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	<title>GAY &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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	<description>---TU WEB DE RELATOS ERÓTICOS--- (SOLO MAYORES DE +18 AÑOS)</description>
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	<title>GAY &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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		<title>Mi primera experiencia homosexual gay / Pasivo por primera vez</title>
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		<dc:creator><![CDATA[fitosalinas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Jul 2023 17:47:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[GAY]]></category>
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					<description><![CDATA[Hola me llamo Rodolfo, soy un hombre maduro de Monterrey, México, tengo 50 años, soy físicamente alto y delgado y aunque me considero bastante varonil siempre me ha hecho sentir muy sexy mostrar mis piernas y trasero en poses eróticas. Desde hace tiempo comencé a publicar algunas de fotos de mi posando en ropa interior o desnudo en internet y como tuve buena aceptación he seguido aumentando mis ganas por mostrar mi lado erótico. Por esa razón muchos hombres me han hecho invitaciones para tener un encuentro casual en intimidad para estrenar mi colita y dejar de ser virgen. Después [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #222222;font-family: 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size: 14px">Hola me llamo Rodolfo, soy un hombre maduro de Monterrey, México, tengo 50 años, soy físicamente alto y delgado y aunque me considero bastante varonil siempre me ha hecho sentir muy sexy mostrar mis piernas y trasero en poses eróticas. Desde hace tiempo comencé a publicar algunas de fotos de mi posando en ropa interior o desnudo en internet y como tuve buena aceptación he seguido aumentando mis ganas por mostrar mi lado erótico. Por esa razón muchos hombres me han hecho invitaciones para tener un encuentro casual en intimidad para estrenar mi colita y dejar de ser virgen. Después de tantas oportunidades perdidas, finalmente hoy hace siete meses me cogieron por primera vez, me penetraron el culo con el pene y me quitaron la virginidad del trasero. El encuentro se dio sin haberlo planeado de antemano, ese día por la mañana conversé en redes sociales con varias personas sobre cosas eróticas y morbosas y de pronto en twitter conocí a alguien nuevo por internet que me propuso tener un encuentro casual. Tuvimos una plática muy caliente y cachonda y ese momento de calentura y morbo intenso fue lo que desataron las ganas de poder cumplir mis fantasías ardientes y acordamos vernos en un hotel del centro de la ciudad Monterrey ese mismo día por la tarde. Él era mucho más joven que yo, pero no me importaba mientras me ayudara a cumplir mis deseos más íntimos y mis fantasías más ardientes. Además tenía la verga gruesa asi como me gustan. Antes de esa vez, el único tipo de penetración anal que había probado era meter me un dildo consolador en el culo, y eso fue lo que comenzó a despertar mis ganas de hacer el rol de pasivo gay que siempre he tenido en mi pensamiento. También me he metido un pepino en el ano varias veces, usando aceite de oliva para facilitar el deslizamiento y poder gozar al meterlo y sacarlo. Como soy un hombre físicamente delgado y alto, y tengo las piernas largas y bien torneadas y además soy super cachondo y hot, siempre me había gustado exhibir mi trasero, tanto mis nalgas y mis piernas. En fin, ese día el encuentro se dio de manera espontanea y rápida para vernos por la tarde un día sabado del mes de diciembre. Yo siempre habia tenido la fantasía de que me hicieran gemir en la cama, y aquel día finalmente lo pude experimentar y sentir así como de chupar un pene y deslecharlo con la boca y tragarme toda la leche y todo lo pude hacer. De tan cerrado que estaba mi culito por ser virgen, batallamos para que lo pudiera penetrar con su pene. Una vez que ya me lo metió todo fue más sencillo. Yo iba con muchas ganas de poder satisfacer todas las fantasías que había tenido durante años. Jugamos en varias posiciones, primero le pedi que me cogiera de perrito ya que era mi mayor deseo, y de tan duro que me dio hasta tuve que gemir como nunca lo había hecho y como siempre lo había soñado hacer, ya que me dio bastante duro en el culo. De tan rico que sentia mientras el pompeaba mi trasero tuve que inclinarme hacia abajo estando mi culo en lo alto mientras el me daba bien rico. Luego cabalgue sobre su torso, y me cogio estando boca abajo acostado y con las piernas arriba. La posición que más me gustó fue de perrito. Al final le quité el condón preservativo y le hice sexo oral, comencé por lamerle el prepucio o glande luego me metí todo el pene completo y le comencé a chupar la verga, era la primera vez que me metía un pene en a la boca, fue delicioso chuparla y sentir la moviendose dentro de mi boca y deslizando sobre mi lengua y en mis labios al ritmo del movimiento de vaiven. Así lo hice hasta que él comenzó a eyacular y sentí el semen saliendo sobre mi lengua entonces me la saqué de la boca y comecé a lamer la leche que escurría sobre su glande y así luego de haber terminado de limpiar su prepucio con mi lengua pude tragar me todo su semen bien rico. Siempre había querido deslechar con la boca y comer me toda la leche esta era otra de mis grandes fantasías sexuales y lo pude hacer en esta primera vez con otro hombre. Al final quedé bien alimentado.<a href="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2023/07/IMG_20220721_152327830-09.jpeg"><img decoding="async" class="attachment-thumbnail size-thumbnail" src="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2023/07/IMG_20220721_152327830-09-150x150.jpeg" alt="" /></a></span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8221; Hércules. Capítulo 13. Entre rejas.&#8221; (POR ALEX BLAME)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 27 Nov 2022 11:58:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[GAY]]></category>
		<category><![CDATA[ALEX BLAME]]></category>
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					<description><![CDATA[Capitulo 13: Entre rejas. Hércules se dejó esposar y guiar a la sala de interrogatorios mansamente, con la cabeza baja y la expresión ausente. Le llevaron a una sala sin ventanas, con un gran espejo que ocupaba toda una pared, una mesa y dos sillas metálicas por todo mobiliario. El funcionario le obligó a sentarse con rudeza en una de las sillas, la que estaba frente al espejo y cerró la puerta tras él, dejándole solo. Transcurrieron minutos sin que nadie apareciese, Hércules bajó la mirada y esperó sin hacer ningún movimiento. Intentando no pensar en nada. Solo esperando. Repentinamente [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Capitulo 13: Entre rejas.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hércules se dejó esposar y guiar a la sala de interrogatorios mansamente, con la cabeza baja y la expresión ausente. Le llevaron a una sala sin ventanas, con un gran espejo que ocupaba toda una pared, una mesa y dos sillas metálicas por todo mobiliario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El funcionario le obligó a sentarse con rudeza en una de las sillas, la que estaba frente al espejo y cerró la puerta tras él, dejándole solo. Transcurrieron minutos sin que nadie apareciese, Hércules bajó la mirada y esperó sin hacer ningún movimiento. Intentando no pensar en nada. Solo esperando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Repentinamente la puerta se abrió y entró un tipo gordo con un expediente y un periódico bajo el brazo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Enhorabuena, si lo que querías era estar a la altura de Charles Manson lo has conseguido, chaval. —dijo el hombre depositando un periódico ante él— La prensa se está volviendo loca con tanta sangre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El policía calló y dejó que Hércules leyese los truculentos titulares y las fotos de la masacre a todo color.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Bien, ¿No tienes nada que decir? ¿Estás esperando un abogado?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No quiero ningún abogado. —respondió Hércules lacónico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No está mal, sabes hablar. Ahora que has empezado verás como todo es más fácil. Tengo unas preguntas y me gustaría que las contestaras. Verás, no es que me importe demasiado la muerte de unos cuantos chulos y traficantes, es más, nos has hecho un favor, pero tengo curiosidad por saber por qué a un joven sin antecedentes, deportista y de buena familia se le cruzan los cables y se carga a casi una docena de personas con sus propias manos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hércules no se inmutó y se limitó a mirar al policía con los ojos vacios sin mostrar ninguna emoción. El detective siguió insistiendo durante unos minutos, pero Hércules mantuvo un obstinado silencio hasta que finalmente el policía se rindió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Está bien, tú ganas. Conocer el móvil hubiese sido la guinda del pastel, pero en realidad tenemos suficientes pruebas para empapelarte así que me contentaré con encerrarte y tirar la llave. —dijo el detective— Ahora te vamos a llevar ante el juez de instrucción que te leerá los cargos y pondrá la fecha del juicio. Buena suerte, la vas a necesitar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La vista preliminar fue rápida. El juez se limitó a verificar que Hércules no quería representación legal y ante la gravedad del delito dictó prisión incondicional sin fianza. A parte de su explicita renuncia a una representación legal, Hércules no dijo nada más y se retiró esposado del tribunal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cárcel no era tan moderna ni tan cómoda como las celdas de la comisaría. Las paredes estaban sucias y desconchadas, el piso desgastado y los hierbajos crecían en el patio. Por si fuera poco, en una celda no mucho mayor que la que había ocupado en la comisaría se hacinaban él y otras tres personas sin ningún tipo de intimidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cuanto llegó le quitaron la ropa y le dieron un mono naranja que parecía tejido en papel de lija. Le dieron la ropa de cama y le encerraron en su celda donde paso la noche en compañía de los pedos y ronquidos de sus tres vecinos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al día siguiente lo despertaron a las seis de la mañana y lo dirigieron a las duchas. Se quitó el mono y lo dejó pulcramente doblado en un banco, tal como sus madres le habían enseñado. En ese momento, al entrar en el ambiente lleno de vapor de las duchas se preguntó qué pensarían de él. Diana siempre tendía a disculpar sus cagadas, pero Angélica hacía el papel de poli duro y era la que solía leerle la cartilla. No por ello la quería menos. Todavía no sabía cómo demonios se iba a enfrentar a ellas cuando volviesen del viaje de negocios en Europa del Este.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El que seguro que no lo digeriría bien sería su abuelo. Aunque lo quería, siempre había pensado de él que era un bala perdida&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Hola, tu eres el nuevo ¿Verdad? —dijo un hombre fornido con el pelo teñido de rubio platino rompiendo el hilo de sus pensamientos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Te acostumbrarás a este sitio, en realidad no es tan malo como parece, al contrario de lo que puedas creer, la gente de este lugar exuda amor. —continuó el hombre sin esperar una respuesta, señalando a una pareja que se abrazaba y besaba al final de las duchas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin decir nada Hércules observó como los dos hombres se miraban a los ojos con una ternura que pocas veces había visto en otras parejas. Sus manos acariciaban los cuerpos desnudos del otro con suavidad recorriendo los pechos amplios y musculosos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El más bajito y fornido elevó en el aire al otro más delgado y lo apoyo contra el alicatado. Deslizando una mano por su nuca lo besó con ansia a la vez que bajaba la otra y la enterraba entre sus piernas acariciándole la polla con suavidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La polla del hombre creció entre las manos de su amante hasta convertirse en un falo de respetable tamaño, duro y caliente como un hierro al rojo. El hombre bajo se arrodillo y comenzó a lamerle y chuparle la polla mirando a su compañero a los ojos y acariciando sus muslos y sus huevos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿A que son una pareja envidiable? Son Peco y Norman, llevan casi tres años y un día juntos y nunca se cansan de demostrase su amor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Peco siguió chupándole la polla a su amante hasta que Norman a punto de correrse se dio la vuelta y abriendo las piernas y lubricándose el culo con un poco de saliva invitó a su amante a entrar en él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Peco no le penetró inmediatamente sino que abrazó a su pareja por detrás dejando que el calor de los cuerpos y el agua de la ducha lo excitara. La polla de Peco creció y se endureció. Con suavidad acarició la raja entre las nalgas de Norman que suspiró excitado y anhelante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Peco acarició los pezones y el cuello de Norman que comenzó a mover su culo golpeando la polla de su amante hasta que este no pudo contenerse más y lo penetró con suavidad mientras le susurraba palabras de amor que el ruido de la ducha enmascaraba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Norman soltó un suspiro y arañó los baldosines mientras su novio comenzaba a moverse suavemente dentro de él. La incomodidad pasó pronto y los dos hombres empezaron a jadear y gemir asaltados por un intenso placer. El mundo de fuera se había diluido para ellos, solo estaban ellos dos abrazados disfrutando el uno del otro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Peco cogió la polla de su amante y sin dejar de sodomizarle comenzó a sacudir su miembro cada vez con más urgencia hasta que los dos hombres se corrieron a la vez. Los gemidos se escucharon en toda la sala de duchas arrancando risas de complicidad a los presentes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los dos hombres saludaron y se abrazaron dándose un largo beso antes de volver bajo el chorro de las duchas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Eso sí que es amor. —dijo el rubiales abrazándo a Hércules— ¿No te parece?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hércules intento liberarse con suavidad, no quería líos el primer día, pero tres hombres salieron de entre la cálida bruma de la ducha y le sujetaron por los brazos y el cuello mientras el rubiales intentaba forzarle.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con un grito de furia Hércules juntó los brazos haciendo que los cuerpo de los hombres chocaran. Estaba harto de aquellos gilipollas. Con una patada en los testículos se libró del rubiales que se quedó encogido en postura fetal mientras arreaba un puñetazo en la sien al hombre restante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Apenas un segundo después, los hombres que le habían cogido de los brazos se habían incorporado de nuevo y le miraban agazapados, preparados para abalanzarse sobre él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se lanzaron los dos a la vez intentado derribarle de sendos puñetazos pero sus golpes se estrellaron con el cuerpo de Hércules sin hacerle el menor daño. Sin el menor gesto de dolor les cogió los brazo y se los retorció hasta dislocárselos. A continuación, de dos patadas los lanzó contra la pared de la ducha donde chocaron y cayeron al suelo inconscientes, seguidos por una fina lluvia de alicatado pulverizado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando se volvió, el rubiales estaba aun arrodillado intentando ponerse en pie Hércules le dio un patadón que hizo crujir todas sus costillas antes de darse la vuelta y terminar de ducharse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Zeus observaba la escena sin poder evitar sentirse responsable de todo aquello. Apretó los dientes y unas chispas salieron de sus manos, pero consciente de que no podía intervenir, se obligó a relajarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Hola ¿Quién es ese chico tan guapo al que no quitas ojo? —preguntó Afrodita acercándose a su padre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Es tu hermanastro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No parece pasar una buena racha. —dijo Afrodita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Lo sé, por eso me preocupa. Estoy casi seguro de que fue Hera con la ayuda de Hades los que han provocado todo esto, pero no puedo demostrarlo y estoy atado de pies y manos&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Es muy guapo para ser hijo tuyo. —le interrumpió ella con una sonrisa cantarina— Es una pena que se pase es resto de su vida en una cárcel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Además de guapo es importante. —dijo Zeus poniendose serio— Tengo una misión para él, una misión de la que depende el futuro de la humanidad. Yo no puedo hacer nada. Esa harpía que es mi esposa me tiene constantemente vigilado, pero tú puedes ayudarle. Aquí nadie te toma demasiado en serio. Tú puedes moverte entre estos dos mundos sin llamar la atención. Puedes ser mi voluntad ahí abajo, ayudarme a sacar al chico de ahí y proporcionarle un objetivo en la vida que le ayude a salir del pozo en el que esta hundido ahora mismo y lo más importante; prepararle para su misión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">NOTA: Esta es una serie de treinta y seis capítulos, cada uno en una de las categorías de esta web. Trataré de publicar uno cada tres días y al final de cada uno indicaré cual es la categoría del capítulo siguiente. Además, si queréis leer esta serie desde el principio o saber algo más sobre ella, puedes hacerlo en el índice que he publicado en la sección de entrevistas/ info: http://www.todorelatos.com/relato/124900/</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">PRÓXIMO CAPÍTULO: FANTASIAS ERÓTICAS</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">PARA CONTACTAR CON EL AUTOR :</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <a href="mailto:alexblame@gmx.es">alexblame@gmx.es</a></span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;El profesor le rompe el culo a su alumno&#8221; (PUBLICADO POR SERGIOTV)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-el-profesor-le-rompe-el-culo-a-su-alumno-publicado-por-sergiotv</link>
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		<dc:creator><![CDATA[SERGIOTV]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 Dec 2021 14:08:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[GAY]]></category>
		<category><![CDATA[no consentido]]></category>
		<category><![CDATA[SERGIOTV]]></category>
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					<description><![CDATA[Mi nombre es Manuel y tengo 20 años lo que os voy a contar ocurrió cuando iba al instituto. Un día cualquiera después de clase siempre iba al baño a mansturbarme pero ese día me pillo mi profe de educación física jorge el cual me dijo: -Jorge:Que se supone que haces manuel. -Manuel: Nada profesor. -Jorge:Mentira te estas mansturbando a si que tengo que castigarte. En ese momento jorge con las cuerdas que tenia en la mano me ata por las manos al lava manos y se baja los pantalones y me hace chuparle la polla y entonce me dice: [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Mi nombre es Manuel y tengo 20 años lo que os voy a contar ocurrió cuando iba al instituto.</p>
<p>Un día cualquiera después de clase siempre iba al baño a mansturbarme pero ese día me pillo mi profe</p>
<p>de educación física jorge el cual me dijo:</p>
<p>-Jorge:Que se supone que haces manuel.</p>
<p>-Manuel: Nada profesor.</p>
<p>-Jorge:Mentira te estas mansturbando a si que tengo que castigarte.</p>
<p>En ese momento jorge con las cuerdas que tenia en la mano me ata por las manos al lava manos y se baja</p>
<p>los pantalones y me hace chuparle la polla y entonce me dice:</p>
<p>-Jorge:Te gusta e pues esta polla mía te va a penetrar todo tu culo.</p>
<p>-Manuel: No profe no .</p>
<p>-Jorge:Si manuel si te boy a penetrar.</p>
<p>En ese momento y sin prebio aviso me baja los pantalones y me penetra salvaje mente y seguidamente</p>
<p>durante 30 minutos asta que se corre .</p>
<p>Después de eso se viste y me amenaza con hacerme daño si lo cuento a si que no lo cuento</p>
<p>y cada uno sigue por su lado y así es la historia de como me violaron mi culito.</p>
<p>fin.</p>
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			</item>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Cómo seducir a una top model en 5 pasos (16)&#8221; (POR JANIS)</title>
		<link>https://pornografoaficionado.com/relato-erotico-como-seducir-a-una-top-model-en-5-pasos-16-por-janis</link>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Sep 2021 11:39:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[GAY]]></category>
		<category><![CDATA[JANIS]]></category>
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					<description><![CDATA[El dulce aroma de una mujer. Nota de la autora: Quedaría muy agradecida con sus comentarios y opiniones, que siguen siendo muy importantes para mí. Pueden usar mi correo: janis.estigma@hotmail.es Gracias a todos mis lectores, y prometo contestar a todos. Chessy dejó las llaves del apartamento dentro del pequeño cesto africano. Allí se encontraban otras, lo que significaba que Hamil estaba en casa. Sonrió y le llamó, camino de la cocina. Un gruñido le contestó desde la balconada del oeste. Abrió el frigorífico y tomó un botellín de agua, del cual apuró medio de un trago. La mañana estaba siendo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El dulce aroma de una mujer.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nota de la autora: Quedaría muy agradecida con sus comentarios y opiniones, que siguen siendo muy importantes para mí. Pueden usar mi correo: janis.estigma@hotmail.es</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gracias a todos mis lectores, y prometo contestar a todos.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Chessy dejó las llaves del apartamento dentro del pequeño cesto africano. Allí se encontraban otras, lo que significaba que Hamil estaba en casa. Sonrió y le llamó, camino de la cocina. Un gruñido le contestó desde la balconada del oeste.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abrió el frigorífico y tomó un botellín de agua, del cual apuró medio de un trago. La mañana estaba siendo anormalmente calurosa para el mes de octubre. Dirigió sus pasos hacia la balconada cerrada con aluminio y cristal. Hamil pasaba allí buena parte de las mañanas, si no debía acudir a la agencia. Había instalado un bien surtido gimnasio allí; una compleja máquina de remo, un banco de pesas y otro para flexiones. Era el reino de su chico, pues ella prefería el Tai Chi y el ejercicio al aire libre. Mudarse al apartamento de Hamil la había acercado al Central Park más que nunca; su novio vivía en el sur de Harlem.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Hola, amor – saludó ella, besándole en la sudorosa mejilla.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hamil, tumbado en el banco de pesas, gruñó como respuesta, flexionando los brazos bajo el peso que estaba moviendo. A los ojos de Chessy, estaba para comérselo, con aquellos pectorales que se hinchaban por el esfuerzo, por la tensión en sus musculosos y bien definidos brazos, por el acre olor de su sudor… Encima, Hamil solo llevaba puestos unos boxers holgados de seda, de un verde agua, que insinuaban más que tapaban.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hamil soltó la barra con las pesas en su soporte, se irguió y le arrebató el botellín de agua de las manos, apurándolo. Levantó su cuerpo del banco y abrazó la cintura de su chica, lamiéndole el cuello. Chessy se acurrucó contra él, sin importarle que estuviera recubierto de sudor.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Creía que no vendrías para almorzar – musitó Hamil, con la boca aún pegada a la piel del cuello.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Así era, pero el último cliente anuló la cita y me encontraba en el Upper, así que…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/303/84121592/84121592_017_6bd2.jpg" width="460" height="689" />Chessy había sido totalmente sincera con Hamil sobre su trabajo, desde el principio. Su novio la convenció para abandonar aquellos clientes “especiales” y dedicarse exclusivamente a los masajes terapéuticos. Al disminuir sus gastos –había dejado su apartamento en el Village- y estando cubierta por Hamil, Chessy podía permitirse una reducción de clientela mientras conseguía una nueva lista de clientes “normales”.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Chessy había aprendido la lección con Cristo: los secretos no eran buenos.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Está bien. Me ducho y salimos a almorzar algo – le dijo Hamil, con un último beso.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― No, que va. Solo tengo un cliente esta tarde. Voy a cocinar algo… comeremos aquí.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Está bien, como quieras.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Minutos más tarde, mientras hervía el agua con la pasta, Hamil y ella se afanaban, codo a codo, en trocear los elementos de una ensalada. Sin levantar la vista, Chessy le preguntó:</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Has estado en la agencia esta mañana?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Me pasé a firmar una cesión de imagen y no sé qué más. Ni siquiera entré. Alma me tenía preparados los papeles. Sin duda, Kasha estaría allí.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Chessy asintió sabiendo que, desde la ruptura sentimental de los mellizos, la Dama de Hierro Priscila redactó unos horarios que garantizaban que no coincidieran en la agencia. Incluso si la campaña necesitaba fotografías de los hermanos juntos, el fotógrafo se las ingeniaba para hacer montajes con el PhotoShop. Hamil dejó de trocear tomate y la miró de reojo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― He visto a Cristo – musitó.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Cómo está? – preguntó ella, con un suspiro.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Pues… creo que bien. Me saludó y todo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Mejor.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A pesar de aquella contestación, Chessy notó el doloroso pellizco en su bajo vientre. Aún se sentía culpable. Sabía perfectamente que le había hecho daño al gitanito, aunque no conocía el alcance. Cristo se negaba a hablar con ella, después de lo ocurrido. Chessy solo podía recurrir a amistades comunes para saber de él.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jamás pensó que sentiría algo así por Hamil, ni por nadie. En realidad, Chessy se sentía muy a gusto con su relación con Cristo, aunque no se pareciese en nada a su hombre ideal. Pero cuando apareció el sudafricano en su vida, un impulso primario se apoderó de ella, de sus terminaciones nerviosas, de sus mismas células. Hamil era todo cuanto ella había soñado desde pequeña, su amor idealizado, su pareja perfecta. Era el arquetipo con el que soñamos inconscientemente, la carne que anhelamos cuando traspasamos la pubertad. Chessy no pudo sustraerse a la tentación que su propia mente organizaba y se vio arrastrada por ese impulso.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eso no quitaba que se sintiera como una perra traidora, una vil buscavidas sin escrúpulos. Había noche en que la culpa la despertaba, haciendo subir la bilis por su garganta. Sabía que no era amor lo que había sentido por Cristo. No, el verdadero amor lo había descubierto junto a Hamil, pero, en suma, se parecía bastante. Confianza, admiración y empatía, eso definía mejor sus emociones hacia el gitano, junto con un buen pellizco de morbo. Como pensaba, se parecía bastante al amor.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No estaba segura de los sentimientos de Cristo, pero, a poco que se pareciesen a los suyos, sabía que le había machacado el ego, el amor propio, y la autoestima. Esperaba que para un superviviente como Cristo, no fuera algo demasiado duro de superar. En verdad que le deseaba lo mejor y rezaba, a pesar de su ateismo, cada noche para que encontrara pronto alguien que la reemplazase.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Sabes si se comenta algo de que salga con alguien? – preguntó de repente.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Chessy… déjalo ya – la miró Hamil con fijeza.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Solo pregunto si has escuchado algo entre las chicas.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Se lleva bien con Calenda, ya sabes, pero ni siquiera salen a tomar algo. Se limitan a charlar en la agencia. Además…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Qué?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Calenda es una chica fuera de escala. No creo que Cristo tenga algo que hacer, más que servir de…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Mascota? ¿Bufón? – inquirió ella con dureza.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Bueno, algo así, si – acabó él, apartando la mirada.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¡Cosas más raras se han visto!</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hamil no quiso contestar y buscó un bol para juntar todo cuanto habían troceado.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Tienes razón – reconoció Chessy, tras unos minutos. – Cristo es una eminencia y un tipo súper gracioso, pero no es suficiente para una mujer como Calenda… ¡Joder! ¡Me siento tan mal, Hamil!</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Lo sé, pequeña, lo sé – le susurró él, abrazándola. – Pero solo el tiempo puede curar esa herida, tanto en ti como en él.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquellas palabras dispararon un recuerdo en la mente de Chessy. Unas palabras parecidas le fueron dichas años atrás, con un tono diferente y en una ocasión distinta, pero intentando taponar una herida casi idéntica.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Solo el tiempo cura esas heridas, Jule, pero tienes que construir un muro alrededor para protegerte.”</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">_____________________</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/303/84121592/84121592_034_38e4.jpg" width="460" height="689" />La granja estaba ubicada en la esquina noroeste del estado de Connecticut, justo a caballo entre las fronteras estatales con Massachussets y New York, en una pequeña localidad agrícola llamada Canaan. Pertenecía, desde hacía casi doscientos años, a los Nodfrey, una familia procedente de Noruega. Desde la creación de Canaan, siempre hubo un Nodfrey en el consejo municipal. A finales del siglo XX, la relevancia de la familia Nodfrey había descendido bastante. Las deudas contraídas y la mala gestión de su último patriarca, habían traído malos tiempos para la granja. Aún así, Cedric Nodfrey disponía de una vasta propiedad que rendía sus frutos cuando se le prestaba atención, y de una amante señoritinga en el pueblo. Su esposa, Marjory se hacía la desentendida con el tema. Prefería dedicarse a su verdadera vocación, los animales. Era la veterinaria de la comarca, con una excelente consulta y una aún mejor clientela. Nunca fue una mujer familiar y demasiado cariñosa. Optó al matrimonio por puro interés y, tras parir tres hijos, decidió que había cumplido lo suficiente.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En los treinta años de matrimonio de la pareja, Nassia, la hija mayor, llegó rápidamente, antes del segundo aniversario. Ambos cónyuges estuvieron orgullosos de su hija, que pronto demostró poseer una envidiable salud. Cedric insistió en tener otro hijo cuanto antes, a ver si conseguían la parejita, pero su esposa se negó en redondo. No deseaba parir de nuevo, y menos con tanta rapidez.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardó casi diez años en dar su consentimiento. Nassia era una niña rolliza y rubia cuando Chardiss llegó berreando a este mundo. Le pusieron el nombre del abuelo paterno, muerto en la Segunda Guerra Mundial. Tarde pero bienvenido, pensó su padre. Estaba contento y se ocupó de mimar al nuevo hijo, su heredero.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ocho años después, como consecuencia de una excelente celebración de Navidad, Marjory alumbró su último retoño, casi a regañadientes, por lo que le llamó: Julegave (regalo de Navidad en noruego) como broma particular.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jule, como era llamado por toda su familia, era un alma cándida. Rubio total, como buen escandinavo, y con los ojos del color del cielo de verano, siempre seguía los pasos de su hermano Char, quien, a sus dieciséis años era el encargado, mal le pesara, de cuidar de su hermanito menor. Sus padres estaban casi todo el día fuera, dedicados a sus asuntos, y tras las clases, Char tenía que cargar con Jule.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gracias a Dios, el niño era un ser callado y observador, bastante sometido al carácter mimado y engreído de Char. Este había obtenido todo cuanto quiso, durante su infancia, de sus atribulados padres, quienes trataban así de redimir sus culpabilidades propias. Char estaba orgulloso de conseguir hacer cuanto le viniese en ganas y, en muchas ocasiones, presionaba aún más, tratando de averiguar sus límites.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Justo en ese momento, Char observaba atentamente lo que su hermanito estaba haciendo, inclinado entre las piernas de su primo Elroy. Los tres se encontraban en el granero de la granja, recostados sobre grandes balas de paja. Elroy, de casi veinte años, mantenía sus pantalones en los tobillos y empujaba suavemente la cabecita de Jule, ocupado en chupetearle la polla. No tenía apenas experiencia, pero ponía toda su alma en ello, impulsado por el temor que le tenía a su hermano.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Ves cómo podía hacer que te la chupara? – se rió Char, acomodándose él mismo la polla bajo su pantalón. Se estaba excitando con lo que estaba sucediendo en el granero.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Dios, que boquita tiene el niño… ¿Piensas pagarme así cada vez que te traiga algo de maría?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Si tú quieres… por Jule no hay problema… ¿verdad, putito?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Elroy levantó la cabeza del chiquillo, tomándole por el pelo. Dos hilos de baba unían los suaves labios de Jule con la gorda cabeza rojiza. El niño se relamió, las mejillas encendidas y surcadas por las lágrimas.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Tienes algún problema con hacerle una mamada al primo?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jule negó con la cabeza, las manos apoyadas en las piernas desnudas de su primo camello. Estaba aún dolorido por el guantazo que Char le había soltado cuando se negó a hacerle caso. La proposición le había tomado por sorpresa y no la acababa de entender. Como se quedó estático y con gesto de sorpresa, su hermano le abofeteó con fuerza y le puso de rodillas. Su malévolo primo, con una risita, se bajó la bragueta ante su cara.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jule se había preguntado por qué Elroy le había estado manoseando minutos antes. Le pellizcaba las nalgas y le manoseaba, hasta meter un par de veces los dedos en su boca. Aunque molesto, Jule se quedó quieto, no queriendo llamar la atención de su hermano mayor, el cual se molestaba mucho por ello.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando aquella cosa cabezona y gorda quedó expuesta ante sus ojos, no sabía qué es lo que debía hacer. Nadie le explicaba nada. Char le gritaba y Elroy solo se reía. Su primo la restregó contra su cara, pasándola sobre los labios, contra su naricilla, hasta que, instintivamente, abrió la boca. Elroy, gruñendo, la apalancó contra sus dientes.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¡Ni se te ocurra morder! – masculló.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En un par de ocasiones, su primo le dejó sin respiración, ahogándole al introducir todo aquel órgano en su garganta. Jule escupió, tosió, se atragantó, pero Elroy parecía pasárselo de miedo, aumentando sus risotadas. Las babas llenaban su boca, obligándole a tragárselas o a dejarlas caer sobre la paja.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras preguntarle aquello, su primo le obligó a meterse en la boca su “cosa”.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Sigue, putito, ya estoy cerca – susurró.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras unos minutos, Elroy le apretó la cabeza aún más contra su regazo y las babas se incrementaron en el interior de su boca, haciéndose densas y blanquecinas. Jule escupió todo en el suelo mientras su primo jadeaba y le miraba, los ojos entornados.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Si le educas bien, este niño será una mina de oro – suspiró Elroy, subiéndose los pantalones.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Es una idea – respondió Char, liándose un porro.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Elroy se marchó y ambos hermanos se quedaron solos y en silencio, frente a frente. Jule no dejaba de escupir, intentando quitarse el sabor salado de la boca, y Char le miraba ensoñadoramente, entre volutas de humo de marihuana.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Qué te parece ir de acampada este fin de semana? Tú y yo solos, en el bosque – sugirió Char.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jule se encogió de hombros. Nunca había ido de acampada. Podría ser guay… El pobre no tenía ni idea de lo que le esperaba.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">__________________________</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/303/84121592/84121592_040_5684.jpg" width="460" height="689" />Jule recogió una nueva brazada de leña que llevó hasta el montón. Estaba anocheciendo, tenía que darse prisa con la leña. Escuchó risotadas lejos, entre los árboles. Hacía ya dos años cuando Char le trajo, por primera vez, de acampada a ese mismo sitio, pensó. Su primer acampada, su desfloramiento. Torció el gesto al recordar el dolor. Su hermano no fue muy delicado. Estuvo dos días dándole por el culito, enseñándole a chupar y otras cosillas guarras. Le costó una semana poder sentarse.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A partir de ahí, comenzó una nueva vida para él, una vida de esclavo. Cada vez estaba más encadenado a lo que Char le obligaba a hacer. Ya no era temor, sino algo más indefinible lo que le arrastraba. Según una conversación que escuchó entre Elroy y otro chico, la palabra que usó su primo para referirse a él era “precoz”. La había buscado en el diccionario y se refería a algo temprano, prematuro, que sucedía antes de lo previsto. Eso no le dijo nada. Sin embargo, en una segunda búsqueda, encontró una definición más ajustada.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Niño que muestra cualidades y actitudes propias de una edad más madura. Ej.: Mozart tuvo un talento precoz para la música.”</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Si era precoz, cual era su talento? ¿El sexo?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabía que había algo en él que no era normal, que aceptaba todos aquellos juegos con demasiada facilidad. A pesar del daño o de la humillación a la que era sometido por Char o sus amigos, acababa sintiéndose orgulloso de ser él quien los acababa satisfaciendo. En algunas de las ocasiones y según con quien, Jule disfrutaba de las atenciones de los chicos mayores. Sin embargo, eso le hacía caer cada vez más en una dependencia enfermiza, sobre todo desde que él mismo había comenzado a correrse. Aún no disponía de un miembro como los que tenían los chicos grandes, pero ya expulsaba leche y le daba placer cuando lo meneaba rápido con dos dedos. En verdad, Jule solía perder la cabeza tras experimentar un buen orgasmo, encoñándose con su amante durante cierto tiempo, lo cual le condicionaba a seguirle el juego.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Recogió el montón de leña cuando escuchó la voz de Char llamándole. En el claro se levantaban cinco tiendas redondas. Los chicos habían preparado una hoguera entre los dos troncos caídos. Era una acampada tradicional, solo de chicos; Char y cuatro de sus amigos. Jule sabía por qué cada uno se había traído su tienda: querían intimidad para follárselo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No era la primera vez. Desde que su hermano lo entregó a Elroy, aquella tarde, en el granero, lo había seguido haciendo con todos sus amigos, sacando siempre ventaja. Aunque aquellos chicos no fueran gays, parecía que ninguno de ellos tuviera problemas en yacer con un chiquillo guapo y sin vello aún. Jule accedía a todo, en silencio, sin protestas, tratando de recibir los menos castigos posibles. La verdad es que tampoco le disgustaba el asunto, siempre que no fueran violentos. Normalmente, no había problema siempre y cuando no corrieran el alcohol o las drogas.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¡Aquí está el nene! – exclamó John, un pelirrojo pecoso.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Solo traes eso? – le increpó su hermano, señalando la brazada de leña que apenas podía abarcar.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Déjale, Char, trae lo que puede – le acalló Seth, el mayor de todos ellos.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nick Gothing, el chico de los pelos largos y rubios, no dijo nada, concentrado en avivar la hoguera. A Jule le parecía guay, pues era vocalista de un grupo de rock del condado vecino. Montando la última tienda, Black Jack, un mulato grueso y callado, les ignoró.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Cómo lo hacemos con él? – preguntó Nick, atrapando la brazada del niño.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Nos lo jugaremos después de la cena – contestó Char. – Un turno de una hora cada uno.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jule tragó saliva. Le daba la impresión de que iba a ser duro.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Sin favoritismos? – preguntó John.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Por puro azar.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Bien – la mayoría se relamió.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los chicos cenaron, ansiosos, y las cartas pronto estuvieron entre sus manos. Jule les contemplaba, sentado al lado de su hermano. Seth fue el primero en ganarle. Sabía jugar muy bien al póker. Después Black Jack tuvo una mano increíble y le miró con lujuria. Su hermano Char fue el tercero en conseguirle, y, tras él, John el pelirrojo y por último Nick.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Hasta dentro de una hora – expresó Seth, levantándose del tronco en el que estaba sentado y alargando la mano hacia Jule.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El niño la atrapó y le siguió mansamente hacia la tienda. Sorprendentemente, Seth era el único amigo de su hermano con el que no había tenido relaciones completas. Se la había chupado un par de veces, una en el cine y la otra en la piscina de Mickael, pero nada más. Seth le imponía, le ponía nervioso. Era serio y parecía distante.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entraron en la tienda a gatas y Seth le dijo que se desnudara, mientras él hacía lo mismo. El joven tuvo que reconocer que aquel chiquillo era guapo, realmente hermoso. Era como un querubín de piel clara y pelo muy rubio, sin un solo ápice de vello en todo el cuerpo. Poseía unos ojos increíbles, azules claritos, y sus facciones eran las de una niña. Su erección se hizo evidente cuando se sacó el pantalón.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jule estaba de rodillas, ya desnudo, con los ojos bajos, esperando. Por un momento, Seth se sintió tentado de empujarle y petarle el culo, excitado por su aparente sumisión y aceptación. Pasó una mano por la entrepierna del chiquillo, tocando su delgado pene ya empinado. En pocos meses, esa dulzura de pollita se convertiría en todo un pene, duro y grandioso, seguro, se dijo el chico. Pero, por el momento, era una delicia para sobar y acariciar.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Vas a chupármela, ¿verdad? – le preguntó, atrayéndole contra su pecho.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Si – asintió Jule, muy bajito.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le dejó acomodarse mientras su boca buscaba el pene erecto de Seth. Este gimió al sentir aquellos labios suavísimos y cálidos enfundar su polla, con exquisito cuidado. Se notaba la experiencia del chiquillo; había chupado más pollas que helados, seguro. Los sonidos bucales pronto llenaron el interior de la tienda de lona. La polla de Seth estaba llena de babas, como resultado de una de esas mamadas guarras que Jule había aprendido a hacer. El joven acarició la nuca y los flancos del chiquillo, hasta llegar a sus esbeltas nalguitas.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Introdujo el dedo índice en el estrecho ano, previamente humedecido con saliva. Jule gimió y agitó el trasero.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¡Joder con el puto niño! ¡estás deseando que te empitone! – estalló Seth, alzando la cabeza de Jule y atrayéndole contra él.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le hizo abrirse de piernas, sentándole sobre su regazo. Los pies de Jule se cruzaron a su espalda y le echó los brazos al cuello. Así abrazados y sin dejar de mirarle, Seth maniobró con su polla, dilatándole el ano hasta meter una buena parte. Las fosas nasales del niño aleteaban y un gemido escapaba de sus entreabiertos labios. Tenía los ojos casi cerrados y sus párpados se agitaban. En la penumbra de la tienda, Seth no puso distinguir sus rubias pestañas, pero las imaginó.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Empujo más? – susurró Seth.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El crío asintió y ofreció sus labios para que la boca de su amante se acoplara. Seth saboreó unos labios y una lengua que nadie distinguiría de los de una mujer mientras su polla entraba hasta el límite, fuertemente apretada por aquel ano divino.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Antes de la hora límite, Seth estaba tumbado, debidamente limpio, y mantenía al chiquillo desnudo contra él, con un brazo alrededor de sus hombros. No quería dejarle marchar antes de la hora porque eso significaría para los demás que el chiquillo lo había vaciado totalmente. Seth sonreía, acariciando un suave pezón de Jule.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando la alarma de su móvil sonó, Seth le puso a cuatro patas y, tras una amistosa palmada en las nalgas, le dejó salir gateando de la tienda. Jule se irguió una vez fuera, desnudo en la noche. Los chicos le miraron desde la hoguera. Notó el brillo de sus ojos.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Te espera en su tienda – le comunicó su hermano.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pisando con cuidado, Jule fue hasta la última tienda en montar y apartó la tela de la entrada. Black Jack estaba tumbado desnudo, sonriente. Jule conocía la tremenda polla que gastaba el gordo mulato.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Ven, pitufo, súbete encima de mí – le invitó Black Jack.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/303/84121592/84121592_045_b2af.jpg" width="460" height="689" />La piel broncínea del chico estaba tirante en su vientre y pecho, debido a su obesidad. Trepar sobre él era como montar sobre duros almohadones. El olor a macho excitado llenó las fosas nasales del crío.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al mulato le encantaba besarle, aunque le había prohibido comentarlo con los demás. Jule lamió aquellos gruesos labios y dejó que le mordisquearan los suyos. Tras eso, Jule descendió su boca hasta apoderarse de uno de los grandes senos del chico. Lo apretó con una mano, llevándose a la boca el pezón. Black Jack gimió al sentir los dientecillos.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Vamos, date la vuelta – susurró el mulato.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Ya? – preguntó tragando saliva.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Ya sabes que tiene que ser ahora, que aún no está del todo tiesa. Después estará muy grande y te dolerá mucho – le explicó el chico, ayudándole a girarse.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jule quedó a horcajadas sobre el gran estómago del chico, dándole la espalda y apoyando sus manos sobre las dobladas rodillas de Black Jack. Este tomó una gran mochila, que estaba pegada a la lona, y la puso de almohadón en su espalda. De esa forma, podía mantener la cabeza erguida y el pecho. No quería perderse nada del espectáculo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El niño tomó la morena polla con las manos. Aquella herramienta medio rígida sobresalía por todas partes. Completamente tiesa, al menos mediría veintidós centímetros y era gorda. Dejó que el dedo de Black Jack le impregnara el culito de un frío gel lubricante y luego él mismo tomó el tubo, llenándose las manos y untando todo el miembro con suaves frotamientos.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Black Jack gimió bajo la fricción y Jule se decidió a cabalgar aquel monstruo. Nunca había conseguido introducirla del todo. Llegaba a un punto en que el dolor le enloquecía y tenía que abandonar. Apretó los dientes al sentir el grueso glande abrirse camino. Se aferró a las morenas rodillas, quedando como colgado, con el culito levantado y tragando polla.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Te veo dispuesto hoy, Jule – se rió Black Jack. &#8212; ¿Te la meterás entera?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jule no respondió pero siguió deslizando miembro en su interior, muy despacio, reprimiendo los gritos de dolor como podía. Bufaba y se agitaba; gemía y se retorcía, hasta que estalló en un sollozo. Las lágrimas bajaron en cantidad, intentando lavar el dolor.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Ya está, déjalo – le indicó su amante, dándole una sonora palmada en una nalga.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con un suspiro de alivio, Jule alzó su culito, abarcando tan solo la mitad de la polla de Black Jack. Entonces, empezó a cabalgar en serio, sin que el mulato se moviera lo más mínimo. Tras unos minutos, Black Jack sacó su polla del ano del chiquillo y lo frotó contras sus prietas nalgas, corriéndose allí con un fuerte chorro, que repartió con la mano por toda la espalda de Jule.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Ya sabes lo que tienes que hacer…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jule descendió y se colocó de bruces en el suelo de la tienda, metiendo su cabecita rubia entre las piernas dobladas del mulato. La lengua del chiquillo se paseó entre las nalgas del gordinflón, sin hacer caso del acre aroma que surgía de allí. Mientras estimulaba el oscuro esfínter, intentando que se abriera, sus manitas se apoderaron de los colgantes testículos. Los acariciaba, los lamía cada vez que apartaba la boca del ano de Black Jack, y se los metía en la boca, con ansias. El majestuoso pene se reponía como consecuencia de estas caricias.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Black Jack gruñía y se agitaba, acariciando el suave pelo rubio de aquella cabecita. Cuando el miembro estuvo bien erguido, Jule abandonó sus caricias anales y dejó caer un pegote de gel lubricante sobre su pecho. A continuación, el niño comenzó a frotarse contra el rígido y grueso pene. Sus manos, sus brazos, el pecho y el cuello pronto quedaron impregnados de aquel gel. Black Jack tomó al niño de la cintura, dominando su frotamiento. A cada pasada, Jule sacaba la lengua y lamía lo que podía del miembro, paladeando el sabor a menta del gel lubricante. “El columpio”, lo llamaba el mulato. Y así, tras un buen rato, se corrió por segunda vez, salpicando el rostro de Jule.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Antes de salir fuera, Black Jack le repasó con una toalla, limpiando su espalda, su esbelto torso y su cara. Jules jadeaba, muy excitado por los dos encuentros. Nadie se había preocupado de él, de su necesidad.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Vamos – le dijo Char, levantándose de delante de la hoguera.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Siguió a su hermano hasta la tienda que ambos compartían.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Te han hecho correrte? – le preguntó su hermano.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― No.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¡Que hijos de puta! – pero su sonrisa indicaba que le parecía bien. – Yo haré que goces, hermanito. ¿Te apetece que nos frotemos las pollas hasta vaciarnos?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿De verdad? – Jule no podía creer que su hermano le diese esa oportunidad.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Claro. En la mochila hay aceite – le indicó mientras se desnudaba.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El chiquillo encontró el frasco y en cuclillas se aplicó una capa a todo su vientre y entrepierna. Char se tumbó, sin dejar de mirarle. Jule hizo lo mismo con los genitales de su hermano y se tumbó al lado, sobre la colchoneta. Ambos yacieron de costado, mirándose encarados. Jule tomó la mano de su hermano y la pasó por su pubis lentamente, indicándole lo que deseaba. Su pequeño pene creció de inmediato, muy motivado.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Te han follado bien, verdad? – le preguntó Char, mirándole a los ojos.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El niño se pasó la lengua por los labios, humedeciéndolos. El pringado pene de su hermano tocó el suyo, frotándose muy lentamente.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Se las has chupado?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Si.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un nuevo roce, ascendente, extenso, duro. Jule se estremeció largamente.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Si te lo pidiera, harías esto todos los días, con quien te dijera? – le preguntó su hermano mayor, con un extraño tono de voz.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Si, lo haría – le contestó tras pensarlo unos segundos.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Por qué?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Porque te quiero, Char…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/303/84121592/84121592_062_8c2a.jpg" width="460" height="689" />Y se abrazó a él, uniendo totalmente sus penes embadurnados. Char lo apretó contra sí, girando hasta quedar boca arriba. Jule le besó profundamente, con una devoción total. Notó como el niño se frotaba más fuerte, con urgencia. No solo se frotaba con su penecito, sino con toda la entrepierna, con el pubis, con la cara interna de los muslos, y hasta con la parte baja del ombligo. Se corrió besando las mejillas de su hermano. Unas gotas de esperma casi líquido quedaron prendidas en el vello púbico de Char.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le dejó descansar unos minutos, mientras le acariciaba el pelo y le mordisqueaba el cuello. Luego, lo puso boca abajo, metió una mochila bajo el lampiño pubis para levantarle las nalgas, y lo penetró lentamente, mientras pensaba en cómo ganar más dinero con su hermanito. Llevaba tiempo dándole vueltas a prostituirle.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El encuentro de Jule con el pelirrojo John estuvo marcado por el vicio más extremo. De todos los amigos de Char, John era el más raro y depravado. El chico de pelo rojizo no se la metía jamás, ni se dejaba chupar, pero era capaz de resistir numerosas pajas. Era como si temiera contagiarse conlo que hubieran dejado atrás sus colegas. Jule había aprendido a hacerle pajas de distintas maneras, con una mano, con las dos, con los pies, con los muslos, desde delante, desde atrás…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En la hora en que estuvo en su tienda, le hizo tres pajas. La primera con su axila derecha. Tras untarla bien de aceite, se la folló como si fuera un coñito. La segunda con las dos manos, desde atrás, abarcándole la cintura. La tercera usando solo que los pies. Mientras le hacía todas aquellas gayolas, John le instaba a que le contara lo que hacía cada día en el colegio, sus tareas, a qué jugaba con sus compañeros… Como colofón, John se puso de rodillas y se orinó en su boca, llenando buena parte del suelo de la tienda.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dando arcadas y escupiendo, Jule se guardó las lágrimas y entró en la última tienda. Le gustó que Nick fuera el último. Se llevaba bien con él y le gustaba lo que solía hacerle. A Nick le gustaba tocar y lamer, todo con gran exasperación. Le estaba esperando desnudo y de rodillas. Siguió las indicaciones y se colocó de igual forma, delante de él, mirándole. Nick tomó una de sus manos y se llevó un dedo a la boca, lamiéndolo completamente hasta humedecerlo bien. Entonces, cambió de dedo. Uno por uno, los fue degustando y lubricando. Luego cambió de mano.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras unos buenos diez minutos, se pasó a los pies, en donde se atareó mucho más, saboreando el aroma del sudor. Jule ya estaba muy nervioso de nuevo. Aquel juego le gustaba muchísimo, más sabiendo que no había problemas con Nick. Notó como la lengua masculina subía por la cara interna de una de sus piernas, sin prisas, dejando un reguero de saliva. Descendió de nuevo por la otra pierna, tras acariciar largamente su imberbe escroto, lo que le hizo retorcerse.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nick le obligó a girarse, ofreciéndole su trasero. Se ocupó de las nalgas, de su esfínter, se afanó sobre los riñones y escaló por su columna. Nick tenía especial debilidad por los hombros y el cuello, donde estuvo largo tiempo, atrayendo al chiquillo y dejando que apoyara su espalda sobre su torso. Sus dedos acariciaron el ombligo, al pasar hacia delante. Pellizcaron suavemente sus pezones y, finalmente, se introdujeron en la jadeante boca del niño.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras sensibilizar totalmente su cuerpo, Nick pidió que Jule se subiera sobre él y adoptara la posición del 69 y le hizo obtener dos cortos orgasmos antes de eyacular él mismo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cansado, regresó a la tienda de su hermano. No quedaba ningún chico a la vista. Su hermano estaba durmiendo desnudo, con el saco de dormir abierto y echado por encima, como si fuese un cobertor. Se acurrucó delante de él, dándole la espalda. Char alargó el brazo y lo aferró por la cintura. En sueños, metió su hinchada polla entre las piernas de su hermanito y así se durmieron los dos.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">___________________________________________________________________</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ned asomó un ojo por una de las destrozadas ventanas del viejo rancho. No se escuchaba nada, ni música, ni ronquidos. No había querido llamar a la policía porque sospechaba quienes eran los chicos que habían montado aquella estruendosa fiesta la noche anterior. El rancho estaba lo suficientemente lejos de su pequeña granja como para que no le importase el ruido. Pero era una cuestión de principios y, además, debía asegurarse de que todo era cómo sospechaba. Menudo chasco si descubría que había sido una misa negra y no un guateque juvenil…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El viejo rancho llevaba abandonado más de treinta años, pero la estructura de piedra de la casa principal aún se mantenía en pie, por lo que muchos chicos de la comarca la utilizaban para sus “reuniones”. En otros tiempos, Ned ni siquiera se hubiera molestado en echar un vistazo, pero, desde el año pasado, disponía de mucho tiempo libre. Ahora, las pequeñas cosas insignificantes exacerbaban su curiosidad. Así que había salido de buena mañana, con su inseparable bastón, a curiosear sobre la movida nocturna.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Apenas amanecía cuando llegó ante el inseguro porche del rancho. Descubrió varias botellas vacías tiradas entre los crecidos matojos del exterior. Pisó la madera con cuidado y se acercó a la primera ventana, arriesgando una mirada. Pintadas en las paredes de cemento, vasos de plástico tirados por doquier y más botellas vacías. Había colillas por todas partes, unas de cigarrillos comerciales, otras más caseras.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ned sonrió, recordando su propia juventud. No era tan viejo. Había cumplido el segundo año de su cincuentena y, poco a poco, estaba recuperando su forma física de nuevo, tras el accidente.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entró en la destartalada casa de piedra y cemento, recorriendo con cautela sus habitaciones. Menuda juerga se pegaron anoche aquí, se dijo. Las escaleras que llevaban al piso superior parecían haber soportado un bombardeo, con más agujeros que una esponja natural. Por un momento, se negó a utilizarlas, pero su conciencia le dijo que si hacía algo, había que hacerlo bien. Pisó con cuidado, apoyándose en el bastón y no en la rota balaustrada. Alarmantes crujidos le acompañaron hasta que sus pies se posaron en el piso superior. Suspiro, aliviado.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le vio, al asomarse en la primera habitación. Estaba tirado en el suelo, de bruces sobre una raída manta, desnudo. Pensó que podía estar muerto. Una sobredosis, una disputa… pero, al acercarse, percibió que era demasiado joven como para estar allí. Se arrodilló a su lado y giró el cuerpo. Respingó al ver sus rasgos. ¡Era un niño! ¡No tendría ni quince años!</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aliviado, le escuchó gemir muy bajito. Al menos estaba vivo. Las marcas sobre su cuerpo eran evidentes y múltiples. Tenía moratones en ciertas partes, como las nalgas, las caderas, los muslos, el pecho y el cuello. También tenía un ojo a la funerala y un feo golpe en la sien. Según su experiencia, aquellas eran señales de una violación agresiva.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sacó el móvil de su bolsillo y estaba a punto de marcar el número de Emergencias, cuando el chico abrió los ojos.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le miró aturdido y giró la cabeza, abarcando su entorno. Se notaba que estaba confuso.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Tranquilo, pequeño. Voy a llamar a una ambulancia para que te recoja. Ya verás como se soluciona todo – le dijo Ned, inclinándose sobre él.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― N-no…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su voz surgió ronca, carrasposa. Tosió y tragó saliva, aclarando la voz.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― No, por favor… nada de ambulancia – imploró.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Pero… estás herido. Hay que moverte…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Se lo ruego, por favor… no puedo ir al hospital… ayúdeme a levantarme – le pidió, tendiéndole una mano.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ned le ayudó a ponerse en pie y lo sujetó de los hombros cuando estuvo a punto de caerse de nuevo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― G-gracias… solo necesito un momento…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/303/84121592/84121592_072_9898.jpg" width="460" height="689" />Y, en verdad, pareció recuperar su aplomo en cuanto inspiró unas cuantas veces. Ned le contempló, mientras se apoyaba en la pared. Sin duda era un niño. Lampiño, rasgos infantiles, genitales sin desarrollar aún. Era de estatura mediana y poseía unos rasgos perfectos, muy femeninos, bajo sus rubios cabellos desordenados.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Cómo te llamas?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Jule Nodfrey…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Nodfrey? ¿De la granja Nodfrey?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Si, es de mis padres.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era toda una sorpresa para Ned, quien había estado en aquella granja unos años atrás para tratar al dueño de una fuerte lumbalgia. El hombre recogió la manta del suelo y la echó sobre los hombros del chiquillo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Qué ha pasado?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Hubo una fiesta. Mi hermano mayor y sus amigos la organizaron. Vinieron unas chicas de Ashley Falls… &#8212; respondió el chiquillo, haciendo memoria.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Y dónde está tu hermano? ¿Cuántos años tiene?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― No lo sé. Chardiss tiene diecinueve años.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¡La madre que me…! – exclamó el hombre. &#8212; ¿Cómo puede haberte abandonado aquí?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jule se encogió de hombros y se envolvió mejor en la manta.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Todas esas marcas de tu cuerpo… te forzaron, ¿verdad?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El niño rehuyó la mirada y se mordió el labio, enrojeciendo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Soy fisioterapeuta y he trabajado en hospitales. Conozco esas señales y sé que no fue un solo tipo el que participó…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las lágrimas brotaron incontenibles de los ojos del chiquillo. Los regueros lavaron parte de sus mejillas, arrastrando churretes de polvo y otras sustancias. Jule se dejó caer hasta el suelo, la espalda contra la pared, hasta quedar sentado, sollozando.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Está bien, está bien. Vamos, cálmate – le dijo, acercándose para calmarle. Se arrodilló a su lado, limpiándole las lágrimas con un pañuelo de lino que sacó del bolsillo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Por eso no puedo ir a un hospital… acusarán a mi hermano – balbuceó entre hipidos.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¡Pero tienes que hacerlo! Ya sé que es un mal trago para tu hermano, pero saldrán los culpables y&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El niño le miró con desesperación, como si Ned no entendiera nada de lo que sucedía.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― No puedo, de verdad… él también es culpable – confesó de una vez.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las cejas de Ned se alzaron tanto que parecieron querer salir disparadas. ¡Era inaudito!</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Tu hermano te ha…?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jule asintió, escondiendo la cabeza en el hueco de su codo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¡Joder! ¡JODER! – exclamó con furia Ned, asustando al chiquillo, quien volvió a llorar. &#8212; ¿Y tu ropa?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jule se encogió de hombros, sin levantar la cabeza.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Me desnudaron abajo…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Ven, vamos a buscarla.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Descendieron con más cuidado aún. Ned no se explicaba cómo habían montado una fiesta allí, sin ningún miramiento, y no había sucedido desgracia alguna. Bueno, si que había sucedido, pensó girándose hacia el niño que venía detrás de él. Tras buscar por todas partes, no encontraron más que la camiseta destrozada del chiquillo. Sin embargo, por una de las ventanas de la parte trasera, Ned percibió entre la hierba una suela. Eran las zapatillas deportivas de Jule. Al menos, podría caminar.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Póntelas. Iremos a mi casa. Está cerca. Es la granja vecina. Me llamo Ned Grayson – se presentó el hombre, pasándole el brazo por encima de los hombros cubiertos con la raída manta.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Gracias, señor Grayson.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">________________________________________________________</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La pequeña granja Grayson –casa de campo, la llamaba Ned- estaba en el camino del autobús escolar. Jule pronto tomó la costumbre de bajarse allí, saludar a Ned, y volver a casa andando a través de los campos cultivados. En muchas ocasiones, cuando el tiempo no acompañaba y tenía más prisa, Ned le llevaba en su coche o bien en la ruidosa moto quad Triliton que guardaba en el cobertizo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hecho es que, a raíz de aquella fiesta, Jule se fue apartando de Char y de sus amigos, quienes también parecían algo avergonzados. Ganó confianza con Ned, aquel hombre lisiado y jubilado que sabía de muchísimos temas. Se encontraba a gusto con él, en su casa, en el cobertizo transformado en gimnasio, o bien paseando.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Finalmente, Jule acabó contándole lo sucedido en la fiesta. Le confesó que llevaba unos años siendo el esclavo sexual de Char, que su hermano le había desvirgado, que lo cedía a sus amigos, como recompensa o pago, que le prostituía con algunos hombres mayores de la comarca… y que, en aquella fiesta, tras emborracharse y drogarse, su hermano y sus amigos le violaron por turnos, sin miramientos. Ned no comprendía la necesidad de Jule de ser aceptado, de humillarse ante esos chicos, pero le brindó toda su ayuda, y el chico, que la necesitaba, estuvo muy agradecido.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En casa, las cosas entre Char y Jule estaban muy tensas. Al día siguiente de la fiesta, cuando el chiquillo le recriminó a Char lo sucedido y, sobre todo, el dejarle abandonado en el viejo rancho ruinoso, se ganó una dura bofetada. “¡A ver si creces de una vez!”, le espetó su hermano.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquel golpe fue la gota que colmó el vaso. No le debía absolutamente nada al cabrón de su hermano. Fue Ned quien le ayudó, quien le guardó el secreto e, incluso, le comprendió. Aquello le hizo abrir los ojos y renegar del enfermizo trato de su hermano. Decidió que no cedería más a las manipulaciones de Char, y, con la ayuda de su nuevo mentor, recopiló una serie de pruebas sobre los abusos de su hermano. El chantaje funcionó a la perfección. La amenaza de denunciarle al sheriff apartó a Char de su camino, de una vez por todas.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jule llamó a la puerta de la “casa de campo” pero nadie contestó. Llamó a Ned en voz alta, y el hombre le respondió desde el cobertizo. Jule corrió hasta allí y se deslizó entre los batientes de la gran puerta. En el interior reinaba una deliciosa penumbra agujereada por miles de pequeños haces luminosos, procedentes de los numerosos agujeros de la centenaria estructura de madera. Ned, vistiendo un holgado kimono blanco, realizaba una forma del estilo Yang en 37 cuadros, con una fluidez casi perfecta, aún teniendo su cadera débil.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hombre, al verle, abandonó el ejercicio de Tai Chi y le saludó, indicándole que se acercara. Jule se quitó las deportivas y se colocó a su lado, iniciando la forma de nuevo. Tan solo conocía los siete primeros cuadros de la forma, pero imitaba lo mejor que podía a Ned, quien se movía con parsimonia y relajación, bordando sus movimientos.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A Jule le gustaba ese arte. Le relajaba muchísimo y ganaba mucho en equilibrio. Según le había contado Ned, aprendió Tai Chi de un viejo maestro quiropráctico, en California. A medida que iba conociendo a aquel hombre, Jule descubría que tenían más cosas en común.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ned no parecía interesado en obtener su cuerpo, ni insinuaba lo más mínimo. Le hacía sentirse seguro y a salvo, equilibrado, y, sobre todo, feliz como el niño que era.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Muy bien – le alabó Ned al acabar el ejercicio. – Vas tomando su esencia.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Gracias. Me hace sentirme bien.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Es energía curativa la que se canaliza con estos movimientos.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Tu cadera mejora?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Si, pero por mucho que sane esta energía, no puede sustituir la prótesis que llevo – se rió Ned, secándose el rostro con una pequeña toalla.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Qué te pasó?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ned le miró, algo reacio, pero, finalmente, con un suspiro, se decidió.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Tuve un grave accidente de automóvil el año pasado. Me he quedado sin fuerzas en una mano y con la cadera izquierda destrozada.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Vaya, lo siento. Por eso ya no sigues dando masajes, ¿verdad?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Si, ya no tengo fuerzas ni estabilidad suficiente. Me han jubilado anticipadamente y con lo que me ha pagado el seguro, tengo para vivir. Pero no solo perdí mi trabajo en ese accidente…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jule notó enseguida la tristeza en su voz. Se mordió una uña, esperando a que continuara.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Mi esposa y mi hija murieron en él.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jule tomó la mano del hombre y la acarició suavemente, dándole ánimos, Ned le miró y sonrió, agradeciéndoselo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Cuántos años tenía tu hija?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Nancy acababa de cumplir trece años.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Lo siento mucho, Ned – le dijo el chiquillo, al abrazarle.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Gracias. La verdad es que ocuparme de ti y de tus problemas, me viene muy bien para evadirme de mis recuerdos – le contestó el hombre, palmeándole un hombro. &#8212; ¿Qué pasa con tus padres? ¿Les has hablado de mí?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jule negó con la cabeza y apartó la mirada.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Por qué no?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― No les importo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Vamos, eres su hijo. ¡Claro que les importas!</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El niño volvió a negar con más fuerza.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Nunca están en casa. Char es quien ha cuidado de mí desde que me acuerdo. Papá siempre anda de un lado para otro, con sus maquinarias, con sus jornaleros, y bajando al pueblo cada noche. Para él es suficiente con tener un heredero, mi hermano Chardiss.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Es muy duro lo que dices – musitó Ned.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jule alzó uno de sus hombros y siguió:</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/303/84121592/84121592_086_c766.jpg" width="460" height="689" />― Mamá nunca me ha querido. Eso lo sé desde que Char me contó la anécdota de mi procreación. Me puso de nombre Julegave, que en noruego significa “regalo de Navidad” y es la única que usa el nombre completo. Me llevo casi veinte años con mi hermana mayor, así que no creo que fuera un hijo esperado y deseado. Su consulta de veterinaria es más importante que yo. Nassia, mi hermana, está casada y vive a120 kilómetrosde aquí. Nos vemos tres veces al año y no tenemos ninguna confianza. Es más como una tía lejana o algo así.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Empiezo a comprender tu extraño apego hacia tu hermano y el por qué has aguantado sus humillaciones – dijo Ned, caminando hacia la puerta.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Caminaron hasta la casa y Ned se dio cuenta de que el chiquillo quería hablar más, pero que le costaba sincerarse.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Has merendado? – le preguntó al entrar en casa.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― No – contestó con una gran sonrisa.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Tostadas con crema de cacahuetes?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¡Siii!</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ned puso pan a tostarse y sacó la mantequilla de cacahuetes, así como un tarro de miel. Se sentaron a la mesa. La tostadora escupía las rebanadas y ellos las untaban, tras meter otras en la ranura. De esa forma, devoraron cuatro rebanadas cada uno.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Chupándose los dedos, Ned preguntó:</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Qué hay de tus experiencias homosexuales?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Cómo? – preguntó el niño, pillado por sorpresa.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Qué sientes al tener esas experiencias con chicos mayores? ¿Sientes repulsión? ¿Temor? ¿Te sientes impulsado a obedecer? Me has contado lo que has hecho, pero no cómo te sientes&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― No sé… nunca lo he pensado seriamente. Creo que un poco de todo…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Pero, ¿te disgusta? ¿Lo odias o qué?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Pues… no – acabó respondiendo tras pensarlo. – Me disgusta ser obligado o utilizado como un animal… un esclavo… pero el acto en si no me molesta.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ned le contempló con fijeza.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― O sea, hacer el amor con un hombre no te resulta violento. ¿Es eso?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Exacto.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Y si se trata de tu hermano? Sé sincero, por favor.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Estoy muy enfadado con él pero reconozco que le he dicho que le quiero en varias ocasiones, después de estar juntos. La verdad, ahora que lo pienso, es que los he querido a todos, en algún que otro momento.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿A todos? ¿Quiénes?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― A todos con los que me he acostado.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Dependencia emocional… – musitó Ned, tapándose los ojos, abrumado.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Qué?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Nada, hablaba para mí mismo… Intenta explicar un poco como es ese sentimiento de amor…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Pues no sé, los quiero cuando me hacen feliz.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Feliz de qué manera?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Cuando me hacen gozar.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Coño con el niño!”</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Ya sientes placer?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Si, a veces.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Veamos… en el futuro, cuando seas algo más mayor, en la universidad, digamos… ¿te ves besando a un hombre? ¿Te gustaría?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Si, ¿por qué no?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Entonces, ¿te sientes gay?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― No lo sé… creo que no…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Eh? Explícate.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jule pasó un dedo por la superficie de la mesa, recuperando un pedacito de mantequilla con un dedo, la cual se llevó a la boca. Levantó la mirada y clavó sus ojos azules en Ned. Después volvió a bajarlos y sus mejillas se ruborizaron.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― No me siento un chico cuando estoy con ellos – murmuró.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ned acercó su cabeza, creyendo que había escuchado mal. Jule lo repitió.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Creo que me siento como una niña, aunque no estoy seguro. No tengo forma de comparar.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Por qué piensas eso?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Porque me dejo llevar por lo que siento. Ellos no son así. Solo quieren satisfacerse como sea. Yo nunca he sido como los demás chicos del colegio. No me gustan los deportes, ni los coches. Cuido mucho de mi persona, siempre que puedo me peino bien y procuro coordinar mi ropa… como una chica, ¿no?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Pues si.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― He sacado del desván ropa vieja de mi hermana, de cuando tenía más o menos mi edad, pero pesaba el doble que yo, así que no me está nada bien. Pero me he probado algunas cosas de mi madre…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Cómo te ves?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Creo que con el pelo largo, parecería una niña. Me veo guapa… guapo, quiero decir.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Es cierto. Tienes rasgos muy femeninos. Mira, creo que tienes ciertas tendencias gay, aunque no deberían aparecer hasta tu desarrollo, pero puede que sea un desarreglo hormonal. Puede que tengas un exceso de genes femeninos… qué sé yo…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― A veces, pienso que si fuera una chica guapa, me respetarían todos. No me habrían usado de esa forma – se mordió el labio al decirlo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Solo el tiempo cura esas heridas, Jule, pero tienes que construir un muro alrededor para protegerte.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El niño le miró sin comprenderle.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Si quieres verte como una chica, yo puedo ayudarte. Tengo un armario entero lleno de ropa de mi hija Nancy. Creo que te sentaría bien. ¿Subimos? – dijo Ned con una sonrisa.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">_________________________________________________________________</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para Ned fue una especie de catarsis ayudar a su amiguito. Por primera vez en casi un año, pudo abrir el armario de su hija y tocar su ropa sin acabar llorando sobre la cama. Aunque Jule era más joven que su hija Nancy, casi tenían las mismas medidas. Cuando vio al niño probarse el primer vestido, asumió que prácticamente era una niña. Tan solo su forma de moverse le traicionaba. Pero hubo algo más que se metió bajo la piel del hombre. Ver todos aquellos vestidos conocidos, de repente animados sobre el cuerpo de Jule, le hizo sentir la enfermiza ilusión de que su hija había vuelto a la vida.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/303/84121592/84121592_092_35e8.jpg" width="460" height="689" />Tarde tras tarde, hizo subir a Jule al dormitorio de su hija y probarse diferentes vestidos y conjuntos. Además, animaba a Jule a moverse y comportarse como una niña. Le compró una peluca rubia, en melenita y de buen pelo, con la que el niño quedó encantado. Pulió sus maneras, enseñándole buenos modales de señoritas, cómo expresarse con corrección, y cómo comportarse ante la gente.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para que los padres de Jule no notaran que su hijo bajaba el rendimiento por sus constantes visitas, le ayudó con los temas escolares, mejorando en mucho su labor académica. A cada día que pasaba, Jule estaba más encantado con aquel juego. Siempre apostaba con Ned que si quisiera, podía salir a la calle vestido de niña y nadie lo sospecharía.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cada vez más obsesionado con disponer de nuevo de una hija, Ned tomó la decisión de suministrar en secreto, las dosis de estrógenos y andrógenos necesarios para detener la pubertad masculina de Jule. Ni siquiera se paró a pensar que podría resultar peligroso modificar a esa edad el cuerpo del niño. Solo quería llegar a perfeccionar más su imagen femenina.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las hormonas cortaron de raíz su desarrollo como hombre, justo en sus inicios. Los procesos hormonales que le deberían haber llevado hacia una masculinidad, quedaron suprimidos y su latente parte femenina fue potenciada bruscamente, en una etapa del desarrollo muy temprana.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al pasar los meses, los resultados fueron cada vez más visibles para Ned. El rubio vello de Jule no florecía en su rostro, sus formas se redondeaban y se estilizaban en puntos concretos, sus rasgos infantiles pasaron a convertirse en belleza realmente femenina, de tal forma que no aparecieron rasgos netamente masculinos, como la nuez de Adán o la prominencia de su mandíbula.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ned se contagió del entusiasmo de su joven amigo/alumno y acabó atrapado y seducido por el propio concepto. Le compró ropa holgada para disimular su nuevo cuerpo en casa e incluso se presentó ante sus padres, con la excusa de ampliar sus aptitudes académicas. Las notas escolares de Jule habían subido y si ahora quería aprender otras cosas con un profesor particular, ellos no se iban a oponer. cuantas más actividades extraescolares tuviera, menos les molestaría. Ese fue el pensamiento de sus queridos padres. Cuando Ned no pudo enseñarle más sobre mujeres, lo presentó a varias amigas suyas, antiguas clientes muy discretas y muy solícitas, que se tomaron el asunto como un reto. Se encargaron de adoctrinar perfectamente a Jule; en particular, a pensar y reaccionar como una verdadera mujer.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todas estas lecciones, estos cambios corporales y psicológicos, reafirmaban el carácter de Jule, pero también cambiaban su comportamiento. Los chicos del colegio empezaron a llamarle sarasa y su padre tuvo un par de charlas serias con él, en casa, pero nada de eso consiguió cambiar su motivación. Jule estaba decidido en convertirse en mujer. De hecho, se sentía mujer desde hacía tiempo. Solo quedaba un mero escaparate que modificar y cada día que pasaba los cambios eran menos.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ned, quien desde la muerte de su esposa, no había estado con más mujeres, se vio totalmente seducido por la nueva imagen de Jule, a medida que el juego de convertirle en una chica se hacía más intenso.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ned nunca se vio atraído por Jule como chico, pero en cuanto le vistió con las ropas de su hija, su mente se desequilibró un tanto. Aunque no se parecía en nada a Nancy, Ned le empezó a tratar como si fuese ella.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Llámame papá – le pidió un buen día. Jule sonrió mientras tironeaba del borde de la faldita que llevaba puesta, y asintió. Haría cualquier cosa por Ned, por muy extraña que fuese.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una tarde en que ambos salieron de compras, Ned se introdujo en el probador. Con el rostro contraído, lo empujó de bruces contra la pared, le levantó la faldita y le bajó las braguitas. Se la coló por el culo sin miramientos. Jule acalló sus quejidos como pudo. Intuía que algo había saltado en la mente de su mentor, que no era él mismo, pero se dejó follar largamente, muy a gusto.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Gracias, papá – le dijo suavemente cuando Ned se corrió en su interior. El hombre estalló en lágrimas.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jule se acostumbró cada vez más a salir vestido de chica. Salía a merendar con Ned, de compras con sus maduras amigas, y daba el pego en todas partes. Incluso su personalidad florecía cuando se comportaba como mujer. En cuanto a Ned, solía follarle solamente cuando estaba vestida de chica y ni siquiera le quitaba la ropa, pero siempre insistía en que le llamara papá.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jule llevaba una doble vida que se estaba volviendo cada vez más complicada. Por una parte, intentaba esquivar a su verdadera familia, totalmente descontento con ella; por otra, estaba su floreciente personalidad femenina, cada vez más compleja y definida. Su relación con Ned era su auténtica tabla de salvación. El maduro cincuentón volcaba en aquella nueva personalidad femenina todo cuanto no pudo enseñarle a su hija, en especial, su experiencia en técnicas fisioterapéuticas, mejoradas con sus conocimientos quiroprácticos orientales. Todo ello sucedió antes de su mayoría de edad.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Jule cumplió los dieciocho años, Ned le acompañó al juzgado, en donde adoptó legalmente el nombre de Clementine, Chessy para los amigos, y se independizó totalmente de su familia. Por entonces, ya hacía un par de años que no utilizaba ropa de hombre, ni actuaba como tal.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">_____________________</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Chessy…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― ¿Si? – exclamó ella parpadeando y regresando a la realidad.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Tu mente se había ido – la besó Hamil fugazmente. &#8212; ¿Dónde estabas?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Recordaba un buen amigo, casi un padre…</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― No sé mucho sobre ti, cariño. ¿Cuándo me vas a poner al corriente?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">― Cuando me sienta preparada, cielo. Tengo toda una historia para contar, seguro.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras comprobaba que la pasta estaba en su punto, Chessy se dijo que mañana sería un buen día para visitar la tumba de Ned, en el cementerio de Canaan. Murió de cáncer año y medio atrás y ese fue el verdadero motivo que ella se decidiera a venir a Nueva York e instalarse en el Village. Tenía que demostrarse que Ned la había preparado muy bien para arrastrar el dulce aroma de una “mujer”.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">CONTINUARÁ…</span></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/303/84121592/84121592_079_ffbc.jpg" width="770" height="1154" /></p>
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