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	<title>dominación &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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	<description>---TU WEB DE RELATOS ERÓTICOS--- (SOLO MAYORES DE +18 AÑOS)</description>
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	<title>dominación &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Atraído por&#8230;&#8230;3, mi negra me consigue otra criada&#8221;  (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 Oct 2026 11:04:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Meaza dormía a mi lado. Todavía no se había dado cuenta que estaba despierto, lo que me dio la oportunidad de mirarla mientras descansaba. Su belleza negra se realzaba sobre el blanco de las sábanas. Me encantaba observarla, sus largas piernas, perfectamente contorneadas, eran un mero anticipo de su cuerpo. Sus caderas, su vientre liso, y sus pequeños pechos eran de revista. Las largas horas de gimnasio y su herencia genética, le habían dotado de un atractivo más allá de lo imaginable. Pero lo que realmente me tenía subyugado, era la manera con la que se entregaba haciendo el amor. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Meaza dormía a mi lado. Todavía no se había dado cuenta que estaba despierto, lo que me dio la oportunidad de mirarla mientras descansaba. Su belleza negra se realzaba sobre el blanco de las sábanas. Me encantaba observarla, sus largas piernas, perfectamente contorneadas, eran un mero anticipo de su cuerpo. Sus caderas, su vientre liso, y sus pequeños pechos eran de revista. Las largas horas de gimnasio y su herencia genética, le habían dotado de un atractivo más allá de lo imaginable.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Pero lo que realmente me tenía subyugado, era la manera con la que se entregaba haciendo el amor. Cuando la conocí, se lanzó a mis brazos, sin saber si era una caída por un barranco, sin importarle el poderse despeñar, ella quería estar conmigo y no se lo pensó dos veces. Tampoco meditó que iba a significar para su familia, que yo fuera blanco, y cuando su padre la repudió como hija, mantuvo su frente alta, y orgullosamente se fue tras de mí.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Ahora, la tenía a escasos centímetros y estaba desnuda. Sabiendo que no se iba a oponer, empecé a acariciarla. Su trasero, duro y respingón, era suave al tacto. Anoche, había hecho uso de él, desflorándolo con brutalidad, pero ahora me apetecía ternura. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Pegándome a su espalda, le acaricié el estómago, no había gota de grasa. Meaza era una mujer delgada, pero excitante. Subiendo por su dorso me encontré con el inicio de sus pechos, la gracia de sus curvas tenían en sus senos la máxima expresión. La gravedad tardaría todavía años en afectarles, seguían siendo los de una adolescente. Al pasar la palma de mi mano por sus pezones, tocándolos levemente, escuché un jadeo, lo que me hizo saber que estaba despierta. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La muchacha, que se había mantenido callada todo ese rato, presionó sus nalgas contra mi miembro, descubriendo que estaba listo para que ella lo usase. No dudé en alojarlo entre sus piernas, sin meterlo. Moviendo sus caderas con una lentitud exasperante, expresó sus intenciones, era como si me gritase: -Te deseo-.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Bajando un mano a su sexo, me lo encontré mojado. Todavía no me había acostumbrado a la facilidad con la que se excitaba, y quizás por eso me sorprendió, que sin pedírselo, y sobretodo sin casi prolegómenos, Meaza levantando levemente una pierna, se incrustara mi extensión en su interior. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La calidez de su cueva me recibió sin violencia, poco a poco, de forma que pude experimentar como centímetro a centímetro mi piel iba rozando con sus pliegues hasta que por fin hubo sido totalmente devorado por ella. Cogiendo un pezón entre mis dedos, lo apreté como si buscara sacar leche de su seno. Ella al notarlo, creyó ver en ello el banderazo de salida, y acelerando sus movimientos, buscó mi placer.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Su vagina, ya parcialmente anegada, presionaba mi pene, cada vez que su dueña forzaba la penetración con sus caderas, y lo soltaba relajando sus músculos, al sacarlo. Nuestros cuerpos fueron alcanzando su temperatura, mientras nuestra pieles se fundían sobre el colchón.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Separando su pelo, besé su cuello y susurrándole le dije:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Cómo ha amanecido mi querida sierva?-</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Mis palabras fueron el acicate que necesitaba, convirtiendo sus jadeos en gemidos de placer, y si de su garganta emergió su aceptación, de su pubis manó su placer en oleadas sobre la sábana. <i>“Primer orgasmo de los múltiples que conseguiría esa mañana”,</i> pensé mientras le mordía su hombro. Mis dientes, al clavarse sobre su negra piel, prolongaron su clímax, y ya, perdida en la lujuria de mis brazos, me pidió que me uniese a ella.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Tranquila</span></i><span lang="ES-TRAD">-, le contesté dándole la vuelta.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">El brillo de sus ojos denotaba su deseo. Meaza me besó, forzando mi boca con su lengua. Juguetonamente, le castigué su osadía, mordiéndosela, mientras que con mis manos me apoderaba de su culo.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Eres una putita, ¿lo sabías?-</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-No, mi amo, ¡soy tu puta!-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me contestó sonriendo, y sin esperar mi orden se sentó a horcajadas sobre mí, empalándose. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Chilló al notar que la cabeza de mi glande chocaba con la pared de su vagina. No fue por dolor, al contrario se sentía llena, cuidada, y agradeciéndoselo a mí, su dueño, sensualmente llevó sus manos a sus pechos y pellizcándolos, me dijo:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Amo, si soy buena, me premiarías con un deseo-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Veremos</span></i><span lang="ES-TRAD">-, le contesté acelerando mis incursiones.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;">Sabía que fuera la que fuera su petición, difícilmente me podría negar, y más cuando dándome como ofrenda sus pechos, me los metió en mi boca, para hacer uso de ellos. Sus aureolas casi habían desaparecido al erizársele los pezones. Duros como piedras, al torturarles con mis dientes, parecieron tomar vida propia y obligaron a la mujer a gemir su pasión.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¡Muévete!-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le exigí al notar que mi excitación iba en aumento.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Obedeciéndome, su cuerpo empezó a agitarse como si de una coctelera se tratase, licuándose sobre mis piernas. Con la respiración entrecortada, me rogó que la regase con mi semen, que ya no podía aguantar más. Muchas veces había oído hablar de la eyaculación femenina, pero nunca había experimentado que una mujer se convirtiera en una especie de geiser, lanzando un chorro fuera de su cuerpo, mientras tenía clavado mi miembro en su interior. Por eso, me quedé sorprendido y sacando mi pene, me agaché a observar el fenómeno. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><img decoding="async" class="alignright" src="http://www.damplips.com/wp-content/uploads/2011/11/naked-girls-02.jpg" alt="" width="424" height="564" /><span lang="ES-TRAD">Justo debajo de su clítoris, su sexo tenía un pequeño agujero del que salía a borbotones un liquido viscoso y transparente. Me tenía pasmado ver que cada vez que le tocaba su botón del placer, volvía a rugir su cueva, despidiendo al exterior su flujo, por lo que decidí probar su sabor.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Lo que sucedió a continuación no tiene parangón. Mientras mi lengua se apoderaba de sus pliegues, Meaza se hizo con mi pene, introduciéndoselo completamente en la boca y usando su garganta como si fuera su sexo, comenzó a clavárselo brutalmente. Yo, maravillado por mi particular bebida, busqué infructuosamente secar el manantial de su entrepierna y ella, masajeando mis testículos, se lo insertaba a la vez hasta el fondo.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Con mi sed, totalmente satisfecha, me pude concentrar en sus maniobras. Estaba siendo el actor principal de una película porno, la negrita era un pozo de sorpresas, cogiendo mi mano se la llevó a la nuca para que le ayudara. Fue entonces, cuando sentí que me corría y presionando su cabeza contra mi sexo, en grandes oleadas de placer me derramé en el interior de su garganta. Meaza no se quejó, sino que absorbió ansiosa mi semen, y disfrutando realmente siguió mamando hasta que dejó limpio todo mi pene, y viendo satisfecha que lo había conseguido, me miró diciendo:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Le ha gustado a mi amo?-</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Solté una carcajada, era una descarada pero me volvía loco. La negrita se hacía querer y lo sabía, por lo que dándole un azote le dije que me iba a bañar.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Debajo de la ducha, medité sobre la muchacha, no solo era multiorgásmica, sino que era una verdadera maquina de hacer el amor, y lo mejor de todo que era mía. Todavía recordaba como la había conocido, y como entre ella y Maria habían planeado tomarme el pelo. Su plan falló por un solo motivo, Meaza se había enamorado dando al traste toda la burla. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Saliendo de la ducha, me encontré a la mujer preparada para secarme. Su sumisión era algo a lo que podría acostumbrarme, pero aún era algo que me encantaba sentirla siempre dispuesta a satisfacerme hasta los últimos detalles. Levantado los brazos dejé que lo hiciera.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Fernando-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me dijo mientras me secaba,-<i>¿me vas a conceder mi deseo o no?-.</i></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Tenía trampa, y por eso le pregunté cual era antes de darle mi autorización. Arrodillándose a mis pies, me miró con cara de pícara, y me contestó:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Mi amo es muy hombre, y necesito una ayudante-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La muy ladina, me quería utilizar para sus propios propósitos, lo supe al instante, pero la idea, de tener dos mujeres a mi disposición, me apetecía y sabiéndome jodido le dije:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Tienes alguien en mente?-</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Sonriendo, me respondió:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-María puede ser una buena candidata, siempre que no te moleste-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Mi buena sumisa estaba usando sus dotes, sabiendo que no me iba a negar, ya que de esa forma mataba dos pájaros de un tiro, me vengaba y la satisfacía. Me reí de su cara dura, y besándola le exigí que quería desayunar.</span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Lo tiene en la mesa, ya servido, como cada mañana, mi querido amo, y el día que no lo tenga: ¡castígueme!-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">El trabajo en la oficina me resultó monótono, por mucho que intentaba involucrarme en la rutina, mi mente volaba pensando en que sorpresa me tendría esa noche, mi querida negrita. Desde que apareció en mi puerta hace varios jornadas, se había ocupado de que mi vida fuera cada vez más interesante y divertida.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Era parte de su carácter, no podía evitar el complacerme, según me había confesado, en realidad, pensaba que había nacido para servirme, y que ya no tenía sentido su existencia sin su dueño. Meaza podía parecer dócil, y lo era, pero recapacitando me convencí que detrás de esa máscara de dulce sumisión, estaba una manipuladora nata. <i>“Tiempo al tiempo”,</i> pensé, “<i>ya tendré muchas oportunidades de ponerla en su sitio, pero mientras tanto voy a seguirle la corriente”.</i></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">A la hora de comer, me había llamado pidiéndome que no llegara antes de las nueve de la noche, que la cena que me iba a preparar tardaba en cocinarse. La entendí al vuelo, y por eso al terminar decidí irme a tomar una copa al bar de abajo.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">En la barra, me encontré con Luisa y su gran escote. Treinteañera de buen ver, que en varias ocasiones había compartido mi cama.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Qué es de tu vida?, ¡golfo!, que ya no te acuerdas de tus amigas-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me dijo nada más verme. Coquetamente me dio dos besos, asegurándose que el canalillo, entre sus dos pechos, quedara bajo mi ángulo de visión.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Bien-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le contesté parando en seco sus insinuaciones. Si no me hubiera comportado de manera tan cortante, la mujer no hubiese parado de mandarme alusiones e indirectas hasta que le echara un polvo, quizás en el propio baño del lugar.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Joder, hoy vienes de mala leche-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me contestó indignada, dándose la vuelta y yendo a intentar calmar su furor uterino en otra parte.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Una medio mueca, que quería asemejarse a una sonrisa, apareció en mi cara, al percatarme que algo había cambiado en mí. Antes no hubiese desaprovechado la oportunidad y sin pensármelo dos veces, le habría puesto mirando a la pared .En cambio, ahora, no me apetecía. Solo podía haber una razón, y, cabreado, me dí cuenta que tenia la piel negra y rostro de mujer.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Sintiéndome fuera de lugar, vacié mi copa de un solo trago, y saliendo del local me di un paseo. El aire frío que bajaba de la sierra me espabiló y con paso firme me fui a ver que me deparaba mi negrita.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Me recibió en la puerta, quitándome la corbata y la chaqueta, me pidió que me pusiera cómodo, que como había llegado temprano, la cena no estaba lista. Sonreí al ver, sobre la mesa del comedor, la mesa puesta. Sabía que era buena cocinera, ya que había probado sus platos, pero al ver lo que me tenía preparado, dudaba que fuera capaz de terminar de cenar y encima desde la cocina, el ruido de las cacerolas me decían que todavía había más comida.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Esperando que terminara, me serví un whisky como aperitivo. Mucho hielo, poco agua es la mezcla perfecta, donde realmente puede uno paladear el aroma de la malta. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Te gusta tu cena?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me preguntó desde la cocina.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://www.damplips.com/wp-content/uploads/2011/11/naked-girls-07.jpg" alt="" width="424" height="564" />Antes de contestarle me acerqué a ver en que consistía, y como había aliñado los diferentes manjares. Sobre la tabla, yacía María. Se retorcía al ser incapaz de gritar por la mordaza que le había colocado en la boca. Cada uno de sus tobillos y muñecas tenían una argolla con cadenas, dejándola indefensa. Meaza se había ocupado de inmovilizarla, formando una x, que podía ser la clasificación que un crítico gastronómico hubiese dado al banquete.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Sobre su cuerpo, estaba tanto la cena como el postre, ya que perfectamente colocada sobre sus pechos una buena ración de fresas con nata, esperaban ser devoradas. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Me imagino que la vajilla, no es voluntaria-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le contesté mientras picaba un poco de pollo con salsa de su estómago.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-No, se resistió un poquito-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me dijo, saliendo de la cocina.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Me quedé sin habla al verla, en sus manos traía un enorme consolador, de esos que se usan en las películas porno, pero que nadie, en su sensato juicio, utiliza. Con dos cabezas, una enorme para el coño, y otra más pequeña para el ano.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Y eso?-</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Para que no se enfríe la cena-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me soltó muerta de risa mientras se lo incrustaba brutalmente en ambos orificios.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">El sonido del vibrador poniéndose en marcha, me hizo saber que ya era hora de empezar a cenar, y acercándome a mi muchacha, le informé:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Solo por hoy, te dejo comer conmigo-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> y poniendo cara de ignorante, le pregunté:- <i>¿Cuál es el primer plato?-.</i></span></div>
<div style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Señalándome el pubis depilado de María, me dijo:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Paté-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Haz los honores-</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Orgullosa de que su amo le dejara empezar, recogió un poco entre sus dedos, y acercándolo a mi boca, me susurró:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Recuerda que siempre seré la favorita-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Claro-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le respondí dándole un azote, &#8211;<i>pero, ahora mismo, tengo hambre-.</i></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">El trozo que me dio no era suficiente, por lo que cogiendo con el cuchillo un poco, lo unté en el pan, disfrutando de la cara de miedo que decoraba la vajilla. Realmente estaba rico, un poco especiado quizás motivado por la calentura, que contra su voluntad, estaba experimentando nuestra cautiva.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Termínatelo-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le ordené a Meaza.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La negrita no se hizo de rogar y separando los pliegues del sexo de mi amiga, recogió con la lengua los restos. Dos grandes lágrimas recorrían las mejillas de María, víctima indefensa de nuestra lujuria. En plan perverso, haciendo como si estuviese exprimiendo un limón, torturó su clítoris, mientras recogía en un vaso parte de su flujo.</span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Prueba tu próxima esclava</span></i><span lang="ES-TRAD">-, me dijo Meaza, extendiéndome el vaso.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">En plan sibarita, removiendo el espeso líquido, olí su aroma y tras probarlo, asentí, confirmándole su buena calidad. Conocía a Maria desde hace cinco años, pero siempre se había resistido a liarse conmigo, diciéndome que como amigo era genial, pero que no me quería tener como amante. Y ahora, era mi cena involuntaria.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">El segundo plato, consistía en el guiso de pollo en salsa, que había picado con anterioridad, por lo que cogiendo un tenedor pinché un pedazo.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Te has pasado con el curry-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> protesté duramente a mi cocinera.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Lo siento, amo-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Era mentira, estaba buenísimo, pero así tenía un motivo para castigarla. Nuestra presa, se estaba retorciendo sobre la mesa. Aterrada, sentía como los tenedores la pinchaban mientras comíamos, pero sobre todo, lo que la hacía temblar, era el no saber como y cuando terminaría su tortura. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-No te parece, que esta un poco fría-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me dijo sonriendo Meaza, y sin esperar a que le contestara, conectó el vibrador a su máxima potencia. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Como si estuviera siendo electrocutada, María rebotó sobre la tabla, al sentir la acción del dildo en sus entrañas, y solo las duras cadenas evitaron que se soltara de su prisión. El sudor ya recorría su frente, cuando sus piernas empezaron a doblarse por su orgasmo. Y fue entonces, cuando mi hembra, apiadándose de ella, se le acercó diciendo:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Si no gritas, le pediré permiso a mi amo, para quitarte la mordaza-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Viendo que no me oponía y que la muchacha asentía con la cabeza, le retiró la bola que tenía alojada en la boca.</span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Suéltame, ¡zorra!-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le gritó nada más sentir que le quitaba el bozal.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¡Cállate!, que no hemos terminado de cenar</span></i><span lang="ES-TRAD">-, dijo dándole un severo tortazo.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Desamparada e indefensa, sabiendo que no íbamos a tener piedad, María empezó a llorar calladamente, quizás esperando que habiendo terminado nos compadeciésemos de ella y la soltáramos.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">&#8211;<i>Su postre-,</i> me dijo señalando las fresas sobre sus pechos.</span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Cuál prefieres?-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">No me contestó hablando sino que agachándose sobre la mujer, empezó a comer directamente de su seno. Era excitante el ver como lo hacía, sus dientes no solo mordían las frutas sino que también se cernían sobre los pezones y pechos de María, torturándolos. Meaza tenía su vena sádica, y estaba disfrutando. Nuestra victima no era de piedra, y mirándome me pidió que parara, diciendo que no era lesbiana, que por favor, si alguien debía de forzarla que fuera yo.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">&#8211;<i>Sigue tú, que no me apetecen las fresas-.</i></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La negrita supo enseguida que es lo que yo deseaba, y dando la vuelta a la mesa, empezó a tomar su postre de mi lado, de forma que su trasero quedaba a mi entera disposición. Sin hablar, le separé ambas nalgas y cogiendo un poco de nata de los pechos de María, embadurné su entrada, y con mi pene horadé su escroto de un solo golpe.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¡Como me gusta!, que mi amo me tome a mi primero-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> soltó Meaza, mientras se relamía comiendo y chupando el pecho de la rubia.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">No sé si fue oír a la mujer gimiendo, sentir como el dildo vibraba en su interior, o las caricias sobre su pecho, pero mientras galopaba sobre mi hembra, pude ver que dejando de llorar, María se mordía los labios de deseo. “Está a punto de caramelo”, pensé y cogiendo de la cintura a mi negra, sin sacar mi extensión de su interior, le puse el coño de la muchacha a la altura de su boca.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Meaza ya sabía mis gustos, y separando los labios amoratados de la rubia, se apoderó de su clítoris, mientras metía y sacaba el enorme instrumento de la vagina indefensa. Satisfecho oí, como los gritos de ambas resonaban en la habitación, pero ahora me dije que no eran de dolor ni humillación sino de placer, y acelerando mis embestidas, galopé hacía mi propia gozo.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Éramos una maquinaria perfecta, mi pene era el engranaje que marcaba el ritmo, por lo que cada vez que penetraba en los intestinos de la negra, ésta introducía el dildo, y cuando lo sacaba, ella hacía lo propio. Parecíamos un tren de mercancía, hasta los gemidos de ambas muchachas me recordaban a la bocina que toca el maquinista.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La primera, en correrse, fue mi amiga, no en vano había tenido en su interior durante más de medía hora el aparato funcionando y cuando lo hizo, fue ruidosamente. Quizás producto de la dulces caricias traseras del dildo, una sonora pedorreta retumbó en la habitación, mientras todo su cuerpo se curvaba de placer.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Tanto Meaza como yo, no pudimos seguir después de oírlo. Un ataque de risa, nos lo impidió, y cuando después de unos minutos, pudimos parar, se nos había bajado la lívido.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Qué hacemos con ella?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me preguntó, señalando a María.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Bromeando le contesté:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">&#8211;<i>O la convences, o tendremos que matarla, no me apetece ir a la cárcel por violarla-.</i></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Quizá sea esa la solución</span></i><span lang="ES-TRAD">-, me dijo guiñándome un ojo,- <i>¿Tu que crees?-</i></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La muchacha que hasta entonces se había mantenido en silencio, llorando, nos imploró que no lo hiciéramos jurando que no se lo iba a decir a nadie. Realmente estaba aterrorizada. Aunque nos conocía desde hace años, esta vertiente era nueva para ella, y tenía miedo de ser desechada, ahora que nos habíamos vengado.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Yo sabía que mi negrita debía de tener todo controlado, por eso no pregunté nada, cuando soltándola de sus ataduras, mientras la amenazaba con un cuchillo, se la llevó a mi cuarto. Durante unos minutos, me quedé solo en el salón, poniendo música. Estaba tranquilo, extrañamente tranquilo, para como me debía de sentir, si pensaba en las consecuencias de nuestros actos.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"> salió de la habitación. Se la veía radiante al quitarme de la mano mi copa, y de un trago casi acabársela.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Perdona, pero tenía sed-, </span></i><span lang="ES-TRAD">me dijo sentándose a mi lado.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Como está?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le pregunté tratando de averiguar cual era su plan.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Preparada-.</span></i></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></div>
<div><img decoding="async" class="alignright" src="http://www.damplips.com/wp-content/uploads/2011/11/naked-girls-11.jpg" alt="" width="424" height="564" /><i><span lang="ES-TRAD">-¡Cuéntame¡-</span></i></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Recuerdas las cadenas de mi pueblo?-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Asentí con la cabeza, esperando que me explicase.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">-Pues como ya te conté, aunque su origen era para mantener inmovilizadas a las cuativass, las tuvieron que prohibir por la conexión mental, que se crea entre el amo y la esclava. Nos vamos a aprovechar de ello. María, después de probarlas, será incapaz de traicionarnos-.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La sola imagen de la muchacha atada, con las manos a la espalda y las piernas flexionadas, en posición de sumisa, provocó que se me alteraran las hormonas y besando a mi hembra, le dije que ya estaba listo.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Abrazado a su cintura, fui a ver a nuestra víctima. Meaza había rediseñado mi cuarto, incluyendo en su decoración motivos africanos, y otros artilugios, pero lo que más me intrigó fue ver a los pies de la cama un pequeño catre, de esparto, realmente incomodo, aunque fuera en apariencia. Al preguntarle el motivo, puso cara de asombro, y alzando la voz, me contestó que no pensaba dormir con su esclava.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Tu esclava?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le dije soltándole un tortazo, <i>-¡será la mía!-.</i></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Viendo mi reacción, se arrodilló, pidiéndome perdón, jurando que se había equivocado, y que nunca había pensado en sustituirme como amo. Cogiéndola de sus brazos, la levanté avisándola que ahora teníamos trabajo, pero, que luego, me había obligado a darle una reprimenda. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Indignado, me concentré en María. Sobre mi cama, yacía atada de la manera tradicional, pero acercándome a ella, descubrí que las cadenas con la que estaba inmovilizada, no eran las que yo había comprado, sino otras de peor calidad. Éstas eran plateadas, y las otras, doradas. <i>“Debe de haberlas comprado esta mañana</i>”, pensé al tocarlas.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La pobre muchacha nos miraba con ojos asustados. Nuevamente, llevaba el bozal y por eso cuando enseñándome el genero, Meaza azotó su trasero, lo único que oí, fue un leve gemido. </span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Quítale la mordaza-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> ordené a mi criada. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Mientras la negra se dedicaba a soltar las hebillas que la mantenían muda, calmé a mi amiga acariciándola el pelo. Con palabras dulces, le dije que no se preocupara, pero que ella era la culpable de lo que le había pasado, al intentar hacerme una jugarreta. No se daba cuenta, pero las cadenas estaban cumpliendo a la perfección con su cometido, ya que además de mantenerla tranquila, poco a poco, la iban sugestionando, de manera que nada más sentir que ya podía hablar, me dijo:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">&#8211;<i>Suéltame, si lo que quieres es hacerme el amor, te juro que te lo hago, pero libérame-.</i></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Sonreí al escucharla, y bajando mis manos por su cuerpo, le contesté:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">&#8211;<i>Te propongo algo mejor, te voy a acariciar durante dos minutos, si después de ese tiempo, me pides que te suelte, te vistes y te vas-.</i></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La muchacha me dijo que sí, con la cabeza. Meaza estaba esperando mis ordenes, haciéndole una seña, le dije que empezara. Poniéndose a los pies de la cama, comenzó a besarle las piernas, mientras yo me entretenía con el cuello de la niña, de forma que rápidamente cuatro manos y dos bocas se hicieron con su cuerpo. Los pezones rosados de la rubia me esperaban, y bordeando con mi lengua su aureola, oí el primer gemido de deseo al morderlos suavemente con mis dientes.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">-¿Te gusta?-.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Si-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me dijo con la respiración entrecortada.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Mi criada estaba a la altura de sus muslos, cuando pellizcando sus pechos, pasé mi mano por su trasero. Tenía un culo, bien formado, sin apenas celulitis. Separando sus dos nalgas, ordené a Meaza que me lo preparara. Su lengua se introdujó en la vagina, justo en el momento que mi amiga se empezaba a correr, gritando su placer y derramándose sobre las sabanas.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Aproveché su orgasmo para preguntarle si quería que la hiciera mía.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Llorando de gozo y humillación, me respondió que sí. Yo sabía la razón, pero no me importaba que ella no fuera consciente de estar sometida por la acción de las cadenas, lo realmente excitante era el poder, por lo que retirando a la negrita, me acomodé entre sus piernas y colocando mi pene en la entrada de su cueva esperé&#8230; </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Su sexo, ya totalmente inundado, se retorcía, intentando que mi glande entrara en su interior.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-Ponte delante-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le dije a Meaza.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La mujer me obedeció, colocando su sexo a la altura de la boca de María pero sin forzarla a que se lo comiera. Viendo que estábamos ya en posición agarré las cadenas, y tirando de ellas, metí la cabeza de mi pene dentro de su coño. Mi amiga jadeo al sentir que su espalda se doblaba y que mi extensión, ya totalmente erecta, la tenía en su antesala. </span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">-¿Quieres que siga?-.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Ni siquiera me respondió, cerrando sus piernas, buscó el aumentar su placer, sin darse cuenta que al hacerlo violentaba aún más su postura, y gimiendo de dolor y gusto, se entregó totalmente a mí, gritando:</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">-Por favor, ¡hazlo!-.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Apiadándome de ella, la penetré de un golpe tirando de su cuerpo para atrás, hasta que la cabeza de mi glande rozó el final de su vagina, momento que Meaza aprovechó para obligarla a besarle su sexo. A partir de ahí, todo se desencadenó y la lujuria dominando su mente, hizo que sus barreras cayeran, y que su lengua se apoderara del clítoris de la negra, mientras yo la penetraba sin piedad. No tardó en correrse, y con ella, mi criada. Los jadeos y gemidos de las mujeres eran la señal que esperaba para lanzarme como un loco en busca de mi propio placer, y agarrando firmemente las cadenas a modo de riendas, inicié la cabalgada.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Mi pene apuñalaba su sexo impunemente, las cadenas tiraban de su columna, y ella indefensa, se retorcía gritando su sumisión, mientras ajeno a todo ello, solo pensaba en cuando iba a notar el placer del esclavista. La primera vez que lo experimenté fue algo brutal, nada de lo que había sentido hasta ese momento se asemejaba, era el orgasmo absoluto. Durante siglos, en Etiopía habían estado prohibido por el poder de sugestión, y su uso estaba limitado. Lo que me había parecido una exageración, tenía una razón, y no la comprendí hasta que sacudiendo mi cuerpo, empezó a apoderarse de mi una sensación de triunfo, que me obligaba a seguir montando a María, sin importarme que en ese momento estuviera sufriendo y disfrutando de igual forma de una tortura sin igual. Con su espalda, cruelmente doblada, y su coño, totalmente empapado, se estaba corriendo entre grandes gritos. Era como si estuviera participando en una carrera suicida, incapaz de oponerse, se retorcía en un orgasmo continuo, forzando mis penetraciones con sus caderas, mientras la tensión se acumulaba en su interior. La propia Meaza colaboraba con nuestra lujuria, masturbándose con las dos manos.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">La escena era irreal, la negra reptando por el colchón mientras yo empalaba a María. De improviso, sin dejar de moverme, me vi dominado por el placer, como si fuera un ataque epiléptico, comencé a temblar sobre la muchacha, y explotando me derramé en su cueva. Durante un tiempo difícil de determinar, para mi mente solo existían mis descargas, todo mi ser era mi pene. Era como si las breves e intensas oleadas de semen fueran el todo, hasta que cayendo agotado, me desplomé sobre la muchacha. Por suerte estaba Meaza que evitó que le rompiera las vértebras al retirarme de encima de ella.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Tardé en recuperarme, y cuando lo hice, la imagen de la negra retirando las cadenas a una María, con baba en la boca y los ojos en blanco, me asustó.</span></div>
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<div><i><span lang="ES-TRAD">-¿Qué ha pasado?-, </span></i><span lang="ES-TRAD">pregunté viendo el estado lamentable de mi amiga.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">&#8211;<i>Se ha desmayado, demasiado placer</i>-, me contestó.</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Los minutos pasaron angustiosamente, y la rubia no volvía en sí. Ya estábamos francamente nerviosos, cuando abriendo los ojos, reaccionó. Lo primero que hizo fue echarse a llorar, y cuando le pregunté el porqué, con la respiración entrecortada, me respondió:</span></div>
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<div><span lang="ES-TRAD">&#8211;<i>No sé como no me había dado cuenta que te amaba</i>-, y alzando su brazos en busca de protección, prosiguió diciendo<i>,-gracias por hacérmelo ver-.</i></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Todo arreglado, no quedaba duda de que sería imposible que nos traicionara, pero quedaba la última prueba, y levantándome de la cama, les dije a mis dos mujeres:</span></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></div>
<div><i><span lang="ES-TRAD">-La que me prepare el baño, duerme conmigo esta noche-.</span></i></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD">Ambas salieron corriendo, compitiendo en ser la elegida. Era gratificante el ver la necesidad de servirme que tenían, pensé mientras soltaba una carcajada.</span></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Atraído por 2&#8230;&#8230;Cadenas de sumisión&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Oct 2026 08:56:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Continuación de atraído por mi nueva criada negra&#8230;&#8230; pero puede leerse como relato aparte. Eran las ocho de la mañana, cuando sonó el despertador de mi mesilla. Debía levantarme para ir al trabajo. Meaza que dormía desnuda, a mi lado, se levantó a hacerme el desayuno, mientras yo me metía a ducharme, de forma que en cuanto salí, allí estaba ella, dispuesta a secarme. La vi acercándose con la toalla, la muchacha traía anudado su vestido al cuello, de forma que dejaba sus pechos al aire, realzando la belleza de su piel morena. Quizás era su primer error, ya que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><strong><span style="font-size: 14pt;">Continuación de atraído por mi nueva criada negra&#8230;&#8230; pero puede leerse como relato aparte.</span></strong></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
Eran las ocho de la mañana, cuando sonó el despertador de mi mesilla. Debía levantarme para ir al trabajo. Meaza que dormía desnuda, a mi lado, se levantó a hacerme el desayuno, mientras yo me metía a ducharme, de forma que en cuanto salí, allí estaba ella, dispuesta a secarme.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La vi acercándose con la toalla, la muchacha traía anudado su vestido al cuello, de forma que dejaba sus pechos al aire, realzando la belleza de su piel morena. Quizás era su primer error, ya que según la costumbre de su teórico pueblo, al estar con pareja debía de llevarlo enrollado a las caderas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> &#8211;<em>Meaza, es así, como te quiero ver-</em>, le dije dándole un azote mientras le ataba correctamente la tela, &#8211;<em>tienes dueño, y las mujeres decentes no pueden ir vestidas como si fueran libres.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todavía no sabía que la había descubierto, por lo que hizo como si no me hubiese entendido, pero sonrió por lo que significaba, la estaba aceptando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lo que no se esperaba es que terminando de secarme, fuera al salón y trayéndome una silla al baño, me sentara y por gestos le dijera que quería que me afeitara. Debía ser su primera vez en esos menesteres, porque tras echarme crema, cogió con aprensión la cuchilla de afeitar, y solo al oírme decir que empezara, acercó la maquinilla a mi cuello.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Confío en ti</em>-, fueron mis palabras.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tenerla a mi lado, afeitándome, mientras ella permanecía semidesnuda, me gustaba, y se lo hice saber acariciándole las piernas. Vi como le afectaban mis caricias, sus pezones se endurecieron, cuando mis manos tomaron posesión de su culete, y sin ningún reparo se lo toqué diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Que rico que lo tienes, zorrita mía-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ella, al saber cuales eran mis intenciones, abrió un poco la piernas para facilitar que mis dedos recorrieran la abertura de su sexo, sin dejar de rasurarme. Estos se encontraron su sexo mojado, y apoderándome de su clítoris, la empecé a masturbar, diciéndole:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Ten cuidado, no me vayas a cortar</em>-.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sus manos temblaron, por el miedo a hacerlo, pero se mantuvo firme, mientras su vulva era penetrada. El morbo de tenerla así, sabiendo que me jugaba una buena herida, mientras me afeitaba, provocó que bajo la toalla, mi pene empezara a endurecerse.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Mira como me pones</em>-, le dije quitándomela.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Se estremeció al ver mi extensión totalmente erecta, y se mordió el labio, tratando quizás de evitar que de su garganta saliera un gemido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Meaza soltando la maquinilla se agachó a darme un beso en mi glande, pero se lo impedí ya que quería otra cosa. Agarrándola de la cintura, le obligué a ponerse encima mío, de forma que mi falo entró en su sexo, lentamente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Gimió al sentir como se iba llenando su cavidad, y percibiendo que la tenía completamente dentro, se empezó a mover buscando el placer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-¡Quieta!-,</em> le grité y poniéndole la maquinilla en sus manos, le ordené que siguiera afeitándome.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Vi en sus ojos un deje de disgusto, estaba excitada y lo que deseaba era menearse conmigo en su interior. Cabreada, reinició el afeitado. Yo, mientras tanto, estaba disfrutando al observar su completa obediencia, y por eso premiándola, le pellizqué un pezón, murmurándole:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Eres una sumisa muy obediente, y cuando termines, quizás me apiade de ti corriéndome dentro de ti-</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No se atrevía a moverse por miedo, tanto a cortarme como a mi reacción, pero noté su calentura cuando de su sexo manó el flujo producto de su excitación. Separando sus nalgas con mis dos manos, acaricié su entrada trasera. Ésta seguía dilatada por el maltrato de la noche anterior, de forma que no encontré impedimento a que mi dedo se introdujera totalmente en su interior.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Meaza, al notar que estaba haciendo uso de sus dos agujeros no pudo reprimir un jadeo, e involuntariamente empezó a retorcerse encima de mis piernas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Mi bella negrita esta bruta-, </em>le susurré al oído.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tratando de evitar su orgasmo, presionó con su pubis consiguiendo solo que se acelerara su clímax.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Termina de afeitarme-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/256/48626688/48626688_003_61f5.jpg" width="460" height="690" />Sabiendo que no le iba a permitir moverse, hasta que hubiese terminado, se enfrascó en hacerlo rápido, y al cabo de un minuto, con una sonrisa de oreja a oreja, me hizo saber que había acabado, dejando la maquinilla sobre el lavabo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Entonces, sorprendiéndola me puse en pié, tirándola al suelo y como si no estuviera allí, me lavé la cara. La pobre muchacha no entendía nada, sobre los baldosines, me miraba alucinada. Debía hacerle comprender de que lo importante era mi voluntad y no la de ella, de manera, que al terminar de echarme el aftershave, me acerqué al váter.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Quiero mear-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tomando mi pene entre sus manos, dirigió el chorro para que no empapara el suelo con mi orín. Se la veía entusiasmada de tener que ser ella, quien apuntara, y juguetonamente se entretuvo en salpicar los bordes del inodoro, practicando por primera vez lo que los hombres hacen cotidianamente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al terminar no tuve que pedirle que me lo limpiara, porque sin esperar que le ordenara hacerlo, sacando la lengua recorrió mi glande, recogiendo la gota que había quedado en la punta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Satisfecho, le puse con los brazos sobre la encimera, y acariciándole los pechos, me introduje en su interior. Su cueva me recibió, encantada, y sin esperar a que me corriera, se licuo gimiendo de placer. La muchacha se dio cuenta que le ponía cachonda el ser mi sumisa, y apretando sus músculos interiores presionó mi pene, buscando el darme placer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Fue un polvo rápido, demasiada excitación reprimida de forma que me corrí, dentro de ella mientras le decía obscenidades. Estas lejos de cortarla, le calentaron aún mas, por lo que al sentir como la regaba con mi simiente, se vino por segunda ocasión.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Vamos a desayunar, que quiero hablarte-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todavía disimulando, me hizo entender que no me comprendía, pero cortando sus gestos con un bofetón, le ordené que me siguiera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con la mejilla adolorida, me sirvió el café, en su interior sabía que algo iba mal, y eso le preocupaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Sientate-,</em> le dije señalando una silla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esperé a que se sentara antes de empezar a hablar. La muchacha temblaba, ya conciente de que la había descubierto pero temerosa de que la echara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Te oí anoche hablar con María&#8230;-</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Llorando me interrumpió, tratando de pedirme perdón, pero nuevamente le crucé la cara de una bofetada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Cállate</em>-, le dije<em>,-no estoy enfadado, pero no quiero que hables-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Dejó de llorar, aunque seguían gimiendo en silencio mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Como te estaba diciendo, te oí hablar con María, y quiero decirte que me has desilusionado, pero que quiero darte una segunda oportunidad&#8230;</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Abrió los ojos de par en par, esperanzada por mis palabras.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Esta es tu casa, siempre que sigas actuando como Meaza-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No creyendo en su suerte, me preguntó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-¿Me estas diciendo que si sigo comportándome igual, seguirás cuidándome?-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-No, pondré mas esmero, si en contrapartida tu sigues en tu papel-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-¿Sólo eso?-</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Si, solo te pido que para todo el mundo, incluido nosotros, nada haya cambiado y sobre todo que María no sepa que me he enterado de vuestra farsa-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Acepto, mi amor-,</em> me contestó arrodillándose a mi lado, y dejando que le acariciara su cabeza mientras me terminaba la taza de café.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No se lo dije, pero su voz, en parte grave pero melosa, me hizo recapacitar sobre si me convenía que hablara o no, decidiendo que iba ser mas agradable hablar con ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Satisfecho, de cómo se habían desarrollado los acontecimientos, estaba ya en la puerta de mi apartamento, cuando recordé preguntarle algo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> &#8211;<em>Por cierto, ¿cómo te llamas en realidad?-</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Isabel-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Bien, para mí, sigues siendo Meaza-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su cara se iluminó, y agachando su mirada, me contesto:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Tu, eres y serás, mi dueño-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Solté una carcajada, ya que sabía lo que eso significaba, la muchacha llevaba años buscando alguien en quien apoyarse, y por fín lo había hallado. Por eso, dándole un beso en la mejilla, le susurré al oído:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Vuelvo a las ocho, haz lo que quieras pero a esa hora, ten la cena lista y tu cuerpo, calientes.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La idea le debió de gustar, por que noté como se alborotaba su cuerpo y sus pezones se erizaban bajo la blusa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <strong>Capítulo dos.</strong></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
<img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/256/48626688/48626688_011_781d.jpg" width="460" height="690" />Saliendo del apartamento, cogí el coche, sin dejar de pensar en como tenía que tratarla a partir de ahora, ya que si quería seguir con Meaza, debía de hacer que cada vez se sintiera mas necesita de mí, y que como si yo fuera su droga, no pudiese vivir sin probarme.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La propia actividad del día a día, me hizo olvidarme de ella, pero a las siete, antes de ir a casa, decidí que debía de comprarle un detalle, por lo que sin pensarlo dos veces, busque en internet una tienda de accesorios africanos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Encontré lo que deseaba en una tienda del centro. La dependienta se extrañó que un blanco supiera de su existencia, y mas que decidiera comprarlo, debido a su alto precio.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-¿Está usted seguro?,</em> me preguntó, y al contestarla que sí, insistió diciendo<em><img decoding="async" src="http://www.grupobuho.es/images/smilies/119.gif" alt="cuA�ao" />¿Sabe que es?-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ni me digné a contestarla, y pagando la cuenta, salí del local, pensando que era una pésima forma de vender, la que tenía la señora.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al llegar a mi piso, no tuve que sacar las llaves, porque Meaza oyendo que llegaba, me esperaba en el zaguán. Estaba preciosa, perfectamente maquillada, y vestida con un traje de fiesta. Al preguntarle el motivo, me respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Tengo algo que hacer y quiero que me acompañes-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Me extrañó su respuesta, pero sabiendo que si ella no quería decirme donde íbamos debía ser por alguna razón y dando por sentado, que me iba a enterar en pocas horas, solo le contesté, mientras la besaba:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Como quieres que vaya vestido-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-¡Así!, no te cambies-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mirándome en un espejo, pensé que debía de tener planificado el ir a un sitio fino, donde fuera estrictamente necesario el ir de corbata, por lo que solo decidí repasar mi afeitado, ya que aunque esa mañana Meaza, había puesto todo su interés, no había apurado lo suficiente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-¿Dónde vamos?-,</em> le pregunté nada más subirnos al coche.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-A la embajada de Etiopía-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mirándola de reojo, mientras conducía, podía observar que estaba en tensión, fuera lo que fuera lo que tenía que celebrar, era algo que para ella suponía un cambio, y le daba miedo. Yo, por mi parte, era incapaz de imaginarme el motivo, pero interiormente estaba satisfecho, por que aunque la mujer se hubiese educado en España, al menos no me había mentido sobre sus orígenes, y era verdad que estos eran africanos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La embajada esta muy cerca de la salida a la autopista de Barcelona, por lo que fue francamente rápido llegar, y antes de que me diera cuenta de donde me estaba metiendo ya estábamos en frente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-¿Qué hacemos aquí?-</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Quiero que veas mi renuncia-,</em> me contestó sin darme mas detalles.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El edificio de la representación diplomática estaba abarrotado, al menos cien personas, deambulaban por los jardines, charlando y bromeando. Incómodo, descubrí que yo era el único blanco, y que incluso los camareros que servían el cóctel eran negros como el betún. Sabiéndome un infiltrado, me deje llevar por Meaza, ante un hombre mayor, al que se le notaba a la legua, que era el centro de la fiesta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El viejo, al ver llegar a Meaza, se levantó de la silla, y hablándole en su idioma, le dio un abrazo. La muchacha respondió cariñosamente dándole un beso en la mejilla, y presentándome, en español, dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Papá, te presento a mi hombre-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Si yo me quedé sin habla, no fue nada en comparación a lo que debió de sentir el anciano, ya que se le cayó la copa que llevaba en la mano. Durante unos segundos, pude percibir como una pelea se producía en el interior de su mente, hasta que gritando le dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-No es posible, ¡es europeo!, ¡ es un maldito blanco!-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El chillido del padre, hizo que todos se dieran la vuelta, y nos miraran, y pude sentir como cien ojos me perforaban, por el mero hecho de ser de otra raza.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Padre, mi hombre es mucho mas etíope que toda esa gente, aunque no lo sepa, lo es naturalmente, y no un negro intentando ser blanco y europeo, olvidándose de nuestras costumbres-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-¿Me estas diciendo, que te has entregado sin mi consentimiento?-</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Bajando los ojos, por lo que significaba, le respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-He comido de su mano, y él me ha anudado el vestido-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Entonces he perdido una hija, vete y no vuelvas-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><br />
<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/256/48626688/48626688_019_86e0.jpg" width="460" height="690" />Sin todavía comprenderlo en su totalidad, supe que la muchacha se había hecho el harakiri, y que acababa de ser repudiada por su familia. Intuyendo que debía apoyarla, la agarré del brazo y dirigiéndome a su viejo, le informé:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Seré de otro color, lo acepto, pero estoy orgulloso de su hija, y usted debería estarlo-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Acto seguido, nos dimos la vuelta, abandonando el edificio. Al llegar al coche, Meaza que hasta entonces se había mantenido serena, se derrumbó echándose a llorar. Quise tranquilizarla, pero recapacité pensando que debía pasar su duelo, por lo que encendí el motor y me dirigí a casa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todo el trayecto, se mantuvo llorando, y solo cuando aparqué dentro del parking, dándose la vuelta en el asiento, me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Gracias-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin saber que responderle ni que decirle, me bajé del automóvil y abriéndole la puerta, la cargué hasta el ascensor. No pesaba casi nada, pero aún así, al entrar y marcar mi piso, la dejé en el suelo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El rimel se le había corrido, las lágrimas habían dejado, sobre sus mejillas, un negro rastro en forma de riachuelos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Sé a lo que has renunciado-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Meaza, sin pensárselo, me abrazó y mirándome a los ojos, me rogó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Cuídame-</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Lo haré</em>-, le contesté mientras tomábamos el pasillo hacia mi apartamento.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La muchacha se soltó de mi abrazo, al entrar a mi piso, desapareciendo en su cuarto, mientras yo, sin saber a ciencia cierta que debía de hacer a continuación, me fui al bar y me serví un whisky.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al cabo de unos minutos, la vi salir vestida de la manera tradicional de su pueblo, y acercándose a mí, se sentó en mi rodillas. Era una muñeca rota, su mundo, su familia le había exiliado. Acariciándole la cabeza, dejé que se acurrucara entre mis brazos, para que rumiara en silencio su desgracia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Queriendo distraerla, aunque fuera momentáneamente, le susurré al oído que le tenía una sorpresa. Sus ojos se iluminaron al escucharme y dándome un beso, me preguntó que era.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Ven-,</em> le dije llevándola a mi habitación, la negrita me siguió sin rechistar<em>,-Cierra los ojos-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Obedeció sin dudarlo, por lo que sacando mi regalo se lo puse. Ella solo oyó, cuatro clicks de los cierres, al ajustarse a sus muñecas y tobillos. Sus ojos se llenaron de lágrimas, al adivinar cual era mi presente, y arrodillándose ante mi, me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-¿Sabes que es lo que me has regalado?-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Dudé un instante, ya que en internet había leído que era un adorno típico de su tribu de origen, pero su cara, me hizo pensar que me había equivocado, y que tenía un significado mas allá del ornamental.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-No-, </em>le respondí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> &#8211;<em>Estas cadenas-, </em>me informó<em>, -no solo representan mi completa entrega, sino que el que tenga la llave, me otorga la primacía entre todas las mujeres. Nos une de por vida-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-No lo sabía-,</em> le respondí avergonzado por mi ignorancia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-¿Quieres quitármelas?-, </em>me preguntó. Era una pregunta, pero en el fondo descubrí que era un ruego.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-No, son tuyas-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su reacción me sorprendió, por que soltando una carcajada de felicidad, se subió a la cama, y me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-¿Sabes usarlas?-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> En ese momento, fui, por fin, consciente que no eran solo un elemento decorativo, pero de igual forma tuve que reconocer que no tenía ni idea de cómo se usaban.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Riéndose me pidió que sacara la llave, lo cual hice con rapidez abriendo el cajón de la mesilla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Fíjate, que tiene tres enganches</em>-, me dijo con voz sensual, mientras se tumbaba boca abajo sobre el colchón, <em>-ahora une las dos cadenas, con la argolla de mi vestido.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al hacerlo, Meaza tuvo que echar los brazos hacía atrás y flexionar las piernas, de manera que quedaba atada, con el culo en pompa e incapaz de moverse.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Toma a tu esclava, mi señor-</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La visión de su cuerpo, en esa postura, era la visión más excitante que había visto en la vida, el blanco de las sábanas realzaba la belleza de su piel, por lo que con premura me desnudé mientras Meaza, no dejaba de mirarme como lo hacía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya sin ropa, me acosté a su lado, y empecé a acariciar ese cuerpo que se me brindaba indefenso. No se si ese fue el motivo, pero la muchacha gimió desesperadamente, en cuanto notó que mis manos recorrían su espalda. Cada movimiento era una tortura porque al estar atada, las cadenas le impedían hacerlo con facilidad.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No había llegado a su sexo, cuando ya se estaba retorciéndose por un brutal orgasmo. Y alucinando que se hubiese corrido antes de tocarla, le pregunté que ocurría.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con la voz entrecortada, alcanzó a decirme:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Las ancianas me lo habían dicho, pero yo no las creía-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-¿El qué?-, </em>cada vez entendía menos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-El placer supremo, <strong>el placer de la esclava</strong>-. </em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Entonces comprendí, era la completa entrega de una hembra a su macho, la entrega voluntaria de la mujer. El efecto de sumisión total, se lo había provocado. Sabiendo que era su noche, le separé las piernas y acercando mi lengua a su cueva, le retiré los labios, dejando su clítoris a mi entera disposición. Jadeó, en cuanto notó mi respiración aproximándose, y ya sin ningún reparo berreó su placer, al sentir que me apoderaba de su botón.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> De su interior, como si fuera un manantial, el flujo manó llenándome la boca con su dulzor. No me lo podía creer, pero por mucho que me intentaba beber el líquido que salía a borbotones de su almeja, era imposible, por lo que en pocos minutos ya se había formado un charco debajo de mi amante. Sus orgasmos se sucedían sin pausa, Meaza pasaba de la excitación al placer sin darse cuenta, hasta que agotada se desplomó sobre el colchón.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Gritó al sentir que las cadenas, forzaban sus músculos, y sacando fuerzas de su dolor me pidió que la penetrara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> &#8211;<em>Debes hacerlo-,</em> me rogó con lágrimas recorriendo sus mejillas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Apiadándome de ella, quise desatarla, pero ella se negó, implorándome que solo la liberara después de haber regado con mi simiente su interior. Viendo que era su deseo, me coloqué entre sus piernas, y cogiendo mi extensión con la mano, acerqué el glande a su entrada, y le pregunté si estaba segura.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Me contestó levantando su trasero de forma que la cabeza de mi pene se introdujo en su sexo. La propia postura facilitó mi penetración, al mantenerla completamente abierta. Lentamente la penetré, mientras ella no dejaba de sollozar por el placer que le estaba dando. Una vez, que toda mi extensión descansaba en su cueva, oí que me decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Usa las cadenas-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/256/48626688/48626688_017_64a6.jpg" width="460" height="690" />Supe a que se refería, y sin meditar que al hacerlo, iba a forzar su columna mas allá de lo humano, agarré las cadenas y usándolas como anclaje, empecé a cabalgar sobre mi amante. Escuché sus gritos de dolor, ya que cada vez que la penetraba, tiraba de los eslabones, doblándola de manera inmisericorde, pero no pude o no quise parar, porque al retorcerse por la tortura, su vagina se contraía, presionando mi sexo. Era algo nuevo para mí, y sin saber el porqué, de pronto me vi impelido a continuar, al sentir que todos y cada uno de mis nervios se contraían por un prolongado orgasmo, y que como si fuera una llamarada, una energía desconocida empezando en mis pies, me recorría fundiéndome el cuerpo, y pasando por mi cabeza, volvía a mi sexo, explotando de placer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Fue brutal, al eyacular en su interior, me sentí morir y renacer en cada borbotón y licuándome en su vagina, grité mi placer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Debí de caer desmayado, porque solo recuerdo, que al abrir los ojos, Meaza me miraba, con ternura en sus ojos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-¿Qué me ha pasado?-, </em>le pregunté.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Mi amor-,</em> me respondió con una sonrisa,-<em>has sentido lo que entre mi gente llaman el <strong>éxtasis del esclavista</strong>-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-No comprendo-</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Se rió al ver que realmente no sabía el origen de lo que le había regalado y dándome un beso me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Desátame-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Liberándola de sus cadenas, me abrazó y susurrándome al oído me explicó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Mi gente es un pueblo guerrero, que durante siglos, ha esclavizado a sus vecinos. Éstas cadenas surgieron como un medio de tener atadas a sus cautivas, pero mis antepasados al descubrir su efecto en el sexo, y que ambos participantes quedaban unidos por el resto de su vida, las prohibieron, y solo dentro del matrimonio y aún así con mucho cuidado, pueden usarse-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Me quedé callado, recapacitando sobre lo que me había dicho, tratando de comprender las implicaciones. Todavía no había entendido su poder, para mi seguían siendo un instrumento de placer sin más, y así se lo hice saber:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Un poco exagerados-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Meaza estuvo a punto de caerse de la cama, por el ataque de risa que le dominó.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-¿Exagerados?, dime mi amor, ¿estas cansado?, ¿te ves con fuerzas de hacerme otra vez el amor?-</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Ya sabes que no, me has dejado agotado, esto no se me levanta hasta mañana</em>-, le contesté muy seguro de mi mismo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <em>-Estas muy equivocado</em>-, me respondió y levantándose de la cama, se inclinó sobre la cómoda, de la habitación, y mirándome a los ojos, me dijo<em><img decoding="async" src="http://www.grupobuho.es/images/smilies/119.gif" alt="cuA�ao" />¡Tómame!-.</em></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La seguridad con la que me hablo, hizo que levantara la mirada para verla, y fue entonces cuando comprobé lo que realmente me quería decir, ya que desde lo mas hondo de mis entrañas renació un insoportable ardor, que me obligó a salir de entre las sabanas, y apoderándome con ambas manos de sus pechos, penetrarla con ferocidad.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con mi pene en su interior, le pregunté la razón de esa pasión, y ella con la respiración entrecortada por el deseo, me respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> &#8211;<em>Desde hoy, seremos incapaces de resistir nuestra mutua atracción</em>-, y confirmando nuestra sentencia, prosiguió diciendo, mientras se retorcía buscando su placer,- <em>Soy tu esclava, y tú, mi señor, pero debes saber que también eres mi siervo, y yo,</em> <em>tu dueña</em>.<img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/256/48626688/48626688_012_44ba.jpg" width="614" height="921" /></span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Atraído por mi nueva criada negra&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Oct 2026 16:53:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[anal]]></category>
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		<category><![CDATA[hetero]]></category>
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					<description><![CDATA[Meaza: Capitulo 1 &#8211;Necesitas alguien fijo en tu casa-, me dijo Maria viendo el desastre de suciedad y polvo que cubría hasta el último rincón de mi apartamento.-Es una vergüenza como vives, deberías contratar a una chacha que te limpie toda esta porquería-. Traté de defenderme diciéndola, que debido a mi trabajo no lo uso nada más que para dormir, pero fue en vano. Insistió diciendo que si no me daba vergüenza traer a una tía a esta pocilga, y que además me lo podía permitir. Busqué escaparme explicándole que no tenía tiempo de buscarla, ni de entrevistarla. &#8211;No te [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><span style="font-size: 14pt;"><b><span lang="ES-TRAD">Meaza:</span></b></span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span lang="ES-TRAD">Capitulo 1</span></b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></b></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Necesitas alguien fijo en tu casa</i>-, me dijo Maria viendo el desastre de suciedad y polvo que cubría hasta el último rincón de mi apartamento.-<i>Es una vergüenza como vives, deberías contratar a una chacha que te limpie toda esta porquería</i>-.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Traté de defenderme diciéndola, que debido a mi trabajo no lo uso nada más que para dormir, pero fue en vano. Insistió diciendo que si no me daba vergüenza traer a una tía a esta pocilga, y que además me lo podía permitir. Busqué escaparme explicándole que no tenía tiempo de buscarla, ni de entrevistarla.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>No te preocupes yo te la busco</i>-, me dijo zanjando la discusión. Mi amiga es digna hija de su padre, un general franquista, y cuando se le mete algo entre ceja y ceja, no hay manera, siempre gana. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suponiendo que se le iba a olvidar, le dije que si ella se ocupaba y no me daba el tostón, que estaba de acuerdo, y como tantas otras cosas, mandé esta conversación al baúl de los recuerdos. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por eso, cuando ese sábado a las diez de la mañana, me despertó el timbre de la puerta, lo último que me esperaba era encontrármela acompañada de una mujer joven, de raza negra.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Menuda carita</i>-, me espetó nada más abrirla y apartándome de la entrada, pasó al interior del piso, &#8211; <i>se nota que ayer te bebiste escocia-.</i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¿Qué coño quieres?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le contesté enfadado.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Te he traído a Meaza-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me dijo señalando a la muchacha, <i>&#8211; no habla español, pero su tía me ha asegurado que es muy buena cocinera-.</i></span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/225/15485029/15485029_095_31b4.jpg" width="460" height="690" />Por primera vez me fijé en ella. Era un estupendo ejemplar de mujer. Muy alta, debía de medir cerca de uno ochenta, delgada, con una figura al borde de la anorexia, y unos pequeños pero bien puestos pechos. Pero lo que hizo que se derribaran todos mis reparos fue su mirada. Tras esos profundos ojos negros se encerraba una tristeza brutal, productos de la penurias que debió pasar antes de llegar a España. Estaba bien jodido, fui incapaz de protestar y dando un portazo, me metí en mi cuarto, a seguir durmiendo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando salí de mi habitación tres horas después, mi amiga ya se había ido dejando a la negrita, limpiando todo el apartamento. Parecía otro, el polvo, la suciedad y las botellas vacías habían desaparecido y encima olía a limpio.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¡Coño!-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> exclamé dándome cuenta de la falta que le hacía una buena limpieza.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero mi mayor sorpresa fue al entrar en la cocina y ver el estupendo desayuno que me había preparado. Sobre la mesa estaba un café recién hecho y unos huevos revueltos con jamón que devoré al instante. Meaza, debía de estar en su cuarto, porque no la vi durante todo el desayuno.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con la panza llena, decidí ir a ver donde estaba. Me la encontré en mi cuarto de baño. De rodillas en el suelo, con un trapo estaba secando el agua que había derramado al ducharme. No sé que me pasó, quizas fue el corte de hallarla totalmente empapada, descalza sobre los fríos baldosines, pero sin hablarla me di la vuelta y cogiendo las llaves de mi coche salí del apartamento.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca había tenido ni una mascota, y ahora tenía en casa a una mujer, que ni siquiera hablaba mi idioma. Tratando de olvidarme de todo, pero sobre todo de la imagen de ella, moviendo sus caderas al ritmo con el que pasaba la bayeta, llamé a un amigo y me fui con el a comer a un restaurante.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alejandro no paró de reirse cuando le conté el lío en que me había metido Maria, llevándome a casa a esa tentación.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-No será para tanto-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me dijo.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Que sí, que no te puedes imaginar lo buena que está-.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Pues, entonces ¿de que te quejas?, fóllatela y ya-</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-No soy tan cabrón de aprovecharme</span></i><span lang="ES-TRAD">-, le contesté bastante poco convencido.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El caso es que terminado de comer nos enfrascamos en una partida de mus, que al ser bien regada de copas, hizo que me olvidara momentáneamente de la muchacha.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Totalmente borracho, volví a casa a eso de las nueve. No había terminado de meter la llaves en la cerradura cuando me abrió la puerta para que pasara.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Casi me caigo al verla. Estaba vestida con un traje típico de su país, consistente en una tela de algodón marrón, que anudada al cuello dejaba al aire sus dos pechos. Lejos de incomodarse, por mi borrachera y su desnudez, me recibió con una sonrisa, y echando una mano a mi cintura me llevó a la cama. Sentirla pegada a mí, alborotó mis hormonas y solo el nivel etílico que llevaba, que me impedía incluso el mantenerme de pié, hizo que no saltara sobre ella violándola. Solo tengo de esa noche, confusas imágenes de la negrita desnudándome sobre la cama, pero nada más, porque debí de quedarme dormido al momento.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A la mañana siguiente, al despertarme, me creía morir. Era como si un clavo estuviera atravesando mis sienes, mientras algún hijo de puta lo calentaba al rojo vivo. Por eso, tardé en darme cuenta que no estaba solo en la habitación, y que sobre la alfombra a un lado de mi cama dormía la muchacha a rienda suelta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Meaza estaba usando como almohada su vestido, y totalmente desnuda descansaba sobre el duro suelo. Estuve a punto de despertarla, pero decidí aprovechar la situación para dar gusto a mis ojos. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante más de media hora estuve explorándola con la mirada. Era perfecta, sus piernas eternas terminaban en un duro trasero, que llamaba a ser acariciado. Luego un vientre duro, firme, rematado por dos bellos pechos que se notaba que nunca habían dado de mamar. El pezón negro era algo más que decoración, era como si estuviera dibujado por un maestro, redondo, bien marcado, invitaba a ser mordisqueado. Y su cara, aún siendo negra tenía unas facciones finas, bellísimas. Poco a poco me fui calentando, y solo el corte de que me pillara, evitó que me hiciera una paja mirándola.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span lang="ES-TRAD"><br /><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/225/15485029/15485029_109_2ecd.jpg" width="460" height="690" />De improviso, abrió los ojos. Sus negras pupilas reaccionaron al verme, y levantándose de un salto abandonó la habitación. Decidí quedarme en la cama esperando que se me bajara el calentón, por eso, todavía estaba ahí, cuando al cabo de tres minutos, la muchacha volvió con mi desayuno.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No se había molestado en taparse. Desnuda, me traía en una bandeja, el café y unas tostadas. Sin saber que hacer, me tapé con la sabanas, mientras desayunaba, sin dejar de mirar de soslayo a la muchacha.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Meaza, como si fuera lo más natural del mundo, se agachó por su vestido y atándoselo al cuello, esperó arrodillada mientras comía. A base de señas, le pregunté si no quería, y sonriendo abrió su boca, para que le diera de comer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba alucinado, vi como sus blancos dientes mordían la tostada, y su dueña volvía a arrodillarse a mi lado, satisfecha de que hubiese compartido, con ella, mi comida. Su postura me recordaba a la de una sumisa en las películas de serie B. Con las manos en la espalda, y los pechos hacía delante, dejando su culo ligeramente en pompa, me estaba volviendo a poner cachondo, por lo que tratando de evitarlo me levanté a darme una ducha fría, sin importarme que al hacerlo ella me pudiera ver desnudo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sé si fue idea mía pero me pareció que ella se quedaba mirándome el trasero.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De poco me sirvió meterme debajo de chorro del agua, no podía dejar de pensar en su olor, y su cuerpo. Era increíble, nunca había cruzado una palabra con ella, ni siquiera me entendía y me resultaba hasta doloroso dejar de pensar en como iba a respetar la relación criada-patrón, si la niña no dejaba de andar medio en pelotas por la casa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al salir de la ducha fue aún peor, Meaza me esperaba en mitad del baño, con la toalla, esperando secarme. Traté de protestar, pero me resultó imposible hacerla entender que quería hacerlo yo solo, por lo que al final no tuve más remedio que dejar que ella agachándose empezara a secarme los pies. Sus manos y la tela fueron recorriendo mis piernas, mientras su dueña con la mirada gacha miraba al suelo, hasta llegar a mi sexo, cuando con una profesionalidad digna de encomio se entretuvo secando todos y cada unos de mis recovecos sin que en su cara se reflejara nada sexual.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En su cara no, pero mi pene no pudo más que reaccionar al contacto endureciéndose, la muchacha haciendo caso omiso a mi calentura, sonrió, y levantándose del suelo terminó de secarme todo el cuerpo, saliendo después con la toalla mojada hacía la cocina.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba totalmente avergonzado, me había comportado como un niño recién salido de la adolescencia. Cabreado conmigo mismo me vestí, y saliendo al salón, encendí la tele. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Imposible concentrarme, la negrita estaba limpiando la casa, vestida únicamente con ese trapo, y de forma que estuve más atento a cuando se agachaba que al programa que estaban poniendo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hecho una furia con mi amiga, por habérmela traído, cerré los ojos intentando el relajarme, pero no debía de llevar ni tres minutos en esa postura cuando sentí que tocaban mi pierna.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardé unos segundos en abrir mis párpados, para encontrarme a Meaza hincada a mi lado, con un plato de comida entre sus manos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>No tengo hambre-,</i> le dije tratando de hacerme entender, pero no pude y la muchacha no hacía más que alargarme el plato.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Señalando con el dedo el jamón y el queso, y posteriormente a mi estómago, le hice señas diciéndole que no. Imposible, seguía insistiendo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¡Coño!, ¡Que no quiero!-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le contesté ya molesto.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces ella hizo algo insólito, agarrando mi mano, me obligó a coger una loncha, y posteriormente se la llevó a su boca. Por fín entendí, lo que quería, es que le diera de comer. Seguramente en su tribu, los hombres alimentaban a las mujeres y ella obligada por su cultura esperaba que yo hiciera lo mismo. Pensando que ya tendría tiempo de explicarle que en España no hacia falta, agarré otro trozo y se lo metí en la boca.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonrió mostrándome toda su dentadura. Realmente estaba encantadora con una sonrisa en la cara, y ya más seguro de mi mismo, seguí dándole de comer como a un bebé. Era una gozada el hacerlo, me sentía importante. Era agradable que alguien dependiera de ti hasta los más mínimos detalles, por lo que cuando se acabó todo lo que había traído fui al frigorífico a por algo de leche.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando volví seguía en el mismo sitio, en el suelo al lado del sillón, y acercándole el vaso a los labios le di de beber. Debía de estar sedienta por que se tomó el líquido a grandes tragos de manera que una parte se le derramó por las mejillas, yendo a caer en uno de sus pechos. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Juro que lo hice sin pensar, no fue mi intención el hacerlo, pero mi mano recorrió su seno, y cogiendo la gota entre mis dedos me lo llevé a mis labios saboreándolo. Sus pezones se endurecieron de golpe al verme chupar mis dedos, y con ellos, mi entrepierna. Nuestras dos miradas se cruzaron, creí descubrir el deseo en sus ojos, pero decidí que me había equivocado, por lo que levantándome de un salto, traté de calmarme, diciéndome para mis adentros que debía de ser un caballero.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Puta madre, ¡qué buena que está!-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> pensé, decidiéndome que eso no podía continuar así, que al menos debía de ir decentemente vestida, para intentar que no la asaltara en cualquier momento, por lo que cogiéndola del brazo, la llevé a su cuarto, y buscándole ropa descubrí que solo había traído la blusa y la falda con la que había llegado a casa.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Necesitas ropa-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le dije.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con los ojos fijos en mí, se rió, dándome a saber que no había entendido nada. Era primer domingo de mes, luego los grandes almacenes debían de estar abiertos, por lo que obligándola a vestirse la llevé de compras.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El primer problema fue subirla al coche. Asumiendo que sabía hacerlo abrí las puertas con mi mando, y me subí para descubrir al sentarme que ella seguía de pie fuera del automóvil.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¡Joder!</span></i><span lang="ES-TRAD">-, exclamé saliendo y abriéndole la puerta, la hice sentarse.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nuevamente en mi asiento y antes de encender el motor, tuve que colocarle el cinturón y al hacerlo rocé sus pechos con mi mano, los cuales se rebelaron a mi caricia, marcando sus pezones debajo de su blusa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Tengo que comprarte un sujetador, me estas volviendo loco, como sigas con tus pechos al aire no sé si podré aguantarme las ganas de comértelos-.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span lang="ES-TRAD"><br /><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/225/15485029/15485029_114_e683.jpg" width="460" height="690" />Meaza, no me entendía, pero me daba igual, me gustaba como sonreía mientras le hablaba. Por lo que aprovechándome de ello, le expliqué lo mucho que me excitaba el verla, que tenía un cuerpo maravilloso. Durante unos minutos, se mantuvo atenta a mis palabras pero al salir al la calle y tomar la Castellana, empezó a mirar por la ventanilla, señalándome cada fuente y cada plaza. Para ella, todo era nuevo y estaba disfrutando, por eso al llegar al Corte Inglés y meternos en el parking, con un gesto me mostró su disgusto.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Lo siento bonita, pero hay que comprarte algo que te tape</span></i><span lang="ES-TRAD">-.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como una zombie, se dejó llevar por la primera planta, pero al tratar de que montara en la escalera mecánica tuve que emplearme duro, por que le tenía miedo. Como no había más remedio, la obligué, y ella asustada se abrazó a mi en busca de protección, de forma que pude oler su aroma penetrante, y sentir como sus pechos se pegaban al mío al hacerlo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¿Qué voy hacer contigo?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le dije acariciándole la cabeza, <i>-Estás sola e indefensa, y yo solo puedo pensar en como llevarte a la cama-.</i></span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sentí pena cuando llegamos al final, porque eso significaba que se iba a retirar, pero en contra de lo que suponía no hizo ningún intento de separarse, por lo que la llevé de la cintura a buscar ropa.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El segundo problema fue elegir su talla, por lo que le pedí a una señorita que me ayudara, inventándome una mentira y diciéndole que la negrita era parte de un intercambio y que necesitaba que le comprara unos trapos. Me daba no sé que, el decirle que era mi criada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La empleada se dio cuenta que iba a hacer el agosto a mis expensas y rápidamente le eligió un montón de camisas, pantalones y vestidos, de forma que en poco tiempo, me vi con todo un ajuar en el probador de señoras.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por medio de la mímica, le expliqué que debía de probársela, para ver si le quedaba. Meaza, me miró asombrada, y haciendo un círculo sobre la ropa, me dio a entender que si era todo para ella.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Si-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le dije con la cabeza.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dando un gritito de satisfacción, se abrazó a mí, pegando sus labios a mi mejilla. Se la veía feliz, cuando se encerró en el probador. Ya más tranquilo, esperé que saliera, pero al hacerlo lo hizo vistiendo únicamente un pantalón, dejando para escándalo de la mujeres presentes y gozo de sus maridos, todo su torso y sus pechos al aire.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obviando el hecho que la presencia de hombres esta mal vista en un probador de mujeres, la agarré del brazo y me metí con ella. Si no lo hacía, nos iban a echar del local. De tal forma que en menos de dos metros cuadrados estuve disfrutando de la niña mientras se cambiaba de ropa. Pero lo mejor fue que al darle un sujetador, se lo puso en la cabeza, por lo que tuve que ser yo, quien le explicara como hacerlo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Tienes unas tetas de locura</i>-, le dije mientras se lo acomodaba dentro de la copa,- <i>me encantaría sentir tus pezones en mi lengua y estrujártelas mientras te hago el amor-.</i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha ajena a las burradas que le decía, se dejaba hacer confiada en mi buena voluntad. Me avergonzaba mi comportamiento, pero a la vez lo estaba disfrutando. Pero todo lo bueno tiene un final, y saliendo del probador con Meaza vestida como una modelo, pagué una cuenta carísima alegremente, al percibir que hombres y mujeres no podían dejar de admirar al pedazo de hembra que tenía a mi lado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez no tuve que abrirle la puerta, la negrita se había fijado como lo había hecho, pero en plan coqueta dejó que fuera yo quien le abrochara el cinturón, incluso creo que provocó que nuevamente rozara su pecho al incorporarse, mientras lo hacía.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Eres un poco traviesa, ¿lo sabias?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le dije mirándola a los ojos, sin retirar mis manos de sus senos.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Soltó una carcajada, como si me entendiera y dándome un beso en la mejilla, se acomodó en el asiento.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Esta mujer me estaba volviendo loco, y creo que lo sabe</i>-, medité mientras conducía.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mirándola de reojo, no podía más que maravillarme de sus formas y la tersura que parecía tener su piel. Su piernas parecían no tener fin, todo en ella era delicado, bello. Y haciendo un esfuerzo retiré mi mirada, tratando de concentrarme en el volante al sentir que mi entrepierna empezaba a reaccionar. No sé si ella se dio cuenta de mi embarazo pero tocándome la rodilla, me dijo algo que no entendí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Yo también te deseo-,</i> le contesté haciéndome ilusiones. Realmente quería con toda el alma que así fuera.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como iba a ser un raro espectáculo, el darla de comer en la boca en un restaurante, decidí irnos de nuevo a mi apartamento. Al menos allá, nadie iba a sentirse extrañado de nuestra relación. Al Bajarnos del coche, la negrita insistió en ser ella quien llevara las bolsas con la ropa y manteniéndose a una distancia de unos dos metros de mi, me siguió con la cabeza gacha. Su actitud me hizo recordar a las indias lacandonas en Chiapas que son ellas las que cargan todo y siguen a su hombre por detrás.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya en el piso, lo primero que hizo fue acomodar su ropa en su cuarto mientras yo me servía una cerveza helada. Nunca he comprendido a los del norte de Europa, cuando la toman caliente, una cerveza, para ser cerveza, tiene que estar gélida, muerta, fría y si encima se bebe en casa, con una mujer espléndida, mejor que mejor. Ensimismado mientras la bebía, no me di cuenta que Meaza había terminado de colocar sus trapos y que se había metido a duchar, por eso me sobresaltó oír un desgarrador grito, provinente de su cuarto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span lang="ES-TRAD"><br /><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/225/15485029/15485029_156_929b.jpg" width="460" height="690" />Salí corriendo haber que pasaba. El tipo de chillido indicaba que debía de ser algo grave por lo que cuando entrando en el baño, me la encontré llorando desnuda pensé que se había caído y nerviosamente empecé a revisarla en busca de un golpe o una herida, sin encontrar el motivo de su grito. </span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¿Qué ha pasado?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le pregunté.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha señalando la ducha y posteriormente a su cuerpo, me explicó lo ocurrido. Cuando comprendí que la pobre se había escaldado con el agua caliente, no me pude contener y me destornillé de risa de ella. Cuanto más me reía, más indignada se mostraba. Me había visto duchándome, y no se había percatado de que había que usar las dos llaves, para conseguir una temperatura optima.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Solo conseguí parar cuando vi que no paraba de llorar, y sintiéndome cucaracha, por reírme de su desgracia, la llevé a la cama, para darle una crema anti-quemaduras.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Ven, túmbate-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le dije, dando una palmada en el colchón.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La negrita me miraba, alucinada, de pie, a mi lado, pero sin tumbarse. Tuve que levantarme y obligarla a hacerlo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Quédate ahí, mientras busco algo que echarte</i>-, le solté en voz autoritaria para que entendiera.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejándola en su cuarto, me dirigí a donde tengo la medicinas. Y entre los diferentes tarros, y pomadas encontré la que buscaba, “<i>vitacilina”,</i> una especialmente indicada contra las quemaduras. Cuando volví, Meaza seguía tumbada sin dejar de llorar. Sentándome en la cama, me eché en la mano un poco de pomada, pero al intentar aplicárselo, gritó asustada y encogiendo las piernas, trató de evitar mi contacto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba histérica, por mucho que intentaba calmarla, seguía llorando, por lo que sin pensármelo dos veces le solté un sonoro bofetón. Bendito remedio, gracias al golpe, se relajó sobre las sabanas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por primera vez, tenía ese cuerpo a mi completa disposición, y aunque fuera para darle crema, no pensé en desaprovechar la ocasión de disfrutar. La piel de su pecho, estómago y el principio de sus piernas estaba colorada por efecto del agua, luego era allí donde tenía que echarle la pomada en primer lugar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Meaza, tumbada, me miró sin decir nada mientras vertía un poco sobre su estomago, para suspirar aliviada al darse cuenta de efecto refrescante al irla extendiendo por su vientre. Viendo que se le había pasado el miedo y que no se oponía, derramé al menos medio tubo sobre ella, y con cuidado fui repartiéndola. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aún sabiendo que me iba a excitar, lo hice desesperadamente despacio, disfrutando de la tersura de su piel y de la rotundidad de sus formas. Lentamente me fui acercando a sus pechos. Eran preciosos, duros al tacto, pero suaves bajo mis palmas. Sus negros pezones se contrajeron al sentir que mis dedos se acercaban de forma que cuando los toqué, ya estaban erectos, producto pensé en ese momento de la vergüenza.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quizás debía de haberme entretenido menos esparciendo la crema sobre sus senos, pero era una delicia el hacerlo, y sin darme cuenta mi pene reaccionó irguiéndose debajo de mi pantalón. Por eso, no caí en que la mujer había apartado su cara para que no viera como se mordía el labio por el deseo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ajeno a lo que estaba sintiendo, me fui acercando a sus piernas. Quizás era la zona más quemada, por lo que abriéndolas un poco, le empecé a untar esa parte. Tenía un pubis exquisitamente depilado, su dueña se había afeitado todo el pelo dejando solo un pequeño triangulo que parecía señalar el inicio de sus labios.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era una tentación, brutal el estarle acariciando cerca de su cueva, sin hollarla. Varias veces mis dedos rozaron su botón del placer, como si fuera por accidente, pero siendo conciente de que yo cada vez estaba más salido. No dejaba de pensar que mi criada era la hembra con mejor tipo que nunca había acariciado, pero que era indecente el abusar de su indefensión. Por eso no me esperaba oír, de sus labios, un gemido.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al alzar la cara y mirarla, de improviso me di cuenta que se había excitado y que con sus manos se estaba pellizcando los pechos mientras me devolvía la mirada con deseo. Fue el banderazo de salida, sin poderme retener, tomé entre mis dedos su clítoris para descubrir que me esperaba totalmente empapado. La muchacha al sentirlo, abrió la piernas para facilitar mis maniobras, hecho que yo aproveche para introducirle un primer dedo en su vagina.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Meaza, o bien se había cansado de fingir, o realmente estaba excitada, ya que de manera cruel retorció sus pezones, intentando a la vez que profundizara con mis caricias, presionando con sus caderas sobre mi mano. Acercando mi boca a su pubis, saqué mi lengua para probar por vez primera su sexo. Siempre se habla del olor tan fuerte de los negros, por lo que me sorprendí al descubrir lo delicioso que me resultó su flujo. Mi lengua fue sustituida por mis dientes, y como si fuera un hueso de melocotón me hice con su clítoris, mordisqueándolo mientras con mi dedo no dejaba de penetrarla. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sé cuanto tiempo estuve comiéndole su coño, antes que sintiera como se anticipaba su orgasmo. Ella, al notarlo, presionó mi cabeza, con el afán de buscar el máximo placer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De pronto, su cueva empezó a manar el néctar de su pasión desbordándose por mis mejillas, por mucho que trataba de beberme su flujo, este no dejaba de salir empapando las sabanas. Meaza se estremecía, sin dejar de gemir, cada vez que su fuente echaba un chorro sobre mi boca. Parecía una serpiente retorciéndose hasta que pegando un fuerte grito, se desplomó sobre la cama.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¡Menuda forma de correrse!-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> exclamé al ver que se había desmayado, y sin darle importancia aproveché la coyuntura para desnudarme y tumbarme a su lado.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardó unos minutos en volver en sí, tiempo que usé para mirarla como dormitaba. Al abrir los ojos, me dedicó la más maravillosa de las sonrisas, como premio al placer que le había dado, y sin mediar palabra, tampoco la hubiese entendido, me besó la cara, y sin dejar de hacerlo, bajó por mi cuello, recreándose en mi pecho.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi pene esperaba erguido su llegada, totalmente excitado por sus caricias, pero cuando ya sentía su aliento sobre mi extensión, sonó el teléfono.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por vez primera me arrepentí de haber elegido su alcoba, ya que en mi cuarto había una extensión, y contra mi voluntad me levanté para ir a descolgarlo al salón, ya que no paraba de sonar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cabreado, lo contesté, diciendo una impertinencia de las mías, pero al percatarme, que era María la que estaba al otro lado de la línea, cambié el tono no fuera a descubrirme.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/225/15485029/15485029_193_8c03.jpg" width="460" height="690" /></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¿Qué quieres, cariño?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le solté.</span></span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella me estaba preguntando como me había ido con la muchacha cuando vi salir a Meaza, a gatas de la habitación y ronroneando irse acercando adonde yo estaba. No salía de mi asombro al verla, como seductoramente se acercaba mientras yo seguía disimulando al teléfono.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Bien, es una muchacha muy limpia</i>-, contesté a Maria, observando a la vez como la negrita se arrodillaba a mi vera, y sin hacer ningún ruido empezaba a lamer mi pene.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi amiga, un poco mosqueada, me amenazó con dejarme de hablar si me portaba mal con ella, insistiendo que era una muchacha tradicional de pueblo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-No te preocupes, sería incapaz de explotarla-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le dije irónicamente, al sentir que Meaza abriendo su boca se introducía toda mi extensión en su interior, y que con sus manos empezaba a masajear mis testículos.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era incómodo pero a la vez muy erótico, estar tranquilizando a Maria, mientras su objeto de preocupación me estaba haciendo una mamada de campeonato.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Que si, que no seas cabezota, que me voy a ocupar que coma bien</i>-, le solté por su insistencia de lo desnutrida que estaba.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Vale, te dejo, que están llamándome al móvil-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le tuve que mentir, para colgar, porque estaba notando, que las maniobras de la mujer, estaban teniendo su efecto, y que estaba a punto de correrme.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Habiendo cortado la comunicación, pude al fin dedicarme en cuerpo y alma a lo importante, y sentándome en el sofá, me relajé para disfrutar plenamente de sus caricias. Pero ella, malinterpretó mi deseos y soltando mi pene, se sentó a horcajadas sobre mí, empalándose lentamente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue tanta su lentitud al hacerlo, que pude percatarme de cómo mi extensión iba rozando y superando cada uno de sus pliegues. Su cueva me recibió empapada, pero deliciosamente estrecha, de manera que sus músculos envolvieron mi tallo, presionándolo. No cejó hasta que la cabeza de mi glande tropezó con la pared de su vagina y mis huevos acariciaban su trasero, entonces y solo entonces se empezó a mover lentamente sobre mí, y llevando mis manos a su pechos me pidió por gestos que los estrujara.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Meaza no dejaba de gemir en silencio al moverse, era como el sonido de un cachorro llamando a su madre, suave pero insistente. Sus manos, en cambio, me exigían que apretara su cuerpo. No me hice de rogar, y apoderándome de sus pezones, los empecé a pellizcar entre mis dedos. Gimió al sentir como los torturaba, estirándolos cruelmente para llevarlos a mi boca. Y gritó su excitación nada más notar a mi lengua jugueteando con su aureola. La niña tímida había desaparecido totalmente, y en su lugar apareció una hembra ansiosa de ser tomada, que restregando su cuerpo contra el mío, intentaba incrementar su calentura.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su cueva se anegó totalmente, mojándome la piernas con su flujo, cuando con mis dientes mordí sus pechos y con mis manos me afiancé en su trasero. Era impresionante, oírle berrear su placer en un idioma ininteligible. Quizás sus palabras eran extrañas pero su significado era claro, la negrita estaba disfrutando y mucho. Fue entonces cuando me di cuenta que no iba a poder aguantar mucho más, y apoyando mis manos en sus hombros forcé mi penetración, mientras me licuaba en su interior. En intensas erupciones, mi pene se vació en su cueva, consiguiendo que la muchacha se corriera a la vez, de forma que juntos cabalgamos hacia el clímax. Cansados y agotados permanecimos unidos durante el tiempo que usamos para recuperarnos, y por primera vez la besé, introduciendo mi lengua en su boca. Meaza respondió a mi beso, de manera explosiva, y pegándose a mí, intentó reactivar mi pasión, pero dándole un azote en el culo, le dije que tenía hambre señalándome el estómago y haciendo que me comía la mano.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pareció entenderme, y bajándose del sofá, se arrodilló un momento como haciendo una reverencia, antes de salir corriendo alegremente hacia la cocina, dejándome hipnotizado en el salón por sus movimientos al hacerlo. Todavía sentado en el sillón, escuché ruidos de cacerolas, lo que me confirmó que había captado el mensaje. No teniendo nada mejor que hacer, me fui a mi cuarto a vestirme, y encendiendo mi ordenador personal me puse a revisar el correo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span lang="ES-TRAD">Eran todo mensajes de rutina, clientes que me pedían aclaración de facturas y proveedores exigiéndome o rogando, según el caso, que les anticipara el pago. Como estaba de buen humor, pasé de contestarles, me puse en cambio a estudiar el origen y las costumbres de la tribu de Meaza. Descubriendo que el suyo es </span><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">un pueblo guerrero, donde el cabeza de familia es un verdadero dictador, y sus múltiples esposas casi esclavas de su marido.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al investigar sus costumbres, me expliqué las razones del comportamiento de la muchacha. Resulta que cuando me dio de desayunar en la cama, y yo le ofrecí parte de mi comida en su boca, le estaba haciendo una proposición de matrimonio, y ella al aceptarlo, según sus costumbres pasaba a ser mi concubina.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asombrado por lo que eso significaba, no pude más que seguir indagando en ello, y con total incredulidad leí que ella esperaba que yo le exigiera una total servidumbre, y que era uso común entre sus gentes el castigo físico, ante la más nimia de las contradicciones. Por otra parte, el trapo anudado al cuello, era solo para las solteras, mientras que las casadas debían enrollárselo en la cintura.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">-¡Que curioso!-,</span></i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;"> pensé ensimismado, sin poder para de leer. </span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero fueron sus hábitos sexuales, los que realmente me interesaron, en su cultura no había casi tabúes, el sexo anal y el lesbianismo eran prácticas comunes, solo existiendo una prohibición sobre la homosexualidad. La mujer siempre tenía que estar dispuesta, pero en contraprestación el hombre tenía que tomarla al menos una vez cada dos días, para seguir manteniendo su dominio.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">-No creo que eso sea un problema-</span></i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">, me dije recordando la perfección de su cuerpo.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba tan absorto en la lectura que no me di cuenta que la mujer había entrado en la habitación y asumiendo la postura sumisa, se había arrodillado a mi lado. Solo lo hice, cuando poniendo su cabeza sobre mi pierna, me hizo saber que estaba allí. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La ternura de su actitud, hizo que la acariciara con mi mano. Ella al notar mis dedos entre su pelo, ronroneó de gusto, y sin quitar la cabeza de su sitio, esperó a que cerrara el ordenador.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Me imagino que quieres decirme que ya está la comida</i>-, le dije levantándome.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">María no me había mentido al decirme que era una estupenda cocinera, ya que al llegar al comedor me encontré un magnifico banquete, de ponerle algún pero era que todos y cada unos de los platos eran picantes, pero gracias a mi estancia durante dos años en México eso no me resultó un problema.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras comía, Meaza se mantuvo en silencio, ocupándose de que nada me faltara y solo cuando me hube saciado, se acercó a que le diera de comer. Nuevamente me encanto la sensación de que darle de comer, de que fuera dependiente, pero esta vez algo había cambiado en ella, por que cuando con mis dedos le acerque un pedazo de carne ella se entretuvo lamiéndome los dedos de una forma sensual que hizo que mi sexo se empezara a alborotar. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">-Eso luego</span></i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">-, le susurre al oído, mientras le pellizcaba un pezón con mis manos. </span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha sin entender, sonrió terminando de tragar el trozo que tenía en la boca, para acto seguido levantarse e irse a la cocina. Volvió trayendo una bandeja con el café, cuando de repente se tropezó, derramándomelo sobre los zapatos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asustada, se agachó y antes que me diera cuenta estaba lamiendo mis mocasines, en un intento que no la castigara. Verla haciéndolo, me hizo recordar lo que había leído, y actuando en consecuencia, esperé que terminara de limpiarme, para agarrarla del brazo, y poniéndola en mis rodillas, empezar a darle una tunda de azotes.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No se quejó, servilmente aceptó su castigo, sabiendo que yo estaba en mi derecho y que ella era la responsable. Quizás al contrario, para ella era otra forma de afianzar nuestra unión, porque solo su padre o su marido tenían, entre sus gentes, la potestad de castigarla, de forma que cuando paré, se levantó y llorando se abrazó a mí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuve a punto de consolarla, pero eso podría verlo como una señal de flaqueza, por lo que despidiéndola con cajas destempladas, la mandé a la cocina, mientras yo me iba a echarme una siesta en el salón. Al haberme cebado, comiendo en exceso, rápidamente me quedé dormido soñando con mi nueva adquisición.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dos horas después, al despertar, la hallé sentada a mi lado en el suelo, mirándome sin hacer ruido. Su mirada reflejaba arrepentimiento, por lo que diciéndole por gestos que se acercara, y empecé a acariciarle la cabeza, mientras cambiaba de canal en busca de algo interesante.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intento infructuoso, por que en la tele solo había la bazofia acostumbrada, por lo que tras diez minutos haciendo zapping, me convencí que no había nada que ver. Todo ese tiempo, se quedó a mi lado en silencio, disfrutando de mis caricias.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">-Tengo que enseñarte español</span></i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">-, le dije, pensando que sería bueno que al menos me entendiese.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha abrió sus ojos, haciéndome ver su incomprensión, por lo que sentándola a mi lado le dije:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">-Tu, Meaza, yo, Fernando</span></i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">-.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;"><br /><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/225/15485029/15485029_273_3ab5.jpg" width="460" height="690" />Entendiendo a la primera, trato de pronunciar</span> mi nombre, saliéndole algo parecido a “<i>Fernianda</i>”.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Bien</i>-, le solté dándole un beso en señal de premio. Ella pensando que quería otra cosa, se pegó a mí, restregando su cuerpo contra el mío. Lo que me dio una idea, y agarrándole el pecho le dije como se llamaba.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Pesso</i>-, respondió.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Solté una carcajada al oirle. Íbamos por buen camino, y tomando su aureola entre mis dedos y acercándolo a mi boca, le dije:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Pezón</i>-, y sin esperar a que me respondiera saqué mi lengua recorriendo sus bordes. Meaza gimió sin contestarme. –<i>Pezón</i>-,insistí.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Pechón</i>-, me contestó alegremente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">Era un juego, de forma que besándole cada una de las partes de su cuerpo, le iba diciendo su nombre en e</span>spañol, y ella debía repetirlo. Poco a poco, la cosa se fue calentando por lo que cuando le tocó al trasero, ambos estábamos hirviendo, y al darle la vuelta y acariciar su culo con mis manos, gimió de deseo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;">-¿Estas bruta?-,</span></i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;"> le solté, mientras recorría con mi lengua, el canal formado por sus nalgas.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No hacía falta que me contestara, claramente, lo estaba. Sabiendo que no se iba a oponer, me levanté a la cocina, y cogiendo la botella de aceite del convoy, volví a su lado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Meaza, viéndome con el tarro en mis manos, comprendió al instante mis intenciones y poniéndose a cuatro patas sobre el sofá, esperó mis instrucciones.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desnudándome con anterioridad, derramé una gotas sobre su ano y separándole los cachetes, comencé a acariciarle por fuera sus rugosidades. Jadeó de gusto cuando forzando su entrada trasera, introduje un dedo. Su orificio estaba totalmente cerrado, por lo que relajarlo, moviéndolo en su interior de manera circular. Poco a poco, me fue resultando más fácil el hacerlo, y cuando ya entraba y salía sin oposición, le metí el segundo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez, ya sus jadeos eran gemidos, y sin cortarse lo más mínimo, llevó su mano a su sexo, empezando a masturbarse. Verla tan dispuesta me hizo tomar la decisión, y embadurnándome el pene de aceite, puse mi glande en la entrada de su hoyo. Antes de introducirlo en su interior, jugué con ella recorriendo su estrecho canal, y los bordes de su cueva. Quería hacerlo con tranquilidad pero al presionar sus músculos con la cabeza de mi extensión, ella se echó para atrás, clavándoselo de un golpe.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Chilló de dolor al sentir su orificio violado, pero no hizo ningún intento de sacárselo, por lo que sin moverme, esperé a que se acostumbrara a tenerlo dentro. Fue ella misma, quien pasados unos pocos segundos se empezó a menear lentamente, metiendo y extrayendo mi miembro al hacerlo. De sus ojos salían unas lágrimas que recorriendo sus mejillas me hacían ver el dolor que sentía, pero sus sollozos se fueron convirtiendo en gemidos, a la par que aceleraba el ritmo de su cuerpo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo que en un principio era un lento trote, se fue convirtiendo en un alocado cabalgar y ya sin ningún reparo, mi pene se clavaba en sus intestinos, mientras mis huevos chocaban usando su culo de frontón. Pero fue cuando usando, su pelo como riendas, la azucé con un azote, cuando mi yegua se desbocó gritando de placer. Su reacción me hizo saber que le gustaba, y haciendo que mi mano cayera sobre sus nalgas, le marqué un ritmo frenético. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella, respondía a cada azote, clavándose cruelmente mi hombría hasta el fondo, esperando que el siguiente le marcara el momento de sacárselo, de modo que en un momento la habitación se llenó de sonidos de gritos y palmadas mientras nuestro cuerpos disfrutaban de una total entrega. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba tan sometida que sus brazos fallaron, cayendo de cara sobre el sofá, lo que provocó que aún fuera más sensual mi visión, y sin poderme aguantar le saqué mi sexo incrustándoselo en su cueva. Recibió con alborozo el cambio, y sin pedirme permiso, se dio la vuelta, dándome la oportunidad de verle los ojos mientras le hacía el amor.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Meaza era todo lujuria, sus músculos interiores parecían ordeñarme, presionando y relajando mi extensión mientras que con sus piernas me abrazaba consiguiendo que la penetraciones fueran todavía más profundas. Con su respiración entrecortada, no dejaba de hablar en un idioma extraño, mientras las primeras gotas de sudor recorrían su pecho.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Recogiendo parte de su flujo entre mis dedos, se los llevé a la boca, y ella los sorbió con ansia mientras me miraba con deseo. Ya fuera de control, coloqué sus piernas en mis hombros y sin esperar a que se acomodara la penetré de un solo golpe. La nueva postura hizo que su vagina ya totalmente inundada se desbordara, mojándome las piernas. El sentir como se vaciaba, corriéndose entre mis brazos, aceleró mis incursiones de manera que una corriente eléctrica me recorrió por entero, y en intensos oleadas de placer, eyaculé en su cueva regándola con mi simiente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y sin esperar a que se recuperara, la llevé a mi cama a descansar. Con Meaza bien pegada a mi piel, me relajé, quedándome dormido al instante.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eran casi las nueve de la noche, cuando abrí los ojos, y al buscarla con mis brazos descubrí que no estaba. Pero me dí cuenta de que una mujer estaba hablando en el salón, y mi extrañeza fue tanta que me levanté a ver quien era.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;"><br />Desde la puerta pude oír como Meaza, hablando en un perfecto español con acento madrileño, le decía a María:</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Lo siento, no puedo seguir con el juego-, </i>quedándose callada mientras escuchaba la respuesta<i>,-Mira me he dado cuenta, que me encanta mi papel, y no pienso descubrirme, pienso seguir actuando como Meaza, mientras Fernando no lo sepa. Para cuando se entere, espero que no quiera echarme-</i>.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi amiga debió intentar el convencerla, porque oí como le gritaba al teléfono, pero la negrita le respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Llámame loca, pero por primera vez en mi vida, alguien me cuida, y disfruto cada minuto en que soy su indefensa emigrante, es más me pone cachonda ser su sumisa-.</i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tras lo cual, le colgó, yéndose a preparar la cena. Mi mundo se desmoronó en ese instante, viendo que había sido objeto de una broma. Estuve a punto de saltar a su cuello, y estrangularla, pero en vez de ello, tratando de pensar en mi siguiente paso, decidí irme a tomar un baño. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La solución me la dio ella, cuando entrando mientras estaba en la bañera, se arrodilló a mi vera, y cariñosamente por gestos me dijo que ya estaba la cena.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-weight: normal; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si a ella le gustaba su papel, iba a hacer como si no me hubiese enterado, al fin y al cabo, era una suerte tenerla a mi disposición. Pero María era otra cosa, me había intentado tomar el pelo, por lo que tranquilamente me dije:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tengo tiempo de vengarme-, y dándole un azote en el culete, le dije a mi servil criada negra: -Sécame-. Ella, ajena a lo que sabía, me miró sonriendo mientras cogía la toalla&#8230;.</span></div>
<div> </div>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/225/15485029/15485029_234_e680.jpg" width="752" height="501" /></p>


<p></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mi esposa se compró dos mujercitas por error 7&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 27 Sep 2026 11:23:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[CAPÍTULO 12, MI TERCERA Y ÚLTIMA BIRMANA Tal y como me había mi futuro suegro echó la casa por la ventana pero aun así me resultó curioso la rapidez en la que se desarrollaron las cosas porque no había pasado ni una hora cuando desde el porche de la mansión vi llegar una carreta cargada con flores. «Joder, se ha dado prisa», murmuré mas solo que la una porque la novia había insistido en que María y sus paisanas estuvieran presentes mientras la preparaban para el enlace. Y digo enlace porque aunque nominalmente está prohibida la poligamia en ese país, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">CAPÍTULO 12, MI TERCERA Y ÚLTIMA BIRMANA</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Tal y como me había mi futuro suegro echó la casa por la ventana pero aun así me resultó curioso la rapidez en la que se desarrollaron las cosas porque no había pasado ni una hora cuando desde el porche de la mansión vi llegar una carreta cargada con flores.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Joder, se ha dado prisa», murmuré mas solo que la una porque la novia había insistido en que María y sus paisanas estuvieran presentes mientras la preparaban para el enlace.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Y digo enlace porque aunque nominalmente está prohibida la poligamia en ese país, durante la fiesta iba a tener lugar un paripé de boda que según Thant me había asegurado no tendría más que valor simbólico pero que su padre había insistido porque así limpiaba su conciencia por entregar a su hija a un hombre que no la hiciera su esposa legal.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Personalmente me daba igual y con una copa en la mano, decidí dar una vuelta por la mansión que sería mía al día siguiente. Mientras recorría sus pasillos, la historia del lugar me tenía impresionado al comprobar en sus paredes el papel que esa familia había tenido en toda la zona.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Va a volver a vivir otra época de esplendor», me dije cada vez más involucrado al saber que si todo iba como tenía planeado, los hijos que tuviera con esa monada serían los depositarios de una herencia centenaria.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Estaba admirando un retrato de un miembro de esa familia cuando vi llegar a mi esposa con la cara desencajada. Supe que algo pasaba y por eso no me cogió desprevenido que me dijera muy nerviosa que Thant quería verme antes de la ceremonia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Asumiendo que era importante, dejé que me condujera por el edificio hasta una zona privada, cuyas rejas de hierro forjado me hicieron suponer que era el área donde antaño vivían las integrantes del harén del señor de la casa. De haber tenido tiempo con gusto me hubiese entretenido en observar los mosaicos con los que estaba decorada pero urgido por mi esposa entré en la habitación donde me esperaba mi “novia”.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tal y como me habían anticipado, Thant estaba hecha un mar de lágrimas y por más que mis dos concubinas intentaban consolarla nada parecía tener efecto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Qué te pasa?- pregunté en inglés.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al escuchar mi voz, esa preciosa birmana se tiró a mis pies y gimoteó desconsolada:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Júreme que pase lo que pase mantendrá su promesa que los hijos que le dé serán los dueños de estas tierras y esta casa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://i.imgbox.com/tPPdA5wj.jpg" width="424" height="636">Pasando mi mano por su negro pelo, respondí que nunca faltaba a mi palabra y por lo tanto si me llegaba a dar descendencia, ellos serían los herederos de esa parte de mis bienes.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Todavía muy nerviosa, se limpió las lágrimas con la mano y levantando su mirada me pidió que la hiciese mi mujer en ese momento sin esperar al enlace. Como se puede comprender, esa premura me mosqueó y levantándola del suelo, la llevé a un sofá y le pedí que me explicara qué narices le ocurría para pedirme adelantar unas horas su entrega.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Consternada me rogó que no me enfadara con mis esposas pero por una indiscreción suya se había enterado del verdadero motivo por el que quería comprar a su padre esa hacienda. Conteniendo el aliento, repliqué que no sabía de qué hablaba pero entonces la oriental susurró llena de dolor:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Estaba enseñando a María el vestido que me iba a poner cuando le ofrecí un té y ella sin darse cuenta, dijo que prefería el tieguanyin al earl gray. Al contestar que no teníamos esa variedad, Aung me rectificó y comentó que ese era el nombre que su amo daba al que producíamos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Entiendo- contesté dando por perdido el negocio y sin demostrar el cabreo que tenía, la pregunté qué era lo que iba a hacer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Entonces para mi sorpresa, Thant respondió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Mi padre no es capaz de mantener la herencia de mis antepasados. Cuando murió mi abuelo, eran más de tres mil hectáreas las que heredó y las fue malvendiendo para pagar sus vicios. Mi deber como hija es informárselo pero no quiero porque aun así él terminará vendiendo esta hacienda a un extraño.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Me he perdido- reconocí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Llena de angustia, me miró insistiendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Como ya le expliqué mi deber como hija es decírselo pero si antes que le vea, usted me hace suya, mi obligación sería para usted y podría callar por el bien de los hijos que le dé. Si quiero mantener estas tierras en la familia… ¡necesito que me tome ahora!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Entendí su petición como una llamada de auxilio y posando brevemente mis labios en los suyos, contesté:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Te juro que nunca pondré en peligro esta casa y las tierras que la circundan y te prometo que haré todo lo posible para incrementarlas y así el día en que yo falte, los hijos que me des hereden más tierras de las que tu padre me venda.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://i.imgbox.com/Vk6nSOTG.jpg" width="424" height="636">Con una dulce pero amarga sonrisa se levantó del diván y mientras dejaba caer su vestido, dijo con tono seguro:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Aunque ha pagado por mí, le informó que me entrego voluntariamente a usted y me comprometo a amarle como su más fiel pareja todos los años que me queden de vida.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La belleza de esa mujer quedó más que patente al verla desnuda y mientras recreaba mi mirada en sus curvas, respondí usando su mismo tono grandilocuente:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Aunque he pagado por ti es mi intención ser tu marido y no tu dueño por lo que después de comprar a tu padre la hacienda, serás libre. Podrás irte pero si te quedas con nosotros y entras a formar parte de mi familia, juro hacerte feliz y cumplir todas mis promesas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Thant no se esperaba que le diese la libertad de decidir y saltando sobre mí, me empezó a besar mientras me decía:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Estaría loca si le perdiera, soy suya y lo seguiré siendo con más razón una vez me libere.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La alegría con la que buscaba mis caricias me convenció y cogiéndola entre mis brazos, la llevé hasta la cama. No había terminado de depositarla sobre las sábanas cuando María acercándose hasta ella, comentó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -La voluntad de Alberto es mi deseo y por ello me comprometo en recibirte como mi igual y los hijos que engendres en tu vientre los consideraré como nacidos de mí sin hacer ninguna diferencia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Completamente conmovida la birmana contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Señora, nunca me atrevería a ser su igual y desde ahora juro obedecerla y amarla… y espero que me dé la posibilidad de demostrárselo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mayi que hasta entonces había permanecido en silencio, se aproximó y comenzó a acariciarla mientras le decía:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Amo y Maria buenos con nosotras, nosotras buenas contigo- para acto seguido cerrar su compromiso con un beso sobre una de sus areolas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Imitando a su compañera, Aung acercó su boca al otro pezón y sacando la lengua, se puso a lamerlo diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Nosotras y María darte placer para que amo te haga suya.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Observando a esas tres bellezas me percaté que siendo de la misma raza, Thant era mucho más alta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Se nota que por generaciones a su familia no le faltó jamás la comida», pensé al compararlas y ver que sus dos paisanas a su lado parecían liliputienses.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ajenas a mi examen, se notaba que mis concubinas eran las primeras interesadas en que esa recién llegada disfrutara en su estreno al ver el modo tan cariñoso y sensual con el que se estaban ocupando de ella.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Cualquier duda de cómo se tomaría ese cálido recibimiento desapareció de mi mente al escuchar que la birmana decía a mi señora con tono pícaro al tiempo que separaba sus rodillas:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Mi señora debe comprobar que llego virgen y que no he conocido ni conoceré más hombre que nuestro dueño.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> María comprendió que la oriental se le estaba ofreciendo para demostrar su disposición a integrarse plenamente en nuestra peculiar familia y riendo comentó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Me parece que a esta putilla le gustaría que me ayudaras.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aceptando que era así, me acerqué a la cama. Thant al verme llegar me miró a los ojos y sonriendo confirmó las palabras de mi mujer al decir con su mirada cargada de deseo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Soy suya.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aún admitiendo que gran parte de la motivación de esa muchacha tenía que ver con la fidelidad a sus orígenes, pude descubrir que su mirada estaba cargada de deseo y eso me hizo saber que también se sentía atraída por mí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Eres preciosa- respondí al tiempo que me quitaba la camisa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://i.imgbox.com/rEkCHtmJ.jpg" width="424" height="636">Ratificando que no le era indiferente, Thant no perdió detalle y aunque en ese momento sus pechos estuvieran siendo mimados por sus paisanas, con un revelador acto reflejo, se mordió los labios al comprobar que me quitaba los pantalones.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Mi dueño y señor- susurró y más afectada de lo que había supuesto con mi striptease, me rogó levantando sus brazos hacia mí que me tumbara junto a ella.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Obviando su petición, comenté en ingles a María lo bella que era nuestra última adquisición, incrementando con ello la calentura de la birmana, la cual con la respiración entrecortada se retorcía sobre las sabanas dando muestras de una creciente excitación.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Me encantan sus piernas- comentó mi señora mientras la acariciaba con la mano.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Llevando mis dedos a una de sus mejillas, recorrí su cara con mis yemas mientras con sus negros ojos la muchacha imploraba que no la hiciéramos sufrir.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -No están mal pero ¿qué me dices de sus pechos?- pregunté deslizando mi mano por su cuello al comprobar que María se había apoderado de uno de ellos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Inmejorables- replicó mientras con los dientes se ponía a mordisquear su pezón.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aung que se había visto apartada por mi señora, aprovechó para desnudarse y al volver le ofreció como ofrenda sus propios senos. Thant me miró pidiendo mi aprobación. Al comprobar mi sonrisa, abrió sus labios y ser apoderó de la tetita de la morena.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El gemido de placer con el que mi concubina respondió a esa caricia, exacerbó a la noble y ya sin ningún recato se puso a mamar como si fuera algo que llevara deseando desde niña.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Esta niña va a resultar tan puta como sus paisanas- murmuró María señalando la humedad que amenazaba con desbordarse en el sexo de la birmana.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Reconozco que se me hizo la boca agua al fijarme que siguiendo la moda occidental esa muchacha llevaba el coño totalmente depilado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Debe de estar riquísimo- repliqué mientras me acomodaba entre sus piernas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi esposa al comprobar que sacando la lengua y partiendo de su tobillo me ponía a recorrer una de sus pantorrillas, me imitó y junto a mí comenzó a besar la otra.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No llevábamos ni medio minuto lentamente subiendo por ellas cuando escuchamos el berrido de placer con el que Thant nos confirmaba lo mucho que le estaba gustando ese tratamiento.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Esta guarrilla no tardará en correrse- susurró María en mi oído- debemos darnos prisa si no queremos llegar tarde.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -La primera vez es importante- objeté y para dejar claro que quería tanto a ella como a las otras dos birmanas, las informé que no pensaba hacer uso de Thant hasta que esa cría se hubiese corrido.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mayi fue la primera en reaccionar y acercando su boca a la de mi “novia”, recorrió los labios de la muchacha con su lengua mientras hablaba tiernamente en su idioma. Por el tono sensual que imprimió a su voz y el posterior gemido de nuestra víctima supe que le había traducido mis palabras pero como quería que lo supiera por mí, usando el inglés comenté:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Mi prioridad es que disfrutes.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Temiendo no poder responder antes de verse sumergida en el placer, Thant gritó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Sé que a vuestro lado seré inmensamente feliz e intentaré compartirlo con el resto de vuestras esposas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Su declaración de intenciones azuzó a María a actuar y con suaves mordiscos fue subiendo por un muslo mientras yo hacía lo propio por el otro.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Jadeando respondió al incremento de nuestras caricias y sin poderse contener comenzó a mover sus caderas al sentir que tantas sensaciones estaban llevándola al límite. Mayi, que hasta entonces se habían mantenido expectante, se desvistió y pegando su dorso desnudo al de la noble, la hizo ver que también ella sería su mujer. Thant al experimentar el roce de los pezones de su paisana contra su pecho, no pudo más y maullando como si fuera un gatito, se corrió.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ese dulce y casi inaudible orgasmo provocó una inmensa calentura en mi señora, la cual intentó hacerse con el coño de la mujer pero advirtiéndolo se lo impedí diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Quiero ser el primero en probarlo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Poniendo un puchero, me obedeció pero antes se permitió el lujo de soplar en él y ese singular regalo fue suficiente para que el clímax de la guapísima birmana alcanzara un nuevo límite.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -No quiero que nada me impida ser suya- aulló totalmente descompuesta Thant mientras todas sus neuronas amenazaban con colapsar- ¡Hágame su mujer!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Convencido que estaba lista, separé los labios de su sexo y sacando la lengua me puse a recorrer sus bordes, sin llegar a tomar posesión de él. Al sentir esa húmeda caricia se estremeció y sin poder casi respirar, me rogó que la tomara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Fóllatela, no la hagas sufrir más- dijo mi esposa al ver como la muchacha tiritaba.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Todavía no- contesté y acercando mi lengua a su sexo, empecé jugar con el erecto botón que sobresalía entre sus pliegues.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://i.imgbox.com/lY2yl96s.jpg" width="424" height="636">El brutal gemido que salió de su garganta fue la antesala a su total entrega y mientras metía mi lengua en su interior, su sexo se convirtió en un ardiente volcán que entró en erupción de manera súbita empapando mi cara y salpicando la de mi esposa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Menuda forma de correrse!- muerta de risa, María exclamó y presa de su propia lujuria buscó probar ese manjar con su boca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Thant casi pierde el conocimiento al sentir que eran dos lenguas las que la estaban follando. Su inexperiencia en ese tema la hizo dudar si ya la había tomado y abriendo los ojos, buscó con la mirada si ya la había poseído. Al ver que no era así, dijo casi llorando:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -No resisto más. Por favor, hazme mujer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Viendo que ya era hora y que de nada servía postergar el tomar posesión de mi propiedad, puse la cabeza de mi glande entre los labios de su sexo. La birmana se derritió completamente al sentir mi miembro en su entrada y moviendo sus caderas, trató de forzar mi penetración.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Tranquila-, dije mientras introducía un par de centímetros la cabeza en su interior.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Increíblemente sentí como si sus labios inferiores estuvieran besando mi pene justo en el instante que esa muchacha a voz en grito me preguntaba si algún día podría amarla.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Ya te amo. No lo dudes nunca- contesté.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mis palabras fueron el detonante de su locura y presionando con su cadera forzó que su cuerpo fuera absorbiendo mi extensión hasta que mi capullo se encontró con una barrera. Entonces y solo entonces, me dirigió una sonrisa y de un solo golpe consiguió romper su himen y ensartarse hasta el fondo todo mi sexo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El grito de la muchacha al sentir como se desgarraba su interior me puso en sobre aviso y mientras sus dos paisanas intentaban consolarla con tiernos besos, esperé a que se acostumbrara a esa invasión. Durante unos instantes Thant se quedó paralizada por el dolor pero rápidamente se rehizo y moviendo sus caderas empezó un delicado vaivén que me volvió loco.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Eres increíble- susurré al experimentar la estrechez de su gruta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> A pesar de estar acompañados y que en ese instante, María siguiera lamiendo el clítoris de la oriental, el tiempo se detuvo para mí y solo existíamos ella y yo mientras de forma inconsciente relajaba y presionaba los músculos de su vagina al ritmo de mis penetraciones.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Por fin tengo dueño!- chilló al notar que un nuevo orgasmo se acumulaba en su interior.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Córrete en su interior, mi amor. ¡Esta putita lo está deseando!- me espoleó María mientras Thant aceleraba sus caderas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tumbandome sobre ella, busqué nuestro mutuo placer pero entonces esa muchacha absorta en su papel de presa me mordió en el cuello mientras me pedía que me vaciara dentro de ella. Que de alguna forma me marcara como suyo, me gustó y llevando al límite el ritmo con el que machacaba su interior desencadené su orgasmo. Orgasmo que al contrario de los anteriores fue ruidosamente brutal hasta el punto que temiendo que nos oyeran desde fuera, Aung cerró su boca con las manos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Los estertores de su cuerpo y sus gritos al correrse desató mi propio gozo y descargando mi simiente en su fértil receptáculo, me corrí mientras en mi cerebro oleadas de placer se sucedían sin pausa. Todavía desconozco como pudo hacerlo pero sentí como su interior abrazaba mi pene prolongando con ello mi éxtasis. Tras lo cual exhausto caí sobre ella.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ella metiendo su mano entre sus piernas, sacó sus dedos ensangrentados y llevándolos a mi boca, me dijo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Has sido el primero y serás el último hombre de mi vida. Soy tu fiel esclava hasta el final de mis días.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://i.imgbox.com/8NyGz1O9.jpg" width="424" height="636">El sabor de la sangre con la que me demostró su virginidad perdida, me hizo reaccionar y abrazándola, contesté:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Como tal te acepto y juro en presencia de mis otras esposas, que dedicaré todos mis esfuerzos en haceros felices a todas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Rompiendo el hielo, María soltó una carcajada y forzando la boca de mi nueva esposa con su lengua, la besó durante unos segundos hasta que separándose de ella, dijo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Como hermana mayor, yo también me comprometo a hacerte dichosa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Los ojos de Thant se poblaron de lágrimas al escucharla y mirando a sus paisanas, les algo en su idioma que las hizo reir. Lleno de curiosidad, le pedí que me dijera que les había dicho.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La hija del noble venido a menos contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Daba las gracias a mis dos “hermanas” por explicarme que solo podían hablar maravillas de usted y de María en la cama y que llegado el caso, no tuviera miedo porque sabrían sacar de mí a la mujer ardiente que llevaba años ocultando.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con la mosca detrás de la oreja, pregunté:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Solo le has dicho eso?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Muerta de vergüenza, bajó su mirada y replicó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -También les preguntaba cuanto tardaría usted en usar mi trasero.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Te apetece que lo haga?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sin saber dónde meterse, replicó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Hay un cuadro en el cuarto de mi padre donde uno de mis antepasados sodomiza a una concubina y desde niña he deseado que mi esposo me tome así.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Riendo a carcajada limpia, María contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Tu culito no tardará en ser poseído por tu dueño y por mí…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">FIN</span></p>
<p><img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://i.imgbox.com/r7otQZY6.jpg" width="600" height="400"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mi esposa se compró dos mujercitas por error 6&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 Sep 2026 11:03:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[CAPÍTULO 11, ESA FINCA Y MAS COSAS PASAN A SER MÍAS Tardamos día y medio en llegar a su aldea. Durante el trayecto, María y yo tuvimos que hacer uso de todas nuestras armas para tranquilizar a las birmanas porque se temían que las lleváramos de vuelta para devolverlas a sus padres. Solo se serenaron cuando mi esposa les advirtió que si alguien les preguntaba qué era lo que hacíamos ahí, debían de contestar que su nuevo amo las amaba tanto que había pensado en comprar una casa en el pueblo para que estuvieran cerca de su familia. ―No necesitar, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">CAPÍTULO 11, ESA FINCA Y MAS COSAS PASAN A SER MÍAS</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tardamos día y medio en llegar a su aldea. Durante el trayecto, María y yo tuvimos que hacer uso de todas nuestras armas para tranquilizar a las birmanas porque se temían que las lleváramos de vuelta para devolverlas a sus padres. Solo se serenaron cuando mi esposa les advirtió que si alguien les preguntaba qué era lo que hacíamos ahí, debían de contestar que su nuevo amo las amaba tanto que había pensado en comprar una casa en el pueblo para que estuvieran cerca de su familia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No necesitar, nuestra familia Amo y María― contestaron casi a la par.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi esposa que sabía cuál era el propósito real del viaje, replicó alzando la voz:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Obedeced sino no queréis que os dejemos ahí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esa amenaza fue suficiente y mientras nos acercábamos a nuestro destino, las muchachas no hacían más que repetir:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Amo comprar casa pueblo, Amo querer nosotras.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tanto lo repitieron que terminaron creyéndoselo y si antes de subir al todo terreno ya me miraban con adoración, cuando llegamos a la tierra que les vio nacer era tal su entrega que me consta que hubieran dado su vida por mí si hubiese sido necesario. Sin darme cuenta afiancé en sus mentes la idea que las amaba cuando les pedí que me llevaran directamente a donde vivía el noble dueño de la finca que venía a ver.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mis esperanzas de agenciarme con la finca decayeron al vislumbrar desde lejos la magnífica hacienda de ese sujeto, pero al irnos acercando y comprobar el mal estado del jardín y el desconchado de esas paredes, comprendí que para un alguien quebrado le sería imposible asumir el coste de mantener ese palacio. Sin revelar mis siguientes pasos, pedí a las birmanas que me dijeran el nombre del vecino que más odiase ese sujeto y tras decírmelo, lo apunté en un papel.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ya dentro del terreno colindante, tanto Mayi como Aung me rogaron que aparcara el coche lejos de la entrada pero obviando su consejo, lo dejé justo enfrente de la escalinata.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tal y como esperaba, el orgulloso tipo salió hecho una furia a echar a los intrusos. Durante unos tres minutos, nos chilló que nos fuéramos pero lejos de hacerle caso mantuve una sonrisa en mi rostro y cuando se calló, le pedí a Mayi que me tradujera.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Estimado señor, me podría informar cómo puedo encontrar donde vive este señor― dije dando el nombre que había apuntado: ―Tengo negocios que tratar con él.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Temblando la morenita tradujo mis palabras a ese energúmeno y este con muy mala leche, me preguntó cuáles eran esos negocios.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―He pensado en venirme a vivir a esta zona y me han dicho que su finca es la mejor del pueblo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Tonterías― respondió a través de su paisana― ¡la mejor es la mía!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No lo dudo pero no sé si tengo dinero suficiente para comprar mantener y renovar un edificio tan grande y en tan mal estado. Me imagino además que debe de tener que necesitar mucha de servicio― contesté y haciendo gala de un desinterés que no tenía, insistí en que me dijera como ir a la otra finca porque aunque no lo conocía, mis asesores habían establecido cual sería un precio justo y parecía que él estaba de acuerdo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Qué precio?― casi gritando preguntó.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Doscientos millones de Kyats― respondí.<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdnwg.youx.xxx/galleries/content/1/667/1667577_0de4090.jpg" width="424" height="637" /></span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Esos cien mil y pico euros debieron resultarle una cifra apabullante porque se sentó al decírsela mi acompañante. No me pasó inadvertida su avaricia pero aún más cuando tras pensárselo brevemente y cambiando su tono, nos invitó a pasar a tomar un té dentro de su mansión.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Ese dinero ha despertado su interés», me dije mientras ejerciendo de anfitrión, el noble nos llevaba a través de un enorme salón decorado en demasía y que dejaba ver que había tenido días mejores.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tal y como había previsto no entró directamente al trapo sino que me empezó a interrogar por ese interés en comprar tierras en esa zona. Siguiendo el guion preestablecido, señalando a las muchachas, respondí:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Mis dos concubinas echan de menos el pueblo donde nacieron y por eso he decidido adquirir una casa de campo por los alrededores.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Fue en ese momento cuando el birmano las reconoció y soltando una carcajada, cometió el primer error al burlarse de ellas diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Vestidas con esas ropas, sus putitas parecen unas señoras.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Hasta entonces pensaba ofrecerle un trato justo pero que se atreviera a insultar a mis “mujeres” me indignó y me juré que si podía estafar a ese capullo, ¡lo haría! Pero no queriendo exteriorizar mi enfado, repliqué como si fuéramos colegas de toda la vida:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―La que nace puta muere puta y tú como señor de toda esta zona, me imagino que te habrás agenciado un harén con las mejores zorritas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al traducir, observé que por el color de sus mejillas Mayi estaba avergonzada por el modo en que me había referido a ella pero aun así transmitió fielmente mis palabras.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La respuesta de ese impresentable, ratificó mi mala opinión de él porque sin medirse en absoluto contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Alguna tengo pero como salen muy caras de mantener, prefiero pagar a una profesional para que me haga una mamada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Disimulando reí su ocurrencia mientras interiormente estaba alucinado que fuera tan cretino de reconocer implícitamente que estaba arruinado y probando por primera vez el té que me había ofrecido, me percaté que no era el que se producía en su finca sino el típico negro Earl Gray.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¡Está muy bueno!― exclamé bastante desilusionado y directamente pregunté si era de sus tierras.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No, desgraciadamente esta delicia se da por debajo de los mil metros y mi heredad está a mil seiscientos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Y qué variedad produce?― pregunté tratando de saber hasta dónde llegaba su ineptitud.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―Una local que mi abuelo trajo de China porque se adapta muy bien a este terreno― y tratando de mostrar la razón de mantener esa elección, prosiguió: ―mientras otros agricultores tienen problemas para vender su producción, yo no. La gente de la zona me la compra y así no tengo que preocuparme de buscar intermediarios.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Eso es lo que ando buscando― respondí― una finca que no me cause quebraderos de cabeza.<img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdnwg.youx.xxx/galleries/content/1/667/1667580_9218718.jpg" width="426" height="640" /></span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Viendo la oportunidad de difamar a su supuesto rival, el muy tonto replicó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Pues entonces debe replantearse su primera opción porque la finca en la que está interesado vende toda su cosecha en la capital y mi vecino tiene que hacer continuos viajes para conseguir que no se le acumule en sus almacenes. En cambio, si quiere podemos visitar los míos para que pueda comprobar que solo tengo unas ocho toneladas que es lo que produzco en un mes.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Casi me da un infarto porque de ser así, los beneficios que conseguiría solo vendiendo sus existencias eran el doble de la cifra que había dejado caer y tratando de no parecer ansioso, le pregunté si él vendía.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Aunque mi familia lleva generaciones aquí, por un buen precio todo se vende― contestó viéndose rico.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> María que hasta entonces había permanecido callada, expresó su preocupación por el estado ruinoso de la mansión. Su disgusto no le pasó inadvertido al noble y viendo que se le podía ir el negocio, me ofreció que fuéramos a dar una vuelta por sus tierras.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aceptando su sugerencia, pregunté a Mayi cuál de las dos conocía mejor la finca. Al contestarme que las dos habían trabajado en ella desde niñas, le pedí que nos acompañara y junto a ella, acompañé al dueño hasta su coche. El decrépito Land―Rover en el que nos montamos fue una muestra más de sus dificultades para llegar al fin de mes y con una sonrisa, me subí en el asiento del copiloto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Las dos horas del recorrido me sirvieron para hacerme una verdadera idea de lo que iba a comprar y de la cantidad de trabajo que tendría para devolver a esa hacienda el esplendor de épocas pasadas. Casi al terminar y comprobar que el noble no me había mentido respecto a la cantidad de té depositado en los almacenes, directamente hablé con mi contacto en Hong―Kong y cerré el precio en trescientos noventa euros por kilo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdnwg.youx.xxx/galleries/content/1/667/1667582_fd3ced4.jpg" width="424" height="637" />Me constaba que el chino se estaba aprovechando de mí pero ese acuerdo me daba casi trescientos mil euros de beneficio con los que podría comprar esa finca sin tener que depender de mi hucha. Hucha que necesitaría para modernizar y reparar todos los desperfectos que había visto durante la visita, los cuales lógicamente hice ver a mi anfitrión.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mis continuas quejas acerca del estado de su heredad había menoscabado las esperanzas del sujeto y por eso cuando ya de vuelta a su mansión, le pregunté cuanto quería por toda la finca incluyendo tanto la casa principal como las caballerizas, el muy imbécil me pidió menos de doscientos mil euros.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Eso es muy caro― contesté y haciendo una contra oferta, le ofrecí diez mil menos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Los ojos de ese tipejo se iluminaron al escucharla y cerrando el acuerdo, únicamente me preguntó cómo sería el pago:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Al contado, le pagaré en el momento que estampe su firma ante notario.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sintiéndose rico, me informó que debido a la hora era imposible que su abogado tuviese los papeles listos pero que al día siguiente, no habría problema en formalizar la venta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Perfecto― contesté, tras lo cual le pedí que me informara de un hotel donde pudiésemos hospedarnos esa noche.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El noble se temió que podía escapársele el negocio si nos íbamos y por ello me ofreció que nos quedáramos en su casa porque no en vano, al día siguiente sería nuestra. Como no podía ser de otra forma, accedí y reuniéndonos con María y la otra birmana, les informé del acuerdo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi esposa conocedora de lo que eso implicaba se lo tomó con alegría pero en cambio las dos orientales estaban impactadas con el hecho que su dueño iba a convertirse en el propietario de esa heredad. El mejor ejemplo fue Aung que cayendo de rodillas ante mí, llorando me pidió que no la comprara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Por qué?― pregunté.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sollozando, murmuró:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">―No nos merecemos que la compre solo por hacernos felices.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No pude más que sonreír al comprender que esas dos realmente se habían tragado que lo hacía por ellas y no queriendo sacarlas del error, muerto de risa, respondí:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Los hijos que me deis correrán por estos jardines y no se hable más.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Como había quedado con nuestro anfitrión a tomar una copa por eso dejando a María que se ocupara de acomodar nuestro equipaje con la ayuda de las dos crías, me dirigí a la biblioteca. Juro que me quedé sin habla al entrar en el lugar por la inmensidad de la colección de libros que atesoraba y viendo que el momentáneo dueño de todo eso me esperaba con un whisky en la mano, caí en la cuenta que me iba a resultar imposible conversar con él. Estaba pensando en volver por Mayi cuando desde un rincón, escuché que me daban la bienvenida en un perfecto inglés.<img decoding="async" class="alignright" src="https://cdnwg.youx.xxx/galleries/content/1/667/1667589_04bbb5a.jpg" width="423" height="635" /></span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al girarme, descubrí que quien me había saludado era una belleza local de unos veinte años. Por su lujoso vestido supe que esa impresionante birmana debía ser la concubina de ese sujeto y conociendo el poco valor que en esa cultura se daba a la mujer, le pedí que me pusiera otro whisky mientras saludaba a su marido.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La muchacha ni repeló y sirviendo uno bien cargado, se acercó a donde estábamos sin presentarse.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Necesita algo más?― preguntó.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Sí, que nos sirvas de traductora― dije y sin esperar su respuesta, di a mi anfitrión las gracias por haberme hospedado con lo que iniciamos una agradable conversación durante la cual tuve que hacer verdaderos esfuerzos para no admirar a su concubina.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tocamos varios temas casi todo ellos mundanos hasta que sintiéndose en confianza, el noble me preguntó si tenía hijos. Al contestarle que no porque María era estéril, el sujeto me miró alucinado y no pudo evitar preguntar por qué no la había repudiado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No hace falta porque ha aceptado reconocer como suyos los hijos que me den sus paisanas― respondí a sabiendas que para él podía resultar una afrenta que pusiera a Mayi y a Aung a su altura.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al serle traducidas mis palabras, el noble se mostró extrañado pero no por la causa que creía, sino porque hubiese decidido dar mis apellidos a esa hipotética descendencia y por eso, insistió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Me está diciendo que sus bastardos van heredar su riqueza y no otro familiar suyo cuando usted muera?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Así es, pienso reconocer a todos y cada uno de los hijos que tenga con ellas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No supe interpretar el brillo de sus ojos al escuchar la versión de mi frase en su idioma y menos que bebiéndose la copa de un trago, comentara que aunque eso era muy liberal por mi parte, él no podría pero que al menos eso garantizaba que mi dinero fuera a caer en manos de un extraño. Tras lo cual volvió a meterse en mi vida al preguntar si tenía pensado incrementar mi harén. Su mujer tartamudeó al tocar un tema tan delicado pero aun así lo tradujo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No es algo que me haya planteado― contesté y mirando a la preciosidad que nos servía de intérprete, dije en plan de guasa: ― Todo depende de si encuentro una candidata que me guste.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdnwg.youx.xxx/galleries/content/1/667/1667586_4e18694.jpg" width="430" height="286" />La atracción que su mujer provocaba en mí no le pasó inadvertida pero lejos de enfadarse, el noble venido a menos se dedicó a loar al sexo femenino de su país, obviando mi supuesta desgana:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Hace bien en elegir Birmania como lugar para buscar esposa, nuestras mujeres además de bellas son fieles y sumisas, no como las tailandesas que solo buscan el dinero. Cuando una birmana acepta unir su destino a un hombre, este puede dormir tranquilo sabiendo que nunca se irá con otro.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Que mirara a su mujer mientras lo decía me pareció de mal gusto porque era una forma de afianzar su dominio sobre ella y por ello traté de cambiar el tema, preguntando por el origen de esa biblioteca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Mis antepasados eran hombres ilustrados y como creían que la única forma de prevalecer en el poder era por medio de la cultura, gastaron gran parte de su fortuna en darle forma.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Comprendí la crítica tácita a sus predecesores de su discurso y tratando de ser agradable, repliqué:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Pues es magnífica, sería un orgullo el ser depositario de tal herencia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Curiosamente, la interpreté me sonrió antes de empezar a traducir a ese paleto lo que había dicho y eso me espoleó a recorrer con mi mirada su estupendo culo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Menudo cabrón está hecho el viejo», sentencié valorando positivamente la beldad de su mujer mientras me imaginaba como sería en la cama.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Le interesa comprarla?― fue su respuesta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Estaba tan ensimismado mirando a la muchacha que tardé en comprender que se refería al conjunto de libros.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Todo depende del precio y no creo que pueda pagar lo que usted se merece por desprenderse de esta joya― respondí sin darme cuenta que al mirar a los ojos a su mujer mis palabras podían malinterpretarse.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Solo cuando observé que se ponía roja, comprendí mi metedura de pata. Afortunadamente, el marido no se dio cuenta de las dificultades que tuvo a la hora de traducir mi respuesta del inglés.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Por eso no se preocupe, podremos llegar a un acuerdo― respondió pensando quizás en que iba a sacar un buen dinero de ese montón de libros.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Yo ni siquiera lo escuché porque mis ojos estaban prendados de los pequeños montículos que habían hecho su aparición bajo la blusa de nuestra intérprete.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¡Quién los lamiera!― murmuré entre dientes al imaginar mi lengua recorriendo esos pezones.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No supe si me había oído porque de haberlo hecho, disimuló muy bien y no dijo nada. De lo que estoy seguro es que esa morena era consciente del modo en que la estaba devorando con la mirada y por raro que parezca ¡parecía contenta con ello!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="https://cdnwg.youx.xxx/galleries/content/1/667/1667590_d00242b.jpg" width="424" height="282" />En ese momento aparecieron en escena mi esposa con mis dos birmanas y mientras María se quedó embobada mirando a nuestra acompañante, Mayi y Aung saludándola comenzaron a charlar animadamente con ella.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Quién es este pibón?― me preguntó mi compañera de tantos años sin ningún rastro de celos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Creo que es la putita del capullo este― en voz baja susurré al ver que la aludida nos miraba de reojo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Luego preguntaré a nuestras zorritas porque si también está en venta no me importaría que la compraras― en plan descarado replicó mientras se relamía pensando en poseer algo tan bello.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―María le estás cogiendo el gusto a ser lesbiana― descojonado recriminé a mi mujer sin revelar que a mí me ocurría lo mismo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Cariño, la culpa es tuya por traerme a este país― dijo sin rastro de arrepentimiento.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La risas de Aung y el color del rostro de Mayi me hizo darme cuenta que yo era el tema de la conversación entre ellas y haciendo una seña llamé a la risueña.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿De qué hablabais?― quise saber.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aung contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Thant preguntar nosotras felices con amo. Nosotras contestar mucho placer y mucho amor con Amo y con María.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Que fueran tan indiscretas y que llamaran por el nombre a esa mujer me llamó la atención pero antes que pudiera seguir interrogándola, nuestro anfitrión me cogió del brazo y llamando a la tal “Thant”, me soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Lo he pensado bien y como después de vender la hacienda me iré a vivir a la capital, quiero que usted se quede con todo el mobiliario incluyendo esta biblioteca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Dando por hecho que eran antigüedades y que podría sacar un buen redito con ellas revendiéndolas en Madrid, le pregunté el precio que pedía. El tipo le explicó a la muchacha que era lo que quería y contrariamente a lo ocurrido hasta entonces, Thant se puso a discutir con su marido.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Viendo esa discusión, pregunté a Aung qué ocurría y esta con una sonrisa, me soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Thant querer incluir hija en precio.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Me quedé horrorizado porque dada la edad de esa mujer, su hija debía ser un bebé pero entonces con una sonrisa Thant expuso las condiciones, diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Valora en cincuenta millones el conjunto pero si me acepta como concubina y se compromete a que los hijos que yo le dé hereden esta finca, está dispuesto a aceptar que le pague solo treinta millones.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al darme cuenta de mi error al suponer que era su esposa y escuchar que ella misma se ofrecía como moneda de cambio, casi me caigo de espaldas. Confieso que durante unos segundos no supe que decir y cuando al fin pude articular palabra, pregunté directamente a la muchacha los motivos por los que se entregaba a mí voluntariamente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La bella oriental con tono seguro contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Mi padre no ha sido capaz de mantener la herencia de mis antepasados y es mi deber intentar mantener su legado para mis hijos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Solo por eso?― insistí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sin ocultar para nada lo que realmente sentía, esa preciosidad replicó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Usted es un hombre fuerte y atractivo al igual que su esposa y el resto de sus concubinas. Prefiero ser su cuarta esposa y disfrutar bajo su mando que la primera en manos de un hombre que mi padre elija.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Interviniendo, María dijo en mi oído:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Acepta porque si la producción de este lugar es lo que supones, tendremos suficiente dinero para compensar al resto de nuestros hijos…― para en plan putón terminar diciendo: ― …y además me muero por echarles el diente a los pechitos de esa monada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La burrada de mi anterior recatada esposa me hizo reír y extendiendo un cheque, cerré acuerdo con el padre de mi nueva novia mientras recreaba mi mirada en los ojazos de su retoño.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con el dinero de ese trato en su mano y la seguridad completa que al día siguiente recibiría el correspondiente a la finca, me dio un abrazo mientras decía:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Querido Yerno, hoy en la noche en esta casa se celebrará una fiesta durante la cual le haré entrega de mi más adorado tesoro.</span></p>
<p><img decoding="async" src="https://cdnwg.youx.xxx/galleries/content/1/667/1667584_17bc190.jpg" /></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mi esposa se compró dos mujercitas por error 5&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Sep 2026 11:03:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[CAPÍTULO 9, LES OFREZCO LA LIBERTAD Estaba terminando de vestirme cuando las dos morenitas se despertaron y al comprobar que se habían quedado dormidas, se levantaron de inmediato con cara de asustadas. Reconozco que me hizo gracia la vergüenza de esas niñas al saber que no solo no me habían ayudado a bañarme sino que en pocos minutos iba a bajar a desayunar y que no habían preparado nada. ―Perdón amo― repetían al unísono mientras se ponían la ropa. Mi esposa no pudo soportar la risa al verlas tan preocupadas y tratando de tranquilizarlas, les dijo que ella se había [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">CAPÍTULO 9, LES OFREZCO LA LIBERTAD</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Estaba terminando de vestirme cuando las dos morenitas se despertaron y al comprobar que se habían quedado dormidas, se levantaron de inmediato con cara de asustadas. Reconozco que me hizo gracia la vergüenza de esas niñas al saber que no solo no me habían ayudado a bañarme sino que en pocos minutos iba a bajar a desayunar y que no habían preparado nada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Perdón amo― repetían al unísono mientras se ponían la ropa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi esposa no pudo soportar la risa al verlas tan preocupadas y tratando de tranquilizarlas, les dijo que ella se había ocupado de mí. Sus palabras lejos de aminorar su turbación, la profundizó más y prueba elocuente de ello fue cuando cayendo de rodillas frente a mí, Aung me pidió que no las vendiera.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El temblor de su voz al hablar me recordó el siniestro destino al que las mujeres pobres de ese país estaban acostumbradas. Personalmente me parecían inadmisibles tanto la esclavitud como que ante el mínimo fallo temieran por su futuro. Cuando ya no corrieran riesgo, tendría que sentarme con ellas y decirles que eran libres pero mientras y quitando hierro al asunto, comenté:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Si algún día dejáis de ser mías no será porque os he vendido sino porque os habré liberado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Por su mentalidad medieval al escucharme las muchachas se vieron de vuelta a su pueblo. La mera idea de retornar a la pobreza les provocó un terror quizás superior al de ser vendidas y entre lágrimas me rogaron que antes las matase.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¿Ahora cómo les explico que jamás las dejaría desamparadas?», murmuré para mí al ver su angustia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Menos mal que mi esposa, más conocedora de sus costumbres, intervino gesticulando mientras les decía:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Nuestro amo debería azotaros por dudar de su bondad. Cuando dice liberaros, no significa echaros de su lado porque está pensando en daros la oportunidad de engendrar uno de sus hijos y no quiere que tengan una madre esclava.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Me entró la duda de si habían entendido al verlas discutiendo entre ellas en su idioma pero entonces Mayi, sin levantar la mirada del suelo, preguntó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Nosotras dar hijo a Amo, nosotras libres, nosotras vivir con Amo y María?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Así es― respondí y observando que no decían nada, les aclaré: ―Sí, seréis libres pero viviréis conmigo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi respuesta impresionó a esas mujeres, las cuales sin llegárselo a creer volvieron a hablar acaloradamente entre ellas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¿Ahora qué discuten?», me pregunté al comprobar que a pesar de estar alegres había algo que no comprendían.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tras un intercambio de palabras, Aung respondió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Nosotras felices dar hijo amo. No cambiar Amo. Aung y Mayi amar Amo. Nosotras no querer libres.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¡La madre que las parió!», exclamé mentalmente al comprobar la dificultad de cambiar una educación y unos valores que habían mamado desde crías. Como suponía que que tardaría años para hacerlas pensar de otra forma, pegando un suave azote en el trasero de Aung, le pedí que se fuera a prepararme el desayuno.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/D/l/X/1DlXe/1913520995.jpg" width="424" height="520">Con una alegría desbordante, la morenita salió corriendo rumbo a la cocina. Mayi se acercó a mí y poniendo su culo en pompa, me soltó sonriendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Amo no querer Mayi?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Descojonado comprendí que deseaba ser tratada de la misma forma que a su amiga pero entonces poniéndolas sobre mis rodillas, le solté el primero mientras le decía que era por no haberme preparado de desayunar y un segundo por ser tan puta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La risa con la que esa birmana recibió mis rudas caricias me confirmó que para ellas era una demostración de cariño y lo ratificó aún más cuando desde la puerta, girándose hacia mí, afirmó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Amo bueno con Mayi, Mayi dar mucho amor y muchos hijos Amo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Estaba todavía traduciendo al español esa jerga cuando escuché a María comentar:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Esas dos putitas están enamoradas de ti… ¿me debo poner celosa?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esa pregunta en otro tiempo me hubiera despertado las alarmas pero en ese momento me hizo reír y cogiendo a mi mujer del brazo, la coloqué en la misma postura que a la oriental y con una cariñosa nalgada, le informé que para mí siempre ella sería mi igual aunque en la cama la tratara como una fulana.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Siempre te he amado pero todavía más al comprenderme, mi deseado y malvado dueño― contestó luciendo una sonrisa de oreja a oreja: ―Seré tu esposa, tu puta y lo que tú me pidas pero nunca, ¡nunca! ¡Me dejes! ¡Y menos ahora que hemos incrementado la familia con dos monadas!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Me extrañó oír que ya consideraba a esas chavalas parte de nuestra familia y meditando sobre ello, comprendí que si interpretábamos de una forma liberal nuestra relación con Mayi y con Aung, al comprarlas habíamos unido su destino al nuestro con todo lo que eso conllevaba. Por eso medio en guasa, medio en serio, repliqué:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Amor mío. Lo queramos creer o no, esas dos son nuestras mujeres y tanto tú como yo somos de ellas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Insistiendo en el tema, me soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Quién te iba a decir que a tu edad ibas a tener tres mujeres deseando hacerte feliz?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Descojonado, respondí:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Y a ti? No te olvides que mientras esté en el trabajo, las tendrás solo para tu gozo y disfrute.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tomando al pie de la letra mi respuesta, radiante, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No te prometo no aprovecharlo pero primero que limpien la casa. ¡No puedo ocuparme de ella yo sola!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No me cabe duda que hallarás un término medio― de buen humor recalqué y tomándola de la mano, bajamos juntos a desayunar con nuestras dos mujercitas…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">CAPÍTULO 10, LAS BIRMANAS TRAEN BAJO SU BRAZO UN TESORO</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Esa noche al volver del trabajo, me topé con un montón de novedades. La primera de ellas fue cuando las orientales me recibieron luciendo la ropa que María les había comprado. Aunque estaban preciosas por lo visto había sido una odisea el conseguir que aceptaran que mi esposa se gastara ese dineral en ellas (una minucia en euros) pero aún más que se la probaran en la tienda y no en casa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No te lo imaginas― me contó― ¡les daba vergüenza entrar en el vestidor ellas solas!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Bromeando, contesté:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Pobrecita, me imagino que las tuviste que desnudar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Viendo por donde iba, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No te rías pero ese par de putas creyeron que buscaba sus caricias e intentaron hacerme el amor tras la cortina.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La escena provocó mi carcajada y al preguntar cómo las había hecho entrar en razón, María murmuró en voz baja:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¡No me hacían caso! Ya me habían sacado los pechos y no me quedó más remedio que amenazarlas con que iban a dormir una semana fuera de nuestra cama para que me dejaran en paz.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Desternillado de risa, me imaginé el corte que pasaría al salir y por ello acariciando su trasero, la respondí:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Yo también lo hubiese intentado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> María rechazó mis caricias y haciéndose la cabreada, me soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Pero eso no fue lo peor. Saliendo de ahí, las llevé a un médico para que les hiciera un chequeo para confirmar que están sanas. Lo malo fue que se negaron de plano a que un hombre que no fueras tú, las tocara. Como en ese hospital no había una doctora, ¡tuvimos que buscar otro donde la hubiera!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Dado que ese reparo era parte de su cultura no me pareció fuera de lugar su postura y pasando por alto ese problema, la pregunté por el resultado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Quitando que les faltaba hierro, ese par nos enterraran. Según la doctora que les atendió las mujeres de su zona son famosas por su longevidad y…― haciendo una breve pausa, exclamó: ―… ¡la cantidad de hijos!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La satisfacción que demostró al informarme de ese extremo me preocupó y más cuando al mirar a las orientales, verifiqué que me miraban con una adoración cercana a la idolatría. Temiendo las consecuencias de ese conclave femenino, me acerqué al mueble donde teníamos las bebidas para servirme una copa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/D/l/W/1DlWY/60617488.jpg" width="424" height="654">Fue entonces cuando mi futuro con esas arpías quedó en evidencia porque mientras casi a empujones Aung me llevaba hasta el sofá, su compañera ayudada por mi esposa me puso un wiski.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Nosotras cuidar― murmuró la morena en mi oído.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Decididas a hacerme la vida más placentera, la tres se sentaron en el suelo esperando a que les diera conversación. Viéndome casi secuestrado en mi propia casa, no me quedó más remedio que hablar con ellas y recordando que apenas conocía nada de las birmanas, les pregunté por su vida ante de llegar a nuestra casa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Así me enteré que provenían de una zona remota del país que durante centurias había sido olvidada por el poder y donde la pobreza era el factor común a sus habitantes. Curiosamente en el tono de las dos no había rencor y asumían el destino de sus paisanos como algo natural.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sobre su vida personal poca cosa pude sacarles, excepto que habían dejado la escuela para ir a trabajar al campo a una edad muy temprana. Al escuchar sus penurias y que tenían que recorrer a diario muchos kilómetros para ir a trabajar, María las comentó si consideraban que su vida había mejorado desde que estaban en nuestra casa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tomando la palabra, Mayi contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―En pueblo, no saber que ser de nosotras. Amo y María buenos. Con Amo felices, Amo dar placer, Amo no pegar y cuidar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esta última frase me indujo a pensar que al menos la más pequeña de las dos había sufrido abusos físicos e intrigado pregunté:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Qué pensasteis cuándo os dijeron que dos extranjeros iban a compraros?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Bajando su mirada, se quedó callada y al comprobar que no se atrevía a contestar, miré a su compañera.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aung, con sus mejillas coloradas, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ― Temer burdel como amigas pueblo. Nunca ver hombre o mujer blanco, nosotras pensar tener cuernos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La confirmación que los prostíbulos eran un destino frecuente en la vida de sus paisanas me conmovió pero como describió con gestos la supuesta cornamenta de los europeos me hizo gracia y rompiendo la seriedad del asunto me reí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mayi al comprobar que nos lo habíamos tomado a guasa, señalando los pechos de mi esposa, añadió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―María dos cuernos enormes.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La aludida poniendo sus tetas en la cara de la pícara muchacha, me recordó que el día que llegaron a nuestro hogar se habían quedado impresionadas por su tamaño. El gesto de mi mujer fue mal interpretado por la birmana y pensando que María quería que se los tocara, empezó a desabrocharle la camisa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¡Cómo me gusta que estas zorritas estén siempre dispuestas!― rugió mi señora al sentir los pequeños dedos de Mayi en su escote.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi sonrisa animó a la birmana, la cual sin dejar de mirarme, sacó su lengua a pasear y se puso a mamar de esos cántaros mientras me decía:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Mayi amar María ahora, Amo hacer hijo después.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La devoción y el cariño con la que esa cría buscaba mi aprobación a cada uno de sus actos me corroboraron la felicidad con la que aceptaba ser mía y queriendo premiarla, acaricié su mejilla mientras le decía:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No hay prisa, tengo toda la vida para embarazarte.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Haciéndose notar, Aung llevó sus manos hasta mi bragueta y mientras buscaba liberar mi sexo, susurró en plan celosa:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Amo olvidar Aung pero no preocupar, yo mimar Amo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Descojonado la tomé entre mis brazos y levantándola del suelo, forcé sus labios con mi lengua. El enfado de esa morena se diluyó al sentir mis besos y pegando su cuerpo al mío, me rogó que la tomara al sentir que la humedad anegaba su cueva.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El brillo de sus ojos fue suficiente para hacerme saber que esa niña se sabía mía y que obedecería cualquier cosa que le pidiera. La sensación de poder que eso me provocaba no fue óbice para que dándola su lugar, le preguntara cómo quería mimarme.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sin responder, me bajó los pantalones y sacando mi miembro de su encierro, susurró ruborizada:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Beber de Amo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tras lo cual se arrodilló frente a mí y cogiendo mi sexo en sus manos, lo empezó a devorar como si fuera su vida en ello.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Tranquila― repliqué al notar la urgencia con la que había introducido mi pene en la boca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No me hizo caso hasta que con los labios tocó su base. Entonces y solo entonces, presioné con mis manos su cabeza forzándola a continuar con la mamada. Su rápida respuesta me hizo gruñir satisfecho al advertir la humedad de su boca y la calidez de su aliento. Su cara de deseo me terminó de calentar nuevamente y recordando que debía preñarla, la di la vuelta y al subirle la falda, advertí que no llevaba bragas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¡Venía preparada!», reí entre dientes mientras comenzaba a jugar con mi glande en su sexo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/D/l/X/1DlXj/2079185682.jpg" width="424" height="416">La birmana estuvo a punto de correrse al sentir mi verga recorriendo sus pliegues. Era tanta su excitación que sin mediar palabra, se agachó sobre el sofá. Su nueva postura me permitió comprobar que estaba empapada y por eso decidí que no hacían falta más prolegómenos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No había metido ni dos centímetros de mi pene en su interior cuando escuché sus primeros gemidos. Incapaz de contenerse, Aung moviendo su cintura buscó profundizar el contacto. Al sentir su entrega, de un solo golpe, embutí todo mi falo dentro de ella.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Fóllatela mi amor y hazme madre― gritó fuera de sí María al observar la violencia de mi asalto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Girándome, comprobé que Mayi estaba devorando su coño y sin tener que preocuparme por ella, empalé con mi extensión a la morena, la cual tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para no gritar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Dale caña, sé que le gusta― me azuzó mi esposa mientras los dedos de la otra oriental acariciaban el interior de su coño.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi mujer estaba fuera de sí pero como tenía razón la obedecí y con un pequeño azote sobre las nalgas de Aung, incrementé la velocidad de mis ataques. La reacción de la muchacha fue instantánea y moviendo sus caderas, buscó con mayor insistencia su placer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Ves, a esa putilla disfruta del sexo duro― María chilló descompuesta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sus palabras me sirvieron de acicate y sin dejar de machacar el pequeño cuerpo de la birmana con brutales penetraciones, fui azotando su trasero con sonoras nalgadas. Aung al sentir mis rudas caricias, gritó que no parara mientras no paraba de gritar en su idioma lo mucho que le gustaban.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aunque no me hacía falta traducción, escuché a Mayi decir:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Querer Amo más duro.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mirándolas de reojo, sonreí al reparar en que se había puesto un arnés con el que se estaba follando a mi esposa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Aquí hay varias a las que le gusta el sexo duro», sonriendo sentencié mientras aceleraba la velocidad de mis caderas, convirtiendo mi ritmo en un alocado galope.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aung sentir mis huevos rebotando contra su sexo se corrió. Pero eso en vez de relajarla la volvió loca y presa de un frenesí que daba miedo, buscó que mi pene la apuñalara sin compasión.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Mucho placer― chilló al sentir que su cuerpo colapsaba y antes de poder hacer algo por evitarlo, se desplomó sobre sillón.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al correrse, dejó que continuara cogiéndomela sin descanso. Su entrega azuzó mi placer, de forma que no tardé en sentir que se aproximaba mi propio orgasmo y por eso sabiendo que no podía dejarla escapar viva, descargué toda la carga de mis huevos en su interior.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> A nuestro lado y como si nos hubiéramos cronometrado María llegó al orgasmo al mismo tiempo, dejando a la pobre Mayi como la única sin su dosis de placer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La diminuta oriental no mostró enfado alguno y quitándose el arnés, se acercó a mí buscando mis caricias. Desgraciadamente, mi alicaído pene necesitaba descansar y aunque esa mujercita usó sus labios para insuflarle nuevos ánimos, no consiguió reanimarlo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Dame unos minutos― comenté al comprobar su fracaso y no queriendo que nadie hiciera leña de mi gatillazo, le pedí que me hiciera un té.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La muchacha al escuchar mi orden, parloteó con su compañera en su lengua tras lo cual salió corriendo rumbo a la cocina. No habían pasado ni cinco minutos cuando la morenita volvió con una tetera y mientras me lo servía, me informó que iba a probar un té muy especial que solo se encontraba en su pueblo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Juro que antes de probarlo tenía mil reticencias porque no en vano me consideraba un experto en ese tipo de infusiones. Pero resultó tener unos delicados aromas frutales que me parecieron exactos a una variedad que había probado en China, llamada tieguanyin, y que por su precio solo había podido agenciarme unos cien gramos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «No puede ser», exclamé en mi interior y sin querer exteriorizar mi sorpresa, la pregunté si le quedaba algo sin usar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Una bolsa grande. Pero si querer más, yo conseguir― contestó.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Tráela― ordené y mientras ella iba a su cuarto, fuí al mío a buscar el lujoso embalaje donde guardaba mi tesoro.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Es imposible», me repetí ya con ese carísimo producto bajo el brazo, « en el mercado minorista de Hong Kong se vende a mil euros el kilo».</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Cuando Mayi volvió con esa bolsa papel, puse un puñado del suyo y uno del mío sobre una mesa. Os juro que comprobar que el aroma, la forma, la textura y el sabor eran el mismo, se me puso dura y ¡no figuradamente!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Asumiendo que esas crías conocían a la perfección el té que sus paisanos producían no quise influir en ellas y señalando las dos muestras, les pedí su opinión. Las birmanas ajenas al terremoto que asolaba mi mente, tras probar el té que yo había traído con cara triste se lamentaron que hubiese comprado a algún desalmado un producto tan malo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¡Explicaros!― pedí desmoralizado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aung con voz tierna me informó que siendo de la misma variedad, el mío estaba seco y que debía hablar con el que me lo había vendido para que me devolviera el dinero.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Está seco― repetí y sin llegarme a creer que la fortuna me sonriera de esa forma, pregunté a las muchachas a cuanto se vendía el kilo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Caro, muy caro. Tres mil Kyats la bolsa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Haciendo el peor cambio posible, eso significaba dos euros por lo que metiendo gastos exagerados y pagando aranceles, puesto en Hong Kong saldría a menos de veinte euros.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Me darías un poco? Quiero enviárselo a un amigo― deje caer como si nada pensando en mandárselo a un contacto que había conocido en mi viaje.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Poniendo la bolsa en mis manos, Mayi contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Lo nuestro es suyo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Para entonces Maria se había coscado que algo raro pasaba y en voz baja me preguntó qué era lo que ocurría. Abrazando a las dos birmanas, respondí:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Si tengo razón, ¡el valor de esa bolsa es mayor a lo que pagaste por estas monadas!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/D/l/X/1DlX0/704787886.jpg" width="424" height="495">No hace falta comentar que al día siguiente y a primera hora mandé por correo urgente doscientos gramos de ese té al mayorista que conocía porque de ser la mitad de bueno de lo que decían las dos muchachas podía hacer millonario, ya que según ellas la finca que lo producía era de un noble venido a menos y que debido a su mala situación económica era fácil engatusarle que me vendiera unas dos toneladas al mes de ese producto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Dando por sentado que de estar interesado, el capullo de mi conocido iba a aprovecharse de mí, pensé:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Si me ofrece trescientos euros por kilo y me cuesta veinte, ganaríamos más de medio millón de euros al mes».</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Siendo miércoles, no esperaba que lo recibiera antes del viernes y eso me daba tiempo para desprenderme de los trescientos mil euros en acciones que había comprado cuando antes de volar a ese país vendí mi casa en Madrid. Reconozco que me resultó duro dar la orden a mi banco por si mis esperanzas eran un bluf y todo eso resultaba ser el cuento de la lechera. Aun así las vendí y esa misma mañana, mi agente me confirmó que tenía el dinero en mi cuenta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mientras tanto me ocupé de investigar la precaria situación del dueño de esa finca y por eso antes de recibir la llamada del Hongkonés, sabía que ese tipo estaba totalmente quebrado y que el terreno que dedicaba al cultivo de esa variedad era de unas treinta y cinco hectáreas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¡Su puta madre! Según los libros la producción media es de tres toneladas año por hectárea», pensé dándole vueltas al tema y haciendo números la cifra que me salía era tan descomunal que me parecía inconcebible.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Por eso cuando el viernes antes de ir a trabajar, el chino me llamó interesado y sin tener que ejercer ningún tipo de presión me ofreció cuatrocientos euros por kilo, supe que había hallado mi particular mina de oro.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Recoged todo. ¡Nos vamos a vuestro pueblo!― dije a las asombradas crías.</span></p>
<p><img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/5/4/3/4/54347/1/D/l/X/1DlX6/1355842463.jpg" width="600" height="342"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Desvirgando a la super soldado&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Sep 2026 07:59:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[De super soldado a puta sin remedio 2 Esa mañana me desperté al sentir la luz del sol en mis ojos. La sensación de poder con la que me había acostado se magnificó al comprobar que no era un sueño y que en ese momento estaba compartiendo la cama con tres mujeres desnudas. Haciendo un recuento de los dos últimos meses, recordé que tras una serie de fracasos en conseguir&#160; el super soldado definitivo, tuve que pedir ayuda a Mary Doe, una psiquiatra de prestigio mundial. Ella al analizar nuestro problema, creyó encontrar nuestro error en haber suprimido todo tipo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>De super soldado a puta sin remedio 2</strong></p>
<div></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Esa mañana me desperté al sentir la luz del sol en mis ojos. La sensación de poder con la que me había acostado se magnificó al comprobar que no era un sueño y que en ese momento estaba compartiendo la cama con tres mujeres desnudas.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Haciendo un recuento de los dos últimos meses, recordé que tras una serie de fracasos en conseguir&nbsp; el super soldado definitivo, tuve que pedir ayuda a Mary Doe, una psiquiatra de prestigio mundial. Ella al analizar nuestro problema, creyó encontrar nuestro error en haber suprimido todo tipo de sexualidad en los especímenes de laboratorio y por eso cuando alcanzaban la madurez, nuestros sujetos irremediablemente se suicidaban.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Entre esa morena y yo elegimos a uno que estaba a punto de salir de la cápsula criogénica y le dotamos de sexo. Debido a su insistencia, la sujeto de estudio&nbsp; a la que llamamos Alice fue dotada de grandes pechos y una melena rizada acorde con su raza negra y junto con una sargento, nos desplazamos a una isla preparada especialmente para el experimento. Una vez allí, Vicky iba sería su instructora en el ámbito marcial mientras Mary y yo&nbsp; nos debíamos ocupar del psicológico. &nbsp;</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Os juro que no comprendí la trampa que esa zorra de psiquiatra me había tendido hasta que después de cenar, me reveló parte de su plan al decirme que mi principal función sería el hacer que la super soldado descubriera su sexualidad junto con ellas dos y como no había mejor enseñanza que el ejemplo, indujo a la negrita a que me acompañara al cuarto y ahí me desnudara.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Como me había aleccionado que debía ir paso a paso, cuando Alice me rogó que la acariciara, me limité a ello aunque todo mi cuerpo me pedía el desflorarla. Aun así conseguí que se corriera y cuando yo ya no sabía que hacer con mi pene, llegaron las otras dos mujeres a la cama. Fue entonces cuando Vicky siguiendo las instrucciones de su jefa, me poseyó mientras Mary y la negrita miraban.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Para desgracia de la Psiquiatra, un comentario inocente de esa militar me hizo caer del guindo y llevándola hasta el baño, sonsaqué a esa mujer la totalidad de su plan. Así descubrí que esa cabrona había manipulado psicológicamente a todos, de forma que reafirmó mi tendencia dominante mientras a las otras dos mujeres les había retocado el cerebro para hacer de ellas una sumisas perfectas.&nbsp;&nbsp; </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Al preguntarle sus motivos, Mary confesó que ella misma había sido siempre una sumisa de libro y que al explicarle el experimento, había visto en él la solución a sus problemas para conseguir una pareja que supiera como tratarla.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">¡Y vaya si supe cómo tratarla! Cabreado hasta la medula, la obligué a hacerme dos mamadas seguidas aunque ella me pedía que usara sus otros dos agujeros. Pero por mucho que me rogó y usando el mismo poder que ella me había otorgado, le prohibí que se corriera dejándola insatisfecha y caliente&nbsp; como una mona.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Recuerdo que antes de dormir, casi llorando preguntó:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¿No me vas a follar?</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Muerto de risa, contesté:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Todavía no te lo has ganado.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">El ruido de la negrita desperezándose sobre las sábanas me devolvió a la realidad y al girarme descubrí que Alice me estaba mirando. La luz entrando por la ventana la hacía parecer tiernamente indefensa y aunque sabía que esa mujer sería capaz de destrozarme en una pelea, algo en ella me llamó a protegerla.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Ven aquí.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://img-3.poringa.net/poringa/img/E/A/B/0/2/3/evilpunkstar/C32.jpg" width="423" height="564"></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La enorme muchacha sonrió con una dulzura apabullante y acercándose a mí, posó su cara sobre mi pecho mientras me decía:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Doctor McArthur, ¡Tengo miedo!</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Sus palabras me sorprendieron porque no en vano Alice era un prototipo de super soldado, creyendo que nuevamente el experimento iba a ser un desastre acaricié&nbsp; su melena preguntando:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¿Qué te ocurre? ¿De qué tienes miedo?</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Levantado su mirada, contestó:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Sé que no soy humana y que he sido “fabricada”. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Entendí la raíz de sus temores y por eso, acercando mis labios a los suyos, la besé y respondí:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-No solo eres humana sino una humana preciosa. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mi gesto fue más efectivo que mis palabras y luciendo una breve sonrisa, insistió:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Entonces ¿Por qué no se interpretar lo que siento por tí? Desde el momento que te vi, supe que eras mi superior jerárquico pero también que mi vida estaba irremediablemente unida a tu persona.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Intrigado, le pregunté:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¿Qué es lo que notas cuando estás conmigo?</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Reanudando su llanto, contestó:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Aunque nací de una máquina, en tus brazos sueño que soy tu hija pero a la vez quiero ser tu mujer y disfrutar de tus caricias. Te parecerá raro pero anoche cuando la doctora me explicó que tanto ella como la sargento eran de tu propiedad, me excité pensando que&nbsp; mi destino era el ser tu esclava.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Sus palabras me recordaron que a nivel afectivo esa musculosa mujer era una niña y por eso midiendo la situación, le respondí:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Fíjate que a mí me pasa lo mismo. Te quiero como&nbsp; si fueras mi cría pero también te reconozco que me siento atraído por la idea de hacerte mujer.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mi respuesta le dio el valor suficiente para decirme con un tono tan duro que hizo que todos los vellos de mi cuerpo se erizaran:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Mataría por ti.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Y sin darme tiempo a asimilar sus palabras, comenzó a acariciar mi piel con sus dedos. Mi pene reaccionó al instante irguiéndose con una brutal erección. Alice al percatarse de ello, sonrió e imitando lo que había visto hacer a la sargento, sensualmente fue deslizándose por mi cuerpo en dirección a mi entrepierna.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La urgencia que demostró al apoderarse de mi miembro me hizo pegar un grito que despertó a la Psiquiatra. Mary al adivinar lo que ocurría acudió en su auxilio diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Deja que te enseñe. Imita todo lo que haga.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Tras lo cual, acercando su boca a mi verga, sacó su lengua y se puso a lamer delicadamente mis huevos. La negrita aceptado sus enseñanzas unió se unió a la morena de forma que entre las dos no tardaron en embadurnar tanto mis testículos como mi erecta extensión. </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Viendo que sus maniobras habían conseguido su objetivo, Mary le susurró al oído:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Hermanita, piensa que es un caramelo que vamos a compartir- y llevando la boca &nbsp;hasta mi glande, lo empezó a besar con verdadero fervor mientras Alice la imitaba.&nbsp; </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Cómo os podréis imaginar, mi excitación era máxima y por eso no puse ningún impedimento cuando la Psiquiatra separando sus labios se introdujo brevemente mi pene en su interior para acto seguido decirle a la negrita:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Ahora tú.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La muchacha con una mezcla de deseo y de terror, cogió mi verga entre sus manos y abriendo sus labios se la fue introduciendo lentamente. El modo tan pausado en que lo hizo, me permitió experimentar la tersura de los carnosos ribetes de su boca sobre cada centímetro de mi piel.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://img-3.poringa.net/poringa/img/5/6/F/9/5/B/evilpunkstar/F07.jpg" width="426" height="568">-¡Dios! ¡Qué gozada!- exclamé en voz alta al disfrutar del tratamiento.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mi gemido la convenció e incrementando la velocidad de su mamada comenzó a meter y a sacar mi falo de su boca mientras Mary intentaba conseguir su parte ocupándose nuevamente de mis huevos.&nbsp; La inexperiencia de Alice se vio compensada por su ardor y por ello comprendí que estaba a punto de explotar. Al avisarle de la inmediatez de mi eyaculación, la negrita me preguntó si la permitía tragársela.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-No solo te doy permiso sino que te lo exijo- respondí fuera de mí y tratándola por primera vez como si fuera una de mis sumisas.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La inflexión dominante de mis palabras lejos de cortarla la azuzó y olvidando toda cordura buscó mi placer con mayor intensidad.&nbsp; La Psiquiatra disfrutando anticipadamente del triunfo despertó a Vicky para que la sargento fuera también testigo de la mamada de la muchacha y por eso cuando derramé mi simiente dentro de la negrita eran cuatro los ojos los que nos observaban con envidia.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Alice al&nbsp; saborear mi semen creyó que estaba en el cielo y comportándose como una acolita en poder de su señor, con un fervor casi religioso se ocupó&nbsp; que ninguna gota se desperdiciara y de esa forma prolongó mi éxtasis hasta límites insospechados. Usando su lengua a modo de cuchara recorrió mi pene recolectando cualquier resto que se le hubiese escapado y cuando comprendió que había dejado mi verga inmaculada, sonrió y me preguntó:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¿Lo he hecho bien?</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Maravillosamente- respondí y mirando a las dos putas que tenía a mi lado, les solté: -¿No creéis que se merece un premio?</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La sargento fue la primera en comprender mis deseos y lanzándose sobre la musculosa negrita, la comenzó a besar mientras con sus manos recorría su cuerpo. La pobre chavala no supo cómo reaccionar y pidiéndome con los ojos que le dijera qué hacer, se mantuvo quieta. Viendo su indecisión, la besé diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Disfruta de tu premio mientras me ducho. Mary y Vicky&nbsp; te van a devolver parte del placer que me has dado.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Al observar que psiquiatra estaba remisa a acostarse con una mujer, decidí antes de castigarle&nbsp; avisarle de las consecuencias de no obedecer y acercándome hasta ella, cuchicheé en su oreja:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¡Mueve el culo! O tendré que decirle a Alice que use tu trasero&nbsp; como tambor.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La perspectiva de ser azotada por alguien tan fuerte como la super soldado la convenció y por eso muerto de risa observé que venciendo sus reparos hundía su cara entre las piernas de la negrita. Convencido de que durante mi ausencia, ese par conseguirían al menos sacar del interior de la cría un par de orgasmos, me metí tranquilamente a duchar…</span></div>
<div><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La psiquiatra me presenta sus dudas.</span></b></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Al salir del baño me encontré con que las tres mujeres habían desaparecido del cuarto. Suponiendo que debían haber acudido a cumplir sus obligaciones, me vestí y fui a la cocina a desayunar. Una vez allí, Vicky y Alice con uniforme militar me dieron de desayunar, la ausencia de Mary me resultó significativa y no queriendo hurgar en la herida, me abstuve de preguntar por ella.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">“Debe estar cabreada” pensé descojonado importándome una mierda sus sentimientos.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">En cambio, las otras dos mujeres estaban alegres y colmándome de cariño, me dieron conversación &nbsp;y solo cuando hube acabado, se fueron a ejercitar. Nuevamente solo, me serví un café y con la taza en la mano, me dirigí a la oficina donde teníamos las cámaras para controlar la evolución de Alice. Al llegar, me topé con una imagen de lo mas insolita.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Lo creáis o no, la psiquiatra se había vestido con una ropa que bien podría formar parte de un disfraz de colegiala. Camisa y calcetines blancos haciendo conjunto con una pequeña minifalda de cuadros. Sin entrar en la habitación me tomé un minuto para dar un buen repaso a esa zorra sin que ella me viera.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">“¡Está buena la cabrona!”, sentencié después de fijarme en el culo duro que se dejaba entrever a través de sus braguitas de encaje.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Sin saber a ciencia cierta los motivos que habían llevado a esa mujer a adoptar esa apariencia, tampoco me preocupó porque seguro que no tardaría en conocerlos. Por eso, cruzando la puerta, la saludé con un inexpresivo “buenos días”.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Mary se sorprendió y levantándose de su silla, vino hacía mí gritando:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Alan, tenemos que hablar. Creo que has cometido un error mayúsculo con Alice. ¡No debías haberla forzado a mantener una relación lésbica!.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Cabreado por su tono, recordé sus inclinaciones sumisas y abusando de mi fuerza, la inmovilicé contra la mesa. Su rebelión duro muy poco, el tiempo justo que tardé en bajarle las bragas y pegarle un sonoro azote en una de sus nalgas con mi mano abierta, mientras le decía:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Para empezar me debes respeto y&nbsp; no te permito que me chilles.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">El estupor que sintió con ese tratamiento &nbsp;la dejó paralizada y aprovechándome de ello, le solté un segundo diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Pero además estás equivocada. Alice no tiene los prejuicios y tabúes nuestros, para ella, las caricias de otra mujer no tienen el significado que tiene para ti- y recalcando mis palabras con un tercero, le solté: &#8211; ¿No será tú acaso la que no estaba preparada?</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Con ambos cachetes colorados, la psiquiatra intentó pensar en una forma con la que rebatir mi planteamiento y al no encontrarla, solo le quedó quejarse de&nbsp; mi rudeza diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Amo, ¿Cada vez que le lleve la contraria en el ámbito profesional &nbsp;me va a castigar?</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Sabiendo que tenía razón&nbsp; pero cómo no podía dar mi brazo a torcer, le solté el último diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://img-3.poringa.net/poringa/img/8/6/B/3/9/2/evilpunkstar/304.jpg" width="423" height="317">-La culpa es tuya por venir vestida como una zorrita. ¿No esperaras que me quede indiferente ante un culo divino?</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">El piropo que escondían mis palabras curiosamente le agradó y luciendo una sonrisa buscó meneando su trasero el contacto con mi entrepierna mientras me respondía con picardía:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Me alegro que le guste pero entonces ¿Por qué no lo ha usado? </span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">Muerto de risa por el cambio experimentado por la mujer, recorrí sus nalgas con mis dedos. Mary al sentir esa caricia gimió de gusto y apoyando su pecho contra la mesa, me rogó que la tomara.&nbsp; Recochineándome de su entrega, pasé una de mis yemas por su sexo y&nbsp; lo hallé totalmente empapado.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-Mi putita está cachonda- susurré en su oído.</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">La calentura de la morena quedó todavía más patente cuando comenzó a frotarse contra mi pene diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; line-height: 115%;">-¡Llevo bruta desde que le conozco!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">La certeza de su entrega consiguió que me olvidara de sus afrentas y&nbsp; ya contagiado de su lujuria, sin más prolegómeno, la ensarté violentamente. La psiquiatra chilló al experimentar quizás por primera vez que era tomada por alguien al que ella consideraba su dueño y facilitando mis maniobras, movió sus caderas mientras gemía de placer.&nbsp; Tumbada sobre la mesa se dejó follar sin dejar de gemir de placer.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">La humedad que inundaba su sexo, permitió que mi pene &nbsp;se adueñara de ese estrecho conducto libremente mientras ella se derretía a base de pollazos. Berreando como si la estuviese degollando, se corrió cuando yo apenas acababa de empezar y desde ahí, encadenó un orgasmo tras otro mientras me exigía que siguiera follándola. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">La facilidad con la que alcanzaba los continuos clímax me revelaron que me enfrentaba a una mujer multiorgásmica y cogiendo sus pechos entre mis manos, forcé el ritmo de mis embestidas &nbsp;sobre su encharcado coño.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Me encanta!- aulló al sentir el rio de flujo que corría por sus piernas y recalcando sus deseos, me gritó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Fóllame a lo bestia!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Acuciado por mi propia necesidad, la seguí penetrando con más intensidad hasta que ya con sus defensas asoladas, se desplomó mientras su cuerpo convulsionaba de gozo. La sensación de poder que me dio el sentirla totalmente entregada a mí fue la gota que colmó el vaso de mi lujuria y dejándome llevar y derramé&nbsp; mi simiente en su interior con brutales explosiones de placer. Agotado y satisfecho, me senté en la silla y mientras descansaba, me fijé que Mary permanecía en la misma posición sonriendo con los ojos cerrados.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">La dicha que manaba de su rostro ratificó que no mintió cuando me confesó que todo lo había orquestado para convertirse en mi puta, por eso dejé que descansara durante unos minutos antes de preguntarle qué pasos había que dar para completar la educación sexual de Alice, la super soldado. La pregunta le hizo gracia y con celeridad, contestó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Esa mujercita lo único que necesita es que ¡Te la folles de una puta vez!&#8230;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">La negrita me confiesa su pecado.</span></b></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">El resto de la mañana fue meramente burocrática. Frente al ordenador íbamos tomando datos de la evolución de Alice en las pruebas físicas donde uno tras otro iban cayendo los records de pasados experimentos. Sus registros tanto en carrera como en tiro harían palidecer de vergüenza al mejor de los “marines”. Rápida, efectiva y letal, la muchacha iba camino de convertirse en la super soldado que los mandos del ejército deseaban, sin mostrar hasta el momento ningún&nbsp; signo del desorden mental que había llevado al suicidio a todos sus predecesores.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Encantado con su progreso, me atreví a preguntar a la psiquiatra como lo veía ella.&nbsp; Adoptando una postura más rígida de lo normal, respondió:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Alan, tengo mis dudas. Aunque todo parece ir normal, fíjate en la expresión de su cara cuando mira a la sargento. Parece estar mas preocupada del movimiento de su culo que de las dianas que le va poniendo en su camino.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">“Tiene razón”, tuve que reconocer tras observarla, “tiene tanta seguridad en su pericia que se aburre y dedica su tiempo a comerse con los ojos a la rubia”.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">La confirmación de que su mente no estaba centrada en el ejercicio llegó del modo mas irrebatible cuando al terminar la negrita se acercó a Vicky, diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Sargento, ¿Qué tal lo he hecho?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Revisando sus datos, la militar le respondió:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Francamente, eres impresionante. ¡Nunca en mi vida había visto unos registros como los tuyos!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Fue entonces cuando sin previo aviso, la negrita agarró de la cintura a su superiora y pegando su cuerpo al suyo, le soltó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Quiero mi premio!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://img-3.poringa.net/poringa/img/D/1/3/0/8/A/evilpunkstar/844.jpg" width="423" height="317">Tras lo cual, forzó los labios de la sargento mientras con sus manos rasgaba su camisa dejando los pechos de la indefensa mujer al aire. Con una inexplicable violencia, levantó a su víctima entre volandas y tumbándola en el suelo, se tiró encima, inmovilizándola. Os juro que me quedé petrificado viendo cómo acercando su boca a los pezones de Vicky, se ponía a mamar de ellos obviando sus protestas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¿Qué hacemos?- pregunté horrorizado a la psiquiatra mientras éramos testigos de esa violación.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Mary con tono frio y sin dejar de mirar la pantalla, me contestó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Nada. Alice está tomando su lugar. Se sabe más fuerte y lo único que está haciendo es comportarse como la cazadora que es. Ha visto una presa y la está cazando. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Mientras hablábamos, la negra había terminado de desnudar a la rubia y con una genuina determinación, se había apoderado del sexo de su víctima con la boca. Al catar por primera vez&nbsp; un coño, su actitud cambió y dejando de lado toda brutalidad, se dedicó a saborear con ternura el flujo de la chavala. Vicky al notar esa transformación se relajó y permitió que la negrita experimentara con ella el placer lésbico.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Convidado de piedra e incapaz de interactuar con la escena que estaba viendo a través de la pantalla, me tranquilizó comprobar que ya no la estaba forzando y por ello, me senté a vigilar cómo se iba desarrollando.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Lo ves!- recalcó Mary señalando a la super soldado: &#8211; Un cazador no se ensaña con su presa. Una vez la ha conseguido, se dedica a satisfacer sus necesidades.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Aceptando sus palabras pero temiendo en cierta manera que algún día fuera yo la víctima de esa musculosa mujer, ya sosegado y con espíritu crítico, me quedé observando el modo en que Alice se hacía con la otra militar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Azuzada por la lujuria, la negra le separó las piernas y contempló el coño de su inesperada amante con interés antes de usar sus dedos para separar los pliegues rosados de Vicky.&nbsp; Admirando la belleza del sexo de su sargento, la soldado comenzó a lamer con delicadeza el ya erecto botón de la mujer mientras esta cerraba los ojos disfrutando ya del momento.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Os reconozco que disfruté viendo &nbsp;que Vicky no le hacía ascos al tratamiento del que estaba siendo objeto y gimiendo como posesa, uso sus manos para presionar la cabeza de Alice contra su coño. La confirmación que&nbsp; esa chavala estaba gozando me llegó al escuchar los gritos de placer que surgieron de su garganta mientras su teórica alumna se recreaba metiendo y sacando su lengua del interior de su cueva.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Me corro!- chilló a los cuatro vientos descompuesta por las sensaciones que estaban asolando su cuerpo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Alice, sorprendida por la profundidad del orgasmo de esa chavala, intentó secar el torrente en el que se había convertido la cueva de la rubia &nbsp;pero cuanto más intentaba absorber el delicioso flujo, mas placer ocasionaba a su amante que completamente desbordada no dejaba de gritar de placer. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La visión de esas dos mujeres disfrutando me terminó de excitar y si no llega a ser por mi convencimiento de la necesidad de ahorrar fuerzas para mi encuentro con la negrita, me hubiera desahogado con Mary. Al girarme y observar a la psiquiatra, me percaté que ella también se había visto afectada por la escena y sin la responsabilidad de tener que cumplir, se estaba masturbando sin parar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“¡Joder!”, exclamé mentalmente al verla y sabiendo que si seguía en esa habitación, iba a terminar tirándomela, decidí salir y darme un chapuzón en la piscina que calmara mis ánimos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Era tanta mi calentura que ni siquiera fui a ponerme un traje de baño y despojándome de mi ropa, me tiré al agua enteramente desnudo. Con la imagen de Alice en mi retina, comencé a hacer largos en un vano intento de ocultar ese recuerdo en el rincón mas alejado de mi mente. Durante media hora,&nbsp; nadé sin descanso hasta que ya cansado decidí salir de la piscina.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Lo que no me esperaba fue que, al subir por la escalera, toparme de frente con &nbsp;Alice. La mujer, trayendo una toalla entre sus manos, esperaba al borde para secarme. Conociendo que mentalmente estaba condicionada a servirme, me pareció natural que esa musculosa negrita estuviera allí aguardando mi salida y haciendo como si no supiera nada de lo ocurrido, cordialmente le pregunté cómo le había ido en el entrenamiento.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi sorpresa fue que sentándose en una tumbona, la chavala se echara a llorar desconsoladamente. Impactado por sus lágrimas, me acomodé a su lado y pasando mi brazo por sus hombros, la abracé diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Cuéntame qué te ocurre.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://img-3.poringa.net/poringa/img/9/6/2/8/A/4/evilpunkstar/C3C.jpg" width="424" height="318">Berreando con la respiración entrecortada por el dolor que sentía, Alice posó su cara contra mi pecho mientras me decía:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Doctor McArthur, me he comportado mal con Vicky.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Conociendo a lo que se refería, insistí en que me contara lo que había pasado porque necesitaba saber qué es lo que le había inducido a forzar de ese modo a la otra militar. La muchacha, reconfortada por mi tono, se calmó e incapaz de mirarme me empezó a explicar su desconsuelo diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Recuerda que usted me enseñó lo que se sentía cuando una mujer era acariciada por un hombre?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sí- respondí escuetamente</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&#8211; Y ¿Recuerda que en su presencia también experimenté lo que qué se sentía cuando una mujer era tocada por otra?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Claro- contesté- fui yo quien lo provocó. No en vano fui yo quien les ordenó a Vicky y a Mary que te dieran placer mientras me duchaba.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Reanudando su llanto, Alice se desmoronó al confesarme:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Esta mañana después del ejercicio, quise ser yo quien tocara y no la tocada. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Qué has hecho?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Con la vergüenza reflejada en su rostro, la negrita ratificó lo que había sido testigo diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sé que estuvo mal pero algo en mí me obligó a coger a la sargento y a obligarla a tener sexo conmigo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Comprendo- respondí y mientras acariciaba su rizada melena, la reprendí diciendo: -El sexo es bueno pero siempre que sea consensuado. Debes aprender a reprimir tus emociones o al menos preguntar antes de actuar. Estoy seguro que a Vicky no le hubiera importado acostarse contigo si se lo hubieras pedido.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Lo sé- llorando contestó- le juro que no volverá a ocurrir pero en ese momento, recordé el modo en que usted tomó a la sargento y sentí envidia de ella. Ahora me arrepiento pero por algún motivo que no alcanzo a entender, quise castigarla.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://img-3.poringa.net/poringa/img/1/3/5/9/0/E/evilpunkstar/C1E.jpg" width="424" height="314">Fue entonces cuando caí en la cuenta que en su mente infantil veía a las otras dos mujeres como competencia más que como compañeras y recordando mi papel de instructor y dueño, susurré en su oído:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Sabes que tengo el deber de reprenderte? </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sí, doctor y a eso he venido- contestó sin mirarme a los ojos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Asumiendo que en la programación de su cerebro, era además su dueño, la separé de mí diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Desnúdate, ¡No puedo admitir tu comportamiento!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Obedeciendo mi orden, Alice se puso de pie y en silencio, empezó a desabrochar los botones de su camisa con decisión. Aunque su intención no fue la de calentarme, os tengo que confesar que al ver aparecer sus negros melones me puse como una moto y disfrutando ya de ese nada erótico striptease, no perdí ojo de cómo iban cayendo sus ropas al suelo. Al quitarse el pantalón de campaña, descubrí que bajo esa dura prenda militar, la chavala llevaba un coqueto tanga blanco que le dotaba de una femineidad indiscutible.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Date la vuelta, ¡Quiero verte el trasero!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi orden tuvo un efecto no previsto en la negrita e involuntariamente sus pezones se pusieron duros. Satisfecho, vi cómo se giraba y con su trasero en pompa lo puso a mi disposición. Las musculosas nalgas de esa mujer eran un objeto de deseo que no pude ni quise dejar de acariciar y llevando mis dedos a su piel, comencé a masajearla mientras su dueña comenzada a respirar con mayor dificultad.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Tienes un culo precioso!- le solté al reparar que tenía todos sus vellos erizados.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La cría me miró agradecida pero no dijo nada. Su completa sumisión me permitió obligarla a apoyarse en una de las mesas de la piscina y entonces sin avisar le aticé un sonoro azote en uno de sus cachetes. La sorpresa le hizo gemir pero sin moverse de la posición que había adoptado, esperó que siguiera con el castigo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“¡Qué curioso!”, pensé al saber que esa mujer que podría hacerme papilla con suma facilidad, deseaba recibir mi reprimenda con auténtica ansia.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La siguiente serie de tundas sobre su duro pandero la soportó sin emitir queja alguna y solo cuando hice un breve descanso para examinar los efectos sobre su piel, se permitió emitir un suspiro al sentir que separaba con mis manos sus adoloridas nalgas. No me constó deducir que ese sonido era en gran parte una muestra de deseo y por eso mientras reanudaba con una mano el castigo, me permití usar la otra para examinar su coño.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡Estas empapada!- exclamé al descubrir que estaba totalmente encharcado y recreándome en ese descubrimiento, me apoderé de su clítoris con dos de mis dedos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La serenidad de la negrita desapareció al sentir el doble tratamiento. La mezcla de dolor y placer asoló su cordura y sin ser realmente responsable de sus actos, me rogó que siguiera.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-A mi zorrita le gusta cómo su amo le trata, ¿Verdad?.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¡¡Sí!!- replicó con un deseo que no me pasó inadvertido.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Os prometo que si no llego a recordar que la psiquiatra me había avisado que esa niña debía recibir las novedades una a una, hubiese aprovechado para desvirgarla en ese momento. Sabiendo por tanto que no debía mezclar el castigo con&nbsp; la pérdida de su&nbsp; virginidad, proseguí azotándola y masturbándola hasta que ya totalmente agotada y después de una serie de profundos orgasmos, perdió el equilibrio y cayó al suelo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sin ayudarla, llamé a las otras dos mujeres. Ambas debían estar observando porque en pocos segundos llegaron a mi lado. Asumiendo que era cierto, les solté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&#8211; ¡Seréis putas! La próxima vez que os pillé espiándome, le diré a Alice que os castigue- la cara de estupefacción de ellas me confirmó su&nbsp; acción y dando por sentado que ese aviso era suficiente, ordené: -Llevad a Alice adentro y ponedle crema en su pandero.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Reaccionando como psiquiatra, Mary se acercó a mí y me dijo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Alan, tienes que aprovechar que está débil para hacerla mujer- y con una sonrisa en sus labios, me preguntó: -¿Te parece bien que Vicky y yo te la preparemos?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Soltando una carcajada, acepté de buen grado la sugerencia y queriendo saber mi exacta función, le pedí que me sugiriera cómo comportarme. La morena guiñándome un ojo, respondió:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Vete a tu cuarto y espéranos allí. ¡Te sorprenderás cuando la veas!- y recalcando sus palabras, me soltó: -la mujer que llegará a tu cama, no será una soldado sino una niña necesitada de cariño.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Tras lo cual entre las dos se llevaron a la adolorida mujer, dejándome solo en el exterior de la casa….</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/01/actiongirlsebonypool051.jpg">&nbsp;</a></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://img-3.poringa.net/poringa/img/6/1/9/4/1/2/evilpunkstar/E03.jpg" width="427" height="320"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><b><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Por fin, Alice culmina su evolución.</span></b></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Camino hacia mi cuarto, analicé las palabras de la doctora y vislumbré que debía comportarme como un amante dulce y cariñoso cuando ese par llevaran a Alice hasta mi cama. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-La vieja táctica del palo y la zanahoria- mascullé entre dientes- tras el castigo viene el premio.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Dando por sentado las razones psicológicas por las que Mary esperaba que al sentir ternura por mi parte después del duro trato al que la había &nbsp;sometido, la negrita diera por terminada la primera fase de su educación, me metí a duchar para quitarme el cloro de la piscina. Bajo el chorro y mientras daba vueltas a esa situación, comprendí que a mí también me apetecía ser cariñoso y por eso tras secarme, esperé pacientemente que llegaran las tres mujeres.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi espera se prolongó durante casi media hora, pero no me importó al ver el resultado ya que me costó reconocer a la musculosa negrita en la tímida jovencita que entró por mi puerta.&nbsp; Con su pelo recogido y vestida con un camisón rosa anudado hasta el cuello, Alice parecía no hacer cumplido los dieciocho.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">“¡Que belleza!”, exclamé mentalmente al comprobar el cambio experimentado.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿Puedo pasar?- preguntó cortada y sin conocer realmente que se esperaba de ella.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">El tono inseguro de esa negrita&nbsp; ratificó que no era más que una niña inexperta deseando convertirse en mujer y por eso la llamé a mi lado diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Ven preciosa.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Confundida por mi piropo después del modo que la había tratado se acercó a mí, con paso incierto. La sensualidad que manaba de sus poros y que era patente a través de esa tela transparente me hizo desear todavía más ser el primero en desflorar a esa cría. Reteniendo mis ganas de saltar sobre ella, le pedí que se sentara en la cama.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Alice, incapaz de mirarme a los ojos, se acomodó a mi lado casi temblando. Su nerviosismo quedó patente cuando le dije mientras mordía su oreja dulcemente que era guapísima.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-¿De verdad?- preguntó mordiéndose los labios.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Sí, eres maravillosa.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al escuchar mi lisonja, dos pequeños bultos bajo la tela la traicionaron haciéndome saber que con mi sola presencia esa cría se estaba excitando. No queriendo asustarla pasé mi mano por uno de sus pechos a la vez que acercaba mis labios a los suyos. La ternura con la que me apoderé de su boca disminuyó sus dudas y pegando su cuerpo contra el mío, susurró en mi oído:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Quiero que me haga mujer. </span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Aunque ella me lo pidió, la vi temblar al ir deslizando los tirantes de su camisón. Uno tras otro aparecieron ante mí sus dos impresionantes pechos y con premeditada lentitud, llevé una de mis yemas hasta su pezón, diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-Tranquila, si no quieres lo dejamos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Aterrorizada al pensar que no iba a ser mía, se desnudó por y se sentó sobre mis rodillas mientras me volvía a besar.&nbsp;&nbsp; Su extraña belleza, ese cuerpo modelado por el ejercicio y&nbsp; su dulce pero triste sonrisa, hicieron que mi pene&nbsp; se alzara presionando el interior su entrepierna.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Esa presión no despejó sus miedos y sabiendo que quería formar parte de mi vida, esa mujer decidió que haría su mayor esfuerzo en complacerme para que de esa noche no pasase que fuera mía. Por mi parte, traté de ser todo lo delicado posible y poniendo mis manos en ese duro trasero, la tumbé junto a mí. Ya&nbsp; con ella en esa posición, me esmeré en acariciar su cuerpo, tocando cada una de sus teclas, cada uno de sus puntos eróticos hasta que conseguí derretirla y ya sumida en la pasión, esa negrita me rogara nuevamente que la desvirgara. Tanteando el terreno, me di la vuelta y me coloqué sobre ella.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Sus ojos llenos de miedo entraban en franca contraposición con su sexo que presionando contra mi entrepierna pedía que guerra. &nbsp;Mirándola a la cara, pedí con mis ojos el permiso para continuar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;"><br />
<img decoding="async" class="alignright" src="https://img-3.poringa.net/poringa/img/C/E/9/C/4/3/evilpunkstar/4A9.jpg" width="428" height="321">-¡Por favor!- lo necesito.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Sus dudas me hicieron incrementar la lentitud y suavidad de mis caricias. Con la necesidad de no decepcionarla, la besé en el cuello mientras acariciaba sus pantorrillas rumbo a su sexo. El cuerpo de Alice tembló al sentir mi lengua bajando hasta sus pechos, muestra clara que se estaba excitando por lo que tiernamente me dispuse a retirar el tanga de encaje rosa que cubría su entrepierna. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Con el deseo brillando en sus ojos, la negrita me permitió retirar esa prenda y bajando por su cuerpo, asalté &nbsp;ese último reducto con mi lengua. Nada más tocar con la punta su clítoris, Alice sintió que su cuerpo colapsaba y se corrió. No contento con ese éxito inicial, proseguí con mi lengua recorriendo los pliegues de su sexo hasta que incapaz de contenerse forzó el contacto de mi boca presionando sobre mi cabeza con sus manos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Para entonces, el sabor juvenil de su coño ya impregnaba mis papilas, reafirmando mi erección y olvidando que debía ser suave, llevé una de mis manos hasta su pecho pellizcándolo. La ruda caricia prolongó su éxtasis y gritando de placer, Alice busco mi pene con sus manos. Sabiendo que estaba dispuesta, acerqué mi glande a su excitado orificio. La negrita, moviendo sus caderas, me pidió que la tomara. Decidido a que esa noche fuera inolvidable para ella, me entretuve rozando la cabeza de mi pene en su entrada, sin meterla. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">-¡Fóllame!- rugió pellizcándose los pezones.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">Al verla tan entregada, decidí que era el momento y forzando su himen, fui introduciendo mi extensión en su interior. Alice gritó por su virginidad perdida pero, reponiéndose rápidamente, violentó mi penetración con un movimiento de sus caderas y sin que yo hiciera nada más, volvió a correrse. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt;">La humedad que anegaba &nbsp;su cueva, facilitó mis maniobras y casi sin oposición la cabeza de mi sexo chocó contra la pared de su vagina, rellenándola por completo. Todas las células de mi cuerpo me pedían que acelerara la cadencia de mis movimientos pero mi mente me lo prohibió y por eso durante unos minutos seguí machacando con suavidad su conducto. La lentitud de mis penetraciones llevaron a un estado de locura a esa negrita que olvidando que yo era su dueño, clavó sus uñas en mi trasero mientras me exigía que incrementara el ritmo.&nbsp; </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Me corro- chilló ya descompuesta.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Deseando que mi clímax coincidiera con su orgasmo, agarrándola de los hombros, llevé al máximo la velocidad de mis embestidas. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Más fuerte- gritó con su respiración entrecortada.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Obedeciendo de cierta manera, &nbsp;llevé mis manos a sus tetas y estrujándolas con fiereza, eyaculé en su interior derramando &nbsp;mi simiente mientras ella no paraba de gritar. Agotado caí sobre ella. Alice recibiéndome en sus brazos, esperó a que tomara un poco el aíre para decirme:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Llegué a tu cama siendo tu niña y ahora soy tu mujer.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Tras lo cual y sin darme un minuto de pausa, se arrodilló &nbsp;frente a mí e intentó reanimar a mi adolorido sexo. Estaba tan cansado que estaba a punto de pedirle que parara cuando vi que Mary y Vicky entraban en la habitación, totalmente desnudas. La expresión de la cara de la psiquiatra me anticipó sus intenciones y llegando hasta la cama, separando a la negrita de mí, le dijo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">-Hermanita. ¡Soy la única que no te ha tenido!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Y poniendo su coño frente a su boca, exigió que la negrita tomara posesión él.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 22px;"><b>Para comentarios, también&nbsp;tenéis&nbsp;mi email:</b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 22px;"><b>golfoenmadrid@hotmail.es</b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 22px;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="https://img-3.poringa.net/poringa/img/1/1/A/0/C/B/evilpunkstar/CA6.jpg" width="2000" height="1500"></div>
<div style="background-color: white; color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"></div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: black; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Sustituí a un amigo con su madre y su esposa&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Sep 2026 13:48:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
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					<description><![CDATA[&#160; El destino nos tiene reservadas muchas sorpresas. A veces son malas, otras pésimas y por desgracia, solo en pocas ocasiones, te sorprende con una campanada que te cambia la vida de un modo favorable.&#160; Curiosamente, un buen día, una mala noticia se convirtió en pésima pero al cabo de los días, esa desgracia se convirtió en lo mejor que me ha ocurrido jamás. Para explicaros de que hablo, os tengo que contar las consecuencias de una petición de auxilio por parte de un buen amigo. Todavía recuerdo que estaba en el despacho cuando Laura, mi secretaria, me avisó que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El destino nos tiene reservadas muchas sorpresas. A veces son malas, otras pésimas y por desgracia, solo en pocas ocasiones, te sorprende con una campanada que te cambia la vida de un modo favorable.&nbsp; </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Curiosamente, un buen día, una mala noticia se convirtió en pésima pero al cabo de los días, esa desgracia se convirtió en lo mejor que me ha ocurrido jamás.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Para explicaros de que hablo, os tengo que contar las consecuencias de una petición de auxilio por parte de un buen amigo. Todavía recuerdo que estaba en el despacho cuando Laura, mi secretaria, me avisó que tenía visita. Extrañado miré mi agenda y al ver que no tenía nada programado, le pregunté quien venía a verme.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Don Julio LLopis- contestó- dice que es un amigo de su infancia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Dígale que pase- respondí inmediatamente porque no en vano, ese amigote no solo era uno de mis más íntimos conocidos sino que para colmo estaba forrado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mientras esperaba su aparición, me quedé pensando en él. Llevaba al menos seis meses sin verle porque sin despedirse de nadie, se había marchado a vivir a su finca que tenía en Extremadura. Aunque a todos nos resultó raro, si lo pensabas bien, no lo era tanto:</span></div>
<div style="text-align: justify;">
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Si yo tuviese una esposa tan impresionante, no me importaría dejar todo e irme al fin del mundo con ella”, pensé recordando a Lidia, su mujer.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sé que muchos no estaréis de acuerdo conmigo pero si conocierais a ese pedazo de bombón, cambiaríais de opinión de inmediato. Sin pecar de exagerado Lidia es la mujer más impresionante con la que me he topado jamás. Morenaza, de un metro setenta, la naturaleza la ha dotado de unos encantos tan brutales que nadie en su sano juicio perdería la oportunidad de pasar una noche con ella aunque eso suponga perder una amistad de años.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Os tengo que reconocer que si Julio y yo seguíamos siendo amigos, se debe únicamente a que ese portento jamás me ha dado ocasión de echarle los tejos. De haber visto en sus ojos alguna posibilidad, me hubiese lanzado en picado sobre ella. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Lo cierto es que detrás de esa cara angelical, se esconde un cuerpo de lujuria que hace voltear a cuanto hombre se cruza con ella. No solo tiene unos pechos grandes y bien parados sino que van enmarcados en una anatomía espectacular. Su cintura de avispa es solo la antesala del mejor culo que os podáis imaginar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Esta buenísima”, sentencié justo en el momento que vi entrar a su marido.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El aspecto enfermizo de mi amigo me sobresaltó nada más verlo. El Don Juan de apenas unos meses antes se había convertido en un anciano renqueante que necesitaba de un bastón para caminar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¿Qué te ha pasado?- exclamé al percatarme de su estado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Julio, antes de contestarme, se sentó con gran esfuerzo en la silla de confidente que tenía frente a mi mesa. Esa sencilla maniobra le resultó increíblemente difícil y por eso con un rictus de dolor en su rostro, tuvo que tomar aliento durante un minuto.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Cómo puedes ver, me estoy muriendo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La tranquilidad con la que me informó de su precario estado de salud, me desarmó e incapaz de contestar ni de inventarme una gracia que relajara el frío ambiente que se había formado entre nosotros, solo pude preguntarle en que le podía ayudar:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Necesito de tus servicios &#8211; contestó echándose a toser.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Su agonía me quedó clara al ver la mancha de sangre que tiñó su pañuelo al hacerlo. El dolor de mi amigo me hizo compadecerme de él y olvidando la profesionalidad que siempre mostraba en el bufete, le respondí:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Si quieres un abogado, búscate a otro. ¡Yo soy tu amigo!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Exactamente por eso y porque eres el único en que confío, vengo a informarte que te he nombrado mi heredero.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Estás loco!. ¡No puedo aceptar!- contesté- Tienes a Lidia y si no crees que se lo merece, todavía te queda tu madre…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Con una parsimonia que me dejó helado, me rogó que me callara:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Ninguna de las dos tiene capacidad para afrontar lo que se avecina y por eso, quiero pedirte ese favor. Necesito que una vez haya muerto, queden bajo tu amparo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La rotundidad con la que hablo, no me hizo sospechar la verdadera causa de su decisión y asumiendo una responsabilidad que no era mía, accedí siempre y cuando pudiera ceder en un momento dado, la herencia a sus legítimas dueñas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Por eso no te preocupes! En el testamento, he dispuesto que de ser voluntad de Lidia o de mi madre el hacerse cargo de la herencia, esta pase automáticamente a ellas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“No comprendo”, pensé, “si les da ese poder, realmente seré su albacea hasta que decidan ejercerlo”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24630.jpg" width="683" height="1024">Y pensando que quizás lo que quería Julio es que no hicieran ninguna tontería durante los primeros meses, me quedé más tranquilo y acepté ya sin ningún reparo. Fue entonces, cuando haciendo acopio de las pocas fuerzas que le quedaban, me invitó a pasar ese fin de semana a su finca para que así tuviéramos la oportunidad de cerrar todos los flecos. Como podréis comprender, dándole un suave abrazo, quedé con él en que ese mismo viernes iría.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sin nada más que tratar, le acompañé hasta un taxi y mientras le veía marchar, me quedé pensando en lo jodido que estaba y que no le pensaba fallar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><b><span style="line-height: 115%;">Mi visita a “El vergel” me depara nuevas sorpresas.</span></b></span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Tal y como habíamos acordado, ese viernes al mediodía cogí mi coche y me dirigí hacia Montánchez, un pequeño pueblo de Cáceres donde estaba ubicada su cortijo. Ya en la carretera de Extremadura y mientras recorría los trescientos kilómetros que separaban Madrid de esa localidad, me puse a recordar los tiempos en los que estando en la universidad, teníamos esa finca como refugio para nuestras múltiples correrías. Siendo unos putos críos cada vez que queríamos hacer una fiesta un poco subida de tono, nos llevábamos hasta allá a cuanta amiga o puta se dejara. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Al rememorar una de esas reuniones, no pude dejar de sonreír al recordar la metedura de pata de unos de nuestros colegas. Con algunas copas de más, una tarde vio entrar a una espectacular rubia de unos cuarenta años y creyendo que Julio se había enrollado a una madura, se le presentó diciendo que si el anfitrión no podía satisfacerla, pasara por su cama para que le diera un buen repaso.</span></div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="line-height: 115%;">El pobre muchacho al enterarse que ese culito era Nuria, la madre de Julio y dueña de ese lugar, le pidió perdón pero totalmente abochornado por su falta de tacto, hizo las maletas y volvió a Madrid con el rabo entre las piernas.</span><span style="line-height: 115%;">&nbsp;</span></span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Eso fue hace diez años”, me dije un tanto inquieto por encontrarme otra vez con ella, no en vano, esa mujer por aquella época tenía un polvo de escándalo y dudaba que se mantuviera tan atractiva como entonces.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sabiendo que no tardaría en saber cómo le había afectado esos años, aceleré con pocas ganas de enfrentarme tanto a ella como a Lidia. Por mucho que mi amigo me hubiese asegurado que tanto su mujer como su madre estaban de acuerdo con su decisión, no me lo podía creer y por eso no tardé en tomar la decisión de renunciar en cuanto descubriera el mínimo rechazo a tan extraño testamento.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Durante el trayecto recordé múltiples anécdotas que había compartido con Julio, desde las típicas borracheras de juventud a conquistas sexuales. Aunque mi amigo siempre se había mostrado tradicional en ese aspecto, recordé un día en que me descubrió con una hembra atada en mi cama. Al verle entrar sin llamar, pensé que iba a montar un escándalo pero en contra de lo que había supuesto, se sentó sin ni siquiera echar una mirada a la zorra que yacía sobre el colchón y sonriendo, me preguntó si podía mirar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Tú mismo- contesté.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">De esa forma tan rara, Julio conoció mi faceta de dominante y aunque fue testigo de esa sesión, al salir de la habitación jamás volvió a mencionarlo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Esa tarde debí de quebrantar en multitud de ocasiones el estricto límite de velocidad que hay en España, porque a las dos horas y cinco minutos de salir de mi oficina, llegué a las puertas del cortijo. Al entrar por el camino de tierra que daba acceso a la casa principal, me sorprendió gratamente comprobar que lejos de haber perdido su esplendor con los años, “El Vergel” hacía honor a su nombre y parecía un pedazo de edén colocado en mitad de la sierra extremeña.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Aunque no iba a ser el verdadero dueño de ese paraíso, reconozco que me llenó de gozo descubrir el estado de sus campos. Al llegar al casón, mi primera impresión quedó refrendada al observar que conservaba la clase y belleza que tan buenos recuerdos me habían brindado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Ni siquiera había aparcado cuando vi abrirse el enorme portón de madera y salir de su interior, tanto Lidia como su suegra. Si descubrir que la esposa de mi amigo seguía siendo el estupendo ejemplar de mujer que recordaba, me encantó ver que por Nuria parecían no haber pasado los años y que aunque sin duda debía de rozar los cincuenta nadie le echaría más de cuarenta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“¡Sigue siendo un monumento!” exclamé mentalmente al verla llegar enfundada con unos pantalones de montar que realzaban su trasero.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Ambas mujeres me recibieron con un cariño desmesurado y sin dejarme siquiera sacar&nbsp; mi equipaje del coche, me hicieron pasar adentro. Mientras Lidia me conducía del brazo a la habitación donde permanecía postrado su marido, la madre de mi amigo iba delante. El que me fuera mostrando el camino me permitió admirar el movimiento de sus nalgas al caminar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“¡Está impresionante!”, sentencié mientras disimuladamente me recreaba en la rotundidad de sus cachetes.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mi amiga debió percatarse del rumbo de mis pensamientos porque pegándose a mí, más de lo que la familiaridad de la que gozábamos permitía, me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-No parece tener cuarenta y nueve.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-La verdad es que no –respondí avergonzado que hubiese descubierto el modo en que la miraba y tratando de ser educado, le solté: -Sigue siendo muy guapa pero la que está cañón eres tú.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Lidia al oír mi piropo, soltó una carcajada y pasando al interior del cuarto de su marido, me llevó a su lado. Desde la cama, Julio con aspecto cansado preguntó el motivo de su risa y su esposa sin cortarse ni un pelo respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Fernando, mientras le miraba el culo a tu madre, me ha dicho que estoy guapísima.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Si de por sí el que mi amigo se enterara de mi error era duro, mucho más lo fue ver que Nuria se ruborizaba al escuchar que le había estado examinando con mi mirada esa parte tan sensible de su anatomía. Cuando ya estaba a punto de buscar una excusa, Julio respondió:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Siempre ha tenido buen gusto- y haciéndoles señas, le pidió que nos dejaran a solas.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">En cuanto nos quedamos únicamente él y yo en la habitación, me llamó a su lado y con voz quejumbrosa, me fue detallando los aspectos esenciales de su herencia. Haciendo como si estuviera interesado, escuché de sus labios que no solo tenía esa finca sino una cantidad de efectivo suficiente para que ninguna de las dos mujeres, pasara nunca ningún tipo de penuria. </span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24634.jpg" width="683" height="1024"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">En un momento dado, al explicarme las medidas que había tomado para asegurar un modo de vida elevado a cada una de las dos, pensé que no tenía ningún sentido que me nombrara heredero porque lo había previsto todo. Cada vez más confuso, le pregunté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Julio, no entiendo. Tu madre y tu esposa no me necesitan. ¡Pueden valerse por ellas solas!</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-¡Te equivocas! Aunque nunca hayas siquiera sospechado nada, tengo un secreto que compartir contigo…</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">El tono misterioso que adoptó al decírmelo, me hizo permanecer callado mientras tomaba un sorbo del vaso que tenía en su mesilla. Esos pocos segundos que mediaron hasta que volvió a hablar se me hicieron eternos al imaginarme unas deudas de las que no hubiera hablado. Pero os tengo que confesar que nunca me hubiera esperado, lo que vino a continuación: con una sonrisa en sus labios, me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Durante cuatro generaciones, todas las mujeres de mi familia han sido sumisas y por lo tanto han necesitado de un amo que las dirigiera. Al morir mi padre me legó a su mujer y ahora cómo no tengo descendencia, quiero que tú me sustituyas con mi madre y con Lidia. &nbsp;</span></div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Imaginaros mi cara, solo el dolor que se reflejaba en sus ojos evitó que creyera que era broma y pensara que me estaba tomando el pelo. Viendo mi estupor, me pidió que le acercara un timbre y sin darme oportunidad a preguntar para que lo quería, lo tocó.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">&nbsp;No había pasado ni un minuto cuando escuché que tocaban la puerta y pedían permiso para entrar. La confirmación que era en serio su propuesta no pudo ser más clara porque tanto Nuria como su nuera hicieron su aparición portando un collar como única vestimenta. Al verlas totalmente desnudas, me levanté de un golpe y por eso de pie fui testigo de cómo se arrodillaban frente a la cama donde yacía mi amigo y adoptando la postura de esclavas de placer, le preguntaron en que podían servirle.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Nada me había preparado para verlas así y por eso no me avergüenza reconocer que me excitó ver a ese par de preciosas hembras sirviendo a su amo. El metro que me separaba de ellas, me permitió admirar sus cuerpos. Mientras el de Lidia mostraba la lozanía de la juventud, el de Nuria era una magnifica representación de la belleza madura.&nbsp; </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Aunque lo intenté no supe cual me gustaba más, o la tierna y delicada morena o la despampanante y espectacular madura. Para entonces estaba curado de espanto pero aun así, me quedé paralizado cuando Julio les preguntó si habían traído los que les había pedido.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Sí, amo- contestó su madre y extendiéndole un joyero, lo puso sobre su regazo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Haciendo un esfuerzo sobre humano, lo abrió dejándome ver su contenido: ¡Envueltos en seda roja había dos collares de sumisa!. Una vez abierto, me llamó a su lado y con voz agotada, les preguntó si me aceptaban como nuevo dueño. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Con mucha pena aceptamos dejar de ser suyas y pasar a ser del amo Fernando- contestaron al unísono.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La ratificación de que eran conscientes de los planes de mi amigo me dejó helado y por eso Julio me tuvo que repetir que por favor les quitara los collares que llevaban y que les pusiera los míos. Sin tenerlas todas conmigo, cogí el primero y leí la inscripción que tenía grabada:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Esclava Nuria. Propiedad de Fernando Alazán”</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La rubia al ver que la casualidad había determinado que fuera ella la primera en ser acogida por mí, sonrió y pidiéndome permiso, se arrodilló a mis pies mientras echaba su melena hacia adelante. Ese gesto de sumisión y percatarme la alegría con la que aceptaba mi autoridad, me azuzó a abrir el broche del que llevaba y sustituirlo por el mío. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La madre de mi amigo al sentir que la presión de su nuevo collar, me miró con los ojos llenos de lágrimas y cayendo a mis pies, me dio las gracias por aceptarla. Sabiendo que era lo que se esperaba de mí, acaricié sus pechos con mis dedos y recreándome en mi nuevo poder, la gratifiqué con un suave pellizco. Nuria al sentir mi ruda caricia, con una felicidad en su rostro, me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Estoy deseando&nbsp; servirle, amo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Como podéis suponer, el morbo de tener a esa mujer en mis manos era enorme y por eso tuve que vencer las ganas de follármela allí mismo pero recordando que tenía que asumir la propiedad de la esposa, cogí entre mis manos el otro collar. &nbsp;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">La morena se acercó hasta mí y mirando de reojo a su marido, dejó que le pusiera el símbolo de mi poder. Sé que resultara raro pero al sentir que cerraba el broche alrededor de su cuello, pude observar como sus pezones se ponían duros sin necesidad de tocarlos. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Sabiendo que debía tomar posesión de mis nuevas esclavas, miré hacia la cama. En ella, Julio seguía atento mis maniobras con una mezcla de satisfacción y de pena. Comprendí que aunque le dolía desembarazarse de sus más preciadas posesiones, por otra parte para él era una liberación dejarlas en buenas manos.&nbsp; </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Levántate- ordené a la que hasta ese momento había sido su esposa y cogiéndola de la cintura la llevé hasta donde yacía su marido y dirigiéndome a él, le dije: -Julio acepta que esta zorra te sirva por última vez.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Mi amigo sonrió agradecido y llamándola a su lado, le ordenó que le hiciera una mamada. La morena sin hablar se agachó entre sus piernas y abriendo su boca, buscó dar placer al que hasta entonces había sido su dueño. Viendo que mi amigo disfrutaba, me di la vuelta y llamé a su madre a mi lado:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Dejémosles solos- ordené </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">&nbsp;La madura me acompañó fuera de la habitación y ya en el pasillo, me preguntó si quería que me enseñase mi habitación. Al aceptar me guio por la casa. Mientras íbamos hacia allá, no pude dejar de recrear mi mirada en los felinos movimientos de la rubia. Con una femineidad que solo poseen las esclavas bien educadas, Nuria fue recorriendo paso a paso la distancia que nos separaba del lugar donde sin duda alguna, la tomaría. Observándola me percate que estaba nerviosa al decirme que habíamos llegado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">Al abrir la puerta, me quedé maravillado al descubrir que mi cuarto no solo era enorme sino que la cama era una King Size. Ya dentro decidí que por primera vez debía mostrarme cariñosa con ella y por eso, dándole un azote suave en el trasero, le pedí que me preparara la bañera. Nuria asintiendo con la cabeza, se dirigió hacia el baño y mientras oía que abría el agua, me puse a recapacitar sobre lo ocurrido.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">“Julio tiene que estar bien jodido para cederme a estas dos”, pensé.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">No habían pasado ni dos minutos cuando la rubia me informó que estaba lista. Asumiendo que para ella yo era su amo, entré en el baño y con voz seria, le ordené:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt; line-height: 115%;">-Desnúdame.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La madre de mi amigo no me contestó pero por el tamaño de sus pezones supe que estaba excitada. Sin mediar palabra se agachó y quitándome los zapatos, me besó los pies mientras me volvía agradecer haberla aceptado como sumisa. El morbo de tener a esa mujer que había poblado mis sueños juveniles postrada, me calentó pero no dije nada. Una vez me había descalzado, se levantó y botón a botón fue desabrochándome el vaquero. &nbsp;La cuarentona seguía con sus ojos las maniobras de sus manos y no pudo evitar morderse los labios cuando me bajó el pantalón.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24639.jpg" width="683" height="1024"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dándole toda la parsimonia que le fue posible,&nbsp; me lo sacó por los pies y levantándole su cabeza, dejé que contemplara que bajo mis boxers, mi pene había salido de su letargo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿A qué esperas?- pregunté con recochineo al advertir&nbsp; que la madura había cerrado sus piernas, tratando de evitar la calentura que la estaba poseyendo por momentos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Su orden- respondió con mirada hambrienta.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por su tono, supe que lo que había empezado como una novedad para ella, se estaba volviendo peligrosamente excitante. Quizás fue el sudor que recorría su frente lo que me hizo decirle mientras la acercaba a mi paquete:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quiero que me la mames-</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nuria que hasta ese momento se había mantenido expectante, cogió con sus dos manos la tela de mis calzoncillos y lentamente empezó a bajármelos. Con satisfacción, la escuché decir al ver mi pene tieso a escasos centímetros de su boca:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Amo! ¡No se arrepentirá de mí!.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo que no me esperaba era que llevando sus manos a mi trasero, lo empezara a acariciar mientras hundía su cara en mi entrepierna. &nbsp;Si alguien me hubiera dicho que estaría con esa preciosidad de mujer en esa situación nunca le hubiese creído pero, si además, me hubiese asegurado que iba ella a estar besando mis huevos mientras me pajeaba lo hubiera tildado de loco y por eso, tratando de no romper ese mágico instante, esperé que siguiera. Ni que decir tiene que para entonces mi sexo había ya alcanzado una tremenda erección.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Queriendo colaborar apoyé mis manos en la pared y abrí las piernas, dejando libre todo mi cuerpo a sus maniobras.&nbsp; La confirmación de que iba a cumplir mis deseos vino al advertir la humedad de su lengua recorriendo mi piel, mientras se apoderaba de mi pene.</span></p>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No se mueva-&nbsp; me pidió imprimiendo a la mano que tenía agarrado mi sexo de un suave movimiento.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Manteniéndome quieto, le hice el favor de esperar sus caricias. La madre de Julio, restregándose contra mi cuerpo, gimió en silencio. Poseída por un frenesí sin igual, me masturbaba mientras susurraba lo cachonda que le ponía tenerme como su amo. Cuando le informé que quería sentir sus labios, abrió su boca y&nbsp; se introdujo toda mi extensión hasta el fondo de su garganta. Fue alucinante, esa cuarentona no solo estaba buena sino que era toda una maestra haciendo mamadas y &nbsp; para no perder el equilibrio, tuve que sentarme en el váter.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si creéis que eso la detuvo, os equivocáis de plano porque siguió mamando mi verga como si no hubiese pasado nada mientras yo la miraba alucinado. Disfrutando como un enano de la mamada, me quedé pensando que además de ser la madre de mi amigo, esa zorra estaba más que acostumbrada a hacerlo, ya que, imprimiendo una velocidad endiablada a su boca, fue en busca de mi semen como si de ello dependiera su vida. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No contenta con meter y sacar mi extensión de su boca, usó una de sus manos para acariciarme los testículos mientras metía la otra entre sus piernas. Aunque no le había dado permiso para masturbarse, no me importó.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me encanta- chilló del placer que experimentaba al experimentar la tortura de sus dedos sobre su clítoris.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardó poco tiempo en que llegara hasta mis papilas el olor a hembra hambrienta que manaba de su sexo. Aspirar su aroma elevó mi calentura hasta unos extremos nunca sentidos y sin poderme retener me vacié en su boca. Nuria, al sentir mi explosión de semen, se volvió loca y gritando descompuesta, bañó su cara con los blancos chorros que manaban de mi pene mientras me pedía que la dejara correrse.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al permitírselo, se dejó llevar por la lujuria y durante unos segundos vi como todo su cuerpo convulsionaba de placer. Sin darle tiempo a reaccionar, me levanté y me metí en la bañera. La rubia al percatarse, me preguntó si podía enjabonarme. Satisfecho por su entrega, le ordené que se metiera conmigo dentro de la tina. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez a mi lado, se quedó callada esperando que externalizara mis deseos. &nbsp;Su actitud me permitió contemplar su cuerpo sin que se quejara de ser objeto de un exhaustivo escrutinio.&nbsp; Realmente, tuve que admitir que esa mujer era una preciosidad. Dotada por la naturaleza de unos pechos primorosos, la gravedad todavía no había hecho estragos en ellos. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Grandes y bien puestos, su belleza quedaba realzada al estar adornados con dos enormes pezones dignos de mordisquear. Cualquiera que la viera desnuda tendría que admitir que jamás desperdiciaría la oportunidad de perderse entre sus piernas. Por eso en cuanto me miró, le pedí que se tocara para mí. Curiosamente se ruborizó al tener que hacerlo pero obedeciendo de inmediato, empezó a acariciarse los pechos mientras observaba mi reacción.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Empieza- le urgí.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cerrando sus ojos, buscó su punto de placer y cogiéndolo entre sus dedos lo cogió mientras el agua mojaba sus pechos. Separando sus rodillas, comenzó a masturbarse a ritmo lento. Sus movimientos se iban acompasando con sus caderas dando la impresión que necesitaba desahogarse. La necesidad de sexo que tenía esa mujer me sorprendió y al poco tiempo aceleró el ritmo de sus manos. Asida de un pezón y con dos dedos incrustado hasta el fondo de su vulva, Nuria empezó a gemir descompuesta. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al comprender que necesitaba más. Cogí el brazo de la ducha y descolgándolo se lo pasé. La rubia comprendió al instante mis deseos y abriendo su sexo, dirigió el chorro al hinchado clítoris.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Dios!-aulló.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tardé en observar como su cuerpo volvía a estremecerse y mientras &nbsp;con la lengua remojaba los labios de la boca, la madre de Julio, concentró todo el chorro sobre su botón.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Necesito correrme!- chilló.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aguanta- le ordené interesado en saber hasta dónde aguantaría. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Berreando como una puta, sus &nbsp;piernas empezaron a temblar anticipando un &nbsp;inminente orgasmo. Aun sumergido bajo el agua, no tuve duda de que su coño estaba anegado de flujo y mientras ella era incapaz de hablar, le exigí que se pusiera de pie. Costándole lo indecible mantener el equilibrio, se me quedó mirando absolutamente poseída al percatarse del interés con el que le miraba el conejo. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Totalmente depilado, no parecía el coño de una cuarentona y queriendo tanto forzar su sumisión como el probarlo por primera vez, tanteé con mi lengua sus labios. Nuria al sentir mi cálida caricia recorriendo sus pliegues, pegó un tremendo grito e incapaz de controlarse, apoyó una mano en la pared para no caer mientras yo seguía paladeando su sabor. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Amo, ¡Necesito correrme!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando comprendí que esa mujer llevaba mucho tiempo insatisfecha porque desobedeciendo, llegó al clímax con una corrida intensa y &nbsp;maravillosa. Sabiendo que me había fallado, resopló y con una extraña felicidad impresa en su rostro, me pidió perdón. No tuve que ser un genio para descubrir que la madre de mi amigo &nbsp;se encontraba alegre y aunque su excitación se había visto amortiguada por el placer, seguía necesitando ser tomada.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24658.jpg" width="683" height="1024"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Observándola, me percaté que sus pezones seguían duros y decidido a complacerla le pedí que se diera la vuelta. Sabiendo que era de mi propiedad, obedeció al instante y anticipando mis órdenes, se separó con sus manos las dos nalgas. &nbsp;Al observar de cerca su ojete, me sorprendió descubrir que se mantenía cerrado como si nunca hubiera sido usado.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡No puede ser!”, pensé atónito, “¡Una sumisa con el culo virgen!”</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con mi pene totalmente tieso anticipando el placer que ese trasero me daría, le pregunté si sus amos anteriores nunca la habían tomado por detrás. Bajando la cabeza avergonzada, me confesó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-El padre de Julio solía disfrutar sodomizándome pero mi hijo jamás. Dice que eso es de animales.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al escuchar sus palabras, comprendí que mi amigo era un amo bastante peculiar y sobre todo poco estricto. Tanteando el terreno, ya que no quería forzarla en demasía desde el primer día, le pregunté si cuando había experimentado el sexo anal si le había gustado:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me encantaba- respondió con rubor en sus mejillas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El tono con el que me contestó me hizo saber que estaba diciendo la verdad y por eso sin pedirle opinión, introduje dos dedos dentro de su coño y bien embadurnados con su flujo, comencé a relajar su esfínter. </span></p>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias, amo- chilló con satisfacción al sentir que introducía una de mis yemas en su interior y sin que le tuviera que decir nada, se agachó para facilitar mis maniobras.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su nueva postura me permitió observar con tranquilidad que los muslos de la mujer temblaban cada vez que introducía mi falange en su interior y ya más seguro de mí mismo, decidí dar otro paso y dándole un azote a una de sus nalgas, metí&nbsp; dos dedos dentro de su orificio.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahhhh- gritó de placer mordiéndose el labio.&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su gemido me avisó de la naturaleza fogosa de la viuda y deseando terminarla de convencer que conmigo iba a disfrutar mucho, volví a lubricar su ano mientras esperaba a que se relajase. La rubia moviendo sus caderas me informó que estaba dispuesta. Esta vez, tuve cuidado y moviendo mis falanges alrededor de su cerrado músculo, fui dilatándolo mientras que con la otra mano, la empezaba a masturbar.&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Gracias!- aulló como posesa al sentir sus dos entradas siendo objeto de mi caricias.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mujer se llevó las manos a sus pechos y pellizcando sus pezones, buscó agrandar su excitación. Increíblemente al terminar de meter los dos dedos, no aguantó más y se corrió sonoramente mientras su cuerpo convulsionaba. Sin dejarla reposar y poniéndome a su espalda, llevé mi glande ante su entrada:&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estás lista?- pregunté mientras jugueteaba con su esfínter.&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni siquiera esperó a que terminara de hablar, llevando su cuerpo hacia atrás lentamente fue metiéndoselo. Sin gritar pero con un rictus de dolor en su cara, prosiguió con su labor hasta que sintió la base de mi pene chocando con su culo y entonces y solo entonces, me dijo con una alegría inaudita:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Cuánto tiempo llevaba sin sentir esto!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reconozco que tuve que esforzarme para no empezar a disfrutar de su culo. Necesitaba que se relajara para no destrozárselo y por eso mientras esperaba que fuera ella quien decidiera el momento, aceleré mis caricias sobre su clítoris. Con sus intestinos invadidos y disfrutando como una perra, la madura no tardó en pedirme que la tomara.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Soy suya.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su expresión de deseo me terminó de convencer y con ritmo pausado, fui extrayendo mi sexo de su interior. Casi había terminado de sacarlo cuando Nuria con un movimiento de sus caderas se lo volvió a introducir. Cualquier observador hubiera dicho que debíamos ser amantes desde hace tiempo por el modo que nos sincronizamos. Cuando yo intentaba sacarlo y ella lo impedía al volvérselo a embutir. Poco a poco, el ritmo con el que la daba por culo se fue acelerando, convirtiendo nuestro tranquilo trotar en un desbocado galope. Después de años sin probarlo, la rubia estaba tan excitada que tuve que afianzarme cogiéndome de sus pechos para no descabalgar.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Amo! ¡Por favor no pare!- me pidió cuando, para tomar aire, disminuí el ritmo de mis acometidas.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Encantado por el modo que esa mujer respondía a mis caricias, le di un fuerte azote mientras le susurraba al oído lo puta que era.&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Que gusto!- gritó al sentir mi mano y oír mi insulto. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La expresión de lujuria que brillaba en su rostro, azuzó mi lado más dominante y alternando de una nalga a otra, le fui propinando sonoros cachetadas cada vez que sacaba mi pene de su interior. &nbsp;Nuria ya tenía el culo completamente rojo cuando dejándose caer sobre la bañera, empezó a estremecerse al sentir los síntomas de un orgasmo brutal. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue impresionante ver a la madre de Julio, temblando de dicha mientras de su sexo se anegaba con su flujo.&nbsp;</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24664.jpg" width="683" height="1024"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Quiero sentir su semen!- aulló por el placer desgarraba su interior.&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su deseo fue el acicate que me faltaba y cogiendo sus pezones entre mis dedos, los pellizqué con dureza mientras usaba su culo como frontón. Perdiendo el control y con sus caderas convertidas en una batidora, se corrió. Fue entonces cuando ya habiendo obtenido su placer, me concentré en mí y forzando su esfínter al máximo, fui violando su intestino mientras la madura no dejaba de aullar que no parara.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi orgasmo fue total, con todos mis nervios a flor de piel, me derramé en su interior mientras mi nueva sumisa berreaba&nbsp; a voz en grito su liberación. Agotado y exhausto, me tumbé al lado de Nuria en la bañera. Con una felicidad palpable, la madura me recibió con los brazos abiertos. Mientras me besaba, no dejó de agradecerme el haberla aceptado. Todavía estábamos en esa &nbsp;posición, cuando al levantar mi mirada descubrí a Lidia arrodillada en mitad del baño.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El brillo de sus ojos me reveló que estaba excitada pero también que por alguna razón se había visto impelida a quedarse al margen mientras sodomizaba a su suegra. &nbsp;Decidido a averiguar qué es lo que la había detenido, preferí no hacerlo en ese instante y por eso le pregunté por su marido.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-El pobre se ha quedado dormido.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al asimilar sus palabras, me percaté que una vez había cumplido mi orden había venido a que tomara posesión de ella y por eso salí de la ducha y poniéndome a su lado, le ordené que me secara. La esposa de mi amigo sonrió y cogiendo una toalla, se agachó y empezó a<span style="color: #333333;">secarme los pies. Adoptando una deliciosa postura, sus manos fueron recorriendo mis piernas mientras despojándolas de cualquier rastro de humedad. Fue al llegar a mi sexo, cuando con una profesionalidad digna de encomio se entretuvo secando todos y cada uno de mis recovecos sin que en su cara se reflejara nada sexual.</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En su cara no, pero mi pene se endureció en cuanto sintió el contacto de sus dedos. Como no le había ordenado otra cosa,&nbsp; la morena obviando lo bruto que me había puesto terminó de secarme todo el cuerpo, dejándome francamente insatisfecho. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="color: #333333; font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Se está haciendo la dura” pensé al descubrir que tenía los pezones duros como escarpias y deseando descubrir hasta donde llegaba su supuesta sumisión, le dije:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span style="background: white; color: #333333;">-Quiero me</span><span style="background: white;">ar.</span></span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al ver que me acercaba al váter pero que no cogía mi pene, lo tomó ella entre sus manos para acto seguido dirigir el chorro para que no empapara el suelo con mi orín. Me encantó descubrir que se la veía entusiasmada de tener que ser ella quien apuntara y por eso no la reprendí cuando juguetonamente se entretuvo en salpicar los bordes del inodoro.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez cuando acabé no tuve que pedirle que me lo limpiara, porque sin esperar que le ordenara hacerlo, mi hasta entonces amiga sacando la lengua recorrió mi glande, recogiendo la gota que había quedado en la punta.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Complacido por sus atenciones, decidí tomarla en la cama y llamando a mis dos sumisas, les ordené que me esperaran allí. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Las dos?- preguntaron a la vez.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su rápida respuesta me mosqueó y tratando de indagar los motivos, les pregunté que veían de extraño a eso. La más madura fue la que me contestó, diciendo:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nuestro anterior amo hacía uso de nosotras individualmente. Nunca nos permitió compartirle- y claramente avergonzada, prosiguió: -Es más, teníamos prohibido cualquier contacto entre nosotras.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su confesión afianzó mis sospechas de que Julio no había sido un verdadero dominante y queriendo saber de antemano si ponían algún reparo, les pregunté si les apetecía probarlo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A mí si- respondió Nuria claramente interesada.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al no escuchar la opinión de Lidia, directamente insistí:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y Tú?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La morena incapaz de mirarme a los ojos, me contestó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Amo, llevo años viendo como nuestro antiguo dueño disfrutaba de su madre y nunca me atreví a pedírselo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El notorio deseo que mostraron ambas, despertó mi lado travieso y cogiéndolas del brazo las llevé hasta la cama. Una vez allí, les pedí que se besaran. De esa manera y ante mis ojos, Lidia experimentó por primera vez la suavidad de una piel de mujer contra su cuerpo. En cuanto sintió los labios de su suegra aproximarse a los suyos, respondió con pasión al beso y gimió de placer.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Os tengo que reconocer que no me importó quedarme pero reconociendo que era su momento, me alejé de ellas, sentándome en el sofá. Aunque fui solamente un testigo de piedra, pude disfrutar del momento y así, desde ese lugar privilegiado, me dispuse a ver el debut de la joven, hermosa e inexperta&nbsp; Lidia a&nbsp; manos de Nuria porque aunque no me lo había dicho, no tenía ninguna duda de que su primer amo si le había obligado a probar el amor lésbico.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La más joven de las dos se veía fascinada con mi idea. Sus ojos brillaban de felicidad y de emoción, anticipando su primera experiencia. Tal y como había previsto aunque Lidia fuera novata, en cambio, Nuria se comportaba como &nbsp;toda una experta. &nbsp;Por eso no me extraño que fuera bisexual.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24670.jpg" width="683" height="1024"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sentadas en la orilla de la cama, de frente a mí pero sin prestarme la menor atención, se besaron durante unos minutos. Mientras su suegra le susurraba cosas al oído, el rostro de la morena se tiñó de rojo. Tras varios minutos de coqueteos y acercamientos, la rubia hizo que su partenaire se recostara de lado, tras lo cual, la abrazó por la espada. &nbsp;Por mi experiencia sabía que era una estrategia para hacer sentir segura a esa primeriza al permitirla ocultar su cara cuando sintiera vergüenza. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una vez acomodadas, Nuria comenzó a acariciar con la yema de los dedos el brazo y el antebrazo de su nuera mientras pegaba completamente su cuerpo a la espalda de la joven.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Esta puta sabe lo que se trae entre manos”, me dije al ver que le daba cortos besos en el cuello.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gracias a ese dulce mimo, Lidia fue relajándose y excitándose poco a poco. Cuando no pudo más, se dio la vuelta y ya de frente a su suegra le plantó un beso apasionado. A partir de ese momento, pude comprobar que ambas se acariciaban mutuamente sus cuerpos. Después de tantos años, admirando su cuerpo la morena pudo por fin recrearse entre los brazos de la otra mujer y bajando por el cuello de la madura se apoderó de sus pechos. Con gran frenesí, los besó, los lamió, los succionó y los mordió haciendo que la madura perdiera la razón y empezara a gemir como una loca.&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde el sofá me estaba perdiéndome gran parte de la escena, por lo que cambié de lugar y me senté en una silla bastante cómoda ubicada junto a la puerta, desde donde podía observarlas en todo su esplendor sin perder detalle de los acontecimientos. </span></p>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Decidida a ser ella quien llevara la iniciativa, la rubia llevó sus dedos hasta la entrepierna húmeda de su nuera. Con gran cuidado, primero la acarició por fuera, sintiendo la humedad que anegaba sus pliegues. Al escuchar los gemidos de la muchacha indicando que quería más, los introdujo dentro de su cueva. Al sentir esa intrusión, Lidia abrió los ojos como dos platos. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tranquila- susurró la madura en su oído mientras la besaba y reanudaba los lentos movimientos circulares &nbsp;que estaban poniendo al rojo vivo el sexo de la&nbsp; morena.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si bien en un principio, solo acariciaba de arriba abajo sus labios mayores, al sentir el torrente de flujo que manaba de su interior, &nbsp;fue penetrando una vez más con sus dedos el coño de su nuera. Al escuchar que esta había vuelto a gemir sensualmente decidió dar otro paso y agachando su cabeza, fue acercándose hasta la que era su meta.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Que gusto!- gimió su víctima al sentir la lengua de la rubia acariciándole el clítoris.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya totalmente poseída por la calentura que sentía, vi como la &nbsp;chica le clavaba las uñas en la espalda mientras movía febrilmente las caderas. La madura al sentirlo, reinició las penetraciones de sus dedos sin dejar de comerle el chocho con su boca..</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Me corro!- chilló desbordada por el placer.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24694.jpg" width="683" height="1024"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Juro que todos mis vellos se erizaron al escuchar el brutal grito de placer que emanó de la garganta de mi amiga al alcanzar el orgasmo. Sabiendo que era el primero obtenido de otra mujer, me quedé esperando mi turno. La propia morena también se asustó &nbsp;al sentir que todas las neuronas de su cerebro se veían sacudidas por las intensas descargas que surgían de su sexo. Casi llorando, disfrutó una y otra vez de las delicias de ese prolongado orgasmo mientras su suegra se empezaba a contagiar de su excitación. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No me extraña” pensé porque yo también estaba alterado al haber contemplado el estreno de esa cría.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Os juro que aunque había sido testigo del estreno lésbico de al menos media docena de sumisas, la forma tan dulce con la que Nuria le hacía el amor &nbsp;me dejó impactado. Fue entonces la rubia, inmersa y dominada por la lujuria, no pudo resistir más&nbsp;y tomando la delicada mano de su nuera, la llevó hacia su sexo y sin parar a preguntarme mi opinión, le dijo que ahora ella tenía que devolver ese placer.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Nuria se tumbó en la cama y abriendo sus piernas llamó a la morena, no quería ternura, necesitaba ser follada. Al ver que la joven no respondía, cogiendo la mano de Lidia, se penetró ella misma con los dedos de la aterrorizada muchacha. Esta no tardo en entender los deseos de la madura e incrementando el ritmo la empezó a penetrar con mayor rapidez.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En ese momento y viendo como se la follaba decidí yo mismo hacer uso de mi recién estrenada posesión y por eso me acerqué hasta la cama. Sin avisarla de mi ataque, me puse detrás de Lidia y con una certera cuchillada, hundí mi pene en su interior. Los suaves gemidos de Nuria se vieron acallados por los berridos que pegó la morena al verse tomada por mí y mientras la obligaba a bajar hasta el coño de su suegra, le seguí incrustando mi ariete con total impunidad.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Dios!- berreó atiborrándose del chocho de la rubia mientras su sexo era tomado al asalto-¡Me encanta!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de permanecer tanto tiempo quieto, decidí que era la hora de llevar la voz cantante y dándole un sonoro azote en su culo, le ordené que se moviera. Nuria al verme llegar y follarme sin compasión a su querida nuera, se corrió como una loca mientras me pedía que le enseñara a esa zorra como follaba un verdadero hombre.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus palabras me recordaron quien había sido su dueño y sonriendo comprendí que Julio aunque era muy buena persona, era un pésimo amante. Decidido a dejar el pabellón alto, usé mi sexo como ariete y con él fui demoliendo las defensas de la que durante tantos años había sido una fiel esposa. Si ya de por sí la morena estaba gozando como nunca, se volvió loca cuando su suegra se levantó de la cama y cogió entre las manos sus pechos.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Amo, ¿Me permite ayudarle?- preguntó Nuria mirándome.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Solté una carcajada al ver sus intenciones y aunque no necesitaba su auxilio, le di permiso. Al darle vía libre, la rubia cogió los pezones de su nuera y sin importarle su opinión, dio un duro pellizco en ellos mientras le decía:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Córrete como la puta que eres.</span></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24641.jpg" width="1024" height="682"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todavía no sé si fue esa orden o bien el cumulo de sensaciones que albergaba en su interior la morena lo que le hizo desplomarse y correrse gritando su pasión a los cuatro vientos.&nbsp; Contorsionando todo su cuerpo, se sintió liberada y aullando de placer, me rogó que no parara. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La nueva posición me permitió profundizar con mi pene y con la cabeza de mi glande chocando contra la pared de su vagina, seguí follándomela en busca de mi placer. Lidia al notar esa nueva sensación, pegó un grito y tiritando sobre las sábanas se volvió a correr con mayor intensidad que antes. Todo su cuerpo convulsionó sobre el colchón mientras su amo daba rienda suelta a su pasión. El brutal compás de mis caderas prolongó su éxtasis hasta lo humanamente soportable y llorando como una magdalena, me pidió que la dejara descansar. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cállate- respondí.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al ver que hacía caso omiso a su petición, Lidia recordó algo que había hablado con su suegra e intentando acelerar mi orgasmo, apretó los músculos interiores de su sexo. Lo que nunca se esperó esa morena fue que al presionar mi pene, se desbordara nuevamente su placer y no pudiendo soportar ese renovado gozo, colapsó entre mis piernas. Verla caída y exhausta sobre el colchón, no apaciguó mi ánimo y sin descanso seguí acuchillando su coño hasta que pegando un grito, descargué toda mi simiente en su interior.&nbsp;</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;">
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya satisfecho, me tumbé en la cama. Nuria, abrazándome, se pegó a mi cuerpo dándome las gracias en nombre de las dos por el placer que les había regalado. Como podréis comprender me dejé mimar por esa cuarentona mientras su nuera yacía desmayada a nuestros pies. Aprovechando su indisposición, pregunté a la madura como era su hijo.</span></p>
</div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con una sonrisa en su rostro, contestó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Buena persona pero mal amo.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su respuesta no hizo más que confirmar lo que ya sabía pero intuyendo que había algo que no me había contado, directamente le pregunté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nunca has tenido un verdadero dueño, ¿No es así?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nada más ver como se sonrojaba, supe la verdad. Pero queriendo que ella me lo dijera de viva voz, insistí. Casi llorando, me contestó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Al quedarme viuda siendo tan joven y necesitando un hombre a mi lado, traté de convencer a mi hijo que su padre le había encomendado cuidar de mí en todos los aspectos. Y viendo que Julio no cedía, me inventé lo de ser sumisa- para entonces la rubia estaba acojonada por cómo reaccionaría yo y decidida a confesar su felonía después de tantos años, prosiguió diciendo: -El problema fue que me encantó sentirme sumisa y por eso cuando Julio enfermó, creí que nunca más iba a tener otra oportunidad.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Soltando una carcajada, mordí sus labios antes de decirle:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y fue entonces cuando tu hijo te comentó que sabía que yo era dominante?-. Muerta de vergüenza, respondió que sí. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tratando de hilvanar todas las hebras de ese engaño, la miré a los ojos y le pregunté por Lidia.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Desde que se convirtió en hombre, supe que si conseguía una mujer “normal” me echaría de su lado y anticipándome a ello, yo la busqué y se la puse en bandeja.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Intrigado por la habilidad de esa mujer, le pedí que me respondiera con sinceridad si ahora que me había probado seguía convencida en ser de mi propiedad. Nuevamente me sorprendió esa zorra porque cogiendo tanto su collar como el que lucía su nuera me preguntó:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué pone aquí?</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Propiedad de Fernando Alazán- contesté.</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No hizo falta más y ejerciendo mi nuevo poder, le pedí que me trajera una copa mientras intentaba reanimar a Lidia para hacer nuevamente uso de esa preciosidad. La madura obedeciendo se levantó y ya desde el umbral de la puerta, me soltó muerta de risa:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Amo. No tiene usted idea de cuantos juguetes compré y el bobo de mi hijo nunca estrenó. </span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Descojonado, contesté:</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te preocupes, ¡Los estrenaré yo!</span></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"></div>
<div style="clear: both; text-align: center;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://www.kenmarcus.com/promos/kendra-james-jules-dewild/image/km24691.jpg" width="1024" height="682"></div>
<div style="background: white; text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 13&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Sep 2026 07:45:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[25 El destino hizo que Gonzalo confirmara que no era un hombre normal cuando todavía no habían aterrizado cuando la azafata le ofrece ayuda. Queriendo agradecer el detalle, nuestro protagonista le acaricia la mejilla y ante su sorpresa, esa preciosa rubia SE CORRE&#8230; Pocos minutos antes de aterrizaje, Gonzalo vio que Antía y Estefany caían en trance. Preocupado por si con el avión parado seguían en ese estado, se puso a observarlas sin prestar atención a lo que ocurría a su alrededor. Por eso no cayó hasta que fue tarde de que la azafata las miraba con una rara expresión [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading">25</h1>



<p><strong>El destino hizo que Gonzalo confirmara que no era un hombre normal cuando todavía no habían aterrizado cuando la azafata le ofrece ayuda. Queriendo agradecer el detalle, nuestro protagonista le acaricia la mejilla y ante su sorpresa, esa preciosa rubia SE CORRE&#8230;</strong></p>



<p>Pocos minutos antes de aterrizaje, Gonzalo vio que Antía y Estefany caían en trance. Preocupado por si con el avión parado seguían en ese estado, se puso a observarlas sin prestar atención a lo que ocurría a su alrededor. Por eso no cayó hasta que fue tarde de que la azafata las miraba con una rara expresión en el rostro mezcla de aprensión y admiración. Pensando que quizás daría por sentado que las había drogado, le hizo una seña para que se acercara mientras buscaba una excusa que darle. Excusa que nunca necesitó porque al llegar a su lado, la joven se arrodilló a sus pies implorando que la perdonara.</p>



<p>-Le juro que no sabía que usted era un brujo poderoso y menos que esas dos bellas jóvenes eran sus pupilas. De haberlo sabido, jamás se me hubiese ocurrido derramar su comida.</p>



<p>Aunque el vuelo era de Avianca y por tanto esa cría era colombiana, le descolocó que reconociese que sus acompañantes estaban en trance. Pero reponiéndose al instante, le preguntó su nombre.</p>



<p>-Soy Diana, señor.</p>



<p>&nbsp;-Diana, lo primero que debes hacer es tranquilizarte. Fui yo quien te obligó a tirármela encima y por tanto no te tengo nada que reprochar.</p>



<p>El suspiro de la rubia al ver que no le había ofendido, le permitió proseguir:</p>



<p>-Como ves, mis ayudantes están en contacto con los espíritus de sus antepasados y no sé cuándo van a terminar. Si llegado el momento y el avión aterriza, me puedo encontrar en un problema.</p>



<p>-Por eso no se preocupe. Su Diana sabrá qué hacer- contestó mientras se levantaba.</p>



<p>Aunque se había dado cuenta de que esa cría había interpuesto un “su” al nombre, no le dio la menor importancia y permitió que se fuera a cumplir con su labor.&nbsp; Pocos minutos después, se despertaron y nada más abrir los ojos, histéricas le dijeron que habían recibido una revelación y que por nada del mundo podían seguir con sus planes.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/242/39998444/39998444_011_9afb.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-Tranquilizaos y decidme que habéis visto.</p>



<p>&nbsp;-El chofer que nos espera un seguidor de Ricardo y si nos montamos en su coche, nos llevará ante él sin estar preparados.</p>



<p>Comprendiendo la razón de su nerviosismo, Gonzalo decidió hacerles caso y estaba planteándolas cómo salir sin que ese hombre les viera cuando alguien le tocó el hombro. Al girarse se encontró con la rubia.</p>



<p>-Como le prometió, su Diana tiene la solución. El aeropuerto de El Dorado es como mi casa&#8230; si me acompañan puedo sacarles de él sin llamar la atención de sus enemigos.</p>



<p>Al escuchar que por segunda vez se autonombraba como suya, le hizo saber que sin proponérselo se había agenciado una seguidora y abusando de su nuevo estatus, le preguntó si tenía coche. De inmediato, la azafata respondió:</p>



<p>-Aunque es un utilitario les servirá&#8230; y si quiere usted también le ofrezco mi apartamento para que se queden.</p>



<p>Viendo su disposición, se quedó pensando que, si Ricardo había sido capaz de localizar el coche que habían alquilado, a buen seguro sabía en qué hotel habían reservado. Por ello, tras aceptar su invitación, le agradeció el detalle con una suave caricia en su mejilla. Lo que jamás se le ocurrió que ese breve gesto provocara un terremoto en la chavala y que sin necesidad de nada más, se corriera en mitad del pasillo.</p>



<p>-Gracias, mi señor. Ahora debo volver a mi asiento- alcanzó a decir mientras se marchaba apretando las rodillas.</p>



<p>Estefany esperó a perder de vista a su paisana, para reclamarle qué se habían perdido y desde cuándo esa zorra era su acólita. Al ver su cabreo, Gonzalo se echó a reír:</p>



<p>&nbsp;-Aunque todavía no lo entiendo, al veros en trance asumió que era un brujo y me ofreció su ayuda. No hice nada para que se comporte así.</p>



<p>Llena también de celos, Antía intervino en la conversación:</p>



<p>-Eso no explica que hayas usado tu don para regalarle un orgasmo que recordará toda la vida.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -¡Por dios! Poneros a pensar, nunca he dispuesto de ese poder y ahora tampoco. De haberlo tenido, lo hubiese usado con vosotras.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nada más decirlo, supo que iban a ponerlo a prueba. Por eso no se extrañó cuando la morena tomó sus manos:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Amor, concéntrate y pídeme que me corra.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pensando que era absurdo, Gonzalo obedeció cerrando los ojos y poniendo la mente en blanco, recordó la primera vez que la había poseído y en su placer.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; ¡Madre naturaleza! &#8211; la escuchó gritar y al abrirlos, se encontró a la morenita con la cara desencajada.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni por un momento dudó que estuviese actuando al contemplar cómo se retorcía sobre su asiento.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; ¡No puede ser! &#8211; exclamó tras confirmar que de alguna manera había sido causante de su gozo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Descoyuntándose de risa, Antía contestó:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Tal y como dijo mi madre, una vez has aceptado que eres brujo tus poderes se incrementaran con el uso.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al querer confirmar con ella que eso era así, la meiga se apartó diciendo:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Espera que lleguemos a la casa de la zorrita, por favor. No quiero parecer que acabo de follar al pasar el control de pasaportes.</p>



<p>Tras el aterrizaje y tal y como se había comprometido, Diana estaba esperándoles en la sala de recogida de equipaje y mostrándoles una puerta lateral que usaban solo las tripulaciones, los sacó del aeropuerto sin pasar por donde les estaba esperando el chofer de la limusina. Al llegar a su “carro”, un espectacular Toyota que de utilitario no tenía nada, no tuvieron problema en meter sus maletas en la “cajuela” al ser enorme.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/242/39998444/39998444_021_c515.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&#8211; ¿Quiere usted manejar? – preguntó la azafata a Gonzalo dándole las llaves.</p>



<p>La adoración que descubrió en su mirada despertó al niño travieso que llevaba en su interior y tomándola de la cintura, la besó en los labios mientras le ordenaba mentalmente que se corriera. El gemido que pegó ratificó que estaba en sus manos y nunca mejor dicho, porque si no llega a tenerla abrazada, ésta hubiese dado con sus huesos en el suelo.</p>



<p>-Mi señor- consiguió balbucear mientras se desplomaba.</p>



<p>Preocupado por la intensidad de su orgasmo, el hombre la metió en la parte trasera mientras miraba de reojo a sus mujeres buscando una reacción hostil. Afortunadamente, ambas vieron su travesura como una fase de aprendizaje y de excelente humor, pidieron que se alejara de la azafata.</p>



<p>-Si sigues premiándola de esa forma, se hará adicta a tus caricias- comentó Estefany mientras le quitaba las llaves y se sentaba en el asiento del volante.</p>



<p>Al ver la cara del ejecutivo, comprendió que le apetecía llevar ese cacharro y por eso añadió:</p>



<p>-Tu nueva zorrita y yo somos las únicas que conocemos Bogotá y dado su estado, será mejor que yo conduzca.</p>



<p>&nbsp; Aceptando que era lo más sensato, se acomodó donde el copiloto mientras la pelirroja se ocupaba de intentar que su anfitriona se recuperase.</p>



<p>-Cariño, ¿sabes dónde vamos? – viendo que salía del estacionamiento, Gonzalo creyó oportuno preguntar con toda la mala leche del mundo.</p>



<p>Soltando una carcajada, la morenita encendió el GPS.</p>



<p>-Mira que eres antiguo. Lo normal es que lo tenga grabado.</p>



<p>La pantalla le dio la razón, por lo que, tragándose el orgullo, el cincuentón se hundió en el sillón sintiendo lo poco que compartía con esas jóvenes y que, aunque no quisiera reconocerlo, era un viejo para ellas.</p>



<p>-Joder con la mema, ¡vive en la Cabrera! &#8211; exclamó al leer la dirección donde iban.</p>



<p>&#8211; ¿Eso es bueno o malo? &#8211; sin saber a qué atenerse preguntó.</p>



<p>-Es el barrio más exclusivo de la ciudad, solo los más adinerados viven ahí.</p>



<p>Dando por cierta su afirmación, Gonzalo comprendió la suerte que habían tenido al toparse con esa mujer y girándose, se interesó por ella.</p>



<p>-Ya estoy bien, mi señor- contestó luciendo en sus ojos una admiración todavía más intensa mientras permanecía acurrucada en brazos de la gallega.</p>



<p>Su postura le reveló que esa criatura buscaba la protección de la pelirroja, quizás por el miedo a lo qué le repararía el futuro. Pero también que extrañamente Antía había dejado atrás sus celos y la había adoptado.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Siempre ha repartido cariño al que lo necesitaba», reconoció para sí admitiendo también lo enamorado que estaba de sus rizos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Meditando sobre ello, rememoró las veces que su hija había acudido a ella para que le ayudase. Eso le hizo recordar la razón del viaje y lleno de furia, se prometió que haría sufrir a su captor antes de darle muerte&#8230;</p>



<p>El apartamento de Diana no defraudó sus expectativas. Moderno y funcional era lo suficientemente amplio para albergarlos durante su estancia. Pero lo que más les sorprendió fue que estuviera situado dentro de una privada fuertemente custodiada.&nbsp;</p>



<p>«Con el sueldo de una azafata es imposible mantener este tren de vida», pensó Gonzalo al traspasar la puerta y encontrarse de frente con un original de María Berrio, una pintora colombiana tan famosa como cara. Como aficionado a la pintura, sabía que ese cuadro podría llegar a más de trescientos mil euros en una subasta. Al no cuadrarle, se lo anotó y centrándose en lo práctico, le preguntó si podía darse una ducha.</p>



<p>Totalmente sonrojada, la muchacha le mostró el baño. El rubor que lucía en sus ojos mientras abría el grifo debió de alertarle de que esa joven había malinterpretado su pregunta y por ello al verla salir se empezó a desnudar. Acababa de meterse bajo el agua, cuando un ruido le hizo girar y ante su sorpresa vio a Diana con una toalla en sus manos:</p>



<p>&#8211; ¿Qué haces ahí? &#8211; la sondeó al comprobar que estaba esperando a que saliera.</p>



<p>-Sus pupilas me han informado que es mi deber velar por usted mientras se quede en esta casa.</p>



<p>Al escucharla, los cimientos de su educación se vieron sacudidos al comprender que esa cría estaba asumiendo que su función debía ir más allá de ser su anfitriona. Asumiendo que si la quería de su lado debía de actuar tal y como ella preveía, salió de la ducha sin saber cómo reaccionaría al estar desnudo.&nbsp; En su anquilosado modo de pensar, dio por hecho que le daría la toalla, pero jamás previó que Diana comenzara a secarlo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/242/39998444/39998444_028_030a.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«No entiendo nada», se dijo al notar que, con un mimo cercano a la adoración, la chiquilla iba pasando la franela por su piel sin levantar la mirada. Aun así, lo que más le perturbó fue reparar en el tamaño que habían adquirido sus pezones al hacerlo. Por un momento, dudó si detenerla o dejar que siguiera al percatarse de su creciente excitación.</p>



<p>«Se debe creer en deuda después del placer que recibió de mí», intentó justificar el comportamiento de la azafata, mientras entre sus piernas, su sexo reaccionaba a esa cariñosa manera de secarlo.</p>



<p>Avergonzado por su erección, no dijo nada cuando la vio arrodillarse y tomar su pene delicadamente con una mano, usando la otra para retirar la humedad que todavía envolvía sus testículos.</p>



<p>«Esto no es normal. Estoy abusando de la buena fe de esta niña», se dijo mientras observaba que dos lágrimas pugnaban por brotar de los ojos de la joven.</p>



<p>&nbsp;Sintiéndose un maltratador, la levantó del suelo y se intentó disculpar por haberla ofendido. Pero entonces, mirándolo como se mira a un dios, ésta respondió mientras lo abrazaba:</p>



<p>-Mis lágrimas no son de dolor, sino de felicidad. Nunca creí que llegaría el día en el que un hombre como usted me acogería a su lado.</p>



<p>Desconcertado al sentir los pechos de la rubia clavándose en él, le hizo una carantoña en la mejilla. Supo de su error cuando pegando un gemido Diana buscó sus labios:</p>



<p>-Quiero pasar a formar parte de su familia y que me tome como su aprendiz en todos los sentidos- rugió totalmente fuera de sí mientras comenzaba a restregar el pubis en su dureza.</p>



<p>Que una veinteañera que apenas lo conocía le estuviera rogando ser suya, lo dejó descolocado y no sabiendo a qué atenerse ni cómo actuar, se excusó diciendo que antes de responder debía de tomar en cuenta a las dos mujeres que ya eran sus “pupilas”.</p>



<p>-Ellas ya me han aceptado y nos esperan en el salón- sonrió al tiempo que le tomaba de la mano.</p>



<p>La seguridad de la chavala al afirmarlo lo desarmó y dejándose llevar por la casa, llegó con ella a la habitación, donde tal y como le había anticipado Antía y Estefany los aguardaban impacientes.&nbsp; Al entrar, la pelirroja le pidió que tomara asiento en un sofá mientras preparaban a su neófita. Desconociendo qué se proponían se sentó y se quedó observando cómo entre las dos la comenzaban a desnudar. Contra toda lógica, Diana se mostró encantada de ser despojada de la ropa teniéndolo de testigo.</p>



<p>«No puede ser más bella», sentenció impresionado al ver caer su vestido y comprobar que era dueña de unos senos enormes y duros que lucía con orgullo.</p>



<p>El tamaño y forma de su culo no desmereció a los de sus atributos delanteros y disfrutando de cada centímetro de su piel, Gonzalo esperó interesado el tipo de ritual que estaba a punto de presenciar. Por eso, no le extrañó que una vez estuviera desnuda Estefany tomara de su bolsa un pequeño frasco y extendiéndoselo a él, le conminara a poner sus manos encima.</p>



<p>-Como tu futuro patriarca y con este gesto, don Gonzalo nos da permiso para purificar tu cuerpo- declaró abriendo el recipiente y dirigiéndose a ella preguntó: -Diana, ¿estás dispuesta a dejar tu vida anterior y aceptar entrar en nuestro círculo con la mente abierta?</p>



<p>-Sí, lo estoy. Estoy dispuesta.</p>



<p>Al escuchar su respuesta la morena derramó un poco del contenido en su mano y acercándose, lo untó en la frente de la chavala.</p>



<p>-Tus pensamientos desde ahora deberán centrarse en el bienestar del grupo.</p>



<p>Interviniendo, Antía volvió a cuestionarla:</p>



<p>-Diana, ¿estas dispuesta a entregar tu corazón a esta unión mágica para el resto de tu vida y olvidar todo lo demás.</p>



<p>-Sí, lo estoy, Estoy dispuesta.</p>



<p>Sonriendo, la pelirroja llenó sus yemas con la poción y extendiéndosela por los senos, le informó:</p>



<p>-Tus sentimientos desde este momento pertenecen a tu señor y a nosotras, tus compañeras.</p>



<p>El gemido de placer que brotó de la garganta de la rubia fue tal que el hombre pensó brevemente si en su composición había algún tipo de afrodisiaco.</p>



<p>Alternando funciones en la ceremonia, le tocó a la morena preguntar:</p>



<p>-Diana, ¿estas dispuesta a propagar la estirpe del patriarca y que en tu seno florezcan sus descendientes?</p>



<p>-Sí, lo estoy. Estoy dispuesta- repitió suspirando llena de alegría.</p>



<p>Tal y como tanto la joven como el hombretón previeron, repartió el mejunje por su vientre y por su sexo diciendo:</p>



<p>-Desde este instante, tu cuerpo lleva el nombre de tu patriarca y no conocerás más varón que él.</p>



<p>El berrido que pegó al escuchar esa sentencia fue tal que Gonzalo no albergó duda alguna de que la mujer se había corrido e intrigado miró entre sus piernas. La confirmación de que así había sido le llegó al comprobar que desde su interior un enorme caudal de flujo recorría sus muslos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/242/39998444/39998444_050_e6d1.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>El fenómeno no pasó inadvertido a sus “pupilas” las cuales no pudieron más que sonreír mientras la embardunaban de arriba abajo con el potingue:</p>



<p>-Diana. Una vez purificada, ¿estás dispuesta a culminar tu entrada en el círculo mágico adorando a nuestro patriarca como tu verdadero y único amo?</p>



<p>-Sí, lo estoy. Estoy dispuesta- lloró ilusionada.</p>



<p>-Entonces, hermana, ve a recibir sus bendiciones- al unísono declararon las dos brujas.</p>



<p>Gateando hacia Gonzalo, se acercó al sofá donde este aguardaba y suspirando entre sollozos, exclamó:</p>



<p>-Mi señor, soy solo suya y siempre lo seré. Me educaron desde niña para que me reservara al hombre que el destino me tenía reservado y antes de entregarme a usted, quiero que sepa que usted será el primero.</p>



<p>Enterarse de ese modo que Diana era virgen enterneció al hombretón e izándola, la depositó en sus rodillas mientras pensaba en una fórmula con la que contestarla:</p>



<p>-Te equivocas cuando dices que eres solo mía, tus hermanas te han aceptado como una de ellas y, por tanto, también eres y serás suya.</p>



<p>Sonriendo las aludidas se acercaron y sellando con un beso de cada una sobre sus labios, ratificaron las palabras de Gonzalo mientras por increíble que resultara Diana volvía a alcanzar el orgasmo.</p>



<p>-Soy la esclava de los tres y desde ahora juro que procuraré hacerme acreedora del cariño de mi dueño y de sus esposas.</p>



<p>Notando la tibia esencia de la rubia cayendo por sus piernas, Gonzalo la rectificó:</p>



<p>-No eres únicamente nuestra esclava, sino nuestra dueña y desde este momento prometo amarte como mi igual.</p>



<p>El chillido de felicidad con el que Diana respondió a sus palabras lo azuzaron a tomarla en brazos y a llevarla hasta su cuarto. Una vez ahí tiernamente la depositó sobre la cama, antes de girarse y decir a sus acompañantes:</p>



<p>-Hoy es su día y, por tanto, debemos hacer que sea inolvidable. ¿Os parece bien?</p>



<p>Antes incluso que terminara de decirlo, tanto la morena como la pelirroja ya se habían abalanzado sobre sus pechos. La rapidez con la que se lanzaron sobre ella le hizo gracia y mientras mamaban de ella, la chavala miró al que ya era su patriarca riendo:</p>



<p>-Parece que sus zorras tienen hambre.</p>



<p>Jamás se imaginó el cincuentón ser testigo de esa escena. En su mente, tener dos hembras a su disposición le seguía resultando inmoral, pero al contemplarlas mamando de otra curiosamente le agradó y quizás por ello dejó pasar el modo con el que Diana se había referido a ellas. En cambio, para la bruja ese insulto la enervó y recordando la falta de experiencia de la rubia, decidió darle un mordisco que quedara por siempre en su memoria.</p>



<p>Dejando a Antía ordeñando las ubres de la azafata, se deslizó por ella y separándole las piernas, respondió:</p>



<p>-Hoy es tu día, pero eso no es excusa para que nos faltes al respeto.</p>



<p>Tras lo cual, acomodándose entre sus muslos, comenzó a recorrer los pliegues de su sexo con la boca.</p>



<p>&#8211; ¡Por Dios! &#8211; gimió al regalarla un largo y profundo lametazo.</p>



<p>La ternura y sensualidad con la que Estefany trataba su coñito después de amenazarla, descolocó a la rubia y más cuando de pronto se percató de que olvidando sus rencillas se afanaba en darle placer. Hasta a Gonzalo le extrañó su fijación y aun más cuando de improviso la morena comenzó a temblar presa de un súbito orgasmo.</p>



<p>«¿Qué le ocurre?», se preguntó al oírla gritar mientras no dejaba de lamer.</p>



<p>Y no fue el único, porque al escuchar el volumen de sus berridos, Antia se debió cuestionar lo mismo, pero en su caso deseando averiguar qué le pasaba a su compañera empapando un dedo entre los pliegues de Diana, lo probó.</p>



<p>&#8211; ¿Qué clase de criatura eres? &#8211; exclamó abriendo los ojos de par en par.</p>



<p>La receptora de la pregunta ni siquiera la escuchó. Completamente dominada por las sensaciones que estaba experimentando, usó sus manos para forzar aún más el contacto de la morena.</p>



<p>&#8211; ¡Coño! ¡Contesta! ¿Qué eres?</p>



<p>Al repetir la pregunta y de nuevo no obtener respuesta, la meiga llevó a su hombre lejos de ellas. La seriedad de su rostro se incrementó al observar que Estefany estaba inmersa en un orgasmo inacabable y que lejos de menguar cada vez era más potente.</p>



<p>&#8211; ¡No puede ser! &#8211; entre dientes musitó al comprender qué tipo de ser era la mujer que habían aceptado: &#8211; ¡Es un súcubo!</p>



<p>A Gonzalo se le desencajó la mandíbula al escucharla y buscando en su memoria lo poco que sabía de esos seres, recordó que absorbían las fuerzas de aquellos con los que se acostaban. Asustado quiso retirar a Estefany de entre sus piernas, pero Antía se lo impidió:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/242/39998444/39998444_040_8ec1.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>-No debes. Las consecuencias pueden ser desastrosas si cortas el vínculo.</p>



<p>-Entonces&#8230; ¿qué hacemos? &#8211; preguntó lleno de angustia.</p>



<p>&#8211; ¡Calla y déjame pensar! &#8211; replicó la pelirroja mientras trataba de serenarse.</p>



<p>Al maduro le resultó durísimo permanecer quieto al comprobar que Estefany empalidecía por momentos y ya estaba a punto de arriesgarse a separarla cuando escuchó:</p>



<p>-Si quieres salvarla, ¡Tienes que follarte a Diana!</p>



<p>El desatino de su propuesta lo indignó y elevando el tono de su voz, respondió de qué serviría ponerse en peligro.</p>



<p>&nbsp;-La súcubo te ha jurado fidelidad. Eres al único que no chupará el alma. Para ella, ¡eres intocable!</p>



<p>Seguía dudando cuando de pronto notó que el placer que asolaba a su amada iba mutando en dolor y con el corazón encogido, comprendió que no podía dejar de intentarlo.</p>



<p>&#8211; ¿Cómo lo hago sin romper su unión? &#8211; únicamente cuestionó mientras se acercaba a la cama al reparar en que la cabeza de la morena le impedía hacerlo.</p>



<p>Comprendiendo el problema, la pelirroja le ayudó cambiando la postura de Estefany para dejarle el camino libre. Nada más verlo, hizo de tripas corazón y posando el glande entre los pliegues de Diana, gritó mientras de la penetraba:</p>



<p>-Espero que no te equivoques.</p>



<p>El berrido de la rubia al sentir cómo su himen era desgarrado retumbó en la habitación, pero en vez de rechazarlo usó sus piernas para retenerlo.</p>



<p>-Mi señor- rugió la súcubo rindiéndole pleitesía.</p>



<p>Impresionado por la intensidad de su chillido, Gonzalo se quedó paralizado y tuvo que ser Antía la que lo azuzara a continuar mientras nuevamente se lanzaba a comerle los pechos:</p>



<p>&nbsp; -Ámala, ¡lo necesita!&#8230; ¡Lo necesitamos todos!</p>



<p>&nbsp;Sin entender por qué la pelirroja se había unido comenzó a poseerla y mientras poco a poco iba acelerando, se percató de la extraña sensación que le envolvía cada vez que la penetraba. Y es que además de que la vagina de ese ser se cerraba como un guante sobre su pene, al cabalgarla, experimentaba una creciente euforia.</p>



<p>&#8211; ¡Me encanta! &#8211; reconoció en voz alta mientras martilleaba su interior con decisión.</p>



<p>Dominado por un nuevo ímpetu, se aferró a los hombros de Diana para incrementar la profundidad y el ritmo de sus embistes sin advertir que una luminosa esfera se iba formando alrededor de la cama.</p>



<p>-¡No pares! ¡Sigue amándola! &#8211; escuchó como entre sueños mientras sumergía su pene en ella.</p>



<p>Para entonces, Gonzalo estaba embriagado de pasión y solo podía pensar en gozar del espectacular cuerpo de Diana y que ésta disfrutara.</p>



<p>&#8211; ¡Córrete! ¡puta mía! &#8211; exclamó mientras posaba las manos sobre sus sienes.</p>



<p>Nunca pensó que al estar unidas su orden provocara el colapso de las tres mujeres y menos que por su propia naturaleza el cuerpo de la rubia funcionara de amplificador que tomando su gozo lo distribuyera maximizado al resto. Es mas no se percató de lo sucedido hasta que de pronto la luz que los envolvía se hizo tan brillante que lo cegó antes de apagarse. Al reponerse de la impresión, se percató de la sonrisa que lucían todas mientras se estremecían de placer justo cuando su pene explotaba derramando su esencia en la súcubo.</p>



<p>Sin entender qué había ocurrido, siguió machacando el interior de la azafata hasta que no pudo más al ver que las tres reaccionaban como una sola a sus ataques.</p>



<p>&#8211; ¡Por Dios! ¡Ha sido increíble! &#8211; suspiró la rubia mientras buscaba los besos del hombre que la había estrenado.</p>



<p>Su alegría fue tan contagiosa que Antía y Estefany no dudaron en acompañarla intentando que Gonzalo las volviera a amar. El maduro estaba tan confundido que rechazando su renovado interés pidió que alguien le explicase lo que había pasado.</p>



<p>-Amor, has cerrado el círculo y extendido tu protección a nosotras- contestó la meiga.</p>



<p>&#8211; ¡No entiendo! &#8211; se quejó mientras Diana les miraba llena de extrañeza:</p>



<p>-Te pedí que la amaras, sabiendo que eras inmune a sus poderes. Lo que no sabía es que, al corrernos con ella, adquiriríamos la capacidad de disfrutar de Diana ya sin peligro.</p>



<p>&#8211; ¿De qué peligro habláis? – preguntó la rubia demostrando que no era consciente de su propia naturaleza.</p>



<p>La pelirroja, besándola en los labios, contestó:</p>



<p>-Aunque te tengo que avisar de lo que hemos descubierto en ti, ¿te importa que lo dejemos para después?&#8230; Me he quedado con ganas de comerte el coñito mientras tú devoras el mío.</p>



<p>-Estoy de acuerdo. Sea lo que sea lo que quieres contarme, ¡puede esperar!</p>



<h1 class="wp-block-heading"></h1>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/242/39998444/39998444_045_b452.jpg" alt="" width="653" height="980"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 7&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Sun, 30 Aug 2026 11:17:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[14 A la mañana siguiente, aparcada frente a casa de su padre, Patricia esperó nerviosa que su amiga cumpliera con la rutina y se fuera al gimnasio para llamar a la puerta y hablar con la única persona que podría confirmar o negar el romance del que le habían hablado. Sabía por ella que solía salir a las nueve y media y necesitada de respuestas, llegó con tiempo suficiente de verla tomar el coche y marcharse. Como al menos invertiría un par de horas ejercitándose, aguardó diez minutos antes de continuar, no fuera a ser que se hubiese olvidado algo. [&#8230;]]]></description>
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<h1 class="wp-block-heading">14</h1>



<p>A la mañana siguiente, aparcada frente a casa de su padre, Patricia esperó nerviosa que su amiga cumpliera con la rutina y se fuera al gimnasio para llamar a la puerta y hablar con la única persona que podría confirmar o negar el romance del que le habían hablado. Sabía por ella que solía salir a las nueve y media y necesitada de respuestas, llegó con tiempo suficiente de verla tomar el coche y marcharse. Como al menos invertiría un par de horas ejercitándose, aguardó diez minutos antes de continuar, no fuera a ser que se hubiese olvidado algo. Entonces y solo entonces se bajó del coche. Mientras cruzaba el jardín, trató de pensar en lo que diría. Sabiendo que no podía llegar y directamente preguntar a la criada si su padre se estaba tirando a Estefany, decidió que debía charlar con ella por si en la conversación se le escapaba.</p>



<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tras tocar el timbre, escuchó los pasos de la pelirroja corriendo hacia la puerta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Señorita Patricia―la oyó decir mientras observaba el cambio que había experimentado en el mes que llevaba sin verla.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Haciendo uso de la educación que había recibido en esa misma casa, la rubia le preguntó por doña Bríxida mientras entraba. La criada sintiendo el cariño de su tono respondió que mejorando mientras respondía si había desayunado.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_012_e46f.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Sí, pero me vendría bien un café.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La amistad que habían forjado durante el tiempo que esa cría había vivido en la casa con ella, le permitió ponerse otro mientras Patricia daba el primer sorbo al suyo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿A qué se debe tu visita? ¿Te has vuelto a cabrear con don Gonzalo? ― preguntó conociendo los vaivenes de la relación paterno filial que mantenían.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Para nada, solo venía a hablar contigo y ver cómo seguías― mintió mientras observaba de reojo que tal y como siempre había sospechado era una mujer de bandera.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por su tono, la pelirroja comprendió que no era cierto y, aun así, se extendió comentando los pormenores de la recuperación de su anciana. La poca atención que prestó al escucharla ratificó sus sospechas de que venía buscando algún tipo de información, y por eso cuando dejó caer que tal se había adaptado su amiga a vivir con ellos, supo que de algún modo le habían llegado con el chisme de que eran amantes. Si no llega a saber que Gonzalo había sido hechizado, directamente se lo hubiese confirmado para que ella misma la sacara de las greñas del chalet. Pero dado su embrujo, comprendió que en el caso que las dos veinteañeras se enfrentaran y a pesar de lo mucho que la quería, su padre optaría por la hispana. Por ello, no vio nada malo en ocultarle la realidad o al menos enmascararla:</p>



<p>― Poco a poco se va acostumbrado al ritmo de esta casa. Ya sabes, don Gonzalo sale a primera hora y solo vuelve para cenar, por lo que a Estefany no le queda otra que pasarse las horas charlando conmigo.</p>



<p>― ¿Y qué opinas de ella? ― insistió sin dejar de mirarle el escote.</p>



<p>Si hubiese sido su hermana menor, la cual se declaraba abiertamente bisexual, hubiese interpretado esa mirada como deseo, pero siendo Patricia la achacó al cambio de look y recordándolo decidió usarlo para despejar sus sospechas.</p>



<p>―Es un amor. Desde que llegó, no paró de darme la lata hasta que ha conseguido que me corte el pelo. Según ella, era una pena que me vistiera como una vieja teniendo solo treinta y un años.</p>



<p>―Y tiene razón, eres guapísima.</p>



<p>Que la piropeara de esa forma, le alertó que algo pasaba y para su sorpresa descubrió en el ambiente un olor que conocía y que no era otro que el que le había llegado al contactar con María de Zozaya, su pariente que había sido quemada en Zugarramundi. Nada más sentirlo recordó la funesta fama de la difunta y el modo con el que ejerció su poder.</p>



<p>«Con esta niña aquí, ¡no!», gritó para sí al asumir que había llegado el momento en que ese fantasma poseyera su cuerpo.</p>



<p>Temiendo por ella, quiso que Patricia se fuera de inmediato. Pero cuando intentó advertirla, se oyó devolviendo el piropo mientras acariciaba una de sus mejillas:</p>



<p>―Si hay un ser hermoso y angelical, ese eres tú.</p>



<p>La inesperada caricia hizo que la rubia la mirara y a bocajarro le confesara los motivos de su visita mientras Antía intentaba recuperar el control.</p>



<p>―No es con él con quien se manceba, sino conmigo― horrorizada escuchó que usando su voz era su ancestro quien contestaba.</p>



<p>&nbsp;La rubia enmudeció al escucharla y con lágrimas en los ojos en las que extrañamente intuyó alguna clase de esperanza, le preguntó si era lesbiana.</p>



<p>―Cariñosa criatura. Es a vuestro padre al que realmente ansío, pero previendo que esa advenediza proveniente de ultramar osara meterse en su lecho, he visto a bien que harte su liviandad en la mía― nuevamente se escuchó decir usando unas expresiones en castellano a todas luces anticuado.</p>



<p>La alegría con la que recibió la confirmación de que adoraba a su viejo y que su amiga no tenía nada qué hacer teniéndole a ella deambulando por la casa rápidamente mutó en desesperación y se puso a llorar. La difunta, en vez de reírse de su llanto, se compadeció de ella y reanudando sus dulces carantoñas le preguntó qué era lo que le pasaba. Ante su sorpresa, ya que nunca había advertido ninguna señal Patricia confesó que si se había ido a vivir sola era porque no soportaba estar junto a ella sabiendo que nunca seria suya.</p>



<p>―Nunca me opondría a que te casaras con papá, aunque eso me hiciera sufrir― sollozó reafirmando sus sentimientos.</p>



<p>Con el corazón encogido, Antía observó que Maria de Zozaya la tomaba de la barbilla y que simulando una ternura que esa zorra fue incapaz de tener viva y menos muerta, la besaba. La rubia al sentir los labios de su amor secreto se lanzó desesperada en sus brazos pidiéndole que, aunque fuera una sola vez, la amara.</p>



<p>―Nada me complacería más que sosegar con piadosos y caritativos agasajos la zozobra que tanto te violenta.</p>



<p>Nuevamente la gallega intentó infructuosamente recuperar su cuerpo, pero rápidamente comprendió que no podría hacerlo, cuando sin que pudiese hacer nada por evitarlo, su mano tomó de la cintura a Patricia y la llevó al cuarto, donde lentamente fueron sus yemas las que desabrocharon uno a uno los botones de su camisa.</p>



<p>―Debes jurarme que mi padre no sabrá esto― suspiró Patricia mientras sus ojos brillaban de deseo: ―Nada me haría más feliz que saber que está a salvo teniéndote a su lado.</p>



<p>La hija de perra de la que descendía ni siquiera la escuchó y a base de tiernos besos, fue bajando por su cuello mientras le susurraba palabras de amor. Desarmada por la fuerza de lo que sentía, la rubia comenzó a gemir aun antes de sentir que la boca de la mujer que amaba se apoderaba de sus pechos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_039_e538.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Por favor, deja que sea yo quien te desnude― asustada por lo que iba a ocurrir, Antía escuchó a Patricia sollozar mientras le bajaba el cierre de su uniforme.</p>



<p>El deseo que la meiga intuyó sus ojos se incrementó al verlo caer y por eso no le extrañó que, acercando la cara, la sumergiera entre sus pechos con una pasión indescriptible.</p>



<p>―Mi inexperta niña, no es entre estas pétreas mamas donde debes aliviar la sequedad de tu garganta― su propia voz fue la que oyó mientras era sus manos las que presionaba la melena de Patricia hacia su femineidad.</p>



<p>Su familiar no tuvo necesidad de insistir ya que fue la propia hija de Gonzalo la que pegando un berrido de alegría se lanzó entre sus piernas a adorarla. La rapidez con la que se iban desarrollando las cosas la pilló desprevenida y por ello apenas se sentía excitada cuando de pronto sintió que la rubia estaba ya recorriendo con la lengua todos y cada uno de los recovecos de su sexo mientras susurraba las veces que había soñado con hacerlo.</p>



<p>―Por esta risueña jornada, ¡todos mis dones son de vos! ― separando sus rodillas, María de Zozaya apremió sus deseos con el español que se usaba en sus tiempos.</p>



<p>La calentura que para entonces la dominaba le hizo seguir aprovechando ese permiso sin saber que se lo había dado un fantasma y por eso tras hacer localizado entre los pliegues el clítoris de la pelirroja comenzó a mordisquearlo llena de ansiedad. Su insistencia comenzó a rendir frutos y Antía descubrió alucinada que no era inmune a esos mimos. Es más, de haber tenido control de su cuerpo, ella y no la difunta hubiese sido la autora de los gemidos que salieron de su garganta.</p>



<p>―Primor, mancilla tu intimidad con las yemas del pecado y hazme saber que estás dispuesta a recibir mi querencia― se oyó nuevamente decir.</p>



<p>Mientras en su mente, no comprendía cómo Patricia no se hubiese dado cuenta de que jamás ella usaría ese tipo de lenguaje, la vio llevar una mano a su sexo y ponerse a masturbar.</p>



<p>―Así, bella mozuela. Sigue hoyando tu tesoro mientras sacias tu hambruna de la que no tardará demasía en convertirse en vuestra madre― insistió la difunta del siglo XVII mientras su descendiente empezaba a notar que las sensaciones se iban acumulando en su cerebro.</p>



<p>Sintiendo que apenas podía respirar, la joven meiga observó las mismas señales en la hija de su amado. Sabiendo que el placer mutuo no tardaría en llegar aceptó lo inevitable y se dejó llevar. Por ello, fue ella y no su ancestro, la que se corrió mientras Patricia compartía su gozo.</p>



<p>«Ojalá con esto doña María haya tenido suficiente», esperanzada disfrutó del placer que su familiar había provocado de manera tan insensata.</p>



<p>Sus esperanzas quedaron en nada, cuando la rubia se encaramó sobre ella y entrelazando las piernas son las suyas, sus dos coños entraron en contacto.</p>



<p>―Sigue regocijándote en esta vetusta haciéndole rememorar las mieles de la carne con vuestra concupiscencia― el fantasma la apremió.</p>



<p>―No eres ninguna vetusta― sollozó la joven sin dejarse de restregar con energía contra ella.</p>



<p>Antía supo de inmediato que le quedaba poco para ser liberada cuando notó que tanto su cuerpo como el de la chavala caían bajos los efectos de un hechizo. No tuvo que esforzarse mucho para comprender que su pariente quería sentir otro orgasmo antes de desaparecer. Lo que no previó y menos anticipó fue la intensidad y la duración del mismo.</p>



<p>― ¡Virgen santa! ― se oyó decir mientras todo su ser era sometido, zarandeado y masacrado por un placer tan largo como virulento hasta que agotada cayó sobre la joven.</p>



<p>Mientras ambas se recuperaban abrazadas, observó la cara de felicidad de Patricia y más tranquila al ver que acogía con alegría la sensual escaramuza que habían protagonizado, tiernamente la besó.</p>



<p>Afortunadamente a la rubia le faltaban las fuerzas para intentar reanudar hostilidades y dándole las gracias por su comprensión, se comenzó a vestir. Sabiendo que eso era algo que nunca debía volverse a repetir, ya desde la puerta y mientras se despedía de ella, hizo un último intento comentando lo excitada que se había sentido cuando la escuchó hablar de ese modo tan pedante.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_074_c790.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Era como si estuvieras poseída por otra mujer.</p>



<p>Riendo para no llorar, Antía contestó:</p>



<p>―La única que me ha poseído eres tú, ¡pedazo de zorrón! Ahora vete si no quieres que le diga a tu padre la clase de hija que tiene.</p>



<p>Desternillada, Patricia abrió la puerta y se marchó &#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">15</h1>



<p>Increíblemente serena después de haber sido amada de forma tan inesperada por la joven, Antía meditó sobre las razones que habían llevado a doña María cobrar parte del precio acordado justo entonces. Por lo que ella misma le había dicho cuando pidió su ayuda, esa mujer y alguna antepasada de Estefany se habían enfrentado en el pasado. Es más, se había referido a su enemiga como la “bastarda del hombre al que amó y luego odió”. Sabiéndolo, supo que para la muerta auxiliarla en su misión iba más allá de su petición.</p>



<p>«Lo ve como un tema personal y quiere vengar algo que le sucedió mientras estaba el mundo de los vivos», se dijo.</p>



<p>Aunque estaba convencida de ello, eso no explicaba la extraña ternura que demostró con Patricia, cuando según todos los documentos a los que había tenido acceso esa mujer decían, además de que era una arpía, que había sido ejecutada por practicar magia negra.</p>



<p>«Todos sus contemporáneos temían su propensión a causar dolor en sus continuos arrebatos de ira». Conociendo ese extremo, la única explicación que le halló fue que previera que en un futuro iba a necesitar la ayuda de Patricia y amándola se aseguraba un aliado.</p>



<p>Seguía martirizándose con lo sucedido cuando escuchó a Estefany llegar y para que no sospechara nada, fue a recibirla a la puerta. La morena llegaba sudada después del gimnasio, pero eso no le importó cuando la estrechó entre sus brazos. Ese sudor y las feromonas reconcentradas en él rápidamente afectaron a la gallega y nuevamente sintió la necesidad de disfrutar entre sus brazos. Pero entonces, rechazándola, la colombiana comenzó a recorrer la planta baja del chalet olfateando todo a su paso. Observándola sin saber qué pasaba, Antia se percató que no solo estaba molesta sino preocupada.</p>



<p>«¿Qué le ocurre?», pensó sin desear interrumpirla.</p>



<p>De haber podido sondearla sin descubrirse, Antía se habría enterado que si se había separado de ella era porque le había llegado el tufo que había dejado doña María y que en él había descubierto magia. Por eso cuando de pronto se plantó frente a ella y directamente preguntó quién había estado allí durante su ausencia, no pudo más que confesar que Patricia.</p>



<p>― ¿Quién más? ¡Necesito que me digas a quién has dejado pasar!</p>



<p>&nbsp;La histeria de su voz le hizo comprender que de alguna forma había advertido una presencia y daba por hecho que quién la había dejado era un enemigo. Por eso, con tono servil, contestó:</p>



<p>―Mi señora, le juro que nadie más. Si no sé lo diría.</p>



<p>&nbsp;Gracias a los muros que había levantado en su mente, la bruja la creyó cuando de manera brutal escaneó su cerebro en busca de información. Pero eso, no la tranquilizó:</p>



<p>«Si Antía no le ha dado permiso de entrar, eso significa que ha traspasado mis defensas», concluyó completamente nerviosa: «Su poder debe ser enorme».</p>



<p>Esa certeza unida a que seguía sin saber quién la acosaba la puso al borde del infarto y sin importar que lo viera la criada, sacó de su bolso un frasco lleno de cenizas, cenizas que ella misma había recogido en el volcán del Cerro Bravo y las tiró al aire. La gallega gritó mientras a duras penas conseguía que la nube de polvo no se pegara a su ropa. Lo que no pudo evitar fue que las escorias se posaran en todos los lugares en los que había estado mientras doña María tenía el control de su cuerpo.</p>



<p>Obviando nuevamente su presencia, Estefany comenzó a seguir el rastro hasta llegar a la cama donde había retozado con la joven y girándose hacia ella, directamente le preguntó con quién se había acostado.</p>



<p>―Con la hija de don Gonzalo― sollozó cayendo ante sus pies.</p>



<p>― ¿Me estás diciendo que te has cogido a mi amiga?</p>



<p>―Mi señora, tuve que hacerlo. La señorita Patricia llegó furiosa preguntando si usted era la amante de su padre y para evitar que lo descubriera, dije que no, que era yo a la que usted se follaba.</p>



<p>―Eso no explica que hayas terminado con su coño en la boca― indignada, insistió.</p>



<p>―Al enterarse de que era su puta, me amenazó con contárselo a su viejo para que la echara, si no me acostaba con ella― llorando como una magdalena, se defendió.</p>



<p>&nbsp;Conociendo a su amiga, la creyó incapaz de tal felonía y atribuyó su comportamiento a que al hacerla no tuviese el mando de su cuerpo y que al violarla estuviese poseída.</p>



<p>«Es así como el que me acosa consiguió cruzar mis hechizos. Teniendo a Patricia en su poder, fue la propia Antía quien lo dejó pasar», sentenció todavía más preocupada ya que para poseer a un ser humano era necesario ser un mago extremadamente poderoso&#8230;</p>



<p>Mientras eso ocurría, en el interior del Golf, Patricia se sentía feliz y radiante tras conseguir hacer realidad el sueño de tener a ese bellezón en sus brazos. Le daba igual que su amor no fuera correspondido y que esa mujer estuviera enamorada de su padre. Para ella había sido suficiente el haber disfrutado, aunque fuera brevemente, de sus besos. Tampoco envidiaba la suerte de su amiga:</p>



<p>«Pobre, no quiero pensar en lo que va a sufrir cuando se entere que solo se ha acostado con ella para sacarla de la depresión».</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo único que le cabreaba era la ceguera de su viejo.</p>



<p>«No entiendo cómo nunca se ha dado cuenta de que esa preciosidad suspira por él».</p>



<p>&nbsp;Tentada a llamarlo y hacerle ver que estaba perdiendo el tiempo con amiguitas cuando la solución a su soledad la tenía en casa, prefirió no hacerlo y que fuera la gallega quien lo sedujera. No en vano pensaba que era algo que caería por su propio peso ahora que había decidido dejar los hábitos de monja y vestir de acuerdo a su edad.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_101_386a.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Papá no se va a poder contener en cuanto se percate de que es un bombón», pensó divertida mientras estacionaba el parking de su edificio.</p>



<p>Hasta el contoneo de su pandero mientras iba a hacía el ascensor denotaba su alegría. Haciendo recuento de sus últimos meses, comprendió que Manuel había pasado a mejor vida y que jamás volvería a echarlo de menos.</p>



<p>«Ojalá le vaya bien, pero lo dudo», pensó entrando al cubículo que la llevaría hasta su piso: «Nunca va a poder superar las secuelas de su enfermedad».</p>



<p>Dando por cerrado ese capítulo de su vida, decidió que debía salir al mercado y a pesar de ese rifirrafe lésbico, pensó en qué hombre le convenía.</p>



<p>«Debe ser alguien dulce y trabajador, que desee formar una familia y si es guapo, mejor», involuntariamente comenzó a enumerar una serie de cualidades que curiosamente su ex no cumplía ni por asomo.</p>



<p>Al darse cuenta, comprendió la razón por lo que lo había elegido como pareja:</p>



<p>«Quería molestar a papá».</p>



<p>En vez de horrorizarle esa conclusión, la hizo reír y abriendo la puerta entró a su apartamento, donde de pronto se encontró con Ricardo Redondo sentado en un sofá.</p>



<p>― ¿Qué coño hace usted aquí? ― indignada con la intromisión del sujeto, exclamó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Atusándose el bigote, el maduro sonrió mientras se levantaba. La seguridad que mostraba y el nulo caso que había hecho a su pregunta, la terminaron de enfadar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¡Fuera de mi casa! ― chilló mientras señalaba la puerta.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Haciendo oídos sordos a su petición, el intruso se sirvió una copa y retrocediendo sobre sus pasos, se volvió a sentar sin dirigirle la palabra. Sin otra cosa qué poder hacer, Patricia cogió el teléfono para llamar a la policía. Es más, ya estaba tecleando el número cuando escuchó por primera vez la voz del padre de su amiga.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Siéntate. Tenemos que hablar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque no elevó su voz, su tono fue tan enérgico que la rubia se vio impulsada a obedecer y tomando asiento frente a él, aguardó a que le dijera de que quería hablar. Lo malo fue que Ricardo no mostró ninguna prisa en comenzar y mientras la observaba como un tratante revisa el ganado que piensa comprar, se dedicó a saborear el ron añejo que se había servido.</p>



<p>―Por favor, dígame a qué ha venido y márchese― casi histérica, gritó a su indeseada visita.</p>



<p>Disfrutando de la turbación de la joven, el magnate se puso cómodo y dando un vistazo a su alrededor, comentó:</p>



<p>―Tienes un apartamento elegante, pero insuficiente.</p>



<p>― ¿Insuficiente para qué? ― replicó ya furibunda.</p>



<p>Desternillado de risa, se terminó su copa antes de contestar:</p>



<p>―Tu padre me robó mi bien más preciado, luego es lógico que yo viva con el suyo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La ira se tornó en terror al escucharlo y sabiendo que se refería a Estefany y a ella, se puso a temblar mientras le prometía no decir nada si se iba.</p>



<p>―Todavía no has entendido que, si me voy a alguna parte, ¡es contigo! ― fue su respuesta.</p>



<p>Cada vez más nerviosa Patricia se quiso levantar, pero no pudo. ¡Algo la retenía en el asiento! Retorciéndose, volvió a intentar huir y nuevamente se vio incapaz al estar sujeta por unas ataduras invisibles.&nbsp;</p>



<p>― ¿Qué me pasa? ― se preguntó en voz alta mientras el colombiano sacaba una bolsa de su pantalón.</p>



<p>Su miedo se convirtió en terror cuando Ricardo cogió un puñado de polvo verde de su interior y por medio de un soplido, se lo lanzó a la cara. Al respirarlo, se vio inmersa en una pesadilla en la cual todas las células de su cerebro se vieron sacudidas por un dolor insoportable hasta que lentamente el sufrimiento fue transmutando en placer y avergonzada, se escuchó gemir como una marrana en celo. La violencia del orgasmo la dejó sin fuerzas de seguir luchando y por eso solo pudo asentir y obedecer al oír que ese sujeto le pedía que bailara para él.</p>



<p>Azuzada por el hechizo, Patricia se levantó y comenzó a mover su cuerpo al ritmo de una melodía inexistente, pero claramente sensual. Necesitaba, le urgía conseguir el beneplácito del hombre que la observaba y por eso, creyó necesario deslizar los tirantes de su vestido. Al hacerlo y descubrir sus pechos, se apoderó de ella una sensación de alivio al ver que éste sonreía.</p>



<p>―Soy una mujer muy guapa― ronroneó excitada mientras terminaba de dejarlo caer.</p>



<p>Sin que el tipo tuviera que decir nada, se giró y lució su pandero ante él. Ese exhibicionismo tan impropio de su carácter acentuó la calentura que la embargaba mientras volvía a bailar. Para entonces, solo existía en su mente un propósito, una idea, un afán: ¡seducirlo! Por ello, tomó el tanga que todavía conservaba y lentamente, se lo bajó. Ya desnuda, se acercó para que el maduro pudiese valorar la belleza de su feminidad.</p>



<p>Tenerlo a escasos centímetros de su boca, le hizo soñar con recibir un lametazo que confirmara que daba su aceptación y separando los pliegues que lo decoraban, se escuchó rogando que la premiara con un suspiro, con un sollozo o a poder ser con una caricia de su lengua. En vez de hacer caso de su ruego, Ricardo le ordenó que le acercara el maletín que había dejado sobre la mesa. Haciendo de esa orden su razón de existir corrió a buscarlo y retornando sumisamente se lo dio.</p>



<p>―Arrodíllate― dijo mientras metía la mano y sacaba un collar negro de su interior.</p>



<p>&nbsp;Al contemplar ese accesorio, Patricia se sintió dichosa y cayendo hincada a sus pies, alargó el cuello para recibirlo.</p>



<p>― ¿Sabes lo que significara cuando lo lleves?</p>



<p>–Sí― suspiró: ― ¡qué soy la esclava de mi señor!</p>



<p>Satisfecho con su respuesta, Ricardo se lo abrochó&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">16</h1>



<p>Esa tarde noche al volver a su hogar, Alberto se encontró con Estefany cabreada y sin ganas de juegos. Ni siquiera cuando la besó, la morena le mostró el cariño al que se había acostumbrado y pensando que ya se le pasaría, fue por una cerveza a la cocina. Una vez allí y antes de pasar a su interior, observó desde la puerta a su criada cantando mientras cocinaba. Que estuviera feliz, no fue lo que le sorprendió sino verificar nuevamente el cambio que había dado y que todo en ella destilaba sensualidad. Ya no solo fueron esos pechos que su uniforme realzaba al llevarlo tan ajustado, ni su cintura de avispa, sino ese trasero con forma de corazón lo que lo tenían absorto.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_110_10a9.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«¡Qué pedazo de culo!», se dijo abochornado al sentir que bajo su pantalón crecía a ritmo imposible la voracidad de su apetito.</p>



<p>Deseando todavía mantener las distancias, la saludó y abriendo la nevera buscó en su interior una lata con la que saciar su sed. Al no encontrarla, se giró y preguntó a Antía si se habían acabado.</p>



<p>―No, don Gonzalo. Todavía quedan en el cajón de abajo.</p>



<p>Tan ensimismado estaba con el surco que se formaban entre sus pechos, que ni siquiera la oyó y tuvo que ser ella quien fuera a cogerla. Al hacerlo, se agachó sin prever que su pandero iba a entrar en contacto con la erección de su señor. Petrificada y excitada, se quedó inmóvil disfrutando de esa dureza entre sus nalgas. Es más, al darse cuenta de que su jefe tampoco hacía nada por retirarse, lenta pero insistentemente comenzó a frotarse con ella. El maduro no sabía cómo actuar, La educación aprendida desde niño le impulsaba a rechazar los mimos de su empleada, pero la insana atracción que sentía por ella le obligó no solo a quedarse sino llevar las manos a su cintura y colaborar con ella.</p>



<p>&nbsp;Sin necesidad de hablar o decir nada, ambos dieron su aprobación a lo que ocurría y poco a poco se fue incrementando la velocidad y la potencia de ese restregar mutuo que sabían que terminaría convirtiéndolos en amantes. Mientras para ella sentir esa virilidad contra su sexo era un deseo largamente postergado, para Gonzalo resultó tan pecaminoso como atrayente y por eso ninguno de los dos hizo intento alguno de pararlo.</p>



<p>«Por dios, ¿qué estamos haciendo?», se lamentó el hombre al notar que la falda de su criada ya no era impedimento y que su bragueta estaba en contacto directo con el tanga de la gallega.</p>



<p>&nbsp;Sabiendo que ella había empezado y que jamás podría sostener que la había forzado, seguía sintiéndose un bellaco, pero no por ello dejó de rozarse contra ella.</p>



<p>«Sigue mi amor, hazme tuya», en silencio, sollozó la meiga deseando que esa mañana no se hubiera puesto bragas.</p>



<p>Para entonces, Gonzalo había perdido parte de su pudor y cambiando de posición sus manos, comenzó a amasar los duros cachetes de Antía con delicadeza, pero firmemente. Nada más sentir los dedos del que sabía que el destino había reservado para ella, la meiga comenzó a gemir calladamente demostrando tanto que le gustaba como que le excitaba sentirse manoseada por él. Esos gemidos fueron el desencadenante que llevó a una de sus manos a subir por el cuerpo de su criada y tantear por vez primera, la rotundidad de sus pechos.</p>



<p>«¡Qué maravilla!», exclamó para sí al notar no solo la firmeza y volumen, sino que sus pezones estaban completamente erizados.</p>



<p>La ternura con la que su amado acarició sus senos avivó todavía más el incendio que sentía entre los muslos y ya completamente entregada al placer, notó que se iba acumulando a pasos agigantados en su interior. Tal y como previa y ansiaba, de pronto todo colapsó a su alrededor y de corrió completamente en silencio. Gonzalo se contagió del placer de su criada y mientras sus caderas seguían simulando poseerla, derramó avergonzado su simiente en el calzón.</p>



<p>Completamente entusiasmada por lo sucedido, le extendió la cerveza y acercando la boca a su oído, susurró:</p>



<p>―Muchas gracias, don Gonzalo.</p>



<p>Tras lo cual, huyó hacia su cuarto por lo que nunca vio la sonrisa de su señor observándola marchar.</p>



<p>«Esta niña siente adoración por mí y yo jamás me había dado cuenta», pensó y sintiendo orgullo mezclado de vergüenza, fue en busca de la que realmente era su pareja.</p>



<p>Al encontrarla leyendo un ajado volumen en la biblioteca, decidió imitarla y ponerse a leer. Por lo que cogió uno cualquiera, el cual no pudo ni abrir al estar rememorando cada suspiro, cada gemido que Antía dio mientras se entregaba a él. Desmoralizado por el desliz, miró hacia la colombiana temiendo que la chavala ya no le resultara maravillosa. Rápidamente comprobó que la atracción que sentía por ella seguía ahí y que incluso se había incrementado.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_104_e48a.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Soy un pervertido», pensó y disimulando comenzó a pasar las páginas, mientras se imaginaba lo que sería tener a las dos entre sus brazos.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desconociendo tanto lo que acababa de pasar en la cocina, como el rumbo de los pensamientos de Gonzalo, Estefany estaba desesperada al no encontrar en ese libro de magia nada que pudiese usar contra el enemigo que desde las sombras sabía que la vigilaba.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Necesito contactar con mis muertos en busca de ayuda», se lamentó sintiéndose indefensa.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y habiendo tomado ya la decisión, de pronto comprendió que para ello debía de estar sola. Fijándose en el hombre que estaba a su lado y aunque lo amaba a su manera, lo sintió un estorbo. Por un momento estuvo tentada de ordenar a la criada que tenía en su poder que lo entretuviera, pero solo imaginar que la estrenaría sin ella le pareció una idea atroz.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Debo estar presente cuando la desvirgue», sentenció.</p>



<p>En vez de ello, optó por lo más fácil, después de cenar, le haría beber a alguna pastilla que les hiciera dormir profundamente y así poder conjurar a los espíritus sin ninguna interferencia&#8230;</p>



<p>&nbsp;Tal y como había decidido al terminar de cenar y mientras Antía se ocupaba de limpiar los platos y adecentar el comedor, la bruja se acercó a la cocina a hervir agua para preparar una infusión que iba a usar para caer en trance. Lo que nunca se imaginó fue que la criada iba a reconocer por el olor las hierbas que estaba usando.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¿Para qué quiere un té de ayahuasca?», se preguntó al saber que esa mezcla se hacía con enredaderas oriundas de la región del río Amazonas y que, siendo un potente somnífero, también tenía caracteres alucinógenos. Asumiendo que lo iba a usar en algún tipo de ritual chamánico, no dijo nada y decidió que cuando lo hiciera ella la iba a espiar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por eso, al cabo de unos minutos, apareció ante ella con una gragea y se la dio, lo único que se atrevió a preguntar para qué y que era. Sin ningún tipo de miramiento y sobre todo sin ocultar sus intenciones, Estefany contestó:</p>



<p>― Es una pastilla de eszopiclona, un potente somnífero que quiero que te tomes y que inmediatamente te vayas a dormir.</p>



<p>Simulando ser incapaz de desobedecer, la gallega abrió la boca y metiéndosela, bebió simulando que la tragaba. Tras lo cual, se dirigió al cuarto y se hizo la dormida.</p>



<p>«Nos quiere sedados para actuar libremente», meditó mientras daba tiempo a que la bruja se confiara y así poder observar el propósito de lo que pensaba realizar.</p>



<p>No tardó demasiado en empezar a escuchar el sonido de un tambor y la voz de su enemiga entonando unos cantos cuyas palabras no pudo identificar al estar en uno de los idiomas indígenas.</p>



<p>«Todavía no es el momento», se dijo mientras se removía incómoda en la cama: «Debo esperar a que la ayahuasca le haga efecto».</p>



<p>Cuando de pronto el retumbe se aceleró y tras alcanzar un clímax comenzó a menguar, supo que había llegado la hora de levantarse. Descalza para que sus pasos no produjeran algún ruido que pudiese alertarle recorrió el pasillo y sin entrar, vio a la morena bailando al son de una música imaginaria totalmente desnuda y con un penacho de plumas en la cabeza.</p>



<p>Por su experiencia como Meiga supo que Estefany estaba en trance y que a partir de ese momento nada de lo que ocurriera a su alrededor tendría de importancia, porque su mundo era otro. Sabiéndolo, se sentó en el suelo ya sin necesidad de ocultarse mientras la hispana se ponía a saltar sobre la alfombra entonando de nuevo una canción.</p>



<p>«Podría haber un terremoto y no se enteraría», confiada pensó mientras seguía interesada el ritual que la joven estaba llevando a cabo.&nbsp;</p>



<p>La voluptuosidad de sus pechos saltando y rebotando al ritmo de sus saltos la hizo recordar cuando los había tenido entre los labios y se sorprendió excitada. Rechazando con eficacia el rumbo de sus pensamientos, se concentró en lo que hacía y por eso pudo ser testigo cuando se desplomó y comenzó a llamar a sus espíritus en español:</p>



<p>―Ancestros, parientes, reyes y dioses de la amazonia, vuestra elegida necesita de vuestros consejos. Bosques verdes, aguas azules, fuegos purpúreos, aires cristalinos, oídme y prestadme vuestra atención. Un enemigo ronda esta casa y no sé quién es, ni cómo combatirlo.</p>



<p>Al escuchar esa súplica, la meiga se vio en peligro porque de ser escuchada su presencia quedaría al descubierto y por eso trató de salir corriendo para tomar el bolsón donde tenía todos sus amuletos, todos sus runas, todas sus pócimas y así poder defenderse. Aterrorizada, se vio totalmente atenazada mientras oía el susurro de doña María de Zozaya diciéndola que estuviese tranquila porque no tenía nada que temer.</p>



<p>― ¿Cómo quiere que me calme si me va a descubrir? ― gritó al fantasma que no podía ver, pero si escuchar.</p>



<p>―Hija de la hija de mi hija, nada maléfico puede provenir de la descendiente de mi idolatrada.</p>



<p>― ¡Por dios! ¿Quién es tu idolatrada? ― histérica al no poder moverse, preguntó.</p>



<p>―Soy yo― levantándose del suelo donde había caído, Estefany contestó: ―Rosana María Guajardo y Esquivel.</p>



<p>Ante su estupefacción, doña María tomó su control y corriendo hacia la mujer se fundió con ella en un beso eterno. Ni siquiera fue algo sexual, fue tan íntimo y bonito que de haber podido Antía se hubiese echado a llorar. Durante unos minutos ninguna de las dos habló y solo disfrutaron de unas tiernas caricias producto de un amor que los siglos no pudieron menguar ni atenuar su fulgor.</p>



<p>― ¿Cómo he añorado la tersura de tus labios y el surco de tus maravillosas arrugas? ― demostrando que para ella doña María conservaba la misma apariencia que cuando fue quemada, sollozó.</p>



<p>―Yo también, mi hermosura. No ha transcurrido ni un día en estos más de cuatrocientos años que no haya clamado que por mi culpa nos hayamos consumido en la pira que encendió las manos del inquisidor.</p>



<p>― ¡No hables del criollo! Te lo prohíbo― sollozando, le rogó: ―Ese maldito que nos unió y luego nos persiguió como si fuéramos alimañas.</p>



<p>―Lo sé, princesa mía. Pero ha vuelto y desea repetir su maldad en las niñas cuyos cuerpos estamos usando.</p>



<p>― ¡Debemos advertirlas! Debemos alertarlas antes de que su infausta semilla germine en ellas y se vean abocadas a nuestra misma maldición.</p>



<p>«¿Qué maldición?», se preguntó Antia desde el interior de su cuerpo mientras Estefany hacia lo mismo desde el suyo.</p>



<p>Aunque en ese momento, ambas supieron de que podían oírse, pero estaban tan sorprendidas que ninguna lo intentó y gracias a ello, ambas pudieron oír la respuesta de Rosana:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/385/13076748/13076748_118_9aa6.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>― Benigno Carvajal ya era el marido de mi amada María cuando me llevó a su casa en calidad de mucama. Allí tras seducirnos y convencernos con bellas palabras, nos obligó a entregarle nuestros divinos dones y a que saciáramos sus perversos sentidos retozando entre nosotras. Lo que nunca pudo prever que fue que a raíz de ello nacería un amor tan puro que no pudo romper con su magia.</p>



<p>― ¿También él era brujo? Creía que habías dicho que era un inquisidor.</p>



<p>―Los más fieros inquisidores de la historia han sido grandes nigromantes y entre ellos, Benigno, el peor― interviniendo contestó doña María.</p>



<p>― ¿Cuál fue la maldición que os lanzó?</p>



<p>―Realmente fueron dos. La primera y de la cual vosotras sois por nuestra vía, víctimas de ella, fue dejarnos en cinta&#8230;― contestó y haciendo un breve parón, prosiguió: ―Ambas sois descendientes del criollo.</p>



<p>Tomando la palabra, Rosana añadió llorando:</p>



<p>―La segunda fue que ni después de muertas pudiésemos estar juntas</p>



<p>&nbsp;El dolor de los dos fantasmas la enterneció, pero cayendo en las similitudes y que al igual que ellas, una había sido la criada mientras otra ejercía de señora, escandalizada la pelirroja chilló:</p>



<p>― ¡Gonzalo es un buen hombre! ¡No es ningún inquisidor!</p>



<p>―Tampoco es a él a quien debes temer― contestó doña María mientras en compañía de su amada se separaba de ella y juntas se desvanecían en el aire.</p>



<p>― ¿Entonces a quién? ― insistió la meiga mientras sentía que recuperaba el control de su cuerpo.</p>



<p>Echándose a llorar, la morenita contestó:</p>



<p>―A Ricardo Redondo, el que fue mi mentor y del que estoy huyendo.</p>



<p>―Pero ese hombre, ¡es tu padre!</p>



<p>― ¡Nunca lo fue! Solo es el que siendo niña ¡me adoptó!</p>



<p>Ya solas, bruja y meiga se quedaron escudriñándose entre ellas y mientras la hispana todavía estaba tratando de asimilar que la pelirroja no era la desvalida criada que siempre creído, ésta no sabía qué pensar. Y es que a pesar de todas las razones que tenía para odiar a la mujer que la miraba con ojos tiernos, ¡no podía! Furiosa consigo misma, se echaba en cara que le resultara imposible aborrecer a la mujer que había atacado a su madre, a la zorra que le había robado el marido y que encima había querido esclavizarla con un hechizo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Juré que combatiría a todas aquellas que practican la magia negra», se lamentó sabiendo que había fallado en la misión que le encomendaron las ancianas: «Debería aprovechar que la ayahuasca sigue limitando sus poderes para matarla».</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con ello en mente, cogió una figura de bronce de un estante y la levantó mientras la morena, todavía arrodillada, la observaba indefensa:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¡No soy una asesina!», dejándola caer al suelo, huyó del salón para refugiarse en su habitación.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al contemplar lo cerca que había estado de morir en manos de la que hasta minutos antes pensaba que era su sierva, Estefany se echó a llorar consciente de la rastra de motivos que tenía para odiarla&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/385/13076748/13076748_124_f4a4.jpg" alt="" width="642" height="963"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 6&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 29 Aug 2026 11:11:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[grandes relatos]]></category>
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					<description><![CDATA[La tensión sexual que ambas sentían en el coche fue positiva para la gallega, ya que, al llegar al chalet, Estefany prefirió ir a calmar el escozor que sentía entre los muslos, antes de seguir presionándola. Aprovechando la momentánea seguridad de su cuarto, Antía llamó a su madre y avergonzada le narró la forma tan ilusa en la que había caído en manos de su enemiga. Doña Bríxida esperó a que su hija terminara de hablar para, sin consolarla, exigir que le contara todas y cada una de las sensaciones, así como los efectos que había sentido a raíz de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>La tensión sexual que ambas sentían en el coche fue positiva para la gallega, ya que, al llegar al chalet, Estefany prefirió ir a calmar el escozor que sentía entre los muslos, antes de seguir presionándola. Aprovechando la momentánea seguridad de su cuarto, Antía llamó a su madre y avergonzada le narró la forma tan ilusa en la que había caído en manos de su enemiga. Doña Bríxida esperó a que su hija terminara de hablar para, sin consolarla, exigir que le contara todas y cada una de las sensaciones, así como los efectos que había sentido a raíz de beberse la poción. La pelirroja, escandalizada por el carácter tan íntimo de la pregunta, comprendió que era la líder de la hermandad y no su progenitora quien le ordenaba extenderse. Necesitada de su ayuda, confesó la calentura que había experimentado al ser manoseada, lo cachonda que se había puesto cuando mamó de sus pechos e incluso exteriorizó la pasión que había sentido al besarla.</p>



<p>Tras escuchar atentamente esa información, la meiga se quedó meditando y al cabo de un tiempo que se le hizo eterno, contestó:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/51740677/51740677_022_de14.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―El daño ya está hecho y nada de lo que hagamos, podrá cambiarlo―a modo de introducción, declaró.</p>



<p>El mundo de la hija se hizo añicos al oír su dictamen y cuando ésta se estaba planteando seriamente el suicidio, prosiguió:</p>



<p>―Pero no hay mal que por bien no venga. Desde el momento que te sabes afectada por su hechizo, podrás contenerlo y aprovechando a tu favor la atracción que sientes por la bruja, podrás ocultar mejor tus intenciones&#8230;. y cuando esa degenerada se dé cuenta de tu hechizo, ya la tendrás buceando entre tus piernas.</p>



<p>La sola imagen de la morena comiendo de su sexo la perturbó y no queriendo añadir más preocupaciones a la anciana, directamente se lo ocultó y únicamente le preguntó cómo debía comportarse con su adversaria.</p>



<p>―Haz lo que te pida. Solo obedeciendo podrás vencerla.</p>



<p>― ¡Pero madre! ― escandalizada protestó asumiendo de antemano el carácter que tendrían sus caprichos.</p>



<p>Aun comprendiendo los reparos de su beba, doña Bríxida se mantuvo firme:</p>



<p>―Para la bruja eres su sierva. ¡Compórtate como tal y que tu dueña no tenga queja!</p>



<p>Desolada, estaba prometiendo seguir sus consejos cuando escuchó a la latina preguntar por ella. Tratando de que no notara su tristeza, contestó que se estaba cambiando y recogiendo de la cama el uniforme más discreto, se lo puso y fue a verla.</p>



<p>Estefany no pudo dejar de expresar su admiración al contemplar el profundo canal entre los pechos de la criada con ese atuendo una talla o dos menos de la que realmente requería por la generosidad de sus curvas antes de exigir que le pusiera de comer.</p>



<p>«Será puta», masculló Antía al sentirse violada y humillada por lo procaz de su mirada y volviendo a la cocina, derramó en el guiso cuatro gotas en vez de dos. Sabiendo que las mismas no tardaría en tener efecto, le pareció lo más sensato seguir los consejos de su vieja y tras colocar el plato sobre la mesa, servilmente se arrodilló frente a la hispana.</p>



<p>Mirando de reojo la postura que había adoptado, su confiada adversaria sonrió.</p>



<p>―He pensado en que me vendría bien un masaje al terminar de comer― dejó caer.</p>



<p>La entrega de la mujer a sus pies le supo a poco y decidió presionar para forzar aún más la creciente adoración de su víctima acariciando su melena de color fuego.</p>



<p>&nbsp;―Mi dueña― la oyó suspirar mientras ella misma sentía cómo se incrementaba su propia lujuria y tratando de postergarla, comenzó a comer.</p>



<p>Que la pelirroja siguiera atenta el vuelo del cubierto desde el plato a su boca le pareció algo normal, pero extrañamente excitante.</p>



<p>«Esta guarrilla me pone cachonda», pensó sin advertir el sabor del brebaje que había disuelto en la salsa.</p>



<p>&nbsp;Como le resultó de su agrado, se lo acabó e incluso repitió. Al servirle la segunda porción Antía se vio tentada de añadir otras dos gotas, pero en el último segundo se arrepintió y no aderezó el guiso mientras en el comedor la dosis que había ingerido estaba comenzando a hacer estragos en la bruja A modo meramente ilustrativo cuando llegó y puso a su disposición el plato, durante un minuto la latina optó por manosear el trasero de la criada en vez de comer.</p>



<p>―Señora, no es necesario que sea tan dulce conmigo― sollozó excitada ésta al sentir las caricias de la joven sobre sus nalgas.</p>



<p>Y no fue la única la que se sintió estimulada, ya que la propia latina palideció al palpar con sus yemas la tersura de esos cachetes duros y queriendo acelerar el masaje que iba a recibir, se terminó el guisado lo más rápido que pudo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/51740677/51740677_039_7085.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>Por eso cuando Antía preguntó si le apetecía un café, únicamente le ordenó que se fuera a limpiar la vajilla que había usado mientras ella se iba a ponerse cómoda.</p>



<p>―Cuando termine, ¿me va a necesitar? ― con voz apenada, la fiel empleada suspiró haciéndola ver que no le apetecía quedarse sola.</p>



<p>Llena de alegría al saberla suya, pero haciéndose la molesta, le recordó lo del masaje y sin esperar su respuesta, se marchó hacia el cuarto de Gonzalo. Ya en él, se dio cuenta de que su armario estaba en la otra habitación y aunque tenía tiempo de ir y volver, prefirió recibir a su sierva en su cama. Tras desnudarse y dejar su vestido colgado, se puso a elegir la ropa que llevaría y totalmente en celo, optó por presentarse desnuda ante ella.</p>



<p>«Al fin y al cabo, no tardaría en quitarme las bragas», divertida pensó mientras se tumbaba sobre las sábanas.</p>



<p>Los cinco minutos que tardó en oír sus pasos le resultaron penosamente largos e involuntariamente, se empezó a acariciar imaginando el placer que sin duda iba a proporcionarle esa pazguata. Por eso cuando la oyó tocar en la puerta, avergonzada se percató de la humedad de su sexo y no queriendo asustarla, se tapó con una toalla antes de darle permiso de entrar.</p>



<p>A pesar de intentar auto convencerse de que no debería excitarse, cuando Antía traspasó el dintel y observó a la latina sobre la cama, no pudo dejar de gemir con su belleza:</p>



<p>―Es preciosa.</p>



<p>Ese inesperado piropo la hizo feliz y cerrando los ojos, Estefany se dio la vuelta para que la criada empezara a masajearle la espalda. La gallega asumiendo cómo terminaría esa tarde, no comprendió la premura con la que su cuerpo reaccionó a recorrer con los ojos la piel canela de la que sabía su enemiga y con paso inseguro fue acercándose ante la evidente molestia de la mujer.</p>



<p>―Date prisa. No tengo todo el día― la bruja protestó desde el lecho donde la haría sucumbir.</p>



<p>Aterrorizada al sentir el deseo que impregnaba su voz, vertió un poco del aceite en sus manos antes de comenzar.</p>



<p>―Mi señora, he pensado que le gustaría― musitó al ver en la mirada de la morena que nunca había hablado de usar ningún tipo de lubricante.</p>



<p>Tras lo cual y viendo que no ponía ninguna objeción empezó a masajear sus pies. Sabiendo que debía tranquilizarse y que Estefany fuera quien marcara el ritmo, se dedicó por entero a relajar cada uno de sus diez dedos y sus dos plantas antes de atreverse a atacar sus tobillos.</p>



<p>―Me encanta, zorrita― susurró la hispana disfrutando cuando una por una masajeó las falanges de sus pies.</p>



<p>Curiosamente, ese susurro no solo la complació, sino que le dio alas para seguir por las doradas pantorrillas de su enemiga sin sentirse humillada. Lentamente, hundió sus yemas en los gemelos de ambas piernas despertando sus primeros gemidos. Gemidos que lejos de molestarla, los sintió como un dulce pinchazo entre los pliegues de su sexo.</p>



<p>«Es a causa del café que bebí», se convenció para no reconocer que esa maldita le gustaba, pero no por ello paró y disfrutando por anticipado del momento de la venganza, llegó hasta sus rodillas.</p>



<p>Para entonces, la colombiana estaba todo menos relajada y cada vez que la criada conquistaba un centímetro de su piel, su vulva se estremecía previendo el momento en que esas caricias llegaran hasta ella.</p>



<p>«¡Dios! ¡Qué arrecha estoy!», exclamó en su mente sin atreverse a exteriorizarlo mientras el aroma dulzón del aceite y esos mimos la estaban volviendo loca.</p>



<p>Al llegar a los muslos, a Antía no le quedó otra que levantar la toalla que los cubría y embelesada, observó por primera vez el glorioso trasero de la morena. Asustada por la fuerza de la excitación que ello le provocó, decidió volverla a poner en su sitio y que sus manos acariciaran el inicio de ese culo sin verlo. Para su desgracia, rápidamente comprendió su error cuando en su imaginación los glúteos de Estefany se convirtieron en los de Gonzalo y se vio magreando con verdadera ansia ese sueño hecho realidad.</p>



<p>El cambio de estrategia pilló desprevenida a la morena, pero por raro que parezca, le cautivó sentir los dedos de la criada clavándose en la piel de sus cachetes y sin ocultar el gozo que la embargaba, comenzó a berrear cada vez más hasta que desesperada se quitó la toalla y exigió que siguiera por su espalda.</p>



<p>Esa exigencia obligó a la gallega a subirse a horcajadas sobre ella, sin saber que al sentir la bruja su ropa, le iba a exigir quitársela. Asustada con esa nueva imposición dudó, pero dejando caer su vestido obedeció. Al volverse encaramar sobre ella sus piernas entraron en contacto con el trasero ya aceitado de la joven, avivando más si cabe el incendió que ya sentía.</p>



<p>«¡Se va a dar cuenta que estoy mojada!», se lamentó mientras empezaba a recorrer con las yemas su cintura.</p>



<p>―Quítate el sostén y acaríciame con tus bubis― dando una nueva vuelta a su humillación exigió con los ojos cerrados la hispana.</p>



<p>Asustada y excitada por igual, la criada comprendió que debía llenarse los pechos de aceite y tras hacerlo, los comenzó a restregar en la espalda de la mujer que le había robado el hombre. La facilidad con la que sus tetas resbalaban sobre la cobriza piel de la bruja la entusiasmó y por un momento, olvidó que era su enemiga cuando sintió que levantando el trasero presionaba contra su mojada vulva.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/51740677/51740677_051_8a7b.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«¿Qué estoy haciendo?», se preguntó al darse cuenta que, en vez de rechazar ese contacto, se ponía a masturbar con las nalgas de la morena.</p>



<p>La humedad de ese coño todavía tapado por las bragas intensificó más si cabe la sensación de dominio que sentía y haciendo uso de su poder, Estefany exigió que se las quitara sin prever que la criada en vez de deslizárselas por los pies, se las arrancara haciéndolas trizas. La violencia de sus actos fue lo último que necesito para darse la vuelta y poniendo los pechos a disposición de la gallega, ordenar que se los mamara.</p>



<p>Temblando como una niña asustadiza, Antía acercó la boca a las negras areolas que le ofrecía y demostrando su timidez, sacó la lengua y usó solo la punta para recorrer sus bordes. La lentitud de ésta apoderándose de sus pezones desesperó a la bruja y sin ningún reparo, la ordenó obedecer o tendría que castigarla.</p>



<p>―Mi señora, es mi primera vez con una dama― sollozó incapaz de obedecer.</p>



<p>Que fuera su estreno lésbico sacudió la conciencia de la hispana y cambiando de posición con la criada, la besó tiernamente mientras la informaba de que, a partir de ese momento, sería ella quien le diese el masaje. Sabiendo que en cuanto bebiera de su sexo, esa zorra quedaría prendada y nada de lo que hiciera podría evitar que se volviese adicta, Antía se quedó inmóvil. Creyéndola en su poder, se quedó observando el indudable atractivo de los pezones rosados que decoraban los pechos de la empleada, pero como experta en esas lides prefirió comenzar acariciando los brazos mientras se dejaba deslizar por el voluptuoso cuerpo de la criada.</p>



<p>Al entrar en contacto los blancos senos de una contra las doradas ubres de la otra, ambas olvidaron sus propósitos y se besaron con pasión, dando inicio a una sucesión interminable de caricias cuya autora era imposible de distinguir. Mientras unas veces era la morenita la que mamaba desesperada, en otras Antía fue la que se amamantó de los impresionantes atributos de su adversaria.</p>



<p>Lo único cierto es que fue Estefany la que primero reconoció lo mucho que deseaba hundir la lengua entre las piernas de su cautiva y sin esperar su contestación, fue dejándose caer por ella mientras dejaba un húmedo surco en su camino.</p>



<p>―Mi señora― rugió ya en celo al sentir que la hispana iba barriendo con la melena los últimos reparos que sentía.</p>



<p>Muestra innegable de su calentura fue la humedad que su sexo destilaba y que la morena descubrió al usar las yemas para separar los pliegues que ocultaban el manjar que deseaba devorar. Y es que estaba tan mojada que complacida pensó en que no lo estaría más después de haber sufrido el embate de un huracán.</p>



<p>―Calla y disfruta de los mimos de tu dueña, ¡perra lesbiana! ― rugió en plan vencedor mientras tomaba al asalto el erizado botón que había ido a buscar.</p>



<p>A pesar del insulto, no hizo nada por evitar que la bruja se apoderara de su clítoris. Es más, sorprendida por la intensidad de lo que sentía, abrió los ojos como platos cuando experimentó el placer que la lengua de su enemiga le proporcionó al lamérselo.</p>



<p>―No pare, mi señora. Ame a su esclava― se asustó al oír que la rogaba.</p>



<p>Por suerte, la bruja no la oyó al estar centrada en paladear el agridulce sabor de esa ambrosía.</p>



<p>«¡Está riquísimo!», era lo único que podía pensar mientras con una sed que no recordaba haber tenido jamás bebía entusiasmada.</p>



<p>Los gemidos de la gallega al verse gratificada por esos mimos no hicieron más que aumentar la necesidad que sentía de saciar la lujuria sorbiendo sin parar en el manantial que brotaba del interior de la criada. Tal fue su insistencia que no tardó mucho en notar que Antía se tensaba y sabiendo lo que eso significaba, insistió en usar la lengua para recoger el fruto de su trabajo.</p>



<p>Aun previéndolo, todos los vellos de su cuerpo se erizaron al escuchar el grito que emanó de la pelirroja cuando se vio sacudida por el orgasmo. Lejos de calmar su sed, el placer de su amante incrementó la pasión con la que la devoraba y ya sin ningún recato, se puso a mordisquear su clítoris mientras ella misma se masturbaba.</p>



<p>― ¿Qué es esto? ― Antía aulló asustada cuando todas las neuronas de su cerebro se vieron sacudidas por las intensas descargas que surgían de su sexo.</p>



<p>Llorando, se consoló al escuchar que su enemiga también estaba siendo pasto de las llamas e involuntariamente, clavó sus uñas en ella intentando vengar en parte el placer culpable que estaba sintiendo. Para su sorpresa, la bruja se corrió como una cerda cuando se mezclaron en ella el gozo que le estaban provocando sus dedos y el dolor que sintió con esos arañazos.</p>



<p>Dominada por la angustia de haber sucumbido antes que su adversaria, usó sus dedos para hoyar la cueva de la bruja con ganas de derrotarla. La alegría con la que Estefany acogió la invasión de sus yemas, la terminó de cabrear y dejando a un lado los consejos de la anciana, no solo siguió follándosela con los dedos, sino que poniéndola a cuatro patas acompañó los movimientos de su mano con fuertes y sonoros azotes sobre sus nalgas.</p>



<p>― ¡Puta lesbiana! ¡No pares y sigue dándole placer a tu dueña! ― rugió sin advertir nada extraño en que su teórica sierva estuviese castigándola de esa manera.</p>



<p>Obedeciendo, como una energúmena descargó toda su frustración en esos dorados cachetes mientras seguía hoyando con las yemas su interior hasta que agotada por el esfuerzo de soportar una serie de prolongados éxtasis de su cuerpo, la bruja cayó de bruces sobre las sábanas.</p>



<p>Solo al ver el color encarnado que lucía en el trasero, Antía se percató de que se había dejado llevar y queriendo paliar parte del desastre y que la bruja no tuviese tiempo de pensar en lo sucedido, la besó mientras disculpaba la violencia a la que la había sometido simulando que había seguido sus órdenes.</p>



<p>―Mi señora, le pido perdón. Castígueme, aunque solo haya cumplido lo que me mandaba.</p>



<p>La altanería de la hispana la hizo caer en el engaño y echándose a reír, señaló el reloj diciendo:</p>



<p>―Levántate y vete. Gonzalo está a punto de llegar y no quiero que descubra a su amada en brazos de la criada.</p>



<p>Servilmente, agachó la cabeza y tras recoger el uniforme del suelo, salió desnuda corriendo hacia su habitación. Mientras bajaba por las escaleras, tomó la decisión de que en la cena fueran otras cuatro gotas las que disolviera en cada plato, incluyendo el del hombre que sentía suyo&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">13</h1>



<p>Esa tarde, Gonzalo estaba eufórico. Tras otro día en la oficina durante el cual, nuevamente y gracias a otro de los consejos de Estefany, había conseguido incrementar su abultada cuenta corriente, decidió antes de ir a casa pasar por una floristería para comprar un enorme ramo de rosas. Aunque seguía sin entender cómo era posible que esa chavala pudiera tener tanto tino a la hora de invertir, seguía a rajatabla cualquier información que le diera. Solo como ejemplo, cuando esa mañana estaban oyendo la radio y el locutor entrevistó a un directivo de una gran empresa informando de la buena marcha de su negocio, la cría le preguntó si tenía acciones de esa compañía.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/51740677/51740677_059_f8b4.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>― ¿Por qué lo dices? ¿Acaso crees que va a subir? ― interesado, preguntó.</p>



<p>―Todo lo contrario, se están poniendo la venda antes del desplome.</p>



<p>Esa breve conversación lo dejó pensativo y nada más llegar a su despacho, dio un breve repaso a los números de la cotizada. Todo parecía ir viento en popa, nada de lo que encontró en la red confirmaba los problemas y a pesar de ello, llamando a su corredor, apostó a la baja. Como no podía ser de otra forma, el experto bursátil le previno de lo arriesgado de tal movimiento, pero sin ceder dada la confianza ciega que tenía en la colombiana invirtió una gran parte de sus ahorros a que iba a caer en picado.</p>



<p>―Estás loco― recordó la reacción del sujeto.</p>



<p>Sin revelar el origen del soplo que había recibido, se enfrascó en la actividad propia de su empresa dejando el tema aparcado hasta que cerraran los mercados. Fue su propio director financiero, Manuel Guijarro, que también se opuso a la operación, el que llegando a su despacho le informó de la cascada de ventas que se habían producido a raíz de un rumor que ponía en duda el futuro de ese valor.</p>



<p>―Por lo visto, su presidente está a punto de ser cesado y ser imputado por alterar la contabilidad.</p>



<p>Dejando todo, se concentró en la cotización y sobre las dos, volvió a llamar al financiero para que deshiciera las posiciones. El tipo que para entonces estaba con la mosca detrás de la oreja le informó que en cinco horas había triplicado lo invertido.</p>



<p>―Gonzalo, sé que no es de mi incumbencia, pero no me extrañaría que los inspectores de la comisión de mercados vean en esta operación uso de información privilegiada. Yo en tu caso me andaría con cuidado, no vaya a ser que te abran una investigación.</p>



<p>Sin echar en saco roto el consejo, sonrió:</p>



<p>«Nadie se creería que mi fuente es una cría cuya única formación es un grado en historia del arte».</p>



<p>Con ello en mente, llegó a la tienda y eligiendo el ramo más espectacular que le mostraron, lo pagó y retornó a su chalet. Mientras aparcaba, se puso a meditar y alucinado comprendió que la insistencia del capullo de Ricardo Redondo en recuperar a su hija podía deberse a que con su marcha había perdido el arma secreta que lo había hecho millonario.</p>



<p>«¡Que se joda! ¡Por nada del mundo voy a dejar que me robe esta joya!», concluyó mientras sacaba la llave de la puerta con el ramo en la otra mano.</p>



<p>Al entrar le extrañó que Estefany no le estuviera esperando y por ello la buscó por la casa. Cuando la encontró charlando amigablemente con su criada, no supo ni que decir al ser incapaz de reconocer en esa pelirroja de espectaculares pechos a su anodina empleada.</p>



<p>«¡Qué cambio!», exclamó para sí mientras valoraba en su justa medida las virtudes anatómicas que durante años se habían mantenido ocultas a sus ojos.</p>



<p>&nbsp;Desde la puerta y sin que ninguna de las dos reparara en su presencia, recorrió con la mirada no solo la cintura de avispa de la gallega y sus pechugas sino también la perfección de sus pantorrillas.</p>



<p>«¡Por dios! ¡Está buenísima!», ya excitado, exclamó mentalmente mientras pensaba que cómo era posible que no se hubiese dado cuenta antes.</p>



<p>Todavía babeando, se sintió ridículo y entrando en la cocina, las saludó. Aunque habían pactado mantener las apariencias en público, la colombiana se lanzó a sus brazos y pegándole un morreo de los que hacen época, le dio gracias por las flores para acto seguido preguntar que le parecía la nueva Antía.</p>



<p>―Está preciosa― como acto reflejo, respondió.</p>



<p>Nada más decirlo, se arrepintió y no porqué su sinceridad pudiera despertar los celos de la morena, sino por la reacción de su criada ante el piropo. Dando prueba de su timidez, bajó la cabeza totalmente ruborizada mientras los pezones florecían bajo su vestido. Cortado y preocupado, se percató que producto de la atracción que sentía, su pene se había alzado en son de guerra.</p>



<p>«Joder, soy su jefe», se dijo mientras trataba de rechazar la idea de compartir algo más que saludos con ella.</p>



<p>&nbsp;Su estricto código moral le hizo huir y apoyándose en que estaba cansado, las dejó y llegando al salón, se sirvió un copazo.</p>



<p>«Ya tengo pareja y no soy ningún niñato para ir saltando de cama en cama», molesto consigo mismo meditó furibundo y haciendo un repaso a su vida, se convenció de que era hombre de una sola mujer:</p>



<p>«Puede que ni mi hija acepte lo mío con Estefany, pero ya que está a mi lado debo respetarla», sentenció mientras daba un sorbo a su whisky.</p>



<p>La llegada de la chavala ratificó su decisión y tomándola de la cintura, la besó con una pasión que no recordaba al sentir que, restregándose contra él, demostraba que compartía sus mismos sentimientos. La rapidez con la que le bajó la bragueta y sacó su miembro fue prueba de ello. Por eso y sin necesidad de mayor prolegómeno, alzando su falda y bajándole las bragas, la empotró contra la pared.</p>



<p>―Te echaba de menos, mi anciano― rugió divertida ésta al sentirse llena y moviendo las caderas, le rogó que siguiera amándola.</p>



<p>Su entrega lo obligó a obedecer y marcando un ritmo endiablado, siguió empalándola mientras sus gemidos resonaban en la habitación. Ni Gonzalo ni ella advirtieron que estaban siendo espiados y que desde el pasillo que venía de la cocina, Antía los miraba envidiosa.</p>



<p>«Debería ser yo la que estuviera disfrutando y no esa bruja», gritó para sí mientras los veía copular como desesperados.</p>



<p>Su ira era tal que ni siquiera advirtió que comenzaba a tocarse, lamentando haber sido tan ingenua de haber supuesto que tarde o temprano ese hombre se iba a enamorar de ella.</p>



<p>«En cuanto acabe con esa zorra, Gonzalo caerá rendido a mis pies», se prometió y mientras se pellizcaba los pezones, no pudo dejar de observar el vaivén del culo de su amado.</p>



<p>La adoración que sentía por ese hombre le hizo imaginar que era ella la mujer que recibía ese asalto y presa de la calentura, comenzó a masturbarse sintiendo que sus dedos no eran suyos sino la virilidad de su galán.</p>



<p>&nbsp;«Sigue amándome, aunque sea a través de ella», en silencio, ordenó.</p>



<p>Como si inconscientemente hubiese oído su deseo, Gonzalo se aferró a los hombros de la colombiana para acelerar la velocidad con la que disfrutaba de ella. Soñando despierta, su coño fue embestido una y otra vez hasta que el placer llamó a su puerta y se corrió momentos antes de que la propia pareja lo hiciera.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/51740677/51740677_114_c3a5.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Puta, esto no quedará así», despertando de su ensueño debido a los gritos de la chavala, se lamentó y volviendo a su lugar entre las cacerolas, derramó la poción en los platos que les pondría enfrente durante la cena.</p>



<p>Antía supo que las hadas le eran propicias cuando la joven apareció por la cocina segundos después de que ella acabara de guardar el bote de su venganza en el bolsillo del uniforme.</p>



<p>«Casi me pilla», dibujó una sonrisa mientras miraba a la recién llegada.</p>



<p>Sonrisa que se borró al sentir manoseado su trasero y escuchaba a la bruja comentar:</p>



<p>―Menudo putón desorejado estás hecha&#8230; ¿quién te ha dado permiso de espiar a tu dueña?</p>



<p>Sabiéndose descubierta, se echó a temblar. Estefany desternillada de risa, metió una mano bajo sus bragas y hurgando entre sus pliegues siguió humillándola:</p>



<p>―Zorra, ¡estás mojada!</p>



<p>Siendo cierto, buscó una excusa y cerrando los ojos para evitar su mirada, la mintió balbuceando:</p>



<p>―Lo siento, no pude evitarlo. En cuanto oí sus gemidos con don Gonzalo, soñé que era yo quien la amaba.</p>



<p>Decidida a poner a la criada en su lugar, sacó la mano y metiéndosela entre las piernas, embadurnó sus dedos con el semen que anegaba su coño para a continuación mostrárselos:</p>



<p>―Ves, este manjar es algo que jamás me podrás dar.</p>



<p>La visión de la semilla de su amado en las yemas de su rival la excitó de sobre manera y por ello, cuando con deseo de doblegarla se las puso en la boca, no lo dudó y sacando la lengua cató por primera vez lo que tanto ansiaba. Dominada por una necesidad que desconocía tener, lamió desesperada uno a uno los dedos de la morena sin importarle las risas que eso estaba provocando en la bruja.</p>



<p>Ajena a que en realidad estaba enamorada de su hombre, Estefany creyó que la insistencia de la gallega era por ella y tras premiarla con un azote<strong>, </strong>le ordenó mover el culo y servirles la cena. Es más, vio en la rapidez de su respuesta y en la sonrisa de su rostro mientras ponía los platos sobre la mesa la confirmación de que la pelirroja estaba en su poder. Quizás por ello cuando notó que Gonzalo miraba ensimismado las nalgas de su empleada, no sintió celos sino una profunda satisfacción al saber que no tardaría en tener a ambos en la misma cama saciando sus necesidades.</p>



<p>«Todavía es pronto. Antes de obligar a esa huevona a que nos acompañe, debo seguir emputeciéndola», se dijo mientras se obligaba a pensar con qué tipo de arte mágica iba a hacerla sucumbir.</p>



<p>&nbsp;Mientras las dos mujeres decidían su destino, el dueño del chalet no podía retirar los ojos de las impresionantes ancas que acababa de descubrir y a pesar de sus reparos morales se vio metiendo la polla en la nómina. De inmediato rechazó la idea de involucrarse con ella, pero no por ello dejó de valorar sus curvas y por primera vez deseó verla sin ese uniforme.</p>



<p>«Desnuda debe ser un espectáculo», concluyó antes de empezar a cenar.</p>



<p>Nada en la actitud servil de la pelirroja podía hacer suponer que en ese momento un torbellino de sensaciones estuviese amenazando su cordura y es que no podía dejar de pensar en lo mucho que le había gustado saborear en los dedos de la bruja la hombría de Gonzalo:</p>



<p>«¡La virgen! ¡Cómo necesito ser suya!», se lamentó sabiendo que quizás la espera fuera larga, ya que antes de entregarse a sus brazos tenía que deshacerse de su enemiga.</p>



<p>Por distintas razones, la cena fue un suplicio para los tres y es que mientras el único hombre se debatía malhumorado por la atracción que sentía por su criada y Estefany soñaba con el momento en que se viera ensartada por su macho con Antía mamando de sus pechos, la gallega deseó que se dieran prisa en acabar antes de que la nueva dosis comenzara a tener efecto.</p>



<p>Por eso, cuando Gonzalo se levantó llevando a la colombiana con él, los tres respiraron. Y mientras la pareja subía por las escaleras con intención de apaciguar la lujuria de sus cuerpos, la pelirroja se dio prisa en meter los platos en el lavavajillas para limpiar cualquier resto que pudiera revelar a la bruja que estaba siendo objeto de un hechizo.</p>



<p>&nbsp;Ya desnuda en su cuarto, encendió el intercomunicador y mientras en su altavoz le llegaba el sonido del roce de sus pieles, se masturbó soñando con el día en que fuera ella la mujer que su jefe tuviese entre las piernas.</p>



<p>«¡El momento en que me hagas tuya no tardará en llegar!», exclamó en silencio mientras se corría&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/386/51740677/51740677_073_0d75.jpg" alt="" width="733" height="486"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La mejor amiga de mi hija y la criada luchan por mi 5&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Aug 2026 11:01:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Más de una semana después y tras dejar a su madre casi totalmente repuesta, Antía llegó a la casa decidida a entablar la lucha. Pero al ir a abrir la puerta, el conjuro de protección que había echado Estefany sobre sus muros le impidió acceder. Al darse cuenta de que necesitaría su permiso para entrar, tocó el timbre y esperó a que esa advenediza llegara corriendo pensando que era Gonzalo que volvía antes de tiempo al chalet. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Que su jefe no le había anticipado su llegada, quedó claro al verla vestida con un camisón propio de una cortesana, pero [&#8230;]]]></description>
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<p>Más de una semana después y tras dejar a su madre casi totalmente repuesta, Antía llegó a la casa decidida a entablar la lucha. Pero al ir a abrir la puerta, el conjuro de protección que había echado Estefany sobre sus muros le impidió acceder. Al darse cuenta de que necesitaría su permiso para entrar, tocó el timbre y esperó a que esa advenediza llegara corriendo pensando que era Gonzalo que volvía antes de tiempo al chalet.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que su jefe no le había anticipado su llegada, quedó claro al verla vestida con un camisón propio de una cortesana, pero disimulando su cabreo comentó a la colombiana que se había olvidado las llaves y que si podía pasar.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Por supuesto, ésta es tu casa― respondió la morena sin advertir que estaba dejando al enemigo entrar a su refugio.</p>



<p>Sonriendo, la gallega le dio las gracias y tras llevar el equipaje a la habitación de servicio, comenzó a limpiar las distintas habitaciones sin que nada en su comportamiento revelara que estaba aprovechando para investigar que otras trampas o sortilegios hubiere realizado en su ausencia. Así rápidamente descubrió las defensas que había erigido en puertas y ventanas para evitar verse sorprendida.</p>



<p>«Debe ser más poderosa de los que pensaba», se dijo al asumir que de alguna manera había intuido el peligro que se cernía sobre ella.</p>



<p>Eso le hizo extremar sus precauciones y poniéndose en guardia, levantó unas impenetrables defensas en su cerebro haciéndolas pasar por una inseguridad y una timidez tan falsas como una moneda de tres euros. Por eso cuando la bruja la sondeó mientras limpiaba el polvo de la casa, lo único que encontró fue la confirmación de lo que Gonzalo opinaba de ella.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/50173174/50173174_009_228e.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Cómo sostenía, esta mujer no ha conocido varón», se dijo más que satisfecha al comprobar que bajo esa fachada de cobardía se escondía una mujer apasionada.</p>



<p>Por un momento, la pelirroja se sintió descubierta al advertir la furia que crecía en su interior con ese manoseo mental, pero entonces cómo si lo hubiese gritado a los cuatro vientos descubrió que esa boba había adjudicado su ira a un temperamento ardiente que le apetecía probar. Sintiéndose observada, prefirió irse a la cocina. Fue al ir a limpiar una de las cacerolas cuando reparó en el tipo de conjuro que había realizado para que su jefe cayera rendido a sus pies.</p>



<p>«¡Agua de calzón! ¿Acaso no sabe realizar algo más potente?», se dijo parcialmente desilusionada al saber que si era así la bruja no sería capaz de entablar una batalla digna de contar a sus hermanas cuando les llegara con su cabeza cortada sobre una bandeja.</p>



<p>Tras reponerse de la sorpresa, decidió seguir disimulando no fuera a ser que la hubiese minusvalorado y que en realidad esa bruja fuese alguien que temer.</p>



<p>«Tengo todo el tiempo de mundo antes de decidirme a atacar», meditó mientras echaba jabón y se ponía a restregar la olla donde su oponente había realizado ese mejunje.</p>



<p>Estaba pensando en ello cuando como tantas tardes escuchó que Gonzalo llegaba y volviendo a la rutina que tanto amaba, se acercó a abrirle la puerta. Supo que ella era la última persona que su amado se esperaba cuando leyó en sus ojos que la lujuria que le embargaba se convertía en desilusión al ver que era ella y no la zorra hispana quien lo esperaba.</p>



<p>―Antía, ¡qué gusto me da verte! – mintió para acto seguido interesarse por su madre.</p>



<p>―La he dejado pachucha pero bien. Gracias por preguntar.</p>



<p>El cariño con el que la escuchó la hizo recordar porque lo amaba y eso le hizo odiar aún más a la joven que ya vestida como mandaban las normas de decoro, se había acercado a saludar.</p>



<p>«Puta, a mí no me engañas», pensó con creciente cabreo al percatarse de que ataviada tan discretamente su belleza se incrementaba.</p>



<p>El repaso de la gallega no le pasó inadvertido y encantada, volvió a malinterpretarlo creyendo que su mirada recorriéndole el trasero era la prueba de que esa mujer bateaba del lado izquierdo.</p>



<p>«Con razón nunca le echó los perros a mi amado, ¡esta tipa es bollera!», sentenció sin que exteriormente se le notara.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ajeno a lo que se le avecinaba y sin tomar partido por ninguna de las contendientes, Gonzalo besó discretamente en la mejilla a su invitada antes de dejar su maletín y pedir que le trajeran una copa. Cuando ya Estefany iba por ella, la pelirroja se le adelantó y conociendo profundamente sus gustos, le preparó una ginebra con tónica a la que añadió un par de arándonos.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Echaba de menos tus combinados― declaró sin percatarse del cabreo que sus palabras provocarían en la chiquilla que compartía sábanas con él, pero tampoco que su criada viera en ese piropo un atisbo que le hiciera albergar esperanzas.</p>



<p>«Zorra, Gonzalo es mío», pensó la hispana al percatarse por primera vez de la adoración que sentía la gallega por su patrón a pesar de su inclinación sexual: «Y no de una guarra que ni siquiera sabe si le gustan los hombres o las mujeres».</p>



<p>Tan potente fue su pensamiento que éste llegó al cerebro de la meiga tan claro como si lo hubiese gritado y decidida a mantener las apariencias, dotando a su voz de un servilismo lleno de humildad, preguntó a su enemiga que deseaba que le sirviera de beber.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/50173174/50173174_029_e9dd.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Ponme un whisky― ordenó la colombiana.</p>



<p>Al escuchar su tono altanero, Antía se indignó y mientras cuerpo le pedía saltarla al cuello, bajando la mirada, volvió a la barra y se lo sirvió.</p>



<p>&nbsp;―Tome, mi señora. Si desean algo más, estaré en la cocina.</p>



<p>Nuevamente, Estefany se dejó engañar por las apariencias y satisfecha por la forma tan descriptiva con la que la criada había reconocido su mando, se giró a mirarla mientras se iba intentando descubrir si tal y como le había dicho Patricia, esa mujer era dueña de cuerpo tan voluptuoso y atractivo como el suyo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Bajo ese disfraz es imposible saberlo», se dijo mientras decidía tomar medidas al respecto.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las manos de Gonzalo bajo su falda le hicieron ratificar esa decisión al saber que mientras no la hubiese seducido debía de abstenerse de mostrar sin ambages que eran pareja para que no le fuera con el cuento a Patricia. Por eso y mientras le pedía contención hasta que la gallega se fuera a dormir, decidió usar con ella el mismo conjuro que con él sin saber que en ese preciso instante su adversaria estaba haciendo recuento de los ingredientes que necesitaría para elaborar el suyo.</p>



<p>Tras la cena, Antía hizo uso del cansancio del viaje para dejarlos solos y así dar a Gonzalo la oportunidad de saciar la lujuria que le embargaba cada vez que miraba a la hispana, sabiendo que esta no se negaría. Tal y como anticipó, le llegó el sonido de los pasos de los dos subiendo por las escaleras al cabo de los cinco minutos. Aun así, aguardó media hora, antes de abrir las ventanas y sacar un pequeño hornillo con el que preparar la mezcla que convertiría a esa bruja que se creía invencible en una zorra sedienta de sus caricias.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya con el agua hirviendo, introdujo la compresa que se acababa de quitar totalmente impregnada con su sangre y añadiendo las cenizas del gallo que durante años había fecundado las gallinas del corral de su madre y que había sacrificado para tal fin efectuó una invocación a las cuatro fuerzas de la naturaleza:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego! A vosotros hago esta llamada: Si es verdad que tenéis más poder que la humana gente, haced que la mala mujer que ha robado el cariño de mi hombre caiga prendada de mi sabor y busque ser mía.</p>



<p>Justo entonces comprendió que no le era suficiente hacerse dueña de la bruja, completó el ritual metiendo la cola de una salamandra mientras decía:</p>



<p>― Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego! A vosotros os reitero mi suplica: cuando mi hombre beba esta infusión, también ansíe hundir su hombría en mi seno.</p>



<p>Como todo buen conjuro debe ser regado con el sacrificio de su autora, encendiendo el intercomunicador por medio del cual su adorado la llamaba cuando requería algo de ella, se torturó con el sonido de la bruja siendo empalada sobre la cama por su amor.</p>



<p>«Maldita hija de satanás, ¡Gonzalo es mío!», llorando a moco tendido proclamó mientras escuchaba los gritos de placer de la hispana cada vez que era penetrada.</p>



<p>Sabiendo que cuanto más soportara oyendo esa escena mayor sería su sufrimiento se mortificó con el roce de sus cuerpos apareándose sin parar mientras retenía los deseos de tocarse imaginando que era ella el objeto de la pasión de su jefe.</p>



<p>«Te haré pagar mis desdichas», se dijo mientras en altavoz llegaba el sonido de unos azotes que debían haber sido suyos.</p>



<p>Los gritos de placer de Estefany cada vez que Gonzalo la premiaba con un nuevo azote o una nueva embestida incrementaron su lujuria y viéndose tentada en hundir un par de dedos en su coño siguiendo el ritmo con el que el embrujado amaba a esa mujer, se aferró a los barrotes de su cama.</p>



<p>«Engendro, disfruta de las llamas de este fuego que me corroe hasta que te veas obligarlo a calmarlo con la boca entre mis piernas», sollozó incapaz de dejar de atormentarse con el gozo de su adversaria.</p>



<p>Un piso por encima de ella y mientras su macho la acuchillaba, la imagen de la criada oyéndolos llegó a la mente de la colombiana y creyendo que los estaba espiando tras la puerta, su calentura se exacerbó:</p>



<p>―Zorra, ¡escucha como me ama! ¡Envidia la suerte de la que será tu dueña! ― gritó queriendo ser escuchada por la gallega.</p>



<p>Mientras Gonzalo intentaba contener sus berridos para no ser descubiertos, en la habitación del servicio, Antía se estremeció al darse cuenta que la joven había sentido su presencia y aterrorizada apagó el intercomunicador justo cuando en los altavoces oía el atronador orgasmo que protagonizó su adversaria&#8230;</p>



<p>Asustada por si su insensatez había revelado a la bruja quien era su oponente, apenas pudo dormir y despertó totalmente derrotada. Sin gana alguna de levantarse y enfrentar los reproches de la hispana, se fue a bañar buscando alguna excusa a la que aferrarse.&nbsp; Por ello y una vez vestida con el humillante uniforme que anteriormente había llevado orgullosa, llegó a la cocina y descubrió que, en algún momento de la noche, la colombiana había bajado para elaborar su agüita de calzón. Seguía sin entender la razón que le había llevado para hacerlo cuando la morena le llegó con un café y se lo dio a probar, diciendo:</p>



<p>―Me he levantado antes y te he ahorrado hacerlo.</p>



<p>Nada más olerlo, supo que bajo el aroma del fruto del cafeto esa ingenua quería ocultar el sabor de sus bragas usadas y sabiendo que ella era inmune a ese mejunje, se lo empezó a tomar mientras observaba de reojo que la chavala no perdía detalle.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/50173174/50173174_036_ffd0.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>―Te he dicho lo mucho que Gonzalo te ha echado de menos mientras no estabas― haciéndole una carantoña en la mejilla, susurró.</p>



<p>De inmediato, comprendió no solo que no la había descubierto sino también que por alguna razón deseaba seducirla y separándose de ella, notó la satisfacción con la que Estefany malinterpretaba su turbación.</p>



<p>―No sabes la ilusión que me hace que me hayáis añorado― contestó ruborizada usando el plural al haber anticipado sus planes.</p>



<p>Involuntariamente, los pezones de la gallega se alzaron bajo su vestido al saber lo cerca que estaba de cumplirse su deseo de ser la hembra de su patrón y por ello no le importó que hacer creer a su enemiga que todo iba de acuerdo a la hoja que se había marcado cuando dejó caer que le parecía un anacronismo que siguiera usando un disfraz de criada sin esperar a que esa especiada bebida cumpliera su función.</p>



<p>―Mi señora, no es un disfraz. Soy la chacha y como tal sé cuál es mi lugar en esta casa― respondió sin retenerle la mirada.</p>



<p>Encantada con la sumisión que le mostraba, Estefany decidió no seguir presionando y aprovechando que Gonzalo había bajado a desayunar, ordenó que les preparara el desayuno. Siguiendo a rajatabla sus instrucciones, Antía exprimió media docena naranjas y tras llenar dos vasos, los aderezó con dos gotas de la poción mágica que había elaborado la noche anterior.</p>



<p>«Zorra, iré añadiendo una pizca más en cada comida hasta que mi hombre y tú os rindáis a mí», sentenció poniendo sobre la mesa los zumos.</p>



<p>Sin esperar a que se lo tomaran, estaba volviendo a la seguridad de la cocina cuando descubrió que el café que había tomado no era tan inocuo como ella creía al notar que la calentura que crecía en su interior. Sabedora de que debía regurgitarlo de inmediato, corrió al baño y metiéndose dos dedos en la garganta, consiguió echar la mayoría antes de que fuera algo insoportable.</p>



<p>Aun así, al volver a recoger los platos y vasos que habían usado, la belleza de la colombiana se había acrecentado y espantada, se vio mirándole los pechos. La rapidez con la que pudo rechazar la atracción que sentía, la tranquilizó y asumiendo que era algo que podía combatir, sonrió mientras escuchaba a la bruja decir a su amado que esa mañana iba a ir a la peluquería.</p>



<p>El bonachón no vio nada raro en sus palabras y despidiéndose de ambas, se marchó a trabajar. La bruja espero a oír que arrancaba el coche para girarse hacia la criada e informarla que iba a acompañarla porque quería hacerle un cambio de look.</p>



<p>―Mi señora, no hace falta― suspiró haciendo gala de su timidez.</p>



<p>Tanteando el terreno para comprobar si su conjuro había ya resultado, la morena elevó su voz:</p>



<p>―Es una orden, no un ruego. No desearás que tu señora se enfade contigo.</p>



<p>Su tono imperativo le hizo saber que esperaba de ella y simulando una desazón que no sentía, se echó a llorar como una magdalena implorando su perdón. Lo que nunca esperó fue que esa odiosa hiciera valer tan rápido el poder que creía poseer y la azuzara a cambiarse de ropa con un sonoro azote en su trasero. Pero menos aún que su corazón se pusiera a mil por hora al sentir el escozor del golpe.</p>



<p>«Tengo que tomar algo que neutralice el efecto del café», se dijo preocupada.</p>



<p>Por eso no advirtió la excitación de la colombiana al sentir todavía la dureza del culo de la criada en sus yemas como tampoco reparó en los dos atrayentes bultos que florecían bajo la blusa de la latina viéndola huir.</p>



<p>«Va a ser que también soy medio bollera», ajena al sortilegio que había ingerido con el zumo, la bruja razonó divertida mientras planeaba cómo emputecer a la gallega.</p>



<p>&nbsp;Mientras se cambiaba, la meiga mordisqueó unas hojas de un eucalipto gallego para combatir los efectos que se iban acumulando en su entrepierna. No tardó en comprobar que sin ser un antídoto que los hiciera desaparecer, al menos los había calmado y preguntándose si debía llamar a su madre en busca de ayuda, salió de su cuarto a seguir actuando como una damisela enamorada para no levantar las suspicacias de su rival.</p>



<p>Esta sonrió al verla llegar con la cabeza gacha y dando por sentado que con su presencia poco a poco el conjuro se iría haciendo cada vez más fuerte, se abstuvo de seguir presionándola con rudeza. En vez de ello, ya en el coche que había sido de la madre de Patricia antes del divorcio, aprovechó a que servilmente le ajustaba el cinturón para rozar los apetitosos melones que creía intuir bajo el grueso jersey de su víctima.</p>



<p>El sollozo de Antía al sentir esa inesperada caricia la puso como una moto y sobre la marcha decidió que no solo iba a cortarle el pelo, sino que iba a aprovechar para comprarle el picardías que usara la noche en que entre Gonzalo y ella la estrenaran.&nbsp; Solo pensar en ello, incrementó la necesidad de poseerla y sabiendo que debía actuar con prudencia, alejó sus dedos mientras aceleraba.</p>



<p>«¡Qué ganas tengo de que me comas el bollito mientras mi hombre te culea!» sentenció alborotada sin percatarse de que su reacción se debía al aderezo del zumo que había tomado.</p>



<p>Mientras eso ocurría, durante el trayecto a la empresa, el maduro no dejaba de pensar en la insistencia de su joven amante de invitar a su empleada a compartir caricias y por primera vez, no le pareció una locura sino algo sumamente apetecible.</p>



<p>―Dos hembras dispuestas solo para mí, no puedo pedir algo mejor― se dijo dando la bienvenida a la idea&#8230;</p>



<h1 class="wp-block-heading">11</h1>



<p>El destino quiso que esa mañana Patricia recibiera una llamada del padre de su amiga, el cual tras saludarla con un extraño cariño, la alertó del peligro que corría su padre al cobijar a Estefany. Y es que, demostrando una ausencia de amor paterno, dedicó media hora en mal ponerla con ella, haciendo hincapié en la atracción que su hija sentía por los hombres maduros, dando por sentado que para entonces ya debía haber seducido a Gonzalo, haciendo de él su amante.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/50173174/50173174_090_3a49.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―No los creo capaces de semejante traición― exclamó totalmente abochornada recordando el último juego sexual que habían protagonizado al teléfono y cuyo actor principal era el maduro del que hablaban.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El tal Ricardo debió intuir sus dudas y apoyándose en eso, le previno que tuviese cuidado y que no bebiera nada que su amiga le diera.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ― ¿A qué se refiere? ― ya molesta preguntó.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Durante unos segundos, el colombiano se quedó pensando y cuando la chavala ya creía que no le iba a responder, contestó:</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ―Estefany salió a su madre. Aunque te suene raro y más viniendo de mí, desde que nació, sé que mi hija es&#8230; ¡bruja!</p>



<p>Por un momento, Patricia se quedó de piedra, pero entonces soltando una carcajada, replicó:</p>



<p>― ¡Cómo todas las mujeres!</p>



<p>Ricardo intuyó que no le había entendido y matizando lo dicho, añadió que no se refería a su carácter, sino a los dones mágicos que había heredado por el lado materno.</p>



<p>― ¿Poderes mágicos? ― intentando retener su risa, exclamó.</p>



<p>El magnate estaba tan furioso que no se pudo contener y sin reparar en que bien podía catalogarlo como un loco, respondió:</p>



<p>―Tú ríete, pero soy el único que puede contener su naturaleza. Sin vigilancia, hará desaparecer a todos aquellos que considere un estorbo.</p>



<p>&nbsp;Ese brindis al sol cayó como un obús bajo la línea de flotación de la chavala al hacerle recordar la enfermedad de su ex, así como su fijación en achacar todos sus males a su amiga. Sin mencionárselo al malnacido con el que hablaba, se despidió de él y colgó. Tras hacerlo, cayó en la cuenta de que nunca había prestado atención a los reproches de Manuel, al haber siempre pensado que era el rencor el que guiaba sus palabras. Por eso, tras meditarlo durante dos horas, decidió que nada perdía si lo llamaba y tecleando el número de teléfono que le dejó para que le mandara el resto de sus cosas, esperó varios timbrazos antes de que se dignara en contestar:</p>



<p>― ¿Qué coño quieres? ― en plan cortante, el perroflauta dijo al descolgar.</p>



<p>Por un breve instante estuvo a punto de mandarlo a la mierda después del daño que le había hecho, pero decidida a averiguar los motivos por los que echaba la culpa a Estefany de su incapacidad para conseguir una erección, le preguntó cómo seguía.</p>



<p>― ¡Cómo voy a estar después de lo que me hizo esa zorra!&#8230; ¡Jodido!</p>



<p>Aprovechando que el mismo había sacado el tema, con voz suave, para no alterarlo todavía más, quiso que le contara por qué sostenía que su amiga era responsable de su enfermedad. Habiendo cortado con ella, el capullo aquel le narró con todo lujo de detalle como la colombiana se le había insinuado, llegando a pajearlo hasta que consiguió excitarlo.</p>



<p>―Con mi polla en su mano, esa puta me echó una maldición.</p>



<p>― ¿Qué te dijo?</p>



<p>― ¿Quieres saberlo? Esa maldita me dijo que disfrutara de esa erección porque sería la última― contestó antes de colgar.</p>



<p>Todavía con el móvil, Patricia se quedó pensando en lo extraño que le resultaba que su ex, un hombre educado en Europa, creyera haber sido objeto de un mal de ojo, pero como eso cuadraba a la perfección con lo que le había dicho el padre se quedó horrorizada y dando cierta credibilidad a esa locura, pensó si sería cierto.</p>



<p>«No puede ser, pero es evidente que algo hay», se dijo.</p>



<p>Temiendo ser la responsable de lo que le pudiera ocurrirle a su viejo, se quedó decidiendo cómo podría confirmar si Estefany era un peligro, asumiendo que era imposible y hasta una locura creer en que fuera una bruja.</p>



<p>A pesar de sus protestas, Antía nada pudo hacer por evitar ese cambio de look sin descubrirse y por ello, acababan de dar las diez en su reloj cuando uno de los peluqueros de la Maison, un afamado local del barrio de Salamanca, estaba discutiendo con la morena el tipo de corte que le iba a hacer. Sabiendo que la creía que estaba en su poder, prefirió no intervenir, aunque estuvieran conversando sobre su persona.</p>



<p>―A esta monada le va un “long shaggy” ― sostenía el estilista a pesar de que la morena quería algo menos desenfadado.</p>



<p>Tras cinco minutos, prevaleció la opinión del profesional y se puso a la labor. Para la gallega, ver caer sus rojizos rizos le resultó un suplicio y por eso añadió esa nueva afrenta a los agravios que haría pagar a su adversaria en cuanto pudiera. Para su sorpresa, al terminar y viéndose en el espejo, se gustó.</p>



<p>«No me lo puedo creer», se dijo sintiéndose guapa al observar el peinado a base de capas que lucía.</p>



<p>Confirmando que también ella le había sorprendido el resultado, la colombiana se acercó a ella y rozando sus mejillas, le susurró al oído que la encontraba preciosa. El piropo y esa inesperada caricia provocaron que su respiración se acelerara mientras sentía los ojos de Estefany anclados en su escote.</p>



<p>«Está buena», sentenció y mientras reprimía las ganas de darle un mordisco, se preguntó cómo era posible que experimentara tanta atracción por una mujer. Meditando sobre ello, se auto inculpó: «Al ligarla a mí por el conjuro, me he contagiado de su calentura».</p>



<p>Por ello, tras pagar, directamente la llevó una tienda de Women´s Secret donde sin darle opción a opinar eligió un par de conjuntos a cada cual más escandaloso y entrando con ella en el vestidor, la obligó a probárselos. Ya en su interior le gustó ver la timidez de la criada al despojarse de la ropa.</p>



<p>«Tengo que reconocer que tiene un pompis maravilloso», pensó cuando muerta de vergüenza se puso de espaldas y pudo disfrutar absorta de las nalgas blancas y duras de las que era dueña.</p>



<p>Pasándole el primer conjunto, un camisón corto de raso que le había parecido sensualmente discreto, la urgió a que se lo pusiera mientras intentaba contener su excitación. Con él puesto, la giró y por primera vez pudo comprobar el volumen y la forma de sus pechos.</p>



<p>«¡Menudas bubis!», exclamó para sí e incapaz de dominarse, aprovechó el momento para meter la mano en su escote y simulando que se las colocaba, darle un buen magreo.</p>



<p>La pelirroja se quedó paralizada al sentir ese indecente manoseo, pero sabiendo que no podía mostrar su rechazo, se obligó a sonreír. Su agresora vio en esa sonrisa el éxito de la poción que la había hecho tomar y eso, lejos de apaciguar su calentura, la maximizó.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/386/50173174/50173174_111_d163.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>«Este bollito está listo para que me lo coma», satisfecha, pensó mientras la humedad creía en su entrepierna.</p>



<p>Sabiendo que la criada no podría negarse, ella misma le quitó el camisón y dejándola en ropa interior, le ordenó despojarse del sujetador que llevaba. Tal y como esperaba, con las mejillas teñidas de rojo, la mujer obedeció sin alzar la mirada. Estefany no pudo más que babear al comprobar que Antía tenía los pezones totalmente erizados y riéndose de ella, preguntó si le ponía cachonda que ella la observara. En vez de contestar que eran producto del cabreo, Antía mintió aceptando implícitamente que era así:</p>



<p>―Lo siento, señora.</p>



<p>El susurro apenas perceptible de la pelirroja la convenció de que era algo que deseaba y acercando la boca a uno de sus senos, le pegó un largo lametazo antes de dar a la sorprendida mujer el segundo camisón que había elegido.</p>



<p>«¿Qué me pasa?», se preguntó la gallega al sentir que apenas podía respirar tras recibir esa húmeda caricia.</p>



<p>&nbsp;Desesperada atribuyó sus dificultades al puñetero café que imprudentemente había tomado a pesar de saber que escondía un conjuro y sin querer ni pensar en ello, se puso la ropa que la maldita bruja le había pasado. La colombiana supo de inmediato que se llevarían ese cuando la vio con él y reparó en la inmensa sensualidad que desprendía gracias a su tejido transparente.&nbsp; Viendo que ese encaje rojo apenas podía ocultar sus exuberantes atributos y que hacía juego con su melena, atrayéndola hacia ella, comentó a la que consideraba su sierva:</p>



<p>―Mi hombre no va a poder evitar hacerte suya en cuanto te vea con él puesto.</p>



<p>Sin discernir claramente si había sido la promesa de que por fin cumpliría su sueño o por el contrario fue la mano de la bruja recorriendo sus nalgas, Antía no pudo evitar besar a su agresora con pasión. Ni siquiera cuando la lengua de ésta jugueteó con la suya se percató de que estaba restregando su vulva contra ella.</p>



<p>―Eres una zorra lesbiana, pero me encantas― disfrutando de su entrega, la bruja comentó.</p>



<p>Al oír sus risas, la criada se separó de Estefany completamente abochornada y sin saber por qué, intentó disculparse:</p>



<p>―Perdone, mi señora. Perdone a esta boba que la encuentra irresistible.</p>



<p>Nada más decirlo, Antía se echó a llorar al darse cuenta de que más que una disculpa era una confesión y que realmente la encontraba bellísima. Mientras ella sufría, la bruja estaba pletórica al saber que la pelirroja estaba en su poder. Prueba de ello es que, desternillada de risa, la avisó que a partir de ese momento y mientras estuvieran solas en casa, debía obedecerla sin rechistar.</p>



<p>―Eso haré&#8230; mi dueña.</p>



<p>Contra su voluntad, gimió de placer al sentir que premiaba su fidelidad con un azote.</p>



<p>Ya dentro del coche y mientras la gallega trataba de contener su llanto, Estefany comenzó a planear cómo llevar a esa monada a la cama de Gonzalo sin que este protestara. Conociendo el estricto sentido de la moralidad que regía el proceder del maduro, decidió ir poco a poco y por ello, eligió primero que debía emputecer a la criada antes de plantearse siquiera presionar a su jefe. Fue entonces cuando recordó el desfasado uniforme de la criada y en vez de ir directamente al chalet, decidió hacer dos paradas. Una en una tienda de ropa profesional donde compró un atuendo totalmente entallado que realzara sus senos y la segunda en un sex shop donde ante la mirada escandalizada de su acompañante adquirió un disfraz de sirvienta francesa, más propio de una película porno que de un hogar.</p>



<p>«No pienso ponerme eso», musitó para sí Antía al contemplar que no solo le dejaría las dos pechugas al aire, sino que dado el escueto tamaño de la falda mostraría su sexo en plenitud.</p>



<p>Aun así, no se quejó al ver que la colombiana pagaba y con ambas bolsas bajo el brazo, decidió que a la hora de comer iba a duplicar la dosis que había pensado disolver en su comida&#8230;</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/386/50173174/50173174_074_527f.jpg" alt="" width="638" height="424"/></figure></div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mi secretaria tiene cara de niña y cuerpo de mujer 9 Y FINAL&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Aug 2026 09:22:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[CAPÍTULO 9 Cuando madre e hija me confirmaron su disposición para quedarse embarazadas, creció en mí la sensación de verme acorralado, manipulado y hasta usado por esas dos. Desde el principio me había parecido sumamente extraño que sin apenas conocerme esas dos mujeres tan guapas me hubiesen nombrado su dueño y acogido en su casa sin pedir nada a cambio. Por eso la seguridad con la que tanto mi secretaria como su progenitora daban por sentado que sus vientres podían y debían engendrar un hijo mío, me perturbó. «Para ellas soy un mero donante de esperma», sentencié cabreado. Aunque gran [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">CAPÍTULO 9</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Cuando madre e hija me confirmaron su disposición para quedarse embarazadas, creció en mí la sensación de verme acorralado, manipulado y hasta usado por esas dos. Desde el principio me había parecido sumamente extraño que sin apenas conocerme esas dos mujeres tan guapas me hubiesen nombrado su dueño y acogido en su casa sin pedir nada a cambio. Por eso la seguridad con la que tanto mi secretaria como su progenitora daban por sentado que sus vientres podían y debían engendrar un hijo mío, me perturbó.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Para ellas soy un mero donante de esperma», sentencié cabreado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aunque gran parte de mí no estaba de acuerdo con esa reflexión y sabía que era injusta, no pude quedarme con ellas y salí de allí. Ya en la calle, busqué un bar donde ahogar mis penas sumergiéndolas en alcohol. Tras las primeras copas durante las cuales mantenía todos y cada uno de mis reproches hacia su actitud, me tranquilicé y comencé a ver los aspectos positivos de ese deseo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Tengo cuarenta años y si espero más, en vez de padre seré abuelo», recapacité mientras apuraba mi tercer whisky.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tampoco me pareció una locura la idea de hacerles el amor estando preñadas porque siempre me habían gustado las panzas de las mujeres embarazadas, pero lo que realmente me hizo comprender que no era tan mala decisión fue cuando me las imaginé dando de mamar a un hijo. La imagen de sus pechos cargados de leche se convirtió en definitiva y pagando la cuenta, volví a la casa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Mi fuga las había preocupado seriamente al temer que se habían extralimitado y por eso cuando me vieron llegar, ambas me pidieron perdón por haberse planteado el hacerme padre. Curiosamente la más preocupada de las dos era Azucena, la cual con lágrimas en los ojos, me rogó que no tomara en cuenta la idiotez que habían planteado y que a partir de ese momento, tanto ella como María iban a tomar la píldora.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sin revelar mi cambio de opinión, quise saber los motivos que le habían llevado a ella en particular a tantear con la maternidad. Mi pregunta la cogió desprevenida y por ello le costó unos segundos responder con sus mejillas completamente coloradas:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Me falta poco para la menopausia y como siempre me había quedado con ganas de otro hijo, pensé en que usted me lo diera.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ignoro el porqué pero algo me decía que siendo verdad su respuesta se había guardado la verdadera razón. Como no estaba seguro preferí interrogar a María por los suyos y ésta con la inconsciencia propia de la edad, contestó:<img decoding="async" class="alignright" src="https://i.imgbox.com/6h6HmEwo.jpg" width="427" height="543"></span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Mi madre y yo tememos el día en que te canse de nosotras y conociéndote sabemos que con un hijo nunca nos abandonará.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Me horrorizó escuchar tal insensatez porque además de ser un recurso inútil si terminaba hasta los huevos de ellas, se le podía dar la vuelta y por ello contesté:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -No os habéis dado cuenta que si es al revés y sois vosotras las que os desilusionáis de mí, tendríais que aguantarme por ser el padre de vuestro hijo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mirando al suelo, la cuarentona contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Olvidando el hecho que he jurado servirle de por vida, un hijo suyo sería un regalo y siempre le estaría agradecida.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Supe a ciencia cierta que sería así y respecto a ella, esa respuesta me valía pero no así respecto a su hija porque debido a su juventud tenía años para planteárselo antes que la naturaleza siguiera su cauce y no pudiese tener descendencia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mirándola a los ojos, pedí su opinión y tras unos segundos pensando, respondió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Eres injusto con nosotras al considerarnos menos por ser tus sumisas. ¿Acaso te cuestionarías mis razones si fuera tu novia?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Sería lo mismo, es más te llamaría loca porque solo hace unos días que nos conocemos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Fuera de sí, me soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Y si fuera tu esposa?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ahí me pilló porque según nuestra educación un hijo es la consecuencia lógica de casarse. Por eso defendiéndome como gato panza arriba, contesté.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Pero no lo eres, ¡no estamos casados!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="https://i.imgbox.com/K5vcJI2t.jpg" width="424" height="636">Con lágrimas en los ojos y dejándose caer en la alfombra, llorando replicó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Para mí, ¡si lo estamos! – y recitando parte del ritual en el que se convirtió en mi sumisa, me soltó: -Desnuda llegué a ti, te reconocí como mi dueño. Te cedí mi corazón y te juré fidelidad de por vida. ¿No es eso suficiente prueba que soy tu mujer?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Su dolor me paralizó y mientras trataba de asimilar sus palabras, mi preciosa secretaria insistió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Nunca pensé que se podía querer a alguien como yo te quiero y menos que desearía ser madre tan joven- y haciendo una pausa, me gritó: ¡Joder! ¡Te amo! ¡Soy tuya! ¡Y quiero que me preñes! ¿Te parece tan raro?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Todavía con su grito retumbando en mis oídos, fui a ella y estrechándola entre mis brazos, la besé. María respondió a mis besos con pasión mientras su madre se unía a nosotros reclamando su lugar. Sus bocas y sus cuerpos buscaron mis caricias sin pedirme nada a cambio y de pie en mitad del salón, comprendí que acababa de unir mi destino a ellas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Nuestras ropas nos sobraban y prenda a prenda, fueron cayendo a la alfombra mientras mis manos, sus manos firmaban la paz acariciando mi pecho, sus pechos. Contagiados por la lujuria, nos sumimos en el placer sin importar a quien pertenecía la piel a la que besábamos, el culo que acariciábamos o el sexo del que nos adueñábamos, convirtiendo ese maremágnum de cuerpos en una danza de fecundidad que no parecía tener fin.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="https://i.imgbox.com/fDnNYyYY.jpg" width="425" height="462">Confirmé mi completa claudicación cuando María separando los pliegues de su madre, cogió mi sexo y con voz dulce pero firme, comentó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -No solo queremos ser tus sumisas, queremos ser tus mujeres y formar una familia. ¿Estás dispuesto a correr ese riesgo?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Lo estoy!- contesté mientras hundía mi sexo en la vagina de Azucena.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Gracias!¡Amor mío!- gritó la rubia al experimentar mi intrusión y saber lo que significaba.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> María no quiso quedarse fuera y poniendo su coño en la boca de su madre-esposa-pareja forzó el contacto presionando con las manos su cabeza. Ésta agradecida se concentró en el clítoris de la morena mientras yo iba acelerando lentamente la velocidad de mis caderas. Conociendo de antemano cual era mi papel, no me permití ninguna licencia y concentrado en germinar a la mayor de mis esposas, recibí con agrado la confirmación que iba en buen camino al sentir como su sexo rezumaba de flujo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Muévete o tendré que obligarte- ordené recordándole a la rubia que además de ser mi mujer seguía siendo mi sumisa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi violenta reacción las dejó paralizadas y por eso repitiendo mi órdago, le volví a dar otra nalgada:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Me habéis exigido que os preñe y eso pienso hacer aunque para ello tenga que violaros.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mis palabras les sirvieron de acicate al echarles en cara el motivo por el que estábamos haciendo ese trio. María dándome la razón dijo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Fóllatela sin contemplaciones.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://i.imgbox.com/4eyyHE8s.jpg" width="421" height="440">Su consentimiento me dio alas y agarrando a su madre de las caderas, profundicé en mis embestidas. Usando mi pene cual cuchillo, apuñalé su sexo con ferocidad. Mi nuevo ímpetu provocó que Azucena recordara que además de su hombre era su dueño y al mezclarse en su interior mi violencia y mi ternura, ese extraña dualidad elevó la cota de su excitación hasta límites pocas veces antes experimentados.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Me corro!- bufó indefensa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Su entrega fue la gota que derramó el vaso de su retoño y uniéndose a su placer, explotó en su boca. Ser testigo del sus orgasmos simultáneos, me permitió liberar mi tensión y con una copiosa eyaculación, sembré de blanca simiente la vagina de Azucena.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Reconozco que fue una sensación rara saber que esa cuarentona esperaba con desesperación que mi semen germinara su útero y por eso creo que tardé tanto tiempo en vaciar mis huevos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Satisfecha al comprobar la cara de felicidad de su madre, me rogó que la llevara en brazos hasta la cama:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -No quiero que por levantarse, esta anciana pierda la oportunidad de ser madre.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Me pareció una completa idiotez que creyera que poniéndose de pie, disminuirían las posibilidades de resultar embarazada pero como no quería discutir por un tema tan nimio, no dije nada y respeté su petición. Levantando del suelo a la rubia, la llevé hasta nuestro cuarto y depositándola suavemente sobre la cama, aguardé.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tras lo cual María me pidió que me tumbara entre ellas dos. Ni que decir tiene que obedecí, sin saber que tenía pensado esa morena. No acababa de acomodarme cuando me pidió que me quedara inmóvil. Reconozco que me picaba la curiosidad y por eso apoyando mi cabeza en la almohada, esperé a ver qué hacían cerrando los ojos para que mi mirada no cortara su inspiración.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Privado de la vista, me concentré en lo que experimentaba al sentir cuatro manos recorriendo mi pecho. Perfectamente distinguí cuáles eran de Azucena y cuáles eran las de su hija porque las de esta última se mostraron más atrevidas. Poco a poco los toqueteos de ambas mujeres fueron adquiriendo confianza y en un momento dado, María tomó mi miembro entre sus manos y este se irguió orgulloso, creciendo hasta su longitud máxima.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Estas cachondo o te ha picado una abeja?- preguntó divertida al abarcar entre sus dedos mi erección.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Soltando una carcajada, su madre en plan de guasa le explicó que desgraciadamente por muchos hombres que conociera, eran pocos los que tenían entre sus piernas algo de ese tamaño y dureza. Su piropo azuzó mi calentura mientras esperaba sus siguientes movimientos. Viendo que las dejaba hacer, juntaron sus manos sobre mi pene e imprimiendo un suave ritmo, me empezaron a masturbar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="https://i.imgbox.com/qXOtsvwq.jpg" width="422" height="538">Confieso que me encantó cuando al unísono María y Azucena fueron izando y bajando la piel de mi miembro de un modo tan coordinado que consiguieron dotar a esa paja de una sensualidad pocas veces experimentada por mí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Bésame!- soltó la menor de mis sumisas más alterada de lo que nunca había supuesto que estaría al pajearme en conjunto con su madre.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Alucinado contemplé como Azucena, cogiendo sus labios entre los suyos, la besaba con pasión. Su ardor me hizo entreabrir los ojos y ver que la rubia no solo le había hecho caso sino que llevando su mano a la entrepierna de su retoño, la estaba acariciando. Los gemidos de la morena no tardaron en surgir de su garganta al ver hoyado su sexo. Y dejándolas interactuar, disfruté de la forma tierna pero apasionada con la que esas dos bellezas se hacían el amor.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> En un momento dado, ya parecía que me habían olvidado cuando pasando una pierna sobre mí, María se empezó a ensartar con mi miembro mientras la otra favorecía su excitación acariciándole los pechos. Esa dupla de caricias me permitió apreciar casi de inmediato como se humedecía su sexo mientras absorbía en su interior mi miembro.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">Azucena contenta de tenernos juntos en la cama, comenzó a mamar de los pechos de la morena mientras mi falo desaparecía centímetro a centímetro dentro su chavala. A partir de ese momento, María aceleró sus maniobras, dejando que mi pene entrar y saliera a sus anchas de su interior mientras bajaba mis manos hasta su culo y cogiéndola de la cintura, me ponía ayudarla. El contacto mi glande chocando contra la pared de su vagina incrementó sus ganas de ser inseminada y ya sin ninguna cortapisa, cabalgó sobre mí alegremente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="https://i.imgbox.com/7Hpm9VaI.jpg" width="427" height="549">Al advertir que su hija estaba disfrutando, la madre decidió que ella también quería disfrutar y llevando su sexo a mi boca, me pidió que se lo comiera. No hice ascos a su sugerencia y separando sus labios, localicé ese hinchado clítoris y me puse a jugar con él con mi lengua hasta que conseguí sacar de su dueña prolongados y fuertes gemidos con cada lamida.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> María al ver que Azucena se retorcía gozando le dedicó un pellizco en un pezón, recriminándole en plan de broma que fuera tan zorra.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Más respeto! No soy una zorra sino vuestra zorra- exclamó sin pararse de mover.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Lo que no se esperaba en absoluto la mayor de mis sumisas fue que su pequeña sonriendo le contestara:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Espero que Manuel tenga reservas, porque esto me está encantando y quiero repetir.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Muerta de risa, al escuchar que sin haber terminado ya estaba pensando en follar otra vez, exclamó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Hija mía, ¡eres un putón desorejao!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esa sintonía carente de personalismos no celos les hizo sincronizar sus cuerpos y aunque parezca mentira, al mismo tiempo saboreé el clímax de la rubia mientras el flujo de la morena salpicaba mis piernas y cansado de mantenerme a la expectativa, decidí tomar las riendas y sin pedirles su opinión, las obligué a cambiar de posición y poniéndolas una encima de la otra, cogí a María de las caderas y de un solo empujón le clavé todo mi estoque.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="https://i.imgbox.com/fup6gLGh.jpg" width="426" height="568">Esta no protestó por el cambio sino que chillando de placer, besó a su madre con pasión. Completamente entregadas a la lujuria, mis sumisas vieron como alternando entre sus sexos mi pene repartía sus atenciones entre las dos. Una vez era el coño de la madre el que recibía mi ataque para sin pausa ni aviso previo fuera el de la chavala el objeto del mismo trato.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esa alternancia las sorprendió y mientras se retorcían de placer, la morena me pidió que aunque fuera esporádicamente esa postura pasara a formar parte de nuestra rutina sexual. Sin poderme creer que les estuviera gustando tanto, les informé que la próxima vez probaría con otra variante.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Cuál?- preguntó.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Descojonado, contesté:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -En vez vuestros coños usaré vuestros culos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Recibieron esa amenaza con ilusión y a base de gritos me jalonearon para que incrementara la violencia de mis penetraciones. No hizo falta que lo repitieran mucho y usando mi miembro como ariete, agrandé la brecha de sus defensas y en particular en las de María que pegando un sonoro aullido se corrió.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">-¿Te gusta putita como te trata nuestro macho?- preguntó su madre.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con la respiración entrecortada y mientras el reguero de flujo que brotaba de su coño bañaba el de su pareja, respondió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Sí! Me encanta como me folla nuestro marido.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Asumiendo el hecho que se refiriera a mí de ese modo, repliqué:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Pues ya que soy vuestro marido, os aviso que no voy a dejaros de follar a todas horas hasta que os quedéis embarazadas para que una vez hayáis parido, desayunar y cenar con vuestra leche.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esa amenaza surtió el efecto contrario y bufando de placer, María se asió a los pechos de Azucena pidiéndome más caña. ¡Por supuesto se la di! Cogiéndola de los hombros, los usé para impulsarme de manera que con cada embestida mi glande chocaba con la pared de su vagina mientras mis huevos rebotaban contra su vulva convertida en un frontón.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="https://i.imgbox.com/uIaFL72V.jpg" width="425" height="638">-Sigue, por favor, ¡no pares!- aulló de placer la muchacha.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Era tal su calentura que olvidando toda prudencia, apoyó su cara en la almohada y separando con las manos sus nalgas, buscó que mi pene se hundiera aún más hondo en su interior. Al hacerlo me permitió redescubrir su ojete y si no llego a estar convencido a inseminarlas, con gusto le hubiera roto ese precioso culo que sin pensar a lo que se exponía, había puesto a mi disposición.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Si sigues presumiendo de culo abierto, ¡cambio de objetivo!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi exabrupto terminó de excitarla y dejándose caer sobre su vieja, me imploró que me corriera en su interior. No sé si fue su ruego o si esa postura facilitó mi eyaculación pero lo cierto es que mi cuerpo se vio envuelto por el placer y con bruscas sacudidas de mis caderas, rellené su vagina con lo que tanto ansiaban y ella al sentir que esparcía mi semilla en su fértil vagina, llorando me pidió que la besara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Qué te pasa?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Nada, mi amor. Lloro porque soy feliz. Al saber que además de ser tus mujeres y fieles putas quieres que seamos las madres de tus hijos…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">EPÍLOGO</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Esa noche y las semanas siguientes, me dediqué en cuerpo y alma a dejar preñadas a ese par de bellezas y sé que lo conseguí porque desde hace dos meses, todas las mañanas María y Azucena compiten por ver cuál de las dos llega antes a vomitar al baño.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Todavía casi no se les nota la panza pero lo que me tiene sumamente ilusionado es comprobar el tamaño que están adquiriendo sus pechos. Si al final su producción va en consonancia con el grosor de sus ubres, sé que cada vez que se los pida:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ¡Tendré mi ración de leche asegurada!</span></p>
<p>FIN</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="https://i.imgbox.com/weDcTnd5.jpg" width="1332" height="1804"></p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mi secretaria tiene cara de niña y cuerpo de mujer 8&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 22 Aug 2026 08:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
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					<description><![CDATA[CAPÍTULO 8 No sé a ciencia cierta cuantas veces María llegó al orgasmo en la oficina pero he deciros que por la tarde esa morena estaba derrengada, sin fuerzas siquiera para coger el teléfono. Por ello cuando su madre me llamó para ver si pasaba por nosotros, no me importó que fueran antes de las seis y accediendo a su ruego quedé que nos recogiera en la puerta de la empresa. Y cuando digo ruego, es ruego porque tras una jornada durante la cual había sido sometida a una continua estimulación sin poder culminar, Azucena estaba francamente nerviosa y necesitada. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">CAPÍTULO 8</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No sé a ciencia cierta cuantas veces María llegó al orgasmo en la oficina pero he deciros que por la tarde esa morena estaba derrengada, sin fuerzas siquiera para coger el teléfono. Por ello cuando su madre me llamó para ver si pasaba por nosotros, no me importó que fueran antes de las seis y accediendo a su ruego quedé que nos recogiera en la puerta de la empresa. Y cuando digo ruego, es ruego porque tras una jornada durante la cual había sido sometida a una continua estimulación sin poder culminar, Azucena estaba francamente nerviosa y necesitada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Prepárate que nos vamos- comenté saliendo de mi despacho.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi secretaria y sumisa agradeció el adelanto y cogiendo a duras penas su bolso, me acompañó al ascensor. No tuve que agudizar mucho mis sentidos para certificar su cansancio, todo en ella revelaba su agotamiento.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con la cara desencajada, le costaba un mundo permanecer de pie a mi lado y por eso al entrar en ese estrechó habitáculo permití que se apoyara en mí aunque eso pudiera crear habladurías entre sus compañeros.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Te apetece que al llegar a casa te eche un polvo?- pregunté con mala leche ya en la calle.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Siempre estoy dispuesta a satisfacer a mi amo- respondió mientras cerraba los ojos, demostrando que había aprendido la lección. Su respuesta me satisfizo y por ello no me encabroné cuando advertí que se había quedado dormida entre mis brazos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Afortunadamente, su madre no tardó en llegar. La cual viendo el estado de su retoño, me abrió la puerta para que la pudiera meter más fácilmente en el coche. Una vez con María despanzurrada sobre el asiento de atrás, muerta de risa susurró mientras se ponía al volante:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿No le da vergüenza repartir tan mal su cariño? Mientras a ella se le nota que ha tenido una sobredosis, yo estoy que me subo por las paredes.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Su animado reproche me dio alas y nada más sentarme a su lado, me la quedé observando sin decir nada. Ese inocuo examen provocó que bajo su camisa de colegiala emergieran dos bultos que me corroboraron la excitación reprimida de esa mujer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Levántate la falda.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No hizo falta que se lo repitiera porque tras tantas horas de masturbación, esa rubia era con lo que soñaba y retirando la tela escocesa, me mostró que una densa y pegajosa humedad envolvía su coño, derramándose por sus muslos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Estas cachonda!- exclamé escandalizado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -No es cierto, querido amo. ¡Cachonda es poco! Ahora mismo soy capaz de dejarme follar ¡por un perro!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/74/81732265/81732265_023_b311.jpg" width="460" height="689">Asumiendo que era una exageración, una forma de hablar, decidí incrementar la presión sobre ella y con tono serio le pregunté dónde estaba la perrera municipal. Sus ojos mostraron la angustia que esa posibilidad le provocaba pero reponiéndose al instante, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Está fuera de la ciudad pero si es lo que quiere, le llevo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Reconozco que me impactó la fidelidad y obediencia que Azucena mostró en ese momento y aunque por unos instantes dudé si seguir con la broma, la expresión desolada de esa mujer me hizo reír mientras le decía que nos llevara a casa. Mis carcajadas la permitieron respirar y recobrando el buen humor, me preguntó cómo se había comportado su hija durante su castigo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -María salió igual de puta que tú- contesté mientras dejaba caer mi mano sobre su pierna.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La felicidad que leí en su rostro fue suficiente emotiva para merecerse un premio e iniciando un leve recorrido por sus muslos, decidí dárselo sin esperar a llegar al que ya era mi hogar. Tal y como había previsto, Azucena al notar mis yemas sobre su piel, separó sus rodillas sin afectarle en lo más mínimo que alguien pudiera reparar en su falta de ropa interior.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Desde ese camión pueden verte- susurré acercando mi boca a su oído.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi aliento azuzó su calentura y pegando un gemido, me rogó que la permitiera correrse.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Todavía no- respondí- quiero que lo hagas mientras te lo como atada a mi cama.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Estuvo a punto de fallarme solo pensando en esa imagen y casi llorando me imploró que dejara de tocarla.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Por qué lo dices?- cruelmente pregunté- ¿Acaso no te gusta que tu amo se recree en su putita?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Temblando por entera, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Muchísimo pero lo último que quiero es desobedecerle y sé que si sigue tocándome, me terminaré corriendo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El sufrimiento que destilaban sus palabras, me convenció y separando mi mano, la ordené que se diera prisa porque tenía ganas de follarme a mi fiel esclava. Que usara el adjetivo de fiel, la derrumbó por completo y sin que yo se lo pidiera, la cuarentona me confesó que jamás había estado tan urgida de ser tomada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿No crees que exageras? Me imagino que con el padre de María alguna vez debes haber estado tan caliente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con lágrimas en los ojos y sin soltar la mano del volante, replicó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Alberto fue un buen dueño pero nunca consiguió llevarme a este estado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La seguridad de su tono me hizo saber que no mentía y si no llega a ser porque quería que fuese una ocasión especial, le hubiese pedido que aparcara a un lado para gratificarla con un buen meneo. En vez de ello, le prometí que esa noche no la dejaría dormir. Al escuchar esa promesa, Azucena se estremeció y descubriendo sus sentimientos, me suplicó que si algún día me cansaba de ella no la echara de mi lado, que estaba dispuesta a ser solo mi criada pero que no sería capaz de vivir sin mí. Hasta el último vello de mi cuerpo se erizó al oír tamaña revelación y acariciando su rubia melena, le pregunté qué era lo que sentía por mí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Sé que una esclava no debería albergar sentimientos pero no puedo evitar amarlo- contestó y reiterando lo dicho, repitió mientras se hundía en llanto: ¡Lo amo! ¡Lo adoro! Sin usted, no soy nadie.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Hasta entonces siempre había sido renuente a demostrar mis afectos pero, al escuchar su dolor, me sentí profundamente conmovido y creí que se merecía saber que yo también las quería:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Nunca os dejaré. No comprendo cómo es posible porque os conozco desde hace poco pero no concibo mi futuro sin vosotras.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Por fortuna ya habíamos llegado a casa porque obviando cualquier tipo de prudencia, soltó el volante y se lanzó a mis brazos, buscando mis besos. No tengo que decir que no se topó con un rechazo sino todo lo contrario y respondiendo con pasión a su urgencia, la besé como si fuera nuestra primera vez.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/74/81732265/81732265_032_534e.jpg" width="460" height="689">-Amo, le prometió a esa zorra atarla y no está bien defraudar a una mujer que le acaba de reconocer su amor- escuchamos que muerta de risa María nos decía desde el asiento de atrás.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El descaro de la chiquilla me hizo gracia y más cuando nos había engañado haciéndose la dormida. Por ello, mientras lamía las lágrimas directamente de las mejillas de su madre, le pregunté desde cuando llevaba despierta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con la cara colorada, respondió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Desde que le rogó que dejara de tocarla.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¡Había oído la opinión de Azucena sobre su padre y no está cabreada!», medité extrañado porque no en balde, siempre había supuesto que lo tenía en un altar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Anotando ese detalle en la libreta de asuntos a tratar, preferí cumplir con mi promesa e involucrando a mi secretaria en ella, le pedí que preparara a mi sumisa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿En qué cama prefiere que la ate?- preguntó con una total disposición.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La contesté que en la mía y mientras se llevaba a su madre escaleras arriba, me puse una copa haciendo tiempo. Aunque no me hacía falta su ayuda y hubiese podido prepararla yo mismo, elegí que fuera ella porque dependiendo del comportamiento de esa muchacha comprendería mejor la relación entre ellas:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Solo debo preocuparme si es cruel con ella porque sería una muestra de celos que no debo ignorar si quiero mantener la paz en esta casa».</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con mi whisky en la mano, recordé que María me reconoció que desde la muerte de su viejo ella había tenido que suplirlo y que durante dos años había tenido que ejercer de jefa de ese hogar pero no me especificó en qué había consistido ese papel ni hasta qué grado había usado a su temporal sumisa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Tendré que averiguarlo», me dije mientras apuraba mi copa e salía rumbo a mi habitación.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ya por el pasillo me resultó raro no escuchar ruido alguno y eso me hizo suponer que María ya había cumplido con su cometido pero juro que nunca me imaginé que lo hubiese hecho de forma tan eficiente y es que al entrar por la puerta, me encontré con su madre atada al estilo japonés y a ella también desnuda con el collar que le había regalado, sentada en la cama.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Durante un minuto, me quedé admirando la perfección estética de esa soga recorriendo el cuerpo de Azucena y cómo los conjuntos de nudos la mantenían totalmente inmovilizada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Joder con la niña», pensé impresionado al comprobar que siguiendo las enseñanzas de ese antiguo arte oriental, había conseguido colocar a mi sumisa en una postura que me daba acceso a cualquiera de sus tres agujeros sin tener que moverla.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Quién te ha enseñado Shibari?- pregunté mientras recorría con mi mano el lomo desnudo de su madre.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Internet- reconoció: &#8211; cuando nos quedamos solas, mi madre cayó en una depresión y tuve que informarme para calmar sus ansias de ser dominada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aunque estaba intrigado por saber hasta donde habían sido capaces de llegar, decidí cumplir primero mi promesa y llamando a María, le pedí que me desnudara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Amo, no puedo hacerlo sin antes soltarme- susurró mirando al suelo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Fue entonces cuando caí en la cuenta que del collar de su cuello pendía una cadena que limitaba sus movimientos a lo que era la cama.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Éstas dos no dejarán nunca de sorprenderme», rumié mientras empezaba a desabrochar mi camisa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Madre e hija no perdieron detalle de mi striptease pero fue Azucena la que mostró mayor excitación con cada prenda que caía al suelo. La sensación de ser el objeto de deseo de esas dos provocó mi calentura y por ello al dejar caer mis bóxers, regalé a ambas con la visión de mi pene erecto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Desde las sabanas, escuché el gemido de la rubia al ver que me acercaba. La urgencia que sentía por ser tomada la hizo removerse incómoda pero entonces su retoño la llamó al orden con un duro azote sobre su ancas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -No te muevas hasta que nuestro dueño te autorice.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Solo con esa caricia, Azucena estuvo a punto de correrse y deseando lo hiciera en mi boca, hundí mi cara entre sus muslos con urgencia. Tal y como había sospechado, en cuanto esa madura sintió mi lengua recorriendo sus pliegues comenzó a gemir como una loca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Espera un poco- murmuré con una insólita dulzura en un dominante.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> María, que estaba al quite a mi lado, descargó otra nalgada sobre su madre mientras rectificaba mi orden diciendo que ni se le ocurriera correrse hasta que yo diese mi permiso. Curiosamente esa intervención no me molestó y obviándola, concentré mis esfuerzos en el hinchado clítoris de la atada sumisa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/74/81732265/81732265_049_d5bd.jpg" width="460" height="689">El morbo de estar comiendo ese chumino mientras su hija permanecía atenta azuzó mi lujuria y dominado por el sabor agridulce que manaba de ese botón, lo comencé a mordisquear al tiempo que introducía un par de yemas en su interior.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Cómo estás zorra?- preguntó la morena a nuestra víctima mientras le pellizcaba un pezón.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡En la gloria!- chilló descompuesta manifestando el grado de excitación que recorría su cuerpo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La colaboración de la morena permitió a mi lengua lamer su coño sabiendo que María estaba controlando la excitación de su madre. Con una tranquilidad pasmosa, me apoderé nuevamente de su clítoris mientras lo humedecía con mi saliva. Esta vez, el gemido fue más profundo y surgiendo desde su interior salió despedido como un ciclón de su garganta. Con su cueva inundada y mordiéndose el labio, me rogó que la dejara correrse.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Nuestro amo te avisará cuando- insistió su pequeña sin añadir mayor suplicio a la indefensa mujer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Envalentonado, estaba mordisqueando esa deliciosa fruta con mis dientes cuando en mi boca recibí la primera oleada de su flujo y eso me avisó de la cercanía de su orgasmo. Sabiendo que era imposible que Azucena aguantara mucho más, le pregunté que le apetecía antes de dejarla llegar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Resolviendo mis dudas acerca de los límites que se habían impuesto mientras estaban solas, respondió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Me gustaría comerle la almeja a su otra puta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Que obviara que eso era incesto con tanta facilidad, me confirmó que no iba a ser la primera vez que lo hiciera y mirando a María descubrí que a ella también le apetecía. Aun así mi secretaria quiso escaquearse inicialmente en cumplir ese deseo, pensando quizás que me escandalizaría y tuve que ordenárselo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La rapidez con la que apoyándose en el cabecero de la cama esa muchacha puso a merced de su vieja su despoblado coño fue prueba suficiente que no me había equivocado y viendo que mis dos sumisas estaban satisfechas con ese cambio, decidí usar mi verga para terminar de calmar la hambruna de la rubia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Posando mi glande en su entrada, la liberé diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -A partir de este momento, puedes correrte tantas veces como quieras.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No esperé su respuesta y de un solo empujón de mis caderas, incrusté hasta el fondo mi herramienta. Azucena regaló a mis oídos con un largo y potente aullido de placer, aullido que percibí como el banderazo de salida para montarla brutalmente mientras ella se atiborraba con el flujo de su retoño.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/74/81732265/81732265_065_cd54.jpg" width="460" height="689">-¡Fóllese a su guarra como se merece!- gritó María más excitada de lo que el poco tiempo que llevaba la rubia comiéndole el coño hacía suponer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El entusiasmo de esas dos con el hecho que por primera vez las permitiera compartir conmigo las delicias de ese amor lésbico e incestuoso, me indujo a pensar que debía seguir explorando esa faceta de mis sumisas y por ello exigí a la madre de mi secretaria que la siguiera comiendo el coño mientras aceleraba el compás de mis caderas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Todavía dudo hoy si me calentó más los gritos de placer de Azucena al ser tomada o la expresión de satisfacción de su hija cuando comprobó que azuzaba el intercambio de caricias entre ellas dos. Lo que sí puedo confirmar es que a partir de ese momento no me medí y tomando a la cuarentona de los hombros, profundicé la amplitud de mis penetraciones mientras María me jaleaba a hacerlo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -No la deje descansar, esa zorra necesita todo su cariño.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Azuzado por ellas dos, convertí en frenético mi ritmo mientras la rubia se corría una y otra vez al experimentar el martirio de mi glande contra la pared de su vagina y el golpeteo de mis huevos contra su sexo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Me estás matando!- gimió al sentir la intensidad de mi asalto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con su chocho convertido en un manantial, Azucena se corrió nuevamente sin entender cómo era posible que todavía deseara que el pene de su dueño continuara machacando su interior cuando con su marido tras un par de orgasmos se consideraba contenta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El caudal de gozo que le caía por las piernas potenció mi lujuria y mientras María percibía que no iba a tardar en unirse a su progenitora, intensifiqué mi ataque agarrándome a los pechos de la rubia. Esta al sentir ese nuevo estímulo aulló embriagada por la pasión mientras mordía el clítoris de su retoño.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡No puedo más!- chilló la morena al comprobar lo cerca que estaba su clímax.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La confesión de la hija sirvió como excusa a su vieja para echarla en cara lo puta que era y María al escuchar ese reproche, explotó en su boca derramando su placer por las mejillas de su madre. Para entonces, mi propia excitación me tenía fuera de mí y aprovechando que ambas sumisas estaban temblando sobre las sábanas presas del júbilo de sus cuerpos, rellené con mi semen el estrecho conducto de la mujer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Azucena cerró los ojos al sentir que descargaba la carga de mis testículos en su coño y convirtiendo su sexo en una ordeñadora exprimió mi verga hasta que consiguió que vertiera hasta la última gota de esperma en su interior, entonces y solo entonces, girándose me soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -No sé si hago mal o bien en decírtelo porqué a mi edad es difícil que me quede embarazada, pero llevo años sin tomarme la pastilla.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No tuve que comerme mucho el coco para entender que tras esa disculpa se escondía un deseo y mirándola a los ojos pregunté a la mayor de mis sumisas si le gustaría quedarse preñada por mí. Estaba a punto de responder afirmativamente cuando su retoño se le adelantó diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Si ella no quiere o no puede, ¡siempre me tendrá a mí!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La seguridad de María despertó mis suspicacias y con la mosca detrás de la oreja, me di cuenta que mientras la madre era complicado que se preñara, no era el caso con la morena y por eso quise saber si tomaba algún tipo de anticonceptivos. La muchacha con una alegría que me dejó desconcertado contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -No, mi querido amo. ¡Usted no me lo ordenó!&#8230;</span></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/74/81732265/81732265_073_d5ee.jpg" width="690" height="1034"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mi secretaria tiene cara de niña y cuerpo de mujer 7&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 21 Aug 2026 09:05:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[CAPÍTULO 7 Mientras me duchaba, traté de asimilar el hecho innegable que me sentía cómodo siendo el dueño de mi secretaria y de su madre. Pero esa certeza me llevó a analizar sobre la dificultad de mantener dos mujeres bajo el mismo techo sin que terminara siendo una pesadilla. Rumiando aún el tema, me vestí y bajé a desayunar. Al entrar en la cocina, percibí el mal rollo que había entre ellas y eso confirmó mis temores. No queriendo hurgar en ello, me tomé el café mientras observaba de reojo las miradas de odio que se echaban entre ellas. -¿Qué [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">CAPÍTULO 7</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mientras me duchaba, traté de asimilar el hecho innegable que me sentía cómodo siendo el dueño de mi secretaria y de su madre. Pero esa certeza me llevó a analizar sobre la dificultad de mantener dos mujeres bajo el mismo techo sin que terminara siendo una pesadilla.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Rumiando aún el tema, me vestí y bajé a desayunar. Al entrar en la cocina, percibí el mal rollo que había entre ellas y eso confirmó mis temores. No queriendo hurgar en ello, me tomé el café mientras observaba de reojo las miradas de odio que se echaban entre ellas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Qué coño os pasa?- pregunté molesto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tomando la palabra, Azucena protestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Recuerdas que nos has pedido que pensemos en que castigo se merece la otra?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Sí- lacónicamente contesté.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Pues esta zorra me ha dicho que ha decidido que me pase todo el día con un consolador metido en el coño para según sus palabras, mi dueño pueda comprobar si a mi edad soy capaz de soportar esa tortura.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Descojonado por dentro, solo quise saber que era lo que ella había planeado para su hija.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -La anciana ha decidido que vaya a la oficina vestida de colegiala y sin bragas para que todo el mundo pueda comprobar lo puta que es la secretaria del jefe- respondió de muy mala leche María.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Ya veo- contesté.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tras pensar durante un minutó, tomé una decisión salomónica. Ambas irían vestidas de colegialas, las dos llevaría incrustado en sus cochos sendos consoladores y ninguna de las dos podría llevar bragas durante todo el día.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -No es justo mientras yo tendré que soportar las miradas de toda la oficina, esta vieja se quedará en casa sin que nadie la vea.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Tienes razón- razoné. Y cambiando mi decisión las informé que liberaba a Azucena del castigo mientras debido a su insubordinación incrementaba el de su hija.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Asustada por las consecuencias de su acto, María intentó que también la perdonara a ella, echándose a llorar pero aleccionado del poco resultado que había tenido el ser prudente con ella, la ordené que se fuera a vestir y que no bajara sin parecer una quinceañera. Ya solo con Azucena, le pedí que sacara del armario donde tenía todo el instrumental un consolador con mando a distancia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://3.bp.blogspot.com/-F38c4aTewj4/Tk2thi4JCsI/AAAAAAAANWE/h50NNzCjz8k/s1600/060.jpg" width="424" height="636">La cuarentona sonrió y desapareciendo de mi vista fue por ellos mientras terminaba de desayunar. Mi sorpresa fue que a los cinco minutos vi a mis dos sumisas bajando por las escaleras con el mismo uniforme.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Riendo comprendí que pasaba al ver que ambas llevaban camisa blanca, falda escocesa y su pelo recogido en dos coletas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Amo, lo que me ha pedido- solemnemente declaró la mayor al darme los aparatos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ya en mi mano comprobé que además del que había pedido había otro que llevaba temporizador y sin hacer mención alguna a ese cambio, obligué a la madre a ponerse a cuatro patas sobre la mesa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Se pondrán a vibrar cada media hora- señalé antes de meterlo en el coño de la madura- ¡tienes prohibido correrte en todo el día!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> A María no hizo falta que le dijera nada e imitando a “la vieja” puso su sexo a mi disposición.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -En cambio, tú cada vez que sientas que se pone en funcionamiento, deberás correrte y si no lo consigues por medio del consolador, quiero que te masturbes sin importar el lugar donde te encuentres.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Así lo haré, mi dueño- comentó ilusionada la cría sin saber lo que se le avecinaba.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Azucena más experimentada en esas lides, esperó a que su hija no pudiese oírla para decirme:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -No te pases mucho con ella. Sé que tiene que aprender pero piensa que para ella todo es nuevo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Soltando una carcajada, besé a la rubia y cogiendo a la morena del brazo, salimos a tomar un taxi que nos llevara a la oficina. Acababa de dar la dirección de la oficina y María apenas había aposentado su trasero en el asiento cuando puse en funcionamiento el consolador de su coño.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La cría ilusamente sonrió al sentir esa vibración y cerrando los ojos, se puso a disfrutar convencida que le daría tiempo para conseguir el orgasmo pero entonces dando por suficiente ese breve estímulo, me la quedé mirando.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://4.bp.blogspot.com/-_EHuu1mtMDI/Tk2thqyCqrI/AAAAAAAANWM/t_jjmhkdmtQ/s1600/070.jpg" width="424" height="636">Su cara reflejó la sorpresa y viendo la sonrisa de mis labios, comprendió el alcance de su condena. Totalmente colorada, miró a su alrededor y tapando sus maniobras del taxista, se abrió y se puso a masturbar temiendo en cada momento que algún transeúnte la viera.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Mi dueño es un cabrón- susurró en mi oreja mientras con sus dedos buscaba su placer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Confieso que estuve tentado en ayudarla pero manteniéndome al margen, me quedé observando como poco a poco la temperatura y el ritmo de sus caricias iban subiendo mientras el conductor se quejaba del tráfico de esa mañana en la ciudad.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Dudo que le dé tiempo a correrse antes de llegar», pensé al comprobar que al menos exteriormente el coño de María seguía seco.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ella debió pensar lo mismo porque dando un salto salvaje en su educación como sumisa empezó a sacar y a meter el huevo que tenía alojado en su interior mientras torturaba sin pausa su ya hinchado clítoris entre sus dedos. Esa decisión fructificó casi de inmediato y con la respiración entrecortada, bajo su culo desnudo, no tardó en formarse un pequeño charco.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Compadeciéndome de ella, metí mi mano entre la tapicería y su piel para acto seguido recoger un poco del flujo que brotaba de su sexo. Maria pegó un gemido al ver que, llevándome los dedos impregnados a la boca, sacaba la lengua y me los ponía a chupar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Córrete putita mía- ordené en voz alta sin importarme que el taxista pudiese oírme.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El morbo que sintió al comprobar que el conductor usaba el retrovisor para entender mis palabras y el tono autoritario de mis palabras hicieron el resto y dando un aullido se corrió justo en el momento que parábamos frente a la oficina.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Bien hecho- comenté mordiendo el lóbulo de su oreja mientras se acomodaba la ropa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tras pagar al alucinado tipo, entré en la empresa con mi secretaria que completamente avergonzada era incapaz de levantar su mirada al saber que en ese momento su flujo caía libremente por sus muslos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ya en mi despacho, me puse un café mientras María desaparecía corriendo rumbo al baño. Al verla, mi única duda fue si esa guarrilla iba a secarse o a volverse a masturbar porque le había parecido poco.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tardó en salir por lo que supuse que había optado por lo segundo y satisfecho me sumergí en el día a día olvidando momentáneamente que en bolsillo de mi pantalón descansaba ese mando.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Media hora después la vi sentada en su silla conversando relajada con dos compañeras. Su cara ya había recuperado su color natural y nada en su actitud podía hacer suponer que llevaba un instrumento entre sus piernas. Observándola a través del cristal, encendí el vibrador a la máxima potencia y esperé.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://1.bp.blogspot.com/-kH0H5JccOEo/Tk2tyO-xPAI/AAAAAAAANWc/a0Qp0Z8QQU4/s1600/079.jpg" width="424" height="636">Al experimentar la acción del mismo, María no pudo evitar mirarme ni ponerse roja al comprobar que no le quitaba el ojo de encima. Es más disimulando siguió charlando mientras sentía que su sexo se iba anegando paulatinamente sin que pudiera hacer algo por evitarlo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El primer signo de calentura que pude advertir fue su nerviosismo pero lo que me dejó claro que estaba a punto de caramelo fue comprobar que era incapaz de mantener sus piernas quietas. Muerto de risa, esperé a su segundo orgasmo de la mañana para llamar por medio del interfono a la muchacha y pedirle que se acercara a mi despacho.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Alisándose la falda, se levantó y vino a verme luciendo una sonrisa en su cara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Qué desea?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Llamándola a mi lado, comprobé que se había corrido metiendo mi mano entre sus piernas al sacarla totalmente empapada. Descojonado, le pregunté cuántas veces se creía capaz de correrse en un mismo día.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Las que mi querido amo me permita – contestó alegremente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Su respuesta me satisfizo y permitiéndome una muestra de cariño, di un suave azote sobre su trasero desnudo mientras le decía:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Si te portas bien a lo mejor a la hora de comer te permito descansar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con una picardía poco habitual en ella, María contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Prefiero que si mi dueño está contento conmigo, me permita hacerle una mamada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Su descaro me hizo gracia y poniendo en funcionamiento el vibrador, le pedí que me trajera un café. Mordiéndose los labios, salió corriendo rumbo a la cocina con mi carcajada retumbando en sus oídos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Fue entonces cuando me acordé de Azucena cuyo castigo, siendo diferente, era igual de duro porque al contrario que María, ella tenía prohibido correrse y deseando conocer de primera mano su estado, la llamé. Cuando me contestó, supe por el ruido de ambiente que no estaba en casa y al preguntar, la rubia me contestó que estaba en el mercado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Irás sin bragas?- quise saber.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -La duda ofende querido amo… su perrita lleva el coño al aire como usted ordenó.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Y te has corrido?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Todavía no pero no le aseguro que consiga no hacerlo porque el aire pegando en mis labios mojados me tiene como una moto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Solo eso?- insistí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Poniendo voz de puta, replicó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -No, lo peor es sentir que las miradas de los dueños de los puestos y pensar que saben que voy a pelo. Eso me tiene como una cerda en celo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Perfecto- respondí mientras cortaba la comunicación.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Justo en ese momento María apareció por la puerta y por su color de sus mejillas, supuse que acababa de disfrutar del tercer orgasmo de la jornada pero lo que nunca me imaginé fue que acercándose se diese la vuelta y levantando su minifalda, me mostrara orgullosa que así había sido.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://4.bp.blogspot.com/-7q5L9peC3ho/Tk2tySq7ZHI/AAAAAAAANW0/-L5cqsegO7c/s1600/089.jpg" width="424" height="636">La belleza de su trasero y el brillo de su coño azuzaron mi lujuria y totalmente dominado por el deseo, me dirigí a la puerta y tras cerrarla con llave, me giré diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Voy a follarte.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Obedeciendo se agachó sobre la mesa dejando su culo en pompa. Al llegar a su lado, sustituí el artefacto por mi glande entre sus lubricados labios y de un solo golpe, le clave todos sus centímetros en su interior. María gimió descompuesta al experimentar como ese maromo entraba en sus entrañas llenándolas por completo. Nunca en su vida había sentido una invasión tan masiva de sus genitales y aun así no se quejó.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Qué gusto!- sollozó al ser penetrada por mi estoque y temiendo que alguien en la oficina escuchara sus gritos, le tapé la boca mientras ella comenzaba a berrear como una loca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Podía doblarla en edad pero esa mañana le demostré que podía someter su fogosidad juvenil acuchillando con mi verga una y otra vez las paredes de su vagina. Su sobre estimulado sexo no estaba preparado para ese asalto y con cada estocada noté que a esa muchacha le faltaba el aire. No sé las veces que se corrió ante mis ojos, de lo único que soy consciente es que se comportó como una perra deseosa de ser montada cuando viendo que se aproximaba mi propio orgasmo, la cogí de las tetas mientras la alzaba entre mis brazos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Dominada por el placer, me rogó que no dejara de empalarla y mientras mi miembro llenaba con su semen el interior de su vagina, mordí su cuello dejando la marca de mis dientes sobre su piel. El dolor multiplicó su gozo y reteniendo las ganas de chillar a los cuatro vientos que su dueño la había tomado, se desplomó sobre la mesa con su sexo anegado de leche.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Viendo su cansancio, la dejé reposar unos segundos antes de volver a introducir el vibrador dentro de ella. María se abstuvo de protestar al sentir la nueva invasión y acomodándose la ropa, me soltó mientras salía por la puerta:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Estoy deseando que llegue la hora de comer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Soltando una carcajada, encendí el aparato y olvidándome de ella, me puse a trabajar pensando que todavía no habían dado las doce…</span></p>
<p><img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://2.bp.blogspot.com/-yYuVZ31pSNs/Tk2uscal-BI/AAAAAAAANYc/plv0Jkf_TF8/s1600/137.jpg" width="600" height="400"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mi secretaria tiene cara de niña y cuerpo de mujer 6&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Aug 2026 09:05:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[CAPÍTULO 6 Ese viernes, me desperté abrazado por María y por su madre. Con una a cada lado, el calor de sus cuerpos desnudos terminó de avivar los rescoldos de la lujuria que me había dominado esa noche. Cada una a su estilo era una mujer bellísima por lo que mientras las admiraba no pude decidir cuál me parecía más atractiva. La madurez de Azucena era tan apabullante como sus pechos y no tenía nada que envidiar a la juventud de su chavala. Viéndolas dormidas ya resultaba complicado entender que ese par hubieran voluntariamente accedido a entregarse a un hombre [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">CAPÍTULO 6</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ese viernes, me desperté abrazado por María y por su madre. Con una a cada lado, el calor de sus cuerpos desnudos terminó de avivar los rescoldos de la lujuria que me había dominado esa noche. Cada una a su estilo era una mujer bellísima por lo que mientras las admiraba no pude decidir cuál me parecía más atractiva. La madurez de Azucena era tan apabullante como sus pechos y no tenía nada que envidiar a la juventud de su chavala. Viéndolas dormidas ya resultaba complicado entender que ese par hubieran voluntariamente accedido a entregarse a un hombre sin exigir nada a cambio pero me resultaba todavía un misterio que además lo hicieran en condición de sumisas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «De desearlo, podrían esclavizar al que les apeteciera», medité preocupado por si realmente esa era su intención última conmigo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Recordando la noche anterior en la que se habían entregado a mí, rechacé ese pensamiento y viendo que tenía una hora antes de ir a trabajar, decidí comprobar si después de tantas horas de pasión todavía les quedaba fuerzas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Usando ambas manos, comencé a acariciarlas el trasero para irlas sacando del sueño lentamente. <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://galleries.allover30.com/mature/Shyla/3pCYwm/shy001035008053006.jpg" width="424" height="636">El tacto de sus pieles era también diferente: mientras la de María era tenía la delicadeza del terciopelo y la elasticidad del cuero, la de su madre te dejaba impresionado por su suavidad.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Tienen unos culos preciosos», pensé para mí mientras las estudiaba con la mirada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La primera en despertar fue Azucena que abriendo los ojos me miró sonriendo al comprobar que eran mis yemas las que estaban recorriendo sus nalgas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Desea algo mi amo?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El cariño de su tono azuzó mi calentura y mordiendo sus labios, respondí:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> &#8211; ¿Todavía no sabes lo que me gusta?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Satisfecha, la cuarentona deslizó su boca por mi cuerpo y al llegar a su meta ronroneó diciendo mientras tomaba mi pene entre sus manos:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Su gatita tiene sed.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Interpretando a una dulce felina, olisqueó a su alrededor como si buscara su sustento y ya a escasos centímetros de mi entrepierna, susurró:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Mi dueño me regalaría su leche?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Muerto de risa, contesté que sí pero Azucena se quejó que estaba fría y con un brillo pícaro en sus ojos, me soltó.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Voy a calentarla!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sabía que estaba usando sus mejores armas para ponerme bruto y aunque tengo que confesar que para aquel entonces mi corazón bombeaba a toda velocidad, decidí no ponérselo fácil:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Me apetece un baño, ¡prepáramelo!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Yo sola o despierto a esta dormilona?- contestó señalando a su hija que seguía dormida.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Quiere jugar con su retoño», me dije y accediendo a sus deseos, repliqué:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Despiértala e ir juntas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Reconozco que me dio morbo ver que aceptando mi mandato, la rubia empezó a restregarse contra la espalda de su hija mientras le decía:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Putita, necesito tu ayuda.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La chavala tardó en reaccionar y eso permitió a su vieja adelantar su despertar con sendos pellizcos sobre sus tetas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Me haces daño!- protestó María todavía medio dormida.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sin compadecerse, aumentó la presión de sus dedos, diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Nuestro dueño está despierto y debemos ocuparnos de él.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Ya voy, ¡joder!- contestó bastante enfadada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La morenita no se esperaba que su madre respondiera a su insolencia con un bofetón que la hizo caer de la cama.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿A ti qué te pasa?- chilló llena de ira desde el suelo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Obviando su cabreo, Azucena me dijo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Siento no haber sabido educar a esta zorra, ¿cómo puedo subsanar mi error?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Asumiendo que a esas horas, no me apetecía dar personalmente el correctivo que mi joven sumisa necesitaba pero tampoco contemplarlo, respondí:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Prefiero compensarte a ti mientras ella se ocupa de todo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://galleries.allover30.com/mature/Shyla/3pCYwm/shy001035008053007.jpg" width="424" height="636">La rubia sonrió y olvidando a María, me ofreció sus pechos como ofrenda. Aunque había disfrutado de sus cantaros con anterioridad, a la luz del día me parecieron aún más maravillosos. Grandes y de color oscuro estaban claramente excitados cuando, forzando mi calentura, esa mujer rozó con ellos mis labios sin dejar de ronronear. Reteniendo las ganas de abrir mi boca y con los dientes apoderarme de sus areolas, seguí quieto como si esa demostración no fuera conmigo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi ausencia de reacción lejos de molestarle, fue incrementando poco a poco su calentura y golpeando mi cara con sus pechos, empezó a gemir.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Esta gatita está bruta- maulló en mi oreja.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Como os imaginareis, mi pene había salido de su letargo y comprimiéndome el pantalón, me imploraba que cogiera a esa belleza y la terminara de desnudar pero antes de hacerlo decidí azuzar a María a obedecer diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Si sigues en esa actitud rebelde y no cumples mis deseos, me quedaré solo con tu madre.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El terror que leí en sus ojos me confirmó que esa cría aborrecía la posibilidad de quedarse sin dueño y por ello no me extrañó que se levantara corriendo a prepararme el baño.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Para entonces Azucena llevaba un tiempo frotando su sexo contra mi entrepierna. De forma lenta pero segura, incrustó mi miembro entre los pliegues de su vulva y obviando mi supuesto desinterés comenzó a masturbarse rozando su clítoris contra mi verga aún oculta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Me encanta despertar junto a mi amo!- me exclamó y mientras con sus dientes mordisqueaba mi oído, su pelvis se movía arriba y abajo a una velocidad creciente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Lo que en un inicio consistió en un juego se fue convirtiendo en una necesidad y sus débiles gemidos con los que quería provocarme rápidamente dieron paso a aullidos de pasión. Mi antiguo yo no hubiera soportado esa tortura y hubiese liberado su tensión follándosela pero imbuido en mi papel me mantuve impertérrito y con cara de póker, observé su excitación.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Puedes correrte- murmuré al ver que era inevitable.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Dios mío!- gritó al sentir que convulsionando sobre mis muslos su sexo vibraba incapaz de retener más el placer. No me hizo que me informase de su orgasmo porque chillando de gozo la cuarentona empapó con su flujo mis muslos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Durante un minuto que me pareció eterno, siguió frotando su pubis contra mí hasta que dejándose caer sobre mi pecho se quedó tranquila. En ese momento mi mente era un caos, por una parte estaba orgulloso de haber mantenido el tipo pero por otra estaba contrariado pensando que me había comportado como un novato.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Menos mal que Azucena me sacó del error, diciendo con una sonrisa:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -No puedes negar que has nacido para dominarme, permites a tu zorra unas migajas de placer sabiendo que ella deberá compensarte.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sus palabras adquirieron su verdadero significado cuando se arrodilló frente a mí y poniendo cara de zorrón, llevó su mano a mi paquete y alegremente soltar:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡No hay nada mejor para una mujer como yo que el pene erecto de su amo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al oírla pensé que se estaba exagerando pero aun así no hice ningún intento por pararla cuando acercando su cara a mi miembro, sacó su lengua y se puso a recorrer con ella los bordes de mi glande. Es más, separando mis rodillas mientras me acomodaba sobre el colchón, la dejé hacer. La viuda al advertir que no ponía ninguna pega a sus maniobras, me miró sonriendo y besando mi pene, me empezó a masturbar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Quise protestar cuando usó sus manos en vez de sus labios, pero ella haciendo caso omiso a mi sugerencia, incrementó la velocidad de su paja. Admito que para entonces me daba igual, necesitaba descargar mi excitación y más cuando sin dejar mi miembro, me dijo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Tengo sed, dame de beber.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Estaba a punto de satisfacer su deseo cuando de pronto comprobé hasta donde llegaba su necesidad al ver que bajando la mano que le sobraba entre sus piernas, mi sumisa cogía su clítoris entre sus dedos y lo empezaba a torturar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Mi anciana zorra está cachonda- concluí al admirar el modo en que nos masturbaba a ambos pero viendo que estaba a punto de alcanzar un segundo clímax se lo prohibí: -pero ahora es mi turno de gozar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://galleries.allover30.com/mature/Shyla/3pCYwm/shy001035008053009.jpg" width="424" height="636">Dando la vuelta a esa mujer, comencé a jugar con mi glande en su sexo. La rubia estuvo a punto de correrse al sentir mi verga recorriendo sus pliegues. Era tanta su excitación que sin mediar palabra, apoyó su cabeza sobre la almohada mientras intentaba no correrse.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Su nueva postura me permitió comprobar que estaba empapada y por eso coloqué sin más mi glande en su entrada. No había metido ni dos centímetros de mi pene en su interior cuando escuché sus primeros gemidos. Incapaz de contenerse, Azucena moviendo su cintura buscó profundizar el contacto. Al sentir su entrega, de un solo golpe, embutí todo mi falo dentro de ella.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Fóllese a su puta- gritó fuera de sí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No tuvo que repetírmelo dos veces, poco a poco, mi pene se hizo su dueño mientras la cuarentona hacía verdaderos esfuerzos para no gritar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Me encanta- resopló con la respiración entrecortada al sentir como su coño empezaba a segregar gran cantidad de flujo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Contra mi idea preconcebida de que esa mujer era capaz de controlar sus orgasmos, adiviné que estaba fuera de sí y queriendo hacerla fallar con un pequeño azote, incrementé la velocidad de mis ataques.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Ni se te ocurra correrte.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -No lo haré- chilló descompuesta</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ni que decir tiene que sus palabras me sirvieron de acicate y ya asaltando su cuerpo con brutales penetraciones, seguí azotando su trasero con nalgadas. La rubia al sentir mis rudas caricias anticipó que la iba a pifiar pero aun así me gritó que no parara mientras no paraba de decirme lo mucho que le gustaba el sexo duro.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Asumiendo que tras años de obligada dieta esa viuda necesitaba que le dieran caña, aceleré mis caderas convirtiendo mi ritmo en un alocado galope. Azucena al experimentar los golpes de mis huevos rebotando contra su sexo, se volvió loca y presa de un frenesí que daba miedo, buscó que mi pene la apuñalara sin compasión.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Lo siento!- chilló al sentir que la llenaba por completo y antes de poder hacer algo por evitarlo, se desplomó sobre el colchón.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al correrse, en vez de avergonzarse, con voz necesitada me rogó que continuara cogiéndomela sin descanso aunque luego la castigara. Su entrega azuzó mi placer, de forma que no tardé en sentir que se aproximaba mi propio orgasmo y sin la urgencia de satisfacer a esa madura, derramé mi simiente en su interior.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Gracias!- aulló al comprobar que su conducto se llenaba con mi semen y moviendo sus caderas, consiguió ordeñar hasta la última gota de mis huevos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tras unos minutos durante los cuales descansé, miré el reloj y comenté que iba a bañarme. Azucena me regaló una sonrisa mientras me decía:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Creo que suficiente castigo ha tenido mi hija al no poder disfrutar como yo- y señalando a María que había estado observándonos desde la puerta, me pidió que fuera ella la que me enjabonara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -No se lo merece. Debe aprender a levantarse de mejor humor.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Le juro que he aprendido la lección- protestó entre dientes al ver su esperanza truncada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sin dar mi brazo a torcer, me levanté y ya desde la ducha, informé a mis sumisas que debían pensar en que castigo tendría la otra afrontar por haberme fallado…</span></p>
<p><img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://galleries.allover30.com/mature/Shyla/3pCYwm/shy001035008053015.jpg" width="600" height="900"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mi secretaria tiene cara de niña y cuerpo de mujer 5&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Aug 2026 17:43:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Había decidido que esa noche no pasara sin castigar la insolencia de Azucena. Por ello, dejé a María descansando y me acerqué al cuarto donde en teoría, su madre debía de estar durmiendo sin esperar mi llegada. ¿Dormida? ¡Mis huevos! En cuanto crucé la puerta, supe que esa zorra sin escrúpulos estaba más que lista para recibir mi visita, al encontrármela en mitad de la habitación, atada a unas cadenas que colgaban del techo y con una venda que le tapaba sus ojos. A pesar que debía saber que había llegado, la cuarentona no hizo ningún movimiento que la delatara [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Había decidido que esa noche no pasara sin castigar la insolencia de Azucena. Por ello, dejé a María descansando y me acerqué al cuarto donde en teoría, su madre debía de estar durmiendo sin esperar mi llegada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ¿Dormida? ¡Mis huevos!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> En cuanto crucé la puerta, supe que esa zorra sin escrúpulos estaba más que lista para recibir mi visita, al encontrármela en mitad de la habitación, atada a unas cadenas que colgaban del techo y con una venda que le tapaba sus ojos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A pesar que debía saber que había llegado, la cuarentona no hizo ningún movimiento que la delatara sino que se mantuvo inmóvil, mientras con todo detenimiento me ponía a juzgar el tipo de hembra que la casualidad había querido que cayera entre mis manos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Hay que reconocer que sabe cómo poner bruto a un hombre», me dije al valorar la escena y no era para menos porque además de la postura en que la encontré, esa mujer se había puesto un camisón de encaje transparente que realzaba el erotismo de su indefensión.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Durante un par de minutos, me abstuve de hacer ruido mientras recreaba mi mirada en el estupendo culo con el que la naturaleza había dotado a esa puta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Tiene unas nalgas dignas de un mordisco», sentencié ya excitado y sin que nada ni nadie me lo impidiera, me agaché ante ese monumento y acercando mi boca, con mis dientes le hice saber que estaba en presencia de su amo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Azucena ni siquiera se quejó al sentir el duro bocado con el que la regalé sino que luciendo una sonrisa de oreja a oreja, alzó su trasero dando muestra que estaba encantada con ese tratamiento.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La entereza de esa mujer me permitió mordisquear a placer los recios cachetes que formaban su trasero hasta que con mis ganas de venganza ya apaciguadas, renació en mí el dominante que llevaba oculto tantos años y es que las señales de mis dentelladas sobre su blanca piel aguijonearon mi lado perverso, haciéndome disfrutar como nunca de la sumisión de una mujer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Más tranquilo, me puse a inspeccionar el artilugio al que voluntariamente se había atado. Fue entonces cuando me percaté que esas cadenas estaban unidas a una polea y que si hacía girar una manivela, la morena se vería suspendida en el aire.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El deseo se acumuló en su rostro en cuanto oyó que me acercaba a la pared y aun antes de notar que sus brazos se alzaban por efecto de ese aparato, sus pezones se contrajeron y se me mostraron listos para ser usados.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Te gusta el juego duro, ¿verdad?- pregunté sin dejar de izar a mi sumisa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azucena, con total entrega y mientras sus pies dejaban de estar en contacto con el suelo, contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Mi amo informó a su puta que iba a castigarla y quise que supiera qué clase de juguetes tenía a su disposición en esta casa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su cara reflejaba una lujuria sin par y por ello, esperé a tenerla totalmente suspendida en el aire para examinar la mercancía de la que era propietario. Haciéndola girar como una peonza, disfruté de su sorpresa y sin esperar a que dejara de balancearse, desgarré su picardías dejando a la vista las preciosas tetas que iba a torturar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Pareces una vaca lista para ser sacrificada- comenté al tiempo que pellizcaba con ambas manos sus rosados pezones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La dureza de mis caricias la hicieron boquear pero en vez de quejarse y haciendo gala de un exquisito entrenamiento, replicó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Mi destino es servirle, el de usted usarme.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> De esa sencilla pero inapelable forma, la morena entregó su vida en mis manos con una rotundidad que por mucho que le pusiera mil collares podía igualar. Alucinado pero satisfecho, la volví a hacer girar mientras revisaba a conciencia los diferentes artilugios que permanecía perfectamente ordenados sobre la cama para que hiciera uso de ellos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras hacer un recuento, comprendí que había muchos cuya función desconocía y no queriendo preguntar para no parecer demasiado novato, elegí entre otras una fusta que me pareció lo suficientemente elástica para estrenar con ella el culo de esa mujer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Parándola nuevamente y sin dejarla que se habituara, descargué sobre su culo un par de duros zurriagazos que esta vez la hicieron gritar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Te duele?- pregunté casi arrepentido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sí pero me gusta- respondió en voz baja.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/abrNicyo" width="424" height="636">Sus palabras avivaron el morbo que sentía y repitiendo ese doloroso castigo conseguí que su garganta enronqueciera de tantos gemidos que dio. Al revisar la adolorida piel de su trasero comprendí que me había pasado y recordando lo que me había hecho hacer con su hija, comencé a untar con crema las rojas señales que mi perversión había dejado sobre sus cachetes.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ni siquiera había terminado de esparcirla cuando pegando un berrido, esa cuarentona se corrió ante mi incrédula mirada y tras asimilar esa información comprendí que había estado reteniendo su calentura para no hacerme saber que en su extraño modo de amar, cada latigazo era una muestra de cariño y que al dejar de atormentarla, no había podido aguantar dejando brotar su orgasmo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Es alucinante!», pensé sin conocer en profundidad las motivaciones de esa cuarentona pero entonces Azucena me sorprendió nuevamente al lanzarse sobre mi pene con una voracidad a la que no estaba habituado, diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Necesito el pene de mi amo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras lo cual, engulló mi extensión todavía morcillona. Ni que decir tiene que en pocos segundos y gracias a la experiencia de esa morena, una erección sin par creció entre sus labios y ella al notarlo, se la incrustó hasta el fondo de su garganta mientras con sus manos masajeaba mis testículos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aunque la mamada era escandalosa, decidí darla por terminada y tumbándome en la cama, sonriendo, señalé:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Quiero ver tu cara de puta mientras te empalas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azucena comprendió la orden y ronroneando se acercó a mí con la felicidad reflejada en su rostro. Todo en ella era dicha y recreándose en la satisfacción de su dueño, usó mi ariete para apuñalar su sexo mientras decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Desea que su guarra se pellizque los pitones?- tras lo cual y sin esperar mi permiso, comenzó a mover sus caderas con mi pito en su interior al tiempo que cruelmente retorcía sus pezones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tal y como le había pedido, su rostro fue un caro reflejo de la excitación que sentía al usar mi verga como montura e imprimiendo una lenta cadencia a sus movimientos, martilleó sin pausa su vagina.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Dios! ¡Cuánto necesitaba un amo!- gimió descompuesta al notar que su coño se anegaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Complacido con su obediencia, aguijoneé su amor propio al decirle muerto de risa:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -O aceleras o tendré que llamar a tu hija para que te enseñe como hacerlo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi evidente escarnio cumplió su objetivo ya que incrementando la velocidad con la que su vulva era apuñalada por mi ariete, convirtió su suave trote en un galope desenfrenado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Así le gusta a mi amo?- chilló con la respiración entrecortada producto del esfuerzo y del placer que sentía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No queriendo dar mi brazo a torcer, con rítmicos azotes sobre su pandero, azucé a esa morena a saltar una y otra vez sobre mi pene sin importarle que chocara dolorosamente contra la pared de su vagina.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Más rápido!- insistí al adivinar que en breve Azucena no iba a poder soportar tanto castigo y que se iba a correr.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tal y como había previsto, su cuerpo colapsó y derramando su placer sobre mis muslos, la madre de María aulló presa de la lujuria. Momento que aproveché para coger uno de sus pechos entre mis dientes y mientras su flujo empapaba las sábanas, con severidad lo mordisqueé.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ese nuevo correctivo elevó su excitación a límites pocas veces experimentados y demostrando el gozo que la tenía subyugada, me rogó que me derramara dentro de ella. Su petición fue el incentivo que mi cuerpo necesitaba y abriendo la espita de mi propio placer sembré su cuerpo todavía fértil con mi simiente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/adruraBs" width="424" height="636">Azucena al sentir las detonaciones de mi verga en su interior, buscó aprovechar cada gota convirtiendo sus caderas en un torbellino de lujuria que sin pausa y mientras unía un climax con el siguiente, ordeñó mis huevos hasta dejarlos completamente vacíos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Solo cuando se aseguró de haberlo conseguido, se dejó caer sobre mí, llorando de alegría. Si para entonces me creía vacunado a nuevas sorpresas, esa mujer me sacó de mi error al decirme mientras seguía convulsionando sobre mí:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Puedo llamar a Maria para que sea testigo de mi entrega?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No te entiendo- respondí al no saber a qué se refería.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Entonces, soltando una carcajada, abrió un cajón y sacó un collar igual al que esa misma noche había cerrado en torno al cuello de su hija y mostrándomelo, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Tengo reservado este para mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Descojonado, la besé y pegando un cariñoso azote en su trasero, acepté su sugerencia diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Llámala… a ver si después, ¡me dejáis dormir en paz!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Irradiando alegría, salió en busca de María mientras en la comodidad de esa cama, me estiraba a mis anchas sabiendo que entre esas paredes ¡había encontrado el paraíso!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://i.imgbox.com/acbqACL4" width="600" height="900"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mi secretaria tiene cara de niña y cuerpo de mujer 4&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Aug 2026 06:36:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
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					<description><![CDATA[4. Nada más probar los platos que habían preparado, comprendí que además de estar buenas y ser muy putas, esas dos mujeres me iban a conquistar por el estómago. -¡Coño! ¡Está cojonudo!- exclamé impresionado. Azucena que había llevado el peso de la cocina, sonrió al escuchar mi exabrupto y mirando a su hija, la ordenó que sirviera el vino. La joven obedeció al instante y descorchó un reserva, para acto seguido airearlo en un decantador de cristal que tenían preparado. Tras unos minutos en lo que se mantuvo oxigenando, lo probé y confirmé que ese tinto podía competir de tú [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">4.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nada más probar los platos que habían preparado, comprendí que además de estar buenas y ser muy putas, esas dos mujeres me iban a conquistar por el estómago.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Coño! ¡Está cojonudo!- exclamé impresionado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azucena que había llevado el peso de la cocina, sonrió al escuchar mi exabrupto y mirando a su hija, la ordenó que sirviera el vino. La joven obedeció al instante y descorchó un reserva, para acto seguido airearlo en un decantador de cristal que tenían preparado. Tras unos minutos en lo que se mantuvo oxigenando, lo probé y confirmé que ese tinto podía competir de tú a tú en calidad con la cena.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿A qué se debe este homenaje?- pregunté extrañado que en esa casa se cenara con ese tipo de caldo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Estamos celebrando la primera sesión de María como sumisa- contestó su madre, dando por sentado que era firme mi decisión de ser su dueño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Recordando el consejo que me había dado y mientras saboreaba el vino, pregunté a la aludida que es lo que había sentido. La muchacha, bajando su mirada y poniéndose totalmente colorada, susurró:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Me he sentido plena.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/133/28368627/28368627_006_e3bf.jpg" width="460" height="690" />Azucena asumiendo que debía forzarla a ser más elocuente ya que como amo novato, yo sería incapaz, le dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Explícate! ¡Dile al amo lo que has experimentado en cada momento!- y alzando la voz, insistió:-¡No te guardes nada!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Muerta de vergüenza, María nos describió como la habían reconcomido los celos al escuchar cómo me volvía a tirar a su vieja, cuando creía que era su turno de disfrutar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sé que no tengo derecho- casi llorando comentó- pero no lo pude evitar. Menos mal que usted me puso en mi lugar y me enseñó la primera regla de una sumisa, que es saber esperar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Inconcebiblemente al recordar el castigó al que la sometí, esa morena no pudo evitar que sus areolas se vieran afectadas y contra su voluntad, pude comprobar a través de su camisa que se le habían puesto duras.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su progenitora no ocultó sus ganas de dirigir ese interrogatorio al decir:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Fue entonces cuando nuestro amo te corrigió.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sí – contestó la cría. – aunque miles de veces había soñado con que mi dueño me aleccionara ante un error, para mí fue una sorpresa que me pusiera en sus rodillas y más que levantando mi falda, me regalara una tunda de azotes.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Te dolieron?- actuando como un investigador avezado la cuarentona preguntó.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Mucho pero aún más el saber que había fallado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya intrigado quise saber más y con voz sería le pedí que se explayara:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Al principio no puedo negar que me escocieron mis nalgas con los golpes pero tras el tercero o el cuarto me di cuenta que me los tenía merecido y fue entonces cuando empecé a sufrir por si usted no me aceptaba a su lado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Qué cosa tan curiosa!», medité en silencio, «me está diciendo que le dolió más el haberme enfadado que esas duras nalgadas».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todavía no había tardado en asimilar tan extraña información cuando Azucena exigió a su retoño que nos narrara lo que había pasado por su mente cuando olvidado su afrenta, había comenzado a untar crema sobre su adolorido culito.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Que no me lo merecía! Es más todavía ahora, sé que fue un regalo inmerecido y que solo la bondad de nuestro amo explica que en vez de dejarme tirada cual sucia puta, me consolara con sus caricias- respondió mientras la mera evocación del placer que había experimentado provocó que juntara sus rodillas en un intento de ocultar su excitación.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/133/28368627/28368627_007_b9a2.jpg" width="460" height="690" />Mi bisoñez en esos temas era total y por ello os tengo que reconocer que me confundió el hecho que tanto el dolor como el placer estuvieran tan unidos en la mente de esa muchacha.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «La excitan de igual manera», pensé.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Menos mal que la rubia, más experimentada que yo en esos temas, me sacó de mi error al preguntar a su chavala que era lo que había sentido con mis toqueteos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Amor, confianza, cuidado, entrega y libertad- respondió con lágrimas en los ojos – sentí que mi dueño me acepta como soy y sabe lo que deseo. Supe que siempre estaría allí para apoyarme y que junto a él, aprendería a dar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No te entiendo- intervine diciendo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La morenita, arrodillándose ante mí y llorando a moco tendido, contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Me enseñó que, a pesar de mis fallos, reconocía en mí a una mujer necesitada y tras castigarme, no dudó en complacerme sin buscar su placer&#8230;- os confieso que no comprendía nada, por desconocimiento creía que eso era una función única de las sumisas y no de los amos. Pero entonces ella misma me lo aclaró diciendo: -Le agradezco haberme mostrado el camino y ahora que sé que puedo confiar en que mi dueño no vacilará en hacerme feliz.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Satisfecha por la elocuencia de su hija, Azucena se acercó a mí y murmurando, me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Amo, creo que esta putita está lista para aceptar su regalo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Debí de preguntar qué era eso del regalo pero esa manipuladora no me dio oportunidad de hacerlo y sacando de un cajón un collar de esclava, me lo puso en las manos. A pesar de mi sorpresa no pasé por alto la desfachatez de esa mujer y atrayéndola hacia mí, mordí su oreja mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Recuérdame que esta noche te ponga el culo rojo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La muy cabrona, riendo a carcajadas, respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No dude que se lo recordaré. Desde que vi como azotaba a mi niña, estoy deseando que lo haga.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su descaro me hizo gracia y aunque en ese instante me apeteció dar inicio a su castigo, comprendí que primero tenía que ocuparme de María.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Revisando el collar, me satisfizo leer que llevaba grabada la siguiente inscripción:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> “Propiedad de mi amo Manuel”.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al levantar mi mirada y fijarme en la que lo iba a usar, vi que se había desnudado completamente y que todavía arrodillada, llevaba sus manos a la espalda mientras depositaba en mis rodillas una rosa que llevaba en la boca. A mi espalda, su madre me comentó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -La rosa es la señal de su inocencia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ahora ¿qué digo?- pregunté en voz baja.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La mujer sin perder ni pizca de solemnidad, susurró:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Desnuda vienes a mí, mostrando tu fidelidad.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Desnuda vienes a mí, mostrando tu fidelidad- repetí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Muéstrame que tu voluntad también está desnuda e inclínate hacia mí para recibir este collar como muestra de tu entrega.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Muéstrame que tu voluntad también está desnuda e inclínate hacia mí para recibir este collar como muestra de tu entrega- coreé.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/133/28368627/28368627_011_8c0d.jpg" width="460" height="690" />María respondiendo a su parte en ese ritual, alargó su cuello y dejó que cerrara el collar a su alrededor. Os juro que viendo el brillo de felicidad con el que recibió esa argolla, me arrepentí de no haberlo hecho con anterioridad.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Acto seguido y siguiendo con la ceremonia, la muchacha me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Usted es mi señor, mi amo y mi dueño. Yo soy su esclava, su amante y su puta. Mi cuerpo, mi boca, mi sexo son suyos. Mi corazón, mi placer y mi voluntad dependen de mi amo. Daré placer a su cuerpo, obedeceré sus palabras y eternamente le serviré.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todos los vellos de mi cuerpo se erizaron al escucharla. Indignado comprendí que la guarra de su madre me había engañado y que el significado real de ese ritual era más profundo de lo que me había imaginado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Es una especie de enlace nupcial entre amo y sumisa!», exclamé para mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Quizás en ese instante tenía que haber rechazado esa unión pero viendo la felicidad de María no pude y anotando esa afrenta en el cuaderno de castigos a dar a su madre, la agarré entre mis brazos y sin decir nada la llevé hasta mi cama. Depositándola sobre las sabanas, me la quedé mirando: con su pelo recogido y con ese collar en su cuello, esa preciosa mujercita no parecía haber cumplido los dieciocho.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Que belleza!», dije para mí sin darme cuenta que inconscientemente ese adorno con el que declaraba ser de mi propiedad la hacía estar más bella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La mirada expectante de la muchacha me confirmó que tras esa máscara, María no era más que una niña inexperta deseando convertirse en mujer y por eso sentándome a su lado, la abracé diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Estás preciosa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Confundida por mi piropo, buscó mi boca con sus labios. Decidido a que esa primera vez fuese inolvidable, dejé que me besara mientras mi mano acariciaba uno de sus pechos. Traicionándola, sus pezones se contrajeron en virtud de la excitación que comenzaba a nacer en su interior y deseando incrementarla, acerqué mi boca hasta uno de ellos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Quiero que me haga mujer, necesito ser suya- suspiró con la respiración entrecortada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La belleza de su cuerpo y su dulce sonrisa, hicieron que mi pene se alzara presionando el interior su entrepierna. Mi erección incrementó sus miedos y sabiendo que ya era parte de mi vida, me rogó que fuera bueno con ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Lo seré- respondí mientras empezaba a acariciar su cuerpo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Durante largos minutos, fui tocando cada una de sus teclas, cada uno de sus puntos eróticos hasta que conseguí derretirla. Tiritando de placer y sumida en la pasión, nuevamente me imploró que la desvirgara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tanteando el terreno, la obligué a ponerse a cuatro patas y me coloqué sobre ella. María creyó que había llegado el momento pero en vez de forzar su virginidad, acariciando los duros cachetes que formaban su culo incrementé su turbación a base de lentos y suaves besos. Todo su cuerpo tembló al sentir mi lengua jugando con su trasero.,</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ummm- gimió presa del deseo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Convencido de su entrega y mientras toqueteaba los bordes de su ojete, hundí mi cara en su sexo, tomando al asalto ese último reducto con mi boca. La morenita al experimentar como la punta de mi lengua se entretenía jugando con su clítoris, sintió que su cuerpo colapsaba y sin esperar mi permiso, se corrió.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Lo siento- masculló asustada al darse cuenta que podía castigarla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Entendiendo sus miedos, sonreí y mirándola a los ojos, le dije:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Córrete todas las veces que quieras, hoy es tu día- tras lo cual proseguí con mi lengua recorriendo los pliegues de su sexo hasta que incapaz de contenerse me gritó que no aguantaba más y que la follara. Para entonces, el sabor juvenil de su coño ya impregnaba mis papilas y olvidando que debía ser suave, llevé una de mis manos hasta su pecho pellizcándolo. Esa ruda caricia prolongó su éxtasis y gritando de placer, María buscó moviendo sus caderas que me percatara que estaba lista.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/133/28368627/28368627_027_759f.jpg" width="551" height="367" />-Amo, lo necesito- imploró mientras intentaba asir mi pene con sus manos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Complaciéndola, acerqué mi glande a su excitado orificio. La mujercita, ya totalmente excitada, me pidió nuevamente que la tomara. Decidido a que esa noche disfrutara como nunca, me entretuve rozando la cabeza de mi pene en su entrada, sin meterla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Fólleme!- rugió olvidando su papel mientras como una perturbada se pellizcaba los pezones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al verla tan entregada, decidí que era el momento y forzando su himen, fui introduciendo mi pene en su interior. María gritó al sentir como su tela se rompía y que de pronto, mi pene la llenaba por completo. Yo, por mi parte, estaba ansioso de comenzar a moverme pero antes de hacerlo, le di tiempo para que se relajara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Madre mía!- sollozó de gusto cuando su cuerpo vibró al notar que lentamente iba metiendo y sacando mi pene de su interior.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La muchacha que hasta entonces se había mantenido expectante, me pidió que acelerara el paso mientras con su mano, acariciaba su botón del placer. Su urgencia por ser tomada y sus gemidos de placer me hicieron incrementar la velocidad de mis embestidas y sin piedad, comencé a apuñalar su interior con mi estoque.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El dolor por su pérdida había desaparecido, sustituido por el placer. María al verse zarandeada de esa manera, sintió que su cuerpo colapsaba y disfrutando cada uno de los asaltos de mi pene, se corrió dando gritos mientras me rogaba que siguiera haciéndole el amor.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Apabullado por su devoción, lo que terminó de excitarme fue verla pellizcando sus pezones sin misericordia.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Te gusta que te folle! ¿Verdad, putita?-, pregunté al sentir que por segunda vez, la muchacha llegaba al orgasmo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sí- aulló alegremente – me encanta ser toda suya.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Deseando culminar, agarré sus pechos y acelerando el ritmo de mis caderas, forcé su cuerpo hasta que mi pene chocó con la pared de su vagina.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Dios! ¡Cómo me gusta!- berreando, me pidió que la usara sin contemplaciones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La exclamación de la que ya consideraba mi sumisa provocó que olvidara cualquier precaución y convirtiendo mi cuerpo en una ametralladora, martilleé con fiereza a esa mujer. Ella al sentir mis huevos rebotando contra los pliegues de su sexo, alborozada me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Amo, voy a correrme por tercera vez.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Hazlo pero antes dime, ¿quién eres?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Su puta!- respondió echa una loca.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su rendición fue la gota que necesitaba mi vaso para derramarse, y cogiéndola de los hombros, regué mi siguiente en su interior, a la vez que le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No solo eso, eres mi puta, mi amante y mi mujer- tras lo cual caí rendido sobre las sábanas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/133/28368627/28368627_035_b87e.jpg" width="587" height="391" />María, sonriendo, me abrazó y poniendo su cabeza en mi pecho, esperó que descansara en silencio porque aunque ese momento no lo supiera al desvirgarla y hacerla mía, por fin, se sentía una mujer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al cabo de cinco minutos, ya repuesto, levanté su cara y dándole un beso en los labios, pregunté cómo se sentía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Feliz-, respondió y ejerciendo el papel que había buscado a través de los años, me soltó: -¿Qué tal se ha portado su esclava?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Muy bien-, contesté sin caer en la cuenta que con ello aceptaba totalmente que pasase a ser de mi propiedad.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi amada sumisa, poniéndose a horcajadas sobre mí y soltando una carcajada, murmuró un tanto indecisa:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Lo suficiente para que mi adorado amo me rompa el culito?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Descojonado por su descaro, acaricié ese trasero, que tanto deseaba estrenar mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Te juro que lo haré pero ¡primero tengo que castigar a tu madre!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> María no pudo evitar un leve gesto de disgusto pero recordando la lección aprendida y que debía saber esperar, imprimiendo un tono pícaro a su voz, replicó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Necesita ayuda para aplicar los ánimos de esa zorra?&#8230;</span></p>
<p style="text-align: left;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/133/28368627/28368627_013_8472.jpg" width="707" height="471" /></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mi secretaria tiene cara de niña y cuerpo de mujer 3&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Aug 2026 08:23:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[No me podía creer que en menos de tres días en Oviedo me encontrara en esa situación.Sé que si habéis leído los capítulos anteriores, es normal que penséis que es una paja mental de un salido y digo que es normal porque si, a mí, alguien me hubiese prometido que sin comerlo ni beberlo me encontraría en la cama con una preciosa madura y su hijita todavía virgen, ¡Lo hubiese llamado loco! Joder, ¡reconozco que suena a fantasía adolescente! Nadie en su sano juicio se creería que nada más llegar a esa ciudad, dos magníficas hembras se hubiesen entregado a [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No me podía creer que en menos de tres días en Oviedo me encontrara en esa situación.Sé que si habéis leído los capítulos anteriores, es normal que penséis que es una paja mental de un salido y digo que es normal porque si, a mí, alguien me hubiese prometido que sin comerlo ni beberlo me encontraría en la cama con una preciosa madura y su hijita todavía virgen, ¡Lo hubiese llamado loco!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Joder, ¡reconozco que suena a fantasía adolescente!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Nadie en su sano juicio se creería que nada más llegar a esa ciudad, dos magníficas hembras se hubiesen entregado a mí y menos se tragarían que ambas quisieran formar parte de un harén, en el que yo fuera su amo y ellas dos, mis sumisas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por ello y a pesar que corro el riesgo de ser tomado por un chiflado, he tenido que escribirlo para que yo mismo en un futuro no piense que ha sido un sueño…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como ya habéis leído, Azucena acababa de entregarse a mí cuando María se unió a nosotros en la cama. Os confieso que al principio estaba un tanto cortado por la situación, ya que jamás en mis años de vida había actuado como amo en ninguna relación y aunque si había compartido lecho con dos mujeres, nunca estas habían sido madre e hija. Por ello mientras descansaba después del polvo que había echado a la mayor, dudé sobre cómo actuar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No en vano, María además de ser mi secretaría era todavía virgen y no quería cagarla antes de empezar. Afortunadamente, Azucena debió comprender la situación en que me encontraba y pidiéndome permiso, me informó que se iba a preparar la cena. Sin nada que decir, esperé a que desapareciera de la habitación. Al quedarnos solos, mi asistente levantando su mirada sonrió mientras me preguntaba qué tal se había portado su vieja.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿A qué te refieres?- contesté cortado por su interés.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La joven entendió perfectamente mis reparos y soltando una carcajada, insistió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Mi madre necesitaba que le dieran un buen repaso, la pobre llevaba dos años sin que nadie se la follase. ¿Qué te parece? Por sus gritos, sé que ella estaba encantada pero me gustaría saber tu opinión.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Está muy buena- respondí no queriendo ser muy concreto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> María sin dar su brazo a torcer, pegó su cuerpo al mío y cogiendo mi pene todavía dormido entre sus manos, reiteró:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Quiero saber si te gusta lo suficiente para aceptar mi oferta. En esta casa hace falta un hombre y desde que te conocí y me diste la primera orden, supe que eras tú el que estábamos esperando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para entonces la sutil forma en la que esa cría me estaba masturbando ya había despertado mi lado oscuro y mi entrepierna lucía una brutal erección. Aun así pudo más mi curiosidad y en vez de lanzarme sobre ella, le solté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Me parece que me has sobreestimado. ¿Qué viste en mí para querer ser mía?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Muerta de risa, contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Al oír tu voz autoritaria casi me corro y recordé el modo en que mi vieja se alteraba cuando escuchaba la de mi padre. Lo creas o no, supe que tú eras mi destino.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Pero ¡niña!- respondí escandalizado- Si jamás has estado con un hombre, ¿cómo sabes que deseas ese tipo de relación y no otra?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/133/35582394/35582394_003_50e6.jpg" width="446" height="670">Para explicarme sus sentimientos, se levantó de la cama y terminando de desnudarse, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Mira mis pezones. ¡Los tengo duros solo de saber que me estás mirando! – y recalcando su posición, separó sus rodillas y mostrándome su depilado coño, insistió: -¿Te parece que no sé lo que quiero? Tengo el chocho encharcado desde antes que vieras como enculabas a mamá pero ahora lo tengo al rojo vivo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lo gráfico de su respuesta me azuzó a ser despiadado y llamándola a mi lado, pensé:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Si quiere probar lo que siente una sumisa, este es el momento», pensé mientras recogía la corbata que había dejado tirada en el suelo y sin pedirle su opinión, comencé a atarle las muñecas contra el cabecero de la cama.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Os tengo que confesar que mi intención era asustarla pero María en vez de mostrar miedo o cualquier otro tipo de reacción, se dejó maniatar con una sonrisa mientras todo su cuerpo temblaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Coño con la chavalita, parece que le gusta», sentencié parcialmente decepcionado porque me esperaba que ante ello recapacitara y me pidiera que lo dejara. Convencido que pronto se iba a arrepentir, no solo le até las manos sino que, usando mi camisa, inmovilicé sus piernas dejándolas bien abiertas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Nuevamente me impresionó la actitud de María porque gimiendo de placer, me rogó que la tomara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Esto es una locura», me dije realmente alarmado del modo en que se lo estaba tomando y todavía suponiendo que se iba a echar marcha atrás, pasé mis manos por su los pliegues de su juvenil chocho y confirmé que lo tenía totalmente mojado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ummm- suspiró al notar la acción de mis yemas pero no se quejó.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Reconozco que para entonces ya estaba como una moto pero lo que verdaderamente me volvió loco fue cuando metiéndome el dedo en la boca, saboreé su flujo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Dios, ¡está riquísimo!», tuve que reconocer y traicionando mis principios, decidí que no había nada malo en probar esa delicia directamente de su envase.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Asumiendo que era un cerdo y que estaba actuando mal al aprovecharme de su inexperiencia, me agaché y hundí mi cara entre sus piernas. Aun antes de sacar la lengua y acercarme a mi meta, a las papilas de mi nariz llegó su penetrante aroma.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Aunque me arrepienta, no puedo dejar pasar la oportunidad», me dije mientras separaba los labios de ese rosado chochete.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La cría pegó un pequeño grito al sentir mi boca en su coño. Por su tono comprendí que no era de angustia sino de gozo y eso me indujo a seguir explorando el virginal terreno que había entre sus piernas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> En ese momento todo mi ser me pedía dejarme de remilgos y usarla del modo que ella pedía, pero la poca cordura que todavía mantenía me hizo jugar con sus labios mientras uno de mis dedos se apoderaba del pequeño botón que se escondía entre ellos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Que gozada!- aulló la niña más entregada si cabe.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con la mirada, María me pidió que culminara pero reteniéndome las ganas, busqué en el interior de su almeja una prueba palpable que era virgen. Creyendo que de no encontrarla, sería menos bochornosa mi actuación.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Desgraciadamente, encontré una especie de telilla casi traslúcida que reconocí al instante y entonces comprendí que no había mentido. Nuevamente, las dudas volvieron a mí y mientras mi secretaría se corría sobre las sábanas de una forma que me dejó impactado, comprendí que era incapaz de follármela.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/133/35582394/35582394_005_f836.jpg" width="460" height="690">Aún sí sabiendo que al menos tenía que dejarla gozar, seguí disfrutando del sabor de su sexo mientras mi víctima se retorcía presa de un continuado orgasmo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «No puedo hacerlo», a disgusto refunfuñé cuando ella me rogó casi llorando que la tomara de una puñetera vez.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> En vez de cumplir sus deseos y bajo el parapeto del papel que ella me había dado, comencé a desatarla. María creyendo que por fin iba a desvirgarla quiso coger mi erección entre sus manos pero retirándola de un empujón, le solté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Por hoy ya has tenido suficiente. Si quieres que te folle, tendrás que ganártelo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Convencida que era su dueño el que le hablaba y no un tipo acojonado por tamaña responsabilidad, con lágrimas en los ojos, asumió mi decisión y mirándome fijo a los ojos me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Qué es lo que quiere mi amo?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin saber hasta cuándo podría mantener esa mentira y temiendo que la excitación me hiciera traicionar mis principios, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Cenar…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azucena acude en mi ayuda.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Siguiendo mis instrucciones, María me dejó solo y se fue a ayudar a su madre con la cena. Aprovechando el momento, me puse a organizar mis ideas porque estaba todo menos tranquilo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Antes de nada y a pesar de mis años, ¡no sabía cómo actuar! Estaba metido en un lío y por mucho que intentaba buscar una forma de proceder que no causara daño a esa criatura, no encontré ninguna en la cual saliera indemne. Si la rechazaba, era tal la fijación que tenía acerca de su carácter sumiso que a buen seguro seria presa de un desalmado. El problema era que pensar en actuar al revés me resultaba todavía más duro. Me parecía impensable meter a una neófita en el sexo en ese oscuro camino.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «No soy tan hijo de puta», mascullé entre dientes, «debería buscarse un novio y no un amo».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por otra parte y aunque me costara reconocerlo, me daba respeto fallarles a las dos. Y es que en mi interior, tenía bastante con aprender a ser el dueño de una mujer tan impresionante como la madre. No es que la hija no me pareciera un bombón, al contrario, me parecía una tentación imposible de rechazar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Hay que joderse! ¡Toda la vida soñando con algo así y cuando me llega, me acobardo!».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Estaba todavía intentando acomodar el desbarajuste que tenía en mi cabeza cuando escuché que alguien tocaba a mi puerta. Al levantar mi mirada, me encontré con Azucena entrando al cuarto y sin que yo tuviese que contarle nada, se sentó en el borde de la cama y me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Amo, sé lo que le ocurre y lo comprendo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tan preocupado estaba que no caí en que nadie mejor que ella podía ayudarme y por eso viendo mi embarazo, la rubia me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No quiere aprovecharse de María.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Como aceptaréis, me quedé cortado al verme descubierto y sin nada que perder contesté que así era, que no me sentía capaz de pervertirla de esa forma.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La respuesta de esa madre me dejó impresionado porque bajando el volumen y con una ternura infinita en su voz, respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -María es mayor de edad y es consciente de lo que significa ser cómo yo. Es más, se equivoca cuando habla de perversión y aunque no se haya dado cuenta, usted es nuestro complemento. Si nunca se percató que ha nacido para ser dueño se debe a que no tuvo nadie que le abriera los ojos- y entonces arrodillándose a mis pies, adoptó la postura de esclava de placer y me dijo: -¿Qué siente cuando me ve así?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Bajo mi pantalón mi pene reaccionó al instante al verla de rodillas apoyada en sus talones y con sus manos sobre los muslos, mientras mantenía su espalda recta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Me excitas- reconocí anonadado por lo rápido que me había puesto cachondo y es que no era para menos porque los pechos de Azucena permanecía extrañamente erguidos, como pidiendo un buen mordisco.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La cuarentona, lejos de cortarse y separando sus rodillas casi imperceptiblemente, insistió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿No es cierto que cuando me observa en esta postura le viene a la cabeza darme un pellizco en los pezones?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sí- a disgusto reconocí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No me había todavía recuperado de esa pregunta cuando echando el cuerpo hacia adelante y separando aún más sus muslos, dejó su culo en pompa y con su respiración entrecortada volvió a la carga diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Ahora que le provoco?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Joder, se nota que estás pidiendo guerra y que quieres que te folle.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sonriendo, me miró y dando por sentado que tenía razón en todo, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/133/35582394/35582394_011_492b.jpg" width="460" height="301">-A esta postura se le llama el beso de la esclava y una sumisa la adopta para que su amo la tome- y sin dejar que asimilara la información que me acababa de dar, muerta de risa, prosiguió con su clase diciendo: -Don Manuel usted es dominante por naturaleza y debe aceptar su condición.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Impelido por mi propio instinto, me puse en pie y sin dar tiempo a que esa hembra cambiase de postura, me bajé la bragueta y de un solo empellón, hundí toda mi extensión dentro de ella. Su coño parecía hecho a mi medida y ese húmedo conducto me recibía ejerciendo la presión justa sobre mi verga, su dueña aullando de placer, gritó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Lo ve, es y será siempre ¡un amo!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esa afirmación fue el detonante de mi transformación y agarrando su melena a modo de riendas, dejé que la lujuria me llevara en volandas mientras una y otra vez, descargaba a base de duras embestidas mi frustración en el coño de esa mujer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡No pare!- chilló encantada con la violencia de mi asalto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La humedad de su cueva facilitó mi penetración y cabalgando sobre ella, me impactó la forma en que mi glande chocaba contra la pared de su vagina mientras esa zorra se retorcía de placer. Azuzado por sus gritos, incrementé mi ritmo al notar que era tanto el flujo que manaba de su cueva que con cada uno de mis embistes, salía disparado mojándome las piernas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Muévete puta o tendré que castigarte!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ni siquiera pudo responder a mi burrada. Dominada por el deseo, fue su cuerpo quien me contestó y convirtiendo sus caderas en una batidora, descompuesta y feliz al sentirse una marioneta en manos de mi lujuria, buscó mi placer. Contagiado de su actitud, incrementé mi ritmo cogiéndole de los pechos y ya afianzado en sus ubres, azoté sus nalgas mientras le exigía que me hiciera gozar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Muerda a su guarra!- aulló con pasión.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Instintivamente y mientras mis huevos rebotaban contra su coño, quise complacerla y agachándome hacia ella busqué incrementar su entrega, mordiendo su cuello con fuerza.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Me corro!- chilló con todo su cuerpo asolado por el placer al sentir la acción de mis dientes sobre su yugular.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su orgasmo me hizo saber de su total entrega y reclamando mi triunfo, azoté sus nalgas con dureza mientras le gritaba que era una puta sin remedio. Mi maltrato prolongó su éxtasis y cayendo desplomada sobre el suelo, convulsionó de gozo. Esa postura incrementó mi calentura al provocar que su coño se contrajera y apretara con mayor fuerza mi pene. Alucinado con mi estado e incapaz de retenerme, totalmente desbocado y cabalgué ese espectacular cuerpo en busca de mi propio placer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Usando por primera vez a esa zorra como un objeto, machaqué su sexo con fuerza mientras ella no paraba de berrear cada vez que sentía mi pene golpeando su interior. Para entonces, parecíamos parte de una escena bélica donde yo era el soldado que acuchillaba sin parar a mi indefenso enemigo mientras esté no podía hacer otra cosa que gritar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> De improviso, exploté dentro de ella, regándola con mi semen. Azucena al notar como su coño recibía una tras otra esas húmedas explosiones en su interior, siguió moviéndose hasta que ya exhausto, me dejé caer sobre ella, entonces y solo entonces, girando su cabeza, me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/133/35582394/35582394_012_1ee3.jpg" width="460" height="301">-Al contrario que usted, María y yo nacimos para ser sumisas. Si usted la toma bajo su amparo, no la estará pervirtiendo sino haciendo realidad sus sueños.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La seguridad con la que hablaba me hizo saber que no mentía y por eso entrando al trapo, me atreví a explicarle que aunque tuviese razón, yo era un novato en esas lides y por ello, en vez de hacerla feliz podía hacer una desgraciada a su hija.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sonriendo mientras se acomodaba el uniforme de criada, esa imponente rubia contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Por eso no se preocupe, sé que lo hará bien y si acaso necesita de ayuda, estaré ahí para brindársela.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Agradecido pero no por ello menos nervioso, respondí:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Y ahora qué hago?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Descojonada, esa manipuladora mujer me miró y luciendo una sonrisa de oreja a oreja, replicó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ser usted mismo y hacer lo que le dijo… cenar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras lo cual me ayudó a vestirme y caminando tras de mí, me acompañó al comedor donde María nos esperaba con la mesa puesta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi primera cena en esa casa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Nada más entrar en esa habitación, supe por la careta que puso esa cría que sabía de dónde veníamos y que no tenía ninguna duda que su madre me había hecho probar las delicias de su cuerpo. Cabreada hasta decir basta y sin importarle mi presencia, le echó en cara a su madre haber disfrutado por segunda vez de mis caricias mientras ella seguía a dieta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su altanería y el modo en que María me estaba criticando abiertamente, despertó mi ira y sacando a la luz mi lado más dominante, me senté en una silla y le ordené que se acercara. La chavala no fue consciente de lo que se le avecinaba y tuvo el descaro de casi gritando enfrentarse a mí:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Era mi turno, ¡era a mí a quien debías poseer!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin mediar palabra, la cogí de la cintura y poniéndola sobre mis rodillas, levanté su falda y le solté una docena de duros azotes. Mi cabreo provocó que no midiera mis fuerzas y por ello, no llevaba ni tres nalgadas cuando esa nena ya me rogaba que no siguiera. Sus lamentos lejos de menguar mi enfado lo acrecentaron e incrementando la dureza del escarmiento, no paré de castigarla hasta que llorando y con su culo rojo, esa muchacha me pidió perdón.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al escuchar su suplica, paré de martillear su trasero y estaba observando horrorizado los efectos de esa tunda cuando Azucena, susurrando, me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/133/35582394/35582394_006_41be.jpg" width="536" height="357">-Un buen amo cuida de sus sumisas- tras lo cual me hizo entrega de un bote con crema.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No tuve que ser ninguna lumbrera para entender que quería decir y abriendo ese recipiente, cogí entre mis dedos una buena cantidad y comencé a esparcirla por la adolorida piel de la muchacha. El efecto fue inmediato, los llantos de María cesaron al notar el frescor de esa pomada para unos segundos después escuchar que se habían convertido en suaves gemidos de satisfacción que brotaban de su garganta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «No me lo puedo creer», sentencié mentalmente, «¡se está poniendo cachonda!».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aunque no os lo creáis, me costó caer en la cuenta que la cuarentona sabía que iba a ocurrir cuando me trajo la crema:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> “Tras el castigo sufrido, el consuelo de mis caricias sería interpretado por su hija como una especie de recompensa y como buena sumisa, no podría evitar el excitarse”.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ajeno a las intenciones de su madre, la novedad que esa cría pudiese pasar del dolor al gozo en tan corto espacio de tiempo me intrigó y deseando averiguar hasta donde llegaría su calentura, poniendo sobre sus glúteos otra dosis de ese potingue, seguí reconfortándola.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Amo, he sido mala- sollozó con la respiración agitada al experimentar la ternura con la que mis yemas recorrían los cachetes de su trasero.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Lo has sido y por eso tuve que castigarte- respondí mientras la curiosidad por saber cuánto tardaría en llevarla hasta el orgasmo, me hizo incrementar el erotismo con el que amasaba sus posaderas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La tensión sexual de la muchacha creció exponencialmente cuando notó que mis caricias se bifurcaban y mientras una mano dirigía sus mimos al inhiesto botón que se escondía entre los pliegues de su sexo, la otra hacía lo mismo con los bordes de su cerrado ojete.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Dios, ¡cómo me gusta!- aulló de placer la morena mientras involuntariamente intentaba forzar ambos contactos con rítmicos movimientos de cadera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azucena viendo que la pasión iba dominando poco a poco a su retoño, sonrió y sin decir nada nos dejó solos en el comedor para desaparecer rumbo a la cocina. Yo, por mi parte, estaba obsesionado con mi nuevo poder y haciendo uso de él, seguí torturando el clítoris de María cada vez más rápido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No puedo más, ¡me voy a correr!- gritó descompuesta el objeto de mi experimento.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su confesión marcó un antes y un después, y mientras aceleraba el martirio de su coño, violé la virginidad de su esfínter con una de mis yemas. Ese doble estímulo desbordó las defensas de la morena y aun sabiendo que no le había dado permiso, todo su cuerpo se vio sacudido por un brutal orgasmo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Siento que estoy en el cielo!- declaró con un chillido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Hoy sé que actué como un novato y que un amo experimentado debía de haberla castigado pero en vez de ello, sin pausa seguí masturbándola y completamente satisfecho pensé al ver el modo en que se retorcía sobre mis rodillas:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Tengo que reconocer que me gusta tener a esta putilla temblando como un flan».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin asumir que mi forma de ver el sexo iba cambiando y que paulatinamente el dominante que había en mí, iba emergiendo al ir cayendo los tabúes que lo tenían preso, disfruté de la entrega de María mientras en mi entrepierna se alzaba sin control mi lujuria. Estaba pensando en obligarla a hacerme una mamada cuando vi en la puerta a Azucena trayendo una bandeja.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Amo, su cena esta lista- y dirigiéndose a su pequeña, riendo le pidió que le ayudara con el resto de las cosas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La cría esperó mis instrucciones y viendo su cara de angustia al no saber qué hacer, con un suave azote la ordené que se levantara y que colaborara con su madre. La alegría que demostró esa morena mientras corría a la cocina por la sopera me dejó confuso y nuevamente tuvo que ser la cuarentona la que acudiera en mi auxilio diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Mi hija está contenta porque acaba de aprender que su dueño pude causarle daño pero que también puede darle mucho placer…- tras lo cual, me informó: &#8211; … y usted ha demostrado nuevamente que es un amo innato, tras castigar la impertinencia de su sumisa, la ha compensado buscando el goce de ella antes que el suyo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aprendiendo a comportarme, me guardé para mí que había estado a punto de hacer lo contrario y viendo que esa mujer me podía servir de profesora, directamente pregunté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Si al final decido aceptar a tu hija como mi pupila, ¿cuál sería mi siguiente paso?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Soltando una carcajada, Azucena contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Si lo supiera, sería dominatriz en vez de sumisa… pero quizás lo que yo hubiese necesitado después de esto, hubiera sido que mi dueño me preguntara por mis sentimientos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La forma evidente en que estaba manipulándome no me pasó inadvertida y reconociendo que tras esa cuarentona se escondía una mujer inteligente que sabía reconducir las situaciones buscando un fin, decidí que iba a seguir sus consejos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Además de guapa y de zorra, ¡es astuta!», sentencié y riendo en mi interior, esperé que madre e hija se sentaran a la mesa y me sirvieran la cena.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya había decidido quedarme en esa casa como amo y señor, sabiendo que solo tenía que dejarme llevar por las enseñanzas de Azucena para que ¡su hija se convirtiera en mi más fiel putita!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/133/35582394/35582394_007_664e.jpg" width="581" height="387"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;“Mi secretaria tiene cara de niña y cuerpo de mujer 2” (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Aug 2026 08:25:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Convencido que María había sido educada por una perturbada, decidido a enfrentarme con la arpía de su madre. No me podía creer que una persona en su sano juicio fuera capaz de obligar a una virgen a buscar un amo y por eso azucé a mi asistente para que se diera prisa. Malinterpretando mis deseos y suponiendo erróneamente que lo que me urgía era hacerla mía, esa morenita llamó a un taxi llena de alegría. Al salir de la oficina, el conductor nos esperaba con su vehículo en la puerta y no tuvimos que esperar para salir rumbo a la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Convencido que María había sido educada por una perturbada, decidido a enfrentarme con la arpía de su madre. No me podía creer que una persona en su sano juicio fuera capaz de obligar a una virgen a buscar un amo y por eso azucé a mi asistente para que se diera prisa. Malinterpretando mis deseos y suponiendo erróneamente que lo que me urgía era hacerla mía, esa morenita llamó a un taxi llena de alegría. Al salir de la oficina, el conductor nos esperaba con su vehículo en la puerta y no tuvimos que esperar para salir rumbo a la casa de la muchacha.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Trata de tranquilizarte, no montes la bronca frente a María», me iba repitiendo durante el camino, «tienes que conseguir sacarla de ahí y que te acompañe voluntariamente».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin ser plenamente consciente, se había producido un cambio en mí. Si en un principio, mi idea era aceptar que fuera mi sumisa, en ese instante, lo único en lo que podía pensar era en salvar a esa criatura del destino para el que la habían educado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Debo ser inteligente y disimular mi enfado para que esa zorra crea que soy el malnacido que espera», pensé.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Debido al pequeño tamaño de esa ciudad, al cabo de cinco minutos, el taxista aparcó frente a nuestro destino. Para mi sorpresa, la casa donde esas dos mujeres vivían era una enorme mansión en el barrio más selecto de Oviedo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Vives aquí?- no pude menos que preguntar a mi asistente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/128/76723159/76723159_006_1594.jpg" width="460" height="690">La morena asintió y sonriendo, esperó a que yo pagara la carrera para abrir la puerta del chalet. Para entonces, había decido tomármelo con calma y evitar en lo posible cualquier enfrentamiento pero os tengo que confesar que no estaba preparado para encontrarme a una mujer vestida con un exiguo atavío de criada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Joder, ¡menudo uniforme han puesto a la chacha», pensé para mí mientras me relamía admirando el pedazo culo del que era propietaria esa cuarentona. Para mas inri, ese trasero iba acompañado por un buen par de tetas, que desde ese momento se convirtieron en mi obsesión.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «La madre también tiene sometida a la chacha», convencido pensé mientras el objeto de mi admiración se daba cuenta del minucioso examen al que la estaba sometiendo. Como esclava perfectamente adiestrada no se quejó y aguantó en silencio que mis ojos recorrieran su voluptuoso cuerpo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Dios, ¡qué buena está!», sentencié tras confirmar que de buen grado le echaba un polvo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Justo en ese momento, María y a modo de presentación, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Te presento a Azucena, mi madre y tu futura zorra.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Estaba todavía tratando de asimilar sus palabras cuando la aludida se arrodilló a mis pies y sin ser capaz de mirarme, me saludó diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Amo, bienvenido a su hogar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me había repuesto de la impresión cuando su hija, con tono duro, le preguntó si me había preparado la habitación donde me quedaría.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sí, señora. La habitación principal está lista para ser ocupada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Saliendo de mi aturdimiento, agarré a mi secretaría del brazo y de muy malos modos, le pregunté qué pasaba allí y porqué su vieja actuaba así. La morenita sonriendo me contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Desde que murió mi padre y mientras te encontraba, tuve que actuar como la señora de esta casa. A pesar de no gustarme ese papel, mi madre ha sido feliz como mi sumisa pero ahora ya es hora que haya un nuevo dueño y yo ocupe mi lugar que siempre he soñado- tras lo cual se arrodilló junto a su progenitora y copiando su actitud, extendió sus manos hacia mí, diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Amo, bienvenido a su hogar…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No supe qué decir. Durante unos instantes, me quedé mirando a las dos mujeres que permanecían prostradas a mis pies. Os he de confesar que al verlas en esa postura, me excité y aunque nunca había fantaseado con la dominación, supe que tenía que ocupar mi puesto en esa casa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Joder, son tal para cual», me dije al tiempo que me encontraba que eran dos las mujeres que tendría que proteger aunque fuera de ellas mismas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Analizando la situación, comprendí que mi actuación debía ser diametralmente distinta con cada una de ellas, Porque Azucena era de mi edad y estaba habituada a ser propiedad de su difunto marido. El convencimiento que iba a ser difícil cambiar a esa cuarentona por el tiempo que llevaba soportando el maltrato, me determinó que si no conseguía sacarla, al menos debía intentarlo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> En cambio, su hija nunca había sentido las delicias del sexo y su única ambición era imitar a su progenitora. Sin tener nada previsto, decidí que lo primero que tenía que hacer era hablar a solas con la madre para luego y viendo su reacción, hacer lo mismo con su retoño. Por ello, levantando el tono de mi voz, señalé a la madre y le dije:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Quiero darme un baño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La mujer adivinó que tras ese deseo se escondía una orden y levantándose del suelo, salió corriendo a preparar la bañera, mientras María no pudo evitar que su rostro reflejara la envidia al suponer que su vieja sería la primera en ser tomada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Queriendo consolarla de alguna forma, acaricié su pelo, murmurándole al oído:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -En cuanto acabe con ella, me dedicaré por entero a ti.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La cría refunfuñando aceptó mi promesa y acompañándome por la casa, me enseñó mi cuarto. Una vez allí, tuve que hacer uso de toda mi persuasión para que me dejara solo. Ya sin la presencia de mi asistente, me acerqué al baño y eché un vistazo a lo que estaba haciendo su progenitora.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No me extraño, verla cumpliendo mis directrices. Lo que si me resultó raro fue comprobar la sonrisa que lucía mientras preparaba el jacuzzi.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Parece feliz», mascullé entre dientes al ver la alegría de su rostro y por primera vez dudé si realmente merecía la pena sacarla de ese mundo después de tantos años.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Quizás en vez de hacerle un favor, le destrozo la vida», medité en silencio mientras espiaba a la mujer, «si lleva desde joven como sumisa, puede que no sepa enfrentar el futuro sin alguien que la dirija».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Estaba a punto de informarle que estaba ahí cuando esa rubia me descubrió en la puerta:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Amo, ¿le ayudo a desnudarse?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/128/76723159/76723159_029_5e55.jpg" width="460" height="690">Su tono eufórico me confirmó que mi presencia en esa casa era bienvenida y que aunque no llegaba a comprender los motivos, estaba radiante al saber que volvía a haber un hombre entre sus paredes. Malinterpretó mi silencio, dando por sentado que aceptaba su ofrecimiento y acercándose a mí, me empezó a quitar la camisa mientras bajo su uniforme de criada sus pezones se ponía duros.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Le pone bruta ese papel!», sentencié al vislumbrar en sus ojos satisfacción y entrega.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su respiración entrecortada y la manera casi reverencial con el que me iba desabrochando los botones, me confirmaron su creciente calentura. En cuanto me despojó de la camisa, quiso hacer lo mismo con mis pantalones pero parándola en seco, le pregunté porque quería hacerlo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras unos segundos de confusión, creyó que la estaba poniendo una prueba y mirando mis ojos con una seguridad que me desarmó, me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Deseo servirle.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Escandalizado, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Si ni siquiera me conoces!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La madre de mi secretaria, sonriendo de oreja a oreja, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Se equivoca. Ayer mi hija me comentó que por fin había encontrado su príncipe azul y que además de ayudarla a realizarse como mujer, también podría sustituir a mi marido en mi vida. Al principio dudé pero María me explicó cómo le había conocido y cómo había descubierto su carácter dominante. Es más, durante toda la noche estuvimos hablando de usted y por eso puedo asegurarle, que le conozco.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Estas segura?- murmuré avergonzado por semejante confesión.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sí, amo. ¡Estoy segura!- respondió mientras con su mano volvía a intentar quitarme el pantalón, -sé que junto a usted, volveré a ser feliz.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El optimismo con el que manifestaba su confianza en mí como su futuro dueño, me dejó sin habla, momento que la cuarentona aprovechó para liberar mi pene de su encierro y antes que pudiera hacer, se arrodilló frente a mí y cogiendo mi verga entre sus manos, dijo sin levantar su mirada:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Eres maravillosa- para a continuación, murmurar: &#8211; mi hija y yo sabremos darte placer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Que hablara a mi pene como si tuviera vida propia, me sorprendió pero cuando sin pedirme permiso usó su lengua para dar un largo lametazo en mi tallo, decidí que era suficiente y usando por primera vez el poder que esa mujer me había otorgado, cabreado, le solté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Quién te ha autorizado a hacerme una mamada?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Automáticamente, cesó cualquier intento y sumisamente, respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Lo siento, amo. Llevo tanto tiempo sin un dueño que creí que era lo que usted deseaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Pues te equivocas, ¡ahora quiero un baño!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Y dejándola de rodillas en el suelo, me metí en la bañera. Nada más aposentar mi culo, la miré y descubrí que lejos de estar disgustada por mi reacción, esa loca estaba mordiéndose los labios.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ahora, ¿qué coño te pasa?- pregunté mosqueado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Muerta de vergüenza y colorada como un tomate, me informó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Estoy excitada… me ha puesto bruta darme cuenta que tengo que aprender a reconocer sus deseos y que quizás usted tenga que usar mano dura mientras lo consigo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Me estás diciendo que te pone cachonda pensar en que pueda castigarte?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sí- respondió mientras involuntariamente juntaba sus rodillas, intentando apaciguar el incendio que crecía entre sus piernas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La calentura de esa mujer era total y aunque os resulte increíble, más que excitarme, me intrigó.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿Hasta dónde llegará su sumisión?», pensé mientras, a un metro escaso de la bañera, esa madura tenía dificultades en retener la fiebre que la iba dominando por momentos. Ante mis ojos, Azucena se estaba poniendo como una moto sin que yo tuviera que hacer otra cosa que mirarla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No me preguntéis porqué pero en ese instante, olvidándome que era una persona con sentimientos, lo único que me importaba era averiguar los límites de su adicción y por ello, elevando mi voz, la ordené:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> &#8211; Desnúdate para mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azucena al escuchar esa orden, suspiró aliviada y levantándose del frio suelo, me miró agradecida al tiempo que empezaba a despojarse de su ropa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Despacio- comenté satisfecho por la rapidez de la mujer en obedecer sin caer en la cuenta que la alegría que mostró al recibir mi orden había conseguido espantar los últimos resquicios de vergüenza por mostrar mi lado dominante.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> “¡Esta zorra me necesita!”, me dije al ver su enorme sonrisa mientras retiraba los tirantes que sostenían su vestido. Ajena a que todavía seguía debatiendo en mi interior su destino, dejándolo caer con infinita sensualidad, su cuerpo maduro se me fue revelando lentamente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> “¡Menudas tetas!” sentencié al comprobar que tal y como había previsto esa cuarentona tenía un par de pechos dignos para ser inmortalizados por un artista.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin la cortapisa de su vestido, la belleza de Azucena quedó de manifiesto cuando, sin dejar de sonreír, pude admirar su cuerpo casi desnudo. También os he de decir que el coqueto conjunto de ropa interior que todavía conservaba puesto, lejos de minorar su sexualidad, la incrementaba. Asumiendo que me estaba viendo afectado por ese striptease, quise ralentizarlo. Por ello, no permití que se lo quitara y la ordené que me modelara en ese estado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La cuarentona comprendió que estaba disfrutando de su entrega y queriendo complacerme, se dio la vuelta y me dejó admirar la perfección de su trasero.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Tienes un culo estupendo!- exclamé en voz alta al contemplar sus duras nalgas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Satisfecha con el piropo y antes de que se lo mandase, Azucena poniendo cara de puta, se desabrochó el sujetador para acto seguido dejarlo caer sobre la alfombra mientras me preguntaba:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Amo, ¿le gusta lo que ve?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> “Dios, ¡qué melones!”, mascullé entre dientes, obsesionado por los negros pezones que las decoraban.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi alborozo se incrementó hasta límites insoportables, al observar que a pesar de su edad, sus senos se mantenían firmes sin la sujeción de esa prenda. No contenta con ello, la cuarentona se pellizcó las areolas mientras se lamía los labios, buscando mi excitación.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/128/76723159/76723159_023_1ae9.jpg" width="460" height="690">-Eres una zorra- comenté muerto de risa cuando, ya con sus pezones erectos, tampoco esperó a que se lo ordenara para despojarse del diminuto tanga que llevaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Lo sé- respondió con alegría completamente desnuda y esperando a ser inspeccionada, me preguntó: -Amo, ¿puedo tocarme?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No te he dado permiso de hablar- la recriminé y ejerciendo ese poder que nunca creí en disfrutar, la ordené: -Acércate.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Deseando quizás ser castigada, se acercó y poniendo su culo en pompa, esperó mi inspección. Lo que nunca supuso es que separando sus nalgas, me dedicara a examinar la flexibilidad de su entrada trasera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Tu anterior amo nunca te lo estrenó- comenté ilusionado al comprobar que nunca nadie había hoyado ese rosado esfínter.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Así es- respondió casi sollozando de deseo al sentir cómo recorriendo sus bordes, comprobaba con mis dedos la resistencia de su ano.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Os reconozco que me encantó comprobar el sumiso modo en que esa mujer se mordía el labio para no demostrar su deseo mientras una de mis yemas se introducía en el interior de su culo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Gírate- más cachondo de lo que me gustaría reconocer, le ordené mientras le soltaba un sonoro azote – quiero ver tu coño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con la seguridad de saber que había superado con nota el examen de su trasero, se volteó y separando sus rodillas, expuso su vulva a mi escrutinio.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Estás totalmente mojada!- exclamé sorprendido al descubrir que lo llevaba completamente depilado y que eso hacía que el coño de Azucena pareciera el de una quinceañera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Mi amo me pone así- contestó encantada de mi reacción.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya inmerso en el papel, incrementé su entrega ordeñándola que separara sus labios para así poder disfrutar de su chocho por entero. Obedeciendo, usó sus dedos para mostrarme lo que le pedía. Al hacerlo, fui testigo de la humedad que brotaba de su interior.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Estás caliente? ¿Verdad, puta?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sí, amo- reconoció con un breve gemido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su entrega era tal que disfrutando de su sumisión, la ordené que se masturbara. Sin dudarlo, Azucena abrió sus piernas y comenzó a acariciarse con inmensa necesidad su clítoris mientras desde la bañera, la miraba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «No tardará en correrse», pensé al escuchar sus jadeos y sin quererlo, el fuego de su cuerpo me empezó a calentar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La cuarentona al comprobar con sus ojos que mi pene reaccionaba, suspiró y llevando una mano a su pecho, lo pellizcó mientras aceleraba su masturbación. Poco a poco la excitación fue dominándola y dejándose llevar, comenzó a gemir de placer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Jugando con ella, esperé que estuviera a punto de correrse y entonces la ordené que parase. Su expresión de disgusto me informó que había hecho bien al retener su placer y soltando una carcajada, le exigí que continuara. Azucena, obedeciendo, volvió a masturbarse con un mayor ímpetu. Nuevamente cuando ya temblaba con los primeros síntomas del orgasmo, evité que se corriera prohibiéndoselo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Durante más de diez minutos, la torturé con ese juego hasta que convencido que iba a ser incapaz de no correrse, le solté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Para ser una puta tan vieja tienes un buen par de tetas- dije mientras acariciaba sus pechos con el propósito de humillarla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La madre de mi secretaria al sentir el contacto de mis dedos en su piel, suspiró excitada:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Amo, ¡necesito ser suya!- dijo fuera de sí mientras, ya sin disimulo, incrementaba la tortura de su sexo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para dar mayor énfasis a la necesidad que sentía por ser usada, con una mano se pellizcó los pechos al tiempo que meneaba su culo ante mis ojos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su actitud y su dependencia me dejaron alucinado porque no solo se manifestaba abiertamente como sumisa sino que me reconocía a mí como su amo. Ejerciendo del poder que voluntariamente me había concedido, le pedí se colocara a mi lado y comencé a masturbarla sin parar mientras pensaba en cómo sacar partida del papel que estaba representando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sus gritos no tardaron en informarme que había alcanzado el orgasmo y justo cuando su sexo se desbordó dejando su humedad entre mis dedos, me levanté y saliendo de la bañera, le exigí que me secara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azucena presa del placer, miró con deseo mi polla tiesa y mientras su cuerpo se estremecía, creyó que esta vez deseaba que me la comiera y por eso, arrodillándose a mis pies, comenzó a besarla con una ardor que me impidió durante unos segundos rechazarla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Joder que fijación con las mamadas», pensé descojonado y separándola nuevamente, le lancé una toalla diciéndole:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sécame, zorrita. ¡Ya tendrás tiempo de mamármela!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La expresión de esa cuarentona me confirmó su disgusto pero obedeciendo de inmediato, se puso a retirar las gotas de agua que caían por mi cuerpo mientras entre sus muslos se acumulaba la excitación por saberse de mi propiedad. Es más rápidamente comprobé como esa mujer temblaba de deseo al verse obligada a pasar la toalla por mis muslos y ver a escasos centímetros de su cara una erección que le estaba prohibida.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Está cachonda y le urge el chupármela», certifiqué al observar tanto la dureza de sus pezones como el brillo de sus ojos fijos en mi verga. Sabiendo que debía comportarme como un cabrón, le exigí que me acompañara a mi habitación y obligándola a permanecer de pie frente a la cama, me tumbé totalmente desnudo en ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Quieres que te deje mamármela?- pregunté en plan de guasa mientras, mirándola a los ojos, llevaba mi mano hasta mi pene y lentamente comenzaba a masturbarme.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Las rodillas de Azucena flaquearon al sentir que su entrepierna se licuaba y conociendo a la perfección que iba a tener que pagar un peaje para que le dejara apoderarse de mi miembro, mordiéndose los labios, contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sí. ¡Daría mi vida por tenerla entre mis labios!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Muerto de risa y sin dejar de meneármela, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Si quieres que te lo permita, antes deberás de responderme unas preguntas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La cuarentona demostró su urgencia al aceptar diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No tengo secretos para mi amo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/128/76723159/76723159_032_76f3.jpg" width="460" height="690">-¿Qué es lo que quiere saber?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La seguridad de esa mujer me permitió no andarme con remilgos y sin pensármelo dos veces, le pregunté a bocajarro:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Cuándo descubriste que eras sumisa?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al escuchar la pregunta, sonrió y me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Desde bien niña, me gustaban los hombres fuertes pero fue al conocer a mi marido cuando comprendí que me debía a él y que solo sirviéndole podría ser feliz.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su respuesta parecía tan sincera que comprendí que no mentía pero también que de algún modo el poder presentarse como tal ante mí la estaba tranquilizando y premiándola permití que durante unos segundos, esa zorra se metiera mi miembro en su boca, antes de insistir:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Qué habéis visto tu hija y tú en mí?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sabiendo que ese era el punto importante del que dependería nuestra futura relación, no me importó que se tomara un momento para responder. Al contrario que con la otra pregunta, con esta se le notaba tensa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Un hombre del que nos podemos fiar y junto al cual no tenemos que esconder el tipo de sexualidad que nos gusta. Llevamos desde la muerte de mi marido, jugando entre nosotras pero nunca nos ha bastado. Mi hija es una sumisa como yo y por eso cuando descubrió que un amo en usted, ambas supimos que usted nos daría la seguridad que necesitamos y muchísimo placer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A pesar que la contestación de esa mujer era de lo más elocuente, había una cuestión que me urgía resolver antes de dar mi conformidad a ser su amo y tanteando el terreno, le solté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Hay algo que no comprendo. Según tengo entendido, María es virgen…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Así es. Mi bebé se ha estado reservando para el día que conociera a su dueño- contestó.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Haciéndole saber que había cometido un error al interrumpirme, pasando mi mano por sus pechos, regalé a sus pezones un duro pellizco mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No vuelvas a cortarme- y viendo que mi ruda caricia era bien recibida, insistí:- Siendo virgen, ¿cómo sabe que es sumisa?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ummm- gimió: -Viendo lo feliz que yo era con su padre, lo supo desde la pubertad.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No entiendo- comenté- ¿me estás diciendo que envidiaba el modo en que tu marido te usaba?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No-respondió- lo que le excitaba era el modo en que yo le servía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Fue entonces cuando comprendí parte de la naturaleza sumisa esas dos mujeres y supe que para ellas lo realmente importante era el atender a su amo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Cuadra con la actitud de Maria en el trabajo. Desde el principio se ha mostrado solicita con mis órdenes y ha buscado anticiparse a mis deseos», sentencié impresionado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azucena, malinterpretó mi silencio y con voz temblorosa, casi llorando me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Juro que dedicaremos las veinticuatro horas del día a hacerle feliz pero no nos rechace. ¡Le necesitamos!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El dolor sus palabras consiguió enternecerme y admitiendo interiormente que no podría dejarlas en la estacada, tomé la decisión de admitirlas en mi vida. Más nervioso de lo que nunca había estado al no saber si podría estar a la altura, subiéndola a la cama, la obligué a ponerse a cuatro patas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La mujer suspiró aliviada al comprender ese gesto y feliz con el futuro que tendría conmigo, ya en esa postura, dejó que llevara mi mano hasta su sexo y golosamente gimió al sentir mis dedos recorriendo sus pliegues. Durante un buen rato jugué con su clítoris hasta que noté que estaba a punto de llegar al orgasmo, entonces y solo entonces, la comenté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Hasta dónde estás dispuesta a dar?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Reteniendo el placer que se iba acumulando en su cuerpo, respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No puedo darle nada porque todo mi ser ya es suyo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Satisfecho, premié a esa zorrita metiendo un par de yemas en su interior. Azucena al experimentar la intrusión de mis dedos, se derrumbó sobre las sabanas y mientras de su coño brotaba un ardiente geiser de flujo, se corrió muerta de alegría al saberse mía. Dejándola que disfrutara del placer, metí y saqué mis yemas con rapidez, dándome tiempo de analizar mis siguientes pasos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Dios. ¡Cómo lo echaba de menos- aulló al sentir un nuevo orgasmo y como la adicta al sexo que era, esa rubia sonrió después de haber obtenido su dosis de placer y sin que yo se lo preguntara, me dijo:-Mi hija y yo sabremos hacerle feliz. Nuestros mentes y nuestros cuerpos serán suyos cuando, donde y tantas veces como le venga en gana. ¡Siempre estaremos dispuestas para nos tome!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esa promesa era irrechazable y deseando probar su entrega, decidí que lo más difícil para una mujer era dar su trasero. Tras ponerme detrás de ella y abrí sus dos nalgas para inspeccionar su ojete. Me satisfizo descubrir que estaba completamente cerrado y que al menos exteriormente parecía no haber sido usado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Me darás entrada en tu culo? – le espeté mientras entre mis piernas mi pene reaccionaba a esa belleza consiguiendo una erección de caballo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aunque se sobreentendía que una sumisa no podría negar a su amo el acceso a esa parte de su cuerpo, nunca me imaginé que aceptara de buen grado el hacerme entrega de esa belleza y menos que, con una felicidad desbordante, ella misma usara sus manos para separar sus cachetes al tiempo que me decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Me encantará que mi nuevo amo sea el primero en usarlo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su disposición me informó que si todavía mantenía la virginidad de su entrada trasera se debía deber a las reticencias de sus antiguos amantes y no a que esa mujer pusiera impedimento alguno a usarlo. Sabiéndolo no comenté nada y únicamente le pedí que me trajera un bote con crema. La rapidez con la que trajo lo que le había pedido, me ratificó que el sexo anal no era uno de sus tabúes. Por ello no me extrañó ver en sus ojos la emoción por lo que iba a pasar y menos que posando su cabeza sobre la almohada, esa mujer alzara aún más su trasero para facilitar mis maniobras.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Menuda zorra estás hecha- murmuré descojonado mientras esparcía una buena cantidad de lubricante por su esfínter.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azucena sonrió al oírme y dando por sentado que no iba a tardar en experimentar por primera vez que alguien rompiera su culo, me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Soy la zorra de mi amo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No me cabe duda- contesté al tiempo que empezaba a relajar los músculos de su trasero con una de mis yemas- que eres lo suficientemente puta para estar deseándolo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mis palabras le hicieron reír y dejándome impactado, me contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Llevo años soñando con esto pero mi marido nunca quiso tomarme por detrás. Aunque sé que duele, lo deseo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Que diera por sentado que iba a dolerle y aun así quisiera pasar por ese trance, me tranquilizó y no queriendo hacer un destrozo irreparable, seguí relajando su virginal ojete durante un minuto antes de introducir mi segundo dedo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Qué gusto!- aulló al notar esa nueva incursión- ¡Úseme! ¡Estoy dispuesta!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La resolución con la que esa madura me pedía que la tomara me excitó aun antes de observar como sus muslos temblaban de deseo cada vez que introducía mis falanges dentro de su trasero. Decidido a no acelerar mis pasos, me permití regalar un azote a una de sus nalgas justo cuando le introducía una tercer yema en ese orificio.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ahhhh- chilló y entregada a la lujuria, me demostró la necesidad que tenía de ser usada, pellizcando sus pezones mientras me rogaba que me diera prisa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Realmente comprendí a que extremo llegaba su calentura cuando sin qu<img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/7/128/76723159/76723159_066_96ec.jpg" width="460" height="690">e tuviera que hacer nada más esa rubia, mordiendo la almohada, pegó un berrido y colapsando sobre las sábanas, se corrió sonoramente. El placer que estaba asolando el cuerpo de Azucena lo tomé como mi banderazo de salida. Sin esperar a que cesara su orgasmo y mientras toda ella temblaba de gozo, cogí mi verga y embadurnándola con la crema, coloqué mi glande en su virginal entrada:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Todavía estás a tiempo de arrepentirte- susurré en su oído mientras jugueteaba con su esfínter.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La respuesta de la mujer no tardó en llegar y dejando caer su cuerpo hacia atrás, se fue empalando lentamente mientras no paraba de chillar satisfecha. Con el dolor reflejado en su rostro, Azucena siguió presionando sobre mi verga hasta que la sintió rellenando su conducto por completo. Notando que había conseguido embutir toda mi extensión en su interior, con voz quebrada, me dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Me duele mucho pero no pares.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aunque en ese instante todas las células de mi cerebro me pedían iniciar un galope alocado sobre ese culo, comprendí que debía ir con cuidado para que, tras gozar, en el futuro esa zorra no pusiera ningún reparo en volvérmelo a entregar. Por ello, esperé que fuera ella quien decidiera cuando estaba lista.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mientras tanto para que no se enfriara, acaricié con mis yemas su clítoris una y otra vez hasta que se relajara. El doble estímulo sobre cada uno de sus agujeros permitió a la mujer relajarse en menos de un minuto y levantando su cara de la almohada, me rogó que comenzara diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Rómpeme el culo de una puta vez!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su exabrupto así como la expresión de deseo que leí en su rostro me terminaron de convencer y adoptando un ritmo fui sacando y metiendo mi sexo de su interior.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Fóllame, ¡por favor!- chilló tras un par de embestidas y aullando de pasión, usó sus caderas para volvérselo a embutir hasta el fondo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Si eso quieres, eso tendrás- grité cogiendo su rubia melena e iniciando una brutal carrera en la cual yo era el jinete y Azucena, mi montura.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Pasó poco tiempo para que el compás con el que la penetraba se volviera frenético y mientras ella no dejaba de gritar que la tomara, tuve que usar sus enormes tetas como ancla para no descabalgar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Sigue! ¡Me estás volviendo loca!- aulló entregada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sus gritos eran tan fuertes que supe que sin duda su hija los estaba escuchando pero no supe cuan consciente era María de lo que estaba sucediendo en esa habitación hasta que en un momento dado, al levantar mi mirada, la descubrí espiándonos desde la puerta. Eso lejos de cortarme, me excitó y por eso mirando a los ojos de su retoño, solté un azote sobre una de las ancas de la madre mientras le exigía que se moviera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azucena al sentir mi mandoble rugió de placer y sin saber que su hija estaba observando, de viva voz, confesó mediante un chillido que le gustaba ese duro trato y en plan zorrón, me rogó que le diese más. Como imaginareis, esa guarra no tuvo que repetírmelo dos veces y mientras a pocos metros María veía cómo domaba a su madre, fui alternando de un cachete al otro sin dejarla de follar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Me encanta!- aulló como loca al notar por fin esos golpes tanto tiempo añorados y ya con su culo por entero rojo, se dejó caer sobre la cama diciendo: &#8211; Amo, ¡No deje de follarme!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Desde el umbral de la habitación, mi secretaria no pudo más y sin importarle lo que pudiera yo pensar, se empezó a masturbar mirándonos mientras a escasos dos metros, las neuronas de la mujer que le había dado la vida eran asoladas por la sobredosis de dolor y placer que estaba recibiendo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El morbo de tenerla ahí, en ese estado, fue el acicate que necesitaba para terminar de desmelenarme y disfrutando del deseo que manaba de sus ojos, me dediqué a usar el estrecho culo de su madre como frontón.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Amo, ¡me corro!- agitando sus caderas mi montura me informó.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Habiendo conseguido mi objetivo, decidí que ya era mi hora y forzando ese ojete cruelmente, lo fui rebanando usando mi pene como cuchillo jamonero. La violencia que usé con su progenitora, azuzó a la chavala y acercándose a mí, me empezó a besar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Azucena al notar su presencia, se quedó paralizada por lo que mientras jugaba con la lengua de su hija, con una nueva nalgada, le exigí que no parara. Ese azote asoló sus últimas defensas y sin dejar de empelarse con mi miembro, su sexo se calcinó de tanto placer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Mi hija también necesita sentirse suya!- consiguió balbucear antes de caer agotada sobre las sábanas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi orgasmo coincidió con sus palabras y mientras mis manos se apropiaban de los pechos de su niña, vertí mi simiente en sus intestinos. Azucena al notar que su conducto era regado por mío, convirtió sus caderas en una ordeñadora industrial y no paró hasta que consiguió que vertiera hasta la última gota de esperma en su interior.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras lo cual, agotado y exhausto, me dejé caer sobre las sábanas y María sabiendo que era su turno, se tumbó a nuestro lado, diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Mamá nunca te había visto disfrutar tanto- y girándose hacía mí, con una sonrisa me pidió: -Deje que le mime mientras descansa porque esta noche tiene que complacer a su otra puta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Muerto de risa, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿A quién te refieres?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sabiendo que era broma, soltó una carcajada y despojándose de su camisa, puso sus tetas en mi boca, diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -A mí, la versión joven y morena de la zorra que acaba de someter.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/128/76723159/76723159_076_f3fb.jpg" width="788" height="1183"></p>
<p style="text-align: justify;">
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