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	<title>hetero &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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	<description>---TU WEB DE RELATOS ERÓTICOS--- (SOLO MAYORES DE +18 AÑOS)</description>
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	<title>hetero &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Me pone super cachonda el cabrón de mi vecino&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 06 Jun 2026 00:45:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[&#160; &#160; &#160;Toda mujer que se precie debería de huir de mi vecino si quiere mantener un mínimo de dignidad. Desgraciadamente desde casi niña me han gustado los “malotes” y por mucho que intento evitarlos, siempre caigo en sus redes.&#160; Me imagino que si algún día se lo contara a un psicólogo, este me vendría con la típica explicación freudiana pero yo me conozco y sin entrar en más detalles, sé que me vuelven loca los tipos golfos. Ya en el instituto solo salía con los más mujeriegos y si encima eran repetidores, mucho mejor. Un claro ejemplo es el [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/1/3/k/W/13kWe/malena-morgan-masturbandose-piscina-01.jpg">&nbsp;</a></span><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Toda mujer que se precie debería de huir de mi vecino si quiere mantener un mínimo de dignidad. Desgraciadamente desde casi niña me han gustado los “malotes” y por mucho que intento evitarlos, siempre caigo en sus redes.&nbsp; Me imagino que si algún día se lo contara a un psicólogo, este me vendría con la típica explicación freudiana pero yo me conozco y sin entrar en más detalles, sé que me vuelven loca los tipos golfos.</span></p>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Ya en el instituto solo salía con los más mujeriegos y si encima eran repetidores, mucho mejor. Un claro ejemplo es el imbécil que me desvirgó. No es que esté muy orgullosa de esa etapa pero, para que me comprendáis mejor, debo contároslo. Fue en el penúltimo curso y tenía apenas dieciséis años cuando Tato me pidió salir.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">El tal Tato era tres años mayor que yo, borracho, impresentable y&nbsp; un desastre en los estudios pero tenía dos grandes virtudes: Era relaciones de una discoteca y para colmo, guapo. Por eso no es de extrañar que mi primera relación sexual fuera en los baños de un bar y sin preservativo. Nunca creí que ese subnormal fuera mi príncipe azul pero tampoco que al terminar y todavía con mi coñito sangrando, me dejara.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Como os imaginaréis, me pasé quince días temiendo haberme quedado preñada. Por suerte, no fue así y pude seguir con mi vida.&nbsp; </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Mi segundo noviete fue el capitán del equipo de futbol de mi curso, otro idiota. Don Juan en ciernes, Eduardo repartía sus favores a cuantas tontas podía, sin importarle que ellas sí estuvieran enamoradas. Una de esas tontas fui yo. Ver a ese chaval en un pasillo era motivo suficiente para que mi entrepierna se mojara. Por eso cuando después de un partido, él y sus amigos lo estaban celebrando, le di mi primer beso y durante tres meses fui su puta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Me follaba cuando y donde quería. Daba igual que fuera el cole, su casa o el parque, en cuanto Edu me tocaba las tetas sabía que lo siguiente era quitarme las bragas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Terminó ese noviazgo como empezó, un día de partido ese mocoso descubrió que estaba cansado de mí y mandándome a la mierda, se fue con mi mejor amiga.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Aunque puedo seguir enumerando mis parejas, en realidad, no importa, porque el objeto de este relato es mi vecino del octavo. Se llama José y para haceros el cuento corto, si cogéis todos los defectos posibles en un hombre y los metéis en una envoltura atractiva, así es él.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Golfo, dominante, egoísta, manipulador… pero para mi desgracia amante cojonudo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Conozco a ese mal bicho desde que llegué a Madrid cuando el destino quiso que el piso que había alquilado fuera el contiguo al suyo. Mi mal fario empezó el día de mi mudanza cuando al salir cargada del ascensor con dos cajas, me topé con él y luciendo una espléndida sonrisa y mirándome con sus negros ojos, me preguntó si podía ayudarme. Pesaban tanto los dos bultos que no pude negarme y por eso, ese cabrón entró no solo en mi casa sino en mi vida.&nbsp;&nbsp; </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">&nbsp;Reconozco que me encantó su profunda y varonil voz pero lo que realmente me puso a mil fue observar sus músculos cuando me quitó las cajas y las llevó hasta mi salón.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Muchas gracias- alcancé a decir mientras sentía que mi respiración se aceleraba.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Quitándole importancia, ese moreno comentó:</span><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/01/03-200x300.jpg"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/1/G/k/t/1GktF/Chelsea.pavlo26%20%2812%29.jpg" width="424" height="635"></a><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/01/06-200x300.jpg"><br />
</a><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/01/08-200x300.jpg"><br />
</a><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/01/09-200x300.jpg"><br />
</a><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/01/11-200x300.jpg"><br />
</a></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Los vecinos estamos para ayudarnos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Os juro que mis braguitas se mojaron al oír que ese machote vivía en el mismo edificio pero pensé que me había meado al verle entrar en la puerta de al lado de la mía diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Por cierto, me llamo José- tras lo cual sin darme tiempo de decirle&nbsp; el mío, cerró la puerta dejándome con las palabras en la boca.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Lo peor fue al volver a mi apartamento y descubrir que antes de irse, ese “señor” había dejado su aroma por doquier. Con los restos de su colonia perfumando mi habitación, comencé a desembalar mis cosas pero su recuerdo hizo que mis hormonas se alteraran.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">“¡Qué bueno está!” pensé mientras involuntariamente me iba calentando al rememorar el volumen de sus bíceps.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Al poco, me tumbé en la cama y ya cachonda perdida, llevé una de mis manos hasta mi pecho mientras la otra se hundía en el calor de mi chochito. La humedad que descubrí en mi sexo fue la confirmación de la atracción que sentía por ese desconocido y recreándome con caricias en el clítoris, me imaginé como sería su miembro.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">“Sera enorme y sabroso”, me dije soñando con el pedazo de verga que suponía habitaba entre las piernas de ese moreno.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi propia calentura y lo que sentí al notar mis dedos hurgando dentro de mi vulva, me hicieron comprender que estaba bien jodida si alguna vez llegaba a convencerlo de compartir mi cama. Dejándome llevar, incrementé mi toqueteó figurándome que era él quien me tocaba. Aun sabiendo que no era más que una ilusión, sentí un latigazo en mi entrepierna al soñar con su caricia. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En mi imaginación, José pellizcó mis aureolas de una forma tan sensual con la que asoló de inmediato mis defensas. Caliente como una perra, soñé con su lengua recorriendo los bordes de mis pechos mientras sus manos bajaban por mi espalda.&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Mierda!, estoy brutísima- grité al visualizar a mi vecino comiéndome a besos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La temperatura de mi cuerpo subía por momentos. La imagen de semental me estaba volviendo loca y rendida a sus supuestos encantos, gemí fantaseando con que sus dedos se hacían fuertes en mi trasero. Verraca como pocas veces, traté de acelerar mi masturbación y gimiendo de placer, cerré mis ojos mientras soñaba con el pene de mi vecino tomando posesión de mi coñito.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Fóllame- chillé por mucho que sabía que era irreal.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Que no estuviera a mi lado &nbsp;no consiguió enfriar mi pasión y por eso cuando en mi mente, José aceleró sus caderas,&nbsp; me corrí. Mi excitación no concluyó con ese orgasmo y profundizando en mi ensoñación, imaginé &nbsp;que su mano había vuelto a apoderarse de mi pecho y lo acariciaba rozándolo con sus yemas. Sonriendo, me miró diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué putita es mi vecina!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me mordí los labios al oír su masculina voz y sabiéndome suya, mi deseo volvió a alcanzar límites desconocidos cuando el moreno me agarró de la cintura y me acomodó sobre sus rodillas. &nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
<img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/1/G/k/t/1GktG/Chelsea.pavlo26%20%2813%29.jpg" width="425" height="638">-¿Me vas a dar tu culo o tendré que buscarme otro? &#8211; me soltó con descaro mientras sus manos se apoderaban de mis nalgas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡No puedo ser tan zorra!”, pensé al disfrutar por anticipado del placer y del dolor que ese enorme aparato me iba a regalar y tragando saliva, esperé su siguiente paso. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces, José viendo mi entrega, cogió su pene y acercándolo&nbsp; a mi entrada trasera, susurró en mi oído:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me has contestado.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su pregunta me sacó lo perra y chillando,&nbsp; grité:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tómalo, cabrón.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi insulto espoleó su lujuria y presionando mi esfínter con la punta de su enorme glande, fue forzándolo lentamente. Adolorida pero más excitada de lo que me gustaría reconocer, sentí el paso de su gigantesca extensión mientras invadía mi estrecho conducto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
-¡Dios! ¡Cómo duele!- aullé &nbsp;al notar que su pene me rompía el culito.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A partir de ahí, el dolor fue menguando y ya dominada por el placer, disfruté como una cerda de sus huevos rebotando contra mi culo con cada embestida.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Muévete! ¡Zorra!- susurró y recalcando sus palabras con hechos, me soltó un sonoro azote.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obedeciendo sus deseos, salté sobre su verga empalándome con rapidez hasta que, de improviso, su verga explotó en mi interior. Y aunque era imposible, sentí su semen como si fuera real rellenando mi conducto trasero. Cada una de las explosiones con las que regó mi interior provocaron que mi deseo se tornara en placer y temblando sobre mi colchón, me corrí nuevamente.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Agotada me desplomé en la cama. Durante largos minutos, fui incapaz de levantarme y solo cuando comprendí que había mucho que hacer, me incorporé. Con mi mente a años luz y mi chocho chorreando, terminé de deshacer mi equipaje. El convencimiento que ante cualquier avance de mi vecino, me sería imposible evitar caer entre sus brazos, me llevó a &nbsp;evitarle a partir de ese día.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">José se entera de la atracción que genera en mí.</span></b><b style="text-align: center;"></b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><br />
<img decoding="async" class="alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/1/G/k/t/1GktI/Chelsea.pavlo26%20%2814%29.jpg" width="425" height="638">Sabiendo del peligro, durante dos semanas conseguí no toparme con él pero el calor del mes de agosto en Madrid y el tiempo trascurrido, hicieron que bajara mis defensas. Todavía recuerdo que esa tarde llegué a casa sudando y sin pensar en que José podía aparecer por ahí, bajé a la piscina comunitaria. </span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Aunque ya eran las seis de la tarde, el sol seguía cayendo a plomo sobre la capital. Por eso al comprobar que no había nadie en esa zona, directamente me tiré al agua.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-¡Qué gozada!- grité al notar que estaba fresca y por eso disfrutando del cambio de temperatura, durante un rato, disfruté del baño sin percatarme de su llegada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Al salir, vi que mi vecino venía acompañado de una rubia tetona. Os reconozco que en un primer momento agradecí que no estuviera solo y por eso no me importó que habiendo al menos dos docenas de tumbonas, hubiesen elegido unas pegadas a mí para tumbarse. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Obviando su presencia, fui hasta la mía y cerrando mis ojos,&nbsp; me puse a tomar el sol.&nbsp; No llevaba ni dos minutos allí, cuando oí que el putón con voz sensual le decía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Cariño, ¿Me puedes poner crema?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">El tono de la pregunta me mosqueó y más cuando descojonado el tipo le contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-De acuerdo aunque dudo que tengas bronceador suficiente para tus tetas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Sé que me comporté como una autentica voyeur y que eso estuvo mal pero entreabriendo mis ojos, me puse a espiarlos. Desconozco si José se dio cuenta desde el principio que les estaba observando o por el contrario si me pilló más tarde pero lo cierto es que recreándose en ello, le pidió que se quitara la parte de arriba del bikini.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">La rubia al escuchar su orden, no le importó que estuviera a su lado y con gran descaro, se despojó de la prenda. El tamaño de sus senos me pareció todavía más grande cuando al quitárselo rebotaron ya libres de la prisión que suponía esa tela.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Tienes un par de tetas muy ricas- exclamó mi vecino entusiasmado y cogiendo el bronceador, lo comenzó a extender por su piel.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Si al principio sus manos evitaron esas moles y todo parecía normal, la situación cambió en cuanto mi vecino se acercó a las tetas de la rubia porque la muchacha al sentir la cercanía de sus dedos, pegó un gemido apagado. Al escucharlo, José se rio y cogiendo más crema, se puso a extenderla por sus pezones.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Ummm- volvió a gemir la amiga al sentir que extralimitándose en sus funciones, el tipo le estaba pellizcando ambos pezones.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Reconozco que en ese momento lo correcto hubiese sido levantarme pero algo me lo impidió y cada vez más interesada, seguí observándolos de reojo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Durante unos minutos, José se contentó con solo los pechos pero el continuo concierto de gemidos y sollozos le debió azuzar su lado oscuro y por eso, dejando caer una de las manos por el cuerpo de la rubia, la llevó hasta su entrepierna.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Quítate las bragas- escuché que le ordenaba.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Medio escandalizada abrí los ojos sin llegarme a creer que esa puta fuera capaz de obedecer esa sugerencia. Mi sorpresa fue total al observar que señalando mi presencia, la chavala se las quitó mientras le decía muerta de risa:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-¡Estás loco! ¡Tenemos público!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando José, mirándome a los ojos, le respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Cállate y abre las piernas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">La sonrisa que lucía en su rostro me dejó paralizada y por eso fui testigo de cómo la rubia separaba sus rodillas dejando el campo libre a sus maniobras. El descaro de ese tipo fue total y sacando de su bolsillo un chupa-chups, le quitó el papel y metiéndoselo en la boca, lo embardunó con su saliva mientras con la otra mano comenzaba a pajearla.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Para entonces, mis hormonas estaban más que alborotadas y perdiendo parte de mi vergüenza, me acomodé en la tumbona para no perder nada de lo que ocurriera. Lo que no me esperaba fue que ese cabrón disfrutando del momento, me diese ese dulce diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Es para ti.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">La escena me había puesto tan cachonda que no dudé en cogerlo y llevándolo hasta mi boca, abrí mis labios y me puse a chuparlo como si fuera un micropene. Mi rápida respuesta le satisfizo y olvidándose de mí, se concentró en su amiguita. Dando una clase magistral de cómo se masturba a una mujer, mi vecino separó los pliegues de la rubia y cogió entre sus dedos&nbsp; su clítoris mientras le decía:</span></div>
<div style="clear: both; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Tu público espera que le demuestres lo puta que eres.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">La dulce tortura que imprimió a su erecto botón y la certeza de estar siendo observada por mí, excitó a la tetona, la cual llevando sus manos hasta sus pezones, los empezó a retorcer entre sus dedos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Así me gusta- comentó su amante y recalcando el poder sobre ella, le dijo: -Córrete.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">La orden provocó un terremoto en la chavala y berreando como si estuviese en celo, descargó su tensión con un sonoro orgasmo. La facilidad con la que ese hombre la manejaba me fascinó y por eso deseé ser yo el objeto de sus caricias. Sin darme cuenta, había retirado una de las copas de la parte superior de mi bikini y me estaba acariciando con el caramelo y su palito.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Para entonces, José se sentía dueño de la situación y sentándose en la tumbona, se bajó el traje de baño y cogiendo a su amiga, le soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Ya sabes que tienes que hacer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">El putón sin cortarse un pelo, se arrodilló frente a él y sacando la lengua, comenzó a lamer su hermoso talle. Ya dominada por el ardor que me quemaba el chochito, me empecé a masturbar mientras admiraba la belleza del sexo de ese Don Juan.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">“¡Menuda polla!”, exclamé mentalmente valorando que diría mi vecino si me sumaba a esa mujer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Conocedora de un buen número de penes, ese en particular me pareció un sueño. No solo era grande y gordo sino tenía una apariencia tan dura que me hizo derretir al imaginarla retozando en mi interior. Visualizando mi entrega, babeé tanto como la rubia con las venas hinchadas de esa verga que temiendo ser capaz de arrodillarme frente a José, preferí usar el puñetero chupa-chups como consuelo y llevándolo hasta mi sexo, lo sumergí entre mis muslos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">“Joder, ¡No puedo ser tan zorra!”, maldije mi calentura al percatarme de lo caliente que me ponía ese capullo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">La verdad es que si en ese momento, mi vecino me hubiese pedido que me pusiera a cuatro patas, lo hubiera&nbsp; hecho pero para mi desgracia no solo no lo hizo, sino que viendo lo perra que estaba, se levantó y cogiéndome en los brazos, me tiró a la piscina.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Al salir del agua, recriminé su actitud pero entonces, soltando una carcajada, José me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Tu chocho estaba al rojo vivo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Tras lo cual dejándome empapada y frustrada, se llevó a esa rubia a su apartamento a terminar lo que habían empezado. Nunca en mi vida me había sentido más humillada y aunque esa noche tuve que pajearme sin parar, me juré que aunque fuera el último hombre en el mundo, ¡Nunca cedería ante mi vecino!&#8230;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">José se recrea con mi cachondez.</span></b></span></div>
<div style="text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/1/G/k/t/1GktL/Chelsea.pavlo26%20%2817%29.jpg" width="425" height="638"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Los siguientes dos meses fueron una jodida tortura. Noche tras noche y semana tras semana, ese maldito tenía siempre compañía. Si ya de por sí era duro saber que al menos una docena de mujeres disfrutaban alternativamente de sus caricias, esa época coincidió con una absoluta sequía de amantes en lo que a mí respecta.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">No os podéis imaginar lo que me molestaba cuando al llegar a la cama, tenía que soportar los gritos y gemidos que ese cabrón conseguía sacar de su hembra de turno. Al estar mi piso mal insonorizado parecía que José se las tiraba en mi oreja y eso solo pudo incrementar mi desasosiego.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Las paredes eran tan delgadas que al cabo de los días, comencé a reconocer a sus parejas por sus berridos y aunque intenté no oírlas, al final les puse hasta mote. La rubia era la gritona, una morena que al final de cada polvo se echaba a llorar era la infiel. Luego estaba una que le gustaban los azotes a la que llamé&nbsp; la sumisa, otra que no paraba de recriminarle que anduviera con más mujeres era la mojigata y así hasta completar la extensa lista.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">En contraposición con su éxito, estaba mi infortunio. Por mucho que intenté llevarme a varios tipos a la cama, solo obtuve fracaso&nbsp; tras fracaso. El que no era gay, tenía pareja y mientras tanto mi almejita desfallecía por la ausencia de caricias.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Si eso ya era frustrante, lo peor comenzó a partir de una tarde en que al llegar a mi edificio, me topé con él y con una vecina al tomar el ascensor. Mascullando un breve saludo, entré en él. Como nuestra vecina llevaba la compra, observé a José ayudando tras lo cual se colocó a mi lado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Todavía no había llegado a cerrarse cuando de pronto sentí su mano acariciando mi trasero. Creo que de haber ido sola con él, le hubiese abofeteado pero la presencia de esa viejita me hizo callar por miedo al escándalo.&nbsp; Mi ausencia de respuesta le animó y poniéndose a mi espalda, llevó sus manos hasta mis muslos y levantando mi falda, dejó mi culo al aire.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">“¡Sera hijo de perra!” exclamé mentalmente al notarlo pero increíblemente no hice nada y permití que con descaro, magreara ambas nalgas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">La sensación de estar siendo cuasi violada frente a esa vecina me puso como una moto y pegando mi trasero contra su sexo, descubrí que mi agresor estaba también excitado. Ese descubrimiento me hizo sonrojar y sin meditar las consecuencias, comencé a rozarme&nbsp; con su miembro mientras la señora no paraba de quejarse de lo caro que estaba el supermercado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Mi actitud se vio recompensada al bajarse la vecina en el segundo. Sin cambiar de posición, José metió su mano entre mis piernas y mientras se hacía fuerte en mi clítoris, susurró en mi oído:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Te espero todas las tardes a las ocho aquí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/1/G/k/t/1GktS/Chelsea.pavlo26%20%2821%29.jpg" width="426" height="639">Su repetida caricia durante los siguientes seis pisos, hizo que al llegar a nuestro destino mi sexo ya estuviera chorreando. Sin salir del ascensor, mi agresor introdujo dos de sus dedos en mi agujerito y con movimientos rápidos me llevó en volandas hasta el placer. La violencia de mi orgasmo me dejó noqueada y cuando ya creía que iba a tener la suerte de acompañarle a su piso, mi odioso vecino se despidió de mí diciendo:</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Hasta mañana, zorrita.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">No comprendí que había sido todo por ese día hasta que me vi sola en el ascensor y a José abriendo la puerta de su casa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-¡No pensaras dejarme así!- protesté insatisfecha.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">El muy cretino se giró y luciendo la sonrisa que también conocía, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Como bien sabes soy un hombre muy ocupado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Os juro que al llegar a mi salón, de haberlo tenido enfrente, lo hubiese matado y por eso decidí por enésima vez, no permitir que me usara a su antojo. Muy a mi pesar su aroma me acompañó durante toda esa tarde-noche y continuamente venían a mi mente, las imágenes de ese maldito jugando con mi cuerpo. No sé las veces que recreé el instante en que empezó a magrear con sus manos mis nalgas o el momento en que asaltó con sus yemas mi coñito, lo cierto es que al llegar a mi cama ya estaba nuevamente cachonda y aprovechando los gritos de la pareja de esa noche, me hice un dedito soñando que era yo la que berreaba entre sus brazos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Ni que decir tiene que al día siguiente, esperé puntualmente a que llegara. José nada más verme, sonrió y galantemente me cedió el paso al ascensor. Esa cortesía terminó justo cuando se cerraron las puertas y atrayéndome hacia él, me cogió de la cintura diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-¿Cuántas pajas te has hecho en mi honor?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-¡Ninguna!- cabreada exclamé.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Mi respuesta lejos de molestarle, exacerbó sus ánimos y abriéndome la camisa, sacó uno de mis pechos mientras me decía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-No te creo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Su cara de recochineo no menguó al escuchar mis protestas y regodeándose en humillarme, comenzó a mamar de esa teta sin importar que no estuviera dispuesta. Durante ocho largos pisos, ese tipejo me manoseó por entero hasta que al parar el ascensor, soltando una carcajada, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Mañana, sin bragas.</span></div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">La seguridad de sus palabras me destanteó y llorando a moco tendido, busqué la seguridad de mis sabanas porque supe que aunque mi mente me aconsejara desobedecer, el resto de las células de mi cuerpo me pedían lo contrario.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">La calentura que atenazaba todo mi ser, me llevó a creer una buena paja era lo que necesitaba y por eso con esmero, preparé el escenario. Para ello, llené la bañera con agua caliente, cogí un libro y al más fiel de mis amantes, un patito rosa que también era un suave vibrador y con esos tres elementos juntos, me sumergí en la lectura.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Si os he de ser sincera, ni siquiera recuerdo el libro solo sé que letra a letra, palabra a palabra me fui imbuyendo en la historia mientras mi “amiguito” se dedicaba a hacer carantoñas sobre mi coño. La dulzura de sus caricias sumado al calor de la espuma lentamente incrementaron mi deseo y cerrando los ojos me imaginé que yo era la heroína de la novela.&nbsp; </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">No tardé en verme en los brazos del&nbsp; apuesto príncipe. Todo iba genial hasta que sus enormes bíceps me hicieron recordar los de mi “simpático” vecino y a partir de ahí, su cara sustituyó a la del protagonista y nuevamente deseé con fiereza que me hiciera suya. &nbsp;Usando el pico de mi inanimado amante busqué su consuelo con un ardor hasta entonces desconocido pero desgraciadamente su pequeño tamaño, aunque consiguió que me corriera un par de veces, me dejó totalmente frustrada y por eso en mitad de mi locura, hice algo de lo que me arrepentiré toda la vida.</span></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Sin secarme el pelo, me puse un albornoz y descalza, fui a tocar a la puerta del que me traía tan excitada. José abrió la puerta y con su típica sonrisa autosuficiente, me preguntó que deseaba. Mi respuesta no pudo ser más elocuente, dejando caer mi bata me quedé desnuda frente a él. Comprendió a la primera mis intenciones y tirando de mi brazo me metió en su piso.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me siento sola- dije entre sollozos reconociendo mi claudicación.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al oír mi confesión, me besó. Y lo que en un inicio fue un beso suave se tornó en posesivo. Necesitada de sus caricias, empecé a desnudarle. Su ropa cayó al suelo sin que José expresara ni aceptación ni rechazo. Su rostro no reflejaba ninguna emoción. Asustada por la posibilidad de que me echara, llorando le rogué:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Necesito que me folles.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Azuzado por mi urgencia, me cogió en brazos y me llevó hasta el comedor. Al sentir que me depositaba en la mesa, agarré su pene con mis manos y lo coloqué a la entrada de mi sexo. Muerto de risa, mi vecino se entretuvo jugando con los pliegues de mi coño mientras yo intentaba que me penetrara de una puta vez.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tranquila- me espetó satisfecho por el poder que ejercía sobre mí.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reconozco que su renuencia me estaba volviendo loca y por eso acomodando mis caderas, busqué forzar su contacto pero él reteniéndome llevó sus manos hasta mis pechos diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estás demasiado bruta… mejor lo dejamos para otro día.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No- grité descompuesta. La mera perspectiva de volver a mi casa sin haber conseguido ser suya era demasiado humillante y por eso con lágrimas en los ojos, le pedí: -Por favor, ¡Tómame!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="color: #333333;"><br />
<img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/1/G/k/u/1Gku1/Chelsea.pavlo26%20%2822%29.jpg" width="426" height="639">Su respuesta fue física y cogiendo mis pezones entre sus dedos, me los pellizcó saboreando su triunfo. Tras esa ruda caricia, introdujo un par de centímetros de su hermosa verga en mi coñito haciéndome gozar por vez primera de la forma que semejante aparato iba rellenando mi conducto. </span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué maravilla!- chillé anticipando el placer que el moreno me iba a dar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La humedad de mi cueva le confirmó mi estado y por eso no le extrañó que exigiendo más acción le clavara mis uñas en su espalda mientras me retorcía de placer. &nbsp;Obviando mis deseos, José siguió tomando lentamente posesión de mi cuerpo y por eso pude experimentar cómo su polla iba abriéndose paso en mi interior.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En un vano intento de acelerar las cosas, le solté&nbsp; un tortazo. Cabreado por mi golpe, mi odioso vecino sacó su pene &nbsp;y dándome la vuelta sobre el tablero, me&nbsp; azotó el trasero diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Esto es lo que quieres?</span></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fuera de mí, todavía me permití enfrentarme a él:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, cabronazo. Castígame lo que quieras pero fóllame ya.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi descaro le terminó de enfadar y sin mediar palabra, insertó toda su extensión en mi cueva sin dejar de fustigar su culo con mis manos. El dolor que sentí al ser objeto de tanta violencia, me compensó porque estaba demasiado cachonda que necesitaba sentirme sucia, humillada pero ¡llena!. Mi sumisión afloró su lado oscuro y agarrándome del cuello, empezó a estrangularme. El sentir sus dedos presionando sobre mi garganta me aterrorizó y pateando intenté librarme de su acoso pero José incrementando la fuerza de sus yemas, me inmovilizó.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asustada por la falta de aire pero a mi modo totalmente verraca, creí que me había orinado al sentir el río que brotando de mi coño recorría mis piernas. Fue entonces cuando como si fuera una llamarada, una corriente eléctrica discurrió por mi cuerpo y de improviso fui presa de un brutal orgasmo. Mi siniestro amante se percató del clímax que estaba experimentando y soltando una carcajada, comenzó a galopar sobre mí alargando una y otra vez mi placer. No contento con ello, usó mis pechos como asas mientras incrementaba la velocidad de su asalto sobre mi anegada cueva.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No pares- imploré &nbsp;temiendo que acabara y nunca volviera a disfrutar de él –¡Quiero más!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sé que mi frase me delató y José queriendo mantener el control abusivo que estaba ejerciendo en mí, sacó su pene de mi interior y dándome nuevamente la vuelta, me soltó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quiero correrme en tu boca.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Olvidándome de todo, me agaché y metiendo mi cara entre sus piernas, empecé a besar sus huevos mientras mi mano le pajeaba.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Puta, ¡Te he dicho que uses tu boca!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Indefensa ante mi vecino pero ante todo sobre excitada, me dejé de tonterías y lamí su glande. Su gigantesco tamaño despertó mis dudas que me cupiera. José enfadado por mi tardanza, se incorporó y pellizcó con fuerza uno de mis pezones, exigiendo que introdujera su verga en mi boca. No me quedó mas remedio que abrirla por completo para que entrara y venciendo las arcadas, conseguí hacerlo desaparecer en mi garganta mientras él se jactaba de la sucia sumisa que estaba hecha su vecina. Ninguno de mis antiguos novios me había tratado así pero en vez de escandalizarme ese trato, mi coño nuevamente anegado me confirmó que me gustaba. Por eso imprimiendo velocidad a mi mamada, quise complacerle por el placer que me estaba regalando.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/1/G/k/u/1Gku7/Chelsea.pavlo26%20%2824%29.jpg" width="426" height="639"></div>
<p><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Usando mi boca como si fuera mi sexo, metí y saqué ese tronco con rapidez hasta que conseguí que ese cabrón se vaciara en mi boca. El sabor de su semen me pareció riquísimo y no queriendo que tuviese ninguna queja, &nbsp;intenté tragarme toda su eyaculación mientras José se reía. Sus oleadas eran tan brutales que&nbsp; mi lengua no dio abasto a recoger el semen que brotaba de su interior y por eso al terminar de exprimir su virilidad, con la cara manchada de su lefa y con el estómago lleno,&nbsp; observé que una vez saciado se levantaba y se empezaba a vestir.</span></p>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Humillada, le imité y recogiendo mi bata del suelo, me quedé callada. Abriendo la puerta de su casa, me miró y me dijo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mañana, te quiero en el ascensor sin bragas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras lo cual, me echó de su apartamento dejándome sola y medio desnuda en el rellano&nbsp; de la escalera. Asustada por la fuerza de la atracción que ese maldito ejercía sobre mí, corrí hasta mi cuarto y desplomándome sobre la cama, me puse a llorar. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Te odio!- grité deseando que me oyera.</span></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi vida había quedado destrozada por &nbsp;ese hombre y hundiéndome en la desesperación, comprendí que a partir de esa noche sería un juguete en sus manos y que &nbsp;a no ser que me suicidara, al día siguiente, a las ocho, estaría esperándole en el portal con mi sexo desnudo deseando ser tomada.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><b>Para comentarios, también&nbsp;tenéis&nbsp;mi email:</b></span></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La Hermandad, el poder oculto que amenaza Europa 9&#8221; (POR GOLFO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Jun 2026 10:35:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
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					<description><![CDATA[15 A las ocho y un minuto, mi móvil comenzó a sonar. Saber que la operación de rescate acababa de empezar y que debía mantenerme al margen, me tenía de los nervios. A través de los mensajes que iban entrando, supe que los operativos que la desconocida había preparado no se circunscribían a España, sino que estaban teniendo lugar por toda Europa. Tengo que confesar que nunca esperé que esa mujer hubiese puesto de acuerdo a las policías de todo el continente bajo el disfraz de la lucha contra el terrorismo islámico. «Alguien con experiencia en estrategia y versado en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>15</p>



<p>A las ocho y un minuto, mi móvil comenzó a sonar. Saber que la operación de rescate acababa de empezar y que debía mantenerme al margen, me tenía de los nervios. A través de los mensajes que iban entrando, supe que los operativos que la desconocida había preparado no se circunscribían a España, sino que estaban teniendo lugar por toda Europa. Tengo que confesar que nunca esperé que esa mujer hubiese puesto de acuerdo a las policías de todo el continente bajo el disfraz de la lucha contra el terrorismo islámico.</p>



<p>«Alguien con experiencia en estrategia y versado en combate es quien ha planeado esta acción», me dije al comprobar que se estaba llevando a cabo a la misma hora y en lugares tan dispares como Berlín o Estambul.</p>



<p>Estas sospechas se incrementaron cuando a los pocos minutos pude comprobar a través del teléfono el éxito que estaban teniendo en todos los países:</p>



<p>«Zarqai no se debía esperar un ataque de este calibre», concluí al leer que solo en España habían capturado a veinte de sus seguidores, dejando tres muertos sin que se hubiesen producido heridos en las fuerzas del orden.</p>



<p>&nbsp;Con el alma en vilo esperé a que uno de esos mensajes me informara de la liberación de las secuestradas, pero el tiempo pasaba, los SMS se sucedían y ninguno me notificaba su rescate. Consciente de que no era mi operación y que por tanto una interferencia por mi parte sería podía ser contraproducente, seguí los acontecimientos en la pantalla con creciente pesimismo. A los veinte minutos de empezar todo acabó y los mensajes de felicitación de los líderes de la hermandad por la victoria estuvieron a punto de colapsar mi movil sin que hubiese recibido noticia alguna de las mujeres.&nbsp;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_027_e677.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Desmoralizado, decidí llamar a Camilo por si podía informarme de su destino. Llevaba tres intentos fallidos de contactar con él cuando de pronto me llamaron desde un número oculto. Pensando que sería el agente devolviendo la llamada, descolgué:</p>



<p>― ¡Maldito hijo de puta! No es esto lo que habíamos pactado― escuché que me gritaban.</p>



<p>― ¿De qué pacto habla? ― respondí sin saber siquiera quién estaba al otro lado del teléfono.</p>



<p>Con el sonido de tiros entorpeciendo la conversación, mi interlocutor se quejó de solo estar cumpliendo mis órdenes</p>



<p>― ¿Quién es usted y a qué ordenes se refiere? ― todavía creyendo que hablaba con un líder policial, pregunté.</p>



<p>Aunque nunca contestó a mi pregunta, no me hizo falta para saber qué se trataba de Ibrahim. Y es que, dejando la conversación abierta, se lanzó metralleta en mano contra los que le atacaban gritando la conocida expresión “<em>Allahu akba”. Tras un breve intercambio de disparos, unas voces en alemán me confirmaron que el islamista había muerto, dejándome en un estado total de confusión.</em></p>



<p><em>«No entiendo nada», reconocí para mí mientras trataba de encontrar un sentido a lo sucedido. Si hacía caso a sus últimas palabras, ese hombre había sido una vulgar herramienta y no el responsable último del secuestro.</em></p>



<p><em>Poniendo mi cerebro a funcionar, traté de hallar al cabecilla de ese complot buscando a quién le beneficiaba lo sucedido. La respuesta me llegó de Consuelo cuando me informó que en televisión española había cortado la emisión para dar una noticia donde me mencionaban. Sorprendido, encendí el televisor cuando el comentarista estaba informando al público en general del operativo organizado por el nuevo director del CNI en colaboración con el resto de las agencias europeas.</em></p>



<p><em>«Me están otorgando el mérito de lo ocurrido», pensé mientras me metía en internet a ver qué decían al respecto los demás medios de información.</em></p>



<p><em>Confieso que aluciné cuando todos los españoles y la mayoría de los europeos abrían sus portadas con la noticia.</em></p>



<p><em>«¡Esto está orquestado!», comprendí al comprobar que el “Le Monde” francés, “El Times” británico y el “Bild” alemán incluían incluso una biografía mía.</em></p>



<p><em>Si ya estaba convencido de que había mano negra tras ello, la confirmación fue escuchar durante una conferencia de prensa a la Presidenta de la Comisión Europea vanagloriándose del resultado de esa acción contraterrorista realizada por el nuevo organismo de seguridad continental creado por la fusión de Europol y la Agencia Europea de Seguridad. Curado de espanto, me senté a ver que más decía por si en alguna respuesta a las preguntas de los periodistas podía descubrir quién era la Gran Dama.</em></p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_012_9ade.jpg" alt=""/></figure></div>


<p><em>«Si ha organizado semejante pifostio, tiene que haber algún motivo», medité con la esperanza de que su nombre saliera a relucir. Menos mal que estaba cómodamente sentado. De no haber sido así, con seguridad me hubiese caído de culo cuando cuestionada por un reportero del “Abc” acerca de quién dirigía ese nuevo organismo, la política alemana contestó:</em></p>



<p><em>―Tengo el placer de informarles que ese puesto lo desempeña un español, Don Juan Urbieta&#8230;</em></p>



<p><em>Con la certeza de que la desconocida había tejido esa maraña de acontecimientos con el único propósito de entronizarme como máximo responsable europeo de Inteligencia, me puse una copa por si las musas del alcohol me daban la inspiración que tanto necesitaba.</em></p>



<p><em>«Ninguna de las mujeres con las que me he acostado tiene la capacidad para montar algo así», sentencié y descartándolas, resolví cambiar de enfoque y centrarme en féminas que hubiesen pasado por mi vida. Mujeres cuyo desarrollo profesional les permitiera conocer todos los resortes tanto políticos como militares necesarios, con independencia de si había pasado por mi cama.</em></p>



<p><em>Bajo esa óptica, me llegó a la mente el nombre de una antigua compañera de armas, una morena muy guapa que había dejado una prometedora carrera en el ejército para irse a los Estados Unidos donde se convirtió en una altísima ejecutiva de un emporio de Wall Street.</em></p>



<p><em>«¡No puede ser ella! ¡Se supone que es lesbiana!», me dije mientras buceaba en la web para rellenar los datos que me faltaban.</em></p>



<p><em>Durante una hora, estuve investigando lo que ahí se decía de Mariana Calatayud y poco a poco mis dudas fueron desapareciendo al comprobar que el conglomerado que dirigía tenía sus tentáculos en las mayores empresas de defensa occidentales. Pero lo que derramó el vaso y que me convenció de que era quién buscaba, fue leer en un foro que era la dueña de una empresa de mercenarios presente en los cinco continentes. Seguía tratando de asimilar todos esos datos cuando pasando a mi lado Consuelo se fijó en una foto en mi pantalla donde aparecía ella y comentó que la conocía.</em></p>



<p><em>― ¿De qué la conoces? ― conteniendo la ansiedad, pregunté sin alzar la voz.</em></p>



<p><em>― Xavi me la presentó como su socia― inocentemente, respondió.</em></p>



<p><em>&nbsp;Como al morir, su marido me había nombrado albacea de su fortuna y por tanto conocía al detalle sus inversiones, supe de inmediato que le había mentido:</em></p>



<p><em>«Si no es en ninguna de sus empresas, debe de ser en la Hermandad», concluí y revisando los dosieres que había cogido en su casa, localicé la carpeta en la que hablaba de esa mujer: «¿Cómo es posible que no haya empezado por aquí?» me lamenté al leer el apodo escrito en su solapa: «Zorra avariciosa y jamás preñada».</em></p>



<p><em>Ya convencido de su identidad, me puse a estudiar los diferentes papeles recolectados por el difunto sobre Mariana para hacerme una idea de a qué me enfrentaba. Confieso que me quedé helado al descubrir en ellos que esa mujer llevaba obsesionada conmigo desde la academia y que, a pesar de no haberla visto en años, ella había dedicado todo tipo de recursos para conocer de primera mano a qué me dedicaba, con quién me acostaba e incluso había dirigido desde el anonimato mi trayectoria profesional.</em></p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_072_7a2f.jpg" alt=""/></figure></div>


<p><em>«Se ha gastado una verdadera fortuna en darme los mejores puestos y en mantenerme vivo», indignado, sentencié al leer que sus sobornos incluían tanto a los mandos de las unidades donde había prestado servicio como a las altas esferas del enemigo.</em></p>



<p><em>Tras llegar a la conclusión de que mi carrera militar era un fraude y que a pesar de haberme creído “Rambo”, jamás me había enfrentado a un peligro real, tomé el toro por los cuernos y decidí emanciparme de su tutela a partir de ese momento:</em></p>



<p><em>«Le voy a demostrar que no soy la marioneta de nadie», sentencié mientras marcaba el teléfono de Mariana que había encontrado en esos documentos.</em></p>



<p>La rapidez con la que contestó confirmó que la mujer debía estar esperando mi llamada:</p>



<p><em>―Me tenías preocupada. Pensé que tardarías menos en saber quién soy― comentó nada más descolgar.</em></p>



<p><em>El recochineo de su voz consiguió me sacó de las casillas y sin tratar de ocultar mi cabreo, le exigí que liberara a las cautivas.</em></p>



<p><em>―No están secuestradas. Son mis invitadas― respondió desternillada.</em></p>



<p><em>―Vete a la mierda― repliqué molesto, para acto seguido preguntar qué coño era lo que quería de mí.</em></p>



<p><em>― ¿Todavía no lo sabes? ¡Lo quiero todo!</em></p>



<p><em>Disimulando la mala leche que corría por mis entrañas, bajé el tono e intentando congraciarme con ella, dejé caer que debíamos vernos para hablar.&nbsp; Aun intuyendo que esa propuesta de paz era forzada, no trató de ocultar la satisfacción que sentía y con voz melosa me citó al medio día en un restaurante de Malasaña.</em></p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Ahí estaré― contesté molesto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pensando en usar los recursos del CNI para averiguar más de esa zorra, me dirigí a la oficina. Una vez ahí, tuve que postergar mis pesquisas ya que nada más pisar esas instalaciones todo el mundo con el que me crucé quiso felicitarme por el éxito de la operación. Sin poder revelar que no había participado en ella, me vi desbordado por las muestras de respeto.</p>



<p>«Todo el mundo da por sentado que fui yo quien la planeó», me dije mientras me abría paso entre aplausos.</p>



<p>Lo que más me enfadó fue que mis colaboradores tampoco pusieran en duda mi participación y previendo que mi nombramiento como responsable de la seguridad europea supusiera un empujón en sus carreras, al llegar a mi despacho me hicieran el paseíllo.</p>



<p>―No es hora de celebrar― dije cortando por lo sano esa inmerecida bienvenida y dirigiéndome a una de las secretarias, exigí que llamara a Ordoñez para que viniera a verme.</p>



<p>Cinco minutos después, Camilo apareció por la puerta disculpándose por no haber conseguido rescatar a las mujeres. Asumiendo que en principio no corrían peligro, pasé por alto su fracaso y le pedí que recabara toda la información disponible sobre mi antagonista. Al escuchar el nombre de la persona que me interesaba, dio un respingo y luciendo una enigmática sonrisa, tomo su movil y me mandó un archivo.&nbsp;</p>



<p>―Revise su correo. Hace menos de un mes, su antecesor me ordenó hacer un seguimiento de Mariana Calatayud.</p>



<p>Que Morgado hubiese estado interesado en ella me extrañó, pero antes de decir nada me puse a leer el dossier por si en él hallaba algo que utilizar en su contra. Habituado a los informes de inteligencia, pasé por alto las primeras páginas sabiendo que los datos ahí recogidos podían hallarse con facilidad en la red, me centré primero en las fotos.</p>



<p>«Sigue estando buena», me dije observando lo bien que le habían tratado los años. La monada que conocí de joven había madurado y ahora con treinta y cuatro era un espectáculo.</p>



<p>Que contra todo pronóstico fuera una belleza me perturbó porque eso hacía todavía menos entendible que estuviera obsesionada conmigo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_049_255a.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Con un cuerpo como ese, puede tener bebiendo de sus manos a quien le apetezca», concluí mientras estudiaba una imagen de ella en bikini que le habían sacado a borde de un yate.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La perfección de su trasero y el tamaño de sus pechos no impidieron que me fijara en el nombre de la embarcación.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿Esta tía de que va? ― exclamé al leer que la había denominado como el bar donde pasábamos las noches libres durante nuestra estancia en la academia de Zaragoza.</p>



<p>Tratando de buscar un sentido, me puse a repasar lo que recordaba de esa época y fue entonces cuando recordé que durante un permiso ella y yo nos habíamos cogido una borrachera tal que al día siguiente se me había borrado lo que habíamos hecho.</p>



<p>«Solo me acuerdo de las risas de Xavi metiéndose conmigo por la forma en que había tonteado con ella», me dije y por primera vez, comprendí que durante esa velada habíamos hecho algo más que beber demasiado.</p>



<p>Sospechando que nos habíamos enrollado y que producto de ello, Mariana se había encaprichado conmigo, concluí que debía andarme con pies de plomo para que no pasara de la atracción al odio. Preocupado, pero teniendo al menos algo a que agarrarme, seguí leyendo el dossier. Así comprobé que sus empresas eran proveedoras de armamento de la mayoría de los países de la OTAN y muy en especial de España.</p>



<p>«De ahí el interés de Morgado en ella», concluí.</p>



<p>El capítulo donde se detallaban sus operaciones financieras y de lobby dio paso a su vida personal y fue entonces cuando realmente aluciné, ya que a pesar de que nadie le conocía una relación seria, esa mujer siempre decía que tenía novio desde su paso por el ejército. Y es que el autor del informe dando credibilidad a sus comentarios señalaba que al menos dos semanas al año, desaparecía de la vista pública y se iba de viaje. Ya con la mosca detrás de la oreja, repasé las fechas de sus ausencias con mis vacaciones y ¡cuadraban!</p>



<p>«Ésta loca me ha estado persiguiendo por medio mundo», sintiéndome espiado concluí antes de leer en la siguiente página mi nombre como el de un serio candidato a ser su amante.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Intrigado sobre cómo el CNI había llegado a esa conclusión, busqué los nexos y no me resultó raro que hubiesen comparado las identidades de aquellos que hubiesen estado en los mismos hoteles que ella.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Yo hubiera dado por hecho que éramos pareja», pensé tras comprobar que durante los últimos cinco años habíamos pasado las vacaciones en los mismos lugares.</p>



<p>Desmoralizado al no haberme percatado de su obsesión por mí, levanté la mirada de esos papeles y a bocajarro pregunté a Camilo, si le habían llegado rumores o habladurías sobre Mariana que no hubiese puesto por escrito.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_103_9ccf.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;―Usted mejor que nadie debe conocerla, no en vano llevan años juntos― contestó desconociendo por completo qué tipo de relación nos unía.</p>



<p>El cachondeo de su tono me advirtió que sabía algo y que por prudencia se abstenía de comentarlo. Tanteando el terreno, pedí que no se anduviera con rodeos y que me dijera lo que conocía de ella.</p>



<p>―Si va al documento anejo, sabrá de lo que hablo.</p>



<p>Lleno de curiosidad abrí el archivo que decía y casi me caigo de culo al comprobar que esa mujer tenía por costumbre contratar una vez al mes los servicios de un prostituto especializado en dominación y que para colmo bien podía ser mi gemelo.</p>



<p>― ¿Esto está verificado? ― pregunté usando la jerga del departamento.</p>



<p>―Al 100%, y si no me cree, revise los pagos mensuales que le hace al sujeto― contestó muerto de risa: ―Su amiga es aficionada a los juegos de rol y a que la manden.</p>



<p>Asumiendo que esa información valía su peso en oro, despedí a Camilo y ya solo en el despacho, me metí en internet a verificar en persona la página web donde ese hombre se promocionaba. Tras comprobar que entre sus servicios había una serie de prácticas de dominación y sumisión cercanas al sadomasoquismo, no vi nada malo en abusar de mi puesto. Llamando a uno de los hackers que teníamos contratados, le pedí que localizara desde donde operaba. Cinco minutos después y su localización real en mi movil, salí de las instalaciones del consejo rumbo a su casa en compañía de dos uniformados.</p>



<p>Al ver al chalet donde vivía, supe que a ese malnacido le iba de cojones y que por nada en el mundo querría perder ese nivel de vida. Así fue, en cuanto me vio llegar se cagó en los pantalones al reconocerme como el hombre que representaba a solicitud de su clienta. Por eso, apenas tuve que amenazarle para que cantara la clase de sexo que practicaba con ella.</p>



<p>«Joder con Marianita», sonreí sorprendido al escuchar de sus labios que, en sus encuentros sexuales, ella se comportaba como sumisa, dejando que el vividor la usara del modo que le venía en gana.</p>



<p>―Le encanta que simule que soy usted y que la trate como una vil fulana― añadió mirando de reojo a mis acompañantes.</p>



<p>Lejos de enfadarme la obsesión de esa mujer, me divirtió y sin mostrar mis intenciones, seguí interrogándolo para que desembuchara todo aquello que me pudiese servir para contratacar y librarme de su acoso. Así me enteré de sus más íntimos secretos, secretos que había ocultado al mundo y que por nada del mundo desearía que alguien sacara a la luz. Tras averiguar todo lo relevante y comprender que nada más podía sacar de él, con tono duro, le avisé que, si no quería perder todo lo que había conseguido como gigolo, esa conversación debía quedar entre nosotros.</p>



<p>―No se preocupe― escuché que decía mientras me iba.</p>



<p>Ya en el coche de vuelta, me costó asimilar que una ejecutiva conocida por ser un tiburón en los negocios y capaz de manipular a la gente a su antojo pudiese tener al mismo tiempo esas inclinaciones. Temiendo quizás que fuera solo un divertimiento, decidí actuar con prudencia y no revelar mis cartas directamente, no fuera a ser que, dándolo por sentado, me llevase un revolcón</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_093_1125.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp; &nbsp;«Esa tipa es peligrosa», pensé sabiendo que aun así debía sondear si era cierto.</p>



<p>Acababa de llegar a mi despacho cuando mi teléfono comenzó a sonar. Al mirar la pantalla del móvil, vi que era Rocío quien llamaba:</p>



<p>― ¿Pasa algo? ― pregunté.</p>



<p>―Están aquí― casi tartamudeando respondió.</p>



<p>― ¿De qué hablas? ― insistí no muy seguro del significado de sus palabras.</p>



<p>―Patricia y Consuelo&#8230; ¡acaban de aparecer en el piso!</p>



<p>La noticia de su liberación me pilló con el pie cambiado al no esperármela. Tras unos segundos sin saber qué decir, le pedí que me pasara a mi novia. Al escucharme, la viuda le pasó el teléfono:</p>



<p>―Mi amor, creí que jamás iba a volver a oír tu voz― &nbsp;susurró Patricia.</p>



<p>― ¿Cómo te encuentras? ― quise saber recordando que según sabía había resultado herida en el enfrentamiento.</p>



<p>―Adolorida y cansada, pero estoy bien.</p>



<p>Por el sonido de su voz, supe que mentía y que sus heridas eran todo menos superficiales. Sabiéndolo, sugerí que se fuese a dormir.</p>



<p>― ¿No vienes?</p>



<p>―Ahora no puedo, tengo una cita a la que no puedo faltar― contesté absteniéndome de dar detalles.</p>



<p>―Ten cuidado, esa mujer se cree tu dueña― demostrando que sabía con quién había quedado, señaló.</p>



<p>No quise confirmarle nada y despidiéndome de ella, prometí ir a verla en cuanto me liberara.</p>



<p>―Vuelve con nosotras― cortando la comunicación, se despidió llorando.</p>



<p>Parcialmente aliviado al saberlas a salvo, me puse a cavilar sobre las posibles razones por las que Mariana había decidido perder la baza de tenerlas en su poder. Asumiendo que esa zorra no daba un paso en falso:</p>



<p>«Si las ha dejado libres, es porque le conviene», me dije y es que aun aceptando que era un gesto de buena voluntad, también comprendí que su propósito era ponerme receptivo para manipularme mejor.</p>



<p>«Menuda sorpresa se va a llevar», sentencié ―mientras volvía a ponerme a revisar su expediente&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">16</h1>



<p>Habituado a seguir un protocolo de seguridad cada vez que me reunía con alguien de poca confianza, decidí llegar con tiempo a la cita y así poder revisar el local antes que ella llegara. Una vez allí y tras hablar con el maître, conseguí que nos diera una mesa del fondo desde la que podría controlar la llegada de una visita no deseada. Acababa de sentarme cuando la vi entrar. Las fotos no le hacían justicia. En persona, esa zorra era todavía más atractiva. Consciente de su atractivo, sonreía a los presentes dejando claro que era una mujer acostumbrada a mandar.</p>



<p>«La verdad es que, si no fuera un peligro, no me importaría nada tener con ella un escarceo. Realmente está buenísima”, sentencié molesto.</p>



<p>&nbsp;Al comprobar que había llegado, se acercó contorneando su cintura. La sensualidad que trasmitía, dejó embobados a todos los clientes varones del restaurante. Yo no fui una excepción. Completamente absorto, vi cómo recorría la sala. Mientras se acercaba, tuve que recordar la personalidad de esa mujer y los problemas que me había creado. Aunque me había preparado mentalmente para no parecer un payaso cuando la tuviese enfrente, tengo que confesar que me resultó imposible al tener que admitir que era pura lujuria y babeé como todos. Si el diablo hubiera decidido crear un ser que llevara a la perdición a los humanos, la hubiese tomado como modelo. Guapa, atlética y con clase.</p>



<p>―Juan, ¡qué ilusión el verte! ― comentó mientras me regalaba un beso en la mejilla.</p>



<p>Tratando de confundirla, sonreí y pasando una mano por su cintura, la atraje hacía mí:</p>



<p>―Estas preciosa― le solté mientras le devolvía un rudo beso en los labios.</p>



<p>Extrañada por ese recibimiento, sus ojos color miel dejaron entrever una mezcla de curiosidad. No en vano, nunca y tras tantos años de no vernos, nunca previó algo así. Pero reponiéndose al instante, pegó su cuerpo contra el mío mientras se quejaba de que estuviésemos en un lugar público.</p>



<p>―Si tanto te incomoda, podemos ir a tu casa― contesté sin sospechar que su proximidad iba a provocar que mi sexo se irguiera bajo el pantalón.</p>



<p>Siendo para ella evidente mi erección, busqué que nadie más se diese cuenta que estaba empalmado y agarrándola del brazo, la obligué a sentarse mientras caballerosamente, le preguntaba qué quería tomar.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_118_de39.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Un vino blanco― respondió.</p>



<p>Llamando al camarero, pedí que le trajera su consumición y para mí, ordené una cerveza. Con tranquilidad, aguardé a que volviera con nuestras bebidas. Con ellas sobre la mesa, entré al trapo:</p>



<p>― ¿Me puedes explicar por qué estás obsesionada por mí y desde cuándo?</p>



<p>Debió prever que le iba a hacer esa pregunta, porque riendo contestó:</p>



<p>―Desde que me desvirgaste en la academia.</p>



<p>―Jamás te follé― respondí totalmente alucinado aunque eso confirmara mis sospechas.</p>



<p>Riendo tras tanto tiempo, me sacó del error:</p>



<p>―Por supuesto que sí, lo malo es que ibas tan borracho que al día siguiente no te acordabas.</p>



<p>―Nunca lo supe― contra las cuerdas, reconocí.</p>



<p>―Eso no te libera de tu obligación. Esa noche me hiciste tuya y desde entonces espero que cumplas tu palabra.</p>



<p>― ¿De qué hablas?</p>



<p>Desternillada, me informó que entre polvo y polvo le había jurado que tendríamos un futuro juntos.</p>



<p>―Era el alcohol el que hablaba― protesté.</p>



<p>―Aun así, fue la palabra de honor dada por un cadete. Yo nunca lo olvidé y por eso cuando Xavi me contactó, acordé colaborar con él si me garantizaba que tú cumplirías esa promesa.</p>



<p>Con ganas de abofetearla, pregunté si era razón suficiente para fundar una sociedad como la Hermandad:</p>



<p>―La Hermandad es solo un instrumento para que seamos los dueños del mundo. Lo importante somos tú y yo.</p>



<p>Tratando de rebajar el tono de la conversación al considerarla una loca, le comenté que por qué no había ido de frente y me había contado lo sucedido.</p>



<p>―Cariño, tus conquistas se miden por docenas. Para ti, las mujeres son de usar y tirar. Nunca te hubieses quedado conmigo.</p>



<p>&nbsp;― ¿Y de este modo sí? ― pregunté ya cabreado.</p>



<p>―Por supuesto. Con la inestimable ayuda de tu amigo y mientras él creía que su función era devolver el poder a Europa, he creado las bases de tu rendición.</p>



<p>―No te entiendo― reconocí.</p>



<p>―Amor mío, dediqué estos años a estudiarte. Sin que te dieses cuenta te sometí a todo tipo de exámenes psicológicos y ya conociendo cómo funciona tu mente, te di lo que jamás hubieses conseguido por ti solo.</p>



<p>―Me he vuelto a perder― nuevamente confesé.</p>



<p>Luciendo la mejor de sus sonrisas, añadió:</p>



<p>―Te he dado un futuro, una familia, unos hijos y un harén.</p>



<p>Todavía manteniendo algo de calma, le di las gracias para acto seguido señalar que ahora que ya lo tenía cómo pensaba asegurarse que no la dejara en la estacada o decidiera deshacer su obra. Mi pregunta la hizo llorar de risa:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_121_3c8f.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Mejor que nadie sabes que no tienes otra salida. ¡La hermandad seguirá contigo o sin ti! O aceptas llevar conmigo su jefatura y los que amas tienen un porvenir, o renuncias y te atienes a las consecuencias.</p>



<p>Al recordarme algo que ya sabía, me indigné y tratando de llevar de nuevo el agua a mi terreno, la espeté con ganas de hacerle reaccionar:</p>



<p>―Solo tengo una duda. No sé si estrangularte o follarte contra la mesa.</p>



<p>No debía esperarse esa burrada y poniéndose colorada, contestó que si le daba a elegir prefería la segunda opción. Sin darle un respiro, metí las manos bajo su falda mientras le preguntaba de qué color eran sus bragas.</p>



<p>―Llevo un tanga rojo― confesó con una mezcla de enfado y morbo.</p>



<p>― ¿Y qué esperas para enseñármelo? ― le solté con toda la mala leche del mundo.</p>



<p>― ¿Tú de qué vas? ― protestó airadamente al escucharlo.</p>



<p>En vez de responder, llevé mis yemas a su entrepierna y sin cortarme en lo más mínimo por estar en un lugar tan concurrido, empecé a recorrer esa tela de encaje. Como accionada por un resorte, Mariana intentó cerrar las piernas, pero se lo impedí.</p>



<p>―Hasta este momento, yo he bailado al son que tocabas, pero eso se ha terminado. No soy un hombre que se deja dominar― añadí riendo al sentir que la humedad se hacía presente entre sus muslos.</p>



<p>Humillada pero excitada a la vez, estuvo a punto de salir huyendo. Cuando ya pensaba que iba a marcharse, en vez de hacerlo, puso su bolso en sus piernas para ocultar al público que atestaba el lugar que la estaba masturbando y contestó:</p>



<p>―Vas a pagar esto.</p>



<p>Descojonado al verla tan azorada y señalando el sudor de su escote, seguí tocándola mientras esa morena miraba a su alrededor temiendo en cada instante que alguien se percatara de lo que estaba sintiendo. Sé que me porté como un verdadero cabrón, pero os tengo que reconocer que disfruté de cómo su cabreo se iba transmutando en deseo y el deseo en placer. El primer síntoma de su calentura fue que a tenor de mis caricias comenzara a costarle el respirar.</p>



<p>― ¿Te gusta? ― susurré a su oído mientras mis dedos se habían apoderado de su clítoris.</p>



<p>No pudo contestar. Mordiéndose los labios, se retorció al sentir que jugaba con su botón mientras cerraba los ojos para evitar que me diera cuenta que estaba a punto de correrse. Desgraciadamente para ella, al cerrar los parpados, se magnificaron sus sensaciones y sin poderse reprimir, su cuerpo colapsó en un callado orgasmo.</p>



<p>―Ves como no era tan difícil― sonreí sacando la mano de entre sus piernas.</p>



<p>Sabiendo que tenía que hacer algo o definitivamente iba a quedar en mi poder, me miró desafiante y llena de ira, me retó diciendo que si eso era lo único que sabía hacer. &nbsp;Comprendiendo que debía aprovechar su enfado, le solté:</p>



<p>―Tienes razón, vete al baño y espérame ahí.</p>



<p>Supe que estaba indignada y confusa, pero también excitada. Durante casi medio minuto, la ejecutiva se debatió entre la rabia y su tendencia sumisa.&nbsp; Finalmente venció el placer verse dominada por el que tanto tiempo llevaba añorando.</p>



<p>―Eres un hijo de puta― gruñó.</p>



<p>Sin saber a ciencia cierta qué iba a hacer, la vi levantarse y dirigirse hacia el servicio ubicado al final del local. Apurando mi copa, la observé mientras se marchaba.&nbsp; Sus pasos eran inseguros, su mente protestaba por mi trato. Pero al sentir que la humedad anegaba su cueva, la mujer comprendió que deseaba con locura entregarse a mi juego y por eso, al cerrar la puerta se puso a esperar que llegara. Buscando ahondar su excitación, la dejé unos minutos sola y cuando comprendí que había llegado el momento, me acerqué donde estaba y tocando en su puerta, le exigí que me abriera.</p>



<p>Al ver sus ojos inyectados con una lujuria sin límite comprendí que estaba dispuesta. Sin hablar me bajé los pantalones y sacando mi miembro de su encierro, le di la vuelta y comencé a jugar con mi glande en su sexo. Mariana estuvo a punto de derretirse al sentir mi verga recorriendo sus pliegues. Agachada sobre el lavabo, solo podía imaginarse lo que ocurría a su espalda.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_128_7425.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>― ¿Qué me vas a hacer? ― preguntó al sentir que le separaba los cachetes.</p>



<p>Tras comprobar que estaba empapada, cogiendo un poco de su flujo, embadurné su esfínter.</p>



<p>―Demostrarte quien manda― respondí.</p>



<p>Según el prostituto, en dos ocasiones había tenido sexo anal con ella a pesar de que era algo que le encantaba. Por eso no me extrañó que, sin tenérselo que pedir, esa maldita separara sus nalgas con sus manos para facilitar mi labor. No había metido ni medio dedo en el interior de su ojete cuando escuché sus primeros gemidos. Incapaz de contenerse, moviendo su cintura, Mariana buscó profundizar el contacto. Al sentir su entrega, llevé otro dedo a su interior y recorriendo sus bordes durante unos instantes, relajé sus músculos.</p>



<p>―Fóllame ya ― gritó fuera de sí.</p>



<p>No tuvo que repetírmelo dos veces, acercando mi glande lo puse sobre su entrada trasera y forzando con una pequeña presión de mis caderas, lo fui introduciendo a través de ese rosado anillo.&nbsp; Poco a poco, mi extensión fue desapareciendo en su interior mientras, apretando sus mandíbulas, Mariana hacía verdaderos esfuerzos para no gritar.</p>



<p>―Ufff― exclamó a sentir que finalmente había terminado ― ¡Es enorme! Creí que no iba a caberme.</p>



<p>Contra toda lógica, el culo de esa morena había absorbido tanto el grosor como la longitud de mi miembro sin quejarse y felicitándola con un pequeño azote, empecé a moverme. Lentamente en un principio, fui incrementando el ritmo mientras ella no dejaba de susurrar en voz baja lo mucho que le gustaba. Os tengo que reconocer que no me había dado cuenta que mientras metía y sacaba mi pene de su estrecho conducto, la morena se las había ingeniado para con una mano masturbarse sin perder el equilibrio.</p>



<p>―Más duro― me pidió dando un grito.</p>



<p>Fue entonces cuando recordé que según el informe a esa mujer le iba la caña y por ello aceleré mis caderas, convirtiendo mi tranquilo trote en un alocado galope.</p>



<p>―Los años que llevo soñando esto― gimió al sentir mis huevos rebotando contra su sexo.</p>



<p>La entrega de esa mujer me dio alas y olvidando cualquier tipo de prudencia, seguí apuñalándola sin compasión mientras le estrujaba los pechos.</p>



<p>―Mi destino ha sido siempre ser tuya― chilló descompuesta al verse empalada.</p>



<p>Esa exclamación me recordó su papel en el secuestro y con renovado ímpetu, mi pene forzó más allá de lo concebible su trasero. La causante de tanto dolor aulló al notar que su esfínter había sobrepasado su límite, pero en vez de apartarse dejó que continuara cabalgándola sin descanso.&nbsp;</p>



<p>―Puta, ¡muévete! ― grité al sentir que se aproximaba mi propio orgasmo y con la tarea hecha, me dejé llevar&nbsp;derramándome&nbsp;en el interior de su culo.</p>



<p>Tras unos minutos de reposo, nos acomodamos la ropa y disimulando, salimos del servicio. Se veía a la legua que Mariana estaba encantada. Aun así, lo que jamás imaginé fue que, de camino hacia la mesa, esa zorra me dijera que esa noche firmaríamos definitivamente la paz cuando con ayuda de mis putas ella desvirgara mi culo&#8230;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/361/30108114/30108114_081_8110.jpg" alt="" width="649" height="432"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;La Hermandad, el poder oculto que amenaza Europa 7&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jun 2026 12:45:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes series]]></category>
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					<description><![CDATA[Era poco antes de las seis cuando mi móvil comenzó a sonar. Todavía adormilado, pensé que era Alboz con noticias e inmediatamente lo cogí. No tardé en darme cuenta de que no era así al reconocer la voz de mi secretaria. Cómo es normal, me espabilé de golpe y le pedí que me dijera cómo estaba y si la habían hecho daño. Llorando como una magdalena, la mulata me dijo que su secuestrador la había liberado para que me hiciera llegar un mensaje. ― ¿Dónde estás para que vaya a por ti? ― parcialmente aliviado al saberla a salvo, pregunté. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Era poco antes de las seis cuando mi móvil comenzó a sonar. Todavía adormilado, pensé que era Alboz con noticias e inmediatamente lo cogí. No tardé en darme cuenta de que no era así al reconocer la voz de mi secretaria. Cómo es normal, me espabilé de golpe y le pedí que me dijera cómo estaba y si la habían hecho daño. Llorando como una magdalena, la mulata me dijo que su secuestrador la había liberado para que me hiciera llegar un mensaje.</p>



<p>― ¿Dónde estás para que vaya a por ti? ― parcialmente aliviado al saberla a salvo, pregunté.</p>



<p>―En un taxi, pero no sé a dónde ir.</p>



<p>Asumiendo que lo más rápido era que se acercara ella, le di la dirección de mi amigo para acto seguido pedirle que me anticipara algo de lo que debía notificarme. Certificando mis sospechas, me adelantó:</p>



<p>―Ese hombre está loco. Quiere que usted renuncie y que el consejo le nombre Grande entre los Grandes. Mejor se lo cuento en persona.</p>



<p>― ¿Cuánto tardas en llegar? – comprendiendo sus reservas a decírmelo por teléfono, murmuré.</p>



<p>―Unos quince minutos.</p>



<p>Dando por buena esa precaución, me despedí de ella y colgué.</p>



<p>― ¿Quién era? ― desde su lado de la cama, Rosa quiso saber.</p>



<p>―Verónica, una de las acólitas secuestradas― respondí mientras me comenzaba a vestir.</p>



<p>Consciente de la importancia, se levantó y se puso algo de ropa para recibirla. Siendo algo lógico, no dejé de advertir que había elegido el vestido más elegante que llevaba en la maleta con la que llegó a Madrid. Al cuestionarle esa elección, sonriendo contestó:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/83764759/83764759_008_8d8b.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Según dijiste, esa muchacha me considera alguien inalcanzable, casi una diosa y quiero darle una buena impresión.</p>



<p>&nbsp;Desternillado, susurré que no era la única que la considera así y que para mí ella representaba todo.</p>



<p>―Eso se lo dices a todas― replicó riendo.</p>



<p>―A todas no, ¡solo a cinco!</p>



<p>Indignada con mi respuesta, se cruzó de brazos:</p>



<p>―Eres más falso que una moneda de tres euros, ¡te había creído!</p>



<p>Supe que era una pose, pero aun así decidí no tentar la suerte y estrechándola entre mis brazos, musité en voz baja que como mi favorita las otras mujeres le pertenecían. Una sonrisa iluminó su cara y mandándome a la mierda, salió del cuarto. Eso me permitió meditar sobre lo que la mulata me había dicho y siendo poco, había corroborado mis sospechas de que el enemigo era miembro de la hermandad.&nbsp;</p>



<p>«Vencerle ya no es una cuestión de mera supervivencia, no puedo dejar que se apodere de la organización», me dije al entender que siendo el jefe supremo acumularía un poder tal que podría trastocar el futuro de toda Europa.</p>



<p>Con ello en mente, me planteé diversos escenarios hasta que cabreado comprendí que era inútil y que antes de intentar siquiera planear una respuesta debía conocer tanto la identidad del tipo al que me enfrentaba como el contenido de su mensaje. Estaba intentando adivinar quién era ese maldito cuando desde la entrada los policías allí apostados me notificaron la llegada de la mulata.</p>



<p>―Déjenla pasar― ordené.</p>



<p>Avisando a la viuda, me acerqué a la entrada del piso para darle la bienvenida. Tal y como preveía, la muchacha venía en un estado de nervios tal que apenas podía caminar. Para facilitarle el trance, fui por ella y tomándola en brazos, la llevé al salón.</p>



<p>―Le he fallado― histérica sollozó echándose quizás la culpa de seguir viva.</p>



<p>Decidido a que captara mi apoyo, sin dejar de abrazarla, la senté en un sofá:</p>



<p>―Tranquila― murmuré en su oído mientras le acariciaba su encrespada melena en un intento de que se tranquilizase.</p>



<p>Lejos de calmarla, mi ternura profundizó su angustia. Su supuesto fallo no la dejaba pensar y por ello la llegada de la morena con un café fue providencial. Y es que al ver a la mujer que tenía idolatrada, cayendo postrada a sus pies, dejó de llorar.</p>



<p>Si ya de por sí tenía a Rosa en buen concepto, su reacción en ese momento lo mejoró. Asumiendo el papel que el cretino de su marido había creado para ella, con dulzura en los ojos le extendió la mano a la acolita.</p>



<p>― ¡Mi señora! ― impresionada por el honor que le estaba confiriendo, Verónica musitó al besársela.</p>



<p>&nbsp;Sin dejar la pose de gran sacerdotisa, la levantó del suelo y tomando la barbilla de la anonadada mulata, la premió con un breve pico en los labios mientras le decía lo feliz que le hacía el conocerla.</p>



<p>― ¿A mí? ¡Si no soy nadie! ― con lágrimas en los ojos, exclamó la premiada.</p>



<p>―Te equivocas, criatura. Eres mi acólita― con una sonrisa, Rosa refutó sentándola de nuevo en el sofá.</p>



<p>La felicidad de la joven en ese momento es difícil de describir. Colorada y con los ojos abiertos de par en par no paraba de sonreír sin llegarse a creer todavía el hallarse en presencia de esa mujer. Aprovechando su calma, dejé caer si sabía algo de Danka y de las otras dos mujeres.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/83764759/83764759_031_46d7.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Las tres están en poder de Ibrahim Zarqai― respondió para acto seguido, centrándose en mi novia, comentar que la habían herido en un hombro pero que estaba fuera de peligro.</p>



<p>Aunque me alegró saber que seguían vivas, no pude dejar de temer por ellas al enterarme quién era su secuestrador. No en vano lo poco que sabía de ese zumbado era que pasó de profesor de la Complutense a ser el islamista que planeó un ataque contra instalaciones del ejército español en el Líbano:</p>



<p>«Es un fanático que quiere llevar la Guerra Santa a Europa e instalar mundialmente un califato».</p>



<p>Ratificando la decisión de que bajo ningún concepto podía cederle el mando de la Hermandad, pregunté a Verónica por el contenido de su mensaje:</p>



<p>―Es una locura. A raíz de que usted haya evitado el atentado contra las bases, sostiene que ha traicionado la memoria de don Xavi y creyéndose su verdadero heredero, le da veinticuatro horas para aceptar su oferta.</p>



<p>― ¿Qué es lo que quiere?</p>



<p>―Ese hombre ofrece dejarle vivir si le cede el puesto e intercambiar a sus rehenes por doña Rosa. Según él, ningún miembro de la hermandad pondrá en duda su autoridad si es quien educa a la descendencia del fundador y tiene a su lado a la gran Dama.</p>



<p>De inmediato, la viuda aceptó ese intercambio siempre que no incluyera a Lara:</p>



<p>― ¡No digas memeces! Nunca permitiré que ostente el mando y menos que te pongas en peligro― exclamé.</p>



<p>Acaba de decirlo cuando de pronto caí en que quizás Verónica había malinterpretado la segunda exigencia y dirigiéndome a ella, quise confirmar mis sospechas:</p>



<p>― ¿Cuándo ofreció el intercambio la mencionó por su nombre o textualmente habló de la Gran Dama?</p>



<p>―De la Gran Dama, pero son la misma― desolada, reconoció mientras la viuda me miraba sin entender por dónde iba.</p>



<p>―Te equivocas, Rosa no es la Gran Dama― contesté.</p>



<p>Viendo que la mulata no me creía, le expliqué que Lara no era más que una de las tres hijas reconocidas por Xavi y que ese maldito había usado a sus mujeres como vientres de alquiler y que la madre biológica era otra.</p>



<p>―Si lo que dice es cierto, entonces&#8230; ¿quién es?</p>



<p>―Ese es el problema, ¡no lo sé!&#8230;</p>



<p>Cómo la identidad de la Gran Dama era algo primordial pero no urgente, decidí atacar los problemas uno a uno y llamando a Alboz, le notifiqué la liberación de su hija. Tras lo cual, y mientras la mulata desayuna, informé a la ministra de quién había organizado el ataque sin entrar en muchos detalles y sobretodo sin revelar el mensaje que me había hecho llegar el islamista.&nbsp; Eran poco más de las ocho cuando aparecí por la puerta del CNI en compañía de Verónica. La noticia de su llegad corrió rápidamente por el pasillo de la agencia. Prueba de ello fue recibir la visita de Ordoñez, el agente al que había encomendado la investigación del atentado pidiendo poder entrevistarla. Por un momento dudé de la conveniencia al no querer que una indiscreción por nuestra parte sacara a la luz la existencia de la organización. El tal Camilo debió de entender mis reticencias porque cerrando la puerta se presentó como miembro de la misma al besar mi mano.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Grande entre los grandes. Para ayudarle, debo conocer todos los detalles.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fue mi propia secretaria la encargada de despejar mis últimas dudas al pasarme una nota diciendo que ese hombre estaba en el segundo escalafón de la hermandad, solo por debajo del consejo. Con todo aclarado, me abstuve de hacerle un resumen y dejé que fuera él quien se hiciera una idea preguntando sin ningún tipo de interferencia. E hice bien porque, demostrando su profesionalidad, antes de nada, pidió que le contara el ataque. Es más, obligándola a bajar al detalle, fue entonces cuando me enteré que habían sido argelinos los cinco sicarios que asaltaron mi piso.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿Por qué sabe que eran de ese país en particular?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Hablaban Darja― contestó aludiendo al dialecto hablado por los nacionales de Argelia.</p>



<p>Su contundencia reveló que entre otras muchas cualidades esa mujer dominaba el árabe y por eso Ordoñez dio por buena esa afirmación y preguntó por sus armas. Nuevamente Verónica me dejó impresionado al responder que llevaban Zastavas M70, la versión yugoslava del AK―47. Como ese fusil me era conocido por mi estancia en Kosovo, seguí escuchando. Tras narrar el heroísmo de &nbsp;<a href="https://apellidos.de/apellido-dus2ek">Dušek</a> y de Morgado, tampoco dudó cuando detalló su muerte:</p>



<p>―Estaban heridos cuando fueron rematados con un disparo en la frente. Fueron asesinados a sangre fría.</p>



<p>Su relato no se quedó ahí y demostrando gran entereza, describió cómo las habían sacado del edificio y la clase de vehículo que usaron.</p>



<p>―Nos subieron en la parte trasera de una Ford Transit blanca.</p>



<p>Siendo importante, ese dato no nos llevaba a nada al ser una de las camionetas más comunes en España. Quizás por ello, Camilo se centró en el tiempo que tardaron en llegar a la nave donde había permanecido secuestrada.</p>



<p>―Una media hora y aunque no estoy segura debió de coger la M―30 o una autopista.</p>



<p>Al ser cuestionada por esa última afirmación, la mulata señaló que de haber permanecido circulando por Madrid, hubiese notado las paradas en los semáforos. Oyéndola, Ordoñez sacó un mapa y pintando sobre el mapa un círculo de unos veinte kilómetros, buscó cuantos polígonos quedaban dentro de esa área.</p>



<p>―Son demasiados― comenté desilusionado.</p>



<p>―No crea― contestó el agente y dirigiéndose a Verónica, le preguntó si había tenido la oportunidad de ver la nave.</p>



<p>―Sí, pero no creo que le pueda decir nada relevante. Era de unos quinientos metros con muros hechos con paneles de hormigón y vigas de acero.</p>



<p>―Niña acabas de descartar el 70% por ciento de ese tipo de instalaciones. Si he entendido tu observación, la nave debe ser de reciente construcción, máximo veinte años.</p>



<p>Y tachando en el plano los polígonos más antiguos, decidió centrar sus pesquisas en cinco de ellos al ser sus naves de pequeño tamaño.</p>



<p>―Siguen siendo muchas, pero tenemos por dónde empezar― concluyó mientras le pedía que continuara narrando su estancia allí. Así me enteré que había permanecido atada, que la primera que trajeron había sido Consuelo sobre medio día mientras que Patricia llegó bien entrada la tarde.</p>



<p>― ¿Os dieron algo de comer?</p>



<p>―Sí, trajeron hamburguesas. Pero antes de que lo pregunte, tuvieron la precaución de quitarle las cajas por lo que no sé dónde las compraron.</p>



<p>―No te preocupes, pero dime&#8230; ¿venían calientes?</p>



<p>―Templadas, se podían comer.</p>



<p>Buscando en internet, descartó dos de los polígonos al estar a más de quince minutos del Burger más cercano y sonriendo, agradeció a la muchacha el poder haber podido estrechar el cerco.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/83764759/83764759_051_3b9c.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«No fue ella, sino sus preguntas», me dije mientras Ordoñez le preguntaba el porqué de que la hubiesen liberado a ella.</p>



<p>― Ibrahim Zarqai me eligió al ser, además de la acolita de don Juan, su secretaria― respondió.</p>



<p>―No lo comprendo. Siendo miembro del CNI, tú hubieses sido mi última elección. Para qué arriesgarse a que tal y como has confirmado tuvieses buena capacidad de observación.</p>



<p>―Eso se lo puedo contestar yo, Consuelo y Patricia eran demasiado valiosas para desprenderse de ellas y el peso en la política checa de Danka también tiene un valor― interviniendo dejé caer para a continuación pedir a la mulata que le contara el mensaje.</p>



<p>Como miembro de la hermandad, Camilo comprendió a la primera lo que significaba ese chantaje, pero al enterarse de las existencias de las trillizas comenzó a sudar. Al preguntar por su reacción, el agente replicó que entre los de su escalafón corría el rumor que la hermandad era un matriarcado y que si no conocían a la verdadera jerarca era porque no había llegado el momento.</p>



<p>―Siempre creí que era falso, pero Zarqai se lo cree. Asumiendo que sea real, tiene sentido que su opositor quiera tener bajo su órbita a esas niñas para asegurarse el control de su madre biológica.</p>



<p>Me preocupó que se refiera a Ibrahim de esa forma tan suave y que hablar de tener a las niñas bajo su órbita en vez de definirlo como cautividad. Llamando a las cosas por su nombre, respondí:</p>



<p>―Si ese perturbado quiere dar un golpe de estado para imponer su forma de ver el mundo, tendrá que matarme y desde ahora te digo que no dejaré que tome como rehenes a mis hijas.</p>



<p>&nbsp;Camilo vio en el tono de mi respuesta una reprimenda y no para que no pudiera pensar de él que era un tibio, puso su cabeza a mi disposición:</p>



<p>―Don Juan, soy su servidor y le soy fiel.</p>



<p>&nbsp;Todavía mosqueado, le pedí que se extendiera en lo del rumor por si esas habladurías escondían alguna pista para encontrar a la mujer en cuestión. Tras exponerme lo que sabía, no saqué nada en claro.</p>



<p>― ¿Sabes si hay alguna base genética secreta o no que nos sirva para conocer quién es? ― pregunté.</p>



<p>Tecleando en su portátil, sacó todas las disponibles y se comprometió a cruzar la información de las niñas con las de las mujeres ahí registradas:</p>



<p>―Pero dudo mucho que, si realmente existe y pensando en el cuidado que ha tenido para no mostrar su existencia, vaya a haber cometido ese error.</p>



<p>No pude estar más que de acuerdo y cuando ya creía que la búsqueda era un callejón sin salida, Verónica me propuso usar una herramienta al acceso de cualquier mortal siempre que fuera joven.</p>



<p>― ¿De qué hablas? ― quise saber.</p>



<p>Desternillada, replicó que existía en internet múltiples aplicaciones con la que envejecer un rostro.</p>



<p>―No te sigo― reconocí.</p>



<p>Sin dejar de sonreír, añadió:</p>



<p>―Es un hecho que los hijos al crecer se van pareciendo cada vez más a sus padres biológicos. Por tanto, partimos de la foto de una trilliza y le añadimos años, podemos hacernos una idea de cómo va a ser de mayor. Si sale a su madre, quizás seamos capaces de reconocerla.</p>



<p>&nbsp; Tanto Ordoñez como yo nos quedamos petrificados con la simpleza de la solución. Bastante avergonzado de que no se me hubiese ocurrido a mí, busqué en mi movil una foto de frente de mi ahijada para usarla en el experimento. Eligiendo entre las que tenía la que me le había hecho su madre para la guardería, la mandé a su teléfono.</p>



<p>―A ti, no se parece― comentó la morena mientras introducía el archivo en la aplicación: ― ¿Qué edad le pongo?</p>



<p>Aunque en otro momento, puede que me hubiese molestado ese comentario, me alegró oírlo y esperanzado, aguardé que me mostrar la cara de mi querida Lara con treinta años. El minuto y medio que tardó en dar una estimación fueron los noventa segundos más largos de mi vida y por eso cuando me informó que ya estaba, le arrebaté el movil sin miramientos.</p>



<p>«Me resulta familiar, pero no caigo a quién se parece», pensé mientras se lo devolvía para que lo</p>



<p>imprimiera en grande.</p>



<p>Mi sensación fue compartida por ambos, pero ninguno pudo decir a qué mujer les recordaba. Ya con la foto en la mano, me puse a observarla con mayor detenimiento y curiosamente reconocí como mía la forma de su cara.</p>



<p>―La boca, los ojos y el color del pelo debió sacarlo de ella― señalé: ―Estamos buscando a una castaña de ojos azules y boca grande.</p>



<p>Verónica que era más ducha en esos temas, añadió que debíamos además debía ser de pelo rizado y de al menos uno setenta y cinco. Mientras los motivos de que tuviese rizos era algo evidente, no supe de donde se sacaba lo de esa estatura.</p>



<p>―Don Juan, esta mañana he conocido a sus hijas y se salen de percentiles. Aunque usted es alto, su dama debe serlo también.</p>



<p>A pesar de advertir que la mulata al hablar de ella en vez de decir la gran dama dijera su dama, me abstuve de rectificarla al comprender que considerándose mi acolita veía en esa mujer a mi igual.</p>



<p>Dejando a un lado a esa desconocida, decidí que debía hablar personalmente con cada miembro del consejo para garantizarme su fidelidad. Como la única forma que tenía de contactar con ellos era por medio del email de la web oscura, decidí mandarles un mensaje adjuntando el número de un móvil nunca usado y que desecharía tras la ronda de llamadas.&nbsp; Fue a la hora de ponerles una hora a cada uno cuando me enteré que, siguiendo la tradición romana, Xavi los había dado un número como apelativo. Sonriendo mientras lo tecleaba, cité a Primis a las nueve y media, a Secundo a las diez y así sucesivamente hasta Decimatio al cual ordené llamarme a las dos del mediodía.</p>



<p>Con ello resuelto, usé todos los tentáculos del CNI para que conocer cualquier vínculo, piso franco o persona que pudiese tener relación con Zarqai en España. Mientras esperaba la primera llamada, los datos elaborados por las distintas agencias de inteligencia amigas empezaron a llegar a una velocidad de vértigo, por lo que no me quedó otra que involucrar al equipo de Camilo en su análisis. Tras ordenar que detuvieran a cualquier cómplice con el que se encontraran, les sugerí que descartaran lo que ya sabíamos y se centraran en lo nuevo.</p>



<p>―Ya habéis oído al director. Ahora moved el culo y demostrar porque os considero los mejores analistas― interviniendo Ordoñez, dio por terminada la reunión.</p>



<p>Ya solo en mi despacho, recibí la llamada del primer consejero en la que antes de nada le exigí que ratificara su fidelidad a mi o que dimitiera. Tal y como me esperaba, no dudó en comprometerse conmigo.&nbsp; Habiendo conseguido que al menos nominalmente me reconociera como su máximo superior, indagué si sabía el nombre de la Gran Dama.</p>



<p>―Confieso que no le puedo ayudar. Solo don Xavi lo conocía― contestó y sin negar su existencia, sugirió que esperara ya que a buen seguro ella se me presentaría.</p>



<p>Uno tras otro, los consejeros con los que hablé hasta las doce no me supo decir nada y quejándome ante Verónica de la falta de resultados, la astuta joven se permitió apuntar que cambiase de táctica:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/83764759/83764759_078_7a2a.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Ya que no sabe quién es la Gran Dama, invéntese una.</p>



<p>― ¿Para qué? ¿De qué serviría?</p>



<p>Riendo contestó:</p>



<p>―Viniendo de usted, la Hermandad aceptará como real a la impostora y para no perder su influencia, es mujer deberá dejar el anonimato.</p>



<p>No demasiado convencido, acepté pensar en ello mientras llamaba a Ordoñez para que me informara sobre nuestros intentos de neutralizar a Zarqai y a su gente.</p>



<p>―Don Juan. Por ahora, hemos detenido a veinte sospechosos de pertenecer al Califato, pero no hemos conseguido extraerles nada del caso.&nbsp;</p>



<p>La falta de progreso en la investigación me preocupó y como el reloj pasaba, me tuve que volver a plantear la opción de la mulata.</p>



<p>«Para ser creíble, la mujer en cuestión debe ser alguien con poder», medité y buscando candidatas, no se me ocurrió nadie que encajara mejor que mi teórica jefa, ¡la ministra!: «Doña Paloma cumple todos los requisitos. Por edad, inteligencia y ambición nadie pondrá en duda que ella es la Gran Dama».</p>



<p>Seguía dando vueltas a cómo hacerlo para que no quedar como un falso al revelarse quien era realmente, cuando el azar quiso que recibiera una llamada de la secretaria de dicha política exigiéndome que fuera a verla.</p>



<p>―Nuestra excelsa matriarca me llama y donde hay patrón no manda marinero― tras colgar el teléfono, comenté a Camilo que seguía en mi despacho.</p>



<p>Ese comentario irónico sobre nuestra jefa provocó que sin quererlo el miembro de la hermandad diera por sentado que finalmente había localizado a la mujer que buscábamos.</p>



<p>―No la haga esperar, ¡debe ponerla al día de lo sucedido! ― contestó el agente.</p>



<p>Confieso que me extrañó su nerviosismo, pero no le di importancia alguna &nbsp;&nbsp;&nbsp;hasta que ya en el coche Verónica me llamó preguntando que había de verdad en lo que Camilo le había dicho.</p>



<p>― ¿A qué te refieres? – pregunté todavía en Babia.</p>



<p>― ¡Que la has encontrado y que te vas a reunir con ella!</p>



<p>Por un momento no supe qué contestar. Aunque todavía no había decidido seguir su plan, preferí hacer cómo si nada y sin afirmar ni negarlo, únicamente contesté que iba a ver a doña Paloma.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>La joven comprendió mis reservas y cambiando de tema, me informó que Rosa le había pedido que al salir del trabajo fuera a verla.</p>



<p>―No vemos en la casa― respondí&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">13</h1>



<p>Veinte minutos después estaba entrando en el ministerio. Al llegar a su oficina, la secretaria me hizo entrar de inmediato. Doña Paloma estaba caminando mientras hablaba por teléfono y por ello, me quedé de pie esperando. Eso me permitió observarla. Siendo algo mayor que yo, seguía siendo una mujer joven y era indudable su atractivo.</p>



<p>«No sería algo descabellado que la gente aceptara que tenemos un affair si hago correr el rumor», me dije recordando que esa mujer estaba divorciada y que desde hacía años no se le conocía pareja.</p>



<p>Meditando todavía sobre la conveniencia de hacer creer que era la gran dama, me fijé en sus pechos y valorándolos con un notable alto decidí que, de tener la oportunidad de darles un tiento, no la desaprovecharía. Pero fue al girarse y darme la espalda cuando reparé en un detalle que hasta entonces me había pasado inadvertido&#8230; ¡esa mujer tenía un culo de campeonato y sabía moverlo! Prendado por el vaivén de esa belleza, seguí cada uno de sus pasos sin poder pensar en otra cosa.</p>



<p>Tan ensimismado me quedé que no me percaté que iba a darse la vuelta y por ello me pilló observándola con cara de lelo. Lo curioso fue que no se enfadó y regalándome una sonrisa, señaló una silla para que me sentara mientras seguía discutiendo con su interlocutor por el movil. Avergonzado, obedecí y sin atreverme a levantar la mirada, esperé a que terminara. Para mi sorpresa, cuando finalmente se sentó junto a mí, la mujer me informó que había decidido confirmarme en la dirección del CNI.</p>



<p>―No podemos dejar el puesto vacante― añadió – y nadie mejor que tú para ocuparlo.</p>



<p>Siendo su tono afectuoso, jamás me esperé que la ministra me pidiese acompañarla a comer porque quería hablar conmigo de otro tema. Asumiendo que era de la muerte de Morgado, respondí que traía en mi maletín la información que demostraba la implicación del extremismo islámico en el atentado.</p>



<p>―Tanto tú como yo sabemos que eso es falso― sonriendo señaló.</p>



<p>Un escalofrío recorrió mi cuerpo al oírla y no sabiendo qué decir, preferí que fuera ella la que me revelara lo que sabía. Por ello, al verla recogiendo para marcharnos, pregunté donde quería ir a comer.</p>



<p>―Vamos a un sitio seguro y discreto― contestó sin aclarar nada.</p>



<p>―Me parece perfecto― murmuré siguiéndola por el pasillo hacia el ascensor.</p>



<p>Una vez ahí, la vi marcar la planta once donde estaba su residencia oficial. Todavía estaba tratando de asimilar que no íbamos a un restaurante cuando de improviso posó la mano en mi trasero.</p>



<p>―No me extraña que la traigas loca― comentó divertida al verme la cara.</p>



<p>Completamente cortado, pregunté de quién hablaba mientras encantada por mi falta de reacción la política seguía magreándome:</p>



<p>―De tu Gran Dama― susurró al restregarse contra mí incrementando el acoso.</p>



<p>Al llegar a ese edificio jamás hubiese supuesto que terminaría siendo manoseado por la jefa y quizás por ello, no pude reaccionar cuando empezó a susurrar en mi oído que llevaba mucho tiempo sin pareja y que por lo que le habían contado yo era un buen amante.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/83764759/83764759_095_5f53.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Señora, ¡paré! ¡Por favor! ― gemí al sentir que no contenta con lo que ya hacía doña Paloma estaba intentando bajarme la bragueta justo cuando la puerta del ascensor se abría.</p>



<p>Obviando la queja, me bajó el pantalón y demostrando que era una mujer acostumbrada a tomar lo que le apetecía, metiendo la mano en mi calzón, comentó que desde que me conoció en persona tenía ganas de follarme. Ese descaro, pero sobretodo la seguridad que tenía de que sucumbiría ante ella me encabronaron. Decidido a demostrar que se había equivocado conmigo, la empujé contra la pared y levantando su vestido, le desgarré las bragas.</p>



<p>Mi brutalidad le hizo reaccionar e insultándome trato de huir. Para su desgracia iba subida en unos zancos y no pudo hacerlo lo suficientemente rápido.</p>



<p>― ¿No era esto lo que querías? ― grité y sin esperar a que terminara de asimilar que había pasado de acechadora a víctima, aproveché que ella misma había liberado mi pene para de un solo empujón clavárselo en la vagina.</p>



<p>― ¡No! ¡Por favor! ― gimió al sentir su conducto violado.</p>



<p>Sin apiadarme de ella, forcé su integridad a base de brutales embestidas mientras con las manos le pellizcaba los pezones con crueldad. Indefensa, la mujer tuvo que soportar que al darse por vencida y dejarse de mover, mis manos azotaran su trasero insistiera diciendo si no era eso lo que buscaba.</p>



<p>―Sí, pero no así― hecha un mar de lágrimas, reconoció.</p>



<p>Su confesión le sirvió de catarsis y paulatinamente, el dolor y la humillación que la turbaban se fueron diluyendo, siendo reemplazadas por una excitación creciente.&nbsp; El primer síntoma de su claudicación fue la humedad de su coño. Completamente anegado por el flujo, su placer se desbordó por sus piernas, dejando un charco bajo sus pies. Pero lo que realmente me reveló que esa mujer estaba a punto de correrse fue el movimiento de sus caderas. Con una ferocidad inaudita, forzó su sexo hacia adelante y hacia atrás, empalándose en mi miembro sin parar de gemir.</p>



<p>Ya sin nada que perder si me denunciaba, le prohibí correrse mientras afianzaba el ataque en sus hombros con mis manos y reiniciaba un galope endiablado. La nueva postura hizo que mi pene chocara contra su útero.</p>



<p>―Maldito― gritó al saberse indefensa.</p>



<p>Descojonado, castigué sus nalgas con sendos azotes mientras le exigía demostrar el tipo de puta que era. Quizás fue experimentar por primera vez que no estaba al mando o por el contrario que el sexo duro era algo que le entusiasmaba, pero lo único que tengo claro es que esas nalgadas la volvieron loca y aullando como loba en celo, me rogó que la dejara dejarse llevar por el placer. Ni siquiera la contesté porque abducido por la lujuria, en ese momento, mi miembro explotó en su interior regando con mi semen su conducto. Completamente insatisfecha, se quedó inmóvil consciente que un movimiento más&nbsp;le llevaría al orgasmo.</p>



<p>Encantado con su entrega, eyaculé como poseso, tras lo cual, sin decir nada, saqué mi miembro y la dejé sola tirada en el suelo. Doña Paloma me miró desconsolada al saber que no me apiadaría de ella. Y así fue. Tirándome en el sofá y con una sonrisa en mis labios, le exigí que se masturbara sin correrse mientras yo descansaba.</p>



<p>Sorprendiéndose hasta ella misma, dócilmente obedeció y cumpliendo mis deseos, torturó su clítoris con sus dedos sin quejarse. Esa paja se convirtió en un cruel martirio que estuvo a punto de hacerla flaquear en varias ocasiones y solo mi mirada evitó que el deseo la dominase, corriéndose.&nbsp; Lo que no evitó fue que su calentura se fuera convirtiendo en una hoguera y la hoguera en un incendio que estuvo a punto de incinerarla y por eso al cabo de unos minutos, le ordené que se acercara cuando ya estaba a punto de estallar.</p>



<p>― ¿Quieres correrte? ― pregunté sabiendo la respuesta de antemano.</p>



<p>Sudando a chorros, me llamo cerdo, pero no se retiró cuando metí dos dedos en su vulva y empapándolos bien de flujo, le pedí que se diera la vuelta y me mostrara el ojete. Nuevamente, acató la orden y usando las dos manos, separó las nalgas. Riéndome de ella, le informé que su culo acababa de ser nacionalizado mientras introducía un dedo en su interior.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/83764759/83764759_121_e2ac.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;La ministra se creyó morir al experimentar la acción de la falange de un subordinado jugueteando en su entrada trasera, pero lejos de tratar de zafarse, apoyó los brazos en el sofá.</p>



<p>―Eres una zorra― musité mientras sumaba otra yema en su ojete.</p>



<p>La facilidad con la que absorbió ese segundo dedo, me informó de que, aunque lo negara, esa mujer deseaba que siguiera. Por eso la estuve pajeando en ambos agujeros durante cinco minutos hasta que, temblando&nbsp;como un flan, me suplicó que la tomara. No pude dejar de complacerla y colocándome a su espalda, cogí mi pene y apuntando a su entrada trasera, la fui ensartando con suavidad. Mi lentitud la hizo sollozar y queriendo forzar su gozo, me ayudó echándose hacia atrás.</p>



<p>― ¡Por favor! ― gritó casi vencida por la urgencia por soltar lastre –Déjame correrme.</p>



<p>―Todavía, ¡no! ― contesté,&nbsp;disfrutando del morbo de tenerla al borde de la locura.</p>



<p>Reforzando mi dominio, al sentir mi verga hundida por completo en sus intestinos, me quedé quieto mientras con los dedos le pellizcaba los pezones. La brillante política chilló como una cerda a la hora del sacrificio y sin pedir mi opinión, se empezó a&nbsp;empalar con rapidez.</p>



<p>― ¿Te gusta la forma en que te agradezco el ascenso? ― le dije incrementando la presión de mis dedos sobre su aureola.</p>



<p>― ¡Me encanta! ― sollozó tiritando al intentar retener su placer.</p>



<p>Sin saber por qué, me compadecí de ella y acelerando mis incursiones, le di permiso de llegar al orgasmo. Lo que ocurrió a continuación es difícil de describir. Al oírme, dejó salir la presión acumulada y&nbsp;berreando con grandes gritos,&nbsp;se corrió mientras su cuerpo convulsionaba contra el sofá.</p>



<p>― ¡Fóllame! ― ladró sin voz al sentir el ardiente geiser que, brotando de su cueva, se derramaba por oleadas sobre sus muslos.</p>



<p>No necesitaba pedírmelo, impresionado por su orgasmo, había incrementado el vaivén de mis caderas y llevándola al límite, mi pene acuchilló su culo al compás de los gritos de la mujer. Convertidos en una máquina de placer mutuo, nuestros cuerpos se sincronizaron en una ancestral danza de apareamiento con la música de la completa sumisión de esa mujer ambientando el salón. Doña Paloma uniendo un orgasmo al siguiente, se sintió desfallecer y cayendo sobre el sofá, me rogó que terminara.</p>



<p>Para el aquel entonces, el rencor que sentía por su acoso había desaparecido y contagiado de su éxtasis, sembré su culo con mi simiente. Ella, al percibir mi eyaculación, no pudo evitar su colapso y desplomándose, se desmayó. Viéndola transpuesta, decidí que no era sensato dejarla ahí y cogiéndola en brazos, la llevé a la cama. Después de depositarla sobre el colchón, me tumbé a su lado a descansar. No sé el tiempo que estuvimos tumbados en silencio, lo que sí puedo deciros es que, al despertar esa mujer, me besó y pegándose a mi cuerpo, intentó y consiguió reactivar mi maltrecho instrumento, Una vez con él tieso entre sus manos, se agachó y antes de metérselo en la boca, me preguntó si podía contarle a la Gran Dama lo sucedido entre nosotros.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/83764759/83764759_124_14cd.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―No sé de quién hablas – convencido que por su actitud conmigo era imposible que esa mujer fuese miembro de la Hermandad, contesté.</p>



<p>Poniendo cara de santa, sonrió y después de dar un lametazo a mi glande, dejó caer que no me creía.&nbsp;</p>



<p>―En serio, no tengo ni idea de quién es.</p>



<p>―Pues ella bien que te conoce, Es más, nunca te ha olvidado. Siempre dice que terminará contigo algún día.</p>



<p>Si hacía caso a su afirmación, la desconocida que buscaba era una mujer de mi pasado. Revisando el repertorio que había ocupado mis sábanas, busqué una mujer alta de pelo castaño y boca grande, pero había demasiadas que cumplían esos requisitos. No teniendo otra que sonsacar a la ministra, permití que continuara con la mamada mientras le rogaba que me dijera quién era.</p>



<p>―No es eso lo que me ha pedido― contestó sacándosela brevemente de la boca.</p>



<p>― ¿Entonces qué? ― pregunté.</p>



<p>Soltando una carcajada al ver que mi miembro había recuperado la dureza, cambió de postura y empalándose por tercera vez, contestó:</p>



<p>―Quería que te dijera que no te preocuparas por tu harén y que le dejaras ocuparse a ella de Zarqai.&nbsp;</p>



<p>― ¿No esperará que me quede sin hacer nada? ― protesté mientras doña Paloma comenzaba a galopar sobre mí.</p>



<p>Acelerando el movimiento de caderas, replicó:</p>



<p>―Anticipándose a lo que me has dicho, sugirió que mientras resolvía el problema podías dedicar el tiempo de conocer a las hijas que tenéis en común&#8230;</p>



<p>Hora y media después, tras haber sido ordeñado otras dos veces por la voracidad de esa mujer, dejé el ministerio con más dudas con la que entré. Como interiormente sabía que debía hacer caso al mensaje y no tratar de actuar en contra del islamista, no fuera ser que nuestros esfuerzos colisionaran y en vez de acabar con ese enemigo, fuera el quién nos derrotara, decidí no volver al CNI y tomando el camino de vuelta hacia la casa de mi amigo, aparecí en su puerta.</p>



<p>Sin explicarme el porqué, nada más entrar busqué a las trillizas y me puse a jugar con ellas mientras intentaba localizar a la cómplice por excelencia de Xavi. Desechando el aspecto físico, me concentré en las personas de género femenino que teníamos en común:</p>



<p>«Debe haber pasado por mi cama y ser al menos tan ambiciosa como ese cabrón», me dije empezando el recuento desde el día que conocí al fundador de la hermandad.</p>



<p>Tras revisar a nuestras compañeras de promoción, a pesar de haberme tirado a alguna, rechacé la idea. Además de pocas, la gran mayoría eran lesbianas. &nbsp;Siguiendo el orden cronológico, repasé nuestras conquistas de esos años y nuevamente me topé contra la pared.</p>



<p>―Papi, te he matado. ¡Debes hacerte el muerto! ― protestó Lara al ver que no caía al suelo desplomado.</p>



<p>Despertando de la ensoñación, me derrumbé abrazándola mientras la llenaba de besos. Sus dos hermanas no quisieron quedarse sin su ración de arrumacos y lanzándose en tromba sobre mí, comenzaron a hacerme cosquillas.</p>



<p>―Me rindo― grité al sentir la acción coordinada de esas tres pequeñas arpías.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si me quedaba duda alguna que ese trio sería mi perdición, esta desapareció cuando actuando como un comando perfectamente entrenado abusaron con auténtica saña de mí.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―He dicho que me rindo― desternillado protesté viendo que no cesaban en su ataque.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo que jamás esperé fue que demostrando quien era la mujer que la había criado, Lorena me soltó:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Mamá siempre dice que no hay que tener compasión del enemigo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque seguro que había sacado esas palabras de su contexto, me recordó la traición de Patricia y su papel como mano armada de la Hermandad. Cabreado, senté a las tres en mis rodillas y con toda la ternura que pude, respondí:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Uno demuestra lo fuerte que es cuando perdona al que nos ofende― y poniendo un ejemplo que pudiesen entender, proseguí diciendo: ―Imaginar que llegáis al cole y vuestra mejor amiga no os ha esperado para ponerse a jugar&#8230; ¿dejaríais de hablar con ella por eso?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Seria tonta si lo hiciera porque entonces al día siguiente no tendría con quién divertirme― contestó Luisa demostrando un criterio impropio de su edad,</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Bien dicho, mi niña― desde la puerta, intervino Rosa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las tres enanas corrieron a saludarla. Siendo lógico que Lara lo hiciera, cuando las otras dos buscaron sus brazos me hizo ver la buena sintonía que esa mujer había conseguido con ellas.&nbsp; Pero lo que realmente me confirmó que en menos de veinticuatro horas las había conquistado fue cuando oí cómo se referían a ella:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;«¡La llaman Mamá Rosa!», murmuré para mí sorprendido al notar que hasta su hija lo hacía.</p>



<p>Pero no fui el único. Verónica, que había llegado con la viuda, al ver la escena comentó que se notaba que éramos una familia unida. Juro que aluciné escuchándolo y es que, hasta ese instante, no había caído en que lo quisiera ver o no, las tres niñas, sus madres y yo formábamos parte de una. Lo que todavía no tenía claro es que cual sería la función de la desconocida en ella.</p>



<p> «No podré saberlo hasta enterarme de quién es», concluí mientras me servía una cerveza&#8230;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/21/83764759/83764759_087_e437.jpg" alt="" width="606" height="909"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;La Hermandad, el poder oculto que amenaza Europa 6&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Jun 2026 09:21:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[10 Ya en la calle, me metí en el primer bar que vi abierto. Sintiéndome un puto pelele en manos de un muerto, busqué ahogar mis problemas en alcohol y por eso nada más sentarme en la barra, pedí un primer lingotazo al camarero. Lingotazo al que siguieron otros mientras intentaba aclarar las ideas y comprender el por qué Xavi me había elegido a mí como jefe de la hermandad. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; «No tiene sentido que llevase cuatro años preparando el terreno», pensé al tomar en cuenta la edad de esas crías y sumarle el periodo de embarazo. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Con la [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading">10</h1>



<p>Ya en la calle, me metí en el primer bar que vi abierto. Sintiéndome un puto pelele en manos de un muerto, busqué ahogar mis problemas en alcohol y por eso nada más sentarme en la barra, pedí un primer lingotazo al camarero. Lingotazo al que siguieron otros mientras intentaba aclarar las ideas y comprender el por qué Xavi me había elegido a mí como jefe de la hermandad.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «No tiene sentido que llevase cuatro años preparando el terreno», pensé al tomar en cuenta la edad de esas crías y sumarle el periodo de embarazo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con la certeza de que Consuelo y Patricia eran parte de su plan desde el principio, todavía me quedaba la duda del grado de participación de Rosa y si mi amiga de tantos años lo sabía. Dándole vueltas, me resultaba difícil creer que formaba parte de la siniestra secta de su marido y preferí pensar que era tan víctima como yo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Puede estar condicionada, pero sigue siendo una buena persona».</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Haciendo un recorrido entre las tres, me centré en Consuelo y muy a mi pesar, no me quedó otra que disculparla al asumir que siempre había sido transparente y que desde que la conocí nunca había ocultado su relación con Xavi. Otra cosa era Patricia, ella me había engañado desde el principio.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Nuestro encontronazo no fue casual sino premeditado», me dije recordando el día que me la habían presentado en una exposición. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Meditando sobre ello, recordé que la conocí gracias a otro de mis colegas de profesión: «Pepe también debe formar parte de la hermandad», concluí asumiendo que no podía fiarme de nadie.</p>



<p>Muy molesto seguí dando vueltas a su traición y sabiendo que formaba parte de un escuadrón de asesinos, puse en duda incluso que trabajara en Ernest and Young.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/30/59882933/59882933_009_b554.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Siempre la había considerado una frágil damisela», murmuré cabreado dando un sorbo a mi whisky: «¡Un cerebrito!».</p>



<p>La sensación de derrota no me dejaba en paz. Pensando en volver a casa, caí en que tenía a Verónica y a Danka de okupas, y eso considerando que mi jefe y su homólogo checo se hubieran ido.</p>



<p>«Algo tengo que hacer. A este paso toda la hermandad terminará en el piso», me quejé mientras pagaba la cuenta.</p>



<p>A la salida, paré un taxi. Con alguna copa de más, había decidido echar a las acólitas y recuperar mi hogar. Por eso cuando el conductor me preguntó la dirección, pedí que me llevara directamente a casa. Supe que algo pasaba cuando al enfilar la calle donde vivía, me encontré con cinco patrullas y dos ambulancias aparcadas frente al edificio.</p>



<p>&#8211; ¿Qué ocurre aquí? &#8211; sacando mi documentación, pregunté al uniformado que impedía el paso de curiosos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Un momento, por favor- contestó éste mientras avisaba a su superior de mi presencia.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estaba aguardando en la acera que me hicieran caso, cuando de pronto una explosión me lanzó contra una de las lecheras. Durante unos segundos, no supe reaccionar con todo dándome vueltas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Danka y Verónica todavía están ahí», pensé mientras me levantaba.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Temiendo por sus vidas, intenté entrar, pero los policías cayeron sobre mí y lo hicieron imposible:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Les exijo que me dejen pasar. Soy el subdirector del CNI y tengo a dos colaboradoras y a mi jefe ahí dentro- exigí haciendo valer mi puesto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -No puedo permitírselo hasta que los expertos en explosivos no lo autoricen- escuché que un mando me decía.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Girándome hacia él, le pedí que se presentara y me informara.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Soy el comisario Alberche de la unidad de información-dijo mostrando sus credenciales.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; ¿Cuénteme qué ha pasado? ¡Vivo aquí!</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Lo sabemos. Su propio jefe, el director Morgado nos pidió que viniéramos a repeler un ataque que estaban sufriendo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; ¿Quiénes lo atacaban? &#8211; musité alucinado.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Esperábamos que usted nos lo dijera. Cuando llegamos y antes de desalojar al hallar una bomba a punto de explotar, solo pudimos certificar dos muertes &#8211; contestó puso en mis manos unas fotos donde se veía los cadáveres de mi superior y de su homologo checo para que los identificara mientras escuchaba sirenas de bomberos llegando a apagar el incendio que la detonación había provocado.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Exijo completa discreción, nadie puede hablar de esto hasta que hablé con el ministerio- contesté al prever las consecuencias internacionales de todo ello.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; ¡Dígame al menos sus identidades! &#8211; cabreado el tal Alberche replicó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Lo siento, no estoy autorizado- cogiendo el móvil contesté.</p>



<p>Tras lo cual, separándome de él, llamé a un número de emergencia que me habían dado al asumir el puesto. Tras explicar brevemente y sin da demasiados detalles la situación, pedí que me pasaran con la ministra o alguno de sus más próximos colaboradores.</p>



<p>Tras dos timbrazos, fue el subsecretario Alboz el que contestó. Al ser el padre de mi secretaria y miembro de la hermandad, no tuve que guardarme nada y tras contarle la muerte del director y de su colega, tuve que confesarle que desconocía el destino de su hija y de mi otra acolita.</p>



<p>-Al menos no tengo constancia de que hayan muerto- añadí asumiendo su dolor.</p>



<p>-Ahora mismo, le mando una escolta. Espere allí- contestó desolado el pobre sujeto.</p>



<p>Confieso que me entraron dudas sobre si debía hacer caso y aguardar ahí o huir, al recordar la negativa de Consuelo a acudir a mi piso aludiendo que no lo consideraba seguro. Aunque en ese momento, había dado por sentado que sus reparos se debían a no querer hablar de ese tema en presencia de mi jefe, ahora no lo tenía claro:</p>



<p>«Solo espero que la hermandad no sea la responsable y haya sido casualidad», me dije mientras instintivamente tocaba la pistola reglamentaria que llevaba bajo la chaqueta.</p>



<p>El frio tacto del metal bajo mis yemas permitió que me tranquilizara y comprendiera que debía orientar mis sospechas hacia otra parte:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/30/59882933/59882933_036_a5b9.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«No tiene sentido que una organización atente contra sus propios miembros», me dije recordando que tanto las desaparecidas como Novak <a href="https://apellidos.de/apellido-dus2ek">Dušek</a>, el jefe de inteligencia checo, formaban parte de su estructura.</p>



<p>De ser cierta esa conclusión, supondría que alguien había atentado contra la Hermandad.</p>



<p>&nbsp;«Nadie me ha hablado ni mencionado que tengamos un enemigo», sentencié preocupado. Meditando sobre ello, dirigí mis sospechas hacía alguna agencia gubernamental, tipo la CIA o el FSB ruso.</p>



<p>Sin gustarme la organización de la que se suponía que era el máximo dignatario, por mero instinto de supervivencia decidí hacer frente a la amenaza:</p>



<p>«Ante todo debo sobrevivir», acababa de concluir cuando dos blindados aparcaron y tres hombres con metralletas bajaron.</p>



<p>Por un momento temí por mi vida, pero entonces se presentaron como la escolta que Alboz había mandado por mí:</p>



<p>-Grande entre los Grandes, el consejo nos ha mandado a protegerle.</p>



<p>Ese saludo disolvió mis reticencias y protegido por ellos, me metí en el primero de los coches. Una vez dentro, reconocí a mi chofer al volante.</p>



<p>-Joaquín, ¿dónde vamos? &#8211; pregunté.</p>



<p>-El subsecretario me ha pedido que lo lleve directamente al paseo de la Castellana- contestó informándome del destino: -La ministra quiere verlo.</p>



<p>Justo entonces caí en que muerto Morgado, automáticamente me había convertido hasta que no nombraran al sustituto en director en funciones del CNI. Consciente de que ese ascenso era temporal y que difícilmente se prolongaría en el tiempo al ser un completo novato y desconocer cómo funcionaba la casa, me centré en preparar una explicación de lo sucedido.</p>



<p>Asumiendo que el difunto había hecho llegar a la política el supuesto objeto de la reunión, decidí mantener la versión que había manifestado.</p>



<p>«Así no tendré que buscar otra explicación a que además de la muerte del director y de su homólogo haya desaparecido la ultraderechista checa», concluí dando un valor menor a la de mi secretaria.</p>



<p>Con ello en mente, llegamos al ministerio y subiendo al último piso me planté frente a las secretarias de doña Paloma.</p>



<p>-Disculpen, vengo a ver a la señora ministra- comenté señalando el gafete que llevaba en la solapa.</p>



<p>Levantando la mirada, una de ellas sonrió y presionando el intercomunicador, informó a su jefa de la llegada del señor Urbieta:</p>



<p>-Pase, le está esperando.</p>



<p>Un tanto nervioso por el resultado de la conversación, entré a la oficina de la mandamás de Defensa sin saber que estaba acompañada los ministros de Interior y de Asuntos Exteriores.</p>



<p>«Debí habérmelo imaginado», me dije asumiendo que su presencia se debía a las identidades de las víctimas y sus repercusiones internacionales.</p>



<p>-Juan, únete a la reunión- señalando una silla vacía, comentó mi superiora: -Queremos saber qué asunto llevó a Morgado a reunirse con&nbsp; <a href="https://apellidos.de/apellido-dus2ek">Dušek</a> fuera del CNI.</p>



<p>No me pasó inadvertido que esa política me había tuteado mientras se abstenía de revelar a sus compañeros de gabinete que dicha reunión había tenido lugar en mi casa. No queriendo dejarla en mal lugar, me senté y comencé a explicar que al analizar la muerte de un derechista checo habíamos llegado a la conclusión que nada sugería la participación rusa en el asunto y que usando nuestros contactos Morgado y yo habíamos citado a su lugarteniente en el partido en Madrid.</p>



<p>-Por discreción, el director me envió en compañía de una secretaria del CNI a hablar con ella. Durante esa reunión, Danka Balusek nos informó que era una infiltrada de la inteligencia Checa en el partido y que si queríamos más información debíamos hablar con su jefe.</p>



<p>-De ahí, la presencia de Novak <a href="https://apellidos.de/apellido-dus2ek">Dušek</a>&#8211; murmuró el titular de Exteriores.</p>



<p>Asintiendo, comenté que <a href="https://apellidos.de/apellido-dus2ek">ese</a> jefe de inteligencia se había desplazado a España para que no pusiésemos en peligro la tapadera de su colaboradora:</p>



<p>-Para el gobierno checo, tener en nómina a la líder de esa organización ultraderechista era una oportunidad que no querían desaprovechar- añadí.</p>



<p>-Entonces&#8230; ¿debemos suponer que Morgado ha sido víctima colateral de un tema ajeno a la seguridad de España y que, aunque haya tenido como escenario Madrid es un asunto checo? &#8211; preguntó el ministro de Interior.</p>



<p>Midiendo mis palabras, contesté que no teníamos datos que nos hicieran sospechar lo contrario. Mientras los otros dos políticos respiraron y dieron carpetazo al asunto, de reojo advertí que mis argumentos no habían convencido a doña Paloma.&nbsp; Por eso no me extrañó que, tras despedir a sus colegas, esa mujer ordenara me quedara.</p>



<p>-Juan, nada de lo que has dicho justifica que los culpables del asalto se hayan llevado también a la otra mujer: ¿Qué valor puede tener para ellos Verónica Alboz para que secuestrarla cuando era más fácil matarla?</p>



<p>-Información- respondí comprendiendo que mi jefa se había planteado algo en lo que yo no había caído: -No debemos olvidar que era mi secretaria y quizás quieren sacarle lo que sabemos.</p>



<p>-Pon a los mejores hombres del CNI en este asunto. Nuestra prioridad es ella. Tenemos la obligación de recuperarla y si de paso liberamos a la tal Danka ¡mejor! Ahora vete y mantenme informada.</p>



<p>-Así lo haré- contesté para a continuación salir de su despacho&#8230;</p>



<p>Ya en el ascensor, reparé en que debía de ir a ver al subsecretario para darle las condolencias por lo de su hija y por eso en vez de ir a teclear la salida, marqué la planta donde estaba su oficina. Al entrar a verlo, estaba desencajado y asumiendo que era el dolor de padre lo que lo tenía así, fui a darle un abrazo. Pero sacándome del error, el hombre tartamudeó que el consejo le acababa de hacer llegar unas funestas noticias que tenía que conocer y que hacían posible que todo fuera un complot contra la Hermandad. Sin entender a qué podía referirse, exigí que continuara y se diese prisa en contarme:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -La primera y siento ser yo quien deba informarle, es que el asalto que usted autorizó resultó ser una encerrona y que todo el grupo ha caído bajo fuego enemigo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al escuchar el fracaso de esa operación, tuve que sentarme:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; ¿Patricia también ha muerto? &#8211; pregunté con el corazón partido a pesar de su traición.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -No lo sabemos&#8230; no se ha encontrado su cuerpo, pero asumimos que es una posibilidad. Pero las malas noticias no acaban ahí, debo también notificarle que doña Consuelo Mercado ha desaparecido.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Confieso que me costó asimilar el alcance de esa información y tras unos segundos de dolor, respondí indignado que no era un complot contra la Hermandad sino contra mí.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -No entiendo- murmuró Alboz.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; ¡Por dios! ¡Piense! Nos enfrentamos a alguien que conoce perfectamente nuestra estructura y conociéndola ha diseñado un plan para atacarme- viendo que seguía en la inopia, proseguí: &#8211; ¿No le parece extraño que en menos de tres horas hayan secuestrado a dos de las esposas de mi antecesor y a mis dos acólitas?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; ¿Por qué dice secuestrado y no asesinado? &#8211; preguntó con tono esperanzado al ser su hija una de ellas.</p>



<p>-Sea quien sea nuestro enemigo, las necesita vivas para tener algo con lo que negociar.</p>



<p>&#8211; ¿Negociar el qué? &#8211; insistió.</p>



<p>Iba a contestar que pronto lo sabríamos cuando recordé a Rosa y a las tres niñas y asumiendo que también ellas estaban en peligro, le exigí usar todos los efectivos que tuviese a mano para protegerlas. Mirando el reloj comprendí que tenía solo treinta minutos para que el tren en el que venía la viuda llegara a Atocha.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/30/59882933/59882933_082_c811.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Ocúpese de mandar dos equipos a recoger a las hijas de Patricia y de Consuelo mientras yo voy a por Rosa y su chavala. Por la hora deben ya estar en sus casas. Solo espero que llegue a tiempo de ponerlas a salvo.</p>



<p>Entendiendo la magnitud del problema, el subsecretario llamó al encargado de la seguridad del ministerio y le ordenó que añadiese cinco elementos a la escolta que me había llevado hasta allí. Como toda precaución era poca, acepté su ayuda y cinco minutos después un nutrido grupo de hombres armados hasta los dientes salíamos del edificio.</p>



<p>Afortunadamente el tráfico era fluido y diez minutos antes de que el AVE llegara a la estación, estaba esperándolas en el andén. Mientras aguardaba su llegada, comprendí que debía llevarlas a un lugar seguro y como no me fiaba de nadie, llamé a un amigo de Santander y le pedí que me dejara durante unos días su piso en Madrid al recordar que estaba en Guzmán el Bueno, frente a la dirección General de la Guardia Civil.</p>



<p>«Es una de las zonas más protegidas de la ciudad y cualquier operativo en mi contra, sería inmediatamente detectado por el sistema encargado de la seguridad de esas instalaciones».</p>



<p>Tal y como suponía, Pepe me lo prestó sin hacer preguntas al asumir que lo necesitaba de picadero. Lo único que me dijo fue que pidiera las llaves al conserje y que anduviese con cuidado porque andar con una casada era peligroso.</p>



<p>&#8211; ¡Qué bien me conoces! &#8211; riendo contesté justo cuando anunciaban la llegada del tren.</p>



<p>Avisando a mi gente la puse en movimiento para que proteger a Rosa y la niña, no fuera a ser que mi enemigo hubiese mandado secuestrarlas. Con las espaldas cubiertas, vi abrirse las puertas del vagón donde venían y me di prisa para recogerlas. La primera en verme fue Lara y soltándose de brazos de su madre corrió a besarme.</p>



<p>Al tener a mi ahijada en los brazos, recordé que esa cría era biológicamente mi hija y mientras concluía que no dudaría en dar mi vida por mantenerla a salvo, dos gruesos lagrimones recorrieron mis mejillas.</p>



<p>«Tengo una hija&#8230; ¡qué digo! ¡Tengo tres!», me dije tratando de asimilar la sensación de ser padre.</p>



<p>Al llegar, Rosa me encontró llorando y completamente conmovida, me abrazó comentando lo mucho que me había echado de menos. Lo que jamás se esperó fue que, producto de la tensión que había soportado, la besara con pasión.</p>



<p>-Juan, tenemos público- susurró en mi oído mientras su cuerpo la traicionaba e instintivamente se comenzaba a frotar contra mí.</p>



<p>La rapidez con la que bajo el pantalón mi pene se alzó me avergonzó y sonrojado, me separé de ella diciendo:</p>



<p>-Tenemos qué hablar. Hay algo que debes saber&#8230;.</p>



<h1 class="wp-block-heading">11</h1>



<p>De camino al coche compré a Lara un juego para mantenerla entretenida y así poder hablar libremente con su madre. E hice bien porque me topé con incredulidad de Rosa al explicarle la clase de hombre qué había sido su marido y cómo además de manipularla había creado una organización mafiosa con tintes totalitarios.</p>



<p>-Xavi no era así- protestó defendiendo tanto la memoria del hombre con el que había compartido tantos años como la razón de la atracción que sentía por mí.</p>



<p>Sin ánimo de discutir, no quise llevarle la contraria y cambiando de tema, quise que me contara cómo habían engendrado a su hija. Cogida por sorpresa, fue incapaz de mentir y reconoció que se había sometido a un tratamiento de fertilidad echándose la culpa de no quedarse embarazada.</p>



<p>-El problema no era tuyo, era de él- respondí: -Me acabo de enterar que Xavi era estéril y que usó mi semen para fecundar el óvulo con el que te inseminaron.</p>



<p>Acaba de soltar la bomba cuando el móvil que llevaba en el bolsillo, comenzó a sonar. Viendo que era Alboz el que llamaba, contesté.</p>



<p>-Hemos recogido los dos paquetes, ¿dónde quiere que los llevemos? &#8211; contestó ocultando a posibles interferencias la realidad de su encargo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tras dar la dirección de mi amigo, le pedí que reforzara las precauciones y que le veía ahí. Al colgar, la viuda que no era tonta me preguntó qué era eso que me iban a llevar. No teniendo nada que ganar si se lo ocultaba ya que no tardaría en conocerlas, le expliqué que su difunto marido había inseminado a otras dos mujeres al mismo tiempo que a ella y que esos paquetes eran las hermanas genéticas de Lara.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Se llaman Luisa y Lorena&#8230; y son idénticas a tu pequeña.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Rosa se quedó muda tratando de digerir lo que acababa de conocer. Aprovechando su mutismo, le expliqué que se iba a tener que ocupar de esas crías porque sus madres habían desaparecido y que por eso íbamos a un lugar seguro:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Cuando dices que han desaparecido, ¿quieres decir que han muerto?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Espero que no, pero no es algo descabellado- respondí.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Demostrando la clase de mujer que era, la morena contestó:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Siendo hermanas de Lara e hijas tuyas, las trataré como si fueran mías.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Justo entonces nos dimos cuenta de que la nena había seguido atenta la conversación y es que, pegando un chillido de alegría, comentó que siempre había soñado con tener hermanas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Papito, ¿cuándo me las vas a presentar?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La felicidad que mostró y por qué no decirlo la forma en que se refirió a mí me enternecieron y regalándole una sesión de besos, respondí que en menos de media hora.</p>



<p>Veinte minutos después, ya nos habíamos instalado en el piso de Guzmán el Bueno, cuando tocaron a la puerta. Rosa que hasta entonces había permanecido serena, se colgó de mi brazo diciendo:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/30/59882933/59882933_093_ded8.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -No sé qué me ocurre. ¡Estoy histérica!</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Compartiendo sus nervios al irme a reencontrar con Luisa y a conocer a Lorena, me quedé paralizado y fue Lara la encargada de abrirla. A nadie extrañará que, mientras su hija saludaba a sus hermanas, la viuda se echase a llorar y ¡yo con ella!</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Son igualitas- conseguí murmurar al verlas juntas y agachándome, les pedí que me abrazaran.</p>



<p>Luisa, a la que reconocí por llevar la misma ropa que el día anterior, se lanzó sobre mí mientras la otra trilliza se nos quedaba mirando.</p>



<p>-Lorena, ¿sabes quién soy? &#8211; pregunté.</p>



<p>-Creo que eres mi padre- con la misma voz de la que siempre había considerado mi ahijada, contestó sin hacer ningún intento de acercarse.</p>



<p>-Así es, mi pequeña. Y me gustaría darte un beso- imprimiendo toda la ternura que pude a mi voz para no forzarla, susurré.</p>



<p>&#8211; ¿Y esta señora? &#8211; manteniendo las distancias, comentó señalando a Rosa.</p>



<p>-Soy la madre de tu hermana Lara y buena amiga de tu mamá. ¡Considérame tu tía! Voy a ocuparme de ti mientras ella vuelve-contestó y rompiendo la tirantez del momento, se puso a cubrirla de los mismos besos que yo quería darle.</p>



<p>Impactada por esa demostración de cariño, la coraza de la chiquilla se disolvió como un azucarillo y con la cara posada en el pecho de la morena, se puso a llorar diciendo que quería ver a su mamá. Quitando de mis brazos a la tercera trilliza y a su hija, Rosa se unió al llanto de Lorena diciendo:</p>



<p>-Vuestro papá las traerá de vuelta y todos juntos seremos una familia.</p>



<p>Todavía arrodillado observando la escena, mis ojos se llenaron de lágrimas al no estar seguro de poder cumplir esa promesa. Por ello, dejándolas al cuidado de la viuda, llamé a mis subordinados en el CNI preguntando por las pesquisas que habían realizado y qué sabían. Era tanto el revuelo que la muerte de Morgado había provocado en la institución que tras cinco infructuosos minutos tratando de hallar al agente encargado de las investigaciones, no me quedó más remedio que reconocer que debía personarme ahí y ya in situ, ponerme a la cabeza del asunto.</p>



<p>Sin tenerlas todas conmigo, me acerqué donde estaba Rosa y le expliqué que debía marchar, pero que me esperara a cenar con las trillizas.</p>



<p>-Vete tranquilo, a todos los efectos y mientras no recuperen a sus madres, son mis hijas- aceptando mi ida y con una sonrisa, respondió&#8230;</p>



<p>&nbsp;.</p>



<p>La visita al CNI no pudo ser más frustrante. Sin nadie que pusiera orden, todos los departamentos hicieron suya la investigación de la muerte del director solapándose en las funciones. Ejerciendo el puesto interinamente, impuse al frente a Camilo Ordoñez, un agente bregado en mil batallas y con amplia experiencia. Tras el nombramiento, las aguas se calmaron y los resultados me comenzaron a llegar. Entre ellos una grabación en la que se podía ver a los atacantes sacando vivas a Verónica y a Danka.&nbsp; Sabiendo de su importancia, llamé a la ministra para informarle.</p>



<p>Al notificárselo, me pidió que se lo dijera al subsecretario. Obedeciendo marqué su número. Al anunciarle que su hija había salido secuestrada, pero por su pie del piso, se echó a llorar dándome las gracias por llamarlo.</p>



<p>-Es lo menos que podía hacer con el padre de mi acólita- contesté antes de preguntar qué sabía del destino de Patricia y de Consuelo.</p>



<p>Bastante abochornado, reconoció que no disponía de noticias nuevas de ninguna de las dos.</p>



<p>-Contacta con el consejo y muéstrales mi enfado- contesté y abusando del miedo cerval que existía en la organización a fallarme, añadí: -Pedro. Quiero avances o empezarán a caer cabezas.</p>



<p>Tal y como preveía, ese ultimátum cuajó en el hombre y casi tartamudeando, contestó que no pararía ni a dormir hasta que me pudiese decir algo.&nbsp;</p>



<p>-No importa la hora, cuando tenga la más mínima información, márqueme- antes de despedirme, exigí.</p>



<p>Cabreado, comprendí que nada útil hacía allí y que mi presencia intimidaba a los investigadores, por eso repitiendo la misma orden exhorté a Ordoñez a despertarme con cualquier noticia.</p>



<p>-No esperaba menos de usted después de leer su hoja de servicios- comentó el tal Camilo.</p>



<p>&#8211; ¿Por qué lo dice? &#8211; pregunté.</p>



<p>-Morgado me pidió que lo investigara y así supe del prestigio que se había formado en el frente.</p>



<p>&#8211; ¿De qué prestigio me habla? – ya saliendo por la puerta insistí.</p>



<p>-Entre los soldados a su cargo existía la confianza que siendo usted el mando no dejaría a nadie atrás.</p>



<p>-Yo y cualquier otro, un militar siempre ha de velar por sus hombres.</p>



<p>Poniendo cara de asombro, no contestó y sonriendo, me dijo adiós. Molesto por que dudara que era así, me subí al coche que me esperaba en la puerta.</p>



<p>-Joaquín, llévame de vuelta – dije dejándome caer en el asiento.</p>



<p>El conductor no necesitó más detalles y tomando la autopista de la Coruña, en menos de diez minutos me dejó en Guzmán el Bueno.</p>



<p>&#8211; ¿A qué hora lo recojo? &#8211; preguntó.</p>



<p>-Si no te llamo, a las ocho- respondí bajándome.</p>



<p>En el portal de mi amigo, me topé con tres Geos armados que me pidieron la documentación antes de dejarme entrar. Al dársela, se presentaron y me dijeron que les habían encomendado mi protección por orden personal de la ministra.</p>



<p>-Denle las gracias- respondí con prisas mientras tomaba el ascensor.</p>



<p>Al llegar a la quinta planta donde estaba el piso, había otro elemento custodiando la entrada. Al cual debieron notificarle mi llegada porque cuadrándose, se hizo a un lado para que pasara.</p>



<p>-Buenas noches- lo saludé y sin más florituras, abrí la puerta.</p>



<p>Ya en el hall, escuché unas risas y siguiéndolas, me encontré con Rosa tirada en el suelo jugando con las trillizas. Curiosamente, Lorena fue la primera en saltar sobre mí comentando lo bien que se lo había pasado con sus hermanas.</p>



<p>-Me alegro- enternecido respondí cuando olvidando sus antiguas reticencias, la más arisca de mis hijas me besó.</p>



<p>Imitándola, las otras se lanzaron a mis brazos y por eso, Rosa tuvo que ingeniárselas para evitando los cuerpecitos de las pequeñas darme un breve pico en los labios.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/30/59882933/59882933_101_4a62.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Amor mío, te hemos echado de menos.</p>



<p>El cariño de la viuda y de las crías me hizo reír:</p>



<p>-Pero si solo he estado tres horas fuera.</p>



<p>-Bobo, para nosotras ha sido una eternidad- contestó y disimulando mientras usaba una mano para acariciarme el trasero, me informó que la cena estaba lista.</p>



<p>Desternillado le comenté que bajo su vestido se le notaban los pezones erectos. La burrada lejos de cortarla, la animó y susurrando en mi oído, me recordó que si los tenía duros era porque sabía que esa noche se entregaría a mí.</p>



<p>-Y ¿qué hacemos con la ropa tendida? &#8211; dejé caer señalando a las niñas.</p>



<p>-Las he autorizado a dormir juntas en el cuarto de al lado. Así que, si no me haces gritar mucho, no tendremos problemas- denotando sus ganas, replicó con picardía.</p>



<p>Sin evidenciar ante ella lo mucho que me apetecía, la llamé puta.</p>



<p>-No lo sabes tú bien. Llevo soñando con esta noche desde que me aceptaste como mujer- riéndose contestó.</p>



<p>He de confesar que después de un día tan funesto, su alegría fue reconfortante y solo el recuerdo de Xavi y cómo le había manipulado la mente evitaron que hiciese realidad su deseo en ese momento. Aun así, decidí darle un anticipo en forma de azote.</p>



<p>&#8211; ¡Qué bruto eres! &#8211; sorprendida chilló al recibir esa imprevista caricia mientras se palpaba las nalgas: &#8211; ¡Para eso son, pero se piden!</p>



<p>No pude retener una carcajada y tomándola de la cintura, musité en su oído que o pasábamos cenar o tendría que buscar mi sustento entre sus piernas. Juro que le solté esa bestialidad con la intención de sonrojarla, pero tras de ponerle brevemente las mejillas coloradas se repuso. Y en respuesta, se quitó las bragas para a continuación dármelas diciendo que las considerara un aperitivo. Divertido con esa lucha dialéctica, decidí no quedarme atrás y acercándomelas a la cara, las lamí añadiendo que las encontraba riquísimas.</p>



<p>&#8211; ¿No ves que están las niñas? &#8211; gruñó haciéndose la escandalizada.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al comprender que tenía razón, me abstuve de seguir picándola.</p>



<p>-Nenas, ¿no tenéis hambre? Yo esto que muerdo.</p>



<p>Como si fueran una, las trillizas se echaron a reír y corrieron fueron a sentarse a la mesa.&nbsp; Ya en sus sillas, no dejaron de jugar mientras entre Rosa y yo les servíamos. Su algarabía no cesó ni siquiera cuando los mayores tomamos asiento.</p>



<p>-Diles algo, a mí no me hacen caso- protestó la viuda al no conseguir que empezaran a cenar.</p>



<p>Asumiendo que era mi deber, decidí ejercer de padre. Pero en vez de recriminarles el comportamiento, comenté que la primera en acabarse todo iba a ser la encargada de elegir el cuento que les leyera antes de dormir. Como por arte de magia, se callaron y se pusieron a devorar lo que tenían en su plato. Lorena fue la más rápida en zamparse la cena y reclamando su derecho, eligió el gato con botas. Reconozco que me resultó sumamente raro que ninguna de sus hermanas protestara. Por eso al terminar todos y después de ponerles el camisón, me tocó narrar las aventuras del hijo del molinero y de su mascota. &nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las emociones de ese día no tardaron en pasarles factura y una tras otra fueron cayendo en brazos de Morfeo. Absorto velando su sueño, me sentí incapaz de diferenciarlas:</p>



<p>«Ni siquiera sus madres podrían», me dije al apagar la luz en dirección al cuarto principal de la casa donde pasaría la noche.</p>



<p>Al llegar a esa habitación, escuché a Rosa en el baño. Mirando alrededor, observé un pijama sobre la cama. Poco habituado a usarlo, no dije nada y me cambié al saber que la mujer con la que dormiría lo había elegido para mí.&nbsp;</p>



<p>«A pesar del lavado de cerebro, sigue siendo una mujer tradicional» concluí apesadumbrado al recordar la maldad del que había sido mi amigo.</p>



<p>Con esa dura sensación rondando en mi cerebro, dudé qué hacer al no querer ser partícipe de la misma. Debido a ello, decidí plantearle que dejáramos su estreno para otro día y que solo nos abrazáramos. Como lo último que deseaba era herirla, preparé un cariñoso discurso para justificar mi rechazo. Discurso que me tuve que tragar cuando salió del baño:</p>



<p>&#8211; ¡Estás preciosa! &#8211; exclamé hipnotizado mirando su belleza.</p>



<p>No exagero si digo que la mujer que apareció no era Rosa que conocía sino una Diosa, una visión celestial que me dejó sin habla. Consciente de la sensualidad del conjunto que se había puesto, la morena eternizó su llegada a la cama.</p>



<p>«Estoy soñando», sentencié mientras observaba cómo ese encaje traslucido maximizaba la belleza de sus curvas y en especial de sus pechos.</p>



<p>Sintiendo la caricia de mi mirada, paso a paso se fue acercando con una sonrisa en los labios. La lentitud de su caminar me recordó al de una pantera al acecho. Sobre las sábanas, me quedé paralizado al saberme su presa y por eso, no pude decir nada de lo que había preparado cuando se tumbó junto a mí.</p>



<p>&#8211; ¿No vas a besar a tu mujercita? &#8211; preguntó.</p>



<p>Cayendo en la tentación, sellé mi derrota uniendo nuestros labios en un primer y dulce beso que rápidamente se tornó en apasionado.</p>



<p>«Por dios ¿qué estoy haciendo?» lamenté mientras con las manos presionaba el contacto acercándola a mí.</p>



<p>Horrorizado, noté que reaccionaba a mi creciente erección restregándose contra mí y sintiéndome un maldito, mis intentos de separarme resultaron infructuosos.</p>



<p>-Te deseo desde que nos conocimos- susurró con la respiración entrecortada al sentir que mis labios se iban deslizando hacia sus pechos.</p>



<p>Con el corazón a mil por hora, levanté la cara y le pregunté si era cierto:</p>



<p>-Siempre he estado colada por ti, pero nunca pude confesártelo- fue su respuesta verbal, porque la física consistió en buscar mi pene con la mano.</p>



<p>&#8211; ¿Estas seguras de que es así y que no se debe a lo que te hizo Xavi? – queriendo creerla, insistí.</p>



<p>-Siempre has estado en mis sueños. No tienes idea de las veces que cerrando los ojos imaginé que era tú el hombre que me hacía el amor y no mi marido- con la voz teñida de lujuria, contestó mientras deslizaba los tirantes del picardías liberando sus pechos.</p>



<p>La visión de sus negros pezones asoló mis últimas reticencias y lanzándome en picado, me puse a mamar de ellos. Viendo mi insistencia en sacar jugo de sus senos, recordó la conversación que tuvimos y dejando que siguiera disfrutando, sollozó:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/30/59882933/59882933_117_c634.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Esta tarde cuando me dijiste que Lara era hija tuya, me di cuenta de que era algo que siempre había sospechado y que me hacía ilusión saber que no embarazarme no hubiese sido culpa mía.</p>



<p>&#8211; ¿Y eso? &#8211; dejando de mamar, pregunté.</p>



<p>Sin medir en efecto que tendrían sus palabras, exclamó:</p>



<p>-Al no ser estéril, ¡podremos darle otra hermanita a Lara!</p>



<p>Su afirmación me llenó de dudas porque no en vano todavía no había asimilado ser padre y menos de trillizas para pensar en tener otra. Evitando exteriorizarlas, usé mis dientes para mordisquear sus areolas con pasión.</p>



<p>-Me encanta sentir tu cariño- suspiró: -Pero por favor no me pidas que me corra. Quiero hacerlo, pero no por una orden que me des.</p>



<p>Comprendí de inmediato que quería confirmar que la atracción que sentía por mí era natural y no producto del adoctrinamiento que había recibido. Como esa también era mi intención, juré no hacerlo mientras la terminaba de desvestir. Mi promesa la volvió loca y desgarrando el pantalón del pijama, me rogó que la tomara.</p>



<p>-Todo a su tiempo, princesa mía-dejando un sendero de babas por su cuerpo me deslicé hasta llevar a su sexo.</p>



<p>La humedad del mismo me habló de deseo y queriendo que profundizara en él, me entretuve lamiendo sus muslos sin acercarme.</p>



<p>-Juan- sollozó informando de la cercanía de su orgasmo.</p>



<p>Decidido a que esa primera noche juntos fuera inolvidable, separando los pliegues de su sexo, di un largo lametazo en el botón que escondían antes de empezarlo a mordisquear.</p>



<p>-Ya viene, no pares- me imploró presionando con las manos mi cabeza sin saber que, después de haberlo catado, nada me impediría seguir disfrutando de esa ambrosia.</p>



<p>El sabor de ese coño tantos años prohibido elevó más si cabe las ganas que tenía de tomarla y haciendo un esfuerzo sobrehumano para no hundir mi pene en él, usé la lengua para explorar el interior de Rosa. Al sentir que la penetraba con ella y moviendo sus caderas, comenzó a reír mientras su cuerpo era sacudido por el placer:</p>



<p>-Soy una mujer y no un robot. Sigue amor mío, ama a tu mujer.</p>



<p>Lo propio hubiera sido decirle algo, pero no pude. Con una fijación enfermiza, estaba tan centrado en disfrutar bebiendo su cálido flujo que nada más existía para mí. Lametazo tras lametazo, introduciendo de vez en cuando algún mordisco, necesitaba secar el inagotable manjar que manaba de su seno.</p>



<p>-Me estás matando- aulló feliz al comprobar que su gozo se intensificaba sin que por ello yo menguara esas caricias.&nbsp; &nbsp;</p>



<p>Uniendo un enorme clímax con otro aún más gigantesco, rosa sintió que su mente expulsaba el recuerdo de su marido:</p>



<p>-Siempre he sido tuya. ¡Ahora lo sé! &#8211; consiguió chillar antes de sumergirse en el mayor orgasmo que jamás había tenido: Fóllame, te lo ruego. ¡No aguanto más!</p>



<p>Ese grito consiguió despertarme de la ensoñación y comprendiendo que había llegado el momento, incorporándome la miré:</p>



<p>-No me pidas que te folle, ¡ordénamelo!</p>



<p>Comprendiendo la razón de esa petición, sonrió:</p>



<p>-Cabrón, te ordeno que me folles. Quiero sentirme empalada por el padre de mi bebé.</p>



<p>Asumiendo que había dejado atrás parte de su condicionamiento, obedecí acercando mi glande a la entrada que deseaba horadar, pero cuando ya Rosa creía que iba calvárselo hasta el fondo, me quedé jugando con sus pliegues.</p>



<p>-Te he dado una orden- exasperada bramó mientras afianzaba su berrido con un azote en mi trasero.</p>



<p>Con la satisfacción de haber logrado mi meta, centímetro a centímetro fui tomando posesión de su interior. La alegría con la que recibió ese premio se incrementó al notarse llena: Demostrándose a sí misma que había desaparecido la esclava y que la mujer fuerte que nunca debió dejar de ser había renacido, exigió que la cabalgara con dureza.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/30/59882933/59882933_108_ac76.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Lo que mi ama, ordene- respondí al tiempo que con un movimiento de caderas clavaba mi estoque en ella: -Ahora, muévete.</p>



<p>-Te amo, ¡mi señor! &#8211; rugió.</p>



<p>Sabiendo que ese término ya no significaba que era de mi propiedad sino una muestra de amor, acrecenté la profundidad y frecuencia de mis embestidas al ritmo que marcaban sus gemidos. Cómo si mi hombría fuera una navaja, cada vez que la penetraba una capa de sus miedos fue desapareciendo dejando salir su natural fogosidad:</p>



<p>-Córrete, me urge sentirme bañada por ti.</p>



<p>&nbsp;No sé si fue esa orden o el cúmulo de sensaciones que se habían acumulado en mi interior, pero lo cierto es que sin previo aviso exploté derramando mi esencia en su vagina. Al notarlo, Rosa se echó a llorar mientras era sacudida nuevamente por el gozo:</p>



<p>-Gracias, ¡por fin soy tuya! &#8230; Y ¡tú eres mío!</p>



<p>Supe que así era y mientras agotaba mis reservas con una nueva explosión, la besé. En esta ocasión, nuestro beso no solo fue apasionado sino cariñoso y sin hablar, descansamos abrazados unos minutos hasta que ya repuesta Rosa me preguntó si me quedaban fuerzas para amarla una segunda vez.</p>



<p>-Tengo suficientes para no dejarte dormir toda la noche- respondí y luciendo una sonrisa de oreja a oreja, añadí: -Pero&#8230; antes de nada, ¡córrete!</p>



<p>-Te odio, capullo mío- chilló al verse sumida por el placer&#8230;.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/30/59882933/59882933_073_ae48.jpg" alt="" width="686" height="456"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;La Hermandad, el poder oculto que amenaza Europa 5&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Jun 2026 09:11:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[bisexual]]></category>
		<category><![CDATA[control mental]]></category>
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					<description><![CDATA[8 Tras la borrachera sexual que protagonizamos esa noche, llegó la resaca y al despertarme, seguía todavía somnoliento cuando escuché que mis dos acólitas se levantaban dejándonos a Patricia y a mí todavía en la cama. Aprovechando su marcha, desperté a la pelirroja y le pregunté qué pensaba de las jóvenes. ―Me imagino que no te refieres a si están buenas o si me lo pasé bien amándolas― contestó mientras se incorporaba. Sonriendo al ver la naturalidad con la que hablaba de la orgía que habíamos realizado, comenté si no le resultaba extraño que Danka, una extremista de ideas racistas, [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading">8</h1>



<p>Tras la borrachera sexual que protagonizamos esa noche, llegó la resaca y al despertarme, seguía todavía somnoliento cuando escuché que mis dos acólitas se levantaban dejándonos a Patricia y a mí todavía en la cama. Aprovechando su marcha, desperté a la pelirroja y le pregunté qué pensaba de las jóvenes.</p>



<p>―Me imagino que no te refieres a si están buenas o si me lo pasé bien amándolas― contestó mientras se incorporaba.</p>



<p>Sonriendo al ver la naturalidad con la que hablaba de la orgía que habíamos realizado, comenté si no le resultaba extraño que Danka, una extremista de ideas racistas, hubiese compartido sabanas y caricias con una mulata sin quejarse. Tras meditar el tema durante unos instantes respondió que solo podía explicarse si no compartía las ideas de su partido y que su afiliación al mismo se debiera a una orden directa de Xavi.</p>



<p>―Hay otra razón posible― respondí.</p>



<p>― ¿Cuál?</p>



<p>―Que su adoctrinamiento sea tan potente que, a pesar de creer en la supremacía blanca haya tenido que dejarla de lado para complacerme.</p>



<p>Mis palabras la hicieron dudar y pensando en ellas, replicó que la única forma de saberlo, era preguntárselo directamente. Admitiendo que era sobre todo lo más rápido, la azucé a acompañarme a la cocina donde por el ruido ese par estaba preparando el desayuno. Poniéndose en pie y sin siquiera ponerse un camisón que tapara sus atributos, me siguió por el pasillo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/164/21177611/21177611_043_3f5e.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Antes incluso oír sus voces, el olor a café recién hecho nos confirmó que se habían anticipado a nuestros deseos.</p>



<p>―Qué hambre tengo― susurró a mi lado.</p>



<p>Con un gesto, la hice callar porque quería escuchar de lo que hablaban.&nbsp; Al obedecerme, llegó a mí con claridad las risas de Verónica comentando a su compañera lo feliz que se sentía siendo mi concubina.</p>



<p>―No sé por qué lo dudabas. Fuimos educadas para que nuestros cuerpos procreasen la estirpe que dominará el mundo y era nuestro destino― respondió la centroeuropea.</p>



<p>―Aun así, me ha sorprendido sentir tanto placer de manos de un hombre que apenas conozco.</p>



<p>―Claro que lo conocías. ¿O no te acuerdas de cómo disfrutábamos juntas en la residencia de la hermandad mientras nos ponían videos de él y del antiguo jerarca?</p>



<p>―Eran tus dedos los que me daban placer― suspiró la morena mientras sin disimulo restregaba su sexo contra el trasero de la rubia.</p>



<p>―Sabes bien que no&#8230; ¡no era lo mismo cuando nos acostábamos solas! No me puedes negar que nuestros orgasmos eran más intensos imaginando que don Juan nos veía.</p>



<p>Desternillada de risa, le dio la razón y preguntó a su reconocida amante qué opinaba de la papisa:</p>



<p>―Como aperitivo está bien, pero me encantaría tener la oportunidad de someterme a nuestra verdadera dueña. No me imagino lo que podríamos gozar en manos de doña Rosa.</p>



<p>―Yo tampoco. Desde que desperté, no he podido pensar en otra cosa. Si disfruté tanto con la novia de nuestro señor, el placer que sentiría en manos de la que será su esposa&#8230; ¡ser suya sería algo glorioso!</p>



<p>Al oírlas miré a Patricia para ver cómo le había afectado que la consideraran un segundo plato. Tal y como había anticipado, estaba molesta pero extrañamente tranquila tras conocer que en la hermandad consideraban a la viuda por encima de ella.</p>



<p>― ¡Qué equivocadas están estás zorritas si piensan que voy a dejarme arrebatar el puesto! ― la oí musitar mientras entraba en la cocina.</p>



<p>Reconozco que en mi caso tardé más en recuperarme. La idea que una mujer tan buena y carente de maldad fuese la primera en el escalafón de esa secta era algo que no me cuadraba.</p>



<p>«Es imposible. De ser así, no fue una víctima de Xavi sino su más estrecha colaboradora», me dije sin dar crédito a tal disparate.</p>



<p>Por ello, me quedé sin habla cuando mi novia les anticipó que iba a necesitar su ayuda para preparar una fiesta:</p>



<p>&nbsp;―Aprovechando que Rosa viene a Madrid, me gustaría organizar un convite donde la plana mayor de la organización nos conozca.</p>



<p>― ¿Estará la señora? ― Danka preguntó confirmando lo que habíamos oído.</p>



<p>En su tono descubrí, además de ilusión, sorpresa.</p>



<p>«¿Qué extraño?», recuerdo que pensé.</p>



<p>Patricia también se percató, pero en su caso no se pudo contener e imprudentemente quiso saber el motivo de su extrañeza.</p>



<p>―Don Xavi nunca quiso presentarla. Según él, su mujer y su hija estaban incluso un peldaño por encima de él y que nadie era digno de conocerlas.</p>



<p>Reculando de inmediato, mi novia replicó:</p>



<p>―Tenéis razón. No he dicho nada. Mejor le pregunto antes, no vaya a ser que la señora se moleste conmigo.</p>



<p>No tuve que ser un genio para comprender ese paso atrás. Patricia se había dado cuenta que la intención de Xavi había sido asegurar la pervivencia de su esposa y de su retoño por muchos cambios que hubiese en la organización y que realmente no era la cabeza de la misma. Con ello en mente, volví a preguntarme por el papel de Consuelo, la otra pareja del difunto, ahora que el jefe era yo.</p>



<p>«No debió ser fácil para ella ceder la jefatura y dármela a mí», me dije recordando que había ejercido de gran jefa durante la enfermedad de Xavi.</p>



<p>Como si me hubiese leído los pensamientos, la mulata me pidió permiso para contactar con ella.</p>



<p>―No hace falta, ya forma parte del harén de nuestro dueño― contestó por mí, Patricia.</p>



<p>Juro que me quedé blanco al oír el modo en que se había referido a mí cuando de todas las mujeres que conocía esa pelirroja era la más independiente y más celosa de su libertad. No tuve ocasión de seguir exprimiéndome el coco con sus motivos y es que, susurrando en mi oído, me informó que le siguiera la corriente. Al aceptar, volvió a la habitación y trayendo su bolso extrajo dos collares de su interior.</p>



<p>―De rodillas― exigió a las crías.</p>



<p>Blanca y morena, española y centroeuropea, respondieron de inmediato cayendo postradas ante ella.</p>



<p>―Juradme lealtad― sin darles tregua les requirió.</p>



<p>―Madre― bajando la cabeza en señal de respeto, musitó Verónica: ―Soy y seré su hija hasta el fin de mis días.</p>



<p>Cerrando el primer de los collares alrededor de su cuello, mi novia miró a la checa y tras descubrir la emoción que la embargaba, la azuzó a imitar a la mulata.</p>



<p>―Madre― con dos lagrimones recorriendo sus mejillas, repitió: ―Soy y seré su hija hasta el fin de mis días.</p>



<p>A pesar de la alegría que mostraban, me percaté que su sumisión era diferente a la que había mostrado Consuelo y que mientras ellas nos miraban con adoración, la entrega de la abogada era diferente y que a pesar de someterse lo hacía casi de igual a igual.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/164/21177611/21177611_061_f169.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Estas dos nos ven como algo inalcanzable mientras que ella se considera parte de nosotros», concluí divertido al recordar el modo tan particular con el que se había declarado nuestra sumisa.</p>



<p>Sin saber hasta dónde llegaba mi poder sobre ellas, decidí que era un buen momento de explorar sus límites y actuando como un perfecto cretino, bromeé dejando caer que quizás no volvería a acostarme con ellas a pesar de los buenos momentos que habíamos pasado juntos. Al escucharlo, ambas lo creyeron y pensando en que de alguna forma me habían fallado, se lo tomaron a la tremenda.</p>



<p>―Mi señor, mátenos antes. No podríamos vivir sin sentir su amor – casi al mismo tiempo, aunque usando diferentes palabras comentaron.</p>



<p>El dolor de su tono me hizo recular y ejerciendo ese dominio que nunca pedí, respondí como jamás hubiese soñado jamás. Tomándolas de la cintura, mordí sus labios riendo:</p>



<p>―Si algún día, os mato&#8230; será a polvos.</p>



<p>Cambiando totalmente de actitud, se echaron a reír y mientras restregaba sus cuerpos contra el mío, la mulata susurró que se ofrecía voluntaria para ese tratamiento. Su desbordada alegría me recordó la realidad de su adoctrinamiento y sintiéndome por enésima vez una mierda, pedí que nos dieran de desayunar.</p>



<p>La cabrona de mi novia aprovechó para vengar la afrenta sufrida y desternillada, les echó en cara el tenernos hambrientos. El nerviosismo de esas criaturas al ser reprendidas se intensificó cuando de pronto recibí una llamada de Rosa.</p>



<p>―Hola, ¿cómo está mi señora? ― contesté simulando una dependencia jerárquica que no tenía.</p>



<p>Lo que no anticipé y por eso no silencié el altavoz del móvil, fue que la viuda se echase a reír y a través del teléfono, se pusiese a coquetear conmigo diciendo las ganas que tenía de estrenarse conmigo.</p>



<p>―Uff― escuché a la mulata suspirar.</p>



<p>Al girarme hacia ella, me sorprendió ver que tenía los pezones totalmente erizados al igual que su compañera. Mientras seguía meditando sobre la razón de esa reacción, Rosa no paraba de insinuárseme. Su insistencia al teléfono intensificó la extraña calentura de las dos chavalas hasta que cayendo ambas al suelo se comenzaron a correr dando gemidos.</p>



<p>― ¿Con quién estás? ― al escucharlos desde el otro lado de la línea, me preguntó.</p>



<p>―Conmigo, pero cariño no pares de hablar. Me encanta oírte― comentó mi novia al ver que no contestaba.</p>



<p>― ¿Te cuida bien nuestro esposo? – ajena a lo que ocurría, divertida suspiró pensando que quizás nos había pillado haciendo el amor.</p>



<p>―Muy bien. Ahora mismo estamos aleccionando a dos pupilas&#8230; es a ellas a las que oyes.</p>



<p>Entendiendo que de nada servía ocultar que las dos crías estaban sumidas en ese imprevisto orgasmo, quise matar dos pájaros de un tiro y comprobar también cuál sería la reacción de la viuda ante las que se consideraban sus seguidoras. Avisándole de quiénes nos acompañaban, encendí la cámara y le mostré a las acólitas gozando, añadiendo que ella se lo había provocado con la voz:</p>



<p>―Son muy monas― sonrió sin creerme al ver sus cuerpos desnudos, pero entonces observó que su piropo había incrementado los gemidos de las dos bellezas. Recordando su propia experiencia, quiso verificar si era verdad y me pidió que les acercara el altavoz a sus oídos.</p>



<p>― ¿Con cuál quieres probar primero? ― anticipando lo que iba a ocurrir, contesté.</p>



<p>―Con la rubia―&nbsp; sin dudar, respondió.</p>



<p>Antes de pasársela, le expliqué en voz baja que para esas criaturas ella era alguien inalcanzable, una especie de Diosa.</p>



<p>― ¿En serio? ― todavía confusa, preguntó.</p>



<p>―Te lo juro― afirmé mientras se la ponía al aparato.</p>



<p>Al hacerlo, curiosamente, cambió de tono y adaptando un tono serio, pidió a la centroeuropea que le dijera su nombre.</p>



<p>―Danka, su excelencia. Soy su servidora.</p>



<p>Tras escuchar de sus propios labios que, para esa niña, ella era quien yo decía, añadió:</p>



<p>―Eres una zorrita preciosa&#8230; córrete para mí.</p>



<p>Pegando un alarido, la chavala se derrumbó presa del placer. &nbsp;La sonrisa que ese gemido provocó en la viuda me alertó que le gustaba el papel y por eso no me extrañó que me pidiera pasarle a la mulata.</p>



<p>―Lúcete para mí― le exigió con tono duro ante la consternación de la chavala.</p>



<p>Temerosa de fallar, mi acólita bajó los brazos y mostrando la belleza de su piel morena, se atrevió a sonreír.</p>



<p>―Pellízcate los pechos.</p>



<p>Desconcertada, obedeció llevando las yemas al derecho y al hacerlo, sintió que un abismo se abría frente a ella.</p>



<p>―Castígate el otro con más fuerza― susurró mezclando autoridad y ternura.</p>



<p>Temblando de arriba abajo, cumplió la orden sin prever que sus piernas iban a flaquear al alcanzar un nuevo clímax.</p>



<p>―Mi dueña― balbuceó mientras su cuerpo se incendiaba.</p>



<p>―No pares de correrte hasta que yo te lo diga― consciente del orgasmo que la embargaba, Rosa comentó sin dejar de mirarla.</p>



<p>Juro que me sorprendió comprobar que esa mujer tan apocada para tantas cosas había sido capaz de asimilar tan rápido el poder que tenía sobre ellas.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/164/21177611/21177611_160_9f59.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Es como si ya estuviese habituada a ejercerlo», pensé mientras volvía a sospechar que no era la mujer indefensa que nos había hecho creer.</p>



<p>Supe que algo parecido debía estar meditando Patricia al observar la forma en que miraba la escena. Mis sospechas se incrementaron cuando soltando una carcajada, la viuda se dirigió a mí preguntando si ya me las había tirado.</p>



<p>― ¿Tú que crees? ― respondí tratando de comprender el motivo de su pregunta.</p>



<p>―Me imagino que hasta por las orejas― soltando una carcajada, replicó.</p>



<p>De alguna forma comprendí que tanta satisfacción no era normal. Aun así, no me esperaba que hablando a Verónica le preguntara si estaba en sus días fértiles.</p>



<p>―No, mi señora. Acabo de pasar la regla.</p>



<p>Demostrando una indignación que no sentía, comenzó a vociferar diciendo que eso no podía ser.</p>



<p>―Lo siento― alcanzó a musitar la centroeuropea.</p>



<p>―Ponme a mi marido.</p>



<p>Acojonada, me pasó el teléfono. Su tono duro cambió de inmediato al hablar conmigo. Destilando ternura, comentó lo mucho que le apetecía vernos y que contaba las horas que le faltaban para llegar a Madrid. Ese brusco giro en la conversación me cogió con el pie cambiado.</p>



<p>―Yo también tengo ganas de estar contigo― sin mentir, reconocí mientras escuchaba los continuos gemidos que salían de la garganta de Verónica al seguir corriéndose.</p>



<p>―El miércoles os quiero para mí. Necesito que estemos solos los tres― suspiró haciéndome ver que incluía a Patricia en el paquete, pero también que no deseaba tener otros acompañantes.</p>



<p>―No te preocupes― cogiendo el móvil, la pelirroja contestó: ― Esa noche será nuestra y de nadie más.</p>



<p>Al confirmárselo, Rosa melosamente murmuró lo mucho que le apetecía hundir la boca entre sus muslos mientras yo la poseía. Esa imagen provocó que mi novia se excitara y con los pezones erizados contestó que le pondría el coño a su disposición si ella hacía lo propio.</p>



<p>―No lo dudes. Cuando nuestro hombre me haya tomado, mi cuerpo será tuyo.</p>



<p>Interviniendo en la conversación, dejé caer que al menos tendría algo que decir al respecto.</p>



<p>―Cariño, no te pongas celoso. Siempre serás el hombre de la casa, aunque tus esposas se mimen entre ellas.</p>



<p>Ignorando mi cabreo, Patricia añadió que me tenía muy visto y que lo que realmente le apetecía era recibir los mimos de un cuerpo de mujer.</p>



<p>―Sois unas zorras― grité al escuchar las risas del aquelarre que se había confabulado en mi contra.</p>



<p>Mi exabrupto intensificó su escarnio y desternilladas comenzaron a comentar cómo se explorarían, cómo se acariciarían y los mordiscos que se darían mientras me tenían a dieta. Estaba a punto de mandarlas a la mierda cuando de repente escuché a Danka decirme al oído:</p>



<p>―Mi señor, siempre podrá descargar su ira en nosotras. ¡Para eso estamos sus acólitas!&#8230;</p>



<p>Esa mañana tras dejarlas, cuando llegue a mi oficina en el CNI, una de mis secretarias me informó que el director quería verme de inmediato. El nerviosismo de esa monada era tal que comprendí que Alberto Morgado no debió ser muy sutil al requerir mi presencia. Como en teoría no había hecho nada que pudiese molestarlo, ingenuamente crucé el pasillo sin advertir la tormenta que se avecinaba.</p>



<p>«Debe haber surgido un problema que no conozco», me dije mientras tocaba su puerta.</p>



<p>De inmediato, escuché que me daba permiso para entrar y al hacerlo intuí su furia, pero jamás que me preguntara de sopetón qué relación me unía a Danka Balusek.</p>



<p>―La conocí ayer&#8230;― comencé a decir.</p>



<p>El cabreo de mi superior era tan intenso que, sin dejarme terminar, me soltó que no me creía ya que esa mujer había pasado la noche en mi apartamento. Todavía no comprendo que las musas se apiadaran de mí y que se me ocurriera inventarme una salida:</p>



<p>―Ayer cuando me dio esos informes para que los estudiara, no me cuadró la versión de que la muerte del político checo era responsabilidad rusa y aprovechando mis contactos, pedí a esa mujer que viniese a verme―&nbsp; comenté para acto seguido aclarar que si había pernoctado en mi piso había sido para evitar que su estancia en la capital se hiciese pública si se registraba en un hotel.</p>



<p>Más tranquilo, pero en absoluto convencido, quiso saber qué conclusión había obtenido de ella:</p>



<p>―Creo que no ha tenido nada que ver con la muerte de su jefe de filas y se ha comprometido en colaborar con nosotros para aclararla― mentí.</p>



<p>Como viejo zorro experto en esas clases de lides, Morgado quiso saber que le había prometido a cambio.</p>



<p>―Poca cosa&#8230;― comenté mientras buscaba algo creíble que decir―&#8230; me comprometí en buscarle una cita sin publicidad con la ministra.</p>



<p>― ¿Con qué objeto? ― rugió molesto: ―La jefa nunca accederá a reunirse con alguien al que la prensa acusa de neo nazi.</p>



<p>―Lo sé y por eso debe ser discreta. Pero creo que dadas las encuestas que han publicado sobre la intención de voto a doña Paloma le interesa tender un puente por si esa mujer forma parte del futuro gobierno checo.</p>



<p>Mi jefe comprendió que con discreta quería decir secreta y aceptando mi puesto de vista, insistió en que primero debía reunirse con él antes de pensar en hacerlo con la titular de defensa. Sin opción a negarme, únicamente pregunté donde quería que la citara pensando que me iba a decir en esas instalaciones.</p>



<p>―Ni a ella ni a mi nos conviene que nos vean en público― comentó antes de sugerir que, aprovechando que se alojaba ahí, la cita tuviese lugar en mi piso.</p>



<p>Un tanto preocupado por usar mi hogar, acepté y me comprometí en organizarla. Fue entonces cuando me dijo que preparara todo para las dos y media y así ocultar la reunión al resto del CNI bajo el amparo de una comida entre colegas.</p>



<p>&nbsp;―Disculpe, pero no tengo servicio ni nadie que nos cocine― contra la pared, murmuré.</p>



<p>―Ya que estuvo presente en la reunión de anoche, dile a Verónica que te ayude a preparar todo― fue su respuesta.</p>



<p>&nbsp;Pálido comprendí que sus fuentes también le habían informado de la presencia de la mulata y no pudiendo objetar, me despedí de él y salí rumbo a mi despacho.</p>



<p>«Tengo que hablar con ellas y planear qué vamos a decir para ocultar la intervención de la hermandad en el asesinato», me dije mientras me dirigía a mi puesto de trabajo.</p>



<p>Al llegar a la subdirección, vi que mi secretaria ya había llegado y haciéndole una señal le pedí que me siguiera. Cualquier avezado observador hubiera descubierto la alegría de la morena mientras entraba conmigo en el despacho. Cualquier otro excepto yo, que no me percaté de nada hasta que cerrando la puerta la chavala se lanzó en mis brazos. Reconociendo la excitación que me provocó el roce de sus pechos, la llamé al orden y le expliqué que el uso que deseaba hacer de ella no tenía nada de sexual.</p>



<p>―Morgado sabe que pasasteis la noche en mi casa y quiere reunirse con Danka.</p>



<p>La tez de la cría perdió su color al oír mis palabras. Temiendo que nuestro superior la cambiase de departamento al asumir que éramos amantes, se puso a llorar:</p>



<p>―Aunque deje de ser su secretaria, no me eche de su lado. Nací para servirlo.</p>



<p>El intenso dolor de la criatura me impactó y compadeciéndome de ella, le explique que su fachada seguía en pie porque don Alberto había dado por supuesto que su presencia la noche anterior había sido en calidad de ayudante.</p>



<p>― ¿Entonces mi trabajo con usted no corre peligro? ― ilusionada preguntó.</p>



<p>―Tenemos tres horas para inventarnos una versión que explique porqué Danka se trasladó a Madrid para verme o seremos dos los que pasemos a engrosar la lista del paro― respondí mientras le regalaba una caricia.</p>



<p>Verónica tomó como un reto el problema y poniendo sus neuronas a funcionar, ella sola elucubró una solución al menos arriesgada:</p>



<p>―Quizás debamos reconocer su participación en el magnicidio y justificarlo en la deriva pro rusa del muerto. Aunque en un principio esa confesión puede ir en su contra, si movemos bien nuestras bazas podemos hacer pensar al director que la tiene agarrada de los ovarios y que la puede convertir en su peón.</p>



<p>Siendo inteligente, me parecía un riesgo excesivo y así se lo hice saber. Reculando buscó otra explicación:</p>



<p>―Como el jefe de la inteligencia checa es uno de nuestros hermanos podemos hacerle saber que Danka es una de sus colaboradoras y que la muerte del político fue orquestada por su organización. Él nunca lo reconocerá, pero tampoco lo negará y eso en nuestro mundo es una confirmación.</p>



<p>Que ese hombre fuera miembro de la hermandad era un dato que desconocía y que en ese momento no podía comprobar, pero asumiendo que era verdad decidí mezclar ambas explicaciones en una sola:</p>



<p>―Danka le va a reconocer que trabaja como infiltrada desde hace años para el servicio secreto de su país y que este decidió hacer desaparecer al líder del partido para que la nombraran presidenta del mismo y así evitar que se radicalizara aún más.</p>



<p>―¿Le parece que llame a Novak <a href="https://apellidos.de/apellido-dus2ek">Dušek</a>&nbsp;y que esté también?</p>



<p>Mirando el reloj, dudé que diera tiempo:</p>



<p>―Inténtalo.</p>



<p>La chavala ya se marchaba cuando la paré en seco:</p>



<p>―Se me olvidaba. Llama a un catering que prepare comida para cinco.</p>



<p>― ¿Cinco? ¿Quién es la quinta persona que va a ir?</p>



<p>―Una mujer de piel negra tan bella como lista.</p>



<p>― ¿La conozco? ¿Me puede decir su nombre? ― luciendo una sonrisa preguntó.</p>



<p>Descojonado, le lancé un cuaderno mientras le avisaba que en cuanto tuviese un momento iba a castigarla con una serie de azotes para que se lo pensara dos veces antes de retarme:</p>



<p>―Eso no es un castigo sino un premio― sonriendo, la preciosa morenita declaró antes de irse a cumplir con su misión&#8230;.</p>



<h1 class="wp-block-heading">9</h1>



<p>Poco antes de reunirme con Morgado para llevarlo a la cita, desde casa, Verónica me confirmó que su homólogo checo había aterrizado en Barajas y que llegaría a tiempo para la comida. Sabiéndolo, me acerqué a su despacho y viéndolo todavía reunido con unos subalternos, discretamente que teníamos que hablar. Despidiendo a sus visitas, preguntó qué era lo que pasaba.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/164/21177611/21177611_183_fc15.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Nuestra cita me acaba de comunicar que va a estar presente su jefe.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿De quién hablas? ¿No se supone que ella ha sido nombrada líder de su partido?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Así es y aunque le sorprenda, esa mujer me ha dicho que pertenece al BIS.</p>



<p>― ¿Te refieres al servicio de información y seguridad checo?</p>



<p>―Sí, y la persona que se ha apuntado a la comida es su director.</p>



<p>―¿Me estás diciendo que Novak <a href="https://apellidos.de/apellido-dus2ek">Dušek</a> en persona va a asistir?― alucinado me cuestionó.</p>



<p>―Me acabo de enterar y he venido corriendo a advertirle― comenté a sabiendas de que mentía.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Supe intuir en su rostro que no se esperaba ese giro de los acontecimientos, pero reaccionando a la sorpresa, tomó su maletín y me azuzó a darme prisa porque no quería llegar tarde.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Después hablamos, ahora debemos irnos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ese después resultó casi inmediato porque nada más subirnos al coche oficial me atosigó a preguntas sobre qué narices se iba a encontrar cuando se vieran.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Creo que ese hombre viene con la intención de evitar que sigamos investigando la muerte del opositor a su gobierno― dejé caer.</p>



<p>Eso mismo debía pensar porque se abstuvo de hacer ningún comentario el resto del viaje sobre el hombre y orientando la conversación hacia la chavala, me soltó si estaba tan buena como en el expediente.</p>



<p>―No, ¡está bastante mejor! Ya la verás, pero de antemano te advierto que es un bombón.</p>



<p>―Eso dicen mis fuentes, pero viendo su foto me parece exagerado.</p>



<p>―No te dejes engañar. Te puedo asegurar que esa rubia es capaz de levantar un muerto de su tumba― sonreí satisfecho por el rumbo de la charla.</p>



<p>―Tendré que fiarme de tu buen juicio― replicó y entrando en confianza, me preguntó si ya me la había tirado.</p>



<p>―Para nada― respondí sabiendo que estaba sondeando mi profesionalidad: ―Es demasiado joven para mí.</p>



<p>Sé que no me creyó o al menos no estaba seguro. Por eso haciendo un brindis al sol, añadí:</p>



<p>―Además sospecho que sus intereses van por otro lado.</p>



<p>― ¿Acaso esa monada es lesbiana?</p>



<p>―No sé qué decir, pero ayer parecía encantada de contestar las preguntas de Vero más que las mías― comenté desviando sus sospechas hacia mi secretaria.</p>



<p>Juro que jamás preví que ese burócrata contestara:</p>



<p>―Debes hablar con ella para que la seduzca. Si conseguimos sacarle fotos con una mulata, la tendremos en nuestras manos.</p>



<p>No tuvo que explicar el motivo de su petición, ya que como lideresa de un partido xenófobo sus seguidores podrían perdonar un desliz con una mujer, pero jamás con una de otra raza.&nbsp;</p>



<p>―No sé si estará dispuesta a hacerlo― musité simulando una vergüenza que no sentía.</p>



<p>―Por lo que me han dicho, esa niñata te mira con ojos tiernos y quizás con que le prometas un premio, acceda.</p>



<p>Alucinado de que mi jefe se hubiese atrevido a insinuar ese intercambio de favores, me hice el ofendido y alzando la voz, mostré mi inconformidad.</p>



<p>―Ni de broma me acostaría con una subordinada.</p>



<p>Desternillado de risa, respondió:</p>



<p>―No fastidies. Esa cría es un pibón. Si tanto te molesta el color de su piel, anúdale una bandera y todo por la patria.</p>



<p>Que pensara que era un racista me indignó y defendiéndome con uñas y dientes, le expliqué que mis pegas venían motivadas por tener novia y por la raza de la muchacha.</p>



<p>―No será la primera vez que te sacrifiques por el bien común― sonriendo añadió.</p>



<p>―Hablaré con Verónica, pero no prometo nada― cediendo, me comprometí.</p>



<p>Morgado sonrió al verme claudicar y cambiando de tema, quiso que pensara en la utilidad que podríamos sacar a la checa.</p>



<p>―Tenerla como topo nos permitirá saber de antemano que se mueve en la ultraderecha europea― ilusamente contesté.</p>



<p>―Deja de pensar como militar, ahora eres un político. Si la tenemos en nuestro poder, podemos aprovechar para que su gente actúe según nuestros intereses.</p>



<p>―Reconozco que me he perdido.</p>



<p>―Joder, el próximo año España presidirá la Unión y el gobierno quiere un mandato sin estridencias. Si conseguimos que el ala más ultra del parlamento de Estrasburgo no de la lata, lo tendremos hecho.</p>



<p>No tuvo que insistir y asumiendo que, según se decía entre los pasillos, nuestro presidente quería hacer cambios en los órganos comunitarios, respondí:</p>



<p>―Me imagino que quiere que no se muestren tan abiertamente eurófobos y que no se opongan a dotar de más poder a Bruselas.</p>



<p>―Ya lo has captado― concluyó dando por terminada la conversación.</p>



<p>Como la hermandad tenía en su ideario una Europa unida y fuerte, no vi problema en ello y aunque no era partidario de la fusión total de los países miembros, tampoco me desagradaba una unión menos burocrática y con más potestades.</p>



<p>Al llegar al parking de mi edificio, repasó lo que quería de mí y con la certeza de que iba a cumplir sus directrices subimos a casa. Allí nos esperaba su colega de profesión acompañado de las dos chavalas. De inmediato comprobé que el encargado de inteligencia checo me miraba con adoración y temiendo que mi jefe se diese cuenta, me mantuve en segundo plano mientras se saludaban.</p>



<p>―Cuanto tiempo― escuché a don Alberto decir mientras le estrechaba la mano.</p>



<p>―Demasiado― fue la respuesta de su interlocutor mientras presentaba a la que en teoría era su pupila.</p>



<p>Tras darle un discreto repaso, mi superior me preguntó dónde podía reunirse con Novak <a href="https://apellidos.de/apellido-dus2ek">Dušek</a> y cediéndole mi despacho, únicamente pregunté si consideraba mi presencia oportuna.</p>



<p>―Mejor no― replicó haciéndome ver que no quería testigos de lo que ahí iban a hablar.</p>



<p>Aceptando el ser excluido, estaba aprovechando el estar solos para comentar a mis acólitas las órdenes de Morgado cuando de improviso comenzamos a oír que la conversación subía de volumen y que los dos hombres estaban discutiendo.</p>



<p>«Putísima madre. Van a terminar como el rosario de la aurora», pensé al escuchar que el español gritaba al checo que eso era incomible y que se negaba de plano a mantener silencio sobre el magnicidio.</p>



<p>Sabiendo que era una pantomima y que quería vender caro su mutismo, estaba tranquilo. No así las dos chavalas que cada vez más nerviosas qué íbamos a hacer al respecto. Con todo bajo control me dediqué a tomarlas el pelo y simulando que estaba tan preocupado como ellas, dejé caer que quizás se debían tirar al director del CNI por el bien de la organización. Lo que jamás me esperé es que, soltando una carcajada, la morena me soltara que si quería someter sexualmente a Morgado eso sería función mía.</p>



<p>― ¿Estás diciendo que es gay? ― balbuceé sorprendido.</p>



<p>Sin dejar de reír, me informó que si me hubiese dignado a leer el archivo que sobre él me había dado ya lo sabría.</p>



<p>―Por eso, pedí a Novak que viniera. Al fin de cuenta ese par han tenido más de un escarceo entre ellos― Danka añadió.</p>



<p>Que el checo fuera también homosexual me pilló nuevamente desprevenido pero que encima fueran amantes, era algo que jamás se me había pasado por la cabeza. Seguía pensando en ello cuando los gritos comenzaron a bajar de volumen y fueron sustituidos por otra clase de ruido.</p>



<p>―Parece que están llegando a un acuerdo― comentó mi secretaria con una sonrisa al reconocer el tipo de sonido que estaban haciendo.</p>



<p>Era tan evidente que ese par se estaba dejando llevar por la pasión que me abstuve de decir nada y preferí preguntar que tenía preparado para comer.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/164/21177611/21177611_201_b847.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Solomillo de rubia y de segundo revuelto de acólitas― contestó tomando a la checa de la cintura.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Confieso que me hizo gracia su salida de tono y que hubiera entrado al juego si en ese justo momento no hubiera aparecido mi jefe en el salón con la mirada medio perdida. Pensando que la expresión de su cara se debía al arrebato de pasión que acababa de protagonizar, no lo tomé en cuenta y junto al resto nos dirigimos hacia el comedor. Es más, no me percaté de que algo raro ocurría hasta que su homologo, olvidando los convencionalismos de nuestra profesión, le pidió que se sentara a su lado llamándolo “cariño”.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¿Qué ocurre aquí?», me pregunté al escuchar ese apelativo que denotaba que entre ellos eran algo más que colegas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mis sospechas se intensificaron cuando Morgado tomó asiento junto a él y permitió que lo tomara de la mano. Meditando sobre esa súbita salida del armario, me lo quedé observando.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Está drogado», concluí horrorizado al comprobar que permanecía con la boca abierta mientras miraba a su alrededor.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No tuve dudas de que alguno de esos tres le había dado algo, pero seguía sin comprender por qué lo habían hecho y sobre todo la utilidad de ello hasta que de pronto Novak se dirigió a mí como jerarca de la hermandad.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Grande entre los grandes, es un honor compartir con usted la misma mesa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todavía en la inopia, creí que estaba aprovechando que su homologo hispano no se enteraba de nada para demostrarme su fidelidad. Pero entonces Danka tomó la cara de Alberto entre las manos y comenzó a recitar el ideario de la hermandad.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Una Europa unida bajo un único mando es el único modo de que recupere su prestigio y su poder. Somos diferentes pero iguales. Desde Suecia a Portugal todos formamos parte del mismo destino.</p>



<p>Hasta el último vello de mi cuerpo se erizó al escuchar que mi superior repetía el mensaje con la misma entonación que había usado la checa:</p>



<p>―Una Europa unida&#8230;</p>



<p>―Juan Urbieta es la luz que nos guiará al resurgir que todos deseamos. Nuestro deber es amarlo y obedecer sus designios.</p>



<p>―Juan Urbieta es la….</p>



<p>―Sus seguidores formamos parte de una Santa Hermandad que bajo su tutela conseguirá devolver a Europa al puesto que se merece― siguió diciendo la rubia casi gritando.</p>



<p>―Sus seguidores formamos&#8230;. –como un loro replicó Morgado.</p>



<p>Alucinado comprendí que estaba siendo testigo de su adoctrinamiento y no sé qué me sorprendió más si la rapidez en la que cayó en trance o la facilidad con la que estaban grabando en él esas directrices. Molesto dejé de escuchar y levantándome de la mesa, me serví una copa mientras trataba de anticipar las consecuencias que tendría ese lavado de cerebro en mi carrera.</p>



<p>―Era necesario. Morgado se estaba acercando demasiado y terminaría sospechando de nuestra existencia― a mi oído susurró la mulata.</p>



<p>Preso de la ira, la tomé del brazo y llevándola a otra habitación, hice la pregunta que me llevaba atormentando:</p>



<p>― ¿No te das cuenta que tu amor por mí también es producto de la misma sumisión química? ¿Cómo puedes estar contenta sabiéndolo?</p>



<p>―Mi señor, nací para ser su acólita y soy feliz siéndolo― con una sonrisa contestó.</p>



<p>Desconozco por qué me exasperó tanto esa respuesta y todavía menos sé que me llevó a desgarrar su vestido mientras le replicaba que no quería a mi lado alguien sin voluntad.</p>



<p>―Se equivoca mi señor. Gracias a usted, soy libre― contestó convencida mientras se frotaba contra mí.</p>



<p>Impulsado por la sinrazón de sus palabras, quise hacerla cambiar de opinión demostrándole que podía ser un hombre perverso y llevando mis garras a sus pechos, con lujo de violencia me deshice de su sujetador.</p>



<p>―Use a su esclava para calmarse― murmuró con los pezones erizados al verse casi desnuda.</p>



<p>Ni siquiera intenté comprender su entrega y despojándola de las bragas, la empujé contra la pared. Lejos de molestarle el ser tratada como objeto, gimió al sentir mi pene presionando su entrepierna:</p>



<p>―Deme su cariño. Necesito saber que le soy útil.</p>



<p>Tal despropósito me cabreó aún más y tomándola en brazos, hundí mi erección en ella.</p>



<p>―Preñe a su acólita― sollozó al sentir mi glande abriéndose camino entre sus pliegues.</p>



<p>&nbsp;Con saña y sin cariño comencé a cabalgarla mientras unas lágrimas corrían por sus mejillas. Realmente pensé que estaba consiguiendo mi objetivo al ver que con cada penetración se incrementaba sus llantos hasta que de pronto la escuché correrse.</p>



<p>― ¡Sígame haciendo tan dichosa! ¡Riegue mi vientre!</p>



<p>Por alguna razón, mi corazón se llenó de orgullo al asimilar que esas lágrimas eran de alegría y acelerando el ritmo de mis caderas continué machacando su sexo. Cogiendo sus pechos, los usé de ancla y sin pensar en otra cosa que no fuera mi placer, seguí forzando su interior cada vez más rápido.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/164/21177611/21177611_301_37b2.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Soy la hembra donde mi señor libera su sufrimiento― chilló al sentirse realizada.</p>



<p>Ese grito abrió la puerta del malnacido que había en mí y aferrándome a su pelo, comencé a marcarle el compás con una serie de dolorosos azotes. Cuanto más fuertes eran mis nalgadas, mayor era el caudal que brotaba de ella y con el sonido del chapoteo de mi pene golpeando su vagina, busqué explotar en el interior de la morena.</p>



<p>― ¡Dios! No pares, te lo ruego― bramó descompuesta al notar que su cuerpo vibraba con una intensidad nunca sentida.</p>



<p>Olvidando cualquier tipo de límite, acuchillé su coño una y otra vez con la melodía sonora de sus gemidos resonando en mi piso.</p>



<p>― ¡Muévete y ordeña a tu amo! ― la espeté dominado ya por mis hormonas.</p>



<p>Cumpliendo mis deseos, dotó a sus caderas de un movimiento circular que exprimió mi verga de una manera nueva y gritando de placer, externé mi gozo pidiéndole más pasión. Obedeciendo esa orden, se apoyó en la pared y llevando una de sus manos a mis testículos, comenzó a presionarlos como si deseara exprimirlos. El dolor que sentí con ese apretón terminó de volverme loco y prueba de ello fue el mordisco que le regalé en el cuello en un intento que los soltara. Contra todo pronóstico, al clavar mis dientes en su negra piel, Verónica se zambulló en un nuevo orgasmo. Orgasmo que dejó en ridículo sus anteriores clímax y cayendo desplomada en el suelo comenzó a temblar como en un ataque epiléptico.</p>



<p>Horrorizado, pedí auxilio.</p>



<p>Danka no tardó en llegar y en vez de socorrer a la mulata que se debatía sobre la alfombra, se echó a reír.</p>



<p>―Joder, ayúdala― le reclamé.</p>



<p>Desternillada de risa, la joven política contestó:</p>



<p>―No puedo ni quiero. Jamás me atrevería a interrumpir el gozo de su acólita. Llevamos toda la vida esperando a sentirlo y sé que su placer durará horas.</p>



<p>― ¿De qué coño hablas? ― indignado quise saber más.</p>



<p>―Siendo unas crías, Xavi nos explicó que llegaría el día en que usted nos haría disfrutar de un placer sin límite y que rozaríamos el cielo al ser suyas.</p>



<p>Tal absurdo, renovó mi ira al saber que era parte del condicionamiento impreso en sus cerebros y pegando un portazo, desparecí rumbo hacia mi cuarto&#8230;</p>



<p>Seguía intentando vislumbrar a solas las consecuencias de lo sucedido y que mi jefe se hubiese convertido en miembro de la hermandad, cuando mi teléfono móvil comenzó a sonar. Al leer en su pantalla que era Consuelo la que llamaba, descolgué:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Don Juan, tengo que verle. Ha ocurrido algo en importante y el consejo me ha pedido que le pregunté cómo debemos actuar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sabiendo que esa mujer había dirigido en la sombra la organización y que, si había tomado la decisión de llamarme, eso solo podía deberse a que no quería apechugar con la responsabilidad de decidir algo que luego no me gustara, le pedí que fuera a verme.</p>



<p>―En este momento, su casa no es segura. Mejor venga usted a la mía.</p>



<p>Entendiendo que no quería hablar con personas presentes, accedí y tras averiguar la dirección, salí hacia allá sin despedirme de nadie. La experiencia me guió a tomar el metro y saliendo en la estación de Nuevos Ministerios usar otro transporte y coger un taxi, asegurándome en todo momento que nadie me seguía. Tras cambiar dos veces más de vehículo, una hora después me bajé a una manzana y a pie hice el final de mi trayecto, convencido que mi presencia allí era desconocida para todos los que no fuéramos ella y yo.</p>



<p>Ya en su portal, llamé al telefonillo.</p>



<p>―Sube, aquí te espero― contestó mientras abría la puerta.</p>



<p>Tomando el ascensor, aparecí en la planta donde la rubia me esperaba. Sin decir nada, me hizo pasar a su piso. Tras cerrar el pestillo, me llevó al salón y a bocajarro me informó que a través de unos contactos la Hermandad se había enterado de un atentado que haría cimbrar la Unión Europea.</p>



<p>― ¿Tenemos algo que ver? ― pregunté para descartar que fuera obra de la gente que se autoproclamaba como seguidora mía.</p>



<p>Comprendiendo mis sospechas, Consuelo afirmó que jamás se les hubiera ocurrido preparar algo tan grande sin preguntar primero.</p>



<p>― ¿En qué consistirá y qué es lo que tanto temes? ― quise saber parcialmente aliviado.</p>



<p>Presa de un histerismo que me preocupó, se tomó unos momentos antes de contestar que un grupo anarquista con ramificaciones en Rusia tenía previsto atacar el parlamento europeo al día siguiente aprovechando una sesión plenaria en la que estarían casi todos sus miembros. No hizo falta que me explicara las consecuencias de una matanza así y sentándome en un sofá, le pedí que me trajera una cerveza mientras me ponía a pensar qué hacer y cómo evitarlo.</p>



<p>Ya de vuelta con la bebida, me entregó un dosier donde con pelos y señales se detallaba tanto el plan como la identidad de los terroristas. Tras ojearlo y comprobar que esos locos tenían previsto causar la mayor cantidad de víctimas posibles, dejé caer la posibilidad de avisar a las autoridades belgas para que ellos se ocuparan de acabar con la amenaza.</p>



<p>―No tenemos la seguridad de que no haya un topo en la policía de Bruselas― comentó: ―Debemos ser nosotros quien se ocupe de borrarlos del mapa.</p>



<p>Sin admitir que me daba respeto saltarme la legalidad y que prefería hacerlo por cauces normales, le pedí que me ampliara la información y que me dijera de que efectivos disponíamos en esa ciudad.</p>



<p>―Anticipándome, en este instante, está volando a la capital de Bélgica un destacamento de limpieza y si usted lo autoriza en tres horas podemos borrarlos del mapa.</p>



<p>― ¿De cuántos hablamos? ― pregunté alucinado con el eufemismo que había usado para referirse a un grupo de asesinos.</p>



<p>Creyendo que no me refería a los miembros de la Hermandad, sino a los que preparaban el atentado contestó:</p>



<p>―Prevemos unas quince bajas de ellos y ninguna de los nuestros.</p>



<p>Como militar estaba acostumbrado a la violencia y a mandar a mis hombres a la guerra, pero que lo hicieran en mi nombre no era lo mismo. Aun así, comprendí que esas muertes eran un precio minúsculo que tendría que asumir para evitar el caos que supondría la desaparición de todos esos políticos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/164/21177611/21177611_286_0042.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Quiero hablar con el líder que coordina la operación.</p>



<p>Al escuchar mi deseo, la expresión de Consuelo me alertó que nunca previó que antes de autorizar le pidiese entablar contacto con la persona al mando.</p>



<p>―No me has oído, ¡ponme con él! ― insistí al percibir su rechazo.</p>



<p>Todavía renuente, intentó hacerme cambiar de opinión aludiendo a que eso podría desconcentrarlo y que era preferible que me lo presentara una vez hubiese realizado la misión.</p>



<p>―Te ordenó que contactes y me lo pases ¡ya!</p>



<p>Viendo mi cabreo, comprendió que debía obedecer y aterrorizada, marcó en su móvil un teléfono pidiéndome perdón por anticipado. Malinterpretando sus temores y pensando quizás que el encargado de esa operación de castigo iba a ser un militar que alguna vez hubiese estado a mis órdenes, le quité el teléfono.</p>



<p>―Dime preciosa, ¿qué es lo que quieres? ― escuché al otro lado de la línea.</p>



<p>Mi enfado se incrementó al reconocer la voz y sin entender lo que pasaba, miré a Consuelo:</p>



<p>―No estoy para bromas&#8230; quiero hablar con el sicario que has mandado y no con Patricia.</p>



<p>Aterrorizada, se echó a mis pies mientras reconocía que mi novia era la que iba a llevar a cabo el ataque. Todavía desconozco cómo fui capaz de aislar esa traición del asunto que traíamos entre manos. Pero lo cierto es que, con tono duro, retomé la conversación exigiendo que me contase qué preparativos habían hecho y cómo habían planteado el asalto a la base de los terroristas.</p>



<p>Tan sorprendida como yo y en vez de centrarse en la pregunta, la pelirroja intentó explicar su papel al mando de esa tropa de asesinos.</p>



<p>―De eso hablaremos a tu vuelta, ahora quiero conocer el plan― con ganas de llorar mientras mi mundo se desmoronaba, contesté.</p>



<p>Recomponiéndose de inmediato, Patricia enumeró todo lo que sabían de la nave que tomaría al asalto y la resistencia que esperaban encontrar. La profesionalidad y los detalles que usó para contármelo, me hizo saber que no iba a ser la primera operación de ese tipo que comandaría.</p>



<p>―Acaba con ellos y vuelve con vida― ordené lleno de ira.</p>



<p>La mujer creyó intuir en mis palabras que podía perdonarla y llorando, me aseguró que su amor por mí era real. Imprimiendo a mi respuesta de todo el odio que fui capaz, contesté:</p>



<p>― ¡Zorra! Si te he pedido que vuelvas sana, ¡es porque quiero matarte con mis manos!</p>



<p>Tras lo cual, estrellando el teléfono contra la pared, me bebí de un trago la cerveza y mirando a Consuelo, demandé que me dijera si había algo que debía saber antes de pedir al consejo que la hiciera desaparecer. Asumiendo que, dado mi estado, esa amenaza no era baladí, se levantó del suelo y salió del salón.&nbsp; Los dos minutos que tardó en volver los aproveché para poner en orden mis ideas y comprender que Xavi seguía maniobrando desde la tumba y que había preparado todo para que mi destino fuera sustituirlo.</p>



<p>Aun así, nada me preparó para ver llegar a la rubia en compañía de mi ahijada.</p>



<p>― ¿Qué hace Lara aquí? ― en plan energúmeno le grité mientras se la quitaba y la abrazaba.</p>



<p>―Padre, no soy Lara sino Luisa― muerta de risa, la criatura contestó mientras me daba un beso.</p>



<p>No sabiendo a qué atenerme, la observé con mayor detenimiento y descubrí que no mentía al ver unas sutiles diferencias que en el primer vistazo no había advertido y dando por sentado que era hija de Xavi, dirigí mi ira hacia su madre antes de caer en cómo me había llamado la pequeña.</p>



<p>― ¿Quién has dicho que soy? ― mutando en ternura mi tono, le pregunté.</p>



<p>Llena de alegría, me volvió a besar antes de hacerse la sabionda y contestar que era su papá:</p>



<p>―Tengo tus fotos en mi cuarto. Estaba esperando conocerte. Hace poco, mamá me avisó que pronto ibas a volver a España a vivir con nosotras.</p>



<p>Con ganas de hacer realidad la amenaza, hice de tripas corazón y manteniendo toda la cordura que pude, pedí a Luisa que me mostrara su habitación. Guiado por la chiquilla mientras Consuelo permanecía en el salón, llegué a donde dormía. Allí comprobé que no había mentido y que, en un estante, había una extensa colección de instantáneas que resumían mi carrera militar. Todavía alucinado me acerqué:</p>



<p>― ¡No puede ser! ― exclamé mientras un rencor creciente nacía en mi interior.</p>



<p>Aun asumiendo que Xavi se las había proporcionado, me seguía pareciendo imposible porque ni siquiera yo conocía la existencia de varias de ellas. Cogiendo al azar una en la que estaba disparando en mitad de una refriega, traté de recordar quién había estado presente ese día en el que unos partisanos serbios nos habían atacado.</p>



<p>«No había nadie más que los hombres de mi pelotón y dado el ángulo en que la tomaron no pudieron ser ellos», me dije horrorizado.</p>



<p>Si no había sido ninguno de los míos, la única explicación es que había sido un enemigo.</p>



<p>«No me puedo creer que haya sido una escaramuza preparada por la Hermandad sólo para sacármela», concluí indignado recordando que a raíz de la misma el sargento que me acompañaba había resultado herido. Disimulando la ira que me consumía, tomé una muñeca y dándosela a la chavala, le dije que se quedara allí porque necesitaba hablar con su madre.</p>



<p>De vuelta al salón, no me pude contener y directamente, le espeté qué clase de locura era esa y cómo era posible que su hija y la de Rosa fueran idénticas. Aterrada, la rubia sollozó que habían sido engendradas por inseminación artificial. Eso explicaba su parecido, pero no el motivo por el que esa cría sostenía que yo era su padre. Ante mi nueva pregunta, contestó:</p>



<p>―Porque lo eres.</p>



<p>― ¡Mientes! ― me defendí zarandeándola con furia: ― ¡Son hijas de Xavi!</p>



<p>Sin quejarse del daño que le hacía, al temer por su vida, tuvo que aclarármelo:</p>



<p>―Ya estaba enfermo cuando decidió tenerlas y como la terapia le había dejado estéril, usó tu esperma.</p>



<p>―Jamás me he prestado a eso―&nbsp; acababa de replicar cuando de pronto recordé que, siendo todavía un cadete, nuestro mando me había obligado a donar semen al laboratorio de la unidad.</p>



<p>Comprendiendo que de nada le servía mentir al ser algo fácilmente demostrable, di por bueno que era así. Pero entonces me surgió otra duda:</p>



<p>―Si usaron mis espermatozoides para fecundar un óvulo, ¿quién fue la donante, la verdadera madre de las gemelas.? ¿Tú o Rosa?</p>



<p>Cumpliendo la primera ley de Murphy que sostiene que por muy jodida que esté la cosa es susceptible de empeorar, la rubia respondió:</p>



<p>―No fuimos nosotras. Solo Xavi sabía qué mujer permitió el nacimiento de las trillizas.</p>



<p>― ¿Cómo que trillizas? ¿Hay otra?</p>



<p>Al darse cuenta de su error y que desconocía que hubiese una tercera, decidió que no podía seguir ocultándolo:</p>



<p>―Su antecesor quería garantizarse que su obra siguiera a través nuestro. Al haberlo elegido su heredero, creyó oportuno que sus tres esposas concibiéramos a la vez un hijo tuyo.</p>



<p>― ¿Quién fue su tercera zorra? ― pregunté.</p>



<p>Temiendo quizás que echara a todas de mi vida, con voz casi inaudible, respondió:</p>



<p>―Patricia, tu novia.</p>



<p>Desmoralizado por la nueva traición de la pelirroja, hui de ahí dando un portazo&#8230;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/164/21177611/21177611_284_1da3.jpg" alt="" width="656" height="436"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;La Hermandad, el poder oculto que amenaza Europa 4&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 31 May 2026 09:01:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[bisexual]]></category>
		<category><![CDATA[control mental]]></category>
		<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[7 Al día siguiente, fui a despedirme de mi superior en la calle Vitrubio. Como buen amigo y mejor jefe, el general Terán me felicitó por el nombramiento y se puso a mis órdenes para que su sección colaborase conmigo en todo. Cuando obvió que su rango era superior al mío, comprendí que al aceptar el puesto prácticamente dejaba el ejército, aunque nominalmente siguiera en él. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; «Ya no me ve como un soldado», concluí. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Con esa perturbadora idea rondando en mi cerebro, fui uno a uno a decir adiós a mis antiguos compañeros. Mientras la mayoría mostraron su [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading">7</h1>



<p>Al día siguiente, fui a despedirme de mi superior en la calle Vitrubio. Como buen amigo y mejor jefe, el general Terán me felicitó por el nombramiento y se puso a mis órdenes para que su sección colaborase conmigo en todo. Cuando obvió que su rango era superior al mío, comprendí que al aceptar el puesto prácticamente dejaba el ejército, aunque nominalmente siguiera en él.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Ya no me ve como un soldado», concluí.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con esa perturbadora idea rondando en mi cerebro, fui uno a uno a decir adiós a mis antiguos compañeros. Mientras la mayoría mostraron su alegría, la actitud del comandante Rodríguez fue diferente. Al entrar a su despacho, se arrodilló ante mí y me juró fidelidad como habían hecho los burócratas la tarde anterior. Confieso que me indignó saber que la organización de Xavi había pescado adeptos entre la gente que había trabajado conmigo y mirándole a los ojos, le pregunté desde cuando era miembro de la hermandad.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―El Grande entre los Grandes me captó cuando usted entró en esta unidad― reconoció asustado.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su miedo me hizo ver que su función había sido informar al difunto de mis pasos y que ahora temía que al saberlo mi reacción fuese relegarlo o lo que podía ser peor, ¡hacerlo desaparecer! Sabiéndome un recién llegado, sonreí y únicamente le exigí que si algo importante llegaba a su conocimiento me lo debía notificar.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Así lo haré, señor― cuadrándose, contestó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Meditabundo, recogí mi mesa y salí a la calle para dirigirme al CNI. Aunque debería haberlo pensado, me sorprendió que me estuviera esperando una escolta compuesta de dos coches y una moto para llevarme allí.&nbsp; Molesto con ese aditamento de mi nuevo estatus, me metí en el flamante Audi donde el chofer se desenmascaró como miembro de la hermandad.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/323/82197434/82197434_011_5982.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Grande entre los Grandes, soy Joaquín Valdez&#8230; su sirviente.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En ese momento no advertí que entre mis seguidores había escalas y que mientras Consuelo se autodenominó “acólita”, ese hombre se definía como “sirviente”. Ajeno al significado de ese escalafón, permití que me besara la mano antes de exigirle que me llevara a la sede de la carretera de la Coruña a tomar posesión y jurar el puesto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El atestado tráfico de esa mañana ralentizó nuestra llegada y eso me permitió ratificar mis sospechas acerca del secretismo de esa organización, ya que al preguntar cuántos miembros del CNI eran “hermanos”, Valdez contestó que ese dato estaba fuera de su alcance.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Conozco solo a dos, pero me consta que somos muchos más los que lo arroparemos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El uso del verbo arropar me reveló que en su adoctrinamiento Xavi había impreso en ellos, además de fidelidad, una adoración que rallaba el amor, ya que ese término usualmente se usaba con alguien al que se quería. Meditando sobre ello, caí que las palabras de la abogada al referirse a mi antecesor ratificaban ese extremo:</p>



<p>―Cuando don Xavi murió, creí que nunca podría sustituirlo en mi corazón&#8230;</p>



<p>Desternillado comprendí que el difunto necesitaba, además de reconocimiento, el cariño de sus seguidores y que en su paranoia les había obligado a verlo como alguien al que amar.</p>



<p>«Además de un peligro, estabas como una cabra», hablando con él en mi mente, comenté.</p>



<p>Pensando en ese aberrante comportamiento, llegué a las instalaciones que iban a formar parte de mi vida y tras pasar los controles de entrada, busqué mi despacho. Por sus pasillos, mi presencia pasó inadvertida y eso me alegró. Pero al llegar a mi oficina, todo cambió al comprobar que los que serían mis ayudantes esperaban ilusionados mi llegada. Observando en todos ellos, la misma adoración que la del chofer comprendí que eran parte de la hermandad, pero lo que realmente me impresionó fue percatarme de que la mayoría eran mujeres.</p>



<p>«Por dios, he heredado un harén», recuerdo que pensé mientras se presentaban.</p>



<p>Si todas ellas era mujeres atractivas, la que me dejó impresionado fue Verónica, mi secretaria.</p>



<p>«¡Menudo bombón!», exclamé para mí cuando esa diosa de ébano me saludó.</p>



<p>Siendo una mulata altísima, casi de mi tamaño, sus atributos naturales eran algo que jamás había contemplado. Dueña de unas ubres inmensas y de un culo que no le iba a la zaga, sus facciones la hacían una de las mujeres más impresionantes con las que me hubiese topado.</p>



<p>«Es una tentación andante», sonrojado, concluí al verme metiendo la cabeza entre esos melones.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Asumo que mi sonrojo fue evidente y que esa preciosidad debió advertir la atracción que sentía por ella, pero actuando profesionalmente se autoproclamó como guía para llevarme ante el director. Al ser bisoño en el CNI, no tuve reparo en seguirla por la planta ejecutiva hasta el despacho donde ese hombre regía el espionaje español.</p>



<p>―Debe ser usted muy bueno si, contrariando sus antiguas directrices, la ministra le ha nombrado mi segundo― fue el saludo de mi nuevo jefe.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Perdone, ¿a qué directrices se refiere? ― pregunté un poco más tranquilo al percatarme de que no formaba de la secta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Doña Paloma siempre quiso desmilitarizar esta institución y es curioso que haya designado un miembro del ejército para el puesto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No me quedó duda de que de alguna manera la hermandad había presionado a la política y lo anoté en mi cerebro mientras me ponía a su servicio. El avispado burócrata que debía haber lidiado en muchas batallas sonrió:</p>



<p>―Que sea la última vez que se cuadra ante mí. Soy un civil y usted mientras esté aquí, también.</p>



<p>Con la cola entre las piernas, acepté la regañina y prometí que intentaría no volverlo a hacer pero que cuadrarme ante mi superior era ya una costumbre. Consciente de que esa escena se volvería a repetir, Alberto Morgado señaló una voluminosa carpeta con documentos y me ordenó que para el día siguiente quería saber mi opinión sobre esos temas:</p>



<p>―Son lo más candente que nos ha llegado y si su fama es cierta, sé que sabrá extraer de ella puntos que no hemos visto.</p>



<p>Reteniendo el hábito de ponerme en posición de firme, me despedí y salí de su despacho rumbo al mío. Una vez allí, recibí la visita de Verónica. Siendo algo lógico al ser mi secretaria, lo que no fue tanto es que cerrando la puerta me soltara a bocajarro que era la acólita a la que su padre había encomendado mi bienestar.</p>



<p>― ¿Tu padre? ¿Quién es tu padre? ― pregunté mientras en mi interior rumiaba si las acólitas de Xavi eran en realidad sus amantes.</p>



<p>&nbsp;―Creí que lo sabía. Soy Verónica Alboz, la hija del subsecretario.</p>



<p>El tono teñido de tristeza de esa joven me resultó raro, pero extrañamente cautivador, y cediendo al dictado de mis hormonas, creí necesario premiarla con una leve caricia en la mejilla.</p>



<p>―Mi señor&#8230; – sollozó al sentir mis dedos recorriendo su cara.</p>



<p>Aguijoneado por esa reacción, bajé por su cuello mientras le preguntaba cómo era posible que fuera la hija del burócrata.</p>



<p>―Mi madre nació en Guinea Ecuatorial― con los pitones en punta, suspiró.</p>



<p>Conociendo ya su origen, acaricié brevemente sus melones a través de su escote sin prever que la mujer se correría. Disimulando las ganas que de improviso tenía de empotrarla contra la mesa, dejé que disfrutara antes de recriminarle ser tan puta.</p>



<p>―Soy y seré la puta de mi señor. ¡No puedo evitarlo!</p>



<p>Al oír de sus labios su completa entrega, me estremecí y asumiendo que se debía a la maldad de mi ex amigo, le pedí que me dejara solo.</p>



<p>―Estaré en mi mesa― comentó mientras se iba totalmente frustrada, pero meneando su voluminoso trasero.</p>



<p>Trasero que observé al saber que, en cuanto se lo requiriera, sería mío.</p>



<p>«Por dios, Xavi. ¿Qué clase de cerdo fuiste?», pensé mientras abría el expediente que me habían ordenado revisar.</p>



<p>Espulgando el mismo, dejé para el final lo que a primera vista consideré secundario y me concentré en lo importante. De todo ello, sobresalían dos temas: el asesinato de un político checo y los atentados a nuestras bases en el Líbano. Revisando el primero, las diferentes agencias suponían que había sido a manos de los rusos por el tipo de veneno usado.</p>



<p>«No me cuadra», recuerdo que murmuré a pesar de que le hubiesen administrado polonio: «¿Qué ganan con ello?».</p>



<p>Dando vueltas al asunto, repasé la biografía del finado y al ver que en vida había sido un conocido euro escéptico, me volvieron a surgir más dudas.</p>



<p>«Para ellos, esta muerte es un contratiempo. Lejos de ser un enemigo, Butler era un aliado al rechazar de plano la unión europea», me dije.</p>



<p>Con ello en mente, me puse a cavilar a quien le beneficiaba su desaparición y solo encontré a dos. Al primer ministro que era partidario de la adhesión total y a Danka Balusek, la segunda del partido fundado por el muerto. Descartando en un principio al dirigente de su país por ser un hombre que todos tildaban de taimado, me centré en su lugarteniente. En cuanto leí que, a pesar de ser una extremista, los odios de esa mujer se dirigían hacia el este, ratifiqué mi primera impresión de que los rusos no tenían nada que ver.</p>



<p>«Lo del polonio es una pista falsa para incriminar a Moscú», asumí y usando las herramientas de mi flamante puesto, pedí que me pasaran todos los informes que teníamos de esa rubia para cimentar una opinión antes de pasársela al jefe.</p>



<p>Revisando a continuación el tema del Líbano, leí con agrado el detalle de cómo se había evitado la catástrofe y que el autor de esas líneas me daba un lugar predominante en los hechos, achacándome gran parte del mérito. Tras esa dosis de auto complacencia, seguí leyendo que tal y como yo ya había anticipado quien había designado el objetivo había sido Ibrahim Zarqai cuando de improviso leí un dato que hasta entonces me había pasado inadvertido.</p>



<p>«¡No puede ser!» exclamé para mí al leer que según nuestras fuentes el converso era la cabeza visible dentro de esa organización de un grupúsculo llamado Al―Akhwan. Hasta el último vello de mi cuerpo se erizó al traducir ese nombre al español: «Tiene que estar mal».</p>



<p>Horrorizado, busqué un diccionario que despejara mis dudas y tras revisar los diferentes sentidos de la palabra en árabe, concluí que no me había equivocado:</p>



<p>Aunque podía ser producto de la casualidad y que nada tuviera que ver con la que había fundado Xavi, no lo creí y me puse a indagar sobre los posibles nexos de mi amigo con “el profesor”. Mi concepto sobre el catalán se hundió más al descubrir que ambos habían participado en un coloquio sobre oriente medio, meses antes de su conversión al islam.</p>



<p>&nbsp;«Al―Akhwan en castellano significa ¡Hermandad!»</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/323/82197434/82197434_032_5994.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Allí, lo captó», concluí con el alma por los suelos.</p>



<p>Con esa certeza, me puse a divagar sobre los motivos que hubiesen podido guiar al padre de Lara para que uno de sus seguidores atentara contra intereses españoles y desde lo más profundo de mi cerebro nació una nueva sospecha:</p>



<p>«Ese cabrón sabía que se moría y asumiendo que continuaría su obra, maniobró para que los mensajes de Zarqai fueran interceptados por mi unidad», desolado rumié: «Por algún motivo, ¡me quería en el CNI!».</p>



<p>De ser cierto, el malnacido seguía dirigiendo mi vida desde la tumba y eso más que cabrearme, me intimidó y preocupado, me pregunté qué otras palancas había dispuesto para encumbrar mi carrera. Como lo mejor que se le daba era la estrategia y plantear temas a largo plazo, comprendí que Xavi no daba pasos a lo loco y que, para él, ese antiguo catedrático era una pieza más en la partida de ajedrez que su gente estaba jugando.</p>



<p>«¿Qué utilidad tendrán esos fanáticos para la hermandad?» volví a repasar lo que sabía de sus fines por si encontraba una razón a esa alianza contra natura.</p>



<p>Tras repasar la actividad militar o terrorista de Al―Qaeda, llegué a una conclusión recordando Madrid, París o Londres:</p>



<p>«A partir del 11―S de Nueva York, no han vuelto atentar en Estados Unidos y han puesto la mira en Europa».</p>



<p>Aunque podía deberse a los esfuerzos en prevención de las distintas agencias americanas, también podía deberse a que hubieran conseguido infiltrar a hombres suyos entre los dirigentes islámicos para variar sus objetivos.</p>



<p>«Desde el final de la guerra fría, Europa se sentía a salvo y dejó de gastar en armas», en plan conspiranoico analicé recordando las quejas yanquis sobre el exiguo gasto militar de los aliados: «Con los distintos atentados en capitales del viejo continente, se ha vuelto a invertir en defensa». &nbsp;</p>



<p>Siendo eso algo conocido, volví a plantear esa cuestión desde la óptica de la hermandad y cabreado, reconocí que en cierta manera eso había fortalecido la idea de una Europa Unida, tal y como la concibió mi ex amigo.</p>



<p>«Para conciliar intereses tan diversos, se han buscado un enemigo externo al que combatir».</p>



<p>Si así había sido, Xavi no solo había traicionado a la patria que juramos servir sino también a todos los valores en que creía. Tratando de calmarme, me levanté a abrir la ventana para que entrara aire fresco. Al hacerlo, me topé con el arquitecto que había diseñado el edificio.</p>



<p>«No se pueden abrir», sentencié.</p>



<p>Sintiéndome enclaustrado, decidí salir a fumar un cigarro al exterior. Todavía estaba encendiéndomelo, cuando apareció Verónica. Asumiendo que me había seguido, le ofrecí uno.</p>



<p>―Gracias ― musitó tomándolo de mi mano.</p>



<p>Sonriendo esa mujer era todavía más bella y nuevamente pensé en lo que sentiría al zambullir la cara entre sus pechos.</p>



<p>― ¿Qué querías? ― pregunté entrando al trapo.</p>



<p>Contra la pared, aunque fuera metafóricamente, contestó:</p>



<p>―Deseaba saber si había hecho algo que lo molestara.</p>



<p>El tono mustio de la mulata me reveló que se sentía desplazada y que pensaba que me había fallado. Cagándome en los muertos de mi antecesor, disimuladamente acaricié su mano mientras le hacía ver que no tenía ningún problema con ella.</p>



<p>―Entonces&#8230;. ¿puedo contar con ser ungida por usted?</p>



<p>Confieso que me turbó la forma que usó para preguntarme si iba a ser uso de ella.</p>



<p>«Esto es de locos», pensé al saber que si había usado el verbo ungir se debía a sus connotaciones religiosas y que en su adoctrinamiento consideraba que acostarse conmigo sería una especie de sacramento.</p>



<p>Consciente de ello, no quise aumentar su congoja y con una sonrisa, respondí que por supuesto. La alegría de la veinteañera desbordó mis previsiones y por eso no preví que sacando de su bolso unas llaves me las diese diciendo:</p>



<p>―Quiero que sepa que estaré lista para recibir a mi señor cuando me haga el honor de premiarme con su presencia.</p>



<p>Que me abriera las puertas de su hogar tan abiertamente, volvió a intrigarme y bajando la voz, quise saber si vivía con alguien. Su respuesta nuevamente me puso en un brete cuando escandalizada me informó que no, que desde que don Xavi la había nombrado para mí su única obligación era prepararse para ser mi acólita.</p>



<p>Rumiando el significado de sus palabras, creí intuir que ese capullo nunca se la había beneficiado y tanteando el terreno, decidí salir de dudas.</p>



<p>―Desde niña se me preparó para que mi vientre sea fecundado por el Grande entre los Grandes, pero la enfermedad del patriarca hizo imposible que sacralizara mi cuerpo.</p>



<p>&nbsp;Esa respuesta tan rimbombante me cogió desprevenido al hacerme ver que no solo no había yacido con él, sino que por raro que pareciera esa chavala seguía siendo virgen. Guardándome el llavero, me di cuenta que la idea de desvirgarla me resultaba un completo despropósito.</p>



<p>«Esta niña se merece un novio, no un amo», sentencié apagando el cigarrillo en el cenicero.</p>



<p>De vuelta al despacho, observé que la cría me hacía una seña pidiéndome permiso para entrar.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/323/82197434/82197434_056_aca5.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>― ¿Qué pasa? ― pregunté.</p>



<p>―Don Juan, el consejo de la hermandad está esperando la contestación al mensaje que mandó a su mail.</p>



<p>Tomando el ordenador, revisé el correo.</p>



<p>―En ese no. Tiene que mirar el de la web oscura – comentó la mulata cuando le mostré en la pantalla que no había recibido nada.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Demostrando que Xavi había confiado ciegamente en ella, me pidió permiso para acceder y poniendo el teclado en sus manos, usó el navegador Tor para acceder a la Dark Web.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Ahora que ha entrado, debe cambiar la contraseña para que solo usted conozca― susurró mientras melosamente pedía su recompensa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Recompensa que obtuvo cuando le pedí que se corriera para mí. Esa orden explotó en su cerebro y mientras su cuerpo se convertía en pasto de las llamas, la mulata comenzó a sollozar dándome las gracias. Ese súbito orgasmo fue mayor que el que desencadené con mis caricias anteriormente y reconozco que me quedé observando cómo su cara se desencajaba de placer.</p>



<p>―Mi amado, mi dueño― balbuceó con la respiración entrecortada estremeciéndose de una manera inaudita.</p>



<p>Verla disfrutando así solo con mi voz me reveló la hondura del lavado de cerebro al que había sido sometida y comprendiendo quizás por fin su grado de sumisión a mí, susurré en su oído que lentamente fuera recuperando la cordura. Al escuchar mi ruego, Verónica sonrió y tomando mi mano entre las suyas, comenzó a besarla agradeciendo el gozoso tratamiento recibido.</p>



<p>Maldiciendo al difunto, la levanté con la intención de calmarla. Pero malinterpretando las señales, la mulata se restregó contra mí pidiendo que acelerara sus votos y que no la hiciera sufrir más. Su entrega me escandalizó y rechazando sus mimos, le pedí que me dejara solo para leer el correo del consejo. El gemido de dolor con el que recibió mi rechazo mientras volvía a su mesa confirmó en mi mente la decisión de buscar el medio de liberarla.</p>



<p>«No quiero a mi lado un zombi sin voluntad», me dije a pesar de las ganas que tenía de poseerla.</p>



<p>Con ello en mente, abrí el mensaje del que hablaba y mi cólera creció a niveles impensables al leer que se me informaba del éxito de la misión y que tal y como se había planeado en pocas horas Danka Balusek iba a ser nombrada presidente de su partido. Tuve que sentarme al confirmar tan abruptamente que era la cabeza de una pandilla de asesinos que me consideraban un profeta.</p>



<p>«¿Cómo coño voy a salir de esta?», me pregunté dando por sentado que mi puesto en esa organización era algo a lo que no podría dimitir sino quería poner en riesgo las vidas de todos los que me importaban.</p>



<p>Más de una hora tardé en recuperar la tranquilidad y cuando lo hice, usando la misma vía exigí que me mandaran un dossier completo de la checa. Alguien debía estar al otro lado de la línea, ya que casi de inmediato lo recibí. Si ya de por si eso era extraño, más lo fue leer y ver en la información enviada que la joven había sido preparada con esmero por mi antecesor para erigirse en lideresa de la ultraderecha europea.</p>



<p>«Según esto, fue educada para hacer cimbrar las estructuras de la unión y facilitar que la hermandad se haga con el poder en Bruselas», espantado, concluí.</p>



<p>Pero ahí no quedó todo, porque casi al final del informé descubrí que la rubia era ¡una de mis acólitas! Que esa extremista fuese parte del harén que Xavi me había legado, me terminó de sacar de las casillas y decidí consultar con la única persona que podía confiar que no formaba parte de ese enredo.</p>



<p>―Patricia, te invito a comer― a bocajarro, solté a mi novia en cuanto contestó mi llamada&#8230;</p>



<p>Veinte minutos después, estaba entrando en “El paraguas”, un restaurante de lujo ubicado en la calle Jorge Juan donde se reúne lo más selecto de la sociedad madrileña. Ya en la mesa, la vi llegar. La desenvoltura de esa mujer repartiendo saludos entre los “pijos” allí congregados me sorprendió y un tanto cortado, me levanté a recibirla cuando llegó a mi lado acompañado por un político de la oposición.</p>



<p>―Juan, te presento a Lucas Colomer.</p>



<p>La adoración con la que me miraba fue suficiente para que asumiera su condición y ejerciendo mi autoridad sobre los miembros de la hermandad, extendí la mano con la palma hacia abajo. El sujeto comprendió que le estaba exigiendo una muestra de fidelidad y sin importar que tuviéramos público, me la besó.</p>



<p>―Grande entre los Grandes, su esposa ha tenido a bien citarme aquí para que usted ratifique mi nombramiento.</p>



<p>― ¿Qué nombramiento? ― cabreado pregunté a la responsable del mismo.</p>



<p>―Cariño, he designado a Lucas como nuestro enlace en la carrera de San Jerónimo.</p>



<p>Me quedé de piedra al comprender que se refería al Congreso de los Diputados y dirigiéndome hacia el cuarentón, quise saber con cuantos seguidores contábamos entre sus filas.</p>



<p>―Mayoría absoluta― fue su respuesta.</p>



<p>&nbsp;Horrorizado al escuchar hasta donde llegaban los tentáculos de la organización que presidía, tomé asiento y directamente, le pedí que justificara porqué debía considerar que era el idóneo para esa labor.</p>



<p>―Debo mi carrera a la hermandad y la opinión pública me ve cómo un centrista capaz de aglutinar a los principales partidos en una candidatura única.</p>



<p>&nbsp;Juro que para entonces mi cabreo había alcanzado tintes peligrosos y por eso tuve que hacer un esfuerzo para que no lo notara cuando pregunté si se veía como el próximo presidente de gobierno.</p>



<p>―Eso está en sus manos. Desde ahora le informo que accederé a ese honor en cuanto usted lo requiera y que pondré todas las instituciones del Estado para crear la gran Europa que soñó nuestro fundador.</p>



<p>Atando cabos, comprendí que la organización estaba preparada para tomar el poder y que lo consideraban algo cercano. Asustado por las implicaciones de todo ello, lo ratifiqué en su puesto y me despedí de él, previendo que nos veíamos a menudo.&nbsp; Ya solos, reparé en la sonrisa de la pelirroja.</p>



<p>― ¿A qué ha venido esto? ― dejé caer mientras vaciaba mi copa.</p>



<p>Radiante como pocas veces, contestó:</p>



<p>―Cariño, con ayuda de Consuelo, he llegado a la conclusión que actualmente eres el hombre más poderoso de este país y quería que lo comprobaras por ti mismo.</p>



<p>―Es todavía peor de lo que ya sabes― murmuré casi suspirando: ―La hermandad está extendida por todo el mundo y es un peligro que debemos atajar.</p>



<p>Como es normal, Patricia rogó que me explicara y sin mayor dilación, le conté que la organización había organizado los atentados del Líbano para hacerme acceder a la subdirección del CNI:</p>



<p>―No te creo― contestó impresionada.</p>



<p>Sin ahorrar ningún detalle, le conté lo que había averiguado y que, a través de otra acólita, había entrado en contacto con algo llamado “el consejo”. Para mi asombro, centró sus preguntas en Verónica y directamente quiso saber si me la había follado.</p>



<p>&nbsp;― ¡Por supuesto que no! ― exasperado exclamé.</p>



<p>―Asumo que si no lo has hecho es porque debe ser horrorosa― señaló mientras entrelazaba sus dedos con los míos.</p>



<p>―Al contrario, es preciosa― respondí para acto seguido hacerle mostrar mi malestar por el conjunto de amantes que debía hacerme cargo y más cuando sabía que una de sus miembros había visto promovida su carrera por medio de un asesinato.</p>



<p>― ¿Otra diferente? ― preguntó.</p>



<p>Al contestar sí y que hablaba de una ultraderechista checa, lo único que se le ocurrió fue cuestionar a cuantas zorritas íbamos a tener a nuestro servicio.</p>



<p>―No lo sé ni me importa― repliqué furioso.</p>



<p>Percatándose de mi enfado, contestó:</p>


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<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/323/82197434/82197434_042_e13d.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Pues es importante. Por lo poco que he conseguido averiguar tu amigo creo dos estructuras. Una con la que ejecuta sus planes y que está al alcance de unos pocos elegidos y otra que es la que realmente ejerce el poder.</p>



<p>Asumiendo que la primera era “el consejo”, me quedé pensando en cual podía ser la segunda.</p>



<p>― ¡Mi harén! ¡Las mujeres que se autodenominan mis acólitas! ― grité alucinado</p>



<p>Bajando el volumen de su voz, añadió:</p>



<p>―Amor, Xavi era un ser profundamente hedonista que planteó desde la fundación de la hermandad que funcionara como una secta donde las mujeres con las que compartía cama también la dirigieran. Por eso, todos los seguidores que he contactado han visto natural que yo sea tu segunda.</p>



<p>Todavía no había conseguido asimilar sus palabras cuando, muerta de risa, me preguntó si sabía cuál era el título con el que se referían a ella.</p>



<p>―Ni puñetera idea― balbuceé no entendiendo a dónde quería llegar.</p>



<p>―Los iniciados me llaman de dos formas: Solemnemente soy la almohada donde descansa el Grande entre los Grandes, pero coloquialmente ¡la Papisa!</p>



<p>No pude contener una carcajada al escuchar que usaban el femenino de Papa para hablar de mi segunda y tras conseguir calmarme, le conté que eso cuadraba con la forma en que Verónica me preguntó si me iba a acostar con ella.</p>



<p>―En vez de plantearlo directamente, quiso saber cuándo pensaba ungirla.</p>



<p>Tomándoselo a broma, me rogó que la dejase ser la sacerdotisa que la estrenase para mí. El brillo de sus ojos me alertó de que no vería mal desempeñar esa función y cambiando radicalmente de registro, me puse serio.</p>



<p>―Te pedí que comieras conmigo porque no sé por dónde empezar a disolver o al menos controlar la hermandad. Su existencia de por sí supone un riesgo para el mundo libre.</p>



<p>―Para empezar, tenemos que conocer su funcionamiento y tomar las riendas antes de pensar en actuar― respondió sabiamente mientras llamaba al Maître para que tomara nota de lo que queríamos.</p>



<p>La llegada del empleado del local impidió que continuáramos debatiendo y cambiando el rumbo de la conversación, Patricia quiso que le contara qué me había parecido la experiencia con Consuelo.</p>



<p>―Rara, extraña, inmoral y sumamente gratificante― reconocí rememorando las horas que habíamos compartido nuestras sábanas con ella.</p>



<p>―Te lo digo, porque mientras Rosa sigue en la masía he pensado en que nos acompañe.</p>



<p>Justo cuando iba a dar mi conformidad, recibí una llamada. Al contestar, una voz extranjera de mujer me saludó al otro extremo de la línea.</p>



<p>―Grande entre los Grandes, se me ha informado que ha preguntado por mí y para evitar intermediarios he decidido presentarme. Soy Danka, su acólita.</p>



<p>Si de por si esa llamada fue sorprendente qué decir cuando me anunció que estaba en el aeropuerto de Barajas y que deseaba verme. Tapando el auricular, comenté a mi novia quién era y lo que quería:</p>



<p>―No pensaba ir a trabajar― respondió de excelente humor: ― Cítala en casa para dentro de dos horas.</p>



<p>Aceptando la sugerencia di a la mujer la dirección y colgando el móvil, advertí que, bajo el vestido, mi novia lucía los pezones erizados.</p>



<p>―Asumo que te pone cachonda la idea de disfrutar de esa hembra― declaré señalando el tamaño de sus areolas.</p>



<p>Sin dejarse amedrentar, la pelirroja contestó qué era lo que sabía de ella. Sacando el expediente que me habían mandado sobre la checa, se lo di y se puso a revisarlo:</p>



<p>―Por lo que pone aquí, cree en la supremacía blanca y que hay que echar de Europa a los moros y a los negros.</p>



<p>―Así es. Es la líder de un partido xenófobo.</p>



<p>Mis palabras la hicieron reír:</p>



<p>―Pues habrá que bajarle los humos.</p>



<p>Tras lo cual me rogó que contactara con Verónica y que quedara con la mulata a la misma hora.</p>



<p>― ¿Estás segura de lo que dices? ― pregunté sin tenerlas todas conmigo.</p>



<p>―Por supuesto, qué mejor forma de decirle que no estamos de acuerdo con su forma de pensar que hacer que comparta su estreno con una mujer de una raza que odia.</p>



<p>&nbsp;Después de comer y sin mayor dilación, nos dirigimos hacia mi piso. Reconozco que estaba nervioso al no saber lo que me encontraría. Para entonces esas dos mujeres nos debían estar esperando y dadas sus diferencias raciales y políticas previa que al menos estarían incómodas. En cambio, Patricia parecía tranquila y a pesar de que intenté imbuirle que teníamos prisa, insistió en pasar antes a comprar “algo”. Asumiendo que mi novia sabía lo que se traía entre manos, acepté ir a la dirección que me decía. Una vez allí, juro que mis ojos estuvieron a punto de salirse de las órbitas cuando la vi entrar en un sex shop.</p>



<p>«¿Qué se propone?», me pregunté mientras aguardaba en la puerta del local.</p>



<p>Diez minutos después apareció con dos bolsas bajo el brazo y a pesar de mi insistencia, se negó a revelar lo que había comprado en ese establecimiento.</p>



<p>―Tranquilo, ¡te gustará! ― fue lo único que la conseguí sonsacar de camino a casa.</p>



<p>Al llegar a mi portal, pregunté al portero si no había llegado nadie preguntando por mí.</p>



<p>―Sí, don Juan. Dos señoritas, una morena y otra extranjera.</p>



<p>― ¿Dónde están? ― quise saber al no verlas.</p>



<p>Un tanto cortado, el joven latino me confesó que las había dejado entrar al piso cuando la mulata le mostró su acreditación oficial.</p>



<p>― ¿He hecho mal? ― musitó preocupado.</p>



<p>Comprendiendo que dado sus orígenes el muchacho tenía un miedo cerval a todo lo que le sonara a policía, me abstuve de echarle la bronca y azuzando a Patricia tomé el ascensor. Ya en mi planta, ni siquiera tuve que meter la llave porque antes de que lo hiciera mi secretaria abrió la puerta.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/323/82197434/82197434_058_dc52.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Mi señor, he creído más seguro que los esperáramos dentro― curándose la herida antes de tiempo, comentó.</p>



<p>No pude echarle en cara su comportamiento al ver que su vestimenta consistía en una túnica blanca que realzaba su belleza.&nbsp; Y no fui el único, la pelirroja tampoco pudo decirle nada a esa diosa de Ébano, cuyo cuerpo podía entrever a través de esa tela casi transparente.</p>



<p>― ¿Dónde está Danka? ― finalmente conseguí balbucear.</p>



<p>―Su otra acólita está esperando en el salón― fue su lacónica respuesta.</p>



<p>Obligándome a continuar, aceleré mis pasos en busca de la checa. Al entrar en la habitación, comprobé que la foto del expediente no reflejaba la realidad cuando ante mí apareció una valkiria sacada de un comic de Conan.</p>



<p>«Es espectacular» sonrojado, suspiré al verla.</p>



<p>Todavía más alta que la mulata y a pesar de que sus senos eran bastante menos exuberantes que los de Verónica, por lo poco que pude intuir, la dureza de los mismos compensaba con creces su tamaño.</p>



<p>―Vais vestidas igual― rompiendo el silencio Patricia señaló al comprobar que llevaban el mismo tipo de ropa.</p>



<p>―Cuando supe que mi hermana iba a estar presente cuando conociera a nuestro señor, creí que era lo apropiado.</p>



<p>Que la supuesta supremacista se refiriera de ese modo a una mujer de raza negra, me descolocó y acompañado de mi novia, me senté en el sofá sin tener claro cómo actuar. Quienes sí sabían cuál era su lugar fueron las dos jóvenes que arrodillándose ante la que consideraban mi segunda, le rindieron honores jurando que la servirían con la misma fidelidad que a mí.</p>



<p>Reacomodando con rapidez los planes en su cerebro, Patricia les extendió las manos para que se las besaran. De inmediato, esos dos bombones certificaron con un beso su entrega mientras en silencio las observaba.</p>



<p>―Madre única, es un honor presentarnos ante usted vírgenes― susurraron ambas al unísono.</p>



<p>Aunque la mulata ya me lo había anticipado, juro que nunca preví que esa tarde fueran dos las mujeres que debía estrenar y por ello, me sorprendió la naturalidad con la que Patricia se tomó esa información.</p>



<p>―Hijas mías, mi esposo y yo estamos esperando.</p>



<p>Al llamarlas así, fue cuando caí en cómo la habían nombrado y pensando en ello, me pregunté por qué Consuelo no lo había hecho. La respuesta me la dieron ellas mismas:</p>



<p>―Madre, sabemos que para hacernos merecedoras de que usted nos adopte antes debemos demostrar nuestra pureza― suspiró Danka mientras dejaba caer su túnica.</p>



<p>&nbsp;Imitando a su compañera, Verónica añadió:</p>



<p>―Madre, hasta que seamos ungidas por usted y que su marido ratifique la nuestra adopción poseyéndonos, somos menos que nadie.</p>



<p>Sin poder contener la curiosidad, pregunté qué serían luego.</p>



<p>―Seremos sus acólitas de pleno derecho― suspiró ilusionada la eslava: ―Hijas de su esposa y concubinas.</p>



<p>No habiendo obtenido todas las respuestas, pregunté si conocían a Consuelo Mercado.</p>



<p>―Aunque todavía no nos la han presentado, ambas sabemos quién es la que fue la esposa de nuestro fundador.</p>



<p>Aunque en mi cara debieron ver mi sorpresa, ninguna lo comentó y mientras en mi interior, me cuestionaba la idoneidad de la abogada para ser la tercera pata de la organización, las chavalas se acercaron a Patricia ofreciéndose a ser examinadas. La pelirroja debió intuir sus miedos y asumiendo que no era presentable el hacerlo en mi presencia, les pidió que la esperaran en nuestro cuarto.</p>



<p>―Cariño, ¡son unas niñas! ― musitó en mi oído al verlas desaparecer por el pasillo.</p>



<p>Me alegró intuir que mi novia era reacia a estrenarlas y estando de acuerdo, bajando también el volumen de mi voz le recomendé que se buscara una excusa si pensaba en postergar su entrega.</p>



<p>―Ya me gustaría, pero ambos sabemos cómo se tomarían el rechazo&#8230;</p>



<p>Ese susurro me hizo recordar el maldito proceso de adiestramiento al que habían sido sometidas y las posibles consecuencias si se creían indignas de ser nuestras.</p>



<p>―Tienes razón. Solo te pido que seas dulce con ellas― respondí poniendo en sus manos el amargo cáliz de ser la primera persona que las acariciara.</p>



<p>―Lo seré― sonrojada, contestó antes de dejarme solo.</p>



<p>Sin otra cosa que hacer más que esperar, me dirigí al mini bar y me puse una copa. Con ella en la mano, me quedé pensando en el capullo de Xavi, centrando mis iras en que hubiese tenido dos mujeres. Una oficial a cuyo matrimonio asistí que era Rosa y la otra, Consuelo.</p>



<p>Meditando sobre ello, comprendí que la abogada había dado por supuesto que conocía el nexo que le unía con el fundador de la hermandad al recordar sus palabras reconociendo que jamás pensó que pudiese sustituir a mi amigo en su corazón hasta conocerme.</p>



<p>«Por eso, siendo una sumisa de nacimiento, fue capaz de hacerse valer. Debió ser ella quien dirigió la organización durante la enfermedad de su amante», concluí.</p>



<p>En ese momento llegaron a mis oídos unas risas. Intrigado, apuré la copa y fui a ver lo que ocurría. Confieso que por el pasillo no iba preocupado dada la alegría que denotaban esos gritos, pero jamás se me pasó por la cabeza encontrarme con mi novia haciendo cosquillas a las muchachas mientras comparaba sus anatomías. Impactado por la hermosura de sus cuerpos diversos y gratamente sorprendido, me quedé de pie admirándolas.</p>



<p>«Son preciosas», pensé mientras reparaba en sus diferencias.</p>



<p>El amor que sentía por Patricia no impidió que me fijara en que era la más baja de las tres y que las otras dos la sacaban media cabeza.</p>



<p>«Es una pigmea a su lado», sonreí al ver que se ponía de puntillas para besarlas.</p>



<p>La temperatura de esa escena subió muchos enteros cuando Danka respondió al beso abrazando a la que sentía su madre y ésta la premiaba frotando los pechos contra los de ella. Siendo las dos blancas como la nieve, la piel de mi novia era mucho más sonrosada.</p>



<p>―Madre, no es justo. Yo también soy su hija― sollozó la mulata reclamando los mismos mimos.</p>



<p>Tomándola de la cintura, la atrajo hacia ellas y hundiendo la lengua en su boca, le concedió el deseo. El gemido que brotó de su garganta fue lo suficientemente expresivo para que desde la puerta me diese cuenta y por eso no me extrañó que se repitiera cuando la checa se apoderó de uno de sus negros pezones con los labios.</p>



<p>―Hermana mía― suspiró al sentirlo.</p>



<p>La diferencia de color se hizo más evidente al ver a Danka aferrada a su pecho y he de reconocer que me excitó. Pero no fui el único, porque mi novia tampoco permaneció inmune a la imagen de la rubia mamando de la mulata y no queriéndose quedar sin su porción se apoderó del otro. Ese doble ataque derritió a Verónica y pegando un largo suspiro, les rogó que siguieran amándola.</p>



<p>―Todavía no me has demostrado que eres digna de que te adopte― riendo a carcajadas, Patricia le espetó justo antes de empujarla hacia la cama.</p>



<p>La morena casi enmudeció al verme en la entrada del cuarto y completamente colorada por la postura que tenía que adoptar para exhibir su virginidad, se abrió de piernas.</p>



<p>―Nunca he estado con varón alguno, puede comprobarlo.</p>



<p>Queriendo que ese trance fuera lo menos molesto e impulsada también por su espíritu juguetón, mi novia se quejó que no llevaba gafas y llamando a la checa, le pidió si podía confirmar que el himen de Verónica permanecía intacto. Danka comprendió que bromeaba y acercando la cara a los muslos de la mulata, respondió que ella tampoco podía corroborar su existencia.</p>



<p>―Mete la lengua y búscalo― divertida al ver el susto de la examinada al poner en duda que siguiera inmaculada, ordenó.</p>



<p>La rubia no dudó en obedecer y hundiendo la cara en el coño de su compañera, con delicadeza buscó la telilla que confirmaría que era pura. El sollozo de placer con el que recibió ese húmedo agasajo azuzó la sed de la eslava y durante un minuto, hurgó entre sus pliegues devorando golosamente el fruto que brotaba de la mulata. Los gemidos y suspiros de Verónica fueron in crescendo al sentirse amada y estaba a punto de correrse cuando de pronto Danka paró:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/323/82197434/82197434_097_cc19.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Madre, no lo encuentro. Dudo que sea digna― guiñando un ojo, declaró.</p>



<p>Al no haber visto el gesto, mi secretaria palideció y casi llorando, le rogó que siguiera buscándolo porque ahí estaba. Siguiendo con la broma, mi novia se puso seria y de muy mala leche, comenzó a recriminarle el haber echado por tierra la posibilidad de ser su hija.</p>



<p>―Le juro que me he conservado intacta para su marido― con lágrimas en los ojos sollozó creyéndose la burla.</p>



<p>―Eso habrá que verlo―mientras se agachaba entre sus piernas y sin variar el tono, replicó.</p>



<p>Compadeciéndome de ella, pero sabiendo que no debía intervenir y dar por terminada la broma, pensé que eran un par de cabronas mientras en la cama Verónica esperaba a que Patricia le separase los pliegues para volver a insistir que era virgen. Haciendo oídos sordos a su desesperación, mi novia sacó la lengua y probó el sabor de la morena, antes de insinuar que quizás Danka se hubiese equivocado.</p>



<p>―Madre, sé que se equivoca y que si esa zorra niega su existencia es por qué no quiere compartir su cariño― gritó sintiéndose ya más segura.</p>



<p>&nbsp;&nbsp; Lo que jamás previó fue que, al escuchar el menosprecio hacia su compañera, mi novia cerrara los dientes dolorosamente sobre su clítoris. El grito de dolor de la mulata quedó en nada cuando su cuerpo colapsó dominada por un orgasmo tan súbito como imprevisto. Y cuando digo imprevisto, no exagero ya que tomándola desprevenida un chorro de flujo golpeó la cara de Patricia antes de darse cuenta de lo que ocurría.</p>



<p>―Menuda forma de correrse― &nbsp;comentó al sentir ese cálido caudal cayendo por sus mejillas.</p>



<p>Todavía horrorizada, Verónica encadenó placer y miedo cuando de nuevo experimentó la lengua de mi novia hurgando dentro de su coño.</p>



<p>―Tranquila. Estábamos bromeando cuando afirmábamos no encontrarlo.</p>



<p>Dejándose llevar por la tensión, la mulata juró venganza mientras su gozo se incrementaba y desde mi privilegiado puesto de observación la veía temblar sobre las sábanas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Madre, por favor. No me haga sufrir más y dígame si soy digna― sollozó no creyendo lo que le decía la eslava.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Eres&#8230; deliciosa― replicó sin dejar de devorarle el coño.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque ese piropo intensificó el rio que brotaba de sus piernas, no le sirvió y llorando insistió en que necesitaba saber que iba a ser adoptada. Patricia, finalmente, compadeció de ella y llamándome a su lado, me rogó que tomase posesión de ella. Para entonces, mi erección era hasta dolorosa y por eso vi como un regalo esa petición. Despojándome de la ropa, acudí a la cama, el altar donde mi secretaria esperaba ser ungida por mí.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Mi señor― suspiró al contemplar el tamaño de mi pene.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El miedo que leí en sus ojos me hizo recordar que era su primera vez. Consciente de ello, me tumbé a su lado con la idea de acariciarla y así facilitar su trance, sin prever que al sentir mis manos recorriendo su cuerpo Verónica se echase a llorar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿Qué te ocurre pequeña? ― mi novia preguntó al oírlo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Antes de poder responder, la morena comenzó a temblar y ante nuestros ojos explotó presa del gozo. La intensidad de su orgasmo nos dejó sin habla e impresionados contemplamos cómo la cara de la joven se desencajaba producto del placer. Curiosamente ese estado se contagió a la otra novicia y sin necesidad de que nos ocupáramos de ella, Danka se estremeció mientras un incendio asolaba su cuerpo.</p>



<p>―Gracias― alcanzó a chillar dominada por las sensaciones que afloraban en ella.</p>



<p>Absorto y paralizado, observé a Patricia tirar de ella. La rapidez con la que se desarrollaba todo casi me impidió comprender de primera qué se proponía la pelirroja cuando la tumbó encima de la mulata.</p>



<p>―Nuestras niñas están esperando ser ungidas― murmuró echando mano de mi erección.</p>



<p>Los reparos que tenía de estrenarlas me hicieron cambiar de objetivo y colocando a su matriarca sobre ellas, de un solo empujón hundí mi sexo dentro de ella. Curiosamente todas sin distinción sintieron como mi pene entraba en sus coños. Ante mi sorpresa y al unísono las tres se pusieron a exigir que las siguiera amando. La sintonía de sollozos y gritos se intensificó cuando comencé a cabalgar sobre Patricia.</p>



<p>―Montanos y haznos tuyas― gritó mi novia consciente de que en su paranoia las dos vírgenes se sentían amadas por su señor.</p>



<p>Parcialmente repuesto, supe que no me quedaba otra y mientras aporreaba el interior de mi novia, acaricié los pechos de las otras con la intención de que no se sintieran excluidas. Mis yemas recorriendo esos senos tan diferentes en tamaño y pigmentación demolió mis reticencias. Elevando el ritmo y la profundidad de mis embestidas descubrí en sus rostros una felicidad compartida.</p>



<p>―Sois mías― chillé entusiasmado al asumir plenamente su propiedad.</p>



<p>La mulata y la rubia se vieron sacudidas por un nuevo torbellino de placer al oírme y mientras yo seguía martilleando el interior de Patricia se vieron inmersas en un placer aun mayor que las hizo babear y retorcerse sobre las sábanas. Todavía no comprendo que fue lo que me pasó, pero al notar que mi novia se corría sentí la necesidad de continuar y viendo el cuerpo de Verónica a mi alcance, decidí formalizar su entrega. Con mi pene todavía chorreando del flujo de la pelirroja, le separé las piernas y de un solo empellón, hundí la totalidad del mismo en el interior de la muleta.</p>



<p>―Siga amando a sus concubinas― aulló al sentir que su himen pasaba a mejor vida mientras buscaba los labios de la checa.</p>



<p>Por extraño que parezca Danka fue la siguiente en alcanzar el orgasmo y totalmente entregada, respondió mordiendo dulcemente la boca de mi secretaría. Ni siquiera necesité acelerar para que contagiada por el placer de sus compañeras, la morena fuese absorbida por tanto estímulo y maullando de alegría, todo su ser se desbordó llenándonos con su flujo mientras caía semi desmayada en el colchón.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;―Nuestra otra hembra necesita tu consuelo― todavía con la respiración agitada, Patricia me aconsejó.</p>



<p>Asumiendo que era así y que debía repartir mi cariño entre ellas, saqué mi extensión de la guineana con la intención de desflorar a la europea. Curiosamente, la rubia miró aterrorizada el tamaño de mi atributo.</p>



<p>―Soy la última esclava de mi señor― suspiró al ver que lo acercaba a ella.</p>



<p>Recordando su falta de experiencia, comprendí que para ella era un desconocido y con una tranquilidad que todavía no comprendo comencé a jugar con mi glande a la entrada de su vagina al tiempo que le susurraba que para ella sería el honor de recibir mi semilla. Esas palabras dichas sin pensar, provocaron un terremoto en la muchacha y con lágrimas en los ojos, me confirmó que estaba en sus días fértiles.</p>



<p>―Mejor, estoy deseando que nos des un hijo― exclamó con un raro brillo en los ojos mi novia.</p>



<p>En cualquier otro momento, la perspectiva de ser padre me hubiese echado para atrás, pero en ese instante hasta la última célula de mi cuerpo vio lógica la paternidad e introduciéndome lentamente en ella, me topé con su virginidad.</p>



<p>―Me darás muchos, no solo uno― susurré mientras con mi ariete rasgaba esa telilla tan sobrevalorada.</p>



<p>La felicidad que demostró al hacerla mía fue impactante, pero aún más que a su lado Verónica se volviese a correr al sentirse coparticipe de ese estreno.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/323/82197434/82197434_122_7df5.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Besa a tu hermana― ordené mientras mi virilidad se hundía hasta el fondo del útero de la checa.</p>



<p>&nbsp;No necesité insistir y todavía dominada por los estertores del clímax, la mulata se puso a morder los labios de su compañera mientras Patricia se reía a carcajadas:</p>



<p>―Menudas dos putas calenturientas nos legó tu amigo.</p>



<p>Por el tono comprendí que lejos de estar preocupada o celosa, la pelirroja estaba encantada con la idea de compartir algo más que el mando de la hermandad con ella y por eso no me extrañó ver que se levantaba de la cama y abría la bolsa donde había guardado las compras de esa tarde. Lo que sí me resultó novedoso fue contemplar que sacaba un arnés.</p>



<p>― ¿Qué vas a hacer? ― pregunté mientras se adosaba ese artilugio a las caderas.</p>



<p>Muerta de risa, contestó:</p>



<p>―Son dos y necesitas mi ayuda para que no se enfríen.</p>



<p>Antes de darme tiempo de reaccionar volvió al colchón y colocando a Verónica a cuatro patas, forzó su interior con ese trabuco de plástico.</p>



<p>―Madre, ¡por fin soy su hija! ― gritó feliz al sentir esa enormidad capeando en su interior.</p>



<p>Ese berrido y la satisfacción que encerraba me permitió concentrarme en la checa e incrementando la velocidad de mi asalto, busqué cumplir la promesa de sembrar su vientre con mi semen. Como si fuéramos una maquina creada a tal efecto, Patricia y yo acompasamos nuestros movimientos de forma que cuando yo sacaba mi pene de la rubia, ella se lo incrustaba a la mulata.</p>



<p>―Más rápido, ¡papisa! ― le urgí al ver la cercanía de un nuevo orgasmo en mi montura.</p>



<p>&nbsp;Que me refiriera a ella mediante ese título la hizo reír y soltándole un doloroso mandoble al culo de Verónica, la exigió que se moviera. La carcajada de alegría de mi secretaria al recibir tal estimulo desbordó mis previsiones y denotando una lujuria al alcance de pocas convirtió su trasero en una batidora.</p>



<p>―Mi señor, yo también quiero sentir su cariño de esa forma― sollozó Danka envidiando la serie de azotes que estaba recibiendo su compañera.</p>



<p>&nbsp;Nadie se escandalizará al leer que no dudé en complacerla y que alternando nalgadas en sus blancos cachetes cumplí sus deseos con presteza. El sonido de nuestras manos resonando en los culos de las novatas marcaron nuestro ritmo y sellaron de cierta forma su entrega. Por eso ya ambas se habían visto inmersas un par de veces en el gozo cuando finalmente exploté esparciendo mi simiente en el interior de la centroeuropea.</p>



<p>―Hemos sido ungidas y nuestro destino esta ya escrito― suspiraron mientras sonreían satisfechas al ver agotados a sus dueños.</p>



<p>Satisfecho busqué sus besos y atrayéndolas hacia mí, les avisé que la noche era larga y que pensaba usarlas hasta la extenuación&#8230;.</p>


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<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/323/82197434/82197434_116_fdf9.jpg" alt="" width="689" height="458"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;La Hermandad, el poder oculto que amenaza Europa 3&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 May 2026 08:42:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[control mental]]></category>
		<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[5 Tal y como había sugerido, Patricia esperó a estar sentada y que el Ave saliera para comenzar a hablar. Confieso que me sorprendió que. en vez de tratar el tema de Rosa, la pelirroja preguntara primero qué tipo de hombre había sido el difunto. Pensando que estaba haciendo tiempo antes de entrar en el asunto en sí, contesté que mi amigo había sido serio, pero cariñoso. Entregado y leal, aunque un tanto estirado. Difícil de convencer y que siempre quería imponer su opinión, a pesar de que le hicieras ver que estaba equivocado.&#160; &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; ―Era tenaz, exigente y a [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h1 class="wp-block-heading">5</h1>



<p>Tal y como había sugerido, Patricia esperó a estar sentada y que el Ave saliera para comenzar a hablar. Confieso que me sorprendió que. en vez de tratar el tema de Rosa, la pelirroja preguntara primero qué tipo de hombre había sido el difunto. Pensando que estaba haciendo tiempo antes de entrar en el asunto en sí, contesté que mi amigo había sido serio, pero cariñoso. Entregado y leal, aunque un tanto estirado. Difícil de convencer y que siempre quería imponer su opinión, a pesar de que le hicieras ver que estaba equivocado.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Era tenaz, exigente y a veces agresivo. Llevaba muy mal que le llevases la contraria, pero a la vez era un líder en el que podías confiar― añadí sin saber muy bien a qué venía ese interrogatorio.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Dentro del ejército, ¿cuál era su función? Solo sé que al contrario que tú nunca fue al frente.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Xavi era una rata de escritorio. Prefería mantenerse en segundo plano e investigar sobre nuevas estrategias de persuasión que coger un fusil y asaltar una loma.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿Cuándo has usado el término persuasión hablas de guerra psicológica o de tortura? Perdona que sea tan franca.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con él muerto, no debía mantener en secreto su labor y sin extenderme en demasía, respondí que ambas. Y sin usar ninguno de esos términos, dejé caer que entre sus cometidos había estado el organizar un grupo de psiquiatras y sicólogos que iban a aplicar unas nuevas teorías. Teorías que de tener éxito facilitarían el poder obtener información de nuestros posibles enemigos.</p>



<p>―Sé que te puede resultar rara la pregunta: ¿lo tuvieron? ¿Tuvieron éxito?</p>



<p>―Xavi era muy reservado, pero&#8230; según los rumores que corrían por el Estado Mayor&#8230; así fue.</p>



<p>&nbsp;Aunque mi afirmación carecía de sustento sólido, le hizo asentir y durante casi un cuarto de hora, se mantuvo en silencio. No fue hasta que el tren había dejado atrás Zaragoza, cuando sin poder contener la furia, comentó:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/377/77783820/77783820_011_3e79.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Sé que era tu amigo, ¡pero ese cerdo era un psicópata!</p>



<p>Que una mujer tan prudente como ella, hablara tan mal de Xavi, más que molestarme me intrigó y sin exteriorizar mi evidente molestia, pregunté en que se basaba para afirmar tal cosa. Sin cortarse un pelo, me habló de lo que había pasado en el Mercedes y como la pobre de Rosa se había corrido dos veces sin necesidad de que la tocara.</p>



<p>― ¿No pensarás que es algo normal o que realmente te adora tanto que solo con un par de mimos pudiste conseguir llevarla a esas cotas de placer?</p>



<p>― ¡Por supuesto que no! Me pareció totalmente desproporcionado y carente de sentido que llegase al orgasmo solo con mi voz. Quizás por ello y para librarla de un posible maltratador, Xavi insistió en que cuidara de ella.</p>



<p>― ¿No lo ves? – con ganas de hacerme reaccionar, espetó: ― ¡Está condicionada! ¡El maltratador fue su marido! Para tenerla bajo su poder y que nunca se le rebelara, ¡ese malnacido aplicó en ella los resultados de los experimentos de su sección!</p>



<p>― ¡Eso es imposible! ― exclamé sin darle credibilidad alguna a sus sospechas.</p>



<p>―Sí que lo es. En su locura, convirtió a una mujer de nuestros días en una sumisa medieval. Creo que, de alguna forma, su padre lo sabía y por eso está tan contento y ha insistido tanto en que te hagas cargo de ella y de su nieta. Sabiendo el monstruo que había educado, vio en ti y en mí la perfecta solución a sus problemas. ¿Cómo fueron las palabras que me dijiste que usó para definirte? ¡Ah! ¡Sí! Dijo que eras un hombre honesto y cabal.</p>



<p>Dentro de mi mente, todas las piezas del puzle fueron encajando en su sitio. La carta con la que me las encargaba sin darme posibilidad alguna de discutir. El cambio sufrido por Rosa y como de un día a otro pasó de ser una abnegada y fiel esposa a una hembra necesitada de sexo y cariño que era capaz de entregar a su hija para conseguir cumplir los deseos póstumos de su marido.&nbsp;</p>



<p>―Si es verdad, ¡eso significa que realmente Rosa no nos ama! ― gritando exclamé.</p>



<p>―Te equivocas, el amor que siente por ti y por extensión por mí, es real. Si en algún momento siente que la rechazamos, podría suicidarse.&nbsp; El lavado de cerebro que ha sufrido ha sellado en su mente una total dependencia de nosotros. Empecé a sospechar cuando se puso histérica en el andén. Por eso no vi otro método que apaciguarla y que se quedara. Por un lado, la castigué con el tortazo y por el otro, la premié con la promesa de que este miércoles sería tuya.</p>



<p>―Por dios, ¿sabes lo que le has ofrecido? ― pregunté horrorizado al verme incapaz de acostarme con ella si confirmábamos la realidad de su estado.</p>



<p>―Sí, ¡sé que está enferma! Pero también que el único medio por la que siga viva es que hagamos cómo si no supiésemos nada y mientras buscamos una solución que la retrotraiga a la situación inicial, se sienta amada.</p>



<p>―No sé si podré― suspiré.</p>



<p>―Por supuesto qué lo harás y yo, ¡te ayudaré! Si no puedes por ella, ¡hazlo por Lara!</p>



<p>La sola mención a mi ahijada demolió mis reparos y poniendo por fin mi cerebro a funcionar, comprendí que para curar a un enfermo además de tratar los síntomas había que saber cuál era exactamente su padecimiento. Asumiendo que, a pesar de mi puesto en el Estado Mayor, la información de su trabajo estaba fuera de mi alcance al ser secreta, me puse a pensar en el carácter de Xavi. En cómo su minuciosidad hacía que se llevara las labores pendientes fuera del despacho y que se pasara horas trabajando en casa hasta que terminaba.</p>



<p>― ¡Pero qué imbécil soy! ¡Debemos ir a su piso!</p>



<p>Mi exabrupto llamó la atención de Patricia y me exigió saber por qué había dicho que teníamos que ir al dúplex que la pareja compró en Mirasierra.</p>



<p>―Su muerte fue dentro de lo que cabe imprevista y puede que haya dejado información de lo que hacía en la oficina que tenía montada ahí.&nbsp;</p>



<p>― ¿Cómo alguien tan brillante puede perder su tiempo jugando a los soldaditos? ― se preguntó mientras me besaba.</p>



<p>Sabiendo que la inteligencia de esa mujer sobrepasaba en mucho la mía, acepté su cumplido y riendo la tomé entre mis brazos. De no estar rodeados de gente, en ese momento le hubiese hecho el amor en mitad del vagón. Aun así, la pasión que demostramos despertó las suspicacias de nuestros compañeros de tren antes de que la cordura nos hiciera frenar.</p>



<p>―Para o no respondo― suspiré al sentir su mano extremadamente cerca de mi erección.</p>



<p>Mi ruego la hizo entrar en razón, pero antes de soltar su presa me hizo prometer que esa noche la compensaría. Mordiendo el lóbulo de su oreja, no solo se lo juré, sino que muerto de risa le aseguré que al día siguiente no podría ni andar.</p>



<p>Su encantadora carcajada retumbó en el tren&#8230;</p>



<p>Aunque habíamos pactado que iríamos a mi casa para recoger el juego de llaves que Xavi me había dado en custodia y que de inmediato volveríamos a marcharnos, lo cierto es que no fue así. Nada más cerrar la puerta, la agarré de la cintura y la besé. Es más, al sentir mis manos desabrochando su falda, se lanzó contra mí, desgarrando mi camisa. Sus dientes se apoderaron de mi pecho mientras intentaba desabrochar mi pantalón. Increíblemente excitada, gimió al ver mi sexo totalmente inhiesto saliendo de su encierro:</p>



<p>―Te deseo, ¡mi valiente soldadito!</p>



<p>El brillo excitado de su mirada nubló mi mente y apoyando su espalda contra la pared, desgarré sus bragas.</p>



<p>― ¡Ámame! ― sollozó mientras abrazaba mi cintura con las piernas.</p>



<p>En plan capullo, me puse a jugar con mi glande en su sexo. Patricia no pudo esperar y forzando sus labios, se empaló lentamente, gritando de placer al sentir como mi extensión se introducía centímetro a centímetro dentro de su cueva.</p>



<p>―Fóllame, cabrón― gritó descompuesta al notar que la cabeza de mi pene chocaba contra la pared de su vagina.</p>



<p>&nbsp;Cómo si esa orden proviniese de mi superior jerárquico, obedecí y comencé a cabalgar usándola de montura. Mi pene erecto era el puñal con el que quería matar su necesidad de ser tomada.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/377/77783820/77783820_027_0cea.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Me enloquece ser tuya― bramó moviendo sus caderas mientras se echaba hacia atrás para darme sus pechos como ofrenda.</p>



<p>&nbsp;La visión de sus pezones, contraídos por la excitación, fue el acicate que necesitaba el doctor Jekyll de mi interior para convertirse en Mr. Hyde. Completamente dominado por la lujuria, usé una de mis manos para poner su pecho en mi boca. Mi novia sollozó al notar que mis dientes se cerraban sobre su pezón y agarrando mi cabeza, me pidió que no parara. La humedad que manaba entre sus piernas y que permitía que mi pene se deslizara fácilmente en su coño me informó de la cercanía de su orgasmo.</p>



<p>―Córrete para mí, te lo ordeno― murmuré en su oído como pocas horas antes había hecho con Rosa.</p>



<p>Aunque en su caso no fue inmediato, lo cierto es que espoleó su placer y acelerando la velocidad de sus caderas, explotó derramando su flujo sobre mis piernas. Su clímax me dio la libertad de buscar el mío y como un garañón montando una yegua, galopé en busca de mi orgasmo. El recuerdo de nuestros problemas era un tema olvidado. Ya no me importaban la información que debía buscar en casa de Xavi. En mi cerebro solo existíamos ella y yo. Mi hembra y su semental. Siguiendo el dictado de mis hormonas, solo podía pensar en esparcir mi simiente en su fértil campo.</p>



<p>― ¡Si paras te mato! ― con el coño completamente mojado, gritó al verse ensartada una y otra vez mientras su gozo estaba siendo sensualmente prolongado por la insistencia de mi pene.</p>



<p>Presa del placer, clavó sus uñas en mi espalda y me rogó que me corriera, que necesitaba sentir mi eyaculación en su interior. El dolor no impidió que advirtiera que estaba gozando por segunda ocasión y aguijoneado por ese triunfo, quise que su derrota fuera completa. Acelerando el compás, me aferré a sus pechos para incrementar al mismo tiempo la profundidad de mis ataques. Con su sexo convertido en mi frontón particular, mi glande golpeó la pared de su vagina mientras la escuchaba exteriorizar su gozo. Consciente que mi novia estaba disfrutando los embates de un nuevo orgasmo pude relajarme y que mi pene explotara dentro de ella.</p>



<p>― ¡Me encanta! ― aulló al notar que detonaba y aumentando todavía más el ritmo de sus caderas, buscó y consiguió exprimir su placer antes de que mi virilidad menguara totalmente exhausta.</p>



<p>Lentamente nos dejamos caer al suelo y ya sobre la alfombra nos seguimos besando como si fuésemos niños y ese encuentro hubiera sido nuestra primera vez.</p>



<p>―Te odio por lo mucho que te quiero― susurró en mi oído mientras una sonrisa iluminaba su cara.</p>



<p>―Yo en cambio te quiero por lo mucho que me odias― contesté y riendo añadí: ―Solo espero que me sigas odiando toda la vida&#8230;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Creo que jamás se esperó esa tierna confesión. Confundida y maravillada, buscó reanudar hostilidades pidiéndome que la llevara a la cama. Pero recordándole nuestro pacto inicial, insistí en que debíamos irnos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Aguafiestas― murmuró mientras se acomodaba la ropa: ― ¡Esto no quedará así! ¡Pienso vengarme!</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con un suave azote en su trasero, repliqué si me debía tomar eso como una amenaza.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¡Tómatelo como te salga de los huevos! ― rugió enfadada mientras abría la puerta: ― ¡Me has dejado a medias!</p>



<p>Viendo su cabreo, me abstuve de comentar que iba a salir a la calle sin bragas&#8230;</p>



<p>Sintiendo que estaba traicionado la memoria de mi amigo, entré a hurtadillas en su casa y en compañía de Patricia, me dirigí directamente a su despacho. A pesar de que tenía todo bajo llaves, no me costó abrir los archivos donde guardaba sus expedientes al saber que Xavi las escondía dentro de un jarrón. El verdadero problema que nos encontramos fue la cantidad de información que atesoraba allí.</p>



<p>―No tenemos prisa― recalcó la pelirroja al ver mi desesperación.</p>



<p>Siguiendo su consejo, me puse a escudriñar cajón a cajón bajo la atenta mirada de mi novia. Desechando todo lo burocrático de su trabajo, me concentré en hallar algo que hiciera referencia a las investigaciones de su equipo. Como a la media hora de revisar documentos, estuve a punto de rendirme cuando no encontré nada.</p>



<p>―A lo mejor, me he equivocado― comenté pensando que esa invasión en la privacidad de la pareja había sido en vano.</p>



<p>―O quizás estemos buscando donde no es. Piensa que por ejemplo yo tengo las joyas en una caja de galletas en la cocina.</p>



<p>Sus palabras me dieron de qué pensar y repasando mis vivencias en esa casa, recordé que había sido habitual ver entrar a Xavi con expedientes al servicio. Con ello en mente, me puse a revisar el baño de cortesía que tenían al lado del salón y no tardé en hallar una trampilla disimulada en su techo. Al abrirla, encontré una caja de expedientes.</p>



<p>―Puede ser esto― exterioricé mientras la sacaba.</p>



<p>Con Patricia a mi lado, supe que había descubierto algo que él no quería que nadie hallara, cuando reconocí información catalogada de secreta que en ningún caso debería haber sacado del ministerio. Si por si eso fuera poco, no tardé en comprender que cada carpeta contenía lo relativo a una persona en particular a pesar de que sus etiquetas estaban en clave y que eran muchas las personas de las que tenía datos. Por ejemplo, la que contenía información sobre Rosa estaba bajo el nombre de la discoteca donde la conocimos, la de su jefe bajo el nombre del apodo que le había puesto por su carácter vengativo y que solo usábamos entre nosotros: “Osito pendenciero”.</p>



<p>Como no deseaba permanecer mucho tiempo ahí, no fuera que alguien nos sorprendiera, cargando la caja sin revisar salimos del piso rumbo al mío. Ya en el coche, mi novia preguntó si me veía capaz de leer su contenido. Sabiendo que su pregunta se refería a la posibilidad de que tras revisarla mi amigo se despeñara del pedestal en que lo tenía subido, respondí:</p>



<p>―No me queda otra si quiero ser capaz de mirar a la cara a su viuda. Necesito saber si nuestras sospechas son verdad o, por el contrario, todo son elucubraciones sin base alguna.</p>



<p>Por la expresión de su rostro, comprendí que la pelirroja no tenía duda alguna de lo que íbamos a hallar en esos papeles. La verdad es que tenía razón porque al llegar a casa y ponernos a examinar el de su esposa, no tardé en encontrar un diario donde detallaba su relación con ella antes y después de aplicar los resultados del estudio de sus subordinados. Así me enteré que la pareja había estado a punto de separarse y que esa había sido la razón que lo llevó a experimentar con Rosa.</p>



<p>―Nunca lo hubiera sospechado, para mí eran una pareja perfecta― mascullé entre dientes mientras se lo mostraba a su novia.</p>



<p>Patricia me pidió que no anticipase conclusiones hasta haber estudiado con detenimiento esos documentos:</p>



<p>―Por ahora, lo que has leído solo refleja un marido deseando recuperar a su mujer.</p>



<p>Aceptando su sugerencia, me puse a revisar el resto de su expediente y desgraciadamente, la imagen que tenía de Xavi quedó hecha añicos al comprobar que con su puño y letra detallaba el proceso que había llevado a cabo para convertir a su esposa en un ser sin más voluntad que la suya.</p>



<p>&nbsp;― ¡Usó la sumisión química con ella! ― exclamé indignado tras leer que todas las noches la dopaba añadiendo a su café una droga experimental que su equipo había desarrollado en secreto.</p>



<p>―Tranquilízate y sigue leyendo. Hay bastante más― comentó consciente de lo que iba a encontrar ya que debía ser lo mismo que ella estaba hallando en el dossier que había elaborado sobre su jefe.</p>



<p>Completamente exasperado por la maldad que reflejaba en sus escritos, leí que mi amigo no había tenido reparo alguno en usar diferentes técnicas de persuasión coercitiva en su mujer. Técnicas que el público en general aglutina bajo el término único de “lavado de cerebro”.</p>



<p>― ¡Por dios! Usó con ella también un procedimiento de inducción sensorial nuevo y del que nunca había oído hablar.&nbsp;</p>



<p>Horrorizado leí que olvidando qué era su esposa, Xavi la había llevado a un estado disociativo completo donde Rosa era incapaz de discernir que era un recuerdo real y cual era inducido.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/377/77783820/77783820_036_2a8a.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―La reprogramó para que lo viera como un Dios. Un ser al que debía de adorar, amar y obedecer sin límite― concluí desesperado.</p>



<p>&nbsp;&nbsp; ―Y no solo a ella. Según esto, el General Aguado fue un cachorrito en sus manos. Por lo que pone aquí, lo convirtió en su acólito. Para él, Xavi era una especie de profeta que iba a salvar a España y al que debía pleitesía.</p>



<p>Con la imagen de mi amigo ya por los suelos, dejé el expediente de Rosa y acojonado me puse a buscar uno que hiciera referencia a mí. Al hallar una carpeta bajo el nombre de “comedor de Fuet”, supe que era el mío y dándoselo a Patricia, le pedí que lo revisara antes que yo.</p>



<p>―Léelo tú, yo no me veo con fuerzas de descubrir que a mí también me ha manipulado.</p>



<p>Comprendiendo mis reparos, tomó el dosier y comenzó a estudiarlo. Seguí atentamente la expresión de su cara por si me revelaba algo. Muy a mi pesar, descubrí que mi novia debía ser una estupenda jugadora de póker cuando nada en ella me indujo a vislumbrar qué estaba encontrando en esos papeles. Durante casi un cuarto de hora me quedé espiando cómo pasaba las hojas hasta que, cerrando el dosier, me miró diciendo:</p>



<p>―No cuenta nada que te deba angustiar, pero sí mucho que quizás no te deje dormir.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;―Podrías ser un poco más específica y decirme lo que has hallado― con ganas de estrangularla, repliqué.</p>



<p>―Cuando ese malnacido se enteró de su enfermedad, decidió que tú debías seguir su obra y preparó el camino para que los hombres y mujeres que tenía controlados te vieran a ti como su heredero.</p>



<p>― ¿De qué coño hablas?</p>



<p>―Sabiendo que iba a morir, imprimió en sus mentes que te siguieran con la misma obediencia ciega que a él. Y no solo la grabó en Rosa&#8230; Esa es la razón por la que los padres de tu amigo han aceptado con tanta naturalidad que lo sustituyeras en la cama de su nuera. Antes de morir, les dejó dicho que debían verte y tratarte como a él.</p>



<p>― ¿Me estás diciendo que experimentó con sus propios padres?</p>



<p>―Así es. Preocupado de que las discusiones con don Pere terminaran con él desheredado, cortó por lo sano e hizo que le traspasase el cien por cien de su patrimonio. Pero no se quedó ahí, en su retorcida forma de ver la vida, creyó que la mejor forma de vengarse de ese santurrón y de su madre, era convertirlos en una pareja cegada por el sexo. Fue él quien les obligó a buscar una amante e involucrarse con ella en un juego de dominación y sumisión parecido al que él hacía con su esposa.</p>



<p>― ¡Eso es aberrante! ― escandalizado exclamé al imaginarme a esos ancianos a merced de una loba.</p>



<p>Dándome la razón, tomó el resto de los expedientes y comenzó a leer sus tapas por si los Nicks bajo los que ocultaba la personalidad de sus víctimas me decían algo. Así me enteré que ese psicópata había sumado a su alrededor a gran parte de nuestros mandos, a todos nuestros compañeros de promoción además de otro gran número de personas que no pude reconocer por sus apodos.</p>



<p>―Todo formaba parte de un plan por el que se quería entronizar como una especie de dictador― dije a la pelirroja viendo que se había allanado el camino hacia la jefatura de todos los ejércitos.</p>



<p>―Desgraciadamente, así fue. Y ahora todos esos mandos, te ven a ti como el profeta que va a salvar la civilización occidental.</p>



<p>Desplomándome en el sillón, pregunté a Patricia lo que debía hacer.</p>



<p>―Por ahora, mantener silencio. Si alguien de las altas esferas se entera del poder que te ha traspasado este loco, te haría desaparecer. Muerto el perro se acabó la rabia.</p>



<p>La prudencia que destilaban sus palabras era tan evidente que no pude objetar nada y siguiendo su recomendación, guardé a buen recaudo las carpetas que hallé en casa de Xavi y la invité a cenar fuera de casa.</p>



<p>―Cariño, antes de pensar en irnos, tenemos que hablar con Rosa para que sienta que no nos hemos olvidado de ella.</p>



<p>― ¿Lo crees necesario? ¿Qué vas a decirle? ¿Cómo me debo comportar con ella ahora? – las preguntas se acumulaban en mi mente.</p>



<p>Sonriendo, replicó:</p>



<p>―Lo que te dije, también le afecta a ella. Hasta que no sepamos cómo revertir su estado, ella tampoco debe saber nada.</p>



<p>Viendo que aceptaba su sugerencia, Patricia me llevó al cuarto donde sin darme opción a intervenir contactó con la morena a través de su Ipad. Bueno al menos eso intentó por qué quien realmente contestó a la llamada fue Lara.</p>



<p>―Hola Paty, ¿ya estás en Madrid con mi padrino?</p>



<p>―Sí, amorcito. Ya estamos en casa.</p>



<p>Saludando a la pequeñaja, le pregunté que habían hecho.</p>



<p>―La abuela me enseñó a hacer “Mel i Mató”.</p>



<p>&nbsp; Sabiendo que era un postre catalán a base de miel y queso fresco y que por tanto no necesitaba fuego, le pedí que la próxima vez que nos viéramos debía de hacerlo. La alegría que mostró al contestar que estaba deseando cocinar para mí fue tal que supe que ese dulce se iba a convertir en parte de mi dieta en el futuro.</p>



<p>― ¿Tu mamá? ― pregunté.</p>



<p>―La tengo a mi lado y quiere hablar contigo, pero antes quiero que me enseñes mi cuarto.</p>



<p>Con el Ipad en mi mano, recorrí el pasillo hasta la habitación que su madre y Patricia habían reservado para ella. Al verla, enfurruñada, quiso saber dónde estaban los juguetes.</p>



<p>―Tranquila, princesita― la pelirroja intervino a mi espalda: ―Cuando llegues estará lleno de muñecas.</p>



<p>― ¡Quiero un tanque como el que me regaló papá! ― protestó la nena ante el estupor de mi novia.</p>



<p>Tomando el mando, me comprometí en comprarle un Leopard como el del ejército español, pero entonces sorprendiéndome me informó que ese blindado estaba anticuado y que quería un Dragón. En su ignorancia, Patricia creyó que hablaba del animal mitológico y le prometió comprar uno que rugiera y batiera las alas.</p>



<p>―Paty, el Dragón es un vehículo de combate con el que defendernos ante un ataque del enemigo ― desternillada respondió usando palabras impropias de una niña de su edad.</p>



<p>Que una criatura tan pequeña supiese de armas letales, despertó a la anti belicista que escondía la pelirroja e indignada susurró en mi oído que no veía apropiado que nuestro bebé jugara a masacrar gente. Conteniendo la risa, le dije si acaso prefería que le comprara un fusil de asalto.</p>



<p>― ¡Menos! ― explotó de muy mala leche: ―Lo sensato será comprarle juegos educativos que no tangan nada que ver con lo militar.</p>



<p>―Perfecto― respondí a carcajada limpia: ―Yo compraré lo que ella quiere y tú lo que crees que es más sano. Luego veremos con lo que mi ahijada juega.</p>



<p>Interviniendo, Rosa cogió la Tablet y nos preguntó si la habíamos echado de menos. La respuesta de la pelirroja me cogió con el pie cambiado y es que tras sugerir que dejara a la pequeña con la abuela, contestó que se fuera a su habitación y que nos llamara desde ahí.</p>



<p>― ¿Qué te propones? ― quise saber al ver que colgaba.</p>



<p>Luciendo una sonrisa, me urgió a darme prisa y a acompañarla. Sospechando que tenía una razón oculta, la seguí al baño donde si aclararme nada se puso a preparar el jacuzzi.</p>



<p>―Desnúdate― me pidió mientras dejaba caer su vestido.</p>



<p>La belleza de su cuerpo lleno de pecas me azuzó a acercarme y comenzarla a besar. Pero rechazando mis mimos, me ordenó que contuviera mis bajos instintos hasta que ella dijera. Comprendí que esa arpía sin alma me estaba devolviendo lo de la tarde y de muy mala leche, me metí en la bañera. Viendo mi mutismo, se echó a reír y entrando a mi lado, llamó a Rosa. Como es lógico, la viuda abrió los ojos de par en par al ver que estábamos desnudos y rodeados de espuma.</p>



<p>―Perdona que te haya cortado antes, pero no podíamos demostrarte lo mucho que te habíamos echado de menos con la niña enfrente― casi con un susurro le informó mientras le pedía que pusiera la pantalla en la mesilla de noche.</p>



<p>&nbsp;Una sonrisa iluminó el rostro de la morena al oírla y obedeciendo colocó la Tablet tal y cómo le había ordenado. Al comprobar la rapidez con la que había obedecido, la pelirroja sonrió y con tono cariñosa, le ordenó que se fuese desabrochando uno a uno los botones de la camisa y que lo hiciera con toda la sensualidad que supiera.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa orden desbordó mis previsiones y removiéndome incómodo en el agua observé que llena de alegría llevaba las manos a su ropa y se ponía a obedecer. Al despojarse de la blusa advertí el tamaño que bajo el sujetador habían adquirido los pezones de la morena y sin poderme contener, le pedí que quería vérselos. El tono de mi suplica debió de advertirla de mi creciente calentura y despojándose de esa prenda, nos mostró la exuberancia de sus atributos delanteros.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Si estuvieras con nosotros, me encantaría darles un pellizco― comentó Patricia con voz melosa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Asumiendo lo que deseaba de ella, acercó los pechos a la pantalla y gimiendo se puso a agasajarlos con sendos pellizcos de sus dedos. Juro que para entonces no podía más que seguir el juego y participando en él, le ordené que se los chupara. Tal y como había oído, Rosa se cogió una teta y estirándola hasta los labios comenzó a mamar de su areola.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Quítate las bragas y muéstranos el trasero que el miércoles nos vas a dar―añadió la pelirroja al escuchar los sollozos de la morena.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nuevamente frente a la pantalla, se despojó del tanga negro que llevaba para acto seguido girarse y poner a disposición de nosotros la rotundidad de sus nalgas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Separa los cachetes con tus manos y enseña a nuestro marido el tesoro con el que vas a sellar nuestra unión― insistió mi novia mientras posaba una de las suyas en mi entrepierna.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al descubrir la erección que para entonces lucía, sonrió y comenzando una silenciosa paja, urgió a Rosa a darse prisa. No sé qué me puso más bruto, si las maniobras de Patricia o ver a través de la Tablet el rosado ojete de la morena. Pero lo cierto, es qué echando mano a la pelirroja, comencé a masturbarla.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Túmbate en la cama y demuéstranos lo mucho que nos has echado de menos― reprimiendo las ganas de comenzar a gemir, ordenó.</p>



<p>Sin cortarse en lo más mínimo, Rosa se echó sobre las sábanas y separando las rodillas nos enseñó la humedad que destilaba su coño con esa imprevista experiencia.</p>



<p>―No he podido dejar de pensar en vosotros y en la hora en que acabe mi sufrimiento ― sollozó la morena mientras se ponía a acariciar sin esperar que se lo pidiésemos.</p>



<p>Alucinando todavía con el juego, vi como separaba los pliegues de su sexo y hurgando con dos yemas en él, se apoderaba de su clítoris.</p>



<p>―Cariño, ¿te das cuenta lo guapa que es nuestra putita? – me preguntó Patricia sin dejarme de pajear.</p>



<p>―Preciosa― respondí al oír el gozo con el que desde el otro lado de España Rosa recibía el insulto.</p>



<p>―Dime que no te apetece hundir tu estoque entre sus piernas― rugió mi novia mientras aceleraba el ritmo con el que me masturbaba.</p>



<p>―No puedo, ¡sería mentir! ― contesté mientras hacía lo mismo con ella.</p>



<p>En la pantalla, pudimos observar el efecto que esa conversación tenía en la viuda y es que, sumergiendo un par de dedos en su interior, comenzó a follarse chillando de placer. Disfrutando de la escena, Patricia se encaramó sobre mí y dejándose caer, se empaló lentamente comentando a la morena el pedazo de trabuco que pronto campearía en su interior.</p>



<p>― ¿Es tan enorme cómo me imagino? ― quiso saber ya fuera de sí mientras gemía de placer.</p>



<p>―Te llenará por entero ― replicó al tiempo que se ponía a cabalgar usándome de montura.</p>



<p>El chillido que pegó Rosa al visualizarse con mi pene en su vagina nos informó de la cercanía de su orgasmo y queriendo aumentar la calentura que ya la dominaba, tomé los pechos de Patricia entre mis manos mientras le decía lo mucho que iba a disfrutar cuando tomara posesión de ella.</p>



<p>―Mi amor, mi señor&#8230;―suspiró sin apartar la mirada de la Tablet observando embelesada a su “rival” disfrutando.</p>



<p>―Guarra, más que guarra. ¿Y yo qué? ¿No te apetece hundir tu sucia boca en mi coño? ― exclamó descompuesta y quizás celosa la pelirroja.</p>



<p>―No veo el momento en que mi dueño me tome mientras mimo a mi señora― sollozó temblando de placer al sentir la dureza de sus palabras.</p>



<p>―Córrete para nosotros y anticipa lo que vas a sentir cuando mi lengua retoce entre tus piernas― gritó exasperada mi novia.</p>



<p>La imagen de ellas amándose me impactó, pero contrariamente a otras veces no me molestó, sino que me excitó y mientras veía cómo Rosa se corría desde Cataluña, comenté a mi novia que quizás le pidiera a la morena que le preparara su culo para mí.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/377/77783820/77783820_051_66d3.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Me encantará sentir como hurga en mi ojete mientras esperas con tu pito tieso― replicó la pelirroja sin dejarse intimidar.</p>



<p>―A mí me volvería loca el hacerlo y poder ver cómo la enculas― desde su cama balbuceó la viuda retorciéndose presa del placer.</p>



<p>Aunque era consciente de que su gozo era en gran parte impuesto por el adoctrinamiento al que le sometió su marido, me alucinó observar cómo arqueaba su espalda al correrse. Y queriendo quizás que olvidara el sufrimiento que había padecido, le ordené a través de la video llamada que su orgasmo no menguara hasta que yo se lo dijera.</p>



<p>―Mi dulce señor― musitó mientras con más fuerza se entregaba sobre las sábanas.</p>



<p>Viendo cómo colapsaba uniendo un clímax tras otro, me centré en Patricia. Alzándola y dejándola caer, me puse a empalarla con decisión. Sus gritos recibiendo mis asaltos me alentaron a seguir y acelerando la velocidad de los mismos, convertí su coño en el receptáculo donde saciar mi lujuria.</p>



<p>―Cabronazo, ¡me estás matando! ― chilló al notar las sensaciones que se iban acumulando en su cuerpo.</p>



<p>―Ponla a cuatro patas y ¡hazle saber quién manda! ― babeó de envidia, la morena: ― ¡Qué sepa que eres nuestro dueño!</p>



<p>Que esa mujer tan tierna y cariñosa me azuzara de esa manera, me dejó helado. No en vano por sus palabras daba a entender que se sentía de mi propiedad y mi dominio sobre ella lo hacía extensivo a mi novia. Mi sofoco mental se incrementó cuando Patricia respondió a sus palabras colocándose en la postura que había pedido y no contenta con ello, me gritó que la domara.</p>



<p>―Demuéstrale que soy tuya.</p>



<p>Por el temblor de su voz comprendí que la pelirroja no era la que hablaba sino sus hormonas, pero esa certeza no me contuvo y tomando su melena como riendas, la penetré con violencia mientras la conminaba a moverse con sonoros azotes sobre su culo.</p>



<p>― ¡Pártela en dos! ― Rosa aulló desde la masía.</p>



<p>Aguijoneado por los gemidos de ambas, me lancé desbocado en busca del placer. Curiosamente, cada vez que mi glande chocaba contra la vagina de mi novia, eran dos gritos los que oía.</p>



<p>―Fóllate a tus dos putas― gimió mi novia al advertir que la viuda sentía que era su coño el que recibía mi pene en su seno.</p>



<p>Desbordado por la pasión que mostraban esas mujeres, obedecí y tirando de su roja melena, machaqué su interior con mi virilidad sin contener mi violencia. Ese frenético cabalgar mandó al garete su cordura y berreando como cierva en celo, rogó que esparciera mi simiente en su interior.</p>



<p>―Preña a tu esclava― desde la pantalla, oí a Rosa contestar.</p>



<p>Que nuevamente adjudicara a Patricia el mismo estatus que se otorgaba a ella, me preocupó. Debatiendo entre aclarar el asunto y continuar, primó mi lado animal y sin contenerme ya más, exploté. Mi novia se estremeció al sentir mi semen inundando su cueva:</p>



<p>―Me encanta cuando eres un bestia.</p>



<p>Ese berrido me desconcertó y más cuando comprobé que en la Tablet, Rosa lloraba de alegría. No sabiendo qué hacer, ni cómo actuar, seguí acuchillando su interior hasta que exhausto me dejé caer en la bañera. Los continuos sollozos de la viuda me hicieron recordar que debía liberarla y mientras la pelirroja se abrazaba a mí, permití que su placer terminara.</p>



<p>―Gracias, gracias, gracias. Nunca olvidaré mi primera vez contigo― sollozó la viuda un segundo antes de que la comunicación entre nosotros se cortara&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">6</h1>



<p>Esa noche y asumiendo que debíamos seguir estudiando esos papeles, no salimos a ningún sitio a cenar. Poniéndome en faena, Patricia preparó unos sándwiches con los que calmar el hambre. Cuando retornó con ellos, me vio con la cara desencajada:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿Tan malo es? ― preguntó sentándose a mi lado.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―El Xavi que conozco no es el que aparece en estos papeles― señalé casi sin poder contener la furia: ― ¡Nunca me imaginé que todo en él fuera una fachada!</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Asumiendo que mi cabreo se debía a que había sacado a la luz otro desmán del difunto, rogó que se lo contara:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Aunque suene conspiratorio, creó una organización secreta con el único objeto de tomar el poder. Según estos documentos, tenía preparado su meteórico ascenso y que el próximo gobierno lo nombrara ministro. Tenía controlado a medio gabinete actual y a gran parte de la cúpula del partido de la oposición.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La gravedad del asunto la preocupó, pero lo que realmente le puso los pelos de punta fue cuando le mostré un pequeño papel que nos había pasado inadvertido en el primer examen y que resumía una reunión que había organizado una semana antes:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Como supuse&#8230; ¡te nombró sucesor al frente de su gente!</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Conteniendo mi enfado, le expliqué que según sus anotaciones habían sido cinco los participantes en la misma:</p>



<p>―Sé que fueron tres hombres y dos mujeres, pero nada más. Solo escribió sus iniciales.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Conjeturando con ellas, alucinó al escuchar que sospechaba que entre los asistentes podía estar un vicepresidente de las cortes, varios políticos e incluso uno de los responsables de la seguridad del Rey.</p>



<p>―No nos dejemos llevar por la histeria. Es imposible que haya llegado tan lejos en su locura.</p>



<p>―Espero que tengas razón, pero me temo que esa organización ha permeado en todos los estamentos del Estado.</p>



<p>La pelirroja se quedó muda al oírme y se puso a pensar. Tras unos segundos en los que el silencio se podía masticar, expuso el hecho que me negaba a aceptar:</p>



<p>―No tardarás en conocer su alcance. Lo más lógico es que alguno de sus subordinados dé el paso de presentarse para que puedas tomar el control tal y como su anterior jefe había establecido.</p>



<p>Con esa certeza machacando mi cerebro, nos fuimos a descansar.</p>



<p>Como todo el mundo considerará normal o evidente, esa noche dormí poco y medité mucho. La responsabilidad que el malnacido al que consideraba mi amigo había puesto sobre mis hombros no me permitió conciliar el sueño. Cada vez que intentaba cerrar los ojos, me imaginaba presidiendo el consejo de ministros escoltado por una plebe de acólitos incapaces de llevarme la contraria.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¿Qué voy a hacer?», dando vueltas en la cama, pensé al ver que me consideraban una especie de mesías al que adorar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por eso, amanecí de pésimo humor. Ni siquiera la luz del día pudo darme la claridad que necesitaba para enfrentar ese futuro. Indignado y apesadumbrado por igual, dije adiós a Patricia y me fui a trabajar. Al llegar al edificio donde ejercía mi puesto, mi estado mental me hizo ver en cada camarada de armas un miembro de las huestes de Xavi y desesperado me encerré en mi despacho.</p>



<p>Rumiando sobre lo que sabía de ellos, comprendí que el difunto los había organizado siguiendo la estructura de una logia masónica. De ser así, sería altamente jerarquizada y sus integrantes solo debían conocer a su mando inmediato y a una pequeña parte del resto.</p>



<p>«Yo así la hubiese diseñado», medité para mí: «Si alguien descubriera una fracción y la saca a la luz pública, el resto no correría peligro». Tampoco me pasó inadvertida la semejanza que tendría ese tipo de organización con la que había adoptado la ETA con sus tristemente famosos “comandos autónomos” a raíz de las últimas detenciones.</p>



<p>Seguía enfrascado en mis problemas cuando mi teléfono comenzó a sonar. Al contestar, el sargento Pavón me informó que tenía una llamada del general Álvarez desde el Líbano. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>―Pásemelo― dije a mi secretario mientras me preguntaba el motivo por el cual ese mando me llamaba.</p>



<p>Juro que pensé que quizás era para ponerse a mi disposición y por eso respiré cuando me dijo que la base Cervantes había sido objeto de un atentado:</p>



<p>―Gracias a su aviso, no hemos sufrido bajas entre nuestras tropas y los únicos muertos fueron los suicidas. ¡Quería ser el primero en decírtelo!</p>



<p>―Se lo agradezco, pero solo cumplía mi deber― respondí azorado por el reconocimiento del militar y que, olvidando la diferencia de rango, hubiese tomado el teléfono para notificármelo.</p>



<p>―Ojalá, tuviésemos muchos oficiales como usted en el ejército― añadió antes de despedirse incrementando mi sonrojo.</p>



<p>Al colgar, me sentía eufórico y preocupado. Eufórico por haber sido el responsable de salvar tantas vidas y preocupado por si eso conllevaría mi traslado a ese país árabe. Sin tiempo de pensar en sus consecuencias, recibí un email donde me requerían de inmediato en la oficina del subsecretario de Defensa. A pesar de la velocidad en que se estaban desarrollando los acontecimientos no olvidé que tenía programada una reunión con mi jefe y el resto de la sección de contraespionaje en la que trabajaba. Por eso, toqué la puerta del general Terán para hacerle saber que me habían puesto un compromiso al que no podía faltar.</p>



<p>―Juan, ya me lo han comentado. Vete y a tu vuelta pasa por mi oficina para que te informe del desarrollo del comité.</p>



<p>Aunque no me lo dijo, supe que ese bonachón estaba intrigado y que al retornar preguntaría cómo me había ido con el subsecretario. Asumiendo que yo lo haría si uno de mis ayudantes era citado por ese político, me despedí de él y con el maletín bajo el brazo, tomé el taxi que me llevaría a la sede del ministerio. Tras pasar el control de seguridad de ese edificio de la castellana, directamente me dirigí a la tercera planta donde estaba la oficina de Pedro Alboz.</p>



<p>&nbsp;Al presentarme ante el panel de secretarias, que como perros de presa velaban ante la puerta de su jefe, me hicieron pasar sin tener que pasar por la habitual sala de espera.</p>



<p>―Señor subsecretario, soy el teniente coronel Urbieta― cuadrándome, lo saludé al verlo acompañado de otras tres personas.</p>



<p>― ¡Por Dios! ¡Don Juan! ¡Soy yo quien debo mostrarle respeto! ― contestó mientras se levantaba y ante mi pasmo, besaba mi mano.</p>



<p>Ese saludo mafioso lo repitieron sus acompañantes haciéndome ver que todos ellos eran parte de la organización.&nbsp; Todavía con rubor en mis mejillas, hicieron alarde de su fidelidad a mí, deseando que bajo mi mandato Europa recuperara la hegemonía que nunca debió perder. Escuchándolos comprendí que los tentáculos de Xavi se habían extendido por todo el continente y que controlar España era solo la primera fase de su plan. Anonadado por el descubrimiento y porque el político me cediera su lugar frente a la mesa, me senté observándolos.&nbsp; Aunque sus caras me resultaron familiares, no los reconocí hasta oír sus nombres y sus cargos.</p>



<p>«¡Son la élite de los burócratas de este país!» exclamé para mí removiéndome incómodo en mi asiento al enterarme que todos ellos formaban parte de lo más alto de los estamentos del estado.</p>



<p>Particularmente me sorprendió la presencia entre ellos de Consuelo Mercado, una de las pocas mujeres miembro del Consejo de Estado. Sabiendo de la dureza de esa oposición y que solo una mente brillante podía aprobarla, concentré mi mirada en ella, desconociendo la reacción que esa rubia tendría al sentirse observada.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/377/77783820/77783820_054_7a29.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«No puede ser», recuerdo que pensé al ver que bajo la blusa sus pezones se erizaban.</p>



<p>El tamaño de sus atributos me hizo sospechar que el control que había ejercido el difunto sobre ella incluía el sexual y reconozco que en mi interior alabé el buen gusto de Xavi.</p>



<p>«¡Está buena!», me dije dándola un repaso con la mirada a su estupendo cuerpo.</p>



<p>Mi insistencia incrementó el nerviosismo de la dama y creí intuir que estaba a punto de correrse. Aceptando que tendría tiempo de comprobar qué tipo de dominio tenía sobre ella, pregunté a los presentes para qué me habían llamado. Tomando la voz cantante, Alboz respondió:</p>



<p>―Grande entre los Grandes, tenemos un problema.</p>



<p>Sorprendido por el título con el que se había referido a mí, pero sin perder la compostura, pregunté qué pasaba:</p>



<p>―El general Álvarez ha requerido sus servicios y sabiendo que su lugar es en Madrid me he tenido que inventar una excusa para evitar su traslado.</p>



<p>Asumiendo que no me iba a gustar, pedí al político que me informara del pretexto que había puesto. Sonrojado hasta la médula, respondió:</p>



<p>―Le he dicho que la ministra iba a nombrarlo subdirector del CNI.</p>



<p>Aunque ese puesto suponía un espaldarazo a mi carrera, no terminé de creérmelo y haciendo extensivas mis dudas a todos, únicamente señalé que era un empleo que debía ser ratificado por la ministra.</p>



<p>―Por eso, no se preocupe. Doña Paloma se quedó impresionada con usted y aunque no forme parte de la hermandad, no creo que ponga ningún reparo a firmar su nombramiento. Ya lo tengo preparado y solo espero su conformidad, para que esta misma tarde sea efectivo.</p>



<p>Debatiéndome entre la rabia que sentía al saber del poder de la organización, la certeza de que Lara y su madre me necesitaban y la ilusión que me hacía formar parte de ese organismo, decidí aceptar ese puesto como mal menor.</p>



<p>«Trabajando en el templo máximo del espionaje español me será más fácil descubrir hasta donde llega la “hermandad”», concluí mientras los únicos miembros que conocía me daban la enhorabuena.</p>



<p>Siendo todas entusiastas, la que me caló hondo fue la de Consuelo, ya que obviando la presencia de los demás, no tuvo empacho en restregarse contra mí mientras me la daba. Esa forma tan peculiar de felicitación ratificó mis sospechas de que mi ex colega había pasado por su alcoba. Queriendo confirmar ese extremo, al despedirme, le pedí que me acompañara a la salida.</p>



<p>En la soledad del ascensor y mientras la abogada me comía con los ojos, me acerqué a ella y susurré en su oído:</p>



<p>―Zorra, córrete para tu dueño.</p>



<p>Tal y como había pasado con Rosa, la abogada se puso a gemir presa del orgasmo que mi voz le había inducido, orgasmo que la acompañó mientras caminábamos hacia la puerta del ministerio.</p>



<p>―Mi señor― la escuché sollozar mientras intentaba disimular el placer que la consumía.</p>



<p>Confieso que me divirtió ver sus problemas para permanecer en pie y actuando como un cerdo, le pedí el teléfono antes de liberarla. Tecleando con dificultad en mi móvil mientras no dejaba de gozar, me lo dio.&nbsp; Guardándolo en la memoria, quise tener una prueba de su entrega y permitiendo que se tranquilizara, añadí que esa noche debía mandarme un video haciéndose una paja.</p>



<p>― ¿No prefiere ver en persona cómo su acólita obedece? ― preguntó con los ojos brillando de lujuria.</p>



<p>Que se autodenominara así resaltó más si cabe la clase de sumisión que Xavi le había obligado a acatar y extrañamente complacido al sentirme su dueño, repliqué que lo pensaría mientras levantaba el brazo llamando a un taxi.</p>



<p>―Cuando don Xavi murió, creí que nunca podría sustituirlo en mi corazón a pesar de haber un nuevo Grande entre los Grandes. Pero ahora que lo conozco sé que mi existencia tomará un nuevo impulso bajo su mando.</p>



<p>Esas palabras martirizaron mi vuelta a la calle Vitrubio. Aun así, confieso que cuando llegué a la oficina del General a informarle de mi ascenso, estaba contento. Tal y como me habían anticipado, antes de terminar la jornada, Alboz me anticipó que mi nombramiento saldría publicado al día siguiente en el BOE y que, por tanto, podía ya considerarlo efectivo. Sin siquiera agradecerle su intervención, salí rumbo a casa donde había quedado con mi novia. Sintiendo que era la única confidente en la que podía confiar, le expliqué lo sucedido y que tal y como ella había anticipado había conocido a cuatro de los integrantes de la organización.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Te lo dije.</p>



<p>Aceptando que era así, exterioricé mi sorpresa de lo rápido en que se habían dado a conocer y a ponerse a mis órdenes, cuando a todos los efectos yo era alguien ajeno.</p>



<p>―Para ellos no. Piensa que a buen seguro su conocimiento de la estructura de la hermandad es escaso y han dado por supuesto que eras el segundo en el escalafón tras tu amigo.</p>



<p>―Ex amigo― recalqué mientras le reconocía parcialmente avergonzado la forma en que confirmé con Consuelo que el dominio de Xavi sobre las féminas de su secta incluía el sexual.</p>



<p>&nbsp;Lejos de enfadarse, se partió de risa al escuchar cómo la había hecho correrse en mitad del ministerio. Su falta de celos azuzó mi sinceridad y sin entrar en mucho detalle, le conté la orden que había dado a la mujer y su respuesta.</p>



<p>―Llámala y dile que venga― tanteando el terreno, me pidió.</p>



<p>Al preguntar el motivo de su pedido, contestó:</p>



<p>―Si quieres desmontar la hermandad, necesitarás mi ayuda y la mejor forma de llevarlo a cabo es que sus miembros sepan que después de ti, ¡estoy yo!</p>



<p>Juro y pongo la mano en el fuego que no vi nada extraño en sus palabras y que solo creí que el sentido práctico de la ejecutiva era el que la había impulsado a decírmelo. Por ello tomando el móvil, marqué el número de la abogada y le exigí que presentase de inmediato ante nosotros.</p>



<p>Mientras esperábamos su llegada, Patricia me comentó si consideraba a Rosa capaz de erigirse en la tercera pata de la hermandad para que entre los tres controláramos a la totalidad de sus integrantes.</p>



<p>―Lo dudo― respondí pensando en el carácter de la viuda y que bastante tenía con educar a mi ahijada y llevar la casa.</p>



<p>―Entonces, tendremos que buscarnos a otra. ¿Y qué opinas de la zorrita que me vas a presentar? ¿Crees que tiene la capacidad de gestionar esa responsabilidad?</p>



<p>―Para llegar donde está con solo veintisiete años tiene que ser un cerebrito. Lo que no sé es si tiene los arrestos suficientes.</p>



<p>―No tardaremos en saberlo― contestó con una sonrisa al oír que alguien tocaba el timbre.</p>



<p>Asumiendo que era la rubia fui a abrir acompañado por Patricia. Lo que nunca preví fue que Consuelo apareciera vestida como una puta y menos que al presentar a la pelirroja como mi segunda, la mujer se echara a sus pies jurándole fidelidad. Tras unos segundos de turbación, mi novia la levantó del suelo y demostrando lo bien que se había recuperado de la sorpresa, afianzó el lugar en la organización mordiendo los labios de la recién llegada.</p>



<p>―Segunda Grande entre los Grandes― suspiró al sentir los dientes de su señora mientras temblaba de alegría.</p>



<p>&nbsp;La entrega que mostró esa mujer me impactó y por eso solo pude seguirlas cuando fueron al salón. Una vez ahí, señalando el mini bar, mi novia le ordenó que nos pusiera una copa. De inmediato, obedeció y mientras nos la servía, Patricia aprovechó para pedirme que la siguiera la corriente.</p>



<p>― ¿Qué vas a hacer?</p>



<p>Sin alzar la voz, comentó:</p>



<p>―Cariño, por ahora, piensa que esta zorrita acaba de perder la razón de su existir y que por su adoctrinamiento se siente desamparada. Debemos demostrarle quién manda y que, a nuestro lado, no tiene nada que temer.</p>



<p>Desconociendo cómo se lo iba a aclarar, di mi consentimiento. Ajeno a lo que la prueba a la que la iba a someter, recogí de manos de Consuelo el whisky y observé cómo después le daba a Patricia el suyo. Nada más ponerlo en su poder, la rubia se quedó aguardando una orden que no tardó en llegar:</p>



<p>―Desnúdate para que tus dueños puedan comprobar la mercancía― escuché a mi novia decretar.</p>



<p>Cuando ya creía que la abogada iba a protestar, sonrió y denotando una clara satisfacción, se puso a desabrochar la blusa que llevaba con estudiada sensualidad.</p>



<p>«Esto no me puede estar pasando», pensé mientras veía caer un botón tras otro de la prenda.</p>



<p>Poniendo a prueba mi capacidad de sorpresa, Consuelo parecía realizada al ir descubriendo lentamente su escote, pero lo que me dejó paralizado fue la determinación que leí en los ojos de mi novia al ver ese striptease.</p>



<p>«Parece un ave de presa oteando a su próxima víctima», sentencié para mí, impresionado mientras la mujer dejaba caer al fin la camisa.</p>



<p>Dotada de unas ubres que para sí quisieran muchas actrices porno y mirándonos con total adoración, la abogada se llevó las manos al corchete de su sujetador.</p>



<p>―Detente. Antes de verte las tetas, quiero comprobar su textura― levantándose del sofá, le anticipó la pelirroja.</p>



<p>Siguiendo al pie de la letra sus palabras, Patricia llegó hasta ella y se puso a valorar con las dos manos el pecho de la mujer.</p>



<p>―Para ser una picapleitos, tienes una delantera decente― comentó mientras le pegaba sendos pellizcos en los pezones.</p>



<p>―Gracias, mi señora― alcanzó a musitar al sentir las yemas de la que consideraba su superiora jugando con sus areolas.</p>



<p>Desde mi asiento observé, que no contenta con ello, mi novia fue la encargada de liberar esas dos maravillas para acto seguido decirle que se aproximara a mí para que yo también pudiese apreciar la naturaleza de los pechos que nos ofrecía. A pesar de saber que esa mujer había sufrido un lavado de cerebro y que por tanto nunca podría rehusar la orden, me sorprendió ver tanto la rapidez con la que llegó ante mí, como la felicidad que mostró al darse cuenta que no era inmune a sus encantos.</p>



<p>―Soy su leal servidora― declaró mientras ponía los senos al alcance de mi boca.</p>



<p>Rompiendo la moralidad de la que hacía siempre gala, me vi recorriendo con la lengua las areolas de la mujer mientras ella gemía de gozo.</p>



<p>―Zorra, tienes prohibido correrte antes que alguno de tus dueños te dé permiso.</p>



<p>El insulto en vez de apaciguar la calentura de Consuelo la incrementó y mordiéndose los labios, se quedó temblando mientras yo terminaba de explorar la totalidad de sus pechos. Queriendo participar, Patricia se acercó y en vez de usar la lengua para recorrer esas dos maravillas, se dedicó a dar mordiscos en ellas mientras menospreciaba la calidad de las mismas:</p>



<p>―Pareces una vaca suiza. No me imagino el tamaño que adquirirán estas ubres cuando mi marido te preñe como vulgar ganado.</p>



<p>Increíblemente esos reiterados insultos provocaron una extraña alegría en su rostro y casi sin poder respirar de la emoción, la abogada sollozó:</p>



<p>―Mi vagina, mi útero y mi cuerpo son de mis dueños&#8230; y nada me haría más feliz que los usaran para tener descendencia.</p>



<p>Que una profesional como ella, asumiera que todo su ser era nuestro me reveló la profundidad del adiestramiento al que había sido sometida y curiosamente me pregunté cuántas como ellas tendría a mi disposición.</p>



<p>&nbsp;―Ya basta de premios, ¡puta! Sepárate y muéstranos el resto de nuestra propiedad― pegándola un empujón, mi novia le espetó.</p>



<p>En mi ingenuidad vi un rastro de celos en esa violencia y por eso preferí quedarme callado y no mostrar mi disgusto. No tardé en saber que me equivocaba porque, mientras Consuelo comenzaba a deslizar la falda, mi novia susurró en mi oreja que no debía mostrarme tan magnánimo con la sumisa o perdería mi autoridad.</p>



<p>― ¿Tú como lo sabes? ¿Acaso has practicado esto antes? ― pregunté.</p>



<p>―Cariño, me eduqué en una comuna donde todo el mundo era libre de mostrar el tipo de sexualidad que le gustaba. Y por supuesto que había, entre la gente que vivía ahí, personas que necesitaban un amo o una dama que los dirigieran.</p>



<p>Alucinado con esa confidencia, reconocí interiormente mi total desconocimiento sobre el asunto y la dejé al mando. Para entonces, la rubia se había quedado en bragas, si es que se puede llamar braga al trozo de tela que cubría parcialmente su sexo dejando expuesto la totalidad de su trasero. La belleza de esas nalgas me impresionó y babeando observé como el propio exhibicionismo de Consuelo la hacía exponer sus virtudes ante nosotros.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/377/77783820/77783820_117_7f12.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Tiene un culo demasiado flácido para mi gusto― señaló la pelirroja cuando sin previo aviso le soltó un sonoro azote.</p>



<p>A pesar de la rudeza del mandoble, los cachetes de la rubia apenas temblaron confirmando ante mis ojos que esa apreciación carecía de fundamento.</p>



<p>«Tiene un culo cojonudo», excitado concluí al percatarme de las ganas que tenía de hincarle el diente.</p>



<p>Siguiendo las órdenes de mi novia, la chavala se despojó de la última prenda que conservaba y demostrando que tenía carácter a pesar de sentirse y saberse nuestra, se encaró ante la pelirroja diciendo:</p>



<p>―No encontrará un solo vello que le impida ver mi coño en plenitud.</p>



<p>Descojonada por la rebeldía de su víctima, Patricia se echó a reír:</p>



<p>―Desde tan lejos, tu amo no puede comprobar esas palabras.</p>



<p>Mientras recorría la distancia que le separaba de mí, Consuelo no dejó de sonreír y segura de que apreciaría el esmero con el que se había depilado antes de verme. Ya a mi lado, usó sus yemas para separar los pliegues que daban entrada a su coño. Lo que nunca previó fue que llegando por detrás Patricia aprovechara para insertarle dos yemas en su sexo y menos que mordiendo su oreja, le ordenara que se corriera.</p>



<p>Esa invasión de su intimidad y la orden causó un maremoto al que no fue inmune y gruñendo como una cerda, su cuerpo colapsó ante mis ojos. No comprendí las risas de mi novia cuando me rogó que le pasara mi vaso y menos que bebiéndose de un trago el whisky, se lo diera a la mujer para que se lo rellenara.</p>



<p>―Tu amo no quiere alcohol, sino tu flujo. Exprime tu coño y no pares hasta que rebose― le ordenó al ver que se dirigía al minibar.</p>



<p>Completamente pasmado, observé que la abogada se tumbaba en el suelo y se ponía a pajear pegando gritos de placer. Si ya eso era suficientemente excitante, Patricia lo hizo más cuando despojándose de su vestido me rogó que le hiciera el amor. Como impulsado por un resorte, la tomé entre mis brazos y tras desgarrar el tanga que llevaba todavía, liberé mi erección.</p>



<p>―Amor, demuestra a nuestra sierva, que es a mí a quien amas― musitó mientras se dejaba caer sobre mi pene.</p>



<p>La humedad con la que me recibió fue una muestra más de que la situación la había puesto cachonda y ya sin recato alguno, mordí sus pechos al verla empalada.</p>



<p>― ¡Dios! ¡Cómo me gusta que me folles con alguien mirando! ― gritó al tiempo que comenzaba a moverse sus caderas.</p>



<p>Al ser eso algo que ya habíamos hecho con Rosa, no tuve a mal complacer su deseo. Llevando las palmas de mis manos a su trasero, forcé su entrega profundizando las embestidas mientras oía el chapoteo que provocaban los dedos de Consuelo al pajearse.</p>



<p>―Zorra, observa como el Grande entre los Grandes hace disfrutar a su esposa― consciente de su presencia, la espetó.</p>



<p>Resultado de esa observación, la rubia cayó en una especie de trance y temblando de lujuria, siguió rellenando el recipiente sin dejar de babear. Confieso que me preocupé al reparar en que la rubia tenía los ojos en blanco, pero entonces muerta de risa Patricia me aclaró lo que pasaba:</p>



<p>―Aunque me habían hablado de que ocurría entre las sumisas siempre creí que era una exageración.</p>



<p>― ¿De qué hablas? ― exclamé exasperado creyendo que la abogada estaba sufriendo.</p>



<p>―Del éxtasis de la esclava― replicó desternillada.</p>



<p>― ¿Qué coño es eso? ― insistí mientras la pelirroja volvía a empalarse con decisión.</p>



<p>Denotando que en cuestión de sexo me daba mil vueltas, contestó:</p>



<p>―Es el estado sumun del placer y que, según los versados en la materia, solo alcanzan las almas sumisas. De ser cierto, Xavi no la convirtió en lo que es. Solo intensificó lo que traía de fábrica.</p>



<p>Si ya eso me traía confundido y excitado, lo que realmente demolió cualquier rastro de moralidad que me quedara, fue oírla decir que teníamos el deber de premiar a nuestra esclava tomando posesión de ella al terminar de hacer el amor entre nosotros.</p>



<p>― ¿Estás insinuando que debo follármela?</p>



<p>―Sí y no. Me da igual cuál de sus agujeros uses, pero debe sentirse premiada por ti mientras calma la sed en mi coño.</p>



<p>La imagen de Consuelo bebiendo de ella despertó su ya exacerbada lujuria y acelerando la velocidad con la que cabalgaba sobre mí, se lanzó en persecución del placer gritando que se corría. No pasaron más que unos segundos antes de que advirtiera en ella las señales de un orgasmo tan brutal como buscado y contagiándome del mismo, mi pene explotó llenando de semen su interior. Sentirse llena, no apaciguó su calentura y reanudando con alegría su galope, buscó y consiguió exprimir hasta la última gota de mis huevos. Momento en el cual, descojonada, me informó que era el turno de Consuelo.</p>



<p>Con mi pene exhausto, pedí que me dejara descansar y me diese tregua. Riendo casi a empujones me obligó a pasar al otro sofá, dejando el grande a su entera disposición.</p>



<p>―Zorra, dale el vaso a tu dueño y ven conmigo.</p>



<p>La rubia incapaz de ocultar su felicidad me dio la cosecha que había conseguido reunir entre sus piernas y pacientemente esperó a que la probara.</p>



<p>―Está riquísimo― afirmé dando un primer sorbo.</p>



<p>Una sonrisa iluminó su cara al oírlo y recordando la orden de Patricia, se giró hacia ella.</p>



<p>―Tengo el coño rebosando de la semilla de tu señor― señaló mientras le mostraba el blanco producto de nuestra lujuria que lucía entre las piernas: ― ¿Te apetece probarla?</p>



<p>―Sí, señora― musitó con alegría al ver en qué consistía su premio.</p>



<p>―Pues ven y date un banquete. Devora todo lo que puedas mientras me lo comes.</p>



<p>No hizo falta que insistiera y hundiendo la cara entre sus muslos, se puso a recolectar con gran ansia ese blanco manjar. Desde mi asiento, miré como mi novia y esa mujer se entregaban a Lesbos. Y aunque siempre me había parecido un tema que no iba conmigo, de pronto mi pene renació con fuerza al ver las blancas nalgas de Consuelo expuestas hacía mí.</p>



<p>Actuando como un mirón mientras intentaba conciliar el dictado de mis hormonas con mi renuencia a hacer un trio, no me quedó otra que callar y observar. Desde el otro sofá, fui testigo del profundo gemido que salió de la garganta de Patricia al notar el aliento de la abogada cerca de su pezón.</p>



<p>― ¡Sigue! ¡Me vuelve loca! – gritó descompuesta cuando, recogiendo su areola entre los labios, Consuelo empezó a mamar de su pecho mientras comenzaba a torturar su clítoris.</p>



<p>Sin dejar de masturbarla, durante unos minutos alternó de un pecho a otro y con la confianza que le daba los berridos de la pelirroja, hasta que decidió que era tiempo de volver a probar a qué sabía el sexo de su señora. En silencio, con lentos besos fue bajando por su torso mientras mi novia se retorcía.</p>



<p>― ¡No pares! ― aulló cuando tomando un descanso, nuestra nueva sumisa cesó de deslizarse y es que su calentura era tal que incorporándose y casi chillando, exigió que continuara.</p>



<p>Por raro que parezca, sonreí al comprobar lo mucho que Patricia deseaba que le comiera el coño y por eso, interviniendo di un azote en el culo de la rubia repitiendo su orden:</p>



<p>― ¡Comételo de una vez! ¡So puta!</p>



<p>No sé si fue el azote, la orden o el insulto, pero me dio lo mismo. Descojonado, observé que había conseguido mi objetivo al verla recorrer los pliegues de mi pareja con su lengua. El agudo chillido con el que Patricia nos regaló al experimentarlo fue suficiente estímulo para que Consuelo perdiera los estribos y se lanzase a devorar su coño como posesa. Usando sus dedos para follarla mientras su boca se regocijaba recogiendo mi semen entre los labios y el atormentado botón, no tardé en comprobar que la pelirroja se corría dando gritos. No queriendo inmiscuirme todavía pero totalmente excitado, me levante para ver mejor cómo disfrutaban del amor lésbico.</p>



<p>―Grande entre los grandes, fóllate a nuestra putita― suspiró mi novia.</p>



<p>Escuchando que se refería a mí usando el título con el que me conocían en la hermandad, comprendí que su intención era cimentar nuestro dominio sobre la burócrata y mientras Patricia se debatía entre un clímax tras otro, decidí dejar a un lado los reparos de participar. &nbsp;Además de ello, viendo el modo en que la rubia meneaba el culo al comerse ese coñito, comprendí que, además de ser su deber, Consuelo me estaba invitando. Por ello, finalmente cedí y le incrusté de un solo golpe mi pene en su interior. El chillido de la rubia al experimentar mi avasallador ataque, provocó que la pelirroja abriera los ojos para ver qué pasaba y al comprobar que estaba poseyéndola, con voz llena de lujuria, me soltó:</p>



<p>― ¡Dale su premio a nuestra guarra! ¡Se lo merece!</p>



<p>Aunque para entonces no me hacía falta su aprobación, me alegró saber que estaba de acuerdo y con mayor énfasis, cabalgué sobre mi nueva montura. El ritmo brutal que imprimí, junto con la excitación que ya acumulábamos los tres, hizo que no tardáramos en corrernos y mientras derramaba mi simiente en su interior, escuché los aullidos de la abogada:</p>



<p>―Mi amo y señor, disfrute de su esclava.</p>



<p>Impresionado con su entrega, seguí galopando sobre su grupa hasta que ordeñé por completo mis huevos y mi verga perdió su dureza. Agotado, me dejé caer al suelo mientras sobre el sofá mi novia y nuestra recién estrenada amante se besaban sin parar.</p>



<p>Os confieso que creí que ahí acababa todo y que la presencia en casa de la joven ya no tenía sentido, pero entonces cogiéndola de la mano, Patricia me soltó:</p>



<p>― ¿Nos acompañas al cuarto?</p>



<p>Intrigado, pregunté para qué.</p>



<p>La puñetera pelirroja me lo aclaró diciendo:</p>



<p>―Me toca comerle el coño… y que, al terminar, me des el mismo tratamiento.</p>



<p>Alucinado abrí los ojos de par en par y cuando creía que nada me podía sorprender, muerta de risa, añadió:</p>



<p>―Aunque todavía no lo hemos hablado, puede que esta guarra tenga el carácter que necesitamos para ser la tercera pata de la organización.</p>



<p>Y girándose hacia ella, le preguntó si se sentía capacitada de dirigir una facción de la hermandad. La chavala necesitó unos segundos antes de contestar:</p>



<p>―Soy capaz y estoy dispuesta.</p>



<p>En su tono descubrí que quería algo a cambio. Que fuera capaz de plantear condiciones a pesar de su adoctrinamiento me hizo saber que era la elegida y directamente pregunté qué deseaba. Hablándome por primera vez de tú, contestó:</p>



<p>―Nunca me atreví reconocérselo a nadie, pero no me sentiré totalmente realizada hasta que me desvirgues el culito.</p>



<p>Mi carcajada resonó en el pasillo&#8230;</p>


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<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/377/77783820/77783820_105_a4b4.jpg" alt="" width="505" height="758"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;La Hermandad, el poder oculto que amenaza Europa 2&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 May 2026 08:31:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[dominación]]></category>
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					<description><![CDATA[3 De madrugada, me despertó una presencia. Confieso que me aterró que fuera Rosa y que hubiese decidido que ya estaba preparada para entregarse a mí. Por eso, respiré y de qué manera cuando comprendí que era mi ahijada la que se había metido entre mis sábanas. Al saber que era la cría, dejé que se acomodara junto a mí y seguí durmiendo hasta que a la mañana siguiente finalmente abrí los ojos para descubrir a Rosa mirándonos embelesada. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; ―Que se haya cambiado de cama, demuestra lo mucho que te quiere― susurró luciendo una sonrisa de oreja a oreja. [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading">3</h1>



<p>De madrugada, me despertó una presencia. Confieso que me aterró que fuera Rosa y que hubiese decidido que ya estaba preparada para entregarse a mí. Por eso, respiré y de qué manera cuando comprendí que era mi ahijada la que se había metido entre mis sábanas. Al saber que era la cría, dejé que se acomodara junto a mí y seguí durmiendo hasta que a la mañana siguiente finalmente abrí los ojos para descubrir a Rosa mirándonos embelesada.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Que se haya cambiado de cama, demuestra lo mucho que te quiere― susurró luciendo una sonrisa de oreja a oreja.</p>



<p>&nbsp;Que no mostrara rastro de celos por que la hubiese dejado en mitad de la noche para dormir conmigo, me reveló que no me veía como alguien que le quisiese robar el cariño de su hija sino como aquel con el que compartiría la paternidad de su retoño.</p>



<p>―Creo que debemos hablar― respondí mientras evitaba mirar más allá de sus ojos verdes.</p>



<p>Creyendo quizás que iba a pedirle que me dijera cuando preveía que sería capaz de convertirse en mi amante, me abrazó y poniendo mi cara entre sus pechos, me pidió nuevamente qué le diese un respiro.</p>



<p>―Siempre te he deseado, pero tengo demasiada reciente la muerte de Xavi.&nbsp; Me urge quizás más que a ti que me des tu cariño y ser tu mujer, pero te ruego que no insistas.</p>



<p>Que me ratificase que no solo estaba de acuerdo con los designios de su marido, sino que era algo que veía como la culminación de un deseo que había mantenido oculto, me dejó helado y balbuceando señalé si estaba seguro de lo que decía.</p>



<p>―Desde que me quedé viuda no he hecho otra cosa más que pensar en lo que Xavi me dijo cuándo sabía que iba a morir.</p>



<p>― ¿Qué te dijo? ― pregunté intrigado y preocupado por igual.</p>



<p>Acariciando mi pecho como había hecho la noche anterior, contestó:</p>



<p>―Me aseguró que no debía de sufrir con su ausencia, porque había hablado acerca de mí contigo y que te habías comprometido a cuidarnos.</p>



<p>Mi cara de sorpresa debió ser total porque mirándome a los ojos quiso saber si su marido le había mentido. No pude faltar a la verdad y tuve que confesar que nada sabía del tema hasta que leí la carta. Pero que ni entonces ni cuando su suegro me lo confirmó, lo había creído.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/28/96178102/96178102_030_4e25.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;― ¡Qué vergüenza! – comenzó a sollozar mientras intentaba taparse con mis sábanas: ― ¡Debes pensar que soy una puta!</p>



<p>La humillación que leí en ella ratificó en mí el convencimiento de que ambos habíamos sido víctima de un engaño y abrazándola, susurré que para mí nada había cambiado y que seguía viéndola como mi mejor amiga. Mi compresión añadió otro clavo a su condena y desmoralizada intentó zafarse de mí. Cuando ya casi se había liberado de mi abrazo, supe que si la dejaba marchar nunca volvería a verla y por eso reteniéndola con fuerza, me vi forzado a decir:</p>



<p>―Desde ahora me ocuparé personalmente de ti de Lara y nada os faltará.</p>



<p>― ¿Solo eso? ―levantando la mirada, preguntó.</p>



<p>Recordando lo que me había dicho su suegro sobre ella, añadí:</p>



<p>―Tendrás en mi un faro al que agarrarte y si veo que te desvía, sabré devolverte al camino.</p>



<p>Increíblemente, se tranquilizó y con los pezones marcándose bajo el camisón, me pidió que le prometiera hacerle ver no solo cuando se equivocaba sino también cuando estuviera molesto con ella.&nbsp; La ilusión de su tono me hizo reír y soltándole una sonora nalgada, bromeé pidiéndole que me trajese el desayuno o me cabrearía con ella. Debo de decir que me quedé pasmado al ver la alegría con la que se levantaba mientras se sobaba el trasero.</p>



<p>―Ahora vuelvo― comentó antes de salir corriendo por el pasillo.</p>



<p>&nbsp;Al quedarme solo, comprendí lo que había hecho y que, aunque no lo quisiera reconocer había dado motivos para que esa mujer pensase que llegaría el día en que se convertiría en algo más que una amiga.</p>



<p>―Soy un imbécil― murmuré molesto conmigo mismo.</p>



<p>Seguía lamentando lo sucedido cuando Lara despertó y estirándose sobre la cama, me preguntó si ya era hora de levantarse. Cuando le reconocí que era tarde, esa endemoniada criatura me comentó si me iba a bañar con ella.</p>



<p>―Papá siempre lo hacía― musitó al ver la extrañeza con la que recogía la pregunta.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Sonriendo, me levanté y preparé la bañera mientras la enana seguía tirada en la cama. Queriendo que esa vez fuera de su agrado y así hacerle olvidar, aunque fuera momentáneamente, que era huérfana, esperé que se llenara de espuma antes de decirle que ya estaba lista. Como la bebé de tres años que era, tuve que ayudarla y despojándole de la camiseta, dudé si hacer lo mismo con sus bragas. Aunque era su padrino, y no había nada malo, preferí dejárselas para que su madre no pudiese nunca echarme en cara ese acto tan carente de segundas intenciones.</p>



<p>―Vamos. Báñate conmigo― lanzándome agua me pidió.</p>



<p>Que esa mocosa hubiese tenido el temple de atacar antes de declararme la guerra me hizo reír y metiéndome en calzoncillos, respondí a la agresión expulsando con los mofletes un buen chorro sobre su cara. Mi contrataque despertó su espíritu combativo y sin dejarse intimidar, buscó venganza repitiendo el gesto con tan mala suerte que no impactó en mí, sino en su madre que llegaba con una bandeja.</p>



<p>―Mamá. Entra con nosotros.</p>



<p>Girándose hacia mí, Rosa buscó mi aprobación. Haciéndole ver que llevaba ropa interior, se la di. Al fin y al cabo, era como si llevase un bañador. Lo que nunca anticipé fue que iba a descubrir que no llevaba nada bajo el camisón, cuando lo dejó caer y totalmente desnuda, se metió en la bañera.</p>



<p>«Por dios, ¡qué peras!», exclamé para mí al ver los dos portentos con los que la naturaleza la había dotado y que a pesar de su enorme volumen se mantenía firmes y duros, aunque no fuera una adolescente.</p>



<p>Curiosamente la admiración que leyó en mis ojos le dio la seguridad que necesitaba y sin ocultar a mi vista el tamaño que habían adquirido sus pezones, comenzó a restregar a Lara con una esponja.</p>



<p>―Padrino, los domingos cuando papá tenía tiempo de bañarse con nosotras era él quien enjabonaba a mamá.</p>



<p>Indeciso de cómo actuar miré a mi comadre. Ella misma me informó qué hacer cuando me dio el jabón.&nbsp; Cortado y excitado por igual comencé a recorrer la piel de su cuello con la pastilla sin atreverme ir más allá. Haciéndome ver que no ponía límites a mis caricias, llevó mis manos hasta sus pechos en silencio. No pude rechazar la tentación y cogiendo esas dos maravillas entre mis dedos, tanteé su peso antes de atreverme a regalarle un suave pellizco en una de sus areolas. El dulce gemido que pegó con esa caricia fortaleció la erección que ya lucía entre mis piernas, pero no por ello me quedé ahí. Bajando por su espalda, llevé mis yemas hasta su culo y me puse a amasar sus nalgas sin pudor alguno.</p>



<p>―Pensaba que nunca volvería a sentir esto― sollozó mientras involuntariamente rozaba mi trabuco con el muslo.</p>



<p>Al advertir mi dureza, se puso roja y bajando todavía más el tono de su voz, me preguntó si era por ella. No pudiendo negar era la responsable de dicha erección, le pedí perdón por haberme dejado llevar y avergonzado hui de ahí, dejando a la madre y a la hija solas. Rosa no hizo intento alguno por detenerme, pero cuando a los cinco minutos salió del baño envuelta en el albornoz y yo ya estaba vestido, no le importó acercarse a mí. Obviando que mi ahijada iba a aparecer por el cuarto, musitó en mi oído:</p>



<p>―No tenías que haberte ido. Para mí, ha sido importante saber que te atraigo y que cuando me entregue a ti, no solo cumplirás con tu compromiso, sino que lo harás por gusto.</p>



<p>Juro que no supe qué decir y menos qué hacer cuando ratificando sus palabras me besó restregando su cuerpo todavía mojado contra mí.</p>



<p>― ¡Para! ¡No ves que Lara podría vernos! ― le advertí preocupado.</p>



<p>Estremeciéndose entre mis brazos, levantó la cara y con el deseo impregnando su mirada, contestó:</p>



<p>―Conozco tu intención de que guarde luto y que antes de plantearme disfrutar de ti, debo demostrar que estaré a tu altura. Pero no sé si podré resistir la atracción que siento y temo defraudarte.</p>



<p>Que tergiversara la situación y me achacara a mí la decisión de postergar su entrega, me dio la oportunidad que estaba buscando y acariciando brevemente su culo mientras le mordía la oreja, comenté:</p>



<p>―Como bien dices, debes hacerte acreedora a mis desvelos y mientras no me convenzas de que te mereces mi cariño, no volveré a tocarte.</p>



<p>El suspiro de placer que brotó de su garganta al sentir que la ponía a prueba me alertó de que me había equivocado de estrategia aún antes de escucharla contestar entre dientes:</p>



<p>―Ahora ya tengo claro lo que deseas&#8230; ¡tengo que hacer que te enamores de mí!</p>



<p>Por si fuera poco, posando su mano en mi entrepierna, musitó:</p>



<p>―Desde ahora te prometo que te voy a mimar como ninguna de las zorras que acostumbras visitar lo habrá hecho.</p>



<p>La llegada de su retoño hizo inviable que corrigiese el error y diese marcha atrás. En vez de eso, me dirigí a comer algo. En el comedor de la masía, su dueño me estaba esperando con una sonrisa. Mientras desayunábamos pan con tumaca y un café, el anciano me dio las gracias por haber cambiado de actitud con su nuera y sugirió que le acompañara a ver la fábrica de embutidos. Comprendiendo que de alguna forma se había enterado del baño que había compartido con Rosa, preferí no tocar el tema y acepté ir a visitar su empresa.</p>



<p>De esa forma, diez minutos después estábamos saliendo de la masía. A pesar que los manjares que elaboraban allí formaban parte de mi dieta desde hacía casi dos lustros gracias a mi amigo, jamás en mi vida había visitado esas instalaciones y por eso me impresionó que una fábrica tan moderna estuviese situada en mitad del campo. Pero lo que me dejó totalmente descolocado fue que me fuera presentando a los operarios que laboraban allí como el nuevo dueño diciéndoles además que me consideraba su hijo. Sé que muchos de ellos consideraron o más bien asumieron que yo era fruto de una relación extramarital del anciano al ver sus caras y sin decir nada, lo seguí entre las máquinas.</p>



<p>Como todo es susceptible de empeorar estábamos visitando el laboratorio cuando don Pere recibió una llamada y su rostro mutó entre la indignación y la sorpresa. Intrigado, esperé a que colgara para preguntar qué ocurría. Conteniendo la ira, el payes contestó:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/28/96178102/96178102_070_2b1c.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Chaval, se te están acumulando los problemas.</p>



<p>― ¿De qué habla?</p>



<p>―Por lo visto, tienes visita. Una tal Patricia ha llegado a la masía y quiere verte.</p>



<p>No tuve que ser un genio para comprender que la pelirroja había decidido darme una sorpresa. Asumiendo que se había presentado como mi novia, comencé a tartamudear una disculpa haciéndole ver que nada tenía que ver con su presencia. Esperando una gran bronca de su parte, juro que me quedé mudo al oírle contestar:</p>



<p>―Te aconsejo que ates cortas a tus pupilas o terminarán peleándose entre ellas. Sé que antes de hacerte cargo de mi nuera tenías una vida y por eso no puedo criticarte. Pero ahora, tendrás que hablar con ellas y definirles las funciones que esperas de cada una. Te lo digo por experiencia. Un hombre debe saber establecer unas reglas básicas si quiere que su hogar sea feliz</p>



<p>― ¿Qué me sugiere? ― repliqué al darme cuenta de que veladamente me estaba insinuando que podía quedarme con las dos.</p>



<p>―Eso depende. En mi caso, Nuria aceptó que una vez a la semana durmiera en la cama de mi querida y que un par de veces al año, pasáramos un fin de semana los tres juntos. Pero hay otras soluciones y eso es decisión tuya.</p>



<p>Alucinando con esa confesión tan íntima, pregunté qué otras había. Descojonado el puñetero viejo, respondió:</p>



<p>―Los árabes normalizan la situación viviendo con todas sus mujeres en la misma casa.</p>



<p>Confieso que a pesar de mi conocida voracidad sexual apenas había protagonizado un par de tríos y por eso su postura me escandalizó:</p>



<p>―No creo que ni Rosa ni Patricia se merezcan algo así y menos que lo aceptaran.</p>



<p>Definiendo sin recato alguno que pensaba al respecto, don Pere rebatió mis palabras diciendo:</p>



<p>―Hijo, la vida es demasiado corta para dejarse imponer unas reglas morales que no existen en la naturaleza. ¡La monogamia es producto de la cultura occidental! Si la vida te da la oportunidad de disfrutar de varias mujeres, no veo porqué debes conformarte con una sola.</p>



<p>Sin llegar a entender al viejo, contesté que lo pensaría y que ya le diría algo.</p>



<p>―A mí, no. ¡A ellas! ― replicó muerto de risa mientras insistía en que debíamos volver a la masía y así evitar que mi novia o su nuera aprovecharan mi ausencia para sacar las uñas.</p>



<p>&nbsp;El descaro de don Pere dando por sentado que finalmente me quedaría con ambas me intrigó y de retorno a su mansión, no pude dejar de pensar en cómo era posible que se tomara con tanta tranquilidad mi dilema. Meditando al respecto comprendí que, lejos de ser un hombre moderno, por su forma de pensar era un machista empedernido que consideraba a las mujeres consideraba poco más que un útero con el que prolongar su estirpe.</p>



<p>«Puedo ser un golfo, pero no un cerdo» me dije mientras recorríamos los campos de vuelta.</p>



<p>Reconozco que estaba acojonado cuando entré a la casa y que no sabía qué me iba a encontrar. Había barajado desde que Rosa la hubiese puesto de patitas en la calle, a qué Patricia se hubiese marchado furiosa al enterarse de que la viuda de mi amigo barajaba entregarse a mí. Pero lo que jamás pasó por mi cabeza fue verlas charlando animadamente y en bikini en la orilla de la piscina.</p>



<p>«¿Qué ocurre aquí?» me pregunté al comprobar que el ambiente entre ellas era distendido.</p>



<p>No sabiendo cómo actuar las saludé desde la escalinata. Al oírme Patricia corrió hacia mí y pegando sus tetas a mi pecho, murmuró lo mucho qué me había echado de menos mientras me besaba.</p>



<p>―Podías haberme avisado de tu llegada― le recriminé sin alzar la voz.</p>



<p>―Quería darte una sorpresa― contestó y alegremente añadió: ―Este sitio es una maravilla y tus amigos son un encanto.</p>



<p>Parcialmente aliviado de que la hubiesen recibido bien, fui donde Rosa y le di las gracias. Marcando el terreno por primera vez a la que consideraba su rival, me dio un beso en la comisura de los labios preguntando únicamente qué me había parecido la fábrica.</p>



<p>―Impresionante― contesté cortado mientras de reojo observaba la reacción de mi novia.</p>



<p>O no se dio cuenta del breve pico o no le dio la menor importancia, ya que señalando que no venía preparado para la piscina, sugirió que me fuera a poner un bañador.</p>



<p>―Por mí, puedes nadar desnudo― comentó la morena sin recato alguno.</p>



<p>Avergonzado, no respondí y me fui a cambiar. Mientras iba hacia mi cuarto, doña Nuria me informó de que iban a llevar a su nieta a la playa para dejarnos solos. No pude más que asumir que esa setentona y su marido querían darme la oportunidad de hablar de nuestro futuro sin que nadie nos perturbara. Lejos de alegrarme, me preocupó. De cierta forma, consideraba que su presencia era un parapeto bajo el que escudarme para no enfrentar mis problemas.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/28/96178102/96178102_086_9d25.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Coño, debo ser capaz de lidiar con ellas yo solo», pensé mientras me cambiaba.</p>



<p>De vuelta, a la piscina, estaban tomando el sol medio dormidas. Eso me dio la tranquilidad de observarlas sin que se percataran de mi examen. Comparándolas no supe decir cuál era más atractiva. Rosa con su piel morena era un poco más voluptuosa al tener unos pechos más grandes y unas caderas más prominentes, pero Patricia no le iba a la zaga. Dueña de unas facciones bellísimas, aunaba un cuerpo de fantasía con un trasero duro y respingón que me volvía loco.</p>



<p>«Definitivamente, son el sueño de todo hombre», concluí mientras abría una cerveza.</p>



<p>&nbsp;Pegando un sorbo a la botella, volví a meditar sobre la postura del anciano y por primera vez, comprendí que la idea de quedarme con ambas me resultaba atrayente.</p>



<p>«Estoy cachondo», me dije mientras me terminaba la bebida y me lanzaba al agua.</p>



<p>La temperatura de la piscina no me bajó el calentón y comencé a hacer largos, con la esperanza de olvidar a los dos portentos que estaban tomando el sol. Poco a poco, conseguí relajarme y sintiendo que ya podía entablar una conversación con ellas, me acerqué a ver si querían algo.</p>



<p>― ¿Me puedes echar crema? ― abriendo los ojos, Patricia contestó.</p>



<p>Asumiendo que si no lo hacía podía despertar sus sospechas, cogí el bronceador y empecé a extenderlo por su espalda sin buscar nada sexual en ello. Pero lo cierto fue que la vergüenza que sentía hizo que recorriera su piel con delicadeza y que la pelirroja sintiera que la estaba acariciando.</p>



<p>―No pares― musitó en voz baja mientras involuntariamente alzaba el trasero sobre la hamaca.</p>



<p>&nbsp;Conteniendo la respiración, llené mis manos de aceite y me puse a extenderlo por sus piernas evitando sus nalgas. El suspiro que pegó al sentir mis yemas recorriéndole los muslos, me avisó de su creciente calentura y preocupado por lo que pudiese pensar Rosa, la miré de soslayo. Me quedé pasmado al ver el brillo de sus ojos mientras me observaba y que por increíble que me pareciera, no lucía molesta sino excitada.</p>



<p>«No es posible», balbuceé para mí al advertir su estado cuando a mi lado, la pelirroja me rogó que no me olvidara de echarle bronceador a su trasero.</p>



<p>Nuevamente, me percaté que, con insano interés, la viuda de Xavi estaba esperando mi reacción. Deseando quizás demostrarle quién era mi novia, lentamente y ya con el propósito de ponerla en su lugar, fui recorriendo los cachetes de Patricia sin perderle ojo. Para mi sorpresa, las areolas de mi amiga se erizaron al ver como amasaba el estupendo culo de su rival.</p>



<p>«¿En serio?», exclamé mentalmente al ver que lejos de tratar de esconder su excitación Rosa se regalaba sendos pellizcos en los pezones.</p>



<p>&nbsp;Que fuera capaz de tocarse sin disimulo mientras nos espiaba, me escandalizó y calentó por igual. Todavía hoy no comprendo por qué lo acepté como un reto. Y menos que, intensificando mis caricias, disimuladamente me pusiese a agasajar a mi novia metiendo una yema bajo la braga de su bikini. Por un breve instante, Patricia se quedó helada hasta que ilusamente creyó que dado el sitio donde mi amiga estaba tomando el sol era imposible que viera que la estaba tocando de esa forma y pegando un suspiro, se relajó. Al comprobar que separaba las piernas, decidí continuar y ya sin embozo alguno, comencé a masturbarla.</p>



<p>Nuevamente, miré a la viuda y por segunda vez, ratifiqué la lujuria de su mirada observando la escena. Pero fue al reparar en la humedad que crecía entre sus muslos cuando di carpetazo a mis rígidos conceptos morales y con una seña, le exigí que se tocara.</p>



<p>Comprendí que Rosa había interpretado el gesto no como una orden, sino como un permiso cuando sonriendo se puso a pajearse. Su calentura despejó mis dudas y reanudando unas caricias que nunca debía haber empezado, Patricia fue el objeto donde descargué la lujuria que asolaba mi cuerpo.</p>



<p>Increíblemente, mi novia gimió de placer al notar que uno de mis dedos recorría los bordes de su esfínter mientras con la otra mano seguía torturando el botón que escondía entre sus pliegues. Azuzado por su entrega, inserté mi yema en el interior de su ojete sin saber que esa exploración iba a provocar que se corriera moviendo las caderas frenéticamente. Al ver sus meneos, me giré hacia Rosa y comprobé con estupor que, contagiándose del gozo de la pelirroja, la viuda se retorcía de placer en la tumbona.</p>



<p>«¿Qué he hecho?», me pregunté al saber que esa escena quedaría grabada en el cerebro de ambas y que, si no me andaba con cuidado, las dos darían por sentado que buscaba convencerlas de hacer un trio.</p>



<p>Con esa certeza rondando en mí, me separé de Patricia y fui por otra cerveza. Al volver con ella en la mano, las descubrí mirándose entre ellas y como un cobarde, me zambullí en la piscina para evitar que pudiesen pedir mi opinión sobre lo sucedido&#8230;</p>



<p>Al terminar de nadar, salí a enfrentarme con ellas soñando que la media hora que había pasado haciendo largos hubiese mandado al olvido mi desliz y que ninguna quisiera tocar el tema por vergüenza. Brevemente fue así y tanto Rosa como Patricia evitaron sacar a colación la paja a tres bandas que habíamos protagonizado. Y cuando digo a tres bandas, se debe a que era y me sentía responsable no solo de masturbar a la pelirroja sino también del placer que obtuvo la viuda mientras nos espiaba.</p>



<p>―Señora, la comida está lista― saliendo de la masía, informó la cocinera.</p>



<p>Actuando como anfitriona, Rosa nos preguntó si nos apetecía comer en la mesa del porche ya que así no tendríamos que cambiarnos de ropa. A mi novia, la idea le pareció estupenda y solo comentó que necesitaba ir al baño.</p>



<p>―Tienes ahí uno― señalando la casa de invitados, contestó Rosa.</p>



<p>Sin saber lo poco que me apetecía quedarme solo con la morena, Patricia me dio un beso y se fue al servicio. Apenas se había alejado unos metros, cuando mi amiga de la juventud me hizo saber qué pensaba de haberla puesto en semejante trance.</p>



<p>― ¡Dios! Jamás supuse que serías tan guarro de pedirme que me tocara― comentó.</p>



<p>Confieso que me llamó la atención que estuviese contenta y que encima no mostrara signo alguno de celos y señalándoselo, le pregunté el porqué.</p>



<p>―Mi marido nunca me ocultó que tenía sus amiguitas, pero jamás me hizo partícipe de sus momentos con ellas. En cambio, tú&#8230; no tienes miedo de mostrarte cómo eres ante mí y reconozco que me ha encantado. Me he sentido sucia, pero feliz y estoy deseando que me digas que puedo entregarme a ti― añadió mientras tomaba mi mano.</p>



<p>La felicidad de su rostro me dio el coraje de indagar desde cuando sabía qué Xavi tenía amantes:</p>



<p>―Desde siempre he sabido que un hombre necesita desfogarse fuera de casa y al igual que se lo acepté con naturalidad, cuando ya sea tu mujer no pondré impedimento a que lo hagas siempre que al volver cumplas conmigo.</p>



<p>No pude quedarme callado y elevando la apuesta, pregunté qué opinaría si un día metía a otra en nuestra cama. Riendo a carcajada limpia, contestó:</p>



<p>―Siempre que sea tan guapa como Patricia y me dejes participar, no tendré problemas.</p>



<p>Con el corazón a mil por hora, me quedé pensando en lo que acababa de oír y cayendo en la tentación, premié a la morena con una caricia en su pecho. El sollozo que brotó de su garganta fue la prueba irrebatible de que acudiría desnuda en cuanto se lo pidiera.</p>



<p>―Gracias, mi amor –suspiró al ver que retiraba la mano sonriendo.</p>



<p>Siendo la primera vez que se refería a mí con ese apelativo, me quedé cortado y cambiando diametralmente de tema, pregunté a qué colegio pensaba llevar a Lara.</p>



<p>―He pensado que el mejor para nuestra hija es el liceo francés, pero si quieres llevarla a los jesuitas como tú me parecerá bien.</p>



<p>Pasmado es poco para definir como me sentí al oír que además de quererme de pareja, deseaba que ejerciera de padre de su pequeña. Y es que a pesar del cariño que sentía por mi ahijada, no me veía ejerciendo su paternidad. Es más, estaba a punto de recalcarle que solo era su padrino cuando mi novia llegó y tuve que dejar esa aclaración para otro momento.</p>



<p>Su llegada provocó un silencio incómodo entre nosotros, silencio que rompió mi novia preguntando cuándo y cómo nos habíamos conocido.</p>



<p>―Conocí a Juan el mismo día que a mi marido. Como eran los dos cadetes más guapos de la academia, tuve que abrirme paso a codazos para saltarme la fila de lobas que hacían cola para que alguien se las presentara.</p>



<p>&nbsp;Recordando ese momento, comprendí que no mentía porque esa noche al menos conocí a siete monadas, dos de las cuales pasaron por mí cama.</p>



<p>― ¿Quieres ver una foto de lo que hablo? ― añadió sacando el móvil.</p>



<p>No tuvo que repetírselo para que Patricia insistiera en que quería verme con diecinueve por que no se me imaginaba siendo un niño.</p>



<p>―Menudo pibón― exclamó señalando la foto.</p>



<p>Al escuchar el piropo, me hinché como un gallo.</p>



<p>―Es Xavi, mi marido –con un deje de tristeza, respondió bajándome los humos.</p>



<p>Desternillada de risa, tomó mi mano y hurgando en la herida, comentó a la morena que en su caso ella hubiese elegido al mismo.</p>



<p>―Cariño. Tú también eras un galán, pero ese hombretón debía provocar desmayos a su paso.</p>



<p>Echándose a reír, Rosa me dio el lugar diciendo:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/28/96178102/96178102_102_208b.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Te reconozco que en ese momento me daba igual cual me hiciera caso y si terminé con mi marido fue porque él fue más rápido.</p>



<p>―Según veo, fuiste feliz en tu matrimonio.</p>



<p>―Muchísimo. Mi vida junto a Xavi fue un sueño, pero demasiado breve― casi llorando replicó: ―No sé qué hubiese sido de mí si Juan no estuviera apoyando&#8230; ahí donde me ves, soy una insegura que necesita alguien que la guie y que la levante cuando se ve hundida.</p>



<p>Confieso que hasta el último vello de mis brazos se erizó al ver el rumbo de la conversación, pensando que esa confesión iba a despertar las suspicacias de Patricia. Pero entonces, abrazándola, la pelirroja comentó que si necesitaba otro hombro en el que llorar podía usar el suyo. El cariño que mostró mi novia con ella, desarboló las defensas de Rosa y con lágrimas en los ojos, agradeció que fuera tan comprensiva con ella mientras insistía en que gracias a mí el futuro de su hija estaba asegurado. Como sabía que mi difunto amigo me había nombrado administrador de sus bienes, no vio nada extraño y denotando que, además de estar buena, era una persona maravillosa ofreció su experiencia profesional en los negocios para auxiliarme.</p>



<p>Justo en ese momento, aparecieron por la puerta Lara y su abuelo. Mientras Lara se subía a mi regazo presenté al viejo a mi pareja. Comprendí que el zorro había escuchado al menos el final de la conversación cuando sin encomendarse ni a dios ni al diablo preguntó a Patricia en qué trabajaba.</p>



<p>―Actualmente, soy Senior Manager en EY.</p>



<p>Al oír que ejercía su profesión en Ernest &amp; Young, el payés abrió los ojos de par en par:</p>



<p>―Esa empresa es quién nos audita.</p>



<p>―Mi función es distinta. Soy consultora. Me dedico a analizar empresas para descubrir o bien la razón de sus problemas o cómo pueden mejorar.</p>



<p>Ese fue el inicio de un interrogatorio que hubiese hecho palidecer a cualquier prisionero, pero lejos de molestarla Patricia contestó con soltura todas sus preguntas. Así me enteré no solo de que esa mujer había sido la primera de su promoción sino de que sus padres eran hippies y que se había criado en una comuna hasta que ya adolescente se fugó para ir a vivir con la abuela.</p>



<p>― ¿Por qué te fugaste? ― quiso saber Rosa: ― ¿No te llevabas bien con tus padres?</p>



<p>―Al contrario, los quiero muchísimo. Pero la vida ahí me parecía demasiado limitada para mis aspiraciones.</p>



<p>Al escucharla, don Pere preguntó cómo era esa comuna. Entrando al trapo y sin ocultar nada, la pelirroja explicó que llevaban una existencia sencilla casi medieval, viviendo de la tierra y donde la electricidad era un lujo que no podían pagar. Viendo el interés que había causado, se extendió comentando que vivían sin tabús y que todos sus miembros eran partidarios del amor libre.</p>



<p>―Debió ser difícil para una niña ver a sus padres con otras parejas― comentó la viuda de mi amigo.</p>



<p>&nbsp;―Para nada. Piensa que fui educada en ese ambiente. Considero que el poliamor es algo natural y en mi caso, me veo capaz de amar a más de una persona con independencia de su sexo.</p>



<p>&nbsp;Anonadado con esa íntima confesión observé como las mejillas de Rosa se tornaban coloradas, pero lo que realmente me trastocó fue que su suegro sonriera. No tuve que machacarme mucho el cerebro para comprender que según su punto de vista esa forma de ver la vida facilitaba el futuro que él y su hijo habían planeado para nosotros. La confirmación de que era así, llegó de sus propios labios cuando alabando a Patricia, me comentó:</p>



<p>―Muchacho, tu novia además de brillante es preciosa. De tener cincuenta años menos, la querría para mí.</p>



<p>Doña Nuria que se había mantenido en segundo plano se echó a reír:</p>



<p>― ¡Qué vergüenza! ¡Va a pensar que eres un viejo verde!</p>



<p>&nbsp;Descojonado, el anciano replicó a su mujer mientras le daba un cariñoso azote:</p>



<p>―Si lo piensan, es porque lo soy y esta noche pienso de demostrártelo.</p>



<p>Esa demostración de amor otoñal y la conversación en su conjunto llamaron la atención de mi ahijada, que sin caer en lo que decía, preguntó a Patricia si ella iba a ser su segunda madre. Durante un instante, el silencio se adueñó de todos, pero entonces haciéndole una carantoña la pelirroja contestó:</p>



<p>―Por ahora y siempre que tu madre me dé permiso, seré tu madrina.</p>



<p>Confieso que respiré al escuchar esa respuesta tan acertada y por eso no comprendí que Rosa avivase mi estupor diciendo:</p>



<p>―Sé que eres importante para Juan y eso te convierte en parte de esta familia.</p>



<p>La chavalita no esperó a cambiarme por Patricia y abrazándola, comentó si esa noche podía dormir con ella. Nuevamente, mi novia demostró su buen hacer al responder el abrazo con un beso:</p>



<p>―Si a Juan no le importa, por mí encantada.</p>



<p>Las risas del payés incrementaron mi zozobra:</p>



<p>―Muchacho, te compadezco. Tu novia se ha aliado con el enemigo.</p>



<p>Creo que Patricia no entendió a lo que se refería el viejo porque, en vez de preguntarse de qué hablaba, riendo contestó mirándome que tenía una ahijada que era un sol. El resto de la tarde, Lara se pegó a ella como una lapa y a pesar de no estar acostumbrada a la presencia de una cría siempre a su alrededor, no mostró molestia alguna. Al contrario, jugó y se rio con fue ella hasta que, poco antes de cenar, su madre se la llevó a cambiar.</p>



<p>Imitándolas, me fui con Patricia al cuarto a ponernos algo de ropa. Pero la pelirroja me hizo ver que tenía otros planes. Ni siquiera esperó a que cerrara la puerta, poseída por una pasión sin igual, comenzó a intentar quitarme el bañador y sacando mi miembro, quiso mamármelo. No la dejé, dándole la vuelta, le bajé el suyo y sin más prolegómeno, la ensarté violentamente. La pelirroja chilló al experimentar mi sexo campeando en ella y facilitando mis maniobras, movió sus caderas mientras gemía de placer.</p>



<p>― ¡Qué ganas tenía! ― rugió y apoyando sus brazos en la pared, me rogó que continuara.</p>



<p>Desde el inicio, mi pene se encontró con su sexo encharcado y por eso no me costó que entrara y saliera de ella libremente mientras se derretía a base de pollazos. Es más, gritando en voz alta, se corrió cuando yo apenas acababa de empezar y desde ahí, encadenó un orgasmo tras otro mientras me imploraba que no parara. Asiéndome a sus pechos, forcé mi ritmo hasta que su vulva se convirtió en un frontón donde no dejaban de rebotar mis huevos.</p>



<p>― ¡Dios mío! ― aulló al sentir que, cogiéndola en brazos, la llevaba hasta mi cama sin sacar de su interior mi extensión y ya totalmente entregada, se vio lanzada sobre las sábanas.</p>



<p>Al caer sobre ella, mi pene se incrustó hasta el fondo de su vagina y lejos de revolverse, recibió con gozo mi trato diciendo:</p>



<p>― ¡Fóllame hasta dejarme muerta!</p>



<p>No tuvo que insistir y pasando sus piernas a mi cuello, levanté su trasero y la seguí penetrando con más intensidad. Fue entonces cuando susurrando en mi oído me pidió que no me girara antes de hacerme saber que alguien nos estaba espiando. Supe de inmediato que era Rosa la que nos observaba y quise parar. Pero ello no solo me lo impidió, sino que exigió que continuara.</p>



<p>Comprendiendo que le excitaba el que la viuda estuviese mirando, incrementé la velocidad de mis ataques y por eso no me sorprendió que, dominada por el cúmulo de sensaciones que asolaban su cuerpo, la pecosa se desplomara sobre las sabanas llena de placer. Verla disfrutando de ese imprevisto orgasmo mientras sabía que la viuda de mi amigo estaba en la puerta azuzó el ritmo de mis caderas y preso de una insana lujuria, seguí hundiendo mi estoque en su interior.</p>



<p>― ¡Me vuelves loca! –uniendo un clímax con otro sollozó mientras su cuerpo se retorcía de gozo.</p>



<p>Preguntándome cómo saldría de semejante aprieto, me dejé llevar y derramando mi simiente en su interior, me corrí sonoramente mientras oía cerrarse la puerta. Agotado, me tumbé a su lado y fijándome en ella, descubrí que sonreía con los ojos cerrados.</p>



<p>―Lo siento, hablaré con ella para que entienda que esto no está bien― susurré en su oído en un intento de zafarme de la responsabilidad de lo ocurrido.</p>



<p>― ¡Ni se te ocurra! ― exclamó al oírme: ― ¡Solo conseguirías humillarla! Acaba de perder a su marido y es lógico que envidie nuestra relación.</p>



<p>―Pero&#8230;― comencé a contestar.</p>



<p>―Te prohíbo que la molestes. Bastante tiene con lo que está sufriendo para que le añadas más dolor.</p>



<p>Acariciando su rojiza melena, quise que recapacitara y me permitiera, aunque fuera el recomendarle que fuese a un psicólogo porque su comportamiento no era normal.</p>



<p>―No ha hecho mal a nadie― replicó y tomando mi moribundo pene entre sus manos buscó reanimarlo mientras decía: ―Además me ha puesto como una moto que nos espiara.</p>



<p>Reculando al ver su comprensión, prometí jamás sacarle el asunto mientras en mis piernas, mi trabuco volvía a crecer. Sonriendo al ver que había resucitado y mientras lo usaba para empalarse, añadió:</p>



<p>―Por cierto, eres un capullo. Nunca me habías hablado de que la viuda de tu amigo estaba enamorada de ti.</p>



<p>No quise ni pude responder a tal afirmación y posando las manos, en su trasero, la obligué a amarme por segunda vez&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">4</h1>



<p>Cumpliendo a rajatabla su orden, durante la cena me abstuve de hablar de lo sucedido. Aun así, me costó asimilar la actitud de mi novia ya que, a pesar de saber ya que Rosa se podía convertir en su rival, no solo no le echó en cara el habernos espiado, sino que se mostró con ella y con su hija especialmente cariñosa.&nbsp; Y es que además de reír todas las gracias de la chiquilla, no tuvo reparo alguno en ratificar a la madre que podía contar con ella para todo, que tenía en ella una amiga en quien confiar. Sin quererlo, con ello conquistó a sus suegros y hasta doña Nuria cayó prendida de sus encantos. Prueba de ello y ante mi estupor, la invitó a pasar con ellos el verano. Su marido no se quedó atrás y demostrando que era su más rendido admirador, le preguntó por qué no se quedaba en la masía el resto de la semana.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No puedo, tengo trabajo― respondió y tomándome de la mano, les informó que nuestro tren salía al día siguiente a las tres.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Madrina, ¿no puedes quedarte más? ― llena de tristeza, Lara le insistió.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Enternecida, Patricia la besó y demostrando lo bien que sabía tratar a los chiquillos, le prometió compensarla llevándola al zoo en Madrid.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Me gustan los gorilas― llena de ilusión con la promesa, contestó la niña.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mirándome divertida, mi imprudente y encantadora novia añadió:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―A todas las mujeres nos atraen. Y si van de uniforme, ¡mucho más!</p>



<p>Dándome por aludido, comencé a golpear mi pecho mientras vociferaba como ese animal.&nbsp; La primera en echarse a reír fue mi ahijada. Su madre no tardó en seguirla, pero en su caso comentando si acaso estaba marcando el territorio para que ningún macho se acercara a mis hembras. Nada más decirlo, se percató de que sus palabras podían ser malinterpretadas y que Patricia podía tomarlas mal. Aunque estaba esperando una reacción hostil, la pelirroja soltó una carcajada diciendo que como el resto de los primates los hombres estaban condicionados por el sexo. Al ver mi cara, sonrió:</p>



<p>―Cariño, lo niegues o no, todo alfa sueña con tener un harén.</p>



<p>Rojo como un tomate, comprendí que mi novia o me estaba llamando mujeriego o acababa de darme permiso para acoger a Rosa en nuestra cama. Preferí pensar que era lo primero y que veladamente me estaba echando en cara mis múltiples conquistas. Por eso, defendiéndome como gato panza arriba, respondí que no necesitaba buscar otra y que estaba satisfecho con lo que ya tenía. &nbsp;Mientras Patricia me llamaba mentiroso, bajo la blusa de Rosa afloraron sus pezones. Eso me hizo ver que se había sentido incluida y que había tomado mis palabras como la confirmación de que me bastaba con ellas dos. Quizás por ello, al terminar de cenar y mientras los abuelos desaparecían de escena, preguntó a la pelirroja si quería ser ella quien acostara a la pequeña.</p>



<p>―Me encantaría― respondió y subiendo con la mocosa hacia el cuarto, nos dejó solos en el comedor.</p>



<p>Preguntándome el verdadero motivo de sus actos, me debatí entre quedarme o salir huyendo. Todavía iban por la escalera, cuando a mi espalda, escuché:</p>



<p>―Amor mío, ¿te apetece que vayamos al salón y te ponga una copa?</p>



<p>Sin otra opción que aceptar, la acompañé. Una vez en esa habitación, me derrumbé en el sofá que había frente la tele y la encendí mientras veía cómo la viuda de Xavi servía tres whiskys. Sabiendo que uno era para ella y otro para mí, di por sentado que el tercero era para mi novia. Deseando que ésta llegase pronto, tomé mi vaso y le pegué un buen sorbo. Sorbo que se me atragantó cuando sentándose a mi lado, Rosa me preguntó cómo íbamos a organizar lo nuestro y que cuando finalmente se entregara a mí, si íbamos a vivir los tres juntos.</p>



<p>Confieso que pensé que hablaba de mi ahijada y por eso sin entrar en materia le dije que jamás podría separarla de Lara.</p>



<p>―Tonto, me refiero a Patricia― respondió sacándome del error.</p>



<p>Atónito, en vez de negar de plano tal posibilidad, balbuceé que no sabía y que tenía que pensarlo.</p>



<p>―Lo que tú decidas, estará bien― suspiró mientras posaba la cara en mi pecho.</p>



<p>&nbsp;La sorpresa no me dejó reaccionar y estaba todavía meditando en cómo pedirle que se separara cuando mi novia entró y nos pilló en esa postura. Curiosamente al vernos, la pelirroja sonrió. Sin demostrar cabreo ni celos, tomó su copa y sentándose del otro lado, apoyó también la cabeza en mí mientras me preguntaba qué película estábamos viendo. Mirando hacía la televisión reconocí el film y me quedé tranquilo al ver que era “Hechizo de Amor” una comedia de amor protagonizada por Nicolás Cage y Cher. Como ya la había visto, se acurrucó y sin importarle compartir mi pecho con Rosa, comenzó a hablar con ella alabando lo encantadora que era la nena. Esa situación me llevó a un estado de nervios que no quiero ni para mi peor enemigo y más cuando rieron e incluso lloraron juntas viendo los problemas de la protagonista al enamorarse de alguien más joven.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/28/96178102/96178102_110_76a0.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Nunca me imaginé que pudiesen llevarse tan bien siendo tan distintas. Pensando en ello, comprendía que la seguridad de Patricia apaciguaba las dudas de Rosa y al revés, el sosiego del ama de casa parecía complementar a la agitada ejecutiva. Aun así, era evidente que en algún momento competirían por mi cariño y eso era algo que me traía jodido, al saber que irremediablemente alguna saldría herida.</p>



<p>Por eso, tras apagar la tele, dejé caer que estaba cansado y que necesitaba dormir. Aceptando mi sugerencia subimos a la planta donde estaban las habitaciones y dejándonos en la mía, la viuda de mi amigo se despidió de la pelirroja con un beso en la mejilla, pero al hacerlo conmigo me lo dio en los labios. Aunque fue un breve pico, me quedé mudo previendo problemas con mi novia. Pero quizás gracias a la educación recibida de sus padres, Patricia no le dio mayor importancia y pasamos al cuarto donde Lara dormía a pierna suelta.</p>



<p>Al ver a la chiquilla, comprendí que Patricia había decidido cumplir la promesa de que durmiese con nosotros y acercándome a ella, la abracé dándole las gracias por ser tan comprensiva.</p>



<p>―Desde hoy, también es mi ahijada― sonrió y quitándose la ropa, se puso un sugerente camisón.</p>



<p>Preguntándome cómo era posible que un tipo como yo pudiera haber encontrado un tesoro como ella, me desvestí sabiendo que esa noche no podríamos hacer nada. La presencia de Lara hizo que contra lo que era habitual en mí, esa noche durmiese en pijama.</p>



<p>Al tumbarnos dejando la niña entre los dos, Patricia me preguntó si el día que tuviésemos una hija sería tan encantadora como nuestra ahijada. En ese momento supe que la pelirroja quería que lo nuestro fuese sine die y que deseaba fundar conmigo una familia. Riendo al darme cuenta que albergaba sus mismos sentimientos, respondí:</p>



<p>―Siento decirte que no. Ya tenemos una muñeca, a ti te haré un gorila.</p>



<p>―Te amo, mi King Kong― ilusionada susurró antes de cerrar los ojos&#8230;</p>



<p>A la mañana siguiente, Rosa tocó nuestra puerta diciendo que venía por su hija. Mi novia que tiene el sueño más ligero fue quien le abrió y la hizo pasar comentándole lo bien que se había portado durante la noche.</p>



<p>―Mientes. Seguro que te ha dado alguna patada― preocupada señaló la viuda.</p>



<p>―Al menos una docena― sonriendo, Patricia contestó mientras yo me desperezaba bajo las sábanas.</p>



<p>Acercándose a Lara que seguía completamente frita intentó despertarla.</p>



<p>―Vamos, que es tarde y te tienes que bañar.</p>



<p>La criatura se quejó de que era temprano y por eso su madre tuvo que cogerla en brazos y llevarla hasta la bañera mientras ésta intentaba escaparse. Viendo las dificultades de Rosa, mi novia acudió en su ayuda y las dos juntas comenzaron a enjabonar a la rebelde. La acción coordinada de las mujeres consiguió amortiguar la resistencia de mi ahijada, pero no su boca y gritando, me rogó que la salvara de esas malvadas. Como tenían razón las mayores, en vez de apoyarla, preferí ponerme una bata y bajar a desayunar.</p>



<p>En el salón, me encontré con los abuelos de la criatura y sentándome, comenté la rabieta que se había cogido su nieta con el baño y que Patricia se había quedado ayudando a Rosa.</p>



<p>―Lara ha salido peleona como Xavi― rugió don Pere muerto de risa.</p>



<p>En cambio, su esposa no dijo nada y corrió al piso superior, por si necesitaban algo de ella. Al vernos a solas, el viejo creyó conveniente darme un último consejo.</p>



<p>―Muchacho, has hecho bien. Aunque veas en alguna ocasión que Lara tiene razón y sus madres no, nunca les lleves la contraria. Cuando te vayas al trabajo, ellas serán las que tengan que lidiar con ella.</p>



<p>El machismo que destilaban sus palabras no pudo ocultar que el anciano ponía a mi novia a la misma altura que a su nuera dando por hecho que había resuelto no solo quedarme con las dos, sino que formaríamos una sola familia. No queriendo argumentar nada con él, le di las gracias por el consejo y empecé a desayunar.</p>



<p>Su nuera, inconscientemente, ratificó la postura del anciano cuando cinco minutos después apareció totalmente empapada y todavía con la cría llorando:</p>



<p>―Juan, dile algo a tu hija. Tiene tal berrinche que ha sido capaz de sacarnos a Patricia y a mí de las casillas. No comprende que estamos para educarla y no solo para mimarla.</p>



<p>Al ver el camisón mojado de la pelirroja comprendí la batalla que habían protagonizado, pero también que incluso el destino se había aliado en mi contra. Tomando el toro por los cuernos, regañé con dulzura a la enana y la obligué a pedirles perdón. A regañadientes, Lara se disculpó. Pero demostrando que iba a entablar una guerra a largo plazo y queriéndose vengar quizás de su progenitora, dijo a mi novia:</p>



<p>―Paty, ¿me das tú de desayunar? &nbsp;</p>



<p>―Claro, princesita. ¿Qué quieres?</p>



<p>―Un vaso de leche y muchas galletas.</p>



<p>El menosprecio de esa criatura no consiguió el efecto que deseaba, porque Rosa no se dio por aludida y sentándose junto a mí, me informó que se quedarían hasta el miércoles en la masía.</p>



<p>―Me parece bien― contesté.</p>



<p>―Llegaremos sobre las cinco y como sabemos que estarás trabajando, Patricia va a recogernos para llevarnos a casa.</p>



<p>&nbsp;Contento de librarme de ese marrón, únicamente comenté que luego pasaría por ellas para sacarlas a un restaurant.</p>



<p>―Cariño, no hace falta. Como llegarás cansado, ya hemos quedado que voy a preparar una cena ligera y así puedas irte a dormir mientras nosotras acostamos a la niña en su nuevo cuarto.</p>



<p>― ¿Su nuevo cuarto? ― pregunté con la mosca detrás de la oreja.</p>



<p>Sin dejar de dar de desayunar a Lara, Patricia soltó el obús que tanto temía:</p>



<p>―Perdona que no te lo hayamos dicho antes, pero hemos decidido que lo mejor es que vivamos los cuatro juntos y que Rosa no vuelva a su piso.</p>



<p>Mi mundo se hundió al escucharla, pero quien definitivamente lo enterró fue don Pere cuando decidió celebrar que fuésemos a formar una sola familia descorchando una botella de cava. Mientras el anciano servía las copas, no pude contener la ira y casi a rastras, las llevé al jardín:</p>



<p>― ¿Se puede saber a qué jugáis? ― pregunté gritando.</p>



<p>Previendo mi reacción, las dos arpías habían pactado lo que iban a decir y tomando la voz cantante, la pelirroja contestó:</p>



<p>―Creo que está claro. Ambas te amamos y estamos dispuestas a compartirte. Mientras decides si eres lo bastante hombre para las dos, ¡nos mudamos a tu casa!</p>



<p>Que me impusieran su presencia y que encima pusieran en duda mi hombría me indignó y sintiendo que mi única salida era hacerles ver que era una insensatez, tomé a Rosa de la cintura y violentamente la besé. Juro que creí que con ello la haría reaccionar, pero cuando mi lengua forzó su boca la morena se derritió y se puso a restregarse en mí ante la atenta mirada de mi novia. Viendo que con ello no era suficiente, tirando de Patricia, la acerqué a nosotros y con igual violencia mordí sus labios.</p>



<p>―Amor mío― sollozó mientras buscaba no solo mis besos sino también los de Rosa.</p>



<p>Al contemplar que la viuda de Xavi respondía con pasión sin que a ninguna le importase lo que yo opinara al respecto, me separé de ellas y hecho un energúmeno acepté que vivieran en la casa, pero que me negaba a dormir con ellas dos.</p>



<p>―Perfecto, lo haremos en días alternos―casi al unísono ambas contestaron tergiversando mis palabras.</p>



<p>Derrotado por goleada y sin otro argumento que poner sobre la mesa, mencioné a Lara:</p>



<p>―Además de que me parece aberrante lo que proponéis, menudo ejemplo daríamos a la niña.</p>



<p>―Por ella no te preocupes. Estará encantada de tener un padre y dos madres que cuiden de ella― su verdadera progenitora concluyó con una sonrisa en su rostro.</p>



<p>Dándolas por imposibles, volví con el rabo entre las piernas a la masía. Sabiendo lo que había ocurrido, ni don Pere ni su esposa quisieron añadir más leña al fuego. Al contrario, viendo que necesitaba tiempo para digerir la decisión de esas arpías, me dieron mi espacio y permitieron que rumiara sobre mi futuro nadando en la piscina. Largo tras largo, pensé en Xavi y en la carta que me había dejado. Reconociendo que el difunto se había aferrado a mi sentido de la responsabilidad para encasquetarme a su esposa y a su niña, me puse a meditar sobre Rosa. Ya tenía claro que, mientras Xavi vivía, mi amiga había conseguido ocultar a todos menos a él el amor que sentía por mí y que una vez muerto había acogido con entusiasmo su decisión. Por ello, me pregunté qué era lo que yo sentía por ella. No pudiendo negar la atracción que ejercía en mí, medité sobre mis sentimientos y sorprendentemente, concluí que mi cariño por ella era mucho más profundo que una amistad.</p>



<p>«¿Por qué no lo supe hasta ahora?», fue la siguiente pregunta que me hice.</p>



<p>En este caso, la contestación fue rápida y escueta:</p>



<p>¡Era la esposa de mi mejor amigo!</p>



<p>Con esos dos aspectos resueltos, pasé a Patricia. En su caso, lo que me planteé primero si debía dar carpetazo a lo nuestro o por el contrario seguir con ella. Solo pensar en dejarla, hizo que perdiera el resuello y me tuviese que agarrar a la escalera de la piscina para no ahogarme. Al percatarme de que lo que había empezado como un juego se había convertido en mi razón de vivir, deseché por completo el cortar con ella y decidí darle una oportunidad a lo nuestro.</p>



<p>Fue entonces cuando entré en lo que en realidad me corroía:</p>



<p>¿Qué es lo nuestro?</p>



<p>Sabiendo que, por su forma de ver la vida, mi novia consideraba normal un matrimonio de tres y que a su manera Rosa también aceptaba que formáramos ese tipo de unión, traté de visualizarme casado con las dos y desgraciadamente no pude. Los principios morales en los que había sido educado no me permitían hacerlo. Podía imaginarme compartiendo cama individualmente con cada una de ellas, pero el hacerlo todos a la vez me parecía fuera de lugar.</p>



<p>¡Las quería y respetaba demasiado para obligarlas a hacerlo!</p>



<p>Con ello en mente, salí del agua sin saber que Rosa estaba esperándome con una toalla. Al ver su dolor, anticipé lo que quería decirme y callando su boca con mis besos, le comuniqué mi decisión. Mi amiga se echó a llorar de felicidad al escuchar de mis labios que quería ser tanto suyo como de Patricia, pero que debían darme tiempo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/28/96178102/96178102_120_4d00.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Venía a pedirte que no dejaras a tu novia por mí, que prefería quedarme sola a ser la responsable de que la dejaras― sollozó mientras se abrazaba a mí.</p>



<p>―Te amo, pero también a ella― reconocí mirando las lágrimas de sus ojos verdes.</p>



<p>―Con eso me basta― sonrió: ― No necesito más para saberme tu mujer.</p>



<p>La pelirroja que se había mantenido agazapada tras un arbusto añadió:</p>



<p>―Rosa habla por las dos cuando dice que, por ahora, con eso nos conformamos.</p>



<p>Supe que ese “por ahora” era el problema, pero me abstuve de comentarlo y les pedí que fuéramos con mi ahijada.</p>



<p>&nbsp;―No es tu ahijada, sino nuestra hija. Mi amor― musitó en mi oído Patricia mientras se apoderaba de una de mis nalgas con la mano.</p>



<p>Haciéndome ver que eran iguales, Rosa la imitó adueñándose de la que había dejado libre:</p>



<p>―Tenemos pendiente todavía lo del colegio. Como madre, ¿a qué colegio crees que debemos llevarla? ― preguntó a la pelirroja.</p>



<p>―A cualquiera menos a uno de curas― desternillada respondió: ―No quiero que nuestra nena se convierta en un ser tan cuadriculado como Juan.</p>



<p>Aunque ese era el menor de los problemas, decidí responder a ese menospreció a mi figura diciendo:</p>



<p>―Por mí no hay problema, siempre que termine en la academia de Zaragoza.</p>



<p>― ¡Por encima de mi cadáver! – exclamó la anti militarista.</p>



<p>Demostrando lo complicado que sería nuestra vida en común, Rosa le recriminó:</p>



<p>―Mi deseo es que sigas viva para entonces. Pero si sigue la tradición familiar será general.</p>



<p>―En todo caso, ¡generala! ¡Qué es mujer!</p>



<p>Pasando de ellas, las dejé discutiendo sobre el futuro mientras me iba con nuestro retoño. Conscientemente, no me separé de Lara el resto de la mañana. Puede sonar absurdo, pero temía quedarme solo y que Rosa me exigiera amarla como mujer. Aunque ya hubiese comprendido y sobre todo aceptado lo que sentía por ella, el recuerdo de Xavi me seguía resultando un obstáculo insalvable. Meditando sobre ello, supe que debería mantener en secreto durante un tiempo mi relación con ella si quería progresar en mi carrera. En el ejército nadie vería con buenos ojos que convirtiera en amante a la viuda de un compañero.</p>



<p>«Sería un escándalo», me dije mientras calculaba que lo más prudente era esperar al menos seis meses antes de hacerlo público.</p>



<p>Apenas lo había decidido, cuando caí en la cuenta de que si seguía con las dos esa precaución sería inútil, ya una relación de ese tipo sería vista por los mandos como un peligro, al hacerme susceptible de chantaje y más cuando en mi caso hacía funciones de contra espionaje. Esa certeza me hizo ver que si quería progresar en mi carrera era imperativo buscar otra solución. Rumiando sobre ello encontré una tan imaginativa como inmoral. Aprovechando una ley que había sido aprobada por el gobierno socialista: ¡Rosa y Patricia debían casarse entre ellas! De ser así, nadie se escandalizaría cuando me viera con ellas e incluso, ante mis superiores aparecería como el padrino responsable que estaba velando por la educación de la hija de un militar. Sintiéndome un mierda, un libertino sin escrúpulos, no vi otro medio con el que salvar mi progresión profesional.</p>



<p>«Tendré que hablar con ellas y convencerlas», sentencié.</p>



<p>Ajenas a la resolución que había tomado, Patricia se había encerrado con don Pere a revisar los números de la empresa mientras Rosa ayudaba a su suegra preparando el almuerzo. Una ejecutiva y la otra ama de casa. Al ver que ambas estaban ejerciendo las mismas funciones que desarrollarían en nuestro hogar si finalmente lo nuestro se consolidaba, pude evadirme y ponerme a jugar con mi ahijada con un balón.</p>



<p>La pequeña resultó ser una fiera que, con tres años, chutaba e incluso regateaba con la pelota.</p>



<p>―Vas a terminar jugando en el Real Madrid― exclamé orgulloso</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¡Padrino! ¡Soy del Barcelona! ― indignada contestó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Por ahora, mi niña― dije sin cabrearme dados los antecedentes culés de Xavi― Ya me ocuparé yo de devolverte al buen camino.</p>



<p>Su tierna edad impidió que se percatara de mi aversión a lo que representaba ese equipo de la ciudad condal, que para mí y mis antepasados sería una afrenta tener una hija del Barça. Pensando en los domingos con ella en un palco del Bernabéu y sin advertir que poco a poco me estaba convirtiendo en su padre, sentencié:</p>



<p>«Lo primero que haré en Madrid será sacarle el carnet de madridista. ¡Aunque le joda al abuelo!».</p>



<p>&nbsp;Como nuestro tren salía a las tres, a medio día, Patricia y yo tomamos un refrigerio en compañía de Rosa. La buena sintonía entre ellas me seguía resultando extraña, pero reconozco que no dudé en fomentarla repartiendo mi cariño por igual y dejando en sus manos el peso de la conversación. Mi prudente actitud les permitió foguearse en lo que sería nuestra relación y sin que yo pudiese intervenir, distribuyeron las distintas estancias de mi casa según su entender.</p>



<p>―Juan seguirá durmiendo en la habitación principal con la que le toque. La otra en la que está al lado y Lara en la del fondo del pasillo― señaló la morena.</p>



<p>Patricia no puso objeción alguna y aduciendo que necesitaba un despacho, se adjudicó para ella la habitación de servicio:</p>



<p>―Así cuando tele trabaje, podré concentrarme sin molestaros ni a ti ni a la niña.</p>



<p>&nbsp;Sintiendo que debía defender mi territorio, exigí el lado derecho de la cama y el lavabo junto a la ventana. Mientras Rosa acató mis deseos a la primera, la ejecutiva protestó:</p>



<p>―El lado en la cama me da igual, pero lo otro es inaceptable. ¡Necesitamos luz para maquillarnos!</p>



<p>Ese dato en el cual no había caído hizo que la viuda cambiara de bando y demostrando su carácter embaucador, entornó los ojos mientras me traicionaba:</p>



<p>―Cariño, Patricia tiene razón. ¿No querrás que tus nenas vayan hechas unos adefesios? Para afeitarte no te urge la ventana, mientras a nosotras sí.</p>



<p>Recalcando lo mucho que representaba para mí ese lavabo, cedí. Aunque realmente me la traía al pairo, creí que así la siguiente vez podría sacar ventaja. No tardé en darme cuenta de mi error, cuando ese par de arpías se apropiaron de casi la totalidad del vestidor, relegando mi ropa de civil al armario del pasillo.</p>



<p>―Siempre vas de uniforme― usando ambas las artimañas de su sexo, musitó Rosa regalándome un beso en compensación mientras su socia en mi desalojo me acariciaba bajo la mesa.</p>



<p>Atacado por el aquelarre al completo no pude más que pactar una honrosa rendición exigiendo poder seguir fumando en casa.</p>



<p>―No faltaría más. Podrás fumar hasta un puro siempre que lo hagas en la terraza.</p>



<p>«A este paso, tendré que volver a casa de mis viejos», murmuré para mí mientras daba un primer bocado al bocata de butifarra que tenía en frente. Al probarlo reconocí en voz alta lo bueno que estaba.</p>



<p>Su orgullosa autora aprovechó la feliz circunstancia para mandar un misil a mis defensas y es que con todo el erotismo que atesoraba, mordió mi oreja diciendo:</p>



<p>―Siempre te ha gustado mi cocina, pero lo que te va a entusiasmar es lo ardiente que seré en tu cama.</p>



<p>Las risas de la pelirroja al ver el color de mis mejillas resonaron en el comedor mientras bajo el pantalón mi pene se alzaba. Añadiendo más artillería al ataque de su aliada, la muy bruja comentó eso habría que verlo. Girándose hacia ella, Rosa añadió:</p>



<p>―Este miércoles no podrás verlo. ¡Pero lo oirás! Pienso gritar como una loca cuando cumpla mi sueño y finalmente me entregue a él.</p>



<p>― ¡De eso nada! Voy a poner una silla para estar en primera fila cuando te desvirgue ese culazo.</p>



<p>Desternillada, la morena no se amilanó y sin negar la virginidad de su trasero, replicó:</p>



<p>―Por mí serías bienvenida, pero dudo que el soso de nuestro marido te lo permita.</p>



<p>Aunque era una alusión directa, no contesté. Bastante tenía con asimilar que tendría el placer de ser el primero que hoyara su exuberante trasero. No podía llegar a entender que mi difunto amigo lo hubiera dejado salir indemne tras siete años de matrimonio.</p>



<p>«Yo al menos lo hubiese intentado», pensé con el corazón a mil por hora mientras terminaba de comer.</p>



<p>Ya listos, nos despedimos de mi ahijada y de sus abuelos y en compañía de la madre y de Patricia me puse al volante del Mercedes para ir a la estación. La hora que tardamos en llegar a Sants fue aprovechada por mis dos bellas acompañantes para terminar de definir los flecos de nuestra convivencia en común y así pude enterarme que entre mis futuras obligaciones estaría proveer con el treinta y tres por ciento de los fondos que necesitaría nuestro hogar, así como, realizar otras labores de intendencia como era ocuparme de la compra los sábados. Pareciéndome algo justo, únicamente señalé que el costo de la guardería de Lara debía ser sufragado de igual manera. Ante las protestas de su progenitora diciendo que era cosa suya, la pelirroja me apoyó:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/28/96178102/96178102_125_6edd.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Juan, tiene razón. Para que lo nuestro tenga futuro, Lara y los demás que tengamos con Juan serán responsabilidad de todos.</p>



<p>Aceptando lo acertado de ese punto de vista, Rosa comentó que siempre había querido tener más hijos.</p>



<p>―Dímelo a mí. Soy hija única y siempre vi con envidia las familias numerosas.</p>



<p>― ¿Cuántos quieres tener?</p>



<p>―Al menos cinco&#8230; y eso sin contar con los que tú me des― declaró Patricia muerta de risa mientras, encaramándose en el asiento, la besaba.</p>



<p>&nbsp;Confieso que palidecí al escuchar sus previsiones. Viéndome ya con un equipo de futbol, me fijé en la pasión con la que se comían los morros y por primera vez, no vi nada pecaminoso en ello sino una muestra de amor.</p>



<p>«Lo hacen para agradarme», me mentí para no reconocer que su atracción era verdadera.</p>



<p>Aun así, no pude dejar de espiarlas excitado hasta que volviendo al asiento la puñetera pelirroja se echó a reír.</p>



<p>&nbsp; ―Amor mío, mira a nuestro gorila. Observando el tamaño de su trabuco, creo que pronto dormiremos las dos con él.</p>



<p>Posando la mano sobre mi erección, Rosa valoró su dureza mordiéndose los labios:</p>



<p>― ¡Dios! ¡Cómo me urge que llegue el miércoles!</p>



<p>Estuve a punto chocar el coche de su suegro cuando sin cortarse empezó a pajearme y haciéndole ver el peligro que corríamos, intenté rechazar sus mimos.</p>



<p>―No seas malo. Dale un aperitivo a nuestra mujer― desde la parte de atrás, murmuró su compañera.</p>



<p>Sintiendo su apoyo, liberó mi pene y sin poder hacer nada para evitarlo, vi que abría los labios medio segundo antes que se lo incrustara hasta el fondo de la garganta. La calidez de su boca asoló mis reparos y concentrado en no perder el rumbo, comprobé que no había mentido cuando hablaba de su necesidad de entregarse a mí. Aun así, me sorprendió la maestría con la que embadurnó mi tallo y la fogosidad con la que amasó mis testículos mientras se lo metía y sacaba de la boca.</p>



<p>Por si fuera poco, a través del retrovisor, vi que la pelirroja miraba entusiasmada la mamada sin dejar de masturbarse. Recordando la conversación de antes, supe que Patricia iba a insistir en estar presente cuando la hiciera mía e imaginarla sentada en frente mientras poseía a Rosa, curiosamente me impactó. Olvidando cualquier tipo de recato, llevé la mano derecha hasta el trasero de la morena y comencé a acariciarlo.</p>



<p>Mis dedos recorriendo sus nalgas convirtieron al ama de casa en una loba en celo y gimiendo de placer, me rogó que parara el coche y que la amara al borde de la autopista. Mentiría que no estuve tentado a hacerlo, pero comprendí que nuestra primera vez no debía ser un polvo rápido.</p>



<p>―Calla y termina― contesté con tono duro.</p>



<p>Juro que, de inmediato, lamenté el autoritarismo de mi voz. Pero entonces, Rosa se corrió como si hubiera estado esperando esa orden para dejarse llevar. A pesar de parecerme de lo más extraño, comprendí que esa mujer había entendido mal mis palabras e interpretó mi exigencia de terminar como que quería ver su orgasmo. Tanteando ese extremo, al ver que su placer menguaba, probé mi teoría:</p>



<p>― ¿Quién te ha permitido parar? ¡Córrete otra vez!</p>



<p>El movimiento de sus caderas y sus berridos ratificaron mis sospechas. Pensando en la razón por la que usando solo con el sonido de mi voz había conseguido que la viuda de mi amigo gozase, me pene explotó y llené su cara con mi simiente. Llena de alegría, la morena se lanzó a devorar el manjar como si fuera el último alimento sobre la tierra. Dominada por su calentura, no paró hasta ordeñar hasta la última gota y no contenta con ello, cuando se percató de que me había dejado seco, se puso a recoger el semen de sus mejillas.</p>



<p>―Gracias, gracias― susurró mientras se echaba a llorar de felicidad: ―Necesitaba saber que todavía era una mujer.</p>



<p>Anonadado, miré a Patricia y descubrí en su rostro que estaba tan confundida como yo. Sabiendo que cuando nos quedásemos solos, podríamos comentar lo sucedido, únicamente repliqué que no solo era una mujer sino ¡nuestra mujer!&#8230;</p>



<p>Ya en el andén, Rosa parecía en las nubes. Con la mirada perdida, aguardó a que abrieran las puertas del vagón para echarse en nuestros brazos llorando y pidiendo que la dejásemos ir con nosotros. El dolor que mostraba me dejó catatónico y tuvo que ser Patricia la que le hiciese entrar en razón de una forma que jamás hubiese previsto. Cruzándole la cara con un tortazo, la conminó a tranquilizarse para acto seguido, besándola con inusual cariño, recordarle que eran solo tres días y que debía volver a cuidar a nuestra hija. Como por arte de magia, dejó de llorar y mientras se restregaba la mejilla, suspiró.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Piensa que el miércoles tendrás a Juan para ti sola y que bajo su mando tu placer alcanzará unos límites que jamás has sentido ni sentirás con nadie que no sea yo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sonriendo por fin, buscó mis brazos y susurrando en mi oído, me dio las gracias por amarla sin tomar en cuenta sus rarezas. Desconociendo realmente a qué se refería, mordí sus labios y prometí que siempre cuidaría de ella. Supe que mis palabras habían tenido efecto cuando dirigiéndose a la pelirroja le pidió que cuidara de su marido y sin mirar atrás, se marchó.</p>



<p>Todavía no había desaparecido de nuestra vista cuando escuché a mi lado:</p>



<p>―Juan, tenemos qué hablar.</p>



<p>Comprendiendo que iba a ser una conversación larga y dura, pedí que esperara a que estar ya subidos en el tren&#8230;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/28/96178102/96178102_132_7e28.jpg" alt="" width="530" height="795"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;La Hermandad, el poder oculto que amenaza Europa 1&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Wed, 27 May 2026 08:13:00 +0000</pubDate>
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<h1 class="wp-block-heading">1</h1>



<p>De antemano aviso que el principio de esta historia puede llevar a confusión y que quizás penséis encontrar en esta historia la vida de una mujer entregándose al mejor amigo de su marido. Aunque finalmente eso fue lo que ocurrió y no lo niego, la verdad es que tras leer nuestras vivencias disculpareis nuestra actitud y descubriréis que, aun traspasando los límites que marca la moral, lo nuestro es una historia de supervivencia mutua.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para empezar, debo presentarme. Me llamo Juan de Urbieta. Mi nombre quizás no os diga nada o por el contrario os suene por la calle de Madrid, pero lo cierto es que mis padres tampoco se devanaron mucho el seso el día en que lo eligieron. Soy el décimo tercero en llevarlo. Mi familia desciende de un militar guipuzcoano que pasó a la historia por haber apresado a Francisco I, rey de Francia y desde entonces los primogénitos somos bautizados como él. Además, otra ley no escrita es que desde que nacemos sabemos que nuestros destinos es servir en el ejército.</p>



<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Por qué he introducido este dato antes de empezar a narrar mi vida?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se debe a que, durante mi estancia en la academia de Zaragoza, donde estudié para oficial del ejército de tierra, fue cuando conocí a Xavi, el hombre que es el verdadero protagonista de esta historia. Habiendo hecho esta aclaración, voy a empezar el relato con mi llegada a esa institución militar:</p>



<p>Con dieciocho años y deseando servir a mi país, entré por las puertas de la academia cargando un macuto y el pelo recién cortado, pero todavía vestido de civil. Tras presentar mis credenciales al sargento encargado de darnos la bienvenida, me asignó un pabellón y cargando mi equipaje, marché raudo a enfrentar mi futuro. Allí, la primera persona que me encontré fue con Xavi, un catalán de pura cepa, devorando un fuet casero que había traído con él. Como durante el viaje apenas había probado bocado, miré ese embutido con auténtica envidia. El hambre que sentía no le pasó inadvertida a ese muchachón de casi dos metros y cortando un trozo, me invitó a compartirlo.</p>



<p>―Soy Juan― conseguí balbucear mientras devoraba ese manjar.</p>



<p>―Lo sé― contestó señalando el cartelito de la cama donde había dejado mis cosas.</p>



<p>Mirando al suyo, leí que mi benefactor se llamaba Xavi Vilas Salat. Su acento y el origen de sus apellidos me informaron que me hallaba en presencia de un culé y descojonado le di las gracias por el obsequio mientras le reconocía mis preferencias por el Real Madrid.</p>



<p>―Estupendo, así tendré de quien reírme cuando mojemos la oreja a los merengones.</p>



<p>&nbsp;Así era ese gigantón y nunca me defraudó. Era capaz de ver siempre en las diferencias un aspecto positivo y por eso nos hicimos los mejores amigos. Juntos pasamos los rigores de la instrucción, sobrevivimos a los malos momentos y disfrutamos de buenas juergas hasta que al tercer año se ennovió. Reconozco que al principio me cabreó perder al compañero de correrías y que estaba celoso de la preciosa chavala que le había echado el guante, pero poco a poco la ternura con la que lo trataba y el amor que lucía en su rostro cuando lo miraba me fueron conquistando y terminé aceptándola como amiga.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/23/84222589/84222589_033_b299.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Hija de militar como yo, nos unían demasiadas cosas para que nos lleváramos mal, pero no penséis mal. Por aquel entonces, Rosa para mí era un ser asexuado al ser la pareja de mi amigo. No es que no fuera consciente de su impresionante cuerpo, o que de vez en cuando no recreara la mirada en su trasero con forma de corazón, sino que para mí era tema tabú y jamás pasó por mi cabeza el darme un homenaje con ella. Mi cuadriculada mente solo me permitía valorar de vez en cuando el pedazo de hembra que se había agenciado mi colega, pero nada más. Era territorio vedado a pesar del contraste de sus ojos verdes con su tez morena. Aun así, no puedo ocultar que, de no estar saliendo con él, a buen seguro hubiese hecho el intento de seducirla.</p>



<p>Pero no fue así y mientras yo saltaba de cama en cama, ellos fueron afianzando su relación de modo que al acabar la carrera y mientras estábamos esperando destino, se casaron. Todavía recuerdo y es algo que sin duda me reconcome, la alegría de esa mujer al decir el “sí quiero” a mi amigo. Y él no se quedaba corto, totalmente enamorado de ese primor de mujer, se sintió realizado al convertirse en su marido.</p>



<p>Seguían de luna de miel cuando llegó a mi casa la carta informándome de mi incorporación a la base que el Grupo de Operaciones Especiales del ejército tiene en Alicante. Como ese era el destino que había soñado desde niño lo primero que hice fue llamar a Xavi y contarle la buena nueva. Tras felicitarme, el hombretón me pasó a la que ya era su esposa y para mi sorpresa no le gustó mi destino al saber por su padre, un general, que los GOES iban a ser desplegados a Bosnia, donde en ese momento había guerra.</p>



<p>―Por favor, cuídate. No soportaría que Xavi perdiera a su mejor amigo.</p>



<p>Asumiendo que era su cariño el que hablaba y no la mujer de un militar, le prometí no hacer locuras y evitar en lo posible arriesgar mi vida más de lo que marcasen las circunstancias. Tras insistir en que me cuidara, se despidió de mí casi llorando. Extrañado por su reacción, anoté ese hecho en mi cerebro y me marché a la antigua Yugoslavia. Aunque la misión en esas tierras duró veintitrés años, yo solo me pasé allí cinco. Tiempo durante el cual mi carrera creció como la espuma al igual que mi cuenta corriente, gracias a la generosa prima de peligrosidad que nos pagaban. Así, el mismo día en que me convertí en padrino de Lara, la hija de mis amigos, me compré un piso en lo más selecto del barrio de Salamanca (con la inestimable ayuda del ricachón de mi viejo que aportó el noventa por ciento de la entrada).</p>



<p>Reconozco que fueron unos años felices, en los que sin nada que me atara, deambulé sentimentalmente de una mujer a otra convertido en un semental. Mi vuelta a Madrid como uno de los comandantes más jóvenes y más condecorados de mi promoción no menguó mi ardor por las féminas. Lo único que varió fue el origen de las mismas. Las eslavas pasaron a segundo plano y me centré en el producto genuinamente español.</p>



<p>Así fueron los siguientes dos años y coincidiendo con el ascenso a Teniente Coronel, llamé a la pareja para darles la buena noticia y celebrar con ellos mi promoción.&nbsp; Aunque llevaba menos de dos meses sin ver a Xavi, me sorprendió su deteriorado estado, pero aun así me abstuve de preguntar si estaba enfermo y preferí que fuera él quien me lo contara. La delgadez de mi compadre era evidente. Al menos había perdido veinte kilos en el tiempo que no nos veíamos, pero aun así esa noche no me dijo nada quizás para no enturbiar mi éxito con sus problemas.</p>



<p>Preocupado al llegar a casa apenas pude dormir y por ello a la mañana siguiente decidí tomar el toro por los cuernos y llamar a Rosa.&nbsp; La pobre, que había conseguido mantener la entereza durante la cena, se desmoronó al oír mi pregunta a bocajarro. Y olvidando que su marido detestaba que la gente supiera de su enfermedad, me reconoció que le habían diagnosticado un cáncer muy agresivo y que se tenía que someter a quimioterapia semanalmente. La confirmación de su enfermedad me cogió con el pie cambiado, pero reaccionando de inmediato, me puse a sus órdenes para todo aquello que necesitara. Así, de la noche a la mañana, me convertí en el guardián de mi ahijada, en la cuidadora que la recogía de la guardería cuando su madre no podía e incluso en el paciente profesor con el que hacía la tarea al volver a casa. Aunque mi presencia debió de alertar a Xavi de que conocía la existencia del carcinoma que estaba devorando su cuerpo, jamás me dejó entrever que lo sabía y a pesar de las horas que pasaba metido en su hogar cuidando de Lara, jamás me dio las gracias. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>¡Ni falta que hacía! ¡Era mi obligación!</p>



<p>Aunque era raro el día que no me pasaba por su piso y su deterioro crecía a pasos agigantados, me sorprendió la llamada cuando apenas habían pasado seis meses informándome de su ingreso en Urgencias y de que las cosas no pintaban bien. Como es lógico, pidiendo permiso a mi superior, dejé la oficina y corrí al Hospital Gomez Ulla donde le trataban el cáncer. Al llegar a su habitación, sorprendí a su mujer llorando. Consciente de su gravedad, nunca esperé que mi amigo hubiese fallecido sin haber tenido la oportunidad de despedirme de él. El puñetazo que pegué a la pared al contemplar sus ojos sin vida resonó por el pasillo y el doctor Mendoza, uno de nuestros compañeros de profesión, entró a ver qué había pasado.</p>



<p>Os parecerá imposible pero acostumbrado a lidiar con la muerte en las diversas misiones que me habían encargado, no comprendí el fallecimiento de mi amigo. Habiendo perdido a hombres bajo mi mando, su muerte me pareció una completa injusticia y derrumbándome en el sofá del cuarto, me eché a llorar en vez de intentar consolar a su viuda. Rosa, haciendo gala de sus genes castrenses, fue la que acudió a mi lado para abrazarme. Mi dolor se incrementó al oírla susurrar que tenía que ser fuerte y que si su marido me había ocultado la gravedad de su estado era por lo mucho que valoraba mi amistad.</p>



<p>―Lo sé― respondí secándome las lágrimas con la manga de mi uniforme mientras me echaba en cara no haber tenido el valor de hablar hombre a hombre con él de su enfermedad.</p>



<p>―Xavi no quería que nadie le mostrara compasión y menos tú. Deseaba que lo recordaras como el amigo que nunca se amilanó ante nada y no como un enfermo.</p>



<p>Sabiendo que así era y que ese cabezota era incapaz de reconocer que iba morir, me quedé junto a la viuda toda la noche velando el cuerpo de su amado sin verla desmoronarse en ningún momento. Durante el entierro de Xavi fue otra cosa. Al ver la bandera de España y la de Cataluña sobre su ataúd, la morena debió comprender al fin que no volvería a verlo y buscando mi apoyo se pasó llorando toda la ceremonia cogida de mi mano mientras Nuria, su suegra, era la que cargaba a Lara. Con tres añitos, mi ahijada no entendía el alcance de lo ocurrido. Solo sabía que su papá se había ido y que la cuidaría desde el cielo. Prueba de ello, fue que cuando el oficio terminó y el sepulturero cerró la tumba, la chiquilla pidió a su abuela que la dejara en el suelo y corriendo hasta su madre, le preguntó por qué lloraba. Rosa no tuvo fuerzas de contestar y hundiendo la cara en mi pecho, se preguntó cómo podría educar a esa niña ella sola.</p>


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<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/23/84222589/84222589_052_fe96.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No estarás sola. Estaré yo allí para ayudarte― me salió del corazón decir sin que con ello quisiera insinuar un sentimiento por ella.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Tienes a tus múltiples conquistas y pronto te olvidarás de nosotras― contestó sin alzar la voz, pero segura de lo que decía.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Indignado, repliqué que siempre estaría para lo que necesitara y que podía descargar toda la responsabilidad sobre mis hombros sin necesidad de preguntar, que además de padrino de Lara, era su amigo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿Y qué opinara Maria de que su novio se pase tanto tiempo en otra casa? – señaló mencionando el nombre de la pareja que había tenido antes que la actual.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin reconocer que lo habíamos dejado y que en ese momento salía con Patricia, le dije que me daba igual lo que pensara y que desde el momento en que había bautizado a su hija había empeñado mi palabra en que nada le faltara. Mi determinación le hizo sonreír y dándome las gracias, desapareció en compañía de los padres de Xavi rumbo al coche&#8230;</p>



<p>Esa tarde hubo un responso en honor de Xavi en su casa. Sabiendo la amistad que me unía con el difunto, Patricia se ofreció a acompañarme consciente de mi dolor, pero no pude aceptar su oferta y fui solo. No podía confesarle que me avergonzaba presentársela a Rosa y confirmar así que era un empedernido mujeriego incapaz de mantener una relación a largo plazo. Ajena a los verdaderos motivos de mi negativa, la pelirroja prefirió no insistir y pensando que quería pasar el duelo solo, me invitó desde el otro lado del teléfono a pasar la noche con ella.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Gracias, cariño. Ahí estaré― prometí mientras me desprendía del uniforme y me metía a bañar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al salir de la ducha, me puse una corbata negra y vestido de civil salí hacia la casa de mi amigo donde me encontré que solo yo y la familia más cercana íbamos a asistir a ese rezo. Un tanto fuera de lugar en un evento tan íntimo, saludé a la viuda y a sus suegros. El dolor de Rosa apenas le dejó musitar un hola, pero no fue así en el caso de don Pere, el padre de Xavi, que dándome un afectuoso abrazo me pidió si podía hablar conmigo a solas. Incapaz de rechazar su pedido, seguí al payés por el pasillo. El anciano al entrar en la cocina me informó que su hijo me había nombrado albacea en su testamento y que por eso debía estar yo al día siguiente en la apertura del mismo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No se preocupe, no faltaré― respondí sorprendido de que Xavi confiara tanto en mí que hubiese concedido el honor de verificar el correcto reparto de sus bienes.</p>



<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con una honda tristeza, don Pere me dio las gracias y volviendo al salón donde el cura iba a comenzar la escueta ceremonia de adiós, me senté al lado de mi ahijada. Lara es una niña tan cariñosa que no dudó en subirse sobre mis piernas mientras yo y el resto de los presentes orábamos por el alma de su padre. Acabábamos de terminar cuando exteriorizó la pregunta que rondaba en su infantil mente:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Padrino, ahora que papá ha muerto. ¿Voy a ser tu hija?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Reconozco que, con su tierna voz, esa criatura involuntariamente me llenó de angustia al saber que crecería sin una referencia paterna. Queriendo pasar el mal trago cuanto antes, susurré en su oído que siempre sería la niña de mis ojos. Curiosamente, esa respuesta la hizo feliz y bajándose de mi regazo, corrió a su madre diciendo que en cuanto llegara a su escuela diría a las amigas que tenía un nuevo padre. Rosa, que había permanecida atenta a nuestra conversación, no la corrigió y regalándome una sonrisa, me hizo saber que había escuchado nuestra conversación y entendía esa respuesta. Aun así, no me dejó tranquilo la naturalidad con la que esa morena se tomó la ocurrencia de su hija. Pensando que veía moros con trinchetes y que solo era la reacción lógica de una madre no queriendo hacer daño a su retoño, esperé a que los invitados comenzaran a marcharse para huir de ahí y acudir a mi cita.</p>



<p>En el coche, repasé lo ocurrido una y otra vez hasta que deseché por completo que Rosa me viera como el sustituto lógico de su esposo. El poco tráfico de esa tarde en Madrid me permitió llegar antes de tiempo a casa de Patricia y que la pillara recién salida de la ducha. Si eso la molestó, no lo demostró. Nada más cerrar la puerta de su apartamento dejó caer la toalla en la que se había envuelto diciendo si me apetecía hacer ejercicio antes de cenar. Mi respuesta fue la que buscaba y tomándola en volandas, la llevé hasta su cama mientras me iba desembarazando de la ropa. Una vez la había dejado sobre la cama, no le di cuartelillo y separando sus rodillas, hundí toda mi hombría en su interior. La humedad que destilaba me avisó de que de algún modo había anticipado ese tipo de llegada y tomando impulso, le hice el amor con decisión.</p>



<p>―Dios, ¡me encanta cómo me tomas! ― gritó con alegría a pesar de lo imprevisto de mi asalto.</p>



<p>La rapidez con la que había pasado del coche a la hogareña recepción de su vagina me hizo olvidar el duelo que me consumía y acelerando mis caderas, me concentré en darle placer mientras mi novia azuzaba ese comportamiento pellizcando sus pezones. Verla torturando sus areolas, exacerbó mi lívido y sin ningún freno tomé sus pechos como agarre de mis incursiones.&nbsp;</p>



<p>―Sigue, cerdo mío. Fóllate a tu puta― rugió descompuesta al sentir mi pene chocando contra la pared de su vagina a una velocidad inusitada.</p>



<p>Su entrega sobrepasó la de otras veces y decidido a aplacar mi dolor entre sus piernas, le di la vuelta y poniéndola a cuatro patas sobre la cama, comencé a cabalgar sobre ella hundiendo mi estoque cada vez más rápido. Los gemidos que pegaba cada vez que sentía mi verga entrando a cuchillo en ella me excitó. Olvidando el cuidado que había tenido las dos semanas desde que éramos amantes, con un sonoro azote, le reclamé que se moviera. El aullido que pegó al sentir mi mano sobre su cachete lleno de pecas no fue de dolor sino de placer. Viendo que me quedaba pegado por la vergüenza de lo que había hecho, Patricia se echó a reír:</p>


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<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/23/84222589/84222589_085_2011.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Ya aprenderás que me vuelven loca las nalgadas.</p>



<p>Esa confesión diluyó mis remordimientos e iniciando una serie de las mismas, repartí mis sonoras caricias a ambos lados de su trasero mientras le exigía que meneara más rápido sus caderas.</p>



<p>―Así lo haré, mi general― bramó elevándome de escala militar antes de obedecer.</p>



<p>Lejos de reclamar que parara, si abrió su boca fue para exigirme que no fuera tan condescendiente con ella y que la tratara como si fuera una soldado bajo mis órdenes. Comprendiendo que sus intenciones no eran otras que excitarme, me abstuve de decir que jamás abusaría de mi puesto de esa forma y cumpliendo sus deseos, convertí mi galopar en frenético. Maximizando la profundidad y la velocidad con la que la montaba, cogí su rojiza melena como riendas y cabalgué hacia hacía el placer.</p>



<p>―Me corro― escuché que decía segundos antes de desplomarse sobre el colchón en mitad del orgasmo.</p>



<p>Su caída no calmó mis ansias de poseerla y reduciendo el tiempo entre mis penetraciones, la llevé de un clímax a otro sin que el cansancio hiciera mella en mi cuerpo.</p>



<p>―No puedo más― chilló agotada, pero solo obtuvo un nuevo azote reclamando más pasión.</p>



<p>Pocas veces, o quizás ninguna, había sido tratada de esa forma, pero lejos de indignarla que menospreciara su entrega aumentó su excitación y bramando como cierva en celo, convirtió su trasero en una máquina de placer que no paró de menear en busca de su objetivo. Es más, he de reconocer que al sentir que me derraba en ella, siguió insistiendo con intensidad hasta que consiguió ordeñar hasta la última gota de semen que atesoraba en mis huevos. Entonces y solo entonces, se permitió el lujo de sugerir que esperaba que pudiese recuperar fuerzas durante la cena porque esa noche pensaba dejarme seco.</p>



<p>―No creas que me basta con esto― añadió con una sonrisa: ―Para quedarme saciada, necesito al menos otros tres polvos.</p>



<p>Su amenaza no se quedó sin respuesta y mordiendo los labios de la pelirroja, le avisé que yo en cambio no me iba a conformar con su coño.</p>



<p>― ¿Insinúas que quieres que te haga una mamada? – rugió divertida: ― ¿O acaso pretendes que te entregue el culo?</p>



<p>Sin dejar de bromear, contesté:</p>



<p>―Si me das a elegir, opto por lo segundo.</p>



<p>Patricia no solo no puso mala cara, sino que meneando el trasero camino de la cocina, respondió que si no había aprendido en el ejército de que nunca se debe avisar al enemigo que vas a tomar algo por asalto. Creo que jamás supuso que reaccionara de esa forma y menos que, sin dejar que descansara, corriera tras ella y aplastándola contra la mesa, le obligase a permanecer quieta mientras me ponía a embardunar su ojete con aceite.</p>



<p>― ¿Qué haces? ― suspiró al sentir mis dedos forzando su entrada trasera.</p>



<p>―La mejor forma de evitar la respuesta de un oponente, es tomarlo por sorpresa― contesté mientras sustituía las yemas por mi pene.</p>



<p>El sonido de su alarido cuando empotré mi trabuco hasta el fondo de sus intestinos me azuzó a continuar y sin prisa, dejé que se acostumbrara a la invasión antes de empezar a hacer uso de su culo. Tras el dolor inicial, poco a poco, la lentitud de mis incursiones le fue tranquilizando hasta que pasado menos de un minuto ella misma me pidió que acelerara diciendo:</p>



<p>― ¿Qué esperas para romperme en dos? No ves que lo estoy deseando.</p>



<p>No tuvo que repetírmelo y acatando marcialmente sus deseos, marqué un ritmo rápido a mis caderas y lo mantuve al observar el gozo con el que mi novia recogía cada empujón por mi parte.</p>



<p>―Cabrón, ¡qué polla tienes! ― gritó al experimentar que su cuerpo entraba en ebullición y yo seguía sin aminorar el compás con el que la estaba sodomizando.</p>



<p>Reconociendo en su respiración lo cerca que estaba de alcanzar otro orgasmo, le exigí que se masturbara mientras volvía a incrementar la velocidad de mis ataques. Como la recluta que decía ser, obedeció a su superior torturando su clítoris mientras cada vez más rápido mi sexo campeaba en su trasero.</p>



<p>― ¡Te deberían dar la medalla al mejor amante! ― vociferó pegando un chillido al verse nuevamente presa del placer.</p>



<p>No contento con haber ganado esa escaramuza, decidí vencer la guerra y sacando mi pene de su culo, lo incrusté hasta el fondo de su vagina. Su gozo fue evidente y tras un par de empellones, retorné a mi lugar original y volví a sodomizarla. Repitiendo una y otra vez la experiencia, la hice encadenar placer y dolor en una progresión creciente hasta que, rindiéndose a mis pies, me rogó que la dejase descansar.</p>



<p>―Puta, no te he dado permiso de parar― reclamé sin dejarla de encular.</p>



<p>Mi insulto la insufló nuevos ánimos y pegando un berrido, me aseguró que se vengaría mientras se ponía a menear el pandero al ritmo que le marcaba apretando alternativamente sus pechos. Mi estado de forma me permitió alargar ese combate hasta que con ella ya exhausta llené sus intestinos con mi simiente. Al notar su ojete rebosando de leche, se echó a reír en plan histérica y cuando le pregunté qué ocurría, la muy cretina me reconoció que nadie había plantado su pica con anterioridad en su trasero. Abochornado por no haber tenido la precaución de preguntar si era virgen y de no haberle dado el trato de una primeriza, le pedí perdón y prometí que no volvería a intentar aprovecharme de ella de esa forma.</p>



<p>No comprendí su carcajada hasta que muerta de risa me sugirió que dejara de ser tan caballeroso con ella y que no me preocupase:</p>



<p>―Me ha encantado que me trataras como una zorra y solo espero que esta noche vuelvas a comportarte así&#8230;.</p>



<h1 class="wp-block-heading">2</h1>



<p>La reunión en el notario era a las cuatro. Previendo que quizás Rosa necesitaría alguien que la llevara en coche, la llamé. Una voz metálica me informó que tenía su teléfono apagado y asumiendo que en su caso yo tampoco lo encendería, decidí no insistir.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/23/84222589/84222589_087_6a4b.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Debe estar harta de contestar llamadas de pésame», me dije mientras iba a hablar con mi mando para decirle que esa tarde no podía contar conmigo.</p>



<p>El general Terán no solo no puso ningún impedimento a que me ausentara, sino que incluso me sugirió que me tomara unos días libres.</p>



<p>―Juan, ¿hace cuánto tiempo que no tomas vacaciones? La situación está tranquila y puedo pasarme un par de semanas sin ti― añadió.</p>



<p>Manteniéndome en posición de firme, le agradecí el detalle y prometí que lo pensaría.&nbsp; El andaluz comprendió que esa respuesta era una cortés negativa y que jamás le pediría ese permiso.</p>



<p>―Muchacho, la vida no es solo el ejército. Deberías hacerme caso e irte unos días a la playa. Acabas de perder a tu mejor amigo― insistió.</p>



<p>―Señor, ya le he dicho que lo pensaré― recalqué antes de preguntar si tenía algo para mí.</p>



<p>Dándome por imposible, se abstuvo de insistir y me encomendó revisar los informes de inteligencia sobre el Líbano que le acababan de llegar. Conociéndolo, supe que esa encomienda no era casual y que cómo uno de los pocos oficiales del ejército que hablaba correctamente árabe quería saber mi opinión no solo sobre lo que reflejaban esos documentos sino incluso sobre el sentido que podía haber obviado el traductor al convertirlo en español.</p>



<p>―Esta mañana tendrá mi informe― contesté mientras me despedía.</p>



<p>Ya en mi despacho de la calle Vitruvio, me puse a leer el dossier. Lo primero que me preocupó fue un mail que el CNI había interceptado donde un cabecilla del ISIS urgía a llevar la guerra santa a Al Ándalus y así castigar a los apóstatas. Recordando que para esos fanáticos el pueblo español había renegado del islam y que por tanto el deber de todo buen musulmán era acabar con nosotros, me puse a indagar sobre el autor de esa proclama, un tal Ibrahim Zarqai. Al descubrir que ese exaltado se había convertido solo unos pocos años antes y que antes de su conversión había sido un reputado profesor de la Universidad Complutense de nombre Fernando Gastón, decidí mandar un mensaje a mi enlace dentro del Centro Nacional de Inteligencia para que me mandaran todo lo que sabían del sujeto.</p>



<p>«No hay nada más peligroso que un converso», me dije mientras seguía estudiando el resto de documentos.</p>



<p>Las continuas referencias a la base “Miguel de Cervantes” que teníamos en ese país árabe también me llamó la atención y meditando sobre ello, escribí en mi informe una recomendación para decretar la situación ámbar en dicha instalación no fuera a ser objeto de un atentado.</p>



<p>«Aunque sea una exageración, mejor prevenir», concluí sabiendo que lo más probable era que la ministra rechazara mi petición. A pesar de su valía, esa mujer tenía alergia a que la opinión pública se le pusiera en contra y una medida así, sería todo menos popular.</p>



<p>Con mi informe ya elaborado, miré el reloj:</p>



<p>«Tengo tiempo de comer algo», pensé al ver que apenas eran las dos.</p>



<p>Con ello en mente, salí del edificio del Estado Mayor y me dirigí al restaurante donde habitualmente almorzaba. Al verme entrar, la camarera se acercó y saludándome con un beso en la mejilla, me llevó hasta la mesa de siempre. La cercanía con la que me trataba iba más allá de la que otorgaba a un cliente habitual y sabiéndolo, le comenté que ese día estaba preciosa mientras me sentaba. Evelin se sonrojó al escuchar mi piropo y meneando el trasero, fue por una cerveza para mí mientras me ponía a revisar la carta.</p>



<p>―Amor, ¿ya sabes lo que vas a comer? ― con su acento típicamente venezolano preguntó al volver con ella.</p>



<p>Cumpliendo el ritual al que la había acostumbrado y que a ella le volvía loca, contesté que, además de una caraqueña, ese día me apetecía el gazpacho y el lenguado del menú. Asumiendo que era una diablura sin mala intención, la morena se quejó que nunca pasaba de ahí y me preguntó cuándo la invitaría a cenar.</p>



<p>―Te tengo miedo. Eres demasiada mujer para mí― respondí muerto de risa mientras le echaba un vistazo a las impresionantes ubres que lucía bajo el delantal.</p>



<p>Lejos de enfadarle el riguroso examen al que la sometía, sonrió y haciéndome una breve carantoña en la mejilla, desapareció a notificar mi orden a la cocina. Mientras la veía marchar, me quedé pensando que en cuanto lo mío con Patricia terminara, buscaría consuelo entre sus brazos.&nbsp; Al hacerlo caí en la cuenta de que Rosa tenía razón cuando sostenía que era un inmaduro incapaz de buscar en una mujer algo que no fuera un polvo.</p>



<p>«Todavía no he encontrado la mujer ideal», me traté de disculpar sin hacer ningún intento de cambiar.</p>



<p>Lo quisiera reconocer o no, daba lo mismo. Me encontraba a gusto con mi soltería y no veía un motivo por el que variar de vida. Tenía un trabajo que me entusiasmaba, una ahijada a la que quería como una hija y multitud de mujeres con las que saciar mi exacerbada fogosidad.</p>



<p>«¿Qué más puede un hombre desear?», concluí mientras daba cuenta del estupendo gazpacho que mi próxima conquista me había traído&#8230;</p>



<p>Una hora después aparecí por la notaría de la calle Altamirano el primero y tras personarme ante la recepcionista, me hizo pasar a la sala de espera. Eso me dio la ocasión de observar a los presentes y tal y como me había habituado desde que me ocupa de labores de inteligencia, inconscientemente me puse buscar en sus actos la razón por la que habían llegado hasta ahí. Así, por ejemplo, di por sentado que una pareja joven de mirada ilusionada había acudido a firmar la compra de su primera casa, mientras que el vejete que tenían enfrente era el vendedor. De igual modo, di por sentado que el trajeado que los acompañaba era el representante del banco que les proveería de fondos y con el que irremediablemente estarían en deuda los siguientes veinticinco años.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estaba tratando de dilucidar los motivos de la presencia de una cincuentona cuando Rosa apareció por la puerta y me saludó sentándose a mi lado. No contenta con haberse separado de su familia, tomó mi mano y susurrando en mi oído, me preguntó cómo había pasado la noche.&nbsp; Sin poderle reconocer el combate cuerpo a cuerpo que había protagonizado con Patricia, únicamente pude contestar que había dormido poco.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/23/84222589/84222589_091_b3e0.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―A mí, me pasó igual. No pude dejar de pensar en que Xavi nos había dejado y que nunca vería crecer a Lara.</p>



<p>Avergonzado, me quedé callado mientras la viuda, usando mi hombro, se echaba a llorar. Comprendiendo y compartiendo su dolor, apreté su mano y en un intento de confortarla le dije que su marido velaría por ellas desde el más allá.</p>



<p>―Sé que lo hará― sollozó desmoronándose.</p>



<p>Justo en ese momento, el oficial del notario dijo nuestros nombres y levantándonos, pasamos una sala de juntas donde su jefe, Antonio Regules, nos esperaba. A pesar de que ese hombre era amigo de mis padres, no me saludó y comenzando con el asunto nos hizo saber que el finado había elevado testamento con él solo quince días antes de fallecer y dirigiéndose en especial a su viuda, nos preguntó si alguien sabía de la existencia de unas últimas voluntades posteriores a la que nos iba a leer. Rosa tomó la palabra y cuando lo hizo, lo único que declaró fue que no, que estaba segura de que no había otra, ya que, entre otras cosas, ella había estado presente cuando se firmó.</p>



<p>Haciendo especial mención a esa posible salvedad, el notario comenzó a narrarnos el contenido del mismo, empezando por mi nombramiento cómo albacea y que siguiendo el derecho catalán designaba a su hija Lara como su hereu, su heredera universal, dejando el usufructo del cincuenta por ciento a su esposa. Al ser lo habitual, apenas presté atención al anciano hasta que de improviso lo escuché decir que Xavi había determinado, con la aquiescencia de su mujer, que fuera yo el administrador de los bienes de mi ahijada hasta su mayoría de edad.</p>



<p>Asustado por la responsabilidad que había arrojado sobre mis hombros, miré a su viuda. La cual con una sonrisa teñida de tristeza únicamente señaló que su esposo no se fiaba más que de mí. Juro que no entendí que mi amigo no hubiese tomado en cuenta mi opinión antes de lanzarme un lastre que me tendría ocupado los próximos quince años y mirando a su viejo, busqué lo que pensaba de ello.</p>



<p>«No puede estar contento con la decisión de su hijo», exclamé para mí al ver su cara de satisfacción cuando sabía que don Pere había le traspasado las acciones de su compañía y que incluso la masía familiar estaba a nombre de Xavi.</p>



<p>Pero lo peor estaba por llegar y es que al firmar en conformidad todos los presentes, don Antonio me pidió que me quedara porque tenía que darme un encargo personal del finado. Sin saber que me haría entrega de una carta, pedí a Rosa que me esperara y pasé con él a su despacho, intrigado.</p>



<p>Una vez ahí y sin mayor prolegómeno, puso en mi mano un sobre. Al abrirlo, reconocí su letra y me puse a leer en silencio:</p>



<p><em>Juan:</em></p>



<p><em>Si estás leyendo esta misiva es que he muerto y abusando de la amistad quiero pedirte un favor. Como sabrás ya, te he nombrado albacea de mi herencia y administrador de mis bienes hasta que mi niña pueda valerse por sí misma. Sé que te preguntarás qué me ha llevado a hacerlo. La respuesta es sencilla. Además de buen amigo eres el hombre más honesto que conozco. Rosa, mi mujer, está de acuerdo porque se ve incapaz de gestionar su vida sin tu ayuda. Cuando digo su vida, no me refiero solo al dinero. Lo he hablado con ella en estos mis últimos días. Me ha reconocido que necesita la presencia de un hombre que le dé la seguridad que yo le daba y que deseaba que hombre fueras tú. Aunque no me lo ha dicho y sé que me amaba, mi esposa ha estado secretamente enamorada de ti.</em></p>



<p><em>Comprendo perfectamente, la turbación que debes sentir al leer estas letras, pero quiero que sepas que no solo no te guardo rencor, sino que confío es que seas capaz de corresponderla y eduques a Lara como tu hija.</em></p>



<p><em>&nbsp;Contigo, siempre</em></p>



<p><em>Xavi</em></p>



<p>Tras leer el contenido de esa misiva, las preguntas se acumularon en mi mente. La primera que me hice fue hasta qué grado era verdad lo que acababa de leer o si eran solo los desvaríos de un moribundo. Revisando los años que había pasado con la pareja, no pude hallar ningún atisbo de lo que hablaba. El trato de Rosa conmigo había sido intachable y la dedicación que había demostrado a su marido había sido total. Es más, conociendo a Xavi, de ser así tampoco me cuadraba que me hubiese abierto su casa o que me hubiese nombrado padrino de su hija:</p>



<p>«Yo al menos no dejaría que mi rival deambulara alrededor de mi esposa», medité mientras me inclinaba a pensar que producto de su enfermedad ese hombretón se había aferrado a esa ilusión para no tener que asumir que las dejaría solas.</p>



<p>Por ello, antes de salir de la oficina del notario, ya había decidido mantener en secreto el desbarre de mi amigo para no enturbiar mi relación con su esposa y así poder cumplir con la labor de administrar su herencia.&nbsp;</p>



<p>«Rosa no debe saberlo nunca», concluí dando por sentado el dolor que le produciría saber lo que su esposo había compartido conmigo.</p>



<p>Aun así, he de reconocer que salí preocupado por si había algo de veracidad en ese disparate. Cuando llegué donde la viuda, ésta me preguntó qué era lo que me había informado don Antonio en privado. Piadosamente mentí sonriendo:</p>



<p>―Xavi me pedía que hiciera lo posible para que Lara no entrara en el ejército.</p>



<p>―Siempre fue un machista― respondió y creyéndose el embuste, añadió: ―Eso lo decidirá ella y desde ahora te digo que no haré nada por evitarlo.</p>



<p>Parcialmente aliviado contesté que yo tampoco, señalando además que las mujeres eran tan aptas como los hombres para servir a la patria. El padre del difunto, que hasta entonces se había quedado en segundo plano, aprovechó para decirme que debíamos hablar mientras me daba una carpeta:</p>



<p>―Para que puedas administrar los bienes de la familia, lo primero es que los conozcas. Como sabía de antemano los deseos de mi hijo, he preparado unos pequeños informes de la situación real de la empresa y de los demás intereses de los que deberás hacerte cargo.</p>



<p>Pequeños, ¡mis huevos! La documentación que me había hecho entrega era tan voluminosa como pesada. Asumiendo que ese bonachón necesitaba una respuesta, respondí qué precisaría de tiempo para analizar esa información.</p>



<p>―Lo sé. Por eso, he pensado que sería bueno que este fin de semana acudas a la masía y así poderte resolver las dudas que tengas.</p>



<p>Con esa invitación y sin desearlo me había chafado el viaje que había programado con Patricia. Asumiendo que de nada servía excusarme y que debía de acudir, quedé en que la tarde del viernes llegaría a Barcelona.</p>



<p>―Entonces, no se hable más. Nos vemos― siendo parco de palabras, contestó mientras desaparecía con su nuera del brazo hacía la calle.</p>



<p>Al haber informado al General que no acudiría esa tarde a la oficina, me dirigí directamente a casa donde sin más premura me puse a estudiar el legajo que había puesto en mis manos. Así me enteré que Xavi no solo había sido rico, sino millonario y que solo con los dividendos que anualmente producían sus inversiones la viuda y Lara podrían llevar una vida de lujo.</p>



<p>«No sabía el alcance de su riqueza», reconocí al leer que además de ser dueño de la empresa líder del sector del embutido catalán, gracias al buen hacer de don Pere, sus intereses eran diversos y que incluían un gran patrimonio inmobiliario.</p>



<p>«¡Qué callado se lo tenía!», pensé al leer que una consultora había valorado su herencia en una cifra impensable para el común de los mortales. Solo como ejemplo, he de decir que entre naves, oficinas y pisos mi ahijada había heredado casi cincuenta millones de euros.</p>



<p>«Solo con que conserve el valor de sus activos, habré cumplido de sobra como administrador cuando le pase el mando», sentencié abrumado nuevamente con la labor que me había caído encima&#8230;</p>



<p>Al día siguiente, al aparecer por el Estado Mayor, me informaron de una cita en el Ministerio de Defensa a la que acudiría la propia ministra. Que doña Paloma fuese a participar en la misma no era lo habitual y por eso no dudé en llamar al general Terán por si podía anticiparme algo.</p>



<p>―Parece ser que tu recomendación ha causado conmoción en el ministerio― señaló mi superior antes de decir que, aunque chocara frontalmente con la de sus asesores, mi punto de vista coincidía con el del CNI, y que por eso quería verme en persona.</p>



<p>El protagonismo que había echado sobre mí el escrito que redacté la tarde anterior me preocupó. No queriendo parecer un inepto y que la ministra me pillara en un renuncio, me puse a repasar la información que me había llevado a esa conclusión. Al volverla a estudiar, confirmé el peligro que corrían nuestros hombres y más cuando desde inteligencia respondieron mandándome la información de Fernando Gastón, el fanático que ahora se hacía llamar Ibrahim Zarqai. Según los datos que me hicieron llegar, ese sujeto era uno de los responsables políticos de Al Qaeda y aunque no se le conocía responsabilidad militar alguna, se daba por hecho que era una de las personas que marcaban los objetivos a la organización.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/23/84222589/84222589_098_78f7.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«O mucho me equivoco o en estos momentos se está preparando un atentado contra nuestras tropas», concluí ya seguro.</p>



<p>Por eso, cuando el chofer me avisó que debíamos irnos, supe que era mi deber insistir en que se elevara la alerta en la base “Miguel de Cervantes” u ocurriría una desgracia. Meditando sobre ello llegué a la sede del ministerio dispuesto a debatir con quien tuviese en frente esa recomendación. Lo que jamás me esperé fue que al llegar a la reunión entre los asistentes estuviera el general Álvarez, un militar que recientemente había sido nombrado jefe de la misión de la ONU en el Líbano. Intimidado por su hoja de servicios, me cuadré ante él antes de pasar a la sala donde vería por primera vez a la política que mandaba en Defensa.</p>



<p>―Descanse, Urbieta y explíqueme en que se basa para hacer tal afirmación― me ordenó.</p>



<p>Obedeciendo le hablé del error que había cometido el traductor al subestimar el riesgo de nuestra gente y que para mí no era la clásica bravuconada a la que nos tenían acostumbrados los islamistas y que la consideraba un peligro real.</p>



<p>&nbsp;―No ha tomado en cuenta quién lanzó la proclama ni que, en vez de hablar genéricamente de atacar los intereses españoles, hacía referencia directa a la base Cervantes al recordar el cautiverio del escritor en tierras argelinas.</p>



<p>―Es un aviso a navegantes y creo que debemos darle la importancia que merece― añadí haciendo hincapié en que, si nos dejábamos guiar por el tiempo verbal que el autor había usado, el ataque sería casi inmediato.</p>



<p>―Lo mismo opina mi intérprete― sentenció mientras entrábamos a la sala.</p>



<p>Satisfecho de que un alto oficial como Álvarez diese credibilidad a mis sospechas, me senté en la única silla que seguía vacía cuando entré. Cosa que agradecí al estar bastante alejada de la que ocupaba la ministra. En persona, esa mujer parecía más joven que en la tele, pero no por ello me dejé engañar por su juventud, dada la prudencia y buen hacer que había demostrado desde que estaba en el cargo.</p>



<p>―Teniente Coronel, he leído su recomendación y aunque en un principio estuve tentada de desecharla, me han convencido de escuchar en persona porqué gente muy cualificada considera que debemos hacerle caso.</p>



<p>Con esa alusión directa, me estaba ordenando que expusiera la cadena de hechos que me habían llevado a tal conclusión y repitiendo el mismo razonamiento que al general, inserté en mi exposición la información que me había llegado acerca del autor de la proclama. El cabreo de doña Paloma al escuchar esos datos que le debían haber notificado a ella antes que nadie fue tan evidente que nadie se atrevió a rebatir frontalmente mi postura. Eso llevó a que desde el ministerio se diese la orden de fortificar más si cabe las instalaciones españolas en ese país. Que incluyeran la embajada en Beirut fue prueba la credibilidad que dieron a mis palabras.</p>



<p>―Muchacho, dime. ¿Cómo es posible que domines tan bien el árabe? – quiso saber Álvarez antes de despedirse.</p>



<p>―Esa cultura siempre me interesó, pero a raíz de mi estancia en Bosnia fue cuando empecé a estudiarlo para no depender de un traductor cuando interveníamos los escritos que algún imán extremista dirigía a sus huestes. El tiempo era oro en estado de preguerra― respondí.</p>



<p>Supe que su pregunta no era baladí y que mi conocimiento de ese idioma me hacía candidato a ir al Líbano, pero como acaba de ser promocionado y estaba cursando un curso en el Estado Mayor, deseché la idea de un futuro traslado al menos en fechas próximas. Aun así, no estaba tranquilo, por las dificultades que me acarraría tal oportunidad teniendo en cuenta que además de mi carrera tenía que fungir como el administrador de mi ahijada.</p>



<p>«No tendría tiempo de velar por sus intereses», rumié mientras volvía a mi despacho. Mi labor diaria como principal asesor del general Terán no me dejó seguir dando vueltas al tema y lanzándome en picado a resolver el día a día, lo olvidé completamente hasta que a la salida del trabajo me reuní con Patricia.</p>



<p>Como tenía que explicarle la razón por la que debíamos postergar nuestro viaje a Londres, directamente le conté la sorpresa que había recibido durante la lectura del testamento, obviando por supuesto todo lo relativo a la carta manuscrita de Xavi en la que insinuaba con claridad que su esposa era partidaria de cambiar el tipo de relación que me unía con ella.</p>



<p>Curiosamente y quizás gracias a su profesión, esa ejecutiva no solo comprendió que me tuviese que ocupar de Lara, sino que incluso lo vio como una muestra de mi valía más allá del ejército y se comprometió en prestarme toda la ayuda que necesitara para interpretar los balances que me habían dado. Lo único que me molestó fue cuando quiso saber si cobraría un sueldo:</p>



<p>―No lo sé, ni me importa― repliqué asumiendo que ese fin de semana me enteraría.</p>



<p>Tal y como había quedado, el viernes tomé un Ave a Barcelona y gracias a la velocidad de ese tren, llegué a la ciudad Condal cuando el reloj de la estación de Sants todavía no había marcado las ocho. Cargando mi troley, me reuní con el padre de Xavi que se había tomado la molestia de desplazarse para ir conmigo en coche hasta su masía. Comprendí que su presencia encerraba un motivo de alcance cuando apenas había encendido el flamante Mercedes, el payés comenzó a alabar el buen tino que había tenido su hijo al nombrarme.</p>



<p>―Como es evidente, no soy un niño y con casi ochenta años, no puedo esperar que mi vida sea muy larga. Por eso respiré cuando mi chaval me preguntó qué opinaba de que tú te encargaras de que nada le faltara a su familia.</p>



<p>Juro que me quedé petrificado por el tono con el que dijo esto último, ya que de algún modo parecía saber la última encomienda que mi amigo me había hecho en la carta. Refutando tal posibilidad ya que un padre nunca admitiría de buen grado que, estando todavía caliente el cuerpo de su hijo, la viuda lo sustituyera por otro, me vi forzado buscar otra razón.</p>



<p>«Como empresario es un hombre práctico y ve a largo plazo. Esta solución le da la tranquilidad que necesita para seguir trabajando», me dije mientras salíamos del casco urbano.</p>



<p>Al ser final de primavera, todavía era de día y por eso de camino, pude contemplar la riqueza de esas tierras y no sintiendo como propia la finca de los Vilas, dejé que el anciano se vanagloriara de la fecundidad de la misma mientras nos acercábamos a la masía. Lo que jamás preví fue encontrarme con la magnificencia del centenario palacete que apareció ante mí y menos que en su&nbsp;&nbsp; puerta me estuviera esperando la familia al completo. Aunque me esperaba la presencia de Nuria, su mujer, nunca sospeché que Rosa y Lara hubiesen dejado Madrid pocas horas antes que yo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/23/84222589/84222589_126_cfaa.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Es lógico― contestó al señalárselo: ―Vamos a tratar la herencia de Xavi y lo que aquí decidamos será básico en el futuro.</p>



<p>No pudiendo revelar al payés la incomodidad que me causaba estar en la misma habitación que la viuda desde que su marido murió, me bajé a saludarla. Siendo cortés su respuesta a mi saludo, la noté fría, como si estuviese tanteando mi reacción. Su actitud fue distante hasta que mi ahijada se lanzó a mis brazos y me llenó de besos. Entonces y solo entonces, cambió por completo. Tomando mi mano y ejerciendo de cicerone, me llevó hasta el cuarto donde dormiría ese fin de semana.</p>



<p>Por lo poco que conocía de la cultura catalana, supe que esa habitación era la del “Hereu”, la del primogénito y un tanto cortado, le pregunté el porqué de ese honor.</p>



<p>―Mis suegros lo decidieron. Para ellos, representas la continuidad de su legado y por eso han creído necesario hacértelo saber&#8230; además “la niña de tus ojos” insistió. Quiere que duermas cerca para que después de cenar le leas un cuento.</p>



<p>Me llamó la atención que se refugiara en el cariño de Lara a la hora de explicarse, pero sin dar la menor importancia al dato dejé el equipaje y fui con ella a visitar el resto de la mansión familiar. El impresionante interior del palacete no menoscabó el idílico jardín que lo rodeaba. Impresionado por lo que estaba viendo, comprendí nuevamente lo humilde que había sido mi amigo al no hacer nunca gala de ser dueño de semejante patrimonio.</p>



<p>&nbsp;«Lo raro es que haya terminado de militar», pensé para mí asumiendo las presiones que debía haber sufrido al ingresar en la academia por parte de sus viejos: «Lo más normal es que se hubiese puesto al frente de la empresa».</p>



<p>Meditando sobre ello, mi admiración por su esposa creció. Cualquier otra no se hubiese conformado con vivir del sueldo que nos pagaban y hubiese exigido una vida distinta. Al comentarlo, la morena entornó los ojos y me contestó:</p>



<p>― ¿Crees que derrochando su dinero hubiese sido más feliz?</p>



<p>Esa respuesta me dejó sin argumentos y lamenté incluso habérselo planteado, no fuera ver en mi comentario un interés monetario que no tenía. Reculando de inmediato, le di la razón y no volví a hablar de ello hasta la cena. Y no fui yo quien lo sacó a colación sino don Pere cuando haciendo una exhibición de poderío económico nos dijo que había abierto una cuenta con nosotros dos como cotitulares para que sufragáramos cualquier gasto que pudiese surgir.</p>



<p>―Gracias, suegro. Pero no hacía falta. Tenemos la casa pagada y la pensión que recibo es suficiente para llevar una vida digna.</p>



<p>―Tonterías, el dinero sirve para no pensar en el dinero― señaló el anciano mientras nos mostraba el saldo que había ingresado en dicha cuenta: ― ¡A mi nieta que no le falte de nada!</p>



<p>Al ver que había hecho una transferencia desorbitada, Rosa enmudeció. Fue entonces cuando interviniendo, doña Nuria añadió:</p>



<p>―Como abuelos tenemos el deber de mimar a Lara y sois vosotros los que tenéis la responsabilidad de educarla, poniendo los límites que consideréis prudentes.</p>



<p>Que me incluyera a mí, iba mucho más allá del papel de administrador y abriendo los ojos, dejé claro mi turbación cuando contestando también en mi nombre Rosa argumentó que no pensábamos hacer de su hija una mimada y que debía crecer como una niña normal.</p>



<p>―Contamos con ello― insistió su suegra mirándome: ― Confiamos en que hagáis de ella una mujer de provecho.</p>



<p>Me costó asimilar sus palabras y que nuevamente me otorgase un papel predominante en la educación de Lara. Cuando lo hice, creí prudente dejar caer que me comprometía en ayudar a la madre en todo lo que necesitara. La otoñal pareja acogió mi promesa con satisfacción. En especial, doña Nuria que me pidió que la dejase de hablar de usted y la tuteara:</p>



<p>―Hijo. No te olvides que somos familia y tanta formalidad me hace sentir vieja.</p>



<p>Las risas de su marido contrastaron con el terror que me había atenazado al escuchar a su mujer y cayendo en el más absoluto de los mutismos, preferí cenar a hablar. Sentía que caminaba entre tierras movedizas y no queriendo mostrar mi inquietud, me quedé observando cómo Rosa les pedía permiso para pasar las vacaciones de verano en la masía.</p>



<p>―Esta es vuestra casa y tanto tú como Juan siempre seréis bienvenido en ella.</p>



<p>Alucinado comprendí que nos concebían como un todo y que pensaban que lo normal es que pasáramos juntos el periodo estival:</p>



<p>«No puede ser. ¡Sospechan que no tardaremos en convertirnos en novios!», exclamé para mí mientras la viuda de su hija les daba las gracias y les anticipaba que hablaría conmigo para definir las fechas.&nbsp;</p>



<p>Sin llegar a entender que se prestara a ello y que diera por sentado algo que desde ese momento me negaba hacer, bebí de un trago la copa de vino que tenía enfrente en un intento de calmar mi creciente aturdimiento. Ese acto fue en vano y elevando la voz, señalé que lo intentaría pero que quizás no podría pasar las vacaciones allí dejando caer mi posible traslado al Líbano. Juro que jamás me esperé que Rosa se echase a llorar al oír que me podían enviar a Oriente Medio y menos que cogiendo a Lara, desapareciera rumbo a su cuarto. Sé que ni siquiera me oyó cuando añadí que era una posibilidad lejana y por eso agradecí que doña Nuria se levantara diciendo que no me preocupase y que intentaría calmarla. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Don Pere esperó a que nos quedáramos solos para echarme en cara ser tan insensato de soltar esa noticia de esa forma:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/23/84222589/84222589_120_feaf.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Muchacho, te creía más inteligente. ¿Todavía no te has dado cuenta de la necesidad que tiene de tu compañía? Si al final se da ese traslado y decides aceptarlo, debes llevarte a Rosa y a mi nieta contigo.</p>



<p>―No somos pareja― contesté al confirmar que nos veía así.</p>



<p>―Todavía no, pero lo seréis. Si no te dejas llevar por un falso orgullo, comprenderás que tu lugar es junto a ella. Desde que Xavi nos la presentó, mi esposa y yo supimos qué Rosa era la mujer ideal que tanto habíamos soñado para nuestro hijo― y sin dejarme intervenir, añadió: ―Por eso cuando nos enteramos de su enfermedad, además de preocuparnos por él, entramos en crisis por lo que sería de ella cuando muriera.</p>



<p>―No entiendo a qué se refiere― reconocí colorado por el rumbo que estaba tomando la conversación.</p>



<p>―Como te decía&#8230; al saber la gravedad de su cáncer, me reuní con él y le hice ver la urgencia de buscar un plan alternativo para el día que faltara.</p>



<p>―Señor, le juro que me he perdido― de nuevo lo interrumpí.</p>



<p>― ¡Por dios! Déjame acabar o esto además de duro se hará eterno. En esa conversación de padre a hijo, le hice ver que dada la personalidad de su mujer tenía que anticiparse y buscar alguien cabal que lo pudiese sustituir cuando ya no estuviera entre nosotros. Por eso me alegró que me dijera que tú, su mejor amigo, serías quien se ocupara de su mujer y de su hija.</p>



<p>A pesar de haber prometido no volver a interrumpir, no tuve opción de permanecer callado y directamente le pregunté de lo que hablaba, ya que su nuera era capaz de desenvolverse ella sola.</p>



<p>― ¡Qué poco la conoces! ― se echó a reír el anciano: ―Acostumbrada desde cría a un padre dominante, buscó en mi hijo un hombre igual y ahora que no está, tendrás que ocuparte de dirigirla porque no puede ni debe vivir sola.</p>



<p>Confieso que me quedé paralizado al escuchar lo que estaba insinuando y sin llegarme a creer su afirmación, comencé a repasar las vivencias que habíamos tenido juntos y como si cayese el velo que me había mantenido ciego, comprendí que el desvelo y el cariño con el que había tratado a Xavi rallaba la sumisión.</p>



<p>― ¡No puede ser! ―exclamé de viva voz sin darme cuenta.</p>



<p>Con una triste sonrisa en los labios, el payés se levantó de su silla y mientras se marchaba rumbo a su cuarto añadió:</p>



<p>―Como hombre sé que mi hijo te hizo un favor cuando te puso en bandeja su más valiosa posesión y como padre, me alegro que haya tenido el coraje de comentármelo. Llevo dos meses sabiendo que tendríamos esta conversación y desde ahora te hago saber que cuentas con mi beneplácito. No me opondré cuando me comuniques que al fin has aceptado a mi nuera como mujer y a mi nieta como hija.</p>



<p>Completamente conmocionado, lo vi marchar antes de dirigirme al mini bar para servirme una copa que me ayudara a digerir lo que esa noche había escuchado. Tras sacudirme un par de whiskys, supe que debía hablar con Rosa para aclarar el malentendido. Disculpando a su marido por enfermo y a sus suegros por viejos, creí que había llegado el momento de poner las cosas en su sitio y hacerle ver que mi apoyo sería total, pero que no podía pedirme que éste incluyera la cama.</p>



<p>Como no estaba seguro de nada, empezando porque fuera consciente de los planes de su marido y que estos contaban con la aprobación de sus suegros, toqué a su puerta para tantear el terreno antes de decir algo.</p>



<p>―Pasa, Juan. Lara está esperando su beso de buenas noches.</p>



<p>Entrando al interior del cuarto, descubrí que mi amiga y comadre se había cambiado y despojándose de la ropa, se había puesto un camisón casi transparente. Cortado al reparar en sus pezones a través del encaje, me acerqué pensando en que no se había dado cuenta del detalle y que no tardaría en taparse al advertirlo. Pero en vez de usar la sábana para protegerse, me dio un libro y abriendo hueco en la cama, me rogó que me tumbara y le contase a Lara el cuento que le había prometido. Repartiendo la mirada entre el libro y el profundo canalillo que lucía entre los pechos, comencé a leer sabiendo lo poco apropiado que era mi estancia ahí.</p>



<p>Mi consternación se elevó a términos nunca experimentados cuando como si fuera algo habitual entre nosotros, Rosa apoyó la cara sobre mi pecho mientras cerraba los ojos. Su postura no solo era la de una esposa con su marido, sino que al reposar la cabeza así, el escoté se le abrió dejando al descubierto la totalidad de sus senos.&nbsp; La belleza de sus oscuras areolas despertó al infame que vivía entre mis piernas y olvidando el propósito inicial que me había llevado hasta su habitación, me removí incómodo mientras narraba a mi ahijada la historia de la bella durmiente.&nbsp;</p>



<p>Sin poder aceptar la realidad, aduje a la amistad su comportamiento y que tal como me había ocurrido mientras Xavi vivía, esa mujer no veía en mí un hombre sino un amigo.</p>



<p>«Estoy condicionado por la conversación y realmente busca en mí un apoyo», me dije a pesar de que en ese momento me estuviera acariciando tímidamente.</p>



<p>Temiendo que mi ahijada se percatara de que algo ocurría, aceleré el cuento para terminar al notar que Rosa metía los dedos bajo mi camisa intensificando así las caricias. Afortunadamente, la cosa no llegó a mayores y aprovechando que la cría se había quedado dormida, me fui a despedir de ella con un beso en la mejilla, pero en el último momento giró la cara y plantándomelo en los morros, susurró hasta mañana.</p>



<p>Aunque había sido apenas un roce, fue evidente que lo había hecho a propósito. Recordando lo que me había llevado hasta allí y sin alzar la voz para no despertar a Lara, como un autómata le repetí el discurso que había preparado en el que cortésmente rechazaba el convertirme en su amante para no enturbiar nuestra amistad. Las lágrimas que brotaron de sus ojos me hicieron creer que iba a montarme un escándalo. Pero entonces abrazándose a mí empezó a darme las gracias por ser tan comprensivo con ella y darle tiempo a acostumbrarse a la ausencia de Xavi:</p>



<p>―Te juro que, cuando esté preparada, seré quien te lo haga saber.</p>



<p>Ni que decir tiene que había malinterpretado mis palabras y que no había visto en ellas la negativa que encerraban, sino una tregua para que pasara el luto. Con su agradecimiento machacando mi cerebro, llegué al cuarto y me acosté.</p>



<p>Como todos comprenderán, esa noche me costó dormir ya que cada vez que trataba de conciliar el sueño, la imagen de Rosa acudiendo desnuda a mi cama aparecía en mi mente. Lo que con otra protagonista hubiese sido algo que hubiese disfrutado, se convirtió en pesadilla al ver su llegada como una traición a la memoria de mi amigo y por eso decidí que al día siguiente aclararía con ella nuestra relación.</p>



<p>«Debe darse cuenta de lo inmoral que resultaría que nos liáramos», concluí antes de que el sopor me llevara en volandas y finalmente me quedara dormido.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/23/84222589/84222589_107_1576.jpg" alt="" width="523" height="785"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;El ídolo 1: Mi compañera no es puta, es ninfomana&#8221;. (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Thu, 21 May 2026 04:04:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Os quiero aclarar antes de que empecéis a leer mis vivencias que sé que ninguno me va a creer. Me consta que os resultara difícil admitir que fue real y que en verdad me ocurrió. Para la gran mayoría podrá parecerle un relato más o menos aceptable pero nadie aceptará que un ídolo prehispánico haya cambiado mi vida. Reconozco de antemano que de ser yo quien leyera esta historia, tampoco me la creería. Es más si no fuera porque cada mañana al despertar mi antigua profesora de arqueología me trae desnuda el desayuno a mi cama, yo mismo dudaría que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Os quiero aclarar antes de que empecéis a leer mis vivencias que sé que ninguno me va a creer. Me consta que os resultara difícil admitir que fue re</span><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">al y que en verdad me ocurrió. Para la gran mayoría podrá parecerle un relato más o menos aceptable pero nadie aceptará que un ídolo prehispánico haya cambiado mi vida. Reconozco de antemano que de ser yo quien leyera esta historia, tampoco me la creería. Es más si no fuera porque cada mañana al despertar mi antigua profesora de arqueología me trae desnuda el desayuno a mi cama, yo mismo dudaría que me hubiese pasado….</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para empezar, quiero presentarme. Me llamo José y soy un historiador especializado en cultura Maya. La historia que os voy a narrar ocurrió hace cinco años en lo más profundo de la selva Lacandona (para quien no lo sepa, esta selva está en Chiapas, un estado del sureste mexicano famoso por conservar sus raíces indígenas). </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por el aquel entonces yo era solo un mero estudiante de postgrado bajo el mando estricto de Ixcel Ramírez, la jefa del departamento. Esa mujer era una autoridad en todo lo que tuviese que ver con el México anterior a Cortés y por eso cuando me invitó a unirme a una expedición a lo más profundo de esa zona, no dudé un instante en aceptar. Me dio igual tanto su proverbial mala leche como las dificultades intrínsecas que íbamos a sufrir, vi en ello una oportunidad para investigar el extraño pueblo que habita sus laderas.<img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-3.filesor.com/pimpandhost.com/4/2/2/2/42229/r/I/P/X/rIPX/149201_.jpg" alt="" width="423" height="637"></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde niño me había interesado la historia de los “lacandones”, una de las últimas tribus en ser sometidas por los españoles &nbsp;y que debido a lo escarpado de su hábitat nunca ha sido realmente asimilada. A los hombres de esa etnia se les puede distinguir por sus melenas lacias y sus vestimentas blancas a modo de túnicas, en cambio sus mujeres&nbsp; suelen llevar una blusa blanca complementada por faldas multicolor. Se llaman a ellos mismos “los verdaderos hombres” y se consideran descendientes del imperio maya.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me comprometí con Ixcell en agosto y como la expedición iba a tener lugar en diciembre para aprovechar la temporada seca,&nbsp; mis siguientes tres meses los ocupé en estudiar la zona y prepararme físicamente para el esfuerzo que iba a tener que soportar en ese lugar. Pensad que no solo nos enfrentaríamos a jornadas maratonianas sino que tendríamos que sufrir más de treinta y cinco grados con una humedad realmente insana. &nbsp;Previendo eso diariamente acudí al gimnasio de un amigo que comprendiendo mi problema me permitió, durante ese tiempo, ejercitarme en el interior de la sauna. Gracias a ello, cuando llegó el momento fui el único de sus cinco integrantes que toleró el clima que nos encontramos, el resto que no tuvo esa previsión lo pasó realmente mal.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahora me toca detallaros quienes éramos los miembros de ese estudio: </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En primer lugar como ya os he contado estaba la jefa que con treinta y cinco años ya era una figura en la arqueología mexicana. Su juventud y su belleza habían hecho correr bulos acerca que había obtenido su puesto a través de sus encantos pero la realidad es que esa mujer era, además de una zorra insoportable, un cerebrito. Su indudable atractivo podía hacerte creer esa mentira pero en cuanto buceabas en sus libros, solo podías quitarte el sombrero ante esa esplendida rubia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como segundo, la profesora había nombrado a Luis Escobar, un simpático gordito cuyo único mérito había sido el nunca llevarle la contraria hasta entonces. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para terminar, estábamos los lacayos. Alberto, Olvido y y yo, tres estudiantes noveles para los cuales esa iba a ser nuestra primera expedición. De ellos contaros que Alberto era un puñetero nerd, primero de mi promoción pero en el terreno, un verdadero inútil. Su carácter pero sobre todo su débil anatomía hizo que desde el principio resultara un estorbo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cambio, Olvido era otra cosa. Además de ser brillante en los estudios, al compaginar estos con la práctica del atletismo resultó ser quizás una de las mejor preparadas para lo que nos encontramos. Morena, cuyos rasgos denotaban unos antepasados indígenas, os reconozco que desde el primer día que la conocí&nbsp; me apabulló tanto por su tremendo culo como por la fama de putón que gozaba en la universidad.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">El viaje hasta el yacimiento</span></b><span style="line-height: 115%;">.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist1-3.filesor.com/pimpandhost.com/4/2/2/2/42229/r/I/Q/2/rIQ2/149206_.jpg" width="424" height="638">Todavía hoy recuerdo, nuestro viaje hasta esas tierras. La primera etapa de nuestro viaje fue llegar a San Cristóbal de las Casas, pueblo mundialmente conocido tanto por su arquitectura colonial como por ser considerada la capital indígena del sureste. Esa mañana agarramos un avión desde el D.F. hasta Tuxtla Gutiérrez y una vez allí, un autobús hasta&nbsp; San Cristóbal. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Haciendo noche en ese pueblo, nos levantamos y pasando por los lagos de Montebello nos trasladamos en todoterreno hasta el rio Ixtac donde tomamos contacto por vez primera con los kayaks que iban a ser&nbsp; nuestro modo de transporte en esas tierras. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todos nosotros sabíamos de antemano que esas canoas eran el modo más rápido de llegar a nuestro destino pero aun así Alberto no llevaba ni diez minutos en una de ellas cuando se empezó a marear y tuvimos que dar la vuelta para evitar que al vomitar volcara la barca.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El muy cretino había ocultado que era incapaz de montar en barco sin ponerse a morir. Como os imaginareis le cayó una tremenda bronca por parte de Ixcell ya que su enfermedad le hacía inútil para la expedición. Por mucho que protestó e intentó quedarse con el resto, la jefa fui implacable:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te quedas aquí. No vienes.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabiendo que entre los cuatro restantes tendríamos que llenar su hueco y que no había forma para reclutar otro miembro, le dejamos en tierra y tomamos los kayacks. Nuestro destino era una escarpada montaña llamada Kisin Muúl&nbsp; . La traducción al español de ese nombre nos debía haber avisado de lo que nos íbamos a encontrar, no en vano en maya significa “montaña maligna”. Los habitantes de esa zona evitan siquiera acercarse. Para ellos, es un lugar poblado por malos espíritus del que hay que huir.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras seis horas remando por esas turbias aguas, nos estábamos aproximando a ese lugar cuando de improviso la canoa en la que iba Luis se vio inmersa en un extraño remolino del que se veía incapaz de salir. Esa fue una de las múltiples ocasiones en las que durante esa expedición Olvido demostró su fortaleza física ya que dejando su kayack varado en una de las orillas, se lanzó nadando hasta el del gordito y subiéndose a ella, remando&nbsp; consiguió liberarla de la corriente. </span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su valiente gesto tuvo una consecuencia no prevista, al mojarse su ropa, la camisa se pegó a su piel dejándome descubrir que mi compañera, además de un culo cojonudo, tenía unos pechos de infarto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Menudo par de tetas!”, pensé al admirar los gruesos pezones que se adivinaban bajo la tela.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si ya de por sí eso había alborotado mis hormonas, esa morenaza elevó mi temperatura aún mas al llegar a la orilla y sin importarle que estuviéramos presentes, se despojara de la camisa empapada para ponerse otra. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Joder! ¡Qué buena está!”, exclamé mentalmente al observar los dos enormes senos con los que la naturaleza le había dotado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como me puso verraco el mirarla, tratando que no se me notara desvíe mi mirada hacia mi jefa. Eso fue quizás lo peor porque al hacerlo descubrí que Ixcell estaba también totalmente embobada mirando a la muchacha. En ese momento creí descubrir en sus ojos el fulgor de un genuino deseo y por eso no pude menos que preguntarme si esa profesora era lesbiana mientras la objeto de nuestras miradas permanecía ajena a lo que su exhibicionismo había provocado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez solucionado el incidente, recorrimos el escaso kilometro que nos separaba de nuestro destino y con la ayuda del personal indígena, establecimos nuestra base a escasos metros de la pirámide que íbamos a estudiar. Para los que lo desconozcan, os tengo que decir que en el sureste mexicano existen cientos de pirámides mayas, toltecas u olmecas, muchas de ellas no gozan más que de una protección teórica por parte de las autoridades. Por eso la importancia de la de Kisin Muúl, su remota ubicación nos hacía suponer que nunca había sido objeto de expolio pero también era extraño que nuestros antepasados se hubiesen ocupado de esconderla ya que no aparecía en ningún códice ni maya ni español.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La ausencia de Alberto se hizo notar ese mismo día porque al no tener mas que cuatro kayacks para portar todo el equipo, tuvimos que dejar atrás tres de las cinco tiendas individuales previstas y por eso mientras las montábamos asumí que por lógica me iba a tocar compartirla con Luis. Nunca esperé que la jefa tuviese otros planes y que una vez anochecido y mientras cenábamos nos informase que como necesitaba repasar con su segundo las tareas del día siguiente, yo dormiría con Olvido en la más pequeña.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni que decir tiene que no me quejé y acepté con agrado esa orden ya que eso me permitiría disfrutar de la compañía de ese bellezón. Me extrañó que mi compañera tampoco se quejara, no en vano lo normal hubiese sido que nos hubiese dividido por sexos. Esa misma noche descubrí la razón de su actitud porque nada mas entrar en la tienda, la morena me soltó:<img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/4/2/2/2/42229/r/I/Q/6/rIQ6/149213_.jpg" width="422" height="636"></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sabes cómo me alegro de dormir contigo- mi pene saltó dentro del pantalón al oírla al pensar que se estaba insinuando pero entonces al ver mi cara, prosiguió diciendo: -¿Te fijaste en cómo Ixcell me miró las chichis?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Haciéndome el despistado le dije que no y entonces ella murmurando dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me miró con deseo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Muerto de risa porque hubiese pensado lo mismo que yo, respondí tanteando&nbsp; el terreno:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo también te miré así. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, pero tú eres hombre- contestó y recalcando sus palabras, me confesó:&nbsp; &#8211; No soy lesbiana y no me gusta que una vieja me observe con lujuria.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus palabras despertaron mi lado oscuro y acomodando mi cabeza sobre la almohada le solté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entonces, ¿no te importará que mire mientras te desnudas?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Soltando una carcajada se quitó la camisa y tirándomela a la cara&nbsp; respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te vas a hartar porque duermo en tanga- tras lo cual, se despojó de su pantalón y medio en pelotas se metió dentro del mosquitero y sonriendo, me dijo: -Te doy permiso de ver pero no de tocar.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su descaro me hizo gracia y cambiando de posición, me la quedé mirando fijamente mientras le decía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres mala- siguiendo la guasa, señalé mi verga ya erecta y le dije: -¿Cómo quieres que se duerma teniendo a una diosa exhibicionista a su lado?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando llevando una de sus manos hasta su pecho, descojonada, comentó mientras uno de sus pezones:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Me sabes algo o me hablas al tanteo?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como os podréis imaginar, me quedé pasmado ante tamaña burrada y más cuando con voz cargada de lujuria, preguntó: </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No te vas a desnudar?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De inmediato me quedé en pelotas sin importarme el revelarle que entre mis piernas mi miembro estaba pidiendo guerra. Olvido al fijarse, hizo honor a su nombre y olvidando cualquier recato, se empezó a acariciar mientras me ordenaba:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Mastúrbate para mí!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su orden me destanteó pero al observar que la mujer había introducido su mano dentro del tanga y que se estaba pajeando sin esperar a que yo lo hiciera. Aceptando que tal y como se decía en la universidad, esa cría era una ninfómana insaciable y que tendría muchas oportunidades de beneficiármela durante la expedición, cogí mi verga entre mis dedos y comencé a masturbarme.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Me encanta cabrón!- gimió sin dejar de mirarme- ¡Lo que voy a disfrutar durante estos dos meses contigo!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La expresión de putón desorejado que lucía su cara me terminó de excitar y acelerando mis maniobras, le espeté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hoy me conformaré mirando pero mañana quiero tu coño.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis palabras lejos de cortarla, exacerbaron su calentura y zorreando contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tómalo ahora.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como comprenderéis dejando la seguridad de mi mosquitero, me fui al suyo. Olvido al verme entrar, se arrodilló y sin esperar mi permiso, abrió su boca y se embutió mi verga hasta lo más profundo de su garganta mientras con su mano torturando su pubis. La experiencia de la cría me obligó a dejarla el ritmo. Su lengua era una maga recorriendo los pliegues de mi glande, de manera que rápidamente todo mi pene quedó embadurnado con su saliva. Entonces, se la sacó y me dijo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te voy a dejar seco esta noche- tras lo cual se lo introdujo lentamente.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me encantó la forma tan sensual con la que lo hizo: ladeando su cara hizo que rebotase en sus mofletes por dentro, antes de incrustárselo. Su calentura era tanta que no tardé en notar que se corría con sus piernas temblaban al hacerlo. Por mucho placer que sintiera, en ningún momento dejó de mamarla. Era como si le fuera su vida en ello. Si bien no soy un semental de veinticinco centímetros, mi sexo tiene un más que decente tamaño y aun así, la muchacha fue capaz de metérselo con facilidad. Por increíble que parezca, sentí sus labios rozando la base de mi pene mientras mi glande disfrutaba de la presión de su garganta.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La manera en la que se comió mi miembro fue demasiado placentera y sin poder aguantar, me corrí sujetando su cabeza al hacerlo. Sé que mi semen se fue directamente a su estómago pero eso no amilanó a Olvido, la cual no solo no trató de zafarse sino que profundizando su mamada, estimuló mis testículos con las manos para prolongar mi orgasmo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Dios, ¡Qué gusto!- exclamé desbordado por las sensaciones.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonriendo, la puñetera cría cumplió su promesa y solo cuando ya no quedaba nada en mis huevos, se la sacó y abriéndose de piernas, me dijo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Date prisa. ¡Quiero correrme todavía unas cuantas veces antes de dormir!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hundiendo mi cabeza entre sus muslos, me puse a satisfacer su antojo…</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b>El rutinario trabajo de campo tiene sus satisfacciones.</b></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist1-3.filesor.com/pimpandhost.com/4/2/2/2/42229/r/I/Q/3/rIQ3/149208_.jpg" width="423" height="281">Esa mañana nos despertamos al alba y tras vestirnos, salimos a desayunar. Ixcell y Luis se nos habían adelantado y ya habiendo desayunado, nos azuzaron a que nos diéramos prisa porque había mucho trabajo que hacer. Los malos modos en los que nuestra jefa se dirigió tanto a Olvido como a mí me extrañaron porque no le habíamos dado motivo alguno o eso creí.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alucinando por sus gritos, esperé que saliera para directamente preguntar al gordito que mosca le había picado.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Joder, ¿Qué te esperas después de la noche que nos habéis dado?- contestó con sorna -¡No nos fue posible dormir con vuestros gritos!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Con que era eso! Debe ser cierto que es lesbiana y me la he adelantado”, pensé temiendo sus represalias, no en vano era famosa por su mala leche.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al terminar el café y dirigirme hacia la excavación, se confirmaron mis peores augurios porque obviando que había personal de la zona y que en teoría estaban ahí para esas tareas, esa zorra me mandó desbrozar la zona aledaña al área de trabajo. Queriendo evitar el conflicto, machete en mano, empecé a abrir un claro mientras dos “lacandones”, sentados sobre un tronco, me miraban y haciendo señas, se reían de mí:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Menudos cabrones- murmuré en voz baja cada vez mas encabronado.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Uno de los indígenas al advertir mi cabreo, se acercó hasta mí y con un primitivo español, me dijo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hacerlo mal. Mucho trabajo y poco resultado- tras lo cual me quitó el machete y me enseñó que para cortar las lianas primero debía de dar un corte en lo alto y luego irme a ras de tierra.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias- respondí agradecido al ver que esa era la forma idónea de atacar esa maleza.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El tipo sonrió y sin dirigirse a mí, se volvió a sentar junto a su amigo. Durante toda la jornada y eso que estaban a escasos metros de mí, ninguno de los dos me volvió a hablar. A la hora de comer, le conté lo sucedido a mi compañera, la cual me contestó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues has tenido suerte porque a mí esos pitufos directamente me han ignorado.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mira que eres bestia, no les llames así- recriminé a Olvido porque ese apelativo que hacía referencia a su baja estatura podía ofenderles.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Descojonada, murmuró a mi oído:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-El más alto de ellos, no me llega al hombro- y entornando los ojos, me soltó: -De ser proporcional, tendrán penes de niños.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La nueva burrada me hizo reír y pegando un azote en su trasero, le pregunté porque le pedía a uno que se lo enseñara y así lo averiguaba. Sabedora que iba de broma, puso gesto serio y pasando la mano por mi paquete, respondió:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A lo mejor lo hago, si dejas de cumplir.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Solo la aparición de nuestra jefa, evitó que le contestara como se merecía y en vez de darle un buen pellizco en las tetas, tuve que tapar mi entrepierna con un libro para que Ixcell no se diera cuenta del bulto que crecía bajo mi pantalón. La arqueóloga tras saludarnos se sentó y desplegando un mapa aéreo de la zona, nos señaló una serie de montículos que le hacían suponer que había otras ruinas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al estudiar las fotografías, me percaté que de ser ciertas las sospechas de mi jefa, las estructuras estaban orientadas hacía un punto exacto de una de las montañas cercana.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tienes razón- contestó y dando la importancia debida a mi hallazgo, nos dijo: -Mañana iremos a revisar.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez levantada la reunión, nos pasamos las siguientes horas haciendo catas en los terrenos con la idea de buscar la mejor ubicación donde empezar a escavar. &nbsp;El calor y la humedad que tuvimos que soportar esa tarde nos dejaron agotados y fue la propia Ixcell la que al llegar las cinco, nos dijo que lo dejáramos por ese día y que nos fuéramos a descansar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Menos mal”, me dije dejándome caer sobre la cama.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llevaba menos de un minuto cuando desde afuera de la tienda, me llamó Olvido diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Voy a darme un baño a la laguna. ¿Te vienes?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su idea me pareció estupenda y cogiendo un par de toallas salimos del campamento. Al tener que cruzar una zona tupida de vegetación, nos tuvimos que poner en fila india, lo que me permitió admirar las nalgas de esa morena. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tienes un culo precioso- dije sin perder de vista esa maravilla.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi compañera escuchó mi piropo sin inmutarse y siguió su camino rumbo a la charca. Cuando llegamos y antes de que me diera cuenta, Se desnudó por completo y se tiró al agua por lo que tuve que ser yo quien recogiera su ropa.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué esperas?- gritó muerta de risa.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su tono me hizo saber que nuestro baño iba a tener una clara connotación sexual y por eso con rapidez me desprendí de mis prendas y fui a reunirme con ella. En cuanto me tuvo a su alcance, me agarró por la cintura pegó su pecho a mi espalda. No contenta con ello empezó a frotar sus duros pitones contra mi cuerpo mientras con sus manos agarraba mi pene diciendo:</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Llevo con ganas de esto desde que me desperté.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me costó ver reflejado en sus ojos el morbo que le daba tenerla asida entre sus dedos y sin esperar mi permiso, comenzó a pajearme. Mi calentura hizo que me diera la vuelta y la cogiera entre mis brazos mientras la besaba. Hasta entonces Olvido había mantenido prudente pero en cuanto sintió la dureza de mi miembro contra su pubis, se puso como loca y abrazándome con sus piernas, me pidió que la tomara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/4/2/2/2/42229/r/I/Q/7/rIQ7/149215_.jpg" width="426" height="283">Al notar como mi pene se deslizaba dentro de ella, cogí sus pechos con las manos y agachando la cabeza empecé a mar de ellos a lo bestia:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muérdelos, ¡Hijo de la chingada! </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus palabras solo hicieron acelerar lo inevitable y presionando mis caderas, se la metí hasta el fondo mientras mis dientes se apoderaban de uno de sus pezones.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Así me gusta ¡Cabronazo!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reaccionando a sus insultos, agarré su culo y forcé mi penetración hasta que sentí los vellos de su coño contra mi estómago. Fue entonces cuando comencé a moverme sacando y metiendo mi verga de su interior.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Me tienes ensartada!- gimió descompuesta por el placer.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su expresión me recordó que todavía no había hecho uso de su culo y muy a su pesar, extraje mi polla y la puse de espaldas a mí.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué vas a hacer?- preguntó al sentir mi capullo tanteando el oscuro objeto de deseo que tenía entre sus nalgas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin darle tiempo a reaccionar y con un movimiento de caderas, lo introduje unos centímetros dentro de su ojete. Entonces y solo entonces, murmuré en su oído:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No lo adivinas?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su esfínter debía de estar acostumbrado a esa clase de uso por que cedió con facilidad y tras breves embestidas, logré embutir su totalidad dentro de sus intestinos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Maldito!- gimió sin intentar repeler la agresión.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su aceptación me permitió esperar a que se relajara. Fue la propia Olvido la que después de unos segundos empezara a moverse lentamente. Comprendiendo que al principio ella debía llevar el ritmo, me mantuve tranquilo sintiendo cada uno de los pliegues de su ano abrazando como una anilla mi extensión.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Poco a poco, la zorra aceleró el compás con el que su cuerpo era acuchillado por mi estoque y cuando creí llegado el momento de intervenir, le di un duro azote en sus nalgas mientras le exigía que se moviera más rápido. Mi montura al oír y sentir mi orden, aulló como en celo y cumpliendo a raja tabla mis designios, hizo que su cuerpo se meneara con mayor rapidez.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Mas rápido! ¡Puta!- chillé cogiéndole del pelo y dando otra nalgada. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi renovado castigo la hizo reaccionar y convirtiendo su trote en un galope salvaje, buscó nuestro mutuo placer aún con más ahínco. &nbsp;Aullando a voz en grito, me rogó que&nbsp; siguiera por lo que alternando entre un cachete y otro le solté una tanda de azotes.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Dale duro a tu zorra!- me rogó totalmente descompuesta por la mezcla de dolor y placer que estaba asolando su cuerpo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desgraciadamente para ambos, el cúmulo de sensaciones hizo que explotando dentro de su&nbsp; culo, regara de semen sus intestinos. Olvido al experimentar la calidez de mi semilla, se corrió con gritos renovados y solo cuando agotado se la saqué, dejó de chillar barbaridades. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con mi necesidad saciada por el momento, la cogí de la mano y junto con ella salimos de la laguna.&nbsp; Fue en ese instante cuando al mirar hacía la orilla, mi compañera se percató de una sombra en medio de la espesura y cabreada preguntó quién estaba allí.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué pasa?- le dije viendo que se había puesto de mala leche.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hecha una furia, me contestó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Alguien nos ha estado espiando!. Seguro que ha sido alguno de los lacandones- tras lo cual y sin secarnos, nos pusimos algo de ropa y fuimos a ver si lográbamos pillar al voyeur.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero al llegar al lugar donde había visto al sujeto, descubrimos que no eran huellas de pies descalzos las que hallamos en el suelo sino las de unas zapatillas de deporte.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ha sido Luis- dije nada más verlas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te equivocas- me alertó y señalando su pequeño tamaño, contestó: -¡Ha sido Ixcell!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las pruebas eran claras y evidentes. Como en cincuenta kilómetros a la redonda no había nadie calzado más que nosotros, tuve que aceptar que ¡Nuestra jefa nos espiaba!.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Será zorra- indignada se quejó y clamando venganza, dijo: -Si esta mañana se ha quejado de mis gritos, ¡Qué no espere que hoy la deje dormir!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su amenaza me alegró porque significaría que &nbsp;esa noche me dejaría seco y por eso con una sonrisa en los labios, la seguí de vuelta a la base.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><b>Para comentarios, también&nbsp;tenéis&nbsp;mi email:</b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"><b>golfoenmadrid@hotmail.es</b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;"> <img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/4/2/2/2/42229/r/I/Q/4/rIQ4/149210_.jpg" width="1500" height="996"></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="font-size: 14px;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; text-align: justify;">
<div style="margin: 0px;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b>¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</b></span></div>
</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 16.5pt; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri;">&nbsp;</span></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Infiel a mi mujer con la hermana de mi amigo&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 May 2026 12:42:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[no consentido]]></category>
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					<description><![CDATA[Sé que si se entera mi esposa, me deja. Pero si el que algún día llega a saber de mi desliz es Manuel, él seguro me mata. Lo que os voy a contar ocurrió el pasado verano y aunque no estoy muy orgulloso de ello, no pude evitarlo. ¡Me follé a la hermana pequeña de un amigo! No lo busqué, me lo encontré sin más y me consta que gran parte de la culpa la tuvo esa zorrita con cara de ángel de Luisa. Todo comenzó durante una comida en casa de Manuel. Mi amigo nos invitó a mi mujer [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sé que si se entera mi esposa, me deja. Pero si el que algún día llega a saber de mi desliz es Manuel, él seguro me mata. Lo que os voy a contar ocurrió el pasado verano y aunque no estoy muy orgulloso de ello, no pude evitarlo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Me follé a la hermana pequeña de un amigo!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/120/19106051/19106051_001_6a05.jpg" width="424" height="637">No lo busqué, me lo encontré sin más y me consta que gran parte de la culpa la tuvo esa zorrita con cara de ángel de Luisa. Todo comenzó durante una comida en casa de Manuel. Mi amigo nos invitó a mi mujer y a mí a una barbacoa en su jardín y allí mientras alternábamos con los amigotes, se presentó esa criatura. No la reconocí cuando entró porque llevaba más de diez años sin verla. La última vez que la vi fue cuando tenía catorce años y la niña mona se había convertido en una diosa. Reconozco que me la quedé mirando pero sin otra intención que disfrutar de la maravillosa castaña de uno setenta que hablaba con el dueño de la casa.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Javier, ¡Ven! ¿Recuerdas a mi hermana?- me soltó Manuel al ver que los estaba observando.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Coño! ¡Cómo has cambiado!- respondí acercándome y dando un beso en la mejilla a esa monada.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La chavala sonrió al verme y dándose una vuelta completa para que la observara bien, me contestó: </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿He cambiado para bien?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuve a punto de soltar una burrada pero al ser la hermana de mi amigo me corté y respondí:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Por supuesto! ¡Estas guapísima!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La puñetera cría puso cara de satisfacción y prosiguiendo con un flirteo&nbsp; del que yo no me había dado cuenta, dijo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso, ¡Se lo dirás a todas!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Ni de coña!- contesté: -Si Carmen me oye, me corta los huevos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Soltó una carcajada y despidiéndose momentáneamente, fue a saludar a otros amigos. Mientras se iba me quedé extasiado con su culo. Siendo muy delgada, la chavala tenía un pandero cojonudo y solo su parentesco con Manuel, evitó que hiciera el oportuno comentario soez que se merecía. Lo estrecho de sus caderas, dotaba a su trasero de una espectacularidad que me hizo seguirlo con la mirada.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/120/19106051/19106051_003_1eaa.jpg" width="424" height="637">“¡Qué buena está!” exclamé mentalmente al no poder exteriorizar mi opinión en público.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otro amigo me distrajo al preguntarme algo y por eso me olvidé de ella durante unos minutos. Cuando la volví a ver, estaba con mi esposa charlando amigablemente por lo que me junté con ellas sin levantar suspicacias a mi alrededor.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al llegar, mi esposa le estaba dando nuestro teléfono y extrañado por que lo hiciera pregunté el motivo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Luisa acaba de llegar a Madrid y está buscando un piso. Le he explicado que tenemos uno vacío en espera de ser alquilado.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Os tengo que confesar que me pareció estupendo porque nos vendría estupendamente el dinero si llegábamos a rentarlo y por eso me declaré dispuesto a enseñárselo en cualquier momento. En ese momento no le dí importancia a que dicho apartamento estuviera puerta con puerta con el nuestro.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si te gusta, hablaríamos de precio- oí que mi mujer le decía a modo de confidencia.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cría se mostró entusiasmada porque le gustaba la zona y el tenernos de vecinos, por eso quedó con Carmen en irlo a ver al día siguiente. El resto de la comida transcurrió sin nada digno de mencionar a excepción de que Luisa no se separó de nosotros, riéndole las gracias a mi mujer y demostrando que además de estar buena, era una joven con la cabeza bien amueblada.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando nos íbamos y ya en el coche, mi querida esposa, sin saber en qué lio nos estábamos metiendo, me dijo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me apetece la idea de alquilárselo y no solo por la pasta. Me parece encantadora, aunque después de tantos años fuera, un poco sola.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No pude estar más de acuerdo con ella porque obviando nuestras dificultades de llegar a fin de mes, Manuel me había contado que su hermana había retornado a España porque su novio alemán la había dejado y que estaba bien jodida. Al contárselo, eso afianzó la determinación de Carmen que como buena samaritana decidió ayudarla.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;A la mañana siguiente, Luisa llegó puntualmente y tras ver el apartamento, decidió quedárselo sin pensar en otras opciones.&nbsp; De forma que me convertí sin saberlo en el casero de la que causante de mi primera infidelidad. La verdad es que ese día y mientras tomábamos el aperitivo con ella, yo también estaba encantado con la idea.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La chavala tardó una semana en mudarse y todavía recuerdo esa tarde como&nbsp; si fuera ayer porque estábamos ayudando a acomodar sus cosas, cuando me pidió que le llevara una caja a su habitación. Estaba cargándola cuando al tropezarme, la caja se abrió dejando desparramado por el suelo su contenido. Al irlo a recoger, me quedé acojonado al comprobar que consistía en su ropa interior. Más excitado de lo que me gustaría reconocer, fui metiéndola otra vez en su caja pero con tan mala suerte que justo al terminar y cuando solo faltaba por meter un coqueto tanga de encaje, me pilló con él en la mano. Avergonzado le expliqué lo ocurrido y ella soltando una carcajada, quitó importancia al incidente. El problema fue que al enterarme que esa mujer usaba unas prendas tan sugerentes por debajo de la ropa, no pude seguirla viendo como la hermana pequeña de mi amigo sino como el pedazo de hembra que era. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para terminarla de joder, a partir de ese día su presencia en mi casa fue algo habitual porque habiéndose hecho amiga íntima de mi esposa, raro era el día que no se quedaba a cenar. El continuo trato lejos de aminorar su atractivo lo incrementó, llegándose a convertir en una obsesión. Esa melena larga, esos pequeños pechos y sobre todo ese culo con forma de corazón se erigieron en parte esenciales de mis sueños. &nbsp;En cuanto Carmen se dormía, no podía dejar de imaginarme como sería poseer a esa niña y en un vano intento por quitármela de la cabeza, me recriminaba por tener tan oscuros pensamientos sobre ella. Desgraciadamente, noche tras noche, su figura aparecía en mi mente y solo liberando mi excitación con una paja, conseguía dormir.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi mujer nunca se enteró de la atracción que su nueva amiga producía en mí y por eso una noche a mediados de Julio, le contó que se iba de vacaciones en agosto y que como yo no podía tomármelas en verano, le pidió que me cuidara. Entre risas, le contestó que no se preocupara y que velaría porque no me comportara como el clásico Rodríguez y dirigiéndose a mí, dijo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/120/19106051/19106051_006_b05f.jpg" width="424" height="637">-No te voy a dejar que te desmadres y para cerciorarme, vendrás a casa a cenar mientras Carmen esté fuera.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La aludida se mostró encantada porque así se aseguraba que estaría acompañado. Por mi parte, no vi mayor problema porque aunque me sentía atraído por Luisa, no pensé nunca en la clase de marcaje que me sometería aprovechando la ausencia de mi esposa. Por eso esa conversación pasó a segundo plano hasta el viernes en que Carmen se fue. Estaba en el trabajo cuando recibí su llamada recordándome que esa noche tenía cena en su casa:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Allí estaré- contesté sin darle mayor importancia.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras lo cual me sumergí en el día a día. Al salir del trabajo, decidí comprar una botella de vino para no llegar con las manos vacías. Una vez en casa, me cambié de ropa y directamente, toqué a su puerta. Mi inquilina no tardó en abrirla y cuando lo hizo, me quedé&nbsp; anonadado al ver que se había vestido como para salir de copas. Con un escotado traje rojo, se veía a simple vista que se había pasado toda la tarde arreglándose.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y eso?- pregunté &#8211; ¿No íbamos a cenar aquí?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí- contestó medio confundida- ¿Por qué lo dices?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin poder dejar de observarla con detenimiento, le respondí que era una pena que solo yo pudiera disfrutar de tanta belleza. Luisa al oír mi piropo me soltó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tú te mereces esto y más.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Os juro que no caí en la cuenta de que estaba flirteando conmigo. Absorto mirando el cuerpo que lucía esa muchacha, no me fijé en su cara de deseo ni en que involuntariamente había juntado sus rodillas al sentir mi mirada acariciando sus pechos. Rompiendo en silencio que se había instalado entre nosotros, me llevó al comedor. Mientras la seguía por el pasillo, me quedé extasiado al comprobar el meneo que esa mujer daba a su trasero al caminar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Menudo culo!”, exclamé mentalmente dudando si bajo el vestido llevaba o no ropa interior. Las nalgas duras y bien puestas que se adivinaban al contraluz, me hicieron rememorar el día de la mudanza y las sensuales braguitas que descubrí en esa caja. Luisa, ajena al examen que estaba siendo objeto su anatomía, se entretuvo abriendo una botella de vino mientras yo no cejaba en la contemplación de sus piernas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/120/19106051/19106051_007_22f8.jpg" width="425" height="638">La raja a medio muslo de su falda me dejó entrever que la cría tenía una piernas de ensueño y ya bastante excitado, me acomodé el pantalón para que no notara que tenía mi pene medio empalmado. Desgraciadamente, se le dificultó el descorche y poniendo cara de circunstancias, me pidió que le ayudara. Al levantarme, la erección de mi miembro fue patente a sus ojos y relamiéndose los labios, insistió en que la auxiliara. Desconociendo de antemano que iba a aprovechar ese momento, me acerqué a ella. Al ir a coger la botella, pasé mis brazos por detrás de Luisa. Fue entonces cuando echándose para atrás pegó su pandero a mi sexo y ante mi mirada atónita, lo colocó entre sus cachetes y se empezó a restregar. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Olvidando que esa mujer además de ser amiga de mi esposa, era la hermana pequeña de Manuel, dejé que continuara durante unos segundos profundizando esa caricia. Mi polla a punto de estallar, me imploraba que cogiera a esa cría entre mis manos y allí mismo la tomara pero tras unos instantes de confusión, me separé de ella y haciendo como si no hubiese ocurrido nada, quité el jodido corcho. La cría al ver mi estado, muerta de risa, me soltó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Poco has tardado en comportarte como un clásico Rodríguez.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sé a qué te refieres- contesté confundido por su actitud.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A mí no me engañas- respondió:-Como todos los hombres, no puedes negar tu género. En cuanto veis una oportunidad os dejáis llevar por vuestro pene.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cabreado por su insulto y sobretodo porque aunque me jodiera tenía razón, le solté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No serás acaso tú, la que aprovechando la ausencia de Carmen, deseas probar lo que es suyo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quizás- respondió y dejando deslizar los tirantes de su vestido, me preguntó: -¿No te parezco atractiva?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alucinado por su descaro, vi cómo se abría el escote y tapándose su pecho con las manos, insistía:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te gustaría verme las tetas?- y poniendo cara de putón verbenero, se empezó a acariciar los pezones mientras decía: -Sé que llevas deseando comerme entera desde que me viste en casa de mi hermano.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Involuntariamente y siguiendo los dictados de mis hormonas, me acerqué a ella y agachando mi cara, me puse a mamar&nbsp; de sus pechos. Descojonada por mi rápida claudicación, me retiró de un empujón y subiéndose el vestido, me soltó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No te he dado permiso! </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Que se comportara como una estrecha cuando me había provocado, me terminó de enervar y cogiéndola entre mis brazos, la llevé hasta su cuarto. En el pasillo y mientras la llevaba en los hombros, no paró de insultar y de gritarme que le iba a contar tanto a su hermano como a mi esposa, lo ocurrido. Dominado por la lujuria, no pensé en las consecuencias y tirándola sobre la cama, me puse a desnudar.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde el colchón, Luisa seguía actuando y mientras no perdía ojo de mi striptease, me amenazaba con ir a la policía si la violaba. Cabreado y excitado por igual, me acerqué a ella y desgarrando su vestido con las manos, la dejé desnuda sobre las sábanas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué vas a hacer? </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo que llevas deseando desde que aparecí en tu puerta. ¡Voy a follarte! ¡Puta!- respondí separando sus rodillas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al hacerlo, descubrí que llevaba el pubis depilado e incapaz de contenerme, bajé mi cabeza entre sus piernas y sacando mi lengua, probé por vez primera el sabor agridulce de su sexo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Por favor! ¡No lo hagas!- me imploró intentando repeler mi ataque dando manotadas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/120/19106051/19106051_008_e062.jpg" width="425" height="638">Su violenta reacción no hizo más que incrementar el morbo que sentía y dándole un sonoro bofetón, le ordené quedarse callada. La humedad que encontré en su sexo, me informó que esa mujer estaba cachonda y sabiendo que todo era un paripé y que yo era el hombre que había elegido para calmar su calentura, me puse a recorrer con mi lengua los bordes rosados de su vulva.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Eres un cerdo!- gritó al sentir que me apoderaba del botón escondido entre sus labios.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Satisfecho por su silencio, cogí su clítoris entre mis dientes. Ni siquiera llevaba unos segundos mordisqueándolo cuando esa zorra empezó a gemir como una guarra. Azuzado por sus gemidos, seguí comiendo esa maravilla e incrementando el volumen de mis caricias, metí un dedo en su vulva.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Maldito!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Violentando mi acoso, incrementé la dureza de mi mordisco mientras unía otro dedo en el interior de su sexo. Tras unos minutos, follandola con mis manos y lengua, percibí que esa bruja ya mostraba indicios de que se iba a correr por lo que acelerando la velocidad de mi ataque, empecé a sacar y a meter mis yemas con rapidez. Tal como había previsto, la hermana de mi amigo llegó al orgasmo y berreando de placer, su cuerpo empezó a convulsionar sobre la cama mientras de su sexo brotaba un manantial. Al beber del flujo que salía de su cueva, profundicé y alargué su clímax, de manera que uniendo un orgasmo con otro fui demoliendo sus supuestas reticencias.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Cabrón!- aulló al experimentar la rebelión de sus neuronas y presionando con sus manos mi cabeza, chilló con voz entrecortada: -Ya me has demostrado quién manda pero ¡No me folles!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque de sus palabras se podía deducir que rechazaba la idea, su tono me informó que estaba ya dispuesta y por eso, me incorporé sobre el colchón y cogiendo mi pene entre mis manos, lo acerqué a su vulva.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te lo ruego, ¡No me violes!- gritó al sentir mi glande jugueteando con su entrada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="color: #333333;">Incapaz de contenerme de un solo empujón, hundí mi extensión en su interior. La calidez que me encontré, me reafirmó su disposición y por eso, sin darle tiempo a acostumbrarse inicié su asalto</span><span style="color: #333333;">. El olor a hembra excitada llenó las papilas de mi nariz mientras Luisa no dejaba de chillar que no siguiera follándola.</span></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Soy la hermana de tu amigo!- aullaba mientras sus caderas convertidas en un torbellino, buscaban mi contacto con mayor énfasis.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="color: #333333;">Con bruscas arremetidas y &nbsp;golpeando la pared de su vagina con mi glande, busqué mi liberación mientras la cría seguía gritando. Sus lamentos lejos de conseguir su objetivo, me llevaron a un nivel de excitación brutal y por eso, a base de fieras cuchilladas con mi estoque, seguí machacando su sexo. Los sollozos que salían de su garganta no tenían nada que ver con lo que ocurría entre sus piernas. Totalmente anegado, su coño recibía mi pene con autentico gozo y</span>a los pocos momentos, volví a sentir su orgasmo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Estás disfrutando puta!- grité mientras mis dedos pellizcaban los rosados pezones de la cría: ¡Deseabas ser mía! </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No!- chilló descompuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/120/19106051/19106051_013_a901.jpg" width="423" height="635">Su mentira espoleó mis movimientos y poniendo sus piernas en mis hombros, seguí tomando lo que sabía que era mío con mayor ardor. La nueva posición hizo que su cuerpo empezara a temblar y pegando enormes gritos, se volvió a correr. Esté enésimo orgasmo, me contagió y uniéndome a ella, mi pene explotó regando su sexo de blanca simiente. La muchacha al sentirlo, lloró de placer y pegando alaridos se dejó caer sobre el colchón.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Agotado, me tumbé en la cama liberándola, momento que Luisa aprovechó para huir de mi lado y levantándose, me dejó solo en el cuarto. Su huida apresurada me hizo temer lo peor y abrumado por los remordimientos, llegué a pensar que había malinterpretado a la cría. Asustado y cabreado por mi actuación, estaba a punto de ir a buscarla para pedirle que me perdonara, cuando la vi entrar con una bandeja.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella al ver mi cara de asombro y luciendo una sonrisa, dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tenía hambre-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aliviado por sus palabras, solté una carcajada y ayudándola cogí la comida de sus manos. Luisa, sin esperar a acomodarse en la cama, empezó a comer mientras me decía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me ha encantado que me violaras- y recalcando su respuesta, me soltó: -Después de cenar, quiero que me rompas el culo. ¿Podrás hacerlo?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Solté una carcajada al comprobar su descaro y por medio de un sonoro azote en sus nalgas, le informé de mi disposición. Entonces la chavala me volvió a sorprender y haciendo a un lado la bandeja, se acercó a mí cogiendo mi sexo entre sus manos, se lo llevó a su boca y sensualmente, lo empezó a besar mientras acariciaba mis testículos.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De pie sobre la alfombra, sentí sus labios abrirse y cómo con una tranquilidad pasmosa, esa chavala lo iba introduciendo en su interior. Devorando cada uno de los centímetros de mi piel, la hermanita de mi amigo fue absorbiendo mi extensión hasta que consiguió besar la base. Con él completamente embutido en su garganta, empezó a sacárselo lentamente para acto seguido volvérselo a meter. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Eres una mamadora de lujo!- le espeté al comprobar que estaba utilizando su boca como si de su sexo se tratara y cada vez más rápido me estaba haciendo el amor sin usar ninguna otra parte de su cuerpo.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me cuesta horrores describir su maestría. Luisa usó su lengua para presionar mi pene, conseguiendo que su boca se convirtiera por arte de magia en &nbsp;un estrecho coño. Forzando el placer que sentía, llevé mis manos a su cabeza y comencé un brutal mete-saca en su garganta. Satisfecha y estimulando mi reacción, clavó sus uñas en mi culo. El dolor mezclado con la excitación que asolaba mi cuerpo, me dio alas y salvajemente seguí penetrando su garganta. Mi orgasmo no tardó en llegar y conseguí descargar en su boca la tensión acumulada, momento que aprovechó la chavala para recriminarme el modo en que la había usado.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Perdona- le dije al comprender que me había pasado.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luisa soltó una carcajada y con un brillo en sus ojos, sonrió mientras me pedía que quería que cumpliera con su otra fantasía:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cuál?- pregunté.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quiero que me tomes por el trasero- contestó poniéndose a cuatro patas sobre la cama.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al verla separándose los glúteos con sus manos mientras me exigía que tomara posesión de su ano, fue demasiado la gota que reactivó mi lujuria y agachándome entre sus piernas, me acerqué y recorrí con la lengua los bordes de su ano. La cría pegando un gemido, se puso a acariciar su clítoris con su mano. &nbsp;Temiendo dejarme llevar demasiado pronto por el deseo y tratando de no desgarrarla, le pregunté si no tenía crema:&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tengo algo mejor- contestó sacando del cajón de la mesilla un bote de lubricante anal.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/120/19106051/19106051_016_e82c.jpg" width="424" height="637">Al ver la enorme sonrisa que iluminó su cara, comprendí que esa mujer había más que fantaseado y que al seducirme, tenía previsto entregarme su culo. Su entrega &nbsp;me permitió no tener que convencerla de algo que deseaba desde que había visto su culo desnudo y por eso abriendo el bote, cogí un poco de gel entre mis dedos. Sin más prolegómenos, unté su ano y con la tranquilidad que da la experiencia, empecé a relajar su esfínter.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Cómo me gusta!- aulló descompuesta al sentir uno de mis dedos abriéndose camino en su interior paso. Disfrutando del momento, cerró los ojos y apoyó su cabeza en la almohada mientras levantaba su trasero.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La nueva posición me permitió observar que sus piernas &nbsp;temblaban al sentir mi yema en su interior y seguro de lo que estaba haciendo, decidí incrementar el rumbo de mis caricias. Dándole un azote a una de sus nalgas, metí las yemas de dos dedos dentro de su orificio.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahhhh- gritó al notar &nbsp;un azote en una de sus nalgas mientras metía dos dedos dentro de su orificio.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su gemido me alertó de que tenía que tener cuidado y por eso volví a lubricar su ano mientras esperaba a que se relajase. Luisa, pegando un gemido, me informó que estaba dispuesta. Con cuidado de no romper el encanto, moví mis falanges alrededor de su cerrado ano, dilatándolo mientras que con la otra mano, la empezaba a masturbar.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No puede ser!- aulló al sentir sus dos entradas siendo objeto de mi caricias.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dominada por una lujuria insana, la hermana de Manuel se llevó las manos a sus pechos y pellizcando sus pezones, buscó agrandar su excitación. Increíblemente no esperó a que terminara de meter los dos dedos y pegando un alarido, se corrió sonoramente mientras su cuerpo se estremecía sobre las sábanas. Sin dejarla recuperarse, embadurné mi pene con el lubricante y poniéndome detrás de ella, llevé mi glande ante su entrada:&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Tienes un culo estupendo!- le solté mientras &nbsp;jugueteaba con su esfínter.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sé- respondió y sin esperar a terminar de hablar, llevó su cuerpo hacia atrás.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lentamente fue empalándose con mi verga, permitiéndome sentir cómo las &nbsp;rugosidades de su ano se abrían ante el avance de mi miembro. Sin gritar pero con unas lágrimas cayendo por sus mejillas, continuó metiéndoselo hasta que sintió mi cuerpo chocando con su culo y entonces y solo entonces, se permitió quejarse del sufrimiento que había experimentado.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Lo tienes enorme!- exclamó mientras se dejaba caer sobre el colchón.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque no os tengo que contar las ganas que tenía de empezar a disfrutar de semejante culo, esperé que fuera ella quien decidiera cuando comenzar. Mientras lo hacía, aceleré mis caricias sobre su clítoris, de manera que, en medio minuto, la muchacha no solo se había relajado sino que ya estaba claramente excitada. Entonces levantando su cara de la almohada, me ordenó que comenzara mi ataque.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/120/19106051/19106051_017_f50f.jpg" width="423" height="635">La expresión de deseo reflejada en su rostro, me &nbsp;convenció de empezar &nbsp;y dotando a mi cuerpo de un ritmo pausado, fui extrayendo mi sexo de su interior. Al sentir que casi había terminado de sacarlo, Luisa con un movimiento de sus caderas se lo volvió a introducir. Repitiendo la operación cada vez más rápido, el compás con el que la cabalgaba se fue acelerando, convirtiendo nuestro trote en galope, mientras ella no dejaba de gritar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No pares!- ordenó a voz en grito al sentir que disminuía el ritmo de mis acometidas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No lo haré!- contesté tomando aire. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando cogiendo su melena, le di un fuerte azote y usando su pelo como riendas, reinicié mi loco cabalgar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Me encantan tus azotes!- gritó al sentir mi mano y meneando su trasero, me pidió más.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;Convencido por su respuesta que le gustaba el sexo duro, alternando de un cachete a otro, marqué el ritmo de mis incursiones con sonoras cachetadas. Sus nalgas recibieron una caricia cada vez que sacaba mi pene de su interior, &nbsp;de manera que su cuarto se llenó del sonido &nbsp;de gemidos, azotes y suspiros mientras yo seguía machacando con gozo su trasero. Con el culo completamente rojo Luisa empezó a estremecerse al sentir los síntomas de un orgasmo brutal y no contenta con ello, me chilló que siguiera.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si de por si era impresionante ver a esa cría, temblando de placer entre mis piernas, lo fue aún más cuando convertida en un torrente de deseo me gritó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Llevo años soñando con esto! ¡Maldito!- y mientras el placer desgarraba su interior, prosiguió diciendo. –Desde niña he estado colada por ti y ahora que te tengo, ¡No voy a dejarte escapar!.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su confesión fue el aguijón que necesitaba y reanudando mis maniobras, pellizqué sus pezones con dureza mientras usaba su culo para desahogarme. &nbsp;Luisa al sentir la rudeza de mis dedos, perdió el control y agitando sus caderas, &nbsp;se corrió. Olvidándome de ella, empecé a usar mi miembro como si de un cuchillo de se tratara y rebanando su cuerpo, seguí violando su esfínter mientras mi víctima no dejaba de aullar desesperada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El cúmulo de sensaciones y sus gritos me llevaron al borde de la histeria y derramándome en su interior, llegué a un brutal orgasmo mientras disfrutaba de su entrega. Agotado y exhausto, me tumbé al lado de Luisa, la cual me recibió con las brazos abiertos. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Siempre te he amado- dijo mientras me besaba.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asustado por la fuerza de sus sentimientos, le recordé que era un hombre casado y que quería a mi esposa. Entonces la puñetera cría, me contestó con una sonrisa en sus labios:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Carmen me pidió que te cuidara y pienso hacerlo. Voy a ser tu mujer durante este mes y luego ya decidiremos qué hacer cuando vuelva.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La tranquilidad con la que me habló, me dejó helado y temiendo que esa chavala fuera la causante de que mi matrimonio se rompiera, me levanté y terminándome de vestir, salí huyendo de su piso. No había entrado en mi casa cuando escuché el sonido del teléfono. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al contestar, descubrí con horror que era ella.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué quieres?- pregunté mosqueado.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cría soltó una carcajada y me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Mira el mail que te acabo de enviar! Cuando lo hayas visto, vuelve. ¡Te espero en la cama!</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin saber a qué se refería abrí mi correo. Temblando como un niño pillado haciendo pellas, visualicé el video que me había mandado. Aterrorizado comprobé que me había grabado y que ante otros ojos, no cabría ninguna duda &nbsp;que la había violado. Sabiéndome en sus manos, volví a su piso y llamando a su puerta, esperé oír las condiciones de su chantaje.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Amor mío, ¡Se está enfriando la cena!- respondió totalmente desnuda y sin hacer mención a lo ocurrido, me llevó de vuelta a su cuarto.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras la seguía, fui consciente de que tenía un mes para convencerla que me dejara en paz o de lo contrario me podía dar por jodido.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><br />
</b></span><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/120/19106051/19106051_018_c4ee.jpg" width="565" height="848"></p>
<div></div>
</div>
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			</item>
		<item>
		<title>«Relato erótico: “Doce noches con mi prima y su amiga en una isla FIN” (POR GOLFO)»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 17 May 2026 07:47:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[filial]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[Capítulo 12 Tardé dos horas en levantar a ese trio de putas porque María, al despertarse, exigió su dosis de placer antes de plantearse siquiera el salir de la cama. Por supuesto mucho tuvo también que ver el que Rocío y la francesa le siguieran el juego y comportándose como si llevara meses sin hacer el amor, ambas se lanzaran entre las piernas de mi prima compitiendo en ver cuál de las dos conseguía llevársela al huerto. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Por ello, el sol ya estaba en lo más alto cuando al fin logré que nos pusiéramos en camino hacia el pueblo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Capítulo 12</strong></p>



<p>Tardé
dos horas en levantar a ese trio de putas porque María, al despertarse, exigió
su dosis de placer antes de plantearse siquiera el salir de la cama. Por
supuesto mucho tuvo también que ver el que Rocío y la francesa le siguieran el
juego y comportándose como si llevara meses sin hacer el amor, ambas se
lanzaran entre las piernas de mi prima compitiendo en ver cuál de las dos
conseguía llevársela al huerto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
Por ello, el sol ya estaba en lo más alto cuando al fin logré que nos
pusiéramos en camino hacia el pueblo abandonado que nos había que nos había
dado cobijo durante diez días.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
Mi idea era recuperar todo aquello útil para sobrevivir en la isla como los
cerdos que teníamos encerrados o las cañas de pescar. Lo que no sabía fue que,
al irnos acercando, la francesa se iba a empezar a poner nerviosa.</p>



<p>Al
verla casi llorando, nos explicó que al igual que nosotros, cuando naufragó con
su tío, ellos eligieron ese emplazamiento para vivir. El doloroso recuerdo del
intento de violación a manos del tipo que zozobró junto a ellos y la valiente
reacción de su familiar matándolo la seguían atormentando y por eso agradeció
que, cogiéndola de la mano, la abrazara diciendo:</p>



<p>―No
tienes nada que temer, estoy aquí para protegerte.</p>



<p>―Prométeme
que nunca me vas a dejar― contestó, pegándose todavía más a mí, demostrando que
a pesar de su edad seguía siendo la misma niña asustada que llegó a esa isla
hacía tantos años.</p>



<p>&nbsp;―Nunca
lo haré, te lo aseguro― fue mi respuesta.</p>



<p>Recordando
su infortunio, creció en mí la seguridad que nuestro destino era pasarnos la
vida anclados en ese lugar y por ello azuzando a las tres, comencé a recoger
los diferentes bártulos que nos íbamos a llevar a nuestro nuevo emplazamiento.</p>



<p>Quizás
por las ganas que tenía de salir corriendo de ese lugar, Iv fue la que más me
ayudó porque mientras ella se afanaba en ir recolectando todo lo que nos
pudiera servir para sobrevivir, Rocío y mi prima se pusieron a otear el
horizonte.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft is-resized"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/adykXhLc.jpg" alt="" width="424" height="900"/></figure></div>


<p>Estaba
a punto de recriminarles su actitud cuando de pronto, María pegó un grito
señalando un punto en mitad del océano.</p>



<p>―¡Un
barco!</p>



<p>Al
principio, no la creí porque era tan lejano que no alcanzaba a distinguirlo,
pero entonces apoyando a su amiga, la morena insistió en que era verdad.</p>



<p>Fijándome
con mayor detenimiento, al final lo vi. Os juro que nunca en toda mi vida, me
había sentido tan nervioso y recolectando toda la leña que teníamos, encendí
una hoguera con la esperanza que desde esa embarcación alguien se fijara en el
humo.</p>



<p>Durante
mas de media hora, seguimos entusiasmados la senda del navío intentando llamar
la atención saltando y chillando desde la playa. Poco a poco nuestro entusiasmo
fue decayendo al no observar ningún cambio en su trayectoria.</p>



<p>―No
nos ven― Rocío se lamentó con lágrimas en los ojos.</p>



<p>Supe
que tenía razón y desesperado me puse a pensar en cómo podría hacer más patente
nuestra presencia.</p>



<p>―¡Señales
de humo!― exclamé al recordar el método que en las películas usaban los navajos
para comunicarse y cogiendo una ajada manta la puse sobre el fuego.</p>



<p>―¿Qué
haces?― preguntó mi prima al ver que la quitaba y la volvía a poner con una
cadencia determinada.</p>



<p>―Estoy
pidiendo ayuda con morse.</p>



<p>―No
entiendo― insistió.</p>



<p>―Reteniendo
el humo, estoy creando bolas de diferente tamaño. Tres pequeñas, tres grandes,
tres pequeñas. Si se fijan, cualquier marinero leerá en ellas S.O.S.</p>



<p>Mi
idea dio resultado porque al cabo de unos minutos, vimos que el barco giraba y
se dirigía hacia nosotros. La alegría cundió entre nosotros y con renovado
entusiasmo, nos pusimos a abrazarnos al saber que seríamos rescatados. Fue
entonces cuando me percaté que la francesa no estaba.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright is-resized"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/acsGYAwC.jpg" alt="" width="424" height="900"/></figure></div>


<p>―¡Iv!―
la llamé a gritos mientras en mi interior sabía que no aparecería por el miedo
que le producían los extraños.</p>



<p>María
comprendió lo que ocurría y acercándose a mí, me dijo con voz preocupada:</p>



<p>―Ve
por ella, ¡Iv solo confía en ti!</p>



<p>Asumiendo
que tenía razón, con el corazón encogido, me lancé a la selva en su busca.
Cuanto mas la buscaba, mas crecía la sensación que era inútil porque jamás la
encontraría si ella no quería.</p>



<p>―Iv,
¡por favor! ¡No puedo irme si ti! ― chillaba mientras escudriñaba cualquier
ruido, cualquier movimiento de hojas con la esperanza de verla aparecer.</p>



<p>Mas
de dos horas estuve buscándola hasta que desmoralizado, me senté en la misma
roca en la que la había conocido y sumido en el llanto, me di cuenta de mis
sentimientos.</p>



<p>―¡Te
amo y nunca te abandonaré!― grité a los cuatro vientos sin dejar de llorar.</p>



<p>―¿Eso
es cierto? ¿Me amas?― preguntó la francesa tras un árbol.</p>



<p>―¡Más
que nada en el mundo!― confirmé mientras me echaba a correr en su busca.</p>



<p>La
francesa me recibió con los brazos abiertos. Al sentir sus besos supe que era
suyo y ella mía, y tumbándola sobre la hierba, comencé a acariciarla.</p>



<p>―Si
no quieres abandonar la isla, me quedaré contigo. Nadie puede obligarme―
susurré en su oído.</p>



<p>―¿Harías
eso por mí?―&nbsp; preguntó completamente conmovida.</p>



<p>―No
lo dudes― respondí― no me separaré de ti jamás.</p>



<p>Acalló
mis palabras con otro beso, pero esta vez buscó mi contacto y mientras su
lengua jugueteaba con la mía, llevó su mano a mi entrepierna.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft is-resized"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/abfc19Q3.jpg" alt="" width="424" height="450"/></figure></div>


<p>―¿Qué
haces? – pregunté al sentir cómo con sus dedos intentaba estimular mi erección.</p>



<p>Muerta
de risa, contestó:</p>



<p>―Quiero
hacerte el amor, por última vez, antes de marcharnos.</p>



<p>Poseídos
por un deseo irrefrenable, nuestros cuerpos se juntaron sin darnos tiempo a
pensar en lo que estábamos haciendo y que en ese momento, María y Rocío estaban
siendo rescatadas por la tripulación del mercante. Para mí, solo existían sus
pechos llenos de pecas y sabiendo lo mucho que le gustaba que los lamiera, me
dediqué a recorrer con la lengua los bordes de sus pezones para agradecerle así
su decisión.</p>



<p>Mis
maniobras no tardaron en elevar la calentura de mi pelirroja y todavía estaba
mordisqueándolos, cuando sentí que Iv agarraba mi sexo entre los dedos y se lo
colocaba en la entrada de su cueva. No nos hicieron falta preparativos, mi pene
y su vulva se conjuntaban a la perfección, por lo que sin contemplaciones la
penetré al sentir sus piernas abrazándome.</p>



<p>Ella
no pude evitar dar un sonoro grito al sentir mi invasión y clavando sus uñas en
mi espalda, me rogó que me moviera.</p>



<p>Si
bien en un principio mi embestida había sido brutal, la convertí en algo tierno
y disminuyendo su ritmo, comencé a acariciarla y besarla. Estábamos hechos el
uno para el otro, mi pene se acomodaba en su cueva como una mano en un guante
mientras a la sombra de las palmeras nos íbamos sumergiendo en el placer.</p>



<p>Desde
la primera vez Iv había resultado ser una mujer muy ardiente pero ahí con la
brisa marina azotando nuestros cuerpos, la podía sentir licuándose entre mis
piernas cada vez que mi extensión se introducía rellenando su vagina.</p>



<p>Su
entrega me convenció a ir incrementando tanto el compás como la profundidad de
mis estocadas hasta convertirlo en algo vertiginoso. Entonces y sin previo
aviso, gritando se corrió. La violencia de su orgasmo y el modo en que vi
retorcerse a su cuerpo sobre la hierba, me excitó aún más.</p>



<p>―Muévete―
le pedí cogiendo sus pechos entre mis manos y sin dejar de penetrarla, aumenté
todavía más la velocidad de mi cabalgar.</p>



<p>Esa
orden surtió el efecto deseado y casi sin poder respirar, mi francesa consiguió
cerrar sus piernas mientras movía sus caderas. La presión que sus músculos
vaginales ejercieron en mi miembro y sus jadeos rogándome que derramara mi
semilla en su vientre, fueron un estímulo que no pude aguantar y exploté.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright is-resized"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/adsOMALE.jpg" alt="" width="424" height="900"/></figure></div>


<p>Mi
pene seguía derramando su esencia, cuando noté que se me unía y que con sus
dientes mordía mi cuello al hacerlo. El dolor y el placer se sumaron y mientras
caía agotado sobre ella, Iv conseguía su segundo clímax de la tarde.</p>



<p>―Te
adoro, pecosa― sonriendo dije todavía con la respiración entrecortada.</p>



<p>―Lo
sé, Manuel― contestó radiando felicidad justo en el instante en que llegaban a
nuestros oídos las voces de María y de Rocío buscándonos.</p>



<p>―¿Estás
segura que quieres irte?― pregunté no muy seguro.</p>



<p>―Sí.
Tienes razón, hasta ahora mi vida ha sido esta isla, pero aunque me da terror
dejarla, debo hacerlo. Solo espero que después de tantos años, mi padre siga vivo
y pueda presentarle a mi marido.</p>



<p>―¿Qué
marido? ¿Lo conozco?― en son de guasa pregunté mientras mis dedos se perdían en
su roja cabellera.</p>



<p>Mirándome
a los ojos, respondió:</p>



<p>―Mira
que eres bobo…</p>



<p><strong>Epílogo</strong></p>



<p>Tras
ser rescatados, el capitán del mercante se puso en contacto con la armada de
Indonesia y ésta con nuestros padres. Si mi pobre madre casi sufre un sincope
al saber que su hijo seguía vivo, me imagino lo que sintió Jean Claude Duclos
cuando le informaron que, tras quince años perdida, había encontrado a Ivette
sana y salva. Lo único que sé es que, en ese mismo momento, canceló todas sus
citas y cogiendo su avión privado, se desplazó hasta Denpasar donde estaban
nuestras familias.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
Nuestra vuelta a la civilización se prolongó durante casi una jornada entera,
veinte horas que resultaron una ruda prueba que tuvimos que superar los cuatro
juntos porque cada vez que alguien se acercaba a la francesa, esta se ponía a
llorar e intentaba huir.</p>



<p>Afortunadamente
conté con la ayuda de mi prima y de su amiga. De no ser así, no sé qué hubiese
hecho para controlar a la pelirroja que veía en cada uno de esos hombres de mar
al capullo que intentó violarla siendo una niña.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft is-resized"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/abv7lhSs.jpg" alt="" width="424" height="450"/></figure></div>


<p>―Va
a necesitar nuestra ayuda― comentó Rocío mientras intentaba consolarla.</p>



<p>―Gracias,
pero eso es responsabilidad mía― contesté haciéndome el gallito.</p>



<p>María
al oírme, dejó lo que estaba haciendo y acercándose a la pelirroja, me miró
hecha una furia:</p>



<p>―También
es nuestra o te olvidas que hemos jurado que, si algún día nos rescataban,
íbamos a seguir siendo una familia.</p>



<p>Apoyando
a su amiga, Rocío me soltó:</p>



<p>―Iv
es tan mujer mía como tuya y no pienso dejarla desamparada en un mundo que no
conoce.</p>



<p>Juro
que estuve a punto de echarme a llorar porque yo sentía lo mismo y si había
dicho eso, era porque no quería obligarlas a cumplir con su palabra. La que si
se echó a llorar fue la pelirroja que atrayendo a las otras dos, se puso a
besarlas con desesperación.</p>



<p>Viendo
la imagen, no me quedó más que decir:</p>



<p>―Somos
cuatro y nadie podrá separarnos, si no queremos.</p>



<p>Las
tres estuvieron de acuerdo y decidimos enfrentarnos a nuestras familias si
llegado el caso se oponían a ello.</p>



<p>Como
el lector se podrá imaginar, vaya si lo tuvimos que hacer porque al llegar al
puerto, mis padres, mis tíos y los de Rocío se mostraron contrarios a la idea e
intentaron hacernos ver que era una locura porque éramos muy jóvenes mientras
achacaban a un trastorno que pensáramos siquiera en irnos a vivir juntos.</p>



<p>El
único que no se opuso, fue Jean Claude porque para él nosotros éramos los
ángeles que habían traído de vuelta a su retoño y viendo que Iv se mantenía
firme en no irse a ningún sitio sin nosotros, juntó a las tres familias y les
dijo:</p>



<p>―Nuestros
hijos son mayores de edad y no podemos obligarles. Ya he perdido la infancia de
mi pequeña, no pienso perderme el resto. Por ello quiero hacer una propuesta,
afortunadamente tengo un pequeño château a las afueras de Paris. Lo ofrezco sin
compromiso de ningún tipo para que vivan ahí y si pasado el tiempo ven que ha
sido un error, siempre pueden volver a sus casas.</p>



<p>―¿Y
los estudios? María está estudiando moda en Madrid― protestó mi tío al oír que
el franchute nos daba una salida.</p>



<p>―Lo
seguiré cursando en Paris.</p>



<p>―Pero
hija, ¡Manuel es tu primo!― intentó hacerle ver poniendo cara de asco.</p>



<p>―Te
equivocas, es mi marido y pienso vivir con él.</p>



<p>Esa
afirmación cayó como un obús entre nuestros mayores y más cuando Rocío confirmó
a los suyos que pensábamos crear una familia porque nos queríamos.</p>



<p>―Eso
es inmoral, jamás he oído un disparate semejante― dijo mi viejo mientras
intentaba sacarme de ahí.</p>



<p>―Papá,
no me voy a ningún lado― y extendiendo mi mano al padre de Iv, le pregunté si
su oferta seguía en pie porque de ser así la aceptábamos.</p>



<p>El
magnate cerró el trato con un apretón de mano y casi sin despedirnos, Iv,
María, Rocío y yo nos montamos en su avión…</p>



<p>FIN</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter is-resized"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/acjNktgm.jpg" alt="" width="600" height="600"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>«Relato erótico: “Doce noches con mi prima y su amiga en una isla 8” (POR GOLFO)»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 16 May 2026 07:12:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[bisexual]]></category>
		<category><![CDATA[dominación]]></category>
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		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[Capítulo 11 En su choza y por primera vez en once noches, disfrutamos de la comodidad de un colchón, pero no por ello pudimos descansar porque Iv no nos dejó. Al igual que en la tarde, se mostró insaciable y alternando sus caricias entre los tres, no cejó hasta dejarnos totalmente exhaustos. Le dio igual que fueran mías o de mis compañeras el cuerpo con el que disfrutar, desplegando una pasión sin límite buscó con denuedo el placer. ―Joder con la pelirroja, no se corta un pelo― llegó a decir mi prima cuando nada más terminar de ordeñarme por enésima [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Capítulo 11</strong></p>



<p>En
su choza y por primera vez en once noches, disfrutamos de la comodidad de un
colchón, pero no por ello pudimos descansar porque Iv no nos dejó. Al igual que
en la tarde, se mostró insaciable y alternando sus caricias entre los tres, no
cejó hasta dejarnos totalmente exhaustos. Le dio igual que fueran mías o de mis
compañeras el cuerpo con el que disfrutar, desplegando una pasión sin límite
buscó con denuedo el placer.</p>



<p>―Joder
con la pelirroja, no se corta un pelo― llegó a decir mi prima cuando nada más
terminar de ordeñarme por enésima vez, Iv se lanzó en picado entre sus muslos
sin pedirle opinión.</p>



<p>Rocío
tampoco se libró de sus atenciones porque la náufraga no dudo en saborear y
recrearse repetidamente en el coño de la morena, devolviendo así con creces el
orgasmo que ésta le regaló al conocerse.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
Por ello no me extrañó que a poco de amanecer me despertara acariciando mi
pene. Todavía medio adormilado abrí los ojos y observé a la francesa, a mis
pies, lamiendo mi glande mientras me agarraba la verga entre sus dedos.</p>



<p>«Esta
tía me va a dejar seco», murmuré para mí al advertir que esa mujer no había
tenido bastante con la maratoniana sesión de sexo de la noche anterior y que a
pesar de los múltiples orgasmos que obtuvo de los tres, seguía sedienta de
caricias.</p>



<p>He
de reconocer que me impresionó la expresión de deseo con la que esa pelirroja se
apoderaba de mi miembro y recordando lo que para ella significaba el contacto
humano, en silencio y sin moverme, disfruté de los tiernos y sensuales
lametazos con los que obsequió a mi extensión.</p>



<p>Para
su regocijo, sus mimos fueron despertando al monstruo y ella, al comprobar que
poco a poco mi pene iba creciendo, se puso a reír como si estuviera haciendo
una travesura.</p>



<p>―
¿Qué es lo que encuentras tan divertido? ― pregunté.</p>



<p>Entornando
sus ojos en plan coqueto, respondió:</p>



<p>―Tu
sexo se alegra de verme y eso me hace feliz.</p>



<p>La
alegría que sentía al tener mi erección entre sus manos me enterneció y
atrayéndola hacia mí, me apoderé de sus labios con la intención de alargar los
prolegómenos porque sabía que, si la dejaba, no tardaría en empalarse con ella.</p>



<p>Si
con caricias ella había despertado mi pene, el sentir mi lengua jugando con la
suya resucitó a la bestia y aprovechando que estábamos desnudos, comenzó a
rozar su cuerpo con el mío mientras usaba sus manos para acariciar suavemente
mis testículos. Confieso que ni siquiera tuve que tocarla para que esa mujer se
pusiera como una moto, como tampoco hice nada para forzar que frotando su sexo
en mi pierna se empezara a masturbar.</p>



<p>―
¡Fóllate a esta zorra! ¡Demuéstrale que es tu hembra! – chilló usando las soeces
expresiones que había escuchado de Rocío.</p>



<p>Me
hizo gracia lo rápido que aprendía y llevando mis dedos hasta su coño, descubrí
que estaba empapada. Al sentir mis yemas, se puso a jadear y moviendo sus
caderas, buscó mis caricias con decisión.</p>



<p>―Rómpele
el culo de una puta vez para ver si así nos deja dormir― escuché a María decir
cabreada desde el otro lado de la cama.</p>



<p>―No
seas bruta, todavía tiene mucho que disfrutar antes de entregarme su trasero―
contesté descojonado.</p>



<p>Lo
que nunca me imaginé es que Iv al oír nuestra conversación, me preguntara que
era eso romperle el culo. Por experiencia, sabía su tendencia a entender todo
de modo literal y por ello decidí medir mis palabras para explicarle que era lo
que significaba.</p>



<p>―Como
habrás visto hay muchas formas de hacer el amor y una de ellas es que el hombre
meta su virilidad dentro del culo de una mujer.</p>



<p>Escandalizada,
creyó que nuevamente la estaba tomando el pelo porque según ella ese agujero
solo servía para cagar.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright is-resized"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/acf91lZS.jpg" alt="" width="424" height="900"/></figure></div>


<p>―Te
equivocas― repliqué― aunque al principio duele, se puede disfrutar mucho por
vía anal.</p>



<p>―No
te creo. Puedo ser novata, ¡pero no tonta!</p>



<p>―Va
en serio. A Rocío, por ejemplo, es su forma preferida de hacer el amor.</p>



<p>Que
a una de ellas le gustara, la hizo dudar y cuando ya creía que iba a pasar
página, olvidándose del tema, se puso a cuatro patas sobre el colchón,
diciendo:</p>



<p>―
¡Demuéstramelo!</p>



<p>Verla
separándose los glúteos con sus manos mientras me exigía que la convenciera de
era posible sentir placer por su entrada trasera, fue una tentación demasiado
atrayente para dejarla pasar. Por ello, acerqué mi boca y sacando la lengua
empecé a recorrer los bordes de su ano mientras acariciaba su clítoris con mi
mano.</p>



<p>―Estás
haciendo trampas― protestó― las cosquillas que siento son porque me estás
tocando el coño.</p>



<p>Aunque
tenía algo de razón, corté de cuajo sus quejas diciendo:</p>



<p>―Déjame
hacer y luego te permito que critiques lo que quieras.</p>



<p>Me
dio la razón y volviendo a su postura inicial, me permitió seguir jugando con
su ojete mientras la masturbaba. Como había previsto, Iv no tardó en ponerse
cachonda y eso lo aproveché para introducir mi lengua en su interior con el
objetivo de ir lubricándolo sin que se diese cuenta.</p>



<p>―Es
agradable― comentó menos segura de su posición al sentir que un calor diferente
se iba apoderando de su cuerpo.</p>



<p>Sin
ningún lubricante que hiciese menos doloroso su estreno, me entretuve
relajándolo con la boca mientras la pelirroja empezaba a sentir cómo los
primeros síntomas de placer la forzaban a exigirme que me diese prisa.</p>



<p>―Todavía
no estás lista― dije al ver que esa rosada entrada seguía demasiado cerrada
para ser traspasada.</p>



<p>Sabiendo
que podía desgarrarla si metía mi pene, comencé a follarla con la lengua. Mis
maniobras provocaron que gimiendo de gozo me chillara que la estaba
entusiasmando. Dando el siguiente paso, introduje uno de mis dedos con la
intención de relajarla, lo que me hizo comprobar que seguía totalmente tensa.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft is-resized"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/adpcAm6C.jpg" alt="" width="424" height="900"/></figure></div>


<p>En
mi desesperación, la pregunté si no tenía crema, aunque sabía que era
imposible. Iv, muerta de risa, me contestó que para qué la quería. Al
explicarle que necesitaba algo con que lubricarla, me soltó:</p>



<p>―
¿Te serviría un poco de miel?</p>



<p>Al
ver la enorme sonrisa que iluminó mi cara, comprendió que servía y levantándose
de la cama, fue a una esquina de la choza y volvió con un trozo de panal
repleto de ese empalagoso néctar.</p>



<p>Estaba
a punto de arrebatárselo, cuando a mi espalda escuché:</p>



<p>―Déjame
que te ayude.</p>



<p>Sin
esperar mi respuesta, Rocío cogió el panal mientras pedía a la francesa que se
volviese a colocar a cuatro patas. Esta obedeció y nuevamente, usó sus manos
para separarse las nalgas.</p>



<p>―Tienes
un culo precioso― comentó impresionada la morena al verla en esa posición: ―Me
gustaría haber nacido hombre solo para poder ser yo quien te lo rompiera.</p>



<p>El
descriptivo halago alentó la curiosidad de Iv por saber que se sentía y dándole
las gracias, le pidió que comenzara. Rocío obedeció y cogiendo una cantidad
excesiva de miel entre sus dedos, untó su ano para acto seguido comenzar a
relajar el cerrado esfínter de la pelirroja.</p>



<p>―Cabrona,
eso no es mi culo― protestó al sentir que la muchacha aprovechaba el sobrante
para embadurnar su sexo.</p>



<p>―Era
una pena que se desperdiciara― replicó muerta de risa la morena mientras
introducía dos yemas en su entrada trasera― y no hay nada de malo en endulzar
el conejo que me voy a comer.</p>



<p>El
ser penetrada por detrás le causó una rara pero placentera sensación y ya
convencida de que quería probar lo que se sentía al ser usada de esa forma, me
rogó que empezara y sabiendo que no tardaría en hacerle caso, apoyó su cabeza
en la almohada mientras levantaba su trasero.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright is-resized"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/abqEvvdx.jpg" alt="" width="424" height="900"/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
Al acercarme, pude comprobar que los muslos de la mujer temblaban cada vez que
Rocío introducía las falanges dentro de su culo. Ella debió pensar lo mismo
porque, más seguro de lo que hacía y dándole un azote en una de sus nalgas,
metió un tercer dedo en su orificio.</p>



<p>―
¡No puede ser que me guste tanto! ― aulló al sentir la violación de la que
estaba siendo objeto su trasero y completamente excitada por fin, llevó las
manos a sus pechos para irse pellizcando los pezones mientras la morena la
empezaba a masturbar.</p>



<p>Ese
doble estimulo, la hizo correrse sonoramente y creyendo llegado mi momento,
embadurné mi órgano con miel antes de llevar y mi glande ante su entrada:&nbsp;</p>



<p>―
¿Crees que ya está lista? ― pregunté a Rocío al ver que se tumbaba bajo Iv con
la intención de comerle el coño.</p>



<p>La
francesa ni siquiera esperó a que mi amiga contestara y llevando su cuerpo
hacia atrás lentamente fue metiéndoselo. La lentitud con la que lo hizo me
permitió sentir cada rugosidad de su ano apartándose ante el avance de mi
miembro.</p>



<p>Demostrando
una entereza que me dejó acojonado, sin gritar, pero con un rictus de dolor en
su cara, siguió empalándose hasta que se sintió llena. Entonces se permitió
quejarse del sufrimiento que estaba experimentado.</p>



<p>―
¡Cómo duele! ― exclamó adolorida.</p>



<p>―Tranquila,
se te pasará― dijo Rocío al tiempo que comenzaba a lamer su clítoris.</p>



<p>Venciendo
las ganas que tenía de empezar a disfrutar de culo de la francesa, esperé que
fuera ella quien decidiera el momento, sabiendo que mi amiga no dejaría que se
enfriara. Tal y como había previsto, la morena viendo su sufrimiento aceleró
las caricias sobre su clítoris y en menos de medio minuto, Iv se había relajado
y girándose hacia mí, me rogó que comenzara a cabalgarla.&nbsp;</p>



<p>Su
expresión de deseo me terminó de convencer y con ritmo pausado, fui extrayendo
mi sexo de su interior. Casi había terminado de sacarlo cuando la pelirroja con
un movimiento de sus caderas se lo volvió a introducir. Poco a poco, el compás
con el que nos meneábamos se fue acelerando, convirtiendo nuestro tranquilo
trotar en un desbocado galope, donde ella no dejaba de gritar al sentirse
empalada y mamada a la vez.</p>



<p>―
¡Me estás rompiendo! ― chilló― ¡Pero sigue! ¡Me está gustando!</p>



<p>―Ya
te dije que te gustaría, ¡putita mía! ― contesté satisfecho al tiempo que le
daba un azote.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
El gemido de placer que brotó de su garganta me convenció de completar su
estimulación a base de nalgadas y alternando de una a otra, le fui propinando
sonoros manotazos cada vez que sacaba mi pene de su interior.</p>



<p>Iv
ya tenía el culo completamente rojo cuando empezó a estremecerse al sentir los
síntomas de un orgasmo brutal. Fue impresionante ver a esa pelirroja, temblando
mientras no dejaba de pedir que siguiera follándomela.</p>



<p>Rocío
al oír que el placer desgarraba su interior, llevó las manos hasta sus pechos y
cogiendo sus pezones, los pellizcó mientras mordisqueaba el erecto botón que
tenía entre sus pliegues. La unión de dolor y placer hizo que la francesa
perdiese el control y agitando sus caderas, se corrió. El enorme caudal de
flujo que cayó sobre la cara de Rocío empapó sus mejillas y como si estuviera
muerta de sed, se puso a beber la dulce mezcla de miel y pasión que brotaba de
la pelirroja.</p>



<p>&nbsp;La
avidez con la que le devoraba el sexo fue el acicate que me faltaba y olvidándome
que para Iv era su primer anal, empecé a usar mi pene como si de un cuchillo de
se tratara y cuchillada tras cuchillada, fui violando su intestino mientras la
francesa no dejaba de aullar desesperada por el gran placer que estaba
disfrutando.</p>



<p>Mi orgasmo fue brutal y mientras vertía mi semilla en el interior de sus intestinos, sentí que había hecho mis deberes al haber conseguido explicar a esa mujer que era eso de romperle el culo y que encima disfrutara con ello…</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter is-resized"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/adqYE9ye.jpg" alt="" width="600" height="900"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: “Doce noches con mi prima y su amiga en una isla 7” (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 May 2026 07:04:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[filial]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[Capítulo 10 La voracidad de esa mujer descubriendo su sexualidad me dejó agotado. Durante dos horas Iv me exigió que la amara buscando reponer los años que había perdido en esa isla sin mostrar ningún síntoma de cansancio. ―Necesito descansar― tuve que rogar en un momento dado al ver que la francesa no cejaba en su empeño de usarme para investigar esas sensaciones que había visto florecer a mi lado. ―Con tus amiguitas estuviste toda la noche― protestó un tanto celosa. Riendo, contesté: ―No ves que, cuando yo no podía más, me dejaban respirar y se amaban entre ellas. Mi [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Capítulo 10</strong></p>



<p>La
voracidad de esa mujer descubriendo su sexualidad me dejó agotado. Durante dos
horas Iv me exigió que la amara buscando reponer los años que había perdido en
esa isla sin mostrar ningún síntoma de cansancio.</p>



<p>―Necesito
descansar― tuve que rogar en un momento dado al ver que la francesa no cejaba
en su empeño de usarme para investigar esas sensaciones que había visto
florecer a mi lado.</p>



<p>―Con
tus amiguitas estuviste toda la noche― protestó un tanto celosa.</p>



<p>Riendo,
contesté:</p>



<p>―No
ves que, cuando yo no podía más, me dejaban respirar y se amaban entre ellas.</p>



<p>Mi
respuesta le hizo caer en la cuenta de que apenas conocía unas pocas facetas
del sexo y pensando quizás que le quedaba mucho que aprender, me preguntó si
sería bienvenida entre ellas. No tuvo que decir nada más y asumiendo que lo que
realmente quería saber era si esas dos iban a aceptarla en la cama, respondí en
plan jocoso:</p>



<p>―Estoy
seguro de que ese par de putas te recibirán con las piernas abiertas.</p>



<p>―No
entiendo― replicó con cara de asco: ― ¿Qué quiere decir que se abrirán de
piernas? ¿Se harán pis encima mío?</p>



<p>Aluciné
al oírla. Alejada del resto de la humanidad, Iv todo lo que sabía lo había
aprendido al observar a los animales y a buen seguro, había visto como marcaban
su territorio por medio del orín.</p>



<p>&nbsp;Y
si a eso le unía que no había tenido oportunidad de aprender el argot ni a
captar el doble sentido, comprendí que debía aclarárselo. Por eso muerto de
risa, le expliqué que eso no era un comportamiento habitual entre personas
civilizadas y que lo que había querido decir es que no dudarían en amarla.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft is-resized"><img decoding="async" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/1/3/l/u/13luT/Aldana-04-424x640.jpg" alt="" width="424" height="640"/></figure></div>


<p>Sin
dar su brazo a torcer, insistió en qué tenía que ver con recibirla con las
piernas abiertas. A lo cual, contesté:</p>



<p>―
¿Recuerdas que, antes de poseerte, me dediqué a lamer tu sexo?</p>



<p>―
Sí― replicó.</p>



<p>Descojonado
al percatarme que seguía sin entender, la pregunté:</p>



<p>―
¿Cómo tenías las piernas?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
Al visualizar en su mente la imagen, se puso colorada y sin ser capaz de
mirarme a los ojos, me soltó:</p>



<p>―
Entonces, lo normal cuando dos mujeres se conocen ¿es que una le coma el chocho
a la otra?</p>



<p>Semejante
burrada me volvió a hacer reír, incrementando la turbación en la pelirroja y
pensando que tal como me había alertado ella misma era difícil que conociera a
otras mujeres porque nadie nos iba a rescatar, decidí no sacarla del error
pensando en las caras de mi prima y de su amiga cuando al presentarlas, la
francesa se arrodillara ante ellas e intentara cumplir con ese formalismo y
buscando una excusa para mis risas, le dije si tan difícil le resultaría
hacerlo.</p>



<p>―
No― contestó― pero lo que no sé es si las conozco juntas a quien debo saludar
primero.</p>



<p>―
Da lo mismo― respondí y despelotado en mi interior por la sorpresa que se
llevarían, comenté a la francesa que debía ir en su busca para que no se
preocuparan.</p>



<p>―
Te acompaño para que no te pierdas― me replicó haciéndome saber que como no se
fiaba de mí esa mañana me había dado un rodeo para llegar a su campamento.</p>



<p>Dando
por supuesto que tenía razón, dejé que me guiara a través de la selva porque,
al no tener que centrarme en buscar el camino, podía usar ese tiempo en pensar
como les iba a contar a mi prima y a su amiga las pocas posibilidades que
teníamos de ser rescatados.</p>



<p>Realmente
tuve poco tiempo para hacerlo porque apenas había pasado cinco minutos cuando
llegamos al estanque donde las había dejado.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright"><img decoding="async" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/1/3/l/w/13lwO/Aldana-05-424x640.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Será
cabrona, ¡estábamos al lado!», pensé sintiéndome un inútil por no haberme dado
cuenta de la vuelta que me había hecho dar hasta llegar a su choza.</p>



<p>María
fue la primera en advertir nuestra llegada y dando un grito, se acercó
corriendo:</p>



<p>―Estábamos
preocupadas, no sabíamos dónde habías ido o si te había pasado algo― me
recriminó sin saludar a la pelirroja.</p>



<p>Desconociendo
una que era broma y la otra lo que tenía preparado, las presenté. Mi prima,
queriendo ser educada, besó a Iv en la mejilla. En cambio, la francesa creyendo
a pies juntillas que era lo correcto, se arrodilló ante ella y antes que
pudiese reaccionar, le dio un largo lametazo en todo su coño.</p>



<p>La
cara de sorpresa de María me hizo descojonar y más cuando viendo que no se
movía, Iv supuso que no había sido suficiente, se puso a comérselo con gran
diligencia.</p>



<p>Para
entonces, Rocío había llegado a nuestro lado y miraba totalmente alucinada a la
recién llegada devorando el chocho de su amiga mientras esta no sabía qué hacer
ni cómo actuar. Al explicarle al oído lo que ocurría, sonrió y sin que yo se lo
tuviera que pedir, se agachó detrás de la pelirroja y acercando la boca a su
sexo, se puso a imitarla.</p>



<p>Al
sentir la lengua de la morena jugando en su entrepierna, Iv asumió que era lo
habitual y prosiguió mamando el coño de mi prima con mayor determinación.</p>



<p>La
escena me pareció tan excitante como divertida y más cuando estimulada por el
trato del que estaba siendo objeto, María comenzó a gemir llena de placer.</p>



<p>―Veo
que os vais a llevar bien entre vosotras― comenté muerto de risa al comprobar
que las tres se lo estaban pasando en grande.</p>



<p>Mi
prima, la única que no tenía la boca ocupada en otros menesteres, contestó:</p>



<p>―No
sé cómo lo has hecho, pero te tengo que reconocer que no me importa.</p>



<p>A
carcajada limpia, expliqué en voz alta que, aprovechando un malentendido, les
había preparado una broma. La pelirroja al escuchar que le había tomado el
pelo, separó su boca del coño de María e intentó protestar, pero ésta
presionando con las manos su cabeza la obligó a seguir mientras le decía:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft"><img decoding="async" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/1/3/l/x/13lx6/Aldana-06-424x640.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Ya
tendremos tiempo de vengarnos, pero ahora sigue chupando que me está
encantando.</p>



<p>Iv
debía de estar sintiendo algo parecido porque no solo no se quejó, sino que
reinició sus caricias con mayor intensidad que antes mientras no paraba de
presionar con sus caderas contra la cara de Rocío en un intento de forzar su
contacto. Testigo de piedra de ese peculiar tren de pasión, me quedé viendo
cómo se incrementaba la calentura de las tres.</p>



<p>«Creo
que María será la primera en correrse», sentencié al comprobar que el sudor ya
recorría sus pechos.</p>



<p>Mi
previsión resultó errónea porque, justo en ese instante, la pelirroja pegando
un chillido colapsó.</p>



<p>«¡Joder!»,
exclamé para mí impresionado al ver que, con la respiración entrecortada,
temblaba de placer.</p>



<p>Rocío,
al escuchar el rotundo orgasmo que había provocado en la recién llegada,
aceleró las incursiones de su lengua y usándola a modo de cuchara, se puso a
recoger el néctar que brotaba sin parar del interior de la francesa. Mi prima,
por su parte, al notar que su atacante había cesado en sus caricias, se lanzó
sobre ella y cogiendo sus pecosos pechos entre sus labios, comenzó a mamar de
ellos con desesperación.</p>



<p>Esa
sobreestimulación alargó y profundizó mas si cabe el orgasmo de Iv, la cual
incapaz de soportar tanto placer comenzó a lanzar alaridos.</p>



<p>«Parece
que la estuvieran matando», me dije sobresaltado por el volumen de sus gritos.</p>



<p>En
cambio, para mi prima esos chillidos resultaron un acicate para incrementar sus
caricias y ya sin disimulo se puso a morder con saña los pezones de la mujer,
exigiendo a su amiga que se la follara con los dedos en plan salvaje.</p>



<p>En
un primer momento Rocío la hizo caso, pero tras pensárselo mejor, obligó a la
francesa a abrir las piernas y llamándome a su lado, me azuzó a colaborar con
ellas dos diciendo:</p>



<p>―Esta
zorra necesita un buen polvo.</p>



<p>No
me lo tuvo que repetir y aprovechando que mi pene lucía una dolorosa erección,
separando sus muslos, hundí mi estoque por completo en su interior de un solo
arreón.</p>



<p>―
¡Mon Dieu! ― aulló en su lengua materna al sentir la brutal intrusión de mi
miembro entre sus pliegues, pero no por ello hizo ningún intento de separarse.</p>



<p>Aprovechando
su entrega, comencé a machacar sin piedad con rápidas cuchilladas el coño de Iv
mientras mis dos compañeras torturaban sus pechos. Esa triple agresión demolió
sus defensas y totalmente indefensa, unió un clímax con el siguiente rompiendo
con sus gritos la paz de ese paraíso.</p>



<p>―
¡Demuéstrale de lo que es capaz nuestro macho! ― exclamó con la cara descompuesta
mi prima mientras retorcía cruelmente los pezones de nuestra víctima.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright"><img decoding="async" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/1/3/l/y/13lyz/Aldana-12-424x640.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Rocío
no quiso ser menos y llevando su boca hasta los labios de la pelirroja, le dio
un severo mordisco mientras me decía:</p>



<p>―Preña
a esta puta.</p>



<p>Su
exabrupto me hizo comprender que aislada en ese atolón y al contrario que mis
otras dos compañeras, era imposible que llevara un Diu por lo que era muy
probable que se quedara embarazada si descargaba dentro de ella. Curiosamente
eso lejos de cortarme, me excitó y conscientemente, busqué con mayor ahínco
derramar mi simiente en su fértil vientre.</p>



<p>Para
Iv, después de tantos años sola, la idea de ser madre debió de ser cautivante
porque, moviendo sus caderas y con lágrimas en los ojos, me pidió que la hiciera
un bebé. La dulzura de su mirada fue el empujón que necesitaba para dejarme
llevar y con bruscas detonaciones, exploté dentro de ella inundando con mi
semen su vagina.</p>



<p>Ella
al sentir mis descargas se desmoronó y mientras su cuerpo era zarandeado por otro
brutal orgasmo, comenzó a darme las gracias llorando y jurando que sería mía
toda la vida.</p>



<p>&nbsp;Contra
todo pronóstico, la entrega de la pelirroja hizo aflorar en mi prima unos
sentimientos que llevaba ocultando desde que tomé posesión de ella y buscando
mis besos me informó que, para ella, yo era su marido y que, aunque nos
rescataran, quería seguir siendo mi mujer.</p>



<p>La
confesión de María me dejó sin palabras, pero lo que realmente me impactó fue
ver que su amiga también estaba llorando. Al sentir mi mirada, Rocío sonrió y
dando un paso que nunca pensó en dar, me dijo:</p>



<p>―Yo
fui la primera en ser tuya y desde que me tomaste, supe que jamás podría
dejarte. También yo soy tu mujer.</p>



<p>Os
juro que no sabía ni qué decir, de golpe y porrazo, esas tres bellezas se me habían
declarado y jurado fidelidad eterna. Aunque por el aquel entonces tenía solo
veinte años, tomé mi primera decisión madura al contestar:</p>



<p>―Tampoco
me imagino mi vida sin todas vosotras.</p>



<p>María,
Rocío e Iv recibieron mis palabras con alegría y pegándose como lapas a mí, me
colmaron de besos mientras rozaban sus cuerpos desnudos contra el mío. Al
comprobar sus intenciones, las comenté que la francesa en su choza tenía un
colchón y si no preferían seguir esa conversación allí.</p>



<p>Muerta
de risa, mi prima contestó:</p>



<p>―Espero
que sus muelles aguanten el peso tres zorras violándote… porque no creas que
nos hemos olvidado de tu broma.</p>



<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/1/3/l/z/13lzw/Aldana-14-640x424.jpg" alt=""/></figure>
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			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: “Doce noches con mi prima y su amiga en una isla 6” (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 May 2026 06:53:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[filial]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[Capítulo 9 Entre la fogosidad de las muchachas y la incomodidad de nuestro precario campamento, esa noche dormí poco. Cuando no me clavaba una rama en la espalda, un sonido proveniente de la jungla me despertaba, por eso apenas amanecer me levanté con la idea de intentar contactar con la pelirroja. Ni Rocío ni María se dieron cuenta que lo hacía y dando por sentado que era mejor ir solo, las dejé durmiendo. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Tras lavarme en el estanque, cogí unas piezas de fruta y me interné en el bosque. Mi idea era que ella viniera a mí, pero sobre [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Capítulo 9</strong></p>



<p>Entre
la fogosidad de las muchachas y la incomodidad de nuestro precario campamento,
esa noche dormí poco. Cuando no me clavaba una rama en la espalda, un sonido
proveniente de la jungla me despertaba, por eso apenas amanecer me levanté con
la idea de intentar contactar con la pelirroja. Ni Rocío ni María se dieron
cuenta que lo hacía y dando por sentado que era mejor ir solo, las dejé
durmiendo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
Tras lavarme en el estanque, cogí unas piezas de fruta y me interné en el bosque.
Mi idea era que ella viniera a mí, pero sobre todo que no sintiera que la
estaba dando caza, por ello nada mas alejarme unos cincuenta metros empecé a
silbar una canción para avisar de mi presencia.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
Apenas llevaba unos minutos en mitad de la foresta cuando en un recodo del
camino, me encontré con la desconocida sentada sobre una roca.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
― ¿Quieres uno? ― extendiéndole un plátano, dije nada más verla.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
La pelirroja aceptó el regalo y mientras lo pelaba, con una sonrisa me dijo si
siempre hacía tanto ruido. Por su acento, sospeché que era francesa y asumiendo
que de nada servía mentir, contesté:</p>



<p>―Quería
verte y me pareció la mejor forma que me oyeras llegar.</p>



<p>Mi
sinceridad le permitió relajarse y con una postura menos forzada, se puso a
comer sin dejar de mirarme. Por un momento me sentí incómodo al ser objeto de
un exhaustivo examen por su parte, pero no dije nada, no fuera a romper la
cordialidad que mostraba.</p>



<p>―Esas
dos, ¿son tus mujeres? – preguntó con la boca llena.</p>



<p>&nbsp;Su
voz grave escondía un cierto malestar que no me pasó desapercibido y que me
hizo recordar el cadáver con el que nos habíamos topado.</p>



<p>―No.
Una es mi prima y la otra una amiga― respondí y para dejar claro que no eran de
mi propiedad, seguí diciendo: ―Desde el naufragio nos hemos convertido en
amantes para hacer llevadera nuestra estancia aquí. Pero una vez nos salven
cada uno seguirá su camino sin ningún compromiso.</p>



<p>―Nadie
vendrá a rescataros. Cuando naufragamos, mi tío Nicolás me prometió que pronto
vendrían por nosotros, pero jamás llegaron.</p>



<p>―
¿Vives con tu tío? ― pregunté extrañado por no haber visto ninguna huella que
me hubiese hecho sospechar que no estaba sola.</p>



<p>―No,
murió defendiéndome de un hombre malo y llevo sola al menos hace cinco
temporadas de lluvias.</p>



<p>La
forma casi infantil con la que me acababa de exponer su desgracia, además de
dar una explicación al cadáver&nbsp; que encontramos, &nbsp;incrementó mis
sospechas de que su estancia en esa isla era mayor de lo que había supuesto en
un principio y negándome a creer que eran casi nulas las esperanzas de un
próximo rescate, respondí:</p>



<p>―
Mis padres jamás se darán por vencidos mientras no encuentren mi cuerpo.</p>



<p>Con
un deje de dolor, la pelirroja comentó:</p>



<p>―Eso
mismo me decía Nicolás al principio, pero al cabo de unos meses comprendimos
que nos habían dado por muertos y que ni siquiera mi papá nos seguía buscando.</p>



<p>La
desgracia de esa mujer incrementó mi malestar y sentándome junto a ella,
pregunté su nombre.</p>



<p>―Ivette
Duclos, pero llámame Iv― dijo amistosamente.</p>



<p>Desde
cerca, la pelirroja era todavía más impresionante y por ello tuve que hacer un
esfuerzo para retirar mis ojos de sus pechos. Asumiendo que era un gran logro
el estar a tan poca distancia sin que ella se marchase, me abstuve de tocarla
mientras me presentaba:</p>



<p>―Iv,
como ya sabes mi nombre es Manuel y al igual que las dos crías que me
acompañan, soy español.</p>



<p>Demostrando
que tenía un extraño sentido del humor, respondió:</p>



<p>―Bienvenido
a mi isla, desde hoy como reina de este lugar te nombro… mi primer ministro.</p>



<p>Por
un instante, pensé que realmente se creía la soberana de ese lugar, pero al ver
su cara, me di cuenta de que estaba de broma y por ello me permití seguir su
guasa preguntando en qué consistirían mis deberes. &nbsp;Os juro que jamás me
imaginé que totalmente colorada y acercándose a mí, esa desconocida contestara
que hacerla compañía.</p>



<p>―Dalo
por hecho― contesté sin saber exactamente a qué se refería porque por compañía
se podía entender desde una amistad a una relación más seria.</p>



<p>Iv
me sacó de dudas al besarme sin importarla que su desnudez hiciera que pudiese
sentir sus pechos clavándose en mí. Cortado por lo inesperado, dejé que su
lengua jugara con la mía sin moverme. Ella malinterpretó mi pasividad creyendo
que era un signo de rechazo y separándose se echó a llorar desconsolada.</p>



<p>―Lo
siento, llevo tanto tiempo sola que pensé que deseabas que me comportara como
tus amiguitas― gimió llena de dolor.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright is-resized"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/Rvi2EMdC.jpg" alt="" width="424" height="498"/></figure></div>


<p>De
haber sido otra, hubiese pensado que estaba menospreciando a Rocío y a María al
referirse a ellas con ese término, pero algo me dijo que era otra la razón y
venciendo el temor de que saliera huyendo, susurré en su oído:</p>



<p>―Tranquila
Iv, tenemos todo el tiempo del mundo para conocernos.</p>



<p>―Lo
que pasa es que no te gusto― replicó con su voz teñida de dolor.</p>



<p>Queriendo
demostrar sin lugar a duda que estaba errada, cogí su mano y la llevé a la
erección que lucía en mi&nbsp; &nbsp;entrepierna para acto seguido contestar:</p>



<p>―No
te miento, eres una mujer preciosa.</p>



<p>Su
cara de sorpresa me hizo pensar que me había pasado, pero entonces y mientras
involuntariamente la aferraba entre sus dedos, buscó nuevamente mis besos. Esta
vez respondí con pasión y atrayéndola hacia mí, no solo la besé, sino que
otorgándome un permiso que no me había concedido, comencé a acariciar su
trasero mientras mordisqueaba sus labios.</p>



<p>Al
sentir mis caricias, se derritió y sollozando me rogó que no quería seguir sola
y que la hiciera mía. Todavía hoy agradezco a las musas el haberme inspirado,
porque desconociendo cuantos años llevaba sin ser acariciada por un hombre
prefería ser cauteloso y por ello le pregunté en voz baja donde vivía y si
estaba lejos.</p>



<p>―A
unos minutos andando― respondió sin dejar de rozar su cuerpo contra el mío.</p>



<p>Sonriendo,
contesté:</p>



<p>―Una
reina se merece que su primer ministro le haga el amor en su propia cama.</p>



<p>―
¿Quieres hacerme el amor? ― preguntó radiando una felicidad que no supe
interpretar.</p>



<p>―Es
lo mínimo que te mereces, ¿no crees? ― respondí.</p>



<p>Mi
respuesta provocó que sus pezones se erizaran. Urgida de caricias, me tomó de
la mano y sin dejar de reír, me hizo correr tras ella por la espesura. Tal y
como me había anticipado, no tardamos en entrar en el claro donde tenía su
vivienda.</p>



<p>Al
verla, confirmé la valía de esa mujer porque venciendo los pocos recursos de
los que había dispuesto, había levantado una choza de piedra que la resguardara
de las inclemencias de los monzones.&nbsp;&nbsp; Al entrar en ella ratifiqué
que era una superviviente nata porque su interior no solo estaba limpio y
ordenado, sino que se había ocupado de recolectar en el antiguo poblado un
montón de libros y utensilios. Pero lo que realmente me hizo feliz, fue
descubrir que ¡dormía en un colchón!</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
Impresionado por ese descubrimiento, me tomé un tiempo en curiosear entre sus
pertenencias para hacerme una idea de lo que esa monada había conseguido salvar
de la destrucción cuando de pronto vi cuidadosamente colgados en una esquina
unos vestidos de niña.</p>



<p>Temiendo
su respuesta, pregunté de quién eran:</p>



<p>―Son
míos― inocentemente contestó.</p>



<p>Confieso
que se me cayó el alma a los pies al escucharla porque si como creía esa mujer
rondaba los treinta, eso significaba que había naufragado siendo una bebé y que
llevaba varada ahí más de quince años.&nbsp; La certeza de su desgracia me hizo
tambalear y sin fuerzas, me dejé caer sobre la cama.</p>



<p>Iv
no entendió mi angustia. Recordando lo sucedido la noche anterior, creyó
llegado el momento y tumbándose a mi lado, intentó bajarme el traje de baño. Su
torpeza al hacerlo me intimidó al corroborar que, aunque me llevara más de diez
años, realmente era una niña que jamás había tenido la oportunidad de madurar
hasta convertirse en mujer.</p>



<p>―Cariño…
espera― alcancé a decir cuando ya había conseguido sacar esa prenda por mis
pies― antes tenemos que hablar.</p>



<p>Ajena
a mis reparos, la pelirroja imitó los pasos de&nbsp; &nbsp;mi prima y
deslizando su cuerpo sobre mí, intentó apoderarse de mi pene con sus labios,
pero rechazándola con cariño se lo impedí.</p>



<p>―Iv,
mi reina, ¿sabes lo que estás haciendo?</p>



<p>Levantando
su mirada, contestó con una sonrisa:</p>



<p>―
Amarte.</p>



<p>La
alegría de sus ojos me enterneció y llamándola a mi lado, la besé con
delicadeza. Ella recibió mis besos con renovada pasión y nuevamente intentó
apropiarse de mi miembro, mientras me decía:</p>



<p>―Mi
tío me explicó que llegado el momento conocería un hombre bueno que me haría su
mujer y me protegería de los malvados.</p>



<p>Su
ingenuidad me desarmó al saber que en su mente me veía como un príncipe azul
que venía a salvarla de todo mal. No sabía cómo afrontar ese momento, pero lo
que tenía claro era que no podía acostarme con ella porque eso supondría casi
una violación por ello haciendo tiempo le dije:</p>



<p>―Eres
guapísima y me encantaría hacerte mi mujer, pero antes necesito que entiendas
lo que significa.</p>



<p>―
¿Tú me enseñaras? ― respondió asustada pensando quizás en que iba a rechazarla.</p>



<p>Aunque
no quería acostarme con ella, la abracé y traté de tranquilizarla, acariciando
su roja melena y sin buscar con ello nada erótico. Lo malo fue que, al sentir
mis dedos en su pelo, Iv comenzó a gemir excitada.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft is-resized"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/bbJHdkl6.jpg" alt="" width="424" height="498"/></figure></div>


<p>«Puede
tener la mentalidad de una cría, pero es una mujer adulta», pensé al ver que
siguiendo el dictado de sus hormonas se ponía a restregar su sexo contra el
mío.</p>



<p>Reconociendo
mi error intenté parar, pero el daño ya estaba hecho y antes de poder hacer
algo por evitarlo, fui testigo del modo en que se corría.</p>



<p>―
¿Qué me has hecho? ― preguntó con el sudor recorriendo sus pechos.</p>



<p>Dudé
si explicárselo por si juzgaba erróneamente mis actos, temiendo que en un
futuro me odiara por ello, pero su insistencia en seguir frotando su pubis
contra mi erección me obligó a comentarle que lo que había sentido era algo
natural y que si nunca lo había sentido era por no haber estado con un hombre.</p>



<p>Nuevamente
la pelirroja me dejó totalmente pálido al replicar:</p>



<p>―
¿Entonces eso significa que eres mi marido y que vamos a tener un hijo?</p>



<p>El
revoltijo de ideas que tenía respecto a la concepción me hizo soltar una
carcajada.</p>



<p>―Para
eso se necesita mucho más― respondí al conseguir parar de reír.</p>



<p>&nbsp;Viendo
su desconcierto, le dije lo mas dulcemente que pude que para engendrar un niño
hacía falta que el hombre depositara su semilla en la mujer y que aún así no
era algo inmediato.</p>



<p>―
¿Eso es lo que hacíais ayer en la hoguera?</p>



<p>―Sí―
reconocí sin saber a qué atenerme ni cómo se iba a tomar esa información.</p>



<p>Durante
unos segundos se quedó pensativa para luego rato, por enésima vez, sorprenderme
diciendo:</p>



<p>―
Ayer, al verte con ellas, sentí que mi cuerpo ardía, ¿es normal?</p>



<p>―
Sí― respondí tratando de mantener la cordura al notar las manos de la pelirroja
jugando en mi entrepierna: ―Durante tu estancia aquí, has dejado de ser una
niña y ahora tienes las necesidades de una mujer.</p>



<p>―
¿Qué necesidades son esas? ¿Tiene algo que ver las cosquillas que siento en mi
interior cuanto te toco?</p>



<p>No
sabía qué contestar porque para entonces mi virilidad había alcanzado un punto
de no retorno por sus caricias. Con una calentura que apenas me dejaba pensar,
respondí:</p>



<p>―Eres
una hembra adulta que reacciona ante un macho.</p>



<p>―No
entiendo.</p>



<p>«Menudo
marrón», me dije mientras buscaba un ejemplo de la naturaleza que tal vez
entendiera. Recordando la cantidad de monos que vivían en el islote, comenté:</p>



<p>―
Me imagino que habrás visto como en un grupo de monos, las hembras buscan el
contacto del líder y se ofrecen para que copule con ellas. En tu caso, no
habiendo más hombres, te sientes atraída por mí y tu cuerpo actúa de esa forma.</p>



<p>―
¿Entonces tú eres mi macho? – preguntó sin dejar de menear mi polla.</p>



<p>―Por
ahora, soy el único― contesté mientras hacia un esfuerzo en contenerme. De buen
grado hubiese saltado encima de la pelirroja, pero asumiendo que no era moral,
me mordí un huevo antes de proseguir diciendo: ― Puede que me veas como algo
irresistible, pero soy muy normal y cuando conozcas a otros, te darás cuenta de
que es así.</p>



<p>Por
fin, Iv se percató que le estaba dando largas. Eso la enfadó y mirándome
fijamente a los ojos me soltó:</p>



<p>―Puede
que me muera sin conocer a otro que no seas tú y como tú has dicho, soy una
mujer adulta con necesidades. Dímelo directamente, ¿acaso soy horrible? Porque
si no, no lo entiendo.</p>



<p>Su
razonamiento era impecable. Me sentí acorralado por mis propias palabras, no en
vano era probable que nuestros huesos terminaran en ese lugar. Aun así, me
resultaba difícil complacerla.</p>



<p>&nbsp;―
¡Respóndeme! – insistió mientras por sus mejillas caían dos gruesos lagrimones:
¿Soy tan fea?</p>



<p>Su
dolor terminó con mis reparos y atrayéndola hacia mí, la dije:</p>



<p>―Eres
una de las mujeres mas bellas que conozco, pero no quería hacerte daño.</p>



<p>―No
me lo harás. Lo necesito.</p>



<p>Al
ver su mirada llena de deseo, me tumbé junto a ella y empecé a besarla. Iv
respondió regalándome una sonrisa. Aunque se la notaba nerviosa y confundida
por no saber qué iba a pasar, también es cierto que, en ese momento, toda ella
manaba sensualidad. Al notar sus pezones duros contra mi pecho, me hizo desear
todavía más hacerla mía y conteniendo mis ganas de saltar sobre ella, le pedí
que se tranquilizara y que si en algún momento, algo no le gustaba, me lo
dijera.</p>



<p>La
pelirroja se acomodó a mi lado casi temblando y expectante esperó mi siguiente
paso. Reconozco que me enterneció la manera en que dominó el miedo a lo
desconocido y por eso, dulcemente, la forcé a que me mirara y con mis ojos
fijos en los suyos, la pregunté si estaba segura de lo que íbamos a hacer.</p>



<p>Respondió
que sí moviendo su cabeza. Habiendo obtenido su permiso, comprendí que de nada
valía hacerla esperar y acercando mi boca, le mordí su oreja suavemente
mientras la susurraba que era guapísima.</p>



<p>―Ummm―
gimió descompuesta.</p>



<p>La
profundidad de ese primer me hizo saber que le había gustado, pero tomándome mi
tiempo para evitar que se asustara, acaricié con la mano uno de sus pechos
mientras acercaba mis labios a los suyos. El cariño con el que me adueñé de su
boca disminuyó sus dudas y pegando su cuerpo contra el mío, me informó
nuevamente que estaba dispuesta.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright is-resized"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/TzOCFIBH.jpg" alt="" width="424" height="500"/></figure></div>


<p>El
sabor de sus labios fue una dura prueba que tuve que soportar y temiendo no ser
capaz de mantener mi lujuria contenida, si prolongaba mucho esa espera, empecé
a bajar por su cuello con mis besos. La pelirroja al sentir esas caricias
comenzó a temblar cada vez más nerviosa y más cuando por vez primera me quedé
absorto contemplando la rotundidad de sus pechos.</p>



<p>«Son
maravillosos», sentencié mientras con premeditada lentitud, llevaba mi boca
hasta uno de sus pezones y sacando la lengua, me ponía a recorrer sus pliegues.</p>



<p>Su
respiración entrecortada me informó que le gustaba y repitiendo la operación en
su otro pecho, me puse a mamar de ellos mientras con mis manos seguía
acariciándola sin parar.</p>



<p>&nbsp;―
¿Te gusta lo que estoy haciendo? ― pregunté sabiendo de antemano su respuesta.</p>



<p>―Mucho,
pero no comprendo porqué― contestó sonriendo.</p>



<p>―No
intentes comprender, solo disfruta― la aconsejé reanudando mis caricias.</p>



<p>Su
belleza madura, de por sí atrayente, se convirtió en un doloroso imán al que no
podía abstraerme al contemplar sus azules ojos brillando de lujuria. Por eso no
pude evitar que mi pene se alzara presionando el interior de sus muslos.</p>



<p>«¡Tranquilo
macho! ¡Es su primera vez!», me repetía al sentir que todas las células de mi
cuerpo me pedían que la hiciera mía mientras la razón cerebro me exigía
prudencia.</p>



<p>Con
mucho cuidado e intentando no asustarla, separé sus rodillas. Iv al sentir mis
manos no pudo reprimir un sollozo. Temiendo que su mente infantil no pudiera
asumir lo que su cuerpo estaba sintiendo, me quedé quieto sobre las sábanas
dándole el tiempo necesario para asimilar lo que estaba experimentando.</p>



<p>―
¡Qué bella eres! ― susurré al admirar de cerca su sexo que al contrario que lo
que dictaba la moda, se encontraba cubierto con un sedoso bosque rojizo.</p>



<p>Iv
que nunca había sido objeto de un examen tal por parte de un hombre, sintió
vergüenza de su desnudez e intentó taparse con sus manos. No dije nada, pero su
actitud me recordó la de Eva cuando habiendo comido de la manzana, se dio
cuenta que estaba desnuda.</p>



<p>«Qué
curioso», pensé, «hasta ahora no había echado en falta la ropa».</p>



<p>&nbsp;Asumiendo
que era parte de su inexperiencia, cogiendo sus rotundos pechos hice que los
comparara con el mío.</p>



<p>―Tú
no tienes tetas― protestó pensando que la estaba tomando el pelo.</p>



<p>―Te
equivocas si tengo, pero son planas― y señalando mi erección, le dije: ― Lo
mismo ocurre con nuestros sexos. Que no se vea el tuyo por estar dentro de ti,
no significa que no lo tengas. Tu coño y mi pene fueron diseñados para ser
complementarios.</p>



<p>Impresionada
por las dimensiones que había adquirido, Iv no le quitaba ojo a mi miembro
pensando quizás que no cabría en su interior. Por eso, fui la azucé que lo
tocara mientras observaba su reacción. &nbsp;Reconozco que me encantó comprobar
que, de algún modo, esa mujer por fin me veía como hombre y no como un extraño
juguete que debía experimentar y mientras los pezones que decoraban sus pechos
se ponían duros, la pregunté qué era lo que&nbsp;sentía.</p>



<p>―Calor,
sed, no sé decirte― confesó totalmente desconcertada pero ansiosa de sentir mi
piel contra la suya.</p>



<p>&nbsp;―Separa
tus rodillas― le pedí.</p>



<p>Ella
tardó en reaccionar porque no podía dejar de mirar la erección de mi pene.</p>



<p>«Parece
hipnotizada», sentencié al comprobar su fijación por el tamaño de mi miembro.
&nbsp;</p>



<p>Tumbado
a su lado, me dediqué a acariciar su cuerpo buscando cada uno de sus puntos
eróticos hasta que conseguí derretirla y ya sumida en la pasión, Iv me rogó con
la mirada que la tomara.</p>



<p>Azuzado
por mis hormonas pensé en complacerla, pero cuando me coloqué sobre ella
dispuesto a hacerlo, sus ojos llenos de miedo me informaron que no estaba
lista.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft is-resized"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/kIymuFzE.jpg" alt="" width="424" height="500"/></figure></div>


<p>«Necesita
asimilar poco a poco que es una mujer», me dije y deseando que ese día fuera
inolvidable para ella, reinicié mis caricias y besando su cuello, me fui
deslizando rumbo a su sexo.</p>



<p>La
pelirroja no pudo abstraerse de las sensaciones que amenazaban con colapsar su
cuerpo y por ello al sentir mi lengua bajando hasta sus pechos, rugió como una
leona hambrienta:</p>



<p>―
¡Sé mi macho!</p>



<p>Dando
por hecho que era la excitación quién hablaba, separé sus rodillas y me dispuse
a atacar su sexo con mi lengua. Al apoderarme con la punta de su clítoris, Iv
experimentó que su cuerpo entraba en ebullición y mordiéndose los labios se
corrió chillando.</p>



<p>―Tranquila,
preciosa. Todavía hay más― le dije encantado de haber ganado esa primera
batalla, pero queriendo vencer la guerra y que esa mujer disfrutara de su
sexualidad en el futuro, seguí con mi lengua recorriendo los pliegues de su
sexo hasta que presa de una agitación sin par, forzó el contacto de mi boca
presionando sobre mi cabeza con sus manos.</p>



<p>«Está
cachonda y esto está riquísimo», alborozado sentencié al saborear su coño en
mis papilas.</p>



<p>Para
la treintañera, cada uno de mis pasos era un descubrimiento y por eso permanecí
lamiendo&nbsp;y mordisqueando ese manjar hasta que noté que mi partenaire
sufría los embates de un nuevo orgasmo. Conociendo que era el primer placer que
obtenía de un ser humano, quise maximizar su clímax y llevando una de mis manos
hasta su pecho, se lo pellizqué.</p>



<p>Tal
como preví, esa ruda caricia alargó su éxtasis y gimiendo de placer, buscó mi
pene con sus manos.</p>



<p>―
¿Quieres que te haga mujer? ― murmuré en su oído sabedor que era lo que
necesitaba.</p>



<p>Respondiendo
de inmediato, la pelirroja me confirmó su deseo llevando mi glande a su
excitado orificio. En cuanto sintió mi verga rozando los pliegues de su sexo,
moviendo sus caderas me rogó que la tomara como la noche anterior había hecho
con mis otras compañeras.</p>



<p>&nbsp;―
¡Tranquila! ― dulcemente respondí― Para ellas, no era su estreno.</p>



<p>Convencido
que debía dejar un buen recuerdo, me entretuve torturando su clítoris con la
cabeza de mi pene sin meterla.</p>



<p>―
¡Hazlo por favor! ― gimió descompuesta.</p>



<p>Decidí
que era el momento y rompiendo su himen, introduje mi extensión en su interior.
El dolor que sintió al perder su virginidad la hizo gritar y por eso esperé a
que se acostumbrar a esa invasión. Pasaron apenas unos segundos porque,
reponiéndose rápidamente, forzó mi penetración con un meneo de sus caderas y
sin necesidad que tuviera que hacer nada, Iv volvió a correrse convirtiendo su
sexo en un ardiente geiser.</p>



<p>Al
hacerlo, su flujo facilitó las cosas y ya sin oposición, mi glande chocó con la
pared de su vagina.</p>



<p>―
¡Me encanta! ― chilló.</p>



<p>Sus
gritos no me engañaron y convencido de que podía hacerle daño si la penetraba
con dureza, incrementé la suavidad con la que tomaba posesión de su conducto.
La expresión beatífica de su rostro me advirtió&nbsp;<a href="file:///C:/Users/lfsb6/Dropbox/Doce%20noches%20con%20mi%20prima%20y%20su%20amiga%20en%20una%20isla.docx#_msocom_1">[m1]</a>&nbsp;de que mi ofensiva estaba siendo un
éxito y eso me permitió, ir incrementando poco a poco mi ritmo.</p>



<p>El
nuevo compás con el que mi verga machacaba su interior la llevó a un estado de
locura e Iv, instintivamente, clavó sus uñas en mi trasero como el animal
salvaje en que se había convertido.</p>



<p>Aguijoneado
por la acción de sus garras en mis nalgas, la tomé de sus hombros y llevé al
máximo la velocidad de mis embestidas mientras le decía:</p>



<p>―
¡Chilla si quieres porque no voy a parar!</p>



<p>Y
es que, dominado por una lujuria sin igual, el ritmo que imprimí a mis caderas
fue atroz y con cada penetración, mi víctima creyó que iba a morir mientras se
retorcía de placer.</p>



<p>―
¡Siembra mi cuerpo! ― aulló al experimentar por enésima vez los embates del
placer.</p>



<p>Asumiendo
que ese grito era una muestra de rendición, decidí incrementar mi dominio sobre
ella y tomando posesión con mis manos de sus tetas, las exprimí con dureza
mientras me dejaba llevar llenando de mi simiente su interior.</p>



<p>Al
notar mi eyaculación, se sintió plenamente mujer y no queriendo que eso
terminara, aceleró el movimiento de sus caderas buscando con más ahínco renovar
su placer. De forma que, durante casi un minuto, sentí como su cuerpo se
estremecía con los últimos estertores de su gozo hasta que agotada, se echó a
llorar.</p>



<p>―
¿Te he hecho daño? ― pregunté preocupado.</p>



<p>Pero
entonces, con una sonrisa, Iv me miró diciendo:</p>



<p>―
¿Me he portado bien? Soy como dice María una zorra al querer que me ames otra
vez.</p>



<p>Muerto
de risa, contesté:</p>



<p>―Eres
maravillosa ― y atrayéndola hacia mí, mordí suavemente el lóbulo de su oreja
mientras le susurraba: ― y puedes pedirme que te haga el amor las veces que
quieras…</p>



<hr class="wp-block-separator has-css-opacity"/>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter is-resized"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/Dy94IULJ.jpg" alt="" width="600" height="500"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: “Doce noches con mi prima y su amiga en una isla 5” (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 May 2026 06:25:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[fantasia]]></category>
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		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://pornografoaficionado.com/?p=20458</guid>

					<description><![CDATA[Capítulo 7. Eran casi las diez, cuando ese par de inconscientes se despertaron todavía con las secuelas de su falta de sentido común. Asumiendo que iban a tener dolor de cabeza, las dejé dormir y por eso cuando al final consiguieron levantarse, llevaba dos horas trasteando por esa isla. Desde el amanecer, me había puesto a trabajar esperando que esa rutina consiguiera hacerme olvidar que era el noveno día que llevábamos varados en ese inhóspito lugar, desgraciadamente no lo conseguí y mientras daba de comer a los cerdos, no pude dejar de pensar en nuestro futuro. «Estamos jodidos», mascullé mirando [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Capítulo 7.</strong></p>



<p><br>
Eran casi las diez, cuando ese par de inconscientes se despertaron todavía con
las secuelas de su falta de sentido común. Asumiendo que iban a tener dolor de
cabeza, las dejé dormir y por eso cuando al final consiguieron levantarse,
llevaba dos horas trasteando por esa isla. Desde el amanecer, me había puesto a
trabajar esperando que esa rutina consiguiera hacerme olvidar que era el noveno
día que llevábamos varados en ese inhóspito lugar, desgraciadamente no lo
conseguí y mientras daba de comer a los cerdos, no pude dejar de pensar en
nuestro futuro.</p>



<p>«Estamos
jodidos», mascullé mirando al horizonte en busca de un rescate que estaba
empezando a sospechar que nunca llegaría. A pesar de tener las necesidades
esenciales cubiertas con la pesca, los cerdos y las frutas silvestres,
comprendí que debíamos prepararnos mejor si nuestra estancia se prolongaba
indefinidamente. «Si llegan las lluvias, esta choza no nos servirá de nada»,
concluí al echarle un vistazo y recordar lo aprendido en la escuela sobre los
monzones: «volará hecha pedazos en cuanto soplé el viento con fuerzas».</p>



<p>La
certeza que eso pasaría me hizo apresurarme con las labores diarias, tras lo
cual, salí a explorar la isla en busca de un mejor refugio.</p>



<p>«Lo
ideal sería una cueva», sentencié a sabiendas que en una isla de coral era
imposible. Por ello, en vez de buscar algo natural, me concentré en rebuscar en
las antiguas edificaciones, alguna que pudiésemos reparar.</p>



<p>La
iglesia era la más sólida pero su tamaño hacía impensable que consiguiera
adecentarla y por ello tras revisar todas, me centré en la que parecía haber
soportado mejor el paso de los años y levantando a las muchachas, les exigí que
se pusieran a barrer el suelo mientras yo intentaba arreglar el tejado.</p>



<p>Estaba
encaramado a lo más alto de la casa cuando de pronto escuché que mi prima daba
un grito de terror. Al llegar a su lado, me encontré a María con la cara
desencajada y a Rocío tratando de calmarla.</p>



<p>―
¿Qué ha pasado? – pregunté al no advertir ningún peligro.</p>



<p>Señalando
donde había estado barriendo, gimoteó:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft is-resized"><img decoding="async" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/1316/13.jpg" alt="" width="424" height="495"/></figure></div>


<p>―
¡Vamos a morir aquí!</p>



<p>Asumiendo
que había visto algo que la había dejado acojonada, me acerqué con cautela al
lugar que decía, pero al no hallar nada, levanté un cartón y fue entonces
cuando me encontré cara a cara con un esqueleto.</p>



<p>―
¡Mierda! ― exclamé dando un salto hacia atrás.</p>



<p>Como
las dos muchachas seguían llorando, me tuve que hacer el macho y volviendo a
los restos, me puse a observarlos. No supe qué decir ni qué hacer al descubrir
que el cráneo tenía un agujero en mitad de la frente. No tuve que devanarme
mucho los sesos para intuir que era producto de un tiro.</p>



<p>«Alguien
se lo cargó», decidí para mí, totalmente asustado, pensando en que sus asesinos
podían seguir por la zona. De ser así, corríamos peligro porque verían en las
dos muchachas un rico botín al que echarle el diente. Asumiendo que su destino
sería ser violadas para acto seguido venderlas a algún burdel, tenía claro cuál
sería el mío:</p>



<p>«Me
matarían para no dejar testigos», me dije mientras buscaba una solución al
problema que suponía la hoguera.</p>



<p>Si
la manteníamos encendida, podía llamar la atención de los culpables por lo que
debíamos apagarla. Pero esa solución me resultaba del todo inaceptable. Sin
ella, no tendríamos con qué calentarnos y lo que era más grave, con qué hervir
el agua o cocinar.</p>



<p>La
única medida que se me ocurría era cambiar nuestro campamento y llevarlo tierra
adentro para no ser visible desde la playa. Bajo el abrigo de los árboles, el
humo quedaría difuminado y llegado el caso que alguien lo viera, tendríamos
tiempo de escondernos o de preparar nuestra defensa.</p>



<p>Al
no convenirme incrementar sus miedos, no comenté lo que había descubierto y lo
más tranquilo que pude, las ordené que se prepararan porque nos íbamos de
excursión tierra adentro. Mi prima y su amiga no pusieron reparo alguno a la
idea porque estaban deseando alejarse de esos huesos.</p>



<p>Pero
mientras hacía acopio de lo más básico, Rocío se percató que algo raro ocurría
al verme coger los dos cuchillos y la mayoría de las herramientas que habíamos
podido salvar del naufragio.</p>



<p>―
¿Qué es lo que pasa? Tú sabes algo que no nos has contado― me soltó.</p>



<p>Decidí
no mantener el secreto y juntando a las dos, les expliqué mis temores y que
había tomado la decisión de trasladar la ubicación de nuestro refugio. Curiosamente,
mi prima se lo tomó con tranquilidad y me pidió que le dijera que tenía que
llevar ella.</p>



<p>―Coge
las mantas y Rocío las ollas― contesté y aprovechando que eran conscientes de
lo peliagudo de la situación, les pedí que estuvieran atentas y que no hicieran
ruido mientras nos internábamos en la selva.</p>



<p>―
¿Temes que no estemos solos en esta isla? ― me preguntó María.</p>



<p>―No,
pero más vale ser precavido― respondí.</p>



<p>No
llevábamos más que unos minutos caminando entre los arboles cuando comprendí
que había sido una mala idea… los tres juntos hacíamos demasiado ruido. Por
ello, esperé a que la playa desapareciera de nuestra vista para parar nuestra
improvisada expedición.</p>



<p>―Vosotras
os quedáis aquí mientras yo busco un lugar seguro donde quedarnos.</p>



<p>Como
esperaba, tanto María como Rocío empezaron a protestar, pero al explicarles mis
razones y que allí nadie podía localizarlas, ambas admitieron que tenía razón y
me dejaron seguir adelante solo con la única compañía de un cuchillo.</p>



<p>―Tardaré
unas cuatro horas en regresar― las dije antes de alejarme.</p>



<p>Según
mis cálculos, cruzar a lo ancho el islote y volver me tomaría máximo tres, pero
exageré porque no quería que se preocuparan si algo me retenía. Ya sin el
lastre que suponían, me sumergí en la selva en silencio.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright is-resized"><img decoding="async" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/1316/14.jpg" alt="" width="424" height="220"/></figure></div>


<p>Supe
que había hecho bien al observar que mi presencia apenas perturbaba la vida de
los pájaros que anidaban en esa floresta, pero no por ello me relajé y cada
poco minuto, me paraba a comprobar que nada ni nadie me seguía. No tenía miedo
de toparme con un depredador porque la existencia de las piaras de cerdos hacía
imposible que los hubiera. Solo podían haber proliferado de esa manera no
habiendo enemigos. A lo que realmente tenía pavor era a los animales de dos
patas.</p>



<p>Aún
así no pude abstraerme de la belleza del camino e involuntariamente, empecé a
disfrutar de lo que contemplaba a mi paso. Para un urbanita como yo, la
naturaleza salvaje de esa tierra era algo jamás visto y por ello me pilló
desprevenido descubrir las huellas de unos pies desnudos junto a un pequeño
estanque.</p>



<p>Mi
primer instinto fue huir de ahí, pero tras pensarlo otra vez, decidí prestar
atención a esas pisadas. La dirección y orientación de estas me demostraron que
era un solo sujeto quien las había dejado y fijándome en su tamaño, comprendí
que además era alguien de pequeño tamaño.</p>



<p>«O
es un niño o alguien bastante bajo», pensé mientras decidía que hacer.</p>



<p>Que
esas huellas estuvieran junto al agua, me hicieron sospechar que el otro
habitante del islote acudía ahí a beber y deseando verificar ese extremo, me
escondí tras unos densos matojos de vegetación desde donde podía observar sin
ser descubierto.</p>



<p>Apenas
llevaba media hora agazapado, cuando escuché el sordo crujido de una rama al
romperse. Confieso que ese ruido hizo me arrepintiera de estar allí, pero
asumiendo que no podía salir corriendo porque eso revelaría mi presencia, me
quedé quieto. No paraba de pensar en la idiotez que había cometido al quedarme
escondido.</p>



<p>«Seré
gilipollas».</p>



<p>No
tardé en escuchar que el recién llegado se metía en el estanque y se ponía a
chapotear. La curiosidad pudo al miedo y sacando la cabeza, la escena que
contemplé me dejó a cuadros. El sujeto no era bajo, ¡era una mujer!</p>



<p>La
desconocida ajena a estar siendo observada y acostumbrada a la soledad se
estaba bañando completamente desnuda y eso me permitió comprobar que era de
raza europea.</p>



<p>«Debe
de ser otra náufraga», pensé mientras la observaba lavándose su melena de color
rojo.</p>



<p>La
tranquilidad con la que tomaba el baño, me permitió examinarla a conciencia y
por eso pude confirmar que además de ser dueña de unas pechugas considerables,
la desconocida debía de ser al menos diez años mayor que yo.</p>



<p>«Rodará
los treinta», calculé mientras inconscientemente me fijaba en la blancura casi
nívea de su piel, la cual hacía más evidente en bosque que lucía en la entrepierna.</p>



<p>No
tuve que ser un genio para comprender que lo descuidado de su sexo se debía a
la imposibilidad de depilarlo en esas circunstancias, pero por extraño que
parezca lejos de producirme rechazo, me atraía.</p>



<p>La
desconocida se entretuvo en esas cristalinas aguas durante más de media hora
hasta que decidió salir y ponerse a tomar el sol sobre una piedra. Al hacerlo
me quedé casi sin respiración debido a la perfección de sus curvas.</p>



<p>«¡Es
impresionante!», exclamé en silencio mientras grababa en mi memoria el caminar
de esa pantera pelirroja de largas piernas.</p>



<p>Con
mi corazón bombeando a mil por hora, admiré desde mi escondite su impresionante
trasero sin dejar pensar en su reacción si me descubría. No tardé en pasar de
la dureza de sus glúteos a la exuberancia de sus senos y con auténtico frenesí,
admiré el profundo canal que discurría entre ellos mientras mi razón me pedía
que me tranquilizara,</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft is-resized"><img decoding="async" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/1316/2.jpg" alt="" width="424" height="220"/></figure></div>


<p>Dejando
al lado mis temores y viendo que había cerrado los ojos, salí de mi escondite
para observarla más de cerca. Desde cerca, advertí que tanto tiempo en el agua
había endurecido sus pezones y por ello no pude más que soñar en que algún día
los tendría en mi boca. Estaba todavía disfrutando de su desnudez, cuando un
ruido proveniente de la selva la hizo girarse hacía mí y durante unos segundos
que se me hicieron eternos, nuestras miradas coincidieron.</p>



<p>Al
reponerse de la sorpresa, la pelirroja se puso de pie y salió huyendo. Su
agilidad era tal que ni siquiera intenté seguirla y en un intento de hacerla
comprender que no representaba un peligro, me despojé del traje de baño, me
metí al estanque y empecé a cantar con la esperanza que después de tanto tiempo
sola en ese lugar, la voz humana la atrajera.</p>



<p>Ignorando
si realmente esa mujer se iba a sentir interesada por mí, me concentré en
parecer tranquilo, aunque en realidad estaba aterrado por si esa superviviente
se tomaba mi presencia como una invasión y respondía con violencia.</p>



<p>«Si
tomo en cuenta el estado de los huesos, debe llevar años perdida aquí», cavilé,
«y eso la hace además de hábil para subsistir, peligrosa».</p>



<p>A
pesar de que no conseguí saber si me estaba espiando, actué como si lo
estuviera haciendo y una vez me había quitado la roña, salí del estanque para
secarme al sol. Tumbándome desnudo sobre la misma piedra que ella, separé mis
piernas para que desde donde estuviese pudiese contemplar mi cuerpo en
plenitud.</p>



<p>«Espero
gustarle, aunque sea mucho más joven que ella», rumié para mí mientras me
estiraba luciendo mis abdominales.</p>



<p>Sabía
que, al estar tumbado, era un objetivo fácil, pero obviando el riesgo, decidí
que valía la pena si conseguía que esa mujer se pasara a nuestro lado por su
valía para enfrentarse a las dificultades que significaba vivir aislado.</p>



<p>Cuarto
de hora tardó en dejarse ver. Al principio, se mantuvo a una distancia
considerable pero no por ello me pasó inadvertido el modo en que su cintura se
ensanchaba para dar entrada a sus caderas. Temiendo no tener otra oportunidad,
me quedé inmóvil contemplándola.</p>



<p>Lo
que no preví es que de tanto admirarla, me empezara a excitar y que, contra mi
voluntad, mi pene empezara a crecer ante sus ojos.</p>



<p>«Tranquilízate,
tío», me repetí temiendo que mi erección pudiese recordarle al muerto y que la
razón por la que lo hubiese matado fuera evitar que la violara.</p>



<p>En
sus ojos descubrí que la visión de mis partes no le era indiferente pero no
deseando desperdiciar el tenerla tan cerca, con voz suave, comenté:</p>



<p>―El
barco en el que veníamos naufragó durante la última tormenta.</p>



<p>Supe
que me había entendido y por ello seguí decirle que tenía compañía femenina
para que así no me temiese en el aspecto sexual:</p>



<p>―Estoy
con dos amigas.</p>



<p>Me
pareció ver en su rostro una ligera decepción al enterarse y tratando de
compensar ese error, la solté con voz dulce:</p>



<p>―Me
llamo Manuel― y extendiendo mi mano hacia ella, dije: ―Eres preciosa pero no sé
tu nombre.</p>



<p>La
falta de compañía hizo que la desconocida viera en ese gesto una amenaza y
reaccionando con una rapidez que me dejó apabullado, se escabulló entre los
árboles.</p>



<p>―Voy
a ir por mis compañeras. ¿Te importa que acampemos esta noche aquí? ― pregunté
dando un grito. No me contestó, pero no contaba con que lo hiciera.</p>



<p>Además,
tenía un arma secreta que usar para atraerla a nuestro lado. Si como
sospechaba, la escurridiza mujer carecía de fuego: el calor de una hoguera en
mitad de la noche sería una tentación imposible de resistir. Por ello, me
interné en la selva dejando a mi paso unas marcas que hicieran posible retornar
al estanque sin perderme y lo que es más importante, con tiempo de levantar un
improvisado campamento.</p>



<p>Una
hora después me encontré con Rocío y con María, las cuales esperaban ansiosas
mi vuelta. Cuando les conté que era una mujer el otro habitante de la isla, se
sintieron más tranquilas, pero cuando les expliqué que debíamos intentar que se
uniera a nosotros, las dos empezaron a protestar diciendo que no la
necesitábamos. La mas firme antagonista resultó ser mi prima, la cual con tono
cabreado insinuó que el único motivo por el que lo quería era poder disfrutar
de otro coño.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright is-resized"><img decoding="async" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/1316/3.jpg" alt="" width="424" height="220"/></figure></div>


<p>―No
seas bruta― repliqué― piensa que, si lleva sola tantos años y ha sobrevivido,
podemos usarla para hacerlo nosotros también.</p>



<p>Llena
de celos, me preguntó si era guapa.</p>



<p>―Lo
es, pero menos que mis dos princesas― contesté mientras la acariciaba: ― A
vuestro lado es una vieja.</p>



<p>Mi
caricia diluyó sus reparos y a regañadientes aceptó seguir mis planes, pero
antes de marchar selva adentro me avisó:</p>



<p>―Júrame
que siempre disfrutaremos de ti nosotras antes que ella.</p>



<p>―Te
lo juro― respondí sin reconocer que se me hacía la boca agua al pensar en el
estupendo trasero que poseía la pelirroja…</p>



<p><strong>Capítulo
8</strong></p>



<p><br>
Ya era bastante tarde cuando llegamos al estanque porque al contrario que la
primera vez, en esa ocasión íbamos completamente cargados con los bártulos
necesarios para pasar la noche. Y es que además de mantas y otros enseres,
llevábamos a cuestas uno de los lechones, así como un recipiente con las brasas
que nos servirían para hacer la fogata. Por ello mientras Rocío con la ayuda de
María se ocupaba de levantar una improvisada tienda, yo ocupé mi tiempo en
apilar suficiente leña para pasar toda la noche.</p>



<p>Aunque
no conseguí detectar su presencia, algo en mí, me decía que esa pelirroja no
perdía detalle de nuestro proceder y por ello, recordando que se había sentido
atraída por mi voz, me dediqué a cantar mientras encendía un fuego lo
suficientemente grande para ser visto desde lejos.</p>



<p>Cuando
comprendí que era suficiente, me senté a desollar el lechón haciendo tiempo
para que hubiese suficientes brasas donde cocinarlo.</p>



<p>«No
va a poder resistir el olor», me dije y viendo que mi prima y su amiga ya
habían terminado, las llamé a mi lado y les pedí que cantarán porque así la
demostraría que lejos de ser un tirano que esclavizaba a mis compañeras,
formábamos un equipo.</p>



<p>Desconociendo
mis razones, las dos muchachas respondieron con alegría a mi deseo y
demostrando que ambas tenían una estupenda voz, me deleitaron con una serie de
canciones que me hicieron olvidar al menos momentáneamente nuestra precaria
situación.</p>



<p>―Además
de guapas, sabéis cantar― comenté feliz por ese descubrimiento.</p>



<p>Encantadas
con el piropo, incrementaron el volumen acallando con su canto el ruido de la
selva mientras en mi interior pensaba satisfecho que la mujer se sentiría
atraída por el calor humano.</p>



<p>Estaba
tan abstraído que si no llega avisarme mi prima que nuestra cena estaba lista,
con seguridad se nos hubiese quemado. Sacando el lechón de las brasas, lo corté
en cuatro partes y mostrando nuevamente sentido de compañerismo, les pregunté a
ellas que trozo querían.</p>



<p>Rocío
que no era tonta, se percató que tanta amabilidad tenía alguna razón, pero no
queriendo perder la oportunidad de disfrutar de un trasero del animal, lo cogió
para sí. Como María se había cebado con fruta durante todo el camino, prefirió
un cuarto más pequeño.</p>



<p>Entonces
alejándome unos metros de la hoguera, dejé el trozo más grande sobre una piedra
y hablando a la oscuridad, dije a la mujer que esa porción era para ella. Tras
lo cual, me dirigí de vuelta con las muchachas. Ni siquiera me había dado
tiempo de sentarme cuando mi prima me susurró:</p>



<p>―Eres
un cabrón, no es una vieja y además está muy buena.</p>



<p>Al
girarme para comprobar de qué hablaba, me encontré a la desconocida sentada en
cuclillas y comiendo caliente por primera vez en años. Sin hacer ningún
comentario, me puse a disfrutar yo también del asado. Habiendo dado buena
cuenta de mi parte, aproveché que mis compañeras de infortunio habían también
terminado para susurrarles que me apetecía hacer el amor.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft is-resized"><img decoding="async" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/1316/5.jpg" alt="" width="424" height="220"/></figure></div>


<p>―
¿Enfrente de ella? ― preguntó María.</p>



<p>―Sí―
contesté e imprimiendo a mi voz un tono lascivo, pregunté a las dos si no les
daba morbo tener público.</p>



<p>―A
mí, mucho― reconoció la morena y sin darme tiempo de reaccionar, me empezó a
acariciar diciendo a su amiga: ―Demostrémosle, lo bueno que es Manuel haciendo
el amor.</p>



<p>Mi
prima no necesitó que se lo repitiera otra vez para pegarse a mí y besarme. La
lujuria de ambas fue lo que necesitaba mi falo para ponerse erecto y ya
luciendo como en las mejores ocasiones, erguido esperó su siguiente paso. María
al comprobar el éxito de sus besos, sonrió y agachándose entre mis piernas se
lo fue introduciendo en su boca mientras yo observaba que a pocos metros una
desconocía no perdía detalle de lo que ocurría. La parsimonia con la que se lo
embutió permitió a esa mujer notar que no era algo forzado, sino que realmente
la muchacha deseaba mi extensión entre sus labios.</p>



<p>&#8211;
¡Bésame! ― me pidió desde el otro lado Rocío.</p>



<p>Sin
aguardar que lo hiciera, la morena se lanzó sobre mí y con una urgencia que me
dejó sorprendido, buscó el consuelo de mis besos mientras su amiga disfrutaba
haciéndome una mamada de campeonato. Me hizo gracia ver la cara de sorpresa de
la otra náufraga cuando llevé mi mano a la entrepierna de la muchacha, pero
supe que estaba empezando a disfrutar con la escena cuando la vi estremecerse
al verme tomar el clítoris de la chavala entre mis dedos.</p>



<p>―
¡Dios! ¡Cómo me pone que nos espíe! ― gimió esta al sentir mis yemas sobre su
botón.</p>



<p>La
calentura de la escena se incrementó de sobremanera cuando introduje uno de mis
dedos en su abertura y más cuando, completamente desbocada, se levantó y a
horcajadas sobre mi cara, puso su sexo en mi boca para que se lo comiera.</p>



<p>«Si
después de esto, me cree un violador, no hay nada que hacer», pensé poniendo en
contacto mi lengua los pliegues de la vulva de la morena.</p>



<p>Mi
amiga se creyó morir y a voz en grito me pidió que no parara mientras azuzaba a
la otra diciendo:</p>



<p>―
¡Demuéstrale a esa puta que sabes mamarla!</p>



<p>Azuzada
por Rocío, María incrementó el ritmo y la profundidad de su felación,
incrustándose mi miembro hasta el fondo de su garganta. Os juro que creí que a
lo mejor nos estábamos pasando al tener un coño en la boca mientras mi prima me
ordeñaba y que la pelirroja podía sospechar que estábamos actuando.</p>



<p>Pero
al observar de reojo que ésta nos miraba con envidia, ya totalmente verraco,
usé mi lengua como si fuera mi pene para penetrar con ella el estrecho conducto
que tenía a mi disposición. Coincidiendo con ello, un enorme aullido me informó
que Rocío había llegado al orgasmo.</p>



<p>―
¡Me corro! ― gritó derramando su flujo por mi cara.</p>



<p>Queriendo
prolongar su éxtasis y con ello incrementar la desazón de nuestra observadora,
me dediqué a absorber el manantial que brotaba de entre sus piernas, pero
debido al morbo que le daba tener público presente cuanto más bebía mayor era
el caudal que salía del sexo de la morena y asolada por el placer, se caer
sobre la manta que habíamos puesto como improvisada cama.</p>



<p>Liberado
de la obligación de seguir satisfaciéndola, me concentré en María y llevando mi
mano a su cabeza, empecé a acariciarle el pelo mientras decía a la mirona:</p>



<p>―
¡Mi prima no sabe ni hacer una mamada!</p>



<p>La
reacción de la aludida no se hizo esperar y elevando el ritmo de su boca, lo
convirtió en infernal mientras con una de sus manos, me acariciaba los
testículos. Decidido a incrementar el morbo de la desconocía, insistí:</p>



<p>―Si
no puedes, ¡tendré que pedirle ayuda a la pelirroja!</p>



<p>Ayudando
a su amiga, Rocío se incorporó y acercándose a donde la rubia se afanaba en
busca de mi placer, se juntó a ella diciendo:</p>



<p>―
¡Dejemos seco a esta bocazas! ― tras lo cual su boca se unió a la de María y
entre las dos, empezaron a competir en cuál de las dos absorbía mayor extensión
de mi miembro.</p>



<p>Para
la náufraga, la visión de las dos chavalas maniobrando como locas en búsqueda
de mi semen fue brutal y completamente absorta, se empezó a pellizcar los
pezones con un ansia que me hizo comprender que no tardaría en unirse a
nosotros en busca del placer.</p>



<p>El
morbo de tenerla ahí y la sensación de esas dos bocas exprimiendo mi pene fue
más de lo que pude soportar y sin previo aviso exploté derramando mi simiente
sobre sus labios.</p>



<p>Mi
eyaculación fue engullida ante su atenta mirada, no perdiendo detalle de la
forma en la que se dedicaron a vaciar mis huevos.</p>



<p>«Se
ha puesto cachonda», certifiqué al descubrir que discretamente la pelirroja se
estaba masturbando.</p>



<p>Sus
carantoñas no cesaron al correrme, sino que se intensificaron al ver que las
muchachas trataban de reanimar mi pene e involuntariamente empezó a gemir sin
importarle que la escucháramos.</p>



<p>―
¡Esa zorra está deseando que te la folles! ― susurró en voz baja mi prima al
oírla.</p>



<p>Asumiendo
que tenía razón, me reí mirando a la náufraga. La mujer sonrió convencida por
fin que no era peligroso. Creyendo que estaba preparada, cometí el error de
invitarla a nuestro lado y eso provocó que se internara en la espesura, huyendo
quizás de los fantasmas de su pasado.</p>



<p>«Es
una pena, me apetecía estar con ella», pensé sin preocuparme en exceso porque
estaba convencido que tarde o temprano, vendría a mí.</p>



<p>Viendo
en su huida, una oportunidad para seguir disfrutando, Roció cogió mi miembro
entre sus manos para empalarse con él. La lentitud con la que lo hizo me
permitió notar cada uno de sus pliegues mientras iba desapareciendo mi pene en
su interior.</p>



<p>Al
verla así abierta de piernas con mi sexo en su interior, despertó una rara
fijación en María y adueñándose del clítoris de la morena, empezó a masturbarla
frenéticamente.</p>



<p>―
¡Dadme más! – gritó Rocío, increíblemente excitada por nuestros dobles manejos
y acelerando su loco cabalgar, buscó el fundirse con nosotros antes que su
interior explotara en brutales sacudidas de placer.</p>



<p>Su
chillido exacerbó a mi prima, la cual incrementó la presión metiendo uno de sus
dedos en el ojete de su amiga, la cual al sentirlo estalló retorciéndose como
posesa.</p>



<p>María,
al verla agotada y exhausta, supo que era su turno y viendo que mi pene seguía
erecto, me preguntó:</p>



<p>―
¿Te sientes con ganas de darme por culo?</p>



<p>―
¡Por supuesto! ― exclamé muerto de risa al comprobar que antes que la respondiera,
había metido sus dedos en el coño de la morena y recogiendo parte de la humedad
que desbordaba, se había empezado a embadurnar su propio ojete….</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/1316/1.jpg" alt="" width="600"/></figure>



<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mi jefa es una hija de puta con tetas&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 May 2026 17:10:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Si ya de por sí trabajar es un coñazo, el tener como jefa a una hija de puta con tetas es una auténtica guarrada. No sé si será vuestro caso pero imaginaros lo mal que llevo el qué la directora de mi departamento sea una zorra malnacida de pésimo carácter pero que cada vez que me hecha la bronca, además de bajar la cabeza en plan sumiso, no puedo evitar sentirme excitado. Os preguntareis porqué. Bien sencillo: ¡Esa cabrona tiene un polvo descomunal! Con treinta años recién cumplidos, Doña María es una morenaza de casi un metro setenta con un [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Si ya de por sí trabajar es un coñazo, el tener como jefa a una hija de puta con tetas es una auténtica guarrada. No sé si será vuestro caso pero imaginaros lo mal que llevo el qué la directora de mi departamento sea una zorra malnacida de pésimo carácter pero que cada vez que me hecha la bronca, además de bajar la cabeza en plan sumiso, no puedo evitar sentirme excitado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Os preguntareis porqué. Bien sencillo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">¡Esa cabrona tiene un polvo descomunal!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Con treinta años recién cumplidos, Doña María es una morenaza de casi un metro setenta con un culo de ensueño. Aun así la parte de su anatomía que me trae por jodido son sus enormes pechos. Nunca he sido bueno para calcular pero estoy convencido que ese par de ubres deben de pesar cada una al menos…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">¡Un kilo!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">No os podéis hacer una idea. Son inmensas y aun así como por arte de magia se mantienen inhiestas. Sé que en el futuro esos manjares llegarán a convertirse en unas tristes lágrimas pero hoy en día, cuando desde mi silla la veo pasar, no puedo evitar recrearme soñando con tenerlos entre mis labios.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Durante los dos años que llevaba trabajando en esa compañía, nunca pensé que llegara el día que pudiera decir:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">¡Ese par de tetas son mías!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La actitud déspota y tiránica de esa mujer evitaba que ninguno de sus subalternos se atreviera siquiera a tratar de intimar con ella. Aunque estuviera buenísima y fuera soltera, no había nadie con los huevos suficientes de intentar enrollársela. Por mucho que todos deseáramos hundir nuestra cara entre sus pechos, el terror a su reacción nos mantenía alejados.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Aun así, cada mañana, cuando esa zorra llegaba a la oficina y con paso firme, se dirigía a su despacho, no podía dejar de recrearme con el hipnótico bamboleo de sus dos tetas al caminar. Sé que no era el único y que muchos de mis compañeros seguían con la cabeza arriba y abajo las secuencia de sus senos, pero en mi interior soñaba con que Doña María me estaba modelando a mí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Secretamente obsesionado por esa arpía, no podía dejar de suspirar apesadumbrado cuando pasaba una hora sin que esa morena saliera de su despacho. Me daba igual si al hacerlo, se metía conmigo. ¡Necesitaba verla! No sé la de veces que me habré pajeado pensando el ella. La de ocasiones en la que mi mente habrá dado rienda suelta a mi lujuria con Doña María como protagonista.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Desgraciadamente para ella, yo era un cero a la izquierda, un objeto sin valor que se sentaba a la salida de su oficina. La relación entre nosotros era casi inexistente. Siendo ella mi jefa, apenas se dirigía a mí y si deseaba algo, usaba a mi supervisora como interlocutora. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mientras el resto de mis compañeros recibía continuamente sus broncas, en mi caso era raro que lo hiciera y aunque os parezca absurdo, eso me parecía injusto. ¡Quería ser como todos los demás!, por eso mientras la gente de la oficina  rehuía su mirada, yo en cambio buscaba su contacto. Ingenuamente,  deseaba que al notar mis ojos fijos en los suyos Doña María se percatara de mi existencia.  Pero cuanto más intentaba hacerme patente, menos caso me hacía.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Convencido de que me ignoraba a propósito, decidí quejarme….</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;"> </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">Me quejo a esa zorra</span></b></span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 15.333333015441895px;"><b><br />
</b></span><b></b></span></div>
<p><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/3/4/90347/1/F/i/S/1FiSo/nylons02.jpg" width="424" height="566" /></p>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Como no podía llegar y preguntarle porque no me echaba a mí broncas como a los demás, resolví planteárselo de otra manera. Como sabía que a nuestra división nos había caído el marrón de levantar la sucursal portuguesa, me estudié los informes a conciencia y con la situación fresca en mi mente, fui a su despacho.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Doña María estaba como de costumbre de un pésimo humor y por eso al verme entrar, casi gritando, me preguntó que narices quería:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Jefa, quiero que me encargue el tema de Lisboa- contesté acojonado.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Su reacción al oírme fue soltar una carcajada pero viendo que me mantenía firme en mi postura, me pregunto:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Qué cojones sabes tú de ese asunto?</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Como lo traía preparado, rápidamente le explique a grandes rasgos la situación y una vez la había descrito, le propuse un plan de acción alternativo que no era otro más que directamente cargarme a media estructura de esa oficina. Tal y como había previsto, eso era lo que esa ejecutiva pensaba pero cansada de ser ella siempre la ejecutora había pospuesto esas medidas.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">En ese momento, Doña María debió de pensar que le convenía que uno de sus lacayos fuera por una vez el hombre malo y por eso tras pensarlo durante unos segundos, me contestó:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-No sabía que además de guapo, tenías cojones.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Su piropo consiguió darme los suficientes arrestos para decirla:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Tengo ya preparadas las cartas de los despidos, si quiere me puedo firmarlas yo y así si algo sale mal será mi culpa.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Asumiendo que la responsabilidad seguiría siendo suya, dijo con voz fría:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Me parece bien pero si hacemos eso, el trabajo de nuestra unidad se incrementará…</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Puedo ocuparme de ello- respondí- ¡Tengo tiempo!</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Para mi desgracia, la morena se levantó de su asiento y dando un paseo por su oficina, se puso a pensárselo. Y digo para mi desgracia porque al hacerlo, me quedé embobado mirándole el trasero. </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“¡Qué maravilla!”, estaba pensando cuando al girarse me pilló con la boca abierta y los ojos fijos en sus nalgas.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Supe que me había cazado porque con muy  mala leche,  respondió:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-De acuerdo, probaremos- y cuando ya pensaba que no se había dado cuenta, me soltó: -Manuel, como a partir de hoy trabajaremos codo con codo, te exijo que te comportes profesionalmente y dejes de babear cada vez que me muevo.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Abochornado, contesté:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-No se preocupe, no volverá a pasar- tras lo cual salí de su despacho.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Al salir me sentía el hombre más feliz del mundo  por un doble motivo:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">¡Iba a trabajar con mi diosa! Y para colmo: ¡Al pillarme excitado, no se había molestado!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin poderlo evitar, dejé los papeles encima de mi mesa y casi corriendo fui a aliviar mi excitación al baño.  <span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;">No me podía creer lo ocurrido y dirigiéndome directamente al baño, me encerré en uno de sus retretes mientras liberando mi pene me empezaba a masturbar recordando a mi jefa. Mientras daba rienda suelta a mi excitación, me imaginé que un día al terminar la jornada esa puta me pedía que me quedara un poco más…</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En mi mente, Doña María empezaba a flirtear conmigo  y cuando ya iba lanzado a por ella, me pegaba un corte.  Pero entonces y por primera vez, me arriesgué abrazándola porque en mi sueño, el quese comportara como una estrecha cuando me había provocado, me terminó de enervar y cogiéndola entre mis brazos, la llevé hasta su mesa. Mientras la llevaba en los hombros, no paró de insultar y de gritarme que me iba a despedir.  Dominado por la lujuria, no pensé en las consecuencias y tirándola en la tabla, me puse a desnudar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde su mesa, mi jefa no perdía ojo de mi striptease, me amenazaba con ir a la policía si la violaba. Cabreado y excitado por igual, me acerqué a ella y desgarrando su vestido con las manos, la dejé desnuda.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué vas a hacer?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo que llevas deseando desde que me contrataste. ¡Voy a follarte! ¡Puta!- respondí separando sus rodillas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al hacerlo, descubrí que no llevaba el pubis depilado e incapaz de contenerme, bajé mi cabeza entre sus piernas y sacando mi lengua, probé por vez primera el sabor agridulce de su sexo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Cerdo!- gritó intentando repeler mi ataque dando manotadas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su violenta reacción no hizo más que incrementar el morbo que sentía y dándole un sonoro bofetón, le ordené quedarse callada. La humedad que encontré en su sexo, me informó que esa mujer estaba cachonda y sabiendo que todo era un paripé y que yo era el hombre que había elegido para calmar su calentura, me puse a recorrer con mi lengua los bordes rosados de su vulva.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Eres un maldito!- chilló al sentir que me apoderaba del botón escondido entre sus labios.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En mi imaginación, cogí su clítoris entre mis dientes. Ni siquiera llevaba unos segundos mordisqueándolo cuando esa zorra empezó a gemir como una guarra. Azuzado por sus gemidos, seguí comiendo esa maravilla e incrementando el volumen de mis caricias, metí un dedo en su vulva.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Cabrón!</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/3/4/90347/1/F/i/S/1FiSq/nylons03.jpg" width="424" height="566" /></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Violentando mi acoso, incrementé la dureza de mi mordisco mientras unía otro dedo en el interior de su sexo. Tras unos minutos, follándola con mis manos y lengua, percibí que esa bruja ya mostraba indicios de que se iba a correr por lo que acelerando la velocidad de mi ataque, empecé a sacar y a meter mis yemas con rapidez. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Te gusta! ¿Verdad? ¡Puta!- le grité en mi sueño.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi insulto la hizo llegar al orgasmo y berreando de placer, su cuerpo empezó a convulsionar sobre la mesa mientras de su sexo brotaba un manantial.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Capullo!- aulló al experimentar la rebelión de sus neuronas y chilló con voz entrecortada: -¡No me folles!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Habiendo cruzado mi Rubicón particular, cogiendo mi pene entre mis manos, lo acerqué a su vulva.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No me violes!- gritó al sentir mi glande jugueteando con su entrada.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Estaba a punto de horadar su sexo con mi estoque cuando el ruido de la puerta del baño, me sacó de mi ensoñación y temiendo que quien hubiera entrado me pillara, guardé mi pene y disimulando salí del retrete. Más excitado que antes de entrar, volví a mi sitio y sin poder dejar de pensar en doña María, la busqué con la mirada.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Me sorprendió verla mirándome desde su despacho y más aún descubrir en sus ojos un raro fulgor que no supe interpretar.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;">El resto del día, me ocupé del papeleo de los despidos y sin pensar en que iban haberse afectadas un montón de familias, firmé los ceses deseando que al día siguiente al enseñárselo</span><span style="line-height: 115%;">s a mi jefa, esta me recompensara con una mirada.</span></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;"> </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">Mi primer día como su ayudante.</span></b></span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;"> </span></b></span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Esa mañana llegué temprano y como faltaban cinco minutos para que Doña María llegara a la oficina, decidí hacerme un café y otro a ella, de forma que cuando oí su taconeo por el pasillo, me levanté a llevarle tanto los papeles como la bebida recién hecha. </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sin agradecer el detalle, cogió el café y se puso a revisar el dosier que le había hecho entrega. Tras cinco minutos en los que examinó a conciencia mi trabajo, levantó su mirada y me sonrió diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Bien hecho- tras lo cual me dio instrucciones y trabajo que me mantendría atareado al menos un par de días.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El cúmulo de tareas que exigió me dio igual porque esa fue la primera ocasión en la que oí de sus labios una frase amable. Satisfecho y creyéndome “Supermán” volví a mi mesa. Enfrascado en la reestructuración de esa sucursal, no solo pasó la mañana sino que incluso gran parte de la tarde sin que me diese cuenta y solo cuando a las siete, mis compañeros empezaron a marcharse, caí en que ni siquiera había comido.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Completamente famélico, saqué unos sándwiches y empecé a comer. Acababa de terminar con el primero cuando la jefa me llamó a su despacho. Extrañado porque me llamara, me levanté y fui a ver que quería. </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Cómo vas con lo que te he pedido?- dijo nada más entrar.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Brevemente le expliqué que casi había terminado con el plan de viabilidad pero que no lo tendría terminado hasta el día siguiente. Fue entonces cuando la vi mirar hacia la sala común donde ya no quedaba nadie y con voz seria pedirme que le enseñara lo que llevaba hecho. Sin poner excusa alguna, imprimí mi trabajo y volví a su lado para llevarme la sorpresa que se había sentado en el sofá y aprovechando que estábamos los dos solos, ¡Se había descalzado!</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Si eso era algo inusual en esa morena, más lo fue que al tomar los papales entre sus manos, me dijera con voz quejumbrosa:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Estoy agotada. ¿Por qué no me das un masajito mientras lo reviso?&#8221;.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Cortado pero excitado no pude negarme y comprendiendo que se refería a sus pies, me senté y empecé a masajearle sin importarme la humillación. Sabedora de que me tenía en sus manos, se tendió en el sofá y mientras repasaba el dossier, se dedicó a disfrutar de mi masaje.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Yo, por mi parte, me sentía en la gloria al sentir su piel bajo mis manos. Tanteando en un principio,  acaricié su tobillo y su empeine sin atreverme a ir más allá. </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Me encanta- dijo al notar la acción de mis dedos.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sus palabras me dieron la confianza necesaria para presionar con mis yemas en las patas de sus pies mientras Doña María ni siquiera se dignaba a mirarme. Sé que sonará servil pero os juro que no me importó su descarada manipulación y con cuidado, me concentré en el tobillo derecho  trazando círculos a su alrededor.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Usted descanse, se lo merece- me atreví a decir.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">No me contestó por lo que presioné su talón, estirándole el empeine.  Reconozco que me excitó tanto oler el aroma de sus pies como notar el sudor acumulado después de un día de trabajo y colocándome mejor, tomé entre mis yemas los delicados dedos pintados de rojo que llevaba mi superiora.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Más fuerte!-  exigió pegando un gemido.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/3/4/90347/1/F/i/S/1FiSr/nylons04.jpg" width="424" height="566" /></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Como podréis suponer, obedecí incrementando la fuerza con la que masajeaba su empeine, mientras estiraba una a una sus falanges. Para entonces, mi jefa había dejado los papeles en la mesa y cerrando los ojos, se dedicó a disfrutar con descaro de mis caricias. Imbuido en una especie de trance, presioné con mi pulgar en su puente.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mi dura maniobra no solo le gustó sino que pegando un inaudible sollozo, me rogó que continuara sin darse cuenta que su falda se había descolocado, dejándome admirar la belleza de sus muslos.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“¡Qué monumento de mujer!”, pensé al recorrer con mi mirada sus piernas.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Ajena a ser observada tan íntimamente, se dejó llevar y con un sensual susurro, me preguntó si no sabía hacer nada más. Sin llegármelo a creer, comprendí que me pedía que profundizara en el masaje y no atreviéndome a subir por sus pantorrillas, levanté sus tobillos y acercando sus pies a mi boca, me quedé pensando en que hacer.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Tenía ese par de bellezas a breves centímetros de mi cara y viendo que mi jefa seguía con los ojos cerrados, reuní el valor para inclinarme y empezarlos a besar. Mi atrevimiento no la molestó y lo sé porque no solo nos lo retiró sino que los acercó más aún. Su aprobación me dio alas y sin medir las consecuencias, saqué la lengua y empecé a recorrer con ella sus plantas.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Totalmente fascinado, las lamí con auténtica dedicación mientras ella, de vez en cuando se estremecía disfrutando de mis atenciones. Durante cerca de dos minutos me recreé dándole lengüetazos arriba y abajo hasta que abriendo sus ojos, me miró diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Chúpame los dedos- tras lo cual introdujo el dedo gordo de su pie en mi boca.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Su actitud despótica  no me molestó y embadurnando de saliva su dedo, cumplí fielmente su capricho. Para cualquiera que hubiera visto la escena, le habría resultado humillante la forma en que me lo introducía y sacaba de la boca. Era como si me follara la boca con él. Satisfecha decidió que le gustaba y cambiando de pie, repitió su maniobra diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Termina lo que has empezado.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Uno a uno, los diez dedos de la morena fueron objeto de mis caricias y mientras obedecía como su rendido siervo, esa morena sabía de lo mucho que yo estaba disfrutando.  El poder que ejercía sobre mí era total y abusando de él, me exigió:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Cómeme el coño.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para entonces mi capacidad de razonar estaba completamente anulada y sin poder pensar en otra cosa que en corresponderla, separé suavemente sus piernas y levantándole la falda, veo por primera vez sus bragas de encaje negras.  Perdiendo la vergüenza y dejando salir al amante que tenía en mi interior, le empiezo a bajar esa prenda dejando al  descubierto un chocho peludo. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al descubrir que su mata crecía salvaje y que esa mujer no se depilaba me terminó de desarmar y ya dominado por un deseo loco e intenso, fui recorriendo con mi lengua sus pantorrillas, acercándome a la meta.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si esa puta se esperaba que me lanzará de inmediato entre sus muslos, se equivocó y con una lentitud exasperante fui recorriendo la distancia que me separaba de ese manjar. Doña María no pudo reprimir un gemido al sentir mi aliento acercándose a su coño y pegando un berrido, me exigió que culminase.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero desobedeciéndola por vez primera, soplé sobre los labios de su vulva mientras con los dedos los abría suavemente, dejando al descubierto su ansiado clítoris.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Date prisa, ¡Inútil!- se quejó amargamente al sentir que usando una de mis yemas, acariciaba su botón con delicadeza.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su queja lejos de servirme de acicate, ralentizó más si cabe la velocidad mis maniobras, mientras ella se ponía a cien. Sabiendo que era mi momento y que la tenía en mi poder, me dediqué a saborear lo más despacio que pude de ese banquete. Para ese instante, mi jefa estaba poseída por la lujuria y sin importarle que pensara, se sacó los pechos de su blusa y comenzó a pellizcarse los pezones, totalmente excitada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabiendo de antemano que era mi dulce venganza, rodeé con la punta de mi lengua su botón sin llegarlo a atacar de pleno. Aunque deseaba hundirme entre sus piernas, no lo hice y en plan capullo, seguí elevando su excitación hasta llevarla a donde yo quería.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Por favor! ¡No aguanto más!- gritó desencajada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su ruego me supo a rendición y apiadándome de ella, deje que mi lengua se recreara con largos y profundos lametazos sobre su clítoris. Ella al sentir mis húmedas caricias, se puso a gemir como una loca. Con el convencimiento que con cada lametazo me iba apropiando de su ser, seguí haciendo hervir su sangre poco a poco.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Dios! ¡Qué gusto!- bramó voz en grito al experimentar que mis dientes tomaban al asalto su botón.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como si fuera el hueso de un melocotón, mordisqueé sin cesar mi presa mientras la puta de mi jefa convulsionaba de placer sobre el sofá. Habiéndola llevado hasta ese punto, usé un par de dedos para hoyar su agujero. Doña María al notar esa intrusión, contrajo sus piernas y buscando un mayor contacto, presionó mi cabeza con sus manos:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No pares, cabrón- chilló mientras todo su cuerpo se arqueaba en busca del placer.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El orgasmo de la mujer era inminente y por eso, me recreé metiendo y sacando mis yemas de su interior mientras lamía su clítoris con mayor énfasis. Su explosión no tardó en llegar y derramando su gozo en mi boca, convirtió sus caderas en un torbellino. Recolectando su néctar con mi lengua, profundicé su clímax, uniendo  una descarga de gozo con la siguiente hasta que totalmente agotada me pidió parar. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Malinterpretando sus deseos, me levanté y me despojé del pantalón, sacando de su encierro a mi pene. Confieso que pensaba que esa zorra iba a dejar que me la follara allí mismo pero, al ver mis intenciones, se mostró indignada y mientras se colocaba las bragas, me miró despectivamente diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mañana al llegar a las nueve, quiero el informe sobre mi mesa.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras lo cual, la vi marcharse a toda prisa, dejándome excitado, con la polla tiesa y más humillado de lo que me gusta reconocer…</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">Mi segundo día como su ayudante.</span></b></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/3/4/90347/1/F/i/S/1FiSs/nylons05.jpg" width="424" height="566" /></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Al quedarme solo me sentí hundido y sin otra cosa que hacer porque nadie me esperaba en mi casa, me puse a terminar el trabajo que me había encomendado. Lo creáis o no, eran más de las cuatro de la mañana cuando al final lo acabé por lo que solo me dio tiempo de dormir tres horas antes de levantarme y pegarme una ducha.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Agotado y cansado, salí de casa increíblemente contento porque no en vano el día anterior había hecho realidad un sueño. Por mucho que me jodiera, no podía dejar de estar encantado de haber servido como esclavo sexual de esa zorra y por eso al llegar a la oficina, me sentía el más feliz de los mortales. </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Siguiendo la rutina de todos los días, mi jefa llegó a las nueve menos cinco y encerrándose en su despacho, me mandó llamar. Nada más entrar me exigió ver el informe y al contestarle que lo tenía sobre su mesa, me miró con gesto despreciativo diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Y mi café?</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El hecho que me exigiera algo tan nimio después de haberme pasado toda la noche trabajando, me cabreó pero bajando la cabeza, fui a hacérselo. Al volver la vi revisando concienzudamente mi trabajo y no queriendo interrumpirla, le dejé su bebida y salí de su despacho.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“¡Será guarra!”, me quejé, “ni siquiera me ha dado los buenos días”.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Durante una hora, Doña María estuvo estudiándose los papales y cuando ya le había dado varias vueltas, me llamó para que le hiciera un par de cambios. Curiosamente cuando rectifiqué siguiendo sus instrucciones el plan, lo miró y sonriendo me dijo:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Parece que además de tener una buena lengua, sabes de números.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Su extraña flor me dio ánimos de que lo de la noche anterior se iba a repetir y extralimitándome de mis funciones, contesté:</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Mi lengua es suya.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Soltando una carcajada, respondió que ya lo sabía y saliendo por la puerta, se fue a ver al director de la empresa. Aunque no me lo dijo, esa zorra se fue a mostrarle al gran jefe mi trabajo como si fuera el suyo. Tan contento se quedó ese cabrón que después de pasarse toda la mañana analizando los pros y las contras del plan, lo dio por bueno y como muestra de agradecimiento, se la llevó a comer.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Para mí, su ausencia fue dolorosa porque secretamente esperaba que cuando mis compañeros se marcharan del trabajo, repetiríamos lo sucedido la tarde anterior y por eso al ver que no regresaba, me empecé a poner nervioso dándole pábulo a los comentarios de que María era la amante del director.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mirando el reloj cada cinco minutos, la tarde se me hizo eterna pero no queriéndome perder la oportunidad de volver a disfrutar de su coño, no me fui de la oficina y eran más de las ocho cuando recibí su llamada a mi móvil.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Dónde estás?- me preguntó nada más contestar. Por su voz supe que llevaba algunas copas. </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Todavía en el trabajo, esperándola- contesté.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mi afirmación la hizo reír y sin importarle que ya no fuera horario de oficina, me pidió que le llevara a su casa su maletín porque tenía unos papeles que quería revisar esa noche. </span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Comportándome como un simple subordinado, le pedí su dirección y cogiendo el puñetero maletín de su despacho, me fui a la dirección que me había dado. Como esa maldita me dijo que le urgía, tomé un taxi sabiendo que la tarifa correría de mi parte pero no me importó porque necesitaba verla.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Lo quisiera o no, ella era mi diosa y yo su triste vasallo.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Al llegar a su domicilio, me quedé impactado al descubrir que esa zorra vivía en un chalet impresionante. Si de algún modo, todavía creía en mi subconsciente que tendría alguna oportunidad, quedó hecha trizas al ver el cochazo del jefe aparcado en su jardín.</span></div>
<div><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Mierda!- exclamé convencido de que esa morena era la puta del director.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis temores parecieron hacerse realidad cuando en el hall de entrada me recibió con una bata casi trasparente que dejaba vislumbrar la coqueta lencería negra que llevaba. No me cupo ninguna duda de que esa mujer estaba acompañada al verla con una copa de champagne en la mano y con el pelo mojado como si  se hubiera dado una ducha.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aun así no pude dejar de valorar su belleza y dándole su maletín, me la quedé mirando mientras ella revisaba sus papeles:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Qué buena está!”, mascullé entre dientes al observar la perfección de esas dos ubres que me traían por la calle de la amargura desde que la conocí.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">María tras comprobar que estaban los papeles que necesitaba, me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te apetece una copa?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuve a punto de negarme pero en el último instante, di mi brazo a torcer diciendo por si acaso:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No quiero resultar un estorbo. Si está ocupada lo dejamos para otro día.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Como la hembra astuta que era adivinó mis reparos y soltando una carcajada, me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo dices por el coche de Don Jaime. Me lo he traído porque el vejete llevaba muchas copas para conducir- y elevando su tono, me preguntó: -¿No te creerás que lo que dice la gente?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabiendo a qué se refería, negué con la cabeza. Mi sumisa respuesta le satisfizo y mirando de arriba a abajo, me soltó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Desnúdate-</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/3/4/90347/1/F/i/S/1FiSv/nylons06.jpg" width="424" height="566" /></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me la quedé mirando sin saber cómo reaccionar mientras se sentaba en un sofá y solo cuando me exigió que empezara, me fui desabrochando uno a uno los botones de mi camisa. Por su cara comprendí que ni siquiera había empezado a desnudarme y ya estaba claramente excitada. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La forma en que fijó sus ojos en mi cuerpo me provocaron un escalofrío, de forma que antes de despojarme de esa prenda, ya tenía la piel de gallina. Deseando complacerla, di inicio a un striptease. Tratando de dotar a mis movimientos de una sensualidad que carecía solo pude hacerla sonreír por mi torpeza. Cabreado por su descojone, le pregunté:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué es lo que quiere de mí?-</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Poca cosa,  me apetece verte desnudo- respondió mordiéndose los labios.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Será hija de perra” pensé mientras dejaba caer mi pantalón al suelo. Fue entonces cuando mi jefa ya convertida en una perra ansiosa de sexo, se me quedó mirando el paquete y contenta de lo que se escondía debajo del calzón, se levantó y puso música diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Baila para mí.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cortado pero azuzado por el gesto de puro vicio que hallé en su cara, empecé a menear mi cuerpo al son de la canción mientras acariciaba con mis manos mi cuerpo casi desnudo. Paulatinamente me fui poniendo cada vez más caliente y tratando de forzar su reacción, llevé las manos a mi pecho y cogiendo mis pequeños pezones entre mis dedos, los pellizqué sin dejar de gemir tratando que abandonara su actitud pasiva.  </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin hacer el menor caso a mis maniobras, mi jefa se mantuvo sentada en silencio. Decidido a forzar su calentura,  tomé la iniciativa y me bajé el calzoncillo, dejando al aire mi pene completamente erecto. Ni siquiera la visión de mi sexo empalmado, consiguió alterarla y pegando un sorbo a su copa, me pidió que me masturbara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para entonces, mi sumisión era completa y asiendo mi pene entre mis dedos, comencé a pajearme ante su cara. Solo por el brillo de sus ojos, supe que le estaba gustando mi exhibición y sin dejar de jalar de mi extensión se la acerqué hasta sus labios.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con mi corazón latiendo a mil por hora, puse mi miembro a su disposición. Durante unos segundos, esa zorra no hizo nada y solo cuando de mi glande, brotó una gota de líquido pre-seminal abrió su boca y la recogió con la lengua. Saboreó durante unos instantes ese néctar que su empleado le brindaba para, ya sin ningún reparo, abrir la boca y engullirla. Lentamente, se fui introduciendo mi extensión mientras me acariciaba el culo con sus manos. Al sentir que uno de sus dedos se introducía sin previo aviso en mi ojete, gemí de placer y con más ahínco dejé que me la  mamara.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Usando su boca como si de un sexo se tratara, metió mi falo en su garganta y solo cuando esos labios rojos besaron su base, se la sacó y diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está muy rica.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi jefa que hasta entonces era ajena a haber sido mi objeto de mis sueños durante dos años, se la volvió a embutir con rapidez. Actuando como una posesa, se lo metió de un golpe hasta el fondo de su garganta. Sus ansias no me dieron ni tiempo de prepararme y por eso, para no perder el equilibrio, tuve apoyarme en el sofá.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tranquila- le pedí.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/3/4/90347/1/F/i/S/1FiSw/nylons07.jpg" width="424" height="566" /></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si creéis que eso la detuvo, os equivocáis de plano porque siguió mamando mi verga como si no hubiese pasado nada mientras yo la miraba alucinado. No  tuve ninguna duda de que estaba más que acostumbrada a hacerlo, ya que, imprimiendo una velocidad endiablada a su boca, fue en busca de mi semen como si de ello dependiera su vida. No contenta con meter y sacar mi extensión, usó una de sus manos para acariciarme los testículos mientras metía la otra dentro de sus bragas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me encanta- chilló del placer que experimentaba al experimentar la tortura de sus dedos sobre su clítoris.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su completa entrega provocó que en poco tiempo llegara hasta mis papilas el olor a hembra hambrienta que manaba de su sexo. Aspirar su aroma elevó mi calentura hasta unos extremos nunca sentidos y sin poderme retener me vacié en su boca. Mi jefa, al sentir mi explosión de semen, se volvió loca y gritando descompuesta, devoró los blancos chorros que manaban de mi pene mientras se corría.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante unos segundos vi como todo su cuerpo convulsionaba de placer, pensando que había calmado su deseo, pero de pronto la vi levantarse y poniéndose a cuatro patas sobre el sofá, me pidió que la follase por detrás. Incapaz de negarme le bajé las bragas de encaje y mojando mi glande en su vulva, lo llevé a si entrada trasera y sin dudar, se lo clavé hasta el fondo. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No pude dejar de observar que el sexo anal era uno de sus caprichos porque a pesar del modo tan brutal con el que la sodomicé, no se quejó al sentir su ojete siendo maltratado por mí. Os juro que me creí en el cielo al tener mi pene dentro del culo de esa diosa y aunque me apetecía dar rienda suelta a mi lujuria, al ver unas lágrimas recorriendo sus mejillas, decidí esperar a que el sufrimiento cesara. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué esperas para follarme!- gritó al ver mi inactividad.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejando a un lado la cordura, decidí que esa puta iba ser mi yegua y montándola en plan cabrito azucé sus movimientos con una serie de suaves azotes.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Dios!- aulló al sentir que se desgarraba pero en vez de intentar que parara, me pidió que siguiera.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su expresión de deseo me terminó de convencer y con ritmo pausado, fui extrayendo mi sexo de su interior. Casi había terminado de sacarlo cuando María con un movimiento de sus caderas se lo volvió a introducir, dando inicio a un juego por el cual yo intentaba recuperarlo y ella lo impedía al volvérselo a embutir. Poco a poco, el compás con el que nos meneábamos se fue acelerando, convirtiendo nuestro tranquilo trotar en un desbocado galope, donde ella no dejaba de gritar y yo tuve que afianzarme cogiéndome de sus pechos para no descabalgar.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Más rápido!- me ordenó cuando, para tomar aire, disminuí el ritmo de mis acometidas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Serás puta!- le contesté molesto por su tono le di esta vez un fuerte azote. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Que gusto!- gritó al sentir mi mano y comportándose como una zorra desorejada, me imploró que quería más. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tuvo que volver a decírmelo, alternando de una nalga a otra, le fui propinando sonoros cachetadas cada vez que sacaba mi pene de su interior de forma que dimos inicio a un extraño concierto de gemidos, azotes y suspiros que dotaron a la habitación de una peculiar armonía. Mi jefa ya tenía el culo completamente rojo cuando cayendo sobre el sofá, empezó a estremecerse al sentir los síntomas de un orgasmo brutal. Fue impresionante ver a esa morena, temblando de dicha mientras de su garganta no dejaban de salir improperios y demás lindezas. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No dejes de follarme!, ¡Cabrón!- aulló al sentir que el placer desgarraba su interior. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su actitud dominante fue el acicate que me faltaba y cogiendo sus pezones entre mis dedos, los pellizqué con dureza mientras usaba su culo como frontón.  Al gritar de dolor, perdió el control y agitando sus caderas se corrió. De su sexo brotó un enorme caudal de flujo que empapó mis piernas.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando ya dándome igual que fuera mi diosa, me concentré en mí y forzando su esfínter al máximo, empecé a usar mi miembro como si de un cuchillo de se tratara y cuchillada tras cuchillada, fui violando su intestino mientras mi víctima no dejaba de aullar desesperada. Mi orgasmo no tardó en llegar y mientras me vertía en el interior de sus intestinos usé su melena como riendas. Ya una vez había llenado su culo con mi simiente, me dejé caer a su lado agotado y exhausto.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando, levantándose del sofá, cogió la botella de champagne y dos copas y desde el umbral de la puerta, sonriendo me dijo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Levántate vago y acompáñame.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Adonde?- pregunté.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A celebrar mi ascenso- respondió y con una sonrisa en los labios, me informó de su nuevo puesto diciendo: -Me han nombrado directora de Portugal y he exigido para aceptar que tú me acompañes.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿En calidad de qué?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Poniendo un tono pícaro en su voz me contestó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Para la empresa como mi ayudante, pero en realidad te necesito para clamar mi fuego todas las noches.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Muerto de risa, me hice el duro diciendo:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entonces voy de bombero.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Soltando una carcajada mi jefa, me respondió:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Así es. Desde que ayer vi tu manguera supe que tenía que probarla- y cogiéndome de la polla, tiró de ella, diciendo: -Te aviso que una vez encendida, ¡Soy difícil de apagar!</span><b style="background-color: transparent; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"></b></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/3/4/90347/1/F/i/S/1FiSF/nylons16.jpg" width="600" height="800" /></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Pillé a la puta de mi esposa con otro&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 May 2026 07:20:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[Los hombres somos por lo general unos idiotas confiados. Aunque seamos proclives a cepillarnos a cuantas mujeres se nos pongan a tiro, por lo contrario, somos capaces de poner nuestra mano en el fuego porque nuestras parejas jamás nos pondrían los cuernos. Da igual que sea nuestra esposa, novia o compañera, en cuanto formalizamos una unión de cualquier clase, pensamos que no se les pasa por la cabeza estar con otro que no seamos nosotros. Da igual que, por naturaleza, en cuanto conocemos a una mujer desatendida por su pareja no podemos verla como persona sino como un posible objetivo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Los hombres somos por lo general unos idiotas confiados. Aunque seamos proclives a cepillarnos a cuantas mujeres se nos pongan a tiro, por lo contrario, somos capaces de poner nuestra mano en el fuego porque nuestras parejas jamás nos pondrían los cuernos. Da igual que sea nuestra esposa, novia o compañera, en cuanto formalizamos una unión de cualquier clase, pensamos que no se les pasa por la cabeza estar con otro que no seamos nosotros.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Da igual que, por naturaleza, en cuanto conocemos a una mujer desatendida por su pareja no podemos verla como persona sino como un posible objetivo para incrementar&nbsp; la lista de nuestras conquistas, pero en cambio no nos preocupamos de satisfacer las necesidades afectivas de quien tenemos a nuestro lado, &nbsp;suponiendo su eterna fidelidad.</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">¿Alguno de vosotros me puede afirmar que no es así?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Acaso mientras os es fácil imaginar&nbsp; que esa compañera de trabajo cuyo marido es un imbécil insensible puede caer en vuestros brazos, os resulta imposible la idea que la vuestra igualmente desatendida os traicione.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">¿Cuántos de vosotros o de vuestros amigos se ha buscado otra y luego se sorprende de que la que habéis o han repudiado ha encontrado el cariño en otro hombre?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Seguro que de no ser en carne propia, &nbsp;conocéis decenas de ejemplos a los que les ha ocurrido.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">¡Los varones somos unos jodidos incautos que buscamos aventuras en otras camas sin cuidar la nuestra!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Y el primero: YO</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Acostumbrado a ligar con toda mujer que me daba entrada, no cuide a la mujer con la que vivía.&nbsp; Mientras me vanagloriaba ante los amigos de mis múltiples conquistas nunca creí que Elena fuera capaz de buscar sustituir mi ausencia con otro.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">¡Reconozco que fui un completo gilipollas!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Habituado a no dejar pistas de mis romances, no supe reconocer los evidentes signos de su infidelidad. Mientras al llegar a casa revisaba mi camisa y jamás pagaba con tarjeta mis juergas, no descubrí que tras las llamadas a casa donde nadie contestaba se escondía el tipo que consolaba a mi esposa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Por eso, confieso que me sorprendió descubrir un día que era un cornudo y que tardé en asimilarlo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Ahora que ha pasado el tiempo, dudo si Elena lo hizo a propósito o bien fue un descuido que se dejara encendido su ordenador . Debían de ser las ocho de la noche cuando aterricé en el que consideraba mi impenetrable hogar. Como siempre dejé mi chaqueta en una percha tras lo cual la busqué. No tardé en encontrarla:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mi mujer se estaba dando una ducha dejando su portátil encendido sobre la cama. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">“¡Menudo desastre!”, pensé y sin otro pensamiento que apagárselo, me fijé en la pantalla.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Tenía abierto su correo privado. Todavía en la inopia vi que le acababa de llegar un email. Al leer el encabezado, me quedé helado:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-TE DESEO.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://b.porngals4.com/media/galleries/1/15/82033-3074049866/eva-the-sexy-swinger-ftv-milfs-5477227-1399816994.jpg" width="424" height="637"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Sin ser capaz de controlarme, lo abrí y descubrí que tenía una aventura con un colega de su despacho. Durante minutos fui incapaz de reaccionar y seguir leyendo: </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">¡Mi vida y mi futuro habían caído hechos pedazos!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Sé que sonora hipócrita pero para mí mis deslices carecían de importancia mientras el de ella lo vi como una hecatombe. Totalmente hundido por tamaña decepción salí de casa. Necesitaba una copa y compañía, por eso, quedé con Fernando, un íntimo amigo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Ni siquiera había llegado al bar donde me había citado con él cuando Elena me empezó a tratar de localizar. Estaba tan jodido que fui incapaz de hablar con ella y en vez de contestarle, le mandé un wath´s up diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-No quiero hablar- y recalcando el motivo de mi huida, escribí: -He visto tu Outlook.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Supe que con solo eso, mi mujer sabría que la había descubierto e incomprensiblemente, eso me tranquilizó. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Al llegar al bar, Fernando me estaba esperando. Aunque no le había contado el motivo, mi nerviosismo y mi urgencia le habían hecho comprender que era algo grave y por eso se dio prisa en acudir a mi reclamo.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Nada más sentarme junto a él, me preguntó que ocurría. Casi llorando le expliqué lo que había pasado. Mi amigo se quedó callado dejándome terminar y solo cuando se percató de que me había desahogado, con voz tranquila, me contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¿La quieres?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Sí- respondí de inmediato.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¿Y estarías dispuesto a perdonarla?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Sinceramente, ¡No lo sé!- solté destrozado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Fernando, llamando al camarero, pidió dos whiskies y esperó a que nos los sirvieran para decirme:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Mira Manuel, lo que ha hecho Elena está mal pero es lógico. La has dejado demasiado sola y las mujeres necesitan además de dinero y cariño, sexo….</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">En ese momento intenté intervenir quejándome de que no era cierto pero aprovechándose de la amistad que nos unía, me calló diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¡No me jodas! Este mes te has tirado más veces a tu secretaria que a tu esposa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La realidad me golpeó en la cara y por eso no tuve más remedio que quedarme callado. Mi mutismo le permitió seguir diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">&#8211; Si a la que quieres es a Elena, quizás esto no sea tan malo y puedas sacarle partido…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¡No te entiendo!- contesté confuso por sus palabras.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Pareces bobo. ¡Te ha dado una herramienta para cumplir tus fantasías!- dijo y haciendo una pausa, dio un sorbo a su copa: -Cuando mi mujer me pilló, aprovechó mi infidelidad para sacarme todo aquello que había deseado y nunca le di. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Por primera vez, vi una salida honrosa a ese infortunio y por eso atentamente seguí escuchando mientras me decía:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Si Elena también quiere mantener su matrimonio, gracias al sentimiento de culpa que debe sentir, ¡No podrá negarse a cumplir tus condiciones!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¿Tú crees?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¡Por supuesto! Pero para conseguirlo deberás cumplir a rajatabla algunas instrucciones básicas…- viendo que había captado mi interés, prosiguió diciendo: -Para empezar cuando vuelva a casa no montes bronca, únicamente hazte el ofendido y quédate callado… ¡Hoy no le contestes!.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¿Cómo me pides que no le exija explicaciones? ¡Tengo que hacerle saber mi enfado!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¡Te equivocarías si&nbsp; lo haces!&#8230; &nbsp;Si me haces caso no solo seguirás con ella sino que la tendrás bebiendo de tu mano. Al no montarle un escándalo, no le das oportunidad de culparte de su traición y como no se podrá defender, su culpa se verá incrementada con el paso de los días hasta hacerse insoportable. Cuando se derrumbe, ¡Podrás marcarle tus condiciones!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Incomprensiblemente no solo le encontré sentido a su plan sino que incluso dejando al lado&nbsp; el dolor de los cuernos, comencé a verle las posibles ventajas a su resbalón. Más sosegado y mientras volvía a casa, me puse a pensar que cambios me gustaría dar a nuestra relación.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Al instante, vino a mi mente determinados cambios que podía dar tanto a nuestra vida en pareja como a nuestra vida sexual. Respecto a la primera, estaba hasta los cojones de soportar a mi suegra todos los fines de semana y analizando la segunda, aunque satisfactoria no pude dejar de certificar que era demasiado tradicional.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">“Elena me racaneaba las mamadas y se negaba de plano a experimentar el sexo anal”</span></div>
<div style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;">
<div style="border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Tras pensarlo, decidí que eso tenía que cambiar. Si mi mujer quería mantener nuestro matrimonio debería hacer concesiones y esas dos serían las primeras.</span></div>
</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://b.porngals4.com/media/galleries/1/15/82033-3074049866/eva-the-sexy-swinger-ftv-milfs-5477230-1110910986.jpg" width="424" height="637"></div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Llego a mi casa.</span></b></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Siguiendo los consejos de Fernando, en el ascensor me despeiné el pelo y aflojando mi corbata, entré a mi apartamento. Tal y como previó mi amigo, Elena me estaba esperando en el salón totalmente descompuesta y nada más verme se trató de explicar:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Estoy demasiado dolido para hablar hoy- respondí cortando sus disculpas y sin ni siquiera mirarla, fui a mi habitación y cogí mi almohada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Elena que se esperaba una monumental bronca, me intentó ayudar con la cama de invitados pero no lo permití:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-La quiero hacer solo- le dije con voz suave- vete a TU cama.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Llorando, me rogó que la escuchara pero cerrando la puerta, la dejé hablando sola en mitad del salón. Durante unos minutos, intentó que abriera pero no lo hice. Ya desesperada, comprendió que esa noche iba a ser en vano y por eso, compungida, se fue a nuestro cuarto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Ya acostado, di rienda suelta tanto a mi cabreo como a mi perversa imaginación y en la soledad de esas cuatro paredes, planeé mi venganza.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">A la mañana siguiente, había dormido pocas horas pero al ver la cara con la que amaneció Elena, comprendí que ella había descansado aún menos. </span></div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Buenos días- gruñí al ver que se había levantado antes y que sobre la mesa del comedor, estaba un café recién preparado.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Ese pequeño detalle me hizo saber que el plan de Fernando se estaba cumpliendo a rajatabla y a pesar de que sentándose frente de mí, mi mujer intentó establecer una comunicación, le resultó imposible. A moco tendido, me juró que había sido solo una vez y que para ella, el tal Joaquín no significaba nada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Reconozco que tuve que morderme un huevo para no saltarla al cuello y echarle en cara su comportamiento. Recordando las palabras de mi amigo, terminé tranquilamente el café y cogiendo mi maletín salí de casa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">No había llegado al coche cuando recibí el primer mensaje de mi esposa. En él, me pedía que le diera una oportunidad y que estaba arrepentida. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Decidí dar la callada por respuesta. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Para no haceros el cuento largo, antes de llegar al trabajo me había escrito tres veces,&nbsp;&nbsp; esa mañana otros cuatro y ya en la tarde cuatro más. En ellos, su nerviosismo y perplejidad iban en aumento. En el último, dándose por vencida, me informaba que si era lo que deseaba se iría de casa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-No eso lo que quiero- respondí escuetamente. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mi móvil empezó a sonar en cuanto mandé esa respuesta pero me abstuve de contestar. Tras insistir varias veces, me mandó un mensaje diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¿Qué quieres?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Una mujer que me quiera y me respete.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Como comprenderéis supe que había ganado en cuanto recibí su último wath´s up:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Te quiero y te respeto- había contestado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Disfrutando mi victoria de antemano, le escribí:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Demuéstralo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Con el papel de marido destrozado bien aprendido, nuevamente en el ascensor desordené mi peinado y poniendo cara de angustia, abrí la puerta del piso. Al no verla, me derrumbé en el sofá, sabiendo que no tardaría Elena en aparecer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">A los treinta segundos, la vi salir de nuestra habitación. Supe al momento que me había quedado corto en su claudicación porque con ganas de compensar sus cuernos, llegó vestida con un coqueto picardías. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Si en las otras ocasiones que me había recibido de tal guisa, me había lanzado sobre ella a hacerle el amor, en esta ocasión mi reacción fue distinta, cerrando los ojos hice como si su vestimenta no tuviera importancia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mi mujer se quedó perpleja al ver mi reacción. Quizás en su fuero interno hubiera pensado que o bien me iba a cabrear o bien que me la follara. Lo que nunca previó fue mi inacción. Tanteando el terreno, se acercó al sofá y me empezó a hablar.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://b.porngals4.com/media/galleries/1/15/82033-3074049866/eva-the-sexy-swinger-ftv-milfs-5477231-3792271308.jpg" width="424" height="637"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Al no contestarle, decidió que mediante besos iba a conseguir su objetivo por lo que subiéndose sobre mis rodillas, me comenzó a besar. Sin rechazar frontalmente sus caricias pero evitando el moverme para que no lo tomara como colaboración, recibí sus besos en silencio.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Elena, totalmente confundida, no cejó en su intento y más cuando&nbsp; sintió mi pene erecto bajo el pantalón. Sin darse cuenta que eso iba a ponerla bruta, buscó mi reacción frotando su sexo contra el mío. La dureza que mostraba y el continuo roce paulatinamente fueron incrementando su calentura&nbsp; hasta que ya inmersa en la lujuria, usó sus manos para sacarlo de su encierro.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Desgraciadamente cuando quiso empalarse con él, se lo prohibí diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Con la boca.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Sorprendida por mi pedido, me miró con los ojos abiertos sin comprender pero entonces, cogiendo mi miembro entre mis manos se lo acerqué a su boca. La seriedad que vio en mi rostro, le impidió reusar a cumplir con mi capricho y&nbsp; echando humo por la humillación, se apoderó de mi extensión casi llorando. Tras lo cual, abrió sus labios y se lo introdujo en la boca. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Tratando de soportar su vergüenza, cerró los ojos, suponiendo que el hecho de no verme disminuiría la humillación del momento.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Abre los ojos ¡Puta! Quiero que veas que es a tu marido al que se la chupas- exigí.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Mientras su lengua se apoderaba de mi sexo, vi que por sus mejillas caían dos lagrimones y sin apiadarme de ella, disfruté de su felación. Al observar que en contra de lo que me tenía acostumbrado, me estaba mamando con un ímpetu inusitado, forcé su cabeza con mis manos y mientras hundía mi pene en su garganta, le dije:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Mastúrbate con la mano, ¡Zorra!.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Sabiendo que no podía fallarme, sin rechistar vi como separaba los pliegues de su vulva y en silencio daba inicio a una pausada masturbación. Con sus&nbsp; dedos torturó su ya inhiesto clítoris con rapidez, &nbsp;temiendo que de no hacerlo así me enfadara. Poco a poco su calentura fue subiendo en intensidad hasta berreando como en celo y sin dejar de mamarme la verga, se corrió sobre la alfombra.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">Azuzado por el volumen de sus gritos, me dejé llevar y con brutales sacudidas, exploté derramando mi simiente dentro de su boca. Os juro que me sorprendió ver el modo en que devoró mi eyaculación&nbsp; sin dejar gota. Entonces y solo entonces, le dije:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">-¿Te ha gustado putita mía?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">&nbsp;Avergonzada pero necesitada de mi polla, no solo me gritó que sí, sino que poniéndose a cuatro patas, dijo con voz entrecortada por su pasión:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Fóllame, ¡Lo necesito!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Lo que nunca se imaginó &nbsp;ese zorrón fue que dándole un azote en su trasero, le pidiese que me mostrara su entrada trasera. Aterrorizada, me recordó que su culo era virgen pero ante mi mirada, no pudo más que separarse las nalgas. Verla separándose los glúteos con sus manos mientras me rogaba que no tomara posesión de su ano, fue demasiado para mí y como un autómata, me agaché y sacando la lengua empecé a recorrer los bordes de su esfínter mientras acariciaba su clítoris con mi mano. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Excitado hasta decir basta, al comprobar que su entrada trasera seguía intacta y que su amante no había hecho uso de ella, me dio alas &nbsp;y recogiendo parte del flujo que anegaba su sexo, fui untando con ese líquido viscoso su ano.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Por favor! ¡No lo hagas!- chilló al sentir que uno de mis dedos se abría paso en su esfínter pero en vez de retirarse, apoyó su cabeza en el sofá mientras levantaba su trasero.&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Su nueva posición me permitió observar que los muslos de mi mujer temblaban cada vez que introducía mi falange en su interior y ya más seguro de mí mismo, decidí dar otro paso y dándole otro azote, metí las yemas de dos dedos dentro de su orificio.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Ahhhh- gritó mordiéndose el labio.&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://b.porngals4.com/media/galleries/1/15/82033-3074049866/eva-the-sexy-swinger-ftv-milfs-5477233-1726196328.jpg" width="425" height="639"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Su gemido me recordó que aunque quería vengarme, no quería destrozarla y por eso volví a lubricar su esfínter, buscando que se relajase. El movimiento de caderas de mi esposa me informó involuntariamente que estaba listo. &nbsp;Queriendo que se repitiera en el futuro, tuve cuidado y por eso seguí dilatándolo mientras que con la otra mano, la empezaba a masturbar.&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡No puede ser!- aulló confundida al percatarse de que le estaba empezando a gustar que sus dos entradas fueran objeto de mi caricias y sin poderlo evitar se llevó las manos a sus pechos y pellizcó sus pezones, buscando incrementar aún más su excitación. </span></p>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Contra toda lógica, al terminar de meter los dos dedos, mi esposa se corrió como hacía años que no lo hacía. Satisfecho por sus gemidos y &nbsp;sin dejarla reposar, embadurné mi órgano con su flujo y poniéndome detrás de ella, llevé mi glande ante su entrada:&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¿Deseas que tu marido tome lo que es suyo?- pregunté mientras jugueteaba con su esfínter.&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Ni siquiera esperó a que terminara de hablar y echando su cuerpo hacia atrás, por primera vez en su vida, empezó a empalarse. La lentitud con la que lo hizo, me permitió sentir cada rugosidad de su ano apartándose ante el avance de mi miembro. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Decidida a que no tuviera motivo que recriminarle, en silencio y con un rictus de dolor en su cara, prosiguió con embutiéndose mi miembro &nbsp;hasta que sintió la base de mi pene chocando con su culo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Fue entonces, cuando pegando un grito me pidió que me la follara. El deseo reflejado en su voz no solo me convenció que había conseguido mi objetivo sino que me reveló que a partir de ese día esa puta estaría a mi entera disposición. Haciendo uso de ella como si fuera una nueva posesión, fui con tranquilidad extrayendo mi sexo de su interior y cuando casi había terminado de sacarlo, el putón con el que me había casado, con un movimiento de sus caderas, se lo volvió a introducir. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">A partir de ese momento, poco a poco, el ritmo con el que la daba por culo se fue acelerando, convirtiendo nuestro tranquilo trotar en un desbocado galope. Queriendo tener un punto de agarre, me cogí de sus pechos para no descabalgar.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://b.porngals4.com/media/galleries/1/15/82033-3074049866/eva-the-sexy-swinger-ftv-milfs-5477236-3149196082.jpg" width="423" height="636"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Me encanta!- no tuvo reparo en confesar al experimentar que estaba disfrutando.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">&nbsp;-¡Serás puta!- contesté y estimulado por su entrega, le di un fuerte azote.&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Lejos de quejarse por el insulto, gritó al sentir mi mano sobre sus nalgas y comportándose como la guarra que era,&nbsp; me imploró más.&nbsp; No tuvo que volver a decírmelo, alternando de una nalga a otra, le fui propinando sonoras cachetadas marcando el compás con el que la penetraba. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Ese rudo trato &nbsp;la llevó al borde de un desconocido éxtasis y sin previo aviso, empezó a estremecerse al sentir los síntomas de un orgasmo brutal. Os juro que en los diez años que llevábamos casados nunca la había visto así. Reconozco que fue una novedad&nbsp; ver a Elena, temblando de placer mientras me imploraba que siguiera azotándola:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡No Pares!, ¡Por favor!- aulló al sentir que el gozo que brotaba del interior de su culo.&nbsp;</span></p>
<p><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">&nbsp;</span></p>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Su entrega fue el acicate que me faltaba y cogiendo sus pezones entre mis dedos, los pellizqué con dureza mientras usaba su culo como frontón. &nbsp;Mi esposa pegando un alarido, se corrió.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Decidido a no perder esa oportunidad, forcé su esfínter al máximo con fieras cuchilladas de mi estoque. Exhausta, Elena me pidió que la dejara descansar pero inmerso en mi propia calentura, no le hice caso y seguí violando su ano hasta que sentí que estaba a punto de correrme. Pegando un grito, le exigí que colaborara en mi placer. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Reaccionando al instante, meneó sus caderas, convirtiendo su trasero en una sensual batidora. Mi orgasmo fue total. Cada uno de las células de mi cuerpo se estremeció de placer mientras &nbsp;mi pene vertía su simiente rellenando el estrecho conducto de la traidora.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Al terminar de eyacular, saqué mi pene de su culo y agotado, me dejé caer sobre el sofá. Mi esposa entonces, se acurrucó a mi lado y besándome, me agradeció haberla perdonado pero sobre todo el haberla dado tanto placer.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Sus palabras me hicieron reaccionar y tirándola al suelo, le solté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-No te he perdonado-Tras lo cual, le dije: -Eres una puta pero quiero que seas mi puta. Si me prometes darme placer, haré como si nada hubiera ocurrido.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Arrodillada a mis pies, me pidió que le diera una nueva oportunidad jurando que nunca me arrepentiría. Satisfecho, le solté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Me voy a la cama. Tráeme un whisky. Quiero una copa mientras observo como me la vuelves a mamar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Elena al oírme, se levantó a cumplir mi capricho. La sonrisa que lucía en su rostro, me convenció de lo ciego que había estado durante todos esos años:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">¡Mi mujer disfrutaba del sexo duro! Cabreado por no haberme dado cuenta pero esperanzado por lo que significaba, me fui hacia mi cuarto. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Aunque nunca iba a saberlo, en el salón, Elena estaba radiante mientras no podía dejar de pensar en la razón que había tenido al pedirle ayuda a Fernando. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Insatisfecha por nuestra vida sexual, le pidió consejo sobre cómo exponerme sus extraños gustos. Después de escuchar su inclinación por ser usada como sumisa, mi amigo supo que no aceptaría de buen grado el papel de dominante. Tras pensar cómo convencerme, entre los dos se inventaron esos cuernos, sabiendo que al enterarme iba a correr a pedirle ayuda.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="https://b.porngals4.com/media/galleries/1/15/82033-3074049866/eva-the-sexy-swinger-ftv-milfs-5477236-3149196082.jpg" width="1064" height="1600"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">&nbsp;</span></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Al conocer a mi hija, recuerdo el amor de su madre. (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 May 2026 07:23:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Cuántas veces hemos oído que la vida te da siempre una nueva oportunidad. En mi caso, me la dio cuando menos me la esperaba y de quien menos me lo merecía. Como muchos sabéis, soy mexicano aunque llevo viviendo muchos años en Madrid, no estoy muy orgulloso de mi última época en mi país porque con un matrimonio que se tambaleaba, busqué el consuelo en la juerga. Aprovechando mi situación económica, me hice de una fama de hombre apunto del divorcio para acaparar amiguitas, que convencidas de que tarde o temprano me separaría, hacían cola para estar en una posición [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Cuántas veces hemos oído que la vida te da siempre una nueva oportunidad. En mi caso, me la dio cuando menos me la esperaba y de quien menos me lo merecía. Como muchos sabéis, soy mexicano aunque llevo viviendo muchos años en Madrid, no estoy muy orgulloso de mi última época en mi país porque con un matrimonio que se tambaleaba, busqué el consuelo en la juerga. Aprovechando mi situación económica, me hice de una fama de hombre apunto del divorcio para acaparar amiguitas, que convencidas de que tarde o temprano me separaría, hacían cola para estar en una posición privilegiada cuando eso ocurriera.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">En ese tiempo y todavía hoy la diferencia entre clases sociales es enorme. Mientras la clase obrera estaba y está pésimamente pagada, los ejecutivos cobran como en Europa. El resultado es que por ejemplo en mi caso, yo cobraba lo mismo que treinta de los operarios a mi cargo. Para que os hagáis una idea, el salario mínimo en México es de 67.29 pesos diarios, unos 3,75 euros, lo que supone que con todas las pagas al mes ganen unos 2.500 $, alrededor de los 140 €. Un directivo que gane un salario alto pero no escandaloso para la óptica española, 7.000 €, realmente está embolsándose lo que medio centenar del salario de sus compatriotas más humildes.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Si tomamos en cuenta que los lujos están a precios europeos, un todoterreno de alta gama cuesta lo que ¡Un operario gana en 24 AÑOS!. Porque os cuento esto:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Fácil porque si como en mi caso, conseguía que una muchacha me acompañara a un día de juerga, en solo doce horas, me gastaba lo que su padre ganaba en dos meses y sin ser puta, se quedaba apabullada por mi nivel de vida. Es como si en Madrid, a cualquier hija de vecino le llega un tío y se la lleva a Paris a desayunar, comen en Roma, cenan en Londres y duermen Berlín, llegando al día siguiente a tiempo para ir a la universidad.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">¡Así son las diferencias sociales! y ¡Yo me aproveché de ello!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Con treinta años y desde el punto de vista mexicano, montado en el dólar, no me costó hacerme con una serie de jóvenes que suspiraban cada vez que las llamaba. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Una vez hecha esta aclaración, os paso a narrar la historia de cómo mi pasado me vino a buscar a mi exilio dorado español:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Estaba una tarde en mi oficina de la calle Habana, cuando mi secretaria me informó que tenía visita. Al preguntarle quien venía a verme, medio preocupada, me contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Una jovencita mexicana que dice que tiene que hacerle una sola pregunta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Me extrañó que fuera tan poco precisa pero  por su tono, comprendí que al ser de mi país de origen  se imaginaba que era un tema personal  por eso decidí acceder a verla y no dilaté su espera.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Dos minutos después cuando Alicia volvió acompañada de una preciosa morena, creí que estaba viendo un fantasma. Aunque fuera imposible porque habían pasado casi veinte y cuatro años, la mujer que le acompañaba era la Olimpia que recordaba. Casi temblando, pedí a mi secretaria que nos dejara,  sin ser capaz de retirar mis ojos de la joven porque no era posible que fuera mi antigua amante. El recuerdo de las noches que pasé junto a ella, me vino de golpe a la mente:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">“No puede ser ella”, me dije, “hoy en día, Olimpia debe tener cuarenta y cinco”. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;"> Os juro que era como si el pasado me viniera a tocar mi puerta y mientras trataba de asimilar su presencia, le pedí que se sentara diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Siéntese señorita- </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">La cría, tan cortada como yo, se aposentó en la silla y durante un minuto fue incapaz de mirarme a la cara. Cuando se hubo serenado, me dijo con voz avergonzada:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Me llamo  Lupe  y soy la hija de Olimpia Gil. ¿Sabe de quién hablo?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Sus palabras lejos de tranquilizarme, me aterrorizaron porque aún me sentía culpable de como habíamos terminado. Enamorado de ella, la había dejado cuando me vine a España. Me pareció más importante el trabajo que me ofrecían y mi esposa que esa vana ilusión. Por mucho que me rogó, me negué a abandonar a María y  por eso la dejé tirada allá en Veracruz.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Por supuesto que sé quién es. Tu madre fue alguien muy importante de mi pasado- contesté y tratando de agilizar el mal trago, le pregunté que necesitaba de mí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Quiero hacerle una pregunta- respondió y tomando fuerzas, me dijo: -¿Es usted mi padre?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Esa era la misma cuestión que me estaba reconcomiendo desde que supe de quien era hija y buscando escabullirme, le contesté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-¿No debería preguntárselo a ella?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-No puedo, murió el mes pasado- dijo echándose a llorar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">El dolor de la cría me desarmó y por eso directamente, pregunté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-¿Qué edad tienes?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Veintitrés años- me respondió alzando su mirada.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/365/43331397/43331397_012_9f62.jpg" width="460" height="690" />Su respuesta me dejó helado porque de haber estado embarazada cuando la dejé, esa niña podía ser mi hija y por eso, cogiendo un vaso de agua, pegué un buen sorbo antes de contestar:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Sinceramente, ¡No lo sé! Las fechas coinciden pero lo dudo porque tu madre me hubiese informado. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Mi franqueza le dio alas para decirme enfadada:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Si conociera a mi madre, sabría que nunca se lo hubiese dicho porque no era el tipo de mujer que retiene a un hombre que no la quiere.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Tienes razón en lo que respecta a Olimpia pero quiero que sepas que yo si la quería, pero no tuve el valor de quedarme con ella- reconocí con el corazón destrozado-. Fue entonces cuando una parte desconocida de mí salió del dolor y cogiéndola de la mano, le dije: -Una vez dejé a la persona que más quería por miedo, ahora que soy viejo, te digo ¡No volveré a escabullir mis responsabilidades!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">La morenita sonrió al escucharme y me soltó con voz dulce:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-No le pido nada. Solo quiero saber mi origen.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Ante semejante respuesta no pude más que decirle:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Si eres mi hija, te reconoceré como tal.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">La muchacha al escucharme se echó a llorar desconsoladamente y al cabo de un rato, cuando se hubo tranquilizado, me confesó que sabía de lo mío con su madre gracias a un diario que descubrió al morir y que en él, Olimpia me describía como un hombre bueno.  </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-¿Entonces? ¿Ese diario dice que soy tu padre?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;">-No. Mi madre dejó de escribir cuando usted la abandonó.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Tratando de recapacitar, me puse a pensar en lo que había sido mi vida desde que partí de México y aunque en lo profesional, me había ido bien, en lo personal fatal. Me separé de María a los diez años de llegar y como durante mi matrimonio no habíamos tenido descendencia, llevaba quince viviendo solo. Si realmente esa cría era mi hija, nada me retenía para darle el puesto que se merecía y por eso sacando de mi interior unos principios que no sabía ni que tenía, le pregunté donde se estaba quedando:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-En una pensión del centro.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Al oírla, comprendí que por bueno que fuera ese lugar, mi chalet debía de ser mejor:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-¿Por qué no te quedas en mi casa mientras averiguamos si eres mi niña? – le solté.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-No quiero ser una carga- dijo esperanzada por la oferta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-¡Tonterías!- respondí. –Aunque al final no sea tu padre, no puedo permitir que la hija de Olimpia se quede en una mugrienta pensión. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;"> Dando su brazo a torcer, aceptó mi proposición y por eso, dejando todo, la acompañé a recoger su equipaje de la habitación que tenía alquilada. Ya en el coche, me la quedé observando. La puñetera cría tenía la misma belleza de su madre pero fijándome bien era más alta y sus ojos tenían un color dorado que no reconocí como maternos:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">“¡Son como los de mi madre!”, pensé y ya convencido de mi paternidad, os reconozco que empecé a encariñarme con ella.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Lupe por su parte resultó ser una chavala simpática y cariñosa, deseosa de conocerme en persona. En un momento dado, cuando ya íbamos cerca de sol, le pregunté cómo había fallecido Olimpia:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-De cáncer- contestó lacónicamente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Su breve respuesta me dejó desolado al ser consciente de que había muerto en la flor de la vida y encima por una dura enfermedad:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">“Solo tenía ocho años menos que yo”, mascullé entre dientes deseando dar marcha atrás al reloj.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">La angustia de lo que había perdido me golpeó en la cara y avergonzado, no pude reprimir  que unas lágrimas brotaran de mis ojos.  Su hija se conmovió al verlas y cogiendo mi mano, me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Mi madre tenía razón en su diario. ¡Usted la quería!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">La congoja se apoderó de mí y ya llorando a moco tendido, golpeé el volante con mi puño. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Fui un mierda- le confesé destrozado. –Olimpia fue lo mejor que me ocurrió en la vida y tengo que darme cuenta cuando ya no puedo hacer nada por remediarlo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Sin saber que decir, Lupe se quedó callada el resto del camino y solo cuando ya había aparcado, se atrevió a decir:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-¿Por qué no volvió por ella?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Cuando quise, pensé que era tarde y que se habría casado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Nunca lo hizo. Se dedicó a cuidarme y aunque tuvo muchos pretendientes, no quiso que entraran en casa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">La certeza que  me equivoqué al abandonarla, se multiplicó por mil al percatarme de que nuevamente había errado al no volver por ella.  Fue entonces cuando ya plenamente decidí no volverlo a hacer y que me ocuparía de nuestra hija.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Tal y como había previsto, la pensión resultó un lupanar lleno de putas y malvivientes.  Comprobar que al menos no iba desencaminado, me alegró y recogiendo su ropa, desaparecimos de ese tugurio sin mirar atrás.  Fue al cargar su maleta cuando me di cuenta de que esa niña había quemado sus naves porque, si como me imaginaba era de clase humilde, había traído todas sus pertenencias a España. No hice mención a ello y enfilando rumbo a mi casa, intenté averiguar si había estudiado:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Empecé la carrera de Finanzas pero la tuve que dejar cuando mamá enfermó.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Por eso no te preocupes, en Madrid hay muy buenas universidades- contesté asumiendo que me iba a ocupar de que esa bebé completara su formación a mi cargo.</span></div>
<div style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;">
<div style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Mi tácita oferta sacó una sonrisa de su rostro y al verla sonriendo, me recordó nuevamente la alegría innata de su difunta progenitora. Curiosamente, por primera vez su recuerdo fue alegre porque recordé cómo la había conocido…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <span style="line-height: 115%;"><br />
</span><span style="line-height: 115%;"><br />
</span></span></div>
</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/365/43331397/43331397_016_fb19.jpg" width="460" height="690" />&#8230;.Aunque había pasado mucho tiempo, me parecía que fue ayer cuando en la entrega de unos premios, el festejado insistió en que me sacara unas fotos con las edecanes que había contratado. Al principio me negué sin darme cuenta que una de ellas se tomaba mi renuencia mal, pensando que era un maleducado pero la insistencia del tipo hizo que al final accediera a hacerlo.  Esa fue la primera vez que la vi y aunque era un monumento de mujer, os juro que nunca pensé ni siquiera en echarle los tejos porque equivocadamente pensé que era la consentida de uno de esos ricachones. </span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Afortunadamente a la semana, un amigo me invitó a comer camarones en un local cerca de la fábrica donde trabajaba y cuando llegué me sorprendió ver que junto a él estaban sentadas dos de las azafatas con la que me había hecho la foto. Sin saber que para ella yo era un patán clasista, me senté a su lado y presentándome nuevamente, le pregunté su nombre:</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">-Olimpia Gil- respondió secamente.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Os confieso que ni siquiera me percaté de ello, porque mis ojos estaban prendados en su belleza. Morena apiñonada, su pelo rizado cayendo por su cara le confería un aspecto aniñado que, en cuanto se levantó al baño, su culo prieto y sus perfectos pechos hicieron desaparecer como por arte de magia.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">“¡Qué buena está!”, exclamé mentalmente al admirar el modo tan sensual con el que meneaba su trasero. </span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Decidido a conquistarla, pregunté a mi conocido si estaba libre.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">-Eso creo- me dijo mientras intentaba ligarse a su compañera.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Mirándola de reojo, comprendí que aunque Araceli era una preciosidad de origen italiano, no tenía nada que hacer contra su amiga. Si bien era guapa de cara y con un cuerpo estupendo lleno de curvas, Olimpia con su figura le llevaba la delantera. Con un porte aristocrático a pesar de su origen humilde, en cuanto sonrió pareció que se iluminarse la palapa de ese restaurante. </span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Ya ensimismado con ella, la atracción que sentía se incrementó al llegar un viejo cantante al lugar, porque llamándolo hasta la mesa me dijo:</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">-Ya que el otro día fuiste tan sangrón, invítame a una canción.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Sin saber que se convertiría en nuestra canción, le pregunté cual quería:</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">-Mujeres divinas- contestó divertida.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">La perfección de sus rasgos se hizo todavía más maravillosa en cuanto empezó a cantar junto con el anciano. Dotada de una voz dulce, parecía un ángel recién caído a la tierra.  A partir de ese momento fui su más fiel admirador y supe que de alguna forma tenía que conseguirla. No sé si fueron las copas o qué pero lo cierto es que al cabo del rato, Olimpia cambió su opinión de mí y empezó a tontear conmigo.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">La primera vez que me cogió entre sus manos, creí estar en el paraíso y sin importarme que me vieran, intenté besarla. Ella retiró su cara al ver mis intenciones y soltando una carcajada, me dijo:</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">-No te resultará tan fácil conquistarme, todavía sigo enfadada contigo.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Al preguntarle el motivo, me contó que se había sentido humillada cuando me negué a tomarme esa foto y por mucho que la intenté explicar que lo había hecho exactamente porque me parecía que el festejado se estaba pavoneando de ellas, no dio su brazo a torcer.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">-Fui un cretino- tuve que admitir.</span></i></span></div>
<div style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;">
<div style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Al escuchar mi confesión, me cogió de la barbilla y depositó en mis labios el beso más tierno que jamás sentí.  Y desde entonces, caí prendado por ella……</span></i></span></div>
</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-¿Está pensando en mi madre?- preguntó Lupe sacándome de mi ensoñación.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-¿Cómo lo sabes?- respondí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-¡Está sonriendo! ¡Ella siempre conseguía que olvidara mis penas! y por lo que veo a usted te ocurre lo mismo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Con esa sencilla frase, esa muchacha demolió mi precoz alegría y retornando mi angustia llegué a mi casa. Ya estaba metiendo el coche en el garaje cuando un poco asustada me preguntó quién le iba a decir a mi esposa que era ella.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-Llevo quince años divorciado- contesté sin darme cuenta que esa noticia le había sacado una sonrisa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Tras lo cual, le mostré la casa y llevando su ropa hasta la habitación de invitados, la informé de que a partir de ese día ese era su cuarto. Agradeciéndome mis atenciones me preguntó a qué hora cenaba. </span></div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-A las nueve- y viendo por sus ojos que tenía hambre, la acompañé hasta la cocina donde se la presenté a la cocinera diciendo: -Ana te presento a Lupe- y sin saber que más decir, le pedí que le diera de merendar, para acto seguido decirle que me iba a mi cuarto a repasar unos asuntos.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">En mi habitación recuerdo a su madre.</span></b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/365/43331397/43331397_019_88d1.jpg" width="460" height="690" />Encerrado entre las cuatro paredes donde dormía, me dejé llevar por mis recuerdos y en un principio, solo vino a mi mente la imagen de nuestra última discusión cuando le dije que iba a cruzar el charco y que no la llevaba conmigo. Todavía hoy recuerdo su cara de dolor cuando en mi coche me rogó que no la dejara sola. Comportándome como un cerdo, le mentí diciendo que en cuanto llegara a Madrid me divorciaría de mi mujer y volvería  a por ella. Hoy sé que esa promesa se la hice por un doble motivo, para calmarla pero sobre todo para dejar una puerta abierta por si lo mío con María terminaba como terminó.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">¡Pero cuando acabó fue tarde! Y ¡No volví por ella!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Avergonzado por mi actitud, recordé como al principio la había estado llamando todas las semanas hasta que la distancia fue alargando el tiempo entre ellas y a los seis meses ya solo la llamaba de pascuas a ramos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-¡Fui un capullo!- dije en voz alta, tratando que esa confesión sirviera de algo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">La sensación de fracaso me hizo tambalear y deseando limpiarme de esa horrible sensación, decidí tomar una ducha. Bajo el chorro de agua, lloré su pérdida durante largos minutos hasta que desahogado salí del baño. Una vez seco, quise recordarla primera vez en que estuvimos juntos en la misma cama. Después de tantos años, tuve que hacer un esfuerzo:</span></div>
<div style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;">
<div style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">-¡Fue en Veracruz!-  exclamé al acordarme….</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <span style="line-height: 115%;"><br />
</span><span style="line-height: 115%;"><br />
</span></span></div>
</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">……Llevaba quedando con ella unas dos semanas y aunque nos dábamos algún que otro beso y algún que otro achuchón, nunca habíamos dormido juntos. Sin planearlo, me surgió una reunión en la capital del estado y aprovechando que tenía que ir, le pregunté si me acompañaba.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Olimpia aceptó de inmediato y a las ocho de la mañana de ese día, la recogí cerca de su casa. La muchacha vivía en un fraccionamiento del Infonavit, lo que en España conocemos como de protección oficial. Siendo un barrio de clase baja, mi flamante Cadillac no pasaba inadvertido. Tratando de que sus vecinas no empezaran a hablar de ella, me pidió que la recogiera en la esquina.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Al llegar la vi sentada en la parada del autobús y su belleza era tal que los viandantes que pasaban por esa calle, aminoraban el paso para mirarla:</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">-¡Menudo bombón!- mascullé entre dientes dentro de la seguridad de mi automóvil.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Vestida con un coqueto vestido de verano, parecía aún más joven. Todo en ella era perfecto, su rostro, su cuerpo pero sobre todo su culo que aunque todavía no lo había probado, supe que algún día sería mío. La morena al verme aparecer, se dio prisa en meterse en el coche para evitar habladurías y solo cuando habíamos salido a la autopista, se permitió el lujo de darme un beso diciendo:</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">-¿Dónde me vas a llevar?</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Su alegría juvenil se me contagió y soltando una burrada, le dije:</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">-Directamente al hotel.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Esa frase debía haber provocado que Olimpia me pidiera que la llevase de vuelta a su casa pero en contra de la lógica, me soltó:</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">-¿Pero no tenías una cita?</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Comprendiendo que tenía razón, me inventé una excusa:</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">-Si pero como voy a tardar dos horas, había pensado que te quedaras en la alberca mientras yo iba con esos pesados.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Fue entonces cuando la muchacha sonriendo me contestó:</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">-No tengo traje de baño.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">-Por eso no te preocupes. Allí te compro uno.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">La hora que se tardaba desde la ciudad donde vivía al puerto se me hizo eterna porque esa cría había aceptado pasar conmigo la noche en un hotel y por eso no pude dejar de anticipar el placer que obtendría entre sus piernas. Nada más llegar a Veracruz, me dirigí al Camino Real y tras inscribirnos en la recepción, la acompañé a comprar en una de sus tiendas un bikini. </span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Un tanto cortada, eligió uno horroroso porque era el más barato pero optando yo uno mucho más aparente, le pedí que se lo probara. Quejándose de que era muy caro, aceptó en cuanto la amenacé con llevarla de vuelta a nuestra ciudad y se lo fue a probar. Cuando salió me quedé babeando al verla con él puesto. Su cuerpo moreno era aún más impresionante de lo que me había imaginado: </span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Sin una gota de grasa, ¡Esa mujer era una diosa!</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">La escueta tela de esa prenda lejos de tapar su belleza, la realzaba y no pudiendo evitarlo me quedé mirándola. Olimpia al sentir la caricia de mis ojos, me lo modeló diciendo:</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">-¿Estoy guapa?</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">-Sí- contesté mientras bajo mi pantalón mi apetito crecía sin control.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Sabiendo que tenía que darme prisa para no llegar tarde a mi cita, la dejé junto a la alberca, diciéndole que pidiera lo que quisiera y que lo cargaran a nuestra habitación. Tras lo cual me dirigí a ver a mi cliente. Como comprenderéis y aceptareis, despaché rápidamente a ese tipo y en menos de una hora, estaba de vuelta.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">La encontré medio dormida en una tumbona, lo que me permitió observarla sin que ella fuera consciente. Sentándome a su lado, mis ojos se recrearon en su cuerpo. Empezando por sus pies, no dejé un centímetro de su anatomía fuera de mi examen. Se notaba a la legua que esa morena hacía ejercicio porque la firmeza de su cuerpo así lo reflejaba. Sus largas piernas eran un prodigio que anticipaba de alguna forma la rotundidad de su trasero. Con unas nalgas de ensueño, Olimpia no podía negar que, aunque fuera en un porcentaje mínimo, por su sangre corrían genes de raza negra. </span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">“¡Dios! ¡Cómo está la niña!!”, pensé justo en el momento que se dio la vuelta para tomar el sol de frente.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Su nueva posición me mostró que si su parte trasera era impresionante, la delantera no le iba a la zaga. Dotada de unos pechos en punta, su delgadez los hacía todavía más atractivos. Fue entonces cuando me descubrió mirándola y con una sonrisa, me preguntó cómo me había ido.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">-Bien- respondí con mis ojos fijos en sus senos.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Olimpia al sentir la caricia de mi mirada, no pudo reprimir que involuntariamente sus pezones se le pusieran duros y tratando de que no me diera cuenta, se volvió a dar la vuelta mientras me pedía que le echase crema en la espalda. No tuvo que repetírmelo y cogiendo el bote, empecé a embadurnarle con ella. Os juro que cuando puse mis manos sobre su piel, supe que había encontrado un tesoro.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Su tacto suave era tan cautivante que convertí esa acción en un sensual masaje. Empezando por su cuello, mis dedos recorrieron cada musculo de su espalda hasta que se toparon con el tirante de su tanga. Al principio no me atreví a traspasar esa frontera pero tras un minuto tanteando al ver que no se quejaba, me dediqué a esparcir la crema por sus cachetes. </span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Un inaudible suspiro me confirmó que le gustaba sentir mis manos en su trasero y dominado ya por la calentura,  probé a acercar mis yemas a su sexo. En cuanto mis dedos rozaron su bikini, descubrí que la humedad la envolvía. Dicho descubrimiento provocó que mi pene se pusiera erecto y sin prever las consecuencias de mis actos,  empecé a acariciar su coño por encima de la tela.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">-Uhmm- escuché que gemía.</span></i></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/365/43331397/43331397_023_bf7e.jpg" width="460" height="690" />Actuando como un inconsciente, le puse una toalla encima y tapando mis maniobras con mi cuerpo, empecé a masturbarla. Mi pareja al sentir que me apoderaba de su sexo, se dio la vuelta separando sus rodillas para que facilitar mis caricias.  Mis dedos no tardaron en descubrir que bajo ese tanga, Olimpia llevaba su vulva casi depilada por completo y que solo un breve triángulo de pelo púbico daba entrada a su coño. </span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Separando sus pliegues, me encontré con su clítoris totalmente hinchado y cuando con mis yemas lo acaricié, la morenita se mordió los labios intentando no chillar. Su entrega me permitió incrementar mis mimos, de manera que en menos de cinco minutos, observé como se corría.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Una vez se hubo repuesto del orgasmo, me miró con una sonrisa diciendo:</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">-¿Por qué no me llevas a la habitación?</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="line-height: 115%;">Ni que decir tiene que no hice ascos a esa propuesta y cogiéndola de la cintura, entré con ella en el hotel. Ya en el ascensor, la modosa chavala se comportó como una mujer ardiente, besándome sin parar mientras pegaba su sexo al mío pero fue al llega a nuestro cuarto cuando realmente se convirtió en un volcán en plena erupción. <span style="color: #333333;">Ni siquiera esperó a que cerrara la puerta, poseída por una pasión sin igual, comenzó a desabrocharme el pantalón y sacando mi miembro, quiso mamármelo. No la dejé, dándole la vuelta, le bajé el tanga y sin más prolegómeno, la ensarté violentamente. Olimpia chilló al experimentar por primera vez que era yo quien la follaba y facilitando mis maniobras, movió sus caderas mientras gemía de placer. </span></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="color: #333333; line-height: 115%;">-Me encanta!- berreó y de pie, apoyando sus brazos en la pared, se dejó tomar sin quejarse. </span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="color: #333333; line-height: 115%;">Desde el inicio , mi pene se encontró con su sexo encharcado y por eso no me costó que campeara libremente mientras ella se derretía a base de pollazos.</span></i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="color: #333333;">Olimpia, gritando en voz alta, se corrió cuando yo apenas acababa de empezar y desde ahí, encadenó un orgasmo tras otro mientras me imploraba que no parara. Asiendo sus pechos entre mis manos, forcé mi ritmo hasta que su vulva se convirtió en un frontón donde no dejaban de rebotar mis huevos.</span></i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="color: #333333;">-¡Dios mío!- aulló al sentir que cogiéndola en brazos, la llevaba hasta mi cama sin sacar de su interior mi extensión y ya totalmente entregada, se vio lanzada sobre las sábanas. Al caer sobre ella, mi pene se incrustó hasta el fondo de su vagina y lejos de revolverse, recibió con gozo mi trato diciendo: -¡Cógeme!-</span></i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="color: #333333;">No tuvo que insistir y pasando sus piernas a mi cuello, levanté su trasero y la seguí penetrando con más intensidad. Fue entonces cuando dominada por el cúmulo de sensaciones, se desplomó mientras su cuerpo, preso de la lujuria, se retorcía estremecido. Satisfecho por haberla llevado hasta esas cotas, me dejé llevar y derramando mi simiente en su interior, me corrí sonoramente. </span></i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="color: #333333;">Agotado, me tumbé a su lado y mientras descansaba, me fijé que la muchacha sonreía con los ojos cerrados. Su piel morena resaltaba contra la blancura de la mía y acariciando su melena llena de rizos, le dije de broma:</span></i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="color: #333333;">-A mi lado pareces mulata.</span></i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="color: #333333;">Siguiéndome la guasa, se mostró indignada y poniendo en su cara un gesto de asco, me dijo:</span></i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="color: #333333;">-Yo soy trigueña, eres tú el que parece enfermo.</span></i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="color: #333333;">Divertido, le di la vuelta y le solté un azote. Olimpia pegando un gritó, se volteó diciendo: </span></i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="color: #333333;">-Para eso son, ¡Pero se piden!</span></i></span></div>
<div style="background: white; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;">
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="color: #333333; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;">Su rostro no reflejaba enfado sino alegría y abrazándola, la besé temiendo  enamorarme de ella&#8230;</span></i></span></p>
</div>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="color: #333333;">La cena con mi supuesta hija:</span></b></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/365/43331397/43331397_026_176b.jpg" width="460" height="690" />Fue Lupe la que paró de golpe mis recuerdos, tocando a mi puerta:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Don Armando, son la nueve y cuarto. ¿No va a bajar a cenar?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora bajo- respondí terminándome de vestir.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al llegar al comedor, mi supuesta hija estaba ayudando a Ana a poner la mesa y desde la puerta, me quedé observándola. Lupe tenía el mismo cuerpo de su madre. Alta delgada y con un culo estupendo tenía todos los requisitos que exigía para que una mujer me resultara atractiva pero por algún motivo no podía verla como mujer sino como niña. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Puedo ser su padre”, me dije al comprobar que lejos de sentirme atraído por ella, era otro sentimiento el que me provocaba y tratando dar sentido a ello, comprendí que debía despejar mis dudas sobre su paternidad.</span></div>
<div style="background: white; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;">
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tratándome con un exquisito cariño, me pidió que me sentara mientras ella traía la cena. Al verla salir por la comida, nuevamente me puse a rememorar el día que conocí a su abuela….</span></p>
<div></div>
</div>
</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>… Llevaba saliendo con Olimpia un par de  meses, cuando me pidió que le acompañara ese fin de semana a la comunión de su prima. Aunque ya había asumido que esa cría me gustaba, me pareció fuera de lugar aparecer en ese festejo familiar.</i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>Tratando de escaquearme, le dije:</i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>-¿Sabe tu madre que estoy casado?</i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>Soltando una carcajada, me dijo que sí pero que no me preocupara porque para ella, yo solo era un buen amigo. Aún sabiendo que eso no se lo creía ni mi abogado, accedí al ver la ilusión que le hacía que su familia me conociera.</i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>“Sé que me voy a arrepentir”, pensé mientras aceptaba.</i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>El día de la fiesta, conseguí no ir a la iglesia pero no me quedó más remedio que ir a la casa de su tía Lupe a festejar a la chiquilla. Allí, Olimpia me esperaba en la puerta y nada más entrar me presentó a la hermana de su madre. Siendo la menor de las tres, Lupe era de mi edad. Bajita, con buen tipo, pero bajita, era la reproducción en pequeño de su sobrina.</i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>Desde el primer momento me acogió con cariño y me llevó a presentarme a su hermana, la madre de mi morena. Doña Cruz resultó ser una mujer tan alta como su hija a la que los años habían tratado mal. Con un marido en los estados Unidos y otros tres hijos, esa señora no era ninguna tonta y por eso en cuanto me la presentaron me llevó a una esquina y me dijo:</i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>-Solo le pido que sea bueno con Olimpia.</i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>Su tono serio me dejó claro que no se creía la versión que le había dado su hija sobre mí. Manteniendo una distancia, supe que a partir de ese día esa mujer aceptaba sin hacerle gracia que su niña fuera, lo que llaman en México, mi mantenida. En cambio sus dos tías maternas me trataron con simpatía llegando a bromear conmigo sobre si no me consideraba un poco viejo para la muchacha.</i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>-Le llevo ocho años, ¡Nada más!- me defendí.</i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>Entonces, sentándose sobre mis rodillas, Olimpia se entrometió en la conversación diciendo:</i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>-Armando, no te preocupes…¡Pareces mucho mayor!- y para recalcar sus palabras empezó a cantar una vieja canción de José José: </i></span></div>
<div style="background: white; text-align: center;" align="center"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Mentiras son todas mentiras<br />
<span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;">cosas que dice la gente, </span><br />
<span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;">decir que este amor es prohibido </span><br />
<span style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;">que tengo cuarenta y tu veinte”</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <i>La desfachatez que demostró, me hizo reír y olvidándome de la presencia de las dos hermanas de su madre, la besé. Devolviendo con pasión mi beso, me susurró al oído:</i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>-No decías que no querías que supieran que eres mi hombre.</i></span></div>
<div style="background: white; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;">
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>Al mirar a sus tías descubrí una complicidad que no desapareció durante los cuatro años que estuvimos juntos….</i></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <i><br />
</i><i><br />
</i></span></div>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">….Volví a la realidad cuando llegó con la cena. Luciendo la misma sonrisa de la que me enamoré y leyendo mis pensamientos, me dijo mientras servía la sopa:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mis tías le mandan saludos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo están pregunté?- realmente interesado, no en vano, esas dos mujeres habían sido siempre agradables conmigo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Como siempre, siguen compartiendo la casa de la Poniente 31. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Tampoco se han vuelto a casar?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No- respondió- Lupe sigue con el mismo tipo mientras Toñi salta de un impresentable a otro.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y tu abuela?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entornando sus ojos, me contestó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-En los Estados Unidos con mi abuelo y luchando contra su diabetes.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así de un modo agradable, me fue informando de la vida de su familia durante la cena. Habiendo acabado, me dijo que estaba cansada porque para ella era cerca de las cinco de la mañana y me pidió permiso para irse a dormir.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vete cariño- le dije.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando llegando a mi lado me pidió algo que me dejó helado. Medio avergonzada, me soltó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Don Armando, ¿puedo pedirle algo?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro- respondí.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Me podría dar un beso en la frente? ¡Quiero saber que se siente que un padre te dé así las buenas noches!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque no tenía la certeza de que fuera mi hija, no pude negarme y al dárselo, salió corriendo hacia su habitación con los ojos llenos de lágrimas. </span></div>
<div style="background: white; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;">
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez solo, la angustia de saber que si realmente yo era su progenitor era culpable de que no hubiese tenido una figura paterna me hizo casi llorar y yendo hasta el bar del salón, me puse un whisky con el que intenté ahogar mis penas. Pero lo único que consiguió fue que me pusiera a pensar en la increíble criatura que había sido su madre.</span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si desde un punto de vista moral nuestra relación era una bajeza, lo cierto es que mi añorada Olimpia consiguió que algo deshonesto se convirtiera en una bella historia. Desde un principio, comprendió su papel y no me recriminó que siguiera viviendo con la que entonces era mi mujer. Creyó erróneamente que el tiempo haría que no pudiera vivir sin ella y que entonces dejaría a mi esposa. </span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca llegamos a vivir juntos pero como por el aquel entonces, trabajaba de martes a jueves en el D.F., me pareció una buena solución que ella me acompañara todas las semanas. Los martes la recogía a las seis de la mañana en su casa y no la devolvía hasta el jueves en la noche, de forma que durante esos cuatro años, realmente fue mi segunda mujer intermitentemente. </span></div>
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sentado en el sofá, me puse a recordar la primera vez que la llevé al apartamento que la fábrica me tenía alquilado en Las Lomas….</span></p>
<div></div>
</div>
</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="color: #333333;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/365/43331397/43331397_031_09ae.jpg" width="460" height="690" />…Habíamos llegado a la capital ya tarde y por eso directamente nos fuimos a cenar a una taquería llamada  Iguanas Ranas que había al lado de la que a todos los efectos se convertiría en nuestro hogar.  Después de varias cervezas y algunos tacos, llegamos medio alegres a la puerta del piso y entonces bromeando, me pidió que la cogiera en brazos porque quería imaginarse que era mi mujer.</span></i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="color: #333333;">Olvidándome de lo que eso significaba la alcé y traspasé con ella el umbral del apartamento. En cuanto la bajé, no le di tiempo ni para respirar, y antes que pudiera echarse para atrás, me apoderé de sus labios mientras empezaba a desabrocharle el vestido. Como dos resortes, sus pechos saltaron fuera de su sujetador para ser besados por mí. Viendo que sus negras areolas me esperaban excitadas, di rápidamente cuenta de ellas.</span></i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="color: #333333;">Olimpia duras penas me bajó la cremallera liberando mi miembro de su prisión, gimiendo por la excitación. En cuanto tuvo mi sexo en sus manos, se arrodilló enfrente de mí y como si estuviera recibiendo una ofrenda sagrada, fue devorando lentamente en la boca toda su extensión, hasta que sus labios tocaron la base del mismo. Entonces le cogí de la melena forzándola a proseguir su mamada. Mi pene se acomodaba perfectamente a su garganta. La humedad de su boca y la calidez de su aliento hicieron maravillas. Mi agitación me obligó a sentarme en una silla, al sentir como las primeras trazas de placer recorrían mi cuerpo. </span></i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="color: #333333;">Con mis venas inflamadas por la pasión, sentí su lengua recorrer los pliegues de mi capullo. La excitación me fue dominando y ya sin recato alguno, separé mis piernas y agarrándole la cabeza, le introduje todo mi falo en su garganta.</span></i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="color: #333333;">La morena lo absorbió sin dificultad, y la sensación de ser prisionero en una cavidad tan estrecha hizo que explotara derramándome por su interior, mientras su dueña se retorcía buscando mi placer. Mi semen salió expulsado al ritmo de sus movimientos pero mi amante se lo tragó sin quejarse y sobre todo sin que al hacerlo disminuyera el compás de sus caricias, de forma que consiguió ordeñarme hasta la última gota, sin que al dejar de hacerlo quedara rastro de mi eyaculación.</span></i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="color: #333333;">Ya satisfecha  por haber conseguido cumplir sus dos caprichos, me llevó hasta la cama. Una vez me hube acomodado en el colchón, me pidió que me desnudara mientras ella iniciaba un sensual striptease ante mis ojos. Dejando caer una a una las prendas que cubrían su piel, Olimpia se fue quedando desnuda mientras, desde el colchón, yo la miraba. Por mucho que ya estuviera acostumbrado a su belleza, me excité y más cuando se tumbó junto a mí diciendo:</span></i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span style="color: #333333; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;">-Desde que te conocí, supe que era tuya- y p</span><span style="color: #333333; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;">egando su cuerpo, me besó mientras se restregaba buscando calmar la calentura que la dominaba. </span></i></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>Sin preguntarme, intentó introducir mi pene en su sexo pero separándola, le dije: </i></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>-Déjame a mí-.</i></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>Deseando que esa noche fuera algo especial, la coloqué frente a mí y olvidándome de su urgencia, la fui besando y mordiendo su cuello con lentitud. La increíble belleza de sus pechos se me antojó aún más perfecta al percatarme que sus pezones esperaban erectos mis mimos. Acercando mi lengua a ellos, jugué con los bordes de su areola antes de introducírmela en la boca. Satisfecho, escuché a la morena suspirar cuando sin importarme que fuera moral o no, mamé de sus tesoros. </i></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>No contento con ello, fui bajando por su cuerpo sin dejar de pellizcar sus pezones. La mujer al sentir que me aproximaba a su sexo, abrió sus piernas. Verla tan dispuesta, me maravilló y dejando un rastro húmedo, mi boca se entretuvo en la antesala de su pubis, mientras ella no dejaba de suspirar. Mi pene ya se encontraba a la máxima extensión cuando probé su flujo directamente de su sexo. </i></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>No me había apoderado de su clítoris cuando de su interior brotó un río ardiente de deseo. Llorando me informó que no podía más y que necesitaba ser tomada. Sonreí al oírla y haciendo caso omiso a sus ruegos, me dediqué a mordisquear su botón mientras mis dedos se introducían en su vulva. Como si hubiese dado el banderazo de salida, el cuerpo de Olimpia empezó a convulsionar al apreciar los primeros síntomas del orgasmo. Convencido que de esa primera noche iba a depender que esa mujer se rindiera a mí, busqué su placer con mi lengua y bebiendo su lujuria prologué su clímax mientras ella se retorcía entre mis brazos.</i></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>-¡Me vengo!-, sollozó al comprobar que se corría sin pausa dejando una húmeda mancha sobre las sabanas. </i></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>Durante un cuarto de hora, no solté mi presa. Yendo de un orgasmo a otro sin descansar, la morena se deshizo de todos sus tabúes y disfrutando por fin, cayó rendida a mis pies. Satisfecho me incorporé y besándola le pregunté si se arrepentía de ser mi amante:</i></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>-No-, me contestó con una sonrisa, -te amo.</i></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>Fue entonces cuando decidí formalizar nuestra unión, haciéndola por entero mía y pasando mi mano por su trasero, le di un azote mientras le pedía que se diese la vuelta. Incapaz de desobedecerme se tumbó boca abajo sin saber que era lo que quería hacerle. Fue entonces cuando separé sus nalgas para descubrir un esfínter rosado. Cogiendo con mi mano parte de su flujo, fui toqueteándolo ante su mirada alucinada. Se notaba que nunca había hecho uso de él y saber que iba a ser yo el primero, me terminó de calentar.</i></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>Dominada por la lujuria, Olimpia me dijo:</i></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>-Mi culito es de mi hombre.</i></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>Sin tenérselo que pedir, se puso a cuatro patas y abriendo sus dos cachetes, me demostró su disposición. Con mis dedos llenos de su flujo, acaricié su esfínter mientras ella esperaba expectante mis maniobras. Buscando que fuese placentera su primera vez, introduje un dedo en su interior.</i></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>-¡Que gusto!-, gimió al sentir horadado su agujero.</i></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>Me sorprendió comprobar lo relajada que estaba y por eso casi sin pausa. Metí el segundo sin dejar de moverlo. Poco a poco, se fue dilatando mientras ella no dejaba de declamar el placer que la invadía. Comprendiendo que estaba dispuesta, embadurné mi pene y posando mi glande en su entrada, le pregunté si estaba lista.  Durante unos segundos dudó, pero entonces echándose hacia atrás se fue empalando lentamente sin quejarse. La lentitud con la que se introdujo toda mi extensión en su interior, me permitió sentir cada una de las rugosidades de su ano al ser desvirgado por mi pene. Solo cuando sintió la base de mi sexo chocando con sus nalgas, me pidió que la dejara acostumbrarse a esa invasión. Haciendo tiempo, cogí sus pechos entre mis manos y pellizcando sus pezones, le pedí que se masturbara.</i></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>No hizo falta que se lo repitiera dos veces, bajando su mano, empezó a acariciar su entrepierna a la par que empezaba a moverse. Moviendo sus caderas y sin sacar el intruso de sus entrañas, la mujer fue incrementando sus movimientos hasta que ya completamente relajada, me pidió que empezara. Cuidadosamente en un principio fui sacando y metiendo mi pene de su interior mientras ella no paraba de tocarse el clítoris con sus dedos. Sus suspiros se fueron convirtiendo en gemidos y los gemidos en gritos de placer al sentir que incrementaba la velocidad de mis embestidas. Al cabo de unos minutos, mi presa totalmente entregada me pedía que   acrecentara el ritmo sin dejar de exteriorizar el goce que estaba experimentando.</i></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>Al percatarme que estaba completamente dilatada y que podía forzar mis estocadas, puse mis manos en sus hombros y atrayéndola hacía mí, la penetré sin contemplaciones. Completamente alucinada por el nuevo tipo de placer, chilló a sentir que se volvía a correr y soltando una carcajada, me pidió que no parara:</i></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>-¿Te gusta?-, le dije.</i></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>-Me  encanta-, contestó.</i></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>Su último orgasmo coincidió con el mío, tras lo cual, me desplomé a su lado. Exhaustos nos besamos. Sin dejar de acariciarme, Olimpia me dijo:</i></span></div>
<div style="background: white; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;">
<div style="background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border: none; padding: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>-Nunca he sido tan feliz….</i></span></div>
</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">Decido que no me voy a hacer las pruebas.</span></b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Esa noche dormí fatal. El recuerdo de lo mal que me había portado con Olimpia me martirizó  una y otra vez, impidiéndome conciliar el sueño. Su fantasma me visitó haciéndome rememorar la felicidad que sentí durante esos años en que ella me cuidaba. Aunque para todos incluido yo, Olimpia fuera mi amante, ella no se sentía así:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">¡Yo era su hombre y ella era mi mujer! Los papeles le venían sobrando ya que creía en mí. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">Por eso, cuando la traicioné fue tan duro para ella. Habiéndome dado sus mejores años, la dejé tirada como una colilla usada. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">La certeza de mi felonía me sacó de la cama de madrugada y me obligó a hacer un examen de conciencia. Durante horas, medité sobre mi actuación de forma que cuando Lupe se despertó, ya había tomado una decisión:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; line-height: 115%; font-size: 14pt;">¡Iba a reconocerla sin hacerme pruebas! Divorciado y sin hijos, mi amada Olimpia al morir me había dado un último regalo: ¡Su hija!</span></div>
<div></div>
<div style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/365/43331397/43331397_064_81f5.jpg" width="621" height="414" /></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
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		<title>Relato erótico: Mi prima, mi criada y yo somos una extraña familia (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 03 May 2026 12:26:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Hay un viejo dicho que dice: “La familia como el pescado al tercer día apesta” Aun estando casi siempre de acuerdo con esa frase, tengo que reconocer que en el caso de Marina no ocurrió así.&#160; Al contrario, lo que iba a ser una corta visita de diez días ya va para dos años y os juro que no tengo ganas que esa monada se vaya de casa.&#160; Antes de contaros el por qué no quiero que se vuelva al pueblo y por qué estoy encantado con que viva conmigo, permitirme que me presente. Me llamo Juan y soy el [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Hay un viejo dicho que dice:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“La familia como el pescado al tercer día apesta”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Aun estando casi siempre de acuerdo con esa frase, tengo que reconocer que en el caso de Marina no ocurrió así.&nbsp; Al contrario, lo que iba a ser una corta visita de diez días ya va para dos años y os juro que no tengo ganas que esa monada se vaya de casa.&nbsp; Antes de contaros el por qué no quiero que se vuelva al pueblo y por qué estoy encantado con que viva conmigo, permitirme que me presente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Me llamo Juan y soy el clásico desertor del arado que habiendo&nbsp; salido más avispado que el resto de los muchachos de mi aldea, hace más de quince años salí de allí para estudiar medicina en la capital.&nbsp; Todavía recuerdo el orgullo de mi viejo al irme a despedir a la estación de tren. Incapaz de mantener callada la satisfacción de que su primogénito fuera a ser universitario, obligó a toda la familia cercana a ir a decirme adiós.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Ese día entre la marabunta de familiares que se reunieron en ese andén, había una niña rubita de ocho años que al despedirse de mí, me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Cuando crezca, prométeme que podré ir a vivir contigo a Madrid.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Esa niña no era otra que Marina, mi prima hermana. Nunca supuse que esa promesa hecha a la hija de un tío paterno no solo la iba a tener que cumplir sino que encima sería lo mejor que me ocurriría jamás.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Durante años, lo único que hice fue estudiar y tras cursar la carrera, tuve la suerte de especializarme en cirugía estética. Habiendo trabajado duro, con treinta y tres&nbsp; años, tengo mi propia consulta y me vanaglorio de tener entre mis clientas a la élite de la capital. No solo me ocupo de los pechos y los culos de las mujeres más ricas de España sino que incluso he moldeado muchos de los escotes que lucen en la pantalla nuestras actrices.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Aunque no soy homosexual, sigo soltero porque conseguir novia, casarme y tener hijos no entró nunca dentro de mis planes. Si lo necesitaba contrataba una puta y si no siempre tenía a mano a alguna agradecida clienta que creyendo que necesitaba un retoque en su anatomía, no tuviera reparo en pagarme con carne mis servicios. Curiosamente cuando mi padre me llamó, pidiéndome de favor que aceptara que esa cría se quedara en casa, tenía mi faceta sexual cubierta gracias a Malena. Una nicaragüense culo perfecto que un buen día decidió que además de limpiar la casa, le apetecía satisfacer mis necesidades como hombre. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Todavía recuerdo que estaba tumbado en el salón, con la bragueta bajada y esa morena entre mis piernas&nbsp; cuando recibí la llamada de mi viejo.&nbsp; Mi criada al ver que contestaba al teléfono, paró su mamada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Tu sigue- le dije mientras respondía a mi padre, molesto por su interrupción.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Malena, sonrió y conociendo como conocía que me daba morbo que me hiciera una felación mientras seguía una conversación, no tuvo reparo en volverse a embutir mi miembro en su boca.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Dime Papá- contesté separando mis rodillas y presionando su cabeza para obligarla a comerse mi pene.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Mi anciano, ajeno que en esos momentos, la boca de mi criada se estaba apoderando de la virilidad de su hijo, empezó la conversación preguntándome como estaba. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">-Bien cansado, necesito relajarme- respondí<span style="color: #333333;"> irónicamente, al sentir que Malena abriendo su boca se introducía toda mi extensión en su interior y que con sus manos empezaba a masajear mis testículos.</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Para quien no lo haya probado, se lo recomiendo. Es muy erótico, estar al teléfono mientras una mujer se afana en hacerte una mamada de campeonato.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-Que sí, Papa. ¡Todo me va bien!- respondí ante su insistencia.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Fue entonces cuando me soltó que mi prima había aprobado enfermería y que como padrino que era de la cría le había ofrecido que se quedara en mi casa mientras hacía unas entrevistas de trabajo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-No fastidies- me quejé al percatarme que al menos durante su estancia mi criada no podría darme lo que tanto me gustaba.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Mi padre ni siquiera me dio opción a negarme y tras informarme que me traería personalmente a la chavala, se despidió de mí, colgando.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">“Puta madre”, pensé y olvidándome de que al día siguiente tendría la presencia paterna en casa, me concentré en Malena.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">La nicaragüense, ajena a lo que había pasado, seguía a lo suyo. Con la maestría que me tenía acostumbrado, devoraba mi extensión mientras se masturbaba con sus dedos. Habiendo cortado la comunicación,&nbsp; me acomodé en el sofá para disfrutar plenamente de sus caricias. Pero mi chacha, malinterpretó mi deseos y soltando mi pene, se sentó a horcajadas sobre mí, empalándose lentamente.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Fue tanta su lentitud al hacerlo, que pude percatarme de cómo mi extensión iba rozando y superando cada uno de sus pliegues. Su cueva me recibió empapada, pero deliciosamente estrecha, de manera que sus músculos envolvieron mi tallo, presionándolo. No cejó hasta que la cabeza de mi glande tropezó con la pared de su vagina y mis huevos acariciaban su trasero, entonces y solo entonces se empezó a mover lentamente sobre mí, y llevando mis manos a sus pechos me pidió por gestos que los estrujara.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-Mi latina esta bruta- dije mientras le acariciaba el trasero.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-Sí, patrón. Me urge sentirme suya.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">No me hice de rogar, y apoderándome de sus pezones, los empecé a pellizcar entre mis dedos. Gimió al sentir que los estiraba llevarlos a mi boca. Y &nbsp;ya convertida en la prodigiosa amante que conocía, gritó al notar a mi lengua jugueteando con su areola. La niña tímida que conocí cuando llegó a España hacía mucho que había desaparecido totalmente pero aun así me sorprendió por lo urgida que estaba de ser tomada. Completamente caliente, restregó su cuerpo contra el mío, intentando contagiarme de su lujuria.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">No os podéis imaginar cómo se anegó su cueva cuando con mis dientes mordí sus pechos y con mis manos me afiancé en su trasero. Hecha una energúmena chilló:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-Fólleme duro-</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Fue entonces cuando me di cuenta que no iba a poder aguantar mucho más, y apoyando mis manos en sus hombros forcé mi penetración, mientras me licuaba en su interior. En intensas erupciones, mi pene se vació en su cueva, consiguiendo que mi criada se corriera a la vez, de forma que juntos cabalgamos hacia el clímax. Cansados y agotados permanecimos unidos durante el tiempo que usamos para recuperarnos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Ya respuesta, se levantó y acomodándose el uniforme, me preguntó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-¿Desea algo más el señor?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Satisfecho de que no olvidara que era mi empleada, contesté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-Sí, prepara dos habitaciones para mañana. Y esta noche, quiero que duermas conmigo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Ni siquiera preguntó quién venía y despidiéndose de mí, fue a preparar los dos cuartos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><b><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Mi criada se muestra como una mujer enamorada.</span></b></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fwww.subirporno.com%2Ffiles%2Fgaleria%2F0773717ebcc38123d5c85e7c95045b8d%2Fimagen12.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fwww.subirporno.com%2Ffiles%2Fgaleria%2F0773717ebcc38123d5c85e7c95045b8d%2Fimagen12.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Esa noche, tal y como había ordenado, mi criada durmió conmigo. Como no era habitual, la mujer decidió que no me arrepintiera y por eso se comportó como una autentica zorra, satisfaciendo todas y cada una de mis apetencias. Reconozco que como amante, esa hembra no tenía igual. Lo mismo le daba que la tomara al modo tradicional o que inventara una nueva postura. Siempre estaba dispuesta y lo mejor de todo es que la muy puta disfrutaba con ello. Aun así, a la mañana siguiente me desperté temprano y previendo que estaría dos semanas sin follármela, decidí despertarla.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Totalmente dormida, no se percató de que la observaba mientras descansaba. Su belleza morena se realzaba sobre el blanco de las sábanas. Me encantaba valorar sus largas piernas. Perfectamente contorneadas eran un mero anticipo de su cuerpo. Sus caderas, su vientre liso, y sus pequeños pechos eran de revista. Las largas horas de trabajo duro y su herencia genética, le habían dotado de un atractivo más allá de lo imaginable.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Pero lo que realmente me tenía subyugado, era la manera con la que se entregaba follando. La primera noche en la que se lo pedí, se lanzó a mis brazos, sin saber si iba ser solo en esa ocasión o si por el contrario, repetiría más veces. Como quería estar conmigo, no se lo pensó dos veces. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Ahora, la tenía a escasos centímetros y estaba desnuda. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Sabiendo que no se iba a oponer, empecé a acariciarla. Su trasero, duro y respingón, era suave al tacto. La noche anterior había hecho uso de él, desflorándolo con brutalidad pero ahora me apetecía ternura.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Pegándome a su espalda, le acaricié el estómago, Malena era una mujer delgada, pero excitante. Subiendo por su dorso me encontré con el inicio de sus pechos, la gracia de sus curvas tenían en sus senos la máxima expresión. La gravedad tardaría todavía años en afectarles, seguían siendo los de una adolescente. Al pasar la palma de mi mano por sus pezones, tocándolos levemente, escuché un jadeo, lo que me hizo saber que estaba despierta.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Mi criada, que se había mantenido callada todo ese rato, presionó sus nalgas contra mi miembro, descubriendo que estaba listo para que ella lo usase. No dudé en alojarlo entre sus piernas, sin meterlo. Moviendo sus caderas con una lentitud exasperante, expresó sus intenciones, era como si me gritase: -Le deseo-.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Bajando un mano a su sexo, me lo encontré mojado. Todavía no me había acostumbrado a la facilidad con la esa zorrita se excitaba y quizás por eso me sorprendió, que levantando levemente una pierna, se incrustara mi extensión en su interior.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">La calidez de su cueva me recibió sin violencia, poco a poco, de forma que pude experimentar como centímetro a centímetro mi piel iba rozando con sus pliegues hasta que por fin hubo sido totalmente devorado por ella. Cogiendo un pezón entre mis dedos, lo apreté como si buscara sacar leche de su seno. Ella al notarlo, creyó ver en ello el banderazo de salida, y acelerando sus movimientos, buscó mi placer.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Su vagina, ya parcialmente anegada, presionaba mi pene, cada vez que Malena forzaba la penetración con sus caderas. Separando su pelo, besé su cuello y susurrándole le dije:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-¿Cómo ha amanecido mi querida criada?-</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fwww.subirporno.com%2Ffiles%2Fgaleria%2F0773717ebcc38123d5c85e7c95045b8d%2Fimagen23.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fwww.subirporno.com%2Ffiles%2Fgaleria%2F0773717ebcc38123d5c85e7c95045b8d%2Fimagen23.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Mis palabras fueron el acicate que necesitaba, convirtiendo sus jadeos en gemidos de placer y si de su garganta emergió su aceptación, de su pubis manó su placer en oleadas sobre la sábana. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-Tómeme Patrón- chilló al notar que se corría.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-Tranquila, pequeña-, le contesté dándole la vuelta.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Malena me besó, forzando mi boca con su lengua. Juguetonamente, le castigué su osadía, mordiéndosela, mientras que con mis manos me apoderaba de su culo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-Eres una putita, ¿lo sabías?-</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-Sí- me contestó sonriendo, y sin esperar mi orden se sentó a horcajadas sobre mí, empalándose.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Chilló al notar que la cabeza de mi glande chocaba con la pared de su vagina y sensualmente llevó sus manos a sus pechos </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-Patroncito, ¿Quién viene hoy?- preguntó mientras disfrutaba de mi pene.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-Mi padre y una prima-, contesté acelerando mis incursiones.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-¿Cuánto tiempo se van a quedar?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-No lo sé – respondí.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Como si supiese que iba a tardar en volver a sentir mi piel,&nbsp; su cuerpo empezó a agitarse como si de una coctelera se tratase, licuándose sobre mis piernas. Con la respiración entrecortada, me rogó que aunque tuviera visita no me olvidara de ella, tras lo cual se corrió sonoramente,</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Su petición me pareció absurda y dejándola tirada en la cama, me levanté a duchar. Bajo el grifo de la ducha, medité sobre si esa muchacha y bastante mosqueado, decidí que debía mantener las distancias. Al salir, me encontré a la mujer preparada para secarme.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-¿Qué haces?- pregunté</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-Servirle como siempre hago-</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">&nbsp;Su sumisión era algo habitual &nbsp;pero aún así, ese día descubrí que había cariño y sabiendo que debía tomar una decisión al respecto, levantado los brazos dejé que lo hiciera.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-Sé que le ha enfadado lo que le he dicho-, casi llorando me soltó mientras me secaba- Usted no se preocupe por mí, cuando se canse de su criada, dígamelo y me iré.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Incapaz de sostener mi mirada, fue recorriendo mi cuerpo con sus manos. Olvidándose de sus temores, bebió de las gotas que poblaban mi piel, antes de secarme cuidadosamente con la toalla. Sin que ella hablara ni yo le dijera la razón de mi enfado, comprendió que se había pasado y tratando de que la perdonara, pegó su cuerpo a mis pies.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Sin que yo se lo pidiera empezó a besarme en los pies, deseando complacerme. La humedad de su lengua, recorriendo mis piernas fue suficiente para excitarme, de manera que al llegar a mis muslos, mi pene ya se alzaba orgulloso de sus caricias. Para aquel entonces estaba convencida de que su misión en esta vida era servirme y dejándose por acercó su boca a mi sexo con la intención de devorarlo. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">No le prohibí hacerlo al fin y al cabo ella llevaba siendo mi porno-chacha durante mucho tiempo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Sus labios se abrieron besándome la circunferencia de mi glande, antes de introducírselo. De pie en mitad del baño, vi como paulatinamente mi miembro desaparecía en su interior. &nbsp;Aceptando pero sobre todo deseando su mamada, cerré mis ojos para abstraerme en lo que estaba mi cuerpo experimentando. El cúmulo de sensaciones que llevaba acumuladas hizo que la espera fuese corta y cuando ya creía que no iba a aguantar más, se lo dije. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Mi criada recibió mi aviso con alborozo y aumentando la velocidad de su boca,&nbsp; buscó mi placer con más ahínco hasta que consiguió que explosionando brutalmente, descargara el semen acumulado. Satisfecha, se levantó del suelo y mientras salía del baño, se giró y me dijo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-Patrón, soy suya- e imprimiendo una dulce sensualidad a sus palabras, me confirmó lo dicho al soltarme: -Si usted me lo manda, me entregaría a otra mujer solo por el placer de obedecerle.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Juro que estuve a punto de correr tras ella, porque esa confesión consiguió de por sí el levantar mi alicaído miembro pero sabiendo que mi padre no tardaría en llegar,&nbsp; consideré más prudente el vestirme.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><b><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';"><br />
Marina resulta ser una hembra de bandera.</span></b><b></b></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">&nbsp;Eran poco más de la once cuando mi padre hizo su aparición, supe que era él desde el momento que tocó con su inconfundible existencia el timbre de entrada a mi chalet. Dejando a un lado los reparos que sentía porque traía consigo a mi prima, salí a saludarle con el cariño y el respeto que se merece. Mi viejo era, es y será mi viejo y por ello nunca sería capaz de faltarle al respeto. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Aun así al salir al jardín, no pude saludarle cuando bajó de su coche porque mis ojos se quedaron prendados de la impresionante joven que le acompañaba. Os juro que si alguien me hubiera dicho que la rubita de largas trenzas se había convertido en una diosa, nunca lo hubiese creído. Marina era impresionante. Bellísima de cara, el resto de su cuerpo no tenía nada que envidiarle.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Reconozco que me quedé sin habla al admirar esos dos increíbles pitones que se escondían bajo el top que mi primita lucía ese día.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Joder con la niña- exclamé involuntariamente en voz alta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Mi padre sonrió al ver mi reacción y no creyendo que se escondía nada obsceno, me contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Verdad que esta guapa? Nuestra Marina es ahora una mujercita monísima.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“¿Mujercita?&nbsp; ¡Mis huevos!”, lo que tenía enfrente era un pedazo de hembra de esos que solo crees que existen en las revistas.&nbsp; La susodicha debía de estar acostumbrada a provocar ese tipo de reacción en los hombres porque sin cortarse un pelo, se acercó a mí y pegándose más de lo que era moralmente&nbsp; asumible entre primos, besó mi mejilla y sonriendo, respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Tú tampoco estás mal, primo. Pensaba que estarías ya viejo pero veo que te conservas estupendamente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">El descaro que escondían sus palabras no me pasó inadvertido y tratando de que mi padre no notara mi embarazo, le pedí amablemente que pasaran dentro. Del brazo de su tío, mi prima entró delante, dejándome disfrutar de la visión de su pandero.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“¡Menudo culo!”, pensé al admirar esas dos nalgas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Se notaba a la legua que esa joven dedicó durante los años que no la veía muchas horas a hacer ejercicio porque como médico sabía que esas dos maravillas no solo eran producto de los genes sino que su dueña&nbsp; las había moldeado de esa forma tan impresionante por medio del deporte.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Su belleza tampoco pasó desapercibida a mi criada, la cual no pudo evitar mirarla con envidia. Me alegró descubrir que en su mirada no había atisbo de celos pero asumiendo que eso se debía a que no consideraba rival a Marina por ser mi prima hermana, nunca pensé que también se había sentido atraída por ese pibón.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Nada más entrar y viendo que tenía una piscina en el chalet, la chavala me preguntó si podía darse un chapuzón.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Por supuesto- respondí y viendo que hacía calor, pregunté a mi viejo si le apetecía una cerveza.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Te acompaño- me respondió- tengo que hablar contigo de una cosa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">El gesto serio con el que me lo dijo, me reveló que le preocupaba algo y por eso, dejé que me acompañara a la cocina.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Tú dirás- dije nada más darle el botellín recién abierto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Mi padre tomó un buen sorbo antes de empezar:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Juan, no he sido completamente sincero contigo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-No te entiendo- respondí completamente extrañado de sus palabras.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-La razón por la que mi hermano quiere que Marina consiga trabajo en Madrid, es separarla de las malas compañías con la que anda en el pueblo….</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Su novio es un golfo- &nbsp;respondí cortando a mi viejo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Peor…- al ver que necesitaba dar otro trago a su cerveza asumí que era grave- en el pueblo se rumorea que se anda acostando con dos hermanos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-No jodas papá. Eres un hipócrita, tú mismo te vanaglorias que en tus tiempos mozos andabas con las dos panaderas y nunca te has arrepentido- respondí tratando de quitar hierro al asunto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Me he explicado mal- reconoció antes de proseguir- lo que se dice en el pueblo es que Marina es la novia de Pepe “el grillo” y de su hermana.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Reconozco que eso no me lo esperaba, pero la que realmente se sorprendió fue Malena que, de la impresión, dejó caer la bandeja que llevaba.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Habladurías- respondí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Mi viejo, con la típica pose de padre preocupado, me contestó:</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fwww.subirporno.com%2Ffiles%2Fgaleria%2F0773717ebcc38123d5c85e7c95045b8d%2Fimagen02.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fwww.subirporno.com%2Ffiles%2Fgaleria%2F0773717ebcc38123d5c85e7c95045b8d%2Fimagen02.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Confío en ti. Marina es mi ahijada y la deposito en tus manos para que no vaya por el mal camino.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Como no podía ser de otra forma, le estaba prometiendo que me ocuparía de ello cuando de improviso, mi primita hizo su aparición en la cocina. Hasta mi pobre viejo se la quedó mirando con ojos nada filiales al verla aparecer ataviada únicamente con un escueto traje de baño que más que esconder no hacía más que realzar los dones que la naturaleza le había dado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Niña,&nbsp; ¡Tapate!- le soltó el anciano en cuanto se hubo repuesto de la impresión.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La muchacha comportándose como una cría malcriada, se le abrazó diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Tío, ¡No seas anticuado!- tras lo cual me pidió una coca-cola.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Mi criada sacó una de la nevera y se la dio. Nada más abrirla, la puñetera niña meneando su espectacular culo, desapareció rumbo a la piscina. No sé si fue el corte de que me hubiese dado cuenta de cómo la miraba o que en realidad tenía prisa, pero lo cierto es que al cabo de cinco minutos y por mucho que intenté que se quedara a comer, mi viejo hizo mutis por el foro y volvió a la comodidad de su pueblo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al verlo partir, me quedé pensando en que tanto él como su hermano se habían desembarazado del problema del modo más sencillo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“¡Encasquetándomelo a mí!”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">El colmo fue que al entrar a mi casa, descubrí que Malena no podía dejar de mirarla a través de la ventana. Os reconozco que me dio morbo descubrir a mi criada espiando a mi prima mientras esta se echaba crema en el pecho. Sin hacer ruido, me acerqué a ella por detrás y cogiéndola desprevenida, le bajé las bragas mientras me bajaba la bragueta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Qué hace patrón? ¡Nos puede ver!- se quejó sin hacer ningún intento de separarse.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">El morbo de tirármela contra la encimera de la cocina mientras Marina se esparcía el bronceador por las tetas era demasiado tentador y separándole las piernas, la penetré de un solo empujón.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Es usted un malvado- me dijo encantada e intentando provocarme aún más me soltó: -¿Ha visto que bonitos meloncitos tiene su prima?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Nada como los tuyos- respondí incrementando la velocidad de mi ataque pero lo cierto es que yo tampoco pude dejar de admirar el modo tan sensual con el que esa cría se estaba untando de aceite.</span></div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">De esa forma fue la primera pero no la última vez que tomé a mi criada mientras mi mente soñaba con que era la hija de mi tío la que recibía en su seno mis acometidas.&nbsp; Y tal como no tardó en confirmarme la propia Malena, esa mañana ella descubrió que una mujer le podía resultar sexualmente atractiva.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
</div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Marina resultó aún más puta de lo que me temía:</span></b></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Sobre las una de la tarde, era tanto el calor que hacía en Madrid que decidí darme un chapuzón en la piscina, aunque ello supusiera tener que hablar con mi prima. Contra toda lógica, me daba miedo enfrentarme a ella.&nbsp; </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Al salir al jardín, Marina seguía tomando el sol. La música de sus cascos evitó que se percatara de mi presencia hasta pasados unos minutos. Colocándome en la otra tumbona, aproveché que tenía los ojos cerrados para darla un buen repaso. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">“Joder, ¡Qué buena está!” me dije tras valorarla.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Y es que en realidad mi prima era un monumento. Sin un gramo de celulitis, su cuerpo era el sumun de la perfección. No tenía nada fuera de sus sitios. Si&nbsp; la primera vez que la ví me quedé impresionado con sus pechos, ahora que estaba tumbada boca abajo tuve que reconocer que su trasero era aún mejor. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">“¡Tiene culo de negra!” pensé al observar la curvatura de sus nalgas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Se notaba a la legua que tenía un culo duro. Juro que intenté separar mi mirada pero me resultó imposible porque esa niña llevaba un tanga tan estrecho que desparecía entre sus dos cachetes. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">“¡Es una pena que sea mi prima”, maldije entre dientes mientras mi pene empezaba a reaccionar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif';">Un tanto cortado, comprendí que si seguía observándola no tardaría en excitarme por lo que me tiré a la piscina para intentar calmarme.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fwww.subirporno.com%2Ffiles%2Fgaleria%2F0773717ebcc38123d5c85e7c95045b8d%2Fimagen03.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fwww.subirporno.com%2Ffiles%2Fgaleria%2F0773717ebcc38123d5c85e7c95045b8d%2Fimagen03.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">El agua helada aminoró mi calentura y ya más tranquilo, empecé a hacer una serie de largos. Estaba a punto de salir del agua cuando la vi levantarse de la tumbona, con sus pechos al aire. Alucinado por su top-less, me quedé observando como sus pechos se bamboleaban al caminar. Eran tal y como me había imaginado al verlos esa mañana, enormes pero duros y con unos pezones rosados que invitaban a ser mordidos. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Marina al darse cuenta que la miraba, me saludó y sin corte alguno, mientras se daba un ragaderazo en la ducha del jardín, me preguntó que íbamos a comer.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-No tengo ni idea. Es Malena quien se ocupa de ello- contesté perplejo al observar el modo tan sensual con el que esa cría se mojaba los pechos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">Sabiéndose admirada, la jodida niña incrementó el morbo que sentía, diciéndome:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-Es que últimamente, he engordado y no quiero parecer una foca.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif';">-No digas tonterías- respondí- estás delgada</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">¡Y tanto que lo estaba!. Su cuerpo era el de una modelo. Su cara era de por si guapa pero si a eso le sumábamos su breve cintura, su culo en forma de corazón y ese estomago plano, la muchacha era de una belleza sin igual. Satisfecha por mi respuesta, la muy puta insistió mientras se quitaba con las manos el bronceador de su trasero:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿No crees que tengo un culo muy gordo?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Comprendí por su tono que estaba jugando conmigo e intentando no seguirle el juego respondí:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Eso depende de los gustos. ¿Tu novio que opina?</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Descojonada, me contestó:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-No tengo novio. Soy demasiado joven para atarme a una sola persona.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Tras lo cual se envolvió en una toalla y despidiéndose de mí, entró en la casa. Viéndola partir, me quedé mirando el bamboleo de sus caderas y pensé:</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“¡Esta niña es un peligro!”.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Con la imagen de Marina impresa en mi mente, reinicié los largos intentando que el ejercicio hiciera que me olvidara de ella. Pero resultó en vano, porque al cabo de media hora, salí de la piscina aún excitado. Mi cerebro seguía intentando buscarle sentido a su última frase. Cuando le pregunté por su novio, la cría no solo había dicho que no le bastaba con uno sino que había usado el término persona en vez de hombre, por lo que supuse que a lo mejor las habladurías del pueblo tenían razón y esa puñetera chavala era bisexual.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mis dudas se acrecentaron al entrar en el chalet. Desde el salón, escuché sus risas. Al acercarme a la cocina, descubrí a mi prima charlando amigablemente con Malena y viendo su postura, no tuve que ser un genio para darme cuenta de que estaba tonteando con mi criada. Comportándome como un voyeur, las espié desde la puerta y por eso no tardé en comprender que sus lisonjas estaban empezando a afectar a mi empleada. Por la forma en que la nicaragüense la miraba, supe que estaba excitada.</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“¡Será puta!”, exclamé mentalmente un tanto celoso, “Acaba de llegar y ya le está tirando los tejos”.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fwww.subirporno.com%2Ffiles%2Fgaleria%2F0773717ebcc38123d5c85e7c95045b8d%2Fimagen04.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fwww.subirporno.com%2Ffiles%2Fgaleria%2F0773717ebcc38123d5c85e7c95045b8d%2Fimagen04.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Cabreado con Marina, me retiré sin hacer ruido pero al llegar a mi habitación, me tumbé en la cama y rememorando tanto la visión de su cuerpo casi desnudo como que estuviera flirteando con mi chacha, hizo que me volviera a excitar y dejándome llevar por la lujuria, me masturbé pensando en cómo sería compartir con ella a mi criada. </span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt;">Excitado, cerré los ojos y&nbsp; me dediqué a relajar mi inhiesto miembro. Dejándome&nbsp; llevar por la fantasía, visualicé como sería ponerla. Me imaginé a mi criada entrando en mi habitación y suplicando que le hiciera el amor. En mi mente, la tumbé en la cama y le ordené que se hiciera cargo de mi pene. Malena no se hizo de rogar y acercando su boca, me empezó a dar una mamada. Me vi penetrándola, haciéndola chillar de placer mientras me pedía más. En mi mente, mi prima,&nbsp; alertada por los gritos,&nbsp; entraba en mi cuarto. Al vernos disfrutando, se excitó y retirando a la morena de mí, hizo explotar mi sexo en el interior de su boca. Ya tranquilo,&nbsp; observé la mancha de mi semen. “¡Qué desperdicio!”, me dije y fijándome en el reloj, supe que ya era la hora de vestirme para la comida.</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Durante la comida, Marina me pregunta por Malena.</span></b></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al bajar al comedor, la comida estaba preparada. Sin esperar a que me llamaran, me senté en la mesa. Mi querida prima, viéndome ya sentado, se sentó a mi lado. Os juro que casi me atraganto con el vino al verla entrar. La rubia venía vestida con una camisa transparente que dejaba entrever con claridad la perfección de sus pechos. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“¡Qué par de tetas!”, me dije al recorrer con mi mirada su dorso.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Marina, que supo en seguida de mi admiración nada filial, se ruborizó al sentir la caricia de mis ojos pero al cabo de unos segundos, se repuso y sin darle importancia, comenzó a interrogarme por mi vida. Con insistencia, me preguntó si tenía novia o pareja. Al contestarle que no, con todo el descaro del mundo,&nbsp; dijo en tono serio:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Juan, ¡No te creo! Un hombre como tú debe de tener algo escondido- y coincidiendo con la llegada de mi criada con la comida, me soltó: -Estoy segura de que tienes una mujer a la que te tiras.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La pobre de Malena, al oírla, se puso nerviosa y sin querer derramó un poco de sopa sobre el mantel. Mi prima se la quedó mirando divertida pero no dijo nada. Con gesto interesado, observó el nerviosismo de mi empleada y esperó a que desapareciera por la puerta de la cocina para decirme muerta de risa:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¡Te andas follando a la criada!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Cabreado por que se metiera en mi vida, contesté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Si lo hago, no es de tu incumbencia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Soltando una carcajada, insistió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-No me extraña que te la tires. ¡Está muy buena!- y tras beber de su vaso, me dijo: -En fin, es una pena. ¡Ya le había echado yo el ojo!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Su descaro me hizo preguntarle, si era lesbiana. Mi prima me miró extrañada y como si fuera algo normal, me respondió que no pero que, aunque le gustaban los hombres, si se encontraba con una mujer atractiva no le importaba darse un buen revolcón con ella.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Juro que no fue premeditado pero imaginarme a esa dos retozando entre ellas, fue algo muy tentador y sin prever las consecuencias, respondí:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Cómo te has imaginado, Malena es por entero mía pero no soy celoso. Si quieres que hable con ella y la convenza, dímelo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Por su cara de sorpresa, comprendí que había estado jugando conmigo y que no se esperaba una propuesta, semejante. Ruborizada, durante unos instantes se quedó callada y tras pensarlo un momento, me preguntó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿No te importaría?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al ver tras la tela de su blusa, los bultos de sus pezones erectos comprendí que la idea de tirarse a esa morena la había excitado y como no podía echarme atrás, le prometí que esa noche se la mandaría a su cama.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Y tú qué harás?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Escandalizado por la insinuación, contesté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Estaré en mi cuarto, no te olvides que somos familia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Fue entonces cuando poniendo cara de puta, me espetó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Juan, en el pueblo se dice: ¡A la prima se le arrima y si es prima hermana con más ganas!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Reconozco que estuve a punto de aceptar su más que clara invitación pero temiendo que fuese solo una broma, cambié de tema y le pregunté por las entrevistas de trabajo que tendría la semana siguiente. Nuevamente, me sorprendió la cría al decirme que no tenía ninguna y que su tío, es decir mi padre, le había asegurado que ¡Yo le daría un puesto en mi clínica!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Juro que de tener en frente a mi viejo, le hubiese montado una bronca, pero en vez de ello, me tuve que morder un huevo mientras le confirmaba que trabajaría conmigo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-No sabes lo feliz que me haces. Desde niña, he soñado con estar contigo- me contestó y levantándose de la mesa, me dio un beso en la mejilla mientras pegaba su cuerpo al mío.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Tras unos segundos, donde sus senos se clavaron contra mi pecho, la separé de mí al comprender que mi pene me estaba traicionando y que bajo mi pantalón, se había puesto duro. Mi erección no le pasó desapercibida y echando una ojada a mi entrepierna, se la quedó mirando pero no dijo nada. Avergonzado, me tapé con una servilleta el enorme bulto mientras mi primita sonreía al saber que no soportaría otro ataque por su parte.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Todo se precipita</span></b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fwww.subirporno.com%2Ffiles%2Fgaleria%2F0773717ebcc38123d5c85e7c95045b8d%2Fimagen10.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fwww.subirporno.com%2Ffiles%2Fgaleria%2F0773717ebcc38123d5c85e7c95045b8d%2Fimagen10.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Nada más terminar de comer, Marina me dijo que estaba cansada y despidiéndose de mí, se fue a echar una siesta. Su ausencia me permitió coger por banda a Malena y contarle lo que habíamos hablado entre nosotros. Confieso que cuando empecé a explicarle que mi prima la deseaba, no las tenía todas conmigo porque de cierta manera, no sabía cómo iba a reaccionar mi empleada-amante. Si había pensado que se iba a enfadar, me equivoqué porque claramente excitada, me respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Si usted me lo pide, lo haré.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al escuchar su respuesta, comprendí que para esa mujer mis deseos eran órdenes y que al igual que nunca se había negado a cumplir mis otros caprichos, se entregaría a mi prima gustosa. Tanteando los&nbsp; límites de su entrega y mientras le acariciaba un pezón por encima de su uniforme, le solté como si nada:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Por cierto Malena, he pensado que ya es hora de tener un hijo. ¿Te gustaría que te preñara aun sabiendo que al nacer sería solo mío?</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Su reacción me dejó pálido: echándose a llorar, me informó que era estéril pero al cabo de unos segundos, reponiéndose y entre lágrimas me respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Ser la madre de su hijo me haría la mujer más feliz del mundo, pero ya que no puedo: ¿Quiere que le ayude a embarazar a su prima? </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">El solo imaginarme a esa monada con su vientre germinado por mí, me excitó de sobre manera y sin medir las futuras complicaciones, contesté subyugado por esa idea:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Sí ¡Quiero!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La nicaragüense me confirmó su disposición diciendo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Déjemelo a mí –y con un gesto convencido, me pidió que saliera a dar una vuelta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Sin saber cómo iba a cumplir mi peculiar orden pero sobre todo sin estar seguro de que eso fuera exactamente mis deseos, salí de la casa sin rumbo fijo. No tenía ninguna duda de que Marina caería en brazos de mi criada, pero lo que no sabía era si realmente deseaba compartir mi amante con ella. Por primera vez, me di cuenta de que aunque hasta ese momento no lo supiera:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“¡Estaba enamorado de la criada!”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La certeza de mis sentimientos me golpeó con fuerza en el rostro y dando un volantazo, decidí volver a mi chalet a evitar que Malena hiciera honor a su palabra. Desgraciadamente, estaba lejos cuando tomé esa decisión y por eso cuando llegué a la casa, no la encontré en la cocina. Temiéndome lo peor, subí las escaleras. Desde el pasillo que llevaba a la habitación de invitados, escuché unos gemidos.&nbsp; Reconozco que se me cayó el alma a los suelos al oírlos y comportándome como un mirón, abrí la puerta del cuarto donde se iba a quedar mi prima.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Intrigado por los jadeos que llegaban a mis oídos, sigilosamente, descubrí una escena que me dejó de piedra. Sobre la cama, mi criada estaba totalmente desnuda mientras Marina, agachada a sus pies, le estaba comiendo con pasión su sexo. Con autentico dolor, no pude retirar la vista de esas dos mujeres haciendo el amor. La morena con la cabeza echada hacia atrás disfrutaba de las caricias de mi familiar mientras con sus dedos no dejaba de pellizcarse los pechos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Era alucinante ser coparticipe involuntario de tanto placer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Incapaz de dejar de mirarlas mi miembro despertó de su letargo e irguiéndose, me pidió que le hiciera caso.&nbsp; Nunca he sido un voyeur pero reconozco que ver a mi prima disfrutando del coño de Malena era algo que pensé que jamás iba a volver a tener la oportunidad de ver y asiéndolo con mi mano, empecé a masturbarme.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Llevaban&nbsp; tiempo haciéndolo porque mi criada no tardó en retorcerse gritando mientras se corría en la boca de su nueva amante. Pensé que con su orgasmo&nbsp; había terminado el espectáculo, pero me llevé una extraña &nbsp;sorpresa al ver como cambiaban de postura y Marina se ponía a cuatro patas, para facilitar que las caricias de la otra mujer. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Fue entonces cuando me percaté de que estaba totalmente depilada.&nbsp; Completamente dominado por la lujuria, disfruté del modo en que le separó las nalgas. Su recién estrenada pareja sacando su lengua se entretuvo relajando los músculos del esfínter. Mi primita tuvo que morderse los labios para no gritar al sentir que su ano era violado por los dedos de la mujer. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Si aquello ya era de por sí impactante, más aún fue ver que mi empleada se levantaba y cogía del cajón un tremendo falo con sus manos, para acto seguido surrarle al oído unas dulces palabras mientras&nbsp; se lo acercaba y colocando la punta del consolador en&nbsp; su culo &nbsp;de un solo golpe se lo introdujo por completo en su interior. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Marina gritó al sentir que se desgarraba por dentro, pero no intentó liberarse del castigo, sino que meneando sus caderas buscó amoldarse al instrumento antes de empezar a moverse como posesa. Mi criada esperó que se acomodase antes de darle una fuerte nalgada en el trasero. Fue el estímulo que mi prima necesitaba para lanzarse en un galope desbocado. Los gemidos de placer de la rubia coincidieron con mi orgasmo y retirándome sin hacer ruido, me fui hecho polvo a mi habitación.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">“Hay que joderse”, pensé jodido:”¡Ha tenido que venir esa puta para que me diese cuenta de la joya que tenía en casa!”.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fwww.subirporno.com%2Ffiles%2Fgaleria%2F0773717ebcc38123d5c85e7c95045b8d%2Fimagen14.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fwww.subirporno.com%2Ffiles%2Fgaleria%2F0773717ebcc38123d5c85e7c95045b8d%2Fimagen14.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="426" height="640" border="0"></a></div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Nuevamente Malena me sorprende.</span></b></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Estaba en el salón poniendo un whisky, cuando entraron las muchachas. Venían calladas &nbsp;y viendo el rubor en las mejillas de ambas, supe al instante &nbsp;que querían decirme algo. Todavía seguía enfadado pero sabiendo que la culpa de que hubieran compartido algo más que una charla era mía. No en vano Malena solo había cumplido al pie de la letra mis palabras.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La sesión de sexo que habían disfrutado les había sentado bien, &nbsp;tuve que reconocer al observarlas. Mi prima, con veintitrés dos años, era una mujer de bandera y para colmo, llevaba un camisón que no solo realzaba su silueta sino que, gracias a su profundo escote y a la apertura hasta medio muslo, desvelaba unos pechos firmes y unas piernas bien contorneadas. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Mi empleada en cambio, era una mujer de treinta, cuya mirada seguía conservando la lozanía de la niñez &nbsp;que se conjuntaba en perfecta armonía con un cuerpo de pecado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Malena rompió el incómodo silencio, preguntándome si deseaba algo más, o por el contrario si se podía ir a preparar la cena. Mirándola a la cara, descubrí que no le apetecía estar presente cuando hablara con mi prima de lo sucedido, por lo que le dije que se fuera a cumplir con sus obligaciones.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Quieres una copa?- pregunté a Marina en cuanto nos quedamos solos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Me contestó que sí, que estaba sedienta, sin reconocer que lo que realmente estaba era muerta de miedo, al no saber cómo me tomaría lo que tenía que decirme. Haciéndola sufrir, tranquilamente le serví el ron con coca-cola que me había pedido, tardando más de lo necesario entre hielo y hielo, mezclando la bebida con una lentitud exasperante, de forma que su mente no podía parar de darle vueltas en su mente a su discurso.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Cuando terminé, lo cogió con las dos manos, dándole un buen sorbo. Mi actitud serena la estaba poniendo cardiaca, no se esperaba este recibimiento. Poniéndome detrás del sillón donde estaba sentada, apoyé las dos manos sobre sus hombros. Juro que en ese momento me apetecía estrangularla. Ella sintió un escalofrío, al notar como mis palmas se posaban sobre ella y esperó unos instantes antes de decirme:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Juan, quiero hablar contigo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Aunque era algo evidente y ya la sabía dejé que se relajara, antes de empezar a hablar. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Tú dirás-</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Sin ser capaz de levantar su mirada del vaso, me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Malena me ha convencido de que te cuente la verdad.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Qué verdad?- respondí por primera vez interesado. Hasta entonces estaba enfadado con ella porque se había acostado con mi amada pero por sus palabras de lo que quería hablarme era de otro tema.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Totalmente avergonzada, casi susurrando me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-El por qué he venido a Madrid.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-No te entiendo- contesté mientras la cría se echaba a llorar como una magdalena.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Completamente extrañado por sus llantos, me senté a su lado y la abracé con el objetivo único de consolarla. Mi primita dejó que la abrazara y hundiendo su cara en mi pecho, me dijo con voz entrecortada:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Quería venir para estar contigo. Desde niña, he soñado con algún día ser tuya.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Su confesión me dejó paralizado y más aún cuando, sin dejar de berrear, me confirmó de que había manipulado a su viejo y al mío para que la obligaran a dejar el pueblo. No sé si fue entonces cuando empecé a acariciarla. Marina &nbsp;aceptó mi contacto sobre su piel con un gemido y levantando su mirada, me besó.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Te quiero- me dijo tras ese tierno beso.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La rotundidad de su confesión me dejó paralizado y temiendo su reacción, le contesté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Malena es mi mujer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Aunque no era estrictamente cierto, era un hecho y entonces, fue cuando poniendo cara de angustia, me soltó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Lo sé pero está de acuerdo en compartirte.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Su respuesta demolió todos mis reparos y como estábamos solos en teoría, agarrándola de la cintura, la besé. Mi querida prima suspiró al sentir mis besos y como si llevara años sin ser acariciada se lanzó contra mí, desgarrando mi camisa. Sus dientes se apoderaron de mi pecho mientras su dueña intentaba desabrochar mi pantalón. Increíblemente excitada,&nbsp; gimió al ver mi sexo totalmente inhiesto saliendo de su encierro. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Te deseo-.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Quería que nuestra primera vez fuera tranquila pero su ardor se me contagió y apoyando mi cuerpo contra el suyo, le rompí las bragas y poniendo sus piernas alrededor de mi cintura, coloqué la punta de mi glande en su sexo. Marina no pudo esperar y forzando sus labios, se empaló lentamente, sintiendo como se introducía centímetro a centímetro mi extensión en su cueva. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Al sentir que la cabeza chocaba contra la pared de su vagina, empezó a cabalgar usándome de montura. Mi pene erecto era un puñal con el que quería matar su necesidad de ser tomada.&nbsp; Moviendo sus caderas se echó hacia atrás para darme sus pechos como ofrenda.&nbsp; La visión de sus pezones, contraídos por la excitación, fueron el acicate que necesitaba&nbsp; y dominado por la lujuria, usé una de mis manos para poner su pecho en mi boca. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Mi prima gritó al notar que mis dientes se cerraban cruelmente sobre su pezón y agarrando mi cabeza, me pidió que no parara. La humedad que manaba de ella me informó de la cercanía de su orgasmo. Su respiración agitada no le permitía seguir alzándose sobre mi pene, por lo que tuve que ser yo quien, asiéndola de su culo, la&nbsp; ayudara a sacar y meter mi sexo dentro del suyo. Al percatarse que ya no le era tan cansada esa postura, se puso como loca y acelerando sus maniobras,&nbsp; explotó&nbsp; derramando su flujo sobre mis piernas.&nbsp;&nbsp; Los gemidos de placer de la muchacha me espolearon y como un joven garañón, galopé en busca de mi orgasmo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Ya no importaba que esa mujer fuera mi prima hermana. En mi mente era mi hembra y yo, su semental. Siguiendo el dictado de mi instinto busqué esparcir&nbsp; mi simiente en su campo. Con el coño completamente mojado, Marina disfrutaba&nbsp; cada vez que mi verga, al entrar y salir, presionaba sobre sus labios y rellenaba su vagina.&nbsp;&nbsp; Su clímax estaba siendo sensualmente prolongado por mis maniobras, llevándola del placer al éxtasis y vuelta a empezar.&nbsp; Clavando sus uñas en mi espalda, me rogó que me corriera, que necesitaba sentir mi eyaculación en su interior.&nbsp; </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La entrega de la muchacha era total. Berreando en mis brazos, se estaba corriendo por segunda ocasión cuando al levantar mi cabeza, vi a mi criada mirándonos desde la puerta. Su gesto no era de enfado sino de satisfacción, dándome a entender que aprobaba lo que estábamos haciendo. El morbo de ser observado, hizo que mi pene estallara dentro de veía mientras veía a Malena entrar con un botella de champagne.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Todavía no me había recuperado cuando llegando a mi lado, Malena me besó y abriendo la botella, sirvió tres copas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-¿Qué hay que celebrar?- pregunté con la mosca detrás de la oreja.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">La morena soltó una carcajada y abrazándose a Marina, me respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Le parece poco a mi patrón, que a partir de hoy tenga dos mujeres que le quieran.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Muerto de risa, contesté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Te prohíbo que me llames patrón. Marina, tú y yo somos desde ahora una familia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Fue entonces cuando guiñando un ojo a mi prima, nos cogió de la mano y subiendo por las escaleras rumbo a mi cuarto, me contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">-Pues entonces, ¿Quiere nuestro macho que intentemos agrandar esta peculiar familia? </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 12.0pt; line-height: 115%;">Juro que nunca recibí una insinuación tan atrayente e imprimiendo prisa a mis dos hembras, entré a mi habitación para intentarlo una y otra… y otra vez.</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><a style="clear: left; display: inline !important; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fwww.subirporno.com%2Ffiles%2Fgaleria%2F0773717ebcc38123d5c85e7c95045b8d%2Fimagen18.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://images-blogger-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/proxy?url=http%3A%2F%2Fwww.subirporno.com%2Ffiles%2Fgaleria%2F0773717ebcc38123d5c85e7c95045b8d%2Fimagen18.jpg&amp;container=blogger&amp;gadget=a&amp;rewriteMime=image%2F*" alt="" width="640" height="426" border="0"></a></div>
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