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	<title>grandes relatos &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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	<title>grandes relatos &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Dos rubias llamaron a mi puerta y les abrí 7&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Mar 2026 18:52:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[11 No sé quién estaba más cabreado al salir del restaurante, si Tomasa o yo. Lo cierto es que ninguno de los dos hablamos en el camino de vuelta, pero lo cierto es que, al llegar a la casa, fue la mulata la que dio con la puerta en las narices a las crías. De acuerdo con ella, hice oídos sordos a los lamentos de esas putas pidiéndonos perdón. Se habían pasado dos pueblos y se merecían una reprimenda para darse cuenta de que no se podía jugar con los humanos. La viuda estaba tan indignada que tampoco dijo nada [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading">11</h1>



<p>No sé quién estaba más cabreado al salir del restaurante, si Tomasa o yo. Lo cierto es que ninguno de los dos hablamos en el camino de vuelta, pero lo cierto es que, al llegar a la casa, fue la mulata la que dio con la puerta en las narices a las crías. De acuerdo con ella, hice oídos sordos a los lamentos de esas putas pidiéndonos perdón. Se habían pasado dos pueblos y se merecían una reprimenda para darse cuenta de que no se podía jugar con los humanos. La viuda estaba tan indignada que tampoco dijo nada mientras se metía desnuda en mi cama y solo cuando cediendo al cariño que la tenía la abracé, fue cuando bajando el volumen me preguntó qué íbamos a hacer con ellas.</p>



<p>―No tengo ni idea, lo único que sé es que hoy no duermen con nosotros.</p>



<p>―¿No deberíamos decirles que usen mi cama?― preguntó un tanto preocupada con la incapacidad que tenían para valerse por sí solas.</p>



<p>Admitiendo parcialmente sus temores, le conté la conversación de Sara en la que me había confiado que el gobierno estadounidense creía que el accidente era una pantomima para ocultar la presencia de los tripulantes de esa nave en la tierra:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/367/51102348/51102348_007_ddc1.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Tan indefensas no están― concluí.</p>



<p>La viuda al conocer las pesquisas de la oriental y sus sospechas se indignó. Sintiéndose engañada,&nbsp; se olvidó de sus anteriores reparos y susurrando en mi oído, comentó que un poco de hambre no les vendría mal a ese par de zorras pero que las castigara a ellas sin sexo no significaba que eso se aplicara a ella.</p>



<p>―Vienes cachonda perdida― riendo susurré mientras la acariciaba.</p>



<p>Colorada, me reconoció que el gringo la había puesto como una moto y que si no se lo había tirado era por mí.</p>



<p>―Cariño― respondí: ― Si realmente te apetece echarle un polvo, hazlo. Al igual que tu no me recriminaste cuando me tiré a la sueca, yo tampoco te lo echaré en cara. Es más, lo comprendo. Al igual que hicieron con la oriental, no tengo duda de que esas cabronas también nos han exacerbado la sexualidad a nosotros.</p>



<p>―¿En serio no te importaría?― preguntó.</p>



<p>―Mientras sea solo sexo, no. Otra cosa es si pensaras en algo más. Te recuerdo que eres mía y que yo soy tuyo.</p>



<p>Sonriendo al escucharme, buscó con sus manos mi virilidad mientras me decía que solo tenía ojos para mí. Desternillado por su cara dura, dejé que se empalara con ella antes de decir:</p>



<p>―Como pasado mañana he quedado con Sara, quiero que aproveches y te folles al gigantón.</p>



<p>Sus risas me hicieron saber que me iba a hacer caso y demostrando que una vez había recuperado el interés por lo hombres, no iba a olvidarlo, me dijo que la amara moviendo sus caderas. La facilidad con la que mi miembro campeaba en su interior me permitió profundizar en mis embestidas mientras una parte de mi ser se preguntaba si sentiría celos cuando se acostara con otro.</p>



<p>«Sería un capullo si me sentara mal», me dije sabiendo que al día siguiente Agda me haría una visita y que la sueca aprovecharía para darse un revolcón conmigo.</p>



<p>Tomasa debía estar pensando en lo mismo porque mientras aceleraba sus movimientos me preguntó si al día siguiente le permitiría disfrutar a ella también del cuerpo de ese mujeron.</p>



<p>―¿Te apetece probar que se siente?― quise saber un tanto extrañado porque no en vano la negra me había confesado que jamás había estado con alguien de su mismo sexo, exceptuando a las dos crías.</p>



<p>Sonrojada contestó:</p>



<p>―Sí. Me da morbo estar contigo en la cama mientras te la follas.</p>



<p>El tamaño que habían adquirido sus pezones fueron la prueba que necesitaba para confirmar la calentura que le producía esa posibilidad y tomándolos entre mis dedos, le prometí que ambos disfrutaríamos de la embajadora.</p>



<p>―Te amo― rugió satisfecha al ver que con mi colaboración se iba a hacer realidad ese sueño…</p>



<p>Tras la primera noche a solas con ella, nos despertaron unos sollozos que venían desde el salón. Intrigada por si el motivo de esos gemidos era que “nuestras niñas” estaban descubriendo sus cuerpos sin nosotros, Tomasa se levantó a espiarlas. Ni siquiera había salido del cuarto cuando escuché su grito angustiado mientras salía corriendo hacia ellas.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/367/51102348/51102348_009_0bdb.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Miguel, algo les ocurre― chilló al verlas temblando.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por su tono comprendí que no bromeaba y que iba en serio. Asustado por si ese par había hecho alguna tontería, salí de la cama y fui a ver. Al llegar, comprobé que tanto Ía como Ua tenían los labios amoratados.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―¿Qué les pasa?― se preguntó aterrorizada al observar que no reaccionaban.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La debilidad que mostraban me preocupó y consciente de su insistencia en hacernos saber que para ellos mi esencia era una necesidad física, recordé que no me habían ordeñado desde San José. La forma en que esos seres se lanzaron sobre los pechos de la mulata no hizo más que ratificar mis sospechas.</p>



<p>―Están desfallecidas de hambre― musité.</p>



<p>―No puede ser, ayer antes de cenar las di de mamar.</p>



<p>Desolado al caer en que la leche de Tomasa debía de ser un sucedáneo a todas luces insuficiente y que al castigarlas había puesto en peligro sus vidas, me sentí paralizado.</p>



<p>―Hazme una mamada para levantármela― pedí a la mujer poniendo mi pene totalmente flácido en sus labios.</p>



<p>No hizo falta que se lo explicara y mientras se aferraban desesperadamente a sus pechos, comenzó a pajearme con desesperación.</p>



<p>―Por dios, date prisa― me pidió francamente asustada.</p>



<p>Todavía hoy no comprendo cómo consiguió que se me pusiese dura, pero lo cierto es que, tras un par de lametazos, mi pene se irguió. Las chavalas al ver mi erección dejaron las ubres de las que lactaban y se pusieron a intentar lamer mi verga como posesas. Confieso que no me importó el modo en que zarandearon mi pene al ver el hambre que lucían sus rostros. Tomasa suspiró aliviada al ver que intentaban obtener su sustento sacando fuerzas y decidida a ayudarlas, unió sus labios a los de ellas. Al sentir que eran las tres las que me ordeñaban, mi calentura me hizo olvidar sus afrentas y aprovechando que Ua se había metido mi verga en la garganta, busqué eyacular follándola su boca.</p>



<p>Afortunadamente, no tardé en sentir que pronto liberaría mi simiente y sacando mi verga, no esperé a nada y me pajeé. Recibieron mi primera andanada con ansia y ambas intentaron apoderarse de la siguiente. Mientras otras veces, habían hecho gala de generosidad una con la otra, en esta ocasión no fue así y fue Ía quien se apropió de la segunda olvidando a su compañera. Comprendiendo que ese comportamiento se debía a su estado, pedí a la mulata que me ayudara a repartir equitativamente mi semilla. La hambruna la tenía dominada y por ello Tomasa tuvo que usar la violencia para separar a la rubia para que Ua pudiese obtener su parte.</p>



<p>―Dale un poco a tu hermana― con un sonoro bofetón le exigió.</p>



<p>Por segunda vez en pocas horas, Ía sufrió un castigo corporal de sus protectores y creyéndose no querida, comenzó a llorar.</p>



<p>―Tranquila, hay para las dos― enternecida por el volumen de sus llantos, intentó tranquilizarla, pero no lo consiguió y fue la pelirroja la que disfrutó de las dos siguientes explosiones.</p>



<p>―He dicho que compartáis― dando a Ua otro bofetón, ordenó.</p>



<p>La expresión de congoja con la que recibió el golpe fue tal que comprendí que la pelirroja jamás había recibido un correctivo físico y deseando quitar hierro al asunto, la acaricié mientras dejaba que su compañera recibiera las ultimas migajas.</p>



<p>―Tranquilas, dadme unos minutos para que me reponga y os daré más― les dije viendo que seguían con un apetito atroz.</p>



<p>―¿Cómo podemos ayudarte? ¿Necesitas ver que nos amamos? – preguntaron casi al unísono.</p>



<p>Ni siquiera me dieron tiempo a contestar y tumbándose en el suelo, comenzaron a comerse los coños, pensando que con ello acelerarían mi recuperación. Curiosamente fue así. Al ver sus sexos abiertos y recordar que la noche anterior me habían pedido que las desvirgara, como por arte de magia mi erección volvió con una fuerza inusitada y aprovechando que la rubia era la que tenía más cerca, usé mi glande para juguetear con su ella. Ía me sorprendió porque al sentir que recorría sus pliegues, me rogó que la tomara. No sabiendo cómo actuar, busqué a Tomasa con la mirada.</p>



<p>―Fóllatela― fue lo único que dijo.</p>



<p>Con su permiso en la mente, separé los muslos de la criatura y posando mi pene en su entrada, de un empujón se la clavé hasta el fondo. El chillido de dolor que brotó de su garganta me hizo palidecer y por un segundo, dudé si seguir. Pero entonces la mulata insistió en que la tomara. Lentamente saqué unos centímetros mi estoque para acto seguido volvérselo a incrustar. Al repetir la maniobra, la rubia comenzó a gemir descompuesta pidiendo más. La urgencia de la muchacha me azuzó y acelerando la velocidad con la que la penetraba, intenté alargar el momento.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/367/51102348/51102348_015_74a3.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―No puede ser― aulló al experimentar que el dolor había desaparecido y abrazándome con las piernas, fue ella la que se embutió violentamente mi tallo. La humedad que destilaba su sexo facilitó el trance y sin apenas oposición, acuchillé su interior repetidamente cada vez más rápido.</p>



<p>A pesar de no ser un novato, tengo que reconocer que me asustó observar que en sus ojos un placer nunca visto mientras la tomaba. Mi exempleada debió de contagiarse de su calentura y tomando de los pelos a la pelirroja, la obligó a meterse uno de los pezones de Ía en la boca mientras ella se apropiaba del que se había quedado libre.</p>



<p>―Ayudemos a tu amiga― exigió a Ua.</p>



<p>No tardé en sentir que la rubia se corría y eso lejos de apaciguar mis embates, los aguijoneó y mientras las otras le mordían los pechos, llevé al límite mi ataque. El rugido de gozo de la joven retumbó en el salón al experimentar que su cuerpo humano ya no le respondía.</p>



<p>―Santa Luz― bramó al tiempo que el instinto animal la poseía.</p>



<p>El geiser que brotó de su coño empapó mis piernas y con un ímpetu descomunal, sus caderas buscaron que descargara mi simiente mientras unía ese primer orgasmo con el siguiente. El chapoteo que producía mi pene al entrar en su cueva me hizo saber que estaba lista para recibir mi simiente y dejándome llevar inundé de blanco su vagina mientras su cara reflejaba una sorpresa que en un principio no supe interpretar.</p>



<p>―Es demasiado― exclamó al recibir por esa vía su sustento un segundo antes de caer desplomada al suelo.</p>



<p>He de reconocer que me acojonó la forma en que ese ser comenzó a convulsionar violentamente y no fui el único. Ua al ver que su compañera se retorcía sobre la alfombra, se asustó y metiendo sus hebras en Ía, buscó una explicación.&nbsp; Confieso que se me hicieron eternos los segundos que tardó en examinarla.</p>



<p>―¿Qué le pasa?― pregunté pálido al contemplar que seguía presa de una especie de ataque epiléptico.</p>



<p>Afortunadamente, la cara de preocupación de Ua desapareció al entender que ocurría y girándose hacía mí, preguntó:</p>



<p>―¿Por qué no nos habías dicho que esta es la forma más eficiente de saciarnos?</p>



<p>Solo pude contestar que para mí también era nuevo.&nbsp; La pelirroja me creyó y sin dejar de sonreír, hundió su cara entre los muslos de su compañera en busca de mi simiente. Durante más de un minuto, sorbió con satisfacción el flujo mezclado con sangre y semen que desbordaba el coño de Ía mientras Tomasa y yo alucinábamos tratando de sacar algo en claro.</p>



<p>Ya con su estómago lleno y la cara teñida de rojo, me dio las gracias diciendo:</p>



<p>―Con esto podré aguantar hasta mañana.</p>



<p>Al pedirla que se explicase, ese bello ser nos reveló que al ser inseminada su hermana había absorbido los nutrientes que necesitaba directamente en las venas de su vagina sin que se perdiera nada en el aparato digestivo.</p>



<p>―Cuando la has poseído ― musitó sorprendida: ―no solo las has hecho sentir mujer. ¡Le has dado reservas para una semana!</p>



<p>―Joder, menudo susto que nos habéis dado― exclamé: ―Creía que la había matado.</p>



<p>&nbsp;Con una sonrisa de oreja a oreja, contestó acercándose en plan meloso:</p>



<p>―Estoy deseando que me poseas y así sentirme plenamente tuya, mi amado Íel.</p>



<p>Tomasa no desaprovechó el momento y separándola de mí, le dijo que no tendría esa suerte mientras no prometiera pedir permiso antes de interactuar con otro humano haciendo referencia a lo sucedido con la oriental.</p>



<p>―Amada Asa, hemos aprendido la lección y desde ahora te pido que, si se nos olvida, nos reprendas. Jamás olvidaré tu castigo ni la vergüenza que sentí cuando buscando sustento olvidé mi deber de compartir.</p>



<p>Las palabras de la pelirroja amortiguaron el cabrero de la negra, pero no queriendo dar su brazo a torcer, le pidió que confesara porque nos habían mentido al llegar a nuestra puerta tras el accidente. Temblando de miedo, la joven respondió:</p>



<p>―Supimos por los resultados de un análisis que se hizo hace tres meses que Íel era el espécimen que mi raza había estado buscando para su renacer y por eso forzamos el encuentro.</p>



<p>Elevando su voz, Tomasa insistió en que se explicara. Sonrojada hasta decir basta y sin ser capaz de levantar su mirada, contestó:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/367/51102348/51102348_026_5591.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Nuestros antiguos protectores llevan milenios en franca decadencia. Su inteligencia ha ido menguando poco a poco y actualmente no se puede decir que sean inteligentes. Su carácter pasivo ha provocado que se encerraran en ellos mismos dando por buena su existencia.</p>



<p>Al escucharla, mis rencores renacieron con fuerza y rechazando de plano colaborar en la decadencia del ser humano,&nbsp; le exterioricé que prefería el suicidio a ser la causa del holocausto que supondría la presencia de su raza para el hombre.</p>



<p>―Amado Íel, somos conscientes del error que cometimos al unir nuestro destino con una raza tan dócil. Por eso nuestras ancianas decidieron buscar una especie cuya naturaleza les impida someterse. Una cuyo espíritu guerrero e insatisfecho sea imposible de subyugar y que nos obligue por primera vez a buscar una alianza de igual a igual. Un pacto beneficioso para ambos. Sin nuestra ayuda hemos calculado que la humanidad se aniquilará a sí misma en setenta años, pero con nosotros crecerá y se expandirá por las galaxias.</p>



<p>―¿Cómo creeros?― pregunté con desprecio, pero anotando en mi interior el peligro que según ellas se cernía sobre nosotros.</p>



<p>Despertando de su estado, Ía respondió:</p>



<p>―¿No te basta saber que moriríamos por ti? Nunca nadie de nuestra raza se ha entregado a un protector como yo he hecho. Prefiero informar que hemos fracasado a vivir sabiendo que me odias.</p>



<p>El dolor de su tono me hizo dudar, pero dado que me estaba jugando el porvenir de miles de millones de hombres, mujeres y niños me mantuve firme. Tomasa, buscando un punto de acuerdo, comentó:</p>



<p>―¿Esto es algo que debamos decidir hoy? O podemos darnos un tiempo antes de tomar un solución.</p>



<p>Esperanzada, Ua replicó:</p>



<p>―Os podemos asegurar que no habrá más naves hasta que enviemos vuestra aceptación al consejo. Si no la obtenemos, ninguna de mis hermanas vendrá a la tierra y el planeta quedará cerrado para nosotras.</p>



<p>Sin llegar a aceptar sus palabras, comprendí que al menos tendría tiempo para pensar. Postergando el tema decidí centrarme en ese día y por eso les avisé que teníamos que desayunar, ya que en dos horas tendríamos visita. Como si nunca hubiésemos discutido, mostrando una alegría total, esos dos puñeteros seres me soltaron que tenían el estómago lleno pero que, si insistía, no les importaría volver a recibir mi esencia…</p>



<h1 class="wp-block-heading">12</h1>



<p>Sin decírmelo, las dos chavalas habían preparado a conciencia la visita del CEO de la compañía que deseaban comprar. No solo habían elaborado un extenso dosier técnico sobre las nuevas potabilizadoras sino también un estudio de mercado, el impacto medioambiental y social de las mismas. Tras un rápido vistazo me quedé impresionado porque de ser ciertos sus cálculos solo con ese invento mejoraría la calidad de vida de mas de dos mil millones de personas y se podrían evitar una media de quinientas mil muertes por año.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¡Su puta madre!», exclamé mentalmente al darme cuenta del alcance que tendría esas instalaciones en la sociedad global. Mis carencias me impidieron formarme una opinión sobre si eran posibles o solo una entelequia, pero dado la inteligencia que habían demostrado esos seres no pude mas que dar por buena su propuesta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tampoco me pasó inadvertido el aspecto económico, ya que según sus previsiones el beneficio en los próximos veinte años era tal que Alfa Centauro se convertiría en el mayor conglomerado a nivel mundial, rivalizando con la mayoría de los países en cuanto renta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Bill Gates sería un pobretón a nuestro lado», me dije asustado por las consecuencias personales que eso acarraría.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; También habían preparado un estudio sobre nuestro futuro socio, el cual me dejó bastante tranquilo al descubrir que a pesar de ser un ejecutivo de éxito Erik Anderson nunca había descuidado su deber con la sociedad y era un conocido filántropo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Podríamos formar un buen equipo», sentencié tras leer en esos papeles que fuera el sueco la cabeza visible del proyecto, quedando nosotros en un segundo plano.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo que no me esperaba fue que, en un apartado especial, totalmente separado, esas dos arpías hubiesen elaborado un documento sobre Agda y sobre Sara, en el cual plasmaban que con un poco de ayuda esas dos mujeres podrían en poco tiempo llegar a ser unas figuras de relieve en sus países de origen. A la sueca le pronosticaban una carrera diplomática que terminaría como presidenta de la Unión Europea, mientras para la agente, vislumbraban que acabaría al mando de la CIA.</p>



<p>«Estas zorras están seleccionando los mejores especímenes humanos para formar parte de mi harén», preocupado concluí al caer que si las cosas de desarrollaban según tenían previsto se quedarían embarazadas y mis descendientes gobernarían la tierra. Su planes me recordaron a las alianzas matrimoniales que fraguaron los reyes católicos colocando a las distintas infantas en los tronos de Austria, Portugal e Inglaterra.</p>



<p>La facilidad con la que asimilé todos esos datos y sus conclusiones me hizo nuevamente sospechar que habían manipulado mi interior para incrementar mi inteligencia. Temiendo que esos cambios hubiesen afectado a mi personalidad hice un examen de conciencia tras el cual comprendí que seguía siendo el mismo hombre, con sus miedos y sus esperanzas.</p>



<p>«Sigo siendo yo», concluí aliviado mientras Tomasa me informaba de la llegada de nuestras visitas.</p>



<p>Dejando aparcados esos temas, salí a recibirlos. Desde el primer momento el vikingo me cayó bien y más cuando tras las oportunas presentaciones, descubrí que Erik se defendía en español. Lo que no me esperaba fue la forma tan liberal con la que la embajadora demostró su complicidad conmigo y es que, contrariando las normas de etiqueta, al verme esperando en la puerta, se lanzó a mis brazos. No tuve que ser un genio para percatarme de que durante el viaje Agda había reconocido a su compatriota nuestro affaire, ya que mi futuro socio no se mostró sorprendido de los besos que me daba. Lo que sí me dio que pensar fue la forma tan amigable con la que Tomasa se había tomado esas carantoñas y que lejos de enfadarse me guiñara un ojo haciéndome recordar mi promesa de que compartiría con ella a la cuarentona.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/367/51102348/51102348_027_bcfa.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>-Erik, muchas gracias por venir. ¿Te apetece un café?- haciéndose notar junto a su compañera, Ía preguntó.</p>



<p>El sueco no pudo evitar darles un buen repaso con la mirada. Las fotografías que había visto en sus perfiles no hacían honor a su belleza debió decidir porque tras saludarlas, me tomó del brazo y sonriendo, me comentó que a pesar de no ser hetero eran tan guapas que estaba dudando si cambiarse de acera.&nbsp; Esa confidencia me alucinó porque nada se decía en los papeles que me habían preparado. Asumiendo que. si fueran humanas, no hubiesen obviado ese detalle, sonreí mientras le contestaba que las cuatro mujeres presentes eran territorio vedado pero que si necesitaba ayuda para buscar compañía podía buscarle un par de adonis para esa noche.</p>



<p>-Lo pensaré &#8211; exclamó muerto de risa al ver que aceptaba de buena gana su orientación sexual.</p>



<p>Ya en el salón, Ua le hizo una breve exposición de lo que le proponíamos y de los fondos que contábamos para llevarlo a cabo. Mirando de reojo su reacción vi que a priori estaba interesado. Pero cuando Ía tomó la palabra y le explicó con detalle las investigaciones que teóricamente yo había financiado fue cuando su cara cambió y con los ojos abiertos de par en par, pidió que le proporcionamos un ejemplar en papel para que pudiese asimilar su contenido.</p>



<p>-Erik, para ti somos un libro abierto. Confío tanto en que vamos a ser socios que no solo te vamos a proporcionar lo que nos pides, sino que te ofrezco que mis ayudantes se queden para resolver tus dudas mientras aprovecho para enseñar a Agda la finca.</p>



<p>No pudo más que agradecer el gesto y tan entusiasmado estaba con lo que le habían anticipado que ni siquiera se despidió de nosotros. Tomasa viendo que su presencia también sobraba, no se lo pensó dos veces y tomando del brazo a la embajadora, le fue mostrando la casa mientras coqueteaba descaradamente con ella. Curiosamente ese galanteo fue bien recibido y por ello cuando al enseñarle mi habitación le anticipó que esa noche ella dormiría allí, la rubia no pudo evitar preguntar a la mulata si acaso no era mi amante.</p>



<p>Interviniendo respondí que era mi mujer, pero que teníamos una relación un tanto peculiar ya que por nuestra cama también pasaban sus dos compatriotas.</p>



<p>-¿Y no te molesta?- insistió mirando fijamente a la morena.</p>



<p>La costarricense, dando un salto al vacío, llevó sus manos a la mejilla de la mujer devolviendo la pregunta:</p>



<p>-Cuando te acostaste con Miguel ya sabías que lo que compartíamos y no por ello, dejaste de hacerlo. ¿Me puedes decir por qué?</p>



<p>La dulzura con la que se lo dijo destanteó a la nórdica, que totalmente colorada reconoció que no había podido evitarlo ya que se sentía cautivada por mí. Al contemplar que el efecto que esa caricia había tenido en Agda, Tomasa insistió preguntando si no sentía lo mismo con ella. Como por arte de magia, dos reveladores bultos emergieran bajo la blusa de la embajadora al sentir los dedos de la mulata recorriendo sus pechos y con la respiración entrecortada, reconoció sus miedos a protagonizar un trio.</p>



<p>-No pienso forzarte a nada- replicó separándose de ella mientras le preguntaba si sabía montar.</p>



<p>Al responder que sí, le ofreció dar una vuelta por la finca a lomos de un caballo.</p>



<p>-Me encantaría- contestó aliviada.</p>



<p>Viendo que venía en pantalones, no tuvimos que esperar a que se cambiara y nos fuimos a seleccionar nuestras monturas sin saber que esa mujer era una experta amazona. Rápidamente me percaté que Agda sabía mucho más que yo al elegir para ella un potro de tres años que acababa de comprar hacía solo un par de meses mientras mi pareja elegía una yegua mucho más fácil de montar. Habiendo elegido ellas primero, me tuve que conformar con “Sagaz”, un testarudo alazán entrado en años que dependiendo del día era una delicia o una tortura. Afortunadamente, esa mañana el jamelgo estaba de buenas y se dejó montar sin demostrar su carácter. El paseo resultó un éxito, ya que comportándose como una perfecta anfitriona la mulata fue describiendo durante todo el trayecto las diversas plantas y árboles con los que nos encontrábamos. EL calor tropical no tardó en hacer su aparición y por eso cuando al llegar a una pequeña laguna, Tomasa preguntó si no nos apetecía un baño. Para esa cuarentona las cristalinas aguas de ese inesperado paraíso le parecieron una tentación irresistible, pero se negó aduciendo que no traía bikini.</p>



<p>-Pensaba que nos bañáramos desnudas- muerta de risa respondió mi adorada viuda mientras alegremente se empezaba a despojar de ropa.</p>



<p>Por un momento, Agda dudó, pero al ver que me estaba quitando la camisa, decidió acompañarnos. La belleza de su cuerpo maduro me resultó impresionante y mas cuando al entrar corriendo a la laguna, observé como rebotaban arriba y abajo sus pechos.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/367/51102348/51102348_030_571b.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>&nbsp; «Está bien buena, pero Tomasa aún más», decidí tras comparar a mis dos acompañantes. Todavía estaba despojándome de los calzones cuando desde el interior de esas aguas escuché las risas de la sueca al ser mojada y sonriendo observé que devolvía la afrenta tratando de hacerle una aguadilla a su atacante.</p>



<p>-¿A que esperas?- preguntó mi amada empleada mientras la embajadora se ponía a nadar cruzando el pequeño lago.</p>



<p>Venciendo la natural reluctancia de un hombre de secano, me fui metiendo poco a poco para dar tiempo a que el castellano que llevaba dentro se acostumbrara a la sensación de estar mojado. Tomasa no me esperó y demostrando que también ella era una buena nadadora siguió la estela de Agda hasta la otra orilla.</p>



<p>-Qué maravilla es este lugar- oí comentar a la vikinga señalando el Edén natural en el que se hallaba.</p>



<p>-¡Pura vida!- respondió Tomasa orgullosa de las tierras en las que había nacido.</p>



<p>La cordialidad con la que cuchicheaban entre ellas me debió de poner sobre aviso, pero no lo hizo y por ello cuando llegué a su lado, su ataque me pilló desprevenido. Acababa de darles alcance cuando esas dos bellezas me hundieron la cabeza jugando. Por un momento no pude pensar en otra cosa que no fuera respirar, pero reponiéndome al instante las abracé para devolver la afrenta. Para mi sorpresa, Tomasa buscó mis besos mientras su compinche pegaba sus pechos al mío. Sus pieles restregándose contra mí despertaron mi lujuria y tras dejar los labios de mi morena busqué y encontré los de la rubia. Agda recibió mi boca con pasión y demostrando que era algo pactado, no le importó que al posar su mano en mi miembro se encontrara con la de Tomasa.</p>



<p>-Sois un par de salidas- exclamé al sentir que se coordinaban haciéndome una paja.</p>



<p>&nbsp;Supe que lo habían hablado cuando desternilladas de risa me dejaron de lado y se pusieron a besar entre ellas. Esa escena lésbica elevó mi calentura de golpe y ya totalmente erecto intenté que me hicieran caso, pero para mi consternación ambas estaban demasiado interesadas en la sensación de estar con otra mujer para tomarme en cuenta. Aunque Tomasa había disfrutado de las caricias de “nuestras niñas” jamás había besado a una humana y por ello al sentir la dulzura de unos labios femeninos recorriendo su cuello, gimió excitada. Agda por su parte tampoco entendía la atracción que sentía con los hinchados pechos de la mulata y por ello antes de decidirse a asaltarlos, tímidamente preguntó si podía. El sonrojo que lucía la nórdica mirando sus negras tetas enterneció a la viuda y tomando ella la iniciativa, bajó la cabeza y se apoderó de las areolas que el destino había puesto en su camino. Agda al sentir la lengua de la mujer recorriendo sus pezones sollozó gozosa y atrayéndola hacia ella, le pidió que mamara de sus senos.</p>



<p>Con un gesto, Tomasa me rogó que me apoderase del que había dejado libre y como todo el mundo comprenderá, no puse ningún reparo en apoderarme de ese rosado botón que solo unos días antes había sido mío mientras acariciaba su trasero con mis dedos. Nuestro acoso acrecentó la excitación de la embajadora y ya sin recato alguno, aceptó la oferta de hacer un trio llevando su boca a los cantaros de la morena sin saber que al chupar de ellos su boca se iba a llenar de leche. El sabor dulzón de esa secreción inesperada la volvió loca y en plan goloso, se puso a devorarla mientras sentía los dedos de Tomasa hurgando entre sus pliegues.</p>



<p>-¡Dios!- chilló al ser consciente de lo cerca que estaba de correrse, pero no por ello trató de zafarse e instintivamente separó sus rodillas para facilitar el acceso a su sexo.</p>



<p>La calentura de la vikinga azuzó a mi mulata y centrándose en el botón que crecía entre los labios del coño de su oponente, se dedicó a torturarlo mientras susurraba a la mujer que siempre sería bienvenida en nuestros brazos. Agda al escucharlo aulló descompuesta dejando que un potente orgasmo se apoderara de ella. La confirmación de que esa noche sería todo menos tranquila llegó cuando en mitad de su clímax, la rubia alzando la voz juró que jamás se había sentido tan completa como entonces.</p>



<p>-Quiero que sepas que Miguel y yo lo compartimos todo y que me ha dicho lo mucho que le apetece hacerte un hijo- murmuró la viuda mientras sumergía uno de sus dedos en la húmeda cavidad de la cuarentona.</p>



<p>&nbsp;El ser madre debía ser un sueño insatisfecho porque al escuchar esa nada velada propuesta Agda experimentó un nuevo orgasmo todavía más potente.</p>



<p>-Quiero ver como la tomas- me pidió Tomasa mientras la tomaba de la mano y la sacaba del agua.</p>



<p>Ni que decir tiene que al ver la alegría de Agda me vi tentado en hacerlo en ese instante, pero recordando que en la casa nos estaban esperando, decidí que debía posponerlo por unas horas. La decepción con la que ambas recibieron mis palabras me hizo prometerles que después de cenar me entregaría a ellas en cuerpo y alma.</p>



<p>-¿Nos lo juras?- preguntó la diplomática y haciendo gala de su oficio, regateó conmigo las condiciones obligándome a aceptar que al menos una vez al mes ella podría visitarnos.</p>



<p>-Dalo por hecho- la viuda respondió por mí: -Nuestra casa es tu casa y desde ahora te digo que te puedes venir a vivir a nuestro lado.</p>



<p>La felicidad con la que Agda recibió esa invitación me hizo saber que, si bien no creía que se mudara, era posible que todas las semanas viniera a compartir nuestras caricias. Por ello no me extrañó que una vez vestidas, las dos mujeres caminaran cogidas de la mano hacia los caballos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «A este paso, tendré que agenciarme una buena provisión de viagra», pensé al saber que entre ellas y las dos chavalas iban a exprimirme mas de lo que era natural…</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/367/51102348/51102348_031_e728.jpg" alt="" width="600"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;Dos rubias llamaron a mi puerta y les abrí 6&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Mar 2026 18:37:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[9 Pasadas las cuatro de la tarde llegamos a la finca, donde preocupado descubrí la presencia de dos camionetas negras aparcadas en su puerta. No tuve que exprimirme mucho el cerebro para saber que eran miembros del gobierno y que nos harían preguntas. Repasando con las tres mujeres nuestra versión, me bajé del todoterreno. Los cinco forasteros, tres uniformados y dos de paisano con pinta de gringos se acercaron a nosotros y me preguntaron si era el dueño de la casa. Sacando mi pasaporte, me presenté como Miguel Parejo, el propietario. Viendo mis papeles en orden, les pidieron a las [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading">9</h1>



<p>Pasadas las cuatro de la tarde llegamos a la finca, donde preocupado descubrí la presencia de dos camionetas negras aparcadas en su puerta. No tuve que exprimirme mucho el cerebro para saber que eran miembros del gobierno y que nos harían preguntas. Repasando con las tres mujeres nuestra versión, me bajé del todoterreno. Los cinco forasteros, tres uniformados y dos de paisano con pinta de gringos se acercaron a nosotros y me preguntaron si era el dueño de la casa. Sacando mi pasaporte, me presenté como Miguel Parejo, el propietario. Viendo mis papeles en orden, les pidieron a las mujeres que me acompañaban los suyos. Tomasa les dio su cédula costarricense mientras las dos chavalas me pedían las llaves del vehículo porque los tenían en sus maletas. Tras traerlo y verificar el militar que no había nada raro en ellos, tocó el turno a los americanos. Por sus trajes impecables, supuse que eran de la CIA y haciendo que no tenía nada que ocultar, les invité a pasar adentro y disfrutar de aire acondicionado.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La mujer, una asiática que se presentó como Sara Quan, fue la primera en aceptar mientras me preguntaba qué sabía del accidente de la avioneta.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/54/94618823/94618823_002_8454.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―El incendio que provocó― contesté y señalando un montículo, expliqué que desde la casa solo pudimos divisar la estela de humo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Tenemos su llamada a la policía registrada y en ella usted hablaba de accidente.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Advirtiendo que la tal Sara no era inmune a mis encantos, más tranquiló comenté que era la única explicación lógica dado que estábamos en época de lluvias y la selva estaba enfangada.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Trata de hacer fuego con todo encharcado― sonreí mirándola a los ojos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La asiática rehuyó mi mirada, consciente de lo mucho que la atraía y pasando a las chavalas les preguntó por su presencia ahí. Ía recordando como los humanos se escandalizaban con el sexo, respondió:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Follar como loca desde que Miguel me dio posada.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La investigadora no se dejó engañar por la burrada y haciendo su trabajo, &nbsp;la miró con desprecio mientras observaba que la pelirroja se había agarrado a mi brazo. Molesta por ese arrumaco, le preguntó a ella lo mismo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Disfrutar como una perra con este macho. No se imagina lo cerdo que es en la cama― replicó Ua frotando su sexo contra mí.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La desfachatez de las muchachas la indignó y tomando sus pasaportes, fue a su coche a comprobar sus identidades mientras su compañero repetía las mismas preguntas a la mulata.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Soy la cocinera, pregunte en el pueblo― contestó ésta disfrutando al ver el deseo reflejado en los ojos del rubio aquel: ―Deseas algo de picar, puedo traértelo de la cocina, muchachón.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El agente enmudeció al sentir la mano de la mulata recorriendo su trasero y más cuando en plan coqueta, quiso saber si tenía novia. Por eso agradeció que Sara volviera con el portátil y se pusiera a corroborar con las dos suecas sus identidades.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Por lo que veo, ambas han pedido una excedencia de dos años en sus trabajos, ¿puedo saber por qué?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tomando la palabra, Ua respondió siguiendo con el carácter descerebrado que había mostrado hasta entonces:</p>



<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Estábamos cansadas de la monotonía y decidimos hacer un paréntesis para vivir la vida. Usted hubiera hecho lo mismo si sus únicos amantes fueran descendientes de vikingos más interesados en beber que en complacerla. ¿No le apetece un mojito? La empleada de Miguel los prepara de lujo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No, gracias estoy de servicio― cabreada quizás al ver que esas crías habían podido realizar sus sueños y ella no, preguntó desde cuando me conocían.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Cinco días con cinco largas noches― imitando a su teórica compatriota, Ía se pegó a mí mientras respondía.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al contemplar a esas dos insensatas colgadas de mis brazos, la oriental comprendió que poco iba a sacar de nosotros todos juntos y por ello, se dio por vencida todavía con la mosca tras la oreja.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Jerry, tenemos que seguir― dijo al advertir que el rubio no podía retirar sus ojos del pandero de Tomasa y dirigiéndose a mí, me informó que si tenían preguntas volverían.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Si vienen por la mañana, con seguridad estaremos en la playa. Este par están obsesionadas con tomar el sol ― respondí magreando los culos de las nórdicas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La cara de placer de las aludidas dio veracidad a mis palabras y sintiendo que estorbaban, los dos agentes acompañados por los militares se subieron a sus vehículos y se fueron. Al marcharse me quedé con la sensación de que esa tipa sospechaba algo y así se lo hice saber a las chavalas. Dando verosimilitud a mis palabras, Ía cogió su ordenador y se puso a rastrear qué clase de información había consultado la agente. Tras comprobar que no solo se había centrado en organismos oficiales, sino que también las había buscado en redes sociales, declaró muy ufana que no había problema y que lo tenía controlado.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/54/94618823/94618823_001_6294.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―¿Me puedes enseñar tu perfil en Facebook?― pregunté.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al revisarlo confirmé mis temores. Era demasiado perfecto, preciso e impersonal, impropio de una joven de su edad. No había referencias a borracheras, fiestas o actitudes juveniles. Todo se circunscribía a sus estudios.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Tenemos un problema― comenté haciéndoles partícipes de sus fallos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Comprendieron de inmediato a qué me refería. Bajo un prisma humano, esas ausencias hacían intuir una manipulación deliberada y que esa manipulación estaba destinada a ocultar una actividad poco clara. Asustadas, me pidieron consejo y fue entonces cuando nuevamente Tomasa demostró que, además de saber cocinar, tenía una mente bien amueblada:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Hay que darle carnaza. Vi cómo os miraba y la indignación que sentía al veros en plan melosas con un hombre que teóricamente os dobla la edad. Si le dejáis que descubra un tejemaneje con Miguel, morderá el anzuelo y podréis dirigir sus pesquisas a otro lado.</p>



<p>―¿En qué piensas?― dije interesado.</p>



<p>―Según me habéis dicho, te han convertido en un hombre riquísimo mientras ellas lucen como un par de cerebritos. Debes hacerla creer que la has mentido y que al contrario de lo que la habéis dicho, las niñas llevan trabajando para ti desde hace tiempo en un proyecto secreto.</p>



<p>Pensando en voz alta, comenté que dado los múltiples sectores económicos en los que se suponía estaba involucrado, podían fungir como mis asesoras en la sombra y que por ello habían borrado cualquier tema que pudiera ser usado en su contra.</p>



<p>―Tiene que ser algo gordo. Un tiburón no deja de perseguir a una gran presa por que se le cruce una pequeña― recalcó la viuda.</p>



<p>Pensando que esos agentes estaban investigando una presencia alienígena no se me ocurría nada. Las prodigiosas mentes de esos seres viendo el problema se pusieron a trabajar y tras un par de minutos, Ua preguntó si sería suficiente un nuevo sistema de desalinización que no requiriera gran cantidad de energía. Aunque en un principio no caí en su relevancia, al meditar sobre lo que supondría hacer potable el agua del mar para la humanidad, comprendí su importancia dado que no solo se podría dar de beber a millones de personas, sino que teniéndola en ingentes cantidades podría ser usada para cultivar extensiones que hasta entonces eran secarrales.</p>



<p>―¡Se acabaría el hambre del mundo!― exclamé.</p>



<p>―Y el poseedor de las patentes se convertiría en uno de los hombres más poderosos del mundo. Sería capaz de tumbar gobiernos con la sola amenaza de dejarles fuera del reparto― dejó caer.&nbsp;</p>



<p>Confieso que me dio vértigo el oírla porque no en vano me había retirado a ese edén huyendo del día a día de la que era mi empresa. La certeza que mi supuesta retirada de los negocios sería vista por los investigadores como lógica al concentrar todos mis recursos en ese hito me hizo acceder a que prepararan esa cuartada, sin olvidar el beneficio global que ese invento provocaría por todo el orbe. Por eso, únicamente pregunté cómo lo harían. Riendo a carcajadas y mientras volvía a insertar sus hebras en el ordenador, Ía comentó que ya era dueño desde hacía dos semanas de una veintena de patentes que la harían posible y que solo faltaba darlo a conocer.</p>



<p>―Para dar mayor credibilidad deberíamos aliarnos a una tecnológica de prestigio― respondí. Al ver sus sonrisas, comprendí que ante de decirlo había ya conseguido una candidata: ―¿Cuál tenéis en mente?</p>



<p>―¿Serviría Alfa Centauro?</p>



<p>No me pasó inadvertido que habían elegido esa gigantesca corporación sueca por algún motivo y cabreado porque me estuvieran soltando la información poco a poco, les exigí que se explicaran.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/54/94618823/94618823_005_fdba.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Llevan años investigando sobre nanotecnología y ya que vamos a utilizar masivamente esos compuestos, es la que mejor encaja. Sus balances no están demasiado aseados y su actual presidente no vería con malos ojos que un inversor con dinero fresco se haga con la mayoría si con ello blinda su puesto.</p>



<p>―Contacta con él y pídele una cita― respondí viendo por otra parte que cualquier extraño no vería raro que eligiera una empresa del país natal de mis dos principales asesoras.</p>



<p>―Ya lo he hecho, mi amado Íel y está esperando tu llamada.</p>



<p>―Nena, ¿no te olvidas de algo? ¡No hablo su idioma!</p>



<p>―Tú no, pero yo sí― cayendo en el problema, comentó.</p>



<p>Mientras su compañera se dedicaba a conseguir los fondos que necesitaríamos deshaciendo posiciones de bolsa, la puñetera criatura tomó el teléfono y lo llamó. La conversación duró poco. Al cabo de cinco minutos,&nbsp; luciendo la mejor de sus sonrisas, me contó que tal y como había previsto, el empresario se había mostrado interesado en reunirse con nosotros cuanto antes.</p>



<p>―¿Para cuándo nos has sacado los billetes de avión?― pregunté asumiendo que la cita sería en Estocolmo.</p>



<p>―Mañana a las siete de la mañana, Erik Anderson llegará a San José donde tomará otro vuelo hacia aquí― respondió para acto seguido demostrar por enésima vez que iba por delante de mí mil pueblos al decirme que sería conveniente que llamara a la embajadora por si quería acompañarlo.</p>



<p>―¿Qué tiene que ver Agda en este asunto?</p>



<p>Despelotada de risa, esa arpía replicó:</p>



<p>―Esa zorrita está rendidamente enamorada de ti y su presencia nos viene bien por si los de la CIA siguen indagando. Se andarán con pies de plomo para no crear un problema diplomático.</p>



<p>Fijándome en Tomasa, no vi en ella ningún rastro de celos y extrañado, decidí guardármelo para mí, sabiendo que tendría tiempo para averiguar los motivos por los que, al contrario de lo sucedido con la camarera, que la nórdica babeara por mí no despertaba sus iras.</p>



<p>Para entonces el reloj marcaba las cuatro y tal como era mi costumbre decidí contemplar el aguacero que se estaba formando desde el porche de la casa mientras me tomaba un whisky. La viuda vio mi petición como una normalidad a la que agarrarse y olvidando momentáneamente el cambio que esos seres habían provocado en nuestra rutinaria vida, fue por él. No me quedó duda que tampoco quería estar presente cuando llamara a la cuarentona y por eso, tomando mi móvil no esperé su vuelta para llamar a la embajadora. Agda no tardó en contestar. Al explicarle que deseaba que nos sirviera de enlace con su paisano y que le pedía que lo acompañara a verme, no dudó en aceptar. Y susurrando al micrófono me hizo saber que esperaba que durante la visita pudiera disfrutar de mis brazos.</p>



<p>―No he podido dejar de pensar en ti.</p>



<p>―Yo tampoco― le mentí mientras me despedía de ella hasta el día siguiente.</p>



<p>Todavía no había vuelto Tomasa con mi acostumbrado Cardhu cuando las primeras gotas hicieron su aparición regando los platanales. Ensimismado como tantas tardes con ese fenómeno, no pude dejar de pensar en la forma que solo unos días antes las chavalas que tenía a mi lado habían aparecido llenas de barro y temblando de frio. Sin ser capaz de valorar todavía los efectos que tendrían en mi futuro, comprendí que bien llevadas podían ser una bendición para el ser humano siempre y cuando no se apoderaran de su destino. No podía dejar de valorar su interés por el bien común, pero no por ello podía obviar el peligro que representaban esos seres.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/54/94618823/94618823_007_40e3.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>&nbsp;«Si dos son capaces de acabar con la sed en el mundo,&nbsp; ¿qué harían miles o millones de ellas interactuando conjuntamente?», medité preocupado mientras escuchaba los pasos de la mulata acercándose.</p>



<p>Respetando mi concentración, tras dejar la bandeja sobre la mesa, Tomasa pidió a las crías que la acompañaran adentro para que no me molestaran. Agradecí el gesto y meneando con un dedo los hielos en el vaso, seguí disfrutando de las columnas de agua cayendo sobre la finca sin dejar de pensar en cómo afrontar el problema. Media hora más tarde el diluvio cesó, no habiendo obtenido una respuesta y meditabundo, entré a la casa. En el salón, Ua e Ía miraban absortas la televisión. Al fijarme en ellas, descubrí que estaban llorando y alucinado me senté a su lado con la intención de saber qué era lo que las había impactado tanto. Ante mi sorpresa estaban viendo “el lago azul”, la vieja película interpretada por una Brooke Shields adolescente que narraba la experiencia de dos niños que se había quedado varados en una isla desierta y cómo poco a poco habían descubierto su sexualidad.</p>



<p>«Esto ha sido cosa de la mulata», comprendí y que no había sido casual que el primer film que contemplaran fuera ese: «Dos huérfanos ante un ambiente desconocido y sin nadie que les explicara qué sucedía a sus cuerpos».</p>



<p>Las risas de las crías cuando en la pantalla Brooke descubre a su compañero masturbándose se convirtieron en lágrimas cuando se daban el primer beso y sintiéndose identificadas, giraron sus caras hacia mí al contemplar la dulce manera en que los protagonistas perdían su virginidad. Reconozco que me sentí incómodo al saber que de alguna forma el siguiente paso en su humanización pasaba por hacerles el amor y levantándome del asiento, dejé que terminar de ver la película ellas solas.</p>



<p>Sabiendo que Tomasa había seleccionado esa historia con un propósito, decidí salir de dudas hablando con ella. Encontré a la viuda preparando la cena ajena a lo que se le venía encima, pero al verla en sus actividades cotidianas no fui capaz de plantarle cara y cogiendo una silla, me puse a observarla en silencio. La belleza de su cuerpo y el meneo de su trasero mientras cocinaba me parecieron algo sublime.</p>



<p>«Es preciosa», sentencié admitiendo por fin que llevaba colado por ella mucho antes que esas mujercitas llegaran a nuestras vidas y que, si no había caído antes rendido ante ella, se debía a sus reparos a que la gente de su pueblo la catalogara como una buscavidas. También fui consciente de que los sutiles cambios en su anatomía solo habían hecho avivar la hoguera de mi interior, convirtiéndola en un incendio.</p>



<p>Saber que mi amor era correspondido me hacía más difícil comprender que no sintiera celos de Agda cuando no era un secreto que me había acostado con ella. Por ello cuando se percató que la espiaba, no pude dejar de atraerla hacia mí y besarla, tratando de compensar que al día siguiente esa rubia llegara a la que ahora era su casa por derecho. Riendo al recibir mis caricias, me pidió que la dejar terminar la cena no fuera a quemarse, pero obviando sus suplicas la abracé con más fuerza. Esta vez no rehuyó mis besos y reaccionando con una pasión que desbordó mis previsiones, me rogó que la amara. Desabrochando su delantal, lo dejé caer al suelo mientras Tomasa buscaba despojarme de la camisa. La urgencia con la que nos desnudamos fue una muestra del deseo que nos dominaba y sin importarnos la cazuela que seguía al fuego, nos lanzamos de cabeza a sellar nuestro amor.</p>



<p>―Tómame, lo necesito― sollozó mientras entrelazaba sus piernas alrededor de mi cintura.</p>



<p>Esa necesidad era la mía y por eso no dudé en acercar mi erección a su sexo. Al sentir mi glande rozando su vagina, la mulata se empaló lentamente dejándose caer. Esa calma me permitió disfrutar de cómo sus labios se iban abriendo y sentir cómo mi pene se sumergía en la hogareña humedad de su coño.</p>



<p>―Te amo, mi dulce negrita― susurré en su oído absorbiendo las sensaciones.</p>



<p>―Te amo, mi perverso blanquito― contestó feliz al notar que la llenaba por completo y con la misma parsimonia con la que se había empalado, comenzó a moverse mientras buscaba mis besos.</p>



<p>Nuestras lenguas se entrelazaron en su boca y mis manos recorrieron sus pechos al ritmo que ella marcaba izándose y dejándose caer sobre mi miembro. Poco a poco fue exigiéndome más forzando y alargando mis penetraciones hasta que ya presa de lujuria, buscó su placer pidiendo que mamara de sus pechos. Ni siquiera había aproximado la boca a sus areolas cuando de pronto vi dos pequeños chorros emergiendo de ellas. Incapaz de rehuir a su llamada, abrí mis labios para apoderarme de sus pezones. Al sentirlo, gimió descompuesta acelerando los movimientos que tanto placer la proporcionaban mientras me rogaba que, aunque sabía que me tendría que compartir, nunca la dejara.</p>



<p>&nbsp;―Mi corazón siempre será solo tuyo― respondí impresionado con la hondura de sus sentimientos.</p>



<p>Esa frase con la que ratificaba que lo nuestro no era solo sexual la impulsó a incrementar más si cabe la velocidad con la que buscaba que derramase mi simiente en su interior. No me importó que esa belleza de ébano zarandeara mi virilidad como tampoco que en su lujuria clavara sus uñas en mi espalda marcándome como suyo. Tenía claro que el destino y esas arpías iban a proporcionarme distintas mujeres para que las fertilizara, pero también que al llegar la noche buscaría siempre los brazos de Tomasa. &nbsp;Asumiendo que quizás hubiesen reservado un papel parecido a la mujer que estaba amando, curiosamente lo comprendí.</p>



<p>«Para ese par, somos la Eva y el Adán que formalizaran el nuevo pacto con su especie», pensé mientras una y otra vez mi glande chocaba con la pared de su vagina. Los sollozos de Tomasa me hicieron volver a la realidad y no pude más que olvidando mis reparos, buscar complacerla sin que el oscuro nubarrón que se cernía sobre nosotros pudiera ocultar mi alegría al saber que siempre la tendría a ella iluminando mi existencia con su cariño.</p>


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<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/54/94618823/94618823_008_29f9.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>El placer no tardó en llamar a su puerta dada la insistencia con la que estaba horadando su fértil sembradío y voz en grito me informó que se corría al sentir que un orgasmo brutal se iba formando en el fondo de sus entrañas. Queriendo que mi propio clímax coincidiera con el suyo, aceleré el compás de mis caderas.</p>



<p>―Me corro― repitió mientras su cuerpo ardía de gozo con el cambio de velocidad.</p>



<p>Dando un lugar prominente a mi amada pareja, me olvidé de mi placer y busqué únicamente que ella disfrutara mamando de sus pechos. Al sentir nuevamente mi boca succionando hambrienta en sus pezones, Tomasa rugió convertida en una pantera y mordió mi cuello marcándome para siempre como su propiedad. Todavía no comprendo, pero sus dientes hundiéndose en mi carne me liberaron y sucumbiendo ante ella, acepté su autoridad como la gestora de mi destino mientras esparcía mi semilla dentro de ella.&nbsp;</p>



<p>Seguíamos abrazados sobre la mesa de la cocina, disfrutando con los estertores de nuestros orgasmos cuando a nosotros llegó el olor a quemado. &nbsp;Muerta de risa mientras apagaba la lumbre y tiraba el guiso a la basura, mi adorada diosa me acusó de ser el culpable de que esa noche tuviésemos que salir a cenar fuera.</p>



<p>―¿Dónde te apetece ir? – descojonado reconocí el pecado.</p>



<h1 class="wp-block-heading">10</h1>



<p>De acuerdo en cenar fuera, fuimos a notificar a “nuestras niñas” que esa noche iríamos a un restaurante especializado en pescado. Al llegar al salón, ambas seguían absortas viendo el final de la película sin percatarse de nuestra llegada mientras en la pantalla los actores se dejaban llevar por la corriente pensando que era el final de sus días. Viendo la angustia con la que recibían esas imágenes decidí que terminaran de ver como el padre del muchacho los recogía de la balsa salvándoles la vida. Tal y como esperaba, al ver que acababa bien y que la pareja era rescatada, sonrieron sintiéndose quizás representadas.</p>



<p>―Veo que os ha gustado― comenté al advertir que respiraban relajadas con ese final.</p>



<p>―Sí― contestó Ua mientras se secaba con una de sus mangas las lágrimas: ―Me sentía fatal pensando que esos muchachos y su hijito iban a morir sin poder hacer nada por evitarlo.</p>



<p>Por sus palabras comprendí que creían que lo que habían estado viendo era algo real y no producto de la imaginación de unos guionistas. Sentándome junto a ellas, les expliqué que no era un documental sino una historia ficticia. Como no parecían comprender lo que les decía busqué en mi móvil a Brooke Shields en la actualidad y mostrándosela en la pantalla, comenté que la joven que habían visto en esa isla ya tenía cincuenta y cinco años.</p>



<p>―Entonces, ¿no era cierto? ¿El cocinero no murió? ¿Ni nada de lo que vimos pasó en la realidad?</p>



<p>Desconcertado al comprobar lo poco que sabían de los humanos a pesar de sus mentes prodigiosas, dediqué más de un cuarto de hora en explicarles que al igual que los escritores plasmaban en sus libros historias, que o bien habían oído o bien se habían inventado, los directores de un film hacían lo mismo. Cogían sus vivencias o las de otros, le daban forma y creaban un producto con el que los espectadores disfrutaran. Que como en “el lago azul” algunas veces podía ser en plan romántico, pero también podía ser una comedia o incluso una película de terror.</p>



<p>―¿Quién paga para pasar miedo?― preguntó la rubia escandalizada.</p>



<p>Me abstuve de anticiparla que también había de guerras o de desgracias naturales, si se quedaban en la tierra ya tendrían tiempo de saberlo y dándolas por imposibles, les comenté que debido a la torpeza de Asa tendríamos que salir a cenar fuera.</p>



<p>―Serás cretino, mi pérfido amor. Si se me quemó la cena fue por tu insistencia en desperdiciar una simiente que tanto necesitan nuestras zorritas― respondió haciéndome también responsable de que esos dos bellos seres pudiesen pasar hambre.</p>



<p>―No te preocupes, Asa― replicó la pelirroja acariciando las ubres de la cocinera:― Nuestro macho tiene suficiente reservado para nosotras y si no lo tiene, buscaremos nuestro sustento en ti.</p>



<p>No pude evitar la carcajada al ver crecer bajo la blusa de la mulata sus pitones e imprimiéndoles prisa, les pedí que se cambiaran porque el sitio al que íbamos era el más elegante del pueblo y quería que estuvieran guapas para los parroquianos del lugar. Aceptando mi sugerencia las tres mujeres se fueron a preparar mientras me quedaba pensando en qué más ignoraban esas criaturas de los humanos. Media hora tardaron en estar listas, pero no me quejé al comprobar el esmero con el que se habían acicalado y sintiéndome un jeque árabe en compañía de su harén, les abrí la puerta del coche para que se subieran. No habían aposentado sus traseros en los asientos cuando empecé a escuchar a Gloria Estefan cantando uno de sus éxitos.</p>



<p>«Menos mal que nos les ha dado por el Heavy», sonriendo medité pensando que, si ese hubiera sido el caso, cualquier mañana me hubiesen despertado con el vocalista de Iron Maiden desgañitándose.</p>



<p>Los quince kilómetros hasta Puerto Jimenez me parecieron pocos al volante de ese prodigio de la ingeniería y apenas diez minutos después aparqué frente a Soda Marbella. Al ver la humildad de ese sitio, temí que la comida fuera acorde con el ambiente, pero Tomasa viendo mi cara me aseguró que era el mejor lugar para comer marisco de toda la zona. Creyéndola, apagué el coche y nos bajamos. Al aparecer en el local, la dueña dejó todo y acudió a saludar a su paisana. El afecto con el que las dos mulatas se trataron me tranquilizó ya que era seguro que la tal María se esmeraría en darnos de cenar estando su amiga entre nosotros. Lo que no preví fue que Manuel, el sargento, estuviese cenando en una de sus mesas con los gringos y menos que alzando la voz, nos invitase a acompañarnos. No deseando mostrar las pocas ganas que tenía de disfrutar de la compañía de los agentes de la CIA intenté disculparme, pero entonces actuando con una temeridad indiscutible vi que Ua e Ía se sentaban, dejando a Tomasa entre los dos hombres y a mí a la derecha de Sara.</p>



<p>―Me viene estupendo su llegada― dijo la oriental en cuanto tomé asiento y señalando discretamente a las supuestas nórdicas preguntó: ―¿Me puede explicar por qué prefirió que pasaran como sus amantes y no como sus estrechas colaboradoras?</p>



<p>&nbsp;Tomando la servilleta y llevándola a mis piernas, contesté:</p>



<p>―Secreto industrial. Si me da dos días, comprenderá porque estas crías se han desplazado hasta aquí.</p>



<p>―¿No puedes anticiparme algo?― insistió tuteándome por vez primera.</p>



<p>Por su tono, intuí que esa monada de ojos rasgados estaba afectada por mis hormonas y que lo que realmente quería era saber si tendría alguna posibilidad de acabar en mi cama. Sonriendo, cogí su mano y murmuré en su oído:</p>



<p>―Pasado mañana, la invito a cenar y le cuento todo lo que usted ya sabe.</p>



<p>No supe si enrojeció al sentir mis dedos jugueteando con los suyos o porque hubiese descubierto que había violado mi intimidad escarbando en mis negocios, lo cierto es que no hizo ningún intento de quitarla mientras las dos criaturas no perdían detalle de mi comportamiento. Y no menciono a Tomasa, porque bastante tenía la pobre con defenderse del acoso al que la estaban sometiendo tanto Manuel como el rubio gigantón compitiendo entre ellos para que les hiciera caso.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/54/94618823/94618823_010_71a2.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Sara, ¿tienes un marido o una pareja esperando en Estados Unidos?― con desfachatez preguntó Ua forzándola a descubrirse.</p>



<p>Para mi sorpresa, la agente no se quejó de esa intromisión en su vida privada y sin dejar de mirarme a los ojos, le respondió que vivía en San José y que estaba soltera y sin compromiso. Juro que me quedé helado al ver que disimuladamente la pelirroja hundía sus hembras en el brazo de la oriental y más cuando satisfecha con lo que había encontrado en ese breve examen, sin preguntarme le ofreció que la próxima vez que viniera a la zona se quedara en mi casa.</p>



<p>―No me gustaría molestar― ajena a haber sido auscultada, respondió diplomáticamente no queriendo evidenciar la ilusión que le había hecho esa propuesta.</p>



<p>Supe que habían visto algo en los genes de la investigadora que cuadraba con su misión, pero nunca me imaginé que desde el otro lado de la mesa y apoyando a Ua, Ía insistiera:</p>



<p>―No molestaría, Miguel tiene una cama grande donde le haríamos un sitio.</p>



<p>O bien durante el examen habían preparado el terreno con una inyección de estrógenos o por el contrario esa joven policía tenía la sexualidad a flor de piel, porque en vez de escandalizarse se mordió los labios mientras contestaba que se lo pensaría. Nuevamente Ua, haciéndole una carantoña en la mejilla, traspasó los limites susurrando en su oreja el placer que obtendría cuando yo, su amado jefe, hundiera mi boca entre sus piernas. En vez de levantarse e irse, Sara instintivamente cerró sus rodillas al imaginarse mi lengua jugando en su sexo. Su entrega hizo que bajando la mano por debajo del mantel la pelirroja comenzara a recorrer con sus dedos los muslos de la mujer mientras las miraba petrificado.</p>



<p>―Una cerveza― pedí al camarero consciente de que en esos precisos instantes Ua estaba explorando los límites a los que podría llegar la calentura de esa asiática.</p>



<p>―Otra para mí― sollozó ésta al sentir una yema hurgando por debajo del tanga que llevaba puesto.</p>



<p>Tras comprobar la pelirroja la humedad que anegaba la entrepierna de su víctima, decidió que era suficiente. Sacando su mano de debajo de la mesa, llevó sus dedos impregnados de flujo mientras dulcemente me pedía que se los lamiera para que así pudiese confirmar si me iba a gustar el conejo que pasado mañana tendría para cenar. Al comprobar que Sara esperaba ansiosa el resultado, saqué la lengua y caté por anticipado ese manjar. No mentí cuando cediendo a mi propia lujuria, respondí que estaba delicioso pero que prefería tomarlo directamente de su envase. Al escuchar mi burrada, la agente empezó a temblar y ante mi sorpresa, se corrió calladamente mientras, ignorando el orgasmo que estaba sufriendo su compañera, Erik contaba un chiste a la mulata, tratando de ganarse su favor.</p>



<p>Con las risas de Tomasa todavía resonando en sus oídos, Sara se disculpó diciendo que necesitaba ir al baño y levantándose, huyó. Ua esperó a que desapareciera para reírse de sus prisas en ir a masturbarse y como si fuera una información que me interesara, me hizo saber que estaba en sus días fértiles por lo que, si la acompañaba al servicio, era seguro que la dejaría embarazada.</p>



<p>―Los hombres no siempre buscan tener descendencia al tomar a una mujer― musité en voz baja: ―La mayoría de las ocasiones es lo último que queremos. Con el placer nos basta.</p>



<p>Mis palabras las dejaron pensando y fue la rubia la que finalmente me hizo la pregunta que debía estar rondando en sus mentes desde hace un par de días:</p>



<p>―Entonces, no te importaría amarnos como mujer sabiendo que con ello no tendrías un hijo.</p>



<p>Tal y como había planeado si se entregaban a mí, eso las haría humanizarse y por eso, &nbsp;contesté :</p>



<p>―No tenéis por qué preocuparos al no querer ser madres. Si algún día decidís que os tome, decídmelo y lo haré encantado.</p>



<p>―¿Puede ser hoy? Mi amado Íel― preguntó totalmente colorada su compinche.</p>



<p>Comprendí que la dichosa película y la forma en que la protagonista había descubierto su sexualidad les había entusiasmado cuando, acompañando a la pelirroja, la rubia propuso esa noche que durmiéramos en la playa.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/54/94618823/94618823_012_0fee.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―¿No preferís la cama? Es bastante más cómodo para vuestra primera vez.</p>



<p>&nbsp;Para mi sorpresa, aceptaron siempre que me comprometiera a amarlas otro día a la luz de la luna con el rumor de las olas como música ambiente. No me quedó duda que esa cursilada la habían sacado de una canción. Lanzándolas un beso, se lo prometí mientras pedía una botella de vino para saciar la sed que esa petición había creado en mi garganta. Si bien era algo que buscaba, saber que en cuanto llegara a casa las tendría por fin me tenía de los nervios, ya que no recordaba haber desvirgado a alguien.</p>



<p>«La primera vez es importante», me dije pensando en mi ex y en los miedos que un estreno lamentable había provocado en ella y que, por culpa del bruto de su novio de entonces, quedó marcada para siempre.</p>



<p>Seguía pensando en eso cuando acomodándose la ropa Sara salió del baño y volvió a la mesa. Su sofoco no había desaparecido y por eso cuando se sentó le costó hablar y permaneció callada mientras Erik monopolizaba la conversación contando anécdotas de su trabajo. La cordialidad que mostraban los investigadores asignados al accidente me informó que nos habían descartados como sospechosos y por eso me permití preguntar a la oriental cómo iban sus pesquisas.</p>



<p>―Estamos en un callejón sin salida― reconoció: ―Todo lo que envuelve a este caso es muy raro. Nuestros jefes nos mandaron a indagar creyendo que era o una nave rusa o una china dado que según el radar apareció de improviso a más de diez mil de altura y solo los aviones militares llegan a esa altura. Al tomar muestras del amasijo de hierros, nuestros científicos comprobaron que eran de una aleación desconocida de la que nunca habíamos oído hablar.</p>



<p>―Entonces habéis llegado a la conclusión que sea de quién sea os llevan la delantera― comenté.</p>



<p>―Eso pensaban, pero tras un segundo análisis descubrieron la presencia de metales que no existen mas que teóricamente y eso ha abierto otras posibilidades― declaró en voz baja, temiendo ser oída.</p>



<p>Esa locuacidad en una espía no era normal en una espía y con el convencimiento de que algo habían tenido que ver Ua y su examen, insistí en qué país centraban ahora sus sospechas. Viendo que Erik seguía tonteando con mi mulata, musitó:</p>



<p>―Una parte de los expertos consultados no creen posible que su origen sea terráqueo.</p>



<p>Quitando importancia a la confidencia que me acababa de hacer, me reí haciéndole ver que solo los muy crédulos creían en Ovnis.</p>



<p>―Eso pensé al principio, pero al investigar los restos biológicos llegaron a la conclusión que esos seres respiraban amoniaco.</p>



<p>Esa información sobre los antiguos protectores de las muchachas me interesaba y a pesar de que intenté que no se me notara, no estoy muy seguro de que lo hubiera conseguido al preguntar:</p>



<p>―¿Me estás diciendo que lo que en teoría eran unos pulpos en realidad eran los tripulantes y que encima eran alienígenas?</p>



<p>Dudó antes de responder:</p>



<p>―Que no eran de aquí, parece claro… pero gracias a que sus cuerpos estaban casi intactos los biólogos pudieron examinarlos y hallaron que, por el tamaño de sus cerebros, esos bichos no podía ser los pilotos ya que debían tener una inteligencia muy limitada.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/54/94618823/94618823_013_8088.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>Mi cara de sorpresa alertó a las crías que algo pasaba y por ello pudieron escuchar a la oriental comentando que esa era la razón por la que ellos seguían ahí, ya que buscaban supervivientes.</p>



<p>―No habéis pensado en que pudiera ser una nave no tripulada― pregunté tratando de abrir otra línea de investigación.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Lo hemos contemplado, pero la trayectoria que siguió antes de estrellarse sugiere que esa nave dejó algo en la superficie antes de volverse a elevar y estrellarse.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Olvidándome de ella, observé a las crías y descubrí que rehuían mi mirada al darse cuenta de que Sara acababa de desmontar la versión que nos habían dado. El accidente era una coartada para ocultar que premeditadamente las habían dejado frente a mi casa. Mi cabreo no evitó que siguiera indagando y acomodando mis ideas, pregunté si entre las diversas hipótesis de trabajo creían que los pasajeros del ovni habían desembarcado con anterioridad al accidente. Temiendo quizás haber hablado ya de más, Sara aprovechó que llegaba el camarero con la comida para no responder. Reconozco que me quedé con ganas de averiguar qué más sospechaban,&nbsp; pero sabiendo que en dos días cenaría con ella a solas, decidí no insistir y probé mi langosta.</p>



<p>Al comprobar que Tomasa no había mentido al alabar la cocina del lugar, miré a la negrita y comprobé que estaba gozando con las atenciones del gigantón. Recordando lo mal que lo pasó durante su matrimonio y que apenas acababa de redescubrir el sexo, no quise que dejara de disfrutar de su renovado atractivo y me dediqué a agasajar a Sara preguntándole por su vida. Así me enteré de que llevaba en Costa Rica dos años y que antes había estado destinada en México. Nuevamente la oriental se fue de la lengua comentando pasajes por los que ni siquiera le había interrogado y me explicó que su novio la había dejado apenas hacia seis meses por que no aguantaba sus prolongadas ausencias.</p>



<p>―No podía aceptar que antepusiera mi trabajo― se quejó.</p>



<p>Rompiendo el mutismo en que se había instalado, Ía le preguntó si se había buscado alguien que le supliera.</p>



<p>―No he tenido ni tiempo ni ganas hasta ahora― respondió buscando en mis ojos una señal que le permitiera creer que estaba interesado en ella.</p>



<p>Su desamparo me impactó porque no en vano la había catalogado como una persona autosuficiente, capaz de conseguir al hombre que le viniese en gana. Al saber que no era así y que tras la fachada de funcionaria de inteligencia se escondía una mujer indecisa, me permití decir:</p>



<p>―No te preocupes ya llegará tu momento. Eres una mujer preciosa.</p>



<p>Mi piropo consiguió el efecto contrario al que quería. En vez de sonreír, Sara se echó a llorar desconsolada diciendo que su tren había pasado. Para mi sorpresa, Ua que estaba a su lado dejó de comer y la acogió entre sus brazos, intentando consolarla.</p>



<p>―Desahógate, estás entre amigos― susurró mientras acariciaba a la joven.</p>



<p>Desde mi silla, estaba observando que esos mimos no tenían ninguna connotación sexual y que únicamente buscaban confortarla, cuando de repente caí en las lágrimas que recorrían las mejillas de la pelirroja. Intrigado miré a su compañera y descubrí en sus ojos, que de alguna forma ambas estaban compartiendo el dolor de Sara.</p>



<p>«No pueden dejar de sentir empatía por ella», me dije viendo en ello un arma que usar contra esos seres.</p>



<p>La confirmación que en su naturaleza estaba el solidarizarse con los desafortunados e intentar hacerles mas llevaderas su angustia vino cuando imitando a Ua, la rubia acercó su silla a donde permanecían abrazadas y trató de ayudarla preguntando qué podía hacer para que se sintiera mejor mientras hundía sus apéndices bajo el pelo de la oriental. Consciente que nadie podía ver lo que estaba haciendo, me quedé esperando el resultado de su examen. Solo habían pasado unos segundos cuando, girándose hacia mí, Ía me rogó que tomara de la mano a Sara.</p>



<p>―Necesita tu contacto― me dijo con tono dulce confirmando de esa manera que había visto en la mente de la oriental que yo era la solución a sus problemas.</p>



<p>No pensé en cómo lo había averiguado ni en que quizás la congoja de esa mujer se había visto magnificada por haber sido manipulada por ellas e instintivamente cogí la mano de Sara. Tal y como había previsto la rubia, ese gesto consiguió aplacar la espiral autodestructiva de la agente y poco a poco se fue tranquilizando.</p>



<p>―Gracias― sin soltarme, musitó ya más repuesta y viendo que del otro lado de la mesa su asistente seguía charlando animadamente con Tomasa, intentó disculpar su arrebato bajando el volumen de su voz.</p>



<p>―No has hecho nada por lo que tengas que pedir perdón― le dije mientras recriminaba con los ojos a los dos seres su supuesta metedura de pata. Confirmé que era así y que habían contribuido a incrementar la zozobra de esa agente cuando totalmente avergonzadas fueron incapaces de sostenerme la mirada.</p>



<p>«Eso les ocurre por sentirse Dios», murmuré para mí cabreado: «No comprenden a los humanos y aun así se atreven a manipularnos».</p>



<p>Haciendo un gesto a la rubia, le pedí que me acompañara al baño. Sabiendo sus culpas, Ía se levantó acojonada y en silencio me siguió por el restaurante. Cuando ya nadie podía vernos, la cogí del brazo y le eché una bronca que no estaba destinada solo a ella sino a las dos, acusándolas de ser una irresponsables al no saber medir sus actos.</p>



<p>―Los humanos no somos vuestras mascotas y menos vuestras cobayas― le dije mientras la zarandeaba.</p>



<p>Hoy sé que me pasé de violento y que no medí mi fuerza, pero estaba fuera de mí cuando al ver que no parecía comprender su pecado le solté un tortazo que la tumbó. Lejos de compadecerme de ella al verla despatarrada en el suelo, volví a mi sitio. Ua supo que algo había pasado al verme solo y disculpándose con la oriental, fue en busca de su compañera. Sara aprovechó que se habían ido para comentar la suerte que tenía al tener dos colaboradoras tan amables.</p>



<p>«Amables, ¡mis huevos! ¡Son un par de zorras!», mentalmente exclamé sin exteriorizar mi disgusto ante ella.</p>



<p>Al cabo de unos minutos y cuando ya estábamos en el postre, retornaron cabizbajas y en silencio se sentaron lo más alejado posible de mí. Pasando de ellas,&nbsp; pedí un whisky que me hiciera olvidar mi enfado. Tomasa que hasta entonces se había mantenido al margen se percató al instante de la actitud reservada que mantenían y corriendo a su lado, les preguntó que había ocurrido. Con lágrimas en los ojos, Ía se lo explicó creyendo quizás que obtendría consuelo, pero en vez de ello, la mulata se indignó y les dijo que ella les hubiese dado una paliza por irresponsables.</p>



<p>―Habéis tenido suerte que fuera Miguel y no yo― les espetó dejándolas solas rumiando su desesperación.</p>


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		<title>Relato erótico: &#8220;Dos rubias llamaron a mi puerta y les abrí 4&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Feb 2026 18:15:00 +0000</pubDate>
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<h1 class="wp-block-heading">5</h1>



<p>Al llegar al pequeño aeródromo del pueblo, la belleza de nuestras acompañantes despertó la curiosidad de los cinco empleados de esa instalación, los cuales sin cortarse nos acompañaron hasta la puerta del bimotor para así tener la oportunidad de contemplarlas por más tiempo. Ya estaba subiendo por la escalinata cuando escuché a uno alabar las tres hembras que se había agenciado el gallego.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Extrañado que incluyeran a Tomasa, me giré y observé que. a pesar de nuestras advertencias, habían retocado a la mulata incrementando su ya de por sí natural atractivo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Vaya par de tetas le han colocado», con ganas de probarlas, sentencié.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No tuve tiempo de pensar en ello porque nada más cerrar la puerta, el piloto despegó y pegando un grito, la mulata nos informó que le daba miedo volar. Acercándose a ella, Ua la tranquilizó hundiendo sus dedos bajo su vestido mientras la rubia me decía lo fácil que sería modificar esa avioneta para hacerla más segura.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/204/69870473/69870473_015_c180.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Niña, ¿no has entendido nada cuando digo que no hay que hacerse notar?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Lo sé, pero es que hay una posibilidad entre quince millones que nos estrellemos― susurró a modo de disculpa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Despelotado por que estuviera preocupada cuando apenas dos días antes habían tenido un accidente con sus antiguos dueños, respondí que la vuelta la haríamos en coche.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―¿Me dejarías elegirlo a mí? He leído que a los humanos les encantan los Bentley― comportándose como una niña eligiendo un caramelo, murmuró.</p>



<p>―Princesa, ¿porque quieres algo tan caro? No comprendes que es un lujo innecesario.</p>



<p>Pegándose a mí, replicó mientras hurgaba en mi bragueta:</p>



<p>―Nada es suficiente para Íel y sus tres amadas concubinas.</p>



<p>Agradecí que la avioneta contara con una separación entre la cabina y el pasaje cuando sin preguntar mi opinión la rubia sacó mi falo de su encierro.</p>



<p>―Tengo hambre― musitó abriendo sus labios de par en par para recibir su biberón.</p>



<p>El descaro de ese maravilloso ser me hizo pensar y decidido a que asimilaran cuanto antes su naturaleza humana, comencé a acariciar su trasero mientras se hundía mi erección en la garganta. Al principio, no dio síntomas de ser afectada por mis toqueteos hasta que pegando un gemido me hizo ver que si lo estaba. Con las yemas recorrí sus cachetes ahora morenos, sin que hiciera nada por evitarlo. Su respiración entrecortada ratificó su calentura cuando cambiando de meta acaricié los bordes de sus pliegues y los encontré ya húmedos.&nbsp;</p>



<p>―Dime qué sientes― murmuré mientras localizaba su botón.</p>



<p>Asustada por la reacción de su cuerpo, me miró diciendo:</p>



<p>―Es raro, pero me gusta sentir que me tocas ahí abajo.</p>



<p>Sabiendo que debía ir paso a paso para no forzarla, me entretuve mimando su clítoris mientras de reojo observaba que Ua no perdía detalle de lo que estaba pasando con su compañera.</p>



<p>―Relájate― comenté al sacar un segundo suspiro de la joven.</p>



<p>Para entonces, mi empleada se había también dado cuenta y levantando el vestido de la pelirroja, me imitó tocando su entrepierna.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/204/69870473/69870473_021_bae3.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―¿Por qué siento esto cuando me tocas?― preguntó Ua al experimentar en sus carnes las carantoñas de la mulata.</p>



<p>No quiso anticiparle nada y siguiendo la petición que le había hecho respecto a educarlas sexualmente, se arrodilló ante ella. Tras separarle los muslos, le dio un primer lametazo. La joven no se esperaba el latigazo de deseo que brotó de su cuerpo y totalmente indefensa, insistió en pedir que le explicara el porqué de esa nueva sensación.</p>



<p>―Lo sabes perfectamente― regalando un segundo lametón entre sus pliegues comentó Tomasa mientras en nuestros asientos concentraba mis caricias en la misma zona de su compañera.</p>



<p>―No entiendo por qué estos cuerpos reaccionan así― no queriendo aceptar lo evidente gimió descompuesta mientras a mi lado, Ía reaccionaba moviendo sus caderas.</p>



<p>La excitación de las crías fue in crescendo y tras el tercer agasajo de la lengua de la mulata, Ua le rogó que parara.</p>



<p>―No voy a hacerlo― respondió Tomasa: ―Quiero devolverte un poco del placer que me has dado.</p>



<p>La pelirroja me miró buscando mi ayuda, pero al ver a Ía despatarrada recibiendo gozosa mis caricias se quedó muda. Su mutismo fue breve ya que, hundiendo la cara entre sus piernas, la costarricense se puso a mordisquear con los dientes su ya erecto botón. La boca de Tomasa provocó que el estremecimiento que sentía se profundizara y exteriorizando su perplejidad, preguntó porque buscábamos que derramaran su esencia.</p>



<p>―Es una forma en que los humanos demostramos nuestro amor― comenté desde mi sitio.</p>



<p>Para entonces la rubia se había olvidado de ordeñarme y permanecía atenta a las reacciones de su cuerpo, lo que me permitió tumbarla en el asiento y sumergiéndome entre sus muslos, catar por primera vez su sabor.</p>



<p>―Santa Luz― chilló al sentir que su cerebro había cedido el puesto y que eran las hormonas las que mandaban sobre ella.</p>



<p>Su entrega azuzó mis maniobras y separando los pliegues de su vulva, observé una telilla blanquecina cerrando el paso a su vagina. Reconociendo su himen, recordé que a pesar de tener casi dos siglos era una niña y aunque deseaba mandar al olvido su virginidad, postergué su estreno a otro momento prefiriendo acelerar su entrega con mi lengua.</p>



<p>Mi negrita debió de pensar lo mismo e incrementando la acción de la suya, consiguió despertar a la mujer que se escondía agazapada tras la pelirroja.</p>



<p>―Me encanta― sollozó Ua ya consciente de lo que le pasaba mientras forzaba el contacto presionando la cabeza de la morena contra su sexo.</p>



<p>La aceptación de su condición humana aceleró lo inevitable y mientras saboreaba la femineidad de la rubia llegó a mis oídos el placer de su compañera.</p>



<p>―Disfruta también, mi pequeña― susurré.</p>



<p>―No sé cómo hacerlo― respondió esta con el corazón a mil por hora.</p>



<p>Al oírla y viendo que la pelirroja ya había disfrutado,&nbsp; la cocinera no se lo pensó y cogiendo los pechos de la rubia entre sus manos, se los empezó a amasar diciendo:</p>



<p>―Al igual que nuestro hombre no te limita su esencia, no debes impedirnos deleitarnos con la tuya.</p>



<p>Las palabras de Tomasa obraron mágicamente y dejándose llevar, el sexo de la chavala se licuó en mi boca llenando de flujo mis mejillas. El aroma a hembra satisfecha nubló mi buen entender y lanzándome desbocado, quise secar ese manantial. Mi insistencia prolongó y maximizó su orgasmo, llevándola en volandas a su propio descubrimiento y por ello, tras unir tres o cuatro clímax seguidos, Ía expelió su entrega pegando un largo y estridente chillido.</p>



<p>La constatación de que habían dado un paso para convertirse en mujeres cien por cien humanas nos alegró y solo el saber que estábamos a pocos minutos de aterrizar evitó que siguiéramos enseñando a esos seres todo lo que sus nuevos cuerpos eran capaces de sentir.</p>



<p>―Si me dejas, esta noche te daré otra lección de lo que consiste ser mujer― mordisqueando la oreja de la rubia comenté.</p>



<p>Desde su asiento Ua, demostrando que además de deseo era capaz de sentir celos, protestó:</p>



<p>―Íel, me toca a mí ser tu alumna.</p>



<p>&nbsp;Mi carcajada retumbó en la aeronave mientras escuchábamos al piloto decir que nos abrocháramos los cinturones. Estaba obedeciendo esas instrucciones cuando en voz baja el diablo con cara de ángel que tenía a mi vera musitó que no se iba a dar por vencida:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/204/69870473/69870473_025_30d1.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Sigo hambrienta, mi amado simbionte.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La picardía de ese ser me hizo gracia y acercando mi boca, le prometí que una vez en tierra le daría su biberón. Por el brillo de sus ojos supe que no olvidaría esa promesa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tras aterrizar, alquilamos un coche con conductor que nos llevara a la embajada. Entre los muros de esa delegación diplomática, me enteré de que, al igual que la negra era ya mucho más atractiva que antes de conocerlas, yo no me quedaba atrás. Y es que mientras un empleado se desvivía por conocer a sus dos impresionantes conciudadanas y a Tomasa, la embajadora de ese país saliendo de su despacho quiso conocerme.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tras presentarse ante mí y escuchar que mis acompañantes se iban de compras,&nbsp; sin preguntar qué tipo de relación me unía con ellas, esa rubia de grandes pechos me invitó a comer.&nbsp; Estaba rechazando cortésmente la invitación cuando mi empleada me sugirió que aceptara porque sin mi presencia ellas se sentirían más libres al elegir ropa y sin caer en que dejaba a su hombre en las garras de una loba, me pidió la tarjeta de crédito.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Nuestras nenas nos han reservado habitación en el Sheraton― guiñándome un ojo se despidió de mí después de quedar conmigo allí.</p>



<p>La cara de satisfacción de la diplomática me debió alertar del peligro, pero mi falta de experiencia en lo que se refiere al súbito interés del sexo opuesto me hizo confiar y solo supe algo raro pasaba cuando tras desaparecer las tres, Agda se colgó de mi brazo.</p>



<p>―¿Te apetece que comamos en Silvestre?― me dijo sin soltarse ya en el ascensor.</p>



<p>El tono con el que susurró la elección del restaurante me hizo palidecer y más cuando al subirnos a la limusina pegándose a mi lado empezó con un intenso interrogatorio sobre mi vida. Al enterarse que llevaba viviendo un año en Costa Rica, directamente me preguntó cómo era posible que no hubiéramos coincidido antes.</p>



<p>―Apenas salgo de mi finca― respondí cortado al sentir que posaba una de sus manos en mi pierna.</p>



<p>Sin importarle la presencia de su chofer, la nórdica no solo no la retiró, sino que incrementando su acoso comenzó a recorrer con sus dedos mi muslo mientras me preguntaba si alguna de las mujeres que me acompañaba era mi pareja.</p>



<p>―Las tres lo son― contesté creyendo que con ello la cuarentona iba a contenerse.</p>



<p>Para mi sorpresa al saber que esas bellezas compartían mis caricias, esa rubia quiso saber si nuestra relación era cerrada o aceptábamos nuevos integrantes.&nbsp; &nbsp;</p>



<p>―Eso deberías preguntárselo a ellas― comenté tratando de descargar en las tres la culpa de mi rechazo.</p>



<p>―Lo haré― respondió mientras tomando mi mano se la ponía en su rodilla.</p>



<p>El descaro de esa mujer me indujo a pensar que mis pequeñas se habían excedido en sus retoques y que me habían convertido en un afrodisiaco andante.&nbsp; Queriendo descubrir hasta donde llegaba mi atractivo, dejé que mis yemas fueran subiendo por la pierna de la diplomática mientras hablaba con ella de camino al lugar. Comprendí que era brutal la fascinación que sentía esa mujer por mí cuando uno de mis dedos llegó a sus bragas y olvidando su responsabilidad como representante de su país, Agda abrió de par en par la entrada a su sexo mientras disimulaba hablando de lo que iba a pedir de comida.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/204/69870473/69870473_029_e71a.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―¿Seguro que es eso lo que deseas comer?― pregunté mientras exploraba la humedad de su gruta con un dedo</p>



<p>Asustada por la calentura que sentía, la rubia intentó disculparse diciendo que nunca se había comportado así ante un desconocido. Obviando sus disculpas, hurgué entre sus pliegues y tras localizar el hueso de melocotón en que se había convertido su botón, me entretuve en torturarla al contemplar el sudor que corría por su escote.</p>



<p>―¿Te importa que vayamos a mi casa?― costándole hasta respirar me preguntó colorada hasta decir basta.</p>



<p>Accediendo a sus deseos, seguí pajeándola mientras indicaba al conductor el cambio de destino. El empleado debía sospechar algo porque únicamente preguntó si deseaba que avisara que no iba a volver a la embajada.</p>



<p>―Por favor― sollozó sintiendo que se acumulaba en su vientre el placer.</p>



<p>Con ganas de prolongar su angustia, la liberé y llevando mi dedo impregnado a la boca, lo chupé mirándola fijamente a los ojos. El gemido que pegó al verme fue suficiente prueba de la lujuria que sentía y poniéndoselo en los labios, le pedí que probara su flujo. La cuarentona se volvió loca y sacando la lengua, se puso a lamerlo con avidez.</p>



<p>Riendo esperé a que lo dejara lleno de babas para volverlo a incrustar entre sus pliegues.&nbsp; Al sentir esa nueva incursión, la diplomática se corrió mientras intentaba bajarme la bragueta.</p>



<p>―Tranquila, zorrita― susurré en su oído: ―Espera a que estemos solos y será para ti.</p>



<p>Creí que no iba a hacerme caso, pero luciendo una alegría impropia de su cargo aceptó mi promesa diciendo que era muy golosa.</p>



<p>«Si tu supieras», pensé recordando la dependencia que sentían por mi semen las causantes de mi inesperado éxito entre las damas y echándolas a ellas la culpa de lo que iba a ocurrir, vi que entrabamos en la casa donde vivía esa mujer.</p>



<p>Al bajarnos del vehículo Agda se mantuvo alejada en un intento de mantener su reputación, pero nada más cerrar la puerta y lejos de miradas indiscretas, se abalanzo sobre mí como si no hubiese un mañana. Sus ojos inyectados con una lujuria sin límite me hicieron saber que estaba en mis manos y demostrando quien mandaba, sin hablar me bajé los pantalones. La sueca al ver mi erección intentó agacharse, pero haciéndole saber que no era eso lo que buscaba, le di la vuelta y subiéndole el vestido, desgarré sus bragas.</p>



<p>La cuarentona se sintió desfallecer al sentir mi glande recorriendo los pliegues de la caldera en que se había convertido ya su sexo y apoyándose contra la pared, me rogó que la tomara. Me alegró comprobar su entrega y más que estaba empapada. Cambiando sobre la marcha de destino, cogí un poco del flujo que desbordaba su coño y embadurné con él su esfínter. Agda se giró sorprendida pero rápidamente me demostró que el sexo anal era algo habitual en ella cuando sin tenérselo que pedir separó sus nalgas con las manos. Había incursionado con mi verga brevemente en el interior de su ojete cuando escuché sus primeros gemidos. Incapaz de contenerse, la mujer moviendo su cintura buscó profundizar el contacto. Al sentir su entrega, presioné con mi glande en su entrada trasera.</p>



<p>―Fóllame mi don Juan― chilló al sentir que la iba empalando a través de su rosado ano.&nbsp;</p>



<p>Poco a poco, mi extensión fue desapareciendo en su interior mientras hacía verdaderos esfuerzos para no gritar.</p>



<p>―¡Dios!― exclamó al sentir que finalmente había conseguido absorber la totalidad de mi extensión: ―¡La tienes enorme! Creí que no me iba a caber.</p>



<p>Contra toda lógica, el culo de esa madura se había tragado tanto el grosor como la longitud de mi miembro sin quejarse y felicitándola con un pequeño azote, le pregunté si podía empezar a moverme. El efecto de esa nalgada desbordó mis previsiones y comportándose como una puta, la diplomática me rogó que le regalara otra más fuerte. Ni que decir tiene que la hice caso y descargando una serie de sonoros golpes en sus cachetes, marqué el ritmo con el que desfloraba su culo mientras ella no dejaba de chillar lo mucho que le gustaba ese rudo trato. Tengo que confesar que no me había dado cuenta de que mientras metía y sacaba mi pene de su estrecho conducto, la sueca se las había ingeniado para masturbarse sin perder el equilibrio.</p>



<p>―Más duro, mi don Juan― pidió dando elevando el volumen de sus gritos.</p>



<p>Comprendiendo que esa mujer necesitaba caña, aceleré mis incursiones. &nbsp;convirtiendo su empalamiento en algo totalmente alocado. Agda al sentir mis huevos rebotando contra su sexo, se volvió una hembra necesitada y presa de un frenesí que daba miedo, buscó que mi pene la apuñalara sin compasión.</p>



<p>―Me corro― aulló al sentir que la llenaba por completo y antes de poder hacer algo por evitarlo, se desplomó al suelo.</p>



<p>Al caer, me llevó con ella, de manera que, sin quererlo, mi pene forzó más allá de lo concebible su trasero. La rubia sollozó al notar que su esfínter había sobrepasado su límite, pero en vez de apartarse dejó que continuara cogiéndomela sin descanso.&nbsp; Afortunadamente para su trasero, no tardé en sentir que se aproximaba mi propio orgasmo y sabiendo que posiblemente nunca volvería a disfrutar de ese cuerpo, me dejé llevar&nbsp;derramándome&nbsp;en el interior de su culo.</p>



<p>Tras unos minutos durante los cuales no pudo ni moverse, se levantó y acomodándose la ropa me pidió que siguiéramos en su dormitorio.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/204/69870473/69870473_033_15be.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―¿No íbamos a comer?― pregunté mirándola.</p>



<p>Se veía a la legua que estaba encantada y que no quería perder tiempo con esa menudencia porque mientras recorríamos el pasillo en dirección a su cuarto, &nbsp;me susurró al oído:</p>



<p>―Mientras esperamos que nos suban la comida, ¿te apetece hacer uso de mis otros agujeros?</p>



<p>Solté una carcajada al oírla y muerto de risa, la besé mientras respondía:</p>



<p>―Para ser embajadora, ¡eres de lo más puta!</p>



<p>Sonriendo, contestó:</p>



<p>―Todavía, ¡no sabes cuánto!</p>



<h1 class="wp-block-heading">6</h1>



<p>Las cinco horas que pasé con Agda me parecieron pocas. Si no llego a saber que Tomasa y las dos chavalas me esperaban en el Sheraton, me hubiese quedado disfrutando del maduro pero espectacular cuerpo de esa sueca. A ella le ocurría lo mismo, pero en su caso multiplicado por mil veces y mientras se despedía de mí en la puerta de su casa, no paró de llorar rogando que no la dejara sola. Al saber que su dolor era causado en gran medida por los cambios que habían hecho en mi cuerpo esos dos seres me compadecí de ella y depositando un dulce beso en sus labios, le prometí que cuando volviera a la capital le haría una visita.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―¿No puedo irte yo a ver a tu finca?― preguntó con lágrimas en los ojos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desconociendo si en su naturaleza humana Ua e Ía sentirían celos, preferí decirle que antes de acceder primero tenía que hablar con las mujeres con las que vivía.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Por favor, convéncelas que me dejen visitarte… aunque sea una vez al mes ir. No puedo pensar que no se repita. Siento que he nacido para ti― sollozando me pidió.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La angustia de sus palabras me preocupó y sin mirar atrás, entré en la limusina de la embajada donde el chofer me esperaba para llevarme al hotel. Al cerrar la puerta, el costarricense comentó impresionado desde cuando conocía a su jefa, ya que era el primer hombre con el que la había visto entregarse. La constatación de que en Agda no era habitual ese tipo de contacto me hundió todavía más y sintiendo remordimientos, &nbsp;juré nunca dejarme llevar por la lujuria con ninguna otra mujer.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¡No saben lo que han hecho!», exclamé para mí disculpando a las dos criaturas en vez de recriminárselo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La certeza de que en esos momentos la sueca debía de estar llorando mi ausencia incrementó mi zozobra y por ello fui incapaz de disfrutar de la perla que era esa ciudad. Los monumentos coloniales erigidos en sus calles pasaban a nuestro paso sin mirarlos y solo cuando la limusina aparcó frente a la entrada del hotel, sentí alivio al saber que pronto me reuniría con todas ellas, pero teniendo sobre todo presente a Tomasa, mi negra.</p>



<p>El recuerdo de su cariño genuinamente humano renovó mi ánimo y sacando fuerzas de él, entré al bar del establecimiento donde había quedado con las tres. Desde la entrada observé que estaban acompañadas por media docena de moscones. Sin gota de celos, me quedé observando como esos ejecutivos que competían entre sí buscando despertar el interés de las diosas que el destino había hecho recalar en ese lugar.</p>



<p>«Esos incautos no saben que su excitación es inducida», pensé apiadándome de ellos.</p>



<p>Las risas de las crías escuchando como Tomasa se defendía del cortés acoso al que la estaban sometiendo esos adinerados hombres no consiguieron hacerme olvidar que con seguridad era la primera vez que mi antigua cocinera despertaba el deseo de alguien de clase alta y viendo la satisfacción con la que se tomaba esos laureles, me abstuve de acercarme.</p>



<p>La belleza de la morena se había magnificado gracias al vestido de alta costura que llevaba puesto y sonriendo, me vi sacudido por la misma atracción que los tipos que revoleaban a su alrededor. La naturalidad con la que repartía sonrisas me preocupó pensando que quizás me había olvidado e incapaz de recriminarla nada cuando venía de ponerle los cuernos con la sueca, me quedé plantado sin atreverme a recorrer los cinco metros que me separaban de ella.</p>



<p>Afortunadamente Tomasa me vio y olvidando a sus pretendientes, con una felicidad difícil de esconder, corrió hacia mí.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/204/69870473/69870473_034_32d9.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Mi amor, te echaba de menos― dijo lanzándose a mi cuello.</p>



<p>Sus besos disolvieron mis malos augurios y pasando mi mano por su cintura, la atraje hacia mí mientras reconocía en mi fuero interno que yo también la había extrañado.</p>



<p>&nbsp;―Tengo tantas cosas que contarte, que no sé por dónde empezar― dijo tomando mi mano.</p>



<p>Ese gesto me dio la energía para acercarme a nuestras dos sanadoras, ya que temía que al tenerlas en frente el rencor que sentía me hiciera repudiarlas. Ajenas a lo que su simbionte sentía, las crías se levantaron e imitando a la que consideraba ya mi mujer, me llenaron de caricias mientras me presentaban a sus rendidos admiradores como su marido y el único hombre que podrían amar.</p>



<p>Creí que la actitud y las palabras de esas bellezas provocarían el escándalo no solos de esos ricachones sino también el menosprecio de todos los presentes en el bar, pero para mi sorpresa los seis tipos se presentaron con sus nombres mientras alababan la suerte que tenía al poseer el afecto de esas inteligentes hermosuras. No me cupo duda alguna que esos angelicales seres se habían ocupado de normalizar la situación para que, al verse despreciados, no se comportaran como machos ante el semental que les cerraba la puerta de las hembras y sintiendo pena por ellos, me senté.</p>



<p>―Íel, me he permitido explicarles que podrías estar interesado en oír ofertas de negocios donde invertir tu dinero― comentó la pelirroja mientras a su lado Ía se mostraba de acuerdo.</p>



<p>Sonreí al percatarme que la avaricia de esos sujetos era la razón por la que no habían saltado sobre mi cuello y más tranquilo, escuché lo que querían proponerme. Así fue cómo me enteré de que eran los representantes de una sociedad americana que había adquirido una inmensa extensión de terrenos selváticos lindando con el mar Caribe e interesado por primera vez en esa inversión, me quedé impresionado el modo en que esos dos seres negociaban en mi nombre para hacerme dueño de un porcentaje del negocio.</p>



<p>―Estaríamos dispuestos a comprar al treinta por ciento del accionariado si con ellos nos garantizan que podremos adquirir la quinta Santa Lucía― comentó la rubia mientras sacaba un portátil.</p>



<p>No quise preguntar cuándo se había agenciado ese ordenador personal y solo pregunté qué era esa edificación. Como si hubiera sabido de antemano que iba a preguntarle por ella, dando la vuelta a la pantalla, Ía me mostró las fotos de un coqueto palacete francés ubicado en un paradisiaco paisaje.</p>



<p>―Quiero que nuestros hijos se críen en este lugar― musitó en mi oído la mulata.</p>



<p>Con poco que decir en algo que ya sabía que iban a conseguir, los cuatro esperamos que los jefes de esos ejecutivos dieran su consentimiento a la operación. Tras obtenerla, entrando en internet, la chavala que apenas unos días antes no sabía ni hablar cerró el acuerdo mandando a la cuenta que le habían proporcionado cinco millones de dólares en concepto de fianza.</p>



<p>―Espero que no te moleste que hayamos puesto la casa a nombre de nosotras tres, hemos creído que sería un buen regalo de bodas para tus mujercitas― dejó caer Ua provocando las risas de los ejecutivos.</p>



<p>La mirada amorosa de mi antigua empleada evitó que me indignara y cayendo que ese dinero había sido conseguido por ellas, di mi conformidad a ello.</p>



<p>―Por eso te queremos tanto― haciéndose las impresionadas y casi a la vez, me dijeron esas arpías recién caídas del cielo mientras los apoderados de la multinacional pedían un par de botellas de champagne con las que brindar por mi futuro enlace con esos tres monumentos.</p>



<p>Confieso que, en ese momento y aunque sabía que esos tipos estaban encantados no tanto por nosotros sino por lo que esa inversión significaría en sus bolsillos, me sentía extrañamente feliz y sospechando que esa jornada me depararía todavía muchas sorpresas, alcé mi copa por ellas.</p>



<p>―Por don Miguel Parejo también― dándome un lugar respondieron las muchachas mientras Tomasa se abrazaba a mí.</p>



<p>&nbsp;La dulzura con la que pegó su cara sobre mi pecho me hizo retrotraer al momento en que la contraté y reconocí en sus ojos, la mujer humilde que incapaz de mirarme aceptó unir su destino a mí firmando un contrato laboral. Quizás eso motivó que, tomándola de la barbilla, le pidiera que se casara conmigo en presencia de todos.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/204/69870473/69870473_038_b82b.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―¿Vas en serio?― preguntó con alegría.</p>



<p>―Por supuesto, mi reina… pero piénsatelo bien porque si aceptas te llevas a demás a esas dos princesas― dije besándola tiernamente en los labios.</p>



<p>―Claro que acepto, mi amor― respondió mientras escuchaba los aplausos de los reunidos alrededor.</p>



<p>Olvidándose de ellos, buscó mis besos con pasión. Besos que no le fueron negados y a los que se unieron las bocas de las dos crías mientras un camarero rellanaba nuestras copas. El jolgorio que siguió a nuestro enlace no me permitió hasta que fue tarde caer en que los cuerpos de las chavalas no estaban habituados al alcohol.</p>



<p>―Estáis borrachas― exclamé muerto de risa a la media hora viendo que apenas podían mantenerse de pie.</p>



<p>Para ellas esa sensación era nueva e incapaces de reconocer que su alegría era inducida por ese vino espumoso, intentaron que les diese de comer frente a todos. Por suerte, los ejecutivos creyeron que iban de broma sino se hubiesen escandalizado al ver que intentaban bajarme la bragueta en medio del bar.</p>



<p>―Siento decirles que el deber me llama― siguiendo la guasa, comenté mientras con ayuda de Tomasa las sacaba rumbo a nuestra habitación.</p>



<p>―Tenemos hambre― con la voz tomada insistió Ua mientras las metíamos en el ascensor.</p>



<p>―Nos prometiste darnos tu esencia― apoyando a la pelirroja, su compañera protestó.</p>



<p>Repeliendo su ataque, conseguí llevarlas hasta el cuarto y solo cuando había cerrado la puerta, permití que me bajaran los pantalones.</p>



<p>―Cuanto echaba de menos mi biberón― susurró la rubia al ver mi erección.</p>



<p>―Sera mejor que te sientes en la cama― desternillada de risa, me aconsejó la viuda: ―Con la merluza que traen, son capaces de tirarte.</p>



<p>Fue una suerte porque, al ver que me sentaba y compitiendo entre ellas, se lanzaron sobre mi pene en busca de su sustento. Lo que no me esperaba fue que, al pegar el primer lametazo sobre mi extensión, la zorra de la rubia que notaba en mi sabor que me había acostado con la embajadora.</p>



<p>Girándome hacia la morena iba a disculparme cuando sonriendo esta susurró en mi oído que no me preocupara porque sabía que eso iba a ocurrir desde que había visto la atracción que sentía esa sueca por mí. Sorprendido pregunté si no le molestaba y entonces haciéndome una carantoña, me recordó que había prometido no cabrearse cuando alimentara a otras. No quise contradecirla y tomándola entre mis brazos, me puse a desnudarla, pero entonces las dos infernales criaturas protestaron.</p>



<p>―Nuestro biberón ya no nos quiere. No hace más que moverse― casi llorando Ua comentó.</p>



<p>Temiendo que producto de su melopea me hicieran daño, decidí facilitarles las cosas y tumbando a Tomasa, les comenté que dado que veían doble era preferible que esa noche lactaran de ella. La morena sonrió al escucharme y llamándolas, se pellizcó los pezones. Las chavalas al observar los dos grifos de blanca leche cambiaron de objetivo y reptando sobre las sábanas, llevaron sus bocas a los pechos de su ama de cría.</p>



<p>―Bebed mis niñas, bebed de vuestra negra― con cariño no exento de deseo, susurró la dueña de los dulces cántaros que mamaban.</p>



<p>Sin perder detalle de esa tierna escena esperé a que, con el estómago lleno, las alcoholizadas muchachas se quedaran dormidas. Tal y como preví, no tardaron más de diez minutos en quedarse cuajadas. Entonces y solo entonces, abrí el minibar preguntando a mi morena si le apetecía un ron.</p>



<p>―Por supuesto, eso no se pregunta― levantándose desnuda comentó.</p>



<p>Sirviendo dos vasos bien cargados, me senté en el sofá y mientras las veía dormitar, pregunté a Tomasa por su día. Pegándose a mí, me narró que tras dejarme en la embajada habían ido a un banco donde el gerente tras recibirlas abrió una cuenta a cada una. Me abstuve de preguntar con qué dinero porque sabía de antemano su origen y por ello únicamente comenté si le habían dado suficiente para sus gastos.</p>



<figure class="wp-block-image"><img alt=""/></figure>



<p>&nbsp;―Amor mío, ni despilfarrando puedo acabar con la suma que les autorizaste que pusieran a mi nombre― susurró mirándome embelesada.</p>



<p>No quise contrariarle diciendo que esas zorritas habían actuado de motu propio, pero tampoco adjudicarme un mérito que no me correspondía y por eso le pedí que me explicara que habían hecho después.</p>



<p>―Nuestras niñas me llevaron a una tienda <em>Prêt―à</em>―<em>porter. Yo no quería entrar, pero ellas insistieron diciendo que la hembra de la pareja que las protegía debía de vestir de acuerdo con su rango… te prometo que no usamos tu tarjeta sino la mía― comentó como si me importara algo lo que se habían gastado. </em><em></em></p>



<p><em>Mientras vomitaba avergonzada la cantidad de ropa que se había probado, me quedé pensando en el comportamiento de las crías y caí que, en su función simbiótica, no solo se creían en el deber de satisfacer mis necesidades materiales sino también las de su “¿madre? ¿dueña?”. Volviendo a la realidad, escuché que Ua e Ía se habían agenciado en otra boutique para gente de su edad un ajuar digno de una estrella de cine.</em><em></em></p>



<p><em>―Cariño, ¿tengo que recordarte que tienen casi doscientos años?― murmuré divertido.</em><em></em></p>



<p><em>―Para mí, son unas crías― respondió sin dar importancia a mis palabras, para acto seguido decirme que luego fueron a comprar mi regalo.</em><em></em></p>



<p><em>―¿Qué regalo?― pregunté, dada la facilidad con la que gastaban.</em><em></em></p>



<p><em>Levantándose del sofá, abrió el armario y me enseñó una colección de lencería que cuanto menos se podía catalogar como escandalosa.</em><em></em></p>



<p><em>―¿Quiere mi dueño que su negrita se pruebe un modelito?― murmuró en plan picantón.</em><em></em></p>



<p><em>―Lo estoy deseando― contesté dudando que algo me gustase más que verla desnuda.</em><em></em></p>



<p><em>La coquetería innata de la morena se vio satisfecha y tomando media docena de conjuntos, se metió al baño. Mientras esperaba su vuelta, me serví otra copa y mientras retornaba a mi sitio, escuché que la pelirroja hablaba en sueños. Creyendo que me decía algo, me acerqué y al preguntar qué quería, entre sueños respondió:</em><em></em></p>



<p><em>―Ya falta menos para que nuestros “¿padres? ¿dueños?” nos regalen hijos con los que emparejar a nuestras hermanas que se quedaron solas.</em><em></em></p>



<p><em>Comprendí que en su borrachera la joven creía que hablaba con Ía sobre unos planes y unas “hermanas” de las que jamás habían hablado.</em><em></em></p>



<p><em>―Sí cariño, ya falta menos― respondí intentando tirarle de la lengua.</em><em></em></p>



<p><em>―De la mano de nuestra prole, nuestra especie crecerá y hará más fuerte a los humanos para que juntos conquistemos la galaxia.</em><em></em></p>



<p><em>Me costó asimilar el engaño y por eso traté de que siguiera explicando la razón verdadera por la que habían llamado a nuestra puerta. Desgraciadamente,&nbsp; se puso a susurrar en un inteligible idioma que debía ser el suyo natal y no conseguí nada más de ella. Seguía aterrorizado cuando saliendo con un modelo que dejaba poco a la imaginación, mi negrita me preguntó si me gustaba. Al ver mi cara, se dio cuenta que algo me pasaba y sin ahorrar detalle, le expliqué lo que había escuchado.</em><em></em></p>



<p><em>Tomasa atendió mis palabras en silencio con creciente indignación y solo cuando terminé de explayarme, abrazándome preguntó qué íbamos a hacer. </em><em></em></p>



<p><em>―No lo sé― reconocí a la única humana en que podía confiar y con la que compartía la responsabilidad de toda una especie.</em><em></em></p>



<p><em>Hundiendo su cara en mi pecho, mi adorada negrita comenzó a llorar…</em><em></em><em><br></em></p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/204/69870473/69870473_057_7e88.jpg" alt="" width="600"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;Dos rubias llamaron a mi puerta y les abrí 3&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Feb 2026 18:05:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[fantasia]]></category>
		<category><![CDATA[grandes relatos]]></category>
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		<category><![CDATA[interracial]]></category>
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		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[3 Sobre las diez y media, desperté todavía abrazado a Ua. La joven debía de haber amanecido antes y al sentir que me movía, usando su voz en vez de sus hebras, me preguntó si había descansado. Sorprendido de que durante la noche hubiera aprendido a hablar y que lo hiciera con una mezcla de nuestros acentos, respondí que cómo era posible. Luciendo una sonrisa que me dejó embobado, me informó que ambas habían aprovechado las horas para practicar con sus cuerdas vocales. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; ―Tienes una voz preciosa― contesté regalándole un breve pico en sus labios. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Al igual que [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading">3</h1>



<p>Sobre las diez y media, desperté todavía abrazado a Ua. La joven debía de haber amanecido antes y al sentir que me movía, usando su voz en vez de sus hebras, me preguntó si había descansado. Sorprendido de que durante la noche hubiera aprendido a hablar y que lo hiciera con una mezcla de nuestros acentos, respondí que cómo era posible. Luciendo una sonrisa que me dejó embobado, me informó que ambas habían aprovechado las horas para practicar con sus cuerdas vocales.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Tienes una voz preciosa― contesté regalándole un breve pico en sus labios.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al igual que cuando le di el azote, ese tierno gesto la cogió con el pie cambiado y abriendo los ojos de par en par quiso que le explicara porque la había besado.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Porque eres preciosa― comenté repitiendo el mismo mimo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sus mejillas se tiñeron de rojo con el piropo y bajando su mirada, avergonzada preguntó si era cierto. Impresionado de que no fuera consciente de su belleza, la atraje hacía mí y forzando su boca, la besé esta vez con pasión. Por un momento que me pareció eterno Ua se quedó petrificada y solo cuando sintió mi lengua jugando con la suya, decidió dejarse llevar. Durante un minuto, compartimos nuestros labios y si no me permití acariciarla, fue por estar convencido de que para esa cría el ser querida era difícil de asimilar.&nbsp; Supe que estaba en lo cierto cuando dominada por una sensación desconocida no aguantó la presión y se echó a llorar.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/222/12893918/12893918_003_31b9.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Tranquila, princesa. No pasa nada― entrelazando mis dedos en su pelo, murmuré.</p>



<p>Mi susurro, lejos de amortiguar sus lloros, los incrementó.</p>



<p>―¿Qué le pasa a este cuerpo?― aterrorizada preguntó.</p>



<p>Recordando que la noche anterior ella misma había dejado caer que habían adoptado recientemente la forma humana, comprendí que al hacerlo había sido con todas las consecuencias y que su angustia se debía a no saber reconocer que sentía. Queriendo saber más, le pedí que me dijera qué era lo que había experimentado con el beso.</p>



<p>―Mi respiración se aceleró al igual que mi corazón― respondió sin entender que al adquirir nuestra anatomía también se veía estimulada por los mismas hormonas que nosotros.</p>



<p>Midiendo mis palabras, le informé que esa reacción se debía a que lo que había experimentado era deseo y que debía aceptar que era humana.</p>



<p>―No soy una mujer, soy una sanadora― contestó sobrecogida.</p>



<p>Riendo la miré y acariciando uno de sus pechos, jugueteé con el rosado botón que lo decoraba. El pezón de Ua se contrajo excitado al sentir la acción de mis yemas.</p>



<p>―No es posible― musitó todavía incrédula.</p>



<p>No queriendo asustarla le pedí permiso para metérmelo en los labios. Convencida de su incapacidad de sentir, me lo dio. Dudé si estaba actuando correctamente ya que a pesar de parecer una veinteañera esa criatura acababa de renacer y con sumo cuidado, lamí los bordes de su areola para demostrar mi teoría. El sollozo que brotó de su garganta al notar esa húmeda caricia fue la prueba incontestable de su humanidad. &nbsp;</p>



<p>―Santa luz― chilló superada cuando tomando el pezón mamé de él.</p>



<p>Su grito despertó a las dos durmientes y deseando que entendieran que no le pasaba nada, les expliqué lo que ocurría.</p>



<p>―Te equivocas, Íel. Debe ser otra cosa. Nunca he oído que una sanadora se vea atraída por su protector. Somos sexualmente inoperantes. Nuestra función no nos lo permite― contestó Ía.</p>



<p>Por alguna razón Tomasa no quiso intervenir ni tomar partido, por lo que nuevamente tuve que ser yo quien sacara a ese bello ser de su error.</p>



<p>―Si tan segura estás, te importa que haga la prueba contigo.</p>



<p>Dando por hecho que no sentiría nada, confiada puso un seno a mi disposición. Antes de metérmelo en la boca, observé que era más grande pero no por ello menos bello que el de su compañera.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/222/12893918/12893918_005_b009.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Tienes unos pechos maravillosos― desde el otro lado de la cama, la mulata confirmó mis pensamientos.</p>



<p>El rubor de sus mejillas me azuzó a acercarme y repitiendo la misma operación que con Ua, dediqué unos segundos a impregnar de saliva su pezón antes de abrir los labios. Desde el primer lametazo, la inexperta supo que se había equivocado al suponer que no se vería afectada, Intentando afianzar sus dudas decidí mordisquearlo suavemente antes de ponerme a mamar.</p>



<p>Fascinada y con la carne de gallina, recibió esa caricia como una derrota y echándose a sollozar, me rogó que parara.</p>



<p>―Hazlo Miguel, déjala asumir sus sentimientos― me rogó la morena al sentir como suya la angustia de la chavalilla.</p>



<p>Al ver que obedecía y ejerciendo como madre, Tomasa las abrazó sin decir nada. Sintiendo que mi presencia sobraba, me levanté al baño mientras dejaba a esas dos crías llorando en brazos de la morena. Reconozco que me sentía sucio. En mi paranoia por entender que eran,&nbsp; las había forzado por encima de sus posibilidades y ahora no sabía cómo actuar. Mi corazón me pedía pedirles perdón, mientras mi cerebro intentaba convencerme de que había hecho lo correcto al revelarles hasta donde llegaba su parte humana. Al final venció mi corazón y hundido volví al cuarto.</p>



<p>Desde la puerta, contemplé a las niñas mamando de la viuda y no queriendo interrumpir ese momento, me senté frente a ellas sin hablar. La imagen no podía ser más tierna, desesperadas por lo que sus cuerpos experimentan se había lanzado a por sustento en un intento de rehuir sus sensaciones. No llevaba más de unos segundos cuando me percaté que involuntariamente las dos albinas comenzaban a restregar tímidamente sus sexos contra los muslos de la morena. Tomasa me guiñó un ojo al darse cuenta y pidiendo con la mirada que no interviniera, se quedó quieta sin moverse mientras notaba que las chavalas iban incrementando la velocidad con la que se auto estimulaban.</p>



<p>&nbsp; ―Comed y no penséis― les dijo sin dar importancia a la creciente humedad de sus coñitos: ―Os quiero, mis pequeñas.</p>



<p>Desde mi privilegiado puesto de observación, recreé mi mirada en ellas y comprobé sus diferencias. Al igual que sus pechos, el trasero de Ía era más grande que el de su compañera y en contrapartida, Ua poseía un delicado equilibrio que la hacía igualmente atractiva.</p>



<p>«Son un sueño», medité mientras a mis oídos llegaban sus primeros gemidos.</p>



<p>Asumiendo que antes de tocarlas siquiera, debían explorar ellas solas su parte humana, la mujer observó inmóvil la creciente calentura de la crías. Para entonces e incluso para ellas era evidente su excitación y dejando por fin los pechos que las estaba amamantando, buscaron los besos de Tomasa. La viuda no rehuyó sus labios y alternando besos entre ellas, colaboró discretamente en su auto búsqueda.</p>



<p>El erotismo de la escena no me pasó inadvertido y con ganas de unirme a ellas, tuve que hacer un esfuerzo por evitarlo.&nbsp; Gracias a ello, pude reparar en que Ua estaba al borde del orgasmo y que se ponía a temblar mientras seguía frotando su vulva contra la pierna de su teórica protegida.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/222/12893918/12893918_006_b009.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―¡Soy una mujer!― gimió descompuesta al sentir que sus neuronas se consumían de placer.</p>



<p>La aceptación de su parte humana por parte de su compañera derritió los reparos de Ía y cayendo hacia atrás, lloró presa de su primer orgasmo. Testigo de su descubrimiento, esperé a que dejaran de moverse para acercarme y sin preguntar nada, las abracé.&nbsp; Las dos crías recibieron nuestras caricias abochornadas al darse cuenta de que habían recibido un don sin dar nada a cambio y durante un largo rato, siguieron intentando entender y asumir que habían dejado de ser unos seres asexuados y que gracias a los genitales humanos conocían de primera mano lo que era amar.</p>



<p>Al escuchar el rugido de mi estómago, Ua se percató que no había comido nada desde la noche anterior y totalmente cortada, me preguntó porque seguía cuidándolas cuando era notorio que necesitaba alimento.</p>



<p>Acariciando su blanca melena, respondí:</p>



<p>―¿Crees que hay algo más importante para mí que cuidar a mis mujercitas?</p>



<p>Desconcertada por mi respuesta, dos gruesos lagrimones surcaron sus mejillas.</p>



<p>―Nunca creí que un día comprendería lo que realmente quería decir los humanos afirmaban que estaban enamorados, y ahora lo sé. Mi amor por ti solo es comparable a que siento por nuestra Asa.</p>



<p>Y dirigiéndose a su hermana, le preguntó si ella sentía lo mismo. Ía fue todavía más explícita:</p>



<p>―Gracias a vosotros, sé que es el amor y si lo permitís además de ser vuestra sanadora quiero ser vuestra mujer.</p>



<p>Besándola, Tomasa contestó:</p>



<p>―Ya lo eres pequeña hechicera. Tú y tu hermana sois nuestras mujeres y espero que aceptéis a esta anciana de la misma manera.</p>



<p>Riendo las dos chavalas le dijeron que no era vieja, que ellas llevaban viviendo vivido mucho más.</p>



<p>―¿Qué edad tenéis?― pregunté.</p>



<p>&nbsp;Sin dar importancia al dato, tras calcularlo, Ua nos informó que ambas habían salido de la cuba de fertilización un primero de febrero de hacía ¡ciento noventa y tres años terrestres!</p>



<p>―¡Su puta madre! ¡Sois unas rucas!― exclamó muerta de risa la mulata: ¡Decidme qué crema os echáis que me la compro!</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin entender la guasa, comentaron que,&nbsp; si de verdad quería parecer más joven, ellas podían conseguirlo. Tomasa se quedó pensando y tras darse cuenta de que, si de pronto aparecía por el pueblo sin arrugas, la gente empezaría a chismear y por eso les pidió que se abstuvieran de meterles mano.</p>



<p>―¿Y unos pechos más grandes?― insistieron apelando a la coquetería innata de las mujeres: ―¿O un trasero más firme?</p>



<p>―Eso no me vendría mal, ¿verdad?― comentó mirándome.</p>



<p>―Yo te veo maravillosa como estás― respondí evitando mojarme.</p>



<p>Conociendo a las féminas, mi negrita iba a hacer lo que quisiera y si dejaba caer que la retocaran, me iba a ir como en feria. Por eso permanecí callado mientras esa crías (me resultaba imposible pensar en ellas como unos seres que me quintuplicaban la edad) seguían tentando a la cocinera con distintos retoques, a pesar de saber que sería yo el beneficiado.</p>



<p>Lo malo fue cuando habían acabado de pactar los cambios en la mulata empezaron a conmigo. Acojonado por ser manipulado, solo permití que a través de sus manejos perdiera algo de grasa abdominal.</p>



<p>―¿Y no quieres que te toquemos el sexo? Podríamos hacerlo enorme.</p>



<p>―Ni de coña, me lo dejáis en paz― contesté temiendo convertirme en una especie de Rocky Siffredi.</p>



<p>Interviniendo Tomasa, se atrevió a comentar que dado que tendría que satisfacer dos bocas hambrientas y una mujer ardiente al menos debía permitir que me otorgaran más resistencia. Estaba a punto de mandarla a la mierda cuando, sonriendo un tanto avergonzada, Ía comentó que por ese aspecto no tenía que preocuparse ya que al mejorar mi estado físico y corregir un problema que habían visto en mi corazón, ahora tenía la fortaleza de un chaval de veinte. No supe si cabrearme o agradecérselo. Me habían mejorado, pero… sin mi permiso.</p>



<p>Mi cara debió de ser lo suficientemente elocuente porque entrando al saco, Ua intentó disculpar esa intromisión diciendo:</p>



<p>―Amado Íel, no nos podíamos permitir perderte en solo veinte años, tras las mejoras nos durarás al menos otros ochenta.</p>



<p>Que hubieran multiplicado por cuatro mi esperanza de vida era de agradecer, pero aun así seguía cabreado y de mala leche, contesté que ya hablaríamos porque me urgía una ducha, para acto seguido dejarlas en la habitación.</p>



<p>Ya en el baño, abrí el grifo y mientras esperaba a que tomara temperatura, me puse a pensar lo extraño que era la tranquilidad con la que, tanto Tomasa como yo, habíamos aceptado que no eran humanas sino unos seres de otro planeta.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/222/12893918/12893918_009_e348.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>«Lo lógico es que nos hubiéramos cagado encima y hubiésemos tratado de huir», medité, «en cambio nos pareció hasta normal».</p>



<p>La claridad de que ese planteamiento era acertado y que algo raro había, me hizo saber que de algún modo había actuado en la química de nuestros cerebros para que así fuera.</p>



<p>«Serán preciosas, dulces, encantadoras y demás, pero son unas zorras», dije para mí sin enfadarme.</p>



<p>Dando vueltas al asunto, estaba ya en la ducha cuando escuché que se abría la mampara, al girarme vi que era la mulata.</p>



<p>―Patrón, tenemos que hablar de lo que he hecho― musitó preocupada sin atreverse a entrar.</p>



<p>Que me llamara nuevamente “patrón” en vez de Miguel, me anticipó que lo que iba a escuchar no sería de mi agrado y por eso, decidí comportarme con ella como antes:</p>



<p>―Tu dirás, mujer.</p>



<p>La cuarentona tomó aire antes de decir:</p>



<p>―Siento que me he aprovechado de usted y de su bondad. Debo confesar que siempre me ha gustado y que muchas noches he soñado que entraba en mi habitación. Por ello cuando esta noche Ua estaba arreglando mis problemas, se dio cuenta que no éramos pareja y me preguntó por qué. Al enterarse que secretamente lo deseaba, me dijo que si la dejaba me podía ayudar a conseguirlo.</p>



<p>―¡Qué me hicieron! ¿Me tocaron el cerebro?― exclamé lleno de ira.</p>



<p>Llorando a moco tendido y sin mirarme, contestó:</p>



<p>―No, patrón. Fue a mí. Según ella, con solo un pequeño cambio en mis feromonas, me haría irresistible ante cualquier hombre. Tanto deseaba que usted me hiciera caso, que acepté.</p>



<p>―Además de idiota, eres tonta. Si hubieses querido acostarte conmigo, solo tenías que pedirlo― grité indignado: ―Ahora que eres un afrodisiaco andante, ¿te vas a follar a todo el pueblo?</p>



<p>Usando mis palabras contra mí, preguntó si era verdad eso… que si antes que llegaran nuestras niñas ya la deseaba.</p>



<p>―Siempre has sido una mujer atractiva― musité al ver en sus ojos un hálito de esperanza: ―pero ahora no sé qué decir.</p>



<p>―Sigo siendo la misma negra enamorada de su patrón― sollozando contestó: ―Y si tan asquerosa le resulto, cojo mis cosas y me voy.</p>



<p>La angustia de esa buena mujer me derrumbó y tomándola del brazo, la metí conmigo bajo la ducha.</p>



<p>―No te vas a ninguna parte. Eres una puta, una golfa y una liante, pero quiero que seas mi puta, mi golfa y mi liante― respondí mientras forzaba su boca con mi lengua.</p>



<p>―Soy todo eso y más, mi señor, mi amado Íel― suspiró de alegría pegándose a mí.</p>



<p>El tacto de su piel despertó mi lujuria y cogiendo uno de sus hinchados senos, lo mordisqueé mientras deslizaba mi mano hasta su entrepierna. Al encontrarme sus pliegues llenos de flujo, comprendí que su entrega era total y aprovechándome de ello, decidí dar un salto en esa relación recién estrenada:</p>



<p>―Si te portas bien con tu patrón, a este no le importaría usarte de por vida.</p>



<p>El gemido de deseo que brotó de su garganta al oírme me alentó a continuar:</p>



<p>―Serás mía y solo mía. Y nunca miraras a otro.</p>



<p>―No lo haré― murmuró al sentir uno de mis dedos entrando en su coño.</p>



<p>―No te pondrás celosa cuando alimente a las niñas.</p>



<p>―Nunca, mi señor― gimoteó moviendo sus caderas.</p>



<p>―Te entregaras por completo y no te negaras a nada.</p>



<p>―Nunca podría negarme a mi señor― lloriqueó sintiendo que le flaqueaban las piernas.</p>



<p>Dándole la vuelta, comencé a recorrer sus negros cachetes enumerando sus obligaciones mientras le metía un dedo en el ojete:</p>



<p>―Me entregarás tu culo, tu boca y tu coño. Tu cuerpo por completo.</p>



<p>―Ya son suyos, mi adorado patrón.</p>



<p>Acercando mi glande a sus labios, comencé a jugar con su clítoris haciéndola saber que iba a volverla a tomar e incrustando un par de centímetros mi sexo, mordí su oreja diciendo:</p>



<p>―Tu renovado vientre me dará hijos y compartiré con ellos la leche de tus tetas.</p>



<p>Para la mulata más que una obligación fue una promesa y echándose hacia atrás se embutió toda mi erección diciendo:</p>



<p>―Su negra le dará negritos, mi señor.</p>



<p>―Y, para terminar, me ayudarás a adiestrar a esos seres.</p>



<p>―¿Adiestrar?― preguntó.</p>



<p>Le mordí la oreja diciendo:</p>



<p>―Mi querida Tomasa, ¿no te das cuenta de que si sus cuerpos son capaces de sentir deseo, es nuestro deber el enseñarles a ser humanas? Como mi pareja, deberás ayudarme a convertirlas en nuestras mujercitas en todos los sentidos. ¿Estás de acuerdo?</p>



<p>―¡¡¡Sí!!! Íel…</p>



<h1 class="wp-block-heading">4</h1>



<p>Tras desayunar, nos teníamos que enfrentar a una serie de problemas prácticos. El primero de ellos era su ropa. Revisando el armario de Tomasa, había poco en él que las sirviera. Siendo esta una mujer alta en términos costarricenses, las chavalas la llevaban unos quince centímetros y por ello todos los vestidos que las probamos les quedaban indecentemente cortos.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/222/12893918/12893918_013_6fbf.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Tendremos que comprarles de todo― comenté mientras Ía se probaba un sujetador de la mulata y comprobaba que le quedada enorme. Como la diferencia de pecho era todavía mayor en Ua, está ni siquiera lo intentó. Algo parecido ocurría con las bragas, al tener unas caderas menos exuberantes. Dándose por vencidas, Tomasa les cedió unos pantalones que además de ser demasiado holgados, les quedaban cortos.</p>



<p>―Antes de pensar en llevarlas al pueblo, deberíamos pintarles el pelo para darles un aspecto más normal.</p>



<p>Sabiendo que nunca podrían pasar desapercibidas por el color de su piel y antes de hacer algún cambio, decidí explicarle a ella la situación. Las dos crías comprendieron de inmediato el tema y por eso accedieron a que les tiñéramos sus melenas.</p>



<p>―No sería lógico que llevaran el mismo color― murmuré pensando en diferenciarlas y así evitar que parecieran gemelas.</p>



<p>Su apariencia nórdica era determinante a la hora de elegir las tonalidad y por eso sacándoles una foto, usé un programa de ordenador para irles mostrando cómo les quedarían. Lo que nunca me esperé fue que, en vez de elegir por ellas mismas, buscaran en nuestras reacciones cuál se pondrían.</p>



<p>―Yo quiero ese― sentenció Ua al comprobar el atractivo que provocaba en Tomasa la versión pelirroja.</p>



<p>No pude estar más de acuerdo, ese pelo unido a sus ojos azules le conferían una sensualidad casi adolescente. Ía, en cambio eligió un cambio menos drástico.</p>



<p>―Ese color dorado me pega más.</p>



<p>Supe que la razón que la habían inducido era que había leído en mis reacciones la atracción que sentía desde niño por las rubias, pero no lo comenté al no querer poner a prueba los celos de mi antigua empleada. Una vez decididos los cambios en sus melenas, debíamos pensar en una excusa para su presencia en la casa.</p>



<p>―Podríamos decir que son mis sobrinas― dejé caer.</p>



<p>―No, Miguel. Tarde o temprano, la gente sospecharía. Como se dice, más vale una vez rojo que ciento amarillo. Si decimos que son de tu familia y luego la gente descubre que estás con ellas, sería malo a la larga.&nbsp; Es mejor que se escandalicen desde el principio.</p>



<p>―¿En qué has pensado?― pregunté.</p>



<p>Tomando su tiempo para acomodar sus ideas, mi fiel negra respondió:</p>



<p>―Cuando llegaron a nuestra puerta, pensamos que eran dos turistas que se habían perdido. ¿No es así?</p>



<p>Al ser una pregunta retórica, no respondí y esperé a que continuase.</p>



<p>―Si mantenemos que son dos mochileras que han venido de Europa a disfrutar de sol y playa a las que has dado cobijo, nadie sospechará si luego se quedan indefinidamente como tus amantes. Piense que en el pueblo se murmura que en España eras un tipo importante que ha venido a esconderse aquí huyendo de un lio de faldas. Qué unas mujeres con ganas de pasárselo bien se aprovechen de tu dinero para vivir en este paraíso, sería algo que la gente consideraría normal. Ya lo dicen de mí. Según las habladurías, llevo compartiendo cama y mantel contigo desde el día siguiente que entré a trabajar aquí.</p>



<p>Me quedé con la boca abierta al oír de sus labios los chismes que corrían por el pueblo, pero dando cierta razón a su planteamiento, accedí a presentarlas así.</p>



<p>―¡Pura vida!― exclamé descojonado al saber que si los habitantes de la zona pensaban que era un don Juan cualquier escándalo posterior quedaría amortiguado al asumir que se debía a mi vida licenciosa.</p>



<p>Habiéndonos inclinado por esa opción, debíamos en primer lugar ir a por ropa acorde con su edad y por tintes para el pelo, pero nos encontrábamos con la renuencia de ellas a separarse de nosotros. Seguíamos dando vueltas a cómo hacerlo cuando de pronto escuchamos que un coche se acercaba. Al mirar a través de la ventana, descubrí que el inesperado visitante era el sargento de policía que conocía y no queriendo que se enterara de su presencia, pedí a Tomasa que las escondiera en mi cuarto mientras salía a recibirle.</p>



<p>―¡Qué milagro!― exclamé con dos cervezas en las manos tratando de demostrar normalidad: ―¿A qué se debe tu visita?</p>



<p>El uniformado tomó el botellín con una sonrisa mientras me decía que venía por el incendio del monte cercano. Gracias a mi experiencia en el póker, me mantuve impertérrito mientras le explicaba que había visto la humareda pero que no me había acercado.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/222/12893918/12893918_011_88a0.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Mejor, está lleno de gente del gobierno― comentó mientras vaciaba su cerveza.</p>



<p>Conociéndole había traído una buena provisión y dándole la segunda, quise que me contara que había pasado para suscitar el interés de la capital.&nbsp; Manuel haciéndose el interesante, dio un buen trago antes de contarme que como representante de las fuerzas del orden se había acercado el primero a ese lugar y que por eso lo que me iba a contar era de primera mano.</p>



<p>―Me imagino que fue una avioneta la que se estrelló― dije a modo de anzuelo.</p>



<p>El agente sonrió y sin negar esa versión, me explicó que al llegar comprobó que la extensión de bosque dañada era de casi ochocientos metros de largo por cincuenta de ancho y que por ello había notificado el hecho directamente a la base. Tras lo cual me enseñó en su móvil una foto donde se vía un amasijo de hierros.</p>



<p>―Menuda leche se pegaron. Me imagino que no hubo supervivientes― comenté mientras daba buena cuenta de mi cerveza.</p>



<p>―Personalmente lo dudo, pero no hemos encontrado tampoco los cuerpos de sus ocupantes― respondió y pasando a la siguiente imagen, a modo de confidencia, musitó: ―Lo único que se han hallado son restos de lo que parecen ser unos pulpos enormes que llevaban en la bodega. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>No dije nada al observar en la pantalla dos masas informes que el paisano había identificado como cefalópodos. Al ver los cadáveres de los antiguos protectores de las muchachas, me quedé callado horrorizado ya que había dado por sentado que serían parecidos a los humanos. Viendo mi cara de sorpresa, el sargento me contó que al llegar los miembros del gobierno le habían ametrallado con preguntas y que, temiendo alguna infección bacteriológica, le habían hecho multitud de pruebas médicas mientras se llevaban en recipientes sellados esos despojos.</p>



<p>―La fijación de esos tipos con esos bichos me hace sospechar que los ocupantes de ese avión debían de ser traficantes de especies en peligro de extinción.</p>



<p>Sin dar importancia al dato, el hombretón me anticipó que, aunque se estaban centrando en el área que lindaba con el mar, tal y como se estaban comportando los enviados del gobierno era seguro que tarde o temprano pasaran por mi finca a preguntar.</p>



<p>―Gracias por avisar, pero como no les hable de las pencas que están creciendo en mis plataneros no sé qué van a sacar de mí― despelotado contesté mientras le despedía.</p>



<p>Tras decirle adiós, aguardé que desapareciera para acercarme a mi habitación con la intención de comunicarles lo que había averiguado. Al entrar me encontré con que las chavalas habían aprovechado mi ausencia para retocarse físicamente.</p>



<p>―¿Cómo narices os habéis pintado el pelo?― exclamé antes de darme cuenta de que su transformación iba más allá y que además de lucir el tono que habíamos hablado en sus melenas, la palidez de su piel también había desaparecido y ambas lucían un moreno que parecía producto de largas horas tomando el sol.</p>



<p>―¿Verdad que están preciosas?― Tomasa preguntó muerta de risa.</p>



<p>Esos retoques me dejaron sin palabras y mientras las crías exhibían sus renovados atributos ante mí supe que, &nbsp;si antes ya eran bellas,&nbsp; con esos cambios se habían convertido en dos diosas que bien podían competir en el concurso de Miss Mundo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/222/12893918/12893918_015_0789.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>&nbsp;«Joder, ahora pasaran todavía menos desapercibidas», me dije anonadado.</p>



<p>Ía quiso saber mi opinión meneando su nuevo cabello mientras comparaba su bronceado con el mío.</p>



<p>―Estáis guapísimas― reconocí incapaz de retirar la mirada de ambas.</p>



<p>Su compañera riendo comentó que habían hecho caso a la mulata respecto a lo delicadas que era la piel sin melanina y que por ello habían dotado a sus epidermis con ese pigmento.</p>



<p>―¿Crees que deberíamos hacernos crecer vello púbico?― insistió.</p>



<p>―Ni de coña. Me encanta tal y como los tenéis― susurré impresionado con la facilidad con la que mudaban y entrando en materia, les comenté las fotos que me había enseñado el policía.</p>



<p>―¿Esos seres eran vuestros simbiontes?― pregunté negándome a llamar protectores a esos capullos haciendo referencia a la simbiosis, esa asociación entre organismos de especies diferentes por la cual ambos se benefician.</p>



<p>Metiendo sus hebras bajo mi piel, la ahora rubia buscó en mi mente las imágenes de las que hablaba y tras hallarlas, llorando lo confirmó:</p>



<p>―No pudimos hacer nada por salvarlos. Cuando despertamos tras el accidente, ya estaban muertos y nosotras malheridas. Gracias a los datos que habíamos acumulado durante los años que nuestros “¿padres? ¿dueños?” se habían dedicado a estudiar la tierra, pudimos mudar en lo que ahora somos y así poder sobrevivir en esta atmósfera cargada de oxígeno.</p>



<p>Por su dolor comprendí que sentía que les habían fallado y por eso preferí cambiar de tema, diciendo que debíamos buscar un modo de crearles una coartada por si venían preguntando.</p>



<p>―¿Te refieres a un pasado?― susurró la joven.</p>



<p>―Sí― repliqué: ―Voy a intentar contactar con alguien que os falsifique unos pasaportes, aunque os reconozco que no tengo ni idea cómo hacerlo.</p>



<p>Sonriendo, la espectacular chavala me pidió permiso para entrar en mi ordenador. Sin nada que perder, accedí y encendiéndolo, le pasé el teclado.</p>



<p>―No lo necesito― respondió y sacando los mismos apéndices que usaba para entrar en mi mente, los insertó en la entrada USB.</p>



<p>Me quedé paralizado al ver pasar diferentes webs a una velocidad endiablada mientras me preguntaba si podían pasar por suecas.</p>



<p>―Perfectamente― murmuré sin saber qué se proponía.</p>



<p>―Íel, ¿te gustaría que tus mujercitas tuvieran estudios?― insistió mientras en la pantalla vi que entraba en mis finanzas: ―Sería bueno para poder explicar los consejos que te vamos a dar para que mantenernos no te cueste dinero.</p>



<p>―¿De qué coño hablas?― pregunté mientras observaba que a un ritmo vertiginoso se introducía en las bolsas de medio planeta.</p>



<p>Poniendo cara de niña buena, la pelirroja comentó:</p>



<p>―Sin otra cosa que hacer, aprendimos los rudimentarios esquemas con los que organizáis vuestro mundo y nos resultaría sencillo, transformarte en un hombre riquísimo sin dejar rastro alguno en sus ordenadores.</p>



<p>Estaba a punto de avisarles que no se pasaran cuando de pronto la impresora empezó a escupir papel. Al cogerlo, leí alucinado que en solo tres minutos maniobrando Ía había sido capaz de crearse un pasado tanto personal como académico y que sus nombres “legales” eran Ua Asasson e Ía Ielsson.</p>



<p>―Espero que no te moleste que me haya inspirado en vosotros para nuestros apellidos― comentó con una sonrisa de oreja a oreja.</p>



<p>―¿Hasta qué punto alguien podría descubrir el amaño?― preocupado pregunté.</p>



<p>―Nadie podrá nunca descubrirlo, me he ocupado de ello― soltando una carcajada, la puñetera cría respondió mientras seguía leyendo que mientras ella era la hija de un reverendo y de su mujer ambos ya fallecidos, Ua había pasado su infancia con sus abuelos en un pueblo perdido en las montañas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si ya de por sí eso era increíble, cuando sacó mi historial financiero no supe que decir ya que de alguna forma había conseguido multiplicar por cien mis inversiones.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Chavala, me preocupa tanto dinero a mi nombre― comenté horrorizado por sus implicaciones.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin dejar de reír, pidió que terminara de leer las últimas páginas impresas. Al echarles un vistazo, vi que eran los certificados de varias auditorias que había soportado en las que la Hacienda española había llegado a la conclusión de un origen legítimo de esos fondos.</p>



<p>―Estas auditorias que se remontan a más de diez años.</p>



<p>―¿Te parece poco? ¿Quieres que vaya más lejos?― susurró.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Asombrado por lo sencillo que le había resultado meterse en los ordenadores de medio mundo, les pedí que no se pasaran ya que prefería mantener un perfil bajo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No te preocupes, mi amado Íel. Con nosotras velando por tus intereses, no tienes por qué preocuparte― la ahora pelirroja comentó e incrementando mi desconcierto, me informó que esa misma tarde podíamos ir a la embajada de Suecia a recoger sus pasaportes.</p>



<p>―¿Habláis sueco?― Tomasa que había permanecido en segundo plano preguntó, temiendo quizás que no lo hubiesen previsto. Para demostrar que era así nos echó una parrafada en vikingo, que por descontado queda que no entendimos.</p>



<p>Asumí cómo iba a cambiar mi ya acomodada existencia cuando le dije que era imposible que llegara a su cita ya que San José estaba a más de cinco horas de coche. Sin perder su sonrisa, Ua nos soltó:</p>



<p>―¿Nos vamos ya? Tenemos una avioneta esperándonos en Puerto Jimenez para llevarnos a la capital.</p>



<p>Dándolas por imposibles, no pregunté cómo lo habían conseguido ni cuánto les había costado y dirigiéndome a mi antigua empleada, susurré en su oído si alguna vez había ido a esa ciudad.</p>



<p>―Será mi primera vez― respondió mientras cogía el bolso.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/222/12893918/12893918_012_74ad.jpg" alt="" width="600"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 7&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Jul 2025 11:17:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
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					<description><![CDATA[14 A la mañana siguiente, aparcada frente a casa de su padre, Patricia esperó nerviosa que su amiga cumpliera con la rutina y se fuera al gimnasio para llamar a la puerta y hablar con la única persona que podría confirmar o negar el romance del que le habían hablado. Sabía por ella que solía salir a las nueve y media y necesitada de respuestas, llegó con tiempo suficiente de verla tomar el coche y marcharse. Como al menos invertiría un par de horas ejercitándose, aguardó diez minutos antes de continuar, no fuera a ser que se hubiese olvidado algo. [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading">14</h1>



<p>A la mañana siguiente, aparcada frente a casa de su padre, Patricia esperó nerviosa que su amiga cumpliera con la rutina y se fuera al gimnasio para llamar a la puerta y hablar con la única persona que podría confirmar o negar el romance del que le habían hablado. Sabía por ella que solía salir a las nueve y media y necesitada de respuestas, llegó con tiempo suficiente de verla tomar el coche y marcharse. Como al menos invertiría un par de horas ejercitándose, aguardó diez minutos antes de continuar, no fuera a ser que se hubiese olvidado algo. Entonces y solo entonces se bajó del coche. Mientras cruzaba el jardín, trató de pensar en lo que diría. Sabiendo que no podía llegar y directamente preguntar a la criada si su padre se estaba tirando a Estefany, decidió que debía charlar con ella por si en la conversación se le escapaba.</p>



<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tras tocar el timbre, escuchó los pasos de la pelirroja corriendo hacia la puerta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Señorita Patricia―la oyó decir mientras observaba el cambio que había experimentado en el mes que llevaba sin verla.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Haciendo uso de la educación que había recibido en esa misma casa, la rubia le preguntó por doña Bríxida mientras entraba. La criada sintiendo el cariño de su tono respondió que mejorando mientras respondía si había desayunado.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_012_e46f.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Sí, pero me vendría bien un café.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La amistad que habían forjado durante el tiempo que esa cría había vivido en la casa con ella, le permitió ponerse otro mientras Patricia daba el primer sorbo al suyo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿A qué se debe tu visita? ¿Te has vuelto a cabrear con don Gonzalo? ― preguntó conociendo los vaivenes de la relación paterno filial que mantenían.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Para nada, solo venía a hablar contigo y ver cómo seguías― mintió mientras observaba de reojo que tal y como siempre había sospechado era una mujer de bandera.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por su tono, la pelirroja comprendió que no era cierto y, aun así, se extendió comentando los pormenores de la recuperación de su anciana. La poca atención que prestó al escucharla ratificó sus sospechas de que venía buscando algún tipo de información, y por eso cuando dejó caer que tal se había adaptado su amiga a vivir con ellos, supo que de algún modo le habían llegado con el chisme de que eran amantes. Si no llega a saber que Gonzalo había sido hechizado, directamente se lo hubiese confirmado para que ella misma la sacara de las greñas del chalet. Pero dado su embrujo, comprendió que en el caso que las dos veinteañeras se enfrentaran y a pesar de lo mucho que la quería, su padre optaría por la hispana. Por ello, no vio nada malo en ocultarle la realidad o al menos enmascararla:</p>



<p>― Poco a poco se va acostumbrado al ritmo de esta casa. Ya sabes, don Gonzalo sale a primera hora y solo vuelve para cenar, por lo que a Estefany no le queda otra que pasarse las horas charlando conmigo.</p>



<p>― ¿Y qué opinas de ella? ― insistió sin dejar de mirarle el escote.</p>



<p>Si hubiese sido su hermana menor, la cual se declaraba abiertamente bisexual, hubiese interpretado esa mirada como deseo, pero siendo Patricia la achacó al cambio de look y recordándolo decidió usarlo para despejar sus sospechas.</p>



<p>―Es un amor. Desde que llegó, no paró de darme la lata hasta que ha conseguido que me corte el pelo. Según ella, era una pena que me vistiera como una vieja teniendo solo treinta y un años.</p>



<p>―Y tiene razón, eres guapísima.</p>



<p>Que la piropeara de esa forma, le alertó que algo pasaba y para su sorpresa descubrió en el ambiente un olor que conocía y que no era otro que el que le había llegado al contactar con María de Zozaya, su pariente que había sido quemada en Zugarramundi. Nada más sentirlo recordó la funesta fama de la difunta y el modo con el que ejerció su poder.</p>



<p>«Con esta niña aquí, ¡no!», gritó para sí al asumir que había llegado el momento en que ese fantasma poseyera su cuerpo.</p>



<p>Temiendo por ella, quiso que Patricia se fuera de inmediato. Pero cuando intentó advertirla, se oyó devolviendo el piropo mientras acariciaba una de sus mejillas:</p>



<p>―Si hay un ser hermoso y angelical, ese eres tú.</p>



<p>La inesperada caricia hizo que la rubia la mirara y a bocajarro le confesara los motivos de su visita mientras Antía intentaba recuperar el control.</p>



<p>―No es con él con quien se manceba, sino conmigo― horrorizada escuchó que usando su voz era su ancestro quien contestaba.</p>



<p>&nbsp;La rubia enmudeció al escucharla y con lágrimas en los ojos en las que extrañamente intuyó alguna clase de esperanza, le preguntó si era lesbiana.</p>



<p>―Cariñosa criatura. Es a vuestro padre al que realmente ansío, pero previendo que esa advenediza proveniente de ultramar osara meterse en su lecho, he visto a bien que harte su liviandad en la mía― nuevamente se escuchó decir usando unas expresiones en castellano a todas luces anticuado.</p>



<p>La alegría con la que recibió la confirmación de que adoraba a su viejo y que su amiga no tenía nada qué hacer teniéndole a ella deambulando por la casa rápidamente mutó en desesperación y se puso a llorar. La difunta, en vez de reírse de su llanto, se compadeció de ella y reanudando sus dulces carantoñas le preguntó qué era lo que le pasaba. Ante su sorpresa, ya que nunca había advertido ninguna señal Patricia confesó que si se había ido a vivir sola era porque no soportaba estar junto a ella sabiendo que nunca seria suya.</p>



<p>―Nunca me opondría a que te casaras con papá, aunque eso me hiciera sufrir― sollozó reafirmando sus sentimientos.</p>



<p>Con el corazón encogido, Antía observó que Maria de Zozaya la tomaba de la barbilla y que simulando una ternura que esa zorra fue incapaz de tener viva y menos muerta, la besaba. La rubia al sentir los labios de su amor secreto se lanzó desesperada en sus brazos pidiéndole que, aunque fuera una sola vez, la amara.</p>



<p>―Nada me complacería más que sosegar con piadosos y caritativos agasajos la zozobra que tanto te violenta.</p>



<p>Nuevamente la gallega intentó infructuosamente recuperar su cuerpo, pero rápidamente comprendió que no podría hacerlo, cuando sin que pudiese hacer nada por evitarlo, su mano tomó de la cintura a Patricia y la llevó al cuarto, donde lentamente fueron sus yemas las que desabrocharon uno a uno los botones de su camisa.</p>



<p>―Debes jurarme que mi padre no sabrá esto― suspiró Patricia mientras sus ojos brillaban de deseo: ―Nada me haría más feliz que saber que está a salvo teniéndote a su lado.</p>



<p>La hija de perra de la que descendía ni siquiera la escuchó y a base de tiernos besos, fue bajando por su cuello mientras le susurraba palabras de amor. Desarmada por la fuerza de lo que sentía, la rubia comenzó a gemir aun antes de sentir que la boca de la mujer que amaba se apoderaba de sus pechos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_039_e538.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Por favor, deja que sea yo quien te desnude― asustada por lo que iba a ocurrir, Antía escuchó a Patricia sollozar mientras le bajaba el cierre de su uniforme.</p>



<p>El deseo que la meiga intuyó sus ojos se incrementó al verlo caer y por eso no le extrañó que, acercando la cara, la sumergiera entre sus pechos con una pasión indescriptible.</p>



<p>―Mi inexperta niña, no es entre estas pétreas mamas donde debes aliviar la sequedad de tu garganta― su propia voz fue la que oyó mientras era sus manos las que presionaba la melena de Patricia hacia su femineidad.</p>



<p>Su familiar no tuvo necesidad de insistir ya que fue la propia hija de Gonzalo la que pegando un berrido de alegría se lanzó entre sus piernas a adorarla. La rapidez con la que se iban desarrollando las cosas la pilló desprevenida y por ello apenas se sentía excitada cuando de pronto sintió que la rubia estaba ya recorriendo con la lengua todos y cada uno de los recovecos de su sexo mientras susurraba las veces que había soñado con hacerlo.</p>



<p>―Por esta risueña jornada, ¡todos mis dones son de vos! ― separando sus rodillas, María de Zozaya apremió sus deseos con el español que se usaba en sus tiempos.</p>



<p>La calentura que para entonces la dominaba le hizo seguir aprovechando ese permiso sin saber que se lo había dado un fantasma y por eso tras hacer localizado entre los pliegues el clítoris de la pelirroja comenzó a mordisquearlo llena de ansiedad. Su insistencia comenzó a rendir frutos y Antía descubrió alucinada que no era inmune a esos mimos. Es más, de haber tenido control de su cuerpo, ella y no la difunta hubiese sido la autora de los gemidos que salieron de su garganta.</p>



<p>―Primor, mancilla tu intimidad con las yemas del pecado y hazme saber que estás dispuesta a recibir mi querencia― se oyó nuevamente decir.</p>



<p>Mientras en su mente, no comprendía cómo Patricia no se hubiese dado cuenta de que jamás ella usaría ese tipo de lenguaje, la vio llevar una mano a su sexo y ponerse a masturbar.</p>



<p>―Así, bella mozuela. Sigue hoyando tu tesoro mientras sacias tu hambruna de la que no tardará demasía en convertirse en vuestra madre― insistió la difunta del siglo XVII mientras su descendiente empezaba a notar que las sensaciones se iban acumulando en su cerebro.</p>



<p>Sintiendo que apenas podía respirar, la joven meiga observó las mismas señales en la hija de su amado. Sabiendo que el placer mutuo no tardaría en llegar aceptó lo inevitable y se dejó llevar. Por ello, fue ella y no su ancestro, la que se corrió mientras Patricia compartía su gozo.</p>



<p>«Ojalá con esto doña María haya tenido suficiente», esperanzada disfrutó del placer que su familiar había provocado de manera tan insensata.</p>



<p>Sus esperanzas quedaron en nada, cuando la rubia se encaramó sobre ella y entrelazando las piernas son las suyas, sus dos coños entraron en contacto.</p>



<p>―Sigue regocijándote en esta vetusta haciéndole rememorar las mieles de la carne con vuestra concupiscencia― el fantasma la apremió.</p>



<p>―No eres ninguna vetusta― sollozó la joven sin dejarse de restregar con energía contra ella.</p>



<p>Antía supo de inmediato que le quedaba poco para ser liberada cuando notó que tanto su cuerpo como el de la chavala caían bajos los efectos de un hechizo. No tuvo que esforzarse mucho para comprender que su pariente quería sentir otro orgasmo antes de desaparecer. Lo que no previó y menos anticipó fue la intensidad y la duración del mismo.</p>



<p>― ¡Virgen santa! ― se oyó decir mientras todo su ser era sometido, zarandeado y masacrado por un placer tan largo como virulento hasta que agotada cayó sobre la joven.</p>



<p>Mientras ambas se recuperaban abrazadas, observó la cara de felicidad de Patricia y más tranquila al ver que acogía con alegría la sensual escaramuza que habían protagonizado, tiernamente la besó.</p>



<p>Afortunadamente a la rubia le faltaban las fuerzas para intentar reanudar hostilidades y dándole las gracias por su comprensión, se comenzó a vestir. Sabiendo que eso era algo que nunca debía volverse a repetir, ya desde la puerta y mientras se despedía de ella, hizo un último intento comentando lo excitada que se había sentido cuando la escuchó hablar de ese modo tan pedante.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_074_c790.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Era como si estuvieras poseída por otra mujer.</p>



<p>Riendo para no llorar, Antía contestó:</p>



<p>―La única que me ha poseído eres tú, ¡pedazo de zorrón! Ahora vete si no quieres que le diga a tu padre la clase de hija que tiene.</p>



<p>Desternillada, Patricia abrió la puerta y se marchó &#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">15</h1>



<p>Increíblemente serena después de haber sido amada de forma tan inesperada por la joven, Antía meditó sobre las razones que habían llevado a doña María cobrar parte del precio acordado justo entonces. Por lo que ella misma le había dicho cuando pidió su ayuda, esa mujer y alguna antepasada de Estefany se habían enfrentado en el pasado. Es más, se había referido a su enemiga como la “bastarda del hombre al que amó y luego odió”. Sabiéndolo, supo que para la muerta auxiliarla en su misión iba más allá de su petición.</p>



<p>«Lo ve como un tema personal y quiere vengar algo que le sucedió mientras estaba el mundo de los vivos», se dijo.</p>



<p>Aunque estaba convencida de ello, eso no explicaba la extraña ternura que demostró con Patricia, cuando según todos los documentos a los que había tenido acceso esa mujer decían, además de que era una arpía, que había sido ejecutada por practicar magia negra.</p>



<p>«Todos sus contemporáneos temían su propensión a causar dolor en sus continuos arrebatos de ira». Conociendo ese extremo, la única explicación que le halló fue que previera que en un futuro iba a necesitar la ayuda de Patricia y amándola se aseguraba un aliado.</p>



<p>Seguía martirizándose con lo sucedido cuando escuchó a Estefany llegar y para que no sospechara nada, fue a recibirla a la puerta. La morena llegaba sudada después del gimnasio, pero eso no le importó cuando la estrechó entre sus brazos. Ese sudor y las feromonas reconcentradas en él rápidamente afectaron a la gallega y nuevamente sintió la necesidad de disfrutar entre sus brazos. Pero entonces, rechazándola, la colombiana comenzó a recorrer la planta baja del chalet olfateando todo a su paso. Observándola sin saber qué pasaba, Antia se percató que no solo estaba molesta sino preocupada.</p>



<p>«¿Qué le ocurre?», pensó sin desear interrumpirla.</p>



<p>De haber podido sondearla sin descubrirse, Antía se habría enterado que si se había separado de ella era porque le había llegado el tufo que había dejado doña María y que en él había descubierto magia. Por eso cuando de pronto se plantó frente a ella y directamente preguntó quién había estado allí durante su ausencia, no pudo más que confesar que Patricia.</p>



<p>― ¿Quién más? ¡Necesito que me digas a quién has dejado pasar!</p>



<p>&nbsp;La histeria de su voz le hizo comprender que de alguna forma había advertido una presencia y daba por hecho que quién la había dejado era un enemigo. Por eso, con tono servil, contestó:</p>



<p>―Mi señora, le juro que nadie más. Si no sé lo diría.</p>



<p>&nbsp;Gracias a los muros que había levantado en su mente, la bruja la creyó cuando de manera brutal escaneó su cerebro en busca de información. Pero eso, no la tranquilizó:</p>



<p>«Si Antía no le ha dado permiso de entrar, eso significa que ha traspasado mis defensas», concluyó completamente nerviosa: «Su poder debe ser enorme».</p>



<p>Esa certeza unida a que seguía sin saber quién la acosaba la puso al borde del infarto y sin importar que lo viera la criada, sacó de su bolso un frasco lleno de cenizas, cenizas que ella misma había recogido en el volcán del Cerro Bravo y las tiró al aire. La gallega gritó mientras a duras penas conseguía que la nube de polvo no se pegara a su ropa. Lo que no pudo evitar fue que las escorias se posaran en todos los lugares en los que había estado mientras doña María tenía el control de su cuerpo.</p>



<p>Obviando nuevamente su presencia, Estefany comenzó a seguir el rastro hasta llegar a la cama donde había retozado con la joven y girándose hacia ella, directamente le preguntó con quién se había acostado.</p>



<p>―Con la hija de don Gonzalo― sollozó cayendo ante sus pies.</p>



<p>― ¿Me estás diciendo que te has cogido a mi amiga?</p>



<p>―Mi señora, tuve que hacerlo. La señorita Patricia llegó furiosa preguntando si usted era la amante de su padre y para evitar que lo descubriera, dije que no, que era yo a la que usted se follaba.</p>



<p>―Eso no explica que hayas terminado con su coño en la boca― indignada, insistió.</p>



<p>―Al enterarse de que era su puta, me amenazó con contárselo a su viejo para que la echara, si no me acostaba con ella― llorando como una magdalena, se defendió.</p>



<p>&nbsp;Conociendo a su amiga, la creyó incapaz de tal felonía y atribuyó su comportamiento a que al hacerla no tuviese el mando de su cuerpo y que al violarla estuviese poseída.</p>



<p>«Es así como el que me acosa consiguió cruzar mis hechizos. Teniendo a Patricia en su poder, fue la propia Antía quien lo dejó pasar», sentenció todavía más preocupada ya que para poseer a un ser humano era necesario ser un mago extremadamente poderoso&#8230;</p>



<p>Mientras eso ocurría, en el interior del Golf, Patricia se sentía feliz y radiante tras conseguir hacer realidad el sueño de tener a ese bellezón en sus brazos. Le daba igual que su amor no fuera correspondido y que esa mujer estuviera enamorada de su padre. Para ella había sido suficiente el haber disfrutado, aunque fuera brevemente, de sus besos. Tampoco envidiaba la suerte de su amiga:</p>



<p>«Pobre, no quiero pensar en lo que va a sufrir cuando se entere que solo se ha acostado con ella para sacarla de la depresión».</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo único que le cabreaba era la ceguera de su viejo.</p>



<p>«No entiendo cómo nunca se ha dado cuenta de que esa preciosidad suspira por él».</p>



<p>&nbsp;Tentada a llamarlo y hacerle ver que estaba perdiendo el tiempo con amiguitas cuando la solución a su soledad la tenía en casa, prefirió no hacerlo y que fuera la gallega quien lo sedujera. No en vano pensaba que era algo que caería por su propio peso ahora que había decidido dejar los hábitos de monja y vestir de acuerdo a su edad.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_101_386a.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Papá no se va a poder contener en cuanto se percate de que es un bombón», pensó divertida mientras estacionaba el parking de su edificio.</p>



<p>Hasta el contoneo de su pandero mientras iba a hacía el ascensor denotaba su alegría. Haciendo recuento de sus últimos meses, comprendió que Manuel había pasado a mejor vida y que jamás volvería a echarlo de menos.</p>



<p>«Ojalá le vaya bien, pero lo dudo», pensó entrando al cubículo que la llevaría hasta su piso: «Nunca va a poder superar las secuelas de su enfermedad».</p>



<p>Dando por cerrado ese capítulo de su vida, decidió que debía salir al mercado y a pesar de ese rifirrafe lésbico, pensó en qué hombre le convenía.</p>



<p>«Debe ser alguien dulce y trabajador, que desee formar una familia y si es guapo, mejor», involuntariamente comenzó a enumerar una serie de cualidades que curiosamente su ex no cumplía ni por asomo.</p>



<p>Al darse cuenta, comprendió la razón por lo que lo había elegido como pareja:</p>



<p>«Quería molestar a papá».</p>



<p>En vez de horrorizarle esa conclusión, la hizo reír y abriendo la puerta entró a su apartamento, donde de pronto se encontró con Ricardo Redondo sentado en un sofá.</p>



<p>― ¿Qué coño hace usted aquí? ― indignada con la intromisión del sujeto, exclamó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Atusándose el bigote, el maduro sonrió mientras se levantaba. La seguridad que mostraba y el nulo caso que había hecho a su pregunta, la terminaron de enfadar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¡Fuera de mi casa! ― chilló mientras señalaba la puerta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Haciendo oídos sordos a su petición, el intruso se sirvió una copa y retrocediendo sobre sus pasos, se volvió a sentar sin dirigirle la palabra. Sin otra cosa qué poder hacer, Patricia cogió el teléfono para llamar a la policía. Es más, ya estaba tecleando el número cuando escuchó por primera vez la voz del padre de su amiga.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Siéntate. Tenemos que hablar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque no elevó su voz, su tono fue tan enérgico que la rubia se vio impulsada a obedecer y tomando asiento frente a él, aguardó a que le dijera de que quería hablar. Lo malo fue que Ricardo no mostró ninguna prisa en comenzar y mientras la observaba como un tratante revisa el ganado que piensa comprar, se dedicó a saborear el ron añejo que se había servido.</p>



<p>―Por favor, dígame a qué ha venido y márchese― casi histérica, gritó a su indeseada visita.</p>



<p>Disfrutando de la turbación de la joven, el magnate se puso cómodo y dando un vistazo a su alrededor, comentó:</p>



<p>―Tienes un apartamento elegante, pero insuficiente.</p>



<p>― ¿Insuficiente para qué? ― replicó ya furibunda.</p>



<p>Desternillado de risa, se terminó su copa antes de contestar:</p>



<p>―Tu padre me robó mi bien más preciado, luego es lógico que yo viva con el suyo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La ira se tornó en terror al escucharlo y sabiendo que se refería a Estefany y a ella, se puso a temblar mientras le prometía no decir nada si se iba.</p>



<p>―Todavía no has entendido que, si me voy a alguna parte, ¡es contigo! ― fue su respuesta.</p>



<p>Cada vez más nerviosa Patricia se quiso levantar, pero no pudo. ¡Algo la retenía en el asiento! Retorciéndose, volvió a intentar huir y nuevamente se vio incapaz al estar sujeta por unas ataduras invisibles.&nbsp;</p>



<p>― ¿Qué me pasa? ― se preguntó en voz alta mientras el colombiano sacaba una bolsa de su pantalón.</p>



<p>Su miedo se convirtió en terror cuando Ricardo cogió un puñado de polvo verde de su interior y por medio de un soplido, se lo lanzó a la cara. Al respirarlo, se vio inmersa en una pesadilla en la cual todas las células de su cerebro se vieron sacudidas por un dolor insoportable hasta que lentamente el sufrimiento fue transmutando en placer y avergonzada, se escuchó gemir como una marrana en celo. La violencia del orgasmo la dejó sin fuerzas de seguir luchando y por eso solo pudo asentir y obedecer al oír que ese sujeto le pedía que bailara para él.</p>



<p>Azuzada por el hechizo, Patricia se levantó y comenzó a mover su cuerpo al ritmo de una melodía inexistente, pero claramente sensual. Necesitaba, le urgía conseguir el beneplácito del hombre que la observaba y por eso, creyó necesario deslizar los tirantes de su vestido. Al hacerlo y descubrir sus pechos, se apoderó de ella una sensación de alivio al ver que éste sonreía.</p>



<p>―Soy una mujer muy guapa― ronroneó excitada mientras terminaba de dejarlo caer.</p>



<p>Sin que el tipo tuviera que decir nada, se giró y lució su pandero ante él. Ese exhibicionismo tan impropio de su carácter acentuó la calentura que la embargaba mientras volvía a bailar. Para entonces, solo existía en su mente un propósito, una idea, un afán: ¡seducirlo! Por ello, tomó el tanga que todavía conservaba y lentamente, se lo bajó. Ya desnuda, se acercó para que el maduro pudiese valorar la belleza de su feminidad.</p>



<p>Tenerlo a escasos centímetros de su boca, le hizo soñar con recibir un lametazo que confirmara que daba su aceptación y separando los pliegues que lo decoraban, se escuchó rogando que la premiara con un suspiro, con un sollozo o a poder ser con una caricia de su lengua. En vez de hacer caso de su ruego, Ricardo le ordenó que le acercara el maletín que había dejado sobre la mesa. Haciendo de esa orden su razón de existir corrió a buscarlo y retornando sumisamente se lo dio.</p>



<p>―Arrodíllate― dijo mientras metía la mano y sacaba un collar negro de su interior.</p>



<p>&nbsp;Al contemplar ese accesorio, Patricia se sintió dichosa y cayendo hincada a sus pies, alargó el cuello para recibirlo.</p>



<p>― ¿Sabes lo que significara cuando lo lleves?</p>



<p>–Sí― suspiró: ― ¡qué soy la esclava de mi señor!</p>



<p>Satisfecho con su respuesta, Ricardo se lo abrochó&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">16</h1>



<p>Esa tarde noche al volver a su hogar, Alberto se encontró con Estefany cabreada y sin ganas de juegos. Ni siquiera cuando la besó, la morena le mostró el cariño al que se había acostumbrado y pensando que ya se le pasaría, fue por una cerveza a la cocina. Una vez allí y antes de pasar a su interior, observó desde la puerta a su criada cantando mientras cocinaba. Que estuviera feliz, no fue lo que le sorprendió sino verificar nuevamente el cambio que había dado y que todo en ella destilaba sensualidad. Ya no solo fueron esos pechos que su uniforme realzaba al llevarlo tan ajustado, ni su cintura de avispa, sino ese trasero con forma de corazón lo que lo tenían absorto.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_110_10a9.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«¡Qué pedazo de culo!», se dijo abochornado al sentir que bajo su pantalón crecía a ritmo imposible la voracidad de su apetito.</p>



<p>Deseando todavía mantener las distancias, la saludó y abriendo la nevera buscó en su interior una lata con la que saciar su sed. Al no encontrarla, se giró y preguntó a Antía si se habían acabado.</p>



<p>―No, don Gonzalo. Todavía quedan en el cajón de abajo.</p>



<p>Tan ensimismado estaba con el surco que se formaban entre sus pechos, que ni siquiera la oyó y tuvo que ser ella quien fuera a cogerla. Al hacerlo, se agachó sin prever que su pandero iba a entrar en contacto con la erección de su señor. Petrificada y excitada, se quedó inmóvil disfrutando de esa dureza entre sus nalgas. Es más, al darse cuenta de que su jefe tampoco hacía nada por retirarse, lenta pero insistentemente comenzó a frotarse con ella. El maduro no sabía cómo actuar, La educación aprendida desde niño le impulsaba a rechazar los mimos de su empleada, pero la insana atracción que sentía por ella le obligó no solo a quedarse sino llevar las manos a su cintura y colaborar con ella.</p>



<p>&nbsp;Sin necesidad de hablar o decir nada, ambos dieron su aprobación a lo que ocurría y poco a poco se fue incrementando la velocidad y la potencia de ese restregar mutuo que sabían que terminaría convirtiéndolos en amantes. Mientras para ella sentir esa virilidad contra su sexo era un deseo largamente postergado, para Gonzalo resultó tan pecaminoso como atrayente y por eso ninguno de los dos hizo intento alguno de pararlo.</p>



<p>«Por dios, ¿qué estamos haciendo?», se lamentó el hombre al notar que la falda de su criada ya no era impedimento y que su bragueta estaba en contacto directo con el tanga de la gallega.</p>



<p>&nbsp;Sabiendo que ella había empezado y que jamás podría sostener que la había forzado, seguía sintiéndose un bellaco, pero no por ello dejó de rozarse contra ella.</p>



<p>«Sigue mi amor, hazme tuya», en silencio, sollozó la meiga deseando que esa mañana no se hubiera puesto bragas.</p>



<p>Para entonces, Gonzalo había perdido parte de su pudor y cambiando de posición sus manos, comenzó a amasar los duros cachetes de Antía con delicadeza, pero firmemente. Nada más sentir los dedos del que sabía que el destino había reservado para ella, la meiga comenzó a gemir calladamente demostrando tanto que le gustaba como que le excitaba sentirse manoseada por él. Esos gemidos fueron el desencadenante que llevó a una de sus manos a subir por el cuerpo de su criada y tantear por vez primera, la rotundidad de sus pechos.</p>



<p>«¡Qué maravilla!», exclamó para sí al notar no solo la firmeza y volumen, sino que sus pezones estaban completamente erizados.</p>



<p>La ternura con la que su amado acarició sus senos avivó todavía más el incendio que sentía entre los muslos y ya completamente entregada al placer, notó que se iba acumulando a pasos agigantados en su interior. Tal y como previa y ansiaba, de pronto todo colapsó a su alrededor y de corrió completamente en silencio. Gonzalo se contagió del placer de su criada y mientras sus caderas seguían simulando poseerla, derramó avergonzado su simiente en el calzón.</p>



<p>Completamente entusiasmada por lo sucedido, le extendió la cerveza y acercando la boca a su oído, susurró:</p>



<p>―Muchas gracias, don Gonzalo.</p>



<p>Tras lo cual, huyó hacia su cuarto por lo que nunca vio la sonrisa de su señor observándola marchar.</p>



<p>«Esta niña siente adoración por mí y yo jamás me había dado cuenta», pensó y sintiendo orgullo mezclado de vergüenza, fue en busca de la que realmente era su pareja.</p>



<p>Al encontrarla leyendo un ajado volumen en la biblioteca, decidió imitarla y ponerse a leer. Por lo que cogió uno cualquiera, el cual no pudo ni abrir al estar rememorando cada suspiro, cada gemido que Antía dio mientras se entregaba a él. Desmoralizado por el desliz, miró hacia la colombiana temiendo que la chavala ya no le resultara maravillosa. Rápidamente comprobó que la atracción que sentía por ella seguía ahí y que incluso se había incrementado.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_104_e48a.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Soy un pervertido», pensó y disimulando comenzó a pasar las páginas, mientras se imaginaba lo que sería tener a las dos entre sus brazos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desconociendo tanto lo que acababa de pasar en la cocina, como el rumbo de los pensamientos de Gonzalo, Estefany estaba desesperada al no encontrar en ese libro de magia nada que pudiese usar contra el enemigo que desde las sombras sabía que la vigilaba.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Necesito contactar con mis muertos en busca de ayuda», se lamentó sintiéndose indefensa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y habiendo tomado ya la decisión, de pronto comprendió que para ello debía de estar sola. Fijándose en el hombre que estaba a su lado y aunque lo amaba a su manera, lo sintió un estorbo. Por un momento estuvo tentada de ordenar a la criada que tenía en su poder que lo entretuviera, pero solo imaginar que la estrenaría sin ella le pareció una idea atroz.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Debo estar presente cuando la desvirgue», sentenció.</p>



<p>En vez de ello, optó por lo más fácil, después de cenar, le haría beber a alguna pastilla que les hiciera dormir profundamente y así poder conjurar a los espíritus sin ninguna interferencia&#8230;</p>



<p>&nbsp;Tal y como había decidido al terminar de cenar y mientras Antía se ocupaba de limpiar los platos y adecentar el comedor, la bruja se acercó a la cocina a hervir agua para preparar una infusión que iba a usar para caer en trance. Lo que nunca se imaginó fue que la criada iba a reconocer por el olor las hierbas que estaba usando.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¿Para qué quiere un té de ayahuasca?», se preguntó al saber que esa mezcla se hacía con enredaderas oriundas de la región del río Amazonas y que, siendo un potente somnífero, también tenía caracteres alucinógenos. Asumiendo que lo iba a usar en algún tipo de ritual chamánico, no dijo nada y decidió que cuando lo hiciera ella la iba a espiar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por eso, al cabo de unos minutos, apareció ante ella con una gragea y se la dio, lo único que se atrevió a preguntar para qué y que era. Sin ningún tipo de miramiento y sobre todo sin ocultar sus intenciones, Estefany contestó:</p>



<p>― Es una pastilla de eszopiclona, un potente somnífero que quiero que te tomes y que inmediatamente te vayas a dormir.</p>



<p>Simulando ser incapaz de desobedecer, la gallega abrió la boca y metiéndosela, bebió simulando que la tragaba. Tras lo cual, se dirigió al cuarto y se hizo la dormida.</p>



<p>«Nos quiere sedados para actuar libremente», meditó mientras daba tiempo a que la bruja se confiara y así poder observar el propósito de lo que pensaba realizar.</p>



<p>No tardó demasiado en empezar a escuchar el sonido de un tambor y la voz de su enemiga entonando unos cantos cuyas palabras no pudo identificar al estar en uno de los idiomas indígenas.</p>



<p>«Todavía no es el momento», se dijo mientras se removía incómoda en la cama: «Debo esperar a que la ayahuasca le haga efecto».</p>



<p>Cuando de pronto el retumbe se aceleró y tras alcanzar un clímax comenzó a menguar, supo que había llegado la hora de levantarse. Descalza para que sus pasos no produjeran algún ruido que pudiese alertarle recorrió el pasillo y sin entrar, vio a la morena bailando al son de una música imaginaria totalmente desnuda y con un penacho de plumas en la cabeza.</p>



<p>Por su experiencia como Meiga supo que Estefany estaba en trance y que a partir de ese momento nada de lo que ocurriera a su alrededor tendría de importancia, porque su mundo era otro. Sabiéndolo, se sentó en el suelo ya sin necesidad de ocultarse mientras la hispana se ponía a saltar sobre la alfombra entonando de nuevo una canción.</p>



<p>«Podría haber un terremoto y no se enteraría», confiada pensó mientras seguía interesada el ritual que la joven estaba llevando a cabo.&nbsp;</p>



<p>La voluptuosidad de sus pechos saltando y rebotando al ritmo de sus saltos la hizo recordar cuando los había tenido entre los labios y se sorprendió excitada. Rechazando con eficacia el rumbo de sus pensamientos, se concentró en lo que hacía y por eso pudo ser testigo cuando se desplomó y comenzó a llamar a sus espíritus en español:</p>



<p>―Ancestros, parientes, reyes y dioses de la amazonia, vuestra elegida necesita de vuestros consejos. Bosques verdes, aguas azules, fuegos purpúreos, aires cristalinos, oídme y prestadme vuestra atención. Un enemigo ronda esta casa y no sé quién es, ni cómo combatirlo.</p>



<p>Al escuchar esa súplica, la meiga se vio en peligro porque de ser escuchada su presencia quedaría al descubierto y por eso trató de salir corriendo para tomar el bolsón donde tenía todos sus amuletos, todos sus runas, todas sus pócimas y así poder defenderse. Aterrorizada, se vio totalmente atenazada mientras oía el susurro de doña María de Zozaya diciéndola que estuviese tranquila porque no tenía nada que temer.</p>



<p>― ¿Cómo quiere que me calme si me va a descubrir? ― gritó al fantasma que no podía ver, pero si escuchar.</p>



<p>―Hija de la hija de mi hija, nada maléfico puede provenir de la descendiente de mi idolatrada.</p>



<p>― ¡Por dios! ¿Quién es tu idolatrada? ― histérica al no poder moverse, preguntó.</p>



<p>―Soy yo― levantándose del suelo donde había caído, Estefany contestó: ―Rosana María Guajardo y Esquivel.</p>



<p>Ante su estupefacción, doña María tomó su control y corriendo hacia la mujer se fundió con ella en un beso eterno. Ni siquiera fue algo sexual, fue tan íntimo y bonito que de haber podido Antía se hubiese echado a llorar. Durante unos minutos ninguna de las dos habló y solo disfrutaron de unas tiernas caricias producto de un amor que los siglos no pudieron menguar ni atenuar su fulgor.</p>



<p>― ¿Cómo he añorado la tersura de tus labios y el surco de tus maravillosas arrugas? ― demostrando que para ella doña María conservaba la misma apariencia que cuando fue quemada, sollozó.</p>



<p>―Yo también, mi hermosura. No ha transcurrido ni un día en estos más de cuatrocientos años que no haya clamado que por mi culpa nos hayamos consumido en la pira que encendió las manos del inquisidor.</p>



<p>― ¡No hables del criollo! Te lo prohíbo― sollozando, le rogó: ―Ese maldito que nos unió y luego nos persiguió como si fuéramos alimañas.</p>



<p>―Lo sé, princesa mía. Pero ha vuelto y desea repetir su maldad en las niñas cuyos cuerpos estamos usando.</p>



<p>― ¡Debemos advertirlas! Debemos alertarlas antes de que su infausta semilla germine en ellas y se vean abocadas a nuestra misma maldición.</p>



<p>«¿Qué maldición?», se preguntó Antia desde el interior de su cuerpo mientras Estefany hacia lo mismo desde el suyo.</p>



<p>Aunque en ese momento, ambas supieron de que podían oírse, pero estaban tan sorprendidas que ninguna lo intentó y gracias a ello, ambas pudieron oír la respuesta de Rosana:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_118_9aa6.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>― Benigno Carvajal ya era el marido de mi amada María cuando me llevó a su casa en calidad de mucama. Allí tras seducirnos y convencernos con bellas palabras, nos obligó a entregarle nuestros divinos dones y a que saciáramos sus perversos sentidos retozando entre nosotras. Lo que nunca pudo prever que fue que a raíz de ello nacería un amor tan puro que no pudo romper con su magia.</p>



<p>― ¿También él era brujo? Creía que habías dicho que era un inquisidor.</p>



<p>―Los más fieros inquisidores de la historia han sido grandes nigromantes y entre ellos, Benigno, el peor― interviniendo contestó doña María.</p>



<p>― ¿Cuál fue la maldición que os lanzó?</p>



<p>―Realmente fueron dos. La primera y de la cual vosotras sois por nuestra vía, víctimas de ella, fue dejarnos en cinta&#8230;― contestó y haciendo un breve parón, prosiguió: ―Ambas sois descendientes del criollo.</p>



<p>Tomando la palabra, Rosana añadió llorando:</p>



<p>―La segunda fue que ni después de muertas pudiésemos estar juntas</p>



<p>&nbsp;El dolor de los dos fantasmas la enterneció, pero cayendo en las similitudes y que al igual que ellas, una había sido la criada mientras otra ejercía de señora, escandalizada la pelirroja chilló:</p>



<p>― ¡Gonzalo es un buen hombre! ¡No es ningún inquisidor!</p>



<p>―Tampoco es a él a quien debes temer― contestó doña María mientras en compañía de su amada se separaba de ella y juntas se desvanecían en el aire.</p>



<p>― ¿Entonces a quién? ― insistió la meiga mientras sentía que recuperaba el control de su cuerpo.</p>



<p>Echándose a llorar, la morenita contestó:</p>



<p>―A Ricardo Redondo, el que fue mi mentor y del que estoy huyendo.</p>



<p>―Pero ese hombre, ¡es tu padre!</p>



<p>― ¡Nunca lo fue! Solo es el que siendo niña ¡me adoptó!</p>



<p>Ya solas, bruja y meiga se quedaron escudriñándose entre ellas y mientras la hispana todavía estaba tratando de asimilar que la pelirroja no era la desvalida criada que siempre creído, ésta no sabía qué pensar. Y es que a pesar de todas las razones que tenía para odiar a la mujer que la miraba con ojos tiernos, ¡no podía! Furiosa consigo misma, se echaba en cara que le resultara imposible aborrecer a la mujer que había atacado a su madre, a la zorra que le había robado el marido y que encima había querido esclavizarla con un hechizo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Juré que combatiría a todas aquellas que practican la magia negra», se lamentó sabiendo que había fallado en la misión que le encomendaron las ancianas: «Debería aprovechar que la ayahuasca sigue limitando sus poderes para matarla».</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con ello en mente, cogió una figura de bronce de un estante y la levantó mientras la morena, todavía arrodillada, la observaba indefensa:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¡No soy una asesina!», dejándola caer al suelo, huyó del salón para refugiarse en su habitación.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al contemplar lo cerca que había estado de morir en manos de la que hasta minutos antes pensaba que era su sierva, Estefany se echó a llorar consciente de la rastra de motivos que tenía para odiarla&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/385/13076748/13076748_124_f4a4.jpg" alt="" width="642" height="963"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 6&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Jul 2025 11:11:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[La tensión sexual que ambas sentían en el coche fue positiva para la gallega, ya que, al llegar al chalet, Estefany prefirió ir a calmar el escozor que sentía entre los muslos, antes de seguir presionándola. Aprovechando la momentánea seguridad de su cuarto, Antía llamó a su madre y avergonzada le narró la forma tan ilusa en la que había caído en manos de su enemiga. Doña Bríxida esperó a que su hija terminara de hablar para, sin consolarla, exigir que le contara todas y cada una de las sensaciones, así como los efectos que había sentido a raíz de [&#8230;]]]></description>
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<p>La tensión sexual que ambas sentían en el coche fue positiva para la gallega, ya que, al llegar al chalet, Estefany prefirió ir a calmar el escozor que sentía entre los muslos, antes de seguir presionándola. Aprovechando la momentánea seguridad de su cuarto, Antía llamó a su madre y avergonzada le narró la forma tan ilusa en la que había caído en manos de su enemiga. Doña Bríxida esperó a que su hija terminara de hablar para, sin consolarla, exigir que le contara todas y cada una de las sensaciones, así como los efectos que había sentido a raíz de beberse la poción. La pelirroja, escandalizada por el carácter tan íntimo de la pregunta, comprendió que era la líder de la hermandad y no su progenitora quien le ordenaba extenderse. Necesitada de su ayuda, confesó la calentura que había experimentado al ser manoseada, lo cachonda que se había puesto cuando mamó de sus pechos e incluso exteriorizó la pasión que había sentido al besarla.</p>



<p>Tras escuchar atentamente esa información, la meiga se quedó meditando y al cabo de un tiempo que se le hizo eterno, contestó:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/51740677/51740677_022_de14.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―El daño ya está hecho y nada de lo que hagamos, podrá cambiarlo―a modo de introducción, declaró.</p>



<p>El mundo de la hija se hizo añicos al oír su dictamen y cuando ésta se estaba planteando seriamente el suicidio, prosiguió:</p>



<p>―Pero no hay mal que por bien no venga. Desde el momento que te sabes afectada por su hechizo, podrás contenerlo y aprovechando a tu favor la atracción que sientes por la bruja, podrás ocultar mejor tus intenciones&#8230;. y cuando esa degenerada se dé cuenta de tu hechizo, ya la tendrás buceando entre tus piernas.</p>



<p>La sola imagen de la morena comiendo de su sexo la perturbó y no queriendo añadir más preocupaciones a la anciana, directamente se lo ocultó y únicamente le preguntó cómo debía comportarse con su adversaria.</p>



<p>―Haz lo que te pida. Solo obedeciendo podrás vencerla.</p>



<p>― ¡Pero madre! ― escandalizada protestó asumiendo de antemano el carácter que tendrían sus caprichos.</p>



<p>Aun comprendiendo los reparos de su beba, doña Bríxida se mantuvo firme:</p>



<p>―Para la bruja eres su sierva. ¡Compórtate como tal y que tu dueña no tenga queja!</p>



<p>Desolada, estaba prometiendo seguir sus consejos cuando escuchó a la latina preguntar por ella. Tratando de que no notara su tristeza, contestó que se estaba cambiando y recogiendo de la cama el uniforme más discreto, se lo puso y fue a verla.</p>



<p>Estefany no pudo dejar de expresar su admiración al contemplar el profundo canal entre los pechos de la criada con ese atuendo una talla o dos menos de la que realmente requería por la generosidad de sus curvas antes de exigir que le pusiera de comer.</p>



<p>«Será puta», masculló Antía al sentirse violada y humillada por lo procaz de su mirada y volviendo a la cocina, derramó en el guiso cuatro gotas en vez de dos. Sabiendo que las mismas no tardaría en tener efecto, le pareció lo más sensato seguir los consejos de su vieja y tras colocar el plato sobre la mesa, servilmente se arrodilló frente a la hispana.</p>



<p>Mirando de reojo la postura que había adoptado, su confiada adversaria sonrió.</p>



<p>―He pensado en que me vendría bien un masaje al terminar de comer― dejó caer.</p>



<p>La entrega de la mujer a sus pies le supo a poco y decidió presionar para forzar aún más la creciente adoración de su víctima acariciando su melena de color fuego.</p>



<p>&nbsp;―Mi dueña― la oyó suspirar mientras ella misma sentía cómo se incrementaba su propia lujuria y tratando de postergarla, comenzó a comer.</p>



<p>Que la pelirroja siguiera atenta el vuelo del cubierto desde el plato a su boca le pareció algo normal, pero extrañamente excitante.</p>



<p>«Esta guarrilla me pone cachonda», pensó sin advertir el sabor del brebaje que había disuelto en la salsa.</p>



<p>&nbsp;Como le resultó de su agrado, se lo acabó e incluso repitió. Al servirle la segunda porción Antía se vio tentada de añadir otras dos gotas, pero en el último segundo se arrepintió y no aderezó el guiso mientras en el comedor la dosis que había ingerido estaba comenzando a hacer estragos en la bruja A modo meramente ilustrativo cuando llegó y puso a su disposición el plato, durante un minuto la latina optó por manosear el trasero de la criada en vez de comer.</p>



<p>―Señora, no es necesario que sea tan dulce conmigo― sollozó excitada ésta al sentir las caricias de la joven sobre sus nalgas.</p>



<p>Y no fue la única la que se sintió estimulada, ya que la propia latina palideció al palpar con sus yemas la tersura de esos cachetes duros y queriendo acelerar el masaje que iba a recibir, se terminó el guisado lo más rápido que pudo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/51740677/51740677_039_7085.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Por eso cuando Antía preguntó si le apetecía un café, únicamente le ordenó que se fuera a limpiar la vajilla que había usado mientras ella se iba a ponerse cómoda.</p>



<p>―Cuando termine, ¿me va a necesitar? ― con voz apenada, la fiel empleada suspiró haciéndola ver que no le apetecía quedarse sola.</p>



<p>Llena de alegría al saberla suya, pero haciéndose la molesta, le recordó lo del masaje y sin esperar su respuesta, se marchó hacia el cuarto de Gonzalo. Ya en él, se dio cuenta de que su armario estaba en la otra habitación y aunque tenía tiempo de ir y volver, prefirió recibir a su sierva en su cama. Tras desnudarse y dejar su vestido colgado, se puso a elegir la ropa que llevaría y totalmente en celo, optó por presentarse desnuda ante ella.</p>



<p>«Al fin y al cabo, no tardaría en quitarme las bragas», divertida pensó mientras se tumbaba sobre las sábanas.</p>



<p>Los cinco minutos que tardó en oír sus pasos le resultaron penosamente largos e involuntariamente, se empezó a acariciar imaginando el placer que sin duda iba a proporcionarle esa pazguata. Por eso cuando la oyó tocar en la puerta, avergonzada se percató de la humedad de su sexo y no queriendo asustarla, se tapó con una toalla antes de darle permiso de entrar.</p>



<p>A pesar de intentar auto convencerse de que no debería excitarse, cuando Antía traspasó el dintel y observó a la latina sobre la cama, no pudo dejar de gemir con su belleza:</p>



<p>―Es preciosa.</p>



<p>Ese inesperado piropo la hizo feliz y cerrando los ojos, Estefany se dio la vuelta para que la criada empezara a masajearle la espalda. La gallega asumiendo cómo terminaría esa tarde, no comprendió la premura con la que su cuerpo reaccionó a recorrer con los ojos la piel canela de la que sabía su enemiga y con paso inseguro fue acercándose ante la evidente molestia de la mujer.</p>



<p>―Date prisa. No tengo todo el día― la bruja protestó desde el lecho donde la haría sucumbir.</p>



<p>Aterrorizada al sentir el deseo que impregnaba su voz, vertió un poco del aceite en sus manos antes de comenzar.</p>



<p>―Mi señora, he pensado que le gustaría― musitó al ver en la mirada de la morena que nunca había hablado de usar ningún tipo de lubricante.</p>



<p>Tras lo cual y viendo que no ponía ninguna objeción empezó a masajear sus pies. Sabiendo que debía tranquilizarse y que Estefany fuera quien marcara el ritmo, se dedicó por entero a relajar cada uno de sus diez dedos y sus dos plantas antes de atreverse a atacar sus tobillos.</p>



<p>―Me encanta, zorrita― susurró la hispana disfrutando cuando una por una masajeó las falanges de sus pies.</p>



<p>Curiosamente, ese susurro no solo la complació, sino que le dio alas para seguir por las doradas pantorrillas de su enemiga sin sentirse humillada. Lentamente, hundió sus yemas en los gemelos de ambas piernas despertando sus primeros gemidos. Gemidos que lejos de molestarla, los sintió como un dulce pinchazo entre los pliegues de su sexo.</p>



<p>«Es a causa del café que bebí», se convenció para no reconocer que esa maldita le gustaba, pero no por ello paró y disfrutando por anticipado del momento de la venganza, llegó hasta sus rodillas.</p>



<p>Para entonces, la colombiana estaba todo menos relajada y cada vez que la criada conquistaba un centímetro de su piel, su vulva se estremecía previendo el momento en que esas caricias llegaran hasta ella.</p>



<p>«¡Dios! ¡Qué arrecha estoy!», exclamó en su mente sin atreverse a exteriorizarlo mientras el aroma dulzón del aceite y esos mimos la estaban volviendo loca.</p>



<p>Al llegar a los muslos, a Antía no le quedó otra que levantar la toalla que los cubría y embelesada, observó por primera vez el glorioso trasero de la morena. Asustada por la fuerza de la excitación que ello le provocó, decidió volverla a poner en su sitio y que sus manos acariciaran el inicio de ese culo sin verlo. Para su desgracia, rápidamente comprendió su error cuando en su imaginación los glúteos de Estefany se convirtieron en los de Gonzalo y se vio magreando con verdadera ansia ese sueño hecho realidad.</p>



<p>El cambio de estrategia pilló desprevenida a la morena, pero por raro que parezca, le cautivó sentir los dedos de la criada clavándose en la piel de sus cachetes y sin ocultar el gozo que la embargaba, comenzó a berrear cada vez más hasta que desesperada se quitó la toalla y exigió que siguiera por su espalda.</p>



<p>Esa exigencia obligó a la gallega a subirse a horcajadas sobre ella, sin saber que al sentir la bruja su ropa, le iba a exigir quitársela. Asustada con esa nueva imposición dudó, pero dejando caer su vestido obedeció. Al volverse encaramar sobre ella sus piernas entraron en contacto con el trasero ya aceitado de la joven, avivando más si cabe el incendió que ya sentía.</p>



<p>«¡Se va a dar cuenta que estoy mojada!», se lamentó mientras empezaba a recorrer con las yemas su cintura.</p>



<p>―Quítate el sostén y acaríciame con tus bubis― dando una nueva vuelta a su humillación exigió con los ojos cerrados la hispana.</p>



<p>Asustada y excitada por igual, la criada comprendió que debía llenarse los pechos de aceite y tras hacerlo, los comenzó a restregar en la espalda de la mujer que le había robado el hombre. La facilidad con la que sus tetas resbalaban sobre la cobriza piel de la bruja la entusiasmó y por un momento, olvidó que era su enemiga cuando sintió que levantando el trasero presionaba contra su mojada vulva.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/51740677/51740677_051_8a7b.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«¿Qué estoy haciendo?», se preguntó al darse cuenta que, en vez de rechazar ese contacto, se ponía a masturbar con las nalgas de la morena.</p>



<p>La humedad de ese coño todavía tapado por las bragas intensificó más si cabe la sensación de dominio que sentía y haciendo uso de su poder, Estefany exigió que se las quitara sin prever que la criada en vez de deslizárselas por los pies, se las arrancara haciéndolas trizas. La violencia de sus actos fue lo último que necesito para darse la vuelta y poniendo los pechos a disposición de la gallega, ordenar que se los mamara.</p>



<p>Temblando como una niña asustadiza, Antía acercó la boca a las negras areolas que le ofrecía y demostrando su timidez, sacó la lengua y usó solo la punta para recorrer sus bordes. La lentitud de ésta apoderándose de sus pezones desesperó a la bruja y sin ningún reparo, la ordenó obedecer o tendría que castigarla.</p>



<p>―Mi señora, es mi primera vez con una dama― sollozó incapaz de obedecer.</p>



<p>Que fuera su estreno lésbico sacudió la conciencia de la hispana y cambiando de posición con la criada, la besó tiernamente mientras la informaba de que, a partir de ese momento, sería ella quien le diese el masaje. Sabiendo que en cuanto bebiera de su sexo, esa zorra quedaría prendada y nada de lo que hiciera podría evitar que se volviese adicta, Antía se quedó inmóvil. Creyéndola en su poder, se quedó observando el indudable atractivo de los pezones rosados que decoraban los pechos de la empleada, pero como experta en esas lides prefirió comenzar acariciando los brazos mientras se dejaba deslizar por el voluptuoso cuerpo de la criada.</p>



<p>Al entrar en contacto los blancos senos de una contra las doradas ubres de la otra, ambas olvidaron sus propósitos y se besaron con pasión, dando inicio a una sucesión interminable de caricias cuya autora era imposible de distinguir. Mientras unas veces era la morenita la que mamaba desesperada, en otras Antía fue la que se amamantó de los impresionantes atributos de su adversaria.</p>



<p>Lo único cierto es que fue Estefany la que primero reconoció lo mucho que deseaba hundir la lengua entre las piernas de su cautiva y sin esperar su contestación, fue dejándose caer por ella mientras dejaba un húmedo surco en su camino.</p>



<p>―Mi señora― rugió ya en celo al sentir que la hispana iba barriendo con la melena los últimos reparos que sentía.</p>



<p>Muestra innegable de su calentura fue la humedad que su sexo destilaba y que la morena descubrió al usar las yemas para separar los pliegues que ocultaban el manjar que deseaba devorar. Y es que estaba tan mojada que complacida pensó en que no lo estaría más después de haber sufrido el embate de un huracán.</p>



<p>―Calla y disfruta de los mimos de tu dueña, ¡perra lesbiana! ― rugió en plan vencedor mientras tomaba al asalto el erizado botón que había ido a buscar.</p>



<p>A pesar del insulto, no hizo nada por evitar que la bruja se apoderara de su clítoris. Es más, sorprendida por la intensidad de lo que sentía, abrió los ojos como platos cuando experimentó el placer que la lengua de su enemiga le proporcionó al lamérselo.</p>



<p>―No pare, mi señora. Ame a su esclava― se asustó al oír que la rogaba.</p>



<p>Por suerte, la bruja no la oyó al estar centrada en paladear el agridulce sabor de esa ambrosía.</p>



<p>«¡Está riquísimo!», era lo único que podía pensar mientras con una sed que no recordaba haber tenido jamás bebía entusiasmada.</p>



<p>Los gemidos de la gallega al verse gratificada por esos mimos no hicieron más que aumentar la necesidad que sentía de saciar la lujuria sorbiendo sin parar en el manantial que brotaba del interior de la criada. Tal fue su insistencia que no tardó mucho en notar que Antía se tensaba y sabiendo lo que eso significaba, insistió en usar la lengua para recoger el fruto de su trabajo.</p>



<p>Aun previéndolo, todos los vellos de su cuerpo se erizaron al escuchar el grito que emanó de la pelirroja cuando se vio sacudida por el orgasmo. Lejos de calmar su sed, el placer de su amante incrementó la pasión con la que la devoraba y ya sin ningún recato, se puso a mordisquear su clítoris mientras ella misma se masturbaba.</p>



<p>― ¿Qué es esto? ― Antía aulló asustada cuando todas las neuronas de su cerebro se vieron sacudidas por las intensas descargas que surgían de su sexo.</p>



<p>Llorando, se consoló al escuchar que su enemiga también estaba siendo pasto de las llamas e involuntariamente, clavó sus uñas en ella intentando vengar en parte el placer culpable que estaba sintiendo. Para su sorpresa, la bruja se corrió como una cerda cuando se mezclaron en ella el gozo que le estaban provocando sus dedos y el dolor que sintió con esos arañazos.</p>



<p>Dominada por la angustia de haber sucumbido antes que su adversaria, usó sus dedos para hoyar la cueva de la bruja con ganas de derrotarla. La alegría con la que Estefany acogió la invasión de sus yemas, la terminó de cabrear y dejando a un lado los consejos de la anciana, no solo siguió follándosela con los dedos, sino que poniéndola a cuatro patas acompañó los movimientos de su mano con fuertes y sonoros azotes sobre sus nalgas.</p>



<p>― ¡Puta lesbiana! ¡No pares y sigue dándole placer a tu dueña! ― rugió sin advertir nada extraño en que su teórica sierva estuviese castigándola de esa manera.</p>



<p>Obedeciendo, como una energúmena descargó toda su frustración en esos dorados cachetes mientras seguía hoyando con las yemas su interior hasta que agotada por el esfuerzo de soportar una serie de prolongados éxtasis de su cuerpo, la bruja cayó de bruces sobre las sábanas.</p>



<p>Solo al ver el color encarnado que lucía en el trasero, Antía se percató de que se había dejado llevar y queriendo paliar parte del desastre y que la bruja no tuviese tiempo de pensar en lo sucedido, la besó mientras disculpaba la violencia a la que la había sometido simulando que había seguido sus órdenes.</p>



<p>―Mi señora, le pido perdón. Castígueme, aunque solo haya cumplido lo que me mandaba.</p>



<p>La altanería de la hispana la hizo caer en el engaño y echándose a reír, señaló el reloj diciendo:</p>



<p>―Levántate y vete. Gonzalo está a punto de llegar y no quiero que descubra a su amada en brazos de la criada.</p>



<p>Servilmente, agachó la cabeza y tras recoger el uniforme del suelo, salió desnuda corriendo hacia su habitación. Mientras bajaba por las escaleras, tomó la decisión de que en la cena fueran otras cuatro gotas las que disolviera en cada plato, incluyendo el del hombre que sentía suyo&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">13</h1>



<p>Esa tarde, Gonzalo estaba eufórico. Tras otro día en la oficina durante el cual, nuevamente y gracias a otro de los consejos de Estefany, había conseguido incrementar su abultada cuenta corriente, decidió antes de ir a casa pasar por una floristería para comprar un enorme ramo de rosas. Aunque seguía sin entender cómo era posible que esa chavala pudiera tener tanto tino a la hora de invertir, seguía a rajatabla cualquier información que le diera. Solo como ejemplo, cuando esa mañana estaban oyendo la radio y el locutor entrevistó a un directivo de una gran empresa informando de la buena marcha de su negocio, la cría le preguntó si tenía acciones de esa compañía.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/51740677/51740677_059_f8b4.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>― ¿Por qué lo dices? ¿Acaso crees que va a subir? ― interesado, preguntó.</p>



<p>―Todo lo contrario, se están poniendo la venda antes del desplome.</p>



<p>Esa breve conversación lo dejó pensativo y nada más llegar a su despacho, dio un breve repaso a los números de la cotizada. Todo parecía ir viento en popa, nada de lo que encontró en la red confirmaba los problemas y a pesar de ello, llamando a su corredor, apostó a la baja. Como no podía ser de otra forma, el experto bursátil le previno de lo arriesgado de tal movimiento, pero sin ceder dada la confianza ciega que tenía en la colombiana invirtió una gran parte de sus ahorros a que iba a caer en picado.</p>



<p>―Estás loco― recordó la reacción del sujeto.</p>



<p>Sin revelar el origen del soplo que había recibido, se enfrascó en la actividad propia de su empresa dejando el tema aparcado hasta que cerraran los mercados. Fue su propio director financiero, Manuel Guijarro, que también se opuso a la operación, el que llegando a su despacho le informó de la cascada de ventas que se habían producido a raíz de un rumor que ponía en duda el futuro de ese valor.</p>



<p>―Por lo visto, su presidente está a punto de ser cesado y ser imputado por alterar la contabilidad.</p>



<p>Dejando todo, se concentró en la cotización y sobre las dos, volvió a llamar al financiero para que deshiciera las posiciones. El tipo que para entonces estaba con la mosca detrás de la oreja le informó que en cinco horas había triplicado lo invertido.</p>



<p>―Gonzalo, sé que no es de mi incumbencia, pero no me extrañaría que los inspectores de la comisión de mercados vean en esta operación uso de información privilegiada. Yo en tu caso me andaría con cuidado, no vaya a ser que te abran una investigación.</p>



<p>Sin echar en saco roto el consejo, sonrió:</p>



<p>«Nadie se creería que mi fuente es una cría cuya única formación es un grado en historia del arte».</p>



<p>Con ello en mente, llegó a la tienda y eligiendo el ramo más espectacular que le mostraron, lo pagó y retornó a su chalet. Mientras aparcaba, se puso a meditar y alucinado comprendió que la insistencia del capullo de Ricardo Redondo en recuperar a su hija podía deberse a que con su marcha había perdido el arma secreta que lo había hecho millonario.</p>



<p>«¡Que se joda! ¡Por nada del mundo voy a dejar que me robe esta joya!», concluyó mientras sacaba la llave de la puerta con el ramo en la otra mano.</p>



<p>Al entrar le extrañó que Estefany no le estuviera esperando y por ello la buscó por la casa. Cuando la encontró charlando amigablemente con su criada, no supo ni que decir al ser incapaz de reconocer en esa pelirroja de espectaculares pechos a su anodina empleada.</p>



<p>«¡Qué cambio!», exclamó para sí mientras valoraba en su justa medida las virtudes anatómicas que durante años se habían mantenido ocultas a sus ojos.</p>



<p>&nbsp;Desde la puerta y sin que ninguna de las dos reparara en su presencia, recorrió con la mirada no solo la cintura de avispa de la gallega y sus pechugas sino también la perfección de sus pantorrillas.</p>



<p>«¡Por dios! ¡Está buenísima!», ya excitado, exclamó mentalmente mientras pensaba que cómo era posible que no se hubiese dado cuenta antes.</p>



<p>Todavía babeando, se sintió ridículo y entrando en la cocina, las saludó. Aunque habían pactado mantener las apariencias en público, la colombiana se lanzó a sus brazos y pegándole un morreo de los que hacen época, le dio gracias por las flores para acto seguido preguntar que le parecía la nueva Antía.</p>



<p>―Está preciosa― como acto reflejo, respondió.</p>



<p>Nada más decirlo, se arrepintió y no porqué su sinceridad pudiera despertar los celos de la morena, sino por la reacción de su criada ante el piropo. Dando prueba de su timidez, bajó la cabeza totalmente ruborizada mientras los pezones florecían bajo su vestido. Cortado y preocupado, se percató que producto de la atracción que sentía, su pene se había alzado en son de guerra.</p>



<p>«Joder, soy su jefe», se dijo mientras trataba de rechazar la idea de compartir algo más que saludos con ella.</p>



<p>&nbsp;Su estricto código moral le hizo huir y apoyándose en que estaba cansado, las dejó y llegando al salón, se sirvió un copazo.</p>



<p>«Ya tengo pareja y no soy ningún niñato para ir saltando de cama en cama», molesto consigo mismo meditó furibundo y haciendo un repaso a su vida, se convenció de que era hombre de una sola mujer:</p>



<p>«Puede que ni mi hija acepte lo mío con Estefany, pero ya que está a mi lado debo respetarla», sentenció mientras daba un sorbo a su whisky.</p>



<p>La llegada de la chavala ratificó su decisión y tomándola de la cintura, la besó con una pasión que no recordaba al sentir que, restregándose contra él, demostraba que compartía sus mismos sentimientos. La rapidez con la que le bajó la bragueta y sacó su miembro fue prueba de ello. Por eso y sin necesidad de mayor prolegómeno, alzando su falda y bajándole las bragas, la empotró contra la pared.</p>



<p>―Te echaba de menos, mi anciano― rugió divertida ésta al sentirse llena y moviendo las caderas, le rogó que siguiera amándola.</p>



<p>Su entrega lo obligó a obedecer y marcando un ritmo endiablado, siguió empalándola mientras sus gemidos resonaban en la habitación. Ni Gonzalo ni ella advirtieron que estaban siendo espiados y que desde el pasillo que venía de la cocina, Antía los miraba envidiosa.</p>



<p>«Debería ser yo la que estuviera disfrutando y no esa bruja», gritó para sí mientras los veía copular como desesperados.</p>



<p>Su ira era tal que ni siquiera advirtió que comenzaba a tocarse, lamentando haber sido tan ingenua de haber supuesto que tarde o temprano ese hombre se iba a enamorar de ella.</p>



<p>«En cuanto acabe con esa zorra, Gonzalo caerá rendido a mis pies», se prometió y mientras se pellizcaba los pezones, no pudo dejar de observar el vaivén del culo de su amado.</p>



<p>La adoración que sentía por ese hombre le hizo imaginar que era ella la mujer que recibía ese asalto y presa de la calentura, comenzó a masturbarse sintiendo que sus dedos no eran suyos sino la virilidad de su galán.</p>



<p>&nbsp;«Sigue amándome, aunque sea a través de ella», en silencio, ordenó.</p>



<p>Como si inconscientemente hubiese oído su deseo, Gonzalo se aferró a los hombros de la colombiana para acelerar la velocidad con la que disfrutaba de ella. Soñando despierta, su coño fue embestido una y otra vez hasta que el placer llamó a su puerta y se corrió momentos antes de que la propia pareja lo hiciera.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/51740677/51740677_114_c3a5.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Puta, esto no quedará así», despertando de su ensueño debido a los gritos de la chavala, se lamentó y volviendo a su lugar entre las cacerolas, derramó la poción en los platos que les pondría enfrente durante la cena.</p>



<p>Antía supo que las hadas le eran propicias cuando la joven apareció por la cocina segundos después de que ella acabara de guardar el bote de su venganza en el bolsillo del uniforme.</p>



<p>«Casi me pilla», dibujó una sonrisa mientras miraba a la recién llegada.</p>



<p>Sonrisa que se borró al sentir manoseado su trasero y escuchaba a la bruja comentar:</p>



<p>―Menudo putón desorejado estás hecha&#8230; ¿quién te ha dado permiso de espiar a tu dueña?</p>



<p>Sabiéndose descubierta, se echó a temblar. Estefany desternillada de risa, metió una mano bajo sus bragas y hurgando entre sus pliegues siguió humillándola:</p>



<p>―Zorra, ¡estás mojada!</p>



<p>Siendo cierto, buscó una excusa y cerrando los ojos para evitar su mirada, la mintió balbuceando:</p>



<p>―Lo siento, no pude evitarlo. En cuanto oí sus gemidos con don Gonzalo, soñé que era yo quien la amaba.</p>



<p>Decidida a poner a la criada en su lugar, sacó la mano y metiéndosela entre las piernas, embadurnó sus dedos con el semen que anegaba su coño para a continuación mostrárselos:</p>



<p>―Ves, este manjar es algo que jamás me podrás dar.</p>



<p>La visión de la semilla de su amado en las yemas de su rival la excitó de sobre manera y por ello, cuando con deseo de doblegarla se las puso en la boca, no lo dudó y sacando la lengua cató por primera vez lo que tanto ansiaba. Dominada por una necesidad que desconocía tener, lamió desesperada uno a uno los dedos de la morena sin importarle las risas que eso estaba provocando en la bruja.</p>



<p>Ajena a que en realidad estaba enamorada de su hombre, Estefany creyó que la insistencia de la gallega era por ella y tras premiarla con un azote<strong>, </strong>le ordenó mover el culo y servirles la cena. Es más, vio en la rapidez de su respuesta y en la sonrisa de su rostro mientras ponía los platos sobre la mesa la confirmación de que la pelirroja estaba en su poder. Quizás por ello cuando notó que Gonzalo miraba ensimismado las nalgas de su empleada, no sintió celos sino una profunda satisfacción al saber que no tardaría en tener a ambos en la misma cama saciando sus necesidades.</p>



<p>«Todavía es pronto. Antes de obligar a esa huevona a que nos acompañe, debo seguir emputeciéndola», se dijo mientras se obligaba a pensar con qué tipo de arte mágica iba a hacerla sucumbir.</p>



<p>&nbsp;Mientras las dos mujeres decidían su destino, el dueño del chalet no podía retirar los ojos de las impresionantes ancas que acababa de descubrir y a pesar de sus reparos morales se vio metiendo la polla en la nómina. De inmediato rechazó la idea de involucrarse con ella, pero no por ello dejó de valorar sus curvas y por primera vez deseó verla sin ese uniforme.</p>



<p>«Desnuda debe ser un espectáculo», concluyó antes de empezar a cenar.</p>



<p>Nada en la actitud servil de la pelirroja podía hacer suponer que en ese momento un torbellino de sensaciones estuviese amenazando su cordura y es que no podía dejar de pensar en lo mucho que le había gustado saborear en los dedos de la bruja la hombría de Gonzalo:</p>



<p>«¡La virgen! ¡Cómo necesito ser suya!», se lamentó sabiendo que quizás la espera fuera larga, ya que antes de entregarse a sus brazos tenía que deshacerse de su enemiga.</p>



<p>Por distintas razones, la cena fue un suplicio para los tres y es que mientras el único hombre se debatía malhumorado por la atracción que sentía por su criada y Estefany soñaba con el momento en que se viera ensartada por su macho con Antía mamando de sus pechos, la gallega deseó que se dieran prisa en acabar antes de que la nueva dosis comenzara a tener efecto.</p>



<p>Por eso, cuando Gonzalo se levantó llevando a la colombiana con él, los tres respiraron. Y mientras la pareja subía por las escaleras con intención de apaciguar la lujuria de sus cuerpos, la pelirroja se dio prisa en meter los platos en el lavavajillas para limpiar cualquier resto que pudiera revelar a la bruja que estaba siendo objeto de un hechizo.</p>



<p>&nbsp;Ya desnuda en su cuarto, encendió el intercomunicador y mientras en su altavoz le llegaba el sonido del roce de sus pieles, se masturbó soñando con el día en que fuera ella la mujer que su jefe tuviese entre las piernas.</p>



<p>«¡El momento en que me hagas tuya no tardará en llegar!», exclamó en silencio mientras se corría&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/386/51740677/51740677_073_0d75.jpg" alt="" width="733" height="486"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 5&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Jul 2025 11:01:00 +0000</pubDate>
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<p>Más de una semana después y tras dejar a su madre casi totalmente repuesta, Antía llegó a la casa decidida a entablar la lucha. Pero al ir a abrir la puerta, el conjuro de protección que había echado Estefany sobre sus muros le impidió acceder. Al darse cuenta de que necesitaría su permiso para entrar, tocó el timbre y esperó a que esa advenediza llegara corriendo pensando que era Gonzalo que volvía antes de tiempo al chalet.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que su jefe no le había anticipado su llegada, quedó claro al verla vestida con un camisón propio de una cortesana, pero disimulando su cabreo comentó a la colombiana que se había olvidado las llaves y que si podía pasar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Por supuesto, ésta es tu casa― respondió la morena sin advertir que estaba dejando al enemigo entrar a su refugio.</p>



<p>Sonriendo, la gallega le dio las gracias y tras llevar el equipaje a la habitación de servicio, comenzó a limpiar las distintas habitaciones sin que nada en su comportamiento revelara que estaba aprovechando para investigar que otras trampas o sortilegios hubiere realizado en su ausencia. Así rápidamente descubrió las defensas que había erigido en puertas y ventanas para evitar verse sorprendida.</p>



<p>«Debe ser más poderosa de los que pensaba», se dijo al asumir que de alguna manera había intuido el peligro que se cernía sobre ella.</p>



<p>Eso le hizo extremar sus precauciones y poniéndose en guardia, levantó unas impenetrables defensas en su cerebro haciéndolas pasar por una inseguridad y una timidez tan falsas como una moneda de tres euros. Por eso cuando la bruja la sondeó mientras limpiaba el polvo de la casa, lo único que encontró fue la confirmación de lo que Gonzalo opinaba de ella.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/50173174/50173174_009_228e.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Cómo sostenía, esta mujer no ha conocido varón», se dijo más que satisfecha al comprobar que bajo esa fachada de cobardía se escondía una mujer apasionada.</p>



<p>Por un momento, la pelirroja se sintió descubierta al advertir la furia que crecía en su interior con ese manoseo mental, pero entonces cómo si lo hubiese gritado a los cuatro vientos descubrió que esa boba había adjudicado su ira a un temperamento ardiente que le apetecía probar. Sintiéndose observada, prefirió irse a la cocina. Fue al ir a limpiar una de las cacerolas cuando reparó en el tipo de conjuro que había realizado para que su jefe cayera rendido a sus pies.</p>



<p>«¡Agua de calzón! ¿Acaso no sabe realizar algo más potente?», se dijo parcialmente desilusionada al saber que si era así la bruja no sería capaz de entablar una batalla digna de contar a sus hermanas cuando les llegara con su cabeza cortada sobre una bandeja.</p>



<p>Tras reponerse de la sorpresa, decidió seguir disimulando no fuera a ser que la hubiese minusvalorado y que en realidad esa bruja fuese alguien que temer.</p>



<p>«Tengo todo el tiempo de mundo antes de decidirme a atacar», meditó mientras echaba jabón y se ponía a restregar la olla donde su oponente había realizado ese mejunje.</p>



<p>Estaba pensando en ello cuando como tantas tardes escuchó que Gonzalo llegaba y volviendo a la rutina que tanto amaba, se acercó a abrirle la puerta. Supo que ella era la última persona que su amado se esperaba cuando leyó en sus ojos que la lujuria que le embargaba se convertía en desilusión al ver que era ella y no la zorra hispana quien lo esperaba.</p>



<p>―Antía, ¡qué gusto me da verte! – mintió para acto seguido interesarse por su madre.</p>



<p>―La he dejado pachucha pero bien. Gracias por preguntar.</p>



<p>El cariño con el que la escuchó la hizo recordar porque lo amaba y eso le hizo odiar aún más a la joven que ya vestida como mandaban las normas de decoro, se había acercado a saludar.</p>



<p>«Puta, a mí no me engañas», pensó con creciente cabreo al percatarse de que ataviada tan discretamente su belleza se incrementaba.</p>



<p>El repaso de la gallega no le pasó inadvertido y encantada, volvió a malinterpretarlo creyendo que su mirada recorriéndole el trasero era la prueba de que esa mujer bateaba del lado izquierdo.</p>



<p>«Con razón nunca le echó los perros a mi amado, ¡esta tipa es bollera!», sentenció sin que exteriormente se le notara.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ajeno a lo que se le avecinaba y sin tomar partido por ninguna de las contendientes, Gonzalo besó discretamente en la mejilla a su invitada antes de dejar su maletín y pedir que le trajeran una copa. Cuando ya Estefany iba por ella, la pelirroja se le adelantó y conociendo profundamente sus gustos, le preparó una ginebra con tónica a la que añadió un par de arándonos.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Echaba de menos tus combinados― declaró sin percatarse del cabreo que sus palabras provocarían en la chiquilla que compartía sábanas con él, pero tampoco que su criada viera en ese piropo un atisbo que le hiciera albergar esperanzas.</p>



<p>«Zorra, Gonzalo es mío», pensó la hispana al percatarse por primera vez de la adoración que sentía la gallega por su patrón a pesar de su inclinación sexual: «Y no de una guarra que ni siquiera sabe si le gustan los hombres o las mujeres».</p>



<p>Tan potente fue su pensamiento que éste llegó al cerebro de la meiga tan claro como si lo hubiese gritado y decidida a mantener las apariencias, dotando a su voz de un servilismo lleno de humildad, preguntó a su enemiga que deseaba que le sirviera de beber.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/50173174/50173174_029_e9dd.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Ponme un whisky― ordenó la colombiana.</p>



<p>Al escuchar su tono altanero, Antía se indignó y mientras cuerpo le pedía saltarla al cuello, bajando la mirada, volvió a la barra y se lo sirvió.</p>



<p>&nbsp;―Tome, mi señora. Si desean algo más, estaré en la cocina.</p>



<p>Nuevamente, Estefany se dejó engañar por las apariencias y satisfecha por la forma tan descriptiva con la que la criada había reconocido su mando, se giró a mirarla mientras se iba intentando descubrir si tal y como le había dicho Patricia, esa mujer era dueña de cuerpo tan voluptuoso y atractivo como el suyo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Bajo ese disfraz es imposible saberlo», se dijo mientras decidía tomar medidas al respecto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las manos de Gonzalo bajo su falda le hicieron ratificar esa decisión al saber que mientras no la hubiese seducido debía de abstenerse de mostrar sin ambages que eran pareja para que no le fuera con el cuento a Patricia. Por eso y mientras le pedía contención hasta que la gallega se fuera a dormir, decidió usar con ella el mismo conjuro que con él sin saber que en ese preciso instante su adversaria estaba haciendo recuento de los ingredientes que necesitaría para elaborar el suyo.</p>



<p>Tras la cena, Antía hizo uso del cansancio del viaje para dejarlos solos y así dar a Gonzalo la oportunidad de saciar la lujuria que le embargaba cada vez que miraba a la hispana, sabiendo que esta no se negaría. Tal y como anticipó, le llegó el sonido de los pasos de los dos subiendo por las escaleras al cabo de los cinco minutos. Aun así, aguardó media hora, antes de abrir las ventanas y sacar un pequeño hornillo con el que preparar la mezcla que convertiría a esa bruja que se creía invencible en una zorra sedienta de sus caricias.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya con el agua hirviendo, introdujo la compresa que se acababa de quitar totalmente impregnada con su sangre y añadiendo las cenizas del gallo que durante años había fecundado las gallinas del corral de su madre y que había sacrificado para tal fin efectuó una invocación a las cuatro fuerzas de la naturaleza:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego! A vosotros hago esta llamada: Si es verdad que tenéis más poder que la humana gente, haced que la mala mujer que ha robado el cariño de mi hombre caiga prendada de mi sabor y busque ser mía.</p>



<p>Justo entonces comprendió que no le era suficiente hacerse dueña de la bruja, completó el ritual metiendo la cola de una salamandra mientras decía:</p>



<p>― Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego! A vosotros os reitero mi suplica: cuando mi hombre beba esta infusión, también ansíe hundir su hombría en mi seno.</p>



<p>Como todo buen conjuro debe ser regado con el sacrificio de su autora, encendiendo el intercomunicador por medio del cual su adorado la llamaba cuando requería algo de ella, se torturó con el sonido de la bruja siendo empalada sobre la cama por su amor.</p>



<p>«Maldita hija de satanás, ¡Gonzalo es mío!», llorando a moco tendido proclamó mientras escuchaba los gritos de placer de la hispana cada vez que era penetrada.</p>



<p>Sabiendo que cuanto más soportara oyendo esa escena mayor sería su sufrimiento se mortificó con el roce de sus cuerpos apareándose sin parar mientras retenía los deseos de tocarse imaginando que era ella el objeto de la pasión de su jefe.</p>



<p>«Te haré pagar mis desdichas», se dijo mientras en altavoz llegaba el sonido de unos azotes que debían haber sido suyos.</p>



<p>Los gritos de placer de Estefany cada vez que Gonzalo la premiaba con un nuevo azote o una nueva embestida incrementaron su lujuria y viéndose tentada en hundir un par de dedos en su coño siguiendo el ritmo con el que el embrujado amaba a esa mujer, se aferró a los barrotes de su cama.</p>



<p>«Engendro, disfruta de las llamas de este fuego que me corroe hasta que te veas obligarlo a calmarlo con la boca entre mis piernas», sollozó incapaz de dejar de atormentarse con el gozo de su adversaria.</p>



<p>Un piso por encima de ella y mientras su macho la acuchillaba, la imagen de la criada oyéndolos llegó a la mente de la colombiana y creyendo que los estaba espiando tras la puerta, su calentura se exacerbó:</p>



<p>―Zorra, ¡escucha como me ama! ¡Envidia la suerte de la que será tu dueña! ― gritó queriendo ser escuchada por la gallega.</p>



<p>Mientras Gonzalo intentaba contener sus berridos para no ser descubiertos, en la habitación del servicio, Antía se estremeció al darse cuenta que la joven había sentido su presencia y aterrorizada apagó el intercomunicador justo cuando en los altavoces oía el atronador orgasmo que protagonizó su adversaria&#8230;</p>



<p>Asustada por si su insensatez había revelado a la bruja quien era su oponente, apenas pudo dormir y despertó totalmente derrotada. Sin gana alguna de levantarse y enfrentar los reproches de la hispana, se fue a bañar buscando alguna excusa a la que aferrarse.&nbsp; Por ello y una vez vestida con el humillante uniforme que anteriormente había llevado orgullosa, llegó a la cocina y descubrió que, en algún momento de la noche, la colombiana había bajado para elaborar su agüita de calzón. Seguía sin entender la razón que le había llevado para hacerlo cuando la morena le llegó con un café y se lo dio a probar, diciendo:</p>



<p>―Me he levantado antes y te he ahorrado hacerlo.</p>



<p>Nada más olerlo, supo que bajo el aroma del fruto del cafeto esa ingenua quería ocultar el sabor de sus bragas usadas y sabiendo que ella era inmune a ese mejunje, se lo empezó a tomar mientras observaba de reojo que la chavala no perdía detalle.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/50173174/50173174_036_ffd0.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Te he dicho lo mucho que Gonzalo te ha echado de menos mientras no estabas― haciéndole una carantoña en la mejilla, susurró.</p>



<p>De inmediato, comprendió no solo que no la había descubierto sino también que por alguna razón deseaba seducirla y separándose de ella, notó la satisfacción con la que Estefany malinterpretaba su turbación.</p>



<p>―No sabes la ilusión que me hace que me hayáis añorado― contestó ruborizada usando el plural al haber anticipado sus planes.</p>



<p>Involuntariamente, los pezones de la gallega se alzaron bajo su vestido al saber lo cerca que estaba de cumplirse su deseo de ser la hembra de su patrón y por ello no le importó que hacer creer a su enemiga que todo iba de acuerdo a la hoja que se había marcado cuando dejó caer que le parecía un anacronismo que siguiera usando un disfraz de criada sin esperar a que esa especiada bebida cumpliera su función.</p>



<p>―Mi señora, no es un disfraz. Soy la chacha y como tal sé cuál es mi lugar en esta casa― respondió sin retenerle la mirada.</p>



<p>Encantada con la sumisión que le mostraba, Estefany decidió no seguir presionando y aprovechando que Gonzalo había bajado a desayunar, ordenó que les preparara el desayuno. Siguiendo a rajatabla sus instrucciones, Antía exprimió media docena naranjas y tras llenar dos vasos, los aderezó con dos gotas de la poción mágica que había elaborado la noche anterior.</p>



<p>«Zorra, iré añadiendo una pizca más en cada comida hasta que mi hombre y tú os rindáis a mí», sentenció poniendo sobre la mesa los zumos.</p>



<p>Sin esperar a que se lo tomaran, estaba volviendo a la seguridad de la cocina cuando descubrió que el café que había tomado no era tan inocuo como ella creía al notar que la calentura que crecía en su interior. Sabedora de que debía regurgitarlo de inmediato, corrió al baño y metiéndose dos dedos en la garganta, consiguió echar la mayoría antes de que fuera algo insoportable.</p>



<p>Aun así, al volver a recoger los platos y vasos que habían usado, la belleza de la colombiana se había acrecentado y espantada, se vio mirándole los pechos. La rapidez con la que pudo rechazar la atracción que sentía, la tranquilizó y asumiendo que era algo que podía combatir, sonrió mientras escuchaba a la bruja decir a su amado que esa mañana iba a ir a la peluquería.</p>



<p>El bonachón no vio nada raro en sus palabras y despidiéndose de ambas, se marchó a trabajar. La bruja espero a oír que arrancaba el coche para girarse hacia la criada e informarla que iba a acompañarla porque quería hacerle un cambio de look.</p>



<p>―Mi señora, no hace falta― suspiró haciendo gala de su timidez.</p>



<p>Tanteando el terreno para comprobar si su conjuro había ya resultado, la morena elevó su voz:</p>



<p>―Es una orden, no un ruego. No desearás que tu señora se enfade contigo.</p>



<p>Su tono imperativo le hizo saber que esperaba de ella y simulando una desazón que no sentía, se echó a llorar como una magdalena implorando su perdón. Lo que nunca esperó fue que esa odiosa hiciera valer tan rápido el poder que creía poseer y la azuzara a cambiarse de ropa con un sonoro azote en su trasero. Pero menos aún que su corazón se pusiera a mil por hora al sentir el escozor del golpe.</p>



<p>«Tengo que tomar algo que neutralice el efecto del café», se dijo preocupada.</p>



<p>Por eso no advirtió la excitación de la colombiana al sentir todavía la dureza del culo de la criada en sus yemas como tampoco reparó en los dos atrayentes bultos que florecían bajo la blusa de la latina viéndola huir.</p>



<p>«Va a ser que también soy medio bollera», ajena al sortilegio que había ingerido con el zumo, la bruja razonó divertida mientras planeaba cómo emputecer a la gallega.</p>



<p>&nbsp;Mientras se cambiaba, la meiga mordisqueó unas hojas de un eucalipto gallego para combatir los efectos que se iban acumulando en su entrepierna. No tardó en comprobar que sin ser un antídoto que los hiciera desaparecer, al menos los había calmado y preguntándose si debía llamar a su madre en busca de ayuda, salió de su cuarto a seguir actuando como una damisela enamorada para no levantar las suspicacias de su rival.</p>



<p>Esta sonrió al verla llegar con la cabeza gacha y dando por sentado que con su presencia poco a poco el conjuro se iría haciendo cada vez más fuerte, se abstuvo de seguir presionándola con rudeza. En vez de ello, ya en el coche que había sido de la madre de Patricia antes del divorcio, aprovechó a que servilmente le ajustaba el cinturón para rozar los apetitosos melones que creía intuir bajo el grueso jersey de su víctima.</p>



<p>El sollozo de Antía al sentir esa inesperada caricia la puso como una moto y sobre la marcha decidió que no solo iba a cortarle el pelo, sino que iba a aprovechar para comprarle el picardías que usara la noche en que entre Gonzalo y ella la estrenaran.&nbsp; Solo pensar en ello, incrementó la necesidad de poseerla y sabiendo que debía actuar con prudencia, alejó sus dedos mientras aceleraba.</p>



<p>«¡Qué ganas tengo de que me comas el bollito mientras mi hombre te culea!» sentenció alborotada sin percatarse de que su reacción se debía al aderezo del zumo que había tomado.</p>



<p>Mientras eso ocurría, durante el trayecto a la empresa, el maduro no dejaba de pensar en la insistencia de su joven amante de invitar a su empleada a compartir caricias y por primera vez, no le pareció una locura sino algo sumamente apetecible.</p>



<p>―Dos hembras dispuestas solo para mí, no puedo pedir algo mejor― se dijo dando la bienvenida a la idea&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">11</h1>



<p>El destino quiso que esa mañana Patricia recibiera una llamada del padre de su amiga, el cual tras saludarla con un extraño cariño, la alertó del peligro que corría su padre al cobijar a Estefany. Y es que, demostrando una ausencia de amor paterno, dedicó media hora en mal ponerla con ella, haciendo hincapié en la atracción que su hija sentía por los hombres maduros, dando por sentado que para entonces ya debía haber seducido a Gonzalo, haciendo de él su amante.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/50173174/50173174_090_3a49.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No los creo capaces de semejante traición― exclamó totalmente abochornada recordando el último juego sexual que habían protagonizado al teléfono y cuyo actor principal era el maduro del que hablaban.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El tal Ricardo debió intuir sus dudas y apoyándose en eso, le previno que tuviese cuidado y que no bebiera nada que su amiga le diera.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿A qué se refiere? ― ya molesta preguntó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Durante unos segundos, el colombiano se quedó pensando y cuando la chavala ya creía que no le iba a responder, contestó:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Estefany salió a su madre. Aunque te suene raro y más viniendo de mí, desde que nació, sé que mi hija es&#8230; ¡bruja!</p>



<p>Por un momento, Patricia se quedó de piedra, pero entonces soltando una carcajada, replicó:</p>



<p>― ¡Cómo todas las mujeres!</p>



<p>Ricardo intuyó que no le había entendido y matizando lo dicho, añadió que no se refería a su carácter, sino a los dones mágicos que había heredado por el lado materno.</p>



<p>― ¿Poderes mágicos? ― intentando retener su risa, exclamó.</p>



<p>El magnate estaba tan furioso que no se pudo contener y sin reparar en que bien podía catalogarlo como un loco, respondió:</p>



<p>―Tú ríete, pero soy el único que puede contener su naturaleza. Sin vigilancia, hará desaparecer a todos aquellos que considere un estorbo.</p>



<p>&nbsp;Ese brindis al sol cayó como un obús bajo la línea de flotación de la chavala al hacerle recordar la enfermedad de su ex, así como su fijación en achacar todos sus males a su amiga. Sin mencionárselo al malnacido con el que hablaba, se despidió de él y colgó. Tras hacerlo, cayó en la cuenta de que nunca había prestado atención a los reproches de Manuel, al haber siempre pensado que era el rencor el que guiaba sus palabras. Por eso, tras meditarlo durante dos horas, decidió que nada perdía si lo llamaba y tecleando el número de teléfono que le dejó para que le mandara el resto de sus cosas, esperó varios timbrazos antes de que se dignara en contestar:</p>



<p>― ¿Qué coño quieres? ― en plan cortante, el perroflauta dijo al descolgar.</p>



<p>Por un breve instante estuvo a punto de mandarlo a la mierda después del daño que le había hecho, pero decidida a averiguar los motivos por los que echaba la culpa a Estefany de su incapacidad para conseguir una erección, le preguntó cómo seguía.</p>



<p>― ¡Cómo voy a estar después de lo que me hizo esa zorra!&#8230; ¡Jodido!</p>



<p>Aprovechando que el mismo había sacado el tema, con voz suave, para no alterarlo todavía más, quiso que le contara por qué sostenía que su amiga era responsable de su enfermedad. Habiendo cortado con ella, el capullo aquel le narró con todo lujo de detalle como la colombiana se le había insinuado, llegando a pajearlo hasta que consiguió excitarlo.</p>



<p>―Con mi polla en su mano, esa puta me echó una maldición.</p>



<p>― ¿Qué te dijo?</p>



<p>― ¿Quieres saberlo? Esa maldita me dijo que disfrutara de esa erección porque sería la última― contestó antes de colgar.</p>



<p>Todavía con el móvil, Patricia se quedó pensando en lo extraño que le resultaba que su ex, un hombre educado en Europa, creyera haber sido objeto de un mal de ojo, pero como eso cuadraba a la perfección con lo que le había dicho el padre se quedó horrorizada y dando cierta credibilidad a esa locura, pensó si sería cierto.</p>



<p>«No puede ser, pero es evidente que algo hay», se dijo.</p>



<p>Temiendo ser la responsable de lo que le pudiera ocurrirle a su viejo, se quedó decidiendo cómo podría confirmar si Estefany era un peligro, asumiendo que era imposible y hasta una locura creer en que fuera una bruja.</p>



<p>A pesar de sus protestas, Antía nada pudo hacer por evitar ese cambio de look sin descubrirse y por ello, acababan de dar las diez en su reloj cuando uno de los peluqueros de la Maison, un afamado local del barrio de Salamanca, estaba discutiendo con la morena el tipo de corte que le iba a hacer. Sabiendo que la creía que estaba en su poder, prefirió no intervenir, aunque estuvieran conversando sobre su persona.</p>



<p>―A esta monada le va un “long shaggy” ― sostenía el estilista a pesar de que la morena quería algo menos desenfadado.</p>



<p>Tras cinco minutos, prevaleció la opinión del profesional y se puso a la labor. Para la gallega, ver caer sus rojizos rizos le resultó un suplicio y por eso añadió esa nueva afrenta a los agravios que haría pagar a su adversaria en cuanto pudiera. Para su sorpresa, al terminar y viéndose en el espejo, se gustó.</p>



<p>«No me lo puedo creer», se dijo sintiéndose guapa al observar el peinado a base de capas que lucía.</p>



<p>Confirmando que también ella le había sorprendido el resultado, la colombiana se acercó a ella y rozando sus mejillas, le susurró al oído que la encontraba preciosa. El piropo y esa inesperada caricia provocaron que su respiración se acelerara mientras sentía los ojos de Estefany anclados en su escote.</p>



<p>«Está buena», sentenció y mientras reprimía las ganas de darle un mordisco, se preguntó cómo era posible que experimentara tanta atracción por una mujer. Meditando sobre ello, se auto inculpó: «Al ligarla a mí por el conjuro, me he contagiado de su calentura».</p>



<p>Por ello, tras pagar, directamente la llevó una tienda de Women´s Secret donde sin darle opción a opinar eligió un par de conjuntos a cada cual más escandaloso y entrando con ella en el vestidor, la obligó a probárselos. Ya en su interior le gustó ver la timidez de la criada al despojarse de la ropa.</p>



<p>«Tengo que reconocer que tiene un pompis maravilloso», pensó cuando muerta de vergüenza se puso de espaldas y pudo disfrutar absorta de las nalgas blancas y duras de las que era dueña.</p>



<p>Pasándole el primer conjunto, un camisón corto de raso que le había parecido sensualmente discreto, la urgió a que se lo pusiera mientras intentaba contener su excitación. Con él puesto, la giró y por primera vez pudo comprobar el volumen y la forma de sus pechos.</p>



<p>«¡Menudas bubis!», exclamó para sí e incapaz de dominarse, aprovechó el momento para meter la mano en su escote y simulando que se las colocaba, darle un buen magreo.</p>



<p>La pelirroja se quedó paralizada al sentir ese indecente manoseo, pero sabiendo que no podía mostrar su rechazo, se obligó a sonreír. Su agresora vio en esa sonrisa el éxito de la poción que la había hecho tomar y eso, lejos de apaciguar su calentura, la maximizó.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/50173174/50173174_111_d163.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Este bollito está listo para que me lo coma», satisfecha, pensó mientras la humedad creía en su entrepierna.</p>



<p>Sabiendo que la criada no podría negarse, ella misma le quitó el camisón y dejándola en ropa interior, le ordenó despojarse del sujetador que llevaba. Tal y como esperaba, con las mejillas teñidas de rojo, la mujer obedeció sin alzar la mirada. Estefany no pudo más que babear al comprobar que Antía tenía los pezones totalmente erizados y riéndose de ella, preguntó si le ponía cachonda que ella la observara. En vez de contestar que eran producto del cabreo, Antía mintió aceptando implícitamente que era así:</p>



<p>―Lo siento, señora.</p>



<p>El susurro apenas perceptible de la pelirroja la convenció de que era algo que deseaba y acercando la boca a uno de sus senos, le pegó un largo lametazo antes de dar a la sorprendida mujer el segundo camisón que había elegido.</p>



<p>«¿Qué me pasa?», se preguntó la gallega al sentir que apenas podía respirar tras recibir esa húmeda caricia.</p>



<p>&nbsp;Desesperada atribuyó sus dificultades al puñetero café que imprudentemente había tomado a pesar de saber que escondía un conjuro y sin querer ni pensar en ello, se puso la ropa que la maldita bruja le había pasado. La colombiana supo de inmediato que se llevarían ese cuando la vio con él y reparó en la inmensa sensualidad que desprendía gracias a su tejido transparente.&nbsp; Viendo que ese encaje rojo apenas podía ocultar sus exuberantes atributos y que hacía juego con su melena, atrayéndola hacia ella, comentó a la que consideraba su sierva:</p>



<p>―Mi hombre no va a poder evitar hacerte suya en cuanto te vea con él puesto.</p>



<p>Sin discernir claramente si había sido la promesa de que por fin cumpliría su sueño o por el contrario fue la mano de la bruja recorriendo sus nalgas, Antía no pudo evitar besar a su agresora con pasión. Ni siquiera cuando la lengua de ésta jugueteó con la suya se percató de que estaba restregando su vulva contra ella.</p>



<p>―Eres una zorra lesbiana, pero me encantas― disfrutando de su entrega, la bruja comentó.</p>



<p>Al oír sus risas, la criada se separó de Estefany completamente abochornada y sin saber por qué, intentó disculparse:</p>



<p>―Perdone, mi señora. Perdone a esta boba que la encuentra irresistible.</p>



<p>Nada más decirlo, Antía se echó a llorar al darse cuenta de que más que una disculpa era una confesión y que realmente la encontraba bellísima. Mientras ella sufría, la bruja estaba pletórica al saber que la pelirroja estaba en su poder. Prueba de ello es que, desternillada de risa, la avisó que a partir de ese momento y mientras estuvieran solas en casa, debía obedecerla sin rechistar.</p>



<p>―Eso haré&#8230; mi dueña.</p>



<p>Contra su voluntad, gimió de placer al sentir que premiaba su fidelidad con un azote.</p>



<p>Ya dentro del coche y mientras la gallega trataba de contener su llanto, Estefany comenzó a planear cómo llevar a esa monada a la cama de Gonzalo sin que este protestara. Conociendo el estricto sentido de la moralidad que regía el proceder del maduro, decidió ir poco a poco y por ello, eligió primero que debía emputecer a la criada antes de plantearse siquiera presionar a su jefe. Fue entonces cuando recordó el desfasado uniforme de la criada y en vez de ir directamente al chalet, decidió hacer dos paradas. Una en una tienda de ropa profesional donde compró un atuendo totalmente entallado que realzara sus senos y la segunda en un sex shop donde ante la mirada escandalizada de su acompañante adquirió un disfraz de sirvienta francesa, más propio de una película porno que de un hogar.</p>



<p>«No pienso ponerme eso», musitó para sí Antía al contemplar que no solo le dejaría las dos pechugas al aire, sino que dado el escueto tamaño de la falda mostraría su sexo en plenitud.</p>



<p>Aun así, no se quejó al ver que la colombiana pagaba y con ambas bolsas bajo el brazo, decidió que a la hora de comer iba a duplicar la dosis que había pensado disolver en su comida&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/386/50173174/50173174_074_527f.jpg" alt="" width="638" height="424"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La decadencia: 2. El nacimiento del dolor&#8221; (POR CABALLEROCAPAGRIS)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 May 2023 08:08:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El coche miraba al lago. Las luces apagadas, la noche en ciernes, la ciudad bulliciosa e iluminada al fondo. Aun resonando en el eco del manto de estrellas el canto de los cisnes, aun se dibujaba el rastro rosáceo del vuelo de los flamencos al atardecer. La luna me mira pícara extendiendo su luz plateada, mientras Lorena me besa dulce y su mano acaricia mi paquete, muy crecido. Se ajusta las gafas y se recoge el pelo. Se desabrocha la camisa y suelta su sostén. Le agarro las peras y las lamo, noto endurecerse los pezones en mi boca y [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El coche miraba al lago. Las luces apagadas, la noche en ciernes, la ciudad bulliciosa e iluminada al fondo. Aun resonando en el eco del manto de estrellas el canto de los cisnes, aun se dibujaba el rastro rosáceo del vuelo de los flamencos al atardecer. La luna me mira pícara extendiendo su luz plateada, mientras Lorena me besa dulce y su mano acaricia mi paquete, muy crecido. Se ajusta las gafas y se recoge el pelo. Se desabrocha la camisa y suelta su sostén. Le agarro las peras y las lamo, noto endurecerse los pezones en mi boca y lamo, entorno a ellos, su piel de gallina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Lorena desabrocha mi bragueta y libera a mi polla de su prisión. Está gorda, la siento juguetona. La masturba un poco. Se agacha y escupe en el capullo, bajando del todo el pellejo. Ahora la masturba con más facilidad, preparándola. Sus manos saben moverse, y no necesita dignidad pues sabe lo que hace. Sonríe íntima mientras voy cogiendo ritmo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Solo hay tiempo para esto, mi marido llegará en media hora a casa y quiero estar allí. Le dije a Bea que salía a comprar al desavío.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Eché hacia atrás mi butaca y ella se acomodó de lado en la suya. Me disponía a vivir una de las buenas mamadas de Lorena. Mi amada Lorena, por la que estaba perdiendo la cabeza. O tal vez ya perdida, igual me daba. Lo único importante era sentir que podía cambiar mi mundo, retar a Dios y a las leyes. Galopar al ser humano y al destino a mi antojo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Acomodado, mientras Lorena se recogía el pelo con una horquilla para comerla mejor, miré al espejo retrovisor. Me sobresalté, juro que estaba ahí. Dos ojos ensangrentados y cejas fruncidas en una mueca de orgullo maligno. Desapareció y el espejo salió ardiendo espontáneamente. Sacudí la cabeza alterado. Al volver a mirar ya no había nada. El espejo en su sitio y Lorena mirándome preocupada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Estás bien?. ¿Qué te ocurre?.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Sonreí y regresé a mi cómoda postura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nada. Tú a lo tuyo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ummmmmmm.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/40/19004838/19004838_005_3157.jpg" width="460" height="690">Se inclinó hacia mi paquete. Su lengua la recorrió entera, acompañándolo de besos. Mientras me daba placer su mirada acudía a la mía coqueta y tímida. A veces se sonreía cuando nuestras miradas se cruzaban más de un segundo. Yo me limitaba en buscar esperanza en su mirada. Algo que me dijera que una vida mejor es posible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Sus labios se pegaron y su cabeza inició el movimiento mágico de descenso y ascenso. A ritmo de masturbación. Notaba la presión de su boca al llegar al capullo, y su lengua jugando con la punta, sorbiendo levemente en la rajita. Luego vuelta a bajar hasta el final. De vez en cuando una pequeña arcada al meterla entera; hasta me parecía notar su campanilla. Me preguntaba si también se la comía así de bien a su marido. Me quité de la mente la posibilidad de no ser yo su único amante, celoso solo con pensarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Cuando me vino, ella se pegó más todavía. Noté fluir mi leche a través de su boca, noté el movimiento de su garganta al tragarlo; hasta oí el glup glup. Luego la lamió suave hasta dejarla bien limpia. La abandonó justo en el momento en el que empezaba a ponerse muy dura de nuevo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La bese durante un minuto, notaba su impaciencia por irse. Estuve tentado de decirle “te quiero”. Arranqué el coche y charlamos sobre frío y las próximas navidades, hasta que la dejé en un rincón discreto, a dos manzanas de su casa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Esa noche tampoco pude dormir. Así que seguí diseñando mi macabro plan. La sensación de no estar solo me acompañó durante toda la madrugada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Estás ahí?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Silencio espeso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Odio la navidad, aunque Lorena lleva dos años cambiándome la percepción. En nochebuena cenamos en su casa, junto a mi hermana Luisa, seis años menor que yo; la “peque” de la familia. Tuve que aguantar las rebeldías de Luisa y la pesadez de mis padres. Pero lo peor de todo fue ver a la familia feliz de mi hermano, con su impoluto pisito de trescientos metros cuadrados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">“Las viviendas grandes arden bien”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">¿Quién me dijo eso?. Un susurro, solo uno. Como una ráfaga de viento que erizó mi piel y dejó ese mensaje en mi oído. Me sonreí hacia dentro. Pasé la lengua por mis dientes, no estaban afilados. Me sentí defraudado, si el Diablo quería poseerme, cuanto antes mejor. Sufría demasiado esa enfermedad humana llamada sentido común.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Lo mejor de la funesta noche fue, que me perdone Lorena, ver a mi sobrina Bea. Hacía ya semanas que no la veía, y cada vez estaba más guapa. Cerca de los 18 años, melena morena, extremadamente guapa, cuerpo de quitar el sentido. Muy pechugona, al contrario que su madre, pero muy bien puestas y apetitosamente proporcionadas como las de su madre. Estilosa, más que su madre; y también algo más alta. Sangre de mi sangre, sí, pero torres más altas cayeron. Su feminidad, unido al amor que siento por la que la parió, son motivos suficientes para usurpar el trono de cabeza de familia. Matar a mi hermano es algo necesario, y de la forma que voy a hacerlo será una obra maestra. La vida es así, solo se vive una vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/40/19004838/19004838_008_f73a.jpg" width="460" height="690">Decidí beber mucho y hablar poco. Había llevado deberes relacionados con mi plan, así que se me ocurrió cómo hacerlo antes de estar demasiado borracho. Tras la cena esperé pacientemente a que mi hermano fuera al cuarto de baño; solo tenía que estar pendiente de entrar cuando él saliese.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Una vez dentro cerré el pestillo y me centré en la tarea. Días antes había visitado una ciudad cercana, donde había comprado algunos encargos a la mafia rusa. No fue fácil dar con ellos, ni convencerles que no era un policía. La lista de la compra fue completa, y en ella desembolsé dos mil euros en todo lo que me podría hacer falta. Extraje el ladrón de huellas dactilares e intenté pillar las de mi hermano en el botón de la cisterna y el grifo del lavabo. El resultado fue frustrante, pues al trasluz pude ver varias marcas. Decidí desecharlas. Solo me valdrían las del vaso donde fuera a tomar las copas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Al salir del baño me topé con mi cuñada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vaya, vaya, vaya, pero si es la tía más buenorra del universo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tsss, intenta calmarte un poco, ¿quieres?, aquí ni en broma te dirijas a mí en estos términos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Me quedaban muchas copas por delante, pero me sentía valiente. Y ella estaba preciosa con aquel traje azul marino, con el que mostraba espalda y piernas; y con un escote que enamoraba al más desentendido, y que tan bien disimulaba el tamaño discreto de sus pechos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿No te cansas de esconderte?. Mi hermano no merece mantener a una mujer que le engaña. Si fueras íntegra le abandonarías por mí. Huyamos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Miró en derredor, nerviosa por mis voces. Estábamos solos pues todos hablaban a voces en el salón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No sabes lo que dices. Más te vale controlarte un poco. Si comienzas a dejar de ser discreto tendremos que dejar de vernos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Me acerqué hasta rozar su cuerpo; la miré fijamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni lo sueñes, te quiero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Me sorprendió el ver que estuvo a punto de responder “y yo también”. Me lo dijo con la mirada,&nbsp; y voto al diablo que me acecha que no lo esperaba. Suspiró medio sonriente, medio indignada, y se fue. Mi polla intentó ir tras ella, pero topó con la bragueta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Desde atrás apareció mi hermana. Me sobresalté demasiado; su cara mostraba indiferencia, dudé si había escuchado algo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Luisa!, que susto me has dado. ¿De donde vienes?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Me miró tan pasota como siempre. Sus 25 años eran suficientes para haber dejado de ser una adolescente insoportable; hasta su sobrina Bea parecía más adulta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vengo de hablar por teléfono.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Hizo un gesto señalando el final del pasillo, dándome a entender que venía de la habitación de matrimonio de mi hermano y su eterna mujer. Titubeé, mirándola con el ceño fruncido. Me aterraba la idea de que hubiera escuchado la conversación; pero lo que más me aterraba es que mi hermanita hubiera entrado de lleno en esta historia; a cuyos testigos no se les avecinaba un final feliz.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Con quien has hablado?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con uno, ¿y tú?, escuché voces en el pasillo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Examiné su mirada, si sabía algo era muy buena actriz, porque aparentaba máxima inocencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con la tita Lorena, le preguntaba por las bebidas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Claro, debe ser eso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/40/19004838/19004838_012_2595.jpg" width="460" height="690">Tal como lo dijo se fue. Algo en mi interior quedó intranquilo, su fría naturalidad siempre heló mi corazón, tanto para lo bueno como para lo malo. Sentía cariño paternal por ella, siempre intenté protegerla de todo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">“Es una puta, como todas”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Respiración agitada, frío por la espalda; de nuevo el susurro en forma de ráfaga de viento. Me esforcé en relajarme. Dedos índices en cada ojo, ambos cerrados. Inspiré profundamente y dejé salir el aire quemado despacio. Relax.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Pasé el resto de la noche bebiendo, eludiendo a Lorena y dándole vueltas a la cabeza a lo de mi hermana. &nbsp;Aproveché un descuido para coger las huellas de mi hermano, pero mi mente estaba vacía; no sabía si dar marcha atrás a todo. Fue la visión de Lorena, sonriéndome cómplice después de besarle, la que me empujó a tomarlas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Me disculpé y me fui. Me sentía muy borracho. Lorena quiso despedirme pero no la dejé, necesitaba pasear y no pensar en nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Cuando llegué a casa eran las dos y media da la madrugada. Busqué el papel donde tenía apuntado el teléfono de Inés y la llamé. A las tres y cuarto sonó el timbre de mi casa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Vestía traje estampado con falda y taconazo que disimulaban su estatura. Como mujer estaba muy lejos de Lorena y Carolina; pero creía recordar que follaba bien y yo le gustaba. Motivos suficientes para reclamar su compañía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&nbsp;La hice pasar y le ofrecí una copa. Bebimos mientras charlábamos en el sofá. Estimé conveniente aclarar lo del asesinato; “Me acosté con las dos, así que objetivo cumplido”. Ella rió y pidió más alcohol, se la veía nerviosa. Yo estaba muy empalmado así que me pareció que sería un error seguir bebiendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Follamos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Ella se sonrojó. Me levanté y bajé mis pantalones,&nbsp; quedando desnudo de cintura para abajo. Me acerqué a ella masturbándome. Sentada en el sofá y relamiéndose la recibió sonriente. Dientes muy blancos, pude observar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Después de un par de frases sin sentido, la agarró y la empezó a lamer. Me dio la sensación de que esperaba hablar más antes de hacer nada. Yo no estaba para bromas, necesitaba sexo. Le agarré la cabeza y la metí en su boca, ella la recibió sorprendida. La metí hasta el fondo, ella tuvo una seria arcada y los ojos le lagrimearon. Su boca no era muy grande, y la imagen de mi pollón dentro resultaba tan excitante como rara. La saqué y la volví a meter, iniciando una follada. Ella se dejaba hacer, sorprendida por mi iniciativa, ni sentía su lengua ni sus dientes, solo el hueco cálido de su boca. Acompañaba con ruidos onomatopéyicos y arcadas ocasionales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Se la saqué, ella se forzó en sonreír, y volver a mostrar sus dientes blancos, como si no hubiera pasado nada. Entonces la cogí en brazos y la llevé a mi cama.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/40/19004838/19004838_013_23b3.jpg" width="460" height="690">La desnudé cuidadosamente para no destrozar demasiado la ropa. Inés se dejaba hacer. Cuando la tuve totalmente desnuda dije una pequeña mentira, apoyada por mi pene; el cual andaba en plenitud, deseoso de descargar y encontrar relax.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Eres bellísima.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Me dio las gracias susurrando. No estaba mal de todos modos: cuerpo pequeño y manejable. Piernas cortas con muslos regordetes, pechos normales, rondaría la noventa. Cuerpo algo relleno pero bien proporcionado; rubia natural, de poco pelo aunque perfectamente afeitada. Un único hilo fino de pelusillas castañas recorrían su coño con elegancia; coño de aspecto frágil y pequeño, pero bonito y, doy fe, muy tragón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Decidí lamérselo con calma, decidí tener sexo relajado y sin prisas con aquella chica. Mi lengua lamió sus pies, recorriendo empeine y tobillos. Besos por la zona interior del muslo hasta lamer en su sexo. La lengua lo recorrió lentamente, notando como reaccionaba abriéndose como una rosa. Ella gimió y se abrió más, dejando sus piernas algo levantadas. Su ano era claro y limpio, me animé a meter la lengua mientras dos dedos jugaban arriba y abajo medio palmo más hacia mí. Ella levantó un poco las caderas, facilitándome la labor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Con el coño y el ano trabajados y bien húmedos, decidí follarla un poco tal y como estaba. Ella me recibió buscando mi lengua con la suya, cerrando sus piernas tras de mí. La penetré hasta coger medio ritmo, mantenido. Ella pedía más fuerte, pero quería que la cosa empezara calmada. Se lo trabajé sintiendo cada centímetro de polla, acariciando sus muslos y sin dejar de lamer su lengua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Tras unos cinco minutos se la saqué y me tumbé masturbándome despacio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Qué tal?. Trabájala un poco, anda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vamos cielo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Buena compenetración, al tumbarme boca arriba ella empezó a besarme el cuello mientras sus pezones se refregaban, muy duros, por mi pecho y abdomen. Masturbó un poco mientras me miraba de abajo arriba, estando a cuatro patas. Su pequeño cuerpo reacomodaba bien entre mis piernas, y más allá su culo era el punto de mayor altitud de su cuerpo, el cual movía lentamente de lado a lado; como una perra mueve el rabo ante un hueso que comer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Tras una larga y bastante buena mamada, con masturbación y comida de huevos incorporada, decidí cambiar. Necesitaba follarla mientras la abrazaba. Mi mente sucia, mi mal día; necesitaba cariño además de sexo, y la enamoradiza Inés estaba en perfectas condiciones de darme ambas cosas. Ciertamente no me importaba nada jugar con sus sentimientos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Me senté y le hice señas. Ella se acopló, a la vez que yo echaba ligeramente la espalda hacia atrás para que pudiera clavarse bien. Una vez metida volví a sentarme y nos abrazamos. Iniciamos así un movimiento en balanceo, besándonos y acariciándonos, mientras entraba poco más que el capullo en el coño de Inés. Aunque poca, el roce le provocaba gemir cada vez más interrumpiendo sus besos, los cuales comenzaban a saber a sudor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Se levantó y me empujó hacia atrás. Me dio la espalda y me dio una cabalgada inversa. Luego se dio la vuelta y me clavó con movimientos pélvicos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Cuando no pude más me zafé y derramé sobre su cuerpo una buena cantidad de leche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Le di un beso y fui a darme una ducha. Ella se coló tras de mí y me pidió pis al oído. Abrí el grifo y comencé a orinar, aun con la polla crecida. Ella se arrodilló y la acercó a su boca, bebiendo cuanto pudo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Nos enjabonamos mutuamente y acabamos follando sobre la placa de ducha. Ella se agachó como pudo y yo se la clavé en el culo, donde finalicé por segunda vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">No puse pegas y se quedó a dormir. Por la mañana del día de navidad desayunamos y estuvimos toda la mañana follando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Cuando se fue, encendí el móvil. Tenía un mensaje de mi cuñada Lorena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">“Te echo de menos, ¿podemos vernos?”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Lo borré y apagué el móvil. No necesitaba sexo y me sentía enfadado con ella. Pero sobre todo me apetecía estar todo el día solo e incomunicado, trabajando para mi plan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Tras el almuerzo tomé una copa de whisky. Esperé paciente observando la ciudad, la cual parecía más triste con el alumbrado navideño. Por fin llegó, su presencia era cuanto necesitaba para seguir tejiendo el plan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Has tardado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Como respuesta un jarrón cayó al suelo justo tras de mí. Me sentía aterrado y feliz.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Sonreí y coloqué sobre la mesa las huellas dactilares de mi hermano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Próximamente continuará&#8230;&#8230;.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/40/19004838/19004838_015_3d1b.jpg" width="817" height="542"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La decadencia: 1. El despertar del Diablo&#8221; (POR CABALLEROCAPAGRIS)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 May 2023 08:06:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes relatos]]></category>
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					<description><![CDATA[La luz de la luna atravesaba la ventana y se derramaba en su espalda. Se curvaba desde el hermoso trasero hasta su pelo rubio teñido. La columna vertebral interpretaba un hermoso baile en zigzag, mientras mi pene entraba y salía de su mojado y cálido coño. Mis manos, inquietas, acariciaban su trasero, dando azotes; y de ahí recorría sus muslos y caderas. Cada milímetro de su piel se me antojaba de Diosa, cada gemido quedo de mi amante endulzaba mis oídos. El aroma a vainilla de Lorena se entremezclaba con el estándar de la habitación de un hotel de cuatro [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La luz de la luna atravesaba la ventana y se derramaba en su espalda. Se curvaba desde el hermoso trasero hasta su pelo rubio teñido. La columna vertebral interpretaba un hermoso baile en zigzag, mientras mi pene entraba y salía de su mojado y cálido coño. Mis manos, inquietas, acariciaban su trasero, dando azotes; y de ahí recorría sus muslos y caderas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Cada milímetro de su piel se me antojaba de Diosa, cada gemido quedo de mi amante endulzaba mis oídos. El aroma a vainilla de Lorena se entremezclaba con el estándar de la habitación de un hotel de cuatro estrellas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Pronto se irá a su hogar, pronto dejaré de saborearla. Pero mientras la penetro, mientras la acaricio, mientras es mía Lorena, absorbo cada segundo de su compañía, cada milímetro de su piel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Lorena se sentó en la cama y me miró cómplice. Agarró mi polla y la engulló durante un rato. Me sentía pletórico, siempre con mucha confianza cuando yacía con Lorena. Su boca recorría mi polla con elegancia. Sus ojos miraban al infinito, centrada en dar placer, en saborear placer. El placer reventaba contra las paredes, contra los cuadros, contra el minibar vacío, contra las botellitas y nuestra ropa desparramada por el suelo, contra la ventana…..</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Me coloqué detrás de ella, de lado, tumbados sobre la cama. Ella me miró de reojo, dándome ánimos, deseosa de ser penetrada otra vez. Agarré su muslo izquierdo por la zona interior. Me acomodé y agarré el pene hasta meter la cabeza en el coño. Ella confirmó que lo hice bien con un movimiento de culo, pegándolo a mi pelvis, acompañado de un gemidito de gata salvaje que quiere ser amaestrada. Mi mano izquierda se posó sobre uno de sus pechos. No demasiado grande, pero sí en su sitio, a pesar de sus treinta y ocho años. Bellos pechos, con amplia aureola rosada. Inicié el movimiento, ella lo acompañaba para facilitarme el poder entrar más. Desde esa postura no podía clavarla entera, pero con tres cuartas partes era suficiente para encontrar una buena follada. Mi capullo rozaba las húmedas células de la piel de su cuidado sexo. Sus movimientos facilitaban un mayor roce, otorgando al momento un placer genuíno e inigualable. Ella gemía despacio, y respiraba fuerte acompañando la follada, como un atleta acompaña su carrera respirando por la boca. Derramados sobre la cama me centré en aguantar la gloriosa embestida. Percibía su sudor, que se entremezclaba con su perfume, notaba su piel de gallina, sentía su complicidad. Por un momentos fuimos uno solo; esos momentos, en los que somos como un gigante hermafrodita que se da placer así mismo, son los que me hicieron engancharme a mi cuñada Lorena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Temí correrme, así que cambié la posición.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Ahora Lorena estaba tumbada; sus piernas, elegantes y brillantes de luz de luna, se abrieron, invitándome a entrar, y se cerraron en torno a mi espalda justo al entrar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">“Dame fuerte hasta el final, cariño”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">No cesaba de darme ánimos, su lengua buscaba la mía en un guarro beso de bocas abiertas, sus suspiros y gemidos me acercaban a su cálido cielo. Me deje llevar por su dulzura, por el calor húmedo de la cueva donde entraba con fuerza y rapidez; sin retorno es el camino de su cama. Me dejé llevar por su lengua, por la forma de sus bellos pechos próximos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Ví luces, un cosquilleo recorrió mi espalda. Tras un espasmo me detuve, notando como el semen incipiente comenzaba a recorrer mi polla. Me agarré al abismo de sus caderas y apretando una leve follada, derramé todo mi semen dentro de Lorena. Mi ritmo &nbsp;se fue apagando, hasta acabar tumbado sobre ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Agradecida, me besó durante un largo rato. Luego se levantó y se vistió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Son las diez y media de la noche, en casa me esperan desde hace más de media hora. ¿No te vistes?.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No, a mi no me espera nadie. Mi casa no es tan confortable como este hotel, y he bebido; no estoy en condiciones de conducir una hora. Me quedaré y así amortizo el hotel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Te has quedado satisfecho, amor?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Siempre me sabes a poco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Se fue, no sin antes darme otro beso con lengua. El peligro de enamorarme de Lorena no era que estuviera casada; el peligro es que lo estaba con mi hermano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Mi locura se reflejó en la copa que agitaba frente a la ventana. Me relajé tanto que imaginé cómo sería que mi hermano muriese. Su mujer y su confortable casa serían míos. Su dulce hija, Bea, sería mía. Sonreí al espejo, malicioso, y en mi reflejo pareció que los dientes estaban afilados como los del mismo diablo. Agité la cabeza, al volver a mirar era yo de nuevo. Levanté la copa a mi reflejo, y bebí todo su contenido de una sentada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Me dije que podría estar toda la vida deseando algo, ¿tan incapaz era de actuar?. Un psicólogo me habría puesto en ese momento una camisa de fuerzas si hubiera tenido la oportunidad de analizar mi cerebro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Perdonen vuestras mercedes que el inicio de este complejo y amplio relato lo inicie en el inicio de mi locura. Pues no quiero contar mi vida, solo mi ida al infierno; sin retorno, sin arrepentimientos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/8/7/7/6/87760/1/z/w/R/1zwRJ/03_m.jpg" alt="" width="424" height="637">Reuní el suficiente valor, Lorena no tendría por qué saberlo jamás. Solo consistía en deslizar mi vida ante la perspectiva del valor de conseguir un sueño. Tal vez la locura me apremiara y cegara; pero me daba igual, no pensaba en otorgar a mi mente el más mínimo rastro de lucidez. Igual luego Lorena no me acepta como pareja de por vida, igual yo la dejo por otra amante al cabo del tiempo; pues mi sino es el de ser infiel, el de follar a la mujer que no tengo. Por eso follaba con Lorena. Pero ciertamente la amaba, ciertamente imaginaba vivir con ella, formar una familia junto a ella y a su bella hija de diecisiete años.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El diablo acudió a mi rostro de nuevo. Formaría familia con Lorena, y luego con Bea. De nuevo la copa, de nuevo la lucidez. Sentía presencias en la habitación. Deseaba dejar de pensar. El sueño me abrazó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Soñé que el diablo tiene cuerpo de mujer y que follaba conmigo durante siglos, viendo a través de una ventana de fuego, a cámara rápida, como la humanidad avanzaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Pedí vacaciones por el mes de diciembre. Por aquel entonces vivía solo, tres años después de dejar a mi anterior novia, la guapa, simpática y mal mamadora Ana. Vivía en mi pisito de sesenta metros cuadrados, moderno y bien decorado. El trabajo fijo en una oficina de arquitectura, compensaba la vida sedentaria con ocho horas de gimnasio semanal. Tenía libertad, un buen sueldo, estabilidad laboral y una mujer con la que consolarme. A veces la mente humana es extraña, porque iba a poner todo en peligro por poseer a esa mujer; sin saber siquiera si ella iba a corresponderme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Se trataba de aparentar normalidad, mientras elaboraba el crimen perfecto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Estuve una semana encerrado en mi apartamento, pensando cómo hacerlo. Rápidamente llegué a la conclusión de que iba a ser muy difícil; pues básicamente me dediqué a desechar posibilidades tal cual se me iban ocurriendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Deseché la opción de arma de fuego. Ya que se dejaba rastro, se adquiriese como se adquiriese. El único propósito era hacerlo de tal forma que jamás se sospechara de mí, y que nunca existiese el más mínimo rastro que llevase a nadie hacia a mí. Por muy bueno, experimentado y perspicaz que fuese el detective que analizara el caso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Deseché arma blanca. No desearía tener una escena del crimen que limpiar; pues sería fácil tener un despiste y dejar huellas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Deseché, igualmente el envenenamiento, pues su mujer sería la principal sospechosa. No quería ser pillado, pero tampoco era mi intención implicar a nadie. Se trataba de buscar el crimen perfecto, y ello conlleva que no haya culpables; o que, en el caso de que fuera evidente que lo hubiera, jamás fuese encontrado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Llevaba una semana dándole vueltas y necesitaba salir, tomar algo, desconectar. Viernes noche, 21:50 horas. Descarté llamar a Lorena sobre la marcha, pues estaría con su querida familia. Y no tenía ganas de llamar a ningún amigo, pues mi mente estaría en otro sitio. Así que cené cualquier cosa, me puse la chaqueta y salí a tomar una copa a un pub cercano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Pedí una copa de whisky escocés y me senté en un extremo de la barra. El local estaba casi vacío. Mi mente seguía trabajando en el plan, mientras agitaba la copa para mezclar el excelente caldo con el hielo. Necesitaba detener la maquinaria y evadirme de la locura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Pedí otra copa, y una tercera. Había perdido la noción del tiempo. Una voz femenina me sacó del sueño en el que mi mente luchaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Muchos motivos para beber solo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Levanté la cabeza y ví a Carolina, una amiga, novia de un amigo. Le sonreí y miré alrededor, el local estaba lleno y no me había dado cuenta. Carolina me miraba sonriente, esperando respuesta. Su sonrisa empezaba a desaparecer cuando conseguí articular palabra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hola. Bueno, alguno hay pero te aburriría. ¿y tú por aquí?, ¿estás con Antón?.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Mi voz sonó somnolienta, afectada por el alcohol.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No. He cenado con una compañera de trabajo y hemos venido a tomar una copa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Me hizo un gesto con la cabeza; tras de ella apareció una chica, que debería llevar ahí todo el tiempo pero que acababa de ver.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hola. ¿Tu te llamas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Inés.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Encantado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Acabé la tercera copa y me dispuse a irme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que lo paséis bien, yo ya me voy</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Carolina me sujetó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Solo son las doce, tómate una copa con nosotras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">No tenía intención de resistirme. Tal vez me viniera bien participar de alguna charla superficial con ellas, así me evadía de lo que llevaba toda la semana consumiendo la mente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Perdí completamente la noción del tiempo y de las copas. Hablamos mucho y no recuerdo de qué. Lo único que recuerdo es que Carolina cada vez estaba más guapa si cabe, con su melena morena ondulada, sus amplios pechos, su risa celestial. Inés cada vez era más rubia, cada vez más morbosa. Mi mente transformaba sus miradas en lascivas. Mi desorientación las situaba cada vez más pegadas a mí. Mis ojos volaron por el local, como un muerto que sale de su cuerpo y se observa desde arriba. Me observe junto a ellas. Jóvenes, una morena delgada, de mi estatura, muy guapa y con un cuerpazo para quitar el hipo. La otra rubia, baja y algo rellenita; pero guapa y apetecible. El local cada vez más vacío.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Carolina e Inés estaban pegadas a mí, una a cada lado. En el pub solo quedábamos nosotros, debería ser por la mañana. Llevaba toda la noche hablando con ellas y no recordaba nada. Inés me besó, sacó su lengua y la restregó por mi boca, le correspondí como pude. Desconozco si era el primer beso o ya llevábamos un rato así.Me dejé llevar por un largo morreo. Miré alterado a Carolina, ella sonreía cómplice. Entonces ella también me besó. Intenté eludirla por ser quien era, pero estaba clavado al taburete y ella se echó encima. Su beso me supo mejor, pues mis manos se posaron en sendas nalgas, prietas bajo un ceñido pantalón vaquero. Mi polla creció de cero a cien más rápido que un Ferrari. Algo dentro de mí me hizo alucinar, pues Carolina es mi amiga más atractiva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Mientras me besaba, notaba una mano acariciando mi espalda, luego esa mano buscaba mi paquete y lo palpaba recorriendo toda mi erección; era Inés. Suspiré aliviado ante el tacto.&nbsp; Respiré hondo. Estaba muy bebido. Carolina habló.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Vives aquí cerca verdad?.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">No sé si respondí. No recuerdo cómo nos fuimos, ni si pagué mis últimas copas. La siguiente imagen que recuerdo es estar follándome a Carolina por detrás, mientras ella comía el coño de su amiga Inés, la cual se abría de patas ante ella, recostada en la parte alta de mi cama. Los tres estábamos completamente desnudos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Las dos chillaban muy agudas y compenetradas. Era como estar follándose a dos personajes de dibujos animados. Sentía como follaba lentamente, todo se movía a cámara lenta; pero ellas chillaban rápido, como si no perteneciesen a ese momento. Lo achaqué al efecto del mucho alcohol ingerido esa noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Desde la puerta de mi habitación se colaba la luz de la mañana. Ahora era Inés a quien penetraba, ella cabalgándome con brío. Con mucha fuerza y muy guarra. Ahora la velocidad se ajustaba al sonido. Yo me agarraba a sus nalgas, gruesas y duras, y empujaba como podía desde abajo. No sé de donde vino, pero de repente el coño de Carolina empezó a refregarse por mi cara. Subí la mirada y a penas pude verla en cuclillas sobre mí. Lo puso en mi boca, dejándome un mínimo espacio para respirar y lamer. Sabía a jabón y pis y estaba completamente depilado. Moví la lengua con desparpajo, arrastrándola de arriba abajo, abarcándolo entero. Mientras mis manos seguían agarradas a las nalgas de Inés y mi polla subía con fuerza en cada embestida. Solo se oían los gemidos de mis dos inesperadas amantes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/8/7/7/6/87760/1/z/w/R/1zwRO/04_m.jpg" alt="" width="424" height="637">Daría lo que fuera por recordar más. Pero mi siguiente recuerdo fue cuando me desperté, completamente desnudo, cinco minutos pasados del mediodía. Con una resaca de caballo, gusto a coño en la boca y aroma de mujeres en las sábanas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Encendí la cafetera y me di una ducha mientras se calentaba. No confiaba en que el agua fría ni el café me salvaran de la resaca, pero seguro que ayudarían. Al salir de la ducha tenía mucho frío. Conecté la calefacción. Puse un disco de música clásica y tomé el café a sorbos pequeños, mientras contemplaba la ciudad desde el décimo piso de mi coqueto apartamento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Un mensaje de móvil me sacó del instantáneo y breve momento de relax que había conseguido. Era Carolina, me sobresalté y le di a leer:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">“Besos de parte de Inés. Le has encantado. A mí más, espero que seas discreto. Por cierto, ya me contarás quien es Lorena y por qué quieres matar a su marido”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Me sobresalté de sobremanera, tanto que derramé sobre la alfombra el poso del café. Mi mente arrancó sin previo aviso, provocándome un intenso dolor de cabeza….</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Estaba claro que algo había largado durante la larga madrugada de conversación. Me tranquilicé que no asociara a Lorena con mi cuñada; eso me daba la posibilidad de defenderlo como una historia que me inventé para darles conversación. Carolina me conoce, soy buen chico, no se habrá creído esa locura. Una marea de intranquilidad inundó mi alma no obstante; no era un buen comienzo para un puñetero crimen perfecto. Tuve que calmar la tentación de llamarla para dar atropelladas explicaciones que no harían más que implicarme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Decidí ser frío. Carolina e Ines tenían esa información, conforme, pero no la contarán a nadie; pues Carolina es la primera interesada en que no se sepa nada de lo que sucedió aquella noche. Decidí responderle de forma concisa y dejando lugar a la broma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">“¿Me ayudarás a matarlo?, luego si quieres matamos a tu novio, tú me gustas más que Lorena”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Me sentí deprimido. Lo había echado todo a perder. Todo quedaría en una broma, una mentira exagerada para llevarme a dos chicas a la cama; no me quedaba más que hacer ese papel. Adiós a mi vida con Lorena y Bea.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">De repente, como salida del infierno, mi mente tuvo una idea sencillamente brillante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Estuve horas sopesándola, toda la noche sin dormir. Me sentía bien dándole mil vueltas a algo en concreto. Necesitaba dinero y ciertos contactos, que buscaría lejos de la ciudad. Lo primero era esperar a volver de las vacaciones y empezar a dar pasos seguros una vez tuviera rehecha mi vida cotidiana. Lo primero de todo era quedar con Carolina, para dejar en nada el episodio de la noche anterior. De la coherencia de mi actuación ante ella, dependía empezar bien el plan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La céntrica cafetería ofrecía un espacio cálido y confortable, en contraposición con el frío de mediados de diciembre. Al lado de una ventana una pequeña mesa con dos sillas y té servido en pequeños vasos. Carolina estaba bellísima. Se había quitado la chaqueta, guantes y bufanda. Lucía un elegante y abultado escote de chaleco lila y vaqueros. Carolina es mujer de delantera portentosa, y a sus treinta y uno años la lucía mejor que nunca. Siempre mostraba pues podía, y lo hacía con elegancia y naturalidad; coqueta como la que no lo busca. Me invadió una oleada de arrepentimiento de haber estado tan bebido cuando la tuve desnuda, junto a su amiga Inés, sobre mi cama.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Me puedes explicar qué pasó la otra noche?. No es que me sienta mal, sois guapas y atractivas….. Pero jamás hubiera imaginado que una cosa así pase en la vida real.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Carolina pareció pensarse la respuesta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Inés lo dejó con su novio y al verte en la barra me dijo que eras guapo y atractivo. Es cortada, así que le ayudé.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Le ayudaste llevándome a mi casa y poniéndomelo en la cara?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Rió, yo también reí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Admito que tuve un desliz, los tres lo tuvimos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Inés y yo no engañamos a nadie. Pero no te preocupes que no pienso perder a un amigo. Aunque debo reconocerte que podría engancharme fácilmente a ti.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Ahora parecía divertida</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿No te gusta Inés?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mucho más tú, pero es guapa y no tiene mal cuerpo del todo. Si me das su teléfono podría llamarle, pero no busco nada serio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bueno, ya no tendrás que meter más trolas para llamar la atención.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Por fin sacaba el tema. Miré por la ventana, fuera lucía el sol pero los viandantes apresuraban sus pasos, encerrados en tonelajes de ropa. Debíamos estar a cero grados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Hablé como si nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los tipos duros gustan a algunas mujeres.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Carolina carcajeó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Eras de todo menos un tipo duro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Da igual, os follé.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Se levantó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y todos contentos, ahora a callar. ¿Me invitas?, he de irme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Me callé una grosería y la despedí con dos besos en las mejillas. Vi como se marchaba lentamente, marcando las caderas en cada paso. Chica guapa e inteligente esta Carolina. Lástima que esté enamorado de mi cuñada Lorena. Tuve un pequeño arrepentimiento de que mi plan le arruinase la vida, pero en toda decisión importante había víctimas inocentes. Y Carolina firmó su sentencia a sufrir en el mismo momento en que se acercó a mí, aquella noche, con su amiga Inés.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Continuará&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class=" aligncenter" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/8/7/7/6/87760/1/z/w/S/1zwS4/08_m.jpg" alt="" width="500" height="751"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Un yate repleto de mujeres (3)&#8221; (POR BUENBATO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Apr 2023 08:52:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes relatos]]></category>
		<category><![CDATA[BUENBATO]]></category>
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					<description><![CDATA[A la mañana siguiente comenzaron a presenciarse los primeros inconvenientes de viajar, tantas mujeres, en una relativamente pequeña embarcación. Una de las desventajas era la escasez del agua que solo permitía un baño no muy riguroso y las tareas de higiene más básicas. Esto no fue una buena noticia para las jovencitas, acostumbradas a los baños en tinas. Otro de los inconvenientes era el calor que, durante el día, se generalizaba en ambas embarcaciones. Para Kimberly, Gina, Tiffany, Susan y Kayla no había mucho problema pues sus prendas, pantalones y camisas cortas, eran mucho más frescas que los brumosos y [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"><br />
A la mañana siguiente comenzaron a presenciarse los primeros inconvenientes de viajar, tantas mujeres, en una relativamente pequeña embarcación. Una de las desventajas era la escasez del agua que solo permitía un baño no muy riguroso y las tareas de higiene más básicas. Esto no fue una buena noticia para las jovencitas, acostumbradas a los baños en tinas. Otro de los inconvenientes era el calor que, durante el día, se generalizaba en ambas embarcaciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Para Kimberly, Gina, Tiffany, Susan y Kayla no había mucho problema pues sus prendas, pantalones y camisas cortas, eran mucho más frescas que los brumosos y elegantes vestidos del resto de las tripulantes. Sin mayor opción, las chicas decidieron utilizar, durante las horas de calor, vestidos muy ligeros, pantalones de telas delgadas o simplemente batas para dormir. Al inició fue un tanto difícil perder el glamour pero el hecho de que solo hubiese mujeres durante aquel viaje volvió relativamente sencillo llevarlo a cabo.</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Paula y Sandy, las hijas de la norteamericana millonaria, Miss Jennifer, habían pasado toda la noche en vela platicando de mil temas con las hindues: Mary y Lucy, como se les había nombrado en lugar de sus, algo complejos, nombres indios. Mary y Jenny eran gemelas, tenían tan solo dieciocho años pero se comportaban con la rigurosa educación de las mujeres de la alta sociedad inglesa. No obstante, habían vivido en la India durante sus primeros catorce años de vida y, por lo tanto, no olvidaban sus tradiciones y su cultura natal. Paula y Sandy, por otro lado, eran dos jovencitas impregnadas con el mismo espíritu aventurero de su madre y la oportunidad de conocer a dos hermosas chicas indias les pareció digna del mayor de los intereses.</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/8/0/8/4/80849/1/9/M/W/19MW5/r_893285.jpg" alt="" width="424" height="636">Las cuatro chicas habían estado despiertas hasta altas horas de la noche, habían hablado de todo pero el principal tema terminó siendo la manera en que los hindúes veían al erotismo; las gemelas contestaron que había varias interpretaciones, la más común estaba tan llena de tabúes como la cultura occidental pero había otras formas de vida entre la vasta cultura india entre las que destacaba el kamasutra. Las norteamericanas, ávidas lectoras, no desconocían lo que significaba aquello pero les pareció tan interesante que preguntaron por los detalles. &#8220;Quienes practican el sexo libre – comentó Lucy – saben de la enorme libertad y placer que un hombre puede provocarle a una mujer, o a otro hombre; o como dos mujeres pueden llegarse a darse todo el placer&#8221;. La conversación pareció bloquearse al tocarse el prohibidísimo tema del lesbianismo, al punto que las gemelas notaron la incomodidad de las occidentales y prefirieron marcharse a su recamara con la explicación de que tenían mucho sueño. No obstante, a pesar de que se habían ido, las norteamericanas quedaron pasmadas con aquella idea del sexo entre mujeres, especialmente la menor, Paula, que no lograba, ni con todos sus conocimientos de anatomía, como aquello podía ser posible.</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">De modo que la curiosidad hizo presa de la mente de las occidentales que a la mañana siguiente lo primero que les vino a la mente fue aquello. Las chicas indias habían terminado de almorzar y escuchaban algunas indicaciones de su patrona, la Baronesa Michelle, y al terminar sus tareas fueron a platicar con normalidad con sus amigas estadounidenses. La plática comenzó con temas irrelevantes hasta que fue Paula quien se armó de valor para preguntar sobre aquello que la tenía tan interesada: ¿cómo es el sexo entre mujeres? Sin embargo, las norteamericanas se llevaron una decepcionante y hueca respuesta: &#8220;con besos y caricias – respondió Lucy sin mucho afán – es algo que viene en algunas versiones del kamasutra&#8221;. Las norteamericanas no se atrevieron a indagar más en el asunto y se quedaron con las mismas o más dudas.</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/8/0/8/4/80849/1/9/M/W/19MWt/r_893294.jpg" alt="" width="424" height="636">Dos horas después había comenzado una comida y reunión sobre el yate grande y las tripulantes del yate de provisiones abordaron el yate mayor para participar en el convivio. Ambos yates se anclaron aprovechando el oleaje tranquilo. Las cuatro tripulantes del Little Girl llegaron en una pequeña barcaza y se unieron al convivio, Kimberly estaba encantada con aquella extraña combinación de la aventura y la elegancia. Apenas llegaron al barco, las dos parejas de hermanas subieron a la barcaza.</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">&#8211; Señorita Tiffany – exclamó Sandy – por favor, déjenos usar un momento su barcaza.</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Tiffany aceptó, estaba de muy buen humor aquella mañana, las cuatro chicas subieron a la barcaza y comenzaron a remar; las gemelas propusieron el reto de llegar al Little Girl y de inmediato las cuatro comenzaron a remar con todas sus fuerzas. Tardaron casi cinco minutos en llegar y, bastante agotadas, subieron y cayeron rendidas sobre la popa del yate. Caminaron a la proa, donde había más sombra, y se sentaron a descansar. Volvieron a platicar, pero esta vez sobre cómo eran los Estados Unidos. Sandy, la mayor, dominó la conversación y felizmente comenzó a explayar todo lo que sabía sobre su país.</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">A Paula le aburría todo aquello y mejor se puso a recorrer el yate, seguida de Lucy. Mientras Sandy y Mary conversaban, las otras dos subían a la cabina de mando, revisaban los almacenes y entraron a la recamara del yate. Adentro era muy diferente al Women, que era mucho más amplio y elegante. Tenía solo tres camastros y tenia aire de buque pesquero. Paula revisaba todo con curiosidad mientras Lucy la miraba.</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">&#8211; Paula – dijo Lucy de pronto – perdón por el atrevimiento, pero, ¿les molestó la conversación sobre lo del…kamasutra?</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">&#8211; No, para nada – respondió un tanto consternada Paula – es solo que, jama habíamos escuchado sobre eso, al menos no de la manera en que lo describiste.</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">&#8211; Entiendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">&#8211; Aun me quedó la duda sobre, tú sabes, el sexo entre mujeres.</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Lucy soltó una risa, le parecía un tanto divertido la inocencia y el escándalo de la estadounidense, Paula estaba un tanto tensa pero la dulzura de Lucy le tranquilizó.</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">&#8211; ¿Con que duda te quedaste? – pregunto Lucy, acercándose lentamente a su amiga.</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">&#8211; No muchas, quizás solo la manera en que se consigue el placer por ese medio, supongo que de alguna forma debe incluir el kamasutra.</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">&#8211; ¡Oh si!, lo incluye. ¿No te gustaría saber cómo es en la práctica?</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Paula se ruborizó inmediatamente, pensó en salir ofendida de ahí pero algo le indicaba que lo mejor era quedarse inmóvil. Quiso sentirse ofendida pero no podía lograr enojarse dada su propia curiosidad. Volteó hacia todos lados y se pregunto por qué Lucy le había dicho aquello. Quedo tan consternada que ni siquiera se dio cuenta cuando la chica hindú se apoderó de sus tiernos pechos y con una sospechosa habilidad los sobó y acarició de tal manera que Paula no pudo más que sucumbir a un placer que la dejó indefensa aun cuando una de las manos de Lucy comenzaban a desabrochar los botones de su vestido; dejando entrar un aire frio sobre la espalda de la joven rubia, más grande fue su inquietud cuando sintió la mano de la hindú sobre su espalda bajando hasta llegar a sus nalgas cubiertas por la bombacha hasta las rodillas que en aquella época era usada como ropa interior. Paula comenzó a sentirse perturbadoramente incomoda y esto lo comprendió Lucy, de modo que decidió acelerar aquello; abrazó fuertemente a la rubia y le estampó un beso en la boca a una Paula que, o no pudo o no quiso, no puso más resistencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Fue un beso suave, dulce, pero firme; que Paula interpretó como algo indebido pero tan atractivo, tan distinto, que admitió su derrota y se entregó por completo a todos los placeres que Lucy pudiera enseñarle. Los besos de la hindú guiaban a los torpes labios de la rubia; sus manos apretujaban las nalgas de Paula mientras esta misma se retiraba su vestido y comenzaba a deshacerse también del de su nueva amante. A los diez minutos ambas estaban en bombachas, también las manos de Paula habían aprendido a recorrer a través del místico cuerpo de su acompañante. Separó sus labios de Lucy por un momento y preguntó, casi sin aliento:</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/8/0/8/4/80849/1/9/M/W/19MWW/r_893309.jpg" alt="" width="424" height="636">&#8211; ¿Es así? ¿Así se hace el amor entre mujeres?</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">&#8211; No – respondió sonriente Lucy – apenas vamos como a la mitad.</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Paula no supo que pensar y sus labios se estamparon en los de Lucy de manera automática. Sus manos acariciaban el cuerpo de la hindú con una pasión y una fuerza que parecía haberse acumulado por años. Disfrutaba como los dedos de Lucy tocaban y estrujaban sus nalgas; de pronto su mente se detuvo en un pensamiento que le llego de golpe: su entrepierna se había humedecido; estaba excitada.</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Su curiosidad despertó y una pregunta le pasó dando vueltas por la cabeza: ¿estaba excitada Lucy también? No quería preguntarle pero tampoco quería quedarse con la duda así que, cegada o impulsada por el contexto de morbo del que era presa en ese momento, dirigió su mano al vientre de la hindú y, atravesando fácilmente la barrera de tela de la bombacha, llevo sus dedos hasta el coño de aquella chica y magreó apasionadamente la vulva de Lucy que agradeció gimiendo. Sí, la respuesta era sí: Lucy también estaba excitada.</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="JUSTIFY">
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		<title>Relato erotico: &#8220;Un yate repleto de mujeres (1 y 2)&#8221; (POR BUENBATO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Apr 2023 17:04:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes relatos]]></category>
		<category><![CDATA[BUENBATO]]></category>
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					<description><![CDATA[Kimberly no la pasaba tan mal. A sus 22 años ya era conocida por todo el mundo, desde París a Nueva York como la Bella Australiana, la joven rica cuyo padre había hecho una fortuna en el negocio ganadero. La particularidad de Kimberly era que, en lugar de las fiestas y los convivios sociales, prefería arrear el ganado por los pastizales australianos. A su padre le molestaba que su hija peligrara en aquellos largos viajes pero, dado su amor de padre, no se atrevía a contradecirla. Tras dos semanas de pastoreo, Kimberly leía una novela romántica en su tienda de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Kimberly no la pasaba tan mal. A sus 22 años ya era conocida por todo el mundo, desde París a Nueva York como la Bella Australiana, la joven rica cuyo padre había hecho una fortuna en el negocio ganadero. La particularidad de Kimberly era que, en lugar de las fiestas y los convivios sociales, prefería arrear el ganado por los pastizales australianos.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">A su padre le molestaba que su hija peligrara en aquellos largos viajes pero, dado su amor de padre, no se atrevía a contradecirla. Tras dos semanas de pastoreo, Kimberly leía una novela romántica en su tienda de campaña, ella y sus dos capataces se encontraban a solo un dia de la ciudad, el fin del viaje, cuando de pronto un deseo recorrió el cuerpo de la chica. Sin pensarlo dos veces salió de su tienda y respiro el aire frio de la noche y miró las estrellas, la noche era tan luminosa que podía ver claramente al capataz en turno que, montado en su caballo, cuidaba tranquilo al ganado que dormitaba apacible.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Kimberly sonrió y se dirigió a la tienda de campaña de los capataces, entró sin hacer el menor ruido y miró al otro capataz que dormía profundamente. La chica, rubia y hermosa, comenzó a desvestirse, siempre andaba en pantalones de cuero y camisas; ni siquiera con la vestimenta masculina podía esconder su belleza femenina. Totalmente desnuda se agachó y comenzó a desabrochar el pantalón del capataz. Comenzó a bajarlo hasta que este se despertó, se asustó un poco pero no pudo contener una erección inmediata provocada por la lengua de la chica que mojaba hábilmente su verga.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Señorita Kimberly! – dijo el capataz – estamos muy cerca de la ciudad, alguien podría vernos.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8211; No te preocupes – dijo Kimberly , sonriente mientras lengüeteaba el pene erecto del capataz – te aseguro que nadie nos vera.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">El capataz no pudo más que ceder y comenzó a desabrocharse la camisa, Kimberly terminó de sacarle el pantalón y, apenas este se acomodó, se abalanzó sobre él. La verga del capataz entró con suma facilidad en el excitado coño de la chica. Kimberly disfrutaba cada embestida y se dejaba caer para insertarse hasta el fondo aquel falo. Ofrecía sus senos enormes al capataz que no dudaba en besarlos y chuparlos. Las nalgas de la Bella Australiana retumbaban en cada movimiento y su ano comenzaba a dilatarse, muy a tiempo porque el segundo capataz ya se había cerciorado de aquel evento y no dudo en unirse. Al poco rato, el segundo de los capataces se deshacía rápidamente de su ropa mientras Kimberly separaba sus nalgas, ofreciéndole su rosado esfínter.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://fhg.met-art.com/media/A3BE92A547A69C54F1B7767B63749418/w_9890BDC46649B7B4012D542A6F229EB2.jpg" alt="" width="424" height="638">El primero de los capataces no paraba de follarse a su patrona mientras el segundo de ellos lambia y babeaba el ano de la muchacha; sin más, dirigió su verga a la entrada y la insertó hasta la mitad, provocando que Kimberly se retorciera de placer. Poco a poco siguió entrando aquella verga hasta que por fin pudo tomar el mismo ritmo que el primer capataz y ambos se unieron de manera sincronizada en llenar de placer a la rubia. La chica se llenaba de orgasmos mientras sus capataces manoseaban su suave piel. Siguieron algunos minutos hasta que ambos capataces descargaron su semen en los orificios de su patrona.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Kimberly estaba tan satisfecha como fuera de si; embriagada de placer pidió al capataz que se pusiera de pie y les provocó a ambos una nueva erección. Arrodillada, comenzó a chupar las vergas de sus capataces mientras sentía el semen, aun caliente, chorrear entre sus nalgas y piernas, masajeó y chupó aquellos penes hasta que les provocó una nueva descarga de semen que succionó y tragó con gusto y así, sin mediar palabra alguna, tomó sus prendas, se puso de pie y salió a la fría noche hacia su tienda; Kimberly sonreía feliz de la vida.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">A la tarde siguiente por fin arribaron a la ciudad y Kimberly saludó a sus padres y a sus hermanas y se dirigió inmediatamente al baño. Durante la cena, uno de los mayordomos recordó las cartas que le habían llegado a Kimberly durante su viaje y al finalizar la cena se las entregó. Kimberly busco entre esas la única que le interesaba: la de Madame Rosé; la encontró y la leyó. Como todas las cartas de Madame, esta era igual de corta y directa:</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">&#8220;Kimberly, querida, el velero está listo y las invitadas han recibido ya esta carta. ¿Es acaso que ya no nos acompañaras? Espero tu respuesta, mi niña, te esperamos. Con amor, Madame Rosé.&#8221;</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Kimberly sonrió, no lo pensaría dos veces. A la mañana siguiente se alistaba ya, se embarcó en un buque y se dirigió a Estados Unidos. Algunas semanas después arribó a California, Estados Unidos, y fue recibida por, justamente, las tres principales organizadoras de aquel viaje que seguramente marcaria historia. Ahí estaban Madame Rosé, por supuesto, y la Baronesa Michelle y Miss Jennifer.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">El proyecto del que tanto se hablaba fue sintetizado por Miss Jennifer: &#8220;lo que queremos dar a conocer, querida, es que, ese viejo mito de que causa mala suerte una mujer en el mar, desaparezca, y que mejor que un viaje transpacífico en velero tripulado solo por mujeres para dejarlo claro, ¿no crees Kimberly?&#8221;</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">A Kimberly le entusiasmaba aquel viaje y no tuvo que decirlo para dejar claro que aceptaba participar. Aun faltaba una semana para que el velero estuviese listo. Las tres mujeres eran viudas y adineradas y habían decidido aquel proyecto como algo simple; ahora, sin embargo, tenían en su tripulación a la valiente Kimberly; a Gina, una experta en navegación alemana y a Tiffany, una conocida viajera estadounidense que conocía varios idiomas y cultura. Por las demás se encontraban las hijas de Madame Rosé; Maggie, la dulce sobrina de la Baronesa y las hijas de Miss Jennifer. Desde luego también irían algunas sirvientas.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">A la semana siguiente el viaje estaba listo y, sin importarles el escándalo provocado por aquel &#8220;patético viaje&#8221;, como era llamado entre la alta sociedad, las mujeres subieron al enorme velero de veinticuatro metros de eslora que conduciría Gina, suficientemente grande para un viaje de hasta un mes. Otro velero más pequeño, con más provisiones, acompañaría al velero grande durante todo el viaje.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">La ruta que se seguiría era un viaje hacia la ciudad australiana de Brisbane, con una única escala en las islas Hawái para recoger provisiones. Los veleros partieron a principios del año de 1914 y el viaje prometía ser relativamente sencillo.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">El velero más grande, Women, tenía un aspecto hermoso y era bastante muy veloz para su época, había sido financiado por las tres señoras y era bastante cómodo para transportar a sus doce ocupantes. El velero más pequeño, Little Girl, media tan solo diez metros de eslora y llevaba provisiones tanto de alimentos como agua. Tan solo llevaría a cuatro tripulantes: Kimberly, Tiffany y a las ayudantes de esta ultima: Susan y Kayla.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Kimberly se sentía fascinada por el porte de Tiffany, acompañada siempre por sus extrañas pero ciertamente bellas ayudantes, quizás por lo poco usuales que eran las personas de color para ella; por otro lado, Tiffany le parecía una rubia muy impactante además de hermosa, sentía una gran admiración por aquella mujer que había decidido viajar por todo el mundo. De cierta forma Tiffany le parecía un gran ejemplo a seguir y era un gran honor para ella el hecho de viajar juntas. Y así, alejándose de la costa, Kimberly sonreía al saber que era parte de una gran aventura.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Susan y Kayla prepararon con gran maestría el velero, no solo eran obedientes sino que mostraban una gran disciplina. Mientras Kimberly las miraba de reojo escuchaba la plática de Tiffany; ella le contaba de los grandes viajes que había hecho y esto le fascinaba a Kimberly.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">En el otro yate, Charlotte y Juliete, las hijas de Madamé Rosé, no paraban de platicar con Maggie; del otro lado, Paula y Sandy, las hijas de Miss Jennifer, no paraban de preguntarle a las gemelas hindúes acerca de los rasgos y pormenores de aquellas lejanas tierras.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Mientras tanto, la Baronesa Michelle, Miss Jennifer y Madame Rosé, disfrutaban del viaje. Conduciendo se encontraban la hermosa alemana, Gina, y Lionel, la sirvienta africana de Madame Rosé.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">La tarde cayó y, en el Little Girl, Kimberly disfrutaba manejando por fin el yate. Afuera le acompañaba Susan. Kimberly se sentía al principio incomoda por que una chica negra tan joven le estuviese guiando en manejar el yate pero pasado un rato comenzó a sentirse en confianza con la muchacha de apenas diecisiete años.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Kimberly sintió sed y dejo encargado el timón a la muchacha. Bajó las escaleras verticales y se dirigió hacia la recámara del yate, bajó los escalones pero antes de abrir la puerta alcanzó a escuchar un ruido y guardo total silencio. Se asomó por la ventanilla y alcanzó a ver las figuras de Kayla y Tiffany pero la figuró increíble lo que había sospechado ver; sin hacer ruido se dirigió a estribor y se agachó para poder ver a través de una ventanilla.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://fhg.met-art.com/media/A3BE92A547A69C54F1B7767B63749418/w_7D3283EF668E9A84F98FE0BC25D6171D.jpg" alt="" width="424" height="638">Kimberly se sorprendió, sobre el camastro se encontraba hincada, y completamente desnuda, Tiffany mientras bajo su vientre se guardaba la cabeza de su sirvienta negra, Kayla. La joven de diecinueve años mordía y lambia el coño de su patrona mientras esta, completamente excitada, restregaba su panocha húmeda sobre la cara de la negra. Tiffany se retorcía de placer y acariciaba extasiada sus tetas; Kayla, por su parte, se metía discretamente un dedo en su coñito rosado.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Tiffany se puso de pie y, recargándose en la cama sobre sus brazos, abrió sus piernas lo más que pudo. Kayla se puso inmediatamente de pie y busco algo en un buró. Kimberly pudo advertir entonces la belleza de ambas, especialmente el fascinante cuerpo de la chica negra. Kayla tenía un culo respingón y redondo, tal y como había escuchado hablar sobre las mujeres de color; además, sus tetas firmes y redondas, coronadas con unos pezoncitos rosas y tiernos, destacaban aun más la figura de la hermosa chica de diecisiete años.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Del buró Kayla extrajo una especie de roca o mineral muy liso, color negro. Kimberly estaba extrañada y no entendía nada, pero de pronto comprendió: aquel objeto tenia la forma de una larga y gruesa verga. La australiana jamás había visto una escena como aquella y se ruborizó al sentir que todo eso le excitaba. Se sintió extraña al sentirse atraída por la escena pero lo estaba disfrutando. Dentro, Kayla se puso de rodillas y dirigió sus carnosos labios a la entrada del ano de Tiffany quien despegaba sus nalgas con sus manos, ofreciendo su esfínter.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Kayla besó apasionadamente aquel asterisco mientras su mandamás mientras esta se tambaleaba su cabeza por el placer de sentir aquellos labios en esa zona tan sensible. Tiffany sonreía extasiada cuando de pronto sintió el placentero lengüeteo de Kayla, la negra empujaba su musculo lingual abriéndose paso por entre los pliegues de aquel cada vez más dilatado ano. Afuera, Kimberly estaba completamente mojada, su coño parecía rogarle por unos labios que lo chuparan y masajearan. No tardo en llevar su mano a su entrepierna y comenzar a escarbar entre la tela de su ligero vestido hasta lograr masajearse su húmeda panocha.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Kayla seguía explorando con su lengua el ano de Tiffany. De pronto su mano se dirigió al suelo y exploró debajo del camastro de donde saco una cubeta. Al escuchar el ruido de la cubeta, Tiffany subió al camastro y abrió sus nalgas lo más que pudo, ofreciendo completamente su ano. Kayla sumergió objeto negro en forma de verga, que en realidad se trataba de una poca común pieza de muy bien pulida obsidiana, en la cubeta. Con el dildo de obsidiana húmedo, la negrita dirigió la punta hacia el ansioso ano dilatado de Tiffany. Aunque el dildo entraba con relativa facilidad, la rubia no paraba de gritar de placer; también Kayla estaba muy excitada pues los dedos de su mano izquierda no paraban de entrar y salir de su coño. Afuera Kimberly también se masturbaba mientras la noche caía. Adentro, Kayla ya realizaba el ir y venir de aquel dildo mientras la rubia se retorcía de placer.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;">Tras unos minutos de alocados orgasmos, Tiffany se puso de pie, totalmente satisfecha y puso de pie a la negrita para después acostarla sobre el camastro y, sin más, dirigió su cara directamente al urgido coño de Kayla. La negrita pareció respirar de alivio al sentir los labios de Tiffany en su excitada concha. La raja rosada de la negra estaba tan mojada que la rubia aprovechó para beber sus ricos jugos. Kayla estaba totalmente entregada a su patrona que la llenaba de placer con su hábil lengua y sus experimentados labios. De vez en cuando la negrita se retorcía de placer mientras sus jugos resbalaban entre sus nalgas y su clítoris era besado apasionadamente por los labios de Tiffany. Afuera, Kimberly se había provocado ya dos orgasmos y solo entonces comprendió la situación y se puso de pie inmediatamente para regresar con Susan. Subió las escalerillas y llego con Susan que seguía guiando apaciblemente la embarcación, ignorante de lo que sucedía abajo. Kimberly no solo se quedó con sed sino que también quedo un tanto excitada pero, más que nada, impresionada por lo que había presenciado aquella noche</span></p>
<p align="justify"><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://fhg.met-art.com/media/A3BE92A547A69C54F1B7767B63749418/w_8324569DE16EF3946D074EAA906FAFA7.jpg" alt="" width="600" height="398"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Women in trouble 2&#8221; (POR TALIBOS)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Mar 2023 10:12:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes relatos]]></category>
		<category><![CDATA[TALIBOS]]></category>
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					<description><![CDATA[Women in trouble 2: El hombre que (se) tiró a Supergirl. Cárcel de Metrópolis. Noviembre de 2014. Martin Thomas Johnson estaba teniendo un día tranquilo. Ése era su verdadero nombre, aunque muy poca gente lo sabía. Y todavía menos eran los que se hubieran atrevido a llamarle por el mismo. Él prefería su apodo, su nombre de guerra, “Black Elephant” y, cuando una enorme masa de 130 kilos de músculos color azabache dice que prefiere que le llamen como a él le parezca, las personas tienden a hacerle caso. Odiaba su nombre; Martin le parecía nombre de alfeñique y Thomas, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><strong><span style="text-decoration: underline;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Women in trouble 2: El hombre que (se) tiró a Supergirl.</span></span></strong></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Cárcel de Metrópolis. Noviembre de 2014.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Martin Thomas Johnson estaba teniendo un día tranquilo. Ése era su verdadero nombre, aunque muy poca gente lo sabía. Y todavía menos eran los que se hubieran atrevido a llamarle por el mismo. Él prefería su apodo, su nombre de guerra, “Black Elephant” y, cuando una enorme masa de 130 kilos de músculos color azabache dice que prefiere que le llamen como a él le parezca, las personas tienden a hacerle caso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Odiaba su nombre; Martin le parecía nombre de alfeñique y Thomas, tres cuartos de lo mismo. Y él odiaba a los alfeñiques. Despreciaba a los débiles, pues consideraba que simplemente eran demasiado cobardes como para hacerse fuertes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/32/29975641/29975641_046_9c1e.jpg" width="460" height="690">Él era débil de niño, pero bastaron un par de palizas de los matones del barrio para que decidiera cambiar su destino. El pez chico se come al grande.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Se hizo fuerte. Y ahora, las palizas las daba él. Por eso estaba allí, en el ala sur de la cárcel, donde estaban recluidos los presos que habían tenido algún encontronazo con algún superhéroe. Siempre y cuando no tuvieran ellos mismos algún superpoder, claro. A esos los tenían en el ala especial, la de máxima seguridad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">No, los que estaban allí simplemente habían tenido la mala suerte de tener un tropiezo con alguno de esos bastardos con capa. Batman, Flash, Aquaman… Cualquiera de esos mamones que se creían con derecho a administrar justicia en aquel perro mundo. Joder, que se encargaran de los tipos peligrosos de verdad, los que echaban rayos por los ojos o por el culo y dejaran a la maldita pasma encargarse de los tipos como él. Sería más justo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">En su caso, había sido el puto Superman. Joder, todavía le dolía la hostia que le metió cuando le sorprendió regalando un par de zapatos de cemento al ayudante del fiscal del distrito en un almacén junto al río.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Menuda mierda. Y eso que el trabajo parecía fácil y bien pagado. Si llega a saber que el maldito gilipollas de los calzones por encima del pantalón iba a meter las narices…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡Bah! Para qué quejarse. Tampoco estaba tan mal allí. Tres años ya. Cómo pasaba el tiempo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Le había costado un par de semanas, pero había logrado hacerse con el control del ala prisión. Un par de tortas por allí, un par de billetes por allá y al final se había convertido en el gallo del gallinero. Allí nadie movía ni un pelo si no era con su permiso y aprobación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Algunos habían tenido que aprenderlo por las malas, pero Martin se lo explicó con mucho gusto. Además, aquellas lecciones didácticas, como la doble luxación de hombros de Bobby Clemenza (coño, qué gracioso estaba con los dos brazos escayolados) o la rótula destrozada de Smithy Howard (que ahora podía doblar la rodilla hacia delante o hacia atrás) habían servido para que el resto de la población reclusa aprendiera también quien mandaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Bueno, eso no era del todo cierto, claro. Por encima de él estaba el señor Wolf, obviamente. En realidad, aquel tampoco era su verdadero nombre, pero todo el mundo le llamaba así por su gran parecido con Harvey Keitel en Pulp Fiction.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Pero Wolf no contaba. Jugaba en otra liga. A ese tipo le iban las operaciones a lo grande, movía millones con la misma facilidad con la que Martin hacía saltar dientes. Puede que más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Y a Wolf no le importaba en absoluto que Martin fuera el rey del patio, pues sus intereses estaban principalmente fuera de la cárcel. Desde allí, él seguía controlando sus negocios, pues para él, la condena no era sino una simple molestia en su carrera para ganar dinero.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Ambos se respetaban y no se metían el uno en los asuntos del otro. De hecho, en un par de ocasiones Wolf le había pedido pequeños favores a Martin, que él había cumplido encantado. Se llevaban bien.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Ahora vivía con tranquilidad, gestionando su pequeño negocio con sabiduría. Le cobraba a los nuevos a cambio de protección, se encargaba de mediar en las disputas que surgían entre los reclusos, se las ingeniaba para suministrar a los que se lo solicitaban (previo pago) objetos del exterior que no deberían tener en la cárcel…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Como no era un déspota, ni se pasaba la vida amedrentando a los demás, los reclusos le respetaban, así que a ninguno de los que le conocían se le pasaría por la cabeza desafiar su liderazgo, pues, bajo su mando, a todos les iba medianamente bien.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La única pega eran, obviamente, los nuevos reclusos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Esos se englobaban principalmente en tres categorías:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los que entraban al talego por primera vez, los cuales, de puro acojone, se mostraban más bien agradecidos cuando comprendían que, por un módico precio, podían contar con su protección.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los que ya habían cumplido condena, pero que, o bien conocían a “Black Elephant” personalmente, o bien le conocían allí dentro, bastándoles una sencilla comparación del perímetro de sus bíceps para comprender que lo mejor era no causar problemas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y, por último, los veteranos reclusos que estaban acostumbrados, como él, a ser los jefes del cotarro y venían con la estúpida idea de disputarle su puesto de privilegio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Y estos, por supuesto, olvidaban esa idea inmediatamente después de haber recibido una buena lección didáctica.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Era por eso que Martin procuraba mantenerse en forma. Todos los días dedicaba al menos una hora de patio a ejercitarse, haciendo pesas o ejercicios, para conservar los músculos bien engrasados.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Era tal su aspecto de mastodonte, que entre los presos corría el rumor de que, cuando Superman se enfrentó a él, Martin logró incluso tirarle, hacerle morder el polvo. Eso era completamente falso, por supuesto, pero, como le convenía que la gente se lo creyera, nunca trató de desmentirlo, limitándose a dedicar una sonrisa insolente a quien le preguntaba por el tema.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">En esas estaba, usando uno de los bancos de pesas que había en el patio, cuando Joe, uno de sus lugartenientes, se acercó tranquilamente para darle un mensaje, sentándose en el suelo, muy cerca del banco de ejercicios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Oye, Elephant, he estado hablando un rato con Mendoza – le dijo su subordinado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Y qué te ha dicho? – respondió Martin, con voz tensa por el esfuerzo de levantar las pesas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mendoza era uno de los guardas de la prisión. Uno de los mejores. A pesar de ser poli, Martin le respetaba bastante. No les trataba como mierda por el simple hecho de estar allí prisioneros y, si se enteraba de alguna información interesante, la compartía con gusto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">No era uno de esos cerdos corruptos como O´Brian o Michaelson, a los que tenía que untar periódicamente para que hicieran la vista gorda. Mendoza, siempre y cuando se mantuviera dentro de los límites del orden y no montara ningún follón, no le hacía la puñeta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues dice que hoy vamos a recibir un cargamento de carne fresca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya veo. ¿Algún solomillo de calidad extra? – inquirió Martin.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Carne fresca quería decir que iban a ingresar en el centro a nuevos reclusos. Los de calidad extra eran los potencialmente peligrosos para el negocio de Martin.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues por lo visto sí – dijo Joe provocando que su jefe dejara caer bruscamente las pesas en su soporte y se incorporase – Cuando le he preguntado, se ha echado a reír y ¿sabes lo que me ha dicho?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No seas capullo, ¿cómo coño voy a saberlo si no ha hablado conmigo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No te lo vas a creer, jefe, pero dice que uno de los tipos que viene fue capaz de tirar a Supergirl.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Cómo? – exclamó Martin, atónito.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo que oyes, jefe. No me ha dado detalles, porque el mamón de O´Brian andaba cerca, pero, por lo que he entendido, uno de ellos se enfrentó a Supergirl y la tiró al suelo. Lo mismito que le hiciste tú a Superman.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Espero que sí que sea lo mismito – se dijo Martin para sus adentros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">El hombretón se quedó callado unos segundos, digiriendo a toda velocidad la información que acababa de recibir para trazar un plan de acción.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Sabes cuándo llegarán los nuevos? – preguntó a Joe.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Creo que muy pronto. Me parece que ya han pasado la recepción, así que deben estar recibiendo los uniformes y eso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vete enseguida y cuéntale todo esto a Charlie y a Roy. A ver qué podéis averiguar de ese tipo. ¡Vamos!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Joe se levantó de un salto y salió disparado en busca de sus otros compinches, los otros lugartenientes de “Elephant”. Sin embargo, no les dio tiempo a obtener demasiada información, pues los nuevos presos llegaron pocos minutos después.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Habitualmente, Martin no se habría acercado a ver la llegada de los nuevos, pues le parecía una muestra de debilidad, pero esta vez quería descubrir pronto quien iba a ser su próximo rival.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">El cargamento de carne estaba compuesto de 3 solomillos, dos blancos y uno negro y fue a éste último al que inmediatamente Martin identificó como su oponente. Era un tío alto, incluso un poco más que él, con una musculatura bastante impresionante, que podía causarle problemas si se decidía a desafiarle.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sin embargo, los tres nuevos reclusos tenían la misma mirada de miedo que tan bien conocía, mirando a su alrededor con recelo, temerosos de que los hombres que les rodeaban se les arrojaran encima o algo así.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Y este tío fue capaz de tirar a Supergirl? – pensó Elephant en silencio&nbsp; &#8211; Si tiene pinta de blando. Está completamente acojonado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Justo en ese momento Joe se reunió con él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su nombre es Reginald Williams. Y es de aquí, de Metrópolis.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Reginald? Vaya nombrecito tiene el hermano – dijo Martin mirando de nuevo al tipo de color.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No, jefe. Ése no. El tal Reginald es ese blanquito de ahí – dijo Joe señalando a uno de los otros tipos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Ése? – exclamó Martin sin acabar de creérselo &#8211; ¡Si tiene pinta de contable!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Algunos de los reos que andaban por allí miraron sorprendidos a Martin al oírle alzar la voz, aunque ninguno dijo nada. El tal Reginald, que también lo oyó, volvió la vista hacia él y, al ver la enorme mole de músculo que le miraba fijamente, empalideció muchísimo y dio un involuntario paso hacia atrás.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vamos. No me jodas – le dijo Martin a su lugarteniente &#8211; ¿Cómo cojones va a ser capaz de derribar ese mierdecilla a Supergirl?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo qué sé jefe. A lo mejor tiene algún poder…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No digas tonterías. Entonces no lo habrían metido aquí. ¿Estás seguro de que es él?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Seguro. Le he preguntado dos veces a Mendoza, porque tampoco me lo creía y me ha asegurado que sí. Por cierto, no sé qué cojones le pasa hoy a ese tío, pero cada vez que le pregunto se parte de la risa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">De repente, resonó la sirena en el patio de la cárcel. Hora de cenar. Sin pausa pero sin prisa, toda la población reclusa se dirigió a las puertas del comedor, formando las cotidianas colas frente a los mostradores de servicio, donde los presos que se encargaban de esa tarea repartían la manduca entre los prisioneros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Joe. Llévate a Charlie y ponle las cosas claritas a los solomillos nuevos. Si el musculitos se pone tonto, no hagáis nada, me lo dices a mí. Mientras, que Roy me coja un plato con la comida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Vas a hablar con el tal Reginald?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde luego. Quiero saber cómo cojones se las ingenió ese tío para tirar a Supergirl. Si es que es verdad, claro, que empiezo a pensar que Mendoza ha querido cachondearse un rato de nosotros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Puede ser. Ya te he dicho que hoy se ríe con todo, igual va colocado. A lo mejor es una broma.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Elephant entró en el comedor, buscando con la mirada al blanquito. No le costó localizarle en una de las colas para recibir el rancho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Esperó un par de minutos apoyado en el marco de la puerta, observándole en silencio, convenciéndose cada vez más de que era imposible que aquel alfeñique se hubiera enfrentado a una superheroína.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Como siempre hacen los primerizos, Reginald buscó un sitio solitario donde sentarse, temeroso de hacerlo donde no debía y empezar su condena metiéndose en un buen follón. Una vez sentado, miró a su alrededor con nerviosismo, constatando con alivio que los hombres que allí había no le hacían el menor caso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Pero entonces lo vio. La mole de músculos que estaba junto a la entrada cuando llegó le estaba mirando. Reginald, asustado, clavó la mirada en su bandeja y empezó a comer, pensando que, si evitaba el contacto visual, aquel monstruo comprendería que no quería problemas y le dejaría en paz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hola. Te llamas Reginald, ¿verdad? – resonó entonces el vozarrón de Elephant justo a su lado.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/32/29975641/29975641_071_f63d.jpg" width="460" height="690"></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Dando un respingo, el hombre alzó la vista de la bandeja y se encontró de bruces con el gigante, que le miraba con un brillo la mar de inquietante en los ojos. Parecía estar a punto de arrancarle la cabeza si no le gustaba su respuesta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí, sí – respondió tratando de imprimir firmeza a su voz &#8211; Reginald Williams. Encantado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Sabes quién soy yo? – dijo el negro, haciéndole temer que iba a crucificarle por no saberlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; N… no. Lo siento. Soy nuevo aquí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aquí todos me llaman “Black Elephant” – dijo la mole sentándose frente a él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Reginald vio que algunos presos les miraban con atención, con&nbsp; lo que imaginó que todos estaban esperando a que el tipo aquel se pusiera a darle de hostias. Sintió perfectamente como una gota de sudor frío se deslizaba por su espalda y se le colaba por la raja del culo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; E… Encantado señor Elephant.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Señor Elephant? – exclamó Martin sorprendido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Y se echó a reír. Al ver que se reía, los reclusos que habían estado mirándoles por si acababa habiendo espectáculo en forma de lección didáctica, comprendieron que no iba a ser así, con lo que volvieron a concentrar su atención en sus platos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Reginald, por su parte, esbozó una sonrisa nerviosa al ver que el otro se carcajeaba, comenzando a pensar que, finalmente, quizás terminaría la conversación con todos los dientes en su sitio.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Olvida lo de señor. Te juro que es la primera vez que me llaman así. Me ha hecho gracia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Martin había comprendido sin el menor asomo de duda que aquel tipo no iba a ser ninguna clase de peligro potencial para él, así que se relajó inmediatamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me he acercado a saludarte porque había escuchado unas cosas que… bueno, unas estupideces que quería comprobar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si puedo ayudarle en algo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tranquilo. Como te digo eran sólo tonterías. Pero bueno, ya que estoy aquí, aprovecharé para explicarte un poco cómo funcionan las cosas aquí…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Durante un rato, Martin expuso a Reginald cuál era su posición entre la población de reclusos, haciéndole ver con claridad meridiana lo que esperaba de él a partir de ese momento: que pagara su cuota como todos los demás.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mientras hablaban, Roy se acercó a la mesa portando dos bandejas, la suya y la de Elephant y, viendo a su jefe tan relajado, se sentó con ellos a comer.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Reginald, que no era tonto, captó enseguida la situación y aseguró a ambos compañeros que estaría encantado de hacerse cargo de la cuota correspondiente y que, de hecho, le tranquilizaba mucho saber que unos tipos tan fuertes iban a velar por su seguridad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Una vez los puntos sobre las íes, siguieron charlando un rato amigablemente y Martin descubrió, con cierta sorpresa, que el blanquito le caía bastante bien.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tanto preocuparme para nada – se dijo para sí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Finalmente, el turno de comidas terminó y el timbre indicó de nuevo a los reclusos que era hora de dirigirse a su módulo. Nuevamente, caminaron con parsimonia dirigiéndose a las puertas, mientras Reginald y sus dos acompañantes se quedaban un poco rezagados.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Oye, “Black Elephant”, ¿puedo preguntarte algo? – dijo Reginald sintiéndose cada vez con más confianza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dime – respondió el hombretón, poniéndose ligeramente en tensión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Verás. Es sobre lo que dijiste antes. Cuando te acercaste a mí, parecías un poco… enfadado, por no sé qué “estupideces”. ¿A qué te referías?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Martin se relajó al ver que la pregunta era inofensiva.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Ah! Una tontería. Verás, uno de los guardas nos había dicho que tú habías sido detenido por Supergirl. Que te habías enfrentado a ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bueno, eso no es del todo cierto. No es así exactamente como ocurrió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No, ya, ya. Eso lo he captado yo solo – rió Martin.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero, ¿dónde está lo estúpido del asunto?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nada. Una gilipollez que nos dijo. Comentó que estabas aquí porque habías tirado a Supergirl. Que te habías peleado con ella y habías sido capaz de derribarla, vaya, pero ahora comprendo que todo era una broma.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Cómo? ¿Que yo derribé a Supergirl? ¿Cómo iba a hacer eso?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Eso digo yo. Ya te digo que son tonterías.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Reginald miró al frente, con expresión confusa, sin dejar de darle vueltas al asunto. De pronto, su rostro se iluminó al lograr descifrar por fin el enigma que encerraban las palabras del guarda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Ah! ¡Claro! ¡Ahora lo comprendo! – exclamó dando una palmada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Martin y Roy se volvieron a mirarle, al igual que otros reclusos que andaban por allí cerca.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Ya sé lo que os dijo el guarda! No dijo que yo hubiera tirado a Supergirl, os dijo que ME HABÍA TIRADO A SUPERGIRL.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">De no ser porque el escenario del drama, una cárcel repleta de criminales le quitaba gracia al asunto, hubiera sido divertidísimo hacer una foto de las caras de de asombro que pusieron Martin y el resto de presos que escucharon la exclamación de Reginald.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Y es que ver a un tío de 130 kilos con la boca abierta y los ojos como platos tiene su aquel.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">………………………</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La noticia corrió como la pólvora.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Era lógico, era algo realmente impresionante. Los reclusos que escucharon la afirmación de Reginald se lo contaron inmediatamente a sus compañeros de celda, con lo que automáticamente también se enteraron los de las celdas cercanas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Por la mañana, cuando se abrieron de nuevo las puertas para que los presos acudieran a sus trabajos o actividades, todo el mundo se había enterado de sus palabras, sólo que, con el boca a boca, para la hora de comer ya se decía que el tipo se había montado una orgía con Supergirl, Black Canary, Wonder Woman y con todas las tipas con mallas a las que pilló.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Fuera como fuese, en realidad nadie se creía que sus palabras fueran verdad, porque ¿cómo iba a ser posible que aquel tipejo hubiera sido capaz de hacérselo con semejante tía? Era una locura.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sin embargo, había un par de factores que provocaban que entre la población reclusa se mantuviera el runrun de los rumores. ¿Por qué a un preso recién llegado le habían dado una celda para él sólo? Y, sobre todo, ¿por qué los lacayos de Wolf habían estado haciendo averiguaciones sobre el tipo? Aquello era tan inusual que servía para fomentar los rumores más todavía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mientras tanto, Reginald era ajeno por completo a las ampollas que su afirmación había levantado entre sus compañeros, ya que, al ser su primer día en el centro, se había pasado toda la mañana con un funcionario de prisiones, decidiendo a cuál de los talleres de trabajo iba a apuntarse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Reginald se había ofrecido voluntario para impartir clases a los presos que lo solicitaran, ya que tenía experiencia como maestro. Por ello, se había pasado prácticamente toda la mañana con el funcionario organizándolo todo, ignorante por completo de haberse convertido en el centro de atención de todo el mundo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Incluso Martin, que estaba más que acostumbrado a las fanfarronadas que soltaban los presos, se sentía confuso. ¿Por qué coño había dicho aquello?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sin poder quitarse el asunto de la mente, Elephant intentó tener una charla con Mendoza, pero, por desgracia, aquel era precisamente el día en el que el guarda libraba, así que, no queriendo interrogar sobre el tema a ninguno de los otros, decidió esperar a la hora del almuerzo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí, eso será lo mejor &#8211; pensó Martin una vez decidido &#8211; Le obligaré a que me lo cuente todo durante la comida y si no&#8230; le retorceré el pescuezo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">No le importaba en absoluto tener que pasarse luego una semana encerrado en el agujero, si así salía por fin de dudas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sin embargo, a la hora del almuerzo Reginald no aparecía por ninguna parte. En realidad, no había pasado nada extraño, sólo que se había entretenido más de la cuenta organizando lo del curso, pero bastó su simple ausencia para que las lenguas se desbocaran en el comedor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Cuando por fin apareció, a falta de menos de 10 minutos para el fin del turno de comidas, el silencio se apoderó de la sala y trescientos pares de ojos se clavaron en Reginald, que se llevó un gran sobresalto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Muy lentamente, casi con miedo, Reginald caminó hasta el mostrador, escuchando sobrecogido cómo sus pasos resonaban en el silencio sepulcral y recogió una bandeja, recibiendo un cucharón de potaje de un silencioso recluso que le miraba sin pestañear.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Asustado, lo único que se le ocurrió al pobre fue sentarse al lado de Black Elephant, la única persona con la que había intercambiado unas palabras, en un intento de averiguar qué estaba pasando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Tú qué crees que está pasando? &#8211; le soltó Elephant al sorprendido Reginald tras la pregunta de éste.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pu&#8230; pues, no sé&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Cómo qué&#8230;?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Pero Martin no llegó a formular su pregunta, pues Denis, el segundo del señor Wolf, apareció como por arte de magia junto a la mesa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Señor Williams &#8211; dijo con educación &#8211; Vengo de parte del señor Wolf. Si es tan amable, le gustaría tener unas palabras luego con usted, tras el almuerzo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Reginald, desconcertado, miró a Martin sin saber muy bien qué contestar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Será mejor que aceptes &#8211; le aconsejó el hombre de color &#8211; No es buena idea negarle nada al señor Wolf.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; I&#8230; iré con mucho gusto &#8211; asintió Reginald mientras se preguntaba qué demonios estaba pasando allí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estupendo, se lo agradezco mucho. Por supuesto, su amigo Black Elephant está también invitado, si eso le place.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Iré con mucho gusto &#8211; dijo simplemente Martin, ganándose una sonrisa de agradecimiento del aturrullado reo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Denis se marchó tras despedirse educadamente. Algunos presos, al conocerle por primera vez, interpretaban erróneamente que la exquisita educación de que hacía gala Denis era un signo de debilidad. Mientras no hicieran nada para comprobarlo, Denis les dejaba tranquilamente en su error, pero si a alguno se le ocurría verificarlo&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">A la hora convenida, Martin condujo a Reginald a la celda del señor Wolf. Mientras tanto, había aprovechado para ponerlo en antecedentes sobre quien era su anfitrión, así como del motivo por el que se había convertido en el centro de atención en el módulo prisión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Reginald se quedó sorprendidísimo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pe&#8230; pero si es la pura verdad &#8211; dijo sin entender todavía a qué venía todo aquello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿En serio? Pues eso espero, porque has logrado despertar el interés del señor Wolf y no me gustaría ser yo el que le decepcionara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">El estatus del prisionero conocido como Wolf, quedaba de relieve fácilmente viendo simplemente la celda que ocupaba. Era la última del módulo, con una ventana (cerrada con barrotes de acero) que daba al exterior, cosa que allí era un auténtico lujo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Además, al ser la celda del fondo, sólo tenía una celda vecina, pues el otro lado daba a la calle. Invirtiendo unos cuantos dólares, Wolf había conseguido incluso que dejaran desocupada&nbsp; esa celda contigua, que estaba a su disposición a modo de almacén.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Su celda (que obviamente no compartía con ningún otro reo gracias a otra buena inyección de pasta), estaba amueblada como una salita de lujo. Tenía TV de plasma, ordenador con conexión a internet y un par de butacones orejeros muy cómodos, en los que solía sentarse junto a su abogado cuando venía a visitarle, pues el señor Wolf no iba a rebajarse a celebrar sus entrevistas en el locutorio como todo el mundo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Lo curioso del asunto era que Reginald ocupaba la celda diametralmente opuesta a la de Wolf, en el otro extremo del módulo por lo que, aunque él sí que tenía un vecino en la celda anexa, gozaba igualmente de una buena vista de la calle a través de su ventana, además de disponer igualmente de la celda para él sólo, lo que había provocado que la rumorología se disparara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Le agradezco que haya aceptado mi invitación &#8211; dijo Wolf a modo de saludo tras la presentación titubeante que hizo Reginald al entrar &#8211; Si es tan amable de sentarse. Denis, acércale una silla a Elephant, por favor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Martin se sentó en una silla plegable que le alargó Denis, dándole las gracias con educación, mientras Reginald ocupaba el sillón gemelo al de Wolf. A pesar de que la cosa no iba con él, Martin se sentía un poquito nervioso por estar allí, lamentándose por no haber rechazado la invitación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Aunque lo cierto era que se moría de curiosidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bien, señor Williams. ¿O prefiere que le llame Reginald? &#8211; preguntó Wolf en cuanto estuvieron todos sentados.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Reginald está bien. Regi si lo prefiere.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De acuerdo. Regi entonces &#8211; Wolf hizo una pequeña pausa antes de continuar &#8211; Supongo que sabe por qué le he citado hoy aquí, ¿verdad?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Po&#8230; por lo mío con Supergirl. Elephant me ha dicho&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Exacto. Por el asunto de Supergirl &#8211; dijo Wolf interrumpiéndole &#8211; Verás Regi, te mentiría si te dijera que lo que he escuchado no ha despertado mi curiosidad, pero, lo cierto es que, de haberse tratado únicamente de las afirmaciones de un preso, yo no les habría prestado la menor atención. Habría pensado que, simplemente, eras un poco más imaginativo que el resto a la hora de inventarte historias.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Y no es así? &#8211; pensó Martin en silencio, bastante sorprendido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero, esta mañana, he tenido una pequeña charla por teléfono con mi abogado&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Wolf desvió ostentosamente la mirada hacia los estantes que había junto a su cama, consiguiendo así que sus invitados pudieran ver no uno, sino dos teléfonos móviles de última generación reposando junto a unas carpetas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y, casualmente &#8211; continuó Wolf &#8211; me ha comentado un asunto que, al parecer, es la comidilla en los juzgados</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Reginald pareció hundirse en su sillón, haciéndose más pequeño.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Intrigado, he interrogado a mi abogado al respecto y me ha puesto en antecedentes, con lo que he podido concluir que la afirmación de nuestro amigo es verdadera.<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/32/29975641/29975641_106_1d96.jpg" width="460" height="690"></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Martin, atónito, no se pudo contener y exclamó:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿En serio? ¿Es verdad? ¿Quieres decir que este tipo se ha tirado a Supergirl? ¿Pero cómo&#8230;?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ese es el quid de la cuestión, querido amigo &#8211; dijo Wolf sin mostrarse molesto por la intervención de Martin &#8211; El &#8220;cómo&#8221;. Y ése es precisamente el motivo de esta reunión, Regi&#8230; Me interesa saber especialmente cómo lo hiciste.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bueno, yo&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Eso digo yo &#8211; dijo Martin &#8211; Me encantaría saber cómo un tipejo como tú se las apañó para seducir a un pivón como Supergirl&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mientras pronunciaba esas palabras, la respuesta apareció como un fogonazo en la mente del afroamericano. ¡Claro! ¿Cómo no lo había visto antes? ¡De seducirla nada de nada!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Parece que nuestro amigo ha comprendido por fin la situación &#8211; dijo Wolf sonriendo viendo la expresión en el rostro de Martin &#8211; Te pido disculpas por no haber sido más claro, Elephant. Creí que lo sabías. Nuestro amigo Reginald está entre estos muros condenado precisamente por el asalto y violación de una mujer cuya identidad no ha trascendido, pero que, según se rumorea en los juzgados&#8230; muy bien podría ser Supergirl.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Tanto Martin como Denis, que también estaba en la celda escuchando, miraron con asombro a Reginald Williams, tratando inútilmente de imaginar cómo aquel tipo se las había podido ingeniar para reducir y acabar violando a la que era probablemente la mujer más poderosa del mundo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por lo visto, el juez se ha mostrado muy estricto en cuanto al secreto de la identidad de la víctima, lo que podría ser normal hasta cierto punto; pero también me he enterado de que se han gastado ingentes cantidades de dinero en silenciar la noticia en los periódicos, lo que no es tan normal. Y, cuando te enteras de que Industrias Wayne ha gastado mucha pasta en que la prensa se calle algo&#8230; te hace sospechar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Martin miró de nuevo a Regi, alucinado. Todavía no acababa de creerse lo que escuchaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Supongo que entendéis mi posición &#8211; dijo Wolf tras darles unos segundos para recuperarse &#8211; Fuera de estos muros tengo ciertos&#8230; &#8220;amigos&#8221; que se ocupan de mis intereses. Y esos &#8220;amigos&#8221; se sentirían más que satisfechos si averiguaran un método para derrotar a Supergirl. Pues, obviamente, supongo que el mismo sistema que permitió a Regi reducirla para violarla, podría servir para, digamos simplemente&#8230; jubilarla por anticipado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Todos miraron en silencio a Reginald, que parecía haber encogido todavía más si es que era posible.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Así que, Regi, te estaría muy agradecido si me contaras la historia de cómo lograste derrotar a Supergirl&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Verá, señor Wolf &#8211; dijo Regi armándose de valor &#8211; Yo&#8230; yo le contaré la historia con gusto, eso no es problema. Pero, mucho me temo que yo no derroté a Supergirl. No creo que mi historia le sirva para nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bueno, Regi, si me lo permites, seré yo el que juzgue eso. Y tranquilo, que si la información que me das no me resulta útil, no te culparé por ello &#8211; dijo Wolf dirigiéndole una sonrisa tranquilizadora al preso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Gracias &#8211; dijo Reginald esbozando una sonrisilla temblorosa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero, eso sí. Es preciso que me cuentes la verdad. Porque, si me mientes&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La frialdad de la sonrisa que dirigió entonces a Regi bastó para que éste decidiera contarlo todo en detalle. Una sonrisa más como esa y Regi habría contado incluso cómo robaba las bragas de su tía cuando era pequeño para masturbarse con ellas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No&#8230; no se preocupe. No tengo razón alguna para mentir. Además, ya estoy aquí condenado precisamente por eso&#8230; Total, qué más da…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues, perfecto entonces &#8211; dijo Wolf retornando a su sonrisa simpática.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bu&#8230; bueno&#8230; No sé muy bien por dónde empezar&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por el principio, por supuesto. Y no tengas prisa, cuénteme los detalles. Podrían ser muy importantes&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De acuerdo &#8211; asintió Reginald, sentándose un poco más erguido en su asiento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Oh! Pero, ¿dónde están mis modales? Denis, sírveles una copa a nuestros invitados y tómate también tú algo. Estamos entre amigos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Whisky o coñac? &#8211; preguntó el lugarteniente, levantándose.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Los dos hombres escogieron el coñac. Ante la atónita mirada de Elephant, Denis abrió un armario y sacó una botella y unas copas, sirviendo con elegancia a todos los que estaban en la celda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">También le alargó una copa a Mike, el otro subalterno de Wolf, que estaba de pie junto a la puerta abierta de la celda, vigilando que nadie viniera a meter las narices, aunque procurando también, muerto de curiosidad, no perderse detalle de la conversación que se mantenía dentro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mike era fiel como un perro lazarillo, pero ni de lejos tan bien educado ni tan inteligente como Denis, por lo que Wolf prefería a éste último para conversar o jugar al ajedrez, utilizando a Mike más bien como guardaespaldas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Siento no tener otra cosa que ofreceros &#8211; dijo Wolf mientras su subordinado servía las bebidas &#8211; Ahora ando un poco escaso de licores.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Martin y Reginald aseguraron que el coñac era perfecto, mientras se preguntaban cómo se las apañaba Wolf para disponer de tantos lujos a pesar de estar en la cárcel.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vale &#8211; dijo entonces Reginald, más tranquilo tras haber catado el excelente coñac &#8211; Todo empezó&#8230; Hace unos 3 años. Sí. En junio de 2011 concretamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estupendo. Me gustan las cosas narradas con precisión &#8211; alabó Wolf.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí, bueno, si me acuerdo tan bien es por lo que sucedió ese día. El 20 de junio concretamente. Fue la primera vez que la vi en persona.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Al oír la fecha, Mike, que seguía en la puerta, levantó la mirada bruscamente, clavándola en el tipo que estaba hablando.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Verá, ese día yo estaba aquí, en Metrópolis, en la sucursal del Banco Murray que está en la esquina de la tercera con Burlow. Mi jefe me había mandado a ingresar unos cheques en el banco, cuando un grupo de atracadores lo asaltó. La cosa no les fue bien, pues algún empleado hizo saltar la alarma silenciosa, por lo que la poli apareció enseguida y nos quedamos atrapados como rehenes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡No me jodas! &#8211; exclamó de repente Mike, que había penetrado en la celda &#8211; ¡Yo era uno de la banda! ¡Por eso estoy aquí, precisamente! ¡10 años me cayeron!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Wolf miró a Mike, un poco molesto por su interrupción, pero, pensando que tampoco era tan grave, lo dejó estar, permitiendo a su subordinado que se reuniera con ellos en el interior de la celda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿En serio? &#8211; exclamó Reginald sorprendido &#8211; ¿Y quién eras tú? Lo digo porque con las máscaras&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡El Conde Drácula! &#8211; gritó Mike entusiasmado &#8211; ¡Por eso aquí en el talego me llaman el vampiro!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Drácula? &#8211; dijo Regi muy sorprendido &#8211; ¡Así que tú eres el tipo que casi logra que me cague en los pantalones apuntándome con la recortada!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Ya decía yo que tu cara me sonaba de algo!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Pues nada, encantado de conocerte al fin! Te agradezco que no me volaras la cabeza, allí de rodillas frente al mostrador. Muchas gracias.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Bah! No se merecen. Yo soy un profesional y no voy a dispararle a nadie a no ser que no obedezca&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Martin miró a Wolf sorprendido, sin acabar de creerse lo que estaba escuchando. Éste, por su parte, pensando más o menos lo mismo, le devolvió la mirada y, encogiéndose de hombros, se echó a reír.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vaya, qué pequeño es el mundo. Ahora, Mike, si eres tan amable de dejar a Regi seguir con su historia. Luego tendréis tiempo de poneros al día.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Perdón, señor Wolf &#8211; dijo Mike, dando un paso atrás.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tranquilo. Puedes quedarte. Seguro que la historia te interesa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y tanto. Me encantaría saber cómo se las apañó el amigo para darle lo suyo a la puta que me metió entre rejas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Reginald tardó unos segundos en reordenar sus ideas antes de continuar la narración.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues bien, como decía, la cosa se complicó y terminamos allí encerrados. Sin embargo, no duró mucho, pues, de repente, las puertas se abrieron de par en par y aparecieron ellas como un huracán.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Ellas? &#8211; preguntó Martin desconcertado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí. Supergirl y Zatanna. La súper mujer y la maga &#8211; dijo Regi asintiendo con la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dos mujeres extraordinariamente bellas &#8211; intervino Denis con elegancia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Dos putas del carajo! &#8211; respondió Mike, enfadado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bueno &#8211; dijo Regi &#8211; Comprendo su enfado Mike, está usted aquí porque ellas le detuvieron. Pero Denis tiene razón, son bellísimas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y tanto que lo son &#8211; pensó Martin, aunque no dijo ni pío.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Además, si no recuerdo mal, Drácula, o sea usted, tiró su arma inmediatamente, así que no le aporrearon ni le hicieron levitar como a sus compañeros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues claro. Es que yo no soy gilipollas. En cuanto vi a las súper tipas, supe que estaba todo perdido. Para qué iba a perder el tiempo disparándoles, ¿para añadir más años a mi condena? No comprendo a los tíos que, cuando ven a Superman, se lían a tiros con él sabiendo que las balas van a rebotar. ¿Son subnormales o qué?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí. Supongo que fue muy inteligente por su parte reconocer la derrota &#8211; asintió Regi &#8211; Bueno,&nbsp; a lo que iba. Supergirl, apoyada por los hechizos de Zatanna, que no paraba de recitar palabras que no entendía, redujeron a los atracadores en un instante. Yo, sentado en el suelo, las miraba alucinado, entusiasmado (sin ánimo de ofender, Mike) por el espectáculo que estaba viendo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tranqui, no me molesta &#8211; dijo Mike.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando todo acabó&#8230; no veía a Supergirl por ninguna parte, parecía haber desaparecido, así que, miré hacia arriba y… allí estaba, de pie sobre el mostrador, con la capa ondeando a pesar de estar en una sala cerrada, bella, sublime&#8230; parecía una diosa. Me pareció la mujer más hermosa del mundo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Los demás hombres, evocando mentalmente la imagen que tenían de la súper heroína, empezaron a mover afirmativamente la cabeza sin darse cuenta, dando la razón inconscientemente a Reginald.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y no olviden dónde estaba yo en ese momento. Tirado justo a sus pies, mientras ella permanecía de pie sobre la mesa. Desde mi posición, podía ver perfectamente bajo su falda&#8230; ese día llevaba el uniforme azul, el de la falda roja con mucho vuelo que, como su capa, ondeaba agitada por algún viento inexplicable y yo&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Le miraste las bragas a Supergirl? &#8211; exclamó Martin boquiabierto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bueno, en realidad lo que lleva debajo es una especie de pantaloncito de licra. La ropa interior va debajo&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Venga, no me jodas – exclamó Mike sin poder contenerse &#8211; Y yo que creía que lo único bueno que saqué aquel día había sido verle las bragas a esa golfa cuando revoloteaba por la sucursal. ¿Me estás diciendo que eran unos malditos shorts? ¿Y cómo te diste cuenta?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bueno&#8230; En ese momento no lo supe. Lo averigüé más tarde. Ya saben, el día que&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Todos los que estaban en la sala se inclinaron un poco hacia el narrador. El relato estaba empezando a atraparles.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bueno. Me faltan palabras para expresar lo que sentí en ese momento. No sé, quizás podría decir que me enamoré de ella. O quizás simplemente me obsesioné. En realidad da lo mismo. Lo único importante fue&#8230; que decidí que volvería a verla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es comprensible &#8211; dijo Wolf, más que nada para animar al hombre a continuar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Empecé a fantasear. Me imaginaba que, de alguna forma, lograba una cita con ella y acababa seduciéndola. Soñaba con hacerle el amor, con casarme con ella, tener hijos&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vaya, que te encoñaste &#8211; intervino Mike.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí. Supongo que sí. Empecé a cuidarme un poco, quería estar más atractivo. Fui al gimnasio&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque no te sirvió de mucho &#8211; dijo Elephant, riendo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bueno. No sé qué decirte. Deberías haberme visto antes. Está claro que, al lado de un tipo como tú&#8230; Pero algo sí que obtuve.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mientras decía esto, Reginald se subió la manga del uniforme y, tensando los músculos, exhibió unos bíceps bastante respetables, lo que causó asombro en el hombre de color.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vaya, Regi. Reconozco que me has sorprendido. La ropa te oculta bastante.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí. La verdad es que desnudo gano mucho &#8211; dijo Reginald con tono enigmático.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bueno. No nos desviemos &#8211; dijo Wolf deseando averiguar el método para vencer a Supergirl.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues bien. Durante un tiempo, intenté por todos los medios volver a encontrarme con ella. Me hice con una radio de la poli y, cada vez que me enteraba de un incidente en el que intervenían los superhéroes, me presentaba allí mezclándome con la manada de curiosos que siempre aparecen.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Como si fuera una demostración de lo que Reginald estaba diciendo, un pequeño grupo de reclusos se había ido reuniendo en el exterior de la celda, procurando no perderse detalle de la historia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cada vez que la veía, el corazón me daba un salto. Traté de hablar con ella un montón de veces, pero no hubo forma. Empecé a obsesionarme, recabé toda la información que pude sobre ella, tratando de averiguar sus hábitos, de enterarme si frecuentaba algún local&#8230; Me comportaba como un fanático.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y tanto que sí &#8211; pensó Martin para sus adentros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tiempo después, les concedieron a Zatanna y a ella una medalla por lo del atraco y los rehenes recibimos invitación para participar en la ceremonia. Yo estaba que no cabía en mí de gozo, ilusionado con poder volver a verla y quizás poder por fin charlar con ella. Pero, cuando por fin logré verla e intercambiar unas palabras&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No te hizo ni puto caso &#8211; dijo Mike, expresando en voz alta lo que todos estaban pensando en ese momento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Exacto. Y no es sólo que no me hiciera ni caso, es que&#8230; me pareció que ni siquiera se acordaba de quién era yo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lógico &#8211; pensó Martin.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me enfadé. Estaba que hervía de ira. Mis sentimientos por ella pasaron inmediatamente de la admiración al más profundo de los odios. ¡Esa puta! ¡Joder! ¿No tenía tantos superpoderes? ¿Y no tenía supermemoria? ¡Coño, pues ya podría acordarse de mí, que me había salvado la vida! O quizás fuera que sí se acordaba y hacía como que no, para librarse de un fan pesado. O peor&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que ni siquiera reparó en ti cuando te vio por primera vez. Eras insignificante para ella &#8211; dijo Wolf mirando muy seriamente a Regi.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Exacto &#8211; coincidió el hombre devolviendo la mirada &#8211; Justo eso. Y me cabreé muchísimo&#8230;<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/32/29975641/29975641_121_77cd.jpg" width="460" height="690"></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Martin le entendía perfectamente. Recordaba el tiempo en que él no era nadie en el barrio, cómo le dolía que pasaran de él… En cierta forma, era peor que las palizas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces decidí que lograría que se acordara de mí. Si no era por las buenas… sería por las malas. Iba a enseñarle a aquel pendón rubio de qué pasta estamos hechos los tíos de Metrópolis.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Y cómo lo hiciste? – preguntó Wolf, deseando que llegara por fin al quid de la cuestión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bueno, primero seguí investigándola durante mucho tiempo. La grababa a escondidas, estudiaba sus costumbres, su comportamiento… lo que fuera que me pudiera servir para tenderle una emboscada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Nunca te pillaron?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No, supongo que el que fuera un ser insignificante a sus ojos me sirvió de algo. Lo cierto es que nunca me vio y si lo hizo… le dio exactamente igual. Incluso fantaseé con que mis labores de espionaje lograban llamar su atención y así conseguía que se fijara en mí. Pero nada de nada.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Continúa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues bien. Tras mucho investigar, averigüé dos cosas de las que podía sacar buen provecho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Wolf, sin darse cuenta, se incorporó en su sillón, muy atento a lo que Regi iba a revelar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por un lado, descubrí que su visión de rayos X no funciona a través del plomo. De esto en realidad me enteré gracias a una entrevista que publicaron en el Planet de su primo, Superman, pero supuse que, siendo del mismo planeta, padecerían la misma debilidad racial.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Wolf seguía muy atento, pero parecía un poquito desconcertado. No era eso lo que esperaba. Justo en ese momento, alzó la vista y se dio cuenta de que había varios reclusos fuera de su celda, escuchando sin duda la conversación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Espera un segundo Regi – dijo, interrumpiendo la narración – No cuentes todavía lo de las piedrecitas verdes. Michael, si eres tan amable de despejar la entrada…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mike se dio cuenta inmediatamente de la relajación en sus funciones y se levantó de un salto, disponiéndose a expulsar a los curiosos. Éstos, viéndole venir, empezaron a protestar y a moverse con desgana, deseando enterarse del final de la historia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Piedrecitas verdes? ¿De qué está hablando? – preguntó Regi con genuina ignorancia – No sé nada de ninguna piedra.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Wolf le miró atónito. No podía ser. Estaba convencido de que aquel tipo había logrado hacerse con un trozo de kryptonita, el mineral verde del que le había hablado Luthor. Era imposible, pero Reginald parecía completamente sincero.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las piedras… &#8211; dijo Wolf – Ya sabes… el mineral verde…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No sé nada de eso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Decepcionado, Wolf meneó la cabeza, incrédulo. No podía creer que hubiera errado tanto en sus cálculos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya, perdona, Regi. Sigue con tu historia. Y tú, Mike, déjalos que se queden. No hay nada que no puedan escuchar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Total. Qué más daba. No hacía falta cabrearlos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Obediente, Mike regresó a su asiento, mientras los reclusos, una vez obtenido el permiso, se agolparon empujándose unos a otros en el dintel de la puerta, aunque bastó una simple mirada de Wolf para que ni uno solo se atreviera a rebasarlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bueno. Como decía, había un segundo aspecto de Supergirl que pensé podía aprovechar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Cuál era? – preguntó Mike.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su bondad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Todos le miraron sorprendidos. No se esperaban aquello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí. Su bondad. Sabiendo que es una buena persona, se puede predecir cómo va a comportarse según las circunstancias.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No acabo de entenderlo – dijo Denis, confuso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Creo que yo sí le entiendo – intervino Martin – Se refiere a que puede saberse cómo va a actuar en una determinada situación. Por ejemplo, si yo me estoy peleando contigo y tú caes y te quedas aferrado a una cornisa, yo puedo decidir si ayudarte o no…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero un superhéroe, te salvaría sin duda alguna – concluyó Wolf felicitando con una sonrisa a Martin – Vaya, amigo Elephant, veo que no me equivocaba contigo al pensar que tienes la cabeza mejor amueblada de lo que quieres aparentar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Dado lo oscuro de su piel, era muy complicado que Martin se ruborizase, sin embargo, quedó claro para todos que era eso precisamente lo que le había pasado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Exacto – coincidió Regi – Y decidí que iba a aprovecharme de eso. Tardé más de dos años en concebir y financiar mi plan. Me gasté casi todos mis ahorros en ponerlo en marcha.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Qué hiciste? – se escuchó una voz desde fuera de la celda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bueno, lo primero fue adquirir 4 contenedores de mercancía en el puerto. De esos de 6 metros por 2,5. Acudí a varias subastas de esas de desahucio, porque me habían dicho que algunos lotes incluían los containers.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Pujaste por los lotes?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No, no. Me enteraba de quienes ganaban las pujas y, si el lote que habían comprado era una mierda, se mostraban encantados de recuperar algo de pasta con el contenedor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Y para qué los querías?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ahora voy a eso. Para mi plan, tenía que revestirlos por dentro con plomo. Y eso sí que fue caro. Uno de ellos tuve que revestirlo por completo, las 4 paredes, el suelo y el techo, pero a los otros me bastó con una única pared.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por más que lo pienso, no se me ocurre cual fue tu plan – dijo Wolf mientras hacía un gesto a Denis para que rellenara las copas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tranquilo. Pronto lo comprenderá. La idea era atraer a Supergirl al puerto, inmovilizarla y, una vez la tuviera a mi merced, tirármela a saco.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Inmovilizarla? ¿Con 4 contenedores de mierda? – dijo Mike – Si le tiras encima eso a esa tipa, se pone a hacer malabarismos con ellos, tío.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No – dijo Martin muy serio, empezando a barruntarse por dónde iba la cosa – Lo importante no eran los contenedores. Sino su contenido. De ahí el plomo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Wolf no dijo nada, pero dirigió una mirada aprobadora a Elephant. El chico valía más de lo que aparentaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Precisamente – aprobó Regi con un gesto – Además del plomo, practiqué dos pequeños agujeros en la parte superior del primer contenedor, de unos 10 centímetros de diámetro. Después, separé el suelo y volví a sujetarlo, instalando unas cargas explosivas que me permitieran desfondar el contenedor y luego los dejé todos en el puerto, alquilando un pequeño almacén.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Explosivos? Joder tío, cuanto follón para echar un polvo – dijo Mike irreflexivamente.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí. Es verdad. Pero no olvides que la chica era Supergirl.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Todos asintieron con la cabeza sin darse cuenta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando lo tuve todo listo, esperé mi oportunidad. Pasó más de un mes hasta que la ocasión propicia se produjo. Me enteré de que Superman y algunos otros iban a Washington a no sé qué historia, pero ella se quedaba en Metrópolis.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sigue, sigue. Es muy interesante – le animó Wolf.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Contraté 4 grúas en el puerto, situadas cada una en una punta, lo más separadas posible las unas de las otras. Ahí sí que me dejé un pastón, pues no quería que me hicieran preguntas. De esa forma conseguí que el día D, mis 4 contenedores quedaran suspendidos a 20 metros de altura en el puerto, repartidos en un radio de 3 kilómetros. Y entonces… hice venir a Supergirl.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Cómo?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo tenía todo estudiado. Gracias a la radio de la poli, sabía cómo localizarla, así que me las apañé para mandarle una carta con un mensajero. Me costó 500 pavos que el tipo se pusiera a gritar “Supergirl, Supergirl” cerca de donde yo sabía estaba situada su base. En la carta le decía que acudiera sola al puerto, que tenía a un par de críos secuestrados y que les mataría en el acto si no venía sola. Me las apañé para que el texto insinuara que yo era uno de sus antiguos enemigos y que buscaba venganza. Con eso logré que viniera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Joder, sigue, sigue – le animó Mike.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estaba nerviosísimo, completamente acojonado, os lo aseguro. Y, cuando la vi acercándose surcando los cielos, majestuosa… Madre mía, seguía pareciendo una diosa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Cómo iba vestida? – preguntó Mike.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Dónde estabas tú? – inquirió Martin casi al unísono.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bien. Yo estaba de pie encima del contenedor completamente forrado de plomo, el de los agujeros en el techo… &#8211;&nbsp; dijo Regi mirando a Martin – Y en cuanto a su ropa, esta vez llevaba el uniforme blanco, con la minifalda azul.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa que le queda ajustadita &#8211; siseó Mike rememorando la espectacular estampa de la heroína.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí, esa. Estaba preciosa y sexy. Madre mía, ver esa &#8220;S&#8221; dibujada en su pecho, hinchada y deforme por sus&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vale, vale, nos hacemos una idea &#8211; dijo Wolf.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por favor, jefe, déjele que de detalles &#8211; le suplicó Mike.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Un murmullo de aprobación se elevó fuera de la celda. Wolf, divertido, se encogió de hombros y permitió que Regi siguiera a su aire.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con exquisita elegancia se posó encima del contenedor frente a mí.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Bienvenida, Supergirl &#8211; le dije cuando la tuve delante.</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¿Quién eres? &#8211; preguntó ella mirándome con desprecio.</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Madre mía, no sabéis lo mal que me sentó. Aún ahora pienso que, si me hubiera reconocido, si hubiera mostrado el más mínimo interés en mí como persona, posiblemente lo habría dejado correr, abortando el plan&#8230; pero, que siguiera ignorándome de esa forma&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Acabó de decidirte &#8211; intervino Denis.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Exacto.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Me alegro de que hayas venido &#8211; le dije &#8211; Mientras sigas mis instrucciones, no les pasará nada a los críos.</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¿Dónde están?</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Creo que ya lo sabes.</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo era consciente de que, a esas alturas, ella ya habría intentado mirar en el interior del contenedor con su visión de rayos X&#8230; y no habría podido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La verdad, tío &#8211; dijo Mike &#8211; Creo que te pasaste un poco. Secuestrar a unos niños sólo para follarte a una golfa&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No creo que nuestro amigo secuestrara a nadie, ¿verdad? &#8211; dijo Wolf con una sonrisa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por supuesto que no. Lo que hice fue meter unos maniquíes dentro de unas redes y éstas las suspendí a su vez del techo del contenedor, justo al borde de los agujeros que había hecho &#8211; explicó Regi.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Ah! Vale &#8211; dijo Mike más tranquilo &#8211; ¿Y se lo tragó?</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Chica lista &#8211; dije al ver cómo trataba de escrutar el interior del contenedor &#8211; Te ahorraré el trabajo. Dentro están mis dos víctimas. ¡Chicos decid algo!</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mientras decía esto. Di un fuerte zapatazo en el suelo, que resonó como un gong. Mientras lo hacía, disimuladamente pulsé uno de los botones del mando que tenía en la mano, con lo que se puso en marcha una grabación que yo había preparado previamente con la voz de alguien pidiendo ayuda con una mordaza puesta en la boca. Lo grabé de una peli. Yo no escuchaba nada de nada desde fuera, pero estaba seguro de que ella sí podía oírla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y con eso se creyó tu historia del secuestro &#8211; dijo Martin.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Exacto. Y yo sólo necesitaba que se lo tragara un momento. Sabía que, si la cosa se alargaba, ella acabaría por descubrir el farol.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Pues bien &#8211; le dije &#8211; Con este mando puedo detonar los explosivos que he instalado en la base de este contenedor, desprendiendo el suelo.</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Adelante. Hazlo &#8211; me dijo ella con confianza.</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Si lo hago, el suelo caerá y junto con él lo harán mis invitados.</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ahí hice una pequeña pausa dramática &#8211; dijo Regi.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Pero claro, con tu supervelocidad, te daría tiempo sin problemas a rescatarles antes de que lleguen a estamparse.</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Probablemente &#8211; dijo ella con una sonrisa de suficiencia.</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Eso sí, se me olvidaba decirte que, si te mueves, usaré este otro mando &#8211; le dije enseñándole otro control remoto que tenía en la otra mano &#8211; con el que detonaré otras cargas situadas en aquellos 3 contenedores. Y te aseguro que esos harán mucho más que simplemente desfondarse. Están cargados con nitro suficiente para borrar del mapa todo el puerto.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/32/29975641/29975641_132_fd86.jpg" width="460" height="690"></span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ella miró los otros contenedores que yo le había indicado. No le costó identificarlos, pues se trataba simplemente de localizar aquellos dentro de los cuales no podía ver. Yo había ubicado los contenedores de forma que la pared revestida de plomo apuntara hacia donde estábamos.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Claro está que podrías abalanzarte sobre mí y quitarme los mandos. Pero te advierto que, si mi voz deja de escucharse por este micrófono &#8211; dije enseñándole un pequeño micro que tenía adherido al cuello &#8211; los explosivos harán igualmente explosión.</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mientras le explicaba todo aquello, ella seguía mirándome con desprecio. Yo procuraba mantener su atención fija en mí, no fuera a darse cuenta de que todo era un montaje.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿No había explosivos en los otros contenedores? &#8211; preguntó Mike.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No. Era muy arriesgado; si algo salía mal, podría haberle hecho daño a alguien. Además, el plan dependía de que ella creyera que yo había puesto una bomba, no de la bomba en sí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Todos asintieron con la cabeza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sigue, sigue &#8211; le apremió Mike &#8211; Que ya debemos estar llegando a lo bueno, ¿no?&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Comprendes la situación, ¿verdad? Como ves, tienes pocas opciones de evitar la catástrofe, a no ser que obedezcas mis órdenes.</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¿Qué quieres que haga? &#8211; preguntó mirándome con odio.</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Lo primero quiero que compruebes que nuestros invitados están bien. Mete las manos en esos agujeros y podrás tocar las redes con que los tengo atrapados.</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ese era el momento clave. Si me obedecía y no se daba cuenta del farol, ya estaría atrapada.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¿Sólo eso? &#8211; preguntó extrañada.</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">De momento. Como ves es algo muy sencillo. Siendo Supergirl, no tienes nada que temer.</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se lo pensó sólo un segundo antes de aceptar.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Está bien. Lo haré &#8211; dijo caminando majestuosa hacia los agujeros.</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me sentía eufórico. Las cosas estaban saliendo a pedir de boca. El corazón me brincaba en el pecho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Venga, sigue &#8211; dijo Mike entusiasmado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ella caminó hasta los agujeros e, inclinándose, metió las manos dentro. Yo había colgado las redes muy cerca de las perforaciones, de forma que pudo localizarlas inmediatamente con las manos.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¿Tocas las redes? &#8211; le pregunté.</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sí.</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Pues sujétalas bien.</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Inmediatamente hice detonar las cargas, desfondando el contenedor y simultáneamente soltando las cuerdas que sujetaban las redes al techo. Ella dio un gritito de sorpresa, pero no perdió la sangre fría y sostuvo las redes con las manos, impidiendo que los &#8220;rehenes&#8221; se precipitaran al vacío.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¿Les tienes bien sujetos? &#8211; le pregunté.</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sí, maldito canalla &#8211; me espetó la rubia, echando fuego por los ojos.</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Bien. Pues no se te ocurra soltarles, pues, si lo haces, aunque seas capaz de salvarles del impacto, haré explosionar los otros 3 contenedores. Como ves, no voy de farol.</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para reforzar la ilusión, había instalado un pequeño motor en uno de los maniquíes para que&nbsp; se moviera suavemente, de forma que diera la sensación de que había algo vivo atrapado en la red. Pero claro, ella podía darse cuenta en cualquier momento de la charada, simplemente percibiendo el ruidito que hacía el motor al funcionar, así que tenía que mantenerla distraída.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Ponte de rodillas &#8211; le ordené, obedeciendo ella tras un instante de vacilación.</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A ver si lo he entendido bien &#8211; intervino Wolf &#8211; Tenías a la chica arrodillada encima del contenedor, con los brazos atrapados en los agujeros sosteniendo lo que ella creía eran dos chicos a los que habías secuestrado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Exacto &#8211; asintió Reginald.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; O sea, que estaba completamente a tu merced &#8211; coincidió Martin, mirando a Regi con admiración.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡A cuatro patas, vaya! &#8211; rugió uno de los presos de fuera, provocando la hilaridad del resto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí, más o menos sí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Todos miraban admirados a Reginald, que se estaba convirtiendo poco a poco en el héroe de los reclusos. Había demostrado una inteligencia asombrosa y, además, el hecho de que estuviera encerrado allí demostraba que había conseguido la increíble hazaña con la que los demás podían únicamente soñar: zumbarse a una súper tipa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Madre mía, en cuanto la vi allí, de rodillas, con el culo en pompa&#8230; creí que iba a estallar de excitación. Ver cómo la tela de la minifalda se tensaba por lo forzado de la postura&#8230; cómo se subía imperceptiblemente unos milímetros, revelando una porción creciente de carne&#8230; ver cómo sus turgentes senos colgaban como fruta madura&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Joder, tío, me estoy poniendo cachondo hasta yo – se escuchó cómo decía una voz anónima.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¿Y bien? Ya he hecho lo que querías &#8211; me dijo ella mientras yo la desnudaba con la mirada &#8211; Aunque no entiendo a qué viene todo esto. Sabes que no puedes hacerme daño&#8230;</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Tienes razón &#8211; asentí &#8211; Pero en mis planes no ha entrado nunca la posibilidad de hacerte daño. Más bien, lo que quiero&#8230; es que lo pases muy bien.</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al escucharme, un chispazo de comprensión brilló en su mirada. Por fin entendía cual era la razón de que la hubiera atraído hasta allí. Sin poder evitarlo, sus ojos se desviaron un segundo hacia mi entrepierna, donde la incipiente erección comenzaba a ser cada vez más visible. Alarmada, levantó los ojos hacia mí, con el brillo inconfundible de la furia refulgiendo en ellos.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡Estás loco! &#8211; exclamó &#8211; ¿Se puede saber qué pretendes?</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¿Tú qué crees que pretendo? &#8211; respondí juguetón &#8211; Sólo quiero que lo pases bien&#8230;</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mientras hablaba, me desabroché los pantalones y me libré de ellos, mientras Supergirl me miraba espantada. Me costó bastante hacerlo, pues a esas alturas llevaba una empalmada de campeonato y la polla se me enganchaba por todas partes, sin contar con que no podía soltar los mandos que llevaba en las manos.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡E&#8230; estás enfermo! &#8211; me gritó Supergirl cuando mi estaca quedó por fin libre y bamboleando frente a sus ojos &#8211; Yo no&#8230;</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin darse cuenta, empezó a sacar los brazos de los agujeros, como queriendo escapar de la visión de mi polla.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Yo de ti no sacaría las manos de ahí, amiguita &#8211; le dije riendo &#8211; Como lo hagas&#8230; ¡KATAPUM!</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La pobre se rindió, volviendo a meter las manos en los huecos y a mantenerse a cuatro patas. Avergonzada, clavó la vista en el suelo, intentando no mirar mi rabo, pero yo sabía que la imagen ya había quedado bien grabada en sus retinas.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Vamos, vamos, niña &#8211; le dije riendo &#8211; No me irás a decir que una chica tan guapa como tú no había visto una polla antes. No me seas vergonzosa. Venga, mírala anda, que sé que te gusta.</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero ella siguió obstinadamente mirando hacia el suelo.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡Que la mires, puta! &#8211; le grité enfadado &#8211; ¡O hago volar por los aires el maldito puerto!</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A regañadientes, la nena alzó la mirada, clavando sus bonitos ojos en mi formidable erección. Entusiasmado, di un paso adelante, acercando mi polla a su rostro. Ella pareció ir a apartar de nuevo la cara, pero, supongo que recordando mi amenaza, hizo de tripas corazón y permitió que la acercara. Yo, exaltado, no me conformé con enseñársela, sino que, al estar cada vez más cachondo, empecé a restregársela por la cara.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Joder tío, eres un monstruo &#8211; siseó Mike completamente absorto en la narración.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como no podía agarrarme la polla por tener las manos ocupadas, tuve que menear las caderas hacia todos lados, procurando que mi erección se frotara por todos los rincones de su piel. Me recreé especialmente en sus labios, frotando vigorosamente mi glande en su carnosidad, sintiendo su cálido aliento en la punta. Durante un segundo pensé ordenarle que abriera la boca para poder colársela dentro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Y no lo hiciste? &#8211; exclamó una voz anónima desde fuera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No, porque, si lo hubiera hecho, me habría corrido enseguida. Y lo que yo quería era llenarle el coño de leche a aquella puta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">El público de fuera estalló en aplausos y silbidos de aprobación, que continuaron hasta que Mike puso un poco de orden.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Callaos, coño, que quiero saber cómo sigue!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La pobre Supergirl se dejaba hacer sin protestar, aunque si las miradas matasen&#8230; no estaría aquí ahora con vosotros. Yo no paraba de cotorrear, diciéndole lo bella que era y lo bien que le quedaba una polla en la boca, recordándole continuamente de paso que las bombas también podían estallar si mi voz no se escuchaba por el micrófono, para quitarle de la cabeza cualquier idea de atacarme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Qué tío &#8211; siseó Mike admirado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo estaba que no podía más y el hecho de ver cómo los ojos de Supergirl miraban mi badajo&#8230; me tenía excitadísimo. Os lo juro, tíos, la muy zorra decía que no, pero yo podía sentir su mirada clavada en mi polla. Era increíble.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Todo el mundo escuchaba el relato con atención, casi sin respirar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por fin, me dejé de frotamientos y abandoné su cara y os juro, que durante un segundo me pareció ver la decepción en su mirada. La rodeé y me situé detrás de ella, admirando su espectacular trasero durante unos segundos. Ella, obviamente preocupada, volvió la cabeza para mirarme, así que le guiñé un ojo e hice que mi polla diera un bote, atrayendo su mirada, con lo que se ruborizó un poco. Me encantó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tío, eres mi héroe &#8211; dijo Mike.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me arrodillé detrás de ella y dejé en el suelo los mandos a distancia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Necesitabas las manos &#8211; dijo alguien riendo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues claro. Eso sí, para mayor seguridad accioné uno de los botones, con lo que un pitido empezó a sonar.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¿Lo oyes? &#8211; pregunté innecesariamente &#8211; Es una cuenta atrás para las bombas. Tengo que meter la clave cada tres minutos o las bombas estallarán. No intentes nada.</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡Eres un canalla! &#8211; me espetó &#8211; Y si te crees que después de esto lograrás escapar…</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¿Y quién te ha dicho que pretendo escapar? &#8211; le espeté &#8211; ¡Lo único que quiero es follarte un rato y llenarte de leche! Tú sigue siendo buenecita y te prometo que, cuando acabe contigo, liberaré a los rehenes y desactivaré las bombas. Luego podrás meterme en la cárcel.</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin decir nada más, me abalancé bruscamente sobre ella. Bueno, más bien me abalancé sobre su culo. Con ansia, aferré el borde de la minifalda y se la subí de un tirón, enrollándola en su cintura. Ella profirió un gritito por la sorpresa, lo que me resultó terriblemente erótico. Estaba cachondo perdido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Lo mismo les pasaba a todos los que estaban escuchando su historia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ante mí, tenía un culo sencillamente espectacular, aún enfundado en una especie de pantaloncitos de licra azul, del mismo tono que la minifalda (fue entonces cuando lo descubrí). No me entretuve ni un segundo y, de un tirón, se los bajé hasta las rodillas, quedándome absolutamente anonadado ante el espectáculo que apareció ante mis ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Qué viste? &#8211; preguntó Mike.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La Estatua de la Libertad. ¿No te jode? &#8211; exclamó Martin sin poder contenerse.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Por fortuna para Martin, todos se echaron a reír, incluido Mike.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Frente a mí estaba el más hermoso ejemplar de culo que imaginarse pueda. Era simplemente&#8230; perfecto. No hay otra palabra para describirlo. Carnoso, redondeado, de piel nacarada&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Qué bragas llevaba? &#8211; preguntó alguien</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Bragas? No, no, amigo mío. Semejante belleza no podía quedar escondida dentro de unas bragas. Supergirl usaba un finísimo tanga.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Supergirl lleva tanga? &#8211; exclamó Mike con incredulidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De hilo dental para ser más exactos &#8211; dijo un sonriente Reginald &#8211; Era sencillamente </span><a href="http://www.amazon.es/dp/B00TQ5I73M"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Impresionante ver cómo aquel delgado hilo de tela se perdía entre las rotundas nalgas de nácar. Parecía ir desnuda. Sin poder contenerme, aferré con mis manos las dos mitades de trémula carne y las separé, deleitándome con el sublime espectáculo de su hermoso ano apenas cubierto por la delgada tela. Creí que me moría de felicidad.</span><br />
</a></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡Hijo de puta! &#8211; siseó Supergirl avergonzada al notar cómo mis manos abrían sus nalgas &#8211; ¡Te mataré por esto!</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Vaya, vaya Supergirl &#8211; dije divertido sin dejar de recrear mis ojos en su hermosa intimidad &#8211; Menudo lenguaje. Creía que las superheroínas eran más educadas.</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡Te mataré! ¡Ah!</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/32/29975641/29975641_133_fd86.jpg" width="460" height="690">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La pobre no pudo ahogar un gemido cuando uno de mis insidiosos dedos acarició la cálida carne que había entre sus glúteos. Excitado, me entretuve unos segundos jugueteando con su ano, presionando suavemente con la yema en la esponjosa carne de su esfínter bien cerrado. Asustada, la chica apretó el culo, pudiendo ver yo perfectamente cómo los anillos de carne se cerraban sobre sí mismos, temerosa de que me aventurara por donde no debía. Divertido, presioné con más fuerza sobre su ano, pero claro, con su superfuerza me era imposible penetrar a no ser que ella me dejara.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">No te preocupes, preciosa &#8211; le dije riendo &#8211; Luego nos ocuparemos de tu culo. Recuerda lo que podría pasar si no me obedeces. ¡BOUM!</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡Cabrón! &#8211;&nbsp; siseó.</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Niña, esa lengua&#8230;</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En ese momento cogí uno de los mandos y apreté unos botones, simulando estar metiendo el código que impedía la explosión. Tras dejarlo a un lado, decidí ponerme de una vez en acción. Agarré el borde del tanguita y, muy lentamente, se lo fui bajando hasta sus rodillas, donde quedó enrollado junto con los shorts.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡Dios mío! &#8211; exclamé volviendo a separarle las nalgas y echando un buen vistazo &#8211; ¡Es el coño más hermoso que he visto en mi vida! ¡Un supercoño!</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡CERDO! &#8211; gritó ella cerrando las piernas.</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡ABRE LAS PIERNAS GOLFA! &#8211; grité dándole un fortísimo azote en el culo.</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni que decir tiene que ella ni lo sintió, pero yo sí que vi las estrellas y los luceros. Su culo parecía estar hecho de mármol. Casi me parto la mano. Por suerte, enseguida obedeció, volviendo a separar las piernas.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡Así me gusta puta!</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mientras la insultaba, me incliné detrás del trasero de la joven, estrujando con ganas sus nalgas mientras me deleitaba con el bello panorama que escondía entre sus piernas.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¿Te afeitas el coño, puta? ¿Cómo lo haces? &#8211; pregunté &#8211; Creía que ningún metal de la Tierra podría cortar siquiera uno de tus cabellos. ¡Contesta!</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Os lo juro tíos &#8211; dijo Reginald mirando a su público &#8211; la muy golfa lo llevaba bien peladito, sólo con un mechoncito de pelo muy rubio por encima. Era precioso.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">No me depilo &#8211; me dijo con un hilo de voz &#8211; Es que no me sale más vello&#8230;</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡Joder, tía! &#8211; le espeté &#8211; ¡Hasta el coño lo tienes perfecto! ¡Es increíble! ¡Vamos a ver a qué sabe!</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y me abalancé como un jaguar sobre su presa. Manteniendo bien abiertas sus nalgas con las manos, incrusté mi cara entre sus glúteos, buscando su rajita con ansia con mi lengua y mis labios. Cuando la probé, os juro que fue el más delicioso sabor que jamás había probado. Sentí como una descarga eléctrica en la boca, como cuando chupas una pila&#8230; pero eso sí, súper agradable y delicioso.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡Nooooooo! &#8211; aulló la pobre chica al notar cómo mi insidiosa lengua se abría paso por su vulva, chupándolo y lamiéndolo todo a su paso.</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El mejor que había probado en mi vida y, por desgracia, el mejor que nunca más probaré. ¡Qué coño! Menuda delicia. Desde entonces, hasta mis gustos culinarios cambiaron. Ahora, mi plato favorito es: coño de Supergirl.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Nuevamente el público prorrumpió en aplausos y silbidos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Empecé a comérselo con ganas, aplicándole todo mi arte. Ella se esforzaba por resistir, apretando los dientes y tratando de cerrar las piernas, pero yo enseguida le ordenaba que volviera abrirlas, recordándole lo de las bombas. La pobre no tenía otro remedio que obedecer, dejando que hiciera lo que me viniera en gana entre sus piernas. Cuando le hube chupeteado hasta el último rincón, busqué la entrada de su coño y, sin pensármelo dos veces, le metí un par de dedos hasta el fondo, haciéndola aullar de placer.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡¡AAAAAAAHHHHH!! . gimió desesperada al notar la súbita intrusión.</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¿Te gusta, eh, zorra? &#8211; le espeté sintiendo un irrefrenable orgullo.</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡No, bastardo! &#8211; siseó &#8211; ¡Me has hecho daño!</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero ambos sabíamos perfectamente que mentía. Ni un obús habría logrado hacerle daño, así qué ¿me estaba diciendo en serio que le había dolido un simple dedo en el coñito? Ni de broma.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un artista &#8211; dijo Mike con entusiasmo &#8211; Un artista.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Seguí practicándole sexo oral con ganas y ella empezó muy pronto a mojarse. Sus jugos resbalaban de mi boca, deslizándose por mi barbilla y empapándome el cuello. Yo estaba prácticamente en éxtasis, con el pecho a punto de reventar de orgullo por haber sido capaz de calentar nada menos que a la mismísima Supergirl. Y cuando por fin se corrió&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Lograste llevar a Supergirl al orgasmo? &#8211; exclamó Wolf con incredulidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y tanto. Se corrió como una perra, aullando e insultándome sin parar. Mientras se corría, me di cuenta de que me había olvidado fingir lo del código y el mando, pero os aseguro que, a esas alturas, estaba tan entregada que ella tampoco lo recordaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Madre mía &#8211; dijo alguien.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo ya no podía más. Tenía que meterla por fin en ese coño. Sin esperar a que terminara de correrse, me agarré la polla y, colocándola en posición, me dispuse a clavársela.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡No, espera! &#8211; jadeaba la pobre al sentir la punta de mi bálano ubicarse en la entrada de su gruta &#8211; ¡No lo hagas! ¡Por favor!</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Pero nena, ¿qué esperabas? ¿Que te compusiera un soneto?</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y empujé, empitonándola por fin. Cuando mi polla sintió el calor, la suavidad, la tersura de la trémula carne que estaba invadiendo, creí que me volvía loco de placer. Aquel coño era&#8230; el paraíso. No tengo otra forma mejor de describirlo. No hay palabras.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Todo el mundo estaba en silencio, hipnotizados por las palabras de Reginald.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Era increíble, el calor, la humedad, la textura&#8230; Su carne ceñía la mía como un guante, trasmitiéndole su ardor, absorbiéndola hacia su interior, obligándome a seguir hasta el fondo. Poco a poco los centímetros de mi verga fueron hundiéndose en ella, mientras gimoteaba y boqueaba con desespero, su cuerpo tenso como una cuerda de piano pero&#8230; recibiéndome con gusto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Y cómo lo sabes? &#8211; preguntó Mike.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es obvio. De no haber querido que se la metiera, le habría bastado con apretar su súper coño y no habría podido clavársela de ningún modo, obligándome a coaccionarla de nuevo. Pero no hizo falta. Su cueva me acogió deseosa y con ansia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Madre mía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Era demasiado. El placer era tan inimaginablemente intenso que no pude más. No hizo falta ni moverme. Bastó con llegar hasta el fondo, clavársela enterita para alcanzar el orgasmo. Cuando mi pelvis quedó apoyada contras sus nalgas, un devastador calambre azotó mi cuerpo y me corrí como una bestia.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡Nooooooo, cabróooooooo, no lo hagaaaaaaaas! &#8211; aulló la chica al sentir cómo mi semilla literalmente estallaba en su interior.</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡TOMA, PUTA, AQUÍ TIENES MI LECHE! ¡SÉ QUE TE ENCANTA!</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En mi vida había tenido un orgasmo como aquel. Me corrí como un titán, derramé litros de semen dentro de aquel glorioso coño. Tanto me corrí, que el semen comenzó a rezumar de su interior, escapando de su vagina, ensuciándonos ambos de pringoso líquido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Impresionante. Un aplauso por favor &#8211; bromeó Mike, admirado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero la cosa no acabó ahí &#8211; continuó Regi &#8211; A pesar de la corrida, mi miembro no perdió un ápice de dureza, continuando rígido como el asta de la bandera. Aferrándome cual garrapata a las caderas de la joven, eché el culo para atrás, extrayendo una buen a porción de rabo. Ella, al notarlo, pensó que iba a retirarme de su interior una vez satisfecho, con lo que pude notar cómo su cuerpo se relajaba notablemente. Sonriendo con picardía, afirmé el agarre de mis manos y, de un sólo empellón, volví a clavársela hasta la empuñadura, haciéndola aullar de placer.</span></div>
<ul style="background-color: white; color: #333333;">
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡NOOOOOOOO! ¡YA BASTA! ¡NOOOO! ¡NO SIGAS, YA NO MÁAAAAS!</span></li>
<li><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡Y una mierda! &#8211; exclamé.</span></li>
</ul>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y empecé un metesaca feroz, hundiendo una y otra vez mi estaca en aquel glorioso conejito. El polvo de mi vida, os lo juro amigos, fue simplemente la hostia. El éxtasis absoluto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Menuda historia &#8211; dijo Mike a Denis, inclinándose hacia él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ella no dejaba de gemir y jadear, poniéndome todavía más cachondo. Me suplicaba que parase, me decía que me dejaría escapar, creo que incluso me ofreció dinero (aunque puede que esto me lo imaginara). No lo sé, porque he de reconocer que, mientras me hundía una y otra vez en aquella magnífica carne, el resto del mundo desapareció para mí. No me importaba nada, no era consciente de nada. Sólo existía Supergirl.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Todo el mundo escuchaba extasiado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y entonces volvió a correrse, aullando como una loca. Su coño estrujó con tanta fuerza mi polla que creía que iba a reventármela. Indescriptible. Se pegó una corrida tremenda y, de repente, se desmayó.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Cómo? ¿Lograste que Supergirl se desmayara? &#8211; exclamó Elephant con incredulidad.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Te lo prometo. Se desmayó. De hecho, segundos después escuché un golpe sordo en la calle, con lo que comprendí que los pobres rehenes se habían estampado en el suelo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Increíble.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me sentí pletórico, importante, poco menos que un dios. Seguí follándomela con brío, mientras ella seguía desmayada, desmadejada, con los brazos hundidos por completo en los agujeros y las tetas apretadas contra el frío metal. Y me corrí. La llené de nuevo hasta arriba, rebuznando y aullando como un animal.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Todo el mundo miraba con la boca abierta a Regi, admirándole y envidiándole al mismo tiempo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lentamente, le extraje mi todavía durísima verga del coño, sintiendo cómo su cuerpo trataba de retenerme en su interior. Cuando la saqué, un espeso borbotón de semen fue expulsado de la vagina, impactando con el metal del contenedor con un sonoro palmetazo. Yo esperaba que ella se derrumbara sobre el suelo, desmadejada, pero, por alguna extraña razón, fue capaz de mantener la postura, de rodillas en el suelo, el culo en pompa y los brazos hundidos hasta los hombros. Su coño, entreabierto, seguía rezumando semen y su ano, tentador, se ofrecía a mí completamente indefenso</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y entonces la enculaste ¿no? &#8211; preguntó Mike con avidez.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por desgracia no &#8211; dijo Reginald para desencanto de su público &#8211; La cosa acabó justo en ese momento. Se produjo una especie de fogonazo rojo y sentí un tremendo golpe en la cabeza que me hizo perder el sentido. Cuando desperté, estaba esposado en la parte trasera de una patrulla de policía con la sirena aullando al viento. Mareado, me derrumbé en el asiento y volví a perder el conocimiento.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces, ¿no le diste por el culo? &#8211; exclamó Mike con profunda decepción.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No. Lo siento, chico. Me quedé con las ganas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y de ahí al talego &#8211; dijo Martin, solidarizándose con el recluso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por supuesto. Reconocí todos los cargos. No tenía sentido negarlo. El juicio fue rapidísimo. 20 años me han caído. Asalto, violación, simulación de secuestro, amenazas&#8230; todo lo que se les ocurrió.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Pocos son, cabrito! &#8211; exclamó Mike dándole una palmada en el hombro &#8211; ¡Te llevaste el mejor botín!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No tenía sentido defenderme &#8211; siguió Regi &#8211; Además, todo el mundo parecía más interesado en tapar el asunto que en otra cosa. Supergirl no apareció por el tribunal. Es más, ni siquiera se pronunció su nombre ni una sola vez. Cuando había que nombrarla, se la mencionaba únicamente como &#8220;la víctima&#8221;.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es comprensible. Piensa en el escándalo que se formaría si se supiera algo así.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No, si lo entiendo &#8211; dijo Regi &#8211; Lo único que me molestó fue que la muy puta puso en su declaración que yo la había sodomizado, cuando era mentira. Su abogado leyó la lista de lesiones que yo le había provocado (como si eso fuera posible) y de las cosas que le había hecho y la golfa mintió descaradamente diciendo que le había dado por el culo, lo que, por desgracia, no es cierto.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No sé, quizás fue para que te cayera más tiempo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Puede. Pero yo no sabía que la sodomización fuera un agravante. Aunque puede ser.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La conversación siguió por un rato, mientras los reclusos interrogaban a Regi, que respondía a todo lo mejor que podía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Wolf se sentía decepcionado, pues finalmente no había encontrado una fuente de kryptonita como esperaba; aunque tenía que reconocer que había disfrutado mucho con el relato. Sin embargo, pronto se cansó del griterío que habían organizado los demás reclusos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mike, Denis, si sois tan amables&#8230;. despejad el pasillo. Quiero charlar un poco más con nuestro invitado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Los dos secuaces se levantaron y empezaron a echar a la gente. No hubo muchas protestas, pues el pescado estaba ya todo vendido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Cuando estuvieron solos, Wolf se levantó y sirvió una nueva ronda de copas personalmente, lo que demostró más que nada a Martin que al tipo también le había caído en gracia el bueno de Regi.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una impresionante historia Reginald &#8211; dijo Wolf retornando a su asiento &#8211; Aunque, por desgracia, tenías razón y no va a servirnos de mucho ni a mí ni a mis amigos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí, no creo que sean capaces de convencer a Supergirl de que vuelva a meter las manos en un agujero &#8211; dijo Martin sonriendo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tienes razón &#8211; asintió Wolf devolviendo la sonrisa &#8211; Sin embargo&#8230; Hay algo que no me cuadra en tu relato. Un pequeño detalle que me desconcierta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dígame &#8211; dijo Regi con nerviosismo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Veamos&#8230; Cómo expresarlo. Verás, resulta que tu víctima&#8230; Era Supergirl, ¿entiendes?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Claro &#8211; dijo el hombre encogiéndose de hombros &#8211; No le sigo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quiero decir&#8230; En mil ocasiones mucha gente ha intentado encerronas y planes maquiavélicos contra estos súper tipos. Yo mismo he financiado algunas operaciones que&#8230; &#8211; Wolf lo dejó en el aire, no queriendo dar más detalles sobre sus actividades &#8211; Y los muy cerdos tienen la enervante costumbre de acabar venciendo siempre. Sin embargo esta vez&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tiene usted razón &#8211; dijo Regi con seriedad &#8211; Yo mismo he pensado muchísimo en ello. Cuando ideé mi plan, creía tener controlados todos los detalles. Pensaba que era infalible (si no, no me hubiera atrevido a ponerlo en práctica). Pero luego&#8230; cuando la tuve delante&#8230; Joder, ¡era Supergirl! Podría haber ideado mil formas de escapar de allí, haberme dado una súper hostia, haber usado los rayos de sus ojos para abrir el container&#8230; no sé, cualquier cosa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Y entonces?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Medité mucho sobre el tema y sólo se me ocurrió una explicación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Y cuál es?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Regi volvió a hacer una pausa dramática.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que yo&#8230; desnudo&#8230; gano mucho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Horas después, Regi se removía inquieto en su catre, durmiendo de mala manera. Una vez terminada la cena, en la que comprobó que se había convertido en el héroe del momento, tuvo que volver a enfrentarse con la dura realidad de su condena. 20 años eran muchos, por más que hubiera merecido la pena.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">En sus sueños, rememoraba una y otra vez la mágica tarde que pasó en el puerto, la mejor de su vida. El placer, la pasión, podía recordar hasta el más ínfimo detalle de aquel día&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">De repente, despertó sobresaltado, sintiendo una intensa sensación de amenaza.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero, ¿qué coño? &#8211; pensó mientras se incorporaba en su catre, mirando a los lados tratando de atravesar la oscuridad de su celda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La escasa luz que había en el cuarto penetraba entre los barrotes de su ventana, lo que le permitió buscar en las tinieblas el origen de su inquietud.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Te estás volviendo majara &#8211; dijo en voz alta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Entonces lo vio. No podía ser. Era una locura.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">A contraluz, se dio cuenta de que algo extraño sucedía en su ventana. Los barrotes, de acero forjado, parecían estar deformados, había algo raro en ellos. Era como si hubieran sido doblados o retorcidos, tratando posteriormente de devolverlos a su forma original, sin lograrlo por completo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">El corazón le atronaba en el pecho. Luchó para que el pánico no se apoderara de él.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">A medida que sus ojos se acostumbraban a la oscuridad, percibió un bulto justo delante de la ventana, inclinado bajo el borde para no tapar la luz y pasar así desapercibido. Aterrorizado, Regi manoteó en el estante que había junto&nbsp; la cabecera de su cama, donde debía encontrarse la pequeña linterna de lectura que los guardas le habían permitido conservar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Con mano temblorosa, aferró el pequeño aparato y, tras respirar hondo para armarse de valor, accionó el botón de encendido, iluminando débilmente el interior de la celda. Se quedó petrificado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Qué? &#8211; balbuceó desconcertado, sin acabar de creerse lo que sus ojos le mostraban.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Supergirl estaba allí. Dentro de su celda.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Estaba de espaldas a él, inclinada delante de la ventana. Sus manos estaban fuera, asomando entre los barrotes y parecían sostener algo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Pero lo más extraño, la locura más absoluta era que la joven llevaba una venda que le tapaba los ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Maldito bastardo &#8211; le dijo la superheroína con voz desafiante &#8211; No te saldrás con la tuya. No conseguirás hacer conmigo lo que quieres&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Qué? &#8211; repitió Reginald alucinado, con un hilo de voz.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No&#8230; No volverás a tomarme. No volverás a hacerme esas cosas horribles. Enseguida encontraré la solución, escaparé de tus garras y destruiré tus planes. Esta vez no podrás conmigo&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Mientras decía aquellos disparates, el cuerpo de Supergirl temblaba. Entonces Regi se dio cuenta de otro detalle de locura&#8230; Los pezones de la chica se veían claramente marcados en su uniforme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Entonces comprendió lo que pasaba. Sonriendo, el afortunado recluso se puso en pié y caminó hacia la superheroína, que seguía con las manos introducidas entre los barrotes.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">El cuerpo de la chica se encogió visiblemente cuando el hombre se acercó por detrás, poniéndose en tensión. Cuando él echó hacia delante la pelvis y apretó su entrepierna contra el culo de la joven, ésta no pudo evitar que un gemido escapara de sus labios, a pesar de que ella se los mordió inmediatamente, tratando de ahogarlo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estás perdida Supergirl &#8211; dijo Regi, llevando las manos hasta las tetas de la chica, estrujándolas con ganas por encima del uniforme &#8211; No podrás escapar de mí. Te tengo a mi merced.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Noooo. Por favor &#8211; gimoteó la joven, meneando turbadoramente el trasero contra la ingle del hombre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sonriendo, Regi se apartó del delicioso cuerpo y, con habilidad, le subió de un tirón la minifalda hasta la cintura. Esta vez no había shorts de ninguna clase.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vaya, veo que venías preparada para la acción &#8211; dijo el hombre mientras apartaba con delicadeza el hilo del tanga del culito de la chica.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Noooo. Bastardo. Déjame.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Sin dejar de sonreír, Reginald apoyó su dedo índice en el ano de la heroína, presionando y logrando introducirlo sin ningún esfuerzo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estupendo &#8211; dijo con entusiasmo &#8211; Hoy lo reanudaremos justo donde lo habíamos dejado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">El súper culo de la chica se estremeció, dando un placentero estrujón al afortunado dedo. Satisfecho, Regi volvió a extraerlo y, sin demorarse más tiempo, extrajo su, a esas alturas, durísima polla de 30 centímetros del pantalón.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Supergirl, aquí está una vieja amiga tuya que se muere por verte &#8211; dijo Regi, enarbolando su enorme maza donde la chica pudiera verla.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Supergirl, sin poder controlarse, volvió la mirada hacia donde estaba la tremenda verga que le había nublado el sentido y una sonrisilla tonta se dibujó en sus labios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Regi sabía perfectamente que, a pesar de la venda, Supergirl estaba deleitando la vista admirando con embeleso su rabo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Al fin y al cabo&#8230; Tenía rayos X en los ojos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Regi se sentía más que feliz en ese momento. De repente, 20 años no le parecían tantos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Y, además era verdad, había podido confirmar que, desnudo&#8230; ganaba mucho.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">EPÍLOGO:</span></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Batman paseaba inquieto, dando vueltas a la mesa de reuniones una y otra vez, tratando de controlar su ira.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Eres un cabrón &#8211; le espetó a Flash cuando no pudo contenerse más &#8211; No me puedo creer lo que hiciste. Y lo peor es que, por el bien de la Liga, me he visto obligado a convertirme en tu cómplice.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Flash, vestido como siempre de rojo, permanecía sentado en una silla, con aire pensativo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se supone que somos los buenos. ¡No hacemos cosas como esa! ¡Eres un puerco! ¡Debería contar la verdad y dejar que te enfrentaras a las consecuencias! ¡Y encima he tenido que poner yo el dinero para que la cosa no llegara a los periódicos!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Te pido perdón, amigo. Ya sabes que, si pudiera borrar lo que hice, lo haría. Fui débil, lo sé. No pude resistirme&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Resistirte? ¡Es tu compañera, por Dios! ¡Eres un cabronazo! ¡Cuando hice los malditos análisis de ADN no podía creerme el resultado! ¡Debería matarte, cabrón! O mejor, contárselo a Superman y ¡dejar que te mate él!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Y qué querías que hiciera? &#8211; exclamó Flash dando una palmada en la mesa &#8211; ¡Me volví loco!¡No me di cuenta de lo que hacía!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bastardo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Sí, lo que tú quieras! ¡Insúltame cuanto te apetezca! ¡A ti me gustaría haberte visto en esa situación!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No insinuarás que yo&#8230; &#8211; dijo Batman indignado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero, ¿tú has visto lo buena que está? Imagínate el plan. Cuando llegué allí y tras verificar que todo era un montaje y que no había ningún rehén ni bomba en los contenedores me precipité a ayudarla. ¡A ayudarla!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Menuda ayuda que fuiste &#8211; dijo el murciélago.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dejé ko al tipo enseguida y traté de socorrerla&#8230; Pero, cuando la vi allí, las bragas bajadas, el culo en pompa, con el conejito lleno de leche&#8230;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Calla. No sigas.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡No pude resistirme! ¡Antes de darme cuenta, tenía una empalmada de campeonato! ¿Qué querías que hiciera? ¡Las pelotas me iban a reventar! ¡Fue lo más erótico que he visto en mi vida! ¡Tanto tiempo fantaseando con esa piva y de pronto la tenía allí, a mi merced, abierta de piernas!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Batman movía la cabeza con enfado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡No te hagas el santo! &#8211; le espetó Flash airado &#8211; ¡Que sé lo de la cámara que instalaste en las duchas! ¡No te hagas el bueno, caballero oscuro!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No sé de que hablas &#8211; respondió Batman, poniéndose tenso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo que digo es que lo de esa tía no es normal. Está demasiado buena. No pude resistirme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Claro! ¡No pudiste resistirte! ¡Y por eso cuando analicé el semen que había en su ano y en su vagina, me salieron dos donantes distintos! Y, oh, sorpresa&#8230; Uno de los donantes resultó ser uno de los habitantes de la casa cuyo perfil de ADN está almacenado en nuestro ordenador. ¡Qué bien, cuanto me entusiasmó descubrir que mi querido compañero Flash&#8230;! ¡LE HABÍA FOLLADO EL CULO A UNA COMPAÑERA Y SE HABÍA CORRIDO DENTRO!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">Batman se quedó callado, respirando agitadamente, temblando de ira. Flash, más calmado, volvió a dejarse caer en su asiento y dijo simplemente:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Venga, tío, no te cabrees, que no fue para tanto. Total, fue cosa de un momento. Un visto y no visto. Ya sabes que soy muy rápido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">FIN</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">PD: Querido lector, si conoces algún otro caso de Woman in trouble, házmelo saber y, si es interesante, podría animarme a contar su historia &nbsp;(aunque no prometo nada). Un saludo y gracias por leerme.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&nbsp;Si deseas enviarme tus opiniones, mándame un e-mail a:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><a href="mailto:ernestalibos@hotmail.com"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">ernestalibos@hotmail.com</span></a></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&nbsp;</span></div>
<div dir="LTR" style="color: #333333;" align="CENTER"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">&nbsp;</span></div>
<div style="color: #333333; text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><b><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</span></b><b><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><span style="white-space: nowrap;"><span style="color: #111111;">/</span></span></span></b><img decoding="async" class="size-full aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/32/29975641/29975641_144_c454.jpg" width="853" height="1280"></p>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Obsesión por mi cuñado (Parte 2 de 2) &#8221; (POR TALIBOS)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Mar 2023 09:26:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[filial]]></category>
		<category><![CDATA[grandes relatos]]></category>
		<category><![CDATA[TALIBOS]]></category>
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					<description><![CDATA[OBSESIÓN POR MI CUÑADO (PARTE 2 DE 2) A la mañana siguiente desperté bastante descansada, pues dormí como un bebé. Al acostarme, bastante nerviosa e inquieta por todo lo acontecido, temí desvelarme dándole vueltas al coco; pero qué va, me quedé frita casi de inmediato, durmiendo toda la noche de un tirón. Me desperté como nueva. De todas formas, estaba un poquito alterada por tener que encontrarme de nuevo con Iván, después de todo lo que había pasado, pero el chico nuevamente me sorprendió, pues se mostró en todo momento tranquilo y natural, como si nada hubiera sucedido entre nosotros. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">OBSESIÓN POR MI CUÑADO (PARTE 2 DE 2)</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">A la mañana siguiente desperté bastante descansada, pues dormí como un bebé. Al acostarme, bastante nerviosa e inquieta por todo lo acontecido, temí desvelarme dándole vueltas al coco; pero qué va, me quedé frita casi de inmediato, durmiendo toda la noche de un tirón.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me desperté como nueva.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">De todas formas, estaba un poquito alterada por tener que encontrarme de nuevo con Iván, después de todo lo que había pasado, pero el chico nuevamente me sorprendió, pues se mostró en todo momento tranquilo y natural, como si nada hubiera sucedido entre nosotros.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No sé, esperaba que intentara seducirme de nuevo; que, una vez probadas las mieles de mi cuerpo, estuviera deseando venir a por más; pero no, Iván respetó al milímetro mis deseos, sin llegar siquiera a mencionar de pasada que el día anterior hubiera pasado nada raro.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Casi me sentí ofendida.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Jo, lo sé, no tiene sentido lo que digo, pero era así. Esperaba que el inexperto chico estuviera muriéndose de ganas, que intentara algo; incluso había ideado unas cuantas excusas para pararle los pies si llegaba a insinuar algo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero nada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me saludó como siempre y, tras desayunar, reanudamos el trabajo con la pintura. Yo me sentía un poco tensa, allí a solas con él, pero Iván en cambio se mostraba relajado. Más que otras veces. No pude evitar pensar que había madurado mucho en un solo día.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Seguimos como siempre, pintando y ordenando trastos y, en cuanto yo misma me serené un poco, recuperamos nuestro comportamiento habitual de bromas y compadreo mientras trabajábamos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Por mencionar algo fuera de lo normal, lo único que se me ocurre es que nuestras bromitas eran un poquito menos picantes de lo habitual. Hasta la mañana anterior, yo siempre trataba de avergonzarle con chistecitos subidos de tono, consiguiendo ruborizarle, cosa que me divertía enormemente, pero ese día pensé que no era muy apropiado hacerlo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Total, los chistecitos acerca de si era virgen o no ya habían perdido su gracia.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Ese día tocaba visita de las limpiadoras, así que no estábamos solos en casa. Aunque, como siempre, las dos mujeronas nos hicieron poco caso, limitándose a mirar con desagrado cómo ensuciábamos lo que después iban a tener que limpiar ellas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y los siguientes días fueron igual. Iván parecía perfectamente tranquilo en mi compañía, mientras yo, en cambio, sentía cierto desasosiego porque el chico parecía no sentir ya interés por mí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Qué le pasa a este niñato? ¿Que como ya me ha follado pasa de mí? &#8211; pensaba, sin atreverme a decirlo en voz alta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero no era así.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/190/29327939/29327939_004_1a02.jpg" width="460" height="691">El sábado, Juanjo, para variar un poco, regresó bastante pronto, con lo que pudimos almorzar los tres juntos. Mi marido estaba bastante contento ese día y, contrariamente a su costumbre, se pasó un pelo con la bebida, poniéndose más cariñoso de lo habitual.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Recuerdo que hizo un par de bromitas subidas de tono, tratando de burlarse un poco de su hermano como solíamos hacer, pero Iván no se mostraba tan jovial como acostumbraba, aunque no protestó en absoluto.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y esa noche, aprovechando que había tenido un día tranquilo y descansado, Juanjo pensó que era buena idea hacerse cargo de sus obligaciones maritales.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Juntos, pasada la medianoche, en la intimidad de nuestro dormitorio, dimos rienda suelta a la pasión que habíamos acumulado. Juanjo llevaba casi dos semanas sin ponerme la mano encima, con lo que iba bien cargadito y yo, por mi parte, sentía sobre mí todo lo sucedido con Iván, con lo que el deseo, la voluptuosidad, hicieron presa en mí, entregándome con ganas a la tarea de complacer a mi marido.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Creo que, en todo aquello, jugó un papel de relevancia el mismo remordimiento. Me sentía mal por haberle sido infiel a Juanjo, así que, inconscientemente, trataba de compensarle haciéndole disfrutar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No tuvo que pedirme como otras veces que se la chupara; antes de que se diera cuenta, su mujer ya tenía el rostro enterrado entre sus muslos, devorando con ansia su rígida verga, acariciándola y estimulándola con mi lengua y mis labios, haciéndole gemir y jadear de placer.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sin embargo, mientras se la mamaba, mientras su carne invadía mi boca y mi garganta, no podía dejar de pensar en que no era como la de Iván, no era tan dura, no era tan&#8230; me daba asco de mí misma.</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Juanjo, sorprendido por mi frenesí, tuvo que detenerme para evitar acabar enseguida. En eso tampoco se parecía a su hermano, pues, una vez alcanzado el primer orgasmo, su entusiasmo se enfriaba bastante, costándole cierto esfuerzo recuperar el brío para brindarle a su mujercita una segunda faena&#8230; y a veces si conseguirlo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Queriendo metérmela ya, Juanjo me apartó de su excitado y bien ensalivado falo, haciéndome colocar en su postura favorita: a cuatro patas sobre el colchón, brindándole sin recato total acceso a mi retaguardia, eso sí, limitándose la penetración a la vía habitual&#8230; nada de cosas raras.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Cuando me la metió, solté un suspiro tal, que hasta las paredes temblaron, consiguiendo con él mi objetivo de enardecer todavía más a mi marido. Empezó a follarme con ansia, agarrando mis caderas y usándolas como asidero para atraerme hacia sí, hundiéndose en mi carne una y otra vez, al ritmo que sabía más me gustaba.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Fue sexo estupendo, Juanjo era muy bueno en la cama&#8230; pero la tarde con Iván&#8230; había sido mucho mejor.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Joder, a ver si al final iba a ser yo la que acababa pillada con mi cuñado. Su polla… aquella cosa de acero que me deshacía las entrañas&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Entonces tuve una alucinación. Alcé la vista, como me gustaba hacer a veces durante el sexo, para mirar nuestro propio reflejo en el espejo del armario. Me gustaba vernos follando, la cara desencajada por el placer, los cuerpos sudorosos moviéndose como uno solo&#8230; Sin embargo, esta vez encontré en el reflejo algo que no me esperaba: a mi cuñado Iván, observándonos con una expresión indescifrable en el rostro desde la puerta mal cerrada del dormitorio.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mi cuerpo dio un respingo, poniéndome tensa de repente, lo que al parecer enardeció a mi marido, que hizo algo que a los dos nos encantaba&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí, así cordera&#8230; cabalga, cabalga potra mía&#8230; &#8211; aulló mi marido mientras me propinaba un sonoro cachete en el culo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Esto era un inofensivo juego que a veces practicábamos los dos, pero, en esa ocasión, la sorpresa por el súbito ramalazo de dolor que sentí en el culo, me hizo perder unos segundos preciosos antes de volver la cabeza y mirar directamente hacia la puerta entreabierta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Allí no había nadie.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/190/29327939/29327939_007_7253.jpg" width="460" height="701">Minutos después, exhaustos, nos derrumbamos juntos sobre el colchón, agotados, sintiendo cómo la semilla de mi marido se escurría entre mis piernas tras haberse vaciado a placer en mi interior. No había riesgo, pues yo tomaba precauciones, ya que ambos pensábamos que no era buena idea tener hijos en ese momento de nuestras vidas, con el negocio de Juanjo empezando y tal.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Estaba muy cansada. Juanjo me había dejado bastante satisfecha. Sin embargo, era incapaz de dormir, la incertidumbre acerca de si Iván nos había estado espiando me mantenía desvelada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Juanjo, por su parte, fatigado por la dura semana que llevaba y la agotadora sesioncita que acabábamos de mantener, cayó enseguida como un tronco, mientras yo, con los ojos como platos clavados en el techo, percibía cómo su respiración iba serenándose a medida que se sumergía más y más en el sueño. Lo envidié.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Esperé un rato más, sin pegar ojo, plenamente consciente de que no podría dormir hasta que comprobara si lo había imaginado todo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Con mucho cuidado, me levanté de la cama, echándome una bata por encima y salí del dormitorio.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">La puerta del cuarto de Iván, al fondo del pasillo, estaba perfectamente cerrada. Eso me tranquilizó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Entonces me di cuenta de la situación. Pero, ¿qué demonios hacía yo allí? En medio del pasillo, desnuda bajo la bata y con el coño todavía rezumando leche&#8230; ¿Qué buscaba? ¿Qué iba a hacer? ¿Meterme en el cuarto de Iván, a preguntarle si había espiado cómo su hermano me follaba?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Meneé la cabeza, sintiéndome enormemente estúpida. Comprendiendo la absurdez de mi comportamiento, decidí dejarlo correr y me di la vuelta, bajando las escaleras para ir a la cocina a beber algo. Necesitaba reponer líquidos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Una vez en la cocina, me dirigí a la nevera sin necesidad de encender la luz, sacando un refresco sin cafeína. Justo cuando le echaba el primer trago, las luces parpadearon, sobresaltándome.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Allí estaba Iván, sentado junto a la mesa, con un gran vaso de leche medio vacío en la mano.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Oh, Iván! &#8211; exclamé, sintiéndome terriblemente turbada &#8211; Me has asustado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Perdona, no ha sido mi intención &#8211; respondió él, mirándome fijamente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tampoco podías dormir ¿eh? &#8211; pregunté, tratando de disimular mi azoramiento.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No. Aunque por razones distintas a las tuyas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Su respuesta me inquietó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿A qué te refieres? &#8211; pregunté.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván se puso en pie y caminó hacia mí, en silencio. Tuve que recurrir a toda mi fuerza de voluntad para no salir corriendo. Le temía, pero también me moría por saber qué iba a decirme.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nieves, yo&#8230; Lo siento, no puedo. He tratado de cumplir nuestra promesa, pero no puedo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No te entiendo &#8211; respondí, aunque sí que le entendía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo he intentado&#8230; He procurado no pensar en ti, en hacer como si nada&#8230; pero la otra tarde está grabada a fuego en mi mente&#8230; no me resigno&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me sentí mejor, sus simples palabras bastaron para sosegar mi ego herido. Sí que seguía atrayéndole, sólo que el pobre trataba de resistirse a sus impulsos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Iván, cariño. Ya lo hablamos. Lo que pasó fue maravilloso. Pero no puede volver a repetirse. Juanjo no se lo merece&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dices que Juanjo no se lo merece, pero no que tú no lo desees&#8230; &#8211; insistió.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No tergiverses mis palabras, Iván. Sabes perfectamente lo que quiero decir. Aquello fue un error y me arrepiento &#8211; mentí &#8211; No porque no piense que eres un chico maravilloso, ni porque no lo pasara bien, sino porque quiero a mi marido que, por si fuera poco, es tu propio hermano.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo sé &#8211; asintió él, compungido.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sé que te costará un poco; eres muy joven y te falta mucho por vivir y experimentar, pero verás como en el nuevo instituto conocerás a alguna chica y te olvidarás de mí. Con lo guapo que eres, no te faltarán candidatas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y con lo bien que follas &#8211; añadí para mí, sin decirlo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No. Eso es imposible &#8211; dijo él, halagándome.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ivááánnnn &#8211; dije suavemente, tratando de reconvenirle.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡No! &#8211; exclamó &#8211; ¡Me da igual lo que digas! ¡Hoy casi me vuelvo loco de celos cuando os vi juntos! Y antes, cuando estabais en la cama&#8230; ¡No sabes cuánto me ha costado controlarme y no entrar para deteneros!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sus palabras me conmovieron y me adularon a un tiempo. Le había dado fuerte, pero yo sabía que todo era fruto del encaprichamiento por haber sido su primera mujer. Los amores juveniles son muy intensos, pero pasan pronto. En cuanto conociera a otras chicas&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Iván, tienes que aceptar cómo son las cosas. Soy tu cuñada, la mujer de tu hermano y nada más va a pasar entre nosotros &#8211; dije acariciándole la mejilla con ternura &#8211; Te suplico que te tranquilices y dejes las cosas estar. No quiero hacerle daño a Juanjo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por eso puedes estar tranquila &#8211; dijo muy serio &#8211; No se me pasaría ni por la imaginación decirle nada de esto a mi hermano. Pero lo que no voy a hacer es conformarme. ¡Te digo que serás mía nuevamente!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y diciendo esto se dio la vuelta y salió de la cocina, enfadado. Me quedé parada, sin saber cómo reaccionar. Era increíble lo que el chico había cambiado en sólo unos días. No parecía él. Aquel aplomo era completamente nuevo. No tenía miedo de que fuera a chivarse a mi marido, él no era de esos, pero sus palabras me habían intranquilizado bastante&#8230; y excitado también.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Cuando regresé a la cama, me quedé dormida en menos de un minuto.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El domingo trascurrió tranquilo, Iván se comportó como siempre, con total naturalidad, bromeando y peleándose con su hermano en la piscina. Pensé que lo de la noche anterior ya se le había pasado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Durante el almuerzo (que preparé yo) estuvimos charlando del instituto en que Iván iba a matricularse. Quedaba un poco lejos, así que Juanjo le ofreció comprar una scooter, cosa que entusiasmó al muchacho.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Hablamos incluso sobre universidades, interesándonos por la vocación del chico y viendo qué era lo que quería estudiar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Juanjo nos habló de la agencia y de que ya tenían un par de clientes, que les habían encargado unas reformas en sus casas. La cosa empezaba a rodar. Iván, por su parte, nos ilustró sobre cómo era su vida en el internado, lo que me hizo comprender el motivo de que el chico estuviera todavía tan verde (o al menos, lo había estado hasta hacía bien poco).</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Por la noche, tras cenar, Juanjo propuso ver una peli, lo que nos pareció buena idea.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Como eran dos chicos contra una sola mujer, perdí la votación, así que escogieron una de acción, encargándose Iván de seleccionarla en el canal digital, mientras Juanjo y yo nos cambiábamos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me puse como siempre unos shorts y una camiseta, algo cómodo para una velada de cine.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván nos esperaba en el salón, sentado en un extremo del sofá, jugueteando con el mando. Juanjo, como solía hacer, se situó en el otro extremo, así que yo me ubiqué en medio de los hermanos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Podría haberme sentado en el otro sofá, que estaba vacío, pero a Juanjo le gustaba acurrucarse cuando veíamos una peli. Además, ni se me pasó por la imaginación que algo fuera a pasar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sin embargo, cuando me senté, casi se me sale el corazón por la boca. Iván, con disimulo, había plantado su mano encima del cojín del sofá, de forma que, al sentarme, mi trasero aterrizó directamente encima de la palma abierta, aprovechando el pícaro muchacho para darme un estrujón en la nalga que hizo que se me saltaran las lágrimas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Incrédula con lo que estaba pasando, volví rápidamente la cabeza hacia mi cuñado, comprobando que el angelito estaba como si tal cosa, si acaso con una tenue sonrisilla traviesa bailando en sus labios.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Le miré con enfado, los ojos en llamas, ordenándole en silencio que sacara la mano de allí, pero el puñetero no me hizo el menor caso, continuando el sigiloso magreo de mis posaderas, con mi marido recostado contra mi cuerpo desde el otro lado, completamente ajeno a lo que su hermanito estaba haciendo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Con disimulo, le di un pequeño codazo a Iván en las costillas, enfadada, pero claro, no pude hacer movimientos muy evidentes, así que lo encajó sin pestañear siquiera.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mientras, en la tele, los créditos de la peli empezaron a desfilar y se me ocurrió entonces una idea para escapar de la encerrona.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Os apetecen unas palomitas? &#8211; exclamé, haciendo ademán de levantarme &#8211; Párala un segundo, Iván, que voy a preparar unas pocas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero el inocentón Juanjo, en Babia, lo estropeó todo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No, espera, cariño, ya voy yo. Tengo sed. Voy a tomar algo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No, tranquilo, ya te lo traigo yo&#8230; &#8211; insistí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Anda, no seas tonta. Tú ahí sentadita, que hoy has preparado la comida. Además, a meter unas palomitas en el microondas todavía llego.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sí. Ahí sentadita. Ése era precisamente el problema.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">En cuanto Juanjo salió del salón, le propiné a Iván un nuevo codazo, esta vez con más ganas, haciéndole perder el resuello, pero ni aún así el muy cabrito sacó la mano de debajo de mi culo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Se puede saber qué haces? &#8211; siseé, mientras miraba de reojo las puertas batientes del pasaplatos que conectaba con la cocina, que, por fortuna, estaban cerradas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Tú qué crees? &#8211; respondió él con toda la pachorra del mundo, apretando mis nalgas con más ganas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Me dijiste que no le dirías nada a tu hermano! ¡Va a pillarnos!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No le estoy diciendo nada &#8211; respondió con tranquilidad &#8211; Otra cosa es lo que hagas tú. Si quieres, díselo.<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/190/29327939/29327939_008_2bbb.jpg" width="460" height="691"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me quedé atónita ante el desparpajo del chico. Había creado un monstruo. Tenía que recuperar el control. Enojada, me levanté bruscamente para obligarle a apartar la zarpa de allí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Quita la mano de ahí, capullo! &#8211; le dije en voz baja.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vale. Como quieras.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Qué habilidoso estuvo el cabrito. Cuando levanté el culo del sofá, aprovechó para deslizar la mano por mi espalda y colarla por la cinturilla de mis shorts y de las bragas, apoderándose directamente de mi trasero.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Boquiabierta, mis ojos se abrieron como platos y un gritito de sorpresa escapó de mi garganta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Decías algo, amor? &#8211; preguntó Juanjo desde la cocina, abriendo a&nbsp; la vez las puertas del pasaplatos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Con rapidez, me arrojé de nuevo sobre el sofá, tratando de disimular lo que pasaba, con lo que el mentecato de mi cuñado se salió con la suya, quedando su mano bien enterradita dentro de mi pantalón, pudiendo así sobetearme a gusto.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tra&#8230; tráeme un refresco &#8211; dije, con voz temblorosa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡A mí otro! &#8211; exclamó Iván con desparpajo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Tú mueve los cojones, niñato! &#8211; respondió Juanjo desde la cocina, llenándome de esperanza.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero todo era una broma, así que, menos de un minuto después, mi marido regresaba con una bandeja, portando tres latas y un enorme bol de humeantes palomitas, que dejó sobre la mesita que teníamos frente al sofá.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván, con gran habilidad, se las apañó para abrir su lata con la mano izquierda, sin sacar la derecha de su cálido escondite, donde estaba entretenida en cosas más interesantes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El muy cabrón.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Para acabar de rematar la faena, en cuanto estuvimos los tres colocados, Iván usó el mando para apagar las luces de la sala, porque era así &#8220;como había que ver el cine&#8221;, con lo que, aprovechando la penumbra, me metió mano todo lo que quiso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">En cuanto se sintió seguro, Iván se las apañó para, buceando con su mano entre mis prietas carnes, deslizar un insidioso dedito entre mis nalgas, moviéndolo con una habilidad y una curiosidad que me enervaron.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Con la boca completamente seca y el corazón atronándome en los oídos, tuve que esforzarme muchísimo para ahogar en mi garganta los gemidos y jadeos que pugnaban por salir. Y peor fue cuando Iván, abriéndose paso poco a poco, logró llevar sus juguetones deditos a mi vagina, empezando a acariciarme y sobarme a placer.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo, de manera completamente involuntaria, levanté el trasero un par de veces, como si estuviera poniéndome cómoda, consiguiendo así únicamente dejarle más franco el acceso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero que conste, lo hice sin darme cuenta, ¿eh?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Aquellos dedos, aquella caricia sibilina, me estaban volviendo literalmente loca. No es que fuera especialmente placentera, pero el morbo, el miedo de que Juanjo notara lo que pasaba&#8230; me mantenían como una caldera a punto de estallar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No me enteré de nada de la película, por eso no he citado ni el título. No vi nada. Eso sí, se me hizo eterna, pero, en el fondo, me encantó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Plas! &#8211; resonó la bofetada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván se incorporó en la cama, sobresaltado, sintiendo en su mejilla el súbito dolor del guantazo que acababa de despertarle. Yo, hecha una furia, estaba de pie junto a su lecho, con los ojos echando fuego, justo un minuto después de que Juanjo hubiera salido de casa, rumbo al trabajo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Te crees muy machito, ¿verdad, imbécil? &#8211; le espeté enfurecida &#8211; ¿Se puede saber quién te crees que eres?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El chico me miraba con total tranquilidad, frotándose la mejilla con aire distraído, casi divertido. Muy lentamente, se levantó de la cama y se puso frente a mí, mirándome desde arriba, pues era más alto que yo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No me creo nada &#8211; dijo &#8211; Actúo conforme a lo que te dije. Volverás a ser mía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Te has vuelto loco! ¡Ya te he dicho que no va a volver a pasar!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bien, será verdad lo que dices, pero no me puedes culpar por intentarlo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Intentarlo?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí. No voy a dejar de intentarlo hasta que lo consiga. O bien hasta que se lo cuentes a Juanjo y me mande de nuevo al internado. Tú decides.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero&#8230; &#8211; balbuceé atónita.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Eso sí, puedes estar tranquila. Por mi parte no se enterará nunca de lo que pasó. Te lo pongo fácil. Si no quieres que siga con esto, simplemente dile a mi hermano que he intentado propasarme contigo, no tiene que saber nada más, pero si no lo haces&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Iván, no seas idiota. Si me acorralas, ¿qué opción me va a quedar? ¿Es que quieres volverte a Zaragoza?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues yo creo que tienes otra opción. Una muy&#8230; placentera.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Tras decir esto, Iván llevó suavemente su mano a mi barbilla y me atrajo hacia si, besándome tiernamente. Yo me quedé paralizada, sin acertar a reaccionar, mientras sentía cómo su lengua intentaba abrirse paso entre mis labios e invadir mi boca. Me sentía laxa, sin fuerzas, incapaz de resistir&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡NO! &#8211; exclamé, apartándole de un empujón &#8211; ¡Estás loco!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván me miró, sonriendo y entonces se relamió, como si fuera un gatito que acabara de beberse la leche.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Deliciosa. Nuestro primer beso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Caí en la cuenta de que era verdad, la otra vez sólo habíamos follado, como animales, pero esta vez&#8230; aquel beso había hecho que me temblaran las rodillas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Eres un puto niñato salido &#8211; le espeté, recobrándome un poco &#8211; Ni siquiera sabes besar a una mujer. Te dejo solo, para que puedas meneártela con las fotos, gilipollas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y salí del cuarto, derrotada, haciendo un esfuerzo sobrehumano para no salir corriendo de allí y perder la poca dignidad que me quedaba. Cerré la puerta tras de mí y me recosté contra ella, jadeando, sintiendo todavía en mis labios el dulce sabor de Iván&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Escapé de casa. Oficialmente, fui a hacer la compra, ofreciéndome gentilmente a la cocinera para hacerla yo, con la excusa de que necesitaba comprar algunas cosas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No regresé hasta la hora de comer, temerosa y al mismo tiempo expectante por lo que podía suceder.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Cuando llegué a casa y vi el coche de Juanjo aparcado, sentí un alivio tal que me mareé un poco. Estupendo, si mi marido estaba allí, podía sentirme segura.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Al parecer, ya se me había olvidado que la noche anterior, mi marido también estaba.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Hola cariño! &#8211; exclamé con entusiasmo, mientras besaba a mi marido &#8211; ¿Cómo es que estás aquí?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me he escapado, cielo. Mañana tenemos una reunión a primera hora y nos espera un día tremendo, así que nos hemos cogido la tarde libre. Hoy, piscinita y a tomar el sol.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Entonces vi a Iván, que nos miraba sentado en el sofá, dedicándome un guiño que me hizo estremecer.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Más tarde, después de comer, los tres nos reunimos en la piscina. Yo habría escapado de allí con gusto, pero no se me ocurría qué excusa poner para no acompañar a mi marido, la única vez en que el pobre había podido escaquearse del trabajo, así que me resigné a pasar la tarde en compañía del acosador de mi cuñado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No sé, ahora que lo pienso se me ocurren mil excusas; podría simplemente haber dicho que no me encontraba bien&#8230; pero, lo único cierto es que no dije nada, poniéndome en cambio el mismo bikini que llevaba la tarde de mi encuentro con Iván, escogiéndolo de entre los varios que tenía. Un psicólogo sacaría sin duda mucho jugo de esa elección.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Cuando salí a la terraza, Juanjo estaba ya repantingado en una hamaca, mientras Iván se daba un chapuzón, haciendo unos cuantos largos en la piscina.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Bastante nerviosa, ocupé la hamaca que había junto a mi marido y nos pusimos a charlar. Pronto Iván se reunía con nosotros, ubicándose en una hamaca libre a mi otro lado, pero poniéndola por lo menos a un metro, distancia que encontré cuando menos tranquilizadora.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Parecía que no iba a hacer nada raro.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Estuvimos hablando un rato, con calma, hasta que Juanjo empezó a dar cabezadas. Pronto se quedó dormido en la tumbona, lo que me extrañó muchísimo, pues él siempre se quejaba de ser incapaz de dormir fuera de una cama.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Entonces comprendí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Asustada, miré a mi cuñado, que me miraba sonriente desde su hamaca. Y no era el único que me miraba, pues su erecta polla también tenía clavado su único ojo en mí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El muy cabrito había drogado a su hermano y se estaba haciendo una paja a mi lado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero, ¿qué has hecho? &#8211; exclamé, acojonada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Tú qué crees? No te pongas nerviosa, esos somníferos son muy suaves. Me los recetó el médico del internado, porque no podía dormir. Se despertará en menos de una hora.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Guárdate eso, imbécil! &#8211; le espeté, haciendo un gran esfuerzo por no mirar directamente a su erección.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Eso? ¡Ah, te refieres a mi polla! No veo por qué, me apetece hacerme una paja, aquí en el solecito, contemplando tu cuerpo serrano. Total, ya me has visto hacerlo antes ¿verdad?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Pues lo haces tú solito! &#8211; exclamé, levantándome con furia y huyendo de la terraza.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El corazón me iba a mil, me sentía enfadada, sí, pero también&#8230; lasciva. No podía evitar preguntarme si estaría tan dura como la otra vez, si estaría tan excitado como la otra tarde&#8230; Yo sí lo estaba.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Aguanté un par de minutos, resistiéndome a mis impulsos, pero al final no pude más. Subí corriendo la escalera y me precipité en uno de los cuartos cuya ventana daba a la terraza. Escondiéndome tras la cortina, espié desde arriba a mi cuñado, mientras éste se masturbaba tranquilamente tumbado en su hamaca.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No pude resistirlo. Mi mano se deslizó inadvertidamente dentro de la braguita del bikini y, cuando quise darme cuenta, estaba masturbándome con ganas, mientras espiaba cómo aquella polla, que me tenía sorbido el seso, era pajeada por Iván.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y, aunque no miró ni una vez hacia arriba, estoy segura de que el chico supo en todo momento que estaba espiándole.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/190/29327939/29327939_012_4997.jpg" width="460" height="691"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Por la noche, volvimos a cenar los tres juntos e Iván no desaprovechó la oportunidad de sobarme las piernas bajo la mesa, aunque, por fortuna, no se pasó demasiado y pude evitar que Juanjo notara nada raro.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Los siguientes días se convirtieron en un verdadero infierno, pues el acoso a que fui sometida por Iván iba cada vez a peor.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Aprovechaba cualquier ocasión en que nos quedábamos solos para intentar besarme y, si yo me resistía, se limitaba entonces a darme un buen sobeteo en el culo o en las tetas. Incluso, en un par de ocasiones, se animó a meterme mano directamente en el coño, haciéndome bufar por la sorpresa, mientras luchaba por sacar su mano de dentro de mis bragas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sin embargo, a pesar de todo el chico se mostraba cuidadoso. Nunca hacía nada si existía verdadero riesgo de que Juanjo nos pillara y lo mismo con las limpiadoras y la cocinera.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Las mujeres de la limpieza venían 3 veces por semana y, cuando ellas estaban en la casa (o el jardinero en el jardín) Iván no intentaba propasarse en absoluto, concediéndome un respiro.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Con la cocinera, en cambio, no tenía tanta suerte.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">La mujer venía todos los días, exceptuando los domingos, pero dado que jamás de los jamases pisaba la planta de arriba de la casa, ésta se convertía en coto de caza del chico, que aprovechaba la menor ocasión para asaltarme.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Bastaba con que yo pusiera un pie en el segundo piso, para tropezarme con mi cuñado, desnudo, con una erección o desnudo con una erección.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">O masturbándose alegremente, tumbado en la cama que yo compartía con su hermano.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Ya sé que hubiera bastado con mantenerme en el piso de abajo para haber tenido unos minutos de tregua, pero no estaba dispuesta a permitir que aquel niñato alterara mi ritmo de vida.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mentira, lo que pasaba era que, en el fondo, estaba deseando que Iván se me echara encima. Sentir su contacto sobre mi piel, estrujando mis senos, sentir su tremenda erección apretándose contra mi cuerpo, cuando me abrazaba y me estrechaba entre sus brazos… me pasaba el día cachonda perdida.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero resistí. Vaya si lo hice, era para estar orgullosa. A pesar de que mi cabeza no cesaba en todo momento de evocar hasta el último segundo de la tarde que pasé con Iván, fui lo suficientemente fuerte para mantenerme en mis trece y rechazarle en todos los intentos que hizo de acercarse a mí. Aunque tuviera el coño hecho agua…</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">……………………….</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero, a pesar de mi resistencia numantina, algunas cosas habían cambiado en mi comportamiento. Yo era consciente de ello, aunque me negaba a aceptarlo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Un buen ejemplo es lo que pasó con la limpiadora. No fue nada importante (quiero decir en mi relación con Iván), pero opino que es muy significativo para ilustrar el cambio que se estaba produciendo en mi interior.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Esa mañana me levanté y me metí en el baño, para darme una ducha y quitarme el amodorramiento, tras otra noche de sueño inquieto.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me encontraba bajo el chorro de agua, sintiendo cómo se borraban poco a poco los restos de cansancio cuando, bruscamente, se abrió la mampara de ducha, haciéndome dar un gritito de sorpresa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Alcé la vista y me encontré justo con lo que esperaba: mi cuñado de pie en el baño, observando tranquilamente mi cuerpo desnudo, mientras se masturbaba con total tranquilidad.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No me alteré demasiado, pues esa película ya la había visto. No era la primera vez que Iván me asaltaba en la ducha. Ya casi no me turbaba.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Haciendo un esfuerzo sobrehumano por no desviar la vista hacia su polla, que estaba siendo libidinosamente pajeada, le miré desafiante al rostro y le hablé como si tal cosa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Otra vez aquí? Por&nbsp; mí como si estás machacándotela hasta mañana. Ya te he dicho que no vas a conseguir nada – dije, simulando una serenidad que estaba muy lejos de sentir.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Cómo que nada? Me estoy haciendo una paja admirando uno de los más bellos ejemplares de mujer que he visto en mi vida. Es realmente genial.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Como siempre que me piropeaba, algo se agitó en mi interior, pero fui capaz de disimular perfectamente. Ya tenía mucha práctica.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Te apartas un poco? – le dije – Tengo que salir.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Claro – respondió él, dando un paso atrás – No te molesta que siga con esto, ¿verdad?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por mí como si la metes en un rallador – dije, aparentando indiferencia.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero, en realidad, me moría por comprobar si la tenía tan dura como siempre.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Ah! Ahora que me acuerdo – dijo Iván como si tal cosa – Hoy era cuando venía la limpiadora nueva, ¿verdad?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Caí en la cuenta de que tenía razón. La semana anterior una de las mujeres que venía a limpiar, la más mayor, nos anunció que no volvería, pues le había surgido la posibilidad de jubilarse por fin. De hecho, Juanjo, al enterarse, insistió en hacerle un buen regalo, pues se había pasado años trabajando para sus padres.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí, tienes razón – asentí mientras me secaba – Anda, ¿por qué no bajas a ver si han llegado ya? Podrías ir a pajearte un poco mirando a la nueva.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es verdad – respondió el chico, sorprendiéndome – A lo mejor está buena.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y, ni corto ni perezoso, interrumpió la masturbación, devolviendo su polla al encierro del pantalón y, silbando alegremente, salió del cuarto de baño, dejándome desconcertada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No será capaz – dije en voz alta, sin acabar de creerme lo que acababa de pasar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Tratando de serenarme, dediqué un buen rato a secar y cepillar mi cabello, vistiéndome a continuación.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Al bajar, tropecé en la cocina con Aurora, la limpiadora que iba a seguir con nosotros, que me saludó educadamente con un buenos días.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Buenos días, Aurora – le respondí – Otra vez al tajo ¿no? Espero que no hayamos ensuciado mucho la casa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí, señora. Pero pierda cuidado, son ustedes muy limpios. Al menos, cuando dejan tranquilita la pintura – bromeó la mujer, haciendo gala de la confianza que ya se había establecido entre nosotras.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Oh! Ahora que caigo, hoy venía tu nueva compañera, ¿no?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí, se llama Carmelita. Es un poco joven, dominicana, pero le aseguro que es muy trabajadora. Está limpiando la cristalera de la terraza.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Un poco joven? ¿Qué edad tiene?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es algo mayor que su sobrino – por alguna razón, a la buena mujer se le había metido en la cabeza que Iván era sobrino mío y no mi cuñado – Tiene 19 años, aunque sabe muy bien lo que se hace. Es muy hacendosa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Soy incapaz de recordar nada más de lo que me dijo la mujer, pues ya no la escuchaba. ¿19 años? ¡No podía ser!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">En cuanto pude, me libré de la cháchara de Aurora y salí disparada hacia la terraza. Desde el salón, vi a la joven en cuestión, afanándose en la limpieza de los cristales desde el lado de fuera, usando con maestría la bayeta y el spray.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">¡Mierda! Era realmente joven y bonita. Un bello ejemplar de mujer latina, con labios carnosos, caderas anchas, cabello negrísimo y un par de tetas que&#8230; me cayó mal inmediatamente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Fue justo entonces cuando, de repente, la tal Carmelita miró sobre su hombro y dijo unas palabras a alguien que había tras de ella.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me puse tiesa como un palo, sintiendo un tremendo nudo en el estómago. Caminando con rigidez, me aproximé a la cristalera, hasta que pude ver un área mayor del patio.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Efectivamente, sentado con total tranquilidad en una de las hamacas, estaba el puñetero Iván, charlando apaciblemente con la limpiadora, a la que no parecía molestar en exceso que el chico la interrumpiera en sus tareas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">………………………</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El resto del día, Iván me dejó tranquila. Pude disfrutar de una tarde completa sin sufrir sus ataques, sobeteos o achuchones.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">A la mañana siguiente, llamé a la agencia y les solicité que no volvieran a enviar a Carmelita a mi casa. No me gustaba su forma de trabajar. Prefería a una mujer más experimentada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">……………………………</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pronto se reanudaron los intentos de sobrepasarse de Iván, lo que me sosegó muchísimo. Exteriormente, seguía mostrándome hostil al chico, rechazando todos sus avances, pero, en el fondo, me moría de ganas porque se atreviera a propasarse una vez más.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Por fortuna, Iván aceptó mi respuesta de ignorar por completo por qué no habían vuelto a mandar a Carmelita a casa: &#8220;Cosas de la agencia&#8221;, le dije y, el hecho de que no insistiera demasiado, me tranquilizó muchísimo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Seguimos unos días con nuestro tira y afloja, siendo perseguida por los rincones por mi salido cuñado, fingiendo intentar ponerme fuera de su alcance, pero metiéndome una y otra vez en esos rincones donde estaba a su merced.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y Juanjo no ayudó demasiado, pues esos días estuvo hasta arriba de trabajo, por lo que ni siquiera tenía el sexo marital como válvula de escape.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Justo entonces, se produjo un hecho que, a priori, no tenía la menor importancia, pero que acabaría por convertirse en un momento decisivo en mi vida.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sandra, mi hermana mayor (somos tres hermanos, siendo ella, con 40 años, la mayor y yo la más pequeña) me llamó por teléfono para charlar un rato.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Ella vive en el norte, junto a Aitor, su marido y su hija Julia. Al parecer, iban a pasar un par de semanas en un apartamento alquilado en Murcia y, como habían decidido hacer el viaje en coche, iban a pasar por Madrid.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Entusiasmada, le propuse inmediatamente que pasaran un par de días en casa antes de seguir viaje y, tras un par de conversaciones telefónicas más, aceptaron mi invitación y concretamos los detalles.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Juanjo, como yo esperaba, no puso ni una pega a mi idea, pues tanto Sandra como Aitor le eran muy simpáticos. De hecho, incluso me anunció su intención de escaparse del trabajo ese fin de semana, para poder recibir convenientemente a mi familia.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Esa noche echamos por fin un polvo, poniendo fin a una sequía de más de una semana. Sin embargo, no pude disfrutar plenamente del sexo, pues me pasaba todo el rato preguntándome si Iván estaría espiándonos nuevamente, aunque en ningún momento se abrió la puerta ni nada parecido (lo que me alivió y me inquietó al mismo tiempo).</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván, por su parte, se mostró también conforme con lo de recibir invitados (le consultamos, pues, al fin y al cabo, también era su casa), aunque él no conocía tan bien a mi familia (de hecho, sólo los había visto una vez, en nuestra boda).</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Por fin, el viernes siguiente, llegaron Sandra y los suyos, lo que me llenó de emoción. Hacía tanto que no veía a mi hermanita, que nos conmovimos profundamente, echándonos una en los brazos de la otra y rompiendo a llorar como tontas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pronto estuvimos todos reunidos en uno de los salones, bebiendo café, poniéndonos al día de nuestras vidas. Juanjo, como buen anfitrión, procuraba conversar con todo el mundo, tratando especialmente de involucrar en la charla a Julia, que parecía un poco tímida.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mi sobrina era una chica bastante bonita, rubia, como su madre y yo, aunque con los profundos ojos grises de su padre. Tenía una bonita figura, con unas lindas piernas luciendo espléndidas con un short azul, aunque de tetas no estaba tan bien provista. Eso sí, tenía unos labios carnosos super sensuales, que no pude evitar envidiar un poco. Un encanto de chica, guapa y simpática.<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/190/29327939/29327939_017_4b51.jpg" width="460" height="691"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Al principio, después de los saludos de rigor y las preguntas sobre los estudios, no presté mucha atención a mi sobrina, deseando, obviamente, ponerme al día con mi hermana. Sin embargo, cuando me di cuenta de que llevaba un buen rato enfrascada en una charla con Iván,&nbsp; algo se retorció dentro de mí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">De pronto, nada de lo que me decía Sandra me parecía de importancia, escuchándola a duras penas, mientras observaba de refilón a mi sobrina, conversando de forma cada vez más relajada con mi cuñado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Habrase visto la niñata? &#8211; me decía para mí &#8211; Pasando olímpicamente de sus tíos, que han sido tan amables de invitarla a pasar el fin de semana en su casa y dedicándose a flirtear con mi cuñado, con toda la desvergüenza del mundo. Si fuera mi hija se iba a enterar; desde luego, Sandra no la ha educado bien.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Este tipo de pensamientos invadieron mi mente en un instante, provocando que me olvidara de todo lo que ocurría a mi alrededor. Por suerte, Juanjo y Aitor se enzarzaron en una conversación &#8211; discusión de fútbol y Sandra, que es muy aficionada (cosa que nunca he entendido) se metió en ella, gracias a lo cual, no se dio cuenta de que mi atención no estaba en absoluto puesta en sus palabras.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me odié a mí misma, sabía perfectamente lo que me estaba pasando, me estaba volviendo cada vez más ruin, pero, aún así&#8230; mucho mayor era el desprecio que estaba empezando a experimentar por mi sobrina.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El resto de la tarde fue una tortura. Iván y Julia hicieron muy buenas migas y, aunque traté varias veces de inmiscuirme entre ellos, a los demás les hizo gracia que hubieran conectado tan bien, por lo que los animaban.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Oye, Iván, hoy es viernes. ¿Por qué no te llevas a mi hija esta noche, de fiesta por Madrid? Es la primera vez que viene a la capital &#8211; dijo Aitor repentinamente, consiguiendo que le odiara con todas mis fuerzas &#8211; Eso sí, como le pase algo malo, ¡te la corto!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Todos nos echamos a reír, yo incluida, aunque creo que, en toda mi puñetera existencia, jamás me había reído con menos ganas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pasé una noche malísima. No pude pegar ojo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Esa maldita zorrita, con sus juveniles piernas y esos labios de chupapollas. A saber lo que estaría haciendo por ahí con Iván.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se merecería que les dieran un buen susto &#8211; me decía en medio de mi desvelo &#8211; Ojalá les salgan un par de quinquis y les roben&#8230; o que la violen&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No supe a qué hora regresaron. Los dos durmieron hasta tarde, mientras yo estaba que me moría por saber qué habían estado haciendo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Cuando por fin se dignaron en levantarse, los padres de la putilla les interrogaron sobre sus actividades, mientras yo, disimuladamente, me las arreglaba para no perderme detalle.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No dijeron nada especial, una discoteca, unos amigos de Iván&#8230; Ya, y yo me lo creo. Seguro que esa guarra se las había apañado para&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me sentía rabiosa, pero me las apañé para simular serenidad y afecto por la pécora de mi sobrina. Si las miradas matasen&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Después de almorzar, nos fuimos a la piscina.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Los &#8220;jóvenes&#8221;, como decía Aitor, se mostraban la mar de compenetrados, mientras yo les observaba con disimulo. Cuando mi hermana me dijo que &#8220;hacían muy buena pareja&#8221;, estuve a punto de mandarla a la mierda, pero, por fortuna, me contuve.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Estar allí, mirando en silencio cómo aquella golfa ponía en marcha todas sus malas artes para seducir al pobre Iván&#8230; le tocaba el brazo, le reía los chistes (si el pobre no tenía la menor gracia), escuchaba todo lo que le decía, simulando estar interesadísima&#8230; poniendo en juego todo su repertorio de fulana.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y peor era cuando se metían en la piscina. Se le echaba encima, restregándole bien las tetas por el torso (si casi no tienes, puta), intentaba hacerle ahogadillas, para que él se las devolviera, aprovechando para refregarse bien con él, como la perra en celo que era&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Lo pasé fatal. Y decidí que no podía permanecer quieta, viendo cómo aquella zorra se aprovechaba del pobre chico. Ya lo tenía clarísimo. Tenía que hacer algo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">En cuanto tuve ocasión, me llevé aparte a Iván unos segundos, para poder poner en marcha mi idea.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Iván &#8211; le dije &#8211; Necesito hablar contigo de una cosa. Pero no ahora. Esta noche, cuando todo el mundo se vaya a la cama, nos vemos en la cocina.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mientras le hablaba, posé descuidadamente una mano en su antebrazo, acariciándolo muy sutilmente. El chico se quedó un poco extrañado, pero sintiendo curiosidad, tal y como yo pretendía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">La fase uno se había completado con éxito.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Después de la cena, nos reunimos en el salón a tomar unas copas. Aitor, que es un gran bebedor, logró arrastrar a Juanjo a beber más de la cuenta, pero yo, que no quería dejar nada al azar, me las había ingeniado para &#8220;aderezar&#8221; un poquito sus bebidas. Sabía que mezclar alcohol con somníferos no era muy buena idea, pero, a esas alturas, no me importaba demasiado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pasada la media noche, los hombres empezaron a adormilarse, pensando todo el mundo que la causa exclusiva era el alcohol. Aitor, con mayor resistencia natural, aguantó mejor, así que, cuando Juanjo se quedó frito, ayudó a Iván a meter a mi marido en la cama, aunque luego tuvo que ser ayudado por éste para regresar a su dormitorio.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Nos dimos las buenas noches y nos retiramos a descansar, logrando que mis ojos se encontraran una vez más con los del chico, recordándole nuestra cita de más tarde.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Nerviosa y excitada, pero firmemente decidida, me desnudé en la intimidad de mi dormitorio, mientras mi esposo yacía inconsciente sobre el colchón, roncando como un caballo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Ni caso le hice, concentrada como estaba en examinar mi cuerpo desnudo en el espejo de la habitación. Me di cuenta de que, una vez tomada la decisión, me sentía mucho más tranquila y serena, aunque, al mismo tiempo, cachonda y exaltada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me acaricié frente al espejo, deleitándome especialmente en mis durísimo pechos, sintiéndome orgullosa de que fueran mucho más espectaculares que los de la golfa de mi sobrina.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me cubrí únicamente con una bata, permaneciendo completamente desnuda bajo la prenda, lo que me hizo sentirme un poquito zorra. Me encantó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Cogí entonces mi móvil y lo manipulé para enviarle un mensaje a Iván: &#8220;Ve a la cocina. Nos vemos en 5 minutos&#8221;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Rápidamente, me situé tras la puerta cerrada de mi dormitorio, pegando la oreja a la madera, tratando de percibir cualquier ruido.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me sentí feliz cuando escuché cómo una puerta se abría y unos ligeros pasos se deslizaban por el pasillo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">La fase dos estaba en marcha.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Esperé unos minutos más, para darle tiempo a Iván a llegar a la cocina y, finalmente, respiré hondo y salí al pasillo, cerrando tras de mí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El dormitorio de Julia era el que estaba más cerca de la escalera, así que encaminé hacia allí mis pasos. Lo que iba a hacer era una auténtica locura, además de completamente innecesario, pero no me conformaba con quedarme con Iván: también tenía que demostrarle a aquella putilla que la había derrotado por completo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Al acercarme a su puerta, vi que la luz se filtraba por debajo de su puerta, con lo que comprendí que Julia seguía despierta. Ni a propósito me hubiera salido mejor.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Con cuidado, di un suave golpe en su puerta y, con rapidez, bajé las escaleras, deteniéndome justo al final, esperando.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Si era necesario, volvería a subir para llamar de nuevo, pero no lo fue, pues pronto se abrió su puerta muy despacio, apareciendo mi sobrina bajo el dintel. Simulando no haberme dado cuenta de su presencia, permanecí en mi sitio unos segundos más, hasta que estuve segura de que me había visto y después, caminé subrepticiamente hacia la cocina, convencida de haber logrado atraer su atención.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sonreí al ver que la luz de la cocina estaba encendida. El corazón me iba a mil.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hola Iván &#8211; dije simplemente al penetrar en la estancia.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hola &#8211; respondió él levantándose y caminando hacia mí &#8211; Creo que querías hablar conmigo ¿no?<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/190/29327939/29327939_019_56e8.jpg" width="460" height="691"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mientras decía esto, hizo lo que últimamente acostumbraba a hacer: se abalanzó sobre mí, abrazándome y plantando sus dos manos en mi culo sin el menor recato.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero en esa ocasión&#8230; no le rechacé.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván se quedó parado, momentáneamente aturdido por la sorpresa. Se apartó un poco de mí y me miró a los ojos, tratando de descubrir qué había cambiado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Iván yo&#8230; &#8211; dije, simulando sentirme avergonzada &#8211; No he podido dejar de pensar en lo nuestro. Tienes razón, me he estado mintiendo a mí misma&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Cómo? &#8211; dijo el chico, sin atreverse a creer lo que acababa de oír.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No puedo vivir sin ti. Te deseo muchísimo. Amo a tu hermano, pero tú&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y me abalancé sobre él, aplastando mis labios contra los suyos, deslizando con habilidad mi lengua dentro de su boca, recorriéndola con lujuria.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El chico, sorprendido por mi fogosidad, no atinó a responder y sólo fue capaz de apartarse, para mirarme con ojos incrédulos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Lo dices de veras? &#8211; preguntó por fin.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí, Iván. Te deseo&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y, dando un paso atrás, abrí mi bata y la dejé deslizarse por mis hombros, quedando completamente desnuda frente a él. Pude leer la admiración, el deseo en los ojos del chico, lo que me llenó de dicha. En menos de un segundo, Iván se precipitó en mis brazos, abrazándome con tanta fuerza, que llegó a despegar mis pies del suelo, mientras nuestras bocas se fundían en un tórrido beso de pasión.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Chúpate ésta, puta! &#8211; pensé con regocijo, mientras me moría por saber si mi sobrinita estaría disfrutando del espectáculo que había organizado para ella.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Una vez obtenido lo que quería, Iván se convirtió en un auténtico torbellino de lujuria. Me besaba y acariciaba por todas partes, con tantas ganas y entusiasmo, que resultaba hasta doloroso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Podía sentir perfectamente en mi cadera cómo el bulto de su pantalón corto iba adquiriendo más y más volumen, recuperando la impresionante dureza que me tenía por completo robado el seso. Poseída por la lascivia, empecé a frotar mi cuerpo contra él, estrujando su miembro entre nosotros, haciéndole gemir de deseo, con su boca fundida con la mía en un ardiente beso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sus manos no permanecieron ociosas, apoderándose de mi culo, que fue estrujado y sobado con pasión, separando y apretando con tantas ganas mis nalgas, que supe que al otro día luciría unos buenos moratones. Me daba igual, bastaría con fingir haberme caído de culo en la bañera.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Deseando volverle loco de deseo y que así se olvidara por completo de la putilla, abandoné sus labios jadeantes y, lentamente, mirándole a los ojos, fui arrodillándome frente a él, de forma que mis intenciones fueran cristalinas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Con un gruñido de decepción, las manos de Iván abandonaron mi trasero, permitiéndome deslizarme hasta el suelo, quedando frente a frente con su monumental erección.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Con avidez, bajé de un tirón sus shorts, con lo que su polla, enrojecida y durísima, surgió orgullosa, cabeceando bruscamente y quedando apuntando al techo. Esgrimiendo mi mejor sonrisa de zorra, agarré aquella barra con ambas manos y, empujando con ganas, la descapullé por completo, con lo que el penetrante olor a macho en celo penetró en mis fosas nasales.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El pobre Iván gemía desesperado, deseando que su cuñada se dejara de juegos y cumpliera la promesa no pronunciada. Yo procuraba alargar su tortura, limitándome a deslizar suavemente mis manos por la inconmensurable dureza, recreándome en aquella barra de carne que tanto placer iba a procurarme.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nieves, por favor &#8211; gimoteó Iván, aguantando en pie a duras penas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sonriéndole de nuevo, acerqué mi boca a su polla, consiguiendo que al chico le temblaran las rodillas sólo de expectación. Cuando mis labios se posaron por fin en su hombría, juro que hasta sentí una intensa quemazón, demostrando que el hierro estaba realmente al rojo vivo. Sintiéndome poderosa, deseada, no le hice sufrir más y, con un leve movimiento de cabeza, absorbí el glande entre mis labios, provocando que Iván tuviera que sujetarse a la encimera para no caerse al suelo, derribado por el placer.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mi lengua no permaneció inactiva ni un segundo, dedicándose a lamer el excitado miembro, recreándose especialmente en la sensible parte inferior del glande, provocando que Iván jadeara y gimoteara como un cachorrillo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Animada por mi éxito, me atreví a deslizar un buen trozo de rabo dentro de mi boca, llegando hasta la garganta, pero no pude tragarla por completo, pues era demasiado rígida y no quería acabar teniendo arcadas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo estaba más que dispuesta a complacer a mi macho y a tragarme su esencia, todo con tal de lograr que aquella noche quedara grabada a fuego en el alma de Iván, pero él deseaba otras cosas: quería meterse en mi interior y llenarme por completo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Gimiendo de placer, apoyó una mano en mi hombro y, con gran delicadeza, me apartó de su enardecido falo, haciéndome comprender que estaba más que listo para pasar a la acción.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No me hice de rogar, me puse en pie rápidamente y volví a apretarme contra él, besándole de nuevo, haciéndole sentir su propio sabor impregnando mis labios, para que supiera por fin lo bien que sabía su polla.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero Iván ya no estaba para besos, tenía las pelotas a punto de estallar. Estoy segura de que, si en ese momento hubiera intentado pararle los pies, me habría violado sin compasión en el suelo de la cocina. Pero ni se me pasó por la imaginación intentar nada semejante.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Le dejé la iniciativa, que me manejara a su antojo. Con un gruñido, me obligó a darme la vuelta bruscamente, quedando de espaldas a él. Empujándome por la nuca (sin violencia pero con firmeza) hizo que me inclinara un poco hacia delante, lo justo para que mi trasero quedara en pompa, con lo que comprendí que pretendía tomarme allí mismo, de pié en medio de la cocina.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Previendo lo que iba a pasar, apoyé ambas manos en la mesa, separando un poco las piernas para ofrecerme mejor a él. En menos de un segundo, sentí su miembro entre mis muslos, buscando con avidez el sitio por donde clavarse en mi interior.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Esa postura ya la habíamos probado en nuestro primer encuentro y recordaba perfectamente que a Iván le había resultado muy satisfactoria. Lo que no recordaba fue que, en esa anterior ocasión, llevábamos un buen rato de sexo encerrados en su habitación, con lo que el cansancio había hecho algo de mella en el ímpetu del muchacho; pero esa noche, en la cocina, toda la tensión acumulada durante el día (gracias, Julia) se descargó en el momento en que por fin Iván me la metió hasta el fondo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El pollazo fue de tal envergadura que me levantó hasta del suelo, haciéndome literalmente levitar. Mis pies permanecieron en el aire unos segundos, completamente empitonada en la hombría del muchacho, provocando su increíble dureza que el placer, unido al dolor por lo brutal de la penetración, congestionara por completo mi cuerpo. Me quedé aturdida, sin respiración, incapaz de llevar aire a mis pulmones, lo que bien pensado fue una suerte, pues si no, sin duda habría pegado tal berrido que habría despertado a todo el mundo en la casa, incluyendo a los dos que estaban drogados.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡No! ¡Iván! &#8211; gimoteé cuando por fin pude respirar &#8211; ¡No tan fuerte! ¡Me vas a partir!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo&#8230; lo siento.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El chico se disculpó, sí, pero no por eso dejó de embestirme como si le fuera la vida en ello.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Cada empujón provocaba que su rígida cosota se me clavara hasta el fondo, amenazando con partirme el alma; yo creía que me iba a morir, rogándole que aflojara un poco el ritmo, pero justo entonces me di cuenta de que, en realidad, estaba disfrutando como loca. Estaba tan mojada, que su polla producía un ruido chapoteante al hundirse en mi interior, haciendo al mismo tiempo que mis jugos salieran literalmente a chorros despedidos de mi cuerpo. Podía sentir perfectamente cómo la humedad resbalaba por mis muslos, mientras me afanaba en sujetarme como podía a la mesa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Por suerte, Iván estaba excitadísimo, así que aquello no duró mucho. De pronto, su cuerpo se tensó, avisándome del inminente orgasmo. Como el día anterior, Iván se dispuso a salirse de mí, pero no era eso lo que yo deseaba.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡No! &#8211; exclamé &#8211; ¡Córrete dentro de mí! ¡Quiero tu leche! ¡Lléname el coño!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pe&#8230; pero&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡No pasa nada! ¡Tomo precauciones!<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/190/29327939/29327939_022_d4eb.jpg" width="460" height="691"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y entonces me inundó. Fue una auténtica explosión que llenó mis entrañas por completo. Sentí cómo su semilla se desparramaba en mi interior, ardiendo, abrasándome por dentro y transportándome simultáneamente a desconocidos paraísos de placer.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sentí cómo su polla, todavía vomitando semen, salió repentinamente de mi interior y pude percibir cómo un par de chorros salían aún con suficiente fuerza como para estrellarse sobre mi piel, manchándome así el culo de lefa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Exhausta, me derrumbé de rodillas en el suelo, tratando de recuperar el resuello y fue justo entonces cuando vi que la puerta batiente del pasaplatos que comunicaba la cocina con el salón, se movía de forma casi imperceptible. Aquello incrementó todavía más el éxtasis.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván se dejó caer entonces a mi lado, resollando y buscó mis labios con los suyos, acariciando mi cuello y mi pecho con mucha más delicadeza.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estás loco &#8211; le dije &#8211; ¿Cómo has podido ser tan bestia? Me has hecho daño.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo siento. Pero te lo merecías.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Cómo? &#8211; exclamé con sorpresa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por lo mal que me lo has hecho pasar últimamente, ignorando mis intentos de volver a estar contigo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bueno, yo&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y también por haber despedido a Carmelita. Me caía bien.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me quedé atónita, paralizada. No podía creerme que él supiera lo que había hecho.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No pongas esa cara. No soy estúpido &#8211; me dijo, devolviéndome las palabras que le dediqué en nuestro primer encuentro &#8211; Sabía que al final te rendirías. Se te notaba en la cara.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me sentó un poco mal esa seguridad en si mismo. Me hizo sentir como una cualquiera; una vez follada, no podía vivir sin su polla.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues, si te digo la verdad &#8211; dije, tratando de zaherirle &#8211; El otro día lo pasé mejor. Hoy has sido muy brusco.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿He sido? ¿Qué te hace pensar que hemos terminado?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Un escalofrío recorrió mi columna. Me sentí feliz, pues, a pesar de lo intenso del encuentro, no había llegado a correrme. Al parecer, no iba a quedarme con las ganas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ahora déjame a mí &#8211; dije, mirando de reojo su entrepierna, que lucía espléndida &#8211; No quiero que me rompas algo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como gustes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me incorporé voluptuosamente, leyendo la admiración y el ansia en su mirada, lo que me volvía literalmente loca. Me sabía vencedora, así que no volví a pensar ni un segundo en Julia, concentrándome por completo en Iván.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No sé, repasándolo ahora todo, después de transcurridos muchos meses, me inclino a pensar que todo lo referente a Julia fue fruto exclusivo de mi imaginación; bueno, mejor dicho&#8230; de mis celos&#8230; Pero qué más daba, lo único que importaba era Iván&#8230; y su polla&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Deslizándome despacio, me senté a horcajadas en su regazo, sintiendo cómo su erección, de nuevo en su máximo esplendor, se apretaba contra mí. Con calma, sin prisa, rodeé su cuello con mis brazos y le atraje hacia mí, fundiéndonos en un nuevo y estimulante beso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Estuvimos así unos minutos, probándonos el uno al otro, besándonos con pasión, hasta que percibí que su polla literalmente vibraba incrustada contra mi carne. Sonriendo, sabiéndome deseada, aferré el durísimo instrumento, provocando en Iván un gruñido de placer. Incorporándome un poco, lo situé en la posición adecuada y, muy lentamente, fui sentándome de nuevo en su regazo, empalándome en su polla en el proceso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Qué placer, me faltan las palabras. Cerré los ojos, sintiendo cómo su virilidad me invadía, dilatándome, llenando por completo mi ser. Volví a besarle, sin moverme, limitándonos a sentirnos el uno al otro, brindándonos mutuamente nuestro calor.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Por fin, no aguantando más, comencé un suave vaivén de mis caderas sobre su regazo, aplicando toda mi experiencia en darle placer al chico, experimentándolo yo simultáneamente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Excitada, eché el cuerpo hacia atrás, apoyando las manos en el suelo, sin interrumpir en ningún momento el baile de mis caderas. Iván, aprovechando la oportunidad, se inclinó también hacia mí, apoderándose de mis durísimos pezones con sus labios, acariciándolos con su lengua, volviéndome loca de placer.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Esta vez fui yo la que no duró nada. Me corrí como una loca, con mis caderas saltando en espasmos de placer, con su durísima barra incrustada en mis entrañas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Agotada y aún experimentando los últimos estertores del orgasmo, me apreté con fuerzas contra Iván, abrazándole con ganas. Pero él estaba muy lejos de estar satisfecho, así que, cuando quise darme cuenta, el libidinoso chico se las ingenió para obligarme a darme la vuelta, sacando su polla de mi acogedora cueva y colocándome a cuatro patas sobre el frío suelo de la cocina.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Antes de darme siquiera cuenta, Iván volvió a empalarme y, usando mis caderas como agarre, reanudó su enloquecedor bombeo en mi interior, llevándome a nuevas cotas de insondable placer.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Esta vez, sin embargo, no se volvió loco, adoptando un ritmo mucho más sosegado, casi cariñoso. Disfrutando enormemente de aquel sexo, me animé a indicarle a Iván aquello que me gustaba más, consiguiendo que el chico obedeciera mis instrucciones, aplicándose a realizar aquellas acciones que me resultaban más placenteras, incluyendo un buen par de azotes en las nalgas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Parecíamos una maestra y su alumno, aprendiendo las cosas de la vida y la verdad es que, pensándolo bien, así era en realidad.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">En esas estábamos, con la durísima verga de Iván hundiéndose en mí una y otra vez cuando, de repente, sentí como un dedo juguetón se ubicaba justo a la entrada de mi retaguardia, explorando la zona con delicadeza y consiguiendo que se me pusieran los pelos de punta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Ah, no amiguito! &#8211; siseé, volviendo la cabeza para mirar a Iván con furia &#8211; ¡Quítate eso de la cabeza!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Shssss &#8211; susurró él tranquilizándome &#8211; Sólo es un dedo. Relájate.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y antes de que me diera cuenta, el muy cabrito deslizó su insidioso apéndice en mi ano, provocando que mi cuerpo se tensara tanto que estrujó su polla con fuerza, haciéndole resoplar de placer.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván reanudó su metesaca, hundiendo su barra en mi carne una y otra vez, mientras su maldito dedo se entretenía jugueteando en mis entrañas. Aunque, justo es reconocer que, una vez superada la sorpresa inicial, no encontraba para nada desagradable aquel jueguecito.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Follamos un buen rato y mi querido cuñado logró llevarme al orgasmo un par de veces más, sin dejar de horadar en mi culo con su dedo, antes de volver a derramarse en mi interior.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Permanecimos exhaustos, abrazados en el frío suelo durante un rato más, con mi cabeza reposando en su pecho, mientras él me acariciaba el cabello y me besaba con cariño en la frente. Yo ronroneaba como una gatita satisfecha.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pronto te convenceré de que me dejes hacerte el culito &#8211; me dijo medio en broma.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni lo sueñes chaval &#8211; respondí en idéntico tono.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Aunque ya no estaba tan segura.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/190/29327939/29327939_021_1f88.jpg" width="460" height="691"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Era bien entrada la madrugada cuando nos despedimos en el pasillo con un profundo beso, antes de regresar a nuestros dormitorios.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">En cuanto cerré la puerta, ya le eché de menos. Juanjo permanecía tirado en la cama, justo en la postura en que la había dejado, roncando aún con energía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Temiendo que por la mañana algún resto me delatase, me colé en nuestro baño y me di una ducha silenciosa, deslizándome después bajo las sábanas junto a mi marido.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Dormí como una bendita.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Al otro día, Julia no se mostró tan amistosa con Iván, cosa que no me sorprendió lo más mínimo. En cuanto a mí, creo que no llegamos a cruzar una sola palabra en todo el día, pues se pasó toda la jornada tratando de evitarme.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván, supongo que ignorante de lo que pasaba, se resignó a que Julia se mostrara esquiva, sobre todo cuando le dije que, probablemente, estaba un poco antipática por algún problema de chicas, con lo que eludí nuevas preguntas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Además, Julia contribuyó a mi mentira por casualidad, pues, aduciendo que no se encontraba bien, se pasó la tarde encerrada en su dormitorio.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me pareció perfecto.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sandra y su familia se marcharon al día siguiente muy temprano. Mi hermana y mi cuñado se despidieron efusivamente, agradeciéndonos el haberles invitado a nuestro hogar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mi sobrina estuvo un poco más fría en su despedida. Cuando nuestras miradas se encontraron, apartó la vista enseguida, avergonzada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me sentí exultante.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">A partir de ese momento, todo cambió. Quedaron atrás los juegos del ratón y el gato. Ahora éramos dos animales en celo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván ya no tenía que perseguirme, ahora era yo misma la que le buscaba. Procurábamos tener cuidado, eso sí, comportándonos con total corrección cuando los miembros del servicio estaban en casa; pero cuando nos quedábamos a solas&#8230;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Ya no echaba de menos a Juanjo, ni me molestaba que tuviera que pasarse tantas horas en la oficina. Ahora me pasaba las noches deseando que se fuera bien temprano por la mañana, con la esperanza de tener tiempo suficiente para estar un rato con Iván, antes de que llegara la cocinera.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Éramos como bestias, ni siquiera necesitábamos intercambiar palabras. En cuanto podíamos, nos arrojábamos el uno en brazos del otro, arrancándonos prácticamente la ropa (o limitándonos simplemente a apartarla un poco) y follábamos como si no hubiera mañana.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo le enseñaba todo lo que sabía a Iván, ampliando su repertorio de técnicas sexuales, pero lo hacía usándome como modelo a mí, es decir, le enseñaba justo aquellas cosas que más me gustaban y que más placer me producían.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">En definitiva, fui moldeándole para convertirle en mi perfecto amante, el hombre que era capaz de hacerme vibrar con cualquier cosa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y, puedo asegurar que él no se quejó en ningún momento. Sobre todo, después de que el tiempo le diera la razón, acabando por permitirle que&#8230; se apoderara de mi culo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y la verdad, fue mucho más placentero de lo que me esperaba. Me arrepentí de no haberle permitido nunca a Juanjo que me sodomizara. Nuestras relaciones habrían sido mucho más plenas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Nos pasamos dos semanas follando como monos, aprovechando la más mínima ocasión para meternos en faena. Mi trabajo empezó incluso a resentirse, pues no avanzaba nada en las traducciones que me habían encargado, incapaz de concentrarme, al pasarme el tiempo fantaseando con mi próximo encuentro con Iván.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Poco a poco fuimos serenándonos, recobrando un poco el control, de forma que pude recuperar un poco el tiempo perdido en el trabajo. Ambos nos amoldamos al ritmo del otro, adquiriendo cada vez mayor confianza y, aunque ya no estábamos todo el día dale que te pego, comenzamos a practicar ciertos juegos que eran un poco&#8230; peligrosos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No nos dimos cuenta de cómo sucedía, fue paulatino. Empezamos a encontrar excitante y morboso el riesgo de que nos pillaran, así que fuimos cada vez más atrevidos, excitándonos terriblemente con la posibilidad de que nos trincaran con las manos en la masa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Recuerdo la primera vez en que Iván me hizo pasar apuros. Estábamos en la piscina, nadando tranquilamente, charlando sobre el instituto, para cuyo comienzo faltaba poco más de una semana y de cómo se sentía ante la perspectiva de integrarse en un centro distinto del internado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Entonces apareció Manoli, la cocinera, simplemente para hacerme un par de preguntas sobre el almuerzo y la cena, lo que era muy habitual. Sin sospechar nada raro, nadé hasta el borde de la piscina, apoyándome en él, los codos colocados encima del cemento para no hundirme y pudiendo así hablar con tranquilidad con la cocinera, que estaba justo en la entrada de la terraza.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Como el que no quiere la cosa, Iván nadó hasta situarse a mi lado, también aferrado al borde, mientras le comentaba a la mujer que le apetecía mucho probar otra vez sus deliciosas croquetas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">De pronto, noté cómo su mano se deslizaba por mi espalda, colándose dentro de la braguita del bikini y apoderándose con ansia de mi culo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Di un respingo y un gritito de sorpresa, que por suerte no fueron percibidos por Manoli, inmersa en el disfrute de los halagos que, muy ladinamente, Iván estaba dedicando a su habilidad culinaria.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mientras tanto, el muy sinvergüenza me magreaba el culo a placer, sin que a mí me quedara otro remedio que dejarme meter mano con una sonrisa de oreja a oreja en el rostro, disimulando lo mejor que podía para que la empleada no notara nada raro.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Cuando la mujer se fue, me revolví contra Iván, dispuesta a darle aunque fuera un coscorrón, pero el chico, rápido como una serpiente, me aferró por la muñeca y enseguida me encontré aferrada a su polla, la mano metida dentro de su bañador, masturbándole suavemente, mientras vigilaba de reojo la cristalera, no fuera a regresar Manoli de improviso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Se corrió en menos de un minuto.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Otra mañana, el muy cabrito se metió en mi despacho mientras estaba enfrascada con una traducción. Al principio no hizo nada raro, limitándose a conversar unos minutos conmigo, mientras la asistenta terminaba de limpiar el polvo justo frente a la entrada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">En cuanto la mujer pasó a otro cuarto, Iván cerró la puerta, se sacó la polla y, antes de que me diese cuenta, me montaba como a una potra retrepada sobre el escritorio de mi despacho, tapándome la boca con ambas manos para ahogar los gritos y gemidos de placer, que hubieran podido ser escuchados por la limpiadora, que seguía con sus tareas en el cuarto de al lado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Ese día me cabreé con él, pues el muy capullo se limitó a correrse en mi coño, sin preocuparse para nada de si yo lo pasaba bien o no y, cuando estuvo satisfecho, me sacó la polla, se la guardó de nuevo y se fue de la habitación, dejándome tirada sobre el escritorio, profundamente insatisfecha, sintiendo cómo su semen resbalaba de mi interior.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero no pude seguir enfadada mucho rato, pues esa misma tarde me resarció con creces.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Día tras día, iba volviéndose cada vez más audaz, más osado. Y pronto nos encontramos inmersos en ciertos juegos que podían ser descubiertos directamente por Juanjo, pues ya no se cortaba a la hora de asaltarme mientras su hermano estaba en casa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">La primera vez me cogió de sorpresa, pues, desde que éramos amantes, no había vuelto a intentar nada con Juanjo en casa. Pero Iván estaba cada vez más descontrolado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Esa noche yo estaba afanándome en la cocina, pues era domingo y Manoli no venía ese día.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Estaba tarareando con toda la tranquilidad del mundo, entretenida entre cacharros delante de la encimera. Juanjo estaba sentado en el sofá del salón, de espaldas a mí, viendo los resúmenes del fútbol en la tele.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Como las puertas batientes del pasaplatos estaban abiertas de par en par, me bastaba con alzar la vista para ver a mi marido disfrutando con el deporte. Recuerdo que estaba intentando esmerarme con la cena, para hacerle feliz, quizás sintiéndome un poco culpable por lo mío con su hermano.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No le oí llegar. Iván se deslizó detrás de mi silencioso como un depredador tras su presa. De repente, unas manos me rodearon, apoderándose una de mis pechos mientras la otra me tapaba la boca, logrando ahogar el grito de sorpresa que se me escapó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No me hizo falta notar su durísima polla apretándose contra mi culo para saber que era Iván de nuevo a la carga, pero aún así me asusté muchísimo, por las consecuencias que aquella locura podía tener.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me revolví entre sus brazos, intentando zafarme, pero lo único que conseguí fue frotar bien mi trasero contra su erección, lo que hizo que el chico se apretara con más ganas contra mí. Yo forcejeaba, los ojos como platos clavados en la espalda de mi marido, aterrorizada por si le daba por darse la vuelta y nos pillaba en plena acción.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván, enardecido, me apretaba con ganas las tetas por encima de la blusa como le encantaba hacer y yo, a mi pesar, empezaba a sentir que aquel asalto inesperado no me disgustaba demasiado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Entonces Iván, empujándome suavemente, me hizo perder el equilibrio, obligándome a sentarme en el suelo. Él se acuclilló frente a mí, apoderándose de mis labios, hundiéndome la lengua hasta el fondo. Yo respondí al beso con pasión, más tranquila ahora que, al estar tapados por la encimera, quedábamos perfectamente ocultos a Juanjo por si le daba por echar un vistazo a su espalda.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván, volviéndome loca de deseo, incrustó una mano entre mis piernas, estrujando mi vagina por encima del pantalón, consiguiendo que me encharcara en un instante.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No sabía lo que quería el chico y, a esas alturas, no iba a pararme a preguntar, completamente rendida a su voluntad y dispuesta a dejarle hacer lo que le viniera en gana.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">De pronto, Iván abandonó mis labios, dejándome anhelante, deseosa de que me diera más. Me miró con ojos brillantes, lujuriosos y entonces se puso repentinamente en pie, quedando justo frente a mí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me bastó con apreciar el enorme bultazo en su pantalón para comprender sus intenciones y, tras un par de segundos de duda, me abandoné por completo a la lujuria, forcejeando con rabia con la cremallera, hasta que logré extraer su durísima barra de carne de su encierro.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me quedé mirándola un instante, deleitándome y admirando aquella rígida vara que se estaba convirtiendo en mi dueña. Iván me miró, anhelante y bastó un simple gesto suyo para que me abalanzara sobre su hombría, lamiéndola y chupándola como si me fuera la vida en ello.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero Iván no quería lametones ni caricias. Esa noche tenía otra cosa en mente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Con cierta brusquedad, el chico empujaba una y otra vez con la pelvis, intentando introducir en cada envión una porción mayor de carne entre mis labios. Yo me resistí al principio, temiendo que me llegara hasta el esófago, pero, completamente atrapada entre el muchacho y el mueble de cocina, no tuve más remedio que dejarle hacer, esforzándome en relajar los músculos de la garganta para recibir su durísima estaca entre ellos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Con un gruñido de satisfacción, Iván se salió por fin con la suya, logrando empotrar por completo mi cara contra su ingle, habiendo alojado enterita su polla en mi garganta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me costó menos de lo que esperaba, siendo capaz de soportar toda aquella carne en mi boca, manteniéndome relajada para sofocar las arcadas. Y he de reconocer que me gustó, sentir toda aquella carne, dura, vibrante, alojándose en mi esófago&#8230; me sentí una guarra. Me puse caliente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tócate &#8211; escuché entonces la voz de Iván, susurrando quedamente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y le obedecí. No dudé ni un segundo. Llevé mis manos al botón de mis shorts y lo abrí, deslizando una mano dentro de mis bragas y llevándola hasta mi coño. Estaba literalmente encharcado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Muy lentamente, Iván echó el culo un poco para atrás, retirando una porción de rabo de mi boca para a continuación volver a hundirlo muy despacio, mientras yo me esforzaba por apretar bien los labios, para que el chico disfrutara a fondo follándose mi boca.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Oye, ¿dónde está Nieves? &#8211; resonó de repente la voz de mi marido en el salón.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me puse tan tensa que casi doy un salto. A punto estuvo el pobre Iván de quedarse eunuco perdido por el susto que me llevé. El chico, sin embargo, no dio la menor muestra de nerviosismo, respondiéndole a su hermano con total tranquilidad.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ha subido un momento a buscar no sé qué. Seguro que ha ido a mirar la receta que Manoli le dio. Como no tiene ni puta idea de cocina&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Escuché cómo mi marido se reía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No seas capullo &#8211; reconvino a su hermano menor &#8211; Sabes que la pobre se esfuerza.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya, hombre. Si es broma. Sabes que aprecio sus esfuerzos y se los agradezco de corazón. De hecho, esta noche se está esforzando muchísimo, que te lo digo yo – dijo sacándome unos centímetros de polla de la boca &#8211; Pero reconoce que se le da mucho mejor &#8220;comer&#8221;, que cocinar.</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mientras pronunciaba &#8220;comer&#8221; con cierto retintín, Ivancito volvió a hundirme la verga hasta las amígdalas. Yo, completamente entregada al juego, me esforcé en lamérsela bien al mismo tiempo, acariciándole el nabo con la lengua mientras la enterraba en mi esófago.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Quieres una cerveza? &#8211; preguntó Iván helándome la sangre en las venas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">¿Estaba loco? ¿Y si Juanjo se levantaba a por la bebida?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No, gracias, después de comer. Anda, vente y vemos el resto de los resúmenes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí. Enseguida voy. En cuanto termine una cosilla aquí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y, con toda la tranquilidad del mundo, siguió follándose la boca de su cuñada con parsimonia, disfrutando al máximo de la mamada, mientras simulaba estar trasteando por la cocina, por si a su hermano se le ocurría volver a mirar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Por fin se corrió, directamente en mi garganta, con al menos tres cuartas partes de su polla&nbsp; enfundadas entre mis labios. No me quedó más remedio que tragar. Lo hice con gusto. Disfruté enormemente sintiendo cómo sus pelotas se vaciaban directamente en mi tráquea, percibiendo cómo su ardiente jugo se deslizaba quemando mi esófago. Ya era por completo su puta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Cuando terminó, extrajo su todavía bastante duro miembro de entre mis labios, que yo apreté para dejarlo bien limpito y reluciente. Acuclillándose de nuevo, me dio un cariñoso besito, mientras yo le miraba, tratando de serenar mi desbocado corazón, con las lágrimas provocadas por las arcadas deslizándose sin freno por mis mejillas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Tras besarme, Iván abrió la nevera y sacó un par de latas, reuniéndose con su hermano, que, a pesar de lo que había dicho antes, no rechazó la bebida.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo, sacando fuerzas de flaqueza, me las apañé para escapar de la cocina a gatas, usando la puerta que daba a la escalera y me precipité al piso de arriba, refugiándome en el baño de mi dormitorio.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me miré en el espejo, con ríos de gruesas lágrimas todavía deslizándose por mi rostro, los ojos inyectados en sangre, la saliva y el semen resbalando por la comisura de mis labios.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me encantó lo que vi. Adoraba sentirme tan sucia. Iván era mío y yo era de Iván.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Tardé un rato en arreglarme lo suficiente para poder volver a bajar. La cena salió asquerosa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&nbsp;Nuestra relación continuó cada vez más despendolada, los límites que nos marcábamos abarcaban cada vez más, atreviéndonos a ser cada vez más osados.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván había dejado despertar el monstruo lujurioso que había dentro de él y había conseguido que a mí me pasara lo mismo. Vivíamos el uno para el otro, sin importarnos para nada los demás.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Una día, molestos porque Juanjo se hubiese tomado la tarde libre, no nos cortamos un pelo en volver a echarle un par de pastillitas en la bebida, dejándole grogui en el sofá. Dominados por la más absoluta impudicia, terminamos follando como locos en el sofá de al lado, conmigo relinchando como una yegua, empalada en la polla de mi cuñado, mientras mi maridito estaba en coma a menos de un metro.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Cuando Iván notó que estaba a punto de correrse, me obligó a arrodillarme frente a él, para poder descargar sus pelotas bien a gusto sobre mi cara. Luego, con la polla todavía goteando, el muy cerdo me hizo una foto con el móvil, sonriendo con la cara llena de lefa, bien pegadita a la de mi marido, que no se enteraba de nada. Salgo hasta haciendo el signo de la victoria con los dedos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">………………………….</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Otro día, Iván me pidió que le diera unas clases de conducir, para ir aprendiendo para sacarse el carnet en cuanto cumpliera los 18. Al principio se lo pidió a su hermano, pero, como ambos sabíamos, estaba ocupadísimo, así que sin duda lo hizo para disimular.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Nos fuimos juntos por la tarde en mi coche. Primero al centro, a un sex shop cuya web había descubierto Iván unos días antes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Compramos un montón de juguetes: consoladores de goma, vibradores, unas bolas chinas, un plug anal… todo lo que al chico se le antojó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Luego nos fuimos a conducir, a un descampado. A los cinco minutos de lección ya me encontraba con la cabeza enterrada entre sus piernas, comiéndole la polla con pasión, mientras él se afanaba en mantener el coche en marcha.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No lo consiguió y terminamos en la cuneta, con una rueda pinchada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Esa noche tuvimos que soportar las burlas de Juanjo durante la cena, carcajeándose de nosotros por haber tenido que avisar a la ayuda en carretera, por no tener ninguno de los dos ni puta idea de cambiar una rueda.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No me molestó, pues mientras se burlaba, su hermano tenía metida una mano entre mis muslos, acariciándome el coño todo lo que quiso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">…………………………..</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Algunas noches, Juanjo tenía ganas de sexo. Yo le complacía encantada, sintiéndome un poco menos sucia al estar con él.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero eso duraba sólo hasta el amanecer, pues, indefectiblemente, todas las mañanas tras haber cumplido con mis deberes conyugales, Iván se presentaba en mi dormitorio segundos después de que su hermano hubiera salido de casa. A veces incluso antes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y follábamos, mientras Iván repetía una y otra vez en mi oído: “Eres mía”, lo que me llenaba de felicidad.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Depravados. Eso es lo que éramos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">…………………………</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y todo terminó… como tenía que terminar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Recuerdo que era nuestro último día con entera libertad para estar juntos, pues al día siguiente comenzaban las clases y ambos habíamos acordado que no íbamos a permitir que lo nuestro interfiriera en sus estudios.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván, con su recién adquirida perversión, me decía que se esforzaría en seguir sacando buenas notas y que yo, a cambio, le tendría que hacer una mamada por cada sobresaliente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Qué tontería. Se la habría chupado igualmente aunque las suspendiera todas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Ese día era para nosotros. Lo habíamos calculado al milímetro. Juanjo estaría todo el día fuera y nosotros anunciamos que saldríamos a comer, con lo que Manoli consiguió un inesperado día libre.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Nos daba igual la comida. Lo que queríamos era follar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero no contamos con la bondad de Juanjo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Él tenía sus propios planes y había pensado en darle una sorpresa a Iván.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">En secreto, le había comprado la moto de la que habían estado hablando y, pensando que la casa estaría vacía, la trajo por la tarde para dejarla en el salón y que su hermano la encontrara a su regreso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y la sorpresa se la llevó él.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Estábamos en el cuarto de Iván, conmigo cabalgando despendolada sobre su polla, empalándome una y otra vez en su inconmensurable dureza, estrujándome las tetas en un paroxismo de placer. Iván, conforme a sus deseos libidinosos, se las había ingeniado para meterme uno de los consoladores de látex por el culo, haciéndome disfrutar de sentirme completamente llena.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Entonces escuché una exclamación, un grito que me detuvo el corazón. Ambos nos volvimos hacia la puerta, asustados, encontrándonos con mi esposo que nos miraba atónito, con una expresión de pasmo en el rostro que aún se me aparece en sueños.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No dijo nada, no gritó ni nos amenazó. Tras unos segundos recobrándose, se dio la vuelta y se marchó de casa. No he vuelto a verle.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No voy a mentir. A pesar de que, durante un segundo sentí el impulso de salir detrás de él, bastó con que Iván se moviera debajo de mí, volviendo a follarme, para que me olvidara por completo de mi marido y siguiera montando a su hermano como si fuera el último hombre en la tierra.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">……………………………………</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/04/5814_13big.jpg"><br />
</a>Han pasado 6 meses de aquel fatídico día.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Los abogados de Juanjo me presentaron los papeles del divorcio pasada poco más de una semana. No pude contactar con Juanjo, ni siquiera en el trabajo. El móvil siempre salía desconectado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Aunque, realmente, lo que me dolía de todo aquello era que Iván había sido fulminantemente enviado de vuelta al internado, quedándome sola en Madrid sin tener adonde ir.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No me quedaba otra, para qué alargar la agonía. Firmé los papeles y me quedé con lo puesto. Mi coche, mi ropa y el dinero que tenía en el banco. El acuerdo prematrimonial que mis suegros insistieron en que firmáramos, le vino de perlas a mi marido. Cabrones. Bien muertos que estáis.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Por fortuna, no perdí mi trabajo, así que, en cuanto pude, me mudé a Zaragoza, reanudando inmediatamente mi relación con Iván.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El chico se esfuerza al máximo por rendir en la escuela, pues los permisos de salida van en función del comportamiento. Así que nos vemos todos los fines de semana. Para no meterle en un lío, no le recojo en la puerta del internado, sino algo más lejos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Luego nos vamos a mi piso. A follar. O lo hacemos en el coche. Lo que a él le apetezca. Lo que sea para que no salga con otras mujeres. Iván es sólo para mí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Curiosamente, se ha vuelto muy popular en el colegio. Con una novia mayor&#8230; Me ha presentado a unos cuantos compañeros y noté perfectamente cómo me devoraban con los ojos. Me gustó mucho conocerles y no me corté un pelo en comerle la boca delante de sus amigos. Que murmuren tanto como quieran.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mi familia no me habla. Supongo que, tras el divorcio, Julia se fue de la lengua y le contó a su madre lo que había visto. Ninguno aprueba mi comportamiento. Me da exactamente lo mismo. Menos gasto en navidad.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El otro día fue el cumpleaños de Iván, por fin ha cumplido los 18. Como regalo, me puse un lazo en el pelo y le di una tarjeta en la que ponía: “Hazme lo que quieras”.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y vaya si lo hizo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me contó que los abogados de Juanjo se habían puesto en contacto con él para solicitar su permiso para poder vender la casa de sus padres. Iván les respondió que, en cuanto entrara en posesión de su parte de la herencia, él mismo compraría su parte a su hermano.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Esa misma noche, me pidió que me casara con él.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pensándolo bien, creo que al final sí que voy a terminar enterrada en el panteón familiar. Me lo habré ganado a pulso. Me he pasado por la piedra a sus dos herederos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">FIN</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">Si deseas enviarme tus opiniones, mándame un e-mail a:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><a href="mailto:ernestalibos@hotmail.com">ernestalibos@hotmail.com</a></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div dir="LTR" style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;" align="CENTER"></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><b>¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</b><b><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><span style="white-space: nowrap;"><span style="color: #111111;">/</span></span></span></b></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><b><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><span style="white-space: nowrap;"><span style="color: #111111;"><img decoding="async" class="size-full aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/190/29327939/29327939_025_8029.jpg" width="460" height="691"></span></span></span></b></p>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Obsesión por mi cuñado (Parte 1 de 2) &#8221; (POR TALIBOS)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Mar 2023 09:16:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[filial]]></category>
		<category><![CDATA[grandes relatos]]></category>
		<category><![CDATA[TALIBOS]]></category>
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					<description><![CDATA[OBSESIÓN POR MI CUÑADO (PARTE 1 DE 2) 23 de junio. 3 de la mañana. Supongo que la mayor parte de las personas son incapaces de precisar el momento exacto en que su existencia da un vuelco. No es mi caso, yo sí puedo afirmar que fue en ese día y a esa hora cuando mi vida cambió. Bueno, no es exacto. Ese fue el instante en que mi vida empezó a cambiar. Como es normal, a esas horas de la madrugada yo estaba profundamente dormida, compartiendo el lecho con Juanjo, mi marido, cuando el teléfono empezó a sonar, despertándonos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">OBSESIÓN POR MI CUÑADO (PARTE 1 DE 2)</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">23 de junio. 3 de la mañana.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Supongo que la mayor parte de las personas son incapaces de precisar el momento exacto en que su existencia da un vuelco. No es mi caso, yo sí puedo afirmar que fue en ese día y a esa hora cuando mi vida cambió. Bueno, no es exacto. Ese fue el instante en que mi vida empezó a cambiar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Como es normal, a esas horas de la madrugada yo estaba profundamente dormida, compartiendo el lecho con Juanjo, mi marido, cuando el teléfono empezó a sonar, despertándonos sobresaltados.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Aunque segundos antes ambos estábamos fritos, el insistente timbre bastó para despabilarnos de golpe, mirándonos el uno al otro con un nudo en la garganta, asustados, pues, obviamente, nadie te llama a las 3 de la mañana para darte buenas noticias.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Có&#8230; cógelo, anda &#8211; animé con voz temblorosa a Juanjo, que no acababa de decidirse a descolgar, la vista clavada en el teléfono como si fuera una bomba a punto de explotar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Dígame? &#8211; dijo por fin mi marido &#8211; Sí, soy yo&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">La expresión que se dibujó en su rostro bastó para confirmarme que algo terrible había pasado. Aunque esté feo el decirlo, lo cierto es que, interiormente, experimenté cierto alivio, pues comprendí que, si la mala noticia estuviera relacionada con mi familia, habrían preguntado por mí y no por él.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Juanjo alzó la vista, sin dejar de atender al teléfono y leí en su mirada que algo horrible había pasado. ¿Sería su hermano, Iván? No, no podía ser, ese chico jamás se metía en líos y, además, estaba interno en el colegio hasta final de mes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Entonces&#8230; sus padres. Los adinerados señores Moraga. Estaban de viaje en Costa Rica, pues Manuel tenía que dar un par de conferencias&#8230; pero no podía ser, si habíamos hablado con ellos el día anterior&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero sí que eran ellos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/189/99389173/99389173_005_32b3.jpg" width="457" height="686" />Minutos después, le servía a mi marido un café bien cargado, rociado con una generosa dosis de coñac, tratando de devolver el color a sus mejillas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Joder &#8211; decía Juanjo sin despegar los ojos del suelo &#8211; No puedo creerlo. Accidente de coche. No puede ser&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Abracé a mi esposo con fuerza, estrechándole contra mi pecho, tratando de consolarle. Pobrecito, huérfano a los 30 años, sólo de pensar que algo así les pasara a mis padres&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Y el pobre Iván&#8230; ¿Qué va a hacer ahora? Joder, Nieves, todavía no puedo creerlo&#8230; ¿Me traes una aspirina? La cabeza me va a estallar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mientras buscaba las pastillas en el baño, me puse a pensar en Iván, el hermano pequeño de Juanjo. A sus 17 años, se pasaba la vida interno en el colegio de Zaragoza, pues sus padres, que estaban siempre de viaje, no podían dedicar tiempo a su educación.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo, en realidad, no estaba demasiado afectada por la muerte de mis suegros, pues realmente no les tenía especial aprecio. Siempre me parecieron unos snobs, que miraban a la gente a la que consideraban inferior (yo, por ejemplo) por encima del hombro. Nunca tuvieron tiempo para sus hijos, aunque, por fortuna, Juanjo salió bastante independiente y no acusó en exceso la falta de cariño paterno. En cambio Iván, el sensible Iván, era harina de otro costal.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Los siguientes días los pasé separada de mi marido, que tuvo que tomar el primer vuelo disponible a San José para hacerse cargo de los trámites de repatriación de los cadáveres, para lo que tuvo que ponerse en contacto con la embajada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Aunque, antes de irse, se vio obligado a pasar por el mal trago de darle la noticia a Iván. Por fortuna, en aquel entonces vivíamos en Soria, relativamente cerca de Zaragoza (un par de horas), por lo que le dio tiempo a pasar a recogerle al internado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Me lo llevo conmigo Nieves &#8211; me comunicó Juanjo por teléfono &#8211; Ya sé que no es muy buena idea hacerle pasar por esto, pero creo que sería peor dejarle solo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Así que los dos hermanos cruzaron el océano para traer de vuelta a España a sus padres y poder así enterrarlos en Madrid, de donde eran ambos, en el pequeño panteón que la familia poseía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Todos los días Juanjo me llamaba para tenerme al tanto de todo y yo siempre aprovechaba para pedirle que me pasara con Iván, para charlar un poco. Juanjo me contaba que le veía bastante deprimido y apagado, como si no acabara de creerse que aquello hubiera sucedido y lo cierto era que yo también percibía en nuestras conversaciones que su estado de ánimo no era muy bueno.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván siempre se había mostrado muy amable y cariñoso conmigo, un encanto de chico y ahora, cuando hablaba con él, lo único que obtenía eran respuestas monosilábicas. Me daba muchísima pena.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Cariño &#8211; le dije a Juanjo cuatro días después de su marcha &#8211; He estado pensando mucho en Iván.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Sí, yo también lo he hecho &#8211; me respondió mi marido.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Oye, ¿qué te parecería&#8230; que se viniera a vivir con nosotros? Ese internado tiene que ser un lugar horrible. Y total, ya le queda sólo un año para ir a la universidad&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿En serio nena? &#8211; me respondió mi marido con voz animada &#8211; ¡No sabes el peso que me quitas de encima! Yo había pensado lo mismo, pero no sabía qué pensarías tú y no se me ocurría cómo proponértelo&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Pero mira que eres tonto. Sabes que quiero mucho a Iván. Me hará muy feliz que se venga con nosotros.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y así quedó sellado mi destino.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">A Iván la idea le pareció maravillosa. Casi se echa a llorar por teléfono, dándome las gracias con tanta efusividad que hasta me hizo sentir incómoda. Pobrecito, qué mala suerte había tenido con unos padres así. No es que me alegrara de que hubieran muerto, pero al pobre chico le iría mucho mejor sin ellos, de eso estaba segura.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Por lo menos logramos que se animara un poco. Al parecer, la incertidumbre sobre su futuro era uno de los motivos por los que estaba tan taciturno.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Un par de días después, los hermanos regresaron a España. Yo les esperé en Barajas, recibiéndolos a ambos con un buen beso y un fuerte abrazo, tratando de transmitirles mi cariño y mi apoyo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Los de pompas fúnebres se hicieron cargo de los señores Moraga, mientras yo llevaba a los hermanos al hotel donde había reservado dos habitaciones contiguas. Tras almorzar, nos reunimos en la que compartía con mi marido y les puse al día de lo acontecido en su ausencia.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Los abogados de sus padres se habían puesto en contacto conmigo, pero tan sólo habíamos podido concertar una cita, pues era con Juanjo y con Iván con quienes tenían que tratar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo me había encargado además de transmitir la dolorosa noticia a los parientes y amigos de sus padres, utilizando para ello una agenda que Juanjo me dio. La verdad es que no fue plato de gusto tener que encargarme de eso, pero no dije nada, pues mucho peor era lo de ellos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El entierro era a las doce de la mañana siguiente, así que, tras levantarnos, tuvimos tiempo de desayunar sin prisas, aunque charlamos poco, sumidos en nuestros propios pensamientos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Lo cierto era que ninguno de los dos parecía estar destrozado por el dolor, cosa que no me sorprendió demasiado, pues era plenamente consciente de que no había mucho amor entre ellos y sus padres.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Después de desayunar, volvimos a los cuartos a cambiarnos. Juanjo, como siempre, se vistió como un rayo y bajó a recepción, pues había quedado allí con unos familiares que venían de fuera.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo, sabiendo que íbamos bien de hora, me di una ducha rápida para refrescarme, poniendo buen cuidado en no mojarme mi rubio cabello. Me puse la ropa interior y las medias, todo de color negro y una falda oscura.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Salí del baño vestida únicamente con la falda y el sostén, dirigiéndome al armario para sacar la blusa negra que había escogido. Me la puse sin abrochar y me dirigí a la cama, pues tenía la molesta sensación de que no había fijado bien el liguero.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me senté en el colchón y me subí la falda, afanándome en colocar correctamente la media rebelde para poder cerrar bien el broche. Cuando estuvo bien colocada, estiré la pierna, deslizando mis manos sobre la sedosa tela, mientras experimentaba un ramalazo de orgullo al admirar mis bien torneadas piernas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Tienes buenas cachas, nena &#8211; dije para mí sin poder evitar sonreír.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Justo en ese momento, algo me hizo levantar la mirada, encontrándome con Iván, que me miraba subrepticiamente desde su cuarto a través de la puerta de comunicación, que estaba entreabierta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Yo&#8230; lo&#8230; lo siento &#8211; balbuceó poniéndose coloradísimo &#8211; Quería ver si estabas lista. Yo&#8230; Perdona&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">En un acto reflejo (sintiéndome también un poquito avergonzada porque me hubieran pillado en plena sesión narcisista) bajé la pierna con rapidez, poniéndome bien la falda.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván seguía mirándome fijamente, lo que me hizo notar que aún llevaba la blusa abierta, brindándole al muchacho un buen primer plano de mis senos embutidos en lencería fina.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Abochornada, cerré la blusa con la mano mientras el joven, aturrullado, apartaba la vista clavándola en el suelo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Te&#8230; te pido mil perdones. Yo no pretendía&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Tranquilo, no pasa nada &#8211; respondí un poco más serena &#8211; Pero la próxima vez acuérdate de llamar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Sí, sí, claro &#8211; dijo el chico alzando la vista de nuevo hacia mí &#8211; Te ruego que me disculpes. Yo&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Que no pasa nada, tonto &#8211; le interrumpí &#8211; Anda, espérame en tu habitación, que en cinco minutos estoy lista. Yo te aviso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Vale &#8211; asintió Iván, cerrando la puerta sin atreverse a mirarme directamente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sin darle mayor importancia al suceso (era algo normal a su edad), me puse en pié frente al espejo y empecé a arreglarme, observando con satisfacción mi propio reflejo. La verdad es que aquella ropa me sentaba muy bien, de hecho, de haber sido la falda un poco más corta hubiera sido un conjunto más que apropiado para salir por ahí de marcha.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pobre Iván, seguro que había alucinado viendo a su cuñadita en paños menores. ¡Qué mono! Ahora que había pasado el mal trago encontré el suceso bastante gracioso. Pobrecito, seguro que en el internado de chicos no había visto nunca a una chica tan ligera de ropa&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Y menos a una tan guapa &#8211; me dije sonriéndome a mí misma en el espejo &#8211; No me extrañaría mucho que ahora mismo estuviera dándole a la zambomba en su cuarto&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Entonces me acordé de que ese día era el funeral de sus padres, con lo que la sonrisa se me borró de golpe. No sé en qué estaría pensando.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Un poquito avergonzada, terminé de arreglarme, me maquillé muy ligeramente y me reuní con Iván, que aún se veía bastante azorado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/189/99389173/99389173_007_cc32.jpg" width="460" height="691" />Luego la misa, el funeral, Juanjo e Iván ayudados por unos familiares portando los ataúdes y metiéndolos en el coche fúnebre&#8230; Un día duro.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me sorprendió la cantidad de gente que vino al sepelio, aunque no vi a nadie que pareciera estar verdaderamente apesadumbrado. Muchas caras serias y eso, pero no pude evitar preguntarme cuantas de aquellas personas estarían allí por compromiso y cuantas porque lo sintieran de verdad. Soy un poco mala, lo sé.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Por fin todo terminó y dejamos a los pobres señores Moraga reposando en el panteón. Me pregunté si algún día yo también acabaría allí dentro como miembro de la familia. Poco me imaginaba entonces que no iba a ser así.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Fuimos los últimos en marcharnos, pues, lógicamente, todo el mundo quería darnos el pésame. Aguanté el tirón lo mejor que pude, poniendo cara de pena y dando las respuestas adecuadas a las expresiones de condolencia, aunque mi mente vagaba lejos de allí, preguntándome qué íbamos a hacer a partir de entonces.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Juanjo y yo habíamos hablado un poco, pero aún no teníamos nada claro lo que íbamos a hacer. Aún había que hablar con los abogados, ver el testamento y, sobre todo, hablar con Iván. Ahora era más que nunca parte de la familia y tanto Juanjo como yo queríamos que su opinión contara.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Finalmente, los últimos asistentes se marcharon, exceptuando al tío Carlos y su esposa, un hermano septuagenario del difunto Manuel, que permanecían con nosotros, pues Juanjo se había ofrecido a llevarlos a su hotel en coche, ya que estaban muy mayores y no se fiaba de dejarlos tomar un taxi.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Caminamos lentamente hacia donde estaba aparcado el coche. Yo llevaba cogido del brazo a Iván, pegadita a él, intentando no sólo trasmitirle mi afecto, sino también demostrarle que el incidente del hotel estaba más que olvidado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El pobre caminaba a mi lado sin decir ni mu, mirando únicamente donde ponía los pies. Juanjo iba un poco adelantado, junto a los ancianos, escuchando con paciencia cómo su tío rememoraba anécdotas de la niñez junto a su hermano.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">En cierto momento, me pareció sentir cómo el brazo de Iván se apretaba contra mí, presionando ligeramente contra mi seno, pero la sensación pasó enseguida, así que pensé que lo había imaginado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Tío Carlos se sentó en el asiento del pasajero, junto a Juanjo y los demás nos ubicamos detrás, sentándome yo entre la anciana y mi cuñado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">La verdad es que el pobre me daba mucha pena, pues me había parecido que realmente era el único sinceramente triste en el funeral.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sin pensarlo, rodeé sus hombros con un brazo, atrayéndole hacia mí y dándole un cariñoso beso en el pelo. No sé, me sentía conmovida y el instinto maternal se despertó en mí, supongo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Él no se resistió, ni protestó porque le estuviera tratando como a un crío, limitándose a dejarse abrazar y a reposar la cabeza en mi hombro. Alcé la vista y me encontré con la mirada aprobadora de Juanjo, que me sonreía desde el espejo retrovisor.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Al poco rato empecé a sentirme un poquito agobiada por ir tan pegada al chico, pero me faltó valor para apartarme, así que no dije ni pío. Por fortuna, Juanjo subió el aire acondicionado, con lo que el ambiente se refrescó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Fue justo entonces cuando, al mirar hacia abajo, me di cuenta de que llevaba un botón de la blusa desabrochado y por el hueco se podía ver perfectamente el borde de encaje del sujetador.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Comprendí que Iván, con la cabeza apoyada en mi hombro, disponía de un magnífico primer plano de mi teta izquierda, lo que provocó que un ramalazo de vergüenza me azotara.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Durante un segundo, estuve a punto de apartarle para poder abrochar correctamente el descarado botón, pero entonces pensé en lo triste que estaba el pobre y el día tan duro que llevaba y me dije:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¡Qué demonios! Déjale que mire, que no se van a gastar. Y si así consigo que deje un poco de pensar en su padres&#8230; pues perfecto.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Así hice como que no me había dado cuenta, por lo que seguí el resto del trayecto permitiéndole a mi cuñado que se recreara la vista espiando mi escote.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Esa misma tarde tuvimos la reunión con los abogados. No hubo sorpresas. Quitando algunos legados menores, toda la fortuna de los Moraga pasaba a sus hijos en partes iguales, aunque Iván no podría entrar en posesión de lo suya hasta cumplir los 18. De todas formas, el chico no se mostró muy interesado en ese tema.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Juanjo  aprovechó para indicarles a los abogados que tramitaran la custodia de Iván, que pasaría a nosotros hasta su mayoría de edad. Eso sí que alegró al joven, que veía confirmada su esperanza de vivir bajo nuestro techo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y conseguimos hacerle realmente feliz cuando, esa misma noche durante la cena, le anunciamos que no tenía por qué volver al internado el curso siguiente si no quería y que podía matricularse en el instituto que le diera la gana.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Cuando decidamos donde vamos a vivir, claro &#8211; sentenció mi marido.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y es que ese era otro tema.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Juanjo y yo residíamos en Soria por motivos de trabajo. Yo era traductora en una pequeña editorial, por lo que trabajaba casi siempre desde casa. Juanjo, en cambio, que era arquitecto, trabajaba en un estudio de la ciudad.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero ahora, con los fondos obtenidos con la herencia, se abría ante él la oportunidad de hacer realidad su sueño: abrir su propio estudio.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Piénsalo, Nieves. Podríamos venirnos a Madrid, nos mudamos a casa de mis padres&#8230; bueno, ahora es nuestra casa. Yo puedo alquilar una oficina, dinero no me falta, contratar unos ayudantes&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Para qué entrar en detalles. Teníamos la oportunidad, teníamos los medios y teníamos las ganas. A Iván le pareció fantástico, pues los pocos amigos que tenía fuera del internado eran de Madrid.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo, por mi parte, no tenía problemas con el trabajo, podía hacerlo igual en Madrid que en Soria, pues casi todo era vía internet. Y total, si tenía que pasarme por las oficinas, en un día podía ir y volver, o como mucho quedarme una noche.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Así que nos trasladamos a Madrid, a la antigua casa de mis suegros. Era un bonito chalet situado fuera de la ciudad, en un paraje muy tranquilo, pero bastante bien comunicado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">La casa tenía dos plantas, dos amplios salones, una cocina en la que cabría el piso entero de mis padres, varios cuartos de baño&#8230; y un jardín espectacular, con un bungalow de auténtico lujo y una piscina de impresión.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Así que la jovencita Nieves Santiago, que tres años antes se casaba con el apuesto Juan José Moraga, pasó en un visto y no visto a vivir en un pisito de 100m<sup>2 </sup>en Soria, a hacerlo en un chalet de cinco estrellas en la capital. No estaba mal para una joven soriana.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Los siguientes días fueron frenéticos. Juanjo estaba hasta el cuello con lo del estudio nuevo. Ya tenía el local y había decidido asociarse con un antiguo compañero de facultad, pero, aún así, tenía mil cosas que resolver.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Así que Iván y yo nos encargamos de acondicionar la casa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Tampoco es que hubiera mucho que cambiar, pues mis suegros tenían muy buen gusto y todo estaba muy bien amueblado, pero yo quería dejar mi huella allí, convirtiendo aquel lugar en mi verdadero hogar, transmitiéndole mi impronta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Los Moraga tenían contratado un servicio de limpieza (jardinero incluido) que venía tres veces por semana y no vimos ninguna razón para cambiar. Además, mantuvimos también a Manoli, la cocinera, que venía de lunes a sábado un par de horas por la mañana, para preparar el almuerzo y la cena (que dejaba ya lista al marcharse).</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No me costó nada aclimatarme a aquellos lujos con los que poco antes no hubiera soñado y enseguida me acostumbré al ritmo de la casa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván, por su parte, se mostraba mucho más animado y nuestra relación se hizo más estrecha. Como quiera que aquella era su casa, no tuvo mucho trabajo en colocar las cosas que había traído del internado en su propio cuarto, así que, muy amablemente, me echó una mano con las literalmente cientos de cajas con cosas de Juanjo y mías (sobre todo mías) que trajeron los de la mudanza desde Soria.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Es realmente increíble la cantidad de trastos que puede llegar una a meter en un piso; cuando los colocas todos juntos, te parece imposible que todo eso quepa en algo más pequeño que un hangar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y así empezó todo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/189/99389173/99389173_013_3efc.jpg" width="460" height="691" /></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Llevábamos ya instalados en la casa tres días y yo aún no había desempacado ni una tercera parte de las cajas que habíamos traído.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me lo tomaba con calma, pues no había prisa ninguna una vez abiertas las que traían la ropa de verano. Ayudada por Iván, abría con calma una caja, por ejemplo de libros, les quitábamos el polvo y los colocábamos en estanterías.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero claro, yo no iba a conformarme con simplemente ordenar mis cosas, así que se me ocurrió que no estaría mal darle una manita de pintura a los dormitorios y, ya que estábamos en ello, le propuse a Iván que lo hiciéramos nosotros mismos, para divertirnos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Dicho y hecho; obligué al pobre chico a ayudarme a sacar todos los trastos que ya habíamos ordenado y a pintar las paredes y techos. Usaba al pobre chaval como ayudante, ya que no podía disponer de Juanjo ni un minuto. Me ayudó a escoger los colores (de entre cientos de muestras), me acompañó a comprar la pintura, a escoger las cortinas&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Todo esto lo hago para que aprendas para cuando tengas novia &#8211; le dije medio en broma tras pasarnos dos horas viendo catálogos &#8211; Ahora ya sabes lo que te va a tocar aguantar&#8230; Ésta es la parte mala.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Y cuál es la buena? &#8211; preguntó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          El sexo, por supuesto &#8211; respondí con picardía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El pobre se puso coloradísimo, justo como yo pretendía. Me encantaba burlarme un poquito de él, en parte para vengarme del incidente del hotel.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Bueno, de aquello y de todo lo que pasó después, ya que el chico no paraba de lanzarme miraditas disimuladas siempre que podía. Más de una vez le pillé mirándome el culo o asomándose por el cuello de una camiseta a ver qué lograba ver.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo no le daba la menor importancia, pues era perfectamente normal en un chico de su edad el sentirse atraído por una mujer pocos años mayor que él. Y además, es justo reconocer que su atracción me halagaba e inflamaba bastante mi ego. Me gustaba sentirme deseada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Ojalá Juanjo hubiera mostrado el mismo interés. Quizás así no habría pasado lo que pasó. Bueno, sólo quizás&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Recuerdo que había sido un día de muchísimo calor y había acabado derrengada de ordenar trastos. Había almorzado con Iván, charlando tranquilamente de las cosas que aún nos quedaban por hacer.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Como siempre, el hacendoso chico se encargó de recoger la mesa mientras yo le mandaba un mensaje por el móvil a Juanjo. Cuando acabó, se sirvió un zumo de la nevera y me preguntó si quería, a lo que respondí afirmativamente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Nos sentamos a reposar la comida en el salón, bebiéndonos tranquilamente el zumo. Cansada como estaba, me entró una morriña que te mueres, así que acabé tumbándome en el sofá, donde me quedé frita.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Cuando desperté, un par de horas después, me sentí bastante aturdida, aunque pasó tras un par de minutos. Me sentía un poco incómoda, pues el sujetador se me había movido mientras dormía. Me lo puse bien y llamé a Iván con un grito, respondiéndome él desde el piso de arriba.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Tras pasar por la cocina para beber agua (tenía la boca muy seca), subí a reunirme con él. Mi cuñado, tan apañadito como siempre, había seguido pintando él solito, dejándome descansar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sonriendo, le abracé el cuello desde atrás y, poniéndome de puntillas, le di un beso en la mejilla por encima de su hombro. Al hacerlo, apreté bien las tetas contra su espalda, procurando que las sintiera perfectamente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Un regalito por ser tan apañado &#8211; pensé para mí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Eres un encanto, me dejas dormir tranquilamente y mientras sigues trabajando &#8211; dije, apartándome de él para inspeccionar su trabajo de pintura.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No&#8230; no es nada &#8211; respondió él todo aturrullado, supuse que por el abrazo &#8211; Parecías muy cansada y yo no tenía nada que hacer&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Ay, hijo &#8211; le dije sonriendo con picardía &#8211; Algún día harás muy feliz a alguna afortunada. Eres tan atento&#8230; A ver si tu hermano toma nota.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Se puso otra vez colorado, lo que me hizo sonreír. Me encantaba avergonzarle de aquel modo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El día siguiente pasó sin incidentes. Tocaba visita de las limpiadoras, que como siempre, le dieron un buen lavado de cara a toda la casa, mientras nosotros seguíamos ensuciando todo lo que podíamos con la pintura, logrando que en el suelo hubiera al menos tanta cantidad como en las paredes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Un día después la escena se repitió. Iván y yo solos en casa trabajando, almuerzo en agradable compañía&#8230; Y luego siesta profunda en el sofá del salón.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Volví a despertarme a las dos horas, con la cabeza bastante obnubilada. Estaba un poquito mareada, pero, como la vez anterior, pasó pronto.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me senté en el sofá, despejándome, las manos apoyadas en el asiento. Estiré el cuello a los lados, tratando de librarme del aturdimiento y, al mirar hacia abajo, me di cuenta de una cosa que me heló la sangre en las venas: llevaba la blusa mal abrochada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No, no me refiero a que se hubiese abierto un botón, sino a que los botones estaban mal cerrados, de forma que sobraba un ojal al final, quedando uno de los botones sin abrochar. Y yo estaba segura de que antes no estaban así.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">La comprensión de lo que podía haber sucedido se abatió como una ola sobre mí, estremeciéndome. No, no podía ser&#8230; ¿Iván?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">En ese instante fui consciente de todas las miradas, todos los roces involuntarios&#8230; ¿Sería verdad? ¿Habría aprovechado mi cuñado para meterme mano mientras dormía? El otro día el sostén, hoy la camisa&#8230; Pero, ¿cómo era posible? ¿Cómo no me había despertado?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y la respuesta apareció como un fogonazo en mi cerebro. La boca pastosa. Otra vez. ¿Me habría drogado? No, no podía ser&#8230; El zumo&#8230; Ese día había vuelto a ofrecerme un vaso&#8230; Imposible.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Revisé mi ropa, los shorts vaqueros, la camisa, la ropa interior, en busca de algo que delatase las maniobras de Iván, pero no hallé nada. Cada vez más nerviosa, miré a mi alrededor, buscando no sé qué y entonces la vi&#8230; una pequeña manchita brillante y pringosa en el suelo, junto al sofá.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me agaché y la recogí con la yema del dedo, acercándomela a la nariz para olerla. Conocía aquel olor&#8230; lo conocía bien.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El resto de la tarde fue un infierno. No sabía qué hacer. ¿Se lo contaba a Juanjo? ¿Cómo hacerlo? Tampoco estaba segura al 100% ¿Y si me equivocaba?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Joder, mierda&#8230; ¿Qué hacer? Bien pensado, tampoco era tan grave&#8230; Estaba en la edad&#8230; Pero, ¡coño, que me había drogado! De no ser por eso, lo habría dejado pasar, poniendo más cuidado en no provocarle. Pero las drogas&#8230; la madre que lo parió, a saber qué me había dado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Como Iván seguía pintando en un dormitorio, me colé subrepticiamente en su cuarto, revisando sus cajones. No tardé nada en encontrar una caja de somníferos. Faltaban varias pastillas. Me sentí un poco mejor, al menos no me había administrado ninguna droga rara, escopolamina de esa o como se diga. Era una estupidez, pero me sentí un aliviada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Esa noche no pegué ojo, dándole vueltas y vueltas a qué hacer. Decidí no contárselo a Juanjo, al menos hasta estar segura. Y eso era lo que tenía que hacer, asegurarme, averiguar si había pasado de verdad o eran imaginaciones mías.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y me decidí a atraparle. Dos días después (cuando no venían las limpiadoras) puse mi plan en marcha.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sin embargo, nada pasó. Comimos tranquilamente, me ofreció un zumo como siempre, pero nada. No me entró sueño, así que seguimos ordenado cajas el resto de la tarde.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me sentía confusa. ¿Lo habría imaginado todo? No, no podía ser. ¿Me estaría montando la película?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Decidí que había que subir las apuestas, tentarle para que entrara en acción, así que la siguiente tarde que nos quedamos solos, dije que no tenía ganas de trabajar, que me apetecía pasar el día en la piscina.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Estaba claro que él (fuera cierto o no que había abusado de mí) no iba a poner pega alguna a mis planes. Jovencito de 17 años pasando la tarde en la piscina con su guapa cuñada en bikini.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">La verdad es que fue una mañana bastante divertida, lo pasamos bien tonteando en la terraza. En realidad fui yo la que tomó la iniciativa, pues él se mostraba bastante tímido, supongo que por sentirse intimidado por estar en compañía de una chica en bañador por la que se sentía atraído.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me sentía extrañamente inquieta, nerviosa por si todo aquel asunto acababa por ser fruto de mi imaginación, así que quizás puse demasiado interés en tentarle. Me decía a mí misma que mi intención era salir de dudas de una vez por todas, aunque ahora, con la perspectiva que da la lejanía en el tiempo, tengo que admitir que quizás la falta de sexo que últimamente padecía jugó un papel determinante en mi comportamiento de ese día.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y es que, desde el fallecimiento de sus padres, mis encuentros con Juanjo habían sido bastante esporádicos. Obviamente, al principio no le dije nada, pues no estaba bien presionarle para que me echara un polvo con sus padres recién enterrados, pero claro, fueron pasando los días&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y no es que no hubiéramos hecho nada, pero desde que estábamos en Madrid, Juanjo regresaba siempre tan tarde y tan cansado&#8230; Cuando yo me insinuaba, él me contestaba que estaba agotado, que estaba siendo muy duro poner el negocio en marcha&#8230; joder, creía que éramos nosotras las del dolor de cabeza&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Leo estas líneas y me doy cuenta de lo que intento es excusarme a mí misma, convencerme de que lo que pasó no fue culpa mía, que tenía motivos&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">En definitiva y retomando el relato de los hechos, he de admitir que esa mañana en la piscina traté de &#8220;calentar&#8221; un poco a mi cuñado, buscando que pusiera en marcha sus planes y así poder pillarle in fraganti.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Usé todo el arsenal de técnicas que tenía y algunas nuevas que me fui inventando sobre la marcha.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Le hacía ahogadillas cuando estábamos en el agua, procurando que mis tetas se apretaran bien contra él, llegando incluso un par de veces a frotárselas por la cara; me salía de la piscina por el borde, sin usar la escalera, asegurándome de que la braguita del bikini estuviera bien hundida entre mis nalgas; me agachaba frente a él, de forma que tuviera un buen primer plano de mis pechos embutidos en el bikini&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El pobre parecía a punto de estallar, se pasó toda la mañana colorado como un tomate. Yo me sonreía interiormente, divertida por el aturrullamiento del pobre Iván. Y los esfuerzos que hacía para que no me diera cuenta del bulto en su bañador&#8230; ja, ja, me lo estaba pasando en grande riéndome a su costa, aunque he de reconocer que, en el fondo, me sentía halagada y un poquito excitada por la situación.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pensé en pedirle que me untara aceite solar cuando me tumbé en la hamaca para tomar el sol, pero decidí no hacerlo, pues, si permitía que el chico me pusiera la mano encima, parecía capaz de correrse sólo con eso, con lo que quizás (una vez satisfecho, ja, ja), acabarían por arruinarse mis planes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">A eso de las dos entramos en la casa para almorzar. Yo me quedé en bikini, liándome únicamente un pareo a la cintura a modo de falda. El pobre no podía evitar mirarme las tetas con disimulo, cosa que me encantaba.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sí, ya lo sé, debo de parecer loca sintiéndome tan relajada con un chico que con toda probabilidad había abusado de mí después de drogarme, pero no sé, supongo que en el fondo le creía inofensivo y que todo aquello había pasado debido a su inexperiencia en tratar con chicas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pensaba que, una vez descubierto el pastel, podría ayudarle a superar sus problemas y conseguir así que fuera capaz de mantener una relación normal con una mujer. Me sentía casi como una madre tratando de ayudar a su hijo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Una madre 8 años mayor que su vástago y que además se sentía más que halagada por las miraditas que el chico le echaba&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Para acabar de rematar la faena, no se me ocurrió otra cosa que tomar vino con el almuerzo. Creo que fue una forma para armarme de valor ante lo que venía, aunque creo que resultó contraproducente, pues el alcohol me desinhibe.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No sé, quizás lo hice aposta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Por fin llegó el momento. Acabamos de comer, recogimos los platos entre ambos y entonces Iván, visiblemente nervioso, me ofreció un zumo, que yo acepté tranquilamente con una sonrisa, aunque en realidad el corazón me iba a mil.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Intenté espiarle con disimulo, a ver si le pillaba en el proceso de echar el somnífero en el vaso, pero no vi nada raro, con lo que la duda persistía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Allá vamos &#8211; pensé para mí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Como quien no quiere la cosa, me llevé el zumo tranquilamente de vuelta a la piscina, tumbándome de nuevo en la hamaca tras quitarme el pareo. Me puse las gafas de sol y me tumbé, tratando de aparentar una tranquilidad que estaba muy lejos de sentir.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Por la mañana, previsoramente, había ubicado la hamaca justo al lado de uno de los desagües que había en el patio para recoger el agua de lluvia, con idea de vaciar el vaso en cuanto Iván se despistara un segundo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sin embargo, no hicieron falta tantas precauciones, pues el chico dijo que se iba un rato a su cuarto, dejándome sola en la terraza.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Las dudas me atormentaban, amenazando con volverme loca. Pero estaba decidida a no echarme atrás. El plan estaba en marcha.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Tras asegurarme que Iván estaba efectivamente en su cuarto, vacié con mucho cuidado el vaso en el desagüe, sin llegar a probarlo, a pesar de no estar segura de si estaba &#8220;aderezado&#8221; o no. Volví a tumbarme en la hamaca, fingiendo quedarme dormida mientras tomaba el sol, con lo que únicamente me quedaba esperar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero aquello, que parecía ser lo más fácil de todo, resultó ser realmente duro. Permanecer allí quieta, sin mover un músculo, fingiendo estar bajo los efectos de la droga y esperando que mi cuñado me asaltara para atraparle&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y lo peor era que no paraba de darle vueltas a la cabeza. ¿Y si no había puesto nada en el zumo? ¿Y si no venía? ¿Y si me lo había imaginado todo?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Aún así, me las apañé para quedarme quietecita en la hamaca, aparentando estar profundamente dormida, pero con el cuerpo tan tenso que parecía estar a punto de saltar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Estaba ansiosa, deseando que Iván viniera para poder ponerle fin a todo aquello. Casi tenía miedo de que no hubiera puesto nada raro en el vaso y no pasara nada en absoluto, pues eso dejaría todas mis dudas sin resolver, así que esperaba que pasara algo por fin, lo que fuera.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">¿Y qué iba a hacerme? Si finalmente venía&#8230; ¿Qué haría Iván? Estaba claro que las otras veces me había dejado las tetas al aire, no atinando luego  a ponerme bien la ropa. ¿Se limitaría a exponer mis pechos y a masturbarse mirándolos? ¿Intentaría tocarme? ¿Se conformaría con las tetas o intentaría algo&#8230; más íntimo?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mi cabeza era un torbellino de imágenes, imaginando las cosas que Iván podía llegar a hacerme&#8230; quería que todo acabase de una vez, que viniera y me sacara por fin de dudas&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Estaba tan absorta en mis pensamientos que no escuché la puerta corredera de la terraza, así que Iván pudo aproximarse sin que me diera cuenta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Hey, Nieves, ¿estás dormida?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Su voz me provocó un gran sobresalto, no sé cómo me las ingenié para permanecer inmóvil, fingiendo dormir. El corazón se me desbocó en el pecho y me costó horrores no salir corriendo de allí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y es que, en el fondo, me moría por saber qué iba a pasar&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">De pronto, su mano en mi hombro&#8230; bueno, su mano no, sólo un dedo, que usó para zarandearme suavemente, tratando de asegurarse de si estaba dormida.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Con disimulo y aprovechando que llevaba puestas las gafas de sol, abrí los ojos una minúscula rendija, lo que me permitió observar a Iván, de pie junto a la hamaca, mirándome fijamente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Vi entonces como se inclinaba hacia un lado, sobresaltándome, pero su intención no era acercarse a mí, sino asegurarse de que el vaso estaba vacío. Una vez satisfecho, se sentó en su hamaca, que estaba próxima a la mía y siguió mirándome un rato más.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo estaba nerviosísima, expectante porque hiciera algo inapropiado para poder pillarle, pero él seguía quieto, contemplándome. Entonces hizo algo muy extraño: se puso a canturrear con toda la pachorra del mundo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Comprendí que lo que estaba haciendo era meter ruido para asegurarse de que yo dormía, así que no moví ni un músculo, sintiéndome cada vez más nerviosa. Creo que, de haber tardado un minuto más en ponerse en marcha, habría simulado despertarme, poniéndole fin a aquella locura, pero, justo entonces, Iván se calló y se puso en pie sin hacer ni un ruido.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Con mucho cuidado, levantó su hamaca a pulso y la acercó hasta dejarla muy cerca de la mía, volviendo a sentarse de nuevo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Joder, hazlo ya &#8211; pensaba para mí &#8211; ¡Méteme mano de una vez, puñetero!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">A esas alturas la cabeza no me regía demasiado bien, lo reconozco.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y por fin lo hizo. Con mucho cuidado, con delicadeza incluso, alargó una mano hacia mí y apoyó un dedo en uno de mis pechos, dejándolo allí unos segundos. Me puse en tensión, el contacto de su yema sobre mi seno me sacudió, sentía un inexplicable ardor que empezaba a brotar de mis entrañas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Quieta, tranquila Nieves &#8211; me repetía en silencio &#8211; Esto no es suficiente, si sólo te roza una teta no es para tanto&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero el dedo no se estuvo quieto. Lentamente, sentí cómo deslizaba la yema con extremo cuidado por el pecho, describiendo con suma delicadeza el contorno del bikini, paseando lentamente el dedo por encima de la tela.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Aquella caricia me hizo estremecer, sentía cómo su dedo se movía sutilmente sobre mi piel, recorriéndola casi con cariño.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Más confiado al ver que yo no daba muestras de enterarme de nada, Iván movió el insidioso dedito hasta localizar mi pezón por encima del bikini, reanudando la delicada caricia, describiendo esta vez enloquecedores movimientos circulares, excitando y enervando el delicado fresón que, poco a poco, iba adquiriendo volumen y dureza.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Venga, Iván , no te cortes &#8211; pensaba para mí &#8211; ¡Échale narices! ¡Que estoy frita!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero el chico seguía acariciándome con enorme cuidado, excitando mi pezón, endureciéndolo, pero claro, aquello no era suficiente para pillarle, no era tan grave que un adolescente le tocara una teta a su cuñada dormida. Tenía que atreverse a algo más.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/189/99389173/99389173_016_ff42.jpg" width="460" height="691" /></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero que va, lo único que hizo fue cambiar de pecho cuando tuvo el primero ya totalmente duro y excitado. Así que, durante un rato, se dedicó a repetir el proceso sobre mi otro seno, poniéndolos pronto a los dos como rocas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Mierda, pues si con esto te conformas, vas a resultar&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El siguiente ataque fue inesperado; yo casi pensaba que el chaval, tímido como pocos, iba a conformarse con aquella temerosa caricia, pero olvidé que ya tenía experiencias previas en el tema.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Bruscamente, Iván deslizó los dedos bajo el bikini, justo en el punto en que las dos copas se unen y, con un brusco tirón, desplazó la prenda hacia arriba, dejando por fin expuestas mis enardecidas mamas. El contacto directo del aire sobre mis sobreexcitados pezones provocó que un leve quejido escapara de mis labios, pero el chico, loco de calentura, no se dio cuenta de ello.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Ese era el momento que estaba esperando, ahora sólo tenía que &#8220;despertarme&#8221; y pillarle con las manos en la masa, pero entonces Iván, bruscamente, se arrodilló junto a mi hamaca y, sin pensárselo dos veces, hundió el rostro entre mis tetas apoderándose con sus lujuriosos labios de uno de mis pezones, comenzando a chuparlo y mordisquearlo con voluptuosidad.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mientras lo hacía, su lengua, juguetona, empezó a lamer la sensible piel, a la vez que una de sus manos se apoderaba del pecho libre, amasándolo y estrujándolo con torpeza, pero con una ansia y un deseo que me sobrecogieron.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No pude evitarlo, un ramalazo de placer azotó mi cuerpo y de pronto sentí cómo me ardían las entrañas. En un acto reflejo, apreté con fuerza los muslos, oprimiendo mi vagina, dándome cuenta por fin de que había empezado a mojarme&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Joder con el cabrito éste &#8211; pensé &#8211; Me va a arrancar las tetas&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y era verdad. Iván estaba bastante descontrolado. Me estrujaba y me acariciaba las tetas con tantas ganas que sin duda iba a dejarme marca. No era consciente de que, aunque yo hubiera estado realmente dormida, no me habría costado nada adivinar lo sucedido al despertarme. O quizás fuera que le daba igual.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Repentinamente, sus labios cambiaron de pezón, echándose un poco sobre mí, haciéndome sentir su peso. Abrí los ojos, mirando excitada cómo aquel chico literalmente devoraba mis pechos, dejándome asombrada, pues nunca le habría creído capaz de tanta lujuria.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Entonces, percibí cómo una de sus manos se deslizaba por mi estómago, hacia abajo, dejando perfectamente claras sus intenciones. Durante un segundo, pensé en levantarme, darle un bofetón y poner fin a aquella locura, pero en el tiempo que tardé en decidirme, su mano se deslizó bajo la cinturilla del bikini y uno de sus inquietos deditos se introdujo sin miramientos entre mis labios vaginales, provocando que un espasmo de placer me sacudiera.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván, sin embargo, poseído por la lascivia, no se dio cuenta de nada. Tenía el cuerpo serrano de una bella joven a su disposición y en ese momento no era consciente de nada más. Con torpeza, sus dedos empezaron a sobar mi vulva, separando los labios con cierta rudeza, lo que hizo que tuviera que morderme los labios para ahogar un gritito a medias de dolor, a medias de placer.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No sé por qué lo hice. No sé por qué no le paré los pies&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Qué mentirosa. Sí que lo sé.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">A esas alturas, yo estaba cachonda perdida, sentía cómo la humedad desbordaba entre mis piernas, los pechos duros como piedras, el corazón a mil por hora&#8230; pero aún mantenía el control de mí misma, aún hubiera sido capaz de detener todo aquello.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Hasta que Iván continuó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">De repente y como activado por un resorte, el chico se incorporó, quedando de rodillas junto a la hamaca, contemplándome jadeante.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Durante un loco instante, pensé que se había dado cuenta de que estaba despierta, lo que me acojonó muchísimo, porque a ver cómo justificaba yo el haber permanecido quieta mientras un niñato me metía mano hasta los ovarios.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero no era eso, simplemente quería cambiar de juego.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Dios mío, qué buena está, no puedo más &#8211; siseaba el chico, consiguiendo con sus palabras enardecerme todavía más.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Levantándose, el chico volvió a sentarse en su hamaca y empezó a forcejear con la cuerdecilla del bañador, haciéndome comprender que iba a echar mano de su herramienta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Coño, ¿y ahora qué hago? &#8211; pregunté para mí sintiendo una profunda inquietud.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Al apartar Iván sus manos de mí, dejando de excitar mi cuerpo, conseguí recuperar parcialmente el control, así que empecé a sopesar las opciones que tenía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Podía simular despertarme en ese momento, pero resultaría un poco sospechoso hacerlo en ese preciso instante , pues no quería que él se diese cuenta de que le había dejado meterme mano. La otra opción era aguantar el chaparrón, dejarle que se la machacara a gusto admirando mi cuerpo y aguantar quizás algún sobeteo más. No creía que fuera a ser capaz de follarme, no le veía capaz de atreverse a tanto, así que lo mejor sería dejar que hiciera conmigo lo que quisiera.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sí, eso era lo mejor, la oportunidad de pillarle había pasado, no había contado con que disfrutaría con que me metieran mano. Menuda golfa había resultado ser, aunque, realmente, no me arrepentía para nada de que aquello hubiera pasado. La Nieves falta de sexo, caliente y excitada, había tomado el control de las operaciones.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Ya le trincaré otro día &#8211; me dije, tratando de justificar lo injustificable &#8211; Hoy le dejaremos disfrutar un rato. Otro día, después de que Juanjo me haya echado un buen polvo, le pillaré bien y me las pagará todas juntas. Así que, venga, Ivancito, sácate la pichita y hazte una buena paja a mi salud.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Casi me eché a reír mientras pensaba esto, aunque, en el fondo, estaba que me moría de ganas por averiguar qué escondía mi cuñadito entre las piernas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Por fin, Iván consiguió deshacer el nudo del bañador, bajándoselo con prontitud hasta los tobillos, enarbolando frente a mí una tremenda erección.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Vaya, no está mal armado el chico &#8211; pensé en silencio.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Era verdad. La polla de Iván, durísima y rezumante, aparecía entre sus piernas apuntando con descaro al frente, hacia mí, permitiéndome observarla con disimulo desde detrás de los cristales oscuros. Tenía una buena polla el chaval, nada monstruoso o desmesurado, pero, desde luego, algo de lo que estar orgulloso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Volví a estremecerme.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Venga, chico, dale un poco a la manivela y acabemos con esto, que estoy empezando a quedarme entumecida &#8211; me dije en silencio.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No era cierto. En realidad estaba que me moría por ver qué pasaba a continuación, sólo que me resistía a admitirlo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Tal y como esperaba, Iván se dejó caer en la hamaca y, empuñando su manubrio, empezó a meneársela con frenesí. Para aprovechar a fondo la circunstancia, alargó su mano libre y la llevó a mis tetas, que fueron estrujadas nuevamente mientras el chico daba rienda suelta a sus impulsos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Umm, la madre que lo parió &#8211; pensé mientras ahogaba un gemido cuando sus dedos pellizcaron un enardecido pezón &#8211; Espero que no tengas en mente correrte encima mío.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero, en realidad, me seducía la idea de sentir su semen caliente deslizándose por mi piel. No lo entendía, normalmente yo no era tan&#8230; guarra.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sin embargo, Iván tenía otros planes. De repente, su mano abandonó mis tetas y me agarró un brazo por la muñeca, atrayéndome hacia su entrepierna. Sus intenciones eran cristalinas, pero, a esas alturas, la oportunidad de escape se había esfumado, así que sólo me quedaba dejarme hacer. O al menos eso me dije a mí misma mientras permitía que Iván cerrara mi propia mano sobre su polla y reanudara la masturbación usando la mía en vez de la suya.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y justo entonces pasó. En cuanto mis dedos se cerraron sobre la verga del muchacho, todo cambió, el tiempo pareció detenerse.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No podía creerlo, era imposible. Tuve que abrir un poco más los ojos, para asegurarme de que, efectivamente, Iván me había obligado a agarrarle la polla y no un hierro al rojo&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Estaba caliente, sí, increíblemente caliente, pero eso no era lo espectacular&#8230; Su dureza, oh, Dios, bendita dureza&#8230; No podía ser. Parecía esculpida en roca, en acero&#8230; No podía entender cómo algo hecho de piel y músculo podía ponerse tan duro&#8230; Por favor, si me metía aquello me iba a destrozar, era imposible, increíble&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sin poder evitarlo, mis dedos apretaron levemente sobre aquella barra de hierro, tratando de comprobar si era real, pero Iván no pareció darse cuenta de nada, limitándose a seguir deslizando mi propia mano sobre su hombría.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">La cabeza me daba vueltas, me acordé estúpidamente de una antiguo novio que tuve en el instituto, Pablo, un musculitos de gimnasio y en cómo le gustaba alardear de lo duros que tenía los bíceps&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Pablo, querido, si mi cuñadito te diera un pollazo, te aseguro que te partía el brazo por tres sitios, esto sí que es un músculo duro&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Creo que, durante un momento, llegué incluso a perder la razón; todo mi mundo era aquella POLLA.<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/189/99389173/99389173_020_4be3.jpg" width="460" height="691" /></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Joder, qué dura está, qué dura está &#8211; repetía en mi cabeza una y otra vez, incapaz de procesar el cúmulo de sensaciones que me estaban devastando.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">E Iván, ignorante de la locura a la que estaba arrastrando a su cuñada, seguía dale que dale a la zambomba usando mi mano, que apretaba con incredulidad aquella barra de carne.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Dando un gruñido de placer, el chico decidió entonces mejorar la sesión, volviendo a sobarme las tetas sin interrumpir en ningún momento la paja.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Eso me hizo desvariar de nuevo, soñando en qué se sentiría con semejante tranca de acero deslizándose entre mis pechos&#8230; ¿le gustaría que le hiciera una cubana? ¿Y chupársela? ¿Qué sentiría con semejante dureza hundiéndose entre mis labios?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Entonces Iván, cada vez más cachondo, volvió a llevar su otra mano a mi entrepierna, zambulléndola de nuevo en el mar de humedad que allí había, animándose esta vez a hundir un dedo hasta el fondo de mi intimidad, echando aún más leña al fuego que devastaba mis entrañas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Noté que iba a correrme, mis tetas y mi coño, acariciados a la vez, aquella polla divina, celestial, siendo pajeada demencialmente por mi mano, la admiración y el deseo que sentía por mí aquel jovencito&#8230; eran demasiado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Entonces me quedé helada, había perdido la cabeza por completo. Totalmente entregada a la lujuria, no me había dado cuenta de que las manos de Iván habían liberado la mía y yo había seguido masturbándole con todo el entusiasmo y la entrega del mundo. Fue un acto reflejo. Aterrorizada, detuve el movimiento de mi mano, aunque en ningún momento solté el tieso juguete.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y justo entonces la comprensión de lo que sucedía penetró en el obnubilado cerebro de Iván. Su cuñada estaba despierta y había estado meneándole la polla.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Bruscamente, el chico se apartó de mí dando un grito de sorpresa. Con la cabeza medio ida, me resistí a soltar mi presa, con lo que el pobre se llevó un buen tirón en salva sea la parte. Por desgracia, sus propios jugos actuaron como lubricante y literalmente se me escurrió de entre los dedos, provocándome un gruñido de decepción.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván se derrumbó sobre su hamaca, aterrorizado, estando a punto de romperse la crisma cayéndose por el otro lado, con el bañador enrollado en los tobillos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo, por mi parte, empecé a recobrar el juicio, dándome cuenta de las cataclísmicas consecuencias que se derivaban de lo que acababa de suceder. ¿Cómo había permitido que las cosas llegaran a ese extremo? ¿Es que estaba enferma?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me quité las gafas y miré directamente a Iván, que me observaba con pavor, completamente acojonado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Iván, yo&#8230; &#8211; traté de decir.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero mi recién descubierta e inagotable lascivia intervino y, sin poder evitarlo, mis ojos se desviaron del rostro del chico hacia su polla, que seguía al aire, refulgente y dura como una roca, provocándome una íntima ansiedad.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Al ver la dirección de mi mirada, el pobre se sobresaltó todavía más, y, levantándose con torpeza, salió disparado de la terraza, sin darme tiempo a decir ni pío, dejándome allí sola, con las tetas al aire, la braguita del bikini medio bajada y tan caliente como jamás antes había estado en toda mi vida.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Pero ¿qué he hecho? &#8211; exclamé mientras la realidad de lo sucedido se abatía sobre mí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Permanecí allí tirada unos minutos, tratando de serenarme y de centrar mis pensamientos, pero el formidable calentón que llevaba encima me impedía pensar en nada más.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Estuve a punto a de arrojarme a la piscina, para que el agua fría bajara unos grados mi temperatura, pero decidí que no, que lo único que podía paliar, aunque fuera parcialmente, aquella situación, era pegarme una buena corrida. Alcanzar el orgasmo de una maldita vez.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me metí mano en el bañador, constatando que estaba literalmente chorreando entre los muslos, mucho más mojada que nunca antes en mi vida. Estaba a punto de masturbarme, cuando un pequeño rayo de luz penetró en mi mente, haciéndome notar que no era muy buena idea que Iván se asomara por la ventana y descubriera a su cuñada haciéndose una paja.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Con un bufido de frustración, me levanté de la hamaca y entré en la casa, poniéndome medio en condiciones el bikini mientras lo hacía, no fuera a tropezarme con el chico.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Subí las escaleras en dirección a mi dormitorio, comprobando que la puerta del fondo, la del dormitorio de Iván, estaba cerrada a cal y canto. Sabía que tenía que solventar ese problema enseguida, pero lo primero era lo primero&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me precipité en mi cuarto como una exhalación, sintiendo una ansiedad, una necesidad de obtener por fin alivio, que eran casi un malestar físico. Prácticamente entré a la carrera en el baño del dormitorio, cerrando con rapidez la puerta y metiéndome en la ducha, abriendo el grifo del agua fría.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El helado líquido literalmente siseó al entrar en contacto con mi ardiente piel, procurándome un gran alivio, aunque mis entrañas siguieran en llamas. Con brusquedad, me bajé las braguitas del bikini y, dando una patada, las arrojé volando contra la puerta cerrada, donde se estrellaron con un chapoteo antes de caer al suelo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Empecé a masturbarme con frenesí, frotando mi vulva con la mano, sintiendo los labios hinchados y trémulos. Usé dos dedos para estimularme el clítoris, obligándome a apretar los dientes para ahogar el grito de placer que pugnaba por escapar de mi garganta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No tardé ni un minuto, qué digo, ni treinta segundos en estallar en un violento orgasmo que provocó que mis piernas fueran incapaces de sostenerme. Arrasada por el placer, caí de rodillas bajo el chorro de agua, mientras mis caderas se agitaban en pequeños espasmos y todo lo que me rodeaba desaparecía literalmente de mi mente, ocupada únicamente por el goce.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Jadeante y agotada, permanecí allí unos minutos más, dejando que el agua fría calmara mis ardores, tratando de recuperar el control para poder afrontar la tarea que se presentaba frente a mí: solucionar el problema con Iván.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván, joder, qué coño iba a hacer yo ahora. Tenía que hablar con él, pedirle disculpas&#8230; ¿Disculpas? ¡Si había sido él quien me había metido mano! Sí, y yo le había dejado hacerlo. ¡Me había echado droga en la bebida! Y no podía demostrarlo&#8230; ¡me había chupado las tetas! ¡y un dedo en el coño! Y yo me había vuelto loca sólo por acariciar su durísima verga&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Oh, Dios, aquella verga&#8230; Sólo de pensar en ella&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sacudí la cabeza, alejando esos pensamientos. Me puse en pié, librándome del sostén del bikini, que aún llevaba medio puesto. Empapé la esponja con jabón y froté hasta el último centímetro de mi piel, borrando el olor a sudor, a sexo, a excitación que me impregnaba por todas partes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Más relajada, regresé al cuarto y me vestí, poniéndome una camiseta y un pantalón vaquero cortado encima de la ropa interior, armándome de valor para enfrentarme con Iván. No podía posponerlo más.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Iván? &#8211; exclamé minutos después, de pie al otro lado de la puerta del dormitorio del muchacho &#8211; Sé que estás ahí&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No hubo respuesta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Iván, tenemos que hablar. Tengo que explicarte&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Vete &#8211; respondió su voz desde el otro lado &#8211; Te lo suplico, Nieves, vete por favor. Tengo tanta vergüenza que no puedo ni mirarte a la cara&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Bien. Eso era bueno. Se sentía culpable por lo sucedido. Le parecía más grave lo que había hecho él que lo que había hecho yo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Cariño, no podemos dejar esto así. Tenemos que hablar &#8211; dije sin obtener respuesta &#8211; Mira, voy a entrar&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Armándome de valor, giré el picaporte y abrí la puerta. Iván, sorprendido, se incorporaba en ese momento de la cama, supongo que para intentar impedirme la entrada. Sin embargo, al ver que ya era tarde, volvió a dejarse caer sobre el colchón, apartando la ojos para no mirarme directamente. Estaba avergonzadísimo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Seguía vestido únicamente con el bañador, lo que provocó en mí un agradable hormigueo que traté de ignorar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Iván, tenemos que hablar. Quiero que comprendas que lo que ha pasado antes&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No, por favor Nieves. No sigas, que bastante vergüenza siento ya. Mañana recogeré mis cosas y me iré a un hotel. A partir de mediados de Agosto puedo volver al internado, pero te suplicaría que no le contaras nada a mi hermano &#8211; me dijo con ojos llorosos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Ahí podría haber terminado todo. Podría haber consentido que él cargara con toda la culpa y haberle condenado a regresar al internado. Pero me daba pena el chico, comprendía sus motivos para hacer lo que había hecho y además, no todo era culpa suya&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero, sobre todo y aunque en ese momento no lo habría reconocido ni en el potro de tortura, las llamas que ardían en mis entrañas distaban mucho de estar apagadas&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Iván, lo que ha pasado antes &#8211; dije mientras me sentaba a los pies del colchón, provocando que él se encogiera en el otro extremo de la cama &#8211; Entiendo que estás en una edad difícil, pero lo que ha pasado&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Entonces me vino la inspiración.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Me he despertado sintiendo&#8230; bueno, ya sabes, que me acariciaban. Yo creía que era Juanjo. No me di cuenta&#8230; &#8211; mentí, tratando de esquivar la culpa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El pobre chico seguía sin mirarme, mientras yo le contaba un guión de cine en el que yo aparecía como la inocente princesita que no se enteraba de nada (como la de verdad). Sin embargo, la malvada pécora que habitaba dentro de mí empezó a aderezar la historia, sólo por divertirse un poco, claro&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Y a ver, qué quieres que te diga&#8230; Cuando sentí tu polla en la mano, creía que era la de tu hermano, aunque no sé, debería haberme dado cuenta, porque la tenías durísima&#8230; en serio Iván, más dura que ninguna otra que yo haya visto en mi vida&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero ¿qué me pasaba? ¿Qué estaba diciendo? ¿Por qué decía aquellas guarradas, es que pretendía volver a excitarle?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No sé, la verdad es que perdí un poco el control &#8211; admití &#8211; Para ser sincera, te diré que me di cuenta de que eras tú un instante antes de parar, pero seguí acariciándote unos segundos, no sabía lo que hacía&#8230;<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/189/99389173/99389173_023_820a.jpg" width="460" height="691" /></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván sí que me miraba ahora, completamente alucinado. No podía creerse que yo estuviera hablándole así, reconociendo que le había sobado la polla y sin mostrarme enfadada porque me hubiera metido mano. Y por haberme drogado, aunque claro, él no sabía que yo sabía&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Pero Iván, lo que no comprendo es cómo se te ocurrió&#8230; Sé que tengo el sueño pesado, pero era imposible que no me despertara&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Se quedó callado un segundo, antes de aprovechar la salida que yo le ofrecía. El chico pensó que, al menos, yo no sospechaba que me había echado nada raro en la bebida.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Yo, no sé&#8230; no sé qué me pasó. Estabas allí, tan hermosa&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Vaya, ¿me encuentras atractiva? &#8211; exclamé fingiendo (un poco) sentirme halagada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¡Claro que sí! &#8211; profirió él con gran entusiasmo &#8211; ¡Siempre he pensado que eras bellísima! ¡No sabes cuánto envidio a Juanjo!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me quedé un poco sorprendida por tan vehemente arrebato, no parecía propio de Iván. Y, francamente, me aduló muchísimo que dijera de mí que era bellísima y hermosa, no es algo que le digan a una todos los días.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿En serio? ¿Y qué es lo que más te gusta de mí? &#8211; pregunté con picardía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Cómo? No sé, todo&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Todo? No me lo creo. Yo habría apostado por las tetas, como me las magreaste con tanta energía&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El pobre se puso coloradísimo otra vez, haciéndome sonreír.  Volvió a recostarse en la pared, permaneciendo sentado en la cama con las piernas encogidas, procurando que su entrepierna no quedara expuesta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me pregunté si habría conseguido aliviarse a pesar del disgusto, mientras yo me duchaba y un disimulado vistazo a la papelera que había junto a su mesa de estudio me permitió constatar la presencia de unos reveladores kleenex arrugados, que dejaban muy claro que no había sido yo la única en aprovechar el tiempo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Además, ahora que lo pensaba, me di cuenta de que en el cuarto se percibía un olorcillo, la mar de característico&#8230; No sé, quizás aquel olor a feromonas contribuyó a que mi ánimo se mantuviera juguetón.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">O quizás era que, a esas alturas, ya me había convertido en una puta del carajo. No lo sé.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Iván, mira, fuera de bromas &#8211; dije tratando de ponerme seria &#8211; Lo que ha pasado es muy grave y ninguno de los dos ha actuado como debía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Persóname, Nieves&#8230; &#8211; trató de decir nuevamente compungido.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No, cállate y escucha. Entiendo que te sientes atraído por mí, estás en una edad complicada y seguro que, metido en el internado, tendrás poca experiencia&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Ninguna &#8211; dijo él con un hilo de voz.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          O sea, que eres virgen ¿no?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Él asintió con la cabeza, avergonzado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No pasa absolutamente nada. Todo llegará. Lo que no está bien es que andes metiéndole mano a tu cuñada (ni a ninguna otra mujer, claro), mientras duerme.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Lo sé.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Sabes que te quiero mucho, Iván, eres como mi hermanito y tienes que saber que haré siempre cualquier cosa para ayudarte. Puedes hablarme de lo que quieras, deseo que tengas confianza conmigo, pero espero que algo así no vuelva a repetirse.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¡Claro! ¡Te lo prometo! &#8211; exclamó entusiasmado, pues empezaba a vislumbrar que yo no iba montar ningún escándalo por lo sucedido.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No voy a contarle nada a tu hermano, es mejor que no se entere&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¡Gracias! &#8211; exclamó Iván inmensamente feliz.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Incorporándose, se abalanzó sobre mí, se arrodilló sobre la cama y me abrazó, tratando de agradecerme lo comprensiva que me mostraba. Lo que no entraba en sus cálculos (ni en los míos) fue que, al hacerlo, su erección quedó aplastada contra mi cuerpo, permitiéndome comprobar que, a pesar del rato transcurrido desde nuestra aventurilla (y después de al menos una buena paja, quizás dos) la polla de mi cuñado seguía como el acero, clavándose en mi costado, provocando que mi cuerpo temblara de excitación entre sus brazos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Vaya, no puedo creerme que todavía sigas así &#8211; le susurré presionando ligeramente su erección con mi cuerpo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Fue como si le hubieran dado un calambrazo, se apartó de mí como un rayo, recuperando su posición con la espalda contra la pared, de nuevo con el miedo dibujado en su rostro.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Tranquilo, no seas tonto, es normal que sigas un poquito excitado &#8211; dije tratando de tranquilizarle &#8211; Si te digo la verdad, yo también estoy un poquito&#8230; inquieta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y era más que cierto. De no ser porque la camiseta me quedaba holgada, de seguro que mis pezones habrían aparecido bien marcados en la tela. A esas alturas yo tenía el ánimo mucho más que juguetón. Decidí divertirme un poco más a costa del chico, para hacerle pagar el mal rato que me había hecho pasar&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Soy experta en mentirme a mí misma&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Pero no creas que vas a escapar sin castigo &#8211; le dije &#8211; Vas a tener que hacer lo que te diga si quieres que te perdone&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Haré lo que quieras &#8211; respondió él muy serio.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Eso está bien. Mira, quiero que confíes en mí siempre que tengas un problema y que comprendas que puedes contarme cualquier cosa. Y yo, por mi parte, me comprometo a hacer lo mismo y tratar de ayudarte todo lo que pueda.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          De acuerdo &#8211; asintió &#8211; te lo agradezco mucho.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Y vamos a empezar ahora mismo. Entiendo que, en temas de sexo, no tienes mucha experiencia, ¿verdad?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Se quedó callado un momento, dudando si contestar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Ya te he dicho que soy virgen &#8211; dijo por fin.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Ya, ya. Pero se pueden hacer muchas cosas sin perder la virginidad.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Lo sé, pero no, no he hecho nada. Nunca he estado con una chica.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Y nunca antes habías hecho nada parecido?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          N&#8230; no &#8211; mintió él tras una pequeña vacilación.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Nunca habías tocado a una chica? ¿Alguna amiga?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No, nunca. Hoy ha sido la primera vez &#8211; mintió con mayor aplomo &#8211; Y no sabes cuánto me arrepiento.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Vamos Iván, no seas tan melodramático. Tampoco vamos a provocarte un trauma. Se trata de todo lo contrario&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Él me miró con desconcierto. No comprendía a donde conducía todo aquello. Y no era de extrañar, porque ni siquiera yo lo tenía del todo claro.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Y cómo se te ocurrió hacerlo? &#8211; dije entrando en materia.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No sé&#8230; &#8211; respondió sin mirarme directamente &#8211; Te vi allí, tan sexy, dormida&#8230; Como no te despertabas, te acaricié un poco y, como no te dabas cuenta de nada&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Dónde me tocaste? &#8211; pregunté sintiéndome un poquito más cachonda.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          El pecho&#8230; &#8211; dijo él ruborizándose.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Ya. Las tetas. Todos los tíos sois iguales. Pero, cuando me desperté, me estabas tocando también ahí abajo&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván no respondió, terriblemente avergonzado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Y por eso sé que no tienes experiencia. Me hiciste daño, desde luego no sabes cómo acariciar a una mujer&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Lo siento &#8211; dijo él, sin aclarar si sentía el haberme tocado o el haberlo hecho mal.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me quedé callada un momento, mirándole en silencio. Había que reconocer que era guapo, más que Juanjo y tenía una polla&#8230; Joder, estaba cada vez más caliente. Sabía que tenía que salir de aquel cuarto de una maldita vez, pero estaba disfrutando de cada segundo de aquella conversación&#8230; ¿Sería capaz de llevarle un poco más allá?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Y dime. ¿Sigues excitado? &#8211; le solté de sopetón.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El pobre se quedó atónito.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Có&#8230; cómo dices?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Te pregunto si sigues cachondo. Dime la verdad.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván asintió levemente con la cabeza.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Ya he notado que sigues teniéndola muy dura &#8211; ataqué haciéndole enrojecer &#8211; Lo que no entiendo es cómo es posible si acabas de masturbarte.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Cómo?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Venga, no te hagas el tonto. Sé que, por muy asustado que estuvieras tras lo que ha pasado en la piscina, te has metido aquí dentro a terminarte la paja.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El chico me miraba con la boca abierta, sin acabar de creerse lo que había escuchado (como yo no me creía que hubiera sido capaz de decirlo).</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Dime, ¿te has masturbado o no?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Sí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Yo también lo he hecho &#8211; admití de sopetón, antes de detenerme a meditar lo que decía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván me miró muy serio, sin acabar de creerse mis palabras.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Te digo la verdad. Qué quieres, soy una mujer, tengo mis necesidades. Y últimamente tu hermano anda tan liado con el trabajo&#8230; que no tiene tiempo para mí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Mi hermano es idiota &#8211; sentenció Iván mirándome muy fijamente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No digas eso. El pobre trabaja mucho y llega tan cansado&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Si fueras mi mujer lo haríamos todos los días&#8230; &#8211; exclamó, dejándome sorprendidísima por su inesperado descaro.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿El qué me harías? &#8211; pregunté más que nada por oírselo decir.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Follarte.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Un escalofrío me atravesó de parte a parte. Decidí echarme a reír para disimular mi turbación.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¡Ja, ja, ja! ¡Menos lobos Caperucita! &#8211; exclamé apartando esta vez yo la mirada un poquito azorada &#8211; ¡Anda, que no te queda nada todavía! A tu edad lo que tienes que hacer es pelártela por lo menos tres veces todos los días hasta que te eches novia&#8230; ¡Y luego, cuando la tengas, empezarás a pelártela cuatro veces en vez de tres!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me levanté de la cama, temblorosa, decidida a marcharme de allí, pero realmente deseando no hacerlo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Bueno, te dejo tranquilo. Hagamos borrón y cuenta nueva y olvidemos lo que ha pasado. Además, si las cuentas no me fallan, hoy todavía te faltan dos veces&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El pobre chico apartó la vista, avergonzado. Me conmovió un poco, pero también me excitó&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Oye, Iván, ahora que lo pienso&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Dime.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Según dices, me has encontrado atractiva desde siempre&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Desde el día que te conocí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Y, alguna vez&#8230; ¿te has masturbado pensando en mí?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El chico tardó unos segundos en armarse de valor para responder.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Sí&#8230; claro. Alguna vez&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Y qué haces? ¿Cierras los ojos y me imaginas en bikini? No, supongo que desnuda, ¿verdad?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No&#8230;bueno&#8230; A veces&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿A veces? ¿Cómo que a veces? ¿Y las otras?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Tengo&#8230; tengo fotos en el ordenador&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Cómo? ¿Qué fotos? &#8211; exclamé un poquito escandalizada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No&#8230; nada malo. Ya sabes, las del año pasado en Mallorca&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sabía a qué fotos se refería, de las vacaciones el año anterior. Claro, en muchas de ellas salía en bikini.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Enséñamelas &#8211; dije sintiendo un nudo en la garganta por la excitación.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Consciente de que no servía de nada negarse, Iván se levantó de la cama (lo que aproveché para constatar que seguía empalmado con un disimulado vistazo) y cogió su portátil, que me entregó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo lo encendí inmediatamente, sentándome de nuevo en el colchón, mientras él permanecía de pie.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Cuál es la clave de acceso? &#8211; pregunté cuando el ordenador me preguntó el dato.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Nieves &#8211; respondió él con un hilo de voz.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me sentí muy halagada con aquel simple detalle, así que, dedicándole una cálida sonrisa, le invité a sentarse a mi lado dando unas palmaditas en el colchón. El chico se sentó con cuidado, procurando disimular lo mejor posible el bulto de su bañador.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          A ver, ¿dónde están las fotos?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Siguiendo las instrucciones de Iván, navegué por las carpetas hasta localizar una serie de álbumes de imágenes. Las fotos estaban muy ordenaditas, con nombres y fechas. Enseguida localizó la correspondiente al verano anterior y me mostró varias imágenes en las que, efectivamente, yo aparecía en bañador.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Ya veo &#8211; asentí &#8211; Y te masturbas mientras miras estas fotos, ¿eh?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Sí. Perdóname &#8211; dijo muy avergonzado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Ya te he dicho que no es para tanto. Lo que sí lo es que me metas mano mientras hago la siesta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Lo siento.<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/189/99389173/99389173_018_4ba3.jpg" width="460" height="691" /></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Estaba monísimo, tan compungido y con esa carita de niño bueno&#8230; uno con una cosa dentro de los pantalones que&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Y las fotos porno? &#8211; pregunté.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Cómo? &#8211; exclamó él alucinado &#8211; No sé&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Venga, no te hagas el tonto. Un chico de tu edad, sin novia, con el ordenador para ti solito&#8230; seguro que tienes porno a montones&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Yo no&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Venga. Hemos quedado en que serías sincero&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El pobre estaba atrapado. No le quedaba otra que claudicar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Nieves, por favor&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Su resistencia sólo servía para incrementar mi interés. Sus excusas eran inútiles.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Vamos&#8230; ¿Dónde están?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mientras le insistía, yo seguía manipulando el portátil. No me costó mucho encontrarlas, pues el chico era muy organizadito.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¡Ah! &#8211; exclame triunfante &#8211; ¡Aquí están! ¡Ahora veremos qué más usa mi cuñadito para machacársela!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Había un montón de carpetas bien ordenadas&#8230; morenas, rubias, mamadas, tríos, anal&#8230; Entonces vi una que me llamó la atención: montajes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me decidí a revisarla, pero, en cuanto acerqué el puntero del ratón a la carpeta. Iván dio un grito y trató de arrebatarme el portátil.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¡NO! &#8211; exclamó con los ojos como platos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Estate quieto, Iván &#8211; dije dándole la espalda para evitar que me quitara el aparato &#8211; Voy a ver esto digas lo que digas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Abrí la carpeta y me encontré justo lo que esperaba. Un montón de fotos manipuladas, en las que, usando fotos pornográficas, había sustituido el rostro de la actriz porno de turno por el de alguna famosa de buen ver. Allí habían un buen puñado de actrices, modelos y cantantes, haciendo cosas que&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Justo entonces vi la subcarpeta que llevaba mi nombre. Y la abrí con el corazón atronando en el pecho&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Joder, me quedé estupefacta. La verdad es que el chico era un as del montaje fotográfico. Me vi a mi misma en la pantalla recibiendo polla por delante, por detrás, chupando nabos y a veces haciéndolo todo a la vez&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Alcé los ojos hacia Iván, que derrotado, se refugiaba en un rincón de la cama, el rostro tapado con las manos, sollozando. Me acerqué hacia él y, agarrando sus manos, las aparté obligándole a mirarme a los ojos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          En realidad son éstas las que usas para masturbarte, ¿verdad? &#8211; dije con voz insinuante.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El agobiado chico no dijo nada, mirándome aterrado, pero como el que calla otorga&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Quiero verlo &#8211; dije por fin, derribando las últimas barreras de sentido común que me quedaban.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Qué? &#8211; exclamó él atónito, los ojos como platos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Ya me has oído. Si no quieres que Juanjo se entere de lo que ha pasado, tienes que masturbarte delante de mí. Quiero verlo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me aparté de él, sentándome un poco retirada en el colchón, mientras él me miraba alucinado. Sin decir nada, le alargué el portátil, que el agarró con manos temblorosas, a punto de dejarlo caer.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Y bien? &#8211; le espeté &#8211; ¿A qué esperas? Empieza de una vez.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Nieves, yo&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Te dije que no ibas a escapar sin castigo. Pues bien, éste es tu castigo. Tienes que masturbarte frente a mí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El chico aún dudó unos instantes, mirándome a los ojos en un último intento de adivinar si aquella locura era en el fondo una broma. Pero yo, terriblemente excitada, me mostré inflexible, haciéndole un gesto con la barbilla de que se bajara de una vez el bañador y empezara el show.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Resignado, aunque sin duda deseando hacerlo, Iván se puso en pie y se bajó el bañador hasta los tobillos, permitiéndome contemplar de nuevo su extraordinaria erección, esta vez sin obstáculos por en medio. Fue sólo verla, y un nuevo estremecimiento sacudió mi ser.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Venga, empieza &#8211; dije  con voz estrangulada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El chico se sentó de nuevo, apoyando la espalda en la pared y con la polla apuntando al techo. Giró levemente el portátil, que estaba a un lado sobre el colchón, para poder ver bien la pantalla. Por fin, con cierta rigidez en sus movimientos, se agarró la erecta polla y deslizó la mano de arriba a abajo, descubriendo el brillante glande por completo y provocando un nuevo ramalazo de electricidad en mis entrañas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero entonces, en vez de seguir, se levantó de nuevo del colchón, con su hermosa cosota bamboleando entre las piernas. Por un loco segundo pensé que iba a abalanzarse sobre mí, lo que me llenó de júbilo, pero en realidad el chico sólo iba a coger unos pañuelos de papel, que colocó bien estiraditos, sobre la cama, dejando el paquete justo al lado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Mira tú que apañado &#8211; dije sonriendo &#8211; Así me gusta, preparado para no manchar nada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Él me devolvió la sonrisa, demostrándome que estaba cada vez más relajado y metido en el juego.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Retornando a su posición sobre la cama, el chico empezó a masturbarse lánguidamente, deslizando su mano sobre su nabo con lentitud, sin duda deseando alargar todo aquello lo máximo posible. El pobre, todavía avergonzado, no despegaba los ojos de la pantalla, sin atreverse a mirarme, mientras yo, por mi parte, tenía la vista clavada en su erección, preguntándome si estaría tan dura como antes o estaría más calmada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Seguimos así un par de minutos, en silencio, sintiéndome cada vez más cachonda y con las llamas de mis entrañas a punto de desbordarse. No pudiendo más, me acerqué a él, para verle más de cerca, pero también para poder mirar también la pantalla del portátil, cosa que antes no podía hacer por el ángulo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Vaya, vaya &#8211; dije mirando la foto que en ese momento servía de inspiración a mi cuñado &#8211; Ignoraba que me cupieran dos pollas a la vez en el culo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Uf, uf &#8211; resoplaba Iván, más enardecido por mi proximidad.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Aunque ahí te has pasado, porque la verdad es que nunca he practicado el sexo anal.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿E&#8230; en serio? &#8211; preguntó él, jadeante.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Y tan en serio. Más de una vez me lo han propuesto. Pero nunca he querido hacerlo. No entiendo esa fijación de los tíos en metértela por el culo. Que se busquen un maromo&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Mi&#8230; mi hermano también?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Pues claro. Pero él es muy comprensivo y tras mi negativa no insistió. Una vez salí con un tío que cortó conmigo porque no dejé que me enculara &#8211; mentí con todo el descaro.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Imbécil &#8211; resolló Iván sin dejar de meneársela &#8211; Yo no te dejaría por nada del mundo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sus palabras agitaron algo en el fondo de mi alma. Me encantó que dijera aquello.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿De veras? &#8211; dije tratando de ocultar mi turbación &#8211; ¿Aunque no te dejara metérmela en el culito?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Ya&#8230; ya te convencería&#8230; &#8211; jadeó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Aquello me hizo reír.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Ja, ja, ja, mira tú el picha brava &#8211; exclamé &#8211; ¿Todavía no has estado con una mujer y ya estás planeando cómo sodomizarme?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Bueno&#8230; Ahora estoy con una mujer &#8211; dijo él mirándome fijamente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">La boca se me quedó seca. Sus palabras volvían a turbarme.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Y qué? ¿Disfrutas? ¿Te gustan las fotos? &#8211; dije cambiando burdamente de tema.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Sí. Me gustan. Aunque las fotos no son nada comparado con sentir cómo me miras.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Te gusta que te mire? &#8211; dije azorada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Sí. Aunque me gusta más mirarte.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Eso quieres? ¿Mirarme?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Sí.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Vale.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Las pupilas de Iván se dilataron por la sorpresa. No se esperaba que yo claudicara tan fácilmente. Su falta de experiencia era acojonante, porque, a esas alturas, yo ya no tenía ninguna duda de cómo iba a terminar todo aquello.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Ahora sólo quedaba disfrutar del juego lo máximo posible.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Te vale así? &#8211; inquirí mientras me quitaba la camiseta dejando mis tetas al aire embutidas en el sostén.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván dio un respingo, los ojos como platos al verme de medio desnuda. Su mano incrementó el ritmo sobre su erección.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Venga ya, Iván, que no es para tanto. Ya me has visto en bikini ¿no?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          E&#8230; esto es mejor.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿En serio? ¿Y esto?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mientras decía estas palabras solté con habilidad el broche del sujetador, que saltó como un resorte dejando mis tetas al aire. El pobre chico dio un gemido, sin parpadear, devorando literalmente mis pechos con la mirada, la mano deslizándose vertiginosamente sobre su masculinidad. Pero yo no quería que acabara tan rápido.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Vamos, vamos, Iván, más despacio&#8230; Relájate y disfruta&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Entonces cometí un error. Tratando de que el chico serenara el ritmo, coloqué mi propia mano sobre la suya, tratando de ralentizar el movimiento. Sin embargo, al hacerlo, no pude resistir las ganas de darle un pequeño apretón en el miembro, para comprobar si estaba realmente tan duro como antes. Y sucedió lo inevitable.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/189/99389173/99389173_029_c590.jpg" width="460" height="691" /></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El contacto de mi mano en su excitadísimo miembro actuó como detonante y el pobre chico estalló como un volcán. Con un gorgoteo ininteligible, el afortunado chaval se corrió como un animal, disparando un tremendo pegote de semen que, volando como un cometa fue a estrellarse directamente en una de mis tetas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Con rapidez y tratando de evitar el desastre, agarré los kleenex y envolví la vomitante polla con ellos, tratando de recoger toda la lefa que fuera posible, lográndolo solo a medias.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El ardiente jugo resbalaba entre mis dedos, pringándolos, quemándolos, mientras yo, un  poco obnubilada, empuñaba su verga y le daba unas cuantas sacudidas para ayudarla a descargar por completo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Joder, Dios mío, sigue igual de dura, sigue igual de dura&#8230; &#8211; pensaba en silencio mientras mi entrepierna se hacía literalmente agua.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Por fin, Iván fue serenándose, recuperando el resuello, mientras yo seguía aferrada a su polla como un náufrago a un flotador. Las entrañas se me derretían</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Jo, chico, vaya corrida te has pegado. Mira, me has pringado una teta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Él alzó la vista, jadeando y la clavó en mi pringoso seno. El semen se había deslizado sobre mi piel, trazando un sendero que acababa justo en el pezón, donde la corrida se había acumulado, pareciendo estar a punto de gotear de un momento a otro.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Límpiame &#8211; le ordené arrojándole el paquete de pañuelos, que impactó en su pecho sin que él hiciera ademán alguno de cogerlo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sin decir nada, Iván sacó un par de pañuelos e, incorporándose un poco, estiró la mano para, con toda la delicadeza del mundo, limpiarme el pringoso seno con cuidado. Bastó ese ligero contacto en el pezón para sentir una nueva oleada de placer recorriéndome de la cabeza a los pies. Me mordí los labios para no gritar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Te ha gustado? &#8211; pregunté una vez terminó de asearme.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Sí &#8211; respondió él con voz un poco más firme &#8211; Ha sido increíble.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me encantó que dijera aquello, provocando una nueva oleada de calor en mi cuerpo. Intentaba mirarle a los ojos, pero, involuntariamente, mi mirada se desviaba hacia su polla, que incomprensiblemente, seguía como el asta de la bandera.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Veo que no se te baja, ¿eh? &#8211; dije tratando de relajar un poco el ambiente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Imposible.  A tu lado no se bajará nunca.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Un nuevo escalofrío. Aquel chico iba a acabar conmigo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Y qué quieres hacer ahora? &#8211; pregunté.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Lo que tú quieras &#8211; dijo él.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¡No! ¡Coño! &#8211; grité en mi interior sin proferir ni un sonido &#8211; ¡Vamos, idiota! ¡Si me tienes entregada! ¡Pídemelo!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero Iván, sin experiencia ninguna, no se atrevía a dar el paso, así que comprendí que tenía que llevar yo  la iniciativa hasta el final.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Quieres que me masturbe yo ahora? &#8211; pregunté sintiendo una infinita vergüenza &#8211; Tú lo has hecho para mí, así que&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Me encantaría &#8211; respondió él con ojos brillantes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Caliente como una perra y habiendo admitido ya que me moría porque aquella durísima barra se hundiera en mí sin compasión, me puse en pie con excesiva rapidez, revelando el ansia que sentía y que yo me esforzaba por disimular.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Desabroché el botón de los pantalones, única prenda que me cubría, pero entonces se me ocurrió un jueguecito.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Quieres quitármelos tú? &#8211; pregunté.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván, con rapidez, se deslizó sobre la cama hasta sentarse en el borde, los pies en el suelo y la polla mirando al cielo. Con menos timidez de la esperada, llevó sus manos a la cintura del pantalón y, muy lentamente, fue bajándolos, deslizándolos poco a poco por mis piernas, recreando su mirada con mi piel desnuda, haciéndome sentir su deseo y su admiración y excitándome con ello.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Eres preciosa &#8211; me dijo mientras se deleitaba con mi cuerpo, vestido únicamente con unas cómodas braguitas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Yo ya no podía más. Cada palabra suya se clavaba en mi alma, enardeciéndome más y más.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Tócame &#8211; le supliqué con voz temblorosa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sin decir nada, Iván metió una mano dentro de mis bragas, hundiéndola en el mar que había entre mis muslos. Al sentir su contacto, un placer indescriptible se apoderó de mí y me obligó a encogerme, atrapando con fuerza su mano entre mis piernas, con intención de no dejarla escapar jamás.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Dime qué he de hacer &#8211; me dijo de repente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Có&#8230; cómo? &#8211; pregunté sin comprender.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Antes me dijiste que lo había hecho mal. Enséñame. Quiero que disfrutes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me conmovió y me excitó a partes iguales su actitud. Me encantaba que se mostrara tan considerado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Espera. Deja que me tumbe.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Con cierta reluctancia, Iván sacó la mano su acogedor encierro, permitiendo que me quitara las bragas por completo. Una vez desnuda, me tumbé en la cama, colocando la almohada a mi espalda para mantener el torso un poco levantado y, apoyando la planta de los pies en el colchón, mantuve las piernas recogidas y bien abiertas, para brindarle a mi cuñado un perfecto primer plano de mi coño rezumante.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván, ni corto ni perezoso, se situó con rapidez a mis pies, justo entre mis piernas y se quedó mirándome el coño como quien mira una obra maestra en un museo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Eres preciosa &#8211; susurró.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Ay, hijo, qué suerte tengo &#8211; bromeé tratando de esconder mi turbación &#8211; Hasta el coño lo tengo hermoso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Es la verdad.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No has visto muchos para comparar &#8211; dije aún avergonzada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Cientos. En fotos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Ya, ya veo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          El tuyo es el más bonito. ¿Te depilas tú?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Miré mi coñito perfectamente depilado y sin el menor rastro de vello. Me había depilado esa misma mañana, consciente de que íbamos a pasar el día en la piscina.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No, contrato a un jardinero que&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Venga, Nieves, que no estoy de broma&#8230; Me refiero a si lo haces tú misma o vas a algún sitio&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Las dos cosas. Aunque aquí en Madrid aún no sé donde ir a que me lo hagan. Tiene que ser un sitio de confianza&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Y a Juanjo le gusta? &#8211; preguntó muy serio.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Le encanta &#8211; respondí sintiéndome traviesa &#8211; No le gusta encontrarse pelos cuando me lo come&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván me miró un instante a los ojos, en silencio, lo que me puso un poquito nerviosa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Y bien? &#8211; preguntó por fin &#8211; ¿Qué tengo que hacer?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Cómo?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Qué hago? ¿Cómo te acaricio?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Joder. Estaba a punto de follarme a mi cuñado. No había vuelta atrás. Ni yo quería que la hubiera. No me acordé de Juanjo para nada, ni siquiera mientras hacía la broma del sexo oral pensé para nada en mi marido. Como si estuviera a 10000 kilómetros.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Tienes que ser delicado. Esa zona es muy sensible. Pero sobre todo, lo más importante es que esté muy lubricado. Ni se te ocurra tocar a una chica ahí abajo con los dedos secos. Si por un casual le tocas el clítoris con el dedo seco, la piel puede adherirse y es super doloroso despegarla.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Te ha pasado alguna vez?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Pues claro, hijo, todas hemos estado alguna vez con un tío torpe que no sabe cómo acariciar a una mujer.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Yo no quiero ser de esos. Enséñame.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y empezamos la lección.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván era un alumno aplicado, sin tener que decírselo se chupó los dedos, ensalivándolos bien  y empezó a acariciar con mucho cuidado los labios vaginales, describiendo el contorno con una suavidad y un cariño simplemente estremecedores.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Siguiendo mis instrucciones, empezó a mimar cuidadosamente la vulva, entreteniéndose en los puntos donde yo le decía y aprendiendo rápidamente a identificar el tipo de caricias que más me gustaban.<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/189/99389173/99389173_025_63f7.jpg" width="460" height="691" /></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Minutos después, el chico estaba masturbándome de una forma sencillamente deliciosa, sobando con cuidado mi clítoris con dos dedos , mientras otros se hundían en mi interior, explorando y horadando de una forma que me enloquecía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Está brotando mucho líquido &#8211; dijo él con aire experto.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Y qué quieres? Me tienes cachonda perdida &#8211; respondí sin pensar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿A qué sabe?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Cómo?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sin esperar respuesta, Iván incrustó la cabeza entre mis muslos y su boca se apoderó prontamente de mi vagina, permitiéndome sentir cómo su lengua se hundía en mi interior, haciéndome alcanzar las estrellas, chupándolo y absorbiéndolo todo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sin poder evitarlo, mis manos se engarfiaron en sus cabellos acariciando su cabeza, atrayéndole hacia mí, mientras aprendía cómo comerse un coño.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No sé qué me pasó, normalmente no bastaba con el sexo oral para llevarme al orgasmo, pero ese día me provocó la madre de todas las corridas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Aullando de placer, alcancé un clímax brutal, mientras Iván deleitándose con mi sabor, no dejaba ni un instante de chuparme y lamerme por todas partes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Joder, no puedo creerlo, no puedo creerlo &#8211; jadeaba yo &#8211; ¡Esto es la hostia! ¡AAAAAAAAAAH!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Por fin, mi cuerpo se relajó, satisfecho, los últimos ramalazos de placer recorriéndolo de arriba a abajo. Iván, con el rostro brillante de mis jugos, salió de entre mis piernas y se puso de rodillas en la cama, mostrando que su erección no había menguado un ápice.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Puedo meterla? &#8211; preguntó colocando una mano en cada una de mis rodillas, manteniendo mis muslos separados como si fuera un conquistador.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          E&#8230; espera &#8211; jadeé &#8211; Acabo de correrme&#8230; deja que me recupere&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Pero no puedo más&#8230; Nieves, siento que voy a estallar&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No&#8230; si la metes&#8230; si la metes ahora me vas a matar, te lo juro. Espera un poco.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero el chico no estaba para esperar y supongo que pensó que lo de la muerte era sin duda una exageración mía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Avanzando de rodillas entre mis muslos, enarbolando la erección en ristre, acercó la formidable barra de acero y la apoyó en mi excitada vulva, tratando de meterla por fin.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No quieto, espera &#8211; jadeaba yo sin fuerzas para detenerle &#8211; No lo hagas, me harás daño&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Aquello bastó para convencerle. No quería hacerme daño por nada del mundo. Me encantó su forma de comportarse.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Sin quieres, frótala un poco en la vulva, sin llegar a meterla. Verás cómo te gusta&#8230;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Entendiendo a la primera a qué me refería, Iván colocó su durísima verga entre mis hinchados labios y empezó un suave vaivén con las caderas, provocando que su rígida barra se frotara con mi trémula carne de forma harto placentera.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">El chico gemía y gruñía de placer, mientras yo me excitaba cada vez más y me recuperaba con rapidez, deseando cada vez más averiguar qué se sentía con aquel trozo de mármol enterrado en las entrañas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Espera, Iván, para &#8211; gimoteé &#8211; Métemela ya&#8230; Hazlo ya&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Mientras decía esto, llevé una mano hasta mi coño y separé bien los labios, ofreciéndole mi vagina por completo. Guiándole con cuidado, logré que el chico colocara la punta justo en la entrada y, con un gesto, le indiqué que fuera metiéndola poco a poco.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No tengo palabras para describir lo que sentí cuando aquella estaca invadió mi interior. El calor, el ardor eran increíbles, pero la rigidez, la dureza&#8230; jamás había sentido nada igual. Mi cuerpo le recibió con entusiasmo, amoldando mi carne a su hombría, rodeándole y acariciándole con mi calor.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me di cuenta de que todo mi cuerpo estaba en tensión, como temiendo que aquella cosa me fuera a desgraciar, pero no, sólo había placer y deleite.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Por fin, Iván llegó hasta el fondo, clavándomela por completo. Sentir aquella rígida forma en mi interior era alucinante, pero el placer se vio pronto superado por el que sentí cuando el chico, sin aguardar instrucciones, empezó a bombear lentamente, empitonándome cada vez con más entusiasmo, haciendo rebotar sus pelotas una y otra vez en la entrada de mi coño.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¡Oh, Dios, Iván! ¡Sí, cariño, así! ¡Muy bien, ahí, justo ahí, más fuerte, muévete un poco más rápido! &#8211; gemía yo cada vez más entregada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Madre mía, Nieves, no puedo creerlo, cómo arde tu interior, no puedo creer que esté tan caliente, no, no&#8230; &#8211; gemía él aumentando mi gozo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Seguimos follando en esa posición varios minutos más. Iván, cada vez más enfebrecido, bombeaba cada vez más fuerza y con más ganas, haciéndome literalmente gritar de placer.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¡SÍ, ASÍ, IVÁN! ¡FÓLLAME! ¡MÁS, MÁS FUERTE! ¡JODER, CARIÑO, CLÁVAMELA HASTA EL FONDO!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Puedo jurar que jamás en mi vida me habían follado tan bien que me hicieran perder el control, pero he de reconocer que esa tarde lo perdí por completo. Le gritaba obscenidades a Iván, porque percibía que le excitaban todavía más, con lo que el ritmo de la follada me hizo prácticamente enloquecer.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me corrí no sé cuantas veces más, jamás había experimentado nada semejante. Iván, en cambio, aguantó de forma increíble, follándome un buen rato sin sacarla, arrastrándome a desconocidos paraísos de placer.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Por fin, el chico al que con seguridad le habían venido de vicio las dos corridas que ya llevaba a sus espaldas, alcanzó por fin el clímax, aunque, muy caballerosamente, se retiró justo a tiempo de evitar rellenarme el útero hasta arriba.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sin duda que, influenciado por todo el porno que se había tragado, Iván se arrodilló entre mis piernas y, agarrándose la polla, la usó a modo de manguera para rociarme de ardiente semen por todas partes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Puedo jurar que, de habérmelo hecho cualquier otro tío (Juanjo incluido), le habría pegado tal patada que habría salido volando de la cama, pero, en ese momento y en ese lugar, me pareció lo más morboso y excitante del mundo el sentir aquella tremenda lechada impactando sobre mi piel.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Agotados, nos derrumbamos el uno al lado del otro, tratando de recuperar el aliento. Ni en mil años me hubiera imaginado esa mañana que el día iba a ser uno de los más placenteros de mi existencia. Me había despertado compungida por tener que darle una lección a mi cuñado y había terminado echando el polvo de mi vida y embadurnada de semen.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Ha sido increíble, increíble &#8211; dijo Iván cuando logró calmarse un poco, haciéndome sonreír.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No ha estado mal &#8211; respondí en broma &#8211; Para ser la primera vez, lo has hecho bastante bien. Has aguantado como un campeón.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Pues verás la segunda, seguro que lo hago todavía mejor.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Divertida, me incorporé en la cama y vi, con asombro infinito, que la polla de Iván seguía tiesa como un palo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No puede ser &#8211; dije atónita &#8211; ¿Sigues empalmado? Pero, niño, ¿de qué la tienes hecha?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Ya te dije que, contigo al lado, es imposible que esto se baje.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No me lo creo &#8211; dije tratando de negar la realidad que me mostraban mis ojos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Lo hacemos otra vez? Enséñame otra postura&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿En serio?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¡Pues claro! ¡Hacerlo contigo es lo mejor del mundo! ¡Podría estar días haciéndotelo!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Ya, claro, y nos morimos deshidratados.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Tienes sed? ¡Te traigo un refresco!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Vale &#8211; respondí &#8211; Pero que no sea un zumo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Se quedó parado en seco en la puerta, como si lo hubiera fulminado un rayo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Lo sabes, ¿verdad? &#8211; preguntó apesadumbrado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Pues claro que lo sé. No soy imbécil. Tráeme una lata de bebida isotónica, anda.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Tardó un par de minutos en regresar. La erección se le había bajado bastante.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Vaya, veo que estabas exagerando. Ya se está ablandando la cosa&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Nieves, yo&#8230; perdóname. No tengo excusa para lo que he hecho, yo&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Cuántas veces lo has hecho? &#8211; le pregunté cortándole.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Tres &#8211; admitió sin atreverse a mirarme.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Bien. Ya lo sospechaba.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Y le conté toda la verdad. Mi plan para pillarle in fraganti y cómo había acabado poniéndome cachonda. No me callé nada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Aunque te juro que, cuando vine a este cuarto, no tenía intención de que esto pasara. Pero así han salido las cosas &#8211; terminé.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Pues, ahora que todo ha pasado, me alegro de cómo se ha desarrollado la historia. Hoy es el día más feliz de mi vida &#8211; dijo él.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Pues apúntatelo bien, porque hoy se acabó lo que se daba. Como vuelva a ocurrírsete echarme algo en la bebida, te juro que&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Cómo que se acabó? &#8211; preguntó el chico espantado &#8211; ¡Yo quiero estar contigo!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me conmovió su inocencia y me halagó profundamente, todo hay que decirlo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Iván, cariño &#8211; dije acariciándole la mejilla &#8211; Lo de hoy ha sido una locura, un error al que nos han llevado las circunstancias. Yo quiero mucho a tu hermano y jamás imaginé que acabaría siéndole infiel (y menos contigo), así que tengo la intención de hacer borrón y cuenta nueva y dejar atrás todo lo que ha pasado hoy.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Iván me miraba en silencio, apesadumbrado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No te digo que lo olvides; yo, desde luego, no voy a poder olvidarlo, pero sí que lo dejes estar. Eres consciente de que bastaría una palabra tuya para arruinar mi matrimonio, pero estoy segura de que tú nunca&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¡Por supuesto que no! &#8211; exclamó él lleno de santa indignación &#8211; ¡Yo nunca te haría daño!</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Lo sé, cariño &#8211; dije volviendo a acariciarle el rostro &#8211; Guardaremos el secreto para siempre y siempre nos quedará el bonito recuerdo de la tarde que hemos pasado&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">En su rostro se adivinaba que Iván no estaba muy conforme con la idea, pero al menos no se negó en redondo a hacerme caso.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Recuerdos &#8211; dijo simplemente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Cómo?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Has dicho &#8221; bonito recuerdo&#8221;, como si fuera sólo uno.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No te entiendo &#8211; dije realmente confusa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Que al menos tendremos &#8220;recuerdos&#8221;, más de uno. Si va a ser tan sólo esta tarde&#8230; no quiero que se acabe todavía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Comprendiéndole al fin, reí divertida. Me di cuenta entonces de que, efectivamente, su miembro estaba empezando a recuperar su vigor.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Vaya, vaya, el pequeño Iván empieza a despertar &#8211; dije sintiéndome juguetona otra vez.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Sí. Y si le das un besito, seguro que se despierta antes.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Me quedé sorprendida por su descaro, pero, al mirarle al rostro, colorado como un tomate, comprendí que había tenido que reunir muchos arrestos para decidirse a decirme tal cosa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          O sea, que te apetece que te la bese un poquito &#8211; dije sonriéndole con picardía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Sí, por favor.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Quieres que tu cuñadita te haga las cositas sucias que hacía en las fotos ¿eh?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">No iba a hacer falta besársela, su polla estaba recobrando su esplendor ella solita.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Tu pollita mala quiere que la besen? &#8211; le dije insinuante mientras mi mano aferraba el cada vez más duro instrumento.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Sí &#8211; gimió el pobre chico al sentir el contacto sobre su hombría.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Vaaaaaaale &#8211; concedí arrodillándome sobre el colchón.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Bastó el primer lametón para que el chico diera un respingo sobre el colchón que casi le hace llegar al techo, haciéndome sonreír.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">De rodillas sobre la cama, hundí el rostro en su entrepierna y, suavemente, empecé a lamer y a chupar el cada vez más enardecido miembro. Ni un minuto tardó en recuperar su anterior vigor y dureza, por lo que pronto me encontré descubriendo qué se sentía al introducir semejante barra de hierro entre los labios.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Ughhh &#8211; gimoteaba Iván, acariciando mi pelo con delicadeza.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Como te corras en mi boca, te juro que te la corto &#8211; dije apartando un instante mis labios de su estaca.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          No&#8230; no quiero correrme&#8230; Quiero meterla&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Vaya con el chico &#8211; reí &#8211; Y parecía tonto. ¿Quieres meterla otra vez en mi coñito?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          Por&#8230; por favor, Nieves&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          ¿Probamos otra postura? ¿Cual quieres?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          A cuatro patas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Su rápida respuesta me sorprendió. Pero no me pareció mala idea.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">&#8211;          De acuerdo &#8211; dije moviéndome sobre el colchón y adoptando la postura requerida.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Para que voy a insistir en el tema. Está perfectamente claro qué pasó a continuación. Iván bromeó un poco sobre metérmela por el culo, pero, como yo amenacé con romperle la crisma, se dejó guiar para aprender la postura más convencional.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Luego echamos otro polvo conmigo sobre él, otro de pié apoyados en su mesa, otro&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Estaba anonadada. No creía que existiera un amante igual. Era inagotable.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Aquella noche, mientras cenábamos los tres juntos, los muslos apretados bajo la mesa para aliviar el intenso escozor que sentía, no paraba de darle vueltas a todo lo sucedido. No acababa de creérmelo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">De vez en cuando, nuestras miradas se encontraban, compartiendo una complicidad que excluía a Juanjo, mientras el pobre se esforzaba en narrarnos lo duro que estaba siendo empezar con la empresa. Menos mal que no nos hizo ninguna pregunta, porque no me enteré de nada de lo que decía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Por lo menos esa noche el pobre Juanjo no tuvo que soportar que su calenturienta esposa le pidiera un buen repaso. La pobre se acostó más que satisfecha.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Pero bueno, en definitiva, Iván y yo estábamos decididos a que nuestra vida siguiera igual, ninguno quería hacerle daño a Juanjo, así que pusimos punto y final a nuestra aventura.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Siempre nos quedaría el hermoso recuerdo de aquella mágica y lujuriosa tarde. Bueno, recuerdo no&#8230; recuerdos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Sin embargo, las cosas nunca salen como se planean.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><strong>CONTINUARÁ</strong></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><strong> </strong></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;"><strong> </strong></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 13.63636302948px; text-align: justify;">Si deseas enviarme tus opiniones, mándame un e-mail a:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><a href="mailto:ernestalibos@hotmail.com">ernestalibos@hotmail.com</a></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/189/99389173/99389173_028_921f.jpg" width="569" height="854" /></div>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;El pueblo de los placeres 2&#8221; (POR CABALLEROCAPAGRIS)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Mar 2023 16:21:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes relatos]]></category>
		<category><![CDATA[CABALLEROCAPAGRIS]]></category>
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					<description><![CDATA[El cantar de los pájaros y los primeros rayos de sol despertaron a Luís. Se giró, a su lado dormía su tía. Se levantó con cuidado y la dejó tapada con el abrigado edredón nórdico. Estaba desnuda y el frío crecía por días en ese recién estrenado invierno. Mientras desayunaba conectó su portátil. Consultó la meteorología: mínimas de menos cuatro grados y máximas de diez en toda la sierra de Huelva. Despejado. Apuró el desayuno y se preparó para ir a correr. Al salir topó con una nueva nota sobre la alfombrilla exterior de la entrada a su casa. La [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">El cantar de los pájaros y los primeros rayos de sol despertaron a Luís. Se giró, a su lado dormía su tía. Se levantó con cuidado y la dejó tapada con el abrigado edredón nórdico. Estaba desnuda y el frío crecía por días en ese recién estrenado invierno.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Mientras desayunaba conectó su portátil. Consultó la meteorología: mínimas de menos cuatro grados y máximas de diez en toda la sierra de Huelva. Despejado.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Apuró el desayuno y se preparó para ir a correr. Al salir topó con una nueva nota sobre la alfombrilla exterior de la entrada a su casa. La cogió y la leyó. Tras leerla la sopesó. &#8220;mismo papel y mismo tipo de letra que la nota anterior&#8221;. Volvió a leerla.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8220;Auxilio. Sálvame. Llévame contigo.&#8221;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Esta vez se la guardó en el bolsillo del chándal. Cerró la cremallera, se ajustó el gorro, se colocó los auriculares y encendió su mp4.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Se adentró en el bosque oyendo su ópera favorita, &#8220;La flauta mágica&#8221;, de Mozart.. Los árboles iban quedando atrás con la misma elegancia con que la música deleitaba sus oídos. Todo era paz y armonía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Al finalizar la sinfonía, Luís inició el camino de vuelta. Pero antes de colocarla de nuevo oyó el relinchar de un caballo justo antes de apretar el botón.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Se quitó los cascos y miró alrededor. No había ningún caballo. Solo el bosque y los húmedos matorrales. Con el cantar de mil pájaros como hilo musical. Cuando volvió a colocarse los auriculares, de nuevo un relincho. En esta ocasión pudo orientarse y se dirigió al lugar desde el que entendía que llegaba el sonido.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Avanzó a través de unos matorrales y pudo verlo. En un pequeño claro, protegido por rocas, matorrales y la espesa arboleda, estaba el animal. Se trataba de un precioso caballo andaluz color marrón oscuro, con una elegante melena negra, del mismo color que su amplia cola.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/308/38314114/38314114_004_36f0.jpg" width="460" height="655" />Cuando se empezaba a preguntar qué hacía ese caballo ahí solo, éste volvió a relinchar y se puso de lado. Entonces pudo verla.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Arrodillada en el suelo una mujer agarraba la tranca del animal, meneándosela de arriba abajo. La otra mano le acariciaba el lomo, pretendiendo calmarlo. Luís se fijó en la enorme polla. Descolgaba hasta casi rozar el suelo y tenía un diámetro más que respetable. Aquella mujer le resultaba familiar, a pesar que el caballo se interponía en su visión.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">En un momento dado, la mujer se agachó más colocándose justo bajo el caballo; en un momento en el que el animal aguardaba quieto el siguiente paso. &#8220;Buen chico&#8221;. La voz no le dejó ninguna duda. Cuando esa mujer agachó la cabeza y se metió la tranca del caballo en la boca Luís por fin pudo verla. Era Tomasa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Tuvo la tentación de correr, pero una morbosa curiosidad hizo que se escondiera un poco más para ver aquella escena.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Tomasa lamía y masturbaba con una viciosa velocidad. Al cabo del rato se levantó y acarició con calma el pelaje del precioso caballo. Luego miró alrededor para comprobar que seguían solos. Luís se tuvo que agachar más para no ser descubierto. De nuevo se levantó un poco para poder ver. Ahora Tomasa estaba desnuda de cintura para abajo. De pié con las piernas abiertas, dándole la espalda al caballo. Se giró y le agarró la tranca; sin soltarla volvió a darse la vuelta y la colocó en su coño. Luís frunció el ceño en señal de dolor. &#8220;su coño es grande, pero no tanto&#8221;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">A Luís le sorprendió la facilidad con la que el caballo se dejaba hacer. Tomasa se lamió las manos y se frotó el sexo, sin soltar el rabo. Luego se echó un poco hacia delante sin llegar a agacharse del todo. Puso una mano en el suelo para no perder el equilibrio y dejó la polla del animal en la entrada de su coño. Se la mantenía agarrada mientras se movía como pidiéndole que pusiera un poco de su parte. Hasta que el animal, en un movimiento cuidadoso, la metió un poco.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">El grito de Tomasa fue desgarrador, pero su cara reflejaba todo el vicio que podría reflejar cualquier rostro humano. Aunque Luís empezaba a dudar que aquella hembra grande y chillona fuera verdaderamente humana.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Tomasa soltó la tranca, y esta se quedó clavada. Y empezó a moverse hacia atrás y hacia delante. El caballo no se movía, se dejaba hacer. Luís contemplo atónito como la mujer, en sus movimientos enculadores, cada vez abarcaba más rabo dentro de su coño. Hasta casi la mitad logró meterse una y otra vez.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sus gemidos eran atronadores y Luís no pudo soportar ver aquella escena durante más tiempo. Con indignación, y sobre todo con una alta excitación, retrocedió con cuidado para volver al camino que le llevaba a su casa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Pero pisó una rama seca. El crujido hizo que se quedara paralizado. Tomasa se detuvo en seco, avergonzada y alarmada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">-¿Quién anda ahí?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/308/38314114/38314114_002_1d38.jpg" width="460" height="655" />No lograba ver a nadie. En ese momento Luís salió corriendo. Tomasa pudo ver la figura de una persona corriendo. No pudo verle la cara pues se la tapaba el gorro de un chándal.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Avergonzada se levantó y se vistió apresuradamente. Corrió por el camino hacia el pueblo. Medio lloriqueaba y estaba acalorada. Se sentía cachonda y aturdida. Aun conservaba en su boca el sabor del caballo. Y bajo sus bragas su coño palpitaba escocido, muy abierto, cerrándose poco a poco.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís entró en su casa y se fue directamente a la ventana de su despacho, en la planta superior. Por el camino se cruzó con la tía Ana, a la cual saludó sin echar cuenta a algo que le dijo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Se encerró y miró el pueblo a través de la ventana de su despacho, la cual permitía su vista parcial.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8220;Qué clase de pueblo es este&#8221;. &#8220;qué clase de gente vive aquí&#8221;. &#8220;Está maldito&#8221;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Este último pensamiento lo tuvo mirando a un cuervo sobrevolar un pequeño peral, antes de posarse en una de sus ramas más altas, cara al pueblo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">El pueblo le devolvía la mirada en silencio. Había algo que atraía a Luís en aquellas casas y no sabía el qué. Tal vez se habría encaprichado de Tomasa, aunque no estaba del todo seguro de ser eso lo que sintiese. La escena del caballo le había repugnado tanto como excitado. Pero se obligó a intentar olvidarla; se obligó a hacer prevalecer en su cerebro la mitad de repugnancia, olvidando la otra mitad de excitación. Le iba a costar olvidarse de aquella enigmática mujer.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Por otra parte están las notas. Una de ellas recomendándole precaución con Tomasa. Debe ser alguien del pueblo que sabe que se han acostado, no habría más solución. Por primera vez tomó en consideración esa primera nota. ¿Quién le podría haber avisado?, y lo que es más importante, ¿Por qué lo habría hecho?. Sin duda era alguien que intentaba advertirle de algo; o en cambio podría ser alguien que intentaba que se alejara de ella, por celos o lo que fuese. O alguien que solo quería tocarles las narices. Se acordó del la advertencia de su tía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sacó la segunda nota y la releyó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8220;Auxilio. Sálvame. Llévame contigo&#8221;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">La letra parecía de mujer. ¿Podría haber sido su tía abuela Leonor?. En seguida se quitó esa idea de la cabeza; la pobre vieja es demasiado mayor como para salir de casa. Además cree recordar que es medio analfabeta y casi no sabe escribir. Y menos aun esas letras tan grandes y bien definidas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Entonces pensó en la sombra que le espió desde la ventana frente a la casa de Tomasa. Alba, ese nombre le había dado. Es la única persona que le había visto entrar en casa de su enigmática amante. Recordó la incomodidad que adoptó Tomasa cuando le preguntó por ella. Recordó la historia de su madre muerta y del fantasma que le hacía la vida imposible.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8220;Auxilio. Sálvame. Llévame contigo&#8221;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sin duda debía ser ella. Pero, ¿por qué?, ¿Quién era realmente esa mujer?. ¿Por qué le ha advertido sobre Tomasa?.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sumido en sus pensamientos se le fue media mañana. Salió para hacer café, Ana ya no estaba; ni siquiera la había escuchado despedirse.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Al acabar el café concluyó que necesitaba desconectar un poco. Decidió irse unos días a Madrid a visitar a su madre, con la idea de ampliar clientela en la capital de España. Preparó la maleta y arrancó su BMW azul de última generación.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Antes se pasó por la dehesa para comunicárselo a Ana y a los demás encargados.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿Cuándo volverás?.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Dijo Ana casi sin voz y con mala cara.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Serán solo unos días. Te llamaré. Te quedarás a cargo de la casa y el negocio.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">No me hace gracia quedarme sola. Es por el pueblo…..</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿Qué le ocurre al pueblo?.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana vaciló un instante. Luego se acercó y abrazó a su sobrino. Ladeó un poco su cabeza y le susurró al oído:</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Me da miedo.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís se separó y rió nervioso.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Tonterías. Volveré en unos días. Hasta pronto.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/308/38314114/38314114_010_bd6d.jpg" width="460" height="655" />No hubo más palabras. Ana pudo oír al coche de Luís rugir entre los árboles del bosque, sintiendo como se alejaba. A medida que el motor sonaba más lejano, más crecía el miedo en su interior. El vacío se apoderaba de su alma, y como si el diablo mandase en ella, una excitación sobrenatural la hizo presa. La misma excitación incomprensible que la obligó a abandonar el pueblo. Su coño empezó a palpitar como si fuera el corazón de la tierra que pisaba.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Se sentó y se obligó a serenarse. No podría controlar qué pasaría en esos días. No podía creer que otra vez sintiese eso. &#8220;Otra vez no, por favor. Tan pronto no&#8221;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Al caer la tarde Ana se dirigió a su despacho en una de las cabañas. Allí rebuscó en el listado de trabajadores y encontró a la chica que le había parecido ver días antes saliendo de la cocina. Cogió el teléfono y la llamó.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿Sara?. Eres Sara Sánchez, ¿la hija de Silvia Sánchez?.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Sí señora,…. ¿Pero quién es usted?.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Soy Ana, jefa de cabañas y propietaria al mando de todo el complejo. Ahora que el señor Luís acaba de salir unos días para buscar negocios en Madrid.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Hola señora Ana. A sus pies, no he tenido el gusto de conocerla.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Yo a ti sí te conozco. Estoy en la cabaña despacho. Necesito que vengas.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Señora Ana, perdóneme pero tengo mucho trabajo, estoy preparando la cena a los trabajadores y clientes.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Seguro que el cocinero para el que trabajas lo entenderá. Es una orden superior. Te espero aquí, no tardes.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Colgó sin esperar respuesta y encendió un cigarrillo. Se acomodó en el sillón del despacho haciéndolo correr un poco hacia atrás. Se cruzó de piernas, sus faldas blancas cedieron dejando sus muslos a la vista, oscuros por las medias negras que llevaba. Un río de nervios acudieron a sus pies en forma de movimiento intermitente, aleteando sus tacones. El humo del cigarro envolvía su ambiente. Se le colaba por el recién ajustado canalillo escotado. Sus ojos se enrojecieron por el humo, más diabólicos que humanos, inyectados en sangre. No parecía ella.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Al rato un sonido débil aporreó la puerta de la cabaña.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Adelante. Está abierta.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ante Ana se presentó Sara. Aspecto juvenil. Linda de cara y muy delgada, aunque con voluminosos pechos. Vestía humildemente con una chaquetilla de cremallera medio deshilachada y unos pantalones grises viejos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana la miró de arriba abajo.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Das pena. Siéntate.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sara obedeció. Ana se levantó y anduvo paseando por la cabaña, detrás de Ana. Fumando, taconeando despacio, moviendo gustosa sus caderas maduras.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Te vi el otro día y pensé que eras tú. Te sienta mejor el traje de cocinera. ¿No tienes dinero para ropa?</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Gano poco señora, al trabajo vengo cómoda pues aquí tengo uniforme de trabajo, como usted bien ha señalado.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Un empleado ha de cuidar su imagen. Cambie la ropa, anótelo.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">El señor Luís..</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¡El señor Luís no manda ahora mismo!. Está en Madrid, yo me encargo del negocio cuando él está fuera.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Sí, señora.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sara miró a Ana. Sus ojos parecían los de un gato en la oscuridad. Se asustó un poco.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana se sentó y sonrió amistosamente.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿Sabes?, yo fui amiga de tu madre.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿Ah sí?. ¡que bien!.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">No tan bien, era una buena puta. Me quitó dos novios. Y al final para qué, ¿para hacerse lesbiana?. ¿Sigue viva?.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Claro. Vive en Málaga con su ……</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Con su mujer. Jajajajaja. No tengas miedo Ana. Es una pena que siga viva, merece morir. Este pueblo la transformó. Está infectada, como yo.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">No sé de que habla señora.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Ya lo sabrás. Si sigues aquí lo acabarás sabiendo. Dime Ana, ¿qué edad tienes?.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Dieciocho.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Pareces más joven.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Eso dicen.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿vives sola?</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Sí. En la calle del agua, en la antigua casa de mis abuelos.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Esta noche te espero a las diez en la casa del señor Luís. Ven cenada pero no comas demasiado.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sara sintió un extraño escalofrío.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿Puedo preguntar para qué?.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Revisión de tu contrato. No entiendo por qué, pero Luís quiere pagarte más. Me ha encargado que lo resuelva hoy. Ahora estoy muy ocupada así que tendremos que hacerlo allí. No tardes.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Gracias señora, gracias.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sara se levantó sonriente y abandonó la cabaña haciendo reverencias.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana quedó con una maléfica sonrisa. Entonces cogió el teléfono e hizo otra llamada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Bebió mucho alcohol. Le sentaba bien y no se le notaba bebida. Solo se le manifestaba en la creciente excitación. No veía la hora de que dieran las diez.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Vestía en camisón rosa transparente. Desnuda debajo. Dejaba ver en un rosa artificial sus pequeñas tetas y ancha cadera. Con un leve color negro en su cuidado coño, y una bella raja por culo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ante ella estaban Mario y Roberto, sentados en el sofá del amplio y lujoso salón de Luís. Treinta y cinco y cuarenta y seis años respectivamente. Con músculos de gimnasio y tatuados. Bien armados. Ex presidiarios. Violación y violación repetida. Ambos de un pueblo cercano. Violaron a Ana un día en el que ella volvía andando a su casa cuando tenía quince años menos y aun vivía en el pueblo. Ese día, Ana tenía la misma excitación que ahora, con el mismo color rojo en los ojos. Estaba infectada, como le gustaba llamarlo a ella.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Quedó tan agradecida por aquella gratuita y brutal follada, que les pidió que volviesen cada mismo día de la semana a la misma hora, en el mismo lugar. En total fueron cincuenta y seis polvos con aquellos dos energúmenos, en mitad del bosque. Antes de obligarse a cambiar de vida y huir a Aracena.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Las órdenes eran claras. Ellos violarían a la joven y ella lo observaría desde una cómoda butaca situada frente a la cama. Nada de sangre. Luego la dejarían desnuda sobre la cama y se irían. Nada de preguntas. Jamás han estado ahí. Había extendido un sobre con mil euros para cada uno; toda una fortuna para ellos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sonó el timbre. Ana se preparó. Se abrió la bata y cogió una de sus pollas goma. Se acomodó en el butacón, con un posa-pies para poder abrirse cómodamente de piernas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana pudo oír el grito de espanto de la chica, acompañado de forcejeo. Oyó los apresurados pasos acercándose a la habitación de Luís. Hasta que de repente irrumpieron.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Los dos hombres desnudaron a Sara frente a Ana. Sara la miraba incrédula. Le imploró, le suplicó, le lloró. Todo ello provocó un exceso de excitación en Ana. La cual miraba impasible a la chica. Aunque sus pezones estaban duros y su coño empezaba a chorrear un flujo que salía directamente de las entrañas de la tierra, a través de su sexo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">El cuerpo desnudo de Sara era algo contradictorio. Por una parte era un cuerpo débil y flacucho. Por la otra, tenía sendos pechos grandes y estaba bien depilada; se cuidaba.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/308/38314114/38314114_011_10cd.jpg" width="460" height="655" />Sus pechos bailaban flácidos, fuera de la más mínima excitación. Los chicos se sacaron las pollas y la obligaron a chupar. Sara las chupó de rodillas en el suelo. Sus lágrimas resbalaban por sus mejillas hasta depositarse en ambos penes. Lo cual hizo que le supieran salados, disfrazando algo el mal sabor a pis seco que tenían.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">A pesar de verse obligada, Sara comió aquellas pollas sin hacer la más mínima intención de resistencia. Solo las lágrimas cayendo hacían ver que se trataba de algo obligado. Su lengua relamió cada capullo y su boca engullía ambos penes alternativamente; con un buen ritmo, masturbando el que no tenía en la boca en cada ocasión.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Y así estuvo hasta que recibió la siguiente orden.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Seria, con la esperanza perdida, se dejaba hacer. Ahora el más joven le follaba a cuatro patas. Sara miraba a Ana fijamente, con la mirada vacía, como si tuviera los ojos huecos. Ni la más mínima expresión, ni el más mínimo gemido, parecía no respirar. Las embestidas le hacían tener que agarrarse algunas veces a la cama para no caerse, y en cada momento se esforzaba en mantener el culo bien alto, para facilitar la labor al violador.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana experimentó un primer gran orgasmo, follándose duro el coño con su polla de goma.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ahora Sara estaba cabalgando al más viejo; o menor dicho, el más viejo la follaba desde abajo. Mientras, el más joven se la clavaba en el culo. La polla del más joven era la mayor. Pero ni aun metiéndosela velozmente y fuerte por el culo Sara hizo el menor gesto.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana empezó a mirarla con devoción. Su cuerpo se amoldaba a la perfección entre los dos violadores. Dejando caer dos hermosos y amplios pechos en la cara del que empujaba desde abajo. Resistía estoicamente cada embestida, que ahora le llegaban de dos lados diferentes. Su forma de apoyarse en la cama, a la altura del tatuado pecho del que tenía debajo, era de una clase descomunal. Folladora experimentada a pesar de la edad. Ana se follaba fuerte con la polla de goma mientras acariciaba sus pechos, cada vez con más necesidad.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Los dos mantuvieron esa follada. Ana estaba hipnotizada con la mirada profunda y perdida que le dedicaba la chica. Entonces, sin esperárselo, Sara sacó la lengua y se la pasó por los labios. Ana juraría que los ojos cambiaron de color en ese instante. Ahora su mirada era profunda y viciosa. Sara, agachó un poco la cabeza y lamió el torso desnudo y tatuado de Roberto. Pasando su lengua lentamente por una inmensa cicatriz que le atravesaba el pecho en diagonal.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿Eso es todo lo que sabéis hacer?. Vaya mierda de violadores.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Tras decir eso, Sara se liberó, y tumbó en la cama al más Joven. Le mamó fuerte la polla y se sentó encima, dándole la espalda a él; y siempre sin dejar de mirar a Ana. Se la clavó entera y comenzó a botar con gran soltura. Sus jóvenes carnes se mantenían tersas, y sus pechos ahora estaban muy duros. Pidió polla. El otro se tumbó frente a ella, con lo que empezó a darle una bestial mamada, mientras botaba como la mayor de las putas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana ahora no se tocaba, se dedicaba a disfrutar de cada segundo de la escena que veía. La imagen de esa joven chica pudiendo con esos dos maromos, la calentó como jamás se había calentado, a sus cincuenta y cuatro años.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Tal follada y tal mamada hizo que apenas le duraran. Ambos se corrieron casi a la vez. Sara se vio obligada a cesar en la follada para evitar que el otro se corriera dentro. Los sentó en la cabeza de la cama, uno al lado del otro. Empezó por el más viejo. Se arrodilló levantando mucho las caderas, para que Ana pudiese ver su bello culo completamente depilado, y su coño pequeño y enrojecido.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Mamó la polla mientras la masturbaba, hasta que le salio el semen. Lo tragó todo. A continuación hizo lo mismo con el otro. En esta ocasión lo guardó en su boca.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Se levantó y se fue en busca de Ana. La cual la recibió con los brazos abiertos. La rodeó y sintió el suave calor de su piel madura. La besó, pasándole todo el semen, el cual Ana tragó hasta la última gota. Luego se levantó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana hizo un gesto a los fallidos violadores para que se fueran.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sara se tumbó en la cama, Ana permaneció en la butaca.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿Puede explicarme que ha pasado?.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Has superado la prueba y me alegro mucho. Pensaba matarte. Pensaba vengarme de lo que me hizo tu madre. Pero me has demostrado que mereces vivir. A partir de ahora serás mi puta y harás todo lo que te diga.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿Y si no acepto?.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Perderás tu trabajo.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Podría permitírmelo….</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Perderás tu trabajo porque morirás. Si no obedeces, te mataré.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sara tragó saliva. Ana había resultado muy convincente. De repente volvió a tener miedo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Al día siguiente Leonor volvía a casa después de comprar algo de pan. Justo antes de entrar en su casa se encontró a una antigua amiga de su misma edad.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Hola Leonor, te veo muy bien. Me he encontrado a Antonio el mecánico. Me ha dicho que tu sobrina Ana ha vuelto al pueblo. Parece ser que vive con Luís y que trabaja para él.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Leonor no dijo nada. Se metió corriendo en casa y se santiguó.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Se llevó toda la tarde rezando. Al irse a dormir, tomó un bote de pastillas para el sueño y durmió eternamente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">En Madrid , a Luís le sonó el móvil cuando iba camino de la casa de su madre para darle una sorpresa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Descolgó, le cambió el rostro, y colgó. Se quedó apesadumbrado y triste. Continuó caminando despacio, hacia el piso de su madre en Madrid.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"> </b></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;">PARA CONTACTAR CON EL AUTOR:</b></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px; text-align: -webkit-center;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:caballerocapagris@hotmail.com">caballerocapagris@hotmail.com</a></b><img decoding="async" class="size-full aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/308/38314114/38314114_016_b753.jpg" width="460" height="655" /><br />
<b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"></b><b style="text-align: justify;"><a style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;" href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/03/content_012.jpg"><img decoding="async" src="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/03/content_012.jpg" width="424" height="640" border="0" /></a></b></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;El pueblo de los placeres 1&#8221; (POR CABALLEROCAPAGRIS)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Mar 2023 17:18:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes relatos]]></category>
		<category><![CDATA[CABALLEROCAPAGRIS]]></category>
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					<description><![CDATA[Cuando a sus treinta y cuatro años Luís ganó quince millones de euros en un juego de loterías a nivel europeo, tuvo claro que dejaría su aburrido y mal pagado trabajo de comercial. Nunca se acostumbró a vivir en la gran ciudad. No estaba hecho para los atascos, ni las muchedumbres del metro, ni los codazos en el autobús. No soportaba ser atracado una media de tres veces al año, y sus pulmones no aguantaban más la contaminación de centenares de miles de coches. El pueblo de su madre. Siempre lo tuvo en mente y nunca se planteó volver. Sobre [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Cuando a sus treinta y cuatro años Luís ganó quince millones de euros en un juego de loterías a nivel europeo, tuvo claro que dejaría su aburrido y mal pagado trabajo de comercial.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Nunca se acostumbró a vivir en la gran ciudad. No estaba hecho para los atascos, ni las muchedumbres del metro, ni los codazos en el autobús. No soportaba ser atracado una media de tres veces al año, y sus pulmones no aguantaban más la contaminación de centenares de miles de coches.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">El pueblo de su madre. Siempre lo tuvo en mente y nunca se planteó volver. Sobre la mesa fotografías del pueblo. Encalado en la serranía de Aracena, en la provincia de Huelva. Sus raíces seguían allí, arraigadas como los bellos alcornoques de la dehesa onubense a su tierra.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8220;comprar una parcela, criar cochinos, construirme una confortable casa en el pueblo. Respirar cada mañana el aire puro. Vivir la vida.&#8221;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Su mente volaba, quería emigrar antes que el cuerpo. Hasta le pareció sentir el frescor de la brisa de una mañana de otoño, cuando la sierra de Huelva se inunda de colores rojos, amarillos, dorados y verdes. Compartiendo con la humanidad el escenario de un cuento de hadas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Dio un golpe en la mesa con el puño cerrado, desordenando las fotos. Luís sonreía, estaba feliz, acababa de tomar la decisión que cambiaría su vida para siempre.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Cuando llegó al pueblo, éste estaba tal y como lo recordaba de niño. Como si se hubiera detenido en el tiempo. Pequeño, unos dos mil habitantes, acogedor. Con cuestas retorcidas que suben a la iglesia; como ramas de árboles ascienden al cielo. Suelo de piedra, siempre humedecido, y casas blancas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Eligió un viejo caserón en las afueras. Un pequeño sendero le llevaba al pueblo en diez minutos andando. Sin vecinos, o casi, pues tras una curva se levantaba una humilde hilera de cinco casas, una tras otra, más metidas en el bosque.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ofreció al dueño, que no vivía en ella, una suma razonable de dinero por su vieja y abandonada casa. Contrató un arquitecto que la cambiaría por completo. Por fuera tendría el mismo aspecto rural. Por dentro, se distribuirían trescientos metros cuadrados de hogar, divididos en dos plantas conectadas por ascensor y escaleras de caracol. Parqué de primera calidad, chimenea, bodega en el sótano. Con una amplia terraza desde la que se podía ver la mayor parte del pueblo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Allí viviría solo y envejecería como siempre quiso hacerlo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Estuvo un año viviendo en Huelva capital, mientras se construía su casa y contrataba en el pueblo a las personas que necesitaría para sacar adelante su nuevo negocio ganadero. Criaría cochinos y haría jamones de bellota pura. Se compró una enorme parcela llena de alcornoques, encinas, olivos, castaños y jara. Un riachuelo la atravesaba en su parte sur. Y una bella y solemne montaña separaba la zona de criado de ganado, de la fábrica de jamones recién construida y las casas de los trabajadores.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Una vez se hubo instalado y el negocio de la dehesa hubo iniciado su fructífero camino, Luís decidió ir a visitar a su tía abuela Leonor. La cual estaba emocionada por la llegada al pueblo, por todo lo alto, del nieto de su hermana.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sobre la mesa de una humilde casa de pueblo café y pastas. Leonor y Luís charlando.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿Y tu madre no se viene al pueblo?</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">&#8211; No, ella de momento sigue en Madrid. Aunque creo que vendrá de vez en cuando, en este pueblo está ahora toda su familia. ¿La tita Ana sigue en Aracena verdad?. ¿conserva su hotel?.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Hotel por llamarlo de alguna manera hijo mío. Nunca tuvo iniciativa empresarial. Se conforma con la estrella de mala muerte que luce en la fachada. Solo cinco habitaciones y baratas. Aunque se les llena, siempre tiene clientes la muy afortunada. Y casi nunca viene a verme, ni siquiera viene al pueblo, este pueblo está muy perdido Luís, me ha alegrado mucho que te hayas venido aquí.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">La tita ana es la única hermana de la madre de Luís. Dos años menor que su madre, a sus cincuenta y cuatro años, Ana vivía en el más puro respeto por su difunto marido. El pequeño hotel le ayudaba a tirar adelante en el pueblo de Aracena, situado a una decena de quilómetros del pequeño pueblo donde se narra esta historia. Sola, desde que su última hija, Inés, se fue a hacer las américas con un ingeniero uruguayo.</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/308/26742347/26742347_002_25bd.jpg" width="460" height="655"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís vio como empezó a caer un pequeño pero continuo chirimiri, a través de la puerta que separaba la sala de estar con el descuidado patio de la casa de su tía-abuela Leonor.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Vaya, parece que otra vez se va a poner a llover. DijoTendrás que acostumbrarte, en esta época del año lo normal es que los días sean así. Peor será cuando el mes que viene entre el invierno, lleva años nevando. Prepárate.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Unos nudillos aporrearon la puerta entreabierta de la casa.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Esa debe ser Tomasa. Dijo Leonor. Le dije que vendrías a verme y tenía ganas de conocerte.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Tomasa entró y dio dos besos a la anciana Leonor. Luego le dio dos besos fuertes a Luís. Luís pensó que Tomasa tendría unos cuarenta y cinco años aproximadamente. Aunque aparentaba alguno más. Era alta y entrada en carnes. Morena y con un bello rostro que empezaba a arrugar por los ojos, frente y labios. No obstante conservaba una mirada lúcida y sana. Tenía los cachetes enrojecidos. Del mismo color del abrigado chaleco que vestía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">A luís le impresionaron los inmensos pechos que ese chaleco albergaba. Como dos ubres de vaca, como dos cántaros como los que había visto en la cocina de su tía. Le gustó esa mujer. Se sintió cómodo con ella durante la charla. Era guapa, divertida y dicharachera. Su cuerpo de hembra regordeta y pechugona, la belleza de su rostro y lo agradable de su compañía; recordó a Luís que aun no había tenido sexo desde que decidió cambiar de vida. De repente deseó probar a aquella mujer, pero el pudor y la prudencia le hacían estar tranquilo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Pero los planes de Tomasa empezaban a ser diferentes a la prudencia.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Dime chico, ¿Vinistes al pueblo con tu mujer?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; No, no tengo mujer. Vine solo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8211; Vaya, chico. Yo estoy divorciada y sola. Mi marido se largó con una turista alemana, la muy puta vino buscando gente con dinero, y mis hijos están los tres en Sevilla. Pero me va bien. Tengo mi casa y mi tienda. Cuando quieras comprar algo ya sabes, la tienda de Tomasa, la mejor y única tienda del pueblo. Pan, verduras, dulces, carnes, todo para ti cuando quieras. Jajajajajajaja</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Su risa sonó exagerada y forzada. Luís le dio las gracias y empezó a barajar la opción de irse antes de que se hiciera de noche y lloviera con más intensidad. Pero Tomasa se adelantó.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">En casa tengo una buena morcilla, de pura cepa. Ven que te doy un trozo para que cenes esta noche.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Su casa colindaba con la de Leonor. &#8220;Vecinas de toda la vida, aunque en el pueblo todos nos conocemos, todos somos vecinos al fin y al cabo&#8221;. Le dijo mientras abría la puerta.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">La casa parecía estar anclada en el pasado. Techo de madera y el salón lleno de trofeos de caza disecados. &#8220;recuerdos de mi marido, ojalá su cabeza fuera una de esas:&#8221; Dijo chillando. Luís se preguntó por qué tenía que chillar.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Tómala mírala que rica. Huele, huele.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís se acercó a olerla y se quedó mirando sus pechos sin darse cuenta.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Que pasa joven, te gustan los pechos de la Tomasa eh. Cuando era joven todos los chicos del pueblo y de los pueblos vecinos morían por catarlos. Pero ya ves, el tiempo pasa. Jajajajaja</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">De nuevo voces y aquella risa desorbitada. Luís se esforzó por soltar una frase amable, quería irse.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Aun estás bien, Tomasa. Y seguro que todavía muchos jóvenes estarían encantados de catarte.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Jajajaja. ¿Tu querrías pasar un buen rato con la Tomasa?.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Esto último lo dijo meneando las tetas con las manos. Lo dijo con tanta facilidad y naturalidad, que Luís sospechó de que se ganara la vida con algo más que la tienda.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Se sintió tentado pero incómodo. Se mostró dudoso e hizo un movimiento de despedida.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Pero Tomasa le tomó por las manos y tiró de él.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Tómalo como un regalo de bienvenida. En este pueblo la vida es muy aburrida. Nadie tiene por qué saberlo y yo no me voy a molestar si no repites. Jajajajajaja.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís no sabía que decir, así que no dijo nada. Estaba fuera de juego, se dejó llevar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Le llevó a una habitación que se encontraba al fondo de otra habitación mayor. &#8220;Alcoba, le dijo ella que se llamaba a esa estancia&#8221;. La cama era grande y las paredes frías. Encendió una pequeña luz con un sistema de encendido que le pareció primitivo. Lo sentó en la cama y se desvistió de cintura para arriba.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Dos enormes pechos se mostraron ante Luís. Grandes de solemnidad, no como las falsas operaciones de las chicas de ciudad. Grandes, naturales y con unos pezones que no parecían humanos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Los acarició sin decir nada. Estaba fascinado. Eran cálidos y suaves al tacto. Confortables. Esa mujer le inspiraba una extraña confianza, a pesar de sus voces y sus risas escandalosas.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Tomasa se levantó y se quedó en bragas. Amplias, pero a penas guardaban su gran culo, ni su coño peludo. Luego se sentó a su lado de nuevo agarrándole los pechos.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Vamos nene, cómele los pechos a la tomasa. Prueba el producto de este pueblo.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís se acomodó y los lamió. Ella le trataba con cariño, acariciándole el pelo, cada vez más caliente. Él se centró en disfrutar de esos melones. Sabían dulces y seguían siendo suaves a pesar de la dureza formidable que acababan de ganar sendos pezones.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís se levantó y se desnudó deprisa. Tomasa se tumbó y se cogió el pelo con una orquilla mientras Luís se desnudaba. Se bajó las bragas y se abrió de piernas, mostrando su peludo coño.</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/308/26742347/26742347_004_ff68.jpg" width="460" height="655"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís se masturbó un poco para que se le pusiera más dura. Tomasa se incorporó y le ayudó metiéndosela en la boca y haciéndole una mamada estándar. Estaba demasiado caliente, quería que ese chico la follara cuanto antes, llevaba meses sin sexo, hacía meses que no veía una cara nueva por el pueblo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Cuando se le puso la polla dura Tomasa volvió a tumbarse boca arriba y se abrió mucho de piernas. Luís se colocó sobre ella y le clavó la punta. Ella le rodeó con sus piernas para que no se escapara.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Cuando la metió, Tomasa se estremeció. Notó un agradable calor húmedo envolviendo su pene. Entró con suma facilidad. Pronto empezó a follar con fuerza. Tomasa resistía las envestidas con gemidos constantes y los ojos casi cerrados. &#8220;fóllate a la tomasa chico de Madrid&#8221;. &#8220;Dale placer a la tomasa, cabrón.&#8221;. &#8220;vamos, folla puto perro, folla fuerte, así eso es, eso es.&#8221;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Le mantenía a ralla. Sus piernas no le dejaban escapar y ella cada vez pedía más. Solo se le escuchaba a ella exigir cada vez más y gemir.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Al cabo del rato se pudo librar y se incorporó visiblemente excitado y sudoroso. Masturbándose, para no perder el ritmo, se tumbó a su lado y la abrió de piernas. Ella se ladeó hacía el lado contrario y le dejó accesibilidad levantando mucho la pierna que quedaba encima. Luís se enchufó y empezó a follar de nuevo. A penas metía medio pene en esa postura, pero sentía que el capullo rozaba mejor en ese amplio coño. Le quedaban las nalgas a mano, así que las azotó constantemente.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Bailonas y coloradas nalgas de tomasa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Cuando sentía que iba a correrse se incorporó de nuevo y se puso de pié en la cama. Señaló su boca.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Quiero correrme ahí. Dijo con voz excitada</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Estos chicos de ciudad, que gustos más raros tenéis. JAJAJAJAJAJ.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ella abrió la boca y luís se la metió. Ella cerró los labios, él empezó a meterla y sacarla. Ella le tenía agarrado fuerte por los huevos, como exprimiendo un fruto que estaba a punto de soltar su zumo. Luís sintió mucho dolor, pero le gustaba.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Tuvo una corrida brutal, tomasa sintió como un flujo pegajoso, caliente y espeso le inundaba la boca. Tragó cuanto pudo, pero no pudo evitar que algo se le cayera por la comisura de sus labios.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Como si no hubiera pasado nada se levantaron y vistieron. Tomasa le dio la morcilla y le despidió en la puerta de su casa. Fuera seguía la constante lluvia fina y era de noche.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Adiós chico de ciudad. Ya sabes donde estoy. Cuando quieras Tomasa, ven y te daré Tomasa.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís asintió sin decir nada y se despidió inclinando la cabeza. Se colocó el gorro del chaquetón, se metió las manos en el bolsillo, y se fue pegado a la pared de esa pequeña calle. Camino de su casa en las afueras del pueblo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Se tomó lo ocurrido como una necesaria canita al aire. Le sentó bien ese polvillo con esa curiosa mujer.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Los días siguientes los dedicó a mover hilos por la zona. Visitó empresas de turismo para incluir su dehesa en un paquete de visitas organizadas. También habló con el alcalde del pueblo para que su negocio, el mejor que tendría esa villa en muchos años, fuera completamente respaldado y apoyado por los que mandaban.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Paseó por toda la zona para conocerla bien y todas las mañanas salía a correr temprano por un sendero de tierra que se adentraba mucho en el bosque, regresando al pueblo por una carretera comarcal mal cuidada.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Poco a poco se fue sintiendo más cómodo y fue conociendo mejor al pueblo. Sus gentes eran reservadas ante los forasteros y tuvo problemas de adaptación pues su presencia siempre resultaba incómoda. A sus espaldas había gente que le defendía por traer dinero al pueblo, en cambio otros avisaban de que no iba a traer nada bueno, poniendo a los vecinos con más prejuicios en contra de Luís.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Para comprar iba a la tienda de Tomasa, la única del pueblo. Ella le despachaba con alegría y a gritos, como en ella era habitual. Siempre le guiñaba un ojo cuando salía de la tienda, y Luís pudo notar que estaba empezando a vestir prendas escotadas para despacharle.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Los días pasaban y su negocio empezaba a tener beneficios. Su capital crecía mientras él apenas salía de su confortable hogar. El Invierno había entrado muy duro, de forma que siempre que no estaba liado con trabajo, o supervisando el trabajo de los empleados en la dehesa, estaba en casa. Navegando por Internet, viendo películas, leyendo, cocinando…..</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/308/26742347/26742347_006_05bb.jpg" width="460" height="655">Cada día pensaba más en Tomasa. El recuerdo de su cama le venía a la mente con calidez. Le apetecía repetir.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Una noche de lluvia, cuando no había un alma en las calles del pueblo, se puso el abrigo y salió caminando hacia su casa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Las chimeneas del pueblo daban un aroma a leña quemada y el viento frío se llevaba con rapidez el humo de los tejados. El piso estaba muy mojado y, a pesar del chubasquero, llegó empapado a la puerta de la casa de tomasa. ´</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Con precaución llamó secamente a la puerta. Miró la puerta de su tía abuela, estaba cerrada. Dio un vistazo alrededor. Todas las casas estaban cerradas y no había nadie.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Llamo otra vez, un poco más fuerte. Miró de nuevo alrededor. Pudo ver una figura quieta tras una ventana de una de las casas de la acera de enfrente. Era una silueta de mujer, pero no podría verle bien la cara. Esa extraña figura le miraba en silencio, ocultada tras la oscuridad de la noche. Su sombra resaltaba sobre la sombra del fondo de su casa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">En ese instante Tomasa abrió la puerta. Cuando vio a Luis sonrió con picardía; sin duda se alegraba de que hubiera ido a repetir.</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Hola Luís, pasa chico, que te estás poniendo perdido. ¡Todos repiten con Tomasa!.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís entró. Antes de dar el último paso de entrada se giró buscando encontrar de nuevo esa misteriosa figura femenina, pero al mirar de nuevo, ya no estaba.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Una vez dentro se quitó la ropa mojada. Y se arrimó a la chispeante chimenea que Tomasa había encendido poco tiempo antes.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿A qué se debe el honor de tu visita?. Dijo Tomasa, que vestía un camisón largo y grueso.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Me gustó esa morcilla que me distes. No la tienes en la tienda y he pensado que tal vez pudiera comprarte un buen trozo, si aun te queda.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Por supuesto que me queda, ven conmigo.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Atravesaron el patio interior y llegaron a una caseta llena de jamones, chorizos, morcillas y demás embutidos y quesos. Luís se quedó maravillado.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Aquí tienes todo cuanto quieras. Coge, no te cortes.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís se fue hacia ella y le metió mano. Le agarró el culo y las tetas. Ella se dejaba hacer sonriente.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿uy como has venido no chico?</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Quiero un poco más de tomasa.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">JAJAJAJAJAJAJA. No hace falta que lo jures cabronazo.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Tras la escandalosa risa y la descomunal voz, dejó caer el camisón, quedándose completamente desnuda. Alta, pechugona, entrada en carnes, y el coño bien peludo. Tremendo cuerpo maduro. Exquisita hembra. Diosa de la serranía.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís se desnudó deprisa, estaba ya bien armado. Ella se puso de rodillas y le dio una mamada que a Luís se le antojó excelente. Tras ella, se tumbó sobre una pila de jamones que había en una esquina y se abrió de patas como pudo.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Ven a casa, Luís. Bienvenido, ven con mami.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Follaron como locos. Retozando sobre la pila de jamones. Sus cuerpos acabaron impregnados de grasa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Probaron muchas posturas. Luís tuvo la suerte de verla pedir polla a cuatro patas. El inmenso culo se abrió mientras ella mordía una pata de jamón para no chillar de dolor.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Tras la gran follada de los jamones, ella preparó un baño de agua caliente en una amplia bañera. Entraron los dos. Tomasa aprovechó la situación para cabalgar un rato sobre Luís. El agua salpicaba por todos lados tras cada sentada de la Tomasa. Y sus pechos bailaban desordenadamente sobre la cara de Luís, el cual aprovechó para comerlos y lamerlos mientras ella se movía con torpeza por la falta de espacio donde dejar caer sus dos inmensos muslos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Cuando se despidió, Luis recordó la silueta misteriosa que vió en la casa de enfrente justo antes de entrar a ver a Tomasa.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Una pregunta. ¿Quién vive ahí?. Le preguntó señalándole la casa en cuestión.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">¿Por qué lo preguntas?. Tomasa parecía incómoda.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Es que antes me pareció ver a alguien mirándome tras la ventana.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Se llama Alba. Tendrá tu edad la chica. Todos dicen que mató a su madre para quedarse con esa casa. Lo cierto es que ella dice que está en una residencia de Cádiz, pero en el pueblo todos saben que hasta que no la mató no paró. Hay quien dice que escondió su cadáver en un pozo que tiene en el patio, y después lo selló con cemento. Ahora vive sola y a penas sale a la calle. A veces se oyen lamentos tras sus paredes. Algunos dicen que es el espíritu de su madre, que la tiene atemorizada. Es una loca, no le hagas caso.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís se despidió y se fue camino de su casa, mientras un escalofrío le recorría toda la espalda. ¿Sería el espíritu de la madre quien lo observaba tras la ventana?</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Estuvo unos días fuera del pueblo promocionando las oportunidades empresariales y turísticas de su dehesa. Al regresar visitó a sus trabajadores y les dio las buenas noticias que traía. Varias tiendas charcuteras de la capital onubense se habían comprometido a vender sus productos. Desde Sevilla trajo un acuerdo con la junta de Andalucía en la que paquetes de turistas descubrirían cómo viven los cerdos en la dehesa y todo el proceso de elaboración del jamón ibérico de bellota. Además, había invertido una buena suma de dinero en la construcción de cabañas en el extremo norte de la finca, tras la montaña, que iría destinada a turismo rural.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Un día fue a Aracena a ver a su tía Ana y a proponerle negocios.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Vende el hotel y vente a la dehesa. Estoy construyendo una casa y varias cabañas de madera, ideal para el turismo. Tú serás la encargada de llevar esas cabañas. Necesito tu experiencia en hospedaje y nunca te faltará de nada. Te pagaré el 50 % de lo que ganemos con las cabañas, más un sueldo base de mil euros mensuales. Podrás irte cuando quieras si no estás a gusto. En ese caso te ayudaría económicamente para que fueras donde quieras.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Su tía Ana se quedó pensativa. Estaba muy cambiada, pensó Luís. Los años le habían ensanchado las caderas y arrugado un poco el rostro y las manos. Siempre fue una mujer muy guapa y eso es algo que nunca se pierde. Luís valoró mucho su pelo teñido de negro. Su tía Ana se seguía cuidando exactamente igual como la recordaba; cuando pasaba los veranos en el pueblo. Muchas veces fue protagonista de sus pajas adolescentes. Y, en cierto modo, una gran parte de aquella mujer estaba ahí delante de él, bebiendo pensativa el café que acababa de servir. Con el castillo de Aracena al fondo, tras una amplia ventana, con las cortinas corridas.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">No me gusta el pueblo. No suelo ir.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">No tendrías que ir para casi nada, vivirías en la dehesa. Tendrás una casa llena de comodidades. Mañana mismo la ordenaré construir, a tu gusto.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Se levantó y se asomó a la ventana. De espaldas parecía una mujer mucho más joven. A pesar de las caderas amplias, su cuerpo era delgado y bien cuidado. Luís recordó sus reiteradas pajas pensando en ella. Las recientes experiencias con la extraña Tomasa le habían despertado el apetito sexual que un día tuvo, y que tenía escondido en algún lugar de su interior. Tomasa se lo había despertado y ahora Luís volvía a desear disfrutar de las mujeres; de cuantas más mujeres mejor.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Se levantó y se situó detrás de su tía. Ella sintió su presencia y no se movió, seguía pensativa. Luís se pegó hasta casi posar su paquete en su agrandado y bello trasero. Reposó su mano derecha sobre el hombro derecho de su tía Ana.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Ven conmigo. Me siento solo en el pueblo. Creo que casi todo el mundo me odia. Y no sé por qué.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Yo sí se por qué. Es un pueblo envidioso que odia a los forasteros. Confórmate con que no te hagan la vida imposible.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/308/26742347/26742347_012_0955.jpg" width="460" height="655">Luís se acercó un poco más. Percibió la soledad de su tía. Supo entender a aquella mujer, entendió que se conformara con lo poco que le dejaba su negocio. Entendió el aburrimiento de una vida que solo espera que llegue la muerte. Todos los días tendrían que ser iguales, viendo atardecer tras ese castillo. Se preguntó cuanto tiempo hacía que no estaba con un hombre.</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Le agarró por la cintura y ahora sí pegó su paquete al trasero. No sabía por qué hacía eso, una fuerza que no controlaba le impulsaba a hacerlo. Como si su alma estuviera dominada por otra alma diferente a la suya.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Su tía suspiro y echó un poco el culo hacia atrás. Luís se lo agarró por las nalgas, restregando su polla crecida bajo el pantalón. Su tía notaba el bulto y se movía para restregar todo su culo por ella. De repente se giró.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Miró lacónica y triste a su sobrino. Le acarició la mejilla.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">No me has dicho como está mi hermana. ¿Mamá está bien?. ¿Participará de tu negocio?.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Ella no quiere saber nada de aquí. Solo vendrá de vez en cuando.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Entonces necesitas una madre, alguien que se encargue de ti.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Lo miró con ternura. Y se arrodilló. Llevaba unas faldas marrones largas, con una blusa azul marino. Clásica, como su entorno, como su vida. Acarició el paquete y desabrochó los botones de la bragueta del pantalón vaquero de Luís.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sacó su polla y la masajeo. Miró a Luís con una mueca inexpresiva. La polla estaba muy erguida. La lamió lentamente mientras la masturbaba.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís estaba muy excitado, no lograba entender nada de aquello, pero se dejó llevar.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana estuvo un largo rato lamiendo y engullendo la polla del hijo de su hermana, recreándose en cada momento. Al cabo del rato se incorporó y susurró un convincente &#8220;fóllame&#8221; al oído de su sobrino.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">A continuación luís le arrancó la ropa. Le destrozó la camisa y le sacó la falda. Ana se quedó en medias negras y braga y sostén blanco. Le arrancó el sujetador y lelamió las pequeñas y aun elegantes tetas. Ella le empujó sobre el sofá y se quitó las bragas, dejándose las medias puestas; las cuales acababan en la mitad de sus muslos. Bellos muslos, veinteañeros muslos.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana se acomodó sobre él. Quedando sus cuerpos muy unidos. El calor del cuerpo femenino que tenía encima, proporcionó a Luís un calor familiar agradable. Ella empezó a moverse y a gemir silenciosamente. Solo se oían los choques de las carnes en cada bajada. La polla entraba y salía del coño de Ana al buen ritmo que ella daba en su movimiento.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís se llenó de sus muslos y de su trasero. Lo agarró con firmeza mientras ella aumentaba el ritmo.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana se incorporó y se colocó en el sofá como una perrita. Luís se acomodó detrás. Le pasó la mano por el culo y el coño tras haberse escupido en ella. Le pidió la polla con un movimiento insistente de caderas. Él le dio lo que quiso y se la clavo en una follada bestial.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana se sentía taladrada por su sobrino. Ahora gemía como una perrilla, medio llorando. Su cuerpo empezaba a desencajarse sobre el sofá mientras Luís la follaba cada vez más encima de ella.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Cuando eyaculó sobre su espalda y culo, Luís se sentó a descansar sobre el sofá. Su tía se levantó y fue a cambiarse. Al volver se sentó al lado de Luís.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Acepto tu propuesta. Trabajaré para ti. Solamente una cosa, me gustaría vivir contigo. Llevo mucho tiempo viviendo sola. Si esperamos a que construyas mi casa puede pasar demasiado tiempo. No aguanto más el ver como se pone el sol tras ese castillo.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Conforme. Te prepararé una habitación. Vendré a recogerte la semana que viene. Pon en venta el hotel. Jamás te verás más atrapada por él.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Gracias sobrino.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Adiós.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Cuando llegó a su casa había una carta sobre la alfombrilla de la puerta de entrada. La abrió y quedó algo estupefacto:</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8220;Cuidado con Tomasa. No es de fiar&#8221;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Miró alrededor, todo estaba en silencio, no había nadie por ningún lado. Meneó la cabeza quitándole importancia. Sería alguien que le habría visto bromear con ella en la tienda. Ya le ha avisado su tía de que intentarían hacerle la vida imposible. Arrugó y tiró el papel; no pensaba hacer caso a una nota cobarde.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Pasaron unos días tranquilos mientras Luís preparaba el traslado de su tía Ana. Se dedicó a intentar ganar simpatías en el pueblo, y alguna consiguió al pagar de forma íntegra la remodelación de una antigua ermita de las afueras. Lo cual permitiría al pueblo retomarse tradicional romería del mes de abril.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">En un par de ocasiones hizo uso de Tomasa. Siempre al caer la noche y siempre tomando las suficientes precauciones para no ser descubierto. Se lo pasaba bien con ella y follaban con una agradable compenetración. Los polvos de Tomasa eran directos; no era una mujer que se andase por las ramas. No se entretenía mucho en prolegómenos y no le gustaba alargar mucho la despedida tras saciarse. Era la mejor de las putas. Directa, honesta, precavida, discreta, buena folladora, y gratis. Muchas mujeres deberían aprender de hembras como Tomasa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Cuando su tía Ana se trasladó Luís estuvo un tiempo sin aparecer por el pueblo. No volvieron a acostarse, ni a hablar del tema. Su única preocupación era que su tía estuviera cómoda y comprobar que tenía las suficientes herramientas para llevar con éxito el negocio de las cabañas de la dehesa. La vida de Ana era ir a la dehesa por la mañana y volver a la casa de Luís al caer la tarde.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís le había preparado una habitación en la planta baja de la casa. Ella estaba a gusto y se mostraba ilusionada con su ocupación.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Al cabo de unos días Ana se despertó en mitad de la madrugada, merced a la excitación de un sueño húmedo. Fue a la cocina a beber un poco de agua. Al volver a su habitación se detuvo ante unas de las escaleras que subían a la parte superior de la lujosa vivienda.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8220;Soy una mujer. Tengo mis necesidades. Necesito Un hombre. No aguanto más.&#8221;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Dejó caer el camisón y subió las escaleras desnuda. Entró en la habitación de su sobrino y encendió la luz de la mesilla de noche. El resplandor hizo que Luís despertara. Cuando logró enfocar la vista pudo contemplar a su tía desnuda. Le miraba deseosa.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Hola luís. Había pensado que a penas hemos charlado desde que me mudé. Las obligaciones nos tienen muy separados. Vine aquí a cuidar de ti. Se lo he prometido a tu madre. ¿Puedo entrar en tu cama?</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Luís notó como una salvaje erección se acercaba acelerada. Siempre dormía desnudo. Una tremenda verga esperaba a la tía Ana bajo las sábanas, a modo de regalo.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Por supuesto tita Ana, adelante.</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Gracias pequeñín.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Ana echó mano al paquete de manera inmediata. Llevándose la agradable sorpresa de sentir la polla enorme de su sobrino, Le sonrío.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Guau, se te ve muy estresado. Y se nota dónde se acumula el estrés. Ahora tu tita va a darte una sesión de relax. Quiero que estés sin estrés, será bueno para nuestro negocio. Tómalo como un servicio extra, en agradecimiento por haberme contratado.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Tras la charla empezó a masturbar a Luís. Mientras su mano se movía de arriba abajo, y de abajo arriba, Ana le dio besitos por el cuello y pechos. Deslizó su lengua de pezón a pezón y de nuevo al cuello.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Continuó masturbándole un poco más. Al cabo del rato se dejo caer hasta los pies de la cama donde inició una mamada a su sobrino. Su lengua recorrió los huevos y las venas marcada del pene de Luís. Ana estaba sedienta, necesitaba más y más. Sentía a esa polla como una especie de tótem. Era más mujer lamiéndola. Sería más mujer clavándosela.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Así que se incorporó y comenzó a cabalgar.</div>
<p><dir style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px;"><dir></p>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Ummmmmm eso es mi semental. Eres todo un semental. Ummm sí, eso es. ¿Te gusta como te monta tu amazona?</div>
<div style="text-align: justify;" align="justify">Síii, síiii, eres la mejor amazona.</div>
<p></dir></dir></p>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Pam, pam, pam, pam. Choques de carne, golpes en el culo de Ana, gemidos desproporcionados.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Mientras en la puerta de la casa, una joven de unos treinta años, está sentada abierta de piernas. Tocándose. Excitada por los gemidos de Ana.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Tras tener varios orgasmos, la chica escribe una nota y la deja sobre la alfombrilla de la entrada. A continuación se dirige apresurada a su casa; frente por frente de la casa de Tomasa.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;">PARA CONTACTAR CON EL AUTOR:</b></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px; text-align: -webkit-center;"><a style="color: #ad272b;" href="mailto:caballerocapagris@hotmail.com">caballerocapagris@hotmail.com</a></b><br />
<span style="color: black; font-family: Arial; font-size: 15px; vertical-align: baseline;"><b style="background-color: #fdfdfd; color: #111111; font-family: Verdana; font-size: 16px;"><br />
</b></span></p>
<div></div>
<div style="color: black; font-size: medium;"></div>
<div style="clear: both; color: black; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; text-align: center;"><b style="text-align: justify;">¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</b></p>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/308/26742347/26742347_016_5de2.jpg" width="460" height="655"></div>
<p><b style="text-align: justify;">&nbsp;</b></p>
</div>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Jane VI&#8221; (POR ALEX BLAME)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Oct 2022 14:13:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes relatos]]></category>
		<category><![CDATA[ALEX BLAME]]></category>
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					<description><![CDATA[6 Lo bueno de la lluvia era que los mosquitos habían desaparecido, lo malo era que no se había sentido totalmente seca desde que empezó a llover. La lluvia llegaba todas las tardes puntualmente y lo empapaba todo. Ni siquiera el techo improvisado que Tarzán construía todos los días encima de su nido resistía durante mucho tiempo la intensa cortina de agua. Mientras duraba el chubasco aprovechaba para enseñarle los rudimentos del inglés al salvaje y éste se mostraba como un alumno aplicado. En pocos días sabía nombrar casi todo en su entorno y pronunciar frases simples. Eso sí, había [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">6</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo bueno de la lluvia era que los mosquitos habían desaparecido, lo malo era que no se había sentido totalmente seca desde que empezó a llover. La lluvia llegaba todas las tardes puntualmente y lo empapaba todo. Ni siquiera el techo improvisado que Tarzán construía todos los días encima de su nido resistía durante mucho tiempo la intensa cortina de agua. Mientras duraba el chubasco aprovechaba para enseñarle los rudimentos del inglés al salvaje y éste se mostraba como un alumno aplicado. En pocos días sabía nombrar casi todo en su entorno y pronunciar frases simples. Eso sí, había sido incapaz de hacerle comprender el concepto del pasado y el futuro. Debido a su convivencia con los animales, sólo vivía y entendía el tiempo presente y sus tiempos verbales se reducían al infinitivo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando cesaba el chaparrón, normalmente ya entrada la noche, Tarzán hacía un nuevo nido con ramas y hojas más o menos secas y se dormía abrazado a Jane. La joven agradecía el calor que el hombre le proporcionaba pero la excitación que sentía al verse envuelta en aquellos brazos fuertes e ingenuos la sumía en sueños confusos calientes y preñados de culpabilidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los días amanecían cargados de una bruma espesa que lo volvía a empapar todo y que no despejada hasta bien entrada la mañana. Cuando finalmente el sol ganaba la batalla, todos aprovechaban para subir a la parte más alta de la bóveda forestal para tomar el sol y secarse un poco. Al principio Jane se sentía torpe, sus pies reblandecidos por la humedad y acostumbrados a unas botas que no había vuelto a ver desde su baño, le torturaron durante unos días hasta que finalmente se endurecieron y pudo avanzar al ritmo de un chimpancé de seis días de edad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/292/95516144/95516144_142_674c.jpg" width="460" height="690" />También consiguió asir una liana por primera vez. Afortunadamente había tomado la precaución de hacerlo sobre el estanque y la consecuencia de no poder soportar el peso de su cuerpo con los brazos sólo fue un refrescante chapuzón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al mediodía las nubes empezaban a levantarse y era el momento en que toda la tropa bajaba y se dirigían al árbol más cercano cuya fruta hubiese madurado. Jane seguía a Tarzán por la espesura y él la ayudaba en los lugares difíciles. Cuando llegaban al árbol en cuestión, Tarzán hacía un nido sencillo en diez minutos y exhibiendo una agilidad y una fuerza comparables a la de cualquier otro simio recogía fruta y la traía al nido dónde la comían juntos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esos momentos eran los más activos del día. Todos los chimpancés querían los mismos frutos que obviamente eran los más maduros, pero en la mayoría de los casos la competencia se resolvía sin problemas. Los mejores se los quedaban Idrís, Shuma un viejo macho y Tarzán. En ocasiones dos chimpancés se querían apropiar del mismo fruto y se ponían agresivos. La primera vez que vio el revuelo que formaron dos de ellos se asustó, pero luego cuando vio que dos hembras se acercaban a ellos y se ofrecían para copular, se quedó de piedra. El efecto fue instantáneo, los dos machos se agarraron a las hembras se las follaron con apresuramiento y evidentes muestras de placer y se largaron dejando el fruto colgando del árbol*.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pronto Jane se dio cuenta que las hembras controlaban y dirigían al grupo sutilmente por medio del sexo. Cada vez que surgía un problema o había un brote de agresividad ellas intervenían convirtiendo el episodio en una fugaz y vocinglera orgía. Cuando esto ocurría lanzaba una mirada a Tarzán y veía en él un rastro de decepción ya que en el fondo desde joven había sabido que era distinto y nunca podría participar de esas divertidas reuniones de comunidad. En esos momentos Idrís no tardaba en aparecer y lo reconfortaba con una larga sesión de espulgamiento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La relación entre Tarzán e Idrís era tan íntima que cuando el hombre aprendió la palabra madre y la señaló no tuvo ninguna duda de lo que quería expresar. La vieja mona siempre estaba cerca de él y trataba de protegerle cuando surgía un problema aunque ya no fuese necesario. Esa actitud no pudo dejar de recordarle a su querido padre empeñado en tratar a Jane como si aún tuviera siete años.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras veía a Tarzán interaccionar con sus compañeros de tribu como uno más no podía dejar de preguntarse de dónde podía haber salido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Kampala era una población pequeña que había crecido en torno a un fuerte que la compañía de África oriental había construido a las orillas del lago Victoria. Al estar a Casi mil doscientos metros de altura el clima no era tan opresivo, aunque en la época de lluvias las calles se convertían en un mar de barro salpicado de pequeñas casas y chozas más o menos ruinosas y atestadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/292/95516144/95516144_205_e21a.jpg" width="460" height="690" />El centro de la ciudad lo ocupaban diminutas mansiones ocupadas por funcionarios y militares y el único hotel de la ciudad y por extensión de toda Uganda. Patrick había agradecido la invitación de Lord Farquar para que pasase en su mansión todo el tiempo que quisiese, pero la había declinado amablemente. En pocos días se había dado cuenta de que aún sentía la presencia de Jane en la mansión y no lo podía soportar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hotel, sin ser gran cosa, era el mayor edificio de la ciudad por detrás del fuerte, el palacio del gobernador y la iglesia del reverendo Wilkes. Tenía ocho habitaciones y estaba regentado por la viuda del que había sido el primer comandante del fuerte. Como habría hecho su marido, regentaba el establecimiento con mano de hierro y mantenía a sus huéspedes sujetos a una férrea disciplina. Los clientes debían presentarse puntualmente a las comidas y estaba terminantemente prohibido fumar en otro lugar que no fuera el gran salón que había habilitado para ello. Su rostro adusto y curtido por el sol africano reflejaba el fuerte carácter de la mujer, que no tenía ningún reparo en echar la bronca a cualquier inquilino que llegase borracho a altas hora de la noche o que intentase colar una prostituta en su cristiano hogar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El resultado era que el Hotel Reina Victoria era el único lugar de paz y orden de toda África oriental. Patrick tomó posesión de una amplía habitación en el ala este con vistas al lago Victoria. Con frecuencia se apoyaba en la balaustrada del balcón y se quedaba mirando la ingente masa de agua meditando sobre su futuro sin llegar a ninguna conclusión. Lo único que le causaba algún placer era coger un guía y salir de caza durante todo el día.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Casi siempre daba con algo apetecible que ofrecía a la Sra. Bowen a cambio de la habitación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En la época de lluvias había poco movimiento y sólo compartía el hotel con un funcionario de agricultura y con la mujer de un sargento que servía en el fuerte. Las veladas nocturnas las compartía con el funcionario, en silencio, con un vaso de ginebra y un puro. Mr. Hart no era muy hablador pero estaba muy bien informado y era un hombre más inteligente de lo que parecía. Con su rostro cuidadosamente afeitado su cuerpo enjuto y sus gafas redondas y pequeñas tenía aspecto de ratón de biblioteca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Más por educación que por necesitar su compañía Patrick le había invitado esa tarde a acompañarle a una cacería pero el hombre había declinado la oferta alegando que no era un hombre de acción, aunque no dejó de agradecerle la mejora que había sufrido el menú del hotel desde que Patrick estaba alojado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La tarde era oscura y lluviosa como todas las anteriores, pero eso no detuvo a Patrick que cogió su rifle envuelto en una bolsa de hule y se encontró con Mbasi que le esperaba preparado para marchar a la sabana. El hombre le esperaba pacientemente bajo la lluvia y le guiaba en busca de presas sin hacer preguntas. Mbasi no sabía que lo único que él quería era tener la mente preocupada en cualquier cosa que no fuera Jane y no le importaba. No tenía ni idea de que cada vez que acertaba en el corazón de una pieza él sonreía recordando a los dos facinerosos que había ejecutado en la aldea. Eso le daba un poco de paz, pero al día siguiente tenía que volver a salir de caza, tenía que volver a matar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con la práctica y el paso de las semanas había aprendido a seguir un rastro y no necesitaba al pistero, pero lo seguía llevando por precaución ya que en cualquier momento podía ocurrir un imprevisto y un par de manos y ojos de más podían significar la diferencia entre la vida y la muerte. Mbasi se mantenía en un discreto segundo plano, contento con la espléndida paga que Patrick le abonaba al final del día y sólo intervenía para corregir a Patrick las raras veces que éste se equivocaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se dirigieron al oeste alejándose de las orillas pantanosas del lago y se internaron en una pequeña meseta que se elevaba sobre la planicie circundante. El suelo estaba más seco y firme y avanzaron con más rapidez. Patrick no sacó el rifle de su funda hasta que tuvieron a una manada de cebras a la vista. Los dos hombres se quedaron parados mientras los animales miraban en derredor olisqueando el ambiente nerviosos. Afortunadamente la lluvia ahogaba sus ruidos e impedía que su olor llegase hasta los animales por lo que la aproximación fue fácil. Se pararon a unos ciento treinta metros y se tumbó preparado para disparar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las cebras parecieron presentir algo ya que levantaron la cabeza y miraron dirección a los hombres. Fue ese el momento que eligió un viejo león solitario para lanzarse sobre los animales desde el lado contrario. El ataque fue fulminante y en unos segundos una cebra estaba pataleando inútilmente en el suelo mientras el león buscaba su garganta con sus mandíbulas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/292/95516144/95516144_338_2920.jpg" width="460" height="690" />El resto de los animales huyeron en estampida mientras el viejo león comenzaba a comer el hígado de su víctima. Patrick levantó el rifle y apuntó al león dispuesto a cobrarse ese trofeo pero Mbasi con un toque en el brazo le señaló un tumulto a la izquierda y le dijo por señas que esperara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De entre la espesa cortina de agua surgieron tres hienas acompañando su llegada con sus típicas risas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El león levantó la cabeza y rugió con fuerza tratando de intimidarlas, pero estás no se dejaron amilanar y se acercaron al cadáver aún caliente. Ante la irada sorprendida de Patrick vio como tres hienas se atrevían a disputarle la presa a un león de más de doscientos kilos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo han llegado tan rápido? –pregunto Patrick en un susurro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Su olfato es finísimo, y son muy inteligentes bwana. No me extrañaría que hayan estado siguiendo al león para arrebatarle la comida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No van a esperar a que termine el león? Yo creí que eran unos cobardes carroñeros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No bwana, en realidad comen de todo, aunque es verdad que no desdeñan ningún cadáver por podrido que esté, arrebatan la caza a otros depredadores e incluso cazan ellos mismos aprovechando las horas más oscuras de la noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras los dos hombres hablaban, las hienas habían flanqueado al león y comenzaron a acosarle aprovechando la superioridad numérica. El león se revolvía e intentaba alcanzar alguna pero los bichos le esquivaban fácilmente. Tras unos diez minutos de acoso y unos cuantos dolorosos mordiscos en los cuartos traseros el león se rindió y abandonó la presa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Patrick no disparo al león, ya no le parecía un trofeo tan majestuoso. Con un gesto de resignación recogió el arma y acompañado por Mbasi tomo el camino de Kampala.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nunca hubiese creído eso de las hienas, todos los libros de zoología que he leído están equivocados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Los libros no son útiles Bwana, Mbasi no necesita leer para conocer la naturaleza. –dijo orgulloso. –Las hienas son animales muy inteligentes. En algunos lugares incluso llegan a un acuerdo con los hombres, que les entregan su basura y sus cadáveres a cambio de que no les ataquen a ellos o a su ganado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Algo así como si fueran perritos? No me lo creo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Incluso unos pocos han conseguido domesticarlas con la ayuda de unas pociones secretas.**</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Cuentos de viejas! –exclamó Patrick despectivo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-También hubiese dicho lo mismo de lo que acaba de ver si no hubiese sido usted testigo Bwana. –replicó el guía con una sonrisa dentuda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de tres noches encerrados en el camarote sudando, gimiendo, chupando, mordiendo y acariciando, habían subido a cubierta y estaban disfrutando de la puesta del sol tropical tumbados en sendas hamacas. Avery no se podía imaginar de dónde podía haber salido esa furia sexual pero no recordaba haber disfrutado nunca tanto del sexo. Mili era una amante experta y complaciente y su cuerpo joven y exuberante le hacía olvidar durante sus sesiones de sexo maratonianas la pérdida de Jane, pero el resto del tiempo sólo pensaba en su niña, en los ratos buenos y no tan buenos que le había hecho pasar…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/292/95516144/95516144_403_6336.jpg" width="460" height="690" />-¿Estás bien, Avery?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Oh si sólo estaba pensando…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-En Jane, -le interrumpió Mili cogiéndole de la mano y apretándosela con cariño –yo también pienso a menudo en ella. Lo pasábamos tan bien juntas, era todo vitalidad. Pero hay que seguir adelante la vida es demasiado corta y Jane querría que disfrutases de ella al máximo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, Jane disfrutaba de todo lo que la vida podía proporcionarle. Sus estallidos de furia eran formidables pero nunca la veía enfadada por mucho tiempo, decía que estar enfadado era una pérdida de tiempo, que no se ganaba nada con ello. –Dijo Avery –Aún recuerdo la rabieta que pilló cuando le dije que te iba a traer para que fueras su dama de compañía. Dos días antes la había pillado en el establo besándose con el mozo de cuadra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Entre repentinamente en el establo y allí vi a ese joven rufián metiéndole la lengua hasta el gaznate, sobando a mi niñita y haciéndola jadear de deseo. El chico era mayor de edad y sólo las súplicas de Jane impidieron que llamase a la policía. Aquel día tuve una bochornosa charla sobre el sexo con mi hija. Creo que me aturullé tanto en mi explicación que la pobre salió de la biblioteca más confundida de lo que lo estaba antes de entrar. –Continuó Avery con una sonrisa nostálgica – Afortunadamente tuve la genial idea de traerte a casa. La bronca fue monumental, tengo que decir que en buena parte fue culpa mía, hasta ese momento jamás había impuesto mi voluntad y se lo tomó como un atentado contra su libertad. Lo curioso es que tres días después se acercó a mí y me dio las gracias. Creo que hasta ese momento no se había dado cuenta de lo sola que se sentía en la mansión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me acuerdo perfectamente del día que llegue Hampton house. Me costó ganármela un tiempo pero cuando vio que la diferencia de edad entre nosotras no era un obstáculo y se dio cuenta de que no estaba allí para vigilarla sino para evitar que hiciese algo de lo que pudiese arrepentirse toda la vida, me aceptó y me quiso como a una hermana. Espero que no sufriese mucho. –Dijo Mili compungida –No puedo dejar de pensar en ella, allí sola, en medio de la espesura, rodeada de animales salvajes dispuestos a despedazarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No hables de eso por favor –dijo Avery con la voz entrecortada –hablemos de cosas divertidas. Es la mejor forma de recordarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo siento pero estoy tan triste por ella que necesitaba compartirlo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sé, lo sé, querida. –dijo apretando su mano cálida y suave y besándosela.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/292/95516144/95516144_377_f0d1.jpg" width="460" height="690" />Los labios de Avery se demoraron más de lo normal y bastó el aliento del hombre y el calor de su boca para provocar el deseo de Mili. Él se dio cuenta de cómo el suave bello del brazo de Mili se erizaba y se sintió complacido y excitado a la vez. Con una mirada pícara, Mili metió la mano por debajo de la manta que lo abrigaba de la fresca brisa del ocaso y comenzó a acariciarle el paquete. Avery miró nervioso alrededor pero le dejo hacer a la mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le abrió los botones y le bajo la bragueta con habilidad y con una sonrisa juguetona comenzó a acariciarle el miembro duro y caliente. Mientras jugaba con el pene de Avery arrancándole roncos suspiros de placer Mili sentía que estaba perdiendo el control. Se estaba enamorando de aquel hombre y eso no había entrado en sus planes, eso no le gustaba. Mientras le pajeaba fantaseaba con tenerle otra vez dentro empujando salvajemente y haciéndola vibrar. Con una mueca de sus labios deseó que ese viaje no terminara nunca. Cuando llegasen a Inglaterra Avery recobraría la cordura y embarazada o no, volverían a ser amo y sirvienta y no estaba segura de poder soportarlo. Lo que le había parecido una buena idea al principio, darle un hijo para poder quedarse en Hampton house como ama de llaves y tener una vida desahogada ahora no le parecía tan buena&#8230; Ahora lo quería todo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Avery tomo el gesto de Mili como una invitación y la besó. La lengua de él interrumpió sus cavilaciones y cogiéndole de la mano le levantó y le guio de nuevo al camarote.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/292/95516144/95516144_382_29b6.jpg" width="598" height="397" /></p>
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		<title>Relato erótico: “Las revistas de mi primo (Parte 4 de 4)” (POR TALIBOS)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Oct 2022 17:43:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes relatos]]></category>
		<category><![CDATA[TALIBOS]]></category>
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					<description><![CDATA[LAS REVISTAS DE MI PRIMO (parte 4/4): Esa noche me costó dormirme. Estaba muy inquieta por los intensos acontecimientos de la jornada, eso era lógico y también por los que estaban por venir. Pero, en el fondo, lo que me mantenía desvelada era el saber que, muy posiblemente, estaba haciéndole daño a Clara. Estuve dándole vueltas al coco hasta las tantas, mucho después de que mi prima se durmiera abrazada a mí. Me sentía mal por lo que estaba pasando, porque ella tenía razón. Por primera vez en mi vida, estaba excluyéndola de lo que me pasaba. Clara se levantó [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">LAS REVISTAS DE MI PRIMO (parte 4/4):</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Esa noche me costó dormirme. Estaba muy inquieta por los intensos acontecimientos de la jornada, eso era lógico y también por los que estaban por venir. Pero, en el fondo, lo que me mantenía desvelada era el saber que, muy posiblemente, estaba haciéndole daño a Clara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Estuve dándole vueltas al coco hasta las tantas, mucho después de que mi prima se durmiera abrazada a mí. Me sentía mal por lo que estaba pasando, porque ella tenía razón. Por primera vez en mi vida, estaba excluyéndola de lo que me pasaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Clara se levantó antes que yo, como casi siempre y, aunque desperté cuando se levantó dejándome en su lecho, volví a quedarme dormida de inmediato, remoloneando un rato más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando por fin despabilé, todo lo sucedido el día anterior seguía fresco en mi mente, por lo que el malestar y la inquietud persistían.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sí, ya sé que era normal estar nerviosa, al fin y al cabo, estaba decidida a entregar mi virginidad esa misma tarde; pero no era eso lo que me molestaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sentada en la cama, con la mirada perdida, sentía remordimientos por cómo me había comportado con mi prima. La pobre iba a pasar un día muy malo. Por un momento, me la imaginé horas más tarde, sentada en el salón con sus libros, sin duda pensando en lo que estaríamos haciendo su hermano y yo en la intimidad del dormitorio. No estaba bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Levanté los ojos y vi la revista que tomé prestada el día anterior del cuarto de Diego, olvidada por completo encima de mi cama. Me incorporé y la cogí, procediendo a hojearla sin mucha curiosidad. El porno ya no me impresionaba, había superado la novedad del momento; las fotos ya no me turbaban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Y pensar que fuiste tú la que empezó todo esto &#8211; le dije a la revista en la soledad del dormitorio, antes de arrojarla a un lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Un rato después, bajé a reunirme con mi prima. Tras tomar un ligero desayuno en la cocina, salí al patio donde ya estaba ella tomando el sol como todos los días. Parecía estar como siempre, saludándome con una sonrisa, pero mi intuición me decía que estaba fingiendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Por fin ha llegado el gran día, ¿eh? &#8211; me dijo mientras ocupaba mi sitio en mi hamaca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Ehh&#8230; Sí&#8230; Supongo&#8230; &#8211; asentí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Estás nerviosa?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Un poco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Tranquila. Seguro que todo va bien. Diego cuidará de ti.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ella no lo decía abiertamente, pero yo percibía el dolor latente en sus palabras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Además &#8211; continuó Clara &#8211; Nadie va a molestaros. He estado hablando con mamá y, por lo visto, hoy tienen que hacer inventario. Así que no vendrá a comer. Tenéis toda la tarde para vosotros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Oh, vale.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No tenía sentido, pero aquello hizo que me sintiese todavía más inquieta. El saber que tía Jimena no iba a estar y que íbamos a disponer de toda la casa para nosotros, sin estorbos, hacía que la situación fuese&#8230; más real. Como si ya no hubiese marcha atrás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Justo entonces llegó Diego, poniendo punto y final a mis elucubraciones. En cuanto nuestros ojos se encontraron, me entró un corte que te mueres y sentí que mis mejillas se encendían. Dándose cuenta de mi estado de ánimo, mi primo optó por dejarme tranquila y, tras dedicarme un tímido saludo, se tumbó junto a su hermana a charlar con toda la pachorra del mundo sobre los estudios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Enseguida noté que Clara estaba bastante envarada e incómoda con la situación, pero su hermano no parecía darse cuenta. Supongo que, en ese momento, a pesar de estar de charla con su hermana, la mente de Diego estaba fija en mí, así que no notó nada extraño en el comportamiento de mi prima, a pesar de que ésta se veía nerviosa y distraída.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Yo, que era la única de los tres que era consciente de todo lo que estaba pasando y de los secretos de unos y otros, me di cuenta de que, si seguía dándole vueltas al coco, iba a terminar por volverme loca. O peor aún, a acobardarme y echarme atrás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y de eso nada. Estaba más que decidida a dejar de ser virgen. Tendría mis dudas, pero la excitación del día anterior seguía bien presente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Para borrar de un plumazo los problemas, me arrojé de cabeza a la piscina con más bien poco arte, dándome un buen barrigazo. No me importó mucho, aunque desde fuera se oían las carcajadas de mis primos, burlándose del porrazo que me acababa de pegar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La verdad es que fue mejor así, pues con aquello logré relajar la tensión del ambiente. Clara pronto se reunió en el agua conmigo, bromeando sobre lo roja que debía de tener la panza. Diego, en cambio, se quedó fuera, creo que para no estar demasiado cerca de mí. Supongo que también se sentía nervioso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Nos bañamos juntas un buen rato, cuchicheando entre nosotras, aunque, en contra de lo esperado, Clara no hizo alusión alguna a lo que iba a pasar por la tarde; ni siquiera para burlarse, hecho bastante significativo, que reflejaba la procesión que iba por dentro de mi prima.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Seguimos así el resto de la mañana, intercalando chapuzones con periodos al sol, como solíamos, pero no había que ser un lince para percibir que el ambiente no era el de siempre. Algo se cocía en el aire.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El almuerzo fue igual, todos fingiendo sentirnos animados mientras, en realidad, nuestras mentes vagaban por otros lugares. Diego seguía intentando charlar con su hermana, supongo que para evitar que me pusiera nerviosa, sin darse cuenta para nada del estado de ánimo de Clara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ni que decir tiene que el almuerzo se me hizo eterno. Ni tampoco que me sentía cada vez más alterada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Por fin, la comida terminó y sentí cómo un nudo se me formaba en la garganta. Me estaba acojonando, lo reconozco y empezaba a sentir miedo por lo que iba a pasar a continuación. El día anterior había estado tan excitada que no me lo hubiera pensado ni un instante en dejar que mi primo me tomara, pero, en ese momento, empezaba a tener mis dudas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/4/4/7/9/44792/1/n/A/W/1nAWC/_RM34852.JPG" width="424" height="634" />Y no sólo por mí, sino también por Clara, que parecía haber enmudecido. Sin decir nada, recogió la mesa y llevó los platos a la cocina, desde donde se podía escuchar el grifo abierto, señal inequívoca de que estaba haciendo mi trabajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Diego, por su parte, como tío que era, se mostraba cada vez más expectante y deseoso de que la hora &#8220;X&#8221; llegara ya, por lo que no era muy consciente de lo que acontecía a su alrededor, así que no se había dado cuenta del extraño comportamiento de Clara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Se notaba que se moría de ganas de que subiéramos a su cuarto, pero, no queriendo presionarme, no decía nada, limitándose a mirarme con una sonrisilla nerviosa en los labios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Le miré y le sonreí, tratando de demostrarle que seguía decidida a hacerlo con él. Al verlo, su rostro se iluminó de contento, lo que tuvo la virtud de tranquilizarme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sí, seguía deseándole y decidida a que mi primera vez fuese con él. Lo sentía mucho por Clara, pero, si se sentía incómoda con aquello, era problema suyo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Por qué no me esperas en tu cuarto? &#8211; dije por fin &#8211; Yo subo enseguida. Voy a echarle algún cuento a Clara y a asegurarme que se pone a estudiar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Buena idea. No sé qué pasaría si se entera de lo que estamos haciendo &#8211; dijo él con seriedad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No pude evitar reírme. Pobrecillo. A pesar de ser el mayor, era tan inocentón&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Disimulando a duras penas la expectación, Diego me dio un tierno beso en los labios (con un ojo puesto en la puerta de la cocina, eso sí) y salió disparado escaleras arriba. En otras circunstancias me hubiera reído de verlo tan emocionado, pero, después de besarme, empezaba a sentirme igual.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Finalmente, armándome de valor, entré a la cocina, encontrándome con que Clara prácticamente había terminado con los platos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Eso es tarea mía &#8211; dije, más que nada por romper el hielo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Da igual. Total, sólo tres platos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Bueno, pues gracias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; De nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Silencio sepulcral. Las dos sabíamos perfectamente en qué estaba pensando la otra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Llegó la hora, ¿no? &#8211; dijo Clara volviéndose hacia mí, pero sin mirarme directamente a los ojos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Sí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Bueno. Pues pásalo bien. Ya me contarás cómo te ha ido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Nuevo silencio incómodo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Seguro que esto te parece bien? &#8211; dije, hablando yo la primera esta vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; No del todo &#8211; admitió ella &#8211; Pero es verdad lo que dijiste. No hay diferencia entre que lo hagas con él o conmigo. Reconozco que me siento un poco&#8230; excluida. Pero son tonterías mías. Ya se me pasará.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Clara yo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y entonces, imitando a su hermano, Clara se acercó lentamente y me dio un tenue beso en los labios, para, a continuación, silenciarlos con un dedo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Da igual, Paula, en serio. No pasa nada. Sube y pásalo bien. Recuerda que luego quiero detalles &#8211; dijo sonriendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero no era su sonrisa de siempre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Minutos después, me encontraba de pie en silencio frente a la puerta cerrada del cuarto de Diego. Sentía un nudo de excitación en las tripas, nerviosa y expectante por lo que iba a pasar y, al mismo tiempo, notaba cierta desazón, una sensación de estar traicionando a mi prima que me incomodaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cerré los ojos y me forcé a pensar en Diego. Sus ojos, sus labios, sus manos&#8230; y sobre todo, sí, su sexo. Traté de recordar su dureza, su vigor su calor&#8230; y estaría así por mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Comprendí que, a pesar de todo, seguía deseando que aquello pasara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tragué saliva y abrí los ojos, llamando quedamente con los nudillos a continuación. Yo esperaba que, como todos los días, la voz de Diego respondiera invitándome a pasar pero, esta vez, mi primo me sorprendió abriendo rápidamente él mismo, poniendo de manifiesto su propia impaciencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Has venido &#8211; dijo casi sorprendido, como si no acabara de creerse que aquello estuviera pasando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">En cuanto le vi, allí de pié en el umbral de su puerta, mis dudas desaparecieron como por ensalmo. Sin decir nada, me precipité entre sus brazos, dejándole que me abrazara y me estrechara contra su pecho. Cuando sus labios buscaron los míos con pasión, yo le correspondí con entusiasmo, borrando todos mis temores de un plumazo. Sí, estaba justo donde deseaba estar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ni siquiera me di cuenta de cómo Diego cerraba la puerta ni de cómo me transportaba por el cuarto hasta quedar sentados en su cama, sin dejar de besarnos ni un instante. No tardamos ni un segundo en tumbarnos, de costado, nuestros cuerpos bien pegados, sintiendo cómo nuestros corazones latían al unísono.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Diego se mostraba cariñoso y atento, acariciándome suavemente el cabello, el cuello y la espalda, sin llevar sus caricias a territorios más delicados, sin prisas, haciéndome sentir que Clara tenía razón: Diego iba a tratarme bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">De todas formas, aunque sus caricias fueran relativamente castas, el pobre no podía disimular su naturaleza masculina, que pronto se hizo evidente contra mi cadera. Quizás un poco avergonzado, Diego echó hacia atrás un poco el trasero, para evitar que su bulto se apretara contra mí, pero yo, cada vez más a tono, lo impedí siendo yo la que se pegaba, frotando cada vez más lujuriosamente mi pierna contra él, hasta lograr que empezara a gemir de excitación y deseo contra mis labios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Finalmente dejó de besarme, clavando sus ojos en los míos. Creo que fue en ese momento cuando más irresistiblemente guapo le encontré, mientras me miraba fijamente en silencio, tratando de adivinar si yo estaba donde realmente quería estar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Eres preciosa &#8211; me dijo con sencillez, haciéndome ruborizar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Gracias &#8211; respondí &#8211; Tú tampoco estás mal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Volvió a besarme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Estás segura de esto? Mira que, si seguimos, no creo que sea capaz de parar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Segura del todo &#8211; respondí con firmeza &#8211; No se me ocurre nadie mejor para mi primera vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Vale &#8211; dijo él &#8211; Te juro que te trataré bien, lo haremos despacito y con cuidado. Si algo va mal me lo dices, ¿de acuerdo? Eso sí, hay que procurar no hacer ruido, que Clara está hoy sola y, con la casa tan silenciosa, podría escucharnos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Otra vez experimenté la desazón al acordarme de Clara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Procuraré no chillar mucho &#8211; respondí, haciéndole sonreír.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Nos desnudamos? &#8211; dijo él tras un instante de titubeo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Tú primero &#8211; respondí con picardía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Encogiéndose de hombros, Diego aceptó mi sugerencia y se puso en pié. En menos de un segundo <img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/4/4/7/9/44792/1/n/A/W/1nAWI/_RM34899.JPG" width="424" height="634" />se quitó la camiseta y, sin muchas más ceremonias, se libró igualmente de las bermudas, quedando frente a mí como Dios lo trajo al mundo. Bueno, como Dios lo trajo al mundo no, pues, supongo que, cuando nació, el crío no vendría con la picha tiesa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; No la tienes dura del todo &#8211; dije sin cortarme un pelo, al notar que su miembro, si bien bastante erecto, no parecía un cohete a punto de despegar como el día anterior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Espera un poco &#8211; dijo él &#8211; Es que está esperando verte desnuda a ti. Es muy listo mi amigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Sí que lo es &#8211; respondí sonriendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y, no haciéndome de rogar, me libré de la camiseta, quedando sentada en bikini sobre el colchón, la espalda apoyada en la pared. Sentí la mirada de Diego recorriendo mi cuerpo de la cabeza a los pies, admirándolo, lo que provocó que un escalofrío me atravesara. Me sentí deseada y lo cierto es que me encantó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Queriendo ponerlo a tono y sin saber muy bien lo que hacía, no seguí desnudándome, sino que empecé a acariciar suavemente mis pechos con las manos, acariciando con los dedos mis pezones hasta ponerlos cada vez más duros, haciéndose perfectamente visibles contra la tela del bañador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Diego no protestó por el retraso, limitándose a mirarme en silencio, sin pestañear y, efectivamente, comprobé que me había dicho la verdad cuando su polla, como por arte de magia, fue enderezándose cada vez más hasta quedar apuntando al techo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sonriendo halagada, llevé por fin mis manos al cierre del sostén del bikini, librándome de él con un movimiento que yo esperaba resultara sexy, manteniendo mis pechos ocultos hasta el último segundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Quieres verlos? &#8211; pregunté juguetona.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Clara, por favor &#8211; gimió mi primo, apoyando una rodilla en el colchón y acercando su erección a mí, hasta ponerla a mi alcance.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">En cuanto tuve su polla cerca, algo pareció apoderarse de mi mente. Olvidándome ya de taparme las tetas, alargué sin darme cuenta una mano y aferré su erección, apretándola con dulzura pero con firmeza, constatando que estaba bien dura y provocando que las rodillas de Diego temblaran, amenazando con derrumbarse sobre mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Clara &#8211; gimoteó él de nuevo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Shisss &#8211; siseé &#8211; Déjame a mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La excitación había vuelto a hacer presa en mí. La timidez había desaparecido y volvía a sentirme como la tarde anterior, caliente y lasciva. Sabía perfectamente que era yo la que controlaba la situación y que, si me lo proponía, podía volver loco a mi primo, disfrutando en el proceso, por supuesto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero no era esa mi intención, quería aprender, quería disfrutar y que él disfrutara, quería&#8230; follar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Deseaba complacerle, que no olvidara aquella tarde en su cuarto en toda su vida, pero no sabía muy bien cómo, así que, sin darme cuenta siquiera, acudí a la fuente de información en materia de sexo de la que había dispuesto en los últimos días: las revistas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Recordando cómo las chicas de las fotos solían ponerse a chupar miembros para poner a tono a sus parejas, me dispuse a repetir lo de la tarde anterior y chupársela a Diego hasta ponerle en órbita, pero él, tierno y dulce como esperaba, tenía otra idea en mente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; No, espera, Clara &#8211; dijo, deteniéndome al comprender mis intenciones &#8211; Quiero que disfrutes tú. Déjame a mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">En mi vida, os lo juro, en mi puñetera vida me ha vuelto a pasar algo semejante. La primera y última vez en que un chico me decía que no hacía falta que se la chupara. Podéis creerme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Hice amago de protestar, pero me callé, entendiendo que lo mejor era dejarle a él la iniciativa, pues para eso era mi maestro. Así que, en vez de seguir por el camino de las revistas porno, me puse en sus manos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y qué manos, madre mía. Con delicadeza, me ayudó a recostarme en la cama y se quedó mirándome unos instantes más. Por fin, sus manos viajaron hasta mis caderas y muy suavemente, deslizaron la braguita del bikini por mis muslos, hasta dejar a su tierna primita en pelota picada sobre su cama. Sentí su mirada como fuego recorriendo mi piel y reconozco que eso me puso todavía más cachonda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sin darme cuenta, fui separando muy lentamente los muslos, ofreciéndole mi excitada intimidad. Cuando su mirada se posó entre mis piernas, noté cómo mi coñito sufría un espasmo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Creo que sí que estás lista &#8211; dijo con voz aterciopelada mi primo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Sí &#8211; atiné a contestar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Para verificar su diagnóstico, Diego se inclinó sobre la cama, hundiendo el rostro entre mis muslos, haciéndome dar un respingo de excitación. Pero eso no fue nada comparado con cuando sentí sus dedos rozando con ternura en mi carnosa y empapada femineidad. Pegué tal bote que hasta me di un ligero coscorrón en la cabeza contra la pared.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Chica &#8211; dijo él, riendo &#8211; Que te vas a romper la crisma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sin embargo, yo apenas escuché sus palabras, pues un extraño sonido proveniente del cuarto de al lado me había sobresaltado. Al golpear la pared, me pareció escuchar un grito y ruido de cristales rotos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Has oído eso? &#8211; pregunté sobresaltada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Qué? &#8211; dijo Diego, sin comprender.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tampoco hay que pedirle peras al olmo. No tiene nada de raro que un tío no se entere de nada de lo que le rodea mientras tiene la cara entre los muslos de una chica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Un ruido. En el cuarto de Clara &#8211; sentencié.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Diego se puso en pié de un salto, con la angustia reflejada en el rostro. Sin embargo, ver su erección cimbreando entre sus piernas le restaba tensión al asunto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Estás segura?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Yo respondí afirmativamente con la cabeza, mientras me incorporaba a mi vez. Diego se había puesto nerviosísimo, al pensar que su hermana nos había pillado in fraganti. Sin embargo, yo tenía muy claro que no iban por ahí los tiros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Espera aquí &#8211; dije simplemente, abriendo la puerta y saliendo del cuarto sin molestarme en ocultar mi desnudez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Estás loca? &#8211; gimoteó mi primo, pero sin ser lo bastante rápido para detenerme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Completamente decidida, abrí sin pensármelo la puerta del dormitorio de mi prima, bastante segura de lo que iba a encontrarme al otro lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Bueno, la verdad es que me encontré con bastante más de lo que esperaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mi cama, que era la que quedaba junto a la pared que separaba ambos cuartos, estaba desplazada un buen trozo hacia el centro de la habitación. En el hueco que quedaba entre el colchón y la pared, se veía a mi prima Clara, medio atascada, forcejeando inútilmente para salir de allí, lo que era impedido por la misma cama, que había quedado atorada contra la mesita de noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Meneando la cabeza, decidí hacer como que aquello era lo más normal del mundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Se puede saber qué haces? &#8211; dije observando los infructuosos esfuerzos de Clara por escapar de la trampa &#8211; Métete debajo y arrástrate por debajo de la cama.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡No puedo, idiota! &#8211; respondió ella con enfado &#8211; Está todo lleno de cristales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Estiré el cuello y miré por el hueco, comprobando que, efectivamente, en el suelo se veían los restos de un vaso destrozado. No hacía falta ser ningún Holmes para deducir lo que había acontecido allí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/4/4/7/9/44792/1/n/A/W/1nAWL/_RM34950.JPG" width="424" height="634" />Clara, queriendo enterarse de lo que hacíamos en el cuarto su hermano y yo, había usado el viejo truco del vaso apoyado en la pared para no perderse detalle. Para su desgracia, su peso había hecho que la cama se deslizara y se había caído entre el colchón y la pared, dándose un buen porrazo y rompiendo el vaso en el proceso. Todo un cuadro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Te has cortado? &#8211; pregunté con interés.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡No lo sé! &#8211; respondió disgustada, como si aquella catástrofe fuera culpa mía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; A ver, deja que te ayude.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y así, en pelota picada, me arrodillé sobre mi cama e intenté ayudar a Clara a escapar de su encierro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡Ay! ¡Deja, que me he clavado un cristal! &#8211; exclamó mientras yo tironeaba infructuosamente de ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Espera &#8211; resonó de repente la voz de Diego en el cuarto &#8211; Déjame a mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">En ese momento mis ojos se encontraron con los de mi prima y vi lo increíblemente avergonzada que se sentía en ese momento. Y eso era algo que no podía permitir. Tenía que ayudarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Diego, muy serio (y vestido de nuevo con sus bermudas y camiseta) aferró a su hermana por las muñecas y la ayudó a salir por fin. La pobre chica no se atrevía ni a mirarnos, mientras se afanaba en colocarse bien las braguitas del bikini, prueba indiscutible de lo que había estado haciendo mientras nos espiaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y luego estaba Diego, que, obviamente, había comprendido como yo lo que estaba haciendo su hermana minutos antes. Los dos se quedaron muy callados, sin atreverse ni a mirarse. Tenía que hacer algo y se me había ocurrido un plan cojonudo sobre la marcha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Chicos, sentaos un momento &#8211; dije cogiendo las riendas de la situación &#8211; Tenemos que hablar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Primero deberías vestirte, ¿no? &#8211; dijo mi primo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; No es necesario &#8211; respondí con sencillez &#8211; Los dos me habéis visto muchas veces desnuda. Ninguno se va a sorprender.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero sí que lo hicieron. Mis directas palabras los dejaron simplemente atónitos. Compartía secretos con ambos, pero hablar abiertamente de ello delante del otro&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Ya es hora de que pongamos las cartas sobre la mesa. Hay algo que tenéis que escuchar los dos. Venga, chicos, no pongáis esas caras. Me he dado cuenta de que es una tontería seguir con tanto secreto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Pero qué&#8230;? &#8211; dijo Diego, que seguía alucinado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Digo que tu hermana sabe perfectamente todo lo que ha pasado entre nosotros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Diego miró a Clara con cara de terror. Supongo que se veía en la escuela militar o algo así.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Y no, antes de que digas nada, yo no me he chivado &#8211; mentí, aunque sólo un poco &#8211; Ella lo ha descubierto todo solita. Me pilló la revista y averiguó lo demás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Qué? &#8211; dijo mi estupefacto primo, pensando que sus oídos le habían jugado una mala pasada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Que ella sabe perfectamente lo que ha pasado entre nosotros. Y que ayer fuiste a comprar condones para que hoy pudiéramos hacerlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Los labios de Diego dibujaron una &#8220;O&#8221; sencillamente perfecta. Su rostro estaba lívido y desencajado, aunque no dijo ni pío.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Y en cuanto a ti &#8211; dije, volviéndome hacia Clara &#8211; Diego ya sabe que te has colado varias veces en su cuarto para mirarle el pene. De hecho, me hizo un comentario sobre que andabas bastante salida, aunque dijo que era normal, pues estabas en la edad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Clara me miraba con una expresión curiosamente similar a la de su hermano. La información no era del todo nueva para ella, pero soltársela así, delante de su hermano&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Y, como hemos acordado que no es justo que hubiera secretos entre nosotros, lo adecuado es que Diego también sepa lo que hemos hecho juntas las últimas noches.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡Paula!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Mira, primo. Tenías razón en todo. Tu hermana y yo estamos atravesando una fase en la que el sexo nos interesa muchísimo. Tú me has enseñado muchas cosas, pero es justo que sepas que, con tu hermana, he aprendido también bastante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Diego miró a su hermana, los ojos muy abiertos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Quiero decir que las dos hemos&#8230; experimentado cosas juntas. Y, como no quiero volver a ocultarle nada a mi mejor amiga, le he contado lo que pensamos hacer hoy.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Nos quedamos todos callados un instante. Yo observaba alternativamente a los dos hermanos que, en cambio, parecían incapaces de mirarse el uno al otro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Así que he pensado que esta situación es una tontería. No voy a esconderme más. Diego &#8211; dije mirando a mi primo &#8211; No sé si te habrás enfadado con todo esto o si estarás alucinando al saber que tu hermana y yo nos hemos enrollado. De verdad que espero que no, porque yo, por mi parte, sigo deseando que tú seas mi primer chico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Paula, yo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Espera &#8211; le interrumpí &#8211; Déjame hablar. Lo que quiero decir es que has sido muy dulce y amable conmigo. Me has enseñado mucho y me has aclarado muchas dudas y creo que lo justo sería que hicieras lo mismo con tu hermanita. No me refiero a que os enrolléis, no, &#8211; mentí &#8211; Quiero decir que pueda acudir a ti para aclarar las dudas que tenga sobre sexo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Diego se pasó la mano por la cara, sopesando mis palabras. Estaba tan confuso y avergonzado, que hasta me daba pena el pobre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Menudo follón has organizado. Pero, ¿se puede saber a qué viene toda esta historia? &#8211; intervino Clara &#8211; ¿De dónde te has sacado que voy a preguntarle a Diego cosas sobre sexo? ¿Estás majara? Yo no te he pedido&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Sí, ya lo sé &#8211; intervine &#8211; Todo esto es cosa mía. Pero es que me dolía que pensaras que estaba dejándote de lado. Y no vayas a decirme que todo esto te da igual, ni ninguna tontería semejante, o si no explícame cómo has acabado ahí tirada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Clara enrojeció vivamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Pues, ¡ala!, ya está. Ya te he incluido en nuestra pequeña historia. Ahora el resto depende de ti. Si no quieres saber nada más, pues vale, tú misma. Pero yo no voy a tener más secretos contigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Volvió a hacerse el silencio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Y qué quieres que hagamos? &#8211; preguntó de repente Diego &#8211; ¿En qué habías pensado? ¿Quieres hacerlo conmigo o con Clara?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Hacer? &#8211; dije &#8211; No tenemos que hacer nada. Tú y yo tenemos una cita y, por mi parte, todo sigue igual. Lo único que espero es que, si Clara necesita ayuda, tenga la confianza de poder acudir a ti para lo que necesite.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Pero&#8230; eso ya lo tiene &#8211; afirmó mi primo &#8211; Clara, si alguna vez necesitas saber algo sobre sexo&#8230; o sobre lo que sea, sabes que puedes contar conmigo. No me voy a asustar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Va&#8230; vale &#8211; balbuceó &#8211; Gracias. Aunque no hacía falta montar este follón para decirnos eso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Follón? ¿Qué follón? &#8211; exclamé &#8211; Si acaso, el follón lo has organizado tú &#8211; dije señalando los cristales, mientras mi prima bajaba la mirada, avergonzada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ninguno de los dos se atrevía a mirarme y mucho menos entre ellos. Ambos parecían estar interesadísimos en el suelo del dormitorio sin decir ni pío.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Y bien? &#8211; continué &#8211; ¿Seguimos donde lo habíamos dejado?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Paula, yo&#8230; no sé. Con todo este lío. Quizás no sea buena idea que&#8230; &#8211; dijo Diego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Por qué? ¿Piensas que Clara se va a ir de la lengua? Pues te aseguro que no va a decir nada&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Podéis hacer lo que queráis &#8211; dijo mi prima &#8211; Yo me vuelvo abajo y os pido disculpas por haberos espiado. Sentía curiosidad&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Pues, si tanta curiosidad sientes, puedes quedarte y mirar &#8211; dije con una sonrisa de oreja a oreja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡¿QUÉ?! &#8211; exclamaron ambos hermanos al unísono.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Ya me habéis oído. A mí no me importa si quiere mirar. Así aprenderá cómo se hace.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/4/4/7/9/44792/1/n/A/W/1nAWQ/_RM34972.JPG" width="424" height="634" />Diego reaccionó como me lo esperaba. Se echó a reír.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Se te ha ido la cabeza &#8211; dijo &#8211; ¿En serio crees que voy a ponerme a&#8230; hacerlo delante de mi hermana?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; No me digas que no te excita la idea. Venga, reconócelo, que una chica tan guapa te mire. Bien que la espiaste tú en el baño cuando se duchaba&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡PAULA! &#8211; exclamó mi primo indignado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Qué? ¿Acaso no es verdad?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Clara nos miraba con la boca abierta, sin decidirse a clavar sus ojos en mí o en su hermano. Éste, por su parte, parecía haberse quedado paralizado en el umbral de la puerta, sin acabar de creerse lo que había escuchado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero a mí ya me daba todo igual, estaba embalada y no había forma de detenerme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Aunque, si no quieres hacerlo &#8211; continué &#8211; No pasa nada. A lo mejor tu hermana no tiene tantos remilgos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y lo hice. Abalanzándome sobre mi desprevenida prima, le planté un morreo de campeonato, sujetando su rostro entre mis manos mientras mi lengua se hundía en su boca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Clara tardó un segundo en reaccionar, tratando de zafarse de mí, pero yo, sintiéndome extrañamente poderosa, no dudé ni un segundo en perder una mano entre sus muslos, acariciando lascivamente su tierno coñito por encima del bikini, constatando que mi primita seguía bastante sensible y mojada por esa parte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Ummfmff &#8211; gimoteó mi prima contra mis labios, sin fuerzas suficientes para librarse de mi insidiosa mano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ya sin duda alguna que me perturbara, me dediqué a darle placer a mi prima, deseando por supuesto que Diego disfrutara de un buen espectáculo. Tras unas cuantas sesiones lésbicas con mi prima, había empezado a descubrir qué botones le gustaban que le pulsaran a Clarita y yo me apliqué en pulsarlos concienzudamente todos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">En menos de un minuto, la tenía a punto de caramelo, gimiendo y jadeando descontrolada, sin dejar de besarme, sin importarle ya para nada que su hermano estuviera mirándonos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero yo no me había olvidado en absoluto de él. De hecho, Diego era el auténtico objetivo de aquel show. Tenía que volver a calentarle y ponerle a tono para que entrara en el juego y claro, de todos es sabido que un tío no se excita en absoluto viendo a dos chicas montándoselo, ¿verdad?.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Por el rabillo del ojo, miré a Diego, que seguía allí de pié, mirándonos alucinado, con un notorio bultazo en las bermudas que mostraba bien a las claras que la idea de salir del cuarto se había borrado por completo de su mente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me di cuenta de que Clarita tampoco le quitaba ojo a su hermano, mirándole sin dejar de besarme. Mientras, yo seguía masturbándola con todo mi arte, con mi mano literalmente buceando en sus jugos, acariciando la delicada intimidad de mi prima, estimulando hasta el último centímetro de pulsante carne.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Clara se corrió con intensidad, prácticamente aullando contra mis labios. A pesar de la corrida que hacía bailar sus caderas, mi mano no dejó de trabajar en su entrepierna, intentado alargar lo máximo posible el éxtasis de la chica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Diego, quizás sin darse cuenta de sus actos, había empezado a acariciarse el falo por encima de las bermudas, sin perderse detalle del show que le estábamos brindando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tras correrse como una burra, el cuerpo de Clara se relajó, quedando tumbada en la cama. Como yo no quería que se interrumpiera el ritmo, no me lo pensé ni un segundo e, incorporándome, aferré a Diego por la muñeca y lo conduje hasta la otra cama, que estaba libre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Ven &#8211; le dije simplemente, sin que al chico se le pasara por la imaginación el desobedecer &#8211; Sigamos por donde lo habíamos dejado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y, por si no recordaba el momento en que nos interrumpieron, me tumbé bien despatarrada sobre la cama, los muslos bien abiertos, ofreciéndole de nuevo mi cálida rajita que, a esas alturas, era un auténtico volcán en llamas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Diego no dudó ni se resistió. A esas alturas era imposible. Sin perder un segundo, hundió su rostro entre mis piernas y, sacando la lengua, recorrió mi coñito de abajo a arriba con un sonoro lametón que me hizo gritar de puro gusto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Había sido increíble, pero, en ese momento, yo estaba más que lista y no quería esperar más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Diego, por favor &#8211; gimoteé &#8211; Trae los condones. No puedo más. Te necesito ya.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mi primo, con los ojos brillantes, no dijo nada, limitándose a ponerse en pié y salir del cuarto. Observé que, mientras salía, iba desnudándose por el camino, dejando la ropa tirada por el suelo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Entonces, ¿vas a hacerlo? &#8211; escuché de repente la voz de mi prima.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Por supuesto &#8211; respondí con aplomo volviendo la vista hacia ella &#8211; Y tú no te pierdas detalle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Vale &#8211; dijo Clara, sonriéndome.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Yo le devolví la sonrisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Diego regresó de inmediato, esgrimiendo una tremenda erección. Me hizo gracia el constatar que Clarita la miraba con disimulo, pero sin quitarle ojo, muy interesada a pesar de no ser la primera vez que la veía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Diego, bastante nervioso y acelerado, rompió la primera goma en su intento de ponérsela. Tras arrojarla al suelo con enfado, sacó un segundo condón y, con más calma, consiguió ponerle el gorrito al nene.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras él llevaba a buen término las operaciones previas, yo me tumbé sobre el colchón, aprestándome para recibirle. A pesar de las ganas que tenía y lo excitado que estaba, Diego puso buen cuidado en no aplastarme con su peso al tumbarse sobre mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Al sentir su dureza apretándose contra mi vagina, empecé a ponerme nerviosa también, pensando <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/4/4/7/9/44792/1/n/A/W/1nAWV/_RM35011.JPG" width="424" height="634" />si aquella cosa tan dura me haría daño o directamente me partiría en dos. Pero Diego, tal y como me esperaba, fue cariñoso y delicado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡AAAAAAHHH! &#8211; gimoteé al sentir cómo el poderoso bálano se hundía en mi interior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Dolía. Joder si dolía. Bueno, al principio no, pero, cuando noté que ya no entraba más y Diego empujó algo más fuerte&#8230; Vaya si dolió. Noté que algo se rompía en mi interior y no pude evitar gritar de auténtico dolor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Te duele? &#8211; preguntó mi primo preocupado, al notar cómo mi cuerpo se estremecía bajo el suyo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Un poco &#8211; mentí para tranquilizarle &#8211; Ve despacio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y él lo hizo. Controlando sus impulsos masculinos, que de seguro le exigían más, Diego se movió dentro de mí con exquisito cuidado, como si estuviera manejando la mercancía más delicada del mundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">A pesar de sus precauciones, lo cierto es que me dolía, aunque yo intentaba disimularlo lo mejor que podía. Yo notaba cómo Diego aguantaba la respiración sobre mí, resistiéndose a sus impulsos que le impelían a moverse con mayor fuerza y rapidez, pero él se contenía, haciendo grandes esfuerzos para impedir que se desbocasen los caballos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Le amé mucho en ese instante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Un poco más rápido &#8211; le susurré, más por él que por mí, pues sentía que Diego estaba aguantando como podía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Estás segura?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Yo sólo asentí con la cabeza, con los ojos cerrados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Diego empezó a moverse más rápido, lo que al principio me asustó un poco, sin embargo, para mi sorpresa, empecé a notar que, al hundirse en mí con mayor rapidez y a más profundidad, empezaba a sentir un calor en las entrañas la mar de agradable y, poco a poco, esa sensación iba imponiéndose al dolor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Uf, uf. Síi&#8230; &#8211; gimoteaba yo, sin darme cuenta siquiera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sin embargo, Diego sí que se dio cuenta y, al percibir que yo empezaba a disfrutar con aquello, empezó a moverse con más confianza y seguridad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Como ya no tenía que estar tan atento a si me estaba haciendo daño, deslizó una mano entre nuestros cuerpos y empezó a acariciarme (como pudo) las tetas. Como estábamos pegados, fue muy poco lo que esa mano logró hacer, pero el simple hecho de sentirla acariciando mi carne, sirvió para estimularme todavía más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Entonces me acordé de Clara y, abriendo los ojos, volví la cabeza hacia la otra cama, desde donde nos miraba alucinada mi primita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me resultó hasta cómico verla allí, pues parecía una estatua de mármol sobre la cama, sin mover un músculo, ni siquiera los párpados para pestañear, con la boca ligeramente abierta en una graciosa expresión de sorpresa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Yo esperaba que, cachonda perdida, a esas alturas Clara se hubiera bajado de nuevo las bragas y hubiera reanudado lo que antes se había visto interrumpido por su batacazo, pero qué va, se limitaba a mirarnos fijamente, medio hipnotizada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Queriendo que participara de todo aquello, estiré una mano hacia ella, con lo que logré atraer su atención. Muy solícita, Clara despertó de su ensueño y se movió sobre el colchón hasta aferrar mi mano, pensando que lo que yo le pedía era que me transmitiera su apoyo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero no era eso. Para mí el dolor había quedado ya atrás y, en ese momento en que el placer comenzaba a llenarme, deseé que mi prima lo experimentara también. Así que, cuando sus dedos se entrelazaron con los míos, tiré suavemente de ella para atraerla hacia mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Clara no se resistió, acercándose a nosotros hasta quedar arrodillada entre las dos camas, su rostro muy próximo al mío. Nos miramos un instante en silencio a los ojos, mientras su hermano se movía con intensidad creciente dentro de mí y, sin pensárselo más, Clara me besó profundamente, entrelazando nuestras lenguas, mientras Diego, sorprendido y excitado al ver a su hermanita en acción, empezaba a gimotear y a estremecerse, lo que me hizo comprender que estaba a punto de eyacular.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡Joder, Paula, no puedo más! Me voy a&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El pobre no pudo decir más y literalmente se deshizo dentro de mí, eyaculando una tremenda carga en mi interior. A pesar de que llevaba el condón, pude sentir perfectamente cómo su semen se derramaba en mis entrañas y, de no ser por la dichosa gomita, sin duda me habría llenado por completo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Exhausto, Diego estuvo a punto de derrumbarse sobre mí, pero, en el último momento, se las apañó para echarse a un lado y quedar tumbado boca arriba sobre el colchón, codo con codo conmigo, mientras yo seguía besándome con su hermana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Saciada de mis labios, Clara se apartó de mí y volvimos a mirarnos a los ojos. Ambas sonreímos. En ese instante, mi prima se dio cuenta de que Diego ya no estaba encima mío. Con interés, echó un vistazo a mi entrepierna, inspeccionando la zona.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Has sangrado un poco &#8211; me dijo confirmando mis temores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Aquello tuvo la virtud de espabilar a mi primo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Estás bien? &#8211; dijo incorporándose &#8211; ¿Te he hecho daño?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; No, tonto &#8211; respondí sonriéndole con cariño &#8211; Esto es normal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Ya, lo sé, pero, aún así&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Tú, tranquilo. Descansa un momento que enseguida vuelvo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Le di un suave beso en los labios y salí de la habitación. Clara, tras unos instantes de duda, me siguió al exterior, supongo que porque le daba vergüenza permanecer con su hermano a solas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pensé en usar el bidet para asearme, pero, como estaba toda sudada, opté por meterme en la ducha, mientras Clara se sentaba sobre la tapa del váter para esperarme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Ven &#8211; le dije simplemente, estirando la mano hacia ella como había hecho minutos antes en su cuarto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Nos abrazamos bajo el agua, dejando que el líquido resbalara sobre nuestros cuerpos. No tardamos ni un segundo en volver a besarnos, mientras nuestras manos nos acariciaban por todas partes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Te ha dolido? &#8211; preguntó Clara por fin, cuando nos calmamos un poco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Al principio sí. Pero fue pasándose. Diego ha tenido mucho cuidado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Ya te lo dije.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Sí. Y ahora te toca a ti.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Clara se quedó callada, mirándome unos segundos muy seria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Te mentiría si te dijera que no lo he pensado &#8211; respondió admitiendo por fin lo que yo ya sabía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Lo sé, tonta. No tienes que decir nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Pero, no sé, Paula. Hacerlo con mi hermano&#8230; Que él sea mi primer chico&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Una anécdota estupenda para contarla cuando seamos mayores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡Paula! &#8211; exclamó horrorizada mi prima, haciéndonos reír a ambas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Joder &#8211; dije sin parar de reírme &#8211; No lo había pensado. Nunca podré contarle la verdad a nadie sobre cómo perdí la virginidad. Tendré que inventarme algún rollo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Buena idea. Por ejemplo un noruego de ojos azules, como el que trabaja en el bar de la playa&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; No &#8211; dije pensativa &#8211; Mejor un piloto. Eso me pone.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tras recuperarnos un poco, nos secamos con unas toallas. Clara seguía llevando el bikini puesto, lo que, dado lo sucedido, resultaba cuanto menos curioso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Y qué vas a hacer? &#8211; pregunté.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; No lo sé. Ahora mismo estoy muy excitada, pero también&#8230; confusa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; No lo hagas si no estás preparada. Pero yo&#8230; quiero más &#8211; dije con una sonrisa gatuna en los labios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Salí de allí dejando a solas a Clara con sus pensamientos. Yo ya no podía hacer más por ella. Con rapidez, regresé al dormitorio donde aguardaba Diego y me lo encontré tumbado en mi cama, en vez de en la de Clara, donde lo habíamos hecho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Las sábanas se han manchado un poco &#8211; dijo al ver mi mirada de extrañeza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Luego las lavamos. Ahora vamos a seguir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Seguir? &#8211; dijo él, divertido &#8211; Vaya, no habrá estado tan mal la cosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Ha sido genial. Dolió un poco, pero luego empezó a gustarme. Quiero más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Claro, preciosa. Y yo también. Pero sólo si estás segura. Tenemos todo el verano&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Bien segura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/4/4/7/9/44792/1/n/A/X/1nAX1/_RM35044.JPG" width="424" height="634" />Y, tras decir esto, me subí a la cama con él y, gateando seductoramente, me senté a horcajadas sobre su estómago, completamente desnuda, sintiendo cómo su cosa iba endureciéndose contra mi trasero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Qué has hecho con el condón? &#8211; pregunté haciendo nuevamemte gala de mi inexperiencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Tú qué crees? Te lo quitas y haces un nudo. Está ahí en el suelo. Luego lo echaré a váter.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me incliné para besarle, pero entonces Diego hizo la pregunta del millón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Dónde está Clara?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Vaya. O sea, ¿que no te basta conmigo? &#8211; pregunté juguetona, aunque en absoluto ofendida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; No, no es eso &#8211; respondió el chico envarándose de inmediato.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Está en el baño. Decidiendo si quiere que tú también seas su primer chico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Diego me miró sorprendido, sin decir nada, pero en su rostro leí que la sorpresa no era tan grande como quería aparentar. Comprendí que él también había estado pensando en ello. No me molestó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Y ya me he decidido &#8211; escuché la voz de mi prima a mis espaldas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Me di la vuelta y allí estaba. Clara, completamente desnuda, en el umbral de la puerta, hermosa y deseable, la piel morena por todo su cuerpo resaltando todavía más por las marcas que le había dejado el bañador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Estáis locas &#8211; dijo Diego sin moverse ni un ápice.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Locas? ¿Entonces por qué está así esto? &#8211; pregunté mientras frotaba el culito contra su incipiente erección.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Por ti &#8211; dijo él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Ya.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Nos quedamos los tres callados un segundo. Pensé que nadie iba a atreverse a hablar, pero Clara, a esas alturas, ya había tomado una decisión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Diego, yo &#8211; balbuceó &#8211; Sé que eres mi hermano y todo eso, pero yo te quiero mucho y, de verdad, me gustaría que mi primera vez fuera contigo&#8230;.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No puedo ni imaginarme el valor que tuvo que reunir mi prima para ser tan directa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; He visto lo bien que has tratado a Paula y creo que me irá mejor si sucede con alguien como tú. No quisiera acabar como Manoli.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Clara&#8230; Yo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Decidí intervenir. Seguía bastante excitada y comprendí que, si los dejaba a su ritmo, aquello podía llevarnos toda la tarde.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Shssss. Tú calla &#8211; dije poniéndole un dedo en los labios &#8211; Déjame a mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y, ni corta ni perezosa, procedí a descabalgar a mi primo, quedando de rodillas en el colchón a su lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¿Dónde has puesto los condones? &#8211; pregunté &#8211; ¡Ah, ya los veo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Estiré la mano y agarré la cajita que había sobre la mesilla, extrayendo una goma de su interior. Con poca habilidad, rompí el sobrecito y extraje el artefacto, sorprendiéndome por lo resbaladizo que estaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡Leches! &#8211; exclamé &#8211; ¡Si esto está mojado!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; Es lubricante &#8211; dijo mi primo sonriendo y meneando la cabeza &#8211; A ver, trae.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡No! Yo lo hago &#8211; dije con cabezonería.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y, con toda la inexperiencia del mundo, procedí a enfundar la progresivamente creciente erección de Diego en la ajustada funda. Tres nada más me cargué. Menos mal que Diego había comprado un par de cajas de doce.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Eso sí, a Diego no debía parecerle tan mal mi inexperiencia, pues, para cuando acabé, tenía de nuevo la picha como un leño, amoratada y erecta, deseando volver a sumergirse en una acogedora rajita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡Ahora te toca a ti! &#8211; le espeté a Clara, que había estado mirando las operaciones sin decir ni mú.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Diego pareció ir a protestar de nuevo, pero yo, todavía más excitada por haber estado manipulando su instrumento, no veía la hora de que me tocara a mí, pero claro, mi prima iba primero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; ¡Ven aquí y no me hagas perder más el tiempo! &#8211; prácticamente le ordené.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y, para mi sorpresa, Clara obedeció de inmediato.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Atrás habían quedado las dudas. Allí éramos dos mujeres y un hombre y lo único que teníamos en mente era&#8230; sexo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Clara se tumbó en el colchón y Diego, con infinita ternura, repitió punto por punto los pasos que había dado conmigo. Besó a su hermana por todas partes, con timidez al principio, pero enardeciéndose progresivamente al ver cómo la chica respondía a sus caricias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Yo estaba sentada a los pies de la cama, sin perderme detalle, envidiando un poco a Clara por ser su turno. De buena gana me habría cambiado por ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Casi sin darme cuenta, empecé a acariciarme, excitándome y dándome placer. Diego, con mucho cuidado, deslizó las caderas entre los muslos abiertos de su hermana, que se le ofrecían deseosos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Clara dio un pequeño gritito cuando Diego la penetró, tensándose su cuerpo bajo el del chico, pero reaccionó enseguida rodeando su cuello con las manos y besándolo con pasión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No sé si será impresión mía, pero creo que a Clara le dolió bastante menos que a mí, pues su hermano empezó a moverse muy pronto con fuerza y ella no se quejó en absoluto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Estuvimos así unos minutos, con Diego moviéndose en el interior de su hermana, descubriéndole nuevos terrenos inexplorados de placer. Yo me masturbaba cada vez con más furia, caliente como una perra mientras veía a mis primos follando, sin dejar de pensar que ojalá terminaran de una vez para que fuera de nuevo mi turno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pero no había contado con que la resistencia humana tiene un límite, así que, cuando Diego se corrió, llenando hasta arriba un nuevo condón, cayó exhausto sobre el colchón incapaz (al menos de momento) de volver a empalmarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Como una hora después (y tras haber aseado también a Clara, que apenas había sangrado) nos reunimos los tres en su cuarto para charlar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Lo hicimos allí pues nuestro dormitorio estaba recién limpiado, con sábanas nuevas y todo bien arregladito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ya más relajados y con la confianza de ser todos amantes, hablamos de lo sucedido. Clara admitió que se había sentido celosa de mí por mi relación con su hermano y que había descubierto de sí misma que era bastante posesiva. Diego, por su parte, reconoció que le encontraba muy atractiva y que a menudo había fantaseado con algo como aquello.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Aunque siguió jurando y perjurando que jamás se había masturbado pensando en su hermana. En cuanto a hacerlo pensando en mí&#8230; sin comentarios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Un rato después, Diego sacó una revista de su estantería. En la portada, aparecían dos guapas señoritas, enseñando la lengua y con la cara embadurnada de.. se lo imaginan, ¿no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8211; La verdad, me muero de ganas de hacer esto &#8211; dijo mi primo sonriendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Clara y yo correspondimos a su sonrisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Y bien, esa es la historia. Imaginaos el resto. Tres jóvenes fogosos pasando un verano bajo el mismo techo. Ni que decir tiene que, en cuanto mi tía salía de casa&#8230; follábamos como conejos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La única pega era que, a pesar de que nos moríamos de ganas, no podíamos hacerlo en la piscina, pues la vecina con la que compartíamos patio nos habría pillado. El resto del verano nuestros amigos del pueblo apenas si nos vieron el pelo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Por qué sería.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Pues ése es mi dilema. No sé qué hacer. ¿Dejo a Lidia que se vaya al pueblo a casa de Clara con su prima? Yoli no tiene hermanos, así que por ahí la cosa no peligra, pero sí que tiene novio y, según me cuenta su madre, creo que ya tienen sexo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">¿Dejo a mi niñita que se meta en ese berenjenal?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Bueno, qué demonios, pensándolo bien&#8230; a mí no me fue tan mal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">FIN</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Si deseas enviarme tus opiniones, mándame un e-mail a:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="mailto:ernestalibos@hotmail.com">ernestalibos@hotmail.com</a></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/4/4/7/9/44792/1/n/A/X/1nAX7/_RM35061.JPG" width="600" height="402" /></p>
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		<title>Relato erótico: “Las revistas de mi primo (Parte 3 de 4)” (POR TALIBOS)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Sep 2022 17:32:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes relatos]]></category>
		<category><![CDATA[TALIBOS]]></category>
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					<description><![CDATA[LAS REVISTAS DE MI PRIMO (parte 3/4): Pero no sabía cómo hacerlo. A ver, estaba claro que yo le gustaba a Diego y que él me gustaba a mí. Pero ahí terminaba todo, mi experiencia en las artes de la seducción era nula. ¿Qué podía hacer? ¿Cómo podía animarle a que se atreviera a dar el paso? ¿Le besaba? ¿Me arrojaba en sus brazos? El día anterior no me había ido mal, quizás debería seguir de esa manera&#8230; Y, una vez más, mi propia inexperiencia acudió en mi socorro. Tras acabar con los platos, subí los escalones de dos en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">LAS REVISTAS DE MI PRIMO (parte 3/4):</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero no sabía cómo hacerlo. A ver, estaba claro que yo le gustaba a Diego y que él me gustaba a mí. Pero ahí terminaba todo, mi experiencia en las artes de la seducción era nula. ¿Qué podía hacer? ¿Cómo podía animarle a que se atreviera a dar el paso? ¿Le besaba? ¿Me arrojaba en sus brazos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El día anterior no me había ido mal, quizás debería seguir de esa manera&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y, una vez más, mi propia inexperiencia acudió en mi socorro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras acabar con los platos, subí los escalones de dos en dos, nerviosa y excitada a partes iguales. Tras recuperar la revista de debajo de la cama (efectivamente, acabó por caerse entre el colchón y la pared), me presenté ante la puerta de mi primo en tiempo record.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Pasa &#8211; se escuchó su voz, tras mi llamada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Muy nerviosa, pero con ganas de marcha, entré una vez más en el dormitorio de mi primo. Éste me esperaba echado en su cama, en bañador y camiseta, leyendo tranquilamente una novela. Apenas si me miró cuando entré, enfrascado como estaba en la lectura, lo que me sorprendió un poco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ya sabes donde están, ¿no? &#8211; dijo, aparentando indiferencia &#8211; Mira por los libros y coge la que quieras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su actitud me cabreó. Leñe, ¿yo tanto darle vueltas a la cabeza y él pasaba de mí? ¡De eso nada!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entendí que era su forma de enfrentarse a la situación. Se sentía tentado, por supuesto, pero, al fin y al cabo, yo era su prima, así que estaba intentando resistirse a sus impulsos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y un jamón. Tenía que hacer algo para evitar que me echara de allí. Tenía que decir algo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y entonces, como dije antes, mi falta de experiencia fue la llave para salirme con la mía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Oye, primo &#8211; hablé, diciendo lo primero que se me pasó por la cabeza &#8211; ¿Sabes que esta revista está toda pegoteada? Se te debe haber caído algo encima&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras decía esto, me aproximé a la cama, mostrándole la revista. Él alzó la mirada, extrañado y yo le enseñé las hojas pegadas. Entonces algo en su expresión cambió, se puso muy colorado y se incorporó en la cama, avergonzado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Oh, Dios, perdona, Paula! ¡Mierda! ¿Cómo no me di cuenta? &#8211; exclamó, mientras me arrebataba la revista de las manos &#8211; ¡Joder, qué vergüenza! ¡No me acordaba de que esto estaba así!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Pero, ¿qué te pasa? &#8211; exclamé sorprendida &#8211; Si no tiene importan&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y la comprensión explotó en mi mente como un flash. Su vergüenza fue el detonante. Me quedé con la boca abierta. ¿Sería estúpida? ¡No me extrañaba que Clara se hubiera carcajeado de mí la noche anterior! ¡Mira que no comprender por qué estaban pegadas las hojas!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego, todo aturrullado, se puso en pie con la revista en la mano, mirando a todos lados en busca de un lugar donde deshacerse de ella. Obviamente, no podía simplemente echarla a la papelera, pero tampoco quería devolverla a su escondite, supongo que por lo que yo pudiera pensar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Acabó por meterla en un cajón de su mesa, bajo unos libros, mientras me miraba azorado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Ah! &#8211; dije, sonriendo &#8211; Me parece que ya comprendo con qué sustancia &#8220;pegaste&#8221; las hojas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Vale, Clara, disculpa. Te juro que no me acordaba de que eso estaba así. No te la habría dado entonces.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No sé &#8211; dije, zalamera &#8211; A lo mejor es que querías que yo supiera lo que haces con esas revistas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego no dijo nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Total, tú ya sabes perfectamente lo que hago yo con ellas. Pero a ti&#8230; no te he visto hacerlo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Claraaaa&#8230; &#8211; dijo él, con tono amenazante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Venga, no te enfades. Como tú dijiste, es algo muy normal. No tiene importancia&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces nos interrumpieron. Desde abajo, resonó la voz de mi tía llamando a Diego dando berridos. No nos sorprendió mucho, pues mi tía solía llamarnos a voces a todos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Voy a ver qué quiere mi madre&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pareció que Diego iba a aprovechar para librarse de mí. Pero de eso nada, monada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Vale. Vete. Yo te espero aquí mientras escojo otra revista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Noté que el pobre trataba de pensar una excusa para hacerme salir, pero, entre que no se le ocurrió nada y que su madre volvió a chillar, no tuvo más remedio que salir, dejándome a solas en su cuarto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bien. La cosa no iba mal. Incluso agradecí aquella interrupción, para tener más tiempo para trazar un plan. Ya lo admitía abiertamente, quería seducir a mi primo, pero aún no sabía muy bien cómo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El tema del semen en la revista era un buen sistema. Así hablaríamos de sexo y le pondría nervioso. Ahora tenía que seducirle. ¿Pero cómo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces vi mi reflejo en el espejo del armario de Diego. Estaba muy morena y creo que bastante atractiva con la camiseta de algodón. Al llegarme a medio muslo, daba la apariencia de que no llevaba nada debajo. Me acordé de la vez anterior, cuando Diego vio mis pezones marcados en ella y en cómo se había quedado mirándome.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Claro! ¡Eso era! Tenía que atacar a fondo. Valor y al toro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez con un plan en mente, me puse en marcha de inmediato. Me quité con rapidez la camiseta y en menos de un segundo, me libré de los shorts y el bikini.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por supuesto, mi idea no era esperarle en pelota picada (todavía me faltaban arrestos para eso), además de que, si me encontraba desnuda, quizás escapara despavorido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo que hice, fue volver a ponerme la camiseta, simulando que nada había cambiado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero quedaba el problema de la ropa tirada en el suelo. ¿Dónde la escondía? Porque, si al entrar la veía allí tirada, comprendería que estaba desnuda, lo que supondría el mismo problema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se me ocurrió esconderla en el armario, pero entonces pensé que, si la cosa salía mal y acababa echándome de allí, no podría recuperarla. Así que lo que hice fue dar una carrera hasta mi cuarto y, tras arrojar las prendas encima de mi cama, regresar volando al de Diego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No hubiera hecho falta correr tanto, sin embargo, pues mi primo tardó casi 10 minutos en regresar. Durante ese rato, estuve esperándole, cada vez más nerviosa y sí, lo reconozco, cada vez más excitada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/w/X/X/X/wXXX/muycachonda-02_m.jpg" width="424" height="674" />El sentirme desnuda bajo la camiseta, hacía que me sintiera un poquito lasciva y, el saber que Diego, si todo iba a bien, iba a verme sin ella&#8230; me tenía a punto de ebullición. Iba a ser el primer chico que me viera desnuda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque, bien pensado, ¿no me había visto ya el día anterior? Si conseguía que lo admitiera&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Coloqué la silla más cerca de su cama y me senté, con las piernas moviéndose inquietas de puro nerviosismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por fin regresó mi primo. Su madre le había llamado para que resolviera una duda con las mates que estudiaba Clara y se había entretenido ayudándola.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cuanto entró, me di cuenta de que experimentaba alivio al encontrarme allí esperándole. Eso me encantó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin decir nada, cerró de nuevo la puerta, regresando a su cama, sentándose en el borde, con los pies en el suelo, justo enfrente de mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Has escogido ya? &#8211; preguntó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿El qué? ¿La revista? No, no he querido tocar tus cosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mentira podrida. Lo que había pasado era que me había olvidado de las revistas por completo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Además, prefiero que me recomiendes tú una. Una que no lleve&#8230; premio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El rostro de Diego se ensombreció, comprendí que el incidente de las manchas seguía dándole vergüenza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Venga, primo, no pongas esa cara &#8211; dije, un poco arrepentida &#8211; Que es normal. No sé cómo no me di cuenta de lo que era. Debes pensar que soy tonta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Buen giro en la conversación. Al decir eso le obligaba a rebatirlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No, Paula, claro que no eres tonta. No tienes mucha experiencia&#8230; y ya está. El estúpido fui yo; me da vergüenza el haberte dado una revista pringada de eso&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; De semen &#8211; sentencié.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sí, de semen &#8211; admitió él, alzando la mirada &#8211; Es un poco&#8230; asqueroso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bien. La cosa marchaba. No me había pedido que me fuera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Que no &#8211; insistí &#8211; Te digo que no es para tanto. Además, piénsalo, ni siquiera sabía lo que era hasta hace un momento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Bueno. Eso es verdad. Mejor, supongo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos quedamos los dos callados un instante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Entonces &#8211; dije, echándole narices &#8211; Cuando te masturbas&#8230; ¿Qué haces? ¿Echas la leche encima de la foto?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Joder, Paula. Vaya cosas preguntas&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Leñe, Diego, a estas alturas no nos vamos a asustar. Ya somos mayorcitos. Yo quiero aprender y tú dijiste&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Vale, vale &#8211; me interrumpió &#8211; Pues sí. Eso fue lo que hice. Total, no vayas a creer que lo hago siempre. Eso fue una vez que&#8230; bueno, me entusiasmé demasiado y no tenía ningún pañuelo a mano&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Un pañuelo? ¡Ah, claro! ¡Lo usas para limpiar la leche!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Te estás volviendo una señorita de lo más distinguida &#8211; bromeó &#8211; Pues sí. Eso es lo que hago. Resulta de lo más práctico tener pañuelos de papel a mano cuando&#8230; ya sabes. Así no montas ningún estropicio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; O sea&#8230; &#8211; continué presionando &#8211; Que, cuando te corres&#8230; ¿Es como en las fotos? ¿Te sale disparado un chorro de semen y lo pones todo perdido?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego se rió, supongo que por mi evidente falta de conocimientos. Por suerte, no se molestó y continuó con la charla informativa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; A ver, Paula, ya te dije cuando te presté la primera revista, que no todo lo que sale ahí es real. El porno no es un buen material para aprender sobre sexo, porque todo está exagerado para resultar morboso, pero luego, la realidad, no es exactamente así.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No te entiendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Digo que no creas todo lo que ves en esas revistas, porque no son más que fantasías. Y no me refiero sólo a las historias que cuentan&#8230; sino a la práctica del sexo en si.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Por ejemplo? &#8211; pregunté, bastante interesada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Lo que acabas de decir del chorro de semen. En el porno, aparece como si los hombres siempre tuviéramos espectaculares eyaculaciones, con litros de esperma disparados a diestro y siniestro. Esto no es así. Tendríamos que tener los testículos como balones de playa para almacenar tanto líquido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Comprendo &#8211; asentí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Unas veces echamos más, otras menos. Varía en función del nivel de excitación y, sobre todo, del tiempo que haga de nuestra anterior eyaculación. Si han pasado varios días desde la última vez que te corriste&#8230; echas más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Es lógico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Juro que no me di cuenta. Lo hice sin querer. Lo cierto es que, una vez empezamos a hablar, se convirtió en una charla didáctica bastante interesante, que captó por completo mi atención, olvidándome un poco de mi intención de seducir a Diego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como digo, sin darme cuenta por estar atenta a lo que me explicaba, cambié de posición en la silla, descruzando las piernas y moviéndome un poco sobre el asiento. Al hacerlo, la camiseta se me subió inadvertidamente unos centímetros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego, como hombre que es (todos hacen lo mismo) echó una rápida mirada a mis muslos desnudos, sólo que, al mirar por el hueco que dejaba la camiseta, debió atisbar durante un segundo que su primita&#8230; iba sin bragas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su discurso se interrumpió en medio de lo que estaba diciendo y su boca se entreabrió en una muda expresión de asombro. Yo me di cuenta de inmediato de la dirección de su mirada y, a pesar de todos mis planes de seducción, me entró una vergüenza del copón, volviendo a cruzar las piernas con rapidez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cuanto lo hice, Diego comprendió que le había pillado mirando, con lo que se ruborizó más todavía. Azorada, dejé pasar la oportunidad de atacar (aprovechando que ya sabía que iba desnuda) y simulé que nada había pasado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eso sí, me puse más cachonda todavía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; O sea, que en esas revisas exageran&#8230; &#8211; dije, intentando retomar el hilo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Eh&#8230; Sí, sí, eso &#8211; dijo Diego, aprovechando la escapatoria que le brindaba &#8211; No te creas lo que pasa en ellas. Ni tampoco las historias. En la vida real esas cosas no pasan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sí. Ya lo supongo. Ya imaginaba que la chica esa de la revista de ayer, la de las tres pollas a la vez, no hará eso todos los días&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/w/X/X/Z/wXXZ/muycachonda-03_m.jpg" width="424" height="668" />Mi primo enrojeció todavía más al escucharme decir ordinarieces.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Y entonces &#8211; continué &#8211; ¿Cómo hacen lo del semen? Porque es verdad que algunos parecen echar litros&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Bueno&#8230; en realidad no lo sé. Pero supongo que usarán algún tipo de crema o algo así&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; A mí me parece que usan leche condensada &#8211; afirmé &#8211; Además, viendo cómo algunas de las chicas se lo tragan con cara de estar comiendo algo delicioso&#8230; Me pregunto a qué sabrá en realidad &#8211; dije, mirando a Diego con expresión pícara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No&#8230; no sé &#8211; dijo él, con un hilo de voz.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿En serio? ¿Ninguna de las chicas con la que has estado lo ha probado? Pues yo siento curiosidad. Me gustaría hacerlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego se removió, inquieto. Esta vez fue él el que cruzó las piernas. Eché una rápida mirada a su entrepierna y me di cuenta de que estaba formándose un sospechoso bulto en su bañador, que él trataba de ocultar. Entre la charla subida de tono y el haber descubierto que su prima iba desnuda, habían logrado que el soldadito de Diego empezara a despertar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y yo iba a lograr que se pusiera bien firme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que, sintiéndome cada vez más segura de mí misma&#8230; volví a descruzar las piernas. Muy lentamente esta vez. A lo Sharon Stone (me adelanté un par de años).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque trató de resistirse, Diego no pudo evitar volver a mirar mis muslos. La camiseta tapaba esta vez el espectáculo estrella del show, pero, aún así, sus ojos permanecieron clavados en mí unos instantes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sentía exultante. Sabía que estaba muy cerca de conseguir mi objetivo. Sólo tenía que tirar de la cuerda un poquito más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Qué miras? &#8211; le solté sin pensármelo más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Yo? Na&#8230; nada&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿De veras? Porque a mí me parece que estás intentando mirar debajo de mi camiseta&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Paula, por favor&#8230;. &#8211; casi suplicó &#8211; Sería mejor que te fueras&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Seguro que quieres que me vaya? ¿No prefieres que te enseñe lo que llevo debajo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El pobre se quedó callado. Se percibía su lucha interna. Por un lado estaban sus convicciones morales y por otro sus instintos. Y yo iba a inclinar la balanza a mi favor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Porque&#8230; a mí no me importa. Si quieres, te dejo echar un vistazo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Paula&#8230; &#8211; dijo, con voz suplicante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Venga &#8211; susurré suavemente &#8211; Si a mí no me importa&#8230; estás deseándolo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego no decía nada, mirándome fijamente, sin pestañear&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Pídemelo &#8211; insistí &#8211; Además, sería lo justo, ¿no? Yo te vi a ti el otro día&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Paula &#8211; continuó resistiendo Diego &#8211; Esto ya se ha salido de madre. Te pido que te vayas, por favor. No me obligues a echarte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mirándolo en perspectiva y con la experiencia que después me han dado los años, hay que reconocer que mi primo era todo un caballero. Aguantó todo lo que pudo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Y te toqué&#8230; &#8211; dije, ignorando sus protestas &#8211; Dime, ¿te gustó que te tocara? Admítelo, di que sí&#8230; Por eso no dijiste nada, ¿verdad? Por eso te hiciste el dormido, porque te gustaba que te tocara la polla&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego gimió, derrotado. Yo me sentía jubilosa y lasciva. Ni muerta iba a marcharme de allí. Deseaba a mi primo y lo iba a conseguir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Reconócelo &#8211; continué mi tarea de serpiente pecaminosa &#8211; Te sientes tentado, ¿verdad? Por eso me espiaste ayer mientras me duchaba, ¿no es cierto? Estuviste mirándome desde la puerta&#8230; seguro que te masturbaste mientras lo hacías&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Paula, por favor &#8211; casi lloró el pobre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Si quieres, yo puedo hacer lo mismo. ¿Quieres ver cómo me toco?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No&#8230; no.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego decía que no, pero sus ojos, su boca, todo su ser decían que sí. Y yo lo sabía&#8230; Había logrado llevarle justo a donde yo quería. Me sentía a punto de estallar de pura excitación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Muy lentamente, agarré la fina camiseta con los dedos y tiré de ella hacia arriba, descubriendo por completo mis muslos desnudos. Diego me miraba, sin pestañear, los ojos clavados en mi piel, tanto en la morena de las piernas como en la pálida de la zona que había protegido el bañador, sin atreverse ya a protestar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Despacio, recreándome con su mirada, fui separando los muslos, para que pudiera deleitarse contemplando el tesoro oculto. Me sentí hermosa, deseada y sí&#8230; poderosa. Nunca había estado tan excitada. Ni siquiera la noche anterior con Clara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Te gusta mi coñito? &#8211; dije con voz de niña mala &#8211; Dime, ¿te gusta?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y su cabeza asintió, sin que él pudiera controlarla. Su boca no dijo nada, pero el ver cómo asentía, me volvió loca de calentura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Quieres ver cómo me acaricio? &#8211; pregunté, manteniendo la camiseta subida con una mano, mientras la otra abría con cuidado los labios de mi vagina, como había visto hacer en las fotos de las revistas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nuevo asentimiento silencioso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Como quieras &#8211; susurré.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cachonda perdida, empecé a masturbarme muy lentamente, despatarrada en la silla de mi primo, mientras él me miraba hipnotizado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sentir su mirada sobre mí, fue la experiencia más erótica que había tenido hasta entonces, no puedo describirlo con palabras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con delicadeza, fui acariciando la ardiente carne entre mis muslos, disfrutando hasta el último instante de aquella situación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/w/X/Y/1/wXY1/muycachonda-04_m.jpg" width="424" height="699" />Pero yo quería más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Yo también quiero verte a ti &#8211; siseé, sin dejar de masturbarme &#8211; Quiero ver otra vez tu polla&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pensé que Diego iba a resistirse una vez más, pues dudó un instante ante mis palabras. Pero qué va, ya se había arrojado de cabeza a la situación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez decidido, se bajó el bañador hasta los tobillos, con lo que su pene, erecto y amoratado, apareció, vibrante entre sus piernas, apuntando al techo con descaro. Un escalofrío recorrió mi columna cuando lo vi.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Allí estaba otra vez. Mi primera polla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Tócate tú también &#8211; le ordené.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y Diego obedeció. Sin perder un segundo, su mano se apoderó de su tieso instrumento y empezó a deslizarse a buen ritmo sobre él. Esta vez fui yo la que se quedó mirando, viendo cómo su mano se movía arriba y abajo, provocando que Diego gruñera de placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya había visto aquello en las revistas, pero verlo en directo era muy distinto. Me apetecía mucho ser yo la que ocupara su lugar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y, si me apetecía, ¿por qué no iba a darme el capricho?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejé de masturbarme y me puse en pié, acercándome a la cama. Diego se sobresaltó un poco, pero no dejó de meneársela mientras me miraba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo me quedé de pie, en silencio, mirando desde arriba cómo la polla de mi primo era vigorosamente masturbada. Di un paso adelante, acercándome a él y coloqué un pie entre los suyos, de forma que su rodilla quedaba justo en medio de mis piernas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Él pareció ir a echarse atrás, apartándose de mí, pero yo le detuve poniendo una mano en su hombro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos miramos a los ojos. Yo desvié la mirada hacia abajo, obligándole a hacer lo mismo. La camiseta se me había bajado, tapándome de nuevo hasta medio muslo. La dejé así.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sigue &#8211; ordené.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y él obedeció, sin protestar, sin resistirse. Me sentí jubilosa, al ver cómo el chico reanudaba la paja. Comprendí que, en ese momento, él haría lo que yo quisiera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como dije al principio, ese verano aprendí muchas cosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Seguimos así unos instantes, yo de pie, mirando sin perderme detalle de cómo Diego se masturbaba, con él sentado frente a mí, mirando mis muslos. Y yo quería más. Quería tocarle, sí, deseaba volver a sentir el tacto de su verga en mi mano, pero, sobre todo, anhelaba que él me tocara a mí, sentir cómo sus dedos acariciaban mi carne.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Recordando lo que había hecho Clara la noche anterior, me decidí a imitarla. Inclinándome, aferré la muñeca de Diego con la mano, deteniendo la paja. Él me miró a los ojos, inquisitivo, pero yo aclaré de inmediato sus dudas, tirando de su mano hacia mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No se resistió. Ya era mío por completo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Atrayendo su mano, hice que la posara en mi muslo desnudo. La sentí ardiendo sobre mi piel. No me extrañó, yo también estaba que hervía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Muy despacio, la mano de Diego fue moviéndose hacia arriba, acariciando la suavidad de mi muslo, haciéndome estremecer de placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando llegó al borde de la camiseta, no se detuvo, sino que siguió subiendo por mi pierna, sin que la tela supusiera el menor obstáculo, acariciándome de una forma que me volvía loca. Era la primera vez que un hombre me tocaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por fin, su mano llegó a mi cadera, entreteniéndose un poco en acariciar mi trasero. Pero no era eso lo que yo quería; me moría de ganas porque retomara el trabajo justo donde yo lo había dejado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No&#8230; &#8211; susurré excitada &#8211; Ahora tócame tú&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y volvió a obedecer. Moviendo su mano muy despacio sobre mi piel, dibujando estelas de fuego sobre mi cuerpo, la llevó hasta mi ardiente coñito. Cuando sus dedos me rozaron ahí, creí que iba a desmayarme de puro placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La noche anterior había sido algo increíble con Clara, pero, que te tocara un hombre, sentir sus fuertes manos acariciándote delicadamente&#8230; habrá muchas que no estén de acuerdo conmigo, pero, para mí, no hay nada igual.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego empezó a masturbarme, a acariciarme dulcemente entre las piernas. Yo me mordía los labios, disfrutando el enorme placer que me estaba dando. Tuve que esforzarme en mantener las piernas abiertas, para permitirle llegar a mi intimidad, pues mi impulso era apretarlas para atraparle y no dejarle salir de ahí jamás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Paula&#8230; &#8211; susurró entonces Diego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abrí los ojos y le miré. Su mirada se desvió entonces hacia abajo, haciéndome comprender.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No queriendo hacerle sufrir más, me agaché un poco, abriendo todavía más las piernas. Así pude inclinarme y agarrar su erecto pene con la mano, haciéndole gemir de placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cuanto la sentí entre los dedos, apreté, sopesándola y admirándome de su dureza. No podía comprender cómo una parte del cuerpo humano, fláccida en su estado habitual, pudiera endurecerse tanto. Me encantaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Imitando sus movimientos, empecé a mover la mano arriba y abajo sobre la dura estaca. Era mi primera vez, así que no tenía idea de si estaba haciéndolo bien, aunque, a tenor de los gemidos y gruñidos que Diego profería, no debía dárseme mal la cosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuvimos así unos minutos, los ojos cerrados, masturbándonos el uno al otro. De pronto, sentí que la polla de Diego se ponía incluso más dura, dando incluso un bote en mi mano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Paula, Paula &#8211; gimoteaba mi primo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comprendí que iba a correrse, así que abrí los ojos, para no perderme detalle de la primera eyaculación masculina que iba a provocar. Bueno, la primera que provocaba activamente&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En efecto, tal y como esperaba la polla de Diego entró en erupción. No pude evitar dar un gritito de sorpresa cuando el primer disparo de semen salió volando, impactando en mi muslo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé atónita, alucinada viendo cómo aquella picha vomitaba semen a raudales. Tras la primera andanada, siguieron varios más, aunque menos espectaculares. Como yo no solté la manguera en ningún momento, pronto mi mano quedó completamente embadurnada de semen, sintiendo cómo la cálida esencia de mi primo se deslizaba por mi piel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por fin, aquella cosa dejó de expulsar líquido. Seguía bastante dura en mi mano, aunque percibí que se había ablandado un poco. Pensé que era normal, pues si no se bajaba aquello así, los chicos irían a todas horas con el rabo tieso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con curiosidad, solté la polla y acerqué la chorreante mano a mi cara, para ver aquella viscosa sustancia de cerca. Era blancuzca, caliente y pegajosa, tal y como me había imaginado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Me has mentido, cabrito &#8211; dije, sin dejar de mirar la crema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Yo? &#8211; exclamó Diego, extrañado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sí, me dijiste que, cuando os corréis, no echáis litros, como en las revistas, pero tú te has corrido un montón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Es cierto &#8211; dijo él, sonriendo &#8211; Pero también te dije que la cantidad dependía de lo excitado que estuviera el chico. Y yo no había estado tan excitado en mi vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/w/X/Y/3/wXY3/muycachonda-05_m.jpg" width="424" height="644" />Me encantó que dijera aquello. Y me dio un poco de vergüenza también. Para disimular, volví al ataque.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Y por qué te has parado? &#8211; le espeté &#8211; Yo bien que te he hecho terminar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego me miró, sonriendo de oreja a oreja. Sus prejuicios y tabúes habían quedado completamente olvidados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Es verdad. He sido muy desconsiderado. No me he preocupado de tu placer personal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Así es &#8211; dije, muy digna.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sabes que, como nos pillen, nos matan a los dos, ¿no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sí &#8211; reí &#8211; Sí que es verdad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Pues procura no gritar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y, de repente, Diego se abalanzó sobre mí. Yo di un gritito de sorpresa y, cuando quise darme cuenta, me encontré tumbada boca arriba sobre el colchón, con Diego quitándome a tirones la camiseta, dejándome completamente desnuda sobre la cama.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi primer impulso fue cubrirme, tanto los senos como la vagina. Pero, dándome inmediatamente cuenta de lo ridículo de aquello, aparté las manos y quedé totalmente expuesta a la lujuriosa mirada de mi primo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Eres hermosa &#8211; dijo él, tras recrearse admirándome unos segundos &#8211; No puedo creer lo bonita que te has vuelto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sentí enrojecer, avergonzada, sintiéndome inmensamente feliz por sus palabras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego se inclinó, colocando su cuerpo sobre el mío, pero no echándose encima, sino apoyando las manos en el colchón. Su rostro quedó muy cerca del mío, mirándonos mutuamente a los ojos. Por fin, acercó su cara y, muy tiernamente, me besó con pasión en la boca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi primer beso. De acuerdo que fue con mi primo, pero todavía lo recuerdo con cariño. Fue maravilloso y emocionante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vale que minutos antes había estado con toda la desvergüenza haciéndole una paja mientras él hacía lo mismo conmigo, pero, lo cierto es que fue en ese momento cuando más vergüenza pasé, mientras me besaba dulcemente en los labios, con su cuerpo peligrosamente cerca del mío.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En ese momento, dejó de besarme. Yo estuve a punto de protestar, pidiéndole que siguiera, pero entonces me besó en la mejilla. Luego en la frente. En el cuello esta vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego siguió besándome, suavemente, con delicadeza, casi haciéndome cosquillas. Empezó a bajar. Besó mi esternón, mis hombros, mis brazos&#8230; después vinieron mis pechos, mis pezones&#8230; cada beso hacía que me sintiera más y más excitada&#8230; si aquello era el sexo, no iba a parar de practicarlo hasta el día que me muriera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Siguió bajando, mi estómago, mi ingle&#8230; a medida que se aproximaba a mi vagina, yo sentía que me derretía de placer. Sin darme cuenta, separé los muslos, ofreciéndole mi vagina en bandeja, muriéndome de ganas por sentir su roce entre las piernas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No se hizo de rogar. De pronto, sentí el calor de su aliento en mi sexo. Tuve que volver a morderme los labios para no ponerme a gritar. Cuando su rostro se hundió entre mis muslos, un estremecedor gemido escapó de mis labios, mis uñas se clavaron en las sábanas, arrancándolas de la cama. Mis piernas se abrieron por completo, brindándole mi intimidad a Diego, entregándosela como ofrenda. Nunca antes había sentido tanto placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sí, Diego&#8230; sí, sigue así, por favor, no pares&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me daba cuenta ni de lo que decía. Mi mente estaba en blanco, como si hubiera abandonado mi cuerpo, porque en él sólo tenía cabida el placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego sabía lo que se hacía. Los años me han enseñado que sabía cómo comerlo. Se le daba de puta madre, vaya.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero el pobre estaba también loco de calentura, y ya no podía más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Paulita &#8211; siseó, apartando la boca de mi coño &#8211; Prima, te juro que estoy a punto de reventar&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Vale &#8211; asentí &#8211; Si eres tú, estoy preparada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y lo estaba. Vaya si lo estaba. De hecho, estaba que me moría porque me follara. Necesitaba saber qué se sentía con una verga dentro, porque, si lo que había experimentado hasta el momento era tan bueno, ¿cómo sería follar de verdad?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No, Paula, eso no puede ser&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Cómo que no? &#8211; exclamé sorprendida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No podía creérmelo, a esas alturas, Diego seguía resistiéndose. Pero no era así.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No tengo condones &#8211; dijo con sencillez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Bueno, pues sin condón &#8211; dije sin pensar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No, Paula, eso no. Imagínate que pasa como con Manoli, ¿qué íbamos a hacer?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé callada. ¡Mierda! ¡Tenía razón! Si me quedaba embarazada de mi primo, más nos valía a los dos tirarnos de un puente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Esta tarde iré a comprar &#8211; dijo Diego &#8211; Si quieres mañana&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Sí! &#8211; exclamé con entusiasmo &#8211; ¡Mañana lo haremos!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Pero ahora&#8230; &#8211; gimoteó el chico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Ahora?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Bueno&#8230; &#8211; dijo, armándose de valor &#8211; ¿Me la chuparías?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vaya. Allí estaba. Lo de las fotos de las revistas. Y pensar que la primera vez que lo vi me dio asco. Ahora, después de tantas fotos de mamadas y con el calentón que llevaba encima, no iba a decir que no.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Vale. Pero primero tienes que acabar &#8211; dije señalando a mi coñito, que seguía hirviendo entre mis piernas abiertas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Podemos hacerlo a la vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comprendí de inmediato a qué se refería. Lo había visto en las revistas. Iba a aprender una cosa nueva. El 69, aunque entonces no supe que se llamaba así.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ambos nos movimos en el colchón, rozándonos. Me quedé mirando divertida la picha de Diego, que volvía a estar tiesa como una estaca, dando bandazos a un lado y a otro mientras mi primo se acomodaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Enseguida fue él el que quedó tumbado sobre el colchón, mientras yo me daba la vuelta y me sentaba sobre su pecho. En cuanto lo hice, sus manos se apoderaron de mis nalgas dándome un fuerte estrujón, que me hizo dar un gritito de sorpresa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Noté cómo sus manos separaban mis glúteos, para poder deleitarse así fisgoneando aquello que ocultaban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Ay, quieto, no seas guarro! &#8211; protesté, mientras él seguía amasando mi culito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Le dijo la sartén al cazo&#8230; &#8211; respondió Diego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De repente, mi primo me aferró por las caderas y, tirando de mi cuerpo, me obligó a echar el culo hacia atrás, acercándolo a su cara. Volví a gritar y a reír, sorprendida, aunque enseguida empecé a gemir, pues Diego no tardó ni un segundo en volver a hundir la cara entre mis muslos, con lo que su inquieta lengua volvió a acariciar mi intimidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba cachondísima, chorreando a más no poder. De hecho, al deslizar el trasero por el torso de mi primo, lo había pringado todo con mis jugos. Diego no se quejó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras disfrutar unos segundos de la comida que me estaba haciendo Diego, recordé por qué habíamos adoptado esa postura, así que abrí los ojos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Allí estaba, esperándome, tiesa como un palo y dura como una roca. Con la cabeza brillante, mojada y, desprendiendo un peculiar olorcillo que, incluso a día de hoy, sigue excitándome terriblemente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Volví a agarrarla, pajeándola suavemente. Noté que a Diego le gustaba, pues gimió como un cachorrillo sin despegar la boca de mi coño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardé un poco en decidirme. No acababa de atreverme. Pero comprendí que no era justo, al fin y al cabo Diego estaba haciéndomelo a mí. Además, todas aquellas mujeres de las revistas no podían estar equivocadas, ¿verdad?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tímidamente, saqué la lengua y, muy despacio, la acerqué al erecto falo. Cuando por fin lo lamí lentamente, el cuerpo de Diego se estremeció bajo el mío, lo que me hizo sonreír.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No estaba mal. No era para nada asqueroso. Si me apuran, admitiré incluso que me gustó el sabor, un poco salado, por el sudor, pero también&#8230; algo más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con más confianza, empecé a chuparla muy despacio, haciendo gruñir a Diego bajo mi cuerpo. Más segura, fui incrementando el ritmo, deslizando mi lengua por su dureza, empapándola con mi saliva de arriba abajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me dediqué a sus huevos, en cambio, limitándome a acariciarlos un poco, pues los tenía bastante peludos y me dio asco cuando un pelo se me coló en la boca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras expulsar el rizado cabello, decidí averiguar qué se sentía metiéndosela en la boca. Así que, ni corta ni perezosa, deslicé un buen trozo de tumefacta carne entre mis labios, mientras no dejaba de juguetear con la lengua sobre ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquello encantó a Diego, que, dando un bufido, levantó las caderas del colchón, provocando que la dosis de rabo en mi boca fuera mayor que la recomendada por 9 de cada 10 médicos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Que me llegó hasta la tráquea, vaya.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/w/X/Y/c/wXYc/muycachonda-09_m.jpg" width="424" height="680" />Dando una arcada, aparté la cabeza, con los ojos llorosos. Me había llevado un pollazo en toda la campanilla. Sin poder contenerme, empecé a toser, tratando de recobrar el aliento. Diego, que comprendió lo que había pasado, dejó de lado el sexo oral y empezó a pedirme disculpas, muy compungido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No pasa nada &#8211; le tranquilicé, cuando sofoqué las arcadas &#8211; Pero ten más cuidado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Claro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Lo estaba haciendo bien? &#8211; le pregunté.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; De puta madre &#8211; respondió él, de inmediato.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras reírme por su entusiasmo, volví a reanudar la mamada. No estaba mal la cosa. Me gustaba sentir lo dura que se le ponía al chupársela. Dando un gemido, Diego reanudó también su tarea, devolviéndome centuplicado el placer que yo le estaba dando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Seguimos con la posturita durante un par de minutos más, hasta que Diego, de repente, me anunció que iba a correrse de nuevo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de la experiencia de minutos antes, no me sentí capaz de recibir la corrida de mi primo directamente en la boca (aunque ganas no me faltaban), porque temía acabar echando la pota. Así que la saqué y seguí pajeándola con la mano, incrementando el ritmo, logrando que mi primo eyaculara poco después.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diego gemía y gruñía contra mi coño, mientras su polla volvía a expulsar una buena ración de semen. Esta vez no hubo ningún disparo espectacular, sino que el blanco líquido empezó a brotar de la punta a borbotones, como un manantial, resbalando por el tronco y pringando de nuevo mi mano, que seguía empuñándola.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando el semen dejó de manar, volví a mirarme la mano, como había hecho antes, familiarizándome con la esencia masculina. Entonces, sin pensármelo más, la acerqué a la boca y, sacando la lengua, le di una pequeña probada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sabía mal, era suave pero intenso. Con los años descubrí que el sabor del semen es diferente en cada hombre (depende mucho de su dieta), y el de Diego realmente me agradó. De hecho, más de una vez he pensado que, si la leche de mi primo hubiera sabido a rayos, esa primera experiencia me habría marcado de forma que unos cuantos tíos se habrían quedado con las ganas de correrse en mi boca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No hizo falta ni decírselo. Diego sabía que no me había corrido. Aún no entiendo por qué, aunque supongo que mi resistencia había aumentado debido a todas las pajas que me hacía últimamente. El chico reanudó las lamidas en mi sexo, aplicándole a demás un tratamiento dactilar que me hizo gemir de gozo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando me metió dos dedos en la vagina, me costó horrores no ponerme a gritar, experimentando un placer indescriptible. Entonces, un tanto enloquecida y fuera de control, le ordené:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡En el culo! ¡Méteme también un dedo en el culo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi anterior experiencia con la masturbación anal había sido muy satisfactoria y quería disfrutarlo de nuevo, así que, cuando Diego obedeció e introdujo uno de sus dedos en mi ano, tuve que apretar el rostro contra el colchón para ahogar los berridos de placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y por fin me corrí. Fue el orgasmo más intenso que jamás había tenido. Increíble. Mi cuerpo temblaba, descontrolado, como si tuviera un ataque epiléptico. Diego mantuvo sus dedos dentro de mí, dos en mi vagina y uno en mi recto, acariciándome y estimulándome por dentro, consiguiendo alargar el orgasmo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vencida, me derrumbé sobre su cuerpo, con un brazo colgando fuera de la cama, medio desmayada. Tras un par de minutos recuperando el resuello, Diego se las apañó para salir de debajo de mí y, tumbándose a mi lado, empezó a acariciarme el cabello y a darme tiernos besitos en la cara, hombros y espalda. Fue lo más próximo que he estado a ronronear como una gatita en toda mi vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Permanecimos un rato más así, charlando en voz baja. Él me decía que estábamos locos, que no pensaba que iba a ser capaz de aquello, pero sin dejar de acariciarme. A mí me daba igual, había nacido una nueva yo, más segura de mí misma y decidida a conseguir aquello que quería.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que le dije que no se olvidara de comprar los condones, porque, al día siguiente, íbamos a follar, los hubiera comprado o no.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me di cuenta de que debía ser tarde, así que, tras besar de nuevo a mi primo, me puse la camiseta y salí. Eso sí, antes de hacerlo, cogí un libro al azar de la estantería y, tras comprobar que contenía una revista que aún no había leído, se la enseñé a Diego guiñándole un ojo con picardía y me marché.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras cerrar la puerta, me quedé unos instantes con la espalda apoyada, asumiendo todo lo que acababa de pasar. Una sonrisa estúpida se dibujó en mi rostro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Había descubierto el sexo y me parecía la cosa más maravillosa de la vida. Me sentía más viva que nunca antes. A partir de ese momento iban a acabarse los melindres y las tonterías. Iba a pasármelo bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">E iba a continuar esa misma noche. Iba a enseñarle a Clara un par de trucos que había aprendido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonriente, me aparté de la puerta y entré a mi cuarto. Al hacerlo, me encontré con que Clara ya estaba allí, sentada en su cama, la espalda apoyada en la pared y una expresión muy seria en el rostro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me llevé un buen susto al verla. No esperaba que hubiera nadie en la habitación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Ostras, Clara! &#8211; exclamé &#8211; Pero, ¿qué haces aquí? ¿No tenías que estudiar?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; La hora de estudio ya ha pasado &#8211; dijo ella, señalando el reloj de la mesita &#8211; Mi madre ya se ha ido a la farmacia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Ah! Jo, perdona&#8230; Se me ha ido el santo al cielo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella siguió mirándome, con aspecto severo. Me sentía muy nerviosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Qué estabas haciendo? &#8211; preguntó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Yo? Bueno&#8230; ya sabes&#8230; Hablando con Diego&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y entonces lo preguntó. Sin tapujos. Directa al cuello.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Te has acostado con él?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé mirándola boquiabierta. Miré a otro lado, asombrada y fue cuando me di cuenta de que mi ropa estaba encima de la cama. Clara sabía perfectamente que iba desnuda bajo la camiseta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sentía mal y ese mismo malestar me cabreó. ¿Por qué tenía yo que darle explicaciones? ¿No iba a hacer lo que me diera la gana? Y, al fin y al cabo, ¿no había sido ella la que empezó aquella historia, insistiendo en que nos coláramos en el cuarto de su hermano?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Y a ti que te importa? &#8211; le solté, enfadada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Clara se sorprendió. Yo no era normalmente tan directa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Te has acostado con él o no? &#8211; insistió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No es que sea asunto tuyo. Pero no, no lo he hecho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Clara pareció relajarse un tanto con mis palabras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sólo le he chupado la polla y él me ha comido el coño &#8211; le espeté con rabia &#8211; Mañana, cuando haya comprado condones, sí que vamos a follar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le solté aquello para herirla, pues me había cabreado mucho su actitud. ¿No era yo la cría? ¿La mojigata? Si ella era tan valiente, ¿por qué se escandalizaba tanto?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Eres una puta &#8211; me soltó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Pues, ¿anda que tú? ¡Colándote en el cuarto de tu hermano para sobarle la polla!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los ojos de Clara llamearon. Por un instante, pareció estar a punto de arrojarse sobre mí y enzarzarnos en una pelea. Pero no lo hizo. Apartando la mirada, enfadada, se levantó de la cama y se largó del cuarto sin mirarme siquiera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo, cabreada igualmente, recogí mi ropa y me metí en el baño para darme una ducha. El agua no sólo limpió mi cuerpo, librándolo de sudor y de otras sustancias, sino que también tuvo la virtud de despejar mi mente. Me quedé un buen rato en la bañera y, conforme los minutos pasaban, me sentía cada vez más culpable y arrepentida por cómo había tratado a Clara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lamentando lo que había pasado, bajé en su busca tras vestirme, con intención de disculparme y hacer las paces, pero me encontré con que mi prima se había marchado, dejándome en casa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bastante confusa, regresé al piso superior en busca de Diego, no para explicarle lo que había pasado, sino porque pensé que su presencia me haría sentir mejor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist1-3.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/w/X/Y/e/wXYe/muycachonda-10_m.jpg" width="424" height="658" />Sin embargo, mi primo tampoco estaba. Supuse que habría salido a comprar los condones, tal y como había prometido. Era lógico por otra parte, pues, no pudiendo ir a la farmacia del pueblo a buscar los preservativos (sólo de pensar en el corte que pasaría si se le ocurría ir a comprarle las gomas a su madre, me entraba la risa floja), sin duda tendría que ir a otra localidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para asegurarme, me asomé al garaje, comprobando que, efectivamente, el coche de mi tía no estaba allí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Resignada, regresé al salón y, tras sopesar un rato la idea de irme a la piscina, me di cuenta de que no me apetecía hacerlo a solas, así que me puse a ver la tele.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Meses antes, habían empezado a emitir las cadenas privadas, así que en España disfrutábamos ya (es un decir) de una gama más amplia de cadenas de televisión, así que me pasé la tarde haciendo zapping.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aburriéndome como una ostra, vaya.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Clara regresó horas después, escasos minutos antes de que lo hiciera su madre, lo que nos ahorró engorrosas explicaciones de por qué no habíamos pasado la tarde juntas como hacíamos siempre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aún así, mi tía se dio cuenta de que andábamos mosqueadas, aunque, tras hacer un par de intentonas de averiguar qué sucedía, se dio cuenta de que no estaba el horno para bollos y no insistió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo estaba deseando quedarme a solas con Clara para disculparme, pero ella parecía pretender justo lo contrario, por lo que, en vez de retirarnos pronto al cuarto para charlar, insistió en ver una peli que echaban por la tele.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No queriendo desairarla todavía más dejándola sola con su madre, hice de tripas corazón y me quedé con ellas, aunque la película no me interesaba lo más mínimo, por lo que se me hizo larguísima, mientras no dejaba de darle vueltas a cuál sería la mejor manera de pedirle perdón a Clara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces regresó Diego, saludándonos amablemente mientras su madre le indicaba que le había guardado la cena en el horno. Alcé la vista y nuestros ojos se encontraron, haciéndome comprender que, efectivamente, había comprado los preservativos. Se me hizo un nudo en la garganta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Clara, que no era tonta, también captó esa mirada y comprendió su significado, así que, aún más enfurruñada, disimuló su enfado concentrándose en la pantalla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando por fin acabó, me puse el camisón y, tras lavarme los dientes, entré al dormitorio donde ya estaba Clara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi prima, aún cabreada, estaba en su cama, arropada hasta el cuello con la sábana, dándome la espalda y fingiendo dormir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras cerrar la puerta, me senté en mi cama, con los pies en el suelo y me quedé mirándola en silencio unos instantes, con la esperanza de que se animara a hablar. No lo hizo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suspirando, comprendí que tendría que dar yo el primer paso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Clara, perdóname por lo de antes. Fui muy grosera contigo y me enfadé sin motivo alguno. Me siento fatal por lo que te dije.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Clara se agitó bajo las sábanas, pero no se dio la vuelta para mirarme, persistiendo en su silencio. No iba a ponérmelo fácil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Clara, venga, mírame &#8211; supliqué &#8211; Sé que no tengo excusa por lo que te dije&#8230; estaba muy alterada y me cabreé&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Súbitamente, Clara se incorporó sobre el colchón, quedando sentada, lo que me provocó un buen sobresalto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No seas idiota &#8211; dijo secamente &#8211; No estoy enfadada por lo que dijiste. Estoy enfadada por lo que has hecho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Y qué he hecho? &#8211; pregunté estúpidamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Te parece poco? ¡Has estado haciendo guarradas con mi hermano a diario! ¡Y no contenta con eso, vas acostarte con él! ¡Es tu primo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Leñe. Bueno, vale, visto así&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Miré a Clara, un poco avergonzada, pero más tranquila ahora que por fin me hablaba. Conociéndola como la conocía, sabía que la cosa era peor si se encerraba en si misma y te negaba la palabra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De todas formas, su expresión dura y sus ojos echando chispas me hicieron ver que era mejor que fuera con pies de plomo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Tienes razón &#8211; admití &#8211; Es verdad. He estado haciendo esas cosas con tu hermano. Aunque, por si sirve de algo, te diré que hoy ha sido la primera vez que ha pasado. Todo lo que te conté es verdad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Algo en su expresión cambió, suavizándose un tanto. Le agradaba comprobar que, al menos, no le había mentido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Y sí, es una locura. Pero tienes que entender que yo no busqué esto. Empezamos charlando sobre sexo y poco a poco&#8230; Joder, Clara, Diego me gusta y yo le gusto. Y, bueno, estoy decidida a que mi primera vez sea con él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Clara me miró fijamente, creo que un poco sorprendida porque me mostrara tan firme y segura de mí misma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Pero es tu primo! &#8211; insistió &#8211; ¿Cómo vas a acostarte con él? ¡Es incesto!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me tomé un segundo para respirar, antes de darle la respuesta obvia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Clara, por favor, no te tomes a mal lo que voy a decirte &#8211; tanteé &#8211; Pero, recuerda que anoche hice esas mismas cosas contigo&#8230; y tú también eres mi prima.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus pupilas se dilataron por la sorpresa y su boca se abrió con una expresión de asombro que era casi cómica. Comprendí que no se había parado a pensar en ello.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Finalmente, la tensión de sus hombros se relajó y Clara, sabiéndose vencida, se tumbó de nuevo en la cama dando un suspiro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Leches, pues es verdad &#8211; dijo, mirando al techo &#8211; Es tan incesto lo que haces con él, como lo que haces conmigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Jo, tía, no digas eso. No sé por qué, pero no me gusta esa palabra &#8211; dije &#8211; A mí me gusta Diego y estoy explorando con él y aprendiendo cosas nuevas. Y sí, voy a tener sexo con él. Le quiero mucho y me parece la persona óptima para iniciarme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Clara me miró sin decir nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Pero también te quiero mucho a ti y también me gustas. Y, si quieres, puedo enseñarte las cosas que aprendo con tu hermano&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ji, ji, ji &#8211; rió mi prima, olvidado por fin el enfado &#8211; Parece que no lo pasaste nada mal anoche, ¿eh?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ya sabes que no. Lo pasé divinamente. Y mejor que espero pasarlo&#8230; &#8211; dije, sonriendo pícaramente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿En serio? &#8211; dijo mi prima poniendo cara de sorpresa &#8211; ¿Y qué habías pensado?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonriendo, alcé la sábana que cubría su juvenil cuerpo y, tras recorrerlo de arriba a abajo con la mirada, deleitándome con sus núbiles curvas, me deslicé a su lado en el colchón, besándola tiernamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/w/X/Y/g/wXYg/muycachonda-11_m.jpg" width="424" height="675" />&#8211; ¿Seremos lesbianas? &#8211; me preguntó mi sudorosa prima, mientras jadeábamos abrazadas a oscuras en su cama, intentando recuperar el aliento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No, no lo creo &#8211; afirmé tras pensármelo un poco &#8211; A mí me gustan los chicos. Y nunca he pensado en ninguna chica de esa forma. Si no fuera porque eres tú&#8230; creo que no habría hecho nada de esto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Nada de esto? &#8211; rió mi prima &#8211; ¿A qué te refieres?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las dos nos echamos a reír. ¿Que a qué me refería? Pues no sé, a cómo le había practicado sexo oral un rato antes imitando lo que Diego había hecho conmigo. O a cómo ella me había devuelto el favor provocándome un tremendo orgasmo&#8230; O quizás fuera a cuando habíamos frotado nuestros coñitos el uno contra el otro, intercambiando nuestros jugos, como vimos en la revista, lo que había resultado una experiencia mucho más placentera de lo que esperaba. Supongo que me refería a eso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Más calmada, ahora que por fin habíamos hecho las paces, obedecí la petición de mi prima y le conté todo lo que había pasado esa tarde en el dormitorio de Diego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Clara me escuchó con atención, riéndose de vez en cuando, aunque yo percibía perfectamente que estaba muy interesada en lo que estaba oyendo. Mientras hablaba, seguíamos abrazadas la una a la otra, nuestros cuerpos desnudos apretados bajo las sábanas, sin importarnos que hiciera calor. Me sentía feliz y relajada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; O sea, que mañana va a ser el gran día &#8211; dijo mi prima cuando terminé el escabroso relato de mis andanzas en el cuarto de su hermano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sí. Supongo que sí &#8211; asentí &#8211; ¿Te sientes molesta por eso?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No sé &#8211; dijo Clara tras meditarlo un segundo &#8211; Sé que tienes razón, que al fin y al cabo es sólo sexo y que Diego es un buen chico y te tratará bien. Pero no sé, en el fondo, hay algo que me incomoda&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Chica, pues no será el tema de que seamos familia. Porque hace dos minutos&#8230; no te molestaba tanto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sí. Bueno, quizás no&#8230; No sé &#8211; dijo ella, confusa &#8211; Quizás no sea el tema del incesto lo que me preocupa&#8230; No sé cómo explicártelo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces una pequeña lucecita se iluminó en mi cabeza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿No estarás celosa?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Clara se incorporó, mirándome fijamente. La luz de la luna que entraba por la ventana, refulgió en sus ojos que me observaban brillantes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Pues no sé &#8211; admitió con calma, para mi sorpresa &#8211; Puede que sea eso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Clara! &#8211; exclamé.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No, no me malinterpretes &#8211; continuó &#8211; No me refiero a que esté enamorada de Diego&#8230; Ni de ti&#8230; No es nada de eso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Ah!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Me refiero a que&#8230; no sé. Os veo a ambos como cosa mía. Tú eres mi mejor amiga, a la que quiero muchísimo&#8230; Y Diego, aunque de vez en cuando nos peleemos, es un hermano maravilloso. Y no sé, siento como si&#8230; me estuvierais excluyendo de algo&#8230; Es una locura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No, no creo que lo sea &#8211; asentí &#8211; Puede que tengas razón. Tú y yo siempre nos lo contamos todo, pero yo&#8230; he tratado de mantener el secreto de lo que pasaba con Diego. Si no me hubieras pillado, es posible que no te lo hubiera contado nunca. Y eso no está bien&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sí. Creo que es eso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Te prometo, que nunca más volveré a ocultarte nada. Mañana te contaré todo lo que pase.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Ah! Vale &#8211; dijo mi prima, sonriendo en la oscuridad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero, aunque estábamos medio a oscuras, me di cuenta de que la sonrisa de Clara no era la de siempre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">CONTINUARÁ</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si deseas enviarme tus opiniones, mándame un e-mail a:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="mailto:ernestalibos@hotmail.com">ernestalibos@hotmail.com</a></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/1/_/_/_/1/w/X/Y/j/wXYj/muycachonda-13_m.jpg" width="500" height="324" /></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Women in trouble 05 &#8211; Joder con el perrete&#8221; (POR TALIBOS)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Sep 2022 16:57:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[grandes relatos]]></category>
		<category><![CDATA[TALIBOS]]></category>
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					<description><![CDATA[WOMEN IN TROUBLE 05: JODER CON EL PERRETE &#8211; Toc, toc &#8211; los golpes resonaron suavemente en la puerta del dormitorio. La bella mujer que yacía en la cama alzó la vista, nerviosa al oír la llamada, mientras sentía cómo la pasión la azotaba. Vestida únicamente con un insinuante camisón de raso, que a duras penas lograba ocultar sus numerosos encantos, la chica hizo esperar al visitante unos segundos, regocijándose con la impaciencia que de buen seguro debía de sentir. &#8211; Toc, toc, toc &#8211; resonaron nuevamente los golpes, más apremiantes esta vez. La joven sonrió con lascivia al escucharlos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">WOMEN IN TROUBLE 05: JODER CON EL PERRETE</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Toc, toc &#8211; los golpes resonaron suavemente en la puerta del dormitorio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La bella mujer que yacía en la cama alzó la vista, nerviosa al oír la llamada, mientras sentía cómo la pasión la azotaba. Vestida únicamente con un insinuante camisón de raso, que a duras penas lograba ocultar sus numerosos encantos, la chica hizo esperar al visitante unos segundos, regocijándose con la impaciencia que de buen seguro debía de sentir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Toc, toc, toc &#8211; resonaron nuevamente los golpes, más apremiantes esta vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La joven sonrió con lascivia al escucharlos y aún se recreó unos instantes más alargando la agonía del visitante, gozando mientras imaginaba lo que iba a pasar a continuación, antes de dar permiso para pasar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Adelante &#8211; dijo simplemente, mientras sentía cómo la excitación se extendía por su cuerpo, estremeciéndola y haciéndola que ronronear como una gatita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La puerta se abrió de inmediato y en el umbral apareció el guapo jardinero que estaba esperando. El hombre iba vestido con botas y pantalón de trabajo, cubriendo su torso con una sucia camiseta sin mangas, bien ceñida, que delineaba perfectamente su musculado cuerpo, lo que hizo que la joven se relamiera en silencio de pura expectación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Señorita &#8211; dijo el atractivo joven con timidez al ver a la hambrienta hembra medio desnuda tumbada en la cama &#8211; Ya he terminado los encargos que me hizo. Venía a ver si necesitaba usted algo más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Pasa, Abel, pasa. Has terminado muy rápido &#8211; dijo la mujer deslizándose voluptuosamente en el lecho, procurando que el camisón dejara bien a la vista sus firmes y torneadas piernas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Gracias señorita &#8211; dijo el hombre, dando un paso hacia el interior mientras tragaba saliva &#8211; ¿Se le ofrece algo más?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Bueno&#8230; Había pensado &#8211; dijo la mujer simulando estar sopesando algo &#8211; ¿Se te da bien la fontanería?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sí, claro, señorita. Se me da muy bien &#8220;desatascar cañerías&#8221; &#8211; musitó Abel con una sonrisa jocosa en el rostro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿De veras? Y supongo que para hacerlo usarás&#8230; tus herramientas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La sonrisa masculina se hizo más amplia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Pues verá, señorita Sabrina. Tengo sólo una herramienta, pero con ella me las apaño perfectamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Sólo una? &#8211; siseó la chica con tono sugerente &#8211; Debe de ser una herramienta increíble si te sirve para todo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Quiere usted verla?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿La llevas encima? &#8211; preguntó la chica, fingiendo sorpresa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No voy a ninguna parte sin ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y, sin pensárselo más, el joven penetró en la habitación hasta quedar junto a la cama en la que seguía tumbada la guapa mujer. Sin cortarse un pelo, se abrió la bragueta y, con un gesto habilidoso, extrajo su polla semierecta, luciéndola con descaro ante los atónitos ojos de la fémina, que ni tan siquiera pestañeaban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin poderlo evitar, Sabrina se relamió de gusto al ver el rabo de su compañero y cómo éste iba endureciéndose a toda velocidad. Le encantaban aquellos juegos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Pero, ¿cómo te atreves? &#8211; exclamó la mujer en tono de falsa indignación &#8211; ¡Eres un sinvergüenza! ¡Guárdate eso inmediatamente!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿No había usted dicho que quería ver mi herramienta? Si me deja, con esto le desatasco las cañerías en un segundo &#8211; replicó Abel sin perder un ápice la compostura y acercando con descaro su pene hacia donde yacía la joven.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Aparta eso de mí! &#8211; chilló Sabrina, siguiendo con el juego &#8211; ¡Gritaré y mi marido vendrá!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Tu marido es un idiota y no me preocupa lo más mínimo. Además, ¿cómo vas a gritar con la boca llena?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abel, con completa confianza, apoyó una rodilla en el colchón y aproximó su erección al rostro de la chica, que no se apartó ni un milímetro, con los ojos clavados en la poderosa lanza que se le aproximaba. Apoyando una mano en su nuca, el hombre acercó la cabeza de la mujer a su erección, hasta que ésta quedó apretada contra los carnosos labios femeninos, mientras su dueña los mantenía apretados, fingiendo estar escandalizada por todo aquello</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Voy a gritar! ¡Sal de aquí de inmegfllhlhlh!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Grave error. En cuanto abrió la boca para protestar, el hombre cumplió su amenaza y de un habilidoso golpe de cadera, hundió su herramienta en la boca de la joven, ahogando eficazmente sus reniegos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin dejar de empujar, Abel embutió su ya completamente erecta verga en la garganta de su compañera y, aunque a ésta se le saltaron las lágrimas por la súbita intrusión, lo cierto es que no hizo ademán alguno por resistirse o intentar expulsar la tremenda ración de carne.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Ghlhlgllll mpuffff! &#8211; gorgoteó la chica, medio asfixiada &#8211; ¡Saclfffffg!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sí, sí, lo que tú digas. Ahora chúpala con cuidado. Y presta atención a los dientes, que la última vez me la arañaste.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con lentitud, el hombre echó hacia atrás las caderas, extrayendo su rabo totalmente pringoso por la saliva de la chica. Ésta, ahogando un gemido de frustración por verse separada de su trofeo, intentó retenerla apretando con fuerza los labios, provocando un gruñido de placer en el afortunado caballero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Joder, nena, cada día lo haces mejor. Cómo me pones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonriendo, la mujer permitió por fin que la polla saliera por completo de su boca. Sin embargo, no renunció a ella, aferrándola con firmeza con la mano, pajeándola libidinosamente, mientras la acariciaba y lamía por todas partes con su serpenteante lengua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Así que vas a desatascarme las cañerías, ¿eh? Eres un fontanerito muy perverso&#8230; &#8211; dijo Sabrina, con su mejor voz de niña mala.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Te las voy a dejar como nuevas &#8211; respondió Abel con un gruñido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://hosted.met-art.com/met-art_LUH_195_108//full/met-art_LUH_195_16.jpg" width="424" height="636" />Bruscamente, el joven retiró su verga echando el culo para atrás, provocando que ésta escapara de entre los de dedos de la mujer, resbalando gracias a que estaba llena de babas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con fuerza, la aferró por los tobillos y la arrastró hacia si por encima del colchón, mientras ella profería un gritito a medias de sorpresa, a medias de excitación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Socorro! ¡Por favor, ayuda! &#8211; gemía la joven &#8211; ¡El jardinero va a violarme! ¡Ayuda!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Vaya si voy a violarte. Varias veces &#8211; jadeó el joven, resoplando como un toro &#8211; Te la voy a meter hasta las orejas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Manejándola a su antojo, aunque sin que ella hiciera el menor esfuerzo por resistirse, Abel colocó a Sabrina a cuatro patas sobre el colchón, subiéndole de inmediato el camisón hasta el cuello, con violencia, dejando expuesto el cuerpazo de la hembra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus pechos, rotundos y plenos, colgaban como fruta madura y él tuvo que resistir como pudo el deseo de abalanzarse sobre ellos y devorarlos. Aunque, en realidad, en ese momento tenía otra idea en mente. A ver si ese día sí lo conseguía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con un rugido, se abalanzó sobre la formidable grupa de Sabrina, empezando a amasar, chupar y morder las espectaculares nalgas de la muchacha, haciendo que ella diera quedos grititos de excitación, mientras reía esforzándose por mantener la postura y no derrumbarse sobre el colchón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Ay, coño, Abel, no seas bestia! &#8211; protestó la joven, entre risas &#8211; Que luego me dejas el culo todo lleno de morados. ¡Ay, no muerdas, mamón!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero Abel no le hacía ni puñetero caso, magreando la grupa de la chica con completo descontrol. Cuando sus insidiosas manos separaron los turgentes mofletes del soberbio culo, se mordió los labios, admirando el sublime espectáculo que escondían.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La sensual rajita de Sabrina estaba, como siempre, literalmente hecha agua, con los labios hinchados, incitadores y deliciosos. Pero no era eso lo que buscaba Abel. Su objetivo era otro, pero sabía perfectamente que, si quería obtener su premio, tenía que llevar a la mujer más allá del punto de no retorno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sujetando las nalgas con ambas manos y manteniéndolas separadas, el hombre deslizó el rostro entre las prietas carnes y, con ansia, empezó a devorar la rezumante rajita, provocando que su dueña se derritiese de placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Joder, Abi, así, cómemelo, cariño! ¡Méteme la lengua hasta el fondo! &#8211; gimoteó la joven, arrasada por el gozo, saliéndose del papel sin darse cuenta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abel, sin perder el ritmo y sabiendo perfectamente cómo pulsar los resortes de la hembra, aplicó todo su arte en poner la caldera literalmente en ebullición. Descuidadamente, como el que no quiere la cosa, empezó a deslizar la lengua por toda la raja del culo, llevándola hacia arriba para juguetear con la punta en la bien apretadita entrada del ano de la chica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella, disfrutando del tratamiento oral de primera categoría, no acertó a esgrimir protesta alguna, lo que fue enardeciendo el ánimo del macho, que veía más próxima su meta, por lo que se animó incluso a deslizar un bien ensalivado dedito en el interior del esfínter de la mujer, sin que ella profiriera más que un perturbador gemido de placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Esta vez sí que es la mía &#8211; pensó Abel para sí, mientras redoblaba sus esfuerzos en volver loca de placer a la muchacha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hombre, ilusionado por la perspectiva que se le presentaba, no escatimó esfuerzos en darle gusto a la contoneante mujer, que gemía y relinchaba cual yegua en celo, sin poder reunir suficiente sentido para comprender el botín que pretendía conquistar su amante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Éste, cada vez más excitado y embrutecido, sentía cómo su polla era un auténtico cohete a punto de despegar de entre sus piernas, costándole horrores mantener a la bestia sujeta, pues sabía que, si permitía que se desbocara, Sabrina podría cabrearse y poner punto y final al show. No sería la primera vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Decidido pues a llevar su plan hasta el final, Abel aplicó todo su arte y experiencia a proporcionarle placer oral a su bella compañera, que gemía y gritaba como posesa, mordisqueando las sábanas con tal fruición, que más tarde tendrían que tirarlas llenas de agujeros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ya tiene el motor en marcha &#8211; musitó Abel para sí &#8211; Ahora, a darle con todo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Moviéndose muy despacio, sin dejar de juguetear con sus dedos en el mojado coñito de la chica y con un dedo bailarín bien enterrado en el cálido y acogedor culito, el hombre se las apañó para incorporarse detrás de Sabrina, que de inmediato percibió que el macho se disponía por fin a empitonarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sí, cariño &#8211; gimió la chica tras escupir un trozo de tela arrancada de la cama &#8211; ¡Fóllame ya! ¡Métemela hasta el fondo! ¡Estoy hirviendo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Y más que vas a hervir &#8211; musitó el hombre en voz baja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obedeciendo las instrucciones de su compañera, el hombre dejó de jugar en su entrepierna y se dispuso a meterla por fin en caliente. Sólo que, en su cabeza, la idea que rondaba no era simplemente penetrarla, sino que, esa tarde, aspiraba al premio gordo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Vamos allá &#8211; pensó Abel, mientras extraía el dedo del culo de la muchacha, lo que produjo un divertido &#8220;pop&#8221;, como si una botella hubiera sido descorchada &#8211; Joder, si tiene que tenerlo apretado&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin hacer movimientos bruscos, temeroso de espantar a la potra antes de montarla, Abel aproximó su durísima verga a la desprevenida grupa de la chica, disponiéndose a ejecutar una maniobra de ataque relámpago a la retaguardia indefensa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Y déjate de tonterías &#8211; dijo Sabrina de repente, echándole un jarro de agua fría &#8211; Ni se te ocurra ninguna estupidez. Ya te he dicho mil veces que por el culo no. Eso duele.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahí estaba. Ya le habían jodido el invento otra vez. Su gozo en un pozo. Y pensar que había estado tan cerca&#8230; Abatido, miró la colorada cabezota de su polla, que parecía a punto de explotar, ubicada a escasos centímetros del cerrado ano de la chica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://hosted.met-art.com/met-art_LUH_195_108//full/met-art_LUH_195_2.jpg" width="424" height="636" />Por un loco momento, Abel se imaginó a sí mismo embistiendo con ganas el apretadito agujero, atacándolo con su ariete y derribando las defensas de Sabrina con su ímpetu masculino. Casi podía sentir cómo los músculos del violado culo se cerraban alrededor de su carne tumefacta, haciéndole rugir de placer. Sería tan fácil&#8230; sólo tendría que echarse encima de ella, someterla con su peso y empujar&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Claro &#8211; pensó el hombre en silencio &#8211; Y luego, como poco el divorcio. Conociendo a Sabrina, me sacaría hasta los ojos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que, aceptando su destino como inevitable, Abel penetró a su esposa vaginalmente, de forma harto placentera, haciéndola rebuznar de placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cabalgata que siguió a continuación fue de las que hacen época, con el jinete usando los negros cabellos de su esposa como riendas, mientras le azotaba las nalgas con ímpetu, mientras ella le gritaba al cabrón del jardinero que la follara con más ganas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Algún día &#8211; pensaba Abel para sí mientras empitonaba una y otra vez el dulce coño de su esposa&#8230;.- Algún día&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una hora después, la fogosa pareja dormitaba agotada en el revoltijo de sábanas que había quedado en la cama. La almohada yacía en el suelo, despedida de una patada y ambos descansaban casi desnudos, tratando de recuperar las fuerzas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabrina se cubría únicamente con un exiguo fragmento de camisón, que había quedado destrozado por el ímpetu de su marido, mientras que él, con el torso visiblemente arañado por las lujuriosas uñas de su esposa, únicamente conservaba los calcetines de trabajo, estando el resto de su ropa desperdigada por la habitación. Una bota había volado incluso hasta el pasillo, donde esperaba, solitaria, que alguien la recogiera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Menudo polvazo, cariño &#8211; susurró la joven dando un suave beso en los labios de su marido &#8211; Está bien el rollo éste de los juegos de rol. La próxima vez escoges tú, ¿no? Si quieres, me compro el disfraz ese que vimos de enfermera&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Agotado y satisfecho, Abel contemplaba en silencio a su esposa, que dormía con la cabeza apoyada en su pecho. Se sentía afortunado por haber encontrado una pareja con la que se complementaba tan bien. Aunque no siempre había sido fácil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Meses atrás, Abel y Sabrina que formaban una joven pareja con tres años de matrimonio a sus espaldas, empezaron a darse cuenta de que su vida sexual se estaba volviendo un tanto monótona. Aconsejados por amigos, decidieron ponerle un poco de picante a su relación, así que empezaron a probar cosas nuevas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras visitar un par de locales de intercambio de parejas, comprendieron que ese rollo no les iba, pues a ninguno de los dos les gustaba ver a su cónyuge con otra persona, ya que los celos estropeaban la experiencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dándole vueltas al asunto y, como no acababan de encontrar algo que les satisficiera a ambos, acabaron por adoptar una solución de compromiso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cada dos fines de semana, uno de ellos se convertía en el rey y el otro tenía que cumplir con los deseos del primero. Eso sí, ninguno estaba obligado a hacer algo que no quisiera, con lo que, aunque se abrieron de esta forma a nuevas y muy variadas experiencias, nunca traspasaban los límites marcados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Playas nudistas, porno, juguetes, bondage, algo de exhibicionismo&#8230; eran una pareja moderna y abierta y probaban todo aquello que les apetecía, sin más complejos. Eran conscientes de que no experimentaban a fondo ninguna de estas disciplinas, quedándose un poco en la superficie, pero eso no les importaba, pues lo que buscaban era evitar que el sexo y su relación se volvieran algo repetitivo y con esos juegos lo conseguían.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A Sabrina parecían gustarle los juegos de teatro, donde cada uno de ellos adoptaba un papel, fingiendo ser quienes no eran. Así, por ejemplo, Abel se había encontrado ligando con ella en el bar de un hotel, donde simularon no conocerse de nada (aquella noche disfrutó bastante sintiendo las miradas de envidia de los hombres del local, especialmente por lo espectacularmente sexy que se había vestido Sabrina).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En los últimos meses, Abel había sido bombero, piloto de aviación, soldado, policía y un sinfín de fetiches que, al parecer, ponían al rojo el sistema de su compañera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A él, en cambio, aunque sin hacerle ascos en absoluto a disfrazar a Sabrina de azafata o colegiala, le iba un poco más el medio audiovisual. En la caja fuerte de su hogar se escondían multitud de grabaciones de ellos dos practicando sus juegos y a Abel le gustaba mucho verlas en compañía de su esposa, para prender así la mecha y acabar echando uno de sus polvos de campeonato.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La única espinita que tenía clavada era la negativa de su esposa al sexo anal. Y claro, culo veo, culo quiero, cuanto más empeño ponía ella en negarle el ojete, más se obsesionaba él con la idea de torpedearle la popa, por lo que más de una discusión habían tenido sobre el tema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y lo peor era que ella admitía que no era virgen por ahí, sino que, años atrás, le había entregado el bollo a un imbécil con el que estuvo saliendo en la universidad. El tipo (al que Abel pensaba romperle la cara si algún día se lo cruzaba) por lo visto no fue demasiado delicado en la perforación, con lo que Sabrina quedó traumatizada y convirtió su trasero en reserva protegida (hasta una solicitud a la UNESCO envió y todo) y se negaba en redondo a que esa zona fuera horadada de nuevo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abel amaba a su esposa y el hecho de que no se dejara sodomizar no iba a cambiar eso en absoluto (sobre todo, teniendo en cuenta el sinfín de cosas que SI se dejaba hacer), pero, aún así, no podía evitar fantasear en cómo sería darle un buen puntazo al tremendo culo que en aquel momento admiraba a gusto en el silencio de la habitación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Bueno &#8211; pensó para sí mientras miraba la fuente de sus anhelos &#8211; Por lo menos no pone pegas a chupármela. No como la puta de&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abel se perdió en sus pensamientos, rememorando antiguas andanzas con novias del pasado, que, como tenía que admitir, no le llegaban a la suela del zapato a su mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lentamente, el hombre fue quedándose adormilado, con lo que la feliz pareja se pasó el resto de la tarde del sábado durmiendo abrazados, hasta que el hambre y la sed les despertó ya bien entrada la noche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue un buen fin de semana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://hosted.met-art.com/met-art_LUH_195_108//full/met-art_LUH_195_7.jpg" width="424" height="636" />Durante los siguientes días se vieron poco, pues Sabrina tuvo que ir a Sevilla para asistir a una serie de conferencias, mientras que Abel estaba ocupadísimo dando clase en el instituto a las futuras generaciones que iban a regir los destinos del país, o como él solía decir, apacentando al rebaño de cabestros que le habían tocado en suerte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabrina regresó el viernes y, como hacían siempre, esa misma tarde planearon el numerito que celebrarían una semana después. Siempre lo hacían así, un fin de semana descansaban (lo que no quería decir que no follaran, sino que no hacían nada especial) y al siguiente cumplían la fantasía de uno de ellos, por turno, para no pelearse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Entonces qué? &#8211; preguntó Sabrina mirando a su esposo por encima de su humeante taza de café &#8211; ¿Me pillo el disfraz de enfermera?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abel la miró, sonriente, solazándose durante un instante con la imagen mental de su bella mujer disfrazada de enfermera sexy.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No, nena, me apetece otra cosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Pues tú dirás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Creo que vamos a probar un poquito de bondage.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Otra vez vas a atarme? &#8211; dijo ella frunciendo el ceño &#8211; No te pases ni un pelo, Baldomero, que después me toca a mí&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Tranquila, nena, no voy a hacerte daño. Los latigazos y los hierros al rojo los dejamos para otro día.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabrina le sacó la lengua a su marido, en respuesta a las burlas de éste.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Quiero, por una vez, ser yo el que mande, tenerte dominada y hacer lo que me plazca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ya, claro, porque yo soy una marimandona de cuidado y siempre impongo mi santa voluntad &#8211; dijo Sabrina un tanto molesta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Pues no vas muy desencaminada &#8211; continuó bromeando su marido, guiñándole un ojo &#8211; A ver Sabri, ya en serio, date cuenta de que la mayor parte de las veces hacemos lo que tú quieres. El rollo de los disfraces es divertido, pero a mí tampoco es que me vuelva loco. Eres tú la que se lo pasa bomba vistiéndose de colegiala putilla, de maestra putilla, de azafata put&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ya, ya lo pillo &#8211; le interrumpió su mujer &#8211; Aunque no te recuerdo quejándote mientras te follabas a la colegiala en la mesa de la cocina ¿verdad?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Mujer&#8230; &#8211; dijo Abel encogiéndose de hombros &#8211; Es que la colegiala estaba buenísima.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ambos se echaron a reír.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Y no será&#8230; &#8211; dijo Sabrina con expresión suspicaz &#8211; &#8230;que quieres tenerme atada para poder hacer&#8230; lo que tú ya sabes?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No te entiendo &#8211; dijo Abel, haciéndose el sueco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Abel, ya hemos hablado mil veces del tema &#8211; dijo Sabrina, poniéndose seria &#8211; El anal es tabú. Ya sabes que fue una mala experiencia y que no quiero hacerlo de nuevo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sí, ya, con otro &#8211; pensó Abel para sí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Coño, Sabri, qué cojones te piensas &#8211; fue lo que dijo en cambio &#8211; ¿Crees que voy a atarte y luego a sodomizarte a lo bestia?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No sé, no sé&#8230; &#8211; dijo burlona la mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; La verdad es que no sería mal plan &#8211; bromeó su marido &#8211; Pero claro, luego tendría que soltarte&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Exacto &#8211; concluyó Sabrina, apuntando a su esposo con un dedo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los días pasaron con monotonía, ambos jóvenes inmersos en sus trabajos, contentándose con pasar juntos un rato por las noches. A veces salían a cenar, a veces veían una película, procurando siempre compartir el tiempo que pasaban a solas con actividades que les gustaran a los dos (incluyendo el sexo, por supuesto).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero lo cierto era que, desde que habían empezado con sus juegos sexuales, ambos esperaban con gran expectación a que llegara el sábado y pudieran ponerlos en práctica, aguardando con ansia descubrir qué habría planeado su pareja para disfrutar del fin de semana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El viernes, Abel estaba ya casi en el punto de ebullición, deseando regresar a casa y ponerse a preparar lo que necesitaría al día siguiente para su juerga con Sabrina. Había dedicado las tardes a buscar información en la red, intentando encontrar cosas que no hubieran probado aún y que no fueran demasiado complicadas. Como solía hacer, había aprovechado una tarde para desmarcarse e ir al sex shop del que eran clientes, para hacerse con un par de accesorios que le apetecía probar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba dándole vueltas a lo que iba a hacer con Sabrina el fin de semana, sentado en la sala de profesores, cuando apareció Julián, un compañero de trabajo, de los veteranos y que, como siempre, venía a pedir un favor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Hola tío, menos mal que te pillo &#8211; dijo el tipo saludando a su colega.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Por puta mala suerte &#8211; pensó en silencio el joven, aunque lo que hizo fue dedicarle una sonrisa amistosa a su compañero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Necesito un favorcillo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ya me lo esperaba &#8211; pensó Abel sin decir ni mú una vez más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Podríais quedaros el finde con Rocco? Mi mujer y yo nos vamos a un hotel y el cabrón de mi cuñado nos ha fallado a última hora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Claro, tío, no es problema &#8211; dijo Abel, más tranquilo, al ver que el favor no era ninguna putada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No era la primera vez que Julián les pedía que se quedaran con Rocco, un gran danés cruzado con caballo, más parecido a un búfalo que a un perro. El animal era realmente imponente, aunque lo cierto era, como decía su dueño, que todo lo que tenía de grande lo tenía de tonto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El pobre bicho no podía ser más bueno y en todas las veces en que Abel lo había visto, jamás lo había escuchado gruñir o ladrar. El chucho tenía una pachorra de campeonato.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Perdona por pedírtelo tan de repente, pero es que&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Tranqui, Julián, que ya sabes que Rocco me cae de puta madre. Y a Sabrina también. Total, si basta con soltarlo en el jardín, echarle pienso y luego recoger su mierda con una pala bien grande &#8211; bromeó Abel &#8211; El pobre no da ni un ruido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era verdad. La primera vez que Julián le pidió que le cuidara el perro, Sabrina se encerró en el cuarto al ver llegar a su marido con semejante mastodonte. Pero, en cuanto vio que el animal era más inofensivo que un peluche, acabó por cogerle cariño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No teníais planes, ¿verdad? &#8211; insistió Julián &#8211; Si ibais a salir o algo, busco a otro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Que no, hombre, que no pasa nada. Este finde toca tranquilidad en casa &#8211; dijo Abel, mientras se hacía un cuadro mental de su linda esposa encadenada a la cama &#8211; No hay problema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y aunque lo hubiera. ¿Qué iba a hacer? Julián era el jefe de estudios y Abel hacía tiempo perseguía una plaza para la que le vendría muy bien su recomendación. Así que, sumando dos y dos&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Te viene bien que te lo lleve a las cuatro?.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Perfecto. Así me da tiempo a buscar la pala gigante en el garaje &#8211; se rió Abel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Buena idea. Si quieres te presto un pequeño bulldozer que tengo en casa. Viene de puta madre para estas cosas &#8211; siguió Julián con la broma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No te creas&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras conducía hacia casa, Abel llamó a su esposa por el manos libres y le anunció que tenían invitados a pasar el finde. Sabrina, que sabía perfectamente lo conveniente de estar a buenas con el jefe, no protestó por tener que bregar un par de días con la bestia, sobre todo porque ya sabía que el perro más tranquilo no podía ser.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con puntualidad inglesa, Julián se presentó en casa de la pareja a la hora convenida, llevando de la correa (aunque más bien parecía que el llevado era él) al monumental Rocco, el gran danés de pelo moteado, que olisqueaba el suelo de la cocina poniendo cara de &#8220;yo he estado aquí antes&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras deshacerse en agradecimientos que la pareja se apresuró a interrumpir, Julián les dejó a su cargo al tremendo perrazo, junto con un enorme saco de pienso perruno para alimentar al leviatán.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Te acuerdas del las normas, ¿no? &#8211; preguntó el dueño antes de dejar a Rocco con la pareja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sí claro. No mojarlo, no darle de comer después de medianoche&#8230; y que no le diera la luz del sol, ¿no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Friki&#8230; &#8211; dijo Julián poniendo los ojos en blanco mientras salía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sí, debo de serlo &#8211; asintió Abel &#8211; Pero tú lo has pillado, ¿verdad? Ja, ja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ya. Bueno, lo recojo el domingo por la tarde, ¿ok?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Perfecto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abel, al que le encantaban los perros, enseguida salió al jardín para jugar con él un rato, pero Rocco, tras ir en busca de la pelotita de goma un par de veces, le demostró al hombre que no tenía mucha ganas de juegos, con el sencillo sistema de tumbarse en el césped con una pata cubriendo la pelota de goma y mirando al humano como diciendo: &#8220;Si tienes huevos ven a por ella y la tiras&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abel desistió y dejó al perro tranquilo, reuniéndose con su mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El sábado pasó sin incidentes. Abel fue el encargado de sacar a pasear a Rocco, que por fortuna era tranquilo y no llevaba al hombre a rastras. La gente les miraba medio nerviosa medio admirada al ver pasar al enorme perrazo, acompañado de un hombre que podría ir cabalgando sobre él sin problemas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por si las moscas y aunque Rocco parecía de lo más afable, nadie se acercó a preguntar si podía acariciarlo y, de hecho, más de uno se cambiaba de acera en cuanto veía venir de frente al novillo, lo que parecía divertir mucho a Rocco y a Abel, que miraban sonrientes y orgullosos a los que huían.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://hosted.met-art.com/met-art_LUH_195_108//full/met-art_LUH_195_10.jpg" width="424" height="636" />Eso sí, Abel se rió menos cuando a Rocco le dio un apretón y, tras dar una par de vueltas, plantó un zurullo del tamaño del peñón de Gibraltar en medio de la acera, teniendo que recogerlo el pobre con una bolsita que amenazaba con ser insuficiente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Tendría que haber traído un saco &#8211; musitó para sí Abel, poniendo cara de asco &#8211; Y también la maldita pala. Aunque bueno, por lo menos no tienes cagaleras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ese último comentario hizo que Abel recordara algo que podía ser importante, aunque no estaba seguro de qué. Una idea empezó a zumbar en su mente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Meneando la cabeza, continuó con su tarea de recoger mierda de dinosaurio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En fin. Todo fuera por el ascenso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un poco antes de la hora del almuerzo empezó a llover, así que Sabrina, apiadándose del chucho, lo dejó entrar en la casa, con lo que la comida fue de lo más amena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El perro, en cuanto olió los filetes, pensó que el pienso se lo podían ir metiendo donde les cupiera, que él prefería la ternera, así que, apoyando su monumental cabezón en el muslo de uno de sus cuidadores, no lo quitaba hasta que recibía un buen pedazo de carne que masticaba con desgana, como sintiéndose ofendido porque la ración hubiera sido tan pequeña.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eso sí, como era un perro demócrata y creía en la igualdad, tras coaccionar a uno de sus anfitriones se desplazaba hasta donde estaba el otro, para que ambos miembros de la pareja pudieran disfrutar del honor de alimentarle, alternándolos a ambos, para que ninguno se sintiera abandonado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entre risas, el feliz matrimonio comió lo que pudo, bromeando sobre qué le parecería a Rocco si a ellos se les ocurriera meter la cabeza en su plato. Mejor no averiguarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por la tarde, los tres vieron una peli, de esas fantásticas que echan en Antena 3 intercalada entre los anuncios. Sí, ya saben, una de esas que compran en al peso en Escandinavia y que siempre se llaman, &#8220;No sé qué mortal&#8221;, &#8220;No sé cuantos al límite&#8221; y que, en realidad, podrían denominarse todas como &#8220;Mojón infumable&#8221;, que es lo que, al parecer, piensan los directivos de la cadena que nos interesan a los españoles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como la película les importaba un pimiento y como a Rocco le daba igual, la parejita no dejó de hacerse carantoñas en el sofá, mientras no dejaban de pensar en lo que iban a hacer luego y lo bien que iban a pasarlo con sus juegos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abel se burlaba de su esposa, diciéndole que la iba a colgar del techo y a darle con un látigo, a lo que ella respondía que se atreviera, que Rocco era muy amigo de ella y que, a una orden suya, se comería sus cojones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Puede &#8211; dijo Abel sonriendo &#8211; Pero, si eso pasara, tú te quedarías atadita colgando del techo, ja, ja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ya bajaría, ya&#8230; &#8211; respondió su mujer, sonriendo enigmáticamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La hora había llegado. La pareja llevaba ya un buen rato enrollándose en el sofá, besándose y acariciándose con pasión progresiva. Aunque ninguno lo admitía, ambos estaban deseando que la cosa fuera a mayores, pues los dos habían descubierto que disfrutaban muchísimo con sus jueguecitos de fin de semana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rocco seguía tumbado, sin hacer ni puñetero caso a la pareja que se morreaba a su lado, mirando distraído a la tele.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Olvidándose del perro, el matrimonio decidió ponerse en marcha y, subiendo al piso de arriba, entraron al dormitorio, donde, un rato antes, Abel lo había dejado todo dispuesto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A Sabrina no le sorprendió ver que su esposo había ubicado el trípode con la cámara de vídeo apuntando a la cama, para grabar una de sus famosas películas privadas. A saber lo que tenía en mente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Y eso qué es? &#8211; preguntó la joven al ver una extraña barra metálica de color negro con grilletes en los extremos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡A callar! &#8211; le respondió bruscamente su marido &#8211; ¡A partir de este momento soy tu amo, y no voy a consentir la más mínima desobediencia!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para reforzar el contenido de sus palabras, Abel propinó un sonoro azote en la carnosa grupa de su esposa, lo que le hizo dar un respingo de sorpresa. Lejos de sentirse molesta por la rudeza de su esposo, Sabrina percibió que estaba cada vez más cachonda y lasciva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Sí, amo &#8211; dijo la chica sonriendo pícaramente, entrando de lleno en el juego &#8211; He sido una niña mala.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Y tanto que lo has sido. ¿Y sabes lo que se le hace a las niñas malas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿El qué? &#8211; preguntó ella sonriendo con picardía, aunque tenía bastante clara la respuesta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Se las castiga&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Instantes después y tras haber puesto en marcha la cámara, Abel se hallaba sentado en la cama con su mujer acostada boca abajo en su regazo. El joven, admirando nuevamente la carnosa fuente de sus desvelos, le había bajado a su esposa las bragas hasta medio muslo y, muy diligentemente, le azotaba las nalgas con la palma de la mano, alternado un golpe en cada cachete, sin demasiada fuerza, eso sí, lo justo para que la carne adquiriera un saludable tono rojizo, pero sin llegar a causar verdadero dolor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Ay! &#8211; gemía Sabrina, sintiéndose inexplicablemente cachonda por estar recibiendo unos azotes &#8211; ¡Amo, te juro que seré buena! ¡No me pegues más!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Silencio! &#8211; le espetó Abel dándole un poco más fuerte &#8211; ¡Si vuelves a protestar te daré veinte más! ¡Te voy a dar hasta ponerte el culo en carne viva!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al oír esto, Sabrina volvió la cabeza y dijo con voz muy seria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; A ver si se te va a ir la mano y luego te doy yo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Nah, no seas tonta! Y sígueme el rollo que así es más divertido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ya, ya veo cómo te diviertes. Ya noto algo bien duro aquí debajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era verdad. Abel se había puesto bastante a tono azotando el soberbio trasero de Sabrina. No era la primera vez que le daba unos azotes, pero siempre lo había hecho en medio del frenesí del sexo, nunca de esa manera, como si se tratara de un castigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y lo cierto era que aquello le ponía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Plas! &#8211; resonó un nuevo golpe &#8211; ¡Ni una palabra más! ¡Sólo hablarás cuando yo te lo diga!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabrina sonrió para sus adentros, divertida porque a su esposo le pusiera tan caliente vapulearle el culo. Notaba perfectamente cómo su erección se apretaba contra su estómago y tenía que reconocer que se le había puesto durísima. Al parecer, a su querido maridito lo estimulaba canearle el pandero y, a fuerza de ser sincera, debía de reconocer que ella estaba disfrutando también.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Eres una golfa! &#8211; le espetó su marido &#8211; ¡Te estás poniendo cachonda mientras te castigo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y, para refrendar sus palabras, el joven hundió bruscamente una mano entre los muslos de su esposa, apoderándose con rudeza de su tierno coñito que, efectivamente, había empezado a mojarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡No, por favor, Amo, no me toque ahí! &#8211; gimió Sabrina, bastante estimulada por el inesperado ataque &#8211; ¡Me da mucha vergüenza que vea lo mojada que estoy!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con un gruñido, Abel siguió explorando entre las piernas de su esposa. Ella, divertida y excitada, pataleaba simulando intentar librarse del la pérfida zarpa, pero la verdad era que se lo estaba pasando muy bien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Habitualmente, Abel no se prodigaba acariciando con las manos esa zona (prefería el oral) pero, esa tarde, estaba haciéndole una soberbia paja mientras la sostenía en su regazo con el culo en pompa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Coooooño! &#8211; gimió Sabrina para sí &#8211; ¡Parece que ha aprendido cosas nuevas!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero su torrente de pensamientos fue interrumpido cuando los pícaros dedos de su esposo penetraron más profundamente en su cuerpo, haciéndola boquear de placer. Si seguían así, se iba a correr como una burra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero, de repente, todo acabó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Ponte de pie, zorra!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://hosted.met-art.com/met-art_LUH_195_108//full/met-art_LUH_195_16.jpg" width="424" height="636" />Ya habían hablado de los insultos durante el sexo. A ambos les ponía decirle guarradas al otro, así que no se cortaban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahogando un gruñido de frustración por haberse quedado tan próxima al orgasmo, pero decidida a continuar dentro de su papel, Sabrina se incorporó como pudo hasta quedar de pie frente a su esposo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus bragas, que seguían a medio muslo, se deslizaron por sus piernas hasta quedar enredadas en sus tobillos, con lo que quedó completamente desnuda de cintura para abajo. Sin poder evitarlo, echó un disimulado vistazo al pantalón de su pareja, constatando la tremenda empalmada que llevaba. Le encantaba ver cómo se excitaba gracias a ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Y dentro de poco todo eso será para mí &#8211; canturreó Sabrina mentalmente, deseosa de averiguar qué iba a hacer su marido a continuación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abel se quedó mirándola unos instantes en silencio, deleitándose con la sensualidad que rezumaba su esposa. Sabía perfectamente que estaba muy excitada (conocía hasta el último centímetro de su piel) y que se había quedado al borde del orgasmo. Justo como él quería.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Quítate la camiseta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabrina lo hizo de inmediato, quedando desnuda por completo. Sintió un escalofrío al sentir el roce de la tela sobre sus erectos pezones, lo que sólo consiguió excitarla más aún.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ponte a cuatro patas en la cama &#8211; le ordenó entonces Abel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabrina dudó un segundo, pero acabó obedeciendo, pues, al fin y al cabo, ese día le tocaba a él dar las órdenes y, en el fondo, ella sabía que Abel jamás haría nada sin su consentimiento, así que acabó adoptando la postura solicitada, sintiendo cómo sus pechos tiraban de ella hacia abajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Pega la cara al colchón &#8211; dijo entonces Abel &#8211; Y echa las manos para atrás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Para qué? &#8211; No pudo menos que preguntar, incumpliendo un poco las normas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Vamos a probar estos grilletes para inmovilizarte &#8211; dijo el hombre, enseñándole el instrumento en el que se había fijado al entrar &#8211; Y tranquila, que esto te va a gustar, no estoy pensando nada raro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Extrañada, pero confiada en que no se tratara de un ardid, Sabrina se inclinó hasta que su rostro quedó apoyado sobre la cama. Cuando llevó las manos hacia atrás, sintió cómo su marido las aferraba y empezaba a ajustarle los grilletes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Ves cómo funciona esto, nena? &#8211; dijo Abel &#8211; La barra lleva dos juegos de grilletes, uno para las muñecas y otro para los tobillos. Así quedarás sujeta con las manos pegadas a los pies sin poder moverte y las piernas separadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Y con el culo en pompa &#8211; dijo ella, un tanto escamada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ya te he dicho que no estoy pensando nada raro. Lo que quiero es probar esto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como pudo (pues ya tenía los dos grilletes de un lado cerrados) Sabrina alzó la cara y vio lo que su marido sostenía. Era un pequeño bote de cristal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Y eso qué es? &#8211; preguntó con curiosidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Un afrodisíaco. Me lo vendieron en el sex shop. Por lo visto, si lo untas en las zonas erógenas esta sustancia las estimula y las excita. Quiero ver si es verdad que funciona. A ver si soy capaz de ponerte tan caliente como para hacerte suplicar que te folle. Me han dicho que esto tarda un poco en hacer efecto, pero que es infalible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; O sea, que vas a atarme y a untarme eso&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Exacto. A ver si podemos ponerte en ebullición.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Pues no va a costarte mucho &#8211; pensó Sabrina en silencio &#8211; Estoy ya como una moto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejando el frasco sobre la mesita de noche, Abel acabó de cerrarle los grilletes a su esposa, dejándola inmovilizada sobre la cama. Mirando su culo indefenso, Abel tuvo que tragar saliva y apretar los dientes para resistir la tentación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Y ahora te voy a poner esto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No era la primera vez que jugaban con la mordaza. Una bolita de goma roja sujeta con correas para evitar que cerrara la boca. Con dificultad, pues Sabrina no podía levantar la cabeza por estar atada, Abel logró colocársela, ahogando así cualquier posibilidad de protesta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eso no preocupaba a Sabrina, pues se sentía perfectamente capaz de echarle la bronca a su marido únicamente con el fuego de sus ojos. No sería la primera vez. Así que, como se le ocurriera algo malo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Vale. Ya estás lista &#8211; dijo Abel dando un paso atrás para admirar su obra &#8211; Para hacer un cuadro, ja, ja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Vehgteh af lah mierfdah! &#8211; aulló su mujer, con la mordaza impidiéndole articular palabra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Y ahora&#8230; vamos a probar ese potingue.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con una sonrisilla en los labios. Abel recogió el bote de cristal y lo abrió. Sabrina, completamente inmovilizada, no podía ver las maniobras de su esposo, que estaba detrás de ella, pero enseguida percibió un delicioso aroma a frutas que le gustó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Vaya! &#8211; pensó &#8211; ¡Me va a saber el coño a frambuesa!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin dejar de sonreír y deseando ver si aquel potingue servía para lo que él esperaba, Abel introdujo los dedos dentro del tarro y sacó un buen pegote de su contenido. Apoyando una rodilla en la cama, se aproximó a la expuesta grupa de su esposa y, con delicadeza, empezó a extenderlo entre los muslos entreabiertos, untando con una generosa capa la ya bastante húmeda vagina, mezclando los jugos femeninos con el afrodisíaco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El olor a frutas se hizo más intenso, mientras que las caricias de las manos de su esposo se hicieron más profundas, extendiendo la sustancia que iba a volverla loca no sólo por los labios externos, sino introduciendo una buena dosis en el interior de su cuerpo. Si aquello funcionaba, iba a ponerse en órbita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Bueno, ya está &#8211; escuchó que decía Abel cuando estuvo satisfecho &#8211; Ahora sólo hay que esperar a que esto haga efecto. A ver si funciona o es un timo. Según me dijeron, deberías ponerte cachonda perdida y ser capaz de cualquier cosa con tal de que calmen tus ansias. Veremos si es verdad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y, disponiéndose a dejar que la cosa se pusiera en marcha, Abel aprovechó para desnudarse, procurando, eso sí, que su erección quedara bien a la vista de su compañera, que, como no podía mover la cabeza, sólo miraba en una dirección.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Te ves muy sexy así atada &#8211; dijo Abel mientras acercaba una silla y se sentaba donde Sabrina pudiera verle &#8211; Creo que vamos a repetir esto otro día.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como el que no quiere la cosa, Abel empezó a acariciarse el falo muy lentamente, lo justo para mantener el riego de sangre y que la erección no menguara. Tampoco es que le hiciera mucha falta, pues el ver a su querida Sabrina allí atada e indefensa le excitaba muchísimo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Bueno, a ver si esta cosa funciona &#8211; pensó Sabrina para sí &#8211; De momento no noto nada especial. Aunque me da igual; como dentro de dos minutos la cosa no se active, fingiré que me vuelvo loca de calentura y que me folle de una vez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Calmada por tener un plan de acción en mente, Sabrina concentró sus sentidos en el mejunje que le habían untado, a ver si era cierto que la estimulaba. Pasaron un par de minutos sin experimentar nada extraño, con lo que la chica empezó a pensar que Iván, el tipo del sex shop, le había dado el timo de la estampita a su marido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Mierda! &#8211; exclamó Abel de repente &#8211; ¿Eso es mi teléfono? ¡Joder!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y se levantó de golpe de la silla, dirigiéndose bruscamente a la puerta del dormitorio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Dhfonde vjhaaff? &#8211; chilló Sabrina al ver que la dejaba sola.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿No oyes mi móvil? ¡Nadie me llama a estas horas si no es algo importante! Voy un segundo a ver quién es. Vuelvo enseguida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y, sin darle tiempo a su mujer de asesinarle con la mirada, salió rápidamente de la habitación, dejando la puerta entreabierta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabrina estaba atónita, no podía creerse que la hubiera dejado allí tirada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bueno, tirada no, más bien atada como una morcilla y sin poder moverse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mujer de mente fría, enseguida empezó a calmarse, haciéndose cargo de la situación. Sin duda, con la empalmada que llevaba y las ganas de follar que debía tener, Abel despacharía con rapidez a quien quiera que fuese y volvería de inmediato. Nada de qué preocuparse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero los minutos pasaron. Y Abel no volvía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Dónde se habrá metido este gilipollas? &#8211; pensaba la inmovilizada mujer &#8211; Si no fuera por el calentón que llevo, lo mandaba a la mierda y que se quedara con las ganas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba sopesando la idea de ponerle fin a todo aquel numerito, cuando su oído captó el inconfundible sonido de las bisagras chirriando quedamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin poder moverse, Sabrina se esforzó por mirar de reojo hacia la puerta, para hacerle ver a su marido que toda aquella espera estaba mosqueándola, pero el ángulo no era el apropiado, resultándole imposible ver la entrada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Venga, capullo, ven de una vez &#8211; rezongó para sus adentros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero Abel no aparecía en su campo de visión. Enfadada, Sabrina podía imaginar perfectamente a Abel, de pie a sus espaldas, observando divertido su obra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Consciente de que estaba cabreándose cada vez más, Sabrina intentó calmarse, porque si no, iba a acabar poniéndose histérica y no le apetecía concluir la noche de sábado con una pelea apocalíptica con su esposo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que, cerrando los ojos, respiró profundamente tratando de recobrar la calma, repitiéndose a sí misma de que todo aquello era parte del jueguecito que Abel se traía entre manos y que, si participaba en ello de buen grado, disfrutaría mucho más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante un par de minutos, fue logrando serenarse, respirando hondo y relajando los músculos. A pesar de todo, seguía con el oído bien atento para percibir la menor señal del regreso de su marido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin embargo, cuando por fin notó algo, no fue un ruido como esperaba sino que, sorpresivamente, recibió en pleno rostro una intensa vaharada, como si acabaran de soplarle directamente en la cara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dando un respingo por la sorpresa (tanto como le permitieron sus ataduras), Sabrina abrió los ojos, topándose de bruces con el descomunal hocico de Rocco, que la observaba a escasos centímetros de su cara, dándole un susto morrocotudo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡COÑO! &#8211; exclamó Sabrina contra la mordaza, los ojos como platos &#8211; ¡SERÁ POSIBLE EL PUTO PERRO! ¿QUÉ COÑO HACE AHÍ?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque, lo único que se le entendió, fue algo así como &#8220;ONOCRAPOSBBEUTO EDROOÑOCEQUI?&#8221;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rocco, al ver la furia que sustituyó a la sorpresa refulgiendo en la mirada de la mujer, apartó muy sabiamente la cabezota de la cama, poniendo una distancia prudencial de por medio, pues había visto a la parca amenazando desde los enloquecidos ojos de la hembra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡AFBEHHLLLL! &#8211; aulló con rabia Sabrina contra la mordaza &#8211; ¡FHENDENAUTAFEEEEEZ&#8221;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rocco la miraba sorprendido, sin entender ni un pijo de lo que decía y eso que, habitualmente, se le daba bastante bien interpretar las palabras de los humanos. Para luego no hacerles ni puñetero caso, claro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nerviosa, aunque comprendiendo que no servía de nada ponerse a pegar gritos por culpa de la mordaza, Sabrina intentó recuperar la calma, volviendo a respirar con normalidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A esas alturas, ya estaba más que decidida a ponerle fin a la noche del sábado, ya no le apetecía follar ni hostias, así que, cuando Abel regresara, le obligaría a soltarla y si se quedaba con las ganas&#8230; que le dieran mucho por el saco. Para eso le había dado Dios manos a los hombres.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un poco más tranquila, Sabrina clavó sus ojos en el formidable perrazo, que la observaba en silencio, sentado muy tieso sobre sus cuartos traseros, sin mover siquiera un músculo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; A saber lo que está pensando Rocco ahora mismo &#8211; pensó la mujer &#8211; Seguro que opina que estamos los dos locos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No iba muy desencaminada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Más sosegada ahora que había decidido pegarle la gran bronca a su marido, Sabrina miró al enorme animal. Éste seguía sentado, muy erguido, mirándola sin moverse, con la sonrosada lengua colgando entre los dientes y jadeando ligeramente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Qué hace ahí? &#8211; se preguntó Sabrina &#8211; ¿Por qué no se va? Si aquí no hay comida ni nada y esa es la única razón para que este puñetero perro menee el culo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://hosted.met-art.com/met-art_LUH_195_108//full/met-art_LUH_195_17.jpg" width="424" height="636" />Desde su forzada posición, Sabrina miró a Rocco a los ojos. Entonces notó cómo sus aletas nasales se movían, como si el perro estuviera olisqueando algo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Será que le atrae el olor a sexo? &#8211; Se preguntó la mujer con inquietud &#8211; No puede ser, ¿verdad? Las feromonas humanas no atraen a los perros ¿no?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo cierto era que no tenía ni puta idea, pero, en cuanto el perturbador pensamiento se hizo hueco en su mente, empezó a recordar los escabrosos vídeos que había visto alguna vez en internet, de mujeres haciéndoselo con perros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Nah! Es imposible &#8211; se dijo Sabrina &#8211; A un perro deben atraerle las perras. Por eso están siempre oliéndose el culo, para encontrar hembras en celo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La inquietud se acrecentó de repente, al darse cuenta de que ella, en ese momento, encajaba a la perfección en la definición de hembra en celo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No, no puede ser &#8211; repitió la mente de Sabrina con cada vez menos seguridad &#8211; Es una estupidez. Deja ya de pensar tonterías y céntrate en las patadas que le vas a dar en el culo a tu marido cuando regrese.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De repente, Rocco se movió, inclinándose hacia la cama. Lo que hizo fue apoyar su cabezota en el colchón justo frente a los aterrorizados ojos de Sabrina, con lo que mujer y perro quedaron cara a hocico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡OCCO! ¡UERHA!¡ÁRGATE! &#8211; berreó Sabrina, descompuesta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero el perro, sin inmutarse, siguió mirándola directamente a los ojos, olfateando de nuevo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando el perro sacó su gigantesca lengua y le cruzó la cara con un sonoro y húmedo lametón, Sabrina estuvo a punto de perder el control de sus esfínteres y hacérselo encima. A pesar de estar sujeta por los grilletes, todo su cuerpo tembló de la cabeza a los pies, al borde del infarto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Ay, madre, que me está probando! ¡La madre que lo parió, se ha quedado con hambre y se me va a zampar! ¡Abeeeeeeeel! &#8211; aulló la pobre chica con medio colapso encima.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero Rocco no pretendía nada de esto, sino que, tras saludar a su simpática anfitriona con un buen lametazo, continuó olisqueando en busca del origen del agradable olorcillo que le había atraído al interior de la habitación. Se apartó de la cama olfateando un poco por la habitación, mientras Sabrina amenazaba con romperse el pescuezo en su intento de no perder de vista al animal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Bueno &#8211; se decía Rocco mientras tanto &#8211; Si la mujer no protesta, supongo que no pasa nada por buscar qué es lo que huele tan bien. ¡Uy, espera, que me pica un huevo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Efectivamente, un inesperado escozor había surgido en la entrepierna de Rocco (nada extraño, a todos los machos nos pasa). No estando dotado de dedos con los que rascarse (lo que, bien mirado, es una putada) el pobre perro hizo lo que siempre hacen los de su especie: se dio un par de buenos lametones en las pelotas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabrina lo observaba aterrada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Míralo! ¡El cabronazo! ¡Se la está estimulando! ¡Está intentando que se le empalme! ¡Este cabrón me quiere montar!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Acojonada, Sabrina se hizo cargo de la situación. Estaba atada en la cama, incapaz de moverse, con el culo apuntando al techo. Y mientras, un perro del tamaño de un Seiscientos con las puertas abiertas, se chupeteaba los cojones para empalmarse y así montarse una juerga de aquí te espero con la estúpida que se retorcía en la cama cagándose en los muertos de su marido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Qué le pasa a esta mujer? &#8211; rezongaba Rocco para sus adentros mientras se aliviaba el escozor &#8211; Le va a dar un síncope. ¿Será que también huele lo que yo? Pues que lo hubiera pensado antes de portarse mal y así su dueño no le habría puesto el bozal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡AHBBBEEEELLLLL! &#8211; gritaba la pobre chica, a punto de ponerse a llorar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A Sabrina la cabeza le daba vueltas, se sentía mareada y enferma. Ya se veía montada por el perro, que, dada su actual indefensión, podía follársela a gusto sin que ella pudiera mover un músculo para evitarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Y el perro se llama Rocco! ¡A saber por qué el imbécil de Julián le ha puesto ese nombre a este monstruo! ¡Espero que no sea por lo que estoy pensando!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sí. Estaba pensando en lo mismo que todos ustedes. Guarrones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Abel, por favor, ven ya, te lo suplico! Si me sacas de aquí te prometo que no me voy a enfadar ni nada, sacamos al perro a la calle y luego hacemos lo que quieras!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras tanto, Rocco, que ya se había aliviado el picor, empezó a deambular por el cuarto, olisqueando. Habitualmente, cuando hacía eso, su dueño (pensando que se disponía a plantar un pino) le regañaba, pero, como en esa ocasión nadie le decía nada, el perro seguía a lo suyo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Padre nuestro que estás en los cielos&#8230; &#8211; rezaba la asustada mujer, viendo de reojo como el perro deambulaba por el cuarto y se acercaba perturbadoramente a la cama.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Efectivamente, el olfato de Rocco lo atraía hacia donde estaba la mujer. Al principio no se había atrevido a subirse a la cama, pues era una lección que tenía bien aprendida de casa, pero, como aquello olía tan bien y nadie le decía que no, el perro fue ganando confianza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Ay, madre mía, que viene! &#8211; gimoteaba la mujer &#8211; Que ya está dispuesto. No tiene cara de ir a pensárselo más. Me va a pegar una estocada en todo lo alto y, lo mejor, es que va a quedar todo grabado en vídeo. Seguro que el cabrón de mi marido lo sube luego a Internet, aunque de ésta me divorcio, vaya si me divorcio, le voy a sacar hasta el tuétano&#8230;.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mente de Sabrina, azotaba por el pánico, empezaba a divagar, mientras que, como si fueran flashes, veía imágenes en su mente de sí misma siendo montada por el bueno de Rocco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Y si luego se le hincha y se queda enganchado? &#8211; se preguntó la aterrorizada fémina &#8211; ¡He oído que eso les pasa a los perros! ¡Ay, Dios mío! ¿Y si luego me tienen que llevar a urgencias enganchada al puñetero perro? ¡ABEEEEEEEEL!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De repente, la cama se agitó, con lo que el corazón de Sabrina se detuvo durante un instante. Aterrorizada, dobló el cuello tanto como pudo para mirar hacia atrás, constatando que el perro había subido sus patas delanteras a la cama, quedando justo detrás de ella, peligrosamente cerca de su trasero indefenso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ave María purísima&#8230; &#8211; rezaba la pobre chica, a punto de echarse a llorar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le resultaba imposible girar la cabeza lo suficiente para ver qué estaba tramando Rocco a sus espaldas, lo que, en cierta manera, resultaba todavía peor. Lo único que escuchaba eran los sonoros olfateos del perro, que parecía estar buscando algo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ay, mi madre. ¿Será verdad que puede oler que estaba cachonda? ¿Se habrá puesto caliente por eso? Ay, Dios mío, que me monta, ¡el puñetero perro me va a montar!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De pronto, sintió el cálido aliento del perro husmeando en su entrepierna. Dando un gritito, Sabrina apretó el culo con tanto ímpetu que a punto estuvo de caerse de cabeza por el otro lado de la cama. A esas alturas, ya se veía convertida en la concubina del jodido perro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces Rocco le dio un lametón, con lo que la mordaza fue lo único que impidió que el corazón se le saliera por la boca. Asustada, la chica gritó llamando a su marido, tan fuerte que empezó a ver estrellitas y la vista empezó a nublársele, a escasos segundos del desmayo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rocco, que por fin había encontrado lo que buscaba y en vista de que nadie le regañaba ni le prohibía hacer lo que le daba la gana, pegó un nuevo lametón, más intenso esta vez, deleitándose con el delicioso sabor que había en el trasero de la chica, recorriendo con su áspera lengua la raja del culo femenino desde la vagina hasta el comienzo de la espalda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Está bueno esto! &#8211; se dijo Rocco entusiasmado &#8211; ¡Si llego a saber que esto sabía tan bien, lo hubiera probado mucho antes!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gozoso por el descubrimiento, el perro dio un par de sonoros lametones en la entrepierna de la hembra, que se había quedado rígida como un palo, como si le hubiera dado un pasmo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Se puede saber qué cojones pasa aquí? &#8211; resonó la asombrada voz de Abel, que acababa de regresar al cuarto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hombre se quedó con la boca abierta. Sobre la cama, con los ojos llorosos, su esposa seguía inmovilizada por completo, justo como él esperaba. Sin embargo, no se esperaba tanto encontrarse al perro de su jefe propinándole vigorosos lametones en el culo, recorriendo con evidente placer la raja de su esposa de arriba abajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cuanto escuchó la voz de su esposo, Sabrina recobró de golpe las fuerzas y, agitándose como posesa, empezó a berrear contra la mordaza, mentándole a su marido a su padre, a su madre y a todos sus ancestros de al menos seis generaciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reaccionando por fin, Abel se abalanzó hacia la cama y, aferrando a Rocco por el collar, tiró de él, apartándolo de su esposa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por fortuna, el perro no se resistió y se dejó retirar, relamiéndose el hocico, degustando el exquisito manjar que acababa de catar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Míralo, el muy cabrón! &#8211; dijo una llorosa Sabrina para si &#8211; ¡Se ve que le ha gustado!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abel llevó al perro a un rincón, dándole la orden de que se sentara. Rocco, como siempre, interpretó la orden como le pareció y se tumbó en vez de sentarse, aunque Abel no pensaba quejarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rápidamente, regresó junto a su mujer, que forcejeaba con furia, con el peligroso brillo que él tan bien conocía refulgiendo en su mirada. Y lo hacía con más intensidad que nunca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Espera que te quite esto &#8211; dijo el hombre mientras soltaba la mordaza &#8211; ¡Ya está!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabrina escupió la bola de goma con rabia, completamente empapada de saliva y volvió la cabeza hacia el imbécil de su marido, que la miraba con una estúpida sonrisa en el rostro que acrecentó todavía más su furia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Se puede saber qué estabais haciendo? &#8211; preguntó el hombre con una risilla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡SUÉLTAME, MALDITO GILIPOLLAS! ¡A QUIEN SE LE OCURRE DEJARME AQUÍ TANTO RATO! ¡UN POCO MÁS Y ME VIOLA EL PUTO PERRO! ¡TE VAS A CAGAR LA QUE TE VA A CAER ENCIMA!&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abel dejó que su mujer se desahogara durante un rato, soltando improperios a tal velocidad que las palabras se confundían unas con otras y perdían su sentido. Consciente de que era lo mejor para su propia seguridad, Abel no hizo ademán alguno de liberar a su esposa, aunque ésta, inmersa en una interminable retahíla de insultos, ni siquiera se dio cuenta de ello, contentándose con ponerle de vuelta y media.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Venga, mujer, no te pongas así, que no ha sido para tanto&#8230; &#8211; dijo Abel cuando notó que Sabrina empezaba a perder las fuerzas y ya no chillaba con tantas ganas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿CÓMO?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; En realidad, no he tardado mucho. Y, al fin y al cabo, no ha pasado nada. He vuelto antes de que el perro te hiciera nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿CÓMO QUE NADA? ¡ME HA DADO UN MONTÓN DE LAMETONES EN EL COÑO!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Y qué tal? ¿Te ha gustado?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://hosted.met-art.com/met-art_LUH_195_108//full/met-art_LUH_195_18.jpg" width="424" height="636" />Sabrina se quedó sin habla. No podía creerse lo que acababa de escuchar. Por primera vez en su matrimonio, su marido la había dejado sin saber qué decir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rocco los miraba divertido, pensando que aquellos dos estaban como cencerros. Ni siquiera Toby, el Yorkshire del vecino con la manía de tirarse cada dos por tres por el balcón (menos mal que vivía en un primero) estaba peor que estos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Porque, si te soy sincero &#8211; continuó Abel para congoja de su esposa &#8211; Al verte así, con el perro&#8230; Se me ha ocurrido que podríamos&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡¿ES QUE TE HAS VUELTO LOCO?! &#8211; aulló Sabrina, al comprender las intenciones de su esposo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Venga, Sabri, no te pongas así. Si quieres, le doy un baño al perro y luego&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Suéltame de inmediato, mamón! ¡No sigas por ahí que te la corto! ¡Dejaré a Lorena Bobbitt a la altura de Teresa de Calcuta!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Coño, Sabrina, que hoy es mi turno de ser el rey. Y tampoco es para tanto&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tratando de serenarse y ocultar sus ansias de cometer un homicidio, Sabrina serenó el tono, tratando de parecer razonable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Abel, ya basta de bromas, ¿vale? Ya te has reído bastante. Vale que hoy es tu turno y que tengo que hacer lo que tú digas, pero dentro de ciertos límites, ¿no? No me puedo creer que estés sugiriendo siquiera esa locura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Coño, nena, es que siempre estamos igual! &#8211; exclamó Abel, enfurruñado &#8211; ¡Joder! ¿Acaso te crees que yo quería ponerme el maldito disfraz de animadora? ¡A mí no me gusta travestirme, pero como a la señora le hacía gracia!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡NO COMPARES TENER QUE VESTIRSE DE TÍA A QUE TE DÉ POR EL CULO UN PERRO!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Por el culo? Yo no he dicho nada de que te dé por el culo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No, ya. Es una forma de hablar&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El ambiente se enrareció. De repente, Sabrina comprendió las intenciones de su esposo. Se volvieron cristalinas. El problema era que ella seguía atada y él tenía el control. Parecía que, por una vez, iba a tener que ceder. Tampoco era tan grave, llevaba un tiempo pensando en dejarle salirse con la suya. El pobre tenía tantas ganas&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ya veo por dónde vas, mamón &#8211; dijo la mujer, resignada, cuando las últimas piezas del puzzle encajaron en su sitio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abel se puso en tensión. No podía creerse que aquello fuera a salirle bien. Tratando de de disimular su impaciencia, fingió no entender a qué se refería su esposa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Qué quieres decir? &#8211; preguntó.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No te hagas el tonto conmigo. Ya sé lo que quieres.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Cómo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Anal. ¿Verdad?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abel casi pega un salto por la emoción. Allí estaba lo que llevaba años deseando. Tan cerca, que casi lo rozaba con la yema de los dedos. Pero tenía que mantener la calma. No precipitarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Insinúas que me dejarás&#8230; hacerlo si no te pido que hagas nada con Rocco?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No digas más tonterías, Abel. Los dos sabemos que no vas a dejar que el perro me haga nada&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No estés tan segura. Tiene su morbo grabarte en vídeo montándotelo con un perrazo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Eres idiota &#8211; dijo la mujer, vencida &#8211; Anda, saca a ese bicho de aquí. No quiero que me mire.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Entonces&#8230; ¿Puedo sodomizarte? &#8211; preguntó Abel dominando a duras penas la ilusión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Pero sólo esta vez&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Trompetas celestiales. Los poderosos acordes del &#8220;Himno a la alegría&#8221; resonaron en la cabeza de Abel, que sintió cómo se inflamaba su pecho y le embargaba la emoción. Flotando en una nube, el hombre caminó adonde reposaba el perro y, aferrándolo de nuevo por el collar, trató de ponerlo en pie.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Divertida y un poco menos enfadada gracias a la expresión de atontamiento que había en la cara de su marido, Sabrina le observó mientras forcejeaba con el mastodonte, que debía de haber encontrado un sitio cómodo, pues no se movía ni un milímetro. O quizás fuera que quería asientos de primera fila para el espectáculo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Joder, Sabri, el puñetero perro no se mueve! ¿Qué más da que se quede aquí? &#8211; exclamó Abel, tratando de controlar el nerviosismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; De eso nada. Después de lo que ha hecho el muy cabrito, no quiero tenerle ahí mirando&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces Abel se incorporó de un brinco, como si se hubiera acordado de algo. Rodeó la cama hasta salir del campo de visión de su mujer para regresar enseguida junto al perro. Inclinándose, le dijo algo al oído al animal y debió de ser muy interesante para Rocco, pues éste se levantó de inmediato y se dejó conducir fuera del cuarto con completa mansedumbre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abel regresó como un rayo, cerrando la puerta tras de sí, con una estúpida sonrisa de oreja a oreja. De haber podido, Sabrina habría meneado la cabeza, mientras observaba, a medias inquieta, a medias divertida, que el pene de su marido volvía a estar como una estaca, señal inequívoca de las ganas que tenía de que aquello pasase.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Al final, se ha salido con la suya &#8211; pensó la mujer en silencio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque, como tenía que reconocer, tampoco a ella le importaba demasiado. Más que nada, se había negado siempre al sexo anal&#8230; porque él se moría de ganas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y la mujer sabe que ella debe mandar siempre. Para eso es más lista que el hombre (Nota del autor: verdad como un templo).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Tú tranquila, cariño, que lo tengo todo preparado &#8211; dijo Abel con entusiasmo mientras rebuscaba en un armario &#8211; ¿Recuerdas que compré esto hace tiempo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabrina sabía lo que buscaba. Un bote de vaselina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Segundos después, Abel se arrodillaba sobre el colchón, situándose a popa de su esposa y, con la ilusión de un crío, procedió a embadurnar a su esposa, preparando su ano para la inminente penetración.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Joder, nena &#8211; siseó Abel cuando el área quedó lista &#8211; No sabes cuánto he soñado con este momento&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Acaba rápido, mamón &#8211; le espetó su esposa, tensándose nuevamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Shhh. Tú tranquila cariño, que ni te vas a enterar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero vaya si se enteró. Cuando notó la punta del rabo de su esposo apoyada en su ojete, la pobre chica, a pesar de estar dispuesta e intentando permanecer relajada, no pudo evitar ponerse en tensión, apretando el culo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abel le susurraba que estuviera tranquila, acariciándole el pelo, mientras ejercía una firme presión con su erección en la indefensa retaguardia, mientras Sabrina se afanaba en relajar el músculo para facilitar la penetración.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con un sutil golpe de cadera, Abel logró abrirse por fin paso en el ano conyugal, haciendo que su esposa diera un gritito de dolor que le puso más cachondo todavía. Sabrina, boqueando por la intrusión, apretó el culo sin querer, ciñendo la cabeza de la polla de su esposo, que gimoteó de gusto al sentir cómo el esfínter apretaba deliciosamente su endurecida carne.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ve despacio, nene. Ten cuidado, por favor &#8211; gimoteaba una nerviosísima Sabrina, mientras sentía cómo el intruso iba abriéndose paulatinamente paso en sus entrañas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; La, lalalalalalalalalalalala &#8211; tarareaba mentalmente Abel, aferrado a las caderas de su esposa, mientras sentía cómo el Enterprise iba entrando poco a poco en puerto seguro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Finalmente, el torpedo encajó hasta el fondo de la cañería y los testículos de Abel quedaron apretados contra el trasero de su esposa. Creyó que iba a llorar de alegría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En ese momento, la puerta del dormitorio, que había quedado mal cerrada, se entreabrió y la gorda cabezota de Rocco asomó de nuevo al cuarto, observando con la lengua colgando cómo el bueno de Abel le daba por el culo a su esposa, que seguía atada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Olfateando el ambiente, Rocco comprendió que allí dentro no había más de lo que le gustaba y, girando la cabeza, miró con tristeza el bote de mermelada vacío que había en el pasillo, con el que el bueno de Abel lo había atraído fuera minutos antes. Volvió a mirar dentro, viendo la cara del hombre brillando de entusiasmo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Estos humanos están locos &#8211; pensó Rocco para sí &#8211; La que lían con tal de echar un polvo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya era lunes por la mañana. Abel, feliz y relajado, se solazaba en la sala de profesores tomando una caliente taza de café, que, por una vez, le sabía delicioso, en vez de como habitualmente, cuando le parecía un pegote de lodo grumoso sacado directamente del infierno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Anda, que ya te vale capullo! &#8211; resonó de repente la voz de Julián mientras le daba un capirotazo en la cabeza a su compañero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ho&#8230; hola Julián &#8211; dijo Abel, sorprendido &#8211; ¿Qué te pasa?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Cómo que qué me pasa? ¡Eres un capullo! ¡Anda que no te lo he dicho veces! No le des a Rocco nada dulce, que luego se va por las patas abajo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Hostia tío, perdona. No me acordé de decírtelo ayer cuando lo recogiste. El muy cabrito se las ingenió para coger un tarro de mermelada de la mesa del desayuno. No sé cómo se las apañó para abrirlo, pero, cuando lo encontré, se lo había zampado entero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No, si me lo creo. ¡No veas la que ha formado esta mañana cuando lo he sacado a pasear! ¡Ha hecho &#8220;Pfffffftt&#8221; y ha rociado tres metros de acera de mierda! ¡He tenido que llamar a los bomberos para que vinieran con la manguera! ¡Puto perro cabrón!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Venga, tío, no insultes al pobre Rocco. Es un perro buenísimo &#8211; dijo Abel, con una estúpida sonrisilla bailando en los labios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un par de días después, una mujer embozada en una gabardina y ocultando su rostro tras unas enormes gafas de sol entraba en un conocido sex shop de la ciudad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A pesar de que iba de incógnito, Iván, el dueño, la conocía por ser cliente habitual, así que se acercó a saludar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Hola, Sabrina &#8211; dijo el hombre con simpatía &#8211; Así que esta semana vienes tú. ¿Qué es lo que necesitas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mujer se lo dijo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Minutos después, en su propio despacho, donde Iván solía atender a los clientes habituales, el hombre enseñaba a la mujer un muestrario de los artículo solicitados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Éste &#8211; dijo Sabrina sin dudar, señalando un consolador de látex de casi medio metro de largo y el grosor de una botella de litro de agua mineral.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¿Éste? &#8211; exclamó Iván admirado &#8211; Sabrina, quizás esto sea pasarse un poco. Este cacharro está pensado para profesionales. El sexo anal con este bicho quizás sea demasiado para ti.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Oh, tranquilo! Si yo no voy a probarlo. El próximo fin de semana, me toca mandar a mí&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sí. Al siguiente fin de semana le tocaba mandar a ella y, desde que había mirado en el móvil de su marido y descubierto que no había recibido llamada alguna el sábado por la noche, había dedicado muchas horas a decidir qué iban a hacer la vez siguiente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y se le habían ocurrido un par de cosas&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Y Rocco? En su casa, tumbado a la bartola en el salón, rememorando el hartón de mermelada que se había pegado días atrás. Se había cagado vivo, pero había merecido la pena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ojalá mi amo me lleve pronto a casa de estos dos &#8211; pensaba el perro &#8211; Allí me divierto más que aquí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">FIN</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si deseas enviarme tus opiniones, mándame un e-mail a:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="mailto:ernestalibos@hotmail.com">ernestalibos@hotmail.com</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://hosted.met-art.com/met-art_LUH_195_108//full/met-art_LUH_195_12.jpg" width="600" height="400" /></p>
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