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	<title>grandes series &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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	<description>---TU WEB DE RELATOS ERÓTICOS--- (SOLO MAYORES DE +18 AÑOS)</description>
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	<title>grandes series &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La Hermandad, el poder oculto que amenaza Europa 9&#8221; (POR GOLFO</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Jun 2026 10:35:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[15 A las ocho y un minuto, mi móvil comenzó a sonar. Saber que la operación de rescate acababa de empezar y que debía mantenerme al margen, me tenía de los nervios. A través de los mensajes que iban entrando, supe que los operativos que la desconocida había preparado no se circunscribían a España, sino que estaban teniendo lugar por toda Europa. Tengo que confesar que nunca esperé que esa mujer hubiese puesto de acuerdo a las policías de todo el continente bajo el disfraz de la lucha contra el terrorismo islámico. «Alguien con experiencia en estrategia y versado en [&#8230;]]]></description>
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<p>15</p>



<p>A las ocho y un minuto, mi móvil comenzó a sonar. Saber que la operación de rescate acababa de empezar y que debía mantenerme al margen, me tenía de los nervios. A través de los mensajes que iban entrando, supe que los operativos que la desconocida había preparado no se circunscribían a España, sino que estaban teniendo lugar por toda Europa. Tengo que confesar que nunca esperé que esa mujer hubiese puesto de acuerdo a las policías de todo el continente bajo el disfraz de la lucha contra el terrorismo islámico.</p>



<p>«Alguien con experiencia en estrategia y versado en combate es quien ha planeado esta acción», me dije al comprobar que se estaba llevando a cabo a la misma hora y en lugares tan dispares como Berlín o Estambul.</p>



<p>Estas sospechas se incrementaron cuando a los pocos minutos pude comprobar a través del teléfono el éxito que estaban teniendo en todos los países:</p>



<p>«Zarqai no se debía esperar un ataque de este calibre», concluí al leer que solo en España habían capturado a veinte de sus seguidores, dejando tres muertos sin que se hubiesen producido heridos en las fuerzas del orden.</p>



<p>&nbsp;Con el alma en vilo esperé a que uno de esos mensajes me informara de la liberación de las secuestradas, pero el tiempo pasaba, los SMS se sucedían y ninguno me notificaba su rescate. Consciente de que no era mi operación y que por tanto una interferencia por mi parte sería podía ser contraproducente, seguí los acontecimientos en la pantalla con creciente pesimismo. A los veinte minutos de empezar todo acabó y los mensajes de felicitación de los líderes de la hermandad por la victoria estuvieron a punto de colapsar mi movil sin que hubiese recibido noticia alguna de las mujeres.&nbsp;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_027_e677.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Desmoralizado, decidí llamar a Camilo por si podía informarme de su destino. Llevaba tres intentos fallidos de contactar con él cuando de pronto me llamaron desde un número oculto. Pensando que sería el agente devolviendo la llamada, descolgué:</p>



<p>― ¡Maldito hijo de puta! No es esto lo que habíamos pactado― escuché que me gritaban.</p>



<p>― ¿De qué pacto habla? ― respondí sin saber siquiera quién estaba al otro lado del teléfono.</p>



<p>Con el sonido de tiros entorpeciendo la conversación, mi interlocutor se quejó de solo estar cumpliendo mis órdenes</p>



<p>― ¿Quién es usted y a qué ordenes se refiere? ― todavía creyendo que hablaba con un líder policial, pregunté.</p>



<p>Aunque nunca contestó a mi pregunta, no me hizo falta para saber qué se trataba de Ibrahim. Y es que, dejando la conversación abierta, se lanzó metralleta en mano contra los que le atacaban gritando la conocida expresión “<em>Allahu akba”. Tras un breve intercambio de disparos, unas voces en alemán me confirmaron que el islamista había muerto, dejándome en un estado total de confusión.</em></p>



<p><em>«No entiendo nada», reconocí para mí mientras trataba de encontrar un sentido a lo sucedido. Si hacía caso a sus últimas palabras, ese hombre había sido una vulgar herramienta y no el responsable último del secuestro.</em></p>



<p><em>Poniendo mi cerebro a funcionar, traté de hallar al cabecilla de ese complot buscando a quién le beneficiaba lo sucedido. La respuesta me llegó de Consuelo cuando me informó que en televisión española había cortado la emisión para dar una noticia donde me mencionaban. Sorprendido, encendí el televisor cuando el comentarista estaba informando al público en general del operativo organizado por el nuevo director del CNI en colaboración con el resto de las agencias europeas.</em></p>



<p><em>«Me están otorgando el mérito de lo ocurrido», pensé mientras me metía en internet a ver qué decían al respecto los demás medios de información.</em></p>



<p><em>Confieso que aluciné cuando todos los españoles y la mayoría de los europeos abrían sus portadas con la noticia.</em></p>



<p><em>«¡Esto está orquestado!», comprendí al comprobar que el “Le Monde” francés, “El Times” británico y el “Bild” alemán incluían incluso una biografía mía.</em></p>



<p><em>Si ya estaba convencido de que había mano negra tras ello, la confirmación fue escuchar durante una conferencia de prensa a la Presidenta de la Comisión Europea vanagloriándose del resultado de esa acción contraterrorista realizada por el nuevo organismo de seguridad continental creado por la fusión de Europol y la Agencia Europea de Seguridad. Curado de espanto, me senté a ver que más decía por si en alguna respuesta a las preguntas de los periodistas podía descubrir quién era la Gran Dama.</em></p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_012_9ade.jpg" alt=""/></figure></div>


<p><em>«Si ha organizado semejante pifostio, tiene que haber algún motivo», medité con la esperanza de que su nombre saliera a relucir. Menos mal que estaba cómodamente sentado. De no haber sido así, con seguridad me hubiese caído de culo cuando cuestionada por un reportero del “Abc” acerca de quién dirigía ese nuevo organismo, la política alemana contestó:</em></p>



<p><em>―Tengo el placer de informarles que ese puesto lo desempeña un español, Don Juan Urbieta&#8230;</em></p>



<p><em>Con la certeza de que la desconocida había tejido esa maraña de acontecimientos con el único propósito de entronizarme como máximo responsable europeo de Inteligencia, me puse una copa por si las musas del alcohol me daban la inspiración que tanto necesitaba.</em></p>



<p><em>«Ninguna de las mujeres con las que me he acostado tiene la capacidad para montar algo así», sentencié y descartándolas, resolví cambiar de enfoque y centrarme en féminas que hubiesen pasado por mi vida. Mujeres cuyo desarrollo profesional les permitiera conocer todos los resortes tanto políticos como militares necesarios, con independencia de si había pasado por mi cama.</em></p>



<p><em>Bajo esa óptica, me llegó a la mente el nombre de una antigua compañera de armas, una morena muy guapa que había dejado una prometedora carrera en el ejército para irse a los Estados Unidos donde se convirtió en una altísima ejecutiva de un emporio de Wall Street.</em></p>



<p><em>«¡No puede ser ella! ¡Se supone que es lesbiana!», me dije mientras buceaba en la web para rellenar los datos que me faltaban.</em></p>



<p><em>Durante una hora, estuve investigando lo que ahí se decía de Mariana Calatayud y poco a poco mis dudas fueron desapareciendo al comprobar que el conglomerado que dirigía tenía sus tentáculos en las mayores empresas de defensa occidentales. Pero lo que derramó el vaso y que me convenció de que era quién buscaba, fue leer en un foro que era la dueña de una empresa de mercenarios presente en los cinco continentes. Seguía tratando de asimilar todos esos datos cuando pasando a mi lado Consuelo se fijó en una foto en mi pantalla donde aparecía ella y comentó que la conocía.</em></p>



<p><em>― ¿De qué la conoces? ― conteniendo la ansiedad, pregunté sin alzar la voz.</em></p>



<p><em>― Xavi me la presentó como su socia― inocentemente, respondió.</em></p>



<p><em>&nbsp;Como al morir, su marido me había nombrado albacea de su fortuna y por tanto conocía al detalle sus inversiones, supe de inmediato que le había mentido:</em></p>



<p><em>«Si no es en ninguna de sus empresas, debe de ser en la Hermandad», concluí y revisando los dosieres que había cogido en su casa, localicé la carpeta en la que hablaba de esa mujer: «¿Cómo es posible que no haya empezado por aquí?» me lamenté al leer el apodo escrito en su solapa: «Zorra avariciosa y jamás preñada».</em></p>



<p><em>Ya convencido de su identidad, me puse a estudiar los diferentes papeles recolectados por el difunto sobre Mariana para hacerme una idea de a qué me enfrentaba. Confieso que me quedé helado al descubrir en ellos que esa mujer llevaba obsesionada conmigo desde la academia y que, a pesar de no haberla visto en años, ella había dedicado todo tipo de recursos para conocer de primera mano a qué me dedicaba, con quién me acostaba e incluso había dirigido desde el anonimato mi trayectoria profesional.</em></p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_072_7a2f.jpg" alt=""/></figure></div>


<p><em>«Se ha gastado una verdadera fortuna en darme los mejores puestos y en mantenerme vivo», indignado, sentencié al leer que sus sobornos incluían tanto a los mandos de las unidades donde había prestado servicio como a las altas esferas del enemigo.</em></p>



<p><em>Tras llegar a la conclusión de que mi carrera militar era un fraude y que a pesar de haberme creído “Rambo”, jamás me había enfrentado a un peligro real, tomé el toro por los cuernos y decidí emanciparme de su tutela a partir de ese momento:</em></p>



<p><em>«Le voy a demostrar que no soy la marioneta de nadie», sentencié mientras marcaba el teléfono de Mariana que había encontrado en esos documentos.</em></p>



<p>La rapidez con la que contestó confirmó que la mujer debía estar esperando mi llamada:</p>



<p><em>―Me tenías preocupada. Pensé que tardarías menos en saber quién soy― comentó nada más descolgar.</em></p>



<p><em>El recochineo de su voz consiguió me sacó de las casillas y sin tratar de ocultar mi cabreo, le exigí que liberara a las cautivas.</em></p>



<p><em>―No están secuestradas. Son mis invitadas― respondió desternillada.</em></p>



<p><em>―Vete a la mierda― repliqué molesto, para acto seguido preguntar qué coño era lo que quería de mí.</em></p>



<p><em>― ¿Todavía no lo sabes? ¡Lo quiero todo!</em></p>



<p><em>Disimulando la mala leche que corría por mis entrañas, bajé el tono e intentando congraciarme con ella, dejé caer que debíamos vernos para hablar.&nbsp; Aun intuyendo que esa propuesta de paz era forzada, no trató de ocultar la satisfacción que sentía y con voz melosa me citó al medio día en un restaurante de Malasaña.</em></p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Ahí estaré― contesté molesto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pensando en usar los recursos del CNI para averiguar más de esa zorra, me dirigí a la oficina. Una vez ahí, tuve que postergar mis pesquisas ya que nada más pisar esas instalaciones todo el mundo con el que me crucé quiso felicitarme por el éxito de la operación. Sin poder revelar que no había participado en ella, me vi desbordado por las muestras de respeto.</p>



<p>«Todo el mundo da por sentado que fui yo quien la planeó», me dije mientras me abría paso entre aplausos.</p>



<p>Lo que más me enfadó fue que mis colaboradores tampoco pusieran en duda mi participación y previendo que mi nombramiento como responsable de la seguridad europea supusiera un empujón en sus carreras, al llegar a mi despacho me hicieran el paseíllo.</p>



<p>―No es hora de celebrar― dije cortando por lo sano esa inmerecida bienvenida y dirigiéndome a una de las secretarias, exigí que llamara a Ordoñez para que viniera a verme.</p>



<p>Cinco minutos después, Camilo apareció por la puerta disculpándose por no haber conseguido rescatar a las mujeres. Asumiendo que en principio no corrían peligro, pasé por alto su fracaso y le pedí que recabara toda la información disponible sobre mi antagonista. Al escuchar el nombre de la persona que me interesaba, dio un respingo y luciendo una enigmática sonrisa, tomo su movil y me mandó un archivo.&nbsp;</p>



<p>―Revise su correo. Hace menos de un mes, su antecesor me ordenó hacer un seguimiento de Mariana Calatayud.</p>



<p>Que Morgado hubiese estado interesado en ella me extrañó, pero antes de decir nada me puse a leer el dossier por si en él hallaba algo que utilizar en su contra. Habituado a los informes de inteligencia, pasé por alto las primeras páginas sabiendo que los datos ahí recogidos podían hallarse con facilidad en la red, me centré primero en las fotos.</p>



<p>«Sigue estando buena», me dije observando lo bien que le habían tratado los años. La monada que conocí de joven había madurado y ahora con treinta y cuatro era un espectáculo.</p>



<p>Que contra todo pronóstico fuera una belleza me perturbó porque eso hacía todavía menos entendible que estuviera obsesionada conmigo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_049_255a.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Con un cuerpo como ese, puede tener bebiendo de sus manos a quien le apetezca», concluí mientras estudiaba una imagen de ella en bikini que le habían sacado a borde de un yate.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La perfección de su trasero y el tamaño de sus pechos no impidieron que me fijara en el nombre de la embarcación.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿Esta tía de que va? ― exclamé al leer que la había denominado como el bar donde pasábamos las noches libres durante nuestra estancia en la academia de Zaragoza.</p>



<p>Tratando de buscar un sentido, me puse a repasar lo que recordaba de esa época y fue entonces cuando recordé que durante un permiso ella y yo nos habíamos cogido una borrachera tal que al día siguiente se me había borrado lo que habíamos hecho.</p>



<p>«Solo me acuerdo de las risas de Xavi metiéndose conmigo por la forma en que había tonteado con ella», me dije y por primera vez, comprendí que durante esa velada habíamos hecho algo más que beber demasiado.</p>



<p>Sospechando que nos habíamos enrollado y que producto de ello, Mariana se había encaprichado conmigo, concluí que debía andarme con pies de plomo para que no pasara de la atracción al odio. Preocupado, pero teniendo al menos algo a que agarrarme, seguí leyendo el dossier. Así comprobé que sus empresas eran proveedoras de armamento de la mayoría de los países de la OTAN y muy en especial de España.</p>



<p>«De ahí el interés de Morgado en ella», concluí.</p>



<p>El capítulo donde se detallaban sus operaciones financieras y de lobby dio paso a su vida personal y fue entonces cuando realmente aluciné, ya que a pesar de que nadie le conocía una relación seria, esa mujer siempre decía que tenía novio desde su paso por el ejército. Y es que el autor del informe dando credibilidad a sus comentarios señalaba que al menos dos semanas al año, desaparecía de la vista pública y se iba de viaje. Ya con la mosca detrás de la oreja, repasé las fechas de sus ausencias con mis vacaciones y ¡cuadraban!</p>



<p>«Ésta loca me ha estado persiguiendo por medio mundo», sintiéndome espiado concluí antes de leer en la siguiente página mi nombre como el de un serio candidato a ser su amante.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Intrigado sobre cómo el CNI había llegado a esa conclusión, busqué los nexos y no me resultó raro que hubiesen comparado las identidades de aquellos que hubiesen estado en los mismos hoteles que ella.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Yo hubiera dado por hecho que éramos pareja», pensé tras comprobar que durante los últimos cinco años habíamos pasado las vacaciones en los mismos lugares.</p>



<p>Desmoralizado al no haberme percatado de su obsesión por mí, levanté la mirada de esos papeles y a bocajarro pregunté a Camilo, si le habían llegado rumores o habladurías sobre Mariana que no hubiese puesto por escrito.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_103_9ccf.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;―Usted mejor que nadie debe conocerla, no en vano llevan años juntos― contestó desconociendo por completo qué tipo de relación nos unía.</p>



<p>El cachondeo de su tono me advirtió que sabía algo y que por prudencia se abstenía de comentarlo. Tanteando el terreno, pedí que no se anduviera con rodeos y que me dijera lo que conocía de ella.</p>



<p>―Si va al documento anejo, sabrá de lo que hablo.</p>



<p>Lleno de curiosidad abrí el archivo que decía y casi me caigo de culo al comprobar que esa mujer tenía por costumbre contratar una vez al mes los servicios de un prostituto especializado en dominación y que para colmo bien podía ser mi gemelo.</p>



<p>― ¿Esto está verificado? ― pregunté usando la jerga del departamento.</p>



<p>―Al 100%, y si no me cree, revise los pagos mensuales que le hace al sujeto― contestó muerto de risa: ―Su amiga es aficionada a los juegos de rol y a que la manden.</p>



<p>Asumiendo que esa información valía su peso en oro, despedí a Camilo y ya solo en el despacho, me metí en internet a verificar en persona la página web donde ese hombre se promocionaba. Tras comprobar que entre sus servicios había una serie de prácticas de dominación y sumisión cercanas al sadomasoquismo, no vi nada malo en abusar de mi puesto. Llamando a uno de los hackers que teníamos contratados, le pedí que localizara desde donde operaba. Cinco minutos después y su localización real en mi movil, salí de las instalaciones del consejo rumbo a su casa en compañía de dos uniformados.</p>



<p>Al ver al chalet donde vivía, supe que a ese malnacido le iba de cojones y que por nada en el mundo querría perder ese nivel de vida. Así fue, en cuanto me vio llegar se cagó en los pantalones al reconocerme como el hombre que representaba a solicitud de su clienta. Por eso, apenas tuve que amenazarle para que cantara la clase de sexo que practicaba con ella.</p>



<p>«Joder con Marianita», sonreí sorprendido al escuchar de sus labios que, en sus encuentros sexuales, ella se comportaba como sumisa, dejando que el vividor la usara del modo que le venía en gana.</p>



<p>―Le encanta que simule que soy usted y que la trate como una vil fulana― añadió mirando de reojo a mis acompañantes.</p>



<p>Lejos de enfadarme la obsesión de esa mujer, me divirtió y sin mostrar mis intenciones, seguí interrogándolo para que desembuchara todo aquello que me pudiese servir para contratacar y librarme de su acoso. Así me enteré de sus más íntimos secretos, secretos que había ocultado al mundo y que por nada del mundo desearía que alguien sacara a la luz. Tras averiguar todo lo relevante y comprender que nada más podía sacar de él, con tono duro, le avisé que, si no quería perder todo lo que había conseguido como gigolo, esa conversación debía quedar entre nosotros.</p>



<p>―No se preocupe― escuché que decía mientras me iba.</p>



<p>Ya en el coche de vuelta, me costó asimilar que una ejecutiva conocida por ser un tiburón en los negocios y capaz de manipular a la gente a su antojo pudiese tener al mismo tiempo esas inclinaciones. Temiendo quizás que fuera solo un divertimiento, decidí actuar con prudencia y no revelar mis cartas directamente, no fuera a ser que, dándolo por sentado, me llevase un revolcón</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_093_1125.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp; &nbsp;«Esa tipa es peligrosa», pensé sabiendo que aun así debía sondear si era cierto.</p>



<p>Acababa de llegar a mi despacho cuando mi teléfono comenzó a sonar. Al mirar la pantalla del móvil, vi que era Rocío quien llamaba:</p>



<p>― ¿Pasa algo? ― pregunté.</p>



<p>―Están aquí― casi tartamudeando respondió.</p>



<p>― ¿De qué hablas? ― insistí no muy seguro del significado de sus palabras.</p>



<p>―Patricia y Consuelo&#8230; ¡acaban de aparecer en el piso!</p>



<p>La noticia de su liberación me pilló con el pie cambiado al no esperármela. Tras unos segundos sin saber qué decir, le pedí que me pasara a mi novia. Al escucharme, la viuda le pasó el teléfono:</p>



<p>―Mi amor, creí que jamás iba a volver a oír tu voz― &nbsp;susurró Patricia.</p>



<p>― ¿Cómo te encuentras? ― quise saber recordando que según sabía había resultado herida en el enfrentamiento.</p>



<p>―Adolorida y cansada, pero estoy bien.</p>



<p>Por el sonido de su voz, supe que mentía y que sus heridas eran todo menos superficiales. Sabiéndolo, sugerí que se fuese a dormir.</p>



<p>― ¿No vienes?</p>



<p>―Ahora no puedo, tengo una cita a la que no puedo faltar― contesté absteniéndome de dar detalles.</p>



<p>―Ten cuidado, esa mujer se cree tu dueña― demostrando que sabía con quién había quedado, señaló.</p>



<p>No quise confirmarle nada y despidiéndome de ella, prometí ir a verla en cuanto me liberara.</p>



<p>―Vuelve con nosotras― cortando la comunicación, se despidió llorando.</p>



<p>Parcialmente aliviado al saberlas a salvo, me puse a cavilar sobre las posibles razones por las que Mariana había decidido perder la baza de tenerlas en su poder. Asumiendo que esa zorra no daba un paso en falso:</p>



<p>«Si las ha dejado libres, es porque le conviene», me dije y es que aun aceptando que era un gesto de buena voluntad, también comprendí que su propósito era ponerme receptivo para manipularme mejor.</p>



<p>«Menuda sorpresa se va a llevar», sentencié ―mientras volvía a ponerme a revisar su expediente&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">16</h1>



<p>Habituado a seguir un protocolo de seguridad cada vez que me reunía con alguien de poca confianza, decidí llegar con tiempo a la cita y así poder revisar el local antes que ella llegara. Una vez allí y tras hablar con el maître, conseguí que nos diera una mesa del fondo desde la que podría controlar la llegada de una visita no deseada. Acababa de sentarme cuando la vi entrar. Las fotos no le hacían justicia. En persona, esa zorra era todavía más atractiva. Consciente de su atractivo, sonreía a los presentes dejando claro que era una mujer acostumbrada a mandar.</p>



<p>«La verdad es que, si no fuera un peligro, no me importaría nada tener con ella un escarceo. Realmente está buenísima”, sentencié molesto.</p>



<p>&nbsp;Al comprobar que había llegado, se acercó contorneando su cintura. La sensualidad que trasmitía, dejó embobados a todos los clientes varones del restaurante. Yo no fui una excepción. Completamente absorto, vi cómo recorría la sala. Mientras se acercaba, tuve que recordar la personalidad de esa mujer y los problemas que me había creado. Aunque me había preparado mentalmente para no parecer un payaso cuando la tuviese enfrente, tengo que confesar que me resultó imposible al tener que admitir que era pura lujuria y babeé como todos. Si el diablo hubiera decidido crear un ser que llevara a la perdición a los humanos, la hubiese tomado como modelo. Guapa, atlética y con clase.</p>



<p>―Juan, ¡qué ilusión el verte! ― comentó mientras me regalaba un beso en la mejilla.</p>



<p>Tratando de confundirla, sonreí y pasando una mano por su cintura, la atraje hacía mí:</p>



<p>―Estas preciosa― le solté mientras le devolvía un rudo beso en los labios.</p>



<p>Extrañada por ese recibimiento, sus ojos color miel dejaron entrever una mezcla de curiosidad. No en vano, nunca y tras tantos años de no vernos, nunca previó algo así. Pero reponiéndose al instante, pegó su cuerpo contra el mío mientras se quejaba de que estuviésemos en un lugar público.</p>



<p>―Si tanto te incomoda, podemos ir a tu casa― contesté sin sospechar que su proximidad iba a provocar que mi sexo se irguiera bajo el pantalón.</p>



<p>Siendo para ella evidente mi erección, busqué que nadie más se diese cuenta que estaba empalmado y agarrándola del brazo, la obligué a sentarse mientras caballerosamente, le preguntaba qué quería tomar.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_118_de39.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Un vino blanco― respondió.</p>



<p>Llamando al camarero, pedí que le trajera su consumición y para mí, ordené una cerveza. Con tranquilidad, aguardé a que volviera con nuestras bebidas. Con ellas sobre la mesa, entré al trapo:</p>



<p>― ¿Me puedes explicar por qué estás obsesionada por mí y desde cuándo?</p>



<p>Debió prever que le iba a hacer esa pregunta, porque riendo contestó:</p>



<p>―Desde que me desvirgaste en la academia.</p>



<p>―Jamás te follé― respondí totalmente alucinado aunque eso confirmara mis sospechas.</p>



<p>Riendo tras tanto tiempo, me sacó del error:</p>



<p>―Por supuesto que sí, lo malo es que ibas tan borracho que al día siguiente no te acordabas.</p>



<p>―Nunca lo supe― contra las cuerdas, reconocí.</p>



<p>―Eso no te libera de tu obligación. Esa noche me hiciste tuya y desde entonces espero que cumplas tu palabra.</p>



<p>― ¿De qué hablas?</p>



<p>Desternillada, me informó que entre polvo y polvo le había jurado que tendríamos un futuro juntos.</p>



<p>―Era el alcohol el que hablaba― protesté.</p>



<p>―Aun así, fue la palabra de honor dada por un cadete. Yo nunca lo olvidé y por eso cuando Xavi me contactó, acordé colaborar con él si me garantizaba que tú cumplirías esa promesa.</p>



<p>Con ganas de abofetearla, pregunté si era razón suficiente para fundar una sociedad como la Hermandad:</p>



<p>―La Hermandad es solo un instrumento para que seamos los dueños del mundo. Lo importante somos tú y yo.</p>



<p>Tratando de rebajar el tono de la conversación al considerarla una loca, le comenté que por qué no había ido de frente y me había contado lo sucedido.</p>



<p>―Cariño, tus conquistas se miden por docenas. Para ti, las mujeres son de usar y tirar. Nunca te hubieses quedado conmigo.</p>



<p>&nbsp;― ¿Y de este modo sí? ― pregunté ya cabreado.</p>



<p>―Por supuesto. Con la inestimable ayuda de tu amigo y mientras él creía que su función era devolver el poder a Europa, he creado las bases de tu rendición.</p>



<p>―No te entiendo― reconocí.</p>



<p>―Amor mío, dediqué estos años a estudiarte. Sin que te dieses cuenta te sometí a todo tipo de exámenes psicológicos y ya conociendo cómo funciona tu mente, te di lo que jamás hubieses conseguido por ti solo.</p>



<p>―Me he vuelto a perder― nuevamente confesé.</p>



<p>Luciendo la mejor de sus sonrisas, añadió:</p>



<p>―Te he dado un futuro, una familia, unos hijos y un harén.</p>



<p>Todavía manteniendo algo de calma, le di las gracias para acto seguido señalar que ahora que ya lo tenía cómo pensaba asegurarse que no la dejara en la estacada o decidiera deshacer su obra. Mi pregunta la hizo llorar de risa:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_121_3c8f.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Mejor que nadie sabes que no tienes otra salida. ¡La hermandad seguirá contigo o sin ti! O aceptas llevar conmigo su jefatura y los que amas tienen un porvenir, o renuncias y te atienes a las consecuencias.</p>



<p>Al recordarme algo que ya sabía, me indigné y tratando de llevar de nuevo el agua a mi terreno, la espeté con ganas de hacerle reaccionar:</p>



<p>―Solo tengo una duda. No sé si estrangularte o follarte contra la mesa.</p>



<p>No debía esperarse esa burrada y poniéndose colorada, contestó que si le daba a elegir prefería la segunda opción. Sin darle un respiro, metí las manos bajo su falda mientras le preguntaba de qué color eran sus bragas.</p>



<p>―Llevo un tanga rojo― confesó con una mezcla de enfado y morbo.</p>



<p>― ¿Y qué esperas para enseñármelo? ― le solté con toda la mala leche del mundo.</p>



<p>― ¿Tú de qué vas? ― protestó airadamente al escucharlo.</p>



<p>En vez de responder, llevé mis yemas a su entrepierna y sin cortarme en lo más mínimo por estar en un lugar tan concurrido, empecé a recorrer esa tela de encaje. Como accionada por un resorte, Mariana intentó cerrar las piernas, pero se lo impedí.</p>



<p>―Hasta este momento, yo he bailado al son que tocabas, pero eso se ha terminado. No soy un hombre que se deja dominar― añadí riendo al sentir que la humedad se hacía presente entre sus muslos.</p>



<p>Humillada pero excitada a la vez, estuvo a punto de salir huyendo. Cuando ya pensaba que iba a marcharse, en vez de hacerlo, puso su bolso en sus piernas para ocultar al público que atestaba el lugar que la estaba masturbando y contestó:</p>



<p>―Vas a pagar esto.</p>



<p>Descojonado al verla tan azorada y señalando el sudor de su escote, seguí tocándola mientras esa morena miraba a su alrededor temiendo en cada instante que alguien se percatara de lo que estaba sintiendo. Sé que me porté como un verdadero cabrón, pero os tengo que reconocer que disfruté de cómo su cabreo se iba transmutando en deseo y el deseo en placer. El primer síntoma de su calentura fue que a tenor de mis caricias comenzara a costarle el respirar.</p>



<p>― ¿Te gusta? ― susurré a su oído mientras mis dedos se habían apoderado de su clítoris.</p>



<p>No pudo contestar. Mordiéndose los labios, se retorció al sentir que jugaba con su botón mientras cerraba los ojos para evitar que me diera cuenta que estaba a punto de correrse. Desgraciadamente para ella, al cerrar los parpados, se magnificaron sus sensaciones y sin poderse reprimir, su cuerpo colapsó en un callado orgasmo.</p>



<p>―Ves como no era tan difícil― sonreí sacando la mano de entre sus piernas.</p>



<p>Sabiendo que tenía que hacer algo o definitivamente iba a quedar en mi poder, me miró desafiante y llena de ira, me retó diciendo que si eso era lo único que sabía hacer. &nbsp;Comprendiendo que debía aprovechar su enfado, le solté:</p>



<p>―Tienes razón, vete al baño y espérame ahí.</p>



<p>Supe que estaba indignada y confusa, pero también excitada. Durante casi medio minuto, la ejecutiva se debatió entre la rabia y su tendencia sumisa.&nbsp; Finalmente venció el placer verse dominada por el que tanto tiempo llevaba añorando.</p>



<p>―Eres un hijo de puta― gruñó.</p>



<p>Sin saber a ciencia cierta qué iba a hacer, la vi levantarse y dirigirse hacia el servicio ubicado al final del local. Apurando mi copa, la observé mientras se marchaba.&nbsp; Sus pasos eran inseguros, su mente protestaba por mi trato. Pero al sentir que la humedad anegaba su cueva, la mujer comprendió que deseaba con locura entregarse a mi juego y por eso, al cerrar la puerta se puso a esperar que llegara. Buscando ahondar su excitación, la dejé unos minutos sola y cuando comprendí que había llegado el momento, me acerqué donde estaba y tocando en su puerta, le exigí que me abriera.</p>



<p>Al ver sus ojos inyectados con una lujuria sin límite comprendí que estaba dispuesta. Sin hablar me bajé los pantalones y sacando mi miembro de su encierro, le di la vuelta y comencé a jugar con mi glande en su sexo. Mariana estuvo a punto de derretirse al sentir mi verga recorriendo sus pliegues. Agachada sobre el lavabo, solo podía imaginarse lo que ocurría a su espalda.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_128_7425.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>― ¿Qué me vas a hacer? ― preguntó al sentir que le separaba los cachetes.</p>



<p>Tras comprobar que estaba empapada, cogiendo un poco de su flujo, embadurné su esfínter.</p>



<p>―Demostrarte quien manda― respondí.</p>



<p>Según el prostituto, en dos ocasiones había tenido sexo anal con ella a pesar de que era algo que le encantaba. Por eso no me extrañó que, sin tenérselo que pedir, esa maldita separara sus nalgas con sus manos para facilitar mi labor. No había metido ni medio dedo en el interior de su ojete cuando escuché sus primeros gemidos. Incapaz de contenerse, moviendo su cintura, Mariana buscó profundizar el contacto. Al sentir su entrega, llevé otro dedo a su interior y recorriendo sus bordes durante unos instantes, relajé sus músculos.</p>



<p>―Fóllame ya ― gritó fuera de sí.</p>



<p>No tuvo que repetírmelo dos veces, acercando mi glande lo puse sobre su entrada trasera y forzando con una pequeña presión de mis caderas, lo fui introduciendo a través de ese rosado anillo.&nbsp; Poco a poco, mi extensión fue desapareciendo en su interior mientras, apretando sus mandíbulas, Mariana hacía verdaderos esfuerzos para no gritar.</p>



<p>―Ufff― exclamó a sentir que finalmente había terminado ― ¡Es enorme! Creí que no iba a caberme.</p>



<p>Contra toda lógica, el culo de esa morena había absorbido tanto el grosor como la longitud de mi miembro sin quejarse y felicitándola con un pequeño azote, empecé a moverme. Lentamente en un principio, fui incrementando el ritmo mientras ella no dejaba de susurrar en voz baja lo mucho que le gustaba. Os tengo que reconocer que no me había dado cuenta que mientras metía y sacaba mi pene de su estrecho conducto, la morena se las había ingeniado para con una mano masturbarse sin perder el equilibrio.</p>



<p>―Más duro― me pidió dando un grito.</p>



<p>Fue entonces cuando recordé que según el informe a esa mujer le iba la caña y por ello aceleré mis caderas, convirtiendo mi tranquilo trote en un alocado galope.</p>



<p>―Los años que llevo soñando esto― gimió al sentir mis huevos rebotando contra su sexo.</p>



<p>La entrega de esa mujer me dio alas y olvidando cualquier tipo de prudencia, seguí apuñalándola sin compasión mientras le estrujaba los pechos.</p>



<p>―Mi destino ha sido siempre ser tuya― chilló descompuesta al verse empalada.</p>



<p>Esa exclamación me recordó su papel en el secuestro y con renovado ímpetu, mi pene forzó más allá de lo concebible su trasero. La causante de tanto dolor aulló al notar que su esfínter había sobrepasado su límite, pero en vez de apartarse dejó que continuara cabalgándola sin descanso.&nbsp;</p>



<p>―Puta, ¡muévete! ― grité al sentir que se aproximaba mi propio orgasmo y con la tarea hecha, me dejé llevar&nbsp;derramándome&nbsp;en el interior de su culo.</p>



<p>Tras unos minutos de reposo, nos acomodamos la ropa y disimulando, salimos del servicio. Se veía a la legua que Mariana estaba encantada. Aun así, lo que jamás imaginé fue que, de camino hacia la mesa, esa zorra me dijera que esa noche firmaríamos definitivamente la paz cuando con ayuda de mis putas ella desvirgara mi culo&#8230;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/361/30108114/30108114_081_8110.jpg" alt="" width="649" height="432"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;La Hermandad, el poder oculto que amenaza Europa 7&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jun 2026 12:45:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes series]]></category>
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		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[Era poco antes de las seis cuando mi móvil comenzó a sonar. Todavía adormilado, pensé que era Alboz con noticias e inmediatamente lo cogí. No tardé en darme cuenta de que no era así al reconocer la voz de mi secretaria. Cómo es normal, me espabilé de golpe y le pedí que me dijera cómo estaba y si la habían hecho daño. Llorando como una magdalena, la mulata me dijo que su secuestrador la había liberado para que me hiciera llegar un mensaje. ― ¿Dónde estás para que vaya a por ti? ― parcialmente aliviado al saberla a salvo, pregunté. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Era poco antes de las seis cuando mi móvil comenzó a sonar. Todavía adormilado, pensé que era Alboz con noticias e inmediatamente lo cogí. No tardé en darme cuenta de que no era así al reconocer la voz de mi secretaria. Cómo es normal, me espabilé de golpe y le pedí que me dijera cómo estaba y si la habían hecho daño. Llorando como una magdalena, la mulata me dijo que su secuestrador la había liberado para que me hiciera llegar un mensaje.</p>



<p>― ¿Dónde estás para que vaya a por ti? ― parcialmente aliviado al saberla a salvo, pregunté.</p>



<p>―En un taxi, pero no sé a dónde ir.</p>



<p>Asumiendo que lo más rápido era que se acercara ella, le di la dirección de mi amigo para acto seguido pedirle que me anticipara algo de lo que debía notificarme. Certificando mis sospechas, me adelantó:</p>



<p>―Ese hombre está loco. Quiere que usted renuncie y que el consejo le nombre Grande entre los Grandes. Mejor se lo cuento en persona.</p>



<p>― ¿Cuánto tardas en llegar? – comprendiendo sus reservas a decírmelo por teléfono, murmuré.</p>



<p>―Unos quince minutos.</p>



<p>Dando por buena esa precaución, me despedí de ella y colgué.</p>



<p>― ¿Quién era? ― desde su lado de la cama, Rosa quiso saber.</p>



<p>―Verónica, una de las acólitas secuestradas― respondí mientras me comenzaba a vestir.</p>



<p>Consciente de la importancia, se levantó y se puso algo de ropa para recibirla. Siendo algo lógico, no dejé de advertir que había elegido el vestido más elegante que llevaba en la maleta con la que llegó a Madrid. Al cuestionarle esa elección, sonriendo contestó:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/83764759/83764759_008_8d8b.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Según dijiste, esa muchacha me considera alguien inalcanzable, casi una diosa y quiero darle una buena impresión.</p>



<p>&nbsp;Desternillado, susurré que no era la única que la considera así y que para mí ella representaba todo.</p>



<p>―Eso se lo dices a todas― replicó riendo.</p>



<p>―A todas no, ¡solo a cinco!</p>



<p>Indignada con mi respuesta, se cruzó de brazos:</p>



<p>―Eres más falso que una moneda de tres euros, ¡te había creído!</p>



<p>Supe que era una pose, pero aun así decidí no tentar la suerte y estrechándola entre mis brazos, musité en voz baja que como mi favorita las otras mujeres le pertenecían. Una sonrisa iluminó su cara y mandándome a la mierda, salió del cuarto. Eso me permitió meditar sobre lo que la mulata me había dicho y siendo poco, había corroborado mis sospechas de que el enemigo era miembro de la hermandad.&nbsp;</p>



<p>«Vencerle ya no es una cuestión de mera supervivencia, no puedo dejar que se apodere de la organización», me dije al entender que siendo el jefe supremo acumularía un poder tal que podría trastocar el futuro de toda Europa.</p>



<p>Con ello en mente, me planteé diversos escenarios hasta que cabreado comprendí que era inútil y que antes de intentar siquiera planear una respuesta debía conocer tanto la identidad del tipo al que me enfrentaba como el contenido de su mensaje. Estaba intentando adivinar quién era ese maldito cuando desde la entrada los policías allí apostados me notificaron la llegada de la mulata.</p>



<p>―Déjenla pasar― ordené.</p>



<p>Avisando a la viuda, me acerqué a la entrada del piso para darle la bienvenida. Tal y como preveía, la muchacha venía en un estado de nervios tal que apenas podía caminar. Para facilitarle el trance, fui por ella y tomándola en brazos, la llevé al salón.</p>



<p>―Le he fallado― histérica sollozó echándose quizás la culpa de seguir viva.</p>



<p>Decidido a que captara mi apoyo, sin dejar de abrazarla, la senté en un sofá:</p>



<p>―Tranquila― murmuré en su oído mientras le acariciaba su encrespada melena en un intento de que se tranquilizase.</p>



<p>Lejos de calmarla, mi ternura profundizó su angustia. Su supuesto fallo no la dejaba pensar y por ello la llegada de la morena con un café fue providencial. Y es que al ver a la mujer que tenía idolatrada, cayendo postrada a sus pies, dejó de llorar.</p>



<p>Si ya de por sí tenía a Rosa en buen concepto, su reacción en ese momento lo mejoró. Asumiendo el papel que el cretino de su marido había creado para ella, con dulzura en los ojos le extendió la mano a la acolita.</p>



<p>― ¡Mi señora! ― impresionada por el honor que le estaba confiriendo, Verónica musitó al besársela.</p>



<p>&nbsp;Sin dejar la pose de gran sacerdotisa, la levantó del suelo y tomando la barbilla de la anonadada mulata, la premió con un breve pico en los labios mientras le decía lo feliz que le hacía el conocerla.</p>



<p>― ¿A mí? ¡Si no soy nadie! ― con lágrimas en los ojos, exclamó la premiada.</p>



<p>―Te equivocas, criatura. Eres mi acólita― con una sonrisa, Rosa refutó sentándola de nuevo en el sofá.</p>



<p>La felicidad de la joven en ese momento es difícil de describir. Colorada y con los ojos abiertos de par en par no paraba de sonreír sin llegarse a creer todavía el hallarse en presencia de esa mujer. Aprovechando su calma, dejé caer si sabía algo de Danka y de las otras dos mujeres.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/83764759/83764759_031_46d7.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Las tres están en poder de Ibrahim Zarqai― respondió para acto seguido, centrándose en mi novia, comentar que la habían herido en un hombro pero que estaba fuera de peligro.</p>



<p>Aunque me alegró saber que seguían vivas, no pude dejar de temer por ellas al enterarme quién era su secuestrador. No en vano lo poco que sabía de ese zumbado era que pasó de profesor de la Complutense a ser el islamista que planeó un ataque contra instalaciones del ejército español en el Líbano:</p>



<p>«Es un fanático que quiere llevar la Guerra Santa a Europa e instalar mundialmente un califato».</p>



<p>Ratificando la decisión de que bajo ningún concepto podía cederle el mando de la Hermandad, pregunté a Verónica por el contenido de su mensaje:</p>



<p>―Es una locura. A raíz de que usted haya evitado el atentado contra las bases, sostiene que ha traicionado la memoria de don Xavi y creyéndose su verdadero heredero, le da veinticuatro horas para aceptar su oferta.</p>



<p>― ¿Qué es lo que quiere?</p>



<p>―Ese hombre ofrece dejarle vivir si le cede el puesto e intercambiar a sus rehenes por doña Rosa. Según él, ningún miembro de la hermandad pondrá en duda su autoridad si es quien educa a la descendencia del fundador y tiene a su lado a la gran Dama.</p>



<p>De inmediato, la viuda aceptó ese intercambio siempre que no incluyera a Lara:</p>



<p>― ¡No digas memeces! Nunca permitiré que ostente el mando y menos que te pongas en peligro― exclamé.</p>



<p>Acaba de decirlo cuando de pronto caí en que quizás Verónica había malinterpretado la segunda exigencia y dirigiéndome a ella, quise confirmar mis sospechas:</p>



<p>― ¿Cuándo ofreció el intercambio la mencionó por su nombre o textualmente habló de la Gran Dama?</p>



<p>―De la Gran Dama, pero son la misma― desolada, reconoció mientras la viuda me miraba sin entender por dónde iba.</p>



<p>―Te equivocas, Rosa no es la Gran Dama― contesté.</p>



<p>Viendo que la mulata no me creía, le expliqué que Lara no era más que una de las tres hijas reconocidas por Xavi y que ese maldito había usado a sus mujeres como vientres de alquiler y que la madre biológica era otra.</p>



<p>―Si lo que dice es cierto, entonces&#8230; ¿quién es?</p>



<p>―Ese es el problema, ¡no lo sé!&#8230;</p>



<p>Cómo la identidad de la Gran Dama era algo primordial pero no urgente, decidí atacar los problemas uno a uno y llamando a Alboz, le notifiqué la liberación de su hija. Tras lo cual, y mientras la mulata desayuna, informé a la ministra de quién había organizado el ataque sin entrar en muchos detalles y sobretodo sin revelar el mensaje que me había hecho llegar el islamista.&nbsp; Eran poco más de las ocho cuando aparecí por la puerta del CNI en compañía de Verónica. La noticia de su llegad corrió rápidamente por el pasillo de la agencia. Prueba de ello fue recibir la visita de Ordoñez, el agente al que había encomendado la investigación del atentado pidiendo poder entrevistarla. Por un momento dudé de la conveniencia al no querer que una indiscreción por nuestra parte sacara a la luz la existencia de la organización. El tal Camilo debió de entender mis reticencias porque cerrando la puerta se presentó como miembro de la misma al besar mi mano.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Grande entre los grandes. Para ayudarle, debo conocer todos los detalles.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fue mi propia secretaria la encargada de despejar mis últimas dudas al pasarme una nota diciendo que ese hombre estaba en el segundo escalafón de la hermandad, solo por debajo del consejo. Con todo aclarado, me abstuve de hacerle un resumen y dejé que fuera él quien se hiciera una idea preguntando sin ningún tipo de interferencia. E hice bien porque, demostrando su profesionalidad, antes de nada, pidió que le contara el ataque. Es más, obligándola a bajar al detalle, fue entonces cuando me enteré que habían sido argelinos los cinco sicarios que asaltaron mi piso.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿Por qué sabe que eran de ese país en particular?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Hablaban Darja― contestó aludiendo al dialecto hablado por los nacionales de Argelia.</p>



<p>Su contundencia reveló que entre otras muchas cualidades esa mujer dominaba el árabe y por eso Ordoñez dio por buena esa afirmación y preguntó por sus armas. Nuevamente Verónica me dejó impresionado al responder que llevaban Zastavas M70, la versión yugoslava del AK―47. Como ese fusil me era conocido por mi estancia en Kosovo, seguí escuchando. Tras narrar el heroísmo de &nbsp;<a href="https://apellidos.de/apellido-dus2ek">Dušek</a> y de Morgado, tampoco dudó cuando detalló su muerte:</p>



<p>―Estaban heridos cuando fueron rematados con un disparo en la frente. Fueron asesinados a sangre fría.</p>



<p>Su relato no se quedó ahí y demostrando gran entereza, describió cómo las habían sacado del edificio y la clase de vehículo que usaron.</p>



<p>―Nos subieron en la parte trasera de una Ford Transit blanca.</p>



<p>Siendo importante, ese dato no nos llevaba a nada al ser una de las camionetas más comunes en España. Quizás por ello, Camilo se centró en el tiempo que tardaron en llegar a la nave donde había permanecido secuestrada.</p>



<p>―Una media hora y aunque no estoy segura debió de coger la M―30 o una autopista.</p>



<p>Al ser cuestionada por esa última afirmación, la mulata señaló que de haber permanecido circulando por Madrid, hubiese notado las paradas en los semáforos. Oyéndola, Ordoñez sacó un mapa y pintando sobre el mapa un círculo de unos veinte kilómetros, buscó cuantos polígonos quedaban dentro de esa área.</p>



<p>―Son demasiados― comenté desilusionado.</p>



<p>―No crea― contestó el agente y dirigiéndose a Verónica, le preguntó si había tenido la oportunidad de ver la nave.</p>



<p>―Sí, pero no creo que le pueda decir nada relevante. Era de unos quinientos metros con muros hechos con paneles de hormigón y vigas de acero.</p>



<p>―Niña acabas de descartar el 70% por ciento de ese tipo de instalaciones. Si he entendido tu observación, la nave debe ser de reciente construcción, máximo veinte años.</p>



<p>Y tachando en el plano los polígonos más antiguos, decidió centrar sus pesquisas en cinco de ellos al ser sus naves de pequeño tamaño.</p>



<p>―Siguen siendo muchas, pero tenemos por dónde empezar― concluyó mientras le pedía que continuara narrando su estancia allí. Así me enteré que había permanecido atada, que la primera que trajeron había sido Consuelo sobre medio día mientras que Patricia llegó bien entrada la tarde.</p>



<p>― ¿Os dieron algo de comer?</p>



<p>―Sí, trajeron hamburguesas. Pero antes de que lo pregunte, tuvieron la precaución de quitarle las cajas por lo que no sé dónde las compraron.</p>



<p>―No te preocupes, pero dime&#8230; ¿venían calientes?</p>



<p>―Templadas, se podían comer.</p>



<p>Buscando en internet, descartó dos de los polígonos al estar a más de quince minutos del Burger más cercano y sonriendo, agradeció a la muchacha el poder haber podido estrechar el cerco.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/83764759/83764759_051_3b9c.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«No fue ella, sino sus preguntas», me dije mientras Ordoñez le preguntaba el porqué de que la hubiesen liberado a ella.</p>



<p>― Ibrahim Zarqai me eligió al ser, además de la acolita de don Juan, su secretaria― respondió.</p>



<p>―No lo comprendo. Siendo miembro del CNI, tú hubieses sido mi última elección. Para qué arriesgarse a que tal y como has confirmado tuvieses buena capacidad de observación.</p>



<p>―Eso se lo puedo contestar yo, Consuelo y Patricia eran demasiado valiosas para desprenderse de ellas y el peso en la política checa de Danka también tiene un valor― interviniendo dejé caer para a continuación pedir a la mulata que le contara el mensaje.</p>



<p>Como miembro de la hermandad, Camilo comprendió a la primera lo que significaba ese chantaje, pero al enterarse de las existencias de las trillizas comenzó a sudar. Al preguntar por su reacción, el agente replicó que entre los de su escalafón corría el rumor que la hermandad era un matriarcado y que si no conocían a la verdadera jerarca era porque no había llegado el momento.</p>



<p>―Siempre creí que era falso, pero Zarqai se lo cree. Asumiendo que sea real, tiene sentido que su opositor quiera tener bajo su órbita a esas niñas para asegurarse el control de su madre biológica.</p>



<p>Me preocupó que se refiera a Ibrahim de esa forma tan suave y que hablar de tener a las niñas bajo su órbita en vez de definirlo como cautividad. Llamando a las cosas por su nombre, respondí:</p>



<p>―Si ese perturbado quiere dar un golpe de estado para imponer su forma de ver el mundo, tendrá que matarme y desde ahora te digo que no dejaré que tome como rehenes a mis hijas.</p>



<p>&nbsp;Camilo vio en el tono de mi respuesta una reprimenda y no para que no pudiera pensar de él que era un tibio, puso su cabeza a mi disposición:</p>



<p>―Don Juan, soy su servidor y le soy fiel.</p>



<p>&nbsp;Todavía mosqueado, le pedí que se extendiera en lo del rumor por si esas habladurías escondían alguna pista para encontrar a la mujer en cuestión. Tras exponerme lo que sabía, no saqué nada en claro.</p>



<p>― ¿Sabes si hay alguna base genética secreta o no que nos sirva para conocer quién es? ― pregunté.</p>



<p>Tecleando en su portátil, sacó todas las disponibles y se comprometió a cruzar la información de las niñas con las de las mujeres ahí registradas:</p>



<p>―Pero dudo mucho que, si realmente existe y pensando en el cuidado que ha tenido para no mostrar su existencia, vaya a haber cometido ese error.</p>



<p>No pude estar más que de acuerdo y cuando ya creía que la búsqueda era un callejón sin salida, Verónica me propuso usar una herramienta al acceso de cualquier mortal siempre que fuera joven.</p>



<p>― ¿De qué hablas? ― quise saber.</p>



<p>Desternillada, replicó que existía en internet múltiples aplicaciones con la que envejecer un rostro.</p>



<p>―No te sigo― reconocí.</p>



<p>Sin dejar de sonreír, añadió:</p>



<p>―Es un hecho que los hijos al crecer se van pareciendo cada vez más a sus padres biológicos. Por tanto, partimos de la foto de una trilliza y le añadimos años, podemos hacernos una idea de cómo va a ser de mayor. Si sale a su madre, quizás seamos capaces de reconocerla.</p>



<p>&nbsp; Tanto Ordoñez como yo nos quedamos petrificados con la simpleza de la solución. Bastante avergonzado de que no se me hubiese ocurrido a mí, busqué en mi movil una foto de frente de mi ahijada para usarla en el experimento. Eligiendo entre las que tenía la que me le había hecho su madre para la guardería, la mandé a su teléfono.</p>



<p>―A ti, no se parece― comentó la morena mientras introducía el archivo en la aplicación: ― ¿Qué edad le pongo?</p>



<p>Aunque en otro momento, puede que me hubiese molestado ese comentario, me alegró oírlo y esperanzado, aguardé que me mostrar la cara de mi querida Lara con treinta años. El minuto y medio que tardó en dar una estimación fueron los noventa segundos más largos de mi vida y por eso cuando me informó que ya estaba, le arrebaté el movil sin miramientos.</p>



<p>«Me resulta familiar, pero no caigo a quién se parece», pensé mientras se lo devolvía para que lo</p>



<p>imprimiera en grande.</p>



<p>Mi sensación fue compartida por ambos, pero ninguno pudo decir a qué mujer les recordaba. Ya con la foto en la mano, me puse a observarla con mayor detenimiento y curiosamente reconocí como mía la forma de su cara.</p>



<p>―La boca, los ojos y el color del pelo debió sacarlo de ella― señalé: ―Estamos buscando a una castaña de ojos azules y boca grande.</p>



<p>Verónica que era más ducha en esos temas, añadió que debíamos además debía ser de pelo rizado y de al menos uno setenta y cinco. Mientras los motivos de que tuviese rizos era algo evidente, no supe de donde se sacaba lo de esa estatura.</p>



<p>―Don Juan, esta mañana he conocido a sus hijas y se salen de percentiles. Aunque usted es alto, su dama debe serlo también.</p>



<p>A pesar de advertir que la mulata al hablar de ella en vez de decir la gran dama dijera su dama, me abstuve de rectificarla al comprender que considerándose mi acolita veía en esa mujer a mi igual.</p>



<p>Dejando a un lado a esa desconocida, decidí que debía hablar personalmente con cada miembro del consejo para garantizarme su fidelidad. Como la única forma que tenía de contactar con ellos era por medio del email de la web oscura, decidí mandarles un mensaje adjuntando el número de un móvil nunca usado y que desecharía tras la ronda de llamadas.&nbsp; Fue a la hora de ponerles una hora a cada uno cuando me enteré que, siguiendo la tradición romana, Xavi los había dado un número como apelativo. Sonriendo mientras lo tecleaba, cité a Primis a las nueve y media, a Secundo a las diez y así sucesivamente hasta Decimatio al cual ordené llamarme a las dos del mediodía.</p>



<p>Con ello resuelto, usé todos los tentáculos del CNI para que conocer cualquier vínculo, piso franco o persona que pudiese tener relación con Zarqai en España. Mientras esperaba la primera llamada, los datos elaborados por las distintas agencias de inteligencia amigas empezaron a llegar a una velocidad de vértigo, por lo que no me quedó otra que involucrar al equipo de Camilo en su análisis. Tras ordenar que detuvieran a cualquier cómplice con el que se encontraran, les sugerí que descartaran lo que ya sabíamos y se centraran en lo nuevo.</p>



<p>―Ya habéis oído al director. Ahora moved el culo y demostrar porque os considero los mejores analistas― interviniendo Ordoñez, dio por terminada la reunión.</p>



<p>Ya solo en mi despacho, recibí la llamada del primer consejero en la que antes de nada le exigí que ratificara su fidelidad a mi o que dimitiera. Tal y como me esperaba, no dudó en comprometerse conmigo.&nbsp; Habiendo conseguido que al menos nominalmente me reconociera como su máximo superior, indagué si sabía el nombre de la Gran Dama.</p>



<p>―Confieso que no le puedo ayudar. Solo don Xavi lo conocía― contestó y sin negar su existencia, sugirió que esperara ya que a buen seguro ella se me presentaría.</p>



<p>Uno tras otro, los consejeros con los que hablé hasta las doce no me supo decir nada y quejándome ante Verónica de la falta de resultados, la astuta joven se permitió apuntar que cambiase de táctica:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/83764759/83764759_078_7a2a.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Ya que no sabe quién es la Gran Dama, invéntese una.</p>



<p>― ¿Para qué? ¿De qué serviría?</p>



<p>Riendo contestó:</p>



<p>―Viniendo de usted, la Hermandad aceptará como real a la impostora y para no perder su influencia, es mujer deberá dejar el anonimato.</p>



<p>No demasiado convencido, acepté pensar en ello mientras llamaba a Ordoñez para que me informara sobre nuestros intentos de neutralizar a Zarqai y a su gente.</p>



<p>―Don Juan. Por ahora, hemos detenido a veinte sospechosos de pertenecer al Califato, pero no hemos conseguido extraerles nada del caso.&nbsp;</p>



<p>La falta de progreso en la investigación me preocupó y como el reloj pasaba, me tuve que volver a plantear la opción de la mulata.</p>



<p>«Para ser creíble, la mujer en cuestión debe ser alguien con poder», medité y buscando candidatas, no se me ocurrió nadie que encajara mejor que mi teórica jefa, ¡la ministra!: «Doña Paloma cumple todos los requisitos. Por edad, inteligencia y ambición nadie pondrá en duda que ella es la Gran Dama».</p>



<p>Seguía dando vueltas a cómo hacerlo para que no quedar como un falso al revelarse quien era realmente, cuando el azar quiso que recibiera una llamada de la secretaria de dicha política exigiéndome que fuera a verla.</p>



<p>―Nuestra excelsa matriarca me llama y donde hay patrón no manda marinero― tras colgar el teléfono, comenté a Camilo que seguía en mi despacho.</p>



<p>Ese comentario irónico sobre nuestra jefa provocó que sin quererlo el miembro de la hermandad diera por sentado que finalmente había localizado a la mujer que buscábamos.</p>



<p>―No la haga esperar, ¡debe ponerla al día de lo sucedido! ― contestó el agente.</p>



<p>Confieso que me extrañó su nerviosismo, pero no le di importancia alguna &nbsp;&nbsp;&nbsp;hasta que ya en el coche Verónica me llamó preguntando que había de verdad en lo que Camilo le había dicho.</p>



<p>― ¿A qué te refieres? – pregunté todavía en Babia.</p>



<p>― ¡Que la has encontrado y que te vas a reunir con ella!</p>



<p>Por un momento no supe qué contestar. Aunque todavía no había decidido seguir su plan, preferí hacer cómo si nada y sin afirmar ni negarlo, únicamente contesté que iba a ver a doña Paloma.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>La joven comprendió mis reservas y cambiando de tema, me informó que Rosa le había pedido que al salir del trabajo fuera a verla.</p>



<p>―No vemos en la casa― respondí&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">13</h1>



<p>Veinte minutos después estaba entrando en el ministerio. Al llegar a su oficina, la secretaria me hizo entrar de inmediato. Doña Paloma estaba caminando mientras hablaba por teléfono y por ello, me quedé de pie esperando. Eso me permitió observarla. Siendo algo mayor que yo, seguía siendo una mujer joven y era indudable su atractivo.</p>



<p>«No sería algo descabellado que la gente aceptara que tenemos un affair si hago correr el rumor», me dije recordando que esa mujer estaba divorciada y que desde hacía años no se le conocía pareja.</p>



<p>Meditando todavía sobre la conveniencia de hacer creer que era la gran dama, me fijé en sus pechos y valorándolos con un notable alto decidí que, de tener la oportunidad de darles un tiento, no la desaprovecharía. Pero fue al girarse y darme la espalda cuando reparé en un detalle que hasta entonces me había pasado inadvertido&#8230; ¡esa mujer tenía un culo de campeonato y sabía moverlo! Prendado por el vaivén de esa belleza, seguí cada uno de sus pasos sin poder pensar en otra cosa.</p>



<p>Tan ensimismado me quedé que no me percaté que iba a darse la vuelta y por ello me pilló observándola con cara de lelo. Lo curioso fue que no se enfadó y regalándome una sonrisa, señaló una silla para que me sentara mientras seguía discutiendo con su interlocutor por el movil. Avergonzado, obedecí y sin atreverme a levantar la mirada, esperé a que terminara. Para mi sorpresa, cuando finalmente se sentó junto a mí, la mujer me informó que había decidido confirmarme en la dirección del CNI.</p>



<p>―No podemos dejar el puesto vacante― añadió – y nadie mejor que tú para ocuparlo.</p>



<p>Siendo su tono afectuoso, jamás me esperé que la ministra me pidiese acompañarla a comer porque quería hablar conmigo de otro tema. Asumiendo que era de la muerte de Morgado, respondí que traía en mi maletín la información que demostraba la implicación del extremismo islámico en el atentado.</p>



<p>―Tanto tú como yo sabemos que eso es falso― sonriendo señaló.</p>



<p>Un escalofrío recorrió mi cuerpo al oírla y no sabiendo qué decir, preferí que fuera ella la que me revelara lo que sabía. Por ello, al verla recogiendo para marcharnos, pregunté donde quería ir a comer.</p>



<p>―Vamos a un sitio seguro y discreto― contestó sin aclarar nada.</p>



<p>―Me parece perfecto― murmuré siguiéndola por el pasillo hacia el ascensor.</p>



<p>Una vez ahí, la vi marcar la planta once donde estaba su residencia oficial. Todavía estaba tratando de asimilar que no íbamos a un restaurante cuando de improviso posó la mano en mi trasero.</p>



<p>―No me extraña que la traigas loca― comentó divertida al verme la cara.</p>



<p>Completamente cortado, pregunté de quién hablaba mientras encantada por mi falta de reacción la política seguía magreándome:</p>



<p>―De tu Gran Dama― susurró al restregarse contra mí incrementando el acoso.</p>



<p>Al llegar a ese edificio jamás hubiese supuesto que terminaría siendo manoseado por la jefa y quizás por ello, no pude reaccionar cuando empezó a susurrar en mi oído que llevaba mucho tiempo sin pareja y que por lo que le habían contado yo era un buen amante.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/83764759/83764759_095_5f53.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Señora, ¡paré! ¡Por favor! ― gemí al sentir que no contenta con lo que ya hacía doña Paloma estaba intentando bajarme la bragueta justo cuando la puerta del ascensor se abría.</p>



<p>Obviando la queja, me bajó el pantalón y demostrando que era una mujer acostumbrada a tomar lo que le apetecía, metiendo la mano en mi calzón, comentó que desde que me conoció en persona tenía ganas de follarme. Ese descaro, pero sobretodo la seguridad que tenía de que sucumbiría ante ella me encabronaron. Decidido a demostrar que se había equivocado conmigo, la empujé contra la pared y levantando su vestido, le desgarré las bragas.</p>



<p>Mi brutalidad le hizo reaccionar e insultándome trato de huir. Para su desgracia iba subida en unos zancos y no pudo hacerlo lo suficientemente rápido.</p>



<p>― ¿No era esto lo que querías? ― grité y sin esperar a que terminara de asimilar que había pasado de acechadora a víctima, aproveché que ella misma había liberado mi pene para de un solo empujón clavárselo en la vagina.</p>



<p>― ¡No! ¡Por favor! ― gimió al sentir su conducto violado.</p>



<p>Sin apiadarme de ella, forcé su integridad a base de brutales embestidas mientras con las manos le pellizcaba los pezones con crueldad. Indefensa, la mujer tuvo que soportar que al darse por vencida y dejarse de mover, mis manos azotaran su trasero insistiera diciendo si no era eso lo que buscaba.</p>



<p>―Sí, pero no así― hecha un mar de lágrimas, reconoció.</p>



<p>Su confesión le sirvió de catarsis y paulatinamente, el dolor y la humillación que la turbaban se fueron diluyendo, siendo reemplazadas por una excitación creciente.&nbsp; El primer síntoma de su claudicación fue la humedad de su coño. Completamente anegado por el flujo, su placer se desbordó por sus piernas, dejando un charco bajo sus pies. Pero lo que realmente me reveló que esa mujer estaba a punto de correrse fue el movimiento de sus caderas. Con una ferocidad inaudita, forzó su sexo hacia adelante y hacia atrás, empalándose en mi miembro sin parar de gemir.</p>



<p>Ya sin nada que perder si me denunciaba, le prohibí correrse mientras afianzaba el ataque en sus hombros con mis manos y reiniciaba un galope endiablado. La nueva postura hizo que mi pene chocara contra su útero.</p>



<p>―Maldito― gritó al saberse indefensa.</p>



<p>Descojonado, castigué sus nalgas con sendos azotes mientras le exigía demostrar el tipo de puta que era. Quizás fue experimentar por primera vez que no estaba al mando o por el contrario que el sexo duro era algo que le entusiasmaba, pero lo único que tengo claro es que esas nalgadas la volvieron loca y aullando como loba en celo, me rogó que la dejara dejarse llevar por el placer. Ni siquiera la contesté porque abducido por la lujuria, en ese momento, mi miembro explotó en su interior regando con mi semen su conducto. Completamente insatisfecha, se quedó inmóvil consciente que un movimiento más&nbsp;le llevaría al orgasmo.</p>



<p>Encantado con su entrega, eyaculé como poseso, tras lo cual, sin decir nada, saqué mi miembro y la dejé sola tirada en el suelo. Doña Paloma me miró desconsolada al saber que no me apiadaría de ella. Y así fue. Tirándome en el sofá y con una sonrisa en mis labios, le exigí que se masturbara sin correrse mientras yo descansaba.</p>



<p>Sorprendiéndose hasta ella misma, dócilmente obedeció y cumpliendo mis deseos, torturó su clítoris con sus dedos sin quejarse. Esa paja se convirtió en un cruel martirio que estuvo a punto de hacerla flaquear en varias ocasiones y solo mi mirada evitó que el deseo la dominase, corriéndose.&nbsp; Lo que no evitó fue que su calentura se fuera convirtiendo en una hoguera y la hoguera en un incendio que estuvo a punto de incinerarla y por eso al cabo de unos minutos, le ordené que se acercara cuando ya estaba a punto de estallar.</p>



<p>― ¿Quieres correrte? ― pregunté sabiendo la respuesta de antemano.</p>



<p>Sudando a chorros, me llamo cerdo, pero no se retiró cuando metí dos dedos en su vulva y empapándolos bien de flujo, le pedí que se diera la vuelta y me mostrara el ojete. Nuevamente, acató la orden y usando las dos manos, separó las nalgas. Riéndome de ella, le informé que su culo acababa de ser nacionalizado mientras introducía un dedo en su interior.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/83764759/83764759_121_e2ac.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;La ministra se creyó morir al experimentar la acción de la falange de un subordinado jugueteando en su entrada trasera, pero lejos de tratar de zafarse, apoyó los brazos en el sofá.</p>



<p>―Eres una zorra― musité mientras sumaba otra yema en su ojete.</p>



<p>La facilidad con la que absorbió ese segundo dedo, me informó de que, aunque lo negara, esa mujer deseaba que siguiera. Por eso la estuve pajeando en ambos agujeros durante cinco minutos hasta que, temblando&nbsp;como un flan, me suplicó que la tomara. No pude dejar de complacerla y colocándome a su espalda, cogí mi pene y apuntando a su entrada trasera, la fui ensartando con suavidad. Mi lentitud la hizo sollozar y queriendo forzar su gozo, me ayudó echándose hacia atrás.</p>



<p>― ¡Por favor! ― gritó casi vencida por la urgencia por soltar lastre –Déjame correrme.</p>



<p>―Todavía, ¡no! ― contesté,&nbsp;disfrutando del morbo de tenerla al borde de la locura.</p>



<p>Reforzando mi dominio, al sentir mi verga hundida por completo en sus intestinos, me quedé quieto mientras con los dedos le pellizcaba los pezones. La brillante política chilló como una cerda a la hora del sacrificio y sin pedir mi opinión, se empezó a&nbsp;empalar con rapidez.</p>



<p>― ¿Te gusta la forma en que te agradezco el ascenso? ― le dije incrementando la presión de mis dedos sobre su aureola.</p>



<p>― ¡Me encanta! ― sollozó tiritando al intentar retener su placer.</p>



<p>Sin saber por qué, me compadecí de ella y acelerando mis incursiones, le di permiso de llegar al orgasmo. Lo que ocurrió a continuación es difícil de describir. Al oírme, dejó salir la presión acumulada y&nbsp;berreando con grandes gritos,&nbsp;se corrió mientras su cuerpo convulsionaba contra el sofá.</p>



<p>― ¡Fóllame! ― ladró sin voz al sentir el ardiente geiser que, brotando de su cueva, se derramaba por oleadas sobre sus muslos.</p>



<p>No necesitaba pedírmelo, impresionado por su orgasmo, había incrementado el vaivén de mis caderas y llevándola al límite, mi pene acuchilló su culo al compás de los gritos de la mujer. Convertidos en una máquina de placer mutuo, nuestros cuerpos se sincronizaron en una ancestral danza de apareamiento con la música de la completa sumisión de esa mujer ambientando el salón. Doña Paloma uniendo un orgasmo al siguiente, se sintió desfallecer y cayendo sobre el sofá, me rogó que terminara.</p>



<p>Para el aquel entonces, el rencor que sentía por su acoso había desaparecido y contagiado de su éxtasis, sembré su culo con mi simiente. Ella, al percibir mi eyaculación, no pudo evitar su colapso y desplomándose, se desmayó. Viéndola transpuesta, decidí que no era sensato dejarla ahí y cogiéndola en brazos, la llevé a la cama. Después de depositarla sobre el colchón, me tumbé a su lado a descansar. No sé el tiempo que estuvimos tumbados en silencio, lo que sí puedo deciros es que, al despertar esa mujer, me besó y pegándose a mi cuerpo, intentó y consiguió reactivar mi maltrecho instrumento, Una vez con él tieso entre sus manos, se agachó y antes de metérselo en la boca, me preguntó si podía contarle a la Gran Dama lo sucedido entre nosotros.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/21/83764759/83764759_124_14cd.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―No sé de quién hablas – convencido que por su actitud conmigo era imposible que esa mujer fuese miembro de la Hermandad, contesté.</p>



<p>Poniendo cara de santa, sonrió y después de dar un lametazo a mi glande, dejó caer que no me creía.&nbsp;</p>



<p>―En serio, no tengo ni idea de quién es.</p>



<p>―Pues ella bien que te conoce, Es más, nunca te ha olvidado. Siempre dice que terminará contigo algún día.</p>



<p>Si hacía caso a su afirmación, la desconocida que buscaba era una mujer de mi pasado. Revisando el repertorio que había ocupado mis sábanas, busqué una mujer alta de pelo castaño y boca grande, pero había demasiadas que cumplían esos requisitos. No teniendo otra que sonsacar a la ministra, permití que continuara con la mamada mientras le rogaba que me dijera quién era.</p>



<p>―No es eso lo que me ha pedido― contestó sacándosela brevemente de la boca.</p>



<p>― ¿Entonces qué? ― pregunté.</p>



<p>Soltando una carcajada al ver que mi miembro había recuperado la dureza, cambió de postura y empalándose por tercera vez, contestó:</p>



<p>―Quería que te dijera que no te preocuparas por tu harén y que le dejaras ocuparse a ella de Zarqai.&nbsp;</p>



<p>― ¿No esperará que me quede sin hacer nada? ― protesté mientras doña Paloma comenzaba a galopar sobre mí.</p>



<p>Acelerando el movimiento de caderas, replicó:</p>



<p>―Anticipándose a lo que me has dicho, sugirió que mientras resolvía el problema podías dedicar el tiempo de conocer a las hijas que tenéis en común&#8230;</p>



<p>Hora y media después, tras haber sido ordeñado otras dos veces por la voracidad de esa mujer, dejé el ministerio con más dudas con la que entré. Como interiormente sabía que debía hacer caso al mensaje y no tratar de actuar en contra del islamista, no fuera ser que nuestros esfuerzos colisionaran y en vez de acabar con ese enemigo, fuera el quién nos derrotara, decidí no volver al CNI y tomando el camino de vuelta hacia la casa de mi amigo, aparecí en su puerta.</p>



<p>Sin explicarme el porqué, nada más entrar busqué a las trillizas y me puse a jugar con ellas mientras intentaba localizar a la cómplice por excelencia de Xavi. Desechando el aspecto físico, me concentré en las personas de género femenino que teníamos en común:</p>



<p>«Debe haber pasado por mi cama y ser al menos tan ambiciosa como ese cabrón», me dije empezando el recuento desde el día que conocí al fundador de la hermandad.</p>



<p>Tras revisar a nuestras compañeras de promoción, a pesar de haberme tirado a alguna, rechacé la idea. Además de pocas, la gran mayoría eran lesbianas. &nbsp;Siguiendo el orden cronológico, repasé nuestras conquistas de esos años y nuevamente me topé contra la pared.</p>



<p>―Papi, te he matado. ¡Debes hacerte el muerto! ― protestó Lara al ver que no caía al suelo desplomado.</p>



<p>Despertando de la ensoñación, me derrumbé abrazándola mientras la llenaba de besos. Sus dos hermanas no quisieron quedarse sin su ración de arrumacos y lanzándose en tromba sobre mí, comenzaron a hacerme cosquillas.</p>



<p>―Me rindo― grité al sentir la acción coordinada de esas tres pequeñas arpías.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si me quedaba duda alguna que ese trio sería mi perdición, esta desapareció cuando actuando como un comando perfectamente entrenado abusaron con auténtica saña de mí.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―He dicho que me rindo― desternillado protesté viendo que no cesaban en su ataque.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo que jamás esperé fue que demostrando quien era la mujer que la había criado, Lorena me soltó:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Mamá siempre dice que no hay que tener compasión del enemigo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque seguro que había sacado esas palabras de su contexto, me recordó la traición de Patricia y su papel como mano armada de la Hermandad. Cabreado, senté a las tres en mis rodillas y con toda la ternura que pude, respondí:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Uno demuestra lo fuerte que es cuando perdona al que nos ofende― y poniendo un ejemplo que pudiesen entender, proseguí diciendo: ―Imaginar que llegáis al cole y vuestra mejor amiga no os ha esperado para ponerse a jugar&#8230; ¿dejaríais de hablar con ella por eso?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Seria tonta si lo hiciera porque entonces al día siguiente no tendría con quién divertirme― contestó Luisa demostrando un criterio impropio de su edad,</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Bien dicho, mi niña― desde la puerta, intervino Rosa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las tres enanas corrieron a saludarla. Siendo lógico que Lara lo hiciera, cuando las otras dos buscaron sus brazos me hizo ver la buena sintonía que esa mujer había conseguido con ellas.&nbsp; Pero lo que realmente me confirmó que en menos de veinticuatro horas las había conquistado fue cuando oí cómo se referían a ella:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;«¡La llaman Mamá Rosa!», murmuré para mí sorprendido al notar que hasta su hija lo hacía.</p>



<p>Pero no fui el único. Verónica, que había llegado con la viuda, al ver la escena comentó que se notaba que éramos una familia unida. Juro que aluciné escuchándolo y es que, hasta ese instante, no había caído en que lo quisiera ver o no, las tres niñas, sus madres y yo formábamos parte de una. Lo que todavía no tenía claro es que cual sería la función de la desconocida en ella.</p>



<p> «No podré saberlo hasta enterarme de quién es», concluí mientras me servía una cerveza&#8230;</p>


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<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/21/83764759/83764759_087_e437.jpg" alt="" width="606" height="909"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 4&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Jul 2025 10:52:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[A la mañana siguiente, cuando despertó en brazos en brazos de la hispana, la vergüenza de haberse dejado llevar por la lujuria volvió con fuerza. ¡Se sentía un puto viejo verde! Incapaz de moverse, mientras sentía los juveniles pechos de Estefany bajo sus palmas, Gonzalo quiso que lo ocurrido hubiera sido un sueño. «¡Por dios! ¿Qué he hecho?», se torturó mientras en su mente se acumulaban las excusas con las que intentaba disculpar su comportamiento. Sin entender cómo era posible que hubiese permitido sucumbir a la pecaminosa atracción que sentía por la chavala, temió la reacción de su hija cuando [&#8230;]]]></description>
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<p>A la mañana siguiente, cuando despertó en brazos en brazos de la hispana, la vergüenza de haberse dejado llevar por la lujuria volvió con fuerza. ¡Se sentía un puto viejo verde! Incapaz de moverse, mientras sentía los juveniles pechos de Estefany bajo sus palmas, Gonzalo quiso que lo ocurrido hubiera sido un sueño.</p>



<p>«¡Por dios! ¿Qué he hecho?», se torturó mientras en su mente se acumulaban las excusas con las que intentaba disculpar su comportamiento.</p>



<p>Sin entender cómo era posible que hubiese permitido sucumbir a la pecaminosa atracción que sentía por la chavala, temió la reacción de su hija cuando se enterara.</p>



<p>«Lo mínimo es que deje de hablarme y será lo lógico. Nadie perdonará que un viejo como yo haya seducido a una cría tan joven», se dijo sin culpabilizar a la verdadera responsable.</p>



<p>Abochornado hasta el tuétano, recordó que ese sábado habían quedado en que Patricia le presentaría a su chico a la hora de comer.&nbsp; La comida que él mismo había concertado para castigar a su retoño, se había vuelto en su contra. A toda costa tenía que evitar que la adorable criatura que seguía durmiendo pegada a él, ya que no se sentía capaz de disimular lo que había hecho. Dando vueltas sobre el asunto, trató de hallar un motivo por el que Estefany se auto excluyera y así no tenérselo que pedir. Desgraciadamente, todas las ideas que le vinieron a la cabeza o bien no eran factibles o siéndolo, provocarían la humillación de la pobre chiquilla que creyéndose enamorada había llegado hasta sus sábanas. Cómo lo último que deseaba era hacerle daño y que se sintiera usada por él, decidió tomar el toro por los cuernos y esperar la primera oportunidad decirle que había que evitar que su hija se enterara del desliz.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/185/11567611/11567611_004_e350.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Ella es la primera interesada, no en vano son como hermanas», se dijo sin advertir que desde su planteamiento esa decisión tenía un fallo: esa joven bruja no lo veía como un pasatiempo sino como el hombre con el que quería compartir ¡el resto de la vida!</p>



<p>Dio prueba de ello cuando a los cinco minutos, se despertó y viéndose en brazos del que consideraba su galán, comenzó a acariciarle el pecho mientras sonriendo le daba los buenos días de un modo que jamás esperó.</p>



<p>―Mi amor, ¡no sabes los años que llevo soñando con amanecer en tus brazos!</p>



<p>Hasta el último vello de su cuerpo se le erizó al escuchar la ternura de su voz al confesar que la fascinación que sentía por él venía de antiguo y por fin comprendió que había minusvalorado el problema si lo que acababa de oír era cierto. Poniendo su cerebro a funcionar, infructuosamente buscó qué responder que no fuera cruel y dañara su frágil estado de ánimo.</p>



<p>«Acaba de salir, si es que lo ha hecho, de una depresión», balbuceó mientras exteriormente forzaba una sonrisa.</p>



<p>La muchacha leyó como si fuera un libro abierto la incomodidad del hombre que sabía suyo y confiando ciegamente en que lo tenía en su poder, se hizo la tonta y siguió martirizándolo:</p>



<p>―Cuando Patricia me habló de tu obstinación para que, en vez de con ella, me quedara en tu casa, comprendí que también me amabas y que mis sueños se harían realidad.</p>



<p>Gonzalo quiso rebatírselo y que supiese la verdad, pero no pudo. Algo en su interior se lo impedía. Con la respuesta en la punta de la lengua y deseando clarificarle desde ese momento que lo suyo era imposible, no tuvo el valor, el coraje o los huevos de poner la verdad sobre la mesa. Cabreado consigo mismo, susurró si bajaban a desayunar.</p>



<p>―Mi desayuno está en esta cama― contestó la chavala cogiendo entre sus manos la virilidad de su acompañante mientras se deslizaba dándole besos por el cuerpo&#8230;</p>



<p>Doña Bríxida mejoraba por momentos y la tranquilidad con la que los médicos valoraban su evolución, permitió a Antía centrarse en su misión. Siendo la última de una larga estirpe de hechiceras que ocultamente había influido en la historia del noroeste de la península, la pelirroja poseía algo que cualquier bruja, chamán o meiga hubiera deseado para sí: una de las más extensas bibliotecas de libros mágicos, pero sobre todo el famoso formulario de conjuros que generación tras generación habían enriquecido las mujeres que le antecedieron. Aprovechándolo y mientras su madre se recuperaba en el hospital, se encerró en el casón de la familia y estudió. Sabía que no se debía engañar por la juventud de su rival y que, bajo su apariencia de niña boba, era una verdadera hija de puta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No debo confiarme― se dijo al recordar que el día en que Gonzalo apareció con ella en la casa percibió con claridad su poder: ―Esa zorra es peligrosa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por ello, la noche anterior había entrado en contacto con los espíritus de sus ancestros para que la guiaran en su venganza, aunque eso significara que tuviera que pagar un precio. Tras plantear a sus difuntos el alcance de su misión, esperó bajo la luna llena que ellos le respondieran. La única que se dignó en aparecer fue María de Zozaya, la última de las grandes matriarcas que fue condenada a la hoguera por la Inquisición en 1.610.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Madre de la madre de mi madre, gracias por contestar― cayendo postrada ante la aparición, declaró solemnemente usando la formula prevista, que no significaba que fuera su bisabuela, sino que con ella la reconocía como su ascendiente.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El fantasma, si es que se puede llamar así, al hálito de vida que tomó forma ante ella, respondió:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Hija de la hija de mi hija, mi igual.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Antía no pudo más que respirar al escuchar que esa famosa hechicera quemada en Zugarramundi por el infausto Carvajal le daba el lugar que necesitaba para plantearle la pregunta que deseaba y necesitaba hacer:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Madre― acortando el trato: ― Antes de enfrentarme a una bruja venida de lo que en tu época se conocía como las Indias, me gustaría saber cómo debo actuar para vencerla y qué debo hacer para matarla.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El espectro se tomó unos segundos para leer en su mente la verdadera necesidad que le planteaba, antes de contestar:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/185/11567611/11567611_009_8fb5.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Los celos son malos consejeros y deberás tener cuidado. Si has sido capaz de descubrir sus poderes sin haberlos siquiera usado, es menester reconocer que la bastarda del criollo al que amé y luego odié lleva en su sangre tanta herencia mágica como tú.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¿Bastarda del criollo al que amó y luego odió?», se preguntó y viendo que su antepasada se abstenía de continuar, rehízo su consulta:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Madre, esa mujer ha atacado a una que es sangre de tu sangre y yo, cómo tu heredera, necesito tu consejo para que se enfrente a tu justicia.</p>



<p>― ¿Mi justicia? Hace demasiadas centurias que mis cenizas las esparció el viento, si deseas mi auxilio debes ofrecerme algo más que la venganza.</p>



<p>Desde que decidió consultar a sus antepasados, la treintañera asumió que debería pagar un precio y por eso no le extrañó que doña María fuera lo que quisiera cerrar antes de dar cualquier tipo de consejo.</p>



<p>&nbsp;―Amada Madre, ¿dígame qué puedo ofrecer y se lo daré? ― preguntó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Me conformaría con que me dejes disfrutar de tu vida en tres ocasiones. Acepta que te suplante y toda la sabiduría que llevo acumulada en estos siglos será tuya y haré de ti mi primogénita.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¿Dejar que posea mi cuerpo a cambio de cuatrocientos años de experiencia? ― se preguntó y sin valorar más que debía responder, levantándose contestó: ―Madre de la madre de mi madre, acepto. ¡Tómeme!</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La risa de la fue quemada en vida resonó entre los muros del casón familiar:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―El momento de reencarnarme brevemente en ti lo decido yo. Mientras llega, te confiero mi saber.</p>



<p>Nada más decirlo, el flujo de información que llegó al cerebro de la gallega la hizo trastabillar. Mientras sus rodillas eran incapaces de sostener su peso y caía a plomo contra el suelo, su mente se vio avasallada por las imágenes y vivencias que la difunta había atesorado durante su vida y después de muerta.</p>



<p>― ¡Qué la diosa me proteja! ¿Qué he hecho? ― gritó al ser plenamente conocedora de la maldad de la mujer a la que había unido su destino&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">8</h1>



<p>Ajena a que su padre era la posesión que llevaría a dos estirpes mágicas a enfrentarse, en el apartamento que éste le había regalado y del que ni siquiera pagaba gasto alguno porque todo lo asumía él, Patricia estaba tratando de convencer a su novio que era solo una comida:</p>



<p>―Manuel. Ya te expliqué que, para que se quedara con Estefany, mi padre exigió conocerte.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Ese es tu puto problema, no el mío― sin levantarse del sofá, contestó a lo suyo mientras encendía la PlayStation.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Por favor, no seas niño. Serán poco más de dos horas y luego te prometo que no me quejaré si te pasas jugando el resto del fin de semana.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Siendo una oferta interesante, el descerebrado que tenía encoñada a la hija de Gonzalo vio que podía exprimirla más y por ello, sin siquiera dignarse a mirar, replicó:</p>



<p>―No me apetece en lo más mínimo conocer a tu viejo. La verdad es que me la sudan tanto él como tu amiga, la panchita.</p>



<p>El racismo que desprendían sus palabras la indignó, pero mordiéndose un ovario pasó a puntillas sobre él mientras figuradamente se bajaba las bragas:</p>



<p>― ¿Qué prefieres? ¿Venir a la comida o que tengamos qué convivir con ella?</p>



<p>Sabiendo que Patricia era una celosa recalcitrante que bebía vientos por él, no tuvo reparo en contestar desternillado:</p>



<p>―Si está buena, tráela aquí. Prometo que no me la tiraré&#8230; ¡más de dos veces al día!</p>



<p>Con un enfado de narices, la pelirroja se preguntó por qué todavía soportaba sus desplantes cuando la casa era suya y pagaba los gastos que su viejo se negaba a asumir mientras él ni siquiera tenía trabajo. Humillada, Patricia misma se contestó recordando que Manuel cuando veía que no podía seguir tirando del hilo para congraciarse con ella la tomaba en mitad del pasillo salvajemente:</p>



<p>«Lo quiero y encima folla riquísimo».</p>



<p>Asumiendo su debilidad, casi llorando le imploró que lo acompañara. El tipo, un moreno agitanado cuya única virtud se escondía entre sus piernas se echó a reír y señalando la bragueta de su pantalón, contestó:</p>



<p>―Durante una semana, no te quejaras y como prueba de que aceptas&#8230; ¡bájate al pilón!&nbsp;</p>



<p>Como si fuera una drogadicta en busca de su dosis, Patricia se arrodilló y gateando por la habitación comenzó a maullar mientras se aproximaba al sofá donde su pareja la esperaba descojonada.</p>



<p>―No sé qué cojones vi en ti cuando había zorras mejores en el mercado― decidido a humillarla antes de ceder, comentó.</p>



<p>Por increíble que parezca, Patricia interpretó ese menosprecio como un piropo y creyendo que si la había elegido a ella antes que a otras era porque la amaba, se excitó. A su novio en cambio le asqueó comprobar que su insultó no había conseguido hacer mella en su coraza y que, lejos de indignarse, tomaba su hombría entre las manos para pajearlo.</p>



<p>―Usa la boca. ¡No lo quiero repetir! ― gritó sabiéndose al mando.</p>



<p>Esa nueva humillación increíblemente acentuó su calentura y sintiendo como se humedecían sus bragas, abrió los labios y con estudiada lentitud para que su hombre estuviera contento, se fue introduciendo su tallo hasta el fondo de la garganta.</p>



<p>―Así me gusta, ¡perra! ¡Cómetela!</p>



<p>Tremendamente avergonzada, se terminó de embutir el miembro mientras Manuel disfrutaba descojonado de su sumisión. Con lágrimas recorriendo sus mejillas y el flujo que se desbordaba por sus muslos, empezó a meter y sacar el instrumento de su obsesión.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/185/11567611/11567611_012_a0ca.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Éste, tratando de reforzar su dominio, pero sobre todo la humillación de la mujer que lo mantenía, le ordenó masturbarse. En su insana adicción, suspiró al sentir que esa orden era una muestra de que Manuel deseaba compartir el placer que le daría y bajando la mirada para que no viese su alegría, se comenzó a tocar tímidamente.</p>



<p>― ¡Más rápido! ¡Sé que lo estás deseando!</p>



<p>No muy segura de sí era acelerar la mamada o su paja, Patricia aumentó la velocidad de ambas, de modo que mientras convertía la boca y su garganta en una eficaz máquina de ordeño, con los dedos en su sexo, torturó su clítoris con decisión.</p>



<p>―No sabes ni mamar una polla― escuchó que le decía mientras usando las dos manos sobre su cabeza le forzaba los límites de su garganta.</p>



<p>&nbsp;La indefensa y excitada muchacha no pudo evitar sentir arcadas, pero no hizo ningún intento por retirarse.</p>



<p>― ¡Quiero que te la tragues toda! ― gritó Manuel mientras violaba su boca.</p>



<p>No queriendo fallar a su hombre y necesitando beber el manjar que le daría al correrse, Patricia incrementó el ritmo y la profundidad de su mamada. Las risas del malnacido se avivaron cuando vio a la mujer que financiaba sus vicios convertida en una esclava incapaz de defraudar a su amo.</p>



<p>Por eso, la obligó a meter y a sacarse de la boca su pene a un ritmo desenfrenado mientras él terminaba la partida del FIFA. Al conseguir meter un gol con Messi en la televisión, eyaculó directamente en el estómago de Patricia y haciéndose el agradecido, accedió a acompañarla a comer con su viejo.</p>



<p>―Eso sí, cómo ese fascista me pregunté de qué vivo, me levanto y me voy&#8230;</p>



<p>La hija de Gonzalo Sierra, el gran inmobiliario, se corrió al saber que Manuel la amaba tanto que era capaz de olvidar el odio que les tenía a los capitalistas solo para hacerla feliz&#8230;</p>



<p>Queriendo agradar y en cierta forma dar la bienvenida a la nueva pareja de su hija, Gonzalo se decantó por celebrar el encuentro en un restaurante que fusionaba las dos comidas que más le gustaban. Por eso eligió reservar mesa en “La Única” donde bajo la mano experta del chef Andrés Madrigal la cocina mexicana con la española brillaban con esplendor, haciendo de esa experiencia algo sublime. Al no haber sabido cómo evitar que Estefany los acompañara, se vio con ella esperando a la entrada del local en Claudio Cuello la llegada de Patricia y ese tal Manuel.</p>



<p>Asumiendo la hispana que el miedo a que su retoño descubriera la relación que mantenían era el motivo por el cual su “amorcito” no dejaba de moverse en la acera, decidió tranquilizarlo y facilitarle las cosas. Por ello, pocos minutos que llegara su amiga, le pidió que se acercara porque quería decirle algo:</p>



<p>―Amor, no quiero que pienses que me avergüenza lo que hemos hecho, pero creo que es mejor que Paty no se entere todavía de que soy tuya.</p>



<p>Respirando por primera vez esa mañana, el hombretón vio abrirse el cielo ante él y tomándola de la cintura, la besó. Afortunadamente ese beso fue breve. A los pocos instantes de separar sus labios, el Golf de Patricia apareció doblando la esquina de Columela. Lo cerca que habían estado de pillarles, lo hizo reír y acercándose al coche descubrió que el tipo que vivía con su pequeña era poco menos que un “perroflauta”. Que no se hubiese dignado a ponerse una camisa limpia y que llevara una camiseta andrajosa del Che Guevara, pasó a segundo plano cuando vio las rastas que lucía en el pelo. Aunque desde el primer momento, le repelió, se forzó a sonreír y lo saludó.</p>



<p>― ¿Con que éste es el fósil? ― dejándolo con la mano extendida, el que ya había catalogado de parásito preguntó a Patricia.</p>



<p>―Papá, te presento a Manuel.</p>



<p>Gonzalo tuvo que morderse un huevo para seguir mostrando la cordialidad requerida cuando ese cretino chocó su pecho contra él al modo en que en su círculo se saludaban los colegas.</p>



<p>«Menuda mierda de enano», pensó al comprobar que le sacaba casi un palmo de altura y al menos veinte kilos.</p>



<p>El cabreo del ejecutivo no fue nada comparada con el de Estefany cuando en su caso la abrazó de una forma que catalogó de indecente.</p>



<p>«Como no me suelte de inmediato, este gafo va a saber quién soy», se dijo al notar que el novio de su amiga tenía posada la mano en una de sus nalgas, mientras ajena a su comportamiento Patricia le reía las gracias.</p>



<p>Por suerte para el recién llegado soltó a la joven antes de que ella decidiera darle un escarmiento. Aun así, cualquier observador se hubiera percatado del enfado de Gonzalo y de la bruja mientras entraban al restaurant.</p>



<p>«¿Cómo una mujer tan brillante se ha podido enamorar de este tarado? ¡Se nota a la legua que es un inútil sin ningún tipo de iniciativa!», se preguntó la morena mientras tomaba asiento lejos de su hombre para evitar ser descubiertos.</p>



<p>Supo de su error cuando olvidándose de la dueña del piso donde vivía, se puso a tontear con ella mientras padre e hija hablaban de cosas banales en un intento de pasar el trago esperando la llegada del camarero para pedir algo de beber.</p>



<p>― ¿Qué hace un bomboncito como tú viviendo con ese anciano? ― susurró creyendo que era un piropazo digno de un poeta del romanticismo.</p>



<p>Para Estefany fue la gota que derramó el vaso y sin alzar la voz, respondió:</p>



<p>―Aprender qué es un hombre y no un culicagado como tú.</p>



<p>Desconociendo que con ese término la gente de su país designaba a los niñatos, el tipo fue lo suficiente avispado para entender que era un insulto. Pero eso, lejos de calmar la fascinación que sentía por los pechos que podía intuir bajo el discreto vestido de la colombiana, la exacerbó y convencido de su propio atractivo, siguió acosándola con lisonjas salidas de tono:</p>



<p>―Seré un culicagado, pero si necesitas un revolcón sabes que estoy buenísimo.</p>



<p>&nbsp;― De necesitar ser culiada, tú serías el último en el que pensara― rabiosa, contestó la bruja mientras pensaba en qué sortilegio usar para que no se le levantara durante un año.</p>



<p>Viendo su cabreo, Manuel prefirió no seguir tentando al destino y cambiando su atención se centró en la charla que mantenían del otro lado de la mesa. Al escuchar que Gonzalo estaba hablando del incremento que estaban sufriendo los activos inmobiliarios y olvidando que gran parte de los ingresos de Patricia venían de la empresa de su viejo, la radicalidad política de la que hacía gala y que, según él le hacía irresistible, comentó:</p>



<p>―Habría que guillotinar a todos esos explotadores y así el mundo sería mejor.</p>



<p>Sin poderse contener, el ofendido tomó la palabra ante el horror de su hija:</p>



<p>&nbsp;―Muchacho. No es necesario decir lo que se piensa, pero si pensar lo que se dice.</p>



<p>Mientras Estefany sonreía orgullosa del sopapo que le había dado con esa diplomática respuesta, Manuel no se dio por aludido e incrementando su metedura de pata, insistió:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/185/11567611/11567611_015_003b.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―La riqueza no debe estar en manos de unos pocos, sino de la clase trabajadora.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin dejarse intimidar, Gonzalo se echó a reír:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No puedo estar más de acuerdo. Como ejemplo, te expongo mi caso. Tenía dieciséis años cuando mi padre murió y para mantener a mi madre, tuve que ponerme a trabajar mientras seguía estudiando.</p>



<p>Aunque en ningún momento se había metido con él, esta vez intuyó el menosprecio que ese magnate sentía por su figura y con ganas de que ese capullo sufriera viendo el poder que tenía sobre su hija, tomando su mano, comentó:</p>



<p>―Patricia no se queja de los trabajitos que le hago por las noches.</p>



<p>Tal y como había sido su deseo, Gonzalo se quedó horrorizado al contemplar la felicidad con la que Patricia recogía el guante: y que, obviando su presencia, en vez de cachetearlo, ¡lo besaba!</p>



<p>«¡Pero qué clase de boba he criado!», se dijo mientras lanzaba la servilleta sobre la mesa y se levantaba con intención de irse del local.</p>



<p>Cayendo en lo que había hecho, pero ante todo temiendo quedarse sin apoyo financiero, su hija corrió tras él dejando a Estefany con su novio. Mientras éste se reía disfrutando de su victoria, la bruja decidió tomar cartas en el asunto. Sin alzar la voz y con tono tierno, se encaró:</p>



<p>―Mamaguevo, no tienes idea de a quién te enfrentas.</p>



<p>― ¿Una zorra necesitada de polla? ― replicó Manuel todavía desternillado.</p>



<p>―En lo de zorra has acertado, en lo segundo no. Gonzalo me da la que necesito.</p>



<p>― ¿No jodas que te andas tirando al viejo?</p>



<p>―Como ya te he reconocido, sí y no tengo queja de su desempeño.</p>



<p>―Eso es que no has probado lo bueno – señalando su entrepierna, contestó muerto de risa.</p>



<p>Sin dejar de sonreír, la joven llevó su mano a la bragueta del que se sentía un seductor:</p>



<p>―Disfruta de tu ultima erección, porque cuando se te baje dudo mucho que se te vuelva a repetir.</p>



<p>Alucinado por la rapidez con la que su pene reaccionó a ese tierno masaje, creyó que Estefany se le estaba insinuando y separando las rodillas, la azuzó a seguirle pajeando. Para su sorpresa e incredulidad, la muchacha separó sus dedos y señalando la puerta, le hizo ver que su novia volvía acompañada del padre.</p>



<p>―Piensa rápido una excusa con la que explicar a esa tonta que la tengas tiesa.</p>



<p>Abochornado, usó la servilleta para ocultar el estado de su miembro mientras se volvían a sentar en la mesa. Notando que el ejecutivo seguía furioso, decidió bajar el tono por si, al hacerlo, eso le diera la oportunidad de robarle la amante, que no era otra que la mujer que con solo un roce de sus yemas había conseguido ponerle tan bruto.</p>



<p>Con su mástil pidiendo guerra, el rastras no pudo disfrutar del pulpo a las brasas con salsa ranchera que se pidió y con ganas de aliviarse, apresuró la despedida para que, en mitad del parking, Patricia le hiciera una mamada. Tras su primera eyaculación, se quedó gratamente sorprendido de seguir erecto y por eso exigió que le hiciera una segunda. Cuando tras esa, su pene seguía manteniendo tanto su dureza como su verticalidad se empezó a preocupar recordando la profecía de la morena.</p>



<p>«¿Qué me ha hecho?», se preguntó mientras se incrementaba el dolor que sentía en los huevos.</p>



<p>Aterrorizado, urgió a Patricia a acelerar y nada más cruzar la puerta del piso que compartían, la empotró contra la pared esperando que ese tercer asalto consiguiera al fin relajar su sobreexcitado atributo. Su nerviosismo se incrementó al dejarla tirada y satisfecha mientras contemplaba la ausencia de respuesta y que su verga seguía tan dura como antes.</p>



<p>―Llévame al hospital― rogó ya con lágrimas en los ojos al sentir un sufrimiento insoportable.</p>



<p>Solo entonces, su novia fue consciente de lo que sucedía y sin tiempo de acomodarse la ropa, volvieron al Golf y lo llevó a las urgencias de la Paz donde el médico residente tras inyectarle algo para el dolor comentó a la pareja que sufría priapismo isquémico.</p>



<p>― ¿Eso qué significa? ― preocupada preguntó Patricia.</p>



<p>No queriendo asustarlos en demasía, el galeno explicó que ese fenómeno era resultado de la incapacidad de la sangre para salir del pene y que, siendo una patología grave, existía tratamiento. Al exigir Manuel que detallara lo que iban a hacerle, el sanitario explicó que debían drenar la sangre clavándole una jeringa en el glande mientras lo trataban con medicamentos vasoconstrictores y que solo en el hipotético caso que siguiera sin responder, habría que pasar por el quirófano para redirigir el flujo de sangre y que ésta pudiera volver a circular.</p>



<p>―Ese es el último recurso, pero no lo recomiendo por las posibles secuelas.</p>



<p>Temblando de pies a cabeza, Manuel se puso en sus manos mientras en la mente volvía a oír la amenaza de la colombiana en la que profetizó que esa sería su última erección. Por eso cuando a la media hora y tras un cóctel de fenilefrina y cuatro extracciones le avisaron del peligro de que su pene se gangrenara, aterrorizado, accedió a que le metieran cuchillo&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">9</h1>



<p>Al llegar al chalet, Estefany se ocupó de tranquilizar a Gonzalo entregándose a él y por eso estaba más tranquilo cuando recibió la llamada de su hija llorando desde el hospital para comunicarle que su novio estaba en el quirófano. Sintiendo pena por su retoño, la prometió ir de inmediato y colgando, miró a la espléndida criatura que esperaba desnuda en su cama. Sin prisa alguna y olvidando su promesa, se lanzó entre sus piernas, de forma que no llegaron hasta una hora más tarde a consolar Patricia.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/185/11567611/11567611_020_3b18.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Ya en los pasillos de la Paz, la muchacha se hundió en un abrazo al ver a su viejo y desconsolada, le explicó lo que ocurría y las complicaciones que podían derivarse de la operación. El ejecutivo no exteriorizó la satisfacción con la que recibió que su amado yerno pudiera llegar a sufrir una disfunción eréctil permanente e hipócritamente la consoló haciéndole ver que Manuel era un hombre muy joven y que no tardaría en volver a ser el de siempre.</p>



<p>«Cariño, ya puedes buscar otro macho, el que tienes ahora será un puto eunuco de por vida», desde un rincón y sin intervenir, pensó la morenita sin rastro alguno de remordimiento. Para ella, el conjuro que había mandado a ese malnacido era una muestra de amistad hacia la su amiga al evitar un futuro desgraciado al lado de ese mequetrefe: «En cuanto se dé cuenta que no te va a poder satisfacer, la vergüenza le hará dejarte y ¡jamás volverá!».</p>



<p>Por eso, cuando pasados noventa minutos lo bajaron a la habitación y Patricia se fue a hablar en compañía de su padre con el médico para que les contara el resultado de la intervención, aprovechó para acercarse al convaleciente y susurrando al oído, ser ella quien se lo anticipara:</p>



<p>―A partir de este momento, la única forma que puedas volver a sentir que se te para, será cuando un maromo de dos metros te culee. Te aconsejo ir añadiendo una “a” a tu nombre para hacerte a la idea de que pronto todo el mundo te conocerá como “Manuela la maricona”.</p>



<p>Los chillidos de terror del pobre tipo hicieron intervenir a las enfermeras y solo chutándole un analgésico en vena consiguieron que no se quitara la vía que le habían puesto en el brazo.</p>



<p>«Eso te ocurre por meterte con el hombre de una bruja», tomando su bolso, lo dejó dormido y se fue a consolar a Patricia que lloraba en brazos de su padre destrozada al haber recibido la noticia del irreversible estado de su novio&#8230;</p>



<p>Al extremo noroeste de España y en ese mismo momento, Antía estaba que no salía de júbilo, ya que el cardiólogo que atendía a su madre le acababa de confirmar que si seguía con la misma evolución podría llevársela a casa en un par de días.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Todo va satisfactoriamente y aunque doña Bríxida deberá tomarse la vida con calma las próximas semanas, no preveo que le quede ninguna secuela del Ictus.&nbsp; &nbsp;&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que su madre necesitara su ayuda durante al menos diez días, la cabreó ya que eso le daría tiempo a su enemiga a cimentar aún más el dominio que ya estaba ejerciendo sobre su jefe, al cual secretamente llevaba amando desde el día en que la contrató. Pero sacando lo único positivo era que esa zorra se confiaría y no la vería llegar cuando usara sus dones mágicos para recuperar lo que era suyo&#8230;</p>



<p>Como la antioqueña previó, al salir del hospital, Manuel dejó salir la frustración que sentía cada vez que iba a mear y observaba el lamentable estado de su anterior orgullo, descargándola contra Patricia. Y a pesar de que ésta intentó en todo momento hacer más llevadera la situación, su presencia suponía el doloroso recuerdo de lo que había perdido. Mientras su relación iba en picado, era exactamente lo contrario lo que pasaba en el chalet, donde poco a poco Gonzalo se fue olvidando de los reparos que para él suponía estar con una mujer a la que le llevaba más de veinte años y que para colmo era la mejor amiga de su hija.</p>



<p>Por eso, se volvió una rutina llegar apresuradamente a casa para descubrir que se le había ocurrido a esa bella para alegrarle la vida. Y es que cuando no le sorprendía con un disfraz de fulana que hubiera avergonzado a cualquiera de ese gremio, directamente lo recibía en pelotas o atada a los barrotes de la cama. Una de esas ocurrencias tuvo lugar la tarde en que su hija le llamó para comunicarle que Manuel le había dejado una nota echando toda la culpa de lo que le sucedía a Estefany y que se iba a una comuna de Almería a recuperarse.</p>



<p>―Ni siquiera ha tenido el detalle de decírmelo a la cara― la abandonada sollozó al otro lado del teléfono, mientras él estaba dándose un banquete con la nata que convenientemente distribuida por el cuerpo de la hispana tenía para cenar.</p>



<p>Sin ocultar ya su alegría y ejerciendo de padre, Gonzalo cargó contra el que hasta entonces era su novio haciéndole ver que además de ser un desecho humano, ni siquiera era lo suficiente hombre para terminar con ella en persona.</p>



<p>―Es lo mejor que te puede haber ocurrido― añadió antes de pasarle a su amiga para que ella la terminara de consolar.</p>



<p>Lo que nunca previó fue que al recibir el móvil le hiciera una seña pidiendo que continuara con la faena que Patricia había interrumpido mientras hablaba con ella. El morbo de disfrutar del blanco montículo que la morenita lucía entre las piernas, sabiendo que su hija estaba al otro lado del teléfono fue tal que no lo dudó y sumergiendo la lengua entre sus pliegues, la usó como cuchara con la que lentamente se puso a recolectar ese dulce.</p>



<p>―Tienes que buscarte un hombre a tu altura que se atreva a dejarlo todo para hacerte feliz― la oyó decir mientras tomaba entre los dientes su clítoris.</p>



<p>Azuzado por el descaro de la joven, quiso castigarla y mientras seguía charlando comenzó a mordisquearlo con decisión. Supo que iba a ponerla en un aprieto cuando vio el tamaño que habían adquirido sus pezones y sin dejarla de devorar decidió añadir más leña pellizcándolos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/185/11567611/11567611_021_cafa.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Comprendió que Patricia debía de haberse echado a llorar, cuando la hispana comentó:</p>



<p>―Cariño, sé que ahora te parece muy duro. Pero siendo tan guapa, no tardarás en encontrar otro galán que te mime. El mundo está lleno y solo hay que saber buscarlos.</p>



<p>El temblor de su voz le alertó que la situación podía desmadrarse, pero haciendo oídos sordos a lo que dictaba su razón, metió su pene en ella para dar otra vuelta de tuerca a la situación. La facilidad con la que la empaló dejó clara la intensidad de lo que estaba sintiendo y su calentura. Aprovechando que no podía quejarse, ni repeler su ataque sin descubrirse, comenzó a meter y sacar su pene de ella con un ritmo pausado y firme.</p>



<p>―Tienes que dejar de quejarte y reemplazar a ese niñato con un tipo que te haga enloquecer cada vez que te coja.</p>



<p>Que hablase de sexo con Patricia teniéndolo a él entre sus piernas, lo cabreó e incrementando el compás de sus caderas, convirtió su trote en galope con intención de castigarla.</p>



<p>―Una verga con la que aliviarte las ganas es lo que necesitas, pero si te interesa mientras la encuentras no me importaría volver a ser yo tu juguete cómo hacíamos en Paris― oyó decir alucinado a la hispana.</p>



<p>Sin llegarse a creer que su retoño hubiese compartido un escarceo lésbico con ella, se terminó de indignar y elevando al máximo la velocidad de sus penetraciones, se lanzó desbocado a acallar la conversación con nuevas y profundas cuchilladas de su miembro.</p>



<p>― ¿Por tu papá no te preocupes? No escucha. ¡Debe estar por el jardín! ― comentó mientras su coño era sometido a tal tratamiento.</p>



<p>Algo debió contestar su hija, porque Estefany se echó a reír y contestó:</p>



<p>―Me encantaría tenerte en mi cama para consolarte.</p>



<p>Antes de que Gonzalo pudiera darse cuenta del giro de la conversación, se desembarazó de él y poniéndose a cuatro patas, encendió el altavoz mientras añadía que la había obedecido.</p>



<p>―Zorra, usa las manos para abrirte el culo.</p>



<p>Aterrorizado vio que la morena volvía a obedecer.</p>



<p>―Ya estoy haciéndolo, mi ama.</p>



<p>―Toma el consolador de la mesilla y clávatelo.</p>



<p>«¿Qué coño hace?», se preguntó cuándo en vez de coger ese instrumento la joven tomó su verga y se la incrustó.</p>



<p>―Dios, ¡qué grande es! ― suspiró demostrando a su interlocutora que seguía sus instrucciones.</p>



<p>―Dale vuelo, ¡puta! ¿O prefieres que llame a mi padre para que sea él quien te encule? ― desde su piso, Patricia la amenazó.</p>



<p>―Por favor, ¡llámalo! ― rugió la latina mientras comenzaba a mover su trasero.</p>



<p>―Imagina que es él quien te tiene ya empalada y pídele que te folle como la zorra que eres.</p>



<p>Sin revelar que era algo que estaba haciendo en realidad, sollozó:</p>



<p>―Gonzalo, usa a tu esclava mientras tu niña nos escucha.</p>



<p>Aguijoneado por el morbo sin igual de esa situación, el maduro tomó impulso en los hombros de Estefany e inmerso en la lujuria, retomó el ritmo con el que la había estado penetrando mientras oía que Patricia se comenzaba a pajear.</p>



<p>― ¿Crees que no me había dado cuenta de que deseabas ser la puta que consuele a mi viejo?</p>



<p>Haciéndose la descubierta, la latina lo confirmó:</p>



<p>―Me encantaría volverme tu madrastra y darte un hermanito.</p>



<p>La carcajada de su hija al escuchar la burrada lo dejó paralizado, pero aún más oír su respuesta:</p>



<p>―Siento decirte que mi padre lleva un buen tiempo tirándose a la criada.</p>



<p>Girándose cabreada, por señas preguntó a su amante si era cierto. Al ver en su rostro que no era así, replicó:</p>



<p>―Dudo que se la ande culeando, pero de ser cierto la olvidaría por mí. ¡Yo estoy mucho más buena!</p>



<p>Descojonada con los celos de su amiga al interpretar el papel de amante de su padre, le explicó que, aunque no se lo creyera, bajo el uniforme de chacha la pelirroja era una mujer de bandera.</p>



<p>―Tiene unos pechos al menos tan apetitosos como los tuyos― se rio mientras la impulsaba a demostrarle que viejo se la estaba empotrando.</p>



<p>― Gonzalo demuestra a la zorra que nos escucha como suena tu polla entrando en mi culo― contestó mientras llevaba el móvil a su trasero.</p>



<p>Creyendo que el chapoteo de su verga era producto del consolador sodomizándola, Patricia se excitó de sobremanera y demostrando la calentura que la dominaba, la obligó a cambiar de agujero.</p>



<p>―Metete en el coño la polla de mi padre para que te preñe cual ganado.</p>



<p>La latina no puso reparo alguno en cumplir su deseo y clavándoselo hasta el fondo comenzó a berrear que la embarazara mientras su cuerpo caía en el placer. La certeza de que en ese momento Patricia había sucumbido igualmente al escuchar sus gemidos fue el último empujón que Gonzalo necesitó para dejarse llevar y explotar en su interior.</p>



<p>― ¡Como echaba de menos estos juegos en los que simulábamos ser amantes! ― mientras derramaba su semen en la latina, declaró Patricia tranquilizándolo sin desearlo.</p>



<p>Viendo la cara del maduro, Estefany aprovechó para aclarar la verdad y tomando el móvil, susurró:</p>



<p>―Nunca lo hemos hecho realidad, pero ya sabes que por ti ¡me haría lesbiana!</p>



<p>Las carcajadas de Patricia mientras colgaba lo dejaron pensando si con ellas había aceptado o no la propuesta de la morenita que le sonreía desde la cama. Es más, estaba a punto de echarle la bronca por cómo lo había usado para satisfacer la imaginación de su retoño cuando ésta, entornando los ojos, le preguntó si le gustaría que sedujera a la gallega y así una noche apareciera en su cama.</p>



<p>―Ni se te ocurra, Antía además de buena persona es una chica inocente que no debe saber ni lo que es follar― contestó horrorizado al ser algo que nunca se había planteado y que tampoco deseaba.</p>



<p>  Para su desgracia no supo interpretar el fulgor de los ojos de Estefany al hablar de la supuesta castidad de la criada y menos que la bruja ya hubiera decidido usar sus dones para que entre ambos la estrenaran&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/185/11567611/11567611_029_cc92.jpg" alt="" width="678" height="451"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Destructo: Dos rosas con demasiadas espinas&#8221; (POR VIERI32)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 May 2023 09:10:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes series]]></category>
		<category><![CDATA[VIERI32]]></category>
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					<description><![CDATA[I. 4 de junio de 1260 El sol del mediodía caldeaba un silencioso pueblo a orillas del río Damietta. A simple vista, al-Akhmiyyin distaba del tamaño, la majestuosidad, nivel de comercio y ajetreo de El Cairo, pero ofrecía alimentos y descanso para los viajeros fatigados, lo que lo convertía en un auténtico oasis en medio de las severas condiciones del desierto; un lugar en donde beber agua dulce se asemejaba a recibir una bendición, y en donde probar de una jugosa fruta se convertía en una experiencia valedora de miles de monedas de oro. &#160;&#160; La reciente declaración de guerra [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><strong>I. 4 de junio de 1260</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El sol del mediodía caldeaba un silencioso pueblo a orillas del río Damietta. A simple vista, al-Akhmiyyin distaba del tamaño, la majestuosidad, nivel de comercio y ajetreo de El Cairo, pero ofrecía alimentos y descanso para los viajeros fatigados, lo que lo convertía en un auténtico oasis en medio de las severas condiciones del desierto; un lugar en donde beber agua dulce se asemejaba a recibir una bendición, y en donde probar de una jugosa fruta se convertía en una experiencia valedora de miles de monedas de oro. &nbsp;&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La reciente declaración de guerra del Sultanato mameluco al Imperio mongol se había extendido paulatinamente y las órdenes para los guardias estaban más que claras: ni&nbsp; los mongoles ni los cristianos eran bienvenidos. Solo les depararía la muerte si osaban pisar las sagradas tierras musulmanas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Tártaros, cristianos y saqueadores —se quejó un guardia conforme cabalgaba lentamente por una polvorienta calle—, me pregunto quiénes serán los siguientes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Como los escorpiones, salen de hasta debajo de las rocas —respondió su compañero, cabalgando a su lado—. Pero no les temo. Todos terminarán como esos tres emisarios mongoles que fueron a El Cairo, sus horribles cabezas están colgando a lo alto de las torres de&nbsp; Bab Zuweila.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Entonces ya lo oíste? Un mensaje muy claro para cualquiera que venga a desafiar al Sultán. He oído que dos de esos mongoles lograron escapar, pero es bueno saber que los capturaron y cortaron sus cabezas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Una mujer vestida con un desgastado hiyab grisáceo se interpuso en el camino de los guardianes. Solo sus hermosos ojos atigrados destacaban de su rostro oculto por el niqab. Ambos se detuvieron admirando las curvas que resaltaban tímidamente de su túnica. &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Habéis dicho que la cabeza de tres mongoles están colgadas a lo alto de las torres Bab Zuweila?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Te lo puedo responder más tarde, en privado —sonrió uno—. Ahora apártate del camino, mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Has oído bien —aclaró su compañero—. No temas, yo te protegeré en caso de una invasión mongola.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Y si invadiesen ahora? —preguntó ella con cierto temor—, ¿cuántos guardias custodian este pueblo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—No los suficientes. Desde que el Sultán Qutuz hiciera el llamado hace dos días, casi la totalidad de los guerreros y esclavos fueron a la capital. No consideran al al-Akhmiyyin como un punto importante, por lo que solo la estamos custodiando una decena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—De todos modos, mujer, dudo que invadan pronto. Apártate del camino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Un anciano con capucha y larga túnica desgastada que se arrastraba por el polvoriente suelo, se acercó lentamente al grupo. Era jorobado y se ayudaba de un bastón para apoyarse en su caminar. Por su voz quebrada parecía estar desesperado ante lo que acababa de escuchar:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿He oído bien? —las manos el anciano temblaban mientras se sujetaba del bastón—. ¿Solo diez guardias en este lugar? ¿Qué pasa en la cabeza de nuestro honorable Sultán?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Oye, viejo, también estás en el camino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—No tiembles, anciano. Esta cimitarra cortará unas cuantas cabezas de esos ojos rayados antes de que pongan un pie en el pueblo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Así es, y luego purificaremos sus espíritus con una meada sobre sus cadáveres —carcajeó su compañero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Por el Dios Teng… —tosió el anciano—. ¡Por Alá!, qué bueno oír eso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Pero cuándo vais a salir del camino? Estamos de guardia, nos hacéis perder el tiempo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El silbido de la flecha surcando el aire fue fugaz; la saeta atravesó el casco de uno de los guardianes, quien cayó desplomado de su montura, muerto inmediatamente. Las pocas personas presentes en la calle huyeron despavoridas al ver el macabro y silencioso asesinato; su compañero, en tanto, aún no había conseguido reaccionar cuando el anciano, utilizando su bastón, golpeó su pecho para desequilibrarlo. Por otro lado, la extraña mujer apuró el paso para darle una fuerte palmada a la grupa del caballo y así enervarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Por el Dios Tengri, repite lo que acabas de decir, parásito! —el anciano retiró su capucha en el momento que el guardia caía al suelo y su animal se perdía velozmente en las calles. El guerrero musulmán, preso del dolor y la confusión, le vio los ojos rasgado al supuesto viejo y supo que había caído en una trampa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Mongol! —gritó, revolcándose en el suelo, buscando su cimitarra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Tártaro! —La muchacha, retirándose el velo, observó nerviosa a Odgerel—, ¿¡tenías que gritar!?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Solo son diez guardias, Roselyne! —el guerrero desenvainó su sable y rápidamente asestó un tajo al cuello del enemigo. Sangre y gritos desparramándose por la arena; su mirada feroz, de lobo salvaje, lo decía todo; aquello era su hogar natural—. ¡Hala! Bueno… ahora solo quedan ocho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Perro imprudente! —gritó alguien tras la columna de madera de un negocio, tensando un arco—, ¿¡es que quieres atraerlos a todos!?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Que vengan, Sarangerel, mi sable ansía sangre!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Pues el mío no, jala-barbas!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Dime, Sarangerel! —tras secársela de la sangre, Odgerel enfundó su espada—, ¿has escuchado la conversación?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Una de esas tres cabezas colgadas en El Cairo es la de nuestro comandante. —Sarangerel salió de su escondite y tomó una manzana de un tablero de frutas para darle un mordiscón—.&nbsp; Me pregunto de quiénes serán las otras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Probablemente usaron las cabezas de algunos prisioneros para tranquilizar a los egipcios —la francesa se inclinó hacia el cuerpo del soldado musulmán para rebuscar algo entre sus ropas—. Como sea, al contrario de lo que habéis supuesto, no hay muchos guardias en la ciudad. Y además, nadie sospecha de que hay tártaros escapándose, por lo que nadie saldrá a vuestra caza. Apuremos el paso hasta Damasco sin miedo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Si no nos buscan, no veo motivo para apresurarnos, Roselyne —Odgerel sonreía, acariciándose el barbudo mentón—. Olvidémonos de aprovisionarnos. ¿Qué tal si descansamos por aquí? Buscaré una habitación solo para nosotros dos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Consíguete una puta, tártaro —respondió ella, entregándole las monedas que había encontrado en el cadáver. Sarangerel, guardándose el arco en la espalda, carcajeó al ver cuán rápido la francesa se había adaptado a la constante insistencia de su camarada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La huida hasta Damasco llegaba a su tercer día y el miedo de ser perseguidos se había disipado al alejarse del Nilo y el Damietta. Sus caballos respondían bien a las condiciones del desierto, cabalgaban firmes y vigorosos, y el grupo se encontraba mejor aprovisionado que nunca. Aunque, al contrario que en otras ocasiones, Odgerel parecía estar más callado que de costumbre. El silencio era un lujo con el que Sarangerel no contaba a menudo, por lo que, quitándose el casco, aprovechó que el clima desértico se mostrara plácido y se dedicó a disfrutar de la tímida y cálida brisa del desierto que mecían las largas trenzas de su cabellera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">No obstante, fue Roselyne quien empezó a preocuparse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Guerrero tártaro, me odio al tener que decir esto, pero mis oídos zumban por el silencio. ¿Se puede saber a qué se debe que estés callado?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Escúchame, Sarangerel —Odgerel no hizo caso a la mujer y paró la lenta cabalgata—. Cuando lleguemos a Damasco, y sepan que nuestro comandante ha muerto, es probable que te ofrezcan el comando a ti.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Sarangerel detuvo su cabalgar. El comando representaba uno de los más altos honores que podría recibir un guerrero del Imperio mongol. Aquello lo haría liderar su propio ejército de cien guerreros, o incluso mil como el caso específico de su asesinado comandante. Aceptarlo implicaba responsabilidades que entraban en conflicto con sus deseos: en plena guerra, no obtendría el retiro que buscaba ni mucho menos el ansiado reencuentro con su hijo desde que partiera para conquistar el Califato abasí y el Sultanato mameluco.&nbsp; &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Tras un tendido silencio en donde no hubo gestos de parte de ninguno, Sarangerel volvió a retomar su camino, rumbo a Damasco, ante la atenta mirada de su compañero. &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Será un honor aceptar el comando del Gran Kan, Odgerel. Prosigamos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿¡Podrías no disimular conmigo, amigo!? Tú no quieres volver a Damasco para aceptar el comando. Tú quieres volver a casa, a Suurin.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">“Es allí donde está su hijo”, pensó rápidamente la mujer, quien se interesó inmediatamente en la conversación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Mi mente siempre está en Suurin —giró levemente su cabeza para sonreírle—, en cada paso que doy, Odgerel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Escúchame, Sarangerel. Permíteme volver a Damasco por mi cuenta. Diré que el comandante y tú habéis caído, que vuestras cabezas cuelgan en las altas torres de El Cairo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Qué pasa, perro? ¿Es que tú quieres asumir el comando?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—No me vendría mal, al frente otra vez, a ver si de una buena vez consigo morir con dignidad. Y tú, amigo, podrás ir a Suurin junto a tu hijo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">“Es una idea astuta para venir de un hombre que suele pensar con el nabo”, pensó Roselyne. Ella, más que nadie, comprendía el valor de los lazos forjados de una familia. No en vano estaba cruzando el desierto con su hermano presente en sus pensamientos. “Y ese otro tártaro me recuerda a mí; yo también tengo a alguien en mis pensamientos. Es tal como lo dice él, lo tengo presente en cada paso que doy”, recordó. &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Aprecio tu preocupación, Odgerel. Pero voy a Damasco, lo tengo decidido desde el momento que derribaron a nuestro comandante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Acaso no habías dicho que tu hijo era lo más importante en tu vida? —Odgerel desenvainó su sable y tensó las riendas de su caballo—. Tal vez con un brazo roto o una pierna cercenada las cosas te queden más claras, amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La francesa abrió los ojos cuanto pudo al ver aquello, por lo que decidió intervenir. Eran solo tres personas en pleno territorio enemigo; se necesitaban mutuamente para sobrevivir, que estallara un conflicto en el grupo derrumbaba cualquier esperanza de supervivencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Has perdido la cordura, tártaro? ¡Baja la espada, no hay necesidad de pelear el uno contra el otro!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Estoy lo suficientemente lúcido, Roselyne! —Odgerel mordía cada palabra—. No le darán el comandado del Kan a un desmembrado, no les quedará otra que devolverlo a casa. Le he hecho una promesa, que haría lo posible para que se reuniera con su hijo. ¡Pienso cumplirla!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La tensión en el aire era insoportable. Una sensación desagradable revolvió el estómago de la francesa, quien recordó momentos ingratos vividos en sus tierras. Impotencia, debilidad, ser una mera espectadora del espectáculo cruento de la muerte asomándose. Apretó los dientes y amagó agarrar el mango de su espada para impedir una lucha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Pues yo tengo un amigo —respondió Sarangerel, sereno como siempre, retomando su lenta cabalgata—, que me ha enseñado que no habrá paraíso para los hombres sin honor. El Dios Tengri no me dejará vivir con dignidad si huyo de mis camaradas y del imperio al que me debo. No habrá hijo si renuncio a quien soy, Odgerel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿“Un amigo”? ¡Jo! ¡Eso me suena, cabrón! —Odgerel sonrió. Era la primera vez que su compañero de batallas hacía mención de sus palabras—. Supongo que así están las cosas, Sarangerel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Pues no te entiendo, tártaro —la mujer suspiró de tranquilidad—. ¿No deseabas volver a ver a tu hijo? Fingir tu muerte para volver a tu valle es un buen plan. &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Deseo volver a verlo, mujer, cada día, cada noche! Pero también quiero que mi hijo me vea con orgullo al ver que le he rendido honor a nuestro imperio, estoy seguro de que tú también comprendes eso, Roselyne.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Por qué habría de comprenderlo? Nunca me sentí ligada a tierra alguna. Reinos, imperios, el deber y el honor. Nada de eso tiene significado para mí. Solo te arrastrarán por un centenar de batallas y cortarán los lazos que te unen a tu familia, tártaro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Entonces procuraré sobrevivir ese centenar de batallas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/y/M/0/1yM0s/1647859240.jpg" alt="" width="424" height="539">Roselyne observaba atentamente cada gesto del mongol. Había algo en él que hacía que lo quisiera escudriñar por largo rato. Cada movimiento, cada palabra, cada acto de aquel guerrero lo hacía cuidadosamente pensando en los lazos que lo unían con su hijo. “Más allá de sus ridículas motivaciones, en el fondo es un buen hombre”, concluyó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Sobrevivir un centenar de batallas? Eso suena admirable pero no es realista, tártaro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Ja, esa forma de pensar es lo que nos hace invencibles, mujer! —carcajeó Odgerel, quien parecía haber recuperado el brío. Con una sonrisa como no había esbozado en días, guardó su sable y señaló el horizonte—. ¡Apuremos el paso! ¡A Damasco hasta las últimas consecuencias!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><strong>II</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Podrías apurar el paso, enana?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Cargando dificultosamente unos cuantos libros, la pequeña Perla avanzaba junto con Curasán por las calles de Paraisópolis, el extenso poblado de los Campos Elíseos. Varios ángeles, sentados sobre las azoteas de las incontables casonas agolpadas alrededor del camino empedrado, dedicaban un par de segundos para observar curiosos a la Querubín, quien parecía estar sumida en sus pensamientos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Perla, ¿me estás escuchando?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Habían pasado cinco años desde su llegada, y la pequeña ya no era tan pequeña, sino que estaba acusando un crecimiento inusitado para los ángeles. “Los ángeles no crecen”, decían algunos entre murmullos, observándola cuando caminaba por las calles, siempre en compañía de su particular guardián. “Pero en el caso de Perla, va siendo hora de que le busquen una túnica más grande…”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Enana, despierta —Curasán sospechaba en qué andaba metida su protegida. Pero había responsabilidades que ella debía cumplir antes que fantasear en batallas contra dragones y ángeles perversos—. Oye, ¿en qué estás pensando?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Esto… —se despertó del trance, tratando de mantener el equilibrio pues los libros eran varios—. ¡E-en tonterías, nada más!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Durante los cinco años en los que creció en el seno de la legión, Perla había mostrado un interés inusitado por la profecía de Destructo, el ángel destructor que se levantaría contra los Campos Elíseos y desataría el apocalipsis sobre la humanidad. Aquella profecía era la razón por la que día a día los ángeles entrenaban arduamente, comandados por los tres Serafines, con la esperanza de hacerle frente. Tal como Lucifer había desafiado a los dioses hacía milenios, todos creían que tarde o temprano, Destructo llegaría para sembrar el caos.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Ajá… ¿tienes un examen de historia humana dentro de un rato pero prefieres ponerte a imaginar que vas de heroína salvando a todo el mundo, no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—N-no, claro que no… —mintió, mirando para otro lado. Lo cierto es que había dado en el clavo, pero aunque Perla le tenía estima a su guardián y por lo general se mostraba sincera, no estaba dispuesta a verlo enfadado con ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—A ver qué cara te pone el Trono cuando se entere de que no has hecho los deberes. Mis alas están en juego si fallas, ¿sabes? ¿Podrías, por favor, concentrarte un rato? &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Hmm! Bueno…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El silencio cayó sobre la caminata del peculiar dúo, momento aprovechado por la pequeña para armarse de valor. “¿Debería decírselo ahora?”, pensó, &nbsp;apoyando su mentón sobre la pila de libros, mirando a su ángel guardián con detenimiento.&nbsp; “¿O tal vez luego del examen? Es que… tengo que decírselo… Ya está cabreado, y encima no he hecho los deberes… Me va a decir que no, pero… entrenar suena tan emocionante”, concluyó, tragando saliva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Puedo decir algo, Curasán?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Habrá diferencia si digo que no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Estaba pensando que tal vez deberíamos asistir a una de las clases de entrenamiento de algún Serafín. Así, el día que venga Destructo, nosotros dos también estaremos preparados…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Su guardián la miró seriamente; estaba acostumbrado al tema preferido de la Querubín, pero era la primera vez que la niña mostraba un interés en mover cartas en el asunto. Ahora deseaba entrenar y dejar a un lado sus fantasías en donde derrotaba al ángel enemigo en medio de una horda de dragones. Pero era imposible que uno de los tres Serafines aceptara entrenarla, pensaba él, no solo por tratarse de una niña sino porque ella era la Querubín, el ser más importante de los Campos Elíseos, la enviada por los dioses. Arriesgarse a que se lesionara sería inaceptable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Te vas a lastimar, Perla —sentenció—. Me lincharán si te algo te sucediera. Y, oye, yo tampoco podría vivir conmigo mismo si resultases herida. Los entrenamientos no son precisamente un paseo sobre el bosque.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Pues para eso estás tú, señor guardián. Cu-ra-sán —mordió dulcemente cada sílaba, acercándose a él. Ella también conocía bastante a su ángel protector, y desde luego sabía perfectamente sus puntos débiles—, ¿qué me dices? Me gustaría ver los entrenamientos de tiro de Irisiel, ¿me puedes llevar?&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Irisiel? —miró de reojo su ala izquierda, a la que le faltaban unas cuantas plumas—. No creo que sea sano para nuestra salud física y mental ir a las clases de Irisiel.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Bueno… Celes me dijo que el Serafín Rigel suele ir hacia la gran fuente de agua a estas horas, antes de ir a las islas para entrenar a sus estudiantes. ¿Quieres ir un rato a verle?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">“¿Celes?”, se preguntó el guardián. Levantó la mirada, observando el lento paso de las nubes a través del cielo. Él arrastraba sus propios problemas en su día a día, cuestiones y aprietos peculiares que lo tenían en ascuas y entraban en conflicto con la imagen que se esperaba de él. Curasán ni creía en la profecía de Destructo ni le gustaban los entrenamientos y, sobre todo, sentía un deseo irrefrenable por su compañera Celes. El romance que ambos vivían intensamente era un secreto, pues los sentimientos que tenían el uno por el otro eran innaturales en los ángeles. Vivir ocultando aquello durante cinco años lo tenía preguntándose constantemente si debía continuar o no el idilio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Después de todo, era el guardián de la Querubín, debería ser un ángel ejemplar. Por más que él mismo supiera que la imagen de ángel responsable y virtuoso era completamente falsa, era lo que se esperaba de él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Curasán, ahora tú eres el que está soñando despierto…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Eh? N-no, claro que no —meneó la cabeza—. Mira, Perla, puedes poner todas las vocecitas que te gusten, la realidad es que ni siquiera eres capaz de llevar un arco o una espada. No pienses que haré como el Trono y te consentiré todo lo que desees, ¿queda claro?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&nbsp;“No me queda otra”, pensó la pequeña. “Perdón, Curasán…”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&nbsp;—Antes que pensar en entrenar deberías aprender a volar, es lo mínimo. O tal vez podrías, no sé, preocuparte por el examen que tienes dentro de un rato. No desperdicies toda la noche en vela que pasamos ayer… Oye… ¿Perla?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Cuando bajó la vista, solo vio un montón de libros esparcidos sobre la calle, y un par de pequeñas plumas revoloteando sobre ellos…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Por los pasillos del sagrado Templo de los Campos Elíseos se percibía un movimiento inusual. Una decena de ángeles avanzaba por los pomposos pasajes, guiados por el Serafín Durandal, rumbo a los aposentos de Nelchael, Trono y líder de la legión de ángeles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La mirada del Serafín era intensa. Aquel ángel de un envidiable aspecto atlético era considerado por todos como el espadachín más habilidoso, además de ser reconocido por su personalidad fría y calculadora que lo destacaba del resto de ángeles. Su espada cruciforme, enfundada en el cinturón, poseía un elegante diseño de alas en los gavilanes, forjados en oro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Eran horas muy tempranas y el propio Cygnis, consejero del Trono, se sorprendió al verlo mientras este recién llegaba al lugar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Durandal! —gritó, apurando el paso para alcanzarlo—, ¿a qué se debe esta interrupción? No recuerdo haberte organizado una reunión con nuestro líder.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—No te interpongas, Cygnis —respondió el Serafín, sin detener su avance en lo más mínimo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Cuánta insolencia! ¡Típico de los Serafines! El Trono es un ángel muy ocupado, ¿no lo sabes? ¡Claro que lo sabes! Además, hoy es un día importante…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Entonces estamos de acuerdo, Cygnis. Hoy es un día especial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Abrió las puertas de los aposentos del Trono de par en par, ante la mirada atónita de Cygnis, quien simplemente no daba crédito ante la falta de respeto mostrada por parte de un ángel de tanto nivel como el Serafín. Durandal sacudió sus seis alas y vació los pulmones. &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">En el fondo del cuarto, el viejo Nelchael observaba el poblado de Paraisópolis desde su gigantesco ventanal. Parecía que ni la reciente interrupción lo quitaba de sus adentros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Nelchael! —el Serafín avanzó por el cuarto, conforme los demás ángeles, Cygnis incluido, se arrodillaban al estar en presencia de su Trono y líder—. ¡Cinco años! ¡Ya han pasado los cinco años que me prometiste!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Perdóneme, mi señor! —se excusó Cygnis, sin atreverse a levantar la mirada—, pero me fue imposible detenerlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Durandal —el Trono prefería observar la infinidad de casonas agolpadas en el horizonte. Mirar a uno de sus ángeles más queridos a los ojos era algo que en ese instante no podía. Sabía perfectamente a qué se refería con los “cinco años”, y la respuesta que le tenía preparada no iba a agradarle—. Hace tiempo que no te veía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Durandal desenvainó su espada y la clavó violentamente en el suelo. Acto seguido se sentó sobre una rodilla, mordiéndose los dientes, agarrando la empuñadura de su espada. Después de todo, el Trono era su líder y le debía respeto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Nelchael, hoy se cumplen cinco años desde que llegara esa niña, esa supuesta enviada por los dioses, y no hemos obtenido respuesta de ninguna clase!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Te refieres a Perla? Es verdad. Me haces recordar que debo tomarle un examen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Déjate de necedades! —el Serafín apretó con fuerza el mango de su espada—. ¿¡Cuánto tiempo más vamos a continuar con esta farsa!? ¿¡Cuánto más hasta que os despertéis y observéis la cruda realidad!? ¡Los dioses están muertos, Nelchael, no hemos sabido nada de ellos ni lo sabremos! ¡Esa niña no sabe absolutamente nada, ni siquiera recuerda cómo llegó aquí!&nbsp; Me prometiste cinco años y que encontrarías la respuesta en esa Querubín. ¿Y bien? ¿Dónde están Andrómeda, Artemisa, Apolo, Zeus? ¿Lo sabes, Nelchael?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Por el amor de todos esos dioses! —Cygnis, inmóvil en su posición, empuñó sus manos temblorosas—. ¡Tranquilízate, Serafín! ¡Todos estamos afligidos por la ausencia de nuestros creadores! ¡No culpes de ello al Trono ni a la Querubín!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Respóndeme, Nelchael! Si los dioses están muertos, ¿¡por qué insistes en tenernos a todos encadenados aquí en los Campos Elíseos tal perros guardianes de los humanos!? ¿¡Viviremos encerrados aquí por la eternidad!? ¿¡Ese es tu magnífico plan!?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Y qué es lo que propones, Durandal? Me interesa averiguarlo —preguntó el Trono, girándose para verlo. ¿Acaso había un mejor plan que no fuera esperar el regreso de los dioses? ¿Proponer que ahora eran seres libres no sería admitir implícitamente que sus hacedores estaban muertos o desaparecidos? ¿La libertad de la legión de ángeles no desataría la anarquía en los Campos Elíseos, y con ella, un nuevo Lucifer, el temido Destructo que asaltaba en los sueños del Trono?—. ¡Si vamos al reino de los humanos sin intervención de los dioses, sembraremos caos! ¡Entre ellos y entre nosotros!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿¡Qué ha hecho tu preciada humanidad por nosotros para que le rindas ese respeto!? ¡Al diablo los humanos, al diablo los dioses! —Durandal se tomó el pecho, hundiendo sus dedos. Sus estudiantes estaban preocupados, nunca lo habían visto en esas condiciones—. ¡Ya no somos los peones de nadie!, ¿¡por qué seguir cargando esta ridícula misión de entrenar para proteger a esa humanidad!? ¡En el reino de los humanos, seremos los nuevos dioses, Nelchael!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Acaso te crees un dios, Durandal? ¿¡Quién es el que ahora dice necedades!? No tengo un plan perfecto, pero me ha servido para sobrevivir hasta el momento. La llegada de esa Querubín me dice que tal vez aún hay esperanza de que los dioses vuelvan. Yo, y toda mi legión, seguiremos esperando aquí. Te agrade o no, eres parte de esto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Me lo dices en serio, Nelchael? ¿Aún crees en ella? ¡Esa niña es una broma andante!, solo ha traído falsas esperanzas —quitó su espada del suelo, encendiendo las alarmas de todos los ángeles en el salón—. La Querubín representa ese lado ingenuo que tenéis vosotros esperando que los dioses vuelvan, ese lado patético del que hay que desprenderse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Suficiente, Serafín! —gritó Cygnis, golpeando el suelo de mármol—. ¿¡Acaso te estás escuchando!?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/y/L/Z/1yLZt/1090818481.jpg" alt="" width="424" height="636">Durandal se levantó y comenzó a retirarse. Tal como temía, encontró decepción en su breve reunión: más allá de sus deseos de ver a los ángeles libres, en el fondo esperaba hacerlo en compañía de Nelchael. Era un amigo, aunque sus convicciones chocaran contra sí; ambos, a su manera, buscaban el bien de la legión. Era un sendero en el que, sentía y deseaba, debían caminar juntos.&nbsp;&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Yo que tú desistiría de esos ideales, Durandal —insistió el viejo Trono—. La libertad que sueñas traerá anarquía, la misma que acabó con los tres arcángeles, la misma que acercará la llegada de Destructo. Lo mío será toda la dictadura que quieras, pero el orden y nuestra sociedad estarán a salvo. Nada es perfecto, ni aquí ni a donde vayas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Tienes razón —se detuvo aunque no se atrevió a mirarlo—. Pero tus designios hace tiempo que carecen de significado para mí. A veces me pregunto, Nelchael, por qué los sigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Sin esperar réplica alguna, Durandal se retiró de los aposentos mientras, poco a poco, sus estudiantes se reponían para seguirlo. El ambiente empeoró a pasos agigantados en el cuarto; el viejo Nelchael prácticamente había sido testigo del nacimiento de una posible rebelión en los Campos Elíseos, algo que no había sucedido desde que Lucifer se rebelara contra los dioses en los inicios de los tiempos. El mayor miedo del líder estaba asomando lentamente, pero haría lo posible por mantener el orden en su preciada legión.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Por los dioses! —Cygnis se repuso—. ¿Va a dejarlo irse tras lo que acaba de decir, mi señor?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Detenerlo y convertirlo en mártir, desatando una rebelión? —se frotó la frente—. Escucha, Cygnis, ordena al Principado para que lo vigile. También ordena un guardián más para la Querubín, aunque no menciones nada de lo que aquí ha sucedido. Lo último que necesito es desestabilizar a la legión con sospechas de una rebelión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Se hará, mi señor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Por cierto, Perla ya debería estar aquí para tomar su examen —el viejo Trono se giró de nuevo para mirar por el ventanal—. ¿Tienes idea de dónde está?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La única respuesta que halló por parte de su consejero fue un encogimiento de hombros. ¿Cómo iba a saber él que la pequeña Perla quería ser entrenada y que para ello había ido en busca del tercer Serafín? Una inocente decisión que tendría sus consecuencias para todos los habitantes de los Campos Elíseos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El Serafín Rigel destacaba no solo por sus seis alas o su rostro de facciones gruesas, sino por su imponente contextura física, poco disimulada por su túnica angelical. El considerado por todos como el ser más fuerte de los Campos Elíseos, se encontraba sentado como todos los amaneceres en un banquillo frente a la gran fuente de agua, una pomposa estructura de mármol y madera, adornada con figuras pedregosas de ángeles. Con los ojos cerrados y oyendo el sesear del agua, no había quien le quitara de sus adentros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Hasta que oyó un gruñido peculiar…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Levantó la mirada y esbozó una ligera sonrisa al ver a la Querubín frente a él. La pequeña estaba parada sobre la estructura de la fuente, más precisamente sobre un ángel de mármol que tensaba un arco hacia el cielo. Ella lo miraba desafiante, con los brazos cruzados. Lejos de su guardián, Perla se transformaba en una auténtica fiera que utilizaba indiscriminadamente su título de Querubín para obtener lo que deseaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Pero, aunque intentara generar temor o respeto, al Serafín solo le causaba gracia y ternura a partes iguales. “Será todo el ser superior de la angelología que quiera”, pensó, “pero también es una niña”.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Pequeña Perla! —se rio el Serafín, de voz gruesa y fuerte, levantándose para acercarse y sacudir la cabellera de la Querubín—. ¡Es un honor verte por aquí!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Rigel!—respondió, agarrando su mano con fuerza—. ¡Entréname para ser fuerte como tú, te lo ordeno!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Varios ángeles que estaban de paso habían escuchado la peculiar petición y las risas generalizadas fueron inevitables, aunque nada cambiaría la expresión seria de la niña. Perla era probablemente la única que a esas alturas se tomaba en serio su posición de “Ser superior del linaje angelical”. Pero tras cinco años, a los ojos de los demás, se había convertido no solo en una enviada de los dioses, sino en una niña algo caprichosa a quien debían prestar atención para que no terminara lastimándose.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Me lo dices en serio? Oye… Perla, eres muy pequeña para entrenar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿A quién llamas “pequeña”? ¿Te parece esto una forma de responder una orden de tu superior?&#8230; ¡Ah! ¿¡Qué haces, Rigel!?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El enorme Serafín la tomó de la cintura para levantarla y hacerla sentar sobre sus hombros. Enrojecida y avergonzada como estaba, la niña no encontraban lugar donde posar la mirada, o en la decena de ángeles que reía a su alrededor o en el lejano suelo que parecía marearle. Extendió sus pequeñas alas sin poder controlarlas bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Perla! ¿Ya sabes volar o aún te dan miedo las alturas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡N-no es asunto tuyo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Me acuerdo de cuando recién habías llegado y siempre querías estar a mi lado. ¿Por qué te avergüenzas ahora?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Rigel! ¡Quiero bajar!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿En serio? ¡Pero si antes no te querías apartar de mí porque decías que yo era el más grande y fuerte! Y tenías un apodo para mí… ¿Cuál era?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Ya lo olvidé!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Pequeña mentirosa. ¿Quieres bajar?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Te he dicho que… ! —la volvió a bajar al suelo entre el torpe batir de sus pequeñas alas—. ¡Ah, con cuidado!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Deberías volver junto a tu guardián, pequeña Perla —la tomó de la barbilla—. Las islas donde entrenamos no es el lugar más adecuado para la Querubín más bonita de los Campos Elíseos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Como si hubiera otra —se apartó de sus manos—. ¿Entonces no me vas a entrenar?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—El Trono me colgará del cuello si algo te sucediera. Ahora, dame un beso antes de que me vaya. Aquí, en mi mejilla, para la suerte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡No te daré nada, Rigel! ¡Me voy!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Entonces él lo vio. Un chispear en esos ojitos verdes, una extraña fiereza en su mirada aniñada que le hizo estremecer. Tal vez fue su voluntad lo que se transmitió, o tal vez fue una señal de alguno de los dioses, después de todo la Querubín era el ser más cercano a ellos. Aunque entrenarla estaba descartado, el Serafín pensó que tal vez podría darle algo útil; Rigel siempre había sentido un cariño especial por la niña pues había revitalizado a los Campos Elíseos con su llegada, a él sobre todo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La tomó del hombro antes de que se girara, y apartándole un mechón en la frente, le habló con un tono serio lejos de aquel bromista con el que acostumbraba dirigirse a ella:&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Es gracioso, pero en tus ojos infantiles veo decisión, algo que falta a veces en muchos ángeles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Ah?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Dime, ¿por quién peleas, Querubín?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Qué?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Escúchame, pequeña Perla, la clave para el éxito durante un combate es la motivación —la niña no daba crédito al cambio de actitud del Serafín. Salvo su ángel guardián, sus deseos, anhelos y miedos eran tratados con risas entre los demás ángeles, pero por fin alguien más la estaba tomando en serio, por fin alguien había dejado de verla como a una niña. Tragó saliva y escuchó atentamente—. Imagina el peor escenario que puedas encontrar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Destructo —se mordió el labio inferior y empuñó sus manitas—, esto, Destructo, rodeado de dra-dragones —completó, recordando su peculiar fantasía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Destructo? Perfecto. Cuando te concentras en aquello que quieres proteger, desaparecerán los gruñidos, el fuego y los dragones a tu alrededor, y podrás dar un golpe certero que podría darte la victoria. Te convertirás en un ángel tan fuerte como yo si encuentras la motivación adecuada, si la tienes presente en cada paso o aleteo que das. Pero yo que tú no perseguiría fuerza bruta, Querubín, sino una respuesta adecuada. Por eso, ¿por quién peleas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—En cada paso que doy —susurró para sí, con la mirada perdida. Luego la fijó en los ojos del enorme Serafín—. Rigel, ¿y así podré hacer grietas como cuando tú golpeas el suelo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Todo esto solo porque quieres hacer grietas o qué? Te he dado un consejo sincero, pequeña, más no me exijas. ¿Vas a darme ese beso? ¿O es que quieres destrozarme el corazón?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Puf! Señor Serafín, ¿es necesario este chantaje?—infló sus mofletes. Pero al menos había obtenido algo de Rigel, mucho más de lo que habría soñado. Aunque el rostro molesto de la niña no lo aparentara, en el fondo sentía que había avanzado un paso importante—. En fin, supongo que puedo darte un beso. Estarás orgulloso de recibir tal honor… —masculló sonrojada, arrancando una pequeña carcajada en el Serafín. Y empuñando sus manitas, se acercó para darle un beso en la mejilla, susurrándole el apodo que con cariño le había puesto tiempo atrás—. Muchas gracias… “Titán”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><strong>III. 5 de junio de 1260</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/y/L/Z/1yLZE/1135805210.jpg" alt="" width="424" height="636">La imponente luna resplandecía en el cielo nocturno. Las infinitas dunas y la gruesa arena del desierto habían quedado atrás; la tierra dura, los altos árboles, el viento fresco y el agua empezaban a ser una constante en el viaje, propiciando mejores condiciones para el descanso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Sarangerel se encontraba sentado bajo la copa de un grueso árbol, a orillas de un lago por donde se deformaba la luz intensa de la luna. Aparentemente fue el único de los tres que no podía conciliar el sueño, por lo que se tomó un tiempo para disfrutar de la brisa húmeda. El guerrero juraría que podía sentir las manos de su pequeño hijo jugando con sus largas trenzas al son del viento; cerraba los ojos y estaba en su hogar; casi sintiendo en la yema de los dedos ese rocío que bañaba la hierba de Suurin. “Pronto estaré allí”, pensó, “te lo prometo”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—No me cansaré de agradecer la comida y la protección que me habéis dado —interrumpió la francesa, quien quitándose sus botas, se acercó para meter los pies al agua—. ¡Uf! ¡Frío!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Con cuidado —Sarangerel sonrió—. Los cristianos son nuestros aliados, y los francos en especial nos han ayudado&nbsp; a conquistar Alepo y Damasco. Solo hacemos lo que debemos hacer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Aún así… &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Llegaremos a Damasco al atardecer de mañana. Deberías tomar la primera caravana cristiana que veas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Claro —dijo levantando su desgastada túnica para entrar un poco más al agua—. ¿Y dónde me quedaré mientras espero? No conozco a nadie más que a ustedes dos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—No quiero sonar como Odgerel, pero te ofrezco mi tienda mientras dure tu estadía, mujer. &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Ja! Suenas como todo un caballero. Tu amigo lo diría con sorna y tocándose la entrepierna. Gracias por ofrecérmela, tártaro, suena más cómodo que dormir en las calles. ¿Pero dónde dormirás tú mientras tanto?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Me gusta el sonido del agua, por lo que probablemente vaya a pasar las noches a orillas del río Barada, que cruza en medio de Damasco. Muchos mongoles pasan la noche allí cantando y tocando instrumentos alrededor de fogatas. Estar allí es como estar en Mongolia, casi al lado de mi hijo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Mongolia. Pensaba que al salir de mi reino encontraría cosas diferentes a las que he vivido, pero me he topado con lo mismo: batallas y guerreros con motivaciones ridículas que no traen sino muerte. Pero tú eres especial. Siempre tienes presente a tu hijo en todo lo que haces, creo que es lo que te da la fortaleza que admiro —Se apartó un mechón de su pelo y miró al hombre que atentamente la escuchaba—. Guerrero tártaro, he estado pensando, mientras dure mi estadía en Damasco, que tal vez pudiera hacer de tu escudera. Para aligerarte la carga. &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Mi escudera?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Sí. Alguien que lleve tu escudo y espada —sus pies jugaban tímidamente con el agua—. ¿No tenéis escuderos en vuestra legión?, alguien que te cargue las armas y las mantenga limpias. Además, esos revestimientos de acero sobre el pecho de tu armadura deberían brillar también. Si vas a comandar un ejército como tu amigo ha dicho, necesitarás que tanto armas como armaduras resplandezcan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Pensaba en pedir algún novato —se levantó para desperezarse, comprobando con la mirada que su armadura ligera necesitaba de varias pasadas de trapos engrasados para que los revestimientos de acero volvieran a resplandecer como antaño, como cuando se despidió de su hijo. Sus armas, apiladas a un costado del árbol, probablemente también necesitaban limpieza—. ¿Este repentino ofrecimiento tiene algún motivo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Tártaro —se acercó hacia dónde él la observaba con extrañeza, siempre en el agua. Estaba nerviosa, ahora se la notaba insegura pues le costaba sostener esa mirada antes atigrada—. Por favor, déjame seguir a tu lado y entréname para ser fuerte como tú. &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Tal vez en otra ocasión se hubiera reído de la peculiar petición, pero notó algo en los ojos de aquella francesa cuando le rogó aquello. Un algo que le costaba describir. Como un destello fugaz de ferocidad, de un fogoso deseo bullendo; había una firme decisión en esa mirada; hacía tiempo que no había visto unos ojos que cobijaran tanto valor y decisión, que casi lo convencieran en un chispazo. &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">No obstante, las costumbres del guerrero estaban muy arraigadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—En Mongolia admiramos a las mujeres fuertes —entró al agua para tomarla de la muñeca. El brillo de la luna se desparramaba por el lago; la mujer se asustó, mas Sarangerel sonreía—, pero ustedes no están hechas para los sablazos. He visto cómo agarras esa espada de tu hermano, lo haces mal y te cuesta sostenerla en alto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Pues enséñame a sostenerla! —apartó su muñeca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Por qué querría una mujer entrenar? —volvió a tomarla, mostrándole ferocidad y una curiosidad inusitada; Roselyne se estaba revelando contra varias de las costumbres que él conocía. “Esta mujer”, pensó, volviendo a comprobar la ferocidad en sus ojos. “Me recuerda a alguien”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Porque necesito aprender a proteger! Porque estoy harta de ser espectadora, porque no hay día que tenga remordimientos por ser débil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Y esa mano fuerte del guerrero tomándola, trayéndola contra su cuerpo&#8230; era un salvajismo distinto el que ahora sentía Roselyne sobre ella. Algo avasallante que le hizo erizar la piel en el momento que se escrutaron las miradas. Si bien ella también tenía arraigadas sus creencias y costumbres que le hacían aflorar una sensación de culpabilidad ante los sentimientos de deseo carnal, deseaba seguir tocando al guerrero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Necia! —masculló Sarangerel, trayéndola más contra sí—. Deberías buscar a un hombre que haga ese trabajo por ti.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Guerrero tártaro —puso su mano en su pecho y lo apartó, comprobando la firmeza y suspirando—, ¿tienes deseo de luchar? ¿O es que acaso ansías algo más?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La religión de la muchacha hacía mella en su conciencia; el sexo extramatrimonial era tabú aunque debía hacer sacrificios en pos de obtener lo que deseaba para cumplir con sus objetivos. Aunque ese “sacrificio” parecía agradarle en demasía; admiraba a Sarangerel más de lo que hubiera creído, en esa noche lo deseaba como a ningún hombre en su vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Roselyne se alejó del mongol con una sonrisa, y para desconcierto del guerrero, tomó de su túnica para quitársela ante su atenta mirada. Aquella perla que había resplandecido en la ribera del Nilo bajo el sol, se revelaba nuevamente pero ahora brillando por la luz azulada de la luna que se replicaba en cada gotita y cada surco del agua en su cuerpo, en cada una de esas curvas que atontaban a Sarangerel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Extrañamente, tras haberle ofrecido un regalo a sus ojos, la mujer entró al lago para zambullirse y huir de esa mirada cargada de lujuria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">“¿A qué ha venido eso?”, pensó el mongol, quitándose lo que le quedaba de ropa y tirándola a la orilla; quería entrar al lago en su búsqueda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Roselyne emergió del agua justo frente a él, pasando los brazos por su cuello, quedando los dos juntos frente a frente, lo que le permitió poder abrazarlo y atraerlo hacia sí, sintiendo cómo sus pechos se recargaban en el suyo. La erección del hombre se hizo imposible de ocultar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Por favor, tócame si lo deseas, guerrero tártaro. &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Y las grandes manos del guerrero se ciñeron rápidamente en la pequeña cintura, no fuera que Roselyne volviera a zambullirse. Los gruesos dedos comprobaron la firmeza de aquel trasero, los hundió en su piel y arrancó un suspiro en la muchacha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">“Menuda mujer más brava, hermosa como una rosa”, pensó probando de sus finos labios, dulces del agua. Roselyne mordió fuerte la boca del mongol para apartarse con una sonrisa de lado. Tomó la mano del guerrero y lo arrastró hasta la orilla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Sarangerel observó con especial detenimiento las redondeces de ese trasero que endurecía hasta el hierro más pobremente templado. Se palpó la herida que le dejó en el labio y notó un pequeño rastro de sangre en la yema de un dedo. “Por el Dios Tengri, es hermosa, pero está repleta de espinas”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El brillo de la Luna perlaba cada gota esparcida por los dos amantes que empezaron a unirse en la orilla. Uno era inmenso, fuerte como un lobo pero hábil en los movimientos, grácil como un leopardo. La otra era una pequeña rosa de aspecto frágil aunque escondía varias espinas dolorosas al tacto inmediato; uñas que se hundían en la espalda del hombre y dejaban surcos. Cuando el guerrero comprobó la estrechez y humedad de la francesa, primero con sus dedos, acariciando los suaves pétalos de su sexo, el aire cambió alrededor; el hombre se volvió delicado, no fuera a lastimarla, y la mujer dejó a un lado sus espinas para invitarlo a probar más, para abrirse de piernas y atenazarlo con fuerza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">“Esto es bastante bueno”, pensó ella, sintiendo perfectamente el contorno del duro miembro de aquel guerrero abriéndose paso en su prieto interior, recordando sus anteriores experiencias. Ninguna había sido tan buena como esa, todo fue a la fuerza. “Demasiado bueno, para ser sincera…”. Boqueó al sentir un inesperado envión que sacudió su pequeño cuerpo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&nbsp;—¡Ah! ¡Con cuidado! —protestó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Cruzó la luna a través del cielo, tras los árboles, y nunca asomó algún atisbo de las desgracias que a ambos los tenían atormentados. Acostados sobre la arena, a orillas del lago, encontraron en cada uno un consuelo a esas heridas que la vida les había asestado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">“Esta mujer”, pensó Sarangerel, acariciándole la caballera mientras ella besaba su pecho. “Ya sé a quién me recuerda”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Tártaro, por favor, mi hermano era el caballero de armadura más brillante en toda su legión —los besos bajaban y bajaban y la concentración amagaba con abandonar de nuevo al guerrero—, permíteme ayudarte a ser el hombre que más brille de todo tu imperio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Suena bien —suspiró, sintiendo cómo esos finos labios llegaban a destino para abrigar con fuerza su palpitante sexo—, &nbsp;pero si vas a ser mi escudera, deberías llamarme por mi nombre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Se llama “Sarangerel”! —gritó Odgerel, sentado bajo la copa del árbol junto al lago, con un odre de airag negro en una mano—. Significa “Brillo de la Luna”. Pronúncialo bien, mujer, porque el idioma mongol es el más dulce del mundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><strong>IV</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—La Luna está preciosa esta noche, ¿verdad, Curasán?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Sentados en el borde de una azotea, perdidos en el montón de casonas de Paraisópolis, la pequeña Querubín y su particular guardián observaban el horizonte, adornado por la luz azulada de la luna. Aunque Curasán consiguió encontrar a su protegida hacia la gran fuente de agua, terminaron llegando tarde al templo. No obstante, el examen se llevó a cabo con éxito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Mira, Curasán, lo siento mucho —la Querubín de voz dulce había vuelto, y esta vez, subiéndose al regazo de su hastiado guardián, olvidándose por momentos cuánto había crecido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Menos mal aún no sabes volar, perseguirte sería una tortura —masculló él. Aunque, a su pesar, la rodeó con un brazo, estrechándola contra su pecho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Puede que un pastel te haga feliz esta noche. Celebraremos ese examen aprobado —respondió, levantando una mano hacia la enorme ala de su guardián, tirando de una pluma que estaba a punto de desprenderse—. Vamos, te lo prepararé…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Jo! Lo cierto es que no me puedo negar a un pastel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Me alegra que hayas recuperado el humor —se levantó torpemente y tomó de la mano de Curasán—. ¿Qué te parece si mañana hablamos con Irisiel para que me entrene?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">“Esta enana”, pensó, viendo cómo la Querubín le sonreía inocentemente, “no va a parar de esquivar sus responsabilidades hasta que consiga lo que quiere. Encima odia los estudios, le repelen las clases de coro y suele soñar despierta…”. Suspiró, levantando la mirada hacia las estrellas. “La he cagado a base de bien, cabrones, he convertido a vuestra enviada, al ser más importante de los Campos Elíseos, en el vivo reflejo de mi persona”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Pero Perla, además, estaba creciendo, algo innatural en los ángeles. Y el temor de su guardián era justamente aquello: que tarde o temprano la Querubín dejara de necesitarlo ya sea para pedir una mano para alcanzar un libro a lo alto de una estantería, un par de alas para saltar entre azoteas, o simplemente consuelo cuando le asaltaba el miedo a las alturas. Temía que el sendero por el que ambos caminaran llegara a abrirse en cualquier momento, y que cada uno debiera tomar su propio camino.&nbsp;&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/y/M/1/1yM1P/108088474.jpg" alt="" width="424" height="636">“Los ángeles no crecen”, decían todos cuando veían a la Querubín por las calles. “Pero Perla crece”, pensaba Curasán para sí, riéndose del sobre esfuerzo de la niña para tirar de su mano y levantarlo. Lo decidió en ese instante, en que él la acompañaría en el camino que quisiera recorrer, no abandonarla. Ignorar los deseos de ella sería traicionarse a sí mismo, a su vivo reflejo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">“Resuelto entonces. Al diablo con el falso ángel virtuoso y ejemplar”, sonrió para sí. Con los ánimos renovados, el guardián se levantó para sacudir la cabellera de su protegida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Por los dioses! Eres una auténtica rosa con espinas, Perla. Algo me dice que seguirás dando la tabarra con el tema de entrenar hasta que lo consigas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Suéltame, me despeinas!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Perla, ¿por qué la fijación en entrenar?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Bueno… —desvió la mirada hacia las casonas—. Eso es privado…&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Ajá, ya veo, pues es una pena porque no creo que ninguno de los Serafines puedan ayudarte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Y que lo digas… —suspiró.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Levanta el ánimo. Conozco a alguien —dijo tomando la barbilla de la niña con sus dedos, ladeando su rostro amistosamente—. Aunque no sé, es mucho problema, deberías dedicarte a lo que se te ha ordenado y ya.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Curasán! —se apartó de su mano—, ¿hay alguien que me puede entrenar?&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Pues tengo un viejo amigo que me debe un favor. Si has estado estudiando a la historia de los humanos, supongo que sabrás lo que es un guerrero mongol, ¿no es así?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Hay un… guerrero mongol… en los Campos Elíseos? —preguntó sorprendida—. ¿Me estás diciendo que hay un guerrero mongol angelizado? ¿¡Aquí!? ¿Cre-crees que habrá conocido al mismísimo Gengis Kan? ¿O habrá conocido algún Sultán famoso?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Sultán? No me parece que fuera de esa época, creo que más bien conoció a algún emperador japonés, pero no lo recuerdo bien —se desperezó, extendiendo brazos y alas—, ¡uf!, ¿por qué no se le preguntas tú? ¡Recoge tus plumas y vayámonos ya!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Se-seguro que ese mongol sabe un montón de cosas! ¡Sobre todo de peleas!… ¡Eh, eh! ¡Curasán, espérame!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">A solo un par de casonas de distancia, el Serafín Durandal observaba cuidadosamente al dúo desde una terraza. Antes de que la Querubín llegara hacía cinco años, en la legión de ángeles poco a poco era aceptada la idea de que los dioses ya no regresarían al mundo que crearon, fuera porque habían muerto o fuera porque simplemente decidieran abandonarlos. El sueño del Serafín, de abandonar los Campos Elíseos y vivir en libertad, poco a poco estaba siendo aceptado por la legión… hasta que la niña llegó y las esperanzas de que los dioses regresaran comenzó a surgir de nuevo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">“¿Cómo es posible?”, pensó, apretando fuerte el mango de su espada, viendo a la Querubín escalando dificultosamente sobre la espalda de su guardián. “¿Cómo es posible que esa pequeña granuja, que ni siquiera es capaz de volar, haya elevado tanto la moral de los Campos Elíseos?”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Uno de sus estudiantes más habilidosos, Orfeo, descendió suavemente del cielo para para hacerle compañía, sentándose sobre una rodilla ante su presencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Maestro Durandal, estuve buscándolo toda la tarde. Sus estudiantes estamos preocupados por la suspensión de las clases, pero los que lo han acompañado en el Templo nos han puesto al día acerca de su reunión con el Trono.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Acaso vienes a darme un sermón por haberle faltado respeto al Trono, Orfeo? Recuerda tu posición en la angelología si piensas hacerlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—No es eso, Maestro Durandal. Sus estudiantes lo hemos discutido y lo tenemos decidido. No está solo en su lucha contra esta opresión. Estamos de su lado en este sendero que quiere recorrer.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El Serafín se reconfortó con la idea de tener de nuevo consigo una cantidad considerable de ángeles decididos a seguirlo. Supo que sus ideales empezaban a geminar de nuevo, y que no estaba tan desencaminado como el Trono había sentenciado. Pero faltaba mucho aún. Para quitarse de encima lo que él consideraba “la ingenua esperanza de la vuelta de los dioses”, debía quitarse de encima a la Querubín, quien se había convertido en la amenaza de cumplir sus sueños de libertad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Extendió sus seis alas, levantando vuelo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Nos espera un largo camino, Orfeo, plagado de decisiones difíciles por un bien mayor.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Estaremos con usted, Maestro Durandal. En cada paso del camino<strong>.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><strong>V. 7 de junio de 1260</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Las estrellas refulgían con intensidad a orillas del río Barada, Damasco. Reunidos en una fogata, los más altos mandos del ejército mongol recibieron a Sarangerel, el segundo en mando de la misión diplomática de El Cairo. Alrededor de la reunión, varios hombres y mujeres llenaban la noche con dulces sonidos de flautas y tambores que retumbaban al ritmo del crepitar del fuego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Era la primera vez que Roselyne, que observaba a lo lejos, recostada en un árbol, escuchaba el khoomii; fuertes reverberaciones de las gargantas de los mongoles que, para ella, se asemejaban a alguna canción primitiva y de tonalidad violenta. Era sobrecogedor oírlos. Odgerel, a su lado, seguía tímidamente la canción con su voz, con un pichel de aguamiel en la mano. &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Cantáis raro —dijo ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Ja! Te diré algo, Roselyne. He atravesado medio mundo y sé que la música de Mongolia es la más hermosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Qué está pasando allí? —señaló con su cabeza la fogata en donde varios hombres rodeaban a Sarangerel.&nbsp; &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Le están ofreciendo el comando—suspiró, antes de beber.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El fuego se agitó con fuerza conforme Sarangerel se arrodillaba para rendir respeto a sus superiores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Tu retorno demuestra tu valía como guerrero del imperio del Kan —uno de los superiores del círculo, el cristiano nestoriano Kitbuqa Noyan, tomó del hombro a Sarangerel—. Has demostrado que eres un auténtico guerrero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Estoy agradecido por vuestras palabras, General Kitbuqa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Dime, ¿cómo ha muerto mi querido hermano? —le acercó un cuenco repleto de kumis, la particular bebida tradicional de sus tierras. Leche fermentada y alcohol. Se desprendía de allí ese olor que le recordaba el hogar, los prados y ríos. Sarangerel cerraba los ojos brevemente y estaba en Mongolia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Murió con honor, General Kitbuqa &nbsp;—respondió, aceptando el cuenco con ambas manos y bebiendo de ella un gran sorbo, antes de continuar—. Murió cumpliendo el deber del Kan, como un héroe. Tomo la responsabilidad por su muerte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—No seas necio, Sarangerel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Al terminar la bebida, miró a los ojos a su general.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Mi deseo de volver a casa es fuerte, General Kitbuqa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Aún no es momento de volver, Sarangerel. Hay una misión más importante ahora que la guerra ha comenzado. Nuestro Kan te ofrece el comando para guiar a sus soldados en batalla. Conoces el rostro del enemigo mejor que nadie.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Saif ad-Din Qutuz —afirmó, recordando al Sultán que traicionó la confianza de la misión diplomática.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—El Kan pone en tus manos a cien guerreros, Sarangerel, que a su vez estarán comandando, cada uno, otros diez. Acepta el Mingghan, y guíalos a la victoria contra Qutuz y los mamelucos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/y/M/2/1yM20/111020405.jpg" alt="" width="424" height="636">El sonido de cientos de gargantas llenó la noche a orillas del río en Damasco. En los ojos de Sarangerel se agolparon recuerdos y epifanías; guerras, sangre, gritos y sablazos sobre la arena. “Tal como dijo Roselyne, me quedan cien batallas por delante”, pensó. “Pero volveré a casa, te lo prometo”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La guerra apenas estaba comenzando, y el ejército invencible se estaba preparando para la más cruenta de las batallas en el desierto. El fuego crepitaba con fuerza; las voces reverberaban en la noche de estrellas centelleantes, ocultando con belleza los peligros que les aguardaban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Esto es otro mundo para mí —susurró Roselyne, sintiéndose ajena a los cánticos y rituales—. A veces pienso que ha sido un error haberles rogado un lugar entre ustedes.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—No digas eso—Odgerel tomó del hombro de la francesa—. Sarangerel y tú caminan juntos el mismo sendero. Llevan a los vivos en todo momento y creo que eso es lo que los vuelve fuertes en batalla. Los seres que más amo ya no están aquí, por lo que no temo en dar nunca el primer paso para atacar. Pero ustedes dos siempre van con cautela. Lo he notado en El Cairo, y lo he notado en al-Akhmiyyin.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Levantó la mirada al cielo, viendo el intenso brillo de las estrellas alrededor de aquella preciosa luna. Odgerel, tal como experimentaba su camarada, cerraba los ojos y sentía por breves momentos estar de vuelta en casa. Sentía la brisa y juraría que su esposa y hermanas le acariciaban la mejilla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Yo también iré con cautela a partir de ahora, pues le he prometido a mi amigo que lo ayudaría a reencontrarse con su hijo. Mi mujer y mis hermanas tendrán que esperarme en el cielo hasta que cumpla con mi palabra. Sé que me comprenderán… es decir, ¿tú lo comprenderías, no es así?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Me empiezas a caer bien… Odgerel —Roselyne le codeó amistosamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Es sobrecogedor escucharlo! Lo tengo decidido desde que pisamos Damasco. Te guste o no, Roselyne, a partir de ahora ustedes dos estarán en mi pensar —le ofreció su pichel con una sonrisa—, en cada paso de este largo camino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><strong>Continuará.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><strong><img decoding="async" class=" aligncenter" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/y/M/0/1yM0E/1657548849.jpg" alt="" width="600" height="400"></strong></span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Destructo: La perla del Nilo&#8221; (POR VIERI32)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 06 May 2023 09:08:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes series]]></category>
		<category><![CDATA[VIERI32]]></category>
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					<description><![CDATA[I. 2 de junio de 1260 &#160; Los mongoles somos los lobos en un mundo repleto de presas; nacemos guerreros y en el fragor de la batalla encontramos nuestro hogar natural. Me lo enseñaron desde que era pequeño, en Suurin, un extenso valle estriado de ríos y rodeado de cerros. Pero con el paso del tiempo aprendí a detestar las batallas porque la muerte acecha y susurra sus secretos en cada sablazo, en cada gota de sangre salpicada sobre la hierba y en cada grito. Armenia, Cilicia, Bagdad; con el ejército del Kan del Ilkanato de Persia recorrí medio mundo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><strong>I. 2 de junio de 1260</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><strong>&nbsp;</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Los mongoles somos los lobos en un mundo repleto de presas; nacemos guerreros y en el fragor de la batalla encontramos nuestro hogar natural. Me lo enseñaron desde que era pequeño, en Suurin, un extenso valle estriado de ríos y rodeado de cerros. Pero con el paso del tiempo aprendí a detestar las batallas porque la muerte acecha y susurra sus secretos en cada sablazo, en cada gota de sangre salpicada sobre la hierba y en cada grito. Armenia, Cilicia, Bagdad; con el ejército del Kan del Ilkanato de Persia recorrí medio mundo para estamparme contra esta realidad una y otra vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Mi nombre es Sarangerel, y aprendí a aborrecer cada guerra porque mientras más cerca esté de morir, más lejos estoy de reencontrarme con mi hijo, hoy la única razón de mi existencia. Miro mis manos, estas viejas y encallecidas manos sosteniendo una espada y un escudo, y solo siento en los dedos un fuerte deseo de volver para cargarlo y abrazarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La tierra parece detestar la sangre de las heridas que se desparrama en cada lucha; el grito de sufrimiento de los enemigos ya no es la canción que una vez fue para mí. A los ojos de todos, peleo y sobrevivo para la gloria de nuestro Gran Kan, pero en realidad lo hago porque un hombre no puede irse de este mundo sin por lo menos ver por última vez a su hijo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Los mongoles nacemos guerreros. Pero este guerrero, y sobre todo estas manos, ya se están cansando de esta vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Tras un largo y duro viaje a través del desierto, los tres emisarios del Imperio mongol habíamos llegado a El Cairo. La capital musulmana brillaba por sí sola, como una perla en la ribera del Nilo; el vivo colorido de sus calles y la imperturbable rutina de los cientos de personas eran fascinantes, invitaban a probar una vida distinta a la que había llevado y parecían tener esa capacidad de levantarnos nuestro ánimo decaído; las provisiones de agua se nos habían agotado y nuestros rostros revelaban nuestro hartazgo. Inadecuado, desde luego, pues estábamos en territorio enemigo. Mantener la calma era necesario, mostrarles a cada uno de los habitantes los guerreros feroces que éramos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El rumor acerca de la violenta expansión del Gran Kan Hulagu se había extendido lentamente entre la población egipcia y se percibía el miedo en las miradas de los comerciantes y ciudadanos cuando nos abríamos paso sobre nuestros caballos, rumbo al palacio del Sultán para cumplir con nuestra misión diplomática. Era inevitable sonreírme al notar cuánto respeto o miedo éramos capaces de provocar, pero no debíamos aprovechar nuestra situación. Debíamos cabalgar a trote lento, cautelosos, con respeto. Cualquier gesto inapropiado aumentaría el nerviosismo del pueblo, el miedo de los guardias, y con ello vendría la violencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Descansar en alguna posada estaba descartado según nuestro comandante, decisión discutida una y otra vez por mi camarada Odgerel, un guerrero que solo rinde con el estómago lleno o al menos tras probar de algunas pueblerinas en un burdel; pero parecía incapaz de notar el aire viciado en las calles. Los comerciantes, los guardias, los niños, las mujeres, prácticamente todos tragaban saliva, susurraban entre ellos, seguramente especulando cuál era nuestra misión y qué les depararía ahora que nuestro ejército estaba avanzando a través del desierto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Por todas las flechas de mi aljaba! Las mujeres de aquí son realmente preciosas, ¿no lo crees, Sarangerel? —Odgerel tenía la mala costumbre de pensar en voz alta, no cesó el parloteo ni rumbo al palacio—. Hasta hacen olvidarme de la arena metida hasta los cojones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Deberías preocuparte por tu caballo, no por mujeres —respondí, acariciando a mi animal. Hablar con él para olvidarme de la tensión a nuestro alrededor era una opción sabia. Ocultar el cansancio con una sonrisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—A mí no me engañas, Sarangerel, te he visto echándole el ojo a algunas…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Odgerel, un caballo te llevará hasta Damasco pero una mujer te llevará a la ruina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Y dónde queda eso? Parece mejor destino que Damasco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Jala-barbas, te estoy diciendo que no necesitas de una mujer, necesitas de tu caballo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Odgerel, Sarangerel! —al frente, nuestro comandante nos guiaba—. ¡Silencio y sigamos avanzando!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El ambiente se tornó aún más hostil dentro del pomposo palacio, en donde los guardias del Sultán, que destacaban por los turbantes enrollados en torno a sus cascos, parecían maldecirnos con la sola mirada; se percibía en los ojos y gestos de todos y cada uno de ellos conforme avanzábamos por los pasillos. Susurros, mandíbulas tensas por doquier, puños demasiado cerca de los mangos de sus cimitarras; daba la impresión de que solo era cuestión de segundos para que la mecha de la guerra se encendiera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Escúchame, Sarangerel —me susurró Odgerel, cortando el sonido de nuestras pisadas sobre el suelo de mármol—. ¿Lo sientes? En el aire, amigo. Es como si en cualquier momento uno de estos bastardos fuera a desenvainar su cimitarra para atacarnos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Eres lento para pillar las cosas, perro —gruñí—. Me interesa evitar los espadazos. No metas la pata, acabemos con esta misión para volver a casa cuanto antes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Trataré, pero es difícil no meter la pata con el estómago vacío —le sonrió a un guardia, acariciando el mango de su sable enfundado en la vaina del cinturón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Os he ordenado silencio, Odgerel, Sarangerel! —volvió a rugir nuestro comandante sin detener su andar—. No hemos venido a pelear, lo saben. Somos emisarios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Tocado con un turbante blanco inmaculado, sentado en su alto trono y rodeado de esposas que le abanicaban, el Sultán Saif Al-Din Qutuz se removió en su asiento al vernos llegar a los tres. Sus generales le acompañaban, probablemente ya le habían advertido de nuestra llegada. En los ojos de Qutuz se percibía el miedo de los niños, la ansiedad de los adultos y el odio insostenible de sus guardias; era el hombre que cargaba sobre sus hombros una de las últimas y más importantes resistencias del imperio musulmán.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">A un gesto de manos, sus mujeres se retiraron del salón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Que la diosa Tanri me lleve, Sarangerel —me susurró Odgerel, sonriéndole a una de las esposas del Sultán que había pasado a su lado—, tantas hembras para solo un hombre, esto es un crimen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Guarda silencio y compórtate, cabeza de granito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Nuestro comandante se presentó, abriendo la carta que habíamos traído y leyéndola a viva voz.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Desde el Rey de Reyes de Oriente y Occidente, el Gran Kan, para Qutuz, el mameluco! Ha oído cómo hemos conquistado un vasto imperio y hemos purificado la tierra a nuestro paso. No se puede escapar del terror de nuestros ejércitos. Sus oraciones a su Dios no funcionarán contra nosotros. ¡Apresúrese en su respuesta antes de encender el fuego de la guerra! Mendigue, y estará a salvo. Resista, y sufrirá la más terrible de las catástrofes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Uno de los generales tomó el mango de su cimitarra con el rostro torciéndose de ira.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿¡En dónde habéis aprendido modales!? ¿¡A qué viene esta forma tan arrogante de presentarse ante nuestro Sultán!?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Atrás, Baibars! —Qutuz se levantó de su trono y tomó del hombro de su general para tranquilizarlo—. No tolero ese tono frío y prepotente vuestro. El Gran Kan confía en su ejército y no cree que el mío le pueda hacer mella. Me han informado de vuestro avance violento a través del califato abasí, pero estáis equivocados si pensáis que nos someteremos pacíficamente como Damasco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Qué te había dicho, Sarangerel? Vete preparando —Odgerel volvió a susurrarme—. Nos han enviado a un pozo de serpientes hambrientas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Mantente sereno, Odgerel, y guarda silencio cuando hablan.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Nuestro comandante guardó la carta y aconsejó al Sultán.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—El Gran Kan no atenderá a ruegos ni lamentos durante la guerra, Sultán Qutuz. Va a destruir sus mezquitas y luego matará a sus niños y ancianos juntos. Hoy, usted es el único enemigo contra el que tiene que marchar. No comprometa de esta manera a su pueblo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Contén esa lengua cuando le hablas a nuestro honorable Sultán, mongol! —volvió a asaltar el nervioso general.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—En serio no creo que nuestro comandante esté eligiendo las palabras adecuadas para dirigirse a un grupo de hombres nerviosos —Odgerel no callaba. De todo a mi alrededor, era su ansia de batalla lo que realmente me preocupaba. Debíamos evitar a toda costa cualquier provocación si pretendíamos salir vivos—. Sarangerel, la sangre va a correr por este salón.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Respira hondo, jala barbas, vas a meternos en problemas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Yo? Es nuestro comandante quien está jugando con fuego. Puedo olerlo casi… Sarangerel, ¿por quién peleas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Por el imperio mongol, Odgerel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Entonces nos veremos en el infierno, amigo mío —agarró el mango de su sable, presto a desenvainarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/938/2.jpg" alt="" width="424" height="638">—¡Vuestros términos son inaceptables, someternos es un pecado y acto de traición! —bramó el general, ahora sí apuntándonos con su cimitarra, gesto imitado por todos los demás guerreros en el salón. Tragué saliva; ser temidos era un orgullo, nos veían como bestias amenazantes. Lobos, eso éramos, nacidos para la batalla. Aunque en el fondo yo tenía tanto miedo como ellos, no les daría el gusto de mostrarle el más mínimo gesto de debilidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Pero en el momento que acariciaba el mango de mi sable, el Sultán Qutuz rugió con voz autoritaria:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Guardad las armas! ¡No se derramará sangre en este salón! —Volvió a tomar del hombro de su general para exigirle temple. Cerré los ojos y agradecí al Dios Tengri por haber dotado de serenidad al Sultán—. Y vosotros, mongoles, retiraos e informadle a vuestro emperador que Egipto tiene guerreros temibles. Si no tenéis más que decir, entonces permitid que mis guardias os acompañen hasta las afueras de la ciudad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Sultán Qutuz —interrumpió nuestro comandante, probablemente tan aliviado como yo y el resto del salón—. Como mensajeros esperamos que respete nuestra condición de inmunidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Podéis estar tranquilos. Como veis, yo disto de los medios fríos y salvajes de vuestro emperador. De nuevo, os invito a retiraros de la ciudad. Comprenderéis que para calmar el ánimo en las calles, prefiero que vayáis escoltados por mis guardias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Entendido. Nos vamos como vinimos, Sultán Qutuz.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Odgerel me tomó del hombro y suspiró largamente. Respiraba como un perro al sol; nunca fue bueno en situaciones como la que estábamos viviendo, en donde hay tensión en el aire y lo mejor es tener la espada guardada, en donde hay que dejar que el diálogo haga de mediador. &nbsp;&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Por el Dios Tengri, estuve a segundos de desenvainarla! Ha ido mejor de lo que esperaba, Sarangerel…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—No celebres aún. Al menos no hasta salir de la ciudad, Odgerel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Cabalgábamos a paso lento por las calles de los arrabales, rumbo a las puertas de la ciudad, cuando percibimos de nuevo esa tensión en el ambiente. Los guardias que nos custodiaban hasta la salida, montados sobre sus caballos árabes, murmuraban constantemente a nuestras espaldas. Odgerel, en respuesta, no dejaba de acariciar el carcaj atado en su montura, como desafiando a los mamelucos. Tensar su arco y lanzar una saeta no le tomaría más que un suspiro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Vuestros caballos son muy pequeños —dijo por fin uno de ellos—, no parecen ser buenos para el desierto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—No los subestimes, mameluco —acaricié al mío, que lanzó un bufido—. Se adaptan perfectamente al terreno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Y son resistentes, no corren como mulas cojas cuando les alcanza un flechazo —masculló Odgerel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">De reojo noté que al gesto de uno de ellos, el gentío en las calles se dispersó poco a poco. Odgerel y yo nos observamos; no era normal que un lugar tan poblado empezara a quedar vacío. Ambos detuvimos nuestros animales, quienes parecían percibir nuestro propio nerviosismo. &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Tranquilo —susurré a mi animal, volviendo a acariciarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Odgerel, Sarangerel! —nuestro comandante también contuvo su caballo y se giró para hablarnos—. Somos mensajeros, no lo olviden.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Os deseamos una placentera travesía y un galope veloz, amigos ojos-rayados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">En el momento que una flecha silbó cortando el aire supe que todo había dado un revés, y que la inmunidad que supuestamente teníamos como mensajeros era solo una ilusión enterrada bajo la gruesa arena del desierto. Cayó nuestro comandante al suelo como un saco de arroz, con la garganta destrozada y sangre desperdigada por el suelo. &nbsp;&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Cacen a los mongoles! —se oyó un grito en las calles—. ¡El Sultán quiere sus cabezas!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La guerra había comenzado, con firma irrevocable de sangre estampada en las calles. El polvo se extendía, nuestro comandante moría en el suelo bajo el calor abrasador; poco a poco los enemigos asomaban de entre las columnas de las edificaciones, tensando las cuerdas de sus arcos mientras mi pecho se llenaba de una sensación que había sentido y odiado mil veces en el fragor de la batalla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Y en mi corazón, que redoblaba sus latidos, solo cabía una sola cosa: mi pequeño hijo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Y el deseo de cargarlo una vez más con estas manos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Odgerel! —Desenvainé mi sable y preparé mi escudo;&nbsp; a los ojos de todos ellos, éramos guerreros crueles nacidos solo para la batalla, pero uno, en el fondo, teme. Yo al menos siempre tuve miedo—. ¡Embiste y huye!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Mi caballo saltó hacia uno de los negocios y tumbó al arquero que se escondía tras un tablero de frutas; el revoloteo de las uvas e higos a mi alrededor confundió a otro guerrero que, montado sobre su animal, se había acercado a mi lado presto a tumbarme, mas su cuello probó el acero afilado de mi espada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Venid a por mí, hijos de puta! —Odgerel se abría paso entre los enemigos en rápida galopada, repartiendo sablazos a cuanto podía dar alcance. De una fugaz ojeada noté su sonrisa en ese rostro salpicado de sangre enemiga—. ¡Hala! ¡Ahí fue uno! ¿¡En dónde habéis entrenado, cornudos!?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Su grito de júbilo rebotó por las calles de El Cairo mientras el árido viento azotaba con fuerza mi rostro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Hay más adelante! ¡Prepara tu puto arco, Odgerel!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Yo solo quería algo de beber y de paso una mujer, hijos de puta! Sarangerel, ¿¡es tan difícil escribir una puta carta en condiciones!?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Apura y tensa el arco, perro, aún no hemos salido de la ciudad!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿¡Por quién peleas, Sarangerel!? —preguntó al acercarnos velozmente a la salida. Tres, cuatro… cinco arqueros nos esperaban, apuntándonos como cazadores ante un zorro, mas se olvidaban que nosotros éramos lobos de las estepas. El gentío se dispersaba a nuestro alrededor; gritos, sangre y polvo desperdigado adornaban las calles de la ciudad caldeada por el fuerte sol.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Peleo por el imperio mongol, Odgerel!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Entonces nos veremos en el infierno, amigo mío!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><strong>II</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Para el joven ángel Curasán, los días en los paradisiacos Campos Elíseos no eran tan agradables como le gustaría. El paisaje era colorido y floreado hasta donde la vista alcanzaba, y el cielo diurno siempre destacaba su azul brillante, pero aquello terminó resultándole cansino tras varios años. Su rutina consistía en cargar su pesado arco de caza, avanzando desganado por el camino de tierra entre el montón de ángeles que, día a día, partían rumbo a los campos de entrenamiento de tiros que lindaba al gran bosque, guiados por la Serafín Irisiel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Su túnica blanca le incomodaba, la bota de cuero izquierda le apretaba, y para colmo sus alas parecían estar más entumecidas que de costumbre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Sabes, Curasán, me preocupas —susurró la joven Celes, a su lado, tratando de evitar que el resto de ángeles la escuchara. La muchacha, de larga cabellera azabache que contrastaba con sus alas de fuerte blanco, podía percibir el estado de su mejor amigo fácilmente—. Deberías dejar de ir abajo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Abajo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Celes extendió sus alas cuanto pudo, rodeándolo con ellas para traerlo consigo. Era su particular medio de obtener privacidad en el camino. En la legión de ángeles siempre rondaban los curiosos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Sí, “abajo”, en el reino de los humanos. No creo que al Trono le agrade saber que uno de sus ángeles se escabulle sin permiso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El joven abrió sus ojos cuanto pudo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Pero qué…? ¿Qué te hace pensar que me escabullo para ir a ese lugar?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Te seguí, Curasán!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Me seg…? Eres una angelita muy rara, ¿eh? ¿Se lo has dicho a alguien?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡No se lo he dicho a nadie! Pero si los Serafines se enteran, te van a desplumar esas bonitas alas que tienes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—No se atreverían —masculló, agitándolas—.&nbsp; ¿Quieres algo, no es así? ¡Escúpelo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡No quiero nada! Mira, simplemente ten más cuidado. No tengo la más mínima idea de qué haces yendo allí… y tampoco es que muera de ganas por saberlo, pero por los dioses, trata de ir menos, un día te van a pillar.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">En el momento en que la muchacha lo liberó del abrazo de sus alas, el joven la tomó de la mano y la apartó del camino para internarse en el bosque. No valieron las tímidas reprimendas de su amiga, pronto se encontraron avanzando solos, ocultos en medio de la espesura; hojas y plumas revoloteaban a su alrededor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Curasán!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Vamos, Celes!, te mostraré algo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Qué vas a mostrarme? —tiró de su mano para liberarse—. ¿Por qué lo haces?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El muchacho se acarició el mentón, perdiendo su mirada hacia ese fuerte cielo azulado. Avanzar todas las mañanas en lo que él consideraba un “aburrido rebaño” que iba para practicar tiro al blanco no era precisamente su idea de divertimento. Pensar en repetir aquel escenario por el resto de su existencia empezaba a agobiarlo, y romper la rutina se veía como una necesidad. Y mejor en compañía.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Tras sonreír con los labios apretados, volvió a tomar de la mano de su compañera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Es que… ¿No te aburre?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Aburrido lo será para ti! ¡No es todo entrenamiento, yo al menos voy a los coros y también hago la recolección de frutas!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Ja! Hace años que no como nada, y en el coro cantáis horrible. No necesitamos de canciones ni comida, Celes, ¡somos ángeles!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Si nuestra instructora… se entera de que nos… salimos del camino —protestaba a trompicones mientras seguían internándose en las profundidades del bosque—. ¿Quieres ir al reino de los humanos, no es así? ¡Perfecto, pero no me arrastres contigo, Curasán! ¡Me vuelvo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Volvió a liberarse de su mano. Extendió sus alas y levantó vuelo, aunque rápidamente el joven la tomó de los pies. Él sabía que con Celes debía insistir un poco más para convencerla. Forcejeando ambos, continuaron la discusión:&nbsp;&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Necesitas un escape, Celes!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Suéltame el pie! —aleteó con fuerza, levantando polvo, pero el muchacho la sostenía firme—. No creo que escaparse del entrenamiento de hoy sea la solución adecuada para tu aburrimiento. ¡Además, temo por mis alas!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Psss! ¡Nadie te desplumará, qué cosas te pones a inventar! ¡He visto cosas que no te lo podrás creer, Celes! Y… he probado cosas prohibidas por el mismísimo Trono…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Celes no podía negarse a su curiosidad y la sola idea de lo prohibido hizo que perdiera el control de sus alas. Cayó de espaldas sobre la hierba aunque su plumaje la protegió del impacto. Conmocionada como estaba, se limitó a observar el lento paso de las nubes a través del imponente azul del cielo; se tomó del vientre mientras recogía sus piernas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Co-cosas prohibidas? ¿Como cuáles?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Lanzando su arco a un lado, Curasán se inclinó ante ella y agarró sus rodillas. Al menos ahora se mostraba interesada en su propuesta y cierto regustillo victorioso invadió el vientre del joven. Separando delicadamente las piernas de su amiga, la miró a los ojos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Hay tantas cosas que no sé ni por dónde comenzar. Oye, ¿y esa cara rara que has puesto, Celes?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Bu-bueno, es solo curiosidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Como te he dicho, somos lo que somos. No necesitamos de comida y el cuerpo nunca lo pide, pero aún así recolectamos frutas para degustarlas simplemente porque el sabor es agradable, ¿no es así?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿A dónde quieres ir con eso?&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿No lo ves, Celes? Que el cuerpo no lo pida no significa que debamos privarnos de placeres…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/938/3.jpg" alt="" width="424" height="638">Separó aún más las piernas de su compañera y la túnica cedió, revelando más de lo que usualmente ella permitía; la respiración de la joven aumentó al tiempo que sus uñas prácticamente se enterraban en su vientre; parecía querer despertarse de aquel momento y así poder detener a su amigo, aunque no encontraba la voluntad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Hay lugares —susurró con una sonrisa de lado, viendo cómo ella cedía poco a poco—, en donde estas alas no nos pueden llevar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La muchacha tragó saliva y abrió ligeramente la boca presta a continuar preguntando. La cálida mano de Curasán se ocultó bajo la falda, y el pequeño mundo de Celes, su paraíso de frutas, flores, entrenamientos y cánticos, se resquebrajó poco a poco, descubriendo cuánto placer se escondía en una simple caricia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">¿Cómo era posible que ella sintiera ese montón de sensaciones en su vientre? Era algo cálido nunca antes experimentado, un algo que buscaba grietas para escapar. Los ángeles fueron creados a imagen y semejanza de los humanos, pero los dioses les arrancaron cualquier atisbo de sentimientos. Eran inmortales, fuertes, apasionados, pero desconocían el amor, la libertad y cualquier sentido de pertenencia; eran simples herramientas creadas para servir a sus hacedores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Al menos así parecía serlo…&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Ah… Curasán… ¿dó-dónde aprendiste a hacer eso? ¡Ah! ¡Ángel pérfido! —retorció sus muslos y se mordió los labios. Quería alejarse y volver a su mundo de flores, pero otra fuerza le rogaba que atenazara a su compañero con brazos y piernas para que no dejara de tocarla. Sus alas se descontrolaron, sus ojos no encontraban un lugar dónde posarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Y su cuerpo de hembra despertaba de un eterno letargo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Dónde aprendí?… Pues en una tarde calurosa conocí a una hermosa humana que caminaba sola cerca de un lago azul…&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Hmm! —gruñó ella, levantando la mano para arrancar una pluma del ala de su recién estrenado amante—. ¿Y por qué no vas junto a ella?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Pues porque está en el reino humano, Celes, ¿no es obvio? —jugueteaba él, inclinándose para besarla por primera vez. Fue una unión de labios torpe, relampagueante en el sentido más estricto: rápida, fugaz, pero fuerte y estremecedora a la vez.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Ya! —respondió Celes, ladeando su rostro, pues ahora sentía una garra tomar su corazón. Estaba celosa, y necesitaba cuanto antes demostrar que era mejor que aquella supuesta humana—. ¿¡Y qué es lo que tanto sabe hacer esa mortal!?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Curasán tomó la mano de su amiga, que parecía subir para arrancarle otra pluma. Y esta vez, la llevó a un lugar peculiar para que ella palpara una inusitada dureza que resaltaba bajo la túnica del joven. La hembra se sonrojó y todo intento de respuesta se perdió en un largo y tendido suspiro, mientras sus finos dedos parecían no querer apartarse de aquel extraño miembro que sostenía. &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Acaso… acaso llevas una daga allí abajo, Curasán?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Pero un cálido viento se llevó el momento; un sonido estruendoso se oyó sobre ellos y el bosque se iluminó como si el sol se hubiera agrandado. El suelo vibró de manera violenta cuando ambos ángeles levantaron la mirada; un bólido de larga estela dorada atravesaba el cielo a gran velocidad, abriéndose paso entre las nubes, internándose en las profundidades del frondoso bosque.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Por los dioses! ¿¡Es uno de los Serafines!? —preguntó ella, juntando sus rodillas y separándose de su amigo—. ¡Nos han pillado, nos desplumarán!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—No creo que sea un Serafín, Celes…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La joven se repuso, sacudiéndose el polvo de su túnica mientras a lo lejos se oía el impacto de lo que parecía ser un cometa en el espeso y otrora apacible bosque. Algo había caído en los Campos Elíseos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Creo que deberíamos volver y avisar a los demás, Curasán, puede ser algo peligroso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Sí, exacto —la excitación del joven menguó y rápidamente se hizo lugar una fuerte curiosidad. Recuperando su arco, extendió las alas y levantó vuelo lentamente—. O podríamos adelantarnos y ver qué ha sido eso. Vamos, Celes, no ha caído lejos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡No, Curasán! —la muchacha tomó del pie de su amigo antes de que partiera, no deseaba que él se expusiera al peligro, no cuando había despertado algo latente en su cuerpo de hembra. Y de nuevo comenzó el forcejeo—. ¡Ni siquiera sabes qué es eso! ¡Podría ser el enemigo por el que tanto hemos estado entrenando!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Destructo? ¡Perfecto, seré yo quien le dé caza con este arco! Tendré una bonita estatua en la entrada misma de los Campos Elíseos en honor a mi valentía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Ni siquiera somos buenos con el arco, no seas imprudente!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Suéltame el pie, Celes! ¡Imagina si derrotamos a Destructo aquí y ahora! ¿Quieres que construyan una estatua en tu honor? ¡Piénsalo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Una… estatua…?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La muchacha quedó pensativa imaginando cómo sería tener un monumento de mármol en el paseo que conduce al Templo Sagrado, entre las figuras de los ángeles más bravos e importantes de la legión; momento aprovechado por el joven Curasán para escabullirse. Celes apenas notó cómo el ángel apresuraba el batir de sus alas para adentrarse en el bosque, rumbo a donde había caído el extraño intruso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&nbsp;—Yo… supongo que también quiero una estatua… —masculló.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La zona del impacto había convertido una gran porción del frondoso bosque en cenizas, y la cortina de humo que había levantado hacía imposible ver mucho más allá de unos cuantos pasos. Curasán preparó la flecha y tensó la cuerda del arco hasta la oreja, apuntando en el centro del área consumida por el fuego. La humareda no le permitía observar con claridad, pero estaba seguro de que alguien o algo estaba allí, acechando, esperando para atacar al primero que se acercara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Curasán —susurró Celes, escondida tras un tronco caído, abrazando su arco de caza—, prométeme que sobrevivirás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿En serio? —una sonrisa bobalicona se esbozó en el joven—. ¿Es que quieres continuar lo de recién? &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Bu-bueno, eres mi mejor amigo, no me gustaría perderte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Entendido, tendré cuidado, Celes. Cúbreme las alas, ¿sí? &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Siguió avanzando a pasos lentos, siempre tensando su arco hasta el punto en el que sus dedos empezaban a doler. Pero no cedería, no si en frente se encontraba el mismísimo Destructo, el ángel destructor que según las profecías, destruiría el sagrado reino de los ángeles. Notó apenas a través de la pared de humo a una pequeña y oscura figura que parecía observarle, en medio de un círculo de césped, arbustos y ramas calcinados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Sin la amenaza de Destructo, no habrá más entrenamientos! —gritó el joven, vaciando los pulmones, a tan solo pocos segundos de disparar.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Curasán, no dispares! —Celes llegó rápidamente para bajar el arco de su compañero—. ¡Es solo una niña!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">De un fuerte aleteo, la joven logró dispersar la humareda para revelar lo que parecía ser una pequeña descalza, con túnica angelical, de larga cabellera rojiza, mejillas marcadas y ojos verdes. Los miraba con curiosidad, sin sonrisas ni gestos de ningún tipo más que el agitar de sus pequeñas alas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Una… niña?&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Al guardarse los arcos en las espaldas, se acercaron a ella. No mostraba ningún tipo de emoción; simplemente los observaba en silencio, con curiosidad, como esperando que dieran el primer paso para presentarse. En todos los Campos Elíseos no había ninguna sola niña con alas, y la sorpresa era mayúscula.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Fue Curasán el primero en hablar, acuclillándose ante ella para mirar esos preciosos ojos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Oye, bonitas alitas, pequeña —inclinó su cabeza, su tono de voz se volvió juguetón—. Bienvenida a los Campos Elíseos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La niña pareció paralizarse ante el gesto del joven, para luego sonreír como respuesta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Jo! Me ha sonreído, Celes —el joven se golpeó el pecho y cabeceó divertido—. Me llamo Curasán</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Cómo es que una niña ha llegado hasta aquí?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">No pudieron seguir preguntándose más sobre la nueva y extraña recién llegada; una fuerte voz femenina gruñó con fuerza a sus espaldas:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Ya decía yo que la fila parecía más corta que de costumbre! ¿¡Creían que iban a escabullirse del entrenamiento de hoy!?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Ambos se giraron con mueca preocupada. Se les erizó la piel al ver a la mismísima Irisiel, su instructora, la Serafín arquera más habilidosa de los Campos Elíseos, reconocible por sus seis alas extendidas imponentes y amenazantes. Tras ella, repartidos sobre árboles o sentados sobre la hierba, una infinidad de ángeles observaban con curiosidad, todos ellos sus compañeros de entrenamiento que habían dejado atrás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">De larga cabellera oscura que la llevaba atada en una coleta, de facciones finas en el rostro que ocultaban con belleza la auténtica fiera que era, la alta Irisiel avanzó hasta sus dos pupilos. Sonreía, mostrando unos marcados colmillos, tamborileando su cintura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Les gustaría el día de hoy llevar unas manzanas sobre la cabeza? Haríamos el entrenamiento más divertido. ¿O prefieren que los desplume frente a todos? ¡Uf! Sería un espectáculo digno de recordar.&nbsp;&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Cu-ra-sán —la niña habló por primera vez; voz dulce y torpe, como quien habla otro idioma por primera vez, robándose la atención de todos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Quién es la niña? —preguntó uno de los ángeles, quien sentado sobre la gruesa rama de un árbol, afilaba sus saetas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Tiene alitas y todo! —rio otro, recostado en un tronco.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La Serafín cambió su semblante al notarla. Apartando a sus dos estudiantes del camino, avanzó y observó a la extraña criatura de arriba abajo. Su respiración aumentó como los latidos de su corazón; un ligero mareo la invadió, pero se repuso a tiempo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Por los dioses —susurró, plegando sus seis alas, sentándose sobre una rodilla ante la niña—. ¡De rodillas, todos!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Lo dices en serio, Irisiel? —preguntó Curasán, mientras raudamente los demás ángeles bajaban al suelo para arrodillarse ante la desconocida—. ¿Quién es esta pequeña?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Serás estúpido, Curasán! —reprendió la instructora—. ¡De rodillas! ¡Es una Querubín!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Una Queru…?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">No terminó su pregunta cuando Celes le propinó una patada desde detrás para ponerlo de rodillas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Una Querubín —susurró su amiga, tapándose la boca—. ¿Cómo no lo había notado? ¡Es una Querubín!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Qué carajo es una Querubín?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Pedazo de animal! —gruñó Irisiel—. Estamos ante el ser más puro de nuestro linaje. Es el ser más cercano a los dioses, incluso más cercano que nuestro Trono. ¡Silencio y mantente de rodillas, patán!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡En-entendido!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Cayó sobre el bosque un largo y tendido silencio solo cortado por la tímida brisa. Aquello era una escena extraña, una cantidad importante de ángeles guerreros le rendían respeto a una niña que solo tenía ojos para el joven que jovialmente se le había presentado. Fue él mismo quien, impaciente como era, decidió volver al asalto: &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Esto… Irisiel, ¿cuánto tiempo deberíamos estar de rodillas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Ni idea… —confesó, mordiéndose los labios—. Es la primera vez que veo una Querubín. &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Y dices que esta niña es nuestro superior?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Te digo que es una Querubín, claro que lo es!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Oiga, Irisiel —una voz surgió de entre el montón de ángeles—, a nuestro… superior… se le está colgando algo de la nariz…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Alguna risa se oyó pero inmediatamente fue diluyéndose; burlarse del ser de mayor rango de la angelología podría ser contraproducente, concluyeron muchos. Rápidamente, Curasán arrancó un pedazo de su propia túnica y se levantó para limpiarle la cara a la niña. Los demás ángeles, poco a poco, se reponían. Unos entre sonrisas, otro desaprobando el gesto de su compañero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Listo, como nueva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Más cuidado, Curasán! —Irisiel se acercó para apartarlo bruscamente. Alguien tan puro como una Querubín no debería tener mucho contacto con un ángel de tan bajo rango como él—. ¡No es una niña cualquiera!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La Serafín levantó a la pequeña, tomándola de la cintura, mirando esos llamativos ojos verdes. Las puntas de sus seis enormes alas se doblaron ligeramente conforme se mordía los labios; una de las cazadoras más letales de los Campos Elíseos pareció enternecerse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Bueno! ¿Tienes nombre, Querubín?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Solo obtuvo otra sonrisa como respuesta, por lo que la sentó sobre sus hombros. La pequeña se sujetó de la cabeza de la Serafín, observando asombrada a todos y cada uno de los cientos de ángeles que se habían congregado allí para verla. &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Tremendo espectáculo el que has hecho, Querubín, te admiro —Irisiel extendió sus majestuosas alas—. Será mejor que te llevemos junto al Trono, seguro que él sabrá qué hacer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><strong>III. 2 de Junio de 1260</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Tremendo espectáculo el que hemos hecho, Sarangerel!&#8230; ¡Hip! Me recuerda a aquella vez que nos abrimos pasos a flechazos entre esa horda de cumanos…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Cruzar lentamente el desierto con Odgerel siempre resultaba cansino, aunque a esas alturas ya me estaba acostumbrando a él y sus extravagancias. Pero no estaban ayudando ni la calurosa primavera que se sentía a cada paso ni el hecho de que Odgerel había advertido un par de odres de airag negro guardados en mi montura. Para él, cualquier momento era bueno para emborracharse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/938/4.jpg" alt="" width="424" height="638">Huimos hacia el norte, siguiendo el sendero que marcaba el Nilo, y esperábamos llegar hasta el Río Damietta, ya que lo utilizábamos como punto de referencia para retomar el camino hasta Damasco. Un camino duro y largo nos esperaba, no exento de peligros. Visto así, era normal que Odgerel quisiera beber y olvidarse por un momento del infierno que nos pudiera aguardar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Odgerel, perro, ¿vas a bebértelo todo o piensas compartirlo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Ya! Toma, amigo… ¿Sabes lo que realmente lamento?… Haberme ido de esa ciudad con el estómago vacío… y sin haber probado de una de esas egipcias&#8230; seguro que bajo esos trapitos se esconden auténticos vicios…&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Odgerel, cuando me retire del ejército te llevaré a un burdel del imperio de Tangut. Allí verás lo que es una mujer de verdad y te dejarás de tonterías.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Retirarte? ¿Retirarte, dices?… Escúchame, Sarangerel, ¿me dirás ahora por quién peleas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Por el imperio mon…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—No, jala barbas —extendió su brazo y me tomó del hombro. Si no estuviéramos montando, probablemente me obligaría a pegar mi frente con la suya como tanto le gustaba hacer en señal de camaradería—. Dime la verdad… ¡Hip!&#8230; Verás, cuando yo desenvaino este sable, veo a mi mujer y a mis hermanas, y ruego que pronto todo acabe para ir a reunirme con ellas. Pero… amigo, no quiero dejar el mundo con deshonra, así que aunque deseo que el enemigo me dé el descanso que anhelo, tengo que luchar con todo para mantener mi honor. Porque en el paraíso no hay lugar para los hombres sin honor. No habrá mujer ni hermanas si no muero con honor, amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Recuerdo a tus hermanas, Odgerel, allá en Suurin. En el calor de mi yurta conocí muy bien a algunas, ¿no te lo había dicho?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Ja! ¡Auch, la puta herida…! Escúchame, jala barbas, escoge bien tus palabras si no quieres probar mi sable…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Seguro que las ovejas de Suurin extrañan tu cariño, amigo.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Pero tú quieres que mee en tu desayuno, escoria? Ya no quiero estar a tu lado… —se apartó de mí—. ¡Hip! ¡Apuremos el paso y lleguemos a Damasco cuanto antes! —gritó antes de caer estrepitosamente sobre la arena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Conseguí arrastrarlo hasta la ribera del Nilo, bajo unas rocas que sobresalían de la arena y daban perfecto cobijo. Desde jóvenes siempre estuvimos juntos. Ambos éramos los mejores guerreros de nuestro campamento, aunque él tenía un estilo de lucha más salvaje, y yo anteponía el diálogo antes de intercambiar sablazos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Como él, yo también me encontraba agotado y solo quería cerrar los ojos, pero aún faltaba tiempo para que la noche cayera, por lo que decidí comprobar el terreno a pie.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Cuando avanzaba cerca de un pasaje angosto del Nilo, pensando que tal vez deberíamos deshacernos de nuestras armaduras de cuero para confundir a unos posibles mamelucos que pudieran partir a nuestra caza, vi algo que o bien podía ser un espejismo o sencillamente la consecuencias de haber bebido ese odre de airag negro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Una hermosa mujer estaba bañándose desnuda en la ribera; de largo pelo dorado, liso como un lago salado, de senos juveniles, dueña de una silueta de redondeces como las de los cerros que rodean Suurin, de esas que son capaces de endurecer hasta el hierro pobremente templado. Me froté los ojos para comprobar que no fuera algún espejismo de esos que nos habían advertido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Aprovechando el sesear del río, me acerqué sin ser oído y así poder sentarme sobre la arena, a escasa distancia. Retirándome el casco, me deleité de la preciosa vista con una sonrisa como no había esbozado en días. Los senos me recordaban a los de mi mujer, de joven, tanto por el tamaño como las rosadas areolas, así como esos pezones que lucían duros por el frío del agua. Era preciosa, parecía musitar una canción conforme sus manos recorrían su trasero, algo sucio de arena y polvo. Ansiaba levantarme y ayudarla a quitarse esas manchas, aunque el intenso cabrilleo de las gotitas de agua en todo su cuerpo me tenía atontado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Conocí a varios camaradas que no dudarían en abalanzarse a por ella sin mediar palabra; fui testigo de muchas desgracias de ese tipo, sobre todo en Persia, durante las conquistas. Pero aunque tuviéramos cierta fama, lo cierto es que fuera del campo de batalla somos hombres de costumbres y honor. Las mujeres y los niños son de lo más sagrado. Y esa preciosidad, era, por el Dios Tengri, un regalo caído del cielo para mis sufridos ojos; una auténtica perla resplandeciente a orillas del Nilo que, sin saberlo ella, no solo logró endurecerme sino que me alegró aquel terrible día.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Fuera ilusión o no, deseaba que aquello durase para siempre. Pero el tiempo apremiaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Escucha, mujer!, ¿¡vienes con alguna caravana!? Me gustaría algunas provisiones. Prometo devolver el favor si pasas por Damasco, en la caballería del Kan.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Dio un sobresalto y se giró horrorizada para verme con esos preciosos ojos atigrados. Se cubrió los senos y su entrepierna como pudo mientras chillaba de espanto. De alguna manera consiguió sobreponerse a la sorpresa y me observó seriamente de arriba abajo; tras aclararse la garganta, me habló en un terrible jalja, mi dialecto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Tú… Te reconozco… ¿Mongolia?…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Me han enviado aquí porque domino la lengua árabe —me levanté para acercarme a ella. Puede que mi sonrisa la asustara—, pero también sé romano, puedes hablarme sin miedo, perla del Nilo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Eres un tártaro, no es así?&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Repentinamente, una saeta cayó en el agua, cerca de mis pies. Se había hundido hasta las plumas pero al verla supe que pertenecía a los mamelucos; por la dirección que había tomado, deduje que venía de una loma pedregosa delante de mí; probablemente se trataba de un grupo que partió a nuestra caza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Sarracenos! —gritó la joven.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Noté otra saeta subir por el aire, pareció detenerse durante unos segundos en la altura, para luego caer rápidamente en dirección nuestra; tomé de la cintura de la joven y la empujé para afuera del río. No la pude esquivar a tiempo y mi muslo derecho lo pagó caro. La seda que protegía mi pierna impidió que penetrara más, pero el dolor punzante era inevitable. Mientras ella retrocedía a gatas hasta lo que parecían ser sus ropas, tan asustada que ni podía ponerse de pie, bajaron de la loma tres jinetes mamelucos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Dos de ellos desmontaron para acercarse con gestos poco amigables. Desenvainaron sus cimitarras para rodearme en el río. Risas e insultos caían entre el chapoteo del agua. El dolor en mi pierna se volvía intenso, pero durante la batalla uno aprende a dejarlo a un lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿¡Acaso te duele!? —Repentinamente la muchacha se acomodó detrás de mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Deberías irte corriendo de aquí, mujer… y vestirte, de paso…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Ah! ¡Cuidado, ahí viene!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Uno corrió directo a por mí, con una sonrisa en ese rostro repleto de polvo, con el agua salpicando a su alrededor. No se esperó el puñado de arena que la joven le lanzó al rostro para entorpecer su ataque.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Desenvainé mi sable y lo usé para desviar el primer espadazo. A base de fuerza bruta, levanté su cimitarra al aire para así poder tener un hueco; le di un codazo al pecho que le quitó el aliento. Antes de que reaccionara, conseguí enterrar mi espada en su corazón. Otro muerto más en mi haber; uno cree poder acostumbrarse al grito de dolor del enemigo, al rostro torciéndose de dolor, al hilo de sangre en su boca y a su agonía final, pero lo cierto es que todo ello solo empeoraba mi temor a la batalla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Cayó al agua y con su cuerpo inerte fue mi espada. Solo me quedaba el arco y ni en mis mejores sueños lograría prepararla a tiempo: el segundo guerrero venía corriendo a por mí, no supe si llorando por la pérdida de su camarada o simplemente se trataba de algún un grito de guerra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Lo que daría por otra espada…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Aquí tienes —dijo suavemente la muchacha, poniendo el mango de una espada en mis manos—. Por favor, no la pierdas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Tenías una espada? ¿Pero cómo es que…?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡No hay tiempo, ahí viene!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Otro intercambio de acero a orillas del Nilo. Esta vez pude darle una patada al enemigo para tumbarlo y recuperar la espada que conseguí clavarle en su estómago. Aquello era un ritual tan inesperado como desagradable, ¿quién espera en una misión diplomática matar a otros hombres? Por dentro detestaba todo ello, pero el enemigo, en sus últimos segundos, solo vio la aparente quietud de mi rostro salpicado de sangre, la de un lobo salvaje que está acostumbrado a segar vidas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Desde la distancia, el tercer enemigo, montado sobre su caballo, gritó a todo pulmón la pérdida de sus dos camaradas. Pero me tenía miedo, había visto mis habilidades y demostré que aún herido podía dar batalla. Por ello decidió permanecer en la montura y tensar su arco desde la seguridad que ofrecía la distancia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Por qué no has huido, perla del Nilo? —pregunté avanzando un paso para apartarme de ella y a la vez llamar la atención al arquero—. Ahora es un buen momento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—De haber huido no tendrías oportunidad alguna contra ellos —dijo avanzado otro paso para pegarse de nuevo a mi espalda. Gruñí. La mujer tenía razón, si no fuera por su espada, probablemente yo estaría muerto—. Además, necesito que luego me devuelvas la espada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Una nueva saeta se oyó cortando el aire, ahora detrás de nosotros, y con dirección al guerrero mameluco. Fuera quien fuera, le acertó al pecho y él perdió el equilibrio. Antes de que pudiera reponerse, otra flecha se clavó en su cuello; el enemigo se desplomó de su montura con un horrible gesto de dolor en su rostro. &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Cuando nos giramos, vimos que de entre las lomas de tierra salió un guerrero tensando su arco, aunque el sol tras él me impedía reconocerlo. Pero fue oír su voz y tranquilizarme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Hijos de puta! ¿¡Alguno de ustedes mamelucos podría hacerme el favor de matarme!?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Odgerel, qué bueno oírte, perro!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El dolor en la pierna se me hacía insostenible, por lo que caí sentado sobre una rodilla y clavé la espada en la arena para no terminar en el suelo. De reojo noté que el pomo del arma tenía un escudo de seis rayas, rojas y blancas; juraría que lo había visto en algún otro lugar, pero recordarlo no era prioridad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Odgerel se me acercó, algo errático en su caminar pues aún parecía estar borracho. Observó fugazmente a la muchacha que, a un costado de la ribera, se hacía rápidamente con sus ropas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Que mi caballo me lleve al cielo! Sarangerel, ¿¡estás viendo lo mismo que yo!? &nbsp;—tomó de mi hombro, sin dejar de contemplar seriamente a la muchacha—. ¿Será un espejismo de esos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Odgerel… No estás imaginando cosas. Pero primero tu camarada, luego la mujer. Ahora mismo tengo una puta flecha en la pierna…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Tártaros! —gritó la joven mientras se ajustaba un cinturón por sobre su blanca y desgastada túnica de lino—. Os ruego que me ayudéis para llegar a Acre. La caravana en la que venía fue atacada por estos sarracenos y no tengo caballos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Oye, oye, mujer, por mí estabas bien así sin esos trapitos…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Acre? —pregunté entre dientes mientras Odgerel me ayudaba a quitarme la flecha de la pierna, tomando del astil para girarla lentamente de derecha a izquierda, y luego de izquierda a derecha. Dolía hasta el alma—. Los barones de Acre son cristianos pero no son muy diplomáticos con los mongoles… no es un destino al que deseáramos ir —dije reponiéndome, buscando por el cadáver del mameluco para recuperar mi sable—. Nosotros vamos a Damasco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Puedes acompañarnos si gustas —sonrió Odgerel, jugando con la saeta mameluca entre sus dedos—, en mi caballo siempre hay espacio para una mujer…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Deja de pensar con el nabo, Odgerel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Yo? Sarangerel, no fui yo quien terminó con una flecha en el muslo por proteger a una mujer. En el fondo las amas tanto como a tu caballo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Me llamo Roselyne!, soy del reino de Francia. He… he venido para buscar a mi hermano, está en Acre, al servicio del Rey Luis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Jo! Una mujer brava atravesando el desierto con decisión, me gusta, en la cama seguro eres una fiera —Odgerel fue hasta el mameluco que había asesinado para recuperar sus flechas—. ¡Pero las mujeres sois al final todas blandas, no aguantarás mucho tiempo si sigues yendo sola!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Poco me conoces para decir eso, tártaro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Mierda, cómo odio pelear… —me quejé tras limpiar mi sable, antes de guardarlo en la funda—. Como he dicho, vamos a Damasco. Puedes seguirnos si deseas, hay cristianos allí, son los francos del reino Armenio de Cilicia con quienes está aliado nuestro Kan, y podrías esperar a por una caravana. En cuanto al caballo, puedes tomar uno de los mamelucos… &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">No se lo habrá pensado mucho; un largo, vasto y peligroso desierto le quedaba por recorrer en completa soledad. Necesitábamos de sus provisiones, si es que las tenía, y ella de nuestra compañía y seguridad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—He oído cosas sobre vosotros —dijo Roselyne—. Pensaba que un tártaro se hubiera abalanzado a por mí para violarme sin siquiera preguntar mi nombre. Pero mis ojos no me engañan. Me habéis salvado de los sarracenos y estoy agradecida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Estoy seguro de que te han contado historias —me acerqué para devolverle su espada—. Pero no nos confundas con salvajes, somos enviados por el Gran Kan en misión diplomática. Somos emisarios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Relaja los ánimos, mujer! —Odgerel sonreía, guardando sus flechas en el carcaj—. Damasco está para este lado, la ruina para el otro. Así que, ¿a dónde quieres ir?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><strong>IV</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">En el centro de los Campos Elíseos, alejados de los frondosos bosques de entrenamiento, de los gigantescos jardines de ocio, de las pequeñas islas y de los mares que la rodean, se encontraba erigido el imponente Templo donde el viejo Nelchael, Trono y líder de la legión de ángeles, observaba con gesto serio a la pequeña pelirroja sentada sobre los hombros de la Serafín. El salón estaba repleto de ángeles que, curiosos y sorprendidos, querían observar a la recién llegada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Nelchael, mi señor, buenas tardes —saludó la Serafín, ante él, sentada sobre una rodilla mientras la pequeña jugaba asombrada con los rizos de su cabellera—. Sus alas se ven muy bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Irisiel… —el Trono se acarició su canosa barba, achinando los ojos para ver a la pequeña sentada sobre los hombros de la letal arquera—. Dime que ya estoy viejo y que veo cosas que no debo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Mi señor, sus ojos aún funcionan, ¡es una Querubín! ¿Cree que los dioses la pudieron haber enviad…? ¡Mierda, la niña me ha arrancado un pelo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Cuida esa lengua, Serafín! —rugió Cygnis, el particular ángel consejero del Trono que nunca dejaba su lugar a su lado—. ¡Estás en un templo sagrado, en presencia de nuestro líder!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Qué…? ¿Te han crecido cojoncillos, Cygnis? —la Serafín mostró los colmillos de su amplia sonrisa—. Me gustan los ángeles con cojones, para practicar tiro al blanco. Hacen que la palabra “espectáculo” cobre una nueva dimensión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—No soy ninguno de tus estudiantes, Serafín, no temo tus bravuconadas.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Pues eso lo vamos a arreglar…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Suficiente, ambos! —el Trono se frotó la frente—. Por los dioses, me da dolor en la cabeza solo de oírlos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Nelchael levantó de nuevo la mirada y la observó por largo rato. Al contrario del resto de ángeles de la legión, no pareció verse impresionado por la pequeña, ni siquiera cuando ella extendió su brazo y así poder palpar su rostro. Preguntó a la niña de dónde provenía y cuál era el motivo de su presencia, pero tal como le habían advertido, aún no hablaba. &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El viejo Trono suspiró, mirando el montón de ángeles que esperaban atentos una respuesta suya. Desde que Lucifer fuera expulsado de los cielos, en el lejano inicio de los tiempos, los ángeles nunca más volvieron a saber de los dioses. Sus creadores desaparecieron misteriosamente, dejándolos huérfanos y afligidos debido a la inexplicable ausencia. Pero ahora, una Querubín, el ser más cercano a los dioses, había llegado a los Campos Elíseos. Aunque, tras milenios de espera, el viejo Trono prefería una mejor señal que una niña que aún no podía ni hablar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Debería sonreír o algo así? ¿Siglos esperando que vuelvan los dioses y esto es lo que obtenemos? Una Querubín que no es capaz de pronunciar una palabra… ¿Alguien quiere mi cargo y decirnos qué hacer?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Recomendaría que se integrara en nuestra sociedad, mi señor —susurró Cygnis—, después de todo, tal vez más adelante nos pueda aclarar de alguna manera cuál es su objetivo y quién la ha enviado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Nelchael —la Serafín cabeceó afirmativamente—, me parece que es lo correcto. Pero no se lo tome a mal, a mí no me mire si busca una niñera. Tengo alumnos, y están esperando que las clases continúen. Además, dudo que los otros dos Serafines se presten a la labor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Quién la ha encontrado?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Ehm… Curasán la ha encontrado, mi señor. De hecho, “Curasán” es lo único que ha dicho la Querubín desde que llegó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Curasán! —gritó el Trono.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Una tímida voz surgió de entre el montón de ángeles desperdigados en el salón:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿S-sí, mi señor?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Cuídala. La dejo a tu cargo.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿En serio? —Curasán extendió sus alas en un acto involuntario. El ángel más torpe de los Campos Elíseos se haría cargo del ser más importante de la angelología; muchos rieron, otros temieron por las consecuencias que aquello implicaba—. ¿Por qué yo? ¿Solo porque la niña me ha nombrado? ¡Fue Celes quien la salvó antes de que yo la matara en el bosque!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿¡La ibas a matar, mendrugo!? —gruñó su instructora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Por los dioses! ¡Cuidad el lenguaje en este salón! —protestó Cygnis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Mierda, Cygnis —la Serafín estaba desatada—, realmente dan ganas de darte un flechazo al culo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Silencio, por el amor de los dioses! —todos callaron al oír la voz ronca y autoritaria del viejo Trono—. Me cansa solo de escucharles… Ya no estoy para estos rifirrafes vuestros. Si la Querubín ha dicho tu nombre, Curasán, no tienes absolutamente nada que decir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Me cago en…&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡El lenguaje, cuidad el lenguaje en este templo sagrado!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Se ocultaba el sol en el horizonte de los Campos Elíseos. El revuelo que había causado la llegada de la Querubín se había serenado, y en una plaza bañada por el naranja del cielo y el cantar lejano de un coro, la pequeña avanzaba lenta y torpemente entre el gentío que la observaba con curiosidad; buscaba a alguien de entre ese montón de ángeles que poblaba el lugar. Uno en especial, sentado en un banquillo, de brazos cruzados y rostro contrariado que se quejaba de algo con una amiga suya.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El joven Curasán dio un respingo al sentir las manitas de la pequeña pelirroja, que apretaron fuerte sus dedos. Ella sonreía y en sus ojos chispeaba el atardecer; parecía evidente que la niña había entendido la orden del Trono, la de estar al lado del muchacho que la había encontrado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Pero bueno, enana, tú de nuevo —suspiró Curasán—. Oye, Celes, en serio, ¿tengo algo en las alas y no lo noto?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—No, más bien… creo que le gustas —su amiga le codeó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Ajá, bueno&#8230; pequeña, realmente te la tienes tomada conmigo, ¿eh?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Te has salvado por hoy, Curasán! —gritó la Serafín a lo lejos—, ¡con las ganas que tenía de desplumar esas bonitas alas que tienes! ¡Uf! Iba a ser un espectáculo digno de recordar… &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Pues… viéndolo de esa manera —sin mucho esfuerzo, levantó a la pequeña y la sentó sobre sus hombros—, parece que me has salvado de una buena, Querubín. Al final resultaste ser una pequeña perla a orillas de un río.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Me pregunto si tiene un nombre —Celes se inclinó para acariciar sus pequeñas alas—, ¿o acaso deberíamos pensar en uno? Ya sabes… uno provisorio… &nbsp;&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Estaba pensando en “Colorada”, pero creo que “Perla” le queda bien… ¿Te gusta, niña?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Crees que el Trono aprobará ese nomb…?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Per-la —la pequeña soltó torpemente, mirando asombrada la puesta del sol. Chispas doradas centelleaban en el cielo. El coro angelical a lo lejos acompasaba el paisaje.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Hala! ¿Lo has oído? Pues si la Querubín misma lo dice, supongo que no hay nada más que discutir. Pequeña Perla, ¿lista para hacer historia al lado del gran Curasán?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><strong>V. 2 de Junio de 1260</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/938/5.jpg" alt="" width="424" height="638">Caía el sol tras las dunas, y pronto tocaría una fría y dura noche. En medio de la inmensidad del desierto, los tres avanzábamos lentamente sobre nuestros cansados caballos. Odgerel, como no podía ser de otra manera, no calló durante el trayecto. Es más, parecía bastante renovado con una mujer haciéndonos compañía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Y… ¿cómo es que una mujer como tú decidió cruzar el mundo en búsqueda de su hermano? &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Bueno, tengo mis razones —dijo ella, sacudiéndose el polvo sobre su túnica de lino—. No creo que mis motivos resulten incomprensibles. Ustedes también deberían ser capaces de ver el valor de una familia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Jo!, ¿has oído eso, Sarangerel? Eres mi mujer ideal, Roselyne… si no fueran por esos ojos enormes que tienes, te escogería como mi esposa. Pero es un reto que estoy dispuesto a aceptar, ¿qué me dices? ¿Quieres formar un clan poderoso conmigo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Realmente no sabes cuándo callar esa boca, tártaro…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Suficiente, Odgerel&nbsp; —ordené a lo alto de una duna.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Damasco aún estaba a cuatro días y quién podría asegurarnos de que ya no éramos perseguidos, pero viendo el imponente atardecer del desierto solo quería disfrutar de la vista. Chispas doradas centelleaban en la arena; el brillo naranja del sol se desparramaba en el cielo, ocultando con su belleza todos los peligros que nos aguardaban. Era el mundo desde una perspectiva más agradable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Odgerel, escúchame… —tome una pausa y suspiré para mirarlo—. Peleo por mi hijo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Ese pequeño? Lo recuerdo. ¿Está en Suurin, no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Sí —cabeceé, cerrando los ojos—.Ahora que entraremos en guerra se hará difícil volver junto a él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Ya veo, Sarangerel… tienes mi palabra de que te ayudaré a encontrarte con tu niño. Un hombre no debe irse de este mundo sin despedirse de su hijo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Tenemos mucho en común —afirmó la francesa, con un tono de voz sereno—. Con motivaciones así no hay duda de por qué tenéis la fama de invencibles. Guerrero tártaro, espero que lo consigas.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Avanzamos en completo silencio, lo cual parecía hasta sorprendente conociendo a Odgerel, pero al rato se acercó para tomarme del hombro. Gruñó brevemente una canción de nuestro pueblo para luego mirarme con una sonrisa enorme. &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¡Por el Dios Tengri! Menudo día hemos tenido, ¿no lo crees, Sarangerel?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—¿Y esa sonrisa en tu rostro, perro?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">—Bueno… me alegra saber que no soy el único que tiene en mente algo más que un imperio. Mi corazón está feliz porque ahora estoy seguro de que nos veremos en el paraíso, amigo mío.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><strong>Continuará.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class=" aligncenter" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/938/11.jpg" alt="" width="600" height="903"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;No hay jinetes, solo caballos (1)&#8221; (POR BUENBATO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 May 2023 07:45:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes series]]></category>
		<category><![CDATA[BUENBATO]]></category>
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					<description><![CDATA[Las olas de la corriente golpeaban constantemente el casco del barco mientras los peces huían del paso de la nave, de manera que Camila no se aburría tanto en su búsqueda de avistar un caimán. A sus diecisiete años el mundo le seguía pareciendo muy reciente y tanto la selva como los caimanes le eran una novedad. Había perdido a su madre en un incendio que casi la mata a ella también y, a pesar de su aparente tranquilidad, ardía de desolación como el mismo fuego de su desgracia. El viaje en aquel barco era el último paso para reunirse [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p align="JUSTIFY">
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Las olas de la corriente golpeaban constantemente el casco del barco mientras los peces huían del paso de la nave, de manera que Camila no se aburría tanto en su búsqueda de avistar un caimán. A sus diecisiete años el mundo le seguía pareciendo muy reciente y tanto la selva como los caimanes le eran una novedad. Había perdido a su madre en un incendio que casi la mata a ella también y, a pesar de su aparente tranquilidad, ardía de desolación como el mismo fuego de su desgracia. El viaje en aquel barco era el último paso para reunirse con su padre después de dos años de no verlo; viajar por el rio hasta la ciudad a través del rio, sin embargo, tomaría aun tres días. No iba sola, por supuesto, la acompañaban el hermano de su padre, su tío Amador, y Matilde, una joven criada de dieciocho años que aparentemente le continuaría sirviendo para toda la vida. Camila había estado callada durante todo el viaja y rara vez lanzaba comentarios sin importancia a Matilde con una voz tan baja que esta apenas y podía escucharla.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El buque avanzaba mientras la tripulación ponía todo en orden y los pasajeros iban acostumbrándose a un viaje que, sabían, sería insoportable. De un momento a otro Camila pudo ver a los primeros caimanes de su vida y se desilusiono un poco al descubrir que eran bastante similares a los cocodrilos africanos, que aunque no conocía tampoco si había visto ilustraciones en las enciclopedias de la época. Su menosprecio por aquellos reptiles se desmoronó apenas vio a un par de ellos acercarse al buque tan rápido que por un momento tuvo el presentimiento de que podrían saltar para devorarla. Alterada, pero evitando parecerlo, se alejó para sentarse en lo que le parecía la seguridad de un sillón de descanso. Volteó a su alrededor esperando estar sola pero se apenó al mirar a una mujer que había presenciado todo mientras fumaba un cigarrillo. La mujer sonrió ante la situación de la muchacha y se acercó lentamente.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211; No te preocupes &#8211; dijo la mujer &#8211; Con los cocodrilos hay que tener tanta precaución como con los hombres.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La muchacha no supo que decir pero supuso que levantar la vista y sonreírle a aquella mujer sería lo más educado. No supo, sin embargo, si debía contestarle algo pero imaginó que también sería correcto.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211; Bueno, en realidad es un caimán &#8211; fue lo único que se le ocurrió decir</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Caimanes, cocodrilos, hombres! &#8211; refunfuño la mujer &#8211; Son lo mismo.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Continuó fumando su cigarrillo mientras la muchacha, sentada, miraba las copas de los arboles. Al poco tiempo, al terminar con su cigarrillo, la mujer tomó asiento al lado de la jovencita.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211; Y dime, tú te llamas&#8230;</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211; Camila</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211; Encantada, Camila; yo me llamo Angélica</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Platicaron durante casi una hora, hablaron de la selva, de la misma ciudad que compartían como destino y de lo cansado que prometía ser el viaje. Camila no acostumbraba hablar con extraños pero aquella mujer le pareció tan hermosa e impresionante que le atemorizaba la sola idea de ser descortés con ella. Y era cierto, Angélica era una mujer preciosa que a sus veintiocho años irradiaba admiración en las jovencitas y atracción en los hombres. Bajo su vestido escotado, cuya confección permitía adivinar la belleza de su figura, y su larga y lisa cabellera oscura, Angélica daba la impresión de ser una especie de actriz de teatro. Supo también que el camarote de aquella mujer se encontraba frente al suyo.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/1808/5.jpg" alt="" width="424" height="635">Entrada la noche la muchacha se preparaba para darse un baño, su sirvienta, Matilde, desabrochaba uno a uno los numerosos botones en su espalda del vestido blanco de algodón; al desabrocharlos todos el vestido cayó al suelo solo para dejar a la muchacha en el traje intimo de algodón que cubría su cuerpo como una especie de segunda piel. Matilde se colocó de frente y desabrochó los tres únicos botones del traje y, dado que aquel traje era un tanto más estrecho debía agacharse al tiempo que el cuerpo desnudo de Camila aparecía.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Camila era simplemente hermosa; la juventud de sus diecisiete años se acentuaba con su virginidad evidenciada hasta en la inocencia de su mirada. Era una adolescente tremendamente bella que se acercaba a pasos agigantados a la silueta de una mujer. Su rostro de niña no tenía nada que ver con sus nalgas voluminosas y redondas y sus senos redondos aumentaban su volumen conforme la muchacha crecía. Carolina sabía que era bonita pero no tenia bien claro que, además, su cuerpo le proveía de una sensualidad que a fin de cuentas no podía controlar. Matilde, por su parte, no comprendía tampoco esa clase de temas pero sabía que Carolina se convertiría en una mujer muy deseada por lo hombres.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La sirvienta se puso de pie e iba a llevar las prendas a un cesto para la ropa sucia cuando de pronto sintió los dedos de su ama sobre su pecho; la muchacha desabrochaba los botones de su sirvienta. Matilde se extrañó por la acción de su ama pero esta sin inmutarse solo terminó de desabrochar todos los botones.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211; Desvístete – dijo Carolina con la frialdad de una orden cualquiera – quiero que te bañes conmigo</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La joven se acercó a la tina de baño que ya estaba preparada; anonadada, Matilde obedeció y comenzó a desvestirse mientras miraba con interés la claridad de la piel de Carolina, que daba la impresión de originarse de la blancura de sus nalgas. Carolina entró a la tina y sentándose, dejo un espacio detrás de ella para que ahí se colocara su sirvienta. Matilde terminó de desarroparse, dejando en libertad su cuerpo; se trataba de una muchacha preciosa cuya actitud tímida y servicial desentonaba con su voluptuoso cuerpo escondido siempre bajo su conservadora vestimenta. Tenía unas tetas enormes y un culo firme y grande, separados por un abdomen delgado y sensual. Matilde, curiosamente y al igual que su ama, tampoco tenía idea de lo peligrosamente bella que era. No era la primera vez que ambas muchachas se bañaban juntas pero la ultima vez había sido hacia casi tres o cuatro años; sus cuerpos ahora se parecían demasiado a los de una mujer y era extraño para ambas verse ahora.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Carolina miraba como su sirvienta se acercaba lentamente, con un cierto dejo de timidez que le parecía estúpido; pero no pudo evitar mirar el cuerpo de Matilde y compararlo con el de la bella mujer con quien apenas unas horas había conversado. Carolina se preguntaba si acaso Matilde crecía muy rápidamente o era ella misma quien seguía pareciendo una niña. La sirvienta finalmente llego y, con el jabón y el estropajo en sus manos, se acomodó detrás de su patrona. Sin ninguna incomodidad aparente, Carolina se recargó con naturalidad sobre los pechos de la sirvienta pero, en silencio, lamentó haberlo hecho pues se sintió tan extraña al sentir los voluminosos senos de su sirvienta como Matilde lo estaba de sentir las nalgas de su ama en su vientre. Sin embargo era una situación que, a fin de cuentas, la misma Carolina había ordenado y tuvo que soportar la incomodidad de los primeros minutos; Matilde simplemente se dispuso a tallar cuidadosamente el cuerpo de su patrona, tratando de ignorar la situación de desnudez en la que ambas se encontraban.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Mientras miraba, recostada sobre las tetas de su sirvienta, el diseño del techo del camarote, Carolina pensaba en el mito del carro alado con que Platón explicaba al alma; pensaba en el caballo blanco, representante de la voluntad y el coraje, pero sentía cierta curiosidad por el otro caballo, el negro, el de lo deseable y apetitoso. El estropajo sobre sus tetas la despertó de sus ideas pero concluyó en algo: cualquiera de los caballos no tenía importancia, el jinete, su razón, ya no existía.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Arriba se escuchaba el ajetreó de la música; casi todos los pasajeros se divertían en el pequeño bar del buque. Carolina imaginaba que solo ellas dos, muy jóvenes para las fiestas aun, serian las únicas en sus camarotes; pero se equivocaba, en el camarote de enfrente dos manos se deslizaban sobre la piel de Angélica, aquellos dedos recorrían de arriba abajo las torneadas piernas de la mujer y para posarse finalmente sobre sus nalgas y apretujar aquellas deliciosas y suaves carnes.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Angélica se encontraba en cuatro sobre uno de los pasajeros; ninguno se conocía uno al otro pero bastaron una serie de intercambios de miradas en el bar para poder ponerse de acuerdo. La preciosa mujer rozaba su vulva con la verga de aquel desconocido, deseosa de tener aquel pedazo de carne dentro de su coño pero con la intención traviesa de jugar con la paciencia del excitado hombre.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Mientras se animaba a clavarse aquel erecto pene, la mujer besaba apasionadamente a aquel hombre mientras este manoseaba ahora las preciosas tetas que le colgaban a la mujer en aquella posición. Angélica se agachó y acercó su pecho a la boca del hombre, deseosa de que este chupara sus pezones. El hombre comprendió de inmediato y, como un sediento, se lanzó sobre los pezones provocando un nivel de excitación tal en Angélica que esta comenzó a gemir y a morderse su labio inferior. Derrotada, la mujer no aguantó más y se dejo caer sobre diecinueve centímetros de carne que de inmediato rellenaron su ansioso coño.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/1808/7.jpg" alt="" width="424" height="635">La mujer inició un movimiento que hablaba bien de su experiencia sexual; su cuerpo serpenteaba sobre aquella verga, sacando y metiéndose constantemente aquella verga totalmente mojada ya por sus jugos vaginales. EL hombre comenzó también a moverse y, con ayuda de sus manos sobre la cintura de la mujer, la ayudaba a elevarse para después dejarla caer sobre su falo. La mujer gemía mientras jugaba con sus propios senos y apretujaba sus pezones causándose un placer que por momentos sentía desbordante. Logró su primer orgasmo y se desplomó sobre su reciente amante; se besaron mientras el hombre acomodaba el culo de la mujer y se encargaba ahora él solo de machacar el coño de aquella belleza que lanzaba suspiros y respiraciones aceleradas sobre sus oídos. El sujeto aumentaba la fuerza de las embestidas mientras Angélica rodeaba con sus brazos el tórax del hombre para soportar todo el placer que entraba en ella.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El vello púbico de ambos estaba completamente remojado en los jugos vaginales que Angélica expulsaba sin remedio. Su concha era taladrada por el falo de aquel hombre mientras los orgasmos parecían atropellarse unos a otros; finalmente un líquido caliente inundó su coño y las embestidas cesaron y se convirtieron en suaves mete y saca que embarraban el semen a lo largo y ancho de aquel coño. Angélica se deshizo en besos sobre aquel hombre que manoseaba gustoso aquellas tetas preciosas.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">En el otro camarote Carolina seguía con una atención casi científica las sensaciones en su cuerpo cada qué vez que las manos de Matilde tallaban su piel. En su espalda también estaba alerta a la sensación de los pezones desnudos de la criada. Eran pezones muy suaves en general pero con una desconcertante dureza en la punta. Rompiendo todo protocolo se volteó; recargo sus manos sobre los hombros de una aturdida Matilde que no comprendía todo aquello. Pero Carolina no se ofuscó y dirigió sus dedos al rosado pezón de la sirvienta; los apretó y sobó con una curiosidad metódica a la que Matilde no reaccionó, se quedo ahí, inmóvil.</span></p>
<p align="JUSTIFY">
<p align="JUSTIFY"><img decoding="async" class=" aligncenter" src="http://contenido.rubias19.com/elnoticiario/galerias/1808/30.jpg" alt="" width="600" height="400"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mis yeguas y yo. Con Sara, hasta el cielo.&#8221; (POR CABALLEROCAPAGRIS)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 20 Apr 2023 07:45:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes series]]></category>
		<category><![CDATA[CABALLEROCAPAGRIS]]></category>
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					<description><![CDATA[Sarita estaba deliciosa. Consciente de que era para mí, que ella lo consentía con aparente buen agrado y de que tendríamos unas tres horas de tranquila intimidad, mi felicidad era un hecho irrefutado. El mundo daba vueltas al compás de la más bella música que jamás habrá escuchado el ser humano. La luz rojiza del atardecer de finales de septiembre, daba a su habitación un halo de intimidad serena y atemporal. Además de dejar pasar el color rojizo de la verdad caduciforme, la ventana situada sobre su escritorio dejaba ver un hermoso cuadro de castaños, naranjos y baja arboleda del [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><br />
Sarita estaba deliciosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Consciente de que era para mí, que ella lo consentía con aparente buen agrado y de que tendríamos unas tres horas de tranquila intimidad, mi felicidad era un hecho irrefutado. El mundo daba vueltas al compás de la más bella música que jamás habrá escuchado el ser humano. La luz rojiza del atardecer de finales de septiembre, daba a su habitación un halo de intimidad serena y atemporal. Además de dejar pasar el color rojizo de la verdad caduciforme, la ventana situada sobre su escritorio dejaba ver un hermoso cuadro de castaños, naranjos y baja arboleda del parque que había justo enfrente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Siempre me ha encantado la vista de tu habitación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Se limitó a sonreír. Parecía nerviosa. Tengo que reconocer que, en el fondo, yo también lo estaba. Pero mi decisión era únicamente la de saborear el momento. Y el momento era el de la vida entrando en su habitación a través de su ventana, en forma de ocaso de un otoño cada vez más rojizo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/246/49933777/49933777_002_7d87.jpg" width="460" height="659">Ella permanecía observándome desde los pies de su cama, parcialmente sentada sobre el lateral accesible. La cama era alta y más bien pequeña. Por las paredes fotografías de futbolistas e ídolos musicales, alguno de los cuales no conocía. ¿Estaría más anticuado de lo qué pensaba?.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me acerqué a la ventana y la abrí para respirar aire puro. Hacía fresco, de nuevo la cerré y corrí un poco la cortina para ganar más intimidad. Al volverme de nuevo la observé, ciertamente estaba preciosa:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">“muslos al aire por llevar un estrecho pantalón corto, imitando el tejido vaquero. Sin medias, a su recién estrenada mayoría de edad no le hacía falta. Sus piernas eran lo largas que tenían que ser para una chica de unos160 cm. Algo regordetes en su terminación final, desembocando en un trasero que con ropa siempre pareció maravilloso…”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ese trasero estaba a punto de verlo en todo su joven esplendor. Ese pensamiento me provocó llegar al final de la erección que inicié al abrirme, simpática y sonriente como siempre, la puerta de su casa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">“…..sus muslos aun algo morenos, herencia de la reciente temporada de playa. Más arriba una camiseta de una famosa gatita de dibujos animados, con colores rosa y gris predominando. La gatita de dibujos animados proyectaba sobre ella el hecho de aun parecer una chica al menos un año más joven de su mayoría de edad. Sus pechos, para que engañarnos, era lo que más me había atraído siempre de sarita, amplios sin exagerar; pero amplios y bien colocados: frutos del infierno, que es el verdadero cielo….”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La visión de sus pechos hizo que mi polla luchase por alcanzar una longitud mayor de la que tiene, empezaba a reventarme bajo los pantalones. Estaba demasiado caliente; tendría que haberme hecho una paja, o haberme tirado rápido a su madre cuando la vi por la mañana. Quise llegar en plenitud a sarita, y en plenitud se presentaba dicho monumento ante mí. Mi tercera yegua, ya conquistada a falta solo de la firma final. Era consciente de lo bruto que podría llegar a ser en la cama con una mujer, con Sara intentaría ir paso a paso. Sobre todo quería que le gustase el polvazo. Que yo le gustaba era seguro, en caso contrario no estaría allí esperando a que diera el primer paso, en espeso silencio. Mis horas de gimnasio y buena fama en la cama me ha costado. Sufrir sudando y no tener complejos y ser un puto gran follador y cabrón. Por eso estaba Sara allí, por eso a su madre, mi queridísima primera yegua Manoli, no le había costado demasiado convencerla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">“…..Sus ojos morenos pintados me miraban intentando resultar expresivos. Su pelo moreno planchado y largo caía sobre su frente y resbalaba sobre sus hombros hasta casi media espalda; como el manto divino de un hada madrina”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sarita estaba perfecta, deliciosa, inigualable, memorable, imponente, arrebatadora. Su juventud estallaba ante mí como la lejana primavera. Mi polla estaba totalmente preparada. Era el momento de dar el primer paso hacia el cielo, o el infierno; o donde quiera que me llevase esa joven de aspecto tímido, camiseta de gatita de dibujos animados y cuerpo de diosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Manoli me había citado por la mañana en casa de mi madre. Como era viernes estaría vacía hasta la noche. No hicimos nada, se sentó nerviosa en el sofá y me comunicó el final del plan:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sara estará sola de seis a nueve, aproximadamente, de esta tarde. Estará esperándote, sabe que vas a ir a follártela. Le he hecho confesar que no es virgen, solo tuvo un par de relaciones con el chico que tonteó durante el verano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/246/49933777/49933777_004_afeb.jpg" width="460" height="659">Eso me sorprendió y tranquilizó a la vez. Mejor que no fuera virgen, o al menos que no lo fuera del todo. Seguro que ese chico inseguro de granos, aunque guapetón, no la habría hecho disfrutar ni una décima parte de lo que iba a hacerlo yo. Eso me dejaría más cerca de la doma definitiva de mi ansiada tercera yegua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Manoli prosiguió, su respiración se entrecortaba algo mientras hablaba. No supe entender si eran nervios o excitación. Tal vez fuera una mezcla de ambas cosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ella se queda en casa porque, supuestamente, tiene que terminar un trabajo para el instituto. (Había repetido curso un año antes, aun cursaba en el instituto, no obstante era una buena estudiante; sería una gran universitaria). Intenta irte antes de las nueve, o al menos no hagáis tonterías a partir de las nueve menos cuarto o antes. No creo que mi marido sospechase nada si te ve en casa, inventa una excusa de por qué estás allí si te encontramos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tranquila, no pienso jugármela lo más mínimo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando salgamos hacia casa, no obstante, intentaré darte una llamada perdida al móvil, calcula unos diez minutos, pues estaremos en el cine. Si vamos antes de esa hora ten por seguro que llamaré a casa, con la excusa de si Sara necesita que le llevemos algo de la calle. Ahí deberías irte cagando leches.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entendido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Manoli se relajó un poco. Me miró como implorando algo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No sabes lo que me ha costado conseguirte esto. He invadido su intimidad hasta límites que jamás me hubiera imaginado, he hurgado en sus cosas más íntimas, la he interrogado y he simulado enfado severo con tonterías. Todo para pedirle esto. He estado paseando por el filo de un volcán en erupción y he tenido la suerte de no quemarme. Ten cuidado, por favor. Sara es toda una mujer, pero sigue siendo infantil. No tiene mi mente sucia. Lo cierto es que creo que verdaderamente le apetece contigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Ella sabe que tu y yo nos vemos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cabizbaja y seria me respondió que sí:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tuve que dejar que lo descubriera por sí misma. El que se diera cuenta de eso fue mi primer paso. Lo tiene totalmente asumido, aunque su trabajo le ha costado, y a mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entiendo……</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por favor, dime que no vas a tratarla mal……. Sé bueno con ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Solo te puedo prometer que haré todo lo posible para que disfrute como nunca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Oh, mi niña chica, que grande se me ha hecho!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me levanté dando por acabada la pequeña reunión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; He de irme a trabajar. Gracias por todo. Nunca podré agradecerte lo suficiente este regalo, cuñada. Es muy importante para mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Se fue tensa, con la mirada perdida. No debía ser un paso fácil para ella. Pero así era la vida que había decidido vivir. Ser mi yegua favorita es un privilegio difícil de conseguir y de mantener, y sin duda era sacrificado. Pero el placer que soy capaz de otorgar reduce a la categoría de insignificante todo lo demás. Manoli sabía lo que tenía y yo valoraba, más de lo que ella se imaginaba, el que intentara ser la mejor yegua posible para su amo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La gran ciudad, con sus millones de habitantes, bullía al otro lado del otoño mientras caía el sol. En este, mi polla hacía lo mismo por una sola persona. Me acerqué más a ella. Olía a perfume juvenil y hacía solo un instante se había desecho de un chicle de fresa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bueno Sara, dime, ¿estás nerviosa?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí, tito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿quieres seguir adelante con todo esto?, debes estar segura, no quisiera molestarte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí, quiero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me apoyé en la cama junto a ella, intenté quitar hierro al asunto con un poco de labia, pero realmente, si hubiese sido otra mujer, ya estaría follándola con toda la pasión que pudiese. Miré el reloj, las seis y media, había tiempo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Escúchame una cosa, no quiero que quieras porque tu madre y tú hayáis llegado a un acuerdo, quiero que quieras porque realmente te apetezca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Se quedó un instante callada, temí haberla cagado con mi último comentario. Era solo palabrería para que fuera más fácil ponerla a cuatro patas y romperle el culo, pero ella pareció dudar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/246/49933777/49933777_010_2516.jpg" width="460" height="659">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En un principio accedí por ella. Pero realmente creo que eres un hombre que no está mal, ¿sabes?. No sé, pareces fuerte y no eres feo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Oye, ¿Cómo que un hombre?, estoy hecho un chaval. Y solo tengo catorce años más que tú. Mira, mira.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me deshice de la camiseta y dejé el botón del pantalón suelto. La erección se notaba y dejé que Sarita viera mis músculos y mi buena forma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; jajajaja, ya sabes tito. Para mi de treinta para arriba ya sois hombres, y tu ya pasas de la treintena un cacho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bueno, bueno, pero dime. ¿acaso no tengo mejor cuerpo que tus amigos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No, si bueno estás un rato.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Jerga joven, buena señal. Empezaba a vencer su timidez. Realmente teníamos buena relación, pero la perspectiva a la que nos enfrentábamos era totalmente nueva para ambos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Necesito estar totalmente seguro. No dudes que solo lo hago porque ya no eres una niña, aunque llevas más de un año con cuerpo de mujer. Y lo hago porque me gustas, si fueras fea o tuvieras peor cuerpo ni me lo plantearía. Debe quedar claro que solo es sexo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿por qué te tiras a mi madre?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La pregunta me descolocó, empezaba a enfriarse la situación y el tiempo apremiaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Somos adultos y un día nos atrajimos. Nos lo pasamos bien juntos. Solo lo hacemos por diversión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Y ahora te quieres divertir conmigo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mucho, y sobre todo quiero que te diviertas tú. ¿vamos?.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dímelo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tito, ¿me follas?.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Su voz salió firme y sus ojos taladraron mi mirada. Ahora sí eran expresivos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por supuesto Sarita, será un honor darte lo tuyo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me acerqué a ella y la abracé y besé. Empezamos a enrollarnos. De repente llegó a mí un sabor juvenil. Era como los rollos que me tenía con mis amigas en el instituto. Partiendo de la nada y no llegando muy lejos. Ahora llegaría lejísimos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ella empezó a acariciar mis músculos con timidez, mientras no besábamos. Al principio le costó sacar la lengua, lo hacía todo con cierta inexperta frialdad. La acerqué más a mí y la agarré por el culo, pegándome a ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ups.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Dijo al notar mi polla enorme. Entonces me separé y desvestí por completo. Ella parecía maravillada con mi pene. Yo la observé un instante meneándola.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿te gusta?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es la más grande que he visto nunca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De eso no me cabe la menor duda. Eres afortunada, vas a encontrar tu mejor sexo al principio de tu vida sexual.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿eres muy creído verdad?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bastante, y déjame demostrarte que no en vano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me acerqué a ella y le di la vuelta, le abrí las piernas. Ella permanecía de pie, ahora incorporada sobre la cama con los codos apoyados. Se dejaba hacer. Le quité los pantalones y ante mí quedó su culazo, mal tapado por unas braguitas rosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Le agarré el culo, una mano en cada nalga. Y me acerqué aun más hasta refregar mi polla. Ella dejó caer algo más el culo, justo lo que quería. Me agaché y desde abajo divisé el coñito bajo las braguitas rosas. Las deslicé hacia un lado con sumo cuidado hasta ver la rajita. Estaba completamente depilada. Acerqué mi boca y lamí la rajita despacio y de un extremo a otro. Sarita reaccionó de forma instantánea dejándose caer más en la cama para que mi acceso fuera más fácil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Entonces le dejé caer las bragas y las tiré hacia el escritorio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tienes un coño precioso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Gracias, me lo he depilado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo sé y es divino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me coloqué mejor y volví a lamerlo entero. Luego una y otra vez. Su rajita se abrió como una flor, dejando escapar humedad. Con los dedos lo abrí un poco más y hundí mi lengua. Busqué su agujero, el cual encontré salado y delicioso. Luego el clítoris, que sorprendentemente encontré bastante crecido. Se lo trabajé, desde abajo un rato, mientras no paraba de lamer desde el agujero hasta él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sarita gemía y cada vez estaba más tumbada sobre la cama.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me levanté.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Túmbate boca arriba, nena. Creo que voy a seguir comiendo un poco más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ella obedeció y se abrió de piernas. Solo llevaba la camiseta de la gatita de dibujos animados y su mirada volvía a ser inocente y tímida, con un atisbo de creciente excitación. Sus ojos pintados me miraban de arriba abajo, estaba guapísima.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Durante un rato aguante sus embestidas de lado a lado, mientras su coño chorreaba. Gemía como una loca, sin duda sorprendida de lo gustoso que era lo que le estaba haciendo. Mi lengua no paraba de moverse en torno a su botoncito y dos de mis dedos, lubricados por sus jugos, entraban con traqueteante movilidad en su sexo. Una y otra vez, una y otra vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">A veces cerraba las piernas y mi cabeza quedaba prisionera entre sus deliciosos muslos. Otras veces levantaba mucho su tronco, momento que aprovechaba para dejarle los dedos dentro y penetrarla con más holgura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Al cabo del rato me detuve y me senté en la cama, con la espalda apoyada en la almohada. Sara se abalanzó a mí y me morreó de nuevo. Mientras me besaba su respiración se agitaba, aun gustosa por lo extremadamente bien que acababa de comerle el coño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ella sentó sobre mis muslos y se quitó la camiseta de la gatita. Debajo no había más que dos hermosas y amplias tetas. Con perfectos pezones y perfecta tersura. Todo en su sitio y todo muy bien hecho; parecían totalmente simétricas, de catálogo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me miró sonriente, segura de sí misma. Lo cual me sorprendió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Te gustan?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me chiflan, Sarita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/246/49933777/49933777_012_05d2.jpg" width="460" height="659">Me harté de ellas. Metí la cara entre las dos, las besé y lubriqué con mi insaciable lengua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿alguna vez te has comido una de estas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Le dije al empezar a masturbarme. Estaba demasiado grande, necesitaba empezar a calmarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No, pero he visto como lo hacen las chicas en las pelis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sonreí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿te atreverías?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me encantaría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me acomodé y ella se deslizó hasta mi paquete. Su cuerpo era majestuoso, verdaderamente bello, se puso de rodillas y se agachó. Sus manos la cogieron algo temblorosas, estaba totalmente erguida así que le fue fácil palparla. En seguida imitó el movimiento de masturbación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La miraba seria, intuí que le costaba algo dar el primer paso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Solo tienes que darle besos y meterla en la boca, las mujeres nacéis sabiendo cómo hacerlo. Unas mejor y otras peor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Espero que te guste.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si la comes la mitad de bien que tu madre, me encantará.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El último comentario, lejos de avergonzarla, le espoleó. Sus labios recorrieron torpes el capullo. Abrió más la boca y se lo introdujo dentro. Noté su lengua moverse de lado a lado. Intentó seguir bajando pero le dieron arcadas cuando aun no había llegado a la mitad. Entonces, en pleno proceso de aprendizaje, se centró en dar gusto a la parte de arriba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Su forma de mamar el capullo era bastante buena. Sostuvo un rato el ritmo, algo inconstante. Luego, sin duda por haberlo visto en películas. Dejó deslizar su lengua hasta recorrer la lengua entera. Y, apretando los labios contra su contorno, subió y bajó en una mamada lateral que me supo a gloría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ver a Sarita comiéndomela tan aceptablemente bien me conmovió y excitó más de la cuenta. Era mi momento. Miré el reloj, las siete y media de la tarde. Había poco tiempo, solo podría correrme una vez. Me sentía bien, sin peligro de corrida a la vista. Tendría que compaginar la cautela de no correrme rápido con darle la mayor satisfacción posible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya está bien de besos, Sarita. Necesito meterla en caliente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vale tito, vamos. Te adoro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Su mirada era cómplice. Sin duda había echado atrás los nervios y ahora se enfrentaba al temor de la follada. Buscaba mi complicidad, pero en ese momento solo pensaba en tirarme a esa tía tan buena, sobre su cama.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me coloqué de pié fuera de la cama. Su altura me permitía una buena postura desde ahí. La agarré por las caderas y la atraje hasta mí. Se la clavé despacio, sintiendo mi polla entrar en ese coño joven y bien cuidado. Ella gimió temerosa de dolor, pero con final placentero. Me miró fijamente y extendió las manos para tocarme el torso. Yo la atraje más aun y empecé a penetrar. Mi polla se estrellaba contra sus carnes, mientras mis manos agarraban sus muslos brillantes y morenos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sara gemía mucho, más de la cuenta. Seguro que aquella follada estaba siendo escuchada por algún vecino. Sentí un pequeño temor de que me vieran salir de la casa. Sin duda no esperaría hasta que llegasen sus padres. Me iría corriendo tras correrme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me centré en no correrme y la polla empezó a responderme con holgura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Vamos a cuatro patitas, nena?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vale.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ella se levantó y se colocó con las rodillas y los codos hincados en su cama. Echó el culo hacia arriba, en un movimiento natural del gen femenino, esperando ser montada por su macho. El mismo movimiento que su madre, la misma forma de ponerse en pompa. Pero Sara era más bella y tenía mejor cuerpo. La observaba bellísima desde atrás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me coloqué y la follé fuerte y sin miramientos. Mi pene entraba y salía de su coño con más facilidad de la encontrada hasta ese momento. Embestida tras embestida, la chica se fue echando cada vez más encima de la almohada, y su cabeza empezó a dar golpes contra el armario que estaba justo tras ella. Mordía la almohada ahogando un gemido agónico de dolor y placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Empecé a sentirme a mil y las embestidas eran cada vez más duras. Ella aguantaba estoicamente con el culo bien alto, eso gesto tan femenino me llenó de orgullo; igualita que su madre pero más joven y con mejor cuerpo. Menudo fichaje, menuda yegua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Aun me quedaba un poco más de fuelle cuando pasaban siete minutos de las ocho. Me quité de atrás buscando respirar un poco y que ella cogiera algunas fuerzas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me senté sobre la cama y le pedí que se acercase. Ella se sentó sobre mis muslos, y ante una indicación mía, colocó sus piernas detrás mina. Entonces la agarré por la cintura y la levanté hasta colocarla sobre mi polla. Sus tetas bailaban sobre mi cara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Parecía torpona ante la novedad. Hasta que se clavó. Entonces, de nuevo, sacó la hembra que toda mujer lleva dentro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La rodeé con fuerza y se la clavé desde abajo, ella pronto empezó a moverse de abajo arriba buscando el mejor acople. Nuestros cuerpos sudorosos estaban totalmente abrazados. Y sus pechos acudían a mi boca cada cierto tiempo, como el agua llega a la boca de un sediento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/246/49933777/49933777_013_6029.jpg" width="460" height="659">Sus gemidos los ahogaba besándome y nuestro movimiento se perfeccionó, como dos bailarines experimentados. Las idílica postura se interrumpió por lo inminente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me deshice de ella y mientras me masturbaba le pregunté:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Has visto en las pelis que algunas veces los chicos se corren en la boca de las nenas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí, jajaja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Se acercó a gatas hasta el borde de la cama, donde esperaba mi polla. Abrió la boca esperando su recompensa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me masturbaba mirando su cuerpo pero sus ojos negros, bellísimos, captaron mi atención. Me miraba fijamente. Le devolví la mirada y no dejé de hacerlo hasta correrme. Calculé mal y mi semen llegó a su cara, pelo, espalda, cama, almohada y pared del frente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ella se incorporó y me beso un instante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me ha encantado, tito. Ha sido increíble.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Miré el reloj, las ocho y media pasadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; He de irme, será mejor que limpies todo esto antes de que llegue tu padre.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Su sonrisa me despidió en la puerta y yo avancé con decisión, temeroso de que algún vecino estuviera pendiente de ver al que había hecho gemir a Sara de aquella manera.</span></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/246/49933777/49933777_016_2c06.jpg" width="562" height="375"></p>
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		<title>Relatos eróticos: &#8220;Mis yeguas y yo. Apuntando a Sarita&#8221; (POR CABALLEROCAPAGRIS)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Apr 2023 16:46:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes series]]></category>
		<category><![CDATA[CABALLEROCAPAGRIS]]></category>
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					<description><![CDATA[Pasé un tiempo acariciando a mis dos flamantes yeguas. Manoli me daba buen sexo, con carácter y dedicación. No quedábamos muchas veces y manteníamos con recelo nuestros secretos encuentros. Ella buscaba gustarme, no me era muy difícil darme cuenta de ello. Eso me hacía sentir a gusto y generoso con aquella hembra. Al fin de cuentas, las pocas veces que quedábamos, nos entregábamos con dedicación. Mi madre me daba amor. Esa era la palabra, amor. Cuando acudía a sus brazos me recibía con el alma abierta y me entregaba su dulce y maduro cuerpo. Lo hacía con naturalidad y nunca [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Pasé un tiempo acariciando a mis dos flamantes yeguas.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Manoli me daba buen sexo, con carácter y dedicación. No quedábamos muchas veces y manteníamos con recelo nuestros secretos encuentros. Ella buscaba gustarme, no me era muy difícil darme cuenta de ello. Eso me hacía sentir a gusto y generoso con aquella hembra. Al fin de cuentas, las pocas veces que quedábamos, nos entregábamos con dedicación.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Mi madre me daba amor. Esa era la palabra, amor. Cuando acudía a sus brazos me recibía con el alma abierta y me entregaba su dulce y maduro cuerpo. Lo hacía con naturalidad y nunca me dejaba indiferente. Sus amplios senos llenaban mi paladar y mi tacto de gloria. Su forma de subirse encima me dejaba agarrado al abismo, haciendo fuerzas por no correrme, Pocas veces tomaba la iniciativa con ella. Pero poco a poco fui entendiendo como imponerme a ella.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Con mamá todo era cómodo y placentero. Era fácil dejarse llevar y engancharse a sus regazos. Ella parecía feliz, y no intuía que el hecho de ser su hijo le importara.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">El buen sexo que me otorgaban aquellas dos fenomenales yeguas me hizo estar mejor en casa. Me centré más en mi familia y el trabajo. Hasta empecé a disfrutar algo más del sexo con mi mujer. Mi madre y mi cuñada me hacían saciar la mente enferma e incontrolable; lo cual se traducía en una mayor estabilidad emocional. El león estaba amansado.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Pasaron un par de años con esta calma. Manoli, emocionada aun por haberme ayudado con mi madre, me pedía constantemente poder asistir a una sesión de sexo con ella, y si ambos queríamos contribuir. A veces se desataba y lo pedía con insistencia; todas esas veces tuve que contenerla y pedirle sentido común. Mi madre la conocía, se suponía que todo era un inmenso secreto. No quería hacer nada que pusiese en peligro todo aquello y mi integridad como cabeza de familia.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">A veces también me preguntaba por mis futuras yeguas. Mi cuñada era mi confidente. A ella le fui sincero desde el principio, en mi deseo de acostarme con cuantas más mujeres “prohibidas” mejor. Le dije que las llamaría mis yeguas, y que ella, mi cuñada, era la primera de todas. Lejos de sentirse usada le gustó, y gracias a ella pude conquistar a mi segunda yegua: nada menos que mi madre. Había apuntado tan alto que tuve suficiente durante más de dos años. Pero un familiar escozor me empezaba a venir con mayor asiduidad cada vez. El ser guarro, maldito, insaciable, prohibido, que habitaba en mi interior empezaba a pedirme más. Era el momento de conquistar y domar a una tercera yegua. Tenía varias candidatas en mente, y con alguna de ellas Manoli podía ser parte definitiva, nuevamente, en el proceso de amaestramiento.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Físicamente me encontraba muy bien. Había intensificado mis visitas al gimnasio. Mi cuerpo estaba fuerte y los músculos se dejaban ver algo marcados. En la cama era un toro, aguantaba bastante bien las envestidas y podría estar mucho tiempo sin cansarme. Sobre todo en mis segundos polvos, una vez superada la calentura del primero. En ellos era donde verdaderamente me había creado la fama de buen amante y de bestia en la cama. A veces estaba hasta media hora sin dejar de follar, constantemente. Mi madre decía que ella buscaba amor y pasar ratos íntimos con su hijo, pero cuando alcanzaba ese punto sentía como se estremecía y se derretía bajo mis músculos y empuje. Notaba como realmente le encantaba esa forma salvaje de follarla, y gemía como una puerca; realmente como la puerca que es.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Y era, precisamente, esa confianza en la cama, y lo bien que me encontraba físicamente, lo que me hacía estar decidido a ir a por una tercera yegua, y lo que me hacía pensar que todo era posible, que siempre habría opciones de conseguir el objetivo, por difícil y extraño que fuera. Si se hacía bien, hasta un no era salvable psicológicamente. Pero siempre se asumían riesgos. Cuando uno tiene muy claro a quien quiere follarse, si no está dispuesto a arriesgar y a mirar cara a cara al peligro, nunca lo conseguirá.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Una mañana me desperté empalmado después de un dulce sueño. En ese momento tuve claro que mi tercera yegua sería la protagonista del sueño: Sara, la hija de Manoli. La sobrinita de mi mujer había cumplido los dieciocho hacía poco tiempo. Desde que tenía dos años menos ya era una mujer de bastante buen ver. Morenaza de curvas generosas, pechos amplios y una bella y morena mirada tímida. De hecho siempre fue la yegua que más tuve en mente. En su día decidí esperar hasta que cumpliera la mayoría de edad, y ahora, como un grupo de bisontes desbocados, Sara vino a mi mente sin retorno.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Estuve todo un día pensando en cómo podría intentarlo. No encontré forma fácil de hacerlo. No es igual buscarle las cosquillas a mujeres maduras, con falta de sexo en su vida, que a una joven recientemente mayor de edad, pero con una inocencia aparente más propia de una adolescente quinceañera.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Llegué a la conclusión que era un reto más difícil y delicado que incluso el de mi propia madre. Eso no me desanimó, al revés. Quería intentarlo, y quería conseguirlo; no podría flaquear. Un pequeño traspiés y mi vida se podría ir al garete.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Decidí que no podría hacerlo solo. Necesitaba ayuda de alguien. Me costaría mucho trabajo decirlo a su madre. Pero era la única opción, o me ayudaba Manoli o jamás tendría a Sarita entre mis yeguas.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Tras un polvo entre semana con manoli, en casa de mi madre (ausente entre semana por trabajo en una ciudad vecina). Decidí comentarlo…..</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Manoli, he pensado que quiero seguir indagando en mi sexualidad. Quiero dar un paso más, tengo en mente a una posible yegua que me colmaría.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Guau!, ¡por fin te has decidido!. Dime, ¿de quién se trata?</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">La miré dubitativo. Ella esperaba sonriente, estaba muy guapa con su teñido pelo rubio cayendo sobre su frente.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se trata de Sara….. tu…. Hija</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://galleries.allover30.com/mature/NikkiDaniels/nxTyUo/nik002002005120003.jpg" alt="" width="424" height="638">Su sonrisa se congeló. No supe entender si el arqueo de labios denotaba furia o excitación. Hubiera jurado que ambas cosas a la vez. Tardó en reaccionar más de lo que esperaba.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vaya, cuñado, parece que vamos a tener que matarte antes de que te folles a toda tu familia. ¿por qué demonios tienes que meter a Sara en esto?</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sé que no es fácil, pero siempre he sido sincero contigo. Cuando aceptastes ser mi primera yegua no se te veía precisamente apesadumbrada. Ni cuando llevastes a mi madre a mi polla. Ahora has de aceptar que me apetece una chica como tu hija. Es maravillosa. Si tuviera su edad estaría enamorado de ella. Es guapa, morena, y no tiene mal cuerpo…. Ni mucho menos.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ella es mayor de edad, no soy quien para obligarte nada.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Espero contar con tu ayuda.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De eso nada, cabronazo.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Eso último lo dijo fría y seria. Se levantó y se vistió a toda prisa. Yo la observaba en silencio desde la cama, no iba a intentar convencerla, me parecía lógico. Estaba en su derecho de no querer llevar a su hija a la cama de un cabrón como yo.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Cuando se hubo vestido se dispuso a irse. Pero en la puerta de la habitación se quedó parada en seco. Se dio la vuelta y me miró a los ojos. Intenté analizar su expresión: de nuevo furia y excitación.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Está bien, te ayudaré. ¿es lo que quieres?, ¿Qué tus yeguas sean buenas contigo?</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sería un honor.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero…….</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Pero?</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si yo hago esto por ti tú tendrás que hacer algo por mí, dos cosas.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Soy todo oídos.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La estabilidad de mi familia está en juego. Si de verdad quieres que sea partícipe de la locura que me planteas, deberás abandonar a tu familia. Me sentiré mucho mejor si te hundes. Deja a tu mujer y esta yegua se comprometerá más aun.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Me quedé perplejo. Jamás hubiera esperado que me pidiera eso. Me incorporé y me senté en la cama. Mi mente no bullía, no era capaz de pensar. Por un momento tuve la tentación de abandonar el barco y volver a mi casa. Pero no podía pensar.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Está bien. Cuenta con ello. Dame tiempo. ¿Cuál es la segunda exigencia?</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que me dejes participar en una sesión con tu madre.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Me sentí tan excitado como violado. Manoli empezaba a tomar cartas en el asunto de una forma que jamás habría aceptado. Pero la dulce Sara era quien mandaba.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me parece fantástico, amor. Pero también necesitaré algo de tiempo.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No, será este fin de semana. Todos los fines de semana os veis. Ocurrirá el domingo por la mañana. Mi hijo tiene partido a las once y mi marido va a acompañarle. Desde las diez hasta las dos tendré tiempo. Lo haremos ahí.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi madre te conoce, ella piensa que lo nuestro es secreto, ¿crees que aceptará?, se morirá de vergüenza.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ese no es mi problema. Hasta el domingo. A las diez de la mañana te llamaré, estaré andando cerca de aquí. Si me dices que suba tendrás a tu yegua feliz y estarás más cerca de mi hija. En caso contrario olvídate de ella.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Mi polla estaba demasiado caliente para pensar. Un puto trío con mi cuñada y mi madre era una de las cosas que más me excitaban. Tan excitante que jamás había pensado en ello antes de mi transformación, en una de mis múltiples pajas.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esta bien. Llámame el domingo a las diez. Veré qué puedo hacer.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Cuando se fue me quedé pensando. Al rato me vestí y fui a mi despacho, donde se suponía que tendría que estar. Desde allí llamé al móvil de mi mujer. Le dije que de nuevo habría congreso el fin de semana. Me iría el sábado y volvería el domingo por la noche o el lunes por la mañana. Ella, acostumbrada a mis ausencias, asintió con neutralidad.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Luego llamé a mi madre. Este sábado pasaría toda la noche con ella, pero se suponía que estaría trabajando a quinientos quilómetros de distancia. Ella me besó a través del teléfono. Contaría las horas hasta el sábado por la noche, de eso no me cabía duda.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Dejé las maletas de viaje en el armario de entrada de la casa de mi madre. Nos saludamos dándonos sendos besos en las mejillas. Nuestra relación era muy normal fuera de la cama. Madre e hijo. Nunca nos besábamos fuera de ella y nunca nos acariciábamos. Pero cuando nos íbamos a la cama nos transformábamos. En ese momento mi madre dejaba de serlo y se convertía en hembra, hambrienta y caliente, gustosa del buen sexo.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Tras el saludo me disculpé para darme una ducha. Ella estaba cocinando verduras. Siempre hacía comida poco pesada y en poca cantidad, cuando íbamos a comer o cenar juntos y había la intención de tener sexo después. Le gustaba sentirse bien para rendir en la cama. Yo estaba hambriento pero me pareció bien la cena.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Escondí las pastillas. Recomendadas para poner a una mujer muy caliente. Las mejores del mercado negro, según me dijo un amigo que de vez en cuando las pasaba. Me las dejó a mitad&nbsp; de precio. Por la mañana le pondría dos en el café del desayuno. La necesitaba plena y desmadrada de ganas de follar, era la única opción de admitir a Manoli. Aun así no las tenía todas conmigo.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Me puse chándal de estar por casa y camiseta de manga corta. Debajo nada. El mes de abril estaba siendo más caluroso de lo esperado, auque rara era la semana que no llovía durante todo un día entero.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Mi madre se fue a dar una ducha mientras yo ponía la mesa, la cena ya estaba cocinada.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Apareció lista para comer. Se había puesto camisón de dormir. Color verde apagado Era sedoso y dejaba un pequeño escote elegante. Le llegaba por las rodillas. Al sentarse, a mi lado, cruzó las piernas y me dejó ver sus cortos y regordetes muslos. Estaba perfectamente depilada y olía a perfume de vainilla.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El perfume que usas es nuevo, ¿verdad?</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí, jaja, pensé en que podría agradarte que oliese de forma diferente.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me recuerda al que usaba mi primera novia.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Ah sí?. Cenemos y luego me dirás si me sigo pareciendo a ella cuando nos acostemos.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Jajaja, cómo eres, ya te digo que no te pareces en nada.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Para mejor o para peor?</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Madre solo hay una.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Te quiero hijo.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y yo.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://galleries.allover30.com/mature/NikkiDaniels/nxTyUo/nik002002005120004.jpg" alt="" width="424" height="638">La cena concluyó. Habíamos estado hablando sobre trivialidades. Me había quedado con hambre, pero mejor así; yo también rendía mejor con el estómago vacío. Me disculpé para lavarme los dientes. Ella hizo lo mismo.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Al salir de ambos baños nos encontramos en el pasillo, en la puerta de los dormitorios. Lo hicimos con mucha naturalidad, como si ambos ya conociéramos el procedimiento a la perfección. Ella entró en su dormitorio y yo fui tras ella. Nos acostamos como un matrimonio, cada uno en su lado. Yo descorrí la cortina para dejar entrar la luz de la farola que teníamos justo al lado del balcón.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Me quité el pantalón y me metí en la cama. Era amplia y las sábanas olían a nuevas. Ella se quitó los pendientes y el collar con el que había comido y se tumbó a mi lado.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Yo estaba desnudo de cintura para abajo y solo me tapaba con la sábana. Estaba muy empalmado y con ganas. Ella a veces miraba el bulto sobre las sábanas.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bueno hijo, buenas noches. Gracias por quedarte de nuevo con mamá a dormir.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es un placer. Me agrada mucho tu compañía.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Ella se volcó un poco sobre mi y me besó en las mejillas. Una mano suya me acariciaba el torso sobre la camiseta.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿No tienes calor?</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Me la quité sin decir nada y me arrimé más a mamá. Ella entonces me besó en los labios. Su lengua recorrió mis pechos y mi abdomen. Apartó las sábanas y mi polla salió de un brinco. Enorme y juguetona.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; vaya madre, siempre me la pones así.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que feliz me haces.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Sonrió con los labios cerrados y la agarró. La masajeó lentamente mientras se iba deslizando hacia la parte baja de la cama. Sus labios recorrieron mi vientre y las tabletas del abdomen. Se acomodó a mis pies y deslizó su lengua por los huevos. Los mordió. A continuación recorrió toda la polla con su lengua. Lo hizo muy despacio hasta llegar al capullo. Echó el pellejo totalmente hacia atrás y se lo metió en la boca. El capullo se la llenó entera. Me miraba mientras movía su lengua. Luego se la sacó y me miró complacida. No era para menos, una enorme polla se desplegaba en todo su esplendor ante ella. Su madura mirada se llenó de anhelo y melancolía. Normalmente me decía cosas cariñosas mientras me la comía y al principio de la follada. Pero esa noche no dijo nada, solo me miraba con amor.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Su boca no avanzaba hasta mucho más de la mitad en cada embestida de la mamada. Lo hizo de maravilla, como siempre. Nunca detuvo el ritmo. Cuando no la comía la masturbaba fuerte, mirándome. Ríos de placer recorrian mi cuerpo. Noté como los huevos fabricaban semen a mansalva y lo empujaban hacia arriba. Estaba muy caliente.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mamá….. creo que…… me viene</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tssssssssssss</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Se colocó mejor y se la metió en la boca mientras la masturbaba. Sus labios se apretaban en torno al capullo, ahora solo la comía hasta un poco más allá de él. Centrándose en la zona donde más gusto me daba. Su lengua no paraba de pasar por el capullo, como pidiendo que saliese ya el semen. Cuando me vino empezó a masturbarme el capullo con más fuerza, con la boca, siempre y solo con la boca. Se colocó con los brazos abiertos, apoyada a ambos lados de mis caderas y recibió el semen apretando la boca ante la polla erecta que se conectaba con sus labios. Lo tragó todo, o al menos esa impresión me dio. Luego me la limpió con delicadeza. Dándole besos y pasando con cuidado su lengua&nbsp; por el contorno, lamiendo las últimas gotas en caer.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Luego se tumbó a mi lado y esperó a que me recuperase.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿te has quedado bien?</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Uf, demasiado bien. Me has vaciado mamá.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero… ¿quieres ya dormir?</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No, antes quiero darte lo tuyo.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Eso es lo que quería oir, mi vida.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Su gesto dulce se deshizo y ante mí brotó la hembra guerrera que mi voluptuosa y madura madre llevaba dentro. Me incorporé y la desnudé con violencia. Le rompí el camisón. Su cuerpo se quedó completamente desnudo. Sus pechos amplios y caídos</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">, sus muslos cortos y regordete, su amplio y hermoso trasero y caderas de diosa.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">La abrí de piernas y le comí su cuidado coño. Mi lengua jugó con su clítoris y mis dedos entraban en su amplio y muy húmedo boquete. Mi polla regresó por completo. Me sentía al cien por cien. Esa hembra merecía ser montada de forma ejemplar. Gran yegua.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Se abrió de piernas y entré como un torero al toro que va a matar. Se la clavé rápido y eficaz. Me encantaba como entraba mi polla en ese coño. La tenía enorme, se la clavé hasta los huevos y ella chilló de excitación.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fóllame nene</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Pam pam pam. La cama daba porrazos contra el respaldo. Ella cerraba los ojos en cada penetración. Al final de cada cual sacaba la polla entera para volverla a meter. El ritmo no era excesivo. Estuvimos así un rato, sintiéndonos la piel. Es muy gustoso el roce del coño de mi madre cuando tengo la polla verdaderamente enorme, como aquella noche.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Al rato se dio la vuelta y se colocó en la posición del arco. Su cara muy pegada a la almohada y el culo lo más levantado posible. La luz de la farola iluminaba su cuerpo. Menuda yegua, menuda hembra, vaya madura tengo aquí toda para mí.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Me subí en su culo y me escupí en la mano. Se la pasé por ano y coño. Mi madre se movía balanceando el culo de lado a lado mientras giraba la cabeza para mirarme de reojo, pidiendo guerra.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Se la metí en el coño y la taladré con fuerza. Aguanté mucho tiempo la follada. La tenía bien agarrada por la cintura. En ese momento la vi débil y accesible, sentía que podía hacer con ella lo que quisiera. Le agarré con más fuerza y se la clavé en el culo. Me subí más encima y le presioné en la nuca hundiéndola más en la almohada. Le follé el culo con fuerza, ella no decía nada, se dejaba hacer con total entereza. Una puta ejemplar. Sus chillidos dejaron de ser de excitación y dejaron entrever dolor. Se la saqué y la liberé de la opresión. Se quedó jadeante boca arriba. Yo me tumbé a su lado. Se giró hacia mí y me acarició los músculos brillantes por el sudor.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ese es mi macho</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://galleries.allover30.com/mature/NikkiDaniels/nxTyUo/nik002002005120005.jpg" alt="" width="424" height="638">Se subió y cabalgó. No era muy elegante en esa postura pues le costaba mantener el ritmo víctima del cansancio. Así que la agarré y la taladré desde abajo. Ella acompañaba la brutal follada con un jadeo constante y estridente. Como un borrego al que están degollando.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Estaba exhausta y mi pene aun tenía más saque. El pedí más y se abrió de patas de nuevo.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Acaba aquí, mi amor.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Al entrarle sus brazos me abrazaron tras la nuca y sus piernas se enroscaron en mis caderas. Ahora me miraba fijamente con una luz especial en los ojos; una madre orgullosa de su hijo.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">La follé de menos a más, ella fue descolgándose de mí y acabó despatarrada y mordiendo la almohada. Al rato me vino y me corrí dentro.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Nos dimos las buenas noches con la naturalidad de una madre y un hijo. Me fui a dormir a mi habitación.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">A las ocho de la mañana sonó el despertador. Me di una ducha y preparé el desayuno.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Media hora más tarde irrumpí en la habitación de mi madre con una bandeja con tostadas, zumo de naranja y una amplia taza de café, en la que acababa de diluir dos de las pastillas que debían ponerla como una moto.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Pensé que tal vez no debía haberla follado tanto la noche anterior. Podría no tener demasiadas ganas y las pastillas no resultar efectivas. Yo siempre tengo ganas, así que por mí no habría problemas. Además, la expectativa de Sara era suficiente como para que mi polla hirviese de ganas y deseo.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Desayunamos y luego mi madre se duchó.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Me puse a recoger la cocina. Mi amigo me dijo que en una hora las pastillas harían todo su efecto, y este se mantendría durante varias horas seguidas.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Cuando recogí toda la cocina miré el reloj. Ya había pasado una hora desde que se tomó el café. Justo en ese momento apareció, con el pelo mojado de la ducha, y vistiendo con el camisón de la noche anterior. Eran las nueve y media pasadas.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Se avalanzó sobre mí. Mi plan estaba en marcha.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Vienes a la cama un rato?.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Ahora?. Más tarde. Has tardado mucho en la ducha.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me he dado un baño.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Su mirada era diferente, se refregaba contra mí y me besó con lengua.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mama tiene muchas ganas de su nene.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vaya, veo que vas a por todas este fin de semana. ¿Quieres irte bien complacida&nbsp; de aquí verdad?.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quiero que metas tu pollón en mi coño y lo revientes a follar.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">No esperaba esa salida. Miré el reloj de reojo. Las diez menos cuarto. Era el momento.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">La levanté en brazos y la tumbé sobre su cama. Le aparté el camisón y empecé a comerle el coño de la mejor manera que sé. Ella se retorcía como una serpiente. Su sexo dejaba emanar ríos de flujos; estaba verdaderamente caliente. Las pastillas habían funcionado a la perfección. Aguanté comiéndoselo hasta que sonó mi teléfono móvil.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Quién es nene?</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ups, es Manoli, mi cuñada.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Descolgué el teléfono y me fui para hablar al salón. Le dije que había posibilidades, que subiera. Regresé a la habitación, ella estaba de rodillas pidiendo mucha guerra.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dame tu polla amor</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo siento, Manoli dice que tiene que verme; dice que está por el centro y que le ha surgido un problema. Le he dicho que estoy aquí. Va a subir</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Joder.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Se vistió rápidamente. Pantalón vaquero verde y camisa de manga corta, con motivos florales.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Manoli llamó al timbre y le abrí.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp; Mama, ¿recuerdas a Manoli?</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp; Sí, por supuesto. Qué tal estás</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211; Muy bien. Bueno realmente no lo estoy tanto. Tengo que hablar contigo.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Esto último me lo dijo a mí. Mi madre la invitó a pasar y preparó café con pastas para todos. Fui a la cocina para ver si seguía con ganas. Su mirada era diferente.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo siento, no sabía decirle que no estaba aquí en tu casa. Me preocupó su tono de voz.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Despáchala pronto, tenemos un asunto pendiente. Hijo de la gran puta.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Sin duda no era mi madre. Eso me animó. Le ayudé a llevar las bandejas al salón. Manoli estaba sentada en el sofá (metida en su papel, el cual acordamos el día anterior). Mi madre sirvió café y nos sentamos con ella en el sofá. Me dirigí a ella. Vestía un provocativo vestido corto.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es mi marido, estamos divorciándonos. Por favor, no se lo digas a nadie. No sabía a quien acudir, al pasar por casa de tu madre pensé en ti y te llamé. Ha sido una agradable sorpresa el saber que estabas aquí.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Yo me coloqué junto a ella y le acaricié la rodilla y los muslos. Le miraba los pequeños pechos aprisionados en el vestido. Quería que mi madre se diera cuenta que mi cuñada me atraía, quería que fuera evidente; el tener que consolarla era una ocasión magnífica para arriesgar en el plan. Se suponía que mi madre estaba bajo los efectos de una droga, nada era normal en esa situación. Era el momento de dar todo o nada.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No te procupes, estoy aquí para lo que quieras, cuñada.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Lo dices en serio?</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Entonces me besó. Su lengua se metió en mi boca con mucha decisión, como si hubiera olvidado que mi madre estaba delante. La noté nerviosa, sin duda le estaba costando mucho hacer eso, el plan le tendría que poner demasiado para estar ahí diciendo mentiras y haciendo el ridículo.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Le sostuve el morreo y le acaricié los pechos. Luego me aparté fingiendo estar molesto.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuñada, creo que te equivocas</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por favor, necesito olvidarlo todo un poco.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Miró a mi madre.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿me prestaría su cama para follar con su hijo?</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Mi madre estaba colorada. No tenía cara extrañada, todo lo contrario. Cuando nos miraba es como si mirase al infinito.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por supuesto. Faltaría más. No quisiera…</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Intervine indignado:</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es una locura, Manoli, sal de la casa ahora mismo.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Me levanté indicándole la puerta y dejando mi paquete justo ante ella. Ella, como habíamos acordado, la sacó y empezó a mamarla. Yo me dejé caer sentado en el brazo del sofá y ella se incorporó de rodillas sobre el asiento. Mi polla estaba enorme y ella le dio una mamada monumental. Entonces miró a mi madre.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Espero que no le importe. Su hijo tiene una polla tan deliciosa……</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Ambos la mirábamos.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En absoluto.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://galleries.allover30.com/mature/NikkiDaniels/nxTyUo/nik002002005120006.jpg" alt="" width="424" height="638">Miraba mi polla encantada. Sonrió un poco. Manoli vio la puerta abierta y me levantó. Me llevó a la cama de mi madre y empezamos a follar. Mi madre, como esperábamos, nos siguió. Manoli se levantó y se acercó a ella. No le dijo nada, solo la besó y la desnudó poco a poco. Mi madre se dejaba hacer.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vamos señora, sé que usted se lo folla todos los fines de semana. Yo también lo hago a menudo. Dice que somos sus yeguas. No tiene nada de lo que temer, soy tan discreta como puta. Venga y pasémoslo bien.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Mi madre se dejó hacer sin decir nada. Ambas se liaron en mis narices, sobre la cama. Yo las observaba masturbándome alrededor de la cama. Luego entré de nuevo.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Me la comieron al unísono y me cabalgaron por turnos. Las tres veces que me corrí, lo hice sobre ellas.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">A la una y cuarto de la tarde yacíamos desnudos y acalorados sobre la cama. Yo en medio y mis yeguas a cada lado. Charlamos un rato sobre todo aquello. Mi madre lo aceptó todo muy bien y Manoli se lo agradeció comiéndole el coño y las tetas por última vez. Después se disculpó, a las dos tendría que estar en casa.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">La acompañé hasta la puerta para despedirla. Cuando me despedí me dijo susurrando:</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya has cumplido. Cuenta con mi hija. No es necesario que te divorcies. Te quiero.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Se marchó meneando las caderas y taconeando como una puta. Me encantaba verla así, orgullosa de ser mi yegua. Sabe que si se porta bien siempre tendrá mi polla y mi forma brutal de follar. Le encanto, lo sé; pero ella me encanta mucho más a mí.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Mi madre se vistió y me llevó de nuevo a la cama. Me hizo follarla fuerte un rato más. Sin duda los efectos de las pastillas iban dándole los últimos efectos. Cuando cesamos me miró, de nuevo era ella.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Gracias por hacerme partícipe de esto. Me sabes hacer feliz. Mi discreción será total y mi dedicación a ti, cuando me lo pidas, será eficaz y absoluta. Quiero ser tu mejor yegua, o al menos quiero que estés orgullosa de mí. Te quiero, nene.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Esa noche dormí feliz, todo había salido a pedir de boca. Ahora mis dos yeguas estaban más agradecidas y entregadas a mí que nunca. Me gustaba el giro que estaba dando mi madre; la quería más puta que madre y lo estaba consiguiendo.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Pero el agradecimiento de Manoli me iba a dar el regalo más maravilloso que jamás me han hecho: Su hija Sarita.</span></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://galleries.allover30.com/mature/NikkiDaniels/nxTyUo/nik002002005120015.jpg" alt="" width="600" height="904"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mis yeguas y yo. Madre no hay más que una.&#8221; (POR CABALLEROCAPAGRIS)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Apr 2023 09:50:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes series]]></category>
		<category><![CDATA[CABALLEROCAPAGRIS]]></category>
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					<description><![CDATA[Lo reconozco, tengo un problema con la bebida. Con la bebida y con Chopin. El alcohol porque me ha hecho follar más que un sí quiero, Chopin porque me relaja antes y después de casi todo. Nos hicimos amantes casuales. La casa de mis padres sirvió de cuartel general; y las prendas de mi madre se acabaron convirtiendo en el testigo tangible de una fantasía que acabó siendo enfermiza. La puerca de Manoli me acabó empujando a un abismo del que no quise saber demasiado en el pasado; y al que solo me asomaba en los sueños secretos de alguna [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Lo reconozco, tengo un problema con la bebida. Con la bebida y con Chopin. El alcohol porque me ha hecho follar más que un sí quiero, Chopin porque me relaja antes y después de casi todo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Nos hicimos amantes casuales. La casa de mis padres sirvió de cuartel general; y las prendas de mi madre se acabaron convirtiendo en el testigo tangible de una fantasía que acabó siendo enfermiza. La puerca de Manoli me acabó empujando a un abismo del que no quise saber demasiado en el pasado; y al que solo me asomaba en los sueños secretos de alguna paja mal parida.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Ella se me adelantó. Tardé en atreverme en nombrar a su hija, aunque a veces me mordiera la lengua. Pero ella empezó a nombrarme a mi madre bastante a menudo. Se pensó que era mi gran fantasía secreta, y su insistencia acabó consiguiendo que lo fuera. Muchos de los polvos que echamos acabaron siendo sesiones fantasiosas de madre-hijo; en la que ella proponía escenas cotidianas, para cada cual seleccionaba ropas diferentes de su armario. Muchas de las cuales no solían quedarles bien, pues es más delgada y menos pechugona.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/106/36030263/36030263_027_f3c9.jpg" width="460" height="690">Sin yo quererlo se hizo brotar un deseo oculto en mi interior, como si de una sesión psicológica se tratara. Lo cierto es que consiguió que deseara follar con mi madre. Empecé a pensar bastante en ella. Curiosos días: cuando follaba con mi mujer imaginaba a Manoli y cuando follaba a Manoli imaginaba a mi madre. Ni el cuerpo de mi mujer se parece al de Manoli, ni el de mi cuñada se asemeja al de la que me parió.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">¿Aun se preguntan por qué tengo un problema con el alcohol?. Me hace canalizar mi mente cabrona y obscena. Pero sin la ayuda de mi cuñada no podría jamás haber montado a la segunda de mis yeguas, en este caso más jaca que yegua: La jaca de mi madre.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">No se me ocurre mejor forma de continuar el relato que describiendo a mi madre con más o menos profundidad. Ruego perdón a mis inmejorables y orgullosos lectores por la simple redacción de un científico metido a escritor por culpa de su polla.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Con todos ustedes la yegua de mi madre:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">“ Mechas rubias sobre fondo castaño oscuro. Pelo un poco más allá de los hombros. En el momento de catarla por primera vez, no hace demasiado tiempo, contaba con cincuenta y cuatro años.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Guapa, siempre lo fue. La madurez le fue transformando su aspecto sin dejar nunca de serlo. Caderas amplias, sensación producida en parte por su estatura de en torno al metro sesenta. A pesar de sus caderas y sus amplios pechos, piensen entre una cien y una ciento diez, no es una mujer gorda. Enemiga de la báscula siempre trató de mantener su peso en una cifra lógica. El relleno que produce en su imagen sus caderas y trasero, así como sus grandes senos, le otorgan un aura de voluptuosidad importante. Con lo que su porte de hembra hace de ciertas imperfecciones manifiestas virtudes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Además es una mujer gustosa de captar cultura, simpática sin excesos y algo reservada.”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Una copa de Ron y la polonesa número 5 de Chopin, me hicieron decidir que quería intentarlo, a pesar de todo lo que tenía que perder, mientras esperaba a Manoli para otra de nuestras sesiones.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Cuando le dije a Manoli que quería que me ayudara a intentar algo con ella, se emocionó de la mejor forma que se puede emocionar un ser humano: excitándose de sobremanera. Cuando acabamos de follar empezamos a idear un plan.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Teníamos claro que ella nunca aparecería como tal, es decir como mi cuñada Manoli. A pesar de que se sentía muy excitada con la idea de provocar que un hijo se lo montara con su madre, tenía una dignidad social y familiar intachable y AUN sin mancillar. Le preocupaba mucho la discreción. Maldito de mi que quería perderla con alguien así. Saliese bien o mal, estaba destinado a cambiar mi relación con mi madre para siempre.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Con lo que decidimos que su ayuda, sin la cual no me plantearía nada, sería desde el más absoluto anonimato. Todo sonaba a alocado pero poco a poco le fuimos dando forma al plan.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Decidimos que la mejor forma es entrar de lleno en materia, al fin y al cabo no queríamos rodear la fortaleza, sino buscar la mejor forma de saltarla. Manoli agregaría a mi madre a una red social privada, de la que yo sabía que mi madre formaba parte.. Para ello se crearía una cuenta nueva para una personalidad inventada. Ella sería Sofía, una mujer de cincuenta años. Amante del incesto; la cual lo practicaba ocasionalmente con uno de sus hijos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Tirábamos la caña sin cebo y éramos conscientes de ello. Queríamos preservar el anonimato y ver si mi madre moría el anzuelo o no. Si el pez tenía hambre, bingo, en caso contrario recogeríamos lentamente la cuerda dando opción al pez de poder morderlo, hasta que no la molestáramos más, haciendo desaparecer la caña para siempre.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">La idea es que Manoli, o mejor dicho Sofía, habría visto la dirección de correo de mi madre en un foro sobre incesto, y le agregaba para compartir ideas, experiencias y deseos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Ese era el inicio del plan, ni más ni menos. La caña tirada sin cebo. A partir de ahí a improvisar. A soñar.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/106/36030263/36030263_040_5d4d.jpg" width="460" height="690"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Manoli se iría encargando de mandarme por correo todas las conversaciones que tuviera con mi madre. Delegaba en ella toda la iniciativa. Ella me haría el trabajo previo; si funcionaba me tocaba actuar a mí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Un lunes de octubre por la mañana recibí el primer correo de mi cuñada. Asunto: “M”. como habíamos acordado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">La conversación había sido la tarde-noche del domingo. Mi mujer y yo habíamos estado almorzando en casa de mi madre. Ella se fue hacia su ciudad de trabajo tras la merienda. Sin duda al llegar a su casa se habría conectado a Internet y ahí había visto a Sofía por primera vez.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Por motivos básicos de privacidad llamaré a mi madre Leonor. Las conversaciones, eso sí, las trascribo tal cual me las envió mi cuñada:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Sofía: Hola. Buenas tardes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Leonor: Buenas tardes. ¿Nos conocemos?.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: Lo siento, antes que nada debería haberme presentado. Me llamo Sofía. Parece ser que frecuentamos el mismo foro en Internet. Si no te importa, te he agregado para poder charlar con alguien en concreto. No conozco a nadie en este mundo, me vendría bien una amistad.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: Lo siento, no sé de qué me hablas. Debes haberme confundido con otra persona.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: Imposible agregué el correo que vi.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: Pero, ¿de qué foro me hablas?, no estoy subscrita a ninguno.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: Vaya, pues esto es embarazoso. Tal vez alguien te gastó una broma. Lo siento no quería molestar….</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: Tranquila. Dime, ¿por qué te supone una situación embarazosa?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: Verás, es un foro sobre Incesto. Ya sabes…..</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: Sí. ¿Acaso eres un crío con ganas de hacerse el gracioso?.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: No, lo siento. Te juro que soy sincera, es tu dirección de correo la que está en ese lugar. No pretendía molestarte. Ahora mismo te dejo en paz. Mil perdones.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: No pasa nada…… ¿pero acaso estás interesada en esos temas?.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: Bueno,…. Sí,…….bastante. De hecho desde hace algún tiempo mantengo una relación…</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: ¿Con quién? Si puede saberse.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: Con uno de mis hijos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: Dios mío.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: Lo siento no pretendo ofender a nadie. Ya te dejo en paz.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L:……………espera.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: Dime.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: No quería ser maleducada, pero me has sorprendido. Mi nombre es Leonor, tengo cincuenta y cuatro años. ¿Y tú?.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: Sofía, cincuenta. Mi hijo tiene veintiséis. Dime Leonor, ¿tienes hijos?.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: Uno, de treinta. Pero no creas que puedo ayudarte mucho en lo que quieres. Jajaja. No tengo esas experiencias.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: jejejeje. Guau tienes un yogurín en casa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: No vive conmigo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: ¿Y tu marido?.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: Tampoco, hace tiempo que afortunadamente no tengo marido. Tengo una curiosidad. ¿Por qué te fijastes en tu hijo?.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: Es el único que sigue en casa de los tres. Yo también soy divorciada. Supongo que siempre me sentí atraída por el amor en familia. Le he dado una educación abierta, él lo ve como algo normal; una filosofía de vida. Por eso entré en ese foro, para compartir experiencias. Soy consciente de que es algo mal visto por la sociedad, pero no le hacemos daño a nadie.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: Muy normal no es, ¿no crees?.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: Depende de cómo se mire.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: ¿y cómo hay que mirarlo para que algo tan antinatural parezca normal?.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: Bueno, Leonor, como te he dicho es una filosofía de vida; todo en esta vida es según se mire. Para mí es una forma más íntima y sincera de expresarme ante mi hijo. Una forma de compenetrarme, de seguir sintiéndolo carne de mi carne. Somos muy discretos, no lo sabe absolutamente nadie, porque a nadie le importa. De puertas para fuera somos solo madre e hijo, pero de puertas para adentro somos algo más. Nos conocemos y compenetramos a la perfección. Yo le doy todo el amor que tengo dentro y él me corresponde dócil y fiel. Además, que leñe, ¿no es verdad que siempre nos preocupamos de lo que puedan encontrar fuera de casa?, pues antes de que prueben cualquier carne en mal estado por ahí yo le doy solomillo del bueno en casa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: jajajaj, amiga Sofía, estás muy mal. Pero no me acabas de convencer ¿eh?.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: Bueno, además es sexo fácil y del bueno. Con un joven fogoso. Y cuando yo quiera.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: por ahí vas mejor, jajajajajaja</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: jejejejeje. No pretendo convercerte, solo te trasmito mis sensaciones y gustos. Pero oye que si quieres experimentar y ver si te atrapa como a mí, tienes un hijo en una edad perfecta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: nooooo. Tengo que irme; al final me voy a reir contigo ya verás. Saludos y hasta otra.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: Adios.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Sonó el teléfono, era Manoli. “qué haces?”. Le respondí que masturbarme con su hija, que era lo más justo después de sus intenciones de adulterar a mi madre. Se quedó sería, tuve que decirle que era broma.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">“Creo que hay opciones, joder creo que puedo conseguirlo. La única pena es no poder asistir a ese espectáculo madre-hijo”.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Reí y reí, nervioso y excitado. Me comentó que la primera toma de contacto había sido positiva, al menos no había salido corriendo. Yo le di la enhorabuena por su disertación sobre las bondades del incesto; como si fuera una ciencia oculta el tirarse la polla (o el coño, según se vea) que se tiene más a mano. Realmente es volver a las cavernas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Pero ella estaba ilusionada y excitada ante la perspectiva. Tanto que me hizo ir a recogerla con el coche y acudir de nuevo a casa de mis padres. Donde me hizo un pase de modelitos de mi madre, antes de pincharse en mi tranco y botar como una perra desquiciada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">El alcohol me hacía preso de sus cadenas ramificadas. &nbsp;A veces bebía en el silencio de la madrugada, con mi mujer dormida, y alucinaba como queriendo escuchar los acordes del polaco universal, estando el tocadiscos apagado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Los días transcurrían vacíos. A veces me llegaban correos de los progresos que Manoli hacía con mi madre y yo me masturbaba con mi mente en nubes de miel y sal. Decidí que necesitaba desconectar un poco, necesitaba dejar el hogar durante unos días. Así que me inventé un curso sobre física cuántica en una ciudad lejana, el cual era pagado por la universidad para formar un poco más a sus investigadores, de los cuales yo soy uno.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">De hecho acudí a esa ciudad, con el billete de avión y la estancia en un lujoso hotel ya reservada. La única diferencia es que solo necesitaba desconectar; sentirme preparado para algo difuso; sin duda mi mente empezaba a prepararse para el sexo con mi madre: yo no era consciente de ello pero algo en mi interior conectó un extraño botón para ello.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Se lo dije a Manoli la cual me sorprendió que no le sentara bien eso que hacía.Pero me daba igual, las yeguas están para obedecer al dueño. Y yo, le guste o no a mi cuñada, soy su dueño; y doy fe que es buena Yegua, tanto en el campo de trote como en la cuadra. Y ahora la necesitaba en la cuadra, trabajando ampliar el consorcio equino en un ejemplar más. Y vaya ejemplar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Estuve de miércoles a domingo. Cuatro noches en un hotel de cinco estrellas. Me seguían llegando correos de Sofía. El proceso era lento, apenas hablaban de incesto. Pero conversación tras conversación se iba notando el final que irremediablemente se aproximaba. Tengo que reconocer que mi cuñada se lo estaba currando muy bien, y con mucha inteligencia iba predisponiendo a mi madre a tener sexo conmigo. Me sorprendía como mi madre iba entrando en el aro poco a poco. Me sentía bien y nervioso.<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/106/36030263/36030263_050_630c.jpg" width="460" height="690"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Me dediqué a pasear por la ciudad por las tardes y dormir por las mañanas, cuando se suponía que estaba en el curso. Las primeras noches, tras haber hablado con mi casa, pedía la cena y luego estaba hasta el alba bebiendo y navegando por Internet. Para la noche del viernes decidí buscarme una puta por la red. La necesitaba madura, para imaginar que era mi madre, aunque el cuerpo me la pedía jovencita como la hija de Manoli. Encontré a un encanto de mujer rusa, Aliana, de unos cincuenta años. Bastante cara para no ser de lujo. Pero me sirvió. Pedí sus servicios las dos últimas noches. Desde las dos de la madrugada, para darme tiempo a estar bien bebido, hasta las ocho de la mañana.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Tengo que reconocer que lo pasé en grande con ella. Era muy simpática y le gustaba mucho hablar. Además era bastante guarreta y eso lo agradecí, a veces superaba mis exigencias; aprendí bastante de esa profesional del amor. Hay que entrenar fuerte para que nada sorprenda durante el partido.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Ya en casa me sentía mejor con las pilas recargadas. El ritmo de ver a mi amante cuñada disminuyó, también porque ella se estaba volcando de sobremanera en lo que la tenía ocupada en sus ratos de ama de casa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Nunca olvidaré el momento en el que, un sábado de primeros de diciembre por la tarde, me llegó un mensaje al móvil. “Ya tienes a la puta de tu madre disponible. Cuando estés solo lee el correo. De nada, Manoli. Borra este mensaje.”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Mi primera reacción fue de enfado. Mucho hablar de discreción y me manda este mensaje al móvil. La segunda reacción fue de excitación. Si me lo había mandado era porque necesitaba decirlo cuanto antes. Y eso daba muy buenas perspectivas de que efectivamente habría hecho muy bien su trabajo. Durante la cena, sin haber leído aun el correo electrónico, experimenté, por primera vez en mi vida, la verdadera sensación de que en pocos días podría estar follando con mi madre. Me sentía extraño pues mi relación con ella era la misma de siempre, nunca habíamos hablado nada. ¿Cómo se suponía que podría tirármela más temprano que tarde?.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Un intenso ardor en el vientre me hizo dejar de cenar. Me disculpé diciendo que me encontraba mal del estómago. Me levanté, cogí el portátil y me encerré en el despacho con la excusa de trabajar un poco antes de acostarme. Pasados unos quince minutos desde que entré, permanecía de piedra ante el portátil. Era plenamente consciente de que el trabajo de la perra de mi cuñada había finalizado, y que sí yo no la cagaba, en unos días el nombre de mi madre figuraría el segundo en la lista de mis yeguas verdaderas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Esta es la conversación que mi cuñada tuvo con mi madre; y tras la cual me dejó a mí el peso de la operación y el camino bastante allanado:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: Hola.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: Hola Leonor, cariño. ¿Cómo te va?.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: Mal, tendría que haberte dejado ir el día que nos conocimos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: jajajaja. ¿Por qué?.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: Me has hecho fijarme en chavales de la edad de mi hijo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: Eso es normal, mujer. Con nuestra edad aun estamos en plena forma para satisfacer a jóvenes. Nuestra experiencia, además, es un grado que les gusta. Pero oye, que a mi hijo no te lo presto.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: jaja, tranquila mujer. Ya ves, todo se une en la vida. A lo mejor eres una especie de ángel mandado desde el cielo para hacerme abrir los ojos y no enterrarme con cincuenta y cuatro años. Desde que me divorcié no he tenido ninguna aventura con nadie; y no me he planteado siquiera conocer a hombres. Y una tiene sus necesidades. A lo mejor, intento tener algún amigo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: Te invito a ello, estás en una posición inmejorable para disfrutar de la vida.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: El problema es que no sé cómo conocer a chicos así. Por Internet es más difícil de lo que pensaba, y no me veo entrando en discotecas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: Quien algo quiere algo le cuesta. Tira de hilos, a lo mejor atraes un pececillo fogoso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: Muy graciosa, no es fácil.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: No creo que haga falta que te diga que tienes a un hijo de treinta….</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: ¡Pero qué dices!, yo no podría….</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: No digo que hagas nada. Te digo que indagues. Me consta que a muchos jóvenes les atraen sus madres, estoy descubriendo que es algo más habitual de lo que parece. Leonor, si de verdad quieres algo así yo creo que es perfecto; mi experiencia así me lo dice.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: ¡Qué fácil lo ves todo!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">S: Mi consejo es que si verdaderamente quieres, pruebes a ver qué opciones tienes. Invítale a cenar solo a él, ponte guapa…. Algo provocativa, utiliza tus armas. No te lances a ciegas, tantea el camino. Si ves que él está por la labor acelera un poco más, pero sin llegar nunca a decir nada para que no haya arrepentimientos en caso de negativa. Déjale claro, sin decirle nada, que si él quiere te tendrá. No tienes nada que perder y mucho que ganar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">L: ufffff no puedo creerme que me plantee hacer esto. Tengo que irme.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Me vi el lunes con Manoli. La cosa estaba clara, ella seguiría hablando con mi madre habitualmente bajo el personaje de Sofía, pues además se estaban haciendo amigas. Pero poco más podía hacer por mí. Ahora dependía de que mi madre diera el siguiente paso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Tras hacer un rato el amor, Manoli me pidió poder estar presente de alguna forma. No físicamente, pero si podría grabar algo en el caso de que mi madre diera el primer paso. Yo le dije que ni de coña, que era jugar con fuego. Ella me perjuró que solo sería para verlo en mi compañía. Que yo podría guardar las grabaciones en secreto y encriptadas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Solo necesitó una mamada gloriosa y el dejar que la meara encima para convercerme. Cuando una de mis yeguas se porta bien yo soy bueno con ellas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">El jueves, mientras trabajaba, recibí una llamada. “mama”, descolgué nervioso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">“Hola hijo, te pillo ocupado?”.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">“No mamá, dime”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">“he pensado que puedes venir a cenar el sábado a casa”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">“Perfecto, se lo diré a …..”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">“no, prefiero que vengas tú solo. Es acerca de la herencia de mi padre. Tengo una pequeña duda legal…”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">“pero no se si podré ayudarte”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">“No quiero que venga nadie más porque es cosa familiar. Tu ven y dame tu opinión sobre algo, no me acaba de cuadrar”.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">“Está bien, estaré allí sobre las diez”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">“Hasta el sábado”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Aturdido dejé de hacer lo que estaba haciendo. Me fui al baño y me masturbé. No daba crédito, me sentía algo mareado, necesitaba una copa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Compré tres pequeñas cámaras. Coloqué una en el salón camuflada en la lámpara, apuntando al sofá. Por si acaso. Las otras dos estarían en el cuarto de matrimonio de mis padres. Una tras una muñeca de porcelana de la mesilla de noche, apuntando hacia la cama. Y la otra la tendría en mi abrigo, el cual dejaría sobre un pequeño escritorio que hay al lado de la ventana; desde el que se tiene una perspectiva inmejorable de la amplia cama.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">A continuación llamé a mi cuñada y le pedí que fuera a verme allí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Cuando se lo conté me abrazó y me dio un largo morreo. Estaba emocionada y excitada. Se sentía útil, la puerca dela Manoliútil… quien se lo iba a decir. Me despedí de ella, no quise follarla. Necesitaba estar muy caliente el sábado, no haría nada hasta entonces.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Decidí no hacerme ilusiones y andar con pies de plomo. “Joder”, pensé, “es algo personal. Necesito tener una buena sesión de sexo con mi madre”. Decidí no dudar en el momento que lo viera claro. Pero me prometí no dar un paso en falso antes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Lo tenía todo preparado, todo menos yo. Nunca se está preparado para algo así. No me lo acababa de creer y hasta que no sucediese no sería verdad. Todo o nada, el sábado a partir de las diez tendría la respuesta a ello.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Le dije a mi mujer la mentirosa verdad: que iba a cenar con mi madre y a solucionarle un problema legal familiar. Añadí que luego tomaría algo con algún amigo y que llegaría tarde. Ella quedó conforme.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Pantalón vaquero y camiseta blanca de manga corta, ceñida al busto de gimnasio. Y un abrigo para el frío de diciembre. Así me presenté en la puerta de la casa de mi madre. Tras respirar profundamente pulsé el timbre.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Al abrir, mi madre me recibió con una dulce sonrisa. Un beso en cada mejilla. Me quité el abrigo y lo dejé sobre el perchero de la entrada. Ella me acarició el brazo, hice fuerza para que lo encontrara duro y fuerte.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre – Vienes muy fresco, vas a resfriarte. Subiré un poco el aire acondicionado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Me ofreció una cerveza, ella tomaba otra, se quedó en la cocina acabando de ultimar la cena, me ofreció que esperase en el salón.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Me senté ante la tele algo decepcionado. Vestía en chándal, cómoda de estar por casa. Quizá llevaba demasiadas expectativas, quizá mi mente había hecho el tonto. De repente oí su voz desde la puerta del salón, asomaba su cabeza.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre – La cena ya está lista, cenemos y luego te comento lo de la herencia. Antes voy a cambiarme. Hasta ahora.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Hijo – No hay problema, aquí espero yo. Si me quieres dejar esos papeles mientras les puedo ir echando un vistazo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre – No te preocupes, eso luego, ahora disfruta de la cerveza.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">A penas pude escuchar el taconeo por el pasillo cuando de repente entró en el salón. Cualquiera con gusto por las maduras se hubiera quedado perplejo ante lo que vieron mis ojos. Tuve que reaccionar, se e había comprado ropa nueva para la ocasión, y había tenido un exquisito gusto en elegir algo sexy y elegante a la par; sabiendo aprovechar sus virtudes a la perfección. Si Manoli hubiera estado presente me habría hecho señas de a por ella. Sin duda buscaba guerra. Sin duda se había vestido para acabar follando; y solo estábamos ella y yo.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/106/36030263/36030263_070_71d6.jpg" width="460" height="690"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Tuve que pestañear y beber un buen trago de cerveza para despertar del shock.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Mi madre aparecía ante mí con zapatos de tacón rojos y medias negras. El color negro de las medias parecía no acabar nunca; justo al final un dedo de carne en la zona superior de sus muslos. Justo ahí empezaba la parte inferior de un minúsculo traje de una sola pieza. Color rojo con estampados en gris y verde. No exagero si digo que solo había menos de una cuarta de tela entre su cintura y las medias, las cuales no iban con encaje y se divisaba perfectamente el final de ellas en la parte superior de los muslos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">El traje le abarcaba bien todo el ancho de caderas, sin quedársele más apretado por ningún sitio, como si se lo hubieran hecho a medida para la ocasión. La cintura no se apretaba, dejando a sus caderas mejor ubicadas. Y se remataba en un escote monumental. Con los pechos muy levantados y un escandaloso canalillo apretado entre los dos melones.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Vestía pidiendo guerra de tal manera que lo más correcto era habernos puestos a follar sin mediar palabra. Pero el miedo de ser madre e hijo y la vergüenza que en ese momento teníamos ambos de estar deseando algo tan prohibido, hizo que tomáramos al menos la decencia del teatrillo previo que nuestra vida merecía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Cenamos poco y sano. Algo de pescado y verduras. Con vino blanco. Tras la cena nos sentamos en el sofá del salón y bebimos algo mientras ella sacaba los papeles.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Se puso justo a mi lado y se cruzó de piernas. Ahora el trozo de muslo entre las medias y el vestido había crecido, sentía su coño respirar a mi lado, estaba justo ahí. Me preguntaba de qué color serían las bragas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Empezó a hablar, no sin antes colocarme el escote bien a vista, para cerciorarse si me fijaba en él.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre &#8211;&nbsp; Es una tontería, pero como ves….. aquí. No dice claramente que entre los hermanos nos dividimos la finca del pueblo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Hijo – Hace casi un año que murió el abuelo. Creo que es hora que lo abordéis. No creo que el tito y las titas pongan pegas. Lo mejor es que vayáis a un abogado y zanjéis el tema. Os recomiendo vender y repartir. Tengo entendido que es lo más lógico y justo; sobre todo en un caso como este en el que el testamento no zanja el asunto de forma clara.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Su cuerpo olía a la colonia de siempre. Perfume de mama, el que tengo en la pituitaria desde niño. Pero su cuerpo se me presentaba como algo novedoso; sin duda nunca visto así. Era un cuerpo que se hacía necesitar, la necesitaba. Necesitaba a mi madre, de una forma en la que nunca la había necesitado. Ella nunca me falló, así que tenía claro que tampoco iba a fallarme esa noche. Es una sensación extraña que no se muy bien explicar, pero que la percibí esa noche por primera vez. De repente no tuve nervios, de repente no me sentía excitado de la forma obscena con la que abordo a Manoli. Es como si entre ambos se hubiera extendido una cubierta química de seguridad y confianza. Además percibía que mi madre sentía lo mismo. No hacía falta decir nada. No había miedos, ni temor. Había amor. El amor que se empezó a gestar cuando yo era parte de ella; y ahora llegaba a nuestros corazones de la forma animal más natural y pura.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Ella dejó los papeles sobre la mesa y me estrechó en sus brazos. Me colocó la cabeza entre sus pechos, sobre el canalillo, y me acarició la mejilla y el pelo. Yo la abrazaba por la cintura.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre &#8211; ¿Estás bien cariño?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Hijo – Estoy mejor que nunca mamá.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Entonces ella bajó la cremallera del vestido y se desabrochó el sujetador que sostenía muy altos los pechos. Yo estuve algo apartado mientras lo hacía. Ante mí cayeron las sandías más dulces y perfectas del jardín del edén. Con pezones oscuros y exageradamente grandes. Ella me acunó de nuevo en sus regazos. En esta ocasión aproveché para lamer los pechos de mamá. Los acaricié y ensalivé. No había prisas, el tiempo se había detenido; el tiempo, mejor dicho, no existía. Porque el amor materno filial es atemporal, eterno, único, divino y profundo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre – Antes de irte, ¿acompañarías a mama un rato en su cama?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Hijo – No hay prisas. Si quieres duermo contigo esta noche. Mi mujer no sabrá nada, muchos sábados duermo en casa de un amigo. Me tiene dicho que si dan las seis de la mañana ni me moleste a aparecer por casa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre – Esa mujer tuya. Creo que no sabe entenderte.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Hijo – A veces pienso que no. No me merece ¿no crees mama?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre – Estoy segura de ello. Ven a mi cama hijo. En ellas estarás a gusto. Mañana es otro día, ¿vale?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Hijo – Ojalá tarde mucho en llegar mañana, te necesito.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Como pueden ver mis estimados lectores, soy un cabrón de aupa. Capaz de hacerme el corderito más inocente del mundo para follarme a mi madre y grabarlo. Con la excusa de coger el móvil y apagarlo coloqué la chaqueta sobre la mesita de escritorio de la habitación de mis padres. Aproveché que mi madre entró un momento en el baño para colocar las dos cámaras a gusto. Grabarían unas cuatro horas, y serían silenciosas al terminar. Todo un lujo de quinientos euros cada una. Todo sea por tener feliz a mi yegua Manoli. Aunque ahora me disponía culminar toda una pieza de caza de coleccionista. La jaca de cincuenta y cuatro años de mi madre.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Sonó la puerta del baño, mi madre venía a mi encuentro. Me senté en la cama y puse otra vez la cara de niño bueno, de corderito que nunca ha roto un plato. De marido incomprendido………….</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Se sentó a mi lado y se quitó los tacones. Una tenue luz de esquina iluminaba toda la habitación. Sus pechos seguían al aire, eran inmensos. Me contuve en no propasarme, todo a su tiempo, ahora a ser buen nene.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Ella me abrazó y me atrajo otra vez hacia sus senos. Yo los volví a lamer de forma detenida y suave. A lo más que me atreví fue a agarrarlos apretándolos un poco, y sopesarlos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre &#8211; ¿te gustan los pechos de mama?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Hijo – Son muy grandes y dulces.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre – Son tan tuyos como míos. Tu único alimento durante ocho meses.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">La abracé y le besé la mejilla. Luego deslicé un poco la lengua por su cuello, ella gimió.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre – Métete en la cama. ¿Quieres?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Asentí con la cabeza. Antes de hacerlo me quité la camiseta y los pantalones. Me acosté solo con los calzoncillos. Ella me miró complaciente, sonriendo dulce y queda. Con mirada de madre y pupilas de tigresa en celo.</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/106/36030263/36030263_078_3644.jpg" width="460" height="690"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Se puso en pie ante la cama ya conmigo dentro. Lentamente levantó las piernas y se quitó las medias ante mis narices. Luego dejó caer el vestido, debajo no tenía nada. Se quedó unos segundos de pie para que pudiera verla. Su triángulo parecía cuidado y con pocos pelos. Sus caderas y traseros eran muy amplios y mucho más bellos de lo que hubiera jurado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Apartó las mantas y se tumbó a mi lado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre – Ahora mama va a hacerte algo con mucha dedicación y cariño. Espero que sepas entender el amor y devoción que voy a derramar en mis actos. Espero no molestarte, solo se trata de pasar un buen rato. ¿Estás seguro que quieres que sigamos?. Este es el momento de echarnos atrás, hijo mío.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Hijo &#8211;&nbsp; Deseo estar en esta cama hasta el amanecer. Deseo sentir tu calor. Mama te deseo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">“Esta perra no me conoce, me habla como si tuviera quince años”. Pensé.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Me acarició y metió su mano bajo el calzoncillo. Me besaba los bíceps, el cuello y el pecho. Su mano empezó a moverse algo torpe bajo mi ropa interior. Su mano estaba sobre mi polla erecta. Cuando la agarro me miró algo sorprendida, tal vez no la esperaba en ese estado. Estuve tentado de decirle que suelo tenerla así cuando una hembra de semejante calibre me metía en su cama, pero prefería seguir siendo el niño bueno de mamá, al menos de momento.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Le facilité la labor, eso sí, quitándome los calzoncillos. Mi polla, enorme, quedó suspendida en el aire entre las sábanas. Ella, ahora con mejor acceso, la empezó a masturbar lentamente mientras seguía besándome.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre – ¿Así voy bien?. ¿te gusta?.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Hijo – Me encanta el calor de tus manos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Siguió así demasiado rato. Empezaba a pensar que no iba a ir mucho más lejos. Tal vez estaba aun atemorizada por que me sintiera molesto. Yo estaba repleto. Con su cuerpo pegado al mío, su piel me resultaba suave y flexible. Su lengua me daba mucho calor. Temeroso de que todo quedara en una paja y un beso de buenas noches, decidí tomar cartas en el asunto. Había que empezar a pasarlo en grande. Madre e hijo, mujer y hombre, en la misma cama. La hembra merecía la pena.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Me incorporé y me coloqué a los pies de la cama. La abrí de piernas sin decir nada. Ella se acomodó, respiraba agitada. Le abrí el coño con las manos, era bonito, grande y cuidado. Le pasé la lengua de arriba abajo. Noté como ella respondía estremeciéndose. Lo lamí así durante un rato, como un león que lame la piel de su presa antes de comerla. Luego busqué el clítoris y meneé la lengua con desparpajo y constancia. Ella gemía queda, y me agarraba la cabeza. Ninguno decíamos nada, pues no hacía falta. Le metí uno, dos y hasta tres dedos mientras mi lengua continuaba su trabajo. No era un coño delicioso pero estaba por encima de la media.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Al rato me incorporé y nos miramos a la cara. Joder, es mi madre. Mitad vergüenza, mitad excitación. Ella me miraba seria, aparentemente excitada y sorprendida por mi cambio de actitud e iniciativa. Ahora estaba bajo mi dominio, lo sentía. Era una presa fácil al fin y al cabo: una mujer de edad y necesitada. ¿Cómo no me había percatado de eso antes?. Eternamente agradecido a Manoli.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Le sonreí, ella me correspondió con otra sonrisa. Su cara me lo decía todo, estaba en mi poder. Siento cuando eso es así y me gusta la sensación de superioridad. Estaba confiadísimo y el hecho de que la perra de turno fuera mi madre no hacía más que aportar un extra de excitación.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Me levanté sobre la cama y me agaché en cuclillas sobre su cara mientras me masturbaba. Le agarré un poco por la mejilla.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Hijo – veamos lo bonita que tienes la boca por dentro, mamá.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Ella la abrió mostrándome los dientes y la campanilla. Yo saqué todo el capullo y se lo metí en la boca. No quise de momento ir más adentro, esperé a ver cómo respondíala Yegua.Ella, mansa, movió la lengua alrededor del capullo. La saquñe y la metí de nuevo, ahora ella ya la recibió con la lengua fuera. De nuevo otra vez, ahora más profunda. Mi polla estaba considerablemente grande. Esta vez la metí entera y toqué con la garganta habiendo metido tres cuartas partes de ella. Ella resistió estoicamente el taladro de carne que le llegó, aunque tuvo ciertas arcadas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Luego se libró de esa postura y se incorporó. Me tumbó en la cama y me agarró de nuevo la polla. Esta vez no se lo pensó ni media vez. Fue hacia ella y se la metió en la boca, dejándome el culo a su alcance. Yo se lo azoté repetidas ocasiones hasta dejarlo muy rojo. Ella, mientras, lo movía lentamente en un movimiento de balancín. Se estaba empezando a soltar, sabía que esta yegua iba a responder así. Casi lloro de la emoción; me emociona que me salgan bien las yeguas. Y madre no hay más que una.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">El resto de la mamada, bastante buena por cierto, estuve metiéndole el dedo índice de mi mano derecha en el ano, lentamente. Cuando se levantó y dejó de mamar, lo tenía casi entero dentro. Se lo saqué y ella se apresuró a lamerlo. Tras lamerlo se me quedó mirando.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre &#8211; ¿va todo bien amor?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Hijo – Irá mejor cuando mi mama se suba a cabalgarme un rato.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre – Si amor. Espero estar a la altura.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Hijo – Te quiero mama. Yo también espero que lo estés.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Me miró algo avergonzada, sin duda no esperaba mi respuesta. Mi tono de voz habñia cambiado por completo. Sin duda le estaba dejando claro que era su hijo y mi amor hacia ella siempre será infinito. Pero en ese momento era un hombre muy caliente, con una grandísima hembra (todo hay que decirlo) en la cama. Y quería tener una follada grande e inolvidable.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Se subió y se agarró a mis manos sobre la almohada. Medio me tenía prisionero en esa postura. Se clavó y empezó a moverse lentamente. Su cuerpo, maduro y voluptuoso, se movía con mucha naturalidad. Al subir, dejaba sus pechos en mi cara, momento que acostumbraba para lamerlos cuanto podía. Al bajar, los restregaba por mis pechos y luego los lamía con su pequeña lengua cálida y húmeda.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Estuvo así un rato. Luego me soltó las manos y las apoyó en mis costillas. Ahí empezó una follada sostenida a medio ritmo. Menos gustosa pero muy agradable, y ante la que me podía sostener mejor sin correrme. Lo hacía considerablemente bien, gemíamos al compás. Cuando nos mirábamos me sonreía de forma cómplice y dulce. Pero cuando dejaba de hacerlo su cara se transformaba en una más viciosa y excitada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Metió una marcha más. Se colocó erguida, con su cuerpo formando un ángulo de noventa grados con el mío. Ahí empezó a refregarse muy fuerte. Yo, desde abajo, hice lo que pude moviéndome hacia arriba en cada envestida suya. Me estaba viendo superado y no me quería correr tan pronto, detuve la follada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Se vino hacia mi y nos acariciamos un rato. Volví al montañoso mundo aparte de sus melones. Ahora, al sabor dulce de su piel se le sumaba el salado del sudor. Otorgando a mis sentidos toda una sesión de aromaterapia madre-hijo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Hijo – mamá, estas muy rica</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre – que cosas más bonitas me dices amor. Te quiero.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Hijo – Eres la mejor mujer con la que he estado nunca. Quería que lo supieras.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre – Me alegro. No sabes lo que me llena de orgullo oírte decir eso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Hijo &#8211;&nbsp; Quiero follarte a cuatro patas, mamá</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre – Pensé que no ibas a pedírmelo nunca. Vamos mi niño.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Se colocó a cuatro patas. Los muslos amplios y el culo grandioso. Las rodillas bien clavadas y su cara apoyada en la almohada. Se le veía un cuerpo muy pequeño desde atrás. Me quedé un rato observándola, mientras me masturbaba lentamente y le daba unos azotitos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Ella empezó a moverse ansiosa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre – Vamos nene, enséñame que eres capaz de hacerle a tu madre cuando se pone así.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Guardé silencio, de nuevo la azoté. Ella gemía como si ya la estuviera follando.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre – Vamos cabrón. Fóllame.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Sonreí placentero. La tenía justo donde quería.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Hijo – Así me gusta, buena jaca. Eso es mamá.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre. Ummmmm si. Soy tu jaca. Mátame hijo de puta, clávamela hasta matarme.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Hijo – Buena yegua eso es. Antes prométeme que serás mi yegua de aquí en adelante.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre – Seré tu yegua. Fóllame ya nene.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Hijo – Así me gusta mamá, que seas buena hembra. Estoy orgulloso de ti.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Me coloqué detrás y la taladré con fuerza y velocidad. Me concentré en darle una follada monumental. Y tengo que decir, no sin orgullo, que lo conseguí. Aguanté más de lo que hubiera firmado antes de follarla así. Ella gemía como una loca y arqueaba su espalda de arriba abajo, y hacia los lados; como poseída por el demonio. Era le prueba definitiva, la doma oficial de mi nueva yegua. La azoté fuerte y terminé agarrándola por los hombros, literalmente encima de ella, corriéndome con fuerza dentro de su coño.</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/106/36030263/36030263_088_480a.jpg" width="460" height="690"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">El chorro de semen fue brutal. Cuando acabé de escurrir la última gota me tumbé a su lado. No dijimos nada. En parte por pudor por lo que había pasado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Desconozco en qué momento me quedé dormido. Cuando me desperté olía a café y tostadas. Mi madre estaba en la cocina preparando el desayuno.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Hijo – Buenos días.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre – Buenos días amor.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Me besó en la mejilla. Desayunamos en silencio, no sabía muy bien qué decir. Ni siquiera sabía si arrepentirme de todo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Cuando desayunamos ella recogió los restos y vino hacia mí. Dejo caer el viejo camisón naranja que se había puesto al levantarse. Ante mí de nuevo toda su desnudez y su belleza. Pero más bellos y dichosos fueron mis oídos cuando ella abrió la boca.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Madre – Hijo mío, aquí tienes a tu yegua, móntame un rato antes de irte.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Nota del autor:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Al final he contado más detalles de los que en principio pensaba acerca de la doma y conquista de mi segunda yegua. Como pueden ver es ni más ni menos que mi madre.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Sigan pendientes, mis queridos pajilleros, porque próximamente os presentaré a la tercera de las yeguas a las que he tenido la suerte de follar lo más cabronamente que he podido. Aunque también narraré algunas nuevas aventuras con las yeguas que ya conocéis.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Recordad:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Yegua número 1 : Manoli. Mi cuñada (mujer del hermano de mi novia)</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Yegua número 2 : Leonor. Mi madre.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">¿Alguna idea de quien puede ser la tercera?.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Os quiero, tontines.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;">PARA CONTACTAR CON EL AUTOR:</b></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px; text-align: -webkit-center;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:caballerocapagris@hotmail.com">caballerocapagris@hotmail.com</a></b><br />
<span style="color: black; font-family: Arial; font-size: 15px; vertical-align: baseline;"><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><br />
</b></span></p>
<div></div>
<div style="color: black; font-size: medium;"></div>
<div style="clear: both; color: black; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; text-align: center;">
<p><b style="text-align: justify;">¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</b></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/106/36030263/36030263_064_0b2b.jpg" width="460" height="690"></div>
</div>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mis yeguas y yo&#8221; (POR CABALLEROCAPAGRIS)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Apr 2023 09:07:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[CABALLEROCAPAGRIS]]></category>
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					<description><![CDATA[Manoli vestía pantalón vaquero, que sin ser ajustado &#160;le dejaba marcado el trasero. Una marca de carne bajo la tela, que en cambio era a fuego bajo mi bragueta. Arriba lucía su escote. Su eterno escote, delicioso fruto de los Dioses; ¡oh!, ¡quien al probarlo sintiera el edén en sus labios!. ¡oh, libre de mí!. Escote con más guerra que bandera a la que defender. Más insinuación que bulto. Más deseo de querer mostrar algo de lo que carecía. No muy pechugona es Manoli, como pueden imaginar mis queridos lectores. No muy pechugona, pero sí guerrillera. Y pongo a Dios [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Manoli vestía pantalón vaquero, que sin ser ajustado &nbsp;le dejaba marcado el trasero. Una marca de carne bajo la tela, que en cambio era a fuego bajo mi bragueta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Arriba lucía su escote. Su eterno escote, delicioso fruto de los Dioses; ¡oh!, ¡quien al probarlo sintiera el edén en sus labios!. ¡oh, libre de mí!.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Escote con más guerra que bandera a la que defender. Más insinuación que bulto. Más deseo de querer mostrar algo de lo que carecía. No muy pechugona es Manoli, como pueden imaginar mis queridos lectores. No muy pechugona, pero sí guerrillera. Y pongo a Dios por testigo que sus pechos siempre me parecieron más grandes. Diosa Manoli, que me hace jurar en vano. Maldita puerca presumida.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Siempre maquillada. Luchando contra la edad que tan mal consideraba. Pero a sus treinta y seis años la percibía como un delirio. Su imagen taladraba mi cerebro en el momento de correrme en la muchas de mis pajas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Al despertar pensaba en ella y mi pene entraba en erupción. Cuando mi mujer no estaba en la cama siempre me follaba a la almohada pensando en Manoli.La Diosa, la puerca.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">¿Qué quien es Manoli?. Es mi cuñada. Bueno, la cuñada de mi mujer. La mujer de uno de sus hermanos. Dicen que el morbo por las cuñadas es tan previsible como superficial. ¿Y qué quieren sus mercedes que le haga?. ¿Me coloco un cilicio?, ¡si ni siquiera sabrán qué es!, ¡Ignorantes!.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/164/38664252/38664252_003_da9b.jpg" width="460" height="650">Sí, soy tan simple que a mis treinta años me masturbaba a menudo pensando en mi cuñada seis años mayor que yo. Sí, soy tan absurdo y predecible que imaginaba que era a ella a quien follaba cuando lo hacía a mi mujer.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Cuando llegue al infierno que Satanás me castigue, o lo que es peor, que me mande al cielo, donde no se hacen felaciones. Pero en vida hasta que no fui un cabrón no conseguí nada. Y la puerca,la Diosa, de Manoli es uno de mis mayores logros, y el primero. Y ahora mismo ni se pueden hacer una idea de lo que estoy queriendo decir. De todos modos, dudo mucho que lo cuente todo. Así que insúltenme, menosprécienme queridos borreguillos. Puede que sea un fantasma, puede que no. ¡Qué más da!. Si ven a Manoli díganle que he muerto, que no hay más después de lo que he experimentado a partir de ella.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Como decía: Manoli vestía pantalón vaquero y escotazo de color verde bajo su chaquetilla vaquera. Su pelo como siempre, media melena rubia y ondulada. Delgada, como las serpientes amantes del perro de Satanás. Algo digna, pues entró en casa con sus hijos y marido (hermano de la que siempre me follo pensando en otras).</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Su dignidad es una de las primeras cosas que más me maravillaron. Manoli es bastante digna en apariencia y buena gente. No tiene una conversación inteligente pero no le hace falta. Suele ser agradable en el trato. Muchas veces hemos quedado las dos familias para cenar y tomar unas copas. Siempre me ha maravillado la facilidad con la que mi mente ha sabido descifrar y eliminar esa pequeña capa de dignidad que porta. Les juro que es tomar un par de copas cerca de ella y rápido dejas de verla como una madre y mujer. Y empiezas a verla como una hembra.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Los animales le llaman celo. Los humanos le llamamos pornografía. Pero Manoli siempre me soltó, intuyo que sin querer, gotitas de su ser carnívoro que se quedaron muy impregnadas en mi delirio.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Para colmo siempre con tacones. Para colmo siempre aparentando llevar tanga. Para colmo nos veíamos muy a menudo. Y encima yo soy un cabrón obsceno.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Muchas noches pasó lo que aquella. Mientras el alcohol corría yo me fijaba en ella y en su hija. Me imaginaba con ambas en la cama y me relamía. Pero me centraba más en ella, no quiero problemas con la justicia. En la falsa apariencia de sus pechos. En su pelo rubio. En su cara de putilla, no lo he dicho pero Manoli tiene cierta cara de putilla. En su forma de menear las caderas cuando andaba, algo incomodada por los tacones. ¿serás presumida? (pensaba). Si como mejor luce una hembra es a cuatro patas sobre la cama……</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Aquella noche se fue con su familia. Y yo follé con desmesura a mi mujer. Le pedía coletillas y faldas de colegiada. Imaginaba a Manoli con la ropa de su hija.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Una de esas noches, animado por el calor del verano. Animado por la maldita forma en la que aquella mujer me provocaba ¿sin saberlo?. Animado por el alcohol que había ingerido hasta ese momento, entre las tres y las tres y media de la madrugada. Y, sobre todo, animado por un poco de cocaína comprada para la ocasión que había tomado en la clandestinidad del baño. Me acerqué a Manoli, la cual fumaba en la terraza del ático en el que vivimos. Mientras mi mujer, su hermano y su hija (los niños ya dormían) jugaban a gritos a un puñetero juego de mesa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">La noche era tranquila y agradable. La luna casi llena, en cuarto menguante. Ni una pizca de brisa. Manoli con pantalón pirata y camisa escotada. Mi polla congelada en su grandeza. Su cuerpo digno de ser mimado……</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Le dije que cuando tenía pensado dejar de fumar. Ella me respondió que al acabar el verano. Mientras me reía falsamente me apoyé en la barandilla junto a ella.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Le dije que no podía estar dejando de fumar toda la vida, que si de verdad quería hacerlo, esa era el mejor momento. Ella sonrió y dio dos caladas fuertes al cigarro. Luego lo tiró a la calle encendido.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Me dijo que había sido testigo de sus dos últimas caladas. Yo me reí más falsamente aun, entre otras cosas porque no me lo creía. Me giré un poco hacia ella y le miré de arriba abajo y otra vez hacia arriba. Ella seguía más o menos sonriente cuando regresé a su cara.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Noté algo extraño en su semblante. Ella estaba bastante bebida, como yo. Noté que se abría una pequeña grieta en el cementado de mis puercas y desesperadas esperanzas de guapo pajillero. (porque, joder, soy guapote, no me vean como el gordo, gafado y feo pajillero).</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Una pequeña ráfaga de brisa me empujó. Como el suicida que va hacia un puente tentado de tirarse y que lo hace sabiendo que lo mejor es no tirarse…..<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/164/38664252/38664252_006_85b9.jpg" width="460" height="650"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Le dije que a ver cuando me dejaba darle la follada que tanto merecía y que tanto tiempo llevaba deseando</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Ella se calló y se fue adentro. Ni rió ni se enfadó. Ni me habló ni me volvió a mirar. Volvió dentro, yo fui detrás. Seguimos jugando en familia un rato, apurando las últimas copas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Cuando se fueron nos despedimos uno a uno, como es habitual. Al despedirme de ella, me metió algo en el bolsillo del pantalón.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Cuando la puerta del hogar, desmembrado hogar, se hubo cerrado, yo me introduje en el cuarto de baño y saqué del bolsillo un pequeño papel.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">&nbsp;“Llámameme el lunes por la mañana”</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Salí del baño desnudo y muy empalmado. Mi mujer casi dormía. La desperté y sobé un rato. Me dijo que no tenía ganas. La azoté fuerte, me incorporé y le follé la boca. Hasta el final. Ella soltó varias arcadas de fatiga, pero empezó a mamar con ansia. Me corrí en su boca. Me acosté sin decir nada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Me levanté con mi cuñada Manoli en mente. El domingo transcurrió con mi cuñadita Manoli en mente. Nunca un día se me hizo tan largo. Antes de acostarme no voy a decir quien tenía en mente cuando me masturbé; porque podría tener problemas con la justicia, a pesar de su casi legal edad.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Mi voz pudo sonar temblorosa. Despierto desde antes del amanecer, esperé hasta una hora más lógica para llamar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Fue seca y directa. Me dijo que su marido trabajaba durante toda la mañana, que dónde podríamos quedar. La cité en casa de mis padres. Bueno, en casa de mi madre; pues se divorciaron años atrás. Mi madre trabajaba fuera de la ciudad y solo estaba de jueves a domingo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">En dos horas nos veríamos allí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Aproveché para quemar energías en el gimnasio. Me duché y fui a casa de mis padres. Una casa céntrica y más o menos grande. Tomé algo de alcohol y puse música clásica de fondo para relajar mis sentidos. Manoli fue puntual.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Con la puerta abierta tardó varios segundos en entrar, como si se estuviera planteando arrepentirse. La saludé con la buena voluntad de siempre.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Vestía más recatada que de costumbre. Fuimos al salón y me senté en el sofá. Ella soltó el bolso sobre una silla y se sentó a mi lado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Manoli – Creo que tenemos que hablar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Asentí con una nerviosa sonrisa. Le hice señas a mi bebida, no me salían muchas palabras. Ella negó con la cabeza, rechazando mi invitación a tomar algo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Manoli &#8211; ¿Qué pretendes?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Estaba guapa. Pantalón vaquero blanquecino y rebeca amarilla sobre camisa verde. Zapatos cómodos y el pelo sobre sus hombros, tipo casual.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Yo – No tienes por qué estar aquí. Puedes irte. Haremos como si no nos hubieramos visto. Sigamos como siempre.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Guardó silencio. Yo bebí lo que me quedaba. Mi polla empezaba a pedir fiesta. Me contuve en no saltar sobre ella y violarla si fuera necesario.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Manoli – No he traído nada para ponerme cómoda. Pensé que no acabaría entrando, pensé que no llamaría a la puerta siquiera; vine por una absurda curiosidad….</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Yo – Si quieres ponerte más cómoda podemos ver en el armario de mi madre.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Respiró nerviosa al nombrar a mi madre.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Manoli – Tu madre es rubia como yo. ¿te atraigo por eso?.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Yo – Me atraes por muchas cosas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Se incorporó hacia mí hasta que sus labios quedaron a las puertas de mis oidos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">M &#8211;&nbsp; Tráeme lo que desees de su armario.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Seleccioné un antiguo camisón. Color naranja con ribetes blancos, algo dado de sí por el escote. Corto, a mi madre le llega una cuarta por encima de sus rodillas, y más o menos eran igual de altas. En alguna ocasión he pensado en cómo sería montármelo con la que me parió, vistiendo ella ese mismo camisón. Lo cogí sin dudar y se lo di a mi cuñada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Y – Aquí tienes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Ella lo cogió y entró en uno de los baños. Yo, con más nervios de los que hubiera deseado, bebí algo más de alcohol directamente de la botella. Al regresar al salón, desde la cocina, me la encontré de pié en mitad del pasillo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Ante mi una Diosa. Descalza, mostrando su baja estatura que tan bien disimula con sus habituales tacones. Sin abultar el escote, con su caída natural de pechos bajo el camisón. Pequeñitos pero bien puestos. Con dos pequeñas aureolas sonrosadas asomando por el borde del escote del viejo camisón dado de sí. El pelo suelto y su mirada silenciosa y simpática. Ante mi Manoli en su verdadero esplendor.La Diosade carne que era, no la que ella intentaba mostrar engañándose.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">M &#8211; ¿Me queda bien?. No relleno el escote.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Y – Mi madre las tiene mucho mayores. Pero a ti no te hacen falta, estás perfecta Manoli.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Rió deliciosa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Manoli – Bueno nene, espero que seas un buen chico y no hagas enfadar a mamá.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Sonriente, vino lentamente hacia mí. Por lo visto le gustaba el juego de personajes, intentaba hacer de mi madre. Me dejé llevar. Me guió lentamente hacia la habitación de mis padres. Cuando llegamos a la cama de matrimonio me empujó. Me quedé sentado a los pies de la cama.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/164/38664252/38664252_009_36d5.jpg" width="460" height="650"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Se arrodilló a los pies de la cama. Yo me adentré un poco en ella, situándome en los medios. Ella me desvistió el busto y dejó deslizar su lengua por mi cuidado pecho. Sus pelos se interponían ante mis ojos. No podía verla, solo de vez en cuando su lengua lamer mis pezones y mi piel. Se deslizó lentamente y se detuvo en desabrocharme la bragueta. Se levantó y me sacó los pantalones. Luego retiró los calzoncilos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">M- Guau. ¿ya la tienes así?. Pobrecito que tiene pupita.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Se arrodilló de nuevo. Esta vez se cuidó de que su trasero quedara al aire. Para ello lo levantó muchísimo y dejó caer el camisón de mi madre hacia su cuerpo. Desde mi posición podía ver su hermoso culo con la misma ansia con la que un alpinista divisa la próxima, pero aun distante, cima del everest. Sus muslos eran más gruesos de lo que aparentaban vestida. El camino perfecto para el culo más sabroso que he probado jamás. ¿Adivinan de quien es el coño que más dulce y entrañable me ha resultado?. Una pista, no es el de Manoli ni el de mi mujer. ¿Otra pista?. Como sois…..en aquel momento aun no había probado ese coño por primera vez.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Agarró la polla, la cual estaba ya lista para entrar en acción. Sin apenas masturbarla la metió en su boca con celeridad. Como no queriéndome defraudar. Fue una mamada gustosa pero no muy relajante. No mantuvo bien el ritmo; sin duda estaba nerviosa. Tal vez más nerviosa que yo, la notaba agobiada por que me gustara. Ello me relajó y me infundó personalidad.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Cuando ya tuve bastante, decidí que había terminado esa mediocre mamada. Me incorporé y la besé de rodillas sobre la cama. La estrujé contra mi cuerpo. Dócil, su cuerpo se adaptó al mío con facilidad. Tenía un abrazo muy agradable y besaba bastante bien. Le estrujé las nalgas, algo blanditas, y las tetas. Pequeñitas. Las busqué, dejándole caer el camisón. Eran como dos pequeñas peras dulces y maduritas. Preciosas, a pesar de no ser grandes, y sobre todo deliciosas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">La coloqué boca abajo. La abrí de piernas y le lamí coño y culo. De nuevo coño, otra vez culo. Metí la lengua en el ano. Como les puedo resumir ese momento: Delicatessen.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">No podía esperar más. Y ella supo entenderlo. Se clavó un poquito a cuatro patas sobre la cama y se abrió el coño con los dedos, extendiendo su mano por debajo de su cuerpo hasta llegar al sexo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">M – Vamos. Desahógate.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Entré con facilidad e inicié una buena follada. Fue una muy agradable sorpresa los agradables quejidos con los que acompañaba la penetración. Voz muy pornográfica y con el volumen justo para que pudiera escuchar algún vecino o vecina. Me encanta que alguien sepa que se está follando. Y si es vecina mucho mejor.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Se movía como buena perrilla. Sin duda quería agradarme, pues a veces resultaba exagerada. Sonreí contento por aquella hembra, que se esforzaba en agradarme. Le azoté en las nalgas a modo de premio, que ella me agradeció moviéndose con extrema calidad de adelante hacia atrás, golpeando su trasero contra mi vientre. Muy buena follada esa que me dio mi cuñada Manoli. Sin duda me demostró ser una hembra de calidad. Tal vez algo ansiosa. Se ve que solo folla con un hombre habitualmente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Terminé corriéndome en su cara. Intenté no manchar su bello pelo. Pero creo que le entró un poco en los ojos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Nos despedimos dándonos un besito en la mejilla. Como siempre.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Me asomé al balcón para ver como se iba calle arriba. Ahí va la manuelita, pensé. Con su andar de siempre, su pelo de siempre, su apariencia de siempre. Pero ya, por fin, habiéndomela follado. Y puedo jurarles que esta hembra vale mucho. Merece la pena conocer a mujeres así. Ante hembras como Manoli, uno se quita el sombrero y se saca el pollón.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Nota del autor:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">&nbsp;Este relato es la primera parte de una serie de aventuras que tuve en mi verdadero despertar sexual. Esta relación fue la primera. Pero no contaré todas las experiencias. Quien quiera algunos detalles que voy a omitir que me agregue al Messenger.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">No obstante, creo necesario recordar que todo esto es ficción ante vuestros ojos. No trato mostrar la realidad de lo que cuento; entre otras cosas porque sería jugar con fuego.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;">PARA CONTACTAR CON EL AUTOR:</b></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px; text-align: -webkit-center;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:caballerocapagris@hotmail.com">caballerocapagris@hotmail.com</a></b><br />
<span style="color: black; font-family: Arial; font-size: 15px; vertical-align: baseline;"><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><br />
</b></span></p>
<div></div>
<div style="color: black; font-size: medium;"></div>
<div style="clear: both; color: black; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; text-align: center;">
<p><b style="text-align: justify;">¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</b></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/164/38664252/38664252_011_fb0d.jpg" width="460" height="650"></div>
<p><b style="text-align: justify;">&nbsp;</b></p>
</div>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Entrenador de putas 6&#8221; (POR BUENBATO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Apr 2023 14:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes series]]></category>
		<category><![CDATA[BUENBATO]]></category>
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					<description><![CDATA[Era tal como me lo imaginaba, ahí estaban los tres sobre la cama de Ignacio y, para variar, teniendo sexo. La escena parecía saludarme, el culo completamente abierto de Lucia me apuntaba mientras, agachada encima de Ignacio, le practicaba una mamada bastante interesante. También Gina me mostraba sus preciosas nalgas mientras entre sus piernas la cabeza de mi buen amigo le provocaba orgasmo tras orgasmo con su lengua. Ninguno me vio, ni ninguno parecía haber notado mi presencia; el sueño, desde luego, se me quitó y aquella escena inevitablemente terminó por provocarme una erección inmensa, quizás por lo poco que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Era tal como me lo imaginaba, ahí estaban los tres sobre la cama de Ignacio y, para variar, teniendo sexo. La escena parecía saludarme, el culo completamente abierto de Lucia me apuntaba mientras, agachada encima de Ignacio, le practicaba una mamada bastante interesante. También Gina me mostraba sus preciosas nalgas mientras entre sus piernas la cabeza de mi buen amigo le provocaba orgasmo tras orgasmo con su lengua. Ninguno me vio, ni ninguno parecía haber notado mi presencia; el sueño, desde luego, se me quitó y aquella escena inevitablemente terminó por provocarme una erección inmensa, quizás por lo poco que me esperaba semejante y tan erótica situación.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ambas eran muy pero muy lindas, con mucho mejor cuerpo que Rocío aunque sin aquel aire de ternura y simpatía que aquella daba. Eran, entre las dos, más bien, una especie de par de amigas tan hermosas como alocadas. Sabía que Ignacio se había acostado varias veces con una de ellas, Lucia, pero jamás me hubiese esperado esto.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sin embargo, a pesar de ser muy amigas, ambas tenían marcadas y también, por qué no, atractivas diferencias.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Lucia era, por decirlo en una palabra, voluptuosa; debía medir casi un metro setenta y tenía unos senos enormes, realmente grandes que solía, por lo regular y como aquella noche, esconder en la mayor medida posible con camisetas grandes, también tenía un culo grande y redondo que en ese instante, completamente abierto, lucia precioso. Tenía piel clara y su cabello, castaño claro y hasta los hombros, era rizado y visiblemente descuidado, lo que le daba un aspecto verdaderamente sexy a mi punto de vista. Tenía unos ojos bonitos, negros, y unas cejas delgadas y remarcadas. Su boca parecía pequeña en aquel cuerpo pero me gustaba.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Gina, por su parte, era otra cosa. Parecía una especie de modelo de ropa para pubertas. Era bajita, como de un metro cuarenta. Ni siquiera nos llegaba a los hombros a Ignacio o a mí. Sin embargo eso no parecía afectarle para nada. Era delgada, y cualquiera hubiese dicho que se trataba de una niña de doce años de no ser por su par de tetitas bien redondas y marcadas y un trasero encantador escoltado por unas nalgas preciosas que difícilmente podía ocultar. Era morenita clara y su cabello oscuro le iba bien con sus ojos oscuros. Tenía la cara muy fina y un cabello largo y lacio. Esa era pues, la combinación que Ignacio se había conseguido, ¿cómo lo hizo?, no tengo la menor idea.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/387/64835480/64835480_035_c569.jpg" width="460" height="692">De primera no supe que hacer, me parecía una situación compleja. Por un lado tenía la verga bien erecta y el culo de Lucia parecía perfecto para saciarme. Por el otro lado me pregunté si mi repentina aparición no las pondría nerviosas o, peor aún, acabara con aquella situación. Sin más ni más decidí arriesgarme. Me saqué toda mi ropa y, antes de entrar en aquel grupo, pasé antes por un frasco de gel lubricante que tenemos para momentos como este. En este caso no me interesaba tanto follarme el coño de Lucia sino que quería ir directamente al ojo rosado de su ano que parpadeaba como sediento. Sabía de antemano, por parte de lo que Ignacio me había contado, que Lucia estaba bien acostumbrada a tragarse penes por el culo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sin mayor aviso me subí de un salto a la cama y solo hasta entonces advirtieron mi presencia. Mis manos directamente se dirigieron al culo de Lucia y lo alzaron.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Mira nada más quien llego. &#8211; exclamó Pablo sonriendo, asomándose con las nalguitas de Gina sobre su frente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Gina volteó sonriente sin dejar de restregar su coño en la cara de Ignacio que lucía feliz de la vida.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Deja ahí malandrín – bromeó Lucia.</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">No le hice mucho caso, y comencé a manosearla desde el ano hasta su coñito. Me pregunté si aun continuaban en estado de ebriedad, parecía que si aunque también noté cierta señal de lucidez en sus voces que me hizo pensar en que ya no estaban tan influenciados por el alcohol. No pensé más en aquello, Gina seguía, con movimientos de lo más sensuales, rozando sus labios vaginales con la lengua y cara de Ignacio quien no perdía tiempo y apretujaba las nalgas de nuestra compañera de clases mientras Lucia, nuestra otra compañera, mamaba con cariño el pene de mi amigo. Me di a la tarea entonces de unirme de lleno a aquel inesperado banquete y dirigí mi boca al coñito ya húmedo de Lucia; comencé a chocar mi lengua con su coño y me concentré más que nada en su clítoris lo que la volvía loca, seguí así por un par de minutos hasta que le provoqué su primer orgasmo de la noche.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Bien hecho Pablo – dijo Gina desde su posición, mientras nos miraba volteando la mirada – estás haciendo que mi amiga la pase bien.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Aquello de tener una espectadora me pareció muy lindo, así que para no aburrirla decidí pasar a lo siguiente. Succioné todos los jugos que pude del coño mojado de Lucia e inmediatamente posicioné mi boca junto a la entrada de su culo y escupí los fluidos ahí. Metí un dedo para probar y entró con facilidad, lo que dio a entender que aquellos eran muy buenos lubricantes. Seguí metiéndole el dedo y ella parecía entender muy bien porque la muy zorra elevó su culo y abrió no sé como el ojo de su ano.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Dale Pablo – dijo Lucia totalmente jariosa – te estás tardando.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Volteé hacia Gina y comprobé que nos seguía mirando. Tomé mi ansiosa verga y apuntándolo hacia el culo de Lucia se lo inserté de un golpe; se tensó pero muy poco tomando en cuenta de que aquel era un esfínter acostumbrado a ser taladrado. Sentí cierta diferencia en aquel ano, era apretado como todos pero daba la sensación de ser más acogedor con mi pene, comencé a bombear y ciertamente era mucho más sencillo acribillar aquel culo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; ¡Dale Pablo! – gritó Lucia y ciertamente no parecía la misma voz de ebria de hacia un rato y era también notable que, aunque acostumbrado a las vergas, aquel culito aun se volvía loco con cada embestida.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Lucía seguía mamando la verga de Ignacio pero de momento se detenía para intentar soportar el placer de mi falo que le taladraba el culo. Yo me sentía realmente cómodo en aquel ano y a Gina parecía llamarle mucho la atención pues, cuando no estaba al borde de un orgasmo causado por la lengua de Ignacio, volteaba de vez en cuando a observar cómo me follaba a su amiga.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">De pronto Gina cambió su posición y se agachó sobre el cuerpo de Ignacio y comenzaron a besarse, yo seguía bombeando el ano de Gina. Con aquella nueva posición podía ver con mayor amplitud el culo de la pequeña Gina, tenía una vagina muy rosada, quizás por el contraste de su piel morena, y un ano muy apretado y con pliegues muy oscuros que enseguida comencé a desear. Seguía besando a Ignacio pero me deleitaba a mí alzando aquel culito tan encantador.</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/387/64835480/64835480_098_470e.jpg" width="460" height="692"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">De pronto Ignacio pareció comentarle algo al oído de Gina y en seguida esta se enderezo y giro mirando hacia su amiga que seguía engullendo aquella verga. Entonces Gina detuvo la cabeza de Lucia, como evitando que escapara, mientras Ignacio comenzó a bombear su verga dentro de la boca de la chica, básicamente se estaba follando a Lucia por la boca y esta parecía extrañada pero no mostró mayor resistencia. De pronto el orgasmo de Ignacio rellenó la boca de Lucia con su semen.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Idiotas – dijo Lucia con una ligera sonrisa – no tenían que hacer eso para tragarme esa leche.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Entonces Gina cambió su posición, girando y llevando su linda boca hacia el falo de Ignacio; este recibió el culo de Gina a lengüetazos mientras la chica le hacia una limpieza al pene que aun chorreaba un poco de semen.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Lucia y yo también cambiamos de posición, ella se recostó de lado y alzó una pierna de modo que yo, recostado de tras de ella, seguía bombeándola mientras mi verga era apretujada por sus nalgas; esto debía acelerar un poco el proceso porque momentos después mi leche estaba ya chorreándose por el ano de Lucia quien seguía tambaleando su cabeza con otro orgasmo más.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Carajo Pablo – dijo Lucia, mostrándome sus dientes incisivos en su pervertida cara – tu leche está muy caliente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Saqué mi verga de su ano y noté el coño mojado de la chica, seguía cansada de sus orgasmos pero con mi mano comencé a magrear su coñito lo que a la larga le provocó un orgasmo más, la chica estaba muy caliente y parecía encantada con aquella velada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; ¡Dios Pablo! – dijo en pleno orgasmo – me estas volviendo loca.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Deje aquel coñito y entonces pensé en limpiarme mi pene para que Lucia le diera un buen masaje con aquella boquita. Caminé hacia el baño.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; ¿A dónde vas? &#8211; me detuvo la voz de Gina mientras gateaba hacia mí sobre la cama.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Voy a lavarme – le respondí mientras ella se sentaba sobre la orilla de la cama.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Espérate – dijo – todavía te falta algo – de pronto se recostó y alzó sus piernas hasta pegarlas lo más posible a su cuerpo, de modo que su culito quedó totalmente expuesto.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Mi verga se puso erecta de inmediato y más aun cuando un dedito de Gina señalaba directamente hacia el ojo de su esfínter.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; ¡Gina! – gritó Lucia &#8211; ¿tú?, creí que nunca lo habías hecho por ahí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Nunca lo he hecho – respondió Gina.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Toda aquella situación provocó que mi pene se erigiera de inmediato. Más aun cuando Lucía, recalcando lo zorra que podía llegar a ser, se agachó y dirigió su lengua al culo de su amiga y comenzó a lengüetear la entrada del ano.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Para contactar con el autor:<br />
<b style="color: #ad272b; font-family: Verdana; text-align: -webkit-center;"><br />
</b><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px; text-align: -webkit-center;"><a style="color: #1f1c1c;" href="mailto:buenbato@gmx.com">buenbato@gmx.com</a></b></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/387/64835480/64835480_083_e96d.jpg" width="1280" height="851"></div>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Entrenador de putas 5&#8221; (POR BUENBATO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 Apr 2023 13:46:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes series]]></category>
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					<description><![CDATA[En el auto iban hechos un escándalo. Los tres ebrios iban atrás gritando tonterías y riendo a carcajadas por asuntos muy triviales. Ignacio parecía el maestro de ceremonias de aquella borrachera y cada cosa que se le ocurría hacia que Gina y Lucia se murieran de la risa. Rocío y yo solo sonreíamos de aquellas bobadas. Finalmente llegamos al departamento, bajamos a los tres del auto y a lucha los logramos subir al departamento. Rápidamente oculté las botellas de licores que teníamos ahí aunque no parecía tan necesario porque, apenas llegamos, Ignacio cayó rendido en el sofá y se quedo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">En el auto iban hechos un escándalo. Los tres ebrios iban atrás gritando tonterías y riendo a carcajadas por asuntos muy triviales. Ignacio parecía el maestro de ceremonias de aquella borrachera y cada cosa que se le ocurría hacia que Gina y Lucia se murieran de la risa. Rocío y yo solo sonreíamos de aquellas bobadas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Finalmente llegamos al departamento, bajamos a los tres del auto y a lucha los logramos subir al departamento. Rápidamente oculté las botellas de licores que teníamos ahí aunque no parecía tan necesario porque, apenas llegamos, Ignacio cayó rendido en el sofá y se quedo dormido. Gina y Lucia no fueron la excepción, entre Rocío y yo las llevamos a la cama de Ignacio donde las dos se quedaron dormidas, no sin antes entonar una canción de la manera más desentonada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Con aquellos tres durmiendo Rocío se sentó en el comedor y me pidió un vaso de agua.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Menos mal que se han dormido &#8211; dijo &#8211; creí que esos locos iban a hacer su escándalo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; De hecho, aquí los vecinos son un poco sensibles.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Ándale.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Por cierto, en cuanto quieras te llevo a tu casa. No sea que te vayan a regañar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Calma Pablo, no corre prisa. &#8211; dijo con una sonrisa tranquila.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; ¿Y ustedes desde cuándo que viven aquí?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Ignacio me parece que desde el segundo semestre, yo desde el tercero.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Oh, no tiene mucho entonces. ¿Aquel es tu cuarto? &#8211; preguntó señalando la que efectivamente era la puerta de mi recamara.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Si &#8211; le respondí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Se puso de pie y se dirigió a mi cuarto. Yo la seguí. Entró y encendió la luz.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Terriblemente desordenado &#8211; dijo sonriendo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Lo sé &#8211; sonreí apenado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Tal como me lo imaginaba &#8211; agregó &#8211; pero mira que el tuyo destaca por algo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; ¿Qué cosa?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Pues que no tienes ninguna sola imagen de alguna chica en traje de baño al menos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/150/40113732/40113732_002_ff2d.jpg" width="460" height="657">Efectivamente, estaba acostumbrado a no pegar nada en las paredes. Ignacio, por ejemplo, si tenía su recamara abarrotadas las paredes de su recamara con toda clase de posters de revistas. Le expliqué a Rocío la razón por la que no había esas cosas en mi cuarto y ella pareció creerme solo a medias.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Vale &#8211; me dijo ella bromeando &#8211; te creeré. Pero no vaya a ser la de malas que no te gusten las chicas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; En lo absoluto &#8211; le respondí &#8211; me gustan mucho.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Perfecto &#8211; dijo &#8211; ¿y como que tipo de chicas?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Esa ya es una pregunta más compleja.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; ¿Como yo? &#8211; Preguntó sonriente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Bueno, pues me pareces muy linda ahora que lo preguntas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Efectivamente, Rocío era muy linda. Alta y delgada tenía una nariz respingada y unos ojos muy grandes que le iban bien a sus cabellos largos y lisos. Tenía el cabello teñido de rubio lo cual le iba bien a su piel clara. No tenía mucho busto y su culito era más bien firme pero en general daba una especie de sensación de que era una chica un tanto delicada lo cual, para ser sinceros, me parecía atractivo. Si bien en mi salón de clases casi, por lógica, todas las chicas tenían cuerpos atléticos, el de Rocío le agregaba ese aire juvenil y fresco.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Al escuchar mi respuesta Rocío sonrió un poco apenada. Parecía que en su intento de ponerme nervioso había sido ella quien terminó apenada. Completamente nerviosa comenzó a hacer como que modelaba y se empezó a sonreír bromeando que no era tan bonita. Yo le respondí que si y esto la ponía todavía más nerviosa. Finalmente comprendí aquella situación, que quizás no era efectivamente esa pero que se prestaba para pasar un rato con Rocío. Sin más ni más decidí arriesgarme, quizás avalentado un poco por el escaso aunque efectivo alcohol que había ingerido en la playa. Tomé una mano de Rocío y de un jalón la traje hacia mí. Sin mayor aviso acerque mi rostro al suyo y sin ponernos de acuerdo nos dimos un beso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Terminamos de darnos el primer beso, nos miramos un poco y sin decirnos ninguna palabra, como para no arruinarlo, no dimos el segundo, más largo y que después desencadeno una serie de besos apasionados. Ella me besaba sin pensarlo dos veces y poco a poco nos íbamos poniendo más cachondos. No conocía del todo a Rocío y realmente no me la imaginaba como alguien con quien algún día tuviese sexo pero por el otro lado la situación y la actitud de ambos parecía encaminada a eso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">No paso mucho tiempo para que las palmas de mis manos abarcaran y apretujaran sus preciosas nalgas. Después ella se abrazaba a mí y finalmente levanto un poco mi camisa y comenzó a desabotonarla. Cuando terminó comenzó mi turno y comencé a desbotonar su pantalón de mezclilla, ella comenzó a bajárselo pero en ningún momento dejamos de besarnos. Parecía que si dejábamos nuestros labios separados por más de cinco segundos todo aquello terminaría. Como pude cerré la puerta de mi cuarto y lentamente llevé a Rocío a mi cama.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/150/40113732/40113732_005_bd51.jpg" width="460" height="657">Se acostó boca arriba y de un vistazo pude ver sus braguitas blancas humedecidas, lo que daba a entender que la chica venia caliente desde hacía rato. Me saqué mi pantalón y me acosté sobre ella, quien me recibió con las piernas abiertas. Nos seguimos besando mientras ella se quitaba su sostén. Comencé a sobar su entrepierna con mi pene erecto bajo mis calzoncillos y ella empezó a soltar unos gemidos suaves. Conforme pasaba el tiempo rocé con más fuerza y esto parecía volverla loca. Sus braguitas estaban mojadas ya y habían humedecido también la tela de mis calzoncillos, era evidente que la estaba haciendo esperar mucho. Sin embargo me mantuve un momento así hasta que la hice romper el silencio.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Carajo Pablo, cógeme ya.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Al momento saqué rápidamente mis calzoncillos y mi verga erecta, Rocío la tomó y la apretó bruscamente mientras yo le retiraba sus braguitas a través de sus hermosas piernas. Finalmente dirigí la cabeza de mi verga a su coñito y sin mucha dificultad, por lo mojada que estaba, se la clavé hasta el fondo. Ella cerró los ojos y su cuerpo pareció levantarse mientras emitía una especie de ronroneo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Es grande – dijo sonriendo – me gusta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Le respondí con otra sonrisa y comencé a bombearla. Parecía que le había quitado un gran peso de encima porque cada recibía cada embestida con todo el placer del mundo. Cerraba sus ojos y sus dos dientitos incisivos se asomaban en una situación de placer total. Levanté sus piernas y las puse sobre mi hombro izquierdo, lo que debía parecerle bien porque sus gemidos aumentaron. Comencé a embestirla con más fuerza y esto la llevó a soltar gemidos más fuertes que para mi sonaban encantadores.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Pablo – gritó – ya me vine.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; ¿Sigo? – le pregunté.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Para tantito.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-size: inherit;">Me detuve un segundo pero apenas comenzaba a respirar cuando le solté una embestida muy fuerte, pareció asustarse y así continúe, soltándole embestidas que hacían que sus tetas chocaran con su barbilla. Comencé a aumentar la velocidad de aquellas embestidas más no la fuerza y a ella solo le quedaba lanzar gemidos ahogados que ni siquiera lograba terminar. Su boca se abrió totalmente como tratando de respirar lo más posible. Pude notar que al menos se vino otras dos veces y mi entrepierna estaba completamente mojada de sus jugos. Seguí embistiéndola un rato más hasta que sentí que estaba a punto de venirme; entonces avancé de rodillas hasta llegar a la altura de su cara y cambié mi posición un poco, de modo que clavé mi verga mojada en su boca que no se resistió para nada sino que más bien la recibió con gusto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/150/40113732/40113732_016_a122.jpg" width="460" height="657">Literalmente me follé su boquita y ella, al no poder moverse con mucha libertad, se limitó a succionar mi pene, lo cual, por cierto, se sentía bastante bien. Finalmente solté mi leche en su boca y ella pareció tragarla con tal majestuosidad que ni una sola gota salió de su fresca boquita e incluso alcanzó a limpiar mi pene con movimientos magistrales de su lengua. No pude evitar comentarle aquello.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Das buenas mamadas – le dije.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Me iba a decir algo pero la pena debió ganarle por que solo sonrió y miró hacia otro lado. Miró un reloj que está en mi cuarto y me dijo que debía irse, traté de insistirle que se quedara un rato más pero me dijo que no podía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Yo también quisiera Pablo – dijo &#8211; pero mis padres se van a preocupar de más.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sin más opción la llevé a su casa. Afuera del cuarto seguían todos durmiendo profundamente. Salimos con mucho silencio y bajamos por el auto. Llegamos rápido y antes de bajar me sonrió provocativa y se acercó a mi oído, le dio un beso a mi oreja y me susurró algo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Te faltó cogerme por un lado – susurro.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Después será – le respondí mientras con mi mano le daba dos suaves nalgadas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ella sonrió y rápidamente, como siempre, bajo totalmente apenada. Solo hasta entonces me pudo quedar en claro que había pasado algo que jamás me hubiera imaginado. Me follé a Rocío, pensé, quien lo diría. Algo que me llamó la atención de ella fue, en realidad, sus comentarios; me parecía realmente simpático como de repente decía algo muy candente e inmediatamente se apenaba, eso es muy lindo a mi parecer. Realmente cansado me dirigí al departamento de nuevo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Estacioné el auto y subí. Entré al departamento y lo primero que noté fue algo: Ignacio ya no estaba en su sofá aunque había dejado la luz de la sala prendida. Me dirigí a mi cuarto y ahí seguía la mancha de humedad que había dejado el sexo que tuve con Rocío. Entonces fue cuando pensé, &#8220;bien, si aquí no está Ignacio, ¿dónde está?&#8221;. Después supuse que estaba en su cuarto pero entonces recordé que ahí era donde estaban Gina y Lucia. Fue entonces cuando por fin comprendí que Ignacio era un verdadero cabrón. Fui directamente a su cuarto y ahí estaban, los tres.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Para contactar con el autor:<br />
<b style="color: #ad272b; font-family: Verdana; text-align: -webkit-center;"><br />
</b><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px; text-align: -webkit-center;"><a style="color: #1f1c1c;" href="mailto:buenbato@gmx.com">buenbato@gmx.com</a></b></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/150/40113732/40113732_013_7ce6.jpg" width="1024" height="685"></div>
</div>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;El pueblo de los placeres 3&#8221; (POR CABALLEROCAPAGRIS)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Apr 2023 08:06:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes series]]></category>
		<category><![CDATA[CABALLEROCAPAGRIS]]></category>
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					<description><![CDATA[El funeral fue íntimo. A la vuelta del cementerio Luís iba del brazo de su madre caminando despacio, pues estaba solo a un paseo del pueblo. Detrás iba la tía Ana, la cual mantenía una seriedad atípica y alejada del propio luto. No puedo creer que lo haya hecho, ¿cómo ha podido quitarse la vida? Comentó Luís, ya de mejor ánimo. Los últimos días habían sido agotadores. En todo momento Luís había colaborado con la policía para esclarecer los hechos del hipotético suicidio. Finalmente se concluyó que la anciana no quería ser un estorbo para la familia, debido a su [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">El funeral fue íntimo. A la vuelta del cementerio Luís iba del brazo de su madre caminando despacio, pues estaba solo a un paseo del pueblo. Detrás iba la tía Ana, la cual mantenía una seriedad atípica y alejada del propio luto.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">No puedo creer que lo haya hecho, ¿cómo ha podido quitarse la vida?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/195/81493540/81493540_007_99f1.jpg" width="460" height="690">Comentó Luís, ya de mejor ánimo. Los últimos días habían sido agotadores. En todo momento Luís había colaborado con la policía para esclarecer los hechos del hipotético suicidio. Finalmente se concluyó que la anciana no quería ser un estorbo para la familia, debido a su creciente invalidez.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¡Hay tantas cosas que no se entienden en la vida!.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Le respondió, mística, su madre. La cual se había desplazado al pueblo únicamente para el entierro.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿De verdad no quieres quedarte mama?. Es mucha paliza de coche para hacerla en un mismo día.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">De verdad hijo mío, lo mejor es que me vaya, créeme. Estaré en casa para la cena si salgo ya.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">La madre de Luís se despidió de su hermana, la cual solo le dio un frío beso, sin palabras. Luís acompañó a su madre al coche. Y le dio un abrazo antes de que entrase. Cuando el abrazo concluyó Luís le hizo un gesto señalándole los ojos.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Tienes los ojos enrojecidos.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Estoy bien, tengo que irme cuanto antes. Todos estamos muy tristes. Adiós, hasta pronto.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Adiós mamá.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Arrancó a toda prisa y se fue lo más rápido que pudo. Cuando a penas había avanzado un par de quilómetros por la única carretera comarcal que llegaba al pueblo, vio a un joven pastor que cuidaba de un pequeño rebaño de ovejas, sobre la montaña en cuya ladera se encontraba la carretera. Detuvo el coche en el arcén y avanzó hacia él.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Buenas tardes, no soy de por aquí. Busco la salida hacia Sevilla.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Va bien señora, debe seguir todo recto. Es una carretera sinuosa y mal asfaltada pero es la única. En unos sesenta kilómetros llegará a la carretera nacional que comunica con la autopista que va a Sevilla un poco más adelante. Gire siempre a la izquierda en cada cambio de carretera.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">El joven pastor observó que aquella mujer a penas le había escuchado. Pudo notar que tenía los ojos muy rojos.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿Se encuentra bien señora?</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Sí. Dime chico, ¿aquella caseta es tuya?.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Le señaló una pequeña casita situada a unos cincuenta metros, montaña arriba. Rodeada de matorral bajo y jara, con un burro amarrado en la puerta.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Sí señora, es para dormir algunas noches que tengo que encargarme de las ovejas.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿Serías tan amable de darme algo de agua?. Llevo horas sin beber.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Por supuesto, acompáñeme.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">El chico entró antes y luego le siguió la madre de Luís. Ésta cerró la puerta y se desnudó por completo ante la mirada sorprendida del joven.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sus cincuenta y seis años se mostraban en todo su esplendor. Pechos bellos y caídos. De un tamaño perfecto, ni grandes ni pequeños. El coño totalmente depilado y unas bonitas curvas algo rellenas. Trémula y apetecible como pocas mujeres de su edad. Altamente voluptuosa, gran amante de más de un joven madrileño.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Llevo más horas sin catar una buena polla. Veamos qué guardas ahí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/195/81493540/81493540_009_9585.jpg" width="460" height="690">Se acercó despacio, imitando la forma de andar de las modelos, totalmente desnuda. Sus ojos rojos y su coño palpitando, como si fuera el corazón de la tierra que pisaba.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Se arrodillo y sacó su polla del grueso pantalón de pana. Estaba flácida. La chupó como si fuera un globo desinflado. Poco a poco la fue despertando y no tardó en tenerla en plenitud.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Era considerablemente grande y gruesa. La masturbó feliz por el regalo que tenía ante sí. Se mantenía arrodillada ante él. El chico solo podía verle su larga melena morena, cayendo ondulada sobre su espalda. Ella levantó la vista sonriente mientras seguía abarcándole toda la polla en una lenta paja.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Estás bien armado chico. ¿Eres de por aquí?.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Soy de Aracena, aunque suelo cuidar el ganado de un señor del pueblo.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Muy bien. Ahora dime, ¿alguna vez has estado con una mujer como yo?.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">No, tan…. Mayor no.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Entonces no sabes qué es follar. En tu pueblo desde luego no creo que folles mucho. Es un pueblo de frígidas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Volvió a comerla. Sus labios se apretaban contra la carne de la gorda polla del joven pastor. Su lengua lamía el capullo cuando sus labios se movían alejándose de la pelvis, y su boca reventaba de polla cuando la abarcaba entera, llegándole hasta la garganta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Al cabo del rato lo empujó sobre una raquítica, fría y sucia cama. Él joven se quedó medio incorporado con los codos apoyados sobre el viejo colchón. Ella se inclinó permitiéndole que probara el dulce sabor de sus pechos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Estaba totalmente entregada y el chico cada vez fue superando más el desconcierto inicial. Ella le desnudó el torso. Era más fuerte de lo que aparentaba bajo los ropajes de pastor y su aspecto juvenil. Le acarició antes de subirse a cabalgar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">El chico se vio follado por aquella mujer. Ella no le dejó más que agarrarle las caderas y el trasero, pues sus movimientos eran perfectos. Solo movía el culo de atrás adelante, con elegancia. Se movía muy rápido, dejando al chico agarrado a sus caderas para no caer al abismo, haciendo fuerzas para no correrse.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8220;joder menuda perra vieja, que bien folla la muy puta&#8221;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Se levantó y se tumbó boca arriba.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Descárgate dentro de mí. Úsame. Fóllame hasta correrte y luego no me digas nada. Me iré y se acabó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Se abrió de piernas y el chico se colocó sobre ella. Se la clavó y se concentró en correrse. La penetró profundamente mientras ella le chupaba los pezones y lamía los músculos del pecho. El tacto húmedo de la lengua hizo que el chico llegara antes al final. Tras una pequeña parada cambió de ritmo en lo que era la clavada final.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">La madre de Luís sintió como un río cálido llenaba su interior. El chico deceleró hasta no poder meterla más. Luego se dejó caer en la cama.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">La mujer se levantó, se vistió y se fue.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Arrancó el coche y se fue a toda prisa. Se miró los ojos en el espejo retrovisor, estaban claros. Suspiró aliviada y no dejó de conducir hasta llegar a Madrid.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">En el pueblo pasaron unos días de relativa calma. Luís se concentró en el trabajo, mientras que Ana seguía con el mismo horario de cabañas, las cuales parecían ir muy bien.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís estaba enganchándose al sexo de calidad y de confianza que le daba su tía. Se había olvidado de Tomasa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Tomasa en cambio echaba de menos las visitas de Luís. No se quitaba de la cabeza la vez que le vieron con el caballo. Estaba segura que había sido Luís, tal vez por ello había dejado de buscarla. No se encontraba bien y había días en los que no salía de casa, descuidando su tienda.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís desconocía el lado oculto que atormentaba a Ana. Volvía a ser una mujer infeliz, solo vivía para follar y se entretenía organizando la vida de la joven Sara. La cual había estrenado su profesión de puta de lujo por todo lo alto, con unos ricachones de Sevilla. Una fiesta de viejos que hicieron buen uso de la bella Sara.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana le había hecho unas fotos y las había colocado en una página web de scorts de lujo. Bajo el nombre de &#8220;Sarita, jovencita&#8221;. Cobraba muchísimo y casi todo el dinero se lo quedaba Ana. Sara vivía en una permanente amenaza de muerte si le traicionaba, aunque poco a poco fue cogiéndole el gusto a la situación.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">En una ocasión en el que llevaba unos días sin clientes Sara se dirigió a Ana con el coño ardiendo y un leve color rojo asomando a sus ojos.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">No aguanto más. ¿no llama nadie?.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Aguanta cariño. Cuídate, haz algo de ejercicio y engorda aun más las tetas. Podrías comer para ganar un par de quilos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sara vaciló un momento, adoptando una actitud de secretismo. Bajó la voz.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Podrías ofrecer a los clientes de las cabañas un servicio extra.</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana lo entendió al instante.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Olvídalo, Luís se está portando muy bien conmigo. Sigo aquí por él. Esto solo es un puto juego de mierda.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Piénsalo. En las cabañas solo mandas tú. Él a penas se acerca y tú llevas las cuentas íntegras, él se limita a creer que eso son los ingresos sin investigarlos. Un papelito escondido en la caja fuerte de cada habitación. Ofrece mis servicios….. hasta puedes ofrecer los tuyos. Joven y madura. Pon que somos madre e hija. Hay mucho vicio en la vida. Ganaríamos un buen dinero y mantendríamos a ralla la infección.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">No vuelvas a nombrar más la infección. Esa palabra es mía. Luís me sacia y tú eres puta, qué más quieres.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Piénsalo. Cada vez querremos más. ¿Qué fue de la aterradora Ana que mandó que me violaran?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana dio por finalizada la conversación. Ordenó que saliera de su despacho y se quedó un rato pensativa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8220;esta chica me supera, la he hecho jugar con fuego y se ha quemado. Este maldito pueblo se supera generación tras generación. Que Dios nos perdone&#8221;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Tras finalizar sus pensamientos escribió una nota en el ordenador y la imprimió varias veces. A continuación las metió en sobres.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">A medida que las habitaciones se iban vaciando, entre cliente y cliente, Ana se encargó personalmente de dejar los sobres en las cajas fuertes de cada cabaña. En todos los sobres la misma nota.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8220;Servicio extra&#8221;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Y en su interior la misma oferta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8220;Soy Ana, vuestra casera, deseo que su estancia en nuestras cabañas sea de su agrado. Yo misma puedo encargarme de que todo mejore si usted es un hombre soltero y con ganas de pasar un buen rato. O bien si sois un matrimonio en busca de nuevas experiencias. Tampoco rechazo ambientar la estancia a mujeres.</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/195/81493540/81493540_010_57b2.jpg" width="460" height="690"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Además, pongo en la misma disposición los maravillosos servicios de mi hija. O de ambas a la vez.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Guarden en secreto el servicio extra que os ofrecemos. Y no duden en adquirirlo acudiendo a la cabaña despacho en el horario abajo indicado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Precios razonables. Sin más se despiden:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana, 54 años.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sara, 18 años.&#8221;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Los ojos se le enrojecieron más que de costumbre y su coño parecía querer salírsele del cuerpo. Cuando llegó a casa de Luís, se abalanzó sobre él sin dejarle decir nada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Estuvieron follando toda la noche y ambos regresaron al trabajo al día siguiente, casi sin dormir.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">El tiempo avanzaba y el pueblo parecía congelado en él. Luís aumentaba sus negocios y su cuenta corriente crecía descontrolada. Estaba feliz y empezó a trabajar más desde casa. Se sentía cómodo con la compañía que le otorgaba su tía y se había olvidado de Tomasa. En alguna ocasión visitó uno de los bares del pueblo e hizo algún amigo, aunque apenas hablaban. Los hombres del pueblo no hablaban con él. Se sentía admitido porque no le miraban mal. Todos bebían y se iban sin dar explicaciones. La extraña soledad del pueblo le seguía despertando mucho respeto. Las calles siempre estaban vacías y la gente a penas levantaba la cabeza cuando se cruzaba con alguien.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">En alguna ocasión se había cruzado con mujeres que avanzaban despacio, escondidas en sus abrigos, más que abrigadas. En una ocasión se cruzó con una con la que compartió una mirada. Sus ojos atemorizaron a Luís. Parecían los de un tigre, rojos y dilatados. Le miró sin verle. Como si le mirase el diablo a través de los ojos vacíos de aquella mujer.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Cayó en la cuenta que desde que llegó siempre había llovido. La lluvia envolvía al pueblo de una forma continua y constante. Alguna madrugada se había despertado sobresaltado en un sueño que se le venía repitiendo. En él, el bosque agitaba los brazos de todos los árboles, movidos por un gélido viento. El aire resbalada entre las ramas, y, como si fueran cuerdas vocales, éstas emitían un quejido diabólico que llegaba a los oídos de Luís. Cada vez que le llegaba una ráfaga de viento le parecía entender un &#8220;sal del pueblo&#8221; &#8220;abandónanos&#8221; &#8220;vuelve a tu tierra&#8221;. Al despertar, la sensación de no ser un sueño le inundaba al escuchar el viento en el exterior.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana y Sara satisfacían oscuros deseos de todo tipo de clientes a espaldas de Luís. Les llamaban más veces de las esperadas; la mayoría de las veces para pedir los servicios de las dos a la vez. Ambas acudían sin alma. A penas miraban a los ojos. Cada vez estaban más infectadas. Tras cada polvo aumentaban las necesidades de echar otro. A veces acababan follándose la una a la otra en la cabaña despacho.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Los clientes fueron muy variados: Un turista ornitólogo que pidió los servicios de la joven. Un maduro matrimonio inglés que pidió que ambas se acostaran con el hombre, asistiendo la mujer a la escena con cara de felicidad. Una pareja de lesbianas de Asturias que quisieron abusar de la chica en presencia de la &#8220;madre&#8221;. Y un número elevado de hombres solos y misteriosos que empezaban a acudir a las cabañas solo para hacer uso de ellas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sara y Ana se habían convertido en la mayor atracción de aquellas perdidas cabañas tras la montaña de la finca. Más que la cría de cochinos, más que la elaboración del jamón, más que vivir de la tranquilidad del bosque de la serranía. Y todo sin que Luís lograra enterarse, ocupado en todos los demás aspectos que mantenía con una brillante capacidad empresarial.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">De esta forma Ana se mantenía bastante satisfecha. Ello le permitía disfrutar del sexo con Luís de forma más artística e inspirada. Lo hacían todos los días al menos una vez. Luís estaba bastante contento y Ana se sentía una buena tía, una buena compañera, una buena amante, una buena mujer cuando estaba con él.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">La soledad fría del pueblo hacía que Luís estuviera más tiempo en casa, y solo salía para atender al trabajo que no podía resolver desde casa.. Tenía todo lo que necesitaba. Un buen negocio que funcionaba muy bien, una casa lujosa y confortable y una buena mujer que sabía atenderle en la cama como nunca lo habían atendido.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Pero algo en su interior le impedía estar del todo tranquilo. El recuerdo de Tomasa y el caballo, y sobre todo las notas. Hacía tiempo que no recibía notas y eso le escamaba más que tranquilizarle. Anotó mentalmente el ir a visitar a esa tal Alba. Pero no se atrevía porque no quería ver a Tomasa, no le apetecía darle explicaciones. La compra la hacía en Aracena, así que tampoco necesitaba ir a su tienda para nada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Fue un domingo cuando empezó a derrumbarse todo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Aquel día de nuevo llovía de forma fina y constante. Ana y Luís pasaron todo el día en casa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Tras el almuerzo en seguida se hizo de noche. Miraban una película tumbados en el sofá. El amplio ventanal del salón, situado en la planta baja de la casa, tenía las cortinas descorridas. Fuera la lluvia llenaba de gotas los cristales y la tormenta iluminaba el bosque generando figuras fantasmagóricas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">A Ana empezó a palpitarle el coño y buscó a Luís.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Sobrino, amor. ¿me follas un rato?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Se lo dijo con voz mimosa y puso cara de gatita triste cuando Luís le miró haciendo una mueca chistosa.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">No me mires así, hoy solo lo hemos hecho una vez.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís rió. Pudo ver como la calentura de la tía aumentaba por segundos. Estaba tumbada boca arriba en el sofá y empezó a hacer movimientos de cadera, despegando el culo del sofá, poniendo muy alto el coño, que pedía polla bajo el pijama con el que llevaba todo el día.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sin decir nada se levantó y se desnudó. Luís la observaba en silencio. Su cuerpo brillaba y parecía haber rejuvenecido últimamente. Le notaba los pechos más tersos y las caderas mejor puestas. Ana estaba en un buen momento de su vida, sin lugar a dudas; a pesar de sus casi cincuenta y cinco años.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Se arrodilló ante el sobrino y se la sacó. Estaba empalmado, su tía siempre se la ponía muy dura rápidamente. La mamó largo rato. Luego se levantó y se dejó caer sobre una silla al lado del ventanal. Se colocó de rodillas sobre la silla y se echó hacia delante hasta apoyar las manos en el suelo hacia el otro lado. Su culo quedó muy alto. Coño y culo quedaron perfectamente accesibles a la polla de Luís. Se mantenía en esa posición con una flexibilidad absoluta, más propia de una gimnasta adolescente que de una mujer madura, Su cabeza se descolgaba hasta casi legar al suelo, donde se apoyaba con las manos.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Aquí me tienes. Fóllame por donde quieras, pero fóllame, Luís.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís se acerco y se coloco tras ella. Sucumbió a la maravillosa presencia de su coño y su culo bien depilados y cuidados. Luís estaba feliz de que su tita se cuidase tanto para él, en una edad donde es fácil dejarse llevar. Se arrodilló y pasó su lengua por el coño. Notó como su tía se estremecía tras el contacto. &#8220;ummmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm&#8221;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Siguió lamiéndolo, extendiendo los lametones hasta el ano. Lo abrió y le metió los dedos, follándolo. Salía mucho flujo, más de lo normal. Luís se dio cuenta de lo caliente que estaba su tía y decidió darle ya la buena follada que aquella mujer había merecido.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Se colocó detrás y le folló el coño. Ana se esforzó por mantener la posición de la mejor manera que pudo, relamiéndose, con la cara colorada por la postura. Tenía que ser la mayor puta posible, la mujer que Luís nunca imaginara tener bajo su mismo techo. La posición no le era cómoda pero le hacía sentir bien porque facilitaba que su sobrino se la clavara profundamente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Alternaba folladas al coño con folladas al culo. En ambos sitios su polla entraba magníficamente. En el culo, Ana admitía que le entrara toda. Luís se mostraba muy satisfecho. Le azotó un poco en las nalgas a modo de premio por lo bien que entregaba su cuerpo.</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/195/81493540/81493540_011_e8ce.jpg" width="460" height="690"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Se concentró un rato en el culo. Mientras se lo penetraba miró a través de la ventana que tenía ante sí. No se veía nada, los esporádicos truenos iluminaban su porche y el bosque del fondo por completo. Todo estaba muy mojado y llovía bastante.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís volvió al coño para correrse. Estaba preparado para hacerlo ya. Empezó poco a poco, deleitándose. Fuera llevaba un rato sin relampaguear y tenía la vista perdida en el fondo negro.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Pero de repente, de nuevo un rayo. Luís se quedó de piedra. Pudo ver a Tomasa observándoles a través de la ventana. Totalmente mojada y con maliciosa mirada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís se quedó petrificado. En seguida de nuevo la oscuridad y otro rayo casi inmediato. Ya no estaba, y de nuevo solo pudo ver el campo encharcado y más al fondo, el bosque.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís dejó de follar y la sacó. Ana se incorporó.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿Qué ocurre Luís?.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Nada, nada. Me asustó un trueno y me desconcentré.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Cariño, no pasa nada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana miró a través del ventanal. Sintió algo raro en su interior.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿Acaso has visto a alguien ahí fuera?</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿Por qué dices eso?</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">No lo sé.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís pensó que tal vez era fruto de su imaginación. Pensó que algo en su interior seguía encaprichado de Tomasa; decidió no darle importancia. Pero estaba aterrado.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿Nos vamos ya a la cama?. Creo que necesito dormir, quiero que vengas conmigo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana accedió y le acompañó. Tras un rato de insistencia logró que Luís volviera a follarla antes de dormir.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Aunque Luís no pudo dormir en toda la noche.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">A la mañana siguiente, cuando Ana se marchó a atender el negocio de las cabañas, Luís conectó su portátil y accedió a Internet. Abrió el correo electrónico y se fijo en uno que le había mandado su madre. El asunto le llamó la atención. &#8220;muy importante&#8221;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Lo abrió y lo leyó. Tardó toda la mañana en reponerse y asimilar lo que su madre acababa de contarle. Se hizo café y volvió a leerlo antes de borrarlo, como ella le pedía:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8220;Hola Luís, soy mama. Esto que voy a contarte es algo que jamás te tendría que haber contado. Pero me veo en la obligación, pues llevo días muy preocupada por tí y mi hermanita……………………………………… CONTINUARÁ.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;">PARA CONTACTAR CON EL AUTOR:</b></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px; text-align: -webkit-center;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:caballerocapagris@hotmail.com">caballerocapagris@hotmail.com</a></b><br />
<span style="color: black; font-family: Arial; font-size: 15px; vertical-align: baseline;"><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><br />
</b></span></p>
<div></div>
<div style="color: black; font-size: medium;"></div>
<div style="clear: both; color: black; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; text-align: center;">
<p><b style="text-align: justify;">¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</b></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/195/81493540/81493540_013_d173.jpg" width="1024" height="683"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
</div>
</div>
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		<title>Relato erótico &#8220;Las apariencias engañan: Lucía y Pedro&#8221;. (POR MARIANO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Apr 2023 12:58:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes series]]></category>
		<category><![CDATA[MARIANO]]></category>
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					<description><![CDATA[Las apariencias engañan: Lucía y Pedro. &#160; Lucía abrió perezosamente los ojos y miró el reloj eléctrico sobre su mesita de noche. Con dificultades por la somnolencia en la que aún estaba sumida comprobó que ya habían pasado quince minutos desde que sonara el despertador. &#160; Durante unos segundos meditó la posibilidad de alargar ese maravilloso sopor al que solía acogerse todas las mañanas al despertar, pero la idea fue fugaz. Había un montón de cosas por hacer ese día y, aunque sabía que Pedro se iba a ocupar de casi todo, era consciente de que ciertas tareas solo podía [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las apariencias engañan: Lucía y Pedro.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lucía abrió perezosamente los ojos y miró el reloj eléctrico sobre su mesita de noche. Con dificultades por la somnolencia en la que aún estaba sumida comprobó que ya habían pasado quince minutos desde que sonara el despertador.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante unos segundos meditó la posibilidad de alargar ese maravilloso sopor al que solía acogerse todas las mañanas al despertar, pero la idea fue fugaz. Había un montón de cosas por hacer ese día y, aunque sabía que Pedro se iba a ocupar de casi todo, era consciente de que ciertas tareas solo podía hacerlas ella.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Torpemente se puso en pié y tiró de las cortinas para iluminar la habitación. Cuando sus ojos se habituaron a la cascada de luz observó su cuarto de toda la vida semivacío y un leve sentimiento de nostalgia le invadió. La mayoría de sus pertenencias ya estaban en lo que iba a ser su nueva casa, aunque aún iban a pasar unos días antes de ocuparla. Había sido duro el traslado pero Pedro y su hermano se habían encargado casi por completo de ello.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/486/44417782/44417782_017_2b3f.jpg" width="460" height="690">Quedaba algo de ropa en el armario y un leoncito amarillo de peluche que conservaba desde que era niña y que, pese a los años transcurridos, mantenía un aspecto impecable.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eso sí, aún estaba ahí su ordenador personal, uno de los pocos caprichos que se había podido permitir desde que cuatro años antes se pusiera a trabajar en la fábrica para apoyar económicamente a su familia, y que le permitía comunicarse con Estrella, su gran amiga y confidente.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hacía tres años que Estrella había abandonado el pueblo en el que ambas habían compartido su infancia y juventud. El espíritu inquieto de su amiga y las disputas familiares que, sobretodo tras la muerte de su padre, mantenía de continuo con su madre, una mujer exuberante y de vida disipada y libertina, le habían hecho abandonar el pueblo natal para desplazarse primero a la capital y posteriormente a Londres donde actualmente vivía. Allí se había buscado la vida dignamente encontrando trabajo en una tienda de modas y alojamiento junto con otras dos chicas, una venezolana y otra italiana, en un piso alquilado.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A Lucía le apenaba que las obligaciones laborales y la distancia hubieran impedido a su gran amiga acompañarle ese día. Se detuvo ante la pantalla de su ordenador dudando en encenderlo y releer el contenido del mensaje que Estrella le había mandado el día anterior: un chiste muy malo, un par de anécdotas de sus compañeras de piso, muchas palabras de ánimo para el futuro y sobretodo su última locura nocturna en la capital británica.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Apenas se había alejado dos pasos de la mesa cuando se detuvo y volvió a ella decidiendo finalmente abrir de nuevo el último E-Mail que había recibido de Estrella. El chiste y las vivencias de las dos chicas que vivían con ella los ojeó muy deprisa, casi sin mirar, sonriéndose. Luego leyó un par de veces, conteniendo a duras penas las lágrimas por la emoción, las felicitaciones y manifestaciones de sincero convencimiento por parte de la amiga de que todo le iba a ir muy bien con Pedro.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez recuperado el sosiego se dispuso a repasar la última parte del mensaje de su amiga. Un ligero estremecimiento recorrió su cuerpo antes de comenzar la lectura y es que Estrella tenía el don especial en sus narraciones de hacerle sentir casi como propias todas sus locas aventuras sexuales. En realidad Estrella siempre se había caracterizado por su abierta inclinación a todas las manifestaciones del sexo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lucía recordó como con catorce o quince años, estando en casa de su amiga, ésta las había conducido a ella y a Elisa, otra amiga, al dormitorio de su madre para mostrarles el curioso juguete que guardaba en su armario, un pene de plástico cuyas dimensiones dejó a ambas perplejas al nacerles la incertidumbre de que en la realidad pudieran alcanzar semejante tamaño. Estrella se había puesto a juguetear en guasa con el instrumento haciéndolo resbalar repetidamente por su cuerpo mientras simulaba un baile erótico que culminó con un beso en la punta del magnifico pene. En ese momento, con sus labios apoyados sobre el juguete y viendo la estupefacta expresión del rostro de sus dos amigas que la contemplaban, había estallado en grandes carcajadas a las que se unieron rápidamente las risas de Elisa y las suyas propias.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Luego el instrumento empezó a pasar de las manos de una amiga a la de otra y las risas se multiplicaban en cada postura erótica adoptada. Lucía recordaba como se le quedó grabada la tersura casi humana de ese plástico con el que estaba confeccionado el juguete sexual.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Unos días después, al salir del instituto Estrella volvió a reunirlas en las afueras del pueblo para mostrarles un nuevo hallazgo, una revista guarra. Su amiga comenzó a hojear las páginas y se sucedieron las fotos que mostraban las inimaginables cosas que se podían hacer con un hombre o incluso con más de uno a la vez. Estrella no paraba de alabar las excelencias del sexo y proclamaba abiertamente su predisposición a probar todo lo que allí se exponía y aún más. Lucía, por el contrario, experimentó en ese momento una repulsión generalizada hacia semejantes actos de copulación antinatural y de grupo, por no hablar de las escenas finales en las que los protagonistas masculinos depositaban su semen en cualquier lugar menos donde realmente debían.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lucía iba a comenzar a leer la última parte del mensaje de Estrella cuando oyó las voces de su madre instándola a apresurarse. De mala gana apagó su ordenador y se dirigió al único cuarto de baño que había en la casa, para ducharse.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras se enjabonaba, su mente no pudo evitar volver al relato de la noche loca de su amiga.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/486/44417782/44417782_029_160a.jpg" width="460" height="690"></span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estrella había salido de la tienda junto con otra compañera de trabajo y, tras cenar, las dos se fueron a un conocido pub de la city. La amiga le decía que se había enrollado con un chico guapísimo, alto y rubio de ojos azules. Lucía siempre dudaba de la veracidad de las descripciones de los amantes de su amiga, pero le daba igual, porque nunca veía en ello un intento de pavonearse por sus conquistas.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El príncipe rubio la había invitado a su casa y ella por supuesto no se había opuesto. Mientras él conducía ya se exploraron mutuamente por encima de la ropa, ella con las dos manos y él con la única que la permitía la conducción. El recorrido por el cuerpo musculoso del chico le permitió comprobar la excitación de éste cuando le alcanzó con sus manos el sexo que por la erección provocaba un notable abultamiento en sus pantalones. Estrella también estaba caliente, como pudo comprobar el chaval cuando tras acariciarle los muslos había subido una de sus manos a su pubis para constatar la humedad sexual concentrada en sus bragas. Ella se lanzó directamente a liberar la henchida verga del chico de la opresión de los pantalones, estudiando la posibilidad de hacer algo mas con ella, pero él le retuvo las manos ansiosas dándole a entender que no había prisa.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya en la casa del apuesto chaval los dos se lanzaron a tumba abierta a gozar del placer desnudando sus cuerpos y dando rienda suelta inicial a todo tipo de caricias. Las manos primero, luego los labios y finalmente las lenguas se entretuvieron en obtener y dar el placer de acariciar la piel desnuda hasta quedar ambos en posición invertida, ella encima de él, devorando cada uno el sexo del otro hasta degustar el resultado del frenesí final alcanzado por ambos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Recordando las andanzas de su amiga Lucía ni se había percatado que sus manos estaban recorriendo su propio cuerpo bajo el agua templada de la ducha, como si fueran las del rubio chaval del que su amiga había disfrutado un par de noches antes.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Seguía rememorando el relato de Estrella que le describía cómo tras el natural reposo ambos habían reiniciado las caricias besándose ardientemente y recuperando el deseo de sentirse de nuevo unidos el uno al otro, y cómo durante buena parte de la noche ella había sentido como él la penetraba con su verga de cien maneras distintas llevándola al cielo en mas de una ocasión hasta que él consumó su propio placer dentro de ella</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La placentera sensación que Lucía sentía mientras se acariciaba su sexo imaginando la escena de su amiga fundida sexualmente con su conquista londinense, se truncó con dos fuertes golpes en la puerta del baño. Su madre le reiteraba de nuevo que iba a llegar tarde a la prueba de maquillaje, primera de sus obligaciones en ese día tan especial para ella.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque ya no le repugnaban las tórridas escenas sexuales de aquella primera revista, que su amiga le contaba haber realizado con todo lujo de detalles más de una vez, Lucía se sentía incapaz de ponerlas en práctica.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un año antes de empezar a salir con Pedro había tenido un primer contacto amoroso con un chico que había conocido en una discoteca de un pueblo cercano al suyo. El buen saber estar del chaval, guapo y divertido, y las palabras obscenas de ánimo de su amiga Estrella la estaban convenciendo de aventurarse hacia lo desconocido.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una última copa en el momento justo terminaron de vencer su natural reticencia y llevada de la mano del chico se encontró en un rincón oscuro de la discoteca. Aceptó con gusto besarse con él en la intimidad del escondido lugar, pero se le hacía difícil dejarse tocar por las ansiosas manos del chaval.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando éstas le subieron la falda lo suficiente para poder tomar posesión de su sexo, Lucía ya comenzó a dudar en seguir adelante, y cuando el chico se afanó aun más abiertamente para primero acariciarle por encima de las bragas y deslizar después dos de sus dedos por el extremo de éstas deslizándose por su vello púbico hasta alcanzar su mas íntimo recodo, ella no pudo soportarlo y separándose bruscamente se alejó de allí sin dar explicaciones ni a su sorprendido amante ni a su propia amiga que estaba a lo suyo con uno de los amigos de él.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez fuera de la discoteca y recuperada la calma se dio cuenta de que, pese a sus propias objeciones, el episodio la había extrañamente excitado y notó en su entrepierna la misma humedad que debió haber sentido en sus dedos el pobre chaval, y se culpó de haberle dejado, como a ella misma, en esa situación en la que se mezclaban la confusión y la frustrada excitación.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus pensamientos volvieron a Pedro, que le había demostrado en los tres años que llevaban saliendo juntos un cariño y una ternura que la llenaban plenamente sin tener que adentrarse, tal vez afortunadamente, en los obscuros secretos del sexo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/486/44417782/44417782_052_859f.jpg" width="460" height="690"></span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras unos primeros meses en los que la relación sentimental se basó más en largas conversaciones que en gestos amorosos, llegaron los primeros besos y las púdicas caricias que Pedro le prodigaba con repetida constancia.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lucía esperaba que tarde o temprano él se aventurara mas allá en sus manifestaciones sexuales, aunque ella tampoco tenía mucha prisa en ello y eso que su amiga del alma, como no podía ser de otro modo, la empujaba continuamente, en sus misivas o por teléfono, a que tomara ella misma la iniciativa.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De hecho un día, apenas un mes antes, en el interior del coche de Pedro, éste, mostrándose extrañamente acalorado en sus caricias, le había comenzado a recorrer bajo las ropas zonas de su cuerpo que hasta ese momento permanecían inexploradas. Lucía se sintió gratamente sorprendida por el atrevimiento de su chico y dejándose llevar comenzó a experimentar esas sensaciones de placer que ya conocía.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intentando corresponder, siguió los consejos de su amiga y ella misma adentró sus ligeras y femeninas manos bajo la camisa de él, acariciándole el torso y las tetillas, para luego ir mas abajo en busca de su virilidad. Llegó a desabrocharle la cremallera del pantalón y consiguió introducir sus manos por debajo del slip degustando entre sus dedos el crecido pene que tembló al contacto de éstos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue en ese momento cuando Pedro le cogió la mano y tras retirarla de su apreciado aposento, frenó sus propias caricias y con un dulce beso en la boca dio por concluido el paseo por el más allá del sexo que ellos mismos se habían tácitamente impuesto, dejando a Lucía perpleja y en cierto sentido culpable, sin saber muy bien la causa, de lo que había pasado. No hubo palabras sobre el hecho y todo continuó siendo como antes.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lucía sabía que esa noche los dos iban a tener que ir mucho más allá en el amor aunque desconocía hasta donde serían capaces de llegar. Mirándose desnuda en el espejo, tras la dilatada ducha, se sintió hermosa: su pelo corto y oscuro, sus ojos castaños, de cejas densas pero bien arregladas, la nariz recta a juego con los rasgos generales de su rostro y la boca de labios rosados y no demasiado anchos. Un lunar de pequeñas dimensiones bajo uno de sus ojos junto a la nariz daba a su cara un toque peculiar que se acrecentaba cuando al sonreír se le marcaban los hoyuelos en los pómulos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A sus veinte años su cuerpo, aún esbelto, le resultaba algo delgado y sus pechos pequeños, aunque firmes y de puntiagudos pezones. El triángulo de su sexo aparecía bien marcado por una estrecha y alargada mata de pelo que ella se encargaba regularmente de mantener alejada de las ingles utilizando sus pinzas de depilar.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los nuevos gritos de su madre delataban ya la desesperación. Lucía se percató de lo tarde que era y decidió no pensar mas en el pasado y dedicarse de lleno a su futura vida en común con Pedro. Cuando salió del baño le guiñó un ojo a su enfadada mami y le envió un beso al aire. Después, sonriendo, volvió a su cuarto para vestirse y empezar a disfrutar de ese hermoso día.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="CENTER"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">* * * * *</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pedro no recordaba el sueño que le había hecho despertarse sobresaltado. A decir verdad no estaba ni tan siquiera seguro de que hubiera sido un sueño. En los últimos días siempre había apagado el despertador mucho antes de que éste cumpliera su misión, pero ese día le pareció especialmente temprano. Encendió la lamparita de noche que colgaba de la cima del cabecero de su cama y comprobó con malestar que en efecto aún no eran ni las 6 de la mañana y que faltaban más de dos horas para el momento en que se había propuesto ponerse en pie.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se incorporó de la cama y se dirigió al baño a orinar regresando luego a su cama con el firme propósito de aprovechar durmiendo el tiempo que aún le quedaba antes de levantarse. Quería dejar la mente en blanco, pero pese a sus esfuerzos, un torbellino de pensamientos se le venía a la cabeza. Cuando finalmente se convenció de que iba a serle imposible conciliar el sueño decidió aprovechar para repasar todo los acontecimientos del día siguiente.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A las nueve de la mañana tenía que acercarse a la iglesia. Don Cristóbal, el cura, le había pedido que se acercara para concretar los últimos preparativos de la ceremonia litúrgica. Pedro sabía que esa no era la intención del viejo clérigo, sino la de sermonearle una vez mas sobre las excelencias del matrimonio y su obligación de estar siempre con su futura mujer, de cuidarla y, por supuesto, de no serle jamás infiel.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pedro ya había escuchado reiteradamente todo eso en los últimos meses. El cura visitaba con frecuencia la casa paterna no solo por la amistad que mantenía con su padre desde que eran niños sino, sobretodo, por el apoyo financiero que éste ofrecía a la económicamente mal nutrida parroquia de la localidad. Tampoco le importaban demasiado las peroratas de Don Cristóbal con cuyo mensaje, por otra parte, estaba totalmente de acuerdo y convencido de poder cumplir a rajatabla.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La floristería era el siguiente lugar al que debía acudir con el fin de pagar las flores que iban a adornar la iglesia. Lucía, con el gusto que solo una mujer podía tener, había elegido básicamente rosas, belladonas, orquídeas y lirios.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Necesitaba después un ratito para saludar a Antonio, su entrenador de fútbol, al que una inoportuna, aunque no grave enfermedad, le iba a impedir asistir a la ceremonia. Pedro siempre había sido un buen deportista aunque algo endeble muscularmente. Antonio le había convencido para visitar con frecuencia el gimnasio que él mismo regentaba y, como en todo lo que hacía, Pedro se lo tomó bien en serio acudiendo tres días en semana. Apenas un año después de iniciar sus ejercicios gimnásticos podía ya presumir de haber desarrollado un cuerpo más atlético y vigoroso.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los preparativos finales del banquete también le iban a llevar parte de la mañana. El convite se iba a celebrar en el gran jardín de su casa donde, al estilo americano, ya se había instalado una carpa, pero las mesas de los invitados aún se agolpaban en la entrada a la espera de ser colocadas cada una en su sitio. Pedro tenía anotado en un folio la situación y composición de cada mesa, pero lo había estudiado tantas veces junto a Lucía que en su mente se dibujaba perfectamente la estructura final del lugar de celebración.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo que mas le incomodaba de todo era tener que acudir también esa mañana a la fábrica. Su padre le había comentado la noche anterior que había surgido un problema que solo él podía solucionar y que no le llevaría mucho tiempo. De nada sirvió protestar y exponerle al padre el significado del día que ya comenzaba a despuntar. Los trabajos informáticos efectivamente eran su tarea fundamental en la empresa que su padre había construido con esfuerzo y dedicación y que habían convertido a su familia en una de las más ricas del pueblo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pedro recordó como se inició en esa actividad. Cuando tenía doce años lo único que le interesaba era jugar con los chicos de su edad, quedando los estudios en un segundo lugar y sus malas calificaciones más de una vez le supusieron un serio castigo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin embargo el día en que su hermano mayor abandonó el hogar le regaló una extraña consola de juegos que había desempolvado de algún lugar de su habitación. El chisme se conectaba a la televisión pero para jugar se utilizaba una casete como las de música que emitía unos ruidos insoportables antes de poner en marcha el juego.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su hermano le mostró un juego en el que había que desplazar una nave de izquierda a derecha para evitar que unos meteoritos impactaran contra ella. Cuando Pedro le indicó que era muy simple en comparación con los juegos de su videoconsola, su hermano le miró con aire desafiante y pulsó un par de teclas hasta que unas líneas de números y letras aparecieron en la tele. Después modificó un par de líneas y le devolvió el control a Pedro instándole a jugar de nuevo. La velocidad y número de meteoritos se había incrementado de tal manera que aquello no había quien lo controlara.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pedro consiguió que su hermano le explicara qué había hecho y él mismo empezó a adentrarse en el lenguaje Basic de ese simple jueguecillo. Desde entonces se apasionó por el mundo de los ordenadores, los estudió y ahora manejaba todos los temas informáticos de la empresa paterna.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A medida que repasaba sus quehaceres matutinos y se acercaba la hora de incorporarse de la cama, Pedro se sentía cada vez mas inquieto. Intentaba echar la culpa de su nerviosismo a la amplia y variada programación del día de su boda, pero internamente sabía que el origen de esa inquietud radicaba e su propia relación con Lucía, su futura esposa.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La había conocido en la fábrica donde ambos trabajaban. Un día en el que se acumulaba los problemas en la red de ordenadores de la empresa, bajó a desayunar a la cafetería mas tarde de lo habitual. Era la hora del desayuno de los operarios de la fábrica y para él resultaba desconocido el gentío y desfile de batas de colores allí existente en ese momento.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En una de las mesas más cercanas a donde él había conseguido sentarse, observó a cuatro chicas bastante jovencitas que conversaban animadamente. Ninguna le llamó inicialmente la atención hasta que alguna dijo algo que las hizo reír. Entonces sí que le llamo la atención la sonrisa de una chica morenita de pelo corto, una sonrisa franca y limpia adornada por unos preciosos hoyitos en sus mofletes. Hasta que se terminó su pulguita de atún y su café Pedro estuvo observando, con algo de disimulo para no ser descubierto, a aquella chica cuyo rostro, de momento le había hechizado.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su hora de desayuno se retrasó a partir de ese día para poder coincidir con ella. En los días siguientes siguió observándola de soslayo, y se fue prendando no solo de rostro, sino de sus gestos, de su modo de caminar, de su bata de trabajo azulona y hasta de lo que aún no conocía de ella pero podía imaginar.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por supuesto que no comentó nada a ninguno de sus compañeros de trabajo y amigos más cercanos. Siempre había sido muy reservado con sus amigos a la hora de entrar en detalle sobre sus sentimientos amorosos. Incluso cuando en las habituales tertulias se hablaba de sexo, por lo general él se escondía de la conversación y sus escasas intervenciones solían acabar, incluso sin motivo alguno, con un enrojecimiento general de su rostro que solo su rizada barba y bigote dorados conseguían parcialmente ocultar.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/486/44417782/44417782_075_b456.jpg" width="460" height="690"></span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Afortunadamente ninguno de sus amigos se aprovechaba de su natural timidez ante todo lo relacionado con el amor y sexo. Cuando alguno de ellos le instaba a echarse novia o a tirarse una canita al aire, él les decía que no lo necesitaba y que todo lo haría cuando encontrara y se casara con la mujer de su vida. Bien porque realmente creían sus explicaciones, o solo por no incomodarle, ninguno de ellos se metía con su evidente mojigatería y, como mucho, bromeaban compadeciendo a esa mujer por lo que pudiera pasarle el día que él se soltara.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En realidad Pedro no desechaba el amor y el sexo, ni mucho menos, simplemente tenía miedo a no saber encarar correctamente una relación con una mujer y, especialmente, a recibir una respuesta negativa de ésta. Recordaba como a los 18 años, unos chicos de su pandilla le convencieron para ir con ellos a un club de carretera cercano a su pueblo natal. Mientras se dirigían allí su mente comenzó a cavilar sobre lo que se encontraría al entrar en el tugurio, y sobre lo que debería hacer si, como parecía inevitable, se le acercaba alguna de las chicas del club, y eso le puso casi enfermo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su inútil arrepentimiento no iba a sacarle de esa situación, pero por suerte para él, cuando llegaron allí uno de los cuatro amigos decidió no entrar y Pedro se ofreció gustosamente a acompañarle. Los dos se quedaron en el coche, en silencio, esperando el regreso de los otros dos. La espera fue demasiado breve, sobretodo teniendo en cuenta todo el provecho que decían haber sacado al tiempo los dos valientes y presumidos amigos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pedro volvió a recordar la cafetería de la fábrica y el día en que, como de costumbre, espiaba a su amor platónico. En un momento dado una de las compañeras de ella se percató de la directa atención que él la prestaba, y emocionadamente le susurró algo en los oídos. Muchos de los trabajadores de la empresa sabían que él era el hijo del dueño y Pedro estaba convencido de que ese era el mensaje que estaba recibiendo la chica de sus sueños. Con una clara mirada de incredulidad ella fijó su vista en él y le envió una sonrisa que, además de ruborizarle, le desarmó por completo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dos días más de escondidas miradas cómplices le convencieron de dar el paso que jamás había imaginado ser capaz de afrontar. Aprovechando un momento de despiste de las amigas la invitó a un café a la salida del trabajo. La contestación afirmativa de Lucía, acompañada de esa preciosa sonrisa, provocó que también se enamorara de su voz y, lo más importante, que se revitalizara su deteriorada autoestima en lo que al amor se refería.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A partir de entonces se sucedieron los encuentros y con el pasar del tiempo llegó a alcanzar con ella el grado de confianza suficiente para atreverse a plantearle formalizar su relación, algo que Lucía aceptó encantada y que además tranquilizó a los padres de Pedro que empezaban a inquietarse ante la astenia amorosa de su hijo menor.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pedro reconocía que su noviazgo se asentaba en una buena compenetración entre ambos, con conversaciones variadas y buenas dosis de humor. Sin embargo su temor a la posible reacción de ella ante cualquier tipo de manifestación puramente sexual, incluso la más liviana, alimentaban la existencia de un total desconocimiento mutuo de la actitud de cada uno de ellos en esa parcela.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pedro ponía todo su afán en mantener viva la relación a través de todo tipo de detalles y manifestaciones de tierno cariño hacia ella, considerando que incluso su &#8220;castidad&#8221; contribuía a enriquecerla.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su buen hacer pudo estropearlo aquel día en el que al salir de la fiesta de cumpleaños de su compañero Ángel se sentía extrañamente desinhibido, posiblemente por llevar unas copillas de más. Mientras la acariciaba y besaba tiernamente en la boca, algo en su interior le animó a romper los límites y se atrevió a meter una de sus manos por el escote del jersey de pico que Lucía vestía. La sensación que le produjo sentir la suave piel desnuda de ella no hizo sino acrecentar sus reprimidos deseos y dejándose llevar le acarició los pechos primero por encima del sujetador y luego directamente sobre ellos constatando como los puntiagudos pezones se erizaban al contacto de sus dedos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Embriagado por la excitación, casi ni se había percatado de que se besaba con su novia con una pasión hasta entonces desconocida y de que una de sus manos se había adentrado bajo las ropas en lo más recóndito del cuerpo de ella, cuando notó como Lucía también iniciaba su propia exploración en el torso de él, bajo la camisa, para luego apoyar una de sus manos sobre su entrepierna recorriendo con sus dedos toda la longitud alcanzada por su crecido miembro. La intensidad de su placer alcanzó el punto más álgido cuando ella, sorprendentemente, se las ingenió para atravesar las barreras de sus pantalones y slip y, apoderándose de su pene, le acarició con dos de sus dedos el babeante glande.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lleno de confusión y contemporánea excitación, Pedro se dio cuenta de que con poco que ella siguiera maniobrando iba a mancharla y ante esa cruel posibilidad abandonó sus propias caricias en el sexo de ella, le sacó la atrevida mano de su pene a punto de explotar, entrecruzándole los dedos como cuando caminaban en el parque. Tras darle un dulce beso en los labios arrancó el coche deseando estar solo cuanto antes para poner en orden sus pensamientos.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde ese día su absurdo miedo a un posible rechazo de ella se convirtió en un temor, no sabía si igual de absurdo, a no estar a la altura esperada el día en que inevitablemente tuvieran que adentrarse en los misterios del sexo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y ese día acababa de llegar, le anunció el despertador sacándole de sus últimas y mas preocupantes reflexiones.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="CENTER"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">* * * * *</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/486/44417782/44417782_092_6d5e.jpg" width="460" height="690"></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pedro, molesto con sus compañeros de trabajo, les había abroncado delante de todos los invitados. Aunque sabía que era un gesto tradicional no le había gustado la permanente insistencia de aquellos en quitarle la corbata para cortarla en trocitos y subastarla entre los invitados. Finalmente lo habían conseguido, pero, a su entender, demasiado pronto, aún faltaban las fotos del baile y él no podía aparecer en ellas con chaqueta y la camisa desnuda.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras subía por la escalera culpó a los nervios, que le acompañaban desde la mañana, de su fácil irascibilidad y decidió poner todo su empeño en disfrutar del resto de la fiesta. Agradeciendo la suerte de haber hecho la celebración en el hogar paterno, se dirigió a su dormitorio con objeto de buscar entre sus ya escasas ropas una corbata que le ayudara a salir dignamente del paso.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al entrar en su cuarto escuchó unos ruidos en el aseo contiguo. Cuando abrió la puerta se topó con la imagen de una mujer agachada sobre el lavabo. Llevaba una falda azul turquesa aterciopelada pero su espalda apenas aparecía cubierta por el tirante del sujetador. La blusa turquesa que debía completar el vestuario estaba entre las manos de la mujer que, percatándose de la presencia de él, se giró y le explicó que estaba intentando limpiar una inoportuna mancha sufrida durante el brindis por los novios.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pedro ni llegó a escuchar los motivos de aquella intrusión. Al girarse la mujer había puesto ante sus ojos unos enormes pechos que, aún suficientemente recogidos en el sostén blanco, dejaban al descubierto buena parte de sus carnes. Sujeto al marco de la puerta él permanecía callado, admirando la voluptuosidad de aquellos senos y deseando irracionalmente liberarlos. Como si le leyera el pensamiento ella, dándose cuenta del efecto producido, soltó la prenda que los encerraba exponiendo todo lo que él deseaba ver. Pedro contemplaba, ya al desnudo, esas voluminosas tetas, algo caídas por el peso, pero suficientemente firmes, y coronadas por unas no menos grandes aureolas en cuyo centro apenas sí se conseguían distinguir los pezones.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hipnotizado por la visión, Pedro se encontró de repente empujado sobre su cama y con aquella mujer con sus rodillas plantadas a ambos lados de su cintura, moviendo sensualmente sus globos mamarios y acercándolos a su cara. Sabía que debía parar aquello pero no encontraba el modo de sustraerse a la excitación que aquella mujer le estaba provocando. Perdió toda resistencia cuando uno de los pezones cayó apoyado sobre sus labios y, como un bebé hambriento, aferró su boca a él chupándolo y lamiéndolo mientras sus manos asían los dos pechos atrayéndolos aún más, como queriendo evitar que ella pudiera quitarle semejante manjar.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="CENTER"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">* * * * *</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lucía seguía recibiendo toda clase de cumplidos de los invitados. La boda estaba cubriendo, con nota, todas sus expectativas y se sentía la protagonista principal del acontecimiento. Tenía tal alegría que, incluso cuando se acordaba del error cometido por Pedro en la ceremonia de la iglesia aturullándose al pronunciar una de las consabidas frases, le daban ganas de reír.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En uno de los pocos momentos en que dejó de recibir atenciones se le acercó el maestro de ceremonia para advertirle que en apenas un cuarto de hora debía empezar el baile. El carrusel de personas a su alrededor le había hecho olvidarse por completo de Pedro después de la trifulca de éste con los amigos, pero el baile debía empezarlo lógicamente con él. Tras otear sin éxito entre las mesas y los invitados preguntó a los más allegados si sabían de él. A la cuarta o quinta tentativa le informaron haberle visto entrar a la casa.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Extrañada de que su meticuloso y previsor recién esposo pudiera cometer el desliz de desatender a los invitados, aún estando molesto por la tontería de la corbata, se adentró en la gran casa. Su intuición femenina le llevó en primer lugar ya directamente al dormitorio de él y conforme se acercaba se extrañó por los suspiros y gemidos que se escuchaban al final del pasillo y que procedían del cuarto de Pedro.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su extrañeza se tornó en sorpresa cuando, acechando cuidadosamente por la puerta entreabierta, contempló a Irene, la madre de su amiga Estrella, e invitada a la boda como acompañante de un amigo del padre de Pedro, jadeando de rodillas sobre la cama con el torso desnudo, el oscuro y rizado pelo agitándose al aire y cabalgando sobre el rostro de un hombre al que inicialmente no pudo reconocer por estar su cara escondida bajo la falda turquesa de la mujer.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez analizada la figura emergente de ella, Lucía se concentró en el hombre sin rostro que, boca arriba, yacía sobre la cama con las manos bien aposentadas sobre las nalgas de Irene. Un rápido estudio fue suficiente para que se le hiciera un nudo en el estómago y tuviera que agarrarse, para no caerse, al pomo de la puerta del dormitorio que indiscretamente había violado con su mirada. No había duda, aquel era Pedro, su Pedro, las ropas y las manos le delataban, y le estaba comiendo el coño a esa guarra, a la madre de su mejor amiga.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras unos breves instantes en los que, incrédula, no pudo apartar la vista del caliente espectáculo que se le ofrecía, su opresión en el estómago se acrecentó a un límite tal que le obligó a acudir al baño del dormitorio del hermano mayor al que llegó a duras penas antes de dejar allí el postre con el que había finalizado el festín nupcial.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="CENTER"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">* * * * *</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella había deslizado su cuerpo al compás de sus rodillas recorriendo su torso de abajo a arriba con el borde de la falda turquesa. Pedro, pesaroso por haber perdido de vista los excitantes pechos que con ansia se comía, tenía ahora sobre su cara el regazo de ella.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mujer se subió la falda, mostrándole la ausencia de bragas, y tras sujetarla sobre la cintura dejó caer suavemente su cuerpo hasta enmarañar el denso y negro vello púbico que cubría su sexo con los cortos rizos dorados de la barba y bigote de él.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pedro se encontró de golpe con su boca en contacto con los húmedos y salados labios sexuales de ella. Luego sintió la falda caer sobre su rostro, y en la casi total oscuridad, apenas matizada de azul, se concentró en llenarse del aroma cálido, húmedo y penetrante que el ardiente sexo de la mujer desprendía.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Besó y lamió la totalidad de la raja que ella generosamente le ofrecía moviéndose de arriba a abajo sobre su boca, sintiendo con orgullo como conseguía extraerle tempranamente el licor del éxtasis.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/486/44417782/44417782_100_d075.jpg" width="460" height="690"></span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="CENTER"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">* * * * *</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sintiéndose algo mejor, Lucía intentaba reflexionar sobre la situación. Movida por la ira, su primera e impulsiva idea fue bajar al jardín y hacer público lo que estaba ocurriendo en el dormitorio contiguo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después su mente se centró en Pedro y no pudo evitar contener las lágrimas ante la traición a la que la estaba sometiendo. Conocía la mojigatería de su ya marido y además estaba segura de que Irene era una absoluta desconocida para él. Su impensable comportamiento esa noche debía tener una explicación aunque jamás justificable</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Conforme cavilaba se dio cuenta de que lo que mas le dolía no era tanto el hecho de que estuviera con esa mujer, sino que en los años que llevaban de noviazgo jamás se hubiera atrevido a aventurarse en el sexo con ella de esa forma.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su mente volvió a revivir la escena de su marido subyugado por el sensual cuerpo de Irene y comprobó con sorpresa que en el fondo deseaba estar en el lugar de ella, y que pensar en ello incluso le producía ciertas vibraciones más abajo del estómago.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con ese torbellino de pensamientos y sensaciones en su cuerpo, Lucía no pudo evitar volver al escenario de la infidelidad y comprobar hasta donde era capaz de llegar su esposo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="CENTER"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">* * * * *</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pedro estaba a punto de derramarse en el interior de la boca de la mujer que, obtenido su placer, parecía querer recompensarle con idéntico trato en su erecto miembro viril.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pese al gozo que estaba recibiendo de la experta lengua de aquella mujer, su mente pugnaba entre seguir adelante o acabar con aquello y reservar ese mágico momento del orgasmo para Lucía. Por suerte para él, ella abandonó su presa y con una hábil maniobra en la base de su pene impidió lo que ya le parecía, por desgracia, inevitable. Después se incorporó y le ofreció un nuevo y más excitante habitáculo para su atribulada verga.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="CENTER"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">* * * * *</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lucía contemplaba, ya presa de su propia excitación, los últimos momentos de aquella impensable cópula. Irene se movía con frenesí sobre la polla de Pedro en cuyo rostro Lucía podía, o mejor aún quería, percibir un conflicto de sentimientos a caballo entre la culpabilidad y el absoluto disfrute sexual.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La madre de su amiga Estrella dejó de moverse justo en el momento de dar rienda suelta al mayor de sus placeres con un ronco y glorioso grito. Rápidamente se ajustó de nuevo las ropas y salió de allí, apenas un instante después de que Lucía hubiera abandonado su mirador, y dejando a Pedro tumbado sobre la cama y de nuevo al borde de culminar su propio placer.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="CENTER"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">* * * * *</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pedro se levantó con el fuerte temblor de piernas provocado por la alucinante situación que acababa de vivir. Como en un malévolo carrusel sus miedos habían cambiado de nuevo de dirección. Ya no temía fallarle sexualmente a su esposa, había colmado por dos veces a su improvisada profesora de sexo resistiendo estoicamente sin venirse él. Ahora le espantaba la reacción de Lucía cuando le contara, y pensaba hacerlo, lo que acababa de sucederle. Era consciente de que podía perderla, pero también sabía que no podía iniciar su matrimonio ocultándoselo.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se llevó un gran susto cuando al salir se encontró a su esposa de pie sobre el último peldaño de la escalera que daba acceso a los dormitorios y escrutándole con la mirada.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lucía se percató de la obvia turbación de su marido. Sin poderla mirar a los ojos, él se le acercó y con un hilo de voz le dijo que tenían que hablar. Ella, con una pícara sonrisa le contestó que por supuesto, que lo harían más tarde.</span></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras bajaban por la escalera de nuevo al jardín, Lucía se repetía a si misma &#8220;Por supuesto que hablaremos, mi amor, pero antes tenemos que hacer muchísimas cosas esta noche&#8221;.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b>Escribirme a la dirección de correo:</b></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px; text-align: -webkit-center;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:mariancon15@hotmail.com">mariancon15@hotmail.com</a></b></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b>Gracias a todos los que dejéis un comentario o una invitación.</b></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b>&nbsp;</b></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b>&nbsp;</b></span></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; line-height: 13.8px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b style="background-color: transparent;">¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</b></span></p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/486/44417782/44417782_120_8c7f.jpg" width="1280" height="854"></p>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Entrenador de putas 4&#8221; (POR BUENBATO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Apr 2023 07:58:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Leticia seguía chocando su lengua contra la entrada de mi ano. Yo sentía su fresca saliva y debo admitir que no se sentía nada mal que aquella estudiante mía, que ya muy bien me había demostrado lo caliente que era, me limpiara a conciencia la zona de mi pene a mis nalgas. Estuvimos así un par de minutos más pero volví a recordar la cita con Paola y esta vez sí decidí que era momento de irme. Le explique a Leticia que tenía un trabajo de la facultad y entre dudas término por creerme. Le di un último vistazo y [&#8230;]]]></description>
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<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Leticia seguía chocando su lengua contra la entrada de mi ano. Yo sentía su fresca saliva y debo admitir que no se sentía nada mal que aquella estudiante mía, que ya muy bien me había demostrado lo caliente que era, me limpiara a conciencia la zona de mi pene a mis nalgas. Estuvimos así un par de minutos más pero volví a recordar la cita con Paola y esta vez sí decidí que era momento de irme. Le explique a Leticia que tenía un trabajo de la facultad y entre dudas término por creerme. Le di un último vistazo y pude comprender que esa tarde me había follado a, quizás, la mujer con mejor cuerpo que pude haber visto. Sus tetas, sus nalgas y su cuerpo entero parecían despedirse de mí con el mismo esplendor con que me recibieron. Leticia se acerco a mí y me dio un profundo beso que me pareció la cereza del pastel, yo aproveché ese último instante para recorrer su cuerpo con mis manos una última vez. Alejó sus labios y me sonrió y miró profundamente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; ¿Volverá a darme clases particulares?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/221/69320198/69320198_020_ea0c.jpg" width="460" height="689">Pensé rápidamente en que responderle y de pronto se me ocurrió una idea que quizás hubiese sido algo atrevida pero que poco importaba ya con lo atrevida que era Leticia de todos modos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; ¿Qué te parece si vienes a tomar esas clases a mi departamento?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; ¿En serio profesor? – me dijo con una sonrisa incrédula.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Si – le respondí – aunque debo admitir que mi departamento no cuenta con tantos lujos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Eso no importa profesor – me dijo – no hacen falta lujos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Me despedí y salí. Habíamos quedado que viniera cuándo yo le dijese, y es que todo parecía tan poco probable que ni siquiera me vino a la mente una fecha posible. Subí al auto y me dirigí a toda prisa a mi cita con Paola. Al llegar me constate de la gravedad del asunto: media hora tarde y yo sin bañarme. Cuando llegué me encontré con Paola que estaba sentada. Me sonrió al verme por lo que comprendí que quizás era demasiada buena persona.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Se le hizo tarde profesor, ya hasta inició la película.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Perdóname Paola, ¿crees que aun vendan boletos?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; No creo profesor, y no importa, mejor vayamos a cenar algo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">En efecto, fuimos a cenar en uno de los restaurantes de aquella plaza. La pasamos bien y entre la charla justifiqué la tardanza con un problema del auto. Me creyó sin problemas. Durante la noche noté lo realmente linda que era. Paola en si era una mujer bonita en general. Tenía un cuerpo no delgado pero si bien proporcionado. La razón por la que no se veía delgada era porque no era muy alta, debía medir a lo mucho un metro cincuenta y cinco, y tenía, además, dos senos enormes en proporción a su cuerpo que esa noche no escondió para nada. Era de piel muy clara y cabellos oscuros y lacios. Tenía, quizás como virtud, una sonrisa de lo más simpática y llamativa que podía mantener siempre. Y era esa zona justamente la que aquella noche lucia de maravilla, su hermosa y gran sonrisa acompañada de sus tetas grandes en un escote de lo más provocativo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Terminamos de cenar y seguimos paseando un rato. Ya más tarde nos dirigimos a su casa. Estábamos llegando cuando me pidió que nos detuviéramos y girara a la derecha. Le pregunté el porqué y ella no me respondió y a cambio sonrió. Seguí avanzando hasta que llegamos a una calle bastante solitaria me pidió ahora que entrara a una especie de terreno baldío. Yo estaba un tanto nervioso y por un momento llegué a pensar que Paola era una especie de criminal o algo por el estilo. Tras unos cinco segundos se abalanzó sobre mí y comenzó a besarme. Estuvimos así hasta el punto en que comencé a tocarla pero no duré mucho así por que de inmediato se acomodó como pudo de modo que su cara estaba al alcance de mi para entonces erecto pene que no tenía que ser un genio para saber que recibiría otra inesperada mamada.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/221/69320198/69320198_061_ada1.jpg" width="460" height="689"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Evidentemente Paola se dispuso a sacar mi pene e inmediatamente lo introdujo en su boca. Apenas podía verla en la oscuridad pero su húmeda boca se sentía a la perfección en aquella bruma y la manera tan experimentada con la que chupaba mi verga me aclaró que Paola era una asidua mamadora. Seguía tragándose mi falo y parecía que nos habíamos puesto de acuerdo porque ningún comentario ni palabra había salido de nuestras bocas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Yo ya estaba bastante excitado cuando de repente deje de sentir el frescor de aquella boquita para sentir el calor de dos suaves y enormes masas. Volteé hacia abajo y aun ante la poca visibilidad me percate de que aquello eran sus dos enormes senos aplastando mi pene; no debía ser tampoco la primera paja que Paola hacia en su vida porque lo hizo de tal manera que le bastó poco menos de un par de minutos para provocarme una erección que debió estallar en buena parte de sus tetas y su cara.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Por fin, se irguió y con la sonrisa de siempre se recargo sobré el asiento; la luz por fin mostró el resultado de aquella mamada, su cara estaba un poco manchada de mi semen pero sus tetas, aun desnudas al aire, estaban completamente mojadas con mi leche.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; ¿Te gustó? – preguntó</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Le respondí que si con la cabeza y en seguida se alzó una teta con su mano y comenzó a lamer mis fluidos que en ella estaban pegados. Acabo completamente y siguió con la otra, lambia lentamente, como a propósito, y me miraba fijamente con una mirada de lo más sexy. Era curioso como una chica con aquel rostro tan angelical podía también ser una diablilla.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Cuando terminó de lamberse y comerse también el semen de su linda cara, Paola se alzó de nuevo la blusa y se sentó con toda normalidad, como si nada hubiese pasado. Mi mano se dirigió a su cintura y la llevé hacia mí, nos besamos largamente y de pronto mis manos se posaron y alcanzaron a darle un apretón a sus senos, grandes y hermosos ambos tenían una suavidad acorde a la angelical y tierna Paola. Al ver esto, Paola alejó mis manos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; En este momento, profesor &#8211; me dijo sonriendo &#8211; me lleva a mi casa, ya habrá tiempo de hacer otras cosas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">No insistí, en parte para darle su tiempo y por otro lado porque mi pene estaba realmente cansado por la sesión de sexo con Leticia.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Dejé a Paola a su casa y, cansado, me dirigí a mi departamento. Allá estaba Ignacio viendo TV. Solo lo salude y después me acosté y dormí como un tronco.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Al otro día me levanté tarde, pero era sábado. Casi todos los sábados salía con mis compañeros de la carrera y obviamente iba con Ignacio. Esa tarde comenzamos yendo al cine; íbamos Ignacio, yo y, Federico, otro amigo. También iban cuatro de nuestras compañeras de clases. Después de la película platicamos un rato y después Federico y otra de nuestras compañeras, novia suya, se fueron por su lado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">También nosotros nos íbamos a ir, quizás a un bar a pasar el rato pero a alguien se le ocurrió la idea de ir a la playa a beber. Casi no me gusta ir a la playa y mucho menos de noche, pero la plática era tan entretenida que Ignacio y yo terminamos por quedarnos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Nuestra relación con nuestras compañeras era muy de camarería, hasta donde sabia Ignacio a principios de la carrera fue novio de una de ella, Rocío, pero todos nos llevábamos muy bien. Aunque Rocío era un tanto introvertida sus amigas, Lucia y Gina eran más bien alocadas, les gustaba mucho ir a bares a cantar en el karaoke y les gustaba tomar alcohol todos los sábados. Era muy divertido salir con ellas aunque no quedábamos de salir con regularidad.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Aquella noche no fue la excepción y pasamos riendo y tomando en aquella playa por casi dos horas. De vez en cuando pasaban policías pero no nos decían nada, solo nos vigilaban un rato y al tiempo se iban. Lucia y Gina se pusieron un poco alocadas después de varias cervezas y decidimos mejor llevarlas a su casa. También Ignacio había tomado y los únicos que parecíamos consientes éramos Rocío y yo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Vale – dije – esto ya se está saliendo de control, las llevare a su casa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Nadie me hizo caso pero Rocío se acerco un poco preocupada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Mira, Pablo – lo que pasa es que teníamos pensado ir a mi casa – pero así como están de tomadas no sé si sea buena idea. Vivo con mis padres.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Pues no sé, ¿entonces dices que no las puedo llevar a su casa tampoco?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Es lo que no se, así como están lo más seguro es que ni lleguen a entrar a sus casas, se van a ir a no sé donde a seguir pasándola.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Rocío, aunque exageraba, se veía preocupada. Entonces, después de mucho pensar planeamos que lo mejor sería llevarlas al departamento y que ahí pasaran la noche. Primero los llevaríamos a ellos y después yo pasaría a dejar a Rocío a su casa que estaba un poco más alejado. Por suerte aquellos se habían emborrachado rápidamente y no era tan tarde para Rocío. Con trabajo los subimos al auto y nos fuimos de ahí.</div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Para contactar con el autor:<br />
<b style="color: #ad272b; font-family: Verdana; text-align: -webkit-center;"><br />
</b><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px; text-align: -webkit-center;"><a style="color: #1f1c1c;" href="mailto:buenbato@gmx.com">buenbato@gmx.com</a></b></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/221/69320198/69320198_103_8012.jpg" width="855" height="1280"></div>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Entrenador de putas 3&#8221; (POR BUENBATO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Mar 2023 07:33:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[BUENBATO]]></category>
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					<description><![CDATA[Mientras la bombeaba no podía parar de mirar fijo hacia su apetitoso ano, comencé de nuevo a tratar de lubricar aquel hoyo, de modo que con sus fluidos o saliva mía me inicié en la tarea de abrirle paso a mi dedo pulgar para que entrara en el recto de Leticia, ella lo notó y seguramente iba a protestar de no ser porque la callaba con fuertes embestidas que le hacían caer rendida. Quizás jamás se lo esperó, o quizás si, pero lo cierto es que, minutos después, cuando lo creí conveniente, saqué mi verga de su vagina y de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Mientras la bombeaba no podía parar de mirar fijo hacia su apetitoso ano, comencé de nuevo a tratar de lubricar aquel hoyo, de modo que con sus fluidos o saliva mía me inicié en la tarea de abrirle paso a mi dedo pulgar para que entrara en el recto de Leticia, ella lo notó y seguramente iba a protestar de no ser porque la callaba con fuertes embestidas que le hacían caer rendida. Quizás jamás se lo esperó, o quizás si, pero lo cierto es que, minutos después, cuando lo creí conveniente, saqué mi verga de su vagina y de un certero golpe incrusté poco más de la cabeza de mi falo en el adolorido ano de Leticia; esta parecía haber tenido una descarga eléctrica pues su cuerpo se paralizó y su espalda se movió violentamente haciendo que su cabeza se hiciese hacia atrás lo que aproveché para tomarla de los cabellos como si fuesen las riendas de una yegua e inmediatamente comencé a introducir más y más mi pene. Golpeando el sofá, como señal de rendición, Leticia me pedía desesperadamente que me detuviera mientras yo invadía y forzaba el esfínter de su ano.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; ¡Puta madre! &#8211; gritó &#8211; si no me dejas gritare fuerte.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/89/38253702/38253702_017_dad7.jpg" width="460" height="660">No le hice el menor caso y seguí empujando mi verga, enterrándola en el culo de Leticia que a pesar de intentar gritar apenas y pudo lanzar un pequeño grito que después se transformo en quejas adoloridas para, finalmente, terminar en un llanto de derrota. Los últimos tramos fueron un poco más forzosos pero finalmente logré enterrar mi falo hasta lo que consideré era lo más hondo de su recto. Leticia lloraba, no sé si de dolor o de vergüenza pero por otro lado me parecía de lo más excitante tener mi pene inflamado invadiendo el inexperto culo de Leticia y hacerla llorar por eso. Empezó a hacer el sonido de moqueo, y parecía estar terminando de llorar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Cabrón &#8211; dijo lanzándome una mirada con los ojos húmedos de lagrimas &#8211; te pedí que por ahí no, me dolió mucho &#8211; finalizó con una voz cansada, una especie de ronroneo tierno que me tranquilizó al demostrar que más que enojada estaba asustada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sin embargo mi falo seguía adentro y entonces comencé con el mete y saca. Lo hice lento al principio, procurando no dañar más el adolorido ano de aquella belleza. Conforme lo iba haciendo paulatinamente más rápido noté que Leticia iba descubriendo lo excitante de aquella manera de follar y poco a poco sus quejas se transformaron en gemidos que a su vez se fueron acompañando de una palabra: más.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Sigue &#8211; murmuró &#8211; sigue más, más&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; ¿Te gusta? &#8211; pregunté.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Si &#8211; me dijo con una sonrisa pero cerrando los ojos del tremendo placer que le daba por todo su recto &#8211; gracias por no hacerme caso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Paré un momento y haciendo movimientos bruscos y seguramente ridículos de alguna u otra forma logré sentarla en el sofá y pararme sobre el suelo sin sacar mi verga de su todavía durito ano. Abrí sus piernas y colgué sus piernas de mis hombros lo que me daba la oportunidad de penetrar básicamente hasta su intestino; pareció dolerle así que lo regresé a su antigua posición. Me miraba sonriendo pero no dejaba de gemir conforme la bombeaba, de pronto comencé a realizar un movimiento ligeramente más profundo y más rápido que la volvió completamente loca de placer.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; ¡Huurgh! &#8211; dijo totalmente excitada &#8211; esto se siente demasiado bien.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Seguía fallándola y ella parecía no tener ni las fuerzas de más para siquiera abrir los ojos, se encontraba en un estado tal de excitación que parecía próxima al desmayo, ya ni decía la menor palabra sino que lanzaba unos gemidos ahogados que parecían reprimirse un su garganta.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/89/38253702/38253702_010_931d.jpg" width="460" height="660"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; ¡Por Dios, Pablo! &#8211; dijo totalmente cansada &#8211; ya me hiciste venirme varias veces, ¿te piensas venir en algún momento? &#8211; preguntó como desesperada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Su cuerpo empezaba a caer rendido hasta el punto en que se desplomó del placer, cayó acostada como pudo sobre el sofá mientras yo seguía taladrando su culo sosteniéndola de la cadera. Seguí así y ella seguía dando unos gemidos bajitos que se iban haciendo menos nítidos y constantes conforme pasaba el tiempo. Finalmente eyaculé y mi semen rellenó su culo. Ella debió sentir el calor de mi leche por que junto con un gemido celebró que por fin había terminado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Saque mi verga mientras ella seguía agotada sobre el sofá. Mi verga estaba un poco sucia de la mierda de Leticia pero nada del otro mundo. Busqué su baño y dado que en aquel, que seguro era de las visitas, no había regadera me conformé con limpiarme el pene en el lavabo. Lo enjuagué y enjabone con mesura, cuando termine busqué el papel del baño pero me encontré antes con el short de licra blanco que Leticia llevó ese día a las prácticas de volibol, su sostén y unas pequeñas braguitas que seguro llevaba también y que al parecer en su conjunto se las había quitado antes de entregárseme. Tomé las bragas y al tocarlas me enteré de lo mojadas que estaban; Leticia, entendí, estaba bastante cachonda. Después tomé su sostén y me sequé la verga y mis huevos con su prenda.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Regresé y Leticia estaba ya sentada en el sofá, me miró y no paró de verme con una sonrisa de lo más sincera y sexy; su posé era de total entrega lo que me puso caliente por simple reflejo y mi pene comenzó a endurecerse de nuevo. Me dirigí a ella y cuando estaba ya a unos dos metros ella se puso de pie, dio dos pasos e inmediatamente volvió a caer, esta vez arrodillada frente a mí; apenas su cabeza llegó a la altura de mis pene ella se abalanzó sobre él y lo engulló de una bocanada, esto fue la gota que derramó el vaso y mi pene comenzó a pararse dentro de su boca de forma que tuvo que dejar salir buena parte del pedazo de carne que se había tragado hacia momentos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Como una experta comenzó a mamar con una rapidez y una precisión admirables. Su mano se restregaba con desesperación en su coño y no paraba de mirarme con sus ojitos bien abiertos que la hacían ver como una pequeña niña inocente. En un instante sacó mi pene de su fresca boca y me miró con dulzura.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Gracias por todo entrenador &#8211; me dijo, con una voz suave.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Besó tiernamente la cabeza de mi verga y siguió mamándola con el mismo entusiasmo, no paró en ningún momento hasta que mi semen no se disparó dentro de su garganta. La muy cachonda parecía dispuesta a darme el mismo nivel de placer que le había dado hacia unos momentos por que sin la menor muestra de piedad siguió mamando mi verga aun después de que esta había eyaculado en su boca.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sin embargo lo había logrado y busque el sofá desesperadamente y me desplomé en el. Ella se levanto sonriente, sacó su lengua y me mostró mi semen para inmediatamente regresarlo a su boca y tragárselo todo. Le lancé una sonrisa y ella volvió a echarse al suelo y comenzó a avanzar hacia mí moviéndose como gatita. Llevó su boca hacia mi entrepierna y comenzó a lamer todo residuo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Profesor – me dijo mirándome con su miradita inocente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Dime – le dije.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; ¿Quiere una limpieza sencilla o completa?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; La completa – le respondí riendo por su ocurrencia.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Entonces tendrá que pararse.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Le obedecí e inmediatamente comenzó a lamer mi pene, después siguió con mis huevos a los que besó y chupó con su fresca boca, comenzó a rodearme y sin inmutarse lamió mis nalgas; eso ultimo me pareció extraño pero ella parecía dispuesta a cualquier cosa, de pronto paso a la línea entre mis glúteos y con su lengua recorrió toda mi línea del culo. En eso estaba cuando vi la hora en el reloj, faltaban cinco minutos para mi cita con Paola, el tiempo se me había venido encima. Estaba a punto de decirle a Leticia que debía irme cuando de pronto su lengua comenzó a restregarse en mi ano, intenté dar un paso para alejarme pero ella me detuvo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Déjese profesor &#8211; dijo sonriendo – solo le quiero dar un buen servicio – dijo pasando su lengüita entre sus dientes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">La situación no me agradaba del todo pero me pareció de pronto una buena oportunidad para saber hasta qué punto podía llegar esta zorrita. Me arrodillé sobre el asiento del sofá y entregue mi culo entre abierto a aquella putita. Inmediatamente continuó con su &#8220;servicio&#8221; mientras yo pensaba en lo que Ignacio me había dicho y en las posibilidades de convertir a Leticia en una de nuestras putitas del mismo modo con que lo hicimos con Linda.</div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Para contactar con el autor:<br />
<b style="color: #ad272b; font-family: Verdana; text-align: -webkit-center;"><br />
</b><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px; text-align: -webkit-center;"><a style="color: #1f1c1c;" href="mailto:buenbato@gmx.com">buenbato@gmx.com</a></b></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/89/38253702/38253702_011_5e26.jpg" width="682" height="1024"></div>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Entrenador de putas 2&#8221; (POR BUENBATO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 Mar 2023 16:42:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[BUENBATO]]></category>
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					<description><![CDATA[Al día siguiente, durante las prácticas, miraba desde las gradas como las muchachas jugaban; en ese momento se enfrentaba por un lado Leticia y por el otro Grecia, aunque los equipos eran aleatorios y no estaban con sus respectivas amigas la rivalidad entre ambas chicas era evidente. Yo me encontraba hasta la parte más baja de las gradas y en ese momento, un tanto molestas, Karla y Dulce, las gemelas negras, bajaron y se sentaron cada una a mi lado. &#8211; Profesor, ¿se vale hacer eso? &#8211; preguntó Dulce. &#8211; ¿Qué cosa? &#8211; Sacar así, esta de Leticia saca bien [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al día siguiente, durante las prácticas, miraba desde las gradas como las muchachas jugaban; en ese momento se enfrentaba por un lado Leticia y por el otro Grecia, aunque los equipos eran aleatorios y no estaban con sus respectivas amigas la rivalidad entre ambas chicas era evidente. Yo me encontraba hasta la parte más baja de las gradas y en ese momento, un tanto molestas, Karla y Dulce, las gemelas negras, bajaron y se sentaron cada una a mi lado.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Profesor, ¿se vale hacer eso? &#8211; preguntó Dulce.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Qué cosa?</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sacar así, esta de Leticia saca bien mal.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Hace trampa. &#8211; agregó Karla.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En ese momento Leticia estaba haciendo unos saques no de la forma común sino lanzando al aire el balón, saltando y arrojándolo con fuerza al otro lado de la cancha con un manotazo bastante firme, lo cual, desde luego, era totalmente valido y hacia los saques también que anotaba muchos puntos debido a el azoro del equipo contrincante.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No &#8211; respondí &#8211; si se puede hacer eso, de hecho es un saque muy bueno. Leticia es muy buena jugadora. &#8211; agregué.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esto no les agrado mucho a las chicas que sacaron aire por sus narices en señal de molestia. En ese momento, infundida por el mismo enojo, Karla reveló.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Es una zorra.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/206/72230215/72230215_013_7102.jpg" width="425" height="638" />El comentario me cayó de sorpresa pero sonriente, para dar confianza, pregunté el por qué de aquel comentario. Quien me respondió fue Dulce, ella me comentó que la rivalidad entre Grecia y Leticia se debía a una especie de guerra por los chicos, en especial, basaban su posición en el hecho de que curiosamente los chicos con quien Grecia salía terminaban con Leticia. Según las gemelas, Leticia era una roba novios que molestaba constantemente las relaciones de Grecia.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Como esta tan fea &#8211; declaró Karla &#8211; no le queda más que andar de zorra para que los chicos le hagan caso.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Acabado el partido, en el que desde luego ganó el equipo de Leticia, seguía el equipo de las gemelas quienes de inmediato entraron. De la cancha venia Grecia, visiblemente molesta y a unos cuatro metros de mí ya me comenzaba a cuestionar si aquella manera de hacer saque era válida a lo que, para su desilusión le respondí que era completamente valido.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Finalizada la clase me quedé un poco retrasado debido a que uno de los balones se había extraviado y solo después de diez minutos logré encontrarlo detrás de unos arbustos. Ya con todo arreglado me dirigí a toda prisa al estacionamiento porque esa misma noche había quedado de salir con Paola, al cine.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras salía me encontré con Leticia que miraba molesta su celular. Ella me miró y enseguida se acercó a mí con un comportamiento ligeramente infantil, como queriendo causar ternura. Vestía aun su ropa deportiva, la misma con laque entrenaba: una falda blanca con un short de licra blanco debajo, arriba llevaba una blusa con un escote amplio que dejaba ver bien el tamaño de sus voluminosos senos, el cabello lo llevaba suelto, como siempre, a fin de ocultar un poco su no muy agraciada cara.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Oiga profesor, ¿de casualidad no me podría llevar a mi casa? &#8211; me preguntó.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Disculpa. &#8211; dije un poco ofuscado.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Si, es que mi papa no va a poder venir hoy y no me gusta irme en taxi.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ese día llevaba el auto, no muy elegante que digamos pero que era lo mejor que entre Ignacio y yo habíamos podido comprar. La situación era compleja, por un lado quería hacerle el favor a Leticia pero por el otro llevaba un poco de prisa por la cita con Paola. Sin embargo, apurándome quizás daba tiempo y decidí arriesgarme. Leticia me agradeció encantada y nos dirigimos a su casa.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/206/72230215/72230215_039_dad6.jpg" width="425" height="638" />Durante el viaje me contó otra versión sobre la rivalidad entre ella y Grecia y negaba que ella fuese la culpable.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Aquí la única problemática &#8211; dijo &#8211; es Grecia.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Seguimos platicando de otras cosas y ella me comentó algunas cosas sobre su rival. Según ella, Grecia era todo lo contrario de la niña bien que aparentaba.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Los hombres no persiguen a un chica que no les da sexo, entonces dígame profesor, ¿por qué a ella la siguen tanto?</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No lo sé &#8211; respondí un poco nervioso.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Pues porque es de lo más perra, Grecia es la mayor puta de la universidad. Y no es que yo sea perfecta &#8211; dijo en un tono diferente, como si se sintiera expuesta &#8211; pero ella lo hace con el fin de molestar a la gente. Es normal que la gente tenga sexo, ¿no cree profesor?</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Supongo que sí &#8211; respondí.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Así es &#8211; dijo &#8211; lo malo es cuando se tiene sexo para molestar a la gente, eso es lo que hace ella.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando finalmente llegamos, a la entrada de unas villas con unas casas blancas muy similares todas y bastante bonitas, le abrí la puerta y ella salió sonriente. Me despedí y le dije que se cuidara pero ella me detuvo.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿No quiere pasar profesor? &#8211; me dijo, sonriendo.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su ofrecimiento me puso un poco nervioso y traté de decirle que llevaba algo de prisa pero ella insistió en que pasara aunque fuera por un vaso de agua. A mí me parecía algo atrevido tomando en cuenta que ahí estuviese alguno de sus padres y yo tan solo soy su entrenador de volibol.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Volvió a subir al auto y me señalo que casa era, dejé el auto estacionado en su porche y noté que no había otro auto. Entramos a la casa y me dirigió a una sala. Me senté en el sofá y ella se dirigió a la cocina y su manera de caminar me hizo imposible no mirarla con todo el deseo del mundo.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Leticia tenía un cuerpo increíble, una piel morena y unos cabellos muy negros, muy largos y muy lisos; era algo alta, quizás de un metro setenta centímetros; su cuerpo esbelto y firme le daban un aire de atleta mientras que sus tetas y su culo, enormes y más que desarrollados, separados por una cintura escultural le daban un aspecto que la hacía parecer hecha para el sexo. Era increíble como un cuerpo tan perfecto podía tener una cara tan extraña pero también sonaba justo que fuese así porque de lo contrario hubiese sido poco natural tanta belleza.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su casa era, aunque grande, muy sencilla, en el aspecto de que carecía de alguna decoración complicada y más bien daba la impresión de tratarse de alguna muestra de blancos y negros, no obstante, aquella decoración tan simple era elegante a mi gusto y esto gracias en parte a la limpieza cuidadosa de la casa.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Leticia regresó con dos vasos de agua mientras curiosamente me comentaba a modo de disculpa lo poco que le gustaba la decoración. Le dije, entonces que a mí me parecía agradable. Ella, para ese momento tenía el cabello agarrado por un listón lo que dejó ver bien su rostro, después de todo no era fea sino más bien extraña, tenía la cara muy limpia de modo que sus únicos defectos parecían ser su nariz un tanto grande y unas cejas planas que le daban a su rostro bastante peculiaridad, fue entonces cuando por fin pude concluir que el rostro de Leticia tenía algo que ver con el de las mujeres árabes o hindúes que si bien no siempre irradiaban belleza si daban una sensación de misterio.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/206/72230215/72230215_048_9c0e.jpg" width="425" height="638" />Siguió hablándome sobre la decoración y me dijo que quizás yo tenía el mismo gusto que su padre que había realizado toda la decoración; de un tema a otro me comentó que su madre trabajaba en la capital del país donde tenía un prospero restaurante mientras que su padre también tenía un restaurante pero en esta ciudad.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Y otra vez &#8211; dijo Leticia &#8211; mi papa se dio el lujo de quedarse más días allá. Supongo que es lo bueno de ser tu propio jefe. Pero bueno, que mis padres no estén puede ser ventajoso, ¿no cree entrenador?</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni siquiera alcancé a responderle, en primer lugar porque no tenía idea de que responderle y en segunda porque ella desapareció hacia otro cuarto. Miré la hora en mi celular y solo hasta entonces me di cuenta de lo tarde que era ya. Me puse de pie para despedirme de Leticia en cuanto regresara y justo en ese momento entró de nuevo a la sala y se dirigió directamente a mí, estaba por decirle que me tenía que ir cuando de pronto me empujó hacia el sofá y se puso sobre mí piernas abiertas. Ni ella ni yo dijimos nada y ella entonces se acercó a mi boca y comenzó a besarme; solo hasta entonces comprendí todo y, sin más comencé a besarla también.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos besamos apasionadamente, de la forma en la que ella parecía estar acostumbrada y mis manos no tardaron en llegar a su cintura. Su cintura era perfecta y mis manos la recorrían con la seguridad de estar tocando el cuerpo de una diosa. Entonces Leticia se detuvo y sin mayor aviso se quitó rápidamente la blusa dejando ver un par de senos de lo más hermosos, grandes, redondos y bien formados, tanto así que ni siquiera había advertido antes el hecho de que se había quitado el sostén puesto que sus senos tenían tal firmeza que quizás no necesitaban sostén alguno.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quedando frente a mí sus enormes tetas no pude más que dirigir mi boca a uno de sus pezones rosados solo para encontrar en ellos una suavidad perturbadora combinada con el sabor de su sudor. Mis labios se perdieron en toda el área de sus pechos mientras mis manos se dirigían lentamente a las nalgas de Leticia. Entraron por debajo de su falda y fue hasta entonces que me percate que el shortcito de licra ya no estaba y el culo de Leticia estaba completamente expuesto.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Huy! &#8211; dijo con coquetería al sentir mis manos apretar sus glúteos – me descubriste.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Seguí chupando sus pezones mientras mis manos tocaban encantadas las suaves nalgas de Leticia, mi mano izquierda bajó a su vagina y comencé a sobarla con mis dedos y percibí que esta estaba totalmente húmeda. Cuando se percató que mi mano estaba debajo de su vagina comenzó a mover sus caderas con tal de restregar su vulva contra mis dedos.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Estas toda caliente, ¿verdad? – le pregunté.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Como no tienes idea, cógeme ya por favor &#8211; dijo casi con desesperación.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En ese momento la volteé y la senté sobre el respaldo del sofá y Leticia se recargó sobre la pared que estaba cercana. Acerque mi cara a su vagina pero esta estaba tan mojada que decidí mejor subir sus piernas a mis hombros para que sus líquidos se resbalasen entre sus nalgas como un lubricante natural que me serviría después dado que no iba a desaprovechar esta oportunidad.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bajé momentáneamente sus piernas y mientras yo me quitaba mi uniforme y calzoncillos Leticia me miraba con lujuria mientras se pellizcaba ambos pezones, una de sus manos soltó el listón de su cabello y estos cayeron suavemente hasta un poco arriba de su cadera.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi verga estaba totalmente erecta y Leticia pareció no poder evitar entusiasmarse con mi falo por que, apenas lo miró, acercó una de sus manos y apretó y masajeó ligeramente mi pene. Mientras ella hacia esto una de mis manos alzó una de sus piernas y en seguida se dirigió a sus nalgas y mi dedo índice buscó su ano. Comencé a untar sus fluidos alrededor de su culo pero una mano de ella la detuvo.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Por ahí no, &#8211; me dijo con una sonrisa nerviosa &#8211; pero por lo demás soy toda tuya &#8211; finalizó como queriéndome dar confianza.</span></div>
<div style="background-color: white;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo no le respondí nada, cosa que pareció no ser lo que esperaba y solo se quedó en silencio y mantuvo su mirada hacia mi pene, como apenada. Entonces, sin mayor aviso, tomé su otra pierna, la subí sobre mi hombro y casi en automático clavé mi pene en el coño de Leticia quien estaba tan mojada que no dio ningún trabajo penetrarla por completo y lanzó un grito. Comencé a cogérmela y ella, como recobrando los ánimos, comenzó a moverse también mientras reanudaba la tarea de apretarse sus rosados pezones. A los tres minutos solo me pedía más.</span></div>
<p><span style="background-color: white; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Duramos varios minutos y ella parecía muy satisfecha con los varios orgasmos que le había provocado, le pedí que cambiáramos de posición y la puse boca abajo en el apoyabrazos del sofá, con sus piernas colgando un poco la posición dejaba ver perfectamente su encantador trasero. Por primera vez pude mirarlo con detenimiento, su culo de piel suave eran tan voluminoso y redondo que incluso en aquella posición de ofrecimiento había que separar sus nalgas para poder ver su ano, este se encontraba mojado por los fluidos vaginales que se habían dirigido hacia ahí por el canal formado por la línea de su culo; el aro de su ano, un poco oscuro y evidentemente virgen, se transformo entonces en una especie de provocación poderosa para mí. Tomándola de las nalgas inserté mi falo de nuevo en su coño y volví a bombearla. Ella lanzaba en todo momento unos gemidos encantadoras que a veces venían acompañadas por frases en las que solo me pedía que no parara.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para contactar con el autor:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b style="color: #ad272b; font-family: Verdana; text-align: -webkit-center;"><br />
</b><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px; text-align: -webkit-center;"><a style="color: #1f1c1c;" href="mailto:buenbato@gmx.com">buenbato@gmx.com</a></b></span></p>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/206/72230215/72230215_152_e898.jpg" width="563" height="845" /></p>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Entrenador de putas&#8221; (POR BUENBATO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Feb 2023 16:26:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[BUENBATO]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace algunos años intenté entrar a la facultad de medicina, pensaba ser medico pero el examen de admisión resultó ser más difícil de lo que esperaba; defraudado por mi mismo intente estudiar otra cosa y que mejor, si de la salud humana se trata, que la educación física, sé que es una gran diferencia la ciencia médica con los deportes pero resultó mucho más sencillo ingresar a la facultad de educación física además que iba a poder trabajar mientras siguiera estudiando, como practicante. Realmente todo iba bien pero me esperaba otra desilusión, a la hora de repartir las prácticas quería, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hace algunos años intenté entrar a la facultad de medicina, pensaba ser medico pero el examen de admisión resultó ser más difícil de lo que esperaba; defraudado por mi mismo intente estudiar otra cosa y que mejor, si de la salud humana se trata, que la educación física, sé que es una gran diferencia la ciencia médica con los deportes pero resultó mucho más sencillo ingresar a la facultad de educación física además que iba a poder trabajar mientras siguiera estudiando, como practicante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Realmente todo iba bien pero me esperaba otra desilusión, a la hora de repartir las prácticas quería, al igual que la mayoría, ingresar como practicante de entrenador de futbol, cosa que por lo abarrotado que estaba no alcancé lugar. Finalmente no quedó otro espacio más que entrenador de volibol en una universidad privada de dudosa calidad pero muy conocida por ser accesible y ser una opción para los muchos que no lograban pasar los exámenes de admisión de las universidades públicas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El primer día de clases hubo muchos alumnos, treinta y uno, en su mayoría mujeres. A la siguiente clase las cosas cambiaron, veintiséis alumnos, y ya solo quedaban tres hombres. Comprendí entonces que el cliché sobre que el volibol era solo para mujeres estaba muy arraigado en la ideología de los jóvenes, y esto lo comprobé en la tercera clase cuando se formó lo que finalmente seria el grupo definitivo, veintiún alumnos, solo dos hombres.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A pesar de la poca afluencia de alumnos en mi clase, diferente a las de futbol con más de sesenta alumnos tan solo en la rama varonil o natación con casi cincuenta alumnos, comprendí que al menos venían bien intencionados y que, además, resultaban muy buenas para el volibol.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las clases, dado que la universidad no tenía canchas propias, se llevaban a cabo en una unidad deportiva pública, por las tardes después de las clases universitarias. De modo que después de la práctica los alumnos se iban en grupos a las plazas o parques cercanos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Conforme se deban las clases me iba dando cuenta de las verdaderas intenciones de los alumnos, todos eran buenos en volibol y mostraban interés pero, por ejemplo, ambos muchachos estaban ahí con la intención de conseguirse a alguna de las chicas y por otro lado había dos grupos de chicas claramente marcados y que al parecer rivalizaban, ellas eran todas de nuevo ingreso y estaban lideradas, prácticamente, por Grecia de un lado y por Leticia del otro; ambas eran muy buenas jugando volibol y siempre iban escoltadas por su grupo de amigas, ambas también eran muy bonitas, en especial Grecia aunque Leticia era por mucho más atlética y hábil en el deporte que su rival.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de la quinta clase me dirigía a mi departamento cuando la voz de una de las alumnas me detuvo. Se trataba de Paola, una de las alumnas de mayor edad, veintiuno como yo, y de las que iban a practicar sin mayor motivo que el gusto por el deporte. Había notado que Paola nunca llegaba ni se iba acompañada de modo que no me sorprendió que esa tarde me preguntara que pensaba hacer. Le respondí que no tenía nada que hacer y de una charla a otra terminamos tomando un café en una de las plazas cercanas. En ese momento no le tomé mucha importancia pero si noté que Paola estaba algo interesada en mi.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/95/42268623/42268623_007_b421.jpg" width="425" height="638"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras la salida me dirigí por fin a mi departamento. Al llegar me encontré con Linda e Ignacio. Ignacio era mi compañero de departamento, juntos nos ayudábamos en los gastos que de otro modo nos resultaría más difícil pagar. El también estudiaba educación física y Linda era una de sus alumnas de las clases de natación que el daba como parte de sus prácticas en otra universidad. En ese momento Ignacio estaba sentado en el sofá con Linda encima de él piernas abiertas y mostrándome su monumental culo, él hurgaba con su dedo índice el aro del ano debajo del blanco calzón de algodón de Linda que le da un toque de inocencia, mientras esta restregaba sus senos desnudos en la cara de él. A pesar de lo poco normal de aquella situación ninguno de los tres se inmutó puesto que escenas como esas eran bastante comunes entre los tres.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿No vas a unirte? &#8211; preguntó sonriente Ignacio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Si &#8211; le respondí &#8211; solo me daré un baño antes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque no tengo la menor idea de cuando hayan iniciado las cosas entre ellos dos lo cierto es que practicamos tríos desde hace un par de meses, este, si no mas recuerdo, debe ser la quinta vez. Ignacio comenzó sus prácticas algunos meses antes que yo y ese tiempo le bastó para conseguirse a Linda y a otras chicas más. Linda es una chica un poco extravagante y bastante abierta, por así decirlo; cuando no lo hace con él lo hace conmigo y otras veces, como les he contado ya, con ambos al mismo tiempo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ignacio y yo tenemos un físico muy similar dado la carrera que estudiamos, el es ligeramente más alto y delgado que yo pero en general nos vemos muy parecidos. Linda por su parte, y haciendo honor al nombre, es bastante linda; su cabello castaño oscuro, largo y rizado, le va muy bien a su piel de tono cobrizo, acentuado por los rayos solares durante las prácticas de nado. Sus ojos eran negros y su boca rosada parecía muy pequeña y junto con su nariz un poco puntiaguda formaban una cara delicada y poco común a mi punto de vista. A sus diecinueve años tiene unas tetas no muy grandes pero de una redondez casi perfecta, su culo, sin embargo, es una historia aparte, pequeño y redondo tiene una firmeza perfecta acompañada de una piel suave y lisa, quizás efecto de la natación y el agua clorada. Es delgada y algo alta de modo que parece una especie de Barbie y tiene una cintura tan esbelta que su pequeño culo y tetas se ven voluminosas en su cuerpo de adolescente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras salir del baño vi a Ignacio sentado en el mismo lugar, ya completamente desnudo, disfrutando el sexo oral que Linda le propinaba; ella, arrodillada, seguía vestida tan solo con aquella braguita tan tierna. Ver el hermoso cuerpo de la chica me inspiró rápidamente a una erección completa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con mi pene listo me acerqué a ella quien no perdía concentración en darle una buena mamada a mi amigo. Me puse detrás de ella y sin mayor aviso y dado su ligereza le levante tomándola de las caderas y acerque sus nalgas a mi pene, ella volteó rápidamente y me miró consternada pero Ignacio le regresó la cara y junto con dos palmaditas en las mejillas le ordenó que continuara; con mi pie acerqué un taburete y lo puse frente a mí para que ella acomodara sus rodillas ahí. Comencé a sobar sus nalgas y la suavidad de sus bragas de algodón parecían combinar muy bien con la de sus nalgas, metí mi mano y con mi dedo pulgar restregaba el anillo de su ano y mi otros dedos, por su lado, sobaban su vagina húmeda, poco a poco le bajé su calzoncito y en su momento lo saqué de su pierna derecha solamente, de forma que las bragas quedaron colgando de su pantorrilla izquierda. Ya en posición, apunté mi pene hacia su depilada vagina y de un solo golpe se la enterré. Era la primera vez que se me ocurría tal cosa en ella y la escuché soltar un gemido, ahogado por el pene de mi amigo en su boca. Comencé a bombear mientras ella parecía mamar la verga de Ignacio a mi ritmo.<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/95/42268623/42268623_022_25fa.jpg" width="423" height="635"></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Más rápido Pablo! &#8211; dijo Ignacio, bromeando por que también noto la sincronía entre el bombeo que le daba a Linda y la mamada que ella le propinaba a él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras un par de minutos en aquella posición el pene de Ignacio llegó a su punto de excitación y eyaculó sin más aviso en la boca de Linda, causándole una tosecita que la hizo parecer inexperta, tras aquel accidente se dispuso a limpiar con la lengua todo residuo de Ignacio mientras él se relajaba y yo seguía bombeando la vagina de Linda quien lanzaba a cada rato unos gemidos tiernos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Ya! &#8211; gritó Linda, lo que para todos había quedado claro desde hace tiempo que era el aviso de su orgasmo &#8211; ¡Para, para por favor!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Algo cierto era que mientras más pidiese Linda que paráramos era cuando menos nos deteníamos y llegaba a un punto tal de placer que su cuerpo se dejaba caer por completo, en este caso, por ejemplo, cayó sobre los genitales cansados de Ignacio y este solo se limitó a acariciarle el cabello. Yo seguía fallándola aun cuando sus piernas no paraban de temblar. Ya no gemía sino que sus fuerzas estaban más dedicadas a respirar. Finalmente, cuando comencé a percibir que mi eyaculación estaba cerca me detuve, saqué mi falo de su mojada vagina y tomándola de los cabellos le dirigí su boca a mi pene, aun cansada comenzó a mamar suavemente y con los ojos cerrados, creando en ella un aura de inmensa ternura.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras unos momentos mis fluidos invadieron su boca y, tras lamer unas cuantas veces mi pene, se dejo caer acostada sobre el sofá. Ignacio le acarició sus piernas y, finalmente, ella me sonrió complacida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Bueno &#8211; dijo &#8211; ahora si me tengo que ir.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Tan pronto? &#8211; le pregunté.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Te parece pronto? &#8211; respondió &#8211; llevo casi dos horas haciéndolo con Ignacio, esto te pasa por llegar tarde &#8211; me dijo con una sonrisa picara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me pidió que le pasara sus bragas y aun acostada se las puso. Se levantó y conforme recogía sus prendas del piso se iba vistiendo. Se veía hermosa y solo hasta cuando se terminó de vestir fue que se me ocurrió preguntarle.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Y no te vas a bañar?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella no me respondió, tomó su mochila y se acercó a la puerta, la abrió, volteó hacia mí y dijo sonriendo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No, me gusta oler a puta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Salió, cerró la puerta y solo se escucharon sus pasos por las escaleras. Volteé a mirar a Ignacio y este solo me sonrió. Me enjuagué y después Ignacio tomó una ducha. Pedimos una pizza a falta de comida en la alacena y mientras cenábamos charlamos. Platicamos varias cosas pero entre eso Ignacio lanzó una pregunta que ni yo mismo me había hecho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Y, en tu clase, ¿no conoces a alguna Linda?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿A qué te refieres? &#8211; le pregunté consternado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sabes a que me refiero, a alguna de tus alumnas a quien podamos poner cachonda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Estas loco, son mis alumnas no mis putas; Linda es un caso aparte.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No te creas. &#8211; me dijo Ignacio &#8211; Linda era prácticamente una monja antes de que la convirtiéramos en lo zorra que es. ¿O acaso crees que las mujeres no tienen sus sueños eróticos?, ¿qué crees que sienta ella al tener un par de hombres a sus pies?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Estas verdaderamente loco &#8211; le dije.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Piensa lo que quieras Pablo, pero Linda no viene aquí solo porque si, viene porque le gusta y cualquier chica haría eso también, la diferencia es que jamás lo han hecho, necesitan experimentar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquella noche me quedé pensando en lo que Ignacio me había dicho pero de verdad no encontraba en mi memoria algún indicio de que alguna de mis alumnas pudiese ser igual que Linda por lo que mejor concluí que las cosas que decía Ignacio no eran más que tonterías.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por otro lado, sin embargo, debía admitir que algunas de mis alumnas me atraían bastante; Grecia que parecía una verdadera princesa, o sus amigas gemelas, Dulce y Karla, dos negras con unos culos hermosos y grandes que me daba el placer de mirarlos saltar durante los entrenamientos; Leticia, por su parte, era un caso extraño, tenía un cuerpo espectacular, el mejor de todos pero su cara era básicamente de fea pero que poco importaba con el cuerpo que tenia y que incluso la volvía algo interesante. Incluso Paola, que con su baja estatura y no muy delgado cuerpo tenía la interesante ventaja de tener unos senos enormes y una cara simpática. Sin embargo no podía imaginarme que alguna de ellas actuara algún día del modo que Linda lo hacía.</span></p>
</div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para contactar con el autor:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b style="color: #ad272b; font-family: Verdana; text-align: -webkit-center;"><br />
</b><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px; text-align: -webkit-center;"><a style="color: #1f1c1c;" href="mailto:buenbato@gmx.com">buenbato@gmx.com</a></b></span></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="font-family: Verdana, Tahoma, Arial; text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/95/42268623/42268623_050_c7a3.jpg" width="563" height="845"></div>
</div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;EL LEGADO (13): Ama Katrina.&#8221; (POR JANIS)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Feb 2023 16:42:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes series]]></category>
		<category><![CDATA[JANIS]]></category>
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					<description><![CDATA[  Ama Katrina.   Noto como algunos tíos se interesan por mí, en el gimnasio. Puede que atraiga a alguno, pero no todos van a ser gays, ¿no? Así que algo no va bien. Todos están muy cachas y un par de ellos, muy bien definidos, como para competir. Al final descubro el por qué de tantas miraditas. Me he pasado de kilos en las pesas. Estoy levantando sesenta kilos con demasiada alegría. Debo cuidar los detalles, pero me he despistado, pensando en mis cosillas. Tengo mucho en el tarro. Dejo el banco de pesas y empiezo a tirar de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Ama Katrina.</strong></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"> </div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Noto como algunos tíos se interesan por mí, en el gimnasio. Puede que atraiga a alguno, pero no todos van a ser gays, ¿no? Así que algo no va bien. Todos están muy cachas y un par de ellos, muy bien definidos, como para competir. Al final descubro el por qué de tantas miraditas. Me he pasado de kilos en las pesas. Estoy levantando sesenta kilos con demasiada alegría. Debo cuidar los detalles, pero me he despistado, pensando en mis cosillas. Tengo mucho en el tarro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejo el banco de pesas y empiezo a tirar de hombros y omoplatos en otra máquina. Poco a poco, se olvidan de mí, pero el entrenador me tiene fichado. He cometido demasiados fallos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por otra parte, mi cuerpo se va endureciendo perfectamente, sin demasiada rapidez, casi de forma normal. Lo único es que no tengo que tirar de dietas especiales, ni esteroides, ni cosas de esas. Mis músculos se alimentan de los depósitos de grasa, incrementando el volumen y desterrando la manteca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/113/76483994/76483994_012_ac3b.jpg" width="423" height="635" />Estoy rebajando centímetros en mi cintura y mis pectorales comienzan a marcarse. Ya no son tetas sebosas, sino finos músculos que se están combando por el ejercicio, aunque aún tengo cúmulos de grasa en los pezones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ha pasado semana y media desde que Pamela y Elke regresaron. Mi hermana no ha vuelto a follar con nosotros y Maby está de un humor de perros por ello. He intentado manipular a Elke, pero no encuentro un momento adecuado para ello. Cada vez que viene al piso, lo hace con prisa. No puedo entrar a saco con esa chica, ya está predispuesta y advertida. Debo de ser muy sutil y paciente, pero Maby me contagia de su nerviosismo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El trabajo va bien. Me integro fácilmente. Las camareras ya bromean conmigo y me tienen confianza. Me conozco el setenta por ciento de los nombres de todas las chicas y Pavel no deja de pellizcarme las nalgas, el muy mamón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como Víctor esperaba, Konor no me hace el menor caso, delegando en mí, y en Pavel, casi todas las responsabilidades. Es como un pequeño dictador bien cebado. Solo quiere dormir y follar. La verdad es que me lo paso bien en el Años 20 y aún no he tenido mi primer problema.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A cada día que pasa, Dena insiste más en ser maltratada. Algunas veces, desobedece, a caso hecho, para que la castigue. Busco ser ingenioso y recurrir a métodos nuevos, pero debo tener cuidado. Hay una parte de mí que sugiere castigos excesivos, tentándome con experiencias enloquecedoras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero debo reconocer que jamás he visto una mujer que se corra tan explosivamente con un poco de dolor y humillación. Sus orgasmos van en aumento, tanto en intensidad, como en duración. En más de una ocasión, se ha quedado boqueando, sin aire a causa del enorme placer que siente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mantiene su culazo todo el día preparado para mi visita. Siempre está esperando, abierto por una buena sesión matinal de vibrador, y limpio como una patena, gracias al enema diario que Dena se coloca. Puedo entrar en él, casi sin dilatarlo. Es una gozada y Dena se entrega como una perra, casi implorándome.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin embargo, Patricia me sigue preocupando. ¿Qué me pasa con esa chiquilla? La deseo y ella a mí, pero ninguno de los dos nos atrevemos a dar el paso final. ¿Es por su edad? ¿Por su madre? No lo sé, pero hay algo en mí que está tirando con fuerza de esos hilos, pero no distingo la dirección. No sé si es para frenarme, o bien para liberarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No entiendo el cambio de Patricia. Puede que haya aceptado lo que su madre siente por mí, o bien, tenga que ver con su nueva amiga. Puede que disponer de alguien muy parecida a ella, la haya calmado, de alguna manera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero, ayer mismo, surgió otra imagen más, otra posibilidad sobre la que nunca he pensado. Es retorcida, de una claridad meridiana que jamás he experimentado, y tan perversa que me excita tremendamente. Es como si las tuviera delante. Patricia estaba sentada, como siempre me ha confesado, en el anexo del gimnasio, sobre las apiladas colchonetas. Vestía su conocido uniforme de colegiala católica, con rebequita azul y faldita plisada. Se comía el sándwich. A su lado, otra chiquilla como ella, a la que no podía verle los rasgos. Pero esta no comía, no, que va. Escuchaba lo que Patricia le contaba, sobre mí, sobre su madre, sobre los pecados que cometíamos en casa. Su amiga, con la faldita alzada, metía su manita entre las bragas, jadeando de excitación. Sus dedos se atareaban febrilmente sobre su hinchado clítoris, mirando como la boca de su amiga mordisqueaba el pan blanco, deseando que la mordisqueara a ella…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Es eso lo que está pasando con Patricia? ¿Le cuenta a Irene las disolutas entregas de su madre? Tengo que echarle un vistazo a su móvil y a su ordenador, sin falta. Cuanto más lo pienso, más lógico se vuelve. Una chiquilla de su edad buscaría un confesor para compartir esas vivencias, lo que sucede en casa. Pero Patricia no tiene amigos, al menos hasta que aparece Irene. ¿Quién mejor?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Es ese el motivo por el cual no quiere traer a Irene a casa?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No hay nada seguro, pero cada vez es más sugerente averiguarlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis primeros quince días de vida independiente. No es que haya cambiado gran cosa, salvo mi estado de ánimo. Para peor y no sé muy bien a qué es debido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi cuerpo sigue moldeándose a mi gusto. Mi rostro ha perdido aquellos mofletes de niño grande, aquel rubor permanente que se debía a la rotura de los vasos sanguíneos por la presión, la doble papada, y los pliegues de la nuca. Sonrío al espejo y a mí mismo. La verdad es que no soy feo, me tengo que decir. Quizás mi nariz es un poco afilada para estos rasgos más definidos, pero ¿qué más da? He bajado a noventa y cinco kilos y estoy muy satisfecho. Pienso mantenerme en ese peso. Ahora, hay que esculpirlos y endurecerlos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maby me atosiga con sus quejas. Pamela nos mira con ojos tristes, cada vez que nos sentamos a comer o a ver la tele, por eso creo que no pasa apenas tiempo en el piso. No deja de salir con Elke con cualquier excusa. Tampoco la noruega aparece demasiado por casa. ¿Por qué no puedo encontrar el momento oportuno para hablar con ellas? ¿Demasiadas obligaciones? ¿Miedo? Puede, pero ¿miedo a qué? En casa ya no follamos de noche. Ni Maby, ni yo queremos hacerlos, pues Pam está al lado, y sería muy desconsiderado. Así que todos estamos nerviosos. Tampoco quiero plantear separar las camas. Sería como echar a mi hermana del piso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que Dena se lleva el pato al agua, todos los días. Me desahogo con ella y la tengo contentísima.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mañana se cumple un mes de trabajo. Tengo que hacer mi primer informe, y pienso cambiar las cosas. Definitivamente. Es una promesa que hago brindando con vodka ante uno de los espejos del mostrador del Años 20. Suzana, una hermosa rubia de Cracovia, casi licenciada en Arte e Historia, me mira con una pregunta bailando en sus ojos, mientras coloca botellas nuevas en los estantes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Está todo bien, Sergei? – las chicas suelen llamarme a la manera eslava.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si, dulzura. Es solo un recordatorio. Ya sabes, como eso que os decís las chicas tras echar un mal polvo – le digo, con una sonrisa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿No olvidar poner el consolador en el bolso?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Jajajjaaa! – Suzana es muy graciosa, en verdad. – No, guapa, eso de “nunca más”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Aaah… también, también…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Mañana tengo que redactar el informe mensual. ¿Las camareras tenéis alguna queja o sugerencia?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Hay que cambiar las bandejas. Son pequeñas y la base no resbala. Derramamos muchas copas por eso mismo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Lo anotaré. Iré a hablar con Pavel, a ver si tiene algo que decir – me despido. Suzana me tira un beso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pavel está donde siempre, sentado ante la ventana de su despacho, que mira a las escaleras y al pasillo del tercer piso. Así puede hacer de conserje de las chicas y controlar los clientes que suben. Como la mayoría de homosexuales con mucha pluma, es muy vanidoso y no ha querido decirme su edad, pero yo diría que ronda los sesenta y cinco años. Lleva los ojos delineados con lápiz negro y algo de carmín en los labios. Siempre viste con traje de tres piezas y corbata de fantasía. Es un eterno galán de pelo cano y cuidado, muy en la línea de Sean Connery.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/113/76483994/76483994_015_1762.jpg" width="424" height="636" /></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se levanta al verme subir y me hace pasar a su despacho. Habla muy bien el castellano, con un deje sibilante muy particular. Le comento lo del informe y si quiere añadir algo. Es solo una cortesía, ya que Pavel presenta él mismo otro informe bimensual. Agita la mano hasta acabar colocándola en mi pecho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Todas sanas y perfectas. Pronto recibiremos la nueva remesa y enviaremos parte de nuestras chicas a Alemania – me cuenta mientras me palpa. Lo hace con todos los tíos y ya me advirtieron que es inútil intentar quitarle esa costumbre. &#8212; ¿Sabes que tienes una admiradora más entre las chicas?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Si?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Erzabeth.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿La rumanita?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           La misma – se ríe.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿No crees que es muy pequeña? Podría hacerle daño…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No es que sea una niña, es que solo mide un metro y cuarenta y ocho centímetros. Sin embargo, no tiene ninguna atrofia, ni rasgos de enanismo, solo es muy bajita. Tiene veintitrés años y su esbeltez y sus rasgos finos y hermosos, así como su estatura, le permiten interpretar roles muy jugosos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Eso es lo que crees tú – me dice, pellizcando uno de mis pezones. – Este fin de semana, sube cuando quieras…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Estás dándome paso franco, Pavel? – le pregunto, con cara de fingido asombro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Para ti, siempre, ladrón… pero, ya sabes, fuera de horas de trabajo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Por supuesto. Soy un chico responsable.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otra fase de integración conseguida. Tengo acceso a los dormitorios de las chicas. No es que sea algo realmente importante, pero así dispongo de intimidad cuando la necesite.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esa noche, para atemperar mi ansiedad, aprovecho que Pam sale, para follarme largamente a Maby, hasta hacerla llorar e implorar que la deje descansar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una deliciosa rubita, vestida de criadita, me conduce hasta la biblioteca de Víctor. Me dice que su señor aún tardará unos momentos, que si puede traerme alguna cosa. Son las doce de la mañana, así que solo le pido agua. Víctor Vantia estará ocupado con otro asunto, pero, que conste que fue él quien me ha citado a esa hora. Pero, ya se sabe, donde manda patrón, no manda marinero…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me entretengo repasando los títulos de los volúmenes expuestos. Me suenan a chino. La mayoría parecen antiguos, al menos un par de siglos. Hay tratados sobrela Revoluciónfrancesa, sobre el franquismo, sobre expediciones a África y a Asia. Encuentro una sección de libros heráldicos. Sin duda, compró todo esto junto con el palacete. Puede que haya verdaderas joyas literarias y ni siquiera es consciente de ello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Resuenan pasos. Me giro cuando se abre la gran puerta. No es Víctor. No, por Dios, ni se le parece.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedo bloqueado, como si me hubieran atrapado in fraganti. Me siento enrojecer. No puedo apartar mis ojos de ella. De verdad que lo intento, en serio, pero no puedo. Creo que hasta esa parte de Rasputín que tengo en mi interior, queda impresionado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Es un ángel en plena gloria, un ángel rubio que acaba de entrar en la biblioteca. Es la rubia perfecta, aquella con la que todos soñamos,la Rubiapor excelencia. La acompañan dos chicas, una vestida de criada, con el mismo modelito que la que me ha traído hasta aquí, y la otra viste como una colegiala putona, con coletas incluidas. Las dos se mantienen a dos pasos por detrás, sus miradas en los pies de la perfección rubia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me digo que debe de ser Katrina. No, no es cierto. Sé que es Katrina. El destino es así de cabrón. Si ve que estás inmerso en problemas, te aplicala Leyde Murphy, para que te vayas enterando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me basta estar jodido con el asunto de Pam, o la sospechosa conducta de Patricia… No, ahora me quedo hechizado con la aparición de esa ninfa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La hija única de Víctor, la niña de sus ojos, debe estar entre los dieciocho y veinte años. Su cabello aparece recogido en una cola de caballo, que descansa graciosamente sobre uno de sus hombros. Un gran lazo azul adorna el punto por donde el cabello se anuda, casi a juego con el color de sus grandes ojos. Viste informalmente, con unos pantalones estrechos, de pana negra, remetidos en unos botines de piel, de cómodo tacón. Un pull Lacoste, rosa, y una rebeca corta de lana rojiza complementa su indumentaria, poniendo de manifiesto sus femeninas formas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La miro andar hacia mí y tengo que reconocer que sabe moverse. Es como una gran gata satisfecha, que pretende jugar conmigo, antes de devorarme. La comisura de sus perfectos labios se yergue apenas unos milímetros, componiendo una pequeña mueca despectiva y burlona, que eriza mi piel. Sus ojos me examinan de arriba abajo, como si fuera un mueble mal colocado y que hubiera que mover. Su cola de caballo apenas alcanza la altura de mi mentón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Смятате ли, че това е място, където да се скрие и останалите? (¿Piensas que este es un lugar para esconderte y descansar?) – espeta con una voz muy musical, como si estuviera educada para ser una oradora. No me extrañaría, la verdad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero lo que si me extraña es que entiendo el sentido de lo que me dice. No todas las palabras, pero si su contexto general. Debe de ser búlgaro, supongo. ¿Es que Rasputín entiende todas las lenguas eslavas? Porque yo seguro que no.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           No – solo atino a responder.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Махай се, куче, и не казват нищо за баща ми! (¡Largo de aquí, perro, y no le diré nada a mi padre!) – me grita, esta vez, chasqueando sus dedos fuertemente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Estoy citado aquí con tu padre, Katrina – ni me acuerdo de parpadear, pero, al menos, mi voz es firme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Ah, no eres un perro guardián. Eres un españolito… &#8212; cambia de idioma como si se cambiara de zapatos, con facilidad. Apenas tiene acento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Españolito”. Me estremezco al detectar el desprecio que late en esa palabra, como si le hubiéramos hecho algo malo, en vez de acogerla en nuestro suelo, en una bella mansión. Anenka tiene razón. Es una víbora con cuerpo de ángel.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Y cómo conoces mi nombre? – se planta ante mí, una mano en la cadera, la otra acariciando sus labios. Hasta el momento, sus ojos no se han cruzado con los míos, como si no le gustara mirar de frente, como si yo no fuera lo suficientemente importante como para recibir la atención de su mirada. Pero, parece que ahora si he llamado su atención.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           El señor y la señora Vantia me hablaron de ti…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me cruza la cara con una fuerte bofetada. Ya la esperaba, la verdad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Por qué me tuteas, perro? ¿Qué clase de confianza te da trabajar para mi padre?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No respondo. Me quedo quieto, sin alterar mi pose. Trata de hacerme bajar la mirada, acostumbrada a que la gente se humille ante ella, pero mantengo los ojos fijos en la pared de enfrente. Se acerca mucho más a mí, y alza su rostro. Su frente queda a la altura de mis labios. Noto su aliento en mi cuello, cálido y fiero.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿No respondes, perro?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No lo hago, porque, en verdad, no sé qué responder o hacer. No es cuestión de devolverle la ostia. Se le podría escapar esa rubia cabecita… pero, ¿debo quedarme así, parado como un idiota? Noto como se enfurece, esperando una contestación. Uno de sus botines repiquetea en el suelo, con impaciencia. Su pecho sube y baja, alterado. Detrás de ella, las dos chicas que la acompañan intentan pasar desapercibidas, dando un paso más atrás. El ángel víbora debe de tener un terrible genio, bien conocido por ellas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Me desafías? ¿Te atreves a desafiarme en mi propia casa? ¡Deberás disculparte de rodillas, gorila! ¡Al suelo! – señala con su dedo índice, con autoridad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La miro un solo momento, antes de clavar mis ojos de nuevo en la pared. Ni caso. Su rostro enrojece por la furia. Por un momento, creo que va a arañarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Maldito saco de…!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Katrina!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El áspero tono de su padre la hace girarse. Víctor Vantia ha llegado, al fin. Rebajando el tono, se dirige a su padre y le comenta algo en voz más baja, que no capto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Limítate a los juguetes de tus dependencias! ¡Deja a mis hombrres en paz! – replica su padre, en voz alta, para que yo también lo escuche.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/113/76483994/76483994_031_76eb.jpg" width="425" height="638" /></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El bufido de Katrina es antológico, de escuela de arte. Con la barbilla en alto, se gira y se marcha, arrastrando tras de si a las dos pobres y asustadas chicas que, posiblemente, intuyen que les tocará a ellas aguantar su ira.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Has batido el record, Sergio. Has conseguido que mi hija te odie en tan solo minutos – se ríe.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Todo un carácter – suspiro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Como su puñetera madrre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Tengo entendido que tuvo que ejecutarla – no tengo ni idea de por qué le suelto eso, pero ya no hay remedio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me mira, a medio camino de servirse una copa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Entiendes ahora por qué le pegué un tiro?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez, nos reímos juntos. Se lo ha tomado bien.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Le garantizo, señor Vantia, que no he hecho nada para darle motivos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Lo sé, lo sé… lleva todo el día cabrreada. Me ha pedido volver a París y me he negado. Solo estaba buscando brronca… &#8212; Remueve el líquido de su vaso, antes de apurarlo. Tiene la mirada un poco perdida. – Katrina es la prrimera y única persona a la que he amado. No he sabido educarla, y se ha convertido, a sus dieciocho años, en una mujer mimada hasta el infinito. Un ser caprrichoso, engrreído, egoísta y vanidoso. Puede llegar a ser incrreíblemente cruel y dañina si no consigue lo que desea.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Procuraré recordarlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Bien. Ahora, los negocios – me indica uno de los sillones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           La organización del club marcha muy bien – expongo tras sentarme. – El Chef desearía un horno de inducción un poco mayor, para la repostería, y las camareras solicitan cambiar las bandejas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Eso son solo detalles sin importancia. Encárgate de dar las órdenes. ¿Qué hay de Konor?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Se lleva las cajas de Moet <em>Caverné</em> a pares. Directamente del almacén al maletero de su coche. Le he visto sisando más mercancías y hay un pago extraño de siete mil euros a un comercial de sanitarios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Bien, bien – me extraña que se sonría de esa manera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Qué debo hacer?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Sigue así. Son prruebas, pero apenas menudencias. Necesito que le pilles en algo más gordo, indiscutible, ¿me entiendes?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Algo que no pueda refutar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Exacto. Gordo como para condenarle y ejecutarle. Todo a la vez.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Entiendo, señor Vantia. Estaré atento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Dime, Sergio, ¿qué te parecen las chicas del Años 20?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Simplemente maravillosas. Auténticas bellezas de los Urales – alabo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Así es, joven. Las mujeres más bellas del planeta – declara, agitando su mano como si abarcara el globo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Yo creía que ese mérito se lo llevaban Colombia y Venezuela. Creo que esos dos países han ganado más bandas de Miss Mundo que ningún otro – disiento solo por el placer de hacerlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           No diré que no, pero sus mujeres son latinas… mestizas, y no puras sangres como nuestras eslavas, descendientes de largas dinastías – proclama con orgullo y amor patrio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Allá cada uno con sus preferencias. Para mí, una mujer es una mujer, independientemente de si tiene uno u otro color, una u otra casta. Lo que cuenta es su deseo de agradar, su sometimiento, su dol… ¿Qué coño estoy diciendo? ¿He pensado en eso, concientemente, o el viejo sigue pinchando ahí dentro?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Víctor se despide de mí, diciéndome que debe atender otros visitantes, y abandona la biblioteca, dejándome aún pensativo sobre lo que acabo de experimentar. No puedo dejar que se me vaya la cabeza de esa manera. No soy tan hijo de puta… pero cada vez me cuesta más apartar esos pensamientos retorcidos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otra de las criaditas de Víctor entra en la biblioteca. Me pide que la siga al primer piso. Levanto una ceja, preguntándole para qué, pero, con una sonrisa, me indica que siga sus ondulantes caderas. La faldita no tendrá ni tres dedos por debajo de la nalga y hay que decir que es todo un espectáculo ver aquella nena menear su culito al andar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Pasa, pasa, querido Sergio – me llama Anenka, una vez que la criada me hace pasar por una gran puerta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por el tamaño de la habitación, pienso que debe de tratarse del dormitorio del matrimonio. Es algo más allá de enorme. La cama podría servir perfectamente para rodar “todos los amantes de Mesalina reunidos” y aún cabrían las cámaras sobre el colchón. Cuatro columnas de madera torneada y tallada, sin duda a mano, sostienen firmemente un recargado dosel, del que caen sutiles y casi transparentes visillos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Anenka, sentada a una gran cómoda, se está peinando ante un enorme espejo, sujeto por querubines de ébano. Pasa y repasa el cepillo por sus encantadores rizos, sin conseguir jamás alisarlos. Me mira a través del espejo y sonríe sensualmente. Se levanta y avanza a mi encuentro, con la misma seguridad que un buen vendedor de coches, sin importarle mostrarme que solo lleva una combinación de satén blanco, que no desciende más abajo de las caderas. Finas medias oscuras, de las de costura y al elástico al muslo, recubren sus largas piernas. Sus sandalias de vertiginoso tacón repiquetean hasta que llega hasta mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me coge del brazo y me conduce amablemente hasta sentarme en la cama. Entonces, ella vuelve a sentarse frente al espejo, y sigue peinándose. Me fijo en que hay más puertas, quizás demasiadas, en el dormitorio. ¿Cuarto de baños? ¿Vestidores? ¿Comunica con el boudoir? Seguramente, todo ello. Una gran chimenea está encendida, frente a la enorme cama. Delante de las llamas, tiradas en el suelo, varias pieles de animales, exquisitamente tratadas, aguardan recibir algún pie descalzo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Me han contado que ya has conocido a Katrina – me dice, algo irónica.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Pues si, señora.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Tsss tssss – chasquea la lengua. – Nada de títulos en la intimidad, por favor. Yo seré Anenka y tu Sergio, ¿o prefieres Sergei?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Como desees, Anenka.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Así está mejor. Me gusta escuchar mi nombre en boca de alguien tan… alto – se ríe alegremente. Uuuuy, ¡qué zorra! ¡Qué peligro tieneeeee! – ¿Qué te ha parecido mi hijastra?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Con franqueza?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Por supuesto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Tiene alma de Ama – le digo, mirándole los pechos que ella pone de manifiesto manteniendo sus manos detrás de la cabeza, haciendo lo que sea que esté haciendo con el cepillo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si, creo que tienes razón. Es una egocéntrica de postín. Le hubiera venido bien un par de azotes cuando pequeña.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Cualquiera se los da ahora – musito y Anenka se ríe.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Nunca es tarde si la dicha es buena.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Hablas muy bien el castellano, hasta con refranero incluido – le digo, buscando sus ojos con los míos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella no los retira, coqueta. Eso es perfecto. A ver si es receptiva…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Ya tenía grandes conocimientos de este idioma antes de venir a Madrid. Estudié varios idiomas en Moscú. Con un poco de práctica, he acabado dominando el castellano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Háblame de ti, Anenka. Me intrigas. Pareces muy joven, pero noto la experiencia en tu interior – la halago.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Podría decir lo mismo de ti, Sergei. Según Maby, ni siquiera eres mayor de edad, pero nadie piensa en eso al estar a tu lado. No solo es tu estatura, sino…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Mis ojos? – la ayudo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si, exacto. No me dejas mirar más allá de esos ojos. No veo tu juventud, ni siquiera tus rasgos. Solo importan tus ojos y tu voz…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ha dejado de peinarse y me observa, más o menos embelesada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Cuéntame de dónde vienes, Anenka…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Mi padre pertenecía al Pólit Bureau, un político del Viejo Kremlin; mi madre una secretaria de alta acreditación. Aunque no estuvieron unidos legalmente, mi madre pasó varios años como su amante, por lo que no nos faltó de nada. Demostré mis aptitudes muy pronto, y me enviaron a una escuela especial, en Kiev, que resultó ser una pequeña fábrica de espías adolescentes. Todo coordinado por el KGB.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Interesante. ¿Cuántos años tenías?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Doce – responde ella, sonriendo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Doce? – me asombro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Aprendí varios idiomas occidentales, sobre sus culturas y tradiciones, a moverme como una chica más de Liverpool o Roma. Me educaron para espiar, robar, asesinar, y huir – su desinhibición es total. Las palabras surgen con facilidad de su boca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Fascinante. Así que no has tenido adolescencia…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           No. Me desfloró un camarada agente, al inspeccionar mi dormitorio por sorpresa. Dijo que fue una “parada técnica”. Muy gracioso él… &#8212; se ríe, sin alegría.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Que triste.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Pero nunca llegaron a darme un destino, así que, cuando tuve la edad pertinente, me ingresaron en la universidad, para licenciarme en Ciencias Políticas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Eres Doctora?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si. Acabé el doctorado hace cinco años, y, para entonces, Putin ya no sabía lo que iba a hacer con todos nosotros. Así que me puse a trabajar por mi cuenta. Tuve suerte y me convertí en la consultora de un nuevo rico, por medio del cual conocí a Víctor. Nos casamos, hace casi dos años, y vinimos aquí. ¡Ya está!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Aún no has cumplido los treinta años?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Tengo veintiocho… ¿Aparento más? – pregunta, insinuante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           No, por Dios. Es increíble todo lo que has hecho en tan poco tiempo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Sergei… ¿Follamos? – me pregunta, de sopetón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Estás segura de que es lo que quieres? Tu marido está en la mansión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Mi marido tiene otras ocupaciones. Te lo he preguntado por respeto a Maby…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Muy considerada – digo con una sonrisa.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/113/76483994/76483994_033_565a.jpg" width="423" height="635" /></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi mano palmea el colchón, justo a mi lado. Ella se levanta y se acerca. Solo le falta ronronear. Tiene una cara de viciosa que casi me asusta. En ese momento, soy conciente que no he tenido nunca contacto con una hembra así, una devoradora. Se sienta en mi regazo, sin despegar sus ojos de los míos. Le aferro las prietas nalgas, que parecen de piedra.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           No me había sentido nunca tan excitada – susurra con voz ronca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Eres preciosa, Anenka – le respondo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella lame mis labios, saboreándome. La punta de su lengua asciende hasta la punta de mi nariz, para, seguidamente, lamerme toda una mejilla, obscenamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Voy a desgastar esa pollita española que guardas en tus pantalones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Casi me hace reír. Veremos si puede soportar la “pollita”. Se frota contra mi regazo, con ansias, mientras desabotona mi camisa. Trata de parecer sensual y picarona, pero sus manos tiemblan y jadea levemente. Creo que está demasiado afectada desde que clavé mi mirada sobre ella. Lo hice con tanta intensidad que aún tengo un tic nervioso en mi párpado izquierdo. Anenka acaba arrancándome los botones y quitándome la camisa, casi con furia. Si, debe de estar tocada y nerviosa. Por lo que puedo reconocer, es una hembra dominante, controladora, educada para llevar las riendas. Debe ser cerebral y lógica, en todo momento. Mantener bajo control los impulsos primarios es básico, pero, ahora no puede hacerlo y no comprende por qué.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus caderas se mueven de forma histérica, buscando el punto de conexión entre nuestros pubis. Con un gemido, se abraza a mi cuello y devora mi boca, con real urgencia. Su lengua se introduce hábilmente, buscando recovecos y profundidades inusuales. Succiono con mucho placer esa lengua ágil y movediza. Aplico la suficiente presión como para aspirarla con fuerza, haciéndola gemir. Deslizo mis dedos por su entrepierna, comprobando que está muy húmeda, tanto que las finas braguitas ya no pueden retener más líquido. Las aparto y, con el mismo movimiento, rozo su clítoris. Gruñe en mi boca y, al mismo tiempo, me devuelve el truco de la lengua, chupando la mía, exprimiéndola. Sacó mi blando apéndice todo lo que puedo y ella la persigue, hasta morderla suavemente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pellizco dos o tres veces el clítoris, hasta sacarlo de su capucha de piel.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Ooooh… Sergei… que dedos… &#8212; suspira, apoyando sus rodillas en el colchón y alzándose más sobre ella, dejando espacio a mi mano, entre sus piernas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me dejo caer sobre la cama, dejándola a ella cabalgando mi vientre. Rompo sus braguitas con toda facilidad. Ella se ríe. Mis manos la empujan por las nalgas, obligándola a arrodillarse sobre mi cara. Se estremece cuando comprende lo que quiero hacer. Mi gruesa lengua se apodera de sus labios mayores, recogiendo la humedad que perla su piel y su escaso vello púbico. Al mismo tiempo, Anenka se saca su blanca y sensual combinación por la cabeza, quedando totalmente desnuda, salvo por las medias.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi lengua no tiene prisa. Repasa primero los labios externos y luego los menores, siguiendo el rastro de la humedad, al interior de su pequeña gruta rusa. Anenka intenta mirar lo que hago, y, para eso, debe inclinarse hacia delante, colocando una mano en el colchón. Su cabellera cae en cascada, ante su rostro. Con la otra mano, me acaricia el pelo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Introduzco mi lengua todo lo que puedo, lamiendo las paredes interiores del coño. La hago gemir. Sus caderas responden alegremente. Se nota que es una mujer feliz en ese preciso momento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Jodeeeer!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le meto un largo dedo en el culo, sin miramientos, mientras que me aplico directamente sobre su clítoris, con largas y lentas pasadas de lengua.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Sergeeeeii… cabrón!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La penetro lentamente con el dedo gordo de la otra mano y añado un dedo más a su ano. La siento botar sobre mi cara. Al levantar la mirada, veo como se agitan sus rizos. Tiene los ojos entornados y su nariz palpita. Se mordisquea el labio sin parar. Bellísima.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Sigue… sigue! Me voy… correr…aaaah… como nunca… Sergiooo… ¡No paressss!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus dedos se agarrotan sobre mi pelo, tirando fuertemente, en el momento en que sus caderas se ven aquejadas de varios espasmos. Un quejido intenso brota de ella, poniéndome aún más cachondo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Lo siento… lo siento… lo siento… &#8212; murmura bajito y no sé a qué se refiere, pero pronto lo averiguo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sobre mi boca y parte de mi cara, cae con fuerza un chorro de lefa femenina, de líquido orgásmico, que me sorprende. No es que me importe, pero me toma por sorpresa. No sabía que una mujer pudiera soltar algo así en un primer orgasmo. A no ser que…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Has estado ocupada antes? – le pregunto, con una risita.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Un poco. Mis criadas son tan serviciales… Tenía que hacer hora hasta que estuvieras libre – bromea ella, limpiándome la cara con la sábana. Después, me da dos besitos. – Una increíble lamida, precioso…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Gracias. Ahora, te toca a ti, ¿no?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Claro que si. A ver ese chorizo andaluz que guardas – se ríe, girando sobre sus rodillas y encarando mis pantalones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahora está más tranquila y atina a la primera a desabrocharlos. Se baja de la cama para poder tirar de mis pantalones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Qué es esto? – pregunta al contemplar el glande brillante y humedecido que brota de una de las cortas perneras. Su tono es de auténtica sorpresa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Mi chorizo… ¿o debería decir una larga y gorda longaniza?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Por los santos de Basilea! – se asombra ella al desnudarme por completo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Saluda a una compatriota”, me digo torvamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Es que ver mi polla, es caer ante ella y adorarla. No falla. Anenka se comporta lo mismo que una niña arrodillada ante el árbol de Navidad, enfrentada a la muñeca que ha deseado durante todo un año. No sabe por dónde meterle mano. Ya tengo la polla casi erecta, se mantiene sola, buscando un suave cobijo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿No has visto nunca una así?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Jamás! ¿Le metes esto a Maby?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Con maña y cuidado, casi entera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Ahora entiendo… &#8212; susurra, cogiéndola con sus dos manos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Qué es lo que entiendes?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Anenka se tumba en la cama, sin soltarla, y yo me remonto sobre los codos para ponerme a su altura. La prueba con la punta de la lengua y sonríe, como si el sabor es el que espera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Hace un par de meses, Maby era, digamos, una protegida nuestra, mía y de mi esposo. Antes de que la cosa pasará a mayores, nos dijo que había conocido a un chico y que se habían hecho novios. Cortó la relación que nos unía, aunque seguimos manteniendo la amistad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Ese era yo – comprendiendo donde Maby acudía cada vez que se iba de casa, sin decirnos nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si, ese eras tú – le da un nuevo lengüetazo a mi manubrio. – No entendía que una chiquilla, tan extrovertida y traviesa como ella, lo abandonara todo de repente. Fiestas, reuniones, amantes… ¡todo por un novio! Pero ahora lo entiendo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos reímos los dos. De repente, se pone seria.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           No me va a caber en la boca – dice, mirando la polla fijamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Poco a poco. Empieza con besitos y lamidas… además, no es obligatorio metérsela en la boca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Estás tonto o qué? ¡Es cuestión de principios! – me mira de reojo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me desentiendo del tema. Pongo una mano sobre su cabeza y la animo a empezar. Vierte una buena cantidad de saliva sobre mi glande, que intenta meter en la boca como sea, pero la tiene demasiado pequeña para eso. En verdad, Anenka tiene una boca aristocrática, pequeña, de labios muy bonitos y bien perfilados por la naturaleza; una boca de cuadro, no de mamona. Veo difícil que se meta mi miembro en la boca, a no ser que lo haga mordiendo, y por ahí si que no paso. Está como loca con ella. Se la restriega por toda la cara, la acaricia con las mejillas, con el mentón y el cuello. Frota fuertemente el tallo con sus labios, haciendo ruiditos como los que emite un bebé. Finalmente, la desliza por sus pechos perfectos, de piel muy suave, dibujando arabescos sobre sus pezones. Parece encantada, pero yo me aburro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Otro día me haces una cubana, chica del KGB – le digo. – Ahora, quiero follarte. ¿Debajo o encima?</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/113/76483994/76483994_041_3e3a.jpg" width="426" height="639" /></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Quédate así, yo llevo la batuta – no deja de sonreír.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se sube sobre mi pecho, a horcajadas, y, sin apartar sus ojos de mí, comienza a recular y disponer la polla con una mano. Su coño parece tener voluntad propia. Se traga la cabeza de mi pene nada más rozarse con él. Anenka hace una mueca al engullir el glande en su interior. Sus ojos brillan con orgullo. Siento como sus músculos vaginales se acomodan al tamaño del intruso. ¡Joder! Es como desflorar a una virgen, pero sin sangre. ¿Es parte de su entrenamiento? Esta chica puede hacerse pasar las veces que quiera por virgen, con solo apretar los músculos de su coño.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Te gusta, nene? – me pregunta, lamiéndose los labios resecos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Eres toda una máquina sexual, Anenka.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Bien. No he podido meterla en la boca, pero en mi coño va a entrar toda, ya verás.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Cuidado, que a veces muerde – musito, sintiendo como me traga lentamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Respira lentamente, vaciando los pulmones cada vez que introduce unos cuantos centímetros en su interior. Ya no aprieta mi polla con esos fantásticos músculos. Los ha relajado para que entre todo el miembro. ¡Que fantástico control tiene sobre su cuerpo! Se muerde el labio con fuerza al empujar más fuerte, tratando de admitir la última porción de polla. Mis testículos reciben el suave tacto de sus glúteos. ¡Lo ha conseguido, la zorra! ¡Treinta y un centímetros en su coño! El día que tenga un hijo, le tendrá que poner un casco minero para que salga de ese túnel… jejeje…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Respira con ritmo, tratando de serenarse. No deja de mirarme, con ese gesto de putona mayor que adopta al follar. Daría cualquier cosa por saber lo que está pensando. Soy consciente de que “el toque de basilisco”…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Qué pasa? Así es como he empezado a llamar a la subyugación por la mirada. Me parece mucho mejor que eso de “clavar la mirada”, ¿no?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como os digo, el toque de basilisco la ha motivado, la ha excitado, viciado, puteado, como queráis llamarlo, pero no he podido manipularla más allá de su propio deseo. Debo tener mucho cuidadito con esta perla, pues aún no sé a que atenerme con ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comienza a moverse de forma muy pausada, al principio solo con las caderas. Después, va tomando impulso sobre sus rodillas, alzando su pelvis y alzándose un poco, para empalarse con cuidado, hasta tomarle las medidas al asunto. Una vez realizado esos cálculos instintivos, se suelta la melena y me folla con toda intensidad, subiendo y bajando como nadie más puede hacerlo. Parece que no tiene tope, que sus entrañas están absolutamente huecas, ya que mi polla parece llegar aún más adentro. Emite un gemidito con cada movimiento que realiza, que tiene la virtud de ponerme malo, malito. ¡Como me excita la puta! Y, sobre todo, no deja de mirarme a los ojos. Pero no os creáis que es como mi hermanita, quien me transmite su amor y su ternura con su mirada; no, que va. Anenka parece estar diciéndome que me va a tener el resto de mi vida atado a la pata de la cama y alimentado por sonda. ¡Solo apto para follar! Tengo la impresión que, en cualquier momento, me va a cortar la polla y la va a conservar en formol, para asegurarse que la va a tener siempre a su alcance.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su primer orgasmo, el primero en esa posición, quiero decir, no da ninguna señal de aviso, al menos para mí. Se encuentra subiendo y bajando, y, de pronto, sin aumentar más el ritmo, ni más gestos, me pellizca fuertemente los pezones y agita sus caderas, como si estuviera experimentando una pequeña descarga eléctrica.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Bestial… &#8212; susurra, sonriéndome. &#8212; ¿Aguantas aún?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Prueba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Oh, Sergei, que talento tan magnífico.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Giro sobre mi espalda, sin sacársela. La dejo debajo de mí. Me aferra con sus piernas, metiéndose casi los huevos en su coño. ¿Dónde tendrá la cerviz esta mujer? ¿En la nuca?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bueno, me toca a mí rematar la faena. Tengo que demostrarle que en asuntos de cama, soy el que mando. Marco pequeños círculos con mis caderas, y me inclino sobre ella para comerle bien los pezones. No he podido mimar esas bellezas de peras. Me abraza por la nuca con un suspirito de madre superiora putona, de esos que parece que no ha roto nunca un plato, mientras la enculas en el reclinatorio de la capilla. Así suena cuando le muerdo el pezón izquierdo por primera vez. Muerdo con más fuerza y consigo un suave silbido, que dura exactamente el tiempo de mi mordisco.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Anenka lleva las manos atrás, sobre el colchón y por encima de su cabeza, permitiéndome lidiar con sus senos con libertad. Aumento el ritmo de la penetración, mientras succiono, pellizco y aprieto esas gloriosas mamas de un justo y hermoso tamaño.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Ooooooohh… oooooooooooooooooooooh… mi guapo y fornido… hidalgo españooool – exclama con un fuerte suspiro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hace que me pregunte si me habrá confundido con Don Quijote… Ya sabéis, estos guiris suelen confundir la bailarina sevillana, que se encontraba sobre los televisores de cada hogar hispano, conla Maja Desnuda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me araña la espalda al abrazarme de nuevo. Siento que me acerco a mi propio éxtasis, así que embisto fuerte y rápido, con una potencia que ella no ha conocido nunca (eso espero). Anenka abre muchísimo sus ojos, mirándome e intentando descubrir que le estoy haciendo. Tiene la boca abierta, pero parece en shock, incapaz de emitir un ruidito con su garganta. Noto como tiembla, como intenta respirar y, finalmente, sus pupilas giran hacia atrás, mostrando solo el blanco del ojo. Se estremece y un agudo gritito surge directamente de su diafragma.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡¡iiiiiiiiiiiiIIIIIIIIIIIHHHHHAAAAAAAAA!! – gritito que, en un par de segundos, se convierte en un alarido, al correrse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su cuerpo se arquea, apoyado solamente en sus talones y en su coronilla, con tal fuerza que levanta mis cien kilos con facilidad. Este súbito movimiento me toma por sorpresa y me hace descargar en su interior, con ganas, con fuerza. Caemos los dos pesadamente sobre el colchón. ¡Coño! ¡Nunca he visto nadie correrse tan brutalmente!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Estás bien? – le pregunto en cuanto recupero el aliento, apartándole rizos de su pelo de los ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Anenka tiene el rostro vuelto, los ojos cerrados. Solo veo su grácil perfil. Respira pesadamente, chupando uno de sus nudillos. De pronto, sonríe y abre los ojos. Busca los míos de nuevo. Su boca me atrapa, embriagándome con su cálido y dulzón aliento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Gracias, Sergio, muchísimas gracias. Hoy has hecho de mí una mujer completa, de nuevo – no tengo ni idea de lo que habla y así se lo hago saber.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me abraza y se acomoda contra mi pecho, sin intentar sacar mi polla de su interior; una polla que está menguando, aunque no demasiado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Como agente del KGB, me educaron para controlar mi cuerpo. Hacer el amor es una de las tareas más habituales de un agente. Me acostumbré pronto a fingir mis orgasmos. Soy muy buena en eso, muy realista. A lo sumo me recompenso con un pequeño orgasmo, casi siempre al principio del acto, y con eso me conformo para seguir con la puesta en escena, ¿comprendes?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si, Anenka – contesto, acariciándole una nalga. &#8212; ¿Has fingido tus orgasmos conmigo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se ríe del puchero que compongo con mis labios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡No! ¡Ese es el caso! ¡No me has dado ni oportunidad de fingir, ni siquiera de planteármelo! He gozado como una niña, como cuando empezaba a probar el sexo. Me has hecho gozar una y otra vez, cada vez con más fuerza, más excitante… ¡Tres veces! Eres un portento, Sergei, y encima guapo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Gracias, Anenka. Y ahora… ¿puedo darte por el culo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La pillo descolocada. Me mira como si estuviera loco o algo así. Yo me quedo muy sereno y gentil, como si fuera lo más normal del mundo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Quieres hacerlo… otra vez?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Claro. Con Maby lo hago al menos tres veces…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Está bien, está bien. Dame unos minutos – ahora si se saca mi polla y se dispone a bajarse de la cama. – Pero… por el culo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La atrapo de la muñeca, volviendo a subirla al mueble. La atrapo por los mofletes, hinchándoselos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡No me digas que una agente como tú le tiene miedo a una sodomía de nada!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Nunca me han metido nada tan grande en mi culo, y hoy estoy un poco cansada para intentarlo – se excusa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Está bien, tienes razón – la tranquilizo. – Entonces, ¿uno rapidito, a cuatro patas?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonríe, tomando confianza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Espera, voy a limpiarme y…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Nada de limpieza. Me gustas así, guarreada. Vamos, bonita, ponte en cuatro… que te voy a partir ese coño de artista – le digo, mordiéndole el lóbulo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obedece son una risita. Al colocarse, su coño deja caer parte del semen que retiene. Me coloco detrás y, esta vez, mi polla entra fácilmente, pues está ensanchada y llena de leche.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Hala, así, hasta la garganta! – exclamo, dándole una sonora cachetada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En apenas cuatro embistes, parece una yegua desbocada. Solo le falta relinchar. Se mueve sobre pies y manos, haciéndome seguirla y alcanzarla a base de pollazos; ondula su espalda y sus hombros a cada embestida; sus caderas se agitan, perdiendo todo control. Acelero y la tomo de su espléndida cabellera azabache, tirando de ella como si se tratasen de unas bridas. Mis testículos golpean con frenético ritmo contra sus nalgas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Me estás… mataaandooooo! – gime largamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hundo su cara en la sábana, amorrándola como una perra, y pongo el resto en la jodienda. Tiene que gritar de gusto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Sergei… te quiero… a mi la… lado todos los… días! Quiero que… me… oh, padrecito… me viene… quiero que me folles… todos los díaaaaassss… cabrón…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Todos? – le susurró al oído.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Siiii…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Y que pensará Víctor?</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/113/76483994/76483994_050_0703.jpg" width="426" height="639" /></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No contesta porque está concentrada en buscar mis huevos con su mano, por debajo de su cuerpo. Cuando los encuentra, los soba, consiguiendo un pequeño descanso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡A la mierda Víctor! ¡Él tiene a sus putitas! ¡Yo te quiero a ti aquí dentro… mañana, tarde y noche! – se incorpora hacia atrás y me besa. – Ahora, acaba esto de una vez…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Justo lo que deseo hacer. Pellizco su clítoris con dos dedos y retomo el fuerte ritmo. Noto como su coño me comprime, corriéndose, pero no dejo de follarla y acariciarla. Ya no gime, ahora chilla. Intenta apartarme con una mano. Su cabeza se apoya en una de las almohadas, los ojos fuertemente cerrados, mordiendo el tejido con sus dientes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Sergeiiii! ¡Detenteeee!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni caso. Aún no estoy a punto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Para, párate… por Dios!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Incremento más mis embates. Mi polla entra como un pistón bien engrasado. La fricción tiene que ser elevada en el interior de la vagina.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Hijo de putaaa! …no voy a poder aguantaaaar…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Qué es lo que no vas poder aguantar, reina? – pregunto, con los dientes apretados.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡LA MEADAAAA, COÑOOOO! – aúlla, casi histérica.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Méate en la cama, guarra… hazlo como una puta asquerosa… vamos, meona… &#8212; susurro, a punto de correrme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Me corro otra veeeeezzz! – chilla, ya sin control.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me salgo de ella, dejando caer mi esperma sobre su trasero y espalda, mientras ella suelta un gran chorro de fluido sobre la sábana, mezclado con el semen que aún queda en su interior. En unos segundos, ya sentada sobre sus talones, cierra los ojos mientras encharca el colchón de orina.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me pongo de pie sobre la cama y me acerco a ella. Sigue sin abrir los ojos y recuperándose. Jadea dulcemente. La palmeo en la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Límpiamela, anda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Te gusta jugar, eh? – me pregunta, abriendo los ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si. ¿A ti no?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No contesta pero atrapa mi picha, ya floja, y la limpia con unos lametones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Cuándo volverás de nuevo? – me pregunta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Hasta el mes que viene no hay más informes – respondo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Demasiado tiempo. Ya buscaré una ocasión – dice, tumbada y mirando como me visto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Tu mandas – me encojo de hombros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El viernes llego temprano al Años 20. Todas las chicas están en sus habitaciones, preparándose para la noche. Tres o cuatro camareras se ocupan en adecuar el local. Pura rutina. Le echo un vistazo al almacén y tomo nota de lo que han traído nuevo. Parece que está todo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se me va la mente, recordando la juerga con Anenka, hace un par de días. ¿Conseguiré algo con la amistad de esa loba o ha sido solo un gustazo por mi parte? Espero que si. Por muy buena que esté, no me gustaría complicarme la vida con una hembra peligrosa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Decido subir a ver a Pavel. Puede que tenga más noticias de Erzabeth. Me sorprendo. El viejo mariquita no está en su despacho. Es la primera vez que no le encuentro allí. Pienso que estará en la habitación de alguna chica.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tengo otra cosa que hacer, así que husmeo un poco. A medido que paseo por la planta (y es grande, os lo digo), las chicas me saludan, me sonríen, y algunas, más atrevidas o más necesitadas, entablan conversación conmigo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Es el caso de Mariana, una bielorusa rubita y delgadita, que parece padecer timidez crónica. Rondará los veinte años, aunque parece bastante más joven, quizás debido a la indumentaria infantil que viste. Una colegiala católica de principio del siglo XX. Falda larga, marrón, camisa blanca, de manga larga y encajes en la pechera. Zapatos cerrados, planos, y calcetines altos, azules. Su peinado incorpora dos delgadas trenzas que rodean su cabeza como una corona. No sé si su mirada al suelo y su tartamudeo son reales o parte de su disfraz, pero me siento atraído por su indefensión y su belleza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Sergei… ¿podría hablar un minuto? – me pregunta en un castellano demasiado fresco aún.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si, por supuesto. ¿Eres Mariana, no? – le hablo con lentitud y correctamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si, yo Mariana. Tener problema.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Pavel es quien se ocupa de vosotras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Pero Pavel viejo y maricón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si – me río, ella me imita.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Dos años en España, yo – me indica el tiempo que lleva aquí, levantando dos dedos. – Madre y hermana conmigo, en comuna.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por lo que puedo entender de lo que me chapurrea, Mariana solicitó que la organización trajera a España a su madre y a su hermanita. Mariana aumentó su deuda por ellas, pero no se arrepiente. Mientras Mariana cumple con la organización, su madre y su hermana viven en una comuna agrícola bielorusa, a una treintena de kilómetros de Madrid, pero no están bajo su protección. Al parecer, han caído bajo las garras de uno de sus compatriotas, un listo que ha empezado a explotarlas. Mariana quiere saber qué puede hacer, a quien dirigirse para exponerle ese problema. Sabe que no tiene dinero suficiente para contratar a un matón que le solucione el asunto, pero podría hablar con alguien de la organización. La pobre está muy angustiada y eso, sin duda, repercute en su trabajo, pero, la verdad, es que esa carita de indefensa me la pone tiesa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Dios! ¿Qué estaría dispuesta esa chica a hacer a cambio de un poco de ayuda? Brrrr… mejor averiguarlo, jejeje…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le prometo hablar con mi superior a ver que se puede hacer y ella palmotea, para, enseguida, enrojecer. Le pellizco la mejilla y se mete en su habitación.  </span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En el pasillo opuesto, me encuentro con Erzabeth. Está sentada en su cama, la puerta de la habitación abierta. Se está poniendo unas medias azulonas que completan su disfraz de duende travieso y terriblemente sexy.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alza la vista y me mira. Sus pestañas aletean y sonríe golfamente. La saludo con dos dedos y paso de largo. Ahora no es el momento, van a empezar a bajar. Pavel está de regreso a su despacho. Me acercó a la ventana que hace las veces de taquilla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Dónde estabas? ¿Buscando novio? – le digo en broma.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Una emergencia femenina – responde, sin humor. Ni siquiera me mira.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Vale. Mariana, la bielorusa parece tener problemas con su familia, en una comuna.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Y?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Me ha preguntado si alguien se lo podría solucionar y cuanto le costaría.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           No es asunto mío – responde Pavel, encendiendo uno de sus cigarros turcos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Ya lo sé, pero tú llevas más tiempo aquí. Una chica como Mariana deja un buen dinero, pero si no se concentra en su trabajo por culpa de sus problemas, pierde rentabilidad, ¿no? ¿Qué se hace en esta situación?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Mira, Sergei, será mejor que no te metas en esos asuntos – me mira, al fin. Sus ojos muestran tristeza. – Yo pasaré su queja, como siempre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Está bien. Me voy abajo – le dejo con su malhumor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El club ya ha abierto sus puertas. Algunas chicas se disponen a empezar la noche, aunque la mayoría bajará un poco más tarde. Los tres hombres de seguridad ocupan sus puestos: uno en la puerta, otros dos en la sala, y yo, de refuerzo. Miro hacia la barra. Suzana no trabaja esta noche. Lástima, me río bastante con ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dos horas más tarde, Konor llega al club, llevando del brazo, como siempre, a su traductora. Me hace una seña para que me acerque. Suelta una andanada que la chica traduce en pocas palabras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           El señor Bruvin pregunta si ha solucionado el asunto del sótano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Qué asunto? – pregunto con extrañeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿No sabe nada del robo? – niego al ver la cara de asombro de la joven.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Anoche robaron parte del almacén, que se ha debido reponer rápidamente para hoy. Entraron por el sótano. El señor Bruvin ha dado órdenes expresas de reparar el muro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Es la primera noticia que tengo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Konor Bruvin me habla directamente, señalando sus pies, y creo que me dice que baje y lo compruebe yo mismo. La chica confirma, al segundo:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Debería bajar y verlo con sus propios ojos, si aún no sabe nada. Debe tomar medidas rápidamente. Ese agujero no puede seguir ahí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asiento y me dirijo a la puerta de acceso al sótano, la cual se encuentra en el área de almacén, fuera de la vista del público. ¿Qué han robado? Y lo que es más importante, ¿por qué no se me ha informado de nada? No me fío de Konor. ¿Es una estratagema para llevarse mercancías?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desciendo las empinadas escaleras de cemento. El sótano es grande y fresco, con grandes manchas de humedad en las paredes. Allí no hay nada de valor. Se guardan algunas máquinas viejas y utensilios de pintura, así como restos de la decoración del local, pero no veo ningún agujero en los muros, ni cascotes en el suelo. Busco de nuevo, pero nada. Escucho pasos que bajan las escaleras. Me giro para preguntar en qué lugar está ese agujero, cuando un enorme pie cae sobre mi nariz, con mucha fuerza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La sorpresa, más que el daño, es lo que me tira al suelo. Gruño y me pongo de rodillas. Muevo la cabeza, intentando despejar mis ojos, llenos de lágrimas. Una nueva patada me alcanza, esta vez en las costillas. El tremendo golpe me corta la respiración. Caigo a cuatro patas, boqueando más que una sardina en el Bernabeú. Hay unos pies delante de mis narices, calzados con unos monstruosos zapatos, pero la siguiente patada que me alcanza en la nuca, viene desde detrás, y es un golpe muy técnico y difícil. El impulso del golpe me aplasta contra el suelo de cemento. ¡Ah, son dos!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intento hacerme una pelota porque sé lo que viene a continuación. Las patadas me llueven, en los costados, en las piernas, en la espalda, sobre los riñones, en los brazos. Intento proteger mi cabeza y mi cara, pero es difícil. Los que hacen esto son profesionales. Me han sorprendido y he perdido cualquier ventaja. No me dejan reaccionar, no…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En un arranque de furia, disparo mis piernas hacia uno de ellos, pescándole casi por chiripa, pero poco consigo, más que empujarle contra la pared. El otro se aprovecha de mi apertura para machacarme el pecho con su tacón. El que he empujado regresa con más bríos, furioso. Toso débilmente con uno de los golpes. Esputo sangre y la tos suena húmeda. ¡Mierda! ¡Un pulmón perforado! Esto tiene mala pinta…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras me debilito y pierdo visión, pienso que Konor ha debido enterarse, de alguna forma, de mi doble juego, y me está dando una lección. Pero esto es más que una lección. Me están destrozando. ¿Piensa matarme?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces, le escucho hablar desde muy lejos y los golpes se detienen. Por una rendija del hinchado párpado, le puedo ver, de pie en las escaleras que llevan al sótano. Me mira y se ríe, ufano y altivo. ¡Cacho cabrón! Entonces, Konor les ladra a los matones que me dejen allí y que llamen a una ambulancia. Le entiendo perfectamente, aún hablando en la puta lengua esa de los cojones. Es como si fuera aprendiendo a medida que la escucho. Aprendiendo o recordando, todo puede ser.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La chica se encuentra en un escalón más abajo, mirándome. Intenta no mostrar sentimiento alguno. No es bueno demostrar que me tiene lástima, pero se atreve a preguntar el motivo de este acto. Es cuando Konor suelta la bomba:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No es nada personal, pero no es buena idea ofender a Ama Katrina”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">                                                                                                  <em><strong>CONTINUARÁ.</strong></em></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"> </div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"> </div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"> </div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comentarios y opiniones, si lo desean, a <strong>janis.estigma@hotmail.es</strong></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong> </strong></span></div>
<div style="margin: 0px;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="color: #111111; white-space: nowrap;">Para ver todos mis relatos:<a href="https://www.blogger.com/goog_1722463487"> </a></span><span style="white-space: nowrap;"><span style="color: #111111;"><a href="http://www.relatoseroticosinteractivos.com/author/janis/">http://www.relatoseroticosinteractivos.com/author/janis/</a></span></span></b></span></div>
<div dir="LTR" style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;" align="CENTER">
<div style="margin: 0px;"> </div>
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</div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-full aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/113/76483994/76483994_072_d4fd.jpg" width="1280" height="853" /></span></div>
<div>
<div style="margin: 0px;"> </div>
</div>


<p></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;EL LEGADO (12): La familia Vantia.&#8221; (POR JANIS)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Feb 2023 16:14:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes series]]></category>
		<category><![CDATA[JANIS]]></category>
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					<description><![CDATA[La familia Vantia. Estoy dedicado a preparar el almuerzo, cuando Maby llega de su sesión de preparación. Se acerca, me agarra una nalga y me besa dulcemente. Huele a aceites exóticos. La verdad es que las sesiones están dando buen resultado. Puedo ver los cambios en ella, aún siendo una jovencita. ¿Qué harán esas sesiones en modelos con más edad? Maby se muestra más dinámica, más fresca. Su cuerpo está tonificado y entrena sus músculos a diario. El preparador hace hincapié sobre el equilibrio y la importancia de los estiramientos. Así mismo, las somete a baños depurativos y tratamientos naturales [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>La familia Vantia.</strong></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estoy dedicado a preparar el almuerzo, cuando Maby llega de su sesión de preparación. Se acerca, me agarra una nalga y me besa dulcemente. Huele a aceites exóticos. La verdad es que las sesiones están dando buen resultado. Puedo ver los cambios en ella, aún siendo una jovencita. ¿Qué harán esas sesiones en modelos con más edad? Maby se muestra más dinámica, más fresca. Su cuerpo está tonificado y entrena sus músculos a diario. El preparador hace hincapié sobre el equilibrio y la importancia de los estiramientos. Así mismo, las somete a baños depurativos y tratamientos naturales para su piel.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Parece que los socios de la agencia han decidido invertir en su verdadero activo, sus chicas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           He recibido una llamada de Víctor…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Víctor? – pregunto, sin comprender, mientras pruebo el caldo de la paella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Víctor Vantia, el búlgaro con el que salía cuando nos hicimos novios – me dice Maby, mirándome con intensidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Algo de eso me contó Pam, pero no me acordaba del nombre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Rompí con él, pero quedamos como amigos. Le hablé de ti.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejo la cuchara y la miro. Espero que termine.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Está interesado en conocerte. Nos ha citado este fin de semana en su casa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Un trabajo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Seguramente, pero no tengo ni idea de lo que puede ser. Víctor es un tío muy cerrado con sus negocios. No sé en que está metido, aunque te puedes hacer una idea. Está rodeado de tipos duros del este.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Bueno, iremos a ver que tiene pensado – le digo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Tienes que estar guapo vestido como un gangster – se ríe ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pone la mesa para nosotros dos y abre una lata de cola Light para compartirla. Llevo la pequeña paellera hasta la mesa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Tiene una pinta magnífica – la alaba Maby, sentándose.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Sabe mejor, ya verás.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Charlamos sobre lo que puedo esperar que Víctor me ofrezca. Le digo que no me importa, mientras no sea demasiado ilegal. Me comenta los rumores que corren en la agencia sobre nuevos proyectos. Puede que haya algo de Dior para febrero. Finalmente, tocamos el tema candente: Pamela y Elke.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La gira por las estaciones de esquí termina la semana que viene y regresaran. Pam nos llama todos los días, sobre todo después de habernos confesado su relación con Elke. Se lo ha contado todo a la noruega, pero aún no se decide. Le he aconsejado que inicien la cuenta a partir de su vuelta a Madrid, pues comprobarán los pros y los contras realmente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Es lo que Maby y yo comentamos: las implicaciones. Lo cierto es que todo sería mucho más fácil, para ellas, si se decidieran a vivir juntas, pero, en ese caso, perderíamos a Pam totalmente. No veo más salida. Tendré que inmiscuirme, lo siento por Elke.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/168/71559723/71559723_002_7923.jpg" width="423" height="635" />Esa misma tarde, merendando como siempre en casa de Dena, Patricia me da una sorpresa que no esperaba lo más mínimo. Mientras arrebaña con un dedo el sirope de chocolate que mancha su plato, nos dice, a su madre y a mí:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           He quedado con una amiga de clase para ir al parque.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dena y yo nos miramos. ¿Una amiga? Patricia no tiene amigas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Se llama Irene y las dos… nos escondemos en los recreos – me mira al decirlo. Sonríe suavemente. – Se ha incorporado a clase en este trimestre. Es de Albacete…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           … y es como tú, ¿no es eso? – acabo la frase.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si. Nos caemos bien.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Llévate el abrigo, hace frío – le dice su madre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Patricia se levanta de su silla, recoge los platos y los pone en el fregadero, y, entonces, viene la sorpresa. Se acerca a su madre y se inclina, mirándola a los ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Te quiero, mamá – y le da un pico lento en los labios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dena se queda inmóvil, sin saber qué hacer. Finalmente, contesta:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Yo también, cariño.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Patricia rodea la mesa y se para ante mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Creo que he sido muy egoísta. No os dejado tiempo a solas. Lo siento – y me besa también, mordiendo fugazmente mi labio inferior.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando la jovencita se marcha, su madre y yo no sabemos qué pensar. ¿Una nueva táctica? ¿Se ha rendido? ¿Ha visto la luz? Es pronto para decirlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Víctor Vantía vive en Aravaca, un distrito periférico de Madrid, lindando con Pozuelo de Alarcón. Maby me hace tomarla A-6, en direcciónLa Coruña, y tras media hora, abandonamos la interurbana y nos alejamos del área habitada. Pronto me encuentro con una alta valla metálica, toda sembrada de cipreses y altos setos. La longitud de la impenetrable cerca es kilométrica, pues se sale de mi vista. Maby me indica el camino asfaltado que desemboca en la carretera. El camino corre paralelo a uno de los costados de la enorme finca, de la que solo se puede ver setos por fuera, y tupidos árboles en el interior; árboles ancestrales que ocultan una gran estructura, de la que se apercibe un enorme tejado rojizo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El solitario camino me lleva ante un pórtico con una gran verja doble. Hay un vídeo comunicador bajo una cámara, a la altura de la ventanilla de la camioneta. Puedo ver más cámaras desplegadas, así como las he ido viendo a lo largo de la valla metálica. Esto parece Fort Knox, madre mía…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Dale al botón – me dice Maby, colocando su rostro sobre mi hombro. – Tenemos una cita con el señor Vantia. Sergio Talmión y Maby Ulloa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dos minutos después, con un crujido, las grandes puertas de acero se abren lentamente. Una voz surge del altavoz: “Conduzca sin salirse del camino asfaltado y aparque donde le indiquen.”</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Este tío está podrido de dinero! – le susurro a Maby.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Uufff – agita ella su mano. &#8212; ¡Ni te imaginas!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sigo las indicaciones. El camino está recién asfaltado, liso y suave como el culito de un bebé. Atravesamos un bosque totalmente cuidado por la mano del hombre. Finalmente, desembocamos en un gran aparcamiento asfaltado, que, en pleno centro, tiene una gran H pintada en el suelo. Un helipuerto. Un tipo bien vestido, nos indica un lugar para aparcar. Cuando me bajo de la camioneta, me doy cuenta que el hombre es tan grande como yo. Lleva uno de esos transmisores en el oído, con el cable metido dentro de la chaqueta.<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/168/71559723/71559723_005_c51c.jpg" width="424" height="636" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La gran mansión, a sus espaldas, atrae mi atención. Es enorme, colosal y antigua. La mayoría de la fachada, al menos en el primer piso, está recubierta de serpenteante hiedra, que le presta un cierto aire victoriano. La planta baja no tiene ventanas, sino grandes pórticos acristalados. Cuento diez de estos, solamente en la cara que podemos ver.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mansión tiene un piso superior – el cubierto con la hiedra – y el piso abuhardillado, bajo las pendientes tejas. Las bocas de las chimeneas erizan los diferentes planos del tejado. Al menos, hay veinte ventanas en el primer piso, y la mitad de estas en el segundo. ¿Cuántas habitaciones tendrá este palacio?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maby tironea de mi manga, mostrándome lo que se encuentra a mi derecha y que no había visto, atraído por la mansión. Estatuas, setos recortados, parterres de flores, bancos, fuentes, un estanque, y no sé que más, porque mi vista no abarca la mayoría.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Los jardines – dice ella, simplemente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Cuántos jardineros emplea? – jadeo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella se ríe.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Detrás de la mansión, está el cenador al aire libre, la piscina y el invernadero – me señala con un gesto. – Al otro lado, el campo de golf y el campo de tiro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Esto hace dos granjas como la mía, por lo menos!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Víctor me contó que compró todo esto a causa de una deuda que un noble tenía con él. No sé quien es ese noble, ni quiero saberlo – me dice, al subir los escalones que realzan la gran entrada, bajo el escudo de armas. Sería fácil averiguar a que rama de la nobleza española pertenecía este palacete.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El enorme vestíbulo es apoteósico, al menos para mí. Una doble escalera, con un ramal a cada lado, asciende a los pisos superiores. Baranda de roble y pasamanos de ébano. Peldaños de buen mármol de Macael. Dos enormes lámparas presiden el techo, a diferentes alturas, entre los dos tramos de escaleras. Las grandes y curvadas paredes están pintadas con frescos debidamente cuidados. No sé mucho de artistas, pero quien fuera el artista, era bueno, muy bueno.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Seguimos la espalda del elegante armario. El vestíbulo da paso a una larga galería, cuyas paredes aparecen salpicadas de pequeños retratos y elaboradas escenas de la vida nobiliaria de antaño. A cada docena de metros, en ambos laterales del imponente pasillo, se abren puertas de oscura madera que encierran supuestos salones o, quizás, misteriosas bibliotecas. La galería parece cruzar y dividir la mansión, hasta desembocar en las instalaciones traseras, o sea, lo más reservado de la finca, ya que varias estructuras – sin duda antiguas cuadras y cobertizos – amparan el lugar de miradas indiscretas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un grupo de hombres se inclinan ante las patas de un llamativo pura sangre, de pelo alazán. Palpan sus músculos y opinan. Dos de ellos parecen expertos, pues llevan calzado apropiado. El que sujeta la brida del caballo es, sin lugar a dudas, un mozo. Así que Víctor Vantia tiene que ser uno de los dos que quedan. Me inclino por el barbudo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Bingo!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hombre de la barba levanta la cabeza, ve a Maby y abre los brazos, sonriendo. Avanza hacia nosotros, a grandes zancadas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Maby, querrida – pronuncia con un gracioso acento eslavo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se besan las mejillas y yo le examino.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tendrá unos cuarenta y cinco años y está cercano al metro ochenta. Es delgado pero parece fuerte. Tiene algunas canas en las sienes y patillas de su oscuro cabello y su barba, bien recortada, presenta un mechón blanco en el mentón. Viste informalmente, pero con elegancia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Este es Sergio, mi novio – nos presenta Maby.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Víctor me estrecha la mano y aprieta, mirándome fijamente con sus oscuros ojos. Si espera verme torcer el gesto por su apretón, va dado. Me abstengo de apretar, vayamos a joder la oportunidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Tu herrmosa novia me ha contado grrandes cosas de ti – me dice, mientras indica, con un gesto, que se lleven el caballo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Ah, si?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Por supuesto – nos empuja hacia el interior de la mansión. – Vayamos dentrro y tomemos un aperritivo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos conduce al que debe de ser su despacho, porque hay un gran cuadro de él sobre la gran chimenea; un Víctor Vantia posando con las manos sobre la empuñadura de un bastón. Viste un traje de levita Príncipe Alberto y el artista ha sabido captar su mirada inquisitoria. Me giro, contemplando la estancia. Buenos muebles, muchos libros, un gran escritorio con muchos papeles. El lugar rebosa trabajo y dinamismo. Víctor no parece un mafioso del este, tiene más pinta de rico inversor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos sentamos ante el escritorio y la puerta se abre. Una sonriente chica, vestida de doncella, trae una bandeja con finas copas. No sé en que momento el hombre ha dado esa orden. Víctor levanta su copa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Na zdrave! – exclama.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Na zdrave! – repite Maby, por lo que supongo que será el brindis búlgaro, así que hago lo mismo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Bien, vayamos al grrano. Maby me cuenta que buscas trrabajo – dice finalmente el búlgaro, entrando en materia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Así es, señor Vantia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Pero no tienes experriencia en trratar con el público. Provienes de una grranja.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Así es, pero aprendo rápido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Eso es bueno – sonríe. – Maby me ha comentado también que tomas decisiones muy rrápidas y acerrtadas, que no te pones nerrvioso y sabes actuar en ocasiones difíciles.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/168/71559723/71559723_006_0072.jpg" width="424" height="636" />―           Bueno. No sé exactamente a qué se refiere, pero me he criado en una granja, llevando prácticamente el peso de ello yo solo. Soy joven, pero tengo experiencia. En una granja, cuando necesitas arreglar algo con rapidez, dependes más de tu imaginación que de las herramientas necesarias. Soy bueno con eso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Parra mi es suficiente que Maby te recomiende. Valorro mucho su opinión y buen juicio. Tengo varrios negocios en Madrrid y necesito alguien de confianza para controlar la rentabilidad del último local estrrenado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asiento, indicándole que estoy interesado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Se trrata de un club temático en Aluche, en el distrrito Latina. Todo para clase alta. Se llama “Años20”. Tengo a todo el personal necesarrio, pero no dispongo de contrrolador.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Qué hace un controlador?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Contrrolar por supuesto! – se ríe el búlgaro. – Es un espía, un inforrmador.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Comprendo. El chivato del dueño.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Exactamente! El encarrgado del local prroviene de otrro país. No está acostumbrrado ni al idioma, ni a las costumbrres. Me dicen que es de confianza, pero necesito que le vigilen. Ahí entrras tú, Serrgio. Serras el interrmediario entre él y los distrribuidores de licores. Ya sabes, pedidos, pagos, entrregas. Tu decides y él firrma.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si, no hay problema.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           No tendrras acceso al librro de registrro, pero quierro que anotes todo lo que pides y lo que llega al almacén. También quierro que apuntes las cantidades de las posibles facturras que lleguen. La mayorría se harrá mediante talones de caja, así que no tienes que preocuparrte por eso. Pero, sé que, de vez en cuando, algún distrribuidor vendrrá a cobrar en perrsona y tendrrá que ponerrse en contacto contigo, porque vas a ser el chico del gerrente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Quiere una especie de doble contabilidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si, burrda, pero efectiva.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si no se fía de él, ¿porque no le despide? – me arriesgo a preguntarle.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Por qué crrees tú?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Mmm… es un compromiso ineludible – está claro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Chico listo! ¡Me gusta tu novio, Maby! – se ríe, mirándola.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡A mí también! – se ríe ella, en respuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Ahorra comprrendo porrque me dejaste solo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           No estás solo, Víctor. Tienes a tu esposa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si, cierrto, Maby. Anenka, mi bella esposa rrusa… y ahorra también está Katrrina…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Katrina? – el nombre no parece sonarle a Maby.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Es mi hija, mi única hija. Estaba estudiando en Parris, pero la he trraído conmigo. Mi ángel Katrrina – musita finalmente, mirando su copa vacía. No sé yo, pero, por su tono, me parece que la vida de Víctor no es demasiado alegre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Volvamos al trabajo, señor Vantia – le llamo a la realidad. – Así que debo ocuparme de los pedidos de almacén e intentar controlar, fuera de libro, lo que se consume y lo que se paga.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si, si, así es.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Algo más?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Con eso es suficiente. Erres muy joven y prretendo hacerte pasar por otro comprromiso. Quizás el hijo de una amiga o de un pequeño asociado… ya sabes…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si, haciéndome el favor de darme una ocupación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Has dado en la diana. De ese modo, erres el último mono en el negocio. Nadie se prreocupa por ti y tú podrrás fisgonear. No te prreocupes del tema de las chicas. El hombrre que las tiene a su carrgo es de toda confianza. Perro si me gustarría que prrestaras atención al tema de la segurridad del local y de los clientes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Está bien. No se preocupe.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La verdad es que yo imaginé cosas peores de los negocios de Víctor Vantia. Me vi, por un momento, rompiendo dedos y cobrando créditos. Pero, al parecer, Vantia está en el negocio de los clubes nocturnos, y, por lo visto, de los de lujo. Así que todo iba a ser legal… ¡Mejor!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos estrechamos la mano y me dice que me incorpore el lunes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Maby, ¿Por qué no enseñas mi casa a tu novio? Así mi secrretario puede prreparar tus papeles. Los firrmarás antes de irte y Basil te darrá la dirrección y lo que necesites.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Gracias, señor Vantia. No le defraudaré.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Eso espero, chico – dice, dando media vuelta y saliendo de su despacho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Bueno, cariño, ¡ya tienes trabajo! – exclama Maby, saltando a mi cuello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si, y es mejor de lo que esperaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Umm… no sé… tú, metido en un puticlub… ¡qué peligro! – entrecierra los ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           No seas mala, Maby. No iré a divertirme, sino a trabajar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Ya veremos. Vamos a explorar todo esto. Yo tampoco la conozco entera – me incita.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Por todos mis muertos! ¡Es enorme! ¡Tan enorme que resulta demencial! Hay escaleras principales y secundarias, un enorme salón de baile, con parqué natural y espejos en las paredes. Una sala de música, y otra para los aperitivos. Dos bibliotecas, un gimnasio profesional, dos despachos personalizados, un enorme salón comedor, con una mesa de una docena de metros, y una cocina capaz de alimentar a un regimiento de cosacos. Dios, ¿he dicho cosacos?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Arriba tiene dormitorios para ilustres y dormitorios para criados o vasallos, o como se diga. Los más rimbombantes tienen ventanas al exterior. Los más simples, se encuentran en el interior, cercados por los pasillos, sin ventanas. Cada dormitorio ilustre tiene su propio baño y los menos ilustres comparten baño, uno para cada cuatro habitaciones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/168/71559723/71559723_008_d98d.jpg" width="426" height="639" />En el piso bajo, hay varios “toilettes”, o sea, cuartos de baño, sin baño, jeje. Solo para refrescarse o desaguar… El piso abuhardillado es verdaderamente interesante. Las ventanas de cada fachada constituyen una sola habitación, enorme, larguísima, con suelo de madera y una separación de yeso y cañas. Ninguna de las cuatro habitaciones está amueblada, ni contiene objeto alguno. Según Maby, Víctor piensa dedicar el último piso a acoger huérfanos de guerra del este. Está pendiente de los permisos necesarios, para reconvertir todo eso. Pienso en un dormitorio colectivo, para una veintena de niños, o bien dos, si hay también niñas. Otra sala para estudiar. Otra para comedor y la cuarta como ocio. Todo el espacio interior, junto a las dos escaleras que suben, está dedicado a desván, lleno de cajas de cartón. Aquí se podrían instalar unas duchas y unos aseos. Espacio hay de sobra.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tengo que reprimir mi mente con las posibilidades. Con dinero y espacio, se puede hacer lo que se quiera. Pero piensa mal y acertarás. ¿Huérfanos de guerra? ¿Por qué sacarlos de sus países, ahora que las cosas se han calmado? ¿No sería mejor y más barato invertir en ayudas sociales in situ?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maby me lleva de nuevo al piso medio, pasando por los dormitorios principales y se detiene ante una puerta cerrada. La miro, intrigado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Es el boudoir de Anenka – me dice, y llama suavemente con los nudillos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Qué coño es un boudoir? Pero, inmediatamente, se me viene a la cabeza un recuerdo. Parece un recuerdo mío, pero sé que no lo es. Es del viejo, seguro. Es anacrónico, muy viejo, como polvoriento, pero intensamente vivido. Veo muebles torneados y bellos y livianos cortinajes. Una mujer quitándose una elaborada bata verde con filigranas doradas. Lleva el pelo recogido, cayéndole en ondas y caracoles sobre un lado de su cara. ¿La zarina? Creo que sí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Adelante – contesta una voz ronca pero femenina, con otro marcado acento, pero diferente al de Víctor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bueno, este boudoir es algo diferente del que he recordado, pero su función es la misma. Es una mezcla entre camerino, sala de relax, y despacho para la dueña de la casa. Un amplio diván, un pequeño sofá, un par de sillas junto a un mini escritorio, un biombo de seda, una gran bañera antigua en un rincón, con grifería al aire, un antiguo comodín con un enorme espejo… A todo eso hay que sumarle cortinas vaporosas, una alfombra, un espacio con muchas perchas donde cuelgan batas, negligés, y largos y sensuales camisones, pequeños estantes con perfumes, cremas, polvos cosméticos, abanicos, y bisutería varia. Libros y revistas descansan en cualquier rincón, un Ipod libera suaves notas musicales, y, en medio de todo ese maremagno de detalles, una auténtica diva, escultural y libidinosa, nos sonríe.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Anenka Vianta, la joven esposa rusa de Víctor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Qué deciros de Anenka?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Qué puedo decir de una mujer que es capaz de enloquecer a un magnate de la prostitución y de la pornografía?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Qué clase de temperamento y que grado de seducción maneja una mujer así?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por mucho que Maby me hubiera advertido, no habría sido capaz de prepararme para la impresión que deja en mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Debe de haber estado montando a caballo, porque aún se está quitando las altas botas de equitación, sentada en una de las sillas. Ya se ha despojado de la chaquetilla rojiza, dispuesta en el respaldar. Los ajustados pantalones de montar ponen de manifiesto sus poderosos muslos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Maby! – exclama alegremente. &#8212; ¡Me alegro de verte, pequeña!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi morenita se le acerca, se inclina sobre ella y le da un muerdo en los labios. ¡Impactante! ¿Cuánto se conocen estas dos? Maby la ayuda a tirar de la bota.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Este hombretón es Sergio? – pregunta, poniéndose en pie.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si, mi novio Sergio. Ella es Anenka – nos presenta Maby.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Dame un abrazo – exige ella, cordialmente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La estrecho entre mis brazos. Capto su aroma a hembra, mezclado con el sudor y un acre olor animal. Su cuerpo voluptuoso esconde una dureza que no me espero. Es un cuerpo trabajado hasta la saciedad, aunque no lo parezca. Hay algo en ella que me pone nervioso. Debo de tener cuidado y paciencia, me repito.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Ahora me explico que te alejaras de nosotros, pequeña. Con un tiarrón como este, tienes más que suficiente – la cosquillea la mujer. Maby se aleja, entre risitas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me guardo para después las preguntas que cruzan por mi mente. Es evidente que Maby tiene muchas cosas que contarme. Anenka se desabotona la camisa mientras sigue hablando con mi chica, sin importarle que yo esté delante. La examino mejor, más de cerca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Posee una de esas cabelleras alabastrinas, largas y ensortijadas, de princesa de cuento, o puede que de gitana zíngara. La lleva recogida en un alto moño que casi se ha disuelto. Por el contrario, su piel es muy clara, no blanca, ni pálida, sino clara, como si fuera algo genético. Sus ojos, que no dejan de mirarme de reojo, son muy azules, casi violetas, de un tono muy raro que me recuerdan los de Elizabeth Taylor. ¿Lentillas?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Realmente es hermosa, con unos pómulos marcados y una nariz respingona, que no revelan nada de su herencia étnica. Una boca pequeña, de labios perfilados, sonríe con confianza. Cuando se quita la camisa, muestra su torso, igualmente blanco, de piel inmaculada, en el que el sujetador rosa destaca suavemente. Tiene unos senos pequeños y puntiagudos, que se mantienen firmes sin necesidad de aprisionamiento.<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/168/71559723/71559723_009_727f.jpg" width="425" height="638" /></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Anenka se cuela detrás de uno de los biombos, tras escoger una larga bata de seda anaranjada. Maby sigue hablando con ella, con el biombo de por medio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Víctor me ha hablado de Katrina – le dice.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Oh, mi bella ahijada Katrina! Ha venido de París…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           No sabía que Víctor tenía una hija.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Es fruto de su primera esposa – Anenka aparece a nuestra vista, atándose el cordón de la bata. Sabe como lucirla, no hay duda. – Se casó con la jefa de un clan albanés, Sasha. En aquellos tiempos, Víctor estaba interesado en asumir territorios. Era joven e idealista. Esa boda fue un arreglo de poder para unir fuerzas. Aún así, Sasha quedó preñada y acabó volviéndose loca.  A los dos meses de tener a Katrina, Víctor tuvo que meterle una bala en la cabeza, cuando la sorprendió intentando asfixiar al bebé.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Joder! – exclama Maby.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Anenka nos invita a sentarnos en el sofá mientras ella desliza su cuerpo sobre el diván. Sigue contando la historia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Víctor no ha tenido más hijos que Katrina. Siempre dice que los hijos son puntos débiles. A Katrina no le ha faltado de nada. Desde pequeña, ha tenido ayas y madrinas que se encargaban de criarla, sirvientas que la vestían y la bañaban, verdaderas esclavas. Su padre la visitaba cada día, durante una hora, hasta que la envió a Paris, a un internado privado muy exclusivo, de donde la ha sacado hace apenas un mes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Toda una princesa – digo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si. Malcriada, egoísta, muy altiva, y mucho más cruel que su padre. Es lo que ha mamado desde pequeña – sonríe Anenka. – Como comprenderéis, Víctor se ha casado más veces. Conmigo, cinco veces. Es doblemente viudo y doblemente divorciado. Intento convencerme de que seré la última, pero no hay nada seguro. Sin embargo, Katrina me ha asegurado de que, de todas sus madrastras, yo soy a la que más odia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Por qué? – pregunta Maby.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Porque no le consiento nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Porque Anenka es aún peor que ella”, me digo. Tenía razón en mi primera impresión. No solo es hermosa, es manipuladora y imaginativa. Una perfecta estratega.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Pero, basta de hablar de la familia. ¿A qué se debe esta visita, pequeña?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Sergio va a trabajar para Víctor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿De verás? ¿En que, si se puede saber?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           En el club Años 20. De seguridad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Oh, estarás muy bien. Ese club es muy selecto. Nunca hay problemas graves, todo lo más algún político borracho – se ríe deliciosamente. – Entonces, quizás nos veamos en más ocasiones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Posiblemente, debo informar al señor Vantias regularmente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Noto como su mirada cambia sobre mí. Eso de los informes no le ha gustado o le ha sorprendido, una de dos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Yo quería pedirte que le echaras un vistazo cuando esté por aquí – me sorprende Maby, poniendo una de sus manos en mi muslo. – El chico se ha criado en una granja y no conoce mucho de la etiqueta social, ya sabes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           No te preocupes, Maby, estaré muy pendiente de él…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me gusta nada como me ha mirado al decir eso. Esta tía es peligrosa, lo noto. Deberé tomar precauciones. Tras otra charla de chicas, nos despedimos y bajamos hasta encontrar a Basil. Este me hace firmar un par de compromisos legales y me entrega una carpeta con documentación del club que debo aprenderme, y varias tarjetas: tarjeta sanitaria, tarjeta de identificación, llave electrónica, y una tarjeta de crédito a nombre de Staxter.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Es el nombre del grupo de empresas que dirige el club – me dice el hombre, que es el otro que estaba al lado de Víctor, cuando examinaban el caballo. Su hombre de confianza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Perfecto – le digo. En verdad, es todo legal.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me ha contratado legalmente, primero por mi edad, y segundo para no infringir ninguna ley si tengo que actuar con dureza. Así me llevaría toda la culpa y el club saldría limpio. A cambio, pagan una buena sanidad privada y cubren todos los aspectos legales. Algo muy típico de las organizaciones criminales. En verdad, ya me lo esperaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maby y yo esperamos, en la T4, la llegada de Pamela y Elke. Estamos de pie ante una de las cristaleras. Abrazo por detrás a mi novia, cubriéndola completamente con mis brazos. Mucha gente nos mira al pasar, pensando que somos una extraña pareja. ¡Que les den!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">He empezado con mi trabajo. No está mal. Tengo que acudir un par de veces entre semana, sobre las ocho de la tarde. Reviso el almacén y hablo con las camareras, así estimo los pedidos necesarios. Después, dejo una nota para Konor, quien no suele llegar hasta las diez de la noche, al menos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Konor Bruvin, un albanés con mala leche. Cincuenta y tantos años, bajito y robusto, con pequeños ojos crueles que no dejan de evaluar. Lleva un peluquín de pelo natural que le tapa la frente y coronilla, ocultando así dos grandes cicatrices sobre las que no crece pelo alguno. Cuando me presenté, el primer día, me miró con fijeza, vio mi juventud y mi inexperiencia, y sonrió con desprecio, comprendiendo el motivo por que se supone que he conseguido el empleo. Es lo que me dio a entender la chica que siempre va con él, como traductora, Mirta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se que tengo que tener cuidado con ese tipo. En el momento en que sospeche que soy un informador del jefe, mi vida peligrara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me incorporo como refuerzo de seguridad a partir de los viernes, que es cuando el club se llena. La verdad es que es un buen local, con mucha clase y lujo. Ocupa un edificio de tres plantas, con más de quinientos metros cuadrados cada una, y el almacén y los camerinos, acaparan lo que queda de manzana. En el primer piso, se sitúan la barra, el pequeño restaurante, el escenario, la pista de baile, así como los baños, la cocina, el almacén y los camerinos. El club tiene un aforo de casi 500 personas. En el segundo piso, están los reservados. Penumbrosos, cómodos y cálidos, con mirillas de cristal estratégicamente situadas en el suelo para poder disfrutar de los shows, y con amplios divanes sobre los que retozar con las chicas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/168/71559723/71559723_010_7f34.jpg" width="427" height="641" />En el tercer piso, se encuentran las habitaciones de tales chicas, donde duermen, viven, y trabajan.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para comprender el espíritu de tal club, debo hablaros más de las chicas. Todas ellas proceden de Hungría, Rumania, Albania, Polonia, Checoslovaquia, la antigua Yugoslavia, e incluso Rusia. Todas sacadas de los países del este. Muy bellas y espigadas, con cuerpos tremendos y muy bien educadas. Son carne de primera, realmente. Víctor Vantia solo quiere lo mejor. Las prefiere universitarias o más o menos cultas, chicas que conocen su potencial, y como superarse ellas mismas. Verdaderamente, mima a sus chicas, tengo que decirlo. Eso no quita que las explote y que las consiga de forma ilegal, pero no trafica con ellas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las chicas que acaban en poder de Víctor disponen de unos años para pagar su deuda y se les permite escoger a qué se quieren dedicar: prostitución o show. Como prostitutas, pueden escoger especializaciones: masajistas, acompañantes, expertas en vicios, e incluso camareras… dependiendo de su físico y aptitudes. Como showgirls, también pueden escoger varios caminos: actrices porno, bailarinas sexuales, strippers, y sexo en directo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sea como sea, estas mujeres disponen de su habitación, de sus horas de ocio, pueden salir de compras, a peluquerías, al cine… Claro que todas están controladas con chips implantados para que no escapen. Pasan una revisión médica una vez cada quince días y están muy bien alimentadas. Víctor no permite drogas entre sus chicas. A lo sumo, unas copas cuando deben alternar. También disponen de una orientadora que vive con ellas, una especie de psicóloga que las ayuda con sus ocasionales traumas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El club Años 20 se inspira en la loca década que conmovió la sociedad mundial con el Charleston, los cortos vestiditos con flecos, la liberalización femenina, y toda la juerga superficial y alocada que trajo. Los trajes de las chicas están muy bien diseñados y ellas hacen muy bien su papel. Los espectáculos que se dan en su escenario son subidos de tono pero, en absoluto, burdos ni procaces. Aunque son una minoría, algunas amantes y acompañantes de clientes, frecuentan el club, pero, evidentemente, la mayoría de la clientela es masculina. El cenador se abre a partir de las ocho de la tarde, y muchos clientes prefieren cenar allí, en compañía de sus amigos o de alguna chica elegida, que en sus propias casas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El mobiliario y la decoración están cuidados al detalle, con calidad cinematográfica, y el sonido, aunque actual, resuena como si proviniera de una gramola.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las normas de seguridad del local son bien sencillas. Las chicas no pueden follar en él, ni siquiera en los reservados. Se admiten pajas y mamadas, pero no más. Para ello, las chicas deben invitar a los clientes a sus habitaciones, con un procedimiento y un precio adecuado, claro. En el club, se baila, se magrea, se hacen stripteases, y, en la penumbra de los reservados, algún trabajito rápido. Todo ello, tiene otro precio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No se permiten gritos, ni altercados. Si algún cliente desea celebrar una fiesta más ruidosa, disponemos de reservados adecuados. Tampoco se permiten discusiones acaloradas, ni conatos de pelea. En ese caso, todos los implicados van al callejón de atrás. Estas son las normas básicas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde el primer momento, me he trabajado a las chicas de la barra y las de la cocina, así como el chef. Ha sido fácil hacer que confíen en mí, pues, en verdad, lo único que he hecho ha sido ofrecerles mi amistad y mi posible ayuda en caso de cualquier necesidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/168/71559723/71559723_012_7383.jpg" width="426" height="639" />Por el momento, no tengo acceso al tercer piso, pero estoy entablando amistad con Pavel, un viejo homosexual a cargo de las chicas, y con Irina, la madura orientadora. Sin embargo, sonrío a las camareras y a las chicas que andan desocupadas, cada vez que me cruzo con ellas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hay que darle un tiempo a todo, pero creo que pronto tendré mi propia red de confesiones allí dentro, red que Konor no podrá controlar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Va a aterrizar – me dice Maby, sacándome de mis pensamientos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Miro el panel informativo y asiento. Tendremos que esperar aún un rato.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Tengo muchas ganas de estar con ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Yo también, Maby.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Pero estará Elke. ¿Qué haremos? – me dice, girándose y mirándome a los ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           No lo sé. Pamela nos ha dicho que se lo ha contado todo lo que hacemos y lo que somos. Además, Elke compartió nuestra cama en Año Nuevo. Supongo que todo depende de ella…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Entonces, ¿Beso a Pam cuando la vea, o no?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Tú actúa con naturalidad, niña. Si la has besado siempre, ¿Por qué no hacerlo ahora?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Tienes razón, corazón – dice con una sonrisa y pegando su cabecita a mi pecho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero yo me pregunto lo mismo. ¿Cómo debo actuar con mi hermana? Ahora trae novia. Una novia que me conoce, que sabe de nuestra relación. Me encojo de hombros. La respuesta que le he dado a Maby sirve también para mí. Habrá que esperar a ver. Lo mismo ocurre con Dena y Patricia. Estamos en la fase de esperar reacciones.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La niña ha cambiado su actitud, parece más comprensiva, más participativa, aunque no sé a que es debido este cambio. Le hemos pedido que traiga a su nueva amiguita a casa, para conocerla, pero, por el momento, se niega, y cuando lo hace, me mira a mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Tendrá miedo de que impresione a su amiga, o de que esta vea algo impropio hacia su madre? Tengo que garantizarle a Patricia que no haré nada extraño ante su amiga si decide traerla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Allí están! – exclama Maby, saltando y agitando la mano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me he perdido en mis cosas de nuevo. Pamela y Elke, junto con otras dos hermosas chicas morenas arrastran sus maletas. Destacan poderosamente entre los demás viajeros. Nos han visto y sonríen. Bueno, al menos Pam sonríe.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maby se arroja materialmente sobre mi hermana. Funden sus labios, sin importarles que la gente las mire. Elke se queda al lado, confusa. Intervengo y, con una mano, atrapo a Maby por la chaqueta, apartándola de Pam, y con la otra tomo a Elke de la cintura, para darle un suave beso en los labios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Bienvenida de nuevo, Elke – le digo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su sonrisa me anima. Es una jovial sonrisa, amplia y amistosa. Buena señal. Un torbellino rojizo se cuelga de mi cuello, besuqueándome por todas partes. Freno a mi hermana por un segundo y miro a Elke.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Puedo? – ella asiente, enrojeciendo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces muerdo la boca de Pamela, con ansias, largamente, hasta hacerla jadear.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Eso es un beso! – chilla Maby, dándole una palmada a Pam en las nalgas. Después de eso, se acerca a Elke. Las dos parecen no saber que decirse. &#8212; ¿Puedo besarte? – le pregunta, poniendo cara de niña buena.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¡Pues claro! ¡Somos amigas y compañeras! – responde Elke, abriendo los brazos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maby la besa tiernamente, pero metiéndole la lengua, por lo que puedo ver. Cuando se separan, Elke sigue confusa. Maby aún sigue abrazada a ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Eres la novia de mi amante. ¿En qué nos convierte eso a nosotras? – le dice bajito a la noruega.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Aún no lo sé… espero averiguarlo pronto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus palabras me dan buenas vibraciones. Creo que podré influir con facilidad, solo necesito una ocasión perfecta. Atrapo las maletas y todos nos dirigimos a los aparcamientos, donde espera la camioneta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Dejamos primero a Elke en su piso – nos dice Pam, desde el estrecho asiento trasero, con Elke a su lado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Te quedas con ella? – no puede aguantarse Maby.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           No. Hemos decidido que seguiremos un tiempo más así, como novias. Cada una en su casa y quedando para salir.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Elke, sabes que puedes quedarte en nuestra casa cuando quieras. Podemos separar las camas e incluso volver a quitar el vestidor…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Gracias, Sergio – me contesta, poniendo una mano sobre mi hombro. – Ya hemos decidido que así estará bien. Si tengo que quedarme en vuestro piso, dormiré con vosotros. De todas formas, ya lo hemos hecho, ¿no?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Claro, claro. Está bien. ¡A casa, señoritas!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al llegar a nuestro piso, tras dejar a Elke en el suyo, Maby hizo la pregunta que nos quema los labios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Qué pasa con nosotros? ¿Elke te deja acostarte con nosotros o te ha pedido limitaciones?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Me ha pedido que le comunique cuando lo haga con Sergio. Es extraño, creí que se disgustaría, pero no lo hizo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Ah, no? &#8212; sonreí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Sabe que me va a ser muy difícil. Así que yo le he prometido, por decisión propia, que esta noche voy a follar con vosotros, pero que no lo haré más hasta que no lo hablemos más a fondo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Solo esta noche? – Maby hizo un puchero.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Es lógico – intervengo. – Creo que Elke ha sido muy comprensiva. Te deja que tengas una buena bienvenida y, a la misma vez, una despedida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si… una despedida – el tono de Pam es triste.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Veo que estás enamorada – le digo, abrazándola.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Si, Sergio. Lo estamos, pero… te pertenezco, lo sabes. No quiero alejarme de ti. No sé si podría… Solo tienes que pedírmelo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Pedirte que te quedes con nosotros? ¿Qué no la vieras más?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pam asiente, bajando los ojos. Su cuerpo tiembla entre mis brazos, esperando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           No pienso hacerlo. Es decisión vuestra – le digo, con toda hipocresía. No pienso dejar que mi hermana me abandone, cuando toda esta historia empezó con ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Pero, ¿tenemos que esperar hasta esta noche? ¿Por qué no empezamos ya? Son las cinco de la tarde y yo llevo lista todo el día – sonríe Maby, con picardía, tocándonos el trasero.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Es una noche para recordar, para enmarcar en el recuerdo. Tomo a mi hermana en brazos y Maby se sube a mis espaldas. De esta guisa, recogiendo besitos en mi cara, las llevo al dormitorio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Estarás hambrienta, ¿verdad? – le pregunta Maby a mi hermana, cuando la deposito sobre la cama.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Llevo a régimen de esta polla desde hace un tiempo – se ríe, aferrando mi bulto, aún cubierto por el pantalón. – Solo almeja al vapor…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Pues esta noche te vas a hartar – susurra Maby, reptando hacia ella y besándola. – Te voy a ceder mis turnos…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           No es necesar…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Calla y dame tu lengua.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/168/71559723/71559723_014_c720.jpg" width="428" height="642" />Me desnudo mirándolas. No hay nada más bello en el mundo. Son mis chicas y me aman, y se aman entre ellas. ¿Acaso se puede pedir más? Jamás, en mis ensoñaciones solitarias, allá en mi desván, hubiera llegado a imaginar una ocasión similar, lo que el futuro podía depararme. No sé a quien dar las gracias… ¿a Dios? ¿A Rasputín? ¿Al diablo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me da igual, si hay que pagar al final de la experiencia, lo haré con mucho gusto. Siento que me estoy poniendo intenso y filosófico, y no es el momento adecuado. Las chicas ya se están revolcando, sin mí. Pero no puedo dejar de mirarlas y de pensar en ello. Me doy cuenta que ese es mi privilegio como su dueño y, en una súbita inspiración, me reafirmo con mi plan sobre Elke. ¡Quiero que se una a nosotros! ¡La quiero en mi cama! ¡Por el bien de Pam y por mi propio y egoísta placer!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aprovecho que se están besando, una sobre la otra, para colocar mi miembro entre sus bocas. Lo acogen con risitas y mimos. ¡Viva la armonía!</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/02/Sin-2Bt-C3-ADtulo12.png"><img decoding="async" src="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/02/Sin-2Bt-C3-ADtulo12.png" width="426" height="640" border="0" /></a></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maby deja que mi hermana siga con el trabajo bucal y ella se coloca a mi espalda, besando y acariciando. Pellizca mis pezones y soba mis testículos, admirando, a su vez, la tarea de Pam. Es cierto, parece hambrienta de mi verga. Intenta abarcarla con sus labios como nunca ha conseguido antes. La noto estremecerse mientras traga centímetros, ignorando las arcadas. Cuando no puede más, se saca el pedazo y escupe sobre él las babas que se han creado en su garganta, y vuelta a empezar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Dios, como chupa la mamona – susurra Maby en mi oído.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo solo me estremezco, apoyado contra su pecho. Pam está succionando mi glande con fuerza. Le da mordisquitos, poniéndolo cada vez mas morado. Maby abandona mi espalda y busca las piernas de mi hermana, comprobando que está muy mojada. La prepara para mí, con una diligencia y un cariño inigualables.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Ven – me dice, a los pocos minutos. – Ya está a punto de chillar…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Siento la ansiedad de Pam cuando me retiro de su boca. Me abarca entre sus blancos muslos, jadeando de impaciencia. Sus manos acarician mi vientre, mi pecho, mi cuello, y, finalmente, mi rostro, al deslizarme sobre ella. No aparta sus ojos de los míos mientras me hundo en ella. Veo sus pequeñas expresiones de dolor, de tensión, de placer. ¡Dios, como la amo! Bufa como una gata al llenarla toda. Intenta apretarse más contra mí, con su primer orgasmo. No la dejo recuperarse. Empiezo a moverme, casi fuera del todo, lento, y luego adentro, con empuje. La hago chillar a cada embiste, pero ella sigue mirándome. Le tiembla el labio inferior y tiene los ojos muy húmedos, pero no deja de musitar: “te quiero… te amo”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maby, que está tumbada a nuestro lado, no se pierde ni un solo detalle de nuestros roces, miradas y susurros. Ella también lagrimea, emocionada. Me pide que le deje sitio. Se abre el coñito sobre la boca de mi hermana, arrodillándose de cara a mí. Yo me quedo de rodillas, penetrando aún a Pam, con sus caderas sobre mis muslos. Maby y yo nos miramos y sonreímos, felices de estar juntos los tres.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           ¿Echabas mi coñito de menos, amor mío? – le pregunta Maby a mi hermana.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pam solo gruñe, su boca atareada en comerse ese dulce coñito.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Él a ti, si te ha echado en falta. Necesitaba nuestros despertares, las caricias matutinassss… nuestras sesiones de rasurados… las confesiones…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las manos de Pam suben hasta abarcar los pechitos de su amiga, atormentándolos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           He tenido a Sergio para mí solaaa… durante este mes, pero… aún siendo mi Amo… aún queriéndole más que a mi vida… te he echado mucho de menos… Pamelaaaa…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Escuchar aquella declaración de puro amor de labios de Maby, me retuerce el corazón. Casi me siento indigno de ellas. Casi, por un segundo… luego, se pasa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Córrete, mi amor… vacíate en mi boca… méame, si lo deseas – gime mi hermana, apartando un poco su boca. – Soy tuya esta noche…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Atrapo a Maby por la cintura cuando me doy cuenta que se está corriendo como una loca, sin sujeción, agitada por las palabras de Pam. Sus uñas se clavan en mis antebrazos. Maby se queda abrazada a mi cuello, levantando sus nalgas de la cara de Pam, mientras yo me muevo con urgencia en su coño, buscando eyacular.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Así, así… campeón… riégala entera – jadea Maby en mi rostro, animándome. &#8212; ¡Préñala!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me corro con fuerza, gruñendo y mordiendo los labios de mi morenita. Siento como el coño de Pam se contrae, alcanzado de nuevo por el placer extremo de sentir mi descarga contra su útero.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">―           Algún día – susurro. – Algún día, la preñaré…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">                                                CONTINUARÁ</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">P.D.: podéis dejar vuestros comentarios y opiniones en <strong>janis.estigma@hotmail.es</strong></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong> </strong></span></div>
<div style="margin: 0px;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="color: #111111; white-space: nowrap;">Para ver todos mis relatos:<a href="https://www.blogger.com/goog_1722463487"> </a></span><span style="white-space: nowrap;"><span style="color: #111111;"><a href="http://www.relatoseroticosinteractivos.com/author/janis/">http://www.relatoseroticosinteractivos.com/author/janis/</a></span></span></b></span></div>
<div dir="LTR" style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;" align="CENTER">
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</div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></div>
<div>
<div style="margin: 0px;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b>¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</b><b><span style="white-space: nowrap;"><span style="color: #111111;">/</span></span></b></span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><b><span style="white-space: nowrap;"><span style="color: #111111;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/168/71559723/71559723_013_2aad.jpg" width="556" height="834" /></span></span></b></span></div>
<p><b><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><span style="white-space: nowrap;"><span style="color: #111111;"> </span></span></span></b></p>
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