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	<title>erotismo &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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	<description>---TU WEB DE RELATOS ERÓTICOS--- (SOLO MAYORES DE +18 AÑOS)</description>
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	<title>erotismo &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Pillé a mi vecina recién divorciada muy caliente 2&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Jul 2026 13:54:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[bisexual]]></category>
		<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
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					<description><![CDATA[5 Sabiendo que debía tener cuidado para que mi esposa no sospechara que me había acostado con su amiga, no toqué el tema de buscarle un novio a nuestra vecina. Cualquier interés por mi parte ya fuera a favor o en contra de hacer de celestino, haría despertar sus alertas y me sería más difícil, repetir la experiencia, pero sabiendo que debía avisar a Paloma que María me había pedido ayuda para conseguirle pareja, esperé a que volviera y aprovechando que mi mujer se estaba duchando para contárselo. Esa morena al verme entrar en el salón solo creyó que mi [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image"><a href="https://www.amazon.es/dp/B07RC7JMML"><img decoding="async" width="1024" height="403" src="http://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/05/defendiendo-el-buen-nombre-familiar-de-un-extraño-1024x403.png" alt="" class="wp-image-19317" srcset="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/05/defendiendo-el-buen-nombre-familiar-de-un-extraño-1024x403.png 1024w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/05/defendiendo-el-buen-nombre-familiar-de-un-extraño-300x118.png 300w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/05/defendiendo-el-buen-nombre-familiar-de-un-extraño-768x302.png 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></figure>



<h1 class="wp-block-heading"><a>5</a></h1>



<p>Sabiendo
que debía tener cuidado para que mi esposa no sospechara que me había acostado
con su amiga, no toqué el tema de buscarle un novio a nuestra vecina. Cualquier
interés por mi parte ya fuera a favor o en contra de hacer de celestino, haría
despertar sus alertas y me sería más difícil, repetir la experiencia, pero
sabiendo que debía avisar a Paloma que María me había pedido ayuda para conseguirle
pareja, esperé a que volviera y aprovechando que mi mujer se estaba duchando
para contárselo.</p>



<p>Esa morena al verme entrar en el salón solo creyó
que mi presencia se debía a mi interés por ella y saltando a mis brazos, me
besó mientras frotaba mi sexo con el suyo intentando animarlo. Durante unos
segundos mis manos recorrieron su trasero, deleitándose con su dureza al
recordar la promesa que me había hecho de darme su virginidad como regalo. Mi
vecina por su parte me demostró que el polvo que habíamos echado esa mañana no
le había resultado suficiente y metiendo sus dedos dentro de mi pantalón empezó
a pajearme mientras me preguntaba cuando la haría nuevamente mía.</p>



<p>―Tenemos un problema― contesté –Mi mujer te vio
espiándonos mientras le hacía el amor.</p>



<p>― ¿Se ha enfadado? ― avergonzada preguntó.</p>



<p>Muerto de risa, le contesté que, al contrario, que
le había dado pena descubrir su calentura y que me había pedido que le ayudara
a buscarle un novio.</p>



<p>―Pero…― dudó antes de contestar― …si yo no quiero.
¡Soy mujer de un solo hombre!</p>



<p>Sus palabras y la confesión que encerraban me
hicieron saber que Paloma asumía que era mía y que, teniéndome como amante, no
necesitaba a nadie más.&nbsp; Tratando de
mantener una cordura que no tenía porque esa confesión había hecho que mi pene
se pusiera erecto, le hice ver que al menos tenía que mostrarse de acuerdo
cuando María se lo propusiera:</p>



<p>―Así no sospechará de nosotros.</p>



<p>Mi vecina se quedó pensando unos instantes y
volviéndome a sorprender, me soltó:</p>



<p>― ¿Y si me busco una novia?</p>



<p>Un tanto desubicado le pregunté si era bisexual a
lo que, sonriendo, me respondió:</p>



<p>―No, pero, por ti, lo sería.&nbsp; </p>



<p>―Entonces, no entiendo.</p>



<p>Sin dejar de sonreír y poniendo cara de puta, me
explicó:</p>



<p>―Tu mujer al verme espiándoos, pensó con razón que
me había puesto bruta… ¿Y si le digo que fue por ella? ― hizo una pausa antes
de seguir: ―Piénsalo… si cree que soy lesbiana, no desconfiará de ti y nuestro
máximo riesgo es que intente seducirme.</p>



<p>Partiéndome de risa al imaginarme la escena,
susurré en su oído mientras pellizcaba uno de sus pezones:</p>



<p>― ¿Y qué harías? ¿Te acostarías con ella?</p>



<p>Con una determinación que provocó que todos los
vellos de mi cuerpo se erizaran, ese monumento de mujer contestó:</p>



<p>― ¡Por supuesto! Pero le exigiría que me tomará
frente a ti. Recuerda que para ella fui abandonada por un marido infiel,
comprenderá que no quiera repetir sus errores.</p>



<p>― ¿Me estás diciendo que le propondrías un trio?</p>



<p>―Claro, ¡tonto! –y con un extraño brillo en sus
ojos, prosiguió diciendo: ―No creo que ocurra, pero no me importaría pagar el
precio de comerle el coño a tu mujer por la felicidad de tener tu compañía.</p>



<p>Os reconozco que, en ese momento, la hubiera
desnudado y me la hubiese follado contra la mesa del comedor porque me calentó
de sobre manera el imaginarme una sesión de sexo entre los tres, pero haciendo
acopio de cordura, me separé de ella y mientras iba a por una cerveza que me
enfriara, contesté:</p>



<p>―Bien pensado. Creyéndote de la otra acera, se
fiará de mí.</p>



<p>La carcajada que soltó mientras me iba retumbó en
mi mente durante horas. Tuve que reconocer que más que tener una esposa y una
amante, lo que realmente me apetecía era ampliar mi matrimonio y que ese bombón
se integrara en él….<br></p>



<h1 class="wp-block-heading"><a>6</a></h1>



<p>No
sabiendo a qué atenerme ni cómo iba a resultar el plan de mi vecina, no me
quedó más remedio que esperar y observar cómo se desarrollaban unos
acontecimientos que, aunque me interesaban no debía intervenir en ellos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright is-resized"><img decoding="async" src="https://i2.wp.com/www.mujeresdesnudas.com.ar/wp-content/uploads/2018/12/05C.jpg" alt="" width="512" height="341"/></figure></div>



<p>Mi espera no fue larga porque al salir del baño, mi
mujer nos preguntó si nos apetecía ir a una cala cercana a tomar el sol. Paloma
alabando como le quedaba el bikini que llevaba puesto, se acercó a mi mujer y
susurrando en su oído, le dijo:</p>



<p>―No me extraña que traigas loco a Raúl. ¡Eres
bellísima!</p>



<p>María abrió los ojos escandalizada por el tono
sensual con el que la alabó, pero creyendo que había malinterpretado a su amiga
no dijo nada. </p>



<p>Al ver la reacción de mi esposa y riendo en mi
interior, las azucé a salir del chalé. Ya en el coche, por el retrovisor, descubrí
que la zorra de Paloma sonreía en plan putón y aprovechando que solo la podía
ver yo, se pellizcó uno de sus pezones mientras le preguntaba a mi mujer como
era la playa a la que íbamos.</p>



<p>―Es un pequeño saliente que conocemos y que nunca
hay gente. No creo que nos encontremos con nadie, estaremos solos― contestó
María sin saber que nuestra vecina usaría la soledad de esos parajes para
iniciar su ataque.</p>



<p>La determinación que descubrí en el rostro de
Paloma me terminó de poner nervioso al suponer que de lo que ocurriera entre
esas dunas, dependería no solo ese verano sino el resto de nuestras vidas.</p>



<p>«Si la aborda en plan bestia, la mandará a Madrid y
tendré que esperar a septiembre para tirármela», sentencié menos preocupado al
saber que eso solo supondría un retraso pero que luego María nunca sospecharía
de mí al creer que la morena era lesbiana.</p>



<p>Ya en la cala y mientras bajábamos hacia la arena,
mi vecina aprovechando que mi esposa se había adelantado unos metros me
preguntó si María tenía algún punto débil:</p>



<p>―Le pone como una moto que le acaricien en culo―
respondí en voz baja. </p>



<p>Su pícara sonrisa me informó de antemano de lo que
iba a hacer. Por eso, aguardé con interés sus siguientes pasos. María
involuntariamente colaboró en su caída cuando extendiendo la toalla, me pidió
que le echase crema. Antes de que pudiera decir algo, Paloma sacó un bote de su
bolso y sentándose junto a ella, comenzó a esparcirla por sus hombros mientras
le decía:</p>



<p>―Tienes mucha tensión acumulada. ¿Quieres que te dé
un masaje?</p>



<p>Mi esposa no quiso o no pudo negarse y asintiendo
con la cabeza, permitió que la morena se recreara poniéndose sobre ella. Usando
sus dos manos, comenzó a masajearle los músculos de su cuello sin que nadie
pudiese observar nada erótico en ello. Hundiendo sus yemas en los trapecios de su
amiga fue relajándola lentamente mientras desde mi toalla no perdía detalle. </p>



<p>― ¡Qué gozada! ― gimió María al sentir que los
nudos de su cuello se iban disolviendo con la acción de los de su amiga.</p>



<p>Guiñándome un ojo, Paloma me anticipó el inicio de
su ataque y poniendo un tono despreocupado, le dio un azote en el trasero:</p>



<p>― ¿Estás mejor? ¿Si quieres te relajo las piernas?</p>



<p>―Por favor― susurró su víctima inocentemente.</p>



<p>Cogiendo el bronceador fue dejando caer un hilillo
de crema por las piernas de mi mujer con la intención de extenderla a
continuación. Al hacerlo, observé que María se mordía los labios al sentir derramarse
ese líquido por sus nalgas y por vez primera empecé a albergar esperanzas que
el plan de Paloma tuviese éxito.</p>



<p>Actuando en plan profesional, nuestra vecina
comenzó por los tobillos de mi mujer y presionando con sus dedos duramente los
gemelos, fue subiendo por sus piernas mientras desde mi sitio me empezaba a
calentar al ver la cara de placer que María ponía al notar las manos de Paloma
relajándola. Con los ojos cerrados, estaba disfrutando del masaje sin saber que
ese era el plan. </p>



<p>Mientras tanto, Paloma estaba esperando a que se confiara
para terminar amasando su trasero con oscuras intenciones.</p>



<p>― ¿Te he dicho que tienes un culo precioso? ―
preguntó mientras sus manos ya recorrían los muslos de mi esposa.</p>



<p>Esa pregunta hubiese sido inocente si no fuera
porque en ese momento estaba acariciando con sus yemas el inicio de las duras
nalgas de María. &nbsp;La cara de sorpresa de
mi mujer al notar que esa caricia se prolongaba más allá de lo normal me
divirtió y no queriendo que se cortara al descubrirme mirándome, desvié mi
mirada y me puse a observar las olas, aunque de reojo seguía atento a lo que
ocurría en la toalla de al lado.</p>



<p>Paloma obviando la tirantez de su amiga, siguió
masajeando dulcemente su culo con caricias cada vez más atrevidas. Si en un
principio María creyó que estaba equivocada y que ese masaje de nuestra vecina
era inocente y por eso no se levantó al sentir esos dedos amasando sin parar
sus nalgas, cuando los notó recorriendo los bordes de su ojete por encima de su
bikini ya estaba tan mojada que no pudo evitar un gemido de placer.</p>



<p>Al oírlo, la morena le dio un nuevo azote y
levantándose, nos avisó que tenía calor y que se iba a dar un chapuzón al agua.
Acababa de irse corriendo hacia la orilla cuando incorporándose María me
preguntó:</p>



<p>― ¿Te has fijado? </p>



<p>Haciéndome el despistado y aunque la humedad que
lucía mi mujer en su entrepierna era evidente, contesté:</p>



<ul><li>No, ¿a qué te
refieres?</li></ul>



<p>Durante unos segundos, mi esposa dudó si decirme
que Paloma le había metido mano teniéndome a un escaso metro de ella, pero tras
pensárselo bien, decidió no hacerlo y en vez de ello, me pidió que la
acompañara a pasear por la playa. Su calentura me quedó patente cuando al pasar
por unas rocas, tiró de mi brazo y sin darme tiempo a reaccionar, comenzó a
frotar su sexo contra el mío mientras me rogaba que la tomara.</p>



<p>―Tranquila― le dije riendo: – Paloma puede vernos.</p>



<p>Su respuesta me convenció de que las maniobras de
esa morena le habían afectado de sobre manera porque pegando un grito, me
respondió:</p>



<p>―Si nos espía, ¡qué se joda!</p>



<p>Tras lo cual, me obligó a tumbarme sobre la arena y me bajó el traje de
baño mientras me decía que iba a hacerme una mamada que nunca podría olvidar. Como
comprenderéis no me quejé cuando mi mujer cogiendo mi sexo entre sus manos, lo
acercó a escasos centímetros de su boca y relamiéndose los labios, me soltó
antes de antes de metérsela en la boca:</p>



<p>― ¡Te voy a dejar seco!</p>



<p>De rodillas sobre la arena, se fue introduciendo mi falo mientras sus
dedos recogiendo mis huevos con ternura los acariciaba. Desde mi posición, vi
como mi esposa abría sus labios y pegando un gemido, se introducía la mitad de
mi rabo en la boca. Con una expresión de lujuria en su rostro, sacó su lengua y
lamiendo con ella mi glande,&nbsp;se lo volvió a enterrar, pero esta vez hasta
el fondo de su garganta.</p>



<p>― ¿Por qué estás tan cachonda? ― con recochineo pregunté al sentir la
urgencia de sus actos.</p>



<p>En vez de contestarme, siguió a lo suyo y ya con mi verga completamente
embutida en su boca, comenzó a sacarla y a meterla a un ritmo constante.
Comprendí al notar la presión que ejercía su garganta sobre mi glande que mi
esposa estaba desbocada y por eso presionando con mis manos sobre su cabeza,
hice que esa penetración fuera total y que la base de mi pene rozara sus
labios.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft is-resized"><img decoding="async" src="https://i2.wp.com/www.mujeresdesnudas.com.ar/wp-content/uploads/2018/12/494-1.jpg" alt="" width="427" height="640"/></figure></div>



<p>―Eres una mamona de lujo― sentencié al notar que María incrementaba la
velocidad de su mete saca mientras llevaba una de sus manos entre sus piernas y
dejándose llevar por la calentura, metía los dedos dentro de su tanga, se
empezaba a masturbar.</p>



<p>La excitación que se había acumulado en su cuerpo durante el masaje
provocó que, a los pocos segundos de torturar su clítoris, mi esposa pegando un
grito se corriera. No contenta con ello se sacó mi polla de la boca, para acto
seguido, usándola como pica, empalarse con ella mientras aullaba pidiéndome que
la tomara.</p>



<p><em>La belleza de sus pechos
rebotando arriba y abajo al compás con el que su dueña acuchillaba su sexo con
mi miembro, me obligó a cogerlos y llevando sus pezones hasta mis labios, ir
alternando en ambos mordiscos y lametazos. Los berridos de mi mujer fueron
muestra elocuente de la lujuria que la consumía y mientras no paraba de galopar
sobre mí, fue uniendo un clímax con el siguiente.</em></p>



<p><em>― ¡Sigue! ¡No pares! ―
aulló descompuesta.</em></p>



<p>El enorme riachuelo de flujo que brotaba de su
entrepierna y que empapaba mi cuerpo cada vez que mi estoque se hundía en su
interior, elevó mi calentura hasta que agarrando sus nalgas con mis garras
presioné su vulva contra mi cuerpo mientras con una serie de explosiones de mi
pene, me derramé en su interior. María al notar en su intimidad la calidez de
mi semilla, se dejó caer sobre mí y retorciéndose obtuvo y mantuvo su enésimo
orgasmo mientras todo su cuerpo temblaba de placer. </p>



<p>Abrazada a mí, con mi pene todavía incrustado en su
coño, mi mujer apoyó su cabeza en mi pecho y sin levantar su mirada, me
preguntó:</p>



<p>― ¿Sabes que te amo?</p>



<p>―Lo sé― respondí mientras con mis dedos acariciaba
su melena.</p>



<p>Fue entonces cuando me reconoció que ese masaje la
había puesto bruta y casi llorando, me pidió que la perdonara. Conmovido, la
consolé diciendo que era lógica su reacción porque en su interior quería ayudar
a su amiga:</p>



<p>― ¿Tú crees que ha sido eso? ― insistió.</p>



<p>―Claro― con ternura contesté: – Sabiendo lo sola
que está, tu cuerpo ha reaccionado cómo reaccionaría el mío. Piensa que Paloma
es una mujer muy bella&#8230;</p>



<p>No me dejó terminar y plantándome un beso, buscó
reanimar nuestra lujuria justo cuando escuchamos que gritando nuestra vecina
nos llamaba. No queriendo que nos pillara en pelotas, acomodamos nuestras ropas
y fuimos a su encuentro. Al llegar a su lado, nos explicó que algo le había
picado en el pie. </p>



<p>Preocupada, mi mujer se agachó y al comprobar que
se le estaba hinchando, me pidió que cogiera a Paloma en brazos porque teníamos
que llevarla a la cruz roja para que la atendieran. Mientras la llevaba hacia
el coche, mi vecina aprovechó que María se había quedado recogiendo sus cosas
para preguntarme si su masaje había conseguido excitarla.</p>



<p>―Sí― reconocí.</p>



<p>Fue entonces cuando ella respondió con una sonrisa:</p>



<p>―Aunque no me lo esperaba, a mí también. Me he
puesto brutísima al meterla mano frente a ti. </p>



<p>Al analizar brevemente sus palabras comprendí que
ambas compartían un mismo sentimiento y que solo tenía que conseguir que ambas
lo aceptaran para cumplir mi fantasía de compartir con ellas un trio permanente.
Dando por seguro la aceptación por parte de mi vecina, supe que me tenía que
concentrar en mi esposa y por eso, una vez en el hospital y mientras hacían la
cura a Paloma traté de tantear el terreno, diciendo:</p>



<p>― ¿Recuerdas cuando en la playa, me has reconocido
que te excitaste cuando te tocó?</p>



<p>―Sí― respondió muerta de vergüenza.</p>



<p>Con la imagen de ese masaje en su mente, le confesé
que a mí me había ocurrido lo mismo y que en ese momento, me hubiese encantado
follármela mientras Paloma la tocaba.</p>



<p>―Eres un pervertido― contestó soltando una
risotada. </p>



<p>Al no haberse enfadado por mi indirecta, concebí
esperanzas que durante ese mes se hiciera realidad y dando tiempo al tiempo,
cambié de tema no fuera a ser que al insistir mi mujer se encabronara. Como a
la media hora, Paloma salió de la consulta y nos comentó que estaba bien pero
que le había recomendado que no pisara con el píe enfermo.</p>



<p>―Te toca cargarme― soltó con una pícara sonrisa en
sus labios.<br></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Relato erótico: &#8220;La Hermandad, el poder oculto que amenaza Europa 9&#8221; (POR GOLFO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Jun 2026 10:35:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[grandes series]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[15 A las ocho y un minuto, mi móvil comenzó a sonar. Saber que la operación de rescate acababa de empezar y que debía mantenerme al margen, me tenía de los nervios. A través de los mensajes que iban entrando, supe que los operativos que la desconocida había preparado no se circunscribían a España, sino que estaban teniendo lugar por toda Europa. Tengo que confesar que nunca esperé que esa mujer hubiese puesto de acuerdo a las policías de todo el continente bajo el disfraz de la lucha contra el terrorismo islámico. «Alguien con experiencia en estrategia y versado en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>15</p>



<p>A las ocho y un minuto, mi móvil comenzó a sonar. Saber que la operación de rescate acababa de empezar y que debía mantenerme al margen, me tenía de los nervios. A través de los mensajes que iban entrando, supe que los operativos que la desconocida había preparado no se circunscribían a España, sino que estaban teniendo lugar por toda Europa. Tengo que confesar que nunca esperé que esa mujer hubiese puesto de acuerdo a las policías de todo el continente bajo el disfraz de la lucha contra el terrorismo islámico.</p>



<p>«Alguien con experiencia en estrategia y versado en combate es quien ha planeado esta acción», me dije al comprobar que se estaba llevando a cabo a la misma hora y en lugares tan dispares como Berlín o Estambul.</p>



<p>Estas sospechas se incrementaron cuando a los pocos minutos pude comprobar a través del teléfono el éxito que estaban teniendo en todos los países:</p>



<p>«Zarqai no se debía esperar un ataque de este calibre», concluí al leer que solo en España habían capturado a veinte de sus seguidores, dejando tres muertos sin que se hubiesen producido heridos en las fuerzas del orden.</p>



<p>&nbsp;Con el alma en vilo esperé a que uno de esos mensajes me informara de la liberación de las secuestradas, pero el tiempo pasaba, los SMS se sucedían y ninguno me notificaba su rescate. Consciente de que no era mi operación y que por tanto una interferencia por mi parte sería podía ser contraproducente, seguí los acontecimientos en la pantalla con creciente pesimismo. A los veinte minutos de empezar todo acabó y los mensajes de felicitación de los líderes de la hermandad por la victoria estuvieron a punto de colapsar mi movil sin que hubiese recibido noticia alguna de las mujeres.&nbsp;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_027_e677.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Desmoralizado, decidí llamar a Camilo por si podía informarme de su destino. Llevaba tres intentos fallidos de contactar con él cuando de pronto me llamaron desde un número oculto. Pensando que sería el agente devolviendo la llamada, descolgué:</p>



<p>― ¡Maldito hijo de puta! No es esto lo que habíamos pactado― escuché que me gritaban.</p>



<p>― ¿De qué pacto habla? ― respondí sin saber siquiera quién estaba al otro lado del teléfono.</p>



<p>Con el sonido de tiros entorpeciendo la conversación, mi interlocutor se quejó de solo estar cumpliendo mis órdenes</p>



<p>― ¿Quién es usted y a qué ordenes se refiere? ― todavía creyendo que hablaba con un líder policial, pregunté.</p>



<p>Aunque nunca contestó a mi pregunta, no me hizo falta para saber qué se trataba de Ibrahim. Y es que, dejando la conversación abierta, se lanzó metralleta en mano contra los que le atacaban gritando la conocida expresión “<em>Allahu akba”. Tras un breve intercambio de disparos, unas voces en alemán me confirmaron que el islamista había muerto, dejándome en un estado total de confusión.</em></p>



<p><em>«No entiendo nada», reconocí para mí mientras trataba de encontrar un sentido a lo sucedido. Si hacía caso a sus últimas palabras, ese hombre había sido una vulgar herramienta y no el responsable último del secuestro.</em></p>



<p><em>Poniendo mi cerebro a funcionar, traté de hallar al cabecilla de ese complot buscando a quién le beneficiaba lo sucedido. La respuesta me llegó de Consuelo cuando me informó que en televisión española había cortado la emisión para dar una noticia donde me mencionaban. Sorprendido, encendí el televisor cuando el comentarista estaba informando al público en general del operativo organizado por el nuevo director del CNI en colaboración con el resto de las agencias europeas.</em></p>



<p><em>«Me están otorgando el mérito de lo ocurrido», pensé mientras me metía en internet a ver qué decían al respecto los demás medios de información.</em></p>



<p><em>Confieso que aluciné cuando todos los españoles y la mayoría de los europeos abrían sus portadas con la noticia.</em></p>



<p><em>«¡Esto está orquestado!», comprendí al comprobar que el “Le Monde” francés, “El Times” británico y el “Bild” alemán incluían incluso una biografía mía.</em></p>



<p><em>Si ya estaba convencido de que había mano negra tras ello, la confirmación fue escuchar durante una conferencia de prensa a la Presidenta de la Comisión Europea vanagloriándose del resultado de esa acción contraterrorista realizada por el nuevo organismo de seguridad continental creado por la fusión de Europol y la Agencia Europea de Seguridad. Curado de espanto, me senté a ver que más decía por si en alguna respuesta a las preguntas de los periodistas podía descubrir quién era la Gran Dama.</em></p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_012_9ade.jpg" alt=""/></figure></div>


<p><em>«Si ha organizado semejante pifostio, tiene que haber algún motivo», medité con la esperanza de que su nombre saliera a relucir. Menos mal que estaba cómodamente sentado. De no haber sido así, con seguridad me hubiese caído de culo cuando cuestionada por un reportero del “Abc” acerca de quién dirigía ese nuevo organismo, la política alemana contestó:</em></p>



<p><em>―Tengo el placer de informarles que ese puesto lo desempeña un español, Don Juan Urbieta&#8230;</em></p>



<p><em>Con la certeza de que la desconocida había tejido esa maraña de acontecimientos con el único propósito de entronizarme como máximo responsable europeo de Inteligencia, me puse una copa por si las musas del alcohol me daban la inspiración que tanto necesitaba.</em></p>



<p><em>«Ninguna de las mujeres con las que me he acostado tiene la capacidad para montar algo así», sentencié y descartándolas, resolví cambiar de enfoque y centrarme en féminas que hubiesen pasado por mi vida. Mujeres cuyo desarrollo profesional les permitiera conocer todos los resortes tanto políticos como militares necesarios, con independencia de si había pasado por mi cama.</em></p>



<p><em>Bajo esa óptica, me llegó a la mente el nombre de una antigua compañera de armas, una morena muy guapa que había dejado una prometedora carrera en el ejército para irse a los Estados Unidos donde se convirtió en una altísima ejecutiva de un emporio de Wall Street.</em></p>



<p><em>«¡No puede ser ella! ¡Se supone que es lesbiana!», me dije mientras buceaba en la web para rellenar los datos que me faltaban.</em></p>



<p><em>Durante una hora, estuve investigando lo que ahí se decía de Mariana Calatayud y poco a poco mis dudas fueron desapareciendo al comprobar que el conglomerado que dirigía tenía sus tentáculos en las mayores empresas de defensa occidentales. Pero lo que derramó el vaso y que me convenció de que era quién buscaba, fue leer en un foro que era la dueña de una empresa de mercenarios presente en los cinco continentes. Seguía tratando de asimilar todos esos datos cuando pasando a mi lado Consuelo se fijó en una foto en mi pantalla donde aparecía ella y comentó que la conocía.</em></p>



<p><em>― ¿De qué la conoces? ― conteniendo la ansiedad, pregunté sin alzar la voz.</em></p>



<p><em>― Xavi me la presentó como su socia― inocentemente, respondió.</em></p>



<p><em>&nbsp;Como al morir, su marido me había nombrado albacea de su fortuna y por tanto conocía al detalle sus inversiones, supe de inmediato que le había mentido:</em></p>



<p><em>«Si no es en ninguna de sus empresas, debe de ser en la Hermandad», concluí y revisando los dosieres que había cogido en su casa, localicé la carpeta en la que hablaba de esa mujer: «¿Cómo es posible que no haya empezado por aquí?» me lamenté al leer el apodo escrito en su solapa: «Zorra avariciosa y jamás preñada».</em></p>



<p><em>Ya convencido de su identidad, me puse a estudiar los diferentes papeles recolectados por el difunto sobre Mariana para hacerme una idea de a qué me enfrentaba. Confieso que me quedé helado al descubrir en ellos que esa mujer llevaba obsesionada conmigo desde la academia y que, a pesar de no haberla visto en años, ella había dedicado todo tipo de recursos para conocer de primera mano a qué me dedicaba, con quién me acostaba e incluso había dirigido desde el anonimato mi trayectoria profesional.</em></p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_072_7a2f.jpg" alt=""/></figure></div>


<p><em>«Se ha gastado una verdadera fortuna en darme los mejores puestos y en mantenerme vivo», indignado, sentencié al leer que sus sobornos incluían tanto a los mandos de las unidades donde había prestado servicio como a las altas esferas del enemigo.</em></p>



<p><em>Tras llegar a la conclusión de que mi carrera militar era un fraude y que a pesar de haberme creído “Rambo”, jamás me había enfrentado a un peligro real, tomé el toro por los cuernos y decidí emanciparme de su tutela a partir de ese momento:</em></p>



<p><em>«Le voy a demostrar que no soy la marioneta de nadie», sentencié mientras marcaba el teléfono de Mariana que había encontrado en esos documentos.</em></p>



<p>La rapidez con la que contestó confirmó que la mujer debía estar esperando mi llamada:</p>



<p><em>―Me tenías preocupada. Pensé que tardarías menos en saber quién soy― comentó nada más descolgar.</em></p>



<p><em>El recochineo de su voz consiguió me sacó de las casillas y sin tratar de ocultar mi cabreo, le exigí que liberara a las cautivas.</em></p>



<p><em>―No están secuestradas. Son mis invitadas― respondió desternillada.</em></p>



<p><em>―Vete a la mierda― repliqué molesto, para acto seguido preguntar qué coño era lo que quería de mí.</em></p>



<p><em>― ¿Todavía no lo sabes? ¡Lo quiero todo!</em></p>



<p><em>Disimulando la mala leche que corría por mis entrañas, bajé el tono e intentando congraciarme con ella, dejé caer que debíamos vernos para hablar.&nbsp; Aun intuyendo que esa propuesta de paz era forzada, no trató de ocultar la satisfacción que sentía y con voz melosa me citó al medio día en un restaurante de Malasaña.</em></p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Ahí estaré― contesté molesto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pensando en usar los recursos del CNI para averiguar más de esa zorra, me dirigí a la oficina. Una vez ahí, tuve que postergar mis pesquisas ya que nada más pisar esas instalaciones todo el mundo con el que me crucé quiso felicitarme por el éxito de la operación. Sin poder revelar que no había participado en ella, me vi desbordado por las muestras de respeto.</p>



<p>«Todo el mundo da por sentado que fui yo quien la planeó», me dije mientras me abría paso entre aplausos.</p>



<p>Lo que más me enfadó fue que mis colaboradores tampoco pusieran en duda mi participación y previendo que mi nombramiento como responsable de la seguridad europea supusiera un empujón en sus carreras, al llegar a mi despacho me hicieran el paseíllo.</p>



<p>―No es hora de celebrar― dije cortando por lo sano esa inmerecida bienvenida y dirigiéndome a una de las secretarias, exigí que llamara a Ordoñez para que viniera a verme.</p>



<p>Cinco minutos después, Camilo apareció por la puerta disculpándose por no haber conseguido rescatar a las mujeres. Asumiendo que en principio no corrían peligro, pasé por alto su fracaso y le pedí que recabara toda la información disponible sobre mi antagonista. Al escuchar el nombre de la persona que me interesaba, dio un respingo y luciendo una enigmática sonrisa, tomo su movil y me mandó un archivo.&nbsp;</p>



<p>―Revise su correo. Hace menos de un mes, su antecesor me ordenó hacer un seguimiento de Mariana Calatayud.</p>



<p>Que Morgado hubiese estado interesado en ella me extrañó, pero antes de decir nada me puse a leer el dossier por si en él hallaba algo que utilizar en su contra. Habituado a los informes de inteligencia, pasé por alto las primeras páginas sabiendo que los datos ahí recogidos podían hallarse con facilidad en la red, me centré primero en las fotos.</p>



<p>«Sigue estando buena», me dije observando lo bien que le habían tratado los años. La monada que conocí de joven había madurado y ahora con treinta y cuatro era un espectáculo.</p>



<p>Que contra todo pronóstico fuera una belleza me perturbó porque eso hacía todavía menos entendible que estuviera obsesionada conmigo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_049_255a.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>«Con un cuerpo como ese, puede tener bebiendo de sus manos a quien le apetezca», concluí mientras estudiaba una imagen de ella en bikini que le habían sacado a borde de un yate.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La perfección de su trasero y el tamaño de sus pechos no impidieron que me fijara en el nombre de la embarcación.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿Esta tía de que va? ― exclamé al leer que la había denominado como el bar donde pasábamos las noches libres durante nuestra estancia en la academia de Zaragoza.</p>



<p>Tratando de buscar un sentido, me puse a repasar lo que recordaba de esa época y fue entonces cuando recordé que durante un permiso ella y yo nos habíamos cogido una borrachera tal que al día siguiente se me había borrado lo que habíamos hecho.</p>



<p>«Solo me acuerdo de las risas de Xavi metiéndose conmigo por la forma en que había tonteado con ella», me dije y por primera vez, comprendí que durante esa velada habíamos hecho algo más que beber demasiado.</p>



<p>Sospechando que nos habíamos enrollado y que producto de ello, Mariana se había encaprichado conmigo, concluí que debía andarme con pies de plomo para que no pasara de la atracción al odio. Preocupado, pero teniendo al menos algo a que agarrarme, seguí leyendo el dossier. Así comprobé que sus empresas eran proveedoras de armamento de la mayoría de los países de la OTAN y muy en especial de España.</p>



<p>«De ahí el interés de Morgado en ella», concluí.</p>



<p>El capítulo donde se detallaban sus operaciones financieras y de lobby dio paso a su vida personal y fue entonces cuando realmente aluciné, ya que a pesar de que nadie le conocía una relación seria, esa mujer siempre decía que tenía novio desde su paso por el ejército. Y es que el autor del informe dando credibilidad a sus comentarios señalaba que al menos dos semanas al año, desaparecía de la vista pública y se iba de viaje. Ya con la mosca detrás de la oreja, repasé las fechas de sus ausencias con mis vacaciones y ¡cuadraban!</p>



<p>«Ésta loca me ha estado persiguiendo por medio mundo», sintiéndome espiado concluí antes de leer en la siguiente página mi nombre como el de un serio candidato a ser su amante.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Intrigado sobre cómo el CNI había llegado a esa conclusión, busqué los nexos y no me resultó raro que hubiesen comparado las identidades de aquellos que hubiesen estado en los mismos hoteles que ella.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Yo hubiera dado por hecho que éramos pareja», pensé tras comprobar que durante los últimos cinco años habíamos pasado las vacaciones en los mismos lugares.</p>



<p>Desmoralizado al no haberme percatado de su obsesión por mí, levanté la mirada de esos papeles y a bocajarro pregunté a Camilo, si le habían llegado rumores o habladurías sobre Mariana que no hubiese puesto por escrito.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_103_9ccf.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp;―Usted mejor que nadie debe conocerla, no en vano llevan años juntos― contestó desconociendo por completo qué tipo de relación nos unía.</p>



<p>El cachondeo de su tono me advirtió que sabía algo y que por prudencia se abstenía de comentarlo. Tanteando el terreno, pedí que no se anduviera con rodeos y que me dijera lo que conocía de ella.</p>



<p>―Si va al documento anejo, sabrá de lo que hablo.</p>



<p>Lleno de curiosidad abrí el archivo que decía y casi me caigo de culo al comprobar que esa mujer tenía por costumbre contratar una vez al mes los servicios de un prostituto especializado en dominación y que para colmo bien podía ser mi gemelo.</p>



<p>― ¿Esto está verificado? ― pregunté usando la jerga del departamento.</p>



<p>―Al 100%, y si no me cree, revise los pagos mensuales que le hace al sujeto― contestó muerto de risa: ―Su amiga es aficionada a los juegos de rol y a que la manden.</p>



<p>Asumiendo que esa información valía su peso en oro, despedí a Camilo y ya solo en el despacho, me metí en internet a verificar en persona la página web donde ese hombre se promocionaba. Tras comprobar que entre sus servicios había una serie de prácticas de dominación y sumisión cercanas al sadomasoquismo, no vi nada malo en abusar de mi puesto. Llamando a uno de los hackers que teníamos contratados, le pedí que localizara desde donde operaba. Cinco minutos después y su localización real en mi movil, salí de las instalaciones del consejo rumbo a su casa en compañía de dos uniformados.</p>



<p>Al ver al chalet donde vivía, supe que a ese malnacido le iba de cojones y que por nada en el mundo querría perder ese nivel de vida. Así fue, en cuanto me vio llegar se cagó en los pantalones al reconocerme como el hombre que representaba a solicitud de su clienta. Por eso, apenas tuve que amenazarle para que cantara la clase de sexo que practicaba con ella.</p>



<p>«Joder con Marianita», sonreí sorprendido al escuchar de sus labios que, en sus encuentros sexuales, ella se comportaba como sumisa, dejando que el vividor la usara del modo que le venía en gana.</p>



<p>―Le encanta que simule que soy usted y que la trate como una vil fulana― añadió mirando de reojo a mis acompañantes.</p>



<p>Lejos de enfadarme la obsesión de esa mujer, me divirtió y sin mostrar mis intenciones, seguí interrogándolo para que desembuchara todo aquello que me pudiese servir para contratacar y librarme de su acoso. Así me enteré de sus más íntimos secretos, secretos que había ocultado al mundo y que por nada del mundo desearía que alguien sacara a la luz. Tras averiguar todo lo relevante y comprender que nada más podía sacar de él, con tono duro, le avisé que, si no quería perder todo lo que había conseguido como gigolo, esa conversación debía quedar entre nosotros.</p>



<p>―No se preocupe― escuché que decía mientras me iba.</p>



<p>Ya en el coche de vuelta, me costó asimilar que una ejecutiva conocida por ser un tiburón en los negocios y capaz de manipular a la gente a su antojo pudiese tener al mismo tiempo esas inclinaciones. Temiendo quizás que fuera solo un divertimiento, decidí actuar con prudencia y no revelar mis cartas directamente, no fuera a ser que, dándolo por sentado, me llevase un revolcón</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_093_1125.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>&nbsp; &nbsp;«Esa tipa es peligrosa», pensé sabiendo que aun así debía sondear si era cierto.</p>



<p>Acababa de llegar a mi despacho cuando mi teléfono comenzó a sonar. Al mirar la pantalla del móvil, vi que era Rocío quien llamaba:</p>



<p>― ¿Pasa algo? ― pregunté.</p>



<p>―Están aquí― casi tartamudeando respondió.</p>



<p>― ¿De qué hablas? ― insistí no muy seguro del significado de sus palabras.</p>



<p>―Patricia y Consuelo&#8230; ¡acaban de aparecer en el piso!</p>



<p>La noticia de su liberación me pilló con el pie cambiado al no esperármela. Tras unos segundos sin saber qué decir, le pedí que me pasara a mi novia. Al escucharme, la viuda le pasó el teléfono:</p>



<p>―Mi amor, creí que jamás iba a volver a oír tu voz― &nbsp;susurró Patricia.</p>



<p>― ¿Cómo te encuentras? ― quise saber recordando que según sabía había resultado herida en el enfrentamiento.</p>



<p>―Adolorida y cansada, pero estoy bien.</p>



<p>Por el sonido de su voz, supe que mentía y que sus heridas eran todo menos superficiales. Sabiéndolo, sugerí que se fuese a dormir.</p>



<p>― ¿No vienes?</p>



<p>―Ahora no puedo, tengo una cita a la que no puedo faltar― contesté absteniéndome de dar detalles.</p>



<p>―Ten cuidado, esa mujer se cree tu dueña― demostrando que sabía con quién había quedado, señaló.</p>



<p>No quise confirmarle nada y despidiéndome de ella, prometí ir a verla en cuanto me liberara.</p>



<p>―Vuelve con nosotras― cortando la comunicación, se despidió llorando.</p>



<p>Parcialmente aliviado al saberlas a salvo, me puse a cavilar sobre las posibles razones por las que Mariana había decidido perder la baza de tenerlas en su poder. Asumiendo que esa zorra no daba un paso en falso:</p>



<p>«Si las ha dejado libres, es porque le conviene», me dije y es que aun aceptando que era un gesto de buena voluntad, también comprendí que su propósito era ponerme receptivo para manipularme mejor.</p>



<p>«Menuda sorpresa se va a llevar», sentencié ―mientras volvía a ponerme a revisar su expediente&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">16</h1>



<p>Habituado a seguir un protocolo de seguridad cada vez que me reunía con alguien de poca confianza, decidí llegar con tiempo a la cita y así poder revisar el local antes que ella llegara. Una vez allí y tras hablar con el maître, conseguí que nos diera una mesa del fondo desde la que podría controlar la llegada de una visita no deseada. Acababa de sentarme cuando la vi entrar. Las fotos no le hacían justicia. En persona, esa zorra era todavía más atractiva. Consciente de su atractivo, sonreía a los presentes dejando claro que era una mujer acostumbrada a mandar.</p>



<p>«La verdad es que, si no fuera un peligro, no me importaría nada tener con ella un escarceo. Realmente está buenísima”, sentencié molesto.</p>



<p>&nbsp;Al comprobar que había llegado, se acercó contorneando su cintura. La sensualidad que trasmitía, dejó embobados a todos los clientes varones del restaurante. Yo no fui una excepción. Completamente absorto, vi cómo recorría la sala. Mientras se acercaba, tuve que recordar la personalidad de esa mujer y los problemas que me había creado. Aunque me había preparado mentalmente para no parecer un payaso cuando la tuviese enfrente, tengo que confesar que me resultó imposible al tener que admitir que era pura lujuria y babeé como todos. Si el diablo hubiera decidido crear un ser que llevara a la perdición a los humanos, la hubiese tomado como modelo. Guapa, atlética y con clase.</p>



<p>―Juan, ¡qué ilusión el verte! ― comentó mientras me regalaba un beso en la mejilla.</p>



<p>Tratando de confundirla, sonreí y pasando una mano por su cintura, la atraje hacía mí:</p>



<p>―Estas preciosa― le solté mientras le devolvía un rudo beso en los labios.</p>



<p>Extrañada por ese recibimiento, sus ojos color miel dejaron entrever una mezcla de curiosidad. No en vano, nunca y tras tantos años de no vernos, nunca previó algo así. Pero reponiéndose al instante, pegó su cuerpo contra el mío mientras se quejaba de que estuviésemos en un lugar público.</p>



<p>―Si tanto te incomoda, podemos ir a tu casa― contesté sin sospechar que su proximidad iba a provocar que mi sexo se irguiera bajo el pantalón.</p>



<p>Siendo para ella evidente mi erección, busqué que nadie más se diese cuenta que estaba empalmado y agarrándola del brazo, la obligué a sentarse mientras caballerosamente, le preguntaba qué quería tomar.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_118_de39.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Un vino blanco― respondió.</p>



<p>Llamando al camarero, pedí que le trajera su consumición y para mí, ordené una cerveza. Con tranquilidad, aguardé a que volviera con nuestras bebidas. Con ellas sobre la mesa, entré al trapo:</p>



<p>― ¿Me puedes explicar por qué estás obsesionada por mí y desde cuándo?</p>



<p>Debió prever que le iba a hacer esa pregunta, porque riendo contestó:</p>



<p>―Desde que me desvirgaste en la academia.</p>



<p>―Jamás te follé― respondí totalmente alucinado aunque eso confirmara mis sospechas.</p>



<p>Riendo tras tanto tiempo, me sacó del error:</p>



<p>―Por supuesto que sí, lo malo es que ibas tan borracho que al día siguiente no te acordabas.</p>



<p>―Nunca lo supe― contra las cuerdas, reconocí.</p>



<p>―Eso no te libera de tu obligación. Esa noche me hiciste tuya y desde entonces espero que cumplas tu palabra.</p>



<p>― ¿De qué hablas?</p>



<p>Desternillada, me informó que entre polvo y polvo le había jurado que tendríamos un futuro juntos.</p>



<p>―Era el alcohol el que hablaba― protesté.</p>



<p>―Aun así, fue la palabra de honor dada por un cadete. Yo nunca lo olvidé y por eso cuando Xavi me contactó, acordé colaborar con él si me garantizaba que tú cumplirías esa promesa.</p>



<p>Con ganas de abofetearla, pregunté si era razón suficiente para fundar una sociedad como la Hermandad:</p>



<p>―La Hermandad es solo un instrumento para que seamos los dueños del mundo. Lo importante somos tú y yo.</p>



<p>Tratando de rebajar el tono de la conversación al considerarla una loca, le comenté que por qué no había ido de frente y me había contado lo sucedido.</p>



<p>―Cariño, tus conquistas se miden por docenas. Para ti, las mujeres son de usar y tirar. Nunca te hubieses quedado conmigo.</p>



<p>&nbsp;― ¿Y de este modo sí? ― pregunté ya cabreado.</p>



<p>―Por supuesto. Con la inestimable ayuda de tu amigo y mientras él creía que su función era devolver el poder a Europa, he creado las bases de tu rendición.</p>



<p>―No te entiendo― reconocí.</p>



<p>―Amor mío, dediqué estos años a estudiarte. Sin que te dieses cuenta te sometí a todo tipo de exámenes psicológicos y ya conociendo cómo funciona tu mente, te di lo que jamás hubieses conseguido por ti solo.</p>



<p>―Me he vuelto a perder― nuevamente confesé.</p>



<p>Luciendo la mejor de sus sonrisas, añadió:</p>



<p>―Te he dado un futuro, una familia, unos hijos y un harén.</p>



<p>Todavía manteniendo algo de calma, le di las gracias para acto seguido señalar que ahora que ya lo tenía cómo pensaba asegurarse que no la dejara en la estacada o decidiera deshacer su obra. Mi pregunta la hizo llorar de risa:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_121_3c8f.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Mejor que nadie sabes que no tienes otra salida. ¡La hermandad seguirá contigo o sin ti! O aceptas llevar conmigo su jefatura y los que amas tienen un porvenir, o renuncias y te atienes a las consecuencias.</p>



<p>Al recordarme algo que ya sabía, me indigné y tratando de llevar de nuevo el agua a mi terreno, la espeté con ganas de hacerle reaccionar:</p>



<p>―Solo tengo una duda. No sé si estrangularte o follarte contra la mesa.</p>



<p>No debía esperarse esa burrada y poniéndose colorada, contestó que si le daba a elegir prefería la segunda opción. Sin darle un respiro, metí las manos bajo su falda mientras le preguntaba de qué color eran sus bragas.</p>



<p>―Llevo un tanga rojo― confesó con una mezcla de enfado y morbo.</p>



<p>― ¿Y qué esperas para enseñármelo? ― le solté con toda la mala leche del mundo.</p>



<p>― ¿Tú de qué vas? ― protestó airadamente al escucharlo.</p>



<p>En vez de responder, llevé mis yemas a su entrepierna y sin cortarme en lo más mínimo por estar en un lugar tan concurrido, empecé a recorrer esa tela de encaje. Como accionada por un resorte, Mariana intentó cerrar las piernas, pero se lo impedí.</p>



<p>―Hasta este momento, yo he bailado al son que tocabas, pero eso se ha terminado. No soy un hombre que se deja dominar― añadí riendo al sentir que la humedad se hacía presente entre sus muslos.</p>



<p>Humillada pero excitada a la vez, estuvo a punto de salir huyendo. Cuando ya pensaba que iba a marcharse, en vez de hacerlo, puso su bolso en sus piernas para ocultar al público que atestaba el lugar que la estaba masturbando y contestó:</p>



<p>―Vas a pagar esto.</p>



<p>Descojonado al verla tan azorada y señalando el sudor de su escote, seguí tocándola mientras esa morena miraba a su alrededor temiendo en cada instante que alguien se percatara de lo que estaba sintiendo. Sé que me porté como un verdadero cabrón, pero os tengo que reconocer que disfruté de cómo su cabreo se iba transmutando en deseo y el deseo en placer. El primer síntoma de su calentura fue que a tenor de mis caricias comenzara a costarle el respirar.</p>



<p>― ¿Te gusta? ― susurré a su oído mientras mis dedos se habían apoderado de su clítoris.</p>



<p>No pudo contestar. Mordiéndose los labios, se retorció al sentir que jugaba con su botón mientras cerraba los ojos para evitar que me diera cuenta que estaba a punto de correrse. Desgraciadamente para ella, al cerrar los parpados, se magnificaron sus sensaciones y sin poderse reprimir, su cuerpo colapsó en un callado orgasmo.</p>



<p>―Ves como no era tan difícil― sonreí sacando la mano de entre sus piernas.</p>



<p>Sabiendo que tenía que hacer algo o definitivamente iba a quedar en mi poder, me miró desafiante y llena de ira, me retó diciendo que si eso era lo único que sabía hacer. &nbsp;Comprendiendo que debía aprovechar su enfado, le solté:</p>



<p>―Tienes razón, vete al baño y espérame ahí.</p>



<p>Supe que estaba indignada y confusa, pero también excitada. Durante casi medio minuto, la ejecutiva se debatió entre la rabia y su tendencia sumisa.&nbsp; Finalmente venció el placer verse dominada por el que tanto tiempo llevaba añorando.</p>



<p>―Eres un hijo de puta― gruñó.</p>



<p>Sin saber a ciencia cierta qué iba a hacer, la vi levantarse y dirigirse hacia el servicio ubicado al final del local. Apurando mi copa, la observé mientras se marchaba.&nbsp; Sus pasos eran inseguros, su mente protestaba por mi trato. Pero al sentir que la humedad anegaba su cueva, la mujer comprendió que deseaba con locura entregarse a mi juego y por eso, al cerrar la puerta se puso a esperar que llegara. Buscando ahondar su excitación, la dejé unos minutos sola y cuando comprendí que había llegado el momento, me acerqué donde estaba y tocando en su puerta, le exigí que me abriera.</p>



<p>Al ver sus ojos inyectados con una lujuria sin límite comprendí que estaba dispuesta. Sin hablar me bajé los pantalones y sacando mi miembro de su encierro, le di la vuelta y comencé a jugar con mi glande en su sexo. Mariana estuvo a punto de derretirse al sentir mi verga recorriendo sus pliegues. Agachada sobre el lavabo, solo podía imaginarse lo que ocurría a su espalda.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/361/30108114/30108114_128_7425.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>― ¿Qué me vas a hacer? ― preguntó al sentir que le separaba los cachetes.</p>



<p>Tras comprobar que estaba empapada, cogiendo un poco de su flujo, embadurné su esfínter.</p>



<p>―Demostrarte quien manda― respondí.</p>



<p>Según el prostituto, en dos ocasiones había tenido sexo anal con ella a pesar de que era algo que le encantaba. Por eso no me extrañó que, sin tenérselo que pedir, esa maldita separara sus nalgas con sus manos para facilitar mi labor. No había metido ni medio dedo en el interior de su ojete cuando escuché sus primeros gemidos. Incapaz de contenerse, moviendo su cintura, Mariana buscó profundizar el contacto. Al sentir su entrega, llevé otro dedo a su interior y recorriendo sus bordes durante unos instantes, relajé sus músculos.</p>



<p>―Fóllame ya ― gritó fuera de sí.</p>



<p>No tuvo que repetírmelo dos veces, acercando mi glande lo puse sobre su entrada trasera y forzando con una pequeña presión de mis caderas, lo fui introduciendo a través de ese rosado anillo.&nbsp; Poco a poco, mi extensión fue desapareciendo en su interior mientras, apretando sus mandíbulas, Mariana hacía verdaderos esfuerzos para no gritar.</p>



<p>―Ufff― exclamó a sentir que finalmente había terminado ― ¡Es enorme! Creí que no iba a caberme.</p>



<p>Contra toda lógica, el culo de esa morena había absorbido tanto el grosor como la longitud de mi miembro sin quejarse y felicitándola con un pequeño azote, empecé a moverme. Lentamente en un principio, fui incrementando el ritmo mientras ella no dejaba de susurrar en voz baja lo mucho que le gustaba. Os tengo que reconocer que no me había dado cuenta que mientras metía y sacaba mi pene de su estrecho conducto, la morena se las había ingeniado para con una mano masturbarse sin perder el equilibrio.</p>



<p>―Más duro― me pidió dando un grito.</p>



<p>Fue entonces cuando recordé que según el informe a esa mujer le iba la caña y por ello aceleré mis caderas, convirtiendo mi tranquilo trote en un alocado galope.</p>



<p>―Los años que llevo soñando esto― gimió al sentir mis huevos rebotando contra su sexo.</p>



<p>La entrega de esa mujer me dio alas y olvidando cualquier tipo de prudencia, seguí apuñalándola sin compasión mientras le estrujaba los pechos.</p>



<p>―Mi destino ha sido siempre ser tuya― chilló descompuesta al verse empalada.</p>



<p>Esa exclamación me recordó su papel en el secuestro y con renovado ímpetu, mi pene forzó más allá de lo concebible su trasero. La causante de tanto dolor aulló al notar que su esfínter había sobrepasado su límite, pero en vez de apartarse dejó que continuara cabalgándola sin descanso.&nbsp;</p>



<p>―Puta, ¡muévete! ― grité al sentir que se aproximaba mi propio orgasmo y con la tarea hecha, me dejé llevar&nbsp;derramándome&nbsp;en el interior de su culo.</p>



<p>Tras unos minutos de reposo, nos acomodamos la ropa y disimulando, salimos del servicio. Se veía a la legua que Mariana estaba encantada. Aun así, lo que jamás imaginé fue que, de camino hacia la mesa, esa zorra me dijera que esa noche firmaríamos definitivamente la paz cuando con ayuda de mis putas ella desvirgara mi culo&#8230;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/361/30108114/30108114_081_8110.jpg" alt="" width="649" height="432"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;Dos rubias llamaron a mi puerta y les abrí 7&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Mar 2026 18:52:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[bisexual]]></category>
		<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[fantasia]]></category>
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					<description><![CDATA[11 No sé quién estaba más cabreado al salir del restaurante, si Tomasa o yo. Lo cierto es que ninguno de los dos hablamos en el camino de vuelta, pero lo cierto es que, al llegar a la casa, fue la mulata la que dio con la puerta en las narices a las crías. De acuerdo con ella, hice oídos sordos a los lamentos de esas putas pidiéndonos perdón. Se habían pasado dos pueblos y se merecían una reprimenda para darse cuenta de que no se podía jugar con los humanos. La viuda estaba tan indignada que tampoco dijo nada [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading">11</h1>



<p>No sé quién estaba más cabreado al salir del restaurante, si Tomasa o yo. Lo cierto es que ninguno de los dos hablamos en el camino de vuelta, pero lo cierto es que, al llegar a la casa, fue la mulata la que dio con la puerta en las narices a las crías. De acuerdo con ella, hice oídos sordos a los lamentos de esas putas pidiéndonos perdón. Se habían pasado dos pueblos y se merecían una reprimenda para darse cuenta de que no se podía jugar con los humanos. La viuda estaba tan indignada que tampoco dijo nada mientras se metía desnuda en mi cama y solo cuando cediendo al cariño que la tenía la abracé, fue cuando bajando el volumen me preguntó qué íbamos a hacer con ellas.</p>



<p>―No tengo ni idea, lo único que sé es que hoy no duermen con nosotros.</p>



<p>―¿No deberíamos decirles que usen mi cama?― preguntó un tanto preocupada con la incapacidad que tenían para valerse por sí solas.</p>



<p>Admitiendo parcialmente sus temores, le conté la conversación de Sara en la que me había confiado que el gobierno estadounidense creía que el accidente era una pantomima para ocultar la presencia de los tripulantes de esa nave en la tierra:</p>


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<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/367/51102348/51102348_007_ddc1.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Tan indefensas no están― concluí.</p>



<p>La viuda al conocer las pesquisas de la oriental y sus sospechas se indignó. Sintiéndose engañada,&nbsp; se olvidó de sus anteriores reparos y susurrando en mi oído, comentó que un poco de hambre no les vendría mal a ese par de zorras pero que las castigara a ellas sin sexo no significaba que eso se aplicara a ella.</p>



<p>―Vienes cachonda perdida― riendo susurré mientras la acariciaba.</p>



<p>Colorada, me reconoció que el gringo la había puesto como una moto y que si no se lo había tirado era por mí.</p>



<p>―Cariño― respondí: ― Si realmente te apetece echarle un polvo, hazlo. Al igual que tu no me recriminaste cuando me tiré a la sueca, yo tampoco te lo echaré en cara. Es más, lo comprendo. Al igual que hicieron con la oriental, no tengo duda de que esas cabronas también nos han exacerbado la sexualidad a nosotros.</p>



<p>―¿En serio no te importaría?― preguntó.</p>



<p>―Mientras sea solo sexo, no. Otra cosa es si pensaras en algo más. Te recuerdo que eres mía y que yo soy tuyo.</p>



<p>Sonriendo al escucharme, buscó con sus manos mi virilidad mientras me decía que solo tenía ojos para mí. Desternillado por su cara dura, dejé que se empalara con ella antes de decir:</p>



<p>―Como pasado mañana he quedado con Sara, quiero que aproveches y te folles al gigantón.</p>



<p>Sus risas me hicieron saber que me iba a hacer caso y demostrando que una vez había recuperado el interés por lo hombres, no iba a olvidarlo, me dijo que la amara moviendo sus caderas. La facilidad con la que mi miembro campeaba en su interior me permitió profundizar en mis embestidas mientras una parte de mi ser se preguntaba si sentiría celos cuando se acostara con otro.</p>



<p>«Sería un capullo si me sentara mal», me dije sabiendo que al día siguiente Agda me haría una visita y que la sueca aprovecharía para darse un revolcón conmigo.</p>



<p>Tomasa debía estar pensando en lo mismo porque mientras aceleraba sus movimientos me preguntó si al día siguiente le permitiría disfrutar a ella también del cuerpo de ese mujeron.</p>



<p>―¿Te apetece probar que se siente?― quise saber un tanto extrañado porque no en vano la negra me había confesado que jamás había estado con alguien de su mismo sexo, exceptuando a las dos crías.</p>



<p>Sonrojada contestó:</p>



<p>―Sí. Me da morbo estar contigo en la cama mientras te la follas.</p>



<p>El tamaño que habían adquirido sus pezones fueron la prueba que necesitaba para confirmar la calentura que le producía esa posibilidad y tomándolos entre mis dedos, le prometí que ambos disfrutaríamos de la embajadora.</p>



<p>―Te amo― rugió satisfecha al ver que con mi colaboración se iba a hacer realidad ese sueño…</p>



<p>Tras la primera noche a solas con ella, nos despertaron unos sollozos que venían desde el salón. Intrigada por si el motivo de esos gemidos era que “nuestras niñas” estaban descubriendo sus cuerpos sin nosotros, Tomasa se levantó a espiarlas. Ni siquiera había salido del cuarto cuando escuché su grito angustiado mientras salía corriendo hacia ellas.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/367/51102348/51102348_009_0bdb.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Miguel, algo les ocurre― chilló al verlas temblando.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por su tono comprendí que no bromeaba y que iba en serio. Asustado por si ese par había hecho alguna tontería, salí de la cama y fui a ver. Al llegar, comprobé que tanto Ía como Ua tenían los labios amoratados.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―¿Qué les pasa?― se preguntó aterrorizada al observar que no reaccionaban.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La debilidad que mostraban me preocupó y consciente de su insistencia en hacernos saber que para ellos mi esencia era una necesidad física, recordé que no me habían ordeñado desde San José. La forma en que esos seres se lanzaron sobre los pechos de la mulata no hizo más que ratificar mis sospechas.</p>



<p>―Están desfallecidas de hambre― musité.</p>



<p>―No puede ser, ayer antes de cenar las di de mamar.</p>



<p>Desolado al caer en que la leche de Tomasa debía de ser un sucedáneo a todas luces insuficiente y que al castigarlas había puesto en peligro sus vidas, me sentí paralizado.</p>



<p>―Hazme una mamada para levantármela― pedí a la mujer poniendo mi pene totalmente flácido en sus labios.</p>



<p>No hizo falta que se lo explicara y mientras se aferraban desesperadamente a sus pechos, comenzó a pajearme con desesperación.</p>



<p>―Por dios, date prisa― me pidió francamente asustada.</p>



<p>Todavía hoy no comprendo cómo consiguió que se me pusiese dura, pero lo cierto es que, tras un par de lametazos, mi pene se irguió. Las chavalas al ver mi erección dejaron las ubres de las que lactaban y se pusieron a intentar lamer mi verga como posesas. Confieso que no me importó el modo en que zarandearon mi pene al ver el hambre que lucían sus rostros. Tomasa suspiró aliviada al ver que intentaban obtener su sustento sacando fuerzas y decidida a ayudarlas, unió sus labios a los de ellas. Al sentir que eran las tres las que me ordeñaban, mi calentura me hizo olvidar sus afrentas y aprovechando que Ua se había metido mi verga en la garganta, busqué eyacular follándola su boca.</p>



<p>Afortunadamente, no tardé en sentir que pronto liberaría mi simiente y sacando mi verga, no esperé a nada y me pajeé. Recibieron mi primera andanada con ansia y ambas intentaron apoderarse de la siguiente. Mientras otras veces, habían hecho gala de generosidad una con la otra, en esta ocasión no fue así y fue Ía quien se apropió de la segunda olvidando a su compañera. Comprendiendo que ese comportamiento se debía a su estado, pedí a la mulata que me ayudara a repartir equitativamente mi semilla. La hambruna la tenía dominada y por ello Tomasa tuvo que usar la violencia para separar a la rubia para que Ua pudiese obtener su parte.</p>



<p>―Dale un poco a tu hermana― con un sonoro bofetón le exigió.</p>



<p>Por segunda vez en pocas horas, Ía sufrió un castigo corporal de sus protectores y creyéndose no querida, comenzó a llorar.</p>



<p>―Tranquila, hay para las dos― enternecida por el volumen de sus llantos, intentó tranquilizarla, pero no lo consiguió y fue la pelirroja la que disfrutó de las dos siguientes explosiones.</p>



<p>―He dicho que compartáis― dando a Ua otro bofetón, ordenó.</p>



<p>La expresión de congoja con la que recibió el golpe fue tal que comprendí que la pelirroja jamás había recibido un correctivo físico y deseando quitar hierro al asunto, la acaricié mientras dejaba que su compañera recibiera las ultimas migajas.</p>



<p>―Tranquilas, dadme unos minutos para que me reponga y os daré más― les dije viendo que seguían con un apetito atroz.</p>



<p>―¿Cómo podemos ayudarte? ¿Necesitas ver que nos amamos? – preguntaron casi al unísono.</p>



<p>Ni siquiera me dieron tiempo a contestar y tumbándose en el suelo, comenzaron a comerse los coños, pensando que con ello acelerarían mi recuperación. Curiosamente fue así. Al ver sus sexos abiertos y recordar que la noche anterior me habían pedido que las desvirgara, como por arte de magia mi erección volvió con una fuerza inusitada y aprovechando que la rubia era la que tenía más cerca, usé mi glande para juguetear con su ella. Ía me sorprendió porque al sentir que recorría sus pliegues, me rogó que la tomara. No sabiendo cómo actuar, busqué a Tomasa con la mirada.</p>



<p>―Fóllatela― fue lo único que dijo.</p>



<p>Con su permiso en la mente, separé los muslos de la criatura y posando mi pene en su entrada, de un empujón se la clavé hasta el fondo. El chillido de dolor que brotó de su garganta me hizo palidecer y por un segundo, dudé si seguir. Pero entonces la mulata insistió en que la tomara. Lentamente saqué unos centímetros mi estoque para acto seguido volvérselo a incrustar. Al repetir la maniobra, la rubia comenzó a gemir descompuesta pidiendo más. La urgencia de la muchacha me azuzó y acelerando la velocidad con la que la penetraba, intenté alargar el momento.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/367/51102348/51102348_015_74a3.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―No puede ser― aulló al experimentar que el dolor había desaparecido y abrazándome con las piernas, fue ella la que se embutió violentamente mi tallo. La humedad que destilaba su sexo facilitó el trance y sin apenas oposición, acuchillé su interior repetidamente cada vez más rápido.</p>



<p>A pesar de no ser un novato, tengo que reconocer que me asustó observar que en sus ojos un placer nunca visto mientras la tomaba. Mi exempleada debió de contagiarse de su calentura y tomando de los pelos a la pelirroja, la obligó a meterse uno de los pezones de Ía en la boca mientras ella se apropiaba del que se había quedado libre.</p>



<p>―Ayudemos a tu amiga― exigió a Ua.</p>



<p>No tardé en sentir que la rubia se corría y eso lejos de apaciguar mis embates, los aguijoneó y mientras las otras le mordían los pechos, llevé al límite mi ataque. El rugido de gozo de la joven retumbó en el salón al experimentar que su cuerpo humano ya no le respondía.</p>



<p>―Santa Luz― bramó al tiempo que el instinto animal la poseía.</p>



<p>El geiser que brotó de su coño empapó mis piernas y con un ímpetu descomunal, sus caderas buscaron que descargara mi simiente mientras unía ese primer orgasmo con el siguiente. El chapoteo que producía mi pene al entrar en su cueva me hizo saber que estaba lista para recibir mi simiente y dejándome llevar inundé de blanco su vagina mientras su cara reflejaba una sorpresa que en un principio no supe interpretar.</p>



<p>―Es demasiado― exclamó al recibir por esa vía su sustento un segundo antes de caer desplomada al suelo.</p>



<p>He de reconocer que me acojonó la forma en que ese ser comenzó a convulsionar violentamente y no fui el único. Ua al ver que su compañera se retorcía sobre la alfombra, se asustó y metiendo sus hebras en Ía, buscó una explicación.&nbsp; Confieso que se me hicieron eternos los segundos que tardó en examinarla.</p>



<p>―¿Qué le pasa?― pregunté pálido al contemplar que seguía presa de una especie de ataque epiléptico.</p>



<p>Afortunadamente, la cara de preocupación de Ua desapareció al entender que ocurría y girándose hacía mí, preguntó:</p>



<p>―¿Por qué no nos habías dicho que esta es la forma más eficiente de saciarnos?</p>



<p>Solo pude contestar que para mí también era nuevo.&nbsp; La pelirroja me creyó y sin dejar de sonreír, hundió su cara entre los muslos de su compañera en busca de mi simiente. Durante más de un minuto, sorbió con satisfacción el flujo mezclado con sangre y semen que desbordaba el coño de Ía mientras Tomasa y yo alucinábamos tratando de sacar algo en claro.</p>



<p>Ya con su estómago lleno y la cara teñida de rojo, me dio las gracias diciendo:</p>



<p>―Con esto podré aguantar hasta mañana.</p>



<p>Al pedirla que se explicase, ese bello ser nos reveló que al ser inseminada su hermana había absorbido los nutrientes que necesitaba directamente en las venas de su vagina sin que se perdiera nada en el aparato digestivo.</p>



<p>―Cuando la has poseído ― musitó sorprendida: ―no solo las has hecho sentir mujer. ¡Le has dado reservas para una semana!</p>



<p>―Joder, menudo susto que nos habéis dado― exclamé: ―Creía que la había matado.</p>



<p>&nbsp;Con una sonrisa de oreja a oreja, contestó acercándose en plan meloso:</p>



<p>―Estoy deseando que me poseas y así sentirme plenamente tuya, mi amado Íel.</p>



<p>Tomasa no desaprovechó el momento y separándola de mí, le dijo que no tendría esa suerte mientras no prometiera pedir permiso antes de interactuar con otro humano haciendo referencia a lo sucedido con la oriental.</p>



<p>―Amada Asa, hemos aprendido la lección y desde ahora te pido que, si se nos olvida, nos reprendas. Jamás olvidaré tu castigo ni la vergüenza que sentí cuando buscando sustento olvidé mi deber de compartir.</p>



<p>Las palabras de la pelirroja amortiguaron el cabrero de la negra, pero no queriendo dar su brazo a torcer, le pidió que confesara porque nos habían mentido al llegar a nuestra puerta tras el accidente. Temblando de miedo, la joven respondió:</p>



<p>―Supimos por los resultados de un análisis que se hizo hace tres meses que Íel era el espécimen que mi raza había estado buscando para su renacer y por eso forzamos el encuentro.</p>



<p>Elevando su voz, Tomasa insistió en que se explicara. Sonrojada hasta decir basta y sin ser capaz de levantar su mirada, contestó:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/367/51102348/51102348_026_5591.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Nuestros antiguos protectores llevan milenios en franca decadencia. Su inteligencia ha ido menguando poco a poco y actualmente no se puede decir que sean inteligentes. Su carácter pasivo ha provocado que se encerraran en ellos mismos dando por buena su existencia.</p>



<p>Al escucharla, mis rencores renacieron con fuerza y rechazando de plano colaborar en la decadencia del ser humano,&nbsp; le exterioricé que prefería el suicidio a ser la causa del holocausto que supondría la presencia de su raza para el hombre.</p>



<p>―Amado Íel, somos conscientes del error que cometimos al unir nuestro destino con una raza tan dócil. Por eso nuestras ancianas decidieron buscar una especie cuya naturaleza les impida someterse. Una cuyo espíritu guerrero e insatisfecho sea imposible de subyugar y que nos obligue por primera vez a buscar una alianza de igual a igual. Un pacto beneficioso para ambos. Sin nuestra ayuda hemos calculado que la humanidad se aniquilará a sí misma en setenta años, pero con nosotros crecerá y se expandirá por las galaxias.</p>



<p>―¿Cómo creeros?― pregunté con desprecio, pero anotando en mi interior el peligro que según ellas se cernía sobre nosotros.</p>



<p>Despertando de su estado, Ía respondió:</p>



<p>―¿No te basta saber que moriríamos por ti? Nunca nadie de nuestra raza se ha entregado a un protector como yo he hecho. Prefiero informar que hemos fracasado a vivir sabiendo que me odias.</p>



<p>El dolor de su tono me hizo dudar, pero dado que me estaba jugando el porvenir de miles de millones de hombres, mujeres y niños me mantuve firme. Tomasa, buscando un punto de acuerdo, comentó:</p>



<p>―¿Esto es algo que debamos decidir hoy? O podemos darnos un tiempo antes de tomar un solución.</p>



<p>Esperanzada, Ua replicó:</p>



<p>―Os podemos asegurar que no habrá más naves hasta que enviemos vuestra aceptación al consejo. Si no la obtenemos, ninguna de mis hermanas vendrá a la tierra y el planeta quedará cerrado para nosotras.</p>



<p>Sin llegar a aceptar sus palabras, comprendí que al menos tendría tiempo para pensar. Postergando el tema decidí centrarme en ese día y por eso les avisé que teníamos que desayunar, ya que en dos horas tendríamos visita. Como si nunca hubiésemos discutido, mostrando una alegría total, esos dos puñeteros seres me soltaron que tenían el estómago lleno pero que, si insistía, no les importaría volver a recibir mi esencia…</p>



<h1 class="wp-block-heading">12</h1>



<p>Sin decírmelo, las dos chavalas habían preparado a conciencia la visita del CEO de la compañía que deseaban comprar. No solo habían elaborado un extenso dosier técnico sobre las nuevas potabilizadoras sino también un estudio de mercado, el impacto medioambiental y social de las mismas. Tras un rápido vistazo me quedé impresionado porque de ser ciertos sus cálculos solo con ese invento mejoraría la calidad de vida de mas de dos mil millones de personas y se podrían evitar una media de quinientas mil muertes por año.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¡Su puta madre!», exclamé mentalmente al darme cuenta del alcance que tendría esas instalaciones en la sociedad global. Mis carencias me impidieron formarme una opinión sobre si eran posibles o solo una entelequia, pero dado la inteligencia que habían demostrado esos seres no pude mas que dar por buena su propuesta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tampoco me pasó inadvertido el aspecto económico, ya que según sus previsiones el beneficio en los próximos veinte años era tal que Alfa Centauro se convertiría en el mayor conglomerado a nivel mundial, rivalizando con la mayoría de los países en cuanto renta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Bill Gates sería un pobretón a nuestro lado», me dije asustado por las consecuencias personales que eso acarraría.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; También habían preparado un estudio sobre nuestro futuro socio, el cual me dejó bastante tranquilo al descubrir que a pesar de ser un ejecutivo de éxito Erik Anderson nunca había descuidado su deber con la sociedad y era un conocido filántropo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Podríamos formar un buen equipo», sentencié tras leer en esos papeles que fuera el sueco la cabeza visible del proyecto, quedando nosotros en un segundo plano.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo que no me esperaba fue que, en un apartado especial, totalmente separado, esas dos arpías hubiesen elaborado un documento sobre Agda y sobre Sara, en el cual plasmaban que con un poco de ayuda esas dos mujeres podrían en poco tiempo llegar a ser unas figuras de relieve en sus países de origen. A la sueca le pronosticaban una carrera diplomática que terminaría como presidenta de la Unión Europea, mientras para la agente, vislumbraban que acabaría al mando de la CIA.</p>



<p>«Estas zorras están seleccionando los mejores especímenes humanos para formar parte de mi harén», preocupado concluí al caer que si las cosas de desarrollaban según tenían previsto se quedarían embarazadas y mis descendientes gobernarían la tierra. Su planes me recordaron a las alianzas matrimoniales que fraguaron los reyes católicos colocando a las distintas infantas en los tronos de Austria, Portugal e Inglaterra.</p>



<p>La facilidad con la que asimilé todos esos datos y sus conclusiones me hizo nuevamente sospechar que habían manipulado mi interior para incrementar mi inteligencia. Temiendo que esos cambios hubiesen afectado a mi personalidad hice un examen de conciencia tras el cual comprendí que seguía siendo el mismo hombre, con sus miedos y sus esperanzas.</p>



<p>«Sigo siendo yo», concluí aliviado mientras Tomasa me informaba de la llegada de nuestras visitas.</p>



<p>Dejando aparcados esos temas, salí a recibirlos. Desde el primer momento el vikingo me cayó bien y más cuando tras las oportunas presentaciones, descubrí que Erik se defendía en español. Lo que no me esperaba fue la forma tan liberal con la que la embajadora demostró su complicidad conmigo y es que, contrariando las normas de etiqueta, al verme esperando en la puerta, se lanzó a mis brazos. No tuve que ser un genio para percatarme de que durante el viaje Agda había reconocido a su compatriota nuestro affaire, ya que mi futuro socio no se mostró sorprendido de los besos que me daba. Lo que sí me dio que pensar fue la forma tan amigable con la que Tomasa se había tomado esas carantoñas y que lejos de enfadarse me guiñara un ojo haciéndome recordar mi promesa de que compartiría con ella a la cuarentona.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/367/51102348/51102348_027_bcfa.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>-Erik, muchas gracias por venir. ¿Te apetece un café?- haciéndose notar junto a su compañera, Ía preguntó.</p>



<p>El sueco no pudo evitar darles un buen repaso con la mirada. Las fotografías que había visto en sus perfiles no hacían honor a su belleza debió decidir porque tras saludarlas, me tomó del brazo y sonriendo, me comentó que a pesar de no ser hetero eran tan guapas que estaba dudando si cambiarse de acera.&nbsp; Esa confidencia me alucinó porque nada se decía en los papeles que me habían preparado. Asumiendo que. si fueran humanas, no hubiesen obviado ese detalle, sonreí mientras le contestaba que las cuatro mujeres presentes eran territorio vedado pero que si necesitaba ayuda para buscar compañía podía buscarle un par de adonis para esa noche.</p>



<p>-Lo pensaré &#8211; exclamó muerto de risa al ver que aceptaba de buena gana su orientación sexual.</p>



<p>Ya en el salón, Ua le hizo una breve exposición de lo que le proponíamos y de los fondos que contábamos para llevarlo a cabo. Mirando de reojo su reacción vi que a priori estaba interesado. Pero cuando Ía tomó la palabra y le explicó con detalle las investigaciones que teóricamente yo había financiado fue cuando su cara cambió y con los ojos abiertos de par en par, pidió que le proporcionamos un ejemplar en papel para que pudiese asimilar su contenido.</p>



<p>-Erik, para ti somos un libro abierto. Confío tanto en que vamos a ser socios que no solo te vamos a proporcionar lo que nos pides, sino que te ofrezco que mis ayudantes se queden para resolver tus dudas mientras aprovecho para enseñar a Agda la finca.</p>



<p>No pudo más que agradecer el gesto y tan entusiasmado estaba con lo que le habían anticipado que ni siquiera se despidió de nosotros. Tomasa viendo que su presencia también sobraba, no se lo pensó dos veces y tomando del brazo a la embajadora, le fue mostrando la casa mientras coqueteaba descaradamente con ella. Curiosamente ese galanteo fue bien recibido y por ello cuando al enseñarle mi habitación le anticipó que esa noche ella dormiría allí, la rubia no pudo evitar preguntar a la mulata si acaso no era mi amante.</p>



<p>Interviniendo respondí que era mi mujer, pero que teníamos una relación un tanto peculiar ya que por nuestra cama también pasaban sus dos compatriotas.</p>



<p>-¿Y no te molesta?- insistió mirando fijamente a la morena.</p>



<p>La costarricense, dando un salto al vacío, llevó sus manos a la mejilla de la mujer devolviendo la pregunta:</p>



<p>-Cuando te acostaste con Miguel ya sabías que lo que compartíamos y no por ello, dejaste de hacerlo. ¿Me puedes decir por qué?</p>



<p>La dulzura con la que se lo dijo destanteó a la nórdica, que totalmente colorada reconoció que no había podido evitarlo ya que se sentía cautivada por mí. Al contemplar que el efecto que esa caricia había tenido en Agda, Tomasa insistió preguntando si no sentía lo mismo con ella. Como por arte de magia, dos reveladores bultos emergieran bajo la blusa de la embajadora al sentir los dedos de la mulata recorriendo sus pechos y con la respiración entrecortada, reconoció sus miedos a protagonizar un trio.</p>



<p>-No pienso forzarte a nada- replicó separándose de ella mientras le preguntaba si sabía montar.</p>



<p>Al responder que sí, le ofreció dar una vuelta por la finca a lomos de un caballo.</p>



<p>-Me encantaría- contestó aliviada.</p>



<p>Viendo que venía en pantalones, no tuvimos que esperar a que se cambiara y nos fuimos a seleccionar nuestras monturas sin saber que esa mujer era una experta amazona. Rápidamente me percaté que Agda sabía mucho más que yo al elegir para ella un potro de tres años que acababa de comprar hacía solo un par de meses mientras mi pareja elegía una yegua mucho más fácil de montar. Habiendo elegido ellas primero, me tuve que conformar con “Sagaz”, un testarudo alazán entrado en años que dependiendo del día era una delicia o una tortura. Afortunadamente, esa mañana el jamelgo estaba de buenas y se dejó montar sin demostrar su carácter. El paseo resultó un éxito, ya que comportándose como una perfecta anfitriona la mulata fue describiendo durante todo el trayecto las diversas plantas y árboles con los que nos encontrábamos. EL calor tropical no tardó en hacer su aparición y por eso cuando al llegar a una pequeña laguna, Tomasa preguntó si no nos apetecía un baño. Para esa cuarentona las cristalinas aguas de ese inesperado paraíso le parecieron una tentación irresistible, pero se negó aduciendo que no traía bikini.</p>



<p>-Pensaba que nos bañáramos desnudas- muerta de risa respondió mi adorada viuda mientras alegremente se empezaba a despojar de ropa.</p>



<p>Por un momento, Agda dudó, pero al ver que me estaba quitando la camisa, decidió acompañarnos. La belleza de su cuerpo maduro me resultó impresionante y mas cuando al entrar corriendo a la laguna, observé como rebotaban arriba y abajo sus pechos.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/367/51102348/51102348_030_571b.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>&nbsp; «Está bien buena, pero Tomasa aún más», decidí tras comparar a mis dos acompañantes. Todavía estaba despojándome de los calzones cuando desde el interior de esas aguas escuché las risas de la sueca al ser mojada y sonriendo observé que devolvía la afrenta tratando de hacerle una aguadilla a su atacante.</p>



<p>-¿A que esperas?- preguntó mi amada empleada mientras la embajadora se ponía a nadar cruzando el pequeño lago.</p>



<p>Venciendo la natural reluctancia de un hombre de secano, me fui metiendo poco a poco para dar tiempo a que el castellano que llevaba dentro se acostumbrara a la sensación de estar mojado. Tomasa no me esperó y demostrando que también ella era una buena nadadora siguió la estela de Agda hasta la otra orilla.</p>



<p>-Qué maravilla es este lugar- oí comentar a la vikinga señalando el Edén natural en el que se hallaba.</p>



<p>-¡Pura vida!- respondió Tomasa orgullosa de las tierras en las que había nacido.</p>



<p>La cordialidad con la que cuchicheaban entre ellas me debió de poner sobre aviso, pero no lo hizo y por ello cuando llegué a su lado, su ataque me pilló desprevenido. Acababa de darles alcance cuando esas dos bellezas me hundieron la cabeza jugando. Por un momento no pude pensar en otra cosa que no fuera respirar, pero reponiéndome al instante las abracé para devolver la afrenta. Para mi sorpresa, Tomasa buscó mis besos mientras su compinche pegaba sus pechos al mío. Sus pieles restregándose contra mí despertaron mi lujuria y tras dejar los labios de mi morena busqué y encontré los de la rubia. Agda recibió mi boca con pasión y demostrando que era algo pactado, no le importó que al posar su mano en mi miembro se encontrara con la de Tomasa.</p>



<p>-Sois un par de salidas- exclamé al sentir que se coordinaban haciéndome una paja.</p>



<p>&nbsp;Supe que lo habían hablado cuando desternilladas de risa me dejaron de lado y se pusieron a besar entre ellas. Esa escena lésbica elevó mi calentura de golpe y ya totalmente erecto intenté que me hicieran caso, pero para mi consternación ambas estaban demasiado interesadas en la sensación de estar con otra mujer para tomarme en cuenta. Aunque Tomasa había disfrutado de las caricias de “nuestras niñas” jamás había besado a una humana y por ello al sentir la dulzura de unos labios femeninos recorriendo su cuello, gimió excitada. Agda por su parte tampoco entendía la atracción que sentía con los hinchados pechos de la mulata y por ello antes de decidirse a asaltarlos, tímidamente preguntó si podía. El sonrojo que lucía la nórdica mirando sus negras tetas enterneció a la viuda y tomando ella la iniciativa, bajó la cabeza y se apoderó de las areolas que el destino había puesto en su camino. Agda al sentir la lengua de la mujer recorriendo sus pezones sollozó gozosa y atrayéndola hacia ella, le pidió que mamara de sus senos.</p>



<p>Con un gesto, Tomasa me rogó que me apoderase del que había dejado libre y como todo el mundo comprenderá, no puse ningún reparo en apoderarme de ese rosado botón que solo unos días antes había sido mío mientras acariciaba su trasero con mis dedos. Nuestro acoso acrecentó la excitación de la embajadora y ya sin recato alguno, aceptó la oferta de hacer un trio llevando su boca a los cantaros de la morena sin saber que al chupar de ellos su boca se iba a llenar de leche. El sabor dulzón de esa secreción inesperada la volvió loca y en plan goloso, se puso a devorarla mientras sentía los dedos de Tomasa hurgando entre sus pliegues.</p>



<p>-¡Dios!- chilló al ser consciente de lo cerca que estaba de correrse, pero no por ello trató de zafarse e instintivamente separó sus rodillas para facilitar el acceso a su sexo.</p>



<p>La calentura de la vikinga azuzó a mi mulata y centrándose en el botón que crecía entre los labios del coño de su oponente, se dedicó a torturarlo mientras susurraba a la mujer que siempre sería bienvenida en nuestros brazos. Agda al escucharlo aulló descompuesta dejando que un potente orgasmo se apoderara de ella. La confirmación de que esa noche sería todo menos tranquila llegó cuando en mitad de su clímax, la rubia alzando la voz juró que jamás se había sentido tan completa como entonces.</p>



<p>-Quiero que sepas que Miguel y yo lo compartimos todo y que me ha dicho lo mucho que le apetece hacerte un hijo- murmuró la viuda mientras sumergía uno de sus dedos en la húmeda cavidad de la cuarentona.</p>



<p>&nbsp;El ser madre debía ser un sueño insatisfecho porque al escuchar esa nada velada propuesta Agda experimentó un nuevo orgasmo todavía más potente.</p>



<p>-Quiero ver como la tomas- me pidió Tomasa mientras la tomaba de la mano y la sacaba del agua.</p>



<p>Ni que decir tiene que al ver la alegría de Agda me vi tentado en hacerlo en ese instante, pero recordando que en la casa nos estaban esperando, decidí que debía posponerlo por unas horas. La decepción con la que ambas recibieron mis palabras me hizo prometerles que después de cenar me entregaría a ellas en cuerpo y alma.</p>



<p>-¿Nos lo juras?- preguntó la diplomática y haciendo gala de su oficio, regateó conmigo las condiciones obligándome a aceptar que al menos una vez al mes ella podría visitarnos.</p>



<p>-Dalo por hecho- la viuda respondió por mí: -Nuestra casa es tu casa y desde ahora te digo que te puedes venir a vivir a nuestro lado.</p>



<p>La felicidad con la que Agda recibió esa invitación me hizo saber que, si bien no creía que se mudara, era posible que todas las semanas viniera a compartir nuestras caricias. Por ello no me extrañó que una vez vestidas, las dos mujeres caminaran cogidas de la mano hacia los caballos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «A este paso, tendré que agenciarme una buena provisión de viagra», pensé al saber que entre ellas y las dos chavalas iban a exprimirme mas de lo que era natural…</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/367/51102348/51102348_031_e728.jpg" alt="" width="600"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;Dos rubias llamaron a mi puerta y les abrí 5&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Mar 2026 18:25:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[fantasia]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
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					<description><![CDATA[7 La sensación de ser usado apenas me dejó dormir. En cuanto intentaba cerrar los ojos, el convencimiento que esos dos seres solo buscaban la supervivencia de las hembras de su especie volvía con fuerza a mi mente. Daba igual que personalmente no tuviera queja del trato que había llegado con ellas, me reconcomía saber que el futuro de la humanidad dependía de cómo con Tomasa afrontaríamos esa situación. Por la noche y gracias al alcohol, Ua me había revelado parte de sus planes y según la poca información que tenía, me querían usar como semental para dar un futuro [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading"><em>7</em><em></em></h1>



<p>La sensación de ser usado apenas me dejó dormir. En cuanto intentaba cerrar los ojos, el convencimiento que esos dos seres solo buscaban la supervivencia de las hembras de su especie volvía con fuerza a mi mente. Daba igual que personalmente no tuviera queja del trato que había llegado con ellas, me reconcomía saber que el futuro de la humanidad dependía de cómo con Tomasa afrontaríamos esa situación. Por la noche y gracias al alcohol, Ua me había revelado parte de sus planes y según la poca información que tenía, me querían usar como semental para dar un futuro a su gente. Tenía que averiguar qué coño eran esas criaturas y por qué habían elegido a los humanos como nuevos simbiontes. Al pensar en ello, caí en la cuenta de que por algún motivo habían decidido abandonar a los que hasta entonces les habían servido y buscarse un nuevo reino donde al amparo de los belicosos homínidos conquistar la galaxia y seguir creciendo. Meditando sobre ello, tampoco entendía que entre los siete mil millones de humanos me hubieran elegido. No creía en las casualidades y menos que tras un viaje de trillones de kilómetros, se hubiesen estrellado frente a mi casa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Debió de algo ser premeditado», me dije dudando incluso que fuese un accidente.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Según Manuel, la gente del gobierno no había encontrado nada útil entre los amasijos de hierros y por eso habían concentrado sus esfuerzos en los restos de los supuestos pulpos.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/388/19510796/19510796_026_1614.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Si sospecharan que era un ovni lo que había colisionado, hasta la CIA se hubiese dejado caer por la zona y hubiera tomado el mando», concluí dando verisimilitud a la versión del policía. &nbsp;Aunque era bueno en términos egoístas que buscaran supervivientes en el mar, no me quedaba ninguna duda que tarde o temprano mirarían tierra adentro y que acudirían a mi finca.</p>



<p>«Por eso se han buscado una identidad, antes de nada. No es lo mismo ser unas indocumentadas que habían aparecido por ahí sin nada que lo demostrase, a que cuando tocaran su puerta y preguntaran quién vivía ahí, fueran unas suecas con sus pasaportes en regla y con un pasado como coartada las que contestaran». Estaba pensando en ello cuando Ía se comenzó a desperezar a mi lado y como si nada hubiese pasado, me preguntara cómo habían llegado a la cama. Riendo, le expliqué que se habían emborrachado y que tuvimos que subirlas a la habitación antes de que hicieran una tontería. &nbsp;</p>



<p>―¿Cómo te encuentras?― pregunté pensando que debía de tener resaca.</p>



<p>―Estupendamente y con hambre― respondió llevando sus manos a mi entrepierna.</p>



<p>No queriendo que sospechara nada, la dejé continuar y que buscara su sustento. Como otras veces, la rubia no se esmeró en los preparativos y directamente buscó con lametazos mi erección. Confieso que me molestó saber que para ella solo era un pedazo de carne en el que buscar la esencia que necesitaba y quizás eso motivó que a pesar de sus intentos no se me levantara.</p>



<p>―¿Qué te ocurre mi amado Íel? ¿Ya no te gusta tu mujercita?― preguntó al ver que mi sexo no daba muestras de excitación.</p>



<p>Temiendo que incrustara sus hebras en mí para averiguar mi falta de entusiasmo, decidí buscar una excusa y atrayéndola hacía mí, la besé mientras decía que si quería obtener mi semen debía de intentar al menos excitarme.</p>



<p>―No entiendo― contestó al sentir que comenzaba a acariciarla.</p>



<p>Sin dejar de recorrer con mis yemas su piel, comenté que los hombres necesitaban estimularse y que la mejor forma de conseguirlo era ver que sus parejas eran coparticipes de su excitación.</p>



<p>―¿Por eso cuando haces el amor con Tomasa os tocáis?― preguntó.</p>



<p>―Exactamente, preciosa.</p>



<p>―¿Y cómo lo hago?― insistió mientras seguía intentando inútilmente levantar mi tallo.</p>



<p>Echándole la culpa de mi falta de entusiasmo, le pedí que se tocara para que al verla se me contagiara su calentura. Mis palabras la hicieron dudar y buscando ayuda en su compañera, se percató que seguía profundamente dormida al igual que Tomasa.</p>



<p>―¿Me podrías ayudar?― me rogó: ―Estoy desfallecida.</p>



<p>Recordé que aun que se sirvieran del sexo para conseguir sus fines, seguía siendo una novata que ni siquiera era consciente de su sexualidad y por eso tumbándola a mi lado, comencé a recorrer con mi boca su cuello. El suspiro que salió de su garganta al sentir que besaba su cuello me dio la clave y dejando un surco con la lengua, me dirigí hacia sus pechos.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/388/19510796/19510796_036_f9b4.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―No entiendo por qué me gusta que hagas esto― susurró al sentir que, bordeando su areola, me dedicaba a amasar lentamente su seno.</p>



<p>―Eres una mujer en brazos de tu hombre― respondí abriendo mis labios y tomando entre ellos, su rosado pezón que involuntariamente y siguiendo los dictados de los genes que había tomado prestados de los humanos, se encogió.</p>



<p>El sollozo de ese ser al percatarse de que realmente era la primera vez que me dedicaba a ella fue un aviso de que iba por buen camino y tomándolo entre mis labios, lo mordisqueé lentamente mientras mis manos seguían su camino recreándose en su trasero.</p>



<p>―¿Es esto el estar excitada?― quiso saber al notar que como en el avión su chumino se llenaba de humedad y que su respiración se entrecortaba.</p>



<p>―Eso es algo que tienes que averiguar por ti misma― dije mientras tomaba una de sus manos y la llevaba hasta su vulva.</p>



<p>―¿Qué quieres que haga? ― preguntó mientras como me había visto hacer con la mulata me ponía a mamar de sus tetas.</p>



<p>Haciendo un inciso, la miré y mostrándole el camino, le pedí que se tocara en el botón que escondía entre sus pliegues. Sin saber que le iba a pasar, Ía accedió a probar, pasando una de sus yemas por su clítoris. El gemido que pegó al hacerlo la asustó e intentó parar.</p>



<p>―Sigue putita. Para que se me levante, necesito verte haciéndolo― repliqué volviendo a llevar sus dedos entre sus muslos.</p>



<p>La sed que lo embargaba obligó a ese ser a volver a acariciar ese inhiesto apéndice y tal como había ocurrido antes, al acariciarlo sintió que su cuerpo reaccionaba.</p>



<p>―Hazlo un poquito más rápido― sin levantar la voz,&nbsp; le pedí sospechando que para obtener de ella respuestas debía primero conocerse.</p>



<p>La joven no necesitó que insistiera mucho dado que de cierta forma estaba interesada en explorar qué eran esas sensaciones que estaba descubriendo y mientras seguía lamiendo sus pezones, se puso a masturbarse sin ser consciente de lo que hacía.</p>



<p>―Siento que ardo por dentro― balbuceó al sentir mis labios succionando de sus pechos y sin que se lo tuviese que decir imitó mis maniobras llevando sus yemas sobre el botón que acababa de descubrir en su sexo.</p>



<p>El brillo de su flujo manando de su coño me excitó y señalando mi creciente erección le pedí que continuase antes de lanzarse a buscar mi leche. Al contemplar que había crecido gracias a su toqueteos, su estómago rugió de hambre y convencida que solo la saciaría si lograba que se alzara, incrementó la velocidad con la que torturaba su clítoris.</p>



<p>―Avísame cuando es suficiente― rogó cerrando los ojos para concentrarse en la desconocida sensación que crecía entre sus piernas.</p>



<p>&nbsp;La certeza de que esa extraño criatura debía terminar de descubrir que no necesitaba a nadie para obtener placer me obligó a mantenerme a distancia y cogiendo su mano libre, la posé sobre uno de sus pezones. Ía entendió la razón y tomándolo entre dos de sus yemas lo estiró. Al sentir al hacerlo que en su interior crecía su calentura, no se quedó ahí y lo retorció mientras hundía una de sus yemas dentro del coño. El chillido que pegó con ese doble ataque me informó de lo cerca que estaba su cuerpo del placer y le pedí que no parara aduciendo que mi pene necesitaba más.</p>



<p>―Falta poco para darte de comer― murmuré en su oído al ver que sus caderas seguían el ritmo de sus dedos al torturarse ella sola.</p>



<p>Ese susurro fue el acicate que la rubia necesitaba para dejarse llevar y pegando un gemido sintió que todo sus ser se licuaba y nuevamente le dio miedo. No queriendo que se enfriara, comprendí que debía de hacer algo y poniéndome de rodillas sobre el colchón acerqué mi pene ya erecto a su boca mientras le decía que no parara. Al posar mi glande sobre sus labios, vio culminado su deseo y acelerando la acción de sus dedos, abrió su boca.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/388/19510796/19510796_050_1568.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Sigue, mi pequeña. Sigue― le pedí mientras incrustaba mi verga en su garganta.</p>



<p>Incapaz de contenerse al saborear las gotas de mi líquido pre seminal, buscó con más ahínco y sin saber el origen de su placer mientras sentía mis acometidas.</p>



<p>―Santa luz― sollozó al estallar por dentro.</p>



<p>Asumiendo que se estaba corriendo, seguí con el papel de profesor y mientras metía y sacaba mi falo, la exigí que si quería que le diese de comer tenía que seguirse tocando. Mi insistencia hizo que el placer se intensificara y uniendo un segundo clímax al primero, la mujercita obedeció metiendo otro dedo dentro de su coño.</p>



<p>―Por favor― gritó no pudiendo asimilar las sensaciones de su cuerpo humano.</p>



<p>Para entonces, Ua se había despertado y alucinada nos observaba sin intervenir. En sus ojos vislumbré, además de incomprensión, deseo e impulsado por el morbo que me daba el ser espiado por ella, cogí la cabeza de su compañera con mis manos, y en plan salvaje follé su boca con largas y rápidas penetraciones.</p>



<p>―No puedo más― sollozó Ía al sentir que era imposible absorber todos los efectos que ese modo de buscar su sustento estaba provocando en ella.</p>



<p>―Sigue zorra, ya falta menos― mirando a la pelirroja, comenté al ver que no entendía por qué sus pechos le pedían que se los tocara.</p>



<p>Entregada por primera vez como mujer, sentía que le faltaba algo más a su cuerpo y creyendo que era mi semen permitió que forzara su garganta metiendo mi estoque hasta el fondo mientras a nuestro lado, su compañera de viaje se pellizcaba por instinto los pezones. La confirmación de que hasta la recién despierta estaba descubriendo el deseo, me terminó de excitar e informé a la chavala que estaba a punto de derramar mi esencia. Me sorprendió que, al sentir mi primera explosión, esta fuera directamente al estómago de Ía y que no compartiera con su hermana.</p>



<p>―Yo también tengo hambre― protestó Ua viendo que no le daba nada.</p>



<p>A regañadientes, la rubia la llamó a su lado y sacando mi verga de su garganta, le cedió las últimas migajas disculpándose diciendo que ella había tenido que trabajar para obtenerla y que se había dejado llevar. En plan hambriento, la pelirroja devoró lo poco que la había dejado mientras se echaba a llorar.</p>



<p>―Siempre habíamos compartido todo― sollozó destrozada al sentirse abandonada por el ser que había sido su pareja desde que nació.</p>



<p>―Lo sé y te pido que me perdones. No entiendo qué me ocurrió, pero caí en un estado raro en el que Íel era en lo único que podía pensar.</p>



<p>Sonriendo desde el otro lado de la cama, Tomasa comentó:</p>



<p>―Debes de compensarla.</p>



<p>―¿Cómo? – preguntó la rubia deseosa de hacerlo, pero indecisa de cómo llevarlo a cabo.</p>



<p>Como hombre entendí a lo que se refería, pero no sus intenciones y sabiendo que tarde o temprano me las contaría, atraje a la doliente pelirroja y la besé diciendo:</p>



<p>―Deja que te hagamos el amor entre los tres.</p>



<p>Tal y como había previsto, la mulata se acercó y señalando el camino a la rubia se apoderó de uno de los pechos de Ua. El pelirrojo ser pegó un sollozo al sentir los labios de la humana en su pezón. La rubia entendió qué debía hacer y arrojándose con una pasión desconocida en ella sobre el que estaba libre, buscó su leche como había hecho con los pechos de Tomasa. El no encontrar ese líquido en los cantaros de su compañera no la detuvo y sin parar de succionar siguió pidiéndola perdón. La sorprendida criatura al experimentar ese triple ataque dejó que mi lengua jugara con la suya mientras algo nuevo se iba apoderando de su cuerpo.</p>



<p>―Acompáñame, zorrita― le exigió la negra mientras se deslizaba por la pelirroja.</p>



<p>Ía se mostró reticente a seguirla, pero al escuchar que su compañera respondía con un profundo gemido cuando la humana le daba un primer lamentón entre los pliegues, creyó que su deber era imitarla y así compensar su pecado.&nbsp; Nada en sus casi doscientos años, la habían preparado para experimentar el latigazo de energía que sintió cuando hundió su boca entre los muslos de su compañera e incapaz de mantener su cordura, echó a la humana al sentir que el agridulce sabor de Ua recorriendo sus papilas.</p>



<p>―Tu cuerpo está riquísimos― chilló sin percatarse de que la pelirroja ya no me besaba y que concentraba todos su ser en lo que estaba sintiendo mientras la hembra de su misma especie devoraba su sexo.</p>



<p>Esa comida de coño hizo renacer mi lujuria y viendo el húmedo coño de Ía abierto de par en par me acerqué a desflorarla, pero entonces Tomasa me retuvo diciendo:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/388/19510796/19510796_059_ef46.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Todavía no ha llegado el momento en que las desvirgues. Déjalas que se exploren entre ellas― dijo mientras me tomaba de la mano y me sacaba casi a rastras de la cama.</p>



<p>«Tiene razón», pensé en mi cerebro y la seguí hasta la otra habitación de la suite. Los gemidos de las dos bellas inhumanas amándose por primera vez nos hicieron saber que podíamos hablar sin que nos escuchasen.</p>



<p>―Amor mío, me he pasado toda la noche meditando sobre lo que me dijiste― me susurró: ―y creo haber encontrado una forma de desbaratar sus planes.</p>



<p>La esperanza de sus ojos me hizo callar mientras seguía hablando:</p>



<p>―Estos seres y su especie están habituados a que las razas a las que se unen no interactúen con ellas y que únicamente les cedan los nutrientes que les falta para desarrollarse.</p>



<p>No sabiendo por donde iba, seguí instalado en mi mutismo.</p>



<p>―Somos los únicos animales que se aparean por mero placer y no solo para perpetuarse. Si como sospecho nunca se han enfrentado a esa singularidad, debemos aprovecharlo y forzarlas a dejarse llevar poco a poco por ella, haciéndose cada vez más humanas. Por lo que veo, nuestras niñitas están descubriéndolo en primera persona― sonrió al llegar a nuestros oídos los alaridos de Ua al correrse.</p>



<p>Tomasa acababa de sintetizar lo que me venía rondando por la cabeza y eso hizo que creciera mi respeto por ella. A pesar de no tener una extensa cultura, desbordaba sentido común por todos sus poros.</p>



<p>―¿Te he dicho alguna vez la suerte que tuve al conocerte?― comenté muerte de risa señalando que la estaban afectando los gemidos de esos seres al amarse dado lo erizado que lucían sus pezones.</p>



<p>―Deseo más que nada que vuelvas a tomar a tu negra, pero debemos guardar tus fuerzas para ellas. Te lo digo por el bien de los hijos que vamos a tener― musitó entre dientes al ver que extendía la manos hacia sus pechos.</p>



<p>―¿Te gustaría quedar embarazada aun sabiendo que eso es lo que desean?</p>



<p>Bajando su mirada, contestó:</p>



<p>―Siempre eché en falta una niña de grandes coletas que corriera por mi casa, mi amado patrón.</p>



<p>―No dudes que te la daré, pero espero que cuando lo haga ya tengamos controlada la amenaza que suponen las congéneres de esas dos― respondí pegándome a ella.</p>



<p>Tomasa suspiró al notar que estaba excitado y a mi pene presionando contra ella, pero imponiendo la cordura que me faltaba, me rogó que me separara y que retornara a la cama para dar de comer a esas hambrientas criaturas.</p>



<p>―Eres un capullo. Si sigues a pegado a mí, terminaré dejándome vencer por la tentación y buscaré que vuelvas a amarme.</p>



<p>―Ya te amo― lamí su oreja antes de dejarla y de volver al cuarto.</p>



<p>Al entrar acompañado de mi antigua empleada, Ua estaba comiendo el coño a su compañera mientras esta hacía lo mismo entre sus piernas. Sabiendo que no debíamos intervenir hasta que se hubiesen saciado entre ellas, pregunté a mi antigua empleada si tenía hambre.</p>



<p>―Mucha― respondió.</p>



<p>Cogiendo el teléfono y mientras la mulata se metía a duchar, llamé al servicio de habitaciones para que nos subieran el desayuno…</p>



<h1 class="wp-block-heading">8</h1>



<p>La llegada de la camarera con nuestro desayuno me informó de otro sutil cambio que ese par de putas habían realizado sin permiso en mi persona. Esa mujer era guapísima, pero lejos de atraerme me repelió al oler en ella algo que no supe definir hasta que al extender lo que traía, vi en sus brazos las marcas de pinchazos. En un principio aduje esos moretones a las drogas, pero la empleada del hotel me hizo saber involuntariamente que no era así cuando,&nbsp; al destapar los pasteles que traía, se quejó de que por su enfermedad llevaba tres años sin probarlos.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/388/19510796/19510796_070_739c.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―¿Es usted diabética?― pregunté.</p>



<p>―No, señor. Tengo una variante muy agresiva de intolerancia al gluten y tengo que pincharme para mantenerla a raya― respondió sin atreverse a tocar ni de lejos ese platón.</p>



<p>Escamado anoté el dato dando con la razón del rechazo que sentía a pesar de ser un monumento de mujer y agradeciendo con una generosa propina a la desdichada, me puse a comer. Ya había dado buena cuenta de un par de bollos cuando las zorras salieron del cuarto con cara de susto.</p>



<p>―Íel, ¿qué nos ha ocurrido?― preguntó la pelirroja totalmente colorada mientras se agachaba entre mis piernas― ¿Por qué no hemos podido parar de tocarnos? Ayúdanos a comprender, ni mi hermana ni yo entendemos estos cuerpos. No siento que tenga fiebre ni que esté enferma, pero mientras retozaba con Ía, sacié algo mi hambre. Y solo al verte, he vuelto a sentirla.</p>



<p>No queriendo descubrirles antes de tiempo mis sospechas de que los de su especie eran unos parásitos que se nutrían de la lujuria de otros y que por ello buscaban el cobijo de parejas para así conseguirlo, dejé que bajara mi bragueta. Esperé a que diera un par de lametazos a mi miembro y que este se irguiera, para decir:</p>



<p>―No pienses en ello y agradece a Ía mi erección. Necesitaba sentir su excitación para conseguirla.</p>



<p>Pensando en lo que les acababa de decir y sobre todo en cómo le había obligado a masturbarse, la rubia confirmó mis sospechas diciendo:</p>



<p>―¿Al tocarnos te dimos las fuerzas que necesitabas para darnos tu esencia?</p>



<p>―Así es. No siempre os lo pediré, pero es un estímulo que siempre me vendrá bien― respondí descojonado por la ingenuidad de esos seres mientras la pelirroja se metía mi verga en la garganta.</p>



<p>La rubia me creyó a pies juntillas y todavía avergonzada por su comportamiento anterior, decidió colaborar separando sus rodillas tocándose. Bajo la luz que entraba por la ventana, observé en el interior de su gruta su virginidad temblando y saber que no tardaría en romper esa tenue y tan sobrevalorada telilla, me excitó.</p>



<p>―Súbete a la mesa para que me llegue mejor tu olor― le pedí mientras Ua seguía enfrascada en conseguir su sustento.</p>



<p>Su rostro se tiñó de rojo al observar que no perdía detalle de cómo se tocaba y pegando un gemido me preguntó a qué se debía que le gustara sentir mi mirada al tocarse.</p>



<p>―La excitación entre los humanos es contagiosa― repliqué sabiendo que no debía tocarla para que ella sola se convirtiera en una olla a presión.</p>



<p>Dando por sentado que era cierto al experimentar nuevamente la fiebre que empezaba a dominar su anatomía, ese extraño pero bello ser incrementó su entrega pellizcándose las tetas mientras con voz entrecortada me daba las gracias por hacerla ver que lo suyo no era una enfermedad sino producto de los genes que había tomado prestados.</p>



<p>―Cada vez me siento más humana― chilló sumida en la lujuria.</p>



<p>Un gemido proveniente del suelo me hizo mirar a Ua y fue entonces cuando reparé que al contrario de las primeras veces en las que esos seres no se veían afectado por mis hormonas, la pelirroja se masturbaba con las dos manos mientras usaba su boca para extraer mi jugo.</p>



<p>«¡Les falta poco a esta dos para para convertirse en ninfómanas!», sentencié al ver la calentura que las dominaba sin ser conscientes de que las estaba manipulando.</p>



<p>―Si os corréis, antes os daré de comer― rugí al sentir los primeros retazos de placer.</p>



<p>Mi consejo las liberó y mientras eyaculaba en la boca de la pelirroja, llegaron a mis oídos los berridos del orgasmo que disfrutaban ambas. La voracidad con la que se lanzaron sobre mi simiente fue brutal y sin medir sus consecuencias, me ordeñaron como pocas veces. Acallaron unas quejas que nunca hice cuando comentaron que, al tocarse ellas, se incrementaba todavía mi esencia. Me guardé que estaba seguro de que ese cambio se debía a que involuntariamente se habían nutrido también del placer que habían sentido cada una de ellas y reafirmando en ellas esa creencia, únicamente les aconsejé que a partir de ese momento cada vez que sintieran hambre y buscaran en Tomasa o en mí saciarla, debían de recordar esa enseñanza.</p>



<p>―La esencia de los humanos se intensifica si nos tocamos― abriendo los ojos de par en par, concluyeron mientras se levantaban del suelo.</p>



<p>Tomasa que había estado presente durante gran parte de lo ocurrido me guiñó un ojo mientras les decía que su leche también les sabría más rica si se tocaban antes.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/388/19510796/19510796_071_00cc.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Lo probaremos esta tarde, amada Asa― murmuró Ía convencida que sería así.</p>



<p>Tras el desayuno, comprendí que debíamos volver a casa para que llegado el caso los investigadores del accidente no vieran algo raro en nuestra marcha. Al comentarlo tanto la negra como las chavalas me dieron la razón y sin pensar en renovar los votos, se comenzaron a vestir. Mientras acomodaban sus compras en dos enormes maletas, dudé que entraran en un coche normal y pensé que tendríamos que pedir que nos hicieran llegar al menos una por una empresa de transporte.&nbsp; Como Ua se había ocupado de todo, decidí esperar no fuera ser que ya lo hubiese previsto, por ello mientras se terminaban de acicalar bajé a pagar el hotel. Tal y como era lógico por lo lujoso del establecimiento, la cuenta que me presentó el de administración me resultó a todas luces desproporcionada, pero sabiendo que tenía las espaldas bien cubiertas por el dinero que me habían agenciado, di mi tarjeta de crédito sin sentir ningún tipo de remordimiento.</p>



<p>―Espero que todo haya sido de su agrado y que no duden en volver― dijo el tipo sin mirarme, ya que sus ojos estaban ocupados admirando a las tres bellezas que se acercaban a nosotros.</p>



<p>Evitando demostrar lo mucho que le gustaban mis acompañantes, me informó que acababan de traer del concesionario mi nuevo coche y que lo tenía ya en la puerta. Al girarme contemplé el sueño de todo hombre.</p>



<p>―No puede ser― exclamé al ver el Bentayga que a mis espaldas habían adquirido.</p>



<p>―Te dije que mi hombre se merecía un Bentley― riendo comentó la rubia mientras me daba las llaves.</p>



<p>La impresión de ser dueño de ese mostrenco de más de seiscientos caballos bajó el capó me impidió ocuparme de cosas tan nimias como el subir el equipaje y colocándome en el puesto del conductor, lo encendí. Confieso que casi me da un patatús al escuchar cómo rugía y sin pensar en los treinta litros que debía consumir si le daba caña, me hice el firme propósito de llegar a mi finca en menos de cuatro horas.</p>



<p>―¡Qué bonito es!― no pudo dejar de decir Tomasa y eso que debía ignorar que ese bicho en España y sin los impuestos costarricenses costaba doscientos cincuenta mil euros.</p>



<p>―¡Su puta madre! – chillé al acelerar y comprobar la sorprendente agilidad con las que movía sus dos toneladas de peso.</p>



<p>Desternillada de risa desde el asiento del copiloto, Ía comentó que en cuanto pudiera lo iba a retocar para reducir los 4,8 segundos que tardaba en llegar de cero a cien a menos de tres y que si no lo hacía todavía más rápido era debido a que su estructura no lo soportaría.</p>



<p>―Tal y como está, es perfecto― repliqué no queriendo que le metiera mano y que perdiera su espíritu británico.</p>



<p>Tomasa seguía impresionada tocando la piel con la que estaban cubiertos sus asientos y preguntando cómo se limpiaría. Encendiendo la radio desde el volante quise comprobar su sistema de sonido. Aunque las chavalas ya habían escuchado música, la melodía que salía de los altavoces las envolvió y babeando preguntaron qué era eso.</p>



<p>―Se llama “Mi tierra”― respondí creyendo que me pedían el título de esa canción de Gloria Estefan.</p>



<p>―Es preciosa― musitó Ua mientras escuchaba la cálida voz de esa cantante mezclada con el retumbar de los instrumentos.</p>



<p>―Invita a moverse― suspiró su compañera completamente entregada.</p>



<p>La sorpresa de las crías se incrementó cuando se pusieron realmente al caer en la letra y ante nuestro pasmo, se echaron a llorar mientras las trompetas se lucían. Pero fue cuando escucharon el estribillo cuando realmente se sintieron desbordadas:</p>



<p><em>La Tierra te duele, la tierra te da</em></p>



<p><em>En medio del alma cuando tú no estás.</em></p>



<p><em>La tierra te empuja de raíz y cal.</em></p>



<p><em>La tierra suspira si no te ve más.</em><em></em></p>



<p>«¿Qué les ocurre?», me pregunté al ver en sus rostros una mezcla de miedo y de emoción.</p>



<p>Salí de dudas cuando al terminar, Ía susurró tomando mi mano si era cierto lo que esa mujer contaba acerca de lo que producía este planeta. Al comprender que había malinterpretado la letra y que había creído que se refería a la Tierra y no al país de nacimiento de la cantante, no la saqué de su error y pedí a mi empleada que buscara en Spotify más canciones de la cubana.</p>



<p>La elección de Tomasa fue una romántica y siguiendo la canción, comenzó a cantar Mi buen amor mirando a los ojos:</p>



<p><em>Mi amor, mi buen amor, mi delirio</em></p>



<p><em>No pretendas que te olvide así, no más</em></p>



<p><em>Que tu amor fue mar cuando sedienta</em></p>



<p><em>Me arrimé a tu puerto a descansar</em></p>



<p><em>Que tu amor, amor, sólo el que un día</em></p>



<p><em>En tu pecho, vida mía, me dio la felicidad.</em></p>



<p>La belleza de la voz la morena terminó de subyugarlas y con lágrimas en los ojos pidieron más, ya que se habían sentido representadas en la letra y que al igual que en la canción acudían a mi sedientas. La costarricense sonrió y cuando empezó a sonar “Con los años que nos quedan”, les mostró la letra en el móvil y pidió que la acompañaran.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/388/19510796/19510796_084_5303.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p><em>Con los años que me quedan<br>Yo viviré por darte amor<br>Borrando cada dolor<br>Con besos llenos de pasión<br>Como te amé por vez primera</em></p>



<p><em>Con los años que me quedan<br>Te haré olvidar cualquier error<br>No quise herirte, mi amor<br>Sabes que eres mi adoración<br>Y lo serás mi vida entera</em></p>



<p>Tímidamente comenzaron a leer sin entonar hasta que entusiasmadas por el descubrimiento sus voces, con más confianza se pusieron a corear una melodía tras otra sin pausa durante dos horas. A pesar de gustarme Gloria Estefan, después de oír todo su repertorio estaba hasta los cojones. Por ello al ver a un lado de la carretera una fonda, decidí parar a comer algo. Mientras no bajábamos las chavalas seguían tarareando y dándolas por imposible, pedí una mesa. La camarera una mestiza del montón me dio un buen repaso antes de caer en lo que le había dicho y con las mejillas coloradas, me señaló una del fondo.</p>



<p>―Me puede poner cuatro cervezas― ordené, molesto por la forma en que me miraba.</p>



<p>La paisana sonrió coquetamente y meneando el trasero, fue por ellas. Tomasa se percató de la atracción que provocaba en la camarera, pero se abstuvo de hacer ningún comentario. Supe de su cabreo cuando al entregarme la mía esa se agachó y me mostró el escote con descaro.</p>



<p>―¿No ve que esté hombre está acompañado?― escandalizada por el exhibicionismo de la desconocida, exclamó.</p>



<p>La mujer no se dignó a contestar y haciendo oídos sordos, con voz melosa me preguntó que deseaba de comer.&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mirando la carta me decidí por Gallo Pinto, un plato típico de la zona con frijoles y arroz. Tomasa y las dos chavalas se inclinaron por unos tamales de carne.</p>



<p>―¿No quieres nada más? Guapo mío― babeando, mientras garateaba en un papel la comanda, insistió la morena.</p>



<p>El enfado de la viuda se incrementó exponencialmente al observar la forma en que coqueteaba conmigo y si cuando ya se levantaba a tirarla de los pelos no la llego a parar, a buen seguro se hubiese montado un escándalo.</p>



<p>―¿Quién se cree esa puta?― rugió en voz alta para que lo oyera la susodicha.</p>



<p>―Asa, ¿por qué te enfadas? ¿No te das cuenta qué se siente atraída por nuestro macho?― preguntó Ía mientras se terminaba su bebida.</p>



<p>Mi mulata, girándose hacia ella, le explicó que esa mujer parecía en celo. La rubia sin perder la compostura replicó que era lógico que se viera atraída por el macho que compartían. Me quedé paralizado al oírla, al advertir que era la primera vez que hablaba de mí como “su” macho. Cegada por la ira, Tomasa no reparó en ello y trató de hacerlas entender que no era cortés coquetear con un hombre que estuviese en compañía femenina. Tratando de mediar, Ua puso la guinda al decir ingenuamente que las hormonas de esa señorita solo habían reaccionado a mi testosterona.</p>



<p>―Es algo normal, no se lo tomes en cuenta.</p>



<p>Comprendí que la humana se mordía la lengua para no comentar que esa reacción no era natural y reprimiendo su enojo, se quedó callada hasta que creyendo que lo entendería, la pelirroja la disculpó diciendo que esa hembra estaba en sus días fértiles, que su cuerpo solamente deseaba que yo la inseminara y que solo seguía su instinto.</p>



<p>―Pues si está cachonda que se meta el palo de una escoba― sentenció con ganas de bronca.</p>



<p>Afortunadamente el dueño del tugurio debió de percatarse y la cambió por un camarero, el cual al traernos la comida se puso a tontear con la viuda.</p>



<p>―Estamos empate― susurré mordiendo la oreja de mi indignada negrita.</p>



<p>Tomasa se ruborizó al reparar en el tonteo del que estaba siendo objeto y dirigiendo su ira contra las niñas dejó de hablarlas durante el tiempo que estuvimos sentados, rumiando quizás que ese par se había sobrepasado con las alteraciones que habían hecho en nuestros cuerpos. Por mi parte, no podía estar en desacuerdo y más cuando al ir al baño, la empleada del local intentó entrar conmigo a que le diese un revolcón. Admitiendo que no era su culpa, educadamente la rechacé y volví a la mesa, donde nos habían repuesto nuestras cervezas.</p>



<p>―¿Por qué no la has hecho caso? Se veía que estaba dispuesta― susurró en mi oído la rubia.</p>



<p>No queriendo decirle que no me atraía, preferí responder que estaba ahorrando mi esencia para ellas. La alegría que le hizo escucharlo y que me diera un beso, me hizo saber que poco a poco estaban convirtiéndose en humanas y decidido a acelerar ese paso, llevé una mano hasta su muslo mientras le prometía que esa noche tendría ración doble. Ese bello ser se avergonzó al sentir que bajo su blusa tenía los pezones erectos y tratando de calmar su excitación, dio buena cuenta de su bebida.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/388/19510796/19510796_130_4c7c.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Bebe con moderación― le pedí al recordar que ni ella ni su compañera estaban habituadas al alcohol.</p>



<p>Desde el otro lado de la mesa, Ua, que también se había bebido la suya, señaló a un niño que estaba pidiendo limosna y quiso saber qué hacía. Al contárselo, sus ojos se llenaron de lágrimas y levantándose de la mesa, fue a por él y lo sentó con nosotros.</p>



<p>―¿Qué te apetece comer criatura?― con dulzura le preguntó.</p>



<p>El chaval, totalmente cortado de que esa bella extranjera se hubiese fijado en el hambre que tenía, respondió que cualquier cosa. La pelirroja llamó al camarero y le pidió que le diera lo mismo que me había servido a mí. Tras traérselo y mientras en infortunado se lanzaba a devorar quizás su primera buena comida en semanas, mirándome a los ojos me preguntó cómo era posible que hubiese pobreza.</p>



<p>―La riqueza está mal repartida― respondí.</p>



<p>Ua se quedó meditando durante unos segundos y sin darse cuenta de lo que decía debido a lo que había bebido, me replicó:</p>



<p>―Mis hermanas no permitirían que ninguno de sus protegidos pasara penurias― y no contenta con ello, me pidió permiso para dedicar el veinte por ciento de mi dinero para intentar paliarlo. Disparando con pólvora ajena, accedí. No en vano sabía que el origen de mi fortuna se debía a ellas y qué si algún día necesitaba otra inyección de pasta, esos seres no dudarían en conseguirla.</p>



<p>«Me debería dar vergüenza, acaban de llegar y se preocupan mientras yo miraba hacia otro lado», mascullé en mi mente abochornado y llamando al propietario, le pedí que prepararan una despensa para que se la llevara el pequeñajo al terminar.</p>



<p>―Qué suerte tuve con que te eligieran cómo mi macho― complacida por mi acto, murmuró en mi oído la pelirroja mientras rebuscaba con su mano en mi bragueta.</p>



<p>Tomasa pidió la cuenta, temiendo que la alcoholizada muchacha montara un espectáculo porno a los presentes y separándola de mí, pidió a las dos que la acompañaran al coche. Tardé unos cinco minutos en pagar y cuando llegué al flamante Bentley me encontré con que no habían perdido el tiempo al verlas en el asiento trasero, mamando en plan obseso de las ubres de la morena.</p>



<p>―Llévanos a casa, mi amor― suspiró feliz la ama de cría mientras me guiñaba un ojo.</p>



<p>Una vez saciadas de leche humana, los dos seres se quedaron totalmente dormidas y eso permitió que la cocinera me preguntara si me había dado cuenta de que el alcohol daba carrete a sus lengua. Sin explayarme mucho, contesté que sí pero que esperara a quedarnos solos para tratar ese asunto. La costarricense lo entendió y cambiando de tema, exteriorizó su sorpresa por el comportamiento de nuestras acompañantes con la música. Dando vueltas a ello repliqué que en su mundo debía ser algo inexistente.</p>



<p>―No me extraña que hayan salido por patas, menudo aburrimiento― sentenció mientras me hacía participe de la ilusión que tenía en que nos cambiáramos de casa.</p>



<p>―¿No te gusta la que tenemos?― pregunté sorprendido.</p>



<p>―Mucho, pero prefiero vivir lejos― tomando mi mano, respondió: ―Ahí nadie nos conoce y no pensaran que soy aprovechada que me acuesto con mi patrón por su dinero.</p>



<p>―Ya no eres mi empleada, preciosa― contesté enternecido por sus palabras.</p>



<p>―¿Cuál es mi papel?― insistió mientras me miraba embelesada.</p>



<p>―Ser una vaca lechera― muerto de risa, repliqué recordando la escena que minutos antes había contemplado.</p>



<p>―Esta noche, te has quedado sin tu ración― sabiendo que iba de guasa, dijo mientras miraba hacia atrás para comprobar que seguían dormidas las lactantes.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/388/19510796/19510796_077_9ff9.jpg" alt="" width="600"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;Dos rubias llamaron a mi puerta y les abrí 3&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Feb 2026 18:05:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[3 Sobre las diez y media, desperté todavía abrazado a Ua. La joven debía de haber amanecido antes y al sentir que me movía, usando su voz en vez de sus hebras, me preguntó si había descansado. Sorprendido de que durante la noche hubiera aprendido a hablar y que lo hiciera con una mezcla de nuestros acentos, respondí que cómo era posible. Luciendo una sonrisa que me dejó embobado, me informó que ambas habían aprovechado las horas para practicar con sus cuerdas vocales. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; ―Tienes una voz preciosa― contesté regalándole un breve pico en sus labios. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Al igual que [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading">3</h1>



<p>Sobre las diez y media, desperté todavía abrazado a Ua. La joven debía de haber amanecido antes y al sentir que me movía, usando su voz en vez de sus hebras, me preguntó si había descansado. Sorprendido de que durante la noche hubiera aprendido a hablar y que lo hiciera con una mezcla de nuestros acentos, respondí que cómo era posible. Luciendo una sonrisa que me dejó embobado, me informó que ambas habían aprovechado las horas para practicar con sus cuerdas vocales.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Tienes una voz preciosa― contesté regalándole un breve pico en sus labios.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al igual que cuando le di el azote, ese tierno gesto la cogió con el pie cambiado y abriendo los ojos de par en par quiso que le explicara porque la había besado.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Porque eres preciosa― comenté repitiendo el mismo mimo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sus mejillas se tiñeron de rojo con el piropo y bajando su mirada, avergonzada preguntó si era cierto. Impresionado de que no fuera consciente de su belleza, la atraje hacía mí y forzando su boca, la besé esta vez con pasión. Por un momento que me pareció eterno Ua se quedó petrificada y solo cuando sintió mi lengua jugando con la suya, decidió dejarse llevar. Durante un minuto, compartimos nuestros labios y si no me permití acariciarla, fue por estar convencido de que para esa cría el ser querida era difícil de asimilar.&nbsp; Supe que estaba en lo cierto cuando dominada por una sensación desconocida no aguantó la presión y se echó a llorar.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/222/12893918/12893918_003_31b9.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Tranquila, princesa. No pasa nada― entrelazando mis dedos en su pelo, murmuré.</p>



<p>Mi susurro, lejos de amortiguar sus lloros, los incrementó.</p>



<p>―¿Qué le pasa a este cuerpo?― aterrorizada preguntó.</p>



<p>Recordando que la noche anterior ella misma había dejado caer que habían adoptado recientemente la forma humana, comprendí que al hacerlo había sido con todas las consecuencias y que su angustia se debía a no saber reconocer que sentía. Queriendo saber más, le pedí que me dijera qué era lo que había experimentado con el beso.</p>



<p>―Mi respiración se aceleró al igual que mi corazón― respondió sin entender que al adquirir nuestra anatomía también se veía estimulada por los mismas hormonas que nosotros.</p>



<p>Midiendo mis palabras, le informé que esa reacción se debía a que lo que había experimentado era deseo y que debía aceptar que era humana.</p>



<p>―No soy una mujer, soy una sanadora― contestó sobrecogida.</p>



<p>Riendo la miré y acariciando uno de sus pechos, jugueteé con el rosado botón que lo decoraba. El pezón de Ua se contrajo excitado al sentir la acción de mis yemas.</p>



<p>―No es posible― musitó todavía incrédula.</p>



<p>No queriendo asustarla le pedí permiso para metérmelo en los labios. Convencida de su incapacidad de sentir, me lo dio. Dudé si estaba actuando correctamente ya que a pesar de parecer una veinteañera esa criatura acababa de renacer y con sumo cuidado, lamí los bordes de su areola para demostrar mi teoría. El sollozo que brotó de su garganta al notar esa húmeda caricia fue la prueba incontestable de su humanidad. &nbsp;</p>



<p>―Santa luz― chilló superada cuando tomando el pezón mamé de él.</p>



<p>Su grito despertó a las dos durmientes y deseando que entendieran que no le pasaba nada, les expliqué lo que ocurría.</p>



<p>―Te equivocas, Íel. Debe ser otra cosa. Nunca he oído que una sanadora se vea atraída por su protector. Somos sexualmente inoperantes. Nuestra función no nos lo permite― contestó Ía.</p>



<p>Por alguna razón Tomasa no quiso intervenir ni tomar partido, por lo que nuevamente tuve que ser yo quien sacara a ese bello ser de su error.</p>



<p>―Si tan segura estás, te importa que haga la prueba contigo.</p>



<p>Dando por hecho que no sentiría nada, confiada puso un seno a mi disposición. Antes de metérmelo en la boca, observé que era más grande pero no por ello menos bello que el de su compañera.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/222/12893918/12893918_005_b009.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Tienes unos pechos maravillosos― desde el otro lado de la cama, la mulata confirmó mis pensamientos.</p>



<p>El rubor de sus mejillas me azuzó a acercarme y repitiendo la misma operación que con Ua, dediqué unos segundos a impregnar de saliva su pezón antes de abrir los labios. Desde el primer lametazo, la inexperta supo que se había equivocado al suponer que no se vería afectada, Intentando afianzar sus dudas decidí mordisquearlo suavemente antes de ponerme a mamar.</p>



<p>Fascinada y con la carne de gallina, recibió esa caricia como una derrota y echándose a sollozar, me rogó que parara.</p>



<p>―Hazlo Miguel, déjala asumir sus sentimientos― me rogó la morena al sentir como suya la angustia de la chavalilla.</p>



<p>Al ver que obedecía y ejerciendo como madre, Tomasa las abrazó sin decir nada. Sintiendo que mi presencia sobraba, me levanté al baño mientras dejaba a esas dos crías llorando en brazos de la morena. Reconozco que me sentía sucio. En mi paranoia por entender que eran,&nbsp; las había forzado por encima de sus posibilidades y ahora no sabía cómo actuar. Mi corazón me pedía pedirles perdón, mientras mi cerebro intentaba convencerme de que había hecho lo correcto al revelarles hasta donde llegaba su parte humana. Al final venció mi corazón y hundido volví al cuarto.</p>



<p>Desde la puerta, contemplé a las niñas mamando de la viuda y no queriendo interrumpir ese momento, me senté frente a ellas sin hablar. La imagen no podía ser más tierna, desesperadas por lo que sus cuerpos experimentan se había lanzado a por sustento en un intento de rehuir sus sensaciones. No llevaba más de unos segundos cuando me percaté que involuntariamente las dos albinas comenzaban a restregar tímidamente sus sexos contra los muslos de la morena. Tomasa me guiñó un ojo al darse cuenta y pidiendo con la mirada que no interviniera, se quedó quieta sin moverse mientras notaba que las chavalas iban incrementando la velocidad con la que se auto estimulaban.</p>



<p>&nbsp; ―Comed y no penséis― les dijo sin dar importancia a la creciente humedad de sus coñitos: ―Os quiero, mis pequeñas.</p>



<p>Desde mi privilegiado puesto de observación, recreé mi mirada en ellas y comprobé sus diferencias. Al igual que sus pechos, el trasero de Ía era más grande que el de su compañera y en contrapartida, Ua poseía un delicado equilibrio que la hacía igualmente atractiva.</p>



<p>«Son un sueño», medité mientras a mis oídos llegaban sus primeros gemidos.</p>



<p>Asumiendo que antes de tocarlas siquiera, debían explorar ellas solas su parte humana, la mujer observó inmóvil la creciente calentura de la crías. Para entonces e incluso para ellas era evidente su excitación y dejando por fin los pechos que las estaba amamantando, buscaron los besos de Tomasa. La viuda no rehuyó sus labios y alternando besos entre ellas, colaboró discretamente en su auto búsqueda.</p>



<p>El erotismo de la escena no me pasó inadvertido y con ganas de unirme a ellas, tuve que hacer un esfuerzo por evitarlo.&nbsp; Gracias a ello, pude reparar en que Ua estaba al borde del orgasmo y que se ponía a temblar mientras seguía frotando su vulva contra la pierna de su teórica protegida.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/222/12893918/12893918_006_b009.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―¡Soy una mujer!― gimió descompuesta al sentir que sus neuronas se consumían de placer.</p>



<p>La aceptación de su parte humana por parte de su compañera derritió los reparos de Ía y cayendo hacia atrás, lloró presa de su primer orgasmo. Testigo de su descubrimiento, esperé a que dejaran de moverse para acercarme y sin preguntar nada, las abracé.&nbsp; Las dos crías recibieron nuestras caricias abochornadas al darse cuenta de que habían recibido un don sin dar nada a cambio y durante un largo rato, siguieron intentando entender y asumir que habían dejado de ser unos seres asexuados y que gracias a los genitales humanos conocían de primera mano lo que era amar.</p>



<p>Al escuchar el rugido de mi estómago, Ua se percató que no había comido nada desde la noche anterior y totalmente cortada, me preguntó porque seguía cuidándolas cuando era notorio que necesitaba alimento.</p>



<p>Acariciando su blanca melena, respondí:</p>



<p>―¿Crees que hay algo más importante para mí que cuidar a mis mujercitas?</p>



<p>Desconcertada por mi respuesta, dos gruesos lagrimones surcaron sus mejillas.</p>



<p>―Nunca creí que un día comprendería lo que realmente quería decir los humanos afirmaban que estaban enamorados, y ahora lo sé. Mi amor por ti solo es comparable a que siento por nuestra Asa.</p>



<p>Y dirigiéndose a su hermana, le preguntó si ella sentía lo mismo. Ía fue todavía más explícita:</p>



<p>―Gracias a vosotros, sé que es el amor y si lo permitís además de ser vuestra sanadora quiero ser vuestra mujer.</p>



<p>Besándola, Tomasa contestó:</p>



<p>―Ya lo eres pequeña hechicera. Tú y tu hermana sois nuestras mujeres y espero que aceptéis a esta anciana de la misma manera.</p>



<p>Riendo las dos chavalas le dijeron que no era vieja, que ellas llevaban viviendo vivido mucho más.</p>



<p>―¿Qué edad tenéis?― pregunté.</p>



<p>&nbsp;Sin dar importancia al dato, tras calcularlo, Ua nos informó que ambas habían salido de la cuba de fertilización un primero de febrero de hacía ¡ciento noventa y tres años terrestres!</p>



<p>―¡Su puta madre! ¡Sois unas rucas!― exclamó muerta de risa la mulata: ¡Decidme qué crema os echáis que me la compro!</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin entender la guasa, comentaron que,&nbsp; si de verdad quería parecer más joven, ellas podían conseguirlo. Tomasa se quedó pensando y tras darse cuenta de que, si de pronto aparecía por el pueblo sin arrugas, la gente empezaría a chismear y por eso les pidió que se abstuvieran de meterles mano.</p>



<p>―¿Y unos pechos más grandes?― insistieron apelando a la coquetería innata de las mujeres: ―¿O un trasero más firme?</p>



<p>―Eso no me vendría mal, ¿verdad?― comentó mirándome.</p>



<p>―Yo te veo maravillosa como estás― respondí evitando mojarme.</p>



<p>Conociendo a las féminas, mi negrita iba a hacer lo que quisiera y si dejaba caer que la retocaran, me iba a ir como en feria. Por eso permanecí callado mientras esa crías (me resultaba imposible pensar en ellas como unos seres que me quintuplicaban la edad) seguían tentando a la cocinera con distintos retoques, a pesar de saber que sería yo el beneficiado.</p>



<p>Lo malo fue cuando habían acabado de pactar los cambios en la mulata empezaron a conmigo. Acojonado por ser manipulado, solo permití que a través de sus manejos perdiera algo de grasa abdominal.</p>



<p>―¿Y no quieres que te toquemos el sexo? Podríamos hacerlo enorme.</p>



<p>―Ni de coña, me lo dejáis en paz― contesté temiendo convertirme en una especie de Rocky Siffredi.</p>



<p>Interviniendo Tomasa, se atrevió a comentar que dado que tendría que satisfacer dos bocas hambrientas y una mujer ardiente al menos debía permitir que me otorgaran más resistencia. Estaba a punto de mandarla a la mierda cuando, sonriendo un tanto avergonzada, Ía comentó que por ese aspecto no tenía que preocuparse ya que al mejorar mi estado físico y corregir un problema que habían visto en mi corazón, ahora tenía la fortaleza de un chaval de veinte. No supe si cabrearme o agradecérselo. Me habían mejorado, pero… sin mi permiso.</p>



<p>Mi cara debió de ser lo suficientemente elocuente porque entrando al saco, Ua intentó disculpar esa intromisión diciendo:</p>



<p>―Amado Íel, no nos podíamos permitir perderte en solo veinte años, tras las mejoras nos durarás al menos otros ochenta.</p>



<p>Que hubieran multiplicado por cuatro mi esperanza de vida era de agradecer, pero aun así seguía cabreado y de mala leche, contesté que ya hablaríamos porque me urgía una ducha, para acto seguido dejarlas en la habitación.</p>



<p>Ya en el baño, abrí el grifo y mientras esperaba a que tomara temperatura, me puse a pensar lo extraño que era la tranquilidad con la que, tanto Tomasa como yo, habíamos aceptado que no eran humanas sino unos seres de otro planeta.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/222/12893918/12893918_009_e348.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>«Lo lógico es que nos hubiéramos cagado encima y hubiésemos tratado de huir», medité, «en cambio nos pareció hasta normal».</p>



<p>La claridad de que ese planteamiento era acertado y que algo raro había, me hizo saber que de algún modo había actuado en la química de nuestros cerebros para que así fuera.</p>



<p>«Serán preciosas, dulces, encantadoras y demás, pero son unas zorras», dije para mí sin enfadarme.</p>



<p>Dando vueltas al asunto, estaba ya en la ducha cuando escuché que se abría la mampara, al girarme vi que era la mulata.</p>



<p>―Patrón, tenemos que hablar de lo que he hecho― musitó preocupada sin atreverse a entrar.</p>



<p>Que me llamara nuevamente “patrón” en vez de Miguel, me anticipó que lo que iba a escuchar no sería de mi agrado y por eso, decidí comportarme con ella como antes:</p>



<p>―Tu dirás, mujer.</p>



<p>La cuarentona tomó aire antes de decir:</p>



<p>―Siento que me he aprovechado de usted y de su bondad. Debo confesar que siempre me ha gustado y que muchas noches he soñado que entraba en mi habitación. Por ello cuando esta noche Ua estaba arreglando mis problemas, se dio cuenta que no éramos pareja y me preguntó por qué. Al enterarse que secretamente lo deseaba, me dijo que si la dejaba me podía ayudar a conseguirlo.</p>



<p>―¡Qué me hicieron! ¿Me tocaron el cerebro?― exclamé lleno de ira.</p>



<p>Llorando a moco tendido y sin mirarme, contestó:</p>



<p>―No, patrón. Fue a mí. Según ella, con solo un pequeño cambio en mis feromonas, me haría irresistible ante cualquier hombre. Tanto deseaba que usted me hiciera caso, que acepté.</p>



<p>―Además de idiota, eres tonta. Si hubieses querido acostarte conmigo, solo tenías que pedirlo― grité indignado: ―Ahora que eres un afrodisiaco andante, ¿te vas a follar a todo el pueblo?</p>



<p>Usando mis palabras contra mí, preguntó si era verdad eso… que si antes que llegaran nuestras niñas ya la deseaba.</p>



<p>―Siempre has sido una mujer atractiva― musité al ver en sus ojos un hálito de esperanza: ―pero ahora no sé qué decir.</p>



<p>―Sigo siendo la misma negra enamorada de su patrón― sollozando contestó: ―Y si tan asquerosa le resulto, cojo mis cosas y me voy.</p>



<p>La angustia de esa buena mujer me derrumbó y tomándola del brazo, la metí conmigo bajo la ducha.</p>



<p>―No te vas a ninguna parte. Eres una puta, una golfa y una liante, pero quiero que seas mi puta, mi golfa y mi liante― respondí mientras forzaba su boca con mi lengua.</p>



<p>―Soy todo eso y más, mi señor, mi amado Íel― suspiró de alegría pegándose a mí.</p>



<p>El tacto de su piel despertó mi lujuria y cogiendo uno de sus hinchados senos, lo mordisqueé mientras deslizaba mi mano hasta su entrepierna. Al encontrarme sus pliegues llenos de flujo, comprendí que su entrega era total y aprovechándome de ello, decidí dar un salto en esa relación recién estrenada:</p>



<p>―Si te portas bien con tu patrón, a este no le importaría usarte de por vida.</p>



<p>El gemido de deseo que brotó de su garganta al oírme me alentó a continuar:</p>



<p>―Serás mía y solo mía. Y nunca miraras a otro.</p>



<p>―No lo haré― murmuró al sentir uno de mis dedos entrando en su coño.</p>



<p>―No te pondrás celosa cuando alimente a las niñas.</p>



<p>―Nunca, mi señor― gimoteó moviendo sus caderas.</p>



<p>―Te entregaras por completo y no te negaras a nada.</p>



<p>―Nunca podría negarme a mi señor― lloriqueó sintiendo que le flaqueaban las piernas.</p>



<p>Dándole la vuelta, comencé a recorrer sus negros cachetes enumerando sus obligaciones mientras le metía un dedo en el ojete:</p>



<p>―Me entregarás tu culo, tu boca y tu coño. Tu cuerpo por completo.</p>



<p>―Ya son suyos, mi adorado patrón.</p>



<p>Acercando mi glande a sus labios, comencé a jugar con su clítoris haciéndola saber que iba a volverla a tomar e incrustando un par de centímetros mi sexo, mordí su oreja diciendo:</p>



<p>―Tu renovado vientre me dará hijos y compartiré con ellos la leche de tus tetas.</p>



<p>Para la mulata más que una obligación fue una promesa y echándose hacia atrás se embutió toda mi erección diciendo:</p>



<p>―Su negra le dará negritos, mi señor.</p>



<p>―Y, para terminar, me ayudarás a adiestrar a esos seres.</p>



<p>―¿Adiestrar?― preguntó.</p>



<p>Le mordí la oreja diciendo:</p>



<p>―Mi querida Tomasa, ¿no te das cuenta de que si sus cuerpos son capaces de sentir deseo, es nuestro deber el enseñarles a ser humanas? Como mi pareja, deberás ayudarme a convertirlas en nuestras mujercitas en todos los sentidos. ¿Estás de acuerdo?</p>



<p>―¡¡¡Sí!!! Íel…</p>



<h1 class="wp-block-heading">4</h1>



<p>Tras desayunar, nos teníamos que enfrentar a una serie de problemas prácticos. El primero de ellos era su ropa. Revisando el armario de Tomasa, había poco en él que las sirviera. Siendo esta una mujer alta en términos costarricenses, las chavalas la llevaban unos quince centímetros y por ello todos los vestidos que las probamos les quedaban indecentemente cortos.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/222/12893918/12893918_013_6fbf.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Tendremos que comprarles de todo― comenté mientras Ía se probaba un sujetador de la mulata y comprobaba que le quedada enorme. Como la diferencia de pecho era todavía mayor en Ua, está ni siquiera lo intentó. Algo parecido ocurría con las bragas, al tener unas caderas menos exuberantes. Dándose por vencidas, Tomasa les cedió unos pantalones que además de ser demasiado holgados, les quedaban cortos.</p>



<p>―Antes de pensar en llevarlas al pueblo, deberíamos pintarles el pelo para darles un aspecto más normal.</p>



<p>Sabiendo que nunca podrían pasar desapercibidas por el color de su piel y antes de hacer algún cambio, decidí explicarle a ella la situación. Las dos crías comprendieron de inmediato el tema y por eso accedieron a que les tiñéramos sus melenas.</p>



<p>―No sería lógico que llevaran el mismo color― murmuré pensando en diferenciarlas y así evitar que parecieran gemelas.</p>



<p>Su apariencia nórdica era determinante a la hora de elegir las tonalidad y por eso sacándoles una foto, usé un programa de ordenador para irles mostrando cómo les quedarían. Lo que nunca me esperé fue que, en vez de elegir por ellas mismas, buscaran en nuestras reacciones cuál se pondrían.</p>



<p>―Yo quiero ese― sentenció Ua al comprobar el atractivo que provocaba en Tomasa la versión pelirroja.</p>



<p>No pude estar más de acuerdo, ese pelo unido a sus ojos azules le conferían una sensualidad casi adolescente. Ía, en cambio eligió un cambio menos drástico.</p>



<p>―Ese color dorado me pega más.</p>



<p>Supe que la razón que la habían inducido era que había leído en mis reacciones la atracción que sentía desde niño por las rubias, pero no lo comenté al no querer poner a prueba los celos de mi antigua empleada. Una vez decididos los cambios en sus melenas, debíamos pensar en una excusa para su presencia en la casa.</p>



<p>―Podríamos decir que son mis sobrinas― dejé caer.</p>



<p>―No, Miguel. Tarde o temprano, la gente sospecharía. Como se dice, más vale una vez rojo que ciento amarillo. Si decimos que son de tu familia y luego la gente descubre que estás con ellas, sería malo a la larga.&nbsp; Es mejor que se escandalicen desde el principio.</p>



<p>―¿En qué has pensado?― pregunté.</p>



<p>Tomando su tiempo para acomodar sus ideas, mi fiel negra respondió:</p>



<p>―Cuando llegaron a nuestra puerta, pensamos que eran dos turistas que se habían perdido. ¿No es así?</p>



<p>Al ser una pregunta retórica, no respondí y esperé a que continuase.</p>



<p>―Si mantenemos que son dos mochileras que han venido de Europa a disfrutar de sol y playa a las que has dado cobijo, nadie sospechará si luego se quedan indefinidamente como tus amantes. Piense que en el pueblo se murmura que en España eras un tipo importante que ha venido a esconderse aquí huyendo de un lio de faldas. Qué unas mujeres con ganas de pasárselo bien se aprovechen de tu dinero para vivir en este paraíso, sería algo que la gente consideraría normal. Ya lo dicen de mí. Según las habladurías, llevo compartiendo cama y mantel contigo desde el día siguiente que entré a trabajar aquí.</p>



<p>Me quedé con la boca abierta al oír de sus labios los chismes que corrían por el pueblo, pero dando cierta razón a su planteamiento, accedí a presentarlas así.</p>



<p>―¡Pura vida!― exclamé descojonado al saber que si los habitantes de la zona pensaban que era un don Juan cualquier escándalo posterior quedaría amortiguado al asumir que se debía a mi vida licenciosa.</p>



<p>Habiéndonos inclinado por esa opción, debíamos en primer lugar ir a por ropa acorde con su edad y por tintes para el pelo, pero nos encontrábamos con la renuencia de ellas a separarse de nosotros. Seguíamos dando vueltas a cómo hacerlo cuando de pronto escuchamos que un coche se acercaba. Al mirar a través de la ventana, descubrí que el inesperado visitante era el sargento de policía que conocía y no queriendo que se enterara de su presencia, pedí a Tomasa que las escondiera en mi cuarto mientras salía a recibirle.</p>



<p>―¡Qué milagro!― exclamé con dos cervezas en las manos tratando de demostrar normalidad: ―¿A qué se debe tu visita?</p>



<p>El uniformado tomó el botellín con una sonrisa mientras me decía que venía por el incendio del monte cercano. Gracias a mi experiencia en el póker, me mantuve impertérrito mientras le explicaba que había visto la humareda pero que no me había acercado.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/222/12893918/12893918_011_88a0.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Mejor, está lleno de gente del gobierno― comentó mientras vaciaba su cerveza.</p>



<p>Conociéndole había traído una buena provisión y dándole la segunda, quise que me contara que había pasado para suscitar el interés de la capital.&nbsp; Manuel haciéndose el interesante, dio un buen trago antes de contarme que como representante de las fuerzas del orden se había acercado el primero a ese lugar y que por eso lo que me iba a contar era de primera mano.</p>



<p>―Me imagino que fue una avioneta la que se estrelló― dije a modo de anzuelo.</p>



<p>El agente sonrió y sin negar esa versión, me explicó que al llegar comprobó que la extensión de bosque dañada era de casi ochocientos metros de largo por cincuenta de ancho y que por ello había notificado el hecho directamente a la base. Tras lo cual me enseñó en su móvil una foto donde se vía un amasijo de hierros.</p>



<p>―Menuda leche se pegaron. Me imagino que no hubo supervivientes― comenté mientras daba buena cuenta de mi cerveza.</p>



<p>―Personalmente lo dudo, pero no hemos encontrado tampoco los cuerpos de sus ocupantes― respondió y pasando a la siguiente imagen, a modo de confidencia, musitó: ―Lo único que se han hallado son restos de lo que parecen ser unos pulpos enormes que llevaban en la bodega. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>No dije nada al observar en la pantalla dos masas informes que el paisano había identificado como cefalópodos. Al ver los cadáveres de los antiguos protectores de las muchachas, me quedé callado horrorizado ya que había dado por sentado que serían parecidos a los humanos. Viendo mi cara de sorpresa, el sargento me contó que al llegar los miembros del gobierno le habían ametrallado con preguntas y que, temiendo alguna infección bacteriológica, le habían hecho multitud de pruebas médicas mientras se llevaban en recipientes sellados esos despojos.</p>



<p>―La fijación de esos tipos con esos bichos me hace sospechar que los ocupantes de ese avión debían de ser traficantes de especies en peligro de extinción.</p>



<p>Sin dar importancia al dato, el hombretón me anticipó que, aunque se estaban centrando en el área que lindaba con el mar, tal y como se estaban comportando los enviados del gobierno era seguro que tarde o temprano pasaran por mi finca a preguntar.</p>



<p>―Gracias por avisar, pero como no les hable de las pencas que están creciendo en mis plataneros no sé qué van a sacar de mí― despelotado contesté mientras le despedía.</p>



<p>Tras decirle adiós, aguardé que desapareciera para acercarme a mi habitación con la intención de comunicarles lo que había averiguado. Al entrar me encontré con que las chavalas habían aprovechado mi ausencia para retocarse físicamente.</p>



<p>―¿Cómo narices os habéis pintado el pelo?― exclamé antes de darme cuenta de que su transformación iba más allá y que además de lucir el tono que habíamos hablado en sus melenas, la palidez de su piel también había desaparecido y ambas lucían un moreno que parecía producto de largas horas tomando el sol.</p>



<p>―¿Verdad que están preciosas?― Tomasa preguntó muerta de risa.</p>



<p>Esos retoques me dejaron sin palabras y mientras las crías exhibían sus renovados atributos ante mí supe que, &nbsp;si antes ya eran bellas,&nbsp; con esos cambios se habían convertido en dos diosas que bien podían competir en el concurso de Miss Mundo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/222/12893918/12893918_015_0789.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>&nbsp;«Joder, ahora pasaran todavía menos desapercibidas», me dije anonadado.</p>



<p>Ía quiso saber mi opinión meneando su nuevo cabello mientras comparaba su bronceado con el mío.</p>



<p>―Estáis guapísimas― reconocí incapaz de retirar la mirada de ambas.</p>



<p>Su compañera riendo comentó que habían hecho caso a la mulata respecto a lo delicadas que era la piel sin melanina y que por ello habían dotado a sus epidermis con ese pigmento.</p>



<p>―¿Crees que deberíamos hacernos crecer vello púbico?― insistió.</p>



<p>―Ni de coña. Me encanta tal y como los tenéis― susurré impresionado con la facilidad con la que mudaban y entrando en materia, les comenté las fotos que me había enseñado el policía.</p>



<p>―¿Esos seres eran vuestros simbiontes?― pregunté negándome a llamar protectores a esos capullos haciendo referencia a la simbiosis, esa asociación entre organismos de especies diferentes por la cual ambos se benefician.</p>



<p>Metiendo sus hebras bajo mi piel, la ahora rubia buscó en mi mente las imágenes de las que hablaba y tras hallarlas, llorando lo confirmó:</p>



<p>―No pudimos hacer nada por salvarlos. Cuando despertamos tras el accidente, ya estaban muertos y nosotras malheridas. Gracias a los datos que habíamos acumulado durante los años que nuestros “¿padres? ¿dueños?” se habían dedicado a estudiar la tierra, pudimos mudar en lo que ahora somos y así poder sobrevivir en esta atmósfera cargada de oxígeno.</p>



<p>Por su dolor comprendí que sentía que les habían fallado y por eso preferí cambiar de tema, diciendo que debíamos buscar un modo de crearles una coartada por si venían preguntando.</p>



<p>―¿Te refieres a un pasado?― susurró la joven.</p>



<p>―Sí― repliqué: ―Voy a intentar contactar con alguien que os falsifique unos pasaportes, aunque os reconozco que no tengo ni idea cómo hacerlo.</p>



<p>Sonriendo, la espectacular chavala me pidió permiso para entrar en mi ordenador. Sin nada que perder, accedí y encendiéndolo, le pasé el teclado.</p>



<p>―No lo necesito― respondió y sacando los mismos apéndices que usaba para entrar en mi mente, los insertó en la entrada USB.</p>



<p>Me quedé paralizado al ver pasar diferentes webs a una velocidad endiablada mientras me preguntaba si podían pasar por suecas.</p>



<p>―Perfectamente― murmuré sin saber qué se proponía.</p>



<p>―Íel, ¿te gustaría que tus mujercitas tuvieran estudios?― insistió mientras en la pantalla vi que entraba en mis finanzas: ―Sería bueno para poder explicar los consejos que te vamos a dar para que mantenernos no te cueste dinero.</p>



<p>―¿De qué coño hablas?― pregunté mientras observaba que a un ritmo vertiginoso se introducía en las bolsas de medio planeta.</p>



<p>Poniendo cara de niña buena, la pelirroja comentó:</p>



<p>―Sin otra cosa que hacer, aprendimos los rudimentarios esquemas con los que organizáis vuestro mundo y nos resultaría sencillo, transformarte en un hombre riquísimo sin dejar rastro alguno en sus ordenadores.</p>



<p>Estaba a punto de avisarles que no se pasaran cuando de pronto la impresora empezó a escupir papel. Al cogerlo, leí alucinado que en solo tres minutos maniobrando Ía había sido capaz de crearse un pasado tanto personal como académico y que sus nombres “legales” eran Ua Asasson e Ía Ielsson.</p>



<p>―Espero que no te moleste que me haya inspirado en vosotros para nuestros apellidos― comentó con una sonrisa de oreja a oreja.</p>



<p>―¿Hasta qué punto alguien podría descubrir el amaño?― preocupado pregunté.</p>



<p>―Nadie podrá nunca descubrirlo, me he ocupado de ello― soltando una carcajada, la puñetera cría respondió mientras seguía leyendo que mientras ella era la hija de un reverendo y de su mujer ambos ya fallecidos, Ua había pasado su infancia con sus abuelos en un pueblo perdido en las montañas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si ya de por sí eso era increíble, cuando sacó mi historial financiero no supe que decir ya que de alguna forma había conseguido multiplicar por cien mis inversiones.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Chavala, me preocupa tanto dinero a mi nombre― comenté horrorizado por sus implicaciones.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin dejar de reír, pidió que terminara de leer las últimas páginas impresas. Al echarles un vistazo, vi que eran los certificados de varias auditorias que había soportado en las que la Hacienda española había llegado a la conclusión de un origen legítimo de esos fondos.</p>



<p>―Estas auditorias que se remontan a más de diez años.</p>



<p>―¿Te parece poco? ¿Quieres que vaya más lejos?― susurró.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Asombrado por lo sencillo que le había resultado meterse en los ordenadores de medio mundo, les pedí que no se pasaran ya que prefería mantener un perfil bajo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No te preocupes, mi amado Íel. Con nosotras velando por tus intereses, no tienes por qué preocuparte― la ahora pelirroja comentó e incrementando mi desconcierto, me informó que esa misma tarde podíamos ir a la embajada de Suecia a recoger sus pasaportes.</p>



<p>―¿Habláis sueco?― Tomasa que había permanecido en segundo plano preguntó, temiendo quizás que no lo hubiesen previsto. Para demostrar que era así nos echó una parrafada en vikingo, que por descontado queda que no entendimos.</p>



<p>Asumí cómo iba a cambiar mi ya acomodada existencia cuando le dije que era imposible que llegara a su cita ya que San José estaba a más de cinco horas de coche. Sin perder su sonrisa, Ua nos soltó:</p>



<p>―¿Nos vamos ya? Tenemos una avioneta esperándonos en Puerto Jimenez para llevarnos a la capital.</p>



<p>Dándolas por imposibles, no pregunté cómo lo habían conseguido ni cuánto les había costado y dirigiéndome a mi antigua empleada, susurré en su oído si alguna vez había ido a esa ciudad.</p>



<p>―Será mi primera vez― respondió mientras cogía el bolso.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/222/12893918/12893918_012_74ad.jpg" alt="" width="600"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;¿Me darías un azote? me rogó Susana 2&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Jan 2026 10:41:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
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					<description><![CDATA[Comprenderéis que esa noche durmiese fatal. En mi cerebro se acumulaban las dudas y los reproches. Por una parte, el comportamiento de Susana me desconcertaba pero lo que me resultaba más duro era el hecho de que fuera la novia de mi amigo. Aun sabiendo que no podía ir y contarle sin más, lo que había pasado, no podía dejar de torturarme el hecho de que de alguna extraña forma, había sido coparticipe de la lujuria de su pareja. Sin haberla tocado o alentado, no podía negar que había colaborado en su obsesión. Si de por sí, al levantarme tenía [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: 32px;"></span></p>




</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Comprenderéis que esa noche durmiese fatal. En mi cerebro se acumulaban las dudas y los reproches. Por una parte, el comportamiento de Susana me desconcertaba pero lo que me resultaba más duro era el hecho de que fuera la novia de mi amigo. Aun sabiendo que no podía ir y contarle sin más, lo que había pasado, no podía dejar de torturarme el hecho de que de alguna extraña forma, había sido coparticipe de la lujuria de su pareja. Sin haberla tocado o alentado, no podía negar que había colaborado en su obsesión.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Si de por sí, al levantarme tenía mi mente hecha un lío, mi compañera  incrementó mi turbación mientras desayunábamos porque con una alegría desbordante, me informó que esa noche iba a alquilar otra cinta.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― No creo que pueda―  respondí: ― He quedado con María.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Poniendo cara de disgusto, me preguntó porque estaba enfadado con ella. Desconociendo por qué me hacía esa pregunta, contesté que no lo estaba.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Y entonces, ¿Me vas a dejar sola?―  insistió.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Viendo por donde iba, le dije que llamara a su novio. Fue en aquel tiempo cuando casi llorando, me dijo con voz temblorosa:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡Él nunca lo comprendería!</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡Inténtalo!―  respondí saliendo rumbo a la universidad sin darle tiempo ni de que me contestara ni de que me pidiera que le acercara a la suya.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Estaba cogiendo la puerta, cuando Susana se interpuso y a moco tendido, me rogó que no la dejara así. Al preguntarle a que se refería, me contestó:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Siento que te he fallado.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― No lo has hecho, preciosa―  dije tratando de consolarla.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Sé que es difícil de creer pero entonces, apoyando sus manos en la pared, me dijo:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Necesito saber que me perdonas―  y poniendo su culo en pompa, me pidió que le diera otro azote.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Os juro que me quedé paralizado y al ver que no se apartaba, comprendí que no lo haría hasta recibir una nalgada. Temiendo un escándalo, se la di tras lo cual salí huyendo de allí. Ya en el coche, me arrepentí de ser tan cobarde y decidí que al volver a casa hablaría con ella y dejaría las cosas claras. Lo que no supe fue que los sucesos se acelerarían a un ritmo brutal y que mi vida cambiaría en las siguientes horas cogiendo un curso al cual nada me había preparado.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Durante toda la mañana, me debatí entre mi amistad con Manel, mi noviazgo con María y la innegable atracción que sentía por Susana. Aunque me molestaba la fijación de esa belleza con la sumisión, supe que o le ponía una solución más o menos traumática o terminaría cayendo entre sus brazos.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Tratando de entender mejor a Susana, no fui a clase y me sumergí en la biblioteca, en busca de una explicación a su cambio de comportamiento. Tras una hora buceando en los componentes psicológicos de la dominación― sumisión, me quedó claro que ese tipo de sexualidad esconde un intercambio de poder en una pareja.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Joder, ¡no somos pareja!―  exclamé todavía más confundido, rompiendo el silencio del lugar.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Pero analizando nuestra relación, me di cuenta que durante los últimos meses Susana y yo habíamos sido un matrimonio exceptuando la cama. Respetándonos uno al otro habíamos cambiado para acomodar nuestra forma de vivir para facilitar nuestra convivencia y que producto de ello, había crecido entre nosotros un respeto mutuo indiscutible.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<div class="wp-block-image" style="text-align: justify;">
<figure class="alignright is-resized"><span style="font-size: 20px;"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/abb1wllm.jpg" alt="" width="424" height="844" /></span></figure>
</div>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Pero fue al coger un manual de sexualidad básica cuando comprendí la fijación de Susana por mí. Con la base de un cariño asexuado, al ver las películas, ella sintió que compartía conmigo las emociones que esos filmes le provocaron y sintió que se había producido un intercambio de poder tácito entre nosotros.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">« ¡Se siente mi sumisa!», sentencié al comprender el alcance de sus sentimientos. Aterrorizado, repasé esa mañana y comprendí que desde ese punto de vista, cuando le dije que intentara que su novio la comprendiera, le había dado una orden que no podría evitar cumplir.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">« ¡Va a confesarle a Manel lo ocurrido!», pensé. Justo en el momento que, como si cayera un velo, todo me quedó claro, sonó mi móvil y leí en su pantalla que mi amigo me llamaba. Estuve a punto de no contestar pero sabiendo que de nada me serviría postergarlo, descolgué. Completamente desencajado, Manel preguntó dónde estaba:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Estoy en la biblioteca.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Voy para allá―  me dijo.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Como temía la probable gresca, le dije que mejor nos viéramos en la cafetería. El chaval estuvo de acuerdo y quedamos en diez minutos. Diez minutos que tardé en llegar hasta allí y durante los cuales, traté de buscar una disculpa a mi comportamiento.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">« Joder, ¡Si no tengo culpa de nada!», dije sabiéndome inocente. Ese convencimiento no serviría nada ante un novio celoso y por eso, admito que cuando le vi sentado con cara de desesperación, me puse a la defensiva e hice como si no estuviera al tanto del problema.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡Susana está loca!―  susurró en cuanto me senté.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;"> Que no alzara la voz, me tranquilizó y más seguro, pregunté por qué lo decía.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡No te vas a creer lo que me ha dicho!―  soltó hundido.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Que no me echara en cara el tema, me confirmó que fuera lo que fuese lo que su novia le había contado, no me había delatado. Ya relajado, le pedí que se explicase.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡Me ha confesado que desde niña sueña con ser sumisa!</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡No jodas!―  me hice el sorprendido: ― ¿En verdad te ha dicho eso?</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Casi llorando, me respondió:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Sí pero eso no es lo peor. Esa puta me ha reconocido que aunque todavía no me ha puesto los cuernos, tiene un maestro que la está aleccionando y que le ha ordenado que me cuente lo que siente para que él luego decida si me hace cómplice en esa locura.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Sus palabras confirmaron mis peores augurios. Mi compañera de piso había malinterpretado mis palabras y había entendido que para dar el siguiente paso, teníamos que contar con la aprobación de su novio. Manel al ver mi cara de sorpresa, me preguntó:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¿Tienes idea de quién puede ser ese hijo de puta?</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― No―  mentí y tratando de desviar su atención de mí, le dije: ― Te puedo asegurar que sea quien sea por la casa no ha pasado. ¡Me hubiese enterado!</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Llorando como un crío, me contestó:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Debe haberlo encontrado por internet.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Siendo consciente del lío en el que me había metido, le pregunté que le había contestado:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡Por supuesto me negué!―</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¿Y Susana como se tomó ese rechazo?―  pregunté sabiendo que esa respuesta era vital.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Con los ojos impregnados de furia, contestó:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Con absoluta frialdad. Solo me confesó que ya le había dicho a su amo que no aceptaría y con las mismas, ¡Me mandó a la mierda!</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Saber que mi compañera había cortado con su novio por no haber entendido mi comentario, me hundió en la miseria y mientras Manel pegaba golpes con su puño en la mesa, traté de asimilar esa confidencia.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">« No solo lo ha mandado a volar sino que se ha referido a mí como su amo», pensé buscando una salida pero fui incapaz de encontrar otra que no fuera hablar de frente con esa chavala. Por eso, después de conseguir que mi amigo se calmara, le monté en un autobús y llamé a Susana. Nada más descolgar, le pregunté dónde estaba. La muchacha  respondió extrañada:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¿Dónde voy a estar? ¡En la casa de usted! ¡Amo!</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Reconozco que me dejó aterrorizado y tratando de mantener algo de cordura, le ordené que me esperase y que no se moviera. Tras lo cual salí del campus y cogiendo el coche, fui a nuestro piso. El tráfico esa mañana era intenso, de forma que tardé media hora en llegar. En el camino, intenté clarificar mis ideas, llegando incluso a prepararme un discurso donde le ofrecía mi ayuda para llevarla ante un profesional que le sacara esas ideas. Pero todo mi preparación se fue al carajo cuando al entrar por la puerta, me la encontré desnuda postrada al lado del teléfono.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Al verla allí tirada, caí en que esa postura era culpa mía porque cuando hablé con ella por el móvil, ¡Le había ordenado que no se moviera! Dejándome caer sobre el sofá, me quedé horrorizado  al descubrir hasta donde llegaba la dependencia de esa rubia por mí y mientras decidía el que hacer, Susana se acercó y apoyó su cabeza contra mis muslos, diciendo:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Amo, he hecho todo lo que me ordenó. ¿Soy una buena aprendiz?</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Su tono suave me enterneció y acariciando su melena con mis dedos, cerré los ojos deseando dar marcha atrás en el tiempo y que nunca Manel hubiese traído esa película. Llevaba unos cinco minutos pensando que cojones hacer cuando de una forma paulatina me fue invadiendo una sensación de bienestar al tener a esa mujer pegada a mis pies. En cuanto me di cuenta de que me agradaba el tenerla así y aunque me seguía desagradando la idea de ser su dueño, os reconozco que me empezaron a entrar dudas:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<div class="wp-block-image" style="text-align: justify;">
<figure class="alignleft is-resized"><span style="font-size: 20px;"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/adtEiHNz.jpg" alt="" width="424" height="784" /></span></figure>
</div>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">« ¿Será posible que me guste esto?&#8230; Si me enfrento con ella… ¿La haré daño?&#8230;Si me dejo llevar… ¿No se cansará de mí?».</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Sin darme cuenta muchas de mis incertidumbres tenían más que ver con mi convencimiento de que Susana era demasiado buena para mí que con el origen de su atracción. Lo cierto es que girando la cabeza empecé a observarla. Se la veía preciosa con su pelo tapando su cara y sus pechos pegados a mis piernas.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">La rubia al sentir que la miraba, levantó su cara y me devolvió la mirada sonriendo mientras me decía con voz melosa:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡Quiero ser suya!</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Ante mi falta de respuesta, Susana frunció la nariz como quejándose y pasando su mano por la bragueta de mi pantalón, se quejó diciendo:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡He sido buena!</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Aunque sabía que debía haberla rechazado, os tengo que confesar que para aquel entonces, mi corazón bombeaba a toda velocidad. Impotente ante sus maniobras, me quedé paralizado mientras frotando su cuerpo contra el mío, mi compañera de piso se sentaba encima de mis rodillas.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡Deseo complacerle!―  exclamó con sus pechos a escasos centímetros de mi boca y antes que pudiera hacer algo por evitarlo, sopesando sus pechos los puso a la altura de mis ojos.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Aunque los había visto de reojo, tengo que admitir que de tan cerca eran aún más maravillosos. Grandes y de un color rosado claro, estaban claramente excitados cuando forzando mi entrega, esa mujer rozó con ellos mis labios sin dejar de ronronear. Reteniendo las ganas de abrir mi boca y con los dientes apoderarme de sus aureolas, seguí quieto como si esa demostración no fuera conmigo. Mi ausencia de reacción lejos de molestarle, fue incrementando poco a poco su calentura y golpeando mi cara con sus pechos, empezó a gemir.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Su sumisa está bruta―  maulló en mi oreja.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Como os imaginareis, mi pene había salido de su letargo y comprimiéndome el pantalón, me imploraba que cogiera a esa belleza y me la follara de una puta vez pero, tal y como sabéis, mi mente todavía seguía reteniendo a mis hormonas y por eso, permanecí inmóvil. No me cupo duda de que Susana estaba disfrutando porque imprimiendo a sus caderas un suave movimiento, empezó a frotar su sexo contra mi entrepierna.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Lenta pero segura, incrustó mi miembro entre los pliegues de su vulva y obviando mi supuesto desinterés comenzó a masturbarse rozando su clítoris contra mi verga aún oculta.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡Dedicaré mi vida a servirle!―  me dijo mientras con sus dientes mordisqueaba mi oído ― ¡Usted es todo para mí!―</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Para entonces, su pelvis se movía arriba y abajo a una velocidad pasmosa y los débiles gemidos se fueron convirtiendo en aullidos de pasión. Me costó soportar esa tortura y aunque todo mi cuerpo me pedía tomarla, me mantuve impertérrito mientras observaba como se corría.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡No me castigue más! ¡Necesito ser su puta!―  gritó al sentir que, convulsionando sobre mis muslos, su sexo vibraba  dejando salir su placer.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Comprendí que creía que era otra prueba a la que le estaba sometiendo su maestro y aunque resulte raro, me encantó sentir ese poder mientras ella chillaba de gozo empapando con su flujo todo mi pantalón. Durante un minuto que me pareció eterno, la chavala siguió frotando su pubis contra mí hasta que dejándose caer sobre mi pecho se quedó tranquila. En ese momento mi mente era un auténtico torbellino, por una parte estaba excitado por el alcance de mi autoridad sobre ella pero por otra estaba contrariado pensando que estaba abusando de esa princesa.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Fue entonces cuando Susana me soltó:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Soy una mala sumisa, me he corrido sin que mi amo haya disfrutado.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Comprendí sus palabras, se arrodilló frente a mí y poniendo cara de zorrón, llevó su mano a mi pantalón y desabrochándolo, me lo bajó hasta los pies.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡No volveré a correrme sin su permiso! ¡Se lo juro!―  exclamó en voz baja al librar a mi pene de su cárcel.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Al oírla, supe que si no la detenía no habría marcha pero, como comprenderéis y de seguro perdonaréis, no hice ningún intento por pararla cuando acercando su cara a mi miembro, sacó su lengua y se puso a recorrer con ella los bordes de mi glande.  Dejándome llevar, separé mis rodillas y acomodándome en el sofá, la dejé hacer. La muchacha al advertir que no ponía ninguna pega a sus maniobras, me miró sonriendo y besando mi pene, me empezó a masturbar. Quise protestar cuando usó sus manos en vez de sus labios pero entonces ella incrementó la velocidad de su paja. Admito que para entonces me daba igual, necesitaba descargar mi excitación  y más cuando sin dejar de frotar mi miembro, me dijo:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Amo, ¡Seré suya sin pedirle nada a cambio!</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Su promesa me intranquilizó porque de seguro tendría consecuencias. En ese instante Susana llevó la mano que le sobraba entre sus piernas y cogiendo su clítoris entre sus dedos, lo empezó a magrear con fiereza. Os juro que no sé cómo no me corrí al ver a esa rubia postrada ante mí mientras alegremente nos masturbaba a ambos.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Era tanta la calentura acumulada por ella que no tardé en observar que estaba concentrada en evitar el alcanzar un segundo clímax sin necesidad de que yo interviniera. Pero al contrario que la vez anterior, en esta ocasión al comprobar que era inevitable, me pidió permiso para correrse. Al terminar de sentir su placer, se concentró en el mío, acelerando aún más la velocidad de sus dedos.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Poseída por la necesidad de servirme, me gritó:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡Amo! ¡Deme de beber!</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Supe así que esa mujer iba a disfrutar con mi eyaculación. Aceptando pero sobre todo deseando mi destino, cerré mis ojos para concentrarme en lo que estaba mi cuerpo experimentando. El cúmulo de sensaciones que llevaba acumuladas hizo que la espera fuese corta y cuando ya creía que no iba a aguantar más, le dije:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Bébetelo todo ¡Puta!</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Mi compañera recibió mi orden con alborozo y metiendo mi pene en su boca, buscó mi placer con más ahínco. Cuando consiguió que explotara y descargara mi semen pegó un grito de alegría para acto seguido disfrutar de cada explosión y de cada gota que salió de mi miembro  hasta que relamiéndose de gusto, dejó mi polla inmaculada sin resto de semen.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Aunque suene raro, cuando al terminar le felicité por su maestría, mi ya sumisa, con su cuerpo estremecido por el placer, se corrió nuevamente. Ese tercer orgasmo fue tan brutal que incluso me temí que estuviera actuando. Pero al convencerme de que era real disfruté por que pocas cosas se pueden comparar a que la mujer de tus sueños se corra, berreando como una cierva en celo, a tus pies mientras tú eres testigo mudo desde el sofá.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Satisfecho esperé pacientemente a que se tranquilizara, tras lo cual cogiéndola entre mis brazos, la llevé hasta mi cama y suavemente la deposité sobre mis sábanas. Susana abriendo los ojos me miró con una sonrisa en los labios y me dijo:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¿He sido buena?</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Sí, preciosa.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Rápidamente me desnudé ante su atenta mirada. Al tumbarme a su lado, ya sabía que si quería que esa mujer disfrutara, tenía que ser rudo y por eso directamente le pellizqué un pezón. Jadeó sorprendida, pero cogiendo mi otra mano se la llevó al pecho libre, para que repitiera la operación. Esta vez, como si estuviera sintonizando una radio, retorcí suavemente sus pezones, escuchando sus primeros gemidos de placer.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<div class="wp-block-image" style="text-align: justify;">
<figure class="alignright is-resized"><span style="font-size: 20px;"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/abxyGMN7.jpg" alt="" width="424" height="836" /></span></figure>
</div>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¿Te gusta?</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Tenía a mi disposición el cuerpo que me había subyugado desde que la conocí y no quería desaprovechar la oportunidad de disfrutar de él. Por eso, fui besando y mordiendo su cuello con lentitud. La increíble belleza de sus pechos que me habían vuelto loco, se me antojó aún más codiciada al percatarme que sus pezones esperaban erectos mis mimos. Acercando mi lengua a ellos, jugué con los bordes de su aureola antes de introducírmela en la boca. Satisfecho, escuché a mi sumisa suspirar cuando sin importarme que fuera moral o no, mamé de sus tesoros. Susana supo que tenía que permanecer inmóvil.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">No contento con ello, fui bajando por su cuerpo sin dejar de pellizcar sus pezones. La mujer al sentir que me aproximaba a su sexo, abrió sus piernas. Verla tan dispuesta, me maravilló y dejando un rastro húmedo, mi boca se entretuvo en la antesala de su pubis, mientras ella no dejaba de suspirar. Mi pene ya se encontraba a la máxima extensión cuando probé por vez primera su flujo directamente de su sexo. No me había apoderado de su clítoris cuando de su interior brotó un río ardiente de deseo.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Llorando me informó que no podía más y que necesitaba ser tomada. Sonreí al oírla y haciendo caso omiso a sus ruegos, me dedique a mordisquear su botón mientras mis dedos se introducían en su vulva. Como si hubiese dado el banderazo de salida, el cuerpo de Susana empezó a convulsionar, convencido que de esa primera noche iba a depender que esa mujer se rindiera totalmente a mí, busqué su placer con mi lengua y bebiendo su lujuria prologué su clímax mientras ella se retorcía entre mis brazos.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Amo, ¡Me estoy corriendo!―  sollozó al comprobar que no le había dado permiso para hacerlo.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Sé que en ese momento, un dominante experto debía de haberla castigado pero yo solo era un aprendiz y por eso durante un cuarto de hora, no solté mi presa. Llevándola de un orgasmo a otro sin descansar, mi compañera se  deshizo de todos sus tabúes y disfrutando de su sumisión, cayó rendida a mis pies. Satisfecho me incorporé y pasando mi mano por su trasero, le di un azote mientras le ordenaba ponerse a cuatro patas.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Incapaz de desobedecerme se arrodilló poniendo su cara sobre la almohada. Sin pedirle permiso, separé sus nalgas para descubrir un esfínter rosado. Al comprender que todavía era virgen, tomé nota pero decidí que tendría tiempo de tomarlo en un futuro y por eso, acerqué mi glande hasta su otra entrada. Susana tembló al sentir la cabeza de mi pene jugando con los pliegues de su sexo y pegando un grito, me pidió que la hiciera mía.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">No me hicieron falta preparativos, llevaba un día excitado por lo que al descubrir la humedad de su sexo, sin contemplaciones, la penetré. Gritó sintiéndose llena, sus uñas se clavaron en las sábana y moviendo sus caderas, me rogó que no parara. Haciéndola caso, marqué el ritmo de mis penetraciones con azotes. Susana perdiendo cualquier tipo de decoro, convirtió sus gritos en estremecedores aullidos al sentir mi pene apoderándose de su interior mientras sus nalgas recibían esas rudas caricias. Fue alucinante, a cada palmada en su trasero por mi parte, esa mujer respondía con un chillido, de manera que parecía que estaba matándola.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¿Te gusta verdad, putita?―  le dije acelerando el compás de mis azotes. Mi decisión provocó su clímax y totalmente descompuesta, convirtió sus caderas en una batidora del sexo. Meneando su culo, no dejó de bramar como una perra mientras de su cueva un torrente de flujo caía por sus piernas.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡Dios mío!―  la oí proferir cuando buscando un punto de apoyo, me agarré a los dos enormes melones que la naturaleza le había dado.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Ese nuevo punto de apoyo, permitió que mis incursiones fueran más profundas y con mis huevos rebotando en su sexo, me lancé a un desenfrenado galope. Susana, convertida en mi montura, convulsionaba cada vez que sentía a mi glande chocar contra la pared de su vagina. Fue entonces, cuando al sentir que estaba a punto de explotar, le mordí el cuello.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Es difícil de expresar su reacción, sollozando, gritó que nunca la dejara de follar así. Su absoluta sumisión fue la gota que le faltaba a mi pene para reventar y esta vez, fui yo quien rugió de placer sentir que regaba con mi simiente su interior.  Ella al advertir mi orgasmo, se desplomó sobre el colchón mientras todo su cuerpo no dejaba de agitarse con los últimos estertores de placer.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Echándome a un lado, la miré mientras recuperaba la respiración. Increíblemente mi compañera, esa rubia espectacular con grandes pechos,  siguió sacudiéndose y gimiendo durante unos minutos presa de una extraña posesión. Ya empezaba a estar preocupado cuando abriendo sus ojos, Ann me sonrió y acercándose a mí, me abrazó, diciendo:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Amo, ¿Cómo podría agradecerle el placer que me ha dado?</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Sus palabras me hicieron sonreír al comprender que siendo un novato, había conseguido que esa aprendiz de sumisa disfrutara como nunca al ser poseída por mí. Estaba pensando en cómo aprovechar su oferta mientras le acariciaba su adolorido culito cuando nos sobresaltó el sonido de mi móvil.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Es María―  le informé.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Al ver su gesto, supe que no le hizo gracia la interrupción de mi novia pero  sin quejarse, se levantó para dejarme hablar a solas con ella. Al otro lado del teléfono y ajena a que acababa de ponerles los cuernos, me pidió que la invitara a comer. Aunque normalmente venía a casa, consideré más prudente el hacerlo ese día en un restaurante.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Por eso, quedé con ella en un Gino´s que hay cerca de donde ella vive. Al colgar fui a ver a Susana para explicarle que me iba. La rubia, bastante enfadada, me escuchó en silencio. Tras lo cual, mirando al suelo, me contestó:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Amo, no tiene que darme explicaciones.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Su respuesta me dejó destanteado y sintiendo que también le estaba siendo infiel a  ella, me puse a vestir.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">« Joder, ¡Soy un pésimo amo!», pensé al darme cuenta que me preocupaban sus sentimientos.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Ya listo, cuando me fui a despedir de ella, Susana me preguntó:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Necesito salir a comprar. ¿Puedo?</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Nuevamente, sus palabras me sorprendieron porque no estaba habituado a ese contrato tácito por el cual esa rubia se había auto impuesto servirme y dando por sentado que tendría que hablar con ella `para establecer los límites de nuestro acuerdo, le di mi aprobación. Pegando un grito de alegría, me besó diciendo:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Amo, ¡No se arrepentirá!―  y entornando sus ojos, susurró en mi oído: ― Estoy deseando que llegue ya a casa.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Os juro que esa frase me puso los pelos de punta porque  no me pasó inadvertido el hecho que escondía un significado oculto. Di por sentado que al volver me encontraría con una sorpresa y por eso bastante preocupado fui a ver a mi novia.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;"><strong>En el restaurante  con María.</strong></span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;"> Nada más verla supe que estaba al tanto de que Manel y mi compañera de piso habían cortado porque se la veía contrariada. Temiendo que al contrario de mi amigo, se imaginara que era yo el tipo con el que esa rubia fantaseaba, me senté en su mesa.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¿Cómo está Susana?―  preguntó.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Más tranquilo porque no me echara nada en cara y preguntara por el estado de esa mujer,  me tomé mi tiempo en responder. No quería darle más datos de los necesarios para no descubrirme.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― No lo sé. No he tenido tiempo de hablar con ella―  contesté mintiendo a medias porque aunque sabía a  la perfección los motivos por lo que habían cortado, realmente no había charlado con ella: ¡Solo me la había follado!</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¿No te parece increíble? ¡Pobre Manel!</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Sondeando que sabía, me enteré que estaba al tanto de todo por lo que no me quedó más remedio que intentar disculpar a Susana diciendo:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Fíjate que no estoy seguro de que sea cierto. Quizás se lo haya inventado para así tener una excusa para cortar con él. ¡Tú la conoces! ¿La ves cómo sumisa?</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Mi peregrina respuesta sentó las bases de su duda pero sin dar su brazo a torcer, me contestó:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡No lo sé! ¡Recuerda como le gustó esa mierda de película!</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Cómo el bocazas que soy, respondí:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Y a mí, pero eso no significa que me guste que me azoten.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Fue al ver en su rostro una mezcla de espanto y de curiosidad, comprendí que le había abierto en cierta medida los ojos porque apartando su mano de la mía, me preguntó:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¿Y azotar? ¿Te gusta azotar?</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Soltando una carcajada, negué el tener esas inclinaciones pero aunque se rio conmigo, supe que no la había convencido. Por eso cambié de tema, preguntándole como le había ido en clase. María, agradeció el cambio de tercio y me contó que  una de sus profesores había puesto un examen para el día siguiente.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<div class="wp-block-image" style="text-align: justify;">
<figure class="alignleft is-resized"><span style="font-size: 20px;"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/abfOGcJJ.jpg" alt="" width="424" height="836" /></span></figure>
</div>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡Qué putada!―  solté satisfecho sin caer en que estaba contento porque tendría que irse a estudiar.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">El resto de la comida transcurrió sin que ninguno de los dos volviera a mencionar ni a Manel ni a Susana pero su recuerdo seguía presente al menos en mí porque me lo pasé contrastando a ambas mujeres. María siendo mona, no tenía nada que hacer frente a mi compañera de piso. Si a mi novia como hombre le daba un siete raspado, la rubia era merecedora de una mención de honor.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">« Le da mil vueltas», me dije mientras las comparaba.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Los pequeños pechos de mi pareja quedaban en ridículo frente a las ubres con la que estaba dotada mi sumisa y ¡Que decir de sus culos! Mientras María lo tenía algo caído, el de Susana era el sumun de la perfección. Grande, duro y levantado, cualquiera que lo viera con independencia de su sexo, tendría que reconocer y alabar sus exquisitas formas.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Poco a poco, sin percatarme, mi novia fue quedando en segundo plano y la presencia de mi compañera de piso fue tomando su lugar. Por eso cuando ya en el postre, María me pidió que de confirmarse que lo de Susana fuera cierto, debía de echarla de la casa, me negué poniendo como excusa que necesitaba el dinero que aportaba del alquiler.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Cabreada, me amenazó diciendo:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¿A quién eliges a ella o a mí?</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Ni siquiera lo pensé.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― A ella.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">La reacción de la que hasta ese momento era mi pareja no se hizo esperar y dándome un tortazo, me llamó pervertido y gritando de viva voz, informó a todo el restaurante de que era un cerdo. Reconozco que no me importó y cuando me dejó solo, me pedí otro café quedándome sentado mientras todos los presentes me miraban de reojo.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Rumiando lo sucedido, supe que en cuanto se enterara Susana de que yo también había cortado, lo vería como una victoria y de alguna manera, eso haría que perdiera parte de la autoridad que me había dado por lo que tomé una resolución.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">¡Debía usar esa rotura en mi favor!</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">El problema era saber cómo.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;"><strong>Vuelvo a casa.</strong></span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Al salir del restaurante, me fui a dar una vuelta por el Retiro. Necesitaba aclararme las ideas y tomar una serie de decisiones que serían cruciales en mi futuro. En primer lugar, tenía que sentarme con Susana y clarificar con ella en qué consistiría nuestro acuerdo porque aunque seguía sin hacerme ninguna gracia su fijación con servirme, tenía que reconocer que no me apetecía perderla a ella también. Por otra parte, es el comportamiento de ella respecto a terceros ya que sería un escándalo que mostrara abiertamente su carácter sumiso ante los demás y en tercer lugar y no por ello, menos importante, era vital poner límites. Si deseaba que además de mi sumisa fuera mi compañera, esa mujer tenía que volver a tener capacidad de actuar y no depender de mi permiso para todo.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Durante horas deambulé sin rumbo fijo por ese parque. De un lado a otro caminando por sus caminos, fui acomodando mis pensamientos hasta que el atardecer me hizo volver a mi apartamento. Sin otra relación que la que mantenía con mi compañera de piso, abrí la puerta interesado en descubrir que era lo que había comprado. Al no encontrarla en el salón, la llamé.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Desde su cuarto, me contestó y por eso sin llamar abrí su puerta. Os confieso que casi me caigo de espaldas al verla. Porque tal y como, aparecía en la película “El Juez” la esposa del protagonista, así me la encontré:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">¡Desnuda y atada a un soporte del techo!</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Alucinado por hallarla en esa postura, me acerqué hasta ella y sin hacer mención a ello, me puse a observarla. Lo primero que me sorprendió fue el brillo de sus ojos. Su extraño fulgor me informó de que su dueña, anticipando el momento que la encontrara, estaba totalmente excitada.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">« ¡Tengo que comportarme como su dueño!», sentencié sabiendo que no podía defraudarla. Por eso poniéndome junto a ella, llevé una mano hasta su cara y levanté su barbilla. Susana creyó erróneamente  que quería besarla y por eso abrió sus labios para que recibir mi beso, pero se quedó con las ganas, ¡Estaba tasando mi propiedad!</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Aunque un poco sosa, eres una puta guapa.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Mi insulto en vez de contrariarla, la alegró y olvidándose que no le había permitido hablar me dio las gracias. Como única respuesta, recibió un sonoro azote en su trasero y sabiendo que no volvería a cometer ese error, seguí con mi inspección. Deslizando mi mano por su cuello, masajeé sus hombros. Aleccionada de que no debía reaccionar, solo suspiró cuando sosteniendo sus pechos en mis palmas, intenté averiguar su peso, y dio un grito cuando pellizcando sus pezones comprobé su textura.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― No están mal aunque los he visto mejores―  dije mintiendo porque no tenía duda de que eran los más perfectos que nunca había tenido entre mis manos.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;"> Susana me miró preocupada por mi falta de entusiasmo, pero no puso ningún impedimento a que siguiera auscultándola. Bajando por su cuerpo, era el turno de su estómago. Allí me tomé mi tiempo, con mis dedos recorriendo lentamente la distancia entre sus senos y su ombligo, me quedé maravillado al comprobar el tacto de su piel.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<div class="wp-block-image" style="text-align: justify;">
<figure class="alignright is-resized"><span style="font-size: 20px;"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/abvpNM2N.jpg" alt="" width="424" height="847" /></span></figure>
</div>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Era cálido, suavemente cálido como el de la seda.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Mis maniobras habían comenzado a afectarle. Su respiración se fue agitando al ritmo de mis caricias. Satisfecho escuché que le costaba respirar y  que tenía que hacer un esfuerzo para que el aire saliera de sus pulmones. Al percibir que  sus rosados pezones, cómo avergonzado de mi inspección, se habían retraído endureciéndose, supe que estaba bruta.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Decidido a dar un repaso exhaustivo a su anatomía, seguí bajando rumbo a su sexo. Susana facilitando la tarea, abrió sus piernas. Me encantó ver que como había leído, mi sumisa se había depilado por completo para satisfacerme y por eso cuando llevé mis dedos hasta su vulva, me resultó sencillo separar sus labios. Estaban hinchados por la pasión que la empezaba a dominar, y cuando mis toqueteos se centraron en su clítoris estalló, derramando flujo entre mis dedos.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Perdón, Amo, ¡No pude evitarlo!…</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡Cállate!―  dije mostrando mi enfado.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Estaba actuando y aunque sabía que era una especie de juego, aun así me molestó:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">« ¡Quién coño se creía para correrse sin mi permiso!». Si era mi esclava debía comportase como una. Decidí castigarla y con una serie de nalgadas sobre su culo, busqué que supiera que estaba enfadado.  Al principio suavemente, pero viendo que no se quejaba, fui incrementando tanto el ritmo como la intensidad de mis azotes. Al advertir que no respondía a los estímulos, mis palmadas se convirtieron en rudas reprimendas.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Tengo que confesar que cuando empezó a gemir siguiendo el compás de mis golpes, me costó interpretarlos. Sus sollozos eran una mezcla de dolor y de placer y solo cuando chillando me pidió que siguiera castigándola comprendí que estaba disfrutando con ese cruel castigo. Sin darme cuenta hasta donde eso me excitaba, proseguí azotándola. Al notar que Susana estaba a punto de alcanzar otro orgasmo, decidí pararlo en seco.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― No tienes permitido el correrte, ¡Esclava!― ordené recalcando esta última palabra.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Mordiéndose los labios, reprimió su calentura y al ver que estaba agotada, la dejé descansar. Sin nuevos azotes sobre su trasero, mi compañera de piso consiguió irse relajando progresivamente. Cuando consideré que ya había tenido suficiente recreo, me concentré en verificar los daños. Tenía el culo amoratado, pero nada que no se curara en un par de días, por lo que viendo que no tenía nada permanente, proseguí con el examen que me había interrumpido con su orgasmo. Sus nalgas eran poderosas, duras por el ejercicio continuado pero sabiendo cuál era su verdadero tesoro, lo encontré al separarle sus dos cachetes. Tal y como recordaba de la mañana, apareció ante mis ojos un esfínter rosado, que al examinarlo con cuidado, confirmé que era virgen, que ningún pene había hollado su interior.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¿Nunca has practicado el sexo anal? ¿Verdad zorra?</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Avergonzada como si eso fuera delito, bajó sus ojos sin contestarme. No me hacía falta, ya sabía la respuesta. Dejándola colgada del techo, le di un beso mientras la informaba que su querido amo iba a estrenarlo. Por su cara supe que estaba asustada y pero después de pensarlo unos segundos, me contestó:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Es suyo.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Nervioso, por la perspectiva de estrenarla, fui a mi baño y cogiendo una crema hidratante hecha a base de aceite, volví a su lado. Mi sumisa indefensa esperó a que me desnudara muy nerviosa. Poniéndome detrás de ella, extraje una buena cantidad de ese lubricante y lo coloqué sobre su intacto hoyo. Con lentitud, extendí un poco por las rugosidades de su ano antes de realizar ningún avance. Necesitaba que ese virginal ano se acostumbrara a ser  manipulado.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">La mujer al sentir que mis yemas recorriendo su esfínter se puso tensa, hasta que mis caricias fueron tranquilizándola.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Estoy lista―   dijo.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Sus palabras fueron el banderazo de salida. Con cuidado le introduje un dedo dentro de ella. Sus músculos se contrajeron por la invasión, pero sin sacarlo con movimientos circulares fui relajándolos. Progresivamente iba cediendo la presión que ejercía y aumentaba el placer que sentía. Entonces al percibir que estaba dispuesta para que profundizara mi exploración, le metí otro más mientras que, con la otra mano, le pellizcaba su pezón izquierdo.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡Me gusta!― gritó.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">&#8220;Está  disfrutando&#8221;, pensé al escuchar como el haber torturado sus pechos, la ponía bruta. Si quería sufrir, no se lo podía negar, y sustituyendo mis dedos, coloqué la punta de mi glande en su abertura, y dando un pequeño empujón embutí mi capullo en su interior.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡Dios!― gimió al experimentar el primer dolor.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Puse mis manos en sus caderas y tirando de ellas, se lo clavé por entero.  Mis testículos rozaban sus nalgas, demostración suficiente de que la mujer había absorbido por completo.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡Me duele!― gritó llorando.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡Silencio!―  le ordené ― ¡Estate quieta mientras te acostumbras!</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Me obedeció con lágrimas en los ojos, señal del sufrimiento que mi pene le causaba al romperle el esfínter. Permaneció inmóvil, doliéndole todo su cuerpo, pero sin quejarse. A los pocos segundos empecé a sacárselo lentamente, de forma que noté sobre toda la extensión de mi sexo, cada una de las rugosidades de su anillo, y sin haber terminado, volví a metérselo centímetro a centímetro. Repitiendo esta operación, aceleré el ritmo paulatinamente, resultando cada vez más fácil mi invasión. El dolor se estaba tornando en placer en cada envite y Susana comenzó a disfrutar de ello colgada todavía del techo. Con cada penetración su cuerpo se bamboleaba como el badajo de una campana.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Tienes un culo estupendo―  dije en su oído humillándola―  Debería venderlo a otros amos y así pagar el alquiler.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Amo, si cree que me lo merezco, hágalo pero ahora mónteme más rápido, por favor―  me pidió.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Nuestro suave trote se convirtió en un galope desenfrenado. Ya no se quejaba de dolor, si algo salía de su garganta eran gemidos de placer. Su cuerpo se retorcía cada vez que mis huevos rebotaban contra sus nalgas. Para no haberlo practicado nunca, recibía gustosa mi sexo. ´</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">« Esta hembra es brutal», medité cuando agarrando sus pechos, los usé como anclaje de mis ataques. El cambio de posición resultó que era mejor ya que en esa postura mi pene entraba más profundamente. Fue entonces cuando su cueva explotó, encharcando tanto su sexo como sus piernas mientras esa rubia gritaba a los cuatro vientos el placer que experimentaba. Tuve un momento de indecisión cuando por los estertores de su gozo, se puso a llorar. No supe que hacer pero viendo su cara de felicidad, decidí seguir usando su trasero y con una sonora palmada en uno de sus cachetes, le ordené que se moviera.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¡Amo!, soy suya―  respondió a mi estimulo moviendo sus caderas hacía adelante.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Observando su completa sumisión, y recordando lo caliente que la ponían los azotes, marqué la velocidad con mis manos sobre sus nalgas. Izquierda significaba que hacía adelante, derecha hacía atrás, con este sencillo método, fui dirigiéndola hacia mi propio placer. Lo que no me esperaba es que Susana volviera a correrse de inmediato</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― ¿Quieres que me venga?―   pregunté al prever que me faltaba poco para hacerlo. Era una pregunta teórica ya que me importaba poco su opinión, pero oír que me contestaba que una sumisa no tenía opinión, provocó que me derramara en su interior brutalmente y con intensas explosiones la inundara por completo.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Agotado, la descolgué del techo y llevándola hasta las sábanas, me tumbé a su lado mientras pensaba en todo lo ocurrido durante esa jornada. Mirándola de reojo, concluí en que había sido una suerte el ver ese filme con ella.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Amo, ¿Puedo pedirle un favor?―   dijo sacándome de mi ensimismamiento.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Como no podía negarle nada, le dije que sí. Fue entonces cuando levantando su mirada, se acurrucó entre mis brazos y me rogó:</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">― Amo, esta noche… ¿Me atará a su cama?</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 20px;">Soltando una carcajada, la besé.</span></p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p><span style="font-size: 20px;">



</span></p>
<div class="wp-block-image" style="text-align: justify;">
<figure class="aligncenter is-resized"><span style="font-size: 20px;"><img decoding="async" src="http://i.imgbox.com/abyP6LHf.jpg" alt="" width="800" height="534" /></span></figure>
</div>
<p><span style="font-size: 32px;">


<p></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;De vuelta al pueblo a casa con mi prima hermana FIN&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Dec 2025 09:49:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[bisexual]]></category>
		<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[erotismo]]></category>
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		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
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		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[25 Tal y como anticipé, Elisa y María al terminar la tomaron de la mano y sin esperarme se llevaron a la auditora al cuarto que compartíamos donde de inmediato se pusieron a besar cada rincón de su cuerpo aprovechando su desnudez. Sabiendo que debía no intervenir para que ellas se ocuparan de demoler cualquier reticencia que pudiese quedar en Patricia, me entretuve yendo a la cocina donde cogí una botella de champagne frio con el que brindar. A pesar de no haber tardado más de unos minutos, al llegar al dormitorio me encontré a nuestra reciente adquisición espatarrada sobre [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h1 class="wp-block-heading">25</h1>



<p>Tal y como anticipé, Elisa y María al terminar la tomaron de la mano y sin esperarme se llevaron a la auditora al cuarto que compartíamos donde de inmediato se pusieron a besar cada rincón de su cuerpo aprovechando su desnudez. Sabiendo que debía no intervenir para que ellas se ocuparan de demoler cualquier reticencia que pudiese quedar en Patricia, me entretuve yendo a la cocina donde cogí una botella de champagne frio con el que brindar. A pesar de no haber tardado más de unos minutos, al llegar al dormitorio me encontré a nuestra reciente adquisición espatarrada sobre las sábanas mientras mis dos mujeres exploraban con la lengua todos los recovecos de su piel.</p>



<p>No tuve más remedio que sonreír al advertir que me habían hecho caso y que los mimos con los que la estaban obsequiando eran tiernos.</p>



<p>&nbsp;-¿Te gusta cómo te tratan? – pregunté acariciando su melena.</p>



<p>Asolada por las sensaciones que experimentaba, la diminuta criatura no podía hablar y balbuceando pegó un gemido que interpreté como un sí.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/239/53690760/53690760_009_73e6.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>-Si te quedas con nosotros, deberás aceptar que ser unos días la sumisa más dulce y otros la dominante más exigente. ¿Lo sabes, verdad?</p>



<p>-Sí- sollozó incapaz de decir nada más al sentir dos bocas mamando de sus pechos mientras cuatro manos recorrían su piel.</p>



<p>Repitiendo la misma fórmula, seguí informándola de sus derechos y deberes.</p>



<p>-Si te quedas con nosotros, todo tu cuerpo incluyendo tu culo estará a disposición de cualquiera y si alguno te necesita, deberás dejar lo que estés haciendo y acudir a amarle. Por el contrario, si eres tú quien lo requiere, podrás exigir que todos acudamos a consolarte. ¿Lo sabes, verdad?</p>



<p>-¡Sí!- aulló ya entregada al notar que la boca de María se deslizaba por su cuerpo dejando un surcó húmedo en su camino.&nbsp;</p>



<p>-Sabiéndolo, ¿estás dispuesta a formar parte de nuestra familia?</p>



<p>No pudo responder ya que cuando debería contestar toda la excitación que llevaba acumulada se desbordó y fue un prolongado aullido lo que llegó a mis oídos.</p>



<p>-Zorrita, ¡te repito por última vez! ¿Quieres ser la puta y la dueña de nosotros tres?</p>



<p>-Sí, mi amo, mi señor, mi amante y mi dueño. Quiero ser la ama, la señora, la amante y la dueña de los tres.</p>



<p>Tras haber oído su confirmación, Elisa pidió que me tumbara y señalando mi erección, exigió a Patricia que se empalara con ella. Todos supimos incluso ella que con ello firmábamos su acogida y por ello, sin dudar, se puso a horcajadas sobre mí y lentamente se dejó caer sobre mi pene. La lentitud con la que clavó mi estoque en su vagina me permitió sentir como sus pliegues se iban ensanchando para acogerme.</p>



<p>-Es enorme. No sé si me va a caber- sollozó consciente de su tamaño.</p>



<p>Dejando que todo fuera a su ritmo, no la forcé y haciendo una seña, señalé a las otras dos los desproporcionados pechos de la nueva.</p>



<p>-Son preciosos- comentaron ambas mientras se ponían a mamar cada una de uno diferente.</p>



<p>Para Patricia esa experiencia era totalmente diferente a cualquiera de su pasado y cerrando los ojos, disfrutó de nuestras caricias mientras intentaba absorber la totalidad de mi tallo.</p>



<p>-Tranquila- comenté al sentir las dificultades que tenía la pequeñaja: -Tenemos años para que lo consigas.</p>



<p>-Voy a conseguirlo esta noche, cueste lo que cueste- rugió convencida de lograrlo.</p>



<p>Confieso que lo dudé al ver que todavía quedaba un tercio de mi pene sin entrar y por eso me sorprendió cuando alzándose, forzó la elasticidad de su cuerpo al máximo y de repente se lo terminó de embutir.</p>



<p>-¡Lo he logrado!- chilló entusiasmada a pesar del dolor que sentía.</p>



<p>Viendo las lágrimas que corrían por sus mejillas, comprendí que la insensata había estado a punto de desgarrar su interior y por eso sujetando con mis manos su cintura, le exigí que no se moviera hasta que se acostumbrara a tenerlo dentro. Tanto Elisa como María se percataron también de su sacrificio y alternativamente, la besaron haciéndole ver que la comprendían.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/239/53690760/53690760_010_aa05.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Lo que ni mis mujeres ni yo jamás previmos es que sin mover siquiera sus pestañas esa dulce criatura se comenzara a correr y menos que lo hiciera de esa forma.</p>



<p>«No puede ser me dije», al notar cómo brotaba un cálido pero enorme caudal de flujo de su interior, el cual no solo no tardó en empaparme, sino que fue de tal magnitud que dejó un gran charco bajo de nosotros.</p>



<p>&nbsp;-Lo siento, soy muy líquida- sollozó abochornada al ver nuestras caras de asombro.</p>



<p>La capulla de mi prima fue la primera en querer averiguar si se había meado o por el contrario era una clase de infrecuente eyaculación femenina. Por eso, acercando la cara a donde manaba ese manantial usó la lengua para explorarlo.</p>



<p>-No, por favor- gritó Patricia intentando advertirla, pero para entonces ya era tarde y una explosión de flujo chocó contra el rostro de María.</p>



<p>-¡No me lo puedo creer!- gritó divertida al sentir toda la cara embadurnada y sin mostrar ningún tipo de rencor, corrió a seguir satisfaciendo su curiosidad con la lengua.</p>



<p>-¿No os importa? – preguntó todavía colorada al oír nuestras risas.</p>



<p>-¿Cómo iba a importarnos?- respondió Elisa en nombre de los tres: -Estoy deseando que esa zorra se empache con tu esencia para ser yo quien la devore.</p>



<p>Noté que parte de su cerrazón debía venir motivada por la angustia que sentía por el raro fenómeno al ver que como arte de magia su estrecho conducto se relajaba y sin esperar más, posando mis manos en su culito, comencé a moverla. Ni ella misma se creyó que fuera posible que disfrutara tanto al sentir mi glande chocando con las paredes de su vagina y pegando un chillido de alegría, cabalgó sobre mí ya sin dolor.</p>



<p>-¡Por dios! ¿Qué me habéis hecho? ¡Me encanta!- aulló sin importarle por primera vez en su vida salpicar a su alrededor.</p>



<p>&nbsp;La duración y la frecuencia de su orgasmo nos entusiasmó y sabiendo que acabábamos de toparnos con una incomprendida máquina sexual, ya no vimos porqué seguir reteniéndonos y mientras cambiaba su postura poniéndola a cuatro patas, Elisa le mostró que tenía los labios de su vulva a su disposición.</p>



<p>-¿Puedo, mi señor?- preguntó todavía sin entender que era libre de hacer lo que quisiera.</p>



<p>-Puedes y debes- contesté clavando mi estoque hasta el fondo de su coño.</p>



<p>El berrido que pegó al sentirse llena fue el banderazo de salida que me permitió lanzarme al galope, acuchillando una y otra vez su diminuta anatomía mientras la treintañera devoraba la novedad que para ella suponía la femineidad de una mujer.</p>



<p>-María, ¡no sabes que lengua tiene esta cabrona!- enamorada con su desempeño, chilló la pelirroja: -¡Se mete por todas partes! ¡Es la leche!</p>



<p>El piropo que escuchó la hizo involucrarse con pasión y mientras su interior estaba siendo martilleado por mi trabuco, sus lametazos se extendieron más allá del coño de Elisa y llegaron hasta su ojete. Al meterlo brevemente, descubrió lo mucho que le gustaba su sabor ácido y presa de lujuria, gritó:</p>



<p>-Zorra, date la vuelta para que me coma tu puto culo.</p>



<p>Para su sorpresa no fue la pelirroja la que le puso el trasero en la boca, sino mi prima.</p>



<p>-Cómete el mío.</p>



<p>Con un coño y un culo a su merced, se decidió por ambos y alternando entre uno y otro consiguió que las dos mujeres se corrieran casi al unísono. Tras derrotarlas y por qué no decirlo humillarlas, giró la cara hacia mí:</p>



<p>-Mi señor, ya que ellas no han podido, hágame usted sentir su puta.</p>



<p>No tuvo que insistir e intuyendo que me pedía sexo duro, descargué un azote sobre su nalga derecha. La violenta caricia era lo que necesitaba y llorando de alegría, me juró amor eterno mientras imploraba que la repitiera en su otro cachete. Cambiando de glúteo con cada nalgada, marqué el ritmo con el que quería que se moviese y por muy rápido que le di, en ningún momento perdió el compás hasta que ya agotado le informé que me corría.&nbsp; Nada más decírselo y antes de que pudiera llenar su interior con mi esperma, su diminuto cuerpo colapsó y cayendo sobre las sábanas, rogó que la inseminara mientras el cálido geiser de su coño volvía a emerger.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/239/53690760/53690760_012_ba7f.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Por la postura, todo su flujo cayó en mis muslos y eso lejos de repelerme, me enervó y tomándola de la melena, forcé cruelmente su espalda mientras me corría.</p>



<p>-Por fin, alguien comprende cómo debe tratarme- sollozó antes de caer desmayada de tanto placer.</p>



<p>Mis últimas detonaciones cayeron en su interior con ella ya sin sentido y sabiendo que no tardaría en recuperar la conciencia, pregunté a mis mujeres qué les parecía la chavala. Riendo, contestaron las cabronas:</p>



<p>-Pablo, con un poco de experiencia y bien dirigida, no creo que te vayamos a necesitar. Con ella, tendremos suficiente para satisfacer nuestras necesidades.</p>



<p>Cuando ya estaba a punto de mandarlas a tomar por culo, escuché a la pequeña hablar en mi favor:</p>



<p>-Mi señor, puede que ellas no lo necesiten. Pero su fiel putilla no podría vivir lejos de usted.</p>



<p>Agradeciendo su apoyo, la besé mientras elevaba el dedo índice hacia la pelirroja y mi prima&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">26</h1>



<p>Después de la tormenta siempre llega la calma. Tras una noche de pasión donde pusimos al límite nuestras fuerzas, nos despertamos agotados y a ninguno de los cuatro quisimos castigar nuestras adoloridas anatomías con un nuevo combate cuerpo a cuerpo. Por eso, al terminar de y Patricia nos rogó que alguien la acercara a la empresa para seguir con la auditoria, no solo me ofrecí a llevarla sino que previendo que ella y su grupo me podrían llegar a necesitar, informé a mi prima y a Elisa que me iba a quedar con ella. Supe que ambas la habían aceptado cuando comprobé que sus celos habían desaparecido y acercándose hasta la puerta, nos despidieron con un beso.</p>



<p>La ternura con las que trataron a la auditora mientras le decían que al salir de trabajar dejara el hotel y se instalara en la casa, me confirmó ese extremo. Lo que reconozco que no fui capaz de prever fue la reacción de la pequeñaja y es que mientras se sentaba en el asiento del copiloto, se echó a llorar. Impactado por sus sollozos, le pregunté qué pasaba y entonces reteniendo brevemente su llanto, me informó que jamás se hubiese imaginado al llegar a Lanzarote que en vez de un cliente iba a encontrar un hogar.</p>



<p>-Ni yo que tu jefe me iba a mandar una zorrita tan dispuesta- respondí mientras encendía el coche que nos había prestado la pelirroja.</p>



<p>No habíamos salido del jardín cuando vi que Isabel y Ricardo llegaban en un taxi. Al bajar la ventanilla para saludarlos, observé que la morenita venía llorando y que el hombretón tampoco le iba a la zaga. Al verlo, quise quedarme con ellos, pero entonces me pidieron que me marchara porque tenían mucho que pensar. Asumiendo que quizás su experiencia con la pareja no había salido cómo ellos anticiparon, decidí darles su espacio y saliendo a la avenida, me dirigí a la inmobiliaria.</p>



<p>Ya en ella, me llevé una alegría cuando los ayudantes de Patricia nos informaron que creían haber encontrado todo lo que habían ido a buscar y que el monto de lo defraudado no superaba los treinta millones de euros. Si alguien se pregunta por qué esa noticia me contentó, es sencillo:</p>



<p>La empresa de los hermanos era capaz de soportar ese quebranto, ¡pero no mucho más!</p>



<p>&nbsp;&nbsp;Con ello en mente, pregunté a su jefa cuanto tiempo tardaría en dar un informe provisional con el que Ricardo en el papel de presidente pudiera usar para elaborar la denuncia contra los culpables.</p>



<p>-Si me ayudas, un par de horas- contestó más necesitada de compañía que otra cosa, esa maravillosa criatura.</p>



<p>Sentándome frente a ella, fungí durante ese tiempo como su secretario sin quejarme cuando me mandaba buscar un dato o con los ovarios bien puestos me ordenaba hacer una fotocopia de un documento. Lo curioso fue la cara de satisfacción que sentía al verme obedecer e intrigado, llegó el momento que no pude contener la curiosidad y pregunté qué era lo que le pasaba.</p>



<p>-Si quieres saberlo, levanta tu culo y cierra la puerta- elevando el tono de su voz, respondió.&nbsp;</p>



<p>Descojonado con el modo tan autoritario con el que me lo ordenó, no dudé en mover mis posaderas y de un portazo cerrarla. Volviendo a la silla, alcé las cejas:</p>



<p>-¿Y?</p>



<p>Desabrochando lentamente uno de los botones de su camisa, contestó:</p>



<p>-A esta bella e inteligente sumisa le pone cachonda cuando su dueño, un cabrón malo y pervertido, le obedece.</p>



<p>Acercándome a ella, metí las manos en su escote antes de replicar:</p>



<p>-Y a tu amoroso y tierno amo, que seas tan zorra de pedirme que te follara mientras tu gente está al otro lado de la puerta.</p>



<p>Pegando un gemido al sentir mis yemas pellizcando uno de sus pezones, sollozó:</p>



<p>-Todavía no se lo he pedido.</p>



<p>-¿Y a qué esperas?- reí incrementando su turbación, izandola de su asiento mientras le levantaba la falda.</p>



<p>.-Upps, ¡se me había olvidado que no llevo bragas!&#8211;&nbsp; exclamó muerta de risa al ver mi cara.</p>



<p>Soltando una carcajada, la besé y ya me disponía a poseerla en mitad del despacho cuando escuchamos que alguien tocaba antes de entrar.</p>



<p>Apenas le dio tiempo de acomodarse la ropa antes de que Pedro, uno de sus ayudantes nos informara que un tal Ignacio Cifuentes quería verme. Confieso que me extrañó que fuera a mí con quien quisiera hablar, pero asumiendo que ese hombre pensaba que yo era el culpable de que los hermanos hubiesen descubierto los malos manejos, me senté en la silla del que había sido su despacho y haciendo como si para entonces ya fuera mío, respondí al auditor que lo acompañara hasta allí.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/239/53690760/53690760_013_fa1c.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Mientras llegaba, Patricia subrayo en rojo los veintinueve millones seiscientos mil euros que habían encontrado y añadiendo otros tres en virtud de los intereses se los sumó y tras obtener trienta y dos millones seiscientos, escribió a su lado en mayúsculas, CIFRA INICIAL A DEMANDAR. No pude más que reírme y dejándolo claramente a la vista, recibí al primo de los hermanos, poniendo geta de cabreado. El imbécil empalideció al ver a la mujer que se había atrevido a atosigar de pie con su mano en mi hombre, demostrando que formábamos un equipo.</p>



<p>Ignacio mismo fue quien nos informó que había hablado con alguien de KPMG Madrid para pedir referencias de la auditora cuando muy molesto me preguntó desde cuando conocía a la jefa de Back Office de la firma.</p>



<p>Fue la propia Patricia la que le contestó con otra pregunta:</p>



<p>-¿Quiere la realidad o la que sostendría en un juicio?</p>



<p>-Ambas- gruñó claramente cabreado por esa irónica respuesta.</p>



<p>Soltando una carcajada, la experta replicó:</p>



<p>-Ante un juez, diría que desde que fui contratada para llevar a cabo esta auditoría, pero cómo es algo que jamás podrá demostrar en confianza le voy a decir la verdad: ¡soy la amante de Pablo y de Elisa desde hace dos años!</p>



<p>La indignación del sujeto fue algo digno de haber sido grabada y más todavía cuando descojonándose de él se lo demostró forzando mi boca con su lengua. Comprendiendo que, si era así, no solo no iba a poder dividirnos, sino que el informe de auditoría que hiciera iba a ser totalmente proclive a los intereses de Ricardo y de su hermana, se avino a negociar.</p>



<p>-¿Cuánto nos ofrece para dar por zanjado este penoso asunto?</p>



<p>Mirando de reojo, la cantidad que resaltaba en el papel que tenía en frente, respondió:</p>



<p>-Estaríamos dispuestos a abonar treinta millones en este acto siempre que se comprometan a no demandar.</p>



<p>Siendo algo corto su ofrecimiento, comprendí que se debía aceptar por el bien de la compañía. Como yo no tenía poder alguno y debían ser alguno de los hermanos los que firmaran, llamé al gigantón.</p>



<p>Por desgracia, Ricardo no contestó. Ya estaba buscando una excusa para postergar la respuesta, no fueran a ponerse nerviosos y en vez de pagar lo defraudado, cogieran el dinero y huyeran cuando de improviso apareció la pelirroja por la oficina.</p>



<p>-Elisa, ¿podemos hablar un minuto?- le dije nada más entrar por la puerta.</p>



<p>Al contestar que sí, me fui con ella a otro despacho donde le informé tanto de la oferta como el peligro que correrían de no aceptar. La chavala que no era tonta comprendió mis temores y tras asegurarse de lo que yo haría en su caso, no contestó y dejándome con la palabra en la boca volvió donde su primo. Una vez allí, le soltó un guantazo para a continuación decir que firmaría ese compromiso en el momento en que desde el banco le informaran que el dinero estaba en sus cuentas.</p>



<p>Lleno de ira, Ignacio sacó su portátil y metiéndose en la web donde su padre y él tenían los fondos, los transfirió.</p>



<p>-Revisa tu cuenta y firma una puta vez, ¡zorra!</p>



<p>Pacientemente esperamos a recibir la cantidad acordada para que Elisa rubricara el documento.&nbsp; Entonces y solo entonces, dejé que la ira con la que recibí el insulto que había lanzado ese cretino y de un puñetazo en toda su jeta lo mandé directamente al suelo. Lo que jamás me imaginé que vengando esa afrenta y el modo en que había abusado de ella, tomando impulso, Patricia aprovechara para regalarle además una patada en los genitales.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/5/239/53690760/53690760_016_3693.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>Como no podía ser de otra forma, no esperé a que esa nenaza dejara de llorar para echarlo de la oficina, avisándole que no se le ocurriera volver porque de hacerlo lo mataba. Tal y como preví, Ignacio se marchó de allí en silencio mientras oía que humillándolo aún más su prima le amenazaba con mandar a Ricardo a sodomizarlo.</p>



<p>Ya sin él, me giré y abrazando tanto a mi prometida como a la pequeñaja, les pregunté dónde íbamos a celebrarlo. Demostrando su ninfomanía, Patricia respondió muerta de risa:</p>



<p>-No hay mejor sitio que en la cama de mis amos.</p>



<p>Elisa aceptando de inmediato, le soltó un sonoro azote a modo de anticipo y mientras los empleados de la empresa y los auditores nos observaban alucinados, cogimos la puerta y nos marchamos directamente al chalet.</p>



<p>Lo cierto es que nunca llegamos porque ya estábamos llegando cuando vía telefónica Isabel nos informó de que en nuestra ausencia habían aparecido por la casa cinco de los amantes despechados de Ricardo y le habían dado una paliza.</p>



<p>-¿Está bien?- horrorizada quiso saber su hermana.</p>



<p>Para entonces, mi prima había tomado el teléfono y le dijo que, aunque no corría peligro, estaba en el “Jose Molina”. Dando un volantazo, Elisa cambio de rumbo y saltándose todos los semáforos que hallamos en el camino, al cabo de diez minutos aparcó frente a ese hospital y sin siquiera apagar el coche, salió corriendo a ver a su hermano.</p>



<p>Comprendiendo sus prisas, me ocupé de cerrarlo y de la mano de Patricia, fui a interesarme por el herido. Nuevamente, no llegamos a entrar en su habitación al interceptarnos antes Isabel y Maria. Viendo la tristeza de su semblante, me temí lo peor y horrorizado pregunté si Ricardo había muerto.</p>



<p>-No es eso, pero tenemos que hablar- contestó mi prima y pidiendo a Patricia que nos dejara, me llevaron a la cafetería del lugar.</p>



<p>No entendiendo nada, me senté en la mesa y aguardé a que esclarecieran los motivos de su tristeza. Echándose la culpa, Isabel me comentó que no solo que la pasada noche había descubierto que prefería ser dominante a sumisa, sino que hablando con Ricardo habían llegado a la conclusión que debían intentar vivir los tres juntos.</p>



<p>-¿Los tres?- pregunté sin entender todavía el alcance de sus palabras.</p>



<p>-Yo voy en el lote- llorando sin ser capaz de sostenerme la mirada, contestó María.</p>



<p>Mi mundo se derrumbó al oírla y con las misma lagrimas que recorrían sus mejillas, quise saber si había dejado de quererme.</p>



<p>-Sigo amándote, pero lo nuestro es imposible y mi lugar está junto al padre de nuestro hijo.</p>



<p>Comprendiendo su angustia, me negué a aceptar esa solución. Pero negándose en banda, la lacónica respuesta de mi prima fue:</p>



<p>-Para nuestro hijo, su padre es Ricardo y tú solo su tío. ¡Júramelo!</p>



<p>Su determinación me hizo plegar alas y forzando una sonrisa, le pedí que al menos me dejara ser el padrino. Lanzándose a mis brazos, me besó por última vez. Supe que Ricardo debía haber informado a su hermana, cuando al terminar ese interminable y doloroso beso, Elisa y Patricia me tomaron del brazo y me sacaron del hospital para que pudiese llorar en sus brazos.</p>



<p>Destrozando dejé salir mi angustia durante mas de una hora en el interior del coche hasta que, sabiendo que era lo mejor, decidí aceptar la imposición de mi prima y secándome las lágrimas, les comenté que aún no habíamos celebrado el acuerdo que daría viabilidad a la inmobiliaria.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Tienes razón- Elisa contestó y haciendo rugir los caballos del Maseratti, nos llevó al restaurant donde la había conocido.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al llegar descubrí que habían sustituido al maître y que en su puesto habían nombrado a una mujer de raza negra guapísima, dotada además de unas tetas y un culo de fantasía. Involuntariamente no pude más que comerme con la mirada mientras saludaba a la pelirroja. Viendo su complicidad, esperé a que nos tomara la comanda y nos dejara solos, para preguntar a Elisa quien era esa belleza.</p>



<p>-¿Luisa? ¿No me digas que te gusta? &#8211; contestó.</p>



<p>Al reconocer que no me importaría tener un encontronazo con ella, riendo me informó que eso mismo le había dicho ella al verla entrar de mi brazo y del de Patricia.</p>



<p>-Esa zorra, además de estar buena&#8230; ¡es bisexual!- añadió riéndose al ver mi cara.</p>



<p>Lo que Elisa nunca previó es que Patricia tomara al vuelo esa información y colorada, le pidiera saber qué tenía qué hacer para seducirla.</p>



<p>-¿Tú también me quieres abandonar?- protesté más que enfadado.</p>



<p>Posando su mano sobre la mía, me tranquilizó:</p>



<p>-Nunca podría abandonar a mis dueños. Lo decía para adelantar lo inevitable.</p>



<p>-¿Qué es lo inevitable?- desde su silla, preguntó la pelirroja.</p>



<p>A carcajada limpia, la impúdica criatura contestó:</p>



<p>-¡Qué esa diosa pase a formar parte de nuestra familia!&#8230;</p>



<p>FIN</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/5/239/53690760/53690760_011_69af.jpg" alt="" width="760" height="507"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;De vuelta al pueblo a casa con mi prima hermana 8 &#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Dec 2025 09:19:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[anal]]></category>
		<category><![CDATA[bisexual]]></category>
		<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
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					<description><![CDATA[La rapidez con la que nuestra extraña relación se iba afianzando quedó de manifiesto cuando esa noche dormimos los cinco en la misma cama. Aunque con algún amigote había compartido cama mientras nos tirábamos a unas tipas, fue la primera vez en la que estuve con un gay. Por eso en un principio me mostré reacio y tuvo que ser mi prima la que le quitara importancia recordando a su prometido que no debía forzar el momento intentando un acercamiento a mí. ―Todavía estoy asimilando que me gusta estar contigo― respondió el gigantón tomándola de la cintura Sus enormes bíceps [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>La rapidez con la que nuestra extraña relación se iba afianzando quedó de manifiesto cuando esa noche dormimos los cinco en la misma cama. Aunque con algún amigote había compartido cama mientras nos tirábamos a unas tipas, fue la primera vez en la que estuve con un gay. Por eso en un principio me mostré reacio y tuvo que ser mi prima la que le quitara importancia recordando a su prometido que no debía forzar el momento intentando un acercamiento a mí.</p>



<p>―Todavía estoy asimilando que me gusta estar contigo― respondió el gigantón tomándola de la cintura</p>



<p>Sus enormes bíceps levantándola como si fuera una pluma me impresionaron de tal forma que, muerta de risas, Elisa susurró en mi oído si me estaba dejando seducir por la idea de estrenarme con su hermano.</p>



<p>―No― me defendí mordiendo sus labios.</p>



<p>Mi tono la hizo reír:</p>



<p>― Yo misma estaría cachonda con la idea que me follara si no estuviéramos emparentados. ¡Está de muerte!</p>



<p>Sin llegármelo a creer, me vi observando el trabuco de Ricardo un tanto acomplejado por su tamaño y es que además de medir dos metros, ese hombre estaba cojonudamente armado. Pero lo que me dejó completamente desmoralizado fue la entrega de María pidiendo que nos la tiráramos entre los dos.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/214/34388409/34388409_007_8cf5.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>― ¿Cuál de sus agujeros de apetece? ― comentó Ricardo dándome mi lugar.</p>



<p>Isabel que hasta entonces se había mantenido al margen señaló mi pene:</p>



<p>―Como no te ayudemos creo que te resultará imposible cumplir con mi señora.</p>



<p>La pelirroja captó de primeras el motivo de mi falta de deseo y pegándose, comenzó a lamer mis mejillas diciendo lo mucho que le apetecía verme compartiendo hembra con su hermano:</p>



<p>―No sabes lo importante que es para mí.</p>



<p>Su insistencia me hizo comprender lo unidos que estaban y por eso no pude negarme a intentarlo cuando entre ella y la morena comenzaron a levantar mi hombría con sus labios mientras mi prima se empalaba con el miembro del hombretón.</p>



<p>&nbsp;―Pablo, quiero sentir que soy la puta de ambos― recalcó moviendo el trasero.</p>



<p>&nbsp;Viendo sus pechos rebotar al son que marcaba su asalto, decidí que al menos debía probar y por eso, poniéndome tras de ella, empecé a restregarme con su culo.</p>



<p>― ¡Por dios! ¡Amor mío! Date prisa y tómame― rugió al notar la creciente dureza de mi verga jugando en su ojete.</p>



<p>Consciente de mis problemas, Ricardo se mantuvo callado. Todo lo contrario que su hermana y mi sumisa que desde la cama azuzaban mi desempeño besándose entre ellas.</p>



<p>―Encúlame ya de una puta vez― echándose para atrás, gimió mi adorada prima.</p>



<p>Con ese movimiento y a pesar de seguir todavía morcillona mi verga entró dentro de ella.</p>



<p>―Sigue cabrón, quiero ser follada por mis hombres― insistió la rubia.</p>



<p>Mi media erección me permitió continuar y asiéndome a las pechugas de María con desesperación, volví a metérsela. El gemido que pegó al sentirse horadada por ambos agujeros me hizo olvidar a su prometido y con más confianza comencé a cabalgar sobre ella. Poco a poco, me fui liberando de perjuicios y coordinando mis movimientos con los de Ricardo, cada vez que se la sacaba del culo, él se la metía hasta el fondo del coño.</p>



<p>―Ama, ¿qué se siente al ser empotrada por los dos machos de nuestra familia? – preguntó Isabel mientras era masturbada por Elisa.</p>



<p>Totalmente eufórica, la rubia contestó:</p>



<p>―Estoy en la gloria.</p>



<p>Al exteriorizar su calentura, la morenita se abalanzó sobre su dueña y llamando a Elisa, le pidió que tomaran juntas sus pechos. La pelirroja no puso objeción alguna y contagiada de la pasión reinante, tomó entre los dientes la areola que había dejado libre provocando las risas de mi prima:</p>



<p>― ¿Os habéis fijado que es la primera vez que estamos los cinco amándonos?</p>



<p>Fue entonces cuando reparé en que el gigante estaba acariciando tanto a Isabel como a Elisa y que a esta última no parecía importarle sentir los dedos de su hermano recorriendo su piel. Esa aceptación que en otro momento me hubiera indignado, curiosamente la hallé natural al no verlo como incesto sino como producto del cariño que compartíamos y alucinado conmigo mismo, grité:</p>



<p>―Hagamos saber a estas tres putas con qué clase de hombres se van a casar.</p>



<p>Azuzado por mis palabras, Ricardo cogió de la melena a la morena y tras morderle los labios, repitió el gesto con la que compartía los mismos genes. La sorpresa de sentir la lengua del gigantón forzando su boca hizo sollozar a Elisa, pero lejos de rechazarla se dejó llevar diciendo en su oído un “te quiero”. Impactado por lo que acababa de oír y dándose cuenta quizás de lo que acababa de hacer, volvió a besarla mientras le decía:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/214/34388409/34388409_009_5c3d.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Yo también te amo.</p>



<p>Esa tierna declaración de amor que nada tenía de fraternal azuzó más si cabe la lujuria de mi prima y demostrando lo poco que le importaban los convencionalismos sociales, pidió a la pelirroja que ya tendría tiempo de disfrutar de las caricias de su hermano.</p>



<p>―Es mi turno y quiero que la familia en pleno sea la que me folle.</p>



<p>Todos los involucrados vimos en ella a nuestra matriarca y respondiendo a su orden, obedecimos sin pensar y mientras Ricardo yo incrementamos el ritmo de nuestro asalto, las dos mujeres la besaron. Al sentir María, dos penes, cuatro tetas y ocho manos amándola no pudo más y pegando un alarido de placer, se corrió sobre la cama chillando de felicidad. Su orgasmo llamó al mío y el mío al del gigante y entre ambos llenamos sus dos agujeros con nuestra simiente mientras Isabel y Elisa sonreían.</p>



<p>― ¿A cuál de mis zorritas le apetece ser la siguiente en ser amada por mis dos machos? ― preguntó ya agotada.</p>



<p>La pelirroja no pudo dejar de sonrojarse al saberse incluida en la pregunta y asustada por las consecuencias, salió huyendo de la habitación. Asumiendo nuevamente que era la jefa del clan, mi prima mandó a Ricardo por ella:</p>



<p>―Creo que tenéis que hablar.</p>



<p>Comprendiendo que así era, se levantó y corrió tras su hermana, dejándome con Isabel y con María.&nbsp; Ya solos, la pequeña sumisa fue la que se atrevió a decir lo que todos éramos conscientes pero que nadie se había atrevido a mencionar:</p>



<p>―Los hemos forzado demasiado y quizás los perdamos a los dos.</p>



<p>Como era algo bastante probable, esperamos nerviosos que volvieran. Cuando retornaron con los ojos rojos, supimos que habían llorado y por ello cuando se tumbaron en la cama sin decir nada, ninguno preguntó y solo los abrazamos.</p>



<p>Al despertar, me vi solo en la cama con Ricardo sin la compañía de las mujeres y un tanto cortado al notar que quería hablar de lo sucedido, pregunté por la conversación que había mantenido con su hermana. Con lágrimas en los ojos, el hombretón se echó a llorar mientras me contaba que Elisa le había dejado clara su reluctancia a recibir de él algo más que amor fraternal.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿Acaso tú la deseas? ― tanteé extrañado por su dolor.</p>



<p>―No, pero anoche creí que ella sí y no queriendo que se sintiera al margen, la acaricié&#8230; –asumiendo por mi mutismo que lo comprendía, añadió: ―&#8230; ¡ahora me considera un cerdo!</p>



<p>A pesar de estar ambos desnudos, la angustia del saco de músculos me hizo abrazarlo al responder:</p>



<p>―Tranquilo, en cuanto asimile que fue un error, todo volverá a su cauce.</p>



<p>Berreando como un crio, me rogó que lo ayudara a conseguir su perdón.</p>



<p>―No podría soportar que me odiara― insistió posando la cara sobre mi pecho.</p>



<p>Plenamente consciente de su desnudez, me percaté de dos cosas: la primera es que ese adonis no provocaba en mí ningún tipo de deseo, pero también de que por extraño que me pareciera, no me desagradaba el contacto de su piel. &nbsp;Eso curiosamente, me agradó y consolándolo, le ofrecí mi ayuda:</p>



<p>―Si queremos ser una familia, nos tenemos que apoyar entre nosotros.</p>



<p>Levantando la mirada, sonrió:</p>



<p>―Eres un hombre del que me podría enamorar.</p>



<p>Horrorizado porque me hubiese malinterpretado, me separé de él. Al ver su cara de cachondeo, me giré y con la mano abierta, azoté su trasero riendo:</p>



<p>―Eres una loca libertina.</p>



<p>Denotando la misma naturaleza traviesa que tanto amaba en Isabel, el gigantón se puso a cuatro patas sobre la cama mientras exagerando sus gritos reclamaba que le diese otra nalgada. Sabiendo ambos que era broma, alternando ambas manos sobre sus cachetes, le sometí a una serie de azotes que atrajeron la curiosidad de la única que no habíamos previsto:</p>



<p>― ¿Qué ocurre aquí? ― desde la puerta preguntó la pelirroja.</p>



<p>Desternillado, respondí:</p>



<p>―Tu hermano está arrepentido y me pidió que lo castigara.</p>



<p>Percatándose que el motivo de la reprimenda era ella, sintió que debía participar en la misma y sacando la fusta que habíamos usado con Isabel, me sustituyó flagelando el trasero del gigantón. Lo que no previó fue que ese castigo despertara el carácter sumiso de su víctima y menos que con el pene erecto, le pidiera entre sollozos que siguiera:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/214/34388409/34388409_013_f502.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Me lo merezco por ser un pervertido que se excita con su hermanita.</p>



<p>Enfadada con su actitud, Elisa incrementó la potencia de sus mandobles sin reparar en el color que estaba tomando el culo del hombretón.</p>



<p>―Debería dejar que Pablo te rompiera el culo por maricón― añadió sin dejar de azotarlo.</p>



<p>La mera mención de mi nombre hizo que Ricardo eyaculara sobre las sábanas incrementando el cabreo de la pelirroja, la cual totalmente fuera de sí, tomó su verga todavía chorreando y retorciéndosela cruelmente, lo amenazó con castrarle. María alertada por los chillidos de su prometido llegó a la habitación y al contemplar la forma en que los hermanos estaban resolviendo sus diferencias, decidió no intervenir.</p>



<p>La indignación de Elisa alcanzó el camino de no retorno cuando notó que entre sus dedos crecía la virilidad que torturaba.</p>



<p>―Pásame el arnés.</p>



<p>Como es lógico me negué a dárselo y por el contrario intenté que recapacitara, sabiendo que luego iba a arrepentirse. Pero entonces desde la cama, el morenazo me rogó que se lo diera.</p>



<p>―Prefiero ser su juguete a que me odie.</p>



<p>Cayendo en lo cerca que había estado de violar a alguien de su propia sangre, la pelirroja contestó mientras lo abrazaba:</p>



<p>―Perdóname. No sé qué me ha pasado.</p>



<p>―Yo tampoco― replicó Ricardo acogiéndola entre sus brazos.</p>



<p>La ternura de esa reconciliación me hizo dejarlos lamiendo sus heridas y extendiendo la mano a mi prima, le pedí que me acompañara. Ya de camino a la cocina, María susurró satisfecha:</p>



<p>―Ahora que saben sus límites, no tenemos por qué preocuparnos.</p>



<p>Sin estar de acuerdo, preferí no mencionar que lo que habíamos sido testigo no era el final sino el comienzo y que, si no me equivocaba a ese asalto fraterno, le seguirían otros&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">21</h1>



<p>Tras el desayuno en el que nadie comentó lo sucedido, me fui en compañía de Elisa a recibir a los auditores mientras Ricardo se acercaba a la empresa con el encargado de sistemas para realizar un cambio en los servidores que hiciera inviable que alguien los borrara. Esa mañana fue la pelirroja la que condujo el Maserati, pero no me importó al darme eso la oportunidad de preguntarle cómo seguía. La chavala comprendió por donde iba mi pregunta y totalmente colorada, contestó:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Estoy todavía asimilándolo. No comprendo la mala leche que se me puso al verte azotando a mi hermano.</p>



<p>Intrigado, ya que hasta entonces había supuesto que su cabreo venía de haber sido manoseada por él, quise que se extendiera y para ello, comenté que no había nada sexual entre nosotros.</p>



<p>―Ahora lo sé, pero en ese momento sentí que me estabas traicionando.</p>



<p>Que sintiera celos despertó mis alertas, no en vano María y el retoño que crecía en su vientre eran mi prioridad. Por ello, midiendo mis palabras, le hice ver que amaba tanto a mi prima como a Isabel.</p>



<p>―Y por eso me traéis loca. Jamás había conocido unas personas tan abiertas sexualmente y sé que a vuestro lado seré feliz.</p>



<p>― ¿Entonces? ― insistí formulando una pregunta abierta para que fuera ella la que la dotara de contenido.</p>



<p>―Creía tener claro mis sentimientos hasta que vi al perro de mi hermano a cuatro patas disfrutando de tus azotes.</p>



<p>Que nuevamente insinuara un contenido erótico a lo que era un juego, me avisó que por ahí iban los tiros.</p>



<p>―Cariño, desde que tú misma provocaste que por un lado Ricardo y María se comprometieran y por el otro nosotros dos, sabías que nuestro destino sería formar una única familia.</p>



<p>―Coño, pero eso no incluía que tuviese que competir con mi hermano por tu amor. Para mí estaba claro que siendo cinco, formaríamos dos grupos unidos pero distanciados con María e Isabel como nexo de unión.</p>



<p>―Así es. Sigo considerándome completamente hetero y no me pasa por la cabeza tener un escarceo con Ricardo y comprendo que tú tampoco lo quieras.</p>



<p>Parando al margen de la carretera, se giró y con las mejillas coloradas, se atrevió a susurrar:</p>



<p>― ¿Qué me dirías si te reconociera que me excitó veros amando los dos a María?</p>



<p>Quitando hierro a su pregunta, contesté:</p>



<p>― ¿Recuerdas la otra noche cuando vimos el estreno de tu hermano con mi prima y nuestra sumisa? Contemplar como Ricardo disfrutaba me calentó, pero eso no quiere decir que deba por ello romperle el culo.</p>



<p>―Joder, ¡Pablo! Mi hermano no me tocó hasta que no me restregué contra él&#8230; ¡fui yo la que lo incitó a cometer incesto!</p>



<p>―Los dos sois mayores de edad y sería algo consensuado. Siendo diferente, María y yo ya pasamos por eso― señalé.</p>



<p>Respirando parcialmente consolada por mis palabras, contratacó:</p>



<p>―Para mí, sigue siendo un tabú y sé que me arrepentiría.</p>



<p>―Pues entonces, no lo hagas. No es necesario.</p>



<p>Creyendo que le había hecho entrar en razón, nunca me esperé que dijera:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/214/34388409/34388409_015_e818.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―No quiero sentirme aislada. Por eso cuando me enfadó tanto el verte con Ricardo&#8230; sé que, si algún día te lo tiras, tendré que acostarme con él para no perderos y eso es lo último que quiero.</p>



<p>―No tienes por qué preocuparte. Puedo llegar a considerarlo algo más que un amigo, pero no me atrae sexualmente.</p>



<p>Sonriendo, encendió el coche y se mantuvo en silencio hasta llegar al aeropuerto, donde antes de aparcar zanjó el tema diciendo:</p>



<p>―Si tú me lo pidieras, me dejaría empotrar por él siempre que estés presente.</p>



<p>Asumiendo que en realidad me estaba informando de su completa entrega, vi el momento de pellizcarle un pecho diciendo:</p>



<p>―Si tú me lo pidieras, puede que le rompiera el culo, pero nunca dejaría que me lo rompiera él.</p>



<p>La alegría de la pelirroja fue notable al exteriorizar mi complicidad y cogiendo el bolso, nos bajamos a recibir a los que iban a revisar las cuentas de la empresa que habían heredado. Jon había prometido enviarnos un equipo de tres auditores y por eso cuando nos encontramos con la sorpresa de que eran cinco, tuvimos que dividirnos en dos coches. La jefa del grupo, una castaña de unos treinta y tantos, decidió ir con nosotros mientras sus subordinados cogían un taxi.</p>



<p>―Quiero que me pongáis en antecedentes― comentó mientras metía su maleta en el Maserati.</p>



<p>La falta de experiencia de Elisa en esos temas provocó que fuera yo el que llevara el peso de la conversación durante el trayecto, de forma que al llegar a la inmobiliaria había conseguido explicar la situación que había descubierto a la tal Patricia. Por las preguntas que me hizo, comprendí que nada de lo que dije la tomó de nuevas. Tras aparcar frente a la entrada, se lo hice ver y quise que me explicara a qué venía ese interrogatorio cuando era evidente que con anterioridad a su llegada el socio responsable la había puesto al día.</p>



<p>―Quería confirmar el alcance de lo que tenemos investigar― contestó y sin reparo alguno, añadió: ― Por lo que entiendo, tú no trabajas en la compañía y tu intervención se limita a servirnos de enlace.</p>



<p>―Así es, directamente no tengo otro interés que ayudar a los hermanos.</p>



<p>Confieso que al desmarcarme mi intención había sido dar su lugar a los afectados con el supuesto desfalco, por eso me pilló con el pie cambiado cuando la pelirroja empezó a despotricar cabreada que eso era mentira.</p>



<p>―Por supuesto que te interesa. No eres un amigo, ¡eres mi prometido!</p>



<p>Sin comprender la razón de su cabreo, traté de tranquilizarla diciendo que el que nos fuéramos a casar no era relevante para lo que estábamos hablando:</p>



<p>―Desde un punto legal o fiscal, en tu empresa no existo. No soy ni tu empleado ni tu socio y que tengamos planeado un futuro en común no afecta en nada al trabajo de Patricia como auditora.</p>



<p>―Me da igual, tenías que habérselo explicado― insistió.</p>



<p>La recién llegada no se mordió la lengua cuando decidió intervenir:</p>



<p>―Doña Elisa, ya me ha quedado claro que es su hombre. Pero, aunque no lo fuera, existe un protocolo por el cual no podemos intimar con los clientes&#8230; y aunque técnicamente no lo es, en la práctica es quien nos ha llamado.</p>



<p>He de decir que hasta oírlo de sus labios no me había percatado de que su queja venía motivada por los celos y todavía asimilándolo, escuché a la pelirroja contestar:</p>



<p>―Ahora que todos sabemos a qué atenernos, os dejo trabajar. Cuando acabéis, amor mío, te espero en casa.</p>



<p>La sonrisa de la especialista viéndola marchar fue reveladora: para ella, Elisa era una celosa patológica. No pudiendo más que callar, esperamos que llegaran su gente para entrar a la oficina donde Ricardo aguardaba impaciente nuestro arribo.</p>



<p>―Ya hemos cambiado el protocolo del servidor. A partir de este momento, solo mi perfil tiene la capacidad de formatear los discos duros― nos anticipó al vernos entrar con el resto del equipo.</p>



<p>Como no podía ser de otra forma, la auditora alucinó con su cliente y recreándose la mirada en los voluminosos bíceps del hombretón, esperó a que se lo presentara. Tal y como preví, cuando Ricardo la estrechó entre sus brazos, Patricia se quedó babeando al sentirse minúscula frente al gigante mientras bajo la blusa los pezones la traicionaban.</p>



<p>«Menuda desilusión va a sufrir cuando se entere que es gay», estaba pensando cuando olvidando su antigua sexualidad el adonis se permitió el lujo de piropearla.</p>



<p>El color de sus mejillas dejó en entredicho la profesionalidad de la mujer y casi tartamudeando, empezó a distribuir el trabajo entre sus subordinados pidiendo mi ayuda a la hora de empezar a revisar todo aquello que había despertado mis alertas.</p>



<p>―Como verás los gastos financieros están desbordados― comenté señalando los rubros que me había parecido extraños.</p>



<p>Tras un primer análisis, la mujer se quedó pensando y llamando al informático le sugirió hacer un pequeño programa que agrupara los pagos por banco y sucursal y no por empresa receptora. Al preguntar el motivo, contestó:</p>



<p>―Cuando hay un desfalco, los responsables suelen usar varias empresas como fachadas para sacar los fondos, pero son pocos los que tiene la precaución de cambiar la ubicación de las cuentas. Te parecerá raro, pero al necesitar la colaboración de las oficinas bancarias para sus mejunjes lo habitual es que operen siempre en la misma.</p>



<p>&nbsp;Al ser algo sencillo, el chaval no tardó en sacar un listado y tras delimitar la sucursal donde operaban la compañía que había localizado, comprobamos que eran cuatro más las fachadas usadas por los familiares de los hermanos.</p>



<p>«Es acojonante», pensé al ver que los datos le daban la razón a Patricia.</p>



<p>La sonrisa de la castaña fue tan evidente que preferí quedarme al margen mientras iba desgranando los movimientos a estudiar. La rapidez con la que iba saltando de un apunte a otro me hizo comprender que había mordido en hueso y sabiendo que no tardaría en darme una primera valoración de lo robado, llamé a Ricardo:</p>



<p>―Macho, o mucho me equivoco o es peor de lo que pensaba. Yo que tú iría llamando a un abogado para que vaya preparando la querella.</p>



<p>El bonachón se me quedó mirando:</p>



<p>― ¿Tan grave es?</p>



<p>―Eso pienso y creo que debes asegurarte que tus primos no puedan entrar a estas instalaciones a robar información.</p>



<p>Durante dos horas, los auditores siguieron desgranando todos los movimientos sin anticiparnos lo que habían hallado hasta que cerca de las dos la jefa nos llevó a un despacho donde puso sobre la mesa las primeras conclusiones a las que habían llegado.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/214/34388409/34388409_016_60b8.jpg" alt=""/></figure></div>


<p>―Siendo todavía preliminar, hemos encontrado indicios de mala fe en los registros de la compañía. De confirmarse&#8230;― comentó sin mojarse: ―&#8230; supondría un ilícito penal que acarrearía cárcel.</p>



<p>― ¿De cuánto hablamos? ― pregunté.</p>



<p>―Todavía es pronto para cuantificarlo, pero al menos en los cinco años que estamos revisando hablaríamos de quince millones de euros.</p>



<p>Al oír la cifra, nos quedamos petrificados. Como era un escenario que no habíamos contemplado, únicamente pregunté si la inmobiliaria corría peligro de quiebra.</p>



<p>―Afortunadamente, no. Hemos llegado a tiempo y la situación sigue siendo desahogada, pero mientras tanto desaconsejo la inversión en compra de terrenos en Casablanca que teníais preparada hacer la próxima semana.</p>



<p>― ¿De qué compra hablas? Nadie me ha hablado de invertir en Marruecos― asustado al fin, Ricardo comentó.</p>



<p>Sacando un expediente al que había llegado a través del banco involucrado, Patricia contestó:</p>



<p>― Según esto, la compañía va a comprar cien hectáreas de playa por noventa y ocho millones avalando la operación con los inmuebles que posee.</p>



<p>&nbsp;Desolado por las consecuencias, el hombretón se desmoronó como un crio y llorando me rogó que le aconsejara qué hacer.</p>



<p>―Antes te insinué que hablaras con un abogado para preparar una querella, ahora pienso que lo más urgente es que les quites los poderes para que no puedan actuar en tu nombre.</p>



<p>No hizo falta que insistiera y a pesar de ser domingo, tomó el teléfono y llamó al notario que le llevaba los asuntos.</p>



<p>―Manuel, tengo un problema y necesito que vengas a mi oficina.&nbsp; Voy a necesitar que traigas papel timbrado de tu notaria por si debo firmar algo.</p>



<p>El notario protestó por ser su día de descanso, pero el prometido de María no cedió y quedó con que se pasaría en media hora. Mientras lo esperábamos, el equipo desplazado a la isla desde las Palmas reunió más pruebas y por eso al llegar el encorbatado, ya no tenía dudas de lo que tenía que hacer y directamente le informó que quería el cese de todos sus familiares y que fueran despojados de la capacidad de obrar en representación de la inmobiliaria.</p>



<p>Al ser Lanzarote un lugar pequeño, ese hombre también era el notario del tío y temiendo que le salpicara el tema, no insistió y redactando los documentos que le requería le pidió que los firmara.</p>



<p>―Aprovechando que don Manuel está aquí, sería bueno que hiciera entrega a los involucrados de la cancelación de sus poderes para que se abstengan de usarlos― añadió Patricia demostrando que estaba versada en esos temas.</p>



<p>Cogiendo el toro por los cuernos y tras el plácet del notario, el gigantón se ofreció a acompañarlo al restaurante Aguaviva donde esa familia en pleno comía los fines de semana. Sin poderse negar, el fedatario público aceptó desplazarse hasta allí diciendo que podía ir solo.</p>



<p>―No se preocupe, será un placer verles las caras cuando les haga entrega del cese― Ricardo comentó.</p>



<p>No tuve que ser un genio para comprender que no se fiaba de él por los posibles vínculos y para hacer bulto más que nada, me uní a los dos mientras dejábamos a los auditores trabajando. Ya en el coche, la tensión se masticaba. Mirando de reojo a mis dos acompañantes, observé que ambos estaban al borde del infarto.</p>



<p>―Sería conveniente que llamaras a una empresa de seguridad que desde hoy les prohíba la entrada― dejé caer mientras aparcábamos.</p>



<p>Cogiendo el móvil, el prometido de mi prima llamó a un conocido y concertó con el que dos guardias jurados se acercaran esa misma tarde a la sede social para cerrarla a cal y a canto. Con eso resuelto, llegamos al local. Desde que vio sus coches en el parking, Ricardo supo que había acertado y que al menos sus primos estaban comiendo ahí.</p>



<p>―Al mal tiempo, buena cara― susurró para sí sacando el coraje que necesitaría en breves instantes.</p>



<p>Al entrar descubrimos que Ignacio como su hermano Andrés estaban charlando animadamente con su padre y sin saber lo que les venía encima, nos saludaron simulando una supuesta cordialidad que terminó en el instante en que el notario les hizo entrega de las escrituras con su cese.</p>



<p>― ¿Quién cojones te crees para echarnos de la empresa que creo mi abuelo? ― gritó su tío Eugenio.</p>



<p>Sin medir las consecuencias, contestó:</p>



<p>―El socio mayoritario de la misma y el que os va a meter en la cárcel si no devolvéis lo robado.</p>



<p>Supe que había cometido un error al anticiparles que se había enterado de sus malos manejos, pero jamás sospeché que haciendo alarde de lo bien que habían hecho las cosas ese anciano contestara que le iba a ser imposible demostrarlo.</p>



<p>―No dicen eso los auditores que tengo poniendo patas arriba la oficina y, por cierto, avisa a tus contactos que lo de Casablanca no se va a hacer.</p>



<p>―No sé a qué te refieres― replicó ya no tan seguro.</p>



<p>Envalentonado por la súbita palidez de sus familiares, Ricardo añadió:</p>



<p>―Hablo de la estafa que estabais preparando en mi contra.</p>



<p>Parcialmente repuesto de la sorpresa, Ignacio, el que hasta entonces había fungido como director financiero vio necesario tender un puente y buscar una negociación.</p>



<p>―La única forma de que no os denuncie es que me devolváis los veinte millones que habéis saqueado de las arcas― exagerando las cifras señaló.</p>



<p>En el rostro del tipo leí algo parecido a un alivio y echando un brindis al sol, rectifiqué al gigantón:</p>



<p>―Son más de treinta lo que por ahora les han pillado los de KMPG y eso sin profundizar mucho.</p>



<p>El prometido de María se quedó boquiabierto al ver que los tiros podían ir por ahí cuando los supuestos responsables del desfalco no pusieron el grito en el cielo al oír esa cantidad y antes de marchar, añadió:</p>



<p>―Recordad cuando me vengáis con una propuesta que ¡os tengo cogidos de los huevos!</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/214/34388409/34388409_012_ed9c.jpg" alt="" width="697" height="465"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;La tentación tiene nombre de mujer 2&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 30 Nov 2025 08:06:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[4 Tras toda una mañana trasteando con el sistema, Elizabeth acababa de ajustar las diferentes cámaras repartidas por el entornó de la mansión, para que nadie pudiese llegar a ella sin que su gente se percatara de ello. Mas tranquila, sacó una chocolatina de su bolso y poniendo los pies sobre la mesa, se la empezó a comer. No había dado cuenta de ella cuando, en el monitor que mostraba la entrada, vio llegar el Cadillac de su jefe. Sabiendo que Walter venía acompañado de la cliente, fue a conocerla. «Por las fotos, es una mierdecilla de mujer. No debe [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading">4</h1>



<p>Tras toda una mañana trasteando con el sistema, Elizabeth acababa de ajustar las diferentes cámaras repartidas por el entornó de la mansión, para que nadie pudiese llegar a ella sin que su gente se percatara de ello. Mas tranquila, sacó una chocolatina de su bolso y poniendo los pies sobre la mesa, se la empezó a comer.</p>



<p>No había dado cuenta de ella cuando, en el monitor que mostraba la entrada, vio llegar el Cadillac de su jefe. Sabiendo que Walter venía acompañado de la cliente, fue a conocerla.</p>



<p>«Por las fotos, es una mierdecilla de mujer. No debe superar el metro sesenta», se dijo mientras salía de la garita desde donde se gobernaba la seguridad de la finca.</p>



<p>El tamaño gigantesco jardín permitió que la ex SEAL llegara a la plazoleta que daba acceso a la casa antes que el coche del jefe y sabiendo de su función, fue ella quien abrió la puerta a la dueña del lugar.</p>



<p>―La señorita Lancaster, supongo – fue el saludo de la magnate.</p>



<p>Que supiera quien era descolocó a la rubia y por eso tuvo que ser la propia Mei Ouyang quien se lo aclarara.</p>



<p>―Al igual que ustedes estudian a sus clientes, mi departamento de recursos humanos estudia minuciosamente a los candidatos que vamos a contratar y por ello, sé quién es.</p>



<p>Picada en su amor propio, miró a su nueva jefa y la retó preguntando que aparte de su nombre que más sabía de ella. La asiática sonriendo encendió su iPad y seleccionando un documento, se lo pasó diciendo:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="http://www.idols69.net/pictures/438-Risa-Kasumi/03.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Léalo usted misma. Aquí encontrara un completo dossier suyo― y disfrutando del cabreo de la atlética mujer decidió dejar claro tanto a ella como a Walter con quien se enfrentaban al añadir: ― Pero si lo que me pregunta es si soy consciente de que se acuesta con su superior, ¡lo soy!</p>



<p>La cara de ambos reflejó estupefacción porque nunca hubiesen supuesto que su relación sexual había traspasado los límites de su círculo más íntimo. Por eso, tuvo que ser la propia Mei la que rompiera el gélido silencio que se había instalado entre ellos diciendo que se iba a echar una siesta, para acto seguido desaparecer rumbo a la casa.</p>



<p>Beth esperó a que desapareciera por el pasillo, para murmurar a su amante y jefe:</p>



<p>―¿Vamos a tener que soportar mucho tiempo a esta puta?</p>



<p>―Mientras pague, lo haremos― y molesto con el tema, lo cambió pidiendo a su ayudante que le mostrara las instalaciones.</p>



<p>La rubia no creyó conveniente insistir y sin que se notara que seguía furiosa, le fue explicando las características del sistema de seguridad, haciendo mención expresa de la ubicación de las cámaras mientras pasaban por ellas. La majestuosidad y el lujo de la mansión no le impidió a Walter el advertir que también tenía un marcado sentido práctico.</p>



<p>«No está mal la choza», pensó para sí en el preciso instante en el que la rubia abría una puerta y pedía al vigilante que estaba a cargo de la garita que saliera.</p>



<p>―Pasa y te muestro el gran hermano que he montado.</p>



<p>Un neófito se hubiese apabullado con el número de monitores que había en las paredes, pero para Walter y su ojo experto lo importante no eran esos aparatos sino las imágenes que recogían y tomando asiento, pidió que se lo describiera con detalle.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="http://www.idols69.net/pictures/438-Risa-Kasumi/06.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Como supondrás hemos diseñado el sistema con diversos niveles de autorización y he dejado la plena operatividad solo para nosotros, cerrando el acceso de determinadas áreas al resto de nuestra gente.</p>



<p>―¿Exactamente a qué te refieres?</p>



<p>Entornando los ojos y en plan pícaro, replicó:</p>



<p>―Hazme el favor de introducir tu dedo índice en el lector.</p>



<p>Walter jamás sospechó que Beth hubiera tecleado antes una instrucciones para que, al leer su huella dactilar, las imágenes del exterior de la casa desaparecieran y fueran sustituidas en los monitores por diferentes tomas del área privada que ocupaba la oriental.</p>



<p>―¿Te apetece ver que está haciendo nuestra odiosa jefa?― en plan hipócrita le preguntó porque antes de tener la oportunidad de contestar, Mei Ouyang apareció semi desnuda en mitad de su baño.</p>



<p>―Fíjate, la chinita se va a dar un baño― comentó la rubia y no contenta con invadir la privacidad de la magnate, se recreó acercando la imagen de forma que ambos pudieron recrearse en ella. Tras lo cual y sin apagar el indiscreto sistema, en plan de guasa, prosiguió: ― Reconozco que tiene buen tipo, aunque yo tengo muchas más tetas.</p>



<p>Traicionando sus principios, al ver a la heredera en lencería, acercó la silla a la mesa para ver mejor.</p>



<p>―Tienes razón, tú tienes mejores tetas― reconoció sin quitar la mirada de los meloncitos de la mujer a través del monitor.</p>



<p>―Y mejor culo― insistió su ayudante poniendo en pompa esa parte de su anatomía.</p>



<p>Al mirarla de reojo, el hombretón descubrió anonadado que no era el único que se había visto afectado por ese juego y que, bajo la ropa de Beth, dos pequeños bultos dejaban de manifiesto su calentura.</p>



<p>«¿Estará cachonda?», se preguntó y poniéndose de pie, la abrazó sin caer en que bajo el pantalón su pene lucía erecto.</p>



<p>La ex militar al notar el bulto de su jefe presionando contra su culo, sonrió y llevando hacia atrás una de sus manos hacia atrás, le acarició el trasero mientras susurraba:</p>



<p>―Siempre fiel, siempre dispuesta.</p>



<p>Walter no supo que le puso más caliente, si ese magreo o que coincidiera en el tiempo con el momento en que la heredera se desprendía del sujetador.</p>



<p>―Dios, qué bruto me tienes― sin dejar de mirar el monitor susurró al oído de la rubia mientras le agarraba los pechos.</p>



<p>Beth al sentir las manos de su amante, no pudo ni quiso evitar el incrustarse la erección en la raja de su culo con un breve movimiento de sus caderas.</p>



<p>―Fóllame― gimió descompuesta mientras en las pantallas la chinita se quedaba desnuda.</p>



<p>Excitado por su tono y por la escena que ambos estaban contemplando, Walter inmovilizó a su ayudante contra la mesa y sin darle opción de arrepentirse, le bajó las bragas.</p>



<p>―Fóllame― insistió Beth al sentir que un sonoro azote hacía estremecer una de sus nalgas.</p>



<p>El entusiasmo con el que recibió esa nalgada permitió a su jefe incrementar la temperatura del furtivo encuentro al soltarle una segunda. Ese nuevo castigo desbordó todas sus previsiones de la dura militar y sus defensas se desmoronaron como un castillo de naipes.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="http://www.idols69.net/pictures/438-Risa-Kasumi/08.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>― Ya sabes lo feliz que me siento al ser tuya.</p>



<p>Mientras imploraba a su lado con las nalgas coloradas, en los monitores, la oriental se miraba al espejo ya desnuda. La conjunción de ambas imágenes a la vez demolió cualquier reparo y recochineándose de la calentura de su segunda, recorrió los rojos cachetes con una de sus yemas hasta llegar al coño de la rubia.</p>



<p>Al hallarlo totalmente anegado, le susurró al oído:</p>



<p>―Mi putita está hirviendo.</p>



<p>La calentura de la mujer quedó todavía más patente cuando comenzó a frotarse contra su pene diciendo:</p>



<p>― ¡Siempre fiel! ¡Siempre dispuesta!</p>



<p>La certeza de su deseo y contagiado de su lujuria, el gigantón la ensartó violentamente. Beth chilló al experimentar que era tomada por su amado jefe para acto seguido mover las caderas mientras gemía de placer. La humedad que inundaba su sexo permitió que Walter se recreara en ese estrecho conducto mientras ella se derretía a base de pollazos.</p>



<p>Apoyada sobre la mesa, se dejó follar sin dejar de gemir de placer hasta que chillando como su la estuviese degollando, se corrió.</p>



<p>―Zorra, no acabo más que empezar― protestó su hombre, el cual sabiendo por experiencia que su amante iba a encadenar un orgasmo tras otro, se olvidó de ella y buscó su propio placer mientras recordaba la primera vez que había estado con ella.</p>



<p>«Menuda sorpresa me pegué», pensó rememorando esa noche y como descubrió la facilidad con la que alcanzaba los continuos clímax, «nunca había estado con una mujer multiorgásmica».</p>



<p>Mientras su mente volaba a tiempos pasados, su cuerpo seguía en el presente y cogiendo los pechos de la rubia entre sus manos, forzó el ritmo de las embestidas sobre el encharcado coño de su amante.</p>



<p>― ¡Me vuelves loca! ― aulló ésta al sentir la humedad que rebosaba por sus piernas: ― ¡Fóllame a lo bestia!</p>



<p>Deseando liberar la tensión sexual acumulada desde la mañana, Lynch la siguió penetrando con más intensidad hasta que ya con las defensas asoladas Beth se desplomó convulsionando de placer. &nbsp;</p>



<p>El volumen de los aullidos y el miedo a que el empleado que habían echado de la garita los oyera fueron el empujón que le faltaba para dejarse llevar y sembrar con su simiente en el interior de su ayudante.</p>



<p>Beth sollozó al sentir esas descargas y uniéndose a él, se corrió por segunda vez. Viendo que ambos habían disfrutado, Walter se sentó en la silla. Fue entonces cuando al mirar hacía las pantallas observó que Mei había desaparecido.</p>



<p>«Fue bueno mientras duró y más vale pájaro en mano, que ciento volando», sonriendo sentenció mientras acariciaba a la mujer que tenía a su lado, olvidando momentáneamente a su bella clienta.</p>



<h1 class="wp-block-heading">5</h1>



<p>Tras la ducha vespertina a la que estaba más que habituada, Mei Ouyang ocupaba sus tardes estudiando los informes diarios que recibía de esta parte del mundo para acto seguido enviar los más interesantes a sus asesores en China. Así y gracias a las doce horas de diferencia horaria,&nbsp; al despertar a la mañana siguiente tuviese en su poder las conclusiones de su gente.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="http://www.idols69.net/pictures/438-Risa-Kasumi/15.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>Al principio le había costado acostumbrarse, pero tras un mes ahora se daba cuenta que el sistema tenía sus ventajas y que, en vez de ser una pérdida de tiempo, era lo contrario. Cuando vivía en Shanghái, las respuestas le llegaban al día siguiente, es decir a las veinticuatro horas. En cambio, desde que estaba en la gran manzana ese lapso había bajado a la mitad.</p>



<p>«Voy medio día por delante de mi competencia en los Estados Unidos», se dijo mientras una de las chicas de servicio que se había traído desde su patria natal, le servía un té.</p>



<p>«¡Qué delicia!», se dijo mientras degustaba ese manjar de dioses, realizado con agua a la temperatura correcta, hojas recolectadas a mano y tratadas con exquisito respeto al infusionarlas.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para ella, como para el resto de sus compatriotas, el té no era una bebida sino una forma de vida. Mei cuando lo tomaba, aprovechaba ese instante para pensar y meditar. Por ello y mientras el calor de la taza temblaba sus manos, la joven magnate repasó su día. Aunque su idea inicial era analizar la reunión que había tenido con los inversores, su mente se rebeló y se centró en su nuevo asesor de seguridad.</p>



<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¿Qué estará haciendo?», se preguntó y por un momento, estuvo a punto de ir a buscarlo. Pero recapacitó de inmediato, al advertir lo ridículo que resultaría que lo hiciera porque, al fin y al cabo, ella era la jefa. Si quería verlo, solo tenía que llamarlo y vendría de inmediato. Ya tenía el teléfono en su mano, cuando nuevamente se percató que estaba fuera de lugar apartar a un empleado de su trabajo solo por un capricho.</p>



<p>«No me educaron para ser una niña consentida sino para convertirme en la matriarca de la familia y una matriarca no actúa así», criticando lo absurdo de su comportamiento concluyó y molesta consigo misma, decidió practicar un poco de Taichí para reducir estrés y la ansiedad que sentía.</p>



<p>La ropa occidental que llevaba puesta no era la ideal para ejercitarse en ese arte marcial y por ello, sacó de su armario un traje blanco de amplias mangas parecido a un pijama y se lo puso. Tras lo cual, se hizo una coleta en el pelo y salió al jardín.</p>



<p>La brisa de esa tarde neoyorquina le pegó en la cara mientras hacía una reverencia a sus antepasados:</p>



<p>«Soy quién soy, gracias a vosotros», musitó mientras iniciaba su práctica.</p>



<p>Los largos movimientos circulares podían parecer a un neófito una especie de baile, pero Elizabeth Lancaster no era uno de ellos y le asombró la perfección con los que los realizaba.</p>



<p>«Es buena», sentenció boquiabierta porque nunca se hubiese esperado que esa mujer fuese una experta, «la postura erguida de la cabeza y la belleza de su ejecución solo se consigue si ha aprendido desde muy joven».</p>



<p>La elegancia innata de esa mujer la tenía obnubilada pero aun así fue capaz de reconocer cada uno de los movimientos y que, partiendo de la postura de inicio, Mei había pasado al segundo,&nbsp; el “cepillar la rodilla” con un sinuoso paso lateral, justo antes de realizar el tradicional “rechazo del mono”, usando los brazos para defenderse de un supuesto ataque.</p>



<p>Inconscientemente, cuando la oriental estaba ejecutando el tercer estadio donde se mueven las manos imitando a las nubes, Beth comenzó a imitarla y juntas interpretaron el “gallo dorado sobre una pata”. Al advertir que se le unía, la magnate no dijo nada y de reojo observó a su acompañante consumar el quinto y último ejercicio donde apoyada sobre una sola pierna lanzaba una patada hacia al frente con el talón.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="http://www.idols69.net/pictures/438-Risa-Kasumi/16.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>«Sabía que en este país se practicaba, pero nunca pensé que esta rubia tuviese el carisma», rumió entre dientes mientras le sonreía.</p>



<p>Beth creyó ver en ello un gesto amistoso y por ello se le acercó sin darse cuenta de que el gesto que le había hecho esa diminuta mujer era un saludo de combate y únicamente gracias a su preparación en la Armada como SEAL pudo rechazar una patada dirigida directamente a su cara.</p>



<p>«Será hija de puta», quitándose el jersey, gritó para sí y con un automatismo adquirido por años de entrenamiento, cargó contra ella.</p>



<p>Ninguno de los puñetazos o de las patadas dio en su blanco, porque con una delicadeza de la que jamás había sido testigo Mei rechazó todos sus golpes.</p>



<p>Ese fracaso lejos de contrariarla, le alegró y con la satisfacción de haber encontrado un oponente digno en una persona de su mismo sexo, volvió a embestirla. Esta vez, uno y solo uno de sus ataques golpeó su objetivo de lleno, mandando a la oriental dos metros hacia atrás.</p>



<p>Por un momento, Beth creyó que se había pasado porque no en vano ella era su cliente, pero lejos de dolerse con ese codazo contratacó y lanzó una serie de precisos mandobles sobre ella. Esta vez fue la rubia la que tuvo que defenderse y a pesar de ser cinturón negro en varios tipos de artes marciales, sudó para rechazar la ofensiva de la asiática.</p>



<p>Tras unos minutos donde alternativamente una parecía tomar ventaja sobre la otra, tuvieron que aceptar cubiertas de sudor un empate al comprender que solo un golpe de suerte podría inclinar la balanza. Curiosamente la más enfadada era la chinita. Mei no solo se consideraba heredera de toda una cultura, sino que desde su más tierna infancia había tenido los mejores maestros a su disposición y por ello no le cabía en la cabeza que esa extranjera fuese al menos tan buena como ella.</p>



<p>Algo parecido le ocurría a Beth. Sus compañeros le tenían respeto, exceptuando a Walter, los demás la consideraban un arma letal y miraban con reparo las veinticuatro muescas que llevaba en su cinturón numerando los enemigos de los que se había desecho y de pronto, una enana de poco más de metro y medio era capaz de mantenerla a raya.</p>



<p>«Su técnica es perfecta», masculló en su cerebro mientras extendía la mano a su oponente consciente que de no ser por la diferencia de tamaño y fuerza Mei la hubiese arrollado.</p>



<p>A pesar de no ser un gesto habitual en su país, la millonaria aceptó la mano firmando así la paz de una guerra que jamás se había declarado. Esa escena tuvo lugar sin que supieran que desde la garita Walter había seguido el trascurrir de la pelea desde el principio e igualmente tampoco vieron su sonrisa:</p>



<p>«No hay nada que la excite más, que una buena pelea», riendo pensó al ver los pezones de Beth erectos y conociéndola supo que esa noche le exigiría un esfuerzo extra.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="http://www.idols69.net/pictures/438-Risa-Kasumi/14.jpg" alt="" width="600"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;La tentación tiene nombre de mujer 1&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 29 Nov 2025 07:53:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
		<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
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					<description><![CDATA[1 La vida de Walter Lynch cambió diametralmente una mañana que se suponía que iba a ser tranquila. Como consultor en seguridad personal, su mayor carga de trabajo era durante la temporada de conciertos de Nueva York. Temporada en la cual su trabajo protegiendo la vida de las estrellas que llegaban a la ciudad le ocupaba todo el día. Pasados esos meses de actividad frenética, todo se relajaba y ocupaba su tiempo practicando artes marciales y ejercitándose en el gimnasio, pero sobre todo estudiando las nuevas herramientas de vigilancia que salían al mercado para seguir estando a la vanguardia en [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading">1</h1>



<p>La vida de Walter Lynch cambió diametralmente una mañana que se suponía que iba a ser tranquila. Como consultor en seguridad personal, su mayor carga de trabajo era durante la temporada de conciertos de Nueva York. Temporada en la cual su trabajo protegiendo la vida de las estrellas que llegaban a la ciudad le ocupaba todo el día. Pasados esos meses de actividad frenética, todo se relajaba y ocupaba su tiempo practicando artes marciales y ejercitándose en el gimnasio, pero sobre todo estudiando las nuevas herramientas de vigilancia que salían al mercado para seguir estando a la vanguardia en esos temas. Acababa de llegar a su oficina, cuando una de sus ayudantes le informó que tenía visita. Tras dos semanas de sequía en lo que respecta a trabajo, vio en ello una oportunidad y ni siquiera preguntó quién requería de sus servicios.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Debido a ello, no supo reaccionar cuando por su puerta apareció <a>Mei </a><a>Ouyang</a>. Aunque nadie se la había presentado, Walter sabía de ella por las revistas y es que esa joven era la hija un famoso magnate chino que al fallecer le había dejado una lluvia de millones que la había catapultado en la clasificación de las mujeres más ricas de Forbes.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="http://www.idols69.net/pictures/528-Suzuka-Ishikawa/02.jpg" alt="" width="424"/><figcaption><br></figcaption></figure></div>


<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Señorita <a>Ouyang</a>, ¿en qué le puedo servir? – tartamudeó más nervioso de lo que le hubiera gustado parecer al verse afectado por el sensual exotismo que esa muñequita oriental destilaba por todos sus poros.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La dueña del setenta por ciento de un emporio inmobiliario que había irrumpido con fuerza en el mercado estadunidense en el último año sonrió al saber que la había reconocido y sin importarle que el hombre que había venido a ver no hubiera tenido la delicadeza de pedirle que se sentara, tomó asiento antes de contestar:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Como usted sabe, tengo muchos intereses en este país. Para gestionarlos, he abierto una oficina en Nueva York y he trasladado mi casa aquí. Todavía estoy en plena mudanza y quiero reunir a mi lado a los mejores.</p>



<p>La voz grave pero dulce de esa mujer no engañó a Lynch y comprendió que era alguien acostumbrada a mandar:</p>



<p>―Alabo su decisión, pero… ¿qué tengo que ver yo en ello?― descolocado replicó al percatarse que contra su voluntad sus hormonas le estaban traicionando.</p>



<p>La oriental entrecerró sus ojos y luciendo una sonrisa que terminó de excitar a su contertulio, comentó:</p>



<p>―Debido a mis responsabilidades requiero de protección y mis asesores me han hablado de usted. He revisado su perfil y quiero hacerle una oferta que confío no pueda rechazar.</p>



<p>Acostumbrado a las excentricidades de sus adinerados clientes, Walter Lynch se quedó esperando a que la mujer le hiciese llegar su propuesta pensando que ésta consistiría en una colaboración puntual para instaurar un sistema de seguridad en sus oficinas. Lo que nunca sospechó fue que esa monada de pelo liso le soltara a bocajarro que le deseaba contratar a tiempo completo en calidad de guardaespaldas personal.</p>



<p>―Disculpe, señorita. Eso es imposible. Tengo un equipo, otros clientes y una carrera― musitó sin alzar la voz para que no se le notase que estaba indignado al confundir su habilidades. Él era un experto en seguridad y no un mero empleado.</p>



<p>«Si quiere una niñera, ¡qué contrate a otro!», pensó mientras intentaba plantear un salida honrosa que no ofendiese a esa ricachona.</p>



<p>Ésta, sin perder la sonrisa, abrió su bolso y sacando unos papeles, se los extendió diciendo:</p>



<p>―Antes de decir que no, lea el contrato que le ofrezco.</p>



<p>Con la única intención de rechazar educadamente ese ofrecimiento, Lynch cogió el documento y comenzó a leerlo. &nbsp;Su rostro fue perdiendo el color a medida que pasaba las páginas porque era un acuerdo en el que, además de contratar a toda su gente, le pedía una exclusividad que bordeaba la explotación.</p>



<p>«Está loca», farfulló en silencio al leer que no solo le exigía dedicación plena sino incluso que cambiara de domicilio y se fuera a vivir a una casa anexa a la de ella.</p>



<p>«¿Quién se cree esta zorra?», maldijo para sí y solo por mera educación, siguió leyendo mientras miraba de reojo las curvas de la joven que tenía frente a él.</p>



<p>Fue entonces cuando llegó al apartado de sus emolumentos y tuvo que releerlo un par de veces porque &nbsp;&nbsp;excedía y con mucho los ingresos actuales de su pequeña empresa.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="http://www.idols69.net/pictures/528-Suzuka-Ishikawa/05.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>«Ganaría en cuatro años dinero suficiente para jubilarme», sentenció.</p>



<p>Asumiendo su derrota y que estaba vendiendo su alma al diablo, levantó la mirada y preguntó:</p>



<p>―¿Cuándo quiere que empecemos?</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mei Ouyang se levantó y con una cálida sonrisa que nada tenía que ver con la tiburón de los negocios que acababa de ganar una batalla, respondió:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Tengo una cita en Wall Street en una hora con unos inversores y me vendría bien dejar claro desde ahora que hay un nuevo jugador en la plaza.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sintiéndose la última adquisición de esa arpía, Walter Lynch recogió su pistola y siguió a su nueva jefa. La asiática dejó de manifiesto que iba a ejercer y mucho el recién adquirido poder sobre ese enorme hombre nada más salir de su despacho, cuando al llegar al ascensor esperó que Lynch tocara el botón de bajada. Este estaba tan habituado a su ofició que no advirtió ese pequeño gesto, así como tampoco que la heredera lo aprovechara para dar un repaso a la anatomía de su nuevo encargado.</p>



<p>«¡Fuerte está!», exclamó para sí impresionada por el tamaño de los bíceps mientras inconscientemente se relamía los labios pensando en qué se sentiría al ser abrazada por esas dos moles.</p>



<p>Nunca aceptaría ante un tercero que en el último momento se decidió por él frente a otro de sus competidores por la virilidad que desprendía en las fotos.</p>



<p>«No hay nada de malo en que además de eficiente mi guardaespaldas esté bueno», se repitió a sí misma mientras admiraba las brutales espaldas y el musculoso trasero del sujeto que la precedía al salir al hall.</p>



<p>Como no era idiota, esa mentira no pudo ocultar la atracción que le provocaba esa masa de músculos perfectamente adiestrados y con pesar comprendió que de vivir su padre nunca hubiese aceptado que su hijita hubiera elegido un adonis de casi dos metros para cuidarla.</p>



<p>«Papá estaba chapado a la antigua y no he cometido nada inmoral al contratarlo», musitó entre dientes mientras se subía a su limusina por la puerta que Walter acababa de abrir para ella.</p>



<p>Para desgracia de la joven, el olor de ese hombre impregnó sus papilas y se aferró a cada una de sus neuronas provocando que un pequeño incendio creciera sin control entre sus piernas.</p>



<p>«¿Qué me ocurre?», mentalmente gritó al darse cuenta de que quizás había cometido un error al subestimar el encanto animal de su nuevo empleado y es que por su educación ese tipo de sentimientos le estaban vedados.</p>



<p>Asustada como pocas veces se intentó concentrar en la reunión a la que iba, pero continuamente su mirada se iba a su acompañante y al bulto que lucía bajo el pantalón mientras el objeto de sus pesquisas realizaba su trabajo buscando en el exterior del coche una posible amenaza.</p>



<p>«No me reconozco», entre dientes maldijo la fijación que sentía mientras hacía un último intento para olvidar a su subordinado y fijar su atención en los papeles de la presentación que tenía que realizar.</p>



<p>Finalmente, sus esfuerzos tuvieron éxito y consiguió abstraerse al repasar los datos de las inversiones que tenía que hacer públicos esa mañana, ya que eran tan osadas que causarían un pequeño terremoto en las anquilosadas estructuras del sector inmobiliario del país. Jamás una empresa china había tenido la temeridad de hacerse con la mayoría de unas de las compañías más reputadas de Estados Unidos.</p>



<p>&nbsp;«He llegado para quedarme y triunfar aquí donde mi viejo no pudo», sentenció mientras recitaba en voz baja su discurso…</p>



<h1 class="wp-block-heading">2</h1>



<p>Mientras su nueva jefa entraba en la reunión, Walter Lynch usó ese tiempo para poner al corriente al equipo de su nuevo destino y planificar los primeros pasos para hacerse con el control de la seguridad del cliente. Lo primero que hizo fue mandar a <a>Elizabeth Lancaster</a>, una ex SEAL que ejercía de su segundo en la organización, a revisar el sistema de vigilancia de la finca donde se alojaba la heredera para certificar que, tal y como le había anticipado, contaba con la más moderna tecnología de protección.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="http://www.idols69.net/pictures/528-Suzuka-Ishikawa/06.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>Hora y media después seguía esperando a las puertas del número 11 de Wall Street cuando recibió la mala noticia:</p>



<p>―Walter, aunque se han gastado una fortuna en aparatos y en hardware, el sistema de seguridad hace aguas por todos lados. Las cámaras están mal colocadas, hay multitud de puntos ciegos, los sensores de presencia no son compatibles con los programas adquiridos por lo que no hacen más que dar falsos positivos― con su acostumbrado tono seco y profesional le comunicó su ayudante.</p>



<p>Conociendo el afán de protagonismo de la rubia, se tomó con tranquilidad el informe y únicamente le preguntó cuánto tardaría en arreglarlo.</p>



<p>―En tres horas habré conseguido cegar las áreas sin control, pero por lo menos hasta mañana nuestros técnicos no terminarán de instalar el software necesario para que no haya errores. Pero el coste inicial es de unos noventa mil dólares solo en programas.</p>



<p>―Por la pasta, no hay problema. Nuestra cliente se ha comprometido en sufragar todos los gastos― replicó y asumiendo que mientras el sistema no estuviera activo tendría que reforzar el grupo de gente que velara por la oriental, le pidió que llevara a otros tres elementos a la mansión para así evitar problemas.</p>



<p>―Ni que fuera el presidente― protestó la antigua militar, pero aceptando la sugerencia de su superior le prometió que así lo haría.</p>



<p>―Eres una zorra― riéndose la replicó: ―Estoy seguro de que ya lo habías tomado en cuenta. ¿Cuántos has pedido a la central?</p>



<p>―Soy precavida― respondió, para acto seguido, soltando una carcajada, informarle que había acertado y que había ya llamado a cuatro especialistas.</p>



<p>―Recuérdame que te tire de las orejas― en plan de broma, comentó a su segunda.</p>



<p>Ésta abusando de la confianza que Lynch sentía por ella y poniendo voz suave, le rogó si en vez de un tirón de orejas, le podía dar una serie de azotes.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="http://www.idols69.net/pictures/528-Suzuka-Ishikawa/07.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>―Definitivamente, lo que tienes de eficaz lo tienes de puta― y desternillado de risa, le prometió que en la primera ocasión que tuviera le pondría el culo rojo.</p>



<p>La respuesta del hombretón debió azuzar la calentura de Elizabeth porque, a modo de recordatorio, le mandó una foto de su trasero desnudo con un mensaje anexo:</p>



<p>― Siempre fiel, siempre dispuesto.</p>



<p>Walter leyó el texto con una sonrisa y por unos instantes, recreó su mirada en las posaderas de su asistente y amiga. Tras lo cual, apagando el móvil, se puso a repasar mentalmente lo que había planeado para la seguridad de su adinerada clienta.</p>



<p>«Por cada kilo de chinita, esa monada tiene mil millones de dólares y siempre habrá alguien queriendo darle un mordisco», meditó en silencio cuando de improviso se abrió paso en su mente la imagen de él dando un bocado al culete de la magnate.</p>



<p>La fuerza de ese pensamiento le puso nervioso porque no en vano sabía que, si quería cumplir con su cometido, debía de abstenerse de intimar con esa preciosidad y por ello sacando nuevamente su teléfono, tecleó en la pantalla:</p>



<p>―Beth, espérame en casa de la cliente.</p>



<p>No hizo falta escribir más, &nbsp;supo que la destinataria había captado sus intenciones al leer que esa mujer de casi uno ochenta le respondía:</p>



<p>―Siempre fiel, siempre dispuesta…</p>



<h1 class="wp-block-heading">3</h1>



<p>La presentación se alargó más tiempo del que Mei había previsto por las continuas preguntas de los periodistas presentes y es que para un sector de ellos, era casi un sacrilegio que una empresa extranjera se hubiese hecho con el control de Washington Union Investments por el peso y la historia de esa compañía en el sector.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="http://www.idols69.net/pictures/528-Suzuka-Ishikawa/11.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>«No sé qué les fastidia más, si mi nacionalidad o que sea mujer», meditó molesta, aunque exteriormente nada revelaba su cabreo mientras recogía sus cosas. Ya en la puerta le esperaba Walter, el cual sin preguntar cómo le había ido le abrió paso entre la nutrida concurrencia.</p>



<p>&nbsp;Gracias al tamaño del guardaespaldas, rápidamente llegaron al garaje donde aguardaba su limusina. Al acercarse a ella, la heredera se percató que a su lado había un Cadillac blindado y que del mismo salía una joven de origen asiático muy parecida a ella.</p>



<p>―¿Y esto?― preguntó al ver que la muchacha se metía en su lugar dentro del vehículo y que Walter la llevaba hasta el otro.</p>



<p>―Es preferible que no se sepa dónde va, ni en qué coche se mueve― respondió el segurata.</p>



<p>Incómoda porque hubiese tomado esa decisión sin consultarle, le hizo caso al comprender no solo que tenía razón, sino que el experto en esos temas era él. Aun así, no pudo dejar de manifestar su enfado y con el tono suave que tanto le caracterizaba, le dio la primera reprimenda diciendo:</p>



<p>―La próxima vez, exijo que me avise. No me gustan las sorpresas.</p>



<p>―Si quiere que forme parte de su equipo, deberá acostumbrarse porque ese es exactamente mi cometido. Que nadie pueda prever sus movimientos, ni siquiera usted― educadamente, pero con voz firme, replicó Walter mientras cerraba la puerta en las narices de su jefa.</p>



<p>«¡Menudo cretino!», exclamó mentalmente mientras una sonrisa aparecía en su rostro al sentirse gratamente sorprendida de que uno de sus asalariados fuera capaz de llevarle la contraria.</p>



<p>Ya sentado en el asiento del copiloto, Walter le presentó al conductor y le preguntó dónde quería ir.</p>



<p>―Tengo hambre.</p>



<p>Esa respuesta no aclaró el destino y por ello, el asesor en seguridad le insistió si tenía alguna preferencia.</p>



<p>―Quiero sentirme una neoyorquina más.</p>



<p>La sequedad de la muchacha no consiguió sacarle de las casillas y queriendo hacerle ver que con él no se jugaba, decidió darle una sorpresa.</p>



<p>―Llévanos a Columbus Park― ordenó a John, el miembro de su equipo que estaba frente al volante.</p>



<p>Éste, que conocía sobradamente los gustos del jefe, enfiló hacia la puerta de ese parque que había tras el City Clerk Office, mientras la limusina volvía directamente a la casa de la magnate.</p>



<p>Los escasos cinco minutos que tardaron en recorrer la milla que les separaba de ese lugar le sirvieron a Mei para recapitular sobre la reunión y admitir que, a pesar del machismo de los presentes, había sido un éxito.</p>



<p>«Lo quieran aceptar o no, ya saben que soy una jugadora que tomar en cuenta», se dijo mientras observaba las riadas de ejecutivos que salían de los edificios de esa parte de la ciudad.</p>



<p>Seguía meditando sobre ello, cuando el chófer paró frente a un puesto de comida ambulante.</p>



<p>―¿Vamos a comer aquí?― preguntó al ver que Walter se bajaba del Cadillac.</p>



<p>Luciendo toda su dentadura, el enorme sujeto contestó:</p>



<p>―Son los mejores perritos de todo Nueva York.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="http://www.idols69.net/pictures/528-Suzuka-Ishikawa/13.jpg" alt="" width="424"/></figure></div>


<p>Nuevamente la actitud de Walter la descolocó,&nbsp; ya que nunca se había planteado que la llevara a comer en la calle. Por un momento, dudó entre rectificar y pedirle que la llevara a un restaurante de lujo o experimentar ese tipo de alimento del que tanto había oído hablar, pero nunca había probado.</p>



<p>―Me parece estupendo― dijo tratando de parecer segura.</p>



<p>El guardaespaldas sonrió y explicando a John que no los perdiera de vista, la llevó frente al carrito. Al llegar, le preguntó que quería.</p>



<p>―Lo mismo que usted― respondió la magnate.</p>



<p>―Dos Dodgers, Peter.</p>



<p>El dueño del puesto sonrió mientras le preparaba el pedido añadiendo a la consabida salchicha mostaza, salsa de queso para nachos, jalapeños encurtidos y salsa picante. La asiática se quedó de piedra al ver la mezcla y por ello cuando Walter se le puso en sus manos el perrito, tardó en atreverse a dar el primer bocado.</p>



<p>―Nunca ha probado una delicia semejante― le azuzó el estadounidense.</p>



<p>«Seguro que no», musitó Mei mientras se hacía con el valor necesario para hincarle el diente. Para su sorpresa el revoltijo de sabores y texturas le resultó una delicia y cerrando los ojos degustó lentamente esa novedad culinaria mientras su acompañante hacía desaparecer su perrito con dos mordiscos.</p>



<p>&nbsp;―¿Quiere otro?― en plan educado, Walter preguntó antes de pedir uno para él.</p>



<p>―No, gracias― replicó la oriental absorta todavía en la experiencia sensorial que para ella era esa primicia.</p>



<p>Desde niña la comida había sido uno de los pocos placeres que su padre le permitía y por eso cuando disfrutaba de un plato lo hacía a conciencia. Se podía decir que era tanto su disfrute que bien uno lo podría confundir con una excitación física.</p>



<p>¡Eso fue exactamente lo que le pasó al gigantón!</p>



<p>Al volver con el segundo perrito, reparó en que a la chinita se le marcaban claramente los pezones bajo la blusa. En un principio creyó que era por el frio,&nbsp; pero al momento comprendió que por ridículo que sonara, esos dos pequeños y traicioneros montículos eran producto del gozo que esa mujer sentía al probar una comida de su gusto.</p>



<p>«A ésta no la invito a comer a casa de mamá, con lo bien que cocina, sería capaz de correrse en la mesa», despelotado de risa,&nbsp; &nbsp;sentenció sin perder ojo del espectáculo que Mei involuntariamente le estaba brindando: «Pero no me importaría dar un buen lametazo a esos meloncitos».</p>



<p>&nbsp; Ajena al escrutinio al que estaba siendo sometida, la joven no tenía prisa en comer y se tomó su tiempo en masticar cada uno de los bocados antes de deglutir. Alargando con ello,&nbsp; el exhaustivo examen que Walter estaba haciendo a su anatomía.</p>



<p>«Definitivamente, debo tener cuidado. Esta zorrita tiene algo que me vuelve loco»,&nbsp; meditó preocupado al advertir que era incapaz de dejar de pensar si ese culito en forma de corazón le cabría en una mano o bien tendría que usar las dos si algún día le daba una cariñosa zurra.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="http://www.idols69.net/pictures/528-Suzuka-Ishikawa/12.jpg" alt="" width="600"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: “La isla del placer. Cinco putas a mi disposición 3” (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Sep 2025 15:07:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Cap. 5.― Akira y Suchín. Como todavía quedaba media hora para la cena, me dirigí directamente hacia el salón a servirme un copazo. Me apetecía un Whisky para celebrar que había puesto a Irene en su lugar. «Aunque se lo merece, solo espero que Johana no sea demasiado dura con ella», pensé sin dejar de sonreír. Aprovechando ese momento de tranquilidad, me puse a repasar los siguientes pasos que tenía que llevar a cabo. Lo primero era verificar el plan de contingencias si al final se confirmaban los negros augurios, sin olvidarme que tendría al día siguiente que juntar a [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h1 class="wp-block-heading">Cap. 5.― Akira y Suchín.</h1>



<p>Como todavía quedaba media hora para la cena, me dirigí directamente hacia el salón a servirme un copazo. Me apetecía un Whisky para celebrar que había puesto a Irene en su lugar.</p>



<p>«Aunque se lo merece, solo espero que Johana no sea demasiado dura con ella», pensé sin dejar de sonreír.</p>



<p>Aprovechando ese momento de tranquilidad, me puse a repasar los siguientes pasos que tenía que llevar a cabo. Lo primero era verificar el plan de contingencias si al final se confirmaban los negros augurios, sin olvidarme que tendría al día siguiente que juntar a los habitantes de la isla y comunicarles la inminencia del desastre.</p>



<p>Aunque nos habíamos cuidado y mucho que ninguno de ellos dejara atrás familia, debía mentirles respecto a cuándo nos habíamos enterado de lo que iba a ocurrir. Tenía que ser fortuito que coincidiera en el tiempo con la fundación de nuestra colonia. Supe que tarde o temprano todo se sabría, pero esperando que cuando tuvieran constancia del engaño, ese millar de personas estaría agradecido de haber sido salvado por nosotros.</p>



<p>Estaba pensando en ello, cuando escuché que se abría la puerta y al mirar quien entraba, me costó reconocer que era Akira la que se acercaba. Vestida y maquillada al estilo de sus abuelos, la mujer venía ataviada como una antigua geisha.</p>



<p>«A esto se refería con lo de recibirme como me merecía», recapacité sin levantarme del sillón, «en su mentalidad, ella debía servirme y que mejor ejemplo, que vestida como una de las famosas acompañantes japonesas».</p>



<p>Sabiendo de antemano lo que se esperaba de mí, sonreí cuando se arrodilló a mis pies y besando el suelo que pisaba, dijo:</p>



<p>―Amo, vengo a presentarme a usted. Quiero que sepa que acepto plenamente las condiciones de mi contrato y que desde ahora solo existo para servirle.</p>



<p>Su aceptación era algo que conocía por eso fríamente rebatí sin darle otra opción:</p>



<p>―Todavía no he decidido si eres digna de mí.</p>



<p>La oriental, interpretando a la perfección su papel, sumisamente me preguntó qué era lo que su dueño le exigía como prueba.</p>



<p>― ¡Cántame! ― ordené, empleando mis profundos conocimientos sobre la mentalidad nipona.</p>



<p>Para los habitantes del Japón, las Geishas eran ante todo damas de compañía con una extensa preparación orientada a satisfacer los requerimientos de sus clientes y el primero de ellos era que valoraban ante todo una amplia educación musical.</p>



<p>Akira, esbozó el inicio de una sonrisa antes de tomar aire y comenzar a entonar una dulce melodía. Subiendo el volumen de su voz, interpretó una tierna canción de amor mientras mantenía sus rodillas juntas, con la cabeza erguida y sus manos extendidas hacia arriba en honor al dueño de su destino. No me costó reconocer su postura. La muchacha había adoptado la posición de alabanza, glorificando las bondades de su superior con su canto. Su prodigiosa voz se hizo dueña de la casa y respondiendo a su llamado, Adriana y Johana se vieron forzadas a entrar en la habitación.</p>



<p>Al verlas, le ordené silencio y los tres, sin quererlo, nos sentimos avasallados por la emoción que emanaba de la garganta de la pequeña oriental. Ni la casquivana brasileña ni la musculosa americana pudieron constreñir su llanto al disfrutar en sus oídos ese canto ancestral y tampoco pudieron evitar aplaudir a la muchacha cuando terminó. Molesto por su demostración, les devolví una dura mirada y dirigiéndome a la intérprete, le recriminé un par de notas fuera de lugar.</p>



<p>Aunque las otras mujeres lo desconocían, mis palabras para Akira fueron un piropo porque, en sí, no había criticado el conjunto sino una ligerísima parte de su canción y por eso con la reducida alegría que le estaba permitida manifestar una sumisa, me besó la mano y volviendo a su posición, esperó.</p>



<p>―Te has ganado el derecho a darme de comer― le solté sin demostrar ninguna emoción―pero todavía no te has hecho merecedora de compartir mi lecho.</p>



<p>―Ya es suficiente el honor que me hace― respondió bajando su mirada.</p>



<p>―Tu voz ha complacido mis oídos, pero mis ojos han permanecido ciegos: ¡baila para mí!</p>



<p>Siguiendo los acordes sordos de una insonora canción, se levantó del suelo y sin pausa interpretó con armonía los pasos de una antigua danza de unión. No hizo falta que sonara música alguna, todos los presentes nos vimos imbuidos por su danza y siguiendo uno a uno sus sensuales movimientos nos vimos zambullidos en su actuación. Miré de reojo la reacción de mis acompañantes. Adriana seguía con la cabeza el discurrir de la nipona sobre la alfombra mientras Johana babeaba, incapaz de controlar su sensualidad recién adquirida. Yo mismo me estaba viendo afectado, pero, disfrazando mi beneplácito, le dije al terminar:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright is-resized"><img decoding="async" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/3/4/90347/1/s/2/S/1s2SV/3.jpg" alt="" width="424" height="640"/></figure></div>


<p>―Sin negar tu armonía, me veo incapaz de valorarte aún. Te doy permiso de poner tu cabeza en mi pierna.</p>



<p>Akira, asumiendo que había pasado la prueba, se arrodilló y posando su negra cabellera sobre mi muslo, suspiró encantada. Acariciándola, la dejé en segundo plano y dirigiéndome a la militar, dejé caer:</p>



<p>―Me imagino que has cumplido mis órdenes.</p>



<p>―Señor, no tiene por qué dudarlo. Su prisionera está convenientemente inmovilizada esperando que usted llegue― respondió con un deje de complicidad que no me pasó inadvertido.</p>



<p>Adriana, al enterarse de que Irene yacía atada en mi habitación, soltó una carcajada diciendo:</p>



<p>― ¡Qué se joda! Ya era hora que alguien la pusiera en su lugar.</p>



<p>―Ten cuidado― respondí mientras metía mi mano por el escote de la mujer que tenía a mi vera―cada una de vosotras tiene un papel en esta opereta, pero no te creas que vacilaré en cambiar el reparto si me provocas.</p>



<p>Asustada por mis palabras, se quedó en silencio. Silencio que rompió con un gemido, la oriental al sentir que acariciaba su pezón con fuerza, momento que usé para aclararle de una vez por todas mis intenciones.</p>



<p>―Nuestra familia está compuesta por individuos especiales. Yo soy el nexo, Akira es la sumisa, Johana la protectora, Irene la maquiavélica y tú la divertida. Todos somos complementarios.</p>



<p>―Patroncito mío, ¿y dónde deja a Suchín? ― respondió con su desparpajo tan característico.</p>



<p>Se me había olvidado la cuarta y reconociendo mi error, respondí:</p>



<p>―Ni puta idea, deja que la conozca para saber cómo catalogarla.</p>



<p>―Pues eso no puede ser― exclamó: ―acompáñanos que la cena está servida.</p>



<p>Levantando a la japonesita del suelo, la cogí por la cintura y de la mano de la comandante, seguimos los pasos de una Adriana que, abriendo el camino, ya ha había salido de la habitación. Al llegar al comedor, comprendí a que se refería Irene cuando me dijo que me esperaba una nueva sorpresa porque las viandas que esa noche íbamos a comer estaban cuidadosamente dispuestas sobre el cuerpo desnudo de una preciosa tailandesa.</p>



<p>Con un cuerpo menudo que me recordó al de Akira, en cambio su piel era morena y su cara tenía una expresión libertina que nada tenía que ver con la candidez de la otra oriental. Todo en ella era morbo.</p>



<p>―Espero que la cena sea digna de la vajilla― respondí mientras me sentaba en la silla.</p>



<p>―No lo dude― contestó con una carcajada la brasileña: ―Esta pervertida es un hacha cocinando.</p>



<p>―Veremos― farfullé mientras cogía con mi boca un trozo de sushi de uno de los pezones de la mujer.</p>



<p>―Amo, permítame― dijo Akira recogiendo un poco de arroz que se había quedado en la rosada aureola, imprimió un duro pellizco al recipiente, antes de llevarlo a mis labios.</p>



<p>Desde mi puesto, tenía un perfecto ángulo de visión del coño de la mujer y con morbo, aprecié que cada vez que una de mis futuras compañeras cogía un pedazo de comida se las arreglaban para ir calentando a su igual con sus caricias. La brasileña, que era la más cuca, se hizo cargo de una deliciosa gamba que estaba depositada entre los rojos labios de la cocinera, dándole a la vez un dulce beso, la mojó en la salsa de soja de su ombligo. Johana, aún inexperta en estas lides, cogió un pedazo de pollo de su escote, mientras le acariciaba la cabeza. Akira, en cambio, fue más directa y removiendo una especie de salchichón encajado en el sexo de la mujer, lo sacó y tras cortar un trozo, lo acercó a mi boca y me lo dio a probar.</p>



<p>―Lleva una salsa tailandesa muy especial― soltó mientras volvía a incrustarle el sobrante nuevamente.</p>



<p>Al verse penetrada, las piernas de Suchín se tensaron. Sonreí al comprobar que lejos de permanecer inmutable, esa mujer se estaba excitando. Sus ojos desprendían llamaradas de deseo cada vez que una de sus compañeras recogía de su piel una pieza de la estupenda cena que ella había cocinado. Disfrutando del juego, decidí incrementar la apuesta y vaciando el resto de mi copa sobre el pecho de la mujer, ordené a mi sumisa que limpiara mi estropicio.</p>



<p>Akira, con una voracidad inmensa, fue absorbiendo el líquido con su boca mientras confería a su acción una lascivia creciente. La pasión de la japonesita contagió a Adriana, la cual, colocándose a un lado, cogió entre sus manos el embutido encajado en la entrepierna e incrementado la avidez de la mujer, le imprimió un rápido movimiento. Los gemidos de su víctima no se hicieron de rogar e incapaz de aguantar, gimió de placer. Viendo que Johana se mantenía al margen pero que en su gesto se adivinaba que también se estaba viendo afectada, le pregunté:</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright is-resized"><img decoding="async" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/3/4/90347/1/s/2/S/1s2SX/6.jpg" alt="" width="440" height="427"/></figure></div>


<p>― ¿No tienes hambre?</p>



<p>―Sí, pero me da vergüenza.</p>



<p>Levantándome de mi asiento, cogí del brazo a la enorme mujer y llevándola a los pies de la oriental, separé a Adriana y quitando el embutido, la forcé a bajar su cabeza. Poniendo en contacto sus labios con el sexo de tailandesa, le ordené:</p>



<p>―Come.</p>



<p>La negra probó el néctar con su lengua y al comprobar que le gustaba, ya completamente convencida, separó los pliegues de Suchín y como posesa se puso a beber de su flujo. La oriental recibió la boca de su compañera con gozo y temblando sobre la mesa, se corrió.</p>



<p>―Sigue hasta que desfallezca― ordené a la comandante.</p>



<p>Siguiendo mis instrucciones con gran diligencia, la musculosa mujer penetró el interior de la vulva con su lengua mientras pellizcaba con sus dedos los glúteos indefensos que tenía a un lado. Adriana buscando su propio placer, se quitó las bragas y subiéndose a la mesa, puso su sexo en los labios de Suchín.</p>



<p>Viendo cómo se estaban desarrollando los acontecimientos y que esas dos hembras bastaban para complacer la sexualidad de la fetichista, llamando a Akira, fui a ver a la mujer que estaba atada en mi cama. La japonesa me siguió sin oponer resistencia y solo cuando estábamos a punto de entrar en mi habitación, bajando su mirada, me preguntó:</p>



<p>―Amo, Irene me dijo que esta noche iba a compartir lecho con ustedes dos en cuanto la desatáramos. ¿Cuál va a ser mi función?</p>



<p>―No te entiendo, ¿cuándo te dijo eso?</p>



<p>― Hace una hora la sorprendí cenando en la cocina. Al preguntarle que hacía, Irene me contestó que usted iba a castigarla y por eso estaba comiendo algo― me aclaró.</p>



<p>― ¿Y que más te dijo?</p>



<p>Asustada, al darse cuenta de que, con su pregunta, había descubierto a la mujer, balbuceando me contestó que mi asistente le había anticipado que esa noche, después de cenar, iba a acompañarme a liberarla.</p>



<p>«Será perra», pensé, «conoce tan bien mi forma de pensar y de actuar que para ella soy como un libro abierto».</p>



<p>Meditando sobre ello, decidí no seguirle el juego y dirigiéndome a la sumisa, pregunté:</p>



<p>―Durante esto tres meses, me imagino que te habrá dicho alguna vez como esperaba que fuera nuestro primer encuentro.</p>



<p>―Sí― con rubor en sus mejillas, me respondió―soñaba con que usted la tomara violentamente.</p>



<p>«¡Hija de puta! Eso es lo que me apetece realmente, pero ¡no lo voy a hacer! Si quiere violencia, no la va a tener», resolví.</p>



<p>¡No iba seguir su juego!</p>



<p>Al entrar en el cuarto, descubrí con agrado que Johana se había extralimitado. No solo la había atado, sino que, dando un buen uso a mis juguetes, le había incrustado un consolador en su sexo y otro en su ano.</p>



<p>―Desátala― ordené a la oriental.</p>



<p>La muchacha se acercó a la indefensa mujer y quitándole el bozal, se puso a deshacer los nudos que la mantenían inmovilizada. Con atención, me fijé en el estupendo cuerpo de mi asistente. Siendo delgada de complexión, estaba dotada de unas curvas que harían las delicias de cualquier hombre. Lo que más me gustaba de ella eran la firmeza de sus senos y la perfección de su trasero, sin dejar de apreciar que era toda una belleza.</p>



<p>Una vez liberada, me senté junto a ella en la cama y acariciando su pelo, la besé mientras le decía:</p>



<p>―Pobrecita, debes de haber sufrido mucho. Descansa, mientras me ocupo de Akira. Ya tendremos tiempo de disfrutar uno del otro― y dirigiéndome a la oriental, le ordené que se desnudara.</p>



<p>De reojo, observé el desconcierto de Irene. Había supuesto que, todavía enfadado por su afrenta, la tomaría sin contemplaciones y en vez de eso, me había comportado con ternura.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft is-resized"><img decoding="async" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/3/4/90347/1/s/2/T/1s2T6/9.jpg" alt="" width="424" height="480"/></figure></div>


<p>Olvidándome de ella, me concentré en la sumisa que, obedeciendo mis órdenes, acababa de soltarse el pelo. Su cuerpo menudo se me fue revelando lentamente. Mientras deshacía el nudo del grueso cinturón que sostenía el vestido, la japonesita mantuvo la cabeza gacha al ser incapaz de mirarnos.</p>



<p>― ¡Levanta la cara! Quiero que seas consciente de ser observada― ordené.</p>



<p>La muchacha se ruborizó al comprobar que eran dos, los pares de ojos que la examinaban. Abriendo el kimono, se lo quitó, quedando en ropa interior en mitad de la habitación. Al verla así, se me hizo agua la boca al comprobar la perfección de sus medidas. Francamente baja, la oriental estaba dotada de unos pechos de ensueño.</p>



<p>Sin esperar que se lo mandase, desabrochándose el sujetador lo dejó caer al suelo. Con satisfacción observé que sus senos se mantenían firmes sin la sujeción de esa prenda y que sus rosadas aureolas se iban empequeñeciendo al contacto de mi mirada. Tampoco necesitó que le insistiera para despojarse del diminuto tanga, de manera que permaneció completamente desnuda para ser inspeccionada.</p>



<p>―Acércate.</p>



<p>Akira, se arrodilló y gateando llegó hasta mis pies, esperó mis órdenes.</p>



<p>―Quiero ver tu dentadura.</p>



<p>Avergonzada por el trato que estaba recibiendo frente a su compañera, abrió su boca sin rechistar al comprender que su dueño tenía que inspeccionar la mercancía antes de dar su visto bueno.</p>



<p>―Limpios y perfectos― determiné después de comprobarlo.</p>



<p>―Gracias amo― le escuché decir.</p>



<p>―No te he dado permiso de hablar― le recriminé: ―Date la vuelta y muéstrame si eres digna de ser usada por detrás.</p>



<p>Con una sensualidad estudiada, se giró y separando sus nalgas, me enseñó su ano. Metiendo un dedo en él, comprobé tanto su flexibilidad como su limpieza, y dándole un azote, le exigí que nos exhibiera su sexo. Satisfecha de haber superado la prueba de su trasero, se volteó y separando sus rodillas, expuso su vulva a nuestro examen. Completamente depilada, su orificio delantero parecía el de una quinceañera.</p>



<p>―Separa tus labios― ordené.</p>



<p>Obedeciendo, usó sus dedos para mostrarme lo que le pedía. Al hacerlo, me percaté que brillaba a raíz de la humedad que brotaba de su interior. No tuve que ser ningún genio para comprender que el rudo escrutinio la estaba excitando.</p>



<p>Levantándome de la cama, fui hasta el cajón donde guardaba mis juguetes y sacando un antifaz y unas esposas, ordené a mi esclava que se incorporara. Cumpliendo lo mandado, la muchacha se puso en pie y en silencio, esperó mi llegada. Sin hablar, le tapé los ojos y llevando sus brazos a la espalda, la inmovilicé.</p>



<p>―Irene, ven y acaríciala― dije dirigiéndome a mi asistente que hasta ese momento había permanecido al margen.</p>



<p>Con ello, buscaba un doble objetivo. Privada de la visión, los sentidos de la oriental se agudizarían y por otro, le dejaba claro a la rubia que esa noche no iba a haber violencia. Respondiendo a mi pedido, Irene se acercó y usando sus manos fue recorriendo la suave piel de su compañera, consiguiendo que de la garganta de Akira salieran los primeros suspiros.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright is-resized"><img decoding="async" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/3/4/90347/1/s/2/T/1s2T9/10.jpg" alt="" width="424" height="480"/></figure></div>


<p>―Improvisa― le pedí―que no sepa que parte de su cuerpo vas a tocar ni si vas a usar la lengua, los dientes o tus dedos.</p>



<p>La mujer comprendió mis intenciones Al estar cegada a su víctima se le incrementaría el deseo al ser incapaz de anticipar los movimientos de su contraparte y sin más dilación, fue tanteando todos y cada uno de los puntos de placer de la oriental. Con satisfacción, fui testigo de cómo le mordía los pezones, para acto seguido lamer su cuello mientras introducía un dedo en su lubricada cueva.</p>



<p>―Amo, ¿quiere que la fuerce a correrse?</p>



<p>―Sí― contesté y dirigiéndome a Akira, en voz baja le susurré al oído: ―tienes prohibido hacerlo.</p>



<p>Viendo que la rubia, arrodillándose, introducía su lengua en el sexo de la pequeña, decidí que era el momento de desnudarme. Irene buscó que su partenaire se corriera torturando su ya inhiesto clítoris. No tardé en observar que de los ojos de Akira brotaban unas gruesas lágrimas, producto de su frustración.</p>



<p>Necesitaba alcanzar el clímax, pero se lo tenía vedado. Forzando su deseo, me puse a su espalda y separando sus nalgas, tanteé con la punta de mi glande su orificio trasero. Ella no puso objeción alguna a mis caricias y creyendo que lo que deseaba era tomarla por detrás, forzó la penetración con un brusco movimiento de su trasero. Mi pene entró sin dificultad por su estrecho conducto, pero entonces sacándolo le pregunté:</p>



<p>― ¿Confías en mí?</p>



<p>―Sí, amo― respondió casi llorando.</p>



<p>Solo quedaba confirmar su entrega ciega por lo que, acercando una silla, la puse en pie sobre el asiento, ante la atenta mirada de Irene. Comprendí que Akira estaba aterrorizada al verse en esa posición, ya que, con las manos esposadas a su espalda, si perdía el equilibrio se golpearía contra el suelo.</p>



<p>―Déjate caer hacia delante― ordené.</p>



<p>Durante unos instantes, la pequeña oriental se quedó petrificada porque jamás ningún amo le había exigido algo semejante. Asumiendo que, si no cumplía mis órdenes, iba a fallarme pero que si lo hacía se iba a estrellar contra el suelo, llorando decidió obedecer y lanzándose al vacío, se temió lo peor.</p>



<p>Nunca llegó al suelo porque antes que su cuerpo rebotara contra el parqué, la recogí en mis brazos y besándola, le informé que había superado la prueba y que se merecía un premio. Completamente histérica, me devolvió el beso. El miedo acumulado se transmutó en deseo y como si hubiera abierto un grifo, de su sexo brotó un espeso arrollo mientras sus piernas se enlazaban con la mía.</p>



<p>Decidí que era el momento de cumplir con mi palabra y sentándome en la silla, la senté en mis rodillas.</p>



<p>―Abre las piernas― le pedí dulcemente y cogiendo la cabeza a mi asistente, la llevé hasta su sexo.</p>



<p>–Tienes permiso de correrte― le informé mientras la empalaba por detrás.</p>



<p>La oriental al sentir su entrada trasera violentada por mí, mientras su clítoris era lamido por Irene, gritó como posesa y presa de sus sensaciones, se corrió. Dejé que disfrutara el orgasmo sin moverme, tras lo cual le quité las esposas y el antifaz. Ella, al sentir libertad de movimientos, cogió a mi empleada del pelo y autoritariamente, le exigió que le comiera los pechos. En cuanto sintió la boca de la mujer sobre sus pezones, reanudó sus movimientos y cabalgando sobre mi pene, buscó mi eyaculación diciendo:</p>



<p>―Soy suya.</p>



<p>Su sumisión me dio alas y cogiéndola de la cintura, empecé a izar y a bajar su pequeño cuerpo, de manera que mi pene recorriera su interior a cada paso. Nuevamente, escuché sus gemidos, muestra clara que estaba disfrutando por lo que acelerando mis movimientos la llevé otra vez a un orgasmo que coincidió con el mío.</p>



<p>Agotada por el esfuerzo, se dejó caer contra mi pecho y gimoteando, comentó:</p>



<p>―Amo, nunca había sentido algo así. Creí morir cuando me exigió arrojarme al vacío, pero se lo agradezco. Ha conseguido que comprenda que es mi dueño y que, junto a usted, nada malo me pasará.</p>



<p>―Esa era mi intención― respondí y dándole un suave mordisco en el lóbulo, la levanté en mis brazos y depositándola sobre las sabanas, me tumbé a su lado.</p>



<p>Fue entonces cuando caí en que Irene permanecía arrodillada a los pies de la silla. Durante la media hora que llevaba en la habitación, a propósito, le había otorgado un papel secundario y era el momento de explicarle los motivos:</p>



<p>―Ven― le dije haciendo un hueco en la cama –aunque no te lo mereces, no quiero que cojas frio.</p>



<p>El rostro de mi asistente mostró la alegría de que le permitirá compartir mi lecho y como gata en celo, me abrazó restregando su cuerpo contra el mío.</p>



<p>―Te equivocas si crees que te voy a hacer el amor. Sigo enfadado. No creas que voy a permitir que juegues conmigo. Que sea la última vez que siento que me manipulas. Si vuelves a hacerlo, le pediré a Suchín que te busque acomodo en las pocilgas― y forzando su boca con mi lengua, pregunté: ― ¿Has entendido?</p>



<p>―Sí… señor― me respondió posando su cabeza en mi pecho mientras abrazaba a su compañera: ―No volverá a ocurrir.</p>



<p>No me cupo duda de que iba a ser imposible que cumpliera esa promesa. Su naturaleza maquiavélica la traicionaría, pero allí estaría yo para castigarla cuando lo hiciera. Pensando en ella y en las otras cuatro, me dormí sin que nada perturbara mi sueño al estar convencido de que, si el desastre anunciado se terminaba produciendo, al menos a mí, ¡me encontraría preparado!</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter is-resized"><img decoding="async" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/3/4/90347/1/s/2/T/1s2TC/19.jpg" alt="" width="600" height="480"/></figure></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;Devolviendo las miradas&#8221; (POR CLIPO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Clipo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 30 Apr 2023 15:57:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[CLIPO]]></category>
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					<description><![CDATA[-¿ Pero se puede saber que coño estás mirando ?. -¡ Desde hace un rato no me haces ni puto caso !&#160; &#160; Desde hace unos minutos, mi vista perdida enfocaba un rostro de mujer sonriente, a través de la neblina de la multitud, entre decenas de cabezas de aquel restaurante atiborrado de gente a pesar de la pandemia, no se porqué miraba curioseando, mientras mi pareja me hablaba sobre unas &#8216;interesantísimas&#8217; reformas en la oficina de su trabajo. Por fin, había encontrado una ventana de escape, una distracción entre aquellas cabezas que me desconectaba de la conversación y del [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="color: #000000;font-family: 'Times New Roman';font-size: medium"><span style="font-family: trebuchet ms" data-keep-original-tag="false" data-original-attrs="{&quot;style&quot;:&quot;&quot;}">-¿ Pero se puede saber que coño estás mirando ?. </span></div>
<div style="color: #000000;font-family: 'Times New Roman';font-size: medium"><span style="font-family: trebuchet ms" data-keep-original-tag="false" data-original-attrs="{&quot;style&quot;:&quot;&quot;}">-¡ Desde hace un rato no me haces ni puto caso !</span>&nbsp;</div>
<div>&nbsp;</div>
<div style="color: #000000;font-family: 'Times New Roman';font-size: medium"><span style="font-family: trebuchet ms" data-keep-original-tag="false" data-original-attrs="{&quot;style&quot;:&quot;&quot;}">Desde hace unos minutos, mi vista perdida enfocaba un rostro de mujer sonriente, a través de la neblina de la multitud, entre decenas de cabezas de aquel restaurante atiborrado de gente a pesar de la pandemia, no se porqué miraba curioseando, mientras mi pareja me hablaba sobre unas &#8216;<span id="SPELLING_ERROR_0" class="blsp-spelling-error" data-keep-original-tag="false">interesantísimas&#8217;</span> reformas en la oficina de su trabajo. </span></div>
<div><a href="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2021/04/pic-16-235c5d7f.png"><img decoding="async" class="attachment-thumbnail  alignright" src="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2021/04/pic-16-235c5d7f-150x150.png" alt="" width="275" height="275"></a></div>
<div style="color: #000000;font-family: 'Times New Roman';font-size: medium"><span style="font-family: trebuchet ms" data-keep-original-tag="false" data-original-attrs="{&quot;style&quot;:&quot;&quot;}">Por fin, h</span><span style="font-family: trebuchet ms" data-keep-original-tag="false" data-original-attrs="{&quot;style&quot;:&quot;&quot;}">abía encontrado una ventana de escape, una distracción entre aquellas cabezas que me desconectaba de la conversación y del escenario&#8230;</span></div>
<div style="color: #000000;font-family: 'Times New Roman';font-size: medium"><span style="font-family: trebuchet ms" data-keep-original-tag="false" data-original-attrs="{&quot;style&quot;:&quot;&quot;}">Entonces sucedió algo que me dejó paralizado, percibí que me miraban fijamente, descubrí que me estaba clavando los ojos, pensé que distraídamente, pero por curiosidad al devolverle la mirada disimulando, me encontré con una mirada fija intensa sin pestañear inquisidora como preguntando ¿Me miras a mi? ¿Eres un pervertido? </span><span style="font-family: trebuchet ms" data-keep-original-tag="false" data-original-attrs="{&quot;style&quot;:&quot;&quot;}">Tengo que reconocer que me preocupó, no fuera a venir y pedirme explicaciones, una situación embarazosa, pero el motivo de mi curiosidad era el recuerdo de una mujer con sus mismos rasgos, esa mujer con la que tuve una relación, alojada permanentemente en mi mente y sin posibilidades de olvidarla, aún ahora escribiendo esto, me excita solo pensar en ella.</span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div style="color: #000000;font-family: 'Times New Roman';font-size: medium"><span style="font-family: trebuchet ms" data-keep-original-tag="false" data-original-attrs="{&quot;style&quot;:&quot;&quot;}"> El caso es que la mujer estaba sentada ligeramente de lado a una mesa de distancia, su pareja espalda con espalda con la <span id="SPELLING_ERROR_1" class="blsp-spelling-corrected" data-keep-original-tag="false">mía</span> pero en diagonal&#8230;</span></div>
<div style="color: #000000;font-family: 'Times New Roman';font-size: medium"><span style="font-family: trebuchet ms" data-keep-original-tag="false" data-original-attrs="{&quot;style&quot;:&quot;&quot;}"><span id="SPELLING_ERROR_12" class="blsp-spelling-corrected" data-keep-original-tag="false">Llevaba</span>&nbsp;ya tres cervezas, no paraba de beber,&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_13" class="blsp-spelling-corrected" data-keep-original-tag="false">pues</span> era la única forma en la que mejor podía disimular mis miradas, al beber lentamente a través del vidrio, estaba como nervioso y excitado al máximo, sabiendo que me la estaba jugando, mi mirada y mis contestaciones ya iban descoordinadas, no tenían ningún sentido, el alcohol en mi sangre se había aliado a esta situación y me estaba alterando.</span></div>
<p style="color: #000000;font-family: 'Times New Roman';font-size: medium"><span style="font-family: trebuchet ms" data-keep-original-tag="false" data-original-attrs="{&quot;style&quot;:&quot;&quot;}">-Depende </span></p>
<p style="color: #000000;font-family: 'Times New Roman';font-size: medium"><span style="font-family: trebuchet ms" data-keep-original-tag="false" data-original-attrs="{&quot;style&quot;:&quot;&quot;}">-¿ Pero como que depende ? te estoy preguntando si me sienta bien este peinado</span></p>
<p style="color: #000000;font-family: 'Times New Roman';font-size: medium"><span style="font-family: trebuchet ms" data-keep-original-tag="false" data-original-attrs="{&quot;style&quot;:&quot;&quot;}">-¿Quieres hacerme más caso de una vez?</span></p>
<p style="color: #000000;font-family: 'Times New Roman';font-size: medium"><span style="font-family: trebuchet ms" data-keep-original-tag="false" data-original-attrs="{&quot;style&quot;:&quot;&quot;}">-No soy peluquero, puede que si, puede que no..</span></p>
<p>Al otro lado ella pasó a sonreír divertida, pensó que me estaba bien empleado por ser un &#8216;acosador de miradas&#8217;, esto me enfureció m<span style="font-family: trebuchet ms" data-keep-original-tag="false" data-original-attrs="{&quot;style&quot;:&quot;&quot;}">e cansé de parecer un memo, ahora la pondría yo nerviosa a ella, notaba que ella tampoco podía seguir su conversación coherentemente en su propia mesa, deduje que le aburría por sus constantes miradas al techo, a saber que <span id="SPELLING_ERROR_15" class="blsp-spelling-corrected" data-keep-original-tag="false">estaría</span>&nbsp;pensando, pero sinceramente me daba igual, mi&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_16" class="blsp-spelling-corrected" data-keep-original-tag="false">intención</span> ahora solo era desestabilizarla y jugar con mi mente imaginando que era mi amada. Urdí un plan, en el momento que me vuelve a mirar en un momento de <span id="SPELLING_ERROR_17" class="blsp-spelling-corrected" data-keep-original-tag="false">distracción</span>, en lugar de bajar los ojos ¡<span id="SPELLING_ERROR_18" class="blsp-spelling-error" data-keep-original-tag="false">zasss!</span> le lancé un guiño suicida !!!. </span></p>
<p><span style="font-family: trebuchet ms" data-keep-original-tag="false" data-original-attrs="{&quot;style&quot;:&quot;&quot;}">Por un momento se intercambiaron los papeles ahora la que&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_20" class="blsp-spelling-corrected" data-keep-original-tag="false">había</span>&nbsp;perdido la cordura era ella, le cayó la servilleta y luego con el codo tiró la botella al plato de&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_21" class="blsp-spelling-error" data-keep-original-tag="false">pulpitos</span>&nbsp;con salsa, casi se le cae, se había&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_22" class="blsp-spelling-error" data-keep-original-tag="false">auto delatado</span>&nbsp;sola.</span></p>
<p>Acababa de entrar en el juego !!!!. Por&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_23" class="blsp-spelling-error" data-keep-original-tag="false">finnn</span>&nbsp;!!! Ahora ya&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_24" class="blsp-spelling-corrected" data-keep-original-tag="false">sabíamos</span>&nbsp;las reglas, se prometía una velada interesante, ella quería jugar,&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_25" class="blsp-spelling-corrected" data-keep-original-tag="false">así</span>&nbsp;que se relajó apoyó su espalda en la silla y cuando nadie la&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_26" class="blsp-spelling-corrected" data-keep-original-tag="false">veía</span>, me puso una mirada seductora mientras apartaba su pelo del cuello con su mano&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_27" class="blsp-spelling-corrected" data-keep-original-tag="false">bajándola</span>&nbsp;suavemente por su cuerpo, aquello se estaba poniendo complicado. Me entró una risa nerviosa, por que tenia que llevar mi&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_28" class="blsp-spelling-corrected" data-keep-original-tag="false">conversación</span>&nbsp;en mi mesa y a la vez estar a la ataque con la otra mesa.&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_29" class="blsp-spelling-corrected" data-keep-original-tag="false">Así</span>&nbsp;nos pasamos toda la noche entre gestos y risas toda la cena yo imaginando que era ella (le encantaban estos juegos), y cuando mas pensaba en que ojalá fuera&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_30" class="blsp-spelling-corrected" data-keep-original-tag="false">ella,</span>&nbsp;mas me excitaba, notaba como mi polla, estaba&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_31" class="blsp-spelling-corrected" data-keep-original-tag="false">abriéndose</span>&nbsp;paso en el pantalón, se iba bombeando en pequeñas contracciones, cada vez mas fuera, debía abrir las piernas para que no se me cortara la respiración,&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_32" class="blsp-spelling-error" data-keep-original-tag="false">buffff</span>, y la muy&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_33" class="blsp-spelling-error" data-keep-original-tag="false">cabrona</span>, que veía como me retorcía desde la distancia, se percataba de mi paquete inflamado, debajo de la mesa y me daba mas combustible para seguir&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_34" class="blsp-spelling-error" data-keep-original-tag="false">haciéndome</span>&nbsp;sufrir, dolía pues llevaba unos jeans ajustados y las costuras me hacían daño, cada vez tenía mas ganas de&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_35" class="blsp-spelling-error" data-keep-original-tag="false">agarrármela</span>&nbsp;y sentir el roce de mis manos, notaba como si palpitara solo como si fuera acariciada, entonces pude detectar en ella algunos movimientos de caderas extraños y como con sus manos se rozaba los muslos por encima del vestido, como si lo alisara por encima.</p>
<p>Estaba&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_36" class="blsp-spelling-error" data-keep-original-tag="false">super</span>&nbsp;empalmado cuando llego el postre los dos&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_37" class="blsp-spelling-corrected" data-keep-original-tag="false">habíamos</span>&nbsp;pedido lo mismo yo pedí una tarta de chocolate con nata y ella a los pocos minutos le trajeron lo mismo, intente&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_38" class="blsp-spelling-corrected" data-keep-original-tag="false">comérmelo</span>&nbsp;lo mas&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_39" class="blsp-spelling-error" data-keep-original-tag="false">juguetón</span>&nbsp;posible&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_40" class="blsp-spelling-error" data-keep-original-tag="false">manchándome</span>&nbsp;los dedos sin querer, pero a conciencia y chupando ruidosamente mis dedos para&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_41" class="blsp-spelling-error" data-keep-original-tag="false">limpiar</span>&nbsp;el chocolate, mientras mi mujer me miraba con cara de espanto.</p>
<p style="color: #000000;font-family: 'Times New Roman';font-size: medium"><span style="font-family: trebuchet ms" data-keep-original-tag="false" data-original-attrs="{&quot;style&quot;:&quot;&quot;}">Sentía como ella me miraba cuando chupaba el chocolate y estoy seguro que en mas de un momento deseó no haber empezado aquel terrible juego..</span></p>
<p style="color: #000000;font-family: 'Times New Roman';font-size: medium"><span style="font-family: trebuchet ms" data-keep-original-tag="false" data-original-attrs="{&quot;style&quot;:&quot;&quot;}">Entonces a ella jugando con la tarta, aparentemente le cayó o más bien se tiró un buen trozo en el escote, toda la piel entre sus pechos, se llenó de un chocolate negro y resbaloso, pegó un&nbsp;<span id="SPELLING_ERROR_42" class="blsp-spelling-error" data-keep-original-tag="false">gritito</span> y su marido solícito, con una servilleta intentó limpiarla, ella se inclinó hacia delante y estiró del escote hacia afuera para que el pudiera limpiar y además alimentar mi vista, cada vez estiraba más los tirantes hacia fuera, hasta que una teta saltó de su alojamiento pero suavemente..</span></p>
<p><span data-keep-original-tag="false" data-original-attrs="{&quot;style&quot;:&quot;&quot;}"><span style="font-family: Times New Roman;color: #000000;font-size: medium">Sonreía consciente de la que había liado y se tomó todo su tiempo en meterla, primero la limpió, la tomó acariciándola suavemente y la alojó ente su vestido. Se recompuso la ropa, noté como se agachaba mientras alisaba el vestido, se </span><span style="font-family: 'trebuchet ms';color: #000000;font-size: medium">reincorporó</span><span style="color: #000000;font-family: Times New Roman;font-size: medium"><span style="font-family: trebuchet ms"> y le dijo a su pareja que debía ir al lavabo a quitarse las manchas, se levantó me fijé que llevaba el puño izquierdo cerrado, al pasar al lado de mi mesa </span>vio<span style="font-family: trebuchet ms"> que tenía que estar con las piernas abiertas por el calentón, se acercó, disimuladamente abrió la mano y dejó caer entre mis muslos un tanga rojo, quedó justo en medio de mi paquete, por suerte toda la escena me hacía estar al abrigo de las miradas por lo que pude esconder en mi palma tan preciado regalo, estaba mojado, el siguiente trago cerveza ya tenía un aroma diferente .</span></span></span></p>
<p>Y la siguiente mirada también<a href="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2021/04/bragas-016-1-b22e2553.jpg"><img decoding="async" class="attachment-thumbnail  alignleft" src="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2021/04/bragas-016-1-b22e2553-150x150.jpg" alt="" width="253" height="253"></a> al saber que estaba desnuda bajo su corto vestido rojo &#8230;</p>
<p><span style="color: #000000;font-family: Times New Roman;font-size: medium">&nbsp;</span></p>
<p><a href="https://hablasunto.blogspot.com/">https://hablasunto.blogspot.com/</a></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Lavándote&#8221; (POR DULCEYMORBOSO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 22 Oct 2022 13:27:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[DULCEYMORBOSO]]></category>
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					<description><![CDATA[Estabas en una casa sola y yo iba a junto tuya. Al abrirme la puerta te vi hermosa como siempre, nos sonreímos nerviosos. Me decías que entrara, nada más cerrar la puerta nos miramos, casi temblábamos de sentirnos cerca. Fue un acto instantáneo, los dos nos fundimos en un abrazo. Siento tu corazón latir desbocado y el mío le contesta acelera do. Te lleno de besos tu rostro, y mi boca poco a poco busca la tuya. Se rozan y se entreabren como deseando acariciarse entre ellas. Nuestras bocas se juntan y saboreo tu saliva que me embriaga, nuestras lenguas [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Estabas en una casa sola y yo iba a junto tuya. Al abrirme la puerta te vi hermosa como siempre, nos sonreímos nerviosos. Me decías que entrara, nada más cerrar la puerta nos miramos, casi temblábamos de sentirnos cerca. Fue un acto instantáneo, los dos nos fundimos en un abrazo. Siento tu corazón latir desbocado y el mío le contesta acelera<a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2014/08/Sin-t-C3-ADtulo25.png"><br />
</a>do. Te lleno de besos tu rostro, y mi boca poco a poco busca la tuya. Se rozan y se entreabren como deseando acariciarse entre ellas. Nuestras bocas se juntan y saboreo tu saliva que me embriaga, nuestras lenguas asoman nerviosas buscándose&#8230;se acarician entre ellas. Me siento feliz de estar así, de tenerte en mis brazos&#8230;Nuestro abrazo es intenso, fuerte, lleno de ternura. Una ternura que poco a poco se transforma en pasión pero ninguno desea frenar esa pasión&#8230;.Acaricio tu pelo, me encanta y deseo hacer algo que siempre tuve en mis pensamientos. Te cojo de la mano, preguntándote donde está el baño te llevo hacia él. Tú solo llevas un pijama de verano rosa que estás muy hermosa con él. Busco una silla&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">          &#8211; Siéntate cariño-te digo con ternura&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdn.pornpics.com/pics1/2019-10-24/628756_03big.jpg" width="426" height="639" />Tú te sientas y te pido que eches la cabeza para atras.Tu lo haces nerviosa&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">          -Deseo lavarte el pelo-te digo al oído</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Sientes el agua templada mojar tu pelo. Lo hago con muchísima delicadeza, te transmito ternura. Lo enjabono con mucha suavidad&#8230;poco a poco&#8230;Me gusta mirar tu rostro mientras lo hago. Veo tus ojos cerrados, tú boquita entreabierta. Tú cara es de estar disfrutando de ese instante. El agua resbala por tu cuello, pequeñas gotas van deslizándose por tu piel hasta tropezar con la parte de arriba del pijama. No hago nada por evitarlo, me gusta esa imagen y por tu cara veo que a ti te gusta esa caricia del agua recorriendo tu piel. Sin dejar de lavar tu pelo observo que esa agua cada vez va empapando más tu pijama. La marca de humedad en la tela se va extendiendo. Es como si buscara tus pechos. Tú notas esa humedad, notas la tela empapada que se va pegando cada vez más a tu piel. Te da un poco de vergüenza sentir que tus pechos reaccionan al sentir esa humedad&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">           -Tranquila cariño, no sientas vergüenza&#8230;-mis palabras acarician tus oídos</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Tu respiración se acelera, la tela empapada del pijama se pega a tus pechos y se dibujan en la tela tus pezones. Se despiertan y empujan la tela como deseando ser liberados. Con mucha suavidad llevo mis manos a tu pijama y lo levanto. Te lo quito. Tú te dejas llevar por las sensaciones.Tus pechos quedan liberados de la prisión del pijama. Los miro. Son preciosos&#8230;Enjabono tu pelo poco a poco. Ahora el agua se desliza directamente a tus pechos, y esa sensación hace que sientas placer. Notas muchas gotitas recorriendo tus pechos. Es como una carrera cuya meta es el pezón que se siente muy estimulado por ese contacto. Puedo percibir tus suspiros, estas agitada. Miro tu pezón adornado por muchas gotitas que lo acarician&#8230;.</div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">Esta inflamado de deseo. Lo  miro. Él es como si me mirara pidiéndome que acuda en su ayuda y no puedo negarsela.Acerco mi cara a él lo miro con ternura. Hasta me escucho diciéndole con cariño&#8230;&#8221;tranquilo&#8230;estoy aquí&#8230;&#8221;.De mi boca sale un pequeño soplo directo a él para aliviarlo. Escucho que gimes al sentir ese aire fresco golpear tu pezon.Acerco mis labios. Lo beso. Está muy duro y sensible. Ahora necesita calor. Mis labios lo rodean. Sientes el calor de mi boca. Vuelves a gemir&#8230;Lo intento calmar con la caricia de mi lengua. Lamo despacito tu pezón precioso&#8230;Mis labios se abrazan a él rodeándolo&#8230;Succiono&#8230;Tu gimes&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8230;.Mientras lamo y succiono tu pezón miro tu cara, estas preciosa. Tú ojos se entreabren y miras tu pezón en mi boca y eso te crea morbo. Gimes de nuevo, sientes una corriente interna por tu cuerpo que hace que al mínimo roce sientas placer. Sin dejar de succionar miro tu otro pecho. Gotitas de agua se acumulan en el pezón libre. Este al vibrar hace que se derramen, resbalando por tu vientre. Se acumulan en tu ombligo y este una vez lleno vierte gotitas que resbalan. Ahora es tu pantalón del pijama el que se empieza a humedecer. Primero la goma, la mancha de humedad va creciendo.Tu  pantalón se está empapando y se pega cada vez más a tu piel, a tu sexo&#8230;Cojo gel en mis manos. Miro tus pechos desnudos y sin decirte nada comienzo a masajearlos. Me da mucho morbo lavarte los pechos. Se llenan de jabon.Mis manos los masajean, acarician. Miras mis manos y te excita que te los esté lavando así .Nadie lo hizo de esta manera. Te lavo los pezones&#8230;Gimes, estas agitadísima y me miras. En tu rostro veo placer, excitación pero también un poco de timidez, vergüenza.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">            -Tranquila mi niña&#8230;solo disfruta. Me gusta cuidarte-Mientras te digo esto al oído, no dejo de acariciarte. Te beso con ternura, con pasión</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdn.pornpics.com/pics1/2019-10-24/628756_06big.jpg" width="424" height="636" />Miro tu pantalón y está totalmente empapado. Tú rajita se dibuja en la tela. Es tan bonita cariño&#8230;Me pongo de rodillas delante tuya y miro tus piernas, tus muslos&#8230;Te tranquilizo con mi mirada, con mis palabras. Mis manos agarran la goma de tu pijama y lo comienzo a deslizar por tus muslos. Mi corazón late desbocado al saber que tu sexo se va a mostrar a mí&#8230;Bajo un poquito más el pijama y lo veo. Es precioso&#8230;Separo tus piernas con mucha suavidad sin dejar de mirarlo. Las gotitas resbalan desde tu ombligo y caen hacia él. Sientes su roce. Cada gotita se desliza por los pliegues de tu rajita creándote mucho placer. Este placer hace que se viertan desde su interior más gotitas. Pero son gotitas de deseo, del néctar interno de mi niña. Noto el olor de tu rajita y me encanta Sara.Mis dedos acarician tus ingles, acarician los lados de tu rajita y con mucha suavidad apoyo los pulgares a ambos lados. Separo sus labios. Deseo que tu olor salga libremente, deseo dejar el camino libre para que el néctar de tu rajita se derrame&#8230;</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">No puedo evitar acercar mi cara. Me excita mirar tu rajita tan de cerca, sentir su calor, su olor. Te da un poco de vergüenza pero esa vergüenza se transforma en mucha excitación cuando ves que te estoy oliendo tu rajita y olerla me hace gemir. Nunca imaginaras que el olor de tu rajita pudiera crear ese placer. Me lo crea cariño, me da muchísimo morbo olertela.Tu rajita vibra y la miro. Es tan hermosa, sensible, delicada&#8230;.No puedo evitar posar mis labios en ella. Le doy besitos muy suaves. Ella reacciona a esa ternura. Me separo unos milímetros y es tu rajita la que me busca. Es como una segunda boquita y sus labios entreabiertos se posan en mi lengua que asoma entre mis labios.Desea acariciar cada pliegue de tu rajita. Lamo tu rajita cariño. Es deliciosa. Lamo muy suave, luego un poco más fuerte. Lamo los labios, lamo por toda la rajita. Me excita tu sabor, me excita estar lamiéndote Sara&#8230;Al subir mi lengua roza tu clítoris, está muy excitado. Un espasmo recorre tu cuerpo. Como sucedió antes con tu pezón, tu clítoris se muestra a mí. Es como si me pidiera que lo calme. Le doy un besito y vibra. Otro besito&#8230;otro&#8230;otro&#8230;Tus gemido se hacen cada vez más fuertes. Lo acaricio con mi lengua y es delicioso. Le soplo despacito. Te estremeces&#8230;Lo beso. Gimes&#8230;Mis labios lo rodean&#8230;tus manos agarran mi cabeza&#8230;.Succiono&#8230;si mi niña, succiono de él como de tu pezón antes&#8230;.Tu clítoris palpita, se hincha&#8230;Succiono más fuerte&#8230;Tus gemidos se transforman en gritos&#8230;Tu cuerpo se descontrola. Noto espasmos en tu vientre cada vez más seguidos&#8230;Succiono,lamo,chupo,beso&#8230;.Un intenso orgasmo envuelve tu cuerpo&#8230;Es maravilloso cariño&#8230;.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8230;.Tu orgasmo se desata como un volcán en erupción y en mis labios sentí tu clítoris estallar palpitante.Tu presa del intenso placer intentabas cerrar las piernas pues era un placer demasiado fuerte. Mis manos en tus muslos mantenían tus piernas abiertas. Mantenían tu sexo expuesto a mis besos. Poco a poco liberé tu clítoris de mis labios, lo mire&#8230;palpitaba de placer. Mi lengua asomo entre mis labios y un roce en tu clítoris te hace estremecer. Me doy cuenta de lo que necesita y comienzo a lamer de nuevo tu clitoris.Miro tu cara, me miras asustada al sentir como un nuevo orgasmo te está alcanzando. Lamo sin parar cariño, siento que te llega y detengo la caricia. Te miro y en completo estado de excitación llevas tus manos a mi cabeza. No opongo resistencia y siento como ahora eres tú la que adelantas tus caderas. Eres tú la que busca con tu sexo mi boca. EL sexo de mi niña se posa en mi boca. Si cariño&#8230;tu sexo es el que me está besando la boca, se abre para mi.Tus caderas se mueven sobre mi boca. Te frotas contra mí, te masturbas alocadamente contra mi lengua. Un nuevo orgasmo irrumpe desde el interior de tu sexo y mojas mis labios, mi boca, mi cara&#8230;Me excita sentirme mojado por tu sexo&#8230;Poco a poco me voy levantando y beso tu boca con pasion,deseo&#8230;Acaricio tus pechos. Me separo un poco y te miro. Tú con tus ojos cerrados sientes las contracciones de tu sexo. Me desabrocho el pantalón,me  desnudo&#8230;Beso tu boca.Sientes mis manos acariciar tu cara.El tacto de mis manos sobre tu mejilla cambia.Sientes un tacto suave,caliente&#8230;Es un tacto nuevo,distinto ,que notas que te gusta mucho.Notas que ese tacto humedece tu mejilla poco a poco&#8230;Respiras y un olor excitante te llena de morbo&#8230;entreabres tus ojos y lo ves.Gimes de morbo al ver mi sexo acariciando tu cara,recorriendo tu rostro con infinita ternura.Mi glande recorre tu mejilla,sientes su tacto en los parpados cerrados,en tu nariz.Noto que respiras profundamente como buscando ese olor de mi sexo.Gimes&#8230;Veo que te excita cariño y acaricio con mi glande entre tu labio superior y la nariz&#8230;Tu hueles y gimes.Tu cuerpo tiembla de morbo.Dibujo con mi glande tu boquita recorriendo los labios.Te los humedece con mi deseo.Lo separo un poquito y veo tu lengua asomarse recorriendo tus labios.Tu rostro refleja lo mucho que te gusta y deseo darte lo que deseas.Mi glande se apoya en tu boca y ahora tu lengua puede buscar directamente ese sabor.La noto rozarme el glande.Primero timidamente,como con vergúenza.</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdn.pornpics.com/pics1/2019-10-24/628756_12big.jpg" width="426" height="639" />Pero el deseo es mas fuerte y tu lengua lame con pasión recogiendo mis gotitas de deseo.Notas mi tremenda excitación y eso te excita&#8230;Tu lengua lame todo mi sexo.Sientes en tu lengua cada vena,sientes como palpita.Tu lengua busca mis testículos y los acaricia.Me haces gemir.De nuevo sube hacia el glande,se enrosca en el.Miro tu cara,tu boca&#8230;Llevas tu nariz a mi glande,respiras de el&#8230;Gemimos juntos.Tu boca se abre y busca esa entrega.Desea sentir mi pene introducirse en ella.Es como si deseara sentir que mi pene le hace el amor y yo también deseo hacérselo.Empujo muy lentamente.Tu boca me acepta.se humedece llenando mi pene de saliva.Tus manos se agarran a mis nalgas y eres tu la que diriges el ritmo de la penetración.Mi sexo se hincha,sientes que mi orgasmo esta proximo.Cada vez mueves con mas deseo mis caderas hacia ti,es un vaiven maravilloso.Intento aguantar la llegada de mi orgasmo pero tu manera de agarrar mis nalgas y de mover tu boca sobre mi me hace ver que también deseas que mi orgasmo me alcance.Mis piernas apenas me sostienen.Noto mi glande muy hinchado apunto de explotar.Me miras con deseo&#8230;Tu mano alcanza mis testiculos y los masajea&#8230;Gimo&#8230;Succionas con pasión&#8230;Noto mi glande tenso&#8230;Un chorro de semen sale disparado alcanzando tu paladar&#8230;Succionas mas intenso&#8230;Otro chorro baña tu lengua&#8230;Otro chorro&#8230;No paras de lamer&#8230;Un último chorro riega tu boquita&#8230;Me tranquilizas con suaves besos.Te miro&#8230;Nunca deseé tanto besar a alguien y aunque tu boca aún conserva restos de mi orgasmo te beso con pasión.No me molestan,son restos de nuestra pasión desbordada.Te abrazo..</div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify">&#8230;El orgasmo derramado en tu boquita aun lo sentía en mis piernas temblorosas, en mi cuerpo agitado. Te beso con muchísima pasión y mis manos acarician tus pechos. Te veo agitada, excitadita,tus muslos abiertos mostrándome tu sexo así me lo hacen ver. Tú sexo esta húmedo, semiabierto, brilla de la humedad de tu orgasmo sentido minutos antes. Al verlo no puedo evitar desearlo de nuevo. Deseo acariciartelo.Mi mano se posa en él y lo masturbo muy suavemente mientras te abrazo apoyando tu cara en mi estómago. Un gemido tuyo rompe el silencio. Mis caricias hacen reaccionar tu cuerpo que vibra de deseo. Tú coñito moja mi mano y eso me excita. A pesar de acabar de tener un orgasmo siento mi pene como comienza a despertarse de nuevo. Nos miramos a los ojos, los dos sabemos lo que va a suceder,los dos lo deseamos. Agarro tu mano y te levanto de la silla. Frente a frente, mirandonos.Nos fundimos en un abrazo apasionado. Nuestras bocas se buscan desesperadas, nuestras lenguas se acarician. Es el encuentro de nuestros cuerpos&#8230;Desnudos, pegados&#8230;Tu boca y mi boca besándose, lamiéndose, saboreandose.Tus pechos pegados a mi pecho. Siento tus pezones buscando los míos, se encuentran, se rozan.Tus pezones erectos clavándose en mi pecho. Nuestros sexos frente a frente. Se miran. Mi pene al ver tu coñito, al sentir su presencia comienza a endurecerse. Tú coñito al ver mi pene se va separando. Es como si se estuvieran llamando. Ellos solos actúan como si tuvieran vida propia. Se están conociendo, se aman mi niña. Mi pene ante la llamada de tu coñito se llena de vigor. Crece, siente calor, mucho calor&#8230;y ese calor le hace aproximarse a tu coñito.Sabe que solo tu coñito puede calmar ese calor intenso. Roza tu coñito y este se abre aún más. Es como si le estuviera mostrando el camino para calmarse. Mi glande roza esa abertura maravillosa. Sabe que solo entrando en ti podrá calmarse. Solo tú podrás saciarle su sed de ti mi niña. Un calor intenso se apodera de tu coñito al notar mi glande resbalar hacia tu interior. Te está penetrando y un gemido escapa de nuestras bocas. Notas mi pene totalmente hinchado penetrarte con infinita suavidad&#8230;Noto tu coñito abrazarse a mi pene. Tú coñito es como un guante de terciopelo que me envuelve. Nunca sentí mi pene así de hinchado&#8230;Nunca sentiste un pene tan deseoso, tan suave acariciando el interior de tu coñito.Nos miramos&#8230;Mis manos agarran tus nalgas, tus manos agarran las mías&#8230;Gemimos boca con boca.Tus manos me aprietan contra ti&#8230;mis manos te aprietan contra mí&#8230;Nunca sentimos una penetración tan intensa, tan profunda. Estamos quietos, sintiéndonos&#8230;Un ligero vaivén de nuestras caderas nos transportan al más intenso placer. Esos golpes de caderas cada vez son más rapidos.Tu boca se hunde en mi cuello, me muerdes&#8230;Nuestros sexos están mojadisimos&#8230;resbalan dándonos mucho placer.Gemimos&#8230;Gritamos. Sientes el roce de mi pubis en tu clítoris hinchadito, sientes que va a estallar cariño. Noto mi glande tenso, se hincha aún más dentro de ti&#8230;Sabemos que el orgasmo nos alcanzara en breve. Movemos las caderas en un ritmo frenetico.Te abrazas a mi muy fuerte&#8230;Entre gritos, gemidos, jadeos nos miramos. Un chorro de semen golpea el interior de tu coñito y te hace explotar&#8230;Fuertes chorros de semen te llenan mi vida. Sentimos el más grande de los orgasmos&#8230;Los dos juntos, a la vez&#8230;Temblando de placer&#8230;Nos miramos. Te beso cariño. Estamos sorprendidos por el orgasmo tan intenso que hemos sentido juntos. Te abrazo fuerte&#8230;<img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdn.pornpics.com/pics1/2019-10-24/628756_17big.jpg" width="573" height="860" /></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;" align="justify"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><b style="text-align: justify;"> </b></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Hércules. Capítulo 6. Akanke.&#8221; (POR ALEX BLAME)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Aug 2022 10:18:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[interracial]]></category>
		<category><![CDATA[ALEX BLAME]]></category>
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					<description><![CDATA[Capitulo 6: Akanke Unos latidos débiles y apresurados le dieron un hilo de esperanza. Apartando el pelo negro de la cara magullada de la joven, sujetó su nuca, le abrió la boca y pegó sus labios a los de ella para insuflarle aire. Una, dos, tres veces, comprobando a cada instante que el corazón seguía latiendo. Finalmente la joven reaccionó. Hércules la puso de lado, dejando que vomitara el agua que había tragado hasta que sus pulmones solo contuvieron aire. La desconocida soltó un gemido ronco y trató de abrir el ojo que no tenía totalmente cerrado por la hinchazón. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Capitulo 6: Akanke</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Unos latidos débiles y apresurados le dieron un hilo de esperanza. Apartando el pelo negro de la cara magullada de la joven, sujetó su nuca, le abrió la boca y pegó sus labios a los de ella para insuflarle aire. Una, dos, tres veces, comprobando a cada instante que el corazón seguía latiendo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Finalmente la joven reaccionó. Hércules la puso de lado, dejando que vomitara el agua que había tragado hasta que sus pulmones solo contuvieron aire.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La desconocida soltó un gemido ronco y trató de abrir el ojo que no tenía totalmente cerrado por la hinchazón.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Cómo te encuentras? —dijo Hércules cogiendo el móvil para llamar al 112.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No, por favor. —susurro la joven con un fuerte acento subsahariano— No llame a nadie&#8230; Me matarán&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hércules iba a preguntarle de que demonios hablaba, pero la joven se había vuelto a desmayar. Se quedó allí mirándola con cara de tonto, sin saber qué hacer. Finalmente se inclinó sobre ella para examinarla y buscar una identificación.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por toda indumentaria llevaba una escueta minifalda que apenas ocultaba un tanga blanco transparente y un corsé blanco salpicado de sangre. La cacheó con timidez, pero no encontró nada y tampoco en los gastados zapatos de tacón que calzaba. Tenía toda la pinta de ser una prostituta con la que un cliente se había pasado tres pueblos.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pensó llamar a emergencias de todas maneras, pero el rostro hinchado y el cuerpo maltratado de la joven hacían que pareciese tan débil en indefensa que no pudo evitar compadecerse de ella.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de asegurarse de que no había nadie en los alrededores, envolvió a la joven con la chaqueta de su chándal y la llevó en brazos con la mayor suavidad que pudo. Afortunadamente era fin de semana y pudo llegar casi hasta su casa sin cruzarse con nadie. Cuando llegó a calles más transitadas la depositó en el suelo y cogiéndola por la cintura le puso la capucha del chándal para que no se viese su cara magullada y la llevó medio en volandas como si fuese una chica que se había pasado con las copas la noche anterior.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/8/4/7/6/84768/1/i/6/3/1i63V/1%20%280c%29.jpg" width="424" height="565">En cuanto entró en su piso la llevó directamente al baño. Con cuidado le quitó la poca ropa que tenía. La joven tenía la piel de gallina y estaba tiritando semiinconsciente. Tenía un cuerpo bonito, esbelto y bien proporcionado con un culo redondo y musculoso y unas tetas bastante grandes con los pezones pequeños y negros como el carbón. Examinó su cuerpo y encontró un buen numero de golpes, escoriaciones y moratones, pero no parecía tener heridas graves ni ningún hueso roto.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo que peor pinta tenía era la cara; parecía que alguien se había ensañado con ella a conciencia. Tenía un ojo terriblemente hinchado y el otro casi cerrado. Uno de sus gruesos labios estaban partidos y de la nariz bajaba un pequeño reguero de sangre seca. Dejó a la joven envuelta en toallas mientras preparaba un baño de agua tibia. Añadió unas sales e introdujo a la joven poco a poco en él.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El calor del agua surtió efecto rápidamente y la joven se despertó desorientada.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No, por favor. No me pegue más. —dijo aterrada retrocediendo hasta topar con el borde de la bañera.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Tranquila. Estás a salvo. Nadie te va a hacer daño. —dijo Hércules intentado tranquilizarla.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con suavidad apoyó la mano en el hombro de la joven y la invitó a introducirse en el agua caliente. La mujer suspiró y se dejó hacer mansamente.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Soy Hércules, te encontré en el río, y te he traído a mi casa. Aquí estas a salvo. ¿Cómo te llamas?</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Yo, me llamo, mi nombre&#8230; Akanke, me llamo Akanke. —respondió la prostituta como si hiciese mucho tiempo que nadie la llamaba así.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Es un nombre muy bonito. —dijo Hércules cogiendo una esponja y gel de baño y ofreciéndoselos a la joven.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Akanke cogió la esponja, pero sus manos le temblaban y apenas podía sostenerla víctima del dolor y la extenuación. Hércules se la quitó de las manos con delicadeza y puso una dosis de gel. Acercando la esponja con lentitud, la aplicó con suavidad al rostro borrando con toda el cuidado de que era capaz los rastros de sangre de la nariz y de los arañazos de su rostro.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La joven apretó los dientes y aguantó el escozor que le producía el gel en las heridas sin moverse, dejando hacer a Hércules que aprovechó para observar la frente lisa, las cejas finas y arqueadas las pestañas largas y rizadas y los ojos grandes y negros a pesar de la fuerte hinchazón. Su nariz era pequeña y ancha aunque no demasiado y sus labios gruesos e invitadores. Apartó la espuma de la nariz hacia los pómulos oscuros y tersos. En condiciones normales debía ser una joven muy hermosa&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Akanke suspiró y trató de sonreír. Hércules bajó la esponja y recorrió su cuello restregándolo con suavidad admirando su delgadez y su longitud. Repentinamente se dio cuenta de que estaba conteniendo la respiración. Cogió aire profundamente y recorrió los hombros y las clavículas. Akanke dio un respingo al sentir la esponja en un verdugón especialmente grande que tenía en el hombro derecho. Se disculpó con timidez y escurrió la esponja evitando rozarlo de nuevo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/8/4/7/6/84768/1/i/6/3/1i63Y/1%20%284%29.jpg" width="424" height="565">La mujer se arrodilló sin que se lo pidiese dejando todo el cuerpo por encima de su cintura fuera del agua. Su piel brillaba como una perla negra y sus pechos grandes y redondos con unos pezones pequeños y aun más negros le atraparon.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bajó la esponja y recorrió sus clavículas de nuevo antes de rodear los pechos y acariciar el vientre, los costados y la espalda con la esponja. Cuando se atrevió a recorrer los pechos con la esponja los pezones se contrajeron inmediatamente y Akanke suspiró ahogadamente.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Controlando los bajos instintos que pugnaban por salir, siguió frotando los pechos de la joven hasta que con evidentes muestras de dolor y apoyándose en los hombros de Hércules se levantó. Hércules, concentrado en su tarea, siguió enjabonando aquel cuerpo digno del de una diosa, de piernas largas, muslos potentes y culo portentoso negro y brillante como el de una pantera, procurando concentrarse en su tarea.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Hércules terminó, la joven volvió a dejarse caer en el agua hasta que solo asomó la cabeza en medio de aquel torbellino espumoso. Hércules cogió un poco de champú e intentó lavarle el pelo, pero la postura era un poco incomoda. Akanke se dio cuenta y mirándole adelantó su cuerpo dejando un hueco detrás.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hércules no se hizo de rogar. Se desnudó y se colocó detrás de la joven, pasando las piernas por los lados de su cuerpo y envolviéndola así con su corpulencia. Akanke echó el pelo hacia atrás. Tenía una melena larga, lacia, de color negro brillante. Hércules la cogió con ternura y la restregó haciendo abundante espuma y deshaciendo los pegotes de sangre y cieno procedente del río. Restregó el cuero cabelludo con suavidad sintiendo la espalda de la joven pegada contra la parte delantera de su cuerpo. Aclaró el pelo con agua limpia y sin saber muy bien que hacer la abrazó con suavidad.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La joven no aguantó más y comenzó a gemir suavemente acurrucándose contra el cuerpo de Hércules, dejando que las lágrimas corriesen libremente por sus mejillas mientras Hércules la acogía con su cuerpo y la rodeaba con sus brazos estrechamente&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Akanke se sentía totalmente superada por los acontecimientos. Había pasado de recibir una paliza de muerte y estar a punto de morir ahogada por intentar cobrar un servicio a estar en una bañera de agua tibia abrazada protectoramente por un hombre fuerte y atractivo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hubiese querido quedarse allí sumergida para siempre, arrebujada en los brazos de aquel generoso desconocido, pero el agua terminó por enfriarse y el hombre se levantó y la ayudó a salir del agua con suavidad.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba tan débil y dolorida que se hubiese caído de no haber sido porque el hombre la sujetó por la cintura. El miembro de Hércules golpeó involuntariamente contra su culo. El hombre turbado se apartó fingiendo buscar una toalla.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras tanto, ella se mantuvo a duras penas en pie, con las manos apoyadas en el lavabo y temblando de frío de nuevo. El hombre se acercó con una toalla. Con extrema delicadeza enjugó todo rastro de humedad de su cuerpo. Acostumbrada a las estropajosas y mugrientas toallas del piso donde dormía, aquella toalla le produjo un placer casi sexual que le hizo olvidar el dolor que atenazaba su cuerpo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con el único ojo que podía entreabrir observó la expresión de aquel hombre grande y corpulento concentrado en secar con delicadeza las zonas más magulladas. El ceño fruncido, los grandes azules entrecerrados y los labios torcidos. Sintió la tentación de besarlos y se contuvo conformándose con la increíble sensación de sentirse humana de nuevo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/8/4/7/6/84768/1/i/6/4/1i641/1%20%289%29.jpg" width="424" height="565">Cuando el hombre terminó la tarea, cogió otra toalla más pequeña y con ella arrebujó su melena haciendo un turbante con una habilidad que no creía posible en un hombre.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Tengo dos madres. —dijo Hércules al ver la mirada de extrañeza de la joven.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con una sonrisa tranquilizadora abrió el botiquín de donde sacó Vetadine, unas gasas y Trombocid y lo aplicó en todas sus heridas. Por último cogió dos antiinflamatorios y un vaso de agua y se los ofreció a Akanke que los tomó con un largo trago.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hasta que Hércules no le envolvió el cuerpo con un grueso albornoz no se dio cuenta de que estaba totalmente desnuda, lo mismo que él. El hombre la cogió por la cintura e intentó ayudarle a caminar, pero Akanke, agotada, trastabillo y estuvo a punto de caer. Con un gesto protector él la cogió en brazos. Akanke recostó la cabeza en el amplio y musculoso pecho y se dejó llevar sin pensar, solo concentrada en absorber el calor y la bondad que irradiaba aquel desconocido.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creía que ya no le quedaban lágrimas, pero un par de ellas escaparon del ojo cerrado. Eran lágrimas de agradecimiento. El hombre la depositó en una cama sobre el colchón más cómodo que había tenido nunca bajo su cuerpo y la cubrió con un pesado edredón.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Antes de que pudiese agradecerle nada desapareció por la puerta. Volvió un par de minutos después vistiendo unos bóxers con una taza de cacao caliente. La ayudó a incorporarse mientras bebía el chocolate. El bebedizo, junto con el albornoz y el edredón consiguieron que su cuerpo estuviese ardiendo en cuestión de minutos.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando se cercioró de que Akanke estaba cómoda se aproximó a la ventana. Fuera el sol ya estaba alto e inundaba la calle de una luz intensa. Bajó la persiana hasta dejar la habitación en penumbra y se dirigió a la puerta para dejar dormir a la joven.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No, por favor. No te vayas. Quédate conmigo&#8230; Por favor.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hércules sonrió y se tumbó a su lado, encima del Edredón. El pesado brazo del hombre descansaba sobre uno de sus dolorosos moratones, pero Akanke no dijo nada y sonrió en la oscuridad. Durmió doce horas seguidas sin pesadillas por primera vez en mucho tiempo.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">NOTA: Esta es una serie de treinta y seis capítulos, cada uno en una de las categorías de esta web. Trataré de publicar uno cada tres días y al final de cada uno indicaré cual es la categoría del capítulo siguiente. Además, si queréis leer esta serie desde el principio o saber algo más sobre ella, puedes hacerlo en el índice que he publicado en la sección de entrevistas/ info: http://www.todorelatos.com/relato/124900/</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">PRÓXIMO CAPÍTULO SEXO ORAL</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">PARA CONTACTAR CON EL AUTOR :</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <a href="mailto:alexblame@gmx.es">alexblame@gmx.es</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/8/4/7/6/84768/1/i/6/4/1i642/1%20%2810%29.jpg" width="600" height="800"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Tren de media noche&#8221; (POR VIERI32)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 Jul 2022 07:48:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[VIERI32]]></category>
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					<description><![CDATA[Invierno de 1960 Podría decirse que las torturas son el arma más efectiva de las dictaduras. Siempre las consideré como el medio perfecto para el objetivo final de estos regímenes: el miedo. En aquella época, mirabas a las personas y solo veías miedo. Nadie quería levantar la voz, nadie quería contrariar al dictador. O temías, o terminabas en un centro de detención a merced de un torturador bajo los efectos del alcohol. La república ya no era tal, lejos quedó aquella época en la que los héroes de la democracia se abrieron paso: “República o Muerte”. Hoy solo quedan ecos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><strong><span style="font-size: 14pt;">Invierno de 1960</span></strong></span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
Podría decirse que las torturas son el arma más efectiva de las dictaduras. Siempre las consideré como el medio perfecto para el objetivo final de estos regímenes: el miedo. En aquella época, mirabas a las personas y solo veías miedo. Nadie quería levantar la voz, nadie quería contrariar al dictador. O temías, o terminabas en un centro de detención a merced de un torturador bajo los efectos del alcohol. La república ya no era tal, lejos quedó aquella época en la que los héroes de la democracia se abrieron paso: “República o Muerte”. Hoy solo quedan ecos tímidos en los labios grisáceos de los caídos; hoy la república es una cárcel sin barras. En esta época convulsa, aprendimos a llevar el miedo y hacerla nuestra segunda piel. Involucionamos para adaptarnos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue por eso que desde joven quise seguir una senda distinta; inicié una vida consagrada con el único objetivo de alejarme de todo lo superficial y tratar de enfocarme en un rol más importante: ser la mano que consuela a la viuda que perdió a su marido, de ser la voz que ora por los desaparecidos en esas silenciosas noches de cielo negro. De tratar de demostrar que, tras este infierno que marchita la piel, hay un dios que simplemente nos está probando. La religión se había convertido en nuestro último escudo antes de ceder a la locura, en la única razón por la cual el dictador no tenía control absoluto sobre la asediada población. Y yo quería estar allí, en ese frente invisible, batallando a mi manera, uniformado solamente con una sotana y un alzacuello.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero los años cansan, las pérdidas pesan. A mis casi cuarenta años, los amigos desaparecidos, los niños sin padres y las lágrimas inconsolables me pesaban demasiado en el alma. Confieso que a veces, en las noches más silenciosas, cuando la guardia del dictador marchaba por las calles asuncenas con ciudadanos apresados, perdía la fe y las ganas de seguir adelante.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era un martes de noche, casi madrugada, en la atestada estación de tren de los López de la capital. Era un secreto a voces que, quienes iban allí para subir, en realidad lo estaban haciendo para huir del país. Familias enteras se agolpaban listas para seguir la batalla desde el otro lado de la frontera, donde se gestaban planes de derrocamiento con los hermanos extranjeros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero no era fácil. En la estación estaban los militares, amenazantes con sus armas, con sus miradas de lobo, recordándonos los que les espera a los “bandidos desestabilizadores”, vigilando, sospechando, sembrando miedo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero mi intención al ir al otro extremo del país no era para huir; había recibido la impactante noticia de que mi hermano menor había “desaparecido” desde hacía más de un mes. Conociendo la situación, conociéndolo a él particularmente, sabía que en realidad se encontraba enterrado en algún lugar recóndito. Esa noche mi fe bajó hasta límites extremos, hasta casi desaparecer. En la parroquia dejé mi sotana –incómoda de todos modos—, y salí con un traje sobrio y oscuro, y con el alzacuello como única prueba de mi vida consagrada.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdn.pornpics.com/pics1/2016-04-20/348107_06big.jpg" width="426" height="640"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y mientras avanzaba entre el gentío con las manos en los bolsillos, alguien por detrás me tomó del brazo, uniéndose a mi lenta caminata. Demostrando temple, permanecí impertérrito y la observé con curiosidad: una preciosa rubia de veinte y pocos años, con la mirada demasiado seria y los labios apretados. Involución y miedo, vi de nuevo ese miedo. Me miró por unos instantes que se me hicieron eternos, hasta que por fin habló, un poco bajo, haciéndose difícil de oír entre la multitud a nuestro alrededor.&nbsp;&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Buenas noches, padre.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Buenas noches, hija mía. ¿Cómo te puedo ayudar?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Voy a ser directa, padre. Probablemente la mitad de esta gente vaya a parar en la rebelión que se gesta en Misiones, Argentina. Pero nadie lo dice, nadie lo confiesa. Dicen que van a Encarnación, pero van a cruzar la frontera.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Ah, sí? Pues sinceramente no lo sabía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Me tomas por tonta? ¿Acaso un sacerdote, miembro de la supuesta oposición más firme en contra de la dictadura, no está aquí en esta noche para huir del país y unirse a la rebelión?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Voy a viajar –con la mano libre retiré una carta de mi bolsillo—, porque verás, un familiar mío ha fallecido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Muy bien. Realmente eso está bastante bien. Mejor que la coartada que yo ideé… Voy al mismo sitio que tú porque junto con mi marido he comprado un terreno y queremos edificar. Aquí está la escritura –dijo mostrándome un papel pobremente enrollado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Querida, lamento decirte que lo mío no es ninguna coartada. Si allá afuera se gesta un derrocamiento, bien por ellos, pero yo me quedaré aquí.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Pero ahora estás yendo… allá… Qué coincidencia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No es lo que parece.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Como quieras. Se lo diré rápido y sin rodeos —resopló—. El que se iba a pasar por mi marido no vino a buscarme. No está en su casa, nadie en su barrio lo ha visto. Ha… “desaparecido”. Probablemente fue capturado en la redada de la noche anterior. ¿Ha oído de la redada, no?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Lamento oírlo, señora. Realmente estamos viviendo una época muy difícil.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Soy Rosa. Y soy señorita. Ni “mi marido” es mi marido, ni el terreno es nuestro. Al menos, eso es lo que me digo para mí misma. Verás, un notario amigo nos hizo los favores para casarnos y darnos identidades falsas. Y el terreno al que íbamos, en realidad pertenece al abuelo del notario, que ha decidido cedérnoslo para poder usarlo de tapadera y así marcharnos de aquí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—El matrimonio, por más de que el tuyo aún no haya pasado por la iglesia, no debería ser tomado a la ligera, hija mía.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Sí, bueno, los tiempos cambian, ¿no? No creo que orando en el claustro vayamos a cambiar el panorama.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Se trata de orar para fortalecer el espíritu. Para fortalecer a los demás.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No. Se trata de hacer cosas impensables en pos de un futuro mejor –dijo acercándose para arrebatarme el alzacuello rápidamente, para mi asombro—. Eso es… desabotónese un poco la camisa –siguió ante mi atónita mirada. Paramos la caminata y dejé que terminara lo que fuera que estuviera haciendo. Tomó mi mano izquierda y continuó—. Bien… ahora,&nbsp; póngase este anillo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Qué estás haciendo, hija mía?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Deje de llamarme “hija”, que lo hace todo más difícil. ¿Quiere ayudar con algo que no sea uniendo las manos en un rincón de la ciudad? Ayúdeme, por favor, hay dos hombres de la guardia que me han estado siguiendo desde que entré en la estación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Quieres que me haga pasar por tu marido y los engañemos? Una jovencita como tú no debería estar pisando terreno tan fangoso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Y quién va a hacerlo si ayer han caído tantos? Probablemente alguno de los capturados habló, y no sería de extrañar que la guardia esté dando caza al resto del grupo. ¿Va a ayudarme o debo seguir rebuscando?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Parados en medio del gentío, con papeles en mano, no estábamos siendo precisamente discretos. Poco tardaron dos agentes en acercarse para exigirnos nuestros documentos. La joven Rosa me cogió del brazo con muchísima fuerza, esperando que yo la protegiera, que siguiera su juego. Miedo, sentía su miedo. Cuando enredó sus cálidos dedos entre los míos, desfilaron en mis adentros todas las víctimas que conocí. Recordé los rostros de las madres y de los hijos que, llorando, me pedían consuelo. Rememoré esa sensación que come las entrañas, esa impotencia que rompe los huesos. Miedo e involución. Esa noche, ya no más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Documentos, por favor.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Cariño, pásale los papeles –respondí, animándole a la muchacha para que presentara los documentos—. Vamos al interior para visitar nuestro terreno.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Sí, eso es. ¿Y por qué me miran así, eh? El amor no distingue edades –espetó Rosa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Los papeles –ordenó el otro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">*—*—*—*—*—*—*</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pese a que ya había pasado casi una hora viajando en el tren, contemplando el paisaje que se vislumbraba en la ventana, los dedos de Rosa seguían enredados entre los míos. Y ese calorcito de su mano se había extendido a la mía. Ese contacto tan inocente me impedía pensar con claridad. Pero habría más.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando ella reposaba su cabeza en mi hombro, cuando levantaba nuestras manos unidas y besaba mis nudillos –pues los guardias paseaban de vagón en vagón y necesitábamos disimular—, cuando me tocaba la nariz para preguntarme con voz susurra: “¿Me voy a ir al infierno por estar tocándote así?”… Todos esos pequeños detalles se acumulaban dentro de mí, despertando sensaciones y dudas. –Ay, si hubiera elegido otro camino, tal vez esto es lo que me esperaría al final de él—. El estar con ella me revelaba un mundo olvidado, demasiado interesante, demasiado peligroso.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Una chica muy jovencita me enseñó que tenemos que hacer grandes sacrificios en pos de un futuro mejor. Yo he elegido este camino, el sacerdocio, para ayudar a mi manera. Y hace una hora he elegido este para poder salvarte… Espero que eso se traduzca en la salvación de este país.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Soy eso para ti, padr… querido? ¿Un sacrificio? Ay, no sabe cuánto lamento que lo estés pasando tan mal –ironizó-. Pero míralo de este modo: cuando el tren se detenga, nunca más volveremos a vernos. Viviremos el resto de nuestros días como si nunca nos hubiéramos conocido. Así que dime, ¿te sientes mejor así?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Me sentiré mejor cuando tú estés a salvo en Argentina, ¿qué te parece?</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdn.pornpics.com/pics1/2016-04-20/348107_07big.jpg" width="423" height="635"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me tomó del mentón con su mano y me dio un repentino beso, rápido, fugaz, di un respingo al sentir una húmeda lengua repasarme los labios. No pude reaccionar. No pude, no quise. Las preguntas afloraban, la curiosidad y el deseo de tacto también. El beso acabó, antes de que pudiera decir algo al respecto, ella volvió a reposar en mi hombro para decirme con toda la tranquilidad posible:</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Acaba de pasar un guardia.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No, no acaba de pasar nadie…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Pues yo vi uno, será que te has puesto tonto por el beso. ¿Cuándo fue la última vez que has estado con una chica? ¿Porque con una habrás estado antes de iniciar tu vida consagrada, no?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿No te parece poco apropiado tu manera de hablar a alguien como yo… querida?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Verás, mi vida, esta noche eres mío —su mano reposó en mi muslo y empezó a acariciarlo con una sonrisita—. Y yo soy tuya. Ayúdame esta noche, haz los sacrificios que veas necesarios, que yo haré lo propio, pues verás, yo también cargo cruces al estar tocándole a un hombre de Dios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Demasiado joven para mí. Demasiado altanera para su edad. Nada correspondía. Ni yo, ni ella, ni mis manos que, temblorosas, ansiosas de curiosidad y deseo, se posaron en su pierna más cercana a mí con la excusa de que todo era un acto. Por un momento el miedo se esfumó y evolucionamos. Deseo, había deseo en sus ojos y en los míos. Se relamió los labios porque me veía demasiado cerca de su rostro, lleno de curiosidad, repleto de ansia. Esa noche en el tren, mis labios consolaron de otra manera que no pensé que fueran capaces. Su lengua, pícara, me decía con su tacto húmedo y tibio que le agradaba.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El guardia a lo lejos, reposando cerca de la compuerta, observaba con morbo. Comprobaba que, efectivamente, éramos lo que aparentábamos: Una pareja de recién unida que se dejaba llevar por el deseo de la carne.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue el carraspeo de un caballero más atrás lo que me hizo volver a la realidad. Dejé de besarla y me volví a acomodar en mi asiento. Sentía que estaba convirtiendo nuestra actuación en una excusa para liberar y destensar la libido contenida en mí. Sentía que estaba haciéndolo todo mal. Con la culpa ganando terreno, me levanté del asiento para asombro de Rosa, que intentaba sacarme respuestas con su mirada, con sus dedos que querían enredarse entre los míos, con su tímida voz susurrando: “Querido, ¿por qué te levantas?”.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fui al baño para mojarme el rostro y tratar de aclararme; el traqueteo constante me estaba poniendo enfermo. Lejos estaba yo de hacer la señal de la cruz para pedir fuerzas, aún estaba molesto por la pérdida de mi hermano, aún estaba con dudas. En ese momento me sentía tan solo; no había un dios lo suficientemente grande que calmara la rabia y el deseo que juntos hervían y me marchitaban.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Querido –dijo Rosa, golpeando la puerta—. Deja que te ayude a arreglar la chaqueta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Qué chaqueta?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—La que se averió el cierre, tonto. ¡Ay, qué vas a hacer sin mí!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abrí la puerta y rauda entró ella. Sonriéndome, pegándose a mí pues el baño era pequeño.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Por qué te has escapado, padre?</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No me escapé, solo vine para mojarme el rostro.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Pues no lo tienes mojado…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Deberías volver a tu asiento, no te preocupes que volveré. Solo dame tiempo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—No. No te daré nada. Me has dejado hirviendo allá atrás. ¿Quieres dejarme a medias? Pues bien, cuando vuelvas al asiento no te dejaré en paz, pero dudo que sin privacidad me dejen hacer lo que quiero hacer. O puedes ser un hombre y calmarme, que es lo mínimo exigible tras tu tremenda actuación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Rosa, ¡contrólate!</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡Pues contrólame tú! Tómame padre, hazme tuya aquí. Esta medianoche es única, cuando bajemos nunca más volveremos a vernos, déjame agradecer tu valentía, y por favor déjame aliviar este fuego que has encendido.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Puso el seguro de la puerta mientras se desabotonaba la blusa. Me empujó contra el inodoro para que me sentara, pero me negué a hacerlo. Empujó más fuerte y cedí, un poco por su agresividad, un poco por el tembleque del tren y otro poco porque mi cuerpo me lo demandaba. Con una sonrisa de diablesa, se bajó la falda y posteriormente su braguita para mostrarme su preciosa desnudez: senos sugerentes, pezones pequeños y rosados que me apuntaban amenazantes, un lunarcito destacando en la cadera y esa tentadora mata de vello púbico.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¿Y esa cara, padre? Mira, los dos guardias me han visto entrar, uno de ellos sonreía como idiota y el otro tenía cara de perro. ¿Te puede la conciencia? Piensa que lo haces para despejar cualquier duda que tengan esos dos hombres acerca de nosotros.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus ojos antes miedosos se habían transformado en algo similar a los de una tigresa, se sentó a horcajadas, restregando sus pechos para mi boca que no era mía, que no respondía a mi cabeza mas sí a mi deseo. Con la sensación de vértigo, me acerqué peligrosamente contra un seno. Ella, apurada, empujó su cuerpo para que su areola chocara contra mis labios.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fuego, había fuego en el cuerpo. Escondido dentro de mí en todos estos años. Espiándome irritante y rencoroso para salir con todo en el momento adecuado.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras sentir el pezón duro queriéndose colar entre mis labios, cerré los ojos y pedí perdón por estar cediendo a los deseos de la carne. Demasiado decepcionado con Cristo y conmigo, demasiado adolorido por la realidad, demasiado caliente por ella.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y mordí, viéndola apretarse los labios para no gemir fuerte y sosteniéndose a duras penas de mis hombros. Me sentí como probablemente el bueno de Adán se habrá sentido al comer la manzana prohibida. Delicioso, peligroso; el mundo sacudiéndose a mi alrededor.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdn.pornpics.com/pics1/2016-04-20/348107_10big.jpg" width="425" height="638"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se repuso ella tras la sorpresiva chupada, abrió mi bragueta y, tras sortear la ropa interior, sacó mi sexo ya enhiesto y palpitante. Con su boquita abierta y jadeante, con sus ojos vidriosos y con la piel colorada, me demostró que el deseo la había poseído. Y desde luego, a mí también.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y continuaron más besos, pero ya menos tímidos. Las lenguas húmedas exploraban sin freno, se palpaban con fuerza. Las manos ya no eran tan inocentes: las mías recorrían su cintura, viajando poco a poco hasta ese firme trasero y apretaban con todo. Sus manos me arañaban el cuello, el hombro, todo lo que quedara a su alcance. Y mi maldita boca seguía degustando el fruto prohibido.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Atajándola por la baja espalda, la fui atrayendo más y más contra mi carne enhiesta con las manos temblorosas. Ella me vio el miedo y con una media sonrisa tomó el tronco venoso y reposó la punta entre los pliegues de su húmeda almeja.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Métemela –susurró restregándose contra mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sé, deberíamos parar con esto –mentí. Perdóname, Cristo, porque creo que rompí demasiados mandamientos en tiempo récord y dudo que la más mínima sensación de culpa haya llegado a colarse en mí.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡No, no, no! ¡No me mates así! Por favor, padre, ¡métemela que me estoy muriendo de calor! –rogó empezando a estimularse con una mano.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se restregó más fuerte contra mí, su humedad rebasaba sus límites y su sexo rogaba carne. Se agarró de nuevo de mis hombros y me rogó para que la penetrara “de una puta vez”: la tigresa se había convertido en gatita mansa en búsqueda de comida.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Me voy al infierno, Rosa —la tomé fuerte de la cintura.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Hazme espacio, padre, que me voy contigo…</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y se enterró entre los pliegues mojados, se firmaron los papeles de mi condena en aquella cálida estrechez. Cuando llegué hasta el fondo, abrió la boca y chilló. Demasiado fuerte, demasiado caliente. Retiré un poco esperando que se recuperara, contemplando su enrojecido rostro invadido por la calentura. Por la comisura de sus labios se escapaba un ligero hilo de saliva, y en el preciso instante en que pretendía hablarme –seguramente para reprenderme porque fui muy brusco—, volví a clavársela hasta el fondo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—¡¡¡Eres un imbécil!!! –gritó sin pudor, con mucha dificultad para armar la frase.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue ella quien, tras morderme el cuello de manera violenta a modo de venganza, empezó a subir el ritmo de la cabalgata. Vibraba, todo vibraba. Sus senos contra mi rostro, ella sobre mí, su boca que ya no podía decir frases con sentido, sus manos en mis hombros. Todo temblaba, aumentando de ritmo. Y por fin se corrió mientras yo se la enterraba hasta el fondo por tercera ocasión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me mandó a la mierda, o al menos eso es lo que creo por el tono que empleó al balbucearme. Se mantuvo así, sentada, sintiendo cómo me retiraba de ella, cómo la punta del glande aún jugaba a salir y entrar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reposando su cabeza en mi pecho, dedicó una mano para cascármela lentamente entre jadeos.&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Eres un cabrón… –susurró mientras las últimas gotas de mi leche se escurrían entre sus dedos y mis manos acariciaban su cabello. Allí, aprendí a consolar y curar heridas de otra manera que no fuera orando.&nbsp;&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras limpiarnos y vestirnos, salimos y comprobamos que los dos guardias estaban a punto de golpear la puerta.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">—Señor… —carraspeó el más joven—. Este es un baño público.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me disculpé una y otra vez. El otro guardia no paraba de sonreír; Rosa estaba demasiado avergonzada, totalmente enrojecida. Me tomó de la mano y me llevó de nuevo hasta nuestros asientos para quedarse callada el resto del viaje. Ya no había necesidad de actuar, ya habíamos convencido a quien debíamos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegamos a destino cuando el sol, poco a poco, se asomaba entre los cerros y revelaba el infinito verde de ese campo bañado por el rocío del alba. La presencia de militares en la zona, de la famosa guardia del dictador, nos alarmó. Rosa me advirtió que probablemente hicieron hablar a alguien de los capturados la última noche en la capital, entre ellos quien debía hacerse pasar por su esposo. Tal vez por eso el control estaba siendo demasiado estricto en la estación.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Algo buscaban con demasiadas ganas.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdn.pornpics.com/pics1/2016-04-20/348107_11big.jpg" width="424" height="637"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Rosa creyó hasta último momento que la acompañaría hasta la Argentina. Pero nada más lejos de la realidad. Cuando cayó en la cuenta de que realmente mi hermano había fallecido, y que yo debía ir a preceder el velorio, no paró de pedirme disculpas. Me reveló que era importante que ella cruzara la frontera porque tenía, por fin, pruebas de que en la dictadura se estaban cometiendo crímenes contra la humanidad. Con tales documentos robados, tal vez sería más fácil conseguir el apoyo de de más hermanos en pos de derrocar al dictador.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dicen que la guardia no era precisamente conocida por su inteligencia y rapidez. Al menos, me dieron el tiempo suficiente para ir al velorio con Rosa, almorzar en el pueblo, alquilar un coche de un taller y, por último, marcharnos, atravesando los caminos polvorientos de tierra que serpenteaban hasta llegar al río. Desde allí, solo ella cruzaría abordando una paupérrima embarcación en compañía de otras personas que buscaban escapar.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hasta el último segundo me insistió en la idea de acompañarla. Pero le dije que mi batalla estaba aquí. Y que nuestra aventura en el tren de medianoche fue solo algo pasajero que pronto deberíamos olvidar. Que fue un sacrificio que hicimos en pos de un futuro mejor. Una escapada de la realidad para no ceder a la locura ni al miedo. Le dije que debería levantar la mirada y nunca echarla para atrás, seguir la lucha, que yo estaría aquí esperándola, ya sin barras, ya sin opresión.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La contemplé marcharse en la embarcación, recostado en el coche. Miré mis manos, palpé mi boca y posteriormente mis heridas de guerra tatuadas en el cuello. Tal vez en otra vida, tal vez en mejores tiempos, Rosa.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hoy, tantos años después, rememoro esa época en donde todo era tan gris y silencioso. En donde solo había miedo y la juventud era pisoteada sin contemplación. Hoy, querida mía, contemplando este cementerio bañado en hojas amarillas de lapacho, repleto de lápidas sin nombres que se desbordan de injusticia y sinsabor, con la piel haciéndose añicos y la sonrisa queriéndose desmoronar, resucita en mi memoria ese día en el que fuimos de los pocos que nos desgarramos el miedo de la piel para dejarnos llevar por el precioso deseo.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por eso, cuando pienso en ti, Rosa, en donde sea que estés, siento que todo valió la pena. Porque evolucionamos. Al final triunfamos.</span></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Relato presentado para el XXII Ejercicio de TodoRelatos “Sexo con religiosos”.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;">[paypal_donation_button]</div>
<div><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="https://cdn.pornpics.com/pics1/2016-04-20/348107_14big.jpg" width="956" height="636"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 12px; text-align: justify;"></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Para mi chica, promesa cumplida&#8221; (POR JAVIET)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 May 2022 10:33:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[JAVIET]]></category>
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					<description><![CDATA[Madrid, Sábado, Junio 2012, Glorieta de Bilbao. Habíamos quedado para charlar, yo entraba a trabajar de noche y me presentaba a la cita con mi mochila Gris a la espalda, llevaba puesto un pantalón vaquero oscuro y una camiseta deportiva de color azul, recuerdo que llegaba pocos minutos tarde y te llamé por teléfono para avisarte, me dijiste que estabas en la terraza cercana al Café y té, en ese momento cruzaba la avenida y mis ojos te distinguieron, mi vista se deleito con tu figura sentada cien metros antes de llegar a tu lado. Llegué por detrás de ti, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Madrid, Sábado, Junio 2012, Glorieta de Bilbao.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Habíamos quedado para charlar, yo entraba a trabajar de noche y me presentaba a la cita con mi mochila Gris a la espalda, llevaba puesto un pantalón vaquero oscuro y una camiseta deportiva de color azul, recuerdo que llegaba pocos minutos tarde y te llamé por teléfono para avisarte, me dijiste que estabas en la terraza cercana al Café y té, en ese momento cruzaba la avenida y mis ojos te distinguieron, mi vista se deleito con tu figura sentada cien metros antes de llegar a tu lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegué por detrás de ti, fijándome en cómo te había quedado el corte de tu pelo rubio claro, te lo habían dejado tipo “marine” me lo habías contado por teléfono pero no había llegado a ver hasta ahora, la verdad es que te favorecía bastante pues dejaba al aire esa nuca tan sensible y esas orejitas que tantas veces he besado, mi intención era soplarte en la nuca para darte una sorpresa pero te volviste justo a tiempo para verme, levantándote asombrada de la silla dijiste:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; No me hagas eso, sabes que no me gusta en público.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Vale cielo, &#8211; Pensé ¡ya empezamos mal! pero dije-cálmate solo era una pequeña sorpresa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ya, pero sabes que no me gusta, ¿Qué tal estas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me senté a tu lado en la terraza, estabas tomando una coca, pedí al camarero mayor y regordete lo mismo para mí, charlamos de cómo nos iba la vida mientas a nuestro alrededor pasaba la gente, tu y yo enfrascados en una charla bastante amigable después de… ¿cuánto tiempo de no vernos? no lo sé y no quiero recordar malos tiempos, solo sé que lo nuestro falló y nos dimos una pausa, algo que nos permitiese aclarar las neuronas y decidir si queríamos seguir juntos nuestro viaje por esta vida, aunque jamás dejásemos de llamarnos por teléfono.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estabas guapa “Mi Dulce Susy” tu cara delgada sin las gafas sigue atrayéndome y desearía besarte, pero miro tu ropa y tu figura mientras hablas, vestías una camiseta de tirantes de dos dedos de ancho de color blanco ocultando tus bonitos pechos sin sujetador, en la parte de abajo un pantaloncito vaquero corto, de color azul muy pálido y cerca de ti tu inseparable bolso blanco, enseñabas orgullosa tus firmes piernas aun sin broncear así como tus brazos algo pálidos, ya que en esa época empezaba a hacer calor pero no demasiado para esta ciudad, un fugaz recuerdo de mejores tiempos me pasó por la cabeza recordándote bronceada y muy sexi con solo la marca clara del tanga, pestañee carraspeando para volver a la realidad y concentrarme en lo que decías, pero fue un simple cambio de perspectiva ya que puse mi atención en tus bonitos labios, lo siento nena pero me perdí la mitad de tus frases en mi mundo de recuerdos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/8/7/9/2/87923/1/y/g/U/1ygUI/veronicapd828-bld_032_m.jpg" width="424" height="566">Mientras hablabas recordaba tus besos que acababan en un mordisquito, ¿pensabas que me molestaba? no cielo aquello siempre me hizo pensar que me marcabas como algo tuyo y solo tuyo, yo lo aceptaba como tu marca de propiedad, fue una pena que durante nuestra relación dejáramos tantas cosas sin decirnos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardé unos minutos pero volví a la realidad, ¿recuerdas? un rato después comenzamos a charlar mas animadamente, nos quedamos en aquella terraza casi dos horas y eso si que es sacarle partido a dos coca-colas, entretanto note como te relajabas volviendo más amena la conversación, quería oírte reír de nuevo así que me centré en conseguirlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando nos levantamos de la mesa paseamos un poco, yo no entraba hasta las 23:00 y te lo dije, así que podíamos usar la tarde para estar juntos, callejeamos un poco y nos dimos el primer beso, añoraba tus abrazos y tu boca, necesitaba respirar tu perfume, sentir tu calor a través de nuestra ropa, te separaste mirándome y dijiste:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; He de volver a la oficina, quiero darte un regalo por tu santo, pero lo tengo allí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Iremos donde quieras, tenemos tiempo de sobra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dicho esto nos encaminamos a la oficina donde trabajas, recuerdo que apenas nos cogíamos de la mano pues aprovechaba para mirarte la cintura y tu bonito culo, esa cintura que sabias que me encantaba y lo sigue haciendo, esa línea de piel de un dedo de ancha entre tu pantalón y la camiseta me atraía como un imán, tu cuerpo es firme y tu silueta es delgada pero atlética, tu firme culito me encanta como siempre, desde el primer dia que te vi me gustaste y lo sigues haciendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegamos al portal de la oficina y mientras abres la puerta, me quedo mirando alrededor buscando donde esperarte, me dices que te acompañe y tras unos instantes de duda lo hago, te me arrimaste mucho en el ascensor y te di un rápido beso pues enseguida llegamos, usando tus llaves entramos en el recibidor y levantaste la voz saludando pero nadie te contestó, me pediste que te siguiera y recorrimos la planta completa hasta llegar a la sala de juntas, allí había un proyector con su pantalla desplegada al fondo y una mesa ovalada de madera, recuerdo que había unas diez sillas y en las paredes algunos cuadros, la habitación era interior y cuando estuve dentro apagaste la luz quedándonos en una medio penumbra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Te acercaste y me cogiste de la camiseta acercándome a tu cuerpo mientras me besabas en la boca, reaccione a la sorpresa y colabore en el beso mientras nos abrazábamos ajenos al calor de la habitación, al separar nuestras bocas dijiste:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡yo soy tu regalo! Tonto que eres un tonto, te tengo unas ganas…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Y yo a ti cielo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Recuerdo que hablamos poco en los siguientes minutos, nuestras manos competían en una carrera por bajarnos los pantalones, me quite la camiseta y la tire sobre unos documentos, levante la tuya agachándome a besar tus pechos comprobando que los pezones seguían tan sensibles como recordaba, tus gemidos resonaban en la habitación mientras con las manos sujetabas mi cabeza contra tu pecho, estabas contra la mesa y te deje caer suavemente hacia atrás quedando tumbada en ella, así que solo te ayude a subir un poco tu firme culete en ella, quedándote con las piernas abiertas ante mi diciendo con voz febril:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Cómeme el coñito!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Dios mío! Como deseaba oírte decir esa frase de nuevo, naturalmente no me hice de rogar y me deje caer de rodillas, poniendo la cara entre tus muslos y sujetándote las piernas con mis manos, no debías tener pensado lo que ocurriría pues no te habías afeitado el chochete, a mi sinceramente no me importó demasiado pues tenía hambre atrasada, lamí abriendo tus labios externos, metí allí mi lengua ansiosamente recorriéndola mientras tu suspirabas, pegue mis labios a tu clítoris y chupe mientras hacía temblar la lengua contra el botoncito, no tardaste mucho en apretarme la cabeza con tus muslos a la vez que agitabas las caderas, note el sabor de tu corrida en mi boca pero solo afloje el ritmo un instante mientras levantaba la cara mirándote.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde mi punto de vista veía tu clítoris y tu vientre plano, algo mas allá el ombligo con el piercing y tus pechos de tensos pezones, la respiración aun agitada los hacía parecer dos montes moviéndose y entre ellos, algo más lejos tu rostro mirándome con la boca entreabierta, recuerdo grabado en mi mente, como la luz que entraba por la puerta proyectando luces y sombras sobre tu cuerpo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vuelvo a lamerte, estas hecha un lago cariño mío, tu cuerpo se estremece bajo mi lengua hasta que me dices:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Métemela dentro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/8/7/9/2/87923/1/y/g/V/1ygVg/veronicapd828-bld_038_m.jpg" width="424" height="566">Me incorporo e intento meterte mi verga el tu rajita, pero estoy a media erección por los nervios, la paso por los labios frotándotela y me apartas un poco bajando de la mesa sin decir nada, te la metes en la boca y me chupas, ¡hostia put..! cuanto tiempo sin notar tu boca cariño, recupero la erección enseguida pero sigues unos minutos más, te separo y te vuelves a subir a la mesa sin prisas exhibiéndote un poco, me coloco entre tus piernas y suavemente entro en tu chochete, ¡está caliente! Y se abre a mi paso, noto las paredes mojadas rodeándome mientras inicio el viejo vaivén del mete y saca, siento como me aprietas con tus contracciones vaginales, te acaricio los pechos mientras follamos a media luz, golpeo con mis muslos el borde de la mesa mientras me hundo en tu cuerpo sin pausa, sudamos a la vez que gozamos, es la hostia de excitante pues veo tu cuerpo medio brillar mientras jadeas de placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hago que te incorpores y me abraces levantándote en vilo, durante un minuto estas empalada en mi miembro sin tocar el suelo y abrazada a mí que no paro de mover las caderas, giramos un poco y te desclavas apoyándote en la pared y sacando el culete, me sitúo detrás de ti e inserto de nuevo mi verga en tu coñito desde atrás, mientras te penetro y recupero el ritmo a la vez que te acaricio los pechos, gimes de nuevo acompañándome con tus movimientos, nuestros cuerpos chocan sin parar mientras te follo con ganas y el sonido hace el momento más excitante, te miro y quiero guardarte en mi memoria así entregada, gozando en la media penumbra de este despacho, gozas y jadeas mientras te tiemblan las piernas, siento que te has corrido de nuevo y te sujeto para que no caigas mientras salgo de ti.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Te ayudo a volver a la mesa tumbándote sobre ella, coloco un rollo de planos o carteles ¿qué se yo? bajo tu cuello para que haga de almohada, te miro y estas como siempre preciosa tras correrte, me inclino sobre ti acariciándote las pezones con mi polla contra tu húmeda rajita, leo en tus ojos que me quieres dentro de ti y empujo suavemente diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Te quiero susy.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Yo también. –Dices.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vuelvo a estar dentro y se repite la sensación de calidez, me aprietas el miembro en tus entrañas según se mueve, el ritmo aumenta pero no te suelto los pechos y mientras agitas las caderas, es un movimiento suave que se va volviendo frenético poco a poco a la vez que acelero hundiéndome en ti, en breve el ritmo y los jadeos se hacen más fuertes, sabes que me voy a correr me conoces de sobra y sabes que ya no voy a aguantar mucho mas, noto tus ojos mirándome pues no te quieres perder mi corrida, mi mano derecha abandona tus pechos y aprieta tu clítoris sin dejar de meterte mi rabo, estas empapada de flujo y sudor mutuo, siento que me corro y te lo digo me pides que siga y me corra, saco el miembro y me doy un par de meneos contra tu clítoris antes de eyacular contra él, gimes y te retuerces mis chorros calientes empapan tu vientre, vuelvo a meterte la verga y doy unos vaivenes de propina mientras te veo gozar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cierro los ojos dejándome caer sobre tu cuerpo, respiramos juntos después de mucho tiempo un “te amo” se queda en el aire al ser dicho flojito, ajena a nuestros empapados vientres que se frotan entre espasmos de placer, la física sigue su curso y por tus caderas resbalan hilos de semen, que forman un charquito blanco en la madera de la mesa uniéndose al que baja desde tu chochete por el surco de tus nalgas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Recuerdas “mi Dulce Susy” que nos levantamos y fuimos al servicio a asearnos? recuerda como nos limpiamos con papel higiénico tras lavarnos un poco, salimos de allí un buen rato después abrazados y felices, fuimos a otra terraza y tomamos otras dos coca colas y un par de bocatas, el tuyo de calamares y el mío de panceta, en la mesa de al lado había un invidente con un perro guía, un labrador negro según recuerdo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">También recuerdo que una hora después tuvimos una medio discusión de nuevo, pero afortunadamente aquel enfado tonto se resolvió enseguida, después te acompañe a casa ya más tranquilos y nos despedimos con un beso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A principios de Julio me pediste que escribiera algo de ese encuentro, te dije que lo haría y aquí lo tienes, aunque debes recordar que tu ya has aparecido en otros relatos míos como secundaria, la protagonista de la serie “la asaltacunas” eres ¡TU! físicamente quiero decir, en la descripción del personaje y su carácter fuerte, no en la descripción de sus hechos y sucedidos en los relatos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquella tarde puede que tú echaras un polvo, yo le hice el amor a la mujer que amo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un beso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://ist2-1.filesor.com/pimpandhost.com/8/7/9/2/87923/1/y/g/V/1ygVz/veronicapd828-bld_047_m.jpg" alt="" width="500" height="375"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mas allá de la Historia&#8221; (PUBLICADO POR ROZAS).</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ROZAS]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 31 Oct 2021 14:03:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[ROZAS]]></category>
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					<description><![CDATA[Un señor de su castillo Me debería introducir adecuadamente, mi nombre es Alberto Russa. Durante la gran mayoría de mi vida he vivido lo que se podría considerar la “Bonna Vida”, mi padre arranco hace cincuenta años con una pequeña empresa de camiones, que fue poco a poco adueñándose del mercado a medida que el resto iba a quebrando, gracias a su falta de intermediarios, y con el desmantelamiento de trenes en la Argentina de los 90’ nos volvimos los principales proveedores de transporte del centro del país. O sea, nos volvimos asquerosamente ricos. Pero ese fue el trabajo de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un señor de su castillo</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me debería introducir adecuadamente, mi nombre es Alberto Russa. Durante la gran mayoría de mi vida he vivido lo que se podría considerar la “Bonna Vida”, mi padre arranco hace cincuenta años con una pequeña empresa de camiones, que fue poco a poco adueñándose del mercado a medida que el resto iba a quebrando, gracias a su falta de intermediarios, y con el desmantelamiento de trenes en la Argentina de los 90’ nos volvimos los principales proveedores de transporte del centro del país.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> O sea, nos volvimos asquerosamente ricos. Pero ese fue el trabajo de mi padre. Yo, como segundo hijo de una familia de tradición italiana, estaba condenado a ser olvidado en un puesto secundario. Pero no me rendí y a los diecinueve, en vez de ir a la UCA como pretendía mi padre, hice mi camino por el contratismo puerta a puerta. Allí durante cinco años construí una red de contactos mucho más poderosas que cualquier tradición familiar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Logre formar lazos y negocios con diversas organizaciones sindicales de tanto construcción y transportes, así como políticos de los diversos partidos nacientes después del “reinicio” del 2003. Con mis viejos amigos que estudiaron Derecho conseguí hacer contactos con jueces y policías de varias provincias.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Pero eso no importaba a mis 25 años, en el 2007, después de haber sacado de cincuenta lios a la compañía, tantos verdaderos como falsos, y de haber aprendido idiomas para negociar con los chinos y de haber estudiado leyes. Mi padre dio la herencia a su primogénito. No era mi hermano, me había criado con él, pero no lo era. A mi hermanastro, el drogadicto y negligente le había dado la presidencia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/381/46952067/46952067_018_4c24.jpg" width="460" height="690" />Yo no llore en el funeral de mi padre, nunca fue uno para mí, pero si llore cuando me entere que no era tampoco un hijo para él. Si algo aprendí después de vivir en “el mundo real” es que la peor forma de rendirse es cuando uno sigue las reglas. Y yo no estaba dispuesto a perder así.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Soy muy aficionado al paint-ball y a la caza. Aunque difícilmente llego al metro setenta logre hacerme de un cuerpo atlético y ágil. Tengo la piel ligeramente oscura y el pelo y los ojos negros. Todo eso contribuyo a mi sigilo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Invite a mí hermano a una partida de caza en un bosque chaqueño, allí le dije que nos separemos. A los diez minutos pude encontrarme con un “chancho del monte” y vi que estaba cerca de mi hermano. Le dispare, y corrió contra mi hermano. Lo tumbo, yo salte sobre él y con mi facón lo descuelle en el acto. Lo arrastre en el rio y se lo tire a los yacarés.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El tipo fue tan idiota como para no escribir ningún testamento, yo lo herede todo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Gracias a mis contactos, y que a los yacarés les gustaba la carne demasiado, no se sospecho de mi. Mi hermano era un cocainómano, un accidente en medio del bosque era inevitable. No hubo sospechas, los medios ya se estaban peleando con el gobierno para darle manija a lo mío.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Claudia aparece</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A partir de ahí todo fue más fácil de lo que creía. La mayoría no sabía usar “el poder” y yo sí, negocie sin problema y mi éxito se hizo oír en las familias más importantes del país. Los odiaba, eran brutos y caprichosos, se odiaban entre si y eran estúpidamente católico.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Si, no “muy católicos” estúpidamente católicos. La mitad estaba en el opus dei pero eran bastante faloperos y eso me caía mal. Yo casi estaba decidido a vivir como un monje, pero una consulta en el doctor me hizo cambiar de idea.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Bueno señor Russo, ¿usted mantiene relaciones sexuales frecuentes? ¿Tiene familia?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Eh? ¿Eso por qué?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Bueno, sus exámenes demuestran que si usted tuviese cincuenta años estaría ideal…pero tiene treinta y tres, señor. Sus niveles de estrés podrían traerles serias repercusiones en un futuro cercano. Sin mencionar su otra vida secreta…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Vamos desde los estándares de mi clase soy alguien bastante moral.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Touche. Aun así, ¿ha mantenido relaciones sexuales?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Bueno, maestro, ya que entramos en confianza, debute con mi prima a los diecisiete, y de ahí todo se fue a la mierda nos separaron y no nos volvimos a ver. Después alguna puta a cada muerte de obispo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Bueno, eso tendrá que cambiar. Necesita estabilidad, alguien con quien dormir tranquilo o podrá implotar en un futuro cercano.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con un medico no se jode. A mis treinta y tantos necesitaba una mujer, y que sea de mi circulo pero no había ninguna vuelta. Hasta que conocí a Claudia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/381/46952067/46952067_038_06d7.jpg" width="460" height="690" />Yo estaba en una reunión con unos chinos, no los empresarios, unos de la triada y estábamos haciendo unos contratos para contrabandear ciertas cosas no muy mencionables de las autopartes hacia Brasil. Allí ellos en un gesto de buena fe me invitaron a una partida de caza en la helada Patagonia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Yo ya tenía fama de mutilar a mis animales con un machete, así que ellos a conciencia decidieron que si yo iba nadie que no quisiera realmente el encuentro iría. Cuando llegamos hacia Neuquén se hizo un almuerzo por los buenos negocios. Prácticamente no había nadie, más allá de los chinos, hasta que se apareció una mujer vestida de rojo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Le pregunte a los chinos quien era.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿No la conoces? Esa es Claudia Ajmatov. Esa mujer heredo de su marido negocios con procesadoras de petróleo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Una viuda tan joven?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -De un marido bastante crecido, uno de esos locos que se creían señores feudales y esa cosa. La diferencia era de cerca de veinte años de edad. Treinta y ocho años ahora tiene ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Mira, Xi-Ping, ¿le vas a seguir hablando de mí mientras estoy acá?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ella apareció, simplemente. El chino se dio vuelta asustado. Yo la pude ver detenidamente, era una mujer que llegaba al metro setenta. Tenía el pelo al estilo cleopatra, marrón, y una piel bastante rosada. Sus anteojos de sol lograban hacer que se vea mejor su sonrisa. Parecía más joven de lo que era, pero era más que una apariencia, daba esa sensación. Tenía guantes de seda negros, medias largas negras y un vestido rojo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Claudia, encantada.- Me dio la mano.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Alberto.- Le agarre la mano como un saludo cualquiera, odio los caballerismos.- ¿Vas a participar en la caza?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Mira nene, acá en el sur no es como el centro. Allá cazan por diversión, pero acá es tradición.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La mire con algo de cara de ojete, ¿ella se pensaba que yo era un boludo más? ¿Un boludo porteño más delicado de mierda?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Yo me fui a fumar en el techo, estuve hasta tarde, allí se apareció ella. Traía un mate y un termo. Hacía mucho que no chupaba un “amargo” con nadie. Me alcanzo y le eche un sorbo sin hablar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Perdona, decirle “nene” a un tipo como vos parece inadecuado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Cómo yo?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ella sonrió, se saco los anteojos de sol. Los ojos tenían un amarillento color miel que hacia juego con en el pelo castaño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Veni, sentate.- Dijo mientras se apoyaba en una reposera. Se saco los zapatos de tacon. Tenía unas piernas largas y unos muslos bastante apetecibles. Me senté al lado de ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Qué averiguaste de mi?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Nada…excepto que sos el hombre… no, el joven más poderoso del centro del país.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Exageras.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Y casi por tu propio nombre, muy admirable.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Me considero un empresario “a la antigua”. Señor de mi castillo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Le decís castillo a una casa de hace cien años del conurbano?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Cómo?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Acá en el sur también tenemos contactos, nene. Ahora nos están apretando bastante, pero seguimos teniendo contactos en Inteligencia. En este país la invisibilidad es poder.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Queres algo de mí?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/381/46952067/46952067_050_82f4.jpg" width="460" height="690" />Volvió a cebar el mate, tomo un poco y después me lo dio. Se recostó un poco, le pude ver por l escote los senos blancos que tenia ella. Tendrían el tamaño de unos melones bien apretados en ese vestido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Tengo un nuero, es una basura. Sé que el tipo me va a tratar de sacar un cacho de la herencia de mi marido, en realidad yo se que está caliente conmigo y que me quiere forzar a casarse conmigo…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Estamos hablando de un asesinato?- Ella sonrió.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Así de rápido sos? No me sorprende que seas tan importante…y misterioso.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Yo no me meto en los quilombos ajenos, ese es mi lema. Así sobreviví.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Te daré más de lo que te podrías imaginar. Contactos en el sur, y además de varias casas para que puedas alquilar. Solo necesito que hagas una llamada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ella sonaba que me rogaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Después me vas a inculpar y será como si no hubiese pasado nada.- Suspire.- Teniendo los contactos que tengo no creo que me ocurra nada, pero saldré público y más de un político me pedirá o apretara por favores y se volverá insoportable</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Me fui caminando mientras ella atrás estaba llorando, no sabía si me estaba mintiendo o no. De cualquier forma le saque una foto con el celular. Llame a uno de mis amigos del servicio de inteligencia para que la investigue.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Sabes que por facebook se hace la mitad de este trabajo, no?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No solo quiero que revises eso, si tiene una notebook quiero que la conectes a la mía. También quiero que interceptes su teléfono en cuanto puedas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Entendido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tardo dos horas en realizarse. Revise todo su documento, al parecer si es viuda. Desde hace seis años. Su marido murió misteriosamente después de haber renunciado a los acuerdos prenupciales, y de haber tenido una causa por lavado de dinero. La historia personal de ella era casi tele novelesca, chica de clase media, huérfana a los diecinueve, que estudia en universidad historia y artes, y que la levanta, o se deja levantar, por un heredero rico y viejo, que ni termino el secundario. Dura doce años de “feliz matrimonio” (Suegra “estrictamente católica” y suegro muerto) Reuniones que la van apartando de su familia original, bla bla bla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La vieja estira la pata en el doceavo viaje al sur de Francia, (¿para qué? Si ya tenemos playas en Buenos Aires) El viejo heredero se trata de patinar la plata, pero la salva su hermano mayor (el viejo que dijo la mina), mientras que la mina esta ya harta. Finalmente muere (¿o lo matan?) el viejo heredero, y el primogénito y la mina se quieren repartir en partes iguales. Pero claro que nadie las respeta, ahora uno está acusando al otro para meterlo en cana. La mina por talleres esclavos (curiosamente los señalados se incendiaron al momento de la acusación) y el viejo a ella por asociación ilícita.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Claro que las diferencias es que, mientras que la mina tiene contactos con jueces y pruebas disponibles. El otro tiene a la policía de su parte y a un juez lo suficientemente corrupto para hacer lo que sea.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Cuando me enviaron el facebook me di cuenta que solo era de trabajo, de la universidad de Rawson. Ella es profesora. Ni familiares ni nada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Tiene hijos la mina esta?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Y, el facebook no dice nada. Ella está usando su apellido de soltera. Y eso que si tiene hijos deben estar inscriptos con el apellido del padre. A lo mejor para evitar que la cana los busque.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La cosa era pasada, me puse a revisar mi habitación. Me encontré con lo peor, había un micrófono en mi teléfono.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A la mañana siguiente al día de la caza pude notar algo raro. Vino un cana.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Dónde están sus documentos?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No llevo, voy de caza.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Me parece que voy a tener que llevarlo detenido.- El tipo mediría dos metros, pesaría noventa kilos. Al momento que me agarro el brazo cruze miradas con Claudia. Sabia como venia la mano, y yo también.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Soy inapretable. Le saque la macana de un tiron y le di en la cara. El me pego una piña que me saco sangre de la nariz, yo le escupí y le volvi a dar en la cara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El por reflejo agarro su pistola, pero la patee, fue disparo en el aire. Y ahí le di en las piernas con la macana. Lo puse de rodillas y le hice una llave en el cuello con la macana.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Escúchame basura, ¿Quién soy?- Le patee la espalda, Goliath escupió sangre, la ira puede hacer mucho- Deci mi nombre.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -N-no lo sé.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Entonces quién soy?- Tardo un segundo en responder, lo acogote un segundo. -¡¿Quién soy?!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Nadie. – Dijo asustado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Y ella?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Nadie!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/381/46952067/46952067_064_8dab.jpg" width="460" height="690" />-Ferpecto.- Le saque la billetera mientras le apuntaba la nuca con mi escopeta. Agarre sus documentos.- Pero YO si se quien sos. Y si no decís que perdiste los documentos, y que había demasiados testigos, entonces te tendre que conocer mejor y ahí nadie recordara de vos o de quien amas NADA. ¿Estamos?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡S-si!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lo solte y se fue corriendo. Claudia me paso un pañuelo para limpiarme la nariz. Me descargue dándole machetazos al ciervo que cazamos esa mañana.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A la mañana siguiente hice una llamada, en doce horas el viejo de mierda estaba tan lleno de cianuro que lo podrían haber usado como esponja para limpiar oro. A su vez decidí intervenir en las llamadas de Claudia. Me dedique a escuchar en todo ese rato como hablaba con una colega de la universidad.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> &#8211; Si, es el indicado. No está confirmado, te voy a enviar una muestra. Pero estoy segura que se trata del que nosotros necesitamos. Tal vez la humanidad al fin podrá encontrar la gran cura a sus problemas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Yo estaba bastante enganchado con lo que estaba diciendo hasta que…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> &#8211; Para que tengo una llamada en espera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Cortó y atendió.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Hola, Cami. ¿Cómo van las cosas allá?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Bien, ma. Acá estamos preparando las cosas para la Pascua. Muchos nenes van a recibir huevos este año.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Ya rezaste?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Claro ma, ¿y vos?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Estoy en eso. ¿Y tú hermana? ¿Cómo le está yendo en la facu?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Bien, Caro se perdió la misa de la otra vez. Pero promete que vendrá la próxima.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ¿Ahora tenía hijas la mina? Definitivamente había algo de los documentos que no se terminaban de mostrar. Pero su voz, ella parecía estar tratando de tapar algo. Escucho que tocan la puerta, me dedico a hackear las cámaras del hotel. Es una mujer, le daría treinta años. Piel oscura, petisa, ojos y pello marrón enrulado. No tengo tiempo para esto. Voy a ir a matar algo. En tanto prendí las cámaras que le encargue al botones poner.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Recibo a Malena.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Después de hablar con mis hijas le abrí a Malena.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Vine a buscar lo que se me encargo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Le cerré la puerta detrás. Hablar con mis hijas siempre me pone echa una catarata.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Hola, querida. Toma.- Le entregue el pañuelo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Gracias. Ahora si me disculpe.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No te vayas aun.- Ella me vio con una cara de miedo, típico, me conoce. Le apoye los brazos contra la puerta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Por favor, yo…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Cállate. Afuera nevo, ¿te olvidas? Te tendrás que quedar toda la noche conmigo. Ahora anda a prepararme un baño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Pero si solo hay una ducha.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Bueno, deberemos compartir.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Pobre estaba mojada con nieve de arriba abajo, pero eso me importaba poco. La empuje hacia la ducha.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No lo hagas más difícil de lo necesario.- Le dije.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sumisamente se quito toda la ropa, era un palito. Pero un bastante sensual palito. La lleve a la ducha completamente desnuda, abrí la ducha caliente y le comencé a enjabonar los hombros.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No quiero.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Eso va a cambiar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Le seguí masajeando los omóplatos, haciendo que ella se relaje. Le comencé a aflojar los brazos, y me apoye, apretando mis pezones parados en su espalda. Finalmente por mi peso esa muñequita tuvo que aflojarse contra una pared. Mire a mi espalda, allá estaba la cámara y le sonreí. Comencé a bajar la lengua por su espalda, hasta llegar al culo, allí le di vuelta y comencé a apoyarme sus piernas sobre los hombros.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/381/46952067/46952067_107_0423.jpg" width="460" height="690" />-¡No, no!- No le di importancia. Le comencé a pasar el dedo por la raja hasta ver como lentamente se abría por completo. Finalmente comencé a lamérselo pasando por toda la zona hasta que quedo húmeda. Ella en un intento de sacarme de encima me agarro su cabeza solo hundiendo mi cabeza aun mas en sus piernas. Poco a pocos sus quejidos se volvieron gemidos, y sus gemidos en ruegos de que siga. Hasta que convulsiono y libro toda su humedad sobre mi rostro y mis senos. La baje y le bese los labios hasta dejarla incapaz de respirar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Entonces le fui acariciando el clítoris hasta que ella se volvió a venir en mis manos, sin duda esta fiestecita me permitirá acercarme un poco más a Alberto. Lo cierto es que aquel individuo se merecía esto y un poco más. Ahora chupa Malena, le doy mis dedos para chupar, te lo tenes bien merecido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ¿Cómo apretar a “un inapretable”?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Debía conseguir que Alberto se quedase conmigo, él por su cuenta nunca podrá descubrir su autentico potencial. Así que a la noche previa a conocerlo decidí que la mejor forma de llegar a conocer el valor de un hombre es retándolo. Sabía que era algo moral, para su clase bastante moral. Y contarle como un tipo tan hijo de puta lo amenace iba a jugar a mi favor.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Pero era más, era joven, muy poderoso y bastante agresivo. Sin mencionar que los análisis de laboratorio demuestran lo que sospechaba. Y yo necesitaba arrastrarlo conmigo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya me había librado de mi gran problema, ahora podría ser más libre de lo que hubiese creído. No necesito tener a ese viejo asqueroso diciéndome que hacer ni porque. Y yo me iba a encargar de asegurarme de que el no solamente se quedase conmigo. Sino que hiciese lo que la humanidad necesitaba</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Ya te vas?- Le dije a Alberto mientras veía que se estaba comenzando a ir con la valija. A la tarde.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Me quedan dos semanas de vacaciones, voy a tomar un avión a Bolivia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Negocios?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Festival de golpes.- Saco sus cadenas y se envolvió los puños.- Creo que voy a tener oportunidad de probar mi destreza.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No creo que se pueda hacer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Eh?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Pararon los vuelos. Está nevando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Carajo! ¡Ahora me van a echar a la mierda!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Podes esperar e irte a casa después.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No puedo, cada vez que me muevo obligo a todos a clausurar todo. Si volví antes de tiempo es posible que busquen información por alguna irregularidad en la reunión con los chinos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -O sea que mentiste para irte a ese festival.- Para ser tan listo, regalaba su información intima como si nada. Él me miro con un poco de bronca.- Y no queres enfrentarte al resto y decir que mentiste para verte débil. Y tampoco podes comprar otro boleto porque ese lo preparaste para que no lo rastreen.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Sabes que irritante que sos? ¿Estás proponiéndome algo?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Vos me salvaste, yo te salvo. Podes venirte a mi casa estas dos semanas.- Me sostuvo una mirada de sospecha.- No seas así, ya sabes que en cuanto recursos me ganas por goleada. Matarte me sirve de muy poco, solamente conseguiría que venga una patota mucho peor.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Bueno. Pero si intentas algo raro…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No lo voy a hacer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Llegamos a casa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al llegar me pregunto porque la casa estaba desocupada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -El uso como escape, no es fácil tener que lidiar con nadie en estos tiempos.- Dije mientras me quitaba el abrigo. Lo tire sobre la mesa llena de mis viejos libros de historia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El agarro uno de ellos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Las primeras dinastías egipcias? Interesante, ¿antropóloga, verdad?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Yo escuche que no tenes título universitario, ¿verdad?- La pregunta era para provocarlo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/381/46952067/46952067_117_936d.jpg" width="460" height="690" />-Me considero un autodidacta. No un ignorante, hay miles de personas con un título que nunca aprendieron nada.- Espero un segundo.- Me voy a fumar un porro afuera, no me esperes.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Él también sabia provocar, me gustaba eso. Se volvió a poner la chaqueta, se nota que tenia frio. Encendí la estufa, afuera se podía contemplar como el desierto helado patagónico tenía poco que enviarle al desierto árabe. Nadie a kilómetros, y se formaban estalactitas en las ventanas. Saque un poco de licor de la despensa y un par de vasos. En menos de cinco minutos volvió tiritando por completo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -H-hace un frio de cagarse.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Chupa un toque que se te calma.- Le estire el vaso.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No tomo alcohol.- Dijo serio, pero después se lo bajo de un trago.- Demasiado frio. ¿Porro?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Yo lo tome con mis labios, lo fume un poco.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al cabo de diez minutos estábamos tan en pedo y tan fumados que el plan marcho por su cuenta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Y si mi viejo andaba siempre con esqueletos de aborígenes por la casa, yo le pregunte en un punto si se los cogía.- Nos cagamos de risa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sí, y el mío con grasa por todos lados. Yo decía que era “vaselina de auto” para el “motorto”</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Me reí como no me había reído en años. Yo estaba bastante llena de humo, me levante y pedí irme al baño. Hacía demasiado frio y quería un buen baño caliente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Para qué tenes esta casa en primer lugar?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ah, el hijo de puta de mi marido muerto ni me dejaba ver a mi vieja. Le molestaba mucho su forma de ser, no iba con esa estupidez hiper-paternalistas hipócrita. Así que siempre que puedo la veo acá. Ahora que ese choto de mi cuñado está muerto, seguro la podre traer a mi casa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -De nada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Me fui al baño, me di una larga ducha. Comencé a sentir como mi coñito ardía, me lo tuve que masajear hasta apoyarme contra la puerta del baño. Mierda que lo necesitaba. Me derrame en mi mano. Salí con un camisón transparente, me acerque detrás de él y le cubrí los ojos. Se los seguí cubriendo, y me fui bajando hasta su bragueta. Saque un cálido miembro, que deje que se acostumbre a la atmosfera mientras se endurecía lentamente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Le masaje las bolas lentamente hasta que el pene se fuso duro y recto. Allí le comencé a lamer el tronco, mientras el glande se descubría pude apreciar como ya el liquido pre seminal lo cubría por completo, llegando hasta derramarse sobre el tronco. Ahí bese con dulzura el glande, esparciendo por todo su pene la liquidez necesaria.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Yo por otro lado ya estaba sintiendo como se me estaban quemando las partecitas, me juntaba las piernas en un intento de poder quitarme la calentura. Finalmente cuando ya sentía que me estaba derramando hasta llegar al final de los muslos era que debía arremeter de una vez.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Me senté sobre su regazo y me abrí el camisón hasta que mis pezones le hicieron visible. El me agarro el culo con tanta fuerza que iba a reventar. Sentí como su lengua me recorría mis pezones ardientes hasta estar tan duros que los pudo morder, gemí, gemí como la puta que necesito ser. Como soy en realidad. Alce las nalgas y deje caer mi choca sobre su polla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Era inmenso, recorría hasta el final de mis fauces. Mi vagina solamente trataba de exprimirlo, y mis caderas se movieron por sí mismas lo cabalgaba con fuerza. Se estaba comenzando a llegar al límite. Me estaba obligando a presionar la concha.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Finalmente lo abrace y me vine con fuerza sobre su pija. Pero antes de poder relajarme sentí que sus dos manos se apoyaban en mis hombros. Y bruscamente me tiro contra la ventana, me agarro del pelo y me lo alzo. Chocándome la cara contra la ventana.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Esto no acaba acá, puta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Me apoyo los senos contra la fría ventana. Comenzaron a endurecerse rápidamente, y me metió de golpe la pija con una fuerza brutal. Me comenzó a sacudir mi cuerpo, agarrándome mis manos mientras se me caian las lagrimas por la fuerza que ejercía en mi anatomía. Me volvió a agarrar mi cuello y apoyo todo mi torso, contra el frio vidrio de la ventana.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El contraste de frio y calor era brutal, mi clítoris estaba frotándose contra la helada venta. Ardiendo y helándose al mismo tiempo. Mis pezones se apretaban y mis tetas se hundían. Cada movimiento era un gemido, una nueva lluvia de sensaciones dentro de mi cueva. Mi cueva se llenaba de jugos hasta hacer que me llegasen a la rodilla. La contracción, dolor y placer, se estaba acelerando. Finalmente comencé a sentir como la electricidad me invadía. Cosquillas en la panza, y como todo mi sistema se sobrecargaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡No puedo más!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Me mordió el cuello, y ahí me vine de nuevo. Y él me lleno por completo la vagina, sentía como mi cuerpo seguía sensible y se iba bajando con el frio. Me dio vuelta, aun con su miembro dentro.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A partir de ahí fue delicado, me acaricio la cara con la mano. Me dio un beso en la mejilla, y me acaricio los hombros. El calor me volvió invadir al cuerpo. Lo agarre de la nuca y lo bese de nuevo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ahí… comenzaría todo.</span></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/381/46952067/46952067_088_ca08.jpg" width="717" height="478" /></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La guerra de Troya&#8221; (PUBLICADO POR SIBARITA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[SIBARITA]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 Sep 2021 17:48:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[SIBARITA]]></category>
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					<description><![CDATA[  Hoy hemos conocido a Héctor, me refiero en persona, porque ya habíamos hablado alguna vez por internet y hoy venía a la ciudad para asuntos personales. En realidad hacía ya algún tiempo que habíamos hablado de encontrarnos, pero ninguno había puesto especial interés en ello, hasta que hace un par de días nos avisó que debía solucionar algunos problemas en esta zona y, como sus asuntos le llevarían poco tiempo, sería un buen momento para encontrarnos y comer juntos. Quedamos en un restaurante que no le gustó nada con solo ver su aspecto, y nos llevó a otro en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hoy hemos conocido a Héctor, me refiero en persona, porque ya habíamos hablado alguna vez por internet y hoy venía a la ciudad para asuntos personales. En realidad hacía ya algún tiempo que habíamos hablado de encontrarnos, pero ninguno había puesto especial interés en ello, hasta que hace un par de días nos avisó que debía solucionar algunos problemas en esta zona y, como sus asuntos le llevarían poco tiempo, sería un buen momento para encontrarnos y comer juntos. Quedamos en un restaurante que no le gustó nada con solo ver su aspecto, y nos llevó a otro en el que comimos estupendamente, para después ir a nuestra casa a tomar café y continuar una muy agradable conversación en la que tratamos gran variedad de temas, entre los cuales llegamos al trabajo de mi compañera y las dificultades qué para una actriz, tiene la interpretación.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/144/13257945/13257945_003_e1f8.jpg" width="460" height="690" />Al respecto y siendo ajeno totalmente al tema, él es bastante escéptico, no acababa de aceptar que interpretar y simular no son la misma cosa, y que una interpretación para ser creíble, debe acercarse lo más posible a la realidad. Mi compañera, picada en su amor propio, decidió por su propia cuenta hacerle una demostración y para ello salió del salón en el que estábamos, para al cabo de unos pocos minutos, volver completamente transformada en su vestimenta. Se había puesto una simple minifalda negra, sin medias, y una camisa blanca, de hilo muy fino, bajo la cual era obvio que no llevaba sujetador alguno, y con algunos de los botones abiertos de forma que, sin llegar a desnudar sus pechos, los dejaba entrever con bastante claridad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De inmediato comprendí lo que se proponía pero él no pudo captarlo y solo se fijó en lo que era evidente, más aún cuando ella se sentó en el sofá a su lado y retomó la conversación que veníamos manteniendo, pero con evidentes y notorias variantes en su actitud y forma de dirigirse a Héctor; le miraba fijamente a los ojos, se inclinaba hacia él, de forma que su escote se agrandaba para que los ojos de él se vieran atraídos a sus pechos, llevó el tema de conversación a hablar sobre la interpretación de los actores y actrices en las escenas de amor y sexo, y al hacerlo aumentó su provocación apoyando su mano sobre el muslo de él, hablándole más bajito y más cerca, para seguir como al descuido, acariciándole sobre el pantalón y llegando cada vez más cerca de su zona más sensible. En un momento ella había desabrochado otro botón de su camisa, con lo cual él ya tenía al alcance de su vista dos tetas que lucían muy apetecibles, coronadas por unos pezones inhiestos que parecían reclamar sus caricias.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le hablaba de que, una actriz como ella, debe llegar hasta el mismo acto sexual si lo necesita para dar veracidad a una escena de amor o de cama, y como él todavía porfiaba de que tal cosa no era posible y que nadie lo haría, ella avanzó su mano hasta tomar una de las de él y llevarla hasta envolver con ella uno de sus pechos ya descubiertos totalmente, al tiempo que le besaba en la boca y su lengua se ligaba con la de Héctor. Aquello ya fue ponerle realmente en el disparadero. Sin reparo la retiró la blusa y su boca descendió hasta sus pechos comiéndolos, besándolos, lamiéndolos con ansia. Se había calentado a tope y ya no tenía contención alguna así que a la camisa le siguió la falda, continuó acariciando sus caderas, su vientre, sus muslos, retirando la braguita para, tumbándola sobre el sofá, pegar su boca a los labios vaginales y buscar el clítoris con su lengua. Tampoco ella tenía ya ningún reparo, había llegado demasiado lejos en su juego y las ardientes caricias de él la estaban poniendo a tope, hasta que casi suplicó que se desnudase y en un instante toda la ropa de los dos estaba por el suelo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No podría decir quién de los dos buscó primero la penetración, ambos parecían estar igual de ansiosos. Sobre el sofá tan pronto estaba uno sobre el otro, como a la inversa, y si él sacaba su verga era para tomar el puesto con la boca, con la lengua o los dedos, para avanzar sobre ella para que pudiera tomar la verga con la boca y hacerla llegar hasta casi su garganta, para moverse ambos hasta situar sus cuerpos en un 69 perfecto, hasta el momento en que ya, ninguno de los dos pudo aguantar más y ambos se corrieron volcando en la boca del otro su semen y sus jugos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tuvieron lógicamente que ducharse y con un Héctor bastante avergonzado por lo ocurrido, se sentaron nuevamente en el sofá, tratando de reiniciar una conversación que se presentaba difícil; se había auto convencido de que lo que acababa de suceder no tenía nada que ver con la interpretación de una buena actriz, sino a un calentamiento puramente físico y llevado al extremo. La discusión se acaloraba por momentos, sobre todo cuando ella le dijo que, lo que acababan de hacer, había sido solo una demostración sobre el tema, a lo cual él respondió que no podía aceptarlo puesto que fríamente, como él lo interpretaba, nadie sería capaz de llevar a cabo una relación sexual. Nuevamente y de forma aún más evidente se lo demostraría. Se puso en pie ante él, muy despacio desabrocho su camisa, dejó caer su falda y la braguita, totalmente desnuda se avanzó hacia él y comenzó a desnudarle totalmente. Estaba como petrificado, incapaz de moverse ni de hablar siquiera, solo la obedeció para que ella pudiera quitarle su pantalón y el calzoncillo. Pese a su inmovilidad, su verga había crecido hasta alcanzar su máximo tamaño cuando ella avanzó aún más tomándola en sus manos, le cabalgó y sin soltarla se dejó descender sobre ella hasta que ya no le cupo ni un milímetro más; solo entonces la soltó para abrazarse a él, que ahora ya recuperaba el movimiento y lentamente, de forma acompasada, trataban de que la verga la llegase hasta lo más profundo, para desatarse totalmente después dando inicio a una impresionante cabalgada. Cambiaron de postura, aún con los pies sobre el suelo, la hizo volcar sobre el sofá casi obligándola a clavar su cara en el asiento, se colocó tras ella y nuevamente clavó con fuerza la verga en su vagina; estaba incontenible y ya no tenía limites, sacó su verga chorreante y la colocó en la misma entrada de su ano, hacía presión tratando de meterla y cuando ella se quejó la ripostó diciendo que si aquello era interpretación, el momento formaba parte de la escena, todo ello sin cesar de presionar hasta que, ahora más despacio y con cuidado, consiguió meterla y avanzar hasta que sus testículos llegaron a tocar sus nalgas. A ella ya no parecía dolerle nada, estaba totalmente concentrada en lo que hacían.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/144/13257945/13257945_007_9f29.jpg" width="460" height="690" />La escena era impresionante, los dos completamente desnudos, ella boca abajo y vencida sobre el sofá mientras él la sodomizaba sin parar de gritar, en una extraña mezcla de rabia y disgusto de su parte por lo que estaba haciendo, por haberse dejado llevar a aquella situación, pero en busca de un éxtasis que los dos veían muy cercano y que, en efecto, no tardó en llegar. Si bien a él le causó un efecto desastroso porque se disculpó y salió poco menos que corriendo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No volvimos a saber de él hasta pasados unos meses. Un día en el qué por teléfono, recibimos una invitación para encontrarnos en una sala de baile, a la que fuimos, intrigados, por conocer sus planteamientos después de su desaparición.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El encuentro fue cortés, pidió disculpas por su espantada e iniciamos una conversación en la que no se tocó el tema de la reunión precedente después de las disculpas. Tomamos unas copas y la invitó a bailar, con lo que el ambiente se fue animando un poco porque cuando volvieron a la mesa, un par de botones del camisero blanco que ella vestía, estaban abiertos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Es cierto que hacía bastante calor en el local, quizás fuera el motivo por el que seguían soltándose botones, y encima ella no era muy aficionada a usar sujetador, con lo que nuestro héroe se fue animando a meter las manos donde creyó que podía y donde en efecto pudo. El camisero ya la dejaba mostrar íntegramente sus pechos y las manos de él se aprovechaban de ello, porque eran ellas quienes lo habían desabrochado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cambiamos de mesa para situarnos en otra más discreta, a la que no llegaban las miradas de la gente que ocupaba la sala. Ni nos habíamos sentado cuando ya las manos de él abarcaban las tetas de ella, la hicieron darse la vuelta y su boca se apodero de la de ella. La sentó sobre sus piernas al tiempo que mordisqueaba sus pezones y trataba de meter sus manos entre sus muslos. Tampoco ella estaba quieta, había comenzado por abrazarse estrechamente a él, pero poco después estaba acariciándole sobre el pantalón y comenzó a desabrocharle la bragueta; debía ser incómodo para ella, porque en un momento le había desabrochado también el cinturón y metido su mano bajo el hasta alcanzar su verga y comenzar a acariciarla.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se habían medio tumbado en el sofá, ella con la camisa totalmente desabrochada y la falda subida casi hasta la cintura. Él, de rodillas en el suelo y con la cabeza metida entre sus piernas, con su boca y sus manos trataba de quitarle la braga y, una vez conseguido, pegó su boca al sexo de ella a la búsqueda de su clítoris y metiendo sus dedos en su vagina.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Habíamos corrido las cortinas que aislaban el medio reservado en el que estábamos, aunque ello no impedía que alguna cabeza curiosa apareciese de vez en cuando entre las cortinas, para quedarse con la boca abierta al ver a la pareja, desnudos totalmente, metiéndola su verga en la vagina y agitándose como posesos hasta correrse ambos. No hubo disimulos, ninguno se molestó en retirarse antes de la corrida, como puestos de acuerdo se corrieron juntos y dentro de ella, como después se dieron vuelta para iniciar un magnífico 69 en el que ella parecía tratar de aspirar la polla de él hasta tragarla por entero.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se vistieron, casi se vistieron, porque además de no llevar sostén, ahora ella tampoco llevaba braga y su camisa apenas si tenía un par de botones cerrados. Un brazo de él la abarcaba por los hombros y no tenía reparo en acariciarla las tetas, ahora ya a la vista de todo aquel que quisiera mirar, puesto que habían abierto las cortinas. En pocos minutos el pequeño espacio se había poblado de espectadores y alguno de ellos se atrevió a avanzarla una caricia sobre el pecho descubierto, aunque Héctor le retiró la mano rápidamente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/144/13257945/13257945_011_1cb7.jpg" width="460" height="690" />Siguieron con el juego, la camisa de ella casi completamente abierta, las manos de él sin cesar de acariciarla y con sus bocas que parecían atornillarse a cada momento. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Salieron a la pista a bailar nuevamente, y al momento, un amplio circulo se formó en torno a ellos, todos los hombres querían presenciar el espectáculo de sus tetas moviéndose al son de la música y como Héctor se refregaba contra ella cada vez con más descaro y con sus manos hacía subir su falda hasta que todos se apercibieron de que no tenía braga, con lo cual el circulo se estrechó sobre ellos. Él ya estaba lanzado y sin vergüenza, con una de sus manos avanzó entre sus piernas hasta llegar al sexo, presionó entre sus labios para abrirlo y meterla varios dedos; al sentirlo ella paró su baile y se apretó contra aquella mano que la penetraba. En medio de la gente le desabrocho el pantalón y le agarró su verga que de inmediato condujo hasta su vagina, con rapidez dio un pequeño salto colocando sus piernas en torno a la cintura de él y se empaló sobre la verga literalmente, en medio de la pista ante los aplausos y gritos de todos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Conseguí rescatarlos y salimos de allí. Como pudimos llegamos hasta el coche, pero seguían teniendo ganas de juerga, así es que nos dirigimos hacia otro local; un antiguo jakuzzi al que habían suprimido la piscina y puesto camas por todos los salones.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Apenas habíamos tenido tiempo para recoger las llaves de las taquillas cuando ya se habían desnudado mutuamente y se dirigían corriendo a una de las camas, en la que empezaron a revolcarse como si nunca hubieran follado antes.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Habiín organizado tal revuelo que todos los clientes del local estaban revolucionados. Dos de ellos, sin duda los más atrevidos y lanzados, se juntaron a ellos sobre la cama formando un auténtico maremagnun de manos, piernas, sexos y cuerpos que se buscaban. Me di cuenta, de pronto, que sobre nosotros y pegado al techo, había un enorme espejo que reflejaba nuestra imagen. El cuerpo desnudo de Héctor estaba entre sus piernas abiertas, y por sus movimientos se constataba que su polla estaba totalmente metida en su interior; estaba sentada sobre ella que la sentía latir y llegar hasta lo más profundo. También observé unas manos que la empujaban para tumbarla sobre Héctor, aunque su fin no era el de aumentar el contacto con él, sino hacer que la postura pusiera su culo en pompa, sin por ello hacer que su verga la abandonase; ella sentía el peso de otro cuerpo sobre el suyo, y la presión de un intruso que pugnaba por meterla su polla por el culo, lo cual no le costó demasiado esfuerzo porque ya estaba dilatada por todos los lados. El efecto fue inmediato, sentir las dos vergas en su interior fue el detonante para que la viniera un orgasmo monumental</span></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/144/13257945/13257945_013_2c25.jpg" width="692" height="1039" /></p>
<p style="text-align: justify;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Experimentos 1&#8221; (PUBLICADO POR SIBARITA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[SIBARITA]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Jul 2021 07:35:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[erotismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Daniel me había conseguido a quien, se suponía, podría ser un buen partenaire para los ensayos de Sarah, un chico colombiano, Diego, con algo más de veinte años y medianamente alto, casi 1,80, y sin ningún rasgo que le identificase como latino, más aspecto de europeo y con aspecto discreto y talante cortés y educado. Músico de profesión y, de acuerdo a la moda de entonces, media melena limpia y cuidada y bastante guapo de cara. Iríamos a un pub cercano a Denia, agradable y discreto, a unos 60 km de casa, de modo que los primeros contactos entre Sarah [&#8230;]]]></description>
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<p><!-- [if gte mso 9]&gt;--></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%; font-family: georgia, palatino, serif;">Daniel me había conseguido a quien, se suponía, podría ser un buen partenaire para los ensayos de Sarah, un chico colombiano, Diego, con algo más de veinte años y medianamente alto, casi 1,80, y sin ningún rasgo que le identificase como latino, más aspecto de europeo y con aspecto discreto y talante cortés y educado. Músico de profesión y, de acuerdo a la moda de entonces, media melena limpia y cuidada y bastante guapo de cara.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%; font-family: georgia, palatino, serif;">Iríamos a un pub cercano a Denia, agradable y discreto, a unos 60 km de casa, de modo que los primeros contactos entre Sarah y él serían en el coche para romper el hielo. Sentados juntos sobre los asientos de atrás, conversan entre ellos y parecen sintonizar bien, por su tono y la fluidez de su diálogo, aunque no tardan en producirse algunos silencios que debo romper para que se anime el ambiente. A una discreta señal mía, Sarah, que para la ocasión viste un colorido vestido hindú de suave seda natural, sin mangas y cerrado desde la base del cuello hasta casi media pierna con pequeños botones que ella comienza discretamente a desabrochar y al hacerlo con los tres o cuatro primeros aparecen sus pechos desnudos ante los ojos asombrados de él, ese asombro no impide que reacciones tomándolos en sus manos. No es muy hábil o está tremendamente cortado, se limita a acariciarlos sin avanzar en nada, y así hasta que llegamos al pub nuestro destino. El lugar se presta para todo lo que se quiera hacer en el, pero Sarah tiene que insistir mucho para que se anime, el esfuerzo bien vale la pena porque al fin logra una de las imágenes mas eróticas de la noche, sentado él en una butaca y ella totalmente desnuda, sentada sobre él dándole la espalda, con las piernas abiertas y viéndose entre ellas como su polla entra y sale de su sexo totalmente dilatado. A partir de ese momento ya las cosas ocurrieron normalmente y la noche se animó rápidamente, follaron durante horas, en todas las posturas imaginables y jamás volvieron a verse después de aquella noche.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%; font-family: georgia, palatino, serif;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%; font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/149/49582712/49582712_005_2c66.jpg" width="460" height="660" />Paseando una noche en un pueblo triste les comentaba que Denia era para mi un lugar comparable en tristeza; habré ido unas 20 veces, siempre en busca de aventuras divertidas pero ni una sola vez he encontrado nada que valiera la pena, y menos desde que cerraron La Guitarra. La verdad es que habíamos ido esa noche porque no teníamos muchas ganas de coche, dimos vueltas y vueltas por el pueblo hasta llegar a la Jamonería, cerca de la estación, y al pasar ante ella me vino a la memoria cuando estuve allí esperando la llegada de mi escritor y amigo favorito. Caprichoso como él solo, se había empeñado en hacer el viaje desde Alicante, en aquel trencito que solo tardaba cinco horas y en un viaje que no le había encantado en absoluto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%; font-family: georgia, palatino, serif;">Había conocido a José, es su nombre, en una pagina de Adultos, me había hecho gracia su pretensión de encontrar a dos mujeres. Es un encanto si bien no  tiene nada de Adonis, estatura media baja, gordito, mucho  talento como escritor y con media docena de libros publicados, sentido del humor y una sexualidad exacerbada bajo una imagen de carca puritano, como fui descubriendo poco a poco. Habíamos comunicado algunas veces a través de internet hasta que coincidió un viaje de trabajo y, aún sin habernos visto nunca, me invitó a cenar en un restaurante de Valencia, al que llegué con tanto retraso que estaba a punto de cenar solo y marcharse, convencido de que yo no aparecería, pero lo hice y mi apariencia le deslumbró notoriamente, para la ocasión vestía un precioso conjunto de cuero granate, de Jesús del Pozo, falda mini asimétrica y chaqueta cerrada con cremallera bajo la cual solo estaba mi piel. Nos caímos muy bien y la sintonía fue evidente, larga conversación chispeante aderezando una excelente cena, para después ir a una disco de moda aunque no era muy ducho en baile, a mí me encanta. Fue a la barra para buscar unas copas y al  regresar se encontró la sorpresa, la cremallera de mi chaqueta había descendido como por arte de magia, y de mis pechos quedaban ocultos tan solo los pezones que él quiso descubrir enseguida. Falda muy corta y tetas al descubierto eran su postre preferido aquella noche, sobre todo cuando puse mis piernas sobre las suyas al  recostarme en el sofá y se encontró con el camino  expedito entre mis piernas para llegar hasta mi tanga y deslizarse bajo ella, encontrar los labios de mi sexo y abriéndolos acariciar mi clítoris, mientras su otra mano acariciaba mis tetas, pero tuve que interrumpirle para explicarle algunas cosas, la existencia de mi pareja, mi libertad para hacer lo que mejor me apetezca, limitado tan solo por compartirlo con él y él conmigo, sin límites y total complicidad. No se asombró, todo lo contrario, me pidió que nos presentase y cuando llegaste la sintonía fue mas que evidente entre los tres. Ahora sí le permití la entrada cuando sus dedos penetraron mi sexo, aunque ninguno de los tres estaba cómodo allí y decidimos ir hasta su hotel. En realidad no hubo mas sexo aquella noche, la pasamos charlando, conociéndonos, y a medida que la noche y la charla avanzaba se afirmaba la mayor compatibilidad entre nosotros. Era ya de mañana cuando nos separamos, partía el tren que le llevaba a Madrid.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%; font-family: georgia, palatino, serif;">Pasaron muchos meses en los que solo hubo contacto por escrito, su trabajo en Madrid y su familia impedían su vuelta. Hablábamos de libros, los dos ultimábamos los detalles para la publicación de los nuestros que se publicaron casi en las mismas fechas y para su lanzamiento en esta zona coordinamos el viaje deseado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%; font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/149/49582712/49582712_008_8c31.jpg" width="460" height="660" />Decía no hace mucho, que estaba harto del trencito cuando le recibí en Denia, de mal humor y lloriqueando, en muchos aspectos es muy infantil y caprichoso, pero todos los males se le fueron con nuestro primer beso y los que siguieron. Aunque mi vestido no era muy apropiado, de color rosa y tela muy fina, con una super minifalda y escote en V mayúscula que terminaba diez centímetros mas abajo del ombligo y atado en la nuca con el simple lazo de dos cintas muy finas, ni que decir tiene que el escote se ahueca constantemente al caminar, con lo que es fácil verme las tetas al completo. Había pensado ir a tomar algo antes de volver a casa, pero él estaba renuente a ello por lo que fuimos directamente al coche, en el que nada más montar junta con él en los asientos  traseros, se terminó el dialogo a tres para convertirse en un sonido de besos a dos y sus jadeos impacientes mientras con sus manos exploraba y descubría mi cuerpo. No tardó mucho en descubrir el método para eliminar el estorbo del vestido, para tenerme totalmente desnuda entre sus brazos y cuando me senté sobre él con los pies apoyados sobre el asiento y su verga presionando la puerta de mi vagina, me penetró de un golpe, desatado, apretando mis nalgas con sus manos, pretendiendo fundirse con mi sexo, ser absorbido y no salirse nunca; no pensé que pudiera ser así, pero aparte de tener una resistencia que no me imaginaba, también era extraordinariamente hábil y me estaba llevando al séptimo cielo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%; font-family: georgia, palatino, serif;">Sin darnos cuenta habíamos llegado al bungalow que habíamos alquilado previamente. Sobre una mesa estaba dispuesto un abundante bufet compuesto íntegramente de caviar y de mariscos, que él adora, y varias botellas de vinos blancos y Champagne, sobre todo lo que se avalanzó como si estuviera a punto de morir de hambre; sus manos y su boca se movían con  verdadera ansia y en muy pocos minutos, el jugo  de los crustáceos le chorreaba por toda la cara, por sus manos y brazos, sobre su camisa ahora abierta y, deben ser muy ciertas las leyendas sobre los poderes afrodisíacos  de los mariscos porque a través de su pantalón, podía observarse una fenomenal erección y, para poder estudiarla en condiciones, abrí su pantalón dejando aparecer una verga turgente, la toqué y él como respuesta se arrancó su propia ropa para seguir con la mía, en el suelo, revolcándonos entre caparazones de crustáceos, hicimos el amor más violento y salvaje que nunca antes había hecho y yo me contagié  de su locura. Él bebía en mi sexo el jugo de los mariscos mezclado con el torrente de jugos vaginales que su lengua me estaba provocando, yo de su verga mezclados con los chorros de semen que iba descargando, masticaba al mismo tiempo mis pezones que la carne de marisco o de percebes, yo aplastaba con mi cuerpo al sentarme sobre su polla, los caparazones vacíos pegados al suyo, nos convertimos en masas extrañas de cuerpos humanos cubiertos de restos informes de caparazones, follando sin parar durante horas, él gracias a su Viagra y los mariscos, yo gracias a su energía, a su verga gloriosa y a la locura que habíamos creado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%; font-family: georgia, palatino, serif;">Sé que le gusta mirarme, y me divierto haciendo que me mire. Al día siguiente me vestí con una simple minifalda negra y una blusa calada de ganchillo, escote barco y puntos muy sueltos, de modo que, a través de sus muchos huecos y calados puede verse mi pecho casi por entero. Fuimos a cenar a un restaurante selecto en el qué, intencionadamente, pedí una mesa en la que estuviera sentada dando la espalda al resto de comensales, tenía muy clara mi intención que no era otra que la de jugar con él, provocando el morbo que a los dos nos gustaba. Mi primer movimiento fue deshacer la lazada que cierra el escote de la blusa y lo mantiene en su lugar, la consecuencia fue que el escote se abrió sobre los hombros, descendió por el frente y quedó sostenido simplemente por la turgencia de mis pechos que quedaron descubiertos hasta casi los pezones y en un equilibrio altamente inestable, el simple peso de la blusa se encargaría de que cayese hasta la cintura y desnudase totalmente mi torso. La llegada del Maitre con la carta coincidió con el momento justo en que se produjo la caída, mis tetas quedaron descubiertas ante sus ojos y los de José y fue el Maitre quien primero  reaccionó, se retiró, eso si, sin cesar de mirarme y caminando de espaldas pero volvió enseguida con un ayudante que portaba un elegante biombo que abrió ante nosotros. No llamó la atención, los clientes habituales del local estaban habituados y sabían que el biombo indicaba la discreta presencia de canallas de guante blanco. Era un tanto vergonzoso que alguien nos pudiera confundir con cualquiera de ellos, pero el biombo servía mi propósito así es que obsequié al Maitre con una visión más amplia de mis tetas  desnudas y me dediqué a mi interlocutor, que a esas alturas  ya babeaba. Acerqué mi silla a la suya permitiéndole que pudiera alcanzarlas con sus manos, con las mías bajo la mesa llegué hasta su verga que había desnudado, me levanté para sentarme a caballo sobre sus piernas, buscando que su polla me penetrase y no cesé de moverme sobre él hasta conseguir que alcanzase un silencioso pero intenso orgasmo. Después cenamos o al menos yo lo hice, la visión de mis tetas desnudas le soliviantaba, así es que le dejé solo en la mesa para que comiendo recuperara fuerzas. Pedí al Maitre hablar en un lugar privado y me condujo a su despacho, tenía una deuda con él por el detalle del biombo, y yo siempre pago mis deudas. Cuando entramos en su despacho ya lo hice con la blusa nuevamente abierta, y fueron sus manos las que me desnudaron totalmente; me condujo hasta el sofá sobre el que me acosté con él encima, tenía una hermosa verga y  sabía usarla en mi boca y mi culo, el hecho de que mi vagina rebosase todavía con el semen de José, no le satisfacía especialmente, prefirió meterme su verga por el culo y yo le recibí gozosa hasta que se vació dentro de mi.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%; font-family: georgia, palatino, serif;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/149/49582712/49582712_010_0c9b.jpg" width="460" height="660" />Terminada la cena José estaba en un estado de excitación tremendo, quería volver rápidamente al bungalow para continuar follando, pero yo tenía otros planes. Conduje el coche con sus dedos jugueteando en mi vagina, la blusa caída a la cintura, huelga decir que cada parada en un semáforo provocaba una aglomeración de gente y hasta un par de coches se pegaron a nosotros. Nos detuvimos ante un local swinger conocido y detrás nuestro entraron los conductores de los dos coches que nos habían seguido; rápidamente entablamos conversación con ellos aunque José no estaba muy de acuerdo, se pensaba que con ellos al lado iba a perder mi dedicación, así que tuve que demostrarle lo contrario, una mujer con tres hombres puede ser mucho mas interesante que una simple pareja, cuando además la pareja tiene tres días para disfrutarlos. Pasamos al interior después  de haber tomado unas copas en la barra para conocernos, dos hombres de bastante buena presencia y de una treintena de años cada uno, cuerpos bien formados y cara de golfos, muy poco perspicaces se creyeron que por guaperas yo iba a dejar de lado a José para dedicarme a ellos, cuando en realidad solo me iban a servir como soporte. Fueron ellos los que me sostuvieron en el agua mientras José entre mis piernas me follaba y, solo cuando él se quedó sin fuerzas, les permití un emparedado, uno metido en mi vagina y el otro con su polla en mi culo hasta que un nuevo elemento se nos unió, José ya recuperado y metiéndome su polla en la boca hasta que todos nos corrimos al unísono.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%; font-family: georgia, palatino, serif;">Cuando al día siguiente desperté, lo hice con mi cabeza sobre sus piernas, mi mano aferrada a su verga y su dedo pulgar metido en mi boca como si de su falo se  tratara, continué con la tarea iniciada pero cambiando un poco las cosas, su verga entrando y saliendo de mi boca, lamiendo sus testículos, devorándole entero para después que fuera su boca la que se pegara a mi sexo, la que con su lengua lamiera mi clítoris hasta volverme loca de placer, como sucedió otra vez más tarde cuando sentí como su polla hacía presión sobre mis labios vaginales, como me penetraba hasta sentir sus huevos pegados a mi sexo. Tuve su verga dentro  de mi por todos los lados posibles, boca, culo, vagina, y yo me aventuré dentro de él con mi lengua y mis dedos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%; font-family: georgia, palatino, serif;">Esa noche volvimos al jakuzzi, tenía necesidad de complementos, de nuevas invenciones, bailé para él y para todos los presentes, me iba desnudando, admitía las manos de todos los hombres que cuando entré en el agua me siguieron, jugué con todos ellos, tuve sus pollas dentro de mi y cuando más tarde me tumbé en la gran cama, fueron incontables los que se vaciaron dentro de mi, los que me tuvieron cuantas veces y como quisieron, hasta terminar con la polla de José y la de otro, metidas al tiempo en mi vagina, una tercera se alojaba en mi culo, otra en mi boca y a dos mas les masturbaba con mis manos. Al día siguiente José regresaba a su casa en Madrid, con varios quilos de menos y un cansancio que tardó algunos días en reponerse de el.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%; font-family: georgia, palatino, serif;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%; font-family: georgia, palatino, serif;">Estoy sentada sobre el sofá, en los brazos de Melvin, el vestido abierto y caído hasta la cintura, la falda descubriendo hasta casi mi  tanga y sus manos acariciando mis pechos, pellizcando mis pezones, trepando por mis muslos y apartando mi braga, buscando mi vagina, penetrándome, titilando mi clítoris ya más que dilatado, su boca sin cesar de comerse mi boca. La música de fondo invitaba a bailar, nos levantamos para hacerlo y la fuerza de la gravedad hizo que mi vestido, completamente abierto, cayera por su peso, bailábamos desnudos porque me quitó la braga en el momento mismo que nos levantamos, y en nuestro baile, presionando su verga erecta sobre mi, buscando su acomodo, me condujo hacia una biblioteca contra el muro, me dio la vuelta para apoyar mis manos sobre ella, abombando mi culo se colocó entre mis nalgas y metió su verga impresionante en mi vagina, me llegaba hasta el alma, suponiendo que el alma forme parte  del sexo, pero me daba igual, estaba disfrutando. No llegó a correrse dentro de mi, salió de mi vagina para tomar impulso, de un golpe me clavó su verga entera por el culo y aunque dí un  respingo de dolor, bien pronto aquel dolor se había convertido en un placer intenso, sentía sus testículos chocando con mis nalgas, como se retiraba para avanzar de nuevo buscando perforarme, llegarme a lo mas lejos, y cuando se corrió, y ahora si lo hizo, fue en el momento justo en el que llegó mi orgasmo y mis piernas y las suyas se doblaron sin fuerzas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%; font-family: georgia, palatino, serif;">Volvimos al sofá y me estaba durmiendo agotada en sus brazos, pero la postura no era nada cómoda así es que tirando de él nos fuimos a mi cama sobre la que enseguida nos quedamos dormidos. Me desperté sintiendo el peso de su cuerpo sobre el mío, de nuevo su verga palpitaba dentro de mi, se retiraba hasta casi sacarla por completo para de un solo empellón meterse hasta los huevos y así hasta vaciarse en una corrida impresionante.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/149/49582712/49582712_011_0337.jpg" width="460" height="660" />Era temprano para salir y llevábamos tanto tiempo revolcándonos follando, que ya ni nos apetecía, se estaba convirtiendo en aburrido y rutinario; había que solucionarlo y nuestros móviles eran los instrumentos adecuados para ello de modo que los pusimos en marcha para llamar a algunos conocidos y organizar una pequeña fiesta de disfraces que comenzaría en el plazo de dos horas. Era muy poco tiempo y aun así, a las dos horas justas sonó el timbre y al abrir nos encontramos con un Spartacus no muy grande, enfundado a duras penas en un slip de baño a rayas, y una especie de esclava romana envuelta como regalo en una tela de gasa color verde mar. Como disfraz era horrendo, pero dejaba ver un par de tetas fastuosas que correspondían a una colombiana, amiga de Melvin, jovencita, gesto altanero y cuerpo de infarto, la típica persona que se mantendría al margen de los demás señalando al techo con su nariz bien levantada. Era amiga de Melvin, así que a él le tocaba desasnarla, y lo empezó muy bien porque directamente la desnudó las tetas y aproximó a mi boca uno de sus pezones que mordí mientras mi mano buscaba su vagina para encontrar su clítoris que respondió al instante. Detrás de su máscara altiva, aquella niña era un volcán que entraba en erupción violenta; su cuerpo se arqueaba, se contraía en espasmos incontrolados mientras la llegaba el primer orgasmo; ese fue el momento esperado por varios de los hombres presentes, Mel fue el primero que se colocó entre sus piernas y sin miramientos la clavó su verga para después sacarla ensangrentada, el primero que eyaculó dentro de ella, el primero que la sodomizó, aunque luego lo hicieron varios más. Pregunté la razón de tanta violencia, era sencillo, aquella jovencita había jugado con todos ellos,  les había calentado provocando y no permitiendo sus avances y aquel era el momento de que se tomasen sus venganzas; fueron tres los que la tomaron, los tres se corrieron varias veces dentro de ella y, según supe mas tarde, uno de ellos fue causante de su subsiguiente embarazo, aparte de convertirla en adicta al sexo más duro.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%;">No me había gustado nada de lo ocurrido, eché de mi casa a todos ellos prohibiéndoles volver a aparecer en mi vida.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%;">Una larga y buena ducha más tarde, maquillaje y elección de la ropa más adecuada para salir. Elegí una superminifalda de capa color marrón y un camisero blanco, liso y de tela muy fina aunque no por completo transparente, dejando tres  botones sin abrochar, lo necesario para que se viesen los globos de mis pechos pero tapando justo los pezones. El conjunto era impresionante, al caminar o sentarme, la capa de la falda se abría dejando entrever la  tanga color carne, y la blusa a cualquier movimiento provocado,  dejaría salir mis tetas por entero. Zapatos de muy alto tacón completaban el conjunto.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%;">Llamé por teléfono a un viejo conocido para que me sirviera como “chevalier servant”, no era prudente ir sola ni entrar en ningún sitio vestida de tal modo, y nos dirigimos a un local viejo conocido, un antiguo jakuzzi al que las Ordenanzas habían cerrado la piscina, que había sido sustituida por diferentes ambientes, pista de baile, amplias camas y zonas de contactos.  Elegimos la amplia barra de la entrada en la que nos sentamos sobre altos taburetes, con el devastador efecto de que la falda, abierta por completo, mostraba hasta mi tanga y atraía moscones. La zona que ocupábamos en la barra se había superpoblado, los dos primeros, cuarentones, se acercaron sin pronunciar palabra; después llegó una camarera para decirnos que un tercero nos invitaba a tomar con él una botella de Champagne. Se levantó cortés al acercarnos a la mesa que ocupaba, cincuenta años con cuerpo y aspecto muy cuidados, amable y educado, podría merecer la pena, y su conversación agradable merecía un premio, desabroché un cuarto botón de mi camisero y ya mis tetas lucieron desnudas para unas primeras caricias. Pasamos a los salones interiores donde mis dos caballeros pusieron mucho interés en desnudarme por completo, pero que no les permití; permanecí, eso sí, con la blusa completamente abierta y yo misma retiré mi tanga para dejar mi sexo al alcance de sus manos. De sus manos y de sus bocas, porque el recién incorporado decidió homenajearme metiendo su cabeza entre mis piernas para lamer y mordisquear mi clítoris con su lengua. Era mi turno de sentarme sobre sus piernas y colocarme para que su verga entrara en mi vagina, a partir de ese momento mi ropa voló fuera de mi, los movimientos cada vez más descontrolados, mis nalgas rebotaban sobre sus piernas, las llama da s a mi orgasmo eran cada vez más sonoras y en el momento en que me llegó aún tuve fuerzas para cambiarme de lugar, conseguir que su polla abandonase mi vagina y de un solo envite s e colas e entera en mi culo. Para él fue el acabose, ni siquiera se lo había imaginado y cuando la tuvo entera dentro de mi. le vino una corrida monstruosa, se aferraba a mis tetas, se ahogaba con ellas al intentar meterlas enteras en su boca, todo su cuerpo estaba contraído mientras trataba de que su polla me llenase por entero. Después, ya mas calmados, empujaba con su polla todo el semen que había rebosado de mi vagina, no quería que ni una sola gota se perdiera.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%;">Vestidos nuevamente salimos a la barra. Había bastante más gente que cuando entramos y tuvimos que hacernos un hueco para pedir las copas. Supe ahora que era el día de solteros, es decir, el único día de la semana en el que los hombres solos, tenían acceso a todas las instalaciones y, por lo visto, a todas las chicas que hubiera en el local porque mientras varias manos trataban de deshacer el cierre de mi falta, otras trataban de quitarme la braga directamente, llevándose la sorpresa de que no la llevaba puesta, otras mas masajeaban mis tetas, hasta que el más osado, me tomó en brazos, selló mi boca con un largo beso y me llevó de regreso al interior, sobre una de las camas y allí follamos durante una hora, sin prestar atención a las vergas desnudas que trataban de meterse en mi boca, ni a las muchas manos que acariciaban mi cuerpo. Todos los machos que había en el local estaban desatados, y las pocas mujeres do dábamos abasto, pero lo cierto fue que, pese a las muchas pollas que había tenido dentro de mi, el que más me agradaba fue el primero, de modo que decidimos continuar la fiesta fuera de aquel lugar, pero teníamos hambre, y antes de ir a mi casa, buscamos una churrería de las que existen cerca de los mercados, era la hora en que solían abrir y su clientela habitual estaba compuesta de juerguistas agotados, tíos con resaca y putas en  recogida, algunas de ellas acompañadas por sus últimos clientes, tratando todos  de alargar la noche y de saciar el hambre a base de churros con chocolate y la correspondiente copa de aguardiente.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/149/49582712/49582712_014_b327.jpg" width="460" height="660" />No puede decirse que pese a la muy heterogenea población, mi entrada pasara desapercibida, todos los habituales estaban ya curados de espanto, pero mi camisero ya sin botones y mi falda a la que solo le quedaba un corchete, era más provocativo que si fuera desnuda, y como las mesas eran grandes y colectivas, nuevamente estaba entre ávidos cazadores, lo cual no me importaba demasiado. Tres chicos con no demasiada buena pinta se peleaban entre ellos por sentarse a mi lado y el que lo consiguió no se cortaba un pelo, de inmediato terminó de abrir la capa de mi falda y llevó su mano hasta mi sexo; tuvo un momento de parón al darse cuenta de la ausencia de braga, pero eso fue un aliciente para él porque sacó su mano, se lamió varios dedos y directamente los clavó en mi vagina, me había penetrado con ellos y no se estaba quieto mientras yo me descontrolaba totalmente en mi asiento. Tomó un descanso y fue para abrazarme y con un beso de tornillo meter su lengua en mi boca, abrió por completo mi blusa y se apoderó de mis tetas, sin reparo a que todos nos estuvieran viendo. Bajo la mesa me estaba masturbando y mi clítoris respondía abiertamente a las caricias. Se aproximaba un orgasmo que sería sonoro, y todos los ocupantes de la mesa lo esperaban babeando. Sin embargo no fue el mío el que llegó el primero, sino el de él, Hacía rato que mi mano había desabrochado su bragueta, que mi mano había encontrado su polla y le masturbaba, como bien lo habían podido observar un par de bolivianos que se habían metido bajo la mesa para observarnos en primera fila, creo que uno de ellos se llevó en plena cara la corrida completa de mi acompañante. Llegó el suyo y llegó también el mío, se produjo una explosión intensísima en todo mi ser y en ese momento llegó la sorpresa, de debajo de la mesa u entre mis piernas surgió uno de los bolivianos, tenía su polla enorme y sujetándola con su mano, de un solo golpe la metió en mi vagina. Aquella enormidad me llenó por completo, colocadas mis piernas sobre sus hombros me había clavado sin que pudiera hacer nada para evitarlo y ahora que sentía su polla penetrándome me encantaba aunque se presentó un conflicto de intereses. El joven que antes me había masturbado se había visto superado por la rapidez del boliviano, pero también quería su parte del festín. Era mucho más fuerte y nos levantó en vilo a la vez y lo hizo para sentarme sobre él, pero como la polla del boliviano no había manera de que abandonara mi vagina, la única solución posible fue la que tomó, me metió de un solo golpe su verga por el culo y ese fue el glorioso espectáculo que dimos, desnuda enteramente, con una polla enorme metida en mi vagina, y otra un poco más pequeña, bien clavada en el culo, sin contar las otras muchas que fueron entrando y saliendo de mi boca, y las otras muchas a las que masturbé con mis manos.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%;">Salía de la ducha, en casa, cuando sonó el timbre del intercomunicador con la Portería, había alguien que preguntaba por mí para entregarme mi billetera y portadocumentos. No tenía conocimiento de haberlos perdido, así es que verifiqué rápidamente y al no encontrarlos, autoricé la subida de esa persona hasta mi apartamento; rápidamente me puse lo que tenía más a mano, un corto salto de cama de gasa que descubría muchísimo más de lo que tapaba. Abrí la puerta y me quedé de piedra, la persona que me devolvía la cartera era el mismísimo boliviano que me había follado un par de horas antes; era él mismo, sin duda, el que me había robado la cartera para obtener mi nombre y dirección, pero tampoco podía acusarle puesto que era quien me lo devolvía, diciendo haberla encontrado en La Churrería. Con la sorpresa ni me di cuenta de que mi cuerpo estaba casi totalmente desnudo cuando le hice entrar hasta el salón. Tartamudeando me explicó haber encontrado la cartera, pero su actitud y su tono me hacían suponer que me la había quitado para saber mis datos; no faltaban ni dinero ni documentos, el motivo para mi estaba claro, aquel individuo era sumamente peligroso, buscaba mucho más que lo que había en la cartera, era inteligente, ya que había montado todo aquello, y el sexo que habíamos tenido no le había bastado, seguramente quería mucho más y para conseguirlo podría llegar a ser extremadamente violento. En mi cabeza estaba analizando todas las posibilidades mientras le escuchaba, tendría que ser muy hábil, pero era precisamente el sexo la única manera de salvarme y salir indemne de aquella peligrosísima situación, a partir de aquel momento iba actuar, debía hacerlo, como la mejor actriz del mundo.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%;">Estaba sentada frente a él que no perdía ojo de mi cuerpo, mi salto de cama era corto y transparente, mi juego comenzó con el pecho que, de pronto, apareció totalmente desnudo ante sus ojos, con mis propias manos acaricié mis tetas, me desperecé en el sillón y al estirarme, el corto velo de gasa le mostró todo mi cuerpo desnudo, cambié de asiento para sentarme a su lado y tomé una de sus manos para posarla sobre mis piernas, cogí su cara con mis manos para  estamparle un largo beso en su boca como si le mostrase mi agradecimiento por su buena acción, y se lo creyó, me vio como la tonta del pueblo, su presa más que fácil. Busqué su lengua con la mía para entablar una lucha con ella, dentro de su boca y en la mía, mientras sus manos habían dejado de trepar por mis piernas al llegar a mi sexo que abrió con sus torpes dedos. Actuaba con brusquedad, con mucha violencia, habría que enseñarle otra forma de sexo si quería ganar, pero lo inmediato era calmar su violencia y yo misma me acosté sobre el sofá, abrí mis labios y conduje su polla  para que me penetrase. Martilleaba con furia, tan solo buscaba vaciarse y cuando lo hizo solo produjo en corto rugido gutural, sus fuerzas habían disminuido aunque en ese momento trataba de sodomizarme. El esperaba mi resistencia y me sujetaba con fuerza, pero no lo hice y le sorprendí con ello, me ofrecí claramente, le ayudé a que su polla entrase por completo, con lo que evité la rotura del esfínter y ni mucho menos fue tan doloroso. Me moví bajo él provocándole, tratando de mostrar  que estaba disfrutando, con lo cual le quitaba gran parte de su placer, el componente de violencia, de ese modo le provoqué un nuevo orgasmo y su polla se salió sola. No me paré por ello, comencé por acariciarle con mis manos, amasé sus  testículos, masturbé su polla para después tomarla en mi boca, lamí su glande como si me encantase, le hacía entrar y salir de mi boca, le hacía sentir que me llegaba hasta la garganta y, claro está, le llegó un nuevo orgasmo, el  tercero o cuarto de la sesión, y sus fuerzas le abandonaron por completo, aún así, ahora fui yo la que me puse sobre él, con enorme trabajo conseguí sentarme sobre su polla casi totalmente flácida, ya ni le sentía dentro de mi pero había mucho en juego y tenía que seguir hasta que le llegó una nueva corrida que ya no era ni semen, un líquido blanquecino que más parecía agüilla. Allí cayó dormido y agotado. Me levanté y sin asearme siquiera, llamé a la policía que no tardó en llegar.                                                                                                                       <img decoding="async" class="size-full aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/149/49582712/49582712_016_5ee5.jpg" width="682" height="1024" />                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 107%; font-family: georgia, palatino, serif;"> </span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;El parque al atardecer&#8221; (PUBLICADO POR SIBARITA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Jul 2021 06:48:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[SIBARITA]]></category>
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					<description><![CDATA[    En la Universidad todos estaban en clase y yo espere delante de la puerta de su aula para no perderlo de vista si salían en manadas como solían hacerlo. Todo lo tenía preparado, faltaba que Lucas respondiese a mis deseos. Terminada su clase vino hacia el punto donde él sabía que le estaría esperando. Me cogió la cintura y me atrajo hacia el pretendiendo besar mi boca, le dije que allí no y nos dirigimos caminando hacia la salida, ignorando todo lo que nos rodeaba. Lucas no tenía ningún problema, más bien se sentía molesto cada vez que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></p>
<p style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;">En la Universidad todos estaban en clase y yo espere delante de la puerta de su aula para no perderlo de vista si salían en manadas como solían hacerlo. Todo lo tenía preparado, faltaba que Lucas respondiese a mis deseos.</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;">Terminada su clase vino hacia el punto donde él sabía que le estaría esperando. Me cogió la cintura y me atrajo hacia el pretendiendo besar mi boca, le dije que allí no y nos dirigimos caminando hacia la salida, ignorando todo lo que nos rodeaba. Lucas no tenía ningún problema, más bien se sentía molesto cada vez que le frenaba alguno de sus impulsos amorosos.</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/488/16294435/16294435_020_1d88.jpg" width="460" height="690" />El Parque de los Caobos me pareció el lugar más cálido y agradable.  Ahí, tumbados en el césped nos miramos con pasión, abrió los primeros botones de mi blusa para besarme cuello y comienzo del pecho, pero no tenía bastante y continuo hasta abrirme la blusa por completo, yo le facilitaba todo sin ser vista. Estábamos rodeados de niños, enamorados, viejos, pero tan lanzados en nuestro juego amoroso, que todo venía a formar parte de una sola cosa, Naturaleza, y como tal, Vida, movimiento. Le lamí su oreja provocando con eso que nuestros cuerpos se enrollasen, dando varias vueltas por la yerba, uno encima del otro. Mi risa fue la que le hizo reaccionar y que no se corriese. Me miro un tanto enfadado, diciéndome lo mala que era.</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;">Fuimos a tomar un helado, era necesario tomar aliento y dar tiempo a la llegada de la noche, a que ella nos invitase a tumbarnos sobre la yerba, al amparo de un frondoso árbol, donde volvió a desabrochar mi blusa por completo, a buscar mi sexo húmedo, muy húmedo. Mi mano busco su pene, ansioso de ser sacado a la luz de la luna; era más bien pequeño, pero muy ancho, lo sentí infinitamente ágil en el momento en que le sentí buscar meterse en mi cueva que ahora también sería la suya. Sentí que su intención era metérmela de un solo envite, pero su propio grosor se lo impedía, de modo que tuvo que cambiar de táctica. Con la punta frotaba la entrada a mi vagina, buscaba acariciar mi clítoris con ella hasta que sentí que mi sexo desbordaba como un rio, y fui yo misma la que comenzó a pedirle que hiciera más presión. Poco a poco comenzó a penetrar sin hacerme daño, aunque su grado de excitación era tan grande que, en un momento, ya era incapaz de controlarse y con un empujón de sus caderas me termino de dilatar y su polla me entro hasta el fondo. A partir de ese momento ya fue la locura, le tenía encima de mí, dentro de mí, moviéndose desatado, mis uñas arañando su espalda, mis piernas levantadas y apresando sus caderas, dándonos la vuelta para quedar sentada sobre el que apretaba mis tetas mientras todo mi cuerpo se retorcía de deseo. No hubo aviso ninguno, ni yo lo di tampoco, en medio de un estremecimiento me llego un glorioso orgasmo, al tiempo que el comenzaba a descargar ríos de semen que desbordaban de mi vagina, en aquellos momentos yo no estaba utilizando ninguno de los métodos anticonceptivos y pese a ello no tomamos ninguna precaución o eyaculando fuera de mí. Después  le limpie tomando su polla con mi boca y lamiéndole hasta no dejar ni rastro, motivo suficiente para que él quisiera comenzar de nuevo, aunque necesitábamos descanso.</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;">Desnuda como estaba, me levanté y empecé a caminar delante de él, mirando cada árbol del entorno, cada estrella del cielo, la yerba sobre la que caminaba. El me miraba y me hubiera gustado corresponderle con mis ojos, pero me sentía como en un campo verde salpicado de amapolas, era tan hermoso verme desnuda caminando libre por el parque… Su mano me hizo aterrizar, me atrajo hasta su sexo como si este fuera un caza mariposas, y comprendí  que allí, mi paseo realmente comenzaba, por su boca, su cuello, vientre, su sexo, aunque confieso, el hacía lo mismo conmigo.</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;">El morbo era increíble, estábamos completamente desnudos en el medio de un parque que, por la hora, ya se había quedado desierto, aunque las últimas personas en marcharse, ya nos habían visto follando, e incluso hubo un pequeño grupo que se detuvo para observarnos. En realidad nada ni nadie nos importaba, aunque solo fue cuando nos dimos cuenta de que estábamos realmente solos en el parque, cuando verdaderamente nos desatamos. Apoyada contra el respaldo de un banco le di acceso a mis nalgas, me penetró desde atrás mientras sus manos estaban aferradas a mis tetas, que solo soltó para bajarlas hacia mi clítoris y empapar sus dedos con los jugos de mi orgasmo; de esa manera comenzó a hacer presión sobre mi culo, hasta conseguir meter un dedo, después fueron ya dos, hasta que en un momento sentí que era su polla la que hacía presión para meterse. Sería mi primera vez, pero yo estaba dispuesta a que no hubiera límites ni barreras. Fui yo misma la que le facilitó el camino, y cuando sentí que estaba bien colocado eché con fuerza mi culo hacia atrás y pese al dolor inicial conseguí que la mitad de su polla me penetrase. Después ya fue m´ss fácil, en un momento sus testículos golpeaban contra mis glúteos, sus envites eran cada vez más acelerados, más violentos, hasta alcanzar un nuevo orgasmo de forma simultánea.</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;">Algo se había desatado entre nosotros, estábamos ya sin fuerzas y pese a ello nos empeñábamos en seguir, deseábamos que no acabase nunca y el morbo que habíamos desatado era cada vez más atrevido y violento. Nos vestimos, si es que aquello puede llamarse vestirnos, porque él se puso solamente sus bóxer y zapatos, el pantalón cruzado sobre sus hombros, y en los bolsillos, mi braga más que sucia. Por mi parte, yo me había puesto solamente la falda, después de haber hecho en ella un par de dobleces, de forma que había que ser realmente ciego para no darse cuenta de que bajo ella no había nada; tampoco me abroché la blusa que llevé todo el camino abierta, con uno de mis pechos tapado por la mano de él.</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;">Creo que batimos algún record, llegamos a recorrer dos o tres calles, las justas para llegar hasta el parking de un hotel cercano, y donde nos metimos sin pedir ni permiso, para tumbarnos sobre el capot del primer coche que hubo a mano y, desnudos nuevamente, iniciar una nueva sesión de sexo duro.</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/488/16294435/16294435_043_38d3.jpg" width="460" height="690" />Con el sentido común recuperado en parte, nos vestimos y salimos para acompañarme hasta mi casa, pero insistió en acompañarme hasta el apartamento para que le invitase a tomar la última copa. Yo sabía que mi pareja estaría en casa pero tampoco tuve muchos escrúpulos en hacerle subir, y eso, sin darme cuenta, precipitó las cosas, porque cuando nos vimos frente a mi pareja y me di cuenta de que él me miraba fijamente, fue cuando me di cuenta de que me había puesto la blusa del revés y medio abrochada solamente de forma que mis tetas lucían absolutamente libres y chorreones de su semen ya seco brillaban pegados a mis muslos  y Lucas puso la torta pues comenzó a reírse a carcajadas mientras se dirigía hacia  mí y sin reparo ninguno desabrochaba completamente mi blusa y me agarraba las tetas. La reacción de mi pareja fue salir de la casa sin decir palabra y al sentir la puerta cerrarse, también yo le acompañé en las risas mientras me arrancaba la blusa, lo cual motivó a Lucas lo suficiente como para en una especie de ataque de histeria de los dos, comenzásemos a arrancarnos la ropa el uno al otro, y allí mismo, en el suelo, comenzar a follar de nuevo como dos conejos desesperados, no paramos ni me dejó sola hasta casi a las cinco de la madrugada.</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;">Al día siguiente fui a buscarle a la universidad, y puede decirse que conmigo llego el escándalo. Me vestí con una minifalda marrón, la más corta que tengo, aparte de que es de capa, lo que significa que se abre completamente por delante, una tanga de color verde musgo y una blusa de enorme escote que apenas si tapa mis pezones, solamente sujeta por dos finos tirantes y que dejaba mi vientre al descubierto. Con algo de prudencia, había calculado mi entrada a una hora en la que sabía que todo el mundo iba a estar en clase, así es que después de recorrer los pasillos desiertos, espere cerca de su aula, mirando al exterior por una ventana. Estaba completamente distraída y no se oía ni el vuelo de una mosca, de ahí mi sobresalto y mi sorpresa cuando violentamente sentí dos manos entrando por debajo de mi blusa y apoderándose de mis pechos. Era el, y le hubiera importado un comino si en aquel mismo momento se hubieran abierto las puertas de todas las aulas y el pasillo se hubiera llenado de gente. Conseguí darme la vuelta y colgarme de su cuello para fundirnos en un beso como si estuviéramos hambrientos; lo estábamos, de hecho, porque allí mismo me quito la blusa y desnudado completamente si le dejo. A duras penas tire de él hasta una escalera de servicio al cuarto de calderas; bajamos por ella a trompicones, no había más luz que la que llegaba desde el pasillo de las aulas y eso fue una fortuna porque cualquiera que hubiera mirado desde arriba hubiera visto como se abalanzaba sobre mis tetas y mordía mis pezones mientras literalmente yo le arrancaba la camisa, el cinturón, los pantalones y calzoncillo, hasta que quedo desnudo entre mis brazos y junto a su ropa tirada en el suelo, se unían mi falda y mi tanga.</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;">Se pegó a mí, mi espalda contra el muro, sus manos abriendo mi vagina, conduciendo su polla hasta encontrar el hueco y la posición adecuada para penetrarme con violencia, tratando de llegar hasta la misma matriz. Me levanto en vilo entre sus brazos y yo anude mis piernas en torno a su cintura; como contorsionistas me dejo resbalar hasta que sentí la presión de su sexo sobre el mío, hasta que su verga entera penetro totalmente en mí y con muy pocos movimientos que parecían clavarme contra el muro, nos corrimos juntos en el momento en que, sobre nuestras cabezas se abrían las puertas de las aulas y los estudiantes salían en manadas.</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;">Ahora venían los problemas, como salir de allí en nuestro estado. Habíamos tenido la suerte de que nadie se hubiera dado cuenta de nuestra presencia en el sótano, al pie de la escalera, pero debíamos salir de allí, y como hacerlo con los pasillos llenos de gente, el sin un solo botón en su camisa y yo solo con la tanga y la falda, ya que mi blusa había quedado tirada en alguna parte del pasillo, cuando el me la quito al sorprenderme. El paso había que dárlo aunque fuese un escándalo del cual todavía se habla en la universidad; me puse su camisa e hice un nudo para medio cerrarla ya que no tenía botones, el a torso desnudo subimos la escalera para aparecer en medio de la gente que nos miraba y reía. Como si el escándalo fuera poco, el rompió todas las barreras al detenerse y detenerme en medio del pasillo, para con el mayor de los descaros deshacer el nudo de la camisa y abrirla por completo, para después acariciarme y besarme las tetas, pretendía llevarme de esa manera hasta la misma puerta de la universidad. Era su manera de exhibir lo macho que era, y lo estúpido, porque con aquella acción, me perdió para siempre. Allí mismo, en medio del pasillo y ante todos, me quité su camisa y se la di en sus manos, volviéndole a continuación la espalda tratando de salir sola.  Entre aplausos y gritos, un par de chicos se colocaron a mi lado para cubrirme con sus chaquetas y al salir hacia el estacionamiento, muy gentilmente me invitaron a subir a su coche para llevarme hasta mi casa, así que quise demostrarles mi agradecimiento de la mejor manera posible</span></span><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;"> </span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/488/16294435/16294435_076_b60e.jpg" width="460" height="691" />El coche, un Chevy Nova con un montón de años y dos puertas, era de aquellos con un asiento corrido tanto delante como detrás, de modo que, estando en medio de ellos, tenía un chico a cada lado y aun había espacio entre nosotros, pero sin funcionar el aire acondicionado, enseguida comenzamos a sudar pese a las ventanas abiertas. Después del espectáculo dado en la universidad, poco importaba alargarlo un poco más abriendo la chaqueta, con lo que escapamos por muy poco de tener un accidente porque los ojos de los dos se clavaron en mis pechos y se olvidaron de la carretera.</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;">Me invitaron a comer y bajamos a la playa para hacerlo en un restaurante que conocían; estaba justo frente a una playa, aquel día muy poco concurrida, pese a que lucía un sol espléndido, así que decidimos darnos un baño antes de comer, por supuesto yo solo con la braguita y ellos en calzoncillos, pero a nadie pareció molestarle, aparte de que en pocos minutos nos quedamos solos pues la poca gente que había regresaba sus casas para comer</span></span></span></p>
<p style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;"> </span></span><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;">El agua estaba deliciosa y nos divertíamos en ella. Los dos chicos aprovechaban para deslizar sus manos por mi cuerpo mientras jugábamos; el más joven de ellos, Víctor, nos propuso un juego, bucear pasando entre las piernas de los otros dos tratando de no rozarlas siquiera. Claro está que era un juego maquiavélico, porque en vez de pasar entre mis piernas me derribo en el agua aprovechando para quitarme la braga y en el chapoteo, pegar su boca a mi sexo. Por descontado que bajo el agua no podía mantenerse mucho tiempo, lo suficiente para darme un par de lametones y después levantarme en vilo sacándome a la orilla y tumbándome en ella. Se acostó sobre mí besándome y acariciándome con delicadeza, con los dientes hizo descender mi braga hasta quitármela para enterrar su boca en mi sexo y meter su lengua en mi vagina. Fue lo primero que metió, por supuesto, porque su “tratamiento” vaginal había logrado que yo empezase a manar como una fuente, lo cual facilito que su polla me penetrase hasta lo más profundo. Tenía una técnica muy bien ensayada, me la metía hasta no poder más para a renglón seguido, sacarla casi por completo y muy despacio para, de nuevo, clavármela de golpe; repetía ese juego varias veces para después invertirlo, meterse muy despacito para salir con rapidez, y así hasta conseguir que los dos y de forma simultánea llegáramos al orgasmo.</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;">Pablo, por su parte, había permanecido sentado en la arena, pendiente del espectáculo que le habíamos dado. Era muy joven y no muy decidido, pero había que meterle en el juego, aunque aquel no parecía ser el mejor momento para ello.</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;">Recupere la falda, la braguita había desaparecido, llevada por el agua, sin duda, volví a enfundarme en su chaqueta mientras ellos se vestían, y nos dirigimos al restaurante en el que habíamos encargado la comida, y nos sentamos en una especie de saloncito reservado, pero provisto de un aparato de aire acondicionado.</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;">Habíamos bebido bastante durante la comida y estábamos alegres. Por cierto que desde el momento en que nos sentamos, habíamos notado las miradas constantes del camarero hacia mi escote, y como al servirnos buscaba colocarse en el mejor ángulo posible para mejorar su perspectiva. Era tan evidente que hasta nos había hecho gracia, de modo que, ya en los postres, desabroche los dos botones de la chaqueta, dejando que fueran los propios movimientos quienes se encargasen de ampliar el panorama. Llamé de nuevo al camarero, al que faltó poco para que se le salieran los ojos cuando al señalarle algo se produjo el milagro, la chaqueta se abrió completamente y, ante sus ojos desorbitados aparecieron mis tetas desnudas. El efecto fue fulminante y similar para los tres machos, mis dos chicos y el camarero, las delanteras de sus pantalones claramente delataban su excitación. Víctor fue el más atrevido, con uno de sus dedos apoyado casi sobre la cinturilla de mi falda, comenzó a subirlo, siguiendo una línea imaginaria, hasta apoyarlo sobre uno de mis pezones, mientras que yo, ignorándole aparentemente, tenía los ojos fijados en los del camarero. Me bastó extender mi mano para que él avanzase hacia mí, con la misma mano que acaricié el considerable bulto que marcaba su verga bajo el pantalón. Busqué su verga desabrochándole y ante mis ojos apareció mi postre, su hermosa verga en todo su apogeo. No me entretuve en preliminares, la tomé con mi boca y comencé a saborearla mientras mis muchachos habían cerrado la cortina del reservado y, desatados, me habían retirado la chaqueta por completo, y la falda con ella dejándome totalmente desnuda. Como puestos de acuerdo, uno de ellos se tendió de espaldas en el suelo para que me sentase sobre su verga tiesa, y sin darme tiempo ni a disfrutar un poco de ella, el segundo hizo presión sobre mis espaldas para que yo quedase acostada sobre su amigo; no me esperaba que se acostase sobre mí, pero lo hizo y guiando su polla con la mano la condujo hasta llevarla hasta la entrada de mi esfínter y hacer presión sobre el hasta dilatarlo y comenzar a metérmela acompañando su ritmo con la verga que tenía en mi vagina. A todo esto, el camarero no quería renunciar a su mamada, de forma que se arrodilló para quedar a mi altura y acercó su polla a mi boca para que yo continuase con la labor comenzada un rato antes. Por descontado que no tardé en verme inundada por las corridas de los cuatro, incluyendo la mía, que no fue menos abundante. Cambiamos de postura varias veces, cada uno de ellos me folló cuantas veces y posturas como quiso, así que cuando por fin llegué a mi casa, permanecí durante horas metida en el agua, en la bañera, y me resultaba imposible recordar el número de pollas que se habían corrido en mi interior, ni la cantidad de orgasmos que yo había tenido en todo el día.</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/488/16294435/16294435_088_980b.jpg" width="460" height="690" />La sorpresa llegó cuando, pocas semanas más tarde, no me bajó la regla y, después de los correspondientes análisis, comprobé que estaba embarazada. Por lo ocurrido aquel día había cuatro posibles candidatos forzados a la paternidad, así que comencé por hablar con Lucas para pedirle se hiciera las pruebas de ADN. Estábamos sentados en la terraza de una cafetería y allí demostró que era un canalla. Repuesto del susto inicial se propuso sacar partido de la situación y a cambio de acceder a las pruebas, me exigió que volviera a acostarme con él y, como anticipo, se puso en pie, avanzó hasta mí y sin vergüenza, bajó los tirantes de mi vestido descubriendo mis tetas que cubrió con sus manos durante unos momentos; después tiró de mi para hacerme entrar en el primer hotel que había, en el que pidió una habitación en la cual entramos.</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;">Traté de razonar con él, tratando de que hablaramos pero hablaba solo yo, me desgarró el vestido arrancando de un tirón la braga y me empujó sobre la cama en la que literalmente me violó y mientras lo hacía ahora si me hablaba; me dijo no creía que el bebé fuera suyo, pero estaba dispuesto a hacerme muchos otros y para demostrarlo se corrió en mi vagina y sin que yo sintiera otra cosa que asco. Su polla, que tanto me había gustado no hacía mucho, ahora me parecía tan fría y desagradable como si de un pez muerto se tratase. Ahora me frotaba el clítoris con ella, la metió nuevamente mientras sus dedos continuaban masturbándome; yo empezaba a excitarme pese a mi repelencia, y no tardé en comenzar a segregar como en el mejor tiempo de nuestra relación. Tomó mis piernas para colocarlas sobre sus hombros y gracias a la postura me penetró violentamente por el culo y me impedía cualquier movimiento para evitarle, pese al dolor mi cuerpo respondía, continuaba bombeando en mi culo y con su dedo acariciaba mi clítoris con lo que yo sentí que mi orgasmo no tardaría, como así fue en pocos segundos y al sentirlo él se corrió nuevamente dentro de mi. No acabó ahí la sesión sino que comenzó otra en la que los dos participamos con iguales ganas y entusiasmo, fueron no menos de cinco las veces que follamos y salí del hotel corriendo totalmente desnuda para montar en su coche que me llevó a mi casa donde no le permití que subiera.</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;">Los días siguientes fueron como mucho más de lo mismo. Venía a mi casa y actuaba como si también fuese la suya, con el chantage del ADN me exigía que permaneciese desnuda desde su misma llegada, me utilizaba como si yo fuese su puta, y en verdad lo era y le aceptaba todo mientras los días y semanas pasaban con distintas excusas para hacerse la prueba, acercándose el final del plazo para tomar la decisión de tener o no al bebé; mientras tanto, mis pechos estaban aumentando de volumen aunque mi silueta no mostraba otro indicio de mi cambio  de estado. Lo cierto es que mi talla de sujetador había cambiado de 100 a 105 para sentirme cómoda, y mis pezones eran ya más grandes y, sobre todo, bastante más sensibles, cosa que él sabía y aprovechaba, se estaba dando un verdadero y diario festín de sexo, y me lo estaba proporcionando a mí. Ahora me exigía usar ropa más escotada, que comprase nueva ropa interior en los sex-shop; quería salir conmigo y cuando accedía a ello, que me pusiera vestidos o blusas que, aparte de un enorme escote, él pudiera desabrochar o bajar los tirantes cuando le apetecía, en general en una cafetería o en un pub cualquiera, como ejemplo el retrato de un día cualquiera</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;">Llegó a mi casa y nada más abrirle, me desnudó en la misma puerta, sin darme tiempo a cerrarla al abrirle paso. Claro está que podía haberme negado o ni siquiera dejarle entrar en mi casa, pero su chantage había sido terminante, o le dejaba hacer todo lo que se le antojara, o no se haría la prueba necesaria y haría público mi embarazo, así que no tenía más remedio que aceptarlo. Decía, que me desnudó en la misma puerta y para cuando conseguí cerrarla ya lo hice con él detrás de mí y apretando mis tetas con sus manos. Estaba entusiasmado con ellas desde que se dio cuenta del aumento de volumen, a todas horas las quería en sus manos o con mis pezones en su boca, lo que de inmediato provocaba que mi sexo se inundara y me calentara como nunca antes había sucedido. Con ese inicio de sesión no le costó trabajo llevarme hasta mi cama y tenderme en ella; se desnudó veloz para ponerse sobre mí y empezar el bombeo hasta correrse y que yo me corriera, lo conseguía casi siempre, después quiso salir y me llevó a un pub bastante lleno de clientes ya maduros. Me había vestido con una de sus elecciones favoritas, en vestido a media pierna, muy suelto y estampado con flores blancas sobre un fondo color vino tinto, con un enorme escote solo dos botones desde el borde del escote a la cintura y sujeto con dos tirantes finos; llevaba los tirantes sobre los hombros con lo que mi escote estaba aún más abierto, pero no fue suficiente porque en cuanto nos sentamos en una mesa y dándose cuenta de que algunos  de los hombres cercanos me miraban, quiso provocarles y demostrar a todos que él era el dueño y macho dominante, y lo hizo usándome a mì, por supuesto; pasó su brazo por detrás de mis hombros para con su mano hacer deslizar por mis brazos los tirantes del vestido con lo que, mis tetas que ya desbordaban antes el escote del vestido, aparecieron libres y desnudas, las agarró con sus manos y empezó a jugar con mis pezones, a sabiendas de cual sería la respuesta de mi cuerpo y en muy pocos minutos mi vagina comenzó a humedecerse y todo mi cuerpo a estremecerse bajo las caricias en mis pechos. Comenzó a subir la falda del vestido y no paró hasta descubrir la tanga que portaba, mostrándome ante todos los que quisieran mirar y muchos vieron perfectamente como la parte delantera se humedecía; mientras una de sus manos pellizcaba mis pezones, la otra los abandonaba para apartar los bodes de la tanga, para con sus dedos penetrar mi vagina y en ese momento ya no había forma de detener ni ocultar los estremecimientos de mi cuerpo. <img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/488/16294435/16294435_074_47ca.jpg" width="460" height="690" />Abrí los ojos al sentir que algo extraño ocurría, y eran tres de los clientes plantados ante nuestra mesa, encararon a Lucas y le reprocharon la màs que evidente provocación a todos, y que estando ellos allí participaban todos o ninguno lo hacía y a él le propinarían una buena paliza.  El no es ningún valiente, se dio cuenta a lo que le había conducido su juego, me soltó como si mi cuerpo quemara y al hacerlo, arrancó mi tanga y dejo mi sexo al descubierto ante ellos que tomaron asiento a nuestro lado, rodeándome y dejando al lado a Lucas, tomando posesión de su presa a la que quisieron catar de inmediato. Uno tomó posesión de mi pezón derecho y con su boca comenzó a lamerlo y mordisquearlo consiguiendo en minutos que sobresaliera mas de un centímetro, y que mi vagina fuese ya un verdadero rio en el que fue a beber la boca del segundo y cuando este se puso en pie para tumbarme sobre el sofá y meterme su polla que se deslizó en mi interior hasta llegar a mi matriz donde estaba mi hijo. Lo sabía pero ya era incapaz de controlar mi cuerpo, otra polla entró en mi boca que le acogió con hambre, mientras el tercero seguía jugando con mis tetas cuyos pezones estaban monstruosamente dilatados. Mis caderas danzaban buscando una penetración más profunda, sentía la segunda polla empotrada en mi boca llegar hasta la garganta y me sobrevino el orgasmo más grande del que tenía recuerdo, y al mismo tiempo los orgasmos de ellos vertiendo ríos de semen. Hubo cambio de tercio o cambio de posturas, cada uno de ellos cambió de lugar, ahora no era yo la que estaba tumbada sobre el sofá, sino sobre el cuerpo de uno de ellos con su polla metida a fondo en mi vagina; otro encima de mi apretando mi culo con su polla hasta meterla entera e iniciando una feroz cabalgada; el tercero de pie, acercando la polla hasta que la tomé con mis manos para lamer su cabeza apretando sus huevos, para meterla en mi boca haciéndola entrar y salir hasta que se vació en ella. Los otros dos seguían con lo suyo, si uno presionaba por detrás, el otro me llegaba más profundo y así todos nos vaciamos al unísono.</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;"><span style="color: #000000;">Fueron corteses, los tres nos llevaron hasta mi casa en la que entramos todos, Lucas abrió la puerta con la llave que llevaba en mi bolso,  una vez dentro y con los tres ya recuperados recomenzó la fiesta, pero esta vez fueron ellos tres y yo los que participamos activamente en ella, Lucas su fue a otro cuarto y de allí no salió mientras duró la fiesta, me follaron por el culo, la vagina y la boca cada uno de ellos, la noche fue un cuarteto muy bien orquestado, y yo la terminé rebosante de semen y alegre porque había tomado una decisión. Por la mañana eché a Lucas de mi vida para siempre, hice que me practicaran un aborto muy dispuesta a continuar mi camino sin trabas y sin cargas.</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="color: #000000;">Espero que funcione!.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/488/16294435/16294435_065_803f.jpg" width="740" height="493" /></span></p>
<p style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="line-height: 115%; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="color: #000000;"> </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></p>
<p style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="color: #000000; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">
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