupado. Ya en la calle, caí en que si me detenían Natacha se quedaría sola y pensando en advertirla, la llamé.</p>



<p>―Muñeca― le dije al descolgar: ―Por unos asuntos que no había previsto, me tengo que ausentar al menos un día. Quiero que contactes con Patricia y te vayas con ella. Llámale desde tu móvil, a ti sí te contestará.</p>



<p>La rusita no vio nada extraño y mandándome un beso a través del teléfono, prometió que en cuanto terminara de hablar conmigo, la llamaría. Más tranquilo al dejarla en buenas manos, fui con mis acompañantes a las dependencias donde, mientras me cableaban el cuerpo llenándolo de cámaras y micrófonos, el inspector tuvo la delicadeza de invitarme un bocata de jamón, asumiendo que con toda probabilidad sería el único alimento que tomara hasta el día siguiente. Tras lo cual, ya al volante de mi coche me dirigí hacia el lugar de la cita. Confieso que estaba tan nervioso que, al llegar a la dirección y ver que era un descampado, pensé que podía dar el dinero por perdido y nos había estafado:</p>



<p>―Gutiérrez, aquí no hay nada― dije a través del botón de la camisa que disimulaba el micrófono.</p>



<p>―Usted, aparque y cuando lleguen, recuerde quitarse el pinganillo antes de bajarse.</p>



<p>―Dudo que vengan― lamenté haciéndole ver mis pocas esperanzas en esa operación.</p>



<p>―Llegarán. La Dark Web se basa en la confianza y si se corre la voz de que han fallado en un trato, el golpe a su reputación será enorme.</p>



<p>―Perfecto, como ya le comenté por lo que se dé estos tipos manipulan de tal modo a sus víctimas que se supone que tendrían que dar un manual al comprador para que sepa tratar a su esclava. Por favor, no intervengan hasta que lo consiga.</p>



<p>Cayendo en que no teníamos una seña preparada, me preguntó si se me ocurría alguna que pasara desapercibida a los ojos del captor.</p>



<p>―Cuando me vean soltar un tortazo a la chinita, caigan sobre nosotros y deténganos.</p>



<p>A Gutiérrez le pareció una idea estupenda ya que cuando el detenido hablara con su abogado y le contara lo ocurrido, no sospecharía de mí al pensar que un policía o un infiltrado sería capaz de maltratar a una inocente, por lo que verían mi detención como algo colateral. Acabábamos de acordar que la contraseña sería esa, cuando vi llegar una camioneta de reparto con los cristales tintados que aparcó frente a mí.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/303/15223423/15223423_026_4259.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Quitándome el aparato de la oreja, me bajé y caminé hacia ellos. Del asiento del copiloto bajó un gordo de aspecto siniestro que preguntó mi nombre:</p>



<p>―Strict Owner.</p>



<p>Al concordar con los datos que le había dado su jefe, sonrió:</p>



<p>―Le traemos el pedido.</p>



<p>Mientras el conductor abría la puerta lateral y sacaba a la chiquilla, el mal encarado obeso me dio un pasaporte de la República Popular China, asegurando que con él no tendría problema para sacarla del país si ese era mi deseo.</p>



<p>―Quiero las instrucciones con las que sacar el mayor provecho a mi inversión― comenté sin mirar siquiera a la joven que habían colocado a mi lado.</p>



<p>―Por lo que veo ya ha comprado antes – se rio y pidiéndome perdón por no habérmelo dado antes, sacó un librillo del bolsillo y lo puso en mis manos.</p>



<p>Dando una breve ojeada al mismo, leí el título del panfleto:</p>



<p>“Felpudo: normas básicas de manejo”.</p>



<p>Tuve que disimular mi cabreo al leer como su torturador había bautizado a esa mujercita y sonriendo de oreja a oreja, giré a verla. La chavala parecía todavía más joven e indefensa que en las fotos, pero eso no me impidió decirla en voz alta:</p>



<p>―Felpudo, soy tu nuevo dueño. Desde ahora no existe nadie más importante que yo, ¿entiendes lo que te digo y así lo asumes?</p>



<p>Con voz apenas audible, contestó mientras me miraba con adoración:</p>



<p>―Soy suya y lo seré hasta que muera, amo.</p>



<p>Comprendiendo que era así dado el adoctrinamiento al que se había visto sometida, fue el momento de dar la señal y descargando un durísimo tortazo sobre su rostro, la recriminé haber hablado sin permiso. Los hombres que hasta entonces la habían mantenido cautiva seguían mofándose de verla en el suelo cuando comenzaron a escuchar sirenas acercándose por ambos lados de la calle. Simulando un miedo que no tenía, arrastré a la chiquilla hasta mi coche y arranqué empotrándolo contra la patrulla que venía de frente. Mientras los polis se bajaban a detenerme, me giré hacia la chinita diciendo:</p>



<p>―Tranquila, no tienes nada que temer. Nadie va a hacerte daño.</p>



<p>Los dos energúmenos ni siquiera trataron de huir y por eso los agentes encargados de la captura con ellos fueron menos violentos que conmigo al no conocer la clase de participación que tenía en el caso. Para ellos, era un delincuente sexual que intentaba escapar, por lo que sin tiento alguno me sacaron a golpes y ya inmovilizado en el suelo, me esposaron mientras leían mis derechos:</p>



<p>―Tiene derecho a guardar silencio no declarando si no quiere, a no contestar alguna o algunas de las preguntas que le formulen, o a manifestar que sólo declarará ante el juez. Tiene derecho a no declarar contra sí mismo y a no confesarse culpable. Tiene derecho a designar abogado, sin perjuicio de lo dispuesto en el apartado 1.a) del artículo&#8230;</p>



<p>Dejé de prestar atención al agente que los recitaba al ver que saliendo del coche y hecha una fiera, “felpudo” se lanzaba sobre unos de los agentes exigiendo que soltaran a su amo, que no había hecho nada malo y que su presencia conmigo era voluntaria. Sabiendo que esa reacción era parte del diseño que habían dejado grabado en su mente, al ver que comenzaba a arañar al uniformado, exclamé:</p>



<p>―Felpudo, quédate quieta. No pasa nada.</p>



<p>Tal y como la habían adiestrado, al recibir una orden directa mía, se relajó hasta que vio que me separaban de ella y me metían en la misma lechera que a los otros dos. Entonces, con gran violencia, derribó a los dos polis que la custodiaba y corrió hacia mí diciendo que me llevaran con ella.</p>



<p>El gordo que la había traído allí y que permanecía esposado junto a mí, se rio diciendo:</p>



<p>―Por ella no se preocupe, nunca lo traicionará&#8230; no puede. Mi jefe se ha cerciorado de que se suicidaría antes de pensar siquiera en hacerlo.</p>



<p>―Menos mal― respondí: ―Cómo declare en mi contra, estoy jodido.</p>



<p>―No lo hará― con una sonrisa en sus labios, sentenció para a continuación quedarse callado al ver que uno de los agentes se subía y arrancaba el vehículo.</p>



<p>Imitando su mutismo, no dirigí a nadie la palabra hasta llegar a la comisaría donde siguiendo lo planeado, me tomaron las huellas y me ficharon mientras ellos esperaban su turno. Una vez que se había asegurado de que esos sicarios habían presenciado mi ficha, llegó Gutiérrez y demostrando el desprecio que sentía por los tratantes de blancas, pidió a uno de sus subalternos que me llevara a la sala de interrogatorios.</p>



<p>―Quiero empezar por Lucas Garrido, el pederasta ricachón que ha comprado a la menor de edad.</p>



<p>Si ya de por sí los miembros de la comisaria me tenían ganas, al escuchar que la chavala era una niña su odio creció y cuando intenté resistirme, el agente que me llevaba no se cortó a la hora de ejercer violencia sobre mí y en presencia de los verdaderos delincuentes, comenzó a golpearme hasta que sus compañeros cayeron sobre él reteniéndolo.</p>



<p>―Tranquilo, en la cárcel alguien se ocupará de acabar con ese cerdo― le dijeron recordando el “cariño” con el que trataban a los pedófilos entre rejas.</p>



<p>― ¡Quiero un forense que dictamine mis heridas! ― grité para que todo el mundo me oyera.</p>



<p>Mis berridos hicieron salir al comisario jefe y éste al ver mi labio partido y demás golpes en mi cara, se puso a maldecir amenazando con despedir a mi agresor</p>



<p>― ¡Exijo que me revise un forense! ¡Estoy siendo objeto de torturas! ― insistí mientras los otros dos detenidos intentaban sin resultado que los policías que los custodiaban cometieran el mismo error que conmigo.</p>



<p>―Esposadlos y que nadie los toque, bastante tenemos con lo que ha pasado― rugió el jefe mientras me tomaba del brazo diciendo que me iba a llevar al médico.</p>



<p>Con las muñecas inmovilizadas y gritando por mis derechos, llegué a una habitación donde me esperaban tanto el detective como Gutiérrez.</p>



<p>―Joder, menudo energúmeno elegisteis para que me diera la paliza― me quejé mientras escupía sangre cuando cerraron la puerta y nadie de fuera podía oírme.</p>



<p>―Los golpes tenían que ser reales para que nadie dude de su veracidad cuando su abogado nos obligue a soltarlo.</p>



<p>―Lo sé, pero joder duelen.</p>



<p>Dando entrada a una médica que me curara las heridas, el comisario me presentó a Luis Bernal, el psiquiatra de la unidad y éste comentó impresionado que jamás había visto a nadie tan alienado como a Kyon.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/303/15223423/15223423_051_52a4.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>― ¿Así se llama la joven? ― pregunté.</p>



<p>―Según pone aquí se llama Kyon Yang― leyendo su expediente, Bernal contestó para a continuación explicarme que, revisando el “manual” que había tenido la previsión de pedir, tanto ellos como yo teníamos un problema.</p>



<p>Imaginé cuál era, pero aun así quise que me lo dijeran.</p>



<p>―Es tal el grado de la reeducación conductual que muestra que ni el mejor de mis colegas tardaría menos de cinco años en conseguir que esta cría fuese autosuficiente.</p>



<p>―Sé de qué me habla, como el inspector Gutiérrez sabe, mi novia fue víctima de la misma organización y actualmente está siendo tratada por Julián Ballestero, jefe de psiquiatra del Hospital la Paz.</p>



<p>―Pues no sabe el peso que me quita de encima, ya que si conoce los síntomas también sabrá de la predisposición de Kyon al suicidio si la separamos del que considera su amo.</p>



<p>―Como ya le he dicho, conozco el tema. Seleccionen en qué hospital la van a tratar para que se la traspase al médico encargado de su tratamiento.</p>



<p>―No es tan fácil, me temo&#8230; según he podido deducir de estos papeles, todo apunta a que la han diseñado como un producto de un solo uso para que una vez su dueño se canse de ella pueda desecharla sin complicaciones.</p>



<p>―Me he perdido con tanta formalidad, hábleme claro. ¡Coño!</p>



<p>Ya sin florituras, el loquero contestó:</p>



<p>―Joder, ¡que no se la puede traspasar a nadie! ¡El hijo de su madre que la educó se aseguró de ello! Si trata de repudiarla, venderla o cederla, la chavala buscará la forma de matarse. Fue adoctrinada para que su vida estuviera irreversiblemente unida al hombre que la comprara y personalmente dudo que Ballestero, por mucha eminencia que sea, pueda ser capaz de cambiar su programación. Para mí, es un caso perdido y tiene que vivir con usted, o vivir permanentemente sedada como la tenemos actualmente.</p>



<p>― ¿Alguien tiene una copa? ― derrumbándome en una silla pregunté&#8230;.</p>



<h1 class="wp-block-heading">15</h1>



<p>Mientras esperaba a mi abogado de vuelta al calabozo hice un repaso de mi vida desde el divorcio y cómo la había trastornado la llegada de Patricia. La certeza de que nada sería igual, aunque finalmente esa morena finalmente decidiera olvidar la atracción que sentía por mí y buscara otra solución a su situación, me hizo comprender que tenía que seguir adelante y que a partir de ese momento Natacha y la tal Kyon tendrían que seguir a mi lado. Tal y como había planeado, al ver mis heridas, Perico montó en cólera exigiendo el parte de lesiones. Con él bajo el brazo, ejerciendo de letrado preparó un procedimiento de habeas corpus con el que solicitó al juez que me dejara en libertad por las torturas sufridas durante la detención.</p>



<p>― Ha sido una suerte que estos inútiles hayan violado tus derechos― comentó más para los tipos de la celda de al lado que para mí.</p>



<p>Supimos que esos impresentables se habían tragado la pantomima cuando ambos se ofrecieron a testificar que habían visto como el policía me daba esa tunda de palos. Aun así, tal y como estaba previsto, pasé toda la noche en chirona y no fue hasta las a una diez del día siguiente cuando llegó la orden de excarcelación. Cuando ya estaba en libertad y había recuperado mi móvil, recibí la llamada del psiquiatra preguntando dónde y a qué hora podía mandar a la paciente para que quedara bajo mi cuidado. Sabiendo que lo lógico era que la dejaran en mi casa, únicamente rogué que me dieran tiempo de prepararme y que me la trajeran a partir de las tres. Una vez concertados esos detalles, me fui a casa de Patricia donde esperaba encontrarme no solo con ella sino también con Natacha. Y así fue, ambas me estaban esperando al haberles avisado de mi llegada.</p>



<p>Conociendo mi agenda, la morena preguntó dónde había estado. No teniendo otra salida, les expliqué que había contratado a un detective para que investigara los negocios de Isidro Bañuelos al estar convencido que ese malnacido era el torturador de la rusita. Contra todo pronóstico, Patricia puso el grito en el cielo al sentir que había invadido su privacidad.</p>



<p>― ¡No me jodas! ― exclamé cabreado al sentir absurdas sus quejas cuando había sido ella la que había metido a ese capullo en mi vida, aunque fuera indirectamente.</p>



<p>Ese enfado me hizo contar sin paños calientes la visita de Pedro y del inspector Gutiérrez a la oficina alertándome de la próxima subasta de otra víctima de su ex y que con mi ayuda había hecho posible tanto la detención de sus subordinados como la liberación de Kyon.</p>



<p>―Has actuado sin consultarme&#8230; ¿qué vienes a hacer aquí? ― indignada hasta la médula, mi secretaria y acosadora insistió.</p>



<p>Obviando su ira, expliqué a ambas que al analizar a la chinita el psiquiatra había llegado a la conclusión de que el lavado de cerebro del que había sido objeto era todavía más preocupante que el que habían realizado con Natacha, ya que en su caso y aunque compartía muchos de sus características, al menos no vinculaba su existencia a un único dueño.</p>



<p>―Según entiendo, si quisieras, ¿podrías cederme a otro? ― preguntó preocupada la chavala.</p>



<p>―Podría, pero eso nunca ocurrirá. Si algún día decidimos que ya no es necesario que vivas conmigo, te liberaré&#8230; jamás te vendería.</p>



<p>&nbsp;Pensaba que la rusa iba a respirar al oírme, pero por extraño que parezca se echó a llorar. Asumiendo el dolor que experimentaba como propio, la agarré de la cintura y besándola, añadí que era parte de mí y que no me veía sin ella. Esa afirmación, tranquilizó a la joven, pero no así a Patricia que de muy malos modos me echó de su piso quejándose de que no la hubiese mencionado.</p>



<p>En la puerta y mientras me intentaba disculpar diciendo que era un olvido, la morena fuera de las casillas me espetó que dimitía como secretaría y que no quería volver a verme. Acudiendo en mi ayuda, Natacha respondió:</p>



<p>―Siempre tendrás un sitio en nuestra cama. Lucas te ama y yo te adoro. Eres nuestra mujer, aunque no haya un papel que lo demuestre.</p>



<p>Un breve brillo de esperanza creció en sus ojos mientras daba un portazo:</p>



<p>―Disfruta de la esclava que te has comprado.</p>



<p>El desprecio con el que se refirió a Kyon me irritó al no comprender que fuese tan dura con una joven cuya dependencia no era voluntaria sino impuesta y con ganas de molestar, gritando a la que sin duda permanecía del otro lado de la puerta, le pedí que fijara la fecha de nuestra boda.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/303/15223423/15223423_059_1c43.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Has hecho bien― comentó la rubita mientras tomábamos el ascensor: ― Nuestra negra no tardará en llegar pidiendo que la perdonemos. Ella lo sabe, aunque todavía no lo acepte.</p>



<p>Dudando que así fuera, salimos del edificio y tomamos un taxi que nos llevara al hogar que ambos compartíamos y al cual, en pocas horas, llegaría un nuevo miembro. Ya en casa, llamé a Joaquín e inventando un constipado, le dije que debería sustituirme durante el resto de la semana mientras Natacha se ocupaba de preparar todo lo que necesitaríamos para recibir a Kyon. El sentido práctico de la joven quedó de manifiesto cuando haciendo un café me preguntó qué sabía del modo en que la habían sometido. Cogiendo el manual de “Felpudo”, comencé a leerlo en silencio.</p>



<p>La maldad que destilaban esos papeles me puso los pelos de punta. El maldito que diseñó su conducta, había dejado impreso en el cerebro de asiática que para mantener un mínimo de cordura su amo debía de tomar posesión de ella casi de inmediato. Avergonzado, no me quedó otro remedio que explicárselo a la rusa ya que era ella mi pareja actual.</p>



<p>―Lucas, no te preocupes. Piensa que nadie mejor que yo comprende lo que debe estar sufriendo. Haz lo que debas hacer― con ternura replicó.</p>



<p>Habiendo obtenido su comprensión, repasé con ella el resto del siniestro impreso donde quedaba tan bien reflejado que dentro de lo que su autor consideraba ventajas incluía que la chinita estaba preparada y necesitaba de mano dura.</p>



<p>― ¿Qué tipo de mente es capaz de diseñar algo así? ― me pregunté al leer que entre las cosas con las que se podría premiar el buen desempeño de “Felpudo” estaba el que su amo se meara encima de ella.</p>



<p>―Lucas, por favor no te enfades, pero a mí también me encantaría sentirlo―admitió la rubia con los pitones en punta.</p>



<p>Comprendiendo que ambas debían compartir muchos condicionantes al haber sido manipuladas por el mismo maniaco, seguí estudiando ese manual y así confirmé que muchos de las recompensas diseñadas para Kyon eran en realidad castigos. De todos ellos, uno de los más recalcitrantes hacía referencia al nombre con el que la habían bautizado:</p>



<p>“Para fortalecer el vínculo de su esclava y hacerle ver que su amo le estima, su dueño podrá estimularla haciendo que con la lengua limpie sus zapatos al llegar a casa”.</p>



<p>&nbsp;Nuevamente, ese acto excitó a la joven que se mantenía a mi lado y moviéndose incomoda en el asiento, susurró que no le importaría ayudar a la chinita en esa humillante tarea. Disculpando sus palabras, proseguí con la lectura de esas instrucciones. Así fue cómo me enteré de que el peor castigo que podía ejercer sobre ella era el no hacerla caso.</p>



<p>“Cuando se requiera dar un escarmiento, se puede optar por la inacción. Su esmerada educación hará que la sierva sienta el desapego de su amo con un dolor que la hará humillarse pidiéndole perdón. Si se prologa este, su amo podrá disfrutar de la autodestrucción paulatina de su propiedad. Tras un periodo de depresión, “felpudo” tratará de conciliarse por medio de flagelación y de no ser efectiva, buscará mutilarse como forma de recuperar el afecto de su dueño. Llevando al extremo, el adquirente de esta maravilla disfrutará observando cómo se suicida usando para ello cualquier elemento que esté a su alcance. Para ello, recomendamos poner a su disposición elementos cortantes que se pueda introducir en el sexo como puede ser una batidora de mano o cuchillos de gran tamaño”.</p>



<p>Asqueado por lo que estaba leyendo, quise dejar de estudiar ese panfleto, pero Natacha me lo impidió haciéndome ver que debíamos conocer cómo actuar ya que, en menos de una hora, la chinita estaría bajo nuestro cuidado. Sabiendo que era así y haciendo un esfuerzo para no vomitar, pasé a ver el apartado que el malnacido que lo escribió definía como “practicas amatorias” en las que “Felpudo” estaba adiestrada. Sin hacer una exposición exhaustiva de las mismas, comprobé que la asiática estaba lista para dar placer con todos los agujeros de su anatomía y no solo a su dueño sino también a cualquier persona que este considerara necesario ya fuera individualmente como en grupo.</p>



<p>―Según aquí pone, Patricia y yo podremos usarla si tú se lo pides― comentó con un tono que me hizo saber que la perspectiva de compartir con ella algo más que arrumacos no le era desagradable.</p>



<p>Obviando sus palabras al ser algo que daba por descontado, seguí leyendo y horrorizado descubrí que había dejado grabado en su mente la predilección por ser usada atada a un potro de tortura o su equivalente:</p>



<p>“Para el correcto desenvolvimiento de la esclava, su dueño deberá tener una mazmorra donde ubicarla y azotarla con regularidad siendo importante el contar con algún elemento donde inmovilizarla. Para ello, recomendamos argollas a la pared, una cruz de San Andrés o cualquier jaula que hay en el mercado. Si se opta por esta última, cuanto menor sea el espacio, “Felpudo” se lo agradecerá con mejores y más prolongados orgasmos. Por el contrario, y para disfrute del dueño, se la ha dotado de agorafobia por lo que, de no mediar una orden, al contrario, sacarla de paseo al campo la sumirá en un estado de turbación que la hará más receptiva cuando vuelva a su lugar de origen”.</p>



<p>&nbsp; ―Lucas, ¿te parece que prepare el armario para encerrarla ahí cuando no estés? ― preguntó Natacha con una naturalidad que me dejó impresionado.</p>



<p>Con las lógicas reservas y con el corazón encogido, acepté su sugerencia como mal menor mientras pasaba a la siguiente página donde entre otras aberraciones el autor del texto recomendaba el uso de mordazas, los electroshocks y la cera ardiente como métodos para exacerbar la lujuria de la chinita.</p>



<p>«Hay que estar mal de la olla para ver placer en ello», me dije pasando al apartado de los detonantes de actuación y ahí descubrí que decir en su oído “es mi enemigo” desencadenaría una reacción violenta de la asiática que la haría intentar matar a la persona que hubiese señalado.</p>



<p>Acojonado recordé la forma tan rápida con la que se había desecho de los agentes durante mi detención y asumiendo que esa joven había sido educada en algún tipo de arte marcial busqué la contraorden: “Ahora es mi amigo” respiré al encontrarla.</p>



<p>Seguía inmerso en la lectura de esos sombríos papeles cuando escuchamos el sonido del timbre. Con una angustia total, fui a recibir a los sanitarios que la traían en compañía de la rusita, la cual y ante mi espanto, parecía ansiosa de recoger el testigo.</p>



<p>―Es preciosa― susurró confirmando ese extremo mientras metían la camilla en la que la traían.</p>



<p>Tras advertirnos que en unos treinta minutos despertaría, me ayudaron a trasladarla a mi cama, para a continuación y casi sin despedirse, dejarnos solos con ella. Su tranquilo dormitar realzaba la exótica belleza de la joven y con el peso de una responsabilidad que imprudentemente eché sobre mis hombros, la observé realmente por primera vez y confirmé lo dicho por la rubia:</p>



<p>«Es guapísima», me dije mientras inconscientemente quitaba un mechón de pelo de su cara.</p>



<p>A pesar de nunca haberme sentido atraído por las mujeres de su raza, tuve que reconocer que Kyon me resultaba sumamente atractiva y que el camisón de hospital que llevaba puesto no podía esconder los voluminoso senos que el vendedor había reflejado en la ficha de la subasta como estímulo para subir su precio.</p>



<p>«98 centímetros de pecho», recordé mientras intentaba rechazar lo mucho que me apetecía el verla sin el batín.</p>



<p>Al no estar sujeta por los mismos escrúpulos que yo, Natacha recordó que según el manual debía hacer uso de mi esclava cuanto antes y trayendo uno de los camisones que le compré, se puso a desnudarla diciendo que la muchacha agradecería sentirse bella el día en que conociera íntimamente a su dueño. Sintiéndome fuera de lugar, decidí no seguir ahí mientras la acicalaba para mí.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/303/15223423/15223423_091_b684.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Avísame si se despierta― huyendo de la habitación en dirección al salón, comenté.</p>



<p>Hundido en el sofá, intenté pensar en que si me acostaba con ella era por su bien y que hasta el propio psiquiatra de la policía me había dejado claro que ese era mi deber, pero no por ello se diluyó la sensación que sentía de que al hacerlo estaría violándola. Por eso, para mí, fue dificilísimo sustituir velando a la chinita cuando Natacha terminó y me dijo que tenía que volver a la habitación porque ella todavía tenía que cocinar la comida de ese día.</p>



<p>Con paso cansino, recorrí el pasillo de vuelta y al entrar en el cuarto, mis peores temores se convirtieron en realidad cuando vi el esmero con el que la rusa me la había preparado. No solo le había colocado un picardías que dejaba poco a la imaginación, sino que incluso la había peinado y maquillado, haciendo de ella una diosa. Incapaz de contener la curiosidad, certifiqué que la descripción que habían hecho de Kyon era fidedigna, pero se habían quedado cortos al ser un monumento de mujer.</p>



<p>«Vale lo que pagué por ella», pensé sin advertir que me estaba refiriendo a una persona y no a un objeto.</p>



<p>&nbsp;Impresionado por la rotundidad de sus curvas en una joven asiática a las que en Occidente asociábamos a tablas de planchar, me pregunté si esos pechos eran producto de una cirugía. Sintiéndome un cerdo, aproveché que seguía sedada para con mis manos comprobar si eran naturales. Por el tacto y la dureza de los mismos supe que no estaban operados y eso me hizo profundizar en la exploración tomando entre mis dedos uno de sus pezones. La facilidad con la que se puso duro me enervó y preso de una calentura tan grande como culpable, lo pellizqué provocando su gemido. Asustado, levanté la mirada y ante mi consternación, Kyon estaba con los ojos abiertos.</p>



<p>―Mi amo― susurró con una entrega cercana a la adoración.</p>



<p>Desolado al verme descubierto y que lejos de molestarle mi ruindad, la chinita había recibido esos mimos con alegría, pedí a la cría que siguiera descansando. Maniatada por el adoctrinamiento recibido se abrazó a mí y comenzó a restregar su cuerpo contra el mío mientras me rogaba que la usara, que se sabía mía y que su función era ser mi juguete. Todavía ahora recuerdo avergonzado la erección que creció bajo mi pantalón al ver la devoción con la que me miraba. Por eso, agradecí cuando Natacha entró en la habitación informando que la comida estaba lista, ya que de no haber sido así a buen seguro sin mayor miramiento la hubiese tomado para mí.</p>



<p>&nbsp;―Felpudo, levántate y ayúdame a dar de comer a nuestro dueño― comentó la rusa ejerciendo un papel que no le había pedido.</p>



<p>Molesto, pedí que fuera la última vez que la nombraba así.</p>



<p>―Su muñeca le pide perdón― arrodillándose a mis pies, respondió: ―Mi señor, ¿con qué nombre me debo referir a su nueva esclava?</p>



<p>Entendiendo que, aparte de su naturaleza juguetona, lo que le impulsaba a la rubia era cumplir fielmente con lo leído en el manual, comprendí que, si no quería usar el de “Felpudo”, debía bautizarla con otro apelativo de sumisa. Por ello, mirando la dulzura de la joven, respondí:</p>



<p>― ¡Golosina! ¡La llamaremos así!</p>



<p>―Solo espero no engordar cuando tenga que comerme a “golosina” ― muerta de risa, replicó la endiablada eslava mientras la levantaba de la cama.</p>



<p>La sonrisa con la que la asiática recibió un azote de Natacha exigiendo que se diera prisa me hizo asumir que al menos en un principio debía comportarme con ella de acuerdo a lo que marcaba su educación y por ello, mientras me servía vino en una copa, ya sin pudor acaricié su trasero absteniéndome de alabar su belleza. Supe que según la mentalidad que habían esculpido en su cerebro ese gesto le bastaba para sentirse reconocida al reparar en el tamaño que habían adquirido sus pezones.</p>



<p>«Tengo que darle tiempo de asumir que en esta casa nadie la maltratará antes de demostrar cualquier tipo de ternura», sentencié viendo de reojo la alegría con la que corría a la cocina en busca del primer plato.</p>



<p>Lo que nunca me esperé es que volviese en compañía de la eslava y menos que tras ponerme frente a mí la comida, Natacha me pidiera permiso para inspeccionarla. Entendiendo que esa inspección no solo era necesaria según las instrucciones que habíamos leído, sino que encima le apetecía ser ella quien la realizara, di mi autorización a que la llevara a cabo.</p>



<p>―Golosina, antes que nada. Nuestro amo debe saber qué clase de hembra ha comprado y si vales la suma que pagó por ti. ¡Desnúdate y demuéstrale si eres digna de ser la esclava que le dé placer o solo una vulgar sirvienta!</p>



<p>Herida en su amor propio, la chinita comenzó a cantar una canción de amor mientras deslizaba sus tirantes sin dejar caer el camisón. Su prodigiosa voz no era algo que hubiésemos previsto y por eso tanto la rusa como yo nos quedamos anonadados al escucharla.</p>



<p>―Lo he pensado mejor, te llamaremos “ruiseñor” ― dije todavía impresionado.</p>



<p>Su nuevo bautismo incrementó sus ganas de agradar y elevando el volumen adornó su canto con un sensual baile mientras se despojaba del picardías. Ya sin él, pude comprobar que a pesar de su altura los pechos de la asiática eran enormes y que encima sus areolas se le habían erizado al sentir la calidez de nuestras miradas.</p>



<p>«¡Por dios! ¡Es bellísima!», no pude más que afirmar interiormente sin exteriorizarlo al saber que todavía no estaba lista para ser piropeada.</p>



<p>Más consciente que yo de lo que esa muchacha necesitaba y sobre todo esperaba, Natacha se acercó a ella y pegándola otra sonora nalgada, le exigió que luciera el trasero al que era su dueño. Al girarse, pude comprobar que la rusa había dejado impresa la mano en uno de sus cachetes, pero eso no fue óbice para que me percatara también que el pandero de la asiática era de los que hacen época.</p>



<p>«Menudo culo tiene», sentencié mientras daba un sorbo de vino para no revelar lo mucho que me apetecía dar un mordisco en esa maravilla.</p>



<p>Como la rubia no tenía esos remilgos al tener mi aquiescencia y saber que no me opondría, usó las dos manos para que pudiese valorar el cerrado ojete de “ruiseñor”.</p>



<p>―Mi señor. Para ser un producto asiático, el culo de su nueva esclava no es de mala calidad, aunque parece ser que está un poco trillado.</p>



<p>―Ni poco ni mucho. Nadie lo ha usado― se defendió la pobre que estaba siendo inspeccionada.</p>



<p>Al haber hablado sin que nadie se lo permitiera, tuvo su castigo y mandándola al suelo de un tortazo, Natacha le hizo ver que no iba a ser permisiva con ella.</p>



<p>―Como la favorita de nuestro señor, no voy admitir de ti ninguna falta de cortesía y menos que te rebeles.</p>



<p>Frotando con una mano su adolorida mejilla, la chinita pidió perdón.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/303/15223423/15223423_083_4800.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Lo siento, maestra. No volverá a ocurrir.</p>



<p>Tirando de su melena, la levantó de la alfombra y sin mayor miramiento, la eslava mordió los labios de la joven diciendo:</p>



<p>―Eso espero, nuestro señor me ha pedido que te eduque y eso voy a hacer.</p>



<p>Asumiendo que debía seguir exhibiéndose ante mí, Kyon retomó la canción, pero esta vez en perfecta sintonía con la melodía y en español nos informó que nunca había estado con otro hombre narrando una escena:</p>



<p>&nbsp;―Una hembra de ruiseñor aleteando llegó volando a un jardín donde su dueño, al escuchar el trino de tan bella ave, decidió que debía ser suya y tomándola entre sus manos, preparó para ella una jaula de oro. La joven pajarita al ver su nuevo hogar gorjeando de felicidad explicó al que ya sentía que era su amo que nunca unas manos de varón habían acariciado su plumaje.</p>



<p>&nbsp;―Si eres virgen, demuéstralo― exigió Natacha.</p>



<p>Bailando, la chinita se subió a la mesa y separando las rodillas, puso a mi estudio su sexo mientras canturreaba:</p>



<p>―Cuando el viento del mediodía puso en duda las palabras de la dulce avecilla, está pidió a su señor que comprobara tocando sus plumas que todavía nadie había dejado sus huellas en ella.</p>



<p>Despelotado por el tierno y ocurrente modo de presentar sus credenciales, miré embelesado ese tesoro desprovisto totalmente de pelo y retirando con mis yemas los pliegues que le daban acceso, comprobé que no mentía.</p>



<p>―El ruiseñor al sentir las caricias del que tenía las llaves de su nuevo hogar, le pidió que pusiera un candado a la puerta para jamás tener la tentación de marcharse― musitó en tono más bajo temiendo quizás desafinar.</p>



<p>Si lo hizo, no lo sé ya que llevaba unos segundos concentrado en evitar hundir la cara entre esos muslos.</p>



<p>―Don Lucas, pruebe si la pájara que ha adquirido es tan dulce para ser llamada también golosina― a mi espalda, escuché que Natacha me decía.</p>



<p>Impulsado por un apetito que no fui capaz de contener, saqué la lengua y recogí con ella parte de la humedad que amenazaba con desbordarse de la chinita:</p>



<p>―Es todavía más dulce de lo que suponía― señalé mientras escuchaba el prolongado sollozo con el que Kyon manifestaba el placer que ese primer lametazo le había hecho experimentar.</p>



<p>― ¿Me permite comprobar que sea así? ― la rubia preguntó revelando su excitación.</p>



<p>―Por supuesto, muñeca. Dime si me equivoqué cuando asumí que esta zorrita era una golosina.</p>



<p>Al verla sumergir la boca entre sus piernas, decidí hacer uso de uno de los detonantes que compartían y mientras Natacha cataba el sabor de Kyon llevé mis manos a sus nucas provocando el orgasmo de ambas. Los gemidos de la rusa quedaron acallados por los melodiosos berridos de la chinita al sentir que quizás por vez primera su cuerpo ardía.</p>



<p>―Mi señor tenía razón al ponerle ese nombre― chilló descompuesta Natacha mientras trataba de saciar la sed en el manantial que brotaba del interior de la asiática.</p>



<p>Sin dejar de acariciar la parte posterior de sus cabezas, mostré un cabreo que no sentía al haberse corrido ambas sin mi permiso y colocando a la rubia en mis rodillas, descargué mi supuesta ira en una serie de dolorosos pero deseados azotes que, en vez de cortar su placer, lo incrementaron.</p>



<p>―Su ruiseñor también le ha fallado― envidiosa del trato, sutilmente protestó la oriental.</p>



<p>Atrayéndola hacia mí, mordí su boca y tras dejar la impronta de mis dientes en ella, exigí a “muñeca” que la llevara a mi habitación y que me la preparara mientras terminaba de comer. Natacha cogió a Kyon de la mano y sin preguntar nada más, se marchó al saber exactamente lo que le pedía. No en vano habíamos leído juntos el puñetero manual donde se revelaba el modo de exacerbar el placer que sentiría al ser desflorada por su amo. Sabiendo que no me fallaría, olvidándome de ellas, me concentré en la estupenda carne a la stroganoff que apenas había tocado&#8230;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/303/15223423/15223423_076_a701.jpg" alt="" width="606" height="909"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-la-historia-de-un-jefe-acosado-por-su-secretaria-7-por-golfo-2/feed</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
